domingo, 30 de abril de 2006
Plan Pastoral
de la Conferencia Episcopal Española
2006-2010


"YO SOY EL PAN DE VIDA" (Jn 6,35)
VIVIR DE LA EUCARISTÍA


Madrid, 28 de abril de 2006


El pasado día 30 de marzo la LXXXVI Asamblea Plenaria aprobó el Plan Pastoral de la Conferencia Episcopal Española para los años 2006-2010. Se trata del séptimo documento de este género desde que en 1983, tras la primera visita del Papa a España, se redactara el primer Plan Pastoral.

1. Sentido de los Planes Pastorales

Los Planes Pastorales han venido prestando un servicio muy valioso a la Conferencia Episcopal, porque, por un lado, toman de alguna manera el pulso a la situación eclesial y, por otro lado, permiten orientar y coordinar la acción pastoral de la Conferencia. Hay que notar bien que no son sin más el Plan de la Iglesia en España, sino el de un organismo que sirve al ministerio de los Obispos en colegialidad, es decir, de la Conferencia Episcopal.

2. Diagnóstico de la situación

En la Introducción se afirma que "la mirada pastoral a nuestra situación, según el diagnóstico realizado en el Plan Pastoral precedente, sigue siendo válida en sus líneas fundamentales, aunque hay que señalar algunos cambios acaecidos y nuevos subrayados, especialmente en el ámbito de la transmisión y vivencia de la fe en la familia y en el de las migraciones."

Se constata, pues, con gratitud "la fidelidad de muchos cristianos a su vocación bautismal... en un contexto cultural difícil", así como la vitalidad de muchas instituciones y acciones eclesiales. Y se señalan las dificultades, que tienen su origen tanto "en una cultura pública que se aleja decididamente de la fe cristiana y camina hacia un humanismo inmanentista", como en la "secularización interna" de la propia vida eclesial, calificada como "el problema de fondo al que una pastoral de futuro tiene que prestar la máxima atención." (nº 4).

3. El tema central: la Eucaristía

"Al proponer como tema central del Plan Pastoral el Misterio de la Eucaristía pretendemos revitalizar la vida cristiana desde su mismo corazón, pues adentrándonos en el misterio eucarístico, entramos en el corazón de Dios, como nos recuerda magistralmente Benedicto XVI: "La mística del Sacramento, que se basa en el abajamiento de Dios a nosotros,... lleva mucho más alto de lo que cualquier elevación mística del hombre podría alcanzar... El Dios encarnado nos atrae a todos hacia sí. Se entiende, pues, que el agapé se haya convertido también en un nombre de la Eucaristía" (nº 5).

"La Iglesia renace siempre de nuevo gracias a la Eucaristía", dijo el Papa al iniciar su ministerio petrino. Por eso, profundizando en el mensaje y en los frutos del Año de la Eucaristía, los Obispos españoles se proponen que su "empeño en los próximos años ha de orientarse a vivir de la Eucaristía con una mayor interioridad." Lo hacen convencidos de que "de la Eucaristía brota la fuerza capaz de transformar el mundo y la cultura, porque ella es epifanía de comunión, lugar de encuentro del Pueblo de Dios con Jesucristo, muerto y resucitado, fuente de vida y esperanza" (nº 42).

Y por eso, la única acción que se prevé como gran acontecimiento que implicará a todas las diócesis - además del próximo Encuentro Mundial de las Familias en Valencia - será un Congreso Eucarístico que tendrá lugar en el año 2010, el cual, al concluir la primera década del milenio, "reflejará y potenciará hacia el futuro las iniciativas y las acciones" de este quinquenio (nn. 8 y 41).

4. Esquema del Plan: fe, esperanza y caridad

El Plan Pastoral se divide en tres partes, correspondientes a tres dimensiones básicas de la vida cristiana: la confesión y la transmisión de la fe; la celebración sacramental de Jesucristo; y el servicio de la caridad. Llevan los títulos siguientes, bien significativos: 1. Del misterio de la fe a la transmisión de la fe. 2. De la celebración eucarística a la vivencia de la esperanza. 3. De la comunión eucarística al servicio de la caridad. Cada parte incluye determinadas acciones.

La primera parte incide en aspectos relacionados con la acción misionera de la Iglesia; la catequesis; la educación, formación teológica y pastoral de la cultura, así como las comunicaciones sociales. Todos ellos "encuentran en la Eucaristía su punto de verificación más auténtico", de modo que sea realmente posible "acreditar a la Iglesia como hogar de la fe y profesar la fe rectamente" (nº 10).

La segunda parte se refiere a los sacerdotes, a los consagrados y a los seglares, en particular, a las familias, es decir, a todo el Pueblo de Dios en su diversidad específica, el cual, en cuanto comunidad del Domingo, redescubre con orgullo, especialmente en la celebración dominical, "el privilegio de participar en la Eucaristía, que es el sacramento del mundo renovado" y, por tanto, de la esperanza (nº 21).

La tercera parte aborda la acción social y la caridad fraterna, especialmente en el campo de la pastoral de los emigrantes, así como el diálogo ecuménico e interreligioso. Todo, en la perspectiva de que "quienes participamos en la Eucaristía estamos llamados a descubrir, mediante este Sacramento, el sentido profundo de nuestra acción en el mundo en favor del desarrollo y de la paz" (nº 33).
Publicado por Desconocido @ 21:55  | Noticias Nacionales
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30 Abr. 06 (ACI).- Al mediodía de hoy el Papa Benedicto XVI recitó la oración mariana del tiempo pascual, el Regina Caeli, con miles de fieles que se dieron cita en la Plaza de San Pedro y reafirmó la centralidad de la resurrección en el cristianismo y que negarla o hacer de ella un acontecimiento meramente espiritual es banalizar la fe.

En su alocución, el Santo Padre apuntó que en el Evangelio de hoy “se aprehende una invitación continua a vencer la incredulidad y a creer en la resurrección de Cristo, porque sus discípulos son llamados a ser testimonios precisamente de este evento extraordinario”.

“La resurrección de Cristo –prosiguió- es el dato central del cristianismo, verdad fundamental que debe ser reafirmada con vigor en todo tiempo, porque negarla o transformarla en un acontecimiento puramente espiritual es banalizar nuestra misma fe”.

Más adelante, el Pontífice se refirió a la Virgen María, quien fuera para los apóstoles “madre y maestra, rol que continúa desarrollando hacia los cristianos de todos los tiempos”.

Benedicto XVI Invitó asimismo a “redescubrir la función materna que Ella realiza en nuestras vidas, para que seamos siempre discípulos dóciles y testimonios valerosos del Señor resucitado”.

Finalmente, el Papa rezó con todos los feligreses el Regina Caeli e impartió la Bendición Apostólica.
Publicado por Desconocido @ 20:33  | Noticias internacionales
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30 de Abril
(Fuente de la Guancha) Al terminar la Eucaristía del domingo tercero de Pascua el párroco anuncia que el día dos de Junio de 2006 el Sr. Obispo impartirá el Sacramento del Confirmación en nuestras parroquias de La Guancha y de San José. Un grupo de treinta jóvenes en La Guancha y un grupo de diecisiete en San José se han ido preparando y madurando en su fe durante varios años.
Publicado por Desconocido @ 20:22  | Noticias Parroquiales
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30 de Abril
(Fuente de la Guancha) Dentro de la Eucaristía del domingo tercero de Pascua fueron bautizados dos niños: Luis Bentor y Nelson. Toda la comunidad se unió, una vez más dentro de este tiempo de Pascua, al rechazo al pecado y a la confesión de fe de los padres y padrinos.
Publicado por Desconocido @ 20:20  | Noticias Parroquiales
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PEREGRINACIÓN A FÁTIMA Y EXCURSIÓN A GALICIA

(Fuente de la Guancha)
3 AL 10 DE AGOSTO


DIA 3 DE AGOSTO (JUEVES)

TRASLADO EN GUAGUA DEL LUGAR QUE SE COMUNIQUE Y HORA HACIA EL AEROPUERTO DEL SUR TRÁMITE DE FACURACIÓN Y EMBARQUE EN VUELO DE LA COMPAÑÍA AIR EUROPA CON DESTINO A SANTIAGO DE COMPOSTELA. LLEGADA Y TRASLADO AL HOTEL SITUADO EN LAS RIAS BAJAS. ENTREGA DE HABITACIONES. ALMUERZO Y DESPUÉS DEL MISMO SALIDA HACIA LA LOCALIDAD DE POIO PARA VISITAR EL MONASTERIO DE LOS MONJES MERCEDARIOS. CONTINUACIÓN HACIA EL FAMOSO PUEBLO DE COMBARRO CONOCIDO POR SUS HÓRREOS Y TASCAS DE MARISCOS. LLEGADA AL HOTEL CENA Y ALOJAMIENTO.

DIA 4 DE AGOSTO (VIERNES) RIAS BAIXAS-SANTIAGO DE COMPOSTELA –

VISITA A LA CIUDAD DE SANTIAGO DE COMPOSTELA (CAPITAL DE GALICIA), SU CATEDRAL Y DONDE PODREMOS CONOCER LAS PLAZAS MÁS BELLAS DE LA CIUDAD (LA PLAZA DE OBRADOIRO, LUGAR DONDE SE EMPEZARON LAS OBRAS DE LA CATEDRA) SUS FAMOSAS CALLES DE LA RAIÑA, DEL FRANCO Y DEL VILLAR ACOMPAÑADOS CON UN GUÍA LOCAL. ALMUERZO EN RESTAURANTE EN SANTIAGO. TIEMPO LIBRE PARA ACTIVIDADES PERSONALES Y REGRESO AL HOTEL A LA HORA QUE SE INDIQUE. CENA Y ALOJAMIENTO.

DIA 5 DE AGOSTO (SABADO) RÍAS BAIXAS -VIGO - MONTE DE CASTRO - CAMBADOS

POR LA MAÑANA VISITA A LA CIUDAD DE VIGO, VISITANDO EL MONTE DEL CASTRO (ANTIGUA FORTALEZA), BARRIO DEL BERBES (BARRIO DE PESCADORES EN CASCO ANTIGUO), DONDE SE ENCUENTRA LA CALLE DE LA PIEDRA FAMOSA POR SUS BARES Y RESTAURANTES. REGRESO AL HOTEL PARA EL ALMUERZO. POR LA TARDE VISITA AL PUEBLO DE CAMBADOS (CAPITAL DEL CONOCIDO VINO ALBARIÑO). REGRESO AL HOTEL, CENA Y ALOJAMIENTO.


DIA 6 DE AGOSTO (DOMINGO) ISLA DE LA TOJA O GROVE – EXCURSION EN BARCO POR LAS RIAS DE AROSA – MONTE DE LA SIRADELLA

SALIDA HACIA LA ISLA DE LA TOJA, CONOCIDA POR SU FÁBRICA DE JABONES, CAPILLA DE SAN CARALAMPIO (CAPILLA DE LAS CONCHAS) Y SUS JARDINES. CONTINUACIÓN HACIA EL PUEBLO MARINERO DEL GROVE, DONDE DISFRUTAREMOS DE UN PASEO EN BARCO POR LA RIA DE AROSA, CONOCIENDO LOS PARQUES DE CULTIVO DE MEJILLÓN, OSTRA Y VIEIRA. ALMUERZO EN EL HOTEL. POR LA TARDE VISITA AL MONTE DE LA SIRADELLA, PARA PODER VER EL CENTRO DE INTERPRETACIÓN DE LA NATURALEZA Y LOS MIRADORES DE LA RÍA DE AROSA. CONTINUACIÓN AL AQUARIUM GALICIA. VISITA GUIADA PARA CONOCER LAS DISTINTAS ESPECIES MARINAS (TIBURONES, NUTRIAS, MORENAS, TORTUGAS GIGANTES Y DIFERENTES ESPECIES AUTÓCTONAS REGRESO AL HOTEL CENA Y ALOJAMIENTO

DIA 7 DE AGOSTO (LUNES) RIAS BAJAS – SANTUARIO DE SANTA LUCIA – COIMBRA

DESAYUNO Y SALIDA HACIA PORTUGAL CON PARADA EN VIENA DE CASTELO PARA VISITAR EL SANTUARIO DE SANTA LUCIA (PATRONA DE LOS CIEGOS) ENCARAMADA A LO ALTO DE UNA COLINA QUE DA SOBRE EL MAR Y CON UNA BONITA PANRAMICA DE LA CIUDAD. EL SANTUARIO DE SANTA LUCIA ES DE ECHO UNA OBRE PRETENCIOSA QUE EMPEZO A CONSTRUIRSE A COMIENZO DEL SIGLO XIX Y QUE SOLO PUDO REMATARSE EN 1943 DESPUÉS DE ESTA VISITA CONTINUAREMOS HACIA COIMBRA CON EL ALMUERZO EN RUTA. CENA Y ALOJAMIENTO EM COIMBRA.

DIA 8 DE AGOSTO (MARTES) COIMBRA - FATIMA

DESAYUNO Y RECORRIDO CON LA GUAGUA A LO ALTO DE LA CIUDAD DONDE ESTAUBICADA LA UNIVERSIDAD Y TIEMPO LIBRE PARA ACTIVIDADES PERSONALES EN EL CENTRO DE LA CIUDAD HASTA LA HORA QUE SE INDIQUE LA SALIDA HACIA FÁTIMA CON BREVE PARADA EN EL MONASTERIO DE SANTA MARIA DE LA VICTORIA EN BATALHA PARA PROSEGUIR HASTA FÁTIMA. ALMUERZO Y DESPUES DEL MISMO SALIDA AL PUEBLO DE ALJUSTREL, SITUADO A UN PAR DE KILÓMETROS DE LA COVA DE IRIA Y PUEDEN VISITARSE LAS CASAS EN LAS QUE VIVIAN LOS TRES PASTORCILLOS, FRANCISCO, JACINTA Y LUCIA. REGRESO A FÁTIMA CON TIEMPO LIBRE PARA ACTIVIDADES PERSONALES HASTA LA HORA DE LA CENA Y DESPUÉS ASISITENCIA A LA PROCESIÓN DE LAS ANTORCHAS. CENA Y ALOJAMIENTO.


DIA 9 DE AGOSTO (MIERCOLES) FÁTIMA – CASTELO DE BRANCO - DALAMANCA

DESAYUNO Y SALIDA HACIA CASTELO DE BRANCO ES UNA CIUDAD DE 25 MIL HABITANTES Y ACTIVO CENTRO COMERCIAL CON INDUSTRIAS DE COLCHO, CON PRODUCTOE ALIMENTICIOS COMO LA ACEITE DE OLIVA QUESO, MIEL Y SU ANTIGUA ARTESANÍA DE BORDADOS.. VISITA PANORÁMICA DE LA CIUDAD ACOMPAÑADOS DE UN GUÍA LOCAL. CONTINUANDO HASTA CIUDAD RODRIGO DONDE EFECTUAREMOS EL ALMUERZO DESPUÉS DEL MISMO TIEMPO LIBRE PARA VISITAR LA CATEDRAL Y ACONTINUACIÓN SALIDA HACIA SALAMANCA. CENA Y ALOJAMIENTO.

DIA 10 DE AGOSTO SALAMANCA – TENERIFE

DESAYUNO Y ALMUERZO EN SALAMANCA POR LA MAÑANA VISITA DE LA CIUDAD ACOMPADOS DE UN GUIA LOCAL A LOS MONUMENTOS MAS IMPORTANTES DE LA CIUDAD Y DESPUES DEL ALMUERZO SALIDA EN DIRECCION AL AEROPUERTO DE MADRID TRÁMITE DE FACTURACIÓN Y EMBARQUE EN VUELO DE LA COMPAÑÍA AIR EUROPA CON DESTINO A TENERIFE NORTE. LLEGADA Y TRASLADO EN GUAGUA AL LUGAR QUE SE INDIQUE Y FIN DE NUESTROS SERVICIOS.

HOTELES SON LOS SIGUIENTES:
EN LAS RIAS BAJAS UN HOTEL DE DOS ESTRELLAS FAMILIAR SE COME MUY BIEN ADEMÁS TIENE LA PLAYA DELANTE
EL HOTEL DE TRES ESTRELLAS DE COIMBRA ESTÁ CÉNTRICO
EL HOTEL DE FÁTIMA EL REGINA DE TRES ESTRELLAS
EL HOTEL DE SALAMANCA DE TRES ESTRELLAS CÉNTRICO SITUADOO FRENTE LA PLAZA DE ESPAÑA

LOS HORARIOS DEL AVION ESTÁN COMO SIGUE:
TENERIFE – SANTIAGO AL 08.05 POR EL SUR
MADRID – TENERIFE A LAS 19.40 POR EL NORTE




PRECIO POR PERSONA:- 838.-EUROS
ESTE PRECIO INCLUYE LOS SIGUIENTES SERVICIOS

AVION: TENERIFE – SANTIAGO – MADRID – TENERIFE

HOTEL DE DOS ESTRELLAS EN GALICIA SITUADO EN LAS RIAS BAJAS

HOTELES DE TRES ESTRELLAS EN FATIMA, COIMBRA Y SALAMANCA

REGIMEN: PENSIÓN COMPLETA SEGÚN EL PROGRAMA

VINO Y AGUA EN LAS COMIDAS – SEGURO TURISTICO

TASAS DE AEROPUERTO – TRASLADO EN GUAGUA AL AEROPUERTO DE TENERIFE

GUÍAS LOCALES PARA LAS VISITAS DE

SANTIAGO – COIMBRA – CASTELO DE BRANCO – SALAMANCA

EXCURSIONES, VISITAS Y CIRCUITO DE SANTIAGO – PORTUGAL – MADRID

ES NECESARIO LA ENTREGA DE LAS FOTOCOPIAS DE D. N. I (VIGENTE)

GUAGUA CON AIRE ACONDICIONADO – BUTACAS RECLINABLE – V. D.

EL PRECIO NO INCLUYE
LAS ENTRADAS A LOS MONUMENTOS Y NINGUN OTRO SEVICIO NO ESPECIFICADO EN EL PROGRAMA.


Para información y reservas en LA PARROQUIA DE LA GUANCHA
Teléfonos: 922 34 16 67 – Movil: 629 04 97 14
VIAJES RAMALUGO S. L.
Tel: 922 25 82 01 – 922 25 14 23 – 922 63 10 02
Fax. 922 25 14 55 – Móvil: 620 27 17 21
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sábado, 29 de abril de 2006
CIUDAD DEL VATICANO, sábado, 29 abril 2006 ZENIT publica la declaración final del congreso organizado por la Academia Pontificia parta la Vida sobre «El embrión humano en la fase de la preimplantación». Este documento fue publicado en la edición italiana del «L'Osservatore Romano» el 23 de marzo de 2006.



Con ocasión de su XII asamblea general, la Academia pontificia para la vida ha celebrado un congreso internacional sobre el tema: «El embrión humano en la fase de la preimplantación. Aspectos científicos y consideraciones bioéticas». Al final de los trabajos, la Academia pontificia para la vida desea ofrecer a la comunidad eclesial y a la sociedad civil en su conjunto algunas consideraciones sobre lo que fue objeto de su reflexión.

1. A nadie escapa que gran parte del debate bioético contemporáneo, sobre todo durante los últimos años, se ha centrado en la realidad del embrión humano, ya sea considerado en sí mismo ya en relación a la actuación de los demás seres humanos con respecto a él. Eso se explica bien teniendo en cuenta que las múltiples implicaciones (científicas, filosóficas, éticas, religiosas, legislativas, económicas, ideológicas, etc.) vinculadas a estos ámbitos acaban inevitablemente por catalizar diferentes intereses, así como por atraer la atención de quienes buscan un obrar ético auténtico.

Por eso, resulta ineludible afrontar una cuestión fundamental: «¿Quién o qué es el embrión humano?», para poder derivar de una respuesta fundada y coherente a esa pregunta criterios de acción que respeten plenamente la verdad integral del embrión mismo.
Con ese fin, según una correcta metodología bioética, es necesario ante todo dirigir la mirada a los datos que pone a nuestra disposición la ciencia más actualizada, permitiéndonos conocer con gran detalle los diversos procesos a través de los cuales un nuevo ser humano inicia su existencia. Esos datos deberán ser sometidos luego a la interpretación antropológica, con el fin de poner de relieve sus significados y sus valores emergentes, a los cuales, por último, es preciso hacer referencia para derivar las normas morales del obrar concreto, de la praxis operativa.

2. Así pues, a la luz de los logros más recientes de la embriología se pueden establecer algunos puntos esenciales reconocidos universalmente:

a) El momento que marca el inicio de la existencia de un nuevo «ser humano» está constituido por la penetración del espermatozoide en el oocito. La fecundación impulsa toda una serie de acontecimientos articulados y transforma la célula huevo en «cigoto». En la especie humana entran dentro del oocito el núcleo del espermatozoide (incluido en la cabeza) y un centríolo (el cual desempeñará un papel decisivo en la formación del huso mitótico en el acto de la primera división celular); la membrana plasmática queda fuera. El núcleo masculino sufre profundas modificaciones bioquímicas y estructurales que dependen del citoplasma ovular y que van a predisponer la función que el genoma masculino comenzará inmediatamente a desarrollar. En efecto, se asiste a la descondensación de la cromatina (inducida por factores sintetizados en las últimas fases de la ovogénesis) que hace posible la transmisión de los genes paternos.

El oocito, después del ingreso del espermatozoide, completa su segunda división meyótica y expulsa el segundo glóbulo polar, reduciendo su genoma a un número haploide de cromosomas con el fin de reconstituir, juntamente con los cromosomas llevados desde el núcleo masculino, el cariotipo característico de la especie. Al mismo tiempo, lleva a cabo una «activación» desde el punto de vista metabólico con vistas a la primera mitosis.

Siempre es el ambiente citoplasmático del oocito el que lleva al centríolo del espermatozoide a duplicarse, constituyendo así el centrosoma del cigoto. Ese centrosoma se duplica con vistas a la constitución de los microtúbulos que compondrán el huso mitótico.

Los dos set cromosómicos encuentran el huso mitótico ya formado y se disponen en el ecuador en posición de metafase. Siguen las demás fases de la mitosis y al final el citoplasma se divide y el cigoto da vida a los primeros dos blastómeros.

La activación del genoma embrional es probablemente un proceso gradual. En el embrión unicelular humano ya son activos siete genes; otros se expresan en el paso de la fase de cigoto a la de dos células.
b) La biología, y más en particular la embriología, proporcionan la documentación de una dirección definida de desarrollo: eso significa que el proceso está «orientado» -en el tiempo- en la dirección de una progresiva diferenciación y adquisición de complejidad y no puede retroceder a fases ya recorridas.

c) Otro punto ya adquirido con las primerísimas fases del desarrollo es el de la «autonomía» del nuevo ser en el proceso de autoduplicación del material genético.

d) También están estrechamente relacionados con la propiedad de la «continuidad» las características de «gradualidad» (el paso, necesario en el tiempo, de una fase menos diferenciada a la más diferenciada) y de «coordinación» del desarrollo (existencia de mecanismos que regulan en un conjunto unitario el proceso de desarrollo). A estas propiedades -al inicio casi olvidadas en el debate bioético- cada vez se les da mayor importancia en los últimos tiempos, a causa de los logros positivos que la investigación ofrece sobre la dinámica del desarrollo embrional incluso en la fase de «mórula» que precede a la formación de blastocito. El conjunto de estas tendencias constituye la base para interpretar el cigoto ya como un «organismo» primordial (organismo monocelular) que expresa coherentemente sus potencialidades de desarrollo a través de una continua integración primero entre los diversos componentes internos y luego entre las células a las que da lugar progresivamente. La integración es tanto morfológica como bioquímica. Las investigaciones que se están llevando a cabo desde hace ya algunos años no hacen más que aportar nuevas «pruebas» de estas realidades.

3. Esos logros de la embriología moderna necesitan ser sometidos al análisis de la interpretación filosófico-antropológica para poder percibir los grandes valores que todo ser humano, aunque sea en la fase embrional, lleva consigo y expresa. Por consiguiente, se trata de afrontar la cuestión fundamental del status moral del embrión.

Es sabido que, entre las diversas propuestas hermenéuticas presentes en el debate bioético actual, se han indicado varios momentos del desarrollo embrional humano a los cuales unir la atribución al mismo de un status moral, a menudo aduciendo razones fundadas en criterios «extrínsecos» (es decir, partiendo de factores externos al embrión mismo). Pero ese modo de proceder no es idóneo para identificar realmente el status moral del embrión, dado que todo posible juicio acaba por basarse en elementos totalmente convencionales y arbitrarios.

Para poder formular un juicio más objetivo sobre la realidad del embrión humano y, por tanto, deducir indicaciones éticas, es preciso más bien tomar en cuenta criterios «intrínsecos» al embrión mismo, comenzando precisamente por los datos que el conocimiento científico pone a nuestra disposición. A partir de ellos se puede afirmar que el embrión humano en la fase de la preimplantación es: a) un ser de la especie humana; b) un ser individual; c) un ser que posee en sí la finalidad de desarrollarse en cuanto persona humana y a la vez la capacidad intrínseca de realizar ese desarrollo.

¿De todo ello se puede concluir que el embrión humano en la fase de la preimplantación ya es realmente una persona? Es obvio que, tratándose de una interpretación filosófica, la respuesta a esta pregunta no es de «fe definida» y permanece abierta, en cualquier caso, a ulteriores consideraciones.

Con todo, precisamente a partir de los datos biológicos de los que se dispone, consideramos que no existe ninguna razón significativa que lleve a negar que el embrión es persona ya en esta fase. Naturalmente, eso presupone una interpretación del concepto de persona de tipo substancial, es decir, referida a la misma naturaleza humana en cuanto tal, rica en potencialidades que se expresarán a lo largo de todo el desarrollo embrional y también después del nacimiento.

En apoyo de esta posición, conviene observar que la teoría de la animación inmediata, aplicada a todo ser humano que viene a la existencia, resulta plenamente coherente con su realidad biológica (así como en «substancial» continuidad con el pensamiento de la Tradición). «Porque tú mis riñones has formado, me has tejido en el vientre de mi madre; yo te doy gracias por tantas maravillas: prodigio soy, prodigios son tus obras. Mi alma conocías cabalmente», dice el Salmo (Sal 139, 13-14), refiriéndose a la intervención directa de Dios en la creación del alma de todo nuevo ser humano.

Además, desde el punto de vista moral, por encima de cualquier consideración sobre la personalidad del embrión humano, el simple hecho de estar en presencia de un ser humano (y sería suficiente incluso la duda de encontrarse en su presencia) exige en relación con él el pleno respeto de su integridad y dignidad: todo comportamiento que de algún modo pueda constituir una amenaza o una ofensa a sus derechos fundamentales, el primero de los cuales es el derecho a la vida, ha de considerarse gravemente inmoral.

Para concluir, deseamos hacer nuestras las palabras que el Santo Padre Benedicto XVI pronunció en su discurso a nuestro congreso: «El amor de Dios no hace diferencia entre el recién concebido, aún en el seno de su madre, y el niño o el joven o el hombre maduro o el anciano. No hace diferencia, porque en cada uno de ellos ve la huella de su imagen y semejanza (cf. Gn 1, 26). No hace diferencia, porque en todos ve reflejado el rostro de su Hijo unigénito, en quien “nos ha elegido antes de la creación del mundo (...), eligiéndonos de antemano para ser sus hijos adoptivos (...), según el beneplácito de su voluntad” (Ef 1, 4-6) (Discurso a los participantes en la asamblea general de la Academia Pontificia para la Vida y al Congreso internacional sobre «El embrión humano en la fase de la preimplantación», 27 de febrero de 2006: L’Osservatore Romano, edición en lengua española, 3 de marzo de 2006, p. 4).
Publicado por Desconocido @ 23:48  | Noticias internacionales
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Todos los que trabajamos en las Naciones Unidas, en lo que se ha convertido el hogar de los derechos humanos gracias a la Declaración Universal de Derechos Humanos, a menudo debatimos cómo enfrentarnos a la cuestión de la violación más vergonzosa, intolerable y grave del derecho humano más fundamental de todos: el derecho a la vida, como se manifiesta en el fenómeno del genocidio. Pero, cuando llegamos al testimonio de los testigos de tal tragedia, el tono del encuentro se convierte en especialmente apremiante. Quisiera por ello agradecer a nuestros miembros del jurado por lo que acaban de compartir con nosotros.

No hace una semana, en este mismo lugar, celebramos un acontecimiento similar para recordar la memoria y las lecciones de dos genocidios atroces del pasado siglo. En aquella ocasión, alguien comentó: parece que nuestro «Nunca jamás» se ha convertido en «Siempre otra vez». Aunque puede que fuera apropiado, creo que fue un comentario extremadamente triste, incluso un tanto cínico.

Pero debemos admitir que, en ocasiones, resulta difícil no compartir tal afirmación. Si la negación es la piedra de Sísifo que rueda colina abajo con dramáticos acontecimientos una y otra vez, entonces puede que nuestra indiferencia sea el peor elemento de todos, sin hacer nada con una carencia de voluntad política.

En respuesta en parte a esto, las palabras «Nunca, jamás, seas un espectador» fueron con razón proclamadas en la primera Conferencia del Foro de Estocolmo. El Foro de Estocolmo fue el instrumento que puso en movimiento un nuevo mecanismo dentro del sistema de las Naciones Unidas, con la recogida de información sobre las violaciones masivas de derechos humanos; informando al Consejo de Seguridad de la previsión del peligro de genocidio; haciendo recomendaciones; y respaldando la cooperación entre el Consejo de Seguridad y el secretario-general sobre temas relacionados con el genocidio. Se designó y continúa trabajando un consejero especial del secretario general que coordinara estas cuatro tareas.

El largo debate sobre la reforma de las Naciones Unidas, llevado a cabo en la cumbre mundial de septiembre, elaboró, y posteriormente incorporó al mismo documento de la cumbre mundial, los parámetros éticos y jurídicos que la conciencia y sensibilidad moderna han desarrollado sobre este tema concreto. Destacaba la responsabilidad de la protección como esencial a la razón de ser de cualquier estado. Esta idea lleva a que la soberanía del estado se trate como una responsabilidad y no sólo como un derecho, y que un estado interpreta y ejercita su soberanía propiamente cuando está preparado y dispuesto a ejercitar su responsabilidad de cara a sus ciudadanos y a la comunidad internacional.

Tradicionalmente siempre se ha dado por supuesto que todo estado tiene la responsabilidad primaria de proteger a su propia población contra crímenes o desastres llevados a cabo por el hombre, como el genocidio, las hambrunas forzadas o las violaciones de derechos humanos. Más recientemente, este concepto se ha ampliado gracias a un consenso creciente según el cual, cuando un determinado país no puede o no quiere intervenir para proteger a su población, la comunidad internacional representada por las Naciones Unidas no sólo tiene el derecho sino el deber de intervenir. Actualmente, esto significa que la intervención está en mano del Consejo de Seguridad; o quizá sería más apropiado decir que está en manos de la voluntad política de los estados.

La voluntad política también se apoya en la sociedad civil – en ti y en mí.

Trágicamente, el genocidio es todavía una amenaza en determinadas regiones del mundo, donde sus causas e indicadores no siempre son fáciles de identificar. Está latente en lugares donde eliminar a la oposición se considera un «arreglo rápido» para acabar con las rivalidades y los conflictos sin resolver; donde se mantienen o justifican por ideologías relaciones entre grupos claramente injustas; donde, bajo la superficie de un orden aparente, el rescoldo del odio todavía arde por la falta de perdón y reconciliación mutuas; donde se obstaculiza la aceptación de los errores pasados y la «purificación de la memoria» por miedo a enfrentar la realidad histórica. Y estas no son sólo señales de advertencia de una amenaza inminente de genocidio: me aventuraría a sugerir que también son factores identificables para dar argumentos al terrorismo.

Esperemos que, a través de un conocimiento creciente de los acontecimientos lejanos y cercanos, el conjunto de la sociedad civil pueda fomentar la necesaria voluntad política que reúna las fuerzas de la buena voluntad. Así la realidad que está detrás de las palabras «Nunca Jamás» pueda finalmente ver la luz de día, más pronto que tarde.
Publicado por Desconocido @ 23:42  | Noticias internacionales
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COCHABAMBA, sábado, 29 abril 2006. ZENIT publica la parte final de la intervención que pronunció este viernes el cardenal Julio Terrazas, arzobispo de Santa Cruz, presidente de la Conferencia Episcopal de Bolivia, al inaugurar la asamblea del episcopado.




Estamos en pleno proceso de dar a Bolivia una nueva fisonomía. Hoy la Constituyente es el nuevo referente obligado para expresar temores o esperanzas de algunos, ilusiones de otros. También no faltan quienes creen que se trata de alguna fuerza mágica que soluciona todos los problemas.

El camino de la Constituyente tiene que recorrerse desde principios, valores, derechos y deberes inspirados en lo auténticamente humano y cristiano. Así surgirá una Bolivia nueva estructurada sobre sólidos cimientos. Ese es un mandato histórico: se trata de «construir una Bolivia para todos» que exige racionalidad, respeto, serenidad y libertad, sin presiones y amenazas, abiertas o veladas.

La Constituyente no es pues un producto de uso barato y rápido, no hay que rebajarlo para venderlo al por mayor. Hay que elegir entre el bienestar auténtico o la superficialidad. No olvidemos que la inmediatez, que encandila, elimina la riqueza y la profundidad de la vida de cada día.

Las elecciones de los constituyentes exigen en cada votante saber que está en juego el porvenir del país, y por lo tanto hay que actuar con responsabilidad, guiados por el bien común y sin dejarse llevar por pasiones e intereses mezquinos. Se pierde el sentido de la lucha por el bien cuando se «trivializan» las cosas importantes.

Tenemos grandes motivos esperanzadores para no dudar que pueda surgir un país como lo sueñan todos. Pero la futura Constitución, por si sola, no basta para solucionar los graves problemas que nos aquejan: pobreza, exclusión, éxodo de miles de compatriotas, centralismo, injusta distribución de los bienes y de la tierra, corrupción y prebendalismo.

Preocupa que, ya en estos primeros meses del año, se reaviven las mismas maneras de actuar que, en el pasado, produjeron muerte y dolor. El inmediatismo, el uso de la fuerza, las presiones, la falta de respeto de los derechos de los demás y el jugar con las posibilidades reales del país desplazan a la razón y al sentido común.

Sin duda, se incrementa también la incertidumbre y desorientación con las contradicciones entre los mismos responsables del gobierno. Declaraciones o acciones que necesitan constantes esclarecimientos, desvirtúan la fuerza de los ideales buscados. Es peligroso pensar que, la Bolivia nueva va a nacer ignorando los principios básicos de respeto a las leyes y convenios, que benefician al pueblo mismo en sus necesidades básicas y bienestar humano.

Ante esta lógica de muerte y esclavitud, el Misterio de la Pascua es proclamación de vida y liberación en Cristo Resucitado: «Mataron al autor de la vida, pero Dios lo resucitó y nosotros somos testigos de ello.» Nos corresponde como a Pastores seguir anunciando que la muerte no tiene la última palabra, que el autor de la vida, no quedó clavado en la cruz o encerrado en el sepulcro. El Padre lo resucitó para su gloria y para nuestra vida.

Pascua no es un hecho del pasado ni una reflexión piadosa lejana de la realidad. Irrumpe con fuerza en las personas, comunidades y sociedad, abarcando todos los ámbitos de la vida. Esta presencia del Resucitado es el nuevo dinamismo que, desde dentro, es capaz de liberarnos de las ataduras del pecado y de la muerte, para «hacer nuevas todas las cosas» (cfr. Ap 21,5).

Es desde el cambio y la renovación interior de cada uno de nosotros bolivianos que podremos revertir esta situación de inercia, desesperanza, esclavitud y muerte. Esta fuerza renovada de Cristo, desde nuestra adhesión personal y comunitaria, tiene que impregnar todas las estructuras civiles y sociales, como fermento en la masa, para que podamos deponer actitudes de confrontación y enemistad, y asumir otras de tolerancia, respeto y escucha, alcanzando un verdadero entendimiento y convivencia fraterna entre todos.

Como cristianos, llamados a ser testigos del Resucitado, tenemos una responsabilidad grande en este momento presente de la historia de Bolivia, estamos llamados a ser testigos del Dios de la vida, del Dios liberador y del Dios de la esperanza. El mismo Dios que resucitó a Jesucristo es aquel que no sólo nos llama, sino que nos da la fuerza para el cambio, para levantarnos y salir de los sepulcros, dejar los cementerios y las sombras de muerte, para ser hijos de la luz y gozar de la plenitud de la vida en El.

Como siempre, encomendamos este trabajo y estas esperanzas de la Iglesia y del querido pueblo de Bolivia, a nuestra Madre la Virgen María, que acompañó a su Hijo al pie de la cruz, fue testigo fiel y gozosa de la Resurrección y animó a los apóstoles en el Cenáculo al momento de la efusión del Espíritu Santo.
Publicado por Desconocido @ 23:39  | Noticias internacionales
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29 de Abril
(Fuente de la Guancha) Contrajeron matrimonio en la misa de la víspera del domingo tercero de Pascua los jóvenes Arturo Pérez Luis, natural de La Guancha y vecino del Barrio de Santa Catalina, y Laura Rodríguez González, natural y vecina de nuestra parroquia. Fueron sus padrinos Arcadio Rodríguez, padre de la contrayente, y Rosa Elvira Luis Reyes, madre de la contrayente. Participaron de su alegría muchos familiares, amigos y vecinos.
Publicado por Desconocido @ 23:33  | Noticias Parroquiales
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29 de Abril
(Fuente de la Guancha) En la mañana del sábado veintinueve de Abril quinientas personas del municipio de Santiago del Teide, acompañadas por su alcalde y sus párrocos, visitaron nuestro pueblo y su iglesia. Nada más llegar se dirigieron al templo parroquial donde fueron acogidos por el párroco que les dio la bienvenida y alabó el gesto de dedicar un tiempo para la oración y la Santa Misa dentro del día excursión. En la Plaza de la Iglesia fueron saludados por las autoridades locales, intercambiaron diversos regalos y fueron brindados con bebidas y repostería local. Después tuvieron la oportunidad de contemplar la bella exposición de artesanía de La Guancha en la “Casa de Artesanía Municipal”.
Esta es la décima sexta vez que el Ayuntamiento de Santiago del Teide organiza la excursión para “Mayores de sesenta años” con la finalidad de conocer los diversos pueblos de la isla. Felicitamos desde aquí esa iniciativa municipal y esa armonía entre el municipio y las comunidades parroquiales.
Publicado por Desconocido @ 15:34  | Noticias Parroquiales
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viernes, 28 abril ZENIT publica el mensaje que Benedicto XVI ha dirigido a los participantes en la sesión plenaria de la Academia Pontificia de las Ciencias Sociales, cuya presidenta es la profesora Mary Ann Glendon.



A la profesora Mary Ann Glendon,
presidenta de la Academia Pontificia de las Ciencias Sociales

Al celebrarse la duodécima sesión plenaria de la Academia Pontificia de las Ciencias Sociales, le hago llegar mi saludo a usted y a todos los miembros, y les garantizo mis oraciones para que la investigación y la discusión de este encuentro anual no sólo contribuya al avance del conocimiento en vuestros respectivos campos, sino que también ayude a la Iglesia en su misión de testimoniar un auténtico humanismo, arraigado en la verdad y guiado por la luz del Evangelio.

Vuestra sesión está dedicada al actual tema: «¿Juventud que desaparece? Solidaridad con los niños y los jóvenes en una época turbulenta». Algunos indicadores demográficos han mostrado claramente la urgente necesidad de una reflexión crítica en este área. Mientras las estadísticas del crecimiento demográfico quedan abiertas a diferentes interpretaciones, generalmente se concuerda en que estamos asistiendo a nivel planetario, y particularmente en los países desarrollados, a dos tendencias significativas e interrelacionadas: por un lado, un aumento de la esperanza de vida y, por otro, una disminución de los índices de natalidad. Ante el envejecimiento de la sociedad, muchas naciones o grupos de naciones carecen de un número suficiente de jóvenes para renovar sus poblaciones.

Esta situación es el resultado de múltiples y complejas causas --a menudo de carácter económico, social y cultural--, que os habéis propuesto estudiar. Pero puede verse que sus razones últimas son morales y espirituales; están relacionadas con una preocupante pérdida de fe, de esperanza y de amor. Traer niños al mundo exige que el «eros» centrado en uno mismo se llene con un «ágape» creativo, arraigado en la generosidad y caracterizado por la confianza y la esperanza en el futuro. Por su naturaleza, el amor tiende a la eternidad (Cf. «Deus Caritas Est», 6). Quizá la falta de un amor creativo y abierto a la esperanza es el motivo por el que muchas parejas no se casan, o explica porqué fracasan tantos matrimonios y porqué los índices de natalidad han disminuido notablemente.

Con frecuencia los niños y jóvenes son los primeros en experimentar las consecuencias de este eclipse del amor y de la esperanza. Con frecuencia, en vez de sentir cariño y amor, son simplemente tolerados. En una «época de turbulencia», con frecuencia no encuentran guías morales adecuados en el mundo de los adultos, en detrimento serio de su desarrollo intelectual y espiritual. Muchos niños crecen ahora en una sociedad que se olvida de Dios y de la dignidad innata de la persona humana, creada a imagen y semejanza de Dios. En un mundo caracterizado por acelerados procesos de globalización, están expuestos únicamente a una visión materialista del universo, de la vida y de la realización humana.

Y, sin embargo, los niños y los jóvenes son por naturaleza receptivos, generosos, idealistas y abiertos a lo trascendente. Ante todo necesitan estar rodeados de amor y crecer en una sana ecología humana, en la que pueden comprender que no han llegado a este mundo por casualidad, sino como un don que forma parte del plan divino de amor. Los padres, los educadores y los responsables de la sociedad, si son fieles a su propia vocación, no pueden renunciar a su responsabilidad de inculcar en los niños y en los jóvenes el deber de elegir un proyecto de vida dirigido a la felicidad auténtica, capaz de distinguir entre la verdad y la mentira, el bien y el mal, la justicia y la injusticia, el mundo real y el mundo de la «realidad virtual».

Al afrontar científicamente los diferentes temas de esta sesión, os aliento a considerar estas cuestiones, en particular, la de la libertad humana, con sus amplias implicaciones para una profunda visión de la persona y para lograr una madurez afectiva en la comunidad. La libertad interior es, de hecho, la condición para un auténtico crecimiento humano. Donde falta esta libertad o es puesta en peligro, los jóvenes experimentan frustración y son incapaces de luchar con generosidad por los ideales que plasman sus vidas como individuos y miembros de la sociedad. Como resultado, se sienten desalentados o se hacen rebeldes, y su inmenso potencial humano deja de afrontar los apasionantes desafíos de la vida.

Los cristianos, que creen que el Evangelio ilumina cada uno de los aspectos de la vida individual y social, no dejarán de ver las dimensiones filosóficas y teológicas de estas cuestiones, y la necesidad de considerar la oposición fundamental entre el pecado y la gracia que está presente en todos los conflictos que inquietan al corazón humano: el conflicto entre el error y la verdad, entre el vicio y la virtud, la rebelión y la cooperación, guerra y paz. Deben convencerse de que la fe, vivida en la plenitud de la caridad y transmitida a las nuevas generaciones, es un elemento esencial para construir un futuro mejor y salvaguardar la solidaridad intergeneracional, en la medida en que fundamenta todo esfuerzo humano por construir una civilización del amor sobre la revelación de Dios creador, la creación de hombres y mujeres a su imagen, y la victoria de Cristo sobre el mal y la muerte.

Queridos amigos, al expresaros mi gratitud y apoyo por vuestra importante investigación, perseguida en acuerdo con los métodos propios de vuestras ciencias respectivas, os aliento a no perder nunca de vista la inspiración y la ayuda que vuestros estudios pueden ofrecer a los jóvenes de nuestro tiempo en sus esfuerzos por vivir vidas fecundas y realizadas. Sobre vosotros y vuestras familias, y sobre todas las personas asociadas al trabajo de la Academia Pontificia de las Ciencias, invoco las bendiciones divinas de sabiduría, fuerza y paz.

Vaticano, 27 de abril de 2006

BENEDICTUS PP. XVI
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viernes, 28 de abril de 2006
28 Abr. (ACI).- El Arzobispo de Valencia, Mons. Agustín García-Gasco, señaló en su acostumbrada carta semanal, que el "V Encuentro Mundial de las Familias (EMF), es una invitación para reencontrar el sentido del verdadero amor frente al ‘amor-basura’, de usar y tirar, que nos ofrecen en nuestros días".

Según informa la agencia AVAN, Mons. García-Gasco insistió en su carta titulada "No tengáis miedo del amor humano", que el EMF "es también una cita de jóvenes cristianos dispuestos a buscar la grandeza del amor humano, abierto a Dios y a la vida, que garantiza el futuro de la humanidad".

El Arzobispo de Valencia recordó también que "de un modo muy singular, la Iglesia invita a los jóvenes a comprender la grandeza del amor y a poner en Él su confianza" porque "sólo así podrán madurar como adultos, ser felices y contribuir al verdadero desarrollo de la humanidad".

El Prelado consideró que "resulta imprescindible realizar una reflexión que aclare el papel del amor en la vida del ser humano y lo proponga como camino digno de confianza", algo que "ha asumido Benedicto XVI en su primer gran documento, la encíclica Deus caritas est, sobre el amor cristiano", la cual sugirió a todos leer y hacer vida.

Mons. García-Gasco recordó también que ser cristianos "es mucho más que asumir una ética o una ideología. Llamarnos a la vida, darnos una familia, concedernos inteligencia, libertad y capacidad de amar, hacernos parte de un pueblo, beneficiarnos del bien común de nuestra patria y de la humanidad son ejemplos del amor de Dios que se manifiesta plenamente en Jesucristo".

El Arzobispo aseguró que "en nuestros días necesitamos criterios sólidos para orientarnos hacia un amor consistente, que no defraude ni se agote con el paso del tiempo". Así, "frente a quienes presentan el amor con criterios utilitaristas o mercantilistas, como un artículo de consumo más, Benedicto XVI nos ofrece un camino siempre antiguo y siempre nuevo: el camino de Cristo que, conociendo al ser humano, varón y mujer, tal y como es, le propone un amor que no defrauda, porque se apoya en la iniciativa amorosa del propio Dios", finalizó.
Publicado por Desconocido @ 23:54  | Noticias Nacionales
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Comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap., al Evangelio dominical,publicado por ZENIT

28 abril


III Domingo de Pascua - B
(Hechos 3, 13-15. 17-19; I Juan 2, 1-5a; Lucas 24, 35-48)




¡En verdad ha resucitado!



El Evangelio nos permite asistir a una de las muchas apariciones del Resucitado. Los discípulos de Emaús acaban de llegar jadeantes a Jerusalén y están relatando lo que les ha ocurrido en el camino, cuando Jesús en persona se aparece en medio de ellos diciendo: «La paz con vosotros». En un primer momento, miedo, como si vieran a un fantasma; después, estupor, incredulidad; finalmente, alegría. Es más, incredulidad y alegría a la vez: «A causa de la alegría, no acababan de creerlo, asombrados».

La suya es una incredulidad del todo especial. Es la actitud de quien ya cree (si no, no habría alegría), pero no sabe darse cuenta. Como quien dice: ¡demasiado bello para ser cierto! La podemos llamar, paradójicamente, una fe incrédula. Para convencerles, Jesús les pide algo de comer, porque no hay nada como comer algo juntos que conforte y cree comunión.

Todo esto nos dice algo importante sobre la resurrección. Ésta no es sólo un gran milagro, un argumento o una prueba a favor de la verdad de Cristo. Es más. Es un mundo nuevo en el que se entra con la fe acompañada de estupor y alegría. La resurrección de Cristo es la «nueva creación». No se trata sólo de creer que Jesús ha resucitado; se trata de conocer y experimentar «el poder de la resurrección» (Filipenses 3, 10).

Esta dimensión más profunda de la Pascua es particularmente sentida por nuestros hermanos ortodoxos. Para ellos la resurrección de Cristo es todo. En el tiempo pascual, cuando se encuentran a alguien le saludan diciendo: «¡Cristo ha resucitado!», y el otro responde: «¡En verdad ha resucitado!». Esta costumbre está tan enraizada en el pueblo que se cuenta esta anécdota ocurrida a comienzos de la revolución bolchevique. Se había organizado un debate público sobre la resurrección de Cristo. Primero había hablado el ateo, demoliendo para siempre, en su opinión, la fe de los cristianos en la resurrección. Al bajar, subió al estrado el sacerdote ortodoxo, quien debía hablar en defensa. El humilde pope miró a la multitud y dijo sencillamente: «¡Cristo ha resucitado!». Todos respondieron a coro, antes aún de pensar: «¡En verdad ha resucitado!». Y el sacerdote descendió en silencio del estrado.

Conocemos bien cómo es representada la resurrección en la tradición occidental, por ejemplo en Piero della Francesca. Jesús que sale del sepulcro izando la cruz como un estandarte de victoria. El rostro inspira una extraordinaria confianza y seguridad. Pero su victoria es sobre sus enemigos exteriores, terrenos. Las autoridades habían puesto sellos en su sepulcro y guardias para vigilar, y he aquí que los sellos se rompen y los guardias duermen. Los hombres están presentes sólo como testigos inertes y pasivos; no toman parte verdaderamente en la resurrección.

En la imagen oriental la escena es del todo diferente. No se desarrolla a cielo abierto, sino bajo tierra. Jesús, en la resurrección, no sale, sino que desciende. Con extraordinaria energía toma de la mano a Adán y Eva, que esperan en el reino de los muertos, y les arrastra consigo hacia la vida y la resurrección. Detrás de los dos padres, una multitud incontable de hombres y mujeres que esperan la redención. Jesús pisotea las puertas de los infiernos que acaba de desencajar y quebrar Él mismo. La victoria de Cristo no es tanto sobre los enemigos visibles, sino sobre los invisibles, que son los más tremendos: la muerte, las tinieblas, la angustia, el demonio.

Nosotros estamos involucrados en esta representación. La resurrección de Cristo es también nuestra resurrección. Cada hombre que mira es invitado a identificarse con Adán, cada mujer con Eva, y a tender su mano para dejarse aferrar y arrastrar por Cristo fuera del sepulcro. Es éste el nuevo y universal éxodo pascual. Dios ha venido «con brazo poderoso y mano tendida» a liberar a su pueblo de una esclavitud mucho más dura y universal que la de Egipto.
Publicado por Desconocido @ 23:45  | Espiritualidad
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(7 de mayo de 2006)


Objetivo: Motivar a los sacerdotes para que en sus homilías dominicales, puedan hacer una reflexión del texto del buen pastor a la luz de la vocación de especial consagración e invitar a toda la comunidad a orar por ellas.

Quiénes son convocados: Sacerdotes y animadores de la liturgia.

Dónde se realizará: En todas las Misas dominicales.


MONICIÓN ENTRADA

La celebración de este cuarto domingo de Pascua devuelve a nuestra memoria la figura por todos conocida de Jesús, Buen Pastor, este año bajo el lema: “Te he llamado por tu nombre”. La Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, quiere centrar este año su atención en la llamada personal que nos hace el Pastor. Sólo el Buen Pastor nos arranca de nuestras seguridades y nos invita a buscar nuevos pastos; sólo un él se abaja y se compadece del pecador y el abatido... Que nuestra celebración nos haga escuchar de una forma especial, amorosa nuestro nombre…

PETICIONES DE PERDÓN

1. Tú, que eres el Buen Pastor, Señor, ten piedad.
2. Tú, que nos llamas por nuestro nombre. Cristo ten piedad.
3. Tú, que perdonas al pecador arrepentido, Señor, ten piedad.


LITURGIA DE lA PALABRA:
Cuarto Domingo de Pascua, ciclo B.




MONICIÓN A LAS LECTURAS

Hch 4,8-12 “Ningún otro puede salvar”.
Sólo Jesús es quien puede salvar-nos, curar-nos, recrear-nos. Su amor, más fuerte que la muerte, es la garantía de nuestras vidas plenas. Casi se puede decir que el texto es una confesión de fe: a quien vosotros crucificasteis y Dios resucitó, ése es el que nos salva y nos cura, nuestra redención.

Sal 117 “La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular”.

1 Jn 3,1-2 “Veremos a Dios tal cual es”.
La abundancia de amor de Dios para con nosotros es lo que hace que podamos llamarnos “hijos suyos”; ese amor no es para posesión nuestra, sino para que muchos más se sientan como nosotros, Hijos de Dios.

Jn 10,11-18 “El buen pastor da la vida por las ovejas”.
La misericordia del pastor, busca a la oveja perdida, cuida a la desvalida, pero sostiene y alienta a las reunidas.

SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA

Nuestras vidas están tan llenas de imágenes, palabras, voces y ruidos, que corremos el riesgo de perder nuestra capacidad para escuchar la voz que necesitamos oír, para tener vida.

Parece que apenas sabemos callarnos, estar atentos y permanecer abiertos a esa Palabra viva que está presente en lo más hondo de la vida y de nuestro ser. Convertidos en tristes consumidores de medios de comunicación y entretenimiento, nos pasamos horas y más horas recibiendo pasivamente imágenes, palabras, anuncios y todo cuanto nos quieran ofrecer, para alimentar nuestra trivialidad. La realidad se nos desdibuja: Apenas escuchamos ya otro mensaje, sino el que recibimos a través de los medios.

Necesitamos estar más atentos a la llamada de Jesús, el Buen Pastor que da su vida por nosotros, escuchar la voz de la verdad, sintonizar con lo mejor que hay en nosotros, desarrollar esa sensibilidad interior que percibe, más allá de lo visible y de lo audible, la presencia de Aquel que puede dar vida a nuestra vida, Aquel que nos salva (2ª lectura).

La Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones nos invita a ser escuchar su voz, que nos llama por nuestro nombre. Lo que cambia el corazón de las personas y nos convierte, no son las palabras, las ideas y las razones, sino la escucha sincera de la voz del Buen Pastor, de Dios.

Los valores como el amor, la bondad, la justicia, la misericordia están encarnados en la vida concreta. Existe el amor cuando hay personas vivas que se quieren; existe la bondad cuando hay personas buenas; hay justicia cuando las personas viven de manera justa.

La invitación para nosotros es hoy a ser pastores como Jesús: el que cuida, guía a la vida y la alegría, el que estimula a una vida comprometida, el que sugiere nuevos caminos de realización, el que sirve, el que conduce a Dios.
El testimonio de vida, de los consagrados y de todo el pueblo de Dios, junto con la oración sincera y urgente al Buen Pastor, seguro que dará muchos frutos de nuevas vocaciones en nuestra Diócesis y en

PRECES
Oremos al Señor, nuestro Dios, que en Cristo nos manifiesta su amor.

1. Te pedimos, Señor, por la Iglesia, para que seamos signo de misericordia entrañable en medio de un mundo herido y roto, Oremos.

2. Te pedimos, Señor, que sepamos promover y acompañar nuevas vocaciones a la vida consagrada, sacerdotal y misionera para que, con su vida, recuerden al mundo tu amor. Oremos.

3. Te pedimos, Señor, por todos los que viven su fe en medio del mundo, para que su compromiso de “hacer más”, sea la respuesta a la necesidad de amar más, Oremos.

4. Te pedimos, Señor, por todos nosotros aquí reunidos, para que nuestra mirada esté siempre abierta a las necesidades de cuantos nos rodean y nuestra respuesta sea siempre desde la misericordia de un Dios Amor. Oremos.

Escucha, Señor, la oración de tu Iglesia, que reconoce a Jesucristo como único Pastor. Por Jesucristo, nuestro Señor.

OFERTORIO

- Presentamos el cartel vocacional de este año. Que sepamos descubrir la llamada del Señor, que nos llama por nuestro nombre.

- Ofrecemos el Pan y Vino. En la intemperie de los campos, el pastor necesita de cobijo y de pan y vino para su camino y trabajo. Que al alimentamos de ellos, transformados en el Cuerpo y Sangre de Jesucristo, nos fortalezcamos para ser como Tú, Buen Pastor.


ORACIÓN FINAL

Jesús, Buen Pastor,
queremos seguir tus pasos.
Danos tu Espíritu,
para aprender a vivir en la misericordia.


Ayúdanos a descubrir la gratuidad de tu amor,
entrega generosa, don de vida que se regala.

Queremos compartir tu sueño
de construir un mundo justo,
donde exista igualdad
y una fraternidad real,
donde haya pan para todos
y la libertad sea una luz
que ilumine a todos las personas.

Danos tu Espíritu, Jesús, Buen Pastor,
para perseverar
en nuestra búsqueda,
para seguir en camino,
para animarnos a la esperanza activa
de hacer un Reino de paz
y de bondad para todos.

Jesús, Buen Pastor,
que pasaste haciendo el bien,
viviendo la misericordia
en la atención a los enfermos,
en la búsqueda de los marginados,
en la denuncia de las injusticias,
en la apertura al Dios de la vida,
en la enseñanza paciente de los discípulos,
en el anuncio del reino para todos.

Danos tu Espíritu, Jesús,
para seguirte,
para imitar tu entrega,
para hacer el bien en nuestros días,
en el camino de cada uno,
para vivir en la bondad,
caminando hacia el Reino.
Publicado por Desconocido @ 23:01  | Comunicados Diocesanos
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.

1. “No adoréis a nadie”.
2. “Nada nos separará”.
3. “Grita profeta”.

V. Les diste Pan del cielo.
R. Que contiene en sí todo deleite.

Oh Dios, que redimiste a los hombres
con el Misterio Pascual de Cristo,
conserva en nosotros la obra de tu misericordia
para que, venerando siempre el Misterio de nuestra salvación,
merezcamos conseguir su fruto.
Te lo pedimos por el mismo Jesucristo.
Publicado por Desconocido @ 22:57  | Comunicados Diocesanos
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Hora Santa


Objetivo: Que las comunidades cristianas puedan reunirse en torno a Jesús sacramentado, para orar por las vocaciones de especial consagración.

Quiénes son convocados: Todas las Comunidades Cristianas.


Celebración de la Palabra, en el marco de una Exposición y Bendición del Santísimo Sacramento.

Ambientación

Preparar la capilla adecuadamente, se pueden colocar frases vocacionales y a la entrada una imagen de Jesús; tener en una hoja los cantos y las partes en que intervienen todos en la celebración.

Celebración

I - CANTOS

1. “Nos envías por el mundo”: expresa la respuesta del creyente al llamado de Dios; y esa respuesta nace de la experiencia que se ha tenido con Él, y de la confianza que es él quien obra en el enviado, en el que oyó esas palabras: ¡No temas, contigo estoy!

2. “Dios precisa de ti”. La persona llamada por Dios a una misión es sólo un instrumento en las manos divinas.

II - TEXTOS PARA LA CELEBRACIÓN DE LA PALABRA

* Ex 3, 1-12: La vocación de Moisés.
Se pretende acentuar algunos elementos de esta lectura que hacen ver toda vocación, como un diálogo entre el Dios que llama y el creyente que responde:
a) cuando Dios se manifiesta, se suele manifestar en todo el esplendor de su grandeza, vv 2, 5 y 6: llama de fuego en una zarza; ¡no te acerques!; quita tus sandalias;
b) Dios llama al hombre (generalmente por su nombre), v 4: ¡Moisés, Moisés!
c) el hombre, lleno de temor ante la manifestación de Dios, se acobarda, le entra miedo vv 6 y 11: Moisés se cubrió el rostro ante Dios; ¿quién soy yo para ir al Faraón?
d) Interviene Dios entonces diciéndole: ¡No tengas miedo!, v 12: Yo estaré contigo y ésta será la señal...
e) El creyente acepta la llamada, convencido de que es un instrumento salvador en las manos de Dios y no el sujeto protagonista de la salvación.

Dios, en esta pedagogía de diálogo, lleva al hombre:
a) a ser objeto de una llamada;
b) a comprender que quien realiza la misión salvadora es Dios, no la persona llamada con sus cualidades o potencialidades; y
c) a vivir alegre y confiadamente esa llamada, en la certeza de que no es él quien realiza acciones que los trascienden.

* Podrían igualmente tomarse otros textos de vocaciones bíblicas que contienen, con pequeñas diferencias, los mismos elementos ya indicados:

Vocación de Samuel: 1Sam 3, 1-19:
Vocación de Isaías, Is 6, 1-8;
Vocación de Jeremías, Jer 1, 4-11;
Vocación de María, Lc 1, 26-38;
Vocación de Pablo, Hch 9, 1-19.


Responsorio para facilitar la meditación de la lectura bíblica

V. El Señor dijo a Abrán: Sal de tu tierra y de la casa de tu padre, hacia la tierra que te mostraré. Haré de ti un gran pueblo, te bendeciré y haré famoso tu nombre. Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré a los que te maldigan.
R. Y marchó como se lo había dicho el Señor.

V. Y Moisés le replicó al Señor: ¿Quién soy yo para acudir al Faraón o para sacar a los israelitas de Egipto? Y respondió Dios: Yo estaré contigo; y ésta será la señal que yo te envío: cuando saques al pueblo de Egipto ustedes darán culto a Dios en este lugar.
R. Y marchó como se lo había dicho el Señor.

V. Elí comprendió que era Dios el que llamaba al muchacho y dijo a Samuel: Anda, acuéstate y si te llama alguien, responde: ¡Habla, Señor, que tu siervo escucha!.
R. Y marchó como se lo había dicho el Señor.

V. Isaías escuchó la voz del Señor que decía ¿a quién mandaré?; ¿quién irá por mí? Y él contestó al Señor: ¡Aquí estoy, mándame!.
R. Y marchó como se lo había dicho el Señor.

V. Jeremías le dijo al Señor: ¡Ay, Señor mío! mira que no sé hablar, que soy un muchacho. Y el Señor le contestó: No digas soy un muchacho, que adonde yo te envíe irás y lo que yo te mande dirás. ¡No tengas miedo, que yo estoy contigo!, oráculo del Señor.
R. Y marchó como se lo había dicho el Señor.

V. Por eso nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo les exhortara por nuestro medio. En nombre de Cristo les pedimos: ¡Reconcíliense con Dios!
R. Y marchó como se lo había dicho el Señor.

V. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
R. Y marchó como se lo había dicho el Señor.

Momento de silencio y meditación personal

III ORACIONES LETÁNICAS

Presidente: Jesús vino a este mundo a traernos la salvación. Él quería que todos los hombres la tuviesen en abundancia. Oremos con confianza al Padre Dios, Dueño de la mies, para que multiplique en su Iglesia el número de los llamados a colaborar en esa salvación y oremos igualmente por los que han respondido a esa llamada, para que se consolide su fe y aumente su amor pastoral por los hermanos que sirven.
Recemos al Padre Dios y digámosle: ¡Escucha Padre, nuestra oración!

Lector: Por la Iglesia y por todos los que la componemos, para que respondamos al ansia de espiritualidad que vemos en nuestro mundo de hoy, y con el mensaje salvador del Evangelio respondamos a las inquietudes de tantos hombres y mujeres que buscan. Oremos.

* Por los que han sido llamados a participar de la misión de Cristo en el sacerdocio ministerial: para que con entusiasmo y alegría acojan en sí mismos la salvación que anuncian y celebran. Oremos.

* Por los consagrados a Dios en la vida religiosa: para que vivan comprometidamente el Evangelio de Cristo y hagan de su propia vida un anuncio alegre y creíble de ese mismo Evangelio salvador. Oremos.

* Por los jóvenes de nuestras comunidades cristianas que sienten la llamada de Dios: para que respondan con generosidad y se comprometan con constancia en la salvación de los demás. Oremos.

* Por todos los creyentes de nuestra Iglesia: para que el Espíritu Santo suscite en nuestro corazón el deseo misionero que nos lleve a compartir con los demás los dones de la salvación que hemos recibido. Oremos.

* Por todo el pueblo cristiano: para que viva y profundice su experiencia del Señor y, a partir de esta experiencia, no puedan callar la salvación que han experimentado y anuncien la salvación a todos sus hombres con su palabra y con su vida. Oremos.

* Por los que estamos reunidos ahora en oración: para que el Señor nos fortalezca con su gracia y nos haga los apóstoles que necesita la Iglesia y el mundo. Oremos.

Presidente: Con la confianza que tenemos por sabernos hijos del Padre Dios, pidámosle que establezcan su Reino en nuestro mundo y recémosle con fe: Padre nuestro...

Padre Dios, que has querido asociar a los hombres a la salvación de tu Hijo Jesucristo envíanos ministros que, con solicitud y constancia, nos anuncien su Palabra y, con los Sacramentos que celebran, construyan la Iglesia. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.


Publicado por Desconocido @ 22:56  | Comunicados Diocesanos
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Rosario Vocacional

Objetivo: Fomentar a través de la oración del Rosario, ya sea en forma personal o comunitaria, la intención de orar por las vocaciones de especial consagración.

Quiénes son convocados: Todos los grupos con sensibilidad con la promoción y oración por las vocaciones.

Dónde se realizará: parroquias, arciprestazgos, familias, colegios, conventos, seminario, comunidades religiosas, movimientos apostólicos, grupos de oración (O.V.E. …)…


Esquema de oración


“La mies es abundante, pero los obreros son pocos. Rogad por tanto al dueño de la mies que envíe obreros a su mies” (Mt 9, 38).


Nuestro auxilio es el nombre del Señor.
R. Que hizo el cielo y la tierra.
Gloria al Padre...

O bien:

Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre...

I. Primer misterio. Contemplamos la vocación de Samuel.

Lectura bíblica 1 Sam 3, 1-10.

“El joven Samuel estaba al servicio del Señor con Elí. La palabra del Señor era rara en aquel tiempo y no eran frecuentes las visiones. Un día estaba Elí acostado en su habitación. Sus ojos empezaban a apagarse y apenas podía ver. La lámpara de Dios todavía no se había apagado. Samuel estaba durmiendo en el santuario del Señor, donde estaba el arca de Dios. El Señor llamó a Samuel:
-¡Samuel, Samuel!
Él respondió:
-Aquí estoy.
Fue corriendo a donde estaba Elí y le dijo:
-Aquí estoy, porque me has llamado.
Elí respondió:
-No te he llamado, vuelve a acostarte.
Y Samuel fue a acostarse, pero el Señor lo llamó otra vez:
-¡Samuel!
Samuel se levantó, fue donde estaba Elí y el dijo:
-Aquí estoy, porque me has llamado.
Respondió Elí:
-No te he llamado, hijo mío, vuelve a acostarte.
(Samuel no conocía todavía al Señor. No se le había revelado aún la palabra del Señor).
Por tercera vez llamó el Señor a Samuel:
Él se levantó, fue a donde estaba Elí, y le dijo:
- Aquí estoy, porque me has llamado.
Comprendió entonces Elí que era el Señor quien llamaba al joven, y le dijo:
-Vete a acostarte, y si te llaman, dices: Habla Señor que tu siervo escucha.
Samuel fue y se acostó en su sitio.
Vino el Señor, se acercó y lo llamó como las otras veces:
-¡Samuel, Samuel!
Samuel respondió:
-Habla, que tu siervo escucha.”

Antífona: “Habla Señor, que tu siervo escucha”.
Padre nuestro..., las diez Ave María y el Gloria (se repite la antífona).



II. Segundo misterio: Contemplamos la vocación de Jeremías.

Lectura bíblica Jer 1, 4-8.

“El Señor me habló así:
Antes de formarte en el vientre te conocí; antes que salieras del seno te consagré, te constituí profeta de las naciones. Yo dije: ¡Ah Señor, mira que no sé hablar, pues soy un niño!
Y el Señor me respondió: No digas “Soy un niño”, porque irás adonde te envíe y dirás todo lo que yo te ordene. No les tengas miedo, pues yo estoy contigo para librarte, oráculo del Señor”.

Antífona: “No les tengas miedo, pues yo estoy contigo”.
Padre nuestro..., las diez Ave María y el Gloria (se repita la antífona).





III. Tercer misterio. Contemplamos la llamada de los primeros discípulos.
Lectura bíblica Mc 1, 16-20.

“Pasando Jesús junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés que estaban echando las redes en el lago, pues eran pescadores.
Jesús les dijo:
-Veníos detrás de mí y os haré pescadores de hombres.
Ellos dejaron inmediatamente las redes y lo siguieron.
Un poco más adelante vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan. Estaban en la barca reparando las redes. Jesús los llamó también; y ellos, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron tras él”.

Antífona: “Dejaron inmediatamente las redes y lo siguieron”.
Padre nuestro..., las diez Ave María y el Gloria (se repite la antífona).


IV. Cuarto misterio. Contemplamos la elección María para ser la madre del Señor.

Lectura bíblica Lc 1, 26-38.

“Al sexto mes, envió Dios al ángel Gabriel a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una joven desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; el nombre de la joven era María. El ángel entró donde estaba María y le dijo:
-Dios te salve, llena de gracia, el Señor está contigo.
Al oír estas palabras, ella se turbó y se preguntaba qué significaba tal saludo. El ángel le dijo:
-No temas, María, pues Dios te ha concedido su favor. Concebirás y darás a luz un hijo, al que pondrás por nombre Jesús. Él será grande, será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David su padre, reinará sobre la estirpe de Jacob por siempre y su reino no tendrá fin.
María dijo al ángel:
-¿Cómo será esto, pues no tengo relaciones con ningún hombre?
El ángel le contestó:
-El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso, el que va ha nacer será santo y se llamará Hijo de Dios.
Mira, tu pariente Isabel también ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que todos tenían por estéril; porque para Dios nada hay imposible.
María dijo:
-Aquí esta la esclava del Señor, que me suceda según dices.
Y el ángel la dejó”.

Antífona: “Aquí esta la esclava del Señor”.
Padre nuestro..., las diez Ave María y el Gloria (se repite la antífona).


V. Quinto misterio. Contemplamos la institución de los apóstoles.
Lectura bíblica Mc 3,13-19.

“Jesús subió después al monte, llamó a los que él quiso y se acercaron a él. Designó entonces a doce, a los que llamó apóstoles, para que lo acompañaran y para enviarlos a predicar con poder de expulsar demonios. Designó a estos doce: a Simón, a quien dio el sobrenombre de Pedro; a Santiago, el hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, a quienes dio el sobrenombre de Boanerges, es decir, hijos del trueno; a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el hijo de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananeo y Judas Iscariote, el que lo entregó”.

Antífona: “Llamó a los que él quiso”.
Padre nuestro..., las diez Ave María y el Gloria (se repite la antífona).

Oración

A ti Señor, nos dirigimos con confianza Hijo de Dios,
enviado por el Padre a los hombres de todos los tiempos
y de todas las partes de la tierra,
te invocamos por medio de María,
Madre tuya y Madre nuestra:
haz que en la Iglesia no falten las vocaciones,
sobre todo las de especial dedicación a tu Reino.

Jesús, único Salvador del hombre,
te rogamos por nuestros hermanos y hermanas
que han respondido “sí“ a tu llamada al sacerdocio,
a la vida consagrada y a la misión.
Haz que su existencia se renueve de día en día,
y se conviertan en Evangelio vivo.
Señor misericordioso y Santo,
sigue enviado nuevos obreros
a la mies de tu Reino.

Ayuda a aquellos que llamas a seguirte en nuestro tiempo;
haz que, contemplando tu rostro,
respondan con alegría
a la estupenda misión que les confías,
para el bien de tu pueblo y de todos los hombres.
Tú, que eres Dios y
vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo,
por los siglos de siglos.

Amén.
Publicado por Desconocido @ 22:52  | Comunicados Diocesanos
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Actividades

Las actividades propuestas tienen como objetivo:

1.-)Ir creando la “cultura vocacional” que nos pide la Iglesia en todo el Pueblo de Dios: que la oración y promoción de las vocaciones es cosa de todos.

2.-)Provocar en los jóvenes una respuesta generosa a la llamada de Jesucristo, para seguirlo en el sacerdocio y en la vida consagrada, a través del testimonio, la fe y la oración de la Iglesia.

Sugerimos para el buen desarrollo de las actividades motivar y preparar con bastante anticipación cada uno de los momentos, considerando todos los elementos necesarios para el buen desarrollo de éstos y la participación de toda la comunidad cristiana.

Esperamos que la propuesta de trabajo para este tiempo de oración por las vocaciones de especial consagración, les ayude y anime en esta hermosa misión de despertar y acompañar a los jóvenes en su respuesta a la llamada que Dios les hace, como a su vez sea un tiempo de animación y agradecimiento de la vocación de quienes ya han respondido consagrando sus vidas a través de una vocación de especial consagración.


Materiales

Que se ofertan en la carpeta:
*CARTEL de la Jornada
*OCTAVILLA Invitación al acto diocesano en el Seminario
*ORACION por las vocaciones del Papa
*MENSAJE del Papa para la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones
*ROSARIO VOCACIONAL
*HORA SANTA ante el Santísimo
*GUION LITURGICO para del IV domingo de Pascua; Jornada M.O.V.
Publicado por Desconocido @ 22:49  | Comunicados Diocesanos
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El Sr. Vicario General nos remite carta del Presidente de la A.T.A.O comunicando la conveniencia de posponer la Gala Lírica "Pro Obispado".





Sr. Vicario General
D. Antonio P. Morales

Estimado Sr.

Debido a las fechas y al puente que se avecina, no se ha podido realizar la venta de localidades de la Gala Lírica del próximo 04 de mayo, tal y como nosotros deseamos, por lo que consideramos necesario que se debe posponer la celebración de la Gala Lírica para obtener una correcta venta de localidades y una adecuada campaña de publicidad.

Por todo ello le comunicamos la suspensión de la Gala Lírica del próximo día 04 de mayo, informándole a la mayor brevedad posible de la fecha de celebración de la citada Gala Lírica, para que informe al Sr. Obispo.

Poniéndonos a su entera disposición para cualquier aclaración, reciba un cordial saludo.

Javier Martínez García
Presidente de la A.T.A.O
Publicado por Desconocido @ 21:53  | Comunicados Diocesanos
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• El arciprestazgo de Icod de los Vinos ha realizado una invitación a todos los sacerdotes y diáconos para que se sumen a la celebración de S. Juan de Ávila, patrón del clero español. La jornada comenzará a las 10:00 h. en el ex-convento de San Francisco y finalizará a las 17:00 h. Tras la acogida, el obispo Bernardo Álvarez se dirigirá a los presentes, posteriormente tendrá lugar la eucaristía y el almuerzo compartido y por último se terminará con un pequeño homenaje a los sacerdotes que cumplen 25 y 50 años de ordenados.
Publicado por Desconocido @ 21:48  | Noticias arciprestales
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• La Unión Eucarística Reparadora (UNER) tiene previsto celebrar su asamblea regional en Tenerife, concretamente, en Tejina. La jornada, que se desarrollará el día 30 de abril, contará con la presencia de la delegada y el asesor nacional. Este año el objetivo será reflexionar sobre “ser eucaristía en familia”. La asamblea comenzará a las 10:00 h. y finalizará a las 17:00 h. con la eucaristía presidida por el Obispo en el complejo parroquial de Tejina.
Publicado por Desconocido @ 21:44  | Comunicados Diocesanos
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jueves, 27 de abril de 2006
Catequesis primera

LA FAMILIA, PRIMERA Y PRINCIPAL TRANSMISORA DE LA FE



1. Canto Inicial.

2. Oración del Padrenuestro.

3. Lectura bíblica: Mt 11, 25-30: En aquel tiempo, Jesús exclamó: “Te doy gracias, Padre…”.

4. Lectura de la Enseñanza de la Iglesia:

1. El eterno designio de salvar a los hombres en y por Cristo, fue revelado y realizado plenamente por el Verbo Encarnado, especialmente por el misterio pascual de su muerte, resurrección, ascensión y envío del Espíritu Santo. En Cristo, por tanto, la revelación del misterio de Dios ha sido perfecta y definitiva, de modo que ya no habrá ninguna otra revelación. "Porque en darnos, como nos dio a su Hijo, que es una Palabra suya, que no tiene otra, todo nos lo habló junto y de una vez en esta sola Palabra" (San Juan de la Cruz).

