domingo, 16 de julio de 2006
Damos cabida al artículo publicado en el Programa de Semana Santa de 2005 de Icod de los Vinos.


FRAILES Y SACERDOTES ESCRITORES
ICODENSES


Manuel Hernández González



Entre los escritores religiosos icodenses destacan en primer lugar los agustinos, orden ilustrada por excelencia. la única que abrió una brecha en la enseñanza tomista.

FRAY MARCOS ALAYON

El primero de todos ellos fue Fray Marcos Alayón. uno de los baluartes del agustianismo, que propulsó ese gran proyecto frustrado que fue la Universidad lagunera junto con el orotavense Fray Gaspar de Herrera. Amigo personal de otra de las figuras de la Preilustración canaria. Cristóbal del Hoyo Solórzano, Marqués de la Villa de San Andrés. muy vinculado a Icod, donde residió en su hacienda de las Cañas, Definidor de la Orden falleció en su convento del Realejo en 1761. Había nacido en Icod el 15 de abril de 1675. bautizado el 25 de dicho mes. hijo de Juan Manuel Tarifa y de Catalina González Alayón. Fue notable su fama en su tiempo como predicador, pero su mayor contribución fue la literaria. Fue el gran poeta de la Navidad isleña con sus autos "Los mejores peregrinos". en la que incorpora pastores de carne y hueso, Coloquio gracioso para la Navidad de Jesucristo, Loa dedicatoria para la Natividad de Jesucristo y Loa de Adoración para la :Noche de Navidad. Está última se representó en 1773 en casa de Cesáreo de la Torre en La Laguna. Otras obras suyas fueron la loa al nacimiento de nuestro redentor, juguete del Alcalde, juguete de los pastores dormidos, loa para la noche de Navidad, el Rey de los Cielos Adorado en la tierra auto sacramental, publicado en Sevilla. Escribió también poesías dedicadas al Vizconde y a la gran quema de Garachico la noche de San José de 1697. Introduce la sátira v el demonio en sus textos.

JOSÉ GONZÁLEZ SOTO

Otro de los más significados frailes icodenses escritores fue José González de Soto. Había nacido enel seno de una familia posición social intermedia. Estudia desde los primeros años de su infancia en el convento agustino de San Sebastián. Profundiza en su estudios de Filosofía y Teología en el convento agustino de La Orotava. Sería su educador uno de los más cualificados representantes del clero regular ilustrado, Fray Antonio Jacob Machado, doctor en la suprimida Universidad agustina de La Laguna. Junto con él influenciaron en sus estudios el grancanario Fray Antonio Raymond, socio de las Económicas de La Laguna y Las Palmas. enciclopedista. seguidor de Dupin y Voltaire, procesado por la Inquisición y Fray Luis de San José Delgado, maestro de la Económica lagunera, y toda una pléyade de agustinos educados en las máximas racionalistas. en la historia eclesiástica y en una teología que armonizase Razón y Fe.

La orden agustina, a diferencia de las dominica y franciscana. se esforzaba por desterrar la anquilosada escolástica e integrar en sus estudios las teorías racionalistas y la ciencia experimental. En 1790, es designado Lector de Artes en los estudios del convento orotavense. Allí desarrolla en la Cátedra de Filosofía un programa racionalista, que trataba de armonizar la fe con las nuevas teorías científicas, con un claro eclecticismo. En 1793 sus conclusiones públicas de Filosofía no se leyeron por chocar abierta con las de los franciscanos y dominicos, por lo que fue denunciado ante la Inquisición por éstos últimos.
La educación escolástica había creado un prototipo de religioso dogmático, intransigente e incapaz de poseer una personalidad y entidad propias. La creencia ciega en verdades preconcebidas le llevaba a repetir sistemáticamente como una cantinela las máximas que se consideraban perennes. En el terreno pedagógico traía consigo una orientación memorística y una Teología y Filosofía ininteligibles. Soto era visto por éstos como una persona arrogante y un hereje por pensar de forma diferente. Sin embargo, su eclecticismo le lleva a analizar y experimentar con las teorías científicas más avanzadas de su tiempo, incluido el propio Leibniz. Propugna la total separación de los planteamientos filosóficos de la intervención del Santo Oficio. Se fundamenta en el terreno de la historia eclesiástica en las reformas de los agustinos italianos Berti y Buz_i, afines al catolicismo ilustrado y críticos con la rancia escolástica. En la filosofía se aprecia de manera directa la influencia en él de la escuela atomista. en especial de Gassendi, rompiendo con el idealismo de Descartes. Para el francés no hay más espacio que la extensión de los cuerpos, sólo existe diversa densidad en los mismos. Para los atomistas como Soto la estructura último de los cuerpos es su composición en partículas indivisibles, cuyas distintas agregaciones en cantidad y figura determinan sus diferentes proporciones.

