Reflexión para sacerdotes (Curso 2006-2007)
Síntesis del ministerio de Pablo
"Mi gloria y mi orgullo está en haberme dirigido a vosotros siempre con la gracia de Dios y no con saber humano. Vosotros sois mi gloria y yo soy vuestra gloria"( 2 Cor 1,12-14).
Misterio pascual
El ministerio de Pablo es la manifestación del misterio pascual. Pablo, que ha sido transformado plenamente por la muerte y la Resurrección de Cristo, transmite este misterio que produce la vida: "La muerte actúa en nosotros, más en vosotros la vida (2 Cor 4, 10).
La comunidad, una carta de Cristo
"Vosotros sois mi carta, escrita en vuestros corazones, conocida y leída por todos los hombres. Evidentemente sois una carta de Cristo, redactada por ministerio nuestro, escrita no con tinta, sino con el Espíritu de Dios vivo; no de tablas de piedra, sino en las tablas de carne del corazón"( 2 Cor 3,1)La comunidad es la carta; quien escribe es Cristo; la tinta, el Espíritu Santo; y el redactor, Pablo.
Tesoro en vasijas de barro
Pablo sintetiza el espíritu con que ejerce el ministerio: "Llevamos un tesoro en vasijas de barro" (2 Cor 4,7). La grandeza y el esplendor de la misión que le ha sido confiada están sustentados por la debilidad y la flaqueza de la carne.
Circunstancias azarosas
Las circunstancias azarosas con las que se encuentra Pablo son muy variadas: se le achaca no cumplir la palabra dada, le acusan de voluble, ponen en entredicho la persona y la doctrina del apóstol.
De estas circunstancias azarosas Pablo deduce algunas características que no deben faltar en todo ministerio apostólico.
Consuelo en la tribulación
El ministro es consolado para consolar a los demás. El regalo del consuelo que Dios le hace tiene como finalidad consolar a los demás. El ministerio del apóstol es un ministerio de consuelo: "¡ Bendito sea Dios, Padre de misericordia y Dios de toda consolación, que nos consuela en todas nuestras tribulaciones para poder nosotros consolar a los que están en toda tribulación, mediante el consuelo con que nosotros somos consolados por Dios! " ( 2Cor 1,3-4)
Frente a los superapóstoles
Frente a estos predicadores Pablo se defiende ardientemente. En algún momento siente pudor por la dura defensa que está haciendo de sí mismo, y la llama necedad, desvarío, pidiendo disculpas por ello: "¡soportad mi desvarío" (2 Cor 11,2). Se defiende a sí mismo y defiende a la comunidad como a una novia: "celoso estoy de vosotros con celos de Dios; pues os tengo desposados con un solo esposo para nresentaros cual casta virgen a Cristo" ( 2 Cor 11,2).
Sobre las circunstancias de nuestro ministerio:
- ¿En qué circunstancias se encuentra hoy el ejercicio de nuestro ministerio?
- Nuestras dificultades provienen de :¿ un ambiente cultural adverso? ¿una comunidad afectada por este ambiente? ¿unos colaboradores, agentes de pastoral, con grandes dificultades? ¿un presbiterio cansado y afectado por el ambiente? ¿estar situados con incertidumbre e inseguridad ante la misión a realizar? ¿por secularización interna que se da en la Iglesia'
Ante las dificultades presentes: ¿mi caridad pastoral se fortalece o se debilita?
Sobre nuestra realidad humana:
El soporte humano de nuestro ministerio: ¿Cómo es?¿Cuáles son nuestras debilidades: de orden fisico, psicológico, moral? ¿Cuáles nuestros recursos humanos favorables a la realización del ministerio? ¿Cómo actúa la Resurrección de Cristo sobre mi vasija de barro? ¿Tengo la experiencia de sentirme poderoso cuando me encuentro débil? ¿En qué momentos me encuentro especialmente consolado? ¿Ejerzo el ministerio del consuelo, con qué personas: enfermos, abandonados? ¿Tengo conciencia de haber rechazado a alguien? ¿Ofrezco inquietud y desasosiego en lugar de paz? ¿Me siento como el amigo de la novia, a la que defiendo porque ha sido desposada por Cristo?
