jueves, 30 de noviembre de 2006
El Signo



Hemos querido fundir dos signos en uno. Por un lado, el “Tronco de Jesé”, de profundo significado bíblico y, por otro, la Corona de Adviento.


Significado del Tronco de Jesé

“Tronco de Jesé” es el nombre con el que tradicionalmente se alude al árbol genealógico de Cristo a partir de Jesé, padre del Rey David. Tanto el evangelio de Marcos como el de Lucas parten de David para llegar a José, el esposo de la Virgen, dando así sentido a la antigua profecía de Isaías: “Saldrá un renuevo del tronco de Jesé, de su raíz florecerá un vástago” (Is 11,1).

Durante el tiempo de Adviento, preparación inmediata a la Navidad, la imagen bíblica del “Tronco de Jesé” que reverdece, cobra especial significación. Nuestra espera confiada en la venida del Señor es también “reverdecer”, permitir que florezca la esperanza, dejar paso al frescor de la Vida que se acerca.

De ahí que, este año, queramos retomar como signo visible que ambiente en nuestras parroquias el itinerario de Adviento, el Tronco de Jesé que va floreciendo, cobrando vida.

Ahora bien, para que los signos que acompañan a la liturgia del Adviento sean expresivos es preciso que los destaquemos de algún modo. Sería interesante que buscásemos un tronco grande, visible, llamativo, y lo colocásemos en un lugar visible del templo. La dinámica sería similar a la empleada con la tradicional “Corona de Adviento”: sobre el tronco, desnudo aún la primera semana de Adviento, iremos progresivamente encendiendo las cuatro velas, al tiempo que “adornamos”, con hojas primero y flores más tarde, el tronco.

Al gesto semanal de encender la vela correspondiente y advertir que la vida va abriéndose camino en la corteza del árbol, deberá acompañar la consiguiente reflexión sobre lo que el signo quiere transmitir: La celebración anual del Nacimiento del Señor exige en nosotros una sincera apertura a la esperanza y a la renovación (reverdecimiento) interior. La Vida que Cristo nos trae con su Vida, no puede dejarnos indiferentes. El Adviento, de la mano de sus personajes y textos trata de hacernos caer en la cuenta de que “algo nuevo está llegando”, “Alguien” desea hacerse un hueco en nuestras vidas, en ocasiones áridas, para hacerlas florecer.


Publicado por verdenaranja @ 23:56  | Liturgia
Comentarios (0)  | Enviar
Pregón de Adviento
Perplejos, pero no desesperanzados
II Co 2, 4 – 8


Con esta recomendación de San Pablo a la Comunidad de Corinto, queremos emprender un nuevo ciclo litúrgico en nuestra Diócesis, en un curso con muchos proyectos que revisar y llevar a cabo. Un ciclo que comienza con una llamada a la espera del “sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombras de muerte”.

Sí, un año más en que Dios en toda su grandeza e inmensidad quiere volver a poner su vida en medio de los hombres y mujeres, de nuestra Iglesia particular y en todos los corazones de aquellos, que aún marcados por lo confuso de nuestro tiempo, seguimos creyendo contra toda esperanza que un mundo nuevo es posible, que una Iglesia renovada puede ser realidad.

Para ello es “justo y necesario” abrir de par en par las puertas de nuestras comunidades y de nuestras vidas y estar en disposición de querer cambiar. Llevar a cabo sin miedos, sin pesimismos ni desalientos, la invitación de Juan el Bautista, que igual que ayer en el desierto vuelve a resonar hoy: “Preparad el camino al Señor, allanad sus senderos”. Todo ello sin dejarnos dominar por el fatalismo ni la desesperanza. Baruc, en el segundo domingo de Adviento nos dirá: “Ponte en pie, Jerusalén, sube a la altura gozoso, porque Dios se acuerda de ti”.

Es el mismo Dios quien conduce a su Iglesia. A nosotros nos corresponde ser instrumentos bien afinados para entonar el cántico de alegre esperanza que los hombres están deseosos de escuchar. Nuestro mundo necesita de Dios, aunque no quiera darse cuenta de ello. Y necesita precisamente al Dios que anuncia Jesucristo, hecho hombre: el Dios que es amor, El Dios que invita a todos a poner el ideal de nuestra vida en el amor.

Para ello hemos de descubrir, primero nosotros para luego poder dar, porque nadie da lo que no tiene, la maravilla de la Encarnación, el amor y la cercanía de Dios que se hace niño. Esto tiene que ser un verdadero amanecer en nuestra vida y en la de todos los hombres, un acontecimiento de gracia, en este tiempo que es el nuestro, que cambie nuestra vida y nos haga ver las cosas de manera diferente, y sorprendidos como Isabel ante la visita de María, gritar: “¡Dichosa tú, que has creído! Porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá”.

No perdamos la esperanza. Es preciso querer convertirse, querer cambiar los ideales y los valores de nuestra vida y ajustarla a las enseñanzas y a los ejemplos de Jesús, que siendo Dios se abajó para nacer en un establo y estar al alcance de todos aquellos que deseen un encuentro personal con Él. En este mundo nuestro para ser testigo del “niño envuelto en pañales”, no basta con serlo, sino que hay que empeñarse en querer serlo.

De ahí la urgente necesidad de volver al fervor inicial, de reconstruir nuestra vida a partir del convencimiento de que Jesús es lo primero. Comencemos cada uno por reformar nuestra vida y todo será más fácil, todo será más hermoso, todo será más eficaz.

No nos podemos resignar a estar y participar en un mundo cada vez más alejado de Jesús, pero a la vez, tan necesitado de Él.

“Perplejos, pero no desesperanzados” no se trata de multiplicar ni de complicar nuestra vida, sino simplificar y dejar ocupaciones inútiles y poner la fuerza y el acento en lo fundamental: Dios en su empeño y en su inconmensurable amor por los hombres, viene para que todos le recibamos.

La confianza y la esperanza en esta seguridad no nos defrauda y hace que no podamos nosotros defraudar a quienes vienen a nosotros buscando la paz y el consuelo de la bondad de Dios.
Publicado por verdenaranja @ 23:53  | Liturgia
Comentarios (0)  | Enviar
30 de Noviembre

Esta semana se han desarrollado tres importantes reuniones. Cronológicamente en primer lugar el Consejo Diocesano de Pastoral abordó la cuestión de la financiación de la Iglesia. Posteriormente, los vicarios, arciprestes y vicearciprestes abordaron con el Obispo el Directorio Pastoral del Arcirprestazgo. Por último, el Consejo Presbiteral se ocupó, como asunto fundamental, de la realidad de las Hermandades y Cofradías en la Diócesis.
(Diario de Avisos, 30 - XI, David Sanz, Santa Cruz de la Palma) Un grupo de ayuntamientos del norte de la isla de La Palma quieren contribuir en la reconstrucción del Obispado de Tenerife que un incendio destruyó en cinco horas el pasado mes de enero, con la aportación gratuita de uno de los materiales que están en la base de este emblemático edificio de la cultura canaria: la madera de tea. Al menos los municipios de Barlovento, San Andrés y Sauces, Garafía y Puntallana tienen la voluntad de contribuir de esta forma tan original con la recuperación de este inmueble de La Laguna, el Palacio de Salazar, un edificio barroco del siglo XVII que albergaba la sede del Obispado de la provincia de Santa Cruz de Tenerife.

El Ayuntamiento de Barlovento ha dado el primer paso, aprobando en pleno, por la vía de urgencia, "la cesión de madera de tea" para este fin. "Esta cesión se realizará según las disponibilidades existentes en el monte público del municipio de Barlovento, previa autorización de la Unidad de Medio Ambiente del Cabildo de La Palma". Además, acordaron dirigirse a los municipios de la comarca noroeste de la Isla, así como a los restantes de la comarca noreste para que apoyen esta iniciativa en sus localidades respectivas, según informan desde el Ayuntamiento que preside Lázaro Brito.

Mientras tanto, la alcaldesa de San Andrés y Sauces, Nieves Dávila, señaló la voluntad del equipo de Gobierno de llevar esta propuesta al próximo pleno de la corporación municipal y se mostró convencida de que recibirá el apoyo de las distintas fuerzas políticas. "No me cabe la menor duda de que todos vamos a apoyar esta propuesta para respaldar al Obispado en la recuperación de su sede en La Laguna con la madera de tea que dispongamos".

El alcalde de Garafía, José Castro, aún no ha concretado la fecha en que llevará esta propuesta al Pleno, aunque mostró su voluntad de colaborar con el Obispado en la medida de las posibilidades del municipio. Recalcó que el pueblo de Garafía "es católico" y, por tanto, "estoy convencido de que los vecinos respaldarán esta medida". Además, destacó el valor artístico e histórico del inmueble del Obispado de La Laguna.