2. Esta revelación fue entregada a la Iglesia, la cual es asistida siempre por el Espíritu Santo con el fin de que lleve, de modo verdadero e indefectible, la salvación de Dios a todos los hombres de todos los tiempos y culturas. La Iglesia no ha dejado -ni dejará nunca- de anunciar este misterio, sobre todo por el ministerio del Papa y de los obispos, como principales responsables. Cada fiel cristiano también participa de esta responsabilidad, en virtud de la misión profética que ha recibido de Cristo en el Bautismo.

3. Cuando este anuncio es acogido, provoca la conversión y la fe. Ésta siempre es un don gratuito de Dios, pero requiere la respuesta y colaboración humanas de apertura y acogida. De forma ordinaria, no es posible la fe sin un anuncio explícito de los contenidos revelados. Sólo en casos excepcionales Dios infunde a un adulto directamente la fe sin un anuncio previo de su misterio. Lo ordinario es que exista esta secuencia: anuncio explícito del misterio de Dios, acogida del mismo, conversión, profesión de fe y Bautismo.

4. La familia cristiana, por el sacramento del matrimonio y por el bautismo de los padres y de los hijos, es "Iglesia doméstica" y participa de esa misión; y en cuanto engendradora de sus hijos, se convierte en la primera y principal institución encargada de transmitir a los hijos el misterio salvífico de Dios. Por ello, los padres son los genuinos transmisores a sus hijos de la fe que profesan. Los grandes santos han nacido, generalmente, en el seno de familias profundamente cristianas. Es un hecho que en los países donde la fe ha sido perseguida durante mucho tiempo, ésta se ha conservado y transmitido por el ministerio de los padres.

5. La familia no es una institución autosuficiente ni autónoma en la transmisión de la fe a sus hijos; sino que necesita estar en íntima relación con la parroquia y la escuela -sobre todo si es católica-, que frecuentan sus hijos. El modo informal (a veces ha de ser también formal) de la catequesis familiar se complementa con la catequesis parroquial y la clase de religión del centro educativo.

6. Ya en los primeros momentos del cristianismo la familia cristiana aparece como transmisora de la fe de los padres. Así como se manifiesta en la práctica de llevar a sus hijos a recibir el Bautismo y en la acogida de esta propuesta por parte del obispo, responsable de la comunidad. El testimonio de los padres jugó un papel decisivo, hasta el punto de convertirse la familia en el lugar por antonomasia donde la Iglesia trasmitía la fe. Así sucede con los países de misión; mientras que en otras naciones de gran tradición cristiana, la familia ha perdido con frecuencia este protagonismo, con el consiguiente deterioro en la fe y práctica religiosa.

7. La recuperación de una Iglesia pujante y evangelizadora pasa por la restauración de la familia como institución básica para transmitir la fe. Por eso, en dichos países la familia cristiana tiene hoy un especial campo de acción sobre todo para con otras familias no cristianas o alejadas de la práctica religiosa. Los abuelos, los hijos y otros familiares cristianos están urgidos a transmitir la fe a sus padres y consanguíneos.

5. Reflexión del que dirige.

6. Diálogo:

-- ¿Perciben los esposos de hoy que la familia es la primera y principal transmisora de la fe, o desconocen o abdican de esta misión?
-- ¿Son conscientes las familias cristianas de que el cumplimiento de su misión necesita un continuo contacto y diálogo con los formadores y la parroquia? ¿En qué se manifiesta o no este diálogo?
-- ¿Cómo puede realizar la familia hoy el anuncio de Jesucristo a sus hijos?

7. Compromisos.

8. Oración del Ave María e invocación: Regina familiae. Ora pro nobis.

9. Oración por la familia: Oh Dios, que has dado a la familia cristiana el honor y la responsabilidad de transmitir la fe a sus hijos; concédele tu fortaleza para cumplir con fidelidad la tarea que tú le encomendaste. Por Jesucristo nuestro Señor.

10. Canto final.


© Pontificio Consejo para la Familia y Arzobispado de Valencia 2005fotos.miarroba.com
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Publicado por Desconocido @ 21:47  | Noticias internacionales
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7 abril 2006 ZENIT publica el discurso que dirigió Benedicto XVI este jueves a los miembros de la Comisión Pontificia Bíblica al concluir su sesión anual dedicada al estudio de la relación entre Biblia y moral.




Señor cardenal,
Queridos miembros de la Comisión Pontificia Bíblica:

Para mí es motivo de gran alegría encontrarme con vosotros al final de vuestra anual sesión plenaria. Me acuerdo con afecto de cada uno de vosotros, pues os he conocido durante los años de mi encargo como presidente de esta Comisión. Deseo transmitiros mi reconocimiento y aprecio por el importante trabajo que estáis desempeñando al servicio de la Iglesia y por el bien de las almas, en sintonía con el sucesor de Pedro. Doy las gracias al señor cardenal William Joseph Levada por su saludo y por la concisa exposición del tema que ha sido objeto de atenta reflexión en el transcurso de vuestra reunión.

Os habéis reunido nuevamente para profundizar en un argumento muy importante: la relación entre Biblia y moral. Se trata de un tema que afecta no sólo al creyente, sino a toda persona como tal. El impulso primordial del hombre, de hecho, es su deseo de felicidad y de una vida plenamente lograda. Hoy, sin embargo, muchos piensan que esta realización tiene que alcanzarse de manera autónoma, sin ninguna referencia a Dios y a su ley. Algunos han llegado a teorizar una soberanía absoluta de la razón y de la libertad en el ámbito de las normas morales: estas normas constituirían el ámbito de una ética meramente «humana», es decir, serían la expresión de una ley que el hombre se da autónomamente: los promotores de esta «moral laica» afirman que el hombre, como ser racional, no sólo «puede» sino que incluso «debe» decidir libremente el valor de sus comportamientos.

Esta convicción equivocada se basa en un presunto conflicto entre la libertad humana y toda forma de ley. En realidad, el Creador ha inscrito en nuestro mismo ser la «ley natural», reflejo de su idea creadora en nuestro corazón, como brújula y medida interior de nuestra vida. Precisamente por este motivo, la Sagrada Escritura, la Tradición y el Magisterio de la Iglesia nos dicen que la vocación y la plena realización del hombre no consisten en el rechazo de la ley de Dios, sino en la vida según la nueva ley, que consiste en la gracia del Espíritu Santo: junto con la Palabra de Dios y la enseñanza de la Iglesia, ésta se manifiesta en «la fe que actúa por la caridad» (Gálatas 5, 6). Y precisamente, en esta acogida de la caridad que procede de Dios («Deus caritas est!»), la libertad del hombre encuentra su más alta realización. La ley de Dios no atenúa ni mucho menos elimina la libertad del hombre; por el contrario, la garantiza y promueve, pues, como nos recuerda el Catecismo de la Iglesia Católica, «la libertad alcanza su perfección cuando está ordenada a Dios, nuestra bienaventuranza» (n. 1731). La ley moral, establecida por Dios en la creación y confirmada en la revelación del Antiguo Testamento, encuentra en Cristo su cumplimiento y su grandeza. Jesucristo es el camino de la perfección, la síntesis viva y personal de la perfecta libertad en la obediencia total a la voluntad de Dios. La función original de los Diez Mandamientos no queda abolida por el encuentro con Cristo, sino que la lleva a su plenitud. Una ética que, en la escucha de la revelación, quiere ser también auténticamente racional, tiene en el encuentro con Cristo, que nos da la nueva alianza, su perfección.

Modelo de esta auténtica acción moral es el comportamiento del mismo Verbo encarnado, en cuya aceptación y cumplimiento de su misión coincide su voluntad con la voluntad de Dios Padre: su alimento es hacer la voluntad del Padre (Cf. Juan 4, 34); él siempre hace lo que le agrada al Padre poniendo en práctica su palabra (Cf. Juan 8,29.55); refiere lo que el Padre le ha mandado que diga y anuncie (Juan 12, 49). Al revelar al Padre y su manera de actuar, Jesús revela al mismo tiempo las normas de la acción humana justa. Presenta esta relación de manera explícita y ejemplar cuando, al concluir su enseñanza sobre el amor a los enemigos (Cf. Mateo 5, 43-47), dice: «Sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial» (Mateo 5, 48). Esta perfección divina se hace posible para nosotros si estamos íntimamente unidos con Cristo, nuestro Salvador.

El camino trazado por Jesús con su enseñanza no es una norma impuesta desde el exterior. El mismo Jesús recorre este camino y sólo nos pide que le sigamos. Además, no se limita a pedir: ante todo nos da, en el Bautismo, la participación en su misma vida, haciéndonos capaces de este modo de acoger y de llevar a la práctica sus enseñanzas. Esto resulta evidente en los escritos del Nuevo Testamento. Su relación con los discípulos no consiste en una enseñanza exterior, sino vital: les llama «hijos» (Juan 13, 33; 21, 5), «amigos» (Juan 15, 14-15), «hermanos» (Mateo 12, 50; 28, 10; Juan 20, 17), invitándoles a entrar en comunión de vida con Él y a acoger en la fe y en la alegría su «suave» yugo y su carga «ligera» (Cf. Mateo 11, 28-30). En la búsqueda de una ética cristológicamente inspirada es necesario, por tanto, tener presente que Cristo es el «Logos» encarnado, que nos hace participar en su vida divina y que, con su gracia, nos sostiene en el camino hacia nuestra auténtica realización. Lo que es realmente el hombre aparece de manera definitiva en el «Logos» hecho hombre; la fe en Cristo nos ofrece la plenitud de la antropología. Por este motivo, la relación con Cristo define la realización más elevada de la acción moral del hombre. Este actuar humano se fundamenta directamente en la obediencia a la ley de Dios, en la unión con Cristo y en la inhabitación del Espíritu Santo en el alma del creyente. No es un actuar dictado por normas sólo exteriores, sino que procede de la relación vital que une a los creyentes con Cristo y con Dios.

Deseando que continuéis fecundamente vuestra reflexión, invoco sobre vosotros y sobre vuestro trabajo la luz del Espíritu Santo y os imparto a todos, como confirmación de mi confianza y de mi afecto, la bendición apostólica.
Publicado por Desconocido @ 21:44  | Habla el Papa
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• El movimiento católico “Fraternidad, Comunión y Liberación” ha previsto unos ejercicios espirituales para el próximo fin de semana en la casa de ejercicios, en Santa Cruz de Tenerife. Al igual que en otras ocasiones, contarán con una conexión Internet que les permitirá obtener vídeo y audio de los ejercicios que desarrolla el movimiento en otros 72 países. Más de 60 personas disfrutarán en Tenerife de esta novedosa forma de hacer oración y constituir comunidad.
Publicado por Desconocido @ 21:39  | Comunicados Diocesanos
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• El Club de Leones de San Miguel de Abona lleva más de seis años intentado dotar de un jardín al Hogar de los Hermanos de la Cruz Blanca para discapacitados psíquicos y físicos en la zona de Las Chafiras, en el municipio de San Miguel de Abona. La principal impulsora del proyecto es una irlandesa que se llama Rose Clarke y que está convencida de la necesidad de acabar la obra. Por esa razón, desde la citada institución quieren concienciar a ciudadanos y empresarios de la comarca y la Isla, con la finalidad de obtener fondos para terminar y abrir el espacio destinado a los 26 usuarios del recurso asistencial.
Publicado por Desconocido @ 21:37  | Comunicados Diocesanos
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• La Semana de San Telmo contiene unas jornadas de carácter formativo y celebrativo, que cada año coordinan el Centro Superior de Marina Civil y el Apostolado del mar de Tenerife, que tiene como escenario el Centro Universitario y el Stella Maris. Este año se está profundizando en el tema de “LA MUJER EN EL MUNDO DE LA MAR”. El jueves día 27 de Abril, se homenajeará a la mujer, esposa del marino, descubriendo una placa en la que se hace constar el reconocimiento social de su valor, entrega, esfuerzo y sacrificio, y que permanecerá para su memoria en el hall del Centro universitario.
Publicado por Desconocido @ 21:33  | Comunicados Diocesanos
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• El próximo viernes, 28 de abril, se presentará oficialmente un trabajo discográfico dedicado a la copatrona de la villa de Adeje, Nuestra Señora de la Encarnación, donde han participado diversos colectivos y solistas vinculados con el municipio sureño. El evento tendrá lugar en las instalaciones del centro cultural del casco a partir de las 21:00 horas. El trabajo cuenta con las voces de la solista Mari Carmen González (Parranda de Cantadores), el cantante lírico Jorge de León e Idaira Trujillo, (Agrupación Folclórica Universitaria y Parranda de Cantadores) entre otros.
Publicado por Desconocido @ 21:31  | Comunicados Diocesanos
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• Agache tendrá una imagen del Santo Hermano Pedro en Lomo de MENA. Entendida como "una representación de la fe popular del lugar" porque así lo ha evidenciado "un grupo de habitantes de la zona hacia esta santidad desde hace mucho tiempo", una imagen de diseño exclusivo del Santo Hermano Pedro de San José de Betancur será bendecida en la parroquia de la Santa Cruz, ubicada en Lomo de Mena (Güímar), el próximo lunes, 1 de mayo, a las 12:00 horas.
Publicado por Desconocido @ 21:28  | Comunicados Diocesanos
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• Además, la isla colombina acogerá del 28 al 30 de abril la IV Jornada de Pastoral de la Salud. Para esta ocasión, el lema escogido es: “Cultivando el humor saludable”. Más de 40 personas abordarán diferentes aspectos de gran interés relacionados con la salud a través de dinámicas creativas y experiencias. Varios expertos de humanización de la salud, serán los encargados de guiar esta iniciativa que se desarrollará en horario de tarde.
Publicado por Desconocido @ 21:26  | Comunicados Diocesanos
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• El XV Congreso Diálogo Fe-Cultura, que se desarrolla del 24 al 29 de abril en la sede del Instituto Superior de Teología de las Islas Canarias (ISTIC), bajo el título "Democracia y sociedad plural" aborda, a través de ponencias, talleres y debates los derechos humanos "y el papel de la persona como el fundamento de la comunidad política. La ponencia inaugural corrió a cargo del obispo de la Diócesis Nivariense, Bernardo Álvarez, la cual se centró en "El Concilio Vaticano II y las realidades temporales". Como en años anteriores, a lo largo de esta semana, se podrá disfrutar de una exposición colectiva de pintores y escultores, titulada "Democracia y participación
Publicado por Desconocido @ 21:25  | Comunicados Diocesanos
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(Fuente de la Guancha) Desde la Delegación Diocesana de Cofradías y Hermandades le enviamos el cartel de las próximas Jornadas Diocesanas que se desarrollaran en el Seminario Diocesano el domingo 21 de mayo de 2006. Es un adelanto, ya que proximamente le llegarán dicho cartel y unas hojas de inscripción, pero ya desde ahora, si lo cree conveniente, se podria hacer llegar a todas las cofradias y hermandades esta información para su participación. Se trata de un domingo dedicado al encuentro, la convivencia y la formación de los miembros de ´cofradías y hermandades y sus familias.
Gracias y buena Pascua!
Delegación Diocesana de Cofradias y Hermandades
Publicado por Desconocido @ 10:13  | Comunicados Diocesanos
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Queridos hermanos y hermanas:

¡Gracias por vuestro afecto! En la nueva serie de catequesis comenzada hace poco, tratamos de comprender el designio originario de la Iglesia querida por el Señor para comprender mejor nuestra participación, nuestra vida cristiana, en la gran comunión de la Iglesia. Hasta ahora hemos comprendido que la comunión eclesial es suscitada y sostenida por el Espíritu Santo, custodiada y promovida por el ministerio apostólico. Y esta comunión, a la que llamamos Iglesia, no se extiende sólo a todos los creyentes de un cierto momento histórico, sino que abraza también a los de todos los tiempos y de todas las generaciones. Por tanto, nos encontramos ante una doble universalidad: la universalidad sincrónica --estamos unidos con los creyentes en todas las partes del mundo-- y la universalidad llamada diacrónica, es decir, nos pertenecen todos los tiempos: los creyentes del pasado y los creyentes del futuro forman con nosotros una única y gran comunión.

El Espíritu se presenta como el garante de la presencia activa del misterio en la historia, quien asegura su realización a través de los siglos. Gracias al Paráclito, la experiencia del Resucitado, hecha por la comunidad apostólica en los orígenes de la Iglesia, podrá ser vivida siempre por las generaciones sucesivas, en la medida en que es transmitida y actualizada en la fe, en el culto y en la comunión del Pueblo de Dios, peregrino en el tiempo. Y, de este modo, nosotros, ahora, en el tiempo pascual, vivimos el encuentro con el Resucitado no sólo como algo del pasado, sino en la comunión presente de la fe, de la liturgia, de la vida de la Iglesia. La Tradición apostólica de la Iglesia consiste en esta transmisión de los bienes de la salvación, que hace de la comunidad cristiana la actualización permanente, con la fuerza del Espíritu, de la comunión originaria. Es llamada de este modo porque nació del testimonio de los apóstoles y de la comunidad de los discípulos en el tiempo de los orígenes, fue entregada bajo la guía del Espíritu Santo en los escritos del Nuevo Testamento y en la vida sacramental, en la vida de la fe, y la Iglesia hace referencia continuamente a ella --a esta Tradición que es la realidad siempre actual del don de Jesús-- como su fundamento y su norma a través de la sucesión sin interrupción del ministerio apostólico.

En su vida histórica, Jesús limitaba su misión a la casa de Israel, pero ya daba a entender que el don estaba destinado no sólo al pueblo de Israel, sino a todo el mundo y a todos los tiempos. El resucitado confía después, explícitamente a los apóstoles (Cf. Lucas 6, 13) la tarea de hacer discípulas a todas las naciones, garantizando su presencia y su ayuda hasta el final de los tiempos (Cf. Mateo 28, 19 siguientes). La universalidad de la salvación exige, entre otras cosas, que el memorial de la Pascua se celebre sin interrupción en la historia hasta el regreso glorioso de Cristo
(Cf. 1 Corintios 11, 26). ¿Quién actualizará la presencia salvífica del Señor Jesús, mediante el ministerio de los apóstoles --jefes del Israel escatológico (Cf. Mateo 19,28)-- y de toda la vida del pueblo de la nueva alianza? La respuesta está clara: el Espíritu Santo. Los Hechos de los Apóstoles --continuando con el designio del Evangelio de Lucas-- presentan en vivo la compenetración entre el Espíritu, los enviados de Cristo y la comunidad por ellos reunida. Gracias a la acción del Paráclito, los apóstoles y sus sucesores pueden realizar en el tiempo la misión recibida por el Resucitado: «Vosotros sois testigos de estas cosas. Mirad, y voy a enviar sobre vosotros la Promesa de mi Padre…» (Lucas 24, 48 siguientes). «Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra» (Hechos 1, 8). Y esta promesa, al inicio increíble, ya se realizó en el tiempo de los apóstoles: «Nosotros somos testigos de estas cosas, y también el Espíritu Santo que ha dado Dios a los que le obedecen» (Hechos 5, 32).

Por tanto, es el mismo Espíritu quien, a través de la imposición de las manos y de la oración de los apóstoles, consagra y envía a los nuevos misioneros del Evangelio (por ejemplo, en Hechos 13, 3 siguientes y 1 Timoteo 4, 14). Es interesante observar que, mientras en algunos pasajes se dice que Pablo establece a los presbíteros en las Iglesias (Cf. Hechos 14,23), en otros se afirma que es el Espíritu Santo quien constituye a los pastores de la grey (Cf. Hechos 20,28). La acción del Espíritu y la de Pablo están de este modo profundamente compenetradas. En la hora de las decisiones solemnes para la vida de la Iglesia, el Espíritu está presente para guiarla. Esta presencia-guía del Espíritu Santo se experimenta particularmente en el Concilio de Jerusalén, en cuyas palabras conclusivas resuena la afirmación: «hemos decidido el Espíritu Santo y nosotros…» (Hechos 15, 28); la Iglesia crece y camina «en el temor del Señor y estaba llena de la consolación del Espíritu Santo» (Hechos 9, 31). Esta permanente actualización de la presencia activa del Señor Jesús en su pueblo, realizada por el Espíritu Santo y expresada en la Iglesia a través del ministerio apostólico y la comunión fraterna, es lo que en sentido teológico se entiende con el término Tradición: no es la mera transmisión material de lo que fue entregado al inicio a los apóstoles, sino la presencia eficaz del Señor Jesús, crucificado y resucitado, que acompaña y guía en el Espíritu a la comunidad reunida por él.

La Tradición es la comunión de los fieles alrededor de los legítimos pastores en el transcurso de la historia, una comunión que el Espíritu Santo alimenta asegurando el nexo entre la experiencia de la fe apostólica, vivida en la comunidad originaria de los discípulos, y la experiencia actual de Cristo en su Iglesia. En otras palabras, la Tradición es la continuidad orgánica de la Iglesia, Templo santo de Dios Padre, edificado sobre el fundamento del Espíritu: «Así pues, ya no sois extraños ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y familiares de Dios, edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, siendo la piedra angular, Cristo mismo, en quien toda edificación bien trabada se eleva hasta formar un templo santo en el Señor, en quien también vosotros estáis siendo juntamente edificados, hasta ser morada de Dios en el Espíritu» (Efesios 2,19-22). Gracias a la Tradición, garantizada por el ministerio de los apóstoles y de sus sucesores, el agua de la vida surgida del costado de Cristo y su sangre salvadora llega a las mujeres y a los hombres de todos los tiempos. De este modo, la Tradición es la presencia permanente del Salvador que nos sale al encuentro, nos redime y santifica en el Espíritu a través del ministerio de su Iglesia para gloria del Padre.

Concluyendo y resumiendo, podemos por tanto decir que la Tradición no es la transmisión de cosas o de palabras, una colección de cosas muertas. La Tradición es el río vivo que nos une a los orígenes, el río vivo en el que los orígenes siempre están presentes. El gran río que nos lleva al puerto de la eternidad. En este río vivo se realiza siempre de nuevo la palabra del Señor, que hemos escuchado al inicio de los labios del lector: «He aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mateo 28, 20).

[Traducción del original italiano realizada por Zenit. Al final de la audiencia, el Papa saludó a los peregrinos en doce idiomas. Estas fueron sus palabras en español:]


Queridos hermanos y hermanas:
La comunión eclesial no se refiere sólo a los creyentes de un momento histórico, sino que abarca también todos los tiempos y generaciones. Gracias al Paráclito la experiencia del Resucitado podrá ser vivida también por las generaciones sucesivas, transmitida y actualizada en la fe, en el culto y en la comunión del Pueblo de Dios. La Tradición apostólica de la Iglesia consiste en esta transmisión de los bienes de la salvación. El Espíritu Santo será quien actualice la presencia salvífica del Señor Jesús mediante el ministerio de los apóstoles y de toda la vida del pueblo de la nueva alianza.

Tradición, en sentido teológico, es la permanente actualización de la presencia de Jesús en su pueblo, realizada por el Espíritu Santo y expresada en la Iglesia a través del ministerio apostólico y la comunión fraterna. La Tradición es la comunión de los fieles con sus legítimos Pastores, que el Espíritu Santo alimenta a lo largo de la historia. Es, además, la presencia permanente del Salvador que viene a encontrarnos, redimirnos y santificarnos por medio del Espíritu.

Me es grato saludar cordialmente a los visitantes de lengua española, en especial al grupo de médicos de la Universidad de Madrid, acompañados del Señor Cardenal Julián Herranz. Saludo también a los diversos grupos parroquiales, asociaciones y colegios de España, así como a los peregrinos de México y de otros Países latinoamericanos. Os exhorto a todos a mantener viva la comunión con vuestros Pastores y entre vosotros como hermanos en Cristo.
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Miércoles, 26 abril 2006 ZENIT comenta la audiencia general del Papa Benedicto XVI de este miércoles.

Ante los cincuenta mil peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano, el pontífice continuó con la serie de reflexiones sobre la Iglesia para explicar una de las realidades que más han apasionado en su vida a Joseph Ratzinger, la manera en que actúa el Espíritu de Dios en la historia.

El Santo Padre comenzó aclarando que la comunión que une a los creyentes, «a la que llamamos Iglesia», «no se extiende sólo a todos los creyentes de un cierto momento histórico, sino que abraza también a los de todos los tiempos y de todas las generaciones».

Y esta comunión de todos los creyentes de todos los tiempos tiene lugar gracias a la Tradición, aclaró.

«Gracias a la Tradición, garantizada por el ministerio de los apóstoles y de sus sucesores, el agua de la vida surgida del costado de Cristo y su sangre salvadora llega a las mujeres y a los hombres de todos los tiempos», explicó.

La Tradición, siguió aclarando, «es la presencia permanente del Salvador que nos sale al encuentro, nos redime y santifica en el Espíritu a través del ministerio de su Iglesia para gloria del Padre».

«Podemos decir por tanto que la Tradición no es la transmisión de cosas o de palabras, una colección de cosas muertas», dijo el pontífice en una intervención en la que en varias ocasiones dejó a un lado el texto preparado para explicar mejor sus palabras a los peregrinos.

«La Tradición es el río vivo que nos une a los orígenes, el río vivo en el que los orígenes siempre están presentes. El gran río que nos lleva al puerto de la eternidad», subrayó.

«En este río vivo se realiza siempre de nuevo la palabra del Señor, que hemos escuchado al inicio de los labios del lector: "He aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo"», concluyó.
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miércoles, 26 de abril de 2006
26 de Abril
(Fuente de la Guancha) Con el lema “Te he llamado por tu nombre” (Is 43, 1), la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, quiere centrar este año su atención en la llamada personal que nos hace el Pastor. Lo que cambia el corazón de las personas y nos convierte, no son las palabras, las ideas y las razones, sino la escucha sincera de la voz del Buen Pastor, de Dios. Sólo el Buen Pastor nos arranca de nuestras seguridades y nos invita a buscar nuevos pastos; sólo un él se abaja y se compadece del pecador y el abatido...
Colaborarán a conseguir la finalidad de la Jornada los diversos materiales que la Delegación pone en nuestras manos, como son: CARTEL de la Jornada, OCTAVILLA Invitación al acto diocesano en el Seminario, ORACION por las vocaciones del Papa, MENSAJE del Papa para la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, ROSARIO VOCACIONAL, HORA SANTA ante el Santísimo, GUION LITURGICO para del IV domingo de Pascua; Jornada M.O.V.
Publicado por Desconocido @ 23:50  | Noticias Parroquiales
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El Dlegado de Pastoral Vocacional nos envía carta preparando la Jornada de Oración por las Vocaciones.


“Te he llamado por tu nombre” (Is 43, 1)


Muy queridos hermanos y hermanas:

Ante todo, mi felicitación en este tiempo de Pascua…
A la espera de la celebración del Domingo del Buen Pastor, IV Domingo de Pascua, ponemos en sus manos este material para orar, reflexionar y celebrar la Jornada de Oración por las Vocaciones, este año bajo el lema: “Te he llamado por tu nombre” (Is 43, 1).

Este año, dada la realidad que está viviendo nuestra Diócesis hemos optado por presentar un material sencillo, propio, en cuanto al diseño y así poderlo distribuir cuanto antes, con el menor coste posible. Además, el dossier que les ofrecemos es una adaptación de un material encontrado en la página web: www.iglesia.cl que nos ha parecido bastante sugerente y apropiado para dicha Jornada.

Esperamos que este tiempo de gracia nos lleve en primerísimo lugar a orar por aquellos que ya han consagrado sus vidas en el ministerio sacerdotal y en la vida consagrada, para que el Señor los siga fortaleciendo en su vocación y los anime cada día en su misión. Pidamos también por los jóvenes que se encuentran en proceso de discernimiento, en el seminario, en las casas de formación… o están sintiendo fuertemente en este momento la llamada del Señor, para que sean perseverantes y respondan con generosidad y gratitud a la llamada del Padre, según la invitación del Papa Benedicto XVI: “… señalamos vivamente la necesidad de orar por las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada…”.


Unidos en Cristo y, en nombre de la Delegación de Pastoral Vocacional:

Francisco I. Hernández Rivero
Delegado Diocesano de Pastoral Vocacional
Publicado por Desconocido @ 23:18  | Comunicados Diocesanos
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“Una ruta para el anuncio”



ACOGIDA:

Canto: Madre Candelaria (Brotes de Olivos)
Oración: Dios te salve María…


HECHO DE VIDA:
Nos relata Fray Alonso de Espinosa (Historia de Ntra. Sra. de Candelaria):

“… ciento cinco años antes que la Isla fuera de cristianos ni hubiera noticia de evangelio (…). Apareció en un lugar desierto y muy seco, a la orilla de la mar,junto a una playa de arena que tendrá media legua de largo, a la boca de un barranco, sobre una piedra (…). El como fue descubierta y apareció pasa así:
Yendo dos naturales por aquella costa repastando su ganado, habiendo de pasar por aquella playa, llegando el ganado, que por la playa iba derramado, a la boca del barranco, se espantó y, no queriendo pasar, remolinaba. El uno de los pastores, creyendo que su ganado se espantaba porque sentía gente y pensando que fuesen algunos naturales que le querían robar y saltear su ganado, como lo tenían por costumbre de hurtarse unos a otros, para certificarse pasó adelante, y mirando hacia aquella parte del barranco, vido la santa imagen que estaba en pie sobre una peña. (…) le hizo señas para que se apartase, porque su ganado que remolinaba tuviese lugar de pasar. Pero como la imagen no hiciese
movimiento alguno, ni respondiese palabra, amohinase el pastor y acudió a sus acostumbradas armas, que eran piedras y, asiendo de una, levantó el brazo, y fuese para amenazarle, o para tirarle con ella. Y así levantó el brazo, yendo a desembrazar para hacer el tiro, se le quedó, yerto y extendido sin poderlo rodear.

El otro compañero, habiendo visto lo que pasaba, (…) llegándose cerca con más miedo que vergüenza, tomó una tabona, que es una piedra (…) se hace en rajas y queda con filo como de navaja (…) se llegó a la imagen para quererle cortar un dedo de la mano, por satisfacer a su ignorancia y ver si sentía; y poniendo el dedo de la imagen sobre el suyo y comenzando a cortar en él, hallase
el necio burlado, porque la herida se daba a si propio en sus dedos, sin hacer daño a la mano de la santa imagen.(…)


Estos pastores admirados consultan entre sí qué harían. Y determinan que será razón dar dello parte al rey de Güimar, cuyos vasallos eran y en cuyo término aparecía la santa reliquia. (…) Saliendo, pues, el rey de Güimar a su Tagoror o plaza de consulta, junta sus vasallos y, dándoles parte de lo acontecido, sale de la consulta, que vayan luego a ver lo que era. Llegando el rey con los suyos al lugar donde los pastores decían, (…) hayan la imagen en el propio lugar do la habían dejado (…). Con todo aquesto propusieron de llevarla a la casa y sitio del Rey, para tenerla allá consigo; (…)

(…) Mas permitiéndolo Dios así, para que todos gozasen de la piadosa carga, y la honra y trabajo fuesen común, habiendo andado espacio de un tiro de escopeta, poco más, con ser la imagen liviana y ellos hombres de muchas fuerzas, fue tanto el peso y carga que los que la llevaban sintieron, que se les fue forzoso parar y pedir ayuda y socorro; y esta es la razón, en este propio
lugar, después que la isla fue de cristianos, habiendo sabido este caso, fundaron una pequeña ermita, que llamaron del Socorro (…). Pues, siendo socorridos y ayudados, tornaron a proseguir su camino, hasta llegar a las moradas del rey de Güimar, que eran como a media legua, de donde la santa imagen apareció en un barranco; y el lugar de su habitación llamaban Chinguaro.


(…) después que las islas de Lanzarote y Fuerteventura se pusieron
debajo del yugo del evangelio y vinieron en poder de los españoles (…) salían los moradores de ellas en navíos a saltear y llevar presos y cautivos los que desta isla podían haber; y uno de los primeros (si él no lo fue) fue un muchacho que a la
boca de un barranco hallaron pescando y, llevándolo consigo, lo industriaron en la fe y lo bautizaron, llamándolo Antón. (…) Al fin él vino al reino y término de Güimar; y como venía en traje castellano, y los naturales le vieron, pensando ser de los que solían saltear, fuéronse para él con ánimo denodado: más el mozo
Antón, hablándoles en su lengua y dándoseles a conocer, los aplacó.


Recibido, fue a casa del rey (…) lo llevó a donde la santa imagen estaba. Cuando Antón la vido, hincó las rodillas en tierra y poniendo las manos, hace señas para que todos hagan lo mismo, (…) toma el oficio de predicador y comiénzales a decir el bien que poseían, el tesoro que tenían, la dicha que alcanzaban, la honra que conseguían en tener tal abogada, tal huéspeda, tal compañera, tal patrona, tal señora en la tierra; porque ésta es (diciéndolo en su propia lenguaje): Achmayex, guayaxerax, achoron, achaman, la madre del sustentador del cielo y la tierra…


Trata Antón, que no es decente cosa que la santa imagen esté donde
haya trato y tráfago de gente, porque no se pierda el respeto, más que se le busque lugar conveniente, donde la pongan, que sea ella señora de su casa, porque así lo acostumbran los cristianos, que la saben venerar. Y por esto dase orden que, pues había aparecido a la orilla de la mar, la lleven a una cueva que
está junto a ella, donde solían ordeñar sus ganados, y la llaman Achbinico, que los cristianos llamaron después cueva de San Blas. En ésta la pusieron, con decencia que supieron y alcanzaron.”


DIALOGAMOS:

• ¿Conocías esta historia?
• ¿Qué te sugiere la respuesta de los guanches?
• ¿Qué te parece la actitud de Antón?
• Achmayex, guayaxerax, achoron, achaman ¿Los que nos acercamos a la imagen de Candelaria, descubrimos a través de ella lo que Antón confesó?


TEXTO BÍBLICO: Lc 8, 19-21

“Entonces se presentaron su madre y sus hermanos, pero no pudieron llegar
hasta Jesús a causa del gentío. Entonces le avisaron: -Tu madre y tus hermanos
están ahí afuera y quieren verte. Él les respondió: - Mi madre y mis hermanos
son los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica”.

DIALOGAMOS:

• ¿Qué destacarías de esta escena del Evangelio?
• Para llegar a ser creyente en Jesucristo ¿qué se necesita?
• ¿Cómo esta presente en nuestra vida la “Madre del sustentador del cielo y
de la tierra”?

COMPROMISO:

Hoy nuestra gente necesita de personas como Antón, que no tengan miedo a
anunciar el Evangelio con hechos y palabras ¿Qué compromiso podemos llevar a
cabo? ¿Y tú?

ORACIÓN FINAL:

Canto: “Anunciamos con poder”
Oración: Señor Jesús: enséñame a ser generoso, a servirte como mereces, a dar
sin medida, a combatir sin miedo a que me hieran, a trabajar sin descanso y a
buscar en todo hacer tu voluntad. Amén.
Publicado por Desconocido @ 23:05  | Comunicados Diocesanos
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25 de Abril
Desde hace varios días Icod de los Vinos está en fiestas en honor de San Marcos Evangelista. En los últimos años y por iniciativa del Excmo. Ayuntamiento se le ha dado matiz autóctono. Este año se ha dedicado a la isla de La Palma, de la que se han reproducido en la plaza lugares emblemáticos. Importante fue el Paseo de las Tradiciones y la Fiesta Canaria, que reunió a unas cuatro mil personas.
Pero estas fiestas son también un momento de encuentro de todos los sacerdotes del arciprestazgo que participan en la Eucaristía concelebrando con el Arcipreste y acompañando en la procesión con la bella imagen flamenca del Santo Evangelista. El templo de San Marcos ha sido siempre la Iglesia Arciprestal de la zona.
Publicado por Desconocido @ 22:31  | Noticias arciprestales
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(El Día, 26 - IV) La iglesia de la Concepción de La Laguna acogió la bendición de una nueva imagen del santo Hermano Pedro José de Betancurt, obra de la escultora sevillana Lourdes Hernández Peña. Se trata de una talla donde la gubia de la imaginera ha sabido captar toda la dulzura en su rostro, esa emoción de estar en su tierra, cuidando sus animales, como cuentan las crónicas hechas del santo, originario del Vilaflor. Además, en su expresión recoge todo el amor a todo ser viviente que mostraba el Hermano Pedro.

La obra ha sido donada a la parroquia matriz de la Concepción por una familia feligresa de la parroquia, cuyo único objetivo ha sido darle al único santo canario que hasta ahora ha subido a los altares todo el culto que merece, y que desde ahora se podrá ver en la capilla de San Juan Evangelista de la iglesia lagunera.

Por último, indicar que la imaginera hispalense, natural del barrio de Triana, como algunos la han llamado "La Roldana del siglo XXI", muestra en sus obras diferentes estilos y su inspiración le viene de escultores tan dispares como los Ecce-Homo de Gregorio Fernández, las Inmaculadas de Alonso Cano, las Dolorosas de estilo granadino (José de Mora Y Pedro de Mena) o los cristos de la escuela Sevillana (Juan de Mesa y Martínez Montañés) con lo cual no tiene un referente único, como puede ocurrir en el caso de otros escultores.

Festividad de San José

Por otro lado, la parroquia de San Juan Bautista de La Laguna ha organizado varios cultos en honor de San José, el primero de los cuales dará comienzo este viernes a partir de las 19:00 horas, que será el primer día del triduo en honor de la venerada imagen. Se celebrará una eucaristía en la que predicará Lucio González Gorrín.

El sábado, a las 19:00 horas, se oficiará una misa presidida por el vicario Domingo Navarro Mederos.

El domingo día 30, a las 12:00 horas, la función religiosa la predicará Jesús Mendoza González, seguido de la procesión de la imagen de San José por la plaza de San Juan.

Para el lunes 1 de mayo, a las 19:00 horas, se celebrará una misa en honor de San José en la que predicará Miroslaw Carol. Acto seguido tendrá lugar la procesión de Su Divina Majestad por la plaza de San Juan.

Los actos concluirán el lunes día 8 de mayo, a partir de las 19:00 horas, con la celebración de la eucaristía en honor de San José, en la que se pedirá por los hermanos enfermos y moribundos y en la que está previsto que predique Prudencio Redondo Camarero.

El Hermano Mayor de la Hermandad de la venerada imagen dice en el programa de cultos que "San José, según algunos teólogos reconocidos, como Meseguer y Murcia, merece un culto mayor que el de los santos, por ser el primero de los siervos de Dios. Su culto, pues, no es el de dulía (tributado a los santos y ángeles), sino el de produlía, inferior al de la Virgen, pero mayor que el de otros santos".
Publicado por Desconocido @ 21:42  | Comunicados Diocesanos
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DELEGACION DIOCESANA DE JUVENTUD
5AN CRISTOBAL DE LA LAGUNA

31 de marzo de 2006.

Estimado en Cristo:

La Delegación Diocesana de Juventud quiere hacerte partícipe. un año más, que el próximo 6 de mayo tendremos el Encuentro Diocesano de Juventud, a celebrar en el Arciprestazgo de Güimar.

- El lema "Una ruta para el anuncio"_ nos acerca a la vivencia de la ruta de la Virgen de Candelaria y contaremos con la presencia de su impulsor D. Damian, nuestro obispo emérito. Nos servirá para prepararnos la catequesis previa que esta en la página Web de la Delegación de Juventud (juventudnivariensc.coml. Es una manera de que los jóvenes que participen vengan motivados.


- En torno al Encuentro. tendremos la Vigilia. en la parroquia de Santo Domingo de Guzmán en La Laguna. a las 21 horas del día 5 de mayo (viernes).

- El desarrollo del encuentro cambiará en algo la dinámica de los últimos años:

o A las 10 a.m. Acogida en la playa del Socorro en Güimar y bienvenida por parte de la Alcaldesa de Güimar y del Obispo.
o 10,15 a.m. Representación de la aparición de la imagen de la Virgen de Candelaria.
o 10.30 a.m. Reflexión y motivación sobre la "Ruta de Candelaria" por Don Damián Iguacen. Obispo emérito.
o 11 a.m. Peregrinación hasta la Basílica de la Candelaria. pasando por la cueva de Chinguaro.
o 13.30 p.m. Celebración de la Eucaristía en la Basílica.
14.30 p.m. Almuerzo compartido por la plaza de (candelaria y alrededores.
o 15.30 p.m. Concierto en la plaza de la Patrona de Canarias. contaremos con la presencia del cantautor cristiano Gabi. Y además con uno de los nuestros. Alejandro Abrante.
o Concluiremos en torno a las 17 p.ni. como otros años.

Es importante que estemos coordinados a nivel arciprestal: las parroquias. movimientos e institutos y así estaremos en mejor disposición para que todo resulte lo más ordenado posible.
Te ruego que cualquier duda o aportación nos la hagas llegar. Un abrazo.
Domingo J. Díaz, delegado
Publicado por Desconocido @ 21:34  | Comunicados Diocesanos
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El Presidente del Cabildo, Consejero de RElaciones Institucionales y Obispo de Tenerife invitan a los párrocos a la conferencia "Las raíces que sostienen Europa"



El Presidente del Excmo. Cabildo Insular de Tenerife

Ricardo Melchior Navarro


y en su nombre, el Consejero de Relaciones Institucionales

Angel Llanos Castro


así como el Obispo de la Diócesis Nivariense

Bernardo Alvarez Alonso


tienen el placer de invitarle a la Conferencia "Las raíces que sostienen a Europa", que impartirá el presidente de la Convención de Cristianos para Europa D. Josep Miró i Ardivo, el jueves día 11 de mayo de 2006, a las 19:00 horas, en el Salón Noble del Palacio Insular (Plaza de España, Santa Cruz de Tenerife), y al vino canario que se servirá a continuación.

Se ruega confirmar asistencia al teléfono 922 84 34 45
Publicado por Desconocido @ 21:23  | Comunicados Diocesanos
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Carta del Delegado Diocesano de Misiones presentado los materiales de la Jornada de las Vocaciones Nativas


DELEGACION DE MISIONES OBISPADO DE TENERIFE
Plaza del Adelantado
La Laguna a 19 de abril de 2006


¡Feliz Pascua de Resurrección!

Como es habitual por estas fechas te envío el material correspondiente a la Jornada de las Vocaciones Nativas. Este año se ha elegido el lema: TODA VOCACION NACE DE LA PASCUA. Es importante que la demos a conocer dado que es menos valorada que el Domund o la Infancia Misionera y, sin embargo es básica para el crecimiento e implantación de las "iglesias jóvenes" donde, muchas veces, abundan las vocaciones pero faltan los recursos.
Te doy las gracias por el interés que pones en la tarea de la animación misionera y sigo contando con tu ayuda.
En esta semana nos estamos instalando en la Sede Provisional del Obispado. Nuestro despacho está situado detrás de la portería y allí estará Alicia para atender los servicios que se nos pidan. El teléfono directo es 922 314 969. Dado que se nos quemaron el material y los archivos, estamos confeccionando la base de datos y para ello te rogaría que enviases lo que necesitas de material para las diversas campañas.


Recibe un saludo afectuoso de todos los que colaboramos con las actividades de esta Delegación.

Juan manuel Yanes Marrero
Publicado por Desconocido @ 21:15  | Comunicados Diocesanos
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25 Abr. 06 (ACI).- El Arzobispo de Toledo y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Cardenal Antonio Cañizares Llovera, afirmó que la Iglesia no se retirará del sistema educativo “aunque traten de apartarnos y someternos”.

“No nos retiraremos, no tiraremos la toalla y no bajaremos la guardia aunque traten de apartarnos y someternos, porque la obra educativa es la salvación para el hombre en esta etapa de laicismo y de la quiebra de la humanidad”, aseveró este domingo el primado de España durante clausura del I Congreso Diocesano de Educación realizado en Toledo.

El Purpurado dijo que la razón de ser de la escuela católica no es la básicamente la alfabetización sino la educación: “si somos Iglesia es para engendrar nuevos hijos que sean educados en el modelo de Cristo, a imagen y semejanza de Dios”.

Tras hacer hincapié en las enormes dificultades que presenta la educación en España, obstáculos que tuvieron su “punto de eclosión” en la nueva Ley Orgánica de Educación (LOE), el Cardenal sostuvo que la Iglesia no puede conformarse con leyes que van contra el ser humano: “Si criticamos el sistema educativo es porque estamos a favor del hombre. La LOE va en contra, y no podemos conformarnos”. “El actual es un momento de “creatividad” y de buscar nuevas respuestas”, añadió.

“Educaremos con este sistema educativo y con otro”, dijo el Cardenal, quien insistió en que la apuesta por la educación es una apuesta de futuro y de esperanza.

El Cardenal Cañizares enmarcó su diagnóstico en una sociedad afectada por una “quiebra muy profunda del hombre que se traduce en la quiebra de la moralidad: nada es bueno, nada es malo, todo depende de la subjetividad humana. Esto convierte al mundo en un infierno”.

Según el Purpurado, el origen de esta quiebra está en el olvido de Dios, “eclipse de Dios” que se expresa, por ejemplo, en “los muchos millones de abortos que se producen en todo el mundo anualmente. La Ley que ha de proteger al indefenso se utiliza para eliminar al inocente. La medicina que está para curar al hombre se trastoca en un instrumento de muerte. La madre que está para generar vida en su seno es suspendida su maternidad", señaló.

Entre las medidas a tomar, el Cardenal exhortó a crear un movimiento de profesores educadores cristianos y un gran movimiento de escuelas de padres.

Asimismo, el Arzobispo citó la necesidad de desplegar “tanto en nuestros centros como en los centros públicos” una educación afectivo sexual pues, explicó, gran parte de la actual quiebra de los matrimonios es fruto de la trivialización de la sexualidad.

Por último, pidió fortalecer la escuela católica, fomentar la relación con las parroquias, y tener mayor presencia en la escuela pública “a pesar de que la LOE nos lo ha puesto difícil”.

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martes, 25 de abril de 2006
Homilía de apertura de la Asamblea plenaria de la Conferencia del Episcopado Mexicano

Martes, 25 abril 2006 (ZENIT.org-El Observador).- Al iniciar los trabajos de la 81ª Asamblea de la Conferencia del Episcopado Mexicano el lunes, el presidente del organismo que reúne a los obispos de la segunda nación con mayor número de católicos del mundo, monseñor José Guadalupe Martín Rábago, se refirió al momento histórico que vive el país --previo a las elecciones-- e instó a toda la Iglesia católica en México a comprometer su voto por el bien común.

Tras los saludos y la explicación del significado de la Asamblea, en vías de reestructurar y fortalecer el trabajo de las comisiones episcopales, monseñor Martín Rábago recalcó los siguientes puntos que, por su importancia, transcribimos íntegramente:




I.- NUESTRA RESPONSABILIDAD PASTORAL ANTE EL PRÓXIMO PROCESO ELECTORAL.

La cercanía del Proceso Electoral del 2 de Julio es un acontecimiento que nos concierne e interpela a todos como ciudadanos. Los obispos no podemos permanecer indiferentes o asumir una pasiva neutralidad que nos haría responsables de no haber actuado proféticamente en el campo que nos corresponde, como Pastores de la comunidad. Ya habíamos expresado esta convicción en el Comunicado que emitimos el 25 de Marzo del 2003: «Ningún partido representa a la Iglesia y los católicos pueden militar o dar su voto al partido o candidato que mejor responda a sus convicciones personales, con tal que sean compatibles con la ley moral natural y que sirvan sinceramente al bien común de la sociedad. Nuestra misión, en cambio, ha de ser la de orientar con los principios éticos de la Doctrina Social Cristiana sobre los derechos y deberes políticos de los fieles laicos, ayudando a formar una conciencia social» (Comunicado: Votemos con responsabilidad»).

a) Impulsar el ánimo de participación.

La voz de la Iglesia en este momento del acontecer político es tanto más necesaria, cuanto más se necesitan palabras que impulsen a consolidar la convicción de que podemos y debemos fortalecer la participación ciudadana, y de que es necesario confiar en las instituciones que nos hemos dado para construir procesos democráticos transparentes.

Lamentablemente, en nuestro país se vive un fenómeno presente en la mayor parte de las naciones del Continente Latinoamericano: «Constatamos una gran indolencia y un profundo desinterés entre incontables jóvenes para asumir responsabilidades políticas y prepararse para ella […] Es palpable cierta crisis de las instituciones políticas de representación por la dificultad de adaptarse a los nuevos tiempos y de captar de buena gana el surgimiento de la sociedad civil organizada de manera diferente» (D.P. – V CELAM – N° 131).

Entre nosotros es patente la falta de interés por participar en el proceso electoral que se avecina. Son muchas las causas que han producido este fenómeno: desde la desilusión por la falta de concretización de las reformas estructurales, tantas veces anunciada y otras tantas aplazada, hasta la sensación de que poco importa la transición democrática si no se traduce en una mejora en la distribución de la riqueza.

El estilo que han llevado algunas campañas ha acrecentado la indiferencia, porque hay quienes las perciben más hechas para la confrontación violenta que para las propuestas reflexivas. Hay quienes dicen que no se escuchan ofrecimientos claros, distintos, entusiasmantes y de ahí nace la afirmación: «¿Por qué votar si todos son iguales?» Ante este panorama es preciso que los profesionales de la política sean conscientes del gran riesgo que corren si la sociedad les vuelve las espaldas. En frase de un politólogo mexicano «si los políticos no modifican su visión y su conducta y muestran su lado constructivo, corren el riesgo de ahondar aún más la distancia que los separa de una sociedad que no está muy lejos de hacer suyo el lema de los argentinos ‘que se vayan todos’, un lema imposible de llevar a cabo, pero que puede desembocar en ingobernabilidad y retroceso, un lujo que ya no podemos darnos».

Junto a otros actores sociales, a nosotros, Pastores, nos corresponde aportar nuestra capacidad educativa y nuestro nivel de credibilidad para que apoyemos el fortalecimiento de nuestras instituciones y del Estado de Derecho. Con el Papa Juan Pablo II tenemos que decir que «los fieles laicos de ningún modo pueden abdicar de la participación política […] destinada a promover orgánica e institucionalmente el bien común» («Christi Fideles Laici», 42).

Tenemos que hacer oír nuestra voz para que pasemos de una sociedad peticionaria a una sociedad participativa. Lo lograremos si nos involucramos, si educamos al pueblo para que exija el cumplimiento de las promesas y la rendición de cuentas claras que ayude a superar el mal endémico de la corrupción. Hay que inculcar en la conciencia social, y especialmente en el corazón de los actores políticos, que la meta de la política debe tener un fin más noble que el aniquilamiento de los unos por los otros. Se debe rescatar el criterio de que el ejercicio político encuentra su justificación y su nobleza en el empeño por servir, comprometiéndose en la consecución del bien común.

«Nosotros, como pastores, no tenemos como objetivo ganar elecciones sino ayudar a construir la comunidad; para eso necesitamos ayudar, enseñar, persuadir, predicar, y cuando se requiera, desafiar y pedir cuentas». Estas son palabras de los obispos de Estados Unidos de América ante el proceso electoral de su nación en septiembre de 2003.

b) Política y responsabilidad ética.

«Quienes tienen responsabilidades políticas no deben olvidar o subestimar la dimensión moral de la representación, que consiste en el compromiso de compartir el destino del pueblo y en buscar solución a los problemas sociales» (Compendio Doctrina Social de la Iglesia, 410). Estamos conscientes que es posible superar la falsa idea difundida en algunos sectores sociales, convencidos de que no se debe meter la dimensión ética en la política porque esto no es redituable. Sin embargo, «una democracia sin valores se convierte con facilidad en un totalitarismo visible o encubierto, como demuestra la historia» (Juan Pablo II, Centesimus Annus, 850). La moral es indispensable en el actuar político, sin confundirla con el moralismo. Sólo quien cree en valores que definen la dignidad de la persona puede responder con verdad a preguntas fundamentales: ¿Qué clase de hombre se pretende construir con el proyecto político que se propone? ¿Se está proponiendo acaso un modelo de vida digno de ser vivido y rico en humanismo integral?

Muchas de las ofertas que hacen los diferentes partidos contienen elementos contingentes; sin embargo, en la conformación de los proyectos partidistas, los actores políticos deben estar concientes que hay «PRINCIPIOS QUE NO SON NEGOCIABLES» (S. S. Benedicto XVI ) es decir, que se fundan en exigencias morales de validez absoluta. El Papa señala concretamente tres principios.

--«Protección de la vida en todas sus fases, desde el primer momento de su concepción, hasta su muerte natural».

--«Reconocimiento y promoción de la estructura natural de la familia, como una unión entre un hombre y una mujer, basada en el matrimonio y su defensa ante los intentos de hacer que sea jurídicamente equivalente a formas radicalmente diferentes de unión que en realidad la dañan y contribuyen a su desestabilización, oscureciendo su carácter particular y su papel social insustituible».

--«La protección del derecho de los padres a educar a sus hijos».

Sería indebido apelar a la laicidad del Estado y al pluralismo religioso para cuestionar la legitimidad de estos principios que, como el mismo Papa señala: «no son verdades de fe, sino que están inscritos en la naturaleza humana y por tanto son comunes a toda la humanidad. No son de carácter confesional; su olvido o descuido implica una ofensa a la verdad de la persona humana y una grave herida a la justicia misma» (S.S. Benedicto XVI – 29 Marzo 2006 – Discurso a los Participantes en el Congreso promovido por el Partido Popular Europeo).

Confiamos que los esfuerzos que hemos realizado y los que habremos de realizar, sean apreciados como contribuciones que sólo pretenden fortalecer la madurez democrática de nuestra nación. Nuestra acción no es partidista y hemos manifestado que estamos abiertos al diálogo con los candidatos y líderes políticos, buscando conocer sus proyectos, expresando también nuestras expectativas e inquietudes. Queremos establecer intercambios en un ambiente de claridad y cortesía. Estamos convencidos que la Iglesia está llamada a participar, pero no a ser usada.

Finalmente, monseñor Martín Rábago, en nombre de los obispos mexicanos, concluyó diciendo que «en este momento trascendente para nuestra nación, en comunión con nuestro Pueblo, queremos hacer una pública declaración de confianza en el Dios de la historia en cuyas manos depositamos nuestro futuro. Queremos ser heraldos de la esperanza que se apoya en las promesas de Dios y en la fidelidad a su palabra que tiene como certeza inquebrantable la Resurrección de Cristo y su victoria definitiva sobre el pecado y la muerte».
Publicado por Desconocido @ 22:57  | Noticias internacionales
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Una gran fiesta de la familia Fe y Alegría

El profesor Julio Jiménez –director del Instituto Universitario Jesús Obrero– definió como “una gran fiesta de la familia Fe y Alegría”, a los actos con la que se iniciaron las actividades académicas en el IUJO de Barquisimeto, el pasado 20 de febrero.

La apertura del primer semestre se realizó con una celebración religiosa presidida por el Padre Jesús Betancourt, superior de la Comunidad del Gumilla, quien estuvo acompañado por los Jesuitas S. Altuna, A. Goñi, H. Mendoza, A. Dorremochea, Miguel Matos y el Sacerdote Víctor Mendoza. La eucaristía en celebración del inicio de actividades del IUJO, fue amenizada por el Coro Cantores Dei de la UCLA.

Los invitados también disfrutaron de un acto cultural efectuado por los alumnos de las escuelas Nuestra Señora de Coromoto y Santa Elena de Acarigua; Juan XXIII y Marcelo Spínola de Barquisimeto.

El júbilo continuó en la inauguración oficial que se realizó el 7 de marzo con presencia de representantes del Ministerio de Educación Superior, la Alcaldía de Barquisimeto, Zona Educativa del Estado Lara y Universidades e Institutos Universitarios de Barquisimeto. Asistieron además directivos de las empresas privadas que contribuyeron a la realización de las obras y los “Amigos del IUJO”.



1.390 AM abre sus micrófonos para Mozart


IRFA no podía escapar de todo el movimiento en torno a la Celebración del 250 aniversario del nacimiento del compositor Wolfgang Amadeus Mozart. Fue una experiencia única y novedosa al traspasar lo visual a lo auditivo. Desde el primer sábado el programa Vientos de Cambio hizo deleitar a los oyentes con una pieza musical operática que lleva el mismo nombre de su homenajeado: Amadeus.

Retos y desafíos:
Propuestas juveniles de estudiantes


El I Congreso Juvenil se realizó el pasado 17 de febrero, organizado por la coordinación de pastoral de la zona Lara-Llanos, a la que asistieron más de 1.250 jóvenes, 220 guías –entre docentes, obreros, administrativos– 10 directivos de los diferentes centros de Fe y Alegría de los estados Barinas, Lara, Portuguesa, entre otros invitados de la zona.

La sede del Congreso fue en la Unidad Educativa “Nuestra Señora de Coromoto” de Fe y Alegría en Acarigua y respondió a la necesidad de realizar un encuentro zonal que favoreciera una mayor participación de jóvenes en el proyecto de fortalecimiento del pastoral juvenil en las escuelas.

Las actividades se iniciaron con una caravana por la ciudad, con más de 20 autobuses y autos particulares, que con sus pancartas y pitos se hicieron sentir en Acarigua.

La jornada dejó propuestas para continuar el trabajo de la pastoral juvenil en los centros y en la zona, además de los buenos recuerdos de la experiencia compartida por tantos jóvenes.

Proyecto de Lecto-escritura:
Programa Escuela Necesaria


Los días 7 y 8 de febrero se efectuó la presentación del Proyecto de Lecto-Escritura, uno de los ejes transversales del Programa Escuela Necesaria. La jornada de trabajo permitió revisar libros y reflexionar sobre las maneras de aprovechar al máximo los conocimientos previos, los libros y bibliotecas de aula, para dar respuesta a las necesidades de una educación de calidad.

El encuentro contó con la asistencia de Zulay Millán y Trina Carmona, representantes del equipo nacional; Maria Elsa Ortiz, del Centro de Formación e Investigación “Padre Joaquín”; y 22 participantes entre los que se mencionan las escuelas piloto del proyecto: Santa Teresita y Juan Claudio Colin.

Fe y Alegría-IBM: Crece el “Pequeño Explorador”

Por segundo año consecutivo se firmó un convenio con IBM de Venezuela, con la donación de 106 Módulos “Pequeño Explorador” para el mismo número de aulas de preescolar de Fe y Alegría en todo el país.
El trabajo con el “Pequeño Explorador” es un recurso que permite la incursión de los niños en edad preescolar, en el uso de las nuevas tecnologías y de la información (TICs), favoreciendo así el crecimiento de la propuesta de Informática Educativa.

Organizaciones infantiles
con compromiso comunitario


Compartir experiencias de niños y niñas con un gran compromiso con la comunidad, fue uno de los objetivos del II Encuentro Infantil Fraternal, en la que participaron 200 niños de la I y II Etapa de Educación Básica.

El evento se realizó el pasado 28 de enero en el centro Fe y Alegría Oscar F. Benedetti, orientado con el lema: “Amigos de Jesús: Ayudando al Hermano”, se dieron a conocer seis experiencias de organización infantil en la que se desarrolla un servicio a la comunidad.

Los asistentes también disfrutaron de la participación de la coral del centro Simón Rodríguez, actos culturales y un espacio para compartir juegos, oraciones y canciones, con los niños de la zona.


UCAT: Contribuyendo en la formación de egresados de Fe y Alegría

La escuela de Educación de la Universidad Católica del Táchira, puso a la disposición sus docentes, para la capacitación de los técnicos medios en contabilidad, egresados del Instituto Radiofónico Fe y Alegría (IRFA). La instrucción se dará a través de talleres que incluyen materiales especializados además de herramientas para el aprendizaje, oratoria, autoestima y asertividad.
Acota la profesora Mercedes Escalante, decana de la Facultad de Humanidades y Educación, que parte de los objetivos es ofrecer a los participantes los recursos necesarios para un desenvolvimiento laboral y productivo en las empresas u organismos donde laboren.


Recogiendo frutos deportivos

El pasado 12 de febrero, Xavier Asdrúbal Pabón y Luis Feliciano Gómez, alumnos del 3º año del ciclo Profesional de la U.E. Santiago de Onia, fueron condecorados con el botón “Honor al Mérito” del Consejo Municipal del estado Mérida.


El reconocimiento se debe a los diversos triunfos deportivos obtenidos por el equipo de Rugby del colegio, quienes en un año han sido merecedores de varios premios: el título de “Campeones Nacionales", al vencer en el juego final de la modalidad 7 vs. 7, al equipo de la UCV; Tercer Lugar en el Torneo Occidental y equipo revelación del año de la Federación Venezolana de Rugby.

La condecoración es entregada, en celebración del “Día de la Juventud” y 192 aniversario de la Batalla de la Victoria, a los jóvenes más destacados del Municipio en el área cultural, académica, deportiva y científica.


Expansión de la “Invasión Educativa”

Fe y Alegría este año “invadió” a más de 222 programas de radio y tuvo participación en 10 programas de televisión en todo el territorio nacional.

Este programa, en su décima edición tuvo una gran receptividad de parte de todos los medios de comunicación a nivel nacional, pues se escuchó y difundió la voz de Fe y Alegría con su lema “más y mejor educación” en las diferentes regiones.

Sólo en la Gran Caracas Fe y Alegría invadió a más de 93 programas radiales transmitidos por 28 emisoras, además de 2 programas de televisión.

Los docentes y alumnos de la Zona Andes lograron “invadir” 71 programas de radio en 61 emisoras regionales y 6 de televisión, además de varias reseñas en la prensas. Por su parte, la Zona educativa de Zulia tuvo participación en 25 programas radiales y en 1de televisión.

En Guayana, los educadores salieron al aire en 21 programas radiales y 1 programa televisivo; mientras que en la Zona Lara-Llanos se abrieron los micrófonos en 6 programas de radio (en Guanare-Barinas) y 6 más en el estado Lara.

El deporte como incentivo

En Cabimas, como parte de su propuesta formativa, el Instituto Radiofónico Fe y Alegría está realizando actividades deportivas, con la finalidad de estimular al estudiantado. Figuran entre las actividades campeonatos de voleibol y básquet.

Afirma la coordinadora de la oficina Promocional del IRFA en la Costa Oriental del Lago de Maracaibo, Mairín Acosta, que la actividad forma parte de la programación que ellos planifican para todos los estudiantes, desde el nivel de alfabetización, hasta la media diversificada y profesional con el objetivo que los alumnos aprendan lo gratificante del trabajo en equipo.
Publicado por Desconocido @ 21:41  | Noticias internacionales
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Estimados amigos de la Diócesis de San Cristobal de La Laguna.

Desde SCOUTS CATÓLICOS DE CANARIAS y su asociación tinerfeña del MSC de Tenerife, queremos presentarles la página de internet donde periódicamente iremos informando de las principales actividades y reflexiones que desde el escultismo católico canario queremos ofrecer a nuestros niños y jóvenes y dar testimonio a la sociedad en general.
Visita nuestra web: http://msc.scouts-es.net/canarias/blog/

Aprovechamos para invitarles a la Asamblea del Movimiento Scout Católico (MSC), que celebra su Asamblea Nacional este fin de semana en el Colegio La Salle de La Laguna, donde más de 200 representantes de todas las Comunidades se darán cita para analizar y desarrollar los nuevos retos de una asociación que aglutina a más de 40.000 jóvenes en todo el estado.

SCOUTS CATÓLICOS DE CANARIAS y sus más de 800 niños y jóvenes en Canarias es de las asociaciones juveniles más importantes de Canarias, y pretendemos seguir desarrollándonos en todas las islas, arciprestazgos y parroquias de las Diócesis Canarias.

Un saludo
Scouts Católicos de Canarias
Asociación Diocesana del MSC de Tenerife
Consiliario
Marcos García
Publicado por Desconocido @ 21:33
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Pastoral Universitaria nos comunica una de las actividades que realizarán el Día del Encuentro Juvenil


Estimado párroco/os (diácono):

Un saludo pascual y muy cordial desde la Delegación de Pastoral Universitaria.

Con estas líneas queremos sumarnos al Encuentro Diocesano de la Juventud en todos sus actos y comunicarles que después de dialogarlo con el Delegado de Juventud, añadimos a la programación de ese día, 6 de mayo, y a las 20.30 horas en el Auditorio de Arafo el musical titulado: “La túnica tecnicolor” para todos los jóvenes que deseen asistir a este acto, programado por la Pastoral Universitaria.

Un abrazo y hasta el seis de mayo.
Publicado por Desconocido @ 21:28  | Comunicados Diocesanos
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lunes, 24 de abril de 2006
Lunes, 24 de abril 2006 ZENIT publica el mensaje enviado por Benedicto XVI a los participantes en las celebraciones del cuarto centenario del fallecimiento de santo Toribio de Mogrovejo, patrono del episcopado latinoamericano, que tienen lugar en Lima (Perú) del 24 al 29 de abril.


Amados hermanos en el Episcopado:

Con motivo de las celebraciones del IV centenario de la muerte de santo Toribio de Mogrovejo, segundo Arzobispo de Lima, deseo hacer llegar un saludo muy cordial al Señor Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, así como a los numerosos Arzobispos y Obispos que se han congregado para dar gracias a Dios por esta figura sobresaliente de Pastor. Saludo también con afecto a los sacerdotes, personas consagradas y demás pueblo fiel, que se unen al gozo de la Iglesia por el don que Dios le ha hecho con un Santo tan admirable, al que pueden invocar como intercesor y en el que tienen un modelo de vida también para nuestros días.

Deseo igualmente exhortar a todos a considerar esta efeméride como una ocasión providencial para reavivar el camino de la Iglesia en las diversas diócesis, inspirándose en la vida y obra de santo Toribio. Él, en efecto, se distinguió por su abnegada entrega a la edificación y consolidación de las comunidades eclesiales de su época. Lo hizo con gran espíritu de comunión y colaboración, buscando siempre la unidad, como demostró al convocar III Concilio provincial de Lima (1582-1583), que dejó un precioso acervo de doctrina y de normas pastorales. Uno de sus frutos más preciados fue el llamado «Catecismo de Santo Toribio», que se demostró un instrumento extraordinariamente eficaz para instruir en la fe a millones de personas durante siglos, y hacerlo de manera sólida y acorde con la doctrina auténtica de la Iglesia, uniendo así desde lo más hondo, por encima de cualquier diferencia, a cuantos se identifican por tener «un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo» (Ef 4, 5).

Consciente de que la vitalidad de la Iglesia depende en gran parte del ministerio de los sacerdotes, el santo Arzobispo fundó el Seminario conciliar de Lima, que funciona hasta el día hoy. Es de esperar que siga dando abundantes frutos, precisamente en unos momentos en que urge promover las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada, para abordar la ingente tarea de construir comunidades cristianas que se reúnan con gozo en la celebración dominical, frecuenten los sacramentos, fomenten la vida espiritual, transmitan y cultiven con premura la fe, den testimonio de firme esperanza y practiquen siempre la caridad.

El profundo espíritu misionero de santo Toribio se pone de manifiesto en algunos detalles significativos, como su esfuerzo por aprender diversas lenguas, con el fin de predicar personalmente a todos los que estaban encomendados a sus cuidados pastorales. Pero era también una muestra del respeto por la dignidad de toda persona humana, cualquiera que fuere su condición, en la que trataba de suscitar siempre la dicha de sentirse verdadero hijo de Dios.

En esta circunstancia, invoco la intercesión maternal de la Santísima Virgen María, para que proteja al Pueblo de Dios que camina por tierras Latinoamericanas y lo guíe hacia la alegría de vivir plena y coherentemente la fe en Cristo. Con estos sentimientos, les imparto complacido la Bendición Apostólica, con una atención especial por la Iglesia en el Perú y, en particular, por la Arquidiócesis de Lima.

Vaticano, 23 de marzo, fiesta de Santo Toribio de Mogrovejo, año del Señor 2006.
BENEDICTUS PP. XVI
Publicado por Desconocido @ 23:53  | Habla el Papa
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24 Abr. 06 (ACI).- Un oficial del Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud, que preside el Cardenal Javier Lozano Barragán, aclaró que de la reciente entrevista concedida por el Purpurado mexicano a un diario italiano no se desprende ningún cambio en la doctrina de la Iglesia sobre el uso del preservativo y el SIDA.

Numerosos diarios y agencias de noticias han hecho eco este lunes de la entrevista concedida por el Cardenal Lozano Barragán al diario italiano La Repubblica, en la que, respecto del tema del preservativo y el SIDA, declaró: “Este es un tema muy difícil y delicado que requiere prudencia... Mi dicasterio está estudiando esto muy de cerca con científicos y teólogos designados para emitir un documento que será publicado pronto”.

Las palabras del Purpurado dieron pie a especulaciones respecto a que la Santa Sede “flexibilizaría su posición” respecto al uso del preservativo.

Sin embargo, Mons. Antonio Soto Guerrero, Secretario personal del Cardenal Lozano Barragán y miembro del Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud, aclaró en diálogo con ACI Prensa que “la doctrina de la Iglesia sigue firme en todos los principios de la moral católica. Ante el SIDA está la abstinencia; y no podemos olvidar que se trata de un problema que en buena medida tiene como origen un desorden moral contra el sexto mandamiento”.

El Prelado del Vaticano señaló a ACI Prensa que, en efecto, la Congregación para la Doctrina de la Fe, que preside el Cardenal William Joseph Levada, está estudiando la posibilidad de elaborar un documento sobre el tema, y para ello ha pedido la opinión de otros dicasterios del Vaticano.

“Nuestro dicasterio ya ha enviado estudios muy serios y profesionales de miembros y consultores que responden a las consultas propuestas por la Congregación (para la Doctrina de la Fe). La Congregación hará luego un estudio más amplio y tardará algunos meses antes de presentar las conclusiones al Papa, quien es el que finalmente decide si se publica o no un documento”.

Mons. Soto, sin embargo, explicó que no existe ninguna fecha ni cronograma y mucho menos la inminencia de un documento sobre el tema.

“El principio moral de la Iglesia es el mismo; pero han cambiado las situaciones que tenemos que enfrentar. Se trata, en otras palabras, de aplicar la doctrina de siempre a ciertas situaciones nuevas como el problema del SIDA”, dijo Mons. Soto.

“Pongo el ejemplo de un caso particular: la pareja de esposos donde uno de ellos tiene SIDA y reclama el acto matrimonial, ¿tiene el cónyuge derecho a defender su salud de alguna manera?”

"El principio sigue siendo la defensa de la vida y la conciencia de que todo lo referido al quinto mandamiento incluye el sexto, el no fornicar que implica defender la vida”, concluyó Mons. Soto.
Publicado por Desconocido @ 23:46
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23 Abr. 06 (ACI).- El Presidente de la Pontificia Academia para la Vida, Mons. Elio Sgreccia, salió al paso de las desconcertantes declaraciones del Cardenal Carlo María Martini (79) publicadas el viernes por el semanario "L’Espresso" y destacó que la Iglesia Católica no ha cambiado su postura respecto de los temas fundamentales como el derecho a la vida desde la concepción hasta su fin natural.

En una conversación con ACI Prensa, el Prelado prefirió no referirse directamente a las declaraciones del Cardenal Martíni, emérito de la arquidiócesis de Milán (Italia), y señaló que "en el Vaticano no consideramos necesario hacer polémica de un hecho que no lo amerita".

Haciendo referencia a una entrevista suya publicada el sábado por el diario "Corriere della Sera", Mons. Sgreccia afirmó que "el ovocito, es decir, la unión del cromosoma femenino y el cromosoma masculino, contiene dentro de sí dos pro núcleos, y es un óvulo fecundado, en el cual el proceso de fecundación ya se ha iniciado y está orientado. Los dos pro núcleos influencian enérgicamente el citoplasma del óvulo que los ha acogido y activan dinámicamente un conjunto coordinado y finalizado de procesos que dan lugar a un individuo o dos individuos gemelos".

"Este inicio –continuó el Prelado, contradiciendo las afirmaciones del Cardenal Martini– que se realiza dentro del óvulo fecundado es precisamente un inicio de vida individual y da lugar a un proceso irreversible hacia el desarrollo sucesivo, conteniendo ya el patrimonio individualizante".

Mons. Sgreccia habló también sobre la fertilización artificial o "in vitro" haciendo notar que "en la procreación-fecundación artificial falta la dimensión unitiva de los esposos, expresada a través del don de sí en el acto conyugal. Esta dimensión antropológica ha sido considerada esencial para la legitimidad del acto procreativo desde las enseñanzas de Pío XII sobre la inseminación y sucesivamente con Pablo VI y Juan Pablo II".

Sobre el uso del preservativo, incluso en el caso de evitar el contagio de SIDA, sostuvo que "recordemos que científicamente no garantiza una protección completa" y por tanto "el modo más eficaz para la prevención está en el recto uso de la sexualidad, que es la castidad y la fidelidad".
Publicado por Desconocido @ 23:41
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La revista Iglesia Nivariense publica un interesante artículo acerca de un sacerdote y la inmigración.


Un sacerdote católico ha recibido este cariñoso apelativo en los medios de comunicación por su atención a los que, desde la otra orilla, tratan de alcanzar canarias. Reproducimos en nuestra publicación la información que ofrecía Luis de Vega en el ABC.

El sacerdote, que viste vaqueros, zapatillas de deporte y una camiseta con capucha, entiende la gravedad de la situación, pero también que los jóvenes arriesguen sus vidas. «1 lacen lo que sea por llegar a Europa, muchos han estado ya allí y quieren volver». Pero son muy pocos los que, después de mucho contacto y diálogo, deciden dar marcha atrás. Ni siquiera mostrarles vídeos en los que aparecen las imágenes de las tra¬gedias de sus colegas suele tener resultado positivo. «Logramos que no se vayan los que están muy fatigados, los enfermos y heridos o los que han tenido ya malas experiencias en las piraguas. Sólo a esos convencemos».

Jerome recibe muchas llamadas de teléfono y cartas de aquellos que han logrado llegar a la orilla de la esperanza, por lo que no oculta su satisfacción. «Si no hay llama-das de este tipo, pasados dos meses pensa¬mos que han muerto, porque siempre dejan algún amigo o alguien a quien comunican si consiguen pasar. Siempre nos enteramos».

«Conozco a muchos de los que han muerto. Algunos participaban en nuestras actividades». Conocía bien a Samuel, un joven nigeriano, pero, como muchos, éste no hizo caso de los consejos del religioso. «El 29 de agosto de 2004 encontramos su cuerpo después de un naufragio y lo enterramos. Envié las fotos del cadáver a la familia», explica. «Samuel no es que quisiera quedarse a vivir en Europa, sólo deseaba mandar dinero a su familia para que viviera mejor», comenta.

La Misión Católica de Nuadibú tiene el apartado de correos 312 a disposición de los inmigrantes y sus familias. Hasta él llegan decenas de cartas, muchas veces dirigidas a Jerome para dar noticias del paradero de los que se frieron y han rehecho su vida lejos del continente africano. El cura muestra parte de esa correspondencia llegada desde España. El apartado de correos es también la única forma que tienen muchas familias de otros países de contactar con los hijos a los que han encomendado la misión de emigrar.

Algunos llegan a Mauritania después de meses o años intentando llegar a Europa desde otros lugares de África como Libia. Argelia, Marruecos y el Sahara Occidental. Después de ese periplo «nos encontramos con gente que decide regresar a su país y no puede. Intentamos ayudarles, aunque no son muchos».

El padre Jerome cuenta con dos habitaciones, con un total de tres camas, en las que suelen aterrizar aquellos que llegan a Nuadibú de vacío. En teoría sólo pueden quedarse tres días, pero inmediatamente muestra la foto de una mujer y sus hijas que estuvieron tres meses porque el padre de familia fue encarcelado.

