Viernes, 30 de junio de 2006
30 de junio

Comunicado de la Oficina de Prensa de la Conferencia Episcopal Argentina



Comunicado de Prensa

La Iglesia ante el proyecto de
Ligadura de Trompas y Vasectom?a





Al ser de p?blico conocimiento que en la C?mara de Diputados de la Naci?n tiene avanzado estado parlamentario un proyecto de ley que propone la legalizaci?n de la ligadura de trompas y la vasectom?a, queremos fijar, con claridad, cu?l es el pensamiento de la Iglesia respecto de un tema que causa un da?o irreparable, ya que se trata de una verdadera mutilaci?n, altamente irreversible, particularmente para la gente de bajos recursos.

En efecto, estas intervenciones son una mutilaci?n que privan a la persona de las funciones de un ?rgano sano. Por esto mismo no son terap?uticas (pues no curan una enfermedad, sino que anulan el normal funcionamiento del cuerpo) y su legalizaci?n constituye una violaci?n al derecho humano a la integridad corporal cayendo as? en una insalvable inconstitucionalidad (Pacto de San Jos? de Costa Rica, art. 5). De convertirse en ley, el referido proyecto podr?a aplicarse ante la solicitud de cualquier persona, sin necesidad de que medie indicaci?n m?dica alguna, ni consentimiento del c?nyuge, ni autorizaci?n judicial.

En el debate generado por estas iniciativas se dice que este proyecto busca responder a supuestas necesidades de los sectores m?s carenciados. Sin embargo cuando se analiza esta visi?n, se advierte que constituye una forma de discriminaci?n hacia los m?s pobres, dado que la esterilizaci?n no soluciona la pobreza, limit?ndose a impedir nuevos nacimientos. Los problemas econ?mico-sociales requieren soluciones econ?micas y sociales, no m?dicas.

Lamentablemente el referido proyecto repite las soluciones del liberalismo salvaje de la d?cada pasada, ya utilizada en otros pa?ses de la regi?n, como lo demuestra la dolorosa experiencia internacional, logrando que dentro del marco de planificadas estrategias sanitarias, las personas m?s pobres se vean forzadas o condicionadas en su libertad a realizarse pr?cticas que las limiten de por vida y de las que, en los hechos, no podr?n arrepentirse.

La responsabilidad social del legislador ante esta decisi?n es muy grande, pues nos encontramos frente a una ley con efectos permanentes y duraderos. Como ciudadanos de esta naci?n y Pastores del Pueblo de Dios llamamos a cada uno de ellos y a la ciudadan?a en general, a buscar soluciones no mutiladoras sino caminos de solidaridad y de promoci?n humana, que sean instrumentos ?tiles para trabajar por el bien com?n y el desarrollo de las personas y las familias, respetando la dignidad e integridad del ser humano.

Buenos Aires, 28 de junio de 2006

Oficina de Prensa
Conferencia Episcopal Argentina

30 junio 2006 ZENIT publica el discurso que Benedicto XVI dirigi? este jueves a la delegaci?n del Patriarcado Ecum?nico de Constantinopla, que hab?a venido a Roma con motivo de la fiesta de los santos ap?stoles Pedro y Pablo. La delegaci?n estaba presidida por el metropolitano de P?rgamo, Ioannis (Zizioulas).




Queridos hermanos en Cristo:
Con alegr?a y sincero afecto en el Se?or doy la bienvenida hoy a Su Eminencia, el metropolitano Ioannis, y a los dem?s miembros de la delegaci?n que Su Santidad Bartolom? I y el Santo S?nodo del Patriarcado Ecum?nico han enviado cort?smente con motivo de la fiesta de los santos Pedro y Pablo, patronos de la Iglesia de Roma. A cada uno de vosotros os dirijo mi cordial saludo. Con gusto os recibo con las palabras del ap?stol Pedro: ?Sim?n Pedro, siervo y ap?stol de Jesucristo, a los que por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo les ha cabido en suerte una fe tan preciosa como la nuestra. A vosotros, gracia y paz abundantes por el conocimiento de nuestro Se?or? (2 Pedro 1, 1-2). Son palabras que nos invitan a la fe com?n y al misterio de la salvaci?n recibida, don que tenemos que transmitir a los hombres de nuestro tiempo. El hecho de que cat?licos y ortodoxos celebren en el mismo d?a la fiesta de los santos Pedro y Pablo recuerda la sucesi?n apost?lica compartida y la fraternidad eclesial. Me gusta recordar que los himnos bizantinos atribuyen a Pedro un t?tulo lleno de significado, el de ?protocorifeo?, el primero que en el coro tiene la tarea de mantener la armon?a de las voces para la gloria de Dios y el servicio de los hombres. Por tanto, os doy las gracias por haber venido a unir vuestra oraci?n con la nuestra, animados por el com?n compromiso de continuar por el camino que lleva a la progresiva eliminaci?n de toda desafinaci?n en el coro de la ?nica Iglesia de Cristo.

En el futuro se dar?n importantes ocasiones de encuentro y de di?logo fraterno. Su presencia, Eminencia, como copresidente de la Comisi?n Mixta Internacional para el Di?logo Teol?gico entre Ortodoxos y Cat?licos, me recuerda la sesi?n plenaria de esa Comisi?n, que se celebrar? en Belgrado, en el mes de septiembre, gracias a la acogida ofrecida por el Patriarcado Ortodoxo Serbio. El di?logo reanuda de este modo su camino con una nueva etapa. Espont?neamente surge el deseo de rezar para que el Esp?ritu Santo ilumine y caliente nuestros corazones, refuerce la voluntad com?n para responder en la medida de nuestras posibilidades a la ardiente oraci?n del Se?or: ?Ut unum sint? [?Que sean uno?, ndr.] para que los disc?pulos de Cristo, unidos en la fe, anuncien juntos su Evangelio al mundo entero, para que creyendo en ?l todos se salven.

Adem?s, respondiendo a la invitaci?n formulada por las autoridades del pa?s, por el Patriarcado, y por la comunidad cat?lica local, espero poder realizar una peregrinaci?n apost?lica a Turqu?a, pa?s de antigua y rica cultura, pa?s noble en el que vivieron muchos Santos Padres de nuestra tradici?n eclesial, teol?gica y espiritual. Esto me permitir? participar en las celebraciones con motivo de la fiesta de san Andr?s, hermano de san Pedro. Al repetir el gesto que realizaron mis predecesores de venerada memoria, Pablo VI y Juan Pablo II, con motivo de su visita a El Fanar, ser? para m? una alegr?a visitar a Su Santidad Bartolom? I, devolviendo de este modo las agradables visitas que ha tenido la bondad de realizar aqu?, en Roma. Estoy seguro de que este rec?proco intercambio reforzar? la fraternidad eclesial y facilitar? la colaboraci?n en nuestras iniciativas comunes. Que el Se?or nos ayude a avanzar con nueva confianza hacia el d?a en el que podamos celebrar juntos la santa Eucarist?a del Se?or, como signo de plena comuni?n.

Con estos sentimientos cordiales, le pido, Eminencia, y a quienes le acompa?an, que lleve mi fraterno saludo al Patriarca Bartolom? I y al Santo S?nodo, mientras doy gracias al Se?or, que nos concede la gracia de emprender un nuevo paso en la aplicaci?n de su voluntad de unidad y de paz.

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30 junio 2006 ZENIT publica el discurso que dirigi? Benedicto XVI este viernes al nuevo embajador de Uruguay ante la Santa Sede, Mario Juan Bosco Cayota Zappettino, en la ceremonia de entrega de las cartas credenciales.


Se?or Embajador:

1. Me es grato darle cordialmente la bienvenida a este acto en que me hace entrega de las Cartas Credenciales de Embajador extraordinario y plenipotenciario de la Rep?blica Oriental del Uruguay ante la Santa Sede. Le agradezco las amables palabras que me ha dirigido, as? como el atento saludo del Se?or Presidente de la Rep?blica, doctor Tabar? V?zquez Rosas, del que se ha hecho portador. Le ruego que le transmita mis mejores deseos de bienestar personal y familiar, as? como mis mejores votos de prosperidad y convivencia pac?fica y solidaria para esa noble Naci?n.

2. En su trayectoria hist?rica, Uruguay ha ido asumiendo los ideales cristianos de justicia y de paz. En su seno conviven pac?ficamente y con mutuo respeto diversas concepciones del hombre y su destino, sin que ello menoscabe el aprecio sincero y real por la dimensi?n religiosa y, en particular, por la misi?n de la Iglesia. Una muestra del afecto de tantos uruguayos por la Sede Apost?lica es, como ha dicho Vuestra Excelencia, el imperecedero recuerdo de las dos visitas a su Pa?s de mi venerado predecesor, Juan Pablo II, que ha quedado plasmado en un monumento en el lugar donde celebr? su primera Misa en Montevideo.

Desde esta perspectiva, es de esperar que la visi?n cristiana del hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, y llamado a un destino sobrenatural, se pueda manifestar abiertamente en la educaci?n de las nuevas generaciones. En efecto, la tarea educativa no ha de limitarse a lo meramente t?cnico y profesional, sino que ha de comprender todos los aspectos de la persona, de su faceta social y de su anhelo de trascendencia, que se manifiesta en una de sus m?s nobles dimensiones, como es el amor.

3. Los valores m?s altos, arraigados en el coraz?n de las personas y en el tejido social, son como el alma de los pueblos, que los hace fuertes en la adversidad, generosos en la colaboraci?n leal e ilusionados en la construcci?n de un futuro mejor y lleno de vida, en la que todos sin excepci?n tengan la oportunidad de desarrollar la plena dignidad del ser humano. Por eso se ven con preocupaci?n algunas tendencias que tratan de limitar el valor inviolable de la vida humana misma, desde su concepci?n hasta su ocaso natural, o de disociarla de su ambiente natural, como es el amor humano en el matrimonio y la familia. La Iglesia promueve ciertamente una "cultura de la vida", generosa y creadora de esperanza, y no s?lo por motivos estrictamente confesionales. Como bien sabe, Se?or Embajador, hay muchas personas eminentes, tambi?n en su Pa?s, que comparten preocupaciones similares por motivos ?ticos y racionales.

Con ello se relaciona, por su propia naturaleza, la cuesti?n de la familia, estructura esencial de la sociedad, y de la uni?n en matrimonio de un hombre y una mujer, seg?n el designio impreso por el Creador en la naturaleza humana. No faltan quienes desde algunos medios de comunicaci?n social denigran o ridiculizan el alto valor del matrimonio y la familia, favoreciendo as? el ego?smo y la desorientaci?n, en vez de la generosidad y el sacrificio necesarios para mantener vigorosa esta aut?ntica "c?lula primaria" de la comunidad humana. Fomentar la familia, ayudarla a cumplir sus cometidos indispensables, es ganar tambi?n cohesi?n social y, sobre todo, respetar sus propios derechos, que no pueden ser disipados ante otras formas de uni?n que pretendieran usurparlos.

4. Hoy d?a, el vasto problema de la pobreza y la marginaci?n es un desaf?o apremiante para los gobernantes y responsables de las instituciones p?blicas. Por otro lado, el llamado proceso de globalizaci?n ha creado nuevas posibilidades y tambi?n nuevos riesgos, que es necesario afrontar en el concierto m?s amplio de las Naciones. Es una oportunidad para ir tejiendo como una red de comprensi?n y solidaridad entre los pueblos, sin reducir todo a intercambios meramente mercantiles o pragm?ticos, y en la que tengan cabida tambi?n los problemas humanos de cada lugar y, en particular, de los emigrantes forzados a dejar su tierra en busca de mejores condiciones de vida, lo que a veces comporta graves secuelas en el ?mbito personal, familiar y social.

La Iglesia, al considerar el ejercicio de la caridad como una dimensi?n esencial de su ser y su misi?n, desarrolla de manera abnegada una valiosa atenci?n a los necesitados de cualquier condici?n o proveniencia, y colabora en esta tarea con las diversas entidades e instituciones p?blicas con el fin de que a nadie en busca de apoyo le falte una mano amiga que le ayude a superar su dificultad. Para ello ofrece sus recursos personales y materiales, pero sobre todo la cercan?a humana que trata de socorrer la pobreza m?s triste, la soledad y el abandono, sabiendo que ?el amor, en su pureza y gratuidad, es el mejor testimonio del Dios en que creemos y que nos impulsa a amar? (Enc?clica Deus caritas est, 31, c).

5. Se?or Embajador, antes de concluir este encuentro deseo expresarle mis mejores deseos para que la misi?n que comienza sea fecunda y contribuya a estrechar las relaciones diplom?ticas de su Pa?s con la Santa Sede, haci?ndolas al mismo tiempo fluidas y cordiales. Le ruego nuevamente que se haga int?rprete de mis sentimientos y esperanzas ante el Excelent?simo Se?or Presidente de la Rep?blica y dem?s Autoridades de su Pa?s, a la vez que invoco la maternal protecci?n de la Virgen de los Treinta y Tres sobre Vuestra Excelencia, su distinguida familia, sus colaboradores y los queridos hijos e hijas uruguayos.

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ZENIT  30 junio 2006. publica las palabras que dirigió Benedicto XVI antes y después de rezar el Ángelus este jueves, fiesta de los santos Pedro y Pablo.


Queridos hermanos y hermanas:
Hoy honramos solemnemente a los santos Pedro y Pablo, «columnas y fundamento de la ciudad de Dios», como canta la liturgia de este día. Los dos apóstoles dieron el testimonio supremo de su vida a poca distancia de tiempo y espacio: aquí, en Roma, fue crucificado san Pedro y sucesivamente fue decapitado san Pablo. Su sangre se fundió de este modo como en un único testimonio de Cristo, que llevó a san Ireneo, obispo de Lyón, a mediados del siglo II, a hablar de la «Iglesia fundada y constituida en Roma por los dos gloriosísimos apóstoles Pedro y Pablo» («Contra las herejías» 3, 3, 2). Poco tiempo después, desde el norte de África, Tertuliano exclamaba: «Esta Iglesia de Roma, cómo es afortunada. Los mismos apóstoles le derramaron, con su sangre, toda la doctrina» («Sobre la prescripción de los herejes», 36). Precisamente por este motivo el obispo de Roma, sucesor del apóstol Pedro, desempeña un ministerio particular al servicio de la unidad doctrinal y pastoral del Pueblo de Dios esparcido en todo el mundo.

En este contexto se comprende mejor también el significado del rito que hemos renovado esta mañana, durante la santa misa en la Basílica de San Pedro, es decir, la entrega a algunos arzobispos metropolitanos del Palio, antigua insignia litúrgica, que expresa la especial comunión de estos pastores con el sucesor de Pedro. A estos venerados hermanos arzobispos y a cuantos les han acompañado les dirijo mi saludo, mientras os invito a todos vosotros, queridos hermanos y hermanas, a rezar por ellos y por las Iglesias que se les han confiado.

Además, hay otro motivo que hace que nuestra alegría sea aún más grande: la presencia en Roma, con motivo de la solemnidad de los santos Pedro y Pablo, de una delegación especial, enviada por el patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I. A los miembros de esta delegación les doy de nuevo mi bienvenida y doy las gracias de corazón al Patriarca por haber manifestado más claramente, con este gesto, el lazo de fraternidad que existe entre nuestras iglesias.

Que María, reina de los apóstoles, alcance para los cristianos el don de la plena unidad, que invocamos con confianza. Que con su ayuda, y siguiendo las huellas de san Pedro y Pablo, la Iglesia que está en Roma y todo el pueblo de Dios ofrezcan al mundo un testimonio de unidad y de valiente entrega al Evangelio de Cristo.

[Después de rezar el Ángelus, el Papa añadió:]

Sigo con aprensión cuanto sucede en Tierra Santa y rezo para que todas las personas secuestradas sean devueltas con prontitud a sus seres queridos. Lanzo un llamamiento a los líderes israelíes y palestinos para que, con la contribución generosa de la comunidad internacional, busquen responsablemente la solución negociada del conflicto, único camino que puede garantizar la paz a la que aspiran sus pueblos.

[A continuación, el Papa saludó a los peregrinos en seis idiomas. En español, dijo:]

Saludo cordialmente a los fieles de lengua española, en particular a los Arzobispos que hoy han recibido el Palio, así como a sus acompañantes de Argentina, Colombia y Venezuela. En la solemnidad de San Pedro y San Pablo, invito a todos imitar su firmeza en fe, que ellos transmitieron fielmente hasta dar su vida por ella.


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Entrevista con monse?or Agust?n Garc?a-Gasco


30 junio 2006 (ZENIT.org).- En la v?spera del inicio del Encuentro Mundial de las Familias (www.wmf2006.org), al que acudir? Benedicto XVI y que har? de la ciudad espa?ola de Valencia meta de cientos de miles de familias de todo el mundo, su arzobispo anfitri?n, monse?or Agust?n Garc?a-Gasco, ha compartido con Zenit los desaf?os y expectativas de una cita de esta magnitud.

--Recientemente ha tenido oportunidad de reunirse con Benedicto XVI con vistas al ya inminente Encuentro Mundial de las Familias (EMF) ?C?mo contempla el Papa esta gran cita?

--Monse?or Garc?a-Gasco: El Papa me ha transmitido mucha ilusi?n y alegr?a por este encuentro mundial en defensa de la familia. No soy portavoz del Papa y por tanto no puedo hablar por ?l, pero s? que puedo indicarle que he visto a Su Santidad muy interesado. El Encuentro Mundial en Valencia fue convocado por Juan Pablo II y ha sido un gran motivo de alegr?a comprobar que su sucesor Benedicto XVI lo confirmaba y anunciaba su presencia los d?as 8 y 9 de julio para concluir el EMF.

--Durante nueve d?as Valencia ser? la capital mundial de las familias. ?Cu?l es su mayor desaf?o y su mayor esperanza como pastor de la archidi?cesis anfitriona?

--Monse?or Garc?a-Gasco: Todo Encuentro Mundial supone en s? un desaf?o en la organizaci?n de actos tan multitudinarios. Afortunadamente, adem?s de la cooperaci?n de todos los sacerdotes de la di?cesis y miles de seglares y voluntarios, hemos contado con el apoyo institucional del presidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps, del presidente de la Diputaci?n, Fernando Giner, y de la alcaldesa de Valencia, Rita Barber?, por lo que las instituciones, desde una sana cooperaci?n, est?n ayud?ndonos en materias muy importantes como son las infraestructuras, comunicaciones, etc.

La mayor esperanza es que el Encuentro Mundial sea ?til y eficaz para iluminar la grandeza insustituible del matrimonio y la familia, que est? sufriendo aut?nticos malos tratos por parte de las leyes de algunos pa?ses. En Espa?a se ha llegado a una confusi?n absoluta en materia de matrimonio y familia. Espa?a est? siendo el banco de experimentaci?n de inventos legales en las que unas minor?as echan por tierra el legado de la civilizaci?n sobre la complementariedad del hombre y la mujer y su especial dimensi?n en la sociedad.

--Se esperan cientos de miles de familias de todo el mundo en Valencia, y millones de personas se asomar?n al encuentro a trav?s de los medios de comunicaci?n. ?Qu? se llevar?n todas ellas de un acontecimiento as??

--Monse?or Garc?a-Gasco: Efectivamente esperamos a muchos peregrinos, hasta el extremo de que se ha ampliado el plazo de inscripci?n para asistir al evento y a los congresos que son gratuitos.

Esperamos que todos los peregrinos se lleven por una parte, la claridad del magisterio de la Iglesia. En esta ?poca en que se fomenta la adulaci?n de cualquier forma de vida, creo que es bueno resaltar que la Iglesia no vive a merced a las modas o intereses del momento. Hay quien dice que si la Iglesia aceptara el divorcio tendr?a m?s gente en los templos, pero eso ser?a faltar a la verdad de su misi?n. La Iglesia no es un partido pol?tico en busca de votos, o una secta en busca de adeptos mediante el halago.

De otro lado, los cat?licos hemos de profundizar en la familia como Iglesia dom?stica. Dios ha querido que la fe se transmita fundamentalmente a trav?s de personas y la familia, los padres, los abuelos y los mismos ni?os tienen una labor evangelizadora en su propia familia que es un caudal inagotable como transmisi?n y fortalecimiento de la fe. Ser misioneros de la fe en el propio matrimonio y en la propia familia fortalece y une a la familia.

Su Santidad, Benedicto XVI, es en muchos aspectos una bendici?n para la Iglesia. Su facilidad natural para divulgar los aspectos teol?gicos m?s complejos y para dar luz a las personas de toda condici?n intelectual es un gran bien que miles de personas vamos a poder vivir en directo.

--Usted es miembro del Pontificio Consejo para la Familia y desarrolla su ministerio episcopal en un pa?s que se ha convertido en un laboratorio pol?tico y legislativo para corrientes que buscan sustituir la familia con otras formas de convivencia. ?Qu? camino sugiere seguir ante esta realidad? ?Ve se?ales de esperanza?

--Monse?or Garc?a-Gasco: En primer lugar, no hay que tener miedo a tratar las cuestiones desde el respeto, aunque no sean ?pol?ticamente correctas?, concepto usado por la nueva moral progresista con la intenci?n de desautorizar a quien denuncia las falsedades que contiene.

Por otra parte, tampoco podemos caer en la injusticia de considerar a todas las personas homosexuales o divorciadas como si fueran enemigos de la Iglesia. Los grupos activistas radicales pretenden justamente un enfrentamiento y una quiebra total con la Iglesia. Hemos de resaltar que la Iglesia tiene la obligaci?n de mostrar su magisterio a todas las personas sin excepci?n, cualquiera que sea su condici?n. Nadie est? excluido de escuchar la llamada salvadora de Cristo resucitado que en la misma Cruz le asegur? la salvaci?n a un delincuente condenado a muerte. La Iglesia est? abierta a todas las personas. El magisterio y el amor de Dios que muestra la Iglesia no son incompatibles, sino que son las dos manos que se ponen al alcance de cualquier hombre y mujer que anhela la trascendencia divina.

El camino a seguir debe ser el del ejemplo personal de cada familia, de cada parroquia y tambi?n la claridad de la Iglesia en la difusi?n del mensaje. En no pocas ocasiones y por causas muy diversas, en Espa?a algunos medios de comunicaci?n presentan una imagen de la Iglesia en la que los cristianos no se reconocen o que se prestan a todo tipo de equ?vocos. En dicho sentido quiero felicitar de coraz?n la magn?fica labor que est?n desarrollando desde la Agencia de Noticias Zenit que es un gran bien para la Iglesia.

--Por nuestra parte, tenemos que unirnos a la felicitaci?n del Santo Padre por sus recientes bodas de oro sacerdotales y le pedimos su bendici?n en nuestro trabajo.

--Monse?or Garc?a-Gasco: Doy gracias a Dios por cada d?a que me ha permitido servir a la Iglesia y as? lo har? mientras lo estime oportuno el Santo Padre, al que no puedo sino agradecerle de coraz?n la confianza que viene depositando.

Me gustar?a que supieran que cada d?a, desde que naci? Zenit, en el Arzobispado de Valencia se imprimen sus noticias para que tanto los tres obispos auxiliares, los vicarios, como el personal de la curia est?n al tanto de sus informaciones. El estilo claro y ameno de su agencia nos ha unido m?s a los cristianos en este mundo globalizado. En muchas ocasiones hemos rezado por los cristianos perseguidos en tantos lugares del mundo, de los que hemos tenido noticia gracias a la efectividad y profesionalidad de los periodistas de la Agencia Zenit, por ello sepan que cuentan con mis oraciones y bendiciones en la hermosa tarea que desempe?an como periodistas.

[Entrevista realizada por Marta Lago]

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El arzobispo de Valencia, monse?or Agust?n Garc?a-Gasco, a una semana del V ENCUENTRO MUNDIAL DE LAS FAMILIAS,expresa sus sentimientos en carta semanal.

Publicada en ?Paraula-Iglesia en Valencia? el 2 de julio de 2006

Lo que hemos deseado y esperado largo tiempo est? aqu?: hoy comienza el V Encuentro Mundial de las Familias. Valencia es ya la capital mundial de las familias y espera con alegr?a e ilusi?n al Santo Padre Benedicto XVI, para culminar el encuentro, la reflexi?n y la celebraci?n festiva de las familias.
C?mo no expresar en estos momentos mi agradecimiento m?s sincero a todas las personas que han hecho posible el encuentro. Un recuerdo singularmente reconocido a los Papas que han acompa?ado la gestaci?n de este V Encuentro. Juan Pablo II, el Grande, el Papa que eligi? en el 2003 a Valencia para albergar el V Encuentro Mundial de las Familias bajo el lema La transmisi?n de la fe en la familia. El Santo Padre Benedicto XVI, quien no ha dejado de alentarnos para llevar a cabo esta cita mundial de las familias, comprometi?ndose con su propia persona para estar en Valencia estos d?as.

Tambi?n merecen mi m?s sincero reconocimiento las autoridades p?blicas que han sabido leer con generosidad que la diferencia entre la Iglesia y el Estado tambi?n conlleva una ordenada colaboraci?n en todo lo que se refiere al bien com?n de las familias. Todos estamos agradecidos con el Ayuntamiento de Valencia, la Diputaci?n y la Generalitat Valenciana por haber ayudado generosamente a las familias valencianas en su tarea de acoger a familias de todo el mundo en torno al Santo Padre. Gratitud tambi?n al Gobierno de Espa?a, que velar? por la seguridad ciudadana en estos d?as.

Un agradecimiento muy especial a los millares y millares de voluntarios que con su acci?n y su oraci?n garantizan que lo mejor de este Encuentro pueda acontecer.

Valencia se viste de fiesta. Se ha preparado lo mejor posible para recibir a las familias venidas de todo el mundo y al Santo Padre Benedicto XVI. Desde la organizaci?n del Encuentro se ha sabido escoger lugares muy emblem?ticos, para que nuestra ciudad pueda lucir ante el mundo con todo su esplendor. Han sido necesarios cambios y transformaciones que han afectado a la vida diaria de los valencianos, en algunos casos teniendo que soportar dificultades en el tr?fico de veh?culos. Mi agradecimiento m?s sincero a la paciencia de todos. Estamos muy pr?ximos a comprobar que estos preparativos han merecido la pena.

Un evento de esta magnitud conlleva necesariamente preparaci?n y gastos. La acci?n generosa de los voluntarios ha permitido reducirlos. Pero no hay que ocultar que los valencianos y valencianas tambi?n hemos recibido una llamada a ser generosos, a dar lo mejor de nosotros mismos, y de modo especial en tres direcciones: para que al Encuentro puedan acudir familias con escasos recursos; para que todas las familias que nos visiten encuentren la hospitalidad necesaria; para que, a trav?s de los medios de comunicaci?n, Valencia ofrezca un hermoso espect?culo que capte por su belleza y dignidad.

Os invito cordialmente a participar en todas las actividades que hemos preparado para esta semana. La Feria Internacional de las Familias ser? un lugar de encuentro permanente a lo largo de estos d?as, donde las familias pueden compartir su tiempo con otras. Tanto empresas como organizaciones sin ?nimo de lucro expondr?n sus iniciativas a favor de las familias. Adem?s los ni?os y las ni?as podr?n disfrutar de un ocio sano y constructivo, en una zona de juegos y festiva, a la que todos est?is invitados.

El Congreso Teol?gico-Pastoral va a ser una ocasi?n privilegiada para reflexionar sobre el ser y la misi?n de la familia. Las sesiones centrales abordar?n, con la intervenci?n de expertos, cardenales, arzobispos, obispos y te?logos, el papel de familia en la evangelizaci?n de los pueblos, pensando de manera principal en el cometido que tienen los padres como educadores. Otras sesiones tem?ticas abordar?n aspectos complementarios referidos a la pol?tica, la econom?a o los medios de comunicaci?n. El Congreso ofrece tambi?n sesiones espec?ficas para los hijos y los abuelos.

La celebraci?n festiva del Encuentro girar? en torno a la presencia del Santo Padre Benedicto XVI entre nosotros. Para muchos, escuchar las palabras del Papa ser? el momento estelar del V Encuentro Mundial de las Familias, porque se tratar? de una confirmaci?n en la fe de todo el movimiento familiar que hoy recorre toda la Iglesia y anima lo mejor de nuestra sociedad y de nuestra cultura. La noche del s?bado tendremos un acto singular en el que las familias expondr?n sus testimonios ante el Santo Padre. La realidad viva y singular de familias venidas de todo el mundo har? presente su situaci?n, sus anhelos y esperanzas, sus problemas y dificultades. El domingo, la Eucarist?a presidida por el sucesor de Pedro nos permitir? ofrecer al Se?or a todas las familias del mundo para que, mediante ellas, se siga construyendo la civilizaci?n del amor.

Estos actos centrales ir?n acompa?ados de una multitud de gestos y encuentros con car?cter m?s local y restringido, pero igualmente vivos. Las comunidades parroquiales que acogen a familias venidas de otras di?cesis tendr?n encuentros de fraternidad, y en varias zonas de la ciudad se celebrar?n los sacramentos en diferentes idiomas. Tambi?n se ofrecer?n productos t?picos de nuestra gastronom?a a precios populares, para simplificar la estancia de las familias en Valencia.

D?as de alegr?a, de encuentro, de fiesta y de vida. D?as de fe y concordia. D?as para vivir con intensidad y guardarlos en el coraz?n. Benedicto XVI va a venir a Valencia para encontrarse contigo, con tu familia y con todas las familias del mundo. No dej?is de vivir este encuentro en familia y en primera persona.

Con mi bendici?n y afecto,

Publicado por verdenaranja @ 21:47  | Hablan los obispos
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La tradici?n se cumpli? un a?o m?s con el traslado del Pend?n del municipio, la celebraci?n de la misa y la Fiesta de Arte.


(EL D?A, 30 - VI, G?imar) G??mar vivi? ayer el d?a principal de sus fiestas patronales en honor de San Pedro Ap?stol con la celebraci?n de los actos protocolarios y religiosos m?s importantes. As?, tuvo lugar el traslado del Pend?n desde las Casas Consistoriales hasta la parroquia de San Pedro Ap?stol. La comitiva parti? a las 10:30 horas, tras la interpretaci?n del Himno Nacional por la Banda Municipal de G??mar, dirigida por Felipe Neri, hasta la iglesia recorriendo la calle Santo Domingo y la plaza de San Pedro.

A la Corporaci?n g?imarera la acompa?aban el presidente del Cabildo, Ricardo Melchior; los consejeros de dicha corporaci?n, Josefa Garc?a, ?ngel Llanos y Rafael Yanes; as? como la diputada del PP Cristina Tav?o, adem?s de varios concejales de los ayuntamientos de Arafo y de Candelaria, la Reina de las Fiestas y sus Damas, miembros de la Comisi?n de Honores y Distinciones y los representantes militares.

Una vez en el templo, se celebr? la eucarist?a oficiada por el obispo de Tenerife, Bernardo ?lvarez, en el primer aniversario de su nombramiento. La misa fue cantada por el Coro Amigos del Arte, Coro Miguel Castillo, bajo la direcci?n de Felipe Neri, acompa?ada por la orquesta de c?mara.

A continuaci?n, tuvo lugar la procesi?n alrededor de la plaza con la presencia de muchos fieles y de la Hermandad del Sant?simo, la Cofrad?a de la Santa Cena de Guaza, el Consejo Pastoral de Econom?a, mayordomos, camareras y hermanos mayores de las distintas cofrad?as, la Danza de las Cintas de San Pedro Arriba, la Banda Municipal de M?sica y autoridades. La ma?ana concluy? con el regreso del Pend?n hasta las Casas Consistoriales.

Por la tarde, la Fiesta de Arte volvi? a ser un encuentro con la cultura con Julio Antonio Yanes Mesa como mantenedor.

Publicado por verdenaranja @ 9:09  | Religiosidad Popular
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(EL D?A, 30 - VI, S/C de Tenerife) Las fiestas patronales que organiza el barrio de Valleseco en honor de la Virgen del Carmen comenzar?n ma?ana con la lectura del preg?n y la presentaci?n de las candidatas a reina infantil y adulta. El domingo tendr? lugar un homenaje al vecino fallecido C?ndido P?rez Almenara. Tras este primer fin de semana se suceder?n los actos religiosos, sociales y deportivos, que se extender?n hasta el pr?ximo 29 de julio.

Los d?as 3, 4, 5 y 6 se desarrollar? el campeonato de bolas, y el viernes 7, a las 20:30 horas, el festival folcl?rico Aires de Anaga. Al d?a siguiente tendr? lugar la primera verbena y el domingo se elegir? a la reina infantil. La de la reina adulta tendr? lugar el 15 de julio, mientras que el 16 se realizar? la ofrenda a la Virgen del Carmen.

El programa de actos se completa con celebraciones religiosas, juegos infantiles, y campeonatos de trial y motos.

Publicado por verdenaranja @ 9:04  | Religiosidad Popular
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(Diario de Avisos, 30 - VI, Los Realejos) Las Fiestas de Julio de Los Realejos, en honor de la Virgen del Carmen, arrancan ma?ana con la lectura del preg?n, a cargo de Mar?a Auxiliadora Plasencia P?rez, ex profesora del Conservatorio Superior de M?sica de Santa Cruz de Tenerife, y miembro de una de las familias realejeras m?s vinculadas a la m?sica. El acto se llevar? a cabo a las 21 horas en la plaza de San Agust?n y servir? de pre?mbulo para presentar a las 11 candidatas infantiles y 14 adultas a Princesa del Mar y Reina de las Fiestas 2006, adem?s de establecer el orden de participaci?n de cada una de ellas en las galas. La velada estar? dirigida y presentada por Cres del Olmo y Daniel Montesdeoca y contar? con la actuaci?n musical del cuarteto de saxofones ?Glazounov?.

Los festejos, que poseen un presupuesto de 116.000 euros, se prolongar?n hasta el 24 julio. El programa incluye actividades deportivas y culturales, en las que la m?sica cobra especial protagonismo. En este sentido, y aunque las Fiestas de Julio tendr?n un marcado car?cter tradicional, hay que destacar novedades relacionadas con el mundo musical. Es el caso de la celebraci?n del I Macro Festival Latino, que tendr? lugar el viernes 14 de julio con la participaci?n de los grupos ?Monterrojo?, ?R?faga? y ?Chocolate?, adem?s de Anubis y Hernaz. Asimismo, sobresale el Festival Internacional de M?sica ?Universong?, el 8 de julio, que supondr? una importante promoci?n internacional de Los Realejos, dado que participar?n 15 cantantes procedentes de ocho pa?ses diferentes.



Sergio Rivero

Otra de las citas relevantes ser? el concierto que ofrecer? el 22 de julio el ganador de la ?ltima edici?n del programa concurso de televisi?n ?Operaci?n Triunfo?, el grancanario Sergio Rivero. Siguiendo con las actividades musicales, el d?a 17 se desarrollar? el I Festival de Habaneras, con la participaci?n de coros tanto de Los Realejos como de otros municipios de la isla, como la Uni?n Art?stica El Cabo, la Coral del C?rculo de Amistad XII de Enero, Los Fregolinos, Tigot?n y el Coro San Andr?s y Santa M?nica. En cuanto a la programaci?n tradicional relacionada con la m?sica, uno de los actos m?s emblem?ticos es la Fiesta de Arte, el lunes del Carmen, el 24 de julio, en la que intervendr? como mantenedor el realejero Vicente P?rez Yanes, arquitecto del Instituto Canario de la Vivienda. La velada tendr? la actuaci?n de Amaya, ex componente del grupo Mocedades.

Por lo que respecta al Festival de Zarzuela, que cumple su s?ptima edici?n, se celebrar? el 18 de julio. El domingo 23 le tocar? el turno al memorial ?Manuel Plasencia?, con la presencia de las dos bandas de m?sica realejeras y la Agrupaci?n Musical de Garachico. El mundo de la moda tendr? tambi?n su espacio en estas fiestas, con la puesta en marcha de la segunda edici?n de La Pasarela. El objetivo que se persigue con este acontecimiento es la promoci?n de los dise?adores del municipio y del propio comercio local. En este acto estar?n presentes 13 empresas realejeras y la participaci?n de m?s de 20 modelos, que mostrar?n dise?os de temporada, bisuter?a y lencer?a.

Las galas de elecci?n de las reinas y princesas del mar 2006, tendr?n lugar los d?as 14 (infantil) y 21 julio (adultas). Durante estos festejos, el Ayuntamiento presentar? tres libros sobre diversos aspectos del municipio.

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Jueves, 29 de junio de 2006
29 Jun. 06 (ACI).- A las 9.30 (hora local) el Papa Benedicto XVI celebr? en la Bas?lica Vaticana la Santa Misa por la Solemnidad de los Santos Ap?stoles Pedro y Pablo y en su homil?a dijo firmemente que en la Iglesia sufriente Cristo triunfa, no obstante las ideolog?as que parecieran condenarla.

El Santo Padre inici? sus palabras citando el Evangelio de san Mateo: ?T? eres Pedro y sobre esta piedra edificar? mi Iglesia?. Sobre estas palabras agreg? que ?los Evangelios nos cuentan tres situaciones diversas en las que el Se?or trasmite a Pedro su tarea. Se trata siempre de la misma, pero de la diversidad de las situaciones y de las im?genes usadas se hace m?s claro lo que en ello interesaba e interesa al Se?or?.

Recordando nuevamente el Evangelio hodierno, el Pont?fice hizo notar como Pedro reconoce a Jes?s ?como Mes?as e Hijo de Dios? y que a partir de ello le es dada su tarea mediante tres im?genes: ?aquella de la roca que se convierte en piedra de fundamento o piedra angular, aquella de las llaves y aquella del atar y desatar?.

Seguidamente el Papa puso la atenci?n en el lugar geogr?fico y el contexto cronol?gico en que se dan los hechos: ?La promesa se da en las fuentes de Jord?n, en la frontera de la tierra hebrea, en los confines con el mundo pagano. El momento de la promesa marca un cambio decisivo en el camino de Jes?s: ahora el Se?or se encamina hacia Jerusal?n, y por vez primera, dice a los disc?pulos que este camino hacia la Ciudad Santa es el camino hacia la Cruz?.

?Continuamente el Se?or est? en camino hacia la Cruz, hacia la bajeza del siervo de Dios sufriente y asesinado, pero al mismo tiempo est? siempre en camino hacia la vastedad del mundo, en la cual ?l nos precede como Resucitado, para que en el mundo resplandezca la luz de su palabra y la presencia de su amor?.

M?s adelante, Benedicto XVI record? la situaci?n actual de la Iglesia, una Iglesia que ?sufre tambi?n hoy. En ella Cristo es nuevamente golpeado; siempre se trata de empujarlo fuera del mundo. Nuevamente la peque?a barca de la Iglesia es golpeada por el viendo de las ideolog?as, que con sus aguas penetran en ella y parecieran condenarla al hundimiento. Y sin embargo, justamente en la Iglesia sufriente Cristo sale victorioso?.

?Tambi?n hoy -agreg? el Papa- el Se?or ordena a las aguas y se demuestra Se?or de los elementos. ?l permanece en su barca. De este modo en el ministerio de Pedro se revela, por un lado, la debilidad de aquello que es propiamente humano, por otro la fuerza de Dios: justamente en la debilidad de los hombres el Se?or manifiesta su fuerza; demuestra que es ?l mismo quien construye, mediante hombres d?biles, su Iglesia?.

Tambi?n cit? el Evangelio de san Lucas, la ultima cena, cuando ?mediante la Eucarist?a los disc?pulos se convierten en su casa viviente que, a lo largo de la historia, crece como el nuevo y viviente templo de Dios en este mundo?.

En este contexto explic? lo que significa ser disc?pulos en la nueva comunidad: ?es un compromiso de servicio, as? como ?l mismo se encuentra en medio a ellos como Aquel que sirve?.

Citando el libro de Job, hizo notar como ?a nosotros tantas veces pareciera que Dios concede a Satan?s demasiada libertad; que le concede la facultad de perturbarnos en modo demasiado terrible; y que esto supera nuestras fuerzas y nos oprime demasiado?.

Sin embargo ?la oraci?n de Jes?s es el l?mite puesto al poder del maligno. La oraci?n de Jes?s es la protecci?n de la Iglesia. La oraci?n de Jes?s tutela la fe de Pedro, aquella fe que ?l ha confesado en Cesarea: ?T? eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente??.

Llegado a este punto el Papa Benedicto XVI afirm? la misi?n de Pedro: ?no dejar jam?s que la fe se vuelva muda, justamente tambi?n de frente a la cruz y a todas las contradicciones del mundo?.

Y citando la negaci?n de Pedro agreg?: ?a trav?s de esta ca?a, Pedro debe aprender que la propia fuerza por s? misma no es suficiente para edificar y guiar la Iglesia del Se?or. Nadie lo logra solamente por s? mismo. Por mucho que Pedro parezca capaz y bueno, desde el primer momento de la prueba falla?.

?El Se?or conf?a a Pedro la tarea para los hermanos a trav?s de la promesa de su oraci?n. El encargo de Pedro est? anclado a la oraci?n de Jes?s. Es esto lo que le da la seguridad de su perseverar a trav?s de todas las miserias humanas?.

Finalmente cit? el Evangelio de san Juan, cuando ?Jes?s predice a Pedro que su camino ir? hacia la cruz. El poder del Se?or no es un poder seg?n la modalidad de este mundo. Es el poder del bien, de la verdad y del amor, que es m?s fuerte que la muerte?.

Terminada la homil?a el Santo Padre impuso el Palio a los Arzobispos Metrop?litas nombrados a lo largo del a?o.

29 de Junio


El Gobierno de Canarias aprob? la incorporaci?n como Bien de Inter?s Cultural a la iglesia de San Bartolom? de Tejina. Las primeras noticias sobre el templo se remontan a los ?ltimos a?os del siglo XVI.

29 de Junio


En la onom?stica del Santo Hermano Pedro (29 de junio) se celebr? una eucarist?a en la Cueva del mismo y, a continuaci?n, se entregaron los premios del 1er Concurso Literario sobre el Santo Hermano Pedro. En Ifonche tambi?n se celebra su onom?stica el d?a 1 de julio con una solemne celebraci?n de la eucarist?a presidida por nuestro Obispo.

29 de Junio


En Valle San Lorenzo se reuni? la ultreya diocesana de cursillos de cristiandad el d?a 25 de junio, en la cual se dieron cita alrededor de 200 cursillistas y miembros de Cursillos. Por cierto, este movimiento ya ha editado el calendario de sus actividades del pr?ximo curso pastoral.

29 de junio


Del siete al nueve de Julio, la Casa de Ejercicios de la capital tinerfe?a acoger? unas ?Jornadas Diocesanas de Catequesis? que se desarrollar?n bajo el lema: ?Tiempo de creer, oportunidad para crear?. Durante las mismas se presentar? el resultado de una amplia encuesta realizada entre los catequistas de la di?cesis.

29 de Junio

La pr?xima semana, el profesor Eloy Bueno desarrollar?, en el seminario las tradicionales jornadas de formaci?n permanente del Clero. Por la tarde, tambi?n ofrecer? una serie de conferencias para laicos y religiosas/os con el t?tulo ?la dignidad de creer como experiencia personal y propuesta cultural?.

29 de Junio

En los pr?ximos d?as partir?n desde Tenerife y La Palma distintos grupos de peregrinos para participar en el Encuentro Mundial de las Familias que presidir? el Papa Benedicto XVI. En este sentido, la Asociaci?n Canaria de Exportadores de Flores y Plantas enviar? a Valencia m?s de 3000 flores con motivo de la Visita papal.

29 de Junio

El veintinueve de junio del a?o pasado la Nunciatura Apost?lica comunicaba a la Conferencia Episcopal Espa?ola que a las once, hora canaria, de ese d?a, la Santa Sede hab?a hecho p?blico que el Papa Benedicto XVI nombraba Obispo de la Di?cesis de S. Crist?bal de La Laguna a Don Bernardo ?lvarez, hasta entonces Vicario General de la misma. Don Felipe pasaba a ser Administrador Apost?lico hasta que se produc?a la Ordenaci?n y Toma de Posesi?n del que ser?a duod?cimo Obispo Nivariense.

La Di?cesis se puso entonces en un ?peculiar adviento del Esp?ritu?, como le gustaba decir al Obispo Electo. Nos preparamos, por dentro y por fuera, para vivir acontecimientos hist?ricos en la marcha de una Iglesia local, y ?vaya si lo fueron! La noticia fue recibida con gran alegr?a y expectaci?n por los cat?licos e incluso por buena parte de la misma sociedad de las islas.

(Diario de Avisos. 29 - VI, Santa Cruz) Hoy se cumple el primer aniversario del nombramiento de monse?or Bernardo Alvarez como obispo de la Di?cesis Nivariense.

El veintinueve de junio del a?o pasado la Nunciatura Apost?lica comunicaba a la Conferencia Episcopal Espa?ola que la Santa Sede hab?a hecho p?blico que el Papa Benedicto XVI nombraba obispo de la Di?cesis de San Crist?bal de La Laguna a Bernardo ?lvarez, hasta entonces vicario general de la misma.

El hasta entonces obispo de la Di?cesis, monse?or Felipe Fern?ndez, pasaba a ser administrador apost?lico hasta que se produc?a la ordenaci?n y toma de posesi?n del que ser?a duod?cimo obispo nivariense.

Seg?n se?ala el obispado en un comunicado, la di?cesis se puso entonces en un "peculiar adviento del Esp?ritu", como le gustaba decir al obispo electo. La noticia fue recibida con gran alegr?a y expectaci?n por los cat?licos y por buena parte de la sociedad de las islas.

Numerosos factores contribuyeron a ello durante unas semanas vividas entre la sorpresa y la buena acogida por el nombramiento de alguien conocido y valorado por casi todos. Sin duda, han sido doce meses intensos. Desde aquella jornada los cat?licos de las islas despidieron al anterior obispo, Felipe Fern?ndez, vivieron con profunda emoci?n la ordenaci?n de ?lvarez Afonso, sufrieron el incendio de la sede del episcopal, habilitaron su sede provisional y asistieron a la renovaron los Consejos Diocesanos de Pastoral y Presbiteral.

El obispo, tras una amplia consulta a los sacerdotes, nombr? a sus principales colaboradores en la persona de sus nuevos vicarios generales, Antonio P?rez y Domingo Navarro, adem?s del nuevo secretario general del Obispado.

Monse?or ?lvarez ha desarrollado una apretada agenda pastoral y social haci?ndose presente en numerosos rincones de las islas y desplegando adem?s una fluida relaci?n con la Di?cesis Canariense, con las distintas administraciones p?blicas y con colectivos sociales.

En estos meses, el nuevo obispo ya ha pasado por el hospital aquejado de una ?lcera, ha inaugurado nuevos templos, firmado convenios de colaboraci?n con instituciones, adem?s de haber realizado diversos cambios en parroquias y otros servicios pastorales.

El pr?ximo primero de julio ser? una fecha especial porque nacer?n cinco nuevos presb?teros, los primeros ordenados en este episcopado.

Un a?o despu?s, monse?or ?lvarez pasar? la jornada de hoy, fundamentalmente en G??mar y, por la tarde, celebrar? la eucarist?a en la cueva del hermano Pedro.

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(Diario de Avisos, 29 - VI, Jorge Alonso. G?imar) El obispo de la Di?cesis Nivariense, Bernardo ?lvarez, presidir?, a las 11:00 horas de hoy jueves, la misa solemne en honor de San Pedro Ap?stol, patr?n del municipio de G??mar. Como en otras ocasiones cantar?n el oficio religioso los coros Amigos del Arte y Miguel Castillo, bajo la direcci?n de Felipe Neri, acompa?ados por orquesta de c?mara. Interpretar?n la Misa Pontificalis de Perosi a tres voces mixta.

A su t?rmino, las im?genes de San Pedro y San Pablo recorrer?n en procesi?n el entorno de la plaza mayor, acompa?adas por la tradicional danza de las cintas, la banda de m?sica y el Pend?n de la Ciudad. Por la tarde, a las 18:00 horas, la plaza de San Pedro albergar? un festival infantil con las actuaciones del D?o Payasot, el Teatro KDO, David Borras y Yolanda.

Sobre las 19:30 horas, en el claustro del Ayuntamiento, tendr? lugar la Fiesta de Arte, con la intervenci?n de la orquesta Big Band. Actuar? de mantenedor el historiador Julio Antonio Yanes Mesa. Por ?ltimo, a las 22:30 horas, volver?n a salir en procesi?n las im?genes de San Pedro y San Pablo, realiz?ndose a su conclusi?n la tradicional exhibici?n pirot?cnica y verbena popular.

Ma?ana viernes, C?ritas interparroquiales y la Casa de la Solidaridad presentar?n las memorias de sus trabajos y sus proyectos de futuro. Ser? en el transcurso de la misa que se celebrar? en el templo matriz a las 20:00 horas.

El s?bado la atenci?n estar? puesta en la XXXIII Subida automovil?stica a G??mar. y por la noche a las 23:00 horas, la plaza de San Pedro ser? escenario de Almas Gemelas y Edwin Rivera.

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(EL D?A - 29 VI, S/C de la Palma) La Fundaci?n Canaria Solidaridad La Palma ha obtenido el primer premio Bernardo ?lvarez, instaurado por el Cabildo como reconocimiento al obispo de la Di?cesis Nivariense y para galardonar la importante labor social que cumplen las asociaciones sin animo de lucro de la Isla.

El presidente de la Instituci?n Insular, Jos? Luis Perestelo, se?al? que despu?s de analizar los proyectos presentados y considerados los m?ritos de cada una de las entidades optantes al premio, el jurado decidi? por unanimidad proponer a la Fundaci?n Canaria Solidaridad La Palma, "por su proyecto ilusionante e innovador que sirve de est?mulo a otras organizaciones no gubernamentales de la Isla en su labor de promoci?n humana y social a favor de los grupos m?s desfavorecidos".

El colectivo premiado, que obtiene 6.000 euros, es una organizaci?n no gubernamental sin ?nimo de lucro, que colabora con otros colectivos y asociaciones y cuyo objetivo y finalidad fundamental es llevar a cabo iniciativas de inter?s p?blico, encaminadas a la promoci?n humana y social de grupos desfavorecidos de Canarias, con independencia de que pueda relacionarse con terceros fuera de ella, tanto asistencial o culturalmente, tal y como se recoge en sus estatutos fundacionales.

Esta fundaci?n, constituida en 1982, trabaja ahora en un proyecto de acogida y respiro familiar para personas mayores dependientes.

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(EL D?A, 29 - VI, G?imar) A las 10:30 horas de hoy, en la plaza del Ayuntamiento de G??mar, comenzar? el traslado del Pend?n desde la Casa Consistorial hasta la iglesia de San Pedro Ap?stol. Con ello, G??mar inicia los actos del d?a principal de sus fiestas patronales, con la participaci?n de la Corporaci?n municipal, representantes de diferentes ayuntamientos de la Isla, as? como del presidente del Cabildo, Ricardo Melchior, y otros consejeros.

La eucarist?a, cantada por el Coro Amigos del Arte y Coro Miguel Castillo, bajo la direcci?n de Felipe Neri, dar? paso a la procesi?n alrededor de la plaza, con el acompa?amiento de la Hermandad del Sant?simo, la Cofrad?a de la Santa Cena de Guaza, el Consejo Pastoral de Econom?a, mayordomos, camareras y hermanos mayores de las distintas cofrad?as, la Danza de las Cintas de San Pedro Arriba, la Banda Municipal de M?sica y las autoridades. A su t?rmino, traslado del Pend?n a la Casa Consistorial.

A las 19:30 horas, en el Claustro del Ayuntamiento, tendr? lugar la Fiesta de Arte, cuyo mantenedor ser? Julio Antonio Yanes Mesa. En el acto actuar?n el Cuarteto Capricco y la Orquesta Big Band. A las 21:00 horas, en la plaza de San Pedro, Isabel Gonz?lez y el grupo Origen ofrecer?n un concierto.

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El autor de la obra es Alexander Dorta D?niz, que ha utilizado una t?cnica mixta y ha presentado el motivo con una perspectiva especial.


(EL D?A, 29 - VI, D. Barbuzano. La Laguna) La concejala de Fiestas del Ayuntamiento de La Laguna, Julia Dorta, present? ayer el cartel anunciador de la Romer?a Regional de San Benito Abad 2006, cuyo autor es el joven artista Alexander Dorta D?niz, que presenta un trabajo pict?rico realizado con t?cnica mixta y que representa un balc?n antiguo como si estuviese fotografiado con un objetivo de gran angular, consiguiendo de este modo una singular perspectiva.

El cartel de la t?pica fiesta lagunera fue elegido por el jurado entre las 15 obras que se presentaron al concurso convocado por el ayuntamiento. El trabajo ganador presenta sobre un fondo azul, rodeado por un margen con el color morado de la ciudad, un balc?n de una casa antigua, con sus tejas sostenidas por la tradicional base de madera con vigas de las que parten las columnas hacia la baranda con sus balaustres y cojinetes tallados en la madera. Las puertas est?n un poco abiertas como s?mbolo de la hospitalidad de La Laguna, y del balc?n cuelgan ramas, ristras de ajos, dos mantas esperanceras y cestos.

El autor del cartel de San Benito, Alexander Dorta D?niz, dijo que "he representado una parte del pueblo que no se conoce y debe ser objeto de una mayor decoraci?n, como son los balcones. He tratado de no abordar los aspectos de siempre, como el desfile romero por las calles". Por ello, el cartel es una invitaci?n a que los laguneros presten una mayor atenci?n al balc?n en lo que respecta a la decoraci?n de los mismos como anta?o, para alegrar y llenar de tipismo la ciudad. No hay que olvidar que el balc?n jug? mucha importancia tambi?n en el pasado, porque desde ellos las abuelas tiraban p?talos de flores mezclados con trigo al paso del santo.

Por su parte, la concejal de Fiestas, Julia Dorta, invit? "a los vecinos de todo el municipio a que disfruten y participen en una romer?a que tiene car?cter regional y que se desarrolla en el casco antiguo, que es para nosotros el coraz?n de la ciudad".

La concejal indic? que, aunque est? en obras, la romer?a pasar? por la calle de la Carrera, respetando el recorrido tradicional, y que le llena de orgullo el alto ?ndice de participaci?n que cada a?o se nota en la popular fiesta, a la que este a?o se le incorporan actos nuevos como un paseo romero por parte de grupos folcl?ricos de mayores repartiendo el programa de mano de la romer?a.

Es de destacar que las fiestas comienzan hoy, a las 20:00 horas, en el Sal?n de Plenos, con la lectura del preg?n de la romer?a a cargo del virtuoso del timple y folclorista Benito Cabrera, quien est? en posesi?n de la Espiga de Oro del concurso de coplas de San Benito y siempre ha estado muy vinculado al municipio de La Laguna.

eL PROGRAMA

Actos cargados de tipismo y alegr?a

El programa de San Benito Abad incluye este a?o los siguientes actos:

Preg?n de San Benito esta noche, a las 20:00 horas, en el ayuntamiento.

II Concurso de Escaparates y Fachadas, organizado por la asociaci?n de empresarios.

Paseo romero el s?bado d?a 1, a las 12:00 horas, desde la plaza del Adelantado hasta la plaza de San Benito a cargo de grupos folcl?ricos de mayores.

Elecci?n de la romera mayor el s?bado d?a 1, a las 21:30 horas, en el recinto festero de San Benito, donde actuar?n Los Amigos y El Moral de Geneto. Este d?a ser? inaugurada una exposici?n de cuadros y tapices en el Orfe?n La Paz.

Elecci?n de las romeras infantil y de la tercera edad el domingo d?a 2, a las 18:00 horas, en el recinto festero. Actuar?n la Agrupaci?n Folcl?rica Universitaria, El Moral y la Tercera Edad del Padre Anchieta.

Festival Yaya R?os el jueves d?a 6, durante el cual se fallar? el concurso de coplas de las fiestas. Animar?n la velada el grupo de danzas Reino de Castilla, el grupo Esbart Folcl?rica D'Horta (Barcelona), la agrupaci?n As?o de Santa Cruz de Tenerife y la agrupaci?n San Benito.

Noche de los burros el viernes d?a 7, a las 20:30 horas, en la plaza del Adelantado. Acto seguido tendr? lugar un baile de magos con parrandas en la calle Marqu?s de Celada. A la misma hora, presentaci?n de la Maga del Casino de La Laguna.

Juegos tradicionales para ni?os el s?bado d?a 8, a las 10:00 horas, en Marqu?s de Celada, y concurso de postres y arreglos de mesa, a las 16:00 horas. A las 21:00 horas, Festival 7 Islas.

Romer?a de San Benito el domingo d?a 9, a las 12:00 horas.

Comida de hermandad el lunes d?a 10, a las 14 horas, en la plaza de San Benito.

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Mi?rcoles, 28 de junio de 2006
Homil?a para el d?a de San Pedro, que viene en "homil?as para el leccionario CICLO A" (Com?n) de colecci?n "CRISTO HOY" (Guillermo Guti?rrez, S. J.)


SAN PEDRO
Hechos, 12, 1-11
2 Tim, 4, 6-8. 17-18
Mt. 16, 13-19


De Betsaida al Vaticano

Hoy es el d?a en que un humilde hijo del pueblo y del trabajo es venerado por todo el mundo cat?lico. Pueblos innumerables est?n hoy de fiesta. Lo est? tambi?n la Iglesia universal. La masa humana concentrada una vez m?s en la Plaza de San Pedro en el Vaticano ser? un espect?culo impresionante.

Sobre los restos mortales del Pescador de Galilea se alza la m?s grandiosa creaci?n arquitect?nica. En la c?pula de Miguel ?ngel los peregrinos leen estas palabras: "T? eres Pedro y sobre esta piedra edificar? mi Iglesia" (Mt, 16, 18). All? confluyen peregrinos de los cuatro puntos cardinales. Y all? les espera para bendecirles y ense?arles el sucesor de Pedro.

Si del Vaticano nos retiramos a las p?ginas del Evangelio y con ellas nos trasladamos, siglos atr?s, a las riberas del lago de Galilea, nos quedamos sorprendidos ante la modesta personalidad de este hombre. ?C?mo pudo llegar a tanto desde tan poco? Y uno se pregunta qu? pudo ver el Se?or o cu?les son sus designios para hacerle objeto de sus predilecciones.

Han sido necesarios los siglos. Porque fuera de unos milagros espectaculares en la efusi?n de Pentecost?s y unos ?xitos oratorios sin igual, el apostolado de Pedro es en general oscuro y penoso. Su muerte es un acontecimiento que no llama la atenci?n de los contempor?neos. Muere en la persecuci?n de Ner?n, crucificado en el circo. Pero es un m?rtir an?nimo, uno de tantos que daban la vida por Cristo. Su tumba desconocida ha sido descubierta por la tenacidad de la fe de sus disc?pulos. Sobre ella se levanta la c?pula de Miguel ?ngel y la instituci?n de la Iglesia.
?Qui?n y qu? era aquel hombre que se llamaba Sim?n hijo de Juan?


Personalidad de Pedro

El hombre. Pedro era un hombre concreto, con una patria, una historia, una profesi?n, un car?cter que Jes?s hubo de pulir al ritmo de la vida.

Era un hombre del mar, con todas sus virtudes y defectos; pero sin cultura, ni potencia econ?mica. Un hombre oscuro, apasionado y primario, jactancioso y al mismo tiempo profundamente humilde.

Vive del trabajo que ha encallecido sus manos, lo mismo que Andr?s, hermano suyo y tambi?n ap?stol, como su padre y sus compa?eros Santiago y Juan, todos de Betsaida.

Un car?cter sin limar, piedra tosca pero de buena cantera, que Cristo fue tallando a golpes de intuici?n y de paciencia. L?der por temperamento; coraz?n de arranques espont?neos lo mismo en la valent?a que en el miedo. Enemigo de median?as, andar? siempre por los extremos hasta el momento en que la gracia de Dios le tome como por asalto para centrarle y para hacer de ?l el Maestro infalible y para timonear la barca de la Iglesia.

El elegido. Y un d?a, junto al mar, estaba Pedro con sus compa?eros remendando las redes. Pas? por all? Jes?s y le dijo: S?gueme. Yo har? de ti un pescador de hombres. E inmediatamente le sigui? (Mt. 4, 19-20).
Algo nada com?n tuvo que ver en ?l cuando despu?s de haberle sido presentado por su hermano Andr?s, clavando en ?l fijamente la mirada, le dijo: T? eres Sim?n. hijo de Juan; t? te llamar?s Cefas que significa piedra (Jn. 1, 42).
El que da sus dones gratuitamente, el que elige sin previos merecimientos, se fija en lo que ?l mismo ha hecho e invita a poner a rendimiento las propias cualidades. Responder a esa llamada es asegurar la propia realizaci?n.

El iluminado. En Cesarea de Filipo, Jes?s camina seguido de sus disc?pulos. En un momento impensado Jes?s les aborda a bocajarro: ?qui?n dice la gente que soy yo?
Ellos le refirieron las opiniones que hab?an recogido. Todas le son favorables. Generalmente se le considera relacionado con los hombres m?s espirituales en la historia de Israel. Pero esto no basta, porque deja intacto el atributo principal: la divinidad.
Insiste Jesucristo: ?Y vosotros qu? pens?is?
Es la pregunta fundamental para nuestra vida, cuya respuesta va condicionada por nuestras m?s ?ntimas convicciones y que a su vez condiciona todo nuestro futuro. La vida entera, con su manera de ser, pensar y actuar, est? en funci?n de la respuesta que demos cada uno a esta pregunta: ?qu? es Cristo para ti?
Y es el l?der Sim?n Pedro quien se hace voz para responder por todos: T? eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.
En esta respuesta se condensa todo el cristianismo. Porque se afirma la existencia de un s?lo Dios que es vida y origen de la vida; la pluralidad de personas divinas; la mesianidad de Jes?s, su divinidad y encarnaci?n.
Toda la posterior obra de los te?logos y concilios se reduce a desarrollar y sacar consecuencias dogm?ticas de esta luminosa confesi?n de Pedro, pescador de Galilea.


El hombre nuevo

Pedro ha dicho lo que es Jes?s. Jes?s va a decir lo que ser? Pedro.
La divinidad de Jes?s y su confesi?n no es un logro de la inteligencia humana. El hombre puede ver, observar, reflexionar. Pero dar este paso que es como un salto en el vac?o para afirmar la divinidad de Jes?s a partir de los datos observados, no es obra de las propias fuerzas de la carne o de la sangre. Es necesaria la gracia de Dios que salve este abismo. Y Pedro ha sido objeto de una gracia excepcional del Padre que le ha revelado a Jesucristo. Porque solamente el Padre puede revelar de esta manera al Hijo (Mt. 11, 27; 1 Cor. 12, 3).

La confesi?n de Jes?s sobre Pedro es ?sta: "T? eres Pedro y sobre esta piedra edificar? mi Iglesia". La promesa va ligada a la profesi?n de fe.

Jes?s hab?a hablado del hombre prudente que levanta su casa sobre roca y del insensato que la levanta sobre arena (Mt. 7, 24). Pedro es una roca sobre la que se levantar? la Iglesia. Podr?n soplar los vientos y las lluvias, podr?n arreciar las tempestades de las persecuciones, pero nada podr?n contra ella.

Pedro es la piedra que Jes?s quiere pulir, limar, antes de enterrarla como fundamento del edificio de la Iglesia. Quiere abrillantar aquellas cualidades naturales para que brillen con reflejos divinos.

Cristo corrige el triunfalismo de Pedro explic?ndole el misterio de la cruz. Inmediatamente despu?s de la confesi?n de Cesarea, Jes?s les anuncia su pasi?n. Pedro no lo comprende y quiere apartarle de esa decisi?n. Pero Jes?s le responde ?speramente: "Ret?rate de m?, Satan?s ; t? me sirves de esc?ndalo, porque no sientes las cosas de Dios, sino las de los hombres" (Mt. 16, 23).

Corrige tambi?n su altaner?a indiscreta ense??ndole la dif?cil ciencia de la humildad: "Si no te lavo no tendr?s parte conmigo" (Jn. 13, 8).

Corrige su presunci?n, hecha de orgullo e instinto de superestimaci?n, cuando Pedro promete, sin valorar sus propias posibilidades, seguirle hasta la muerte aunque los dem?s le abandonaran. "Esta misma noche, antes de que el gallo cante, me negar?s tres veces" (Mt. 26, 34).

Corrige en Pedro la violencia. En el Huerto, sin valorar actitudes ni medir consecuencias, en un instinto primario dictado por el amor y por la conservaci?n propia y del Maestro. Pedro tira de espada y descarga un tajo sobre uno de los siervos del Pont?fice. Y Jes?s: mete tu espada en la vaina, porque todos los que hieren con hierro, con el hierro morir?n. ?Piensas que no podr?a pedir a mi Padre doce legiones de ?ngeles?... (Mt. 26, 52-53). Lo mismo que en otra ocasi?n hab?a corregido a los hijos de Zebedeo, com?pa?eros de Jes?s: "no sab?is de qu? esp?ritu sois". El esp?ritu de Jes?s no coincide con las tendencias de la carne y de la sangre.
As? aleccionado y asimiladas las lecciones bajo el excelso magisterio del Esp?ritu Santo en los d?as de Pentecost?s, Pedro se presenta ante el mun?do y las autoridades jud?as como un hombre nuevo, cuyos sentimientos no son los suyos sino los de Jes?s. A ?l le toca hacer de "vicario": sustituir con la mayor fidelidad al Maestro, imit?ndole sobre todo en el amor.

El primer papa

Juntamente con la promesa de hacerle fundamento de su Iglesia le promete entregarle las llaves del Reino de los Cielos.
Entregarle las llaves significa conferirle plena potestad para atar y desatar: legislar, gobernar, santificar. Todo lo que haga en la tierra que-dar? santificado en el cielo. Pedro es el plenipotenciario de Dios.

Pero este privilegio no es exclusivamente personal. Pedro es cabeza de fila. Tras ?l viene la larga teor?a de sus 263 sucesores a quienes pasan sus promesas y poderes. La misma autoridad tiene Pablo VI que Pedro. Cristo es el que sigue siendo cabeza y fundamento. Los papas no son m?s que "vicarios" suyos. Por eso toda obediencia, acatamiento, desprecio... a un Papa, va m?s all? de su persona hasta llegar a Cristo. Toda orden que leg?timamente dimana de un Papa es en Cristo donde tiene su origen. El que a vosotros oye o desprecia es a m? a quien lo hace.
Pedro de Betsaida: primer Papa. M?s de treinta a?os de servicio a la causa sobre la base del amor. Lo dio todo y muri? crucificado como su Maestro. Por humildad pidi? ser crucificado boca abajo.
Tras ?l sus sucesores, fieles en el amor del que Pedro fue examinado tres veces (Jn. 21, 15 ss.). No todos mueren crucificados, pero todos viven en la cruz.

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28 junio 2006 ZENIT publica la intervenci?n de Benedicto XVI durante la audiencia general de este mi?rcoles dedicada a presentar la figura del ap?stol Santiago el Menor.



Queridos hermanos y hermanas:
Junto a la figura de Santiago el Mayor, hijo de Zebedeo, del que hablamos el mi?rcoles pasado, en los Evangelios aparece otro Santiago, que es llamado el Menor. Tambi?n ?l forma parte de la lista de los doce ap?stoles, escogidos personalmente por Jes?s, y siempre se especifica que es ?hijo de Alfeo? (Cf. Mateo 10,3; Marcos 3,18; Lucas 5; Hechos 1,13).

Con frecuencia, se le identific? con otro Santiago, llamado el menor (Cf. Marcos 15, 40), hijo de una Mar?a (Cf. ib?dem), que podr?a ser Mar?a de Cleof?s, presente, seg?n el cuarto Evangelio, a los pies de la Cruz, junto a la Madre de Jes?s (Cf. Juan 19,25). Tambi?n ?l era originario de Nazaret y probablemente era pariente de Jes?s (Cf. Mateo 13, 55; Marcos 6, 3), de quien es llamado, seg?n la costumbre sem?tica, ?hermano? (Cf. Marcos 6, 3; G?latas 1, 19). De este ?ltimo Santiago, el libro de los Hechos de los Ap?stoles subraya el papel preeminente desempe?ado en la Iglesia de Jerusal?n. En el Concilio apost?lico que all? se celebr?, tras la muerte de Santiago el Mayor, afirm? junto con los dem?s que los paganos pod?an ser acogidos en la Iglesia sin tener que someterse antes a la circuncisi?n (Cf. Hechos de los Ap?stoles 15, 13). San Pablo, que le atribuye una aparici?n espec?fica del Resucitado (Cf. 1 Corintios 15, 7), con motivo de su visita a Jerusal?n, le menciona incluso antes que a Cefas-Pedro, calific?ndole como ?columna? de la Iglesia al igual que ?l (Cf. G?latas 2, 9). A continuaci?n, los judeocristianos le consideraron su principal punto de referencia. Se le atribuye tambi?n la Carta que lleva el nombre de Santiago y que est? comprendida en el canon del Nuevo Testamento. No se presenta a s? mismo como ?hermano del Se?or?, sino como ?siervo de Dios y del Se?or Jesucristo? (Santiago 1, 1).

Entre los expertos se debate la cuesti?n de la identificaci?n de estos dos personajes del mismo nombre, Santiago hijo de Alfeo y Santiago ?hermano del Se?or?. Las tradiciones evang?licas no nos han conservado ninguna narraci?n ni sobre uno ni sobre el otro en referencia al per?odo de la vida terrena de Jes?s. Los Hechos de los Ap?stoles, sin embargo, nos muestran que un ?Santiago? desempe?? un papel importante, como ya hemos mencionado, tras la resurrecci?n de Jes?s, dentro de la Iglesia primitiva (Cf. Hechos 12, 17; 15, 13-21; 21, 18). El hecho m?s relevante que cumpli? fue la intervenci?n en la cuesti?n de la dif?cil relaci?n entre los cristianos de origen jud?o y los de origen pagano: contribuy?, junto a Pedro, a superar, o m?s bien, a integrar la originaria dimensi?n hebrea del cristianismo con la exigencia de no imponer a los paganos convertidos la obligaci?n de someterse a todas las normas de la ley de Mois?s. El libro de los Hechos de los Ap?stoles nos ha conservado la soluci?n de compromiso, sugerida precisamente por Santiago, y aceptada por todos los ap?stoles presentes, seg?n la cual, a los paganos que creyeran en Jesucristo s?lo se les deber?a pedir que se abstuvieran de la costumbre idol?trica de comer carne de animales ofrecidos en sacrificio a los dioses, y de la ?impureza?, t?rmino que probablemente alud?a a las uniones matrimoniales no permitidas. En la pr?ctica, se trataba de aceptar s?lo pocas prohibiciones de la legislaci?n de Mois?s, consideradas importantes.

De este modo, se alcanzaron dos resultados significativos y complementarios, ambos todav?a hoy v?lidos: por una parte, se reconoce la relaci?n inseparable que une al cristianismo con la religi?n jud?a, como su matriz perennemente viva y v?lida; por otra, se permiti? a los cristianos de origen pagano conservar la propia identidad sociol?gica, que hubieran perdido si hubieran sido obligados a observar los llamados ?preceptos ceremoniales? de Mois?s: ya no deb?an ser considerados como una obligaci?n para los paganos convertidos. En definitiva, comenzaba una pr?ctica de rec?proca estima y de respeto, que, a pesar de las dolorosas incomprensiones posteriores, buscaba por su propia naturaleza salvaguardar lo que era caracter?stico de cada una de las dos partes.

La informaci?n m?s antigua sobre la muerte de este Santiago nos la presenta el historiador jud?o Flavio Josefo. En sus ?Antig?edades Jud?as? (20, 201s), redactadas en Roma hacia el final del siglo I, nos cuenta que la muerte de Santiago fue decidida por la iniciativa ileg?tima del Sumo Pont?fice Anano, Hijo del An?s del que se habla en los Evangelios, quien aprovech? el intervalo entre la deposici?n de un procurador romano (Festo) y la llegada del sucesor (Albino) para decretar su lapidaci?n, en el a?o 62.

Al nombre de Santiago, adem?s del ap?crifo ?Protoevangelio de Santiago?, que exalta la santidad y la virginidad de Mar?a, Madre de Jes?s, est? particularmente ligada la ?Carta? que lleva su nombre. En el canon del Nuevo Testamento se encuentra en primer lugar entre las as? llamadas ?Cartas cat?licas?, es decir, las que no estaban destinadas a una Iglesia particular, como Roma, ?feso, etc., sino a muchas Iglesias. Se trata de un escrito sumamente importante, que insiste mucho en la necesidad de no reducir la propia fe a una declaraci?n verbal o abstracta, sino en expresarla concretamente con buenas obras. Entre otras cosas, nos invita a la constancia en las pruebas gozosamente aceptadas y a la oraci?n confiada para obtener de Dios el don de la sabidur?a, gracias a la cual llegamos a comprender que los verdaderos valores de la vida no est?n en las riquezas transitorias, sino en saber compartir las propias capacidades con los pobres y necesitados (Cf. Santiago 1, 27).

De este modo, la carta de Santiago nos muestra un cristianismo muy concreto y pr?ctico. La fe debe realizarse en la vida sobre todo en el amor al pr?jimo y particularmente con el compromiso con los pobres. Este es el trasfondo con el que se debe leer tambi?n la famosa frase: ?As? como el cuerpo sin esp?ritu est? muerto, as? tambi?n la fe sin obras est? muerta? (Santiago 2, 26). A veces, esta declaraci?n de Santiago ha sido contrapuesta a las afirmaciones de Pablo, seg?n las cuales, no somos justificados ante Dios en virtud de nuestras obras, sino gracias a nuestra fe (Cf. G?latas 2, 16; Romanos 3,28). Sin embargo, las dos frases, que aparentemente son contradictorias, en realidad, si se interpretan bien, son complementarias. San Pablo se opone al orgullo del hombre, que piensa que no tiene necesidad del amor de Dios que nos previene, se opone al orgullo de la autojustificaci?n sin la gracia que simplemente es donada y no merecida. Santiago habla, por el contrario, de las obras como fruto de la fe: ?El ?rbol bueno da frutos buenos?, dice el Se?or (Mateo 7,17). Y Santiago nos lo repite a nosotros.

Por ?ltimo, la carta de Santiago nos exhorta a ponernos en las manos de Dios en todo lo que hacemos, pronunciando siempre las palabras: ?Si el Se?or quiere? (Santiago 4, 15). De este modo, nos ense?a a no planificar nuestra vida de manera aut?noma e interesada, sino a dejar espacio a la inescrutable voluntad de Dios, que conoce el aut?ntico bien para nosotros. De este modo, Santiago sigue siendo un maestro de vida para cada uno de nosotros.

[Traducci?n del original italiano realizada por Zenit. Al final de la audiencia, el Papa salud? a los peregrinos en varios idiomas. Estas fueron sus palabras en espa?ol:]

Queridos hermanos y hermanas:
Santiago el Menor, hijo de Alfeo, fue denominado por San Pablo ?columna? de la Iglesia de Jerusal?n, de tal manera que durante el Concilio apost?lico contribuy? decisivamente a que los paganos convertidos entraran en la Iglesia sin la obligaci?n de someterse antes a la circuncisi?n.
En la Carta del Nuevo Testamento, que se le atribuye, afirma que ?la fe sin las obras est? muerta?, insistiendo as? sobre la necesidad de no reducir la propia fe a una pura declaraci?n verbal abstracta. Adem?s, nos invita a la oraci?n confiada para llegar a comprender que el verdadero valor de la vida no est? en las riquezas materiales, sino en compartir los bienes con los pobres y necesitados. Con la expresi?n ?si el Se?or quiere?, nos exhorta tambi?n a abandonarnos en las manos de Dios, cumpliendo as? en nuestra vida la voluntad divina.

Saludo cordialmente a los visitantes de lengua espa?ola, en especial a los formadores y alumnos de varios Seminarios espa?oles, a las parroquias, grupos escolares y asociaciones, as? como a los peregrinos de Puerto Rico y de otros Pa?ses latinoamericanos. Os animo a vivir con esperanza firme manifestando vuestra fe en el Se?or con obras de caridad, para testimoniar en el mundo la belleza del amor de Dios ?Gracias por vuestra visita!

Publicado por verdenaranja @ 22:02  | Habla el Papa
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¿QUÉ ES EL APOSTOLADO DE LA ORACIÒN?


Un servicio a la Iglesia... desde el Corazón de Cristo




El Apostolado de la Oración es un movimiento de espiritualidad apostólica, una asociación eclesial de fieles, un servicio a la Iglesia.

Vayamos por partes. Por «movimiento» entendemos, naturalmente, algo que está activo. Y, ¿qué entendemos por «espiritualidad»?

Para muchos cristianos la palabra espiritualidad implica, todavía hoy, algo que es complicado y está reservado para algunas personas solamente. Pero el concepto se ha ido despejando, gracias a Dios y gracias al esfuerzo de quienes en estos últimos años nos han venido insistiendo en que, hablar de espiritualidad, no es cosa distinta que hablar del seguimiento de Jesús, tal como nos lo proponen los Evangelios. Seguir a Jesús, lo sabemos, no es algo reservado a unas cuantas personas más «espirituales» que otras, sino que es obligación de todo bautizado.

En esa misma dirección señalemos que la palabra o concepto más afín a espiritualidad —en la teología y vocabulario de San Pablo— es «pneumatikos», adjetivo derivado del sustantivo «pneuma», la palabra griega que, en el Nuevo Testamento, designa al Espíritu Santo. Para el Apóstol, por tanto, decir «pneumatikos», es decir «espiritual», «guiado por el Espíritu», y ésa es una cualidad propia de todo cristiano.

Cuando decimos, pues, que el Apostolado de la Oración es un movimiento de espiritualidad, indicamos que se trata de una manera particular de seguir al Señor Jesús, respondiendo a nuestra vocación de bautizados.

El APOR (abreviatura de Apostolado de la Oración que usaremos con frecuencia en adelante) es, también, una Asociación eclesial con carácter de Asociación privada de fieles, según establece el Derecho Canónico actual en el canon 299.

La Dirección Nacional coordina y anima a los Centros Diocesanos del Apostolado de la Oración. Se aprobó el reconocimiento canónico de la Dirección Nacional, atribuyéndole personalidad jurídica, por la XXXIV Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal (del 23 al 28-2-1981;Fol.Actas 112 ). Se inscribió en el Registro de Entidades Religiosas del Ministerio de Justicia el 5-5-1981.

OFRECER LO QUE SE VIVE Y VIVIR LO QUE SE OFRECE



"El Apostolado de la Oración constituye una asociación de fieles que, por medio del Ofrecimiento Diario de sí mísmos, se unen al Sacrificio Eucarístico en el que se renueva continuamente la obra de nuestra Redención, y de este modo cooperan a la salvación de todo el mundo por medio de una unión vital con Cristo, de la que depende toda la fecundidad del apostolado".
(Estatutos del Apostolado de la Oración, nº 5)


Publicado por verdenaranja @ 21:52  | Espiritualidad
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28 Jun. 06 (ACI).- Miles de peregrinos se dieron cita en la Plaza de San Pedro y participaron en la Audiencia General con el Papa Benedicto XVI, quien en la catequesis titulada ?Santiago el Menor? destac? que este Ap?stol invita a la constancia en las dificultades de la vida y la oraci?n confiada.

Al iniciar su catequesis, el Santo Padre indic? que Santiago el Menor es el Ap?stol a quien ?es atribuida la carta que lleva el nombre de Santiago y est? incluida en el canon neo testamentario. ?l no se presenta como el ?hermano del Se?or?, sino como ?siervo de Dios y del Se?or Jesucristo??.

Asimismo, el Pont?fice afirm? que, para el Ap?stol, ?el acto m?s relevante que realiz? fue la intervenci?n en la cuesti?n de la dif?cil relaci?n entre los cristianos de origen hebreo y aquellos de origen pagano: en esta contribuy? junto a Pedro a superar, o mejor, a integrar la originaria dimensi?n hebraica del cristianismo con la exigencia de no imponer a los paganos convertidos la obligaci?n a todas las normas de las leyes de Mois?s?.

Continuando con tal relato el Santo Padre destac? como con tal acci?n se obtuvieron dos resultados ?significativos y complementarios: se reconoci? la relaci?n irrompible que une el cristianismo a la religi?n hebrea como a su matriz perenne viva y v?lida; se concedi? a los cristianos de origen pagano conservar la propia identidad sociol?gica?.

M?s adelante se refiri? a la carta escrita por este Ap?stol, un ?escrito importante que insiste mucho sobre la necesidad de no reducir la propia fe a una pura declaraci?n verbal o abstracta, sino a expresarla concretamente en obras de bien?.

??l nos invita ?prosigui? a la constancia en las pruebas gozosamente aceptadas y a la oraci?n confiada para obtener de Dios el don de la sabidur?a, gracias al cual alcanzamos a comprender que los verdaderos valores de la vida no est?n en las riquezas transitorias, sino en el saber compartir las propias sustancias con los pobres y necesitados?.

Benedicto XVI tambi?n afirm? que ?la fe debe realizarse en la vida, sobre todo en el amor al pr?jimo y particularmente en el compromiso con los pobres?.

Y recordando algunas de las afirmaciones del Ap?stol de Gentes, San Pablo, el Santo Padre explic? que mientras ?San Pablo se opone al orgullo del hombre que piensa que no necesita del amor de Dios que nos previene, se opone al orgullo de la autojustificaci?n sin la gracia donada y no merecida; Santiago habla en cambio de las obras como fruto normal de la fe?.

Finalmente el Papa invit?, con Santiago, a ?abandonarnos en las manos de Dios en todo lo que hacemos?.

Terminada la catequesis, ley? un resumen de la misma en diversas lenguas, salud? a los diversos grupos de peregrinos e imparti? la Bendici?n Apost?lica.

28 de Junio

Desde la Oficina de Prensa del Obispado de Tenerife nos llega la siguiente comunicaci?n:



OBISPADO DE TENERIFE.
Oficina de Prensa
Tfno. Y fax: (922) 31 49 61 ?
Tfno. M?vil: 649 992 922
www.obispadodetenerife.es
E-mail: [email protected]


SE CUMPLE UN A?O DEL NOMBRAMIENTO DEL XII OBISPO NIVARIENSE


El veintinueve de junio del a?o pasado la Nunciatura Apost?lica comunicaba a la Conferencia Episcopal Espa?ola que a las once, hora canaria de ese d?a, la Santa Sede hab?a hecho p?blico que el Papa Benedicto XVI nombraba Obispo de la Di?cesis de S. Crist?bal de La Laguna a Bernardo ?lvarez, hasta entonces Vicario General de la misma. Felipe Fern?ndez pasaba a ser Administrador Apost?lico hasta que se produc?a la Ordenaci?n y Toma de Posesi?n del que ser?a duod?cimo Obispo Nivariense.

La Di?cesis se puso entonces en un ?peculiar adviento del Esp?ritu?, como le gustaba decir al Obispo Electo. La noticia fue recibida con gran alegr?a y expectaci?n por los cat?licos e incluso por buena parte de la misma sociedad de las islas. Numerosos factores contribuyeron a ello durante unas semanas vividas entre la sorpresa y la buena acogida por el nombramiento de alguien conocido y valorado por casi todos.
Se cumple, por tanto, un a?o del nombramiento de ?lvarez como Obispo de la Di?cesis. Sin duda, han sido doce meses intensos. Desde aquella jornada los cat?licos de las islas despidieron a Don Felipe, vivieron con profunda emoci?n la ordenaci?n de ?lvarez Afonso, sufrieron el incendio de la Sede del episcopal, habilitaron su Sede provisional, se renovaron los Consejos Diocesanos de Pastoral y Presbiteral. El Obispo, tras una amplia consulta a los sacerdotes, nombr? a sus principales colaboradores en la persona de sus nuevos Vicarios Generales, Antonio P?rez y Domingo Navarro, adem?s del nuevo Secretario General del Obispado.

?lvarez, adem?s, ha desarrollado una apretada agenda pastoral y social haci?ndose presente en numerosos rincones de las islas, desplegando, igualmente, una fluida relaci?n con la Di?cesis Canariense, con las distintas administraciones p?blicas y con colectivos sociales.

En estos meses, el nuevo Obispo ya ha pasado por el hospital aquejado de una ?lcera, ha inaugurado nuevos templos, firmado convenios de colaboraci?n con instituciones, realizado su primera y numerosa tanda de cambios en parroquias y otros servicios pastorales, etc. Sin duda, la jornada del primero de Julio ser? especialmente honda y sentida para todos. Ese d?a nacer?n cinco nuevos presb?teros, los primeros ordenados en este episcopado.

?S?lo desde la fe es posible ?acoger a un obispo como obispo?, que es como hay que aceptarlo?, escribi? entonces a los diocesanos el nuevo Obispo. Un a?o despu?s, ?lvarez pasar? la jornada del jueves, fundamentalmente, en G??mar y, por la tarde, celebrar? la eucarist?a en la cueva del hermano Pedro.

(Diario de Avisos, 28 - VI, S.Z., Granadilla) La misa onom?stica que se celebra en honor del santo canario Hermano Pedro desde hace varios siglos tendr? lugar ma?ana 29 de junio a las 12 de la ma?ana y a las 7 de la tarde en la cueva del santo cerca del n?cleo poblacional de El M?dano.

El padre Jos? Ventura record? que la liturgia se celebrar?, como todos los a?os, a las mencionadas horas para que tambi?n puedan asistir las personas que se desplazan desde otras islas.

La misa de las 19.00 horas estar? presidida por el obispo de Tenerife, Bernardo ?lvarez, y a las 12 de la ma?ana Jos? Ventura celebrar? otra para la gente que no puede ir por la tarde o que viene de otras islas y tiene que coger el barco para regresar.

Jos? Ventura indic? que la celebraci?n de esta liturgia coincide con el primer aniversario del nombramiento de Bernardo ?lvarez como obispo de la Di?cesis Nivariense.

Jos? Ventura record? la tradici?n de las misas onom?sticas del Hermano Pedro desde antes que fuera canonizado por la Iglesia hace unos a?os. "Estas misas constituyen una costumbre desde hace cientos de a?os", explic? el p?rroco Jos? Ventura.

El Hermano Pedro es el primer canario que la Iglesia cat?lica ha reconocido como santo por su labor espiritual y de ayuda a los pobres y los m?s necesitados de Guatemala.

Naci? y vivi? en la comarca de Chasna en el siglo XVII trabajando como cabrero entre la cumbre de Vilaflor y la cueva que lleva su nombre en la costa. Muy joven decidi? emigrar a las misiones en Am?rica. En Guatemala realiz? una importante labor de ayuda a los m?s necesitados y su nombre qued? en las mentes de los habitantes de ese pa?s, donde surgi? la orden betlemita tras su labor.

Publicado por verdenaranja @ 9:39  | Noticias de religi?n
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(EL D?A, 28 - VI, Granadilla) La Cueva del Santo Hermano Pedro, situada en las inmediaciones de la cabecera de la pista del aeropuerto Tenerife Sur Reina Sof?a, albergar? ma?ana los actos religiosos programados con motivo de la onom?stica del Santo Hermano Pedro.

Como es tradici?n desde hace muchos a?os, al lugar peregrinar?n, a pie o en veh?culos, fieles y devotos para asistir a las misas que se celebrar?n a las 12:00 horas, oficiada por el padre Jos? Ventura, y a las 19:00 horas, que tendr? de oficiante al obispo de la Di?cesis, Bernardo ?lvarez.

Antes de que se produjera la canonizaci?n del primer Santo de Canarias, cada 29 de junio se congregaban miles de personas en la Cueva del Hermano Pedro, manteni?ndose a?n dicha costumbre para honrarlo con motivo de la festividad de San Pedro. De hecho, se espera que al lugar lleguen ma?ana peregrinos que se trasladen desde diversos puntos del Archipi?lago.

Publicado por verdenaranja @ 9:33  | Religiosidad Popular
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ACN, La Laguna

(EL D?A, 28 - VI, ACN, La Laguna) La alcaldesa de San Crist?bal de La Laguna, Ana Oramas, recibi? ayer al obispo de Humahuaca (Argentina), Pedro Olmedo, que visit? La Laguna acompa?ado del presidente de Proclade Canarias, Pedro Cabrera, del presidente insular y vicepresidente de esta ONG, Juan Antonio N??ez, y Francisco Gonz?lez Izquierdo, p?rroco de la iglesia de El Pilar, sede de esta organizaci?n claretiana, inform? el ayuntamiento.

El prelado argentino quiso agradecer la colaboraci?n del Ayuntamiento de La Laguna en la financiaci?n de varias iniciativas en la provincia de Jujuy, en la que desarrolla su trabajo. En concreto, los proyectos en los que ha colaborado el consistorio lagunero han servido para llevar agua potable a comunidades constituidas por unas 100 familias, a la construcci?n del puente de Negramuerte, equipamientos de puestos de salud y canalizaci?n de agua.

Proclade Canarias lleva a cabo un total de 140 proyectos en pa?ses como Marruecos, Zimbabwe, Uganda, Bolivia, Per? o India.

Publicado por verdenaranja @ 9:30  | Art?culos de inter?s
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28 de Junio


Dios mismo ser? nuestro lugar (Difuntos)

Lecturas.- Ap 21, 1-5aa. 6b-7
Evanqelio.- Jn 17, 24 - 26


Estamos ofreciendo esta Eucarist?a por nuestro/a hermano/a N. Los familiares, los amigos, los conocidos est?is aqu? para rendirle el ?ltimo homenaje. Y para interceder ante el Se?or por ?l.

La vida, esta vida humana de que disfrutamos es el mejor regalo que Dios nos da. As? pensamos y as? actuamos todos cuando en unos momentos determinados, por ejemplo cuando ocurre un accidente, lo primero que preguntamos es ?ha habido alg?n fallecido?. Si te dicen "no", parece que todo lo dem?s no importa tanto. Y es que si se pierde la vida se pierde todo. Porque la vida es el mayor don, el mayor regalo que Dios ha hecho al hombre.

Sin embargo, tenemos que decir que la vida, esta vida humana no es en s? misma un valor absoluto. Un valor que hace que no haya nada por encima de ?l. Porque s?, hay algo que es superior todav?a a la vida humana. Es el Esp?ritu del hombre. Superior al dinero, al poder, a la ambici?n. Lo que le da al esp?ritu humano categor?a importante es saberse inmortal. Porque el esp?ritu del hombre es m?s fuerte que la materia. Esta se corrompe, mientras que el esp?ritu permanece para siempre.

Adem?s, todos sabemos que en el primer contacto que Dios tiene con el hombre en el momento mismo del Bautismo quedamos injertados a su misma vida. Vida de Dios que no se mide por a?os. Vida que es inmortal, que no perece. Hay en el Bautismo como una siembra de semillas de inmortalidad, que a la hora de la muerte en virtud de la fuerza de Cristo Resucitado, se ponen en movimiento para llenarnos de la aut?ntica vida.

Todo esto lo sabemos por los textos sagrados y por el Concilio que nos ponen en condiciones de afirmar que la muerte no es una cosa totalmente negativa, sino que es un valor en si misma, pues nos pone en contacto directo con la vida de Dios que deseamos disfrutar.

Es cierto que nos cuesta atravesar esa puerta, pero una vez abierta nos pasar? a una gran sala de comensales en la que el mismo Se?or nos ir? sirviendo.

Nos lo acaban de decir las lecturas de hoy: Iremos a " unos Cielos Nuevos y a una Tierra Nueva donde Dios mismo ser? nuestro lugar. All?, a?adir? San Pablo, "no habr? luto ni llanto ni dolor, sin paz y alegr?a sin fin".

En esta esperanza vivimos. Nos ha proclamado el Salmo: " El Se?or es mi Luz y mi Salvaci?n, a quien temer?. Una cosa pido al Se?or, lo dem?s no me importa: habitar en la Casa del Se?or por a?os sin t?rmino".

La esperanza en la que vivimos es como el ox?geno para el enfermo que tiene dificultades para respirar. Todos necesitamos esta virtud de la esperanza. En especial hoy vosotros los familiares de N., que os veis sumergidos en el dolor.

Si nos hemos reunido en torno a la mesa de la Eucarist?a es para despertar y revivir esta esperanza que no se basa, como veis, en palabras humanas, sino en la Palabra de Dios y en la fe de la Iglesia.

Para Jes?s la dignidad de la persona no est? en la cartera, ni en ning?n t?tulo de propiedad, ni en el aplauso, sino en la capacidad de amar y de servir. Para Jes?s son importantes aquellos hombres y mujeres que saben poner la vida, las cualidades y el tiempo al servicio de los dem?s.

Y nosotros sabemos que todo hombre y mujer que procura por lo que tiene y ha recibido al servicio de los dem?s, vivir? para siempre.
Os invito a recordar lo que cada uno sepa del amor que este hermano nuestro haya dado a sus familiares, esposa, padres, hijos, amigos... porque todo ese caudal de bondad todas esos actos de amor salen ahora en su defensa y le van a llevar a las manos de Dios.

Hoy estamos aqu? diciendo el ?ltimo adi?s a N. y al mismo tiempo acompa??ando a una familia dolorida. Esto es un gesto de solidaridad humana, y un gesto de amor al pr?jimo. Es tambi?n un gesto de amor a Dios, porque en la medida que amamos al pr?jimo, estamos amando a Dios. Pero luego, cuando salgamos de la Iglesia, este gesto tiene que seguir cumpli?ndose. Ese amor al pr?jimo y ese amor a Dios tienen que llegar a donde nos movemos cada uno de nosotros.

Que esta celebraci?n nos ayude a todos a amarnos un poco m?s, a amar al pr?jimo y amar a Dios. Actuando as? estamos honrando a quien hoy recordamos en nuestra oraci?n.
Que esta oraci?n sea se?al de que no olvidamos a las personas que han ido delante de nosotros y que nos han comunicado lo que ahora somos y tenemos. Presentemos al Se?or ahora nuestras plegarias por nuestro/a hermano/a N.

Publicado por verdenaranja @ 9:05  | Homil?as
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Para cumplir su misi?n, el S?nodo de los Obispos trabaja seg?n una metodolog?a basada en la colegialidad, concepto que caracteriza cada fase del proceso sinodal desde los primeros pasos de la preparaci?n hasta las conclusiones alcanzadas en cada asamblea sinodal. En pocas palabras, el m?todo de trabajo alterna an?lisis y s?ntesis, las consultas de las partes involucradas y las decisiones de las autoridades competentes, seg?n una din?mica de feed-back que permite la continua verificaci?n de los resultados y la realizaci?n de nuevas propuestas. Cada fase de este proceso se desarrolla en un clima de comuni?n colegial.

A?n en la fase de preparaci?n, el tema de la asamblea sinodal es el fruto de la colegialidad. El primer paso oficial en dicho proceso es la consulta a Patriarcas, Conferencias Episcopales, Superiores de Dicasterios de la Curia romana y la Uni?n de Superiores Generales para tener indicaciones sobre posibles temas para el S?nodo. Recientemente en asambleas ordinarias generales esta consulta fue precedida por una petici?n informal entre los Padres Sinodales hacia el fin de la Asamblea general acerca sus preferencias en la materia. En cada caso se les solicita que para la elecci?n del tema tengan en cuenta los siguientes criterios:

a) universalidad, es decir que tengan referencia y aplicaci?n a toda la Iglesia;

b) actualidad y urgencia, en sentido positivo, es decir eficacia en la promoci?n de nuevas energ?as y en el impulso de la Iglesia hacia el crecimiento;

c) relevancia pastoral y s?lida base doctrinaria;

d) ejecutividad, es decir posibilidad de aplicaci?n pr?ctica.

Las sugerencias sobre un tema - que deben incluir los motivos de la elecci?n - son clasificadas, analizadas y estudiadas durante un encuentro del Consejo de la Secretar?a General del S?nodo de los Obispos. El Consejo, por lo tanto, somete los resultados del encuentro, junto con las recomendaciones pertinentes, al Santo Padre quien toma la decisi?n final sobre el tema a tratar en la asamblea sinodal.

En el encuentro sucesivo, el Consejo prepara las l?neas principales para presentar y desarrollar el tema sinodal en un documento llamado Lineamenta. La redacci?n de este documento representa el trabajo conjunto de los miembros del Consejo, te?logos que tienen una cierta competencia en la materia que ser? tratada en la asamblea sinodal y el staff de la Secretar?a General que coordina todos los esfuerzos. Despu?s de haber examinado el texto y haber aportado las modificaciones necesarias, el Consejo redacta una versi?n final que es sometida al Santo Padre para su aprobaci?n. Seguidamente, el documento es traducido a las principales lenguas del mundo y enviado al Episcopado con el fin de promover a nivel local el estudio, el debate y la oraci?n por el S?nodo.

Los Lineamenta (palabra latina que significa ?l?neas de orientaci?n?) tienen, por naturaleza, un amplio alcance y pretenden provocar observaciones y reacciones a gran escala. Aunque los primeros y autorizados destinatarios de los Lineamenta sean, obviamente, los Obispos y sus Conferencias Episcopales, ellos, sin embargo tienen plena libertad de ampliar su base de consulta. Despu?s de haber reunido y sumariado sugerencias, reacciones y respuestas a los varios aspectos del tema de los Lineamenta, los Obispos preparan una comunicaci?n que env?an luego a la Secretar?a General dentro de una fecha determinada.

Despu?s de haber recibido dicho material, el Consejo de la Secretar?a General, siempre con la ayuda de expertos sobre el tema, redacta otro documento llamado Instrumentum laboris, que servir? como base y punto de referencia durante la discusi?n sinodal. Este ?documento de trabajo?, aunque est? publicado, es s?lo un texto provisional que ser? objeto de discusi?n durante el s?nodo. El documento no es un borrador de las conclusiones finales, sino s?lo un texto destinado a focalizar la discusi?n sobre el tema sinodal. Despu?s de haber sido sometido al control del Santo Padre y de haber sido aprobado por ?l, el documento es traducido a las principales lenguas y enviado a los Obispos y a aquellos miembros que participar?n en la asamblea sinodal. A veces el Santo Padre ha permitido que el texto fuese publicado y tuviese, por lo tanto, una mayor difusi?n, por ejemplo, a partir de 1983, esto ha ocurrido en el caso del Instrumentum laboris de determinadas asambleas sinodales. Los delegados episcopales y los otros miembros leen el documento para conocer los contenidos que luego ser?n discutidos durante la asamblea sinodal.

Gracias al trabajo preparatorio de las Iglesias locales, basados en los ya mencionados documentos, es decir, los Lineamenta y el Instrumentum laboris, los obispos pueden presentar a la asamblea sinodal las experiencias y las aspiraciones de cada comunidad, as? como tambi?n los frutos de las discusiones de las Conferencias Episcopales.

Tres fases caracterizan las sesiones de trabajo del S?nodo:

a. Durante la primera fase cada miembro presenta la situaci?n en su Iglesia particular. Esto promueve un intercambio de fe y de experiencias culturales sobre el tema sinodal y contribuye a ofrecer una visi?n inicial de la situaci?n de la Iglesia, que, sin embargo debe ser ulteriormente desarrollada y profundizada.

b. A la luz de estas presentaciones, el Relator del S?nodo formula una serie de puntos para ser discutidos en la segunda fase, durante la cual todos los Padres sinodales se dividen en peque?os grupos llamados c?rculos menores, en base a la lengua hablada. Los informes de cada uno de estos grupos son le?dos en la sesi?n plenaria. En este punto, los Padres sinodales tienen la posibilidad de hacer preguntas para aclarar los argumentos y de hacer comentarios.

c. En la tercera fase, el trabajo prosigue en c?rculos menores con la formulaci?n de sugerencias y observaciones de una manera m?s precisa y definida, de modo que en los d?as conclusivos de la asamblea se puedan someter a votaci?n propuestas concretas. El trabajo inicial de los Padres sinodales en los c?rculos menores consiste en formular varias propuestas sobre la base del debate en la sala sinodal y de los informes de los c?rculos menores. En dichos c?rculos, los Padres sinodales pueden votar una propuesta con un ?placet? (s?) o un ?non placet? (no). Luego las propuestas de los c?rculos menores son recogidas por el Relator General y el Secretario Especial y reunidas en un Lista unificada de las propuestas que es presentado por el Relator General en la sesi?n plenaria. Los c?rculos menores luego se re?nen nuevamente para discutir las propuestas. En este punto los Padres sinodales pueden someter a la atenci?n del grupo las enmiendas individuales que ser?n utilizadas en la composici?n colectiva de las enmiendas a votar con las propuestas que se esperan de cada grupo. El Relator General y el Secretario Especial examinan estas enmiendas colectivas que pueden o no incorporar en la Lista final de las propuestas sobre la base de sus decisiones que, en caso de rechazo, debe ser justificada en un documento llamado Expensio modorum. La Lista final de las propuestas es presentada entonces en la sesi?n plenaria, en forma de folleto se convierte a su vez en la papeleta con la que cada Padre sinodal puede votar a favor o en contra de la propuesta.

