Artículo publicado en el Programa de Semana Santa de 1989 en la iglesia de San Marcos de Ycod de los Vinos, Tenerife, escrito por el investigador e historiador Eduardo Espinosa de los Monteros y Moas.
El capitán Don Marcos de Torres (1) tuvo la gloria, como dice en su testamento, de traer consigo de Nueva España en el año 1746 la imagen de Nuestra Señora de las Angustias, que mandó esculpir en la capital de aquel reino en el año 1741.
En agosto de 1747 dirigió un memorial al obispo de las islas en que pidió que le concediera licencia para construir una ermita en que colocarla en una hacienda que tenía por debajo del pueblo, en el sitio que llamaban Camino del Molino de la Escalera (2), alegando que su erección redundaría en mayor culto y devoción a la imagen y en beneficio espiritual de todos aquellos fieles que vivían en las inmediaciones pues en los días de precepto cumplirían con el de oir misa. el cual se quebrantaba a menudo por algunos que por su mucha pobreza y desnudez no iban a oírla a los conventos y a la iglesia parroquial.
Su Iltrma. proveyó que los beneficiados informasen si era conveniente su erección en un terreno tan cercano a las demás iglesias o si, con motivo de ella, los fieles de aquel contorno dejarían de ir a la parroquial para oir la explicación del Evangelio y de la doctrina cristiana, causándosele un perjuicio.
El doctor Don Francisco José de Vergara y el licenciado Don José Antonio de León y Vergara dijeron que su fundación produciría fruto a los fieles de aquel barrio pues sin el sonrojo y rubor que traía consigo su pobreza acudirían a oir misa los días de precepto, siendo cierto que la mayor parte de ellos no asistían y estaban presentes a las conventuales y a las que se celebraban el la parroquia por dicho motivo y si algunas familias oían la del alba por tener trajes, otras se quedaban en sus casas por carecer de ellos, lo cual obviarían teniendo una ermita tan a la mano, de cuya edificación no se originaría ningún daño a la iglesia parroquial, antes un bien porque se extendería el culto y la veneración a la Santísima Virgen y aumentaría la devoción cristiana.
En virtud de lo expuesto por los beneficiados, el obispo le dió su consentimiento para que pudiera levantarla a sus expensas en el paraje que mencionaba en su petición, con las condiciones de que estuviera siempre sujeta a la jurisdicción del ordinario y señalase bienes para cuidar de su permanencia y de la de los ornamentos necesarios para celebrar misa en ella.
Por la escritura de dotación de la ermita, que hizo diez días después de haber sido dado el auto episcopal, impuso y asignó para siempre jamás tres ducados de a once reales cada uno sobre todos los bienes que tenía y tuviere en adelante y con singularidad sobre un cercado de viña con lagar y arboleda que po¬seía en El Miradero con objeto de que los patronos los invirtiesen en restauraciones del edificio y en reponer los manteles del altar y demás cosas que se deteriorasen con el tiempo, haciendo depender su cobro de la necesidad de gastarlos en dichas reparaciones por cuanto su intención era que estuvieran siempre ciertos y seguros y que la Santísima imagen estuviera con el aseo, compostura y adorno que le correspondía.
Además, condedió facultades a los beneficiados y al vicario para que percibiesen los réditos ya devengados y mandasen a poner otra vez la ermita y el altar en estado de estimación que antes tenían, siempre y cuando que hubiere necesidad de componer los menoscabos que hubieran padecido y el patrono no lo hiciera, volviendo éste, luego que se terminase al aderezamiento, a cuidar de todo.
La primera fábrica se hizo en el año 1746. La imagen de La Virgen se colocó en ella el 22 se septiembre del mismo año, sin estar hecho todavía el retablo, del cual fué autor Laureano Verde, vecino de El Realejo de Abajo. La segunda en el año 1749.
Parece que se pensó darle más extensión en el año 1751 pues en un instrumento público otorgado por Juan Domínguez Ayamonte se dice que éste renunció las decursas de una capellanía que le estaban debiendo en calidad de heredero del presbítero Don Matheo Domínguez Ayamonte en Nuestra Señora de las Angustias a fin de que se pudiera alargar se ermita y todos los fieles pudieran reverenciarla.