La población católica en la ciudad, entre-los que quieren emigrar y los comerciantes de ida y vuelta, varía mucho, aunque nunca sobrepasa las cien o 150 personas, explica el sacerdote. «Son pocas las familias que se quedan». Apenas cinco o seis personas acuden cada mañana a misa de siete, y algunas más a la eucaristía dominical.

Sin demasiados medios, la Misión desarrolla desde hace varios años una tarea enca¬minada no sólo a disuadir a los que quieren irse a Canarias a bordo de los cayucos. A pesar de que Mauritania es una república islámica, las autoridades les dejan emprender proyectos de tipo social incluso con la población local, siempre que no traspasen la cada vez más delicada parcela de la fe.

«Ofrecemos una importante ayuda a muchas de las mujeres de emigrantes que se quedan aquí al cargo de la familia después de que sus maridos se han ido en la piragua», explica el religioso. También conceden microcréditos para los que quieren emprender pequeños negocios, como restaurantes, peluquerías o venta de pescado, que en aguas mauritanas abunda. Pero un empresario europeo, refiriéndose al mal reparto de los recursos, pone el dedo en la llaga del asunto. «Con todo lo que huele el pescado, los mauritanos ni lo huelen».
Publicado por Desconocido @ 23:24
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Visión del Obispo de Tenerife Don Bernardo Álvarez, publicada en la revista "Iglesia Nivariense" ante el fenómeno de la inmigración.

El Obispo Nivariense, Bernardo Álvarez, señaló desde que comenzó la importante llegada de inmigrantes a las islas occidentales, que la situación que evidencia la llegada de estos cayucos a las costas Canarias es muy lamentable y dramática. Según Alvarez ahora es preciso acoger a estas personas, a estos seres humanos en situación de enorme penuria y fragilidad.

Para el Obispo es muy necesario ahora acoger a estas personas que llegan, desde el máximo respeto a su dignidad. "Desde Cáritas y otras instituciones estamos tratando de prestar la ayuda que nos han solicitado los responsables públicos. En este momento, es preciso que todos evitemos cuidadosamente toda posible discriminación y rechazar todo sentimiento y manifestación de xenofobia, clasicismo y racismo".

En declaraciones a COPE-Tenerife, Álvarez señaló, hablando de los meno¬res, la dificultad que supone que "nuestra propia gente no acepte, en algunos casos, que en sus municipios se establezcan centros de acogida de estas personas, que no son delincuentes ni nada de esos, sino menores que no se pueden repatriar."

`No debemos olvidar que los canarios fuimos emigrantes; además, el cristiano contempla en el extranjero, más que al prójimo, el rostro mismo de Cristo, nacido en un pesebre y que, como emigrante, huye a Egipto, asumiendo esta fundamental experiencia de su pueblo

Los extranjeros son, además, una actualización eficaz de ese universalismo que es un elemento constitutivo de la Iglesia católica. En este sentido, las comunidades Católicas de esta diócesis, hemos de hacer realidad el llamamiento que hizo Juan Pablo 11 a convertir las mismas en "laboratorios de convivencia humana."

Ahora bien, los responsables públicos han de "regular adecuadamente" los flujos migratorios- prosigue- ya que estamos ante un desafío que ciertamente no es nada fácil, por su relación con lasesferas económica, social, política, sani¬taria, cultural y de seguridad. Se trata de un reto al que todos hemos de responder desde el ámbito en el que estemos. El fenómeno migratorio plantea, contempo¬ráneamente, un auténtico problema ético: la búsqueda de un nuevo orden económico internacional para lograr una distri¬bución más equitativa de los bienes de la tierra, que contribuiría bastante a reducir y moderar los flujos de una parte nume¬rosa de los pueblos en situación precaria.

Concretamente —señala el Obispo— con África, España, toda Europa y, en general, todos los países del norte, tenemos pendiente una deuda histórica que ha llegado el momento de amortizar con planes integrales de desarrollo a corto y a largo plazo, además de las ayudas inmediatas y puntuales ante las situaciones de emergencia que viven las poblaciones como consecuencia de las catástrofes naturales o de los conflictos amados. Álvarez abogó en COPE por una especie de "Plan Marshall para toda esta zona."
Publicado por Desconocido @ 22:45  | Comunicados Diocesanos
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Colocamos artículo publicado en la revista Iglesia Nivariense escrito por el Obispo Don Bernardo Álvarez Afonso, titulado "Anunciamos tu muerte Proclamamos tu resurrección"

Juan Pablo II, del que hemos celebrado estos días el primer aniversario de su muerte, nos decía el Día de Pascua de 2001: "Hombres y mujeres del tercer milenio, el don pascual de la luz es para todos, que ahuyente las tinieblas del miedo y de la tristeza; el don de la paz de Cristo resucitado es para todos, que rompa las cadenas de la violencia y del odio. Redescubrid hoy, con alegría y estu¬por, que el mundo no es ya esclavo de acontecimientos inevitables. Este mundo nuestro puede cambiar".Aún me siguen sorprendiendo los últimos años de la vida de Juan Pablo II. Apenas tenía fuerza física y, sin embargo, mostraba una fuerza interior que ya quisiera yo para mí. Su ánimo por seguir adelante en medio del sufrimiento y la tribulación, mirando el futuro de la Iglesia y del mundo con esperanza, es toda una señal de la gracia y el poder de Dios en él.

Cuando parecía que con la celebración del Jubileo del Año 2000 y el inicio del nuevo milenio sus ilusiones para este mundo estaban colmadas, sorprendió a toda la Iglesia con una llamada urgente, con más energía y entusiasmo que al comienzo de su pontificado. a "abrir las puertas a Cristo" y a "remar mar adentro". Su voluntad y empeño, hasta el final de sus días, por abrir caminos nuevos para ofrecer el Evangelio a todos los hombres y su deseo de agotar hasta el último segundo de su existencia al servicio del Reino de Dios quedará para siempre como uno de los testimonios más fuertes de que "Jesucristo vive y reina" entre nosotros. La sorprendente vitalidad de Juan Pablo II tiene una explicación: Cristo estaba en él y él estaba en Cristo.

Ahora que estamos en plena celebración de la Pascua del Señor y que el mismo Cristo nos dice, "no temas, soy yo”, el Primero y el Último, el que vive; estuve muerto, pero ahora estoy vivo por los siglos de los siglos" (Apoc. 1.18), nos viene bien rastrear las señales o "apariciones" de Cristo resucitado en la historia de las personas que nos rodean, y en nuestra propia vida personal, para reconocer y proclamar con fe viva que Cristo vive.

"Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección... ", decimos en la misa después de la consagración. La certeza de que Cristo vive es la raíz de toda la fe, esperanza y dinamismo de la comunidad cristiana. Después de dos mil años, Cristo -que murió y resucitó para nuestra salvación- sigue vivo, sigue presente a su Iglesia, guiándola y animándola por su Espíritu, como lo hizo con la primera comunidad cristiana y lo liará hasta la victoria final. El es siempre contemporáneo nuestro.

"En Él hemos resucitado todos"; proclamamos en la liturgia pascual (prefacio II), y "el que está en Cristo es tina criatura nueva", nos dice San Pablo. Por eso, los cristianos no sólo anunciamos que Cristo vive, sino que "Cristo vive en mí" y que "yo vivo en Cristo". Estar en Cristo es estar en la verdad y vivir en el amor; es dejarse ganar por su Espíritu, es tener sus mismos sentimientos, es responder a su llamada; es vivir - como El vivió- en permanente obediencia a la voluntad de Dios; es orar como él lo hizo; es sentir y vivir la fraternidad con todos los hombres.

Estar en Cristo es acompañar, es escuchar, es trabajar, es morir y vivir en El. Es dejar que el viva en nosotros para convertimos, como Juan Pablo 11, en manifestación visible del poder de la resurrección de Cristo. Hagamos nuestro el deseo del propio Juan Pablo II: "Queremos legar a las jóvenes generaciones la certeza fundamental de nuestra existencia: Cristo ha resucitado y, en El, hemos resucitado todos". Pero, para ello, debemos proclamar la resurrección del Señor no sólo con las palabras sino. sobre todo, con una vida de "hombres nuevos", en la que se transparenta la vida de Cristo de nosotros, una vida que es posible porque el propio Cristo nos ha rescatado del poder del pecado y de la muerte.

¡Feliz Pascua! Felicidades, sí, porque todo esto es posible en cada uno de nosotros, nobles y frágiles criaturas.

Bernardo Álvarez Afonso
Obispo de Tenerife



Publicado por Desconocido @ 22:33  | Habla el Obispo Diocesano
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ROMA, domingo, 23 abril 2006 ZENIT Publica el comentario al Evangelio de este domingo, II de Pascua, del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap., predicador de la Casa Pontificia.



II Domingo de Pascua - B
(Juan 20,19-31)




«Si no meto mi mano en su costado, no creeré»



«Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: “La paz con vosotros”. Luego dice a Tomás: “Acerca tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo, sino creyente”. Tomás le contestó: “Señor mío y Dios mío”. Dícele Jesús: “Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído”».

Con la insistencia sobre el suceso de Tomás y su incredulidad inicial («Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos, no creeré»), el Evangelio sale al encuentro del hombre de la era tecnológica que no cree más que en lo que puede verificar. Podemos llamar a Tomás nuestro contemporáneo entre los apóstoles.

San Gregorio Magno dice que, con su incredulidad, Tomás nos fue más útil que todos los demás apóstoles que creyeron enseguida. Actuando de tal manera, por así decirlo, obligó a Jesús a darnos una prueba «tangible» de la verdad de su resurrección. La fe en la resurrección salió beneficiada de sus dudas. Esto es cierto, al menos en parte, también aplicado a los numerosos «Tomás» de hoy que son los no creyentes.

La crítica y el diálogo con los no creyentes, cuando se desarrollan en el respeto y en la lealtad recíproca, nos resultan de gran utilidad. Ante todo nos hacen humildes. Nos obligan a tomar nota de que la fe no es un privilegio, o una ventaja para nadie. No podemos imponerla ni demostrarla, sino sólo proponerla y mostrarla con la vida. «¿Qué tienes que no lo hayas recibido? Y, si lo has recibido, ¿a qué gloriarte cual si no lo hubieras recibido?», dice San Pablo (1 Corintios 4,7). La fe, en el fondo, en un don, no un mérito, y como todo don no puede vivirse más que en la gratitud y en la humildad.

La relación con los no creyentes nos ayuda también a purificar nuestra fe de representaciones burdas. Con mucha frecuencia lo que los no creyentes rechazan no es al verdadero Dios, al Dios viviente de la Biblia, sino a su doble, una imagen distorsionada de Dios que los propios creyentes han contribuido a crear. Rechazando a este Dios, los no creyentes nos obligan a volvernos a situar tras las huellas del Dios vivo y verdadero, que está más allá de toda nuestra representación y explicación. A no fosilizar o banalizar a Dios.

Pero también hay un deseo que expresar: que Santo Tomás encuentre hoy muchos imitadores no sólo en la primera parte de su historia --cuando declara que no cree--, sino también al final, en aquel magnífico acto suyo de fe que le lleva a exclamar: «¡Señor mío y Dios mío!».

Tomás es también imitable por otro hecho. No cierra la puerta; no se queda en su postura, dando por resuelto, de una vez por todas, el problema. De hecho, ciertamente le encontramos ocho días después con los demás apóstoles en el cenáculo. Si no hubiera deseado creer, o «cambiar de opinión», no habría estado allí. Quiere ver, tocar: por lo tanto está en la búsqueda. Y al final, después de que ha visto y tocado con su mano, exclama dirigido a Jesús, no como un vencido, sino como un vencedor: «¡Señor mío y Dios mío!». Ningún otro apóstol se había lanzado todavía a proclamar con tanta claridad la divinidad de Cristo.
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domingo, 23 de abril de 2006





Domingo, 23 abril 2006 ZENIT publica la intervención de Benedicto XVI en la audiencia general celebrada en la plaza de San Pedro del Vaticano el pasado miércoles, 19 de abril, día del primer aniversario de su pontificado.



Queridos hermanos y hermanas:

Al inicio de esta audiencia general, que tiene lugar en el clima gozoso de la Pascua, juntamente con vosotros quisiera dar gracias al Señor, que, después de haberme llamado hace exactamente un año a servir a la Iglesia como Sucesor del apóstol Pedro --¡Gracias por vuestra alegría! ¡Gracias por vuestras aclamaciones!--, no deja de acompañarme con su indispensable ayuda.

¡Qué rápido pasa el tiempo! Ya ha transcurrido un año desde que, de un modo para mí absolutamente inesperado y sorprendente, los cardenales reunidos en cónclave decidieron elegir a mi pobre persona para suceder al amado siervo de Dios el gran Papa Juan Pablo II.

Recuerdo con emoción el primer impacto que tuve, desde el balcón central de la basílica, inmediatamente después de mi elección, con los fieles reunidos en esta misma plaza. Se me ha quedado grabado en la mente y en el corazón ese encuentro, al que han seguido muchos otros, que me han permitido experimentar la gran verdad de lo que dije durante la solemne concelebración con la que inicié solemnemente el ejercicio del ministerio petrino: «Soy consciente de que no estoy solo. No tengo que llevar yo solo lo que, en realidad, nunca podría llevar yo solo». Y cada vez me convenzo más de que por mí mismo no podría cumplir esta tarea, esta misión. Pero siento también que vosotros me ayudáis a cumplirla. Así estoy en una gran comunión y juntos podemos llevar adelante la misión del Señor.

Cuento con el insustituible apoyo de la celestial protección de Dios y de los santos, y me conforta vuestra cercanía, queridos amigos, que me otorgáis el don de vuestra indulgencia y vuestro amor.

¡Gracias, de corazón, a todos los que de diversas maneras me acompañan de cerca o me siguen de lejos espiritualmente con su afecto y su oración. A cada uno le pido que siga sosteniéndome, pidiendo a Dios que me conceda ser pastor manso y firme de su Iglesia.

Narra el evangelista san Juan que Jesús, precisamente después de su resurrección, llamó a Pedro a encargarse de su rebaño (cf. Jn 21, 15. 23). ¿Quién hubiera podido imaginar humanamente entonces el desarrollo que lograría en el transcurso de los siglos aquel pequeño grupo de discípulos del Señor? San Pedro y los Apóstoles, y después sus sucesores, primero en Jerusalén y luego hasta los últimos confines de la tierra, difundieron con valentía el mensaje evangélico, cuyo núcleo fundamental e imprescindible es el Misterio pascual: la pasión, la muerte y la resurrección de Cristo.

La Iglesia celebra en Pascua este misterio, prolongando su alegre resonancia en los días sucesivos; canta el aleluya por el triunfo de Cristo sobre el mal y la muerte.

«La celebración de la Pascua según una fecha del calendario --afirma el Papa san León Magno-- nos recuerda la fiesta eterna que supera todo tiempo humano». «La Pascua actual –prosigue-- es la sombra de la Pascua futura. Por eso, la celebramos para pasar de una fiesta anual a una fiesta que será eterna».

La alegría de estos días se extiende a todo el Año litúrgico y se renueva de modo especial el domingo, día dedicado al recuerdo de la resurrección del Señor. En él, que es como la «pequeña Pascua» de cada semana, la asamblea litúrgica reunida para la santa misa proclama en el Credo que Jesús resucitó el tercer día, añadiendo que esperamos «la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro». Así se indica que el acontecimiento de la muerte y resurrección de Jesús constituye el centro de nuestra fe y sobre este anuncio se funda y crece la Iglesia.

San Agustín recuerda, de modo incisivo: «Consideremos, amadísimos hermanos, la resurrección de Cristo. En efecto, como su pasión significaba nuestra vida vieja, así su resurrección es sacramento de vida nueva. (...) Has creído, has sido bautizado: la vida vieja ha muerto en la cruz y ha sido sepultada en el bautismo. Ha sido sepultada la vida vieja, en la que has vivido; ahora tienes una vida nueva. Vive bien; vive de forma que, cuando mueras, no mueras» (Sermón Guelferb. 9, 3).

Las narraciones evangélicas, que refieren las apariciones del Resucitado, concluyen por lo general con la invitación a superar cualquier incertidumbre, a confrontar el acontecimiento con las Escrituras, a anunciar que Jesús, más allá de la muerte, es el eterno viviente, fuente de vida nueva para todos los que creen. Así acontece, por ejemplo, en el caso de María Magdalena (cf. Jn 20, 11-18), que descubre el sepulcro abierto y vacío, e inmediatamente teme que se hayan llevado el cuerpo del Señor. El Señor entonces la llama por su nombre y en ese momento se produce en ella un cambio profundo: el desconsuelo y la desorientación se transforman en alegría y entusiasmo. Con prontitud va donde los Apóstoles y les anuncia: «He visto al Señor» (Jn 20, 18).

Es un hecho que quien se encuentra con Jesús resucitado queda transformado en su interior. No se puede «ver» al Resucitado sin «creer» en él. Pidámosle que nos llame a cada uno por nuestro nombre y nos convierta, abriéndonos a la «visión» de la fe.

La fe nace del encuentro personal con Cristo resucitado y se transforma en impulso de valentía y libertad que nos lleva a proclamar al mundo: Jesús ha resucitado y vive para siempre. Esta es la misión de los discípulos del Señor de todas las épocas y también de nuestro tiempo: «Si habéis resucitado con Cristo --exhorta san Pablo--, buscad las cosas de arriba (...). Aspirad a las cosas de arriba, no a las de la tierra» (Col 3, 1-2). Esto no quiere decir desentenderse de los compromisos de cada día, desinteresarse de las realidades terrenas; más bien, significa impregnar todas nuestras actividades humanas con una dimensión sobrenatural, significa convertirse en gozosos heraldos y testigos de la resurrección de Cristo, que vive para siempre (cf. Jn 20, 25; Lc 24, 33-34).

Queridos hermanos y hermanas, en la Pascua de su Hijo unigénito Dios se revela plenamente a sí mismo y revela su fuerza victoriosa sobre las fuerzas de la muerte, la fuerza del Amor trinitario.

La santísima Virgen María, que se asoció íntimamente a la pasión, muerte y resurrección de su Hijo, y al pie de la cruz se convirtió en Madre de todos los creyentes, nos ayude a comprender este misterio de amor que cambia los corazones y nos haga gustar plenamente la alegría pascual, para poder comunicarla luego, a nuestra vez, a los hombres y mujeres del tercer milenio.

[Traducción distribuida por la Santa Sede. Al final de la audiencia, el Santo Padre dirigió estas palabras a los peregrinos de lengua española:]

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy hace un año que los Cardenales, reunidos en Cónclave, me eligieron, de manera inesperada y sorprendente, para suceder al amado Siervo de Dios Juan Pablo II. Junto con vosotros, deseo dar gracias al Señor por la ayuda indispensable que siempre me dio. Recuerdo con emoción el primer encuentro con los fieles en esta misma Plaza y otros sucesivos, lo cual me ha hecho experimentar que era verdad lo que dije en la concelebración para el inicio solemne del ministerio petrino: Soy muy consciente de que «no tengo que llevar yo solo lo que, en realidad, nunca podría llevar yo solo». Además de la ayuda celestial, siento muy cercana la comprensión, el amor y las oraciones de todos vosotros que estáis aquí y de los que estáis lejos, esperando que lo seguiréis haciendo.

En este tiempo de Pascua recordamos cómo Jesús llamó a Pedro para ponerlo al frente de su grey que es la a la Iglesia, encargándole a él y a los demás Apóstoles anunciar la Buena Nueva a todo el mundo. Todo cristiano está llamado a ser también anunciador del Evangelio entre los demás.

Saludo con afecto a los visitantes de Latinoamérica y de España, de modo especial a los Religiosos Agustinos, a los seminaristas de Madrid y a los numerosos grupos parroquiales y escolares españoles, así como a los diversos peregrinos de Argentina, Costa Rica, El Salvador y México. Que la Virgen María nos ayude a comprender este gran misterio de amor que cambia los corazones y nos hacer gustar la alegría pascual. Muchas gracias por vuestra atención.
Publicado por Desconocido @ 23:57  | Habla el Papa
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23 de Abril
(Fuente de la Guancha) Día de celebraciones el segundo domingo de Pascua en nuestra parroquia de la Guancha. En la mañana tuvo lugar la Renovación de las Promesas del Bautismo para los niños que este año recibirán la Primera Comunión. En la tarde la celebración de la Eucaristía en la Plaza junto a la Ermita de San Jorge en el Barrio del Farrobo, que está en fiestas. El coro “La Familia” de Los Realejos llevó las partes cantadas. La Corporación Municipal con su Alcaldesa asistió a la Misa y después acompañaron la procesión de la imagen del Santo Mártir. La Banda de Música “La Esperanza” interpretó durante el recorrido bellas marchas de procesión.
La fiesta en honor de San Jorge viene convocando a los vecinos desde el año 1975, en el que Don Vicente González Pérez donara la imagen y fuera bendecida por el párroco Don Octavio Hernández García.
Publicado por Desconocido @ 23:44  | Noticias Parroquiales
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(Diario de Avisos, 23 -IV, Simón Zamora) El obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, acompañado por el padre José Ventura y el alcalde de Granadilla, Jaime González Cejas, presidió ayer el acto de colocación de la primera piedra de la iglesia que se construirá en el barrio de Los Cardones, en el núcleo poblacional de San Isidro, en un lugar que coincide con el paso de la ruta que realizaban los pastores de la comarca antaño, entre ellos el santo Hermano Pedro.

La ruta hacia la cueva del santo chasnero parte de Vilaflor y pasa por Granadilla casco y San Isidro, aunque también se puede salir de otros lugares de la comarca.

Uno de los lugares que atraviesan la ruta del Hermano Pedro es la zona de Los Cardones donde habrá una iglesia que llevará el nombre del primer santo canario, que dio su vida para ayudar a los más necesitados en Guatemala.

Aproximadamente, medio millar de personas participaron ayer en la primera ruta oficial que organizaron los ayuntamientos de Granadilla, Vilaflor y Arico y la Fundación Canaria de Montañismo.

Los primeros peregrinos partieron a las 7 de la mañana desde Vilaflor en diferentes grupos y también se organizaron caminatas más cortas desde el casco de Granadilla, Charco del Pino y San Isidro. Incluso se propuso una salida desde Lomo de Arico como ruta experimental por el camino real del sur.

El asesor técnico del área de Patrimonio Histórico del Ayuntamiento de Granadilla, José Juan Cano Delgado, explicó a este periódico que se inscribieron 450 personas en la primera ruta oficial del Hermano Pedro, aunque al final hubo más participantes de última hora, por lo que se superaron los 500 peregrinos. La ruta transcurrió con normalidad y sin problemas.

Parte de los participantes se unieron en San Isidro para asistir al acto de colocación de la primera piedra de la iglesia del Hermano Pedro en este núcleo poblacional. Grupos de personas separadas caminaron durante toda la mañana pasando por San Isidro y por un túnel para sortear la autopista y reunirse por la tarde en la cueva del Hermano Pedro, donde se celebró una misa que se volverá a oficiar mañana lunes con motivo de la festividad de este santo canario que dedicó su vida a ayudar a los pobres y los enfermos.

El obispo de Tenerife, en su primer acto público tras la úlcera sangrante de estómago que padeció días atrás, y las autoridades presentes en esta primera ruta oficial del Hermano Pedro resaltaron la figura del santo canario por su caridad y solidaridad.

Mañana lunes 24 de abril se celebra en los municipios de Granadilla, San Miguel y Vilaflor la festividad del primer santo canario.

El nuevo templo que se comenzará a construir tras la colocación ayer de la primera piedra estará ubicado simbólicamente en el camino de cabras que utilizaba el Hermano Pedro antes de emigrar a Latinoamérica.

El concejal de Relaciones Institucionales de Granadilla, Nicolás Jorge, la responsable de Cultura, Ana María Casimiro, y el concejal de esa área en Vilaflor, Graciano Rodríguez, manifestaron el pasado lunes en la presentación de la primera ruta oficial, que organizaron esta iniciativa "para recuperar el camino del Hermano Pedro y sus valores religiosos, culturales y etnográficos".

El presidente de la Federación Canaria de Montañismo, Sebastián Gil, indicó que esta ruta tendrá su continuidad en el futuro para que sea transitada por turistas y deportistas potenciando así el desarrollo del turismo rural y el senderismo en la zona de medianías del sur de la Isla.

Además, esta ruta enlaza con el camino de Chasna, un recorrido que muestra el entorno y el patrimonio que caracterizan a la comarca sureña.

También Arico se unió a esta iniciativa como municipio chasnero y para revitalizar el camino real.

Los ayuntamientos de Granadilla, Vilaflor y Arico quieren recuperar así una ruta que forma parte de la historia, las tradiciones y los valores culturales de la comarca de Abona y recuerda el servicio y la entrega del Hermano Pedro en una vida que dedicó a los más necesitados con un inmenso amor y solidaridad humana.

Esta ruta se basa en el recorrido que hacía el santo con el rebaño de cabras desde Vilaflor hasta la cueva que se encuentra antes de llegar a las playas de El Médano.



Servir a los pobres
Este santo canario, el único de las Islas hasta la fecha, renunció a todo para servir a los pobres y marginados de Guatemala, donde se fundó la Orden Bethlemita para continuar con la labor de Pedro de Betancur, que nació el 19 de marzo de 1626 en Vilaflor y muy joven emigró al país centroamericano para llevar a cabo su labor solidaria.

Después de haber sido cabrero durante su infancia y parte de su juventud, se fue a Latinoamérica el 18 de septiembre de 1649 tras aprender de misioneros que vinieron de allí.

El 24 de febrero de 1658, el Hermano Pedro adquirió el solar de María de Esquivel, donde inició con cuatro camas y algunas donaciones la fundación del primer hospital de convalecientes y abrió hospedaje para forasteros y peregrinos. Murió el 25 de abril de 1667 después de haber dedicado su vida a los indígenas desfavorecidos y de solicitar al rey Felipe IV la aprobación del Hospital de Belén, que llegó el 12 de mayo de 1667.

Tras la muerte del Hermano Pedro, la Orden Bethlemita ha seguido sus pasos en Guatemala y en otras partes del mundo ayudando a los desfavorecidos.




Publicado por Desconocido @ 18:34  | Comunicados Diocesanos
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(EL DÍA, 23 - IV, Pedro Fumero) Más de medio millar de personas procedentes de toda la comarca de Chasna recorrieron ayer caminos y carreteras para asistir a la colocación de la primera piedra de la iglesia que se convertirá en la sede de la parroquia de Santo Hermano Pedro en la urbanización Los Cardones, dentro del municipio de Granadilla de Abona. El evento fue presidido por el obispo de la Diócesis de Tenerife, Bernardo Álvarez Afonso, que estuvo acompañado por el párroco José Ventura y otros curas de la zona.

En el transcurso del acto, que comenzó puntualmente, a las 11:00 horas, Álvarez animó a los asistentes a superar el desafío que supone reunir más del 60 por ciento del presupuesto necesario para levantar el templo. La actuación costará más de 600.000 euros, según las estimaciones actuales.

No obstante, reconoció que ya se dispone de una parte de los fondos necesarios para llevar a cabo la intervención.

En su alocución, el prelado tuvo palabras de elogio y agradecimiento para su predecesor, Felipe Fernández García, y el padre José Ventura por su esfuerzo para divulgar la obra del cabrero chasnero.

Ayer también se dio a conocer el boceto de la escultura que se prevé colocar en el entorno del futuro edificio. La obra representa al primer santo de Canarias con una rodilla en tierra, apoyado en una lanza y con una campana.

La primera piedra de la iglesia fue puesta aproximadamente en el centro de la parcela. En el interior del "cilindro" se introdujo, entre otras cosas, un libro con los Evangelios editado en 2006, monedas de curso legal y un ejemplar de la edición de ayer de EL DÍA.
Publicado por Desconocido @ 18:16  | Comunicados Diocesanos
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23 Abr. 06 (ACI).- Ante miles de peregrinos llegados de todo el mundo y reunidos en la Plaza de San Pedro, el Papa Benedicto XVI rezó el Regina Caeli, y recordó, este Domingo de la Divina Misericordia, el Pontificado de su predecesor, cuyo centro fue el misterio del amor misericordioso de Dios.

Refiriéndose al Evangelio del día el Santo Padre hizo notar como “desde el inicio la comunidad cristiana comenzó a vivir un ritmo semanal, que nacía del encuentro con el Señor resucitado”.

Reflexionando sobre las apariciones de Cristo, el Pontífice dijo que en estás “mostró a los discípulos los signos de la crucifixión, bien visibles y tangibles también en su cuerpo glorioso. Aquellas sagradas heridas, en las manos, en los pies y en el costado, son fuente inacabable de fe, de esperanza y de amor al que cada uno puede llegar, especialmente las almas más sedientas de la divina misericordia”.

Recordando al Siervo de Dios Juan Pablo II afirmó que en consideración de aquellas almas, “valorando la experiencia espiritual de una humilde religiosa, Santa Faustina Kowalska, ha querido que el Domingo después de la Pascua estuviese dedicado en modo especial a la Divina Misericordia”.

Más adelante Su Santidad dijo que fue la “Providencia que dispuso que Juan Pablo II muriera justamente en la vigilia de este día. El misterio del amor misericordioso de Dios ha sido el centro del pontificado de mi venerable predecesor”.

Asimismo hizo mención a la Encíclica Dives in misericordia, escrita por el Siervo de Dios en 1980, y la dedicación del Santuario de la Divina Misericordia en Cracovia en el 2002, cita en la cuál Juan Pablo II “evidenció que el culto de la misericordia divina no es una devoción secundaria, sino una dimensión integral de la fe y de la oración del cristiano”.

Finalizando su mensaje, el Pontífice pidió que “María Santísima, Madre de la Iglesia, obtenga a todos los cristianos el vivir con plenitud el Domingo, gozando la belleza del encuentro con el Señor resucitado y llegando a la fuente de su amor misericordioso, para ser apóstoles de su paz”.
Publicado por Desconocido @ 17:57
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23 de Abril
http://www.fuentedelaguancha.org Como se afirma en el catecismo Esta es nuestra fe, “Renovar la fe sellada en el Bautismo, es un signo de que ésta crece y progresa a lo largo de toda su vida”, considerándolo conveniente pastoralmente, hemos dedicado una celebración para ello. La hemos hecho con los niños que van a recibir por vez primera la Comunión, dentro del marco de la Pascua, en el Segundo Domingo de la Pascua. Con ello hemos pretendido que los niños caigan de alguna manera en la cuenta de que su participación en la catequesis está en conexión con su condición de bautizados, que se hagan consciente de la correlación que hay entre su bautismo y su Primera Comunión y que se orienten hacia una opción más personal.
Estuvieron presentes sus padres y padrinos de bautismo.

fotos.miarroba.com

Publicado por Desconocido @ 17:53  | Noticias Parroquiales
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23 de Abril
(Fuente de la Guancha) Veintiocho niños, que harán su Primera Comunión en Mayo, renovaron en la parroquia de San José las promesas bautismales dentro la Misa del Domingo de la Octava de la Pascua. Fueron convocados a la celebración sus padres y padrinos de bautismo, que junto con los otros niños de catequesis y demás fieles hizo que el templo estuviese al completo. Dentro de la solemnidad propia del Segundo Domingo de la Pascua los niños recordaron su propio bautismo con unos gestos sencillos: Uno leyó su propia partida de bautismo, luego hicieron todos la señal de la cruz para con velas encendidas en sus manos renovar junto a la pila bautismal las promesas bautismales. Concluida la proclamación de la fe se les entregó un pergamino con el Credo Apostólico.



Publicado por Desconocido @ 17:50  | Noticias Parroquiales
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22 y 23 de Abril
(Fuente de la Guancha) Como es tradición se celebró en la parroquia de San José de San Juan de la Rambla la Fiesta de la Divina Misericordia, habiendo precedido la novena iniciada el Viernes Santo. Comenzó el veintidós de Abril con el rezo de la Coronilla de la Divina Misericordia. El día veintitrés, segundo domingo de Pascua, todos tuvimos ocasión en la misa solemne de recibir el mensaje: “Dios es misericordioso y nos ama a todos”. Al final hubo Exposición del Santísimo y Bendición
La devoción a la Divina Misericordia constituye un auténtico movimiento espiritual dentro de la Iglesia católica promovido por Sor Faustina Kowalska (1905-1938), a quien el Santo Padre canonizó el 30 de abril de 2000.
En ambos días estuvo expuesto el cuadro de la Divina Misericordia “Jesús confío en Ti ”



Publicado por Desconocido @ 17:48  | Noticias Parroquiales
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sábado, 22 de abril de 2006



La Radio de la Virgen existe y se difunde porque la gracia de Dios mueve a miles de voluntarios a colaborar con su oración, sus horas de trabajo y sus donativos económicos. Como dice el Padre Livio, "la gratuidad y la generosidad que permiten a la Virgen llevar adelante este admirable proyecto Suyo son los aspectos más conmovedores del carisma de Radio María".
Son voluntarios, laicos y sacerdotes, los que elaboran gratuitamente los diversos programas. Son voluntarios los que en cada región o provincia forman un grupo responsable para procurar antenas, para hacer posibles ciertas retrans¬misiones locales, para dar a conocer RM en parroquias, hospitales, colegios, cárceles, pueblos alejados, etc. Son voluntarios los que sostienen RM económicamente y los que procuran suscitar los donativos de otras personas. En una palabra, con la gracia de Dios y de la Virgen, son los voluntarios los que hacen RM.
Publicado por Desconocido @ 23:30
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Hace unos diez años dijo el Papa Juan Pablo II: "Radio María da su preciosa contribución a la obra de la nueva evangelización. Esta contribución construye una familia fuerte en Dios, educa la sociedad, especialmente las nuevas generaciones, para una civilización del amor (...) Me atrevo a decir que se trata de un programa completo, por cuanto comprende oración, catequesis, información, música religiosa, encuentros telefónicos con los oyentes.
"Todo esto es fruto de una inmensa labor de tanta gente de buena voluntad, signo de un amor sincero por la Iglesia y de la profunda comprensión de su misión anunciadora de la evange¬lización" (23-3-1994).
La Oración compuesta por Juan Pablo II para RM termina con esta invocación:
"María, Estrella de la Evangelización, camina con nosotros, guía Radio María y sé su protectora".
Publicado por Desconocido @ 23:27
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NACIMIENTO Y EXTENSIÓN, EN ITALIA:

Radio María nace como radio parroquial en 1982, en la parroquia de Arcellasco d'Erba, de la diócesis de Milán. En aquellos años muchos campanarios italianos tenían una antena para llegar, por la
radio, al mayor número de fieles, sobre todo a enfermos y a personas que viven lejos y no pueden acudir normalmente al templo.

En 1987 se forma en Italia la Asociación Radio María, que sobrepasando los límites parroquiales, intenta una labor evangelizadora más amplia. En 1990 alcanza ya su difusión a toda Italia.

En 1998 nace la Familia Mundial Radio María. Actualmente RM puede ser escuchada como radio en 42 países, y 21 de ellos difunden también, al mismo tiempo, su programa por internet
www.radiomaria.org. En cada país donde existe, RM es una radio única y con programación propia, aunque está unida a la Asociación mundial. Cada RM emite su señal a un satélite, y la señal de éste es difundida por diversos repetidores-antenas.

NACIMIENTO Y EXTENSIÓN, EN ESPAÑA:

La Asociación Radio María se constituyó como emisora civil privada en Junio de 1998 (Ministerio del Interior n° registro nacional 164395,1-12-98) gracias a María Teresa Ruza quien, habiendo oído hablar de Radio María Italia se puso en contacto con el P. Livio. Esa fue la primera semilla.

Radio María encontró acogida en la Parroquia de Santa María de la Dehesa, cuyo párroco el P. Ángel ofreció su emisora parroquial para convertirse en Radio María, pasando más adelante a los actuales locales de la la planta del P° Lanceros n° 2.

El día 24 de Enero de 1999 comienzan las primeras emisiones de Radio María con el Santo Rosario, la Santa Misa y el programa "Buenos días, María" como exponente del carisma de RM, que es el amor a la Madre y a los momentos de oración.
De oírse sólo en el ámbito de la parroquia se extiende a toda la zona de Madrid y, poco a poco, segui¬rán las demás provincias hasta llegar a los 90 puntos de hoy en día.
Publicado por Desconocido @ 23:24
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Carmen Luisa, presidenta de la Fundación ATARETACO, no envía la siguiente comunicación:


"Los que estamos directamente implicados en la marcha de ATARETACO, tenemos la alegría de compartir con todos ustedes que este Programa está viviendo el 20º Aniversario de creación y que, con este motivo, tendremos un ENCUENTRO FESTIVO el próximo jueves, día 27 de abril, en el IES de La Laboral
(antigua Universidad Laboral) en La Laguna.

Como todos saben, ATARETACO fue un proyecto que Cáritas Diocesana, desde la Cáritas (entonces interparroquial y hoy arciprestal) de TACO, como respuesta al gran número de personas en paro y de jóvenes metidos en la droga de la Zona.

Ante el gran volumen que iba tomando el Programa, en el año 2004, se tomó la decisión de crear una Fundación que lo asumiera directamente. Cáritas es miembro fundador de la misma.

Deseamos que todos y todas se sientan invitados/as a participar en este encuentro y que tengan la libertad para invitar y animar a que participen en esta Celebración a otras personas.

Agradeciendo que nos comuniquen la asistencia antes del martes, por lo de encargar la comida.

El que la Iglesia haya impulsado éste y otros programas y proyectos que ayudan a hombres y mujeres, en situación de desventaja social, a descubrir su dignidad, a adquirir las herramientas necesarias para normalizar su vida y a crear un tejido comunitario es una gracia del Señor.

También es una gracia del Señor y manifestación de su Buena Noticia que haya personas que gasten su vida al servicio de los hermanos. Domingo Pérez que ya está en la Casa definitiva del Padre fue el principal promotor de este Programa y dedicó lo mejor de su vida y su creatividad a impulsarlo.

Queremos darle gracias al Señor por todo ello y recordar, de modo especial, a Domingo y a todas las personas que ya no están entre nosotros y que han hecho posible que ATARETACO haya llegado hasta aquí.

Un saludo con afecto, reiterando nuestro deseo de que podamos encontrarnos el próximo jueves, aunque sea un ratito".

Carmen Luisa González
Presidenta de la Fundación ATARETACO
Publicado por Desconocido @ 22:56
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22 de Abril
(Fuente de la Guancha) Dentro de la Eucaristía de la víspera de la Octava de Pascua contrajeron matrimonio los jóvenes Andrés Domingo González Pérez, natural y vecino de La Orotava, e Inmaculada González Vargas, natural y vecina de La Guancha en nuestra parroquia. Fueron sus padrinos Toribio González Toledo, padre de la contrayente, y María Candelaria Pérez Esquivel, madre del contrayente.
Publicado por Desconocido @ 22:49
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Un gran revuelo


Entre el recorrido de las procesiones, y el eco de las celebraciones de la Semana Santa este año se ha colado como invitado un revuelo sorprendente e inesperado. El elemento desencadenante ha sido un Documental que Nacional Geographic estrenó con un título tan sugerente como El evangelio prohibido de Judas y del que muchos medios de comunicación, en nuestro país y fuera de él, se han hecho eco. En el trasfondo de esa retransmisión televisiva latía una pregunta: «¿Pondrá este nuevo documento en tela de juicio la fe de las iglesias cristianas y, en particular, la de la Iglesia Católica?».
La emisión pasa a engrosar una lista no corta de artículos periodísticos, documentales, largometrajes y novelas con pretensión más o menos histórica que han visto la luz en los últimos años. Y pone de relieve el interés que en estos últimos años se ha despertado por la literatura apócrifa de los primeros siglos del Cristianismo .
A través de muchas de estas realizaciones se destila un mensaje: «la auténtica verdad del nacimiento del Cristianismo ha sido falseada por una iglesia que ha controlado las fuentes en las que basaba su fe. Es necesario sacar a la luz lo que ha sido escondido para encontrarnos con la realidad de los hechos».
A unos pocos días de distancia de la presentación de El Evangelio de Judas, cuando el impacto y la sorpresa inicial se suaviza, uno se pregunta cuál ha sido el impacto real que ha tenido esta noticia en la conciencia de los miembros de nuestra iglesia y en la de quienes, desde una cierta lejanía, miran desde fuera la fe y la vida de nuestras comunidades.

Pero, ¿qué es lo que se ha encontrado?

El denominado Evangelio de Judas constituye un manuscrito de papiro de unas 13 hojas (escritas en el anverso y reverso). Es decir, un texto de unas 26 páginas de las cuales se ha logrado restaurar y descifrar aproximadamente el 85% de las mismas .
El texto fue hallado a finales de años 70, en una zona denominada Al-Minya, a orillas del Nilo . Probablemente, el hallazgo fuese el resultado casual de algún intento de profanación de tumbas en busca de tesoros. El número exacto de manos por las que el papiro pasó hasta el momento actual resulta imposible describirlo con exactitud. Del primer propietario del que tenemos noticia segura se sabe que sacó ilegalmente de Egipto el documento y lo guardó en una caja de seguridad de un banco de Long Island, en Nueva York, sin que intuyera la verdadera importancia del mismo.
Al final de los años noventa, un nuevo propietario se percata de la relevancia del Evangelio de Judas y, tras las pertinentes verificaciones, se toma conciencia de la antigüedad del escrito . En el año 2002 una fundación suiza compró y financió la restauración del manuscrito, cuyo resultado final es el que ahora se nos permite conocer .
La versión que se ha encontrado de este evangelio está escrita en copto. Se trata de una lengua, profundamente influenciada por el griego, difundida en Egipto en fecha contemporánea al Imperio Romano. En copto, en efecto, han llegado a nosotros otros numerosos escritos de los primeros siglos de nuestra época, vinculados más o menos directamente con el cristianismo naciente .

¿Es el Evangelio de Judas absolutamente novedoso?

Si entendemos por novedoso que constituye un descubrimiento único, debemos afirmar que no. Se coloca dentro de serie de hallazgos de manuscritos antiguos realizados en Egipto. La llamada Biblioteca de Nag Hamadi, que vio la luz el año 1945 y que supuso el descubrimiento de manuscritos que se sitúan entre los siglos II y IV de nuestra era , constituye la colección más relevante. Esta serie de manuscritos posee una importancia incalculable para el estudio de la historia de las religiones. En particular para el estudio de un movimiento conocido como los gnósticos.

¿Quiénes eran estos gnósticos?

Los gnósticos son grupos que tuvieron un importante desarrollo en los primeros siglos de nuestra época y que se ubicaron de modo relevante en Egipto. No es fácil definir sus contornos precisos . En su origen pueden detectarse influencias diversas: elementos iranianos y mesopotámicos, rasgos de platonismo y pitagorismo, elementos de tradición judía… Aunque sus antecedentes pueden ser evidenciados anteriormente, su eclosión se produce, sobre todo, a mediados del siglo II d. C.
El nombre de gnósticos les viene de la palabra griega gnosis, que significa conocimiento. En este conocimiento radica la posibilidad de la salvación, pero resulta accesible únicamente a un grupo reducido .
Su concepción del hombre es profundamente dualista. A ejemplo del mundo, el hombre está dividido en dos partes: la parte espiritual y la material. Pero, la parte material no es sólo inferior, como sostenía gran parte de la concepción griega, sino como absolutamente mala. El matrimonio, el cuerpo, el sexo son terminantemente malos, para los gnósticos .
El carácter elitista de los movimientos gnósticos hizo que no fueran excesivamente populares, y, era frecuente que sus documentos no se hicieran públicos en cuanto reveladores de un saber al que no todos podían acceder. Es posible que ello determinara que muchos de sus manuscritos permanecieran escondidos.


¿Es el evangelio de judas un evangelio gnóstico?

Decididamente sí. Según el texto, Judas es el único que «conoce» mejor que nadie quién es Cristo. En un momento del evangelio, Jesús le dice: «apártate de los otros y te daré a conocer los secretos del reino. Podrás alcanzarlos, aunque para ello tengas que sufrir mucho». Porque Judas es el auténtico conocedor, a él le corresponderá la tarea de entregar a Jesús, porque sólo mediante la muerte, podrá ser liberado de su cuerpo. El texto dice exactamente: «sacrificarás el cuerpo del que estoy revestido».
La afirmación se encuentra en perfecta coherencia con el desprecio de lo material propio de las doctrinas gnósticas. De hecho, toda la humanidad despreciará a Judas. Sólo los verdaderos conocedores (gnósticos) sabrán que él es el auténtico elegido por Dios para hacer posible la entrega de Jesús.
Se ha pretendido identificar este Evangelio de Judas con uno al que hace alusión S. Ireneo (en torno al año 180). Si eso fuese cierto, el original de nuestro texto se remontaría al siglo segundo de nuestra época y, probablemente hubiese sido escrito en griego . Este padre de la Iglesia, hablando de un grupo gnóstico llamado de los cainitas (pues se consideraban seguidores de Caín) nos dice que ellos creen: «que Judas el traidor conoció estas cosas y que solamente por haber conocido antes que los otros la verdad, consumó el misterio de la traición. Por él dicen, además, que fueron disueltas todas las cosas, celestiales y terrenas. Y aducen una ficción de este estilo, dándole por nombre el Evangelio de Judas».

¿Aporta algo importante el evangelio de judas?

Históricamente hay que decir que el Evangelio de Judas supone una ayuda inestimable para el conocimiento del mundo religioso de los dos o tres primeros siglos de nuestra época. Fundamentalmente, aporta datos de relevancia sobre la vida y doctrinas enraizadas en el gnosticismo.
Además, nos coloca en una situación histórica en la que la fe cristiana no era ni mayoritaria ni estrictamente fijada en sus contornos exactos. La iglesia naciente tuvo que coexistir con movimientos religiosos, que en ocasiones asumían elementos de su propia doctrina. Y tuvo que contemplar, no sin sufrimiento, cómo comunidades nacidas del anuncio de su fe, asumían elementos doctrinales que las iban separando del mensaje de Jesús, tal y como había sido recibido de los Apóstoles. Este recorrido, si bien doloroso, sirvió de ayuda en la tarea de dar cuerpo y formulación al conjunto de su fe. Esto, consecuentemente, trajo consigo su diferenciación de otros movimientos religiosos con los que coexistían.
Resulta más difícil, sin embargo, atribuir valor histórico al contenido exacto del Evangelio de Judas y a su interpretación del papel de Judas en la pasión de Jesús. No debemos olvidar que, aunque sobre el personaje de Judas se hayan cargado las tintas a lo largo de la historia, los escritos bíblicos no se detienen con demasiada precisión sobre él. Los escritos del Nuevo Testamento no coinciden ni sobre el porqué de la entrega de Jesús (Mc no da explicación; Mt dice que por dinero; Lc y Jn porque entró en él Satanás) ni sobre el modo en que murió (Mt nos relata que se ahorcó; Hechos de los Apóstoles dice que murió despeñado). Cuando se escriben los evangelios, Judas ya está muerto, y los escritos del Nuevo Testamento intentan dar una explicación a una traición que para ellos resulta escandalosa. El Evangelio de Judas lo que hace es informarnos de la interpretación gnóstica de ese hecho. Quizás nunca lleguemos a saber qué pasó por la cabeza de Judas cuando decidió entregar a Jesús .

¿Qué desafíos supone para la vida de la iglesia el evangelio de judas?

Yo me atrevería a sugerir dos desafíos para la vida de la Iglesia a partir de un hallazgo de este tipo y del eco que ha producido.
El primero es el de toparnos con una realidad histórica compleja. El nacimiento del cristianismo fue un proceso históricamente trabajoso, como lo es toda historia y fue el resultado de una comprensión paulatina de los elementos esenciales de la fe.
En varias ocasiones, en las páginas anteriores he hablado de diferentes escritos evangélicos. En efecto, junto a los cuatro evangelios bíblicos se conocen aproximadamente casi cuarenta evangelios apócrifos . Los evangelios según Mateo, Marcos, Lucas y Juan fueron redactados en los decenios inmediatamente posteriores a la muerte y resurrección de Jesús . Su lectura y su uso en la liturgia atestiguan que las primitivas comunidades los consideraron expresión de la fe que profesaban. Con el tiempo, comenzaron a circular otras historias sobre Jesús de contenidos diversos. Algunas constituían narraciones piadosas; otras eran leyendas sin fundamento; otras servían de base a doctrinas claramente apartadas del cristianismo. Entre estas últimas se colocaría el Evangelio de Judas.
Estar atentos a esta complejidad histórica de los orígenes supone tomar conciencia de que la fijación de los libros bíblicos se hizo a la luz de la fe, la celebración y la vida de las distintas comunidades. Y aceptar ese proceso es, en el fondo, profesar que Dios va guiando la historia de la comunidad naciente en la comprensión del mensaje evangélico .
El segundo desafío se orienta a una mejor comprensión de los evangelios canónicos. El Evangelio de Judas parece cuestionar la «historia de lo sucedido tal y como nos la han contado». Eso con frecuencia nos pone nerviosos. Sin embargo, conviene entender que los escritos que van naciendo de la comunidad primitiva no son escritos de historia en el sentido estricto en el que lo entendemos ahora. Los evangelios no son biografías de Jesús. Y esto vale tanto para el Evangelio de Judas como para los de nuestras Biblias. No son crónicas periodísticas, ni reportajes que intentan reflejar minuto a minuto lo que Jesús hizo y dijo.
Son interpretaciones de los acontecimientos desde la fe que se profesa en las comunidades. Por eso ellos constituyen regla de fe, no de la historia. Con ello no se quiere decir que no se preocupen de lo que sucedió. Lo que queremos decir es que los hechos históricos son contemplados con el color que le da la Pascua; a la luz de lo que se ha transmitido de Jesús a través de los Apóstoles; con el brillo que le aporta la vida de la Iglesia. Cuando en el recorrido de la iglesia naciente, la comunidad no acepta como expresión de su fe un texto como el Evangelio de Judas no está realizando un acto arbitrario. Está decidiendo si lo que se expresa allí es conforme o no a lo cree y a lo que vive .

NOTAS:

En este sentido, la publicación de este documento puede servirnos de ocasión propicia para acercarnos de modo más riguroso al conocimiento del papel, origen y mensaje de los escritos bíblicos. Si este camino se realizara en nuestras comunidades, la publicación de un nuevo documento antiguo constituiría un motivo para la alegría porque nos permitiría conocer el ambiente en el que comenzó a forjarse de modo preciso la fe que hoy seguimos profesando. Y, por supuesto, no habría razón para un revuelo como el que hemos vivido estos días.

La razón de este nombre se encuentra en el hecho del protagonismo que Judas asume en el escrito. En ningún momento se afirma que Judas sea su autor.
Más adelante explicaremos el significado exacto de esta palabra.
En el campo de la literatura cabría mencionar la saga El caballo de Troya de J.J. Benítez, El Evangelio según Jesucristo de José Saramago y, sobre todo, el reciente éxito editorial El código da Vinci de Dan Brown. En el campo cinematográfico, por ceñirnos a los últimos años, podríamos mencionar las películas Estigma y El Cuerpo al que se sumará inmediatamente Código da Vinci, protagonizado por Tom Hanks.
El papiro es una planta muy alta, difusamente extendida en Egipto y que actualmente podemos encontrar en Sicilia y en el valle del Jordán. Con tiras de 20 a 30 cm de largo por 6 cm de ancho, sacadas de la pulpa del tallo y colocadas de forma transversal, unas sobre otras, se confeccionaban hojas que se utilizaban para la escritura. Al ser de origen vegetal, los manuscritos de papiro son muy sensibles a la humedad; por esta razón, salvo raras excepciones, únicamente el clima excepcionalmente seco de Egipto hizo posible la conservación de los papiros. En el origen de nuestra palabra papel se encuentra el término papiro.
La traducción inglesa del texto se puede obtener en la página Web de National Geographic y consta de siete páginas.
No es fácil determinar el lugar exacto del hallazgo. Como se dirá más adelante, la obra no fue encontrada por especialistas que supiesen calibrar su importancia. Se trataba, más bien, de mercaderes que intentaron sacar rendimiento económico a la misma. Sólo cuando comienza el estudio serio del documento se intenta precisar la gruta exacta del hallazgo, pero el propio documental televisivo en el que se narra la historia reconoce que es imposible la ubicación exacta del mismo. Se llega al máximo a la delimitación más o menos amplia de la zona.
La información que se ha difundido, fruto del análisis del manuscrito mediante la técnica del Carbono 14 lo sitúa en la franja que se extiende entre el año 250 y el 300 de nuestra era.
Es muy probable que en fechas no lejanas asistamos a una publicación del texto manuscrito y algún comentario al mismo. Aunque no sabemos con exactitud el tipo de difusión escrita que se hará del Evangelio de Judas, podemos presagiar que si adopta tintes de divulgación nos encontraremos ante un éxito de ventas.
Uno de los ejemplos más relevantes lo constituye el Evangelio de Tomás. Posiblemente fue escrito originariamente en griego y luego traducido al copto. Se trata del documento sobre el que se novela en la película Estigma. El largometraje, falsea los datos cuando afirma su escritura en arameo y cuando proclama que el documento ha sido objeto de ocultamiento sistemático por parte de la Iglesia Católica. Cualquier visita a una librería religiosa desmentiría tal afirmación.
Entre otros documentos, se encontró en ella el denominado Evangelio copto de Tomás del que ya hemos hablado.
De hecho, en ocasiones puede hablarse de gnósticos cristianos, pero en otros casos se sitúan más próximos al judaísmo o incluso a movimientos de inspiración filosófica.
La variedad de orientaciones y escuelas es perfectamente detectable en el movimiento gnóstico. En líneas generales, no obstante, suele aceptarse que el mundo material es una especie de mixto cósmico, en el que algunas chispas de la divinidad se encuentran atrapadas por la materia. Escapar de dicha materia sólo es posible cuando se adquiere conciencia del propio origen divino. La salvación, por tanto, no es obra de Dios, sino una especie de auto−salvación que se obtiene por la conciencia de tener una chispa divina.
De hecho, algunas corrientes gnósticas sostenían que el cuerpo no había sido creado por Dios, sino por un Dios malo o por el propio Satanás.
S. Ireneo es uno de los personajes principales de la Iglesia de la Galia (actual Francia) de finales del siglo II de nuestra era.
No se puede afirmar, no obstante, categóricamente que fuese éste el texto que conoció Ireneo. Tendremos que esperar a estudios comparativos de mayor profundidad para poder dirimir la cuestión con una cierta seguridad.
Según este movimiento gnóstico Caín habría sido un «conocedor», y a él le correspondería el elogio, porque asesinando a Abel, lo liberó de su cuerpo, que como ya sabemos, era considerado negativamente por los gnósticos.

Lo que parece muy difícil de aceptar es que Judas estuviese predestinado a entregar a Jesús y no tuviese libertad para sustraerse a su destino. Si fuese así, Judas sería una auténtica marioneta en manos de Dios, y no sería responsable de su acto.
Apócrifo es una palabra griega que significa literalmente escondido. Es un término que se utilizó para designar el conjunto de escritos que la comunidad eclesial no aceptó como expresión de su fe. Precisamente por ello, con el transcurrir del tiempo, apócrifo casi se convirtió en sinónimo de falso. Su gran número (no todos denominados evangelios) impide que los consideremos un todo homogéneo. En sdiferentes intencionalidades y no siempre fruto de comunidades cristianas, aunque sí con una influencia del mensaje evangélico.
Probablemente en el arco de tiempo que va entre el año 65 y el 100 de nuestra era).
Este proceso llevó a la fijación de lo que se conoce por canon. Canon es una palabra que significa medida. Se denomina canon de la Escritura al conjunto de escritos que contienen nuestras biblias en virtud de que son «medida, regla de nuestra fe».
Permítaseme un ejemplo, no exacto, pero que puede darnos una idea aproximada de lo que queremos decir. Con motivo de la todavía no terminada Guerra de Irak, numerosas personas se movilizaron en contra de la misma. Algunas de ellas crearon grupos que en torno a la palabra paz, elaboraron sus idearios por escrito. En la misma época en la que se elaboraban estos estatutos de grupos pacifistas, se publicaron también algunos documentos que defendían la intervención armada. ¿Podríamos decir que los pacifistas habrían debido aceptar esos documentos contemporáneos justificadores de la guerra como expresión de su ideariou mayoría se trata de escritos tardíos, nacidos con simplemente porque eran de la misma época? Sin duda no, porque escritos justificadores de la guerra no eran expresión de lo que creían y de aquello por lo que luchaban. El proceso de fijación de los escritos sagrados en la Iglesia, aunque de modo más lento, puede decirse que se produjo de manera análoga. ¿Estaba obligada la primera comunidad a aceptar como sagrados escritos que proponían contenidos opuestos a lo que era su vida y su fe, simplemente porque eran aproximadamente de la misma época?
Publicado por Desconocido @ 15:07
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Estimados compañeros:


Les envío unas hojas informativas para una gala lírica que se va a celebrar pro-obispado, para que, si lo estimamos oportuno, la difundamos, sobre todo en la zona metropolitana, a fin de promover su asistencia.

Dada la premura con la que nos llegó esta información aprovecho este medio, siguiendo las indicaciones del Obispo, para ponerme en contacto con ustedes.

Por otro lado, les envío un interesante artículo sobre el asunto del Evangelio de Judas que puede servirnos para tener una cabal información sobre el asunto e informar a nuestros fieles, sobre todo ahora que se anuncia la segunda oleada polémica a raíz del estreno cinematográfico de El Código Da Vinci.

Gracias por todo. Buena Pascua.

Antonio Pérez Morales


Acompaña un cartel anunciando la

Gala Lírica que se Celebrará en 4 de Mayo a las 20,30 en el Teatro Guimerá de Santa Cruz de Tenerife
Publicado por Desconocido @ 14:52
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viernes, 21 de abril de 2006
21 Abr. 06 (ACI).- En una entrevista publicada por la prensa indonesia, el Secretario para las Relaciones con los Estados, Arzobispo Giovanni Lajolo, reiteró que siguiendo el principio de la separación entre los ámbitos político y religioso, la Iglesia no impone leyes civiles pero sí interviene y no puede callar “cuando se pone en cuestión la dignidad o los derechos fundamentales de los seres humanos o la libertad religiosa".

En diálogo con el diario Kompas, el Prelado se refirió a la recta comprensión de la separación entre las competencias de la Iglesia y del Estado, además de la peculiaridad del Estado de la Ciudad del Vaticano, de la actividad diplomática de la Santa Sede y del diálogo interreligioso.

Respecto a la separación de poderes entre Iglesia y Estado civil, Mons. Lajolo recordó que “la Iglesia no pretende imponer ley civil alguna, si no lo hacen las mismas fuerzas políticas. Es válido el principio fundamental de la separación entre la esfera política y la religiosa y la firme tutela de la libertad religiosa por la cual el Estado, así como no entra en la actividad de la Iglesia, tampoco está a sus órdenes”.

“La Iglesia –en la práctica los obispos de los países interesados–, quieren iluminar a los católicos y a la opinión pública del país, explicando con declaraciones públicas la posición católica sobre cuestiones morales planteadas por la legislación o por la actividad política, basándose sobre todo en argumentos racionales, accesibles también a los que no tienen fe", señaló en la entrevista publicada el 16 de abril pasado.

Sobre el particular, el Arzobispo precisó que “en el ámbito universal, la Santa Sede interviene sobre las grandes cuestiones morales planteadas por la política con documentos de varios tipos, como las encíclicas o las exhortaciones apostólicas del Papa o las instrucciones de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Los criterios para enjuiciar si es oportuno intervenir son diversos: la Iglesia no puede callar, de todas formas, cuando se pone en cuestión la dignidad o los derechos fundamentales de los seres humanos o la libertad religiosa”.

No confundir Estado Vaticano y Santa Sede

En la entrevista, el arzobispo precisó que el Estado de la Ciudad del Vaticano es un verdadero estado, pero de "minúscula realidad política, que tiene solamente la función de garantizar la independencia del Papa como autoridad suprema de la Iglesia Católica de cualquier poder civil", mientras la Santa Sede, es decir, "el Papa y la Curia Romana, impropiamente llamados Vaticano, porque tienen sede en el Estado de la Ciudad del Vaticano, no son un órgano de gobierno civil ni tienen por tanto funciones políticas". Por lo tanto, "no hay superposición entre la función política del estado y la función religiosa de la Iglesia".

Asimismo, el Arzobispo precisó que tampoco se debe confundir el Estado de la Ciudad del Vaticano, que "tiene relaciones, sobre todo con Italia, limitadas a su modesta estructura" con la Santa Sede, que cuenta en cambio con una "vasta red de embajadas en todo el mundo", es decir, las nunciaturas apostólicas.

Estas últimas, continuó, “no se ocupan de política o de intereses comerciales, sino de cuestiones relativas a la libertad de la Iglesia y de los derechos humanos. En general, la Santa Sede interviene para defender el estatus jurídico de la Iglesia y, en algunos países, en defensa de los católicos oprimidos, sometidos a presión o discriminados, y lo hace invocando los derechos sancionados en la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y del International Covenant on Civil and Political Rights (ICCPR) o de los establecidos en la Constitución de los diversos Estados”.

“Los criterios de intervención cambian, según las situaciones, y se inspiran en la voluntad de ayudar de la manera más eficaz, y por lo tanto con la prudencia y la reserva necesarias para evitar repercusiones negativas", agregó.

Diálogo interreligioso

Por último, respecto al diálogo interreligioso, el Prelado aseguró que "Benedicto XVI continuará el compromiso del diálogo interreligioso, según las directrices del Concilio Vaticano II, como sus antecesores".

Después de advertir que "un conflicto de culturas, o peor aún de religiones, dividiría a los pueblos todavía más de cuanto ya lo estén", Mons. Lajolo subrayó que "el diálogo interreligioso apunta a conocer mejor la fe del interlocutor y a dar a conocer mejor la propia, reforzando los vínculos de estima mutua" y que "no pretende hacer que los que participan en él sean menos fieles a las profundas convicciones religiosas propias, sino abrir cada vez más las mentes y los corazones a la voluntad de Dios".
Publicado por Desconocido @ 23:36
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RM no tiene, no puede tener, por su estatuto fundacional, ni ha tenido nunca, una línea propia. La línea de RM es la línea de la Iglesia Católica.
Esta maravillosa realidad se puede verificar, por ejemplo, escuchando a cualquier hora cualquier programa de cualquiera de las RM que emiten on line por internet. Pero, además, la fidelidad continua de RM a la Iglesia Católica se hace patente por el mismo hecho de que en ella colaboran con toda paz, y con frecuencia sin conocerse entre sí, personas y movimientos muy diversos de la Iglesia. Toda la programación de RM está producida por sacerdotes y laicos de distintas diócesis y parroquias, por religiosos y monjas de diversas familias religiosas y, sobre todo, por miembros de muchos grupos y movimientos de laicos. El P. Fanzaga, director de RM en Italia, es escolapio. El P. Sainz Torres (hasta hace poco director de programación de RM en España) es claretiano. El actual director, D. Esteban Munilla Aguirre, es sacerdote diocesano. El P. Raniero Cantalamessa, colaborador asiduo de RM en Italia -Predicador de la Casa Pontificia desde 1980-, es capuchino, etc.
Está claro: tantas colaboraciones diversas, múltiples y coherentes, serían inexplicables si RM tuviera una línea propia. Sólo son posibles porque RM no tiene otra línea que la de la Iglesia Católica. Ésta es la realidad: en RM pueden coincidir y coinciden, con toda paz, todos aquellos que aceptan fielmente la doctrina de la Iglesia en fe y moral, y obedecen de corazón su disciplina en la vida litúrgica y pastoral. (Del Boletín de la Asociación Radio María)
Publicado por Desconocido @ 23:16
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RM lleva la luz y la vida de la Iglesia a los hoga¬res familiares, a los conventos de vida activa o con¬templativa -a veces insuficientemente atendidos-, a los que viajan, a los enfermos, a los presos, a los ancianos, a los que viven solos, a los que trabajan o descansan. Llega a pueblecitos alejados, que quizá sólo tienen una Misa al mes, y ningún otro estímulo exterior cristiano en el resto de los días; llega a barrios periféricos de grandes ciudades, que apenasreciben de tarde en tarde la visita de un sacerdote o de un catequista.
RM lleva a todas partes, y a cualquier hora del día o de la noche, la Palabra divina, la Misa, la Catequesis de niños, de adultos, de novios, la Liturgia de las Horas, la oración meditativa, las lec¬turas cristianas, el Santo del día, las respuestas a con¬sultas, la vida eclesial diocesana y universal.(Del Boletín de la Asociación Radio María)
Publicado por Desconocido @ 23:12
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La emisión de RM, durante 24 horas cada día, es exclusivamente religiosa en sus contenidos y fines. Es así un instrumento de evangelización, que hace llegar la Palabra divina y la vida de la Iglesia a todas partes, allí donde tenga un oyente. El valor misionero y pastoral de RM es muy grande, y más en tiempos como los actuales, en que son pocos los sacerdotes y agentes apostólicos y son muchos, en cambio, los medios de difusión secularizados y a veces contrarios al cristianismo.
La difusión de RM es mucho mayor que la de cualquier TV católica y, por otra parte, es también incomparablemente más barata. En realidad, RM es un medio apostólico muy "pobre": no tiene ingreso alguno por publicidad, pues la excluye totalmente -ni siquiera admite que en ella hagan propaganda de sí mismas las Obras religiosas y movimientos que colaboran en su programación-; no está financiada por la Iglesia, ni por medios empresariales o políticos. Vive exclusivamente de los donativos de sus oyentes, y está producida y gestionada. (Del Boletín de la Asociación Radio maría)
Publicado por Desconocido @ 23:10
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Colocamos en nuestro Blog el artículo del presidente de Radio María en España Don Olegario Díez Navas, publicado en el Boletín de la Asociación Radio María, de Enero de 2006.

¡CONTAMOS CONTIGO!
LA MADRE TE NECESITA

Querido amigo y oyente de Radio María:
¡Ojalá que podamos contar contigo en esta maravillosa tarea de la radio de la Virgen!
A partir de estas líneas de presentación y en nombre de esta Familia Mundial que ya opera en 42 países de cuatro continentes, te invitamos a participar en este gran proyecto de evangelización y amor al prójimo, a través de las ondas.
El hombre y la mujer de este siglo XXI, acosados por un materialismo desbordado, necesitan acogerse y/o retornar al eterno mensaje evangélico de Jesús, en el ámbito de este medio actual de la comunicación. Este proyecto de Radio María, no sólo satisface la necesidad espiritual, sino también acoge los eternos valores de la solidaridad.
Esta Radio es una realidad única y particular, que a través de la maternal dirección de la Virgen María, lleva la paz y el consuelo que la sociedad actual demanda.
Radio María, como instrumento de evangelización, se desarrolla primordialmente a través de la oración, que ocupa un tercio de su programación. Queremos vivir el "Ora

En España, inicia su actividad en el año 1999, emitiendo actualmente vía satélite, desde 90 puntos, incluyendo las islas. Miles de oyentes y múltiples testimonios de fe y conversión atestiguan el impacto que tiene en la audiencia, con el desarrollo de todo tipo de programas de promoción humana y social, tales como los dirigidos a la familia, niños, emigración, o salud, entre otros.
El alma de la radio es el voluntariado, que encarna el espíritu de amor al prójimo a través del amor a la Señora., Todos los que componemos este colectivo lo hacemos desde el servicio prestado con amor y entrega que enriquece al que lo presta. Laicos y sacerdotes colaboramos eclesialmente
A través de una Asociación civil acogida a la Ley 191/196 de 24 de Diciembre, cubre en toda España los fines primordiales de la actividad de radiodifusión sonora de carácter cultural, religioso y, asimismo ,con los compromisos solidarios de una O.N.G., todo ello promoviendo la difusión del mensaje evangélico de gozo y esperanza a favor de la familia y de los enfermos, según el espíritu y la enseñanza de la Iglesia Católica.
La Asociación y O.N.G. Radio María no tiene fines de lucro, sino sólo el compromiso del bien, renunciando a cualquier tipo de publicidad, sin otra colaboración económica que no sea la generosidad de sus oyentes, razón de ser de Radio María.

Olegario Díez Navas
Presidente de Radio María en España
Publicado por Desconocido @ 23:06
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21 de Abril
(Fuente de la Guancha) El coordinador de RADIO MARÍA en la isla de Tenerife nos visitó con el fin de programar el rezo del Rosario y Vísperas desde nuestras parroquias.. Después de hablar con el párroco y los miembros del Rosario en Familia, se decide que el jueves, día 4 de Mayo, a las 8,25 de la mañana se retransmitirá el Rosario desde la Parroquia El dulce Nombre de Jesús. El rezo de Vísperas será desde la parroquia de San José el día 18 de Mayo a las 6,30 de la tarde.
Radio María es un instrumento de evangelización que se desarrolla primordialmente a través de la oración. Opera en 42 países de cuatro continentes. El alma de la radio es el voluntariado que encarna el espíritu del amor al prójimo a través del amor a la Señora. Todos los componentes de este colectivo lo hacen desde el servicio prestado con amor y entrega que enriquece al que lo presta.
Publicado por Desconocido @ 22:50
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El padre Livio Fanzaga, director de RM-Italia desde 1988, asegura con toda verdad: "esta emisora no es un proyecto nacido por la voluntad de los hombres, sino que es un don que nos llega del Cielo. Se trata de una gracia extraordinaria que el corazón materno de María ha hecho a la Iglesia".

- Oración. "La oración es el espacio más importante en la parrilla de programación y la actividad fundamental de RM como, por otra parte, lo es para la Iglesia. Y la oración de RM es de característica eclesial": la Misa, la Liturgia de las Horas, el Rosario. El Concilio Vaticano II expresó la voluntad de la Iglesia de que los laicos rezaran las Horas litúrgicas (SC 100), y RM, emitiendo cada día desde diversos lugares -parroquias, conventos, grupos- Laudes, Vísperas y Completas, ha introducido a muchos cristianos en el precioso rezo de la Liturgia de las Horas.

- Catequesis. Con sus diversos programas -comentario al Catecismo, el Santo del día, Testimonios de conversión, la Liturgia del Domingo, retiros, conferencias, conversaciones telefónicas y consultas-, RM "pone a disposición de todo el público la extraordinaria riqueza de las Sagradas Escrituras, de la Doctrina de la fe y de la moral, de la espiritualidad, de la cultura y de la tradición propias del catolicismo". De este modo contribuye a la santificación de muchos cristianos y es ocasión de gracia para innumerables conversiones.

- Devoción a la Virgen. "El voluntariado de RM tiene como fuente originaria el amor a la Virgen. RM debe ser un ins¬trumento eficaz de María y debe esforzarse para ser una imagen viva de María. En ella ha de estar presente Su belleza, Su luz, Su paz, Su alegría, Su ternura, Su fe, Su esperanza y Su amor. RM en todos sus programas debe emanar la presencia de María". Ella dice siempre: "haced lo que Él os diga" (Jn 2,5).

- Al servicio de la Iglesia. En RM se unen sacerdotes, religiosos y laicos para formar "una asociación civil". Por tanto, "se trata de un compromiso de católicos que, sin involucrar oficialmente a la Iglesia, se encuentran igualmente a su servicio. El catolicismo es un aspecto fundamental del carisma de RM. Para todos los que transmiten en la radio son vinculantes las enseñanzas del Catecismo de la Iglesia Católica, que constituye la plataforma doctrinal de la que nadie se puede alejar". "Para eso la presencia del sacerdote director en cada RM garantiza la comunicación con la Iglesia y el respeto de sus ense¬ñanzas doctrinales y pastorales".
Publicado por Desconocido @ 22:44
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Por otro lado, la Asociación Tinerfeña de Amigos de la Ópera ha organizado para el próximo 4 de Mayo a las 20.30 horas una Gala Lírica para recaudar fondos para la reconstrucción de la Sede del Obispado de La Laguna contando con la participación del tenor Celso Albelo y la soprano Virginia Wagner.
Publicado por Desconocido @ 21:48
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Las religiosas de María Inmaculada y la Delegación de Pastoral Misionera han organizado para el sábado 22, a las cuatro y media de la tarde en el colegio de S. Ildefonso el festival de la Canción Misionera "Buen Samaritano".
Publicado por Desconocido @ 21:47
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Se han aprobado los cursos que Cáritas Diocesana de Tenerife oferta dentro del PLAN FIP (año 2006). Estos cursos están orientados hacia la formación para el empleo de colectivos desfavorecidos social y culturalmente. Los cursos que desarrollará Cáritas Diocesana de Tenerife son los siguientes:

- Curso de Peluquería con una duración de 1155 horas.
- Curso de Geriatría con una duración de 585 horas,
- Curso para trabajar con personas que padecen Alzheimer con una duración de 250 horas.
Publicado por Desconocido @ 21:45
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La Obra Social de Caja de Madrid ha colaborado con 25.000 (ejercicio 2006) para el centro de Estancias Diurnas Ntra. Sra. de Las Nieves de Cáritas Diocesana de Tenerife. Este centro consta de 25 plazas para mayores desde el que se intenta aportar en la vida diaria de las personas una visión diferente en su quehacer, entendiendo a los mayores como personas en constante crecimiento personal. Potenciando la creación de nuevos lazos de amistad, alegría y bienestar.
Publicado por Desconocido @ 21:41
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El XV Congreso Diálogo Fe-Cultura, que se desarrollará del 24 al 29 de abril en la sede del Instituto Superior de Teología de las Islas Canarias (ISTIC), bajo el título "Democracia y sociedad plural" abordará, a través de ponencias, talleres y debates los derechos humanos "y el papel de la persona como el fundamento de la comunidad política, según indica la presentación del folleto de dicho congreso.
El director del ISTIC, Juan Pedro Rivero González, invita a todos los ciudadanos que deseen participar en este encuentro. Rivero será el encargado de disertar en la apertura del congreso, que está fijada para el lunes 24 de abril, a las 19:30 horas.
La ponencia inaugural tendrá lugar esa misma tarde, a las 19:45 horas, a cargo del obispo de la Diócesis Nivariense, Bernardo Álvarez, sobre "El Concilio Vaticano II y las realidades temporales".
Como en años anteriores, este primer día del congreso también queda inaugurada una exposición colectiva de pintores y escultores, titulada "Democracia y participación".
Las actividades de la mañana, en horario de 10:00 a 13:00 horas, van dirigidas, especialmente, a alumnos de cuarto de la ESO y de Bachillerato, centradas, sobre todo, en la visita a la exposición, con el fin de reflexionar sobre la misma, precisamente, a través de los talleres de reflexión que han previsto los organizadores. Un concierto de Camerata Lacunensis cerrará las actividades del día 24.
"El sentido de una imagen"
La pintura que ilustra la portada del folleto orientativo representa "El sentido de una imagen", en la que aparecen tres personas dentro de un óvalo. Su autor, Celestino Mesa, explica que los colores verdes del dibujo "armonizan lo ecológico y al esperanza".
Asimismo, el autor apunta que el círculo "engloba el trío, como símbolo de globalización, equilibrio y bienestar". Añade que las tres personas forman un equipo de respeto y de comunicación, que se alzan hacia arriba en busca del éxito. Por último, un fondo de nubes claras, blancas y limpias, da paz y conexión entre ellas.
"Un equilibrio global, sustentado en los colores de la esperanza, armonía ecológica y bienestar. Mirando arriba, aspirando a la cima, a la consecución del respeto entre todos, pero pisando en firme, aunque la idea de la sociedad plural sea efímera y se necesite una base fuerte y segura", según indica la contraportada de la publicación que recoge todas las actividades programadas en este encuentro.
La entrada es libre y la matrícula para los congresistas es de 60 euros, si son congresistas con comunicación deberán abonar 40 euros y para los alumnos universitarios y parados son 35 euros.
La asistencia de lunes a viernes supone la concesión de tres créditos de libre elección, reconocidos dentro del convenio entre la ULL y el ISTIC, firmado en febrero de 1998.
Espectáculos de música y humor completan las actividades del XV Congreso Diálogo Fe-Cultura y se desarrollarán a última hora de cada día.
Publicado por Desconocido @ 9:38
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jueves, 20 de abril de 2006
20 Abr. 06 (ACI).- La Santa Sede hizo pública la carta en la que el Papa Benedicto XVI nombra al Arzobispo de Santo Domingo (República Dominicana), Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, su enviado especial para las celebraciones en Lima del IV Centenario de la muerte de Santo Toribio de Mogrovejo, y en la que destaca el ardor apostólico del Patrono del Episcopado latinoamericano.

