Acontecer pastoral de una parroquia

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Historia, horarios, fiestas y el acontecer pastoral de la parroquia de El Dulce Nombre de Jesús en La Guancha y de San José en San Juan de la Rambla, ambas en Tenerife, Islas Canarias, España; recopilación de noticias y artículos de interés.
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lunes, 30 de octubre de 2006
Sacado del artículo “La autoridad de la Orden Hospitalaria”, del Padre Fernando Lorente, o.h., capellán de la Clínica San Juan de Dios en Santa Cruz de Tenerife, publicado en Revista Semanal de EL DÍA, sábado 28 de octubre de 2006


Origen de la autoridad en la Iglesia


"Sólo Dios posee la autoridad". En el AT se habla con frecuencia del poder y la autoridad. La historia se abre con la intervención de Dios que da origen a todo: "En el principio Dios creó los cielos y la tierra." (Gen 1, 1). Dios ejerce su autoridad amando al ser humano y salvándole. La autoridad de Dios sobre el ser humano no es para oprimirlo, sino para liberarlo. No hay autoridad que no provenga de Dios"(Rom. 13,1) y, por tanto, hay que ejercerla como misión al servicio del plan de Dios.

Jesús recibe del Padre este poder (cf Mt 28,18); le ha sido dado en el cielo y en la tierra, para realizar su obra. Ejerce, por tanto, el mismo poder de Dios en todo lugar: en el cielo, sobre los poderes celestes; en la tierra, sobre todos los seres humanos. Esta presencia de Jesús en el prójimo es a la vez definitiva y judicial; es también la fuente única y soberana de toda autoridad humana, que convierte a todos y cada uno de los prójimos en un don de Dios. Y, finalmente, hay que contemplar que toda persona necesita ser notificada de su valor y exigencias. De aquí se deduce que la autoridad:

–Desde el punto de vista natural, sólo tiene sentido para hacer germinar la vid del otro; y el hacerlo es de justicia, entendida ésta como darle a cada uno lo necesario para que conquiste la vida.

–Desde el punto de vista de la fe: apunta a avivar la conciencia de la presencia de Jesús en los otros y en la historia: participar de su gozo, de sus exigencias (de Jesús). Por eso el poder de Jesús no es para dominar, sino para servir dando vida. Y la resurrección representa para Cristo la investidura oficial de su señorío universal, ejerciendo su poder en plena comunidad con el Padre, en términos de obediencia radical. Esta autoridad salvífica de Cristo encuentra en la Iglesia una prolongación. A ella le encarga su misión. Por eso existe una sola autoridad absoluta en la Iglesia: Jesucristo. Y no es reemplazable. Toda otra autoridad a partir de Jesucristo fue transmitida, mediante la sucesión apostólica, por los propios ministros y así ha llegado a los portadores de la autoridad en el presente. Resumiendo, toda autoridad encuentra en Dios Creador su origen y justificación. Jesús recibe del Padre una misión, que es la proclamación y la realización del Reino de Dios, y el poder para ejercerla.

A lo largo de la historia han aparecido hom¬bres y mujeres abiertos totalmente incondicionales a la acción viva del Espíritu. La manifestación de tal Espíritu en sus vidas les confía autoridad. Dicha autoridad era medida por su cercanía de Dios y por su seguimiento radical de Jesús, pobre, humilde y servidor. El es "el Maestro y el "Señor" pero está en medio "como quien sirve" La autoridad es para El un servicio de amor a los hermanos. (Me 10,44-45).

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