La sacristía, en cuyo traspatio hizo el fundador una escalera de piedra con pasamano de tea, y la tribuna, a la que se iba desde el patio de la casa por un pasadizo cuyo suelo estaba cubierto con losas de Belmonte. se extendieron en el año 1757, el mismo en que el maestro Isidoro Gutiérrez, vecino de Garachico. ejecutó el campanario de cantería en el cual se colocó una campana fundida en la ciudad de Puebla de los Angeles.
El sepulcro, cuya losa de mármol con letras de bronce mandó traer el fundador de Génova en el año 1756. se hizo en el 1758 y se blasonó en el 1760. La pila de mármol para agua bendita, traída de Cádiz, se sentó en ella en el mes de octubre del año 1759 y en los propios mes y año se concluyó la hechura del retablo, el cual costó, con la cama y el mantenimiento de Laureano Verde, noventa y cinco pesos. sin contar el vidrio grande y los demás cristales de que se compone la vidriera del nicho de la Virgen y las dos pinturas. una de Nuestra Señora de Candelaria con guanches y otra de la Divina Pastora, que se pusieron en el retablo en la misma fecha.
El enlosado de la ermita, desde el sardinel hasta la puerta de la calle, los peldaños de cantería de ésta y la guarnición de la losa sepulcral y piedra de mármol en que están esculpidas las armas de Torres se terminaron el 3 de agosto de 1760 y el enlosado del sardinel, para el que se emplearon ochenta y nueve y media losas de mármol. en el mismo mes del año 1762.
Las últimas obras que se ejecutaron fueron el escudo mariano de cantería, que se colocó en la fachada el 21 de septiembre de 1775, y la canal de desagüe, la cual se encabezó en el mes de abril del año siguiente.
La imagen, de una vara de alto, tenía siempre al cuello un rosario de oro y en el dedo una sortija de esmeraldas hecha en Campeche. La diadema de plata dorada que ciñe su cabeza y la daga del mismo metal cubierto asimismo con oro fueron hechas en Guate-mala. Tenía tres vestidos, uno de tisú de oro para su día y dos de lampazo de plata y oro; y dos mantos uno de lampazo azul y oro para su fiesta y otro de persiana para dentro del nicho. La luna de plata en cuyo dorado se gastaron cinco adarmes de oro, se hizo en enero del año 1760. Las andas con su sol de madera, hechas en Santa Cruz, se platearon en el año 1772.
La lámpara de plata, el cáliz, la patena, el platillo y unas vinajeras de plata labrada de realce y doradas y una cucharita para servicio de dicho cáliz fueron hechos en la Puebla de los Angeles; y las bujías de plata, que se reemplazan por otras de peltre a fin de reservarlas para su fiesta, en la ciudad de San Cristóbal de La Habana.
Había dos atriles, uno de carey solo y otro de esta materia y hueso: dos cruces, una de ébano y otra de Jerusalén de ébano y nácar, que estaban puestas en el altar; un misal maltés y otro antuerpiense, cuatro faroles de vidrio plateados para los días de Nuestra Señora, un frontal de madera pintado y dorado, cuatro casullas, una de tela blanca y plata, otra de tela morada y oro, otra de damasco blanco y otra de tafetán del mismo color; un paño de púlpito de damasco blanco con galones y flecos de oro; cirios, hacheras, blandones, etc.
Los lienzos de la Sagrada Familia, Nuestra Se-ñora del Carmen con San Agustín, San Marcos y Santo Tomás se pusieron en la ermita en el mes de octubre del año 1759. El último se colocó encima del púlpito, donde está todavía. El fundador los valoró en quince pesos, cinco más que el que señaló a cada una de las tablas en que están pintadas Nuestra Señora de la Candelaria y la Divina Pastora, "por estar ya usados".
Los últimos que se colocaron fueron el de Nuestra Señora de Guadalupe, pintura mejicana adornada con una moldura de charol encarnada y oro, la cual se situó sobre la puerta de la ermita en el mes de Julio de año 1773, y el de Fray Juan de Jesús, que lo fue en el año 1777.