Al defender el atomismo, delata una concepción del Universo radicalmente opuesta a la tomista que bebe directamente de Gassendi y del padre del atomismo, Epicuro. Sus proposiciones procesadas por la Inquisición demuestran el profundo espiritual
conocimiento de la Ciencia Moderna poseído por el agustino icodense, expresivo del nivel intelectual de su orden en las islas, que le permite combinar el catolicismo ilustrado con la filosofía atomista. Admite la existencia de una sustancia infinita espiritual (Dios) y las almas inmateriales humanas. Ese delicado equilibrio sobre una vía intermedia entre el dogmatismo tradicional y el escepticismo científico. Adopta un cosmos físico en el cual la Naturaleza parece estar disociada de la voluntad divina, tener un cuerpo de leyes propio e independiente. Esta contraposición entre la acción de un Dios infinito y la existencia de un Universo con leyes propias da al pensamiento del agustino una concepción panteísta del mundo que se torna polémica en la asunción de los dogmas católicos como el de la consagración del pan y del vino como cuerpo y sangre de Cristo. Para Soto suenan como cosa distinta lo que hace Dios y lo que produce la Naturaleza. Es la asunción de una filosofía mecanicista, resultante de la combinación de muchas pequeñas partículas. Cada una de ellas persiste a la otra con que se combina. De esa mutua resistencia a las partículas resulta la resistencia o solidez de los cuerpos por este mecanismo que causa la Naturaleza, del cual Dios no le puede privar.

Soto es elegido en 1795 Prior del convento agustino de La Orotava. Se esfuerza por introducir las reformas ilustradas en la gestión económica de su orden. en particular en el cultivo de la tierra. Sigue profundizando en la ciencia experimental. Fruto de ese análisis es su Carta sobre la erupción del volcán de Chahorra de 9 de junio de 1798, en el que muestra sus profundos conocimientos en la materia en una época en la que los conocimientos sobre el volcanismo eran todavía bien escasos y fragmentarios.

La primera década del siglo XIX es la que su posición reformista en la órbita de la ciencia y la pedagogía que le había llevado a constantes choques con dominicos y franciscanos y a un abierto enfrentamiento en sus estudios. que le llevó a ser procesado por la Inquisición, se transforma en compromiso político. l.a invasión napoleónica de la Península ibérica lleva las islas a una ausencia de poder establecido. Había que tomar el poder por parte de las elites constituidas si no se quería que la situación derivase en anarquía. La oligarquía tinerfeña, encabezada por el Marqués de Villanueva del Prado, decide tomar en sus manos el poder político y erige una Junta Suprema de Canarias. En ella el agustino desempeñará el papel de secretario. Soto agosto de 1808 y marzo de 1810. Servia de vocero de las opiniones y actividades de la Junta y difundía noticias tanto locales como internacionales.

Ante la marcha de los acontecimientos, el liberalismo de las Cortes de Cádiz, que ponía en cuestión las órdenes religiosas, le lleva a tomar partido por el absolutismo, si bien manteniendo siempre una posición reformista. Seguía creyendo en dirección del Correo de Tenerife, el primer periódico regular existente en Canarias, que sale a la luz entre agosto de 1808 y marzo de 1810. Servía de vocero de las opiniones y actividades de la Junta y difundía noticias tanto locales como internacionales.

Ante la marcha de los acontecimientos, el liberalismo de las Cortes de Cádiz, que ponía en cuestión las órdenes religiosas, le lleva a tomar partido por el absolutismo, si bien manteniendo siempre una posición reformista. Seguía creyendo en esos ideales que parecían haber sido superados por las nuevas perspectivas que abría el liberalismo. Así en 1817 ingresa en la Económica lagunera, con la intención de reanimar los cauces ilustrados en visible decadencia. Ese mismo año es destinado como Prior al convento de su ciudad natal, por lo que no acepta el encargo de realizar el Elogio de Fernando VII.

Eran años difíciles de escasez de religiosos en los que se hace cargo de un convento en crisis. En 1820 con el régimen liberal se suprime. Consigue del ayuntamiento icodense la apertura de su iglesia como parroquia auxiliar y crea una cátedra de humanidades en el extinto convento, como prueba de la continuidad de su espíritu ilustrado y su fe en el papel redentor de la pedagogía, testimonio fehaciente de un religioso abierto a los nuevos tiempos.

ANTONIO HERNÁNDEZ BERMEJO

Por su parte, otro religioso agustino icodense escritor fue Antonio Hernández Bermejo (1760-1837). Hijo de una familia de emigrantes. fue el autor de estudios genealógicos de linajes de su localidad natal. Junto con ese afán por el rescate de las raíces de la localidad se significó como grabador. Ilustrado, miembro de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, destacó en sus trabajos artísticos en ella. Entre sus obras se conserva un Señor de la Cañita, de 1785. En 1786 firma el escudo de la orden de San Juan Evangelista junto al dragón. En la modalidad calcográfica es autor de blasones y escudos de Tenerife, del del Real Consulado del mar de la isla y de varias ilustraciones de la obra sobre el cultivo del aceite de colza que dio a la luz en 1786 la Real Sociedad Económica. También dibujó un mapa de la isla de Tenerife, incluido en el Semanario misceláneo enciclopédico elemental del ingeniero Amat de Tortosa. Su protagonismo fue tal en la segunda imprenta tinerfeña. la de la Real Sociedad Económica del italiano Bazzanti, que participó en numerosos grabados como el escudo de Tenerife del ayuntamiento lagunero de 1786 en una súplica impresa a su Majestad.

En la Orden agustina desarrolló reformas educativas en el convento de San Sebastián icodense. Sin embargo chocó abiertamente con el prior Antonio Reyes, que le separó del ministerio sacerdotal, por lo que disgustado solicitó la exclaustración. Había continuado la misa después del Incarnatus, como se practicaba en las iglesias de la diócesis. En 1811, a su espera de la misma, el obispo en Teror, teniendo en cuenta las mejores noticias de su conducta y buenas habilidades y de lo adelantado del expediente le concedió indulto de retento a fin de que pudiera vivir fuera del claustro, vistiendo su hábito regular y sujeto a la obediencia del Prelado. El 24 de febrero de 1812 fue nombrado capellán del hospital y el 20 de abril de 1817 maestro de primeras letras. El beneficiado Juan Hernández Cordura destacó su celo en la enseñanza de los niños y en el cuidado de los pobres del hospital, a pesar de la falta de dotación de la escuela Asistía también con frecuencia al confesionario y a todo cuanto le disponía la parroquia. El presbítero .losé Sopranis Montesdeoca reflejó el esmero con que educaba a la juventud, tanto en las primeras letras como en la doctrina cristiana y buenas costumbres y su recogimiento en la casa hospital.


