Explicación del cartel que acompañanará en año pastoral de catequesis en la diócesis de Tenerife.
Por Carlos Rodríguez
El cartel que presenta el Obispado de Tenerife para abrir el curso catequético 2006-2007 y, además, para pregonar el encuentro de catequistas anual, se difunde a los fieles bajo el lema "Adultos en la Fe". Estas palabras se hacen acompañar de una imagen: la imagen del Santo Hermano Pedro de San José Betancur. Como autor de esta obra tengo el honor de presentarla a la Diócesis Nivariense aprovechando el motivo del cartel. Esta obra titulada "A Caritate" ha sido inaugurada en el presente año y ya radica en la Parroquia de la Santa Cruz del Lomo de Mena, en Güímar (Tenerife) junto a una reliquia del santo.
Esta imagen escultórica se caracteriza por ser una terracota policromada que con toda la humildad del barro cocido, ofrece una forma con un diseño exclusivo, ligado a la advocación parroquial de la Santa Cruz, rompiendo diametralmente la iconografla tradicional del Santo Hermano Pedro. Refleja la vivencia de la Pasión de Cristo a través del sacramento de la Penitencia: uno de los tres principales pilares de la Fe del Santo Hermano Pedro, junto a la celebración de la Eucaristía y el Misterio de la Encarnación. Por esto, la composición de la escultura, es decir, la forma que adopta la imagen, unida a la expresión de su mirada, obedecen a una relación recíproca, fruto del Amor y expresión de la Fe, entre el santo y el crucificado. En este aspecto, precisamente se suscitan algunas cuestiones de peso como ¿cuál es la relación entre la Pasión de Cristo en la Cruz y la Caridad que mueve al Santo Hermano Pedro? ¿En qué se basa el milagro del Cristo sudoroso que el santo experimentó?
Este es el gran misterio que encierra el corazón del Santo Hermano Pedro y que sólo se puede desentrañar, desde el Amorl. Estoy convencido y así lo expuse en el discurso inaugural de la imagen, el pasado 1 de mayo, que el milagro que el santo vivió frente al Cristo sudoroso es un suceso relevante en este sentido y en esta escultura lo he querido reflejar a través de esa mirada ligeramente alzada hacia el crucificado, dirigida a su cuerpo lastimado. Y no importa que el Cristo voltee su rostro en el dolor porque con su lacerado corazón ama a Pedro. Se cumple aquello que se dice en las escrituras:
Porque poner la mirada en el costado ya no es, por supuesto, el simple flechazo de un amor erotizado sino, algo más3. Es la contemplación del amor divino en el costillar sangrante y sucio de un hombre desnudo y expuesto al escarnio vivo de todos los presentes. La elevación de la mirada de Pedro en su enamoramiento del crucificado o convierte en "santo-ascensor" de nuestras súplicas. ¡Diríjanse a la novia enamorada4 porque ella se dirige al Silencio y la Soledad en la Cruz5!
Este amor que el Santo Hermano Pedro dirige al crucificado no es caduco ni terminal sino que, aunque humano, tnaduro6. No se trata de un deber religioso mirar al traspasado, ni se trata de piedad ñoña7. Consiste en transgredir la herida supurante, la mosca ponzoñosa; la apariencia sangrante sobre la piel flagelada, las férreas magulladuras, para que con la mirada puesta en lo profundo, más allá de lo superficial, podamos contemplar el Amor de Dios regalado para nosotros.
No cabe duda que el Amor que desciende, eI Benevolente, el Oblativo8 no tiene cabida en el corazón de Pedro: rebosa, desborda, se vierte, se desparrama y raudo busca recipientes para verterlo; como aquél que, rotas sus barricas, apura el paso para recoger el vino así sea en cubos, antes de perder la cosecha. El Amor de Pedro no se vacía solamente en las iglesias, ni en los conventos ni a la vera de las camas por la noche, sino en la necesidad de los desfavorecidos, en los indigentes, en las prostitutas, en los enfermos. Caliente y sudoroso vierte ese Amor porque de lo contrario, si lo guardara para sí, moriría por exceso, como la semilla entre las zarzas que no crece y muere9
Sin duda, la virtud de la Fe alcanza la Caridad irreprochable.
