Fecha de publicación: 29/09/2006 12:59
Lugar: Las Palmas de Gran Canaria
(VERITAS) Los obispos de las dos diócesis de las Islas Canarias, monseñor Francisco Cases, obispo de Canaria y monseñor Bernardo Álvarez, obispo de Tenerife, se pronunciaron ayer de forma conjunta sobre el tema de la inmigración, expresando "plena sintonía de sus posiciones ante la inmigración africana a Canarias y Europa así como la unidad de las dos diócesis canarias frente cualquier acontecimiento", según explicó a Veritas Daniel Barreto, profesor del Instituto Superior de Teología de las Islas Canarias (ISTIC).
Ambos prelados participaron en una conferencia-coloquio que tuvo lugar ayer tarde en la Casa de la Iglesia, en Las Palmas de Gran Ganaria, organizada por el ISTIC y el aula Manuel Alemán de la Universidad de Las Palmas, con motivo de la clausura de la exposición de fotografías de Borja Suárez sobre la llegada de inmigrantes a Canarias, "Del mar los vieron llegar", abierta desde el pasado mes de julio y organizada también por estas dos instituciones.
Los obispos canarios criticaron el enfoque predominante en el tratamiento de la inmigración, "no sólo en lo que respecta a la xenofobia o el rechazo al extranjero, sino sobre todo frente al discurso aparentemente bienintencionado que defiende la necesaria mano de obra inmigrante para mantener la economía de las sociedades opulentas de consumo".
"En ese punto de vista, que calcula cuántos se necesitan para los trabajos indeseables o realizados en condiciones de "neoesclavitud" y cuántos se expulsan, las personas que vienen de fuera son tratadas como mercancía y se atenta así contra la dignidad humana", glosó Barreto.
Tanto el obispo de Canaria como el de Tenerife "coincidieron en señalar las injustas reglas de la economía mundial, que han condenado a África a la pobreza y el olvidoh y se refirieron a los dos desembarcos: "el del inmigrante en Canarias y el del empresario en África, que no están desvinculados".
Atendiendo a su experiencia personal en Burkina-Fasso, monseñor Cases puso el acento sobre lo que significa literalmente "morirse de hambre" y consideró que "las situaciones de neocolonialismo europeo e internacional sobre África son las verdaderas causas de la inmigración desesperada".
VERITAS
Lugar: Las Palmas de Gran Canaria
(VERITAS) Los obispos de las dos diócesis de las Islas Canarias, monseñor Francisco Cases, obispo de Canaria y monseñor Bernardo Álvarez, obispo de Tenerife, se pronunciaron ayer de forma conjunta sobre el tema de la inmigración, expresando "plena sintonía de sus posiciones ante la inmigración africana a Canarias y Europa así como la unidad de las dos diócesis canarias frente cualquier acontecimiento", según explicó a Veritas Daniel Barreto, profesor del Instituto Superior de Teología de las Islas Canarias (ISTIC).
Ambos prelados participaron en una conferencia-coloquio que tuvo lugar ayer tarde en la Casa de la Iglesia, en Las Palmas de Gran Ganaria, organizada por el ISTIC y el aula Manuel Alemán de la Universidad de Las Palmas, con motivo de la clausura de la exposición de fotografías de Borja Suárez sobre la llegada de inmigrantes a Canarias, "Del mar los vieron llegar", abierta desde el pasado mes de julio y organizada también por estas dos instituciones.
Los obispos canarios criticaron el enfoque predominante en el tratamiento de la inmigración, "no sólo en lo que respecta a la xenofobia o el rechazo al extranjero, sino sobre todo frente al discurso aparentemente bienintencionado que defiende la necesaria mano de obra inmigrante para mantener la economía de las sociedades opulentas de consumo".
"En ese punto de vista, que calcula cuántos se necesitan para los trabajos indeseables o realizados en condiciones de "neoesclavitud" y cuántos se expulsan, las personas que vienen de fuera son tratadas como mercancía y se atenta así contra la dignidad humana", glosó Barreto.
Tanto el obispo de Canaria como el de Tenerife "coincidieron en señalar las injustas reglas de la economía mundial, que han condenado a África a la pobreza y el olvidoh y se refirieron a los dos desembarcos: "el del inmigrante en Canarias y el del empresario en África, que no están desvinculados".
Atendiendo a su experiencia personal en Burkina-Fasso, monseñor Cases puso el acento sobre lo que significa literalmente "morirse de hambre" y consideró que "las situaciones de neocolonialismo europeo e internacional sobre África son las verdaderas causas de la inmigración desesperada".
VERITAS