Al igual que en Barlovento, Castro señaló que habrá que estudiar la madera de tea que se dispone en estos momentos y tratar su aprovechamiento con la Unidad de Medio Ambiente del Cabildo. Por último, el alcalde de Puntallana, Leonardo Fajardo, expresó su voluntad de colaborar con esta iniciativa, si bien, indicó que habría que estudiar la existencia de esta clase de madera en el municipio.

Así las cosas, esta comarca de la isla de La Palma quiere contribuir con la aportación de esta madera, extraída de los pinos viejos, que es muy apreciada debido a su belleza, facilidad para trabajarla, y la capacidad de mantenerse inalterada con el paso de los años. Es una madera muy pesada y dura, de estructura homogénea y que escasea debido a su gran demanda.
Publicado por verdenaranja @ 23:33
Comentarios (0)  | Enviar
Encuentros y cursillos de preparación al
Sacramento del Matrimonio en la Diócesis de Tenerife.
AÑO 2007



ENERO


8 – 10 S. Agustin – Icod 811379
8 - 12 S. Migue l -Tazacorte 480302
13 -14 S.Antonio Padua – Ofra 646654
20 – 21 San Juan – Orotava 333935
20 – 21 San Francisco – S/C Tfe 244562
20 – 21 Basílica de Candelaria 500100
22 – 26 Los Dolores – Pto.Cruz 383200
22 -26 Santa Catalina – Tacoronte 560691
27 – 28 Centro Parroquial Adeje 780152

FEBRERO

3 – 4 Centro Parroq. Añaza –SC.Tfe 611252
3 – 4 N.Sra.Concepción – Realejos 340353
3 – 4 Sta. Barbara – Icod 812008
3 – 4 Seminario Dioces-La Laguna 259721
3 – 4 Colegio B. Consejo-La Laguna 259636
4 N.Sra.Encarnación - Hermigua 880177
5 - 9 El Salvador- La Palma 413250
5 – 9 N.Sra. Fatima – SC. Tfe. 277420
5 – 10 S.Bartolome – Tejina 540133
6 – 8 S. Martin Porres–Cabo Blanco 721020
10 – 11 Santa Catalina – Tacoronte 560691
12 - 13 Arciprestazgo. Hierro 550127
12 – 16 Santa Catalina – Tacoronte 560691
17 - 18 N.Sra. Candelaria -La Vera 371725
17 - 18 Arciprestazgo La Cuesta 632815
25 N.Sra.Concepción - Orotava 326464
26 – 28 S. Agustin – Icod 811379


MARZO

3 - 4 San Juan – Orotava 333935
3 – 4 N.Sra.Peña Francia - Pto.Cruz 380051
3 – 4 S.Antonio Papua - Ofra 646654
5 – 9 S. Miguel –Tazacorte 480302
5 - 9 Santiago Apóstol-Realejo Alto 340261
10 -11 El Pilar- Sta.Cruz 283648
10 – 11 Sto. Domingo – Sta. Cruz 221314
12 – 16 S.José – Breña Baja 434004
17-18 Sta. Ursula-Sta.Ursula 300028
17 – 18 Cruz del Señor – Sta.Cruz 221933
17 – 18 S.Antonio Padua - Granadilla 770151
25 N.Sra.Encarnación- Hermigua 880177
24 – 25 Basílica Candelaria 500100
26 – 28 S. Agustin - Icod 811379


ABRIL

14 - 15 Colegio B.Consejo - Laguna 259636
14 – 15 Seminario Diocesano - Laguna 259721
16 - 20 S.Miguel –Tazacorte 480302
21 - 22 S.Miguel – Abona 700044
21 - 22 Santa Ursula - Sta.Ursula 300028
21 – 22 Los Dolores – Puerto Cruz 383200
28 – 29 Centro Parroquial Adeje 780152
28 – 29 N.Sra.Concepción – Realejos 340353


MAYO

5 – 6 Cruz del Señor - Sta. Cruz 221933
5 – 6 N.Sra.Peña Francia - Pto.Cruz 380051
5 – 6 Basílica Candelaria 500100
7 – 8 Arciprestazgo Hierro 550127
7 – 9 S.Agustin – Icod 811389
7 – 8 Centro Parroq. Añaza – SCruz 611252
7 – 11 N.Sra.Fatima-Sta.Cruz 277420
8 -10 Sta.Isabel Portugal - Fraile 732130
12 – 13 Sta. Catalina – Tacoronte 560691
13 – 20 S.Pedro-Breña Alta –La Palma 437077
13 – 14 San Juan - Orotava 333935
19 – 20 Sto. Domingo – Sta.Cruz 221314
19 – 20 Seminario Dioces – Laguna 259721
26 – 27 Arciprestazgo La Cuesta 632815
27 N.Srta.Encarnación -Hermigua 880177
28-5 - 1 - 6 Santa Catalina – Tacoronte 560691


JUNIO

2 - 3 N.Sra.Concepcion- Realejos 340353
2 – 3 Colegio Buen Consejo-Laguna 259636
2 – 3 Centro Parroq.Añaza-S.Cruz 611252
2 – 3 San Antonio Padua - Ofra 646654
2 – 3 Basílica Candelaria 500100
4 – 8 S.Miguel –Tazacorte - Palma 480302
4 – 8 Los Dolores – Pto. Cruz 383200
11 – 15 S.Francisco - Sta Cruz Palma 411578
16 – 17 Seminario Dioces - Laguna 259721
16 – 17 Sta. Barbara – Icod 812008
19 – 21 S.Martin Porres - C.Blanco 721020
23 – 24 Arciprestazgo La Cuesta 632815
24 N.Sra.Concepcion - Orotava 326464
24 – 25 Sagrado Corazón - Sta.Cruz 271156
25 – 27 S. Agustin - Icod 811379
30-6 1-7 N.Sra.Candelaria – La Vera 371725
30 -6 1-7 Centro Parroquial Adeje 780152
30-6 – 1-7 Santa Ursula – Santa Ursula 300028


JULIO

7 - 8 S Antonio Padua - Ofra 646654
7 – 8 Colegio Buen Consejo-Laguna 259636
7 - 8 Basílica Candelaria 500100
14 - 15 Cruz del Señor - Sta. Cruz 221933
14 – 15 Sto. Domingo - Sta.Cruz 221314
23 - 27 N.Sra.Montserrat - Sauces 450130
28 – 29 Arciprestazgo La Cuesta 632815
30-7 l-8 S.Agustin - Icod 811379
30 - 31 Sta.Ursula - Sta.Ursula 300028


SEPTIEMBRE

8 - 9 Centro Parroq. Adeje 780152
8 - 9 N.Sra.Encarnación - Victoria 580052
10 - 14 Santiago Apóstol-Realejo Alto 340261
10 – 14 N.Sra. Fatima – Sta.Cruz 277420
15 – 16 San Juan – Orotava 333935
16 N.Sra.Encarnación - Hermigua 880177
24 – 28 S.Bartolome – Tejina 540133
24 – 28 Los Dolores – Pto. Cruz 383200
29 - 30 Arciprestazgo La Cuesta 632815
29 - 30 Santa Ursula – Sta.Ursula 300028


OCTUBRE

1 - 5 S.Miguel -Tazacorte 480302
6 - 7 Sta.Barbara - Icod 812008
6 - 7 Colegio B. Consejo-Laguna 259636
6 – 7 Basílica de Candelaria 500100
13 - 14 S. Migue l- Abona 700044
20 - 21 Cruz del Señor - S/C Tfe 221933
20 - 21 Seminario Dioces. - Laguna 259721
20 – 21 Arciprestazgo La Cuesta 632815
27 – 28 N.Sra.Encarnación – La Palma 412172
27 – 28 Santa Catalina – Tacoronte 560691
28 N.Sra.Concepción - Orotava 326464
29 – 31 S. Agustin – Icod 811379


NOVIEMBRE



3 - 4 S.Antonio Padua - Ofra 646654
10 - 11 Centro Parroq.Adeje 780152
11 - 12 N.Sra. El Pilar – S/C Tfe 283648
11 N.Sra. Encarnación-Hermigua 880177
12 - 16 San Miguel - Tazacorte 480302
17 – 18 S. Juan - Orotava 333935
17 – 18 Sta.Ursula - Sta.Ursula 300028
17 - 18 Basílica Candelaria 500100
17 - 18 S.Antonio Padua - Granadilla 770151
19 – 23 Santa Ursula – Sta.Ursula 300028
24 - 25 Arciprestazgo La Cuesta 632815
26 – 28 S.Agustin - Icod 811379


DICIEMBRE


1 - 2 Colegio B. Consejo-Laguna 259636
1 – 2 Seminario Diocesano - Laguna 259721
10 – 14 N.Sra. Fatima - Sta.Cruz 277420
11 - 12 Sta. Isabel Portugal- Fraile 732130
(1) Fechas susceptibles de cambio.