En un aposento de la casa, separado de los de uso doméstico, tenía un oratorio donde se decía misa rezada todos los días, a excepción de los solemnísimos de Pascua de Resurrección, Pentecostés, Natividad, Corpus Christi y otras festividades eclesiásticas que se hacían de año en año. Torres obtuvo el breve apostólico para ponerlo en su casa el 17 de mayo de 1747 y fue remitido por el Obispo de Canarias, a quien le hizo manifestación del mismo a fin de que tuviera efecto, al beneficiado rector de Ycod el 14 de agosto del año mencionado con objeto de que en su presencia se probara con testigos la noble sangre del obtentor y la consolación espiritual de oir misa en su casa diariamente, causas impulsivas de la concesión de la gracia.
Los declarantes fueron Don Salvador Afonso de Asilla, el teniente de capitán Don Miguel Luis Afonso y Domínguez, Don Nicolás de la Corte Montes de Oca y Torres, el capitán Don Manuel Pérez Ríjo y Don Luis Martel de Vargas. En cuanto a la primera razón que, al tenor del buleto, inclinó al Papa a dictar su resolución, manifestaron que el pretendiente descendía de Gaspar de Torres, oriundo de Lisboa donde sirvió a S.M. ejerciendo el empleo de capitán de corazas, el cual vino a la isla en tiempo de la conquista trayendo con él a una hija suya llamada María de Torres, que casó en Ycod con Juan Martín, hombre limpio y de nacimiento correspondiente al suyo, y lo entroncó con el solar de Alzola por cuanto era hermana entera de una bisabuela del capitán Don Lucas de Alzola y Angulo, Marqués de Fuente y Palmas, y del maestre de campo del regimiento de Ycod Don Bernardo Agustín de Alzola y Angulo (3), emparentándose por la misma línea con otras personas de esclarecida nobleza como lo eran Don Nicolás de la Corte y el doctor Don Juan de la Corte y Montes de Oca y Torres (4); que era sobrino de Don Ventura de Torres, el cual dió en España bastante lustre a su casa por haber sido sargento mayor de batalla y casado con una señora muy noble, según había trascendido a esta isla; que por ser una persona principal había casado con una nieta del capitán Don Antonio Alfon¬so de Gallegos Soto y Albarnaz, familiar del Santo Oficio de la Inquisición y regidor perpetuo de la isla: y que su madre venía asimismo de linaje de nobles.
Por lo que toca a la segunda dijeron que el con-cedérsele oir misa en su propia habitación cedería en su beneficio espiritual por cuanto llegaría un día que ni el pretendiente ni su madre, ésta por sus muchos años y aquél por el malestar que experimentaba a causa de los muchos viajes que había hecho a América, podrían asistir y estar presentes en las que se decían en las iglesias.
El altar del oratorio, donde estuvo puesta la imagen de la Virgen antes de ser colocada en la ermita, estaba adornado con un frontal de damasco blanco con puntas de oro. El cáliz, la patena, las vinajeras y el platillo de plata labrada de realce y cubierta con oro, hechos en Puebla de los Angeles; el atril de hueso y carey y la cruz de Jerusalén de ébano y nácar, que estaban guardados en la ermita desde el año 1751 por lo menos. y un ara de mármol blanco, un misal, un alba bordada y su correspondiente amito y una casu¬lla de lampazo verde y oro guarnecida de lo mismo, que lo estaban desde el año 1816 cuando menos, es-tuvieron primero cuidados y custodiados en el oratorio, en el cual se conservaba hasta entrado el siglo XIX un crucifijo, con la cruz y el apoyo de ébano, hecho en la ciudad de México; un Niño Jesús con corona de plata dorada colocado en una peana de cristal y un San Antonio de Padua puesto en una basa dorada hechos en México; una Santa Clara de madera estofada y un San Marcos igual.
NOTAS
(1) Torres era hijo de Marcos González de Torres y de Lugarda Francisca Borges. Casó primero con Doña Magdalena Fernández de Lugo y Gallegos, hija del capitán Don Sebastián Méndez Montañes y de Doña Juana Fernández de Lugo y -Alfonso de Gallegos, y después con Doña Clara Magdalena de Chirinos y Ascanio, hija de Don Juan ladeo Chirinos y Palazián y de Doña Isabel de Ascanio y lercaro, Marqueses de Fuente y Palmas.
