miércoles, 15 de noviembre de 2006
Publicado en la hoja de difusión parroquial de Santa Rita de Punta Brava en el Puerto de la Cruz "Como las hormigas" por el Padre Antonio MaríaHernándedez

LA HONRADEZ POR ENCIMA DE TODO



Se cuenta que una vez un niño robaba en la escuela bolígrafos, cuadernos y hasta libros de sus compañeros, y como si fuera una cosa buena, se los llevaba a la madre y ella, lejos de corregirlo, aprobaba el robo. En otra ocasión robó un reloj y luego una pulsera, y luego una cartera con dinero y la madre también aceptó el robo. Así fueron pasando los años y el joven termino convirtiéndose en un ladrón muy peligroso. Por fin un día, cuando intentaba hasta matar a una anciana para robarle, le agarró la policía, le esposaron con las manos detrás y lo llevaron a la cárcel. Mientras tanto su madre, llorando, le seguía detrás sintiéndose culpable. Entonces el ladrón llamó a su madre para decirle algo al oído; pero al acercarse, el hijo, de una mordida le arrancó la oreja.

La madre dando un grito de dolor y reprendiendo su acción le dijo: hijo, no conforme con cometer tantos robos, encima ahora me hieres a mí, mordiéndome la oreja. A lo que el hijo le contestó: par tu culpa, madre, soy ahora un ladrón y voy a la cárcel. Si la primera vez que robé los libros en la escuela me hubieras corregido, hoy no sería un repugnante ladrón. Y termina la moraleja: «lo que no se corrige en la niñez, crece y se agranda después».

También se dice que la planta se endereza desde que es pequeña.

!Dios mío, Dios mío! Qué importancia tan grande tiene la educación en los primeros años. Dicen los psicólogos que el niño se empieza a educar desde un cuarto de hora antes de nacer. Dicen los padres respon¬sables, «que llore y patalee ahora mi hijo, para que no llore yo mas tarde». También se dice que el niño llora por una de los tres motivos siguientes:

1 - Porque tiene hambre, entonces hay que darle de comer.
2 - Porque está enfermo, en este caso llevarlo al médico.
3 - Por capricho. Entonces, que llore y chille, aunque moleste, porque el niño no tiene otra manera de llamar la atención y reclamar algo, que el llanto, y no digamos, si hay visita en la casa. Entonces más se extrema, para que le concedan todo, porque sabe que molesta y para quedar bien con los visitantes le dan todo lo que pida para que se calle. Entre tanto se van volviendo caprichosos y más tarde son soberbios y hasta tiranos y des-obedientes e ingobernables. La honradez se educa, como se educa el corazón.

Cuando uno tiene el sentido de la honradez, se crea en uno como una traba mental, como una alergia, a no quedarte nunca con lo ajeno. Recuerdo que una vez, fui a bendecir una casa y el dueño de la misma trabajaba en una empresa grande de construcción y después de bendecirla me dice: «y no me ha costado ni un euro los materiales». Los azulejos, el piso, la grifería, todo lo de la electricidad, las piezas del baño, excepto la bañera, que no le cabía en el coche, lo había robado en la empresa y encima lo contaba como una proeza. iQué pena que me lo dijo después de la bendición! Y entonces pensé, iCuántas cosas se habrán llevado en Santa Rita!, a pesar de tanta cámara. Un maestro que teníamos llamado don Elisio, que hace muchos años está disfrutando de la paz del cielo, nos inculcaba una y otra vez, la honradez. Nos decía que se empezaba robando un alfiler y cada vez más hasta que terminas en la cárcel.

SI ERES HONRADO DE VERDAD, NO TE IMPORTE QUE TE CRITIQUEN y hasta te levanten calumnias por todos los millones que «dicen» que han robado. Es muy fácil decir «ladrón», «ladrona». Para uno decir que una persona es ladrona, hay que tener pruebas, porque todos tenemos derecho a la buena fama. Siempre se presume la inocencia y la bondad de la persona. Para decir que una persona es culpable o mala hay que demostrarlo con pruebas. ¿No han oído nunca, fulanito de tal es presunto asesino? No obstante cuando es honrado de verdad aunque alguien lo ponga en duda, hay que estar tranquilos porque siempre la verdad al final triunfa, aunque algunas veces, desgraciadamente, se descubre la verdad después de muerto.

Yo tengo que darle gracias a mis padres y a aquel tal Don Elisio, porque eran muy duros a la hora de la educación, y tengo que dar las gracias por los castigos que me puso mi padre, cuando iba a robar peras o castañas o uvas, con los amigos, para que no terminara siendo un golfo o un ladrón «el día de mañana». Mi padre nos contaba que él había tenido diferentes trabajos y siempre salía con la cabeza en alto.

Recuerdo que una vez llegó mi padre a mi casa y vio encima de la mesa un montón de peras. Mi madre no estaba en esos momentos. Al entrar mi padre, sin más, preguntó, ¿dónde robaron esas peras? Le hizo cargar a mi hermano, el más viejo, el saco con las peras y nos hizo llevarlo a Barroso, caminando, unos 5 km., aproxi¬madamente. Llegamos a la casa del dueño del peral y delante del dueño le dijo a mi hermano que devolviera las peras y le pegó dos tortazos, añadiendo: tú eres el más viejo y deberías darle buen ejemplo a tu hermano y no hacerle cómplice de robo. A mi no pegó, porque era más pequeño. Esto no lo hemos olvidado jamás, ni yo, ni mi hermano. El dueño del peral le dijo a mi padre, que no sea tan duro y mi padre le contestó: esto son mis
hijos y déjeme educarlos como yo sé. No quiso coger ni una sola pera que aquel buen hombre le ofreció. «Pobres; pero honrados», le contestó mi padre. -iQué maravillosos padres puso Dios en mi vidal. Ya están los dos en el cielo y yo tengo que seguir honrándolos, desde aquí, donde me toca seguir luchando.

