Jueves, 01 de septiembre de 2005

Palabras del párroco en el programa de las fiestas  2005 de Santa Rosalía que se venera en una Ermita del del mismo nombre del barrio  de Las Rosas de San Juan de la Rambla, Tenerife.

Santa Rosalía y la Eucaristía

Estimados feligreses:

Un año más nos preparamos con ilusión para celebrar la Fiesta de Santa Rosalía en nuestro Barrio de Las Rosas. Las fiestas son siempre una bendición: nos unen, nos dan la oportunidad de encontrarnos con Dios, con nosotros mismos y con los demás, nos llenan de alegría. Las fiestas, aunque se celebren en el presente, hacen siempre referencia a un pasado. El nuestro es reciente. Sería el párroco Don Octavio Hernández García quien recogiera los anhelos de los vecinos de tener un lugar cercano donde reunirse para la Eucaristía y quien organizara la Comisión para la construcción de una ermita dedicada a Santa Rosalía de Palermo. Nuestro agradecimiento a Don Manuel Rodríguez González que la presidió. Por el año 1984 se comienza la obra siendo terminada en 1986 y bendecida el domingo veintiséis de Enero de ese mismo año por el Iltmo. Sr. Vicario de la Diócesis Don Mauricio González y González. Así de esta forma sencilla y discreta se introdujo la devoción a la santa penitente que va formando parte de la identidad de este barrio de San Juan de la Rambla.

Pero las fiestas miran también al futuro, a la meta. Nos llenamos de gozo porque una mujer, Rosalía, está en el cielo, nos está ofreciendo la ayuda de su intercesión y esperamos participar en su mismo destino. Ahora ella, a los que la celebramos, nos ofrece el ejemplo de su vida. Llamada por Dios a una vida de retiro, de oración, cuentan que los últimos 16 años los pasó en una cueva del Monte Pellegrino pero que los ángeles le traían la Eucaristía. Quisiera destacar este último dato puesto que estamos a punto de concluir el Año de la Eucaristía el próximo Octubre. La Eucaristía es el mejor antídoto y la mejor experiencia para no olvidar nunca la transcendencia del hombre.Comulgar es el acto más sublime que podemos hacer en la vida, pues es recibir a Dios en nuestro corazón. Como decía San Cirilo de Jerusalén, no debemos ver "en el pan y en el vino meros y naturales elementos, porque el Señor ha dicho expresamente que son su Cuerpo y su Sangre: la fe, afirma él, te lo asegura, aunque los sentidos te sugieran otra cosa".La comunión nos es necesaria porque es el alimento del alma que la robustece para la lucha de la vida.

Quiero hacer mención a la grandeza de corazón y la generosidad de todos aquellos que viven en este barrio de Las Rosas, hombres y mujeres buenos, que se han sacrificado y se siguen sacrificando para que todos los años la Santa de Palermo sea honrada e imitada.


Publicado por verdenaranja @ 23:12
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios