Palabras de Benedicto XVI al cuarto grupo de obispos de México en visita «ad limina Apostolorum», el jueves, 29 de septiembre de 2005
"En México, donde se manifiesta tantas veces el «genio» de la mujer, que asegura una fina sensibilidad por el ser humano (cf. MD 30) en la familia, en las comunidades eclesiales, en la asistencia social y en otros campos de la vida ciudadana, se da a veces la paradoja de una exaltación teóri¬ca y una depreciación práctica o discriminatoria de la misma. Por eso, tomando ejemplo de la delicadeza y respeto que Jesús mostró hacia ellas, sigue siendo un desafio de nuestro tiempo cambiar de mentalidad, para que sean tratadas con plena dignidad en todos los ambientes y se proteja también su insustituible misión de ser madres y primeras educadoras de los hijos.
Además, hoy es una tarea importante la pastoral con los jóvenes. Ellos, con sus preguntas e inquietudes y también con la alegría de su fe, siguen siendo para nosotros un estí¬mulo en nuestro ministerio. En muchos de ellos existe el falso concepto de que comprometerse o tomar decisiones definitivas hace perder la libertad. Conviene recordarles, en cambio, que el hombre se hace libre cuando se compromete
incondicionalmente con la verdad y el bien. Sólo así es posi¬ble encontrar un sentido a la vida y construir algo grande y duradero si tienen a Jesucristo como centro de su existencia".
La misión insustituible de la mujer como madre y primera educadora de los hijos
"En México, donde se manifiesta tantas veces el «genio» de la mujer, que asegura una fina sensibilidad por el ser humano (cf. MD 30) en la familia, en las comunidades eclesiales, en la asistencia social y en otros campos de la vida ciudadana, se da a veces la paradoja de una exaltación teóri¬ca y una depreciación práctica o discriminatoria de la misma. Por eso, tomando ejemplo de la delicadeza y respeto que Jesús mostró hacia ellas, sigue siendo un desafio de nuestro tiempo cambiar de mentalidad, para que sean tratadas con plena dignidad en todos los ambientes y se proteja también su insustituible misión de ser madres y primeras educadoras de los hijos.
Además, hoy es una tarea importante la pastoral con los jóvenes. Ellos, con sus preguntas e inquietudes y también con la alegría de su fe, siguen siendo para nosotros un estí¬mulo en nuestro ministerio. En muchos de ellos existe el falso concepto de que comprometerse o tomar decisiones definitivas hace perder la libertad. Conviene recordarles, en cambio, que el hombre se hace libre cuando se compromete
incondicionalmente con la verdad y el bien. Sólo así es posi¬ble encontrar un sentido a la vida y construir algo grande y duradero si tienen a Jesucristo como centro de su existencia".