(2) La hacienda, que fue adquirida por Pedro de Ponte en el año 1549 y lindaba antiguamente con el camino que iba al río y al ingenio del Adelantado y por otra parte con la viña de Fernando Guonarteme y el camino que se dirigía a la torre y al molino de La Escalera, la compró al teniente coronel Don Gaspar de Ponte Ximénez, vecino de Garachico y poseedor del vínculo instituido por el primero, el 12 de abril de 1736.
(3) Las declarantes confundieron a María de Torres con otra del mismo nombre, cuyos padres desconocemos, que casó con Juan Martín, uno de los primeros de Ycod en estimación e importancia según Marte) de Vargas. María de Torres nació de una unión ilícita de Gaspar de Torres, un judío converso portugués que comerció con géneros vendibles en la costa de Africa y ultimamente en Ycod, y casó con otro portugués llamado Diego Manso. Era media hermana de Ana Rodríguez dé Montes de Oca, mujer del capitán Diego Martín de Angulo, y de Leonor de Torres, mujer de luan de Alzola, hijas legítimas de Gaspar de Torres y de Inés de Montes de Oca. Los primeros son los bisabuelos del capitán Don Lucas de Alzola, que casó en el año 1685 con Doña Magdalena Franiel del Corral, Marquesa de Fuente y Palmas; y del maes¬tre de campo Don Bernardo Agustín de Alzola, padre del teniente corona) Don Nicolás de Alzola y Angulo, citado asimismo por los testigos.
(4) Don Nicolás de la Corte y el presbítero Don Juan de la Corte Montes de Oca y Torres eran descendientes de Don Francisco Hernández de los Socas y de Doña Leonor de Torres, hija es¬puria de Gaspar de Torres, uno de los hijos de Gaspar de Torres y de Inés de Montes de Oca.
Libros 2.259, f. 401; 2.348, f. 73 v; 2.575, f. 284 v; 2.579, f. 418; 2.580; 2.588, f. 920; 2.591, f. 79; 2.680, f. 320 y 1.624, f. 111 v. del Archivo Histórico Provincial de Santa Cruz de Tenerife.
"ORIJEN Y COLOCASION DE
LA STA. IMAGEN DE ANGUSTIAS"
LA STA. IMAGEN DE ANGUSTIAS"
Por Eduardo Espinosa de los Monteros y Moas
El capitán Don Marcos de Torres (1) tuvo la gloria, como dice en su testamento, de traer consigo de Nueva España en el año 1746 la imagen de Nuestra Señora de las Angustias, que mandó esculpir en la capital de aquel reino en el año 1741.
En agosto de 1747 dirigió un memorial al obispo de las islas en que pidió que le concediera licencia para construir una ermita en que colocarla en una hacienda que tenía por debajo del pueblo, en el sitio que llamaban Camino del Molino de la Escalera (2), alegando que su erección redundaría en mayor culto y devoción a la imagen y en beneficio espiritual de todos aquellos fieles que vivían en las inmediaciones pues en los días de precepto cumplirían con el de oir misa. el cual se quebrantaba a menudo por algunos que por su mucha pobreza y desnudez no iban a oírla a los conventos y a la iglesia parroquial.
Su Iltrma. proveyó que los beneficiados informasen si era conveniente su erección en un terreno tan cercano a las demás iglesias o si, con motivo de ella, los fieles de aquel contorno dejarían de ir a la parroquial para oir la explicación del Evangelio y de la doctrina cristiana, causándosele un perjuicio.
El doctor Don Francisco José de Vergara y el licenciado Don José Antonio de León y Vergara dijeron que su fundación produciría fruto a los fieles de aquel barrio pues sin el sonrojo y rubor que traía consigo su pobreza acudirían a oir misa los días de precepto, siendo cierto que la mayor parte de ellos no asistían y estaban presentes a las conventuales y a las que se celebraban el la parroquia por dicho motivo y si algunas familias oían la del alba por tener trajes, otras se quedaban en sus casas por carecer de ellos, lo cual obviarían teniendo una ermita tan a la mano, de cuya edificación no se originaría ningún daño a la iglesia parroquial, antes un bien porque se extendería el culto y la veneración a la Santísima Virgen y aumentaría la devoción cristiana.