OTRAS OFERTAS PASTORALES
A PARROQUIAS Y ARCIPRESTAZGOS
2007


CENTRO DE ORIENTACIÓN FAMILIAR (C.O.F)
Trasera Seminario Diocesano – La Laguna - Tfno. 922.31.53.18

ENCUENTROS DE MATRIMONIOS:
Lugar: Casa de la Iglesia. La Laguna.
Fechas:27/28 enero, 10/11 marzo, 21/22 abril.

FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA
Lugar: Arciprestazgos. Fecha: 31 diciembre 2006

EXCURSIÓN DE LAS FAMILIAS:
Lugar: A determinar Fecha: 30 mayo 2007

CELEBRACIÓN DE PENTECOSTÉS:
Lugar: Seminario Diocesano. Fecha: 26 mayo 2007

CELEBRACIÓN DE ANIVERSARIOS DE MATRIMONIOS:
Lugar: cada Parroquia. Fecha: a determinar por las Parroquias.

MOVIMIENTO DE FAMILIAS CRISTIANAS:
Permanente del Movimiento. Teléfono:922.258947

MOVIMIENTO “HOGARES DON BOSCO”:
Colegio “Salesianos” de la Orotava.Teléfono: 922.330813

EVANGELIZACIÓN DE LA FAMILIA A TRAVÉS DE LOS MEDIOS
DE COMUNICACIÓN SOCIAL:
Teléfono del Responsable: 922.277737.

FORMACIÓN DE EQUIPOS PARA IMPARTIR
ENCUENTROS PREMATRIMONIALES :
Responsables: Hilda Davara y/o Gerardo Armas Tfno.922.275427
ZENIT publica el discurso que dirigió Benedicto XVI en la tarde de este miércoles, 29 de Noviembre, al patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, en la oración que elevaron en la iglesia patriarcal de San Jorge en el Fanar (Estambul)


«¡Qué bueno, qué dulce habitar los hermanos todos juntos!» (Salmo 133, 1)


Santidad:
Me siento profundamente agradecido por la acogida fraterna que usted me ha ofrecido personalmente, así como el Santo Sínodo del patriarcado ecuménico y guardaré para siempre este recuerdo en mi corazón con aprecio. Doy las gracias al Señor por el don de este encuentro, lleno de buena voluntad y de significado eclesial.

Para mí es motivo de gran alegría estar entre vosotros, hermanos en Cristo, en esta iglesia catedral, mientras rezamos juntos al Señor y recodamos los importantes acontecimientos que han apoyado nuestro compromiso para trabajar por la unidad plena entre católicos y ortodoxos.

Deseo, ante todo, recordar la valiente decisión de remover la memoria de los anatemas de 1054. La declaración común del Papa Pablo VI y del Patriarca Atenágoras, escrita con el espíritu de un amor redescubierto, fue leída solemnemente en una ceremonia que se celebró simultáneamente en la basílica de San Pedro en Roma y en esta catedral patriarcal. El «tomos» del patriarca se basaba en la profesión de fe de Juan: «Ho Theós agapé estín» (1 Juan 4, 9), «Deus caritas est!». Con sintonía perfecta, el Papa Pablo VI comenzó su propia carta con la exhortación de Pablo: «vivid en el amor» (Efesios 5, 2). Sobre este fundamento de recíproco amor se han desarrollado las nuevas relaciones entre las Iglesias de Roma y Constantinopla.

Signos de este amor se han hecho evidentes en numerosas declaraciones de compromiso compartido y muchos gestos llenos de significado. Tanto Pablo VI como Juan Pablo II fueron recibidos cálidamente como visitantes de esta iglesia de san Jorge y se asociaron respectivamente a los Patriarcas Atenágoras I y Demetrio I para reforzar el empuje hacia la recíproca comprensión y la búsqueda de la unidad plena. ¡Que sus nombres sean honrados y benditos!

Me alegro, además, de poder estar en esta tierra, tan íntimamente ligada a la fe cristiana, en la que florecieron muchas iglesias en los tiempos antiguos. Pienso en la exhortación de san Pedro a las primitivas comunidades cristianas: «en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia» (1 Pedro 1, 1), y en la rica mies de mártires, teólogos, pastores, monjes y hombres y mujeres santos que engendraron estas iglesias a través de los siglos.

Del mismo modo, recuerdo los insignes santos y pastores que velaron por la Sede de Constantinopla, entre los que se encuentran san Gregorio de Nazianzo y san Juan Crisóstomo, venerados también por Occidente como doctores de la Iglesia. Sus reliquias descansan en la Basílica de San Pedro en el Vaticano y una parte de ellas le fueron donadas a Su Santidad, como signo de comunión, por el difunto Papa Juan Pablo II para que fueran veneradas en esta catedral. Verdaderamente son dignos intercesores nuestros ante el Señor.

En esta parte del mundo oriental se celebraron siete concilios ecuménicos, que ortodoxos y católicos reconocen como autorizados para la fe y la disciplina de la Iglesia. Constituyen piedras angulares permanentes y guías en el camino hacia la unidad plena.

Concluyo expresando una vez más mi alegría al encontrarme entre vosotros. Que este encuentro refuerce nuestro mutuo afecto y renueve nuestro compromiso común para perseverar en el itinerario que lleva a la reconciliación y a la paz de las Iglesias.

Os saludo con el amor de Cristo. Que el Señor esté siempre con vosotros.

[Traducción del original inglés realizada por Zenit
© Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por verdenaranja @ 22:48  | Habla el Papa
Comentarios (0)  | Enviar
ZENIT publica la homilía que pronunció Benedicto XVI el miércoles 29 de Noviembre, al celebrar la eucaristía ante el santuario de Meryem Ana Evì (la casa de la Madre María) en Éfeso.



Queridos hermanos y hermanas:
En esta celebración eucarística queremos alabar al Señor por la divina maternidad de María, misterio que aquí, en Éfeso, en el Concilio ecuménico del año 431, fue solemnemente confesado y proclamado. A este lugar, uno de los más queridos para la comunidad cristiana, vinieron en peregrinación mis venerados predecesores los siervos de Dios Pablo VI y Juan Pablo II, quien visitó este santuario el 30 de noviembre de 1979, poco después de un año del inicio de su pontificado.

Pero hay otro predecesor mío que estuvo en este país, no como Papa, sino como representante pontificio, desde enero de 1935 hasta diciembre de 1944, y cuyo recuerdo suscita todavía mucha devoción y simpatía: el beato Juan XXIII, Angelo Roncalli. Sentía una gran estima y admiración por el pueblo turco. En este sentido, me gusta recordar una expresión que se lee en su «Diario de un alma»: «Amo a los turcos, aprecio las cualidades naturales de este pueblo, que tiene un puesto preparado en el camino de la civilización» (n° 741).

Dejó, como don a la Iglesia y al mundo, una actitud espiritual de optimismo cristiano, fundamentado en una fe profunda y en una constante unión con Dios. Animado por este espíritu, me dirijo a esta nación y, de manera particular, al «pequeño rebaño» de Cristo, que vive en medio de ella, para alentarle y manifestarle el afecto de toda la Iglesia. Con gran afecto os saludo a todos vosotros, aquí presentes, fieles de Izmir, Mersin, Iskenderun y Antakia, y a otros venidos de diferentes partes del mundo, así como a los que no han podido participar en esta celebración, pero que están espiritualmente unidos a nosotros. Saludo en particular a monseñor Ruggero Franceschini, arzobispo de Izmir, a monseñor Giuseppe Bernardini, arzobispo emérito de Izmir, a monseñor Luigi Padovese, a los sacerdotes y religiosas. Gracias por vuestra presencia, por vuestro testimonio, por vuestro servicio a la Iglesia en esta tierra bendita, en la que, en sus orígenes, la comunidad cristiana experimentó grandes desarrollos, como lo atestiguan también numerosos peregrinos que vienen a Turquía.

Madre de Dios – Madre de la Iglesia
Hemos escuchado el pasaje del Evangelio de Juan que invita a contemplar el momento de la Redención, cuando María, unida al Hijo en el ofrecimiento del Sacrificio, extendió su maternidad a todos los hombres, en particular, a los discípulos de Jesús.