En la misiva dirigida al Purpurado, el Santo Padre recuerda que "la Iglesia Católica suele brindar un culto apropiado a todos los santos y sobre todo a aquellos que se han dedicado diligente y excelentemente a obras insignes, los cuales bien han sido merecidos de la Iglesia y han sido claros ejemplos de virtud y que, movidos por un ardoroso fervor interior, se han consagrado a Dios y a la salud de la Iglesia".

"Entre ellos ciertamente se debe contar sin lugar a dudas a Santo Toribio de Mogrovejo, segundo Arzobispo de Lima y Patrón celestial de todo el Episcopado de América Latina, quien, dotado de una óptima disciplina e inflamado por el ardor apostólico, se dedicó a que el anuncio del Evangelio sea ampliamente difundido entre los pueblos peruanos y se solidarizó con la Iglesia de esos lugares con diligencia", afirma el Pontífice en su carta escrita en latín y fechada el 4 de marzo pasado.

Asimismo, Benedicto XVI pide al Cardenal mostrar a los participantes en las celebraciones que se realizarán del 24 al 29 de abril en Lima sus "buenos deseos e intenciones con las cuales abrazamos al pueblo peruano".

Finalmente, el Santo Padre invoca sobre todos la protección de Santo Toribio "para que los fieles del Perú sigan sin duda ni demora las huellas que dejó este santo".

Para conocer el detalles de las celebraciones por este IV Centenario de la partida a la Casa del Padre de Santo Toribio puede visitar www.arzobispadodelima.org.
Publicado por Desconocido @ 22:59
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El Jueves 20 de abril se celebró en la Iglesia de La Concepción una eucaristía con motivo de la conmemoración diocesana del aniversario de S. Francisco Javier. La convocatoria para esta celebración la llevaron a cabo, conjuntamente, la Delegación de Misiones, la Compañía de Jesús y la Red Ignaciana. De esta forma, la diócesis ha querido recordar, después de 500 años de su nacimiento, a S.Francisco Javier, profesor de la Sorbona, cofundador, bajo la dirección de Ignacio de Loyola, de la Compañía de Jesús, misionero en las Indias Orientales y Japón y figura universal que trazó fuertes lazos de colaboración y comprensión entre Oriente y Occidente.
Publicado por Desconocido @ 22:44
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El movimiento juvenil cristiano Hombres Nuevos, ha organizado unos ejercicios espirituales para el próximo fin de semana en la Casa de Ejercicios de Santa Cruz de Tenerife. Alrededor de veinte jóvenes participarán en dicho retiro que este año estará dirigido por un miembro de la Fundación Desarrollo y Persona, recientemente instalada en la isla.
Publicado por Desconocido @ 22:42
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Del 16 al 27 de Abril están teniendo lugar en la Cueva del Hermano Pedro y en el Santuario de Vilaflor los actos celebrativos de la festividad del Santo Hermano Pedro de San José Betancur. Con una gran participación de fieles, se viene desarrollando en la Cueva un novenario. El sábado a las 7’00 de la mañana partirá la tradicional peregrinación del pueblo de Vilaflor hasta la Cueva, con la novedad este año de participar en la colocación de la primera piedra de la Parroquia del Santo Hermano Pedro en Los Cardones (San Isidro), para continuar la marcha hacia la Cueva terminando con la celebración de la Eucaristía que presidirá nuestro Obispo, Bernardo Álvarez Afonso. El domingo, víspera del día de la festividad litúrgica, se celebrará una Vigilia de Oración para Jóvenes a las 8'30 de la tarde también en la Cueva.
Por su parte, el Obispo, celebrará solemnemente la festividad del primer santo canario el Domingo 23 a las 6’00 de la tarde en Vilaflor y el Lunes 24 también a las 6’00 de la tarde en la Cueva.
Publicado por Desconocido @ 22:39
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La oficina de prensa del Obispado ha difindido hoy la siguiente noticia:

"El Obispo ha sido dado de alta del Hospital Universitario y ha comenzado a incorporarse progresivamente a sus labores pastorales. El Obispo ha delegado en sus vicarios la presencia en alguno de los actos de los próximos días a fin de irse recuperando de la afección que padece".
Publicado por Desconocido @ 22:36
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19 Abr. 06
(ACI).- Ante más de 60 mil personas reunidas en la Plaza de San Pedro con motivo del primer aniversario de su elección como Sumo Pontífice, el Papa Benedicto XVI pidió a todos los fieles que continúen apoyándolo y que pidan a Dios para que le conceda seguir siendo un pastor manso y firme de su Iglesia.
Al iniciar sus palabras, el Santo Padre recordó el día de su elección, aquel martes 19 de abril del 2005: “Quisiera junto con ustedes agradecer al Señor que tras haberme llamado exactamente hace un año a servir a la Iglesia como sucesor del apóstol Pedro, no ha dejado de asistirme con su indispensable ayuda”.
“Recuerdo con emoción –agregó– el primer impacto que, desde el balcón central de la Basílica, tuve justo después de mi elección con los fieles reunidos en esta misma plaza”.
"Permanece impreso en mi mente y en el corazón aquel encuentro, al cual siguieron muchos otros que me dieron un modo de experimentar cuánto es verdad aquello que dije en el curso de la solemne concelebración con la cual inicié solemnemente el ejercicio del ministerio petrino: ‘Siento viva la conciencia de no deber llevar por mi cuenta aquello que en realidad no podría llevar por mi mismo’. Y cada vez más, siento que solo no podría llevar adelante esta tarea, esta misión, mas siento también como vosotros me ayudáis, y así estoy en una gran comunión y juntos podemos llevar adelante la misión del Señor”, manifestó el Papa.
Benedicto XVI agradeció "de corazón a todos aquellos que de diversas maneras están cercanos a mí y también a los que están lejos, pero cercanos espiritualmente con su afecto y oración: a cada uno pido que continúe sosteniéndome y pidiendo a Dios para que me conceda ser un pastor manso y firme de su Iglesia”.
Al final, el Papa saludó a los visitantes de Latinoamérica y de España, de modo especial a los religiosos agustinos, a los seminaristas de Madrid y a los numerosos grupos parroquiales y escolares españoles, así como a los diversos peregrinos de Argentina, Costa Rica, El Salvador y México.
"Que la Virgen María nos ayude a comprender este gran misterio de amor que cambia los corazones y nos hacer gustar la alegría pascual. Muchas gracias por vuestra atención", finalizó el Santo Padre.
Participaron en la Audiencia General peregrinos llegados desde Bosnia, Croacia, Ucrania, Alemania, Francia, Estados Unidos, Australia, Canadá, México, Costa Rica, Argentina, Irán, entre otros.
Finalizada la audiencia, el Santo Padre retornó en helicóptero a su residencia de Castelgandolfo, donde permanecerá hasta el próximo viernes.
Publicado por Desconocido @ 0:40
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Desde la Oficina de Prensa del obispado de Tenerife se nos comunica la grata noticia de la rápida mejoría de nuestro obispo.


OBISPADO DE TENERIFE. Oficina de Prensa
Tfno. Y fax: (922) 31 49 68 – Tfno. Móvil: 649 992 922
www.obispadodetenerife.es - - E-mail: prensa@obispadodetenerife.es



Tras ser ingresado en el Hospital Universitario el pasado lunes, a última hora de la mañana de hoy, el Obispo ha podido abandonar el centro sanitario tras recuperarse satisfactoriamente de la úlcera duodenal de carácter vírico que padece. Bernardo Álvarez deberá proseguir un tratamiento médico en su residencia de La Laguna y, progresivamente, se irá incorporando a sus actividades habituales.
El Prelado Nivariense manifestó su agradecimiento a los responsables y personal del Hospital donde ha sido atendido con gran cariño, profesionalidad y cortesía. Álvarez se despidió de quien había sido su compañero de habitación agradeciéndole la compañía mutua y asimismo se mostró muy confortado por tantas muestras de solidaridad llegadas de todas partes y la oración de los fieles y comunidades Católicas de la diócesis.
El Obispo comenzará inmediatamente a desarrollar algunas reuniones y a asistir a algunas citas pendientes a nivel diocesano, como son el aniversario de S. Francisco Javier o la fiesta del Hermano Pedro
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martes, 18 de abril de 2006
Artículo que publica la edición semanal en lengua española de «L'Osservatore Romano» en el número de la semana de Pascua con el título «El primer año de pontificado de Benedicto XVI».

Por Jesús Villagrasa, L.C., profesor de Filosofía en el Ateneo Pontificio «Regina Apostolorum».




En la serena tarde romana del 19 de abril de 2005, faltaban cuatro minutos para las seis cuando una temprana «fumata bianca» anunció al mundo que un nuevo papa había sido elegido. Pocas veces se ha llenado con tanta rapidez la Plaza de San Pedro como aquella luminosa tarde primaveral. A las 18.43, el cardenal protodiácono de la Iglesia católica, Jorge Medina Estévez, presentaba al 264º sucesor de san Pedro. Cuando pronunció el nombre «Josephum», muchos en la plaza se le adelantaron: «¡Ratzinger!» No se equivocaron: «Josephum Sanctae Romanae Ecclesiae Cardinalem Ratzinger qui sibi nomen imposuit Benedictum XVI».

Su predecesor había llegado a la Sede de Pedro siendo un desconocido; muchos cardenales ni siquiera sabían pronunciar el apellido «Wojtyla». Del Cardenal Ratzinger, al menos en Occidente, casi todos conocían el nombre y el rostro. Y la mayoría creía conocer también su persona y su pensamiento. ¡Habían leído tantas cosas de él en los periódicos! Quizá, por eso mismo, para muchas personas, la primera sorpresa del pontificado fue descubrir «otro Ratzinger», el real, alguien que no coincidía con la caricatura que les habían presentado o con la imagen que se habían forjado.

Otra sorpresa del pontificado fue la brevedad del conclave, claro indicio de que los cardenales no tuvieron grandes dificultades para encontrar al candidato que, a sus ojos, reunía las cualidades necesarias para guiar la Iglesia en este momento. Su elección cayó sobre quien Juan Pablo II había llamado «el amigo fiel» en su libro ¡Levantaos, vamos!

Había que presentarlo al mundo y los periodistas se apresuraron a publicar biografías. Las editoriales reeditaban sus obras, que se agotaban por días. Algunos vaticanistas aventuraban hipótesis en torno a los motivos de la elección: «Le han elegido –escribía Juan Vicente Boo, corresponsal de ABC en Roma– porque su talla intelectual, talante y humildad están a la altura del enorme desafío de suceder a Juan Pablo II. Le han votado porque saben que, en cuanto se despejen los tópicos y la gente le conozca directamente, Joseph Ratzinger va a meterse en el bolsillo a los jóvenes, a los responsables de otras religiones y a los mandatarios del mundo» (20-IV-2005). Aunque los conocidos del cardenal podrían suscribir esta opinión, quizás el nuevo Papa no. Al menos, sus primeras intervenciones no dejan traslucir eso. En ellas prevalece la conciencia de la grave responsabilidad que ha asumido, en obediencia a Dios, y la confianza que depositaba en la potencia de Cristo resucitado y en la asistencia del Espíritu Santo vivificador.

Sin pretender hacer un análisis del primer año de Pontificado de Benedicto XVI, es posible, sin embargo, dibujar una semblanza de su persona y ministerio tal como ha aparecido en cuatro momentos significativos de sus primeros doce meses: su presentación a la Iglesia y al mundo en los primeros días, la Jornada Mundial de la Juventud en Colonia, la vivencia del Año de la Eucaristía y, finalmente, el diálogo con el mundo. Como telón de fondo de estos cuatro momentos colocamos su primera encíclica, Deus caritas est.



La presentación de los primeros días
La tarde de su elección, el nuevo papa se presentó como «un sencillo, humilde, trabajador en la viña del Señor». Su autobiografía, Mi vida. Recuerdos (1927-1977) , confirma esta descripción: tiene la sencillez de una personalidad y vida unificadas, la humildad del insobornable servidor de la verdad y se entrega a Cristo, a su Iglesia y a los hombres sin cálculos o protagonismos indebidos. Se siente, ha sido y es un cooperador de Dios y de sus hermanos, primero como profesor universitario, después como obispo y, ahora, como Vicario de Cristo: un cooperador de la verdad.

Al día siguiente de su elección, el 20 de abril de 2005, en el discurso programático a los cardenales electores pronunciado en la Capilla Sixtina, Benedicto XVI indicó algunos temas que iban a estar más presentes en su pontificado: la unidad del Colegio apostólico, el Concilio Vaticano II como brújula para orientarse en el nuevo milenio, el Año de la Eucaristía, la caridad hacia todos, la unidad de los cristianos promovida con gestos concretos que interpelen a las conciencias, el diálogo abierto y sincero con los seguidores de otras religiones y con todas las personas que están buscando una respuesta a las preguntas fundamentales de la existencia, el compromiso a favor de la paz y de un auténtico desarrollo social respetuoso de la dignidad de todo ser humano. En efecto, estas prioridades pastorales ya han encontrado expresión en el multiforme magisterio y ministerio de estos doce meses.

Dos homilías completaron la presentación del Pontífice. En la Misa de inicio solemne del Pontificado en la plaza de San Pedro, el 24 de abril, se definió como un miembro de una Iglesia viva, que se siente acompañado por la oración de los fieles y por una multitud de santos que se dilata por todos los tiempos y latitudes, algunos de los cuales habían sido invocados por la asamblea en las letanías de los santos durante la procesión de ingreso: Tu illum adiuva. A quienes esperaban un «programa de gobierno» les dijo: «Mi verdadero programa de gobierno es no hacer mi voluntad, no seguir mis propias ideas, sino ponerme, junto con toda la Iglesia, a la escucha de la palabra y de la voluntad del Señor y dejarme conducir por él, de tal modo que sea él mismo quien conduzca a la Iglesia en esta hora de nuestra historia». Un programa más «detallado» con los elementos principales de su misión ya había sido comunicado en el discurso del día 20.

La segunda homilía, pronunciada el 7 de mayo del 2005 durante su toma de posesión de la cátedra del Obispo de Roma en la Basílica de San Juan de Letrán, revela la conciencia que Benedicto XVI tiene del papado y del cambio radical que se ha operado en su vida. En su libro La sal de la tierra (1997) había dicho que el papado en su núcleo central no cambiará, porque siempre habrá un hombre que suceda a san Pedro y asuma la responsabilidad personal última, sostenida colegialmente, de conservar la unidad de la Iglesia y de proclamar el Magisterio universal en materias de fe y moral. Podrían cambiar las formas de ejercer el primado. Y añadía: «No puedo, ni tampoco quiero, imaginar las variaciones concretas que pueda haber en el futuro» (Palabra, 20055, 279). No podía prever entonces que la Providencia preparaba un futuro en el que podría tocar a él marcar alguna variación en el ejercicio del papado.

En la Iglesia cada fiel está llamado a dar el propio testimonio, a cumplir su personal misión al servicio de toda esta familia. Y, entre la multitud de testigos de la fe común que pueblan la historia y la geografía de la Iglesia, él, como Vicario de Cristo, ha recibido de Dios la misión de rendirle un particular testimonio de Cristo, que quiso ilustrar en esta homilía pronunciada en la Basílica de San Juan de Letrán. Pedro, en nombre de los Apóstoles, fue el primero en profesar la fe: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo» (Mt 16, 16). «Esta es la tarea de todos los sucesores de Pedro: ser el guía en la profesión de fe en Cristo, el Hijo de Dios vivo. La cátedra de Roma es, ante todo, cátedra de este credo. Desde lo alto de esta cátedra, el Obispo de Roma debe repetir constantemente: Dominus Iesus, ‘Jesús es el Señor’».

Pedro, una vez convertido, debía confirmar a sus hermanos. Eso mismo hace el titular del ministerio petrino: «debe tener conciencia de que es un hombre frágil y débil, como son frágiles y débiles sus fuerzas, y necesita constantemente purificación y conversión. Pero debe tener también conciencia de que del Señor le viene la fuerza para confirmar a sus hermanos en la fe y mantenerlos unidos en la confesión de Cristo crucificado y resucitado».

El Señor confirió a Pedro y, después de él, a los Doce, los poderes y el mandato de atar y desatar. Parte esencial de esta misión es la potestad de enseñar, simbolizada en la cátedra donde se sienta el obispo de Roma para dar testimonio de Cristo.

Esta potestad de enseñanza asusta a muchos hombres, dentro y fuera de la Iglesia. Se preguntan si no constituye una amenaza para la libertad de conciencia, si no es una presunción contrapuesta a la libertad de pensamiento. No es así. El poder conferido por Cristo a Pedro y a sus sucesores es, en sentido absoluto, un mandato para servir. La potestad de enseñar, en la Iglesia, implica un compromiso al servicio de la obediencia a la fe. El Papa no es un soberano absoluto, cuyo pensamiento y voluntad son ley. Al contrario: el ministerio del Papa es garantía de la obediencia a Cristo y a su Palabra. No debe proclamar sus propias ideas, sino vincularse constantemente a sí mismo y la Iglesia a la obediencia a la Palabra de Dios, frente a todos los intentos de adaptación y alteración, así como frente a todo oportunismo (7-V-2005).

El servicio de la potestas docendi –y, análogamente, de la potestas regendi et sanctificandi – que el Papa ejerce no se limita a la explicación fiel de la Palabra de Dios, sino que pasa también por la obediencia a la fe de la Iglesia, porque, en su ministerio petrino de decidir y enseñar, el Papa está unido a la gran comunidad de la fe de todos los tiempos y a las interpretaciones vinculantes surgidas a lo largo del camino de la Iglesia peregrinante. La potestad de enseñanza es, por lo tanto, una potestad de obediencia y un servicio a la verdad.

Admirable ha sido durante este primer año el magisterio de Benedicto XVI, por la riqueza, claridad y unción de sus homilías, discursos y cartas. Escribe personalmente las intervenciones, comenzando por las homilías, y no raras veces improvisa. La encíclica Deus caritas est ocupa un lugar excelente en el magisterio de este año.

Los primeros actos de gobierno de Benedicto XVI estuvieron marcados por la continuidad: el nombramiento del cardenal Angelo Sodano como Secretario de Estado y la confirmación –donec aliter provideatur: mientras no se provea diversamente– de los cardenales y arzobispos responsables de los dicasterios de la Curia Romana y del presidente de la Pontificia Comisión para el Estado de la Ciudad de Vaticano, así como de los altos cargos de la Secretaría de Estado –el Sustituto para los Asuntos generales y el Secretario para la relaciones con los Estados– y, finalmente, la confirmación para el quinquenio en curso de los secretarios de los dicasterios de la Curia Romana. El esperado nombramiento del Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe recayó en el norteamericano Mons. William Joseph Levada, hasta entonces arzobispo de San Francisco y, durante varios años, colaborador en ese dicasterio. Tras once meses de pontificado hizo el primer ajuste considerable de la curia vaticana, uniendo «por ahora» la presidencia del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso a la del Consejo Pontificio de la Cultura, y la presidencia del Consejo Pontificio de la Pastoral para los Emigrantes y los Itinerantes a la del Consejo Pontificio de la Justicia y de la Paz.

En los primeros días de pontificado, algunos encuentros parecían marcar pautas para su pontificado. El 22 de abril, el Papa Benedicto XVI se encontró con el Colegio de los cardenales para rogarles que no dejen de prestarle su apoyo, pues todos están unidos a él por la voluntad de obedecer a la voluntad divina y de prestar un servicio sencillo y disponible a la Iglesia. No se concluía el primer año de pontificado cuando el 24 de marzo de 2006 reunía el Consistorio para nombrar 15 nuevos miembros del Colegio Cardenalicio.

Al día siguiente, encontró a los representantes de los medios de comunicación social para agradecerles la cobertura mundial que dieron a la muerte y a los funerales del Papa Juan Pablo II y a su elección. Les recordó, también, «la responsabilidad ética de quienes trabajan en este sector, particularmente por lo que respecta a la búsqueda sincera de la verdad, así como a la defensa del carácter central y de la dignidad de la persona».

El 25 de abril, se reunió con los representantes de las Iglesias y Comunidades cristianas, y con los de otras religiones no cristianas. A estos últimos aseguró «que la Iglesia quiere seguir construyendo puentes de amistad con los seguidores de todas las religiones, para buscar el verdadero bien de cada persona y de la sociedad entera». A los primeros reafirmó «el compromiso irreversible» de la Iglesia –su personal «compromiso prioritario» había dicho en el discurso a los cardenales del 20 de abril– a favor del ecumenismo y de la comunión plena querida por Jesús para sus discípulos. El ecumenismo ocupa un lugar principal en el corazón de Benedicto XVI. En la misa solemne de inicio de pontificado, después de explicar los signos del palio y del anillo, que evocan al pastor y al pescador, renovó su compromiso de proseguir en el camino hacia un solo rebaño y un solo pastor y de procurar que la red de la Iglesia no se rompa. En efecto, Cristo, el Buen Pastor, tiene otras ovejas que están fuera del redil a las que tiene que traer: «y escucharán mi voz y habrá un solo rebaño, un solo Pastor» (Jn 10, 16). El relato de los 153 peces grandes termina con la gozosa constatación: «Y aunque eran tantos, no se rompió la red» (Jn 21, 11). «¡No permitas –oraba el Papa en su homilía– que se rompa tu red y ayúdanos a ser servidores de la unidad!». Un gesto ecuménico del Santo Padre ha sido la renuncia al título de Patriarca de Occidente que se dio a conocer con la publicación del Anuario Pontificio de la Santa Sede, el pasado mes de febrero. Otro gesto de Benedicto XVI fue la carta enviada el pasado 17 de febrero y la medalla de oro del pontificado donada al patriarca ortodoxo de Moscú Alejo II con motivo de su aniversario y onomástico. Su Beatitud Alejo II correspondió con una carta firmada el 22 de febrero y el regalo de una cruz pectoral. Han confirmado en este intercambio de cartas la voluntad común de promover la colaboración entre ambas Iglesias. El mismo día 22, el Papa Benedicto XVI en una carta al cardenal Lubomyr Husar, arzobispo mayor de Kiev-Halic, con ocasión del sexagésimo aniversario de la persecución comunista contra la Iglesia grecocatólica, que tuvo lugar tras el «pseudo-sínodo» de Lvov, en marzo de 1946, expresó su deseo de que este aniversario sirva para promover la unidad con la Iglesia ortodoxa, pues a la Iglesia greco-católica se le ha confiado la misión de mantener visible en la Iglesia católica la tradición oriental y de favorecer el encuentro de las tradiciones, testimoniando no sólo su compatibilidad, sino también su profunda unidad en la diversidad.

Además del diálogo ecuménico, el Papa desea impulsar las relaciones con los judíos y con el Estado de Israel. Al día siguiente de su elección, uno de sus primeros actos como pontífice fue enviar un telegrama al rabino jefe de Roma, Riccardo di Segni, en el que confía en la ayuda de Dios para reforzar una fecunda colaboración y un diálogo respetuoso con el pueblo judío. El 16 de enero de 2006, al ser recibido en audiencia por Benedicto XVI, el rabino di Segni lo invitó a visitar la sinagoga de Roma, con ocasión del 20º aniversario de la histórica visita de Juan Pablo II a ese lugar, el 13 de abril de 1986.

Estas y otras pautas iniciales se han desarrollado a lo largo del primer año de pontificado como expresiones de una misma caridad pastoral. No es posible hacer un análisis exhaustivo. La mayor afluencia de peregrinos a las audiencias de los miércoles y a los ángelus dominicales –por comparación al último año de pontificado del Papa Juan Pablo II– puede ser signo de la fecundidad de los últimos sufridos meses de Juan Pablo II y de la acogida sobrenatural y cordial que los fieles han dispensado a su sucesor. La humildad y caridad de Benedicto XVI manifestadas en estos primeros meses, y que tienen su expresión doctrinal en su primera encíclica, han sido un signo fuerte de la presencia de Cristo, el Supremo Pastor, entre sus fieles.


Jornada mundial de la juventud
En Colonia, superando fronteras de nación, lengua o raza, más de un millón de jóvenes se reunieron para escuchar la Palabra de Dios, rezar, recibir el sacramento de la Reconciliación, adorar y recibir al Señor eucarístico y, también, para cantar y hacer fiesta juntos. La Jornada mundial de la juventud de Colonia, centrada en la búsqueda y adoración de Cristo, tuvo por lema «Hemos venido a adorarle».

Quizás esta jornada haya sido el mayor don que Dios haya hecho al Papa en este primer año de Pontificado. Él no la planeó. Fue algo que «la Providencia divina quiso». El Papa marcó esta jornada con una palabra y un gesto. La palabra, siempre repetida, fue Cristo. El gesto fue el abrazo:

en Colonia abrazó a obispos y seminaristas, a cristianos separados, judíos y musulmanes, a cada joven en el barco sobre el Rin y, con un abrazo inmenso, al millón de jóvenes reunidos para la vigilia de oración. La imagen que resume la jornada es, sin duda, la multitud silenciosa de los adoradores de Cristo presente en la Eucaristía. «Hemos venido a adorarle».

Los Magos fueron los «guías» de los jóvenes peregrinos en su búsqueda y adoración de Cristo. Cada joven fue invitado por el pontífice a realizar el viaje interior de la conversión a Dios, «para conocerlo, encontrarlo, adorarlo y, después de haberlo encontrado y adorado, volver a partir llevando en el corazón, en nuestro interior, su luz y su alegría» (Audiencia, 24-VIII-2005). Ese ritmo de adoración y misión, de contemplación y servicio, está remarcado en la encíclica de la caridad, Deus caritas est, que advierte del riesgo de caer en los extremos del pietismo y del activismo.

El encuentro con los seminaristas ocupó un lugar destacado en esta jornada para poner de relieve que muchas vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada han surgido, a lo largo de estos veinte años, en estas jornadas, ocasiones privilegiadas en las que el Espíritu Santo hace oír con fuerza su voz.

Por desarrollarse en Alemania, tuvieron particular intensidad los encuentros celebrados con los representantes de las demás Iglesias y Comunidades eclesiales, con los judíos y con los musulmanes. Alemania tiene un papel importante en el diálogo ecuménico, tanto por la triste historia de las divisiones, como por la significativa función que ha desempeñado en el camino de la reconciliación. En la sinagoga de Colonia, con la comunidad judía más antigua de Alemania, Benedicto XVI recordó la Shoah, el 60° aniversario de la liberación de los campos de concentración nazis y el 40° aniversario de la declaración conciliar Nostra aetate «que inauguró una nueva etapa de diálogo y solidaridad espiritual entre judíos y cristianos, así como de estima por las otras grandes tradiciones religiosas». A los seguidores del Islam, que «adoran al único Dios y veneran al patriarca Abraham» manifestó las esperanzas y las preocupaciones del difícil momento histórico que vivimos, «deseando que se extirpen el fanatismo y la violencia, y que colaboremos juntos para defender siempre la dignidad de la persona humana y tutelar sus derechos fundamentales» (24-VIII-2005).

En todos los encuentros, pero sobre todo a los jóvenes, Benedicto XVI ha entregado un mensaje esencial: el cristianismo como encuentro con Cristo y su adoración en el misterio de la Eucaristía. De este encuentro y de esta fuente nacerá una revolución del amor y, con ella, la verdadera reforma de la Iglesia y el ardor misionero. El primer libro del Papa, La revolución de Dios, presentado a mediados del mes de octubre, recoge sus discursos en Colonia. Dos frases podrían sintetizar su mensaje: la revolución de Dios es el amor; sólo una gran explosión de bien puede vencer al mal y transformar al hombre y al mundo. Sólo Dios y su amor transforman al mundo. Ni fórmulas, ni burocracias, ni falsas reformas. Menos aun la miopía de quienes en la Iglesia sólo se ven a sí mismos y siguen dando vueltas a asuntos marginales en el cristianismo, como son el celibato sacerdotal o la ordenación de mujeres. La verdadera reforma no puede reducirse a la erección de nuevas y sofisticadas estructuras; la única reforma que cuenta es la de los santos, la revolución a lo divino. Esta revolución divina pasa por la colaboración humana, también por la colaboración asociada e institucional. Al espíritu, competencia y profesionalidad de quienes trabajan en las organizaciones caritativas de la Iglesia, el Papa Benedicto XVI ha dedicado la segunda parte de su encíclica. Las notas que sonaron en Colonia eran los compases que anunciaban los temas de la sinfonía que Benedicto XVI estaba preparando a su Iglesia: la encíclica Deus caritas est.

El Papa Benedicto XVI está impulsando con vigor las Jornadas mundiales de la juventud. En su mensaje para la jornada XXI, firmado el 22 de febrero, ha presentado las etapas de una peregrinación ideal al encuentro mundial de Sydney: el año 2006 la atención se centrará en el Espíritu de la verdad que nos revela a Cristo; el 2007 en el Espíritu de amor que infunde en nosotros la caridad divina; el encuentro mundial del 2008 en Sydney tendrá como lema «Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos».



Año de la Eucaristía
Benedicto XVI ha visto la mano de la Providencia en el hecho de que su pontificado haya iniciado en el Año de la Eucaristía: «La Eucaristía, corazón de la vida cristiana y manantial de la misión evangelizadora de la Iglesia, no puede menos de constituir siempre el centro y la fuente del servicio petrino que me ha sido confiado» (20-IV-2005). Las indicaciones esenciales para la vivencia de este año ya habían sido dadas por el Papa Juan Pablo II en la encíclica Ecclesia de Eucharistia y en la carta apostólica Mane nobiscum Domine. El Sínodo de los Obispos, celebrado en el mes de octubre, además de profundizar en esa doctrina, manifestó la actual riqueza de la vida eucarística de la Iglesia y el carácter inagotable de su fe eucarística. Al hacer un balance de sus primeros meses, en el discurso navideño a la Curia romana, Benedicto XVI se dice consolado al ver que, por doquier, en la Iglesia, se ha despertado la alegría de «la adoración del Señor resucitado, presente en la Eucaristía con su carne y su sangre, en cuerpo y alma, con su divinidad y humanidad» y que se va superando la contraposición que algunos veían –y que en realidad no existe– entre la misa y la adoración eucarística fuera de ella. «Recibir la Eucaristía significa adorar a quien recibimos. Precisamente de este modo y sólo de este modo nos convertimos en una sola cosa con él. Por ello, el desarrollo de la adoración eucarística, con la forma que asumió en la Edad Media, es la consecuencia más coherente del mismo misterio eucarístico: sólo en la adoración puede madurar una acogida profunda y verdadera» (22-XII-2005).

Una imagen puede resumir este año de pontificado: el Papa de rodillas ante Cristo Eucaristía, en silencio adorante, acompañado de la comunidad de fieles: el día del Corpus Christi, sobre el papamóvil en procesión con sus nuevos fieles diocesanos; en Colonia con un millón de jóvenes; en la plaza de San Pedro con cien mil niños de primera comunión; el 17 de octubre con los 250 obispos y cardenales reunidos en Roma para el Sínodo.

La palabra del Papa ha orientado la mirada de los fieles a Cristo Eucaristía: en Colonia con una exigente y vital lección de teología eucarística; a los niños de la primera comunión con una sencilla y cálida catequesis en respuesta a sus preguntas, para explicarles porqué y cómo ir a misa, confesar los pecados y adorar a Jesucristo. En ambos casos, su palabra ha preparado el momento culminante de los encuentros: la adoración silenciosa de Cristo, el único necesario.

A finales de mayo, su primer viaje fuera de Roma tuvo por objeto la clausura del Congreso eucarístico de Bari. En esa ocasión recordó a la Iglesia de hoy el testimonio de los mártires de la antigua Roma y su exclamación «Sine dominico non possumus»: no podemos vivir sin la misa del día del Señor. La misa daba identidad y vida a las comunidades de los primeros cristianos; los distinguía de los paganos. La Eucaristía engendró mártires y constructores de una nueva cultura: la civilización del amor. Recibir a Jesucristo eucaristía con fe significa comulgar con el amor de Dios que da vida al mundo. Esta íntima conexión de fe, liturgia y práctica de la caridad es una de las estructuras conceptuales más fuertes de la encíclica Deus caritas est.


Apertura al mundo y diálogo

En la introducción al libro La revolución de Dios de Benedicto XVI, su Vicario para la diócesis de Roma, el Cardenal Camilo Ruini, ha dibujado un penetrante retrato del nuevo pontífice: no es sólo un catequista de extraordinaria profundidad y claridad, sino también un evangelizador que con garbo sabe casi forzar a prestar atención a Cristo. Su peculiar carisma consiste en juntar la apertura universal y la identidad católica, el testimonio límpido e integral de la verdad de Cristo y la dulzura del amor fraterno. Otra imagen que puede resumir este primer año de pontificado es el Papa, en pie, ante la multitud que representa al mundo, con los brazos abiertos. La comunión con el Dios adorado se manifiesta en la caridad que busca la comunión fraterna. Esta apertura y dulzura es caridad, no ingenuidad.

Con su palabra y ejemplo, Benedicto XVI invita a la Iglesia a abrirse al mundo y a la modernidad sin temores, aunque sin falsas ilusiones. La Iglesia será siempre signo de contradicción. Los cristianos no se oponen al mundo, pero el mundo se rebela siempre que al pecado y a la gracia se les llama por su propio nombre, siempre que los cristianos proclaman la verdad sobre Dios y sobre el hombre. Esta oposición a su anuncio de la verdad puede resultar opresiva, pero no debería sorprendernos demasiado.

Benedicto XVI compartió con los sacerdotes de la diócesis de Aosta sus inquietudes y sufrimientos por la frialdad, cuando no hostilidad, de los ambientes en los que ejercen su ministerio. Los invitó a tener paciencia, sostenidos en la certeza de que el mundo no puede vivir sin el Dios que se reveló en Jesucristo mostrándonos un rostro de amor. Y sólo ese amor transforma el mundo. Debemos tener la profundísima certeza de que sin el Dios con el rostro de Cristo, el mundo y el hombre se autodestruyen: «Él es la Verdad y sólo caminando tras sus huellas vamos en la dirección correcta, y debemos caminar y guiar a los demás en esta dirección» (25-VII-2005).

Con esa certeza, antes como cardenal y ahora como papa, Joseph Ratzinger se ha abierto al diálogo con el mundo «laico». Los «laicos» ya habían reconocido su ánimo dialogante, sin asperezas y sin la ansiedad de la imposición. Los diálogos que, como cardenal, sostuvo con el filósofo alemán Jürgen Habermas y con el presidente del Senado italiano Marcello Pera alcanzaron resonancia internacional. En ellos defendió la genuina laicidad del Estado y la necesidad de un diálogo franco entre el cristianismo y la modernidad, del que ambas partes iban a salir ganando.

Benedicto XVI ha escrito dos cartas a altos representantes de la política italiana. Al Presidente del Congreso de los diputados, Pier Ferdinando Casini, para conmemorar el tercer aniversario de la histórica visita que el Papa Juan Pablo II realizó al Parlamento italiano y para reafirmar que la Iglesia, en cualquier país del mundo, «no pretende reivindicar para sí ningún privilegio, sino sólo tener la posibilidad de cumplir su misión, dentro del respeto de la legítima laicidad del Estado. Por lo demás, bien entendida, ésta no está en contraste con el mensaje cristiano, sino que más bien tiene una deuda con él, como saben bien los estudiosos de la historia de la civilización» (18-X-2005).

Al Presidente del Senado italiano, Marcello Pera, con motivo del congreso «Libertad y laicidad» celebrado en Nursia, expresó su deseo de que la reflexión de los congresistas tuviera en cuenta la dignidad de la persona y sus derechos fundamentales. Éstos representan valores previos a cualquier jurisdicción estatal porque «no son creados por el legislador, sino que están inscritos en la naturaleza misma de la persona humana, y se remontan por tanto en último término al Creador. Por tanto, parece legítima y provechosa una sana laicidad del Estado, en virtud de la cual las realidades temporales se rigen según normas que les son propias, a las que pertenecen también esas instancias éticas que tienen su fundamento en la existencia misma del hombre» (16-X-2005).

En su encíclica, Benedicto XVI ha proclamado con vigor que la Iglesia enseña y promueve la legítima y sana laicidad del Estado: «Es propio de la estructura fundamental del cristianismo la distinción entre lo que es del César y lo que es de Dios (cf. Mt 22, 21), esto es, entre Estado e Iglesia o, como dice el Concilio Vaticano II, el reconocimiento de la autonomía de las realidades temporales (GS 36). El Estado no puede imponer la religión, pero tiene que garantizar su libertad y la paz entre los seguidores de las diversas religiones; la Iglesia, como expresión social de la fe cristiana, por su parte, tiene su independencia y vive su forma comunitaria basada en la fe, que el Estado debe respetar. Son dos esferas distintas, pero siempre en relación recíproca» (Deus caritas est, n. 29).

Como teólogo y cardenal, Ratzinger se había caracterizado por su apertura a la modernidad, de la que aprecia su estima por la racionalidad y la libertad. No ocultaba, sin embargo, los límites de los conceptos iluministas de una racionalidad cerrada a la trascendencia y de una libertad absoluta sin referencia a Dios, a las demás personas y a la naturaleza de las cosas.

El discurso de análisis del año, que el Santo Padre dirigió con los augurios navideños a la Curia, se concluye con unas reflexiones sobre la nueva relación que el Concilio Vaticano II ha querido impulsar entre el cristianismo y el mundo moderno. El «sí» fundamental de la Iglesia a la edad moderna, su «apertura al mundo», no está exenta de dificultades, porque la misma edad moderna vive profundas tensiones interiores y contradicciones y no debe subestimarse la «peligrosa fragilidad de la naturaleza humana, que en todos los períodos de la historia y en toda situación histórica es una amenaza para el camino del hombre». La Iglesia, como el Evangelio que anuncia, sigue siendo un signo de contradicción. «El Concilio no podía tener la intención de abolir esta contradicción del Evangelio respecto a los peligros y los errores del hombre. En cambio, no cabe duda de que quería eliminar contradicciones erróneas o superfluas, para presentar al mundo actual la exigencia del Evangelio en toda su grandeza y pureza». Si al inicio de la edad moderna, la relación entre la razón iluminista y la fe cristiana fue negativa y de conflicto, el Concilio Vaticano II ha trazado en grandes líneas la dirección esencial para el diálogo entre la razón moderna y la fe. «Este diálogo se debe desarrollar con gran apertura mental, pero también con la claridad en el discernimiento de espíritus que el mundo, con razón, espera de nosotros precisamente en este momento». En este campo, como en tantos otros, el Concilio Vaticano II, correctamente interpretado, puede ser una gran fuerza de renovación en la Iglesia y, a través de ella, del mundo. No faltan pensadores «laicos» que están pidiendo a la Iglesia este servicio al hombre, a la sociedad y a la cultura de nuestro tiempo. Benedicto XVI sigue impulsando esta apertura evangélica de la Iglesia al mundo.

Un broche de oro para este primer año de Pontificado ha sido la encíclica Deus caritas est. La ciencia teológica, la piedad personal, la experiencia humana y la asistencia del Espíritu Santo han contribuido a la redacción de esta obra maestra. Benedicto XVI ha puesto al servicio de su ministerio el fruto maduro de sus largos estudios teológicos y ha podido presentar al mundo, de forma a la vez sencilla y profunda, el corazón del misterio cristiano: el encuentro personal del amor de Dios con el ansia humana de amor y felicidad; la transformación por la gracia de este aspiración, hasta la configuración con Cristo que entrega su vida por los hermanos. Este amor divino que se derrama en nuestros corazones y a través de ellos en el mundo se expresa también en formas eclesiales e institucionales.

El amor de Dios, que no abandona nunca a su Iglesia, le ha dado en la persona de Benedicto XVI un buen pastor y un padre de todos. A Dios se eleve, la gratitud por sus dones y la ferviente oración de la Iglesia por su persona y ministerio. ¡ Ad multos annos, Santo Padre!
Publicado por Desconocido @ 22:38
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18 de Abril

Nos ha llegado a última hora de la tarde de este día nota desde el Obispado de Tenerife comunicando la notable mejoría del obispo.


OBISPADO DE TENERIFE
OFICINA DE PRENSA
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Tlf: 922258640. 649 992 922 – Fax: 922256362
Santa Cruz de Tenerife – Islas Canarias - ESPAÑA


PROBABLEMENTE ABANDONE EL HOSPITAL MAÑANA
NOTABLE MEJORÍA DEL OBISPO


Las pruebas que le fueron practicadas al Obispo de La Laguna el pasado lunes han determinado que padece una úlcera duodenal de origen vírico. Como consecuencia de la misma, desde el viernes el Obispo fue experimentando una progresiva debilidad que le llevó al centro hospitalario a primeras horas de la tarde del lunes.

Una vez que mañana le sea realizada una nueva analítica, si todo va bien como se prevé, Bernardo Álvarez podrá abandonar el Hospital Universitario y reincorporarse progresivamente a sus actividades habituales, siguiendo el tratamiento que le han prescrito. El Obispo, por lo tanto, irá recuperando poco a poco el ritmo de trabajo a medida que se recupere, sobre todo, de la pérdida de sangre que ha sufrido.

Esta tarde, el prelado estaba muy animado con las noticias que le facilitaban los facultativos y muy agradecido por el trato dispensado por todo el personal del centro médico, así como por las muestras de cariño y cercanía de muchas personas e instituciones.

Una vez que se vuelva a su casa Bernardo Álvarez, se establecerán las necesarias modificaciones de su agenda para las próximas jornadas.
Publicado por Desconocido @ 22:21
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Martes, 18
abril 2006




El obispo de Tenerife ingresa en el hospital por una úlcera sangrante



EL DÍA, S/C de Tenerife

El obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, ingresó ayer en el Hospital Universitario de Canarias (HUC), una vez que le fue detectada una úlcera sangrante, según informó ayer el Obispado en un comunicado.

Bernardo Álvarez se sentía débil desde hacía unos días y, tras la revisión médica a la que se sometió ayer, los facultativos detectaron un proceso anémico, como consecuencia de una úlcera con erosiones gástricas.

Por este motivo, el obispo tinerfeño tuvo que ingresar en el Hospital Universitario de Canarias, tal y como se indica en un comunicado del Obispado Nivariense. La nota precisa que Bernardo Álvarez se desplazó al hospital a mediodía de ayer, junto con su médico personal, por encontrarse mal y decaído, además de sentir dolencias estomacales durante varios días.

En el Hospital Universitario de Canarias le fue practicada una endoscopia, en la que se observó que padecía una úlcera lineal y erosiones gástricas, lo que hace suponer que esta situación se le venía produciendo desde hace días.

Los especialistas determinaron su ingreso para seguir la evolución del enfermo durante las próximas jornadas. De cualquier forma, el estado del obispo de Tenerife no es preocupante, aunque tendrá que permanecer ingresado algunos días; a las cinco de la tarde de ayer, estaba departiendo con su secretario y con algunos vicarios de la Diócesis Nivariense.

Los médicos le han aconsejado que mantenga la serenidad y la calma, por lo que no se recomiendan visitas ni atenderá llamadas de teléfono.

Durante la Semana Santa, Bernardo Álvarez ha mantenido una apretada agenda de actos litúrgicos, propios de estas fechas. La fotografía capta precisamente al obispo durante la Procesión Magna de La Laguna, que se celebró antes de la de Santa Cruz, presidida también por él.
Publicado por Desconocido @ 22:16
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lunes, 17 de abril de 2006
17 Abr. 06 (ACI).- El Papa Benedicto XVI rezó hoy la oración mariana del tiempo pascual, Regina Caeli, desde su residencia de Castelgandolfo e invitó a los fieles a ser piedras vivas en la construcción de la Iglesia mediante la vivencia de la caridad.

Antes de iniciar la oración, el Santo Padre reflexionó sobre “el típico carácter mariano de la cita” que lo indujo a “vivir el gozo espiritual de la Pascua en comunión con María Santísima, pensando en cuál debe haber sido su gozo por la resurrección de Jesús”.

“María –afirmó el Pontífice– ha custodiado en su corazón la ‘buena noticia’ de la resurrección, fuente y secreto del verdadero gozo y de la auténtica paz, que Cristo muerto y resucitado nos ha conquistado con el sacrificio de la Cruz”.

Asimismo, el Papa pidió que “María continúe guiando nuestros pasos en este tiempo de gozo espiritual, para que podamos crecer cada vez más en el conocimiento y en el amor del Señor y ser así testimonios y apóstoles de su paz”.

Más adelante, Benedicto XVI agregó que “en el contexto pascual, me gusta compartir con vosotros también el gozo de un aniversario muy significativo: a 500 años de hoy, precisamente el 18 de abril de 1506, el Papa Julio II ponía la primera piedra de la nueva Basílica de San Pedro”.

Recordando a los muchos Pontífices que a través de los siglos contribuyeron a construirla y decorarla, manifestó el deseo que tal acontecimiento “despierte en todos los católicos el deseo de ser ‘piedras vivas’ para la construcción de la Iglesia santa, en la cual resplandece la ‘luz de Cristo’, a través la caridad vivida y testimoniada delante del mundo”.

Tras el rezo del Regina Caeli, el Papa dirigió un saludo en diversas lenguas a los fieles llegados de todo el mundo e impartió la Bendición Apostólica.

El rezo de la oración mariana fue transmitida también en la Plaza de San Pedro donde decenas de miles de fieles siguieron las palabras del Sumo Pontífice.

Benedicto XVI permanecerá en la residencia pontificia hasta el próximo viernes, aunque el miércoles se trasladará al Vaticano para la audiencia pública semanal, que coincide con la fecha en que hace un año fue elegido Papa.
Publicado por Desconocido @ 21:46
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(DIARIO DE AVISOS) La Misa Pontifical y la procesión del Cristo Resucitado, epílogo brillante para la primera Semana Santa de Bernardo Álvarez como obispo nivariense


La festividad del Domingo de Resurrección puso ayer el punto y final a los actos religiosos celebrados con motivo de la Semana Santa. En San Cristóbal de la Laguna el epílogo resultó particularmente brillante a través de dos citas muy destacadas. A mediodía se celebró la Solemne Misa Pontifical, presidida por el obispo nivariense, Bernardo Álvarez (en la imagen superior izquierda), en su primera Semana Santa al frente de la Diócesis. El obispo impartió la bendición papal a los numerosos fieles congregados. El resto de las imágenes corresponden a la procesión vespertina del Santísimo Cristo Resucitado, cuyo paso partió de Santo Domingo aupado por entusiastas costaleros. / Javier Corominas - Fran Pallero
Publicado por Desconocido @ 21:32
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Lunes, 17
abril 2006




El obispo de Tenerife exhorta a los católicos a dar ejemplo y a no limitarse a creer
El obispo de la Diócesis de Tenerife, Bernardo Álvarez, pidió ayer a los cientos de fieles que se congregaron en la iglesia de La Concepción de La Laguna que no se limiten a mantener la fe y les exhortó a convertirse en "señales o apariciones del Resucitado".


EL DÍA, S/C de Tenerife

En un año aciago para la diócesis, sin sede y sin catedral, el obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, habló ayer de la Resurrección de Cristo y de coherencia durante la homilía que dirigió a los cientos de fieles que se congregaron en la iglesia de La Concepción de La Laguna para celebrar la misa del Domingo de Resurrección.

En su primer mensaje pascual desde que se puso al frente de los católicos tinerfeños, Bernardo Álvarez pidió a los creyentes congregados en el templo que no se limiten a "hablar de Cristo", sino "hacerlo ver", convirtiéndose en "una de esas señales o apariciones del Resucitado". "Nuestro corazón, nuestros pensamientos y nuestras obras -añadió- tienen que ser las de Jesucristo".

Tras recordar la importancia de la fecha -"el día que Cristo pasó de la muerte a la vida. Un día de fiesta que está muy por encima del Jueves y Viernes Santo, e incluso de la Navidad-, Bernardo Álvarez impartió la bendición apostólica que dio paso a la procesión con el Santísimo alrededor de la plaza de La Concepción.

El resto de localidades de la Isla fue también escenario de numerosas celebraciones conmemorativas de la fiesta católica de la Resurrección de Jesús.

Parroquias de municipios como La Orotava, Los Realejos, La Matanza o Icod de los Vinos organizaron sendas procesiones, mientras que localidades como Tacoronte o Garachico no celebraron procesiones, aunque, no obstante, en muchas de sus iglesias se desarrollaron eucaristías para celebrar la alegría que para los creyentes católicos supone la fecha en la que conmemoran la Resurrección.
Publicado por Desconocido @ 21:28
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El Vicario de la Diócesis Antonio Morales informa del ingfreso en el hospital del Obispo de Tenerife Don Bernardo Álvarez.


OBISPADO DE TENERIFE
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Álvarez sufre una úlcera estomacal
El Obispo permanecerá ingresado

En relación a la información que les hemos facilitado hace una hora, les amplio la misma en el sentido de que el prelado nivariense ha sido ingresado en el hospital Universitario tras serle detectada, poco después de las catorce horas de hoy, una úlcera en el estómago con erosiones gástricas. Bernardo Álvarez se desplazó, junto con un médico personal, a mediodía de hoy al centro hospitalario tras encontrarse decaído y con molestias estomacales en los últimos días.
En el centro hospitalario le fue practicada al Obispo una Encoscopia en la cual se observó que padecía una úlcera lineal y erosiones gástricas, lo que hace suponer que esta situación se le venía produciendo hace días, determinando los facultativos su ingreso para seguir su evolución durante las próximas jornadas.
EL estado del Obispo no es preocupante y desde las cinco de la tarde ya ha estado departiendo con su secretario y este Vicario. Ahora bien, ya que es bueno que mantenga la serenidad y calma no se recomiendan visitas ni atenderá el teléfono, por lo que desde esta Oficina quedamos a disposición de todos.



Antonio Pérez Morales
649 992 922
Publicado por Desconocido @ 21:14
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domingo, 16 de abril de 2006
16 abril 2006 ZENIT publica la homilía de Benedicto XVI en la celebración eucarística de la solemne vigilia pascual que presidió en la Basílica de San Pedro del Vaticano.




«¿Buscáis a Jesús el Nazareno, el crucificado? No está aquí, ha resucitado» (Marcos 16, 6). Así dijo el mensajero de Dios, vestido de blanco, a las mujeres que buscaban el cuerpo de Jesús en el sepulcro. Y lo mismo nos dice también a nosotros el evangelista en esta noche santa: Jesús no es un personaje del pasado. Él vive y, como ser viviente, camina delante de nosotros; nos llama a seguirlo a Él, el viviente, y a encontrar así también nosotros el camino de la vida.

«Ha resucitado..., no está aquí». Cuando Jesús habló por primera vez a los discípulos sobre la cruz y la resurrección, éstos, mientras bajaban del monte de la Transfiguración, se preguntaban qué querría decir eso de «resucitar de entre los muertos» (Marcos 9, 10). En Pascua nos alegramos porque Cristo no se ha quedado en el sepulcro, su cuerpo no ha conocido la corrupción; pertenece al mundo de los vivos, no al de los muertos; nos alegramos porque Él es --como proclamamos en el rito del cirio pascual-- Alfa y al mismo tiempo Omega, y existe por tanto, no sólo ayer, sino también hoy y por la eternidad (cf. Hebreos 13, 8). Pero, en cierto modo, vemos la resurrección tan fuera de nuestro horizonte, tan extraña a todas nuestras experiencias, que, entrando en nosotros mismos, continuamos con la discusión de los discípulos: ¿En qué consiste propiamente eso de «resucitar»? ¿Qué significa para nosotros? ¿Y para el mundo y la historia en su conjunto? Un teólogo alemán dijo una vez con ironía que el milagro de un cadáver reanimado --si es que eso hubiera ocurrido verdaderamente, algo en lo que no creía-- sería a fin de cuentas irrelevante para nosotros porque, justamente, no nos concierne. En efecto, el que solamente una vez alguien haya sido reanimado, y nada más, ¿de qué modo debería afectarnos? Pero la resurrección de Cristo es precisamente algo más, una cosa distinta. Es --si podemos usar por una vez el lenguaje de la teoría de la evolución-- la mayor «mutación», el salto más decisivo en absoluto hacia una dimensión totalmente nueva, que se haya producido jamás en la larga historia de la vida y de sus desarrollos: un salto de un orden completamente nuevo, que nos afecta y que atañe a toda la historia.

Por tanto, la discusión comenzada con los discípulos comprendería las siguientes preguntas: ¿Qué es lo que sucedió allí? ¿Qué significa eso para nosotros, para el mundo en su conjunto y para mí personalmente? Ante todo: ¿Qué sucedió? Jesús ya no está en el sepulcro. Está en una vida totalmente nueva. Pero, ¿cómo pudo ocurrir eso? ¿Qué fuerzas han intervenido? Es decisivo que este hombre Jesús no estuviera solo, no fuera un Yo cerrado en sí mismo. Él era uno con el Dios vivo, unido talmente a Él que formaba con Él una sola persona. Se encontraba, por así decir, en un mismo abrazo con Aquél que es la vida misma, un abrazo no solamente emotivo, sino que abarcaba y penetraba su ser. Su propia vida no era solamente suya, era una comunión existencial con Dios y un estar insertado en Dios, y por eso no se le podía quitar realmente. Él pudo dejarse matar por amor, pero justamente así destruyó el carácter definitivo de la muerte, porque en Él estaba presente el carácter definitivo de la vida. Él era una cosa sola con la vida indestructible, de manera que ésta brotó de nuevo a través de la muerte. Expresemos una vez más lo mismo desde otro punto de vista. Su muerte fue un acto de amor. En la última Cena, Él anticipó la muerte y la transformó en el don de sí mismo. Su comunión existencial con Dios era concretamente una comunión existencial con el amor de Dios, y este amor es la verdadera potencia contra la muerte, es más fuerte que la muerte. La resurrección fue como un estallido de luz, una explosión del amor que desató el vínculo hasta entonces indisoluble del «morir y devenir». Inauguró una nueva dimensión del ser, de la vida, en la que también ha sido integrada la materia, de una manera transformada, y a través de la cual surge un mundo nuevo.

Está claro que este acontecimiento no es un milagro cualquiera del pasado, cuya realización podría ser en el fondo indiferente para nosotros. Es un salto cualitativo en la historia de la «evolución» y de la vida en general hacia una nueva vida futura, hacia un mundo nuevo que, partiendo de Cristo, entra ya continuamente en este mundo nuestro, lo transforma y lo atrae hacia sí. Pero, ¿cómo ocurre esto? ¿Cómo puede llegar efectivamente este acontecimiento hasta mí y atraer mi vida hacia Él y hacia lo alto? La respuesta, en un primer momento quizás sorprendente pero completamente real, es la siguiente: dicho acontecimiento me llega mediante la fe y el bautismo. Por eso el Bautismo es parte de la Vigilia pascual, como se subraya también en esta celebración con la administración de los sacramentos de la iniciación cristiana a algunos adultos de diversos países. El Bautismo significa precisamente que no es un asunto del pasado, sino un salto cualitativo de la historia universal que llega hasta mí, tomándome para atraerme. El Bautismo es algo muy diverso de un acto de socialización eclesial, de un ritual un poco fuera de moda y complicado para acoger a las personas en la Iglesia. También es más que una simple limpieza, una especie de purificación y embellecimiento del alma. Es realmente muerte y resurrección, renacimiento, transformación en una nueva vida.

¿Cómo lo podemos entender? Pienso que lo que ocurre en el Bautismo se puede aclarar más fácilmente para nosotros si nos fijamos en la parte final de la pequeña autobiografía espiritual que san Pablo nos ha dejado en su Carta a los Gálatas. Concluye con las palabras que contienen también el núcleo de dicha biografía: «Vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí» (2, 20). Vivo, pero ya no soy yo. El yo mismo, la identidad esencial del hombre --de este hombre, Pablo-- ha cambiado. Él todavía existe y ya no existe. Ha atravesado un «no» y sigue encontrándose en este «no»: Yo, pero ya «no» soy yo. Con estas palabras, Pablo no describe una experiencia mística cualquiera, que tal vez podía habérsele concedido y, si acaso, podría interesarnos desde el punto de vista histórico. No, esta frase es la expresión de lo que ha ocurrido en el Bautismo. Se me quita el propio yo y es insertado en un nuevo sujeto más grande. Así, pues, está de nuevo mi yo, pero precisamente transformado, bruñido, abierto por la inserción en el otro, en el que adquiere su nuevo espacio de existencia. Pablo nos explica lo mismo una vez más bajo otro aspecto cuando, en el tercer capítulo de la Carta a los Gálatas, habla de la «promesa» diciendo que ésta se dio en singular, a uno solo: a Cristo. Sólo él lleva en sí toda la «promesa». Pero, ¿qué sucede entonces con nosotros? Vosotros habéis llegado a ser uno en Cristo, responde Pablo (cf. Gálatas 3, 28). No sólo una cosa, sino uno, un único, un único sujeto nuevo. Esta liberación de nuestro yo de su aislamiento, este encontrarse en un nuevo sujeto es un encontrarse en la inmensidad de Dios y ser trasladados a una vida que ha salido ahora ya del contexto del «morir y devenir». El gran estallido de la resurrección nos ha alcanzado en el Bautismo para atraernos. Quedamos así asociados a una nueva dimensión de la vida en la que, en medio de las tribulaciones de nuestro tiempo, estamos ya de algún modo inmersos. Vivir la propia vida como un continuo entrar en este espacio abierto: éste es el sentido del ser bautizado, del ser cristiano. Ésta es la alegría de la Vigilia pascual. La resurrección no ha pasado, la resurrección nos ha alcanzado e impregnado. A ella, es decir al Señor resucitado, nos sujetamos, y sabemos que también Él nos sostiene firmemente cuando nuestras manos se debilitan. Nos agarramos a su mano, y así nos damos la mano unos a otros, nos convertimos en un sujeto único y no solamente en una sola cosa. Yo, pero ya «no» soy yo: ésta es la fórmula de la existencia cristiana fundada en el bautismo, la fórmula de la resurrección en el tiempo. Yo, pero ya «no» soy yo: si vivimos de este modo transformamos el mundo. Es la fórmula de contraste con todas las ideologías de la violencia y el programa que se opone a la corrupción y a las aspiraciones del poder y del poseer.

«Viviréis, porque yo sigo viviendo», dice Jesús en el Evangelio de San Juan (14, 19) a sus discípulos, es decir, a nosotros. Viviremos mediante la comunión existencial con Él, por estar insertos en Él, que es la vida misma. La vida eterna, la inmortalidad beatífica, no la tenemos por nosotros mismos ni en nosotros mismos, sino por una relación, mediante la comunión existencial con Aquél que es la Verdad y el Amor y, por tanto, es eterno, es Dios mismo. La mera indestructibilidad del alma, por sí sola, no podría dar un sentido a una vida eterna, no podría hacerla una vida verdadera. La vida nos llega del ser amados por Aquél que es la Vida; nos viene del vivir con Él y del amar con Él. Yo, pero ya «no» soy yo: ésta es la vía de la Cruz, la vía que «cruza» una existencia encerrada solamente en el yo, abriendo precisamente así el camino a la alegría verdadera y duradera.

De este modo, llenos de gozo, podemos cantar con la Iglesia en el «Exultet»: «Exulten por fin los coros de los ángeles... Goce también la tierra». La resurrección es un acontecimiento cósmico, que comprende cielo y tierra, y asocia el uno con la otra. Y podemos proclamar también con el «Exultet»: «Cristo, tu hijo resucitado... brilla sereno para el linaje humano, y vive y reina glorioso por los siglos de los siglos». Amén.
Publicado por Desconocido @ 20:52
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16 de Abril
(Fuente de la Guancha) Los sones de las campañas anunciaban desde temprano que se trataba de un día distinto. El arreglo floral del templo indicaba que se celebraba la primera y principal fiesta del cristiano, y por consiguiente de nuestra parroquia. El párroco preside y concelebra Don Ramón Padilla, sacerdote que ha acompañado durante la Semana Santa. La presencia de familiares y amigos de los padres, que bautizan a sus hijos, contribuye a la solemnidad. Finaliza, como es tradición centenaria, con la exposición del Santísimo Sacramento, procesión acompañada de la Cofradía de la Santa Pasión y bendición.
Publicado por Desconocido @ 20:49
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Domingo, 16 abril 2006 ZENIT publica el mensaje que dirigió Benedicto XVI este Domingo de Resurrección antes de impartir la bendición «urbi et orbi» a los miles de peregrinos presentes en la plaza de San Pedro y a quienes le escuchaban a través de los medios de comunicación.



Queridos hermanos y hermanas:
Christus resurrexit! - ¡Cristo ha resucitado!
La gran Vigilia de esta noche nos ha hecho revivir el acontecimiento decisivo y siempre actual de la Resurrección, misterio central de la fe cristiana. En las iglesias se han encendido innumerables cirios pascuales para simbolizar la luz de Cristo que ha iluminado e ilumina a la humanidad, venciendo para siempre las tinieblas del pecado y del mal. Y hoy resuenan con fuerza las palabras que asombraron a las mujeres que habían ido la madrugada del primer día de la semana al sepulcro donde habían puesto el cuerpo de Cristo, bajado apresuradamente de la cruz. Tristes y desconsoladas por la pérdida de su Maestro, encontraron apartada la gran piedra y, al entrar, no hallaron su cuerpo. Mientras estaban allí, perplejas y confusas, dos hombres con vestidos resplandecientes les sorprendieron, diciendo: «¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado» (Lucas 24, 5-6) «Non est hic, sed resurrexit» (Lucas 24, 6). Desde aquella mañana, estas palabras siguen resonando en el universo como anuncio perenne, e impregnado a la vez de infinitos y siempre nuevos ecos, que atraviesa los siglos.

«No está aquí... ha resucitado». Los mensajeros celestes comunican ante todo que Jesús «no está aquí»: el Hijo de Dios no ha quedado en el sepulcro, porque no podía permanecer bajo el dominio de la muerte (cf. Hechos 2, 24) y la tumba no podía retener «al que vive» (Apocalipsis 1, 18), al que es la fuente misma de la vida. Porque, del mismo modo que Jonás estuvo en el vientre del cetáceo, también Cristo crucificado quedó sumido en el seno de la tierra (cf. Mateo 12, 40) hasta terminar un sábado. Aquel sábado fue ciertamente «un día solemne», como escribe el evangelista Juan (19, 31), el más solemne de la historia, porque, en él, el «Señor del sábado» (Mateo 12, 8) llevó a término la obra de la creación (cf. Génesis 2, 1-4a), elevando al hombre y a todo el cosmos a la gloriosa libertad de los hijos de Dios (cf. Romanos 8, 21). Cumplida esta obra extraordinaria, el cuerpo exánime ha sido traspasado por el aliento vital de Dios y, rotas las barreras del sepulcro, ha resucitado glorioso. Por esto los ángeles proclaman «no está aquí»: ya no se le puede encontrase en la tumba. Ha peregrinado en la tierra de los hombres, ha terminado su camino en la tumba, como todos, pero ha vencido a la muerte y, de modo absolutamente nuevo, por un puro acto de amor, ha abierto la tierra de par en par hacia el Cielo.

Su resurrección, gracias al Bautismo que nos "incorpora" a Él, es nuestra resurrección. Lo había preanunciado el profeta Ezequiel: «Yo mismo abriré vuestros sepulcros, y os haré salir de vuestros sepulcros, pueblo mío, y os traeré a la tierra de Israel» (Ezequiel 37, 12). Estas palabras proféticas adquieren un valor singular en el día de Pascua, porque hoy se cumple la promesa del Creador; hoy, también en esta época nuestra marcada por la inquietud y la incertidumbre, revivimos el acontecimiento de la resurrección, que ha cambiado el rostro de nuestra vida, ha cambiado la historia de la humanidad. Cuantos permanecen todavía bajo las cadenas del sufrimiento y la muerte, aguardan, a veces de modo inconsciente, la esperanza de Cristo resucitado.

Que el espíritu del Resucitado traiga consuelo y seguridad, particularmente, a África a las poblaciones de Darfur, que atraviesan una dramática situación humanitaria insostenible; a las de las regiones de los Grandes Lagos, donde muchas heridas aún no han cicatrizado; a los pueblos del Cuerno de África, de Costa de Marfil, de Uganda, de Zimbabwe y de otras naciones que aspiran a la reconciliación, a la justicia y al desarrollo. Que en Irak prevalezca finalmente la paz sobre la trágica violencia, que continúa causando víctimas despiadadamente. También deseo ardientemente la paz para los afectados por el conflicto de Tierra Santa, invitando a todos a un diálogo paciente y perseverante que elimine los obstáculos antiguos y nuevos. Que la comunidad internacional, que reafirma el justo derecho de Israel a existir en paz, ayude al pueblo palestino a superar las precarias condiciones en que vive y a construir su futuro encaminándose hacia la constitución de un auténtico y propio Estado. Que el Espíritu del Resucitado suscite un renovado dinamismo en el compromiso de los Países de Latinoamérica, para que se mejoren las condiciones de vida de millones de ciudadanos, se extirpe la execrable plaga de secuestros de personas y consoliden las instituciones democráticas, en espíritu de concordia y de solidaridad activa. Por lo que respecta a las crisis internacionales vinculadas a la energía nuclear, que se llegue a una salida honrosa para todos mediante negociaciones serias y leales, y que se refuerce en los responsables de las Naciones y de las Organizaciones Internacionales la voluntad de lograr una convivencia pacífica entre etnias, culturas y religiones, que aleje la amenaza del terrorismo. Éste es el camino de la paz para el bien de toda la humanidad.

Que el Señor Resucitado haga sentir por todas partes su fuerza de vida, de paz y de libertad. Las palabras con las que el ángel confortó los corazones atemorizados de las mujeres en la mañana de Pascua, se dirigen a todos: «¡No tengáis miedo!...No está aquí. Ha resucitado» (Mt 28,5-6). Jesús ha resucitado y nos da la paz; Él mismo es la paz. Por eso la Iglesia repite con firmeza: «Cristo ha resucitado – Christós anésti». Que la humanidad del tercer milenio no tenga miedo de abrirle el corazón. Su Evangelio sacia plenamente el anhelo de paz y de felicidad que habita en todo corazón humano. Cristo ahora está vivo y camina con nosotros. ¡Inmenso misterio de amor! Christus resurrexit, quia Deus caritas est! Alleluia!
Publicado por Desconocido @ 20:31
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16 de Abril
(Fuente de la Guancha) La celebración del Domingo de Pascua de Resurrección se vio realzada por la presencia de familiares y amigos de los padres de los dos niños que recibieron el bautismo con el agua bendecida en la Vigilia Pascual. Aday Jesús y Lucía han sido los primeros ungidos por el óleo y el crisma bendecidos este año el Martes Santo
Publicado por Desconocido @ 20:27
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16 de Abril
(Fuente de la Guancha) Dentro de la alegría de la Misa del domingo de Pascua fueron bautizados tres niños: Nerea, Adrián y Pablo. Acompañaron a los padres de los bautizandos numerosos familiares y amigos. Su presencia hizo que el templo estuviese completamente lleno.
Publicado por Desconocido @ 20:26
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16 abril 2006 (ZENIT.org).- El primer mensaje de Pascua de Benedicto XVI se convirtió en una reivindicación de paz en nombre de la resurrección de Jesús para las zonas ensangrentadas del planeta, en particular, para África, Oriente Medio y América Latina.

En el día en que cumplía 79 años y tres días antes de su primer aniversario como pontífice, el Papa Joseph Ratzinger, tras celebrar la misa del Domingo de Resurrección, leyó un mensaje de confianza para «esta época nuestra marcada por la inquietud y la incertidumbre».

«Jesús ha resucitado y nos da la paz; Él mismo es la paz», afirmó. «Que la humanidad del tercer milenio no tenga miedo de abrirle el corazón. Su Evangelio sacia plenamente el anhelo de paz y de felicidad que habita en todo corazón humano».

«Cristo resucitó porque Dios es amor» dijo en latín al concluir su mensaje leído en italiano.

Escuchaban al Santo Padre, en una mañana soleada que había contradicho las previsiones meteorológicas, unas cien mil personas congregadas en la plaza de San Pedro, así como centenares de millones de personas que seguían el acontecimiento por radio y televisión (102 canales de televisión de 65 países).

El Papa propuso la esperanza que ofrece la resurrección de Jesús a los puntos calientes del planeta, comenzando por las poblaciones de la región sudanesa de Darfur, «que atraviesan una dramática situación humanitaria insostenible».

Su mensaje llegó también «a las regiones de los Grandes Lagos, donde muchas heridas aún no han cicatrizado; a los pueblos del Cuerno de África, de Costa de Marfil, de Uganda, de Zimbabwe y de otras naciones que aspiran a la reconciliación, a la justicia y al desarrollo».

Al pasar su mirada por Oriente Medio, el Santo Padre deseó que «en Irak prevalezca finalmente la paz sobre la trágica violencia, que continúa causando víctimas despiadadamente».

También deseó «ardientemente la paz para los afectados por el conflicto de Tierra Santa, invitando a todos a un diálogo paciente y perseverante que elimine los obstáculos antiguos y nuevos».

«Que la comunidad internacional, que reafirma el justo derecho de Israel a existir en paz, ayude al pueblo palestino a superar las precarias condiciones en que vive y a construir su futuro encaminándose hacia la constitución de un auténtico y propio Estado», exhortó el Santo Padre.

El obispo de Roma alentó también «un renovado dinamismo en el compromiso de los países de Latinoamérica, para que se mejoren las condiciones de vida de millones de ciudadanos, se extirpe la execrable plaga de secuestros de personas y consoliden las instituciones democráticas, en espíritu de concordia y de solidaridad activa».

Este repaso de la actualidad internacional llevó al sucesor del apóstol Pedro a afrontar «las crisis internacionales vinculadas a la energía nuclear», exigiendo que se llegue «a una salida honrosa para todos mediante negociaciones serias y leales».

En este sentido, pidió que «se refuerce en los responsables de las naciones y de las organizaciones internacionales la voluntad de lograr una convivencia pacífica entre etnias, culturas y religiones, que aleje la amenaza del terrorismo».

«Éste es el camino de la paz para el bien de toda la humanidad», afirmó.

Antes de su mensaje, el Papa presidió la eucaristía en una plaza de San Pedro que junto al altar se había convertido en un auténtico jardín de miles de flores de todos los colores, en particular, margaritas, rosas, lirios, violetas, narcisos y tulipanes.

Tras el mensaje, felicitó en 63 idiomas por la Pascua al mundo, entre otros, en árabe, hebreo, y chino.

Hablando en inglés, dijo entre aplausos: «¡Os deseo a todos una buena y feliz fiesta de Pascua, con la paz y la alegría, la esperanza y el amor de Jesucristo Resucitado!».

Benedicto XVI, que ha presidido todas las celebraciones litúrgicas de la Semana Santa en el Vaticano, se ha transferido en la tarde de este domingo a la residencia pontificia de Castel Gandolfo, a unos 30 kilómetros de Roma, para pasar unos días de mayor tranquilidad.

El próximo miércoles, 19 de de abril, viajará en helicóptero al Vaticano para poder participar en la semanal audiencia general. En ese día, se celebrará el aniversario de su elección como obispo de Roma.
ZS06041607
Publicado por Desconocido @ 20:15
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sábado, 15 de abril de 2006
Homilía de la misa en la Cena del Señor de Benedicto XVI, publicada por ZENIT.



«Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo» (Juan 13, 1): Dios ama a su criatura, el hombre; le ama también en su caída y no le abandona a su suerte. Él ama hasta el final. Con su amor va hasta el final, hasta el extremo: desciende de su gloria divina. Se despoja de su gloria divina y toma las ropas de un esclavo. Desciende hasta lo más bajo de nuestra caída. Se arrodilla ante nosotros y nos ofrece el servicio del esclavo; lava los pies sucios para que podamos estar presentables ante la mesa de Dios, para que seamos dignos de sentarnos a su mesa, algo que por nosotros mismos nunca podríamos ni deberíamos hacer.

Dios no es un Dios lejano, demasiado distante y demasiado grande para ocuparse de nuestras menudencias. Dado que es grande, puede interesarse por nuestras pequeñeces. Dado que es grande, el alma del hombre, el mismo hombre creado por amor eterno no es algo pequeño, sino grande y digno de su amor. La santidad de Dios no es sólo un poder incandescente, ante el que tenemos que quedar aterrorizados; es poder de amor y, por este motivo, es poder purificador y regenerador.

Dios desciende y se hace esclavo, nos lava los pies para que podamos sentarnos a su mesa. En esto se expresa todo el misterio de Jesucristo. En esto se hace visible lo que significa la redención. El baño en el que nos lava es su amor dispuesto a afrontar la muerte. Sólo el amor tiene esa fuerza purificadora que nos quita nuestra suciedad y nos eleva a las alturas de Dios. El baño que nos purifica es él mismo que se nos entrega totalmente hasta tocar las profundidades de su sufrimiento y de su muerte. Él es continuamente ese amor que nos lava; en los sacramentos de la purificación --el bautismo y el sacramento de la penitencia-- se arrodilla continuamente a nuestros pies y nos ofrece el servicio del esclavo, el servicio de la purificación, nos hace capaces de Dios. Su amor es inagotable, llega verdaderamente hasta el final.

«Vosotros estáis limpios, aunque no todos», dice el Señor (Juan 13, 10). En esta frase se revela el gran don de la purificación que él nos ofrece, pues tiene el deseo de sentarse a la mesa junto a nosotros, de convertirse en nuestra comida. «Aunque no todos»; existe el oscuro misterio del rechazo, que con lo sucedido a Judas se hace presente y tiene que hacernos reflexionar precisamente en el Jueves Santo, en el día en que Jesús se entrega a sí mismo. El amor del Señor no conoce límites, pero el hombre puede ponerle un límite.

«Vosotros estáis limpios, aunque no todos». ¿Qué hace que el hombre se ensucie? El rechazo del amor, el no querer ser amado, el no amar. La soberbia, que cree que no tiene necesidad de purificación, que se cierra a la bondad salvadora de Dios. La soberbia no quiere confesar y reconocer que tenemos necesidad de purificación. En Judas vemos la naturaleza de este rechazo de una manera más clara todavía. Juzga a Jesús según las categorías del poder y del éxito: para él sólo existe la realidad del poder y del éxito, el amor no cuenta nada. Y es ávido: el dinero es más importante que la comunión con Jesús, más importante que Dios y su amor. De este modo, se convierte también en un mentiroso, hace el doble juego y rompe con la verdad; vive en la mentira y pierde el sentido de la verdad suprema, Dios. Así se endurece, se hace incapaz de conversión, de emprender el regreso confiado del hijo pródigo, y tira la vida destruida.

«Vosotros estáis limpios, aunque no todos». El Señor nos advierte hoy ante esa autosuficiencia que pone un límite a su amor ilimitado. Nos invita a imitar su humildad, a confiar en ella, a dejarnos «contagiar» por ella. Nos invita a regresar a su casa por más perdidos que nos sintamos y a permitir que su bondad purificadora nos levante y nos haga entrar en la comunión de la mesa con él, con el mismo Dios.