Julio de 2006
1.FERNÁNDEZ GARCÍA, Felipe. El primer santo canario el Santa Hermano Pedro. Ed. Edobite, la Laguna, 2002. Pp.4-5. Se antepone a la Caridad, la Piedad entendida ésta como el "don del Espíritu Santo que nos hace sentimos 'hijos de Dios' en una relación, cercana y amorosa con Dios. En un trato frecuente
1 amistoso. Fiel. Con plena docilidad a sus caminos y con plena confianza en sus planes".
2.Jn.19, 37 en UBIETA LÓPEZ, José Ángel (dir.). Biblia de Jerusalén. Ed. Desclée De Brouwer. Bilbao, 1999. P. 1503.
3. BENEDICTO XVI. Deus Caritas est. Ed. Edobite. La Laguna, 2006. Cap. 3-8. Pp. 6-14.
4. Ct.5, 4-6; 6, 2-3. Cuarto poema en UBIETA LOPEZ, José Ánge1(dir.). Biblia de Jerusalén. Ed. Desclée De Brouwer. Bilbao, 1999. Pp.808-809.
5. Sal 22 (21) en UBIETA LÓPEZ, José Ángel (dir.). Biblia de Jerusalén. Ed. Desclée De Brouwer. Bilbao, 1999. Pp.675-677.
6. BENEDICTO XVI. Deus Caritas est. Ed. Edobite. La Laguna, 2006. Cap. 17. P.23.
7. BENEDICTO XVI. Deus Caritas est. Ed. Edobite. La Laguna, 2006. Cap. 18, p. 24.
8. BENEDICTO XVI. Deus Caritas est. Ed. Edobite. La Laguna, 2006. Cap. 7, p. 11.
9. Además Jn. 12, 24 en UBIETA LÓPEZ, José Ángel (dir.). Biblia de Jerusalén. Ed. Desclée De Brouwer. Bilbao, 1999. P. 1492. Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto.
AMOR, PIEDAD Y FE
Por Carlos Rodríguez
El cartel que presenta el Obispado de Tenerife para abrir el curso catequético 2006-2007 y, además, para pregonar el encuentro de catequistas anual, se difunde a los fieles bajo el lema "Adultos en la Fe". Estas palabras se hacen acompañar de una imagen: la imagen del Santo Hermano Pedro de San José Betancur. Como autor de esta obra tengo el honor de presentarla a la Diócesis Nivariense aprovechando el motivo del cartel. Esta obra titulada "A Caritate" ha sido inaugurada en el presente año y ya radica en la Parroquia de la Santa Cruz del Lomo de Mena, en Güímar (Tenerife) junto a una reliquia del santo.
Esta imagen escultórica se caracteriza por ser una terracota policromada que con toda la humildad del barro cocido, ofrece una forma con un diseño exclusivo, ligado a la advocación parroquial de la Santa Cruz, rompiendo diametralmente la iconografla tradicional del Santo Hermano Pedro. Refleja la vivencia de la Pasión de Cristo a través del sacramento de la Penitencia: uno de los tres principales pilares de la Fe del Santo Hermano Pedro, junto a la celebración de la Eucaristía y el Misterio de la Encarnación. Por esto, la composición de la escultura, es decir, la forma que adopta la imagen, unida a la expresión de su mirada, obedecen a una relación recíproca, fruto del Amor y expresión de la Fe, entre el santo y el crucificado. En este aspecto, precisamente se suscitan algunas cuestiones de peso como ¿cuál es la relación entre la Pasión de Cristo en la Cruz y la Caridad que mueve al Santo Hermano Pedro? ¿En qué se basa el milagro del Cristo sudoroso que el santo experimentó?