Al t?rmino de la Asamblea del S?nodo, el Secretario General supervisa el archivo del material y la redacci?n del informe sobre el trabajo sinodal para someterlos al Santo Padre. No existe una norma establecida acerca del documento final resultante de la Asamblea sinodal. Al final de las tres primeras asambleas sinodales (Asambleas Generales Ordinarias de 1967 y 1971, y Asamblea General Extraordinaria de 1969) las conclusiones fueron presentadas al Papa junto a unas recomendaciones en respuesta a los problemas planteados. Despu?s de la Asamblea General Ordinaria de 1974, el mismo Santo Padre, considerando las propuestas sinodales y los informes finales, escribi? la Exhortaci?n Apost?lica ?Evangelii nuntiandi?. El mismo proceso fue utilizado en las otras Asambleas Sinodales Generales Ordinarias (1977, 1980, 1983, 1987, 1990, 1994, 2001), a las cuales siguieron las respectivas Exhortaciones Apost?licas: Catechesi tradendae, Familiaris consortio, Reconciliatio et paenitentia, Christifideles laici, Pastores dabo vobis, Vita consecrata y Pastores gregis. Despu?s de la Asamblea Especial para ?frica (1994), el Santo Padre promulg? la Exhortaci?n Apostolica post-sinodal Ecclesia in Africa, que produjo buenos resultados promoviendo la reflexi?n y las iniciativas pastorales en el continente. En mayo de 1997, fue publicada la Exhortaci?n Apost?lica post-sinodal de la Asamblea Especial para el L?bano (1995), Una esperanza nueva para el L?bano, en ocasi?n de la visita papal a ese pa?s en el contexto de fase celebrativa de la Asamblea Especial. El 23 de enero de 1999, el Santo Padre promulg? la Exhortaci?n Apost?lica post-sinodal Ecclesia in America en el Santuario de Nuestra Se?ora de Guadalupe, en M?xico. El 6 de noviembre de 1999 fue firmada en Nueva Delhi, India, la Exhortaci?n Apost?lica post-sinodal para Asia, Ecclesia in Asia. Dado que por razones de salud el Santo Padre no pudo viajar a Ocean?a, la Exhortaci?n Apost?lica post-sinodal Ecclesia in Oceania fue publicada el 22 de noviembre de 2001 en una ceremonia en la cual el Sumo Pont?fice envi? electr?nicamente el documento a todas la iglesias particulares de Ocean?a. De este modo fue trasmitido por la primera vez un documento pontificio a trav?s de internet. El 28 de junio de 2003 el Santo Padre firm? la Exhortaci?n Apost?lica post-sinodal Ecclesia in Europa, durante el oficio de V?speras en la Bas?lica de San Pedro.

A partir del S?nodo de 1987 el Consejo de la Secretar?a General y el Secretario General fueron involucrados colegialmente en el proceso que ha llevado a la publicaci?n de la Exhortaci?n Apost?lica postsinodal, el documento pontificio resultante del S?nodo. Es interesante conocer la historia y el desarrollo de estos Consejos.

Entre la segunda y la tercera asambleas sinodales, fue instituido un Consejo consultivo para la Secretar?a General, compuesto por doce Obispos designados y por tres de designaci?n pontificia. Este Consejo se reuni? por primera vez desde el 12 hasta el 15 de mayo de 1970; ten?a por finalidad facilitar la comunicaci?n con las conferencias episcopales y formular el orden del d?a para la asamblea sucesiva. Despu?s de este encuentro, tuvo inicio una consulta de los Obispos de todo el mundo destinada a sugerir temas para las asambleas futuras (esta consulta actualmente comienza en los d?as conclusivos de la asamblea general ordinaria). Desde entonces los consejos ordinarios de la Secretar?a General, constituidos en cada s?nodo con vistas a la preparaci?n del siguiente, se convirtieron en un elemento permanente del Secretariado General:

? II Consejo Ordinario (6.11.1971 ? 27.09.1974);

? III Consejo Ordinario (26.10.1974 ? 30.09.1977);

? IV Consejo Ordinario (29.10.1977 ? 26.09.1980);

? V Consejo Ordinario (25.10.1980 ? 29.09.1983);

? VI Consejo Ordinario (29.10.1983 ? 1.10.1987);

? VII Consejo Ordinario (30.10.1987 ? 30.09.1990);

? VIII Consejo Ordinario (28.10.1990 ? 2.10.1994);

? IX Consejo Ordinario (29.10.1994 ? 30.09.2001);

? X Consejo Ordinario (26.10.2001).

Con la llegada de las asambleas continentales o regionales, el Santo Padre decidi? constituir durante las asambleas especiales consejos especiales mediante elecci?n seg?n nombramiento pontificio. El Secretario General, como consecuencia, adem?s del consejo ordinario, dispone tambi?n de los siguientes consejos especiales desde su fecha de instituci?n:

? Consejo especial para los Pa?ses Bajos (31.01.1980);

? Consejo especial para ?frica (8.05.1994);

? Consejo especial para el L?bano (14.12.1995);

? Consejo especial para Am?rica (12.12.1997);

? Consejo especial para Asia (14.05.1998);

? Consejo especial para Ocean?a (14.12.1998);

? Consejo especial para Europa II (22.10.1999).

Del mismo modo, en la preparaci?n de la asamblea especial, el Santo Padre ha nombrado a un grupo de Obispos, principalmente del continente y de la regi?n en cuesti?n, para formar consejos presinodales. Estos consejos duran desde el nombramiento hasta el primer d?a de la asamblea sinodal. La lista de los consejos presinodales pasados, en esta categor?a y con sus fechas de existencia, por lo tanto, es la siguiente:

? Consejo presinodal para ?frica (6.01.1989-10.04.1994);

? Consejo presinodal para L?bano (24.01.1992-26.11.1995);

? Consejo presinodal para Am?rica (12.06.1995-16.11.1997)

? Consejo presinodal para Asia (10.09.1995-19.04.1998);

? Consejo presinodal para Ocean?a (7.06.1996-22.11.1998);

? Consejo presinodal para Europa II (9.02.1997-1.10.1999).

Como puede verse, la metodolog?a colegial es operativa desde la fase inicial (a trav?s de la elecci?n del tema), durante la preparaci?n (mediante la elaboraci?n del tema en los Lineamenta) y desde la celebraci?n de la asamblea sinodal hasta la publicaci?n del documento que es el fruto y la coronaci?n del S?nodo mismo. Es posible por lo tanto decir que el S?nodo act?a como ?rgano colegial a trav?s del cual en la primera fase son consideradas las experiencias de fe y de vida de las comunidades cristianas, seguidamente, en las sesiones plenarias estos elementos son recapitulados e iluminados por la fe y, finalmente, en esp?ritu de comuni?n, son formuladas algunas proposiciones que el Santo Padre, principio de unidad de la Iglesia, restituye a las Iglesias particulares, as? como la sangre oxigenada corre nuevamente por las arterias para vivificar el cuerpo humano.

A fin de que esta colegialidad pueda expresar plenamente su potencial, debe existir un esp?ritu altruista de colaboraci?n entre todos aquellos que son llamados a participar en la preparaci?n de una asamblea sinodal, especialmente las Conferencias Episcopales que re?nen a los Pastores de las Iglesias locales en las cuales la fe del Pueblo de Dios es vivida y sentida en toda su fuerza y riqueza. La participaci?n colegial de las Conferencias Episcopales se expresa concretamente sobre todo a trav?s de las respuestas a los Lineamenta. Cuantas m?s Conferencias Episcopales respondan, m?s ricos y variados ser?n los elementos que, reflejando fielmente la vida de las Iglesias locales, constituyan los aut?nticos puntos de referencia para la redacci?n del Instrumentum laboris y para el debate en el aula sinodal.

B. Extracto del discurso del Santo Padre al Colegio Cardenalicio (Consistorio extraordinario, 13-14 junio 1994)

6. ?Durante los ?ltimos a?os se ha desarrollado ampliamente el movimiento sinodal en la Iglesia. Llegan informaciones sobre la celebraci?n de numerosos S?nodos diocesanos, provinciales o nacionales. Pero especial atenci?n merecen los S?nodos continentales. As? fue, por ejemplo, el S?nodo de los obispos de Europa y, a continuaci?n, el S?nodo de los obispos de ?frica, que concluy? el 8 de mayo pasado. As? tambi?n el S?nodo del L?bano que, en cierto sentido, quiere ser el S?nodo de los obispos de Oriente Medio. En la perspectiva del a?o 2000 se prev? el S?nodo de los obispos de Am?rica del norte y del sur, as? como tambi?n, si Dios quiere, naturalmente, el S?nodo de los obispos de Asia y del extremo Oriente. Expreso aqu? mi gratitud al Arzobispo Jan Schotte, Secretario General del S?nodo de los obispos, por su servicio generoso en el ?mbito de la dimensi?n sinodal de la vida de la Iglesia? (L?Osservatore Romano, edici?n semanal espa?ola del 17 de junio de 1994, p. 7).

A. Discurso del Papa Juan Pablo II al Consejo de la Secretar?a General del S?nodo de los Obispos (30 de abril de 1983)

Amad?simos hermanos:

1. En vuestra ?ltima reuni?n del Consejo de la Secretar?a General del S?nodo de Obispos, en la que esbozasteis las l?neas del Instrumentum laboris, propusisteis que tuviera lugar una sesi?n especial dedicada de modo particular a las cuestiones internas de esta instituci?n eclesial, joven, pero ya bien experimentada. Aceptasteis as? una labor suplementaria a vuestro trabajo ordinario. De coraz?n os lo agradezco a vosotros y tambi?n a los oficiales de la Secretar?a y a los peritos cuyo diligente estudio ha constituido una amplia base para vuestra deliberaci?n acerca de la finalidad y el funcionamiento del S?nodo de los Obispos.

Esta reuni?n vuestra ha sido como el intervalo que deja pasar el operario despu?s de haber cumplido parte del trabajo, deteni?ndose un poco para reflexionar de nuevo sobre las motivaciones y para disponerse a seguir decididamente la tarea emprendida. El S?nodo de los Obispos naci? en el terreno fecundo del Concilio Vaticano II, pudo ver la luz gracias al ingenio y sensibilidad de mi predecesor Pablo VI y empez? a dar sus frutos desde la primera Asamblea ordinaria de 1967, que tuvo lugar en esta misma sala donde ahora nos encontramos. Desde entonces, el S?nodo de los Obispos se ha ido reuniendo en fechas determinadas, aunque ha experimentado tambi?n otro tipo de Asambleas; as? ha contribuido de manera muy notable a aplicar las ense?anzas y orientaciones, tanto doctrinales como pastorales, del Concilio Vaticano II en la vida de la Iglesia universal. El modo como el S?nodo entiende y explica el Concilio, se ha convertido casi en el modo de interpretar, aplicar y desarrollar el mismo Concilio.

En efecto, considerando la riqueza de tantos frutos ya producidos y las posibilidades mismas de la todav?a joven instituci?n del S?nodo, es justo ante todo dar gracias a Dios, que inspir? su instituci?n y dirigi? sus trabajos. Igualmente es justo, despu?s de estos a?os, detenerse a reflexionar bas?ndose en la experiencia ya adquirida.

2. El S?nodo de los Obispos ha prestado ya grandes servicios al Concilio Vaticano II y podr? prestar otros en la aplicaci?n y desarrollo de las normas y orientaciones conciliares. La experiencia del per?odo postconciliar muestra muy bien c?mo la obra del S?nodo ha sido una expresi?n del ritmo de la vida pastoral en toda la Iglesia.

A las Asambleas sinodales asisten representantes de los Pastores como delegados de cada una de las Iglesias locales de todos los continentes. Ya durante la fase preparatoria se consulta a las Iglesias locales y su experiencia de la vida de fe es llevada despu?s por los obispos a la Asamblea. En ella se intercambian informaciones, sugerencias y propuestas; y a la luz del Evangelio y de la doctrina de la Iglesia se delinean orientaciones comunes que, aprobadas luego por el Sucesor de San Pedro, repercuten en beneficio de las mismas Iglesias locales, de manera que toda la Iglesia pueda mantener la comuni?n en la pluralidad de culturas y situaciones. De esta manera tambi?n el S?nodo de los Obispos confirma magn?ficamente la naturaleza y realidad de la Iglesia, en la cual el Colegio Episcopal, "en cuanto compuesto de muchos, expresa la variedad y universalidad del Pueblo de Dios; y en cuanto agrupado bajo una sola Cabeza, la unidad de la grey de Cristo" (Lumen gentium, 22).

Sin duda, el S?nodo es instrumento de la colegialidad e igualmente elemento v?lido de comuni?n, aunque de forma diversa a un Concilio Ecum?nico. Se trata, con todo, siempre de un instrumento eficiente, ?gil, oportuno y adecuado para el ministerio de todas las Iglesias locales y de su rec?proca comuni?n. Esta finalidad, que pertenece de por s? al S?nodo en cuanto permanentemente constituido como "peculiar consejo de los Pastores sagrados", ya estaba presente desde su instituci?n ?tal como lo anunci? Pablo VI en la Carta Apost?lica Apostolica sollicitudo? "de manera que despu?s del Concilio continuara afluyendo al pueblo cristiano esa abundancia de beneficios, que durante el Concilio se recibi? felizmente mediante aquella estrecha uni?n nuestra con los obispos".

Que el S?nodo pueda producir beneficios todav?a mayores, depende de la aplicaci?n concreta que se d? a las conclusiones sinodales bajo la gu?a de los Pastores y de las Conferencias Episcopales en cada una de las Iglesias locales. Esta tarea postsinodal, por tanto, exige la m?xima atenci?n y un cuidado peculiar.

3. Por lo dem?s, toda la fuerza din?mica del S?nodo de los Obispos ?como vosotros hab?is puesto de relieve? se funda en la recta comprensi?n y en el ejercicio de la colegialidad de los obispos.

En efecto, el S?nodo es una expresi?n especialmente fructuosa e instrumento eficac?simo de la colegialidad episcopal, es decir, del particular servicio o responsabilidad de los obispos en torno al Obispo de la Iglesia Romana.

Ciertamente el S?nodo es una forma de expresar la colegialidad de los obispos. Todos los obispos de la Iglesia con el Obispo de Roma a la cabeza, el Sucesor de Pedro, que es "principio y fundamento perpetuo y visible de unidad" (Lumen gentium, 23) del Episcopado, constituyen el Colegio que sucede al Colegio Apost?lico, del que Pedro era la cabeza. La solidaridad que les une y la solicitud por la Iglesia universal se manifiestan en grado supremo cuando todos los obispos "cum Petro et sub Petro" se congregan en Concilio Ecum?nico. Hay, evidentemente, una diferencia real y espec?fica entre Concilio y S?nodo; con todo, el S?nodo expresa la colegialidad de modo ciertamente intenso, si bien diversamente de como lo hace el Concilio Ecum?nico.

Esta colegialidad se muestra principalmente en el modo colegial con que los Pastores de las Iglesias locales expresan sus juicios. Cuando los obispos ?especialmente tras una adecuada preparaci?n comunitaria en las propias Iglesias y colegial en sus Conferencias Episcopales (conscientes de sus obligaciones respecto a las propias comunidades y tambi?n de su solicitud por toda la Iglesia)? dan testimonio com?n de la fe y de la vida de fe, su parecer ?si es moralmente un?nime? comporta un peso eclesial peculiar que supera el aspecto simplemente formal del voto consultivo.

La vitalidad de un S?nodo depende, por cierto, de la diligencia con que se hace la preparaci?n en la comunidades eclesiales y en las Conferencias Episcopales; cuanto mejor funciona en concreto la colegialidad entre los obispos ?que expresa la comuni?n entre las Iglesias particulares?, tanto mayor ser? la contribuci?n que los obispos aportar?n a la Asamblea Sinodal. El ejercicio de la colegialidad de los Pastores en el S?nodo produce un mutuo intercambio, que sirve a la comuni?n misma, tanto de los Pastores entre s?, como de los fieles, y en definitiva resulta provechoso a la unidad siempre m?s profunda y org?nica de la Iglesia. El S?nodo, por tanto, est? al servicio de la comuni?n eclesial, que no es otra que la misma unidad de la Iglesia en su dimensi?n din?mica.

En el misterio de la Iglesia todos los elementos tienen su propio lugar y funci?n. As?, la funci?n del Pont?fice Romano lo inserta profundamente en el Colegio de los obispos como coraz?n y quicio de la comuni?n episcopal; su primado, que es a la vez un ministerio para el bien de toda la Iglesia, lo coloca en relaciones de uni?n y colaboraci?n m?s intensas. El mismo S?nodo pone m?s en relieve el nexo ?ntimo entre colegialidad y primado: la tarea del Sucesor de Pedro, en efecto, es un servicio a la colegialidad de los obispos y, a su vez, la colegialidad efectiva y afectiva de los obispos constituye una ayuda muy importante al ministerio primacial petrino.

4. Al igual que cualquier instituci?n humana, tambi?n el S?nodo de los Obispos crece y podr? crecer y desarrollar m?s sus potencialidades, tal como por otra parte ya previ? mi antecesor en la carta Apostolica sollicitudo. Algunas formas sinodales ?aunque ya est?n previstas? todav?a no han sido llevadas a cabo de manera adecuada y suficiente. Vosotros mismos hab?is examinado varias posibilidades de procedimiento y de m?todo y hab?is formulado varias propuestas hechas a lo largo de la existencia de esta instituci?n. Por mi parte, pod?is estar seguros de la gran estima que tengo por la funci?n del S?nodo de los Obispos en la Iglesia, as? como de la plena confianza que pongo en su actividad al servicio de la Iglesia universal.

En este sentido renuevo el aprecio y el agradecimiento por vuestros trabajos, sobre los que invoco la bendici?n de Dios omnipotente y la protecci?n de Mar?a, Madre de la Iglesia.

E. Procedimiento en los C?rculos menores


I. Finalidad de estos C?rculos

Durante la realizaci?n de la discusi?n sinodal, el Presidente Delegado, si lo cree oportuno, puede proponer algunas cuestiones para una ulterior discusi?n en C?rculos menores, que se habr?n de formar seg?n las distintas lenguas (cf. Art. 34 del Reglamento revisado y aumentado para la celebraci?n del S?nodo de los Obispos). Cada Padre sinodal participar? en el grupo que ?l haya elegido. Todos y cada uno de los grupos tratar?n los mismos temas, que haya indicado el Presidente Delegado.

La finalidad de estos C?rculos menores es dar a los Miembros la oportunidad de expresar con m?s facilidad sus propias opiniones y comparar unas con otras, de manera que se vea al final y se diga de forma sint?tica en qu? opiniones est?n de acuerdo y en qu? otras no lo est?n. Esta confrontaci?n conviene que logre conducir a opiniones m?s concordes, incluso a un consenso general ?como es de desear?, si bien se habr? de tener siempre en cuenta cualquier opini?n, tanto contraria como diversa.


II. Constituci?n y composici?n de estos C?rculos

Los C?rculos menores se constituir?n y se dedicar?n a su trabajo una vez que as? lo haya establecido el Presidente Delegado. Si el mismo Presidente est? de acuerdo, se preguntar? a los Padres congregados en sesi?n plenaria si desean debatir algunos temas en los C?rculos. Con todo, la misma Asamblea plenaria podr? pedir al Presidente la intervenci?n de los C?rculos si, en la medida que fuere oportuno, se hubiere considerado como el m?todo m?s adecuado para el debate.

Los Padres sinodales se distribuir?n en C?rculos seg?n las lenguas siguientes: lat?n, ingl?s, franc?s, alem?n, italiano, y espa?ol junto con portugu?s. Si hubieren pedido muchos Padres tomar parte en un grupo, ?ste se podr? subdividir en secciones. La divisi?n en secciones se har?, seg?n es costumbre, por el orden alfab?tico, al que se ha ajustado la lista nominal de los Padres.


III. Organizaci?n de los C?rculos y discusi?n del tema

El Presidente delegado y el Secretario General determinar?n los temas a tratar en los C?rculos menores, y por el mismo procedimiento se determinar?n las dudas, si las hay, para dirimir mediante votaci?n, de modo que en todos los C?rculos se trate el mismo tema y se responda a las mismas cuestiones.

1. El Moderador

a) Ser? moderador de cada C?rculo uno de los Padres sinodales que forman parte de ?l. Lo eligen, al comienzo de la primera sesi?n, los Miembros de dicho C?rculo, por votaci?n secreta (cfr. C.I.C., can. 172, 2?) realizada mediante papeleta, por mayor?a relativa.

b) Corresponde al Moderador:

? enunciar con claridad los temas a discutir, que el Presidente Delegado haya propuesto a los C?rculos;

? moderar adecuadamente la discusi?n;

? procurar que dicha discusi?n no se aparte de la materia o de las cuestiones propuestas;

? promover la participaci?n activa de los Miembros del C?rculo;

? determinar qu? punto debe tratarse preferentemente y concretar el tiempo que se concede para hablar, en el caso de que, dada la escasez de dicho tiempo, fuere necesario tanto lo uno como lo otro.

2. El Relator

a) Ser? Relator de cada C?rculo cualquiera de los Padres sinodales que forman parte de ?l. Lo eligen los miembros del mismo C?rculo por votaci?n secreta (cfr. C.I.C., can. 172, 2?) realizada mediante papeleta, por mayor?a relativa. Parece conveniente que la elecci?n se haga al comienzo de la primera sesi?n.

b) Corresponde al Relator:

? hacer una s?ntesis de las opiniones manifestadas, tanto si son concordes como discordantes, al final de cada sesi?n,

? preparar la Relaci?n que han de aprobar los miembros del C?rculo, una vez que se haya terminado la discusi?n del tema. Tal Relaci?n contendr? las opiniones mencionadas, tanto si son concordes como discordantes.

? exponer las propuestas que manifiestan el parecer de los Miembros.

c) Si fuera necesario, los Relatores pueden ser dos: uno presentar? la Relaci?n de la mayor?a, el otro la Relaci?n de la minor?a.

3. El Secretario

a) Ser? Secretario de cada C?rculo un sacerdote adscrito a la Secretar?a General del S?nodo.

b) Corresponde al Secretario:

? ayudar al Moderador;

? ayudar al Relator en la preparaci?n de la Relaci?n, y a todos los Miembros del C?rculo en cualquier servicio t?cnico que puedan eventualmente pedir;

? atender a cuanto deseen los Miembros, en caso de que eventualmente pidan algo;

? redactar las actas de las reuniones del C?rculo y entregarlas a la Secretar?a General.


IV. Exposici?n en sesi?n plenaria

Cuando lo determine el Presidente Delegado, los Relatores, en nombre de los Miembros de cada C?rculo, presentan en la congregaci?n general la Relaci?n, de que se habla en III, 2.

En el Art. 34 del "Reglamento revisado y aumentado para la celebraci?n del S?nodo de los Obispos", se prev? que los C?rculos menores den a conocer a la congregaci?n general, por medio de su Relator, cuanto se haya hecho en su correspondiente debate. Adem?s, no se excluye en absoluto (e incluso alguna vez puede ser oportuno) que el Presidente Delegado abra en el Aula un debate sobre las mismas propuestas de los C?rculos menores.

Una vez presentadas todas las Relaciones de los C?rculos en la congregaci?n plenaria, en conformidad con la norma del Art. 36 del "Reglamento revisado y aumentado para la celebraci?n del S?nodo de los Obispos", se puede conceder la facultad de respuesta a aquellos Padres sinodales que consideren necesario completar, enmendar o profundizar sobre lo dicho en las Relaciones.

Ciudad del Vaticano, 27 de septiembre de 1974.

D. Algunas explicaciones sobre el ordo synodi revisado y aumentado


I. Al Art. 23 - Modo de pedir la opini?n

Este art?culo del Reglamento del S?nodo prescribe que los Delegados de cada Conferencia Episcopal manifiesten la opini?n com?n de sus hermanos en el Episcopado sobre los asuntos que el Sumo Pont?fice haya establecido tratar en la convocatoria del S?nodo. Para ofrecer una informaci?n lo m?s exacta posible de esta opini?n, los Delegados, despu?s de haber expuesto lo que quiere la mayor?a, expongan tambi?n la opini?n de la minor?a de su Conferencia.


II. Al Art. 31 - Entrega de la Relaci?n

Se refiere claramente a la Relaci?n "que se ha de leer... en el S?nodo". Pero esta expresi?n no se debe tomar necesariamente como lectura de todo el texto en el Aula, porque el Reglamento del S?nodo (Art. 33) se expresa as?: "El Presidente enuncia el tema a discutir y llama al Relator; ?ste expone y explica sumariamente la Relaci?n ya preparada y distribuida a los Padres".


III. Al Art. 34 - C?rculos menores

En el art?culo mencionado se prev? que los C?rculos menores expongan a la Asamblea General, por medio de su propio Relator, cuanto se haya tratado en su correspondiente discusi?n.

Pero no se excluye lo m?s m?nimo (m?s bien alguna vez puede ser oportuno) que el Presidente Delegado abra en el Aula un debate sobre las mismas propuestas de los C?rculos menores.

IV. Al Art. 35 - Discusi?n del tema

? 1, 2? El orden de precedencia, del que se trata all?, afecta, obviamente, a aqu?llos que, bien en representaci?n de su propia Conferencia o bien en nombre propio, han pedido la palabra simult?neamente (esto es, en la misma sesi?n).

? 1, 4? Cuando se dice que un solo Delegado tiene que intervenir "sobre un mismo tema", se tiene que entender "sobre una misma parte" de la discusi?n indicada por el Presidente Delegado.

? 2 Nada se dice de la potestad que compete al Presidente Delegado para poner fin a la discusi?n, en el caso que esta se extienda demasiado. Pero est? claro que le basta al Presidente Delegado la facultad de proponer a la Asamblea de los Padres sinodales congregada en el Aula, el poner fin a la discusi?n. En este caso la cuesti?n se decide por mayor?a de votos.

? 3, 1? Aqu? se establece que "todos los que pidieron la palabra, aunque no hablen, entregar?n sus observaciones a la Secretar?a General". El valor de esta prescripci?n es que tambi?n las observaciones entregadas s?lo por escrito sean valoradas y tenidas en cuenta por la Comisi?n encargada de redactar el documento definitivo.


V. Al Art. 37 - Comisiones de estudio

En ?l se habla solamente de las Comisiones de estudio, sin hacer menci?n de las Comisiones que al Presidente Delegado eventualmente le hayan parecido oportunas para la preparaci?n del documento final que se ha de someter a votaci?n. En caso de que el Presidente Delegado quiera constituir una Comisi?n as?, estar? formada por el Relator, por el Secretario Especial y algunos otros elegidos por el Presidente Delegado (tanto de entre los miembros del S?nodo como de entre los ayudantes del Secretario Especial), y el mismo Presidente Delegado presidir? esta Comisi?n.

Esta Comisi?n se dedicar? a preparar el documento final tan pronto como el elenco de las proposiciones, elaboradas en los C?rculos menores, haya sido sometido a votaci?n y aprobado por los miembros de toda la Asamblea.


VI. Al Art. 38 - Manifestaci?n del parecer

El Art. 38 ? 1 establece que cada Miembro manifieste su pensamiento, de acuerdo con la opini?n de que habla el Art. 23 ? 2, mediante un parecer escrito, que se ha de entregar posteriormente al Secretario General.

Algunos han presentado la duda de si esta obligaci?n es tan estricta que el Delegado de una Conferencia Episcopal, a la hora de manifestar su parecer, tenga que seguir totalmente la opini?n de la Conferencia o pueda manifestar una opini?n distinta sobre lo propuesto a lo largo de la discusi?n.

Ya en la pasada Asamblea General, celebrada el a?o 1971, en la XXX Congregaci?n General que tuvo lugar el d?a 30 de octubre, el Secretario General del S?nodo de los Obispos explic? que la obligaci?n de seguir la opini?n de la Conferencia Episcopal, seg?n el Reglamento del S?nodo, ten?a que considerarse de alguna manera como relativa. Es decir, que el Delegado tiene que presentar en la discusi?n sinodal la opini?n de la Conferencia, porque ha recibido el mandato de hablar en la manera establecida por la Conferencia. Pero si despu?s, en el curso de los trabajos del S?nodo, habiendo escuchado cuanto se ha expresado en las discusiones plenarias y en los C?rculos menores, evoluciona su modo de pensar hasta llegar a una opini?n distinta, entonces expresa su parecer en conciencia, despu?s de haber considerado la forma de pensar de su respectiva Conferencia y haber ponderado con diligencia las opiniones que haya conocido mediante las discusiones, y ello de acuerdo con un juicio formado sobre el bien de la Iglesia universal.

Ahora bien, si en alg?n caso concreto el mandato de la Conferencia fuere absoluto y el mismo Delegado se hubiere obligado, sin que su propia conciencia lo rechazare, a expresar el parecer seg?n esa condici?n sobre algunos puntos particulares se?alados en modo especial, entonces el parecer se dar? seg?n la opini?n de la Conferencia.

Martes, 27 de junio de 2006
C. Ordo synodi episcoporum, reglamento del s?nodo de los obispos


PRIMERA PARTE

LA POTESTAD SUPREMA Y LAS PERSONAS
QUE PARTICIPAN EN EL S?NODO DE LOS OBISPOS



Cap. I - El Sumo Pont?fice

Art. 1 - Potestad del Sumo Pont?fice

Corresponde ?nicamente al Sumo Pont?fice:

1? Convocar el S?nodo de los Obispos, siempre que lo considerare oportuno, designando tambi?n el lugar donde tengan que realizarse las Asambleas;

2? Ratificar la elecci?n de los miembros o participantes;

3? Establecer los temas de las cuestiones a tratar;

4? Decidir el env?o de los materiales de los temas a tratar a cuantos hayan de intervenir en el tratamiento de los temas;

5? Establecer el orden del d?a;

6? Presidir el S?nodo, personalmente o por otros;

7? Transferir, suspender, disolver el mismo S?nodo, y deliberar sobre sus propuestas.


Cap. II - El Presidente Delegado

Art. 2 - Nombramiento del Presidente Delegado

? 1. El Presidente Delegado preside la Asamblea del S?nodo de los Obispos en nombre y por la autoridad del Sumo Pont?fice.

? 2. Al Presidente Delegado lo nombra el Sumo Pont?fice y su cargo cesa despu?s de terminar la Asamblea para la que ha sido nombrado.

? 3. Si el Sumo Pont?fice designara a varios para presidir la Asamblea, ?stos cumplir?n su oficio sucedi?ndose por turno, seg?n el orden establecido por el mismo Sumo Pont?fice.


Corresponde al Presidente Delegado:

1? Dirigir los trabajos del S?nodo de acuerdo con las facultades que se le haya otorgado en las letras de delegaci?n, seg?n el orden del d?a establecido, y observando las normas de procedimiento prescritas en este Reglamento.

2? Atribuir a algunos miembros funciones especiales, cuando se considere oportuno, para que la Asamblea se dedique a sus trabajos de forma m?s adecuada.

3? Firmar las Actas de la Asamblea. Y en el caso de que sean varios los Presidentes Delegados, todos firman las Actas conclusivas de la Asamblea.


Cap. III - Las Asambleas del S?nodo

Art. 4 - Las distintas Asambleas del S?nodo

El S?nodo de los Obispos es congregado:

1? En Asamblea general, cuando los asuntos a tratar aconsejen, por su naturaleza e importancia, recabar la doctrina, prudencia y pareceres de todo el Episcopado del mundo cat?lico;

2? En Asamblea extraordinaria, cuando los asuntos, si bien se refieren al bien de toda la Iglesia, requieran una r?pida determinaci?n;

3? En Asamblea especial, cuando los asuntos de mayor importancia se refieran a un bien de la Iglesia, que afecte sobre todo a una o varias regiones.


Cap. IV - Los miembros o participantes

Art. 5 - Los que participan en el S?nodo

? 1. En la Asamblea General del S?nodo toman parte:

1? a) Los que sean Patriarcas, Arzobispos Mayores y Metropolitas fuera de los Patriarcados de las Iglesias Cat?licas de rito Oriental;

b) Los Obispos elegidos por cada una de las Conferencias Episcopales nacionales, seg?n el Art. 6, ? 1, 3?;

c) Los Obispos elegidos por las Conferencias Episcopales de varias naciones, es decir las constituidas para aquellas naciones que no tienen Conferencia propia, seg?n el Art. 6, ? 1, 4?;

d) Diez religiosos, en representaci?n de los Institutos Religiosos Clericales, elegidos por la Uni?n de los Superiores Generales;

2? Los Padres Cardenales que presiden los Dicasterios de la Curia Romana.

? 2. En la Asamblea Extraordinaria toman parte:

1? a) Los que sean Patriarcas, Arzobispos Mayores y Metropolitanos fuera de los Patriarcados de las Iglesias Cat?licas de rito Oriental;

b) Los Presidentes de las Conferencias Episcopales Nacionales;

c) Los Presidentes de las Conferencias Episcopales de varias naciones, constituidas para aquellas naciones que no tienen Conferencia Episcopal propia;

d) Tres religiosos en representaci?n de los Institutos religiosos Clericales, elegidos por la Uni?n de Superiores Generales;

2? Los Padres Cardenales que presiden los Dicasterios de la Curia Romana.

? 3. 1? En la Asamblea Especial toman parte los Patriarcas, Arzobispos Mayores, Metropolitanos de fuera de los Patriarcados de las Iglesias Cat?licas de rito Oriental, as? como los representantes de las Conferencias Episcopales de una o de varias naciones y de los Institutos Religiosos, seg?n lo establecido en este art?culo ? 1 y en el Art. 6, ? 1, 4? y en cuanto al n?mero de los Religiosos lo dicho en el Art. 6, ? 2, 4?. Ahora bien, todos ellos han de pertenecer a las regiones para las que se ha convocado el S?nodo de los Obispos.

2? Participan tambi?n en la Asamblea Especial los Padres Cardenales que presidan los Dicasterios de la Curia Romana que tengan relaci?n con las materias a tratar.

? 4. En las diferentes Asambleas participan tambi?n los Miembros elegidos por el Sumo Pont?fice, de acuerdo con la norma n? X de la Carta Apost. Apostolica sollicitudo del 15 de septiembre de 1965.


? 1. 1? Se entiende por Obispos designados por las Conferencias Episcopales de una o varias naciones, aquellos que hayan sido elegidos mediante votaci?n secreta por su propia Conferencia, reunida en sesi?n plenaria.

2? Estas elecciones se hacen en conformidad con el C.I.C. can. 119, 1?. Si hay que elegir a varios, habr? un escrutinio para cada una de las elecciones, de modo que no se elija a un segundo sino despu?s de la elecci?n del primero.

3? Los Obispos que representan a cada Conferencia Episcopal se eligen en esta proporci?n:

a) uno por cada Conferencia Episcopal Nacional que no supere los 25 miembros;

b) dos por cada Conferencia Episcopal Nacional que no supere los 50 miembros;

c) tres por cada Conferencia Episcopal Nacional que no supere el centenar de miembros;

d) cuatro por cada Conferencia Episcopal Nacional que supere los 100 miembros.

4? Las Conferencias Episcopales de varias naciones eligen a sus representantes seg?n estas mismas normas.

5? Al elegir a los Obispos se ha de tener muy en cuenta no s?lo su ciencia y prudencia en general, sino tambi?n su conocimiento te?rico y pr?ctico de la materia que tratar? el S?nodo.

6? Los Presidentes de las Conferencias Episcopales comunicar?n los nombres de los elegidos al Secretario General a trav?s del Legado del Sumo Pont?fice de la respectiva naci?n; y eso al menos con dos meses antelaci?n a la apertura de la Asamblea.

? 2. 1? La elecci?n de los religiosos, de quienes se habla en el Art. 5 de este Reglamento, se hace en conformidad con la norma del ? 1, 2? de este art?culo, acomodando lo que sea pertinente.

2? En la elecci?n de los religiosos t?ngase en cuenta no s?lo su ciencia y prudencia en general, sino tambi?n su conocimiento te?rico y pr?ctico de la materia que tratar? el S?nodo.

3? El Presidente de la Uni?n de Superiores Generales comunicar? los nombres de los elegidos al Secretario General, al menos con dos meses de antelaci?n a la apertura de la Asamblea sinodal.

4? Los Religiosos participantes, no m?s de dos, que hayan de representar a los Institutos Religiosos en la Asamblea sinodal especial, ser?n elegidos por la Uni?n de Superiores Generales entre aquellos expertos que conocen la materia a tratar o bien las regiones, aunque no sean de all?, para las cuales se ha convocado la Asamblea.

? 3. Los nombres de los elegidos, Obispos y Religiosos, no se publicar?n hasta que el Sumo Pont?fice haya ratificado su elecci?n.

? 4. Las Conferencias Episcopales y la Uni?n de los Superiores Generales, de las que se habla en ? 1 y 2, han de elegir un sustituto o un segundo, de los miembros quien, con la aprobaci?n del Sumo Pont?fice, podr? ser representante en el S?nodo s?lo en el caso de que el miembro, a quien substituye, no pudiere estar presente.


Al comienzo de cada Asamblea Sinodal los participantes elegidos presentar?n al Sumo Pont?fice, a trav?s del Secretario General, documento aut?ntico de su designaci?n, firmado por el Presidente y el Secretario de la respectiva Conferencia o, si se trata de Religiosos, por el Presidente y el Secretario de la Uni?n de Superiores Generales.


Cap. V - Las Comisiones de Estudio

Art. 8 - Constituci?n de las Comisiones de estudio

? 1. 1? Si el tema que se trata en el S?nodo requiere una profundizaci?n ulterior, corresponde al Presidente Delegado, con el consentimiento del Sumo Pont?fice, constituir Comisiones especiales de estudio entre los participantes.

2? Corresponde, pues, a cada una de estas Comisiones solamente procurar una mejor redacci?n, si cabe, del texto del tema o bien la resoluci?n de las dificultades propuestas.

? 2. A no ser que el Sumo Pont?fice hubiere establecido otra cosa, cada Comisi?n consta de doce miembros, expertos en la materia, ocho de los cuales los elige la Asamblea y cuatro los nombra el Sumo Pont?fice.


1? La elecci?n de los miembros de las Comisiones de estudio se hace en conformidad con el C.I.C. can. 119, 1?.

2? Entre los elegidos o nombrados, el Sumo Pont?fice elige al Presidente.

3? Se puede elegir como miembro de cada Comisi?n a cualquier Padre, excepto al Presidente Delegado, al Secretario General y, seg?n el tema para el que se constituye la Comisi?n, al Relator del mismo.

4? Ser? Secretario de la Comisi?n uno de sus Miembros, elegido por ellos mismos.

5? Tomar? parte en las Comisiones de estudio el Secretario Especial, que ya asisti? a la discusi?n del tema para el que se ha establecido la Comisi?n.


Cap. VI - La Comisi?n de Reclamaciones

Art. 10 - Constituci?n y funci?n de la Comisi?n de reclamaciones

Al comienzo de cada Asamblea el Sumo Pont?fice crea una Comisi?n de tres miembros, a la que corresponde examinar debidamente las reclamaciones presentadas, y llevarlas al Sumo Pont?fice.


Cap. VII - La Secretaria General del S?nodo de los Obispos

Art. 11 - Constituci?n de la Secretar?a General del S?nodo

? 1. La Secretar?a General del S?nodo de los Obispos es una instituci?n permanente, creada para el servicio del S?nodo, de modo que sea un lazo de uni?n entre sus diversas Asambleas.

? 2. Forman parte del Secretar?a del S?nodo, seg?n su propia funci?n, el Secretario General y el Consejo de la Secretar?a.


Art. 12 - Nombramiento del Secretario General, sus funciones y ayudantes

? 1. El Secretario General es nombrado por el Sumo Pont?fice y ejerce su funci?n a voluntad del mismo Pont?fice.

? 2. Corresponde al Secretario General ejecutar las ?rdenes o mandatos del Sumo Pont?fice y comunicarle todo lo relacionado con el S?nodo de los Obispos.

? 3. El Secretario General participa en las Asambleas del S?nodo, dirige los asuntos de la Secretar?a y firma sus Actas.

? 4. Corresponde tambi?n al Secretario General preparar y promover los trabajos del Consejo de la Secretar?a, as? como dirigir las sesiones de este Consejo.

? 5. Tambi?n concierne al Secretario General:

1? Enviar, por mandato del Sumo Pont?fice, las cartas de convocatoria y orden del d?a de cada Asamblea del S?nodo de los Obispos, as? como los documentos, instrucciones e informaciones que ata?en a la misma;

2? Comunicar a todos los que les afecte los nombres de los miembros o participantes libremente designados por el Sumo Pont?fice en conformidad con el n? X de la Carta Apost. Apostolica sollicitudo del 15 de septiembre de 1965; y comunicar tambi?n el nombramiento hecho por el Sumo Pont?fice del Secretario especial de cada Asamblea;

3? Informar al Sumo Pont?fice de todo lo realizado en los trabajos del Consejo de la Secretar?a General;

4? Preparar la disposici?n ordenada de cada Asamblea, sometiendo al Sumo Pont?fice los asuntos a tratar en ella y la lista de los miembros que necesiten ratificaci?n;

5? Transmitir un informe sobre el desarrollo de cada Asamblea del S?nodo a los Padres Cardenales Prefectos de los Dicasterios de la Curia Romana, a los Patriarcas, Arzobispos Mayores y Metropolitanos de fuera de los Patriarcados de las Iglesias Cat?licas de rito oriental, a los Presidentes de las Conferencias Episcopales y tambi?n al Presidente de la Uni?n de los Superiores Generales;

6? Ejecutar cuanto el S?nodo de los Obispos le hubiere encomendado;

7? Recoger, ordenar y conservar las Actas y documentos.

? 6. Los ayudantes del Secretario General son nombrados, con aprobaci?n del Sumo Pont?fice, por el Secretario General, de quien dependen;

? 7. Estos ayudantes son elegidos entre eclesi?sticos id?neos y capacitados, dotados de ciencia y prudencia.

? 8. Si hiciera falta, el Secretario General, con la aprobaci?n del Sumo Pont?fice, puede elegir algunos expertos t?cnicos.


Art. 13 - Constituci?n, funciones y reuniones del Consejo de la Secretar?a General

? 1. El Consejo de la Secretar?a General se constituye al final de cada Asamblea General del S?nodo.

? 2. Este consta de quince miembros, doce de los cuales son elegidos por el mismo S?nodo, teniendo en cuenta que est?n representados los Obispos esparcidos por todo el mundo, y tres son designados por el mismo Sumo Pont?fice.

? 3. La elecci?n de los miembros se hace mediante escrutinio, y tiene valor jur?dico cuando, descontados los votos nulos, se haya obtenido el refrendo de la mayor?a absoluta de votantes; o, en un segundo escrutinio, despu?s de un primero ineficaz, por mayor?a relativa. En caso de empate de votos, se observar? la norma del C.I.C. can. 119, 1?.

? 4. Los Obispos elegidos para el Consejo de la Secretar?a General conservan su cargo hasta que se constituya un nuevo Consejo en el siguiente S?nodo General.

? 5. Corresponde al Consejo de la Secretar?a General ayudar al Secretario General:

1? En el examen de todas las propuestas, provenientes de los S?nodos de las Iglesias Cat?licas de rito oriental y de las Conferencias Episcopales, sobre las cuestiones a tratar en el S?nodo, teniendo en cuenta el Art. 1, 3?;

2? En la preparaci?n de los trabajos a realizar en la pr?xima Asamblea del S?nodo;

3? En aconsejar sobre lo que el Sumo Pont?fice haya mandado ejecutar de lo propuesto por el S?nodo y aprobado por el mismo Pont?fice;

4? Y en todas las dem?s cuestiones que le encomiende el Sumo Pont?fice.

? 6. Los miembros del Consejo de la Secretar?a General los convoca el Secretario General dos veces al a?o y, adem?s, siempre que, a juicio del Sumo Pont?fice, se considere oportuno.


Cap. VIII - El Secretario Especial

Art. 14 - Nombramiento del Secretario Especial

? 1. El Secretario Especial lo nombra el Sumo Pont?fice para cada Asamblea, en la que se trate un asunto del que sea experto.

? 2. Si fueran diferentes los temas a tratar en una Asamblea, se nombra un Secretario Especial para cada tema.

? 3. El Sumo Pont?fice nombra eventualmente ayudantes del Secretario Especial.

? 4. Terminada la Asamblea, cesa el cargo de Secretario Especial.


? 1. El Secretario Especial est? a disposici?n del Presidente Delegado, de la misma Asamblea y del Secretario General, para preparar documentos y relaciones; para explicar e informar a quienes eventualmente lo pidan; y finalmente para elaborar las Actas.

? 2. En la discusi?n del tema, cualquier Padre puede, con el consentimiento del Presidente Delegado y seg?n el orden establecido por ?l, pedir explicaciones e informaciones, tanto al Relator como, sobre todo, al Secretario Especial.


Cap. IX - La Informaci?n sobre el S?nodo

Art. 16 - La junta para la informaci?n del S?nodo

? 1. Para dar informaciones sobre las reuniones y la marcha del S?nodo se constituye una junta especial, compuesta por el Secretario General, el Presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, dos Padres sinodales designados por el Presidente Delegado, y el Secretario Especial.

? 2. Secretario de esta junta ser? el Oficial responsable de dar informaciones de la Santa Sede (el Director de la Sala de Prensa de la Santa Sede).

? 3. Es competencia de esta junta determinar, con la aprobaci?n del Presidente Delegado, la forma y el modo de dar la informaci?n.

? 4. Se realizar?n a menudo ruedas de prensa con los periodistas sobre cada uno de los temas, mediante los Padres Sinodales que haya designado el Presidente Delegado.



SEGUNDA PARTE




Cap. I - La convocatoria del S?nodo de los Obispos

Art. 17 - Forma de convocar el S?nodo

? 1. El S?nodo de los Obispos lo convoca el Papa, en el momento y modo que considere oportunos.

? 2. Corresponde al Presidente indicar el d?a y hora de la de la pr?xima congregaci?n, as? como la materia a tratar en ella, de acuerdo con el orden establecido.

? 3. La notificaci?n de lo individual s?lo tiene lugar cuando el Presidente lo considere necesario.

? 4. En caso de que el Sumo Pont?fice muera despu?s de convocar una Asamblea del S?nodo o durante su celebraci?n, esta se suspende autom?ticamente hasta que el nuevo Papa decrete su continuaci?n o convoque una nueva Asamblea.


Cap. II - El modo de vestir

Art. 18 - Modo de vestir en las Asambleas

En las congregaciones de la Asamblea los participantes, a quienes corresponda, visten el h?bito talar sin capa. Los dem?s su propio vestido p?blico.


Cap. III - La precedencia

Art. 19 - Orden de precedencia

? 1. Respecto a la precedencia obs?rvese lo prescrito en el C.I.C., y el C.I.C.O., De personis, can. 37, 3?.

? 2. En caso de que un participante ocupe por casualidad un puesto diverso del que le corresponde, o presente desde all? su parecer, o realice cualquier otro acto, no por eso adquiere derecho alguno ni acarrea da?o a nadie.


Cap. IV - La observancia del secreto

Art. 20.- Obligaci?n de guardar secreto

Salvo lo prescrito en el Art. 16, todos los que toman parte en el S?nodo est?n obligados al secreto respecto a los actos preparatorios y a los trabajos de la misma Asamblea, sobre todo respecto a las opiniones de cada uno, a las votaciones, y a las decisiones y conclusiones de la Asamblea.


Cap. V - El uso de la lengua en el S?nodo

Art. 21 - Uso de la lengua en las Asambleas y en las Actas

En las congregaciones del S?nodo y en la elaboraci?n de sus Actas se emplea la lengua latina.


Cap. VI - La recogida y distribuci?n de las actas y otros documentos

Art. 22.- Modo de recoger y distribuir las actas y documentos

? 1. Todas las actas y documentos se recogen y distribuyen a trav?s del Secretario General.

? 2. Los temas a tratar en la Asamblea General se env?an, a ser posible, seis meses antes del comienzo de la Asamblea, de modo que se d? tiempo para convocar las Conferencias Episcopales y recabar as? sus pareceres.


Cap. VII - La obtenci?n de la opini?n de las Conferencias episcopales

Art. 23 - Modo de pedir la opini?n

? 1. Los asuntos, cuyo tratamiento haya establecido el Sumo Pont?fice en la convocatoria del S?nodo, conviene que sean previamente estudiados con esmero por cada Conferencia Episcopal o grupo de Obispos de rito oriental.

? 2. Sobre la definici?n de estos asuntos, cada Episcopado formula su opini?n com?n del modo que considere m?s adecuado.

? 3. Esta opini?n la expondr? en la Asamblea del S?nodo cada miembro designado para el S?nodo.


Cap. VIII - Las votaciones

Art. 24 - Realizaci?n de las votaciones

Una vez que los Miembros hayan manifestado la opini?n, de que trata el Art. 23, ? 3, si as? lo hubiere determinado el Sumo Pont?fice, se procede a la votaci?n.


? 1. Los votos se emiten en el S?nodo seg?n la f?rmula: placet, non placet, placet iuxta modum, si se trata de aprobar un esquema, en su totalidad o por partes; pero se emiten seg?n la f?rmula: placet, non placet, para aprobar enmiendas o modificaciones ("modos") y para otras votaciones.

? 2. El que diere su voto seg?n la f?rmula: placet iuxta modum, se obliga a entregar su modificaci?n ("modo") por escrito, de forma clara y coherente.

? 3. Los votos se manifiestan con papeletas preparadas, a no ser que el Presidente haya preferido otra modalidad, por ejemplo, poni?ndose de pie o sent?ndose, levantando la mano o no.


Art. 26 - Mayor?a de votos

? 1. Para alcanzar la mayor?a de votos, si se trata de aprobar algo, se requieren los dos tercios de los votos de los miembros; en cambio, si se trata de rechazar algo basta la mayor?a absoluta de los mismos miembros.

? 2. Lo prescrito el ? 1 se ha de observar, ya sea cuando se ha de dar un consejo al Sumo Pont?fice, como cuando, con su aprobaci?n, se ha de tomar una decisi?n.

? 3. Siempre que se plantee una cuesti?n de procedimiento, se resuelve por mayor?a absoluta de los votantes.


Cap. IX - La ausencia de los miembros

Art. 27 - Obligaci?n de comunicar la ausencia

El que no pueda estar presente en una congregaci?n de la Asamblea, debe dar raz?n de su ausencia al Presidente, a trav?s del Secretario General.


Cap. X - La dispensa de la obligaci?n de residencia

Art. 28 - Percepci?n de los frutos de los beneficios

Todos los que deben asistir al S?nodo, o colaboran leg?timamente en ?l por cualquier t?tulo, durante la Asamblea y mientras asistan a ella o est?n al servicio de la misma, quedan eximidos de la obligaci?n de residencia y pueden seguir percibiendo las rentas de sus beneficios o las distribuciones diarias, exceptuando solamente las llamadas distribuciones entre los presentes.



TERCERA PARTE




Cap. I - Los ritos sagrados

Art. 29 - Apertura y clausura de la Asamblea

? 1. La Asamblea del S?nodo se inaugura con la celebraci?n Eucar?stica y con el canto solemne del himno Veni Creator Spiritus.

? 2. La misma Asamblea se concluye con la celebraci?n Eucar?stica y el canto del Te Deum.


Cap. II.- La elaboraci?n de la Relaci?n

Art. 30 - Preparaci?n de la Relaci?n

? 1. La Relaci?n, en la que se expone, se ilustra y se analiza la cuesti?n a tratar en el S?nodo, la preparar? el Obispo a quien el Sumo Pont?fice haya dado ese encargo cuando convoca una Asamblea.

? 2. Al Relator debe ayudarle el Secretario Especial.


El texto de la Relaci?n que se ha de leer posteriormente en el S?nodo, llegar?, al menos 30 d?as antes del comienzo de la Asamblea, al Secretario General, quien procura las copias que han de prepararse para los miembros.


Cap. III - La toma de posesi?n del oficio por el Presidente Delegado

Art. 32 - Modo de tomar posesi?n el Presidente Delegado

Apenas abierto el S?nodo y congregado en Asamblea, el Secretario General lee, si procede, el documento pontificio por el que se designa al Presidente Delegado. A continuaci?n, ?ste toma inmediatamente posesi?n de su oficio.


Cap. IV - El modo de proceder en las Asambleas sinodales

Art. 33 - Propuesta e ilustraci?n del tema

El Presidente anuncia el tema de debate y llama al Relator; ?ste expone y explica sumariamente la Relaci?n, ya preparada y distribuida a los Padres, con la ayuda, si fuera necesario, del Secretario Especial.


Terminada la Relaci?n, el Presidente, si lo juzga oportuno, puede promover la discusi?n del tema en grupos m?s peque?os. En estos grupos, que se han de constituir seg?n las diversas lenguas, los Padres sinodales elegir?n al Moderador y, una vez terminada la discusi?n del tema, encomendar?n a uno o dos Padres que presenten, en nombre de los dem?s, el parecer del grupo en la congregaci?n general.


? 1. 1? El Presidente, seg?n la lista preparada por el Secretario General, da la palabra por orden a los miembros que el d?a anterior hayan dado su nombre con este fin.

2? Los Padres que pidieron la palabra se suceden por este orden: primero hablan, seg?n el orden de precedencia (Art. 19), quienes lo hacen en nombre de las Conferencias Episcopales, y luego los dem?s, seg?n el mismo orden.

3? Quienes representan a las Conferencias Episcopales hablar?n en nombre de las mismas, seg?n las facultades que les hayan dado.

4? Sobre un mismo tema hablar? en nombre de la Conferencia un solo Padre.

? 2. 1? Si son muchos los que han pedido la palabra, se ruega a los Padres que no repitan lo que otros ya han expuesto, sino que hagan breve referencia a lo ya dicho.

2? En este caso el Presidente Delegado puede convocar en reuniones separadas, por s? mismo o por un Padre delegado por ?l (Art. 3, 2?), a los Padres que deben intervenir para ponerse de acuerdo, a fin de que unos pocos hablen en nombre de todos seg?n la diversidad de pareceres, salvada la libertad de todos.

? 3. 1? Todos los que pidieron la palabra, aunque luego no hablen, entregar?n sus observaciones por escrito a la Secretar?a General.

2? Los que exponen sus intervenciones, at?nganse al tiempo establecido por el Presidente.


? 1. Si un miembro, despu?s de o?r las observaciones de los dem?s, tiene intenci?n de replicar u objetar algo, puede pedir esta facultad al Presidente.

? 2. Corresponde al Presidente conceder la facultad de replicar y determinar el d?a en que se haga la r?plica.

? 3. El d?a se?alado, el Presidente, seg?n la lista preparada por el Secretario General, llama a los Padres que solicitaron replicar.

? 4. Estos oradores, a no ser que el Presidente haya establecido un tiempo para replicar, ci?an sus r?plicas a una brev?sima alocuci?n.

? 5. Los Oradores pueden responder en nombre de varios miembros; en este caso deben indicar en nombre de qui?nes hablan.

? 6. Estas respuestas se han de entregar por escrito al Secretario General.


? 1. Si al terminar una discusi?n, resulta que el tema exige una ulterior profundizaci?n, puede el Presidente Delegado, con el consentimiento del Sumo Pont?fice y seg?n los criterios por ?l trazados (cf. Art. 8), constituir una Comisi?n especial que se dedique a este trabajo.

? 2. Mientras tanto se procede al examen del tema siguiente.

? 3. 1? Cuando la Comisi?n de estudio haya efectuado sus conclusiones, las expondr? a los miembros del S?nodo un Relator designado por medio de la Comisi?n.

2? Si lo piden los miembros, puede el Presidente conceder una brev?sima discusi?n sobre estas conclusiones; esta se har? en conformidad con el Art. 35.


? 1. Terminada la discusi?n, cada uno de los participantes manifiesta su pensamiento de acuerdo con la opini?n, de que se habla en el Art. 23 ? 2, mediante un parecer escrito, que se ha de entregar posteriormente al Secretario General.

? 2. Si, por voluntad del Sumo Pont?fice, tuviera que hacerse votaci?n, esta se lleva a cabo de acuerdo con los Art. 24-26.


? 1. El Secretario Especial recoge las modificaciones ("modos") propuestas, las ordena y cuida con el Secretario General su impresi?n.

? 2. En el momento se?alado, los miembros, una vez o?da la Relaci?n, proceden a la votaci?n de cada una de las modificaciones ("modos").

? 3. La votaci?n de las modificaciones ("modos") se hace conforme a la f?rmula: Placet, non placet.

? 4. Las modificaciones ("modos") que hayan conseguido la mayor?a de votos, se consideran aprobadas por los Padres.


Cap. V - La relaci?n sobre el trabajo realizado

Art. 40 - Elaboraci?n de la Relaci?n

Cuando ha concluido todo, a trav?s del Secretario General, con la ayuda del Secretario Especial, se hace una Relaci?n en la que se describen los trabajos realizados sobre el tema o los temas examinados, y se exponen las conclusiones a las que han llegado los miembros.


La Relaci?n, de que se habla en el Art. 40, la entregan al Sumo Pont?fice el Presidente Delegado y el Secretario General.

B. Apostolica sollicitudo(15 Septiembre 1965)

Carta Apost?lica promulgada 'motu proprio' del Papa Pablo VI (Cf. AAS 57 [1965] 775-780) por la cual se constituye el S?nodo de los Obispos para la Iglesia Universal.

La Apostolica sollicitudo con la que, despu?s de haber observado atentamente los signos de los tiempos, nos esforzamos por adaptar los m?todos de apostolado a las m?ltiples necesidades de nuestro tiempo y a las nuevas condiciones de la sociedad, nos induce a consolidar con v?nculos m?s ?ntimos Nuestra uni?n con los Obispos, "a quienes puso el Esp?ritu Santo (...) para gobernar la Iglesia de Dios" (Hech 20, 28). Nos mueve a ello no s?lo la reverencia, la estima y el agradecimiento, que sentimos como un deber hacia todos nuestros Venerables Hermanos en el Episcopado, sino tambi?n la grav?sima carga de Pastor universal que se nos ha impuesto, por la cual estamos obligados a conducir hacia los pastos eternos al Pueblo de Dios. En esta nuestra ?poca, agitada ciertamente y llena de tantos peligros, pero tambi?n abierta de manera patente a los influjos saludables de la gracia divina, la experiencia diaria nos ense?a hasta qu? punto es ?til para nuestro oficio apost?lico dicha uni?n con los Obispos, raz?n por la cual tenemos sumo inter?s en fomentarla y aumentarla por todos los medios posibles, "para que -como dijimos en otra ocasi?n- no nos falte el consuelo de su presencia, la ayuda de su prudencia y experiencia, el apoyo de sus consejos y la aprobaci?n de su autoridad" (Discurso a los Padres Conciliares en la III Sesi?n: AAS 56 [1964] 1011).

Era conveniente, pues, sobretodo durante la celebraci?n del Concilio Ecum?nico Vaticano II, afianzar en Nuestro ?nimo la persuasi?n de la necesidad e importancia de hacer cada vez mayor uso de la colaboraci?n de los Obispos, para bien de la Iglesia universal. M?s a?n, tambi?n el Concilio Ecum?nico nos brind? la ocasi?n de concebir la idea de constituir establemente un consejo especial de Obispos, con el fin de que, a?n despu?s de terminado el Concilio, contin?e llegando al pueblo cristiano aquella abundancia de beneficios que felizmente se ha obtenido, durante el tiempo del Concilio, como fruto de Nuestra ?ntima uni?n con los Obispos.

As?, pues, estando ya el Concilio Ecum?nico Vaticano II encaminado hacia su fin, pensamos que ha llegado el tiempo oportuno para llevar a la pr?ctica el proyecto concebido desde hace tiempo. Y lo hacemos con tanta mayor satisfacci?n, cuanto que sabemos que los Obispos del orbe cat?lico apoyan abiertamente esta decisi?n Nuestra, como consta por los deseos de muchos Pastores sobre esta materia, manifestados durante el Concilio.

Por lo tanto, despu?s de haber considerado bien todas las cosas, por Nuestra estima y reverencia hacia todos los Obispos cat?licos y con el fin de darles la posibilidad de participar m?s abierta y eficazmente en Nuestra solicitud por la Iglesia universal, 'motu proprio' y en virtud de Nuestra autoridad apost?lica, erigimos y constituimos en esta ciudad de Roma un consejo estable de Obispos para la Iglesia universal, sujeto directa e inmediatamente a Nuestra autoridad, al que designamos con el nombre propio de S?nodo de los Obispos.

Este S?nodo, que como todas las instituciones humanas, se podr? ir perfeccionando con el pasar del tiempo, se rige por las normas generales que se enumeran a continuaci?n:


I

El S?nodo de los Obispos, por medio del cual los Obispos elegidos de las diversas partes del mundo prestan una ayuda m?s eficaz al Pastor Supremo de la Iglesia, se constituye de tal forma que sea: a) un instituto eclesi?stico central; b) que represente a todo el episcopado cat?lico; c) perpetuo por su naturaleza, y d) en cuanto a la estructura, desempe?e su funci?n en tiempo determinado y seg?n la ocasi?n.



II

Corresponde al S?nodo de los Obispos, por su misma naturaleza, la tarea de informar y aconsejar. Podr? gozar tambi?n del poder deliberativo cuando se lo conceda el Romano Pont?fice, a quien corresponder? en este caso ratificar la decisi?n del S?nodo.

1. Los fines generales del S?nodo de los Obispos son:

a) fomentar la ?ntima uni?n y colaboraci?n entre el Sumo Pont?fice y los Obispos de todo el mundo;

b) procurar que se tenga conocimiento directo y verdadero de las cuestiones y de las circunstancias que ata?en a la vida interna de la Iglesia y a su acci?n propia en el mundo actual;

c) facilitar la concordia de opiniones, por lo menos en cuanto a los puntos fundamentales de la doctrina y en cuanto a al modo de proceder en la vida de la Iglesia.

2. Los fines especiales y pr?ximos son los siguientes:

a) intercambiarse noticias oportunas;

b) dar consejo acerca de aquellas cuestiones para las que sea convocado el S?nodo en cada ocasi?n.


III

El S?nodo de los Obispos est? sujeto directa e inmediatamente a la autoridad del Romano Pont?fice, a quien corresponde adem?s:

1. convocar el S?nodo siempre que lo crea conveniente, designando incluso el lugar donde deber?n celebrarse las reuniones;

2. ratificar la elecci?n de los miembros, de la que se habla en los n?meros V y VIII;

3. determinar las cuestiones de que deber? tratarse, por lo menos seis meses antes, si es posible, de que se celebre el S?nodo;

4. determinar que se env?e la materia, que debe ser tratada, a aquellos que deber?n asistir al debate de tales cuestiones;

5. presidir el S?nodo por s? mismo o por medio de otros.




IV

El S?nodo de los Obispos puede reunirse en Asamblea General, en Asamblea Extraordinaria y en Asamblea Especial.


V

El S?nodo de los Obispos reunidos en Asamblea General comprende en primer lugar y de suyo:

1.

a) los Patriarcas, Arzobispos Mayores y Metropolitanos fuera de los Patriarcados de las Iglesias Cat?licas de rito oriental;


b) los Obispos elegidos por cada una de las Conferencias Episcopales Nacionales, a tenor de la norma n? VIII;

c) los Obispos elegidos por las Conferencias Episcopales de varias naciones, constituidas para aquellas naciones que no tienen su propia Conferencia, seg?n la norma n? VIII;

d) a ?stos se a?aden diez Religiosos, elegidos por la Uni?n Romana de Superiores Generales, que representan a los Institutos Religiosos Clericales.

2. Participan tambi?n en la Asamblea General del S?nodo de los Obispos los Cardenales Prefectos de los Dicasterios de la Curia Romana.


VI

El S?nodo de los Obispos reunido en asamblea extraordinaria comprende:

1.

a) los Patriarcas, Arzobispos Mayores y Metropolitanos fuera de los Patriarcados de las Iglesias Cat?licas de rito oriental;

b) los Presidentes de las Conferencias Episcopales Nacionales;

c) los Presidentes de las Conferencias Episcopales de varias naciones, constituidas para aquellas naciones que no tienen su Conferencia propia;

d) tres Religiosos, elegidos por la Uni?n Romana de Superiores Generales, que representan a los Institutos Religiosos Clericales.

2. Participan tambi?n en la asamblea extraordinaria del S?nodo de los Obispos los Cardenales Prefectos de los Dicasterios de la Curia Romana.


VII

El S?nodo de los Obispos reunido en Asamblea Especial comprende los Patriarcas, Arzobispos Mayores y Metropolitanos fuera de los Patriarcados de las Iglesias Cat?licas de rito oriental, as? como tambi?n los representantes tanto de las Conferencias Episcopales de una o varias naciones, como de los Institutos Religiosos, como se ha dispuesto en los n?meros V y VIII, que pertenezcan a aquellas regiones para las que se ha convocado el S?nodo de los Obispos.


VIII

Los Obispos representantes de cada una de las Conferencias nacionales se eligen de esta manera:

a) uno por cada Conferencia Episcopal Nacional que conste de no m?s de 25 miembros;

b) dos por cada Conferencia Episcopal Nacional que conste de no m?s de 50 miembros;

c) tres por cada Conferencia Episcopal Nacional que conste de no m?s de 100 miembros;

d) cuatro por cada Conferencia Episcopal Nacional que conste de m?s de 100 miembros.

Las Conferencias Episcopales de varias naciones eligen a sus representantes seg?n las mismas normas.

IX

En la elecci?n de los representantes de las Conferencias Episcopales de una o m?s naciones y de los Institutos Religiosos en el S?nodo de los Obispos, debe tenerse muy en cuenta no s?lo su ciencia y prudencia en general, sino tambi?n su conocimiento te?rico y pr?ctico de la materia de que va a ocuparse el S?nodo.


X

El Sumo Pont?fice aumentar?, si lo cree conveniente, el n?mero de los miembros del S?nodo de los Obispos, a?adiendo Obispos, Religiosos representantes de los Institutos Religiosos, o eclesi?sticos peritos, hasta la proporci?n del 15 por ciento del n?mero total de miembros de que se hace menci?n en los n?meros V y VIII.


XI

Terminada la Asamblea para la que se convoc? el S?nodo de los Obispos, cesan autom?ticamente tanto la composici?n de las personas de dicho S?nodo, como los oficios y cargos que se hab?an asignado a cada uno de los miembros.


XII

El S?nodo de los Obispos tiene un Secretario perpetuo o General, a quien se le asigna un n?mero suficiente de ayudantes. Cada una de las Asambleas del S?nodo de los Obispos tiene, adem?s, su Secretario Especial, el cual permanece en su oficio hasta el final de dicha Asamblea.

Tanto el Secretario General como los Secretarios Especiales son nombrados por el Sumo Pont?fice.

Esto es lo que decretamos y establecemos, sin que a ello pueda oponerse cosa alguna en contrario.

Dado en Roma, junto a San Pedro, el 15 de septiembre de 1965, tercer a?o de Nuestro pontificado.

Paulus PP. VI

A. C?digos

1. C?digo de Derecho Can?nico (C.I.C.)

El S?nodo de los Obispos qued? instituido, por iniciativa del Papa Pablo VI, con el "motu proprio" Apostolica sollicitudo (15 Septiembre 1965). Las disposiciones de esta carta apost?lica se encuentran en los cc. 342-348 del C?digo de Derecho Can?nico y en el c. 46 del C?digo de los C?nones de las Iglesias Orientales.

Canon 342 - El S?nodo de los Obispos es una asamblea de Obispos escogidos de las distintas regiones del mundo, que se re?nen en ocasiones determinadas para fomentar la uni?n estrecha entre el Romano Pont?fice y los Obispos, y ayudar al Papa con sus consejos para la integridad y mejora de la fe y costumbres y la conservaci?n y fortalecimiento de la disciplina eclesi?stica, y estudiar las cuestiones que se refieren a la acci?n de la Iglesia en el mundo.

Canon 343 - Corresponde al S?nodo de los Obispos debatir las cuestiones que han de ser tratadas, y manifestar su parecer, pero no dirimir esas cuestiones ni dar decretos acerca de ellas, a no ser que en casos determinados le haya sido otorgada potestad deliberativa por el Romano Pont?fice, a quien compete en este caso ratificar las decisiones del S?nodo.

Canon 344 - El S?nodo de los Obispos est? sometido directamente a la autoridad del Romano Pont?fice, a quien corresponde:

1? convocar el S?nodo, cuantas veces le parezca oportuno, y determinar el lugar en el que deben celebrarse las reuniones;

2? ratificar la elecci?n de aquellos miembros que han de ser elegidos seg?n la norma del derecho peculiar, y designar y nombrar a los dem?s miembros;

3? determinar con la antelaci?n oportuna a la celebraci?n del S?nodo, seg?n el derecho peculiar, los temas que deben tratarse en ?l;

4? establecer el orden del d?a;

5? presidir el S?nodo personalmente o por medio de otros;

6? clausurar el S?nodo, trasladarlo, suspenderlo y disolverlo.

Canon 345 - El S?nodo de los Obispos puede reunirse, sea en asamblea general, en la que se traten cuestiones que miran directamente al bien de la Iglesia universal, pudiendo ser esta asamblea tanto ordinaria como extraordinaria, sea en asamblea especial, para problemas que conciernen directamente a una o varias regiones determinadas.

Canon 346 - ? 1. Integran el S?nodo de los Obispos, cuando se re?ne en asamblea general ordinaria, miembros que son, en su mayor parte, Obispos, unos elegidos para cada asamblea por las Conferencias Episcopales, seg?n el modo determinado por el derecho peculiar del S?nodo; otros son designados por el mismo derecho; otros, nombrados directamente por el Romano Pont?fice; a ellos se a?aden algunos miembros de institutos religiosos clericales elegidos conforme a la norma del mismo derecho peculiar.

? 2. Integran el S?nodo de los Obispos reunido en asamblea general extraordinaria, para tratar cuestiones que exigen una resoluci?n r?pida, miembros que son, en su mayor?a, Obispos designados por el derecho peculiar del S?nodo en raz?n del oficio que desempe?an; otros, nombrados directamente por el Romano Pont?fice; a ellos se a?aden algunos miembros de institutos religiosos clericales, igualmente elegidos a tenor del mismo derecho peculiar.

? 3. Integran el S?nodo de los Obispos reunido en asamblea especial miembros seleccionados principalmente de aquellas regiones para las que ha sido convocado, seg?n la norma del derecho peculiar por el que se rige el S?nodo.

Canon 347 - ? 1. Cuando el Romano Pont?fice clausura la asamblea del S?nodo de los Obispos, cesa la funci?n que en la misma se hab?a confiado a los Obispos y dem?s miembros.

? 2. La asamblea del S?nodo queda suspendida ipso iure cuando, una vez convocada o durante su celebraci?n, se produce la vacante de la Sede Apost?lica; y asimismo se suspende la funci?n confiada a los miembros en ella hasta que el nuevo Pont?fice declare disuelta la asamblea o decrete su continuaci?n.

Canon 348 - ? 1. El S?nodo de los Obispos tiene una Secretar?a general permanente, que preside un Secretario general, nombrado por el Romano Pont?fice, a quien asiste el Consejo de la secretar?a, que consta de Obispos, algunos de los cuales son elegidos por el mismo S?nodo seg?n la norma de su derecho peculiar, y otros son nombrados por el Romano Pont?fice, cuya funci?n termina al comenzar una nueva asamblea general.

? 2. Para cualquier tipo de asamblea del S?nodo de los Obispos se nombran adem?s uno o varios secretarios especiales, designados por el Romano Pont?fice, que ?nicamente permanecen en dicho oficio hasta la conclusi?n de la asamblea del S?nodo.


2. C?digo de los C?nones de las Iglesias Orientales (C.C.E.O.)

Canon 46.- ? 1. En el ejercicio de su funci?n, el Romano Pont?fice es asistido por los Obispos, quienes pueden colaborar con ?l de varias maneras, entre las cuales est? el S?nodo de los Obispos; tambi?n le ofrecen su ayuda los Padres Cardenales, la Curia Romana, los Legados pontificios, as? como otras personas e instituciones seg?n la necesidad de los tiempos; todas estas personas e instituciones ejercen su misi?n en nombre y con la autoridad del encargo a ellos encomendado, para el bien de las Iglesias, seg?n las normas establecidas por el Romano Pont?fice.

? 2. La participaci?n, en el S?nodo de los Obispos, de los Patriarcas y de todas las dem?s Jerarqu?as, que presiden las Iglesias sui iuris, viene regulada por normas especiales dadas por el mismo Romano Pont?fice.


S?NODO DE LOS OBISPOS

MATERIAL INFORMATIVO



?ndice


I. El S?nodo de los obispos: Introducci?n

II. Documentos oficiales referentes al S?nodo de los obispos

A. C?digos

1. C?digo de Derecho Can?nico (cc. 342-348)
2. C?digo de los C?nones de las Iglesias Orientales (c. 46)

B. Apostolica sollicitudo (texto completo del documento que instituye el S?nodo de los Obispos)

C. Ordo Synodi Episcoporum

D. Algunas explicaciones sobre el Reglamento

E. Procedimientos en los C?rculos menores (circuli minores)


III. Fundamentos teol?gicos del S?nodo de los obispos

A. Discurso del Papa Juan Pablo II al Consejo de la Secretar?a General del S?nodo de los Obispos (30 de abril de 1983)

B. Estracto del discurso del Santo Padre al Colegio Cardenalicio (Consistorio extraordinario, 13 junio 1994)

IV. Notas sobre la metodolog?a sinodal

V. Resumen de las asambleas sinodales celebradas

27 junio 2006 ZENIT publica el discurso que dirigi? Benedicto XVI al personal de los medios de comunicaci?n de la Conferencia Episcopal Italiana el 2 de junio de 2006.


Se?or cardenal;
venerados hermanos en el episcopado;
queridos hermanos y hermanas en el Se?or:
Me alegra encontrarme hoy en el Vaticano con el personal del diario cat?lico ?Avvenire?, del canal televisivo ?Sat2000?, del circuito radiof?nico ?InBlu? y de la agencia ?Sir?. Esta realidad medi?tica, muy significativa, vinculada a la Conferencia episcopal italiana, est? representada aqu? por su presidente, el cardenal Camillo Ruini, al que dirijo en primer lugar mi saludo deferente.

Tambi?n os saludo con afecto a cada uno de vosotros, y agradezco al director de ?Avvenire? y de ?Sat2000? las amables palabras que me ha dirigido en nombre de los presentes. Queridos amigos, desempe??is una funci?n realmente importante, pues mediante vuestra actividad contribu?s a dar continuidad al compromiso de los cat?licos italianos de llevar el Evangelio de Cristo a la vida de la naci?n.

Me complace recordar que, en los primeros a?os del posconcilio, Pablo VI impuls? decididamente el nacimiento de ?Avvenire? como diario cat?lico nacional. Luego, con una decisi?n valiente, se ampli? vuestro compromiso al campo de la transmisi?n radiotelevisiva, utilizando las tecnolog?as m?s modernas, como recomienda el decreto conciliar ?Inter mirifica? (cf. nn. 13-14). As?, hab?is llegado a ser uno de los instrumentos para la difusi?n del mensaje cristiano en Italia.

Para captar el significado global del trabajo al que os dedic?is cada d?a, puede ser ?til una breve reflexi?n sobre la relaci?n entre fe y cultura, tal como se ha desarrollado durante los ?ltimos decenios. La cultura europea, como bien sab?is, se ha formado a lo largo de los siglos con la contribuci?n del cristianismo. Luego, a partir de la Ilustraci?n, la cultura de Occidente ha ido alej?ndose cada vez m?s de sus fundamentos cristianos. Especialmente en el per?odo m?s reciente, la disoluci?n de la familia y del matrimonio, los atentados contra la vida humana y su dignidad, la reducci?n de la fe a experiencia subjetiva y la consiguiente secularizaci?n de la conciencia p?blica nos muestran con dram?tica claridad las consecuencias de este alejamiento.

Con todo, existen en varias partes de Europa experiencias y modalidades de cultura cristiana que se consolidan o que emergen nuevamente cada vez con mayor fuerza. En particular, la fe cat?lica est? a?n sustancialmente presente en la vida del pueblo italiano, y los signos de su renovada vitalidad son visibles para todos. Por tanto, en vuestro trabajo de comunicadores que se inspiran en el Evangelio es necesario un discernimiento constante.

Como bien sab?is, los pastores de la Iglesia en Italia se est?n esforzando por conservar las formas cristianas que provienen de la gran tradici?n del pueblo italiano y plasman la vida comunitaria, actualiz?ndolas, purific?ndolas donde es necesario, pero sobre todo reforz?ndolas y alent?ndolas.
Ten?is tambi?n la tarea de sostener y promover las nuevas experiencias cristianas que est?n naciendo, y ayudarlas a madurar una conciencia cada vez m?s clara de su raigambre eclesial y del papel que pueden desempa?ar en la sociedad y en la cultura de Italia.

Todo esto, queridos amigos, forma parte de vuestra actividad diaria, de un trabajo que no deb?is realizar de manera abstracta o puramente intelectual, sino estando atentos a los numerosos aspectos de la vida concreta de un pueblo, a sus problemas, a sus necesidades y a sus esperanzas.

Que en esta actividad os sostenga y os infunda valent?a la certeza de que la fe cristiana est? abierta a cuanto hay de "verdadero, de noble, de justo, de puro, de amable, de honorable" en la cultura de los pueblos, como ense?aba el ap?stol san Pablo a los Filipenses (cf. Flp 4, 8). As? pues, proseguid vuestra labor con este esp?ritu y con esta actitud, dando vosotros mismos un testimonio luminoso de profunda vida cristiana y permaneciendo por ello siempre unidos tenazmente a Cristo, para poder mirar al mundo como ?l lo mira. Sed felices de pertenecer a la Iglesia y de introducir su voz y sus razones en el gran circuito de la comunicaci?n. No os cans?is de construir puentes de comprensi?n y comunicaci?n entre la experiencia eclesial y la opini?n p?blica. As? podr?is ser protagonistas de una comunicaci?n no evasiva, sino amiga, al servicio del hombre de hoy.

Deseo de coraz?n que a esta comunicaci?n se le preste la atenci?n y el apoyo de los cat?licos y de todos los italianos que se interesan por los valores aut?nticos. Por mi parte, os aseguro una constante cercan?a y, para que vuestro trabajo d? siempre mayores frutos, os imparto con afecto a vosotros y a vuestras familias la bendici?n apost?lica, prenda de la luz y de la fuerza que s?lo Dios puede infundir en el coraz?n de sus hijos.

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27 junio 2006 ZENIT publica el decreto de la Penitenciar?a Apost?lica por el que se concede a los fieles de todo el mundo la indulgencia plenaria con motivo del V Encuentro Mundial de las Familias, que se celebrar? en Valencia, Espa?a, del 1 al 9 de julio de 2006.



DECRETO
Se concede a los fieles la indulgencia plenaria
Con motivo del V Encuentro Mundial de las Familias



Juan Pablo II, de venerada memoria, al querer proponer a la consideraci?n de toda la Iglesia el tema de la familia, estableci? que cada tres a?os se celebrara el Encuentro Mundial de las Familias. Le mov?a sobre todo la preocupaci?n pastoral de que el argumento fuera ilustrado a trav?s de estudios profundos, de que se defendiera a la instituci?n familiar de los errores y de las malas costumbres que se est?n difundiendo hoy, y de que con la oraci?n fuera confiada a Dios, Creador, por quien fue instituida la misma familia y de quien, en cuanto Autor del orden sobrenatural, el matrimonio de los bautizados ha sido elevado al rango de sacramento.

El Sumo Pont?fice Benedicto XVI, al asumir las intenciones de su predecesor, ha establecido que clausurar? con su presencia el V Encuentro Mundial de las Familias, que este a?o se celebrar? en Valencia, del 1 al 9 de julio, pidiendo a la Sant?sima Trinidad que alcance un gran beneficio para la Iglesia; en particular, con la profundizaci?n en el tema que ha sido asignado, el de la familia, sede de la vida y del amor, iglesia dom?stica, en la que los padres transmiten a los hijos el don inestimable de la fe.

El Santo Padre, por tanto, uni?ndose de todo coraz?n a la convocaci?n mundial de Valencia, ha establecido con agrado la concesi?n del don de la indulgencia plenaria a los fieles en los t?rminos que a continuaci?n se indican, deseando vivamente que participen numerosos desde todas las partes del mundo. Que participen con fervor y atenci?n en las diferentes iniciativas y celebraciones religiosas que all? tendr?n lugar a favor de la familia, y que, una vez regresados a sus casas, fortificados por la gracia de Dios, se dediquen generosamente a conformar sus familias y las de su pr?jimo seg?n las santas reglas del Evangelio. Que ofrezcan, adem?s, el ejemplo de una vida embellecida por las virtudes cristianas y llena de obras de piedad y caridad, bajo la protecci?n de la Bienaventurada Virgen Mar?a y de San Jos?, su cast?simo esposo, a quienes el misterioso designio de dios confi? la constituci?n de esa familia en la que nuestro Se?or Jesucristo, hecho hombre, ?crec?a y se fortalec?a, llen?ndose de sabidur?a; y la gracia de Dios estaba sobre ?l? (Lucas 2, 40).

Por este motivo, el Sumo Pont?fice concede a los fieles la indulgencia plenaria, que se obtendr? seg?n las condiciones acostumbradas (confesi?n sacramental, comuni?n eucar?stica y oraci?n seg?n las intenciones del mismo Sumo Pont?fice), con esp?ritu desapegado de cualquier pecado, si participan fervientemente en alguna solemne celebraci?n, en Valencia, en el transcurso del V Encuentro Mundial de las Familias, y en su solemne clausura.

Todos los dem?s fieles que no puedan participar en ese acontecimiento alcanzar?n el mismo don de la indulgencia plenaria, con las mismas condiciones, en los d?as en los que se celebra y en el d?a conclusivo, si, unidos con el esp?ritu y el pensamiento a los fieles presentes en Valencia, recitan en familia el ?Padre Nuestro?, el ?Credo? y otras oraciones devotas para invocar de la Divina Misericordia las finalidades antes indicadas.

Este decreto s?lo tiene vigor en esta ocasi?n. No obstante cualquier disposici?n contraria.

Dado en Roma, en la sede de la Penitenciar?a apost?lica, el 15 de junio de 2006, en la solemnidad del Sant?simo Cuerpo y Sangre de Cristo.



Cardenal James Francis STAFFORD
Penitenciario mayor


Gianfranco GIROTTI, o.f.m.conv.
Regente

27 junio 2006 (ZENIT.org).- El icono de la Sagrada Familia que preside las celebraciones de los Encuentros Mundiales de la Familia (EMF) ha llegado por v?a a?rea a Valencia procedente de Roma.

Y es que la ciudad espa?ola es anfitriona del EMF que reunir? a cientos de miles de familias de todo el mundo del 1 al 9 de julio.

El citado icono permanecer? en el Palacio Arzobispal hasta su traslado a los actos finales del EMF, que presidir? Benedicto XVI el 8 y 9 de julio, confirm? el lunes la organizaci?n

El Papa Juan Pablo II entreg? simb?licamente el icono al arzobispo de Valencia, monse?or Agust?n Garc?a-Gasco, en marzo de 2003, semanas despu?s de haber designado a la archidi?cesis valentina como sede del V EMF.

Desde entonces ha permanecido en la sede romana del Pontificio Consejo para la Familia.

El icono, que es s?mbolo de todos los Encuentros Mundiales de la Familia, fue pintado por el iniciador del Camino Neocatecumenal Kiko Arg?ello.

Representa a la Sagrada Familia en su retorno de Jerusal?n a Nazaret, despu?s de que Jes?s fuera hallado en el Templo. San Jos? lleva a hombros a Jes?s, y ?ste se vuelve hacia su Madre, la Virgen Mar?a.

La obra mide un metro de ancho por 1,20 de alto; es de madera de encina, recubierta de pan de oro, y fue pintada al aceite.

Su realizaci?n sigui? el encargo del citado dicasterio con ocasi?n del II EMF en R?o de Janeiro (1997), cuando fue ofrecido por el pintor al Santo Padre.

Desde entonces ha estado presente en todos los EMF posteriores.

En el pr?ximo encuentro en Valencia, el icono de la Sagrada Familia ser? colocado en un lugar preferente del escenario en los dos actos finales que presidir? el Papa: el encuentro festivo-testimonial de las familias del s?bado 8 de julio por la noche, y la misa conclusiva del 9 de julio por la ma?ana.

La web pluriling?e www.wmf2006.org ofrece amplia informaci?n sobre el EMF.

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27 de Junio

Comentario a Mt 7,15-20 (Verdadera religiosidad), perteneciente al mi?rcoles de la duod?cima semana del Tiempo Ordinario, a?o par, hecho por Guillermo Guti?rrez en su Libro "Ens??ame tus caminos".


Por sus frutos los conocer?is.

Estamos acostumbrados a una inflaci?n de palabras, fascinantes promesas tan categ?ricamente ofrecidas como irresponsablemente olvidadas. Van desde los pol?ticos hasta los hombres de la iglesia, pasando por los vendedores ambulantes. Todos pretenden poseer una secreta receta infalible y desde luego siempre mejor que la de su oponente. Mensajes, actualizaciones, promesas. ?Qui?n de todos esos profetas puede presentar las credenciales de hablar en nombre de Dios?

El evangelio invita a una reflexi?n serena y ofrece un punto de mira para ver con claridad. ?Por sus frutos los conocer?is?, previene. Consiste en ver lo que se esconde detr?s de tanta palabra, en acercarse a los vendedores de verdades y f?ciles mesianismos y ver c?mo viven, lo que anuncian y qu? resultados producen las bellas teor?as.

Un profeta es el que habla sin que necesariamente se le haya preguntado; el que salvando el abismo entre las palabras y las obras, se incorpora a s? mismo al mensaje que anuncia; el que interpreta el presente (y no el futuro como muchas veces se piensa) teniendo siempre como criterio la verdad. Los que no obran as? son falsos profetas. Son hombres m?s a la escucha de los hombres que de Dios, dispuestos siempre a decir cualquier cosa para halagar las pasiones del grupo y s?lo se comprometen cuando el compromiso puede reportar ventajas. En el mundo de hoy hay muchos signos prof?ticos cuya autenticidad se ha de juzgar seg?n estos criterios. Si son verdaderos llevan a Dios, que es la verdad; si son falsos llevan al error que es perdici?n y muerte.

Hay que desconfiar mucho del ?rbol que no da frutos y, si los da, no llegan a madurez. Hay que desconfiar de una comunidad eclesial donde no se dan frutos razonablemente esperados de amor, fraternidad, solidaridad, apostolado... y vocaciones religiosas consideradas te?ricamente como el fruto de perfecci?n evang?lica. Un verdadero profeta tiene que ser elemento din?mico de una vida mejor, con m?s estrechos v?nculos de unidad, comunicaci?n y amor: Si sus ense?anzas llevan a la violencia en vez de paz, a intransigencia en lugar de comprensi?n, estamos ante lobos disfrazados de ovejas.

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27 de Junio

Comentario a 2 Re 22,8-13; 23,1-3 (Hallazgo del Libro de la Ley), perteneciente al mi?rcoles de duod?cima semana del Tiempo Ordinario, a?o par,hecho por Guillermo Guti?rrez en el Libro "Ens??ame tus caminos".


Un libro para una renovaci?n.

Al hacer las obras de reparaci?n del templo en tiempo de Jos?as se encuentran por azar con un manuscrito de la Ley. Fue como un importante descubrimiento arqueol?gico, una ocasi?n de reflexi?n para renovar la alianza de Dios olvidada.

La Biblia es la palabra de Dios ignorada por muchos. Sin embargo es el libro de vida que deber?a ser el libro de cabecera, le?do y meditado para mejor ser cumplido. Sin el cumplimiento de sus ense?anzas de nada o de poco sirve invocar el nombre del Se?or o intentar hacer valer la denominaci?n de cristiano.

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27 de junio

Junto al Padre (Difuntos)

Evangelio.- Jn. 6, 37 - 40

Queridos familiares, parientes y amigos de nuestro hermano N.
La muerte de un ser querido siempre produce dolor. Pero este sentimiento humano tan leg?timo se puede transformar en gozo cristiano a la luz de la fe en Jes?s Resucitado. Lo expresa el Prefacio de la Misa cuando dice: "Aunque la certeza de morir nos entristece, nos consuela la promesa de la futura inmortalidad".
Los cristianos nos distinguimos de otros creyentes principalmente por la fe en la Resurrecci?n. Pero esta fe no nos ahorra pasar por la amarga experiencia de la muerte.

Pero, precisamente porque creemos y esperamos en la Resurrecci?n del Se?or y en nuestra propia Resurrecci?n, es por lo que nos hemos congregado aqu?, como asamblea santa, para rezar y pedir por el alma de nuestro hermano.
Nuestra reuni?n es ante todo una celebraci?n de la fe que profesamos. El coraz?n de la fe cristiana est? en una sola palabra: RESUCITO. Jes?s, el que pas? por la muerte igual que nosotros, est? vivo y resucitado para siempre. De lo contrario nuestra fe ser?a vana. No servir?a para nada. Y esto, " que Cristo ha resucitado", s?lo lo creemos los cristianos. Y no se puede ser verdadero seguidor de Jes?s si no se cree en esta verdad.

Pero hay algo m?s que nos ense?a San Pablo: "Cristo ha resucitado como primicia de todos los que creyentes". Jes?s ha sido la primera espiga que ha granado y ha madurado. Despu?s viene el resto de la cosecha. Esa primera espiga es anuncio de todo lo que viene detr?s. Igual que la Resurrecci?n de Jes?s es anuncio y garant?a segura de la Resurrecci?n de todos los que vienen detr?s de El.

Afianzados en esta verdad, que profesamos brota nuestra Esperanza en el m?s all?, la seguridad del encuentro definitivo con Dios nuestro Padre. "Al deshacerse nuestra morada terrenal, adquirimos una mansi?n eterna en el Cielo.
"Esta vida nos hace estar siempre de camino... Nos levantamos y nos ponemos en marcha. Buscamos sentido para nuestro trabajo, para nuestras relaciones.
A veces hemos de cambiar de vivienda y plantar de nuevo nuestra tienda en otro lugar. Al final nuestro peregrinaje se acaba y llegamos a la morada definitiva y eterna junto a Dios la que Jes?s nos ha preparado. Un lugar donde Dios lo es TODO. Nuestra incansable vida llega a su Meta y se ve completada.
Por eso decimos que la muerte no tiene la ?ltima palabra. La ?ltima palabra la tiene la Vida. La muerte no es el final del camino. Al contrario, no es m?s que el paso a la nueva vida mejor.

De ah? nuestra esperanza y nuestro gozo. La esperanza de la Iglesia es ciertamente gozosa, pues la gloria que esperamos es tan grande que hace pregustar ya las alegr?as del Cielo.
La Esperanza suscita, adem?s, la oraci?n y el amor fraterno. Nuestra presencia aqu? tiene tambi?n como finalidad, ejercer la caridad.

Rezar por los difuntos es un acto de caridad cristiana. La Iglesia a lo largo de los siglos siempre ha pedido oraciones por los difuntos. Los sacrificios, las obras buenas y las plegarias que nosotros hagamos por ellos, tienen un valor expiatorio, es decir, pueden purificarlos de sus faltas y pecados. Esta es la ense?anza de la Iglesia que arranca de la misma Sagrada Escritura.

La Iglesia confiesa as? mismo la Comuni?n de los Santos. Todos los que creemos en Cristo formamos un solo cuerpo. Entre todos existe una solidaridad, una uni?n. De este misterio arranca nuestra oraci?n.

Nuestro hermano N. a quien estamos dando nuestro adi?s desde la fe en esta Eucarist?a, tambi?n ha cre?do en Cristo, en su Resurrecci?n y ha tratado mientras ha vivido en esta vida de seguirle lo mejor que ha podido. Se ha entregado con ge?nerosidad al Se?or y a todos los que han vivido junto a el, principalmente a voso?tros los m?s cercanos, como sois los familiares.
Con su temperamento alegre, bondadoso y comunicativo, ha tratado de hacer el bien y de hacer felices a todos aquellos con los que ?l ha convivido. El ha vivido su fe cristiana en profundidad y con autenticidad. El ha tratado de seguir a Cristo haciendo todo el bien que ha podido. Ha alimentado su fe cristiana con la pr?ctica de los Sacramentos, sobre todo de la Eucarist?a.

En estos momentos la constataci?n de estos hechos os debe dar una gran satisfacci?n, porque la Eucarist?a es garant?a de Resurrecci?n y de Vida Eterna. Lo escuch?bamos al final del Evangelio: "Esta es la voluntad de mi Padre, que todo el que cree en Mi, tenga la Vida Eterna y yo lo resucitar? en el ?ltimo d?a".
Nuestro hermano N. est? ya participando de esa Vida Eterna. Es la confianza que tenemos de que ya est? junto al Padre. Esto os debe consolar en medio del dolor que sent?s por esta separaci?n. Y porque es posible que a?n tenga que purifi?carse de las deficiencias propias de su condici?n humana, es por lo que presentamos ahora al Se?or algunas peticiones en su favor.

Publicado por verdenaranja @ 10:06  | Homil?as
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Es la festividad m?s emotiva del municipio, con una doble vertiente religiosa y popular que recoge una gran participaci?n ciudadana, conjugando la devoci?n por el Cristo de la expresi?n serena, el esfuerzo y el arte de sus creaciones.

(EL d?A, 27 - VI, M.Chac?n, El Paso) Tapices, alfombras y arcos, con dise?os creados por los vecinos del municipio, engalanan El Paso con motivo de las fiestas del Sagrado Coraz?n de Jes?s (que lleg? a El Paso en 1916), posiblemente la fiesta m?s popular de las que se celebran en esta localidad, teniendo en cuenta el car?cter trienal de El Pino. Tras la procesi?n de la imagen del Cristo de la expresi?n serena, los trabajos art?sticos se exponen hasta el pr?ximo jueves.

La festividad cuenta con una doble vertiente religiosa y popular que aumenta el inter?s de los vecinos, que conjugan su devoci?n por el Sagrado Coraz?n con el esfuerzo y el arte de sus creaciones. La singular belleza de las mismas engalana el casco, llenas de una gran emotividad religiosa con un marcado sentimiento popular. Esta fiesta especial se convierte, por su autenticidad y valores, en la m?s clara expresi?n del talento de un pueblo fiel a sus tradiciones.

Para ello se implican los barrios del municipio, en este caso 8 de los 10 que lo componen, exhibiendo el resultado de un largo proceso creativo iniciado meses antes por los propios vecinos, con el apoyo del ayuntamiento de la localidad.

Las alfombras y los arcos comienzan a colocarse desde el s?bado por la ma?ana, utilizando todo tipo de elementos decorativos de car?cter natural, como sal, flores y semillas, adem?s de tapices confeccionados con c?scaras de huevo triturada y te?ida.

Publicado por verdenaranja @ 9:11  | Religiosidad Popular
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(Diario de Avisos, 27 - VI, El Paso) El laborioso trabajo realizado por manos artesanas en las alfombras y arcos dedicados al Sagrado Coraz?n de Jes?s en el casco urbano del municipio de El Paso, se encontrar? en exposici?n hasta ma?ana, ya que el jueves empezar?n a retirar el material. Como es tradici?n, los vecinos afrontan la faena con emoci?n para que el d?a 24 de junio luzcan con gran esplendor. Esta edici?n el Ayuntamiento ha iniciado un proyecto de recopilaci?n de fotograf?as relacionadas con dicha celebraci?n, cedidas por la propia parroquia y familias de todo el pueblo de manera altruista, que ser?n grabadas en formato digital. Se trata de im?genes captadas desde principios del siglo pasado y que formar?n parte, desde estos momentos, del archivo municipal.

El p?blico puede disfrutar de las fotograf?as en la exposici?n abierta al p?blico entre las 18.00 y las 21.00 horas en los salones parroquiales de la ermita de Nuestra Se?ora de Bonanza. En este horario se pueden visitar distintas muestras del trabajo efectuado por unos 120 alumnos de los cursos de artesan?a en las especialidades de bordado antiguo, frivolit?, cester?a, trajes t?picos y croch?, y otros como pintura en tela, corte y confecci?n y acuarela, que se localizan en la Casa de la Cultura, la Casona del Alf?rez Salvador Fern?ndez y la casa de Pilar Capote. El Aula de M?sica ofrece un concierto hoy a las 20.00 horas en la ermita y ma?ana la Banda actuar? a las 20.30 horas en el cruce Fern?ndez Ta?o-Salvador Miralles.

Publicado por verdenaranja @ 9:04  | Religiosidad Popular
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(Diario de Avisos, 27 - VI, Santiago del Teide) El pueblo de El Valle casco, en el municipio de Santiago del Teide, comienza ma?ana sus fiestas en honor de San Pedro Ap?stol, que se seguir?n desarrollando los d?as 29 y 30 de junio, 1 y 2 de julio con un variado programa de actos.

Ma?ana, a las 20.00 horas, est? prevista una misa en honor de San Pedro, acompa?ado por la Banda Municipal de Santiago del Teide. A partir de las 22.00 horas habr? una obra de teatro a cargo del grupo ?El Fogal? y a continuaci?n cine de verano en la plaza p?blica.

El jueves 29 de junio a partir de las 18.30 horas, y dentro de los actos religiosos, se celebrar? una solemne misa y procesi?n en honor de San Pedro acompa?ada por la Banda Municipal mientras que a las 22.00 horas se desarrollar? un gran concierto a cargo del grupo uruguayo ?Monterrojo? y del cantante Hern?n ?El Grande?.

Para el viernes 30 de junio se elegir? a la reina infantil de las fiestas con las actuaciones de Pikoulin (acrobacias), Tobby Show y Hobby Stat. El s?bado 1 de julio desde las 11.00 horas se celebrar? una exhibici?n de arrastre de ganado en la zona conocida como El Llano y en horario de tarde se realizar?n juegos tradicionales (lanzamiento de barra y petanca) en los que podr?n participar todos aquellos que lo deseen. A partir de las 23.00 horas gran verbena amenizada por las Orquestas ?Arguayo Band? y ?Malib? Band?.

El domingo 2 de julio tendr? lugar una Santa Misa, seguida de procesi?n con las im?genes de San Pedro y un festival fin de fiesta.

Publicado por verdenaranja @ 8:59  | Religiosidad Popular
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Actos religiosos, deportivos y populares se abren el d?a 1 con un homenaje a un vecino


Diario de Avisos, 27 - VI, P.D., Santa Cruz) La Virgen del Carmen vuelve a centrar las fiestas de Valleseco. Como cada a?o, la Asociaci?n de Nuestra Se?ora del Carmen trabaja con ah?nco con el fin de organizar todo un programa de actos religiosos, populares y deportivos en el que est?n invitados a participar sobre todo los vecinos del barrio. El 1 de julio se inaugura la fiesta con la presentaci?n de las candidadata a reina infantil y adulta, a partir de las 20.30 horas.

El acto, que concluir? con una paellada, har? un homenaje a su desaparecido vecino, C?ndido P?rez Almenara. Este hombre, que, a juicio de numerosos vecinos, ha sido un ejemplo para el barrio dentro del movimiento vecinal, recibir? un homenaje a t?tulo p?stumo por parte de quienes lo conocieron. Tras este arranque se suceder?n los actos que en principio prev?n para el 7 de julio el festival folcl?rico Aires de Anaga, a partir de las 20.30 horas. Al d?a siguiente, a las 23.30, se celebrar? la primera verbena, amenizada por la orquesta Sabrosa. La reina infantil de las fiestas se elegir? el d?a 9 de julio, a las 19.00 horas. En v?speras de la festividad del Carmen, los vecinos de Valleseco elegir?n a su reina adulta, a partir de las 21.00 horas. El d?a 16, los vecinos, en la plaza del Sal?n Cultural, realizar?n las ofrendas a la patrona del pueblo. El d?a 22 la imagen reocorrer? las calles del barrio, a partir de las 18.30, para al d?a siguiente ser embarcada como es habitual en el frente de la playa de Valleseco, a partir de la misma hora.

No faltar?n los juegos infantiles, con la fiesta de la espuma incluida, el d?a 21 a las 16.00 horas. El 29 ser?n los mayores los que reciban un homenaje con verbena incluida. Durante todo el mes ,adem?s, habr? campeonatos de bolas, motos, trial, etc., en el que podr?n participar los vecinos.

Salvo los actos deportivos y religiosos, los dem?s tendr?n lugar principalmente en el polideportivo de Valleseco. Los vecinos y amigos del barrio quedan invitados, apuntan desde la organizaci?n.

Publicado por verdenaranja @ 8:49  | Religiosidad Popular
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Lunes, 26 de junio de 2006
26 junio 2006 ZENIT publica la intervenci?n del arzobispo Giovanni Lajolo, secretario de la Santa Sede para las Relaciones con los Estados, pronunciada el 20 de junio ante el nuevo Consejo de las Naciones Unidas para los Derechos del Hombre.




El estado de los derechos humanos

Se?or presidente:

Ante todo, deseo felicitarle por haber sido elegido para la direcci?n de la actual sesi?n del Consejo de los Derechos del Hombre, en un momento particularmente significativo para la vida de la Organizaci?n de las Naciones Unidas, cuya finalidad est? directamente ligada al respeto y a la salvaguarda de los derechos humanos.