Testigo privilegiado de ese acontecimiento fue el mismo autor del cuarto Evangelio, Juan, el único de los apóstoles que permaneció en el Gólgota, junto a la Madre de Jesús y a otras mujeres. La maternidad de María, comenzada con el «fiat» de Nazaret, culmina bajo la Cruz. Si es verdad, como observa san Anselmo, que «desde el momento del “fiat” María comenzó a llevarnos a todos en su seno», la vocación y misión materna de la Virgen con respecto a los creyentes en Cristo comenzó efectivamente cuando Cristo le dijo: «Mujer, ahí tienes a tu hijo» (Juan 19, 26).

Viendo desde lo alto de la cruz a la Madre y a su lado al discípulo amado, Cristo al morir reconoció la primicia de la nueva Familia que vino a formar en el mundo, el germen de la Iglesia y de la nueva humanidad. Por este motivo, se dirigió a María llamándola «mujer» y no «madre»; término que sin embargo utilizó al confiarla al discípulo: «Ahí tienes a tu madre» (Juan 19, 27).

El Hijo de Dios cumplió de este modo con su misión: nacido de la Virgen para compartir en todo, salvo en el pecado, nuestra condición humana, en el momento del regreso al Padre dejó en el mundo el sacramento de la unidad del género humano (Cf. constitución «Lumen gentium», 1): la Familia «congregada por la unidad del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (San Cipriano, «De Orat. Dom». 23: PL 4, 536), cuyo núcleo primordial es precisamente este vínculo nuevo entre la Madre y el discípulo. De este modo, quedan unidas de manera indisoluble la maternidad divina y la maternidad eclesial.

Madre de Dios – Madre de la unidad
La primera lectura nos ha presentado lo que se puede definir como el «evangelio» del apóstol de las gentes: todos, incluso los paganos, están llamados en Cristo a participar plenamente en el misterio de la salvación. En particular, el texto utiliza la expresión que he escogido como lema para mi viaje apostólico: «Él, Cristo, es nuestra paz» (Efesios 2, 14).

Inspirado por el Espíritu Santo, Pablo no sólo afirma que Jesucristo nos ha traído la paz, sino además que él «es» nuestra paz. Y justifica esta afirmación refiriéndose al misterio de la Cruz: derramando «su sangre», dice, ofreciendo como sacrificio «su carne», Jesús destruyó la enemistad «para crear en sí mismo, de los dos, un solo Hombre Nuevo» (Efesios 2, 14-16).

El apóstol explica de qué forma, realmente imprevisible, la paz mesiánica se realiza en la persona de Cristo y en su misterio salvífico. Lo explica escribiendo, mientras se encuentra prisionero, a la comunidad cristiana que vivía aquí, en Éfeso: «a los santos y fieles en Cristo Jesús» (Efesios 1, 1), como afirma al inicio de la carta. El apóstol les desea «gracia y paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo» (Efesios 1, 2).

«Gracia» es la fuerza que transforma al hombre y al mundo; «paz» es el fruto maduro de esta transformación. Cristo es la gracia, Cristo es la paz. Pablo es consciente de ser enviado a anunciar un «misterio», es decir, un designio divino que sólo se ha realizado y revelado en la plenitud de los tiempos en Cristo: es decir, «que los gentiles sois coherederos, miembros del mismo Cuerpo y partícipes de la misma promesa en Cristo Jesús por medio del Evangelio» (Efesios 3, 6).

Este «misterio» se realiza, a nivel histórico-salvífico, «en la Iglesia», ese nuevo Pueblo en el que, destruido el viejo muro de separación, se vuelven a encontrar en unidad judíos y paganos. Como Cristo, la Iglesia no es sólo un «instrumento» de la unidad, sino que es también un «signo eficaz». Y la Virgen María, Madre de Cristo y de la Iglesia es la «Madre» de ese «misterio de unidad» que Cristo y la Iglesia representan inseparablemente y que edifican en el mundo y a través de la historia.

Imploremos paz para Jerusalén y para todo el mundo
El apóstol de las gentes explica que Cristo es quien «de los dos pueblos hizo uno» (Efesios 2, 14): esta afirmación se refiere propiamente a la relación entre judíos y gentiles de cara al misterio de la salvación eterna; afirmación, sin embargo, que puede ampliarse analógicamente a las relaciones entre los pueblos y las civilizaciones presentes en el mundo. Cristo «vino a anunciar la paz» (Efesios 2, 17), no sólo entre judíos y no judíos, sino también entre todas las naciones, porque todas proceden del mismo Dios, único Creador y Señor del universo.

Apoyados por la Palabra de Dios, desde aquí, desde Éfeso, ciudad bendecida por la presencia de María santísima --que, como sabemos, es amada y venerada también por los musulmanes--, elevamos al Señor una oración especial por la paz entre los pueblos.

Desde esta extremidad de la península de Anatolia, puente natural entre continentes, invocamos paz y reconciliación ante todo para quienes viven en la Tierra que llamamos “santa”, y que así es considerada por cristianos, judíos y musulmanes: es la tierra de Abraham, de Isaac y de Jacob, destinada a albergar un pueblo que fuera bendición para todas las gentes (Cf. Génesis 12, 1-3).

¡Paz para toda la humanidad! Que pronto se realice la profecía de Isaías: «Forjarán de sus espadas azadones, y de sus lanzas podaderas. No levantará espada nación contra nación, ni se ejercitarán más en la guerra» (2, 4).

Todos necesitamos esta paz universal; la Iglesia está llamada a ser no sólo su anunciadora profética, sino más aún su «signo e instrumento». Desde esta perspectiva universal de pacificación, se hace mas profundo e intenso el anhelo hacia la plena comunión y concordia entre todos los cristianos. En la celebración de hoy, están presentes los fieles católicos de varios ritos, y esto es motivo de alegría y alabanza a Dios. Estos ritos son expresión de esa admirable variedad con la que está decorada la Esposa de Cristo, a condición de que sepan converger en la unidad y en el testimonio común. Para alcanzar este objetivo tiene que ser ejemplar la unidad entre los ordinarios de la Conferencia Episcopal, en la comunión y compartiendo los esfuerzos pastorales.

«Magnificat»
La liturgia de hoy nos ha hecho repetir, como un estribillo del salmo responsorial, el cántico de alabanza que la Virgen de Nazaret proclamó en el encuentro con su anciana pariente Isabel (Cf. Lucas 1, 39). También han sido motivo de consolación las palabras del salmista: «Amor y verdad se han dado cita, justicia y paz se abrazan» (Salmo 84, v. 11).

Queridos hermanos y hermanas: con esta visita he querido manifestar no sólo mi amor y cercanía espiritual, sino también los de la Iglesia universal a la comunidad cristiana que aquí, en Turquía, es verdaderamente una pequeña minoría y afronta cada día no pocos desafíos y dificultades.

Con firme confianza cantemos, junto a María, el «magnificat» de la alabanza y de la acción de gracias a Dios, que mira la humildad de su sierva (Cf. Lucas 1, 47-48). Cantémoslo con alegría incluso cuando sufrimos dificultades y peligros, como lo atestigua el bello testimonio del sacerdote romano, el padre Andrea Santoro, a quien quiero recordar también en nuestra celebración.

María nos enseña que Cristo es la única fuente de nuestra alegría y nuestro único apoyo firme, y nos repite las palabras: «No tengáis miedo» (Marcos 6, 50), «Yo estoy con vosotros» (Mateo 28, 20). Y tú, Madre de la Iglesia, ¡acompaña siempre nuestro camino! ¡Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros! «Aziz Meryem Mesih’in Annesi bizim için Dua et». Amén.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit
© Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por verdenaranja @ 22:41  | Habla el Papa
Comentarios (0)  | Enviar
LXXXVIII ASAMBLEA PLENARIA
DE LA
CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA



Orientaciones morales ante
la situación actual de España


Instrucción Pastoral


Madrid, 23 de noviembre de 2006


Í N D I C E


INTRODUCCIÓN


I. UNA SITUACIÓN NUEVA: FUERTE OLEADA DE LAICISMO


A. La reconciliación, amenazada
B. La difusión de la mentalidad laicista
C. Sobre las causas de la situación


II. RESPONSABILIDAD DE LA IGLESIA Y DE LOS CRISTIANOS

A. Superar la desesperanza, el enfrentamiento y el sometimiento
B. Anunciar el gran “sí” de Dios a la Humanidad en Jesucristo

III. DISCERNIMIENTO Y ORIENTACIONES MORALES

A. Desde una identidad católica vigorosa
B. Vivir la caridad social para el fortalecimiento moral de la vida pública
a. La Iglesia y la sociedad civil
b. Algunas cuestiones que dilucidar
1. Democracia y moral
2. El servicio al bien común
3. Mejorar la democracia
4. Respeto y promoción de la libertad religiosa
5. El terrorismo
6. Los nacionalismos y sus exigencias morales
7. El ejercicio de la caridad


CONCLUSIÓN



INTRODUCCIÓN

1. Los miembros de la Iglesia hemos recibido, por el don del Espíritu Santo, la capacidad de vivir en el mundo como hijos de Dios, en Cristo y por Cristo. Con este don inapreciable, hemos recibido también el encargo de continuar y extender la misión de Jesús, anunciando la llegada del Reino de Dios, con el perdón de los pecados y el nacimiento a la vida eterna.

