CORPUS CHRISTI
Los macenses celebraron ayer el día grande de la festividad eucarística, en la que participó monseñor Elías Yanes
(DIARIO DE AVISOS, 16 - VI, Mazo) Mazo volvió a ser ayer el reflejo de un pueblo donde la fe y la cultura, el arte y la imaginación, la naturaleza y la mano del hombre se conjugan con la celebración del Corpus. Una festividad que estremeció un año más las calles adoquinadas del casco de la Villa, que se volcó con esta celebración en un alarde de creatividad y religiosidad. La procesión del Corpus, al final casi del día, fue recorriendo uno a uno los distintos arcos, pasillos y el tapiz con que se celebra este encuentro anual, y fue acompañada a su paso por numeroso público que no quiso perderse esta cita obligada del calendario cultural de La Palma.
Pese a que muchos estaban cansados después de estar toda la noche trabajando para rematar los arcos y demás elementos que componen esta festividad, no quisieron perderse el día grande del Corpus, consolados por la belleza que desprendían estas obras de artesanía fruto del trabajo colectivo y minucioso de los vecinos, en algunos casos de varios meses. Además, numerosos visitantes acudieron a la localidad macense para dejarse empapar por el vértice que fue ayer Mazo, donde la fe, el arte y la naturaleza convergen.
La eucaristía estuvo presidida por un hijo de este pueblo, Elías Yanes, arzobispo emérito de Zaragoza. Además, en el acto se dieron cita las autoridades locales e insulares. Un emotivo encuentro de macenses en esta celebración que es, sobre todo, "en honor al Santísimo", como recordó el alcalde, Francisco Javier González.
Yanes disertó en su intervención sobre la importancia que en España ha tenido esta fiesta y cuya relevancia se manifiesta en las obras artísticas realizadas al servicio de la Eucaristía. Para el arzobispo palmero, esta festividad representa sobre todo "la cercanía de Dios con el hombre".
Una vez fuera del templo, la procesión recorrió todos y cada uno de los lugares donde se encontraban instalados los arcos y que fueron elaborados por los catorce barrios del municipio, exponiendo motivos religiosos y de la cultura tradicional.
El alcalde señaló que la calidad de los arcos de esta edición ha superado las anteriores, achacándolo entre otras cosas a un mayor trabajo de los diseñadores. González destacó que el Corpus es una festividad que se empieza desde la familia que debe organizarse por las numerosas horas que emplea en la confección de los arcos, además de ser un momento de encuentro. "Muchos vecinos sólo se ven durante el Corpus", concluyó.
Los macenses celebraron ayer el día grande de la festividad eucarística, en la que participó monseñor Elías Yanes
(DIARIO DE AVISOS, 16 - VI, Mazo) Mazo volvió a ser ayer el reflejo de un pueblo donde la fe y la cultura, el arte y la imaginación, la naturaleza y la mano del hombre se conjugan con la celebración del Corpus. Una festividad que estremeció un año más las calles adoquinadas del casco de la Villa, que se volcó con esta celebración en un alarde de creatividad y religiosidad. La procesión del Corpus, al final casi del día, fue recorriendo uno a uno los distintos arcos, pasillos y el tapiz con que se celebra este encuentro anual, y fue acompañada a su paso por numeroso público que no quiso perderse esta cita obligada del calendario cultural de La Palma.
Pese a que muchos estaban cansados después de estar toda la noche trabajando para rematar los arcos y demás elementos que componen esta festividad, no quisieron perderse el día grande del Corpus, consolados por la belleza que desprendían estas obras de artesanía fruto del trabajo colectivo y minucioso de los vecinos, en algunos casos de varios meses. Además, numerosos visitantes acudieron a la localidad macense para dejarse empapar por el vértice que fue ayer Mazo, donde la fe, el arte y la naturaleza convergen.
La eucaristía estuvo presidida por un hijo de este pueblo, Elías Yanes, arzobispo emérito de Zaragoza. Además, en el acto se dieron cita las autoridades locales e insulares. Un emotivo encuentro de macenses en esta celebración que es, sobre todo, "en honor al Santísimo", como recordó el alcalde, Francisco Javier González.
Yanes disertó en su intervención sobre la importancia que en España ha tenido esta fiesta y cuya relevancia se manifiesta en las obras artísticas realizadas al servicio de la Eucaristía. Para el arzobispo palmero, esta festividad representa sobre todo "la cercanía de Dios con el hombre".
Una vez fuera del templo, la procesión recorrió todos y cada uno de los lugares donde se encontraban instalados los arcos y que fueron elaborados por los catorce barrios del municipio, exponiendo motivos religiosos y de la cultura tradicional.
El alcalde señaló que la calidad de los arcos de esta edición ha superado las anteriores, achacándolo entre otras cosas a un mayor trabajo de los diseñadores. González destacó que el Corpus es una festividad que se empieza desde la familia que debe organizarse por las numerosas horas que emplea en la confección de los arcos, además de ser un momento de encuentro. "Muchos vecinos sólo se ven durante el Corpus", concluyó.