El nuevo Consejo de los Derechos del Hombre constituye una etapa en el importante combate orientado a poner al hombre en el centro de toda actividad pol?tica, nacional e internacional. Hemos llegado a un momento clave: las normas internacionales de los derechos humanos, que ya reconocen los elementos esenciales de la dignidad del hombre, as? como cada uno de los derechos fundamentales que de ella se derivan, buscan ahora crear procedimientos que garanticen el poder gozar efectivamente de esos derechos.

La Santa Sede desea contribuir al debate actual, seg?n su naturaleza y sus perspectivas espec?ficas, siempre con la intenci?n de ofrecer una reflexi?n esencialmente ?tica, que ayude a las decisiones de orden pol?tico que tienen que tomarse aqu?.

En el derecho y en la conciencia de la comunidad internacional de hoy, la dignidad del hombre se manifiesta como la semilla de la que nacen todos los derechos y se sustituye a la voluntad soberana y aut?noma de los Estados como fundamento ?ltimo de todo sistema jur?dico, incluido el sistema jur?dico internacional. Se trata de una evoluci?n irreversible pero, al mismo tiempo, es f?cil constatar que en muchos pa?ses la realizaci?n de este principio supremo no ha sido acompa?ada de un respeto efectivo de los derechos humanos.

Por el contrario, una visi?n panor?mica del mundo nos muestra que la situaci?n de los derechos humanos es preocupante. Si consideramos el conjunto de derechos enunciados en la Declaraci?n Universal de los Derechos del Hombre, en los tratados internacionales relativos a los derechos econ?micos, sociales y culturales, en los derechos civiles y pol?ticos, as? como en otros instrumentos, no hay ninguno que no sea gravemente violado en numerosos pa?ses, por desgracia tambi?n en algunos de los miembros del nuevo Consejo. Es m?s, hay gobiernos que contin?an pensado que el poder determina, en ?ltima instancia, el contenido de los derechos humanos y, por tanto, se consideran autorizados a recurrir a pr?cticas aberrantes. Imponer el control de los nacimientos, negar en ciertas circunstancias el derecho a la vida, pretender controlar la conciencia de los ciudadanos y el acceso a la informaci?n, negar el acceso a un proceso judicial p?blico y al derecho a la propia defensa, reprimir a los disidentes pol?ticos, limitar la inmigraci?n sin distinciones, permitir el trabajo en condiciones degradantes, aceptar la discriminaci?n de la mujer, restringir el derecho de asociaci?n, son algunos ejemplos de los derechos m?s violados.

Importancia del nuevo Consejo

El nuevo Consejo de los Derechos del Hombre est? llamado a cerrar la brecha entre el conjunto de los enunciados del sistema de convenciones de los derechos humanos y la realidad de su aplicaci?n en las diferentes partes del mundo. Todos los estados miembros de este Consejo deber?an asumir individual y colectivamente la responsabilidad de su defensa y promoci?n.

Al mismo tiempo, la organizaci?n jer?rquica de los organismos m?s importantes de las Naciones Unidas manifiesta claramente el deseo de la organizaci?n de renovar su credibilidad ante los ojos de la opini?n p?blica mundial. En efecto, el Consejo puede y deber ser el instrumento que oriente todas las pol?ticas internacionales y nacionales hacia lo que, seg?n el deseo de un Papa que siempre apoy? la gran causa de las Naciones Unidas, constituye su raz?n de ser: ?el servicio al hombre, la asunci?n, llena de solicitud y responsabilidad, de los problemas y tareas esenciales de su existencia terrena, en su dimensi?n y alcance social, de la cual depende a la vez el bien de cada persona? (Cf. Discurso de Juan Pablo II a la Asamblea General de las Naciones Unidas, 2 de octubre de 1979, n. 6).

Derecho a la vida, a la libertad de conciencia y de religi?n

Se?or presidente:

Si el principio del valor inalienable de la persona humana es --como creemos-- la fuente de todos los derechos humanos y de todo el orden social, perm?tame subrayar dos corolarios esenciales:

El primero es la afirmaci?n del derecho a la vida desde el primer momento de la existencia humana, es decir, desde la concepci?n hasta su final natural: el hombre y la mujer son personas por el simple hecho de que existen, y no por su capacidad m?s o menos desarrollada de expresarse, de entrar en relaci?n o de hacer valer sus derechos. Un gobierno, un grupo o un individuo nunca puede arrogarse el derecho de decidir sobre la vida de un ser humano, como si ?ste no fuera una persona; de lo contrario lo rebaja a la condici?n de objeto para servir a otros fines, por m?s grandes y nobles que sean.

El segundo corolario afecta a los derechos a la libertad de conciencia y a la libertad religiosa, pues el ser humano tiene una dimensi?n interior y trascendente, que es parte integrante de su mismo ser. Negar una dimensi?n as? es atentar gravemente contra la dignidad humana; significa negar la libertad de esp?ritu; dir?a incluso: es atentar contra la existencia humana misma, pues implica transformar al hombre en un simple engranaje de un proyecto de organizaci?n social. S?lo gracias a la libertad de conciencia el hombre es capaz reconocerse a s? mismo y de reconocer a su pr?jimo en su dimensi?n trascendente, transform?ndose de este modo en un elemento vivo de la vida social.

Por su parte, la libertad religiosa, en sus dimensiones personal y comunitaria, privada y p?blica, permite al hombre vivir la relaci?n m?s importante de su vida: la relaci?n con Dios, de manera pura y sin hipocres?as que son indignas de ?l y a?n m?s indignas de Dios. Este es el espacio ?ntimo y fundamental de la libertad que las autoridades del Estado tienen que salvaguardar y no pisotear, respetar y no violar. En este campo, cada violaci?n por la fuerza es una violaci?n del dominio reservado a Dios.

Claro est?, al igual que pasa con cualquier otra libertad, la libertad religiosa debe integrarse armoniosamente en el contexto de todas las libertades humanas. No puede convertirse en arbitraria: debe desarrollarse tambi?n de manera armoniosa, en particular, respetando atentamente la libertad religiosa del otro, en el marco de las leyes v?lidas para todos. El Estado debe ser al mismo tiempo el promotor y el garante de este clima general de libertad responsable.

La actitud que se espera del Consejo de los Derechos del Hombre
Ning?n pa?s, independientemente de las circunstancias o del nivel de desarrollo econ?mico, puede sustraerse a la obligaci?n estricta de respetar todos los derechos humanos. Estos ?ltimos no pueden ser m?s amplios en ciertas culturas que en otras, pues no hay pa?ses en los que los hombres y las mujeres tienen un grado de dignidad humana inferior al de los hombres y mujeres de otros pa?ses.

La Santa Sede lanza un llamamiento a todos los pa?ses llamados a formar parte por primera vez del Consejo de los Derechos Humanos. En primer lugar, espera de ellos una actitud ejemplar, que se concretiza con un examen sincero y profundo de los l?mites injustamente impuestos a los derechos humanos --ante todo en el interior del propio territorio--, y les pide que se comprometan a restablecer estos derechos en su integridad, siguiendo las orientaciones imparciales de la comunidad internacional.

Los pa?ses ricos tienen que comprender que los derechos humanos de todos los habitantes de un pa?s, incluidos los inmigrantes, no se oponen al mantenimiento y al crecimiento del bienestar general ni a la preservaci?n de los valores culturales. Los pa?ses en v?as de desarrollo tienen que comprender que los procesos de desarrollo econ?mico y la promoci?n de la justicia y de la igualdad social ser?n mucho m?s eficaces y r?pidos si se reconocen plenamente los derechos humanos, en vez de no respetarlos por motivos utilitaristas. La Santa Sede cree en el hombre. La fe y la confianza en cada hombre, en cada mujer, no defraudar? nunca.

Conclusi?n

Se?or presidente:
La respuesta que el Consejo de los Derechos del Hombre ofrezca a los desaf?os de la libertad en numerosos pa?ses del mundo --comenzando por los mismos miembros del Consejo-- pone en juego la credibilidad de las Naciones Unidas y de todo el sistema jur?dico internacional. La Santa Sede seguir? con atenci?n y simpat?a su trabajo. Desde su posici?n de observadora ante las Naciones Unidas, la Santa Sede est? dispuesta a ofrecer su colaboraci?n total para que la acci?n del Consejo de los Derechos del Hombre permita el respeto efectivo de la dignidad de todo hombre y de toda mujer.

Muchas gracias por su atenci?n.

26 junio 2006 (ZENIT.org).- Este lunes, durante una audiencia privada al cardenal Jos? Saraiva Martins, prefecto de la Congregaci?n para las Causas de los Santos, Benedicto autoriz? a ese dicasterio que se promulgasen los siguientes decretos concernientes a estas causas, presentadas de este modo por el Vatican Information Service (VIS).

Milagros

--Venerable Siervo de Dios Paolo Giuseppe Nardini, sacerdote diocesano y fundador de las Religiosas Franciscanas de la Sagrada Familia (1821-1862).

--Venerable Sierva de Dios Mar?a del Monte Carmelo del Ni?o Jes?s Gonz?lez Ramos Garc?a Prieto (en el siglo Mar?a Carmela), espa?ola, fundadora de la Congregaci?n de las Terciarias Franciscanas de los Sagrados Corazones de Jes?s y Mar?a (1834-1899).

--Venerable Sierva de Dios Mar?a Maddalena della Passione Starace (en el siglo Costanza), italiana, fundadora de las Religiosas Compasionistas Siervas de Mar?a (1845-1921).

--Venerable Sierva de Dios Eufrasia del Sagrado Coraz?n de Jes?s Eluvathingal (en el siglo Rosa), india, religiosa profesa de la Congregaci?n de las Religiosas de la Madre del Carmelo (1877-1952).

--Venerable Sierva de Dios Mar?a Rosa Pellesi (en el siglo Bruna), italiana, religiosa profesa de la Congregaci?n de las Religiosas Franciscanas Misioneras de Cristo (1917-1972).

Martirio

--Siervos de Dios Buenaventura Garc?a Paredes, espa?ol, sacerdote profeso de la Orden de los Frailes Predicadores (1866-1936); Miguel L?ibar Garay, espa?ol, sacerdote profeso de la Sociedad de Mar?a (1885-1936) y cuarenta compa?eros asesinados en 1936.

--Siervos de Dios Sim?n Reyn?s Solivellas, espa?ol, (1901-1936) y cinco compa?eros de la Congregaci?n de los Misioneros de los Sagrados Corazones de Jes?s y Mar?a y de la Congregaci?n de las Religiosas Franciscanas Hijas de la Misericordia, junto con Prudencia Canyelles i Ginest?, espa?ola, laica, asesinados en 1936.

--Siervos de Dios Celestino Jos? Alonso Villar, espa?ol (1862-1936) y 9 compa?eros de la Orden de los Frailes Predicadores, asesinados en 1936.

--Siervos de Dios ?ngel Mar?a Prat Hostench, espa?ol (1896-1936) y 16 compa?eros de la Orden de los Frailes de la Bienaventurada Virgen Mar?a del Monte Carmelo, asesinados en 1936.

--Siervos de Dios Enrique S?iz Aparicio, espa?ol, (1889-1936) y 62 compa?eros, de la Sociedad Salesiana de San Juan Bosco, asesinados en 1936 y 1937.

--Siervos de Dios Mariano de San Jos? Altolaguirre y Altolaguirre (en el siglo Santiago) (1857-1936), espa?ol, y 9 compa?eros, de la Orden de la Sant?sima Trinidad, asesinados en 1936 y 1937.

--Siervo de Dios Francesco Spoto, italiano, sacerdote de la Congregaci?n de los Misioneros Siervos de los Pobres (1924-1964).

Virtudes heroicas

--Siervo de Dios Marco Morelli, italiano, sacerdote diocesano y fundador de la Congregaci?n de las Siervas del Sagrado Coraz?n de Jes?s Agonizante (1834- 1912).

--Siervo de Dios Francesco Pianzola, italiano, sacerdote diocesano y fundador de la Congregaci?n de las Misioneras de la Inmaculada Reina de la Paz (1881- 1943).

--Siervo de Dios Antonio Rosmini, italiano, sacerdote y fundador del Instituto de la Caridad y de las Hermanas de la Providencia (1797-1855).

--Sierva de Dios Luisa Margherita Claret de la Touche, francesa, (en el siglo Maria Luisa), fundadora del Instituto de las Hermanas de Betania y del Sagrado Coraz?n de Jes?s (1868-1915).

--Sierva de Dios Isabel Lete Landa, espa?ola, (en el siglo Regina), religiosa profesa de la Congregaci?n de las Hermanas Mercedarias de la Caridad (1913- 1941).

--Sierva de Dios Wanda Justina Nepomucena Malczewska, laica, polaca (1822- 1896).

--Siervo de Dios Jer?nimo Jaegen, laico, alem?n (1841-1919).

26 de junio


Colocamos en nuestro blog el art?culo de Sebasti?n Mora Rosado, Responsable de Relaciones Externas de Caritas de Madrid, que ha sido piblicado en la revista "Punto de Encuentro" de Movimiento Social, n?mero 27 (2006) Las Palmas de Gran Canaria.


Los latidos de la pobreza


La campa?a "pobreza cero" que cientos de organizaciones en todo el mundo tienen en marcha afirma que "somos la primera generaci?n capaz de erradicar la pobreza en el mundo". En este inicio de siglo XXI tenemos las posibilidades y potencialidades necesarias para acabar con una situaci?n que conlleva la muerte silenciosa de millones de personas. La pobreza en el mundo no es resultado de recursos escasos en el planeta sino de un estilo de vida incompatible con un desarrollo justo y sostenible.

El 80% de los recursos del planeta son consumidos por el 20% de la poblaci?n. Si no cambian las cosas, morir?n 45 millones de ni?os y ni?as entre hoy y el 2015, 247 millones de personas del ?frica Subsahariana tendr?n que sobrevivir con menos de 1 d?lar al d?a y 97 millones de menores seguir?n sin escolarizar en el 2015. son algunos de los ejemplos de la sociedad mundial que estamos construyendo.

Podemos pensar que en las llamadas sociedades occidentales, con sus caudales de desarrollo t?cnico y econ?mico, los latidos de la pobreza y la exclusi?n son cantos excepcionales. Sin embargo, las sinfon?as amargas de la exclusi?n social son cotidianas en nuestro mundo. Personas durmiendo en las calles, emigrantes que zozobran en el mar de la indiferencia o se estrellan contra las vallas del olvido, mujeres v?ctimas de la violencia y la discriminaci?n, poblados chabolistas hundidos en el barro de la indignidad. En nuestro mundo, la gran mayor?a de las personas viven en condiciones de pobreza.

No son peque?as minor?as sino las ?inmensas minor?as? que nos refiere Vallejo. Galeano dice con raz?n que la gran mayor?a de la humanidad s?lo tienen el derecho de ver, oir y callar. Hay poblaciones enteras que, no es que sean explotadas, sino que se convierten en "poblaci?n sobrante". Si existen hermanos nuestros que s?lo tienen el derecho de callar, nosotros tenemos el deber de no silenciar y aclamar por todos los mares y caminos que nuestro mundo est? roto, es injusto e inviable a medio plazo.

El sufrimiento de las personas se convierte en imperativo ?tico para los que vivimos con m?s de lo necesario. "Soy responsable del otro sin esperar la rec?proca" (Levin?s) es una obligaci?n actual y urgente. La escucha atenta de los rumores de la desesperaci?n de millones de almas, tiene que retumbar en nuestros petrificados corazones. Las llamadas constantes del llanto amargo del hambre y la violencia necesitan sensibilidades que las reconozcan. Los caminos ignotos de esperanza necesitan personas que lo "di-sue?en" y lo construyan.

Enfocando nuestra mirada a las llamadas sociedades desarrolladas podemos caracterizar la exclusi?n social como una din?mica compleja que tiene su origen en la articulaci?n de diversos procesos econ?micos, sociales, culturales y personales. La exclusi?n no es hija de una sola variable sino que se conjuga desde la complejidad en su origen y manifestaciones. La exclusi?n, en primer lugar, es fruto de procesos estructurales que definen nuestra capacidad de acceso a bienes y servicios. En segundo lugar, queda definida por la cualidad de nuestras redes de apoyo que amortiguan las situaciones de vulnerabilidad. Por ?ltimo, la exclusi?n siempre dispara a nuestro sentido vital y capacidades personales que nos permiten afrontar situaciones dif?ciles.

Los procesos estructurales vienen definidos por la capacidad de acceso a bienes y servicios. Cuando en sus estudios C?ritas hablaba de ocho millones de pobres en el Estado espa?ol, estaba mostrando la realidad de personas que estaban por debajo del "umbral de la pobreza" y no pod?an acceder a algunos bienes necesarios para la vida. Personas que dispon?an de menos del 50% de la renta media disponible mensual. Este ?ndice acoge diversas divisiones en su interior que van desde la denominada pobreza relativa a la ignominiosa pobreza absoluta. En nuestra rica sociedad existen personas que "mal-viven" con unos ingresos m?nimos en situaciones de gran vulnerabilidad.

Es importante notar que la vida es mucho m?s que la mera subsistencia. Hemos escuchado reiteradamente que entre nosotros nadie pasa hambre, existen comedores, se reparten bocadillos... Pero no es menos cierto que entre nosotros hay muchas personas que les "falta la vida". El desempleo y la precariedad laboral es un buen ejemplo de vulnerabilidad en este primer escenario. La precariedad laboral afecta radicalmente a las personas m?s vulnerables no permiti?ndoles gestionar un proyecto vital a medio plazo. Firmando contratos mensualmente con salarios y condiciones laborales precarias es muy dif?cil permitirse pensar en el ma?ana. El trabajo acaba convirti?ndose en un fin en s? mismo y no en un medio para la vida. Adem?s, en la situaci?n competitiva del mercado laboral existen muchas personas que quedan fueran del mismo por su baja empleabilidad o por las discriminaciones que existen en dicho mercado. Personas sin hogar, drogodependientes o que han salido de cumplir penas privativas de libertad lo tienen extremadamente dificultoso. Podr?amos seguir analizando el acceso a otros bienes como por ejemplo la vivienda, tan sangrante en nuestras ciudades, pero exceden las posibilidades de este escrito.

Sobrevolemos ahora la cualidad de nuestras redes de apoyo. Una estructuraci?n familiar buena, con unas relaciones con el entorno pr?ximo positivas y un nivel de integraci?n aceptable en el sistema educativo genera personas con m?s posibilidades de afrontar las situaciones de vulnerabilidad que en otros escenarios. Si pensamos en personas en situaci?n de desempleo con las caracter?sticas anteriormente descritas podr? apoyarse en sus familiares, vecinos o acceder a las posibilidades de ayuda de los diversos subsistemas de protecci?n social. No estar solo en nuestras sociedades es el mejor colch?n contra la exclusi?n social. Sentirse apoyado, acompa?ado y con las espaldas cubiertas permite ir definiendo la vida m?s all? de la subsistencia. Nos hace posible resaltar la vida con may?scula, transida de valores, de relaciones personales, de afectos tiernos y otras veces rugosos, de palabras y silencios.

La exclusi?n social, en ?ltimo lugar, hace que encaremos las capacidades y posibilidades de las personas. En las muchedumbres solitarias que conforman nuestras ciudades tener un sentido vital fuerte y ?gil es capital. El individualismo que separa y atomiza a las personas genera riesgos de consecuencias patentes en los procesos de empobrecimiento y marginaci?n. Caer en la exclusi?n no es dif?cil, salir de ella es una tarea espinosa y costosa.

Si somos la primera generaci?n capaz de acabar con la pobreza, ?qu? podemos hacer? Lo m?s trascendental es no desresponsabilizarnos de la exclusi?n. Somos, en alguna medida, corresponsales de las situaciones de pobreza existentes. Como cantaba Neruda en Los Versos del Capit?n "?Qui?nes son los que sufren? No s?; pero son m?os". Quiz? no tenga el suficiente conocimiento, pero son m?os, son mis hermanos. Adem?s, debemos hermanarnos con el riesgo y la osad?a del cambio social. "Salgamos a los espacios abiertos, arriesgu?monos por el otro" (E. S?bato) es la s?ntesis de un modo de vida apasionante. Tratar de convertirnos en resonancia de la preocupaci?n por los otros, desvelando las posibilidades de transformaci?n social, en un mundo cargado de malas noticias, descubrirse pre?ados de buenas noticias en el riesgo por el otro y con el otro.

En la experiencia en contextos de exclusi?n hay un hecho central y categ?rico: la pasi?n (el sufrimiento). El dolor de millones de personas que no tienen la vida dada por supuesta como la tenemos nosotros. El grito desgarrado de personas heridas de muerte "gimiendo bajo dolores de parto" (Rom 8,22). Para los cristianos tambi?n resuenan cantos de esperanza desde la cercan?a y proximidad . Para los cristianos, vivir en plenitud es "ocuparse y preocuparse por el otro" ("Deus caritas est" n? 6).

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26 de Junio

DOMINGO XIII DEL TIEMPO ORDINARIO
2 DE JULIO DE 2006.


MONICI?N DE ENTRADA

Los cristianos somos los hijos de la Luz, nacimos a la vida nueva por la resurrecci?n de Cristo, porque ?l venci? a la muerte y nos dio la vida para siempre. Pero tambi?n es cierto, que seguimos temiendo a la muerte, seguimos d?ndole m?s cr?dito a ella que a la vida que Dios nos ha regala. Esta banquete que celebramos es el banquete de la vida, y no de la muerte, sencillamente, porque ?l se nos regala la vida, nos alimentamos de la vida, Celebremos con fe y esperanza.


ACTO PENITENCIAL.

- Porque nuestro coraz?n conf?a poco en t?. SE?OR, TEN PIEDAD.
- Porque tu vida nos asusta. CRISTO, TEN PIEDAD.
- Porque tenemos miedo a tu exigencia. SE?OR, TEN PIEDAD.


MONICI?N A LA PALABRA DE DIOS.

Escuchemos como hoy se nos dir? que la aut?ntica vida nace del encuentro cotidiano con Dios, de dejarle entrar en nuestra casa, de acudir a ?l constantemente y de escuchar su ense?anza par no ser uno m?s del mont?n, sino para caminar y vivir la originalidad de una vida que nos lleva a la vida sin fin y no a muerte. Estamos llamados a la resurrecci?n no al fracaso.


ORACI?N DE LOS FIELES.

Oremos a Dios Padre nuestro, seguros de que est? con nosotros y nos da todo lo que pedimos.

1. Para que nos d? fuerza cada d?a en nuestro camino, y nos haga ser creyentes aut?nticos y convencidos. ROGUEMOS AL SE?OR.

2. Para que nos bendiga y nos ayude cada d?a en nuestras familias, hogares, trabajos y diversiones. ROGUEMOS AL SE?OR.

3. Para que se haga el encontradizo con aquellos que lo buscan o viven sin fe. ROGUEMOS AL SE?OR.

4. Para que cada uno de nosotros, nos presentemos ante el mundo como creyentes. ROGUEMOS AL SE?OR.

Esc?chanos Se?or, y danos en abundancia lo que te hemos pedido con fe humilde y sincera. Por Jesucristo nuestro Se?or.

Colocamos a continuaci?n las actividades de la Residencia Universitaria Santo Tom?s de Aquino de la Di?cesis de Tenerife.

Actividades Internas:

Las Actividades de la Residencia Universitaria Santo Tom?s de Aquino son tareas comunes que se programan en equipo y se proyectan prioritariamente hacia toda la comunidad de la Residencia. Para facilitar el trabajo de organizaci?n de esas actividades se crean unas comisiones. El colegial tiene el derecho de pertenecer a una de ellas y la opci?n de participar en el programa y talleres que estas comisiones ofrecen.


Comisi?n de cultura:

El objetivo prioritario de la comisi?n de cultura es ayudar al colegial a enriquecerse culturalmente, ampliando y completando de esta manera su estudio personal. Teniendo en cuenta tambi?n la necesidad de descanso y de esparcimiento, la comisi?n de cultura ofrece, adem?s de distintas actividades de car?cter formativo, otras actividades m?s l?dicas que pretenden no olvidar la dimensi?n cultural.


Comisi?n de deportes y senderismo:

Promovemos el ejercicio f?sico de todos los colegiales, las competiciones en equipo y la utilizaci?n de todas las instalaciones que la Residencia dispone para este fin. Durante todo el curso se llevan a cabo diferentes competiciones internas y externas. Durante algunos fines de semana, se organizan excursiones, senderismo, etc.



Comisi?n de pastoral:

La comisi?n de pastoral tiene como finalidad desarrollar y llevar a cabo una serie de actividades que ayuden al colegial en el crecimiento y maduraci?n de su fe y tambi?n en el fortalecimiento o recuperaci?n de la misma.

26 de Junio

(Residencia Santo Tom?s) La Residencia Universitaria Santo Tom?s de Aquino es un centro educativo de la Di?cesis de San Crist?bal de La Laguna, Tenerife, inaugurada en el curso acad?mico 1993-94, de car?cter masculino , que adem?s de proporcionar residencia a estudiantes matriculados en la Universidad La Laguna, tambi?n admite a toda persona que necesite residencia para poder desarrollar cualquier actividad acad?mica.

Nuestro objetivo es el de favorecer al m?ximo la formaci?n profesional de los Residentes, creando un clima de trabajo personal serio. Tambi?n intentamos que los universitarios tengan los medios suficientes para que obtengan una capacidad de an?lisis precisa y un sentido cr?tico riguroso, con el fin de que asuman las decisiones con plena responsabilidad, ofreciendo un clima adecuado donde el alumno pueda realizar un trabajo serio y responsable en sus estudios y en su formaci?n, con el fin de ayudarle a madurar en su crecimiento personal, y social a trav?s de actividades culturales, convivencia social, deportiva, etc.

La Residencia se encuentra situada a pocos metros del casco hist?rico de La Laguna y del Campus Central, y a menos de un kil?metro del Campus de Guajara y de Anchieta. A menos de 500 metros se encuentra una parada de guaguas por donde pasan diferentes l?neas (014, 015?) y donde se encuentra una futura parada del tranv?a

26 de Junio

Con esta fecha nos llega carta del Director de la Residencia Santo Tom?s de Aquino.


Residencia Universitaria

Santo Tom?s de Aquino



La Laguna, a 1 de junio de 2006


Un nuevo a?o, ponemos en tus manos la informaci?n de la Residencia Universitaria Santo Tom?s de Aquino de cara a la preinscripci?n para el pr?ximo curso acad?mico 2006 ? 2007.

Hemos estimado oportuno hacerte llegar este material, porque los 13 a?os de vida de esta residencia universitaria masculina del obispado de Tenerife, sabemos que han sido posibles gracias a la labor de las comunidades cristianas de Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro. Por todo ello deseamos manifestarte nuestro sincero agradecimiento, a la vez que te pedimos la divulgaci?n en tu comunidad de esta oferta de formaci?n integral para los alumnos universitarios de La Laguna.

Si necesitaras m?s informaci?n o folletos de la residencia no dudes en comunic?rnoslo. Tambi?n es posible ampliar la informaci?n visitando nuestra p?gina Web: www.residenciatenerife.com.

Quedamos a tu disposici?n en esta casa. Un saludo.

Fdo.: V?ctor Manuel Oliva Garc?a Director


Edif. Seminario Nuevo S/N. Lo Verdellaaa. La Laguna Tenerife C.P 38207. Tfno: 922 25 1 1 00 / Fax: 922 26 43 53
www.residenciatenerife.com

26 de Junio

(Fuente de la Guancha) El Director de la Residencia Universitaria Santo Tom?s de Aquino pone en nuestras manos de cara a la preinscripci?n del pr?ximo curso acad?mico 2006-07 material informativo consistente en carteles y folletos con el fin de divulgar su oferta de formaci?n integral.
La Residencia Universitaria Santo Tom?s de Aquino es un centro educativo de la Di?cesis de San Crist?bal de La Laguna, Tenerife, inaugurada en el curso acad?mico 1993-94, de car?cter masculino, que adem?s de proporcionar residencia a estudiantes matriculados en la Universidad La Laguna, tambi?n admite a toda persona que necesite residencia para poder desarrollar cualquier actividad acad?mica.

El Ayuntamiento de la Ciudad del Drago ha iniciado los preparativos de la expedici?n que viajar? a la Octava Isla en colaboraci?n con la Asociaci?n de Amigos Icodenses de Venezuela el mes pr?ximo.


(EL D?A, 26 - VI, Icod) El Ayuntamiento de Icod de los Vinos est? organizando, con la inestimable colaboraci?n de la Asociaci?n Amigos Icodenses en Venezuela, un viaje a Venezuela entre los d?as 5 y 12 de julio en el que una expedici?n local visitar? el pa?s hermano para reencontrarse con los icodenses venezolanos que all? residen.

El origen de esta iniciativa surgi? en el viaje que el alcalde de Icod de los Vinos, Juan Jos? Dorta ?lvarez, realiz? en el pasado mes de enero a Venezuela con motivo de la inauguraci?n de la nueva sede de la Asociaci?n Amigos Icodense en este pa?s. En aquel momento, el cura p?rroco de la iglesia Nuestra Se?ora del Mundo de El Para?so, Caracas, don Manuel Fuentes, solicit? al alcalde una imagen de la Virgen de La Candelaria para que los icodenses y canarios que all? residen pudieran venerar as? a su Patrona.

En este sentido, Juan Jos? Dorta se?ala que "el pueblo icodense y venezolano se merecen contar con una imagen de nuestra Virgen, eso y mucho m?s. Por eso enseguida encargamos la talla y esperamos con gran entusiasmo poderla entregar cuanto antes. Hay que reconocer el valor de todos nuestros hermanos icodenses en Venezuela, venezolanos y descendientes. A todos ellos les debemos mucho, entre otras cosas mantener vivo el amor por su tierra y tradiciones estando tan lejos de ellas".

El Ayuntamiento de Icod encarg? la talla al escultor Jos? Luis de Le?n, de Adeje, que en la actualidad ultima ya la imagen. La concejala de Servicios a las Personas, Ana Mar?a P?rez D?az, visit?, d?as atr?s, su taller pudiendo comprobar "in situ" el resultado de su trabajo, una preciosa talla de la Virgen de Candelaria en madera de cedro policromada al estilo tradicional, con t?cnicas del siglo XVIII. La imagen, que mide 82 cm de alto, un metro incluyendo la corona y la base, lucir? un bonito manto azul.

El acto de entrega de la donaci?n tendr? lugar el pr?ximo 9 de julio inici?ndose con una Procesi?n de la imagen, una Solemne Misa al aire libre y una merienda-cena ambientada con m?sica de grupos de m?sica tradicional venezolana y canaria para festejar la llegada de la Patrona de Canarias. Este viaje supondr? adem?s el encuentro de los icodenses que hasta Venezuela se desplacen con la amplia colonia icodense y canaria que este pa?s reside. Para ello se han organizado varios actos como el encuentro, cena y fiesta con la Asociaci?n Amigos Icodenses que se celebrar? en el Hogar Canario Venezolano el d?a 8.

Publicado por verdenaranja @ 9:16  | Religiosidad Popular
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Domingo, 25 de junio de 2006
Colocamos aquí la Carta Pastoral del Episcopado Argentino sobre el origen y naturaleza de la Doctrina Social de la Iglesia.

Carta pastoral del Episcopado Argentino
a los miembros del Pueblo de Dios y a todos los hombres de buena voluntad
.




I. Origen y naturaleza de la Doctrina Social


El misterio de Jesucristo

1. El tiempo de Adviento, ya inminente, nos invita una vez más a la reflexión y compromiso. En él contemplaremos el misterio del Hijo de Dios que “por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre”. Su nacimiento y vida entre los hombres es Evangelio, anuncio de salvación que confirma el amor de Dios al hombre y la sublime dignidad con que lo reviste.



La dignidad del Hombre y sus derechos

2. De esta dignidad brotan los derechos fundamentales e inalienables de todo ser humano, que no lo abandonan nunca, desde su concepción hasta su muerte natural. Y esto, no importa su condición: varón o mujer, rico o pobre, sabio o ignorante, inocente o reo, y cualquiera sea su color. Esta dignidad es la clave y el centro del misterio del hombre y de todo lo que lo atañe. Desde ella todo problema humano puede ser iluminado y hallar solución. Esta dignidad nos ilumina también para apreciar la grandeza sublime de la vida terrena y de los esfuerzos con que el hombre procura hacerla más plenamente humana. No por ser peregrino del cielo, el cristiano descuida la construcción de la patria terrena.



La Doctrina Social de la Iglesia

3. De la contemplación del misterio de la encarnación y nacimiento de Jesucristo, surge espontáneamente el anuncio del Evangelio aplicado a la vida social considerada en todos los planos: familiar, cultural, económico, ecológico, político, internacional. Esto es lo que se llama Doctrina Social de la Iglesia. Dimana del Evangelio, pero no es un derivado menor del mismo. Es el Evangelio de Jesucristo aplicado a la vida social del hombre. Es su resonancia temporal. Y así como la Iglesia no puede callar el Evangelio, tampoco puede silenciar su Doctrina Social. Nadie ha de temerle a ella. La Iglesia la anuncia a favor del hombre y de la paz social, para el servicio de todos.

Si bien la Doctrina Social se viene la desarrollando en forma sistemática desde el Papa León XIII, y se la difunde con frecuencia por medio de encíclicas pontificias, su origen remonta al mismo Jesús y a la enseñanza de los Apóstoles. Incluso, hunde sus raíces en las Escrituras antiguas citadas por Jesús, especialmente la Ley de Moisés, los Profetas y los Salmos. Y se fue desarrollando a lo largo de los siglos gracias a la enseñanza de los Santos Padres y Doctores de la Iglesia y con el concurso del Pueblo de Dios.



El Compendio de la Doctrina Social: hecho eclesial y pastoral

4. La complejidad y aceleración de la vida del hombre, lo mismo que el fenómeno de la globalización, han obligado en los últimos tiempos a un desarrollo continuo de la Doctrina Social de la Iglesia, de modo que ésta hoy constituye un verdadero cuerpo doctrinal. El Papa Juan Pablo II, con su preclara mirada pastoral y en virtud de su autoridad como Pastor de toda la Iglesia, dispuso que el Pontificio Consejo Justicia y Paz redactara el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, cuya versión castellana ha sido publicada recientemente. La riqueza intrínseca del Compendio y la autoridad que dispuso su composición, nos permiten considerarlo como un hecho eclesial y pastoral de magnitud. Y, aunque redactado primeramente para uso de los Pastores, recomendamos su estudio y aplicación a todos los miembros del Pueblo de Dios, en particular a los miembros del clero encargados de exponer la doctrina cristiana, a los catequistas, a los docentes católicos y a los fieles laicos que tienen especiales responsabilidades en la construcción de la sociedad.



Alcance de esta carta y método para su empleo

5. No pretendemos abordar en esta carta todos los capítulos de la Doctrina Social; por ejemplo, la familia, el trabajo humano, la vida económica, la comunidad política, la comunidad internacional, la salvaguarda del medio ambiente. Tampoco intentamos desarrollar sus principios y valores, ni desentrañar todas las implicancias que estos tienen para la vida social argentina. Queremos, simplemente, mostrar la organicidad de los principios y valores que sustentan esta Doctrina, y proponer a la reflexión algunas situaciones y cuestiones. Y ello para estimular a todos a estudiar la Doctrina Social de la Iglesia, analizar con su luz algunos aspectos de la situación del País, y, en conjunción con la propia ciencia y experiencia, aplicarla al momento presente. Y, de este modo, trabajando junto con todos los hombres de buena voluntad, encontrar caminos concretos que contribuyan a la reconstrucción del tejido social, afianzar el sentido de pertenencia a la Nación y acrecentar la conciencia de ser ciudadanos.



II. Cinco Principios Básicos de la Doctrina Social
Proyecciones sobre la realidad social argentina





Los Principios

6. Sobre el fundamento insustituible de la dignidad de la persona humana, creada a imagen y semejanza de Dios, que postula un humanismo integral y solidario, se erigen cinco principios permanentes, a modo de cinco columnas, que sostienen todo el edificio de la Doctrina Social de la Iglesia; a saber: el bien común, el destino universal de los bienes, la subsidiaridad, la participación y la solidaridad. “Estos principios tienen un carácter general y fundamental, ya que se refieren a la realidad social en su conjunto. Deben ser apreciados en su unidad, conexión y articulación” (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia 161-162; en adelante C).





1° El bien común

7. “De la dignidad, unidad e igualdad de todas las personas, deriva, en primer lugar, el principio del bien común, al que debe referirse todo aspecto de la vida social para encontrar plenitud de sentido” (C 164). Este es el conjunto de valores y condiciones que posibilitan el desarrollo integral del hombre en la sociedad, incluido su desarrollo espiritual. El bien común es por ello el humus de una nación. Desde allí ella germina y se reconstruye. “El bien común no consiste en la simple suma de los bienes particulares de cada uno de los sujetos del cuerpo social.” (ib.). Si así fuese, la existencia de una nación estaría sometida a los avatares de los diferentes sectores. El bien común de una nación es un bien superior, anterior a todos los bienes particulares o sectoriales, que une a todos los ciudadanos en pos de una misma empresa, a beneficio de todos sus integrantes y también de la comunidad internacional. No puede ser parcializado, dividido, ni privatizado. "Siendo de todos y de cada uno, es y permanece común porque es indivisible y porque sólo juntos es posible alcanzarlo, acrecentarlo y custodiarlo, también en vistas al futuro” (ib.). Una sociedad que quiere estar al servicio del ser humano, “es aquella que se propone como meta prioritaria el bien común, en cuanto bien de todos los hombres y de todo el hombre. La persona no puede encontrar la realización sólo en si misma; es decir, prescindir de su ser ‘con’ y ‘para’ los demás” (C 165). La construcción del bien común se verifica en la promoción y defensa de los miembros más débiles y desprotegidos de la comunidad.



Situaciones y Cuestiones

8. ¿Cómo medir nuestra voluntad de reconstruir la Nación desde la perspectiva del bien común? Proponemos a la reflexión sólo dos cuestiones.

Primera, la defensa de los derechos adquiridos y el reclamo de los nuevos. Si al defenderlos o reclamarlos lo hacemos dentro del respeto de los derechos esenciales de los demás, estaremos construyendo la Nación. De lo contrario la estaríamos dañando, porque estaríamos actuando en contra del bien común.

Segunda, el comportamiento con los bienes públicos. Aun cuando “bien público” y “bien común” no son sinónimos, el primero está referido al segundo, porque es obtenido con el aporte de todos y para el servicio de todos. Es de lamentar que, para algunos, “público” adquiera un sentido totalmente contrario. No sería ya lo de todos, para el servicio de todos, adquirido con el aporte de todos, que por todos debe ser custodiado y defendido, sino lo de nadie, puesto allí para apropiarnos de él, dañarlo, destruirlo, o distribuirlo discrecionalmente entre amigos y clientes. Educar en el respeto de los bienes públicos es uno de los grandes desafíos que han de enfrentar la familia, la escuela, la catequesis y los medios de comunicación social. Sin este respeto sería muy arduo convivir armónicamente y muy difícil construir una república.





2° El destino universal de los bienes


9. “Entre las múltiples implicaciones del bien común, adquiere inmediato relieve el principio del destino universal de los bienes: Dios ha destinado la tierra y cuanto ella contiene para uso de todos los hombres y pueblos. En consecuencia, los bienes creados deben llegar a todos en forma equitativa bajo la égida de la justicia y con la compañía de la caridad” (C 171). Este principio de la Doctrina Social de la Iglesia, formulado desde antiguo por los Santos Padres, fue relegado con frecuencia al olvido. A veces porque no se lo supo relacionar con otro principio derivado de él: el de la propiedad privada. Otras, por no entender que ésta es una concreción del destino universal de los bienes, y no su negación; es decir, que todos los miembros de la comunidad, y no sólo algunos, tienen derecho a poseer lo necesario. Otras, por no comprender que la propiedad nunca es absoluta, sino que está subordinada siempre al bien común. Otras, finalmente, por no entender que tanto el destino universal de los bienes, como el derecho a apropiarse de los mismos, conllevan el derecho-deber de producirlos; es decir, el derecho-deber del trabajo.



Situaciones y Cuestiones

10. Atentos a este principio clásico de la Doctrina Social, y ante el empobrecimiento de gran parte de la población, precipitado por la crisis institucional del 21 de diciembre de 2001, surgen muchos interrogantes. En primer lugar acerca de cuál es la responsabilidad que les cabe a las autoridades políticas de antes y de durante la crisis. Pero también a los demás sectores de la sociedad, en especial a los empresarios y sindicalistas, en particular a los que se profesan cristianos, por no haber percibido suficientemente el empobrecimiento que se venía produciendo y que se aceleró en forma incontrolable hiriendo gravemente la dignidad de tantos hermanos y hermanas. Si bien reconocemos que es mucho lo que los argentinos, ciudadanos y autoridades, hemos hecho desde entonces para revertir la situación, es mucho todavía lo que resta por hacer. Y por tanto hemos de interrogarnos sobre nuestra voluntad de comprometernos aún más y mejor para superar el empobrecimiento general.



11. Existen muchas situaciones y formas de pobreza debidas a distintas causas: naturales (una catástrofe), estructurales (una ley económica injusta), espirituales o morales (ser avaro, pedigüeño), culturales (incapacidad para cultivar los dones recibidos de Dios y proveer así al propio sustento). Varias de estas formas de pobreza tienen como consecuencia que el hombre no pueda apropiarse de la parte de los bienes que le corresponde para su desarrollo integral. Y, por tanto, si no se las superase, podría multiplicarse aún más el número de los que ya están sumidos en la pobreza, provocando un daño irreparable para ellos y un gran detrimento para todos.



12. Llamamos la atención especialmente sobre dos situaciones graves de pobreza, que a nuestro entender sólo podrán ser superadas si las enfrentamos entre todos con políticas firmes y duraderas, cuyo garante sea el Estado.

Primera, la ausencia de un trabajo digno y estable, que degrada a amplios sectores del pueblo honrado y trabajador y desintegra a la familia. Es ésta una las peores desgracias sufridas por la Argentina, de cuya magnitud no se tiene idea cabal. La historia nos enseña que naciones destruidas en guerras devastadoras han sido capaces de levantarse gracias al trabajo del pueblo. Éste es siempre la principal riqueza de una nación. Si queremos ver resurgir a la nuestra, hemos de esforzarnos por la dignificación del trabajador mediante la creación de fuentes de trabajo genuino y la supresión del trabajo en negro y de la dádiva.



13. Una segunda situación de pobreza, es el difícil acceso a la tierra, la cual es el primer don que Dios da al hombre para proveer a su sustento. En la Argentina, la gran extensión territorial, conjugada con una población relativamente escasa y altamente concentrada en el Gran Buenos Aires y en muchas capitales de Provincia, amenazan constituir una estructura permanente generadora de pobreza. En el equilibrio entre industria y campo estriba uno de los secretos de la riqueza de una nación. Lo demuestra la experiencia de los países del primer mundo, altamente industrializados, que cultivan sus tierras con esmero.

Por ello preguntamos: ¿sería conveniente diseñar una política demográfica que revierta el éxodo hacia el Gran Buenos Aires y a las capitales de Provincia? En el mismo sentido, ¿habría que fortalecer los municipios del interior, especialmente los rurales, y las economías regionales, de modo que el hombre del interior, en especial el joven, pueda florecer en su propio contexto social y cultural? ¿Ayudaría una sabia reforma agraria que aliente a la gente del campo, principalmente a los pequeños y medianos productores, a permanecer en la vida y el trabajo rural? ¿Cómo propiciar la concreción de las leyes que reconocen el derecho de los aborígenes a la tierra productiva y a la propiedad comunitaria? ¿Qué medidas políticas apoyar para defender y preservar el medio ambiente?



14. Hay otras situaciones de pobreza que también merecen especial atención.

Ante todo, la deficiencia de la educación, en todos sus niveles. Sin una adecuada escolaridad y enseñanza, será cada vez más difícil que los pobres participen de los bienes necesarios para su desarrollo.

Igualmente, la precariedad de los servicios de la salud, a los que muchos no tienen acceso. La salud es el primer bien tangible para todo ser humano. De allí, la importancia del cuidado de la integridad física y psíquica. Y la gravedad de carecer del mismo.

Por último, y como coronación de todas las situaciones que engendran pobreza, está la inmensa deuda pública. Es nuestro más vivo deseo que ésta, a pesar de las dificultades, se negocie con éxito y para alivio de nuestro pueblo. Habremos de recordar siempre que la Deuda tiene dos caras, que han de ponernos sobre aviso para evitarlas en el futuro: la injusticia de la economía internacional reinante en este campo, y la irresponsabilidad de quienes contrajeron la Deuda o alentaron a contraerla a espaldas del pueblo.





3° La subsidiaridad


15. Esta palabra enuncia otro principio clave de la Doctrina Social. Significa que “todas las sociedades de orden superior deben ponerse en una actitud de ayuda (“subsidium”) – por tanto, de apoyo, promoción, desarrollo- respecto de las menores. De este modo, los cuerpos sociales intermedios pueden desarrollar adecuadamente las funciones que les competen, sin deber cederlas injustamente a otras agregaciones sociales de nivel superior, de las que terminarían por ser absorbidos y sustituidos y por ver negada, en definitiva, su dignidad propia y su espacio vital” (C. 186). “El principio de subsidiaridad protege a las personas de los abusos de las instancias sociales superiores e insta a éstas últimas a ayudar a los particulares y a los cuerpos intermedios a desarrollar sus tareas. Este principio se impone porque toda persona, familia y cuerpo intermedio tiene algo de original que ofrecer a la comunidad” (C. 187).



Situaciones y Cuestiones

16. El principio de la subsidiaridad es válido no sólo en la economía, sino en todos los órdenes. Por ejemplo en la educación. Así, la escuela pública de gestión privada cumple un papel muy importante en la sociedad, y es de justicia que el Estado aporte para sufragar los gastos de esta educación con los impuestos que pagan los ciudadanos.

Este principio de la subsidiaridad ha sido abandonado muchas veces en la organización de la sociedad, por exceso o por defecto. Por exceso, cuando el Estado acapara para sí todas las iniciativas, libertades y responsabilidades, que son propias de las personas y de las comunidades menores de la sociedad: el estatismo. Por defecto, cuando el Estado no protege al débil frente a los más fuertes, o no brinda su ayuda económica, institucional, legislativa a las entidades sociales más pequeñas cuando es necesario: el liberalismo a ultranza.



17. En la Argentina hemos conocido los dos extremos. Al menos desde los años 30 hubo un estatismo creciente, que nutrió, en el inconsciente colectivo, la falsa imagen de que el Estado sería como un dios, que existe desde siempre, que todo lo puede, a quien todo se le puede exigir, e incluso se lo puede maltratar porque nada malo le podría suceder. También conocimos un voraz liberalismo, que desmanteló al Estado privatizando sus empresas, pero sin la red de protección social que ello habría exigido, y sin el control necesario sobre los nuevos prestadores de los servicios públicos, acrecentando aún más el gasto público que se pretendía reducir. Ambas corrientes colisionaron y produjeron el sismo social conocido. Estamos ahora en la etapa de la reconstrucción, aprendiendo de la dolorosa experiencia.

Por otra parte, está vigente la subcultura de la dádiva. Ésta pervierte el principio de la subsidiaridad, degrada al pobre y lo convierte en un sujeto incapaz de participar de la vida democrática, engendrando un nuevo problema social.



18. También aquí se imponen muchas preguntas. ¿Cómo reconstruir al Estado y hacer que esté al servicio de la sociedad civil? ¿Cómo evitar que devore a las sociedades u organizaciones intermedias? ¿O, por el contrario, que se declare “ausente” y deje a los ciudadanos al arbitrio de los poderosos? ¿Cómo desterrar de la actividad política la práctica de comprar adhesiones mediante la dádiva? ¿Cómo propiciar la relación entre los pueblos, en el respeto de la idiosincrasia y valores de los mismos, y de las necesarias garantías que posibilite entre ellos un intercambio comercial justo y equitativo?





4° La participación


19. “Participación” es otra de las columnas de la Doctrina Social de la Iglesia. Es una “consecuencia característica de la subsidiaridad, que se expresa, esencialmente, en una serie de actividades mediante las cuales el ciudadano, como individuo o asociado a otros, directamente o por medio de los propios representantes, contribuye a la vida cultural, económica, política y social de la comunidad civil a la que pertenece. Es un deber que todos han de cumplir conscientemente, en modo responsable y con vistas al bien común. No puede ser delimitada o restringida a algún contenido particular de la vida social”. “La participación en la vida comunitaria no es solamente una de las mayores aspiraciones del ciudadano, llamado a ejercitar libre y responsablemente el propio papel cívico con y para los demás, sino también uno de los pilares de todos los ordenamientos democráticos, además de una de las mejores garantías de permanencia de la democracia” (C 189, 190).



Situaciones y Cuestiones

20. ¿Cuál es el grado de participación del argentino en la vida social, y, particularmente, en la defensa y el progreso de la sociedad política?

Hay muchos signos positivos. En general, parece satisfactorio el índice de los votantes y aumenta la participación en la sociedad civil: centros vecinales, clubes, ONG de todo tipo, colegios profesionales, etc.

Pero también hay señales negativas. Se exigen derechos, pero no siempre se conocen ni cumplen los deberes. Que el pueblo no interviene en el gobierno sino por sus representantes: es un principio que muchas veces se interpreta mal. Se piensa que los deberes del ciudadano se agotan en el acto eleccionario. Cumplido éste, muchos se despiden de su ciudadanía hasta la próxima elección. No son conscientes que a la salida del cuarto oscuro los aguarda la vida cotidiana con una multitud de otros deberes ciudadanos, de diverso grado, pero todos necesarios para actuar como ciudadano y construir la República: desde no cruzar el semáforo en rojo, no hacer ruidos molestos, cuidar la limpieza de los espacios públicos, realizar bien el trabajo, pagar los servicios e impuestos, exigir cuentas de su recta administración, hacer con responsabilidad la propia opción partidaria, respetar la ajena, entablar un diálogo democrático con ella. Y así, hasta el cumplimiento de deberes más graves, como postularse para un cargo público, y, si fuere el caso, hacer juicio político a la autoridad constituida, etc. Olvidan que el cumplimiento de estos deberes es la respuesta necesaria a la sociedad, la cual defiende y promueve los derechos de los cuales gozan. No sin razón se ha dicho que los argentinos somos 37 millones de habitantes, pero no logramos ser 37 millones de ciudadanos. El habitante usufructúa la Nación y sólo exige derechos. El ciudadano la construye porque, además de exigir sus derechos, cumple sus deberes.



21. Entre las muchas cuestiones que surgen, planteamos las siguientes: ¿Cómo luchar para transformar la pasividad de muchos en una auténtica participación democrática en la sociedad política? ¿Cómo poner en marcha las iniciativas referidas a la reforma política que se acordaron en la Mesa del Diálogo Argentino? ¿Cómo garantizar que las promesas o proyectos electorales se concreten en leyes justas y oportunas? ¿Cómo garantizar jurídicamente el gran aporte de los voluntarios sin perjudicarlos a ellos ni a las instituciones a las cuales sirven con generosidad?

“Jesucristo, autor de nuestra fe y de nuestro compromiso ciudadano”: esta oración que rezamos el año pasado en preparación del Congreso Eucarístico Nacional de Corrientes, y este año para el Congreso de Laicos, continúa interpelándonos a los cristianos.





5° La Solidaridad


22. “La solidaridad confiere particular relieve a la intrínseca sociabilidad de la persona humana, a la igualdad de todos en dignidad y derechos, al camino común de los hombres y de los pueblos hacia una unidad cada vez más convencida. Nunca como hoy ha existido una conciencia tan difundida del vínculo que se manifiesta entre los hombres y los pueblos” (C 192). Estas relaciones de interdependencia, “que son, de hecho, formas de solidaridad, deben transformarse en relaciones que tiendan hacia una verdadera y propia solidaridad ético-social. La solidaridad debe captarse, ante todo, en su valor de principio social ordenador de las instituciones” (C 192,193).



23. En situaciones difíciles los argentinos nos mostramos solidarios. Por ejemplo, cuando sufrimos inundaciones. Las repetidas crisis político-sociales quizás habrían acabado con nosotros si no hubiésemos sido solidarios. Es admirable cómo, en situaciones límites, nacen formas impensadas de solidaridad, especialmente en el pueblo humilde.

No obstante, la solidaridad necesita un crecimiento sustancial en orden a afianzar la conciencia ciudadana y la responsabilidad de todos por todos. La solidaridad expresa la solidez moral de una comunidad cuando, superando el sentimiento superficial, llega a elevarse hasta el rango de virtud social. No se trata, tan sólo, de que crezca la cantidad de donativos para aliviar los males de otros ante acontecimientos dolorosos o catástrofes. Se trata, principalmente, de llegar personal y comunitariamente a “la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común; es decir, por el bien de todos y cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos” (C 193).



Situaciones y Cuestiones

24. Muchas son las cuestiones que surgen en este renglón. Hay una forma de insolidaridad preocupante: el crecimiento escandaloso de la desigualdad en la distribución de los ingresos. Una sociedad en la que faltase la equidad social correría serio peligro de dejar de ser solidaria.

Otra forma de insolidaridad es el debilitamiento de la cultura del trabajo en muchos que gozan de él. Trabajo mal hecho, a desgano, sin ansias de perfeccionarse. El trabajo es un servicio a la comunidad, que da derecho a comer de él.

Preocupa, también, la reiteración de reclamos no atendidos y de huelgas desproporcionadas, que no reparan en las injustas consecuencias sufridas por los más débiles: niños, ancianos, enfermos, trabajadores.

En una sociedad donde crece la marginación no serían de extrañar manifestaciones violentas por parte de sectores excluidos del mundo del trabajo, que podrían degenerar en peligrosos enfrentamientos sociales.



25. Las situaciones y cuestionamientos esbozados muestran el complejo campo social en el que todos, pero especialmente ustedes, queridos fieles laicos, deben reflexionar los principios de la Doctrina Social de la Iglesia, para contribuir a hallar soluciones, desde su propia vocación y misión de ciudadanos, junto con los demás integrantes de la sociedad..





III. Cuatro Valores Fundamentales de la Vida Social


26. “La Doctrina social de la Iglesia, además de los principios que deben presidir la edificación de una sociedad digna del hombre, indica también valores fundamentales. La relación entre principios y valores es indudablemente de reciprocidad, en cuanto que los valores expresan el aprecio que se debe atribuir a aquellos determinados aspectos del bien moral que los principios se proponen conseguir. Todos los valores sociales son inherentes a la dignidad de la persona humana, cuyo auténtico desarrollo favorecen. Son esencialmente: la verdad, la libertad, la justicia, el amor” (C 197).





1° La verdad


27. La verdad es un valor fundamental que desde siempre la humanidad busca ansiosa. Tiene una dimensión objetiva que fundamenta la actividad del hombre, posibilita el diálogo, fundamenta la sociedad e ilumina sobre la moralidad de los comportamientos de los ciudadanos y de los grupos sociales: verdad de la naturaleza del hombre, de la vida, de la familia, de la sociedad. Verdad, también, de los hechos acaecidos.

En el cristianismo la Verdad ocupa un lugar central. El Hijo unigénito de Dios, cuyo nacimiento nos preparamos a celebrar, está “lleno de gracia y de verdad” (Jn 1,14). El mismo Jesús se autodefinió como la Verdad: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14,6). No se trata, por tanto, sólo de una verdad enunciable en el plano especulativo. Se trata de la Verdad sustancial, cuya palabra devuelve la libertad a quienes están esclavizados por el error o por el mal: “Si ustedes permanecen fieles a mi palabra, conocerán la verdad y la verdad los hará libres” (Jn 8,31-32). La Verdad del Evangelio, más que para ser conocida intelectualmente, es para ser realizada, para que “viviendo en la verdad y en el amor, crezcamos plenamente unidos a Cristo” (Ef 4,15).



28. La verdad es, en consecuencia, también un valor fundamental en la Doctrina Social de la Iglesia. Al respecto ella nos dice: “Los hombres tienen una especial obligación de tender hacia la verdad, respetarla y atestiguarla responsablemente. Nuestro tiempo requiere una intensa actividad educativa y un compromiso correspondiente por parte de todos para que la búsqueda de la verdad sea promovida en todos los ámbitos y prevalezca por encima de cualquier intento de relativizar sus exigencias o de ofenderla” (C 198).



Situaciones y Cuestiones

29. Si el cristiano prescindiese de la comprensión de la Verdad que le da la Palabra de Dios, podría caer en múltiples errores, e incluso adoptar actitudes fundamentalistas. Así aconteció en tiempos pasados cuando se difundió la máxima “el error no tiene derechos”, olvidando que los derechos son de las personas, incluso de las que están en el error. El Evangelio manda morir por la verdad, no matar por ella. Por ello el Papa Juan Pablo II, cuando nos exhortó a los cristianos a prepararnos a la celebración del Gran Jubileo del año 2000, mencionó explícitamente el “capítulo doloroso, sobre el que los hijos de la Iglesia deben volver con ánimo abierto al arrepentimiento, constituido por la aquiescencia manifestada, especialmente en algunos siglos, con métodos de intolerancia e incluso de violencia en el servicio de la verdad” (Tertio Millenio Adveniente 35)

Sin embargo, la tentación del fundamentalismo siempre acecha, y no sólo al hombre religioso. La historia civil de los pueblos, incluso europeos, está plagada de ejemplos de intransigencia a muerte entre sectores opuestos. Cuando se esgrimen argumentos religiosos, se lo hace engañosamente para enardecer la intransigencia con la que se pretende suprimir al contrario.



30. La interpretación de la historia argentina está atravesada por cierto maniqueísmo, que ha alimentado el encono entre los argentinos. Lo dijimos en mayo de 1981, en “Iglesia y Comunidad Nacional: “Desgraciadamente, con frecuencia, cada sector ha exaltado los valores que representa y los intereses que defiende, excluyendo los de los otros grupos. Así en nuestra historia se vuelve difícil el diálogo político. Esta división, este desencuentro de los argentinos, este no querer perdonarnos mutuamente, hace difícil el reconocimiento de los errores propios y, por tanto, la reconciliación. No podemos dividir al país, de una manera simplista, entre buenos y malos, justos y corruptos, patriotas y apátridas. No queremos negar que haya un gravísimo problema ético en la raíz de la crítica situación que vive el País, pero nos resistimos a plantearlo en los términos arriba recordados” (31).

A veintidós años de la restauración de la Democracia conviene que los mayores nos preguntemos si trasmitimos a los jóvenes toda la verdad sobre lo acaecido en la década del 70. O si estamos ofreciéndole una visión sesgada de los hechos, que podría fomentar nuevos enconos entre los argentinos. Ello sería así si despreciásemos la gravedad del terror de Estado, los métodos empleados y los consecuentes crímenes de lesa humanidad, que nunca lloraremos suficientemente. Pero podría suceder también lo contrario, que se callasen los crímenes de la guerrilla, o no se los abominase debidamente. Éstos de ningún modo son comparables con el terror de Estado, pero ciertamente aterrorizaron a la población y contribuyeron a enlutar a la Patria. Los jóvenes deben conocer también este capitulo de la verdad histórica. A tal fin, todos, pero en especial ustedes, fieles laicos, que vivieron en aquella época y eran adultos, tienen la obligación de dar su testimonio. Es peligroso para el futuro del País hacer lecturas parciales de la historia. Desde el presente, y sobre la base de la verdad y la justicia, debemos asumir y sanar nuestro pasado.





2° La libertad


31. Según el Evangelio, la libertad es fruto de la verdad: “La verdad los hará libres” (Jn 8,32). David fue liberado de su pecado porque lo reconoció. Lo mismo, la mujer pecadora. Y también el apóstol Simón Pedro. Sólo reconociendo sinceramente la verdad de nuestros pecados, Dios nos perdona y nos libera de las ataduras espirituales con que éstos nos aprisionan.



32. Sobre la libertad la Doctrina Social nos dice: “Es signo eminente de la imagen divina y, como consecuencia, signo de la sublime dignidad de cada persona humana”. “El valor de la libertad, como expresión de la singularidad de cada persona humana, es respetada cuando a cada miembro de la sociedad le es permitido realizar su propia vocación personal. La libertad, por otra parte, debe ejercerse como capacidad de rechazar lo que es moralmente negativo, cualquiera sea la forma en que se presente” (C 199, 200).



Situaciones y Cuestiones

33. No siempre los hijos de la Iglesia mantuvieron la claridad necesaria sobre la doctrina de la libertad religiosa. Hace cuarenta años la declaración conciliar “Dignitatis humanae” (07-12-65), sobre la libertad religiosa, le devolvió todo su esplendor. Libertad de la persona y libertad de la comunidad religiosa. Libertad para la Iglesia católica y libertad para todas las religiones. Libertad para celebrar el culto y libertad para proponer y practicar la doctrina del Evangelio.



34. Puede parecer extraño preguntarse hoy por la libertad religiosa en Occidente y en la Argentina. Pero sobran señales de una presión desmedida de muchos medios y de entes internacionales, que justifica preguntar si la libertad de la Iglesia católica a enseñar y practicar la propia doctrina es siempre respetada. Lo mismo cabe decir de resoluciones y gestos impropios de la autoridad civil cuando invaden un fuero que le es ajeno. Dado que el sujeto del Estado y de la Iglesia es siempre el hombre, el bien común exige que entre ambos exista autonomía y colaboración.





3° La Justicia


35. La justicia es un atributo de Dios. Decimos “Dios es justo”; que “apelamos a la justicia divina”. De Cristo confesamos que “vendrá con gloria a juzgar a vivos y muertos”. Por ello la justicia es también un valor cristiano fundamental. De éste la Doctrina Social dice: “Es un valor que acompaña al ejercicio de la correspondiente virtud moral cardinal. El Magisterio social invoca el respeto de las formas clásicas de la justicia: la conmutativa, la distributiva y la legal. La justicia resulta particularmente importante en el contexto actual, en el que el valor de la persona, de su dignidad y de sus derechos, a pesar de las proclamaciones de propósitos, está seriamente amenazado por la difundida tendencia a recurrir exclusivamente a los criterios de la utilidad y del tener” (C 201, 202).



Situaciones y Cuestiones

36. Existen cuestionamientos sobre la Justicia como institución. En la Argentina es fuerte el reclamo por la reforma de la justicia. Y la Mesa del Diálogo Argentino ha propuesto la necesidad de una profunda y valiente reforma de ella. Pero no existen cuestionamientos sobre la justicia como valor. Sin embargo, la Doctrina Social nos hace ver su límite e insuficiencia para fundar por sí sola una convivencia social sólida: “La plena verdad sobre el hombre, permite superar la visión contractual de la justicia, que es una visión limitada, y abrirla al horizonte de la solidaridad y del amor. Por sí sola, la justicia no basta. Junto al valor de la justicia, la doctrina social coloca el de la solidaridad, en cuanto vía privilegiada de la paz” (C 203).



4° La vía de la caridad


37. “Entre las virtudes en su conjunto y, especialmente entre las virtudes, los valores sociales y la caridad: existe un vínculo profundo que debe ser reconocido cada vez más profundamente”. “Los valores de la verdad, de la justicia y de la libertad, nacen y se desarrollan de la fuente interior de la caridad”. “La caridad presupone y trasciende la justicia. No se pueden regular las relaciones humanas únicamente con la medida de la justicia”. “Ninguna legislación, ningún sistema de reglas o de estipulaciones lograrán persuadir a hombres y pueblos a vivir en la unidad, en la fraternidad y en la paz. Ningún argumento podrá superar el llamado de la caridad” (C 204 - 207). La caridad es la plenitud de la justicia y de toda virtud humana.



Situaciones y cuestiones

38. Los cristianos debemos hacernos aquí un grave cuestionamiento: si tomamos en serio el mandamiento del amor que nos dejó Jesús. Si lo hacemos, descubriremos cada vez con mayor claridad que, después del acto de adoración a Dios, la construcción de la convivencia social, en verdad, libertad y justicia, es la obra máxima del hombre sobre la tierra. Y que Dios Padre providente en nada se complace más que en ver a sus hijos esforzándose por construirla.

Sobre esta base de los principios básicos y de los valores fundamentales de la Doctrina Social de la Iglesia podemos edificar una Nación reconciliada, que logre vivir una verdadera amistad social.





IV. Exhortación al Pueblo de Dios,


39. Hace un mes celebramos el III Congreso Nacional de Laicos, a los veinte años del Segundo celebrado en 1984, y en vista del Bicentenario de la Nación, a celebrarse en 2010. La temática abordada fue la vocación y misión del laico en la Iglesia, en la sociedad y en la política. Durante el Congreso, la Doctrina Social de la Iglesia se mostró de máxima actualidad. Y no sólo por sus formulaciones, sino por los desafíos que ésta debe enfrentar cada día y que merecen nuevas respuestas. Si bien como Pastores somos los garantes de esta Doctrina, les corresponde también a ustedes, queridos fieles laicos, participar en su elaboración, conociendo los postulados ya adquiridos, iluminando con ellos la situación social del País, y, a partir de allí, enunciar fórmulas adecuadas que ayuden a los cristianos y a todo hombre de buena voluntad a actuar en bien de la República, respetada la propia opción temporal, sin esperar consignas de los pastores. Por lo mismo, hoy más que nunca “la Doctrina social de la Iglesia debe entrar, como parte integrante, en el camino formativo del laico” (C 549). El Compendio de la Doctrina Social, es un instrumento valioso para conocer esta Doctrina y aportar a ella elementos nuevos. Aconsejamos vivamente su estudio y puesta en práctica.



40. Que María, gloria de Jerusalén, alegría de Israel, orgullo de la humanidad, madre virgen de Jesús de Nazaret, nuestro hermano y nuestro Dios Salvador, implore para nosotros del Padre un amor grande y fuerte por nuestra Nación como el que su Hijo tuvo por su patria hasta llorar por ella.



90ª Asamblea Plenaria
de la Conferencia Episcopal Argentina
Pilar, 11 de noviembre de 2005
Memoria de San Martín de Tours, obispo.



Este documento fue publicado como suplemento
del Boletín Semanal AICA Nº 2553 del 23 de noviembre de 2005


Domingo, 25 junio 2006 ZENIT publica las palabras que dirigi? Benedicto XVI este domingo a mediod?a antes y despu?s de rezar la oraci?n mariana del ?ngelus.



Queridos hermanos y hermanas:
Este domingo, duod?cimo del tiempo ordinario, est? como ?rodeado? por solemnidades lit?rgicas significativas. El viernes pasado celebramos el Sagrado Coraz?n de Jes?s, celebraci?n que une acertadamente la devoci?n popular con la profundidad teol?gica. Era una tradici?n, y en algunos pa?ses sigue si?ndolo, la consagraci?n al Sagrado Coraz?n de las familias, que ten?an una imagen suya en su casa.

Las ra?ces de esta devoci?n se hunden en el misterio de la Encarnaci?n: precisamente a trav?s del Coraz?n de Jes?s se manifest? de manera sublime el Amor de Dios hacia la humanidad. Por este motivo, el aut?ntico culto al Sagrado Coraz?n mantiene toda su validez y atrae especialmente a las almas sedientas de la misericordia de Dios, que en ?l encuentran la fuente inagotable, en la que pueden sacar el agua de la Vida, capaz de regar los desiertos del alma y de hacer que vuelva a florecer la esperanza.

La solemnidad del Sagrado Coraz?n de Jes?s es tambi?n la Jornada Mundial de Oraci?n por la Santificaci?n de los Sacerdotes: aprovecho la oportunidad para invitaros a todos vosotros, queridos hermanos y hermanas, a rezar siempre por los sacerdotes para que puedan ser testigos del amor de Cristo.

Ayer la liturgia nos permiti? celebrar la Natividad de San Juan Bautista, el ?nico santo de quien se conmemora el nacimiento, pues marc? el inicio del cumplimiento de las promesas divinas: Juan es ese ?profeta?, identificado con El?as, que estaba destinado a preceder inmediatamente al Mes?as para preparar al pueblo de Israel para su venida (Cf. Mateo 11,14; 17,10-13). Su fiesta nos recuerda que toda nuestra vida siempre est? subordinada a Cristo y logra su realizaci?n acogi?ndole a ?l, Palabra, Luz, y Esposo, de quien nosotros somos voces, candiles y amigos (Cf. Juan 1,1.23; 1,7-8; 3,29). ?Es preciso que ?l crezca y que yo disminuya? (Juan 3,30): esta expresi?n del Bautista constituye un programa para todo cristiano.

Dejar que el ?yo? de Cristo tome el lugar de nuestro ?yo? fue de manera ejemplar el anhelo de los ap?stoles Pedro y Pablo, que la Iglesia venerar? con solemnidad el pr?ximo 29 de junio. San Pablo escribi? de s? mismo: ?no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en m?? (G?latas 2,20).

Antes que ellos y antes que cualquier otro santo, quien vivi? esta realidad fue Mar?a sant?sima, que conserv? las palabras de su Hijo Jes?s en su coraz?n. Ayer contemplamos ese Coraz?n suyo inmaculado, Coraz?n de Madre, que sigue velando con tierna solicitud sobre todos nosotros. Que su intercesi?n nos permita ser siempre fieles a la vocaci?n cristiana.

[Despu?s del ?ngelus el Papa dirigi? su saludo a los peregrinos en ocho idiomas. Entre otras cosas, en italiano, dijo:]

Hoy, domingo que precede a la solemnidad de los santos Pedro y Pablo, se celebra en Italia la Jornada por la Caridad del Papa. Doy las gracias de coraz?n a la comunidad eclesial italiana por las oraciones y el apoyo que ofrece a mi ministerio de sucesor de Pedro, llamado a servir a todo el Pueblo de Dios.

[En espa?ol, dijo:]
Saludo con afecto a los peregrinos de lengua espa?ola aqu? presentes, as? como a quienes participan en esta oraci?n mariana a trav?s de la radio o la televisi?n. Queridos hermanos: que la certeza de la presencia de Cristo en la barca de su Iglesia aumente vuestra fe y amor hacia Ella, os inspire confianza en medio de las dificultades y os anime a testimoniar con alegr?a vuestra condici?n de cristianos. ?Feliz domingo!

Publicado por verdenaranja @ 22:49  | Habla el Papa
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25 junio 2006 (ZENIT).- Al clausurar el primer Curso de Especializaci?n en Informaci?n Religiosa, organizado por la Universidad Pontificia de la Santa Cruz de Roma, monse?or Bruno Forte, arzobispo de Chieti-Vasto, present? ocho claves de lectura de la obra teol?gica de Joseph Ratzinger.

El prelado, quien es tambi?n miembro de la Comisi?n Pontificia Internacional, comenz? su ponencia, el 17 de junio, presentando como primera clave un an?lisis del contexto hist?rico y cultural en el que madur? la obra teol?gica de quien hoy es Benedicto XVI.

Despu?s de 1968, cuando estall? el ?tiempo de la utop?a?, que presentaba la visi?n de un Dios esencialmente ?in?til? (?Deus otiosus?), madur? en Ratzinger la convicci?n anti-ideol?gica que ha caracterizado su obra.

Por otra parte, despu?s de 1989, cuando prevalecieron el ?tiempo del desencanto? y la idea de la ?muerte? de Dios (?Deus mortuus?), el desaf?o ratzingeriano se convirti? en ?proponer horizontes de sentido, de alegr?a y de esperanza?.

En este periodo, afirm? monse?or Bruno Forte, Joseph Ratzinger elabor? el concepto de ?Deus caritas? que muestra que el tema de su primera enc?clica fue por tanto ?largamente madurado?.

La segunda clave es la tarea que Joseph Ratzinger asumi? con su teolog?a: ?dar testimonio con el servicio de la inteligencia a la Palabra entre las palabras de los hombres?, o sea ?una diacon?a [servicio, ndr.] a la verdad en la casa de la verdad?, es decir la Iglesia.

De hecho, ?a Dios no se le encuentra en la soledad? sino en una ?comunidad que hace memoria y narraci?n, que al mismo tiempo es la comunidad interpretadora de la verdad que se nos ha transmitido?.

La tercera clave es el significado de creer. Monse?or Forte, citando las palabras del mismo Ratzinger, en ?Introducci?n al Cristianismo?, observ? que creer ?significa dar el propio asentimiento a ese sentido que no somos capaces de construirnos nosotros mismos, sino s?lo de recibir como un don, de manera que nos basta acogerlo y abandonarnos a ?l?.

El Dios en el que se cree, a?adi? el prelado ilustrando la cuarta clave de lectura, puede ser s?lo un Dios personal, Dios Padre, que es revelado en la historia b?blica como Dios viviente, o sea Dios de Jesucristo. No se puede amar a un Dios desconocido sino s?lo a uno personal, que nos dirige la palabra y al que al mismo tiempo nosotros podemos dirigirnos.

En este contexto, la relaci?n entre hombre y Dios debe caracterizarse por el paso del ?dualismo? que ha contrapuesto lo humano y lo divino, la fe y la raz?n, en muchas ?pocas del esp?ritu moderno, al ?encuentro?, la correspondencia.

Seg?n la quinta clave del pensamiento de Ratzinter, ?lo humano y lo divino se encuentran pero no se confunden en Jesucristo?, se?al? el prelado. Dios no es la respuesta a la expectativa del hombre, sino que es siempre superior, ?es el m?s all? que nos alcanza, nos turba y nos inquieta?.

La sexta clave de lectura es la visi?n de la Iglesia como lugar en el que habita Dios. ?La Iglesia debe vivir siempre en la docilidad al Esp?ritu y debe estar dispuesta a reconocer resistencias al Esp?ritu?, subray?, indicando la importancia de reconocer las culpas del pasado.

La s?ptima clave, la visi?n del m?s all? (la escatolog?a), seg?n Forte, es un ?tema dominante en el pensamiento ratzingeriano? y afecta, en primer lugar a la identidad del cristiano: ?un prisionero del futuro de Dios?, que debe medir sus decisiones en el horizonte del Dios infinito.

En este sentido, ?el cristiano vive en una experiencia anticipada y anticipadora de las cosas ?ltimas?, por la fe y los sacramentos, pero es tambi?n ?reserva cr?tica? porque a veces el cristiano va contra corriente.

La ?ltima clave ilustrada por monse?or Forte es la imagen que resume esta obra teol?gica, Mar?a, s?ntesis de la eclesiolog?a: ?icono concreto y personal en el que se expresan las coordinadas del pensamiento cristiano?.

Mone?or Forte concluy? su intervenci?n subrayando las diferencias entre Juan Pablo II y Benedicto XVI, dos personalidades emparejadas por el ?enfoque espiritual?. Si el Papa Karol Wojtyla era un antrop?logo personalista, el Papa Joseph Ratzinger es un te?logo ?casi catequista?, portador de la posibilidad del encuentro de tradiciones y culturas diversas, explic?.

El I Curso de Especializaci?n en Informaci?n Religiosa tuvo lugar del 3 de marzo al 16 de junio. Durante el mismo, profesores de varias universidades pontificias y ateneos romanos se alternaron en la exposici?n de temas relativos a la informaci?n religiosa, con el fin de ofrecer algunas claves de lectura para comprender mejor a la Iglesia cat?lica.

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25 Jun. 06 (ACI).- Miles de peregrinos llegados de todas partes del mundo se dieron cita hoy en la Plaza de San Pedro para rezar el ?ngelus Dominical con el Papa Benedicto XVI quien record? que la festividad del Sagrado Coraz?n de Jes?s es ocasi?n para rezar por la santificaci?n de los sacerdotes.

Antes de iniciar la oraci?n mariana, el Santo Padre hizo notar que este domingo ?se encuentra rodeado de solemnidades lit?rgicas significativas? como ?el Sagrado Coraz?n de Jes?s, que une felizmente la devoci?n popular con la profundidad teol?gica? y ?la natividad de San Juan Bautista, el ?nico santo de quien se conmemora el nacimiento pues marc? el inicio de la realizaci?n de las promesas divinas?.

Sobre la primera agreg? que ?las ra?ces de esta devoci?n se encuentran en el misterio de la Encarnaci?n; es justamente a trav?s del Coraz?n de Jes?s que en modo sublime se ha manifestado el Amor de Dios hacia la humanidad?.

?Por esto ?prosigui?- el aut?ntico culto al Sagrado Coraz?n conserva toda su validez y atrae especialmente las almas sedientas de la misericordia de Dios, que encuentran la fuente inacabable de la cual tomar el agua de la Vida, capaz de irrigar los desiertos del alma y de hacer reflorecer la esperanza?.

Asimismo, record? que ?la solemnidad del Sagrado Coraz?n es tambi?n la Jornada Mundial de la Oraci?n para la Santificaci?n de los Sacerdotes? y exhort? a todos los presentes a ?rezar siempre por estos, para que puedan ser v?lidos testimonios del amor de Cristo?.

M?s adelante continu? hablando sobre la Natividad de San Juan Bautista y dijo: ?su fiesta nos recuerda que nuestra vida es toda y siempre ?relativa? a Cristo y se realiza acogi?ndolo, Palabra, Luz y Esposo, del cual todos nosotros somos, voz, l?mparas y amigos?.

?Dejar que el ?yo? de Cristo tome el lugar de nuestro ?yo? fue en modo ejemplar el anhelo de los Ap?stoles Pedro y Pablo?, agreg? el Papa.

Y recordando a la Virgen Mar?a dijo: ?ha conservado las palabras de su Hijo Jes?s en su coraz?n. Ayer hemos contemplado este Coraz?n inmaculado, Coraz?n de Madre, que continua velando con tierna solicitud sobre todos nosotros?.

Finalmente rez? el ?ngelus y salud? a los diversos grupos presentes en sus respectivos idiomas.

25 de Junio

Llevamos dos historias (Para difuntos)



En primer lugar, quiero manifestaros a vosotros, los familiares de N., en nombre propio y en el de la comunidad parroquial de X nuestro dolor y nuestro sentimiento ante el trance penoso por el que est?is pasando.
En esta celebraci?n, motivados por la fe en Jes?s Resucitado y desde este Sacramento de la Eucarist?a que es el centro de nuestra vida cristiana, queremos rendir a vuestra madre, hermana, nuestro ?ltimo obsequio. Y lo mejor que podemos hacer por ella, ahora que se ha ido a los brazos del Padre, es rezar y reflexionar.
La muerte es una realidad que vivimos todos los d?as en muchos seres que conocemos y que est?n cerca de nosotros. Es algo que siempre nos viene mal y siempre se nos presenta con tristeza. Y se nos presenta as? porque estamos llamados a la vida: La muerte de una madre, que es fuente de vida, es m?s dolorosa, es m?s dif?cil.
Yo os invito a hacer una lectura creyente de este acontecimiento. Y esta lectura comienzo diciendo que N, vive. ?Vive! Y est? junto a Dios. No solo vive en el recuerdo de su hijo, de su esposo y de sus hermanos, que por cierto todos hemos sido testigos de c?mo la hab?is tratado, con un mimo exquisito, con un cari?o, atenci?n y delicadeza ejemplares. Lo que hab?is hecho con ella quedar? en vuestro recuerdo, pero es que adem?s, ahora vive presente en Dios.
La muerte no es el final de la vida humana. Es el paso obligado para entrar en ese mundo Nuevo, fuera del tiempo y del espacio, que Dios reserva a sus hijos fieles. All? sabremos lo que es vivir de verdad, sin sufrimientos, sin limitaciones f?sicas, sin ego?smos, sin injusticias. Nuestros seres queridos no desaparecen para siempre. Siguen viviendo de otra manera en el seno de Dios.
Y cuando uno llega a la Casa del Padre, a ese encuentro amoroso con El, cada uno lleva lo que es. Cada uno lleva "su vida", lo que es m?s suyo. Por eso, tenemos que dejar aqu? las cosas que nos rodean. Porque eso es peso muerto. Lo material vale para andar por aqu?, por esta vida, pero nada m?s. All? se cotizan otros valores.
All? llevamos nuestra vida personal, nuestra propia historia. Una vida y una historia que tienen dos partes. Una parte bonita, gloriosa, buena. Todo el bien que hemos hecho, el amor que hemos puesto en circulaci?n cada d?a, nuestra amistad con el Se?or, toda esa cosecha almacenada a lo largo de los a?os, hecha de servicio, de justicia, de verdad, de limpieza de coraz?n, de generosidad.
Y llevamos tambi?n la otra cara de la vida, nuestra parte de historia que no nos gusta tanto. Es la historia m?s negra. Lo que hemos hecho de pecado, de desorden de rebeld?a al plan de Dios .
Nuestra hermana N. ha llevado, como todos, su historia. Pero cu?nto en su parte buena y bonita. Todos los que la hab?is conocido sab?is de su bondad, de su sencillez, sab?is de su alegr?a, de su paciencia, de su religiosidad.
Esa historia bonita se la tiene que contar al Se?or. Tiene que destapar el frasco del perfume de su vida como lo fue destapando con vosotros ayud?ndoos, am?ndoos, sirvi?ndoos, ofreci?ndoos su cari?o y su ternura. Nuestra hermana `puede presentarse ante el Se?or con un equipaje repleto de amor y de sencillez, de fe y de confianza en el Se?or, de buen hacer, de ilusi?n por la vida, de ilusi?n por las cosas.
Y porque como humana tambi?n pudo tener de la otra faceta, la oscura que todos tenemos, es por lo que ahora elevamos una oraci?n por ella al Se?or. A El nos dirigimos, en El nos apoyamos, pues ninguno de nosotros se va a salvar por sus m?ritos.
El final de las personas no es como el de las m?quinas, que cuando se estropean y ya no son ?tiles, las tiramos al desguace y las sustituimos por otras. Eso les pasa a las m?quinas, porque est?n hechas a imagen y semejanza del hombre, no a imagen y semejanza de Dios. Por eso al morir nacemos a la Vida de Dios. Hay una continuidad. Entramos en el amor entra?able con el Se?or y participamos de su misma vida gloriosa.
Este acontecimiento lo vivimos tambi?n cerca de vosotros, sus familiares. Vivid este paso del Se?or por la vida de N., con esperanza. Que teng?is en este momento la experiencia de que Dios os quiere, de que El no os abandona, de que El os abre la puerta y os invita a su mesa.
Nuestra hermana N. ha ido a ese encuentro con el Se?or. No es un encuentro en el vac?o. Se va a encontrar con la Verdad suprema, con el Amor m?s grande, con la Dicha que no pod?a ni imaginar. Es decir, se va a encontrar con el Amor de Dios y con Jesucristo Resucitado.
Vamos a apoyarnos en esta fe y en la Palabra que nos infunde esta Esperanza. Que el Se?or perdone a esta hermana, objeto de nuestra reuni?n, sus fallos, sus pecados, porque delante de El todos somos pecadores y necesitamos de su perd?n y misericordia. Y que el Se?or tambi?n le premie sus buenas obras, actitudes y trabajos hechos con tanto amor.
Oremos, en fin por todos nosotros, para que busquemos en todo al Se?or y en El encontremos el consuelo que da la fe y el est?mulo para seguir sembrando en este mundo semillas de Vida Eterna.

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(Alfa y Omega) La editorial Planeta ha lanzado al mercado el libro del cardenal arzobispo de Madrid, don Antonio Mar?a Rouco Varela, titulado Espa?a y la Iglesia cat?lica. Ofrecemos a nuestros lectores algunos p?rrafos del libro, pertenecientes al cap?tulo titulado El laicismo: el retorno intelectual de una vieja categor?a pol?tica

El laicismo vuelve a ser tema de actualidad en los medios de comunicaci?n, en las declaraciones de los pol?ticos y en el debate cultural. El t?rmino laicismo, y el significado que encierra, han vuelto al primer plano de las teor?as sobre la sociedad, la concepci?n del Estado y, sobre todo, a la hora de plantearse las bases ideol?gicas para definir jur?dicamente las relaciones entre Iglesia y Estado e, incluso m?s gen?ricamente, entre religi?n y sociedad; tanto en el actual marco de la discusi?n abierta en Espa?a en torno a una posible reforma constitucional, como en el de la Europa del Tratado sobre la Constituci?n Europea. La grave problem?tica pol?tica, cultural y religiosa, planteada con la presencia creciente del Islam en todos los pa?ses europeos, a?ade un dato nuevo y preocupante a la cuesti?n.
En las distintas definiciones (en sentido amplio), que se pueden encontrar en los l?xicos y manuales al uso, hay coincidencias en atribuir al concepto dos significados: uno jur?dico, referido al sistema de relaciones Iglesia-Estado, y, otro, filos?fico-teol?gico, relacionado con la doctrina y teor?a general sobre el Estado: su origen, fin y naturaleza. Laicismo designar?a, en primer lugar, una forma de total separaci?n de la Iglesia y el Estado. La Iglesia quedar?a situada dentro del ordenamiento jur?dico ?seg?n la m?s positiva de las hip?tesis? en el campo asociativo estrictamente privado. Esta f?rmula vendr?a exigida por un modelo de constituci?n y funcionamiento del Estado en el que se desecha toda presencia y cualquier tipo de influjo sobre el mismo por parte de la Iglesia o de cualquier concepci?n religiosa o trascendente de la vida. En segundo lugar, laicismo significar?a el apoyo intelectual ?ltimo que recibe este laicismo pol?tico y jur?dico radical de corrientes de pensamiento con una proveniencia com?n: el mundo ideol?gico de la Ilustraci?n; la tesis de la no trascendencia de los fundamentos del orden pol?tico y, consiguientemente, de su car?cter completamente inmanente.
La doctrina del Vaticano II sobre la libertad religiosa y la relaci?n de la Iglesia con el mundo y en especial con la comunidad pol?tica, vino a vaciar de cualquier pretexto o raz?n intelectualmente seria al laicismo y a un posible renacimiento pol?tico suyo en el futuro. La Declaraci?n Dignitatis humanae sobre la libertad religiosa asienta el derecho de la libertad de la Iglesia en la base com?n del derecho a la libertad religiosa, dise?ado como un derecho personal y social, privado y p?blico a la vez, cuyos fundamentos se encuentran en la dignidad trascendente de la persona humana y cuyo ejercicio pertenece al bien com?n y a la realizaci?n solidaria de todos los dem?s derechos fundamentales como uno de sus esenciales aspectos. La Constituci?n Pastoral Gaudium et spes afirmar? netamente y desarrollar? en sus consecuencias pr?cticas el principio de la autonom?a de las realidades temporales y de la responsabilidad propia e intransferible de los seglares en la vivencia de su vocaci?n cristiana en el mundo.

Claves para el discernimiento

No parece que haya que vacilar en la contestaci?n afirmativa respecto a que nos encontramos frente a una oportunidad hist?rica ?nica para elaborar una renovada versi?n te?rica y pr?ctica del orden pol?tico, libre y solidario, enraizado en la dignidad trascendente y el bien de cada persona y de toda la comunidad humana. Para abordar con eficacia hist?rica su puesta en pr?ctica, habr?a que tener en cuenta los siguientes criterios de discernimiento:
* La situaci?n de los derechos humanos atraviesa un momento extremadamente delicado no s?lo en el campo de los derechos sociales y culturales, sino tambi?n en el de los derechos personales, lo que resulta m?s peligroso y amenazador de cara al futuro; es sobre todo en lo que se refiere al derecho a la vida, en conexi?n con el derecho a la libertad de conciencia, a la libertad religiosa y a la libertad de educaci?n donde el cuestionamiento es m?s flagrante.
* La subsistencia y no digamos el desarrollo del modelo pol?tico y jur?dico de una sociedad dise?ado en torno al eje de la dignidad de la persona humana y de sus derechos fundamentales, va a depender en gran medida de la forma como se integre en el tejido social y cultural, espa?ol y europeo, esta nueva realidad de la emigraci?n, singularmente la que procede de los pa?ses de religi?n isl?mica. Mucho depender? de la forma como se les proponga y fundamente la visi?n del hombre y del mundo que ha guiado y gu?a la configuraci?n de la sociedad europea hasta el presente.
* Para afrontar el reto de la integraci?n de una realidad social, cultural y religiosamente tan compleja, en el marco pol?tico-jur?dico irrenunciable del Estado de Derecho, el mero retorno, pol?tico y cultural, a un laicismo puro y duro y a su doctrina de la remisi?n de la religi?n al estricto ?mbito de lo privado, supondr?a -aun prescindiendo de la cuesti?n de su verdad te?rica- un nuevo y reiterado error hist?rico. El choque de las conciencias con una doctrina pol?tica, en virtud de la cual el Estado pretendiese constituirse no ya en la fuente ?nica y ?ltima del Derecho, sino incluso de la moral p?blica, conducir?a no muy a la larga a totalitarismos insostenibles.
Espa?a quiso tambi?n emprender y consolidar en las ?ltimas d?cadas un camino de reconciliaci?n y de un futuro fraterno, solidario y libre. La Constituci?n de 1978 y los Acuerdos firmados con la Santa Sede en 1979 encauzaron y expresaron ese prop?sito colectivo, asumido y sostenido finalmente por la inmensa mayor?a de los espa?oles, con frutos materiales y espirituales evidentes. Su teor?a inspiradora significaba una superaci?n de la infeliz ant?tesis Estado confesional-Estado laicista. Casi treinta a?os despu?s no ha perdido ni un ?pice de actualidad, en el sentido m?s realista de la expresi?n; m?s bien la ha ganado, y mucho.

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Discurso del cardenal Rouco Varela al ser investido Doctor Honoris Causa en el CEU


La cuesti?n ?tica,
ante el futuro del Estado democr?tico


(Alfa y Omega) El cardenal arzobispo de Madrid, don Antonio Mar?a Rouco Varela, fue investido Doctor Honoris Causa por la Universidad CEU San Pablo, en un acto celebrado el pasado viernes 23 de junio y que cont? con la presencia de numerosas personalidades. Reproducimos, ?ntegra, la conferencia que pronunci? el cardenal sobre la ?tica en el Estado democr?tico de Derecho


Perm?tanme, en primer lugar, manifestar mi m?s profundo y sentido agradecimiento al muy estimado se?or Gran Canciller y, en su persona, a la querida Universidad CEU San Pablo, por el honor que me concede al investirme hoy como Doctor Honoris Causa. Quisiera expresar tambi?n mi gratitud al excelent?simo se?or Rector por sus cordiales palabras de acogida, y al profesor don Dalmacio Negro Pav?n, que ha tenido la delicadeza de ofrecernos una valoraci?n de mi labor acad?mica, especialmente en el campo de la Teolog?a del Derecho, en la que ha ido m?s all? de lo que mi persona merece.

Desde hace muchos a?os, me he sentido muy unido a la Universidad CEU San Pablo, con lazos de amistad personal y, no en ?ltimo lugar, por gozosas razones pastorales. Es un honor para m?, ciertamente inmerecido, a la vez que es una gran alegr?a el ser recibido en el Claustro de esta Universidad a la que seguir? prestando, desde ahora con m?s motivos, mi colaboraci?n y apoyo.
Haciendo memoria de mi ya lejana dedicaci?n universitaria, y ante el momento presente ?al que tiene que mirar la Universitas?, me pareci? oportuno, y, en nuestros d?as, urgente, llamar la atenci?n sobre la necesidad de iniciar una reflexi?n acerca de la cuesti?n ?tica ante el futuro del Estado democr?tico de Derecho.

La evocaci?n de la Historia

En el cap?tulo de la historia del Estado y de las teor?as pol?ticas que lo han sustentado en los dos ?ltimos siglos, marcados por la Ilustraci?n, la cuesti?n del control jur?dico del ejercicio de la autoridad p?blica ha ocupado un lugar sistem?ticamente preeminente. La superaci?n efectiva de la idea y de la realidad misma del poder absoluto, propio de las monarqu?as europeas del Antiguo R?gimen, hab?a constituido el objetivo por excelencia del pensamiento y de la acci?n pol?tica de todos los ilustrados europeos, antes y despu?s de la gran convulsi?n hist?rica representada por la Revoluci?n Francesa. El instrumento conceptual y te?rico-jur?dico que se emplea, bien conocido de todos, es el de la teor?a de la divisi?n de poderes ?el legislativo, el ejecutivo y el judicial? y de su mutuo control, expresado en un nuevo ordenamiento constitucional del Estado. El posible significado de la conciencia moral en la forma de asumir y de ejercitar la autoridad, fuese por medio de las leyes, de las decisiones de Gobierno o de la jurisprudencia, quedar?a relegado progresivamente a un plano sin relevancia positivo-jur?dica, cuando no negado esc?ptica y/o ir?nicamente.

La concepci?n del poder pol?tico se autonomiza cada vez m?s como una categor?a amparada, en el mejor de los casos, por la fuerza sociol?gica. El respeto a las exigencias m?s b?sicas y elementales de la justicia, tal como las percib?an el sentido com?n y el instinto ?tico del pueblo, se cre?an y esperaban encontrar salvaguardadas a trav?s del primado jur?dico de la ley u ordenamiento constitucional, al que habr?an de someterse todos los poderes del Estado, y del principio formal de la soberan?a popular. No hizo falta llegar a las tragedias hist?ricas del constitucionalismo centroeuropeo del primer tercio del siglo XX, del cual es ejemplo excepcional la Constituci?n de la Rep?blica de Weimar, para que se llegase a la conclusi?n pr?ctica de que no hay seguridades jur?dico-formales suficientes que puedan impedir por s? mismas, autom?ticamente, las transgresiones y las crisis constitucionales. Ante las inmensas ruinas materiales, espirituales y morales que dej? detr?s de s? la Segunda Guerra Mundial y su relativo fracaso hist?rico, desde el punto de vista de la derrota total de los totalitarismos pol?ticos ?la Uni?n Sovi?tica los continuar?a encarnando dentro de ella misma y en sus Estado-sat?lites durante cuarenta y cuatro largos y ominosos a?os, hasta 1989, si bien con intensidad decreciente?, la pregunta que se alzaba lacerantemente ante la opini?n p?blica mundial, al filo de los a?os cincuenta del pasado siglo, era c?mo salvar y garantizar un orden de justicia en todos los Estados u ordenamientos pol?ticos capaz de librar al hombre de la violaci?n sistem?tica de sus derechos m?s elementales, y a la Humanidad de la guerra y de la lucha del todos contra todos: de la terrible m?xima del homo homini lupus.

Se crey? encontrar la respuesta en un nuevo desarrollo jur?dico-positivo del Derecho internacional en torno a la Organizaci?n de las Naciones Unidas y a su Declaraci?n Universal de los Derechos Humanos. El Estado democr?tico de Derecho encontrar?a su ?ltimo y efectivo sost?n en el Derecho internacional. ?Habr?a finalmente triunfado la doctrina sobre el valor universal del derecho de gentes ?del ius gentium? con la que los maestros de la Escuela de Salamanca responden en los siglos XVI y XVII al doble y formidable reto del descubrimiento del Nuevo Mundo y del nacimiento de los Estados nacionales, a rengl?n seguido de la crisis irreversible de la cristiandad europea? Tristemente, no. Los maestros salmantinos fundaban su teor?a del ius gentium en el derecho y la ley natural, inscrita por Dios en el ser personal y social del hombre, y reconocible objetivamente por ?ste en el sagrario de la conciencia como una exigencia ?tica primordial. Las Naciones Unidas, en cambio, y las teor?as pol?ticas y jur?dicas que las inspiraban no pretend?an ?ni parece que pretendan hasta el momento? superar el plano doctrinal y moral del puro positivismo jur?dico, de la teor?a pura del Derecho ?la reine Rechtslehre? de Hans Kelsen.

El proyecto y el programa de las Naciones Unidas supon?a, con todo, un avance considerable en el camino de la paz y de una nueva civilizaci?n digna del hombre; pero claramente insuficiente, como se ha puesto de manifiesto a la luz de lo que ha venido ocurriendo en el escenario pol?tico del mundo en las ?ltimas d?cadas. En los umbrales del nuevo siglo y del nuevo milenio resulta inevitable hacer dos constataciones: los derechos fundamentales de la persona humana, especialmente los m?s significativos y decisivos, como son el derecho a la vida, a la libertad religiosa y de conciencia y el Derecho al matrimonio y a la familia, junto con el principio y el valor del bien com?n o, lo que es lo mismo, el postulado ?tico de la solidaridad, se encuentran en profunda crisis tanto en el plano nacional como internacional. Crisis que puede arrastrar consigo ?qui?rase o no? la crisis del Estado mismo de Derecho tal como fue surgiendo y consolid?ndose en la segunda mitad del siglo XX. Porque no se trata s?lo de infracciones y de incumplimientos de sus contenidos b?sicos, cometidos y/o consentidos en la pr?ctica con peor o mejor conciencia, sino de su puesta en duda intelectual y cultural, y hasta de su negaci?n te?rica. Es decir, nos encontramos ante su cuestionamiento no s?lo de hecho, sino de su raz?n de ser: de su cuestionamiento doctrinal.

Presupuestos ?ticos, pre-pol?ticos

Ya en los a?os sesenta del pasado siglo un famoso te?rico alem?n del Derecho, luego magistrado del Tribunal Constitucional de Alemania, Ernst Wolfgang B?ckenf?rde, planteaba la pregunta de ?si el Estado libre y laico ?secularizado? no se alimenta de presupuestos normativos, que ?l mismo no puede garantizarse?. Los ecos de ese interrogante han llegado con creciente resonancia hasta nuestros d?as: hasta el ya famoso di?logo J?rgen Habermas?Joseph Ratzinger, que tuvo lugar, el 19 de enero de 2004, en la Academia Cat?lica de Baviera.

Ambos autores coinciden en que el Estado democr?tico de Derecho precisa para su subsistencia de fundamentos que trasciendan un desnudo formalismo jur?dico, m?xime en un momento hist?rico ?que Habermas califica como post-secular? caracterizado por el hecho de que en las sociedades m?s pr?speras, es decir, las euro-americanas, se est? asistiendo a un fen?meno cultural sorprendente: el de que el dominio de las respuestas inmanentistas y agn?sticas, en el debate intelectual y en la realidad social vivida, comienza a ser relevado por un pluralismo de visiones del hombre y del mundo en el que la religi?n ocupa un puesto creciente en la estima popular, aunque a veces aparezca planteada, m?s all? incluso de la metaf?sica, en forma de nostalgia o de b?squeda inquieta de una soluci?n trascendente para los grandes interrogantes de la existencia, es decir: en la forma de una respuesta genuinamente religiosa.
La irrupci?n del fundamentalismo isl?mico en el marco social, pol?tico y cultural de las sociedades, otrora cristianas y luego laicistas, viene a reafirmar a los dos pensadores antes citados en la tesis de la necesidad de un proceso comunicativo y de formaci?n de la conciencia p?blica en el que deben intervenir la raz?n y la fe al un?sono y, consiguientemente, la experiencia secular y la vivencia religiosa de la vida para llegar a precisar los contornos ?ticos m?nimos e irrenunciables de lo que significan los principios sustentadores de la dignidad de la persona humana, de sus derechos fundamentales y de sus deberes de solidaridad en funci?n del bien com?n nacional e internacional. Para lograrlo, habr?an de evitarse lo que Ratzinger llama las patolog?as de la raz?n ?bien manifiestas en la historia social, pol?tica y cultural del siglo XX? y, tambi?n, las patolog?as de las religiones, patentes hoy, sobre todo en el fundamentalismo isl?mico.

Detr?s del l?cido diagn?stico hist?rico y, sobre todo, del an?lisis del presente europeo, que emerge del di?logo de Habermas y Ratzinger, se esconde una evidente preocupaci?n de cara al futuro del Estado libre y democr?tico de Derecho. Por parte de la opini?n p?blica europea, especialmente de sus sectores dirigentes, ?se ha ca?do en la cuenta de la nueva y agudizada aparici?n de esos factores intelectualmente y pol?ticamente disolventes, a los que hemos aludido, capaces de poner de nuevo en peligro el orden jur?dico construido sobre el respeto a la dignidad inviolable de la persona humana, a sus derechos fundamentales, anteriores al poder del Estado y a su ordenamiento constitucional, y sobre la defensa y promoci?n libre y solidaria del bien com?n?

De nuevo circulan y se propugnan teor?as antropol?gicas y visiones del mundo y de la vida en las que no queda sitio, no ya para una tabla de valores normativos indiscutibles sobre los que fundamentar la convivencia y la cooperaci?n social, sino que tampoco lo hay para una concepci?n o una idea elementalmente n?tida de la verdad del hombre. ?Qu? es ser hombre? ?Qui?n es hombre? ?Cu?ndo comienza y en qu? consiste el ser humano, la persona humana? Lo ?nico que vale para estas nuevas antropolog?as sociales, de un positivismo y pragmatismo radicales, es el uso pr?ctico de una metodolog?a social que averig?e e imponga lo que conviene a los m?s fuertes; es decir, el m?todo sociol?gico de la dictadura del relativismo, como denunciaba en su famosa y clarividente homil?a de apertura del C?nclave en abril del pasado a?o el cardenal Ratzinger. El riesgo m?ximo para la subsistencia de un ordenamiento libre y democr?tico de la comunidad pol?tica llega cuando esa teor?a del absoluto relativismo ?tico se constituye en doctrina justificadora de la actuaci?n del Estado, dispuesto a convertirse en la ?ltima instancia de los principios normativos de la ?tica p?blica, cuando no de la moral privada. Si, adem?s, trata de ense?arlos obligatoriamente a trav?s del sistema educativo, por encima de los derechos de los padres y de los alumnos, el peligro resulta extraordinariamente preocupante.