Reflexionemos en una frase más de este pasaje evangélico inagotable. «Os he dado ejemplo…» (Juan 13, 15); «vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros» (Juan 13, 14). ¿En qué consiste «lavar los pies unos a otros»? ¿Qué significa concretamente? Cada obra buena por el otro --especialmente por el que sufre y por el que es poco estimado-- es un servicio de lavatorio de los pies. El Señor nos llama a esto: a bajar, a aprender la humildad y la valentía de la bondad, así como la disponibilidad para aceptar el rechazo, confiando sin embargo en la bondad y perseverando en ella. Pero hay una dimensión más profunda todavía. El Señor quita nuestra suciedad con la fuerza purificadora de su bondad. Lavarnos los pies los unos a los otros significa sobre todo perdonarnos incansablemente los unos a los otros, volver a comenzar siempre de nuevo, aunque parezca inútil. Significa purificarnos los unos a los otros soportándonos mutuamente y aceptando el que los demás nos soporten; purificarnos los unos a los otros dándonos mutuamente la fuerza santificante de la Palabra de Dios e introduciéndonos en el Sacramento del amor divino.

El Señor nos purifica y por este motivo nos atrevemos a sentarnos a su mesa. Pidámosle que nos dé a todos nosotros la gracia de poder ser huéspedes un día y para siempre del eterno banquete nupcial. ¡Amén!
Publicado por Desconocido @ 15:43
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Viernes, 14 abril 2006. Se coloca a continuación la predicación, publicada por ZENIT, que pronunció el padre Raniero Cantalamessa, ofmcap., predicador de la Casa Pontificia, en la celebración de la Pasión del Señor este Viernes Santo en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, en presencia de Benedicto XVI.




«DIOS DEMUESTRA SU AMOR POR NOSOTROS»




Predicación del Viernes Santo 2006 en la Basílica de San Pedro
del Predicador de la Casa Pontificia
P. Raniero Cantalamessa, ofmcap.



1. «¡Sed, cristianos, más firmes al moveros!»

«Vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la doctrina sana, sino que, arrastrados por sus propias pasiones, se harán con un montón de maestros por el prurito de oír novedades; apartarán sus oídos de la verdad y se volverán a las fábulas» (2 Tm 4,3-4)

Esta palabra de la Escritura --sobre todo la alusión al prurito de oír cosas nuevas-- se está realizando de modo nuevo e impresionante en nuestros días. Mientras nosotros celebramos aquí el recuerdo de la Pasión y Muerte del Salvador, millones de personas son inducidas por hábiles retocadores de antiguas leyendas a creer que Jesús de Nazaret nunca fue, en realidad, crucificado. En los Estados Unidos hay un best seller del momento, una edición del Evangelio de Tomás, presentado como el evangelio que «nos evita la crucifixión, hace innecesaria la resurrección y no nos obliga a creer en ningún Dios llamado Jesús» [1].

«Existe una percepción penosa en la naturaleza humana --escribía hace años el mayor estudioso bíblico de la historia de la Pasión, Raymond Brown: cuanto más fantástico es el escenario imaginado, más sensacional es la propaganda que recibe y más fuerte el interés que suscita. Personas que jamás se molestarían en leer un análisis serio de las tradiciones históricas sobre la pasión, muerte y resurrección de Jesús, son fascinadas por cada nueva teoría según la cual Él no fue crucificado y no murió, especialmente si la continuación de la historia incluye su fuga con María Magdalena hacia La India... [o hacia Francia, según la versión más actualizada]… Estas teorías demuestran que cuando se trata de la Pasión de Jesús, a pesar de la máxima popular, la ficción supera la realidad y frecuentemente, se pretenda o no, es más rentable» [2].

Se habla mucho de la traición de Judas, y no se percibe que se está repitiendo. Cristo sigue siendo vendido, ya no a los jefes del Sanedrín por treinta denarios, sino a editores y libreros por miles de millones de denarios... Nadie conseguirá frenar esta ola especulativa que, es más, registrará una crecida con la inminente salida de cierta película; pero habiéndome ocupado durante años de Historia de los Orígenes Cristianos, siento el deber de llamar la atención sobre un equívoco descomunal que está en el fondo de toda esta literatura pseudohistórica.

Los evangelios apócrifos sobre los que se apoya son textos conocidos de siempre, en todo o en parte, pero con los que ni siquiera los historiadores más críticos y hostiles hacia el cristianismo pensaron jamás, antes de hoy, que se pudiera hacer historia. Sería como si dentro de algún siglo se pretendiera reconstruir la historia actual basándose en novelas escritas en nuestra época.

El error garrafal consiste en el hecho de que se utilizan estos escritos para hacerles decir exactamente lo contrario de lo que pretendían. Estos forman parte de la literatura gnóstica del siglo II y III. La visión gnóstica --una mezcla de dualismo platónico y de doctrinas orientales revestida de ideas bíblicas-- sostiene que el mundo material es una ilusión, obra del Dios del Antiguo Testamento, que es un dios malo, o al menos inferior; Cristo no murió en la cruz porque jamás había asumido, más que en apariencia, un cuerpo humano, siendo éste indigno de Dios (docetismo).

Si Jesús, según el Evangelio de Judas, del que se ha hablado mucho estos días, ordena Él mismo al apóstol que le traicione es porque, muriendo, el espíritu divino que está en Él podrá finalmente liberarse de la implicación de la carne y volver a subir al cielo. El matrimonio orientado a los nacimientos hay que evitarlo (encratismo); la mujer se salvará sólo si el «principio femenino» (thelus) personificado por ella se transforma en el principio masculino, esto es, si deja de ser mujer [3].

¡Lo cómico es que actualmente hay quien cree ver en estos escritos la exaltación del principio femenino, de la sexualidad, del pleno y desinhibido goce de este mundo material, en polémica con la Iglesia oficial que, con su maniqueísmo, siempre habría conculcado todo ello! El mismo equívoco que se observa a propósito de la doctrina de la reencarnación. Presente en las religiones orientales como un castigo debido a culpas precedentes y como aquello a lo que se anhela poner fin con todas las fuerzas, aquella es acogida en occidente como una maravillosa posibilidad de volver a vivir y a gozar indefinidamente de este mundo.

Son asuntos que no merecerían tratarse en este lugar y en este día, pero no podemos permitir que el silencio de los creyentes sea tomado por vergüenza y que la buena fe (¿o la necedad?) de millones de personas sea burdamente manipulada por los medios de comunicación sin levantar un grito de protesta en nombre no sólo de la fe, sino también del sentido común y de la sana razón. Es el momento, creo, de volver a oír la advertencia de Dante Alighieri:

«Sed, cristianos, más firmes al moveros:
no seáis como pluma a cualquier soplo,
y no penséis que os lave cualquier agua.

Tenéis el antiguo y nuevo Testamento,
y el pastor de la Iglesia que os conduce;
y esto es bastante ya para salvaros…

¡Sed hombres, y no ovejas insensatas!». [4]

2. ¡La Pasión ha precedido a la Encarnación!

Pero dejemos de lado estas fantasías, que tienen todas una explicación común: estamos en la era de los medios de comunicación, y a los medios más que la verdad les interesa la novedad. Concentrémonos en el misterio que estamos celebrando. El mejor modo de reflexionar, este año, en el misterio del Viernes Santo sería releer por entero la primera parte de la Encíclica del Papa «Deus caritas est». Al no poder hacerlo aquí, desearía al menos comentar algunos pasajes suyos que se refieren más directamente al misterio de este día. Leemos en la encíclica:

«Poner la mirada en el costado traspasado de Cristo, del que habla Juan, ayuda a comprender lo que ha sido el punto de partida de esta Carta encíclica: “Dios es amor”. Es allí, en la cruz, donde puede contemplarse esta verdad. Y a partir de allí se debe definir ahora qué es el amor. Y, desde esa mirada, el cristiano encuentra la orientación de su vivir y de su amar» [5].

Sí, ¡Dios es amor! Si todas las Biblias del mundo, se ha dicho, fueran destruidas por alguna catástrofe o furor iconoclasta y quedara sólo una copia, y también ésta estuviera tan dañada que sólo quedara una página entera, e igualmente esta página estuviera tan estropeada que sólo se pudiera leer una línea: si tal línea es la de la Primera Carta de Juan, donde está escrito: «¡Dios es amor!», toda la Biblia se habría salvado, porque todo el contenido está ahí.

El amor de Dios es luz, es felicidad, es plenitud de vida. Es el torrente que Ezequiel vio salir del templo y que, donde llega, sana y suscita vida; es el agua que sacia toda sed prometida a la samaritana. Jesús también nos repite a nosotros, como a ella: «¡Si conocieras el don de Dios!». Viví mi infancia en una casa de campo a pocos metros de un tendido eléctrico de alta tensión, pero nosotros vivíamos a oscuras o a la luz de las velas. Entre nosotros y el tendido estaba el ferrocarril, y, con la guerra en marcha, nadie pensaba en superar el pequeño obstáculo. Así ocurre con el amor de Dios: está ahí, al alcance de la mano, capaz de iluminar y caldear todo en nuestra vida, pero pasamos la existencia en la oscuridad y el frío. Es el único motivo verdadero de tristeza de la vida.

Dios es amor, y la cruz de Cristo es la prueba suprema de ello, la demostración histórica. Hay dos modos de manifestar el propio amor hacia alguien, decía un autor del oriente bizantino, Nicolás Cabasilas. El primero consiste en hacer el bien a la persona amada, en hacerle regalos; el segundo, mucho más comprometido, consiste en sufrir por ella. Dios nos amó en el primer modo, o sea, con amor de generosidad, en la creación, cuando nos llenó de dones, dentro y fuera de nosotros; nos amó con amor de sufrimiento en la redención, cuanto inventó su propio anonadamiento, sufriendo por nosotros los más terribles padecimientos, a fin de convencernos de su amor [6]. Por ello, es en la cruz donde se debe contemplar ya la verdad de que «Dios es amor».

La palabra «pasión» tiene dos significados: puede indicar un amor vehemente, «pasional», o bien un sufrimiento mortal. Existe una continuidad entre las dos cosas y la experiencia diaria muestra cuán fácilmente se pasa de una a la otra. Así fue también, y antes que nada, en Dios. Hay una pasión --escribió Orígenes-- que precede a la encarnación. Es «la pasión de amor» que Dios desde siempre alimenta hacia el género humano y que, en la plenitud de los tiempos, le llevó a venir a la tierra y padecer por nosotros [7].

3. Tres órdenes de grandeza

La encíclica «Deus caritas est» indica un nuevo modo de hacer apología de la fe cristiana, tal vez el único posible hoy y ciertamente el más eficaz. No contrapone los valores sobrenaturales a los naturales, el amor divino al amor humano, el eros al agapé, sino que muestra su armonía originaria, que siempre hay que redescubrir y sanar a causa del pecado y de la fragilidad humana. «El eros --escribe el Papa-- quiere remontarnos “en éxtasis” hacia lo divino, llevarnos más allá de nosotros mismos, pero precisamente por eso necesita seguir un camino de ascesis, renuncia, purificación y recuperación» [8]. El Evangelio está, sí, en concurrencia con los ideales humanos, pero en el sentido literal de que acude a su realización: los sana, los eleva, los protege. No excluye el eros de la vida, sino el veneno del egoísmo del eros.

Existen tres órdenes de grandeza, dijo Pascal en un célebre pensamiento [9]. El primero es el orden material o de los cuerpos: en él sobresale quien tiene muchos bienes, quien está dotado de fuerza atlética o de belleza física. Es un valor que no hay que despreciar, pero el más bajo. Por encima de él está el orden del genio y de la inteligencia, en el que se distinguen los pensadores, los inventores, los científicos, los artistas, los poetas. Éste es un orden de calidad diferente. Al genio no le añade ni le quita nada ser rico o pobre, guapo o feo. La deformidad física de su persona no quita nada a la belleza del pensamiento de Sócrates y de la poesía de Leopardi.

Éste del genio es un valor ciertamente más elevado que el precedente, pero no aún el supremo. Por encima de él existe otro orden de grandeza, y es el orden del amor, de la bondad (Pascal lo llama el orden de la santidad y de la gracia). Una gota de santidad --decía Gounod-- vale más que un océano de genio. Al santo no le añade ni le quita nada ser guapo o feo, docto o iletrado. Su grandeza es de un orden distinto.

El cristianismo pertenece a este tercer nivel. En la novela Quo vadis, un pagano pregunta al apóstol Pedro, recién llegado a Roma: «Atenas nos ha dado la sabiduría, Roma el poder; vuestra religión, ¿qué nos ofrece?». Y Pedro le responde: ¡el amor! [10]. El amor es lo más frágil que existe en el mundo; se le representa, y lo es, como un niño. Se le puede dar muerte con muy poco, como --lo hemos contemplado con horror en Italia en las pasadas semanas-- se puede hacer con un niño. Sabemos por experiencia en qué se convierten el poder y la ciencia, la fuerza y el genio, sin el amor y la bondad...

4. Amor que perdona

«El eros de Dios para con el hombre --prosigue la encíclica--, es a la vez agapé. No sólo porque se da del todo gratuitamente, sin ningún mérito anterior, sino también porque es amor que perdona» (n.10).

También esta cualidad resplandece en el grado máximo en el misterio de la cruz. «Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos», había dicho Jesús en el cenáculo (Jn 15,13). Se desearía exclamar: Sí que existe, oh Cristo, un amor mayor que dar la vida por los amigos. ¡El tuyo! ¡Tú no diste la vida por tus amigos, sino por tus enemigos! Pablo dice que a duras penas se encuentra quién esté dispuesto a morir por un justo, pero se encuentra. «Por un hombre de bien tal vez se atrevería uno a morir; más la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros»; «Cristo murió por los impíos en el tiempo señalado» (Rm 5,6-8).

Sin embargo no se tarda en descubrir que el contraste es sólo aparente. La palabra «amigos» en sentido activo indica aquellos que te aman, pero en sentido pasivo indica aquellos que son amados por ti. Jesús llama a Judas «amigo» (Mt 26,50) no porque Judas le amara, ¡sino porque Él le amaba! No hay mayor amor que dar la propia vida por los enemigos, considerándoles amigos: he aquí el sentido de la frase de Jesús. Los hombres pueden ser, o dárselas de enemigos de Dios; Dios nunca podrá ser enemigo del hombre. Es la terrible ventaja de los hijos sobre los padres (y sobre las madres).

Debemos reflexionar en qué modo, concretamente, el amor de Cristo en la cruz puede ayudar al hombre de hoy a encontrar, como dice la encíclica, «la orientación de su vivir y de su amar». Aquél es un amor de misericordia, que disculpa y perdona, que no quiere destruir al enemigo, sino en todo caso la enemistad (Ef 2,16). Jeremías, el más cercano entre los hombres al Cristo de la Pasión, ruega a Dios diciendo: «Vea yo tu venganza contra ellos» (Jr 11,20); Jesús muere diciendo: «Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen» (Lc 23,34).

Es precisamente de esta misericordia y capacidad de perdón de lo que tenemos necesidad hoy, para no resbalar cada vez más en el abismo de una violencia globalizada. El Apóstol escribía a los Colosenses: «Revestíos, pues, como elegidos de Dios, santos y amados, de entrañas [literalmente] de misericordia, de bondad, humildad, mansedumbre, paciencia, soportándoos unos a otros y perdonándoos mutuamente, si alguno tiene queja contra otro. Como el Señor os perdonó, perdonaos también vosotros» (Col 3,12-13)

Tener misericordia significa apiadarse (misereor) en el corazón (cordis) respecto al propio enemigo, comprender de qué pasta estamos hechos todos y por lo tanto perdonar. ¿Qué podría ocurrir si, por un milagro de la historia, en Oriente Próximo, los dos pueblos en lucha desde hace décadas, más que en las culpas empezaran a pensar los unos en el sufrimiento de los otros, a apiadarse los unos de los otros? Ya no sería necesario ningún muro de división entre ellos. Lo mismo se debe decir de muchos otros conflictos presentes en el mundo, incluidos aquellos entre las diferentes confesiones religiosas e Iglesias cristianas.

Cuánta verdad en el verso de nuestro Pascoli: «¡Hombres, tened paz! Que en la prona tierra grande es el misterio» [11]. Un común destino de muerte se cierne sobre todos. ¡La humanidad está envuelta por tanta oscuridad e inclinada («prona») bajo tanto sufrimiento que deberíamos también tener un poco de compasión y de solidaridad los unos con los otros!

5. El deber de amar

Hay otra enseñanza que nos viene del amor de Dios manifestado en la cruz de Cristo. El amor de Dios por el hombre es fiel y eterno: «Con amor eterno te he amado», dice Dios al hombre en los profetas (Jr, 31,3), y también: «En mi lealtad no fallaré» (Sal 89,34). Dios se ha ligado a amar para siempre, se ha privado de la libertad de volver atrás. Es éste el sentido profundo de la alianza que en Cristo se ha transformado en «nueva y eterna».

En la encíclica papal leemos: «El desarrollo del amor hacia sus más altas cotas y su más íntima pureza conlleva el que ahora aspire a lo definitivo, y esto en un doble sentido: en cuanto implica exclusividad —“sólo esta persona”—, y en el sentido del “para siempre”. El amor engloba la existencia entera y en todas sus dimensiones, incluido también el tiempo. No podría ser de otra manera, puesto que su promesa apunta a lo definitivo: el amor tiende a la eternidad» [12].

En nuestra sociedad se cuestiona cada vez con mayor frecuencia qué relación puede haber entre el amor de dos jóvenes y la ley del matrimonio; qué necesidad de «vincularse» tiene el amor, que es todo impulso y espontaneidad. Así, son cada vez más numerosos quienes rechazan la institución del matrimonio y optan por el llamado amor libre o la simple convivencia de hecho. Sólo si se descubre la relación profunda y vital que hay entre ley y amor, entre decisión e institución, se puede responder correctamente a esas preguntas y dar a los jóvenes un motivo convincente para «atarse» a amar para siempre y no tener miedo a hacer del amor un «deber».

«Sólo cuando existe el deber de amar --apuntó el filósofo que, después de Platón, ha escrito las cosas más bellas sobre el amor, Kierkegaard--, sólo entonces el amor está garantizado para siempre contra cualquier alteración; eternamente liberado en feliz independencia; asegurado en eterna bienaventuranza contra cualquier desesperación» [13]. El sentido de estas palabras es que la persona que ama, cuanto más intensamente ama, más percibe con angustia el peligro que corre su amor. Peligro que no viene de otros, sino de ella misma. Bien sabe que es voluble, y que mañana, ¡ay!, podría cansarse y no amar más, o cambiar el objeto de su amor. Y ya que, ahora que está en la luz del amor, ve con claridad la pérdida irreparable que esto comportaría, he aquí que se previene «atándose» a amar con el vínculo del deber y anclando, de este modo, a la eternidad su acto de amor, el cual se sitúa en el tiempo.

Ulises deseaba volver a ver su patria y a su esposa, pero tenía que atravesar el lugar de las sirenas que fascinan a los navegantes con su canto y les llevan a estrellarse contra las rocas. ¿Qué hizo? Se hizo atar al mástil de la nave, después de haber tapado con cera los oídos a sus compañeros. Al llegar a tal lugar, hechizado gritaba para que le desataran y poder alcanzar a las sirenas, pero sus compañeros no podían oírle, y así pudo volver a ver su patria y volver a abrazar a su esposa e hijo [14]. Es un mito, pero ayuda a entender el porqué, también humano y existencial, del matrimonio «indisoluble» y, en un plano diferente, de los votos religiosos.

El deber de amar protege al amor de la «desesperación» y lo hace «feliz e independiente» en el sentido de que protege de la desesperación de no poder amar para siempre. Dadme un verdadero enamorado --decía el mismo pensador-- y él os dirá si, en amor, existe oposición entre placer y deber; si el pensamiento de «deber» amar para toda la vida procura al amante temor y angustia, o más bien gozo y felicidad total.

Apareciéndose un día de Semana Santa a la beata Angela de Foligno, Cristo le dijo una palabra que se ha hecho célebre: «¡No te he amado en broma!» [15]. Cristo verdaderamente no nos ha amado en broma. Existe una dimensión lúdica y graciosa en el amor, pero él mismo no es una broma; es lo más serio y lo más cargado de consecuencias que existe en el mundo; la vida humana depende de él. Esquilo compara el amor con un leoncillo que se cría en casa, «dócil y tierno primero más que un niño», con el que se puede hasta bromear, pero que, creciendo, es capaz de causar estragos y manchar la casa de sangre [16].

Estas consideraciones no bastarán para modificar la cultura presente que exalta la libertad de cambiar y la espontaneidad del momento, la práctica del «usar y tirar» aplicada también al amor. (Se encargará, lamentablemente, de hacerlo la vida, cuando al final uno se encuentre con cenizas en la mano y la tristeza de no haber construido nada duradero con el propio amor). Pero que por lo menos sirvan, estas consideraciones, para confirmar la bondad y la belleza de la propia elección a aquellos que han decidido vivir el amor entre el hombre y la mujer según el proyecto de Dios y sirvan para animar a muchos jóvenes a hacer la misma opción.

No nos queda más que entonar con Pablo el himno al amor victorioso de Dios. Nos invita ha realizar con él una maravillosa experiencia de sanación interior. Piensa en todas las cosas negativas y en los momentos críticos de su vida: la tribulación, la angustia, la persecución, el hambre, la desnudez, el peligro, la espada. Los contempla a la luz de la certeza del amor de Dios y grita: «¡Pero en todo esto salimos vencedores gracias a aquél que nos amó!».

Alza entonces la mirada; desde su vida personal pasa a considerar el mundo que le rodea y el destino humano universal, y de nuevo la misma certeza gozosa: «Estoy seguro de que ni la muerte ni la vida..., ni lo presente ni lo futuro, ni las potestades, ni la altura ni la profundidad, ni otra criatura alguna podrá jamás separarnos del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús Señor nuestro» (Rm 8,37-39).

Recojamos su invitación, en este Viernes de Pasión, y repitamos para nosotros sus palabras mientras, dentro de poco, adoremos la cruz de Cristo.

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[1] H. Bloom, en el ensayo interpretativo que acompaña la edición de M. Meyer, The Gospel of Thomas, HarperSan Francisco, s.d., p. 125.
[2] R. Brown, The Death of the Messiah, II, New York 1998, pp. 1092-1096.
[3] Ver el logion 114 en el mismo Evangelio de Tomás (ed. Mayer, p. 63); en el Evangelio de los Egipcios Jesús dice: «He venido a destruir las obras de la mujer» (Cf. Clemente Al., Stromati, III, 63). Esto explica por qué el Evangelio de Tomás se convierte en el evangelio de los maniqueos, mientras que fue combatido severamente por los autores eclesiásticos (por ejemplo por Hipólito de Roma) que defendían la bondad del matrimonio y de la creación en general.
[4] Paradiso, V, 73-80.
[5] Benedicto XVI, Enc. «Deus caritas est», n.12.
[6] Cf. N. Cabasilas, Vita in Cristo, VI, 2 (PG 150, 645)
[7] Cf. Orígenes, Homilías sobre Ezequiel, 6,6 (GCS, 1925, p. 384 s).
[8] Enc. «Deus caritas est», n.5.
[9] Cf. B. Pascal, Pensieri, 793, ed. Brunschvicg.
[10] Henryk Sienkiewicz, Quo vadis, cap. 33.
[11] Giovanni Pascoli, «I due fanciulli».
[12] Enc. «Deus caritas est», n.6.
[13] S. Kierkegaard, Gli atti dell’amore, I, 2, 40, ed. a cura di C. Fabro, Milano 1983, p. 177 ss.
[14] Cf. Odisea, canto XII.
[15] Il libro della Beata Angela da Foligno, Instructio 23 (ed. Quaracchi, Grottaferrata 1985, p. 612).
[16] Eschilo, Agamennone, vv. 717 ss.
Publicado por Desconocido @ 15:38
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(EL DÍA 14-IV, A. Reverón) A pesar de que en un principio las investigaciones sobre la causa del incendio que devastó parte del edificio del Obispado en La Laguna apuntaban a un cortocircuito como causa del fuego, un informe técnico de fuentes cercanas a la investigación desvela que el inicio de las llamas no se produjo por causas eléctricas, sino por la proximidad de un aparato reproductor de calor a elementos combustible como papeles, libros o madera.

Según las conclusiones de dicho informe, se desestima el inicio por causas eléctricas y se constata además que no existen señales o vestigios de daños en los elementos de la red eléctrica fija, ni tampoco en los portátiles, que son los restos de la regleta eléctrica y del calefactor.

La proximidad señalada anteriormente provocó que el fuego evolucionara rápidamente en sentido ascendente, quemando el doble techo situado por encima del punto del inicio, y desde éste hacia las zonas más alejadas y afectadas de la sede obispal a través del vano o hueco ubicado entre el falso techo de escayola recubierto de cañizo y sustentado por vigas de madera.

El mismo informe cataloga el siniestro como "incendio simple, sin explosiones, con derrumbe de techos y paredes", pero determina al mismo tiempo que por el tamaño de la superficie afectada se considera como "muy grande".

El estudio macroscópico de la instalación eléctrica de la habitación donde se originó el fuego establece que no denotaba desperfecto ni elemento extraño alguno que indujese a pensar en ella ni como origen ni como circunstancia participativa en el desarrollo del incendio, y que una vez examinados los restos de la instalación se observó en ellos afección externa como consecuencia del calor y las llamas producidas durante el transcurso del fuego.

Este estudio también destaca que no se apreció fusión de cables eléctricos, "elemento necesario para la producción de un posible cortocircuito, ni señales de un posible sobrecalentamiento en la red".

Además, y en relación a las partes dañadas, el informe explica que la parte posterior y más interior del edificio, la opuesta a aquella en la que se localizó el punto de inicio, y como consecuencia de un tiempo de exposición más prolongado al calor y a las llamas junto a una sofocación más tardía motivada por su ubicación en la parcela, sufrió los mayores daños por el fuego.

En este sentido, se especifica que mientras la fachada principal se encontraba en principio en buen estado, el resto de la sede del Obispado había sido afectada muy seriamente, y prácticamente en su totalidad, por los efectos de las llamas.

En el informe se realiza un resumen de los hechos ocurridos ese día desde el momento en el que se detecta el foco del incendio, del que se tiene conocimiento sobre las 11:00 horas del día 23 de enero, y sobre las 12:00 se recibe una comunicación telefónica alertando del suceso a las fuerzas policiales correspondientes.

Desde un primer momento se tuvo conocimiento de que, desde primeras horas de la mañana, las personas que se hallaban en la habitación colindante a la del posible lugar de inicio se habían percatado de "cierto olor a quemado que en un principio supusieron que provenía del patio interior, si bien no se pudo encontrar causa que lo justificara ni el lugar exacto de donde procedía", aunque más tarde fue detectado un foco de fuego que se había producido en la habitación del secretario del Obispado, que a su vez era utilizada como archivo y librería.

Desde el propio Obispado se mostraban ayer satisfechos por conocer el buen estado de la instalación eléctrica del edificio, si bien apuntaron que "se deben extremar las medidas de seguridad".
Publicado por Desconocido @ 15:19
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14 de Abril
(Fuente de la Guancha) Después de la celebración de La Pasión del Señor con la Oración Solemne, la Adoración de la Cruz y la Comunión, se procedió a la procesión del Viernes Santo.
Ocho fueron los pasos que, recorriendo nuestras calles, recordaron los momentos de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor para, como escribía el papa Adriano a finales del siglo VIII, “por medio de un rostro visible, nuestro espíritu sea transformado por atracción espiritual hacia la Majestad invisible de la Divinidad, a través de la contemplación de la imagen, en la que está representada la carne que el Hijo de Dios se ha dignado tomar para nuestra salvación. De esta manera adoramos y alabamos, glorificándolo en espíritu, a este mismo Redentor, puesto que, como está escrito, Dios es espíritu y por esto adoramos espiritualmente su divinidad”. Ya en el templo, en medio de un absoluto silencio, se realiza la ceremonia del enterramiento. Luego los fieles con velas encendidas en las manos acompañaron a María en su Soledad.
La Cofradía de la Santa Pasión se encargó se encargó de la organización.
Publicado por Desconocido @ 12:17
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14 de Abril
(Fuente de la Guancha) En la mañana del viernes, se organizó desde el templo parroquial hasta el Calvario un Vía crucis en el que se contemplaron los últimos momentos de la vida de Nuestro Señor.
A las tres y media de la tarde comenzó la celebración de la Pasión con la Oración Solemne, Adoración de la Cruz y Comunión. Al terminar se procedido a la procesión el Viernes Santo con las imágenes de Cristo crucificado y la Virgen de los Dolores hasta el Barrio de Los Quevedos y regreso al templo parroquial.
Publicado por Desconocido @ 12:15
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En la Iglesia católica el Sábado Santo es un día “a-litúrgico”, es decir, un día en el que no se reúne la comunidad cristiana ni hay celebraciones, sin embargo, no por ello queda fuera de la Semana Santa, sino que tiene su peculiar significado dentro de ella: "Durante el Sábado Santo la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su Pasión y Muerte, su descenso a los infiernos y esperando en la oración y el ayuno su Resurrección" (Directorio de Piedad Popular, n. 146).
Este miércoles pasado, el Papa Benedicto XVI resumía así el sentido de este día: “En el Sábado Santo la Iglesia, al unirse espiritualmente a María, permanece en oración ante el sepulcro, donde el cuerpo del Hijo de Dios yace inerte como en una condición de descanso tras la obra creativa de la Redención, realizada con su muerte”.
Es el día de la meditación y silencio: la comunidad cristiana vela junto al sepulcro. Callan las campanas y los instrumentos. Es día para profundizar. Para contemplar. El altar de las iglesias está despojado. El Sagrario, abierto y vacío. La Cruz sigue entronizada desde ayer, desnuda porque de ella fue descolgado Jesús y colocado en el sepulcro. La única actividad en nuestras parroquias es preparar el templo para celebrar la Vigilia Pascual; se ensaya el aleluya y los cantos, pero en voz baja.
Es el día de la ausencia. Día de dolor, de reposo, de soledad, de esperanza. El mismo Cristo está callado. Después de su última palabra en la Cruz "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” ahora Él calla en el sepulcro. Descansa: "consummatum est", "todo se ha cumplido".
Pero no es un día vacío en el que "no pasa nada". La gran lección es ésta: Cristo está en el sepulcro, ha bajado al lugar de los muertos, a lo más profundo a donde puede bajar una persona.
El Sábado Santo está en el corazón mismo del “Triduo Pascual” que comenzamos en la tarde-noche del Jueves Santo. Entre la “muerte” del Viernes Santo y la “vida” del Domingo de Resurrección, hoy nos detenemos en el sepulcro. Estamos en un “día puente”. Son tres aspectos de un mismo y único misterio, el misterio de la Pascua de Jesús: “muerto, sepultado, resucitado”.
El actual Catecismo de la Iglesia Católica lo explica así: "Por la gracia de Dios, Cristo gustó la muerte para bien de todos". En su designio de salvación, Dios dispuso que su Hijo no solamente "muriese por nuestros pecados", sino también que "gustase la muerte", es decir, que conociera el estado de muerte, el estado de separación entre su alma y su cuerpo, durante el tiempo comprendido entre el momento en que El expiró en la Cruz y el momento en que resucitó. Este estado de Cristo muerto es el misterio del sepulcro y del descenso a los infiernos. Es el misterio del Sábado Santo en el que Cristo depositado en la tumba manifiesta el gran reposo sabático de Dios después de realizar la salvación de los hombres, que establece en la paz al universo entero” (Catecismo, n. 624) .
Dentro de la variedad de expresiones que la piedad popular del pueblo cristiano ha ido construyendo para expresar su fe, en torno al Sábado Santo ha desarrollado el ejercicio de la "Hora de la Madre”, es decir, hacer memoria, contemplar y unirse con devoción a la “Virgen de la Soledad” y la “Virgen de la Esperanza”: “mientras el cuerpo del Hijo reposa en el sepulcro y su alma desciende a los infiernos para anunciar a sus antepasados la inminente liberación de la región de las tinieblas, la Virgen, anticipando y representando a la Iglesia, espera llena de fe la victoria del Hijo sobre la muerte (Directorio, n. 147).

No se puede entender el Sábado Santo sin pensar en la Virgen María; es como la prolongación natural del “stabat mater” (“Junto a la cruz de Jesús está su madre”). Ella con dolor de la Madre de un condenado que resiste mientras tiene ante sus ojos o entre sus brazos al hijo muerto, pero que se queda sin nada cuando se ha depositado en el sepulcro al hijo de sus entrañas y al Dios de su vida entera.
El Sábado Santo es un día para fijarnos en María, la discípula que conservaba en su corazón las palabras del anciano Simeón, que le profetizó que Cristo sería signo de contradicción y una espada le traspasaría el alma, y que también conocía las palabras de su Hijo: “al tercer día resucitaré”. Lo que los discípulos habían olvidado, María lo conservaba en el corazón: la profecía de la resurrección al tercer día. Y María esperó hasta el tercer día.
Por eso, en este día, quienes creemos en Jesucristo, quienes formamos su Iglesia, queremos estar ante la tumba que acoge su cuerpo muerto (que es paradigma de todos los sepulcros que ha habido y habrá), como los estuvo su Madre la Virgen María: En silencio ante el misterio de la muerte, pero esperando que Dios actúe y haga brillar su luz en medio de las tinieblas, esperando que la vida triunfe sobre la muerte.
En fin, como los demás días la Semana Santa, el Sábado también tiene que ver con nosotros y con nuestra salvación pues, como confesamos en el Credo, Cristo murió, fue sepultado y resucitó por el bien de todos.
Sábado Santo, “un día puente” por el que avanzamos con fe hacia noche de “la solemne Vigilia Pascual, durante la cual en cada Iglesia se elevará el canto gozoso del «Gloria» y del «Aleluya» pascual del corazón de los nuevos bautizados y de toda la comunidad cristiana, feliz porque Cristo ha resucitado y ha vencido a la muerte” (Benedicto XVI) y porque “en su resurrección hemos resucitado todos”.


† Bernardo Álvarez Afonso
Obispo Nivariense
Publicado por Desconocido @ 10:55
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viernes, 14 de abril de 2006
Queridos hermanos en el episcopado y en el sacerdocio,
queridos hermanos y hermanas:

El Jueves Santo es el día en el que el Señor encomendó a los doce la tarea sacerdotal de celebrar, con el pan y el vino, el Sacramento de su Cuerpo y de su Sangre hasta su regreso. Al cordero pascual y a todos los sacrificios de la Antigua Alianza, le sustituye el don de su Cuerpo y de su Sangre, el don de sí mismo. De este modo, el nuevo culto se fundamenta en el hecho de que, ante todo, Dios nos ofrece un don, y nosotros, colmados por este don, nos hacemos suyos: la creación vuelve al Creador. Y también así el sacerdocio se ha convertido en algo nuevo: ya no es una cuestión de descendencia, sino que es algo que se sitúa en el misterio de Jesucristo. Siempre es él quien da y nos eleva hacia él. Sólo él puede decir: «Esto es mi cuerpo - Esta es mi sangre». El misterio del sacerdocio de la Iglesia está en el hecho de que nosotros, míseros seres humanos, en virtud del Sacramento, podemos hablar con su «yo»: «in persona Christi». Quiere ejercer su sacerdocio a través de nosotros. Este misterio conmovedor, que en toda celebración del sacramento nos vuelve a tocar, lo recordamos de manera particular en el Jueves Santo. Para que el ajetreo diario no marchite lo que es grande y misterioso, necesitamos este recuerdo específico, necesitamos volver a aquella hora en la que Él puso sus manos sobre nosotros y nos hizo partícipes de este misterio.

Por tanto, reflexionemos nuevamente en los signos con los que se nos ha entregado el sacramento. En el centro está el gesto antiquísimo de la imposición de las manos, con el que él tomó posesión de mí diciéndome: «Tú me perteneces». Pero de este modo nos ha dicho también: «Tú estás bajo la protección de mis manos. Tú estás bajo la protección de mi corazón. Tú estas protegido bajo el hueco de mis manos y te encuentras en la inmensidad de mi amor. Estás en el espacio de mis manos; dame las tuyas».

Recordamos, además, que nuestras manos han quedado ungidas por el óleo, que es el signo del Espíritu Santo y de su fuerza. ¿Por qué las manos? La mano del hombre es el instrumento de su acción, es el símbolo de su capacidad para afrontar el mundo, para «tomarlo en la mano». El Señor nos ha impuesto las manos y ahora quiere nuestras manos para que, en el mundo, seamos las suyas. Quiere que dejen de ser instrumentos que toman las cosas, los hombres, el mundo para nosotros mismos, para someterlos a nuestra posesión, y que por el contrario transmitan su toque divino, poniéndose al servicio de su amor. Quiere que sean instrumento de servicio y por tanto de expresión de la misión de toda la persona que se convierte en su garante y que le transmite a los hombres.

Si las manos del hombre representan simbólicamente sus facultades y, más en general, la técnica como poder capaz de dominar el mundo, entonces las manos ungidas tienen que ser un signo de su capacidad para dar, de la creatividad para plasmar el mundo con amor y para esto tenemos necesidad sin duda del Espíritu Santo. En el Antiguo Testamento, la unción es signo de asumir un servicio: el rey, el profeta, el sacerdote hace y entrega mucho más que aquello que procede de sí mismo. En cierto sentido, queda expropiado de sí en virtud de un servicio, en el que se pone a disposición de uno más grande que él. Si Jesús se presenta hoy en el Evangelio como el Ungido de Dios, el Cristo, entonces esto quiere decir precisamente que actúa por misión del Padre y en unidad con el Espíritu Santo y que, de este modo, entrega al mundo una nueva realeza, un nuevo sacerdocio, una nueva manera de ser profeta, que no se busca a sí mismo, sino que vive por aquel por quien el mundo ha sido creado. Pongamos hoy nuestras manos nuevamente a su disposición y pidámosle que nos lleve siempre de la mano y que nos guíe.

En el gesto sacramental de la imposición de las manos por parte del obispo, el mismo Señor nos impuso las manos. Este signo sacramental resume todo un recorrido existencial. En una ocasión, como los primeros discípulos, nos encontramos con el Señor y escuchamos su palabra: «¡Sígueme!». En un primer momento, quizá le seguimos de manera insegura, mirando hacia atrás y preguntándonos si era éste realmente nuestro camino. Y en un determinado momento del camino, quizá hemos hecho la experiencia de Pedro tras la pesca milagrosa, es decir, nos asustamos por su grandeza, la grandeza de la tarea, y por nuestra pequeñez, que nos lleva a echarnos para atrás: «¡Aléjate de mí, Señor, que soy un hombre pecador!» (Lucas 5, 8). Pero después, con gran bondad, nos ha tomado de la mano, nos ha atraído hacia sí y nos ha dicho: «¡No tengas miedo! Estoy contigo. ¡No te dejo, y tú no me dejes!». Y en más de una ocasión a cada uno de nosotros quizá le ha sucedido lo que a Pedro, cuando al caminar sobre las aguas dirigiéndose hacia el Señor de repente se dio cuenta de que el agua no le sostenía y de que estaba a punto de hundirse. Y como Pedro hemos gritado: «Señor, ¡sálvame!» (Mateo, 14, 30). Al ver la furia de los elementos, ¿cómo podíamos atravesar las aguas estruendosas y espumosas del siglo pasado y del milenio pasado? Pero, entonces, hemos dirigido la mirada hacia él… y él nos ha tomado de la mano y nos ha dado un nuevo «peso específico»: la levedad que se deriva de la fe y que nos eleva hacia lo alto. Y después nos da la mano que nos sostiene y nos lleva. Él nos sostiene. Volvamos a dirigir siempre nuestra mirada hacia él y démosle la mano. Dejemos que su mano nos tome, y entonces no nos hundiremos, sino que nos pondremos al servicio de la vida, que es más fuerte que la muerte, y del amor que es más fuerte que el odio. La fe en Jesús, Hijo del Dios vivo, es el medio por el que volvemos a dar la mano a Jesús y por el que nos toma de la mano y nos guía. Una de mis oraciones preferidas es la petición que la liturgia pone en nuestros labios antes de la Comunión: «… no permitas que me separe de ti». Pidámosle que no caigamos nunca fuera de la comunión de su Cuerpo, de la comunión con el mismo Cristo, que no caigamos nunca fuera de su misterio eucarístico. Pidámosle que no deje de llevarnos de la mano…

El Señor ha puesto su mano sobre nosotros. El significado de este gesto lo expresó con las palabras: «No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer» (Juan 15, 15). No os llamo ya siervos, sino amigos: en estas palabras se podría ver ya la institución del sacerdocio. El Señor nos hace amigos suyos: nos confía todo; se confía a sí mismo para que podamos hablar con su «yo» «in persona Christi capitis». ¡Qué confianza! Verdaderamente se ha puesto en nuestras manos. Los signos esenciales de la ordenación sacerdotal son en el fondo manifestaciones de esa palabra: la imposición de las manos; la entrega del libro --de su palabra que nos confía--, la entrega del cáliz con el que nos trasmite su misterio más profundo y personal. De todo esto forma parte también el poder de absolver: nos hace partícipes de su conciencia sobre la miseria del pecado y la oscuridad del mundo y pone en nuestras manos la lleve para volver a abrir la puerta hacia la casa del Padre. No os llamo ya siervos, sino amigos. Este es el significado profundo de ser sacerdote: ser amigo de Jesucristo. Tenemos que comprometernos con esta amistad cada día. Amistad significa comunión de pensamiento y de voluntad. En esta comunión con Jesús tenemos que ejercitarnos, nos dice san Pablo en la Carta a los Filipenses (Cf. 2, 2-5). Y esta comunión de pensamiento no es algo simplemente intelectual, sino que es también comunión de sentimientos y de voluntad, y por tanto, de acción. Esto significa que tenemos que conocer a Jesús de una manera cada vez más personal, escuchándole, viviendo junto a él, estando con él. Escucharlo --en la «lectio divina», es decir, leyendo la Sagrada Escritura, pero no de una manera académica, sino espiritual; de este modo aprendemos a encontrar a Jesús presente que nos habla. Tenemos que razonar y reflexionar sobre sus palabras y sobre su manera de actuar ante él y con él. La lectura de la Sagrada Escritura es oración, tiene que ser oración, tiene que surgir de la oración y llevar a la oración. Los evangelistas nos dicen que el Señor se retiraba continuamente --durante noches enteras-- «a la montaña» para rezar a solas. También nosotros tenemos necesidad de esta «montaña»: es la altura interior que tenemos que escalar, la montaña de la oración. Sólo así se desarrolla la amistad. Sólo así podemos desempeñar nuestro servicio sacerdotal, sólo así podemos llevar a Cristo y su Evangelio a los hombres. El simple activismo puede ser incluso heroico. Pero el actuar exterior, a fin de cuentas, queda sin fruto y pierde eficacia si no nace de la comunión íntima con Cristo. El tempo que dedicamos a esto es realmente tiempo de actividad pastoral, de una actividad auténticamente pastoral. El sacerdote tiene que ser sobre todo un hombre de oración. El mundo en su activismo frenético pierde con frecuencia la orientación. Su actuar y sus capacidades se convierten en destructivas si desfallecen las fuerzas de la oración, de las que surge el agua de la vida capaz de fecundar la tierra árida.

No os llamo ya siervos, sino amigos. El corazón del sacerdocio consiste en ser amigos de Jesucristo. Sólo así podemos hablar verdaderamente «in persona Christi», a pesar de que nuestra lejanía interior de Cristo no puede comprometer la validez del Sacramento. Ser amigo de Jesús, ser sacerdote, significa ser hombre de oración. De este modo le reconocemos y salimos de la ignorancia de los siervos. De este modo aprendemos a vivir, a sufrir y a actuar con él y por él. La amistad con Jesús es siempre por antonomasia amistad con los suyos. Sólo podemos ser amigos de Jesús en la comunión con Cristo total, con la cabeza y el cuerpo; en la lozana vid de la Iglesia animada por su Señor. Sólo en ella la Sagrada Escritura es, gracias al Señor, Palabra viva y actual. Sin el sujeto viviente de la Iglesia que abarca las edades, la Biblia se fragmenta en escritos que con frecuencia son heterogéneos y se convierte en un libro del pasado. Es elocuente en el presente sólo allí donde está la «Presencia», donde Cristo sigue haciéndose nuestro contemporáneo: en el cuerpo de su Iglesia.

Ser sacerdote significa ser amigo de Jesucristo, y serlo cada vez más con toda nuestra existencia. El mundo tiene necesidad de Dios, no de un dios cualquiera, sino del Dios de Jesucristo, del Dios que se hizo carne y sangre, que nos amó hasta morir por nosotros, que resucitó y creó en sí mismo un espacio para el hombre. Este Dios tiene que vivir en nosotros y nosotros en él. Esta es nuestra llamada sacerdotal: sólo así nuestra acción de sacerdotes puede dar fruto.

Quisiera concluir esta homilía con una palabra de Andrea Santoro, ese sacerdote de la diócesis de Roma que fue asesinado en Trebisonda mientras rezaba; el cardenal Cè nos la comunicó durante los ejercicios espirituales. La frase dice: «Estoy aquí para vivir entre esta gente y permitir que Jesús lo haga prestándole mi carne… Sólo somos capaces de salvación ofreciendo la propia carne. Hay que cargar con el mal del mundo y compartir el dolor, absorbiéndolo en la propia carne hasta el final, como hizo Jesús». Jesús asumió nuestra carne. Démosle nosotros la nuestra, para que pueda venir al mundo y transformarlo. Amén
Publicado por Desconocido @ 14:06
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• El pasado domingo, 9 de abril, organizado por la Delegación de Justicia y Paz y la Parroquia de La Cruz del Señor tuvo lugar en los locales parroquiales de dicha Parroquia un encuentro interreligioso de plegaria ante el fallecimiento de los inmigrantes fallecidos en la travesía hacia Canarias. El mismo contó con la presencia de representantes de la Iglesia Católica, de la Comunidad Baha´i y musulmanes. El acto, sumamente emotivo, finalizó con el intercambio de un saludo de paz y de la lectura de un manifiesto en el que se proclamaba la mutua confianza "en el amor solidario, la bondad y la misericordia como fuerzas transformadars de la historia" y el deseo de que todas las tradiciones religiosas contribuyan, con la ayuda del Dios único, "a hacer de la humanidad un solo hogar cimentado en la justicia".
Publicado por Desconocido @ 13:58
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• La climatología adversa ha impedido buena parte de los actos en la calle del Miércoles y Jueves Santo en distintos lugares de la geografía diocesana. De este modo se suspendieron destacadas procesiones como la del Cristo de La Laguna y casi todas las del norte de Tenerife. Algunas procesiones destacadas como la Piedra Fría en Santa Cruz de La Palma, Jesús Cautivo y la Esperanza Macarena en la capital tinerfeña o el popular Vía Crucis en la madrugada de Taco con el Cristo de la Montaña sí que se desarrollaron.
Publicado por Desconocido @ 13:55  | Comunicados Diocesanos
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14 de Abril
(Fuente de la Guancha) El pueblo se reunió muy temprano para la meditación de las estaciones del Víacrucis desde el templo hasta la ermita del Calvario y presenciar en la Cuarta Estación el ENCUENTRO de Jesús con su Madre. Pero el mal tiempo impidió en parte lo que estaba programado. El Víacrucis se realizó dentro del templo parroquial. Después se procedió a la procesión con la Virgen de los Dolores hasta el Calvario para regresar acompañada de la imagen del Cristo Crucificado. Ya dentro del templo el sacerdote Don Ramón Padilla dirigió a los presentes un panegírico propio para el momento. El acto culminó con el descendimiento del Cristo y su colocación posterior en la Urna para la procesión de la tarde.
Publicado por Desconocido @ 13:42
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Los cristianos celebramos en este día la Pasión, Muerte y Sepultura de Nuestro Señor Jesucristo. Mediante la contemplación, la reflexión y la oración actualizamos vitalmente nuestra fe en torno a un aspecto central de nuestro credo; con la celebración del Viernes Santo proclamamos solemnemente: “Creo en Jesucristo, Hijo Único de Dios, que por nosotros los hombres y por nuestra salvación padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado”.

Es, por tanto, el Viernes Santo un día para reconocer, celebrar y proclamar que Cristo entregó su vida en la cruz por nosotros y por nuestra salvación; como nos dice San Pablo en su cartas: “Cristo nos amó y se entregó por nosotros”, o “Cristo amó a su Iglesia y se entregó a si mismo por ella”, y lo afirmaba hasta en primera persona: “Cristo me amó y se entregó por mí”.

El Viernes Santo es un día para hacer memoria y meditar todo lo que Jesús padeció hace dos mil años en las últimas horas de su vida; todo eso que leemos en los relatos del Evangelio y que con tanto realismo se representa en los miles de pasos procesionales que en este día recorren las calles y plazas de nuestros pueblos en toda España. Todo esto es muy hermoso y tiene un gran valor como expresión de fe y devoción a Cristo crucificado y a su Madre la Virgen María, contemplada en su dolor al pie de la Cruz. Con su profundo sentido religioso, las procesiones estimulan la fe de muchos cristianos, son un testimonio público de fe en medio de una sociedad secularizada y secularizante, e incluso son anunciadoras de Cristo para los que no creen. Desde aquí quiero felicitar y agradecer el esfuerzo de los miles de católicos que en nuestra Diócesis mantienen vivas estas manifestaciones religiosas en la calle.

Pero el Viernes Santo no se reduce a los desfiles procesionales, ni siquiera son éstos lo más importante, incluso aunque en algunas parroquias ocupen la mayor parte del tiempo. En muchísimos lugares del mundo no hay procesiones en este día y, sin embargo, eso no impide que se celebre el Viernes Santo con gran hondura espiritual. En nuestra propia Diócesis hay muchos lugares, sobre todo en las parroquias nuevas de nuestras ciudades, donde no hay procesiones, pero los cristianos se congregan igualmente para celebrar la Pasión y Muerte del Señor.

En la celebración del Viernes Santo lo más importante es participar en el significado profundo que la pasión y muerte de Cristo tiene para nosotros y para el mundo entero. No basta recordar que Jesús padeció, murió y fue sepultado, sino que es necesario reconocer y proclamar con fe viva que “Cristo entregó su cuerpo y derramó su sangre por nosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados”. Así se comprenden algunas oraciones propias de este día: “Te adoramos ¡oh Cristo! y te bendecimos, que por tu santa cruz redimiste al mundo” y también aquella otra que dice: “Bendita y alabada sea la pasión de nuestro Señor Jesucristo y los dolores de su Santísima Madre al pie de la cruz”. Bendecimos la terrible tragedia de la pasión y muerte de Jesucristo porque ha sido en nuestro favor.

Ciertamente, los cristianos creemos que “Cristo murió por nuestros pecados”. Por eso, ante la pasión y muerte del Señor estamos llamados a sentirnos cómplices-culpables, partícipes y beneficiados.
1. Hoy es un día para mirar a Cristo crucificado y nos sentirnos “culpables”: por también nosotros hemos contribuido a los padecimientos Cristo con nuestros pecados personales y sociales, porque cada vez que hemos maltratado a cualquier persona de palabra, de obra, o simplemente no ayudando a quien nos necesita. Por eso el Viernes Santo es un día para pedir perdón a Dios por el mal que hemos hecho.
2. Hoy es un día para mirar a Cristo crucificado y sentirnos “partícipes” de su pasión: porque también nosotros sufrimos, como padeció Cristo, el desprecio de los demás, los insultos y calumnias, el dolor de la enfermedad y la muerte de un ser querido, y tantos sufrimientos que muchas veces rodean nuestra vida. Ante la experiencia del dolor, el cristiano une sus padecimientos a los de Cristo y los ofrece con El por la salvación del mundo, porque sabe que “si con El sufrimos, reinaremos con El”, como nos enseña San Pablo.
3. Hoy es un día para mirar a Cristo crucificado y sentirnos “beneficiados”: es decir, salvados por la pasión de Cristo. Al decir que Cristo murió por nuestros pecados, no sólo afirmamos que fue a causa de nuestros pecados, sino también para liberarnos del pecado. “Su heridas nos ha curado”. Por eso la celebración del Viernes Santo, es también un canto de alabanza y gratitud a Jesucristo: “Te adoramos ¡oh Cristo! y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo”.
Para celebrar todo esto con verdad la Iglesia nos ofrece, el Viernes Santo, una liturgia diferente, austera, sin misa, sin solemnidad, pero con profundo significado, que se desarrolla a través de cuatro momentos que nos permiten unirnos personalmente a Cristo y acoger, hoy, la salvación que El nos ofrece:
1. La contemplación de Cristo en su pasión y muerte, mediante la lectura de la palabra de Dios en la Biblia.
2. La oración universal, en unión con Cristo, por la salvación de todos los hombres.
3. La veneración de la cruz de Cristo, señal del Cristiano porque en ella fuimos salvados.
4. La comunión del cuerpo de Cristo (con las hostias consagradas el Jueves Santo), que es participación en su muerte y resurrección.

Viernes Santo: Cristo murió por nuestros pecados y fue sepultado. Pero la fe también nos dice que resucitó al tercer día y vive para siempre. Por eso, creemos que el agua y la sangre que brotaron del costado de Cristo en la cruz, sigue brotando hoy, a través de los sacramentos de la Iglesia, como una fuente permanente de salvación para cuantos creen El.
El mismo Cristo lo dijo: «Si alguno tiene sed, venga a mí, y beba el que crea en mí». Así que estamos todos invitados a sacar agua con gozo de la fuente de la Salvación.



† Bernardo Alvarez Afonso
Obispo Nivariense
Publicado por Desconocido @ 12:52
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jueves, 13 de abril de 2006
13 de Abril
(Fuente de la Guancha) La tarde se presentaba con viento y lluvia, lo que presagiaba poca asistencia. No obstante el templo aparecía lleno con los miembros de la cofradía de la Santa pasión y numerosos fieles. La celebración del Jueves Santo dio comienzo a la hora prevista. Se realizó el gesto del Lavatorio de los pies y al final se procedió a la Reserva Solemne del Santísimo Sacramento con procesión hasta el Monumento. A partir de este momento comenzaron los turnos de adoración.
La procesión con la imagen del Señor de la Columna no se pudo realizar a causa del mal tiempo.
Publicado por Desconocido @ 23:32
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Viernes Santo
Color de Ornamentos: Rojo

Monición de Entrada

Hoy es Viernes Santo, el día en que Jesús, el Señor, muere en la cruz. Por eso nuestra celebración es diferente. No celebramos la Eucaristía, sino que hacemos una celebración de la Pasión. Escucharemos las lecturas, que nos introducirán en el misterio que hoy recordamos. Sobre todo la pasión según San Juan, que nos ayudará a acompañar a Jesús en sus últimos momentos antes de morir. Después, adoraremos su cruz, como expresión de nuestra fe, admiración y agradecimiento, porque sabemos que de esta cruz brota nuestra salvación. Y finalmente comulgaremos, para que el Cuerpo de Cristo nos alimente en este camino de la cruz que también nosotros queremos recorrer con él.

Toda la celebración de hoy es de contemplación, de silencio y de oración. Acompañamos a Jesús en su pasión y en su muerte, signo de su gran amor hacia nosotros. Pero con esperanza, porque de esa entrega en la cruz nacerá la vida nueva de los hijos e hijas de Dios. Comencemos, pues, en silencio, con un momento de oración profunda desde el fondo de nuestro corazón. (Pausa un poco larga). Pongámonos en pie.

Entrada del Sacerdote en silencio y Postración

Oración Colecta

Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas; santifica a tus hijos y protégelos siempre, pues Jesucristo, tu Hijo, a favor nuestro instituyó por medio de su sangre el misterio pascual. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Monición a las Lecturas

Dispongámonos a escuchar las lecturas de hoy. La profecía de Isaías, el salmo, el texto de la carta a los Hebreos y sobre todo la Pasión, según San Juan, nos ayudarán a introducirnos en el misterio que hoy celebramos. Escuchemos, más todavía, contemplemos con atención y con el corazón bien abierto, la Palabra de Dios.

Lecturas


Aclamación al Evangelio

Evangelio (Tres Lectores. Tener en cuenta que se intercalan cantos que irán marcados en el lugar correspondiente)

Homilía

Oración Universal

Hoy nuestra oración toma un tono más solemne, y sobre todo quiere ser una oración que alcance a todos. Para que a todos llegue la salvación que nace de la vida entregada por Jesús en la cruz. Por eso a cada intención todos rezaremos un momento de en silencio, y después de la oración del celebrante todos responderemos con nuestro Amén. Pongámonos en pie.

Por la Santa Iglesia

Oremos por la Iglesia santa de Dios, para que el Señor le dé la paz, la mantenga en la unidad, la proteja en toda la tierra, y a todos nos conceda una vida confiada y serena, para gloria de Dios, Padre todopoderoso.

Sacerdote: Dios todopoderoso y eterno, que en Cristo manifiestas tu gloria a todas las naciones, vela solícito por la obra de tu amor, para que la Iglesia, extendida por todo el mundo, persevere con fe inquebrantable en la confesión de tu nombre. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Por el Papa

Oremos por nuestro Santo padre el Papa Benedicto XVI, para que Dios, que lo llamó al orden episcopal, lo asista y proteja para bien de la Iglesia, como guía del pueblo santo de Dios.

Sacerdote: Dios todopoderoso y eterno, cuya sabiduría gobierna todas las cosas, atiende bondadoso nuestras súplicas y protege al Papa, para que el pueblo cristiano, gobernado por ti bajo el cayado del Sumo Pontífice, progrese siempre en la fe. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Por todos los ministros y por los fieles

Oremos también por nuestro obispo Bernardo, por todos los obispos, presbíteros y diáconos, y por todos los miembros del pueblo santo de Dios.

Sacerdote: Dios todopoderoso y eterno, cuyo espíritu santifica y gobierna todo el cuerpo de la Iglesia, escucha las súplicas que te dirigimos por todos sus ministros, para que, con la ayuda de tu gracia, cada uno te sirva fielmente en la vocación a que le has llamado. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Por los catecúmenos

Oremos por los catecúmenos, para que Dios nuestro Señor les ilumine interiormente, les abra con amor las puertas de la Iglesia, y así encuentren en el bautismo el perdón de sus pecados y la incorporación plena a Cristo, nuestro Señor.

Sacerdote: Dios todopoderoso y eterno, que haces fecunda a tu Iglesia dándole constantemente nuevos hijos, acrecienta la fe y la sabiduría de los catecúmenos, para que, al renacer en la fuente bautismal, sean contados entre los hijos de adopción. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Por la unidad de los cristianos

Oremos también por todos aquellos hermanos nuestros que creen en Cristo, para que Dios nuestro Señor asista y congregue en una sola Iglesia a cuantos viven de acuerdo con la verdad que han conocido.

Sacerdote: Dios todopoderoso y eterno, que vas reuniendo a tus hijos dispersos y velas por la unidad ya lograda, mira con amor a toda la grey que sigue a Cristo, para que la integridad de la fe y el vínculo de la caridad congregue en una sola Iglesia a los que consagró un solo bautismo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén

Por los judíos

Oremos por el pueblo judío, el primero a quien Dios habló desde antiguo por los profetas. Para que el Señor acreciente en ellos el amor de su nombre y la fidelidad a la alianza que selló con sus padres; y de este modo sean, en todo lugar, portadores de paz y de espíritu de concordia.

Sacerdote: Dios todopoderoso y eterno, que confiaste tus promesas a Abrahán y su descendencia, escucha con piedad las súplicas de tu Iglesia, para que el pueblo de la primera alianza llegue a conseguir en plenitud la redención. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Por los que no creen en Cristo

Oremos por los que no creen en Cristo: los musulmanes, los budistas, los hinduistas, los hombres y mujeres de todas la religiones. Para que, iluminados por el Espíritu Santo, encuentren también ellos el camino de la salvación.

Sacerdote: Dios todopoderoso y eterno, concede a quienes no creen en Cristo que, viviendo con sinceridad ante ti, lleguen al conocimiento pleno de la verdad, y a nosotros concédenos también que, progresando en la caridad fraterna y en el deseo de conocerte más, seamos ante el mundo testigos más convincentes de tu amor. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Por los que no creen en Dios

Oremos por los que no creen en Dios: por los que no lo conocen, y por los que, conociéndolo, no se sienten atraídos a la fe. Para que por la rectitud y sinceridad de s vida alcancen el premio de llegar a él.

Sacerdote: Dios todopoderoso y eterno, que creaste a todos los hombres para que te busquen y, cuando te encuentren, descansen en ti, concédeles que, en medio de sus dificultades, los signos de tu amor y el testimonio de los creyentes les lleven al gozo de reconocerte como Dios y Padre de todos los hombres. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Por los gobernantes

Oremos por los gobernantes de todas las naciones. Para que Dios nuestro Señor, según sus designios, los guíe en sus pensamientos y decisiones hacia la paz y la libertad de todos los seres humanos; que trabajen decididamente al servicio de una vida más digna para toda persona, y se esfuercen por lograr que los países más pobres puedan salir de la situación injusta en que se encuentran.

Sacerdote: Dios todopoderoso y eterno, que tienes en tus manos el destino de todos los hombres y los derechos de todos los pueblos, asiste a los que gobiernan, para que, por tu gracia, se logre en todas las naciones la paz, el desarrollo y la libertad religiosa de todos los hombres. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Por los atribulados

Oremos a Dios Padre todopoderoso, para que libre al mundo de toda falsedad, del hambre y la miseria. Oremos por los que sufren los horrores de la guerra, de las dictaduras crueles, de la tortura, del terrorismo y de toda violencia. Oremos también por los perseguidos y encarcelados, y por los que son tratados injustamente por los hombres. Oremos por las familias que están en situaciones difíciles, por los que no tienen trabajo, por los pobres. Y oremos por los que son víctimas del racismo, por los emigrantes y desterrados, por los que se encuentran solos, por los enfermos, los moribundos y todos los que sufren.

Sacerdote: Dios todopoderoso y eterno, consuelo de los que lloran y fuerza de los que sufren, lleguen hasta ti las súplicas de quienes te invocan en su tribulación, para que sientan en sus adversidades la ayuda de tu misericordia. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Monición a la Presentación de la Cruz

Dispongámonos a recibir la santa cruz. Poniéndola en el centro de nuestra celebración, y pasando después a venerarla cada uno, expresamos nuestro agradecimiento por ese amor tan grande de Jesús por nosotros que se ha manifestado en su entrega hasta la muerte. Por tres veces aclamaremos ahora a nuestro salvador.

Presentación de la Cruz (Se destapa paulatinamente de tres veces diciendo: “MIRAD EL ÁRBOL DE LA CRUZ”. Y contestando: “VENID A ADORARLO”)

Adoración de la cruz/Colecta

(Mientras la gente se acerca a adorar la cruz se puede cantar: Victoria, tu reinarás / Pueblo mío)

Después de la adoración de la Cruz

Monición a la Comunión

Como hemos dicho ya, hoy no celebramos la Eucaristía. Pero sí que comulgamos con el pan consagrado en la misa de ayer. La comunión con el Cuerpo de Jesús entregado por nosotros nos ayuda a estar más unidos a él en espera de la gran Eucaristía de la noche de Pascua.

Canto de Comunión:

(Después de terminar la monición dos personas se acercan y ponen el mantel)

Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos:

Padrenuestro

Líbranos de todos los males, Señor,
y concédenos la paz en nuestros días,
para que, ayudados por tu misericordia,
vivamos siempre libres de pecado
y protegidos de toda perturbación,
mientras esperamos la gloriosa venida
de nuestro Salvador Jesucristo.

(En secreto) Señor Jesucristo,
la comunión de tu Cuerpo
no sea para mí motivo de juicio y condenación,
sino que, por tu piedad,
me aprovecha para defensa del alma y del cuerpo
y como remedio saludable.

(Genuflexión, toma la partícula)

Éste es el Cordero de Dios,
que quita el pecado del mundo.
Dichosos los invitados a la cena del Señor.

Comunión

Oración después de la Comunión

Dios todopoderoso, rico en misericordia, que nos has renovado con la gloriosa muerte y resurrección de Jesucristo; no dejes de tu mano la obra que has comenzado en nosotros, para que nuestra vida, por la comunión en este misterio, se entregue de verdad a tu servicio. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

(Una vez se haya dado la Comunión, dos personas retiran el mantel y otros retiran el altar, al lugar previamente establecido)

Antes de la despedida

Acabamos nuestra celebración. Mantengamos hoy y mañana este clima de contemplación, de silencio y de oración. Mientras esperamos celebrar mañana por la noche a las once y media en el pilarito, en la Vigilia Pascual, la resurrección del Señor.

Oración sobre el Pueblo

Que tu bendición, Señor, descienda con abundancia sobre este pueblo, que ha celebrado la muerte de tu Hijo con la esperanza de su santa resurrección; venga sobre él tu perdón, concédele tu consuelo, acrecienta su fe, y consolida en él la redención eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Publicado por Desconocido @ 23:09
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Con el Jueves Santo se inicia lo que en el lenguaje de la Iglesia Católica llamamos el “Triduo Pascual”, en el que celebramos los tres momentos más decisivos de la vida de Cristo y que constituyen el centro de la fe cristiana: “murió, fue sepultado, resucitó”. Es decir, seguimos paso a paso los acontecimientos que vivió Jesús en su pasión, hasta contemplarlo crucificado en el calvario y depositado en la sepultura, para luego cantar en la Vigilia Pascual y en la mañana de pascua la alegría de su resurrección.
Aunque la celebración del Triduo Pascual se desarrolle en tres días, se trata de un único acontecimiento y lo que se celebra un día hay que entenderlo y vivirlo en relación con los otros dos. El viernes de la pasión y muerte en cruz pierde su auténtico significado si no aparece como realización trágica del don anticipado que Jesús hace de sí mismo en la tarde del Jueves Santo y si no encuentra salida en el día de la resurrección. Asimismo, el jueves del “mandamiento del amor”, y de la comunión del Cuerpo y la Sangre de Cristo en la eucaristía, se desvanece en un puro símbolo o simple sentimiento si no se realiza en el don real del Cuerpo de Cristo sobre la cruz el Viernes Santo para hacer nacer el Cuerpo de una humanidad nueva en el Domingo de Resurrección. Hace falta, por tanto, unir estos tres días santos y no celebrarlos como episodios separados.
Hoy es Jueves Santo. En este día celebramos la antesala de la pasión y muerte Cristo, pues aunque inicialmente, ese día, Jesús se reunió para celebrar con los apóstoles la Cena Pascual Judía, por lo que ocurrió en el transcurso de la misma, aquella Última Cena, puede considerarse como el inicio de la pasión, si bien ésta comienza propiamente después de cenar con la oración en el Huerto de Getsemaní y el secuestro de Jesús por parte de las autoridades judías.
La celebración del Jueves Santo hace memoria solemne de dos gestos de Jesús en aquella Última Cena: uno, el lavatorio de los pies a los discípulos y, el otro, la institución de la Eucaristía. Ambos gestos, unidos a las palabras de Jesús que nos transmiten los evangelios y que explican el profundo sentido de los mismos, son —al mismo tiempo— el testamento y la herencia que Jesús ha dejado para siempre a la humanidad. Un testamento firmado con su sangre derramada en la cruz y autentificado con su resurrección de entre los muertos.
Aquel primer Jueves Santo de la historia, la víspera de su muerte, antes de ser entregado, Jesús se entrega como alimento en el pan y en el vino consagrados por El mismo. Sin embargo, en esa Cena, el Señor Jesús, no hace una cosa meramente simbólica sino que celebra su propia muerte: lo que hizo, lo hizo como anuncio profético y ofrecimiento anticipado y real de su muerte antes de su Pasión. Por eso, como recuerda San Pablo, "cuando comemos de ese pan y bebemos de esa copa, proclamamos la muerte del Señor hasta que vuelva" (1 Cor 11, 26). Porque, aquella memorable noche, la entrega de Cristo en la cruz, anticipadamente, se hizo sacramento permanente en el pan y en el vino que El dio a sus discípulos diciéndoles: “tomad y comed, esto en mi Cuerpo”, “tomad y bebed, esta es mi Sangre”, quedando así instituida para siempre la Eucaristía que el mismo mandó repetir: “Haced esto en memoria mía”. Pero no como un mero rito, sino en su significado profundo de entregar la vida por los demás como el lo hizo.
Para comprender esto mejor hay que traer aquí aquellas palabras que les dijo Jesús a sus discípulos, también en la Última Cena, después de lavarles los pies: “si yo, el Señor y el Maestro, os he lavado los pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros. Porque os he dado ejemplo, para que también vosotros hagáis como yo he hecho con vosotros”. Lavar los pies. Un humilde gesto de servicio que resume toda la existencia de Jesucristo, una vida que el mismo resumió con esta frase, “no he venido para ser servido sino para servir y para dar la vida en rescate por todos”. Y eso mismo es lo que pidió a sus discípulos de entonces y los que quiere que hagamos sus seguidores de hoy: que nos sirvamos unos otros, como el lo ha hecho con nosotros, hasta dar la vida por el bien de los demás.
Así se entiende que el participar en la Cena del Señor, sentarse con El a la mesa, afecta a la vida del que come y bebe el Cuerpo y la Sangre de Cristo, porque no lo recibimos pasivamente, sino que nos implicamos en la dinámica de su entrega. Como nos recuerda el Papa Benedicto XVI, en su encíclica Dios es amor: “Una Eucaristía que no comporte un ejercicio práctico del amor es fragmentaria en sí misma” (n. 14).
En la misma Última Cena, por si aún no estaba claro, Jesús pidió a los suyos: “Amaos los unos a los otros como yo os he amado”. “La señal por la que se sabrá que sois discípulos míos es que os amáis los unos a los otros”. Jesús no pide nada que el no haya hecho antes con nosotros. “El mandamiento del amor es posible sólo porque no es una mera exigencia: el amor puede ser mandado porque antes es dado” (Dios es amor, n. 14).
El Jueves Santo es como un poema con varias estrofas pero con un solo estribillo: “Sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo”. Y ese “extremo” ha sido dar la vida.
Los que creemos en Jesucristo hoy celebramos la alegría de saber que esa muerte del Señor, que no terminó en el fracaso sino en el éxito de la resurrección, tuvo un por qué y un para qué: fue una "entrega", un "darse", fue "por algo" o, mejor dicho, fue "por alguien" y nada menos que por "nosotros y por nuestra salvación", como decimos en el Credo. "Nadie me quita la vida, —había dicho Jesús— sino que Yo la entrego libremente. Yo tengo poder para entregarla" y, como dijo en la Última Cena, hoy, por boca del sacerdote que en su nombre preside la Misa de este Jueves Santo, en el momento de la consagración del vino, nos dice que fue “para el perdón de los pecados".
Y es gracias a esa entrega, a ese ser liberados del pecado, que nosotros podemos amar como El nos ama: “Él nos ha amado primero y sigue amándonos primero; por eso, nosotros podemos corresponder también con el amor. Dios no nos impone un sentimiento que no podamos suscitar en nosotros mismos. Él nos ama y nos hace ver y experimentar su amor, y de este «antes» de Dios puede nacer también en nosotros el amor como respuesta” (Dios es amor, n. 17).
Es posible amarnos unos a otros porque El nos ha amado primero y porque nos ha dejado la fuente de ese amor en el Sacramento de la Eucaristía: “tomad y comed… tomad y bebed”... Esto es lo que hoy, Jueves Santo, celebramos los católicos. “Acercaos hermanos todos, que es Dios mismo quien invita”.


† Bernardo Álvarez Afonso
Obispo Nivariense
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miércoles, 12 de abril de 2006
Venerados hermanos en el episcopado;
queridos hermanos y hermanas:

La celebración de la próxima Jornada mundial de oración por las vocaciones me brinda la ocasión para invitar a todo el pueblo de Dios a reflexionar sobre el tema de "La vocación en el misterio de la Iglesia". El apóstol san Pablo escribe: "Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo (...).
En él nos ha elegido antes de la creación del mundo, (...) predestinándonos a ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo" (Ef 1, 3-5). Antes de la creación del mundo, antes de nuestra venida a la existencia, el Padre celestial nos eligió personalmente, para llamarnos a entablar una relación filial con él, por medio de Jesús, Verbo encarnado, bajo la guía del Espíritu Santo.
Muriendo por nosotros, Jesús nos introdujo en el misterio del amor del Padre, amor que lo envuelve totalmente y que nos ofrece a todos. De este modo, unidos a Jesús, que es la Cabeza, formamos un solo cuerpo, la Iglesia.

El peso de dos milenios de historia hace difícil percibir la novedad del misterio fascinante de la adopción divina, que está en el centro de la enseñanza de san Pablo. El Padre, recuerda el Apóstol, "nos dio a conocer el misterio de su voluntad según el benévolo designio (...) de hacer que todo tenga a Cristo por Cabeza" (Ef 1, 9-10). Y añade con entusiasmo: "Sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman; de aquellos que han sido llamados según su designio. Pues a los que de antemano conoció, también los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que fuera él el primogénito entre muchos hermanos" (Rm 8, 28-29).

La perspectiva es realmente fascinante: estamos llamados a vivir como hermanos y hermanas en Jesús, a sentirnos hijos e hijas del mismo Padre. Es un don que cambia radicalmente toda idea y todo proyecto exclusivamente humanos. La confesión de la verdadera fe abre de par en par las mentes y los corazones al misterio inagotable de Dios, que impregna la existencia humana. ¿Qué decir, entonces, de la tentación, tan fuerte en nuestros días, de sentirnos autosuficientes hasta tal punto de cerrarnos al misterioso plan de Dios sobre nosotros? El amor del Padre, que se revela en la persona de Cristo, nos interpela.

Para responder a la llamada de Dios y ponerse en camino no es necesario ser ya perfectos. Sabemos que la conciencia de su pecado permitió al hijo pródigo emprender el camino de regreso y experimentar así la alegría de la reconciliación con el Padre. Las fragilidades y los límites humanos no constituyen un obstáculo, con tal de que nos ayuden a tomar cada vez mayor conciencia de que necesitamos la gracia redentora de Cristo. Esta es la experiencia de san Pablo, que afirmaba: "Con sumo gusto seguiré gloriándome en mis flaquezas, para que habite en mí la fuerza de Cristo" (2 Co 12, 9).

En el misterio de la Iglesia, Cuerpo místico de Cristo, la fuerza divina del amor cambia el corazón del hombre, capacitándolo para comunicar el amor de Dios a los hermanos. A lo largo de los siglos numerosos hombres y mujeres, transformados por el amor divino, han consagrado su vida a la causa del Reino. Ya a orillas del mar de Galilea muchos se dejaron conquistar por Jesús: buscaban la curación del cuerpo y del espíritu, y fueron tocados por la fuerza de su gracia. Otros fueron elegidos personalmente por él y se convirtieron en sus apóstoles. Encontramos también a personas, como María Magdalena y otras mujeres, que lo siguieron por su propia iniciativa, solamente por amor, pero, al igual que el discípulo Juan, también ellas ocuparon un lugar especial en su corazón.

Esos hombres y mujeres, que conocieron a través de Cristo el misterio de amor del Padre, representan la multiplicidad de las vocaciones que desde siempre están presentes en la Iglesia. El modelo de quienes están llamados a testimoniar de manera especial el amor de Dios es María, la Madre de Jesús, asociada directamente, en su peregrinación de fe, al misterio de la Encarnación y de la Redención.

En Cristo, Cabeza de la Iglesia, que es su Cuerpo, todos los cristianos forman el "linaje elegido, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para anunciar sus alabanzas" (1 P 2, 9). La Iglesia es santa, aunque sus miembros necesitan purificarse para lograr que la santidad, don de Dios, resplandezca plenamente en ellos.