LOS PRESBÍTEROS

CRISTÓBAL PÉREZ DEL CRISTO


Entre los párrocos de Icod escritores destaca, sin duda, Cristóbal Pérez del Cristo Nacido en la ciudad del Drago el 18 de septiembre de 1639, pertenecía a una familia intermedia. Era hijo de Antonio Pérez del Cristo y de María Hernández o Fernández Figueroa o Alsovclo, como le gustaba denominarse en esa continua trastocación de apellidos característica de la época. Una información genealógica de su padre reconoce que su abuelo materno fue hijo de Pablo y María 1-lernández que vinieron al lugar procedentes de Cataluña. El bautismo de éste fechado el 20 de febrero de 1554 recoge que sus padres eran `'ambos catalanes del Reino de Cataluña" (1). Sus pretensiones de ingresar al Santo Oficio en 1671 se vieron paralizadas en virtud de ciertas denuncias tocantes a su ascendencia.

El joven Cristóbal Pérez del Cristo, tras iniciar sus estudios en el convento agustino. pasó a La Laguna y más tarde a Sevilla para desarrollar su carrera eclesiástica. En esa ciudad se licenció y doctoró en su Universidad en Teología, culminando este proceso formativo en 1669 (2). En sus aulas llegó a ser Catedrático de Lógica, retornando más tarde a su localidad natal, donde serviría su parroquia de San Marcos como beneficiado sustituto del Doctor Amaral entre los años 1686 y 1691. Adquirió en esa época fama de orador sagrado (3).

Conforme a la mentalidad de la época, trató de ascender en su valoración social a través de unos de sus vehículos, la reafirmación de la limpieza de sangre por su entrada en la Inquisición y por medio de uno de sus cargos honoríficos más valorados socialmente, el de notario. Debemos de tener en cuenta que su acceso había sido frenado en su juventud por denuncias sobre la impureza de su origen Y ello a pesar de haber alegado su cátedra en la Universidad de Sevilla. Finalmente en 1685, con el informe favorable de testigos que glosan su prestigio social y su labor como beneficiado sustituto. se le admitió como notario del Santo Oficio el 20 de septiembre de 1685. Se le reconoció útil para su servicio en ese Tribunal por ser "famoso teólogo en lo escolástico, como se reconoce en todos los actos públicos y literarios, predicador de los nombrados en esta isla, persona muy condecorada y asistida de toda virtud y en continuos ejercicios espirituales con la asistencia de todo el pueblo"(4).

Con su peculio había construido un retablo a San Antonio Abad en la parroquia de San Marcos en el crucero del lado del Evangelio con licencia del obispo Bartolomé García Ximénez. Formaba parte de una capellanía que había erigido en 1704. en la que también estaban integradas las casas de su morada, de alto y bajo con sitio,. corral y huertas, en la calle real que baja de la plaza, varios pedazos de viña que había obtenido por herencia y su modesto patrimonio con el que fue ordenado, cuya casa era terrera y de piedra con sitio y corral. Ordena que dos escritorios, el uno hechura del Norte (inglés posiblemente) y el otro pequeño y una papelera de Indias con 24 taburetes y un bufete grande de madera de barbusano se conserven para aseo y adorno de sus casas. El apellán tenía obligación de decir en cada año 6 misas rezadas a Cristo Redentor. Nuestra Señora de Dolores, San Miguel Arcángel, los santos de su devoción, San Marcos Evangelista y San Gonzalo de Amarante, "a que siempre he sido muy devoto y una cantada en el altar de San Antonio Abad. Debe hacerse cargo también de su aseo y tener siempre reparado "el frontal mantelero". Expresó que debía usufructuarla durante su vida su prima y ahijada María de la Luz Alsobelo con la obligación de pagar las misas "para que pueda pasar su vida honradamente". A su fallecimiento la desempeñaría el licenciado Francisco González de Aguiar, su primo hermano, beneficiado servidor de la parroquia de Icod por vacante del Licenciado Pedro Borges. Más adelante colocó a sus parientes por orden de cercanía. De no haberlos, dio facultad al obispo para nombrar al icodense más benemérito (5). Como se puede apreciar, el escritor perteneció a un sector social intermedio con algunas rentas eclesiásticas aumentadas con pequeñas donaciones y cedidas a sus parientes más cercanos para su ordenación a través de capellanías. Era un proceso habitual para garantizarse el acceso a la carrera eclesiástica en una época en la que las rentas comienzan a restringirse drásticamente con la crisis vinícola sufrida por la isla desde el último tercio del siglo XVII, época de sus últimos años de vida.