Urgencias de la hora presente

Ante esta situaci?n, la apelaci?n intelectual y el reclamo social de reconstituir procesos y cauces de intercomunicaci?n entre los grupos y agentes que crean pensamiento, formas de ver la vida y h?bitos culturales ?entre los que hay que contar ineludiblemente a las instituciones religiosas?, en orden al reconocimiento lo m?s amplio y hondo posible de los principios ?ticos y los valores normativos de los que depende la suerte del hombre y de la Humanidad, sobreponi?ndose a las pretensiones del poder y de las veleidades y modas sociol?gicas, son de una urgente y vital importancia para el futuro de las sociedades europeas; y, no en ?ltimo lugar, de la espa?ola.

En Europa ?y, por supuesto, en Espa?a? parece evidente que los dos grandes protagonistas de ese imprescindible proceso de di?logo cultural en el amplio sentido de la expresi?n han de ser el pensamiento laico ?que no el laicismo ideol?gico? y el pensamiento cristiano: situados ambos ante el desaf?o hist?ricamente formidable del fundamentalismo isl?mico, que les afecta al menos por igual. Presupuesto jur?dico y pol?tico ?conditio sine qua non! para que este m?todo dialogal pueda llevarse a cabo y fructificar en la configuraci?n de la conciencia social y en el ordenamiento constitucional de la comunidad pol?tica, es el respeto escrupuloso al derecho a la libertad religiosa y de todas sus connotaciones individuales, sociales e institucionales, que incluyen y presuponen, naturalmente, la libertad general de opini?n y de expresi?n p?blicas, salvo el l?mite ?ltimo de las exigencias de lo que la tradici?n filos?fico-jur?dica m?s com?n llama el orden p?blico.
Y, desde luego, si no se impone un freno dial?ctico o se excluye expresamente el tema del debate y la discusi?n intelectual del problema, se llegar? con toda seguridad ?la que se sigue de la l?gica m?s aut?ntica? a la cuesti?n de Dios como fundamento ?ltimo del orden moral, en el que, a su vez, est?n insertos y descansan el Derecho y el Estado. Juan Pablo II, en su libro p?stumo Memoria e identidad, una honda y comprometida reflexi?n teol?gica sobre la historia del siglo XX al hilo de la experiencia espiritual y pastoral de la propia vida, expresada en el g?nero literario de la conversaci?n ?al filo de dos milenios, lo subtitula ?l?, llega al siguiente juicio sobre el racionalismo antropol?gico y jur?dico inmanentista: ?Todo esto, el gran drama de la historia de la Salvaci?n, desapareci? de la mentalidad ilustrada. El hombre se hab?a quedado solo; solo como creador de su propia historia y de su propia civilizaci?n, solo como quien decide por s? mismo lo que es bueno y lo que es malo, como quien existir?a y continuar?a actuando etsi Deus non daretur, aunque Dios no existiera. Pero si el hombre por s? solo, sin Dios, puede decidir lo que es bueno y lo que es malo, tambi?n puede disponer que un determinado grupo de seres humanos sea aniquilado. Determinaciones de este tipo se tomaron, por ejemplo, en el Tercer Reich por personas que, habiendo llegado al poder por medios democr?ticos, se sirvieron de ?l para poner en pr?ctica los perversos programas de la ideolog?a nacionalsocialista, que se inspiraba en presupuestos racistas. Medidas an?logas tom? tambi?n el Partido Comunista en la Uni?n Sovi?tica y en los pa?ses sometidos a la ideolog?a marxista?.

?Un texto memorable para esa nueva andadura ?tica y religiosa que necesitan urgentemente Europa y, sin duda alguna, Espa?a! El futuro de la democracia libre y solidaria como marco cultural y jur?dico para la construcci?n de una Uni?n Europea pol?ticamente s?lida y para el destino de una Espa?a unida humana, espiritual y socialmente, depende en una decisiva medida de saber volver a sus ra?ces cristianas, en di?logo abierto con el laicismo de la mejor tradici?n humanista, no ausente de la historia contempor?nea de Espa?a, como no lo ha estado de la de Italia, con la que compartimos situaciones culturales, espirituales y religiosas muy semejantes. V?ase, si no, la otra obra, fruto del di?logo entre el profesor Pera y el mismo cardenal Ratzinger, de mayo de 2004: Senza radici. Europa. Relativismo. Cristianesimo. Islam.
Mart?n Heidegger, el fil?sofo del intelectualmente m?s autosuficiente existencialismo, ten?a que reconocer al final de su vida, en 1976: Nur Gott kann uns noch retten: S?lo Dios puede todav?a salvarnos. Recurrir a la oraci?n para despejar y abrir generosa y magn?nimamente mentes y corazones, a la hora de proponerse sin demora y de alcanzar ese objetivo hist?ricamente urgente e ineludible de poner renovados fundamentos ?ticos a la sociedad y al Estado entre nosotros, europeos y espa?oles del siglo XXI, es un medio al alcance de todos y de una probada eficacia.

+ Antonio M? Rouco Varela

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S?bado, 24 de junio de 2006
24 de Junio

(Fuente de la Guancha) Una vez m?s el santo patr?n del municipio de San Juan de la Rambla ha hecho en estos d?as su secular convocatoria a vecinos y for?neos. Su templo y aleda?os fueron el lugar de cita inmemorial de las Fiestas Patronales, que a trav?s de diversos actos religiosos y populares han renovado sus tradiciones.
El d?a principal sin duda alguna es el 24 de Junio, fiesta lit?rgica de San Juan Bautista. A las doce de la ma?ana comenzaba la solemne Misa, presidida por el p?rroco y concelebrada por sacerdotes nacidos en la parroquia, por el p?rroco de San Jos? del mismo municipio y por el p?rroco de San Andr?s de la Centinela, que dijo la homil?a.
Por la tarde se proceder?a a la procesi?n con quema de fuegos artificiales.

24 de Junio

(Fuente de la Guancha) En la misa parroquial de v?spera contrajeron matrimonio los j?venes N?stor Asensio Reyes Delgado, natural y vecino de Gu?a de Isora, y Mar?a Jos? P?rez D?az, natural y vecina de La Guancha. Fueron sus padrinos Asensio Reyes Meli?n, padre del contrayente, y Mar?a del Rosario D?az Goya, madre de la contrayente.

Reproducimos a continuaci?n el comunicado oficial del Secretariado Nacional para la Familia de la Comisi?n Episcopal de Apostolado Laico y Pastoral Familiar:



Ante el pr?ximo tratamiento del proyecto de ley sobre esterilizaci?n, el Secretariado Nacional para la Familia quiere hacer conocer a la opini?n p?blica:

1. El proyecto no cont? con la debida discusi?n en las comisiones correspondientes, y no se permiti? a todas las expresiones del arco ciudadano dar su opini?n sobre el mismo.
En algunos caso el mismo fue aprobado sin discusi?n a libro (y puertas) cerradas.

2. El art. 91 del C?digo Penal vigente, prev? penas de 3 a 10 a?os a quienes causaren una lesi?n que "produjere ... la p?rdida ... de la capacidad de engendrar o concebir". El proyecto no deroga tal disposici?n, por lo que seguir? siendo un delito en la Rep?blica Argentina.

3. El proyecto de aprobarse como fue girado a la C?mara, obliga a efectuar -sin cargo para los mutilados-, tales cirug?as a todo el sistema sanitario, tanto p?blico como privado. Y a financiarlo a las obras sociales y prepagas; para las cuales no admite la objeci?n de conciencia, esto es, manifestarse en contra de realizar o financiar una pr?ctica absolutamente objetable. Adem?s se autoriza la esterilizaci?n de menores e incapaces, quienes jam?s podr?an expresar su consentimiento.

4. El proyecto no prev? la realizaci?n de las intervenciones quir?rgicas, necesarias para restablecer la fertilidad, ni tampoco las financiar?. Esto restringe la posibilidad de que una persona pueda recuperar su capacidad de procreaci?n en caso que as? lo requiera o que quien haya sido mutilado siendo menor, pretenda recuperar su capacidad de procrear al alcanzar la mayor?a de edad.

5. No est? de m?s recordar que con una ley mucho menos permisiva, Alberto Fujimori, durante su gesti?n como presidente del Per?, hizo esterilizar a 360.000 peruanos -en su mayor?a mujeres ind?genas analfabetas-, por lo que enfrenta una demanda constitucional por genocidio en dicho pa?s hermano.

Los seres humanos contamos con nuestra capacidad de juicio para poder discernir c?mo y cu?ndo nuestras relaciones deben tener como resultado la procreaci?n de un nuevo ser humano. La esterilizaci?n nos degrada a la condici?n de seres sin esa capacidad y esclavos de nuestros instintos. Pensar que los pobres no pueden tener esa capacidad es una actitud discriminatoria, lo que es necesario es darles educaci?n y posibilidades de progreso social.

Creemos sinceramente que este tipo de "soluciones" radicales nos degradan en nuestra condici?n de personas y de sociedad civilizada.



Secretariado Nacional para la Familia

Buenos Aires, 13 de junio de 2006

24 de Junio


Bienaventuranzas
del ni?o deficiente



- Bienaventurados los que comprenden que ande con paso vaci
lante y que quiz? tropiece.

- Bienaventurados los que saben que tengo que esforzarme para entender lo que mis o?dos captan.

- Bienaventurados los que se dan cuenta de que, aunque mis ojos brillen, mi mente es lenta.

- Bienaventurados los que, al mirarme, no ven c?mo dejo caer la comida del plato.

- Bienaventurados los que me sonr?en para que me atreva a hablar.

- Bienaventurados los que no me reprochan que cada d?a haga m?s de una vez las mismas preguntas.

- Bienaventurados los que comprenden que a menudo no s? expresar lo que pienso.

- Bienaventurados los que me escuchan porque comprenden que
tambi?n yo tengo cosas que decir.

- Bienaventurados los que adivinan lo que siente mi coraz?n, aunque no lo sepa expresar.

- Bienaventurados los que me respetan y me aman tal como soy, y s?lo tal como soy, aunque no sea como a ellos les gustar?a que fuese.

- Bienaventurados los que me ayudan en la peregrinaci?n que, como todos, hago hacia la casa del Padre.

- Bienaventurados los que creen en m?, porque lo que por m? hacen, Dios lo acoge como si fuera para ?l.

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24 de Junio


Reflexi?n en IGLESIA DOMINICAL N?MERO 15, A?O XXXV (2003)



Uno de los pensamientos m?s confortantes que me gusta tener en la celebraci?n de la Eucarist?a es el de que, en aquellos momentos, estoy realizando la culminaci?n y la fuente de todo el ministerio que el Se?or me ha confiado. No hay, para un sacerdote, ning?n otro momento en que de un modo m?s directo est? actuando in persona Christi que cuando repite las palabras del Se?or en la santa cena sobre el pan y el c?liz. Es cierto que la acci?n ministe?rial es, toda ella, in persona Christi, especialmente en los sacramentos, pero en la Eucarist?a las palabras del Se?or son dichas por el ministro con toda la fuerza de la palabra de Dios, que hace lo que dice. Y son dichas, por ello, no como simple narraci?n, sino como palabras que deciden sobre el ser de las cosas, palabras definitivas. Son dichas, adem?s, en el contexto de la plegaria eucar?stica, bajo la invocaci?n de la presencia activa del Esp?ritu Santo, que es el que convierte, para nosotros, el pan y el vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

Una f?rmula antigua (1079) de profesi?n de fe eucar?stica dice as?: "Creo y confieso que el pan y el vino que se ponen en el altar, por el misterio de la sagrada oraci?n y las palabras de nuestro Redentor, se convierten sustan?cialmente en la verdadera y propia y vivificante carne y sangre de Jesucristo nuestro Se?or..." (DS, n. 700). No es muy distinta de lo que en nuestros d?as formulan algunos acuerdos ecum?nicos sobre la Eucarist?a cuando hablan de la acci?n de la Palabra y del Esp?ritu creador como agentes de la conversi?n eucar?stica.

Todo esto es lo que me lleva a esta imagen del eco. El eco nos trae la voz de un sonido lejano en el tiempo, nos hace presente aquella voz. Nosotros, en la Eucarist?a, somos como un eco de la palabra de Jes?s en la santa cena, y adem?s con la convicci?n de que el propio Jes?s no est? lejos de nosotros. Es su palabra, su persona, la que llega hasta cada una de las asambleas eucar?sticas, permiti?ndonos escuchar lo que dijo entonces. Nosotros, los minis?tros, ponemos nuestra voz, identific?ndonos con ?l no s?lo con las palabras sino con lo que las palabras significan: la entrega al Padre para la salvaci?n del mundo. Actuar como eco humano del Se?or es para nosotros un momento espiritual de excepci?n: el Padre del cielo, el Se?or vivo, la Iglesia en oraci?n, el Esp?ritu, nosotros mismos... todo est? en acci?n.

PERE TENA

Publicado por verdenaranja @ 10:08  | Espiritualidad
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(EL D?A, 24 - VI, La Laguna) El pueblo de Las Carboneras, en el Macizo de Anaga, comienza hoy sus tradicionales fiestas en honor de San Isidro Labrador y Santa Mar?a de la Cabeza, que este a?o prometen alegrar a los vecinos gracias a los esfuerzos de su comisi?n de fiestas.

Para las 17:00 horas est? previsto varios juegos deportivos en la cancha municipal, seguido del rezo del santo rosario hacia las 22:00 horas, para luego salir las veneradas im?genes en procesi?n por las calles del barrio, con quema de fuegos artificiales y una verbena popular.

Las fiestas proseguir?n ma?ana, a las 13:00 horas, con la feria de ganado, dando paso luego a la romer?a con carretas, carros, parrandas y ganado, celebraci?n peque?a, pero siempre grande a la hora de aportar alegr?a y tipismo. Terminada la romer?a dar? comienzo un baile amenizado por dos afamadas orquestas.

Para el d?a 1 de julio se ha organizado una comida de hermandad con los ganaderos de la zona, reconociendo de esta manera lo que ha representado el que unos hombres hayan dedicado en la monta?a el mayor de sus esfuerzos a la crianza de vacas o cabras, que tanto han repercutido positivamente en el trabajo artesanal de elaboraci?n de quesos.

Las fiestas de San Isidro Labrador y Santa Mar?a de la Cabeza concluir?n el 8 de julio con dos actos muy importantes para los vecinos, como son la excursi?n de los mayores a Candelaria y a la zona norte de la isla de Tenerife, para luego regresar al pueblo de Las Carboneras, donde estar? esper?ndoles un festival art?stico musical y una gran verbena.

La comisi?n de fiestas anima a todos los vecinos del lugar y de otros puntos de la Isla a que acudan a Las Carboneras, ya que disfrutar?n de sus fiestas y de la hospitalidad que caracteriza desde el pasado a sus habitantes.

Publicado por verdenaranja @ 9:38  | Religiosidad Popular
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(El Observador) Mensaje del Papa para la renovaci?n de la consagraci?n de M?xico al Sagrado Coraz?n en el santuario de Cristo Rey

?Su santidad Benedicto XVI
env?a un cordial saludo a los Obispos, sacerdotes, comunidades religiosas y fieles al renovarse la Consagraci?n de la Naci?n Mexicana a Cristo Rey, y les alienta a abrir sus vidas al misterio del amor de Dios para que se instaure en todos los corazones su reino de verdad y de vida, de santidad y de gracia, de justicia, de amor y de paz.
Al mismo tiempo, el Papa les invita a que, aliment?ndose del pan eucar?stico y unidos ?ntimamente a Cristo, realmente presente en el Sant?simo Sacramento, colaboren en la construcci?n de una sociedad cada vez m?s impregnada de los aut?nticos valores evang?licos.
Con estos sentimientos, e invocando la maternal protecci?n de Nuestra Se?ora de Guadalupe, el Santo Padre imparte a todos los hijos de esa amada Naci?n la implorada Bendici?n Apost?lica.

Cardenal Angelo Sodano
Secretario de Estado de Su Santidad?

23 de Junio

(Fuente de la Guancha) Tanto en la parroquia de San Jos? como en La Guancha, la celebraci?n de la Solemnidad del Coraz?n de Jes?s convoc? a numerosos fieles. Cohetes y repiques festivos de campanas anunciaban un d?a diferente. En ambas parroquias se tuvo la Eucar?stica presidida por el p?rroco con predicaci?n. Se termin? con la Exposici?n del Sant?simo Sacramento con rezo de las letan?as al Sagrado Coraz?n, procesi?n dentro de la iglesia y bendici?n.

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Viernes, 23 de junio de 2006
Carta de EDICEL dirida a la parroquia por la colaboraci?n en "El Libro de Jesucristo"

EDICEL
CENTRO B?BLICO CAT?LICO S.L.
C/. Bustamante n? 35 - Madrid 28045
N.I.F.: B / 81156465




DON
SEBASTIAN GARCIA MARTIN
PARROQUIA DULCE NOMBRE JES?S
C/PEDRO GLEZ.YANES S/N
38440--LA GUANCHA--TENERIFE

DULCE NOMBRE DE JES?S


Madrid, 16 de Mayo de 2006


Muy Sres. Nuestros en la fe de Cristo:

En el pr?ximo mes de Julio de 2006 sale a la luz, despu?s de 8 a?os de trabajo:

"El Libro de Jesucristo"
La verdad de su historia

Me dirijo a Uds. para agradecerles muy sinceramente su colaboraci?n, con el trabajo que nos enviaron para este libro, con la historia, devoci?n y culto de la advocaci?n de Cristo de su localidad.

Fruto de todas las colaboraciones han hecho posible finalmente que este libro de Jesucristo tenga las siguientes caracter?sticas:

Formato 19 x 26, de 1.170 p?ginas, a todo color y encuadernaci?n
artesana en tapa dura. (Un libro espectacular).


En el calendario que les adjuntamos pueden comprobar los autores, temas y colaboraciones que forman parte de esta grandiosa obra.

En agradecimiento a sus colaboraciones "como no podemos regal?rselo" les ofrecemos una oportunidad de compra ?nica y a un precio simb?lico de 120 ?uros el ejemplar m?s gastos de env?o, oferta que caduca el 30 de Junio de 2006.

Si desea reservar su ejemplar, rogamos se ponga en contacto con nosotros donde le informaremos de su env?o. El precio venta al p?blico ser? de 250 ?uros.

Espero que esta oferta sea de su agrado y les agradecemos su colaboraci?n.

Editor

23 junio 2006 ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap. --predicador de la Casa Pontificia-- a la liturgia del 25 de junio de 2006, XII Domingo del Tiempo Ordinario.


Se levant? una gran tempestad

XII Domingo del Tiempo Ordinario
Job 38, 8-11; 2 Corintios 5, 14-17; Marcos 4, 35-41


El Evangelio de este Domingo es el de la tempestad calmada. Al atardecer, despu?s de una jornada de intenso trabajo, Jes?s sube a una barca y les dice a los ap?stoles que vayan a la otra orilla. Agotado por el cansancio, se duerme en popa. Mientras tanto se levanta una gran tempestad que anega la barca. Asustados, los ap?stoles, despiertan a Jes?s, grit?ndole: ?Maestro, ?no te importa que perezcamos??. Tras levantarse, Jes?s ordena al mar que se calme: ??Calla, enmudece?. El viento se calm? y sobrevino una gran bonanza. Despu?s, les dijo: ? ?Por qu? est?is con tanto miedo? ?C?mo no ten?is fe??.

Vamos a tratar de comprender el mensaje que nos dirige hoy esta p?gina del Evangelio. La traves?a del mar de Galilea indica la traves?a de la vida. El mar es mi familia, mi comunidad, mi coraz?n mismo. Peque?os mares, en los que se pueden desencadenar, como sabemos, tempestades grandes e imprevistas. ?Qui?n no ha conocido algunas de estas tempestades, cuando todo se oscurece y la barquita de nuestra vida comienza a hacer agua por todas las partes, mientras Dios parece que est? ausente o duerme? Un diagn?stico alarmante del m?dico, y nos encontramos de repente en plena tempestad. Un hijo que emprende un mal camino dando de qu? hablar y ya tenemos a los padres en plena tempestad. Un rev?s financiero, la p?rdida del trabajo, el amor de novio, del c?nyuge, y nos encontramos en plena tempestad. ?Qu? hacer? ?A qu? podemos agarrarnos y hacia qu? lado podemos tirar el ancla? Jes?s no nos da la receta m?gica para escapar de todas las tempestades. No nos ha prometido que evitaremos todas las dificultades; nos ha prometido, sin embargo, la fuerza para superarlas, si se lo pedimos.

San Pablo nos habla de un problema serio que tuvo que afrontar en su vida y que llama ?un aguij?n en mi carne?. ?Tres veces? (es decir, infinitas veces), dice, rog? al Se?or que le liberarse de ?l y ?que le respondi?? Le?moslo juntos: ?Mi gracia te basta, que mi fuerza se muestra perfecta en la flaqueza?. Desde aquel d?a, nos dice, comenz? incluso a gloriarse de sus debilidades, persecuciones y angustias, hasta el punto de poder decir: ?cuando estoy d?bil, entonces es cuando soy fuerte? (2 Corintios 12, 7-10).

La confianza en Dios: este es el mensaje del Evangelio. En aquel d?a, lo que les salv? a los disc?pulos del naufragio fue el hecho de llevar a Jes?s en la barca, antes de comenzar la traves?a. Esta es tambi?n para nosotros la mejor garant?a contra las tempestades de la vida. Llevar con nosotros a Jes?s. El medio para llevar a Jes?s en la barca de la propia vida y de la propia familia es la fe, la oraci?n y la observancia de los mandamientos.

Cuando se desencadena en el mar la tempestad, al menos en el pasado, los marinos sol?an echar aceite sobre las olas para calmarlas. Nosotros echamos sobre las olas del miedo y de la angustia la confianza en Dios. San Pedro exhortaba a los primeros cristianos a tener confianza en Dios en las persecuciones, diciendo: ?confiadle todas vuestras preocupaciones, pues ?l cuida de vosotros? (1 Pedro 5, 7). La falta de fe que reproch? Jes?s en esa ocasi?n a los disc?pulos se debe al hecho de poner en duda el que le ?importe? su vida e incolumidad: ??no te importa que perezcamos??.

Dios nos cuida, le importa nuestra vida, ?y de qu? manera! Una an?cdota citada con frecuencia habla de un hombre que tuvo un sue?o. Ve?a dos pares de huellas que se hab?an quedado grabadas en la arena del desierto y comprend?a que una par de huellas eran las de sus pies y el otro par las de los pies de Jes?s, que caminaba a su lado. En un cierto momento, un par de huellas desaparece, y comprende que esto sucedi? precisamente en un momento dif?cil de su vida. Entonces se lamenta con Cristo, que le dej? s?lo en el momento de la prueba. ?Pero, ?yo estaba contigo!?, responde Jes?s. ?C?mo es posible que estuvieras conmigo, si en la arena s?lo se ven las huellas de dos pies??. ?Eran las m?as --responde Jes?s--. En esos momentos, te hab?a cargado a hombros?.

Record?moslo cuando tambi?n nosotros sintamos la tentaci?n de quejarnos con el Se?or porque nos deja solos.

Publicado por verdenaranja @ 23:45  | Espiritualidad
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El pastor Carlos Mraida ley? la declaraci?n del Tercer Encuentro de Evang?licos y Cat?licos:


DECLARACION CONJUNTA

TESTIMONIO Y COMPROMISO




Miles de cat?licos y evang?licos nos hemos reunido en el estadio Luna Park de Buenos Aires, para celebrar la presencia viva de nuestro Dios, para declarar nuestra fe com?n y para renovar nuestro compromiso de acci?n y oraci?n por nuestra amada Argentina.

Vinimos a celebrar el amor de Dios Padre, que nos hizo sus hijos, recreando nuestras vidas y d?ndoles sentido y prop?sito. Declaramos que nuestra patria necesita a Dios como Pater, de manera tal que su amor y la direcci?n de su palabra restauren los fundamentos de nuestra naci?n. Por eso nos comprometemos a misionar juntos para que los valores del Reino de Dios sean las bases de nuestro pa?s.

Vinimos a celebrar la gracia de nuestro Se?or Jesucristo, que nos hizo nuevas criaturas. Y al pensar que el vocablo naci?n viene del verbo nacer, no podemos dejar de declarar que nuestra naci?n necesita del nuevo nacimiento que Jes?s propone. Por esta raz?n es que nos comprometemos a continuar trabajando juntos para que las tinieblas y la muerte retrocedan en nuestra sociedad.

Vinimos a celebrar la presencia en nuestras vidas del Esp?ritu Santo que nos ayuda, consuela y fortalece. Despu?s de tantas d?cadas de dolor, injusticia y devastaci?n, declaramos que los argentinos necesitamos de su asistencia para construir el pa?s que todos queremos y que precisamos de su consuelo sanador para cicatrizar las heridas que hay en nosotros. Por eso es que nos comprometemos a servir juntos para que un avivamiento del Esp?ritu Santo venga sobre nuestro pa?s.

Vinimos a celebrar que hay una sola iglesia, formada por todos aquellos que confiesan que JESUS es el SE?OR y han sido bautizados. Al hacerlo no podemos menos que declarar con dolor y arrepentimiento que nuestras divisiones han impedido mostrar adecuadamente al mundo el prop?sito de Dios de conformar una humanidad diversa pero unida. Y en este tiempo en que nuestra Argentina necesita una reconciliaci?n definitiva, al tiempo que pedimos perd?n, humildemente ofrecemos este encuentro de unidad como signo y semilla prof?tica de lo que Dios quiere hacer, no s?lo en su ?nica iglesia sino en la Naci?n. Por eso nos comprometemos a hacer todo lo que est? de nuestra parte para que sea realidad la oraci?n de Jes?s: ?Padre, que sean uno para que el mundo crea?.

Vinimos a celebrar la bendici?n de vivir en la Rep?blica Argentina. Declaramos que Dios nos provey? generosamente de recursos naturales y humanos. Lamentablemente, nuestros pecados personales y colectivos no hay permitido que vivamos de acuerdo a estas posibilidades y al deseo divino. Nos comprometemos a orar y a trabajar juntos con todos los que se esfuerzan para que en nuestra sociedad se encarnen los valores de amor, justicia, equidad y verdad del Evangelio.

Vinimos a celebrar la gloria de Dios Padre, Hijo y Esp?ritu Santo. Declaramos que su gloria est? presente y llenar? toda la tierra. Nos comprometemos a servir para que esa gloria se manifieste m?s abundantemente en nuestra naci?n. A ?l sea la gloria por siempre y para siempre. Am?n.

Buenos Aires, 19 de junio de 2006.

23 junio 2006 (ZENIT.org).- La intolerancia religiosa no existe s?lo en regimenes dictatoriales, sino de manera m?s sutil en las sociedades libres y democr?ticas, seg?n explica un profesor de teolog?a de las religiones y ecumenismo.

Joan-Andreu Rocha Scarpetta, docente en el Ateneo Pontificio ?Regina Apostolorum? y en la Universidad Europea de Roma ha intervenido con una ponencia en la cumbre promovida por la Organizaci?n para la Seguridad y la Cooperaci?n en Europa (OSCE) sobre aplicaci?n de la tolerancia cuyo tema ha sido: ?Promover el entendimiento intercultural, interreligioso e inter?tnico?, celebrada en Almaty (Kazajst?n) del 12 al 13 de junio (Cf. Zenit, 13 de junio de 2006).

En esta entrevista, Rocha Scarpetta informa sobre la nueva forma de intolerancia religiosa, presente en pa?ses de la OSCE, que ridiculiza p?blicamente a los cristianos, particularmente en los medios de comunicaci?n.

--?Cu?l era el objetivo del encuentro de la OSCE en Almaty?

--Rocha: Ten?a el prop?sito de evaluar y proponer nuevas v?as en la promoci?n del entendimiento intercultural, interreligioso e inter?tnico.

Este encuentro estaba condicionado por los recientes acontecimientos relacionados con la publicaci?n de las caricaturas sobre el profeta Mahoma y la grave ofensa a otras sensibilidades religiosas causadas a ra?z de ello.

Recordemos que esos hechos provocaron el asesinato de un sacerdote cat?lico en Turqu?a, las agresiones y amenazas a otros cristianos, y episodios de violencia en otras partes del mundo. No implican pues un efecto ?nico sino una reacci?n en cadena que incide en personas de otros credos.

Este contexto ofrec?a entonces un momento oportuno para enfocar el problema de la identidad religiosa y su lugar en la sociedad, en el contexto de libertad de expresi?n y la diferenciaci?n religiosa.

--?El tema de la discriminaci?n de los cristianos tuvo un lugar central en esta reuni?n?

--Rocha: La OSCE est? esforz?ndose por luchar contra la discriminaci?n y la intolerancia, particularmente en los problemas de antisemitismo y de islamofobia, con programas espec?ficos y amplios.

Pero con respecto a la discriminaci?n de los cristianos todav?a hay camino por recorrer. La discriminaci?n de minor?as religiosas est? adquiriendo importancia en la agenda de las organizaciones, pero la discriminaci?n de los cristianos parece ser vista todav?a con un perfil bajo.

--?C?mo se manifiestan la discriminaci?n y la intolerancia contra los cristianos?

--Rocha: No s?lo son evidentes en pa?ses que todav?a son incapaces de asegurar la libertad religiosa sino tambi?n en el ambiente cultural general. Se caricaturizan, bajo la f?rmula de burla de los s?mbolos, pr?cticas e instituciones cristianas.

La reciente producci?n de dibujos animados ?Popetown?, que ridiculiz? aspectos espec?ficos de la fe cristiana y present? a las autoridades de la Iglesia cat?lica como delincuentes involucrados en todo tipo de actividades mal?volas, es un claro ejemplo.

Varias p?ginas en Internet han sido recientemente cerradas por usar un lenguaje anticristiano. Hay numerosas obras de arte moderno y de teatro que se mofan de los s?mbolos y pr?cticas cristianas. Incluso hay pol?ticos que se permiten bromear con los s?mbolos cristianos en p?blico.

El n?mero creciente de ofensas contra cristianos bajo este aspecto del humor, el arte o una concepci?n distorsionada de la libertad de expresi?n demuestran que algo deber?a hacerse.

--?C?mo explica usted esta situaci?n?

--Rocha: En pa?ses donde el cristianismo constituye el fondo cultural b?sico y donde se ha reducido la religi?n a un asunto personal nos hemos acostumbrado a una fe subjetiva, donde creemos sin pertenecer (?believing without belonging?).

Esto crea una situaci?n nebulosa en la que la burla de los s?mbolos de lo que creemos parece como una cosa normal que no nos afecta.

La ausencia de reacciones promueve la difusi?n de estas ofensas que, al final son la semilla de discriminaci?n e intolerancia.

--?Qu? pueden hacer los cristianos para luchar contra este tipo de discriminaci?n que ata?e a su fe?

--Rocha: La primera cosa es reconocer esta realidad de discriminaci?n velada. El equilibrio entre la libertad de expresi?n y el respeto de la sensibilidad religiosa espec?fica es un desaf?o imponente.

Los cristianos tienen que aprender a reaccionar ante estas situaciones, obviamente sin violencia, pero demostrando su descontento a los medios de comunicaci?n que las producen y a las instituciones civiles que las permiten. Esto crear?a poco a poco una nueva sensibilidad sobre el mal uso de s?mbolos cristianos en la esfera p?blica.

Las Organizaciones no Gubernamentales (ONGs) tambi?n podr?an desempe?ar un papel importante. Algunas de ellas trabajan activamente contra la discriminaci?n de grupos ?tnicos y religiones. Quiz? ha llegado el momento para ellas de subrayar la discriminaci?n p?blica de s?mbolos, pr?cticas e instituciones cristianas, y no s?lo la persecuci?n real de los cristianos.

Estas tendencias abrir?an el camino a acciones m?s espec?ficas, como la creaci?n de un C?digo de Deontolog?a sobre la Libertad de Expresi?n y el respeto hacia las Religiones que podr?an prevenir el aumento de discriminaciones de la fe cristiana y sus s?mbolos.

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23/06/2006

(VERITAS) El secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Espa?ola (CEE), padre Juan Antonio Mart?nez Camino, compareci? hoy en rueda de prensa para informar sobre la Asamblea Plenaria Extraordinaria, que finaliz? ayer, jueves 22 de junio, y en la que se ha abordado por primera vez un s?lo tema: los retos pastorales que plantea la situaci?n actual de Espa?a.

Adem?s de algunas acciones ya previstas en el Plan Pastoral 2006 2010, a las que los obispos han decidido dar prioridad (iniciaci?n cristiana, cuidado del domingo, y matrimonio y familia) se ha acordado tambi?n iniciar los trabajos de una futura Instrucci?n Pastoral ?sobre la misi?n de la Iglesia en la actual situaci?n?.

Seg?n revel? el portavoz, 50 de los 64 obispos presentes en la Plenaria apoyaron la elaboraci?n del documento, mientras 9 votaron en contra, 3 se abstuvieron y 2 votos fueron declarados nulos.

El portavoz quit? importancia a los votos negativos y dijo que el documento ?La Iglesia y la comunidad pol?tica? (de 1972) tuvo m?s votos en contra (20) y ?nadie lo pone en cuesti?n?. En este contexto, consider? necesario insistir en ?la unidad de los obispos?, porque ?cunde la idea en la opini?n p?blica de que hay divisi?n?.

Mart?nez Camino explic? que la Instrucci?n ?abordar? todas las cuestiones que preocupan? de modo similar a lo que se ha hecho en otras ocasiones (el portavoz hizo referidas alusiones en este sentido al libro ?Moral Pol?tica?, que recoge 9 documentos del magisterio de la CEE, aparecidos entre 1972 y 2002).

En este marco, el tema de la unidad de Espa?a podr?a tambi?n estar presente si se viera que ?hay implicaciones morales? y en tal caso, ?cu?les pueden ser?. El portavoz defendi? la ?obligaci?n? de los obispos de iluminar las realidad humanas y afirm? que ?cuando no se ha hecho (y a veces no se ha hecho suficientemente) se les ha pedido cuentas?, aunque reconoci? que es ?delicado? abordar estas cuestiones.

Publicado por verdenaranja @ 23:32  | Noticias Nacionales
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23 junio 2006 (ZENIT.og).- El secretario de Estado, que a partir del pr?ximo 15 de septiembre ser? el cardenal Tarcisio Bertone, S.D.B., es el ?primer colaborador del Papa en el gobierno de la Iglesia universal?.

Esta es la descripci?n que hace de la figura la p?gina web del Vaticano (www.vatican.va) al describir la historia y organizaci?n de la Secretar?a de Estado.

El cardenal Secretario de Estado, aclara, ?puede considerarse como el m?ximo exponente de la actividad diplom?tica y pol?tica de la Santa Sede, representando, en circunstancias particulares, a la persona misma del Sumo Pont?fice?.

El origen hist?rico de la Secretar?a de Estado se remonta al siglo XV. Con la Constituci?n Apost?lica ?Non debet reprehensibile?, del 31 de diciembre de 1487, fue instituida la Secretaria Apostolica, compuesta por 24 Secretarios Apost?licos, de los que uno, llamado ?Secretarius domesticus?, ocupaba un puesto preeminente.

Le?n X estableci? otro organismo, el ?Secretarius intimus?, para ayudar al Cardenal responsable de la direcci?n de los asuntos de Estado y para la correspondencia en lengua vulgar, principalmente con los Nuncios Apost?licos (que en esa ?poca se iban instituyendo con competencias diplom?ticas de forma estable). La Secretar?a de Estado se fue desarrollando as?, especialmente durante el per?odo del Concilio de Trento.

El ?Secretarius intimus?, llamado tambi?n ?Secretarius Papae? o ?maior?, fue durante mucho tiempo casi siempre un Prelado, que con frecuencia recib?a la dignidad episcopal. Solamente desde el inicio del pontificado de Inocencio X fue llamado para ocupar su puesto un cardenal que no pertenec?a a su parentela.

Juan Pablo II promulg?, el 28 de junio de 1988, la Constituci?n Apost?lica ?Pastor Bonus? mediante la cual, reformando la Curia Romana, dividi? la Secretar?a de Estado en dos secciones: la ?Secci?n para los Asuntos Generales? y la ?Secci?n para las Relaciones con los Estados?.

Secci?n para los Asuntos Generales

De acuerdo con los art?culos 41-44 de la ?Pastor Bonus?, corresponde a la Secci?n para los Asuntos Generales o Primera Secci?n despachar los asuntos concernientes al servicio cotidiano del Sumo Pont?fice, tanto en la solicitud por la Iglesia universal como en las relaciones con los Dicasterios de la Curia Romana.

Adem?s, se encarga de la redacci?n de los documentos que el Santo Padre le conf?a. Tramita los actos relativos a los nombramientos de la Curia Romana y custodia el sello de plomo y el anillo del Pescador. Regula la funci?n y la actividad de los Representantes de la Santa Sede, especialmente en su relaci?n con las Iglesias particulares. Atiende a todo lo relativo a las Embajadas ante la Santa Sede. Ejerce la vigilancia sobre los organismos oficiales de comunicaci?n de la Santa Sede y se ocupa de la publicaci?n del ?Acta Apostolicae Sedis? y del ?Annuario Pontificio?.

La Primera Secci?n de la Secretar?a de Estado est? dirigida por un Arzobispo, el Sustituto para los Asuntos Generales, el arzobispo argentino Leonardo Sandri, ayudado por un Prelado, el Asesor para los Asuntos Generales.
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La Secci?n para las Relaciones con los Estados

La Secci?n para las Relaciones con los Estados o Segunda Secci?n tiene como cometido propio, de acuerdo con los art?culos 45-47 de la ?Pastor Bonus?, atender los asuntos que deben ser tratados con los gobiernos civiles.

Son de su competencia: las relaciones diplom?ticas de la Santa Sede con los Estados, incluida la estipulaci?n de Concordatos o acuerdos similares; la representaci?n de la Santa Sede ante los Organismos y las Conferencias internacionales; en circunstancias particulares, por encargo del Sumo Pont?fice y consultados los Dicasterios competentes de la Curia, la provisi?n de las Iglesias particulares, as? como su constituci?n o modificaci?n; en estrecha colaboraci?n con la Congregaci?n para los Obispos, se ocupa del nombramiento de Obispos en los Pa?ses que han establecido tratados o acuerdos de derecho internacional con la Santa Sede.

La Segunda Secci?n de la Secretar?a de Estado est? dirigida por un Arzobispo, el Secretario para las Relaciones con los Estados, que hasta el 15 de septiembre es monse?or Giovanni Lajolo, ayudado por un Prelado, el Subsecretario para las Relaciones con los Estados, y asistido por Cardenales y Obispos.

23 de Junio

(Fuente de la Guancha) El Editor de el Centro B?blico Cat?lico (EDICEL) escribe a nuestro p?rroco anunciando que durante el mes de Julio de 2006 saldr? a la luz, despu?s de ocho a?os de trabajo ?El Libro de Jesucristo?, ?La verdad de su historia?. Adem?s le agradece su colaboraci?n por el trabajo que envi? con la historia, devoci?n y culto al Santo Nombre de Jes?s que se venera en nuestra parroquia; aportaci?n que formar? parte de esta grandiosa obra. Tendr? las siguientes caracter?sticas: Formato 19 x 26 de 1.700 p?ginas, a todo color y encuadernaci?n artesana en tapa dura. Ser? un libro espectacular.

23 de Junio

(Fuente de la Guancha) Con m?s brillantez que nunca, ya que este a?o se contaba con la presencia de alfombristas de tres continentes y 47 tapices en sus calles, La Orotava celebr? en el d?a de ayer la Solemnidad de la Octava del Corpus Christi. La Eucarist?a fue presidida por el obispo de la Di?cesis Don Bernardo ?lvarez con el que concelebraron el Arzobispo de Sevilla Don Carlos Amigo, el obispo em?rito de Tenerife Don Felipe Fern?ndez y numerosos sacerdotes.
A continuaci?n tuvo lugar la Magna Procesi?n, que lleg? al momento m?s culminante en la Plaza del Ayuntamiento, que toda ella era un tapiz, donde habl? el Cardenal de Sevilla, se cant? el Tantum ergo y desde el balc?n de las Casas Consistoriales se dio la bendici?n con el Sant?simo Sacramento.

(Para difuntos)


En esta tarde de despedida queremos estar cerca de vosotros, y recordaremos esa canci?n que dice: "Donde hay caridad y amor all? est? el Se?or".
Hoy queremos tener experiencia de este amor expresado en la cercan?a, en la oraci?n, en el consuelo y la compa??a, que todos los que estamos aqu? queremos manifestaros.
Quisiera que mis palabras pudieran ser tambi?n capaces de transmitir el calor y la presencia de un Dios cercano, que se hizo uno como nosotros y que sabe del camino humano hasta el final que fue su propia muerte.
Este rostro tan humano de Dios, se nos ha hecho presente en Jes?s. Su camino de amor y de entrega le llev? hasta la cruz, pero Dios lo sac? de la muerte. Esta es nuestra fe.
Nos puede hacer mucho bien escuchar estas palabras un d?a como hoy, para que no nos aflijamos como los que no tienen esperanza. ?Qu? sentido puede tener nuestra vida si no nos creemos que Jes?s ha resucitado? qu? pintamos aqu??.
Cuando Jes?s muri? en la cruz, los disc?pulos cargados de tristeza, pensaban que todo hab?a terminado. Lo vemos en los Evangelios, temerosos, tristes, algunos regresaron a sus tareas de siempre, despu?s de haber seguido de cerca de Jes?s.
Pero he aqu? que ?l se les hace presente, les da la paz y se les muestra vivo, desde entonces no han dejado de anunciarse esta buena noticia: La vida de todo ser humano tiene sentido.
Sobre estas palabras, incluso, sin saberlo, muchos hombres y mujeres han vivido con sentido, han procurado servir y amar a los dem?s, han trabajado creyen?do que su esfuerzo no ser?a in?til.
Nada de lo bueno que hagamos en la vida, quedar? olvidado. Todos nuestros servicios y atenciones a los dem?s ser?n recompensados. Toda semilla de bien que sembremos, dar? buena cosecha, que ser? guardada en los graneros de Dios.
Mientras tengamos vida hay camino que andar. Todos nuestros difuntos nos recordar?n que tenemos que aprovechar el tiempo para llenar la vida y el mundo de cosas buenas.
Para un cristiano con verdadera fe, no hay ni vacaciones, ni jubilaci?n, hasta que llegue al abrazo del Padre.
Que salgamos de aqu? con paz en el coraz?n y dispuestos a seguir luchando hasta el d?a en que nosotros tambi?n nos reunamos con aquellos a quienes tanto hemos querido.

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23 de Junio

El presidente de la Comisi?n Episcopal de Migraciones, Jos? S?nchez, cuestion? el sentido de trasladar a los inmigrantes subsaharianos desde Canarias a la Pen?nsula o de repatriarlos a sus pa?ses de origen para solucionar el problema de los flujos migratorios irregulares. En una rueda de prensa organizada por C?ritas sobre la realidad de la inmigraci?n en Espa?a, el obispo argument? que el problema de la inmigraci?n irregular "no se resuelve en el punto de llegada". "Devolverlos o trasladarlos a la pen?nsula ?eso es soluci?n? ?Para qu?? ?Con qu? finalidad? ?Con qu? seguridad van a encontrar una acogida cordial y una instalaci?n?", se pregunt? el obispo de Sig?enza-Guadalajara. El procedimiento a la llegada de estos inmigrantes a la Pen?nsula es "preguntarles si tienen aqu? alguna referencia, si conocen a alguien y, si es as?, se les aconseja que llamen... Hasta ah? se llega, pero esto no es soluci?n". "El papeles para todos tampoco es soluci?n y devolverlos, ya hemos visto el resultado", indic? S?nchez, quien apunt? la necesidad de que los pa?ses desarrollados aborden "en serio la ra?z" del problema migratorio. En este contexto, a?adi? que la Iglesia est? haciendo en Canarias "lo m?ximo que se le puede exigir" para atender a los inmigrantes irregulares y su labor es "admirable, pero totalmente insuficiente. Es s?lo una chispa". A su juicio, hoy se vive la tercera fase de la esclavitud, la primera consisti? en la compra de personas negras para trabajar en las plantaciones del Nuevo Mundo, la segunda fue la colonizaci?n, y la tercera es tener en el Sur "una reserva de mano de obra barata en condiciones insufribles, que nosotros dosificamos" en funci?n de la demanda.

23 de Junio

El Obispo Nivariense ha participado en la Sesi?n Plenaria extraordinaria de la Conferencia Episcopal en la que, entre otros asuntos, se debati? y aprob? un documento de la Comisi?n Episcopal de Pastoral Social titulado ?Humanizar la globalizaci?n y globalizar la sociedad?.

La Asamblea Plenaria ha aprobado una nota final en la que se recogen una serie de prioridades pastorales, en el marco del actual Plan Pastoral, centradas en la iniciaci?n cristiana, en el cuidado del domingo, en el matrimonio y en la familia, y en la promoci?n de la presencia de seglares bien formados en la vida p?blica. Asimismo, la nota se?ala que los obispos elaborar?n una Instrucci?n Pastoral que abordar?, de acuerdo con el Magisterio de la Iglesia universal y el de la Conferencia Episcopal, ?la misi?n de la Iglesia en nuestra situaci?n cultural de hoy, las repercusiones pastorales que de ah? se derivan y el discernimiento moral de las grandes cuestiones que suscitan particular preocupaci?n en este tiempo?. La nota concluye invitando a las comunidades cat?licas ?a elevar oraciones al Se?or para que con la intercesi?n de la Virgen Mar?a, las Instituciones democr?ticas puedan fomentar en Espa?a la verdad y la libertad, la justicia y la paz, la unidad y la concordia, en el pleno reconocimiento de los derechos fundamentales de todos?.

(Diario de Avisos, 23 - VI, La laguna) El ?rea de Seguridad Ciudadana del Ayuntamiento de La Laguna ha preparado un dispositivo espec?fico para la noche de San Juan, que se celebra hoy. As?, habr? un control sobre las diferentes hogueras que van a encenderse en el municipio durante esa noche, que se espera sean m?s de 50 repartidas por todo el municipio.

Respecto al n?mero de personas que formar?n parte del dispositivo, por parte de Protecci?n Civil habr? alrededor de 25 voluntarios, que se sumar?n a los de Eco-Tango, que ser?n una cifra similar. Por parte de la Polic?a Local, las dotaciones que habitualmente est?n de servicio estar?n a disposici?n de las unidades de Protecci?n Civil.

Cada hoguera debe contar con el preceptivo informe del ?rea de Seguridad Ciudadana, que establece una serie de requisitos de obligado cumplimiento. As?, los responsables de la hoguera deber?n contar con un extintor y colocar la pira a una distancia m?nima de 9 metros de cualquier elemento susceptible de arder y de 15 metros de fachadas, veh?culos o mobiliario urbano.

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La vuelta al mundo en 48 alfombras
La Orotava honr? ayer al Corpus con una apoteosis visual que por primera vez cont? con tapices de tres continentes


(Diario de Avisos, 23 - VI, Santiao Toste, La Orotava) Desde Huamantla a Bruselas; desde M?hlenbach a Arucas; desde Genzano di Roma a Mazo; desde Kobe al Tibet... Todos los caminos alfombrados del mundo pasaron ayer por La Orotava. La Villa y su Infraoctava del Corpus Christi cumplieron otra vez con la tradici?n, la religiosidad y el arte. Y mucho arte fue el que desplegaron sobre los adoquines del casco los cientos de alfombristas locales y las varias decenas que vinieron de M?xico, B?lgica, Alemania, Italia, Jap?n, la India, Canarias y la Pen?nsula Ib?rica.

En palabras del alcalde Isaac Valencia, la de ayer fue una jornada "doblemente hist?rica para la Villa". Por un lado, porque con la participaci?n de tantas delegaciones internacionales, La Orotava se convirti? "en el mejor escaparate del Archipi?lago en el exterior"; y por otro, porque la apoteosis de este Corpus tan singular fue "el broche de oro a la conmemoraci?n del Quinto Centenario del Lustro Fundacional de la localidad". Adem?s, el mandatario anunci? a DIARIODEAVISOS que tras el I Congreso Internacional de Arte Ef?mero de las Alfombras de Flores y Tierras, celebrado esta semana en el Liceo de Taoro, sus participantes han decidido crear la Asociaci?n Internacional de Alfombristas.

Como ocurre siempre, los hacedores de arte ef?mero se dieron ayer un buen madrug?n para trabajar en sus obras. Este a?o se alcanz? la cifra r?cord de 48 alfombras: el magno tapiz de arenas de Las Ca?adas del Teide de la plaza del Ayuntamiento, que esta vez cont? con un ?mandala? tibetano, m?s las 47 alfombras elaboradas en las calles usando en su mayor?a flores y brezo, aunque esta vez tampoco falt? la arena y la sal.

La participaci?n for?nea oblig? a ampliar el circuito de las alfombras, comprendiendo la calle Colegio y el entorno de la plaza de Casa?as, toda la calle Carrera del Escultor Est?vez, parte de Tom?s Zerolo y la calle Inocencio Garc?a.



La Eucarist?a

En Huamantla, en el estado mexicano de Tlaxcala, los alfombristas acostumbran a combinar la arena y las flores en sus creaciones. En este caso, la obra que elabor? ayer en La Orotava la delegaci?n mexicana, sin duda, una de las m?s bellas y espectaculares de todo el recorrido de las alfombras, vers? sobre la Eucarist?a. "Las gentes de Huamantla tenemos una tradici?n de m?s de 150 a?os haciendo estos trabajos -precis? ayer uno de los alfombristas-, los hacemos durante el Cuerpo de Cristo y tambi?n en las fiestas patronales". "Esta costumbre se origin? en Huamantla -agreg?-, a partir de cinco familias, pero despu?s se ha ido extendiendo y ha llegado a otros pa?ses del centro y sur de Am?rica".

Seiji Nanno, es el alcalde de Kobe. Hace 11 a?os, esta poblaci?n japonesa de un mill?n y medio de habitantes sufri? un devastador terremoto en el que fallecieron 6.400 personas. A partir de esa tragedia, precisamente, naci? en Kobe el arte de las alfombras de flores. "Las nuestras no tienen ninguna vinculaci?n con lo religioso -explic? Seiji Nanno-, responden a una iniciativa de los propios ciudadanos, que con esta manifestaci?n art?stica quisieron aportar un poco de alegr?a y esperanza a sus vecinos, a todos los que estaban desesperados por la p?rdida de sus seres queridos".



Larga tradici?n. Silvia D?Onorio integra la delegaci?n de Genzano y, como dato curioso, fue la autora de la alfombra de flores que contempl? Juan Pablo II en la plaza de San Pedro durante el Jubileo de 2000. Los inicios del alfombrismo en Genzano se remontan a hace dos siglos. Habitualmente, sus tapices se hacen con flores y semillas, pero en la que hicieron ayer, seg?n destac? D?Onorio, decidieron "experimentar con las posibilidades est?ticas que ofrece la tierra y, concretamente, la de Las Ca?adas del Teide".

Otros muchos alfombristas, como los de la localidad gallega de Puenteareas, que ahora celebra un cuarto de siglo de su hermanamiento con la Villa; m?s de 100.000 visitantes, o el profundo fervor religioso que se observ? a partir de las seis y media de la tarde con la Eucarist?a y la procesi?n de la Sagrada Forma -donde estuvo presente el arzobispo de Sevilla, cardenal Carlos Amigo Vallejo-, completan un nuevo y hermoso cap?tulo en la historia de las fiestas patronales de La Orotava.

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La edici?n m?s internacional del d?a m?s importante en el calendario festivo de la Villa no defraud? a los miles de vecinos y visitantes que recorrieron sus calles para deleitarse con estas obras de arte nacidas para existir unas horas.


(EL D?A, 23 - VI, Ra?l S?nchez, La Orotava) La edici?n m?s universal de la historia del Corpus Christi de La Orotava quedar? grabada para siempre en la memoria colectiva de los villeros. Nunca antes se unieron el arte ef?mero nacido a la sombra del Teide con la expresi?n, tan familiar y tan distante a la vez, de los alfombristas llegados de lugares tan dispares y dispersos como T?bet, Alemania, Jap?n, B?lgica, M?xico o Italia. Por primera vez, en un paseo por el casco orotavense, fue posible disfrutar con los tapices de Puenteareas (Galicia), Sitges (Barcelona), Arucas (Gran Canaria) y Arrecife (Lanzarote), al tiempo que se elevaba la vista para admirar las espectaculares "alfombras verticales" venidas de Mazo (La Palma). Fue una edici?n hist?rica y no defraud?.

El eco de las oraciones de los monjes tibetanos, autores de un mandala dedicado a la compasi?n, reson? por las calles villeras, al tiempo que miles de personas asist?an a la elaboraci?n de unas obras de arte nacidas para existir s?lo unas horas. Este arte ef?mero, protagonista del congreso que se desarroll? el martes en La Orotava, aspira a convertirse en Patrimonio de la Humanidad y, con ese fin, todos los pueblos participantes se plantean crear una asociaci?n internacional que haga realidad este anhelo.

El alcalde villero, Isaac Valencia, destac? la importancia de esta festividad religiosa que, a su juicio, permite que el municipio "tenga ya un protagonismo a nivel mundial".

La tradici?n de las alfombras, enriquecida en 2006 con las aportaciones de culturas provenientes de doce lugares del mundo, goza de una excelente salud. La presencia de centenares de ni?os y j?venes entre los alfombristas da fe de ello. Hasta 46 menores participaron ayer en la creaci?n de un ?nico corrido de flores.

La asistencia del obispo de Tenerife, Bernardo ?lvarez, y el cardenal arzobispo de Sevilla, Carlos Amigo, contribuy? a dar mayor esplendor y solemnidad al acto religioso que puso punto y final al Corpus Christi 2006. Entre los restos de una fiesta irrepetible, la certeza de que un pueblo crece y se hace mejor cuando decide abrirse al

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La Laguna celebra ma?ana la fiesta de su copatrono, San Juan
El acto m?s importante, a las 20:00 horas, es una funci?n religiosa oficiada por Amado Rodr?guez Concepci?n, seguido de la procesi?n de la imagen del que fue tomado abogado de la peste de landres en 1582 por acabar con la epidemia.


(EL D?A, 23 - VI, D. B.) La ciudad de La Laguna celebra ma?ana la fiesta en honor de San Juan Bautista, copatrono de Aguere por haber acabado con la epidemia de la peste de landres en 1582, siendo tomado como abogado de dicha enfermedad, ante Alonso Cabrera de Rojas, escribano mayor del Cabildo. El mal desapareci? ante las rogativas que hizo el pueblo a San Juan.

Hoy concluir? el triduo en honor de la venerada imagen, a las 20:00 horas, con una misa oficiada por Jos? D?az Ruiz, seguida de una ofrenda a San Juan en la plaza a cargo de grupos folcl?ricos de la ciudad.

Ma?ana, la ciudad celebrar? el d?a grande de su copatrono, con una misa, a las 10:00 horas, en la iglesia de San Juan, oficiada por el p?rroco, Prudencio Redondo Camarero. A las 20:00 horas, la misa estar? a cargo de Amado Rodr?guez Concepci?n y luego el santo recorrer? las calles del barrio en procesi?n.

La fiesta de San Juan surge a ra?z de la epidemia de landres o peste que azot? principalmente La Laguna y Santa Cruz, con una cifra de v?ctimas que, seg?n Jos? de Viera y Clavijo, se aproxim? a las 9.000 personas. La enfermedad penetr? en la Isla a trav?s de unos tapices de Levante que trajo el capit?n L?zaro Moreno, ornamentos que fueron desdoblados el d?a del Corpus para colgarlos de las ventanas y embellecer el trayecto procesional.

Desde un principio fue t?pico de la fiesta de San Juan las corridas de toros, lidi?ndose, seg?n las Ordenanzas, cuatro morlacos en la plaza mayor de San Miguel.

Dentro de los actos m?s olvidados del programa festivo de San Juan habr?a que se?alar el acuerdo de representar el d?a del Precursor la comedia que se hac?a en el Corpus Christi.

La tradici?n de las hogueras estar? presente esta noche en La Laguna, pero no tanto los ag?eros y pr?cticas m?gicas que se hac?an en torno a ellas, y que en el pasado ya presagi? su desaparici?n el poeta Nijota al decir: "Estos ya son otros tiempos,/ya los chicos tienen plan,/ya no les causa alegr?a,/la v?spera de San Juan/. La ingenua costumbre antigua,/la bella ilusi?n ha muerto,/ya no se ponen papeles/para ver cu?l sale abierto".

La ermita de San Juan de La Laguna fue fundada en 1582 por el Cabildo de Tenerife, dando el agradecimiento al santo por acabar con las v?ctimas de la peste de landres.

La imagen de San Juan fue tra?da de la Pen?nsula en 1584, siendo colocada provisionalmente en la iglesia del convento de Santa Clara, ya que no estaba terminada a?n la ermita del Llano de los Molinos.

El 16 de febrero de 1609, el carpintero Salvador P?rez se comprometi? a hacer el retablo mayor de San Juan, imagen que en el pasado estuvo rodeada de mucha pobreza, no saliendo en procesi?n en 1756 por no tener ropa.

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Jueves, 22 de junio de 2006
MENSAJE DEL CONSEJO PERMANENTE
DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL PERUANA


?Dispuestos a dar respuesta a la Esperanza? (1Pedro 3,15)



1. El pueblo peruano ha elegido un nuevo Presidente, un nuevo Congreso y los miembros del reci?n creado Parlamento Andino. El proceso electoral ha finalizado y observamos que nuestra democracia se va fortaleciendo, por lo cual todos nos felicitarnos.

2. Al concluir una etapa electoral, ahora est? frente a nosotros el compromiso y el reto de construir el futuro, buscar el bien com?n, atender responsablemente a nuestras mayor?as marginadas, construir con generosidad, cultivar la sana tolerancia y buscar un di?logo fecundo de todas las fuerzas pol?ticas y sociales. Deben quedar atr?s las divisiones, las confrontaciones y todo aquello que perjudique la b?squeda del entendimiento com?n.

3. Los Obispos del Consejo Permanente hacemos una invocaci?n fraterna para que todos los ciudadanos centremos nuestros esfuerzos en el desarrollo y promoci?n de la persona humana "que es y debe ser el principio, sujeto y fin de todas las Instituciones sociales" (CCIC n 441).

4. En esta hora solemne del Per? se requiere urgentemente fortalecer nuestra convivencia social en base al respeto de la justicia; al compromiso inequ?voco por la paz; a la defensa por la vida; al respeto irrestricto de los derechos humanos y a la lucha frontal contra todo aquello que afecte a nuestras Instituciones democr?ticas, porque "el orden justo de la sociedad y del Estado es una tarea principal de la pol?tica" (B.XVI, Dios es amor n.28,a).

5. Toda Pol?tica de Estado debe respetar los principios ?ticos y morales vinculados con la promoci?n del bien com?n, porque el ?nico recurso v?lido es el di?logo fecundo y alturado que genere espacios de concordia. El recurso a la violencia, a la fuerza y a la intolerancia ser?n siempre caminos destructivos de confrontaci?n y beligerancia. Los peruanos queremos la paz, el desarrollo y el progreso de nuestra Patria, y para lograr esto se requiere el esfuerzo y la colaboraci?n de todos los partidos pol?ticos y de todos los grupos sociales sin exclusi?n.

6. Al contemplar el vasto panorama del Per? vemos los avances cualitativos logrados, sobre todo en el marco de la macro-econom?a; no obstante, la Iglesia Cat?lica desea hacer un llamado al nuevo Gobierno, a todas las clases pol?ticas representadas en el Congreso de la Rep?blica y a los empresarios para abogar por los m?s necesitados del Per? y generar as? una esperanza aut?ntica.

7. El denominado "Per? profundo", representado por las regiones y departamentos m?s alejados, re?ne condiciones de vida envueltas en pobreza, marginaci?n y olvido. Un pa?s como el Per?, rico en recursos naturales, es tr?gicamente pobre en la condici?n en la que viven la mayor?a de sus pobladores. La exclusi?n de los beneficios econ?micos de muchos hermanos nuestros exige una soluci?n justa en la lucha contra la pobreza a fin de garantizar la justicia social, adem?s de condiciones dignas para una calidad de vida que abarque el acceso a los servicios generales indispensables: salud, educaci?n, vivienda, agua, electrificaci?n y v?as de comunicaci?n.

8. Nos queda un camino arduo y dif?cil pero debemos mirar hacia el futuro con optimismo confiando en el compromiso y capacidad del esp?ritu humano para trabajar por la unidad, para ayudar y dirigir a nuestro pa?s hacia el progreso y bienestar.

Que los santos peruanos y el Se?or de los Milagros concedan las gracias para lograr un Per? m?s noble, m?s digno, m?s justo y m?s humano.

22 junio 2006 ZENIT publica las ?Conclusiones y recomendaciones? emitidas por el Consejo Pontificio para las Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes tras haber celebrado su asamblea plenaria del 15 al 17 de mayo de 2006 sobre el tema ?Migraci?n e itinerancia desde y hacia los pa?ses de mayor?a isl?mica?. El documento ha sido distribuido este jueves en la Oficina de Prensa de la Santa Sede.



Conclusiones y recomendaciones
Migrantes musulmanes en los pa?ses de mayor?a cristiana




1) Se ha observado, a este respecto, un aumento de la inmigraci?n de los musulmanes hacia los pa?ses europeos y hacia Norteam?rica, de antigua tradici?n cristiana (v. EMCC 59 y 65), en busca de trabajo o de democracia o con motivo de la reunificaci?n familiar.

2) Esto ha tenido como resultado el anhelo de una integraci?n (no asimilaci?n) de los musulmanes inmigrados (v. EMCC 2, 60-61).

3) Por consiguiente, los cat?licos, especialmente, est?n llamados a ser solidarios y a estar abiertos a compartir con los inmigrados musulmanes, conociendo mejor su cultura y su religi?n, y testimoniando, al mismo tiempo, los propios valores cristianos tambi?n desde la perspectiva de una nueva evangelizaci?n, respetuosa ? desde luego ? de la libertad de conciencia y de religi?n (v. EMCC 59 y 69).

4) Los cristianos deben, por tanto, profundizar su identidad (v. EMCC 60) como disc?pulos de Cristo, dando testimonio de ella en su vida y redescubriendo el papel que les corresponde en esa nueva evangelizaci?n (v. EMCC 86-88).

5) Ha sido, pues, importante, afirmar la necesidad del respeto mutuo y de la solidaridad humana, en un clima de paz, fund?ndose en la centralidad de la persona humana, de su dignidad y de sus derechos-deberes.

6) Naturalmente, los derechos humanos y las libertades de cada uno van junto con los de las otras personas.


Di?logo





7) Entre los participantes en la Plenaria, se ha manifestado con fuerza la conciencia de la necesidad de un di?logo aut?ntico entre creyentes de varias religiones y especialmente entre cristianos y musulmanes (v. EMCC 69).

8) En dicho contexto, se ha considerado importante una relaci?n fundada en la ?emulaci?n espiritual?.

9) As?, si el di?logo entre cristianos y musulmanes es necesario en todas partes, lo es especialmente en las sociedades occidentales, para mejorar en ellas el conocimiento rec?proco, la comprensi?n, el mutuo respeto y la paz.

10) En todo caso, del mismo modo que es necesario acoger a los inmigrados musulmanes, respetando su libertad religiosa, es imprescindible respetar la identidad cultural y religiosa de las sociedades que los acogen.

11) Ha parecido importante, adem?s, saber distinguir, en esto, lo que dichas sociedades pueden o no pueden tolerar de la cultura isl?mica y lo que se ha de respetar o compartir, con relaci?n a los creyentes de otras religiones (v. EMCC 65 y 66), con la posibilidad de dar indicaciones, al respecto, tambi?n a los pol?ticos, para una justa formulaci?n de la legislaci?n civil, dentro del respeto de las competencias de cada uno.

12) Esto significa que se debe proponer tambi?n un modelo de di?logo religioso que no sea una mera conversaci?n, o un simple escucharse, sino que llegue a revelar las propias, mutuas y profundas convicciones espirituales.

13) Es, pues, importante, seguir al partner dialogante en el proceso de reflexi?n sobre las dimensiones ?ticas y actuales, y no s?lo teol?gicas y religiosas, de las consecuencias de peticiones que se hacen a la sociedad civil, respetando siempre la distinci?n entre di?logo civil y di?logo religioso.

14) Dada la importancia, reafirmada, del principio de reciprocidad (v. EMCC 64), confirmado por el Santo Padre en su discurso a los participantes en la Plenaria, es necesario establecer una distinci?n entre esfera civil y esfera religiosa, tambi?n en los pa?ses isl?micos.

15) En todo caso, es fundamental en dicho contexto, distinguir entre Occidente y Cristianismo, puesto que con frecuencia los valores cristianos ya no inspiran actitudes, posturas o acciones (tambi?n en relaci?n con la opini?n p?blica) en el llamado mundo occidental (v. EMCC 60).

16) Los participantes en la Plenaria han expresado, adem?s, la esperanza de que, dondequiera que vivan juntos los cristianos y los musulmanes, ellos puedan unir sus esfuerzos a los de los dem?s conciudadanos, para garantizar a cada uno, sin distinci?n de religi?n, el pleno ejercicio de los propios derechos y de las libertades individuales, como persona y como miembro de una comunidad.


Situaci?n en algunos pa?ses de mayor?a isl?mica




17) Por otra parte, en ciertos pa?ses de mayor?a isl?mica, sucede que cristianos, y generalmente los trabajadores inmigrados pobres y sin un verdadero poder contractual, experimentan graves dificultades para que les sean reconocidos sus derechos humanos. Adem?s, estos ?ltimos tienen escasa posibilidad de hacer valer su propia causa, en justicia, pues pueden ser f?cilmente castigados o expulsados.

18) La Iglesia est?, pues, llamada a ayudar a los migrantes cristianos en esos pa?ses, as? como en todo el mundo, dentro del respeto de la legalidad y con el inter?s de que se elabore una justa legislaci?n con relaci?n a la movilidad humana y con protecci?n legal de todos los que en ella est?n implicados. No ha faltado, en todo caso, alguien que haya recordado c?mo en el interior de los distintos pa?ses deber?a existir una situaci?n tal, que no exija la salida al exterior de los propios ciudadanos para sobrevivir.

19) Adem?s, conforme al dictado del Decreto Conciliar Christus Dominus (n. 18), la Iglesia debe garantizar una pastoral espec?fica, y adem?s integrada, tambi?n a los que tienen dificultades o no pueden gozar de la atenci?n pastoral ordinaria, es decir territorial, debido a su condici?n de movilidad. Esto vale tambi?n para los pa?ses de mayor?a isl?mica.

20) En ellos, la tarea de la Iglesia consiste en la acogida a los inmigrados e itinerantes, no obstante la escasez de personal y la insuficiencia de las propias estructuras.

21) A este respecto, son necesarios el di?logo y la colaboraci?n entre las Iglesias locales de origen de los inmigrados e itinerantes y aquellas de destino, para su asistencia espiritual. Esta es, por lo dem?s, la regla general para todos los pa?ses (v. EMCC 70 y 50-55).

22) Hay que ayudar, adem?s, a los migrantes internacionales, a que den su propia aportaci?n a la comunidad donde viven y a la porci?n local del Pueblo de Dios.

23) Al mismo tiempo, la comunidad receptora debe desarrollar el sentido de solidaridad con los inmigrados o con quienes se encuentran en circunstancias semejantes.



Solicitud de la Iglesia en los distintos sectores de la movilidad humana




Los Participantes en la Plenaria se detuvieron, adem?s, a considerar los distintos sectores de migraci?n e itinerancia. Todos est?n convencidos de que, para los migrantes:

24) La Iglesia debe velar por su justa integraci?n, con el debido respeto por la cultura y la religi?n de cada uno (v. Mensaje Pontificio para la Jornada Mundial de la Paz 2001, n. 8 y Mensaje Pontificio para la Jornada Mundial del Emigrante y el Refugiado 2005, n. 3).

25) Por eso la Iglesia fomenta un di?logo que sea intercultural, social y religioso, dentro del respeto de las debidas distinciones (v. Mensaje Pontificio para la Jornada Mundial de la Paz 2001, n. 12).

Para los distintos sectores, se ha destacado ante todo lo siguiente:

26) La necesidad de crear v?nculos de amistad, en un ambiente de consideraci?n por las diferencias culturales y religiosas, tambi?n con aquellos que piensan, como migrantes, en regresar al lugar de origen, o con los estudiantes extranjeros (internacionales), que ser?n los futuros l?deres de sus pa?ses.

27) Para los refugiados y los estudiantes extranjeros, pero no s?lo para ellos, se ha formulado del deseo de la creaci?n de capellan?as.

28) Para las peregrinaciones, se ha subrayado la necesidad de que los peregrinos sean invitados a buscar el rostro de Dios tambi?n en los creyentes de otras religiones.

29) En los aeropuertos, cruce de caminos de distintas gentes, y en las estaciones de ferrocarril, se ha deseado la presencia de capillas espec?ficamente cat?licas, o lugares de silencio, incluso multirreligiosos, cuando s?lo estos ?ltimos sean posibles.

30) En los centros ?Stella Maris? (Apostolado del Mar) habr? que continuar la acogida, tambi?n a los marinos musulmanes, con una respetuosa ayuda espiritual, cuando la soliciten.

31) Por lo que se refiere a la poblaci?n gitana, objeto de marginaci?n, xenofobia y racismo, se estima necesario fortalecer la coherente madurez de las sociedades democr?ticas, as? como su capacidad de comprender y respetar la diversidad social, cultural y religiosa de los Gitanos (v. Orientaciones para una Pastoral de los Gitanos 50).

32) Para las ?mujeres de la calle? ? teniendo en cuenta que muchas veces la pobreza y el tr?fico de seres humanos lleva al comercio del propio cuerpo, y que la prostituci?n puede depender de cristianos y de musulmanes ? se estima necesario formar una conciencia que abarque toda la sociedad.

33) De todos modos, hay que renovar el empe?o por implicar a las mujeres especialmente en las decisiones que les conciernen, as? como en la obra de convencer a los padres de familia a que ofrezcan a las j?venes una educaci?n equiparada con la de los varones, que incluya, naturalmente, la formaci?n ?tica.


Escuelas y educaci?n




Los Participantes en la Plenaria subrayaron con fuerza lo siguiente:

34) Es importante garantizar la educaci?n de las nuevas generaciones, tambi?n porque la escuela tiene un papel fundamental para ganar en la lucha contra la ignorancia y los prejuicios, y para conocer correctamente y objetivamente la religi?n de los dem?s, poniendo especial atenci?n a la libertad de conciencia y de religi?n (v. EMCC 62). Por lo que se refiere a los cristianos, se les proporcionar? el fundamento de un discernimiento evang?lico de la experiencia religiosa de los otros creyentes (v. EMCC 65) y de los signos de los tiempos.

35) Resulta, por tanto, indispensable, realizar un trabajo de verificaci?n de los textos escolares, tambi?n para la presentaci?n hist?rica en conexi?n con las religiones, que forja la propia identidad y transmite una imagen de la identidad religiosa de los otros.

36) Se estima necesario, en todo caso, profundizar estudios, ense?anzas e investigaciones sobre los distintos rostros del Islam hist?rico y/o contempor?neo, incluso en sus diferentes aceptaciones de una sana modernidad (v. EMCC 66).

37) Los padres de familia musulmanes y sus responsables religiosos han de ser ayudados a comprender las rectas intenciones de los sistemas de educaci?n occidentales y las consecuencias concretas de un rechazo a la educaci?n impartida en las escuelas de estos sistemas, en cuyo interior ellos viven y crecen.



Los Estados y la libertad religiosa



38) Puesto que, muy a menudo, el Estado da la ?forma? al Islam en una determinada Naci?n de mayor?a isl?mica, organiza el culto, interpreta su esp?ritu y transmite su patrimonio, dando a la sociedad un car?cter globalmente isl?mico, los no musulmanes se sienten all?, con mucha frecuencia, ciudadanos de segunda clase. Para los inmigrados cristianos, la dificultad, es, pues, a?n mayor.

39) Por eso es necesario empe?arse, en todas partes, para que prevalezca la cultura de la convivencia entre los aut?ctonos y los inmigrados, con un esp?ritu de mutua comprensi?n civil y de respeto por los derechos humanos de todos. Hay que buscar, adem?s, caminos de reconciliaci?n y de purificaci?n de las memorias (v. EMCC 65), as? como tratar de ser abogados en la defensa de la libertad religiosa ? constante imperativo nuestro ? y del bien com?n para todos, y de respetar las minor?as. Se trata, en tal caso, de un signo muy claro de aut?ntica civilizaci?n.

40) Se ha constatado, con satisfacci?n, que muchos Estados de mayor?a isl?mica han establecido relaciones diplom?ticas con la Santa Sede, haci?ndose con esto m?s sensibles hacia los derechos humanos y mostr?ndose deseosos de un di?logo intercultural e interreligioso, dentro de un marco de sana pluralidad.

41) En tal contexto, hay que deplorar, en algunos pa?ses, las restricciones de los derechos humanos, vinculadas especialmente a las diferencias religiosas y a la falta de libertad incluso para cambiar de religi?n. Se espera, en todo caso, que las Autoridades p?blicas de los pa?ses de origen de los emigrados cristianos ayuden a sus ciudadanos, en los pa?ses isl?micos, a lograr la posibilidad de ejercer efectivamente el derecho de libertad religiosa.

42) Se anima, pues, a esos pa?ses, a crear espacios de di?logo con los de mayor?a isl?mica acerca de las cuestiones relativas al bien com?n universal, al respeto de las minor?as, a los derechos humanos y especialmente a la libertad religiosa, fundamento de todas las libertades.

43) La Iglesia, de todos modos, debe continuar las iniciativas de di?logo intercultural e interreligioso en distintos niveles, sobre todo cuando dicho di?logo es facilitado por los responsables pol?ticos.

44) La cooperaci?n entre instituciones cristianas y musulmanas en la ayuda a individuos y poblaciones necesitados, sin ninguna discriminaci?n, es un signo eficaz para superar prejuicios y cerrazones, con el fin de llegar a una mutua y razonable apertura.

45) La creciente extensi?n de la convivencia de musulmanes y cristianos puede ofrecer una oportunidad para colaborar juntos, con miras a un mundo m?s pac?fico, respetuoso de la identidad de cada uno, y m?s unido en el servicio al bien com?n, ya que formamos una ?nica familia humana necesitada de esperanza (v. EMCC 101-103).

46) En tal contexto, la colaboraci?n tiene una importancia capital, tambi?n entre los distintos Dicasterios de la Curia Romana, las Conferencias Episcopales y las Iglesias particulares.

47) Factor de unidad, dentro de las leg?timas diversidades, ser? la conciencia de la dignidad de toda persona humana, sea cual fuera su etnia, cultura, ciudadan?a o religi?n. Es un valor que se afirma siempre m?s universalmente, no obstante las muchas incoherencias y las concretas negaciones en la acci?n cotidiana.

48) En dicho contexto, los Participantes en la Plenaria dedicaron una atenci?n especial al Continente africano, especialmente necesitado de estabilidad pol?tica y de cooperaci?n multilateral, con miras a un desarrollo pac?fico e integral.

49) Tambi?n a este respecto, se consideraron algunas causas de tensi?n y conflicto, con el anhelo de resolver con justicia y prontitud esas situaciones, adem?s para prevenir las guerras, la violencia y el terrorismo. Habr? que evitar, en todo caso, que la religi?n sea utilizada abusivamente para inculcar el odio hacia los creyentes de otras religiones, o por motivos pol?ticos o ideol?gicos.

50) Se espera, pues, que los intelectuales musulmanes y cristianos, en nombre de un com?n humanismo y de sus respectivas creencias, se planteen los dram?ticos problemas relacionados con el uso de la violencia, todav?a con frecuencia perpetrada en nombre de la religi?n.


Papel de los medios de comunicaci?n




51) Se les reconoce una importancia particular para crear, en la informaci?n, un clima adecuado de comprensi?n y de respeto sobre los fen?menos religiosos. Los periodistas y los agentes de los mass media, en general, deben asumir, por tanto, sus propias responsabilidades, no s?lo en lo que respecta a la libertad de expresi?n, en un mundo siempre m?s globalizado, especialmente en lo referente a la informaci?n.

52) Los mass media pueden tambi?n dar una importante aportaci?n a la ?formaci?n? (y, desafortunadamente, viceversa, a la deformaci?n) de cristianos y musulmanes.


Terminamos este informe destacando la viva satisfacci?n de los Participantes por lo que se refiere al contenido, al m?todo de trabajo y a la actualidad de esta Sesi?n Plenaria, que ha despertado vivo inter?s.


Ciudad del Vaticano, 19 de junio, 2006

[Traducci?n distribuida por el Consejo Pontificio para las Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes]

Catequesis novena
La sant?sima Virgen Mar?a


1. Canto Inicial.

2. Oraci?n del Padrenuestro.

3. Lectura b?blica: Jn 19, 25-27.

4. Lectura de la Ense?anza de la Iglesia:

1. La Virgen Mar?a est? unida con v?nculo indisoluble a la vida y la obra salv?fica de su Hijo. Esta uni?n se manifiesta desde el momento de la concepci?n virginal de Cristo hasta su muerte. En el nacimiento, cuando present? a los pastores y a los magos a su Hijo primog?nito; en el Templo cuando, hecha la ofrenda propia de los pobres, lo present? a Dios y oy? profetizar a Sime?n que una espada atravesar?a su alma; en la vida p?blica, con su intercesi?n en las bodas de Can?, suscit? el comienzo de los milagros de Jes?s; durante la pasi?n, con su uni?n fiel a Cristo hasta el pie de la Cruz, sufriendo profundamente con ?l y asoci?ndose a su sacrificio con entra?as de Madre; en el momento de pasar de este mundo al Padre, siendo dada por Jes?s agonizante al disc?pulo como Madre; y en Pentecost?s, implorando, junto con los Ap?stoles, el don del Esp?ritu y ejerciendo su maternidad en los comienzos de la Iglesia.

2. De este modo, concibiendo a Cristo, engendr?ndolo, aliment?ndolo, present?ndolo al Padre en el Templo, padeciendo con ?l cuando mor?a en la Cruz cooper? de forma enteramente impar a la obra del Salvador -con la obediencia, la fe, la esperanza y la ardiente caridad- en la restauraci?n de la vida sobrenatural en las almas. As? se convirti? en Madre de los hombres en el orden de la gracia. No obstante, esta misi?n maternal no oscurece ni disminuye la mediaci?n ?nica de Cristo, sino que sirve para demostrar su poder.

3. Mar?a est? tambi?n profundamente unida a la vida y misi?n de la Iglesia. En efecto, la Iglesia, contemplando su profunda santidad, imitando su caridad y cumpliendo fielmente la voluntad del Padre, se hace tambi?n Madre; ya que, por la predicaci?n de la Palabra de Dios, aceptada con fidelidad y por el Bautismo, engendra a una vida nueva e inmortal a los hijos concebidos por obra del Esp?ritu Santo y nacidos de Dios.

4. Adem?s, en Mar?a la Iglesia admira y ensalza al fruto m?s espl?ndido de la redenci?n y la contempla gozosamente como una pur?sima imagen de lo que ella misma, toda entera, ans?a y espera ser.

5. Por todo esto, la Iglesia presenta a Mar?a a los fieles para que la contemplen como primera obra de la redenci?n, la veneren como Madre de Jes?s y Madre suya y la imploren como su intercesora, tanto en el culto lit?rgico como en las pr?cticas y ejercicios de piedad hacia ella recomendados por el Magisterio a lo largo de los siglos.

6. As? mismo recuerda a los fieles que la verdadera devoci?n a Mar?a no consiste ni en un sentimentalismo est?ril y transitorio ni en una vana credulidad; sino que procede de la fe aut?ntica que nos induce a reconocer la excelencia de la Madre de Dios, a un amor filial hacia ella y a la imitaci?n de sus virtudes.

7. Todos somos conscientes de haber recibido la devoci?n de la Virgen en el ?mbito de nuestro hogar, como una herencia preciosa, a trav?s del ejemplo y el testimonio de nuestros padres: el rezo del rosario en familia, el ?ngelus y la Salve, la celebraci?n de las fiestas marianas, el mes de mayo, las visitas a alg?n santuario, etc.

8. Las fiestas marianas han sido siempre momentos especiales para frecuentar los sacramentos de la Penitencia y de la Eucarist?a. Con frecuencia, la Patrona de tantas parroquias es un misterio de la vida de Mar?a, el cual se convierte por ello en punto importante de la vida de esa comunidad cristiana.
5. Reflexi?n del que dirige.

6. Di?logo:
? ?Qu? relaci?n existe entre Santa Mar?a y Cristo, ?nico Mediador?
? ?La devoci?n a Mar?a favorece, dificulta o impide el amor a Dios? ?Por qu??
? ?Qu? virtudes naturales y sobrenaturales resaltar?as en la vida de Mar?a?

7. Compromisos.

8. Oraci?n del Ave Mar?a e invocaci?n: ?Regina familiae. Ora pro nobis?.

9. Oraci?n por la familia: ?Dios y Se?or nuestro, que por la maternidad virginal de Mar?a entregaste a los hombres los bienes de la salvaci?n, conc?denos experimentar la intercesi?n de aqu?lla de quien hemos recibido a tu Hijo Jesucristo, el autor de la vida. ?l que vive y reina por los siglos de los siglos?.

10. Canto final.

[? Pontificio Consejo para la Familia y Arzobispado de Valencia 2005]

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22 junio 2006 ZENIT publica el discurso que Benedicto XVI dirigi? en la Bas?lica de San Juan de Letr?n de Roma el 5 de junio a los participantes en la asamblea eclesial de la di?cesis de Roma que ten?a por argumento ?La alegr?a de la fe y la educaci?n de las nuevas generaciones?.



Queridos hermanos y hermanas:

Me alegra estar de nuevo con vosotros para introducir con una reflexi?n m?a esta Asamblea diocesana, dedicada a un tema de gran belleza y de suma importancia pastoral: la alegr?a que proviene de la fe y su relaci?n con la educaci?n de las nuevas generaciones. As? reanudamos y desarrollamos ulteriormente, desde una perspectiva que ata?e m?s directamente a los j?venes, el discurso iniciado hace un a?o, con ocasi?n de la anterior Asamblea diocesana, en la que nos ocupamos del papel de la familia y de la comunidad cristiana en la formaci?n de la persona y en la transmisi?n de la fe.

Os saludo con afecto a cada uno de vosotros, obispos, sacerdotes, di?conos, religiosos y religiosas, laicos, comprometidos a testimoniar nuestra fe. En particular, os saludo a vosotros, j?venes, que adem?s de seguir vuestro itinerario formativo personal quer?is asumir una responsabilidad eclesial y misionera con respecto a otros muchachos y j?venes. Agradezco de coraz?n al cardenal vicario las palabras que me ha dirigido en nombre de todos vosotros.

Con esta Asamblea, y con el a?o pastoral que se inspirar? en sus contenidos, la di?cesis de Roma prosigue el itinerario de larga duraci?n que comenz? hace diez a?os con la Misi?n ciudadana impulsada por mi amado predecesor Juan Pablo II. En efecto, la finalidad es siempre la misma: reavivar la fe en nuestras comunidades y tratar de despertarla, o suscitarla, en todas las personas y familias de esta gran ciudad, donde la fe fue predicada y la Iglesia fue implantada ya por la primera generaci?n cristiana y, en particular por los Ap?stoles san Pedro y san Pablo.

En los ?ltimos tres a?os vuestra atenci?n se ha centrado sobre todo en la familia, para consolidar con la verdad del Evangelio esta realidad humana fundamental, hoy por desgracia fuertemente amenazada y atacada, para ayudarle a cumplir su insustituible misi?n en la Iglesia y en la sociedad.
Al poner ahora en primer lugar la educaci?n en la fe de las nuevas generaciones, ciertamente no abandonamos el compromiso en favor de la familia, a la que pertenece la principal responsabilidad educativa. M?s bien, tratamos de afrontar una preocupaci?n generalizada en muchas familias creyentes, que en el actual marco social y cultural temen no lograr transmitir la valiosa herencia de la fe a sus hijos.

En realidad, descubrir la belleza y la alegr?a de la fe es un camino que cada nueva generaci?n debe recorrer por s? misma, porque en la fe est? en juego todo lo que tenemos de m?s nuestro y de m?s ?ntimo, nuestro coraz?n, nuestra inteligencia, nuestra libertad, en una relaci?n profundamente personal con el Se?or, que act?a en nuestro interior. Pero la fe es tambi?n radicalmente acto y actitud comunitaria; es el "creemos" de la Iglesia.

As? pues, la alegr?a de la fe es una alegr?a que se ha de compartir: como afirma el ap?stol san Juan, "lo que hemos visto y o?do (el Verbo de la vida), os lo anunciamos, para que tambi?n vosotros est?is en comuni?n con nosotros. (...) Os escribimos esto para que nuestro gozo sea completo" (1 Jn 1, 3-4). Por eso, educar a las nuevas generaciones en la fe es una tarea grande y fundamental que ata?e a toda la comunidad cristiana.

Queridos hermanos y hermanas, como hab?is podido comprobar, esta tarea resulta hoy especialmente dif?cil por varias razones, pero precisamente por esto es a?n m?s importante y sumamente urgente. En efecto, se pueden descubrir dos l?neas de fondo de la actual cultura secularizada, claramente dependientes entre s?, que impulsan en direcci?n contraria al anuncio cristiano y no pueden menos de influir en los que est?n madurando sus orientaciones y opciones de vida.

La primera de esas l?neas es el agnosticismo, que brota de la reducci?n de la inteligencia humana a simple raz?n calculadora y funcional, y que tiende a ahogar el sentido religioso inscrito en lo m?s ?ntimo de nuestra naturaleza. La segunda es el proceso de relativizaci?n y de desarraigo que destruye los v?nculos m?s sagrados y los afectos m?s dignos del hombre, y como consecuencia hace fr?giles a las personas, y precarias e inestables nuestras relaciones rec?procas.

Precisamente en esta situaci?n todos, especialmente nuestros muchachos, adolescentes y j?venes, necesitan vivir la fe como alegr?a, gustar la serenidad profunda que brota del encuentro con el Se?or. En la enc?clica Deus caritas est escrib?: "Hemos cre?do en el amor de Dios: as? puede expresar el cristiano la opci?n fundamental de su vida. No se comienza a ser cristiano por una decisi?n ?tica o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientaci?n decisiva" (n. 1).


La fuente de la alegr?a cristiana es esta certeza de ser amados por Dios, amados personalmente por nuestro Creador, por Aquel que tiene en sus manos todo el universo y que nos ama a cada uno y a toda la gran familia humana con un amor apasionado y fiel, un amor mayor que nuestras infidelidades y pecados, un amor que perdona. Este amor "es un amor tan grande que pone a Dios contra s? mismo", como se manifiesta de manera definitiva en el misterio de la cruz: "Dios ama tanto al hombre que, haci?ndose hombre ?l mismo, lo acompa?a incluso en la muerte y, de este modo, reconcilia la justicia y el amor" (ib., 10).

Queridos hermanos y hermanas, esta certeza y esta alegr?a de ser amados por Dios debe hacerse de alg?n modo palpable y concreta para cada uno de nosotros, y sobre todo para las nuevas generaciones que est?n entrando en el mundo de la fe. En otras palabras: Jes?s dijo que ?l era el "camino" que lleva al Padre, adem?s de la "verdad" y la "vida" (cf. Jn 14, 5-7). Por consiguiente, es preciso preguntarse: ?c?mo pueden nuestros muchachos y nuestros j?venes encontrar en ?l, pr?ctica y existencialmente, este camino de salvaci?n y de alegr?a? Precisamente esta es la gran misi?n por la que existe la Iglesia, como familia de Dios y compa??a de amigos, en la que somos insertados con el bautismo ya desde muy ni?os y en la que debe crecer nuestra fe, as? como la alegr?a y la certeza de ser amados por el Se?or.

As? pues, es indispensable ?y es la tarea encomendada a las familias cristianas, a los sacerdotes, a los catequistas, a los educadores, a los j?venes mismos con respecto a sus coet?neos, a nuestras parroquias, asociaciones y movimientos, y, por ?ltimo, a toda la comunidad diocesana? que las nuevas generaciones puedan experimentar a la Iglesia como una compa??a de amigos realmente digna de confianza, cercana en todos los momentos y circunstancias de la vida, tanto en los alegres y gratificantes como en los arduos y oscuros; una compa??a que no nos abandonar? jam?s ni siquiera en la muerte, porque lleva en s? la promesa de la eternidad. A vosotros, queridos muchachos y j?venes de Roma, quisiera pediros que os fi?is de la Iglesia, que la am?is y confi?is en ella, porque en ella est? presente el Se?or y porque lo ?nico que busca es vuestro verdadero bien.

Quien se sabe amado, se siente a su vez impulsado a amar. Precisamente as? el Se?or, que nos ha amado primero, nos pide que tambi?n nosotros pongamos en el centro de nuestra vida el amor a ?l y a los hombres que ?l ha amado. En particular los adolescentes y los j?venes, que sienten fuertemente en su interior el atractivo del amor, deben verse libres del prejuicio generalizado seg?n el cual el cristianismo, con sus mandatos y prohibiciones, pone demasiados obst?culos a la alegr?a del amor, y en especial impide gustar plenamente la felicidad que el hombre y la mujer encuentran en su amor mutuo.

Al contrario, la fe y la ?tica cristiana no pretenden ahogar el amor, sino hacerlo sano, fuerte y realmente libre: precisamente este es el sentido de los diez Mandamientos, que no son una serie de "no", sino un gran "s?" al amor y a la vida. En efecto, el amor humano necesita ser purificado, madurar y tambi?n ir m?s all? de s? mismo, para poder llegar a ser plenamente humano, para ser principio de una alegr?a verdadera y duradera; por consiguiente, para responder al anhelo de eternidad que lleva en su interior y al que no puede renunciar sin traicionarse a s? mismo. Este es el motivo fundamental por el cual el amor entre el hombre y la mujer s?lo se realiza plenamente en el matrimonio.

Por tanto, en toda la obra educativa, en la formaci?n del hombre y del cristiano, no debemos dejar de lado, por miedo o por verg?enza, la gran cuesti?n del amor: si lo hici?ramos, presentar?amos un cristianismo desencarnado, que no puede interesar de verdad al joven que se abre a la vida. Sin embargo, tambi?n debemos introducir en la dimensi?n integral del amor cristiano, donde el amor a Dios y el amor al hombre est?n indisolublemente unidos y donde el amor al pr?jimo es un compromiso muy concreto. El cristiano no se contenta con palabras, y tampoco con ideolog?as enga?osas, sino que sale al encuentro de las necesidades de sus hermanos comprometi?ndose de verdad a s? mismo, sin contentarse con alguna buena acci?n espor?dica.

As? pues, proponer a los muchachos y a los j?venes experiencias pr?cticas de servicio al pr?jimo m?s necesitado forma parte de una aut?ntica y plena educaci?n en la fe. Al igual que la necesidad de amar, el deseo de la verdad pertenece a la naturaleza misma del hombre. Por eso, en la educaci?n de las nuevas generaciones, ciertamente no puede evitarse la cuesti?n de la verdad; m?s a?n, debe ocupar un lugar central. En efecto, al interrogarnos por la verdad ensanchamos el horizonte de nuestra racionalidad, comenzamos a liberar la raz?n de los l?mites demasiado estrechos dentro de los cuales queda confinada cuando se considera racional s?lo lo que puede ser objeto de experimento y c?lculo.

Es precisamente aqu? donde tiene lugar el encuentro de la raz?n con la fe, pues en la fe acogemos el don que Dios hace de s? mismo revel?ndose a nosotros, criaturas hechas a su imagen; acogemos y aceptamos esa Verdad que nuestra mente no puede comprender por completo y no puede poseer, pero que precisamente por eso ensancha el horizonte de nuestro conocimiento y nos permite llegar al Misterio en el que estamos inmersos y encontrar en Dios el sentido definitivo de nuestra existencia.

Queridos amigos, como sabemos bien, no es f?cil aceptar esta superaci?n de los l?mites de nuestra raz?n. Por eso, la fe, que es un acto humano muy personal, sigue siendo una opci?n de nuestra libertad, que tambi?n puede rechazarse. Ahora bien, aqu? emerge una segunda dimensi?n de la fe, la de fiarse de una persona: no de una persona cualquiera, sino de Jesucristo, y del Padre que lo envi?. Creer quiere decir entablar un v?nculo personal?simo con nuestro Creador y Redentor, en virtud del Esp?ritu Santo que act?a en nuestro coraz?n, y hacer de este v?nculo el fundamento de toda la vida.

En efecto, Jesucristo "es la Verdad hecha persona, que atrae hacia s? al mundo. (...) Cualquier otra verdad es un fragmento de la Verdad que es ?l y a ?l remite" (Discurso a la Congregaci?n para la doctrina de la fe, 10 de febrero de 2006: L'Osservatore Romano, edici?n en lengua espa?ola, 17 de febrero de 2006, p. 3). As?, colma nuestro coraz?n, lo dilata y lo llena de alegr?a, impulsa nuestra inteligencia hacia horizontes inexplorados y ofrece a nuestra libertad su decisivo punto de referencia, sac?ndola de las estrecheces del ego?smo y capacit?ndola para un amor aut?ntico.

Por consiguiente, en la educaci?n de las nuevas generaciones no debemos tener miedo de confrontar la verdad de la fe con las aut?nticas conquistas del conocimiento humano. Los progresos de la ciencia son hoy muy r?pidos y a menudo se presentan como contrapuestos a las afirmaciones de la fe, provocando confusi?n y haciendo m?s dif?cil la aceptaci?n de la verdad cristiana. Pero Jesucristo es y sigue siendo el Se?or de toda la creaci?n y de toda la historia: "Todas las cosas fueron creadas por ?l y para ?l (...), y todo tiene en ?l su consistencia" (Col 1, 16-17). Por eso, el di?logo entre la fe y la raz?n, si se realiza con sinceridad y rigor, brinda la posibilidad de percibir de modo m?s eficaz y convincente la racionalidad de la fe en Dios ?no en un Dios cualquiera, sino en el Dios que se revel? en Jesucristo? y de mostrar que en el mismo Jesucristo se encuentra la realizaci?n de toda aut?ntica aspiraci?n humana.

As? pues, queridos j?venes de Roma, avanzad con confianza y valent?a por el camino de la b?squeda de la verdad. Y vosotros, queridos sacerdotes y educadores, no dud?is en promover una aut?ntica "pastoral de la inteligencia" y, m?s ampliamente, de la persona, que tome en serio los interrogantes de los j?venes ?tanto los existenciales como los que brotan de la confrontaci?n con las formas de racionalidad hoy generalizadas? para ayudarles a encontrar las respuestas cristianas v?lidas y pertinentes, y finalmente para hacer suya la respuesta decisiva que es Cristo nuestro Se?or.

Hemos hablado de la fe como encuentro con Aquel que es la Verdad y el Amor. Tambi?n hemos visto que se trata de un encuentro al mismo tiempo comunitario y personal, que debe tener lugar en todas las dimensiones de nuestra vida, a trav?s del ejercicio de la inteligencia, de las opciones de la libertad y del servicio del amor. Sin embargo, existe un espacio privilegiado en el que este encuentro se realiza de la manera m?s directa, se refuerza y se profundiza, y as? realmente es capaz de impregnar y caracterizar toda la existencia: este espacio es la oraci?n.

Queridos j?venes, ciertamente muchos de vosotros estabais presentes en la Jornada mundial de la juventud, en Colonia. All?, juntos, oramos al Se?or, lo adoramos presente en la Eucarist?a, ofrecimos su santo sacrificio. Meditamos en el decisivo acto de amor con el que Jes?s, en la ?ltima Cena, anticip? su propia muerte, la acept? en su interior y la transform? en acto de amor, en la ?nica revoluci?n realmente capaz de renovar al mundo y de liberar al hombre, venciendo el poder del pecado y de la muerte.

Os pido a vosotros, j?venes, y a todos los que est?is aqu?, queridos hermanos y hermanas, pido a toda la amada Iglesia, en particular a las almas consagradas, especialmente de los conventos de clausura, que intensifiqu?is la oraci?n, espiritualmente unidos a Mar?a nuestra Madre, que ador?is a Cristo vivo en la Eucarist?a, que os enamor?is cada vez m?s de ?l, nuestro hermano y nuestro verdadero amigo, el esposo de la Iglesia, el Dios fiel y misericordioso que nos ha amado primero.
As? vosotros, j?venes, estar?is dispuestos y disponibles a acoger su llamada, si ?l os quiere totalmente para s?, en el sacerdocio o en la vida consagrada.

En la medida en que nos alimentamos de Cristo y estamos enamorados de ?l, sentimos tambi?n dentro de nosotros el est?mulo a llevar a los dem?s a ?l, pues no podemos guardar para nosotros la alegr?a de la fe; debemos transmitirla. Esta necesidad resulta a?n m?s fuerte y urgente a causa del extra?o olvido de Dios que existe hoy en amplias partes del mundo y, en cierta medida, aqu? en Roma. De este olvido nace mucho ruido ef?mero, muchas discusiones in?tiles, y tambi?n una gran insatisfacci?n y un sentido de vac?o.

Por eso, queridos hermanos y hermanas, en nuestro humilde servicio de testigos y misioneros del Dios vivo debemos ser portadores de la esperanza que nace de la certeza de la fe: as? ayudaremos a nuestros hermanos y compatriotas a encontrar el sentido y la alegr?a de la vida.

S? que est?is decididamente comprometidos en los diversos ?mbitos de la pastoral; eso me alegra y, juntamente con vosotros, doy gracias por ello al Se?or. En particular, durante mi primer a?o de pontificado ya he podido experimentar y apreciar la fuerza de la presencia cristiana entre los j?venes y los universitarios de Roma, as? como entre los ni?os de primera Comuni?n. Os pido que prosig?is con confianza, intensificando cada vez m?s vuestro v?nculo con el Se?or, para que as? sea m?s eficaz vuestro apostolado.

En este compromiso, no descuid?is ninguna dimensi?n de la vida, porque Cristo vino para salvar a todo el hombre, tanto en lo m?s ?ntimo de las conciencias como en las expresiones de la cultura y en las relaciones sociales.


Queridos hermanos y hermanas, os dejo de buen grado estas reflexiones como contribuci?n a vuestro trabajo en las tardes de la Asamblea y luego durante el pr?ximo a?o pastoral. Mi afecto y mi bendici?n os acompa?an hoy y en el futuro.

Gracias por vuestra atenci?n.

Publicado por verdenaranja @ 23:35  | Habla el Papa
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Jueves, 22 junio 2006 (ZENIT.org).- En este a?o, con motivo de la fiesta del Sagrado Coraz?n de Jes?s, este viernes 23 de junio, se celebra el 50 aniversario de la enc?clica del Papa P?o XII ?Haurietis Aquas?, sobre este culto.

Benedicto XVI con este motivo ha escrito una Carta dirigida al padre Meter-Hans Kolvenbach S.I., prep?sito general de la Compa??a de Jes?s.

En esta entrevista concedida a Zenit, el padre Massimo Taggi, director nacional del Apostolado de la Oraci?n en Italia presenta la devoci?n al Sagrado Coraz?n como un medio eficaz para responder al fen?meno de secularizaci?n, pues no es una espiritualidad pietista o sentimental, sino impregnada de amor por Cristo y por la Iglesia.

--?Cu?l es el sentido y la actualidad del culto al Sagrado Coraz?n hoy?

--Padre Taggi: En un mundo que, por una parte, se caracteriza por maravillosos aspectos positivos, tanto a nivel cient?fico, como t?cnico, cultural y social, con un fuerte anhelo de crecimiento en la justicia, en la paz y en la solidaridad, pero que, por otra parte, aparece terriblemente ambiguo y confuso, en crisis de valores, sustancialmente materialista, el culto del Coraz?n de Cristo ofrece una indicaci?n fundamental para captar la imagen verdadera de Dios y el sentido profundo de la vida.

Si es verdad lo que dice estupendamente un pensador franc?s, que ?la calidad de la vida depende de la calidad de los sentimientos? (Bertrand de Jouvenel), el retorno al Coraz?n --entendido en sentido b?blico, como el centro de la persona, donde pensamientos, decisiones y sentimientos encuentran su punto existencial de s?ntesis--, y concretamente al Coraz?n de Jes?s, Verbo encarnado, se convierte en la v?a regia para ?sacar con alegr?a las aguas en las fuentes de la salvaci?n? (?Haurietis Aquas?).

Como dice el Santo Padre Benedicto XVI en la enc?clica ?Deus Caritas Est?: ? Quien quiere dar amor, debe a su vez recibirlo como don. Es cierto? que el hombre puede convertirse en fuente de la que manan r?os de agua viva. No obstante, para llegar a ser una fuente as?, ?l mismo ha de beber siempre de nuevo de la primera y originaria fuente que es Jesucristo, de cuyo coraz?n traspasado brota el amor de Dios? (n? 7).

--?Por qu? en los ?ltimos treinta a?os se ha perdido esta devoci?n?