En virtud de lo expuesto por los beneficiados, el obispo le dió su consentimiento para que pudiera levantarla a sus expensas en el paraje que mencionaba en su petición, con las condiciones de que estuviera siempre sujeta a la jurisdicción del ordinario y señalase bienes para cuidar de su permanencia y de la de los ornamentos necesarios para celebrar misa en ella.
Por la escritura de dotación de la ermita, que hizo diez días después de haber sido dado el auto episcopal, impuso y asignó para siempre jamás tres ducados de a once reales cada uno sobre todos los bienes que tenía y tuviere en adelante y con singularidad sobre un cercado de viña con lagar y arboleda que po¬seía en El Miradero con objeto de que los patronos los invirtiesen en restauraciones del edificio y en reponer los manteles del altar y demás cosas que se deteriorasen con el tiempo, haciendo depender su cobro de la necesidad de gastarlos en dichas reparaciones por cuanto su intención era que estuvieran siempre ciertos y seguros y que la Santísima imagen estuviera con el aseo, compostura y adorno que le correspondía.
Además, condedió facultades a los beneficiados y al vicario para que percibiesen los réditos ya devengados y mandasen a poner otra vez la ermita y el altar en estado de estimación que antes tenían, siempre y cuando que hubiere necesidad de componer los menoscabos que hubieran padecido y el patrono no lo hiciera, volviendo éste, luego que se terminase al aderezamiento, a cuidar de todo.
CONSTRUCCION DE LA ERMITA
Y DEL RETABLO DE NUESTRA SEÑORA
Y DEL RETABLO DE NUESTRA SEÑORA
La primera fábrica se hizo en el año 1746. La imagen de La Virgen se colocó en ella el 22 se septiembre del mismo año, sin estar hecho todavía el retablo, del cual fué autor Laureano Verde, vecino de El Realejo de Abajo. La segunda en el año 1749.
Parece que se pensó darle más extensión en el año 1751 pues en un instrumento público otorgado por Juan Domínguez Ayamonte se dice que éste renunció las decursas de una capellanía que le estaban debiendo en calidad de heredero del presbítero Don Matheo Domínguez Ayamonte en Nuestra Señora de las Angustias a fin de que se pudiera alargar se ermita y todos los fieles pudieran reverenciarla.
La sacristía, en cuyo traspatio hizo el fundador una escalera de piedra con pasamano de tea, y la tribuna, a la que se iba desde el patio de la casa por un pasadizo cuyo suelo estaba cubierto con losas de Belmonte. se extendieron en el año 1757, el mismo en que el maestro Isidoro Gutiérrez, vecino de Garachico. ejecutó el campanario de cantería en el cual se colocó una campana fundida en la ciudad de Puebla de los Angeles.
El sepulcro, cuya losa de mármol con letras de bronce mandó traer el fundador de Génova en el año 1756. se hizo en el 1758 y se blasonó en el 1760. La pila de mármol para agua bendita, traída de Cádiz, se sentó en ella en el mes de octubre del año 1759 y en los propios mes y año se concluyó la hechura del retablo, el cual costó, con la cama y el mantenimiento de Laureano Verde, noventa y cinco pesos. sin contar el vidrio grande y los demás cristales de que se compone la vidriera del nicho de la Virgen y las dos pinturas. una de Nuestra Señora de Candelaria con guanches y otra de la Divina Pastora, que se pusieron en el retablo en la misma fecha.
El enlosado de la ermita, desde el sardinel hasta la puerta de la calle, los peldaños de cantería de ésta y la guarnición de la losa sepulcral y piedra de mármol en que están esculpidas las armas de Torres se terminaron el 3 de agosto de 1760 y el enlosado del sardinel, para el que se emplearon ochenta y nueve y media losas de mármol. en el mismo mes del año 1762.
Las últimas obras que se ejecutaron fueron el escudo mariano de cantería, que se colocó en la fachada el 21 de septiembre de 1775, y la canal de desagüe, la cual se encabezó en el mes de abril del año siguiente.
"LA HERMITA DE ANGUSTIAS EN EL LUGAR
DE YCOD"
DE YCOD"
La imagen, de una vara de alto, tenía siempre al cuello un rosario de oro y en el dedo una sortija de esmeraldas hecha en Campeche. La diadema de plata dorada que ciñe su cabeza y la daga del mismo metal cubierto asimismo con oro fueron hechas en Guate-mala. Tenía tres vestidos, uno de tisú de oro para su día y dos de lampazo de plata y oro; y dos mantos uno de lampazo azul y oro para su fiesta y otro de persiana para dentro del nicho. La luna de plata en cuyo dorado se gastaron cinco adarmes de oro, se hizo en enero del año 1760. Las andas con su sol de madera, hechas en Santa Cruz, se platearon en el año 1772.