El concilio Vaticano II pone de relieve la llamada universal a la santidad, afirmando que "los seguidores de Cristo han sido llamados por Dios y justificados en el Señor Jesús, no por sus propios méritos, sino por su designio de gracia. El bautismo y la fe los ha hecho verdaderamente hijos de Dios, participan de la naturaleza divina y son, por tanto, realmente santos" (Lumen gentium, 40).

En el marco de esta llamada universal, Cristo, Sumo Sacerdote, en su solicitud por la Iglesia llama también, en cada generación, a personas que cuiden de su pueblo; en particular, llama al ministerio sacerdotal a hombres que desempeñen una función paterna, cuyo manantial está en la paternidad misma de Dios (cf. Ef 3, 15). La misión del sacerdote en la Iglesia es insustituible.

Por tanto, aunque en algunas regiones exista escasez de clero, es necesario tener siempre la certeza de que Cristo sigue suscitando hombres que, como los Apóstoles, abandonando cualquier otra ocupación, se dediquen totalmente a la celebración de los misterios sagrados, al anuncio del Evangelio y al ministerio pastoral.

En la exhortación apostólica Pastores dabo vobis, mi venerado predecesor Juan Pablo II escribió al respecto: "La relación del sacerdote con Jesucristo, y en él con su Iglesia, en virtud de la unción sacramental se sitúa en el ser y en el obrar del sacerdote, o sea, en su misión o ministerio. En particular, "el sacerdote ministro es servidor de Cristo, presente en la Iglesia misterio, comunión y misión. Por el hecho de participar en la unción y en la misión de Cristo, puede prolongar en la Iglesia su oración, su palabra, su sacrificio, su acción salvífica. Así es servidor de la Iglesia misterio, porque realiza los signos eclesiales y sacramentales de la presencia de Cristo resucitado"" (n. 16).

Otra vocación especial, que ocupa un lugar de honor en la Iglesia, es la llamada a la vida consagrada. A ejemplo de María de Betania, que, "sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra" (Lc 10, 39), muchos hombres y mujeres se consagran a un seguimiento total y exclusivo de Cristo. Aun prestando diversos servicios en el campo de la formación humana y de la solicitud por los pobres, en la enseñanza o en la asistencia a los enfermos, no consideran estas actividades como el objetivo principal de su vida, pues, como subraya bien el Código de derecho canónico, "la contemplación de las cosas divinas y la unión asidua con Dios en la oración debe ser primer y principal deber de todos los religiosos" (can. 663, 1).

En la exhortación apostólica Vita consecrata, Juan Pablo II afirmó: "En la tradición de la Iglesia la profesión religiosa es considerada como una singular y fecunda profundización de la consagración bautismal en cuanto que, por su medio, la íntima unión con Cristo, ya inaugurada con el bautismo, se desarrolla en el don de una configuración más plenamente expresada y realizada, mediante la profesión de los consejos evangélicos" (n. 30).

Recordando la recomendación de Jesús: "La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies" (Mt 9, 37), sentimos vivamente la necesidad de orar por las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. No sorprende que, donde se ora con fervor, florezcan las vocaciones. La santidad de la Iglesia depende esencialmente de la unión con Cristo y de la apertura al misterio de la gracia que obra en el corazón de los creyentes. Por eso quisiera invitar a todos los fieles a cultivar una íntima relación con Cristo, Maestro y Pastor de su pueblo, imitando a María, que guardaba en el corazón los misterios divinos y los meditaba asiduamente (cf. Lc 2, 19). En unión con ella, que ocupa un lugar central en el misterio de la Iglesia, oremos:

Oh Padre, haz surgir entre los cristianos
numerosas y santas vocaciones al sacerdocio,
que mantengan viva la fe
y conserven el grato recuerdo de tu Hijo Jesús
mediante la predicación de su palabra
y la administración de los sacramentos,
con los que renuevas continuamente a tus fieles.

Danos ministros santos de tu altar,
que sean custodios
atentos y fervorosos de la Eucaristía,
sacramento del don supremo de Cristo
para la redención del mundo.

Llama a ministros de tu misericordia, que,
mediante el sacramento de la Reconciliación,
difundan la alegría de tu perdón.

Haz, oh Padre, que la Iglesia acoja con alegría
las numerosas inspiraciones
del Espíritu de tu Hijo
y, dócil a sus enseñanzas,
promueva las vocaciones
al ministerio sacerdotal
y a la vida consagrada.

Sostén a los obispos, a los sacerdotes,
a los diáconos, a los consagrados
y a todos los bautizados en Cristo,
para que cumplan fielmente su misión
al servicio del Evangelio.

Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor. Amén.

María, Reina de los Apóstoles,
¡ruega por nosotros!

Vaticano, 5 de marzo de 2006
Publicado por Desconocido @ 23:51  | Habla el Papa
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Miércoles, 12 abril 2006 (ZENIT.og) .- ZENIT publica las orientaciones que ha ofrecido la Santa Sede para celebrar el Triduo pascual en el «Directorio sobre la piedad popular. Principios y orientaciones», publicado por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos (2002).


Triduo pascual



140. Todos los años en el "sacratísimo triduo del crucificado, del sepultado y del resucitado" o Triduo pascual, que se celebra desde la Misa vespertina del Jueves en la cena del Señor hasta las Vísperas del Domingo de Resurrección, la Iglesia celebra, "en íntima comunión con Cristo su Esposo", los grandes misterios de la redención humana.


Jueves Santo



La visita al lugar de la reserva

141. La piedad popular es especialmente sensible a la adoración del santísimo Sacramento, que sigue a la celebración de la Misa en la cena del Señor. A causa de un proceso histórico, que todavía no está del todo claro en algunas de sus fases, el lugar de la reserva se ha considerado como "santo sepulcro"; los fieles acudían para venerar a Jesús que después del descendimiento de la Cruz fue sepultado en la tumba, donde permaneció unas Cuarenta horas.

Es preciso iluminar a los fieles sobre el sentido de la reserva: realizada con austera solemnidad y ordenada esencialmente a la conservación del Cuerpo del Señor, para la comunión de los fieles en la Celebración litúrgica del Viernes Santo y para el Viático de los enfermos, es una invitación a la adoración, silenciosa y prolongada, del Sacramento admirable, instituido en este día.

Por lo tanto, para el lugar de la reserva hay que evitar el término "sepulcro" ("monumento"), y en su disposición no se le debe dar la forma de una sepultura; el sagrario no puede tener la forma de un sepulcro o urna funeraria: el Sacramento hay que conservarlo en un sagrario cerrado, sin hacer la exposición con la custodia.

Después de la media noche del Jueves Santo, la adoración se realiza sin solemnidad, pues ya ha comenzado el día de la Pasión del Señor.



Viernes Santo


La procesión del Viernes Santo

142. El Viernes Santo la Iglesia celebra la Muerte salvadora de Cristo. En el Acto litúrgico de la tarde, medita en la Pasión de su Señor, intercede por la salvación del mundo, adora la Cruz y conmemora su propio nacimiento del costado abierto del Salvador (Cfr. Jn 19,34).

Entre las manifestaciones de piedad popular del Viernes Santo, además del Vía Crucis, destaca la procesión del "Cristo muerto". Esta destaca, según las formas expresivas de la piedad popular, el pequeño grupo de amigos y discípulos que, después de haber bajado de la Cruz el Cuerpo de Jesús, lo llevaron al lugar en el cual había una "tumba excavada en la roca, en la cual todavía no se había dado sepultura a nadie" (Lc 23,53).

La procesión del "Cristo muerto" se desarrolla, por lo general, en un clima de austeridad, de silencio y de oración, con la participación de numerosos fieles, que perciben no pocos sentidos del misterio de la sepultura de Jesús.

143. Sin embargo, es necesario que estas manifestaciones de la piedad popular nunca aparezcan ante los fieles, ni por la hora ni por el modo de convocatoria, como sucedáneo de las celebraciones litúrgicas del Viernes Santo.

Por lo tanto, al planificar pastoralmente el Viernes Santo se deberá conceder el primer lugar y el máximo relieve a la Celebración litúrgica, y se deberá explicar a los fieles que ningún ejercicio de piedad debe sustituir a esta celebración, en su valor objetivo.

Finalmente, hay que evitar introducir la procesión de "Cristo muerto" en el ámbito de la solemne Celebración litúrgica del Viernes Santo, porque esto constituiría una mezcla híbrida de celebraciones.

Representación de la Pasión de Cristo

144. En muchas regiones, durante la Semana Santa, sobre todo el Viernes, tienen lugar representaciones de la Pasión de Cristo. Se trata, frecuentemente, de verdaderas "representaciones sagradas", que con razón se pueden considerar un ejercicio de piedad. Las representaciones sagradas hunden sus raíces en la Liturgia. Algunas de ellas, nacidas casi en el coro de los monjes, mediante un proceso de dramatización progresiva, han pasado al atrio de la iglesia.

En muchos lugares, la preparación y ejecución de la representación de la Pasión de Cristo está encomendada a cofradías, cuyos miembros han asumido determinados compromisos de vida cristiana. En estas representaciones, actores y espectadores son introducidos en un movimiento de fe y de auténtica piedad. Es muy deseable que las representaciones sagradas de la Pasión del Señor no se alejen de este estilo de expresión sincera y gratuita de piedad, para convertirse en manifestaciones folclóricas, que atraen no tanto el espíritu religioso cuanto el interés de los turistas.

Respecto a las representaciones sagradas hay que explicar a los fieles la profunda diferencia que hay entre una "representación" que es mímesis, y la "acción litúrgica", que es anámnesis, presencia mistérica del acontecimiento salvífico de la Pasión.

Hay que rechazar las prácticas penitenciales que consisten en hacerse crucificar con clavos.

El recuerdo de la Virgen de los Dolores

145. Dada su importancia doctrinal y pastoral, se recomienda no descuidar el "recuerdo de los dolores de la Santísima Virgen María". La piedad popular, siguiendo el relato evangélico, ha destacado la asociación de la Madre a la Pasión salvadora del Hijo (cfr. Jn 19,25-27; Lc 2,34ss) y ha dado lugar a diversos ejercicios de piedad entre los que se deben recordar:

- el Planctus Mariae, expresión intensa de dolor, que con frecuencia contiene elementos de gran valor literario y musical, en el que la Virgen llora no sólo la muerte del Hijo, inocente y santo, su bien sumo, sino también la pérdida de su pueblo y el pecado de la humanidad.

- la "Hora de la Dolorosa", en la que los fieles, con expresiones de conmovedora devoción, "hacen compañía" a la Madre del Señor, que se ha quedado sola y sumergida en un profundo dolor, después de la muerte de su único Hijo; al contemplar a la Virgen con el Hijo entre sus brazos – la Piedad – comprenden que en María se concentra el dolor del universo por la muerte de Cristo; en ella ven la personificación de todas las madres que, a lo largo de la historia, han llorado la muerte de un hijo. Este ejercicio de piedad, que en algunos lugares de América Latina se denomina "El pésame", no se debe limitar a expresar el sentimiento humano ante una madre desolada, sino que, desde la fe en la Resurrección, debe ayudar a comprender la grandeza del amor redentor de Cristo y la participación en el mismo de su Madre.


Sábado Santo




146. "Durante el Sábado Santo la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su Pasión y Muerte, su descenso a los infiernos y esperando en la oración y el ayuno su Resurrección".

La piedad popular no puede permanecer ajena al carácter particular del Sábado Santo; así pues, las costumbres y las tradiciones festivas vinculadas a este día, en el que durante una época se anticipaba la celebración pascual, se deben reservar para la noche y el día de Pascua.

La "Hora de la Madre"

147. En María, conforme a la enseñanza de la tradición, está como concentrado todo el cuerpo de la Iglesia: ella es la "credentium collectio universa". Por esto la Virgen María, que permanece junto al sepulcro de su Hijo, tal como la representa la tradición eclesial, es imagen de la Iglesia Virgen que vela junto a la tumba de su Esposo, en espera de celebrar su Resurrección.

En esta intuición de la relación entre María y la Iglesia se inspira el ejercicio de piedad de la Hora de la Madre: mientras el cuerpo del Hijo reposa en el sepulcro y su alma desciende a los infiernos para anunciar a sus antepasados la inminente liberación de la región de las tinieblas, la Virgen, anticipando y representando a la Iglesia, espera llena de fe la victoria del Hijo sobre la muerte.


Domingo de Pascua



148. También en el Domingo de Pascua, máxima solemnidad del año litúrgico, tienen lugar no pocas manifestaciones de la piedad popular: son, todas, expresiones cultuales que exaltan la nueva condición y la gloria de Cristo resucitado, así como su poder divino que brota de su victoria sobre el pecado y sobre la muerte.

El encuentro del Resucitado con la Madre

149. La piedad popular ha intuido que la asociación del Hijo con la Madre es permanente: en la hora del dolor y de la muerte, en la hora de la alegría y de la Resurrección.

La afirmación litúrgica de que Dios ha colmado de alegría a la Virgen en la Resurrección del Hijo, ha sido, por decirlo de algún modo, traducida y representada por la piedad popular en el Encuentro de la Madre con el Hijo resucitado: la mañana de Pascua dos procesiones, una con la imagen de la Madre dolorosa, otra con la de Cristo resucitado, se encuentran para significar que la Virgen fue la primera que participó, y plenamente, del misterio de la Resurrección del Hijo.

Para este ejercicio de piedad es válida la observación que se hizo respecto a la procesión del "Cristo muerto": su realización no debe dar a entender que sea más importante que las celebraciones litúrgicas del domingo de Pascua, ni dar lugar a mezclas rituales inadecuadas.

Bendición de la mesa familiar

150. Toda la Liturgia pascual está penetrada de un sentido de novedad: es nueva la naturaleza, porque en el hemisferio norte la pascua coincide con el despertar primaveral; son nuevos el fuego y el agua; son nuevos los corazones de los cristianos, renovados por el sacramento de la Penitencia y, a ser posible, por los mismos sacramentos de la Iniciación cristiana; es nueva, por decirlo de alguna manera, la Eucaristía: son signos y realidades-signo de la nueva condición de vida inaugurada por Cristo con su Resurrección.

Entre los ejercicios de piedad que se relacionan con la Pascua se cuentan las tradicionales bendiciones de huevos, símbolos de vida, y la bendición de la mesa familiar; esta última, que es además una costumbre diaria de las familias cristianas, que se debe alentar, adquiere un significado particular en el día de Pascua: con el agua bendecida en la Vigilia Pascual, que los fieles llevan a sus hogares, según una loable costumbre, el cabeza de familia u otro miembro de la comunidad doméstica bendice la mesa pascual.

El saludo pascual a la Madre del Resucitado

151. En algunos lugares, al final de la Vigilia pascual o después de las II Vísperas del Domingo de Pascua, se realiza un breve ejercicio de piedad: se bendicen flores, que se distribuyen a los fieles como signo de la alegría pascual, y se rinde homenaje a la imagen de la Dolorosa, que a veces se corona, mientras se canta el Regina caeli. Los fieles, que se habían asociado al dolor de la Virgen por la Pasión del Hijo, quieren así alegrarse con ella por el acontecimiento de la Resurrección.

Este ejercicio de piedad, que no se debe mezclar con el acto litúrgico, es conforme a los contenidos del Misterio pascual y constituye una prueba ulterior de cómo la piedad popular percibe la asociación de la Madre a la obra salvadora del Hijo.
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12 de Abril
(Fuente de la Guancha) Por segundo año la cofradía de la Santa Pasión celebró “EL DÍA DE LA COFRADÍA”. La Eucaristía comenzó a las siete y media de la tarde presidida por el párroco. La predicación estuvo a cargo del sacerdote Don Ramón Padilla Brito, que permanecerá con nosotros toda la Semana Santa. Fueron admitidos nueve nuevos cofrades a los que se les impuso la medalla. Hubo procesión con la imagen del Ecce Homo, acompañada de la cofradía local y diversas cofradías invitadas. La Banda de Música “La Esperanza” de este municipio interpretó durante el recorrido diversas marchas procesionales.
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La Delegación Diocesana de Liturgia nos ha remitido la liturgia propia del Santo Hermano Pdre de San José de Betancur, primer santo canario, cuya fiesta se celebrará el 24 de Abril.


SANTO HERMANO PEDRO DE SAN JOSÉ BETANCUR,
Laico.

Fiesta: 24 de Abril



Antífona Mt. 25, 34.36.40

Venid vosotros, benditos de mi Padre, dice el Señor, estuve enfermo y me visitasteis. Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis.

O bien Mt. 11, 25-26.

Te doy gracias Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor.

Se dice Gloria.

ORACIÓN COLECTA

Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo,
Tú concediste al Santo Hermano Pedro de San José Betancur,
vivir el misterio de Cristo Redentor
en la pobreza de Belén y de la Cruz;
Concédenos que el espíritu de la Pasión de tu Hijo,
anime nuestra vida para podamos servirte
con una auténtica caridad fraterna.

Por nuestro Señor Jesucristo.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Padre de amor, recibe nuestras ofrendas
y enséñanos a mantener el misterio eucarístico
como centro de nuestra vida,
a ejemplo del Santo Hermano Pedro,
quien hizo de la Eucaristía la fuente
de un profundo espíritu de humildad, pobreza y servicio.

Por Jesucristo, nuestro Señor.


PREFACIO

V/ El Señor esté con vosotros.
R/ Y con tu espíritu.
V/ Levantemos el corazón.
R/ Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V/ Demos gracias al Señor nuestro Dios.
R/ Es justo y necesario.


En verdad es justo darte gracias
y deber nuestro glorificarte,
Padre Santo,
porque manifiestas tu gloria en la asamblea de los santos,
ya que al coronar sus méritos,
coronas tu propia obra.

Al celebrar hoy la fiesta del Santo Hermano Pedro,
nos ofreces el ejemplo de su vida,
la ayuda de su intercesión,
y la participación en su destino,
para que animados por su presencia alentadora
luchemos sin desfallecer en la carrera
y alcancemos, con él, la corona de gloria que no se marchita
por Cristo, Señor nuestro.

Por eso, con los ángeles y arcángeles,
y con la multitud de los santos,
te cantamos sin cesar el himno de alabanza:

Santo, Santo, Santo


Antífona de comunión 1 Jn. 3, 16

En esto hemos conocido el amor de Dios: en que Él dio su vida por nosotros. También nosotros debemos dar la vida por los hermanos.

O bien Lc. 6, 36

Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo, dice el Señor.



ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Oremos.
Dios de bondad,
que nos has fortalecido
por este sacrificio eucarístico,
concédenos que,
a ejemplo del Santo Hermano Pedro,
podemos servirte en nuestros hermanos
más necesitados.

Por Cristo, nuestro Señor.


BENDICIÓN SOLEMNE

V/ El Señor esté con vosotros.
R/ Y con tu espíritu.

V/ Dios, nuestro Padre,
que nos has congregado hoy para celebrar
la fiesta del Santo Hermano Pedro,
os bendiga, os proteja y os confirme en su paz.
R/ Amén.

V/ Cristo, el Señor,
que ha manifestado en el Santo Hermano Pedro
la fuerza renovadora del misterio pascual,
os haga auténticos testigos de su Evangelio.
R/ Amén.

V/ El Espíritu Santo,
Que en el Santo Hermano Pedro
nos ha ofrecido un ejemplo de caridad evangélica,
os conceda la gracia
de acrecentar en la Iglesia
la verdadera comunión de fe y amor.
R/ Amén.

V/ Y la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo y Espíritu Santo
Descienda sobre vosotros y os acompañe siempre.
R/ Amén.







LECCIONARIO



PRIMERA LECTURA
Comparte tu pan con el hambriento

Lectura del libro del profeta Isaías 58, 6-11

Así dice el Señor:
“El ayuno que yo quiero de ti es este:
Abrir las prisiones injustas,
hacer saltar los cerrojos de los cepos,
dejar libres a los oprimidos,
romper todos los cepos;
partir tu pan con el hambriento,
hospedar a los pobres sin techo,
vestir al desnudo,
y no cerrarte a tu propia carne.
Entonces romperá tu luz como la aurora,
en seguida te brotará la carne sana;
te abrirá camino la justicia,
detrás irá la gloria del Señor.

Entonces clamará al Señor y te responderá;
gritarás y te dirá: aquí estoy.
Cuando destierres de ti la opresión,
el gesto amenazador y la maledicencia,
cuando partas tu pan con el hambriento
y sacies el estómago del indigente,
brillará tu luz en las tinieblas,
tu oscuridad se volverá mediodía.
El Señor te dará reposo permanente,
En el desierto saciará tu hambre,
harás fuertes tus huesos,
serás un huerto bien regado,
un manantial de aguas
cuya vena nunca engaña”.

Palabra de Dios


SALMO RESPONSORIAL
Sal. 111, 1-2.3-4.5-7 a. 7b-8.9 (R:6)

V/. El justo jamás vacilará, su recuerdo será perpetuo.
R/. El justo jamás vacilará, su recuerdo será perpetuo.

V/. Dichoso quien teme al Señor
y ama de corazón sus mandamientos.
Su linaje será poderoso en la tierra,
la descendencia del justo será bendita.

R/. El justo jamás vacilará, su recuerdo será perpetuo.

V/. En su casa habrá riquezas y abundancia;
su caridad es caridad es constante, sin falta.
En las tinieblas brilla como una luz
el que es justo, clemente y compasivo.

R/. El justo jamás vacilará, su recuerdo será perpetuo.

V/. Dichoso el que se apiada y presta
y administra rectamente sus asuntos.
El justo jamás vacilará,
su recuerdo será perpetuo;
no temerá las malas noticias.

R/. El justo jamás vacilará, su recuerdo será perpetuo.

V/. Su corazón está firme en el Señor.
Su corazón está seguro, sin temor,
hasta que vea derrotados a sus enemigos.

R/. El justo jamás vacilará, su recuerdo será perpetuo.

V/. Reparte limosna a los pobres,
su caridad es constante, sin falta
y alzará la frente con dignidad.

R/. El justo jamás vacilará, su recuerdo será perpetuo.



SEGUNDA LECTURA

Experimentar el amor de Cristo, que sobrepasa todo conocimiento humano

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 3, 14-19

Hermanos:
Doblo las rodillas ante el Padre,
de quien toma nombre toda familia en el cielo y en la tierra,
pidiéndole que, de los tesoros de su gracia,
os conceda, por medio de su Espíritu,
robusteceros en lo profundo de vuestro ser;
que Cristo habite por la fe en vuestros corazones;
que el amor sea vuestra raíz y vuestro cimiento;
y así, con todo el pueblo de Dios,
lograréis abarcar los ancho, lo largo, lo alto y lo profundo,
comprendiendo lo que trasciende toda filosofía:
el amor cristiano.
Así llegaréis a vuestra plenitud,
según la plenitud total de Dios.

Palabra de Dios.

Aclamación al Evangelio
Mt.25, 34b

R/. Aleluya, Aleluya.
Venid, benditos de mi Padre, dice el Señor;
tomad posesión del Reino preparado para
vosotros desde la creación del mundo.
R/. Aleluya, Aleluya.

O bien Lc. 10, 22b

V/. Aleluya, Aleluya.
Nadie conoce al Hijo sino el Padre,
y nadie conoce al Padre sino el Hijo
y aquel a quien el Hijo se lo quiere revelar.
R/. Aleluya, Aleluya.



EVANGELIO


Cuando lo hicisteis con uno de estos,
el más insignificante de mis hermanos, conmigo lo hicisteis.

+ Lectura del santo Evangelio según san Mateo 25, 31-46

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
“Cuando venga en su gloria el Hijo del Hombre,
y todos los ángeles con él,
se sentará en el trono de su gloria
y serán reunidas ante él todas las naciones.
El separará a unos de otros,
como un pastor separa las ovejas de las cabras.
Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda”.

Entonces dirá Él a los de su derecha:
“Venid vosotros, benditos de mi Padre;
heredad el reino preparado para vosotros
desde la creación del mundo:
Porque tuve hambre y me disteis de comer,
tuve sed y me disteis de beber,
fui forastero y me hospedasteis,
estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis,
en la cárcel y vinisteis a verme”.

Entonces los justos le contestarán:
“Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos,
o con sed y te dimos de beber?
¿cuándo te vimos forasteros y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?;
¡cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?”.

Y el rey les dirá: “Os aseguro que cada vez que lo hicisteis
con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis”.

Y entonces dirá a los de su izquierda:
“Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado
para el diablo y sus ángeles.
Porque tuve hambre y no me disteis de comer,
tuve sed y no me disteis de beber,
fui forastero y no me hospedasteis,
desnudo y no me vestisteis,
enfermo y en la cárcel y no me vinisteis”.

Entonces también éstos contestarán:
“Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed,
o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel,
y no te asistimos?

Y Él replicará:
“Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis
con uno de estos humildes,
tampoco lo hicisteis conmigo”.

Y éstos irán al castigo eterno,
Y los justos a la vida eterna.

Palabra del Señor.

O bien

+ Lectura del Santo Evangelio, según San Mateo 11, 25-30

En aquel tiempo, exclamó Jesús:

“Yo te doy gracias, Padre, Señor del Cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera”.

Palabra del Señor.
Publicado por Desconocido @ 16:07
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L Delegación Diocesana de Liturgia nos envía sugerencias para la Liturgia del Tiempo Pascual.

DELEGACIÓN DIOCESANA DE LITURGIA

Pascua 2006

Estimados/as en el Señor:

Siguiendo la línea de Adviento y Cuaresma, les enviamos las sugerencias para el tiempo de Pascua: Una reflexión y oración para cada domingo.
Pueden ser usadas para hacer una hoja cada semana que la gente pueda llevar para la oración en casa. En la Eucaristía de los domingos pascuales, para la oración de los grupos entre semana…
Sí deberíamos hacer lo posible para que nuestras reflexiones y homilías de este tiempo procuraran tener un tinte más positivo, animar, alentar e ilusionar. Cuesta el mismo esfuerzo decir las mismas cosas planteadas de diferente manera. Hablar no tanto de lo que no hemos conseguido sino de lo que nos falta por alcanzar. Sería bueno que diéramos a la Pascua un tono de alegría conforme al lema que vamos a utilizar.
En Pascua somos invitados a realizar el asperge. Las oraciones que hemos adjuntado, pueden ser usadas, según el domingo que corresponda, en este momento. Sería bueno que las tuvieran la asamblea para recitarlas todos en alta voz. También después de la homilía o en la acción de gracias después de la comunión.
Les deseamos a todos/as una feliz Pascua.
EL EQUIPO DE LA DELEGACIÓN.



TIEMPO DE PASCUA


“Devuélveme la alegría de tu salvación” (Sal. 50)

Toda la Pascua es permitir a Dios que nos devuelva lo que creíamos perdido por el camino, como les ocurrió a los discípulos de Emaús y a tantos otros con los que, el Resucitado fue haciéndose el encontradizo. También entre ellos estamos nosotros que, en ocasiones, parecemos desanimados y desalentados, cansados del camino, hablando de lo que puedo haber sido y no fue, resignados a perder lo esencial. Nuestro mundo necesita ver a los hombres que salvó Jesús. Necesita nuestro testimonio. El tiempo de Pascua es permitir a Jesús que nos devuelva la alegría, la experiencia profunda de sabernos y sentirnos salvados. Durante la Cuaresma hemos sido nosotros los que le hemos dicho al Señor lo que necesitamos que renueve. Es ahora cuando Él, quiere hablarnos personalmente. En Pascua, escuchemos lo que el resucitado tiene que decirnos a cada uno. Renovaremos públicamente la fe cada semana, mientras asperjamos el agua sobre nuestras cabezas como recuerdo del bautismo. Renovar la fe es adherirnos de corazón y permitirle que “lo haga todo nuevo”.




DOMINGO DE RESURRECCIÓN


Vivamos como resucitados. Dejemos que el Señor, vaya renovando en nosotros lo que amenaza ruina, que nos vaya devolviendo la alegría de la fe. Renueva Señor nuestros cansancios.
(El gesto puede consistir en ir a la fuente de agua convenientemente adornada. De allí se puede tomar cada semana para asperjar al pueblo y renovar las promesas bautismales. En Cuaresma fuimos llenando un recipiente con agua para bendecirla en la Vigilia Pascual, pidiendo, con el Salmo 50, que el Espíritu de Dios nos renovara por dentro. Ahora, al recordar nuestro bautismo y purificarnos con el agua bautismal, le decimos al Señor que nos devuelva la alegría de su salvación)

ORAR EN PASCUA


Id a decir que hoy es fiesta,
que Cristo resucitó
y la mesa está dispuesta.
Id a decir por las calles,
las plazas y los mercados,
por caminos y veredas
que Jesús ha resucitado.
Que el amor, como sol brilla.
Decidlo de puerta en puerta.
Decid que no hay nada igual,
que la muerte está bien muerta.

Id a decir por las calles,
a los niños y a los ancianos.
al que es joven o maduro,
que Jesús está a su lado.
Que Dios ya no está en los cielos.
Que ha bajado de las nubes,
que ahora vive en nuestros ojos
y nuestros rostros asume.

Que Dios marcha por delante,
que nos invita a la danza,
que es un viento irresistible...
Id a encender la esperanza.


SEGUNDO DOMINGO DE PASCUA:
Devuélveme la alegría de la fe y la confianza.


A MODO DE REFLEXIÓN:

Devuélveme la alegría de la fe y la confianza. La fe como experiencia de encuentro. La aparición a Tomás la reserva la liturgia para el último día de la semana de las apariciones, para aquellos que quizás todavía no están convencidos. Tomás, el resistente, el dudoso, el pesimista, el que estuvo tanto tiempo gruñendo que a él no le tomaban el pelo, que no se dejaría convencer tan fácilmente, que él no creería sin más. El es el prototipo de hombre moderno, que no cree más que en lo que toca, que quiere enfrentarse con el mal pero no cree en el bien. No quiere Tomás arriesgarse a esperar, quizás es el que más sufrió en la pasión por no haber sabido morir en ella. Su respuesta: la desconfianza. Estamos viviendo una época muy hermosa. Nunca jamás ha habido tan poca fe, nuca se ha creído tan poco ni los hombres se han considerado tan ateos, tan negativos. Pero tampoco ha habido nunca una época en la que se haya sufrido tanto por no tener fe, en la que se haya tomado tan en serio la trágica condición humana. Sufrir por no amar a alguien, es la prueba del verdadero amor. Sufrir por no poder creer, por no poder esperar, me parece que es la forma de la fe de nuestros tiempos. Y frente a las exigencias de Tomás, la respuesta de Jesús es desconcertante. Parece que se ha dejado vencer por él. Sabía que si se mostraba tan rebelde era porque ninguno se había mostrado tan generoso: “Vayamos, muramos…” Entonces Jesús le habló al fondo de su corazón: “Ven Tomás, haz lo que deseas…” Y allí, en sus llagas, encontró Tomás la forma viva de los clavos, la prueba viva de todo aquel amor con que él había sido amado. El peor reproche que pudo sufrir fue el obtener lo que había pedido como condición para su fe. También tuvo que entregar su fe al Señor. Y allí descubrió la profundidad del amor de Cristo que le hizo caer derrotado, de rodillas. De aquel Tomás dudoso, Jesús sacó el acto de fe más hermoso del evangelio. En el fondo, Tomás creía que no creía. Y eso es comenzar a experimentar la fe. Nosotros tenemos suerte de creer sin obligar a Jesús a que haga lo mismo con nosotros. Nos basta revivir las experiencias profundas vividas a su lado. Devuélvenos Señor, la alegría de la fe.


ORAR EN PASCUA

Sólo te pido el milagro
de seguir creyendo en Ti
cuando algunos que llamaste
te abandonan,
cuando muchos que te aman
no se atreven a arriesgarse por el Reino;
cuando yo, que te he jurado
tantas veces la total fidelidad,
me reduzco a vulgares observancias.
¡El milagro de seguir creyendo en Ti
mientras me hundo en el lago!


TERCER DOMINGO DE PASCUA:
Devuélveme la alegría de la paz.

A MODO DE REFLEXIÓN:

Devuélveme la alegría de la paz. La paz como fruto de ese encuentro. Se presentó Jesús a sus discípulos la tarde de aquel mismo día de la resurrección. La tarde es el tiempo de la tristeza y la soledad. Sin embargo, esta tarde es distinta, es la tarde de la tumba vacía, la tarde del anuncio, la tarde de la resurrección. Sin embargo esto no ha sido suficiente porque ellos están encerrados y asustados. El miedo ha hecho presos sus corazones. Se han cerrado sobre si mismos. En esta situación es en la que Jesús viene, se pone en medio. Los consuela en su temor con el anuncio de la paz. También nosotros podemos estar temerosos y encerrados por el miedo al ambiente que nos rodea, a aparecer distintos, a la cultura dominante, a que nos traten como gente rara, a ser perseguidos, a expresar libre y valientemente el mensaje, a dejar estallar en nosotros la fuerza del Evangelio. Y Jesús se pone en medio, no en alto como superior, ni a un lado como juez, sino en medio, a nuestro nivel y exclama: “Paz a vosotros”. No es la palabra esperada. Quizás pensaban más en un reproche. Jesús hubiera podido enrojecerlos preguntándoles dónde había quedado su fe y sus deseos de seguirle. Y lo hace, pero con esta dulce palabra. Palabra de ánimo, de misericordia, de confianza. Y les muestra sus manos llagadas. Y se alegraron de verle. Sólo el encuentro con el resucitado produce paz. La paz que vence los miedos, no la paz de los cementerios sino la paz que nos pone en marcha, que nos levanta, que hace saltar los cerrojos de las puertas y de los corazones. Y es que las revoluciones pendientes están dentro, en ese espacio interior donde nos encontramos con la propia verdad y descubrimos, a veces a pesar nuestro, que no somos nosotros mismos. Sólo en el interior son posibles los encuentros liberadores con nosotros y con Dios. Encuentros que harán posible otros encuentros y mantendrán nuestra fidelidad, si nos decidimos a andar en verdad. Y a este corazón del hombre amado por Dios es al que se le da la paz de Cristo. Se hace al hombre capaz de sentimientos de misericordia, de bondad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia, sentimientos y propósitos que construyen la comunión y la paz. Sabemos Señor que te importa nuestra vida. Cambia nuestros miedos y temores en paz verdadera, tu paz, la que el mundo no puede dar, la paz mostrada en las llagas resucitadas de tu cuerpo vivo. Devuélvenos Señor la alegría de la paz.

ORAR EN PASCUA


Y en esto entró Jesús, se puso en medio,
soy yo, dijo a los suyos, ved mis manos;
serán siempre señal para creer,
la verdad del Señor resucitado.

Las manos de la pascua lucirán
las joyas de la sangre y de los clavos,
alianza de amistad inigualable,
quilates de un amor que se ha entregado.

Esas manos pascuales lucharán
para dar libertad a los esclavos,
para proteger a los débiles, a los caídos,
para construir la ciudad de los hermanos.

Manos libres, humildes, serviciales,
gastadas en la lucha y el trabajo;
son las más disponibles, los primeras
en prestar el esfuerzo necesario.

Manos resucitadas han de ser
las manos de la gracia y del regalo,
no aprenderán jamás lo de cerrarse,
siempre abiertas al pobre, siempre dando.

Las manos amistosas, siempre unidas,
y que nunca serán puños armados,
no amenazan altivos y violentos,
amigas de la paz y del diálogo.

Manos agradecidas, suplicantes,
que bendicen a todos como a hermanos,
que protegen a débiles, a niños,
que se alzan fervorosas suplicando.

¡Oh Señor de los manos traspasadas,
oh Señor del dolor resucitado,
pon tus manos heridas en los mías,
que te cure del dolor en otras manos!





CUARTO DOMINGO DE PASCUA:
Devuélveme la alegría de saber que me necesitas.

A MODO DE REFLEXIÓN:

Devuélveme la alegría de saber que me necesitas. Soy buscado. Su propuesta, llamada gratuita, escuchada en un corazón pacificado. Jesús se muestra como Pastor. Es el responsable afectuoso de cada uno, el que nos cuida con atención, paciencia, amor incansable y supremo hasta la entrega total de sí. Dar la vida es algo grande, pero es obra humana. Sin embargo, en Jesús esa entrega tiene como fondo la voluntad del Padre. Jesús está unido a nosotros no como un héroe que da la vida, sino como la expresión de la ternura del Padre por cada uno. Nos conoce como el Padre le conoce a Él. Y que bueno sentir ese amor que se traduce en búsqueda. Me busca el Señor, se ha empeñado en buscarme como la oveja perdida. No se resiste el Señor a perder a ninguno de los que el Padre le ha dado. Hay gente que vive perdida en su mente o en su corazón. Hacer el esfuerzo de dejarnos encontrar. Esto supone cambiar el corazón, desmantelar tinglados, no tener miedo a que Él, con su luz, ponga al descubierto las cosas que encierra nuestro corazón. Y si nos busca es porque nos necesita. Dios se basta a si mismo, pero prefiere contar contigo. Si nos busca es porque no se resiste a perder lo que tanto le costó rescatar. Es también la jornada mundial de oración por las vocaciones. Pedimos a Dios que suscite vocaciones en su Iglesia y nos ayude a cada uno a responder en aquella a la que nos llama. Devuélveme la alegría de saber que me necesitas.

ORAR EN PASCUA

Te damos gracias, Señor
por que eres el amor y la vida,
el Buen Pastor.
Sin nombrarte o reconociendo tu nombre,
todos los hombres te buscan.
También te buscamos nosotros,
cuando escuchamos tu voz y te seguimos.
Te bendecimos, porque el Espíritu,
que todos llevamos dentro,
nos impulsa a reconocer tu palabra y tu obra
en las encrucijadas de la vida,
allí donde hermanos nuestros
trabajan por la verdad, la justicia, la libertad.
En el fondo de nosotros mismos
sentimos una llamada a la vida,
a la bondad, a la sinceridad.
Es el eco de tu voz que resuena
en lo más profundo de cada ser humano.
Con la inmensa muchedumbre de los que te siguen
te damos gracias




QUINTO DOMINGO DE PASCUA:
Devuélveme la alegría de la fidelidad.

A MODO DE REFLEXIÓN:

Devuélveme la alegría de la fidelidad. La fidelidad como respuesta a su proyecto y modo ordinario de vivirlo. No es fácil permanecer. El mundo en el que vivimos nos invita a comprar y vender, consumir y desechar. Ya se construyen pocas cosas deseando que duren. Y eso se nos puede pegar a nosotros. Usar y tirar. Olvidarnos de Dios y sus beneficios, desconfiar de Él y ser infieles. Sin embargo, el resucitado nos invita a la fidelidad. Esa bendita capacidad de permanecer a pesar de todo. De reconocer que allí donde nos sembró, aunque el camino se haga duro y a veces nos falten las fuerzas, es el lugar donde hemos de permanecer. Fidelidad es una virtud que inclina la voluntad a adherirse a la palabra dada, a la promesa y al compromiso adquirido. Forma parte de la sinceridad, del amor a la verdad. Significa una donación mutua, una amistad profunda, una confianza plena, un compromiso permanente. La fidelidad cristiana no es una actitud estática, sino un seguimiento amoroso, que se concreta en la donación personal a Cristo para prolongarlo en la Iglesia y en el mundo. Es proclamarlo como Señor Resucitado presente, Centro de la creación y de la historia, razón de nuestro existir. Para ello hemos de recuperar el encuentro. Volver al amor primero. Desempolvar no sólo las sensaciones primeras sino sobre todo, las convicciones. Aquellas razones sobre las que se sustenta nuestra vida personal y de fe. Pero no una razones meramente racionales, sino las que se han fraguado teñidas de vivencia y experiencia profunda y ser coherentes con ellas. Buscar su voluntad con sinceridad sabiendo que de nada serviría la búsqueda si no hubiese aceptación. Aprender a ser discípulos viviendo unidos a Él, como los sarmientos a la vid. Sólo permanece quien se sabe unido a la verdadera vid. Por eso hemos de ser constantes. Esa es la prueba de la verdadera fidelidad, la duración en el tiempo. El Resucitado nos quiere unidos a Él, pone todos los medios para que no nos separemos, para que vivamos en íntima comunión. Solos no podemos. Devuélveme Señor la alegría de la fidelidad.

ORAR EN PASCUA

Tú vives, has resucitado de entre los muertos.
Tú vives, ha sido un milagro patente.
Tú vives, la muerte ha sido vencida.
Tú vives, la vida es más grande que la muerte.
Tú vives, primicia de todos los vivos.
Tú vives, y eres la vida.
Tú vives, tu carne no ha conocido la corrupción.
Tú vives, no has sido abandonado a la muerte.
Tú vives, y nos enseñas el camino de la vida.
Señor resucitado, sé nuestra fuerza, nuestra vida.
Señor resucitado, danos la alegría de vivir.
Señor resucitado, ábrenos a la inteligencia de las Escrituras.
Señor resucitado, enséñanos a caminar como hermanos a tu encuentro.
Señor resucitado, haz de nosotros una comunidad en marcha,
una comunidad viva y de vida.
Señor resucitado, pon calor en nuestros corazones.
Señor resucitado, pon claridad en nuestros ojos de creyentes.
Señor resucitado, pon humildad en nuestra vida entera
para reconocerte como vivo.
Señor resucitado, pon espíritu en nuestra alma
para confesarte delante de todos con valentía

SEXTO DOMINGO DE PASCUA:
Devuélveme la alegría de la entrega.

A MODO DE REFLEXIÓN:

Devuélveme la alegría de la entrega. Como fruto y consecuencia de la fidelidad. Sólo se entrega en plenitud quien trata de ser fiel cada día. Entregarse hasta dar la vida. En ocasiones sólo entregamos retazos del corazón y a quien o en lo que nos interesa. El Señor nos invita a entregarnos en totalidad, a no reservarnos porque Él toma únicamente lo que voluntariamente le damos. Nuestra libre cooperación es necesaria para la realización de los eternos designios de la misericordia divina. Un amor oblativo que no mida ni calcule porque sólo así, abrimos de par en par las puertas para que la gracia nos invada. Una entrega sin condiciones ni limitaciones puesto que está por medio la amistad, la fidelidad al amigo incuestionable, Jesús. Una entrega total, como un cheque en blanco reservando cada día nuestras fuerzas para lo que nos vaya reservando el Padre auque en ocasiones se muestre entre nubarrones y dudas. Una entrega que debemos renovar cada día para que no nos llegue la rutina y el deseo de recuperar lo dejado. Dice San Juan de la Cruz que el corazón del que ama ya no es suyo, lo dio al Amado. El Reino de los Cielos no tiene precio y cuesta exactamente lo que tengamos. Siendo cada día más hermanos, cultivando amistades sinceras, descubriendo el verdadero rostro del otro, siendo gratuitos y generosos. La amistad de Dios con los hombres crea la capacidad de amistad entre los hombres. Devuélvenos Señor, la alegría de la entrega para podernos seguir entregando con alegría.


ORAR EN PASCUA

Señor Jesucristo, que enviaste a los tuyos
a anunciar por el mundo el inmenso amor
que Dios nos tiene,
danos a nosotros fuerzas y capacidad
para seguir los caminos de tantos cristianos
que te han anunciado en todo el mundo,
y han hecho de este espacio de vida
un lugar más humano y más fraterno.
Que anunciemos y practiquemos la fraternidad,
la justicia, la libertad y la solidaridad.

Y, si quieres enviarnos
a anunciar tu mensaje en el mundo
de una forma especial,
con un compromiso de por vida,
danos con tu llamada
los talentos necesarios para seguirla
con fidelidad y juventud,
con alegría y entusiasmo,
seguros de que Tú vas con nosotros.

Gracias, Jesús, por hacemos de los tuyos
y darnos un corazón capaz de ser más grande
que nuestras fronteras de raza y sociedad. Amén.








ASCENSIÓN DEL SEÑOR:
Devuélveme la alegría de sentirme enviado.

A MODO DE REFLEXIÓN:

Devuélveme la alegría de sentirme enviado. Y quien se en entrega sabe que en ella, encuentra sentido a su vida. Dad gratis lo que gratis recibisteis. No se puede reservar lo que lleva dentro. Dios existe y yo me lo encontré. Salir al mundo y llevar a todos la experiencia de habernos encontrado con Él. Ir conscientes de que la fuerza que nos anima es el Espíritu que Jesús Resucitado nos promete y transmite como principio de vida nueva que debe ser anunciada y comunicada a todos los hombres. La fe es siempre propuesta jamás imposición. Por eso su contenido es el seguimiento de Cristo, la obediencia al Evangelio, el cumplimiento de los mandamientos de Jesús, la adhesión bautismal a la vida Trinitaria, la separación de la vida incrédula, implorando y acogiendo la remisión de los pecados con la certeza de que nuestro sustento es la certeza de que Jesús está con nosotros hasta el fin del mundo. Nos necesita el Señor para enviarnos en su nombre, y no podemos quedarnos mirando al cielo. Devuélveme la alegría de sentirme enviado.

ORAR EN PASCUA


No es la hora del miedo y la soledad.
No es el tiempo de la dispersión.
No es el momento de hacer los caminos en solitario.
No es la época de la uniformidad.
No son los días de desesperar.

Es la hora del Espíritu.
Es la hora de la comunión.
Es el tiempo de la verdad.
Es la llegada de la libertad.

Es la hora de quienes tienen oídos para oír.
Es la hora de quienes tienen corazón de carne
y no de piedra.

Es el tiempo de los que adoran en Espíritu y Verdad.
Es el tiempo de los que creen y esperan.
Es el tiempo para los que se quieran hacer nuevos.
Es el tiempo para los que quieran hacer lo nuevo.

Es ahora cuando todo es posible.
Es ahora cuando el reino está en marcha.
Es ahora cuando merece la pena no volverse atrás.
Es ahora cuando podemos darnos la mano.
Es ahora cuando su voz grita.
Es ahora cuando los profetas tienen que gritar.
Es ahora cuando los miedosos no tienen nada que hacer.
Es ahora cuando nuestra fuerza es el Señor.
Es ahora cuando el Espíritu del Señor está sobre nosotros.

Es ahora el tiempo del Espíritu.
Es ahora cuando los creyentes pueden proclamar:
«Me ha enviado a proclamar la paz, y la alegría»

DOMINGO DE PENTECOSTÉS:
Devuélveme la alegría de vivir en comunión, en Iglesia.

A MODO DE REFLEXIÓN:

Devuélveme la alegría de vivir en comunión, en Iglesia. Y todo vivido desde la experiencia profunda de comunidad.
(Esta última semana la enviaremos en su momento junto con el dossier de Pentecostés y un posible esquema de Vigilia)


ORAR EN PASCUA

Envía tu Espíritu
sobre joven y viejo,
sobre hombre y mujer,
sobre alto y bajo,
sobre este y oeste.

Derrama tu fuego
en el corazón del hombre,
en la boca del hombre,
en los ojos del hombre,
en las manos del hombre.

Envía tu Espíritu
sobre los que creen,
sobre los que dudan,
sobre los que aman,
sobre los que están solos.

Derrama tu fuego
en las palabras de los hombres,
en el silencio de los hombres,
en el hablar de los hombres,
en las canciones de los hombres.

Envía tu aliento
sobre los que construyen el futuro,
sobre los que conservan los valores,
sobre los que protegen la vida,
sobre los que crean belleza.

Envía tu Espíritu
sobre los casas de los hombres,
sobre los ciudades de los hombres,
sobre el mundo de los hombres,
sobre todos los hombres
de bueno voluntad.

Aquí y ahora,
sobre nosotros, derrama tu Espíritu
y que esté con nosotros para siempre.
Publicado por Desconocido @ 15:57
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VATICANO, 12 Abr. 06 (ACI).- En la Audiencia General de hoy el Papa Benedicto XVI hizo un pequeño recorrido por cada uno de los días que conforman el Triduo Pascual y exhortó a todos los presentes a encender en su interior un mayor deseo de adhesión a Jesús y a seguirlo en modo generoso.

Al referirse al Triduo Pascual el Santo Padre afirmó que se trata de “días dispuestos a acrecentar en nosotros un más vivo deseo de adhesión a Cristo y de seguirlo generosamente, concientes del hecho que Él nos ha amado hasta dar su vida por nosotros”.

Sobre el Jueves Santo dijo que “se conmemora la oferta total que Cristo hizo de Sí a la humanidad en el sacramento de la Eucaristía”.

Asimismo agregó que “esta singular jornada se cierra con la Adoración eucarística, en el recuerdo de la agonía del Señor en el huerto del Getsemaní. Aún hoy el Señor nos dice: ‘Restad y velad conmigo’. Y vemos también nosotros, discípulos de hoy, como frecuentemente dormimos. Esta fue para Jesús la hora del abandono y de la soledad, a la que sigue, en el corazón de la noche, el arresto y el inicio del doloroso camino hacia el calvario”.

Prosiguió su meditación con el Viernes Santo, “día de ayuno y penitencia, todo orientado a la contemplación de Cristo sobre la Cruz”.

“En el misterio del Crucificado –continuó- se realiza aquel dirigirse de Dios contra si mismo en el cual él se dona para elevar al hombre y salvarlo; amor en su forma más radical”.

Haciendo después referencia al Sábado Santo dijo que en este día “la Iglesia, uniéndose espiritualmente a María, permanece en oración ante el sepulcro. Avanzada la noche comenzará la Vigilia Pascual, durante la cual en cada Iglesia el canto gozoso del Gloria y del Aleluya pascual se elevará desde el corazón de los nuevos bautizados y de la entera comunidad cristiana, contenta porque Cristo ha resucitado y ha vencido a la muerte”.

Al final de sus palabras el Santo Padre invitó a la participación en el sacramento de la penitencia, una especie de “muerte y resurrección para cada uno de nosotros”.

“El perdón que nos viene donado por Cristo en el sacramento de la Penitencia es fuente de paz interior y exterior y nos hace apóstoles de paz en un mundo donde continúan las divisiones, los sufrimientos y los dramas de la injusticia, del odio y de la violencia, de la incapacidad de reconciliarse para recomenzar de nuevo con un perdón sincero”.

Seguidamente leyó un resumen de su meditación en diversas lenguas, entonó el Pater Noster e impartió la Bendición Apostólica.
Publicado por Desconocido @ 15:22
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(Fuente de la Guancha) Se ha recibido comunicación urgente de la Delegación Diocesana de juventud de nuestra Diócesis de Tenerife proponiendo cursos de la Escuela de Animación "Irichen".


Delegación Diocesana de Juventud
San Crístóbal de La Laguna

12 - 4 - 2006

Estimado compañero:

En estos días de ajetreo, me atrevo a tomar un poco de tu tiempo, para informarte de la puesta en marcha de la Escuela de animación y tiempo libre “Irichen”; ya te habrá llegado la comunicación de los dos cursos que proponemos para antes de finalizar el curso pastoral (Curso de dinámicas y técnicas grupales: 20,21 y 22 de abril y Curso básico de voluntariado: 18,19 y 20 de mayo).
Es una ocasión más, para que nuestros agentes de pastoral amplíen su formación, como todos sabemos, cada día más importante a la hora de desempeñar su labor eclesial.
La matricula se puede realizar a través del correo electrónico: secretaría@eretenerife.org , fax: 922631846 o teléfono: 922262005.
La sede de la Escuela estará en la Casa de la Juventud en La Laguna y, como ya sabrás está promovida por Cáritas Diocesana, Delegación de Enseñanza y Delegación de Juventud.
Como párroco que soy, sé del agobio al que nos vemos expuestos por los distintos organismos diocesanos a la hora de nuevas propuestas, te pido que este nuevo servicio lo tomes sencillamente como lo que quiere ser: un servicio.
No te quito más tiempo. Feliz Pascua de Resurrección.

Delegado
Domingo Díaz
Publicado por Desconocido @ 14:23
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Ponemos a continuación el mensaje de Pascua, publicado por ZENIT, que el martes 11 de Abril hizo público el patriarca latino de jerusalén, Su Beatitud Michel Sabbah



¡Cristo ha resucitado! ¡Sí, verdaderamente ha resucitado!
Feliz y santa fiesta de Pascua.

1. Cada fiesta nos lleva a reflexionar sobre el sentido de nuestra fe. Renueva nuestro ánimo para enfrentar los desafíos de la vida, privada y pública, y todas las dificultades que encontramos en todos nuestros países dónde se encuentran nuestras diócesis: Jordania, Palestina, Israel y Chipre. La fiesta nos invita a renovar nuestra fe en Dios y nuestra confianza en nosotros mismos, a fin de contribuir mejor a la edificación de nuestra sociedad en la cual somos llamados para llevar el amor a todos, sin distinción alguna y más allá de todas las barreras confesionales o nacionales. Cristo Resucitado, el triunfo sobre la muerte, el retorno a la vida, todo eso nos dice que, en primer lugar, Dios está entre los hombres: «Él ha habitado entre nosotros»
(Jn 1,14); en segundo lugar, que «Él es amor» (1 Jn 4,8) y, finalmente, que Él nos hizo capaces de amar como Él mismo ama: «Nos ha dado de su Espíritu - dice San Juan-. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud» (1 Jn 4, 13.12). Por su muerte y su Resurrección, Jesús ha hecho de nosotros una criatura nueva y un Hombre Nuevo «en la justicia, la santidad y la verdad» (Ef 4, 23-24). Él nos ha colmado de su Espíritu y «el fruto del Espíritu -nos dice san Pablo- es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí» (Gal 5, 22-23).

2. Nuestra vida cotidiana parece estar muy lejos de esta visión del Dios-con-nosotros, de su amor por todos y de los frutos del Espíritu en nosotros. En nuestra vida cotidiana, puede parecernos que la vida del Espíritu, que produce la caridad, la alegría y la paz, sea un proyecto imposible, sobre todo en nuestra Tierra Santa, entregada desde hace años y años al odio, al rechazo mutuo y a la muerte. Y, la acción de los jefes y la vida de las personas y de los grupos no hacen otra cosa que dejarse guiar según esta lógica. Hace falta matar para vivir. Hace falta matar porque se ha matado. Hace falta odiar porque se tiene miedo o porque se está oprimido. He aquí los criterios de gobierno y de vida en una tierra santa, una tierra de la Resurrección, una tierra en la que Dios ha hablado, en la que las tres religiones dicen creer en Dios y escuchar Su palabra.

3. A pesar de esta dura realidad, tenemos que proclamar y tenemos que decir que la tierra donde Dios ha hablado, donde Él ha hecho conocer su amor por todos los hombres, puede ser tierra de la Palabra de Dios, y no solamente tierra de la palabra de los hombres que reemplaza aquella de Dios por actitudes de muerte y odio. Hace falta que creamos en nuestra capacidad de amar, todos, israelíes y palestinos. Somos capaces de amar y de hacer justicia por nosotros mismos y por los demás. Hace falta recomenzar sobre nuevos principios, sobre una nueva visión de la vida en esta Tierra Santa. Somos capaces de liberarnos de la muerte que nos ha sido impuesta hasta hoy. Nosotros, israelíes y palestinos, somos capaces de liberarnos del miedo nacido en la violencia y el terrorismo, de la ocupación impuesta por la ley del más fuerte, y de la lógica de la muerte y del odio. ¡Vosotros que matáis, cesad de matar! ¡Vosotros que odiáis, dejad de odiar! ¡Vosotros que ocupáis la tierra, devolvedla a sus propietarios! El amor y la confianza son más eficaces para volver a poseer la libertad perdida, la seguridad perdida y la independencia deseada. Ciertamente, este lenguaje es extraño a todos aquellos que detentan en sus manos el poder. Pero a vosotros también, gobiernos, os decimos: ¡Vosotros, gobiernos, que no creéis en este lenguaje, vosotros también, sois capaces de amar, de vivir y de transformar en términos de vida y paz las relaciones entre los dos pueblos en esta tierra santa!

4. Hermanos y Hermanas que celebráis la Resurrección del Señor en nuestra diócesis y en el mundo entero, os deseamos una feliz y santa fiesta de Pascua. A todos los habitantes de esta Tierra Santa, cristianos, judíos, musulmanes y drusos, os deseamos todas las bendiciones del Señor. A los judíos, que celebráis vuestra Pascua en estos días, os deseamos que la fiesta sea un manantial de bendición, de amor y de justicia para vosotros y para todos los habitantes de la Tierra Santa.

El profeta Isaías dice: «He aquí que para hacer justicia reinará un rey, y los jefes juzgarán según el derecho» (Is 32,1). Deseamos que esta profecía pueda realizarse en nuestra tierra. Por el momento «los mensajeros de paz lloran amargamente» (Is 33,7) como dice también Isaías. Nosotros rogamos y esperamos que nuestros jefes puedan dejarse conducir por nuevos puntos de vista y un nuevo ánimo capaces de cambiar la faz de esta tierra y de llenar los espíritus y los corazones de seguridad, de justicia y de tranquilidad.

¡Feliz y santa fiesta de Pascua!

+ Michel Sabbah, Patriarca
Publicado por Desconocido @ 11:03
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martes, 11 de abril de 2006
11 de Abril
(Fuente de la Guancha) Desde hace más de treinta años el Martes Santo es un día eminentemente penitencial en nuestras parroquias de San José y de La Guancha. En la tarde después de una celebración penitencial varios sacerdotes venidos desde las parroquias vecinas se ponen a disposición de los fieles para que puedan recibir el sacramento de la Penitencia.
Publicado por Desconocido @ 23:20
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11 de Abril
(Fuente de la Guancha) En la mañana del Martes Santo nuestro párroco se trasladó a La Laguna para participar en la Misa Crismal , que el Obispo celebra con su presbiterio, y dentro de la cual consagra el santo crisma y bendice los demás óleos. Es una manifestación de comunión con el obispo propio. Se encontraban presentes casi la totalidad de los sacerdotes de la Diócesis y otros venidos a colaborar durante la Semana Santa en diferentes parroquias, además religiosos y religiosas y numerosos fieles. En la homilía el obispo recalcó la importancia del ministerio sacerdotal y recordó una por una las promesas de la ordenación sacerdotal para luego invitar a los sacerdotes concelebrantes a renovarlas públicamente. Después de la celebración los sacerdotes fueron invitados a participar en un almuerzo.
Publicado por Desconocido @ 23:18
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11 de Abril
(Fuente de la Guancha) La Ermita de Santa Rosalía del barrio de Las Rosas de San Juan de la Rambla reunió en la tarde del Martes Santo un grupo de vecinos para hacer el ejercicio del Vía crucis, como es ya tradicional que en los barrios más alejados del templo parroquial se celebre algún acto durante los días previos al Triduo Pascual. Varios vecinos tomaron en sus manos el Crucificado, que se venera en la ermita, recorrieron varias calles meditando las catorce estaciones, dirigidas por el párroco, acompañadas de cantos penitenciales.
Publicado por Desconocido @ 23:16
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lunes, 10 de abril de 2006
Continuamos con la tercera parte sobre Los Movimientos Eclesiales y las Nuevas Comunidades: respuesta del Espíritu Santo a los desafíos de la Evangelización hoy, del arzoobispo Stanislaw Rylko, presidente del Consejo Pontificio para los laicos.



Los movimientos eclesiales y las nuevas comunidades:
respuesta del Espíritu Santo a los desafíos de la evangelización, hoy (Tercera Parte)
Por el arzobispo Stanislaw Rylko, presidente del Consejo Pontificio para los Laicos



5. Como hemos visto, los movimientos eclesiales y las nuevas comunidades son, en realidad, un "don providencial" que la Iglesia debe acoger con gratitud y con un vivo sentido de responsabilidad, para no desperdiciar la oportunidad que ellos representan. Un don que, al mismo tiempo, es una tarea y un reto para los fieles laicos, así como para los Pastores. ¿Cuál tarea y cuál reto? Juan Pablo H insistía mucho en que los movimientos eclesiales y las nuevas comunidades están llamados a insertarse en las diócesis y en las parroquias "con humildad", es decir, con una actitud de servicio a la misión de la Iglesia, evitando cualquier forma de orgullo y de sentido de superioridad con relación a otras realidades, con un espíritu de comunión eclesial y de sincera colaboración. Al mismo tiempo, el Papa insistía a los Pastores - obispos y párrocos - en que los acogieran "con cordialidad", reconociendo y respetando sus respectivos carismas y acompañándolos con paterna solicitud [15]. La regla de oro formulada por San Pablo vale también en este caso: "No apaguéis la fuerza del Espíritu; no menospreciéis los dones proféticos. Examinadlo todo y quedaos con lo bueno" (1Ts 5, 19-20).

Desde luego, la enorme novedad que los movimientos eclesiales y las nuevas comunidades aportan a la Iglesia suscita a menudo asombro, obliga a plantearse interrogantes y puede causar una cierta confusión en la praxis establecida de la llamada pastoral ordinaria. Decía el Papa Wojtyla: "Siempre, cuando interviene, el Espíritu nos deja asombrados. Suscita eventos cuya novedad desconcierta" [16]. Como hemos repetido varias veces, los movimientos constituyen también un desafio, una provocación saludable a la que la Iglesia está llamada a responder y a la que debe responder. Los movimientos, con su modo radical de "ser cristianos" en el mundo, ponen en tela de juicio el "cristianismo cansado" (Benedicto XVI) de muchos bautizados, un cristianismo de mera fachada, lleno de implicaciones y confuso. Alexander Men, sacerdote disidente ruso asesinado en 1990, todavía en los años oscuros de las persecuciones religiosas, decía en tono
provocador, en uno de sus sermones, que el mayor enemigo de los cristianos, en el fondo, no era el ateísmo militante del Estado soviético, sino más que todo el pseudo-cristianismo de muchos bautizados [17]. Palabras que no pueden sino sacudir nuestras conciencias. En fin de cuentas, para el cristiano, el verdadero y gran enemigo es la mediocridad, la resistencia a creer realmente en el Evangelio. Los movimientos, con su desbordante pasión misionera, ponen en tela de juicio también una cierta manera de "ser Iglesia" quizás demasiado cómoda y adaptable. El Cardenal Joseph Ratzinger hace unos años se refería a "un gris pragmatismo de la vida cotidiana de la Iglesia (...) en el que, en apariencia, toda cosa procede normalmente, pero en realidad la fe se deteriora y precipita en la mezquindad" [18]. A una Iglesia de "tranquila conservación" - tipo bastante difundido hoy -, los movimientos lanzan el desafio de una Iglesia misionera valientemente proyectada hacia nuevas fronteras, y ayudan a la pastoral parroquial y diocesana a recuperar la combatividad profética y el impulso necesario. En nuestros tiempos, la Iglesia tiene gran necesidad de esto. Debe abrirse a esta novedad generada por el Espíritu: "Mirad, voy a hacer algo nuevo, ya está brotando, ¿no lo notáis? (Is 43, 19).

El magisterio del Papa Benedicto XVI se coloca en perfecta continuidad con el de Juan Pablo II con relación a los movimientos eclesiales y a las nuevas comunidades, pues ha tenido siempre muy en cuenta su obra al servicio de la misión de la Iglesia y, cuando era todavía Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, afirmaba: "En ellos hay que observar que está comenzando algo nuevo: el cristianismo está presente como un acontecimiento nuevo, y es percibido por personas que a menudo llegan desde muy lejos como la posibilidad de vivir, de poder vivir en este siglo". Y agregaba: "Hoy hay cristianos "aislados" que se colocan fuera de este extraño consenso de la existencia moderna e intentan nuevas formas de vida; ellos, sin lugar a dudas, no llaman particularmente la atención de la opinión pública, pero hacen algo que en realidad indica el futuro" [19]. Según el entonces Cardenal Ratzinger, la novedad que aportan los movimientos eclesiales y las nuevas comunidades hace de ellas algo así como una profecía del futuro. Ya elegido Papa, Benedicto XVI ha permanecido fiel a esta lectura sutil, suya propia, de la situación de la Iglesia y, al terminar la Jornada Mundial de la Juventud celebrada en Colonia, en agosto de 2005, decía a los obispos alemanes: "La Iglesia ha de valorizar estas realidades y, al mismo tiempo, conducirlas con sabiduría pastoral, para que contribuyan del mejor modo, con sus propios dones, a la edificación de la comunidad". Y terminaba con eficacia: "Las Iglesias locales y los movimientos no están en contraste entre sí, sino que constituyen la estructura viva de la Iglesia" [20]. Se trata de orientaciones importantes que deben servir de brújula en la misión evangelizadora de la Iglesia, hoy.


NOTAS

[1] Cfr. L. SABOURIN, II Vangelo di Malteo. Teologia e Esegesi, vol. II, Roma 1977, pp. 1069-1070.
[2] BENEDICTO XVI, Santa Misa en la explanada de Marienfeld, "L'Osservatore
Romano", edic. en lengua española, 26 de agosto, 2005.
[3] Cfr. JUAN PABLO II, Discurso a la XIX Asamblea General del CELAM, 9 de marzo, 1983, "Insegnamenti di Giovanni Paolo II" VI, 1 (1983), pp. 690-699.
[4] JUAN PABLO II, Carta apostólica Novo millennio ineunte, n. 40.
[5] BENEDICTO XVI, Encuentro con los Obispos alemanes, "L'Osservatore Romano", edic. en lengua española, 26 de agosto, 2005.
[6] Cfr. JUAN PABLO II, Exhortación apostólica Christifideles laici, n. 29.
[7] JUAN PABLO II, Homilía en la vigilia de Pentecostés, "L'Osservatore Romano", edic. en lengua española, 31 de mayo, 1996, n. 7.
[8] Cfr. JUAN PABLO II, Carta encíclica Redemptoris missio, n. 86.
[9] JUAN PABLO II, A los pertenecientes a los movimientos eclesiales y a las nuevas comunidades, en la vigilia de Pentecostés, "L'Osservatore Romano", edic. en lengua española, 5 de junio, 1998.
[10] J. RATZINGER, Santa Misa "Pro eligendo Pontifice, "L' Osservatore Romano", edic. en lengua española, 22 de abril, 2005.
[11] Se ci fosse una educazione del popolo tutti starebbero meglio. Appello (Si existiera una educación del pueblo, todos estarían mejor. Llamamiento) , "Atlantide", n. 4/12/2005, p. 119.
[12] JUAN PABLO II, Exhortación apostólica Christifideles laici, n. 24.
[13] Cfr. J. RATZINGER, I1 sale della terra. Cristíanesimo e Chiesa cattolica nella svolta del millennio, Edizioni San Paolo, Milano 1997, p. 18.
[14] Cfr. PABLO VI, Exhortación apostólica Evangelii nuntiandi, n. 48.
[15] Cfr. JUAN PABLO II, Carta encíclica Redemptoris missio, n. 72.
[16] JUAN PABLO II, A los miembros de los movimientos eclesiales y de las nuevas
comunidades, cit. "L'Osservatore Romano" edic. en lengua española, 5 de junio, 1998.
[17] Cfr. T. PIKUS, Aleksander Mien, Verbinum Warzawa 1997, p. 37.
[18] Cfr. J. RATZINGER, Fede, Veritá, Tolleranza. I1 cristianesimo e le religions del mondo, Cantagalli, Siena 2003, p. 134.
[19] Cfr. J. RATZINGER, Il sale della terra, op. Cit., pp. 145-146.
[20] BENEDICTO XVI, Encuentro con los obispos alemanes, cit.
Publicado por Desconocido @ 23:14
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Lunes 10 de abril 2006. (ZENIT.org-El Observador).- La cuarta encuesta realizada entre comunicadores, pensadores e internautas católicos por el portal www.periodismocatolico.com ve una oportunidad evangelizadora en el próximo estreno, que tendrá lugar este mes de mayo, de la película basada en el best-seller de Dan Brown, «El Código Da Vinci».

El estudio de opinión proponía cuatro posibles reacciones de los católicos ante un evento cinematográfico que podría ser visto hasta por 800 millones de personas y en el cual se muestran grandes incorrecciones con respecto a Jesucristo, a la Iglesia católica y, en específico, a la prelatura personal del Opus Dei.

De los 427 votantes, la mayoría (el 75.2 por ciento) optó por aprovechar la oportunidad (de la película), para explicar quién es Cristo y la Iglesia.

El 18 por ciento de los votantes sugirió que lo mejor sería mostrar indiferencia para no hacerle más publicidad al filme, mientras que 5.2 por ciento decidió que se deben hacer campañas para boicotearla. El 1.6 por ciento de los votantes se decantó por apoyar la visión de la película por el motivo de que «es bueno que la gente tenga otros puntos de vista».

Los comentarios con que justificaron sus propuestas los encuestados giraron en torno a que la Iglesia no puede quedar indiferente ante un filme que la difama; ahora bien, la mayoría se decantó por aprovechar la situación para «dar razones de la fe y desmentir los engaños que la película muestra».

La película también es vista como una oportunidad que se presenta para que los católicos profundicen en la fe y evangelicen a quienes les rodean.

También fue preponderante la opinión de no dar importancia a una película que busca la notoriedad mediante el escándalo.

Los comentaristas de la encuesta pidieron estar informados del contenido del libro tanto como del largometraje, hacer un análisis serio y tener las herramientas de dialéctica, en caso que se dé la oportunidad. Este compromiso, sugieren los comunicadores católicos, está ligado a la creatividad y al amor hacia la Iglesia.

La encuesta número cinco ya está en línea y tiene que ver con el primer año de pontificado de Benedicto XVI. La pregunta dice así: «A un año del pontificado de Benedicto XVI, ¿su magisterio ha cambiado la percepción que tenían de él los medios de comunicación seculares?». Se puede votar y dejar comentarios en: www.periodismocatolico.com
Publicado por Desconocido @ 23:04
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10 de Abril
(Fuente de la Guancha) Es ya tradicional que en los barrios más alejados del templo parroquial se celebre algún acto durante los días previos al Triduo Pascual. El Lunes Santo fueron convocados los vecinos del Barrio de La Vera de San Juan de la Rambla. En la ermita de Santa Isabel de Hungría tuvo lugar primeramente una Celebración Penitencial y luego un Vía crucis presidido por el Cristo de madera policromada que se venera en dicha ermita recorriendo las calles junto a la iglesia.
Publicado por Desconocido @ 22:54
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domingo, 09 de abril de 2006
VATICANO, 09 Abr. 06 (ACI).- Hoy a las 9:30 (hora local), el Papa Benedicto XVI celebró el Domingo de Ramos ante decenas de miles de fieles reunidos en la Plaza de San Pedro y recordó que, contra lo que hoy enseña el mundo, el verdadero árbol de la vida es la Cruz de Cristo.

El Santo Padre resaltó en su homilía la centralidad de la Cruz, y tras señalar que “hubo un periodo en el cual se despreciaba al cristianismo a causa de la Cruz”, afirmó que “justamente la Cruz es el verdadero árbol de la vida”.

El Pontífice identificó en afirmaciones como: “la Cruz habla de sacrificio”, “la Cruz es signo de negación de la vida”, “nosotros queremos la vida entera sin restricciones y sin renuncias”, “no nos dejemos limitar por preceptos y prohibiciones”, el lenguaje del demonio que nos dice: “¡No os dejéis asustar! ¡Comed tranquilamente de todos los árboles del jardín!”.

Asimismo, el Pontífice destacó que el evangelio de la Misa de hoy hace ver que Cristo “no llega en una extravagante carroza real, en caballo como los grandes del mundo, sino sobre un asno prestado”, y que con esto daba cumplimiento a la profecía de Zacarías: “¡No temas, hija de Sión! ¡Mira que viene tu Rey montado en un pollino de asna!”.

Seguidamente, el Papa agregó que “para comprender el significado de la profecía, y así el mismo actuar de Jesús, debemos escuchar el texto íntegro de Zacarías, que continúa así: ‘Él suprimirá los cuernos de Efraín y los caballos de Jerusalén; será suprimido el arco de combate, y él proclamará la paz a las naciones. Su dominio irá de mar a mar y desde el Río hasta los confines de la tierra’”.

Rey de los pobres

Su Santidad continuó con una explicación a lo largo de tres pasos. El primero afirma que el Mesías “será un rey de los pobres, un pobre entre los pobres y para los pobres”.

“La pobreza –dijo el Papa– se entiende como aquella de los anawim de Israel, de aquellas almas creyentes y humildes que encontramos en torno a Jesús. Uno puede ser materialmente pobre, pero puede tener el corazón lleno de avaricia de la riqueza y del poder que deriva de la riqueza. Justamente por el hecho de vivir en la envidia y en la avaricia demuestra que él, en su corazón, pertenece a los ricos. Desea cambiar la repartición de los bienes para llegar a estar él mismo en la situación de los ricos”.

“La pobreza en el sentido de Jesús –prosiguió– presupone sobre todo la libertad interior de la avaricia del poder y del desorden por el poder. Se trata de una realidad más grande que una simple repartición diversa de bienes, que se quedaría en el campo material, dejando los corazones más duros. Se trata sobre todo de la purificación del corazón, gracias a la cual se reconoce el poseer como una responsabilidad, como un deber hacia los otros, poniéndose bajo los ojos de Dios y dejándose guiar por Cristo”.

“La libertad interior es el requisito para la superación de la corrupción y la avaricia que devastan el mundo; tal libertad puede ser encontrada solo si Dios se convierte en nuestra riqueza; puede ser encontrada solamente en la paciencia de las renuncias cotidianas, en las cuales ella se desarrolla como libertad verdadera”.

Rey de la paz

A continuación, Benedicto XVI reflexionó sobre el hecho que el Mesías esperado será “un rey de paz: Él hará desaparecer los carros de guerra y los caballos de batalla, partirá los arcos y anunciará la paz. En la figura de Jesús esto se concretiza mediante el signo de la Cruz”.

“La Cruz –agregó– es el arco partido, en un cierto modo, el verdadero arco iris de Dios, que une el cielo y la tierra y tiende un puente sobre los abismos entre los continentes. La nueva arma, que Jesús nos da en las manos, es la Cruz signo de reconciliación, signo del amor que es más fuerte que la muerte”.

Más adelante dijo que “cada vez que hacemos el signo de la Cruz debemos recordar de no oponer a la injusticia otra injusticia, a la violencia otra violencia, recordar que solamente podemos vencer el mal con el bien y jamás dando mal por mal”.

La universalidad

Al referirse al tercer tema, el "preanuncio de la universalidad", el Pontífice dijo que “el reino del rey de la paz se extiende ‘de mar a mar… hasta los confines de la tierra’. Superando toda delimitación, Él, en la multiplicidad de las culturas, crea unidad. Penetrando con la mirada las nubes de la historia, vemos aquí emerger las redes de las comunidades eucarísticas que abrazan todo el mundo, una red de comunidades que constituyen el ‘Reino de la paz’ de Jesús”.

“Cristo domina haciéndose Él mismo nuestro pan y donándose a nosotros. Es en este modo que Él construye su Reino”, dijo el Papa.

Tras haber desarrollado el triple mensaje del profeta, el Santo Padre reflexionó en torno al grito de la gente: “¡Bendito quien viene en el nombre del Señor!”.

“En Jesús –prosiguió diciendo– reconocen a Aquel que verdaderamente viene en el nombre del Señor y lleva la presencia de Dios en medio de ellos. Este grito de esperanza de Israel, esta aclamación a Jesús durante su ingreso a Jerusalén, con buena razón se ha convertido en la Iglesia la aclamación a Aquel que, en la Eucaristía, viene a nuestro encuentro en un modo nuevo”.