--Padre Taggi: A decir verdad no se ha perdido nunca del todo. Incluso en el periodo postconciliar, la devoci?n al Sagrado Coraz?n sigui? existiendo, sobre todo a nivel de religiosidad popular, y en pr?cticas devocionales muy difundidas, como la oraci?n del ofrecimiento diario, promovida por el Apostolado de la Oraci?n, las Horas de adoraci?n del primer viernes del mes, etc. Ahora bien, es verdad que ha sido cuestionada o marginada con la cr?tica, bastante fundada, de pecar de ?devocionismo?; o con el presupuesto, bastante menos fundado, de que despu?s del Concilio Vaticano II no hubiera ya lugar para algo semejante.

El motivo de fondo de tal crisis es que no se hab?a comprendido que no se trata de una devoci?n menor, facultativa, sino de una espiritualidad, de un culto cuyo fundamento, como ha escrito el Santo Padre Benedicto XVI, en el mensaje al padre Kolvenbach del 15 de mayo ?es antiguo como el cristianismo mismo?.

--?C?mo y por qu? celebrar?n ustedes, en el Apostolado de la Oraci?n, el quincuag?simo aniversario de la enc?clica ?Haurietis Aquas? de P?o XII?

--Padre Taggi: Hemos decidido celebrar un Congreso Nacional de la Apostolado de la Oraci?n, con motivo del 50 aniversario de la ?Haurietis Aquas? por dos motivos: porque aquella enc?clica fue un documento importante, que trat? de manera completa y profunda el tema del culto al Coraz?n de Jes?s, tomando en consideraci?n las objeciones que ya surg?an y d?ndoles una respuesta autorizada y porque estamos convencidos de que el mundo de hoy tiene gran necesidad de descubrir que Dios es amor; que la afectividad, y no el sentimentalismo, es un componente esencial de una relaci?n aut?ntica con Dios en Jesucristo; que una actitud de misericordia, acogida y donada, es el fundamento de la paz aut?ntica a todos los niveles, desde la familia a las relaciones inter?tnicas e internacionales. Como se ve de manera evidente en el magisterio de Juan Pablo II, y ahora de Benedicto XVI.

El Apostolado de la Oraci?n naci? en Vals, cerca de Le Puy, en Francia, el 3 de diciembre de 1844, por iniciativa del padre jesuita Francisco Javier Gautrelet. La actividad se inici? como propuesta de vida espiritual para un grupo de seminaristas de la Compa??a de Jes?s, y se difundi? enseguida como una mancha de aceite en los diversos estratos de la Iglesia. A este desarrollo dio un gran impulso otro jesuita, el padre Enrique Rami?re, tanto que a finales del siglo XIX hab?a ya, en Europa y tambi?n fuera de ella, 35.000 centros locales (parroquiales o en institutos religiosos) con m?s de trece millones de inscritos, en todo el mundo.

El carisma de la Apostolado de la Oraci?n puede definirse como ?vivir conscientemente y activamente el bautismo, y en especial el sacerdocio com?n que es propio de todos los bautizados?. Se vive mediante el ofrecimiento diario de toda la vivencia personal, en uni?n con el Sacrificio eucar?stico de Jes?s, y por las intenciones particulares que el Papa indica cada mes a nivel universal; el esp?ritu de reparaci?n, que se traduce tambi?n en acciones concretas a nivel social; y con actos de consagraci?n (personal, de la familia, etc.) al Coraz?n de Jes?s, como expresi?n espec?fica de la consagraci?n bautismal.

Respecto a los seguidores, seg?n estimaciones recientes y fiables, resulta que en el mundo siguen al Apostolado de la Oraci?n al menos cincuenta millones de personas de todos los continentes.

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Colocamos en nuestro blog el art?culo de la revista "Cooperador PAULINO", de la secci?n "Iglesia y Comunicaci?n - 20, de Silvio Sassi (N?mero 133, Marzo-Abril 2006)


Desde P?o XII hasta Benedicto XVI, todos los papas han prestado gran atenci?n a los med?os de comunicaci?n social. Lo prueban las numerosas transformaciones y continuas ampliaciones de competencias que ha sufrido el organismo vaticano que se ocupa de ellos. Fue la Pontificia Comisi?n la que elabor? la instrucci?n pastoral ?Communio et progressio? y otros documentos posteriores, colaborando tambi?n en la redacci?n de las ?Orientaciones para la formaci?n de los futuros sacerdotes sobre los instrumentos de la comunicaci?n social?, un documento que necesita ser m?s conocido y, sobre todo, puesto en pr?ctica.


El problema

es la formaci?n

Los sucesivos inventos de nuevos medios de comunicaci?n a lo largo del siglo XIX y la explosi?n comunicativa que se fue acentuando en siglo XX, han llamado la atenci?n de la Iglesia para considerar la comunicaci?n no s?lo como un conjunto de tecnolog?as sino como un ?signo de los tiempos?. Los papas, adem?s de intervenir de manera ocasional aunque autorizada y significativa, han promovido la creaci?n de un organismo vaticano que se ocupe de modo espec?fico y permanente del binomio ?Iglesia y comunicaci?n?.

Con Carta de la Secretar?a de Estado del 30.1.1948, P?o XII establece ad experimentum la ?Pontificia Comisi?n de asesoramiento y revisi?n eclesi?stica de pel?culas de tema religioso o moral?. El 7.9.1948, el Papa aprueba el estatuto de la oficina, que se denominar? ?Pontificia Comisi?n para la cinematograf?a did?ctica y religiosa?. A ra?z de los grandes desarrollos del cine, P?o XII, el 1.1. 1952, aprueba un nuevo estatuto para la oficina vaticana, que toma el nombre de ?Pontificia Comisi?n para la cinematograf?a?. En la primera reuni?n de expertos (26-27. 4.1953) se pone en evidencia la necesidad de tener en cuenta tambi?n los nuevos medios de comunicaci?n; el 31.12.1954 P?o XII promulga el estatuto de la nueva oficina, que se denomina ?Pontificia Comisi?n para la cinematograf?a, la radio y la televisi?n?.

Con el motu proprio Boni Pastoris (22.2.1959), Juan XXIII da una nueva estructura a la comisi?n, agreg?ndola a la Secretar?a de Estado; el 16-11-1959 el Papa establece la Filmoteca vaticana, dependiente de la misma Pontifi?cia Comisi?n. Con vistas a la celebraci?n del concilio Vaticano II, mediante el motu proprio Superno Dei nutu (5.4.1960), el Papa da vida, junto a la sede de la comisi?n, a un ?Secretariado para la prensa y el espect?culo?.

Pablo VI, con el motu proprio In fructibus multis (2.4.1964) transforma la comisi?n en ?Pontificia Comisi?n para las comunicaciones sociales?, confi?ndole todas las cuestiones relativas a la prensa, el cine, la radio y la televisi?n con vistas a la evangelizaci?n.

El 13.8.1965 Pablo VI aprueba el Reglamento para las trasmisiones audiovisuales de las ceremo?nias y de los lugares directamen?te dependientes de la Santa Sede creando, dentro de la Pontificia Comisi?n, un servicio de asistencia audiovisual. El 1.3.1968 el Papa promulga el Reglamento de la Ofi?cina de prensa de la Santa Sede, confiada al cuidado de la misma Pontificia Comisi?n.

Juan Pablo II, con la constituci?n apost?lica Pastor bonus (28.6.1988) reorganiza toda la Curia romana y transforma la Pontificia Comisi?n en ?Pontificio consejo de las comunicaciones sociales?, que debe actuar en estrecha relaci?n con la Secretar?a de Estado; la Oficina de prensa de la Santa Sede se convierte en ?la oficina especial? dependiente de la Secci?n Primera de la Secretar?a de Estado.

La sucesi?n de las diversas denominaciones refleja tanto la ampliaci?n progresiva de competencias que los papas encomiendan al organismo vaticano que se ocupa de comunicaciones como la fisonom?a que dicho organismo asume dentro de la Curia vaticana. Si limitamos nuestra observaci?n a los documentos oficiales emanados por el organismo vaticano para la comunicaci?n, debemos recordar la instrucci?n pastoral Communio et progressio (23.5.1971), que resume y reelabora todo el magisterio precedente sobre la comunicaci?n. La instrucci?n la quiso expresamente el decreto conciliar Inter mirifica n. 23 (4.12.1963) que, a pesar de sus l?mites, sigue siendo un texto providencial en la historia de la Iglesia.

La formaci?n debe ser te?rico-pr?ctica, excluyendo ?una actitud meramente defensiva que conduce a una total cerraz?n frente a los mass media? y favoreciendo un uso de los mismos ?en funci?n de la informaci?n y de la formaci?n, para un crecimiento arm?nico cultural y social?.

Despu?s de la Communio et progressio, el texto m?s importante al que la Pontificia Comisi?n para las comunicaciones sociales ha prestado su colaboraci?n es un documento querido y promulgado por la Congregaci?n para la educaci?n cat?lica, Orientaciones sobre la formaci?n de los futuros sacerdotes para el uso de los instrumentos de la comunicaci?n social (19.3. 1986). Despu?s del Vaticano II la Congregaci?n para la educaci?n cat?lica, el 6.1.1970, promulg? la Ratio fundamentalis institutionis sacerdotalis, que en el n. 68 prescribe: ?Ya que en la sociedad de hoy la mentalidad corriente de los hombres se ve influenciada e inspirada no s?lo por los libros y por los maestros sino cada vez m?s ampliamente por los medios audiovisuales, es sumamente necesario que los sacerdotes sepan usarlos bien, no permaneciendo pasivos ante tales medios, sino siendo capaces de un juicio cr?tico. Esto ser? imposible si en el seminario no han sido educados por personas competentes, con adecuados ejercicios te?ricos y pr?cticos, aunque siempre con la necesaria prudencia y medida?. El 19.3.1985 la misma Congregaci?n publica una nueva redacci?n de la Ratio fundamentalis, que integra las disposiciones contenidas en la nueva edici?n del C?digo de Derecho can?nico (25.1.1984). El n. 68 de la nueva Ratio, retorna y con-firma todo lo dicho en la edici?n de 1970 sobre la necesidad de que el seminario ofrezca una preparaci?n tambi?n en el campo de la comunicaci?n. En 1977 la Congregaci?n para la educaci?n cat?lica organiz? una encuesta en los seminarios para cerciorarse de si y c?mo la iniciaci?n y formaci?n en comunicaci?n se hab?a tenido en cuenta y se hab?a llevado a la pr?ctica. La clasificaci?n de las respuestas confirm? la escasa actuaci?n de las directrices para dicha formaci?n.

El texto Orientaciones de 1986 precisa: ?A distancia de a?os, estas deficiencias no han sido eliminadas e incluso se detectan ulteriores retrasos con respecto a los desarrollos que mientras tanto ha marcado la comunicaci?n humana? (n. 6). El documento se dirige a las conferencias episcopales, a los obispos de las di?cesis de los territorios de derecho com?n, a los superiores y a los profesores de los seminarios e, indirectamente, tambi?n a los seminarios y a los institutos de formaci?n sacerdotal que no dependen de la Congregaci?n para la educaci?n cat?lica. El programa de formaci?n en comunicaci?n para los seminarios trazado por las Orientaciones prev? tres niveles diversos. El primero es un nivel b?sico para todos los seminaristas y asume la forma de una educaci?n a la acogida de los len?guajes de los medios de comunicaci?n. Esta educaci?n deber?a impartirse ya desde la familia, la catequesis y la escuela; pero, con realismo, el documento encarga al seminario integrar o suplir las frecuentes carencias.

La formaci?n en comunicaci?n se extiende no s?lo al aspecto t?cnico, sino sobre todo a los aspectos cultural, est?tico, religioso y moral. La formaci?n debe ser te?rico-pr?ctica, excluyendo ?una actitud meramente defensiva que conduce a una total cerraz?n frente a los mass media? y favoreciendo un uso de los mismos ?no exclusivamente en funci?n del entretenimiento, sino sobre todo, de la informaci?n y de la formaci?n, para un crecimiento arm?nico cultural y social? (n. 18). El segundo nivel, pastoral, debe garantizarse ?durante los cursos filos?fico y teol?gico indistintamente a todos los que se preparan al ministerio sacerdotal? (n. 20). Los fines de esta formaci?n son: adiestrar a los futuros sacerdotes en el uso de los medios, en la actividad pastoral, formarles como gu?as de los fieles tambi?n en el campo de la comunicaci?n, sensibilizarles y preparles a una ?inculturaci?n de la fe y de la vida cristiana en las diversas Iglesias particulares a un mundo psicol?gica y socialmente condicionado por los mass media y por la tele (infor)m?tica? (n 20). El tercer nivel, el de la especializaci?n, est? destinado a los futuros sacerdotes que manifiestan una particular disposici?n y propensi?n hacia la comunicaci?n. Esta formaci?n podr? capacitar a los futuros sacerdotes para desarrollar su misi?n sirvi?ndose, con todas las de la ley, de los medios de comunicaci?n social. Pero tambi?n quienes est?n destinados a la ense?anza de la comunicaci?n tendr?n que prepararse en escuelas adecuadas para con-seguir la competencia necesaria.

Al texto de las Orientaciones le siguen como ap?ndice dos anexos. El primero es una antolog?a de 42 citas tomadas de los documentos oficiales de la Iglesia (desde 1935 a 1985) que tratan de la formaci?n del clero en los mass media. Esta rese?a de 50 a?os de documentos quiere ser una confirmaci?n autorizada de las disposiciones contenidas en las Orientaciones. Se han dejado voluntariamente a parte otros textos del magisterio de aquellos a?os m?s temerosos e incluso disuasorios. Bastar?a referirse a la prohibici?n, extensiva incluso a cardenales y obispos, de leer las publicaciones enumeradas en el ?ndice de libros prohibidos, a la prohibici?n de informarse con los diarios y peri?dicos en los seminarios, a la regulaci?n del uso del cine, de la radio y de la televisi?n. La primera intervenci?n vaticana sobre el cine es un decreto del cardenal Pedro Respighi que, como cardenal vicario de Roma, el 15.8.1909 proh?be al clero romano frecuentar los teatros p?blicos y ?asistir a los espect?culos que se desarrollan en los cines de Roma?. Contra los trasgresores se prev?n penas can?nicas, incluida la sus-pensi?n a divinis. Entre las normas del S?nodo romano de 1960 se incluye la prohibici?n ?a los cl?rigos, a los religiosos y a todos los que aspiran a la vida eclesi?stica o religiosa, residentes o s?lo de paso en la Ciudad, de asistir a espect?culos de cualquier g?nero (ni siquiera cinef?rum) que se den en salas o en otros lugares no dependientes o no aprobados por la autoridad eclesi?stica?.

Un segundo ap?ndice de las Orientaciones contiene un ??ndice de temas? a tratar en la iniciaci?n y en la formaci?n de la comunicaci?n. Los distintos contenidos est?n distribuidos para desarrollar algunos temas fundamentales: la comunicaci?n humana, medios e instrumentos de comunicaci?n e Iglesia, pastoral de los mass media en general, pastoral de cada uno los mass media. El contenido de las Orientaciones necesitar?a, hoy, integrarse y desarrollarse de los mass media. El contenido de las Orientaciones necesitar?a, hoy, integrarse y desarrollarse teniendo en cuenta la situaci?n actual de la comunicaci?n y el reciente magisterio de los papas sobre la comunicaci?n. Sin embargo el tiempo no ha restado nada a la validez de los objetivos fijados por el documento; es m?s, ser?a f?cilmente documentable la necesidad de que, todav?a hoy, el texto sea mejor conocido y, sobre todo, puesto en pr?ctica con mayor diligencia y fidelidad. La formaci?n en comunicaci?n es indispensable para el sacerdote: ?A esta cura pastoral es necesario que el sacerdote se adapte, tanto en la did?ctica, para hacer comprensible a los hombres de hoy el mensaje de la salvaci?n, como en la pedagog?a, para hacerlo operante? (n. 23).

El 7.5.1989 el Pontificio consejo de las comunicaciones sociales publica Pornograf?a y violencia en las comunicaciones sociales. El documento pretende ?ilustrar los efectos m?s graves de la pornograf?a y la violencia en el individuo y en la sociedad, as? como se?alar las causas principales del problema? (n. 8) proponiendo siete sectores operativos para contrastar el fen?meno. Los profesionales de la comunicaci?n, los padres, los educadores, la juventud, el p?blico, las autoridades civiles, la Iglesia y los grupos religiosos son movilizados para ahuyentar los da?os de la pornograf?a y de la violencia vehiculados por los medios.

El 4.10.1989 el Pontificio consejo de las comunicaciones sociales redacta Criterios de colaboraci?n ecum?nica e interreligiosa en las comunicaciones sociales. El texto pretende ?promover una creciente colaboraci?n entre los cristianos y con los representantes de otras religiones comprometidos en los mass media? (n. 1). El entendimiento entre cristianos y con los creyentes de otras religiones ?adquieren una importancia central en las relaciones con los poderes p?blicos y con las direcciones de las empresas de comunicaci?n, con el fin de preservar, promover y coordinar sus posibilidades cristianas y religiosas de expresi?n por estos medios? (n. 2).

Teniendo en cuenta lo que dicen las Orientaciones para la formaci?n en la comunicaci?n de los seminaristas: ?ev?tese degradar la moral de los mass media a meromoralismo? (n. 17a), es indispensable que la contribuci?n de los cat?licos a la comunicaci?n siga siendo amplia y se preocupe de todos los aspectos del fen?meno comunicativo, sin encerrase en una ?nica perspectiva ?tica

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22 de Junio

Art?culo escogido de la revista "Punto de Encuentro", n?mero 27 -2006, editada por OBRA SOCIAL DE ACOGIDA Y DESARROLLO. Las Palmas de Gran Canaria


Las Humanidades y el saber filos?fico


Actualmente, lejos de existir una alabanza de su conocimiento, asistimos a la evidencia de su denostaci?n. Sus aspectos pedag?gicos deb?an ser de inter?s para todos, pues su raz?n ?ltima se dirige a la experiencia de la vida. Su objetivo es lo cotidiano, estudia lo que todos ya saben y, sobre el papel, es lo m?s f?cil, que, a su vez, suele ser lo m?s dif?cil. Desde el comienzo, en filosof?a tenemos la necesidad de descubrir su disfraz, lo que parezco no soy. La filosof?a nace en el equ?voco, lo travestido; su actividad propia es lo enigm?tico, se opone a la vida biol?gica aparente y espont?nea; todo pasa como si su destino fuera ser desconocida. De ah? su depreciaci?n. Tiene la necesidad de defenderse de algunos reproches. Tiene que justificar su identidad y explicar que no es in?til para la sociedad. Se dice que su actividad no es para hombres hechos, es para ni?os, lo trastorna todo, no sirve para nada, no cambia nada. Otro reproche: la filosof?a es un arte del concepto, un bello juego, una catedral de convicciones, un castillo de naipes sin fundamento. Por ello hay tantas filosof?as como mundos est?ticos. Tambi?n se le reprocha que pretenda ser una ciencia, pues es una ciencia defectuosa. Hay una historia de la filosof?a pero una historia sin progreso. Hay multitud de fil?sofos, pero todos opuestos; no hay unidad ni universalidad, no se da la universalidad postulada, son un conjunto de hip?tesis pero sin verificar ni contrastar, casi una brujer?a.

El desprecio por la filosof?a es por su relaci?n con la verdad, por su relaci?n con la utilidad y a la eficacia, por su car?cter enigm?tico, ya que estas son cuestiones que nunca han sido resueltas o aclaradas por el estatuto y por el sentido de la filosof?a.

Lo primero es buscar el car?cter propio de la filosof?a y distinguirla de la ciencia, fundamentalmente en su relaci?n con la verdad, que no es la misma. En el cient?fico la verdad es la meta de su vida, tiene que construirla, es su fin. Para el fil?sofo la verdad es el comienzo, el principio y el fundamento de su vida. La verdad aparece en el cient?fico. El fil?sofo busca existir en la verdad. Para el cient?fico, es una realidad l?gica con la experiencia. El fil?sofo pretende y busca existir en la ver-dad, es una exigencia de identidad ontol?gica entre su pensamiento, su existencia, su vida y su ser. El cient?fico quiere dome?ar al mundo, el fil?sofo quiere que el hombre no sea despose?do de s? mismo, ser titular, amo, beneficiario de s?, aferrado a la verdad; por ello su relaci?n a la verdad no es la misma.

La verdad como adecuaci?n de la cosa al intelecto es diferente. Para la ciencia la realidad es constituida por los objetos configurados por la percepci?n, por las cosas aisladas, por la t?cnica y la experimentaci?n. Es el mundo sensible, una realidad constituida, mientras que la realidad del fil?sofo es la experiencia de la ausencia que me constituye, no la que constituyo. Es la experiencia de la separaci?n. Sin la experiencia de la decepci?n no hay filosof?a. Esperamos algo que no hemos encontrado nunca, que pertenece al mundo inteligible, algo que esperamos desde siempre y es la experiencia originaria de la vida. Es la realidad que me engloba, la res es la globalidad de la existencia y no una regi?n parcial de la existencia. Para el fil?sofo, la realidad es la paradoja de la experiencia de una ausencia en el seno de la naturaleza, el hecho de ser.

C?mo es posible que en la naturaleza exista un ser que sue?e que es sobrenatural, un ser que le falta ser. El fil?sofo est? perplejo por la intromisi?n del finito en el infinito. El estatuto de cada saber es diferente, su adecuaci?n a la realidad, a la cosa, no es la misma.

El cient?fico, en principio, tiene una idea que no es verdadera ni falsa, sino una hip?tesis que hay que verificar. En la ciencia, la verdad es un encuentro. En la filosof?a la idea es verdadera en s?, necesariamente verdadera, es la sustancia, lo que existe en si, lo que no precisa de otro concepto para ser definida. Si tuviese una causa tendr?a que recurrirse al concepto de su causa para entenderla. Todo lo que es posible es real, todo lo que es l?gico es ontol?gico, lo que es real es el m?ximo posible, lo que no es real no es posible. Querer algo que no existe es querer lo imposible, un absurdo. Por tanto, la definici?n de realidad y de perfecci?n son una misma cosa.

No hay nada tan deseable como la realidad misma; pensar conforme a la l?gica, ir de cumplimiento en cumplimiento. Eso es la vida del concepto, esto es el estatuto de la verdad en filosof?a. La idea tiene la verdad en si misma, no puede verificarse en algo exterior. En la ciencia lo verdadero es lo adecuado a la experiencia, en la verificaci?n por el montaje t?cnico, es extr?nseco, un ?xito t?cnico. Por ello, m?s que una episteme, ser?a una tecn?. Por su parte, la filosof?a va de un dato metaf?sico, de un hecho, de una experiencia, de sus condiciones, de sus consecuencias, es lo que se llama dial?ctica ascendente. En filosof?a, el pensamiento consiste en hacerse id?ntico a s? mismo. Por esto, la filosof?a es la ciencia de lo sencillo, de lo trivial; es algo sabido de siempre, sin saber que lo sab?a. Es una gran verdad, no una met?fora, una reminiscencia. En la ciencia la verdad es provisional, del momento actual, es una simulaci?n de la naturaleza, una verosimilitud. Pertenece al mundo de la doxa, de lo opinable. La filosof?a ser?a la l?gica del sentido, en la b?squeda de algo que percibo como una ausencia de la sensaci?n de extra?eza, de algo que busco por todas partes y no encuentro, porque el objeto de la filosof?a es el sujeto, algo que es inobjetivable.

En la ciencia se piden pruebas, testimonios. Son demostraciones. Como la verdad policial, en la filosof?a se muestran como algo que no tiene nada que ver con la realidad observada. Se desarrolla en el pensamiento, hasta que sea id?ntico a mi mismo en su discurso, y aunque presenten m?ltiples testimonios opuestos. Pienso como todos piensan, esto es la verdad filos?fica.

La funci?n y fin de la ciencia es pensar con eficacia los objetos. Su valor es la utilidad, mientras que filosof?a es un medio para entender la existencia, pues la filosof?a nace de la extra?eza. La conciencia en el mundo se siente perdida; no puede leer el mundo en el que est? instalado, es extra?o, no entiende.

Por la ciencia, el pensamiento se adapta al mundo, aprende a leer su lenguaje, su sintaxis, mientras que la filosof?a intenta dilucidar el sentido de esa desadaptaci?n originaria, evitar esa separaci?n originaria con el mundo; la filosof?a no quiere ser domesticada, adue?ada por la dominaci?n del mundo. En la filosof?a la verdad me domina, es una revoluci?n del centro de gravedad del conocimiento, no est? en el objeto sino en el sujeto. De este modo la tentaci?n de la ciencia es ser la autoridad del mundo, dar leyes, dominarlo, y as?, intenta resistirse a la mutua integraci?n. La verdad filos?fica se opone a la rapi?a con la que opera la verdad cient?fica, siendo ?sta la causa por la que la filosof?a cae tambi?n en esa tentaci?n, sin intentar un sistema compatible y coherente entre la construcci?n cient?fica y la experiencia interior, la experiencia de los objetos con la de los sujetos, en la b?squeda de una lectura global de la existencia, en una experiencia de la ausencia que nos constituye, que es la del sujeto, y no s?lo la del presente de los objetos. Este es el problema de los fil?sofos de todos los tiempos, construir un m?todo. En este momento, pretende ser ciencia, pero la filosof?a no construye, escucha, es sumisa, descubre. Este intento es lo que hace que se frene el progreso, porque la experiencia del sujeto es algo que no cambia. Por esto hay historia pero no progreso.

La experiencia interior conduce a tener primero la experiencia de infinito que la de finito, es decir, de Dios que de m? mismo.

Los fil?sofos mueren cuando la ciencia que hay en ellos pretende llegar a conclusiones irrebatibles, al introducirse en sistemas dogm?ticos y excluyentes, por la descripci?n de las ideas que construyen y por la no aceptaci?n de la experiencia de la ausencia existencial que debe describir, de modo que es como si hubiese una filosof?a perenne, al menos en las grandes cuestiones.

La filosof?a que quiere ser sin coartadas viene a demostrar que el objeto del deseo no es un objeto, es la simple experiencia del deseo.

En filosof?a todo puede ser cuestionado, por la ausencia de pruebas excluyentes y sin olvidar que toda reflexi?n es una posibilidad, pero sabiendo que toda reflexi?n metaf?sica tiene dificultades por su car?cter violento. En filosof?a las dificultades est?n unas en el objeto cognoscible y otras en el sujeto cognoscente.

En la filosof?a est? la raz?n ?ltima de las cosas y de la vida, teniendo su discurso una eficacia plenificadora y sanadora, porque pone orden y armon?a en la existencia.

Agust?n Meli?n, psiquiatra

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(DIARIO DE AVISOS, 22 - VI, Sur) El municipio de Granadilla de Abona se sum? un a?o m?s a la celebraci?n del Corpus Christi, el pasado domingo, con una liturgia a las 18.00 horas en la iglesia matriz de San Antonio de Padua y la tradicional procesi?n. Las alfombras de este a?o continuaron el mismo recorrido tradicional desde la plaza de la iglesia pasando por las calles principales del pueblo. Desde el Ayuntamiento de Granadilla de Abona, a trav?s de la Concejal?a de Cultura y con la colaboraci?n de las parroquias, se invit? a la elaboraci?n de dichas alfombras para conservar la tradici?n cultural y la devoci?n. Este acto tambi?n sirve para compartir un d?a de convivencia y desarrollar una labor art?stica./ DA

Publicado por verdenaranja @ 9:28  | Art?culos de inter?s
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La Villa vivir? hoy su jornada m?s solemne con la presencia de alfombristas de varios pa?ses



(DIARIO DE AVISOS, 22 - VI, Fran Dom?nguez) Qui?n le iba a decir a Leonor del Castillo de Monteverde y sus familiares que confeccionar frente a su casa una peque?a alfombra de flores en honor al Corpus Christi dar?a origen a una tradici?n cuya fama ha traspasado fronteras. M?s de 150 a?os despu?s de esa primera alfombra, La Orotava puede presumir por unos d?as de ser algo as? como la capital mundial de un arte cuyo desenlace no es otro que lo ef?mero.

La Villa vive hoy su jornada m?s solemne, en la que rinde tributo al Corpus, y lo hace por todo lo alto, con la presencia de delegaciones de alfombristas de tres continentes, invitadas a este municipio para participar en el I Congreso Internacional del Arte Ef?mero de las Alfombras de Flores y Tierras. Si la titubeante lluvia, que ayer hizo acto de presencia, no chafa la fiesta, las adoquinadas calles del entorno del Ayuntamiento y de la iglesia de La Concepci?n se transformar?n en una verdadera serpiente multicolor. Desde primeras horas de la ma?ana, los alfombristas comenzar?n a confeccionar tapices (alegor?as eucar?sticas) y corridos (motivos decorativos), usando como materias primas fundamentales, en el caso de los villeros, el brezo y los p?talos de flores, que previamente han venido deshojando un grupo de entusiastas mujeres de la Villa, en un arduo trabajo que dura varias jornadas. Con motivo de la celebraci?n del encuentro internacional de alfombristas y como colof?n del Lustro Fundacional de La Orotava (1502-1506/2002-2006), el tradicional circuito de tapices y corridos se ha ampliado este a?o, abarcando, adem?s de la calle Colegio y el entorno de la plaza de Casa?as, la totalidad de la traves?a de la Carrera del Escultor Est?vez, parte de Tom?s Zerolo y la calle Inocencio Garc?a. En total, se elaborar?n 47 alfombras, a las que hay que sumar el tapiz mayor de la plaza del Ayuntamiento. Esta festiva jornada en la Villa culminar?, al caer la tarde, con la procesi?n del Sant?simo.


Muestra

Sin duda, una de las principales atracciones ser? la presencia in situ de alfombristas procedentes de lugares tan dispares como M?hlenbach (Alemania), Kobe (Jap?n), Bruselas (B?lgica), Genzano di Roma (Italia), Huamantla (M?xico) y T?bet. Tambi?n habr? artistas de Sitges (Barcelona) y Toledo, adem?s de Puenteareas (Pontevedra), localidad que est? hermanada con La Orotava y que participa habitualmente en el Corpus villero. Arucas, Arrecife y Mazo completan la representaci?n alfombr?stica.

En M?hlenbach, localidad de 7.000 habitantes, situada en plena Selva Negra, las alfombras se confeccionan en el llamado ?D?a del Se?or?. Esta festividad, la principal del pueblo, congrega cada a?o a un gran n?mero de turistas, para contemplar los aproximadamente 1.000 metros de corridos que all? se elaboran. Toda la vecindad participa en estas creaciones religiosas, que se ejecutan con flores y brotes de abeto y pino. Cerca de Alemania, en B?lgica, tambi?n existe afici?n por las creaciones de flores en el suelo. La Gran Place de Bruselas ha venido acogiendo desde la d?cada de los 70 del pasado siglo varias alfombras, que se dise?an siempre con motivo de alguna efem?ride.

Al sur de Europa, en Italia, se localiza el municipio de Genzano di Roma, que arrastra tras de s? una importante tradici?n alfombr?stica vinculada al Corpus Christi. Situada a 29 kil?metros de Roma, con 24.000 habitantes, Genzano, al igual que La Orotava, viste de color sus principales calles en tan se?alado d?a. Como materiales, utilizan las flores y la tierra natural, en este caso para rellenar los contornos.

Cruzando el charco, en M?xico, se halla la poblaci?n de Huamantla, en el estado de Tlaxcala. La confecci?n de alfombras en esta localidad se remonta a la segunda mitad del siglo XIX. La celebraci?n est? vinculada a la festividad de la Asunci?n de Mar?a, el 15 de agosto; por tal motivo, se confeccionan alfombras a base de flores y serr?n te?ido. Adem?s de im?genes b?blicas y de santos, este arte tambi?n ha evolucionado tem?ticamente incluyendo rostros de personajes de destacada trayectoria en diferentes ?mbitos sociales. Durante la madrugada del 14 al 15 de agosto tiene lugar ?La noche que nadie duerme?, que convoca a millares de personas en Huamantla para asistir a la procesi?n en honor a la Virgen Mar?a.

Al otro extremo del mundo se ubica Kobe (Jap?n). La tradici?n alfombr?stica de esta importante ciudad portuaria de la isla de Honshu tiene su peque?a historia. El 17 de enero de 1995, un terremoto se cobr? la vida de 6.400 de sus hijos. La ciudad se convirti? en un amasijo de escombros a causa del derrumbe de numerosos edificios. Como aliciente moral y con el deseo de olvidar esta tragedia, las autoridades locales decidieron recurrir a algo que diera color y buenos augurios a la ciudad. Utilizando como referencia a Genzano di Roma, Kobe confeccion? en el verano de 1996 la alfombras de flores para la "restauraci?n del alma de los damnificados". Desde esa fecha y hasta la actualidad, todos los a?os esta poblaci?n japonesa ejecuta composiciones florales.

La delegaci?n internacional se completa con monjes tibetanos, que han estructurado dentro de la alfombra mayor de la plaza del Ayuntamiento uno de sus t?picos ?mandalas?. El tapiz central, que recrea la lucha entre el Bien y el Mal, cuenta tambi?n con alusiones a la cultura navaja, aunque este pueblo amerindio finalmente no particip? en el Congreso Mundial.

En Espa?a, la costumbre de alfombrar las calles se halla ligada a la celebraci?n del Corpus Christi. Ciudades peninsulares como Toledo, Sitges o Puenteareas; o canarias como la propia Orotava, Mazo, Arrecife o Arucas conforman excelentes ejemplos de esta manifestaci?n art?stica.

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El municipio celebra hoy el d?a m?s emblem?tico de sus fiestas con una edici?n hist?rica: alfombristas de Jap?n, M?xico, B?lgica, Italia, Alemania, T?bet, Galicia, Catalu?a, Lanzarote, La Palma y Gran Canaria colaborar?n en la confecci?n del mayor recorrido en casi 160 a?os de alfombrismo en la Villa.




(EL D?A, 22 - VI, La Orotava) Medio centenar de alfombras de flores y material vegetal tapizan hoy las calles del casco de la Villa de La Orotava para celebrar la Infraoctava del Corpus Christi, en una edici?n hist?rica que destaca por la participaci?n directa de alfombristas llegados del T?bet, Jap?n, M?xico, B?lgica, Italia, Alemania, Galicia, Catalu?a, Lanzarote, La Palma y Gran Canaria. La colaboraci?n de estos artistas venidos de Asia, Am?rica y Europa permite que el recorrido alfombrado sea el mayor de los casi 160 a?os de historia de esta fiesta en la Villa.

La alfombra de tierras del Teide de las Fiestas del Corpus Christi 2006 de La Orotava tambi?n pasar? a la historia por su originalidad, ya que rompe la l?nea cl?sica de los tr?pticos y presenta una composici?n arriesgada, compleja y diferente compuesta por 23 tapices circulares dedicados a "El Bien y el Mal". Adem?s, uno de estos trabajos ha sido elaborado directamente por un grupo de monjes tibetanos, mientras que el dise?o que deb?an realizar los indios navajos de EEUU, que finalmente no asistieron a la celebraci?n, ha sido recreado por alfombristas de la Villa.

El autor del dise?o, Domingo Gonz?lez Exp?sito, destac? la dificultad de elaborar una alfombra sin cenefas compuesta por numerosos tapices circulares basados en obras de cl?sicos de la pintura como Miguel ?ngel, Murillo o Tiziano. Esta complejidad oblig? al equipo habitual de 20 alfombristas a trabajar "muchas m?s horas que en a?os anteriores".

Junto al mandala de tierras coloreadas del Himalaya y la pintura de los indios de Arizona, los citados fragmentos de cuadros representan los siete pecados capitales y sus virtudes opuestas. La familia, simbolizada por Dios, Jes?s y la Virgen Mar?a, ocupar? el espacio central del dise?o, en relaci?n directa con la figura del Esp?ritu Santo.

La celebraci?n de la Infraoctava del Corpus incluye el desarrollo del proyecto "Jard?n de las Afortunadas", que forma parte del programa del I Congreso Internacional sobre el Arte Ef?mero de Confecci?n de Alfombras de Flores y Tierras Naturales. Esta iniciativa permitir? que el arte villero se una a la tradici?n de alfombristas venidos de otras partes del mundo.

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Ante las cr?ticas de colectivos sobre los trabajos que se llevan a cabo en el primer templo de Tenerife, el Obispado informa de que el derribo del muro y el nuevo porche cuentan con el apoyo del Plan Director del Instituto Espa?ol de Patrimonio Hist?rico, la Comisi?n Insular de Patrimonio y el Plan Especial del Casco.



(EL D?A, 22 - VI, Barbuzano) Las obras que se llevan a cabo en la iglesia de la Concepci?n de La Laguna, seg?n inform? ayer el Obispado, cuentan con el apoyo del Plan Director del Instituto Espa?ol de Patrimonio Hist?rico, que pertenece al Ministerio de Cultura del Gobierno central en lo que respecta al muro, y para el caso del nuevo porche de teja se redact? un proyecto promovido por el Ayuntamiento de La Laguna que incluye, adem?s, la rehabilitaci?n del patio y fue aprobado por la Comisi?n Insular de Patrimonio Hist?rico. Adem?s se informa de que cuenta con el permiso del Plan Especial de Protecci?n del Casco Hist?rico (PEP).

Con respecto al muro se informa que es del siglo pasado, que no es tan antiguo como la gente afirma y que se decidi? sustituirlo por una verja de hierro forjado para que el p?blico que visite la ciudad y los propios laguneros puedan admirar mejor la torre de la Concepci?n desde su base.

En el caso del porche, parece que los t?cnicos han optado por no hacerlo con todos los elementos tradicionales, prefiriendo tirantes de hierro antes que pilares de madera para que las futuras generaciones sepan que es una obra a?adida y que es ajena a la construcci?n primitiva del templo.

El Obispado aclara que el concejal de Turismo, Rafael Becerra, hizo una propuesta en su d?a de actuaci?n en la iglesia de la Concepci?n, siendo firmado el proyecto a ejecutar por el vicario de Asuntos Econ?micos de la Di?cesis de Tenerife, Juli?n de Armas Rodr?guez, y la alcaldesa de La Laguna, Ana Oramas.

En la propuesta de Rafael Becerra, ?ste se?ala que dentro de las acciones que desde la Delegaci?n de Turismo se tienen programadas a desarrollar, est? la de incorporar a las rutas guiadas por el casco hist?rico del municipio lagunero la subida a la emblem?tica torre de la Concepci?n, as? como las entradas a todos los edificios eclesi?sticos, por lo que se firm? un convenio con el Obispado.

Una de las actuaciones que ha previsto el concejal Rafael Becerra es la de abrir un nuevo punto de informaci?n tur?stica, ubicado junto a la torre, para lo que se ha previsto acondicionar la zona de acceso, en concreto el patio, convirti?ndose en una zona de recepci?n para los visitantes y que antes se hac?a impracticable en ?pocas lluviosas debido a varios problemas, como filtraciones de agua de lluvia a trav?s de los bajos de las puertas de los accesos a la torre de la iglesia, mala disposici?n y trazado de los jardines, por lo que el agua se quedaba estancada en el pavimento, y existencia de filtraciones sobre el tejado de los cuartos anexos al estar deteriorada su impermeabilizaci?n.

Por todo ello, el concejal propuso que fuera aprobado el proyecto por un presupuesto de 56.054 euros.

En el convenio citado las obras objeto de pol?mica se fundamentan en que el "Ayuntamiento de La Laguna es consciente de la singularidad de su casco hist?rico y de la importancia de su patrimonio cultural, el cual ha sido reconocido internacionalmente por la Unesco, declar?ndola Ciudad Bien Cultural Patrimonio de la Humanidad, siendo ?ste un recurso potencial de desarrollo para nuestro municipio, por lo que es necesario incrementar el inter?s, tanto de cara a seguir atrayendo cada vez m?s turismo procedente del extranjero y peninsular como para divulgar, entre la poblaci?n lagunera y canaria en general, el patrimonio con que contamos y la cultura que ?ste encierra".

El expediente habla de lo interesante que ser?a que los turistas suban a lo alto de la torre de la Concepci?n, por ser un elemento emblem?tico de la ciudad, para lo cual se propuso remodelar el patio de acceso a dicho elemento arquitect?nico de la iglesia, que estaba muy deteriorado. Lo que se est? haciendo es sustituir el suelo de tierra de los jardines por un pavimento de piedra y quitar naranjos. Esta obra cuenta con el permiso del Obispado de Tenerife por ser propietario de pleno derecho de la iglesia. El proyecto fue redactado por dos arquitectos e informado favorablemente por el consejo de gesti?n de la Gerencia Municipal de Urbanismo del Ayuntamiento de La Laguna.

Un monumento nacional

La iglesia de la Concepci?n fue declarada Bien de Inter?s Cultural en su categor?a de Monumento el 25 de junio de 1948.

El consejero director de la Gerencia Municipal de Urbanismo, Francisco Guti?rrez, dirigi? un escrito el 22 de abril de 2005 a Patrimonio Hist?rico Art?stico del Cabildo de Tenerife, exponiendo que el proyecto contaba con un informe emitido por Mar?a Luisa Cerrillos, arquitecta directora de la Oficina de Gesti?n del Plan Especial de Protecci?n del Casco, en el que se se?ala que "la parcela de referencia se encuentra en suelo clasificado edificio singular, dentro del per?metro de delimitaci?n del conjunto hist?rico de La Laguna, estando la edificaci?n catalogada con nivel de protecci?n integral 1". Se destaca, adem?s, que el proyecto cumple las determinaciones del Plan Especial del Casco y el Plan General de Ordenaci?n Urbana.

Por su parte, la Unidad de Patrimonio Hist?rico del Cabildo de Tenerife autoriz? el proyecto de remodelaci?n del patio de la torre de la Concepci?n.

El jefe del Servicio de Cultura y Patrimonio Hist?rico accidental bas? su permiso en que la Comisi?n Insular de Patrimonio Hist?rico del Cabildo dictamin? que la propuesta de intervenci?n planteada, en relaci?n a liberar la esquina de la torre y permitir un cerramiento permeable del patio, se entiende favorable para la puesta en valor del patrimonio hist?rico, si bien se propone el reestudio del despiece de la rejer?a en orden a lograr un cerramiento unitario y homog?neo del recinto.

Mi?rcoles, 21 de junio de 2006
La monta?a de Cristo Rey ser? testigo del acto.

LE?N, mi?rcoles, 21 junio 2006 (ZENIT.org-El Observador) Con motivo de la visita a M?xico de las reliquias de Santa Margarita Mar?a Alacoque, confidente y ap?stol del Coraz?n de Jes?s, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) en su 81? Asamblea Ordinaria (24 a 28 de abril de 2006) aprob? la Renovaci?n de la Consagraci?n de la Naci?n Mexicana al Sagrado Coraz?n de Cristo Rey.

La renovaci?n tendr? lugar en la Solemnidad del Sagrado Coraz?n de Jes?s, el viernes 23 de junio de 2006, en el Monumento Nacional a Cristo Rey, ?El Cubilete?, en Guanajuato.

Texto de la nueva Consagraci?n


Conferencia del Episcopado Mexicano

RENOVACI?N DE LA CONSAGRACI?N DE LA NACI?N MEXICANA
AL SAGRADO CORAZ?N DE CRISTO REY


SAGRADO CORAZ?N DE JES?S, CRISTO REY DE LA PAZ, llenos de j?bilo venimos hoy a postrarnos ante Ti y gozosos te proclamamos, una vez m?s, Rey Eterno de la Naci?n Mexicana. Coronamos tu frente con una diadema de corazones mexicanos, para que rijas a tu pueblo amado. Eres Rey, as? lo afirmaste en tu Pasi?n; eres Salvador, as? te manifestaste en tu Resurrecci?n; eres el Hijo del Padre, as? te reconocemos en tu divinidad; eres la Fuente del Amor, as? lo expresaste al morir por nosotros en la Cruz. M?xico, siempre fiel, desea volver a entronizar tu Coraz?n en todos los hogares e implantarlo en la sociedad, para rendirte el homenaje que mereces como Rey y Se?or del Universo.

Consagramos a tu Coraz?n esta Iglesia que peregrina en M?xico, con sus Obispos, Presb?teros y Di?conos, Religiosos y Religiosas y Fieles laicos, y a las nuevas vocaciones sacerdotales y de vida consagrada, para que tengan una s?lida formaci?n en el seguimiento radical de tu Evangelio y en una generosa entrega para la salvaci?n de sus hermanos, impulsados por una profunda vida espiritual.

Consagramos a tu Coraz?n amoroso esta Patria querida: a los Gobernantes, para que trabajen siempre por el bien com?n; a las Familias, para que forjen en las virtudes humanas y cristianas el coraz?n de las nuevas generaciones; a los ind?genas y campesinos, obreros e inmigrantes, para que alcancen un mejor nivel de vida y un pleno respeto de su dignidad y sus derechos; a los Legisladores y a los profesionales de la salud, para que respeten y defiendan la vida desde su inicio en el seno materno hasta su conclusi?n natural; a los que se dedican a la educaci?n, la cultura, el arte y los medios de comunicaci?n social, para que contribuyan a un mejor y m?s arm?nico desarrollo de la sociedad difundiendo valores aut?nticos; a quienes logran avances cient?ficos y tecnol?gicos, para que haciendo un uso responsable protejan la naturaleza que has creado y contribuyan al desarrollo integral de la persona y el fin trascendente del hombre; a los distintos constructores de la sociedad, para que promuevan los principios b?sicos para la convivencia: amor, verdad, justicia, libertad, paz, respeto, solidaridad; a los amigos y a los enemigos, para que reines en todos los habitantes de esta Naci?n. Te adoramos como fieles tuyos, te pertenecemos y estamos resueltos a defender tu Reino hasta que triunfe y sea exaltado, reverenciado y amado tu Sacrat?simo Coraz?n, ofreci?ndote gloria, amor y reparaci?n.

CRISTO REY, desde la monta?a consagrada a Ti, cura las heridas y enjuga las l?grimas de esta Patria, consagrada a nuestra Madre, Santa Mar?a de Guadalupe, estrella de la evangelizaci?n. Reina con el suav?simo cetro de tu misericordia y m?ranos con ojos benignos, extendiendo tus manos poderosas para bendecirnos y protegernos de las asechanzas del mal.

Y T?, Redentor amoroso de la humanidad, atrae a tu Coraz?n a los pecadores, a los desorientados, especialmente a los j?venes, enga?ados con falsas doctrinas que los alejan de Ti. Conserva la fe que hemos recibido de nuestros padres y que ha sido sellada con la sangre de nuestros M?rtires y el ejemplo de nuestros Santos. Que tu Iglesia Santa y Cat?lica pueda trabajar en aut?ntica libertad, para salvaguardar la dignidad humana de todos y ser un testimonio gozoso y humilde de tu resurrecci?n y salvaci?n.

Danos, por fin, una santa muerte e introd?cenos en la herida preciosa de tu Coraz?n para resucitar en Ti a la vida eterna del cielo.

Coraz?n Santo, T? reinas ya. M?xico tuyo, siempre ser?. ?VIVA CRISTO REY y SANTA MAR?A DE GUADALUPE!

El Cubilete, viernes 23 de junio, 2006.


Por los Obispos de M?xico:

+ Jos? Guadalupe Mart?n R?bago, Obispo de Le?n y Presidente de la Conferencia
del Episcopado Mexicano.

+ Carlos Aguiar Retes, Obispo de Texcoco, Secretario General de la CEM.

+ Rogelio Esquivel Medina, Obispo Auxiliar de M?xico, Presidente del Comit?
Organizador de la Consagraci?n y de la Visita de las Reliquias de Santa Margarita Mar?a
Alacoque a M?xico.

?Sin la fe, la vida ser?a en el fondo insatisfactoria y privada de toda fortaleza?

MAGUNCIA, mi?rcoles, 21 junio 2006 (ZENIT.org).- ?La fe me da confianza?, declara el cardenal Karl Lehmann, obispo de Maguncia y presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, en una entrevista concedida a Zenit.

El purpurado afirma obtener energ?a de la oraci?n, de la celebraci?n de la Eucarist?a, del encuentro con los dem?s, y de las preocupaciones o necesidades de nuestro tiempo. Sus ra?ces teol?gicas se hunden en el Concilio Vaticano II, en el S?nodo Com?n de las di?cesis alemanas, y en el pensamiento de Karl Rahner.

--?C?mo concibe su ministerio pastoral?

--Cardenal Lehmann: A este respecto, pienso como el ap?stol Pablo: ?No es que pretendamos dominar sobre vuestra fe, sino que contribuimos a vuestro gozo, pues os manten?is firmes en la fe? (2 Cor 1, 24), que armoniza bien con mi lema episcopal, sacado de la primera Carta a los Corintios: ?Sed fuertes en la fe? (1 Cor 16,1 3). Adem?s, encuentro la conciencia que tengo de m? mismo en el decreto conciliar ?Christus Dominus? sobre el ministerio pastoral de los obispos. Esto se expresa exactamente en la primera frase: ? Cristo Se?or, Hijo de Dios vivo, que vino a salvar del pecado a su pueblo y a santificar a todos los hombres, como El fue enviado por el Padre, as? tambi?n envi? a sus Ap?stoles, a quienes santific?, comunic?ndoles el Esp?ritu Santo, para que tambi?n ellos glorificaran al Padre sobre la tierra y salvaran a los hombres "para la edificaci?n del Cuerpo de Cristo" (Ef., 4,12), que es la Iglesia?. En este sentido, mi deseo es el de animar a confiar en la fe.

--Una pregunta m?s personal: ?nos podr?a contar algo sobre su decisi?n de ser sacerdote y en general sobre su itinerario de fe? ?Qui?n o qu? le ha acompa?ado en este camino?

--Cardenal Lehmann: El primer contacto con la fe lo tuve a trav?s de mi familia. All? pude vivir y experimentar la fe casi naturalmente. Despu?s vinieron los profesores, en el tiempo de la escuela y en la universidad, por quienes conservo mucha gratitud, en especial por el profesor Karl Rahner, de quien tuve la posibilidad de ser su asistente. Un itinerario de fe ser?a impensable sin todos aquellos compa?eros de viaje, dispuestos siempre a animar y a infundir confianza.

--?Tiene algo as? como una patria espiritual o un ?background? teol?gico?

--Cardenal Lehmann: Viv? los preparativos y las primeras sesiones del Concilio Vaticano II, como estudiante en Roma y tuve tambi?n experiencia directa del S?nodo de las di?cesis en la Rep?blica Federal Alemana, participando activamente y colaborando en su organizaci?n. El periodo en el que fui asistente de Karl Rahner me form? m?s que cualquier otro profesor de Teolog?a. En este contexto, encuentro mis ra?ces teol?gicas, que luego claramente en el curso de los a?os han podido desarrollarse ulteriormente, pero sin estos tres pilares --Concilio, S?nodo y Rahner-- en mi vida, no se habr?an dado los mismos resultados.

--?De d?nde saca su vida interior? ?Tiene alg?n manantial especial de fuerza?

--Cardenal Lehmann: La fe me da confianza. Encuentro manantiales de fuerza en la oraci?n, en la celebraci?n de la Eucarist?a, pero tambi?n en salir al encuentro de las personas y de las preocupaciones y necesidades de nuestro tiempo. Se trata de interpretar los signos de los tiempos a partir de la fe, y como mortales de tender hacia las cosas celestiales, sin dejar de tener los pies en la tierra.

--El S?nodo de los Obispos de todo el mundo, celebrado el pasado octubre, se centr? en el tema de la Eucarist?a, como fuente y centro de la vida cristiana. ?Qu? significado tiene para usted la Eucarist?a?

--Cardenal Lehmann: En el t?tulo oficial del S?nodo de los Obispos ya se expresa todo: ella es ?Fuente y cumbre de la vida y de la misi?n de la Iglesia?. Ella es el secreto de nuestra fe. En la redenci?n realizada por Cristo se hace visible a todos los seres humanos la voluntad de salvaci?n de Dios. Esta se actualiza en la celebraci?n de la Eucarist?a. De aqu? obtiene su fundamento la Iglesia.

--?Qu? quiere decir creer? ?Y cu?l es su repercusi?n?

--Cardenal Lehmann: He hablado anteriormente de la confianza que deriva de la fe. Sin la fe, la vida ser?a en el fondo insatisfactoria y carecer?a de toda fortaleza. Incluso quienes quieren abandonar o distanciarse de Dios sienten sin embargo nostalgia de una respuesta a la gran demanda de sentido. Al final, esto se convierte en el criterio: ?c?mo tiene significado mi vida? Y es aqu? donde la fe intenta ofrecer respuestas. Porque Dios ama al hombre, lo ha llamado a la existencia y est? a su lado a lo largo de todos los tiempos. Quien cree no est? nunca solo.

--Jes?s ha resucitado. ?En qu? logra vislumbrarlo, y c?mo se comunica con ?l?

--Cardenal Lehmann: Una vez m?s es de la fe de donde extraigo mi confianza. El Resucitado no esta sentado a mi lado y tampoco he tenido la suerte de darle una palmada en la espalda. Sin embargo, ah? est? la promesa: ?Yo estoy con vosotros todos los d?as? (Mateo 28, 20). Nosotros vivimos la fuerza de esta presencia cada d?a, si permanecemos abiertos a la escucha y sensibles hacia nuestros semejantes, a las preocupaciones y a las necesidades de nuestro tiempo, y ante nuestra misma vida. Esto puede suceder cuando se encuentran personas pero tambi?n en la oraci?n y en los momentos de silencio y recogimiento. All? Dios nos habla y est? cercano a nosotros. Las Sagradas Escrituras y la Eucarist?a son, como revela el relato de Ema?s, los mejores puntos de acceso a Jesucristo.

--?Qu? es lo que m?s le preocupa?

--Cardenal Lehmann: La m?xima ?Dios es m?s grande que nuestro coraz?n? nos da en todas las situaciones humanas un fundamento verdaderamente inquebrantable, aunque a veces reconozcamos que estamos hundi?ndonos bajo tierra. Por esto agradecemos tambi?n esta extrema certeza de nuestra conciencia. ?Bendito sea el hombre que puede poner su confianza en un Dios de este tipo! Lo que necesitamos, justo en el momento de los cambios, cuando nos debemos ocupar de algunas cuestiones estructurales de la pastoral, es acordarnos de la profunda y a menudo escondida fuerza de la fe, de manera que sepamos en el fondo de qu? se trata. Para esto quiero dar yo mi aportaci?n.

--?D?nde ve los grandes desaf?os de nuestro tiempo?

--Cardenal Lehmann: Como presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, con motivo de la Asamblea General de oto?o de 2005, hice un introducci?n sobre este tema, que est? tambi?n documentada en mi nuevo libro. El t?tulo era ?Nuevos signos del tiempo. Criterios de distinci?n para diagn?stica la situaci?n de la Iglesia en la sociedad y para la acci?n eclesial hoy?. Todo lo que fue puesto de relieve durante el Concilio, sobre los ?signos de los tiempos?, exige una ulterior interpretaci?n, aplicada al proceso de la diagnosis (?Cairolog?a?) as? como al contenido. Entre cambio y estabilidad, necesitamos actitudes de fondo que puedan ser puntos a partir de los cuales oponer una reacci?n, sin retroceder frente a una actualidad siempre inagotable.

--?Qu? nos dice del Papa Benedicto XVI y qu? esperanza tiene en ?l?

--Cardenal Lehmann: Conozco a Joseph Ratzinger desde hace ya m?s de cuarenta a?os y me he encontrado con ?l en varias ocasiones. El Santo Padre est? al servicio de toda la Iglesia. Y por esto es equivocado ver en ?l un ?Papa alem?n?. El Papa pertenece a la Iglesia universal. En su primer a?o de pontificado, para muchos sorprendente, ha propuesto acentos personales en gran continuidad con su predecesor. Muchos ten?an tambi?n una imagen distorsionada de Ratzinger. Hay que darle tiempo porque este Papa es capaz de sorprendernos. Lo dije ya a la prensa inmediatamente despu?s de su elecci?n, y lo puedo repetir y subrayar con fuerza una vez m?s desde mi punto de vista actual.

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21/06/2006

(VERITAS) ?No est? prevista ni excluida la publicaci?n de un documento, pero posiblemente no lo haya, porque no hay ning?n borrador?; as? respond?a esta ma?ana el secretario general de la Conferencia Episcopal Espa?ola (CEE) a una periodista, durante la rueda de prensa ofrecida para informar sobre la Asamblea Plenaria Extraordinaria de la CEE, que tendr? lugar hoy, mi?rcoles 21 de junio, y ma?ana 22, para abordar la situaci?n actual desde todos los ?mbitos: social, cultural, religioso y pol?tico.

Ante algunas informaciones publicadas estos d?as, el secretario general y portavoz de la CEE, padre Juan Antonio Mart?nez Camino, insisti? en que no ha existido ning?n ?borrador?, ni la Comisi?n Episcopal para la Doctrina de la Fe ?ha intervenido para nada?.

Al no existir un borrador previo, el portavoz no considera probable que la Plenaria apruebe un documento al finalizar sus trabajos, aunque tampoco lo descart?, porque ?la Asamblea es soberana?. Lo haya o no, Mart?nez Camino dijo que la Santa Sede ?siempre est? informada de los trabajos de la Plenaria?.

Mart?nez Camino coment? que se ha elaborado un "esquema" para facilitar el di?logo de los obispos, que seg?n el portavoz es ?un di?logo plenamente abierto y libre de los obispos?. En este sentido destac? que ?pocas veces la CEE ha estado tan unida como ahora?.

Respecto a las cuestiones que va a tratar la Plenaria, afirm? que ?no se va a hablar de pol?tica por la pol?tica, o de cultura por la cultura misma, ni siquiera de religi?n por religi?n?, sino que el enfoque de todas las cuestiones ser? el de la ?responsabilidad pastoral?. Aunque no concret? sobre los temas de debate admiti? que se hablar? ?entre otras cosas de la unidad de Espa?a?.

Mart?nez Camino situ? esta reflexi?n de los obispos en la pr?ctica habitual de la Iglesia de ?iluminar los ?mbitos donde los ciudadanos viven y tienen que ejercer su responsabilidad moral?.

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Mi?rcoles, 21 junio 2006 ZENIT publica la intervenci?n de Benedicto XVI en la audiencia general de este mi?rcoles dedicada a presentar la figura de ?Santiago, el mayor?.


Queridos hermanos y hermanas:

Continuamos con la serie de retratos de los ap?stoles escogidos directamente por Jes?s durante su vida. Hemos hablado de san Pedro, de su hermano Andr?s. Hoy, nos encontramos con la figura de Santiago. Las listas b?blicas de los Doce mencionan a dos personas con este nombre: Santiago, hijo de Zebedeo, y Santiago, hijo de Alfeo (Cf. Marcos 3, 17.18; Mateo 10,2-3), que son com?nmente distinguidos con los apelativos de Santiago el Mayor y de Santiago el Menor. Estas designaciones no quieren medir su santidad, sino simplemente constatar la diferente relevancia que reciben en los escritos del Nuevo Testamento y, en particular, en el marco de la vida terrena de Jes?s. Hoy dedicamos nuestra atenci?n al primero de estos dos personajes del mismo nombre.

El nombre de Santiago [Jacobo, ndt.] es la traducci?n de ?I?kobos?, variaci?n bajo la influencia griega del nombre del famoso patriarca Jacob. El ap?stol de este nombre es hermano de Juan, y en las listas mencionadas ocupa el segundo lugar despu?s de Pedro, como sucede en Marcos (3, 17), o el tercer lugar despu?s de Pedro y Andr?s, como en los Evangelios de Mateo (10, 2) y de Lucas (6, 14), mientras en los Hechos de los Ap?stoles aparece despu?s de Pedro y de Juan (1, 13). Este Santiago pertenece, junto a Pedro y Juan, al grupo de los tres disc?pulos privilegiados que han sido admitidos por Jes?s a momentos importantes de su vida.

Dado que hace mucho calor, quisiera abreviar y mencionar ahora s?lo dos de estas ocasiones. Pudo participar, junto a Pedro y Juan, en el momento de la agon?a de Jes?s, en el Huerto de Getseman?, y en el momento de la Transfiguraci?n de Jes?s. Se trata, por tanto, de situaciones muy diferentes entre s?: en un caso, Santiago, con los otros dos ap?stoles, experimenta la gloria del Se?or, le ve hablando con Mois?s y El?as, ve traslucir el esplendor divino en Jes?s; en el otro, se encuentra ante el sufrimiento y la humillaci?n, ve con sus propios ojos c?mo el Hijo de Dios se humilla, haci?ndose obediente hasta la muerte. Ciertamente la segunda experiencia constituy? para ?l una oportunidad para madurar en la fe, para corregir la interpretaci?n unilateral, triunfalista de la primera: tuvo que atisbar c?mo el Mes?as, esperado por el pueblo jud?o como un triunfador, en realidad no s?lo estaba rodeado de honor y gloria, sino tambi?n de sufrimientos y debilidad. La gloria de Cristo se realiza precisamente en la Cruz, en la participaci?n en nuestros sufrimientos.

Esta maduraci?n de la fe fue llevada a cumplimiento por el Esp?ritu Santo en Pentecost?s, de manera que Santiago, cuando lleg? el momento del supremo testimonio, no se ech? para atr?s. Al inicio de los a?os 40 del siglo I, el rey Herodes Agripa, nieto de Herodes el Grande, como nos informa Lucas: ?ech? mano a algunos de la Iglesia para maltratarlos. Hizo morir por la espada a Santiago, el hermano de Juan? (Hechos 12, 1-2). La concisi?n de la noticia, carente de todo detalle narrativo, revela, por una parte, c?mo era normal para los cristianos testimoniar al Se?or con la propia vida y, por otra, que Santiago ten?a una posici?n de relevancia en la Iglesia de Jerusal?n, en parte a causa del papel desempe?ado durante la existencia terrena de Jes?s.

Una tradici?n sucesiva, que se remonta al menos hasta Isidoro de Sevilla, cuenta que estuvo en Espa?a para evangelizar esa importante regi?n del imperio romano. Seg?n otra tradici?n, su cuerpo habr?a sido trasladado a Espa?a, a la ciudad de Santiago de Compostela. Como todos sabemos, aquel lugar se convirti? en objeto de gran veneraci?n y todav?a hoy es meta de numerosas peregrinaciones, no s?lo desde Europa, sino desde todo el mundo. De este modo se explica la representaci?n iconogr?fica de Santiago con el bast?n del peregrino, y el rollo del Evangelio, caracter?sticas del ap?stol itinerante, entregado al anuncio de la ?buena noticia?, caracter?sticas de la peregrinaci?n de la vida cristiana.

Por tanto, de Santiago podemos aprender mucho: la prontitud para acoger la llamada del Se?or, incluso cuando nos pide que dejemos la ?barca? de nuestras seguridades humanas; el entusiasmo para seguirle por los caminos que ?l nos indica m?s all? de nuestra presunci?n ilusoria; la disponibilidad para dar testimonio de ?l con valent?a y, si es necesario, con el sacrificio supremo de la vida. De este modo, Santiago el Mayor se nos presenta como ejemplo elocuente de generosa adhesi?n a Cristo. ?l, que inicialmente hab?a pedido, a trav?s de su madre, sentarse con el hermano junto al Maestro en su Reino, fue precisamente el primero en beber del c?liz de la pasi?n, en compartir con los ap?stoles el martirio.

Y, al final, resumiendo todo, podemos decir que su camino no s?lo exterior sino sobre todo interior, desde el monte de la Transfiguraci?n hasta el monte de la agon?a, es un s?mbolo de la peregrinaci?n de la vida cristiana, entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios, como dice el Concilio Vaticano II. Siguiendo a Jes?s, como Santiago, sabemos, incluso en las dificultades, que vamos por el buen camino.

[Traducci?n del original italiano realizada por Zenit. Al final de la audiencia, el Santo Padre salud? a los peregrinos en varios idiomas. Estas fueron sus palabras en lengua espa?ola:]

Queridos hermanos y hermanas:
Santiago el Mayor, hermano de Juan, es uno de los tres disc?pulos que participan de cerca en momentos importantes de la vida de Jes?s. La experiencia del sufrimiento de Cristo en el huerto de los Olivos, en contraste con la gloria manifestada en el Tabor, le ayudar?a a madurar su fe, corrigiendo la posible imagen err?nea de Jes?s como un Mes?as temporal. Despu?s de Pentecost?s, una tradici?n nos habla de su evangelizaci?n en Espa?a, as? como del traslado de su cuerpo a la ciudad de Santiago de Compostela, que desde entonces es meta de numerosos peregrinos de todo el mundo.

Del Ap?stol Santiago podemos aprender la prontitud en responder a la llamada del Se?or; el entusiasmo en seguirlo por los caminos que ?l nos indica; la disponibilidad para dar testimonio de ?l con valent?a. As?, Santiago se presenta como ejemplo elocuente de generosa adhesi?n a Cristo, siendo el primero de los ap?stoles en sufrir el martirio.

Saludo cordialmente a los visitantes de lengua espa?ola, en especial a la Federaci?n Espa?ola de Belenistas, a las asociaciones y grupos escolares espa?oles, a los peregrinos de M?xico, de Argentina y de otros Pa?ses latinoamericanos. Os animo a responder siempre con prontitud a la llamada de Cristo, como el Ap?stol Santiago, dando un testimonio coherente de fe y de amor en la familia y en la sociedad. ?Gracias por vuestra atenci?n!

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21 de Junio

Desde la Vicar?a se invita ante el curso que termina a la reflexi?n, revisi?n y a la programaci?n.

OBISPADO DE TENERIFE
Vicar?a General
C/ Plaza del Adelantado 10. 38201 ? La Laguna
Tlf.: 922 314 962
Santa Cruz de Tenerife ? Islas Canarias ? ESPA?A


San Crist?bal de La Laguna, 21 de Junio de 2006



Estimados compa?eros

Estamos llegando al final del presente curso pastoral. Comienza un per?odo propicio para descansar un poco, evaluar, programar, discernir? En septiembre comenzaremos un nuevo curso pastoral. El mismo ser? el ?ltimo de vigencia del presente Plan Diocesano de Pastoral. Despu?s de los primeros meses del curso 2006-2007, desde esta Vicar?a impulsaremos materiales e iniciativas para evaluar, tanto a nivel diocesano como del resto de las instancias pastorales, su implementaci?n.
Durante los pasados a?os hemos realizado una importante reflexi?n e impulsado acciones concretas, en comuni?n con el PDP, sobre la acogida pastoral, la iniciaci?n cristiana, el arciprestazgo, la adecuaci?n pastoral a la nueva realidad socio-cultural, el primer anuncio y, recientemente, sobre los movimientos apost?licos y la vida y ministerio de los presb?teros. Conviene que no olvidemos los objetivos propuestos y las reflexiones compartidas a la hora de evaluar estos a?os y programar el pr?ximo curso pastoral.
De cara al mismo, saben que venimos insistiendo en el objetivo segundo del PDP, esto es: ?Intensificar la transmisi?n de la fe cristiana, poniendo especial ?nfasis en el primer anuncio, a las mujeres y hombres de hoy con hechos y palabras?. Conviene, por tanto, teniendo en cuenta el objetivo citado, repasar tanto las acciones propuestas en el PDP 2003-2007 como las que se programaron a nivel arciprestal y parroquial, para afinar en acciones concretas de cara al curso que vamos a emprender juntos.
Ser?a necesario que los responsables de grupos, movimientos o delegaciones, realizaran el calendario pastoral cuanto antes a fin de remitirlo a esta Vicar?a para poder confeccionar coordinadamente, y con las menores superposiciones posibles, el calendario diocesano. En este sentido, el pr?ximo 8 de Octubre ser? el ?D?a de la Catequesis?. Celebraremos el mismo, bajo el lema: ?Adultos en la fe?, con una doble perspectiva, que podemos generalizar a muchos aspectos de la pastoral, avivar la conciencia de todos los agentes de pastoral en la necesidad de ser adultos en la fe, e impulsar todos los procesos, itinerarios y modalidades que acompa?en a los adultos en su educaci?n cristiana.
Dos ?ltimas cosas en esta comunicaci?n. Primero, que no olvidemos las ordenaciones de presb?teros del pr?ximo primero de julio a fin de hacernos presentes. Segundo, el jueves 29 de junio se cumplir? un a?o del nombramiento de D. Bernardo como entonces Obispo Electo de esta Sede Nivariense. Jornada propicia ser? para dar gracias a Dios y elevar una s?plica al Padre de Jesucristo y Padre nuestro por su ministerio episcopal. Popular TV-Tenerife emitir? un programa Nivaria, a partir de las 20.10, con car?cter monogr?fico repasando los ?ltimos doce meses de la vida diocesana.
Lo dicho, se inicia un tiempo de evaluaci?n para luego programar a fin de irnos con los deberes hechos al merecido descanso y emprender, en septiembre, el nuevo curso pastoral. Gracias a todos y cada uno por el apoyo, cercan?a y comprensi?n mostrada en los meses que tanto Domingo como yo llevamos en este servicio. Que Dios nos bendita a todos.

Un saludo fraterno,






Antonio M. P?rez Morales
Vicario General

21 Jun. 06 (ACI).- Miles de peregrinos se dieron cita esta ma?ana en la Plaza de San Pedro para asistir a la Audiencia General con el Papa Benedicto XVI, quien exhort? a los presentes a imitar la prontitud de Santiago en responder al llamado del Se?or.

Al iniciar la catequesis titulada ?Santiago el Mayor?, el Santo Padre record? que ?el ap?stol as? llamado es hermano de Juan, y en las listas de los nombres ocupa el segundo lugar inmediatamente despu?s de Pedro, como en Marcos, o el tercer lugar tras Pedro y Andr?s en los Evangelios de Mateo y de Lucas. Este Santiago pertenece, junto con Pedro y Juan, al grupo de los tres disc?pulos privilegiados que son admitidos por Jes?s en momentos importantes de su vida?.

El Pont?fice hizo referencia a dos momentos de la vida de esta ap?stol, y record? que ?pudo participar del momento de la agon?a de Jes?s en el huerto del Gets?mani y al evento de la Transfiguraci?n de Jes?s?.

?Se trata ?prosigui? de situaciones muy diversas: en un caso, Santiago con los otros dos Ap?stoles experimentan la gloria del Se?or; en el otro se encuentra delante del sufrimiento y la humillaci?n, ve con los propios ojos como el Hijo de Dios se humilla haci?ndose obediente hasta la muerte?.

El Papa explic? que la segunda experiencia ?constituy? la ocasi?n para madurar en la fe, para corregir la interpretaci?n unilateral, triunfalista de la primera: ?l tuvo que ver que el Mes?as, esperado por el pueblo jud?o como un triunfador, en realidad no estaba solamente rodeado de honor y gloria, sino tambi?n de sufrimientos y de debilidades?.

Asimismo agreg? a modo de s?ntesis de ambas experiencias: ?La gloria de Cristo se realiza justamente en la Cruz, en la participaci?n en nuestros sufrimientos?.

Seguidamente Su Santidad cit? los Actos de los Ap?stoles, donde se relata el martirio de Santiago, y afirm? que tal noticia ?revela lo normal que era para los cristianos testimoniar al Se?or con la propia vida?.

Citando la tradici?n que afirma que el cuerpo del ap?stol estar?a en Santiago de Compostela, Benedicto XVI destac? que ?de este modo se explica la representaci?n iconogr?fica de Santiago con el bast?n del peregrino y el Evangelio en la mano, caracter?sticas del ap?stol itinerante y dedicado al anuncio de la ?buena noticia?, caracter?sticas del peregrinaje de la vida cristiana?.

Finalmente el Papa invit? a los presentes a imitar a Santiago en su ?prontitud para acoger el llamado del Se?or cuando nos pide dejar la ?barca? de nuestras seguridades humanas, el entusiasmo en el seguirlo por las calles que ?l nos indica m?s all? de cada una de nuestras presunciones ilusorias, la disponibilidad a testimoniarlo con valor, de ser necesario, hasta el sacrificio supremo de la vida?.

21 de Junio

El responsable de la revista "FAMILIA HOSPITALARIA" el Padre Fernando Lorente escribe el art?culo que a continuaci?n colocamos.

"La Historia es como un quinto evangelio que nunca debemos dejar de meditar."

"Ella nos ense?a cu?les fueron los momentos en que la Iglesia ha convertido a los hombres, y cu?les fueron los momentos en que ella no ha tenido la misma fuerza para convertirlos".


EL QUINTO EVANGELIO


Fernando Lorente, o.h


La historia de un instituto religioso se puede resumir diciendo que es la historia de una fidelidad, al esp?ritu evang?lico que le infundi? su fundador. Pero fidelidad - y ah? est? el drama -que se encuentra permanentemente sometidas a un doble riesgo: al ataque desde fuera y desde dentro. La defensa del esp?ritu contra los enemigos que ha abierto o insidiosamente lo acechan, es la que se desarrolla en la historia de la Iglesia yen la de los institutos religiosos.

La Orden Hospitalaria, es uno de los Institutos religiosos de la Iglesia. El pasado d?a 15, en la Cl?nica (hoy hospital) de San Juan de Dios, en Tenerife, se inaugur? una secci?n de cirug?a, con cinco quir?fanos y servicios correspondientes. Estuvieron presentes, el Provincial de la Orden, Hno. Jos? Ram?n P?rez, las diversas autoridades de la comunidad aut?noma: Excmo. Presidente auton?mico, D. Ad?n Mart?n, Delegados del municipio y Cabildo, consejeros de Sanidad, de servicios sociales, directivos y personal de la cl?nica y un centenar de invitados. Todos los medios de comunicaci?n de nuestra Isla, se hicieron eco muy suficientemente, cuya informaci?n se recoger? en la Revista
Familia Hospitalaria. Por eso esta referencia period?stica la centro en la importancia evolutiva eficaz, en la obra m?dico-asistencial de este Centro Hospitalario, que, desde su origen tiene algo tan fundamental, como es el mensaje evang?lico, "la caridad con medios modernos", herencia de San Juan de Dios, para todos los tiempos, y que hay que resaltar como gracia y compromiso para todos los que han pasado y los que ahora siguen, Hermanos, m?dicos, auxiliares, administrativos, bienhechores y admiradores de esta obra.

Las reflexiones que aqu? manifiesto, las escrib? a?os despu?s del Concilio Vaticano II (1980), respondiendo a la evoluci?n de todos los centros de esta Provincia religiosa en Espa?a, Hispanoam?rica y Camer?n, como responsable directo.

Vida y responsabilidad de los institutos religiosos ante la participaci?n profesional seglar en sus obras socio-apost?licas.

Hay que destacar con gozo la gran atenci?n e inter?s que se viene dando a la renovaci?n de todos los institutos religiosos en lo que se refiere al conocimiento y comportamiento de lo que significa y es una vida consagrada (i). Pero, paralelamente, no se ha dado -ni se est? dando- la misma atenci?n e inter?s al conocimiento social que significa la acci?n profesional y a la ley com?n del trabajo en las obras asistenciales de estos institutos, realizadas por sus miembros con la participaci?n profesional del personal seglar, que es cada vez mayor.

A este compromiso creemos que no se ha dado -ni se est? dando- la atenci?n e inter?s suficiente y de una forma sistem?tica, inmediata y real. Posiblemente aqu? est? el origen de la falta de discernimiento para poder encontrar la posible soluci?n al problema. Un hecho hist?rico como es actualmente la participaci?n profesional del seglar en las obras socio-apost?licas de todos los institutos religiosos (2) que en vez de convertirse en un verdadero alivio y en una verdadera promoci?n profesional y apost?lica, est? constituyendo un tremendo agobio econ?mico y, moral progresivo, y con el peligro, por tanto, de hacer perder la vitalidad existencial de estos institutos, en cuanto que toda su fuerza se est? quedando reducida a soportar y lamentar este fen?meno hist?rico que, por otra parte, es irreversible.

Son m?ltiples las expresiones que se oyen y se escriben para expresar esta situaci?n y sus consecuencias. Aunque ?stas no dejan de se?alar un fondo real de este agobio econ?mico-social, pero quedarse aqu? s?lo, es llegar a un t?rmino, a corto o a largo plazo, con resultados extremadamente negativos. Como v?a de testimonio transcribimos resumidamente algunas de estas ex-presiones:

?ANTES las obras se realizaban s?lo o casi s?lo por nosotros mismos:
- indic?bamos las directrices para llevar a cabo estas obras;
- incluso, sin tener en cuenta las determinaciones generales dadas por la ley civil al respecto, bien porque ?stas no se nos impon?an o porque la misma autoridad civil nos las consideraba excusadas para nuestros centros por confiar en nuestra capacidad por el mero hecho de ser religiosos.

AHORA, estas leyes nos vienen impuestas, aunque sean dictadas con cierta o total oposici?n a las normas que tenemos por regla en torno a nuestro ambiente de vida religiosa?.

?ANTES nosotros mismos se?al?bamos el horario de trabajo, promov?amos los puestos de trabajo en nuestros centros o los limit?bamos. AHORA es la ley laboral la que determina este horario, los puestos de trabajo que corresponden a cada centro, las atribuciones y las obligaciones que corresponden a nuestros funcionarios?.

?ANTES nosotros compens?bamos y sancion?bamos a los funcionarios de nuestros centros. AHORA estas compensaciones y sanciones no pueden ser inferiores ni superiores dichas leyes laborales en uno y en otro sentido.

Etapa importante y comprometida para los institutos

Este proceso socio-econ?mico-laboral en los institutos religiosos as? concebido y soportado sin m?s aspiraci?n y recurso, apartado de la aut?ntica visi?n cristiana, es una actitud que no es positiva por parte de los miembros de cada instituto. Por tanto, tampoco es apost?lico; y en la vida religiosa lo que no se hace con una actitud positiva, ni con un fin apost?lico, dif?cilmente puede santificarse. Y todo instituto religioso tiene recursos suficientes para no claudicar en este empe?o ante cualquier situaci?n hist?rica por m?s apremiante que sea para la vida de sus miembros y para sus obras. Ahora bien, en la medida que huyamos los religiosos de estos recursos y compromisos, se ir? obrando en nuestra conducta una verdadera contradicci?n entre lo conceptual y lo pr?ctico en esta situaci?n. Por una parte, intentaremos ser radicalmente exigentes como respuesta a estar siempre al servicio de las personas y lugares menos favorecidos, que en verdad para algunos esto es s?lo una evasiva de la situaci?n que tocamos y a la cual tenemos que enfrentarnos. Pero, por otra parte, a la hora de la verdad, esos recursos propios personales y de la instituci?n, que en el plan ordinario lleva consigo ser ?propietario?, ?empresa? -usando la terminolog?a t?cnica y el sentido moderno de servicio- y que constituyen el patrimonio de cada instituto, nos olvidamos que son talentos y bienes puestos actualmente en nuestras manos; que con nuestro trabajo diario los hagamos fructificar en bien de los dem?s y en funci?n del esp?ritu del propio instituto; nunca para nuestro provecho perso?nal; nunca permitirnos concesiones que la ley com?n del trabajo no permite a los funcionarios seglares que est?n en nuestros centros.


El esp?ritu y acci?n de los fundadores de los institutos en estas circunstancias

Terminamos estas sencillas reflexiones concretando estos criterios en el esp?ritu y acci?n de los fundadores de los Institutos religiosos dedicados a la vida activa, pues, sin duda, ellos nos dar?n pautas seguras para salvar esta situaci?n si sabemos vivir su misma actitud, con la cual superaron las suyas y con menos recursos, m?s conflictivas que la nuestra.

Como testimonio vamos a contemplar el esp?ritu del fundador de la Orden Hospitalaria San Juan de Dios. Esta figura del siglo XVI, no redujo sus energ?as personales y los medios que consegu?a para remediar las necesidades de los pobres y enfermos de su hospital y fuera de ?l -con ser tantas las que despleg? en este servicio-, sino que, precisamente, para asegurar y alcanzar mayor y mejor resultado extendi? su esfuerzo y atenci?n apost?lica a personas seglares que le pudieron ayudar en tal empresa. Entonces, ?l lo hizo con el reclamo apremiante de la caridad cristiana. Hoy, adem?s, lo har?a tambi?n para iluminar e interpelar nuestras mismas exigencias sociales y laborales para remediar las necesidades de los enfermos y necesitados, haciendo cumplir sus leyes y promover?a ?stas donde no existieran. Igual-mente exigir?a el fiel ejercicio profesional, con sus DERECHOS y DEBERES, de los funcionarios seglares que necesitaran sus centros o les impusiera la ley laboral, y todo como base de su acci?n apost?lica.

Juan de Dios se ?empe?ar?a? y se ?preocupar?a? hoy de todo esto y ?s?lo por Jesucristo? (3), antes que dejar deshumanizar cobardemente la labor de sus centros, por muchos que tuviera, en la asistencia a sus hospitalizados y en el ejercicio profesional de las personas seglares, como irrenunciable compromiso social y apost?lico en estos dos campos, y como garant?a de su propia santificaci?n. Esta exigencia es evang?lica tan brillantemente resaltada por el Concilio Vaticano II en la Constituci?n Gaudium
et spes, n? 43; por esto se compromete a vivir la fe cristiana en la vida religiosa o seglar en la profesi?n y estado que hayan elegido. As? viene expresada:

"Se equivocan los cristianos que, pretextando que no tenemos aqu? ciudad permanente, pues buscamos la futura, consideran que pueden descuidar las tareas temporales, sin darse cuenta que la propia fe es un motivo que les obliga al m?s perfecto cumplimiento de todas ellas seg?n la vocaci?n personal de cada uno. Pero no es menos grave el error de quienes, por el contrario, piensan que pueden entregarse totalmente a los asuntos temporales, como si ?stos fuesen ajenos del todo a la vida religiosa, pensando que ?sta se reduce meramente a ciertos actos de culto y al cumplimiento de determinadas obligaciones orales. El divorcio entre la fe y la vida diaria de muchos debe ser considerado como uno de los m?s graves errores de nuestra ?poca. El cristiano que falta a sus obligaciones temporales, falta a sus obligaciones para con Dios y pone en peligro su eterna salvaci?n. Siguiendo el ejemplo de Cristo, quien ejerci? el artesanado, al?grense los cristianos de poder ejercer todas sus actividades temporales haciendo una s?ntesis del esfuerzo humano, familiar, profesional, cient?fico o t?cnico, con los valores religiosos, bajo cuya alt?sima jerarqu?a todo coopera a la gloria de Dios".
A este compromiso firme y decisivo est?n llamados los que participamos -de la manera que fuere- en las obras de la Orden Hospitalaria. As? estamos viviendo y escribiendo el quinto Evangelio.

Capell?n de la Cl?nica San Juan de Dios

(i) Con la creaci?n de la CONFER en las diversas naciones y toda su expansi?n derivada de este Organismo.
(2) En algunos Institutos, como la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, esta participaci?n configura su misma constituci?n fundacional hasta nuestros d?as.
(3) Cartas del santo.

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21 de Junio

La Media Columna. Francisco Ayala


LO PRIMERO, LA CALIDAD


NO S? SI, EN AQUELLOS TIEMPOS, no de las primeras piedras porque ni piedras hab?a para empezar las obras, pero como la caridad est? antes, y despu?s est?n las obras, es posible que fuera el mismo San Juan de Dios, quien ya llevaba dentro de su coraz?n y su cerebro la vocaci?n de entregar su vida entera dispuesto a salvar a los pobres y los necesitados, el que pens?, y exterioriz? al practicarlo, que la caridad es lo primero y hay que echarla a caminar antes que nada.

Cuando avanza el tiempo, nacen y pasan tambi?n los hombres y las obras que realizan, sirven y hacen progresar. Crecen las casas, se agrandan y pueden acoger a muchos m?s necesitados, a una mayor parte de la sociedad que padece enfermedades, que necesita ser atendida, que precisa tener donde curarse. Var?an poco o mucho las casas, depende de las circunstancias, del momento, de las necesidades, pero, principalmente, de lo que pens? y practic? San Juan de Dios, como ya dije, desde el primer momento: la caridad.

La caridad es la misma, no envejece. Pasan las personas, repito, pero con las obras llega la modernidad, hoy d?a, afortunadamente, para esta Casa de la Orden Hospitalaria de Tenerife, m?s temprano que tarde, es el progreso, los avances cient?ficos, que llegan y no quedan fuera de los muros del hospital. Han penetra-do en esta Casa. Mucho tiempo han durado los trabajos, pero quienes los han promovido y dirigido, con ilusi?n de empezar ahora mismo a utilizarlas, esperan por las obras como agua de mayo. Se han desconsolado al pasar ante los nuevos pabellones, verlos pr?cticamente terminados y no poderlos usar. Para los que no entendemos de estas cosas, estaban listos. Pero queda el detalle, el elemento aparentemente insignificante, que es el que hace permanecer parada a toda una planta quir?rgica, que va a ser extraordinariamente beneficiosa para Tenerife y para todas las islas, de ser necesario, porque cinco quir?fanos no se incorpo?ran, juntos y listos para funcionar, un d?a cualquiera a la sanidad p?blica. Y, adem?s, servidos por una excelente plantilla de profesionales, que est?n entre los m?s competentes cirujanos de los que aqu? trabajan.

Todos los trabajos y el material proceden del patrimonio de la orden. Porque, como bien dice el capell?n del establecimiento y estimado colaborador de este peri?dico, P. Fernando Lorente, San Juan de Dios devuelve as?, en cierto modo, el esfuerzo econ?mico de Tenerife y aquellas islas, entonces pobres, en la posguerra civil, por levantar esta gran Casa, que empez? pr?cti?camente erradicando de las Islas la temible poliomielitis que tan tremendos estragos produjo entre la poblaci?n infantil y juvenil. Este d?a especial de inauguraciones puede deberse en gran parte a los legendarios hermanos fray Agust?n Monsol?n, ya fallecido, fundador y entusiasta promotor del primer establecimiento de la orden en Canarias; fray Ernesto Ruiz, primer prior de la Casa actual y fundador de la Ciudad San Juan de Dios de Las Palmas: fray Sebasti?n Fern?ndez, actualmente en Venezuela, P. Fer?nando Lorente, ahora capell?n y antes hasta limosnero, y otros tantos religiosos, algunos de los cuales no est?n ya en este mundo. Creo que es justo y oportuno dedicarles un recuerdo en esta extraordinaria fecha inaugural de los cinco nuevos quir?fanos, que coincide casi exactamente con el 550 aniversario de la inauguraci?n de la primera Cl?nica Infantil de San Juan de Dios en Tenerife y Canarias, que fue el D?a del Carmen de 1950 (16 de julio).

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21 de Junio

La revista "FAMILIA HOSPITALARIA" trae un art?culo publicado en el peri?dico El D?a

SAN JUAN DE DIOS, UN CENTRO MOD?LICO


EL HOSPITAL DE SAN JUAN DE DIOS de Tenerife est? llevando a cabo desde hace unos meses un plan estrat?gico y un plan director de obras que tienen como objetivo esencial modernizar sus instalaciones y, de ese modo, seguir cumpliendo con su vocaci?n de servicio p?blico y de atenci?n a los tinerfe?os, tal y como ha venido ocurriendo desde que los tres primeros herma?nos de esta orden llegaron en 1949 a la Isla. Dentro de estos planes, el centro inaugur? el pasado viernes cinco quir?fanos que disponen de la ?ltima tecnolog?a y que permitir?n ampliar su ?mbito de actuaci?n en este campo.
Bajo el principio fundamental de que el primer inter?s de todos los profesionales que trabajan en San Juan de Dios es la persona asistida, el hospital ha desarrollado en Tenerife una labor asistencial impagable, que, en cierto modo, fue reconocida en 2001 con el Premio Canarias en su modalidad de acciones altruistas.
Pero, adem?s de la visi?n integral del enfermo, el trato humano y la calidad con la que se trata a los pacientes, en este centro, su modernizaci?n viene a poner de manifiesto que se equivocan aquellos que condenan la sanidad privada, al igual que los que lo hacen con la p?blica, pues, queramos o no, ambas est?n conde-nadas a entenderse para solucionar los problemas que en esta materia tienen los canarios.
Y un claro ejemplo de ello, insistimos, es el hospital de San Juan de Dios, que ha ejercido su labor de forma complementaria con el Hospital Universitario de Canarias y el Universitario de Nues?tra Se?ora de la Candelaria.

QUERAMOS O NO, LA SANIDAD P?BLICA Y LA PRIVADA EST?N CONDENADAS A ENTENDERSE

El propio presidente del Gobierno canario, Ad?n Martin, lo reconoc?a el pasado viernes con motivo de la inauguraci?n de los citados quir?fanos, al destacar la importancia de este tipo de instituciones sanitarias ante el d?ficit de financiaci?n que sufre la sanidad de las Islas, pues ?suman con su esfuerzo en la mejora de los servicios p?blicos?.
Y como es de bien nacidos ser agradecidos, los tinerfe?os esta-mos obligados a apoyar el trabajo que ha venido desempe?ando hasta ahora el hospital San Juan de Dios y a procurar que contin?e muchos a?os m?s, ya que, en la medida en que este centro mejore sus servicios, redundar? en beneficio de todos los habitantes de esta Isla y de toda la provincia.

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Varios colectivos, vecinos y expertos destacan que en la primera iglesia de Tenerife, declarada monumento nacional en 1947, se ha derribado un muro antiguo por la parte de la torre y se ha construido un porche nuevo con tirantes de hierro que no son acordes con el estilo arquitect?nico del edificio.




(EL D?A, 21 VI, Barbuzano) La iglesia de la Concepci?n de La Laguna est? siendo objeto de unas obras por la parte trasera, junto a la torre, en las que se prev? que vaya un punto de informaci?n tur?stica para los que visiten la ciudad, d?ndoles la oportunidad de subir a la torre. El propio concejal de Turismo, Rafael Becerra, ante los trabajos que se ejecutan y que, seg?n determinados sectores, atentan contra el patrimonio, se ha quedado extra?ado de lo que se est? haciendo y ha preferido no hacer comentarios por no ser el ?rea de patrimonio de su competencia.

Las obras han consistido en derribar un antiguo muro de piedra y barro rematado con tejas y una puerta central para sustituirlo por una gran puerta de hierro forjado. Pero lo que m?s se critica es que, para evitar que los turistas se mojen cuando visiten la torre, se ha hecho un porche de teja y para sostenerlo, en vez de ser fieles a la tradici?n y sujetarlo con pilares de madera con sus bases de piedra, se han empleado doce tirantes de hierro cogidos a la pared con bases rectangulares con sus respectivos tornillos.

El presidente del Centro Internacional para la Conservaci?n del Patrimonio, Miguel ?ngel Fern?ndez Matr?n, se?al? que "en las intervenciones hay que respetar los espacios antiguos para seguir reconociendo el monumento. En el caso del porche o se hace todo con elementos modernos para diferenciarlo de lo antiguo o se ejecuta como es tradicional, con sus tejas y vigas y pilares de madera, pero nunca mezclando materiales".

El presidente de la Asociaci?n en Defensa de La Laguna, Julio Torres, indic? que "cuando se interviene en un edificio declarado monumento nacional en 1947, hay que tomar las medidas y estudios necesarios previos, sacando la obra a exposici?n p?blica para evitar que el trabajo s?lo est? sujeto al criterio de un t?cnico, como en este caso". A?adi? que la Polic?a de Disciplina Urban?stica acudi? a la iglesia cuando estaban derribando el muro antiguo que un?a la base de la torre con la antigua casa del sacrist?n y luego despacho del p?rroco, encontr?ndose con el hecho, se?al? Julio Torres, que "se carec?a de licencia previa como nos informaron los agentes que realizaron el informe. Por ello, creemos que la obra se ha llevado a cabo a espaldas de la Comisi?n de Patrimonio".

Para el presidente de la Asociaci?n en Defensa de La Laguna, "las obras atentan no s?lo contra la arquitectura tradicional sino que alteran la est?tica, incorporando elementos ajenos a los materiales antiguos en un templo que no debemos olvidar que fue el primero de Tenerife".

Julio Torres manifest? que si se sigue adelante con el porche "hay que eliminar los elementos modernistas, como los tirantes de hierro, y usar los pilares tradicionales de madera, m?s acordes con el templo y con la arquitectura tradicional canaria. Por todo ello, creemos que ?ste es un atentado m?s contra el patrimonio arquitect?nico de la ciudad de La Laguna".

El presidente de la Asociaci?n de Vecinos del Casco Hist?rico, Pablo Reyes, valor? que en una dependencia de la iglesia se ponga un punto de informaci?n para el turismo, pero a?adi? que ello debe ir acompa?ado de otras acciones, como tener abiertas todas las iglesias y conventos para que los que visiten la ciudad puedan admirar sus riquezas.

En cuanto a las obras citadas, se?al? que el muro antiguo hab?a que haberlo respetado y que si ahora se ha optado por una verja de hierro forjado deber? ser del mismo estilo que el del templo. Le choc? mucho los tirantes de hierro del porche y propuso que sean forrados de madera, como si se tratara de vigas, o bien que se quiten y sean sustituidos -lo cual entienden m?s conveniente- por pilares de madera con sus correspondientes bases de piedra.

Gran descontento

Personal muy ligado a la iglesia desde peque?os dijeron que no est?n nada satisfechos con lo que est? ocurriendo en la Concepci?n, desde la colocaci?n de un piso de piedra que nada tiene que ver con el antiguo hasta lo que se ha hecho con el pol?mico porche, que, como destacaron, "para proteger de la lluvia a los de fuera, han perjudicado a los laguneros, que siempre hemos estado orgullosos de nuestra hist?rica iglesia, respet?ndola durante muchos a?os en su estado original".

La iglesia de la Concepci?n es la matriz de las que salieron todas las dem?s de la Isla y en ella se celebr? la primera fiesta del Corpus Christi en Tenerife en 1496.

La primera f?brica de la iglesia data de 1496-97, de la cual no queda ning?n rasgo, seg?n los estudiosos. En 1511, el Cabildo de la Isla solicit? al Cabildo Eclesi?stico de Las Palmas permiso para reedificar y ampliar el templo. Estas obras se vieron frenadas por la oposici?n del Adelantado, cuyos intereses estaban orientados a favorecer a la Villa de Abajo.

Despu?s de solucionar varios problemas, en 1558, la iglesia presentaba la distribuci?n que conocemos en la actualidad, con tres naves separadas por columnas. Entre 1714 y 1737 se ampli? la capilla mayor y se hace constar que durante el siglo XVIII se hicieron varias construcciones y derribos debido al mal estado en el que se encontraban las estructuras.

Parte de la construcci?n actual se hizo a finales del siglo XVIII, bas?ndose en los planos de Diego Nicol?s. La torre se hizo por primera vez en 1577 y la actual se ejecut? en 1694.

Publicado por verdenaranja @ 10:16
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b>Ad?n Mart?n: "La Orotava es el parque tem?tico donde est? la ra?z de la isla"


El preg?n del presidente del Gobierno canario pone un pre?mbulo de lujo a las Fiestas del Corpus




(Diario de Avisos, 21 - VI) "Gracias al esfuerzo de di?logo y colaboraci?n de todos, la Orotava es hoy un atractivo tur?stico por s? misma, un parque tem?tico en donde encontrarnos con las ra?ces de esta isla". Estas palabras rebosantes de admiraci?n fueron pronunciadas anoche en el abarrotado sal?n de actos del Ayuntamiento orotavense por el presidente del Gobierno de Canarias, Ad?n Mart?n, un pregonero sui g?neris, como ?l mismo se defini?, "que no es ni poeta, ni escritor, ni historiador, ni siquiera villero de nacimiento", pero que anoche demostr? ser "villero de coraz?n".

El preg?n del presidente sirvi? de pre?mbulo de lujo para las Fiestas del Corpus Christi y San Isidro, "una cita que va m?s all? de lo religioso -indic? Mart?n- aunque encierra un mensaje que habla de unidad, solidaridad y compasi?n, tan necesarios en esta ?poca de desequilibrios entre el mundo rico y el mundo pobre". Por ello, proclam? "un deseo de paz y convivencia" y abog? por "una acci?n de solidaridad que se extienda como las alfombras de flores por las calles de esta villa".

Muy cerca del tapiz monumental de la plaza del Ayuntamiento, pr?cticamente terminado, Ad?n Mart?n quiso hablar de La Orotava que mejor conoce, "la que se refiere al trabajo realizado desde la responsabilidad p?blica", y a la que puso como ejemplo de "labor en equipo" en grandes actuaciones como el Plan de Excelencia Tur?stica, el Plan de Saneamiento Integral del Valle, la autopista Orotava-Realejos y, mirando al futuro, se?al? como vital para el progreso de la isla el cierre del anillo insular que una el Norte con el Sur.

"La Orotava, afortunadamente -subray? Mart?n-, opt? por un modelo diferente, que parti? de la riqueza del patrimonio arquitect?nico y cultural para alcanzar el equilibrio entre centro y periferia, entre urbanismo y medio ambiente, entre tradici?n y modernidad. Todo ello hace de La Orotava un municipio muy especial en la isla y en Canarias", no s?lo por acoger el Parque Nacional del Teide, sino "por haber sabido crecer y desarrollarse espectacularmente, irradiando riqueza a todo el Valle y manteniendo todo lo que lo hizo hermoso y ?nico en su historia".

Parafraseando a Juan Ram?n Jim?nez, agreg? que los responsables municipales supieron "utilizar la tradici?n como conquista y no como mera herencia", porque para Ad?n Mart?n, esa personalidad ?nica de La Orotava la hace compatible con el sector tur?stico, hasta el punto de que a pesar de no tener apenas hoteles, es hoy "un n?cleo tur?stico de primer orden".

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Publicada en ?Paraula-Iglesia en Valencia? el 18 de junio de 2006

El respeto, la protecci?n y las ayudas econ?micas que merecen las familias se fundamenta en su contribuci?n al bien com?n y a la mejora de la sociedad. La dedicaci?n de los esposos a la estabilidad de su matrimonio, el compromiso educativo de los padres con el desarrollo de sus hijos, y las acciones de cuidado hacia los m?s d?biles y necesitados caracterizan las familias que se conciben como comunidades de vida y de amor. ?se es el modelo de familia cristiana, abierta a cuantos participan de sus valores y aportaciones.
La familia formada por un esposo y una esposa, con sus hijos y con la cooperaci?n de los abuelos y otros familiares es una realidad universal que contribuye a la sociedad y a la continuidad del g?nero humano desde el respeto a la dignidad de sus miembros. La poligamia en su formulaci?n hist?rica o encubierta no responde a la dignidad e igualdad del hombre y la mujer.

Las relaciones temporales y superficiales destruyen la grandeza fruct?fera del compromiso vital y revelan en muchas ocasiones tendencias de puro ego?smo, que tiene su paradigma en la prostituci?n. La sexualidad y la intimidad acaban convirti?ndose en un negocio desprovisto de su esencia. Todas las sociedades entienden que hay cosas que no pueden ser objeto de compra. Es una perversi?n de la democracia comprar votos en las elecciones y es il?cito la compraventa de ?rganos humanos. Las leyes laborales fijan claros l?mites para evitar la explotaci?n del trabajador, que no es libre de vender su trabajo a cualquier precio. La Iglesia proclama que la sexualidad humana, fuente de vida humana y signo de amor, est? por encima del dinero de los poderosos. Quienes defienden la legalidad de la prostituci?n deshumanizan la intimidad de cada ser humano. No es casual que las mujeres prostituidas sean mayoritariamente inmigrantes sin recursos o mujeres con dificultades.

Las comunidades pol?ticas sin familias estructuradas se resienten profundamente en sus posibilidades educativas, pol?ticas y econ?micas. El ejemplo de los barrios marginales es una muestra elocuente de que la pobreza social va unida a una ausencia de familia.

Quienes quieren identificar la familia basada en el matrimonio var?n/mujer con un modelo conservador y del pasado se equivocan gravemente. La ecolog?a humana es la escuela donde se aprende la dignidad personal y las actitudes de amor desde nuestra condici?n de seres corporales y espirituales. Desde hace unas d?cadas, las ideolog?as laicistas quieren hacer suyo el concepto de familia. Poco a poco, esas mismas ideolog?as van introduciendo variaciones sobre las notas esenciales del matrimonio, hasta vaciar incluso su car?cter de alianza entre la complementariedad de los sexos.

El resultado de esta maniobra laicista ha sido introducir una confusi?n insuperable con respecto a los valores que sustentan la vida de la inmensa mayor?a de las familias. Con el pretexto de acoger la ?diversidad familiar? y sus derechos, se ha realizado una maniobra de desestructuraci?n familiar con todo el apoyo del aparato del Estado. La falsedad de la ?diversidad familiar? se pone de manifiesto cuando intentan ?unificarla al matrimonio?. Respetar la ?diversidad? ser?a otorgar a cada uno su propio marco legal ?diverso? y distinto, no confundirlos a todos. Nunca en la historia se ha dado algo como lo que ha ocurrido entre nosotros.

Los resultados educativos de esta maniobra se empiezan a notar. Una de las pretensiones declaradas de la asignatura ?Educaci?n para la ciudadan?a? es realizar un adoctrinamiento sobre sexualidad y familia, con la pretensi?n de cambiar las convicciones de las familias por otras nuevas que sean concordes con el nuevo marco que se autoproclama progresista, comenzando esta tarea por los ni?os en edad escolar. Nunca se hab?a puesto tan en jaque el derecho de los padres a educar a sus hijos. La pretensi?n totalitaria de educar desde el Estado sin respetar la libertad religiosa de los ciudadanos surge como una amenaza y un exceso del poder pol?tico.