La lámpara de plata, el cáliz, la patena, el platillo y unas vinajeras de plata labrada de realce y doradas y una cucharita para servicio de dicho cáliz fueron hechos en la Puebla de los Angeles; y las bujías de plata, que se reemplazan por otras de peltre a fin de reservarlas para su fiesta, en la ciudad de San Cristóbal de La Habana.
Había dos atriles, uno de carey solo y otro de esta materia y hueso: dos cruces, una de ébano y otra de Jerusalén de ébano y nácar, que estaban puestas en el altar; un misal maltés y otro antuerpiense, cuatro faroles de vidrio plateados para los días de Nuestra Señora, un frontal de madera pintado y dorado, cuatro casullas, una de tela blanca y plata, otra de tela morada y oro, otra de damasco blanco y otra de tafetán del mismo color; un paño de púlpito de damasco blanco con galones y flecos de oro; cirios, hacheras, blandones, etc.
Los lienzos de la Sagrada Familia, Nuestra Se-ñora del Carmen con San Agustín, San Marcos y Santo Tomás se pusieron en la ermita en el mes de octubre del año 1759. El último se colocó encima del púlpito, donde está todavía. El fundador los valoró en quince pesos, cinco más que el que señaló a cada una de las tablas en que están pintadas Nuestra Señora de la Candelaria y la Divina Pastora, "por estar ya usados".
Los últimos que se colocaron fueron el de Nuestra Señora de Guadalupe, pintura mejicana adornada con una moldura de charol encarnada y oro, la cual se situó sobre la puerta de la ermita en el mes de Julio de año 1773, y el de Fray Juan de Jesús, que lo fue en el año 1777.
EL ORATORIO
En un aposento de la casa, separado de los de uso doméstico, tenía un oratorio donde se decía misa rezada todos los días, a excepción de los solemnísimos de Pascua de Resurrección, Pentecostés, Natividad, Corpus Christi y otras festividades eclesiásticas que se hacían de año en año. Torres obtuvo el breve apostólico para ponerlo en su casa el 17 de mayo de 1747 y fue remitido por el Obispo de Canarias, a quien le hizo manifestación del mismo a fin de que tuviera efecto, al beneficiado rector de Ycod el 14 de agosto del año mencionado con objeto de que en su presencia se probara con testigos la noble sangre del obtentor y la consolación espiritual de oir misa en su casa diariamente, causas impulsivas de la concesión de la gracia.
Los declarantes fueron Don Salvador Afonso de Asilla, el teniente de capitán Don Miguel Luis Afonso y Domínguez, Don Nicolás de la Corte Montes de Oca y Torres, el capitán Don Manuel Pérez Ríjo y Don Luis Martel de Vargas. En cuanto a la primera razón que, al tenor del buleto, inclinó al Papa a dictar su resolución, manifestaron que el pretendiente descendía de Gaspar de Torres, oriundo de Lisboa donde sirvió a S.M. ejerciendo el empleo de capitán de corazas, el cual vino a la isla en tiempo de la conquista trayendo con él a una hija suya llamada María de Torres, que casó en Ycod con Juan Martín, hombre limpio y de nacimiento correspondiente al suyo, y lo entroncó con el solar de Alzola por cuanto era hermana entera de una bisabuela del capitán Don Lucas de Alzola y Angulo, Marqués de Fuente y Palmas, y del maestre de campo del regimiento de Ycod Don Bernardo Agustín de Alzola y Angulo (3), emparentándose por la misma línea con otras personas de esclarecida nobleza como lo eran Don Nicolás de la Corte y el doctor Don Juan de la Corte y Montes de Oca y Torres (4); que era sobrino de Don Ventura de Torres, el cual dió en España bastante lustre a su casa por haber sido sargento mayor de batalla y casado con una señora muy noble, según había trascendido a esta isla; que por ser una persona principal había casado con una nieta del capitán Don Antonio Alfon¬so de Gallegos Soto y Albarnaz, familiar del Santo Oficio de la Inquisición y regidor perpetuo de la isla: y que su madre venía asimismo de linaje de nobles.