2. La unión con Cristo por la fe y los sacramentos no nos aparta de la sociedad. Vivimos entre los hombres, con las mismas obligaciones y los mismos derechos; participamos, como los demás, en las solicitudes y trabajos de cada momento, sufrimos influencias semejantes y nos vemos interpelados por los mismos acontecimientos y situaciones. El mandato del Señor y la misión recibida nos vincula estrechamente al bien de nuestros conciudadanos y a la vida de la sociedad entera[01].

3. La Iglesia tiene sus raíces en la eternidad y, por tanto, en el origen y futuro divinos del tiempo. Los cristianos vivimos arraigados en Cristo y en comunión con la Trinidad Santa. Esta vida sobrenatural que Dios nos da por Jesucristo tenemos que vivirla en las circunstancias cambiantes de la sociedad de la que formamos parte. Por eso necesitamos intentar comprender mejor el mundo en el que nos encontramos: sus problemas, sus valores y deficiencias, sus expectativas y deseos; especialmente, cuando se producen situaciones nuevas. De este modo, podremos seguir anunciando los dones y las promesas de Dios a nuestros hermanos con un lenguaje directo y comprensible que responda de verdad a los interrogantes de cada momento.

4. Con esta Instrucción Pastoral, los Obispos de las Iglesias que están en España, reunidos en Asamblea Plenaria, ofrecemos nuestra aportación al discernimiento que hoy es necesario hacer. Deseamos favorecer la comunión eclesial en estos momentos de tanta complejidad y animar a los católicos a participar activamente en la vida social y pública manteniendo la integridad de la fe y la coherencia de la vida cristiana. A la vez, intentamos también ayudar a descubrir las implicaciones morales de nuestra situación a cuantos quieran escucharnos. La consideración moral de los asuntos de la vida pública lejos de constituir amenaza alguna para la democracia, es un requisito indispensable para el ejercicio de la libertad y el establecimiento de la justicia. Cumplimos así con el compromiso adquirido y anunciado en la Asamblea Plenaria Extraordinaria del pasado mes de junio[02].


I. UNA SITUACIÓN NUEVA: FUERTE OLEADA DE LAICISMO

A. La reconciliación, amenazada


5. Es ya un tópico referirse a los rápidos y profundos cambios que se han dado en la sociedad española en los últimos decenios. Lo cierto es que nuestra historia reciente es más agitada y convulsa de lo que sería deseable. No se puede comprender bien lo que estamos viviendo en la actualidad, si no lo vemos en la perspectiva de lo ocurrido a lo largo del siglo pasado, respetando serenamente la verdad entera de la complejidad de los hechos. No vamos a entrar ahora en análisis pormenorizados a este respecto. Basta tener en cuenta la historia, a veces dramática, como maestra de sensatez y cordura[03].

6. Sólo queremos referirnos a dos datos de la historia reciente que tienen para nosotros especial importancia. El primero es el advenimiento de la democracia en España. El final del régimen político anterior, después de cuarenta años de duración, fue un momento histórico delicado, lleno de posibilidades y de riesgos. En aquella coyuntura, la Iglesia que peregrina en España, iluminada por el reciente Concilio Vaticano II y en estrecha comunión con la Santa Sede, superando cualquier añoranza del pasado, colaboró decididamente para hacer posible la democracia, con el pleno reconocimiento de los derechos fundamentales de todos, sin ninguna discriminación por razones religiosas. Esta decidida actitud de la Iglesia y de los católicos facilitó una transición fundada sobre el consenso y la reconciliación entre los españoles. Así, parecía definitivamente superada la trágica división de la sociedad que nos había llevado al horror de la guerra civil, con su cortejo de atrocidades. Perdón, reconciliación, paz y convivencia, fueron los grandes valores morales que la Iglesia proclamó y que la mayoría de los católicos y de los españoles en general vivieron intensamente en aquellos momentos. Sobre el trasfondo espiritual de la reconciliación fue posible la Constitución de 1978, basada en el consenso de todas las fuerzas políticas, que ha propiciado treinta años de estabilidad y prosperidad, con las excepciones de las tensiones normales en una democracia moderna, poco experimentada, y de los obstinados ataques del terrorismo contra la vida y seguridad de los ciudadanos y contra el libre funcionamiento de las instituciones democráticas. Cuando ahora se dice que la Iglesia católica es “un peligro para la democracia”, se olvida que la Iglesia y los católicos españoles colaboraron al establecimiento de la democracia y han respetado sus normas e instituciones lealmente en todo momento[04].

7. Al parecer, quedan desconfianzas y reivindicaciones pendientes. Pero todos debemos procurar que no se deterioren ni se dilapiden los bienes alcanzados. Una sociedad que parecía haber encontrado el camino de su reconciliación y distensión, vuelve a hallarse dividida y enfrentada. Una utilización de la “memoria histórica”, guiada por una mentalidad selectiva, abre de nuevo viejas heridas de la guerra civil y aviva sentimientos encontrados que parecían estar superados. Estas medidas no pueden considerarse un verdadero progreso social, sino más bien un retroceso histórico y cívico, con un riesgo evidente de tensiones, discriminaciones y alteraciones de una tranquila convivencia.

B. La difusión de la mentalidad laicista

8. El otro factor que queremos resaltar, porque es decisivo para interpretar y valorar desde la fe las nuevas circunstancias, es el desarrollo alarmante del laicismo en nuestra sociedad. No se trata del reconocimiento de la justa autonomía del orden temporal, en sus instituciones y procesos, algo que es enteramente compatible con la fe cristiana y hasta directamente favorecido y exigido por ella[05]. Se trata, más bien, de la voluntad de prescindir de Dios en la visión y la valoración del mundo, en la imagen que el hombre tiene de sí mismo, del origen y término de su existencia, de las normas y los objetivos de sus actividades personales y sociales.

9. Dentro de un cambio cultural muy amplio, España se ve invadida por un modo de vida en el que la referencia a Dios es considerada como una deficiencia en la madurez intelectual y en el pleno ejercicio de la libertad. Vivimos en un mundo en donde se va implantando la comprensión atea de la propia existencia: “si Dios existe, no soy libre; si yo soy libre no puedo reconocer la existencia de Dios”. Éste -aunque no siempre se perciba con tal explicitud intelectual- es el problema radical de nuestra cultura: el de la negación de Dios y el de un vivir “como si Dios no existiera”. La extensión del ateísmo provoca alteraciones profundas en la vida de las personas, puesto que el conocimiento de Dios constituye la raíz viva y profunda de la cultura de los pueblos, y es el factor más influyente en la configuración de su proyecto de vida, personal, familiar y comunitario[06].

10. El mal radical del momento consiste, pues, en algo tan antiguo como el deseo ilusorio y blasfemo de ser dueños absolutos de todo, de dirigir nuestra vida y la vida de la sociedad a nuestro gusto, sin contar con Dios, como si fuéramos verdaderos creadores del mundo y de nosotros mismos. De ahí, la exaltación de la propia libertad como norma suprema del bien y del mal y el olvido de Dios, con el consiguiente menosprecio de la religión y la consideración idolátrica de los bienes del mundo y de la vida terrena como si fueran el bien supremo.

11. El Papa Benedicto XVI, con su habitual sencillez y profundidad, analizó hace poco esta misma situación en su discurso al IV Congreso Nacional de la Iglesia en Italia. Resumimos aquí algunas de sus afirmaciones más iluminadoras para nosotros[07].