Pérez de Cristo falleció en su ciudad natal el 5 de enero de 1705. Viera y Clavijo recoge que había permanecido sus catorce últimos años paralítico en la cama, asistido según Gutiérrez López por Sebastiana García. mujer caritativa que había atendido en sus enfermedades a trece sacerdotes y que le sobrevivió pocos días (6).

Perteneció a la misma generación que Juan Núñez de la Peña, Tomás Marín y Cubas, Fray José de Sosa y Fray Diego Henríquez. una pléyade de escritores que renovó la historiografía isleña barroca en los últimos años de esplendor socio-económico.. Fue el mayor de todos ellos, aunque sólo le llevaba dos años a Núñez y cuatro a los restantes. En ese marco debemos de situar las claves de su pensamiento y de su obra. Empeñados en mostrar la grandeza y relieve del archipiélago, la abordan a través de una erudición centrada en las fuentes y en el argumento de autoridad. Ingenuidad barroca teatral y devocional que muestran con candidez en su obra y en su afán por revestirla de hechos providenciales e intervenciones constantes de la Divinidad. Son plumas que trataban
con denuedo las múltiples fuentes documentales y bibliográficas a las que tienen acceso, pero están todos marcados por su origen social y su dependencia del patronazgo de la oligarquía que posibilita su subsistencia y la edición de su obra. Todos tienen en común su origen social intermedio.

"Excelencias y antigüedades de las Islas de Canaria" ha sido una obra polémica en la adjudicación de su autoría. No en su texto, donde aparece diáfana y profusamente su autor, Cristóbal Pérez del Cristo, sino en algunos autores que han cuestionado su autoría en un supuesto que se estima defendido por José Antonio de Anchieta y Alarcón al atribuir la obra a su tío Luis de Anchieta. Viera y Clavijo, que en la primera parte de su historia de Canarias no duda en ningún momento sobre la autoría de Pérez del Cristo, que reitera en numerosas ocasiones, cambia su punto de vista en su Biblioteca de Autores Canarios. Afirma sin ningún argumento sólido que la imprimió en Jerez "con nombre del doctor Cristóbal Pérez de Cristo". Pero sus datos son confusos y erróneos. En primer lugar Luis de Anchieta había nacido en La Orotava y bautizado en ella el 2 de enero de 1652 y no en La Laguna `"donde nació por los años de 1648". Había fallecido en Las Palmas en 1683 cuando tan sólo contaba con 31 años y no en 1685 con 37. En 1678 dejó Andalucía, donde había marchado para ingresar en la Compañía de Jesús. Había ingresado en ella el 8 de octubre de 1676 (7). Nada prueba, y la biografía y la temprana muerte del jesuita menos lo avalan. Si contradictorios son sus argumentos, no lo son menos los del descendiente de Anchieta. Manuel de Ossuna y Saviñón. En su Resumen de la Geografía Física y Política y de la Historia Natural de las Islas Canarias sostiene que Luis de Anchieta por modestia "ocultó su nombre bajo el de Cristóbal Pérez del Cristo" . Asienta ese juicio en "un manuscrito del año 1676 que se conservaba en los curiosos papeles que dejó José Antonio de Anchieta y Alarcón en los que así consta" (8). Tras haber leído con exhaustividad la extensa y prolija obra de José Antonio de Anchieta y Alarcón a través de sus apuntes y diarios, no hay nada que nos avale esa atribución a su tío. ni que la justifique medianamente. Su propia trayectoria, su breve vida, todo parece contradecirlo. La autoría de Pérez de Cristo, su formación sevillana, su reiterada cita en todas las partes del libro. demuestran fehacientemente su redacción.

