Poema de Elisa Hernández Baute, recitado en la Iglesia de La Guancha el 7 de octubre de 2006 con motivo de la XI SABATINA POÉTICA "VIRGEN DEL ROSARIO", organizada por los Poetas Canarios UNI-VERSO
VIRGENCITA DEL ROSARIO DE LA GUANCHA
Envuelto en quince misterios
plegados en tu rosario,
presuroso llega octubre
y nos trae de la mano,
para dejar a tus plantas
cual regalo extraordinario,
el canto de los poetas
que con cariño enhebramos,
como sentida oración
y el amor como reclamo.
El Templo, jardín florido,
en sus amorosos brazos,
nos recibe dulcemente
desde hace muchos años.
Y octubre no fuera octubre,
ni los versos relicario,
si aquí a tus plantas, Señora,
madre mía del Rosario,
no ocurriera el fiel, encuentro
cada octubre, cada año,.
Porque eres nuestra (guía)
melodía en nuestro canto,
eres la dulce esperanza,
la que apaga todo llanto;
l timón de nuestra barca
que va por el mar cruzando;
la que evapora las penas,
la que aleja los quebrantos.
La que nos muestra un Lucero
sonriendo entre sus brazos,
para darnos el perdón
que todos vamos buscando.
Tú me traes de otro tiempo,
los recuerdos más preciados,
un velo y el azahar,
y un traje blanco, muy blanco,
muy cerca. cerca, el amor,
y a mi padre dando el brazo.
Y Tú, mi mejor testigo,
Santísima del Rosario,
gracias mi Virgen de octubre
sólo para ti es mi canto,
es mi simple Ave María
Madre nuestra del Rosario.
Elisa Hernández Campos
(7 de octubre del 2006) Iglesia de la Guancha
plegados en tu rosario,
presuroso llega octubre
y nos trae de la mano,
para dejar a tus plantas
cual regalo extraordinario,
el canto de los poetas
que con cariño enhebramos,
como sentida oración
y el amor como reclamo.
El Templo, jardín florido,
en sus amorosos brazos,
nos recibe dulcemente
desde hace muchos años.
Y octubre no fuera octubre,
ni los versos relicario,
si aquí a tus plantas, Señora,
madre mía del Rosario,
no ocurriera el fiel, encuentro
cada octubre, cada año,.
Porque eres nuestra (guía)
melodía en nuestro canto,
eres la dulce esperanza,
la que apaga todo llanto;
l timón de nuestra barca
que va por el mar cruzando;
la que evapora las penas,
la que aleja los quebrantos.
La que nos muestra un Lucero
sonriendo entre sus brazos,
para darnos el perdón
que todos vamos buscando.
Tú me traes de otro tiempo,
los recuerdos más preciados,
un velo y el azahar,
y un traje blanco, muy blanco,
muy cerca. cerca, el amor,
y a mi padre dando el brazo.
Y Tú, mi mejor testigo,
Santísima del Rosario,
gracias mi Virgen de octubre
sólo para ti es mi canto,
es mi simple Ave María
Madre nuestra del Rosario.
Elisa Hernández Campos
(7 de octubre del 2006) Iglesia de la Guancha