12. En el mundo occidental se está produciendo un nueva oleada de ilustración y de laicismo que arrastra a muchos a pensar que sólo sería racionalmente válido lo experimentable y mensurable, o lo susceptible de ser construido por el ser humano, y que les induce a hacer de la libertad individual un valor absoluto, al que todos los demás tendrían que someterse. La fe en Dios resulta así más difícil, entre otras cosas, porque vivimos encerrados en un mundo que parece ser del todo obra humana y no nos ayuda a descubrir la presencia y la bondad de Dios Creador y Padre. Una determinada cultura moderna, que pretendía engrandecer al hombre, colocándolo en el centro de todo, termina paradójicamente por reducirlo a un mero fruto del azar, impersonal, efímero y, en definitiva, irracional: una nueva expresión del nihilismo. Sin referencias al verdadero Absoluto, la ética queda reducida a algo relativo y mudable, sin fundamento suficiente, ni consecuencias personales y sociales determinantes. Todo ello comporta una ruptura con las tradiciones religiosas y no responde a las grandes cuestiones que mueven al ser humano.

13. En nuestro caso, este proyecto implica la quiebra de todo un patrimonio espiritual y cultural, enraizado en la memoria y la adoración de Jesucristo y, por tanto, el abandono de valiosas instituciones y tradiciones nacidas y nutridas de esa cultura. Se diría que se pretende construir artificialmente una sociedad sin referencias religiosas, exclusivamente terrena, sin culto a Dios ni aspiración ninguna a la vida eterna, fundada únicamente en nuestros propios recursos y orientada casi exclusivamente hacia el mero goce de los bienes de la tierra.

C. Sobre las causas de la situación

14. El proceso de descristianización y deterioro moral de la vida personal, familiar y social, se ve favorecido por ciertas características objetivas de nuestra vida, tales como el rápido enriquecimiento, la multiplicidad de ofertas para el ocio, el exceso de ocupaciones o la obnubilación de la conciencia ante el rápido desarrollo de los recursos de la ciencia y de la técnica. Más profundamente, la expansión de este proceso ha sido facilitada por la escasa formación religiosa de muchas personas, creyentes y no creyentes, por ciertas ideas desfiguradas de Dios y de la verdadera religión, por la falta de coherencia en la vida y actuaciones de muchos cristianos, y por la influencia de ideas equivocadas sobre el origen, la naturaleza y el destino del hombre; y, no en último término, por la debilidad moral de todos nosotros y la seducción de los bienes de este mundo: por “la codicia, que es una verdadera idolatría” (Col 3, 5).

15. Por tanto, cuando hablamos de las deficiencias de nuestra sociedad, nos incluimos a nosotros mismos. Los católicos participamos de los bienes y de los males del momento. En otros lugares hemos señalado con cierto detalle las deficiencias doctrinales y prácticas de la vida de los católicos[08]. Por eso no es preciso volver a insistir ahora en ello. Es evidente que la falta de clarividencia y de vida santa en muchos de nosotros han contribuido también al oscurecimiento de la fe y al desarrollo de la indiferencia y del agnosticismo teórico y práctico en nuestra sociedad.

16. Muchos tenían la esperanza de que el ordenamiento democrático de nuestra convivencia, regido por la Constitución de 1978, y apoyado en la reconciliación y el consenso entre los españoles, nos permitiría superar los viejos enfrentamientos que nos han dividido y empobrecido a nuestra patria, uno de los cuales era sin duda el enfrentamiento entre catolicismo y laicismo, entendidos como formas de vida excluyentes e incompatibles. Y es posible que así fuera. Ahora vemos con pesadumbre que en los últimos años vuelve a manifestarse entre nosotros una desconfianza y un rechazo de la Iglesia y de la religión católica que se presenta como algo más radical y profundo que la vuelta al viejo anticlericalismo.

17. Así, el laicismo va configurando una sociedad que, en sus elementos sociales y públicos, se enfrenta con los valores más fundamentales de nuestra cultura, deja sin raíces a instituciones tan fundamentales como el matrimonio y la familia, diluye los fundamentos de la vida moral, de la justicia y de la solidaridad y sitúa a los cristianos en un mundo culturalmente extraño y hostil. No se trata de imponer los propios criterios morales a toda la sociedad. Sabemos perfectamente que la fe en Jesucristo es a la vez un don de Dios y una libre decisión de cada persona, favorecida por la razón y ayudada por la asistencia divina. Pero para nosotros es claro que todo lo que sea introducir ideas y costumbres contrarias a la ley natural, fundada en la recta razón y en el patrimonio espiritual y moral históricamente acumulado por las sociedades, debilita los fundamentos de la justicia y deteriora la vida de las personas y de la sociedad entera.

18. En no pocos ambientes resulta difícil manifestarse como cristiano: parece que lo único correcto y a la altura de los tiempos es hacerlo como agnóstico y partidario de un laicismo radical y excluyente. Algunos sectores pretenden excluir a los católicos de la vida pública y acelerar la implantación del laicismo y del relativismo moral como única mentalidad compatible con la democracia. Tal parece ser la interpretación correcta de las dificultades crecientes para incorporar el estudio libre de la religión católica en los currículos de la escuela pública. En este mismo sentido apuntan las leyes y declaraciones contrarias a la ley natural, que deterioran el bien moral de la sociedad, formada en buena parte por católicos, como es el caso de la insólita definición legal del matrimonio con exclusión de toda referencia a la diferencia entre el varón y la mujer, el apoyo a la llamada “ideología de género”, la ley del “divorcio exprés”, la creciente tolerancia con el aborto, la producción de seres humanos como material de investigación, y el anunciado programa de la nueva asignatura, con carácter obligatorio, denominada “Educación para la ciudadanía”, con el riesgo de una inaceptable intromisión del Estado en la educación moral de los alumnos, cuya responsabilidad primera corresponde a la familia y a la escuela[09].

19. La solidaridad con la sociedad de la que formamos parte, el amor a nuestros conciudadanos y la responsabilidad que tenemos ante Dios, nos impulsan a advertir de los grandes males que se pueden seguir -y que ya están apareciendo entre nosotros- del oscurecimiento y debilitamiento de la conciencia moral que conllevan disposiciones como las mencionadas. Al hacerlo así, no perseguimos ningún interés particular. Nuestro propósito es sólo estimular la responsabilidad de todos y provocar una reflexión social que nos permita corregir a tiempo un rumbo que nos parece equivocado y peligroso. Cuando hemos alcanzado tantas cosas buenas que nunca habíamos logrado, no tenemos por qué abandonar otros valores de orden espiritual y moral que forman parte de nuestro patrimonio y que hemos recibido de nuestros antepasados como bienes de valor inestimable.

20. Junto con estas sombras, que suscitan en nosotros honda preocupación, reconocemos también en la sociedad de hoy aspectos positivos, tanto en el progreso material, que nos permite mejorar los servicios y aumentar proporcionalmente el bienestar de todos, como en la sensibilidad moral emergente en torno a determinados valores. Se aprecia y se cultiva la solidaridad con los necesitados, se desarrolla un respeto creciente por los derechos de la mujer, de los niños, de los ancianos y de los enfermos. Crece también el amor y el cuidado de la naturaleza, que los cristianos amamos y respetamos como creación y don de Dios para el bien de sus hijos, los hombres. Aunque no siempre la conciencia colectiva ni la personal sean del todo coherentes, es justo reconocer la aguda sensibilidad moral que se manifiesta en relación con cuestiones como las mencionadas. Este es nuestro mundo, el mundo en el que Dios quiere que vivamos, alabando su Nombre y anunciando la Buena Nueva de su amor y de su salvación.

21. Declaramos de nuevo nuestro deseo de vivir y convivir en esta sociedad respetando lealmente sus instituciones democráticas, reconociendo a las autoridades legítimas, obedeciendo las leyes justas y colaborando específicamente en el bien común. Nadie tiene que temer agresiones ni deslealtades para con la vida democrática por parte de los católicos. Católicos y laicistas tenemos, en algunas cosas, diferentes puntos de vista. Nuestro deseo es ir encontrando poco a poco el ordenamiento justo para que todos podamos vivir de acuerdo con nuestras convicciones, sin que nadie pretenda imponer a nadie sus puntos de vista por procedimientos desleales e injustos. En este contexto, los católicos pedimos únicamente respeto a nuestra identidad, y libertad para anunciar, por los medios ordinarios, el mensaje de Cristo como Salvador universal, en un clima de tolerancia y convivencia, sin privilegios ni discriminaciones de ninguna clase. Creemos, además, que el pleno respeto a la libertad religiosa de todos es garantía de verdadera democracia y estímulo para el crecimiento espiritual de las personas y el progreso cultural de toda la sociedad.