Por lo que toca a la segunda dijeron que el con-cedérsele oir misa en su propia habitación cedería en su beneficio espiritual por cuanto llegaría un día que ni el pretendiente ni su madre, ésta por sus muchos años y aquél por el malestar que experimentaba a causa de los muchos viajes que había hecho a América, podrían asistir y estar presentes en las que se decían en las iglesias.
El altar del oratorio, donde estuvo puesta la imagen de la Virgen antes de ser colocada en la ermita, estaba adornado con un frontal de damasco blanco con puntas de oro. El cáliz, la patena, las vinajeras y el platillo de plata labrada de realce y cubierta con oro, hechos en Puebla de los Angeles; el atril de hueso y carey y la cruz de Jerusalén de ébano y nácar, que estaban guardados en la ermita desde el año 1751 por lo menos. y un ara de mármol blanco, un misal, un alba bordada y su correspondiente amito y una casu¬lla de lampazo verde y oro guarnecida de lo mismo, que lo estaban desde el año 1816 cuando menos, es-tuvieron primero cuidados y custodiados en el oratorio, en el cual se conservaba hasta entrado el siglo XIX un crucifijo, con la cruz y el apoyo de ébano, hecho en la ciudad de México; un Niño Jesús con corona de plata dorada colocado en una peana de cristal y un San Antonio de Padua puesto en una basa dorada hechos en México; una Santa Clara de madera estofada y un San Marcos igual.
NOTAS
(1) Torres era hijo de Marcos González de Torres y de Lugarda Francisca Borges. Casó primero con Doña Magdalena Fernández de Lugo y Gallegos, hija del capitán Don Sebastián Méndez Montañes y de Doña Juana Fernández de Lugo y -Alfonso de Gallegos, y después con Doña Clara Magdalena de Chirinos y Ascanio, hija de Don Juan ladeo Chirinos y Palazián y de Doña Isabel de Ascanio y lercaro, Marqueses de Fuente y Palmas.
(2) La hacienda, que fue adquirida por Pedro de Ponte en el año 1549 y lindaba antiguamente con el camino que iba al río y al ingenio del Adelantado y por otra parte con la viña de Fernando Guonarteme y el camino que se dirigía a la torre y al molino de La Escalera, la compró al teniente coronel Don Gaspar de Ponte Ximénez, vecino de Garachico y poseedor del vínculo instituido por el primero, el 12 de abril de 1736.
(3) Las declarantes confundieron a María de Torres con otra del mismo nombre, cuyos padres desconocemos, que casó con Juan Martín, uno de los primeros de Ycod en estimación e importancia según Marte) de Vargas. María de Torres nació de una unión ilícita de Gaspar de Torres, un judío converso portugués que comerció con géneros vendibles en la costa de Africa y ultimamente en Ycod, y casó con otro portugués llamado Diego Manso. Era media hermana de Ana Rodríguez dé Montes de Oca, mujer del capitán Diego Martín de Angulo, y de Leonor de Torres, mujer de luan de Alzola, hijas legítimas de Gaspar de Torres y de Inés de Montes de Oca. Los primeros son los bisabuelos del capitán Don Lucas de Alzola, que casó en el año 1685 con Doña Magdalena Franiel del Corral, Marquesa de Fuente y Palmas; y del maes¬tre de campo Don Bernardo Agustín de Alzola, padre del teniente corona) Don Nicolás de Alzola y Angulo, citado asimismo por los testigos.
(4) Don Nicolás de la Corte y el presbítero Don Juan de la Corte Montes de Oca y Torres eran descendientes de Don Francisco Hernández de los Socas y de Doña Leonor de Torres, hija es¬puria de Gaspar de Torres, uno de los hijos de Gaspar de Torres y de Inés de Montes de Oca.
Libros 2.259, f. 401; 2.348, f. 73 v; 2.575, f. 284 v; 2.579, f. 418; 2.580; 2.588, f. 920; 2.591, f. 79; 2.680, f. 320 y 1.624, f. 111 v. del Archivo Histórico Provincial de Santa Cruz de Tenerife.