Se cuenta también de un padre que fue a robar naranjas a una finca y puso al hijo a acechar a ver si venía el dueño. El hijo se subió a un árbol para vigilar. En un momento dado, le dijo el padre al hijo, ¿nos está viendo alguien? Y el hijo le contesta: sí, papá. Te están viendo. El padre se puso todo nervioso y le volvió a preguntar, está muy lejos, y el hijo le volvió a responder, no papá, esta cerquita de ti. Más nervioso se puso y no sabia para donde tirar. El hijo volvió a decirle: sí, papá, te está viendo Dios desde el mismo momento que saltamos el muro para entrar a robar. Se cuenta que entonces el padre abrazó con lágrimas a su hijo y le dijo: jamás va a ocurrir esto. Jamás robaremos, ni un alfiler. Gracias hijo por la lección que hoy mismo me has dado. En la catequesis me enseñaron, que Dios está en todas partes y que conoce hasta nuestros deseos y pensamientos.

ES ÉL QUIEN NOS VA A JUZGAR Y TAMBIÉN NOS CONTROLA.- Por la avaricia del dichoso dinero, Judas se empeñó en traicionar al Maestro y obsesionado por recoger el premio convenido, ni escuchaba las indirectas que el Maestro le lanzaba, para ver si cambiaba. En una ocasión les dice: ¿No soy yo quien los he elegido? Sin embargo «uno de ustedes es un diablo». En otra ocasión les dijo, en la última cena: Esta noche «uno de ustedes me va a vender». Yen el mismo momento de la traición le vuelve a decir: «Judas, ¿Con un beso, vendes a tu Maestro?

Recuerdan ustedes en otra ocasión, cuando la Magdalena rompe el frasco del perfume y llena de fragancia toda la casa y Judas replica: hombre ¿Para qué este despilfarro? Este perfume es carísimo y se podía haber vendido, para que con el dinero ayudemos a los pobres. San Juan Evangelista pone la coletilla, que a Judas, lo que menos le importaban eran los pobres, sino que como era el tesorero robaba de la bolsa lo que ponían en ella. En aquel entonces no había un contable para llevar el control de entradas y de salidas, o de ingresos y gastos. Luego el Señor salió en defensa de la Magdalena diciendo: «Dejen en paz a esta buena mujer, lo que ha hecho es una buena obra y pobres los tendrán siempre».

Y FÍJENSE COMO ACABO JUDAS.- Encima no disfrutó del dinero, ni se lo recogieron. Tuvo que tirarlo y luego se ahorcó. Ese fue el triste final de un ladrón. El robo es como una droga. Una vez me comentaba una señora que cuando iba a comprar a un supermercado, siempre tenia que robar algo, aunque sea una lata de sardinas. Que si no robaba algo, no le sabía la compra.
También dice el refrán que tanto va el cántaro a la fuente que alguna vez se rompe. No tienen que robar nada. ¿Ustedes no se han dado cuenta de las horribles cantidades que han robado y roban personas que ya, de por si, tienen sueldos altos y personas de «corbata y de carrera universitaria», y con cargos muy importantes, que roban miles de millones, dígase: banqueros, ministros, presidentes, y otros que aceptan comisiones y sobornos escandalosos?

Me contaban de unos empleados de una gasolinera, en Cagua, de Venezuela, que se habían puesto de acuerdo y cambiaban hasta la numeración, para que aparecieran menos litros que los que realmente despacha¬ban. Se fueron engolosinando, hasta que los cogieron. Los expulsaron del trabajo por ladrones, sin derecho a nada y con la mancha negra en su expediente, de ser unos ladrones, uno de ellos no soportando tanta vergüenza, porque se sentía «fichado», terminó suicidándose.

CUANDO TE ACOSTUMBRES A SER HONRADO, TE SENTIRÁS INCAPAZ DE ROBAR LO MÁS MÍNIMO. Sentirás como una «alergia al robo». Tengo que darle mil veces las gracias a mis padres !Qué alegría siento al saber que he llegado a los años que tengo, desempeñando cargos muy delicados donde me ha tocado manejar hasta miles de millones de las antiguas pesetas y poder ir por cualquier parte con la cabeza bien alta y ahora mismo con todo lo que tengo bajo mi responsabilidad! La honradez, vale más que todo el oro del mundo, porque el ladrón, como el mentiroso sólo puede vivir de sus mentiras y de sus robos un par de años; pero el día que le descubran, hasta ahí llegó su aparente felicidad. iQué vergüenza para su familia!
NI ROBAR, NI TENER ENVIDIA DE LO QUE OTROS TIENEN.- iDios mío! En la actualidad cuántos robos, cuánta estafa, cuánto engaño. Hasta tal punto de clasificar los ladrones, en ladrones de primera clase, de se¬gunda, de traje y corbata, y pobres ladrones, que normalmente son los que están en la cárcel. !Cuántos terminan hasta matando para robar!

Vamos a poner aquí punto y final y simplemente decirles de experiencia con qué autoridad puede uno hablar de robos, estafas, sobornos, etc., cuando está respaldado por su honradez y la transparencia de toda una vida.

Antonio María Hernández y Hernández


Publicado por Desconocido @ 22:31  | Artículos de interés
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