II. RESPONSABILIDAD DE LA IGLESIA Y DE LOS CATÓLICOS

22. Hoy, como siempre, la tarea primordial de la Iglesia es vivir, en comunión con Cristo, los dones de Dios a la humanidad, y anunciar a todos los hombres esa buena Noticia del amor y de la esperanza. Es una misión con dos vertientes fundamentales. En un primer momento, la acción de la Iglesia se dirige a sus propios miembros con el anuncio de la santa Palabra de Dios, que es Cristo, y con la celebración de los sacramentos, especialmente el de la Eucaristía, sacramento del amor redentor de Dios en su Hijo y del amor fraterno que renueva los corazones y construye el pueblo de Dios y la nueva humanidad[10]. Además, la Iglesia se siente continuamente enviada más allá de sí misma para anunciar a todos la verdad y la cercanía de Dios, Padre universal de amor y de vida, en la persona de Jesucristo, salvador de todos. De lo más profundo del corazón de cada ser humano surge la demanda permanente de la humanidad necesitada: “Queremos ver a Jesús” (Jn 12, 22). Es nuestro deber facilitar el encuentro con Jesucristo[11]. La Iglesia cree que Cristo da a todo hombre, por su Espíritu, la capacidad de alcanzar la plenitud de su vida y que no hay bajo el cielo otro nombre del cual podamos esperar la salvación definitiva (cf. Hch 4, 12). Cree que Cristo, muerto y resucitado, es la clave, el centro y el fin de toda la historia humana; cree también que en Él, “que es el mismo ayer, hoy y siempre” (Heb 13, 8), tienen su último fundamento todas las cosas (cf. Heb 13, 8). En consecuencia, la Iglesia y los cristianos nos sentimos obligados a anunciar a todos el misterio salvador de Jesucristo para iluminar su vida y colaborar al bien de la sociedad y a la solución de los más hondos problemas de nuestro tiempo[12].

A. Superar la desesperanza, el enfrentamiento y el sometimiento

23. En las circunstancias actuales, hay que evitar el riesgo de adoptar soluciones equivocadas que, a pesar de sus aparentes claridades, en realidad se basan en fundamentos falsos, no cristianos, y son incapaces de acercarnos a los buenos resultados que prometen. Señalamos brevemente tres, que parecen más actuales y peligrosas.

24. 1) La desesperanza. Para muchos cristianos, la desesperanza es una verdadera tentación, una auténtica amenaza. Es cierto que hay muchas dificultades, en la Iglesia y en el mundo. Es cierto que la Iglesia y los cristianos hemos perdido mucha influencia en la sociedad y tenemos que afrontar duras situaciones de empobrecimiento. Pero también es cierto que Dios nos ama irrevocablemente; que Jesús nos ha prometido su presencia y su asistencia hasta el fin del mundo; que Dios, en su providencia, de los males saca bienes para sus hijos. La Iglesia y la salvación del mundo no son obra nuestra, sino empresa de Dios. No es el momento de mirar atrás añorando tiempos aparente o realmente más fáciles y más fecundos. No hay fecundidad sin sufrimiento. Dios nos llama a la humildad y a la confianza, seguros de que en nuestra debilidad actual se manifestará el poder de su gracia y de su misericordia[13]. En la providencia misericordiosa de Dios nuestro Padre, las dificultades contribuyen también al bien de sus hijos: nos purifican, nos mueven al arrepentimiento y a la renovación espiritual. La cruz es el camino para la Vida[14]. A nosotros toca secundar con humildad y fortaleza los planes de Dios y saber apreciar las nuevas iniciativas que surgen en la Iglesia como frutos del Espíritu y motivos para la esperanza. La Iglesia no pone nunca su esperanza ni encuentra su apoyo en ninguna institución temporal, pues sería poner en duda el señorío de Jesucristo, su único Señor.

25. 2) El enfrentamiento. Otro peligro que puede presentarse es que lleguemos a la conclusión de que la vida cristiana es imposible en una sociedad democrática. Es lo que algunos exponentes del laicismo achacan a los católicos. Pero nosotros no deseamos seguir ese camino, que nos parece desacertado. La historia demuestra que la democracia moderna nació en el ámbito de la cultura cristiana, en la que se han gestado el concepto de la persona como realidad trascendente y libre, la distinción entre la Iglesia y el Estado, con su autonomía recíproca, y la conciencia de los derechos humanos. En una sociedad democrática pueden desarrollarse ideas o instituciones contrarias al cristianismo. Pero este conflicto no es inevitable, ni tiene por qué ser definitivo. Las diferencias no tienen por qué degenerar en conflictos. La grandeza de la democracia consiste en facilitar la convivencia de personas y grupos con distintas maneras de entender las cosas, con igualdad de derechos y en un clima de respeto y tolerancia. Fueron la antropología y la moral cristianas las que, en muy buena medida, proporcionaron los elementos necesarios para construir este orden civil respetuoso con la dignidad de la persona como ser libre y responsable de su vida y de sus actos. Aceptar este marco de convivencia no amenaza necesariamente la identidad de los cristianos, aunque sí les exige madurez, buena formación y el valor necesario para vivir según sus convicciones junto a otras personas y otros grupos que piensan y viven de otra manera, así como para hacer que se respeten sus derechos y los de la Iglesia.

26. 3) El sometimiento. Otra tentación de los cristianos en la vida democrática consiste en intentar facilitar falsamente la convivencia disimulando y diluyendo su propia identidad o incluso, en ocasiones, renunciando a ella. Detrás de esta aparente generosidad se esconde la desconfianza en el valor y la vigencia del Evangelio y de la vida cristiana. El mensaje de Jesús y la doctrina de la Iglesia tienen un valor permanente y son capaces de adaptarse a todas las situaciones y de ofrecer respuestas a las diversas cuestiones y necesidades de los hombres, sin necesidad de diluirse ni someterse a las imposiciones de la cultura laicista y hedonista dominante. Las perniciosas consecuencias de esta actitud, caracterizada por la búsqueda impaciente e irresponsable de una falsa convivencia entre catolicismo y laicismo, han sido la multiplicación de abundantes tensiones internas y el consiguiente debilitamiento de la credibilidad y de la vida de la Iglesia. Con el lenguaje de los hechos, Dios nos está pidiendo a los católicos un esfuerzo de autenticidad y fidelidad, de humildad y unidad, para poder ofrecer de manera convincente a nuestros conciudadanos los mismos dones que nosotros hemos recibido, sin disimulos ni deformaciones, sin disentimientos ni concesiones, que oscurecerían el esplendor de la Verdad de Dios y la fuerza de atracción de sus promesas. Una educación adecuada para vivir en democracia ha de ayudarnos a compartir constructivamente la vida con quienes piensan de otra manera que nosotros sin que la identidad católica quede comprometida.

B. Anunciar el “sí” de Dios a la Humanidad en Jesucristo

27. Las verdaderas soluciones, lo que nosotros, como miembros de la Iglesia, podamos ofrecer a nuestra sociedad, no lo encontraremos imitando lo que hay a nuestro alrededor, sino que brota del seno de la Iglesia misma, de ese tesoro -que es la memoria y la presencia viva de Cristo- del que se pueden sacar continuamente cosas viejas y nuevas (cf. Mt 13, 52). El programa permanente de la Iglesia es Jesucristo[15]. En su mensaje, en sus ejemplos, en la fuerza de su presencia sacramental, en particular eucarística, encontraremos con seguridad la fuerza espiritual y la clarividencia necesarias para vivir y anunciar el Reino de Dios en este mundo de hoy, que es de Dios y es también nuestro. En el Plan Pastoral recientemente aprobado, esta Asamblea Plenaria ha propuesto algunas orientaciones y acciones con este fin[16].

28. Como dijo en Verona el Papa Benedicto XVI, en estos momentos seguimos teniendo la gran misión de ofrecer a nuestros hermanos el gran “sí” que en Jesucristo Dios dice al hombre y a su vida, al amor humano, a nuestra libertad y a nuestra inteligencia; haciéndoles ver cómo la fe en el Dios que tiene rostro humano trae la alegría al mundo. En efecto, el cristianismo está abierto a todo lo que hay de justo, verdadero y puro en las culturas y en las civilizaciones; a lo que alegra, consuela y fortalece nuestra existencia. San Pablo, en la carta a los Filipenses, escribió: “Todo cuanto hay de verdadero, de noble, de justo, de puro, de amable, de honorable, todo cuanto sea virtud y cosa digna de elogio, todo eso tenedlo en cuenta (Flp 4, 8)”[17].

