Ha pasado un mes desde que, el 23 de enero, la Sede del Obispado de S. Cristóbal de La Laguna sufriera un siniestro severo. Poco antes de las doce del mediodía el Palacio de Salazar comenzaba a ser pasto de las llamas. En el incendio, además de cuantiosas pérdidas en bienes muebles e inmuebles, numerosos departamentos de los servicios diocesanos sufrieron una pérdida total en sus medios materiales y otros tuvieron importantes daños. Desde entonces, la Diócesis ha venido trabajando en una triple dirección:
1.- Restauración del Edificio. Para ello, ya se ha designado un equipo multiprofesional compuesto por tres arquitectos, un catedrático en historia del arte y un arqueólogo. Ya ha comenzado, en este sentido, la primera fase consistente en el desmonte de elementos inestables, consolidación de ruinas y clasificación de objetos patrimoniales. Igualmente, se han venido sucediendo las reuniones de los técnicos designados y los de las administraciones públicas, en sus distintos niveles, para ir acelerando la realización del proyecto de restauración del Obispado.
2.- Funcionamiento del Obispado. En este momento, los distintos servicios del Obispado de Tenerife se encuentran dispersos en cinco sedes de la ciudad de La Laguna. A partir de marzo, el núcleo central del mismo, se desplazará a la casa natal del Beato José de Anchieta, cedida en uso por el Ayuntamiento de la ciudad. A pesar de las importantes pérdidas en los elementos de trabajo cotidiano, así como la citada dispersión, el personal del Obispado se esmera en que la marcha de esta iglesia particular no se detenga. Tres empresas: Cajacanrias, Ofipelaez, Leroy Merlín y Telefónica, han colaborado, muy significativamente, para que este traslado se haga con el menor coste posible.
3.- Obtención de recursos. Tanto la restauración del edificio como la puesta en marcha de todos los servicios diocesanos requieren de recursos materiales y de financiación. En este sentido, la Diócesis tiene abierta una cuenta en Cajacanarias en la que ya se ha recaudado unos 105 millones de las antiguas pesetas. Además, un grupo de empresarios y de comunicación ha abierto otra cuenta a favor del Obispado. No han faltado iniciativas provenientes del mundo del deporte, de empresas, de colectivos ciudadanos, etc. para apoyar esta restauración. Las muestras de solidaridad también han llegado de otras diócesis de nuestro país y de las comunidades parroquiales, movimientos, grupos y comunidades religiosas presentes en estas islas. En definitiva, una corriente de solidaridad efectiva y afectiva nos ha arropado en este mes a todos los diocesanos encabezados por nuestro Obispo.
Cuenta Pro_Restauración del Obispado
CajaCanarias: 2065 0021 15 3000248228
SEBASTIÁN MATÍAS
Muy pocos días después del incendio, el Obispado convocaba a la prensa para dar a conocer los nombres del equipo multiprofesional que se iba a hacer cargo de todo el proceso de reconstrucción de la Sede Episcopal. El mismo lo forman tres arquitectos, un profesor de historia del arte y un arqueólogo.
El equipo ha desplegado una incesante actividad de coordinación con todas las administraciones y de agilización de todo lo que conlleva la llamada primera fase de este proceso.
El portavoz designado para todas las cuestiones técnicas es el arquitecto Sebastián Matías quien ha destacado que “…lo que ha empezado ya es la obra de limpieza selectiva del material que, naturalmente, queda como restos del incendio. Se va poco a poco separando todas aquellas cosas que puedan tener interés para proceder a la restauración, como son piezas de madera que tienen una determinada forma, una escuadría que nosotros necesitaremos, lógicamente, reponerlas en su verdadera dimensión y forma para reconstruir el edificio. De momento, esta limpieza –prosigue Matías- marcha a buen ritmo.
Para esta primera fase, se ha vallado, además, el edificio junto con la librería diocesana que está al lado, con objeto de preservar cualquier posible caída de objetos, “es más por una causa de tipo preventivo que por otra cosa y bueno…en ese aspecto, se marcha a bastante buen ritmo, incluso la limpieza va bastante avanzada aunque queda todavía zonas enteras a las que no se ha podido llegar” señala el arquitecto. En estos días, en esta zona, se colocará una red para evitar la caída de objetos a la vía.
