29 de Enero de 2006
El Delegado de Catequesis Don Antonio Pérez Morales ha dirigido a todos los catequistas y sacerdotes de la Diócesis de Tenerife la siguiente carta:
"Jornadas intensas, duras, emotivas, solidarias, tristes… Tantos adjetivos tendríamos que utilizar para describir lo que estamos viviendo desde el mediodía del lunes. Un sinistro severo ha dejado reducido a ceniza el departamento diocesano de catequesis, como queda patenta en la foto que recoge nuestra web. Nuestra delegación está en la zona más devastada por las llamas que arrasaron el obispado. Nada de lo material ha sobrevivido. Nada, absolutamente nada. Todos nuestros medios materiales han desaparecido.
Como me escribía un amigo, delegado en otra diócesis, “duro ciertamente, sobre todo cuando tomo conciencia de lo fácil que a veces uno se irrita cuando siquiera pierde una minucia, un trabajo de ordenador, o cualquier otra chorrada. Quizá la única buena noticia, que son sólo cosas, ¡aunque qué cosas! Hay historia, sentimiento, vida traducida en objetos, documentos, lugares, etc. Pero veo que el fuego no puede con el temple canario, más ardoroso que su virulencia. Sabéis también transparentar la gracia en medio de la des-gracia”.
Eso me gustaría compartir hoy con todos los catequistas de la diócesis: Acoger la gracia en la des-gracia. Aprovechemos esta oportunidad para crecer, para fortalecer nuestra fe y comunión eclesial. Para intensificar nuestro afán evangélico y misionero. Para volver a lo esencial de la fe y recordar que, aunque lo material es importante y necesario, los principales recursos somos las personas, en este caso, los catequistas, secundando y activando la presencia permanente cariñosa y tierna de Dios.
Ahora bien, nuestra delegación tiene que afrontar el reto de dotarse mínimamente de medios, en una Iglesia muy necesitada ahora de ellos. Aun así, comparto con ustedes que nuestro departamento renuncia a los cerca de seis mil euros que recibe de subvención de la diócesis, como contribución de cada uno de nosotros a apoyar la puesta en marcha del obispado, que es uno de los pulmones y el motor principal de la marcha de esta Iglesia particular nivariense. Con nuestros ahorros, esperando cobrar las deudas que algunos tienen con nosotros, la cierta solidaridad de los catequistas y una actividad más austera y pobre, saldremos adelante. ¡Dios no falla!
Ahora, a trabajar, a evangelizar, a educar evangelizando y a evangelizar educando. Sintámonos orgullosos de nuestra condición de católicos, miembros de esta iglesia local de S. Cristóbal de La Laguna. Fortalezcamos la fe, esperanza y caridad. Acrecentemos nuestra solidaridad efectiva y afectiva con esta querida diócesis y continuemos evangelizando, mejor si cabe, como mejor servicio a Dios y a su Iglesia, en éste y en todo momento.
Gracias y ¡adelante! Nada ni nadie nos separará del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús".
El Delegado de Catequesis Don Antonio Pérez Morales ha dirigido a todos los catequistas y sacerdotes de la Diócesis de Tenerife la siguiente carta:
"Jornadas intensas, duras, emotivas, solidarias, tristes… Tantos adjetivos tendríamos que utilizar para describir lo que estamos viviendo desde el mediodía del lunes. Un sinistro severo ha dejado reducido a ceniza el departamento diocesano de catequesis, como queda patenta en la foto que recoge nuestra web. Nuestra delegación está en la zona más devastada por las llamas que arrasaron el obispado. Nada de lo material ha sobrevivido. Nada, absolutamente nada. Todos nuestros medios materiales han desaparecido.
Como me escribía un amigo, delegado en otra diócesis, “duro ciertamente, sobre todo cuando tomo conciencia de lo fácil que a veces uno se irrita cuando siquiera pierde una minucia, un trabajo de ordenador, o cualquier otra chorrada. Quizá la única buena noticia, que son sólo cosas, ¡aunque qué cosas! Hay historia, sentimiento, vida traducida en objetos, documentos, lugares, etc. Pero veo que el fuego no puede con el temple canario, más ardoroso que su virulencia. Sabéis también transparentar la gracia en medio de la des-gracia”.
Eso me gustaría compartir hoy con todos los catequistas de la diócesis: Acoger la gracia en la des-gracia. Aprovechemos esta oportunidad para crecer, para fortalecer nuestra fe y comunión eclesial. Para intensificar nuestro afán evangélico y misionero. Para volver a lo esencial de la fe y recordar que, aunque lo material es importante y necesario, los principales recursos somos las personas, en este caso, los catequistas, secundando y activando la presencia permanente cariñosa y tierna de Dios.
Ahora bien, nuestra delegación tiene que afrontar el reto de dotarse mínimamente de medios, en una Iglesia muy necesitada ahora de ellos. Aun así, comparto con ustedes que nuestro departamento renuncia a los cerca de seis mil euros que recibe de subvención de la diócesis, como contribución de cada uno de nosotros a apoyar la puesta en marcha del obispado, que es uno de los pulmones y el motor principal de la marcha de esta Iglesia particular nivariense. Con nuestros ahorros, esperando cobrar las deudas que algunos tienen con nosotros, la cierta solidaridad de los catequistas y una actividad más austera y pobre, saldremos adelante. ¡Dios no falla!
Ahora, a trabajar, a evangelizar, a educar evangelizando y a evangelizar educando. Sintámonos orgullosos de nuestra condición de católicos, miembros de esta iglesia local de S. Cristóbal de La Laguna. Fortalezcamos la fe, esperanza y caridad. Acrecentemos nuestra solidaridad efectiva y afectiva con esta querida diócesis y continuemos evangelizando, mejor si cabe, como mejor servicio a Dios y a su Iglesia, en éste y en todo momento.
Gracias y ¡adelante! Nada ni nadie nos separará del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús".