¿Nos sentimos nosotros los amigos de la novia, exhortando a nuestras comunidades para que no se dejen engañar por falsas acusaciones, noticias o interpretaciones? ¿Hemos sufrido en alguna ocasión por nuestra comunidad: en qué ocasiones y circunstancias? ¿Se parecen a las de Pablo?
LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (2 Cor 1, 1-11)
Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y Timoteo, el hermano, a la Iglesia de Dios que está en Corinto, con todos los santos que están en toda Acaya; a vosotros gracia y paz de parte de Dios, Padre nuestro, y del Señor Jesucristo.
¡Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de las misericordias y Dios de toda consolación, que nos consuela en toda tribulación nuestra para poder nosotros consolar a los que están en toda tribulación, mediante el consuelo con que nosotros somos consolados por Dios!
Pues, así como abundan en nosotros los sufrimientos de Cristo, igualmente abunda también por Cristo nuestra consolación. Si somos atribulados,, lo somos para consuelo y salvación vuestra; si somos consolados, lo somos para el consuelo vuestro, que os hace soportar con paciencia los mismos sufrimientos que también nosotros soportamos. Es firme nuestra esperanza respecto de vosotros pues sabemos que, como sois solidarios con nosotros en los sufrimientos, así lo seréis también en la consolación.
Pues no queremos que lo ignoréis, hermanos: la tribulación sufrida en Asia nos abrumó hasta el extremo, por encima de nuestras fuerzas, hasta tal punto que perdimos la esperanza de conservar la vida. Pues hemos tenido sobre nosotros mismos la sentencia de muerte, para que no pongamos nuestra confianza en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos.
El nos libró de un mortal peligro, y nos librará; en él esperamos que nos seguirá librando, si colaboráis también vosotros con la oración a favor nuestro, para que la gracia obtenida por intervención de muchos sea por muchos agradecida en nuestro nombre.
Síntesis del ministerio de Pablo
"Mi gloria y mi orgullo está en haberme dirigido a vosotros siempre con la gracia de Dios y no con saber humano. Vosotros sois mi gloria y yo soy vuestra gloria"( 2 Cor 1,12-14).
Misterio pascual
El ministerio de Pablo es la manifestación del misterio pascual. Pablo, que ha sido transformado plenamente por la muerte y la Resurrección de Cristo, transmite este misterio que produce la vida: "La muerte actúa en nosotros, más en vosotros la vida (2 Cor 4, 10).
La comunidad, una carta de Cristo
"Vosotros sois mi carta, escrita en vuestros corazones, conocida y leída por todos los hombres. Evidentemente sois una carta de Cristo, redactada por ministerio nuestro, escrita no con tinta, sino con el Espíritu de Dios vivo; no de tablas de piedra, sino en las tablas de carne del corazón"( 2 Cor 3,1)La comunidad es la carta; quien escribe es Cristo; la tinta, el Espíritu Santo; y el redactor, Pablo.
Tesoro en vasijas de barro
Pablo sintetiza el espíritu con que ejerce el ministerio: "Llevamos un tesoro en vasijas de barro" (2 Cor 4,7). La grandeza y el esplendor de la misión que le ha sido confiada están sustentados por la debilidad y la flaqueza de la carne.
Circunstancias azarosas
Las circunstancias azarosas con las que se encuentra Pablo son muy variadas: se le achaca no cumplir la palabra dada, le acusan de voluble, ponen en entredicho la persona y la doctrina del apóstol.
De estas circunstancias azarosas Pablo deduce algunas características que no deben faltar en todo ministerio apostólico.