Incluso, según Sebastián Matías, “se ha procedido a demoler un par de lienzos de pared que estaban en situación inestable y es posible que aun quede algo que derribar, pero, en fin, la obra de limpieza tiene que hacerse de forma muy concienzuda y, por consiguiente, no puede ser muy rápida. Pero como digo, va quizás más rápida de lo que yo me esperaba.”
El OBISPO NIVARIENSE
Por su parte, Bernardo Álvarez, XII Obispo Nivariense, ha sufrido en primera persona la importante pérdida patrimonial y personal del incendio de la Sede Episcopal. Álvarez que en septiembre fue ordenado Obispo, ha recordado una y otra vez que los medios son necesarios e importantes pero que lo más decisivo es la fe, “que existan cristianos, gentes de fe”. Sin palabras, señaló el Obispo, se quedó el día del siniestro.
“Por mi mente pasaron aquel día muchas palabras de la Biblia que hacen referencia a lo frágil que es todo y sentí en carne viva que “la apariencia de este mundo pasa” y que ni siquiera nosotros tenemos aquí ciudad permanente, que somos como flor del campo, que por la mañana florece y por la tarde la cortan y se seca. Y cuando revivo en mi mente la irremediable pérdida, me aplico a mí mismo, y trato de hacer mías, las palabras de Job, “desnudo salí del vientre de mi madre… el Señor me lo dio, el Señor me lo quitó, bendito sea el nombre del Señor”.
Transcurrido un mes desde el fatídico día, lo más que destacaría Álvarez es, por un lado, “la enorme gratitud que merece la corriente solidaria afectiva y efectiva de tantas personas, instituciones públicas, eclesiales, culturales, sociales, empresas, etc”. Y, por otro, el Obispo señaló que en este tiempo ha ido tomando más conciencia real de la magnitud de las pérdidas, tanto a nivel patrimonial como en relación a los otros medios con los que la Diócesis realizaba su misión en estas islas. “Uno- señala- se va dando progresivamente cuenta de lo que está suponiendo estas pérdidas”.
1.- Restauración del Edificio. Para ello, ya se ha designado un equipo multiprofesional compuesto por tres arquitectos, un catedrático en historia del arte y un arqueólogo. Ya ha comenzado, en este sentido, la primera fase consistente en el desmonte de elementos inestables, consolidación de ruinas y clasificación de objetos patrimoniales. Igualmente, se han venido sucediendo las reuniones de los técnicos designados y los de las administraciones públicas, en sus distintos niveles, para ir acelerando la realización del proyecto de restauración del Obispado.
2.- Funcionamiento del Obispado. En este momento, los distintos servicios del Obispado de Tenerife se encuentran dispersos en cinco sedes de la ciudad de La Laguna. A partir de marzo, el núcleo central del mismo, se desplazará a la casa natal del Beato José de Anchieta, cedida en uso por el Ayuntamiento de la ciudad. A pesar de las importantes pérdidas en los elementos de trabajo cotidiano, así como la citada dispersión, el personal del Obispado se esmera en que la marcha de esta iglesia particular no se detenga. Tres empresas: Cajacanrias, Ofipelaez, Leroy Merlín y Telefónica, han colaborado, muy significativamente, para que este traslado se haga con el menor coste posible.
3.- Obtención de recursos. Tanto la restauración del edificio como la puesta en marcha de todos los servicios diocesanos requieren de recursos materiales y de financiación. En este sentido, la Diócesis tiene abierta una cuenta en Cajacanarias en la que ya se ha recaudado unos 105 millones de las antiguas pesetas. Además, un grupo de empresarios y de comunicación ha abierto otra cuenta a favor del Obispado. No han faltado iniciativas provenientes del mundo del deporte, de empresas, de colectivos ciudadanos, etc. para apoyar esta restauración. Las muestras de solidaridad también han llegado de otras diócesis de nuestro país y de las comunidades parroquiales, movimientos, grupos y comunidades religiosas presentes en estas islas. En definitiva, una corriente de solidaridad efectiva y afectiva nos ha arropado en este mes a todos los diocesanos encabezados por nuestro Obispo.