Otra maniobra la estamos experimentando con el V Encuentro Mundial de las Familias en Valencia. Determinados grupos est?n llevando su libertad ideol?gica m?s all? de lo que es admisible. Las injurias, las burlas, las exhibiciones de desprecio son provocaciones reaccionarias a las bondades y beneficios de la familia fundada en el matrimonio entre var?n y mujer.

Los ataques contra la familia se llegan a personificar en burlas y desconsideraciones contra el Santo Padre y su visita a Valencia en las pr?ximas semanas. Esas ofensas traspasan cualquier l?mite de cortes?a al que est? obligado un Estado con respecto a una autoridad religiosa mundial, por lo que est? obligado ya no s?lo a no potenciarlas, sino a rechazarlas p?blicamente, como se debe rechazar cualquier comportamiento que incita a alg?n tipo de violencia, de animadversi?n o de coacci?n del ejercicio de las libertades b?sicas. Tan interesados que dicen estar por la ?alianza de civilizaciones?, pod?an empezar por no agredir con sus injurias subvencionadas a la civilizaci?n cristiana, que adem?s de la mayoritaria en nuestro pa?s es la que tienen m?s cercana.

Ellos no son nuestro ejemplo. La Iglesia en su Catecismo predica el respeto que todo cristiano debe mantener con las personas que sienten atracci?n por personas de su mismo sexo, o por personas que no son creyentes. Es inaceptable cualquier discriminaci?n injusta, o menosprecio. Toda persona de buena fe es aceptada por la Iglesia. Que el activismo radical no enga?e a nadie y que los cristianos seamos conscientes de que toda persona merece escuchar la llamada salvadora de Cristo Resucitado.

El V Encuentro Mundial de las Familias con el Santo Padre Benedicto XVI es una fiesta de paz y concordia.

Con mi bendici?n y afecto,

Monse?or Garc?a Gasco Vicente, arzobispo de Valencia

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Martes, 20 de junio de 2006
DOMINGO XII DEL TIEMPO ORDINARIO
25 DE JUNIO DE 2006.


MONICI?N DE ENTRADA.

Retomamos de nuevo la originalidad del camino dominical en este tiempo ordinario. Contemplamos y celebramos el misterio de Cristo, nuestro Dios y nuestro hermano, nuestro camino, verdad y vida. Cristo, que provoca y anima cada d?a nuestra fe, nuestra adhesi?n total ?l, no como una idea o una costumbre, sino como la novedad, la Buena Noticia de nuestra Salvaci?n. Con ?l venimos a encontrarnos hoy, y a ?l venimos a celebrarle.

ACTO PENITENCIAL.

- No te conocemos. SE?OR, TEN PIEDAD.
- No te buscamos. CRISTO, TEN PIEDAD.
- No te seguimos. SE?OR, TEN PIEDAD.

MONICI?N A LA PALABRA DE DIOS.

Muchos nos preguntan qui?n es Dios, o d?nde encontrarle. Y muchos cristianos parece que a?n no saben qui?n es Dios ni donde lo encontramos. O corremos detr?s de espect?culos divinos o solo buscamos el folclore en nuestras celebraciones. Dios es mucho m?s importante e imprescindible para el cristiano. Escuchemos su Palabra, ella va a ser hoy, un camino de encuentro y de luz para nuestro coraz?n.


ORACI?N DE LOS FIELES.

Oremos a Dios, por todos los hombres y por sus necesidades, par que a nadie le falte la ayuda de nuestra caridad.

1. Por los cristianos y las instituciones de la Iglesia que trabajan al servicio de los pobres. ROGUEMOS AL SE?OR.

2. Por los responsables de los gobiernos, para que fomenten la paz y la unidad entre los pueblos. ROGUEMOS AL SE?OR.

3. Por todos los hombres y mujeres que sufre, v?ctimas de los malos tratos, de las torturas y de las humillaciones. ROGUEMOS AL SE?OR.

4. Por todos los que abandonan sus pa?ses de origen y llegan al nuestro buscando mejores condiciones de vida. ROGUEMOS AL SE?OR

5. Por todos nosotros, para que busquemos cada d?a, el camino que conduce a Dios por medio de los hermanos. ROGUEMOS AL SE?OR.

Se?or, t? que gobiernas el tiempo y la historia, m?ranos y danos lo que nos hace ser m?s tuyos. Por Cristo nuestro Se?or.

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La belleza del mundo


Nunca me cansar? de admirar la naturaleza, Padre.

El cielo, las monta?as, el sol, el mar.

Y las hierbas y las flores y los frutos,

y los peque?os rincones

en los que parece que se haya concentrado

toda la belleza del universo.

Por todas partes respira, Padre, la fuerza de la vida;

una fuerza que es presencia tuya,

potencia tuya,

tu vida.

Lleno de admiraci?n deja que te diga, Padre,

mi alegr?a,

mis ganas de vivir,

mis ganas de compartir con todos

las ilusiones, las esperanzas,

la confianza, el amor.

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Presidi? su funeral el maestro de ceremonias del Papa, el arzobispo Marini

Martes, 20 junio 2006 (ZENIT.org).- El funeral del padre carmelita Jes?s Castellano Cervera, ocd, reuni? en la capilla de la Facultad Pontificia ?Teresianum? de Roma este martes a m?s de mil personas que conoc?an a este experto en liturgia y espiritualidad, fallecido repentinamente el jueves del Corpus Christi a los 64 a?os.

El padre Castellano era consultor de varios dicasterios de la Curia Romana y estrecho colaborador del maestro de Ceremonias Pontificias, monse?or Piero Marini.

El carmelita descalzo, originario de Villar del Arzobispo, en Valencia, muri? el pasado 15 de junio de un infarto mientras paseaba por unos jardines romanos.

En su entierro particip? su familia, llegada desde Valencia, su comunidad y sobretodo centenares de personas, muchas de ellas superioras y superiores religiosos, profesores universitarios y alumnos. Tambi?n hab?a personas laicas de nuevos movimientos a los que este carmelita descalzo alentaba y acompa?aba.

En la concelebraci?n particip? tambi?n monse?or Angelo Amato, secretario de la Congregaci?n para la Doctrina de la Fe --de la que el padre Castellano era miembro desde 1983--, el obispo Jos? Luis Redrado, secretario del Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud y decenas de sacerdotes.

El padre general de la orden carmelita, el padre Luis Arostegui, no pudo estar presente por encontrarse de visita pastoral en Madagascar.

El padre Zdenko, Vicario General de la Orden, dedic? la homil?a al sentido de la muerte de Jesucristo, ?que no quiso separar nunca la muerte de la resurrecci?n?.

El vicario record? que ?la muerte no es una desgracia, sino el momento del encuentro con Dios? y constat? que ?el padre Castellano muri? por la calle, ?l, que era tan sensible a los pobres?.

Por su parte, el decano del ?Teresianum?, el padre Benito Goya, agradeci? a Dios ?el don de la persona de Jes?s Castellano? y al terminar el rito subray? las extraordinarias capacidades de estudio y docencia de este carmelita descalzo, especialmente en sus estudios de espiritualidad lit?rgica y sacramentaria y concretamente en su teolog?a de la Eucarist?a.

Al terminar la celebraci?n, monse?or Piero Marini se dirigi? directamente al padre Jes?s dici?ndole emocionado: ?Cada uno de nosotros recuerda sus encuentros contigo, tus palabras dulces y persuasivas, tu bella sonrisa. ?Cu?ntas veces me he encontrado contigo en estos casi veinte a?os de tu colaboraci?n con la Oficina de las Celebraciones Lit?rgicas del Santo Padre! La ?ltima vez fue el martes pasado, en la Oficina, para preparar los textos de la pr?xima visita del Santo Padre a tu querida Valencia, en tu amada Espa?a?.

?Querido padre Jes?s --le dijo monse?or Marini-- en estos a?os has puesto a mi disposici?n tu preparaci?n cient?fica y me has dado el don de tu rica sensibilidad humana, de tu bondad y mansedumbre, de tu amor por la verdad. No has propuesto una espiritualidad particular, sino la espiritualidad de la Iglesia, basada en la Liturgia, y vivida cotidianamente en la amistad y en la alegr?a, seg?n esp?ritu carmelita de santa Teresa de Jes?s?.

?Hoy, ante tu cuerpo, muchos no han escondido las l?grimas --concluy?--. Son, al mismo tiempo, l?grimas de amargura y l?grimas de gratitud. Son el bautismo del esp?ritu que renueva el coraz?n. Las nuestras son l?grimas de fe, porque sabemos, seg?n la espiritualidad oriental que tanto amabas, que este cuerpo tuyo, bajo la potencia del esp?ritu, ha comenzado ya a tomar la forma del cuerpo de gloria, de ese cuerpo espiritual que todos recibiremos con la resurrecci?n de los justos?.

Al finalizar el rito de las exequias los fieles aplaudieron y entonaron el ?Maria, Madre del Carmelo? y se llev? f?retro --sencillo, de metal-- en procesi?n por los jardines del ?Teresianum?. La comitiva f?nebre sigui? hasta el Cementerio romano del Verano, donde la Orden del Carmelo tiene una capilla.

El recordatorio del entierro recoge la foto del padre Jes?s Castellano, con el h?bito carmelita, arrodillado ante el del Papa Benedicto XVI, en el d?a de inicio solemne de pontificado. En la imagen Papa sonr?e mientras el padre Castellano le besa el anillo de Pedro. Detr?s se lee la frase de Teresa de Jes?s: ?Te doy gracias, Se?or, porque muero hija de la Iglesia?.

Martes, 20 junio 2006 (ZENIT.org).- Antes de que se cumpla el primer a?o de su publicaci?n, el ?Compendio? del Catecismo de la Iglesia Cat?lica ya est? al alcance de cualquier persona en Internet.

El volumen, que en este a?o ha sido el libro cat?lico m?s vendido en todo el mundo despu?s de la enc?clica ?Deus caritas est?, ha sido puesto en l?nea en la p?gina web de la Santa Sede en espa?ol, alem?n, franc?s, italiano, portugu?s y rumano.

Un link, en la p?gina de acogida tras haber escogido el idioma preferido (www.vatican.va), permite consultar el volumen que presenta en 598 preguntas y respuestas la fe cat?lica.

Las heridas del mundo


Padre,
no puedo apartar la mirada,
no quiero apartar la mirada,
de las muchas heridas que sufre nuestro mundo.
Son tantas, y tan conocidas,
que puedo llegar a acostumbrarme,
a considerarlas como algo normal.
No permitas que me acostumbre, Padre.
Los que se matan unos a otros en las guerras,
y en los que por causa de las guerras
tienen la vida destrozada.
Los que pasan hambre y viven en la pobreza
aqu? junto a nosotros,
y en los pa?ses en los que la inmensa mayor?a
no tiene lo m?nimo necesario.
Los hombres y mujeres maltratados y discriminados
por el color de su piel, por su origen,
o por sus ideas.
Padre, te pido por las heridas de nuestro mundo.
?Todo podr?a ser tan distinto!
Ojal? los que tienen mayores responsabilidades
en todos estos males
cambiasen su forma de pensar y de actuar.
Y ojal? nosotros cambi?semos tambi?n
y fu?semos m?s abiertos,
y estuvi?semos m?s dispuestos
a vivir un poco menos bien.
Padre, te pido por las heridas de nuestro mundo-

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Los amigos que no creen



Jes?s, hermano, Se?or,
quiero pedirte por mis amigos y amigas que no creen en ti.
Son gente muy cercana,
gente que quiero.
Con ellos comparto muchas cosas.
D?jame decirte algunos nombres:
....................................
T? los conoces bien,
los quieres tanto como yo o m?s.
Te pido por ellos.
Me gustar?a que te conociesen,
que se sintiesen atra?dos por ti,
que pudiesen vivir la alegr?a de tu presencia.

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Gracias por todo lo que t? me das



Padre, te doy gracias
por la vida,
por toda la gente que tengo cerca de m?,
por las ilusiones y las esperanzas,
por los esfuerzos que me hacen avanzar,
por todo lo que me hace feliz.
Te doy gracias, Padre,
porque t? est?s cerca de m?,
porque Jes?s me ofrece un camino de vida,
porque el Esp?ritu me da fuerza.
Padre, gracias por todo lo que soy,
gracias por todo lo que t? me das.

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20 de Junio

En el n?mero 10 del a?o 2005, XXXVII, de las p?ginas amarillas de Iglesia Dominical aparece art?culo de J. Aldaz?bal sobre la selecci?n de cantos en la liturgia.

VARIEDAD Y ECLESIALIDAD
en la selecci?n de los cantos


Hay momentos en nuestra celebraci?n en que tenemos una cierta libertad a la hora de elegir los cantos.

As?, podemos elegir un canto de entrada entre los muchos que cumplen esa finalidad de introducir en la celebraci?n, o un canto de comuni?n de entre los apropiados a ese momento que encontramos en los cantorales.

Pero hay cantos que los mismos libros lit?rgicos nos dicen que no cambie-mos en cuanto a su "letra".

El Gloria a Dios en el cielo, el himno que los d?as m?s festivos cantamos en el rito de entrada, no es sustituible con cualquier otro canto, aunque sea de alabanza y empiece con palabras semejantes el Gloria. La nueva edici?n de la introducci?n del Misal lo recuerda: "el texto de este himno no puede cambiarse por otro" (IGMR 53). El Gloria es antiqu?simo y com?n a todas las confesiones cristianas. Est? lleno de teolog?a (alaba al Padre, alaba e invoca a Cristo, nombra la unidad del Esp?ritu) y a la vez tiene un lenguaje que todos pueden entender ("te alabamos, te bendecimos.. t? que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros... t? solo eres santo"...). Aqu? no pega para nada un canto que hable de la caridad fraterna (aunque empiece con el "gloria, gloria, aleluya"). Ni un canto que nos parezca de alabanza, pero que no llega a presentar ni de lejos la riqueza del Gloria. Lo que s? se puede es buscar la m?sica apropiada para la comunidad: desde el gregoriano hasta la polifon?a, o el Gloria cantado a dos coros por la comunidad, o con estrofas cantadas por el solista y contestadas con una ant?fona repetida por la comu?nidad. Pero la "letra" debe ser la del Misal.

El Credo o profesi?n de fe es otro momento delicado, en que el texto debe ser claramente eclesial. Las formas aprobadas son ahora tres: el s?mbolo de los ap?stoles, el breve, el que aprendimos de peque?os en el catecismo; el s?mbolo de los concilios de Nicea y Constantinopla, el largo; y el dialogado de la Vigilia Pascual y de los sacramentos de la iniciaci?n cristiana. Tambi?n aqu? se pueden buscar formas distintas: cantarlo todos a dos coros; recitarlo todos; cantarlo con estrofas por el solista y contestados por una aclamaci?n de profesi?n de fe repetida por la comunidad; dialogarlo con las preguntas y respuestas del Credo de la Vigilia Pascual. Pero lo que no se pueden intro?ducir son formulaciones privadas o que se le han ocurrido a un grupo. En ambiente catequ?tico ya ser?a dudoso si conviene introducir f?rmulas nuevas (?no es mejor que los ni?os sepan ya una f?rmula de memoria, sin confusio?nes?), pero en la celebraci?n eclesial, ciertamente no.

Lo mismo hay que decir de la aclamaci?n del Sanctus dentro de la Ple?garia Eucar?stica. Motivada por la sinton?a con los ?ngeles y los santos, y con unas palabras que est?n tomadas de la Biblia (del profeta Isa?as y del evangelio de Mateo), el Santo es una de las f?rmulas fijas de nuestra cele?braci?n, compartida por las otras confesiones cristianas. Hay que variar la m?sica, escogiendo la que sea m?s din?mica y breve, porque no es un canto independiente, sino una aclamaci?n que no debe interrumpir la ora?ci?n que est? pronunciando el presidente, sino subrayarla: por tanto, sin excesivas repeticiones, y con m?sica ?gil y festiva. Tambi?n aqu?, el conte-nido es riqu?simo (la alabanza a Dios por la creaci?n y por habernos enviado a Cristo) y con un lenguaje claramente asequible a todos ("llenos est?n los cielos y la tierra... bendito el que viene..."). Hay que desterrar las formu?laciones glosadas ("no, no pasar?n... llenos est?n de tu amor..."), aunque est?n en los cancioneros.

M?s grave es todav?a esta observaci?n cuando se refiere al Padrenuestro, la oraci?n que nos ense?? el Se?or. Pedag?gicamente es cuestionable que inventemos una oraci?n "corrigiendo" la del Se?or, a veces duplic?ndola, porque nos damos cuenta que la que decimos no es la aut?ntica. Pero adem?s no tenemos derecho a obligar a la comunidad a rezar una ora?ci?n distinta de la que nos ense?? Jes?s. Hay que excluir, por tanto, de nuestro repertorio (y de nuestros cantorales) los muchos Padrenuestros "glosados" ("t? que est?s en los que aman la verdad"... "Padre nuestro que est?s en la calle"...). Los cristianos orientales y protestantes est?n con raz?n escandalizados de la facilidad con que nosotros a veces susti?tuimos la oraci?n de Cristo por otras, aunque sean piadosas (s?lo faltar?a que no fueran piadosas).

En todos estos casos, no se trata de que las f?rmulas alternativas est?n llenas de disparates, sino de que son momentos tan importantes, que se exige que los textos cantados o rezados sean "eclesiales" y que sean puntos fijos de referencia, en medio de otros cantos que s? pueden variar.

J. ALDAZ?BAL

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20 de junio

En las p?ginas amarillas de Iglesia Dominical, n?mero 11, a?o XXXVII, 2005,aparece el articulo "Adoraci?n Eucar?stica y Rosario, que colocamos a continuaci?n:

Adoraci?n eucar?stica
y Rosario


En las "Sugerencias y propuestas" que la Congregaci?n para el Culto Divino public? para el a?o de la Eucarist?a, hay un apartado dedicado a la "adoraci?n eucar?stica" (nn. 13-17). En ?l se motiva esta adoraci?n y se recuerda la coherencia de la lectura de la Biblia y del rezo de la Liturgia de las Horas (sobre todo Laudes y V?speras) durante la adoraci?n comunitaria.

A algunos les extra?? que en una carta apost?lica que dedic? al Rosario, Juan Pablo II dijera que tambi?n el Rosario es compatible con la adoraci?n eucar?stica, aunque est? en principio dirigida fundamentalmente a Cristo. En el n. 16 de estas "Sugerencias" se justifica este cambio en la normativa de la Iglesia.


16. "La carta apost?lica Rosarium Virginis Mariae nos ha ayudado a superar una visi?n del Rosario como oraci?n simplemente mariana, para valorar su sentido eminentemente cristol?gico: contemplar los misterios de Cristo con los ojos y el coraz?n de Mar?a, en comuni?n con ella y a ejemplo suyo.
Si bien es verdad que durante la exposici?n del Sant?simo Sacramento no se deben realizar otras pr?cticas devocionales en honor de la Virgen Mar?a y de los Santos (cf. Directorio piedad popular, 165), sin embargo, se comprende por qu? el Magisterio no excluye el Rosario: es, en efecto, por raz?n de este car?cter que es preciso poner en evidencia y desarrollar. Precisamente con miras al A?o de la Eucarist?a, el Papa ha escrito: ?El Rosario mismo, considerado en su sentido profundo, b?blico y cristoc?ntrico, que he recomendado en la carta apost?lica Rosarium Virginis Mariae, puede ser una ayuda adecuada para la contemplaci?n eucar?stica, realizada seg?n la escuela de Mar?a y en su compa??a? (Mane nobiscum Domine 18; cf. Redemptionis Sacramentum, 137; Directorio piedad popular, 165). Por tanto, deben redescubrirse y promoverse en la pr?ctica pastoral los elementos ofrecidos en Rosarium Virginis Mariae cap. III. La lectura de un texto b?blico, el silencio meditativo, la cl?usula cristol?gica despu?s del nombre de Jes?s al centro del Ave Maria, el Gloria cantado, una apropiada oraci?n conclusiva dirigida a Cristo, tambi?n en forma de letan?as, favorecen la ?ndole contemplativa propia de la oraci?n ante el Sant?simo custodiado en el sagrario o expuesto. Recitar el rosario deprisa, sin espacios para la meditaci?n, o con insuficiente orientaci?n cristol?gica no ayuda a encontrarse con Cristo en el Sacramento del altar.
En cuanto a las letan?as de la Virgen, que son un acto cultual en s? mismo no necesariamente ligado al Rosario (cf. Directorio piedad popular, 203), pueden sustituirse m?s oportunamente por letan?as dirigidas directamente a Cristo (por ejemplo, las letan?as del Coraz?n de Jes?s, de la Sangre de Cristo)

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(Diario de Avisos, 20 - VI, La Matanza de Acentejo) Los vecinos de La Matanza de Acentejo tienen esta semana una cita con una de sus tradiciones m?s genuinas: los Cuarteles del Corpus, unos peculiares monumentos de flores que se confeccionan a partir de una estructura piramidal y que representan a cada uno de los barrios matanceros.

A raz?n de un n?cleo poblacional por d?a, y hasta el pr?ximo domingo, cada barrio presenta su obra en el transcurso de una misa. De esa manera, y con el paso de los a?os, se ha ido desarrollando una sana rivalidad en la que los vecinos de cada zona buscan elaborar el monumento floral m?s vistoso y presentar el donativo de mayor cuant?a.



Tradici?n centenaria

El origen de la tradici?n de los Cuarteles del Corpus data, al menos, del siglo XIX, tomando su nombre d?cadas despu?s de las demarcaciones territoriales de Cuba. Esta costumbre ha pasado por diversos momentos, viviendo una ?poca ?lgida en los a?os 40 de la pasada centuria, cuando se revitaliz? como v?a de financiaci?n para la construcci?n de la iglesia parroquial, realz?ndose asimismo en a?os posteriores con la celebraci?n de aut?nticas fiestas vecinales durante cada d?a de la celebraci?n. Hoy ser? el turno del n?cleo poblacional del Barrio Abajo, ayer le toc? a San Antonio y ma?ana la tradici?n se pone en pie en el barrio de Los Almendros.

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Lunes, 19 de junio de 2006
Lunes, 19 junio 2006 ZENIT publica la declaraci?n final (difundida por el dicasterio misionero) de rectores de santuarios al t?rmino de su IV Congreso Americano celebrado del 23 al 28 de mayo en el Santuario Nacional Nuestra Se?ora de Aparecida (Brasil).

El encuentro celebrado tambi?n es pr?logo de la V Conferencia del Episcopado General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (www.celam.info) que acoger? este santuario mariano brasile?o 13 al 31 de mayo de 2007, a cuya inauguraci?n est? previsto que asista Benedicto XVI.



Declaraci?n final de IV Congreso de Rectores de Santuarios de Am?rica Latina y el Caribe
Rectores de Santuarios de Am?rica Latina



1. En el IV Congreso Americano de Rectores de Santuarios celebrado en el Santuario Nacional Nuestra Se?ora de Aparecida, Brasil, entre los d?as 23 al 28 de mayo 2006, nos reunimos representantes de 13 pa?ses de Am?rica Latina y el Caribe; y en vista y preparaci?n a la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano, hemos querido reflexionar y entregar nuestro aporte al Pueblo de Dios que peregrina en los santuarios.

2. Nuevamente, siguiendo las experiencias de los anteriores congresos, hemos querido compartir nuestras experiencias para realizar avances teol?gicos pastorales y llegar a acuerdos que puedan ser aplicables en cada uno de nuestros lugares; y en comuni?n con la Santa Sede que a trav?s del Directorio para la Piedad Popular y tantas otras reflexiones y aportes actuales, nos alientan en la tarea pastoral.

3. A partir de la experiencia pastoral de los santuarios, hemos querido reflexionar con el fin de acompa?ar, con renovada fuerza, el camino de los peregrinos que a ellos acuden, para que en Cristo tengan Vida.

4. Nuestras reflexiones queremos ofrecerlas tambi?n al proceso de preparaci?n de la V Conferencia, con el fin de aportar de nuestra pastoral espec?fica a la reflexi?n de la Iglesia en nuestra Am?rica Latina.

CONCLUSIONES - APORTES

1. EL VALOR DE LA PIEDAD POPULAR Y EL SANTUARIO EN LA VIDA DEL PUEBLO LATINOAMERICANO

La piedad popular constituye un n?cleo fundamental para comprender el modo de la expresi?n c?mo se vive la fe cristiana y cat?lica en nuestro continente. En esta expresi?n se recoge la honda experiencia de una parte muy importante del pueblo creyente americano, que recoge a diversas clases sociales y expresiones culturales. Por ello que no es posible una profunda comprensi?n de la realidad eclesial latinoamericana, sin tener seriamente esta realidad de fe.

La Iglesia en Am?rica ha ido descubriendo el valor que tiene la piedad popular, y ya no s?lo es tolerada; sino que recuperada e integrada en el proceso de la evangelizaci?n.

La piedad popular tiene espacios de especial expresi?n de la fe a trav?s de los Santuarios, repartidos a lo largo de toda la Am?rica Latina y el Caribe. El santuario tiene en la historia de la fe cristiana en Am?rica un rol muy importante; y hoy, no es posible comprender el acercamiento de la Iglesia a los grandes grupos humanos que se identifican con la fe cat?lica, pero que est?n distantes de la expresi?n formal de ella, sino que a trav?s del proceso de encuentro y evangelizaci?n de los santuarios.

2. SANTUARIO, INSTRUMENTO EN LA CONSTRUCCI?N DEL REINO DE DIOS

El Santuario participa en la construcci?n del Reino de Dios a trav?s del encuentro con la vida de los peregrinos que llegan a ?l. Se puede percibir la necesidad urgente que a?n existe del compromiso de los creyentes como disc?pulos en las diversas realidades, al descubrir tanto dolor, frustraciones, temores y desesperanzas en los romeros. El trabajo pastoral del santuario debe ser realizado en el estilo de Jes?s, que ofrece la Buena Noticia de la salvaci?n a trav?s del servicio permanente y acogedor. Entrar en la experiencia del Reino es entrar en la experiencia de Jes?s: ser otro Cristo. El santuario debe mostrar la plenitud de vida que significa vivir la vida en Cristo. Esta invitaci?n se vive en la permanente motivaci?n de entrar en el discipulado de Jes?s, haciendo la experiencia de Mar?a, la Madre del Se?or y de los santos, actualizadores en la historia de este seguimiento.

3. SANTUARIO, LUGAR DE ACOGIDA

La acogida se sigue presentando para los santuarios como un don y tarea, a trav?s del cual podemos abrazar al peregrino con los brazos abiertos al modo de Jes?s, convirti?ndonos nosotros, servidores y disc?pulos, en rostros vivos del Maestro que acoge a todos sin ning?n tipo de discriminaci?n. Nuestras actitudes de acogida y respeto son una puerta abierta para el paso de Dios por la vida del romero (peregrino), que viene buscando con fe al Se?or.

4. SANTUARIO, LUGAR PARA LA COMUNICACI?N Y EVANGELIZACI?N

La experiencia de la piedad popular constituye un modo especial de acercarse al pueblo sencillo, que tantas veces est? distante de las formas m?s tradicionales de pastoral. Se convierte en una posibilidad de comunicaci?n del Evangelio, expresadas, vividas y contextualizadas en la simbolog?a y ritmo propio de la realidad del pueblo creyente. Es necesario saber utilizar los diversos medios de comunicaci?n social para presentar el Evangelio de manera atrayente.

5. SANTUARIO, LUGAR PARA CONFIRMAR LA DIGNIDAD HUMANA

En la experiencia del santuario hay una oportunidad permanente para reconocer la dignidad en cada persona que acude, descubriendo en ella el valor de ser hijo e hija de Dios. As?, todo gesto pastoral en el santuario permite confirmar esa conciencia que el peregrino trae al acercarse a Dios. Dignidad que se busca y se expresa de modo particular en la celebraci?n festiva del Bautismo. El mismo santuario al valorizar al peregrino, confirma y aumenta esta dignidad que impulsa a trabajar para construir un mundo m?s justo que incluya a todos. El peregrino no es un mero receptor en la vida de los santuarios sino quien, por el contrario, trae la realidad de las preocupaciones, anhelos y logros de la vida cotidiana.

Los pastores y los agentes de pastoral en general, en un contacto estrecho con los peregrinos, podemos pulsar las situaciones de injusticia establecidas y sufridas por nuestro pueblo, y las que se van gestando para acompa?arlas desde la Palabra de Dios.

El hecho de que al santuario se traigan las preocupaciones m?s hondas, comunica tambi?n las preocupaciones acerca de la supervivencia y en lo que afecta a la dignidad humana. As? la actitud del santuario ser? constituir un espacio de anuncio y denuncia que confirme la irrenunciable acci?n prof?tica de la Iglesia.

6. SANTUARIO, LUGAR PARA REANIMAR LA ESPERANZA

En el santuario se produce el encuentro de lo humano y lo sagrado de manera extraordinaria, vivida en la experiencia de la manifestaci?n de Dios simb?lica y ritual, donde el hombre al encontrarlo se encuentra consigo mismo, con los otros y con la creaci?n. Este intercambio sagrado vivido en la experiencia de la fe en la Trinidad Sant?sima, a trav?s de la devoci?n a la Virgen Mar?a y los santos, vuelve a reanimar la esperanza de miles que en la marcha cotidiana van perdiendo los motivos de vivir. El santuario es un lugar para volver a reanimar la esperanza, profundizar la confianza, en la medida que se celebra y se ahonda en el misterio de la fe y de la Pascua de Jesucristo.

7. EL VALOR DE LA ROMERIA (O PEREGRINACI?N) AL SANTUARIO

La peregrinaci?n tiene una profunda expresi?n simb?lica, que contin?a hoy expresando hondamente las b?squedas humanas de sentido y de encuentro con el otro en la experiencia de la plenitud. En este contexto el santuario ayuda a que la experiencia de b?squeda y apertura que trae el peregrino pueda encontrarse con la belleza de lo que significa seguir a Jes?s como disc?pulos. La b?squeda y el modo que tiene de hacerlo el peregrino, constituye un profundo desaf?o para reflexi?n del santuario para ofrecer los puentes del encuentro y el di?logo que verdaderamente acojan y sean respuesta a la b?squeda de fe del peregrino.

8. SANTUARIO, LUGAR DE LA CELEBRACI?N DE LA LITURGIA Y LA VIDA

El santuario, como centro de peregrinaci?n y encuentro con el Dios de la vida, les permite a los peregrinos encontrarse con el Se?or que salva y redime misericordiosamente. Asistimos de manera siempre nueva a la liturgia de salvaci?n que obra Dios por nosotros; y desde esta experiencia, brota nuestra liturgia, como experiencia de Acci?n de Gracias en la centralidad c?smica de Cristo redentor. As?, tenemos un desaf?o siempre permanente de hacer que la celebraci?n sea digna, inculturada, participativa, fruct?fera y fraterna; para que el santuario siempre se constituya en oasis de encuentro con Dios, la Virgen y los santos, en el misterio de la Redenci?n.

Asimismo la liturgia se completa en el env?o misionero, para que volviendo renovado a lo cotidiano, pueda dar testimonio de lo que Dios ha hecho en su vida en el encuentro en el Santuario.

9. EL SANTUARIO COMO ESPACIO DE LA BELLEZA QUE ABRE A LA INTERIORIDAD Y AL ENCUENTRO SAGRADO

Nuestros templos, cualquiera sea su materialidad y dimensiones, deben constituirse en iconos que reflejen la santidad de Dios, el encuentro sagrado y el encuentro entre los hombres. As?, el camino de la belleza es una ayuda extraordinaria para la evangelizaci?n mistag?gica del pueblo de Dios. El lenguaje de los signos, cercanos y comprensibles para la mayor?a de los peregrinos, ayuda para que el santuario sea un lugar en permanente oraci?n y para la oraci?n festiva y diaria de los peregrinos.

10. COMPROMISO

? Asumimos el compromiso, desde lo expresado en esta declaraci?n, de permanecer al servicio de nuestros hermanos peregrinos, de quienes aprendemos constantemente lo que el Esp?ritu Santo suscita a la Iglesia en su caminar en la fe.

? Queremos ser para ellos rostro de Cristo.

? Deseamos que nuestra manera de vivir y anunciar el evangelio sea un testimonio del amor preferencial de Dios por los m?s pobres y heridos por la vida.

? Nos ponemos en manos de la Madre del Se?or, a cuyos pies hemos realizado este encuentro en NS. Aparecida, patrona del Brasil y como Ella queremos cumplir con su pedido "... hagan lo que ?l les diga".

lunes, 19 junio 2006 ZENIT publica el comunicado que ha difundido el Secretariado Nacional para la Familia de la Comisi?n Episcopal de Apostolado Laico y Pastoral Familiar de Argentina (www.cea.org.ar) ante el pr?ximo debate del proyecto de ley sobre esterilizaci?n.



Comunicado del Secretariado Nacional para la Familia



Ante el pr?ximo tratamiento del proyecto de ley sobre esterilizaci?n, el Secretariado Nacional para la Familia quiere hacer conocer a la opini?n p?blica:

1. El proyecto no cont? con la debida discusi?n en las comisiones correspondientes, y no se permiti? a todas las expresiones del arco ciudadano dar su opini?n sobre el mismo.
En algunos caso el mismo fue aprobado sin discusi?n a libro (y puertas) cerradas.

2. El art. 91 del C?digo Penal vigente, prev? penas de 3 a 10 a?os a quienes causaren una lesi?n que "produjere ... la p?rdida ... de la capacidad de engendrar o concebir". El proyecto no deroga tal disposici?n, por lo que seguir? siendo un delito en la Rep?blica Argentina.

3. El proyecto de aprobarse como fue girado a la C?mara, obliga a efectuar -sin cargo para los mutilados-, tales cirug?as a todo el sistema sanitario, tanto p?blico como privado. Y a financiarlo a las obras sociales y prepagas; para las cuales no admite la objeci?n de conciencia, esto es, manifestarse en contra de realizar o financiar una pr?ctica absolutamente objetable. Adem?s se autoriza la esterilizaci?n de menores e incapaces, quienes jam?s podr?an expresar su consentimiento.

4. El proyecto no prev? la realizaci?n de las intervenciones quir?rgicas, necesarias para restablecer la fertilidad, ni tampoco las financiar?. Esto restringe la posibilidad de que una persona pueda recuperar su capacidad de procreaci?n en caso que as? lo requiera o que quien haya sido mutilado siendo menor, pretenda recuperar su capacidad de procrear al alcanzar la mayor?a de edad.

5. No est? de m?s recordar que con una ley mucho menos permisiva, Alberto Fujimori, durante su gesti?n como presidente del Per?, hizo esterilizar a 360.000 peruanos -en su mayor?a mujeres ind?genas analfabetas-, por lo que enfrenta una demanda constitucional por genocidio en dicho pa?s hermano.

Los seres humanos contamos con nuestra capacidad de juicio para poder discernir c?mo y cu?ndo nuestras relaciones deben tener como resultado la procreaci?n de un nuevo ser humano. La esterilizaci?n nos degrada a la condici?n de seres sin esa capacidad y esclavos de nuestros instintos. Pensar que los pobres no pueden tener esa capacidad es una actitud discriminatoria, lo que es necesario es darles educaci?n y posibilidades de progreso social.

Creemos sinceramente que este tipo de "soluciones" radicales nos degradan en nuestra condici?n de personas y de sociedad civilizada.

Secretariado Nacional para la Familia

Buenos Aires, 13 de junio de 2006

Lunes, 19 junio 2006 ZENIT publica la homil?a que pronunci? Benedicto XVI en la vigilia de Pentecost?s, durante el encuentro con los movimientos y nuevas comunidades, que se celebr? en la plaza de San Pedro del Vaticano, el 3 de junio de 2006. Participaron m?s de 400.000 personas.


Queridos hermanos y hermanas:


Hab?is venido realmente en gran n?mero esta tarde a la plaza de San Pedro para participar en la Vigilia de Pentecost?s. Os doy las gracias de coraz?n. Al pertenecer a pueblos y culturas diversos, represent?is aqu? a todos los miembros de los Movimientos eclesiales y de las nuevas comunidades, reunidos espiritualmente en torno al Sucesor de Pedro, para proclamar la alegr?a de creer en Jesucristo y renovar el compromiso de ser sus disc?pulos fieles en este tiempo.

Os agradezco vuestra participaci?n y saludo cordialmente a cada uno. Saludo con afecto, ante todo, a los se?ores cardenales, a los venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio, a los religiosos y a las religiosas. Saludo a los responsables de vuestras numerosas realidades eclesiales, que muestran cu?n viva es la acci?n del Esp?ritu Santo en el pueblo de Dios. Saludo a los que han preparado este acontecimiento extraordinario y, en particular, a los que trabajan en el Consejo pontificio para los laicos, con el secretario, mons. Josef Clemens, y el presidente, mons. Stanislaw Rylko, al que agradezco tambi?n las cordiales palabras que me ha dirigido al inicio de la liturgia de las V?speras.

Viene a nuestra memoria con emoci?n el encuentro an?logo que tuvo lugar en esta misma plaza, el 30 de mayo de 1998, con el amado Papa Juan Pablo II. Gran evangelizador de nuestro tiempo, os acompa?? y gui? durante todo su pontificado; en muchas ocasiones defini? "providenciales" vuestras asociaciones y comunidades, sobre todo porque el Esp?ritu santificador se sirve de ellas para despertar la fe en el coraz?n de tantos cristianos y para hacer que descubran la vocaci?n que han recibido con el bautismo, ayud?ndoles a ser testigos de esperanza, llenos del fuego de amor que es precisamente don del Esp?ritu Santo.
Ahora, en esta Vigilia de Pentecost?s, nos preguntamos: ?Qui?n o qu? es el Esp?ritu Santo?
?C?mo podemos reconocerlo? ?C?mo vamos nosotros a ?l y ?l viene a nosotros? ?Qu? es lo que hace?
Una primera respuesta nos la da el gran himno pentecostal de la Iglesia, con el que hemos iniciado las V?speras: "Veni, Creator Spiritus...", "Ven, Esp?ritu Creador...". Este himno alude aqu? a los primeros vers?culos de la Biblia, que presentan, mediante im?genes, la creaci?n del universo. All? se dice, ante todo, que por encima del caos, por encima de las aguas del abismo, aleteaba el Esp?ritu de Dios. El mundo en que vivimos es obra del Esp?ritu Creador. Pentecost?s no es s?lo el origen de la Iglesia y, por eso, de modo especial, su fiesta; Pentecost?s es tambi?n una fiesta de la creaci?n.
El mundo no existe por s? mismo; proviene del Esp?ritu Creador de Dios, de la Palabra Creadora de Dios.
Por eso refleja tambi?n la sabidur?a de Dios. La creaci?n, en su amplitud y en la l?gica omnicomprensiva de sus leyes, permite vislumbrar algo del Esp?ritu Creador de Dios. Nos invita al temor reverencial. Precisamente quien, como cristiano, cree en el Esp?ritu Creador es consciente de que no podemos usar el mundo y abusar de ?l y de la materia como si se tratara simplemente de un material para nuestro obrar y querer; es consciente de que debemos considerar la creaci?n como un don que nos ha sido encomendado, no para destruirlo, sino para convertirlo en el jard?n de Dios y as? tambi?n en un jard?n del hombre. Frente a las m?ltiples formas de abuso de la tierra que constatamos hoy, escuchamos casi el gemido de la creaci?n, del que habla san Pablo (cf. Rm 8, 22); comenzamos a comprender las palabras del Ap?stol, es decir, que la creaci?n espera con impaciencia la revelaci?n de los hijos de Dios, para ser libre y alcanzar su esplendor.

Queridos amigos, nosotros queremos ser esos hijos de Dios que la creaci?n espera, y podemos serlo, porque en el bautismo el Se?or nos ha hecho tales. S?, la creaci?n y la historia nos esperan; esperan hombres y mujeres que sean de verdad hijos de Dios y act?en en consecuencia. Si repasamos la historia, vemos que la creaci?n pudo prosperar en torno a los monasterios, del mismo modo que con el despertar del Esp?ritu de Dios en el coraz?n de los hombres ha vuelto el fulgor del Esp?ritu Creador tambi?n a la tierra, un esplendor que hab?a quedado oscurecido y a veces casi apagado por la barbarie del af?n humano de poder. Y de nuevo sucede lo mismo en torno a Francisco de As?s. Y acontece en cualquier lugar donde llega a las almas el Esp?ritu de Dios, el Esp?ritu que nuestro himno define como luz, amor y vigor.

As? hemos encontrado una primera respuesta a la pregunta de qu? es el Esp?ritu Santo, qu? hace y c?mo podemos reconocerlo. Sale a nuestro encuentro a trav?s de la creaci?n y su belleza. Sin embargo, a lo largo de la historia de los hombres, la creaci?n buena de Dios ha quedado cubierta con una gruesa capa de suciedad, que hace dif?cil, por no decir imposible, reconocer en ella el reflejo del Creador, aunque ante un ocaso en el mar, durante una excursi?n a la monta?a o ante una flor abierta, se despierta en nosotros siempre de nuevo, casi espont?neamente, la conciencia de la existencia del Creador.
Pero el Esp?ritu Creador viene en nuestra ayuda. Ha entrado en la historia y as? nos habla de un modo nuevo. En Jesucristo Dios mismo se hizo hombre y nos concedi?, por decirlo as?, contemplar en cierto modo la intimidad de Dios mismo. Y all? vemos algo totalmente inesperado: en Dios existe un "Yo" y un "T?". El Dios misterioso no es una soledad infinita; es un acontecimiento de amor. Si al contemplar la creaci?n pensamos que podemos vislumbrar al Esp?ritu Creador, a Dios mismo, casi como matem?tica creadora, como poder que forja las leyes del mundo y su orden, pero luego tambi?n como belleza, ahora llegamos a saber que el Esp?ritu Creador tiene un coraz?n. Es Amor.
Existe el Hijo que habla con el Padre. Y ambos son uno en el Esp?ritu, que es, por decirlo as?, la atm?sfera del dar y del amar que hace de ellos un ?nico Dios. Esta unidad de amor, que es Dios, es una unidad mucho m?s sublime de lo que podr?a ser la unidad de una ?ltima part?cula indivisible. Precisamente el Dios trino es el ?nico Dios.

A trav?s de Jes?s, por decirlo as?, penetra nuestra mirada en la intimidad de Dios. San Juan, en su evangelio, lo expres? de este modo: "A Dios nadie lo ha visto jam?s: el Hijo ?nico, que est? en el seno del Padre, ?l lo ha revelado" (Jn 1, 18). Pero Jes?s no s?lo nos ha permitido penetrar con nuestra mirada en la intimidad de Dios; con ?l Dios, de alguna manera, sali? tambi?n de su intimidad y vino a nuestro encuentro. Esto se realiza ante todo en su vida, pasi?n, muerte y resurrecci?n; en su palabra. Pero Jes?s no se contenta con salir a nuestro encuentro. Quiere m?s. Quiere unificaci?n. Y este es el significado de las im?genes del banquete y de las bodas. Nosotros no s?lo debemos saber algo de ?l; adem?s, mediante ?l mismo, debemos ser atra?dos hacia Dios. Por eso ?l debe morir y resucitar, porque ahora ya no se encuentra en un lugar determinado, sino que su Esp?ritu, el Esp?ritu Santo, ya emana de ?l y entra en nuestro coraz?n, uni?ndonos as? con Jes?s mismo y con el Padre, con el Dios uno y trino.
Pentecost?s es esto: Jes?s, y mediante ?l Dios mismo, viene a nosotros y nos atrae dentro de s?. "?l manda el Esp?ritu Santo", dice la Escritura. ?Cu?l es su efecto? Ante todo, quisiera poner de relieve dos aspectos: el Esp?ritu Santo, a trav?s del cual Dios viene a nosotros, nos trae vida y libertad. Miremos ambas cosas un poco m?s de cerca. "Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia", dice Jes?s en el evangelio de san Juan (Jn 10, 10). Todos anhelamos vida y libertad. Pero ?qu? es esto?, ?d?nde y c?mo encontramos la "vida"?
Yo creo que, espont?neamente, la inmensa mayor?a de los hombres tiene el mismo concepto de vida que el hijo pr?digo del evangelio. Hab?a logrado que le entregaran su parte de la herencia y ahora se sent?a libre; quer?a por fin vivir ya sin el peso de los deberes de casa; quer?a s?lo vivir, recibir de la vida todo lo que puede ofrecer; gozar totalmente de la vida; vivir, s?lo vivir; beber de la abundancia de la vida, sin renunciar a nada de lo bueno que pueda ofrecer. Al final acab? cuidando cerdos, envidiando incluso a esos animales. ?Qu? vac?a y vana hab?a resultado su vida! Y tambi?n hab?a resultado vana su libertad.

?Acaso no sucede lo mismo tambi?n hoy? Cuando s?lo se quiere ser due?o de la vida, esta se hace cada vez m?s vac?a, m?s pobre; f?cilmente se acaba por buscar la evasi?n en la droga, en el gran enga?o. Y surge la duda de si de verdad vivir es, en definitiva, un bien. No. De este modo no encontramos la vida.

Las palabras de Jes?s sobre la vida en abundancia se encuentran en el discurso del buen pastor. Esas palabras se sit?an en un doble contexto. Sobre el pastor, Jes?s nos dice que da su vida.
"Nadie me quita la vida; yo la doy voluntariamente" (cf. Jn 10, 18). S?lo se encuentra la vida d?ndola; no se la encuentra tratando de apoderarse de ella. Esto es lo que debemos aprender de Cristo; y esto es lo que nos ense?a el Esp?ritu Santo, que es puro don, que es el donarse de Dios. Cuanto m?s da uno su vida por los dem?s, por el bien mismo, tanto m?s abundantemente fluye el r?o de la vida.

En segundo lugar, el Se?or nos dice que la vida se tiene estando con el Pastor, que conoce el pastizal, los lugares donde manan las fuentes de la vida. Encontramos la vida en la comuni?n con Aquel que es la vida en persona; en la comuni?n con el Dios vivo, una comuni?n en la que nos introduce el Esp?ritu Santo, al que el himno de las V?speras llama "fons vivus", fuente viva. El pastizal, donde manan las fuentes de la vida, es la palabra de Dios como la encontramos en la Escritura, en la fe de la Iglesia. El pastizal es Dios mismo a quien, en la comuni?n de la fe, aprendemos a conocer mediante la fuerza del Esp?ritu Santo.

Queridos amigos, los Movimientos han nacido precisamente de la sed de la vida verdadera, son Movimientos por la vida en todos sus aspectos. Donde ya no fluye la verdadera fuente de la vida, donde s?lo se apoderan de la vida en vez de darla, all? est? en peligro incluso la vida de los dem?s; all? est?n dispuestos a eliminar la vida inerme del que a?n no ha nacido, porque parece que les quita espacio a su propia vida. Si queremos proteger la vida, entonces debemos sobre todo volver a encontrar la fuente de la vida; entonces la vida misma debe volver a brotar con toda su belleza y sublimidad; entonces debemos dejarnos vivificar por el Esp?ritu Santo, la fuente creadora de la vida.
Al tema de la libertad ya aludimos hace poco. En la partida del hijo pr?digo se unen precisamente los temas de la vida y de la libertad. Quiere la vida y por eso quiere ser totalmente libre. Ser libre significa, seg?n esta concepci?n, poder hacer todo lo que se quiera, no tener que aceptar ning?n criterio fuera y por encima de m? mismo, seguir ?nicamente mi deseo y mi voluntad. Quien vive as?, pronto se enfrentar? con los otros que quieren vivir de la misma manera. La consecuencia necesaria de esta concepci?n ego?sta de la libertad es la violencia, la destrucci?n mutua de la libertad y de la vida.
La sagrada Escritura, por el contrario, une el concepto de libertad con el de filiaci?n. Dice san Pablo: "No hab?is recibido un esp?ritu de esclavos para recaer en el temor; antes bien, hab?is recibido un esp?ritu de hijos adoptivos que nos hace exclamar: ?Abb?, Padre!" (Rm 8, 15).

?Qu? significa esto? San Pablo presupone el sistema social del mundo antiguo, en el que exist?an los esclavos, los cuales no ten?an nada y por eso no pod?an intervenir para hacer que las cosas funcionaran como deb?an. En contraposici?n estaban los hijos, los cuales eran tambi?n los herederos y, por eso, se preocupaban de la conservaci?n y de la buena administraci?n de sus propiedades o de la conservaci?n del Estado. Dado que eran libres, ten?an tambi?n una responsabilidad. Prescindiendo del contexto sociol?gico de aquel tiempo, vale siempre el principio: libertad y responsabilidad van juntas. La verdadera libertad se demuestra en la responsabilidad, en un modo de actuar que asume la corresponsabilidad con respecto al mundo, con respecto a s? mismos y con respecto a los dem?s.

Es libre el hijo, al que pertenece la cosa y que por eso no permite que sea destruida. Ahora bien, todas las responsabilidades mundanas, de las que hemos hablado, son responsabilidades parciales, pues afectan s?lo a un ?mbito determinado, a un Estado determinado, etc. En cambio, el Esp?ritu Santo nos hace hijos e hijas de Dios. Nos compromete en la misma responsabilidad de Dios con respecto a su mundo, a la humanidad entera. Nos ense?a a mirar al mundo, a los dem?s y a nosotros mismos con los ojos de Dios.

Nosotros hacemos el bien no como esclavos, que no son libres de obrar de otra manera, sino que lo hacemos porque tenemos personalmente la responsabilidad con respecto al mundo; porque amamos la verdad y el bien, porque amamos a Dios mismo y, por tanto, tambi?n a sus criaturas. Esta es la libertad verdadera, a la que el Esp?ritu Santo quiere llevarnos.

Los Movimientos eclesiales quieren y deben ser escuelas de libertad, de esta libertad verdadera. All? queremos aprender esta verdadera libertad, no la de los esclavos, que busca quedarse con una parte del pastel de todos, aunque luego el otro no tenga. Nosotros deseamos la libertad verdadera y grande, la de los herederos, la libertad de los hijos de Dios. En este mundo, tan lleno de libertades ficticias que destruyen el ambiente y al hombre, con la fuerza del Esp?ritu Santo queremos aprender juntos la libertad verdadera; construir escuelas de libertad; demostrar a los dem?s, con la vida, que somos libres y que es muy hermoso ser realmente libres con la verdadera libertad de los hijos de Dios.
El Esp?ritu Santo, al dar vida y libertad, da tambi?n unidad. Son tres dones inseparables entre s?. Ya he hablado demasiado tiempo; pero permitidme decir a?n unas palabras sobre la unidad. Para comprenderla puede ser ?til una frase que, en un primer momento, parece m?s bien alejarnos de ella. A Nicodemo que, buscando la verdad, va de noche con sus preguntas, Jes?s le dice: "El Esp?ritu sopla donde quiere" (Jn 3, 8). Pero la voluntad del Esp?ritu no es arbitraria. Es la voluntad de la verdad y del bien. Por eso no sopla por cualquier parte, girando una vez por ac? y otra vez por all?; su soplo no nos dispersa, sino que nos re?ne, porque la verdad une y el amor une.

El Esp?ritu Santo es el Esp?ritu de Jesucristo, el Esp?ritu que une al Padre y al Hijo en el Amor que en el ?nico Dios da y acoge. ?l nos une de tal manera, que san Pablo pudo decir en cierta ocasi?n: "Todos vosotros sois uno en Cristo Jes?s" (Ga 3, 28). El Esp?ritu Santo, con su soplo, nos impulsa hacia Cristo. El Esp?ritu Santo act?a corporalmente, no s?lo obra subjetivamente, "espiritualmente". A los disc?pulos que lo consideraban s?lo un "esp?ritu", Cristo resucitado les dijo: "Mirad mis manos y mis pies; soy yo mismo. Palpadme y ved que un esp?ritu ?un fantasma? no tiene carne y huesos como veis que yo tengo" (Lc 24, 39). Esto vale para Cristo resucitado en cualquier ?poca de la historia.

Cristo resucitado no es un fantasma; no es s?lo un esp?ritu, no es s?lo un pensamiento, no es s?lo una idea. Sigue siendo el Encarnado. Resucit? el que asumi? nuestra carne, y sigue siempre edificando su Cuerpo, haciendo de nosotros su Cuerpo. El Esp?ritu sopla donde quiere, y su voluntad es la unidad hecha cuerpo, la unidad que encuentra el mundo y lo transforma.
En la carta a los Efesios, san Pablo nos dice que este Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia, tiene junturas (cf. Ef 4, 16) y tambi?n las nombra: son los ap?stoles, los profetas, los evangelistas, los pastores y los maestros (cf. Ef 4, 12). El Esp?ritu es multiforme en sus dones, como lo vemos aqu?.
Si repasamos la historia, si contemplamos esta asamblea reunida en la plaza de San Pedro, nos damos cuenta de que ?l suscita siempre nuevos dones. Vemos cu?n diversos son los ?rganos que crea y c?mo ?l act?a corporalmente siempre de nuevo. Pero en ?l la multiplicidad y la unidad van juntas. ?l sopla donde quiere. Lo hace de modo inesperado, en lugares inesperados y en formas nunca antes imaginadas. Y ?con cu?nta multiformidad y corporeidad lo hace!

Y tambi?n es precisamente aqu? donde la multiformidad y la unidad son inseparables entre s?. ?l quiere vuestra multiformidad y os quiere para el ?nico cuerpo, en la uni?n con los ?rdenes duraderos ?las junturas? de la Iglesia, con los sucesores de los Ap?stoles y con el Sucesor de san Pedro. No nos evita el esfuerzo de aprender el modo de relacionarnos mutuamente; pero nos demuestra tambi?n que ?l act?a con miras al ?nico cuerpo y a la unidad del ?nico cuerpo. S?lo as? precisamente la unidad logra su fuerza y su belleza.

Participad en la edificaci?n del ?nico cuerpo. Los pastores estar?n atentos a no apagar el Esp?ritu (cf. 1 Ts 5, 19) y vosotros aportar?is vuestros dones a la comunidad entera. Una vez m?s: el Esp?ritu Santo sopla donde quiere, pero su voluntad es la unidad. ?l nos conduce a Cristo, a su Cuerpo. "De Cristo ?nos dice san Pablo? todo el Cuerpo recibe trabaz?n y cohesi?n por medio de toda clase de junturas que llevan la nutrici?n seg?n la actividad propia de cada una de las partes, realizando as? el crecimiento del cuerpo para su edificaci?n en el amor" (Ef 4, 16).
El Esp?ritu Santo quiere la unidad, quiere la totalidad. Por eso, su presencia se demuestra finalmente tambi?n en el impulso misionero. Quien ha encontrado algo verdadero, hermoso y bueno en su vida ?el ?nico aut?ntico tesoro, la perla preciosa? corre a compartirlo por doquier, en la familia y en el trabajo, en todos los ?mbitos de su existencia. Lo hace sin temor alguno, porque sabe que ha recibido la filiaci?n adoptiva; sin ninguna presunci?n, porque todo es don; sin desalentarse, porque el Esp?ritu de Dios precede a su acci?n en el "coraz?n" de los hombres y como semilla en las culturas y religiones m?s diversas. Lo hace sin confines, porque es portador de una buena nueva destinada a todos los hombres, a todos los pueblos.
Queridos amigos, os pido que se?is, a?n m?s, mucho m?s, colaboradores en el ministerio apost?lico universal del Papa, abriendo las puertas a Cristo. Este es el mejor servicio de la Iglesia a los hombres y de modo muy especial a los pobres, para que la vida de la persona, un orden m?s justo en la sociedad y la convivencia pac?fica entre las naciones, encuentren en Cristo la "piedra angular" sobre la cual construir la aut?ntica civilizaci?n, la civilizaci?n del amor. El Esp?ritu Santo da a los creyentes una visi?n superior del mundo, de la vida, de la historia y los hace custodios de la esperanza que no defrauda.
As? pues, oremos a Dios Padre, por nuestro Se?or Jesucristo, en la gracia del Esp?ritu Santo, para que la celebraci?n de la solemnidad de Pentecost?s sea como fuego ardiente y viento impetuoso para la vida cristiana y para la misi?n de toda la Iglesia.

Pongo las intenciones de vuestros Movimientos y comunidades en el coraz?n de la sant?sima Virgen Mar?a, presente en el Cen?culo juntamente con los Ap?stoles; que ella interceda para que se hagan realidad. Sobre todos vosotros invoco la efusi?n de los dones del Esp?ritu, a fin de que tambi?n en nuestro tiempo se realice la experiencia de un nuevo Pentecost?s. Am?n.

Traducci?n distribuida por la Santa Sede.

Publicado por verdenaranja @ 22:54  | Habla el Papa
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18 de Junio

(Fuente de la Guancha) En el pintoresco barrio del Pinalete en el municipio de La Guancha las fiestas a San Antonio de Padua se desarrollan durante varios d?as en torno al 13 de Junio siendo el d?a principal el domingo 18 de Junio que este a?o coincidi? con la solemnidad del Corpus Christi. La Misa, oficiada por el p?rroco, se celebr? al mediod?a frente a la capilla situada sobre la misma boca de la galer?a. Un art?stico y artesanal arco de flores cubr?a el marco de la puerta. Se ofrecieron productos de la tierra, frutas y verduras, que posteriormente fueron llevadas a los Hermanos de la Cruz Blanca de el Puerto de la Cruz.
Por la tarde y despu?s de la solemne Procesi?n del Corpus en el casco del municipio, se procedi? a la procesi?n con la imagen de San Antonio, a la que asistieron los vecinos del barrio y autoridades locales. Acompa?? la Banda de M?sica ?La Esperanza?.

19 de Junio

(Fuente de la Guancha) Se ha recibido desde la Vicar?a de Asuntos Econ?micos de la Di?cesis comunicaci?n de subvenci?n por importe de 5.000 Euros como ayuda para los pagos del pr?stamo bancario que la parroquia adquiri? para la construcci?n de los Salones Parroquiales. Esta subvenci?n es a cargo de los presupuestos generales de la Di?cesis, partida de bienes inmuebles correspondientes al a?o 2006, siendo abonada en un 50% en la segunda quincena de Junio y el otro 50% en la primera quincena del mes de Diciembre.
Nuestra gratitud al Obispado de Tenerife.

19 de Junio

Comentario al evangelio (Mt 5,43-48) del Martes de la und?cima semana del Tiempo Ordinario de Guillermo Guti?rrez de su libro "Ens??ame tus caminos"


Con el mandato del amor a los enemigos llegamos al ?pice de la perfecci?n moral evang?lica. No se pide lo imposible, sino lo perfecto. Los reflejos humanos tocan violentamente con las exigencias de una invitaci?n moral a cumplir lo que la naturaleza instintivamente rechaza. ?Qu? es lo que pide?

En tiempo de Jes?s la palabra enemigo pod?a designar al perseguidor del pueblo elegido, al extranjero, al extra?o al propio clan. Al verbo odiar no se le puede asignar, sin m?s, el sentido fuerte del diccionario. Debe aplic?rsele un sentido rebajado como sin?nimo de ?prescindir ?, ?no preocuparse de?, ?no tener obligaci?n de? amar.
Nunca orden? Mois?s odiar. La voz del amor resuena poderosa en AT, como vgr. en Lev 19,17-18, donde se manda amar al pr?jimo como a s? mismo. Al pr?jimo se le podr?a amar menos, o prescindir de ?l, pero no odiar. El sacerdote y el levita, que pasaron de lejos ante el hombre herido de la par?bola por pertenecer a otra naci?n, le consideraron como enemigo y le ?odiaron?. Jes?s ampl?a los c?rculos del amor a todos.

El amor pedido no puede entenderse como sentimiento, que no es libre. Se pide un acto humano libre, dependiente de la voluntad, que consiste en no excluir a nadie del ?mbito de nuestra ayuda. La condena del Tali?n y el amor a los enemigos elevan el amor al nivel de perfecci?n e ?se venga? del mal haciendo el bien. Todo a ejemplo del Padre celestial, que no excluye a nadie de su sol y de sus lluvias.
Nos extra?amos: ??Por qu? Dios permite, por qu? no castiga...??. Son preguntas inspiradas en la naturaleza pero, no en la gracia. El lenguaje de Dios es otro. Hoy se ha logrado sensibilizar la conciencia social ante las necesidades ajenas. No deben ponerse l?mites. Si s?lo damos a los que pueden devolver, o a los que conocemos... ?no hacen eso tambi?n los paganos? El seguidor de Jes?s ampl?a las exigencias del amor por encima de la pura filantrop?a o sentimientos naturales.

Publicado por verdenaranja @ 22:08  | Espiritualidad
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(Diario de Avisos, 19 - VI, La Laguna ) Las calles del casco hist?rico de San Crist?bal de La Laguna acogieron ayer la tradicional festividad del Corpus Christi, con la participaci?n en la elaboraci?n de las alfombras de flores de numerosos colectivos del municipio, entre los que la Concejal?a de Fiestas reparti? alrededor de 300.000 flores, 700 kilos de pigmento, 30 toneladas de marmolina y 30.000 kilos de calcita, adem?s del brezo, d?tiles, retama, flores silvestres y otros materiales.

Posteriormente, en horario de tarde, tras la funci?n religiosa oficiada por Obispo de la Di?cesis Bernardo ?lvarez, se celebr? la Procesi?n del Sant?simo, que sali? de la Iglesia de la Concepci?n y discurri? por la plaza del mismo nombre, calle Obispo Rey Redondo, calle Nava y Grim?n, calle San Agust?n, calle Ascanio y Nieves y vuelve a la plaza de la Concepci?n hasta la Iglesia.

Todas estas calles se vieron engalanadas con las alfombras que, desde la tarde anterior, fuero confeccionadas por los ciudadanos, contribuyendo a realzar el esplendor de la fiesta y manteniendo viva una tradici?n que se remonta a principios del siglo pasado, cuando aparecieron las primeras alfombras de flores en las calles de Aguere. Por este motivo, el consistorio llev? a cabo varias modificaciones en el tr?fico durante toda la jornada.

Publicado por verdenaranja @ 9:48  | Noticias de religi?n
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La ciudad de La Laguna celebr? ayer con gran suntuosidad la festividad del Corpus Christi, presidiendo la funci?n religiosa en la parroquia de la Concepci?n el obispo Bernardo ?lvarez. Las alfombras destacaron por su arte, colorido, creatividad y empleo de flores.


(El D?a, 19 - VI, Barbuzano) La ciudad de La Laguna se convirti? ayer, fiel a la tradici?n, aunque fueran utilizados otros materiales, en un gran tapiz floral, don- de el buen gusto de diferentes asociaciones, familias y colectivos del municipio hicieron gala de que el Corpus Christi siempre logra que las calles laguneras sean un museo de arte para que pase por el mismo el Sant?simo bajo sus antiguas andas de plata, elevando a las alturas la fe del pueblo de Aguere con el polvo multicolor de las arenas y el perfume de las flores.

Los actos comenzaron con una funci?n religiosa en la iglesia de la Concepci?n, oficiada por el obispo de la Di?cesis de Tenerife, Bernardo ?lvarez, con asistencia de diferentes autoridades civiles y militares, entre ellas, la alcaldesa Ana Oramas, miembros de su corporaci?n y el presidente del Cabildo, Ricardo Melchior.

Este a?o para ayudar a quienes hicieron alfombras en la ciudad, el ayuntamiento, a trav?s de la concejal?a de Fiestas, que preside Javier ?lvarez, reparti? 300.000 flores, 700 kilos de pigmento, 30 toneladas de marmolina y 30.000 kilos de calcita, adem?s de brezo, d?tiles, retama, flores silvestres y otros materiales.

Tambi?n es de destacar que estuvo presente durante el paso de la procesi?n del Sant?simo, la tradici?n de tirar desde determinados balcones flores deshojadas.

La procesi?n recorri? las plaza de la Concepci?n, Obispo Rey Redondo, Nava y Grim?n, San Agust?n, Ascanio y Nieves y plaza de la Concepci?n.

Al llegar Su Divina Majestad a la plaza del Adelantado, frente al convento de Santa Catalina, hubo un descanso para que actuara el coro Epifan?a de la parroquia de Nuestra se?ora de la Concepci?n, dirigido por Mar?a Lourdes D?az Herrera, interpretando obras propias de la celebraci?n del Corpus.

Todos los asistentes a la ciudad de La Laguna pudieron admirar una celebraci?n que se remonta al a?o 1496, como aporta en el programa de las fiestas la investigadora Mar?a Asunci?n ?lvarez Arvelo, quien a?ade que las celebr? el Adelantado Alonso Fern?ndez de Lugo, una fiesta que tambi?n se le denomin? el D?a Grande del Se?or. "Es decir -prosigue la escritora-, antes de la toma total de posesi?n de los dominios del mencey Bencomo, dedic? un d?a al amor de Dios a los hombres pues este es realmente el significado de esta celebraci?n".

Habla Mar?a Asunci?n, que siglos atr?s los vecinos ten?an la obligaci?n de barrer las calles, enramar sus casas, adecentando as? los lugares por donde pasar?a la procesi?n, rivalizando las parroquias de la Concepci?n y los Remedios por sacar las andas de plata con el Sant?simo.

La celebraci?n del Corpus en La Laguna ten?a asignado uno de los mayores presupuestos municipales, pues en el siglo XVIII contaba la fiesta con 3.000 mil reales frente a los 193 y 222 que se destinaban a la celebraci?n de las fiestas de San Juan y San Crist?bal, respectivamente.

Mar?a Asunci?n ?lvarez Arvelo destaca que la primera alfombra de flores se hizo cuando corr?a el a?o 1847 en La Orotava y que, precisamente al a?o siguiente, tuvo eco en La Laguna, cuyo ayuntamiento en la actualidad potencia el uso de flores.

Publicado por verdenaranja @ 9:37  | Noticias de religi?n
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19 de junio

Nos hemos reunido en esta Iglesia con motivo del funeral de N. Es f?cil, es seguro que a m?s de uno le habr? venido el pensamiento de: "qu? poca cosa somos, qu? poco valemos" y es verdad, muchas veces hemos o?do comentar que todas las personas llevamos dentro de nosotros un gran tesoro, pero que el recipiente es muy fr?gil.
Ese gran tesoro es nuestra vida, el alma, con sus cualidades de inteligencia, de libertad, de voluntad, con sus sentimientos...
El recipiente fr?gil es nuestro cuerpo, con cualquier golpe, o peque?a enfermedad ya se rompe.
Nuestra propia vida est? condicionada, est? como aprisionada por nuestro propio cuerpo. Se puede decir que incluso estamos en lucha con nosotros mismos...
?Cu?ntas cosas nos gustar?a conseguir! Cu?ntas cosas desear?amos hacer y vemos que no llegamos, que no podemos, que nuestro cuerpo no responde...
Y finalmente ah? est? la muerte, la gran limitaci?n, la gran debilidad del hombre, la gran verdad de lo poco que somos y sin embargo y a pesar de todo, aunque falle nuestro cuerpo, el alma, la vida, sigue, porque hemos nacido para la inmortalidad.
Junto a esta verdad de limitaciones de nuestra propia experiencia y de la de los dem?s, est? la verdad de la Palabra de Dios, de diversas maneras nos dice y nos asegura que hemos nacido para no morir, para ser inmortales.
En la primera lectura se nos ha dicho: Dios cre? inmortal al hombre y lo form? a su imagen y semejanza.
El hombre es el ser m?s importante de la creaci?n, con cualidades que nos asemejan y acercan a Dios.
En el Evangelio tambi?n se afirma la misma idea: " Venid a mi todos los que est?is cansados y agobiados"... ?Qui?nes son estos cansados y agobiados? Pues cualquiera de nosotros cuando nos visita la enfermedad grave, cuando en la vida todo nos sale mal, cuando ya no podemos con los a?os...
Dios mismo quiere ser nuestro alivio y nuestro descanso, lo cual quiere decir que seguiremos viviendo despu?s de la muerte. La muerte es ese paso seguro y desconocido a esa nueva situaci?n de descanso y de paz.
La mayor parte de nosotros venimos a orar por el difunto y por sus familiares, porque sabemos que Dios escucha nuestra s?plica.
Estos son los momentos que nos ponen en la realidad de la vida y nos recuerda que la vida es corta, que la vida es don de Dios y que tenemos que aprovechar el tiempo, llenando nuestra vida de bellas acciones, porque es de verdad lo que nos va a servir:
Nuestra solidaridad, compa??a, comprensi?n, cercan?a, el estar cerca del otro, pues si a Dios le tenemos por Padre, consideremos a los dem?s hermanos que corren nuestra misma suerte.

Publicado por verdenaranja @ 9:24  | Homil?as
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18 de Junio

(Fuente de la Guancha) Intenso hab?a sido el d?a para las casi cuatrocientas personas implicadas en la elaboraci?n de las alfombras, pasillos y descansos. Pero al final se pudieron dar por satisfechos. El resultado: A las tres de la tarde las calles de El Sol, Alh?ndiga, Cruz de los Claveles, Nueva, Juan Luis y Marqu?s de Celada quedaron cubiertas de arte.
La Misa comenz? a las seis y media de la tarde, diciendo la homil?a el Rvdo. Sr. D. Daniel Padilla Pi?ero. Al finalizar, se procedi? a la solemne procesi?n, acompa?ada de la Cofrad?a de la Santa Pasi?n, ni?os de Primera Comuni?n, Autoridades, Banda de M?sica La Esperanza y numerosos fieles. Durante la procesi?n se hicieron siete ?descansos? en los que se entonaron cantos eucar?sticos.

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Este encuentro sobre el Arte Efímero de Confección de Alfombras de Flores y Tierras Naturales reunirá a artistas de Alemania, Bélgica, Japón, Italia, México, Estados Unidos, Tíbet y ciudades españolas como Puenteareas, Sitges o Toledo.


(El Día, 18 - VI, La Orotava) La Sociedad Liceo Taoro, de La Orotava, acoge el martes la jornada científica del Congreso Internacional sobre el Arte Efímero de Confección de Alfombras de Flores y Tierras Naturales, en la que participarán alfombristas de Muhlenbach (Alemania), Bruselas (Bélgica), Genzano de Roma (Italia), Kobe (Japón), Huamantla (México), Texas (Estados Unidos) y Tíbet (Casa del Tíbet en Barcelona-Monasterio del Sur de la India, de Gaden Ngari), así como de las ciudades españolas de Sitges (Barcelona), Puenteareas (Pontevedra), Toledo (Castilla La Mancha), Mazo (La Palma), Arucas (Gran Canaria) y Arrecife (Lanzarote).

La Jornada Científica de Promotores, Diseñadores y Ejecutores de Alfombras de Flores y Tierras Naturales se desarrollará entre las 8:00 y las 15:00 horas. Esta reunión de especialistas estará abierta a la participación del público en general, aunque será necesario inscribirse previamente. En este encuentro, los participantes explicarán la tradición y metodología de confección de estas auténticas obras de arte efímero.

El próximo jueves, día en el que se celebra la Infraoctava del Corpus Christi, se desarrollará el proyecto "Jardín de las Afortunadas", donde el arte de los alfombristas villeros se unirá a la tradición de otros especialistas en la elaboración de alfombras de otras partes del mundo.

El gobierno local (CC) anunció ayer que este congreso podría volver a repetirse en un plazo de tres o cuatro años, "ya que convierte al Corpus Christi de La Orotava en un auténtico reclamo turístico para el visitante y para los propios vecinos del municipio, y de ahí la importancia de que el ayuntamiento concentre todos sus esfuerzos en la promoción de este congreso y espectacular encuentro artístico-cultural".

"Si La Orotava ya era un referente internacional en el ámbito del arte efímero de las alfombras de flores, y también por las de tierras del Teide, ahora en 2006 cobra mayor relevancia desde el punto de vista cuantitativo y cualitativo", subrayan los nacionalistas.

Este relevante congreso, organizado por el Ayuntamiento villero y la Asociación de Alfombristas de esta localidad, pone "el broche de oro al cierre de los actos que conmemoran el 500 Aniversario del Lustro Fundacional". El proyecto supone una inversión global de 190.000 euros, que sufragará en su mayoría el Consistorio.

"Mandala"

Cuatro monjes tibetanos del monasterio de Gaden Ngari, en el Sur de La India, y el director de la Casa del Tíbet en Barcelona, Thubten Wangchen, iniciaron esta semana, ante la expectación e interés de muchos curiosos, la confección de un mandala integrado en el tapiz de arenas del Teide que abarca los más de 900 metros cuadrados de la plaza consistorial.


Publicado por verdenaranja @ 1:12  | Art?culos de inter?s
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La Laguna celebra hoy una fiesta muy solemne como es la del Corpus, que data de 1496. Los vecinos del municipio aportar?n toda su creatividad para que las calles sean una art?stica alfombra para el paso del Sant?simo en sus andas.


(El D?a, 18 -VI, Barbuzano) Los tinerfe?os tienen hoy una cita en La Laguna para admirar sus art?sticas alfombras, que cubrir?n un intinerario formado por la plaza de la Concepci?n y las calles la Carrera, Nava y Grim?n, San Agust?n y Ascanio y Nieves para terminar en la iglesia de la Concepci?n, donde tendr? lugar, a las 17:00 horas, una funci?n religiosa oficiada por el obispo de la Di?cesis de Tenerife, Bernardo ?lvarez, para luego salir el sant?simo en sus andas de plata e procesi?n por el citado recorrido.

Al llegar la procesi?n a la plaza del Adelantado, frente al convento de Santa Catalina, har? un descanso para recibir la ofrenda musical del coro Epifan?a de la Concepci?n, bajo la direcci?n de Mar?a Lourdes D?az Herrera.

Para ayudar a los alfombristas laguneros, la Concejal?a de Fiestas del Ayuntamiento de La Laguna, que preside Javier ?lvarez, reparti? este a?o 300.000 flores, 700 kilos de pigmentos, 30 toneladas de marmolina y 30.000 kilos de calcita, adem?s de brezo, d?tiles, retama y flores silvestres.

La fiesta del Corpus es la m?s antigua de La Laguna pues la celebr? el Adelantado Alonso Fern?ndez de Lugo en 1496, eligiendo para ello la zona que hoy ocupa la iglesia de la Concepci?n, donde se levant? un tabern?culo.

En 1507 se habla de que todos los oficiales de la Isla deb?an salir en la procesi?n del Corpus de La Laguna, con sus oficios seg?n se acostumbra a hacer en Sevilla. Al a?o siguiente, se designan a dos regidores, Vergara y Las Hijas, para la gesti?n de la celebraci?n y para obligar a los oficiales y a otras personas a sufragar los gastos del Corpus. Dada la rivalidad entre la Concepci?n y la iglesia de los Remedios, se lleg? a un acuerdo en 1527 de que cada a?o saliera la procesi?n de una de las referidas iglesias.

En el pasado, la fiesta del Corpus comenzaba con una misa solemne, seguida de la exposici?n del Sant?simo con mucha cera, estando presentes siempre dos cl?rigos con sobrepellices. Despu?s del canto de V?speras y Completas, seg?n el trabajo de Manuel Hern?ndez Gonz?lez, se pod?a representar una comedia, y al final sal?a el Sant?simo Sacramento en procesi?n bajo palio y con incienso dentro de la iglesia y recorriendo unas calles adornadas con sedas, ramos y hierbas.

Las Ordenanzas Municipales dispon?an que las calles deb?an estar barridas y regadas sus pertenencias y tapizadas y enramadas y con perfumes, siendo penados quienes no lo hicieran con 300 maraved?s.

Es de destacar que delante de la procesi?n hubo un momento en que muchachas de procedencia campesina o de otros gremios, seg?n el turno anual que correspondiera, ocupaban una carreta desde donde tiraban flores por el suelo, precedidas por la hija del alcalde del oficio, que ten?a el honor de hacerlo en primer lugar. En la historia del Corpus figura un dato curioso como es la presencia de danzas que abr?an la procesi?n con elementos monstruosos que trasluc?an entre los ciudadanos la imagen de una batalla entre el bien y el mal. Eran, como dice Manuel Hern?ndez, "los gigantones, la tarasca, los papahuevos, los figurones de enanos con grandes cabezas que hac?an mojigangas, disfrazados incluso de mujeres, y los diabletes, vestidos de demonios.

En el programa del Corpus, el Cabildo Catedral destaca que "cada alfombra debe ser como una aclamaci?n de fe salida del coraz?n de quienes las confeccionen". La alcaldesa invita a todos a que "compartan con nosotros la renovaci?n de la fe del Corpus" y resalta el arte de unas alfombras que son ofrenda al Sant?simo. El presidente de la Junta de Hermandades y Cofrad?as, Juan Antonio P?rez G?mez, se?ala que "la fiesta del Cuerpo y Sangre de Cristo supone un referente cronol?gico en la fundaci?n de La Laguna all? por 1496".

Publicado por verdenaranja @ 1:09  | Noticias de religi?n
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18 de Junio

Bella estampa el contemplar desde muy temprano a grupos de j?venes, ni?os y personas mayores afanados en la confecci?n de alfombras, pasillos y descansos para la procesi?n de la tarde. Unas cuatrocientas personas implicadas. El ?rea de Cultura del Ayuntamiento se encarg? de la organizaci?n, de la distribuci?n del material y de la ubicaci?n de grupos: La familia P?rez, La Banda de M?sica, la Juventud, la Cofrad?a, la Escuela de Discapacitados, nietos de Do?a Juana, amigos de Don Jos? L?pez, la Cruz Roja, To?o y familia en recuerdo de ?gueda, familia de Hilda, y los vecinos de la Calle Nueva y Calle Juan Luis que contin?an el testigo de sus antepasados.

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Domingo, 18 junio 2006 ZENIT publica el discurso que pronunci? Benedicto XVI en el campo de concentraci?n de Auschwitz, el 28 de mayo de 2006, al concluir su viaje apost?lico a Polonia.



Tomar la palabra en este lugar de horror, de acumulaci?n de cr?menes contra Dios y contra el hombre que no tiene parang?n en la historia, es casi imposible; y es particularmente dif?cil y deprimente para un cristiano, para un Papa que proviene de Alemania. En un lugar como este se queda uno sin palabras; en el fondo s?lo se puede guardar un silencio de estupor, un silencio que es un grito interior dirigido a Dios: ?Por qu?, Se?or, callaste? ?Por qu? toleraste todo esto?

Con esta actitud de silencio nos inclinamos profundamente en nuestro interior ante las innumerables personas que aqu? sufrieron y murieron. Sin embargo, este silencio se transforma en petici?n de perd?n y reconciliaci?n, hecha en voz alta, un grito al Dios vivo para que no vuelva a permitir jam?s algo semejante.

Hace veintisiete a?os, el 7 de junio de 1979, se encontraba aqu? el Papa Juan Pablo II; y en esa ocasi?n dijo: "Vengo aqu? hoy como peregrino. Se sabe que he estado aqu? muchas veces... ?Cu?ntas veces! Y muchas veces he bajado a la celda de la muerte de Maximiliano Kolbe y me he parado ante el muro del exterminio y he pasado entre las escorias de los hornos crematorios de Birkenau. No pod?a menos de venir aqu? como Papa" (Homil?a en el campo de concentraci?n de Auschwitz, n. 2: L'Osservatore Romano, edici?n en lengua espa?ola, 17 de junio de 1979, p. 13).

El Papa Juan Pablo II estaba aqu? como hijo del pueblo que, juntamente con el pueblo jud?o, tuvo que sufrir m?s en este lugar y, en general, a lo largo de la guerra: "Son seis millones de polacos los que perdieron la vida durante la segunda guerra mundial: la quinta parte de la naci?n", record? entonces el Papa (ib.). Luego aqu? hizo el solemne llamamiento al respeto de los derechos del hombre y de las naciones, que anteriormente hab?an hecho al mundo sus predecesores Juan XXIII y Pablo VI, y a?adi?: "Pronuncia estas palabras (...) el hijo de la naci?n que en su historia remota y m?s reciente ha sufrido de parte de los dem?s m?ltiples tribulaciones. Y no lo dice para acusar, sino para recordar. Habla en nombre de todas las naciones, cuyos derechos son violados y olvidados" (ib., n. 3).

El Papa Juan Pablo II estaba aqu? como hijo del pueblo polaco. Yo estoy hoy aqu? como hijo del pueblo alem?n, y precisamente por esto debo y puedo decir como ?l: No pod?a por menos de venir aqu?. Deb?a venir. Era y es un deber ante la verdad y ante el derecho de todos los que han sufrido, un deber ante Dios, estar aqu? como sucesor de Juan Pablo II y como hijo del pueblo alem?n, como hijo del pueblo sobre el cual un grupo de criminales alcanz? el poder mediante promesas mentirosas, en nombre de perspectivas de grandeza, de recuperaci?n del honor de la naci?n y de su importancia, con previsiones de bienestar, y tambi?n con la fuerza del terror y de la intimidaci?n; as?, usaron y abusaron de nuestro pueblo como instrumento de su frenes? de destrucci?n y dominio.

S?, no pod?a por menos de venir aqu?. El 7 de junio de 1979 yo me encontraba aqu?, como arzobispo de Munich-Freising, entre los numerosos obispos que acompa?aban al Papa, que lo escuchaban y oraban juntamente con ?l. En 1980 volv? una vez m?s a este lugar de horror con una delegaci?n de obispos alemanes, turbado a causa del mal y agradecido por el hecho de que sobre estas tinieblas hab?a surgido la estrella de la reconciliaci?n.

Esta es tambi?n la finalidad por la que me encuentro hoy aqu?: para implorar la gracia de la reconciliaci?n; ante todo, a Dios, el ?nico que puede abrir y purificar nuestro coraz?n; luego, a los hombres que aqu? sufrieron; y, por ?ltimo, la gracia de la reconciliaci?n para todos los que, en este momento de nuestra historia, sufren de modo nuevo bajo el poder del odio y bajo la violencia fomentada por el odio.

?Cu?ntas preguntas se nos imponen en este lugar! Siempre surge de nuevo la pregunta: ?D?nde estaba Dios en esos d?as? ?Por qu? permaneci? callado? ?C?mo pudo tolerar este exceso de destrucci?n, este triunfo del mal?

Nos vienen a la mente las palabras del salmo 44, la lamentaci?n del Israel doliente: "T? nos arrojaste a un lugar de chacales y nos cubriste de tinieblas. (...) Por tu causa nos deg?ellan cada d?a, nos tratan como a ovejas de matanza. Despierta, Se?or, ?por qu? duermes? Lev?ntate, no nos rechaces m?s. ?Por qu? nos escondes tu rostro y olvidas nuestra desgracia y nuestra opresi?n?

Nuestro aliento se hunde en el polvo, nuestro vientre est? pegado al suelo. Lev?ntate a socorrernos, red?menos por tu misericordia" (Sal 44, 20. 23-27). Este grito de angustia que el Israel doliente eleva a Dios en tiempos de suma angustia es a la vez el grito de ayuda de todos los que a lo largo de la historia ?ayer, hoy y ma?ana? han sufrido por amor a Dios, por amor a la verdad y al bien; y hay muchos tambi?n hoy.

Nosotros no podemos escrutar el secreto de Dios. S?lo vemos fragmentos y nos equivocamos si queremos hacernos jueces de Dios y de la historia. En ese caso, no defender?amos al hombre, sino que contribuir?amos s?lo a su destrucci?n. No; en definitiva, debemos seguir elevando, con humildad pero con perseverancia, ese grito a Dios: "Lev?ntate. No te olvides de tu criatura, el hombre". Y el grito que elevamos a Dios debe ser, a la vez, un grito que penetre nuestro mismo coraz?n, para que se despierte en nosotros la presencia escondida de Dios, para que el poder que Dios ha depositado en nuestro coraz?n no quede cubierto y ahogado en nosotros por el fango del ego?smo, del miedo a los hombres, de la indiferencia y del oportunismo.

Elevemos este grito a Dios; dirij?moslo tambi?n a nuestro coraz?n, precisamente en este momento de la historia, en el que se ciernen nuevas desventuras, en el que parecen resurgir de nuevo en el coraz?n de los hombres todas las fuerzas oscuras: por una parte, el abuso del nombre de Dios para justificar una violencia ciega contra personas inocentes; y, por otra, el cinismo que ignora a Dios y que se burla de la fe en ?l.

Nosotros elevamos nuestro grito a Dios para que impulse a los hombres a arrepentirse, a fin de que reconozcan que la violencia no crea la paz, sino que s?lo suscita otra violencia, una espiral de destrucciones en la que, en ?ltimo t?rmino, todos s?lo pueden ser perdedores. El Dios en el que creemos es un Dios de la raz?n, pero de una raz?n que ciertamente no es una matem?tica neutral del universo, sino que es una sola cosa con el amor, con el bien. Nosotros oramos a Dios y gritamos a los hombres, para que esta raz?n, la raz?n del amor y del reconocimiento de la fuerza de la reconciliaci?n y de la paz, prevalezca sobre las actuales amenazas de la irracionalidad o de una raz?n falsa, alejada de Dios.

El lugar en donde nos encontramos es un lugar de la memoria, el lugar de la Shoah. El pasado no es s?lo pasado. Nos ata?e tambi?n a nosotros y nos se?ala qu? caminos no debemos tomar y qu? caminos debemos tomar.

Como hizo Juan Pablo II, he recorrido el camino de las l?pidas que, en diversas lenguas, recuerdan a las v?ctimas de este lugar: son l?pidas en bielorruso, checo, alem?n, franc?s, griego, hebreo, croata, italiano, yiddish, h?ngaro, holand?s, noruego, polaco, ruso, rom, rumano, eslovaco, serbio, ucraniano, judeo-hisp?nico e ingl?s. Todas estas l?pidas conmemorativas hablan de dolor humano; nos permiten intuir el cinismo de aquel poder que trataba a los hombres como material, sin reconocerlos como personas, en las que resplandece la imagen de Dios. Algunas l?pidas invitan a una conmemoraci?n particular.

Est? la l?pida en lengua hebrea. Los potentados del Tercer Reich quer?an aplastar al pueblo jud?o en su totalidad, borrarlo de la lista de los pueblos de la tierra. Entonces se verificaron de modo terrible las palabras del Salmo: "Nos deg?ellan cada d?a, nos tratan como a ovejas de matanza". En el fondo, con la aniquilaci?n de este pueblo, esos criminales violentos quer?an matar a aquel Dios que llam? a Abraham, que hablando en el Sina? estableci? los criterios para orientar a la humanidad, criterios que son v?lidos para siempre. Si este pueblo, simplemente con su existencia, constituye un testimonio de ese Dios que ha hablado al hombre y cuida de ?l, entonces ese Dios finalmente deb?a morir, para que el dominio perteneciera s?lo al hombre, a ellos mismos, que se consideraban los fuertes que hab?an sabido apoderarse del mundo. En realidad, con la destrucci?n de Israel, con la Shoah, quer?an en ?ltimo t?rmino arrancar tambi?n la ra?z en la que se basa la fe cristiana, sustituy?ndola definitivamente con la fe hecha por s? misma, la fe en el dominio del hombre, del fuerte.

Luego est? la l?pida en lengua polaca: en una primera fase, y ante todo, se quer?a eliminar la ?lite cultural y borrar as? al pueblo como sujeto hist?rico aut?nomo, para reducirlo, en la medida en que segu?a existiendo, a un pueblo de esclavos.

Otra l?pida que invita particularmente a reflexionar es la que est? escrita en la lengua de los sinti y de los rom. Tambi?n aqu? se quer?a hacer desaparecer a un pueblo entero, que vive emigrando en medio de otros pueblos. Era considerado como un elemento in?til de la historia universal, en una ideolog?a en la que ya s?lo deb?a contar lo ?til mensurable; todo lo dem?s, seg?n sus conceptos, se clasificaba como lebensunwertes Leben, una vida indigna de ser vivida.

Despu?s est? la l?pida en ruso, que evoca el inmenso n?mero de vidas sacrificadas entre los soldados rusos en el enfrentamiento con el r?gimen del terror nacionalsocialista; sin embargo, al mismo tiempo, nos hace reflexionar sobre el tr?gico doble significado de su misi?n: libraron a los pueblos de una dictadura, pero sometiendo tambi?n a los mismos pueblos a una nueva dictadura, la de Stalin y la ideolog?a comunista.

Tambi?n todas las dem?s l?pidas, en muchas otras lenguas de Europa, nos hablan del sufrimiento de hombres de todo el continente. Si no nos limit?ramos a hacer memoria de las v?ctimas de modo global, sino que, adem?s, vi?ramos los rostros de cada una de las personas que murieron aqu?, en lo m?s l?brego del terror, nuestro coraz?n se sentir?a profundamente afectado.

He sentido en mi interior el deber de detenerme en particular ante la l?pida en lengua alemana. All? emerge ante nosotros el rostro de Edith Stein, Teresa Benedicta de la Cruz, jud?a y alemana, que juntamente con su hermana muri? en el horror de la noche del campo de concentraci?n nazi alem?n; como cristiana y jud?a, acept? morir junto con su pueblo y por ?l.

Los alemanes que entonces fueron tra?dos a Auschwitz-Birkenau y que murieron aqu? eran considerados Abaschaum der Nation, la basura de la naci?n. Sin embargo, ahora nosotros los reconocemos con gratitud como testigos de la verdad y del bien, que en nuestro pueblo tampoco hab?an desaparecido. Damos gracias a estas personas porque no se sometieron al poder del mal y ahora est?n ante nosotros como luces en una noche oscura. Con profundo respeto y gratitud nos inclinamos ante todos los que, como los tres j?venes frente a la amenaza del horno de Babilonia, supieron responder: "S?lo nuestro Dios puede librarnos; pero si no lo hace, has de saber, oh rey, que nosotros no serviremos a tus dioses ni adoraremos la estatua de oro que has erigido" (Dn 3, 17-18).

S?; detr?s de estas l?pidas se oculta el destino de innumerables seres humanos. Sacuden nuestra memoria, sacuden nuestro coraz?n. No quieren provocar en nosotros el odio; m?s bien, nos demuestran cu?n terrible es la obra del odio. Quieren hacer que la raz?n reconozca el mal como mal y lo rechace; quieren suscitar en nosotros la valent?a del bien, de la resistencia contra el mal.
Quieren despertar en nosotros los sentimientos que se expresan en las palabras que S?focles pone en labios de Ant?gona ante el horror que la rodea: "Est?n aqu? no para odiar juntos, sino para amar juntos".

Gracias a Dios, con la purificaci?n de la memoria, a la que nos impulsa este lugar de horror, crecen en torno a ?l m?ltiples iniciativas que quieren poner un l?mite al mal y dar fuerza al bien. Hace poco he bendecido el Centro para el di?logo y la oraci?n. En las cercan?as se desarrolla la vida oculta de las religiosas carmelitas, conscientes de estar particularmente unidas al misterio de la cruz de Cristo; nos recuerdan la fe de los cristianos, que afirma que Dios mismo ha descendido al infierno del sufrimiento y sufre juntamente con nosotros. En Oswiecim existe el Centro de San Maximiliano y el Centro internacional de formaci?n sobre Auschwitz y el Holocausto. Adem?s, est? la Casa internacional para los encuentros de la juventud. En una de las antiguas Casas de oraci?n existe el Centro jud?o. Por ?ltimo, se est? constituyendo la Academia para los derechos humanos. As? podemos esperar que del lugar del horror surja y crezca una reflexi?n constructiva, y que recordar ayude a resistir al mal y a hacer que triunfe el amor.

En Auschwitz-Birkenau la humanidad atraves? por "un valle oscuro". Por eso, precisamente en este lugar, quisiera concluir con una oraci?n de confianza, con un Salmo de Israel que, a la vez, es una plegaria de la cristiandad: "El Se?or es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas; me gu?a por el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por ca?adas oscuras, nada temo, porque t? vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan. (...) Habitar? en la casa del Se?or por a?os sin t?rmino" (Sal 23, 1-4. 6).

[Traducci?n distribuida por la Santa Sede
? Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana]

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Ha muerto el padre Jes?s Castellano Cervera ocd. ?paseando a la eternidad?


18 junio 2006 ZENIT notifica el fallecimiento del padre Jes?s Castellano Cervera, que fue confirmado el s?bado, cuando pudo ser identificado en un centro hospitalario por dos hermanos de su comunidad carmelita.

El padre Castellano hab?a salido a dar un paseo por Roma. Al no regresar, los religiosos de su comunidad denunciaron su desaparici?n a la polic?a y comenzaron a buscarle en hospitales.

Encontr? y reconoci? al padre Castellano el padre Francisco Mart?n Tejedor ocd. Les un?a una estrecha amistad.

Profundamente conmovido por esta p?rdida, el padre Mart?n Tejedor ha compartido con Zenit el recuerdo del carmelita:


?PASEANDO A LA ETERNIDAD?



As? quiero iniciar esta nota. El padre Jes?s sali? a dar un paseo sobre las cuatro de la tarde, con intenci?n de volver y poder asistir a la procesi?n del Corpus Christi que iba a presidir el Papa.

Ese paseo fue, como digo al principio, un paseo hacia la eternidad. Se encontr? mal caminando y le prestaron las ayudas posibles, desde un portero de una casa, hasta un m?dico. Fue el propio padre Jes?s quien pidi? que le llevaran al Hospital de San Camilo, y en una ambulancia le trasladaron hacia all?, muriendo inmediatamente.

Su paseo ha sido un Encuentro, encuentro con el Padre, que desde la misericordia le habr? acogido en sus brazos al jornalero de su vi?a. Esto ha sido el padre Jes?s, un jornalero de la Vi?a. Hombre dotado de unas cualidades intelectuales y humanas excepcionales puestas siempre al servicio de la Orden del Carmelo Teresiano y de la Iglesia. Saldr?n art?culos y art?culos hablando de sus trabajos, conferencias, libros, etc.; pero su mayor t?tulo es haber sido un hombre siempre disponible a la voluntad de Dios, un jornalero de Dios, en el Carmelo.

El padre Jes?s Castellano es una figura internacional en distintos campos de la vida religiosa y eclesial, pero me gustar?a hoy quedarme con la figura m?s cercana y entra?able para nosotros, los carmelitas: la figura del hombre sencillo y serio, como carmelita teresiano, que sab?a vivir con naturalidad las exigencias de nuestra vida carmelitana. Su cercan?a y sencillez a nadie le hac?an pensar que estaba ante una eminente personalidad.

Quiero concluir con el pensamiento de que Jes?s Castellano bien pod?a terminar su vida con la frase de nuestra Madre Teresa de Jes?s: ?Al fin muero hijo de la Iglesia?. Descanse en la eternidad este jornalero de Dios que nunca tuvo tiempo para s?, porque deb?a d?rselo a los dem?s. Descansa, Jes?s, en la Paz. Tu vida ha merecido la pena. Gracias.

Francisco M. Tejedor, ocd
TERESIANUM
Roma


* * *



[Jes?s Castellano Cervera, naci? el 30 de julio de 1941 en Villar del Arzobispo (Valencia, Espa?a). Hizo la profesi?n simple el 4 de agosto de 1957 en los Carmelitas Descalzos del Desierto de las Palmas (Castell?n).

Su profesi?n solemne el tuvo lugar en el 10 de octubre de 1962 en el Teresianum de Roma, orden?ndose sacerdote en la misma ciudad el 25 de abril de 1965.

Doctor en Teolog?a --su tesis se centr? en la presencia real de Cristo en la Eucarist?a--, fue profesor en el Teresianum ?Facultad de la que fue " preside " (decano) de 1994 a 2000-- durante m?s de treinta a?os, as? como en otros centros acad?micos.

Consultor de siete dicasterios del Vaticano y autor de m?ltiples publicaciones y conferencias tanto en Italia como en otros pa?ses, el padre Castellano era muy apreciado en los ambientes religiosos y en los movimientos eclesiales por su competencia y disponibilidad.

Era consultor de la Congregaci?n vaticana para la Doctrina de la Fe desde 1983, trabaj? estrechamente con el entonces prefecto, hoy Benedicto XVI. Miembro consultor tambi?n de la Oficina de Celebraciones Lit?rgicas del Papa, era colaborador del Maestro de Ceremonias pontificas, el arzobispo Piero Marini.

Habr?a cumplido 65 a?os el pr?ximo 30 de julio. Falleci? el d?a de la solemnidad de Corpus Christi.

La Iglesia de la Facultad de Teolog?a del Teresianum de Roma acoger? el martes 20 de junio, a partir de las 10 horas, la misa de corpore insepulto por su eterno descanso.]

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18 Jun. 06 (ACI).- Hoy, solemnidad del Cuerpo y la Sangre del Se?or, el Papa Benedicto XVI rez? el ?ngelus dominical con miles de peregrinos que se dieron cita en la Plaza de San Pedro, y record? que la caridad brota de la comuni?n con Cristo Eucarist?a.

Al introducir la oraci?n mariana el Pont?fice defini? la solemnidad del Corpus Domini como ?la fiesta solemne y p?blica de la Eucarist?a, sacramento del Cuerpo y del Sangre de Cristo?.

?La Eucarist?a ?dijo a continuaci?n- constituye en efecto el ?tesoro? de la Iglesia, la preciosa herencia que su Se?or le ha dejado. Y la Iglesia la custodia con el mayor de los cuidados, celebr?ndola cotidianamente en la Santa Misa, ador?ndola en las iglesias y en las capillas, distribuy?ndola a los enfermos y, como vi?tico, a cuantos parten hacia el ?ltimo viaje?.

Asimismo destac? que ?este tesoro no consume su radio de acci?n en el ?mbito de la Iglesia? sino que ?la Eucarist?a es el Se?or Jes?s que se dona ?para la vida del mundo??.

Explicando el sentido de la tradici?n por la cual en esta fiesta ?el Sant?simo Sacramento es llevado en procesi?n? afirm? que con tal gesto ?queremos sumergir el Pan llegado desde el cielo en la cotidianidad de nuestra vida; queremos que Jes?s camine donde caminamos nosotros, viva donde vivimos nosotros?.

?De la comuni?n con Cristo Eucarist?a ?prosigui? el Santo Padre- brota la caridad que transforma nuestra existencia y sostiene el camino de todos nosotros hacia la patria celeste?.

M?s adelante se refiri? a la Madre de Dios como ?la mujer eucar?stica?, citando as? al Siervo de Dios Juan Pablo II.

Seguidamente rez? el ?ngelus dominical y dirigi? saludos en diversas lenguas a los varios grupos presentes.

Domingo, 18 junio 2006 ZENIT publica la intervenci?n de Benedicto XVI antes y despu?s de rezar este domingo a mediod?a la oraci?n mariana del ?ngelus.



Queridos hermanos y hermanas:
Hoy, en Italia y en otros pa?ses, se celebra la solemnidad del Corpus Christi, que en Roma ya tuvo su momento intenso en la procesi?n ciudadana del jueves santo. Es la fiesta solemne y p?blica de la Eucarist?a, sacramento del Cuerpo y de la Sangre de Cristo: en este d?a, el misterio instituido en la ?ltima Cena y conmemorado cada a?o en el Jueves Santo, es presentado a todos, rodeado por el fervor de fe y de devoci?n de la comunidad eclesial. La Eucarist?a constituye, de hecho, el ?tesoro? de la Iglesia, la preciosa herencia que su Se?or le ha dejado. Y la Iglesia custodia esta herencia con la m?xima atenci?n, celebr?ndola cotidianamente en la Santa Misa, ador?ndola en las iglesias y en las capillas, distribuy?ndola a los enfermos y, como vi?tico, a cuantos emprenden el ?ltimo viaje.

Pero este tesoro, que est? destinado a los bautizados, no agota su radio de acci?n en el ?mbito de la Iglesia: la Eucarist?a es el Se?or Jes?s que se entrega ?por la vida del mundo? (Juan 6, 51). En todo tiempo y lugar, ?l quiere encontrarse con el hombre y darle la vida de Dios. Y no s?lo esto. La Eucarist?a tiene tambi?n una valencia c?smica: la transformaci?n del pan y del vino en el Cuerpo y en la Sangre de Cristo constituye, de hecho, el principio de divinizaci?n de la misma creaci?n. Por este motivo, la fiesta del Corpus Christi se caracteriza particularmente por la tradici?n de llevar el Sant?simo Sacramento en procesi?n, un gesto lleno de significado.

Al llevar la Eucarist?a por las calles y las plazas, queremos sumergir el Pan descendido del cielo en lo cotidiano de nuestra vida; queremos que Jes?s camine donde nosotros caminamos, que viva donde vivimos. Nuestro mundo, nuestras existencias tienen que convertirse en su templo. La comunidad cristiana, en este d?a de fiesta, proclama que la Eucarist?a es todo para ella, que es su misma vida, la fuente del amor que triunfa sobre la muerte. De la comuni?n con Cristo Eucarist?a surge la caridad que transforma nuestra existencia y apoya el camino de todos hacia la patria celestial. Por este motivo, la liturgia nos invita a cantar: ?Buen pastor, verdadero pan? T? que todo lo sabes y puedes, que nos alimentas en la tierra, conduce a tus hermanos a la mesa del cielo, en la gloria de tus santos?.