Finalmente, el Santo Padre afirmó que en la Eucaristía “saludamos a Aquel que, en carne y sangre, ha llevado la gloria de Dios sobre la tierra. Saludamos a Aquel que ha venido y todavía permanece siempre Aquel que debe venir. Saludamos a Aquel que en la Eucaristía viene siempre nuevamente a nosotros en el nombre del Señor uniendo de este modo en la paz de Dios los confines de la tierra”.
Publicado por Desconocido @ 19:10
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9 de Abril
(Fuente de la Guancha) Con la solemne bendición de los palmos y su consiguiente procesión se abrió la Semana Santa en nuestras parroquias. En La Guancha un gran número de fieles se dieron cita en la ermita del Calvario, para desde ella proceder con espíritu de fiesta y con ramos en las manos a la Procesión hasta el templo parroquial. En San José el lugar de encuentro fue como en años anteriores junto a la cruz situada en la trasera del templo. En ambas parroquias se proclama la lectura íntegra de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo según San Marcos. En la homilía se invita a la reflexión sobre la relevancia que La Pasión de Marcos da a la traición de Pedro, que primero es anunciada por Jesús y después se describe en todo su desarrollo.
Publicado por Desconocido @ 18:38
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sábado, 08 de abril de 2006
(Diario de Avisos, 8 - IV, C.I.) El obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, agradeció ayer desde la nueva sede temporal del Obispado (la Casa de Anchieta) las aportaciones para rehabilitar la Casa de Salazar, que fue pasto de las llamas el pasado mes de enero. En total, los fondos para recuperar el inmueble ascienden ya a más de dos millones de euros. Tras la tragedia, los esfuerzos de la Diócesis nivariense se han dirigido a la recaudación de fondos y el traslado a su nuevo emplazamiento. A día de hoy, aseguró el obispo, "la gestión es totalmente operativa".

De esta acumulación de fondos, Álvarez detalló que más de 800.000 euros han sido donados por empresas, 93.000 euros por más de 350 particulares, 129.000 por comunidades religiosas y 150.000 por parroquias, aunque "aún no hemos recibido la donación de todas ellas", comentó. Además, la Conferencia Episcopal española ha donado 150.000 euros, otros 95.000 proceden de otras diócesis. A este dinero se suma 1.200.000 euros procedentes del seguro que tenía contratado el Obispado.

Otra parte de las ayudas han llegado en forma de mobiliario. Empresas especializadas en muebles de oficina han "evitado costes" para la adaptación de la Casa de Anchieta y organismos públicos han cedido ordenadores para componer el equipo informático, e incluso hay una oferta del "colegio técnico de ingenieros para hacer un proyecto complementario al arquitectónico sin cobrar nada", agregó Álvarez. En este punto, comentó, "esperamos que no decaiga la colaboración de todos", puesto que, por otra parte, desde ahora se han producido gastos como "la indemnización al conserje, que perdió en el incendio sus pertenencias; y para la casa adjunta a la de Salazar, más los gastos por los trabajos de desescombro".

En este sentido, uno de los tres arquitectos encargados de los trabajos en el Obispado, Sebastián Matías, aseguró que "dentro de un mes" habrán finalizado los trabajos de limpieza y desescombro selectivo. "Tras esta primera fase", dijo, "habrá un tiempo en el que no se verán trabajos de obra, porque comenzará la elaboración del proyecto". Matías apuntó que aunque la fachada del inmueble "fue de lo menos afectado, sí que ha sufrido por el paso del tiempo y tiene múltiples deterioros, asentamientos de piezas de cantería que han sido rellenados; también dinteles y capiteles fracturados".



San Agustín, peatonal

El arquitecto aseguró que "la vibración que provoca el tráfico en la calle de San Agustín ha hecho mucho daño a este edificio, siempre he dicho que si hay una calle que ha de ser peatonalizada, esa es San Agustín".

En cuanto al proyecto, Matías insistió en que "el inmueble rehabilitado ha de ser lo más parecido al anterior, aunque con dispositivos de seguridad y un ascensor". Leves variaciones del proyecto original que "no causarán ningún impacto visual ni modificarán la arquitectura", garantizó.

"De comenzar los trabajos en septiembre, contar con el presupuesto y el material", adelantó, "la obra del obispado podría estar finalizada dentro de tres años".

El responsable de las obras detalló que algunos de los inconvenientes para acometerla estriban en "la dificultad para encontrar la tea que requiere la reconstrucción del Obispado, además del hecho de que tras la obra habrá que equipar el edificio".

Por el momento, en la Casa de Anchieta "se encontrará el 50% del Obispado: despacho del obispo, las dos vicarías generales, secretaría general, vicaría de justicia, delegación de catequesis, oficina de prensa, administración económica y la librería diocesana". El resto se redistribuye entre la calle del Agua, el seminario y el archivo diocesano.



Catedral

El obispo hizo mención de los avances para iniciar las obras en la catedral de La Laguna. El prelado recalcó al respecto que el proyecto "ya está redactado por el equipo" y que la reunión con el Ministerio de Cultura para aprobar la obra, prevista para ayer, se ha aplazado quince días. Una vez que el proyecto reciba el visto bueno del Ejecutivo central, se podrá iniciar el trabajo de rehabilitación del techo del principal templo lagunero.
Publicado por Desconocido @ 23:20
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(EL DÍA, 8 - IV, D. Barbuzano) El arquitecto responsable de la reconstrucción del Obispado, Sebastián Matías, afirmó ayer en rueda de prensa que "el incendio produjo mayores daños que los que me imaginé al principio. Cuando he podido ver las cosas mucho más de cerca, he de decir que el deterioro es enorme y hay daños de verdadera identidad". El acto fue presidido por el obispo de la Diócesis de Tenerife, Bernardo Álvarez Afonso, y el vicario general, Antonio Morales.

Sebastián Matías habló del vallado que se ha llevado a cabo en el Obispado y en la casa anexa, donde estaba la Librería Diocesana, para evitar que caigan cascotes que atenten contra la vida de las personas y ocasionen desperfectos a los vehículos.

En estos momentos, según el arquitecto, se sigue trabajando en la retirada de los escombros, mirándolos con mucho cuidado para poder recuperar cualquier resto que pueda tener interés para la reconstrucción del edificio, incluidos trozos de piezas que pueden aportar información de cómo era la sección necesaria para poder sustituir el elemento deteriorado.

De los hallazgos dijo que no han sido muchos, resaltando, principalmente, un pectoral del obispo, un cáliz, un bargueño, la imagen de Santa Teresa, que es difícil de restaurar, y una gran curiosidad, como es el caso de una caja de cartón que no estaba quemada, ni mojada, ni aplastada, en cuyo interior había intacto un Niño Jesús.

Los trabajos de retirada de escombros terminarán dentro de un mes, y no se ha hecho antes, según el arquitecto, porque ha habido que desmontar y demoler determinados muros que estaban en situación inestable y que amenazaban con caerse, lo que ponía en peligro la vida de los obreros que trabajan en el Obispado.

Sebastián Matías informó de que se ha hecho un estudio de la fachada que, aunque fue la menos que sufrió las consecuencias del fuego, presenta deterioro por el paso del tiempo, con grietas en las paredes o dinteles y capiteles fracturados.

El arquitecto dijo que la Casa Salazar, como los otros edificios de la calle, han sufrido también por la presencia de los vehículos, sobre todo los pesados, como camiones o guaguas, ya que los cimientos no están sobre una base rocosa. Por ello añadió que la calle San Agustín, la más importante en el pasado y conocida como la Real, tenía que haber sido una de las primeras en peatonalizarse, sobre todo, según precisó, "por su entidad urbana, significación y calidad de los edificios".

Terminada la limpieza del edificio, Sebastián Matías anunció que se procederá al levantamiento de planos, algo en lo que ya se están dando pasos en aspectos como el de discutir futuras ubicaciones de servicios dentro de la Casa Salazar.

El arquitecto indicó que "pretendemos que el Obispado tenga un aspecto lo más parecido posible al que tenía antes de quemarse, dotado con un sistema de instalaciones completo, que comprenderá detección de humos, electricidad, extinción de incendios, informática y calefacción en condiciones de seguridad máxima. También habrá un ascensor para que los discapacitados puedan visitar al obispo".

Cuando se haya terminado el proyecto habrá que aprobarlo técnicamente y administrativamente, dotarlo de presupuesto y, por último, sacarlo a subasta.

El arquitecto espera que en septiembre puedan comenzar las obras de reconstrucción del Obispado, que si se cumplen los plazos podrían estar terminadas dentro de dos años, aunque luego habría que esperar un año más para dotarlo de mobiliario y poder abrir sus puertas al público
Publicado por Desconocido @ 23:15
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Sábado, 8 abril 2006


(EL DÍA) El obispo de la Diócesis de Tenerife, Bernardo Álvarez, anunció en la rueda de prensa que la recaudación obtenida hasta el momento asciende a 2.623.000 euros, procedentes de los siguientes lugares: particulares (más de 350 personas), 93.000 euros; comunidades religiosas, 129.000 euros; parroquias, 152.000 euros; empresas, 804.000 euros, de los que 332.000 euros se deben a la campaña de EL DÍA y COINTE; Conferencia Episcopal, 150.000 euros; otras Diócesis, 95.000 euros, y seguro del edificio, 1.200.000 euros. A ello habría que añadir las ayudas que han prometido el Ayuntamiento de La Laguna, el Cabildo, los gobiernos de Canarias y central y otros ayuntamientos de la Diócesis. El obispo dio las gracias a todos los que han prestado su ayuda económica y dijo que esperaba que la población siguiera haciendo aportaciones.

El obispo agradeció al ayuntamiento lagunero la cesión de la Casa de Anchieta, donde están situados el 50% de los servicios del Obispado, con presencia del obispo, dos vicarios generales, la Secretaría general, la Vicaría de justicia, la Delegación de catequesis, prensa, administración económica y Librería Diocesana. El resto de delegaciones está en la calle de El Agua, Seminario, Archivo Diocesano y Casas Capitulares.

Sobre el asunto del derribo de las diferentes cúpulas que forman la cubierta de la Catedral, el obispo informó de que el proyecto debía haber sido entregado ayer en Madrid en el Ministerio de Cultura, pero se ha retrasado por decisión de dicho organismo. Dentro de unos 15 días se desplazarán a Madrid la alcaldesa de La Laguna, Ana Oramas; el ecónomo diocesano, Julián de Armas, y el arquitecto de la obra, José Miguel Márquez Zárate, para presentar oficialmente el proyecto, para luego acometer los trabajos del nuevo techo de la Catedral.
Publicado por Desconocido @ 23:11
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El «Evangelio de Judas»
«National Geographic» ha anunciado su intención de publicar una traducción en varios idiomas de un antiguo texto llamado «El Evangelio de Judas» a finales de este mes.
El manuscrito de 31 páginas, escrito en copto, hallado en Ginebra en 1983, no aparece hasta ahora traducido en las lenguas modernas.
El padre Thomas D. Williams L.C., decano de la Facultad de Teología de la Universidad «Regina Apostolorum» de Roma, comenta la importancia de este descubrimiento.

ROMA, jueves, 6 abril 2006 (ZENIT.org).



¿Qué es el Evangelio de Judas?

Aunque el manuscrito todavía debe ser autentificado, probablemente es un texto del IV o V siglo, una copia de un documento anterior, redactado por la secta gnóstica de los Cainitas.

El documento presenta a Judas Iscariote de manera positiva y le describe obedeciendo a la orden divina de entregar a Jesús a las autoridades para la salvación del mundo.

Puede ser una copia del «Evangelio de Judas» citado por san Ireneo de Lyón en su obra «Contra las herejías», escrita en torno al año 180.

Si es auténtico, ¿supone algún desafío a la fe de la Iglesia católica? ¿Sacudirá los cimientos del cristianismo, como sugieren algunas notas de prensa?

Ciertamente no. Los evangelios gnósticos, hay muchos más, no son documentos cristianos en sí, ya que proceden de una secta sincretista que incorporó elementos de diferentes religiones, incluyendo el cristianismo.

Desde el momento de su aparición, la comunidad cristiana rechazó estos documentos por su incompatibilidad con la fe cristiana.

El «Evangelio de Judas» sería un documento de este tipo, que tendría gran valor histórico, ya que contribuye a nuestro conocimiento del movimiento gnóstico, pero no supone ningún desafío para el cristianismo.

¿Es verdad que la Iglesia ha tratado de encubrir este texto y otros documentos apócrifos?

Estos son inventos hechos circular por Dan Brown, el autor de «El Código Da Vinci» y otros autores que apoyan la teoría de la conspiración.

Usted puede ir a cualquier librería católica y obtener una copia de los evangelios gnósticos. Los cristianos no creen que sean verdaderos pero no hay ningún intento de esconderlos.

Pero, ¿no cree que un documento así pone en tela de juicio las fuentes cristianas, en particular los cuatro evangelios canónicos?

Recuerde que el gnosticismo surgió a mediados del siglo II, y el «Evangelio de Judas», si es auténtico, probablemente se remonta a finales del siglo II.

Sería como si yo me pusiera a escribir ahora un texto sobre la Guerra Civil de los Estados Unidos y los presentara como una fuente histórica primaria de esa Guerra. El texto podría no haber sido escrito por un testigo presencial, como en cambio lo son al menos dos de los evangelios canónicos.

¿Por qué estaban tan interesados en Judas los militantes en el movimiento gnóstico?

Una de las mayores diferencias entre las creencias gnósticas y el cristianismo se refiere a los orígenes del mal en el universo.

Los cristianos creen que un Dios bueno creó un mundo bueno, y que por el abuso del libre albedrío, el pecado y la corrupción entraron en el mundo y produjeron desorden y sufrimiento.

Los gnósticos atribuyen a Dios el mal en el mundo y afirman que creó el mundo de un modo desordenado. Por esto, son partidarios de la rehabilitación de figuras del Antiguo Testamento como Caín, que mató a su hermano Abel, y Esaú, el hermano mayor de Jacob, que vendió sus derechos de primogenitura por un plato de lentejas.

Judas entra perfectamente en la visión gnóstica que muestra que Dios quiere el mal del mundo.

Pero ¿no cree que la traición de Judas fue un elemento necesario del plan de Dios, como sugiere el texto, para que Cristo diera su vida por los hombres?

Siendo ominisciente, Dios conoce perfectamente nuestras elecciones tiene en cuenta incluso nuestras decisiones equivocadas en su plan providencial para el mundo.

En su último libro «Memoria e identidad», Juan Pablo II reflexionaba elocuentemente sobre cómo Dios sigue obteniendo bien incluso del peor mal que el hombre pueda producir.

Esto no significa, sin embargo, que Dios desee que hagamos el mal, o que buscaba que Judas traicionara a Jesús. Si no hubiera sido Judas, hubiera sido otro cualquiera. Las autoridades habían decidido que Jesús debía morir y era ya sólo cuestión de tiempo.

¿Cuál es la posición de la Iglesia respecto a Judas? ¿Es posible «rehabilitarlo»?

Si bien la Iglesia católica cuenta con un proceso de canonización por el que declara que algunas personas están en el cielo, como los santos, no prevé un proceso de este tipo para declarar que una persona está condenada.

Históricamente, muchos pensaron que Judas está probablemente en el infierno, debido al severo juicio de Jesús: «Hubiera sido mejor para ese hombre no haber nacido», se puede leer en el Evangelio de Mateo (26, 24). Pero incluso estas palabras no son una evidencia concluyente respecto a su suerte.

En su libro de 1994, «Cruzando el umbral de la esperanza», Juan Pablo II escribió que estas palabras de Jesús «no aluden a la certeza de la condena eterna».

Pero si hay alguien que merece el infierno, ¿no sería Judas?

Seguramente mucha gente merece el infierno, pero debemos recordar que la gracia de Dios es infinitamente más grande que nuestra debilidad.

Pedro y Judas cometieron faltas parecidas: Pedro negó a Jesús tres veces, y Judas lo entregó. Y ahora Pedro es recordado como un santo y Judas simplemente como el traidor.

La principal diferencia entre los dos no es la naturaleza o gravedad de su pecado sino más bien la voluntad de aceptar la gracia de Dios. Pedro lloró sus pecados, volvió con Jesús, y fue perdonado. El Evangelio describe a Judas ahorcándose desesperado.

¿Por qué está despertando tanto interés el «Evangelio de Judas»?

Estas teorías sobre Judas no son ciertamente nuevas. Baste recordar la ópera rock de 1973, «Jesucristo Superstar», en la que Judas canta «Realmente no he venido aquí por mi propia voluntad», o la novela de Taylor Caldwell, de 1977, «Yo, Judas».

El enorme éxito económico de «El Código da Vinci» ha abierto sin duda la caja de Pandora y ha dado incentivos monetarios a teorías de este tipo.

Michael Baigent, autor de «Sangre Santa, Santo Grial», ahora ha escrito el libro «The Jesus Papers» (Los documentos de Jesús) en el que recicla la vieja historia de que Jesús sobrevivió a la crucifixión.

Y un nuevo estudio «científico» recién publicado afirma que las condiciones meteorológicas podrían haber hecho que Jesús caminara sobre un pedazo de hielo flotante en el Mar de Galilea, cuando el Evangelio dice que caminaba sobre el agua.

Básicamente, para quienes rechazan tajantemente la posibilidad de los milagros, cualquier teoría, por extraña que pueda ser, es mejor que las afirmaciones cristianas.
Publicado por Desconocido @ 15:09
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El poder de la confianza en la misericordia de Cristo: comentario del padre Raniero Cantalamessa –predicador de la Casa Pontificia– del Evangelio de la liturgia eucarística del Domingo de Ramos. Domingo de Ramos - B.




¿Con Pedro o con Judas?


El Domingo de Ramos es la única ocasión, en todo el año, en que se escucha por entero el relato evangélico de la Pasión. Lo que más impresiona, leyendo la pasión según Marcos, es la relevancia que se da a la traición de Pedro. Primero es anunciada por Jesús en la última cena; después se describe en todo su humillante desarrollo.

Esta insistencia es significativa, porque Marcos era una especie de secretario de Pedro y escribió su Evangelio uniendo los recuerdos y las informaciones que le llegaban precisamente de él. Fue por lo tanto el propio Pedro quien divulgó la historia de su traición. Hizo una especie de confesión pública. En el gozo del perdón encontrado, a Pedro no le importó nada su buen nombre y su reputación como cabeza de los apóstoles. Quiso que ninguno de los que, a continuación, cayeran como él, desesperasen del perdón.

Es necesario leer la historia de la negación de Pedro paralelamente a la de la traición de Judas. También ésta es preanunciada por Cristo en el cenáculo, después consumada en el Huerto de los Olivos. De Pedro se lee que Jesús se volvió y «le miró» (Lc 22,61); con Judas hizo más aún: le besó. Pero el resultado fue bien distinto. Pedro, «saliendo fuera, rompió a llorar amargamente»; Judas, saliendo fuera, fue a ahorcarse.

Estas dos historias no están cerradas; prosiguen, nos afectan de cerca. ¡Cuántas veces tenemos que decir que hemos hecho como Pedro! Nos hemos visto en la situación de dar testimonio de nuestras convicciones cristianas y hemos preferido mimetizarnos para no correr peligros, para no exponernos. Hemos dicho, con los hechos o con nuestro silencio: «¡No conozco a ese Jesús de quien habláis!».

Igualmente la historia de Judas, pensándolo bien, en absoluto nos es ajena. El padre Primo Mazzolari tuvo una predicación famosa un Viernes Santo sobre «nuestro hermano Judas», haciendo ver cómo cada uno de nosotros habría podido estar en su lugar. Judas vendió a Jesús por treinta denarios, ¿y quién puede decir que no le ha traicionado a veces hasta por mucho menos? Traiciones, cierto, menos trágicas que la suya, pero agravadas por el hecho de que nosotros sabemos, mejor que Judas, quién era Jesús.

Precisamente porque las dos historias nos afectan de cerca, debemos ver qué marca la diferencia entre una y otra: por qué las dos historias, de Pedro y de Judas, acaban de modo tan distinto. Pedro tuvo remordimiento de lo que había hecho, pero Judas también tuvo remordimiento, tanto que gritó: «¡He traicionado sangre inocente!», y devolvió los treinta denarios. ¿Dónde está entonces la diferencia? Sólo en una cosa: Pedro tuvo confianza en la misericordia de Cristo, ¡Judas no!

En el Calvario, de nuevo, ocurre lo mismo. Los dos ladrones han pecado igualmente y están manchados de crímenes. Pero uno maldice, insulta y muere desesperado; el otro grita: «Jesús, acuérdate de mí cuando estés en tu reino», y se Le oye responder: «Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso» (Lc 23,43).

Vivir la Pascua significa vivir una experiencia personal de la misericordia de Dios en Cristo. Una vez un niño, al que se le había relatado la historia de Judas, dijo con el candor y la sabiduría de los niños: «Judas se equivocó de árbol para ahorcarse: eligió una higuera». «¿Y qué debería haber elegido?», le preguntó sorprendida la catequista. «¡Debía colgarse del cuello de Jesús!». Tenía razón: si se hubiera colgado del cuello de Jesús, para pedirle perdón, hoy sería honrado como lo es San Pedro.

Conocemos el antiguo «precepto» de la Iglesia: «Confesarse una vez al año y comulgar al menos en Pascua». Más que una obligación, es un don, un ofrecimiento: es ahí donde se nos ofrece la ocasión de «colgarnos del cuello» de Jesús.
Publicado por Desconocido @ 15:00
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7 de Abril

El portavoz del equipo técnico encargado de los trabajos en el Obispado, Sebastián Matías, aseguró que "dentro de un mes" habrán finalizado los trabajos de limpieza y desescombro selectivo. "Tras esta primera fase", dijo, "habrá un tiempo en el que no se verán trabajos de obra, porque comenzará la elaboración del proyecto". Matías apuntó que aunque la fachada del inmueble "fue de lo menos afectado, sí que ha sufrido por el paso del tiempo y tiene múltiples deterioros, asentamientos de piezas de cantería que han sido rellenados; también dinteles y capiteles fracturados".
En cuanto al proyecto, Matías insistió en que "el inmueble rehabilitado ha de ser lo más parecido al anterior, aunque con dispositivos de seguridad y un ascensor". Leves variaciones del proyecto original que "no causarán ningún impacto visual ni modificarán la arquitectura", garantizó.
Publicado por Desconocido @ 13:50
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7 de Abril

De esta recaudación de fondos, Álvarez detalló que más de 800.000 euros han sido donados por empresas, 93.000 euros por más de 350 particulares, 129.000 por comunidades religiosas y 150.000 por parroquias, aunque "aún no hemos recibido la donación de todas ellas", comentó. Además, la Conferencia Episcopal española ha donado 150.000 euros, otros 95.000 proceden de otras diócesis. A este dinero se sumarán 1.200.000 euros procedentes del seguro que tenía contratado el Obispado
Publicado por Desconocido @ 13:48
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7 de Abril

Desde su nueva sede provisional en la Casa de Anchieta, situada junto a la histórica Plaza de Los Adelantados, el obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, agradeció las aportaciones para rehabilitar el Palacio Episcopal, que fue pasto de las llamas el pasado mes de enero. En total, los fondos para recuperar el inmueble ascienden ya a más de dos millones de euros. Tras la tragedia, los esfuerzos de la Diócesis nivariense se han dirigido a la puesta en marcha de la nueva sede, la recaudación de fondos y la elaboración del proyecto de rehabilitación del palacio de Salazar. En este momento, aseguró el obispo, "la gestión es totalmente operativa".
Publicado por Desconocido @ 13:46
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viernes, 07 de abril de 2006
La Delegación Diocesana de Juventud nos envía carta anunciando encuentro de Diocesano de Juventud para el seis de Mayo.


Estimado párroco:

La Delegación Diocesana de Juventud quiere hacerte partícipe, un año más, que el próximo 6 de mayo tendremos el Encuentro Diocesano de Juventud, a celebrar en el Arciprestazgo de Güimar.
 El lema "Una ruta para el anuncio", nos acerca a la vivencia de la. ruta de la Virgen de Candelaria y contaremos con la presencia de su impulsor D. Damian, nuestro obispo emérito. Nos servirá para prepararnos la catequesis previa que te adjunto y que puedes encontrar si lo deseas en la página Web de la Delegación de Juventud (juventudnivariense.com). Es una manera de que los jóvenes que participen vengan motivados.
 En torno al Encuentro, tendremos la Vigilia, este año en la parroquia de Santo Domingo de Guzmán en La Laguna, a las 21 horas del día 5 de mayo (viernes), Dirigida por D. Damián.
n El desarrollo del encuentro cambiará en algo la dinámica de los últimos años:

o A las 10 a.m. Acogida en la playa del Socorro en Güima.:r y bienvenida por parte de la Alcaldesa de Güimar y del Obispo.
o 10,15 a.m. Representación de la aparición de la imagen de la Virgen de Candelaria.
o 10,30 a.m. Reflexión y motivación sobre la "Ruta de Candelaria" por Don Damián Iguacen, Obispo emérito.
o 11 a.m. Peregrinación hasta la Basílica de la Candelaria, pasando por la cueva de Chinguaro.
o 13,30 p.m. Celebración de la Eucaristía en la Basílica, presidida por nuestro Obispo.
o 14,30 p.m. Almuerzo compartido por la plaza, de Candelaria y alrededores.
o 15,30 p.m. Concierto en la plaza de la Patrona de Canarias, contaremos con la
presencia del cantautor cri:tiano Gabi, y además con uno de los nuestros,
Alejandro Abrante.
o Concluiremos en torno a las 17 p.m. como otros años.

Es importante que estemos coordinados a nivel arciprestal: las parroquias, movimientos e institutos y así estaremos en mejor disposición para que todo resulte lo más ordenado posible.
Te ruego que cualquier duda o aportación nos la hagas llega::°. Un abrazo.
Publicado por Desconocido @ 23:58
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Continuamos con la segunda parte sobre Los Movimientos Eclesiales y las Nuevas Comunidades: respuesta del Espíritu Santo a los desafíos de la Evangelización hoy, del arzoobispo Stanislaw Rylko, presidente del Consejo Pontificio para los laicos.



Los movimientos eclesiales y las nuevas comunidades:
respuesta del Espíritu Santo a los desafíos de la evangelización, hoy (Segunda Parte)
Por el arzobispo Stanislaw Rylko, presidente del Consejo Pontificio para los Laicos





3. La primera, y gran prioridad es, pues, la formación cristiana. Y aquí tocamos un punto neurálgico. Porque hoy se minan los cimientos mismos del proceso educativo de la persona. Como advertía el Cardenal Ratzinger, "se va constituyendo una dictadura del relativismo que no reconoce nada como definitivo y que deja como última medida sólo el propio yo y sus antojos" [10]. La cultura dominante de nuestros días genera personalidades fragmentadas, débiles, incoherentes. Alguien pone en guardia: "Está en crisis la capacidad de una generación de adultos, de educar a sus propios hijos. Durante años, desde los nuevos púlpitos - escuelas y universidades, periódicos y televisiones - se ha predicado que la libertad es la ausencia de vínculos y de historia; que se puede llegar a ser grandes sin pertenecer a nada y a nadie, siguiendo simplemente el propio gusto o antojo. Se ha vuelto normal pensar que todo es igual, que nada, en el fondo, tiene valor, sólo el dinero, el poder y la posición social. Se vive como si la verdad no existiera, como si el deseo de felicidad del que está hecho el corazón del hombre estuviera destinado a permanecer sin respuesta" [11]. La influencia de esta cultura no descuida a los bautizados. De ahí, entonces, identidades cristianas débiles y confusas; la fe, que asume el aspecto de una práctica rutinaria, bajo la influencia de un peligroso sincretismo de superstición, magia y New Age; una pertenencia a la Iglesia superficial y distraída, que no se repercute de manera significativa en las opciones y en los comportamientos. Se asiste, hoy, a una preocupante carencia de ambientes educativos, no sólo fuera de la Iglesia, sino también en su interior. La familia cristiana, por sí sola, ya no es capaz de transmitir la fe a las nuevas generaciones, ni tampoco la parroquia es suficiente para ello, aunque sigue siendo la estructura indispensable para la pastoral de la Iglesia en el territorio. Las parroquias, sobre todo en las grandes ciudades, abarcan con frecuencia barrios demasiado extensos - cuando no se trata de auténticos barrios-dormitorio - en los que es difícil establecer relaciones personales y hacer que se vuelvan lugares de una verdadera iniciación cristiana. ¿Qué hacer,
entonces? En este caso, precisamente, se presentan los movimientos eclesiales como lugares de una profunda y sólida formación cristiana. Los movimientos y las nuevas comunidades se caracterizan, en efecto, por una rica variedad de métodos y de itinerarios educativos extraordinariamente eficaces. Pero ¿cuál es el motivo de su fuerza pedagógica? Este "secreto", por decirlo así, está encerrado en los carismas que los han generado y que constituyen su alma. El carisma genera esa "afinidad espiritual entre las personas" [12] que da vida a la comunidad y al movimiento. Gracias a ese carisma, la fascinante experiencia original del acontecimiento cristiano, de la que es testigo particular todo fundador, puede reproducirse en la vida de muchas personas y en varias generaciones de personas sin perder nada de su novedad y frescura. El carisma es la fuente de la extraordinaria fuerza educadora de los movimientos y de las nuevas comunidades. Se trata de una formación que tiene como punto de partida una profunda conversión del corazón. No por casualidad, estas nuevas realidades eclesiales cuentan entre sus miembros a muchos convertidos, gente que "viene de lejos". Al principio de este proceso hay siempre un encuentro personal con Cristo, el encuentro que cambia radicalmente la vida. Un encuentro facilitado por testigos creíbles, que han revivido en el movimiento la experiencia de los primeros discípulos: "Ven y lo verás" (Jn 1, 46). En la vida de los miembros de los movimientos eclesiales y de las nuevas comunidades hay siempre un "antes" y un "después". La conversión del corazón es a veces un proceso gradual que requiere tiempo. Otras veces es como un rayo, inesperado y sobrecogedor. Pero siempre se vive como un don gratuito de Dios que hace rebosar el corazón de felicidad y se transforma en una riqueza espiritual para toda la vida. "Dios existe, yo lo he encontrado". ¡Cuántos miembros de movimientos eclesiales y nuevas comunidades podrían hacer suyas las palabras de André Frossard, otro convertido! La formación es el ámbito por excelencia donde se expresa la originalidad de los carismas de los distintos movimientos y comunidades, cada uno de los cuales funda el proceso educativo de la persona en una pedagogía propia y específica. Por lo general, una pedagogía cristocéntrica, que se concentra en lo esencial, es decir, en despertar en la persona la vocación bautismal propia de los discípulos de Cristo. Una pedagogía radical que no diluye el Evangelio, que exige y plantea la meta de la santidad. Una pedagogía que se desarrolla en el interior de las pequeñas comunidades cristianas que - sobre todo en una sociedad "atomizada", en la que reinan la soledad y la despersonalización de las relaciones humanas - llegan a constituir un punto indispensable de referencia y de apoyo. Una pedagogía integral que, al abarcar y comprometer todas las dimensiones de la existencia de una persona, genera un sentido de pertenencia "total" al movimiento. Una pertenencia diferente a cualquier otra adhesión a grupos o círculos sectoriales de distinto tipo y que se traduce en un fuerte sentido de pertenencia a la Iglesia y en un vivo amor a
ella. Por eso no es arriesgado afirmar que los movimientos y las nuevas comunidades son verdaderas escuelas para la formación de cristianos "adultos". Como escribía hace algunos años el Cardenal Joseph Ratzinger, son "modos fuertes de vivir la fe que estimulan a las personas y les dan vitalidad y alegría; una presencia de fe, pues, que significa algo para el mundo" [13]. Para completar el cuadro, merece por lo menos una mención el papel que pueden desempeñar estas realidades, en el contexto de la Iglesia latinoamericana, con relación al fenómeno arraigado y difundido de la piedad popular. Los movimientos eclesiales y las nuevas comunidades ofrecen, en efecto, pedagogías de evangelización que pueden contribuir con eficacia a orientar bien esa religiosidad, captando y profundizando aspectos importantes, sin rebajar su valor en la vida del pueblo [14].

4. La segunda, gran urgencia a la que responden los movimientos y las nuevas comunidades es el "anuncio fuerte". La formación cristiana debe tener siempre un gran alcance misionero, porque la vocación cristiana es, por su misma naturaleza, vocación al apostolado. La misión ayuda a descubrir en plenitud la propia vocación de bautizados, defiende de la tentación de un repliegue egoísta sobre sí mismos, protege del peligro de considerar el propio movimiento de pertenencia como una especie de refugio, en un clima de cálida amistad, para resguardarse de los problemas del mundo.

Entre las características del compromiso misionero de los movimientos eclesiales y de las nuevas comunidades hay que señalar su capacidad indiscutible de despertar nuevamente en los laicos el entusiasmo apostólico y el coraje misionero. Ellos saben sacar el potencial espiritual de las personas. Ayudan a superar las barreras de la timidez, del miedo y de los falsos complejos de inferioridad que la cultura laícista infunde en tantos cristianos. Son muchos los que han vivido una tal transformación interior, incluso con profundo asombro. Nunca se habrían imaginado que iban a ser capaces de anunciar así el Evangelio, y de participar de ese modo en la misión de la Iglesia. El anhelo de "hacer discípulos" de Jesucristo que saben despertar los movimientos anima a los
individuos, a las parejas de matrimonios y a familias enteras a dejar todo para salir a la misión. Porque, sin olvidar el testimonio personal, los movimientos y las nuevas comunidades se proponen, ante todo, el anuncio directo del acontecimiento cristiano, redescubriendo el valor del kerigma como método de catequesis y de predicación. De este modo, responden a una de las necesidades más urgentes de la Iglesia de nuestros tiempos, es decir, la catequesis de los adultos, entendida como auténtica iniciación cristiana que les revela todo el valor y la belleza del sacramento del Bautismo.

Desde siempre, uno de los mayores obstáculos para la obra de la evangelización es la rutina, la costumbre, que quita la frescura y la fuerza de persuasión al anuncio y al testimonio cristiano. Pues bien, los movimientos rompen con los esquemas habituales del apostolado, reexaminan formas y métodos, y los proponen de un modo nuevo. Se dirigen con naturalidad y coraje hacia las difíciles fronteras de los modernos areópagos de la cultura, de los medios de comunicación de masa, de la economía y de la política. Prestan una especial atención a los que sufren, a los pobres y a los marginados. ¡Cuántas obras sociales han nacido por iniciativa de ellos! No esperan que los que se han alejado de la fe regresen por sí solos a la Iglesia, van a buscarlos. Para anunciar a Cristo, no dudan en salir por las calles y por las plazas de las ciudades, en entrar a los supermercados, a los bancos, a las escuelas y a las universidades, dondequiera que viva el hombre. El celo misionero los lleva "hasta el final de este mundo"... Y se difunden, demostrando que los carismas que los han generado pueden alimentar la vida cristiana de hombres y mujeres de todas las latitudes, culturas y tradiciones. No sólo. Insertándose en el tejido de las Iglesias locales, se transforman en signos elocuentes de la universalidad de la Iglesia y de su misión. De aquí nace, precisamente, su relación particular con el ministerio del Sucesor de Pedro. Es sorprendente la fantasía misionera que, mediante estos nuevos carismas, el Espíritu Santo suscita en la Iglesia de nuestros días. Para muchos laicos, los movimientos y las nuevas comunidades llegan a ser verdaderas escuelas de misión. Hoy, en la Iglesia, se habla mucho de evangelización: se organizan congresos, simposios, seminarios de estudio y se publican libros, artículos y documentos oficiales sobre dicho tema. Pues bien, hay que hablar de él, porque la evangelización es causa vital para la Iglesia y para el mundo. Sin embargo, existe un peligro real, el de permanecer inmóviles en el nivel teórico, en el nivel de los proyectos que quedan en el papel... Pero he aquí los nuevos carismas que generan agrupaciones de personas - hombres y mujeres, jóvenes y adultos -, sólidamente formadas en la fe, llenas de celo, listas a anunciar el Evangelio. Por consiguiente, no se trata de estrategias estudiadas en un escritorio, sino de proyectos "vivos", experimentados en muchas historias personales concretas y en la vida de tantas comunidades cristianas. Proyectos, por decirlo así, listos para realizar... Esta es la gran riqueza de la Iglesia de nuestro tiempo.

¡Cómo no asombrarse ante la cantidad y la calidad de los frutos generados por los nuevos carismas en la Iglesia! El principio evangélico, "por sus frutos los conoceréis" (Mt 7, 16), es siempre válido. Son muchas las personas que, gracias a estos carismas, han encontrado a Cristo y hallado la fe, o han vuelto a la Iglesia y a la práctica de los sacramentos después de largos años. Tantas personas han pasado de un cristianismo meramente anagráfico a un cristianismo "adulto", convencido y comprometido. ¡Cuántos frutos de una auténtica santidad de vida! ¡Cuántas familias reconstruidas en la fidelidad y en el amor recíproco! ¡Cuántas vocaciones al sacerdocio, a la vida consagrada y a las nuevas formas de vida laical según los consejos evangélicos! El mensaje importante que estos nuevos carismas lanzan al mundo actual es, fundamentalmente, el siguiente: vale la pena ser cristianos, Vale la pena responder al desafio de Cristo. ¡Ensaya tú también!

Continuará

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Tercera predicación de cuaresma ante el Santo Padre y la Curia Romana, que pronmunció Raniero Cantalamessa el viernes día seis de Abril.


«Las rocas se resquebrajaron»



1. La Pasión y el Sudario

La Pasión de Cristo es el tema más tratado en el arte occidental. Basta con pensar en las innumerables representaciones, en pintura y escultura, del Jesús de Getsemaní, del Ecce Homo, de la crucifixión, en los famosos descendimientos de la cruz llamados «piedades», y, en el mundo alemán, «Vesperbild». En nuestro mundo secularizado, el arte permanece como una de las pocas formas de evangelización que penetra también en ambientes cerrados a cualquier otro modo de anuncio. Conocí a una joven japonesa que se convirtió y recibió el bautismo estudiando Arte en Florencia.

Ninguna representación artística de la Pasión, en cambio, ha ejercido y aún lo hace una fascinación comparable a la del Sudario [Sábana Santa. Ndt]. No importa, desde nuestro punto de vista, saber si el Sudario es «auténtico» o no, si la imagen se ha formado natural o artificialmente, si es sólo un icono o también una reliquia. Lo cierto es que es la representación más solemne y más sublime de la muerte que ningún ojo humano haya contemplado jamás. Si un Dios puede morir, ésta es la manera menos inadecuada de representarnos su muerte.

Los párpados cerrados, los labios juntos, los rasgos del rostro serenos: más que en un muerto, todo hace pensar en un hombre inmerso en profunda y silenciosa meditación. Parece la traducción en imágenes de la antigua antífona del Sábado Santo: «Caro mea requiescet in spe», «mi carne descansa segura». También la antigua homilía sobre el Sábado Santo que se lee en el Oficio de lecturas adquiere una fuerza especial leída ante el Sudario: «¿Qué es lo que hoy sucede? Un gran silencio envuelve la tierra; un gran silencio y una gran soledad. Un gran silencio, porque el Rey duerme» [1].

La teología nos dice que en la muerte de Cristo su alma se separó del cuerpo como en todo hombre que muere, pero su divinidad permaneció unida tanto al alma como al cuerpo. El Sudario es la representación más perfecta de este misterio cristológico. Aquel cuerpo está separado del alma, pero no de la divinidad. Algo divino se mueve sobre el rostro martirizado, pero lleno de majestad, del Cristo del Sudario.

Para percibirlo es suficiente con comparar el Sudario con otras representaciones del Cristo muerto, realizadas por mano de artistas humanos, por ejemplo el Cristo muerto de Mantegna, y más aún el de Holbein el Joven, en el Museo de Basilea, que representa el cuerpo de Cristo con toda la rigidez de la muerte y la incipiente descomposición de los miembros. Ante esta imagen –decía Dostoievski, quien la había contemplado largamente en un viaje-- fácilmente se puede perder la fe [2]; ante el Sudario, al contrario, se puede encontrar la fe, o volver a hallarla si se había perdido.

El rostro de Cristo del Sudario es como un límite, una pared que separa dos mundos: el mundo de los hombres lleno de agitación, de violencia y de pecado, y el mundo de Dios inaccesible al mal. Es una orilla en la que rompen todas las olas. Como si, en Cristo, Dios dijera a las fuerzas del mal lo que en el Libro de Job dice al océano: «Llegarás hasta aquí, no más allá, aquí se romperá el orgullo de tus olas» (Jb 38,11).

Ante el Sudario podemos orar así: «Señor, haz de mi tu sudario. Cuando, descendido nuevamente de la cruz, vengas a mí en el sacramento de tu cuerpo y de tu sangre, que yo te envuelva con mi fe y mi amor como en un sudario, de forma que tus rasgos se impriman en mi alma y dejen también en ella una huella indeleble. Señor, ¡haz del áspero y tosco paño de mi humanidad tu sudario!».

2. La Pasión del alma del Salvador

En esta meditación, nos conducimos idealmente al Calvario. Los evangelistas encierran el acontecimiento más desconcertante de la historia del mundo en tres palabras: «y le crucificaron» (Marcos y Mateo), «allí le crucificaron» (Lucas), «para crucificarle» (Juan). Los lectores a quienes se dirigían bien sabían qué encerraban esas palabras; nosotros no; debemos deducirlo de otras fuentes. Pero también éstas son extrañamente reticentes; el suplicio de la cruz era considerado tan espantoso que debía mantenerse lejos, decía Cicerón, «no sólo de los ojos, sino también de los oídos de un ciudadano romano» [3]. No se debía hablar de ello entre gente de bien.

El condenado podía ser atado con cuerdas en las muñecas o sujetado con clavos a la cruz. La mención de las heridas en las manos y en los pies del Resucitado nos dice que para Jesús se adoptó la segunda forma, y se puede fácilmente imaginar el suplicio que esto comportaba.

Se han propuesto varias teorías acerca de la causa física inmediata de la muerte de Jesús: infarto, asfixia; la más reciente indica en la deshidratación y en la pérdida de sangre la explicación médica más admisible de la muerte de Cristo.

Pero mucho más profunda y dolorosa que la pasión del cuerpo fue la del alma de Cristo. Ésta tuvo varias causas. La primera es la soledad. Los Evangelios insisten mucho en el progresivo abandono de Jesús en su Pasión: por parte de la multitud, de los discípulos y finalmente del Padre mismo. «Me dejaréis solo» (Jn 16,32); «entonces los discípulos le abandonaron todos, y huyeron» (Mt 26,56; Mc 14,50).

La soledad de Cristo es impresionante sobre todo en el episodio de Getsemaní, cuando Él busca repetidamente y en vano a alguno que esté a su lado. Para expresar la angustia de este momento, Marcos y Mateo utilizan el verbo ademonein. En griego se sabe que la letra a- al comienzo de una palabra indica ausencia, privación; demonein tiene la misma raíz que demos, pueblo, y que democracia. La idea subyacente es, por lo tanto, la de un hombre aislado del consorcio humano, presa de una especie de terror solitario, como uno que se encuentra proyectado hacia un punto remoto del universo donde, si grita, su voz se pierde en un vacío sideral.

La soledad alcanza el culmen en la cruz, cuando Jesús, en su humanidad, se siente abandonado hasta del Padre: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?». Éste no fue un grito de desconsuelo y de desesperación, como a veces se ha pensado. Si los evangelistas lo hubieran considerado tal, ciertamente no habrían hecho depender de él la confesión de fe del centurión romano: «¡Verdaderamente éste era Hijo de Dios!» (Mt 27,54; Mc 15,39). Sin embargo nada impide pensar que los evangelistas hayan interpretado el grito de Jesús, a la luz del salmo citado, como expresión de la extrema soledad y abandono que Jesús experimenta en este momento en su humanidad [4].

Aquello que el apóstol Pablo supone como la suprema renuncia y sufrimiento posible en el mundo, «ser anatema, separado de Cristo, por el bien de sus hermanos de raza, según la carne» (Cf. Rm 9,1 s.), Cristo en la cruz, de hecho, lo ha experimentado respecto a Dios. Él se ha convertido en el ateo, el sin Dios, para que los hombres pudieran regresar a Dios. Existe un ateísmo activo, culpable, que consiste en rechazar a Dios, y existe un ateísmo pasivo, de pena y de expiación, que consiste en ser rechazado o sentirse rechazado por Dios. Hay que preguntar a los místicos que han compartido en pequeña parte la noche oscura de Dios, la última entre ellos la Madre Teresa de Calcuta, para saber cuán dolorosa es esta forma de ateísmo...

Otro aspecto de la Pasión interior de Cristo es la humillación y el desprecio. «Despreciado, rechazado por los hombres... maltratado, él se humilló» (Is 53,3.7). Así lo había predicho Isaías y así sucedió. Desde el momento de la detención hasta bajo la cruz hay un crescendo de desprecio, insultos y escarnios en torno a la persona de Cristo. «Le vistieron de púrpura y, trenzando una corona de espinas, se la ciñeron. Y se pusieron a saludarle: “¡Salve, Rey de los judíos!”. Y le golpeaban en la cabeza con la caña, le escupían y, doblando las rodillas, se postraban ante él. Cuando se hubieron burlado de él, le quitaron la púrpura, le pusieron sus ropas y le sacaron fuera para crucificarle» (Mc 15,17-20). Bajo la cruz «los sumos sacerdotes junto con los escribas y los ancianos se burlaban de él diciendo: “A otros salvó y a sí mismo no puede salvarse”» (Mt 27,41 s.). Jesús es el vencido. Todos los innumerables «vencidos» de la vida tienen a alguien que puede entenderles y ayudarles.

Pero la pasión del alma del Salvador tiene una causa aún más profunda que la soledad y la humillación. En Getsemaní ruega para que se aparte de Él el cáliz (Mc 14,36). La imagen del cáliz evoca casi siempre, en la Biblia, la idea de la ira de Dios contra el pecado (Is 51,22; Sal 75,9; Ap 14,10).

En el comienzo de la Carta, San Pablo estableció un hecho que tiene valor de principio universal: «La ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad» (Rm 1,18). Donde hay pecado, ahí no puede no dirigirse el juicio de Dios contra aquél; si no, Dios llegaría a un compromiso con el pecado y caería la propia distinción entre el bien y el mal. La ira de Dios es la misma cosa que la santidad de Dios. Jesús en Getsemaní es la impiedad, toda la impiedad del mundo. Él, escribe el Apóstol, es el hombre «hecho pecado» (2 Co 5,21). Es contra Él que «se revela» la ira de Dios. La infinita atracción que existe desde la eternidad entre Padre e Hijo es atravesada ahora por una repulsión igualmente infinita entre la santidad de Dios y la malicia del pecado, y esto es «beber el cáliz».

3. «¿Soy acaso yo, Señor?»

Es momento de pasar de la contemplación de la Pasión a nuestra respuesta a ella. Aludí al principio al papel desempeñado por el arte respecto a la Pasión de Cristo. Junto a la pintura y la escultura, hay que recordar con gratitud también la música. Para muchas personas, dentro y fuera del Cristianismo, la Pasión según San Mateo de Bach es el único medio de conocimiento de la Pasión de Cristo. Un medio frente al cual es difícil permanecer del todo neutrales y distantes. En el relato de los hechos (recitativos), se alterna en ella la meditación (las arias), la oración (corales), el impulso del corazón; todo penetra en los sentidos y en el alma por la sugestión de una música que toca aquí una de sus cumbres más sublimes.

He querido volver a oír la Pasión según San Mateo de Bach en vista de estas meditaciones, y ha habido un momento que me ha conmovido profundamente. Al anuncio de la traición, todos los apóstoles preguntan a Jesús: «¿Soy acaso yo, Señor?», «Herr, bin ich’s?». Pero antes de hacernos oír la respuesta de Cristo, anulando toda distancia entre el acontecimiento y su recuerdo, el compositor hace intervenir al devoto cristiano de hoy, quien grita su confesión: «Sí, soy yo, ¡yo el traidor!», «Ich bin’s, ich sollte büßen».

Esta interpretación es profundamente bíblica. El kerigma, o anuncio, de la Pasión está formado siempre por dos elementos: un hecho --«padeció», «murió»-- y la motivación del hecho --«por nosotros», «por nuestros pecados»--. Él fue entregado a la muerte –dice el Apóstol-- «por nuestros pecados» (Rm 4,25); murió «por los impíos», murió «por nosotros» (Rm 5, 6.8). Siempre es así.

La Pasión inevitablemente nos es ajena mientras no se entra en ella por esa puertecita estrecha del «por nosotros». Conoce verdaderamente la Pasión sólo quien reconoce que es también obra suya. Sin esto lo demás es divagación. Soy yo Judas que traiciona, Pedro que niega, la multitud que grita «¡A Barrabás, no a ése!». Cada vez que he preferido mi satisfacción, mi comodidad, mi honor, a Cristo, se ha realizado esto. El padre Primo Mazzolari, en un memorable discurso de Viernes Santo, no carecía de razón al hablar de «nuestro hermano Judas».

Si Cristo murió «por mí» y «por mis pecados», entonces quiere decir –poniendo simplemente la frase en su forma activa-- que yo he matado a Jesús de Nazaret, que mis pecados le han aplastado. Es lo que Pedro proclama con fuerza a los tres mil que le escuchan el día de Pentecostés: «¡Vosotros matasteis a Jesús de Nazaret!», «¡Renegasteis del Santo y del Justo!» (Cf. Hch 2,23; 3,14)

Aquellos tres mil no habían estado presentes en el Calvario para martillear los clavos, ni ante Pilatos para pedir que fuera crucificado. Habrían podido protestar; en cambio aceptan la acusación y dicen a los apóstoles: «¿Qué hemos de hacer, hermanos?» (Hch 2,37). El Espíritu Santo les había «convencido de pecado» dejándoles hacer un sencillo razonamiento: si el Mesías murió por los pecados de su pueblo y yo he cometido un pecado, yo he matado al Mesías.

Está escrito que en el momento de la muerte de Cristo «el velo del templo se rasgó en dos, de arriba a abajo; tembló la tierra, las rocas se resquebrajaron, se abrieron los sepulcros y muchos santos que habían muerto resucitaron» (Mt 27,51 s.). De estos signos se da, comúnmente, una explicación apocalíptica (lenguaje simbólico para describir el evento escatológico), pero tienen también un significado parenético: indican lo que debe ocurrir en el corazón de quien lee y medita la Pasión de Cristo. Escribe San León Magno: «Que tiemble la naturaleza humana ante el suplicio del Redentor, que se rompan las piedras de los corazones infieles y quienes estaban encerrados en los sepulcros de su mortalidad que salgan fuera, levantando la piedra que pesaba sobre ellos» [5].

Hemos llegado al punto en que debemos recoger el fruto de toda nuestra meditación de la Pasión. La Biblia ha explicado el sentido profundo de la palabra metanoia, conversión, como un cambio de corazón: «Crea en mí, oh Dios, un corazón nuevo», «Desgarrad vuestro corazón, no vuestros vestidos» (Jl 2,13). También la conversión de la multitud que escuchó el discurso de Pedro se expresa con la imagen del corazón: «Se sintieron traspasar el corazón» (Hch 2,37).

Toda conversión supone un movimiento, un paso de un estado a otro, de un punto de partida a un punto de llegada. El punto de partida, el estado del que se debe salir, es para la Escritura el de la dureza de corazón: «Yo les abandoné a la dureza de su corazón, para que caminaran según sus propios designios» (Sal 80,13), «Moisés, teniendo en cuenta la dureza de vuestro corazón, os permitió repudiar a vuestras mujeres» (Mt 19,8), «Apenado por la dureza de sus corazones» (Mc 3,5), «Les reprochó su incredulidad y su dureza de corazón» (Mc 16,14), «Por la dureza y la impenitencia de tu corazón vas acumulando cólera contra ti» (Rm 2,5).

En toda la Biblia, pero especialmente en el Nuevo Testamento, el corazón indica la sede de la vida interior, en contraste con la apariencia exterior: «El hombre mira las apariencias, pero el Señor mira el corazón» (1 S 16,7). El corazón es el yo profundo del hombre, su propia persona, en particular su inteligencia y voluntad. Es el centro de la vida religiosa, el punto en el que Dios se dirige al hombre y el hombre decide su respuesta a Dios.

Se comprende entonces qué representa para la Escritura la dureza de corazón: el rechazo a someterse a Dios, a amarle con todo el corazón, a obedecer su ley. El término sclerocardia, inventado por la Biblia, es significativo. El corazón duro es un corazón esclerotizado, endurecido, impermeable a toda forma de amor que no sea el amor de sí mismo. Las imágenes empleadas por la Escritura son las del «corazón de piedra» (Ez 36,26), «corazón incircunciso» (Jr 9,26), «dura cerviz» (Dt 31,27).

El término ad quem, o el punto de llegada de la conversión, está descrito, coherentemente, con las imágenes del corazón contrito, herido, lacerado, circunciso, del corazón de carne, del corazón nuevo: «El sacrificio a Dios es un espíritu contrito; un corazón contrito y humillado, oh Dios, no lo desprecias» (Sal 51,19); «¿En quién me fijaré? En el humilde y contrito que tiembla a mi palabra» (Is 66,2); «Con alma contrita y espíritu humillado te seamos aceptos» (Dn 3,39).

4. «Yo estoy a la puerta y llamo»

Procuremos ahora comprender cómo se obra este cambio del corazón. Es necesario distinguir dos situaciones. Cuando se trata de la primera conversión, desde la incredulidad a la fe, o desde el pecado a la gracia, Cristo está fuera y llama a las paredes del corazón para entrar; cuando se trata de sucesivas conversiones, desde un estado de gracia a otro más elevado, de la tibieza al fervor, ocurre lo contrario: ¡Cristo está dentro y llama a las paredes del corazón para salir!

Me explico. En el bautismo hemos recibido al Espíritu Santo; Él permanece en nosotros como en su templo (1 Co 3,16), mientras no sea expulsado de ahí por el pecado mortal. Pero puede suceder que este Espíritu acabe por estar como aprisionado y tapiado por el corazón de piedra que se le forma alrededor. No tiene posibilidad de expandirse y empapar de sí las facultades, las acciones y los sentimientos de la persona. Cuando leemos la frase de Cristo en el Apocalipsis: «Mira que estoy a la puerta y llamo» (Ap 3,20), deberíamos entender que Él no llama desde fuera, sino desde el interior; no quiere entrar, sino salir.

El Apóstol dice que Cristo debe ser «formado» en nosotros (Ga 4,19), esto es, desarrollarse y recibir su forma plena; es este desarrollo el que impide el corazón de piedra. A veces se ven a los lados de las calles grandes árboles (en Roma generalmente son pinos) cuyas raíces, aprisionadas por el asfalto, luchan por extenderse, levantando a tramos el mismo cemento. Así debemos imaginar que es el reino de Dios dentro de nosotros: una semilla destinada a transformarse en un árbol majestuoso sobre el que se posan los pájaros del cielo, pero al que le cuesta trabajo desarrollarse por la resistencia de nuestro egoísmo.

Existen obviamente grados diferentes en esta situación. En la mayoría de las almas comprometidas en un camino espiritual, Cristo no está aprisionado en una coraza, sino, por así decirlo, en libertad vigilada. Es libre de moverse, pero dentro de límites bien precisos. Esto sucede cuando tácitamente se le da a entender qué puede pedirnos y qué no puede pedirnos. Oración sí, pero no como para comprometer el sueño, el descanso, la sana información...; obediencia sí, pero que no se abuse de nuestra disponibilidad; castidad sí, pero no hasta el punto de privarnos de algún espectáculo distendido, aunque lanzado... En resumen, el uso de medias tintas.

En la historia de la santidad, el ejemplo más famoso de la primera conversión, aquella del pecado a la gracia, es San Agustín; el ejemplo más instructivo de la segunda conversión, aquella de la tibieza al fervor, es Santa Teresa de Ávila. Puede que lo que ella dice de sí misma en su Vida sea exagerado y dictado por la delicadeza de su conciencia, pero puede servirnos para un útil examen de conciencia.

«Pues así comencé, de pasatiempo en pasatiempo, de vanidad en vanidad, de ocasión en ocasión, a meterme tanto en muy grandes ocasiones y andar tan estragada mi alma en muchas vanidades... Dábanme gran contento todas las cosas de Dios; teníanme atada las del mundo. Parece que quería concertar estos dos contrarios --tan enemigo uno de otro-- como es vida espiritual y contentos y gustos y pasatiempos sensuales».

El resultado de este estado era una profunda infelicidad, en la que tal vez podamos reconocer también la nuestra: «Pasé este mar tempestuoso casi veinte años, con estas caídas y con levantarme y mal –pues tornaba a caer— y en vida tan baja de perfección, que ningún caso casi hacía de pecados veniales, y los mortales, aunque los temía, no como había de ser, pues no me apartaba de los peligros. Sé decir que es una de las vidas penosas que me parece se puede imaginar; porque ni yo gozaba de Dios ni traía contento en el mundo. Cuando estaba en los contentos del mundo, en acordarme lo que debía a Dios era con pena; cuanto estaba con Dios, las aficiones del mundo me desasosegaban» [6].

Fue precisamente la contemplación de la Pasión lo que le dio a Teresa el impulso decisivo para cambiar. He aquí como describe la santa el momento de su «conversión»: «Acaecióme que, entrando un día en el oratorio, vi una imagen que habían traído allá a guardar, que se había buscado para cierta fiesta que se hacía en casa. Era de Cristo muy llagado y tan devota que, en mirándola, toda me turbó de verle tal, porque representaba bien lo que pasó por nosotros. Fue tanto lo que sentí de lo mal que había agradecido aquellas llagas, que el corazón me parece se me partía, y arrojéme cabe Él con grandísimo derramamiento de lágrimas, suplicándole me fortaleciese ya de una vez para no ofenderle. Le dije entonces que no me había de levantar de allí hasta que hiciese lo que le suplicaba. Creo cierto me aprovechó, porque fui mejorando mucho desde entonces» [7]. ¡Hoy sabemos hasta qué punto fue mejorando!

5. «En cuanto a mí, Dios me libre de gloriarme...»

Está escrito que, aquel día, las gentes, «al ver lo sucedido, se volvieron golpeándose el pecho» (Lc 23,48). Así queremos hacer también nosotros, regresando a nuestro trabajo después de haber estado con Jesús en el Calvario. Una vez que hemos pasado a través de nuestro pequeño «terremoto» espiritual, vemos la cruz y la muerte de Cristo cambiar completamente de signo y, de capítulo de acusación y motivo de temor y de tristeza, transformarse en motivo de gozo y seguridad. El propter nos, por causa nuestra, se transforma en pro nobis, a nuestro favor. La cruz aparece ahora como el honor y la gloria, esto es, en el lenguaje paulino, como una jubilosa seguridad acompañada de conmovida gratitud, a la cual se eleva el hombre en la fe y que se expresa en la alabanza y en la acción de gracias.

Podemos abrirnos sin temor a esa dimensión gozosa y pneumática en la que la cruz no aparece ya como «necedad y escándalo», sino, al contrario, como «fuerza de Dios y sabiduría de Dios». Podemos hacer de ella nuestro motivo de inquebrantable seguridad, prueba suprema del amor de Dios por nosotros, tema inagotable de anuncio y, sin arrogancia alguna, sino con profunda humildad, decir con el Apóstol: «En cuanto a mí, ¡Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo!» (Ga 6,14).

En un momento en que desde varios lugares se hace presión para retirar el crucifijo de las aulas y de los lugares públicos, nosotros, los cristianos, lo debemos fijar más que nunca en las paredes de nuestro corazón. Hemos empezado esta meditación pidiendo a Jesús que haga de nuestra alma su sudario. A María le pedimos que nos ayude a realizar este programa con las palabras del Stabat Mater: «Sancta Mater, istud agas, / crucifixi fige plagas / cordi meo valide»: «Oh, Santa Madre, haz que las llagas del Crucificado en mi corazón se graben».

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[1] Antica omelia sul Sabato santo (PG 43, 439 s.)
[2] F. Dostoevskij, L’Idiota, Parte II, iv.
[3] Cf. Cicerón, Pro Rabirio 5, 16.
[4] Cf. R. Brown, The Death of the Messia, II, p. 1051
[5] S. León Magno, Sermo 66, 3 (PL 54, 366).
[6] S. Teresa de Ávila, Vida, cc. 7-8.
[7] Ib. 9, 1-3
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jueves, 06 de abril de 2006
DELEGACION DE PASTORAL VOCACIONAL
Diócesis Nivariense
C/. Nava y Grimón , 10 - La Laguna





Estimado/a hermano/a consagrado/a :

Desde esta Delegación Diocesana de Pastoral Vocacional nos ponemos en comunicación contigo de nuevo, después de compartir la inolvidable Jornada de la Vida Consagrada el día 2 de febrero en el Seminario. Felicitarnos mutuamente por la respuesta en la participación; en el clima familiar, festivo y, sobre todo, orante que se creó. Seguro que el Señor de la mies recogió con buen agrado tanto el testimonio de comunión como de oración por las vocaciones.

Ante la cercanía de la Pascua, y en ella la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones de Especial Consagración, el IV domingo, día del Buen Pastor, te queremos adelantar y animar a participar en las iniciativas de la Delegación. Es una Jornada propicia para ir creando esa “cultura vocacional” que la Iglesia nos pide a todo el Pueblo de Dios; “que la pastoral vocacional es cosa de todos”. Implicando a las parroquias, arciprestazgos, movimientos apostólicos y otras realidades diocesanas de asociación de laicos, y a los propios consagrados.

La Jornada la desarrollaremos en el Semianrio de la siguiente manera:
.
-El domingo, día 7, a partir de las 9 de la mañana ACOGIDA de grupos en el salón de actos del Seminario y PROYECCION de un power-point vocacional,
-A continuación, visita a la EXPOSICION sobre la rica presencia de los distintos carismas de consagrados con presencia en la Diócesis.
-VISITA guiada a las dependencias del Seminario Diocesano
-Terminando todo el grupo con una HORA DE ORACION VOCACIONAL ante el Santísimo con testimonios, oración personal en silencio y comunitaria, cantos de adoración…
Nos parece una oportunidad muy buena para acercarnos a muchos, compartir con alegría y confianza en el Señor de la Llamada, esta Jornada Mundial, a la vez que todos los que participen puedan salir “llenos” de este encuentro.
Desde esta Delegación nos estamos poniendo en contacto con todos los consagrados, movimientos apostólicos y asociaciones laicales, arciprestazgos… para organizarnos.

Varias notas a tener en cuenta:
Primera: Cada grupo, parroquia, arciprestazgo, etc, puede elegir la hora que más le convenga para hacer su “itinerario vocacional”. Todo el tema de acogida, cantos, celebración, testimonios, guía, etc. lo organiza la Delegación.
Segunda: Comunicar los grupos, consagrados , parroquias, arciprestazgos, etc. que van a participar, la fecha límite será el viernes 28 de abril.
Tercera: Los distintos carismas de consagrados con presencia diocesana que quieran participar en la EXPOSICION, tienen a su disposición entre 2 y 3 metros cuadrados de espacio, tanto en la pared como en el suelo, dejando libre la creatividad de cada uno, para exponer su carisma. La fecha límite para comunicar la participación también es el 28 de abril. Para montar la muestra lo pueden hacer entre el viernes 5 y sábado 6 de mayo.
Cuarta: La muestra la mantendremos abierta toda la semana IV de Pascua para los colegios, institutos o grupos que la quieran visitar. No así el resto de actos de la Jornada.
Quinta: Estamos en contacto con algunos consagrados de las islas de La Gomera , La Palma y El Hierro para organizar también esta Jornada .


Todo esto es un avance, ya prepararemos y enviaremos materiales e información más detallada. Agradecerte que hayas llegado “hasta aquí” leyendo, animándote a la vez a participar, para no esconder la luz multicolor de las vocaciones de especial consagración, e ir creando “cultura vocacional; urgencia prioritaria en la Iglesia”.
Un fraternal saludo. ¡Feliz Pascua! y estamos a tu disposición para lo que necesites.

El Delegado y Equipo de Pastoral Vocacional

Francisco Ig. Hdez. Rivero
Tlf. 922.25.25.40-Seminario
Publicado por Desconocido @ 23:18
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Por primera vez, menos del 50% de los jóvenes españoles se consideran católicos, y la Iglesia es la institución de la que más desconfían, según un informe divulgado hoy, donde la juventud se define como "egoísta" y "consumista". El estudio Jóvenes españoles 2005, basado en una encuesta a 4.000 jóvenes de 15 a 24 años, es el sexto estudio general que elabora la Fundación Santa María desde 1982 para analizar aspectos como los valores, orientaciones políticas, religiosidad y tiempo de ocio de la juventud.

En la presentación del trabajo de más de 400 páginas, el autor del capítulo dedicado a la religión, Juan González-Anleo, subrayó que el alejamiento de los jóvenes de la Iglesia "se ha acelerado de forma sorprendente" respecto a diez años atrás cuando el 77% se declaraba católico, y hoy no llegan al 50%, un descenso de más de 25 puntos".

En 1994, dos terceras partes de los jóvenes afirmaban que eran miembros de la Iglesia y que pensaban seguir siéndolo; en 1999 ya eran solo la mitad y en el 2005 es un 29%. Ello obedece a la creciente secularización de la sociedad, la "impopular postura de la Iglesia" en temas como la ley que regula el matrimonio entre personas homosexuales, el aborto o la sexualidad, y a los cambios políticos en una "dirección laicista", añadió. Todas estas razones también se asocian a que los jóvenes coloquen a la Iglesia como la institución en la que menos confían y a la que critican por su "excesiva riqueza", "su injerencia en política y su conservadurismo en materia sexual".
Publicado por Desconocido @ 23:13
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“Una mirada a la fe" es el título de la exposición que fue inaugurada en la ermita de San Miguel y en la que el público podrá admirar fotografías, postales antiguas y documentos de gran valor desde el siglo XVI, imprescindibles para conocer mejor la Semana Santa de La Laguna. El presidente de la Junta de Hermandades y Cofradías señaló, que "aunque lo más importante es la fe, existen unos componentes artísticos e históricos que contribuyen a que la Semana Santa de La Laguna goce de una gran importancia y que deben ser conocidos por la mayoría de la población".
Publicado por Desconocido @ 23:11
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Continúan las gestiones para proseguir la restauración de la Catedral de Laguna. En este sentido, en las próximas semanas se realizará una nueva reunión en Madrid entre las distintas administraciones y los representantes de la diócesis.
Según ha explicado Julián de Armas, para la ejecución de la primera fase de la obra, consistente en la demolición de las cubiertas y la colocación de un techo provisional, será necesario un presupuesto de 2.100.000 de euros. La intención es que estos trabajos comiencen este mismo verano y puedan estar concluidos en diciembre del próximo año. La segunda y definitiva fase del proyecto, cuyo presupuesto aún está por definir, permitiría la definitiva reconstrucción de las cubiertas y, con ello, la reapertura del principal templo de la ciudad. En la última reunión celebrada en Madrid entre las autoridades laguneras y representantes del Gobierno central, éste se comprometió de destinar 1,1 millones de euros este año a las obras de la Catedral. Entonces también se fijó un itinerario de trabajo para esta obra. Así, se pactó que el citado proyecto deberá ser presentado en la capital durante el presente mes de abril, para ser aprobado y adjudicado antes del 30 de junio, de modo que en julio los operarios comiencen a desmontar las cúpulas.
Publicado por Desconocido @ 23:10
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La entidad financiera Banca March informó de la apertura de una nueva cuenta solidaria, cuya titularidad ostenta el Obispado de Tenerife, destinada a recaudar fondos para la pronta rehabilitación de la sede nivariense, incendiada el pasado mes de enero. El número de cuenta es: 0061 0163 51 0036440213.
Publicado por Desconocido @ 23:08
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(Fuente de la Guancha) La Casa Anchieta es ya la Sede Provisional de la Diócesis Nivariense. Allí están ya instalados los principales servicios diocesanos: Vicaría General, de Justicia y Economía, así como las Delegaciones de Catequesis y Misiones, la Secretaría General, la Oficina de Prensa y la Librería Diocesana. Tanto el teléfono de la centralita (922 25 86 40) como el del resto de los departamentos son los mismos que se tenían en la Sede de S. Agustín y que figuran en la guía diocesana.
Publicado por Desconocido @ 23:06
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6 de Abril
En la mañana del seis de Abril y en el Terrero de Lucha de Tegueste se reunieron unos mil seiscientos alumnos de Secundaria el IV ECUENTRO DE ALUMNOS DE RELIGIÓN POR LA SOLIDADRIDAD. Fue un entrañable encuentro lúdico-festivo que propició la relación entre los alumnos de Religión de la isla. La presentación de de los distintos institutos con sus pancartas dio paso a las actuaciones literarias y musicales. Este año contó con la presencia del cantautor alicantino “Gaby”, que fácilmente captó la atención de los jóvenes.
Publicado por Desconocido @ 23:00
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miércoles, 05 de abril de 2006
CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 5 abril 2006 (ZENIT.org).- Benedicto XVI explicó este miércoles en la audiencia general que la «la Iglesia del amor es también la Iglesia de la verdad».

Al dirigirse a los 30.000 peregrinos que volvían a llenar la plaza de San Pedro del Vaticano en menos de una semana, el Papa dedicó su intervención al «servicio de la comunión» en la Iglesia.

La catequesis, que continúa con la serie de meditaciones comenzadas el 15 de marzo sobre el designio originario de Jesús para su Iglesia, afrontó en esta ocasión la gran paradoja del cristianismo: por un lado, «existe una relación íntima entre el Espíritu Santo y la Iglesia»; por otro, esta relación «no anula nuestra humanidad con toda su debilidad».

De este modo, reconoció, «la comunidad de los discípulos experimenta desde los inicios no sólo la alegría del Espíritu Santo, la gracia de la verdad y del amor, sino también la prueba, constituida sobre todo por los contrastes entre las verdades de fe, con las consiguientes laceraciones de la comunión».

«Así como la comunión del amor existe desde el inicio y existirá hasta el final, del mismo modo por desgracia desde el inicio irrumpe también la división». Y añadió: «No tenemos que sorprendernos por el hecho de que hoy también exista».

«Siempre existe el peligro, en las vicisitudes del mundo y también en las debilidades de la Iglesia, de perder la fe, y así, de perder también el amor y la fraternidad», reconoció.

Por tanto, aseguró, «es un deber preciso de quien cree en la Iglesia del amor y quiere vivir en ella reconocer también este peligro y aceptar que no es posible la comunión con quien se ha alejado de la doctrina de la salvación».

«La Iglesia del amor es también la Iglesia de la verdad, entendida ante todo como fidelidad al Evangelio confiado por el Señor Jesús a los suyos», recordó.

Por eso, indicó, «la familia de los hijos de Dios, para vivir en la unidad y en la paz, necesita de alguien que la custodie en la verdad y la guíe con sabio y autorizado discernimiento: esto es lo que está llamado a hacer el ministerio de los apóstoles», cuyos sucesores son los obispos.

«Los apóstoles y sus sucesores son por tanto los custodios y los testigos autorizados del depósito de la verdad entregado a la Iglesia, y son también los ministros de la caridad: dos aspectos que van juntos», subrayó.

Esto significa que estos pastores «tienen que pensar siempre en el carácter inseparable de este doble servicio, que en realidad es el mismo: verdad y caridad, reveladas y donadas por el Señor Jesús».

«En este sentido, realizan ante todo un servicio de amor: la caridad que tienen que vivir y promover no puede separarse de la verdad que custodian y transmiten», afirmó recordando que «La verdad y el amor son dos caras del mismo don: que procede de Dios y que gracias al ministerio apostólico es custodiado en la Iglesia y nos llega hasta nuestro presente»

El Papa concluyó pidiendo oraciones «por los sucesores de los apóstoles, por todos los obispos y por los sucesores de Pedro para que sean realmente custodios de la verdad y al mismo tiempo de la caridad» y de este modo «la luz de la verdad y de la caridad no se apague nunca en la Iglesia y en el mundo».

La audiencia general se caracterizó por el fuerte viento. Dejando a un lado los papeles en una ocasión el Papa provocó un espontáneo aplauso entre los fieles al decir: «El viento no siempre es idéntico al Espíritu Santo, pero nos puede hacer pensar también en la fuerza del Espíritu Santo».
Publicado por Desconocido @ 23:03
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Colocamos por partes en nuestro blog artículo sobre "Los movimientos eclesiales y las nuevas comuniddes: respuesta del Espíritu Santo a los desafíos de la evangelización, hoy", hecho por el arzobispo Stanislaw Rylko, preseidente del Cansejo Pontificio para los laicos.

Los movimientos eclesiales y las nuevas comunidades:
respuesta del Espíritu Santo a los desafíos de la evangelización, hoy
(Primera parte)
Por el arzobispo Stanislaw Rylko, presidente del Consejo Pontificio para los Laicos


1. El mayor desafio lanzado a la Iglesia, a principios de este milenio, es la tarea que le ha sido confiada desde siempre: la evangelización. En toda época, y por tanto en la nuestra, la Iglesia está llamada a acoger nuevamente el mandato misionero de Cristo resucitado: "Poneos, pues en camino, haced discípulos a todos los pueblos y bautizadlas para consagrarlos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, enseñándoles a poner por obra todo lo que os he mandado" (Mt 28, 19-20) Para Mateo, hacerse "discípulos" y hacerse "cristianos" significa lo mismo [1]. "Hacer discípulos" es el núcleo de la vocación de la Iglesia y de su misión en todos los tiempos. La Iglesia fundada por Cristo es enviada al mundo para evangelizar, vive permanentemente en estado de misión y tiene su razón de ser en la misión.

La evangelización del mundo actual - la nueva evangelización de la que tanto se habla y que tanto interesaba al Siervo de Dios Juan Pablo II - es una tarea en la cual la Iglesia pone muchas esperanzas; pero también tiene plena conciencia de los innumerables obstáculos que se presentan a su obra, tanto por los cambios extraordinarios que se han realizado en la vida de los individuos y en las sociedades, como, y sobre todo, por una cultura postmoderna en grave crisis. El creciente proceso de secularización y una auténtica "dictadura del relativismo" (Benedicto XVI) van generando en muchos de nuestros contemporáneos una tremenda carencia de valores, acompañada por un alegre nihilismo, y termina en una alarmante erosión de la fe, en una especie de "apostasía silenciosa" (Juan Pablo II), en un "extraño olvido de Dios" (Benedicto XVI). A esta situación, que se puede verificar tristemente en los países de antigua tradición cristiana, sirve de contra-altar, por decirlo así, un "boom religioso" ambivalente y ambiguo. El Papa habló de esto en Colonia, en el mes de agosto del año pasado, diciendo: "No quiero desacreditar todo lo que se sitúa en este contexto (...). Pero a menudo , la religión se convierte casi en un producto de consumo. Se escoge aquello que gusta, y algunos saben también sacarle provecho" [2]Piénsese en la invasión de las sectas , en la difusión de modos de vida y actitudes dictados por el New Age, en los fenómenos para-religiosos como el ocultismo y la magia. El mundo globalizado se ha vuelto, en verdad, una gigantesca tierra de misión. Como dice el Salmista con tonos dramáticos: "El Señor mira desde los cielos a los hombres para ver si queda alguien juicioso que busque a Dios" (Sal 14, 2). En nuestros días, es más urgente que nunca anunciar a Jesucristo en los grandes areópagos modernos de la cultura, de la ciencia, de la economía, de la política y de los mass-media. La mies evangélica es mucha y los obreros son pocos (cfr. Mt 9, 37). En este campo vital para la Iglesia es preciso, hoy, un viraje radical de las mentalidades, un auténtico, nuevo despertar de las conciencias de todos. Se necesitan nuevos métodos, nuevas expresiones y un nuevo coraje [3]. Al comenzar el tercer milenio, el Siervo de Dios Juan Pablo II exhortaba así a la Iglesia: "He repetido muchas veces en estos años la llamada a la nueva evangelización. La reitero ahora, sobre todo para indicar que hace falta reavivar en nosotros el impulso de los orígenes, dejándonos impregnar por el ardor de la predicación apostólica después de Pentecostés. Hemos de revivir en nosotros el sentimiento apremiante de Pablo, que exclamaba: ¡Ay de mí si no predicara el Evangelio!" (1Cor 9, 16) [4]. Hablando a los Obispos alemanes en Colonia, el Papa Benedicto XVI pronunció al respecto unas palabras que dejan entrever un profundo anhelo apostólico: "Deberíamos reflexionar seriamente sobre el modo como podemos realizar hoy una verdadera evangelización, no sólo una nueva evangelización, sino con frecuencia una auténtica primera evangelización. Las personas no conocen a Dios, no conocen a Cristo. Existe un nuevo paganismo y no basta que tratemos de conservar a la comunidad creyente, aunque esto es muy importante (...). Creo que todos juntos debemos tratar de encontrar modos nuevos de llevar el Evangelio al mundo actual, anunciar de nuevo a Cristo y establecer la fe" [5]. Estas orientaciones de los dos Sumos Pontífices servirán para guiar nuestra reflexión por el hilo que une la evangelización del mundo actual a los movimientos eclesiales y a las nuevas comunidades.