Este es el gran misterio que encierra el corazón del Santo Hermano Pedro y que sólo se puede desentrañar, desde el Amorl. Estoy convencido y así lo expuse en el discurso inaugural de la imagen, el pasado 1 de mayo, que el milagro que el santo vivió frente al Cristo sudoroso es un suceso relevante en este sentido y en esta escultura lo he querido reflejar a través de esa mirada ligeramente alzada hacia el crucificado, dirigida a su cuerpo lastimado. Y no importa que el Cristo voltee su rostro en el dolor porque con su lacerado corazón ama a Pedro. Se cumple aquello que se dice en las escrituras:
Mirarán al que traspasaron2.
Porque poner la mirada en el costado ya no es, por supuesto, el simple flechazo de un amor erotizado sino, algo más3. Es la contemplación del amor divino en el costillar sangrante y sucio de un hombre desnudo y expuesto al escarnio vivo de todos los presentes. La elevación de la mirada de Pedro en su enamoramiento del crucificado o convierte en "santo-ascensor" de nuestras súplicas. ¡Diríjanse a la novia enamorada4 porque ella se dirige al Silencio y la Soledad en la Cruz5!
Este amor que el Santo Hermano Pedro dirige al crucificado no es caduco ni terminal sino que, aunque humano, tnaduro6. No se trata de un deber religioso mirar al traspasado, ni se trata de piedad ñoña7. Consiste en transgredir la herida supurante, la mosca ponzoñosa; la apariencia sangrante sobre la piel flagelada, las férreas magulladuras, para que con la mirada puesta en lo profundo, más allá de lo superficial, podamos contemplar el Amor de Dios regalado para nosotros.
No cabe duda que el Amor que desciende, eI Benevolente, el Oblativo8 no tiene cabida en el corazón de Pedro: rebosa, desborda, se vierte, se desparrama y raudo busca recipientes para verterlo; como aquél que, rotas sus barricas, apura el paso para recoger el vino así sea en cubos, antes de perder la cosecha. El Amor de Pedro no se vacía solamente en las iglesias, ni en los conventos ni a la vera de las camas por la noche, sino en la necesidad de los desfavorecidos, en los indigentes, en las prostitutas, en los enfermos. Caliente y sudoroso vierte ese Amor porque de lo contrario, si lo guardara para sí, moriría por exceso, como la semilla entre las zarzas que no crece y muere9
Sin duda, la virtud de la Fe alcanza la Caridad irreprochable.
Julio de 2006
1.FERNÁNDEZ GARCÍA, Felipe. El primer santo canario el Santa Hermano Pedro. Ed. Edobite, la Laguna, 2002. Pp.4-5. Se antepone a la Caridad, la Piedad entendida ésta como el "don del Espíritu Santo que nos hace sentimos 'hijos de Dios' en una relación, cercana y amorosa con Dios. En un trato frecuente
1 amistoso. Fiel. Con plena docilidad a sus caminos y con plena confianza en sus planes".
2.Jn.19, 37 en UBIETA LÓPEZ, José Ángel (dir.). Biblia de Jerusalén. Ed. Desclée De Brouwer. Bilbao, 1999. P. 1503.
3. BENEDICTO XVI. Deus Caritas est. Ed. Edobite. La Laguna, 2006. Cap. 3-8. Pp. 6-14.
4. Ct.5, 4-6; 6, 2-3. Cuarto poema en UBIETA LOPEZ, José Ánge1(dir.). Biblia de Jerusalén. Ed. Desclée De Brouwer. Bilbao, 1999. Pp.808-809.
5. Sal 22 (21) en UBIETA LÓPEZ, José Ángel (dir.). Biblia de Jerusalén. Ed. Desclée De Brouwer. Bilbao, 1999. Pp.675-677.
6. BENEDICTO XVI. Deus Caritas est. Ed. Edobite. La Laguna, 2006. Cap. 17. P.23.
7. BENEDICTO XVI. Deus Caritas est. Ed. Edobite. La Laguna, 2006. Cap. 18, p. 24.
8. BENEDICTO XVI. Deus Caritas est. Ed. Edobite. La Laguna, 2006. Cap. 7, p. 11.
9. Además Jn. 12, 24 en UBIETA LÓPEZ, José Ángel (dir.). Biblia de Jerusalén. Ed. Desclée De Brouwer. Bilbao, 1999. P. 1492. Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto.