Mar?a es la ?mujer eucar?stica?, como la defini? el Papa Juan Pablo II en su enc?clica ?Ecclesia de Eucharistia?. Pidamos a la Virgen que todo cristiano profundice su fe en el misterio eucar?stico para que viva en comuni?n constante con Jes?s y sea su testigo v?lido.

[Tras rezar el ?ngelus, el Papa salud? a los peregrinos en siete idiomas. En italiano dijo:]

El martes pr?ximo, 20 de junio, se celebra el D?a Mundial del Refugiado, promovido por las Naciones Unidas. Quiero llamar la atenci?n de la comunidad internacional sobre las condiciones de tantas personas obligadas a huir de sus propias tierras a causa de graves formas de violencia. Estos hermanos y hermanas nuestros buscan refugio en los dem?s pa?ses, animados por la esperanza de regresar a su patria, o al menos, de encontrar hospitalidad donde se han refugiado.

Asegur?ndoles mi recuerdo en la oraci?n y la constante solicitud de la Santa Sede, deseo que los derechos de estas personas sean siempre respetados y aliento a las comunidades eclesiales a responder a sus necesidades.

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Domingo, 18 de junio de 2006
Domingo, 18 junio 2006 (ZENIT.org).- ?Cu?l es el secreto de las obras de amor que la Iglesia ofrece al mundo? La Eucarist?a, respondi? Benedicto XVI este domingo al rezar el ?ngelus.

?De la comuni?n con Cristo Eucarist?a surge la caridad que transforma nuestra existencia y apoya el camino de todos hacia la patria celestial?, aclar? hablando desde la ventana de su estudio ante los miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano.

El pont?fice dedic? al ?tesoro de la Iglesia?, la Eucarist?a su tradicional alocuci?n de este domingo, en el que en muchos pa?ses se celebr? la solemnidad del Corpus Christi, aunque normalmente la liturgia prev? esta festividad en el jueves anterior.

La Eucarist?a, aclar?, es ?la preciosa herencia que su Se?or? ha dejado a la Iglesia. ?Pero este tesoro, que est? destinado a los bautizados, no agota su radio de acci?n en el ?mbito de la Iglesia: la Eucarist?a es el Se?or Jes?s que se entrega ?por la vida del mundo??, subray?.

?En todo tiempo y lugar?, Cristo ?quiere encontrarse con el hombre y darle la vida de Dios?. Por este motivo, aclar?, ?la fiesta del Corpus Christi se caracteriza particularmente por la tradici?n de llevar el Sant?simo Sacramento en procesi?n, un gesto lleno de significado?.

?Al llevar la Eucarist?a por las calles y las plazas, queremos sumergir el Pan descendido del cielo en lo cotidiano de nuestra vida; queremos que Jes?s camine donde nosotros caminamos, que viva donde vivimos?, explic?.

?Nuestro mundo, nuestras existencias tienen que convertirse en su templo?, alent? el Papa, quien el jueves pasado presidi? la procesi?n eucar?stica en Roma desde la bas?lica de San Juan de Letr?n hasta la bas?lica de Santa Mar?a la Mayor.

En el Corpus Christi, a?adi?, la comunidad cristiana ?proclama que la Eucarist?a es todo para ella, que es su misma vida, la fuente del amor que triunfa sobre la muerte?.

El obispo de Roma concluy? pidiendo, por intercesi?n de la Virgen Mar?a, que ?todo cristiano profundice su fe en el misterio eucar?stico para que viva en comuni?n constante con Jes?s y sea su testigo v?lido?.

18 de Junio

A las doce de la ma?ana y en dentro de la Misa contrajeron matrimonio can?nico los j?venes Francisco Miguel P?rez Quintero, natural de Caracas y vecino de San Juan de la Rambla, y Sonia Mar?a Hern?ndez Dom?nguez, natural y vecina de la parroquia de San Jos?. Fueron sus padrinos Jos? Hern?ndez Alonso, padre de la contrayente, y Ana Rosa Quintero P?rez, madre del contrayente. Fueron acompa?ados por un gran n?mero de familiares, amigos y compa?eros de trabajo.

El Excmo. Sr. Don Ad?n Mart?n, presidente del Gobierno de Canarias, resalta la evoluci?n sanitaria de la Cl?nica (hoy Hospital) San Juan de Dios con la inauguraci?n de los nuevos quir?fanos. (Familia Hospitalaria, n?mero 63)


Santa Cruz de Tenerife Viernes, 15 de julio de 2005

INAUGURACI?N DE CINCO
QUIR?FANOS EN EL HOSPITAL DE
SAN JUAN DE DIOS


Ad?n Mart?n Menis Presidente del Gobierno de Canarias

Hermano Provincial de la Orden, Superior de la Orden en Tenerife, Comunidad de religiosos, Personal que presta servicio en esta entra?able casa, autoridades, Se?oras y Se?ores, me van a permitir una licencia fuera de protocolo pero que me sale muy de dentro: que dirija un abrazo al Padre Fernando Lorente, hermano de San Juan de Dios al que siempre he conocido ligado a esta casa y que hoy -con una edad ya m?s propia de la tranquila jubilaci?n-, mantiene una gran actividad, tambi?n como escritor y habitual columnista de un diario tinerfe?o.


Siempre es un verdadero placer y un inmenso honor visitar cualquiera de los centros que los hermanos de la Orden de San Juan de Dios dirigen en Canarias.
Desde que tom? posesi?n del cargo de presidente me propuse como objetivo desarrollar pol?ticas de igualdad en todos los ?mbitos donde las condiciones de partida (enfermedad, g?nero, discapacidad, pobreza, edad, formaci?n, etc.) supongan una limitaci?n para las personas. Y las personas atendidas en los centros de San Juan de Dios, sin duda, merecen esa atenci?n especial.
En las ?ltimas d?cadas, afortunadamente, hemos podido avanzar de manera espectacular en la sanidad canaria. Y hoy tenemos hospitales y servicios sanitarios de nivel europeo. Aunque tambi?n -y es justo reconocerlo-, perviven algunos problemas como consecuencia del envejecimiento de la poblaci?n, y de un crecimiento poblacional muy por encima del experimentado por otras comunidades.
Entre otras, ?sa es una de las razones por las que sigue siendo tan importante la labor desarrollada por San Juan de Dios en el Archipi?lago. De hecho, la tarea que desde 1949 vienen realizando Los Hermanos de la Orden de San Juan de Dios en Tenerife, en el tratamiento de ni?os afectados de poliomielitis y sus secuelas, ha sido un referente en el Archipi?lago, logrando grandes avances sociales y en medios de prevenci?n.
Desde hace 50 a?os, los Hermanos de San Juan de Dios han venido desarrollando en Canarias una intensa labor humanitaria, especialmente en pro de los ni?os necesitados. El pueblo canario siempre estar? en deuda con esta Orden y con cuantos profesionales se entregan al trabajo en esta casa, mu?chos de ellos de forma altruista.
La labor de los Hermanos de San Juan de Dios ha merecido el aplauso un?nime de toda la sociedad canaria, haci?ndose merecedores del reconocimiento p?blico de todas las instituciones. Concretamente, el Gobierno de Canarias les concedi? el Premio Canarias 2001 en la modalidad de Acciones Altruistas y Solidarias.

La ejemplaridad de esta instituci?n se manifiesta no s?lo en su medio siglo de compromiso al servicio de la sociedad de Canarias, adapt?ndose a las necesidades y a la realidad de la misma, sino que es digno de destacar su trabajo con una amplia visi?n territorial. Los ni?os atendidos, de forma altruista y solidaria, proceden de todas las islas y, a?n de m?s lejos, de pa?ses africanos pr?ximos al archipi?lago.

Afortunadamente han pasado muchos a?os desde que la ?polio? fue erradicada como la enfermedad que castig? a nuestra infan?cia. Y por eso la Orden reorient? el uso de sus instalaciones, sin quebrar por ello su misi?n principal de servicio a la sociedad.
Hoy inauguramos cinco quir?fanos, una unidad de cirug?a ambulatoria, una amplia ?rea de recuperaci?n post-anest?sica y una zona de esterilizaci?n. Todas las dependencias facilitar?n a los enfermos unos servicios de calidad donde recibir?n las m?xi?mas prestaciones, porque est?n dotadas de equipos y procesos de ?ltima generaci?n, con la mejor tecnolog?a. Adecuada al modelo de Hospital que necesitamos, complementario al de Nuestra Se?ora de la Candelaria y al Universitario.

Estas nuevas dependencias permitir?n mejorar la actividad que viene prestando el Hospital de San Juan de Dios, y abordar nuevas intervenciones quir?rgicas, incrementando la Cirug?a Menor Ambulatoria. Adem?s, las instalaciones que hoy inaugu?ramos se integran en un plan estrat?gico que establece c?mo deben ser los centros hospitalarios de las Canarias del siglo XXI, garantizando conceptos como seguridad, accesibilidad y profesionalidad. La puesta en servicio de estas instalaciones supone la renovaci?n de la vocaci?n de servicio de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios en su compromiso hist?rico con la sociedad de Tenerife. Hoy vemos el primer gran hito de su nueva orientaci?n, ?Un moderno Hospital?, que veremos re?dondear a lo largo de los pr?ximos a?os.
Creo no equivocarme al asegurar que estamos ante una institu?ci?n que d?a a d?a se engrandece con su abnegada y silenciosa labor en pro de los m?s necesitados, enfermos y discapacitados. Quiero que sepan que no est?n solos. Desde el Gobierno de Canarias reconocemos su trabajo y nos sentimos orgullosos de tenerles entre nosotros. A los Hermanos de San Juan de Dios, pero tambi?n a cuantos hombres y mujeres les acompa?an como trabajadores en el noble objetivo de trabajar para conseguir el bienestar de las personas.

Enhorabuena por su trabajo, por su entrega. Saben que tienen
nuestro afecto, el de toda la sociedad canaria.
Muchas gracias

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16 de Junio de 2006. El Santo Padre Benedicto XVI recibi? esta ma?ana en audiencia particular al P. ?lvaro Corcuera, L.C., director general de los Legionarios de Cristo y del Movimiento de apostolado Regnum Christi.


Nota entregada al Santo Padre Benedicto XVI


?Venga tu Reino!


Roma, 16 de junio de 2006


Santo Padre:

Con profunda humildad y veneraci?n, los Legionarios de Cristo y los miembros del Movimiento Regnum Christi quieren hacerLe presente, por mi conducto, su afecto filial y renovar su adhesi?n incondicional a Su persona y a Su ministerio, como Vicario de Cristo y cabeza visible de la Iglesia.

Nos mueve la certeza de fe de que s?lo en la barca de Pedro navegamos hacia el puerto seguro de nuestra salvaci?n. Y nos anima asimismo el "amor ardiente y personal" hacia el Sucesor de Pedro (Constituciones de la Legi?n de Cristo, n. 226 ? 2), que en la Congregaci?n y en el Regnum Christi hemos aprendido desde los primeros d?as de nuestra fundaci?n. Estamos convencidos de que en esta fe y en este amor est?n el secreto y la garant?a de nuestra fidelidad a Jesucristo y a la Iglesia. Por eso nos sentimos muy cerca de Jesucristo cuando estamos cerca de su Vicario.

Queremos asimismo renovar nuestro compromiso de seguir entregando nuestro tiempo y nuestras personas al servicio de la Iglesia, ofreciendo nuestro carisma a los obispos diocesanos para la difusi?n del Reino de Jesucristo.

Todos los d?as ofrecemos nuestras oraciones por Su Santidad, y le pedimos a la Sant?sima Virgen que Lo ampare bajo su manto materno. Suplic?ndoLe nos bendiga, me suscribo con todo mi afecto filial,



P. ?lvaro Corcuera, L.C.
Director general


_____________

A Su Santidad
Benedicto XVI
Ciudad del Vaticano

LEGIONARIOS DE CRISTO

Ofrecemos a continuaci?n la carta del P. ?lvaro Corcuera, L., director general de los Legionarios de Cristo y del Movimiento de apostolado Regnum Christi, despu?s de la audiencia particular con el Sano Padre Benedicto XVI el 16 de Junio de 2006.



?Venga tu Reino!


Roma, 16 de junio de 2006


A los Legionarios de Cristo
y a los miembros del Movimiento Regnum Christi


Muy estimados en Jesucristo:

Como en tantas ocasiones a lo largo de nuestra historia, Jesucristo nuestro Se?or nos ten?a reservadas gracias especiales en este mes, en el que veneramos de modo tan entra?able su Sagrado Coraz?n.

En esta ocasi?n deseo comunicarles una bendici?n muy especial que hemos recibido el d?a de hoy. Esta ma?ana, en efecto, tuve la inmensa dicha de ser recibido en audiencia particular por Su Santidad Benedicto XVI.

Como es su costumbre, el Papa se mostr? particularmente afectuoso y paternal, y me asegur? que en estos momentos ?l est? muy cerca de la Legi?n y del Regnum Christi.

Por mi parte, no s?lo le expres? de palabra la m?s total adhesi?n de la Legi?n y del Regnum Christi a su persona y ministerio, sino tambi?n, interpretando los sentimientos, tan profundamente animados de fe, que han manifestado en todas las cartas que han escrito en estos d?as, me permit? entregar al Papa la nota adjunta.

El Santo Padre, con delicada y paternal benevolencia, me pidi? transmitirles su cercan?a, sus oraciones y su bendici?n.

Como podemos constatar, Dios nuestro Se?or no deja de manifestarnos de m?ltiples maneras su infinito amor, y la ?nica forma de responder a ese amor es redoblar nuestro esfuerzo por colaborar con el Esp?ritu Santo en nuestro camino de santificaci?n. S?lo si somos santos, podremos llevar adelante nuestra misi?n apost?lica. Y s?lo seremos santos, si vivimos el precepto del amor hasta las ?ltimas consecuencias. Hoy m?s que nunca debemos ser cristianos de nombre y de hecho, realizando en nuestras vidas el mandato de la caridad.

Que la Sant?sima Virgen Mar?a nos alcance la gracia de ser, como Ella, generosos en nuestra entrega total a Jesucristo y al carisma que ?l nos ha querido donar para bien de la Iglesia.

Con un recuerdo y gratitud muy especiales ante la Eucarist?a, quedo de todos ustedes afect?simo servidor en Jesucristo,



?lvaro Corcuera, L.C.

LEGIONARIOS DE CRISTO

S?bado, 17 de junio de 2006
17 de Junio

(Fuente de la Guancha) Seg?n estaba programado a las siete de la tarde dio comienzo la Misa del Corpus Christi. Una vez m?s la parroquia celebr? con solemnidad la presencia de Jes?s entre nosotros, sinti? la alegr?a de tenerlo cerca al repetir sus gestos y sus palabras y agradecida revivi? su estupor y maravilla ante el misterio.
La procesi?n hizo el recorrido acostumbrado en el que se hab?an confeccionado alfombras de flores y pasillos. Participaron gran cantidad de fieles, los ni?os de Primera Comuni?n y la Banda de M?sica XIX de Marzo.

17 Jun. 06 (ACI).- El Papa Benedicto XVI recibi? el d?a de hoy a los miembros de la Asociaci?n Santos Pedro y Pablo, y en el discurso que les dirigi? destac? la importancia de nutrirse de Cristo para poder transmitir el amor de Dios.

El Pont?fice inici? sus palabras recordando que tal asociaci?n ?desarrolla con dedicaci?n un servicio de voluntariado a la Santa Sede? y que ?las tres secciones que forman la articulaci?n operativa, secci?n lit?rgica, caritativa y cultural, reflejan los tres aspectos complementares de la vida y de la acci?n de las comunidades eclesiales?.

Incentiv? tambi?n a los presentes a que ?una intensa vida de oraci?n y la asidua participaci?n en la liturgia contin?e siendo vuestro primer compromiso como individuos y como asociaci?n?.

Destac? asimismo la centralidad de la Eucarist?a en la vida del cristiano afirmando que ?solo si nos dejamos formar constantemente por la escucha de la Palabra de Dios y nos nutrimos con asiduidad del Cuerpo y Sangre de Cristo podemos transmitir a los otros el amor de Dios, que es don del Esp?ritu Santo?.

?Vosotros -continu?- busc?is ser testimonios de este amor hacia los pobres. La caridad anime cada una de vuestras actividades. Regla de vuestra existencia sea la exhortaci?n que el Ap?stol Pablo dirige a los Colosenses: ?Y por encima de todo esto, revestios del amor, que es v?nculo de la perfecci?n?.

Seguidamente se refiri? a la evangelizaci?n de la cultura, y dijo que ?evangelizar hoy en d?a exige un responsable conocimiento de las instancias culturales modernas y una profundizaci?n constante de la sana doctrina cat?lica?.

Finalmente encomend? a los presentes a la Virgen Mar?a pidiendo los ?proteja y siempre os acompa?e?.

Colocamos en nuestro blog las palabras del Hno.Jose Ram?n P?rez Acosta, Superior Provincial de los Hermanos de San Juan de Dios, publicadas en la revista FAMILIA HOSPITALARIA n?mero 63, en el acto de inauguraci?n de cinco quir?fanos para el Hospital.



QUIR?FANOS PARA EL NUEVO SAN JUAN DE DIOS


En el acto de la inauguraci?n de los nuevos quir?fanos del Hospital San Juan de Dios. Santa Cruz de Tenerife, 15 de julio de 2005

Doy la bienvenida a todos los presentes en este acto
entra?able de la inauguraci?n oficial de los nuevos
quir?fanos y anexos para el Hospital, que vienen a
marcar el nuevo ritmo que queremos dar a la
asistencia sanitaria en Canarias desde la Orden
Hospitalaria de San Juan de Dios.


En nombre de los Hermanos Hospitalarios y el personal sanitario, personal de servicios generales y de los pacientes usuarios del Centro, agradezco la presencia de las excelent?simas autoridades a este acto. Singularmente la de D. Ad?n Mart?n Menis, Presidente del Gobierno Canario, D. Antonio Bello Paz, Teniente de Alcalde de la ciudad, la de D. Lorenzo Dorta Garc?a, Vicepresidente del Cabildo Insular, y junto a ellos, la de todos los profesionales de este Centro, adem?s de la de quienes han trabajado en la construcci?n y equipamiento moderno de los nuevos quir?fanos, tan acordes a las necesidades de los usuarios; y el agradecimiento a cuantos simpatizantes y amigos de este Hospital nos acompa?an en esta hermosa y soleada ma?ana de julio para dar apertura oficial a la actividad m?dico-quir?rgica.
Hoy es un d?a se?alado en el que debemos recordar la buena trayectoria de servicio que mis Hermanos de San Juan de Dios iniciaron en esta Isla, y que alcanza ya los cincuenta y cinco a?os de existencia. Pues fue un d?a como ma?ana, el 16 de julio de
1950, cuando a favor de los ni?os m?s necesitados los Hermanos inauguraron oficialmente la primera nueva Cl?nica San Juan de Dios, que se situ? en un primer momento en la calle La Milagrosa y posteriormente trasladar?a su sede a la actual en la que se denominar?a Cl?nica Infantil San Juan de Dios iniciando aqu? su actividad en octubre de 1960.

Los Superiores y Hermanos, -han pasado m?s de ciento veinte en todos estos a?os-, unidos a las Hijas de Mar?a Madre de la Iglesia, a su magn?fico personal y a los bienhechores, impulsaron a lo largo de todos estos a?os las mejores transformaciones del Centro tratando de dar nuevas respuestas a las nuevas necesida?des emergentes.

En una primera etapa esto se hizo posible econ?micamente gracias a las aportaciones voluntarias que muchos canarios realizaron a favor de los ni?os y enfermos asistidos en estas instalaciones. Llegado el momento, este compromiso hospitala?rio se ampli? incluso, abri?ndose decididamente a la colaboraci?n con la sanidad p?blica para integrar en la red sanitaria nuestra experiencia, aportando una concepci?n de la asistencia fundamentada en el estilo hospitalario de San Juan de Dios.
Este deseo de colaboraci?n con las administraciones p?blicas ha permanecido constante desde el principio de nuestra presencia en las Islas y se ha manifestado tambi?n cuando recientemente nos pidieron intervenir aqu? en la actuaci?n en beneficio de las personas con discapacidad intelectual. Ante la urgencia de esta nueva necesidad, nuestra respuesta fue habilitar de inmediato, dentro de nuestras posibilidades, los espacios que ten?amos dis?ponibles y el personal adecuado.

Porque lo nuestro es abrirnos con un coraz?n sensible a aquellos que m?s lo necesitan, aportando la creatividad y la capacidad de atenci?n que nuestra Instituci?n puede ofrecer en el campo de la marginaci?n o de la salud. Y, en sinton?a con esta respuesta, nos
agradar?a encontrar siempre la misma generosa corresponden?cia que nos facilite crear proyectos serios que aporten respuestas fiables y acertadas a las concretas y urgentes necesidades que nos plantean.

En este esp?ritu se ha venido desarrollando la entrega de la Orden Hospitalaria con el pueblo canario. Y fruto de estas motivaciones este Hospital se ha venido sintiendo cada d?a m?s integrado en el marco de la sanidad p?blica canaria. As? el nuevo Hospital de San Juan de Dios de Santa Cruz de Tenerife mira hacia el futuro y quiere ser un imprescindible referente por su profesionalidad consagrada al enfermo.

?Porque aspiramos a una asistencia integral y nos sentimos llamados a una respuesta vocacional en nuestras obras, tratamos que nuestra profesionalidad est? fuera de dudas. Y ello hace posible la identidad que aspiramos tengan nuestras obras. De ah? que la capacitaci?n t?cnica y humana son las bases imprescindibles para hacer posible esta respuesta profesional? (Carta de identidad, p?g. 126).

Por ello hace tiempo venimos velando para que la dotaci?n t?cnica y tecnol?gica de este Hospital de San Juan de Dios sea la adecuada a su nivel asistencial. Agradecemos mucho al arqui?tecto D. Juan Antonio Brito Ramos y su equipo colaborador que trabajaron con cari?o este proyecto, y a la Empresa ACJ, porque entendieron y nos ofrecieron tambi?n la belleza material de las nuevas instalaciones.

La presencia de los Hermanos de San Juan de Dios en los cinco continentes, en cincuenta naciones, con cerca de mil quinientos Hermanos, m?s de cuarenta mil colaboradores, y en m?s de trescientas obras socio-sanitarias, de las cuales son las m?s recientes la creaci?n el pasado mes de junio de las nuevas
Provincias de la Orden en Corea y en la India, y la inauguraci?n hace menos de un mes del primer Hospital de San Juan de Dios de cuidados paliativos en Yanji (China), avalan que los cerca de quinientos a?os de historia de la Orden Hospitalaria siguen mostrando que San Juan de Dios, el misericordioso loco de Granada, sigue vivo y que su esp?ritu sigue alentando e iluminando nuestro camino.

Deseamos que tambi?n los nuevos quir?fanos de nuestro Hospital expresen de verdad el amanecer de un nuevo San Juan de Dios en Santa Cruz de Tenerife porque queremos continuar desarro?llando aqu? un espl?ndido proyecto hospitalario.

Gracias a todos por su asistencia.
Hno. Jos? Ram?n P?rez Acosta Superior Provincial
Santa Cruz de Tenerife

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Breve rese?a de la labor de los Hermanos de San Juan de Dios en Canarias.
17 de Junio


Tanto las autoridades civiles como la Eclesi?stica y el pueblo canario en general han dejado y siguen dejando un testimonio de acogida admirable a los Hermanos de San Juan de Dios. Aqu? comenzaron su presencia en las ?ltimas d?cadas del siglo XIX, visitando los hogares canarios para recoger ayuda moral y econ?mica con destino a la atenci?n de ni?os hu?rfanos pobres y despu?s tambi?n para la curaci?n de ni?os heridos por la poliomielitis en Granada. Esta presencia y acogida dio como fruto la Fundaci?n de la Cl?nica de San Juan de Dios (1950), de Tenerife. Sigui? la Ciudad de San Juan de Dios (1972) en Las Palmas. Para sus propias misiones ? ni?os, heridos por la poliomielitis, la primera; la rehabilitaci?n f?sica y ense?anza escolar la segunda, el testimonio m?s generoso del pueblo cana?rio nunca se hizo esperar. Cada uno de estos centros ha ido evolucionando con estos medios propios en las necesidades de cada ?poca. La Cl?nica de Tenerife (hoy Hospital), termina su primera misi?n, sigue con la segunda de medicina interna y cirug?a con los medios que los tiempos van exigiendo, acomete la modernizaci?n con la inauguraci?n de cinco quir?fanos y dem?s servicios anejos a los mismos.
En el campo religioso, tenemos que destacar la celebraci?n de las Bodas de Oro de vida religiosa, de nuestro Hno. Salustiano, con la asistencia del Sr. Obispo D. Bernardo ?lvarez, que presidi? la Eucarist?a y nos acompa?? en el festejo sencillo y fraterno.

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Comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap. --predicador de la Casa Pontificia-- a la liturgia del pr?ximo domingo, solemnidad del Sant?simo Cuerpo y Sangre de Cristo (Corpus Christi) en numerosos pa?ses en los que se traslada la fiesta lit?rgica del jueves pasado.


Solemnidad del Sant?simo Cuerpo y Sangre de Cristo
?xodo 24, 3-8; Hebreos 9, 11-15; Marcos 14, 12-16. 22-26


?En medio de vosotros hay uno a quien no conoc?is!



Creo que lo m?s necesario que hay que hacer en la fiesta del Corpus Domini no es explicar tal o cual aspecto de la Eucarist?a, sino reavivar cada a?o estupor y maravilla ante el misterio. La fiesta naci? en B?lgica, a principios del siglo XIII; los monasterios benedictinos fueron los primeros en adoptarla; Urbano IV la extendi? a toda la Iglesia en 1264, parece tambi?n que por influencia del milagro eucar?stico de Bolsena, hoy venerado en Orvieto.

?Qu? necesidad hab?a de instituir una nueva fiesta? ?Es que la Iglesia no recuerda la instituci?n de la Eucarist?a el Jueves Santo? ?Acaso no la celebra cada domingo y, m?s a?n, todos los d?as del a?o? De hecho, el Corpus Domini es la primera fiesta cuyo objeto no es un evento de la vida de Cristo, sino una verdad de fe: la presencia real de ?l en la Eucarist?a. Responde a una necesidad: la de proclamara solemnemente tal fe; se necesita para evitar un peligro: el de acostumbrarse a tal presencia y dejar de hacerle caso, mereciendo as? el reproche que Juan Bautista dirig?a a sus contempor?neos: ??En medio de vosotros hay uno a quien no conoc?is!?.

Esto explica la extraordinaria solemnidad y visibilidad que esta fiesta adquiri? en la Iglesia cat?lica. Por mucho tiempo la del Corpus Domini fue la ?nica procesi?n en toda la cristiandad, y tambi?n la m?s solemne.

Hoy las procesiones han cedido el paso a manifestaciones y sentadas (en general de protesta); pero aunque haya ca?do la forma exterior, permanece intacto el sentido profundo de la fiesta y el motivo que la inspir?: mantener despierto el estupor ante el mayor y m?s bello de los misterios de la fe. La liturgia de la fiesta refleja fielmente esta caracter?stica. Todos sus textos (lecturas, ant?fonas, cantos, oraciones) est?n penetrados de un sentido de maravilla. Muchos de ellos terminan con una exclamaci?n: ??Oh sagrado convite en el que se recibe a Cristo!? (O sacrum convivium), ??Oh v?ctima de salvaci?n!? (O salutaris hostia).

Si la fiesta del Corpus Domini no existiera, habr?a que inventarla. Si hay un peligro que corren actualmente los creyentes respecto a la Eucarist?a es el de banalizarla. En un tiempo no se la recib?a con tanta frecuencia, y se ten?an que anteponer ayuno y confesi?n. Hoy pr?cticamente todos se acercan a Ella... Entend?monos: es un progreso, es normal que la participaci?n en la Misa implique tambi?n la comuni?n; para eso existe. Pero todo ello comporta un riesgo mortal. San Pablo dice: ?Quien coma el pan o beba la copa del Se?or indignamente, ser? reo del Cuerpo y de la Sangre del Se?or. Exam?nese, pues, cada cual a s? mismo y despu?s coma el pan y beba de la copa. Pues quien come y bebe sin discernir el Cuerpo, come y bebe su propio castigo?.

Considero que es una gracia saludable para un cristiano pasar a trav?s de un per?odo de tiempo en el que tema acercarse a la comuni?n, tiemble ante el pensamiento de lo que est? apunto de ocurrir y no deje de repetir, como Juan Bautista: ??Y T? vienes a m??? (Mateo, 3,14). Nosotros no podemos recibir a Dios sino como ?Dios?, esto es, conserv?ndole toda su santidad y su majestad. ?No podemos domesticar a Dios!

La predicaci?n de la Iglesia no deber?a tener miedo --ahora que la comuni?n se ha convertido en algo tan habitual y tan ?f?cil?-- de utilizar de vez en cuando el lenguaje de la ep?stola a los Hebreos y decir a los fieles: ?Vosotros en cambio os hab?is acercado a Dios juez universal..., a Jes?s, Mediador de la nueva Alianza, y a la aspersi?n purificadora de una nueva sangre que habla mejor que la de Abel? (Hebreos 12, 22-24). En los primeros tiempos de la Iglesia, en el momento de la comuni?n, resonaba un grito en la asamblea: ??Quien es santo que se acerque, quien no lo es que se arrepienta!?.

Uno que no se acostumbr? a la Eucarist?a y habla de Ella siempre con conmovido estupor era San Francisco de As?s. ?Que tema la humanidad, que tiemble el universo entero, y el cielo exulte, cuando en el altar, en las manos del sacerdote, est? el Cristo Hijo de Dios vivo... ?Oh admirable elevaci?n y designaci?n asombrosa! ?Oh humildad sublime! ?Oh sublimidad humilde, que el Se?or del universo, Dios e Hijo de Dios, tanto se humille como para esconderse bajo poca apariencia de pan!?.

Pero no debe ser tanto la grandeza y la majestad de Dios la causa de nuestro estupor ante el misterio eucar?stico, cuanto m?s bien su condescendencia y su amor. La Eucarist?a es sobre todo esto: memorial del amor del que no existe mayor: dar la vida por los propios amigos.

Publicado por verdenaranja @ 15:17  | Espiritualidad
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17 de Junio

(Fuente de la Guancha) Desde muy temprano los ni?os de la Ludoteca de San Jos? en el. Municipio de San Juan de la Rambla con sus monitores se aprestaron a acercarse hasta la plaza para confeccionar las alfombras. Tambi?n muchos vecinos del recorrido procesional, ayudados por amigos, empezaron a trabajar en la elaboraci?n de bellos pasillos.
En nuestra parroquia de San Jos? la celebraci?n del Corpus se tiene este d?a 17 de Junio por la tarde. A las siete comenzar? la Santa Misa, a la que seguir? la Solemne Procesi?n acompa?ada de los ni?os que este a?o han hecho la Primera Comuni?n y de la Banda de M?sica XIX de Marzo.

(DIARIO DE AVISOS, 17 - VI, San Miguel) El municipio de San Miguel de Abona se suma un a?o m?s al Corpus Christi que se celebrar? el domingo 18 de junio con una liturgia a las 18.00 horas en la iglesia matriz de San Miguel Arc?ngel y la tradicional procesi?n. Las alfombras de este a?o seguir?n el recorrido tradicional, desde la plaza de la iglesia hasta las calles General Franco, Corta, Estanco y Jos? Hern?ndez.

Desde el Ayuntamiento de San Miguel de Abona, a trav?s de la Concejal?a de Cultura y con la colaboraci?n de la parroquias, se invita a los vecinos a participar en este d?a y se anima a todos los colectivos y p?blico en general a ser parte de esta celebraci?n que conserva la tradici?n cultural y la devoci?n, siendo un punto de encuentro para disfrutar y compartir un d?a de convivencia, a la vez que se desarrolla una labor art?stica que a?o tras a?o adorna la plaza y las calles del pueblo

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Los ?descansos? de San Juan del Reparo, en la Villa y Puerto, es un atractivo de la celebraci?n


(DIARIO DE AVISOS, 17 - VI, Garachico) Pr?cticamente todos los municipios del Norte de la Isla se suman ma?ana con m?ltiples manifestaciones religiosas y art?sticas a la celebraci?n del Corpus Christi. Todos menos uno: La Orotava, que, como es tradici?n, conmemorar? el pr?ximo jueves por todo lo alto su Infraoctava.

As?, por ejemplo, est? previsto que ma?ana domingo la localidad de Buenavista del Norte registre un r?cord de participaci?n en la confecci?n de sus alfombras de flores. El recorrido urbano de costumbre acoger? un total de 16 tapices, que comenzar?n a elaborar desde esta misma noche los miembros del colectivo juvenil Mayuya, la Asociaci?n de Vecinos de Las Portelas, la Casa de la Juventud, la Asociaci?n de Mujeres Pura Wal?, la Casa de Mayores, las hermandades de Los Dolores y del Sant?simo Cristo, el Centro Ocupacional Isla Baja y el Consejo Parroquial de la iglesia de Nuestra Se?ora de Los Remedios. A estas alfombras se sumar?n las que realicen seis particulares y el propio Ayuntamiento.



Tacoronte

El Corpus de Tacoronte se divide en dos jornadas. Hoy es el turno de Agua Garc?a y San Juan, donde, al margen de las alfombras en las calles, a partir de las siete de la tarde se celebrar?n sendas eucarist?as y procesiones en honor del Sant?simo Sacramento. Ma?ana, desde primeras horas del d?a, se comenzar?n a confeccionar los pasillos florales en las calles del casco, y el equipo de alfombristas, dirigido por el artista Juan Fajardo, culminar?n el tapiz mayor de la plaza del Cristo.

Tambi?n todo el fin de semana es lo que ocupar? en Los Silos la celebraci?n del Corpus Christi. Esta tarde, en las calles de San Bernardo y La Caleta, los vecinos desplegar?n todo su arte en la confecci?n de tapices y ?pasillos? de flores, sal y marmolina; mientras que ma?ana, el casco del municipio albergar? esta manifestaci?n en la que el arte y la religiosidad se dan la mano.

Sin lugar a dudas, el barrio de San Juan del Reparo, en los altos de Garachico, sobresale en el Corpus Christi del Norte por la elaboraci?n de alfombras y, especialmente, ?descansos? que adornar?n sus calles ma?ana. Los descansos son unos tapices, colocados sobre estructuras verticales, que se elaboran con elementos como la aresta de brezo o la flor seca de la vinagrera. Lo habitual es que sean representaciones de pasajes b?blicos, aunque en ocasiones tambi?n reflejan paisajes canarios. Desde hace d?cadas, los trabajos, en los que participan numerosos vecinos, los coordina el artista local, Francisco Delgado.

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En la revista de la Cl?nica de San Juan de Dios, en Tenerife, FAMILIA HOSPITALARIA, el Padre Fernando Lorente expone lo que es y significa un hospital cat?lico.

El HOSPITAL CAT?LICO


EL hospital cat?lico, como ahora, nunca ha sido la ?nica instituci?n en la que se realiza una actividad profesional hospitalaria con motivos confesionales cat?licos. En todos los tiempos, hasta nuestros d?as, han existido otras instituciones con la voluntad expresa de testimoniar estas actividades sin contradecir la fe. Creemos de inter?s destacar esta realidad hist?rica que alcanza a todas las actividades humanas porque todo pensamiento ideol?gico y directrices de un hospital cat?lico no significa limitaci?n en la justa autonom?a de las realidades terrenas, tal como la misma Iglesia ha reconocido en el Concilio Vaticano II.

Algunos textos:
?La iglesia cree firmemente que no puede haber oposici?n ni conflicto permanente entre la fe y la verdadera ciencia. La oposici?n que, moment?neamente, puede surgir, debe resolverse con una investigaci?n m?s profunda por ambos lados. La ciencia contiene valores muy positivos, y tanto el progreso cient?fico como el t?cnico pueden ser muy beneficiosos si se desarrollan de conformidad con la moral y buscan el desarrollo total del hombre, tanto en su vida personal como comunitaria. Por otra parte, el concilio Vaticano II reconoce una justa libertad a la investigaci?n a fin de que pueda desarrollarse y moverse seg?n sus derechos y sus propios principios. La investigaci?n exige respeto y goza de una espec?fica inviolabilidad, salvo siempre los derechos
de la persona y de la comunidad, dentro de los l?mites del bien com?n. Pero, a pesar de la justa autonom?a de las cosas terrenas reconocidas por este Concilio, la Iglesia no puede renunciar al derecho y deber que tiene de intervenir con su magisterio en aquellas materias en que los valores eternos del ser humano est?n de alguna manera en juego (Gaudium et spes, n. 36).

Si esta doctrina es aplicable a todas las ciencias y t?cnicas humanas, lo es tambi?n la que comprende la asistencia hospitalaria. Incluso m?s, puesto que su aplicaci?n va dirigida directamente al ser humano enfermo. Y la enfermedad afecta al hombre en la totalidad de su ser.

?El cuerpo humano, ha escrito el gran profesor La?n Entralgo, no es s?lo una armoniosa composici?n de huesos, m?sculos y v?sceras; es tambi?n una activa realidad que se mueve,... pinta tablas y lienzos, esculpe m?rmoles, levanta edificios, inventa lenguajes y escribe leyes?, y otras actividades. Toda esta armon?a y acci?n se altera, poco o mucho, con las enfermedades. Por otra parte, el cristianismo descubre al ser humano un mundo espiritual y personal, inseparable de su existencia que le trasciende, ?es imagen y semejanza de Dios?, que la Medicina y las dem?s ciencias, en su estudio y aplicaci?n, no puede o no se debe olvidar. En el caso concreto que aqu? nos ocupa, la labor de la medicina debe tener por centro a todo el ser humano en su unidad indivisible.

Est? claro que este amplio y complejo sector ata?e directamente al bien de la persona humana y de la sociedad. Por eso, precisamente, plantea cuestiones delicadas que afectan no s?lo al aspecto social e institucional, sino tambi?n a la ?ndole ?tica y religiosa, ya que se ven implicados funda-mentalmente sucesos humanos y espirituales.
Las nuevas metas que ha abierto y seguir? abriendo el progreso de las ciencias y sus posibles aplicaciones t?cnicas y terap?uticas, tocan los ?mbitos m?s delicados de la vida en su misma fuente y su significado m?s profundo del ser humano.

Esta situaci?n actual y futura nos viene a demostrar que la participaci?n cat?lica de la asistencia hospitalaria ha estado, est? y estar? marcada en su nacimiento y desarrollo, por vitales condicionamientos hist?ricos, pero su ?ltima justificaci?n no puede hallarse m?s que en la misma fe cristiana que invita al creyente, como tal. a ponerse al servicio de la persona humana con tanta mayor urgencia cuanto mayor sea su debilidad corporal, psicol?gica y social.

Este servicio, pues, es un signo connatural de la misericordia de la Iglesia. La comunidad cristiana que cree en Cristo y quiere seguirle, est? convencida de que esta fe y este seguimiento le exige testificar ante el mundo el valor y la dignidad de la persona humana, tal y como se pone de manifiesto en la predicaci?n y en la conducta de Jes?s de Nazaret. Por eso, el cuidado de los enfermos, comprendido como un testimonio del calor de la persona humana y opci?n cristiana, se convierte en el lugar privilegiado para que la Iglesia pueda ejercer su misi?n, que es testimoniar la caridad de Jesucristo, anunciar la exigencia de la justicia y poner a disposici?n de todo el mundo la fuerza salvadora que ella, conducida por el Esp?ritu Santo, ha recibido de su Fundador.
Todas las instituciones civiles, cristianas y religiosas que han surgido en la historia de la Iglesia, ha tenido este origen y desarrollo, al servicio de los enfermos.

2
La Orden hospitalaria fue una de las instituciones, al servicio de necesitados y enfermos, aparecida en el siglo XVI, fundada. por San Juan de Dios. Este santo naci? en Portugal y muri? en Espa?a. Para conocer su personalidad es imprescindible conocer su origen, es decir, cu?l fue la ?poca en la que vivi? y trabaj? (1495-1550). El suelo ib?rico siempre ha sido tierra muy f?rtil de grandes conquistadores y de revoluciones en series; cada p?gina de su historia es un relato de guerra, de conquistas y de pronunciamientos militares. Los ?beros son gente fogosa, de mano f?cil y de coraz?n ardiente. En el campo de la vida cristiana aparecen estos personajes contempor?neos o casi contempor?neos de Juan de Dios: Ignacio de Loyola, Juan de ?vila, Juan de la Cruz, Teresa de Jes?s, Tom?s de Villanueva, obispo de Valencia, Bartolom? de los M?rtires, obispo de Braga, Carlos de Portugal y Pedro de Alc?ntara. Con este esp?ritu encontramos a los espa?oles en las Indias Occidentales y a los portugueses en las Indias Orientales. Todo el mundo ib?rico est? en plena ebullici?n: reyes y vasallos, soldados y misioneros, nobles y villanos, todos sienten el deseo de asentaras terrenas y sobrenaturales.

Juan de Dios funda la Orden Hospitalaria en este ambiente hist?rico. Instituci?n que podr?a sintetizarse as?: un bagaje cultural y espiritual propio, su carisma y raz?n de vida estaba en el servicio integral a los pobres y enfermos. El crecimiento de sus seguidores, hasta hoy y la expansi?n de su obra en Europa y en los dem?s continentes, da la medida exacta de los frutos de una espiritualidad y una abnegaci?n hacia el pr?jimo, como expresi?n de seguimiento bajo los dictados evang?licos. Actualmente, este esp?ritu se mantiene y as? se expresa en las constituciones que definen actualmente esta instituci?n.

?La Orden Hospitalaria nace del Evangelio, vivido en manifestaciones de fe y amor a los enfermos de toda naci?n, raza y clase social, preferentemente los m?s abandonados. En esta misi?n de usarse los medios que proporciona la ciencia, el progreso y la t?cnica, de modo que pueda apreciarse claramente el inter?s y la particular y Constante urgencia de la Orden Hospitalaria por actualizar la caridad de siempre ?de Cristo? con los medios humanos modernos de cada ?poca.

Con este esp?ritu, el cuerpo sanitario de esta instituci?n ha de ser seleccionada con ponderaci?n y amplia apertura de ideas, adapt?ndose a las disposiciones legislativas de loa respectivos pa?ses, procurando ayudarles en el desenvolvimiento de su acci?n con los medios exigidos por el progreso, seg?n se enfrente la econom?a de cada centro. Ha de cuidarse tambi?n de la formaci?n peri?dica, puesta al d?a del personal auxiliar.

Los sacerdotes y con ellos los religiosos de la Orden, religiosas y seglares cristianos comprometidos que trabajan en estos hospitales ejercitar?n su ministerio y acci?n apost?lica con todas las personas vinculadas a dichos centros con humildad y amor, a imitaci?n del divino Maestro que vino para servir y dar la vida para la redenci?n de todos. Con cardad y discreci?n buscar?n el modo de acercarse a todas las personas, manifest?ndoles la acci?n de la palabra, ala acci?n lit?rgico-sacramental y las diversas iniciativas que hacen mis vira y eficaz la pastoral hospitalaria. Con celo prudente y comprensi?n humana, invitan a los enfermos a acercarse a los sacramentos, y asistir con particular efusi?n de caridad a. los que se encuentren en peligro de muerte o. en agon?a proporcion?ndoles el consuelo de la fe y de la esperanza cristiana. La esperanza cristiana es el ox?geno de la vida humana, vida desesperada es vida asfixiada Y si ,?sta es una realidad en la persona sana, lo es a?n m?s grave en la persona enferma.

Nos atreve riamos a afirmar que en ninguna vocaci?n humana, como en la asistencia a los enfermos, se reclama tanto la necesidad de apartarse de estos dos errores funestos: la. visi?n del mundo y de la sociedad que prescindiendo absolutamente de Dios por una autonom?a de lo temporal, que llega al extremo de denunciar toda actuaci?n de la Iglesia sobre las realidades humanas; y a la vez, cuando se quiere reducir la actuaci?n de la Iglesia a la pura inferioridad de las almas, a un angelismo pernicioso. ?Se equivocan los cristianos que, pretextando que no tenemos aqu? ciudad permanente, pues buscamos la futura, consideran que pueden descuidar las tareas temporales, sin darse cuenta que la propia fe es un motivo que les obliga al m?s perfecto cumplimiento de todas ellas seg?n la vocaci?n temporal de cada no. Pero no es menos grave el error de quienes, por el contrario, piensan que pueden entregarse totalmente a los asuntos temporales, como si ?stos fuesen ajenos del todo a la vida religiosa, pensando que ?sta se reduce meramente a ciertos actos de culto y al cumplimiento de determinadas obligaciones morales. El divorcio entre la fe y la vida diaria de muchos debe ser considerado como uno de los m?s graves errores de nuestra ?poca?.
Esta cita del Vaticano II (GS,43) no puede ser m?s elocuente, m?s categ?rica y m?s perentoria para todos los tiempos, para esclarecer y definir lo que es un hospital cat?lico.

Publicado por verdenaranja @ 1:11  | Art?culos de inter?s
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Viernes, 16 de junio de 2006
15 de Junio. ZENIT publica la homil?a que pronunci? Benedicto XVI este jueves por la tarde al celebrar la misa de la solemnidad del Sant?simo Cuerpo y Sangre de Cristo (Corpus Christi), en la Bas?lica de San Juan de Letr?n.



Queridos hermanos y hermanas:
En la v?spera de su Pasi?n, durante la Cena pascual, el Se?or tom? el pan en sus manos --como hemos escuchado hace poco en el Evangelio-- y, tras pronunciar la bendici?n, lo rompi? y lo dio a sus disc?pulos diciendo: ?Tomad, este es mi cuerpo?. Despu?s tom? el c?liz, dio gracias, se lo dio y todos bebieron de ?l. Y dijo: ?Esta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos? (Marcos 14, 22-24). Toda la historia de Dios con los hombres se resume en estas palabras. No s?lo recuerdan e interpretan el pasado, sino que anticipan tambi?n el futuro, la venida del Reino de Dios en el mundo. Jes?s no s?lo pronuncia palabras. Lo que ?l dice es un acontecimiento, el acontecimiento central de la historia del mundo y de nuestra vida personal.

Estas palabras son inagotables. Quisiera meditar con vosotros en este momento en un solo aspecto. Jes?s, como signo de la presencia, escogi? el pan y el vino. Con cada uno de los dos signos se entrega totalmente, no s?lo una parte de s?. El Resucitado no est? dividido. ?l es una persona que, a trav?s de los signos, se acerca a nosotros y se une a nosotros. Los signos, sin embargo, representan de manera clara cada uno de los aspectos particulares de su misterio y, con su manera t?pica de manifestarse, nos quieren hablar para que aprendamos a comprender algo m?s del misterio de Jesucristo. Durante la procesi?n y en la adoraci?n, nosotros miramos a la Hostia consagrada, la forma m?s sencilla de pan y de alimento, hecho simplemente con algo de harina y de agua. La oraci?n con la que la Iglesia durante la liturgia de la misa entrega este pan al Se?or lo presenta como fruto de la tierra y del trabajo del hombre. En ?l queda recogido el cansancio humano, el trabajo cotidiano de quien cultiva la tierra, de quien siembra, cosecha y finalmente prepara el pan. Sin embargo, el pan no es s?lo un producto nuestro, algo que nosotros hacemos; es fruto de la tierra y, por tanto, es tambi?n un don. El hecho de que la tierra d? fruto no es m?rito nuestro; s?lo el Creador pod?a darle la fertilidad. Y ahora podemos tambi?n ampliar algo esta oraci?n de la Iglesia, diciendo: el pan es fruto de la tierra y al mismo tiempo del cielo. Presupone la sinergia de las fuerzas de la tierra y de los dones de lo alto, es decir, del sol y de la lluvia. Y el agua, de la que tenemos necesidad para preparar el pan, no la podemos producir nosotros. En un per?odo en el que se habla de la desertizaci?n y en el que escuchamos denunciar el peligro de que los hombres y los animales mueran de sed en las regiones sin agua, volvemos a darnos cuenta de la grandeza del don del agua y de que no podemos proporcion?rnoslo por nosotros mismos. Entonces, al contemplar m?s de cerca este peque?o pedazo de Hostia blanca, este pan de los pobres, se nos presenta como una s?ntesis de la creaci?n. Se unen el cielo y la tierra, as? como actividad y esp?ritu del hombre. La sinergia de las fuerzas que hace posible en nuestro pobre planeta el misterio de la vida y de la existencia del hombre nos sale al paso en toda su maravillosa grandeza. De este modo, comenzamos a comprender por qu? el Se?or escoge este pedazo de pan como su signo. La creaci?n con todos sus dones aspira m?s all? de s? misma hacia algo que es todav?a m?s grande. M?s all? de la s?ntesis de las propias fuerzas, m?s all? de la s?ntesis de naturaleza y esp?ritu que en cierto sentido experimentamos en el pedazo de pan, la creaci?n est? orientada hacia la divinizaci?n, hacia los santos desposorios, hacia la unificaci?n con el Creador mismo.

Pero todav?a no hemos explicado plenamente el mensaje de este signo de pan. El Se?or hizo referencia a su misterio m?s profundo en el Domingo de Ramos, cuando le presentaron la petici?n de unos griegos que quer?an encontrarse con ?l. En su respuesta a esta pregunta, se encuentra la frase: ?En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda ?l solo; pero si muere, da mucho fruto? (Juan 12, 24). En el pan, hecho de granos molidos, se esconde el misterio de la Pasi?n. La harina, el grano molido, presupone el morir y el resucitar del grano. El ser molido y cocido manifiesta una vez m?s el mismo misterio de la Pasi?n. S?lo a trav?s del morir llega el resurgir, llega el fruto y la nueva vida. Las culturas del Mediterr?neo, en los siglos anteriores a Cristo, hab?an intuido profundamente este misterio. Bas?ndose en la experiencia de este morir y resurgir, concibieron mitos de divinidades, que muriendo y resucitando daban nueva vida. El ciclo de la naturaleza les parec?a como una promesa divina en medio de las tinieblas del sufrimiento y de la muerte que se nos imponen. En estos mitos, el alma de los hombres, en cierto sentido, se orientaba hacia ese Dios que se hizo hombre, que se humill? hasta la muerte en la cruz y que de este modo abri? para todos nosotros la puerta de la vida. En el pan y en su devenir, los hombres han descubierto una especie de expectativa de la naturaleza, una especie de promesa de la naturaleza de que esto habr?a tenido que existir: el Dios que muere de este modo nos lleva a la vida. Ha sucedido realmente con Cristo lo que en los mitos era una expectativa y lo que el mismo grano esconde como signo de la esperanza de la creaci?n. A trav?s de su sufrimiento y de su muerte libre, ?l se convirti? en pan para todos nosotros y, de este modo, en esperanza viva y cre?ble: ?l nos acompa?a en todos nuestros sufrimientos hasta la muerte. Los caminos que ?l recorre con nosotros y a trav?s de los cuales nos conduce a la vida son caminos de esperanza.

Al contemplar en adoraci?n a la Hostia consagrada, nos habla el signo de la creaci?n. Entonces nos encontramos con la grandeza de su don; pero nos encontramos tambi?n con la Pasi?n, con la Cruz de Jes?s y su resurrecci?n. A trav?s de esta contemplaci?n en adoraci?n, ?l nos atrae hacia s?, penetrando en su misterio, por medio del cual quiere transformarnos, como transform? la Hostia.

La Iglesia primitiva encontr? en el pan un signo m?s. La ?Doctrina de los doce ap?stoles?, un libro redactado en torno al a?o 100, refiere en sus oraciones la afirmaci?n: ?Que as? como este pan partido estaba esparcido sobre las colinas y es reunido en una sola cosa, del mismo modo tu Iglesia sea reunida desde los confines de la tierra en tu Reino? (IX, 4). El pan, hecho de muchos granos de trigo, encierra tambi?n un acontecimiento de uni?n: el convertirse en pan de granos molidos es un proceso de unificaci?n. Nosotros mismos, de los muchos que somos, tenemos que convertirnos en un solo pan, en su solo cuerpo, nos dice san Pablo (1 Corintios 10, 17). De este modo, el pan se convierte al mismo tiempo en esperanza y tarea.

De manera semejante tambi?n nos habla el signo del vino. Ahora bien, mientras el pan hace referencia a lo cotidiano, a la sencillez y a la peregrinaci?n, el vino expresa la exquisitez de la creaci?n: a trav?s de este signo menciona la fiesta de alegr?a que Dios quiere ofrecernos al final de los tiempos y que anticipa ahora, siempre de nuevo. Pero el vino tambi?n habla de la Pasi?n: la vid tiene que ser podada repetidamente para poder purificarse; la uva tiene que madurar bajo el sol y la lluvia y tiene que ser pisada: s?lo a trav?s de esta pasi?n madura un vino apreciado.

En la fiesta del Corpus Christi contemplamos sobre todo el signo del pan. Nos recuerda tambi?n la peregrinaci?n de Israel durante los cuarenta a?os en el desierto. La Hostia es nuestro man? con el que el Se?or nos alimenta, es verdaderamente el pan del cielo, con el que ?l verdaderamente se entrega a s? mismo. En la procesi?n, seguimos este signo y de este modo le seguimos a ?l mismo. Y le pedimos: ?gu?anos por los caminos de nuestra historia! ?Vuelve a mostrar a la Iglesia y a sus pastores siempre de nuevo el camino justo! ?Mira a la humanad que sufre, que vaga insegura entre tantos interrogantes; mira el hambre f?sica y ps?quica que le atormenta! ?Da a los hombres el pan para el cuerpo y para el alma! ?Dales trabajo! ?Dales luz! ?Dales a ti mismo! ?Purif?canos y santif?canos a todos nosotros! Haznos comprender que s?lo a trav?s de la participaci?n en tu Pasi?n, a trav?s del ?s?? a la cruz, a la renuncia, a las purificaciones que t? nos impones, nuestra vida puede madurar y alcanzar su aut?ntico cumplimiento. Re?nenos desde todos los confines de la tierra. ?Une a tu Iglesia, une a la humanidad lacerada! ?Danos tu salvaci?n! ?Am?n!

Publicado por verdenaranja @ 23:42  | Habla el Papa
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JUN 2006 (VIS).-Hoy, solemnidad del Corpus Christi, Benedicto XVI celebr? la Santa Misa a las 19,00 en la explanada de la bas?lica de San Juan de Letr?n y posteriormente presidi? la procesi?n eucar?stica hasta la bas?lica de Santa Mar?a la Mayor.

En la homil?a, el Papa afirm? que la Hostia consagrada es "el alimento de los pobres" y "fruto de la tierra y del trabajo del hombre". Sin embargo, dijo, "el pan no es simplemente y solo un producto nuestro, algo hecho por nosotros; es fruto de la tierra y por tanto, un don. (...) Presupone la sinergia de las fuerzas de la tierra y de los dones del cielo, es decir, del sol y de la lluvia".

"E un per?odo en que se habla de la desertificaci?n y o?mos denunciar cada vez m?s el peligro de que hombres y bestias mueran de sed en las regiones que no tienen agua, nos damos cuenta de la grandeza del don del agua y de que somos incapaces de conseguirla por nosotros mismos. Entonces, mirando desde m?s cerca este peque?o trozo de Hostia blanca, este pan de los pobres, es como una s?ntesis de la creaci?n".

El Santo Padre puso de relieve que "cuando al adorar miramos la Hostia consagrada, nos habla el signo de la creaci?n. Entonces encontramos la grandeza de su don; pero tambi?n encontramos la Pasi?n, la Cruz de Jes?s y su resurrecci?n".

"En la fiesta del Corpus Christi vemos sobre todo el signo del pan, que nos recuerda tambi?n la peregrinaci?n de Israel durante los cuarenta a?os en el desierto. La Hostia es nuestro man?, con el que el Se?or nos nutre; es realmente el pan del cielo, mediante el que se dona a s? mismo. En la procesi?n seguimos este signo y as? le seguimos a El mismo".

Benedicto XVI pidi? a continuaci?n al Se?or: "Gu?anos por los caminos de nuestra historia! Muestra a la Iglesia y a sus pastores siempre de nuevo el justo camino! Mira a la humanidad que sufre, que vaga insegura entre tantos interrogantes; mira el hambre f?sico y ps?quico que la tormenta! Da a los seres humanos pan para el cuerpo y para el alma! Dales trabajo, dales luz, dales T? mismo! Purif?canos y santif?canos!".

"Haznos comprender -termin?- que s?lo mediante la participaci?n en tu Pasi?n, mediante el "s?" a la cruz, a la renuncia, a las purificaciones que nos impones, nuestra vida puede madurar y alcanzar su verdadero cumplimiento. Re?nenos de todos los confines de la tierra! Une a tu Iglesia, une a la humanidad lacerada! Danos tu salvaci?n!".

Terminada la misa, el Papa presidi? la procesi?n eucar?stica que recorri? la Via Merulana hasta la bas?lica de Santa Mar?a la Mayor. Durante el camino, miles de fieles rezaron y cantaron acompa?ando al Sant?simo Sacramento. Un veh?culo descubierto transport? el Sant?simo en una custodia, frente a la cual iba el Papa arrodillado.

?Cu?ntas veces en nuestra vida hemos pensado o dicho yo no podr?a ser as? o yo no podr?a hacer eso?, pregunta la autora del art?culo "Fuera de control", que trae la revista "Punto de encuentro" n?mero 27, mes de Junio 2006.


Fuera de control


?Vive actualmente alguien fuera de control? ?Del control de qui?n? ?Y por qu? y para qu? elige alguien vivir fuera de control? En el n?mero anterior de la revista hablamos sobre la norma y lo normal. Y yo me hab?a comprometido a recoger en esta ocasi?n el testigo de las consecuencias que supon?an para la persona mantenerse al margen, voluntariamente o no, de ella.

Mantenerse al margen de la norma supone en cierta forma, de ah? el t?tulo, mantenerse fuera de control. Personas no controladas son las que no contribuyen con los mismos tributos, no gastan su dinero en los mismos objetos o con los mimos fines, no se ci?en a la tendencias homog?neas en cuanto al aspecto f?sico, no sienten de la misma manera lo que les rodea y no esperan algo estipulado previamente de los que est?n a su alrededor. No se rigen, en fin, por las reglas por las que se rige el resto. Y, a la vez, casi todos intentamos estar un poco fuera de control. Es, precisa y curiosamente, ese poco, lo que atrae de nosotros, lo que nos caracteriza o diferencia frente a los dem?s. Ese pizco de rebeld?a impl?cita en cada uno es incluso necesario. Es como nuestra marca. Pero no conviene pasarse. El esp?ritu gregario que nos determina hace que dejemos al otro la justa libertad para que pueda sentirse libre, ni menos ni, por supuesto, m?s.

Por ello, es tan dif?cil asumir propuestas como las que hacen algunas asociaciones de consumidores de lo que entendemos usualmente por droga (coca?na, hero?na). He tenido conversaciones en las que me han planteado por qu? no permitir un consumo responsable. Una persona adulta es libre de hacerlo o no. Si alguien se quiere gastar parte de sus ingresos mensuales en una sustancia x, ?por qu? es una opci?n peor que gastarlo en cualquier otra cosa mejor aceptada socialmente pero igual de da?ina? S? que es un asunto bastante pol?mico en el que no me interesa entrar. S?lo he puesto el ejemplo para poder observar c?mo nuestra reacci?n de rechazo se hace patente siempre ante lo que nos plantea desaf?os, lo que se sale de lo com?n.

Otro caso, de muy distinto calibre. El de una amiga. Es un caso real, no una hip?-tesis. Esta chica tiene una ni?a, trabaja por su cuenta y estudia las ?ltimas asignaturas de su carrera, en las que le exigen como obligatoria la asistencia a clase. No puede asistir a clase a primera hora porque no puede dejar de llevar a su hija al colegio. Y no puede estudiar tanto como quisiera porque no puede dejar de trabajar todo lo que lo hace para mantenerse a s? misma y a la ni?a. ?No es contradictorio que le denieguen todas las becas que ha solicitado por no alcanzar los criterios establecidos (pensados, con seguridad, para j?venes sin cargas familiares, y no para mujeres independientes con hijos), no le den ninguna ayuda social por no poseer un contrato laboral y no le permitan aprobar las asignatura sin asistir a clases? La excluimos, aunque nos sentimos mal al leer esto. La excluimos nosotros. La excluyes t? y la excluyo yo. La excluyen las leyes, las normativas, los baremos y los c?nones que hemos considerado aptos para medir el mundo.

Las consecuencias de salirse de la norma son mucho m?s dolorosas que el leve jugueteo con los l?mites, y la posterior vuelta al redil. Las consecuencias de no caber dentro de lo que se concibe que debe ser cuando debe ser y como debe ser son mucho m?s terribles para los y las que tienen los mismos derechos que una, pero le
son vulnerados en nombre de esa devastadora normalidad.

?Cu?ntas veces en nuestra vida hemos pensado o dicho yo no podr?a ser as? o yo no podr?a hacer eso? Yo no podr?a ser gorda, yo no podr?a dormir en la calle, yo no podr?a ser madre soltera, yo no podr?a convertirme al islam, yo no podr?a venir en patera (cayuco, que est? de moda), yo no podr?a vivir con tan poco dinero... Yo no podr?a. Probablemente s?. Pi?nsalo. Podr?as, pero no tienes que hacerlo. ?Qu? suerte!

Son las ideas negativas individuales y las del susceptible imaginario colectivo, las actitudes de rechazo interiorizadas sin cuestionamiento y los prejuicios, los que nos hacen llegar al resultado del amplio y r?gido listado de ESTO S? y ESTO NO. Creo que este listado hay que flexibilizarlo, porque todos s? y todos no en momentos determinados. Adem?s, en este mundo de comunicaci?n global, creo que nos ha perjudicado enormemente lo que Abraham Moles define como experiencia vicaria. A partir de lo que vemos, o?mos y leemos a trav?s de los medios, hemos simplificado enormemente nuestros esquemas de vida. Hemos dejado de ser nosotros y nuestras circunstancias. Ahora unos pocos perfilan unas circunstancias estandarizadas y el resto vamos intentando adaptarnos a ellas. Si antes una nac?a con las caderas anchas ten?a las mismas posibilidades de ser feliz que cualquier otra u otro. Hoy en d?a esas posibilidades son ciertamente menores, aunque contin?an intentando mantenerse con dignidad por aquello del aceptarse a uno mismo. Antes, las tallas 42 ? 44 eran lo normal para la mujer. Hoy lo es la 38, e incluso la 36, pero a ver cu?ntas de nosotras la usamos. Es decir, hay casos, como ?ste, en el que hemos llegado a asumir como norma algo que muy pocos de nosotros cumplimos. Y la gran mayor?a vivimos, con mayor o menor angustia, en sus m?rgenes. ?No es parad?jico que manejemos nuestras vidas dentro de un horizonte de expectativas que nos excluyen? ?No es incluso rid?culo?
?Fuera de control o controles fuera?

Aixa Lorenzo, fil?loga

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En la secci?n "La calle opina" de la revista Iglesia Nivariense, n?mero 66, se encuentra un art?culo de Salvador Fern?ndez sobre el noviazgo y preparaci?n al matrimonio.

HAY QUE ANDARSE CON OJO



A la hora de pensar en casarse. El matrimonio y, consecuentemente, la familia es un paso importante en la vida de las personas. Yo dir?a que tal vez el m?s importante ya que, adem?s de la familia, nos jugamos la felicidad.
Hoy, tal vez por la influencia de los medios de comunicaci?n o de la prensa rosa, por la p?rdida de valores o por la ?poca que nos est? tocando vivir, me atrevo a afirmar que se va al matrimonio sin la m?s elemental preparaci?n, fruto de lo cual son las rupturas matrimoniales, doloroso paso que sufren los esposos, sus hijos, si los hay, y sus familias. Una separaci?n, un divorcio, no es una pera en dulce. Al contrario.
Es posible que ante esa panor?mica bastantes parejas opten por formar parejas de hecho, por vivir "en prueba", acaso cifrando su felicidad matrimonial en comprobar como se funciona en la cama. Si no funciona, nos separamos y ya est?, separaci?n que, generalmente, tambi?n resulta dolorosa, incluso tr?gica.
No ha de extra?arnos que cada vez sean m?s los solteros/as que pasan de formar matrimonio ni pareja, tienen sus aventuras ocasionales, alegando que "no est?n preparados". Para m? una forma de pasarlo bien, ego?stamente, fomentando el que en nuestro pa?s la poblaci?n est? envejeciendo, con las dram?ticas consecuencias que les tocar? vivir a futuras generaciones.
Es incomprensible que en los tiempos en que vivimos nos preocupe conocer a fondo como funcionan los m?viles, electrodom?sticos, ordenadores y toda una gama de aparatos y que, algo tan fundamental como es el matrimonio, la familia, el ser feliz, entremos en ello casi como analfabetos totales.
Como somos muy "modernos", pasamos del noviazgo ?hay que ser carca!.

Cuando m?s unos meses ya vivir juntos. Y as? nos va.
Se me ocurre que as? como ahora nos colocan el carnet de conducir por puntos, tambi?n deber?a establecerse un curso para aquellos que quieren casarse. Y, como en el examen de conducir, los novios deben conocer las normas y las se?ales, con el fin de comprobar si tienen madurez para casarse (algo fundamental), para que puedan ser felices.
El noviazgo -si se lleva como es debido- nos permite conocer a la futura pareja, su car?cter, sus valores, sus ideas religiosas, que opina sobre la econom?a familiar, la mutua colaboraci?n en el hogar, su idea sobre la fidelidad, si quiere tener hijos o no, y en como educarlos. Su actitud en relaci?n a las familias pol?ticas, a que la mujer trabaje tambi?n fuera de casa. Conocer la psicolog?a femenina y la masculina mejorar? la delicada convivencia diaria, as? como disfrutar de una sexualidad sana. Y tambi?n si quiere casarse por la Iglesia o por lo civil o ni lo uno ni lo otro. Todo esto y m?s, es importante conocerlo antes de dar el paso.
Conozco algunas parejas que no se han casado porque la boda cuesta "cara", decisi?n que respeto pero que no apruebo, ya que el matrimonio supone un compromiso donde "yo me entrego a ti y te recibo para amarte y respetarte, en la salud y la enfermedad, en las alegr?as y las penas, todos los d?as de mi vida. ?Qu? hermosa promesa!
Por tanto, hay que andarse con ojo. La decisi?n es importante y delicada, de la que no hay que asustarse. Pero eso s?, prepararse lo mejor posible y hoy, afortunadamente, existen medios para ello. Contando adem?s, si eres cat?lico/a, con la Gracia del sacramento.
El matrimonio, la familia, es una ilusionante vocaci?n.
?Y merece la pena!

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Colocamos la cr?nica de Alberto Gonz?lez sobre la presentaci?n del libro de Don Giussani, "Educar es un riesgo", a cargo de Don Juli?n Carr?n (De la revista Iglesia Nivariense n?mero 66, Mayo-Junio)

Educar es un riesgo>


El pasado 1 de Abril, la Plataforma C?vica "Tiempo de Educar", invit? a la presentaci?n del libro de don Giussani Educar es un riesgo, a cargo de D. Juli?n Carr?n, Presidente de la Fraternidad de Comuni?n y Liberaci?n, en la sede del Parlamento de Canarias. A la mesa de la presentaci?n del libro hab?a sido invitado D. Ricardo Melchior, Presidente del Cabildo de Tenerife, que acogi? con afecto la tarea de anfitri?n de Juli?n Carr?n en la isla. El Obispo de Tenerife, Monse?or Bernardo Alvarez, imposibilitado de participar por los compromisos propios de la proximidad de la Semana Santa, tuvo el gesto humano y fraternal de acercarse durante la cena expresamente a saludar a Carr?n y a sus acompa?antes.
El gesto sembr? desde el principio curiosidad y debate. ?Qu? pueden decir estas personas en un lugar como el Parlamento regional? ?Se trata de temas religiosos o temas "neutrales"?. Nosotros ve?amos con cierto nerviosismo y con cierto asombro, la gran afluencia de gente en esa tarde, que se dirig?a hacia la puerta del Parlamento de Canarias porque romp?a todas las expectativas de asistencia, teniendo en cuenta que se celebraba uno de los derbis deportivos m?s importante de Espa?a, como era el partido de f?tbol Real Madrid ? Barcelona. Lo que ninguno de nosotros esperaba fue tener que desalojar hasta las sillas de la sala de juntas de los parlamentarios para poder acomodar al mayor n?mero de personas posible, y a?n as? mucha gente qued? de pi?, en una sala prevista para unas doscientas personas sentadas. Asistieron personalidades del ?mbito pol?tico, social y religioso, interesados por el tema que ?bamos a tratar, la educaci?n.
La introducci?n a la presentaci?n del libro, corri? a cargo de nuestra amiga Esther Gonz?lez Marrero, que hizo un breve recorrido por la experiencia de don Giussani que "desde hace 50 a?os, cuando subi? por aquellos cuatro escalones del liceo Berchet, casi sin quererlo, propuso una aventura educativa apasionante que no nac?a de un proyecto educativo alternativo o de un programa elaborado, sino que part?a de la conciencia de llevar con ?l aquello que salva al hombre, es decir, lo que le hace aut?ntico y lo que le da consistencia al ansia de verdad que el hombre tiene".
Fue muy interesante la sinton?a con la que intervino el Presidente del Cabildo de Tenerife en cuanto a que la educaci?n debe ser la mayor preocupaci?n de una sociedad, por lo que nos debe preocupar a todos, a educadores, no educadores, pol?ticos y no pol?ticos. Una sociedad si verdaderamente lo es tiene que tener siempre esta preocupaci?n por la educaci?n. En este sentido afirm? que el Parlamento era el lugar id?neo para esta presentaci?n del libro de Giussani, precisamente porque es donde los representantes del pueblo est?n llamados a tomar conciencia del problema.
La presentaci?n llevada a cabo por Juli?n Carr?n despert? mucho inter?s en los asistentes, con una atenci?n ins?lita durante toda su intervenci?n, puesto que la educaci?n tiene que ver con todos los ?mbitos de la vida. Me daba cuenta a medida que hablaba de la profundidad del problema que tenemos delante y muchos de los asistentes salieron tocados por las palabras de Carr?n y con un deseo de ir m?s al fondo. mostrando su inter?s en participar en un trabajo m?s sosegado con el libro de Giussani.
Ha crecido en nosotros la certeza de que es verdadero lo que hemos encontrado, hasta el punto de ponerlo delante de todos en nuestra sociedad, de tener la potencialidad de entrar en di?logo con todos los ?mbitos y con todas las mentalidades sin complejo alguno. La humanidad de todos es la misma, hecha por el Mismo.

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CORPUS CHRISTI

Los macenses celebraron ayer el d?a grande de la festividad eucar?stica, en la que particip? monse?or El?as Yanes


(DIARIO DE AVISOS, 16 - VI, Mazo) Mazo volvi? a ser ayer el reflejo de un pueblo donde la fe y la cultura, el arte y la imaginaci?n, la naturaleza y la mano del hombre se conjugan con la celebraci?n del Corpus. Una festividad que estremeci? un a?o m?s las calles adoquinadas del casco de la Villa, que se volc? con esta celebraci?n en un alarde de creatividad y religiosidad. La procesi?n del Corpus, al final casi del d?a, fue recorriendo uno a uno los distintos arcos, pasillos y el tapiz con que se celebra este encuentro anual, y fue acompa?ada a su paso por numeroso p?blico que no quiso perderse esta cita obligada del calendario cultural de La Palma.

Pese a que muchos estaban cansados despu?s de estar toda la noche trabajando para rematar los arcos y dem?s elementos que componen esta festividad, no quisieron perderse el d?a grande del Corpus, consolados por la belleza que desprend?an estas obras de artesan?a fruto del trabajo colectivo y minucioso de los vecinos, en algunos casos de varios meses. Adem?s, numerosos visitantes acudieron a la localidad macense para dejarse empapar por el v?rtice que fue ayer Mazo, donde la fe, el arte y la naturaleza convergen.

La eucarist?a estuvo presidida por un hijo de este pueblo, El?as Yanes, arzobispo em?rito de Zaragoza. Adem?s, en el acto se dieron cita las autoridades locales e insulares. Un emotivo encuentro de macenses en esta celebraci?n que es, sobre todo, "en honor al Sant?simo", como record? el alcalde, Francisco Javier Gonz?lez.

Yanes disert? en su intervenci?n sobre la importancia que en Espa?a ha tenido esta fiesta y cuya relevancia se manifiesta en las obras art?sticas realizadas al servicio de la Eucarist?a. Para el arzobispo palmero, esta festividad representa sobre todo "la cercan?a de Dios con el hombre".

Una vez fuera del templo, la procesi?n recorri? todos y cada uno de los lugares donde se encontraban instalados los arcos y que fueron elaborados por los catorce barrios del municipio, exponiendo motivos religiosos y de la cultura tradicional.

El alcalde se?al? que la calidad de los arcos de esta edici?n ha superado las anteriores, achac?ndolo entre otras cosas a un mayor trabajo de los dise?adores. Gonz?lez destac? que el Corpus es una festividad que se empieza desde la familia que debe organizarse por las numerosas horas que emplea en la confecci?n de los arcos, adem?s de ser un momento de encuentro. "Muchos vecinos s?lo se ven durante el Corpus", concluy?.

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El municipio de Villa de Mazo celebr? ayer la festividad del Corpus Christi con una solemne eucarist?a, presidida por el arzobispo de Zaragoza, El?as Yanes, y la posterior procesi?n del Sant?simo Sacramento por las calles del pueblo adornadas con arcos, pasillos y alfombras realizados en su honor por los vecinos.



(EL D?A, 16 - VI, D. M., Mazo) El municipio de Mazo vivi? ayer el d?a grande de las fiestas del Corpus Christi, con una solemne misa -predicada por el arzobispo em?rito de Zaragoza, el palmero El?as Yanes, y concelabrada por los sacerdotes de la Isla- y la posterior procesi?n del Sant?simo Sacramento por las principales calles del casco, adornadas en su honor con bellos arcos, pasillos, alfombras y tapices hechos a mano por los vecinos de los catorce barrios con flores, semillas y mucho ingenio.

Es una celebraci?n del pueblo y es ?ste quien la ha hecho grande (hay constancia de esta manifestaci?n religiosa, cultural y art?stica desde el siglo XVII). Tanto es as?, que en el a?o 1985, el Corpus de Mazo fue declarado de Inter?s Tur?stico Nacional por su singularidad (se trata de un Corpus vertical, los dem?s se hacen en el suelo), laboriosidad y espectacularidad, que no deja indiferente a nadie aunque lo vea todos los a?os.

El alcalde, Francisco Javier, destac? ayer el car?cter religioso y art?stico de los festejos, pero tambi?n lo que tiene de convivencia, que es mucha porque "primero la familia tiene que ponerse de acuerdo de qui?n va a ir al enrame por la tarde y parte de la noche, y por lo tanto hay que reorganizar las cosas de la casa, y despu?s en el barrio, porque todo el mundo participa en el enrame y cuando se colocan los arcos y se hacen los pasillos. As? que es una fiesta para compartir y de ofrenda al Sant?simo".

Si bien ayer fue el d?a principal de los festejos, los arcos, alfombras y pasillos elaborados con flores, p?talos, c?scaras de ajo, musgo, ramas, semillas y hoja de vi?a, permanecer?n expuestos en las calles hasta el pr?ximo domingo para que puedan ser visitados por cientos de curiosos.

Atr?s quedar?n los preparativos que duran meses puesto que desde diciembre del a?o anterior el ayuntamiento empieza a trabajar en la carpinter?a y la cerrajer?a (la estructura) para que luego los arcos (15 en total) est?n en el local de enrame un mes antes de los festejos para su confecci?n minuciosa.

La relevancia que ha adquirido el Corpus Christi de Mazo es tal, que el municipio participar? con dos arcos y un tapiz en la finalizaci?n del lustro de celebraci?n de los quinientos a?os de fundaci?n de La Orotava, otra villa que tambi?n celebra el Corpus de manera grandiosa, pero en el suelo.

Publicado por verdenaranja @ 9:31  | Noticias de religi?n
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(EL D?A, 16 - VI) San Crist?bal de La Laguna celebra este domingo la tradicional festividad del Corpus Christi, para lo que este a?o la Concejal?a de Fiestas repartir? alrededor de 300.000 flores, 700 kilos de pigmento, 30 toneladas de marmolina y 30.000 kilos de calcita, adem?s de brezo, d?tiles, retama, flores silvestres y otros materiales entre los participantes en la elaboraci?n de las alfombras.

A partir de las 17:00 horas, tras la funci?n religiosa oficiada por obispo de la Di?cesis Bernardo ?lvarez, se celebrar? la procesi?n del Sant?simo, que saldr? de la iglesia de la Concepci?n y discurrir? por la plaza del mismo nombre, las calle Obispo Rey Redondo, calle Nava y Grim?n, calle San Agust?n, calle Ascanio y Nieves y volver? a la plaza de la Concepci?n hasta la iglesia.

Todas estas v?as se ver?n engalanadas con las alfombras que, desde la tarde anterior, habr?n empezado a confeccionar ciudadanos de todas las edades en uno de los actos m?s emblem?ticos del municipio lagunero.

Publicado por verdenaranja @ 9:26  | Noticias de religi?n
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(EL D?A, 16 - VI) Las calles de la capital chicharrera volver?n a "tapizarse" ma?ana desde primeras horas y hasta que se celebre la funci?n solemne del Corpus Christi, a las 19:00 horas. Esta misa volver? a desarrollarse en la parroquia matriz de La Concepci?n, despu?s de que en 2005 tuviera lugar en la plaza del Pr?ncipe con el fin realzar el A?o de la Eucarist?a.

Despu?s de que los autores de las alfombras compartan horas de comuni?n trabajando para embellecer las calles con sal te?ida y p?talos de flores, comenzar? la misa. Una vez finalice la eucarist?a, los sacerdotes de la Vicar?a de Santa Cruz, encabezados por el obispo de la Di?cesis, presidir?n la comitiva, junto a las autoridades civiles y los ni?os que han hecho este a?o la Primera Comuni?n en las diferentes parroquias. El recorrido comenzar? en la calle de Santo Domingo para continuar por Cruz Verde, San Francisco y la plaza de San Francisco.

Este a?o se prev? la elaboraci?n de una treintena de alfombras, un tercio m?s que en a?os anteriores.

Publicado por verdenaranja @ 9:23  | Noticias de religi?n
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Jueves, 15 de junio de 2006
CARTA ENC?CLICA
DEUS CARITAS EST
DEL SUMO PONT?FICE
BENEDICTO XVI
A LOS OBISPOS
A LOS PRESB?TEROS Y DI?CONOS
A LAS PERSONAS CONSAGRADAS
Y A TODOS LOS FIELES LAICOS
SOBRE EL AMOR CRISTIANO




INTRODUCCI?N

1. ? Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en ?l ? (1 Jn 4, 16). Estas palabras de la Primera carta de Juan expresan con claridad meridiana el coraz?n de la fe cristiana: la imagen cristiana de Dios y tambi?n la consiguiente imagen del hombre y de su camino. Adem?s, en este mismo vers?culo, Juan nos ofrece, por as? decir, una formulaci?n sint?tica de la existencia cristiana: ? Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos cre?do en ?l ?.

Hemos cre?do en el amor de Dios: as? puede expresar el cristiano la opci?n fundamental de su vida. No se comienza a ser cristiano por una decisi?n ?tica o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientaci?n decisiva. En su Evangelio, Juan hab?a expresado este acontecimiento con las siguientes palabras: ? Tanto am? Dios al mundo, que entreg? a su Hijo ?nico, para que todos los que creen en ?l tengan vida eterna ? (cf. 3, 16). La fe cristiana, poniendo el amor en el centro, ha asumido lo que era el n?cleo de la fe de Israel, d?ndole al mismo tiempo una nueva profundidad y amplitud. En efecto, el israelita creyente reza cada d?a con las palabras del Libro del Deuteronomio que, como bien sabe, compendian el n?cleo de su existencia: ? Escucha, Israel: El Se?or nuestro Dios es solamente uno. Amar?s al Se?or con todo el coraz?n, con toda el alma, con todas las fuerzas ? (6, 4-5). Jes?s, haciendo de ambos un ?nico precepto, ha unido este mandamiento del amor a Dios con el del amor al pr?jimo, contenido en el Libro del Lev?tico: ? Amar?s a tu pr?jimo como a ti mismo ? (19, 18; cf. Mc 12, 29- 31). Y, puesto que es Dios quien nos ha amado primero (cf. 1 Jn 4, 10), ahora el amor ya no es s?lo un ? mandamiento ?, sino la respuesta al don del amor, con el cual viene a nuestro encuentro.

En un mundo en el cual a veces se relaciona el nombre de Dios con la venganza o incluso con la obligaci?n del odio y la violencia, ?ste es un mensaje de gran actualidad y con un significado muy concreto. Por eso, en mi primera Enc?clica deseo hablar del amor, del cual Dios nos colma, y que nosotros debemos comunicar a los dem?s. Quedan as? delineadas las dos grandes partes de esta Carta, ?ntimamente relacionadas entre s?. La primera tendr? un car?cter m?s especulativo, puesto que en ella quisiera precisar ?al comienzo de mi pontificado? algunos puntos esenciales sobre el amor que Dios, de manera misteriosa y gratuita, ofrece al hombre y, a la vez, la relaci?n intr?nseca de dicho amor con la realidad del amor humano. La segunda parte tendr? una ?ndole m?s concreta, pues tratar? de c?mo cumplir de manera eclesial el mandamiento del amor al pr?jimo. El argumento es sumamente amplio; sin embargo, el prop?sito de la Enc?clica no es ofrecer un tratado exhaustivo. Mi deseo es insistir sobre algunos elementos fundamentales, para suscitar en el mundo un renovado dinamismo de compromiso en la respuesta humana al amor divino.

PRIMERA PARTE

LA UNIDAD DEL AMOR
EN LA CREACI?N
Y EN LA HISTORIA DE LA SALVACI?N


Un problema de lenguaje

2. El amor de Dios por nosotros es una cuesti?n fundamental para la vida y plantea preguntas decisivas sobre qui?n es Dios y qui?nes somos nosotros. A este respecto, nos encontramos de entrada ante un problema de lenguaje. El t?rmino ? amor ? se ha convertido hoy en una de las palabras m?s utilizadas y tambi?n de las que m?s se abusa, a la cual damos acepciones totalmente diferentes. Aunque el tema de esta Enc?clica se concentra en la cuesti?n de la comprensi?n y la praxis del amor en la Sagrada Escritura y en la Tradici?n de la Iglesia, no podemos hacer caso omiso del significado que tiene este vocablo en las diversas culturas y en el lenguaje actual.

En primer lugar, recordemos el vasto campo sem?ntico de la palabra ? amor ?: se habla de amor a la patria, de amor por la profesi?n o el trabajo, de amor entre amigos, entre padres e hijos, entre hermanos y familiares, del amor al pr?jimo y del amor a Dios. Sin embargo, en toda esta multiplicidad de significados destaca, como arquetipo por excelencia, el amor entre el hombre y la mujer, en el cual intervienen inseparablemente el cuerpo y el alma, y en el que se le abre al ser humano una promesa de felicidad que parece irresistible, en comparaci?n del cual palidecen, a primera vista, todos los dem?s tipos de amor. Se plantea, entonces, la pregunta: todas estas formas de amor ?se unifican al final, de alg?n modo, a pesar de la diversidad de sus manifestaciones, siendo en ?ltimo t?rmino uno solo, o se trata m?s bien de una misma palabra que utilizamos para indicar realidades totalmente diferentes?

? Eros ? y ? agap? ?, diferencia y unidad

3. Los antiguos griegos dieron el nombre de eros al amor entre hombre y mujer, que no nace del pensamiento o la voluntad, sino que en cierto sentido se impone al ser humano. Digamos de antemano que el Antiguo Testamento griego usa s?lo dos veces la palabra eros, mientras que el Nuevo Testamento nunca la emplea: de los tres t?rminos griegos relativos al amor ?eros, philia (amor de amistad) y agap?, los escritos neotestamentarios prefieren este ?ltimo, que en el lenguaje griego estaba dejado de lado. El amor de amistad (philia), a su vez, es aceptado y profundizado en el Evangelio de Juan para expresar la relaci?n entre Jes?s y sus disc?pulos. Este relegar la palabra eros, junto con la nueva concepci?n del amor que se expresa con la palabra agap?, denota sin duda algo esencial en la novedad del cristianismo, precisamente en su modo de entender el amor. En la cr?tica al cristianismo que se ha desarrollado con creciente radicalismo a partir de la Ilustraci?n, esta novedad ha sido valorada de modo absolutamente negativo. El cristianismo, seg?n Friedrich Nietzsche, habr?a dado de beber al eros un veneno, el cual, aunque no le llev? a la muerte, le hizo degenerar en vicio.[1] El fil?sofo alem?n expres? de este modo una apreciaci?n muy difundida: la Iglesia, con sus preceptos y prohibiciones, ?no convierte acaso en amargo lo m?s hermoso de la vida? ?No pone quiz?s carteles de prohibici?n precisamente all? donde la alegr?a, predispuesta en nosotros por el Creador, nos ofrece una felicidad que nos hace pregustar algo de lo divino?

4. Pero, ?es realmente as?? El cristianismo, ?ha destruido verdaderamente el eros? Recordemos el mundo precristiano. Los griegos ?sin duda an?logamente a otras culturas? consideraban el eros ante todo como un arrebato, una ? locura divina ? que prevalece sobre la raz?n, que arranca al hombre de la limitaci?n de su existencia y, en este quedar estremecido por una potencia divina, le hace experimentar la dicha m?s alta. De este modo, todas las dem?s potencias entre cielo y tierra parecen de segunda importancia: ? Omnia vincit amor ?, dice Virgilio en las Buc?licas ?el amor todo lo vence?, y a?ade: ? et nos cedamus amori ?, rind?monos tambi?n nosotros al amor.[2] En el campo de las religiones, esta actitud se ha plasmado en los cultos de la fertilidad, entre los que se encuentra la prostituci?n ? sagrada ? que se daba en muchos templos. El eros se celebraba, pues, como fuerza divina, como comuni?n con la divinidad.

A esta forma de religi?n que, como una fuerte tentaci?n, contrasta con la fe en el ?nico Dios, el Antiguo Testamento se opuso con m?xima firmeza, combati?ndola como perversi?n de la religiosidad. No obstante, en modo alguno rechaz? con ello el eros como tal, sino que declar? guerra a su desviaci?n destructora, puesto que la falsa divinizaci?n del eros que se produce en esos casos lo priva de su dignidad divina y lo deshumaniza. En efecto, las prostitutas que en el templo deb?an proporcionar el arrobamiento de lo divino, no son tratadas como seres humanos y personas, sino que sirven s?lo como instrumentos para suscitar la ? locura divina ?: en realidad, no son diosas, sino personas humanas de las que se abusa. Por eso, el eros ebrio e indisciplinado no es elevaci?n, ? ?xtasis ? hacia lo divino, sino ca?da, degradaci?n del hombre. Resulta as? evidente que el eros necesita disciplina y purificaci?n para dar al hombre, no el placer de un instante, sino un modo de hacerle pregustar en cierta manera lo m?s alto de su existencia, esa felicidad a la que tiende todo nuestro ser.

5. En estas r?pidas consideraciones sobre el concepto de eros en la historia y en la actualidad sobresalen claramente dos aspectos. Ante todo, que entre el amor y lo divino existe una cierta relaci?n: el amor promete infinidad, eternidad, una realidad m?s grande y completamente distinta de nuestra existencia cotidiana. Pero, al mismo tiempo, se constata que el camino para lograr esta meta no consiste simplemente en dejarse dominar por el instinto. Hace falta una purificaci?n y maduraci?n, que incluyen tambi?n la renuncia. Esto no es rechazar el eros ni ? envenenarlo ?, sino sanearlo para que alcance su verdadera grandeza.

Esto depende ante todo de la constituci?n del ser humano, que est? compuesto de cuerpo y alma. El hombre es realmente ?l mismo cuando cuerpo y alma forman una unidad ?ntima; el desaf?o del eros puede considerarse superado cuando se logra esta unificaci?n. Si el hombre pretendiera ser s?lo esp?ritu y quisiera rechazar la carne como si fuera una herencia meramente animal, esp?ritu y cuerpo perder?an su dignidad. Si, por el contrario, repudia el esp?ritu y por tanto considera la materia, el cuerpo, como una realidad exclusiva, malogra igualmente su grandeza. El epic?reo Gassendi, bromeando, se dirigi? a Descartes con el saludo: ? ?Oh Alma! ?. Y Descartes replic?: ? ?Oh Carne! ?.[3] Pero ni la carne ni el esp?ritu aman: es el hombre, la persona, la que ama como criatura unitaria, de la cual forman parte el cuerpo y el alma. S?lo cuando ambos se funden verdaderamente en una unidad, el hombre es plenamente ?l mismo. ?nicamente de este modo el amor ?el eros? puede madurar hasta su verdadera grandeza.

Hoy se reprocha a veces al cristianismo del pasado haber sido adversario de la corporeidad y, de hecho, siempre se han dado tendencias de este tipo. Pero el modo de exaltar el cuerpo que hoy constatamos resulta enga?oso. El eros, degradado a puro ? sexo ?, se convierte en mercanc?a, en simple ? objeto ? que se puede comprar y vender; m?s a?n, el hombre mismo se transforma en mercanc?a. En realidad, ?ste no es propiamente el gran s? del hombre a su cuerpo. Por el contrario, de este modo considera el cuerpo y la sexualidad solamente como la parte material de su ser, para emplearla y explotarla de modo calculador. Una parte, adem?s, que no aprecia como ?mbito de su libertad, sino como algo que, a su manera, intenta convertir en agradable e inocuo a la vez. En realidad, nos encontramos ante una degradaci?n del cuerpo humano, que ya no est? integrado en el conjunto de la libertad de nuestra existencia, ni es expresi?n viva de la totalidad de nuestro ser, sino que es relegado a lo puramente biol?gico. La aparente exaltaci?n del cuerpo puede convertirse muy pronto en odio a la corporeidad. La fe cristiana, por el contrario, ha considerado siempre al hombre como uno en cuerpo y alma, en el cual esp?ritu y materia se compenetran rec?procamente, adquiriendo ambos, precisamente as?, una nueva nobleza. Ciertamente, el eros quiere remontarnos ? en ?xtasis ? hacia lo divino, llevarnos m?s all? de nosotros mismos, pero precisamente por eso necesita seguir un camino de ascesis, renuncia, purificaci?n y recuperaci?n.

6. ?C?mo hemos de describir concretamente este camino de elevaci?n y purificaci?n? ?C?mo se debe vivir el amor para que se realice plenamente su promesa humana y divina? Una primera indicaci?n importante podemos encontrarla en uno de los libros del Antiguo Testamento bien conocido por los m?sticos, el Cantar de los Cantares. Seg?n la interpretaci?n hoy predominante, las poes?as contenidas en este libro son originariamente cantos de amor, escritos quiz?s para una fiesta nupcial israelita, en la que se deb?a exaltar el amor conyugal. En este contexto, es muy instructivo que a lo largo del libro se encuentren dos t?rminos diferentes para indicar el ? amor ?. Primero, la palabra ? dodim ?, un plural que expresa el amor todav?a inseguro, en un estadio de b?squeda indeterminada. Esta palabra es reemplazada despu?s por el t?rmino ? ahab? ?, que la traducci?n griega del Antiguo Testamento denomina, con un vocablo de fon?tica similar, ? agap? ?, el cual, como hemos visto, se convirti? en la expresi?n caracter?stica para la concepci?n b?blica del amor. En oposici?n al amor indeterminado y a?n en b?squeda, este vocablo expresa la experiencia del amor que ahora ha llegado a ser verdaderamente descubrimiento del otro, superando el car?cter ego?sta que predominaba claramente en la fase anterior. Ahora el amor es ocuparse del otro y preocuparse por el otro. Ya no se busca a s? mismo, sumirse en la embriaguez de la felicidad, sino que ans?a m?s bien el bien del amado: se convierte en renuncia, est? dispuesto al sacrificio, m?s a?n, lo busca.

El desarrollo del amor hacia sus m?s altas cotas y su m?s ?ntima pureza conlleva el que ahora aspire a lo definitivo, y esto en un doble sentido: en cuanto implica exclusividad ?s?lo esta persona?, y en el sentido del ? para siempre ?. El amor engloba la existencia entera y en todas sus dimensiones, incluido tambi?n el tiempo. No podr?a ser de otra manera, puesto que su promesa apunta a lo definitivo: el amor tiende a la eternidad. Ciertamente, el amor es ? ?xtasis ?, pero no en el sentido de arrebato moment?neo, sino como camino permanente, como un salir del yo cerrado en s? mismo hacia su liberaci?n en la entrega de s? y, precisamente de este modo, hacia el reencuentro consigo mismo, m?s a?n, hacia el descubrimiento de Dios: ? El que pretenda guardarse su vida, la perder?; y el que la pierda, la recobrar? ? (Lc 17, 33), dice Jes?s en una sentencia suya que, con algunas variantes, se repite en los Evangelios (cf. Mt 10, 39; 16, 25; Mc 8, 35; Lc 9, 24; Jn 12, 25). Con estas palabras, Jes?s describe su propio itinerario, que a trav?s de la cruz lo lleva a la resurrecci?n: el camino del grano de trigo que cae en tierra y muere, dando as? fruto abundante. Describe tambi?n, partiendo de su sacrificio personal y del amor que en ?ste llega a su plenitud, la esencia del amor y de la existencia humana en general.

7. Nuestras reflexiones sobre la esencia del amor, inicialmente bastante filos?ficas, nos han llevado por su propio dinamismo hasta la fe b?blica. Al comienzo se ha planteado la cuesti?n de si, bajo los significados de la palabra amor, diferentes e incluso opuestos, subyace alguna unidad profunda o, por el contrario, han de permanecer separados, uno paralelo al otro. Pero, sobre todo, ha surgido la cuesti?n de si el mensaje sobre el amor que nos han transmitido la Biblia y la Tradici?n de la Iglesia tiene algo que ver con la com?n experiencia humana del amor, o m?s bien se opone a ella. A este prop?sito, nos hemos encontrado con las dos palabras fundamentales: eros como t?rmino para el amor ? mundano ? y agap? como denominaci?n del amor fundado en la fe y plasmado por ella. Con frecuencia, ambas se contraponen, una como amor ? ascendente ?, y como amor ? descendente ? la otra. Hay otras clasificaciones afines, como por ejemplo, la distinci?n entre amor posesivo y amor oblativo (amor concupiscentiae ? amor benevolentiae), al que a veces se a?ade tambi?n el amor que tiende al propio provecho.

A menudo, en el debate filos?fico y teol?gico, estas distinciones se han radicalizado hasta el punto de contraponerse entre s?: lo t?picamente cristiano ser?a el amor descendente, oblativo, el agap? precisamente; la cultura no cristiana, por el contrario, sobre todo la griega, se caracterizar?a por el amor ascendente, vehemente y posesivo, es decir, el eros. Si se llevara al extremo este antagonismo, la esencia del cristianismo quedar?a desvinculada de las relaciones vitales fundamentales de la existencia humana y constituir?a un mundo del todo singular, que tal vez podr?a considerarse admirable, pero netamente apartado del conjunto de la vida humana. En realidad, eros y agap? ?amor ascendente y amor descendente? nunca llegan a separarse completamente. Cuanto m?s encuentran ambos, aunque en diversa medida, la justa unidad en la ?nica realidad del amor, tanto mejor se realiza la verdadera esencia del amor en general. Si bien el eros inicialmente es sobre todo vehemente, ascendente ?fascinaci?n por la gran promesa de felicidad?, al aproximarse la persona al otro se plantear? cada vez menos cuestiones sobre s? misma, para buscar cada vez m?s la felicidad del otro, se preocupar? de ?l, se entregar? y desear? ? ser para ? el otro. As?, el momento del agap? se inserta en el eros inicial; de otro modo, se desvirt?a y pierde tambi?n su propia naturaleza. Por otro lado, el hombre tampoco puede vivir exclusivamente del amor oblativo, descendente. No puede dar ?nicamente y siempre, tambi?n debe recibir. Quien quiere dar amor, debe a su vez recibirlo como don. Es cierto ?como nos dice el Se?or? que el hombre puede convertirse en fuente de la que manan r?os de agua viva (cf. Jn 7, 37-38). No obstante, para llegar a ser una fuente as?, ?l mismo ha de beber siempre de nuevo de la primera y originaria fuente que es Jesucristo, de cuyo coraz?n traspasado brota el amor de Dios (cf. Jn 19, 34).

En la narraci?n de la escalera de Jacob, los Padres han visto simbolizada de varias maneras esta relaci?n inseparable entre ascenso y descenso, entre el eros que busca a Dios y el agap? que transmite el don recibido. En este texto b?blico se relata c?mo el patriarca Jacob, en sue?os, vio una escalera apoyada en la piedra que le serv?a de cabezal, que llegaba hasta el cielo y por la cual sub?an y bajaban los ?ngeles de Dios (cf. Gn 28, 12; Jn 1, 51). Impresiona particularmente la interpretaci?n que da el Papa Gregorio Magno de esta visi?n en su Regla pastoral. El pastor bueno, dice, debe estar anclado en la contemplaci?n. En efecto, s?lo de este modo le ser? posible captar las necesidades de los dem?s en lo m?s profundo de su ser, para hacerlas suyas: ? per pietatis viscera in se infirmitatem caeterorum transferat ?.[4] En este contexto, san Gregorio menciona a san Pablo, que fue arrebatado hasta el tercer cielo, hasta los m?s grandes misterios de Dios y, precisamente por eso, al descender, es capaz de hacerse todo para todos (cf. 2 Co 12, 2-4; 1 Co 9, 22). Tambi?n pone el ejemplo de Mois?s, que entra y sale del tabern?culo, en di?logo con Dios, para poder de este modo, partiendo de ?l, estar a disposici?n de su pueblo. ? Dentro [del tabern?culo] se extas?a en la contemplaci?n, fuera [del tabern?culo] se ve apremiado por los asuntos de los afligidos: intus in contemplationem rapitur, foris infirmantium negotiis urgetur ?.[5]

8. Hemos encontrado, pues, una primera respuesta, todav?a m?s bien gen?rica, a las dos preguntas formuladas antes: en el fondo, el ? amor ? es una ?nica realidad, si bien con diversas dimensiones; seg?n los casos, una u otra puede destacar m?s. Pero cuando las dos dimensiones se separan completamente una de otra, se produce una caricatura o, en todo caso, una forma mermada del amor. Tambi?n hemos visto sint?ticamente que la fe b?blica no construye un mundo paralelo o contrapuesto al fen?meno humano originario del amor, sino que asume a todo el hombre, interviniendo en su b?squeda de amor para purificarla, abri?ndole al mismo tiempo nuevas dimensiones. Esta novedad de la fe b?blica se manifiesta sobre todo en dos puntos que merecen ser subrayados: la imagen de Dios y la imagen del hombre.

La novedad de la fe b?blica

9. Ante todo, est? la nueva imagen de Dios. En las culturas que circundan el mundo de la Biblia, la imagen de dios y de los dioses, al fin y al cabo, queda poco clara y es contradictoria en s? misma. En el camino de la fe b?blica, por el contrario, resulta cada vez m?s claro y un?voco lo que se resume en las palabras de la oraci?n fundamental de Israel, la Shema: ? Escucha, Israel: El Se?or, nuestro Dios, es solamente uno ? (Dt 6, 4). Existe un solo Dios, que es el Creador del cielo y de la tierra y, por tanto, tambi?n es el Dios de todos los hombres. En esta puntualizaci?n hay dos elementos singulares: que realmente todos los otros dioses no son Dios y que toda la realidad en la que vivimos se remite a Dios, es creaci?n suya. Ciertamente, la idea de una creaci?n existe tambi?n en otros lugares, pero s?lo aqu? queda absolutamente claro que no se trata de un dios cualquiera, sino que el ?nico Dios verdadero, ?l mismo, es el autor de toda la realidad; ?sta proviene del poder de su Palabra creadora. Lo cual significa que estima a esta criatura, precisamente porque ha sido ?l quien la ha querido, quien la ha ? hecho ?. Y as? se pone de manifiesto el segundo elemento importante: este Dios ama al hombre. La potencia divina a la cual Arist?teles, en la cumbre de la filosof?a griega, trat? de llegar a trav?s de la reflexi?n, es ciertamente objeto de deseo y amor por parte de todo ser ?como realidad amada, esta divinidad mueve el mundo[6]?, pero ella misma no necesita nada y no ama, s?lo es amada. El Dios ?nico en el que cree Israel, sin embargo, ama personalmente. Su amor, adem?s, es un amor de predilecci?n: entre todos los pueblos, ?l escoge a Israel y lo ama, aunque con el objeto de salvar precisamente de este modo a toda la humanidad. ?l ama, y este amor suyo puede ser calificado sin duda como eros que, no obstante, es tambi?n totalmente agap?.[7]

Los profetas Oseas y Ezequiel, sobre todo, han descrito esta pasi?n de Dios por su pueblo con im?genes er?ticas audaces. La relaci?n de Dios con Israel es ilustrada con la met?fora del noviazgo y del matrimonio; por consiguiente, la idolatr?a es adulterio y prostituci?n. Con eso se alude concretamente ?como hemos visto? a los ritos de la fertilidad con su abuso del eros, pero al mismo tiempo se describe la relaci?n de fidelidad entre Israel y su Dios. La historia de amor de Dios con Israel consiste, en el fondo, en que ?l le da la Torah, es decir, abre los ojos de Israel sobre la verdadera naturaleza del hombre y le indica el camino del verdadero humanismo. Esta historia consiste en que el hombre, viviendo en fidelidad al ?nico Dios, se experimenta a s? mismo como quien es amado por Dios y descubre la alegr?a en la verdad y en la justicia; la alegr?a en Dios que se convierte en su felicidad esencial: ? ?No te tengo a ti en el cielo?; y contigo, ?qu? me importa la tierra?... Para m? lo bueno es estar junto a Dios ? (Sal 73 [72], 25. 28).