Cuenta Pro_Restauración del Obispado
CajaCanarias: 2065 0021 15 3000248228
SEBASTIÁN MATÍAS
Muy pocos días después del incendio, el Obispado convocaba a la prensa para dar a conocer los nombres del equipo multiprofesional que se iba a hacer cargo de todo el proceso de reconstrucción de la Sede Episcopal. El mismo lo forman tres arquitectos, un profesor de historia del arte y un arqueólogo.
El equipo ha desplegado una incesante actividad de coordinación con todas las administraciones y de agilización de todo lo que conlleva la llamada primera fase de este proceso.
El portavoz designado para todas las cuestiones técnicas es el arquitecto Sebastián Matías quien ha destacado que “…lo que ha empezado ya es la obra de limpieza selectiva del material que, naturalmente, queda como restos del incendio. Se va poco a poco separando todas aquellas cosas que puedan tener interés para proceder a la restauración, como son piezas de madera que tienen una determinada forma, una escuadría que nosotros necesitaremos, lógicamente, reponerlas en su verdadera dimensión y forma para reconstruir el edificio. De momento, esta limpieza –prosigue Matías- marcha a buen ritmo.
Para esta primera fase, se ha vallado, además, el edificio junto con la librería diocesana que está al lado, con objeto de preservar cualquier posible caída de objetos, “es más por una causa de tipo preventivo que por otra cosa y bueno…en ese aspecto, se marcha a bastante buen ritmo, incluso la limpieza va bastante avanzada aunque queda todavía zonas enteras a las que no se ha podido llegar” señala el arquitecto. En estos días, en esta zona, se colocará una red para evitar la caída de objetos a la vía.
Incluso, según Sebastián Matías, “se ha procedido a demoler un par de lienzos de pared que estaban en situación inestable y es posible que aun quede algo que derribar, pero, en fin, la obra de limpieza tiene que hacerse de forma muy concienzuda y, por consiguiente, no puede ser muy rápida. Pero como digo, va quizás más rápida de lo que yo me esperaba.”
El OBISPO NIVARIENSE
Por su parte, Bernardo Álvarez, XII Obispo Nivariense, ha sufrido en primera persona la importante pérdida patrimonial y personal del incendio de la Sede Episcopal. Álvarez que en septiembre fue ordenado Obispo, ha recordado una y otra vez que los medios son necesarios e importantes pero que lo más decisivo es la fe, “que existan cristianos, gentes de fe”. Sin palabras, señaló el Obispo, se quedó el día del siniestro.
“Por mi mente pasaron aquel día muchas palabras de la Biblia que hacen referencia a lo frágil que es todo y sentí en carne viva que “la apariencia de este mundo pasa” y que ni siquiera nosotros tenemos aquí ciudad permanente, que somos como flor del campo, que por la mañana florece y por la tarde la cortan y se seca. Y cuando revivo en mi mente la irremediable pérdida, me aplico a mí mismo, y trato de hacer mías, las palabras de Job, “desnudo salí del vientre de mi madre… el Señor me lo dio, el Señor me lo quitó, bendito sea el nombre del Señor”.
Transcurrido un mes desde el fatídico día, lo más que destacaría Álvarez es, por un lado, “la enorme gratitud que merece la corriente solidaria afectiva y efectiva de tantas personas, instituciones públicas, eclesiales, culturales, sociales, empresas, etc”. Y, por otro, el Obispo señaló que en este tiempo ha ido tomando más conciencia real de la magnitud de las pérdidas, tanto a nivel patrimonial como en relación a los otros medios con los que la Diócesis realizaba su misión en estas islas. “Uno- señala- se va dando progresivamente cuenta de lo que está suponiendo estas pérdidas”.