La tesis de la obra es que las Canarias eran las Afortunadas de IaAntigüedad, lodo lo demás se da por analogía. Eran el fin de la Tierra, el lugar alejado por excelencia. Al estar en el extremo del mundo conocido, nada tiene de extraño su identificación con islas míticas y escatológicas (9). Si el archipiélago son las Islas Afortunadas, en la misma medida son los Campos Elíseos. En ese fin de la tierra estaba el celebrado Monte Atlante y esta cima está situada en una de las islas. Pero la última razón y de más fuerza, por ser fundamento de las demás, es la conclusión de los cosmógrafos antiguos que "creyeron eran las Islas de Canarias la última raya o límite del mundo a donde fenecía el Cielo, Tierra y Mar". Para invalidar el mito del Río de los Campos Elíseos, Pérez del Cristo cree que se situó allí para llevar adelante algunas de sus opiniones o fábulas erróneas sobre la transmigración de las almas.

Otras obras suyas manuscritas, dadas a conocer por Juan Gómez Luis-Ravelo son `"Los Ejercicios de los Cinco pasos" y "Modo que se ha de observar en la procesión del día de la presentación de Nuestra Señora", testimonios fehacientes de sus conocimientos teológicos y enmarcados dentro de la religiosidad barroca de su tiempo (10).

FRANCISCO JOSÉ VERGARA

Otro clérigo escritor icodense lo fue el doctor Francisco José Vergara, beneficiado rector de la parroquia de San Marcos. Dio a la luz un sermón panegírico con motivo de la colocación de la imagen mejicana de Nuestra Señora de las Angustias en la ermita de su advocación. Esta función se celebró el 22 de septiembre de 1748 en la iglesia de San Marcos. La talla había sido conducida en procesión desde la casa de su donante. el indiano Marcos Torres, un icodense dedicado al comercio canario-americano y que había vivido durante varias décadas en Campeche, en el Yucatán mejicano, uno de los puertos con los que Canarias tenía permitido traficar. La obra, editada en Cádiz en la imprenta de Pedro Gómez de Requena, sita en la plaza Real, estaba dedicada a otro señero mercader de la carrera de Indias, el santacrucero Matías Bernardo Rodríguez Carta, Tesorero General de la Hacienda pública en Canarias. Carta compartía con Torres un similar afán por ennoblecerse y mostrarse ante sus conciudadanos como miembros del estamento privilegiado de la sociedad a través de la inversión en suntuosas haciendas con ermitas anejas. Su capilla de la Concepción santacrucera, atribuida a Veraud. es una obra cumbre del rococó insular.

Torres. en unas palabras que anteceden al sermón. lo dedica a Carta como símbolo de su amistad y estrechas relaciones. "Iras ellas aparecen la imprescindible aprobación del exlector de Teología Fray Andrés de San Francisco por mandato del obispo de Cádiz Fray Tomás del Valle v el dictamen de Fray Juan Evangelista de Sevilla, guardián del convento capuchino de esa ciudad portuaria, fechadas en ella, respectivamente, el 30 de marzo y el 21 de abril de 1751 y finalmente la licencia episcopal para su impresión.

Es prolegómeno del sermón un soneto dedicado al "devoto dueño" de la imagen y una canción, expresión de admiración del orador hacia esa talla. Sus versos exaltan el día que

Desde lejos, o Torres, transportaste
La Imagen de MARIA Dolorosa,
Y en Aras bien decentes colocaste
El día que para esto señalaste
Fue plausible a pompa majestuosa
Siendo por cierto la función gloriosa
No se ha visto en el Pueblo día otro
por tan lleno, gozoso y asistido,
si lo atento se impacienta por devoto,
siendo el imán objeto y atractivo
arco de agrados, que flecha a lo remoto
porque es transumpto de Angustias vivo.