10. El eros de Dios para con el hombre, como hemos dicho, es a la vez agap?. No s?lo porque se da del todo gratuitamente, sin ning?n m?rito anterior, sino tambi?n porque es amor que perdona. Oseas, de modo particular, nos muestra la dimensi?n del agap? en el amor de Dios por el hombre, que va mucho m?s all? de la gratuidad. Israel ha cometido ? adulterio ?, ha roto la Alianza; Dios deber?a juzgarlo y repudiarlo. Pero precisamente en esto se revela que Dios es Dios y no hombre: ? ?C?mo voy a dejarte, Efra?m, c?mo entregarte, Israel?... Se me revuelve el coraz?n, se me conmueven las entra?as. No ceder? al ardor de mi c?lera, no volver? a destruir a Efra?m; que yo soy Dios y no hombre, santo en medio de ti ? (Os 11, 8-9). El amor apasionado de Dios por su pueblo, por el hombre, es a la vez un amor que perdona. Un amor tan grande que pone a Dios contra s? mismo, su amor contra su justicia. El cristiano ve perfilarse ya en esto, veladamente, el misterio de la Cruz: Dios ama tanto al hombre que, haci?ndose hombre ?l mismo, lo acompa?a incluso en la muerte y, de este modo, reconcilia la justicia y el amor.

El aspecto filos?fico e hist?rico-religioso que se ha de subrayar en esta visi?n de la Biblia es que, por un lado, nos encontramos ante una imagen estrictamente metaf?sica de Dios: Dios es en absoluto la fuente originaria de cada ser; pero este principio creativo de todas las cosas ?el Logos, la raz?n primordial? es al mismo tiempo un amante con toda la pasi?n de un verdadero amor. As?, el eros es sumamente ennoblecido, pero tambi?n tan purificado que se funde con el agap?. Por eso podemos comprender que la recepci?n del Cantar de los Cantares en el canon de la Sagrada Escritura se haya justificado muy pronto, porque el sentido de sus cantos de amor describen en el fondo la relaci?n de Dios con el hombre y del hombre con Dios. De este modo, tanto en la literatura cristiana como en la jud?a, el Cantar de los Cantares se ha convertido en una fuente de conocimiento y de experiencia m?stica, en la cual se expresa la esencia de la fe b?blica: se da ciertamente una unificaci?n del hombre con Dios ?sue?o originario del hombre?, pero esta unificaci?n no es un fundirse juntos, un hundirse en el oc?ano an?nimo del Divino; es una unidad que crea amor, en la que ambos ?Dios y el hombre? siguen siendo ellos mismos y, sin embargo, se convierten en una sola cosa: ? El que se une al Se?or, es un esp?ritu con ?l ?, dice san Pablo (1 Co 6, 17).

11. La primera novedad de la fe b?blica, como hemos visto, consiste en la imagen de Dios; la segunda, relacionada esencialmente con ella, la encontramos en la imagen del hombre. La narraci?n b?blica de la creaci?n habla de la soledad del primer hombre, Ad?n, al cual Dios quiere darle una ayuda. Ninguna de las otras criaturas puede ser esa ayuda que el hombre necesita, por m?s que ?l haya dado nombre a todas las bestias salvajes y a todos los p?jaros, incorpor?ndolos as? a su entorno vital. Entonces Dios, de una costilla del hombre, forma a la mujer. Ahora Ad?n encuentra la ayuda que precisa: ? ??sta s? que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! ? (Gn 2, 23). En el trasfondo de esta narraci?n se pueden considerar concepciones como la que aparece tambi?n, por ejemplo, en el mito relatado por Plat?n, seg?n el cual el hombre era originariamente esf?rico, porque era completo en s? mismo y autosuficiente. Pero, en castigo por su soberbia, fue dividido en dos por Zeus, de manera que ahora anhela siempre su otra mitad y est? en camino hacia ella para recobrar su integridad.[8] En la narraci?n b?blica no se habla de castigo; pero s? aparece la idea de que el hombre es de alg?n modo incompleto, constitutivamente en camino para encontrar en el otro la parte complementaria para su integridad, es decir, la idea de que s?lo en la comuni?n con el otro sexo puede considerarse ? completo ?. As?, pues, el pasaje b?blico concluye con una profec?a sobre Ad?n: ? Por eso abandonar? el hombre a su padre y a su madre, se unir? a su mujer y ser?n los dos una sola carne ? (Gn 2, 24).

En esta profec?a hay dos aspectos importantes: el eros est? como enraizado en la naturaleza misma del hombre; Ad?n se pone a buscar y ? abandona a su padre y a su madre ? para unirse a su mujer; s?lo ambos conjuntamente representan a la humanidad completa, se convierten en ? una sola carne ?. No menor importancia reviste el segundo aspecto: en una perspectiva fundada en la creaci?n, el eros orienta al hombre hacia el matrimonio, un v?nculo marcado por su car?cter ?nico y definitivo; as?, y s?lo as?, se realiza su destino ?ntimo. A la imagen del Dios monote?sta corresponde el matrimonio mon?gamo. El matrimonio basado en un amor exclusivo y definitivo se convierte en el icono de la relaci?n de Dios con su pueblo y, viceversa, el modo de amar de Dios se convierte en la medida del amor humano. Esta estrecha relaci?n entre eros y matrimonio que presenta la Biblia no tiene pr?cticamente paralelo alguno en la literatura fuera de ella.

Jesucristo, el amor de Dios encarnado

12. Aunque hasta ahora hemos hablado principalmente del Antiguo Testamento, ya se ha dejado entrever la ?ntima compenetraci?n de los dos Testamentos como ?nica Escritura de la fe cristiana. La verdadera originalidad del Nuevo Testamento no consiste en nuevas ideas, sino en la figura misma de Cristo, que da carne y sangre a los conceptos: un realismo inaudito. Tampoco en el Antiguo Testamento la novedad b?blica consiste simplemente en nociones abstractas, sino en la actuaci?n imprevisible y, en cierto sentido inaudita, de Dios. Este actuar de Dios adquiere ahora su forma dram?tica, puesto que, en Jesucristo, el propio Dios va tras la ? oveja perdida ?, la humanidad doliente y extraviada. Cuando Jes?s habla en sus par?bolas del pastor que va tras la oveja descarriada, de la mujer que busca el dracma, del padre que sale al encuentro del hijo pr?digo y lo abraza, no se trata s?lo de meras palabras, sino que es la explicaci?n de su propio ser y actuar. En su muerte en la cruz se realiza ese ponerse Dios contra s? mismo, al entregarse para dar nueva vida al hombre y salvarlo: esto es amor en su forma m?s radical. Poner la mirada en el costado traspasado de Cristo, del que habla Juan (cf. 19, 37), ayuda a comprender lo que ha sido el punto de partida de esta Carta enc?clica: ? Dios es amor ? (1 Jn 4, 8). Es all?, en la cruz, donde puede contemplarse esta verdad. Y a partir de all? se debe definir ahora qu? es el amor. Y, desde esa mirada, el cristiano encuentra la orientaci?n de su vivir y de su amar.

13. Jes?s ha perpetuado este acto de entrega mediante la instituci?n de la Eucarist?a durante la ?ltima Cena. Ya en aquella hora, ?l anticipa su muerte y resurrecci?n, d?ndose a s? mismo a sus disc?pulos en el pan y en el vino, su cuerpo y su sangre como nuevo man? (cf. Jn 6, 31-33). Si el mundo antiguo hab?a so?ado que, en el fondo, el verdadero alimento del hombre ?aquello por lo que el hombre vive? era el Logos, la sabidur?a eterna, ahora este Logos se ha hecho para nosotros verdadera comida, como amor. La Eucarist?a nos adentra en el acto oblativo de Jes?s. No recibimos solamente de modo pasivo el Logos encarnado, sino que nos implicamos en la din?mica de su entrega. La imagen de las nupcias entre Dios e Israel se hace realidad de un modo antes inconcebible: lo que antes era estar frente a Dios, se transforma ahora en uni?n por la participaci?n en la entrega de Jes?s, en su cuerpo y su sangre. La ? m?stica ? del Sacramento, que se basa en el abajamiento de Dios hacia nosotros, tiene otra dimensi?n de gran alcance y que lleva mucho m?s alto de lo que cualquier elevaci?n m?stica del hombre podr?a alcanzar.

14. Pero ahora se ha de prestar atenci?n a otro aspecto: la ? m?stica ? del Sacramento tiene un car?cter social, porque en la comuni?n sacramental yo quedo unido al Se?or como todos los dem?s que comulgan: ? El pan es uno, y as? nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque comemos todos del mismo pan ?, dice san Pablo (1 Co 10, 17). La uni?n con Cristo es al mismo tiempo uni?n con todos los dem?s a los que ?l se entrega. No puedo tener a Cristo s?lo para m?; ?nicamente puedo pertenecerle en uni?n con todos los que son suyos o lo ser?n. La comuni?n me hace salir de m? mismo para ir hacia ?l, y por tanto, tambi?n hacia la unidad con todos los cristianos. Nos hacemos ? un cuerpo ?, aunados en una ?nica existencia. Ahora, el amor a Dios y al pr?jimo est?n realmente unidos: el Dios encarnado nos atrae a todos hacia s?. Se entiende, pues, que el agap? se haya convertido tambi?n en un nombre de la Eucarist?a: en ella el agap? de Dios nos llega corporalmente para seguir actuando en nosotros y por nosotros. S?lo a partir de este fundamento cristol?gico-sacramental se puede entender correctamente la ense?anza de Jes?s sobre el amor. El paso desde la Ley y los Profetas al doble mandamiento del amor de Dios y del pr?jimo, el hacer derivar de este precepto toda la existencia de fe, no es simplemente moral, que podr?a darse aut?nomamente, paralelamente a la fe en Cristo y a su actualizaci?n en el Sacramento: fe, culto y ethos se compenetran rec?procamente como una sola realidad, que se configura en el encuentro con el agap? de Dios. As?, la contraposici?n usual entre culto y ?tica simplemente desaparece. En el ? culto ? mismo, en la comuni?n eucar?stica, est? incluido a la vez el ser amados y el amar a los otros. Una Eucarist?a que no comporte un ejercicio pr?ctico del amor es fragmentaria en s? misma. Viceversa ?como hemos de considerar m?s detalladamente a?n?, el ? mandamiento ? del amor es posible s?lo porque no es una mera exigencia: el amor puede ser ? mandado ? porque antes es dado.

15. Las grandes par?bolas de Jes?s han de entenderse tambi?n a partir de este principio. El rico epul?n (cf. Lc 16, 19-31) suplica desde el lugar de los condenados que se advierta a sus hermanos de lo que sucede a quien ha ignorado fr?volamente al pobre necesitado. Jes?s, por decirlo as?, acoge este grito de ayuda y se hace eco de ?l para ponernos en guardia, para hacernos volver al recto camino. La par?bola del buen Samaritano (cf. Lc 10, 25-37) nos lleva sobre todo a dos aclaraciones importantes. Mientras el concepto de ? pr?jimo ? hasta entonces se refer?a esencialmente a los conciudadanos y a los extranjeros que se establec?an en la tierra de Israel, y por tanto a la comunidad compacta de un pa?s o de un pueblo, ahora este l?mite desaparece. Mi pr?jimo es cualquiera que tenga necesidad de m? y que yo pueda ayudar. Se universaliza el concepto de pr?jimo, pero permaneciendo concreto. Aunque se extienda a todos los hombres, el amor al pr?jimo no se reduce a una actitud gen?rica y abstracta, poco exigente en s? misma, sino que requiere mi compromiso pr?ctico aqu? y ahora. La Iglesia tiene siempre el deber de interpretar cada vez esta relaci?n entre lejan?a y proximidad, con vistas a la vida pr?ctica de sus miembros. En fin, se ha de recordar de modo particular la gran par?bola del Juicio final (cf. Mt 25, 31-46), en el cual el amor se convierte en el criterio para la decisi?n definitiva sobre la valoraci?n positiva o negativa de una vida humana. Jes?s se identifica con los pobres: los hambrientos y sedientos, los forasteros, los desnudos, enfermos o encarcelados. ? Cada vez que lo hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis ? (Mt 25, 40). Amor a Dios y amor al pr?jimo se funden entre s?: en el m?s humilde encontramos a Jes?s mismo y en Jes?s encontramos a Dios.

Amor a Dios y amor al pr?jimo

16. Despu?s de haber reflexionado sobre la esencia del amor y su significado en la fe b?blica, queda a?n una doble cuesti?n sobre c?mo podemos vivirlo: ?Es realmente posible amar a Dios aunque no se le vea? Y, por otro lado: ?Se puede mandar el amor? En estas preguntas se manifiestan dos objeciones contra el doble mandamiento del amor. Nadie ha visto a Dios jam?s, ?c?mo podremos amarlo? Y adem?s, el amor no se puede mandar; a fin de cuentas es un sentimiento que puede tenerse o no, pero que no puede ser creado por la voluntad. La Escritura parece respaldar la primera objeci?n cuando afirma: ? Si alguno dice: ??amo a Dios'', y aborrece a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve ? (1 Jn 4, 20). Pero este texto en modo alguno excluye el amor a Dios, como si fuera un imposible; por el contrario, en todo el contexto de la Primera carta de Juan apenas citada, el amor a Dios es exigido expl?citamente. Lo que se subraya es la inseparable relaci?n entre amor a Dios y amor al pr?jimo. Ambos est?n tan estrechamente entrelazados, que la afirmaci?n de amar a Dios es en realidad una mentira si el hombre se cierra al pr?jimo o incluso lo odia. El vers?culo de Juan se ha de interpretar m?s bien en el sentido de que el amor del pr?jimo es un camino para encontrar tambi?n a Dios, y que cerrar los ojos ante el pr?jimo nos convierte tambi?n en ciegos ante Dios.

17. En efecto, nadie ha visto a Dios tal como es en s? mismo. Y, sin embargo, Dios no es del todo invisible para nosotros, no ha quedado fuera de nuestro alcance. Dios nos ha amado primero, dice la citada Carta de Juan (cf. 4, 10), y este amor de Dios ha aparecido entre nosotros, se ha hecho visible, pues ? Dios envi? al mundo a su Hijo ?nico para que vivamos por medio de ?l ? (1 Jn 4, 9). Dios se ha hecho visible: en Jes?s podemos ver al Padre (cf. Jn 14, 9). De hecho, Dios es visible de muchas maneras. En la historia de amor que nos narra la Biblia, ?l sale a nuestro encuentro, trata de atraernos, llegando hasta la ?ltima Cena, hasta el Coraz?n traspasado en la cruz, hasta las apariciones del Resucitado y las grandes obras mediante las que ?l, por la acci?n de los Ap?stoles, ha guiado el caminar de la Iglesia naciente. El Se?or tampoco ha estado ausente en la historia sucesiva de la Iglesia: siempre viene a nuestro encuentro a trav?s de los hombres en los que ?l se refleja; mediante su Palabra, en los Sacramentos, especialmente la Eucarist?a. En la liturgia de la Iglesia, en su oraci?n, en la comunidad viva de los creyentes, experimentamos el amor de Dios, percibimos su presencia y, de este modo, aprendemos tambi?n a reconocerla en nuestra vida cotidiana. ?l nos ha amado primero y sigue am?ndonos primero; por eso, nosotros podemos corresponder tambi?n con el amor. Dios no nos impone un sentimiento que no podamos suscitar en nosotros mismos. ?l nos ama y nos hace ver y experimentar su amor, y de este ? antes ? de Dios puede nacer tambi?n en nosotros el amor como respuesta.

En el desarrollo de este encuentro se muestra tambi?n claramente que el amor no es solamente un sentimiento. Los sentimientos van y vienen. Pueden ser una maravillosa chispa inicial, pero no son la totalidad del amor. Al principio hemos hablado del proceso de purificaci?n y maduraci?n mediante el cual el eros llega a ser totalmente ?l mismo y se convierte en amor en el pleno sentido de la palabra. Es propio de la madurez del amor que abarque todas las potencialidades del hombre e incluya, por as? decir, al hombre en su integridad. El encuentro con las manifestaciones visibles del amor de Dios puede suscitar en nosotros el sentimiento de alegr?a, que nace de la experiencia de ser amados. Pero dicho encuentro implica tambi?n nuestra voluntad y nuestro entendimiento. El reconocimiento del Dios viviente es una v?a hacia el amor, y el s? de nuestra voluntad a la suya abarca entendimiento, voluntad y sentimiento en el acto ?nico del amor. No obstante, ?ste es un proceso que siempre est? en camino: el amor nunca se da por ? concluido ? y completado; se transforma en el curso de la vida, madura y, precisamente por ello, permanece fiel a s? mismo. Idem velle, idem nolle,[9] querer lo mismo y rechazar lo mismo, es lo que los antiguos han reconocido como el aut?ntico contenido del amor: hacerse uno semejante al otro, que lleva a un pensar y desear com?n. La historia de amor entre Dios y el hombre consiste precisamente en que esta comuni?n de voluntad crece en la comuni?n del pensamiento y del sentimiento, de modo que nuestro querer y la voluntad de Dios coinciden cada vez m?s: la voluntad de Dios ya no es para m? algo extra?o que los mandamientos me imponen desde fuera, sino que es mi propia voluntad, habiendo experimentado que Dios est? m?s dentro de m? que lo m?s ?ntimo m?o.[10] Crece entonces el abandono en Dios y Dios es nuestra alegr?a (cf. Sal 73 [72], 23-28).

18. De este modo se ve que es posible el amor al pr?jimo en el sentido enunciado por la Biblia, por Jes?s. Consiste justamente en que, en Dios y con Dios, amo tambi?n a la persona que no me agrada o ni siquiera conozco. Esto s?lo puede llevarse a cabo a partir del encuentro ?ntimo con Dios, un encuentro que se ha convertido en comuni?n de voluntad, llegando a implicar el sentimiento. Entonces aprendo a mirar a esta otra persona no ya s?lo con mis ojos y sentimientos, sino desde la perspectiva de Jesucristo. Su amigo es mi amigo. M?s all? de la apariencia exterior del otro descubro su anhelo interior de un gesto de amor, de atenci?n, que no le hago llegar solamente a trav?s de las organizaciones encargadas de ello, y acept?ndolo tal vez por exigencias pol?ticas. Al verlo con los ojos de Cristo, puedo dar al otro mucho m?s que cosas externas necesarias: puedo ofrecerle la mirada de amor que ?l necesita. En esto se manifiesta la imprescindible interacci?n entre amor a Dios y amor al pr?jimo, de la que habla con tanta insistencia la Primera carta de Juan. Si en mi vida falta completamente el contacto con Dios, podr? ver siempre en el pr?jimo solamente al otro, sin conseguir reconocer en ?l la imagen divina. Por el contrario, si en mi vida omito del todo la atenci?n al otro, queriendo ser s?lo ? piadoso ? y cumplir con mis ? deberes religiosos ?, se marchita tambi?n la relaci?n con Dios. Ser? ?nicamente una relaci?n ? correcta ?, pero sin amor. S?lo mi disponibilidad para ayudar al pr?jimo, para manifestarle amor, me hace sensible tambi?n ante Dios. S?lo el servicio al pr?jimo abre mis ojos a lo que Dios hace por m? y a lo mucho que me ama. Los Santos ?pensemos por ejemplo en la beata Teresa de Calcuta? han adquirido su capacidad de amar al pr?jimo de manera siempre renovada gracias a su encuentro con el Se?or eucar?stico y, viceversa, este encuentro ha adquirido realismo y profundidad precisamente en su servicio a los dem?s. Amor a Dios y amor al pr?jimo son inseparables, son un ?nico mandamiento. Pero ambos viven del amor que viene de Dios, que nos ha amado primero. As?, pues, no se trata ya de un ? mandamiento ? externo que nos impone lo imposible, sino de una experiencia de amor nacida desde dentro, un amor que por su propia naturaleza ha de ser ulteriormente comunicado a otros. El amor crece a trav?s del amor. El amor es ? divino ? porque proviene de Dios y a Dios nos une y, mediante este proceso unificador, nos transforma en un Nosotros, que supera nuestras divisiones y nos convierte en una sola cosa, hasta que al final Dios sea ? todo para todos ? (cf. 1 Co 15, 28).

SEGUNDA PARTE

CARITAS

EL EJERCICIO DEL AMOR
POR PARTE DE LA IGLESIA
COMO ? COMUNIDAD DE AMOR ?


La caridad de la Iglesia como manifestaci?n
del amor trinitario

19. ? Ves la Trinidad si ves el amor ?, escribi? san Agust?n.[11] En las reflexiones precedentes hemos podido fijar nuestra mirada sobre el Traspasado (cf. Jn 19, 37; Za 12, 10), reconociendo el designio del Padre que, movido por el amor (cf. Jn 3, 16), ha enviado el Hijo unig?nito al mundo para redimir al hombre. Al morir en la cruz ?como narra el evangelista?, Jes?s ? entreg? el esp?ritu ? (cf. Jn 19, 30), preludio del don del Esp?ritu Santo que otorgar?a despu?s de su resurrecci?n (cf. Jn 20, 22). Se cumplir?a as? la promesa de los ? torrentes de agua viva ? que, por la efusi?n del Esp?ritu, manar?an de las entra?as de los creyentes (cf. Jn 7, 38-39). En efecto, el Esp?ritu es esa potencia interior que armoniza su coraz?n con el coraz?n de Cristo y los mueve a amar a los hermanos como ?l los ha amado, cuando se ha puesto a lavar los pies de sus disc?pulos (cf. Jn 13, 1-13) y, sobre todo, cuando ha entregado su vida por todos (cf. Jn 13, 1; 15, 13).

El Esp?ritu es tambi?n la fuerza que transforma el coraz?n de la Comunidad eclesial para que sea en el mundo testigo del amor del Padre, que quiere hacer de la humanidad, en su Hijo, una sola familia. Toda la actividad de la Iglesia es una expresi?n de un amor que busca el bien integral del ser humano: busca su evangelizaci?n mediante la Palabra y los Sacramentos, empresa tantas veces heroica en su realizaci?n hist?rica; y busca su promoci?n en los diversos ?mbitos de la actividad humana. Por tanto, el amor es el servicio que presta la Iglesia para atender constantemente los sufrimientos y las necesidades, incluso materiales, de los hombres. Es este aspecto, este servicio de la caridad, al que deseo referirme en esta parte de la Enc?clica.

La caridad como tarea de la Iglesia

20. El amor al pr?jimo enraizado en el amor a Dios es ante todo una tarea para cada fiel, pero lo es tambi?n para toda la comunidad eclesial, y esto en todas sus dimensiones: desde la comunidad local a la Iglesia particular, hasta abarcar a la Iglesia universal en su totalidad. Tambi?n la Iglesia en cuanto comunidad ha de poner en pr?ctica el amor. En consecuencia, el amor necesita tambi?n una organizaci?n, como presupuesto para un servicio comunitario ordenado. La Iglesia ha sido consciente de que esta tarea ha tenido una importancia constitutiva para ella desde sus comienzos: ? Los creyentes viv?an todos unidos y lo ten?an todo en com?n; vend?an sus posesiones y bienes y lo repart?an entre todos, seg?n la necesidad de cada uno ? (Hch 2, 44-45). Lucas nos relata esto relacion?ndolo con una especie de definici?n de la Iglesia, entre cuyos elementos constitutivos enumera la adhesi?n a la ? ense?anza de los Ap?stoles ?, a la ? comuni?n ? (koinonia), a la ? fracci?n del pan ? y a la ? oraci?n ? (cf. Hch 2, 42). La ? comuni?n ? (koinonia), mencionada inicialmente sin especificar, se concreta despu?s en los vers?culos antes citados: consiste precisamente en que los creyentes tienen todo en com?n y en que, entre ellos, ya no hay diferencia entre ricos y pobres (cf. tambi?n Hch 4, 32-37). A decir verdad, a medida que la Iglesia se extend?a, resultaba imposible mantener esta forma radical de comuni?n material. Pero el n?cleo central ha permanecido: en la comunidad de los creyentes no debe haber una forma de pobreza en la que se niegue a alguien los bienes necesarios para una vida decorosa.

21. Un paso decisivo en la dif?cil b?squeda de soluciones para realizar este principio eclesial fundamental se puede ver en la elecci?n de los siete varones, que fue el principio del ministerio diaconal (cf. Hch 6, 5-6). En efecto, en la Iglesia de los primeros momentos, se hab?a producido una disparidad en el suministro cotidiano a las viudas entre la parte de lengua hebrea y la de lengua griega. Los Ap?stoles, a los que estaba encomendado sobre todo ? la oraci?n ? (Eucarist?a y Liturgia) y el ? servicio de la Palabra ?, se sintieron excesivamente cargados con el ? servicio de la mesa ?; decidieron, pues, reservar para s? su oficio principal y crear para el otro, tambi?n necesario en la Iglesia, un grupo de siete personas. Pero este grupo tampoco deb?a limitarse a un servicio meramente t?cnico de distribuci?n: deb?an ser hombres ? llenos de Esp?ritu y de sabidur?a ? (cf. Hch 6, 1-6). Lo cual significa que el servicio social que desempe?aban era absolutamente concreto, pero sin duda tambi?n espiritual al mismo tiempo; por tanto, era un verdadero oficio espiritual el suyo, que realizaba un cometido esencial de la Iglesia, precisamente el del amor bien ordenado al pr?jimo. Con la formaci?n de este grupo de los Siete, la ? diacon?a ? ?el servicio del amor al pr?jimo ejercido comunitariamente y de modo org?nico? quedaba ya instaurada en la estructura fundamental de la Iglesia misma.

22. Con el paso de los a?os y la difusi?n progresiva de la Iglesia, el ejercicio de la caridad se confirm? como uno de sus ?mbitos esenciales, junto con la administraci?n de los Sacramentos y el anuncio de la Palabra: practicar el amor hacia las viudas y los hu?rfanos, los presos, los enfermos y los necesitados de todo tipo, pertenece a su esencia tanto como el servicio de los Sacramentos y el anuncio del Evangelio. La Iglesia no puede descuidar el servicio de la caridad, como no puede omitir los Sacramentos y la Palabra. Para demostrarlo, basten algunas referencias. El m?rtir Justino (? ca. 155), en el contexto de la celebraci?n dominical de los cristianos, describe tambi?n su actividad caritativa, unida con la Eucarist?a misma. Los que poseen, seg?n sus posibilidades y cada uno cuanto quiere, entregan sus ofrendas al Obispo; ?ste, con lo recibido, sustenta a los hu?rfanos, a las viudas y a los que se encuentran en necesidad por enfermedad u otros motivos, as? como tambi?n a los presos y forasteros.[12] El gran escritor cristiano Tertuliano (? despu?s de 220), cuenta c?mo la solicitud de los cristianos por los necesitados de cualquier tipo suscitaba el asombro de los paganos.[13] Y cuando Ignacio de Antioqu?a (? ca. 117) llamaba a la Iglesia de Roma como la que ? preside en la caridad (agap?) ?,[14] se puede pensar que con esta definici?n quer?a expresar de alg?n modo tambi?n la actividad caritativa concreta.

23. En este contexto, puede ser ?til una referencia a las primitivas estructuras jur?dicas del servicio de la caridad en la Iglesia. Hacia la mitad del siglo IV, se va formando en Egipto la llamada ? diacon?a ?; es la estructura que en cada monasterio ten?a la responsabilidad sobre el conjunto de las actividades asistenciales, el servicio de la caridad precisamente. A partir de esto, se desarrolla en Egipto hasta el siglo VI una corporaci?n con plena capacidad jur?dica, a la que las autoridades civiles conf?an incluso una cantidad de grano para su distribuci?n p?blica. No s?lo cada monasterio, sino tambi?n cada di?cesis lleg? a tener su diacon?a, una instituci?n que se desarrolla sucesivamente, tanto en Oriente como en Occidente. El Papa Gregorio Magno (? 604) habla de la diacon?a de N?poles; por lo que se refiere a Roma, las diacon?as est?n documentadas a partir del siglo VII y VIII; pero, naturalmente, ya antes, desde los comienzos, la actividad asistencial a los pobres y necesitados, seg?n los principios de la vida cristiana expuestos en los Hechos de los Ap?stoles, era parte esencial en la Iglesia de Roma. Esta funci?n se manifiesta vigorosamente en la figura del di?cono Lorenzo (? 258). La descripci?n dram?tica de su martirio fue conocida ya por san Ambrosio (? 397) y, en lo esencial, nos muestra seguramente la aut?ntica figura de este Santo. A ?l, como responsable de la asistencia a los pobres de Roma, tras ser apresados sus compa?eros y el Papa, se le concedi? un cierto tiempo para recoger los tesoros de la Iglesia y entregarlos a las autoridades. Lorenzo distribuy? el dinero disponible a los pobres y luego present? a ?stos a las autoridades como el verdadero tesoro de la Iglesia.[15] Cualquiera que sea la fiabilidad hist?rica de tales detalles, Lorenzo ha quedado en la memoria de la Iglesia como un gran exponente de la caridad eclesial.

24. Una alusi?n a la figura del emperador Juliano el Ap?stata (? 363) puede ilustrar una vez m?s lo esencial que era para la Iglesia de los primeros siglos la caridad ejercida y organizada. A los seis a?os, Juliano asisti? al asesinato de su padre, de su hermano y de otros parientes a manos de los guardias del palacio imperial; ?l imput? esta brutalidad ?con raz?n o sin ella? al emperador Constancio, que se ten?a por un gran cristiano. Por eso, para ?l la fe cristiana qued? desacreditada definitivamente. Una vez emperador, decidi? restaurar el paganismo, la antigua religi?n romana, pero tambi?n reformarlo, de manera que fuera realmente la fuerza impulsora del imperio. En esta perspectiva, se inspir? ampliamente en el cristianismo. Estableci? una jerarqu?a de metropolitas y sacerdotes. Los sacerdotes deb?an promover el amor a Dios y al pr?jimo. Escrib?a en una de sus cartas [16] que el ?nico aspecto que le impresionaba del cristianismo era la actividad caritativa de la Iglesia. As? pues, un punto determinante para su nuevo paganismo fue dotar a la nueva religi?n de un sistema paralelo al de la caridad de la Iglesia. Los ? Galileos ? ?as? los llamaba? hab?an logrado con ello su popularidad. Se les deb?a emular y superar. De este modo, el emperador confirmaba, pues, c?mo la caridad era una caracter?stica determinante de la comunidad cristiana, de la Iglesia.

25. Llegados a este punto, tomamos de nuestras reflexiones dos datos esenciales:

a) La naturaleza ?ntima de la Iglesia se expresa en una triple tarea: anuncio de la Palabra de Dios (kerygma-martyria), celebraci?n de los Sacramentos (leiturgia) y servicio de la caridad (diakonia). Son tareas que se implican mutuamente y no pueden separarse una de otra. Para la Iglesia, la caridad no es una especie de actividad de asistencia social que tambi?n se podr?a dejar a otros, sino que pertenece a su naturaleza y es manifestaci?n irrenunciable de su propia esencia.[17]

b) La Iglesia es la familia de Dios en el mundo. En esta familia no debe haber nadie que sufra por falta de lo necesario. Pero, al mismo tiempo, la caritas-agap? supera los confines de la Iglesia; la par?bola del buen Samaritano sigue siendo el criterio de comportamiento y muestra la universalidad del amor que se dirige hacia el necesitado encontrado ? casualmente ? (cf. Lc 10, 31), quienquiera que sea. No obstante, quedando a salvo la universalidad del amor, tambi?n se da la exigencia espec?ficamente eclesial de que, precisamente en la Iglesia misma como familia, ninguno de sus miembros sufra por encontrarse en necesidad. En este sentido, siguen teniendo valor las palabras de la Carta a los G?latas: ? Mientras tengamos oportunidad, hagamos el bien a todos, pero especialmente a nuestros hermanos en la fe ? (6, 10).

Justicia y caridad

26. Desde el siglo XIX se ha planteado una objeci?n contra la actividad caritativa de la Iglesia, desarrollada despu?s con insistencia sobre todo por el pensamiento marxista. Los pobres, se dice, no necesitan obras de caridad, sino de justicia. Las obras de caridad ?la limosna? ser?an en realidad un modo para que los ricos eludan la instauraci?n de la justicia y acallen su conciencia, conservando su propia posici?n social y despojando a los pobres de sus derechos. En vez de contribuir con obras aisladas de caridad a mantener las condiciones existentes, har?a falta crear un orden justo, en el que todos reciban su parte de los bienes del mundo y, por lo tanto, no necesiten ya las obras de caridad. Se debe reconocer que en esta argumentaci?n hay algo de verdad, pero tambi?n bastantes errores. Es cierto que una norma fundamental del Estado debe ser perseguir la justicia y que el objetivo de un orden social justo es garantizar a cada uno, respetando el principio de subsidiaridad, su parte de los bienes comunes. Eso es lo que ha subrayado tambi?n la doctrina cristiana sobre el Estado y la doctrina social de la Iglesia. La cuesti?n del orden justo de la colectividad, desde un punto de vista hist?rico, ha entrado en una nueva fase con la formaci?n de la sociedad industrial en el siglo XIX. El surgir de la industria moderna ha desbaratado las viejas estructuras sociales y, con la masa de los asalariados, ha provocado un cambio radical en la configuraci?n de la sociedad, en la cual la relaci?n entre el capital y el trabajo se ha convertido en la cuesti?n decisiva, una cuesti?n que, en estos t?rminos, era desconocida hasta entonces. Desde ese momento, los medios de producci?n y el capital eran el nuevo poder que, estando en manos de pocos, comportaba para las masas obreras una privaci?n de derechos contra la cual hab?a que rebelarse.

27. Se debe admitir que los representantes de la Iglesia percibieron s?lo lentamente que el problema de la estructura justa de la sociedad se planteaba de un modo nuevo. No faltaron pioneros: uno de ellos, por ejemplo, fue el Obispo Ketteler de Maguncia (? 1877). Para hacer frente a las necesidades concretas surgieron tambi?n c?rculos, asociaciones, uniones, federaciones y, sobre todo, nuevas Congregaciones religiosas, que en el siglo XIX se dedicaron a combatir la pobreza, las enfermedades y las situaciones de carencia en el campo educativo. En 1891, se interes? tambi?n el magisterio pontificio con la Enc?clica Rerum novarum de Le?n XIII. Sigui? con la Enc?clica de P?o XI Quadragesimo anno, en 1931. En 1961, el beato Papa Juan XXIII public? la Enc?clica Mater et Magistra, mientras que Pablo VI, en la Enc?clica Populorum progressio (1967) y en la Carta apost?lica Octogesima adveniens (1971), afront? con insistencia la problem?tica social que, entre tanto, se hab?a agudizado sobre todo en Latinoam?rica. Mi gran predecesor Juan Pablo II nos ha dejado una trilog?a de Enc?clicas sociales: Laborem exercens (1981), Sollicitudo rei socialis (1987) y Centesimus annus (1991). As? pues, cotejando situaciones y problemas nuevos cada vez, se ha ido desarrollando una doctrina social cat?lica, que en 2004 ha sido presentada de modo org?nico en el Compendio de la doctrina social de la Iglesia, redactado por el Consejo Pontificio Iustitia et Pax. El marxismo hab?a presentado la revoluci?n mundial y su preparaci?n como la panacea para los problemas sociales: mediante la revoluci?n y la consiguiente colectivizaci?n de los medios de producci?n ?se afirmaba en dicha doctrina? todo ir?a repentinamente de modo diferente y mejor. Este sue?o se ha desvanecido. En la dif?cil situaci?n en la que nos encontramos hoy, a causa tambi?n de la globalizaci?n de la econom?a, la doctrina social de la Iglesia se ha convertido en una indicaci?n fundamental, que propone orientaciones v?lidas mucho m?s all? de sus confines: estas orientaciones ?ante el avance del progreso? se han de afrontar en di?logo con todos los que se preocupan seriamente por el hombre y su mundo.

28. Para definir con m?s precisi?n la relaci?n entre el compromiso necesario por la justicia y el servicio de la caridad, hay que tener en cuenta dos situaciones de hecho:

a) El orden justo de la sociedad y del Estado es una tarea principal de la pol?tica. Un Estado que no se rigiera seg?n la justicia se reducir?a a una gran banda de ladrones, dijo una vez Agust?n: ? Remota itaque iustitia quid sunt regna nisi magna latrocinia? ?.[18] Es propio de la estructura fundamental del cristianismo la distinci?n entre lo que es del C?sar y lo que es de Dios (cf. Mt 22, 21), esto es, entre Estado e Iglesia o, como dice el Concilio Vaticano II, el reconocimiento de la autonom?a de las realidades temporales.[19] El Estado no puede imponer la religi?n, pero tiene que garantizar su libertad y la paz entre los seguidores de las diversas religiones; la Iglesia, como expresi?n social de la fe cristiana, por su parte, tiene su independencia y vive su forma comunitaria basada en la fe, que el Estado debe respetar. Son dos esferas distintas, pero siempre en relaci?n rec?proca.

La justicia es el objeto y, por tanto, tambi?n la medida intr?nseca de toda pol?tica. La pol?tica es m?s que una simple t?cnica para determinar los ordenamientos p?blicos: su origen y su meta est?n precisamente en la justicia, y ?sta es de naturaleza ?tica. As?, pues, el Estado se encuentra inevitablemente de hecho ante la cuesti?n de c?mo realizar la justicia aqu? y ahora. Pero esta pregunta presupone otra m?s radical: ?qu? es la justicia? ?ste es un problema que concierne a la raz?n pr?ctica; pero para llevar a cabo rectamente su funci?n, la raz?n ha de purificarse constantemente, porque su ceguera ?tica, que deriva de la preponderancia del inter?s y del poder que la deslumbran, es un peligro que nunca se puede descartar totalmente.

En este punto, pol?tica y fe se encuentran. Sin duda, la naturaleza espec?fica de la fe es la relaci?n con el Dios vivo, un encuentro que nos abre nuevos horizontes mucho m?s all? del ?mbito propio de la raz?n. Pero, al mismo tiempo, es una fuerza purificadora para la raz?n misma. Al partir de la perspectiva de Dios, la libera de su ceguera y la ayuda as? a ser mejor ella misma. La fe permite a la raz?n desempe?ar del mejor modo su cometido y ver m?s claramente lo que le es propio. En este punto se sit?a la doctrina social cat?lica: no pretende otorgar a la Iglesia un poder sobre el Estado. Tampoco quiere imponer a los que no comparten la fe sus propias perspectivas y modos de comportamiento. Desea simplemente contribuir a la purificaci?n de la raz?n y aportar su propia ayuda para que lo que es justo, aqu? y ahora, pueda ser reconocido y despu?s puesto tambi?n en pr?ctica.

La doctrina social de la Iglesia argumenta desde la raz?n y el derecho natural, es decir, a partir de lo que es conforme a la naturaleza de todo ser humano. Y sabe que no es tarea de la Iglesia el que ella misma haga valer pol?ticamente esta doctrina: quiere servir a la formaci?n de las conciencias en la pol?tica y contribuir a que crezca la percepci?n de las verdaderas exigencias de la justicia y, al mismo tiempo, la disponibilidad para actuar conforme a ella, aun cuando esto estuviera en contraste con situaciones de intereses personales. Esto significa que la construcci?n de un orden social y estatal justo, mediante el cual se da a cada uno lo que le corresponde, es una tarea fundamental que debe afrontar de nuevo cada generaci?n. Trat?ndose de un quehacer pol?tico, esto no puede ser un cometido inmediato de la Iglesia. Pero, como al mismo tiempo es una tarea humana primaria, la Iglesia tiene el deber de ofrecer, mediante la purificaci?n de la raz?n y la formaci?n ?tica, su contribuci?n espec?fica, para que las exigencias de la justicia sean comprensibles y pol?ticamente realizables.

La Iglesia no puede ni debe emprender por cuenta propia la empresa pol?tica de realizar la sociedad m?s justa posible. No puede ni debe sustituir al Estado. Pero tampoco puede ni debe quedarse al margen en la lucha por la justicia. Debe insertarse en ella a trav?s de la argumentaci?n racional y debe despertar las fuerzas espirituales, sin las cuales la justicia, que siempre exige tambi?n renuncias, no puede afirmarse ni prosperar. La sociedad justa no puede ser obra de la Iglesia, sino de la pol?tica. No obstante, le interesa sobremanera trabajar por la justicia esforz?ndose por abrir la inteligencia y la voluntad a las exigencias del bien.

b) El amor ?caritas? siempre ser? necesario, incluso en la sociedad m?s justa. No hay orden estatal, por justo que sea, que haga superfluo el servicio del amor. Quien intenta desentenderse del amor se dispone a desentenderse del hombre en cuanto hombre. Siempre habr? sufrimiento que necesite consuelo y ayuda. Siempre habr? soledad. Siempre se dar?n tambi?n situaciones de necesidad material en las que es indispensable una ayuda que muestre un amor concreto al pr?jimo.[20] El Estado que quiere proveer a todo, que absorbe todo en s? mismo, se convierte en definitiva en una instancia burocr?tica que no puede asegurar lo m?s esencial que el hombre afligido ?cualquier ser humano? necesita: una entra?able atenci?n personal. Lo que hace falta no es un Estado que regule y domine todo, sino que generosamente reconozca y apoye, de acuerdo con el principio de subsidiaridad, las iniciativas que surgen de las diversas fuerzas sociales y que unen la espontaneidad con la cercan?a a los hombres necesitados de auxilio. La Iglesia es una de estas fuerzas vivas: en ella late el dinamismo del amor suscitado por el Esp?ritu de Cristo. Este amor no brinda a los hombres s?lo ayuda material, sino tambi?n sosiego y cuidado del alma, un ayuda con frecuencia m?s necesaria que el sustento material. La afirmaci?n seg?n la cual las estructuras justas har?an superfluas las obras de caridad, esconde una concepci?n materialista del hombre: el prejuicio de que el hombre vive ? s?lo de pan ? (Mt 4, 4; cf. Dt 8, 3), una concepci?n que humilla al hombre e ignora precisamente lo que es m?s espec?ficamente humano.

29. De este modo podemos ahora determinar con mayor precisi?n la relaci?n que existe en la vida de la Iglesia entre el empe?o por el orden justo del Estado y la sociedad, por un lado y, por otro, la actividad caritativa organizada. Ya se ha dicho que el establecimiento de estructuras justas no es un cometido inmediato de la Iglesia, sino que pertenece a la esfera de la pol?tica, es decir, de la raz?n auto-responsable. En esto, la tarea de la Iglesia es mediata, ya que le corresponde contribuir a la purificaci?n de la raz?n y reavivar las fuerzas morales, sin lo cual no se instauran estructuras justas, ni ?stas pueden ser operativas a largo plazo.

El deber inmediato de actuar en favor de un orden justo en la sociedad es m?s bien propio de los fieles laicos. Como ciudadanos del Estado, est?n llamados a participar en primera persona en la vida p?blica. Por tanto, no pueden eximirse de la ? multiforme y variada acci?n econ?mica, social, legislativa, administrativa y cultural, destinada a promover org?nica e institucionalmente el bien com?n ?.[21] La misi?n de los fieles es, por tanto, configurar rectamente la vida social, respetando su leg?tima autonom?a y cooperando con los otros ciudadanos seg?n las respectivas competencias y bajo su propia responsabilidad.[22] Aunque las manifestaciones de la caridad eclesial nunca pueden confundirse con la actividad del Estado, sigue siendo verdad que la caridad debe animar toda la existencia de los fieles laicos y, por tanto, su activi

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15 Jun. 06 (ACI).- Durante la Misa que celebr? esta noche en Roma con ocasi?n de la Fiesta del Corpus Christi, el Papa Benedicto XVI se?al? ante miles de fieles reunidos en la Plaza de San Juan de Letr?n que la instauraci?n de la Eucarist?a por el Se?or Jes?s es el acontecimiento central del mundo y de cada persona.

En una profunda homil?a, cargada de ricos conceptos teol?gicos y s?mbolos, el Pont?fice record? que la historia de Dios con los hombres est? recogida en las palabras con la cual Jes?s instituy? la Eucarist?a en el Cen?culo.

El gesto de Jes?s ?es el acontecimiento central de la historia del mundo y de la historia personal de cada uno?. A trav?s de los signos del pan y del vino ?Dios se dona completamente al hombre?, dijo el Santo Padre, para destacar luego que la Eucarist?a es ?el alimento de los pobres a quienes el Se?or ha dirigido en primer lugar su cercan?a?.

El Papa record? tambi?n que el pan es el fruto de la fatiga del hombre, pero tambi?n ?de la intervenci?n del cielo que env?a la lluvia?; y es por tanto ?tambi?n un don que presupone una sinergia entre el cielo y la tierra, un don que se aprecia especialmente en este tiempo en el que la desertificaci?n amenaza extensos territorios en el mundo?.

?El peque?o pan de los pobres es la s?ntesis de la creaci?n?, dijo el Pont?fice, ya que ?toda la creaci?n aspira m?s all? de sus propias fuerzas?, pues ?tiende hacia la unificaci?n con su Creador?.

Benedicto XVI destac? sin embargo, que el pan, ?fruto de tantos granos triturados, esconde tambi?n el misterio de la pasi?n: s?lo a trav?s del morir viene el resurgir, y s?lo el Dios que muere nos conduce a la vida?.

El pan eucar?stico, explic? adem?s el Santo Padre, es tambi?n s?mbolo de unidad: ?el pan es el fruto de la uni?n de muchos granos. Tambi?n los cristianos, de los muchos que somos debemos convertirnos en un solo cuerpo?.

Por otro lado, el vino, sigui? el Pont?fice, expresa la exquisitez de la creaci?n, la alegr?a que Dios quiere ofrecernos al final de los tiempos. Pero ?al mismo tiempo, el vino tambi?n nos habla de la Pasi?n: s?lo cuando se poda la vid, lleva mucho fruto?.

Al concluir su homil?a, el Papa Benedicto XVI dirigi? una oraci?n para que Dios sea quien gu?e al hombre y a la historia del mundo ?reuniendo a la Iglesia y a la humanidad lacerada?.

Finalmente, poco antes de iniciar la procesi?n eucar?stica a lo largo de la V?a Merulana, que congreg? a miles de fieles, el Sumo Pont?fice se refiri? al simbolismo de la procesi?n explicando que el seguir a Cristo hecho Eucarist?a, ?compromete a la comunidad cristiana a hacerse, ella misma, don y servicio, a convertirse en testimonio vivo?.

Catequesis octava
LA PIEDAD POPULAR




1. Canto Inicial.

2. Oraci?n del Padrenuestro.

3. Lectura b?blica: Lucas 2, 41-52.

4. Lectura de la Ense?anza de la Iglesia:

1. Aunque la liturgia es la cumbre a la que tiende toda la actividad de la Iglesia y la fuente de donde mana toda su fuerza, no agota toda su actividad ni la vida espiritual de los fieles. Por eso, la Iglesia, adem?s de la participaci?n en la liturgia, fomenta y recomienda celebraciones y ciertos ejercicios de piedad popular. Unas veces, asume sin m?s ciertas manifestaciones que brotan de la genuina experiencia de la fe y religiosidad del pueblo cristiano; otras debe purificarlas de omisiones, acentuaciones excesivas o incluso de manifestaciones supersticiosas.

2. La experiencia secular de la Iglesia atestigua que este tipo de piedad ha producido abundantes frutos de vida cristiana en las familias y en los pueblos. Apoyada por esta experiencia y la luz del Esp?ritu Santo, la Iglesia cree que esta piedad puede seguir prestando grandes servicios a una fe verdaderamente inculturada, seg?n la diversidad de los pueblos y continentes.

3. La piedad popular tiene m?ltiples manifestaciones a lo largo del curso del A?o Lit?rgico, especialmente durante la Cuaresma, Semana Santa y el Triduo Pascual. Durante el Tiempo Ordinario son m?ltiples las manifestaciones en torno a la Virgen Mar?a, los fieles difuntos y los Santos. Forman parte inseparable de esta piedad las peregrinaciones, las romer?as a los santuarios, la visita a los cementerios, las procesiones, etc?tera.

4. La familia cristiana ha estado muy vinculada con estas manifestaciones de piedad, especialmente con las peregrinaciones y romer?as a los santuarios marianos, algunos de los cuales son mundialmente famosos; y ha trasmitido estas costumbres de padres a hijos. Todav?a hoy no son pocas las familias cristianas que acuden con sus hijos a los santuarios de la Virgen y all?, adem?s de realizar sus devociones, reciben los sacramentos de la Penitencia y Eucarist?a.

5. Junto a estas manifestaciones, existen otras m?s cotidianas, como la bendici?n de la mesa en las comidas, el rezo del santo rosario en familia, la bendici?n de las casas o de los veh?culos, la romer?a al santuario de la Patrona, la petici?n de la lluvia o la protecci?n frente a las calamidades p?blicas, etc.

6. Puesto que la fe ha informado estas costumbres y pr?cticas religiosas, es conveniente que los padres contin?en vivi?ndolas y trasmitan a los hijos ese esp?ritu sencillo y recio, de vivir sus relaciones con Dios en medio de las situaciones de su vida, no s?lo extraordinarias sino m?s comunes.

7. Adem?s, la fuerza de estas pr?cticas ha ejercido y ejerce una gran labor en la identidad de los pueblos y en la expresi?n externa de la fe profesada. Cuando tales manifestaciones se traducen en expresi?n social, se convierten en testimonio gozoso de la propia fe para los no creyentes y est?mulo para los d?biles.

5. Reflexi?n del que dirige.

6. Di?logo:

- ?Por qu? tiene importancia la piedad popular en la vida cristiana? ?No es algo de poco valor?

- ?Lleva la piedad popular a exaltar a Mar?a y a los santos por encima de Dios? ?Por qu??

- ?Puedes enumerar algunas manifestaciones desorientadas de la piedad popular?

7. Compromisos.

8. Oraci?n del Ave Mar?a e invocaci?n: Regina familiae. Ora pro nobis.

9. Oraci?n por la familia: Dios Padre nuestro, que has propuesto a la Sagrada Familia como maravilloso ejemplo a los ojos de tu pueblo: conc?denos, te rogamos, que, imitando sus virtudes dom?sticas y unidos por los lazos del amor, lleguemos a gozar de los premios eternos en el hogar del cielo. Por Jesucristo nuestro Se?or.

10. Canto final.


? Pontificio Consejo para la Familia y Arzobispado de Valencia 2005

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Jueves, 15 junio 2006 (ZENIT.org).- ?Os he llamado amigos?, estas palabras de Jes?s recogidas en el evangelio de san Juan (15, 15) constituyen el tema de la Jornada Mundial de Oraci?n por la Santificaci?n de los Sacerdotes que se celebrar? en la solemnidad del Sagrado Coraz?n de Jes?s.

El tema ha sido comunicado por la Congregaci?n vaticana para el Clero, cuyo prefecto es el cardenal Dar?o Castrill?n.

La Jornada Mundial por la Santificaci?n de los Sacerdotes, instituida por Juan Pablo II, recuerda a los presb?teros que ?los hombres desean contemplar en el sacerdote el rostro de Cristo?, explicaba el cardenal Castrill?n en la carta que env?o con este motivo en el a?o 2004.

En este a?o, la congregaci?n vaticana propone meditar con este motivo en la homil?a que pronunci? Benedicto XVI en la misa crismal del Jueves Santo pasado en la Bas?lica de San Pedro.

?El n?cleo del sacerdocio es ser amigos de Jesucristo?, aclaraba el Papa. S?lo as? podemos hablar verdaderamente ?in persona Christi?, aunque nuestra lejan?a interior de Cristo no puede poner en peligro la validez del Sacramento. Ser amigo de Jes?s, ser sacerdote significa, por tanto, ser hombre de oraci?n?.

?El mundo tiene necesidad de Dios, no de un dios cualquiera, sino del Dios de Jesucristo, del Dios que se hizo carne y sangre, que nos am? hasta morir por nosotros, que resucit? y cre? en s? mismo un espacio para el hombre --sigui? diciendo--. Este Dios debe vivir en nosotros y nosotros en ?l. Esta es nuestra vocaci?n sacerdotal: s?lo as? nuestro ministerio sacerdotal puede dar fruto?.

La devoci?n al Sagrado Coraz?n tuvo como mensajera a una religiosa de la Visitaci?n francesa, santa Margarita Mar?a Alacoque (1647-1690), quien en Paray le Monial, peque?a localidad francesa de Borgo?a, fue testigo de apariciones de Jes?s en las que le dej? como mensaje su incontenible amor por cada hombre y mujer.

Benedicto XVI ha dedicado en mayo, adem?s, una Carta, dirigida al prep?sito general de la Compa??a de Jes?s, sobre la devoci?n al Sagrado Coraz?n de Jes?s.

En la secci?n OPINI?N del Diario de Avisos encontramos escrito de Francisco Javier Gonz?lez que nos habla de flores, tapices y arcos como tradici?n recibida con el compromiso de saber trasmitirla.


Arte, color y religiosidad en el Corpus de la Villa de Mazo


(Diario de Avisos, 15 - VI, Francisco Javier Gonz?lez. Mazo)

Lleg? la primavera y lleg? la ilusi?n por el Corpus Christi, las flores, los tapices y los arcos.

Esa es la esencia de la festividad del Corpus, que desde hace d?cadas es una de las m?s bellas expresiones del ciclo festivo palmero, donde somos responsables de continuar una tradici?n que nos entregaron nuestros padres y tenemos la obligaci?n de transmitir, lo m?s fielmente posible, a nuestros hijos.

Desde nuestro municipio queremos promocionar los arcos, los descansos, los pasillos, las alfombras y los tapices... queremos que se derroche imaginaci?n para cubrir las calles empedradas, pero tambi?n pretendemos que se fomente la fiesta desde el punto de vista humano, la amistad y familiaridad entre todos. El Corpus es una tarea de meses de trabajo, lo que tiene doble m?rito en la ?poca que nos ha tocado vivir, donde las nuevas tecnolog?as nos sobrepasan d?a a d?a a una velocidad vertiginosa, hecho lo que hace cada d?a m?s complicado que los j?venes se impliquen en todo tipo de tareas relacionadas con el campo y la artesan?a.

La capacidad creadora de nuestros vecinos es cada vez mayor, aunque cada a?o parezca imposible superar el anterior. El esfuerzo colectivo de todo un pueblo, durante meses, se puede disfrutar los d?as del Corpus con la bella, sencilla, y a la vez monumental, ofrenda al Sant?simo.

A nivel personal espero saber transmitir a mi hijo el amor al Corpus y los valores que recib? de mis padres y mis abuelos. No ser? nada f?cil... pero es un compromiso moral al que no voy a renunciar y que, sin ning?n lugar a la duda, lo ayudar? a una formaci?n integral sana y comprometida con su pueblo, su gente y sus ra?ces.

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Los espectaculares arcos, alfombras y tapices marcan un a?o m?s esta celebraci?n en la Isla


(DIARIO DE AVISOS, 15 - VI, Mazo) Como todos los a?os han sido numerosos los vecinos de Mazo que han participado con su trabajo y creatividad en la confecci?n de la singular festividad del Corpus Christi de la Villa. Hasta altas horas de la madrugada de hoy a?n daban los ?ltimos retoques a los espectaculares arcos, alfombras y tapices que adornan el municipio para celebrar esta fecha del calendario lit?rgico, que se ha convertido en una de las m?s se?aladas del calendario festivo y cultural de La Palma por la singularidad con la que se vive en Mazo.

As? las cosas, Mazo, ya desde anoche, recib?a a multitud de visitantes que se acercaron hasta el pueblo para presenciar la elaboraci?n y colocaci?n de los espectaculares arcos que trufan distintos puntos del municipio, as? como las alfombras, confeccionados todos ellos con productos naturales recogidos en el entorno de la localidad. Pero esta tarde se multiplicar?n las personas que acudan a contemplar este espect?culo artesanal con los actos centrales de la celebraci?n del Corpus, que se iniciaran a las 18.30 con la eucarist?a, presidida por el arzobispo em?rito de Zaragoza, El?as Yanes, para posteriormente proceder a la procesi?n que recorrer? las calles engalanadas con los arcos, pasillos, alfombras y tapices.

Pero para que esto haya sido posible, han hecho falta muchas horas de trabajo y una enorme dosis de imaginaci?n y altruismo. El Corpus empieza a caminar meses antes de su celebraci?n, incluso hay quien considera que se vive a lo largo de todo el a?o, pensando en el pr?ximo dise?o o iniciando la recolecci?n de los materiales.

Publicado por verdenaranja @ 21:25
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Se quiere fomentar la integraci?n y las relaciones entre los vecinos de este n?cleo

(DIARIO DE AVISOS, 15 - VI, Arona) El n?cleo de El Fraile cuenta con unos salones de usos m?ltiples, ubicados en la trasera del centro parroquial, en los que se pretende promover todo tipo de actividades c?vico-sociales que favorezcan la integraci?n y la relaci?n de los vecinos de este populoso n?cleo.

El p?rroco de este barrio, Juan Carlos Gonz?lez ?lvarez, explica que la instalaci?n de mobiliario en este lugar es la respuesta a una demanda realizada por los vecinos, de la que se hizo eco la instituci?n municipal y mediante la cual se dar? cobertura a las necesidades de cada una de las ?reas de la vida parroquial. Asimismo, agrega que "estas instalaciones parroquiales son el primer punto de contacto para el encauce de problemas y desde donde se desarrolla una labor de informaci?n importante a todos los ciudadanos que eligen esta zona para vivir y que se caracteriza por la multiculturalidad". En este sentido, el alcalde de Arona, Jos? Alberto Gonz?lez Rever?n, en una visita a El Fraile, destac? el uso de estos salones como servicio de cripta cuando es necesario, ya que re?nen las condiciones necesarias para acoger a los familiares.

Finalmente, el p?rroco resalta que en estas instalaciones se est?n llevando a cabo diversas actividades dirigidas a ni?os, j?venes y adultos encaminadas a favorecer la relaci?n entre padres e hijos, a modo de escuela de padres, fomentando una educaci?n en valores, as? como acciones caritativas, talleres de autoestima y campamentos de trabajo con los adolescentes durante el verano, a cargo de la fundaci?n Salesiana de San Juan Bosco.

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Las empedradas calles del casco urbano macense acogen desde ayer los arcos, alfombras, pasillos y descansos para la procesi?n hoy del Sant?simo, una muestra que refleja el esfuerzo de todos los vecinos y el gusto por dise?os tradicionales.


(EL D?A, 15 - VI, V.M., Mazo) Semanas de esfuerzo, vistas cansadas, mucho tiempo familiar invertido en medio de flores, legumbres y telas que se aglutinan sobre mesas de madera... es la fiesta del Corpus Cristhi. La expresi?n m?s genuina de un pueblo, de la Villa de Mazo, para honrar, con el sentimiento m?s profundo, al Sant?simo.

Ayer, igual que anta?o y semejante al futuro, las calles empedradas y empinadas del casco urbano cambiaron de color. Ese gris p?lido que las caracteriza, aquel adoquinado salpicado de tierra, se convirti? en un arco iris, en una fe multicolor, plagada de arcos, alfombras, pasillos y descansos por donde hoy, esta tarde, deber? transcurrir la procesi?n del Sant?simo.

Todos los barrios, sin exclusi?n, cada uno en el marco de sus propias posibilidades, con su gente y sus "cosas", exponen una muestra de manualidades m?s propias de verdaderos especialistas, de artistas consagrados. Pero no, en absoluto, son gente que cada tarde, incluso de noche, dedica su tiempo, aquel que le deja libre su profesi?n, para una elaboraci?n que seguramente est? guiada por una pasi?n que ellos, s?lo ellos, sabr?an explicar.

Pese a la unidad y la labor realizada minuciosamente, cada barrio vive unos ?ltimos d?as de tensi?n. Parece, siempre parece, que el tiempo ser? poco para poder acabar los detalles que, aunque no se quiera, se observan en el ?ltimo momento. Es un suspiro. Pero hoy, nunca antes, miles de personas recorrer?n el "paisaje" expuesto. Es una visita extremadamente sencilla, a veces demasiado r?pida, en la que quiz?s es muy complicado poder valorar en su justa medida el trabajo realizado. En el fondo, de verdad, tampoco se busca el reconocimiento p?blico. Se hace por fe. Simplemente por eso. Y, es verdad, tambi?n por orgullo. Por el orgullo de ser macense.

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15 de junio

La plataforma por los Derechos Humanos contra el racismo y la xenofobia convoca a manifestaci?n el 18 de Junio, bajo el lema "Todos somos migrantes"


Ning?n ser humano ser ilegal y le asiste sin exclusi?n alguna, el derecho a elegir el lugar donde vivir y el derecho a trabajar en condiciones de dignidad, entre otros.



MANIFESTACI?N


DOMINGO, 18 JUNIO 2006, A LAS 11:30 H.



POR LOS DERECHOS HUMANOS
CONTRA EL RACISMO
Y LA XENOFOBIA



[email protected] SOMOS MIGRANTES



PLAZA DE LA ROTONDA DEL MERCADO DE NUESTRA SE?ORA DE ?FRICA
(Junto al Edificio Pr?ncipe Felipe).
Santa Cruz de Tenerife




Convoca:

PLATAFORMA POR LOS DERECHOS HUMANOS, CONTRA EL RACISMO Y LA XENOFOBIA. [email protected] SOMOS MIGRANTES

15 de Junio

Ha llegado desde Caritas y bajo el lema "Todos somos Inmigrantes" manifiesto contra el racismo y la xenofobia.


LAS ORGANIZACIONES, ENTIDADES Y COLECTIVOS QUE FORMAN PARTE DE LA PLATAFORMA POR LOS DERECHOS HUMANOS, CONTRA EL RACISMO Y LA XENOFOBIA. [email protected] SOMOS MIGRANTES,


CONSTATAMOS QUE:

1. La Declaraci?n Universal de los DD.HH., en su art. N? 13: 1.manifiesta que: 1. ?Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado? y 2. ?Toda persona tiene derecho a salir de cualquier pa?s, incluso del propio, y a regresar a su pa?s?.

2. Hasta la d?cada de los 70 del siglo pasado, Canaria fue una tierra de emigrantes. Un alto porcentaje de su poblaci?n sali? de nuestras Islas en b?squeda de recursos para disfrutar de una vida m?s digna y una gran mayor?a zarparon en barcos clandestinos arriesgando su vida en el mar. Hasta esa d?cada, CANARIAS FUE UNA TIERRA DE EMIGRANTES, ES DECIR, DE INMIGRANTES EN OTROS SITIOS.

3. Seg?n reconoce el propio Gobierno Espa?ol en el reci?n aprobado Plan ?frica 2006-2008, ?frica subsahariana es la regi?n m?s pobre del planeta: la esperanza de vida al nacer es de 46 a?os y m?s de la mitad de la poblaci?n subsahariana (300 millones de personas) sobreviven con menos de 1 $ al d?a.

4. La informaci?n que se est? dando, por parte de la clase pol?tica y de los medios de comunicaci?n en relaci?n al crecimiento de la poblaci?n en nuestro Archipi?lago es parcial cuando se nos hace ver que la superpoblaci?n de las Islas es debida a la llegado de personas migrantes procedentes de los pa?ses empobrecidos. Seg?n los datos del ISTAC, el 50 % de la poblaci?n migrante que se asienta en las Islas proviene de los pa?ses europeos, el 40 % de los pa?ses latinos y el 10 % de pa?ses africanos.

5. Seg?n los estudios realizados por las instituciones sanitarias y por las ONG?s que trabajan con los colectivos de migrantes no han detectado, durante m?s de diez a?os de trabajo que estos sean portadores de m?s enfermedades que la poblaci?n residente en Canarias. Por otro lado, las personas africanas que llegan a Canarias, justamente por haber superado un viaje peligroso son las m?s sanas, j?venes y fuertes.

6. El discurso alarmista y excluyente que se escucha, impide un planteamiento que aborde realmente el fen?meno de la migraci?n y el problema de la xenofobia, dando alas a los argumentos m?s insolidarios e irrespetuosos con la dignidad de las personas.

7. La actitud de las autoridades pol?ticas de dar un trato exclusivamente policial a esta cuesti?n, acompa?ada de una pr?ctica de repatriaciones sin las garant?as suficientes y en las que la violencia, los abusos y los abandonos de personas a su propia suerte en las peores condiciones se han convertido en episodios frecuentes, protagonizados por quienes tienen la responsabilidad en estas tareas, constituye un atentado reiterado contra los derechos humanos m?s b?sicos.

8. Las reglas del comercio internacional, de las que se benefician las sociedades a las que pertenecemos, permiten consagrar el acceso desigual a los recursos. Nuestras sociedades de consumo derrochan energ?a, agua, alimentos, y todo tipo de objetos, acaparando buena parte de la producci?n mundial de estos bienes. Esa producci?n no es infinita.

9. En el Planeta hay suficientes recursos para cubrir las necesidades b?sicas (alimentaci?n, agua potable, salud y vivienda) de sus habitantes, siempre que se realice un uso responsable y una distribuci?n justa de los mismos.

10. Los trabajos en la agricultura y los m?s duros son realizados por personas inmigrantes.


AFIRMAMOS QUE:

1. Es imprescindible y exigible el total respeto y refuerzo de los Derechos Humanos de todas las personas, tengan o no regularizada su situaci?n.

2. Ning?n ser humano es ilegal y tiene derecho a elegir el lugar donde vivir y el derecho a trabajar en condiciones de dignidad, entre otros.

3. Emigrar sin papeles no es un delito, por lo que no se debe tratar a las personas indocumentadas como delincuentes.

4. Es necesario que toda la sociedad y, fundamentalmente las instituciones p?blicas, cada una desde sus competencias y responsabilidades, muestren una solidaridad real con el sufrimiento de las personas que llegan a Canarias, que arriesgan su vida, perdi?ndola en muchas ocasiones, para alcanzar nuestras costas, huyendo del hambre, de la guerra, etc.

5. La sociedad canaria no puede olvidar que todos somos migrantes y debe explicar a los peque?os de nuestra sociedad la historia de la emigraci?n de Canarias o otros pueblos.

6. Es urgente un cuestionamiento y reflexi?n sobre el reparto tan desequilibrado de la riqueza en el Planeta, sobre la relaci?n entre el derroche de muchas pr?cticas de nuestro estilo de vida con las graves y elementales carencias de buena parte de los pueblos empobrecidos.

7. Es urgente, tambi?n, la implicaci?n activa de [email protected] para conseguir una resoluci?n internacional justa que lleve a la soluci?n progresiva de los problemas de la gran desigualdad en el acceso a los recursos elementales y que apueste por la austeridad y el descenso de nuestro consumismo para favorecer ese reparto.

8. La soluci?n al hecho de la migraci?n es social no militar por lo que las fuerzas pol?ticas de todo signo deben unirse fuertemente en un planteamiento de b?squeda internacional de soluciones efectivas al problema de la pobreza que motiva la migraci?n, buscando que Canarias sea una comunidad que reivindique los cambios de las reglas y leyes del comercio internacional, asumiendo nuestra responsabilidad en el desigual reparto de los recursos.

9. La reivindicaci?n del derecho a una vida y a un trabajo dignos en los pueblos que hoy emigran es un requisito imprescindible para atajar la situaci?n de la emigraci?n forzada por lo que deben arbitrarse los mecanismos de derecho internacional precisos.

10. Es urgente que se cumpla el ?Dec?logo para una comunicaci?n integradora y no xen?foba? que elaborado por el Foro Canario de la Inmigraci?n, fue firmado por los Medios de Comunicaci?n Social, que exige no usar el fen?meno de las migraciones como ?instrumento de enfrentamiento partidista?.

11. Ha de evitarse generar cualquier clima de confrontaci?n p?blica o social, dada la gravedad y trascendencia del problema que afecta a poblaciones que han sido v?ctimas, desde hace siglos, del expolio por parte de de las naciones del Norte.


EXIGIMOS A LOS ORGANISMOS COMPETENTES:

1. El socorro y auxilio de todas las personas que se acercan a nuestras costas, sea en pateras, cayucos o barcos, con medios civiles y no militares, de lo contrario ser?amos responsables directos de sus muertes,

2. Que se disponga de los recursos necesarios para la atenci?n digna de las personas que puedan llegar en esta situaci?n, cubri?ndose las necesidades sanitarias y de alimentaci?n con las debidas garant?as.

3. Que se respete el Reglamento de los Centros de Internamiento para Extranjeros y se les dote de los medios necesarios para atender los derechos de este colectivo, con int?rpretes y asistencia jur?dica que garanticen el respeto de sus derechos y la protecci?n a aquellas personas que sufran alg?n tipo de persecuci?n.

4. Que se permita la comunicaci?n externa con las personas internadas, derecho que no est? vetado ni siquiera a la poblaci?n reclusa.

5. Que se dote a todos los inmigrantes, desde su llegada, de la tarjeta sanitaria correspondiente, como ocurre en otras CC.AA del Estado Espa?ol.

6. La finalizaci?n inmediata de las repatriaciones que contravienen la legalidad establecida por el derecho internacional y la misma normativa espa?ola.

7. Que pongan los medios efectivos necesarios para facilitar la construcci?n de una sociedad integrada, con la participaci?n de todas personas que convivimos en ella.

8. Que se abandonen las pol?ticas de explotaci?n y expoliaci?n de los pa?ses empobrecidos, empezando por la cancelaci?n de la Deuda Externa y sin enmascarar la Ayuda al Desarrollo para perpetuar el beneficio de los pa?ses y sectores ricos.

15 de Junio


El tapiz central del Corpus Christi de Tacoronte, obra de Juan Fajardo, estar? dedicado, por primera vez en la historia de las fiestas, a un asunto de calado social: el drama de la inmigraci?n. La alfombra, que ha sufrido algunos da?os por el mal tiempo, muestra en sus 25x25 metros la llegada de una patera a la costa en medio de una gran marejada, bajo el lema "El Se?or acoge a todos". El rostro de una mujer, que representa a las madres de todos esos hijos que se marchan en busca de un futuro mejor, est? enmarcado entre motivos africanos.

15 de Junio

El pr?ximo s?bado d?a 24, se celebra en la Casa de la Iglesia, la clausura del curso 2005/6 del movimiento de familias. La misma dar? comienzo a las 17 horas y finalizar? a las 21 horas. El encuentro servir? para conocer los diferentes movimientos de la Di?cesis y para proceder a la renovaci?n o reelecci?n de la Permanente, de la que ha de salir la terna a presentar a nuestro Obispo para la elecci?n del nuevo matrimonio presidente.

Publicado por verdenaranja @ 9:44
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15 de Junio

El n?cleo de El Fraile cuenta con unos salones de usos m?ltiples, ubicados en la trasera del centro parroquial, en los que se pretende promover todo tipo de actividades c?vico-sociales que favorezcan la integraci?n y la relaci?n de los vecinos de este populoso n?cleo.

15 de Junio

La HOAC invita a todas aquellas personas -agentes de pastoral y voluntarios- que les pueda interesar y quieran colaborar aportando sus ideas y experiencias a las Jornadas de Formaci?n con vistas a la confecci?n y publicaci?n de un material que nos permita hacer un discernimiento, sobre las pr?ximas elecciones municipales y auton?micas. Las Jornadas estar?n dirigidas por Don Oswaldo Brito Gonz?les, profesor de Geograf?a e Historia de la Universidad de La Laguna. El tema de las Jornadas es: ?An?lisis de la Formaci?n Social de Canarias?. Fase Auton?mica y perspectivas siglo XXI. Ser? en la 3? Planta de La Casa de La Iglesia, trasera del Seminario Diocesano. La Laguna, 15, 22 y 29 de Junio a partir de las seis y media.

15 de Junio

El Vicario General, Antonio P?rez, bendice e inaugura, con la participaci?n del p?rroco, la comunidad cristiana y responsables del municipio gomero de Alajer?, la nueva ermita del barrio de Imada

15 DE JUNIO

El Consejo Presbiteral celebr? la ?ltima reuni?n de este curso. La misma se desarroll? en sesiones de ma?ana y tarde dedicadas, fundamentalmente, a abordar la cuesti?n de los Equipos Prebiterales de cada arciprestazgo y la adaptaci?n de los aranceles y estipendios a las nuevas normativas dispuestas por la Archidi?cesis de Sevilla.

15 de Junio

La Villa palmera de Mazo contin?a celebrando la fiesta de Corpus en Jueves. En esta ocasi?n, el Arzobispo y paisano, El?as Yanes presidi? la Eucarist?a a la que sigui? la procesi?n por las calles que luc?an los famosos arcos y alfombras. Otras localidades que celebran con especial significaci?n esta solemnidad son La Laguna, Tacoronte, La Orotava, etc.

En este ?ltimo enclave, el Corpus se celebra la Infraoctava del Corpus que, en este a?o, servir? para culminar el lustro fundacional de la Villa. En esta ocasi?n, predicar? esta fiesta el Cardenal metropolitano, Carlos Amigo. Igualmente estar?n presentes el Obispo, Bernardo ?lvarez, y uno de nuestros Em?ritos, Felipe Fern?ndez.

Entrevista hecha por Carlos P?rez a Santiago Serrano, presidente de "Vida Ascendente" y que publica la revista Iglesia Diocesana en su n?mero 66, meses Mayo - Junio.


"Hasta el momento mismo de morir estamos creciendo en la fe"

El movimiento "Vida Ascendente" celebr? una convivencia en la Casa de la Iglesia en la que intervino su presidente nacional, Santiago Serrano. Los integrantes de este amplio movimiento, son personas mayores que desean compartir la fe, poniendo sus fuerzas y experiencias al servicio de la Iglesia y de la sociedad. Todo, a trav?s de una ayuda mutua y una amistad participativa. Iglesia Nivariense, ha aprovechado la presencia de Serrano en la Isla, para conocer, de cerca, a este grupo de cristianos
comprometidos.


?Cu?l es el motivo de su visita?

El motivo de la visita es el venir a Tenerife para ver como est?n los grupos, ya que la presencia y la realidad personal tienen mucha importancia. Adem?s, tambi?n es un motivo de gran alegr?a porque aqu? el movimiento est? muy asentado. A esta convivencia han asistido alrededor de 80 personas mayores, a pesar de que para algunos supone una gran dificultad moverse de un lado para el otro, m?s si cabe aqu? entre islas. Verdaderamente, estoy muy contento de esta visita en la que ha habido un afecto mutuo.

?Cu?les son los pilares donde se asienta el Movimiento Vida Ascendente?

Son tres. La amistad, la espiritualidad y el apostolado, pero el apostolado entendido como servicio a los dem?s. Se trata de una palabra que en la actualidad no est? de moda. El apostolado ?nicamente se entiende como servicio a los dem?s, es decir, cumplir en la l?nea evang?lica. Dios nos am? primero y la ?nica forma de amar y corresponder a Dios es amando a los dem?s. Entonces, la atenci?n a los otros, lo ha repetido el Papa Benedicto XVI en la ?ltima enc?clica, es definitiva, es la manera de corresponder a Dios.

Un aspecto muy positivo que tiene Vida Ascendente es su objetivo de no apartar, de no anclar a nuestros mayo-res sino todo lo contrario, darles la importancia que merecen, ?no es as??

S?. Antes se envejec?a m?s r?pido, la medicina no estaba tan a punto y este envejecimiento tra?a consigo una p?rdida de facultades f?sicas y mentales, pero ahora ya no es el caso. Primero, porque se envejece m?s tarde y luego, f?sica y mentalmente, uno aguanta m?s a?os en buenas condiciones. Entonces, resulta que cada vez hay mas personas mayores en el mundo, hasta el punto que ya la ONU ha tomado partido en el tema y ha celebrado dos asambleas mundiales, una en Viena en el a?o 1982 y otra en Madrid en el 2002. Ambas han sido dirigidas a la atenci?n de los mayores, en un doble sentido: Ver que podemos obtener de los mayores, porque pueden ser miembros activos al servicio de la sociedad y de la Iglesia y luego, tambi?n, no olvidarse de que los mayores necesitan cuidados. Nosotros, en Vida Ascendente, subrayamos sobre todo, el que los mayores pueden ser miembros activos de la Iglesia y de la sociedad.

Se trata, en cierto modo, de regresar al sentido que hab?a en la antig?edad, en donde los mayores, los ancianos, ocupaban uno de los puestos de mayor relevancia en la sociedad porque ellos eran los portadores de la sabidur?a, las personas que hab?an acumulado mayor n?mero de experiencias y conocimientos.

As? es, en la antig?edad y hasta recientemente pero eso, es verdad, se ha perdido. Nosotros propugnamos por volver a esa consideraci?n. Se da el caso, que en nuestros grupos, hay mucha participaci?n en el comentario del evangelio y en el comentario de nuestras propias vidas. Hasta tal punto se ha perdido ese sentido de la veneraci?n por los mayores, que alg?n mayor en nuestros grupos ha dicho: "miren, yo vengo aqu? porque, entre otras cosas, es en el ?nico sitio donde puedo hablar porque ya en mi casa no me dejan".

Lo cierto es que vivimos en una sociedad donde al llegar a una edad determinada, se aceleran los procesos de jubilaci?n y, en ocasiones, esta experiencia es de alg?n modo, dolorosa, porque todo hace pensar que la persona no vale porque no produce. Sin embargo, en el trabajo de entrega al Se?or parece que esto no ocurre as?. ?Cu?ndo uno deja de trabajar por Cristo?

Nunca. En eso no hay final, es m?s, en ese sentido cada vez buscamos m?s la vida en plenitud, es decir, hasta el momento mismo de morir estamos creciendo en la fe. Las m?ltiples actividades que desarrolla nuestra gente en nuestras parro?quias es normalmente las lecturas, dar la comuni?n, algunas de nuestras mujeres limpian las iglesias, lavan los manteles de los altares, muchos pertenecen a C?ritas, visitan enfermos, incluso algunos van a c?rceles, etc. Es decir, que ese ser-vicio a los dem?s tiene muchas facetas, pero una y quiz?s la m?s importante es en la propia familia, donde el mayor cris?tiano tiene que ser una referencia como testimonio de fe y de esperanza.

?Cu?nto tiempo lleva usted desarrollando esta labor?

De presidente de Vida Ascendente Nacional llevo dos a?os, pero anteriormente fui durante 9 a?os presidente de la Comisi?n Diocesana de Madrid y en Vida Ascendente llevo desde el a?o 93.

Imagino que durante todo este tiempo ha acumulado un sin fin de experiencias.

Sobre todo he acumulado muchos amigos. Cuando los recuerdas o los vuelves a ver se nota que esa amistad no es una afici?n sino una realidad.

?Recuerda alg?n testimonio de vida que le haya llamado la atenci?n especialmente?

Pues mira, una cosa sencilla. Como nosotros estamos continuamente que-riendo subrayar el tema del servicio a los dem?s, porque adem?s, en el evangelio ?qu? se dice de Jes?s? Pues se dice, pas? haciendo el bien. En definitiva, nosotros lo que hacemos es seguir a Jes?s. Una an?cdota que yo repito a menudo es que, una persona muy sencilla dijo "pues yo realmente no hago nada, lo que pasa es que mi vecina es una mujer impedida y le hago la compra y luego le hago la comida pero realmente yo no hago nada". Era verdaderamente admirable y como este ejemplo conozco algunos que son heroicos. Por ejemplo, un se?or mayor que ha llevado atendiendo a su mujer impedida durante cuarenta a?os y a pesar de eso los domingos va a los hospitales a atender a los enfermos. En definitiva, historias de santos an?nimos.

Publicado por verdenaranja @ 0:27  | Espiritualidad
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Mi?rcoles, 14 de junio de 2006
14 junio 2006 ZENIT publica la declaraci?n a la prensa que, al final de la ma?ana de este mi?rcoles, ha difundido el director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, Joaqu?n Navarro-Valls.


La Santa Sede sigue con gran alarma y dolor los episodios de creciente, ciega violencia, que ensangrientan estos d?as Tierra Santa. El Santo Padre est? cerca, de manera especial con la oraci?n, de las v?ctimas inocentes, de sus familiares y de las poblaciones de aquella tierra, reh?n de cuantos se hacen la ilusi?n de poder resolver los problemas cada vez m?s dram?ticos de la regi?n a trav?s de la fuerza o de modo unilateral.

La Santa Sede invita a la comunidad internacional a activar r?pidamente los medios necesarios para la necesaria asistencia humanitaria de la poblaci?n palestina, y se asocia en apremiar a los responsables de ambos pueblos para que se muestre ante todo el debido respeto a la vida humana, especialmente la de los civiles indefensos y los ni?os, y se reanude con valor el camino de la negociaci?n, el ?nico que puede llevar a la paz justa y duradera a la que todos aspiran.

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Mi?rcoles, 14 junio 2006 ZENIT publica la intervenci?n de Benedicto XVI pronunciada este mi?rcoles durante la audiencia general --que se celebr? en la Plaza de San Pedro del Vaticano-- dedicada a meditar sobre ?Andr?s, el prot?clito?.

Queridos hermanos y hermanas:

En las ?ltimas dos catequesis hemos hablado de la figura de san Pedro. Ahora, en la medida en que nos permiten las fuentes, queremos conocer un poco m?s de cerca tambi?n a los otros once ap?stoles. Por tanto, hoy hablamos del hermano de Sim?n Pedro, san Andr?s, quien tambi?n era uno de los doce.

Lo primero que impresiona en Andr?s es el nombre: no es hebreo, como uno se esperar?a, sino griego, signo indicativo de una cierta apertura cultural de su familia. Nos encontramos en Galilea, donde el idioma y la cultura griega est?n bastante presentes. En las listas de los doce, Andr?s se encuentra en segundo lugar, en Mateo (10,1-4) y en Lucas (6,13-16), o en el cuarto lugar, en Marcos (3,13-18) y en los Hechos de los Ap?stoles (1,13-14). En todo caso, sin duda ten?a un gran prestigio dentro de las primeras comunidades cristianas.

El lazo de sangre entre Pedro y Andr?s, as? como la llamada com?n que les dirigi? Jes?s, son mencionados expresamente en los Evangelios. Puede leerse: ?Mientras caminaba a orillas del mar de Galilea, Jes?s vio a dos hermanos: a Sim?n, llamado Pedro, y a su hermano Andr?s, que echaban las redes al mar porque eran pescadores. Entonces les dijo: "Seguidme, y yo os har? pescadores de hombres"? (Mateo 4,18-19; Marcos 1,16-17). Por el cuarto Evangelio sabemos otro detalle importante: en un primer momento, Andr?s era disc?pulo de Juan Bautista; y esto nos muestra que era un hombre que buscaba, que compart?a la esperanza de Israel, que quer?a conocer m?s de cerca la palabra del Se?or, la presencia del Se?or. Era verdaderamente un hombre de fe y de esperanza; y un d?a escuch? que Juan Bautista proclamaba a Jes?s como ?el cordero de Dios? (Juan 1, 36); entonces, se movi?, y junto a otro disc?pulo, cuyo nombre no es mencionado, sigui? a Jes?s, quien que era llamado por Juan ?cordero de Dios?. El evangelista refiere: ?vieron donde viv?a y se quedaron con ?l? (Juan 1, 37-39). Andr?s, por tanto, disfrut? de momentos de intimidad con Jes?s. La narraci?n contin?a con una observaci?n significativa: ?Uno de los dos que oyeron las palabras de Juan y siguieron a Jes?s era Andr?s, el hermano de Sim?n Pedro. Al primero que encontr? fue a su propio hermano Sim?n, y le dijo: "Hemos encontrado al Mes?as", que traducido significa Cristo?, y le condujo hacia Jes?s (Juan 1,40-43), demostrando inmediatamente un esp?ritu apost?lico fuera de lo com?n. Andr?s, por tanto, fue el primer ap?stol que recibi? la llamada y sigui? a Jes?s. Por este motivo la liturgia de la Iglesia bizantina le honra con el apelativo de ?Prot?klitos?, que significa el ?primer llamado?. Por la relaci?n fraterna entre Pedro y Andr?s, la Iglesia de Roma y la Iglesia de Constantinopla se sienten de manera especial como Iglesias hermanas entre s?. Para subrayar esta relaci?n, mi predecesor, el Papa Pablo VI, en 1964, restituy? la insigne reliquia de san Andr?s, hasta entonces custodiada en la Bas?lica vaticana, al obispo metropolita ortodoxo de la ciudad de Patr?s, en Grecia, donde seg?n la tradici?n, el ap?stol fue crucificado.

Las tradiciones evang?licas mencionan particularmente el nombre de Andr?s en otras tres ocasiones, permiti?ndonos conocer algo m?s de este hombre. La primera es la de la multiplicaci?n de los panes en Galilea. En aquella ocasi?n, Andr?s indic? a Jes?s la presencia de un muchacho que ten?a cinco panes de cebada y dos peces: muy poco --constat?-- para toda la gente que se hab?a congregado en aquel lugar (Cf. Juan 6, 8-9). Vale la pena subrayar el realismo de Andr?s: hab?a visto al muchacho, es decir, ya le hab?a planteado la pregunta: ?Pero, ?qu? es esto para toda esta gente?? (ib?dem) y se dio cuenta de la falta de recursos. Jes?s, sin embargo, supo hacer que fueran suficientes para la multitud de personas que hab?an ido a escucharle.

La segunda ocasi?n fue en Jerusal?n. Saliendo de la ciudad, un disc?pulo le mostr? el espect?culo de los poderosos muros que sosten?an el Templo. La respuesta del Maestro fue sorprendente: dijo que de esos muros no quedar?a piedra sobre piedra. Entonces Andr?s, junto a Pedro, Santiago y Juan, le pregunt?: ?Dinos cu?ndo suceder? esto y cu?l ser? la se?al de que ya est?n por cumplirse todas estas cosas? (Marcos 13,1-4). Como respuesta a esta pregunta, Jes?s pronunci? un importante discurso sobre la destrucci?n de Jerusal?n y sobre el final del mundo, invitando a sus disc?pulos a leer con atenci?n los signos del templo y a mantener siempre una actitud vigilante. De este episodio podemos deducir que no tenemos que tener miedo de plantear preguntas a Jes?s, pero al mismo tiempo, tenemos que estar dispuestos a acoger las ense?anzas incluso sorprendentes y dif?ciles que ?l nos ofrece.

En los Evangelios se registra, por ?ltimo, una tercera iniciativa de Andr?s. El escenario sigue siendo Jerusal?n, poco antes de la Pasi?n. Con motivo de la fiesta de la Pascua, narra Juan, hab?an venido a la ciudad santa algunos griegos, quiz? pros?litos o temerosos de Dios, para adorar al Dios de Israel en la fiesta de Pascua. Andr?s y Felipe, los dos ap?stoles con nombres griegos, hacen de int?rpretes y mediadores de este peque?o grupo de griegos ante Jes?s. La respuesta del Se?or a su pregunta parece enigm?tica, como sucede con frecuencia en el Evangelio de Juan, pero precisamente de este modo se revela llena de significado. Jes?s dice a sus disc?pulos y, por su mediaci?n, al mundo griego: ?Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre. En verdad, en verdad os digo: si el grano de trino no cae en tierra y muere, queda ?l solo; pero si muere da mucho fruto? (Juan 12, 23-24). ?Qu? significan estas palabras en este contexto? Jes?s quiere decir: s?, mi encuentro con los griegos tendr? lugar, pero el m?o no ser? un coloquio sencillo y breve con algunas personas, llevadas sobre todo por la curiosidad. Con mi muerte, comparable a la ca?da en la tierra de un grano de trigo, llegar? la hora de mi glorificaci?n. De mi muerte en la cruz surgir? la gran fecundidad: el ?grano de trigo muerto? --s?mbolo de mi crucifixi?n-- se convertir?, en la resurrecci?n, en pan de vida para el mundo: ser? luz para los pueblos y las culturas. S?, el encuentro con el alma griega, con el mundo griego, tendr? lugar en esa profundidad a la que hace referencia el grano de trigo que atrae hacia s? las fuerzas de la tierra y del cielo y se convierte en pan. En otras palabras, Jes?s profetiza la Iglesia de los griegos, la Iglesia de los paganos, la Iglesia del mundo como fruto de su Pascua.

Tradiciones muy antiguas consideran que Andr?s, quien transmiti? a los griegos estas palabras, no s?lo es el int?rprete de algunos griegos en el encuentro con Cristo que acabamos de recordar, sino que es considerado como el ap?stol de los griegos en los a?os que siguieron a Pentecost?s; nos dicen que en el resto de su vida fue el anunciador y el int?rprete de Jes?s para el mundo griego. Pedro, su hermano, lleg? a Roma desde Jerusal?n, pasando por Antioqu?a, para ejercer su misi?n universal; Andr?s, por el contrario, fue el ap?stol del mundo griego: de este modo, tanto en la vida como en la muerte, se presentan como aut?nticos hermanos, una fraternidad que se expresa simb?licamente en la relaci?n especial de las sedes de Roma y de Constantinopla, Iglesias verdaderamente hermanas.

Una tradici?n sucesiva, como dec?a, narra la muerte de Andr?s en Patras, donde tambi?n ?l sufri? el suplicio de la crucifixi?n. Ahora bien, en aquel momento supremo, como su hermano Pedro, pidi? ser colocado en una cruz diferente a la de Jes?s. En su caso, se trat? de una cruz en forma de equis, es decir, con los dos maderos cruzados diagonalmente, que por este motivo es llamada ?cruz de san Andr?s?. Esto es lo que habr?a dicho en aquella ocasi?n, seg?n una antigua narraci?n (inicios del siglo VI), titulada ?Pasi?n de Andr?s?: ?Salve, oh Cruz, inaugurada por medio del cuerpo de Cristo, que te has convertido en adorno de sus miembros, como si fueran perlas preciosas. Antes de que el Se?or subiera sobre ti, provocabas un temor terreno. Sin embargo, ahora, dotada de un amor celeste, te has convertido en un don. Los creyentes saben cu?nta alegr?a posees, cu?ntos regalos deparas. Confiado, por tanto, y lleno de alegr?a, vengo para que t? tambi?n me recibas exultante como disc?pulo de quien fue colgado de ti... Cruz bienaventurada, que recibiste la majestad y la belleza de los miembros del Se?or..., t?mame y ll?vame lejos de los hombres y entr?game a mi Maestro para que a trav?s de ti me reciba quien por medio de ti me ha redimido. ?Salve, oh Cruz, s?, verdaderamente, salve!?. Como podemos ver, nos encontramos ante una espiritualidad cristiana sumamente profunda, que ve en la Cruz, m?s que un instrumento de tortura, el medio incomparable de una asimilaci?n plena con el Redentor, con el Grano de trigo ca?do en la tierra. Tenemos que aprender una lecci?n muy importante: nuestras cruces alcanzan valor si son consideradas y acogidas como parte de la cruz de Cristo, si son tocadas por el reflejo de su luz. S?lo por esa Cruz tambi?n nuestros sufrimientos quedan ennoblecidos y alcanzan su verdadero sentido.

Que el ap?stol Andr?s nos ense?e a seguir a Jes?s con prontitud (Cf. Mateo 4, 20; Marcos 1, 18), a hablar con entusiasmo de ?l a todos aquellos con los que nos encontramos, y sobre todo a cultivar con ?l una relaci?n de aut?ntica familiaridad, conscientes de que s?lo en ?l podemos encontrar el sentido ?ltimo de nuestra vida y de nuestra muerte.

Publicado por verdenaranja @ 23:32  | Habla el Papa
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14 Jun. 06 (ACI).- Miles de fieles se dieron cita esta ma?ana en la Plaza de San Pedro y participaron de la Audiencia General con el Papa Benedicto XVI, quien en su catequesis titulada ?Andr?s el Protoclito? destac? que nuestras cruces s?lo toman sentido cuando son consideradas y acogidas como parte de la cruz de Cristo.

Al iniciar su catequesis sobre el hermano de Pedro, el Ap?stol Andr?s, el Pont?fice hizo notar como ?la primera caracter?stica que llama la atenci?n en Andr?s es el nombre: no es hebreo, como se hubiera esperado, sino griego, signo no gratuito de una cierta apertura cultural de su familia?.

Hizo tambi?n referencia a Andr?s en cuanto disc?pulo del Bautista e indic? como esto ?nos muestra que era un hombre que buscaba, que compart?a la esperanza de Israel, que quer?a conocer m?s de cerca la palabra del Se?or, la realidad del Se?or presente. Era verdaderamente un hombre de fe y de esperanza?.

Asimismo explic? que Andr?s es honorado por la liturgia Bizantina como el Prot?klitos ya que fue ?el primero de los Ap?stoles a ser llamado a seguir a Jes?s?.

Seguidamente record? tres episodios evang?licos donde podemos conocer m?s de este hombre: ?la primera es aquella de la multiplicaci?n de los panes en Galilea. Merece ser destacado el realismo de Andr?s?.

Sobre la segunda ocasi?n record? que el Se?or, ante una pregunta del ap?stol, ?pronunci? un importante discurso sobre la destrucci?n de Jerusal?n, sobre el fin del mundo, invitando a sus disc?pulos a leer con astucia los signos de los tiempos?.

La tercera iniciativa se da cuando Jes?s dice a Andr?s y Felipe, y por ellos al mundo griego: "Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre. En verdad en verdad os digo: si el grano de trigo ca?do en tierra no muere, permanece solo; si muere, dar? mucho fruto??.

M?s adelante destac? como ?tradiciones muy antiguas ven en Andr?s al ap?stol de los Griegos en los a?os que sucedieron Pentecost?s; nos hacen saber que durante el resto de su vida fue anunciador e int?rprete de Jes?s para el mundo griego?.

Finalmente, citando una antigua escritura de inicios del siglo VI titulada Pasi?n de Andr?s, hizo ver a los presentes la existencia de ?una profund?sima espiritualidad cristiana, que ve en la Cruz no tanto un instrumento de tortura sino un medio incomparable de una plena asimilaci?n al Redentor, al grano de trigo ca?do en tierra. Nuestra cruces adquieren valor si son consideradas y acogidas como parte de la cruz de Cristo. Solamente desde aquella Cruz tambi?n nuestros sufrimientos son ennoblecidos y adquieren su verdadero sentido?.

Terminada la catequesis el Santo Padre ley? res?menes en varios idiomas, enton? el Pater Noster e imparti? la Bendici?n Apost?lica.

Por gentileza de OBRA SOCIAL DE ACOGIDA Y DESARROLLO de Las Palmas de Gran Canaria ha llegado a nuestra parroquia la revista ?Punto de Encuentro? n?mero 27 mes de Junio. En ella el psiquiatra Saulo P?rez Gil publica un art?culo sobre el ?trastorno obsesivo compulsivo" que colocamos a continuaci?n.


El trastorno obsesivo compulsivo


Es un trastorno que antes se consideraba poco frecuente pero se ha comprobado que es bastante frecuente, pudiendo llegar a una prevalencia del 3%. Se caracteriza por la presencia de obsesiones o compulsiones de car?cter recurrente lo suficientemente graves como para producir p?rdidas de tiempo importantes (por ejemplo m?s de una hora al d?a) o un acusado deterioro de la actividad general o un malestar significativo.
Las obsesiones se definen como ideas, pensamientos o im?genes persistentes que la persona considera inapropiadas y provocan un malestar importante. Son intrusitas, el paciente sabe que son producto de su mente, no impuestas desde fuera, pero son intolerables para el individuo, son ajenas al control, el paciente las considera absurdas. Las obsesiones m?s frecuentes son sobre temas de contaminaci?n (contraer enfermedades al dar la mano a alguien o al pasar junto a un con-tenedor de basura), de duda sobre la realizaci?n de un acto (si se cerr? la puerta del coche, o la llave del gas, o la puerta de la casa), necesidad de un orden determinado, lo que popularmente se denomina man?a, impulsos no permitidos como herir a un ni?o o gritar obscenidades en una iglesia. El paciente normalmente lucha contra estas ideas de forma intensa pues ?l mismo las considera absurdas o inapropiadas.
Las compulsiones son comportamientos (lavado de manos, comprobaciones, puesta en orden de objetos) o actos mentales de car?cter repetido (rezar, contar o repetir palabras en silencio) cuyo prop?sito es prevenir o aliviar la ansiedad, pero no proporcionan placer. Normalmente se realizan para aliviar la ansiedad que provoca una idea obsesiva. Por ejemplo, las personas que tienen una obsesi?n sobre contraer una enfermedad se lavan las manos de forma repetida hasta da?ar la piel (30-40 veces al d?a); los individuos obsesionados por pensamientos blasfemos no deseados pueden verse aliviados contando del uno al diez y del diez al uno cien veces.
Los pacientes suelen reconocer que las obsesiones o compulsiones son absurdas o irracionales aunque podemos encontrar un amplio espectro en cuanto a la con-ciencia de enfermedad, o sea, a la capacidad de reconocer que son excesivas o irracionales.
Con frecuencia los pacientes evitan las situaciones relacionadas con el contenido de las obsesiones, como la suciedad o la posibilidad de contraer enfermedades. Por ejemplo evitan estrechar la mano de extra?os, lugares u objetos de uso p?blico. Puede haber sensaci?n de culpa, alteraci?n del sue?o o consumo excesivo de alcohol o f?rmacos.
En los estudios con neuroimagen (tomo-graf?a por emisi?n de positrones, TAC o resonancia magn?tica) se ha puesto de manifiesto la existencia de un aumento de la actividad (del metabolismo y del flujo) en los l?bulos frontales, ganglios basales (especialmente el caudado) y el c?ngulo. Los tratamientos farmacol?gicos y conductuales parece que corrigen estas alteraciones. En otros estudios se ha observado un menor tama?o de los n?cleos caudados en personas con TOC.
Desde que aparecen los s?ntomas hasta que se consulta a un psiquiatra pueden llegar a pasar entre cinco y diez a?os. Tiene un curso largo y variable. Un 30% presenta una notable mejor?a, un 40% presenta una mejor?a moderada y el 30% restante no mejora.
La eficacia de los f?rmacos en este trastorno ha quedado demostrada en muchos estudios cl?nicos. Los f?rmacos m?s utilizados son la clorimipramina y los inhibidores de la recaptaci?n de serotonina (ISRS).
SAULO P?REZ GIL PSIQUIATRA

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En la revista Iglesia Nivariense encontramos cr?nica sobre la conservaci?n de documentos antiguos en el Archivo Hist?rico Diocesano.


EL LIMPIADO DE DOCUMENTOS


La funci?n de todo archivo hist?rico que se precie es la custodia, conservaci?n, organizaci?n archiv?stica y puesta en servicio de la documentaci?n. En todo proceso de organizaci?n de un fondo documental es tan importante la realizaci?n de un buen inventario de sus libros, legajos y expedientes como la limpieza de los mismos. Lo primero porque nos facilita la r?pida localizaci?n de la documentaci?n y lo segundo porque nos permite conservarla para el futuro en un buen estado.

Desde hace alg?n tiempo el Archivo Hist?rico Diocesano de San Crist?bal de La Laguna est? recibiendo variada documentaci?n hist?rica procedente de los fondos parroquiales, que una vez inventariada de forma individual, ser? descrita y colocada en el dep?sito del Archivo con unas condiciones especiales de temperatura y humedad.

Antes de iniciar este proceso cada uno de los documentos ha de ser limpiado exhaustivamente, ejemplar por ejemplar y hoja a hoja para garantizar la futura conservaci?n, extrayendo el polvo y la tierra acumulada por el tiempo as? como los restos que dejan los da?os provocados por otros factores externos (insectos xil?fagos, oxidaci?n de la tinta, la humedad excesiva, etc.)

A este respecto, ha resultado especialmente llamativo el caso de los documentos procedentes de una parroquia del norte de la isla, los cuales llegaron en un lamentable estado de conservaci?n, por los da?os que sufrieron durante la riada que el aluvi?n de 1826 provoc?, aquel que se llev? a su pas? la primitiva imagen de Nuestra Se?ora de Candelaria. Tras la inundaci?n esta la documentaci?n no fue limpiada, y ahora, aquel barro con el paso del tiempo se ha ido convertido en tierra adherida al papel. La labor de los t?cnicos del archivo as? como de algunos voluntarios (Vilehaldo Arbola Gonz?lez, Rosario Garc?a Arvelo, Anatael Medina Meli?n, Basilia Yanes Padr?n, Nayra Delgado y Milagros ?lvarez Afonso) ha sido determinante para poder rescatar esta hist?rica documentaci?n para el uso y disfrute de cuantos curiosos e investigadores lo desean, al hacer posible su lectura descubri?ndonos las letras escondidas bajo el barro que el paso del tiempo nos dej?.

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