Consuelo en la tribulación
El ministro es consolado para consolar a los demás. El regalo del consuelo que Dios le hace tiene como finalidad consolar a los demás. El ministerio del apóstol es un ministerio de consuelo: "¡ Bendito sea Dios, Padre de misericordia y Dios de toda consolación, que nos consuela en todas nuestras tribulaciones para poder nosotros consolar a los que están en toda tribulación, mediante el consuelo con que nosotros somos consolados por Dios! " ( 2Cor 1,3-4)
Frente a los superapóstoles
Frente a estos predicadores Pablo se defiende ardientemente. En algún momento siente pudor por la dura defensa que está haciendo de sí mismo, y la llama necedad, desvarío, pidiendo disculpas por ello: "¡soportad mi desvarío" (2 Cor 11,2). Se defiende a sí mismo y defiende a la comunidad como a una novia: "celoso estoy de vosotros con celos de Dios; pues os tengo desposados con un solo esposo para nresentaros cual casta virgen a Cristo" ( 2 Cor 11,2).
PARA LA REFLEXIÓN INDIVIDUAL
Sobre las circunstancias de nuestro ministerio:
- ¿En qué circunstancias se encuentra hoy el ejercicio de nuestro ministerio?
- Nuestras dificultades provienen de :¿ un ambiente cultural adverso? ¿una comunidad afectada por este ambiente? ¿unos colaboradores, agentes de pastoral, con grandes dificultades? ¿un presbiterio cansado y afectado por el ambiente? ¿estar situados con incertidumbre e inseguridad ante la misión a realizar? ¿por secularización interna que se da en la Iglesia'
Ante las dificultades presentes: ¿mi caridad pastoral se fortalece o se debilita?
Sobre nuestra realidad humana:
El soporte humano de nuestro ministerio: ¿Cómo es?¿Cuáles son nuestras debilidades: de orden fisico, psicológico, moral? ¿Cuáles nuestros recursos humanos favorables a la realización del ministerio? ¿Cómo actúa la Resurrección de Cristo sobre mi vasija de barro? ¿Tengo la experiencia de sentirme poderoso cuando me encuentro débil? ¿En qué momentos me encuentro especialmente consolado? ¿Ejerzo el ministerio del consuelo, con qué personas: enfermos, abandonados? ¿Tengo conciencia de haber rechazado a alguien? ¿Ofrezco inquietud y desasosiego en lugar de paz? ¿Me siento como el amigo de la novia, a la que defiendo porque ha sido desposada por Cristo?
¿Nos sentimos nosotros los amigos de la novia, exhortando a nuestras comunidades para que no se dejen engañar por falsas acusaciones, noticias o interpretaciones? ¿Hemos sufrido en alguna ocasión por nuestra comunidad: en qué ocasiones y circunstancias? ¿Se parecen a las de Pablo?
LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (2 Cor 1, 1-11)
Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y Timoteo, el hermano, a la Iglesia de Dios que está en Corinto, con todos los santos que están en toda Acaya; a vosotros gracia y paz de parte de Dios, Padre nuestro, y del Señor Jesucristo.
¡Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de las misericordias y Dios de toda consolación, que nos consuela en toda tribulación nuestra para poder nosotros consolar a los que están en toda tribulación, mediante el consuelo con que nosotros somos consolados por Dios!
Pues, así como abundan en nosotros los sufrimientos de Cristo, igualmente abunda también por Cristo nuestra consolación. Si somos atribulados,, lo somos para consuelo y salvación vuestra; si somos consolados, lo somos para el consuelo vuestro, que os hace soportar con paciencia los mismos sufrimientos que también nosotros soportamos. Es firme nuestra esperanza respecto de vosotros pues sabemos que, como sois solidarios con nosotros en los sufrimientos, así lo seréis también en la consolación.
Pues no queremos que lo ignoréis, hermanos: la tribulación sufrida en Asia nos abrumó hasta el extremo, por encima de nuestras fuerzas, hasta tal punto que perdimos la esperanza de conservar la vida. Pues hemos tenido sobre nosotros mismos la sentencia de muerte, para que no pongamos nuestra confianza en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos.
El nos libró de un mortal peligro, y nos librará; en él esperamos que nos seguirá librando, si colaboráis también vosotros con la oración a favor nuestro, para que la gracia obtenida por intervención de muchos sea por muchos agradecida en nuestro nombre.