2. Entre los muchos frutos generados por el Concilio Vaticano II a la vida de la Iglesia, ocupa un lugar destacado y especial, sin lugar a dudas, la "nueva época asociativa" de los fieles laicos. Gracias a la eclesiología y a la telogía del laicado desarrolladas por el Concilio, junto a las asociaciones tradicionales han surgido muchas otras agrupaciones denominadas hoy "movimientos eclesiales" o "nuevas comunidades" [6]. Una vez más, el Espíritu ha intervenido en la historia de la Iglesia dándole nuevos carismas portadores de un extraordinario dinamismo misionero, y respondiendo oportunamente a los grandes y dramáticos desafíos de nuestra época. El Siervo de Dios Juan Pablo II, que seguía con cariño y con una especial solicitud pastoral estas nuevas realidades eclesiales, afirmaba: "Uno de los dones del Espíritu a nuestro tiempo es, ciertamente, el florecimiento de los movimientos eclesiales, que desde el inicio de mi pontificado he señalado y sigo señalando como motivo de esperanza para la Iglesia y para los hombres" [7].El papa Wojtyla estaba profundamente convencido de que los movimientos eclesiales eran la expresión de un "nuevo adviento misionero", de la "gran primavera cristiana" preparada por Dios al aproximarse el tercer milenio de la Redención [8]. Este fue uno de los grandes desafíos proféticos de su pontificado. Los movimientos eclesiales y las nuevas comunidades son portadores de un precioso potencial evangelizador, del que la Iglesia tiene urgente necesidad, hoy. Representan una riqueza aún no conocida ni valorizada plenamente. Juan Pablo II decía: "En nuestro mundo, frecuentemente dominado por una cultura secularizada que fomenta y propone modelos de vida sin Dios, la fe de muchos es puesta a dura prueba y no pocas veces sofocada y apagada. Se siente, entonces, con urgencia, la necesidad de un anuncio fuerte y de una sólida y profunda formación cristiana. ¡Cuánta necesidad existe hoy de personalidades cristianas maduras, conscientes de su identidad bautismal, de su vocación y misión en la Iglesia y en el mundo! ¡Cuánta necesidad de comunidades cristianas vivas! Y aquí entran los movimientos y las nuevas comunidades eclesiales: son la respuesta, suscitada por el Espíritu Santo, a este dramático desafio del fin del milenio. ¡Vosotros sois esta respuesta providencial!" [9] El Papa indicaba aquí dos prioridades fundamentales de la evangelización, del "hacer discípulos" de Jesucristo, hoy: una "sólida y profunda formación" y un "anuncio fuerte". Dos ámbitos en los cuales los movimientos eclesiales y las nuevas comunidades dan frutos estupendos para la vida de la Iglesia, llegando a ser, para miles de cristianos de todos los rincones del mundo, verdaderos "laboratorios de la fe", auténticas escuelas de vida cristiana, de santidad y de misión.

continuará
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martes, 04 de abril de 2006
4 de Abril de 2006

Se ha recibido comunicación del Vicario General de la Diócesis de Tenerife del restablecimiento de la centralita del Obispado, que había sido totalmente destruida por el incendio.

Estimados compañeros.
Desde esta mañana funciona ya la "centralita telefónica" en la Sede
Provisional del Obispado en la "Casa Anchieta". Yolanda podrá atendernos desde
ella en el teléfono habitual: 922 25 86 40.
El viernes, si nada cambia, el Obispo presentará a los medios de comunicación
la nueva Sede e informará del estado en que se encuentra la rehabilitación
del Obispado. Desde entonces podremos atenderles en los mismos teléfonos que
teníamos hasta el día del incendio. Como saben todos ellos están en la
agenda diocesana que hemos publicado.
Buen día.
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lunes, 03 de abril de 2006
LXXXVI ASAMBLEA PLENARIA
DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA
Madrid, 27-31 de marzo de 2006

(Conferencia Episcopal Española) Nota de prensa final de la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española

Madrid, 31 de marzo de 2006


La Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española (CEE) ha celebrado su LXXXVI reunión del lunes 27 al viernes 31 de marzo de 2006. A las 11,00 horas del lunes, día 27 de marzo, comenzaba la Asamblea Plenaria con el discurso del Presidente de la CEE y Obispo de Bilbao, Mons. Ricardo Blázquez Pérez. Tras su intervención, como es habitual, tomó la palabra el Nuncio Apostólico en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, quien dirigió unas palabras de saludo a los prelados españoles.

Felicitaciones al nuevo Cardenal Antonio Cañizares

Las primeras palabras de Mons. Blázquez y de Mons. Monteiro de Castro fueron para felicitar al Arzobispo de Toledo y Vicepresidente de la CEE, Mons. Antonio Cañizares Llovera, creado cardenal por el Papa Benedicto XVI el viernes 24 de marzo. También coincidieron ambos prelados al abordar algunos de los temas que han sido objeto de reflexión durante estos días en la Asamblea Plenaria: el nuevo Plan Pastoral de la CEE, la celebración del V Encuentro Mundial de las Familias o la defensa de la vida humana incipiente, en el contexto de la nueva Ley de las llamadas técnicas de reproducción asistida y la Ley de investigación biomédica.

Mons. Ricardo Blázquez dedicó también una parte de su discurso inaugural a la primera encíclica del Papa Benedicto XVI, Dios es Amor, que se hizo pública el pasado 25 de enero. Una encíclica, afirmó Mons. Blázquez, que “va al corazón de la fe cristiana, es decir, al amor que Dios nos tiene y al amor que este amor puede suscitar en nosotros hacia Él y hacia los hombres”. Mons. Ricardo Blázquez puso en relación, en su discurso, la encíclica del Papa con el Concilio Vaticano II, del que se ha celebrado, en el mes de diciembre pasado, el 40 aniversario de su clausura.

En una segunda parte, y bajo el epígrafe El amor a la verdad, el Presidente de la CEE se centró en las cuestiones que forman parte del orden día de la presente Asamblea Plenaria. En este repaso por los distintos temas, recordó el carácter sagrado e inviolable de la vida humana desde la concepción hasta la muerte, alabó los avances de la ciencia y de la técnica pero pidió que “lo científica y técnicamente posible” se atenga también “a la ética que respete la dignidad humana”. Mons. Blázquez terminó su intervención con unas palabras sobre el comunicado con el que la organización terrorista ETA declaraba el pasado 22 de marzo un alto el fuego permanente. El Presidente de la CEE recordó a las víctimas, “testimonio doliente de la violencia padecida” y recordó que “la unidad de los gobernantes y representantes políticos, la colaboración de la sociedad, el trabajo paciente, la altura de miras y la esperanza que sostiene el camino, a pesar de los obstáculos, son buena garantía para llegar a la meta de la paz plena, que se asienta en los pilares de la verdad y la justicia, la libertad y el amor”.

Participación en la Asamblea

Han participado en la Asamblea Plenaria 63 de los 66 obispos residenciales. Han excusado su presencia por distintos motivos los obispos de Lleida, Mons. Francisco Ciuraneta; Jaén, Mons. Ramón del Hoyo; y de Vic, Mons. Román Casanova. También se ha contado con la presencia de los 12 obispos auxiliares y varios eméritos; además de los administradores apostólicos de Segorbe-Castellón y Palencia, Elías Sanz Igual y Gerardo Melgar, respectivamente, y el administrador diocesano de Albacete, Luis Marín Navarro. El Obispo auxiliar de Getafe, Mons. Rafael Zornoza Boy, y el Obispo de Cuenca, José María Yanguas han asistido a la plenaria por primera vez tras ser, el primero, consagrado obispo el 5 de febrero, y tomar posesión, el segundo, el día 25 del mismo mes.

Orientaciones sobre la ilicitud de la reproducción humana artificial y
sobre las prácticas injustas autorizadas por la Ley

La Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española ha aprobado un documento titulado Orientaciones sobre la ilicitud de la reproducción humana artificial y sobre las prácticas injustas autorizadas por la Ley que la regulará en España. El texto se adjunta íntegramente a esta nota.

Plan Pastoral de la CEE

Los Obispos reunidos en Asamblea Plenaria han aprobado el nuevo Plan Pastoral de la CEE para el quinquenio 2006-2010. El documento lleva por título Yo soy el pan de la Vida (Jn 6,35). Vivir de la Eucaristía. Como ya anunció Mons. Ricardo Blázquez en el discurso inaugural “tiene como núcleo la Eucaristía y la transmisión de la fe, relacionando ambas realidades”. El nuevo texto será presentado próximamente a la opinión pública.

Documento sobre la Teología en España tras el Concilio Vaticano II

La Asamblea Plenaria ha aprobado una Instrucción Pastoral sobre la Teología en España tras el Concilio Vaticano II que lleva por título Teología y secularización en España a los cuarenta años de la clausura del Concilio Vaticano II. Al igual que en el caso del Plan Pastoral, este documento se hará público también próximamente.

V Encuentro Mundial de las Familias

También se ha aprobado el mensaje de los obispos españoles para el V Encuentro Mundial de las Familias (EMF) con el Santo Padre en Valencia. El próximo lunes, día 3 de abril, se dará a conocer en una rueda de prensa en la que participarán el Obispo auxiliar de Valencia, Mons. Esteban Escudero, presidente ejecutivo de la fundación organizadora del EMF, y el Secretario General y Portavoz de la CEE, P. Juan Antonio Martínez Camino.

Documentos de las Comisiones Episcopales y otras informaciones

El Presidente de la Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales y Obispo de Almería, Mons. Adolfo González Montes, ha presentado a la Plenaria el documento Servicios pastorales a orientales no católicos. Orientaciones, que ha sido aprobado.

La Asamblea ha conocido también el borrador del Catecismo Jesús es el Señor. Primer Catecismo de Infancia en el que ha trabajado la Subcomisión Episcopal de Catequesis. Los obispos han aprobado el texto base sobre el que se seguirá trabajando en posteriores reuniones.

Los obispos de la Comisión Permanente estudiaron, en su reunión del pasado mes de febrero, una fórmula para responder a la consulta de la Santa Sede acerca del tema para la futura Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos. El orden del día de la Asamblea Plenaria ha incluido la propuesta de los temas específicos, que se han concretado en los tres siguientes, por orden de preferencia: iniciación cristiana (transmisión de la fe a la nuevas generaciones, fortalecer la fe, qué significa ser cristiano hoy), Iglesia y mundo actual (iglesia y sociedad civil, evangelización y cultura, economía, medios de comunicación social, migraciones) y organización interna de la iglesia (Primado universal del Obispo de Roma, sinodalidad eclesial, colegialidad).

El temario de la Asamblea se ha completado con las informaciones del Arzobispo de Pamplona, Mons. Fernando Sebastián Aguilar, sobre los actos del V Centenario del nacimiento de San Francisco Javier, que tendrán su celebración central el próximo 7 de abril, y del Obispo de Tenerife, Mons. Bernardo Álvarez Afonso, que ha agradecido a la CEE su apoyo tras el incendio que el pasado 23 de enero arrasó casi por completo el Palacio de Salazar, en el que tenía su sede el obispado de Tenerife.

Aprobación de asociaciones nacionales

Por último la Asamblea Plenaria ha aprobado la modificación de los Estatutos de la Asociación Española de Profesores de Liturgia y de la Asociación de Archiveros de la Iglesia en España que pasa a denominarse Asociación de Archiveros de la Iglesia en España para la defensa y conservación de su patrimonio documental.
Publicado por Desconocido @ 23:16
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"Donde dos o tres están reunidos en mi nombre,
allí estoy yo en medio de ellos" (Mt. 18,20)



Mensaje con ocasión del V Encuentro Mundial
de las Familias con el Papa, en Valencia
Madrid, 31 de marzo de 2006


Queridos hermanos:

El Papa Benedicto XVI nos convoca en el nombre del Señor para celebrar el don divino de la familia.

Los Pastores de la Iglesia en España, reunidos en Asamblea Plenaria, os invitamos cordialmente a todos a acudir al V Encuentro Mundial de las Familias con el Papa, que tendrá lugar en Valencia del 1 al 9 del próximo mes de Julio. Jesucristo se hará presente, con la fuerza del Espíritu Santo, para fortalecer y alegrar a su Iglesia, enviando a las familias cristianas a vivir y anunciar el Evangelio.

1. El quinto Encuentro Mundial

El Papa viene a Valencia a anunciar el Evangelio de la familia, cuyo valor es central para la sociedad y la Iglesia. Las familias del mundo y, en particular las de España, están preparando ya con ilusión ese momento singular de gracia.

Juan Pablo II, que convocó el primer Encuentro Mundial en 1994, ya señaló que en la familia se fragua el futuro de la humanidad. Desde entonces, centenares de miles de familias de los cinco continentes se reúnen cada tres años, en torno a Jesucristo, para rezar, celebrar, compartir y anunciar con alegría al mundo entero el maravilloso tesoro que, como Iglesias domésticas, llevan consigo.

Esta hora de la historia, llena de graves interrogantes y de profundas esperanzas, exige la participación de todos. Los que puedan harán el esfuerzo de ir a Valencia. Merecerá la pena. Quienes no puedan acudir se unirán a los objetivos del Encuentro en colaboración activa y orante desde sus casas o desde sus parroquias y comunidades.

2. El Evangelio del matrimonio y de la familia

Los Encuentros Mundiales de las Familias tienen como objetivo fundamental ayudar a fortalecer la identidad de la familia, basada en el matrimonio, como lugar en el que las personas reciben el don de la vida y los impulsos humanos necesarios para saber vivirla con dignidad. Se trata, en definitiva, de la construcción sólida del hogar del amor. Sólo el amor verdadero da vida y ofrece condiciones humanas para vivir. He ahí la buena noticia de la familia: ¡el hogar del amor, humanizador y fecundo, es posible y es necesario!

Siempre ha sido importante anunciar con cuidado y con vigor el Evangelio de la familia. Hoy es particularmente urgente. Nuestro pueblo aprecia mucho la familia. Los jóvenes la valoran y desean crear una familia feliz, a pesar de las dificultades. Hay fuerzas empeñadas en desfigurar la realidad misma del matrimonio ante las nuevas generaciones, pero creemos que ser esposo y esposa, padre y madre, es algo imprescindible para formar un hogar sobre el quicio del matrimonio.

El Encuentro de las Familias será una ocasión privilegiada para descubrir y proclamar de nuevo la belleza de la vocación matrimonial. El matrimonio es el modo específico en el que los esposos son discípulos de Jesús. Se trata de una vocación inscrita en la realidad de la persona que, en cuanto varón o mujer, tiende a una comunión de vida y amor, capaz de poner en el mundo una fuerza creadora de vida humana semejante a la del mismo Creador, como imagen viva del Amor originario que Dios es.

3. La transmisión de la fe en la familia

Ya en los primeros momentos del cristianismo la familia aparece como transmisora de la fe de los padres. El lema del Encuentro de Valencia, “La transmisión de la fe en la familia”, nos permite recordar que la familia es el lugar idóneo para acoger a los hijos y para cuidar de su salud corporal y espiritual: es el ámbito de la ecología humana, santuario de la vida y esperanza de la sociedad. Una Iglesia pujante y evangelizadora pasa por la familia como institución básica para transmitir la fe.

“La transmisión de la fe encuentra en la familia un entramado de comunicación, afecto y exigencia que permite hacerla vida. En el ámbito de las relaciones personales se produce el despertar religioso que tan difícilmente se logra en otras circunstancias. Igualmente, es un lugar privilegiado para aprender la oración. En la familia la plegaria se une a los acontecimientos de la vida, ordinarios y especiales. La oración familiar es germen e inicio del diálogo de cada hombre con Dios. El seno de la familia es el primer lugar natural para la preparación de los sacramentos. Éstos santifican esos acontecimientos básicos que constituyen la historia misma de la familia: el nacimiento de los hijos, su crecimiento, el matrimonio y la muerte de los seres queridos (…) Por otro lado, la misma familia, como iglesia doméstica, está indicando a todo el pueblo de Dios cómo debemos entender la comunión eclesial que lo anima. Porque la Iglesia es una familia: la familia de los hijos de Dios, en donde nos reúne una fraternidad que se basa en la paternidad divina y en la maternidad eclesial, donde cada miembro es valorado por lo que es y no por lo que hace o tiene”[1].

4. Una hora de gracia para las familias

Nuestra atención, y la de todos vosotros, a la salud material y espiritual de las familias se va notando en que, poco a poco, nuestra Iglesia es cada vez más una Iglesia de las familias, donde ellas mismas, acompañadas por los sacerdotes y alentadas por tantos consagrados, en el seno de diversas realidades eclesiales de vocación familiar, asumen el protagonismo que les corresponde en la obra evangelizadora de la Iglesia.

El Encuentro de Valencia será, sin duda, un paso importante en el camino que la Iglesia en España está recorriendo a favor de la familia y con las familias. Allí nos conoceremos mejor unos a otros y estrecharemos lazos de amistad; descubriremos nuevas posibilidades, viendo lo mucho que se hace entre nosotros y en todo el mundo por la familia; y celebraremos a Jesucristo, unidos a toda la Iglesia católica, especialmente visible con la presencia del Papa.

5. Programa previsto

Informaos en vuestras diócesis, parroquias, movimientos, o por medio de la página web del encuentro (www.emf2006.org) de cómo se puede participar en los actos programados.

Del 1 al 7 de julio tendrán lugar en el recinto ferial de Valencia, de modo simultáneo, la llamada Feria Internacional de las Familias y el Congreso Internacional teológico-pastoral sobre la familia, que se desarrollará del 4 al 7 de julio. Es posible participar en ambos acontecimientos y hacerlo de modo adaptado a las diversas edades e intereses.

El día 7, por la noche, se celebrará un rosario de antorchas con las familias en la Playa de la Malvarrosa.

Los días 8 y 9 de julio tendrán lugar los actos culminantes del Encuentro, presididos por Benedicto XVI: el Encuentro festivo y testimonial del sábado, día 8, por la tarde, y la Celebración de la Eucaristía, el domingo día 9, a primera hora de la mañana.

Os invitamos a rezar ya desde ahora por el éxito y los frutos espirituales del Encuentro Mundial de las Familias en Valencia. Nos encomendamos a la Sagrada Familia de Nazaret y, en especial, a María, Madre de la Iglesia y Virgen de los Desamparados.

Ésta es la Oración por el Encuentro:

Oh, Dios, que en la Sagrada Familia
nos dejaste un modelo perfecto de vida familiar
vivida en la fe y la obediencia a tu voluntad.

Ayúdanos a ser ejemplo de fe y amor a tus mandamientos.
Socórrenos en nuestra misión de transmitir la fe a nuestros hijos.
Abre su corazón para que crezca en ellos
la semilla de la fe que recibieron en el bautismo.
Fortalece la fe de nuestros jóvenes,
para que crezcan en el conocimiento de Jesús.
Aumenta el amor y la fidelidad en todos los matrimonios,
especialmente aquellos que pasan por momentos de sufrimiento o
dificultad.
Te pedimos que este tiempo
de preparación al Encuentro Mundial de las Familias
sea un tiempo de intensa experiencia de fe
y de crecimiento para nuestras familias.
Derrama tu gracia y tu bendición sobre todas las familias del mundo,
especialmente aquellas que se preparan
para el próximo Encuentro Mundial de las Familias en Valencia.
Bendice también a nuestro Papa Benedicto.
Dale sabiduría y fortaleza,
y concédenos el gozo de poderlo recibir en Valencia
junto con las familias de todo el mundo.

Unidos a José y María,
Te lo pedimos por Jesucristo tu Hijo, nuestro Señor. Amen.
Publicado por Desconocido @ 23:08
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Lunes, 3 abril 2006. ZENIT publica las palabras que dirigió este domingo Benedicto XVI, a las 21,37, hora exacta del fallecimiento de Juan Pablo II, desde la ventana de su estudio, a los peregrinos congregados en la plaza de San Pedro para rezar el Rosario.


[En italiano]

¡Queridos hermanos y hermanas!

Nos hemos reunido esta noche, en el primer aniversario del fallecimiento del querido Juan Pablo II con motivo de esta vigilia mariana organizada por la diócesis de Roma. Os saludo con afecto a todos los que estáis presentes en la plaza de San Pedro, comenzando por el cardenal vicario Camillo Ruini, y por los obispos auxiliares; pienso en especial en los cardenales, obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y en todos los fieles laicos, en particular en los jóvenes.

Verdaderamente toda la ciudad de Roma se encuentra aquí reunida con motivo de este emocionante encuentro de reflexión y de oración. Dirijo un saludo especial al cardenal Stanislaw Dziwisz, arzobispo metropolita de Cracovia, conectado por vídeo con nosotros, que durante muchos años fue fiel colaborador del fallecido pontífice.

Ya ha pasado un año desde la muerte del siervo de Dios Juan Pablo II, acaecida casi a esta misma hora --eran las 21,37--, pero su memoria sigue estando particularmente viva, como testimonian los numerosos actos programados en estos días, en todas las partes del mundo. Él sigue estando presente en nuestra mente y en nuestro corazón, sigue comunicándonos su amor por Dios y su amor por el hombre; sigue suscitando en todos, en especial en los jóvenes, el entusiasmo del bien y la valentía de seguir a Jesús y sus enseñanzas.

¿Cómo resumir la vida y el testimonio evangélico de este gran pontífice? Podría tratar de hacerlo con dos palabras: «fidelidad» y «entrega», fidelidad total a Dios y entrega sin reservas a la propia misión de pastor de la Iglesia universal. Fidelidad y entrega que resultaron todavía más convincentes y conmovedoras en los últimos meses, cuando encarnó en sí mismo lo que escribió en 1984 en la carta apostólica «Salvifici doloris»: «el sufrimiento está presente en el mundo para provocar amor, para hacer nacer obras de amor al prójimo, para transformar toda la civilización humana en la "civilización del amor"» (n. 30).

Su enfermedad, afrontada con valentía, hizo que todos prestarán más atención al dolor humano, a todo dolor físico y espiritual; dio al sufrimiento dignidad y valor, testimoniando que el hombre no vale por su eficacia, por su apariencia, sino por sí mismo, porque ha sido creado y amado por Dios. Con sus palabras y gestos el querido Juan Pablo II no se cansó de indicar al mundo que si el hombre se deja de abrazar por Cristo, no mortifica la riqueza de su humanidad; si le ama con todo su corazón, no le faltará nada. Por el contrario, el encuentro con Cristo hace nuestra vida más apasionante. Precisamente porque se acercó cada vez más a Dios en la oración, en la contemplación, en el amor por la Verdad y la Belleza, nuestro querido Papa pudo hacerse compañero de viaje de cada uno de nosotros y hablar con autoridad incluso a quienes están alejados de la fe cristiana.

En el primer aniversario de su regreso a la Casa del Padre, estamos invitados esta noche a acoger de nuevo la herencia espiritual que nos dejó. Nos estimula, entre otras cosas, a vivir buscando incansablemente la Verdad, pues solo ella puede satisfacer a nuestro corazón. Nos alienta a no tener miedo de seguir a Cristo para llevar a todos el anuncio del Evangelio, que es fermento de una humanidad más fraterna y solidaria. Que Juan Pablo II nos ayude desde el cielo a continuar nuestro camino, permaneciendo dóciles discípulos de Jesús para ser, como a él mismo le gustaba repetir a los jóvenes, «centinelas de la mañana» en este inicio del tercer milenio cristiano. Invocamos por este motivo a María, la Madre del Redentor, por la que él siempre tuvo una tierna devoción.

Me dirijo ahora a los fieles que desde Polonia están conectados con nosotros.

[En polaco]
Unámonos en espíritu con los polacos que se han congregado en Cracovia, en Varsovia, y en los demás lugares con motivo de la vigilia. El recuerdo de Juan Pablo II está vivo entre nosotros y no se disipa el sentido de su presencia espiritual. Que la memoria del amor particular que sentía por sus compatriotas sea siempre para vosotros la luz en el camino hacia Cristo. «Permaneced fuertes en la fe». Os bendigo de corazón.
Publicado por Desconocido @ 23:01
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La Delegación Diocesana de Pastoral de la Salud nos remite carta y cartel anunciando las charlas cuaresmales para enfermos los días 10, 11 y 12 de Abril a las sies de la tarde, que transmitirá radio COPE.

DELEGACIÓN DE PASTORAL DE LA SALUD
Diócesis de Tenerife.


Desde hace varios años se viene ofreciendo, desde la Delegación, las charlas cuaresmales, especialmente dedicadas a ayudar a los enfermos y a todos los que sufren.
Jesús, el hombre más bueno que ha pisado la tierra, Hijo de Dios y amigo de la humanidad, se ve herido en el cuerpo y en el alma, vive la experiencia del silencio y el aparente abandono del Padre.
Pero lo que parecía la noche más oscura, el camino sin salida, el fracaso sin solución, por el AMOR del Padre, se convierte en la luz más luminosa, en la solución definitiva.
Lo que se pretende es que la persona herida por el dolor, el abandono, agobiado por las preguntas más hondas, se pueda mirar en el espejo de Jesús muerto y resucitado, y que, en El, encuentren luz para sus sombras y esperanzas para sus muertes.
Los que hemos visto esta Luz, no nos la podemos guardar. Ofrecerla es, quizás, uno de los mayores servicios de amor a nuestros hermanos.
Por eso, contamos con que harás lo que esté de tu parte para que los enfermos sepan los días: hora en que se darán estas charlas, especialmente dirigidas a ellos.
Dio es te bendice. Que haciendo el bien también tú seas una bendición.
Tu hermano:

Delegado Diocesano
Publicado por Desconocido @ 22:42
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domingo, 02 de abril de 2006
VATICANO, 02 Abr. 06 (ACI).- Al recordar hoy el primer aniversario del tránsito de Juan Pablo II a la gloria, el Papa Benedicto XVI resaltó el legado y los últimos días de su predecesor resaltando que “dejó una profunda huella en la historia de la Iglesia y de la humanidad”.

“El 2 de abril pasado, tal día como hoy, el amado Papa Juan Pablo II vivía a estas horas la última fase de su peregrinaje terreno, un peregrinaje de fe, de amor y de esperanza, que dejó una profunda marca en la historia de la Iglesia y de la humanidad”, dijo Benedicto XVI durante el rezo del Ángelus en la Plaza de San Pedro.

Ante decenas de miles de personas que se congregaron en el recinto vaticano, entre los que destacaban especialmente polacos, el Santo Padre recordó la agonía y la muerte del Papa Wojtyla así como diversos momentos de sus últimos días.

“Nunca olvidaremos su bendición de Semana Santa”, dijo el Papa al evocar el día de Pascua, cuando impartió la bendición Urbi et Orbi “sin poder pronunciar palabra, con el único gesto de su mano”.

“Fue la bendición más sufrida y emocionante, que ha dejado como un testimonio extremo de su voluntad de cumplir el ministerio hasta el final. Juan Pablo II murió como vivió siempre, animado por el indómito coraje de la fe, abandonándose asimismo a Dios y confiándose a la Virgen María”, añadió.

Legado: ¡Abrid de par en par las puertas a Cristo!

“¿Qué nos ha dejado este gran Papa, que introdujo a la Iglesia en el tercer milenio?”, se preguntó Benedicto XVI, para responder: “Su herencia es inmensa, pero el mensaje de su larguísimo pontificado se puede resumir en las palabras con las que lo quiso inaugurar, aquí en la Plaza de San Pedro, el 22 de octubre de 1978: ¡Abrid de par en par las puertas a Cristo!”.

Durante su alocución, interrumpida varias veces por los plausos de los peregrinos, el Pontífice comentó que “ese inolvidable llamado, lo personificó Juan Pablo II con toda su persona y con toda su misión de sucesor de San Pedro, especialmente con su extraordinario programa de viajes apostólicos”.

“La visita de los países de todo el mundo, el encuentro de las masas, la comunidad eclesial, los gobernantes, los jefes religiosos y las diversas realidades sociales, él lo ha cumplido como un único gran gesto, que confirmaba aquellas palabras iniciales', prosiguió el Papa.
Publicado por Desconocido @ 21:02
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2 de Abril

(Fuente de la Guancha) En un ambiente familiar y en la tarde del domingo quinto de Cuaresma, 2 de Abril, un grupo de personas de la Comisión Parroquial y de la Santa Pasión se dio cita en el Camarín de la Virgen de La Esperanza, en el que prepararon los ramos para ser bendecidos y distribuidos en la Celebración del Domingo de Ramos. Se trata de atar unas ramitas de olivo a unos trozos de palmo.
La ceremonia del Domingo de Ramos comenzará en La Guancha a las 10,30 de la mañana en la Ermita del Calvario y desde ahí hasta el templo parroquial. En la iglesia de San José será a las 12,00 Horas.
Publicado por Desconocido @ 20:27
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1 y 2 de Abril

(Fuente de la Guancha) Este fin de semana tuvimos en nuestras parroquias de La Guancha y de San José la presencia del seminarista Airán, estudiante de cuarto de Institucional. Su visita fue aplazada por razones de enfermedad.
En todas las misas dio testimonio de su llamada al sacerdocio y alentó a los fieles a la oración por las vocaciones sacerdotales y a la ayuda al Seminario.
Todos los años los seminaristas de nuestra diócesis visitan nuestras parroquias diocesanas en torno al Día del Seminario.
Publicado por Desconocido @ 20:24
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I- Historia de la Guardia Pontificia
II- Curiosidades sobre la Guardia Suiza

III- Los festejos por el V Centenario de la Guardia Suiza


Lic. Mauro Carlorosi
Esta nota ha sido publicada en el semanario católico Cristo Hoy de Argentina
www.aciprensa.com



I- Historia de la Guardia Pontificia

1- La modernidad y la Iglesia

El inicio de la modernidad, marcado por el resurgimiento de la cultura clásica greco-latina, la ruptura de la moral con el derecho y la política que desencadenó el proceso de reforma religiosa y el surgimiento del estado-nación, marcó el rol temporal del pontificado.

La convulsión europea caló muy hondo en la Ciudad Eterna, que terminó por amoldarse al fenómeno cultural del renacimiento –que, con su paganismo, atacaba al orden creado por la misma Iglesia durante la Edad Media- y la generación, definida, del absolutismo monárquico en cabeza del Papado, y por lo tanto la consolidación del Estado-Nación de la Iglesia.

Esta circunstancia llevó a que la Iglesia de Roma se transformara en uno de los actores políticos con mayor poder durante finales el siglo XV y comienzos del XVI y, por lo tanto generara recelo entre el resto de los monarcas europeos. Los papas, rivalizaban, así, con Francia, España, Inglaterra, Venecia, etc y para mantener su preponderancia tuvieron que valerse de disciplinados ejércitos formados, principalmente, por mercenarios.

Justamente, en este marco fue el Papa Julio II, llamado de nacimiento Juliano della Rovere, el pontífice más renacentista y absolutista de todos. Hecho de la Sede del Apóstol a la muerte de Pío III (1503), marco como objetivo de su pontificado devolver la independencia al papado.

Supo consolidar de manera bastante definitiva el poder temporal de la Santa Sede al controlar a los señores feudales que de continuo desobedecían la autoridad soberana del Pontífice y expulsó de su ámbito de poder a César Borgia. Julio II sometió a la ciudad de Bolonia. La resistencia de Venecia a entregar las ciudades pontificias anteriormente tomadas motivó la formación de la Liga de Cambrai -en la que participaban los franceses-. Los aliados derrotaron a los venecianos en Agnadello. Las ciudades de Perusa y Ravena pasaban a la órbita pontificia al tiempo que las posesiones milanesas de Parma y Piacenza eran anexionadas. Temeroso del creciente poderío francés, el pontífice concertó de manera separada una paz con Venecia y decidió atacar a sus antiguos aliados, los franceses, provocando la reacción de éstos, que tomaron Bolonia.
En el último año de su existencia, Julio II gozó de un amplio reconocimiento en Italia al aparecer como abanderado de la lucha contra los extranjeros, ya que tras las primeras victorias, los franceses tuvieron que retirarse de la península y el Papado recuperó sus antiguos territorios.
La independencia pontificia estaba asegurada. La labor de mecenazgo de Julio II no se limita a Miguel Angel ya que ayudó a otros artistas como Bramante o Rafael, siendo el impulsor de la construcción de la Basílica de San Pedro que hoy podemos admirar y el promotor de la creación del Museo Vaticano. Como jefe espiritual Julio II resultó un total fracaso mientras que como soberano temporal y protector de las artes se muestra como un gran triunfador.

Lo sucedió en el Pontificado Clemente VII, que continuó con la política de su antecesor hasta que el Emperador Carlos V de Alemania (I de España) impuso su modo de ver respecto del rol de la Iglesia y comenzó a decrecer el poder temporal del Papado.

2- La Guardia Suiza Pontificia: su creación

Algunos autores han interpretado que el origen de la célebre Guardia Suiza se produjo cuando el Papa Sixto IV (1471-1484) con ocasión de un tratado de alianza que había celebrado con algunos cantones suizos en 1478, dato que no ha sido comprobado.
Pero sin lugar a dudas fue Julio II, el que, para cumplir su programa de gobierno, encomendó al cardenal Mateo Schinner que solicitara a los cantones suizos de Lucerna y Zurich, el envió de soldados helvéticos que por aquella época gozaban de la fama de valerosos y experimentados guerreros. Durante los días 24 y 25 de septiembre de 1505 los señores nobles pusieron a disposición de Julio II (1503-1523) y del Pontificado los soldados cristianos más destacados de sus ejércitos con el objeto de defender y proteger a los Vicarios de Cristo.

El contingente llegó a Roma el día 21 de enero de 1506 y el día 22 se creaba el cuerpo de la Guardia Pontificia compuesto por ciento cincuenta valerosos suizos al mando del capitán Gaspar von Silenen.

Instalados en Roma, la tradición indica que el Papa solicitó a Miguel Angel el diseño del vistoso uniforme que –con algunas modificaciones- utilizan hasta el día de hoy.

Durante el conflicto político entre Carlos V de Alemania y Francisco I de Francia por quién el Papa Clemente VII (1523-1534) tenía preferencias, se produjo un gran enfrentamiento bélico que concluyó con el “Saqueo de Roma”. El día 6 de mayo de 1527, el ejército Imperial de Carlos V, del que formaban parte unos dieciocho mil lansquenetes, muchos de ellos luteranos, toman al asalto Roma y durante semanas sometieron a saqueo la Ciudad Eterna. El terrible episodio, que se inscribe en la segunda guerra entre el emperador Carlos V y el rey francés Francisco I, marcó el fin del papado renacentista en Italia. El Pontífice Clemente VII salvó su vida al refugiarse en el castillo Sant´Angelo, pero 147 de sus guardias suizos perecieron en su defensa, mostrando al mundo el valor y la fidelidad de los suizos para con el Papa.

Pablo III (1536-1549) volvió a formarla en 1548 con 225 hombres, uno de cuyos destacamentos fue enviado por San Pío V (1566-1572) a combatir contra los turcos en Lepanto, donde consiguieron arrebatar dos banderas enemigas. Disuelta por Pío VI (1775-1799) antes de partir al exilio en 1798 y forzado a ello por Napoleón Bonaparte, Pio VII volvió a formarla en 1801 pero con un total de sólo 64 soldados. León XII (1823-1829) lo aumentó a 200 en 1824 y siguió cumpliendo la misión originaria de la defensa del Papa.

El año de 1848 fue un hito en la historia del cuerpo pontificio, ya que en aquella fecha se produjo una revolución que prendía tomar el Quirinal, actuando decididamente el ejército con el objeto de defender aquél Palacio.

El 20 de septiembre de 1870, cuando las tropas italianas invadían la Ciudad Eterna, la Guardia Suiza se reconcentró en el Vaticano dispuesta a su defensa.
La última reorganización de la Guardia Suiza la hizo S.S. Juan Pablo II el 5 de abril de 1979.

3- El fundamento de la existencia de los cuerpos militares Papales. Los dominios temporales de la Iglesia de Roma

Luego de la autorización conferida por Constantino permitiendo el cristianismo en el Imperio la Iglesia de Roma, y su Obispo, el Papa, recibieron de paganos convertidos a la religión de Cristo y de devotísimos cristianos un sin número de donaciones inmobiliarias en las cercanía de la Urbe. Ello dio lugar al nacimiento de lo que se denomina los “Estados Pontificios” o “Estados de la Iglesia”. Esta unidad política estuvo formada por un conglomerado de territorios centroitalianos que se mantuvieron como un Estado independiente entre los años 750 a 1870 bajo la directa autoridad civil de los Papas y cuya capital fue la Ciudad Eterna de Roma.

Por ello, el Pontífice además de ser la máxima autoridad religiosa de la Iglesia, desempeñó, simultáneamente la máxima magistratura temporal con el fin de proveer al buen gobierno de su feudo.

Esta realidad implicaba la existencia de instituciones políticas que convivían armónicamente debido a las dos potestades que ejercían los pontífices, aunque no pocas veces la función espiritual fue descuidada en beneficio de la política. Esto fue, justamente, lo que llevó a Julio II a mejorar las fuerzas armadas pontificias y a contratar a la Guardia Suiza como cuerpo de elite dedicado a su custodia personal.

La realidad política de la Iglesia, accidental según pero necesaria para la independencia espiritual del papado, permitió y justificó la toma de tal medida. En efecto, todo principado temporal formó su ejército y lo alistó para la defensa –o el ataque-, y la Iglesia no era ajena a los intereses políticos internacionales, por lo menos hasta el 20 de septiembre de 1870, fecha en que, como ya lo dijimos anteriormente, Víctor Manuel de Savoia tomó Roma y concluyó, luego de años de luchar militarmente con el Papado con la existencia del “Stato de la Chiesa” como Estado soberano internacional.

Esta situación desencadenó en una aguda crisis internacional (llamada Cuestión Romana) que sólo pudo solucionarse en 1929, cuando se firmó el Tratado-Concordato de Letrán entre la Santa Sede Apostólica y el Reino de Italia momento en el cual se creó el Estado de la Ciudad del Vaticano como unidad política soberana de la Iglesia.

Desde aquél momento el Pontificado recobró su potestad política y su plena soberanía temporal (que no la perdió totalmente durante el período 1870-1929). La Iglesia nuevamente tenía una realidad instrumental (el Estado del Vaticano) que le aseguraba la plena independencia de toda ingerencia política internacional –especialmente de Italia y luego, durante la II Guerra Mundial de Alemania, y de la ocupación americana de Italia-.
Es, por lo tanto, la realidad de la existencia de un Estado, y la figura de un soberano (El Papa) la que justifican la creación y el mantenimiento de un cuerpo militar destinado a defensa del Pontífice y su Estado.


II- Curiosidades sobre la Guardia Suiza

1- Bandera de la Guardia Suiza

La bandera que identifica a la Guardia Suiza consta de cuatro campos divididos por una cruz latina en color blanco en cuyo centro se estampa el escudo de armas del capitán de la Guardia. El cuadrante superior izquierdo cuyo fondo es rojo tiene las armas del Pontífice reinante, el cuadrado superior derecho consta de cinco bandas color roja, amarilla, azul, amarilla y roja, que se repiten en el cuadrante inferior izquierdo, y en el cuadrante inferior derecho, también sobre un fondo rojo las armas del Papa Julio II. La bandera tiene una dimensión de 2,2 x 2,2 metros.


2- El uniforme de la Guardia Suiza

El actual uniforme ha sido diseñado por el Comandante de la Guardia Jules Répond (1910-1921) a partir del modelo que se atribuye a Miguel Ángel en 1905, por lo que es considerada una de las vestimentas militares más antiguas del mundo, es mucho más vistoso, más alegre y más brillante que el del siglo XIX: el yelmo, ornado con una pluma roja; los guantes blancos y la coraza, que aún tiene una reminiscencia medieval.

Los guardas suizos no usan propiamente botas, aunque sí medias adherentes a las piernas, sujetas a la altura de la rodilla por una liga dorada.

Todo esto recuerda el esplendor de las antiguas cortes, la alegría y la dulzura del vivir que eran inherentes al Antiguo Régimen. ¿Cuál es la alegría que expresa este uniforme?; es la alegría de ser soldado, de combatir y de estar al servicio del Papa. Aunque también el color rojo simboliza la sangre derramada en defensa del Papado.



3- Servicios que presta la Guardia Suiza

El cuerpo castrense de la Guardia Suiza cumple, principalmente, un servicio de vigilancia y seguridad del Palacio Apostólico, velando por el orden y la seguridad del Pontífice y de su residencia. Además de ello, la guardia realiza una importante misión protocolar al oficiar paradas de honor cuando soberanos y embajadores visitan oficialmente al Pontífice y el Vaticano.

4- Organización de la Guardia Suiza

Está compuesta por ciento diez soldados: cuatro de ellos son oficiales, 23 mandos intermedios, 70 alabarderos, 2 tamborileros una banda de música y un capellán. Se les entrena en procedimientos y manejo de armas modernas (como el fusil suizo SIG 550), aunque también se enseña a manejar la espada y la alabarda.

Los reclutas deben ser varones suizos de entre 19 y 30 años de edad y de fe católica. Deben superar los 174 cms de estatura, ser solteros y haber cumplido una instrucción básica en el Ejército Suizo.

La Guardia Suiza tiene sus cuarteles frente al Palacio Apostólico Pontificio y todos han prestado el juramento de fidelidad al Pontífice un 6 de mayo, aniversario de la muerte de 147 guardias suizos durante el saqueo de Roma de 1527.

5- Ideales de la Guardia Suiza
Recientemente, el 6 de mayo de 2005, cuando el Papa Benedicto XVI tomó el juramento a los nuevos guardias, resaltó ante los reclutas los ideales que inspiran a ese cuerpo militar, que son, según dijo, solidez en la fe católica, un convencido y convincente estilo de vida cristiana, fidelidad inquebrantable y profundo amor por la Iglesia y por el Vicario de Cristo. También, Benedicto XVI añadió la perseverancia en las grandes y pequeñas cosas diarias, coraje, humildad, sentido del prójimo y humanidad

6- Un hombre de color ingresa en la Guardia Suiza

Por primera vez en los casi 500 años de historia de la Guardia Suiza, ingresó el año 2003 en el cuerpo encargado de la protección del Vaticano un hombre de tez oscura. Dhani Bachmann (foto de tapa), un joven indio adoptado por una familia suiza, fue uno de los 32 nuevos miembros del ejército más pequeño del mundo -120 soldados que fueron recibidos por el Papa Juan Pablo II, ante quien pronunciaron su juramento de fidelidad al jefe de la Iglesia católica

7- El tiempo libre de la Guardia Suiza

La misión que cumple la Guardia Pontifica no deja, casi, tiempo libre a los oficiales y soldados. No obstante ello desde 1975 se las han igeniado para crear el Futbol Club Guardia, que juega partidos amistosos con la escuadra de futbol suiza y otros equipos –sobretodo militares- de italia y Europa.

8- Las otras guardias pontificias

Además de la Guardia Suiza, el Vaticano también contó hasta 1970 con tres cuerpos militares más: la Gendarmería Pontificia, la Guardia Palatina de Honor y la Guardia Noble del Cuerpo de Su Santidad. Ese año, teniendo en cuenta que los tiempos habían cambiado y muchos de esos cuerpos militares ya no tenían significado, Pablo VI ordenó la disolución de todos menos la Guardia Suiza.

La Gendarmería Pontificia estaba formada por jóvenes italianos que ya habían cumplido con sus deberes militares y que se destacaran pos sus virtudes cristianas. La Guardia Palatina de Honor tenía a su cargo las funciones protocolares del interior del Vaticano y estaban dirigidos por un mayordomo y un maestro de cámara. La Guardia Noble, quizás el cuerpo militar más importante de la Iglesia de Roma de aquella época, estaba formado por jóvenes de la nobleza romana dirigidos por un Príncipe que era elegido por el propio Papa, sus funciones consistían en ser la escolta del Pontífice en todo acto oficial público.


III- Los festejos por el V Centenario de la Guardia Suiza

El Ejército del Papa, la Guardia Suiza, cumplirá en el 2005 medio siglo y las celebraciones de este aniversario comenzaron el 24 de septiembre.

Según el programa oficial, en distintas ciudades suizas y en la propia Roma habrá exposiciones, publicación de libros conmemorativos, encuentros e incluso una marcha que reproducirá el recorrido de los primeros guardias con destino a la sede papal.

Los actos conmemorativos comenzaron en la ciudad de Lucerna los días 24 y 25 de septiembre con una misa conmemorativa en la iglesia de los jesuitas.

El día exacto del aniversario, el 22 de enero del 2006, cuando se cumplen 500 años de la llegada del cuerpo suizo a Roma, tendrá lugar una celebración en Lausana (Suiza), presidida por el cardenal Georges Cottier, consejero del Papa.

En la histórica marcha entre Bellinzona (Suiza) y Roma participarán antiguos guardias suizos y jóvenes invitados a recorrer la distancia dividida en 26 etapas cada una atendida por un cantón suizo distinto.

Entre las distintas exposiciones destaca una muestra sobre la guardia y su historia que se inaugurará en Ginebra para después trasladarse a otras ciudades helvéticas y a Roma, además de una selección de fotografías en Friburgo.

Se publicará un nuevo libro sobre la guardia, del historiador Robert Walpen y Correos de Suiza y el Vaticano editarán conjuntamente un sello conmemorativo, al que se añade una moneda de 20 francos prevista por el gobierno de Berna.



Lista de comandantes de la guardia suiza y el cantón de orígen LU (Lucerna) ZH (Zurich)

1.von Silenen, Kaspar LU (1506-1517)
2. Röist, Markus ZH (1518-1524)
3. Röist, Kaspar ZH (1518-1527)
vacant (1527-1548)
4. von Meggen, Jost LU (1548-1559)
5. von Silenen, Kaspar Leo LU (1559-1564)
6. Segesser von Brunegg, Jost LU (1566-1592)
7. Segesser von Brunegg, Stephan Alexander LU (1592-1629)
8. Flekenstein, Nikolaus LU (1629-1640)
9. Flekenstein, Jost LU (1640-1652)
10. Pfyffer von Altishofen, Johann Rudolf LU (1652-1657)
11. Pfyffer von Altishofen, Ludwig LU (1658-1686)
12. Pfyffer von Altishofen, Franz LU (1686-1696)
13. Mayr von Baldegg, Johann Kaspar LU (1696-1704)
vacant (1704-1712)
14. Pfyffer von Altishofen, Johann Konrad LU (1712-1727)
15. Pfyffer von Altishofen, Franz Ludwig LU (1727-1754)
16. Pfyffer von Altishofen, Jost Ignaz LU (1754-1782)
17. Pfyffer von Altishofen, Franz Alois LU (1783-1798)
vacant (1798-1800)
18. Pfyffer von Altishofen, Karl Leodegar LU (1800-1834)
19. Pfyffer von Altishofen, Martin LU (1835-1847)
20. Meyer von Schauensee, Franz Xaver Leopold LU (1848-1860)
21. von Sonnenberg, Alfred LU (1860-1878)
22. de Courten, Louis-Martin VS (1878-1901)
23. Meyer von Schauensee, Leopold LU (1901-1910)
24. Repond, Jules FR (1910-1921)
25. Hirschbühl, Alois GR (1921-1935)
26. von Sury d’Aspremont, Georg SO (1935-1942)
27. Pfyffer von Altishofen, Heinrich LU (1942-1957)
28. Nünlist, Robert LU (1957-1972)
29. Pfyffer von Altishofen, Franz LU (1972-1982)
30. Buchs-Binz, Roland FR (1982-1997)
31. Estermann, Alois LU (1998-1998)
32. Segmüller, Pius SG (1998-2002)
33. Mäder, Elmar Theodor SG (2002-)

Por: FÉLIX ALBERTO MONTILLA ZAVALÍA
Abogado. Profesor de Derecho Canónico en la Universidad Católica de Tucumán.
Post-graduado en Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Tucumán.
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sábado, 01 de abril de 2006

V Domingo de Cuaresma B

El padre Cantalamessa comenta el Evangelio del próximo domingo:
(Pubica ZENIT)

"Si el grano de trigo no muere"

“Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto” . No se trata de la única enseñanza que Jesús saca de la vida de los campesinos. El Evangelio está lleno de parábolas, imágenes e ideas que proceden de la agricultura, que era en su tiempo (y aún lo es para distintos pueblos) la profesión que ocupa a un mayor número de personas. Él habla del sembrador, del trabajo de los campos, de la siega, de trigo, vino, aceite, de la higuera, de la viña, de la vendimia...

Pero Jesús no se detenía naturalmente en el plano agrícola. La imagen del grano de trigo le sirve para transmitirnos una enseñanza sublime que arroja luz, antes que nada, en su caso personal, y después también en el de sus discípulos.

El grano de trigo es, ante todo, Jesús mismo. Como un grano de trigo, Él cayó en tierra en su pasión y muerte, ha reaparecido y ha dado fruto con su resurrección. El “mucho fruto” que Él ha dado es la Iglesia que ha nacido de su muerte, su cuerpo místico.

Potencialmente, el “fruto” es toda la humanidad --no sólo nosotros, los bautizados--, porque Él murió por todos, todos han sido redimidos por Él, también quien aún no lo sabe. El pasaje evangélico concluye con estas significativas palabras de Jesús: “Yo, cuando sea elevado de la tierra, atraeré a todos hacia mí”.

Pero la historia del pequeño grano de trigo ayuda también, en otro versículo, a entendernos a nosotros mismos y el sentido de nuestra existencia. Después de haber hablado de trigo, Jesús añade: “El que ama su vida la pierde; y el que odia (otro evangelista dice pierde) su vida en este mundo la guardará para una vida eterna” (Mt 16, 25). Caer en tierra y morir no es, por lo tanto, sólo el camino para dar fruto, sino también para “salvar la propia vida”, esto es, ¡para seguir viviendo! ¿Qué ocurre con el grano de trigo que rechaza caer en tierra? O viene algún pájaro y lo picotea, o se seca o enmohece en un rincón húmedo, o bien es molido en harina, comido y ahí termina todo. En cualquier caso, el grano, como tal, no ha continuado. Si en cambio es sembrado, reaparecerá y conocerá una nueva vida, como en esta estación vemos que ha sucedido con los granos de trigo sembrados en otoño.

En el plano humano y espiritual ello significa que si el hombre no pasa a través de la transformación que viene por la fe y el bautismo, si no acepta la cruz, sino que se queda agarrado a su natural modo de ser y a su egoísmo, todo acabará con él, su vida se encamina a un agotamiento. Juventud, vejez, muerte. Si en cambio cree y acepta la cruz en unión con Cristo, entonces se le abre el horizonte de eternidad.

Hay situaciones, ya en esta vida, sobre las cuales la parábola del grano de trigo arroja una luz tranquilizadora. Tienes un proyecto que te importa muchísimo; por él has trabajado, se había convertido en el principal objetivo en la vida, y he aquí que en poco tiempo lo ves como caído en tierra y muerto. Ha fracasado; o tal vez se te ha privado de él y se ha confiado a otro que recoge sus frutos. Acuérdate del grano de trigo y espera. Nuestros mejores proyectos y afectos (a veces el propio matrimonio de los esposos) deben pasar por esta fase de aparente oscuridad y de gélido invierno para renacer purificados y llenos de frutos. Si resisten a la prueba, son como el acero después de que ha sido sumergido en agua helada y ha salido “templado”. Como siempre, constatamos que el Evangelio no está lejos, sino muy cerca de nuestra vida. También cuando nos habla con la historia de un pequeño grano de trigo.

Al final, estos granos de trigo que caen en tierra y mueren seremos nosotros mismos, nuestros cuerpos confiados a la tierra. Pero la palabra de Jesús nos asegura que también para nosotros habrá una nueva primavera. Resurgiremos de la muerte, y esta vez para no morir más.


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Segunda predicación de Cuaresma




«Con lo que padeció aprendió la obediencia»



1. ¿Sacrificio u obediencia?

No se puede abarcar el océano, pero se puede hacer algo mejor: dejarse abarcar por él sumergiéndose en un lugar cualquiera de su extensión. Es lo que sucede con la Pasión de Cristo. No se la puede abrazar totalmente con la mente, ni ver su fondo; pero podemos sumergirnos en ella partiendo de alguno de sus momentos. En esta meditación desearíamos entrar en ella por la puerta de la obediencia.

La obediencia de Cristo es el aspecto de la Pasión que más se pone en evidencia en la catequesis apostólica. «Cristo se hizo obediente hasta la muerte, y muerte de cruz» (Filipenses 2,8); «Por la obediencia de uno solo todos serán constituidos justos» (Romanos 5,19); «Con lo que padeció aprendió la obediencia, y llegado a la perfección se convirtió en causa de salvación eterna para todos los que le obedecen» (Hebreos 5,8-9). La obediencia aparece como la clave de lectura de toda la historia de la Pasión, de donde ésta toma sentido y valor.

A quien se escandalizaba de que el Padre pudiera hallar complacencia en la muerte de cruz de su Hijo Jesús, San Bernardo respondía justamente: «No es la muerte lo que le complació, sino la voluntad del que moría espontáneamente»: «Non mors placuit sed voluntas sponte morientis» [1]. Así, no es tanto la muerte de Cristo por sí misma lo que nos ha salvado, sino su obediencia hasta la muerte.

Dios quiere la obediencia, no el sacrificio, dice la Escritura (1 Salmo 15, 22; Hebreos 10, 5-7). Es verdad que en el caso de Cristo Él quiso también el sacrificio, y lo quiso asimismo por nosotros, pero de las dos cosas una es el medio, la otra el fin. La obediencia Dios la quiere por sí misma, el sacrificio lo quiere sólo indirectamente, como la condición que por sí hace posible y auténtica la obediencia. En este sentido, la Carta a los Hebreos dice que Cristo «con lo que padeció aprendió la obediencia». La Pasión fue la prueba y la medida de su obediencia.

Intentemos conocer en qué consistió la obediencia de Cristo. Jesús, de niño, obedeció a sus padres; de mayor se sometió a la ley mosaica; durante la Pasión se sometió a la sentencia del Sanedrín, de Pilatos... Pero el Nuevo Testamento no piensa en ninguna de estas obediencias; piensa en la obediencia de Cristo al Padre. San Ireneo interpreta la obediencia de Jesús a la luz de los cantos del Siervo, como una interior, absoluta sumisión a Dios, llevada a cabo en una situación de extrema dificultad:

«Aquel pecado que había aparecido por obra del leño, fue abolido por obra de la obediencia sobre el leño, pues obedeciendo a Dios, el Hijo del hombre fue clavado en el leño, destruyendo la ciencia del mal e introduciendo y haciendo penetrar en el mundo la ciencia del bien. El mal es desobedecer a Dios, como obedecer a Dios es el bien... Así pues, en virtud de la obediencia que prestó hasta la muerte, colgado del leño, eliminó la antigua desobediencia ocurrida en el leño» [2] .

La obediencia de Jesús se ejerce, de forma particular, en las palabras que están escritas sobre Él y para Él «en la ley, en los profetas y en los salmos». Cuando quieren oponerse a su captura, Jesús dice: «Pero, ¿cómo se cumplirían las Escrituras, según las cuales así debe suceder?» (Mt 26, 54).

2. ¿Puede Dios obedecer?

¿Pero cómo se concilia la obediencia de Cristo con la fe en su divinidad? La obediencia es un acto de la persona, no de la naturaleza, y la persona de Cristo, según la fe ortodoxa, es la del Hijo mismo de Dios. ¿Puede Dios obedecerse a sí mismo? Tocamos aquí el núcleo más profundo del misterio cristológico. Procuremos contemplar en qué consiste este misterio.

En Getsemaní Jesús dice al Padre: «Pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieras tú» (Marcos 14,36). Todo el problema consiste en saber quién es ese «yo» y quién ese «tú»; quién dice el fiat y a quién lo dice. A esta cuestión, en la antigüedad, se dieron dos respuestas bastante diferentes, según el tipo de cristología subyacente.

Para la escuela alejandrina, el «yo» que habla es la persona del Verbo que, en cuanto encarnado, dice su «sí» a la voluntad divina (el «tú») que Él mismo tiene en común con el Padre y el Espíritu Santo. Quien dice «sí» y aquel a quien dice «sí» constituyen la misma voluntad, pero considerada en dos tiempos o en dos estados diferentes: en el estado de Verbo encarnado y en el estado de Verbo eterno. El drama (si de tal se puede hablar) tiene lugar más en el seno de Dios que entre Dios y el hombre, y esto porque no se reconoce aún claramente la existencia también de una voluntad humana y libre en Cristo.

Más válida, en este punto, es la interpretación de la escuela antioquena. Para que pueda darse la obediencia, dicen los autores de esta escuela, se necesita que haya un sujeto que obedece y un sujeto a quien obedecer: ¡nadie se obedece a sí mismo! Como además la obediencia de Cristo es la antítesis de la desobediencia de Adán, a la fuerza debe tratarse de la obediencia de un hombre, el Nuevo Adán, capaz como tal de representar a la humanidad. He aquí, entonces, quiénes son aquel «yo» y aquel «tú»: ¡el «yo» es el hombre Jesús; el «tú» es Dios, a quien obedece!

Pero también esta interpretación tenía una laguna grave. Si el fiat de Jesús en Getsemaní es esencialmente el «sí» de un hombre, aunque esté indisolublemente unido al Hijo de Dios (el homo assumptus), ¿cómo puede tener un valor universal tal como para poder «constituir justos» a todos los hombres? Jesús parece más un modelo sublime de obediencia que una intrínseca «causa de salvación» para todos los que le obedecen (Hebreos 5, 9).

El desarrollo de la cristología colmó esta laguna, sobre todo gracias a la obra de San Máximo Confesor y del Concilio Constantinopolitano III. San Máximo afirma: el «yo» no es la humanidad que habla a la divinidad (antioquenos); tampoco es Dios que, en cuanto encarnado, se habla a sí mismo en cuanto eterno (alejandrinos). El «yo» es el Verbo encarnado que habla en nombre de la voluntad humana libre que ha asumido; el «tú» en cambio es la voluntad trinitaria que el Verbo tiene en común con el Padre.

¡En Jesús el Verbo obedece humanamente al Padre! Y sin embargo no se anula el concepto de obediencia, ni Dios, en este caso, se obedece a sí mismo, porque entre el sujeto y el fin de la obediencia está toda la anchura de una humanidad real y de una voluntad humana libre [3].

¡Dios obedeció humanamente! Se entiende entonces el poder universal de salvación contenido en el fiat de Jesús: es el acto humano de un Dios; es un acto divino-humano, teándrico. Ese fiat es verdaderamente, por utilizar la expresión de un salmo, «la roca de nuestra salvación» (Sal 95,1). Es por esta obediencia que «todos han sido constituidos justos».

3. La obediencia a Dios en la vida cristiana

Como siempre, intentemos extraer de ello alguna enseñanza práctica para nuestra vida, recordando la advertencia de la Primera Carta de Pedro: «Cristo sufrió por vosotros, dejándoos ejemplo para que sigáis sus huellas». Reflexionar sobre la obediencia puede contribuir a crear el clima espiritual adecuado en la Iglesia y en la Curia cada vez que se está ante la eventualidad de cambios de personas y de funciones.

En cuanto se hace la prueba de buscar en el Nuevo Testamento en qué consiste el deber de la obediencia, se hace un descubrimiento sorprendente, esto es, que la obediencia es vista casi siempre como obediencia a Dios. Se habla también, ciertamente, de las demás formas de obediencia: a los padres, a los patrones, a los superiores, a las autoridades civiles, «a toda institución humana» (1 P 2,13), pero con mucha menor frecuencia y de manera mucho menos solemne. El sustantivo mismo «obediencia» se utiliza única y exclusivamente para indicar la obediencia a Dios o, de cualquier modo, a instancias que están de parte de Dios, excepto en un solo pasaje de la Carta a Filemón, donde indica la obediencia al Apóstol.

San Pablo habla de obediencia a la fe (Rm 1,5; 16,26), de obediencia a la doctrina (Rm 6,17), de obediencia al Evangelio (Rm 10,16; 2 Ts 1,8), de obediencia a la verdad (Gal 5,7), de obediencia a Cristo (2 Co 10,5). Encontramos el mismo lenguaje también en otros sitios: los Hechos de los Apóstoles hablan de obediencia a la fe (Hch 6,7), la Primera Carta de Pedro habla de obediencia a Cristo (1 P 1,2) y de obediencia a la verdad (1 P 1,22).

¿Pero es posible y tiene sentido hablar hoy de obediencia a Dios, después de que la nueva y viviente voluntad de Dios, manifestada en Cristo, se ha expresado y objetivado cumplidamente en toda una serie de leyes y de jerarquías? ¿Es lícito pensar que existe todavía, después de todo ello, «libres» voluntades de Dios que hay que acoger y cumplir?

Sólo si se cree en un «Señorío» actual y puntual del Resucitado en la Iglesia, sólo si se está convencido en lo íntimo de que también hoy --como dice el Salmo-- «habla el Señor, Dios de los dioses, y no se calla» (Sal 50, 1), sólo entonces se esta capacitado para comprender la necesidad y la importancia de la obediencia a Dios. Consiste en prestar escucha a Dios que habla, en la Iglesia, a través de su Espíritu, el cual ilumina las palabras de Jesús y de toda la Biblia y les confiere autoridad, haciendo de ellas canales de la viviente y actual voluntad de Dios para nosotros.

Pero como en la Iglesia institución y misterio no están contrapuestos, sino unidos, así debemos mostrar que la obediencia espiritual a Dios no disuade de la obediencia a la autoridad visible e institucional; al contrario, la renueva, la refuerza y la vivifica, hasta el punto de que la obediencia a los hombres es criterio para juzgar si existe o no, y si es auténtica, la obediencia a Dios.

La obediencia a Dios es como el «hilo de lo alto» que sostiene la espléndida tela de araña colgada de un seto. Bajando desde arriba por el hilo que él mismo fabrica, el animalito construye su tela, perfecta y tendida a todo rincón. Sin embargo ese hilo de lo alto, que ha servido para tejer la tela, no se rompe una vez terminada la obra; es más, es lo que desde el centro sostiene todo el entramado; sin él todo se afloja. Si se desprende uno de los hilos laterales, la araña se emplea en reparar velozmente su tela, pero si se rompe aquel hilo de lo alto, se aleja; sabe que ya no hay nada que hacer.

Algo parecido sucede respecto a la trama de las autoridades y de las obediencias en una sociedad, en una orden religiosa, en la Iglesia. La obediencia a Dios es el hilo de lo alto: todo se ha construido a partir de aquella; pero no puede ser olvidada ni siquiera después de que ha concluido la construcción. En caso contrario todo entra en crisis, hasta proclamar, como ha ocurrido en años no lejanos: «la obediencia ya no es una virtud».

¿Pero por qué es tan importante obedecer a Dios? ¿Por qué a Dios le importa tanto ser obedecido? ¡Ciertamente no por el gusto de mandar y de tener súbditos! Es importante porque obedeciendo hacemos la voluntad de Dios, queremos las mismas cosas que quiere Dios, y así realizamos nuestra vocación originaria, que es la de ser «a su imagen y semejanza». Estamos en la verdad, en la luz y como consecuencia en la paz, como el cuerpo que ha alcanzado su punto de quietud. Dante Alighieri encerró todo ello en un verso considerado por muchos el más bello de toda la Divina Comedia: «y en su querer se encuentra nuestra paz» [4].

4. Obediencia y autoridad

La obediencia a Dios es la obediencia que podemos realizar siempre. Obedecer a órdenes y autoridades visibles se da sólo en ocasiones, tres o cuatro veces en toda la vida (hablo, se entiende, de las de cierta seriedad); sin embargo obedecer a Dios es algo que se da muy a menudo. Cuanto más se obedece, más se multiplican las órdenes de Dios, porque Él sabe que éste es el don más bello que puede dar, el que concedió a su Hijo predilecto, Jesús.

Cuando Dios encuentra un alma decidida a obedecer, entonces toma su vida en sus manos, como se toma el timón de una embarcación, o como se toman las riendas de un carro. Él se convierte en serio, y no sólo en teoría, en «Señor», en quien «rige», quien «gobierna» determinando, se puede decir, momento a momento, los gestos, las palabras de esa persona, su modo de utilizar el tiempo, todo.

Esta «dirección espiritual» se ejerce a través de las «buenas inspiraciones» y con mayor frecuencia aún en las palabras de Dios de la Biblia. Lees o escuchas pasajes de la Escritura y he aquí que una frase, una palabra, se ilumina; se hace, por decirlo así, radiactiva. Sientes que te interpela, que te indica qué hay que hacer. Aquí se decide si se obedece a Dios o no. El Siervo de Yahvé dice de sí en Isaías: «Mañana tras mañana despierta mi oído para escuchar como discípulo» (Isaías 50, 4). También nosotros, cada mañana, en la Liturgia de las Horas o de la Misa, deberíamos estar con el oído atento. En ella hay casi siempre una palabra que Dios nos dirige personalmente y el Espíritu no deja de actuar para que se la reconozca entre todas.

He mencionado que la obediencia a Dios es algo que se puede hacer siempre. Debo añadir que es también la obediencia que podemos hacer todos, tanto súbditos como superiores. Se suele decir que hay que saber obedecer para poder mandar. No se trata sólo de una afirmación empírica; existe una profunda razón teológica en su base, si por obediencia entendemos la obediencia a Dios.

Cuando viene una orden de un superior que se esfuerza por vivir en la voluntad de Dios, que ha orado antes y no tiene intereses personales que defender, sino sólo el bien del hermano, entonces la autoridad misma de Dios hace de contrafuerte de tal orden o decisión. Si surge protesta, Dios dice a su representante lo que dijo un día a Jeremías: «Mira que hoy te he convertido en plaza fuerte, como una muralla de bronce [...]. Te harán la guerra, más no podrán contigo, pues contigo estoy yo» (Jeremías 1,18 s).

Un ilustre exegeta inglés da una interpretación iluminadora del episodio evangélico del centurión: «Yo --dice el centurión-- soy un hombre sometido a una autoridad, y tengo soldados a mis órdenes, y digo a uno: ‘Vete’, y va; y a otro: ‘Ven’, y viene; y a mi siervo: ‘Haz esto’, y lo hace» (Lucas 7,8). Por el hecho de estar sometido, esto es, obediente, a sus superiores y en definitiva al emperador, el centurión puede dar órdenes que tienen detrás la autoridad del emperador en persona; es obedecido por sus soldados porque, a su vez, obedece y está sometido a su superior.

Así --considera-- ocurre con Jesús respecto a Dios. Dado que Él está en comunión con Dios y obedece a Dios, tiene detrás de sí la autoridad misma de Dios y por ello puede mandar a su siervo que sane, y sanará; puede mandar a la enfermedad que le abandone, y le abandonará [5].

Es la fuerza y la sencillez de este argumento lo que arranca la admiración de Jesús y le hace decir que no ha encontrado jamás tanta fe en Israel. Ha entendido que la autoridad de Jesús y sus milagros derivan de su perfecta obediencia al Padre, como Jesús mismo, por lo demás, explica en el Evangelio de Juan: «El que me ha enviado está conmigo: no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que le agrada a él» (Juan 8,29).

La obediencia a Dios añade a la potestad la autoridad, o sea, un poder real y eficaz, no sólo nominal o de cargo; por así decir, ontológico, no sólo jurídico. San Ignacio de Antioquía daba este maravilloso consejo a un colega suyo de episcopado: «Nada se haga sin tu consentimiento, pero tú no hagas nada sin el consentimiento de Dios» [6].

Ello no significa atenuar la importancia de la institución o del cargo, o hacer depender la obediencia del súbdito sólo del grado de potestad espiritual o de autoridad del superior, lo que sería manifiestamente el fin de toda obediencia. Significa sólo que quien ejerce la autoridad, él, debe apoyarse lo menos posible, o sólo en ultima instancia, en el título o en el cargo que desempeña y lo más posible en la unión de su voluntad con la de Dios, o sea, en su obediencia; el súbdito en cambio no debe juzgar o pretender saber si la decisión del superior es o no conforme a la voluntad de Dios. Debe presumir que lo es, a menos que se trate de una orden manifiestamente contra la conciencia, como ocurre a veces en el ámbito político, bajo regímenes totalitarios.

Sucede como en el mandamiento del amor. El primer mandamiento es el «primero», porque la fuente y el móvil de todo es el amor de Dios; pero el criterio para juzgar es el segundo mandamiento: «Quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve» (1 Juan 4,20). Lo mismo se debe decir de la obediencia: si no obedeces a los representantes visibles de Dios en la tierra, ¿cómo puedes decir que obedeces a Dios que está en el cielo?

5. Presentar los asuntos a Dios

Esta vía de la obediencia a Dios no tiene, de por sí, nada de místico o extraordinario, sino que está abierta a todos los bautizados. Consiste en «presentar los asuntos a Dios», según el consejo que un día dio a Moisés su suegro Jetró (Cf. Ex 18,19). Yo puedo decidir por mi mismo tomar una iniciativa, hacer o no un viaje, un trabajo, una visita, un gasto y después, una vez decidido, rogar a Dios por el éxito del asunto. Pero si nace en mí el amor de la obediencia a Dios, entonces actuaré de forma diferente: preguntaré primero a Dios, con el medio sencillísimo que es la oración, si es su voluntad que yo realice ese viaje, ese trabajo, aquella visita, aquel gasto, y después lo haré o no, pero ya será, en todo caso, un acto de obediencia a Dios, y no ya una libre iniciativa de mi parte.

Normalmente está claro que no oiré, en mi breve oración, ninguna voz, ni tendré respuesta explícita alguna sobre qué hacer, o al menos no es necesario que la haya para que lo que hago sea obediencia. Actuando así, de hecho, he sometido el asunto a Dios, me he despojado de mi voluntad, he renunciado a decidir yo solo y he dado a Dios una posibilidad de intervenir, si quiere, en mi vida. Lo que ahora decida hacer, regulándome con los criterios ordinarios de discernimiento, será obediencia a Dios.

Como el servidor fiel no toma jamás una iniciativa ni atiende una orden de extraños sin decir: «Debo escuchar antes a mi patrón», igualmente el verdadero siervo de Dios no emprende nada sin decirse a sí mismo: «¡Debo orar un poco para saber qué quiere mi Señor yo que haga!». ¡Así se ceden las riendas de la propia vida a Dios! La voluntad de Dios penetra, de esta forma, cada vez más capilarmente en el tejido de una existencia, embelleciéndola y haciendo de ella un «sacrificio vivo, santo y agradable a Dios» (Rm 12, 1). Toda la vida se convierte en una obediencia a Dios y proclama silenciosamente su soberanía en la Iglesia y en el mundo.

Dios --decía San Gregorio Magno-- «a veces nos advierte con las palabras, a veces, en cambio, con los hechos», esto es, con los sucesos y las situaciones [7]. Existe una obediencia a Dios --a menudo entre las más exigentes-- que consiste sencillamente en obedecer a las situaciones. Cuando se ha visto que, a pesar de todos los esfuerzos y los ruegos, hay en nuestra vida situaciones difíciles, a veces hasta absurdas y --en nuestra opinión-- espiritualmente contraproducentes, que no cambian, es necesario dejar de «dar coces contra el aguijón» y empezar a ver en ellas silenciosa, pero resuelta voluntad de Dios en nosotros. La experiencia demuestra que sólo después de haber pronunciado un «sí» total y desde lo profundo del corazón a la voluntad de Dios, tales situaciones de sufrimiento pierden el poder angustiante que tienen sobre nosotros. Las vivimos con más paz.

Un caso de difícil obediencia a las situaciones es el que se impone a todos con la edad, o sea, la retirada de la actividad, el cese de la función, tener que pasar el testigo a otros dejando tal vez incompletos y en suspenso proyectos e iniciativas en marcha. Hay quien, bromeando, ha dicho que la función de superior es una cruz, pero que a veces lo más difícil de aceptar no es subir a ella, sino bajar, ¡ser privados de la cruz!

Ciertamente no se trata de ironizar sobre una situación delicada, ante la cual nadie sabe cómo reaccionará hasta que no llegue. Ésta es una de las obediencias que más se aproximan a la de Cristo en su Pasión. Jesús suspendió la enseñanza, truncó toda actividad, no se dejó retener por el pensamiento de qué pasaría con sus discípulos; no se preocupó de qué sería de su palabra, confiada, como lo estaba, únicamente a la pobre memoria de algunos pescadores. Ni siquiera se dejó retener por el pensamiento de que dejaba sola a una Madre. Ningún lamento, ningún intento de hacer cambiar la decisión al Padre: «Para que el mundo sepa que amo al Padre y que obro según el Padre me ha ordenado. Levantaos --dijo--, vamos» (Juan 14,31).

6. María, la obediente

Antes de terminar nuestras consideraciones sobre la obediencia, contemplemos un instante el icono viviente de la obediencia, a aquella que no sólo imitó la obediencia del Siervo, sino que la vivió con Él. San Ireneo escribe: «Paralelamente (se entiende, a Cristo nuevo Adán), se encuentra que también la Virgen María es obediente, cuando dice: ‘He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra’ (Lucas 1,38). Como Eva, desobedeciendo, se convirtió en causa de muerte para ella y para todo el género humano, así María, obedeciendo, se convirtió en causa de salvación para ella y para todo el género humano» [8]. María se asoma a la reflexión teológica de la Iglesia (estamos, de hecho, en presencia del primer esbozo de Mariología) a través del título de obediente.

También María obedeció con seguridad a sus padres, a la ley, a José. Pero no es en estas obediencias en las que piensa San Ireneo, sino en su obediencia a la palabra de Dios. Su obediencia es la antítesis exacta a la desobediencia de Eva. Pero --otra vez-- ¿a quién desobedeció Eva para ser llamada la desobediente? Ciertamente no a sus padres, de los que carecía; tampoco al marido o a alguna ley escrita. ¡Desobedeció a la palabra de Dios! Como el «Fiat» de María se sitúa, en el Evangelio de Lucas, junto al «Fiat» de Jesús en Getsemaní (Cf. Lucas 22, 42), así, para San Ireneo, la obediencia de la nueva Eva se coloca junto a la obediencia del nuevo Adán.

Sin duda María habrá recitado o escuchado, durante su vida terrena, el versículo del Salmo en el que se dice a Dios: «Enséñame a cumplir tu voluntad» (Sal 142,10). Nosotros dirigimos a Ella la misma oración: «¡Enséñanos, María, a cumplir la voluntad de Dios como la cumpliste tú!».

P. Raniero Cantalamessa

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[1] S. Bernardo de Claraval, De errore Abelardi, 8, 21 (PL 182, 1070).
[2] S. Ireneo, Dimostrazione della predicazione apostolica, 34.
[3] S. Máximo Confesor, In Matth., 26, 39 (PG 91, 68).
[4] Dante Alighieri, Paradiso, 3,85.
[5] Cfr. C.H. Dodd, Il fondatore del cristianesimo, Leumann 1975, p. 59 s.
[6] S. Ignacio de Antioquía, Lettera a Policarpo, 4,1.
[7] S. Gregorio Magno, Omelie sui vangeli, 17,1 (PL 76, 1139).
[8] S. Ireneo, Adv. Haer. III, 22,4.
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