El sermón, tras resaltar el concurso, la pompa ser,
sacerdotal, "que es grande veneración", el aparato, "tanta decencia en las Aras, que a todo costo se asean, la seriedad y respeto, la gloria de una niebla, que el templo todo lo ilustra, los conceptos y la alabanza de ciento veinte cantores que, al impulso de acordes, bemolados instrumentos pueblan el sitio de encantos", se extiende con su lenguaje barroco, en consonancia con la época, en glosar las virtudes de la Virgen. En él su ara descifra los enignas, pues es "figura de aquella Reina, por el material y ornato eran su Alma y su cuerpo". Fue hecha de serrín, que no admite corrupción, bañada de oro y coronada, que es "ser MARIA Virgen y Madre de un Dios, toda adornada de gracias y excelencias de Virtudes, pero es, sino me engaño, con respecto a las Angustias, que nos muestra su semblante" . en medio de "tanto acíbar hace gala de sus penas. si tan sin pena se adorna, que es verla hermoseada de delicias, cuando mide la estatura del dolor, por lo erguido de la palma de la Cruz". Belleza y tragedia están siempre presentes en la Virgen. De ahí que "si esto es, Señora, unir penas con delicias o estrechar penas con ansias, como puede ser, que así todos os reciban, ya que el Cielo os da por Madre". De ahí que. al tiempo que se nos ofrecen dichas y penas, " en tal Madre tenemos, o penas que ofrecen dichas o ansias que son gloriosas, para esta Reina lo acerbo, lo feliz para nosotros. De ahí que sea lo mismo que decir "que aquella Imagen de Angustias
propiamente es nuestra Madre, según que Dios nos la ofrece, porque ninguna para hacernos más dichosos ha pasado por más penas".

La Virgen de las Angustias se convierte en "un tierno simulacro de esa advocación. Dice desde su ermita a cuantos pasan, moradores o vecinos de otros pueblos, que "si hay dolor o pesadumbre que compita con mi pena" . Es la madre de todos, porque al perder el de sus entrañas "es serlo de las Angustias, que semejante Mujer introdujo en tantas almas. porque sus ansias son mías, si soy Madre de culpados por eso al pasar por el camino en donde hoy me coloco, pido a todos el respecto", para que reparen que "mis ansias son sus dichas, si a compasión de las penas son hijos de mis entrañas". Finaliza el sermón con el agradecimiento a Marcos de "forres que pone en las bocas de la Virgen, "que yo le sabré pagar y premiar, a quien debo y deberé mis aplausos, alcanzando de mi Hijo para él y para todos en esta vida dichas que sean de gracia yen la otra felicidades de Gloria".

NOTAS:

Archivo Histórico Provincial de Tenerife. Leg.2532.
GONZÁLEZ RODRÍGUEZ, A.L. "Los Estudiantes
canarios en la Universidad de Sevilla (1576-1769)". IV
Coloquio de Historia Canario-americana. Las Palmas,
1980. Tomo I. pp.328-329.
GUTIÉRREZ LÓPEZ, E. Historia de la ciudad de Icod de los Vinos en la isla de Tenerife. La Laguna, 1941, pp. 163-168.
MILLARES CARLÓ, A., HERNÁNDEZ SUÁREZ, M. Biobibliografía de escritores canarios (siglos XVI, XVII y XVIII). Las Palmas, 1975. Tomo 1, p. 256.
Archivo del Obispado de Tenerife. Capellanías. Leg.84 n°5.
VIERA Y CLAVI.JO, J. Noticias de la Historia General de las Islas Canarias. 6' edición. Introducción y notas de Alejandro Cioranescu. Tenerife, 1971. Tomo II, p. 904. GUTIÉRREZ LÓPEZ, E. Op. Ci t.
VIERA Y CLAVI.JO, J. Op. Ci t. Tomo II, pp.865-866.
Op. Ci t., p.6.
MARTÍNEZ, M. Canarias en la mitología. Tenerife. 1992, pp.33-35.
GÓMEZ LUIS-RAVELO, J. "Manifestaciones religiosas populares en el Ycod del siglo XVII. "Los ejercicios de los cinco pasos". Semana Santa,, Revista del Patrimonio Histórico-Religioso de Ycod". Icod, 1996.

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