29. Los católicos estamos en condiciones de reconocer y acoger de buen grado los logros de la cultura de nuestro tiempo, como son el avance del conocimiento científico y el desarrollo tecnológico, el reconocimiento formal de los derechos humanos, en particular, de la libertad religiosa, o las formas democráticas de gobierno de los pueblos. Sin embargo, no ignoramos la peligrosa fragilidad de la naturaleza humana, que es una amenaza constante para las realizaciones del hombre en todo contexto histórico. El camino hacia un desarrollo verdaderamente humano está lleno de ambigüedades y de errores. Por eso, el reconocimiento de Dios, la aceptación humilde y agradecida de la revelación de Jesucristo no es una amenaza, sino una ayuda decisiva para el verdadero progreso humano. Cristo nos revela la verdad profunda de nuestra propia humanidad[18]. Con el don de su Espíritu nos ilumina para discernir el bien del mal, lo justo de lo injusto, y nos fortalece para realizarlo en nuestras decisiones y en nuestra vida. Por eso, la debida presencia y la justa intervención de los católicos en todos los ámbitos de la vida social y pública puede ser una ayuda decisiva y necesaria para la defensa del bien de las personas como objetivo central y norma decisiva en todo progreso verdaderamente humano. La fe en Dios, a la vez que es una actitud religiosa que justifica el ser personal del creyente, es también fuente de muchos bienes sociales y culturales que se dejan sentir en el saneamiento, la maduración y el crecimiento de las personas y de la sociedad entera hacia una “nueva criatura”, tal como Dios la quiere en su generosa providencia (cf. 2 Co 5, 17; Ga 6, 15).


III. DISCERNIMIENTO Y ORIENTACIONES MORALES

30. Movidos por estas convicciones, los católicos españoles nos preguntamos qué quiere Dios de nosotros en estos momentos, qué tenemos que hacer para poder responder con fidelidad y acierto a las necesidades de nuestra sociedad. Con la ayuda del Señor, en cuya asistencia confiamos, guiados por el deseo de ayudar a nuestros hermanos a responder a estas preguntas, no sólo de manera teórica, sino con hechos visibles y efectivos, los Obispos hemos reflexionado sobre estas cuestiones fundamentales y ofrecemos a la comunidad católica y a quien quiera escucharnos el resultado de nuestro discernimiento.

A. Desde una identidad católica vigorosa

31. Cualquier tarea que los católicos queramos emprender no podremos llevarla a buen puerto apoyándonos sólo en nosotros mismos, en nuestras capacidades u opiniones, sino firmemente arraigados en la fe de la Iglesia, porque Jesucristo vive en ella. Sólo en la plena comunión eclesial es posible dar un testimonio completo del Amor de Dios manifestado en su Hijo.

32. Por eso, la condición indispensable para que los católicos podamos tener una influencia real en la vida de nuestra sociedad, antes de pensar en ninguna acción concreta, personal o colectiva, es el fortalecimiento de nuestra vida cristiana, tanto en las dimensiones estrictamente personales, como en nuestra unidad espiritual y visible como miembros de la única Iglesia de Cristo, vivificada por el Espíritu de Dios, alimentada por la Palabra y los sacramentos. “La fuerza del anuncio del evangelio de la esperanza será más eficaz si va acompañada del testimonio de una profunda unidad y comunión en la Iglesia”[19]. Estas palabras de Juan Pablo II, dirigidas a las Iglesias de Europa, tienen que hacernos reflexionar. Hay en nuestra Iglesia demasiados distanciamientos y disentimientos, que, en el fondo, son consecuencia de nuestro orgullo y de la debilidad de nuestra fe. Junto a estos pecados contra la comunión, padecemos también una excesiva disgregación entre comunidades y grupos, demasiados recelos y particularismos que dificultan la coordinación y debilitan nuestra presencia y nuestra actuación en el mundo.

33. La necesaria unidad nos vendrá como un don de Dios, cuando estemos verdaderamente entregados a la persona de nuestro Señor Jesucristo, cuando de verdad creamos en la Iglesia como cuerpo de Cristo, que sigue presente y actuante en ella para la salvación del mundo. Recordamos muy brevemente algunos elementos de la identidad espiritual católica, que posibilita el discernimiento y la actuación moral consecuentes[20].

34. La resurrección de Cristo es un hecho acontecido en la historia, del que los Apóstoles fueron testigos y ciertamente no creadores. No se trata de un simple regreso a nuestra vida terrena; al contrario, es la mayor “mutación” acontecida en la historia, el “salto” decisivo hacia una dimensión de vida profundamente nueva, el ingreso en un orden totalmente diverso, que atañe ante todo a Jesús de Nazaret, pero con él, también a nosotros, a toda la familia humana, a la historia y al universo entero. Por eso la resurrección de Cristo es el centro de la predicación y del testimonio cristiano, desde el inicio y hasta el fin de los tiempos. Jesucristo resucita de entre los muertos, porque todo su ser está unido a Dios, que es el amor realmente más fuerte que la muerte. Su resurrección fue como una explosión de luz, una explosión de amor que rompió las cadenas del pecado y de la muerte. Su resurrección inauguró una nueva dimensión de la vida y de la realidad, de la que brota una creación nueva, que penetra continuamente en nuestro mundo, lo transforma y lo atrae a si[21].

35. Todo esto acontece en concreto a través de la vida y del testimonio de la Iglesia. Más aún, la Iglesia misma constituye la primicia de esa transformación, que es obra de Dios y no nuestra. Llega a nosotros mediante la fe y el sacramento del bautismo, que es realmente muerte y resurrección, un nuevo nacimiento, transformación en una vida nueva. Es lo que dice san Pablo en la carta a los Gálatas: “Ya no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí” (Ga 2, 20). Así, por el bautismo, nuestro yo se inserta en un nuevo sujeto más grande, quedando transformado, purificado, “abierto” mediante la inserción en el Otro, en el que adquiere su nuevo espacio de existencia.

36. De este modo llegamos a ser “uno en Cristo” (Ga 3, 28), un único sujeto nuevo, y nuestro yo es liberado de su aislamiento. “Yo, pero no yo”: ésta es la fórmula de la existencia cristiana fundada en el bautismo, la fórmula de la resurrección dentro del tiempo, la fórmula de la “novedad” cristiana llamada a transformar el mundo. Aquí radica nuestra alegría pascual. Nuestra vocación y nuestra misión de cristianos consisten en cooperar para que se realice efectivamente, en nuestra vida diaria, lo que el Espíritu Santo ha emprendido en nosotros con el bautismo: estamos llamados a ser hombres y mujeres nuevos, para poder ser auténticos testigos del Resucitado y, de este modo, portadores de la alegría y de la esperanza cristiana en el mundo, concretamente en la comunidad en la que vivimos.

37. La evangelización y el servicio cristiano a la sociedad serán obra de cristianos convertidos y convencidos, maduros en su fe, una fe que les permita una positiva confrontación crítica con la cultura actual, resistiendo a sus seducciones; que les impulse a influir eficazmente en los ámbitos culturales, económicos, sociales y políticos; que les capacite para transmitir con alegría la misma fe vivida a las nuevas generaciones y les impulse a construir una cultura cristiana capaz de evangelizar la cultura[22].

38. La renovación espiritual de la Iglesia será el fruto de la fidelidad y del trabajo de todos aquellos que quieran incorporarse responsablemente a la llamada de Dios en nuestro tiempo. Todos los miembros de la Iglesia, obispos, sacerdotes, consagrados, seglares, jóvenes y adultos, sanos y enfermos, todos estamos convocados por el Señor en esta hora para esta misión. La Iglesia, los discípulos de Jesucristo estamos llamados a ser, con Él, luz en nuestro mundo.

39. El reconocimiento de Jesucristo y nuestra incorporación a su misión en comunión con la Iglesia se traduce en unos objetivos concretos seriamente asumidos. Nos referimos a tres de ellos, especialmente urgentes en nuestra situación.

40. 1. Formación en la fe. En orden a fortalecer la identidad y la claridad del testimonio de los cristianos y de las comunidades católicas en nuestra sociedad, volviendo a las fuentes e intensificando la formación espiritual y la comunión eclesial, será necesario cuidar más y mejor la iniciación cristiana sistemática de niños, jóvenes y adultos. Habrá que promover catecumenados de conversión como camino de incorporación de los nuevos cristianos a la comunidad eclesial; y tendremos que mantener fielmente la disciplina sacramental y la coherencia de la vida cristiana, sin acomodarnos a los gustos y preferencias de la cultura laicista, y sin diluirnos en el anonimato y el sometimiento a los usos vigentes[23].

41. 2. Anunciar el evangelio del matrimonio y de la familia. Otro punto central de nuestras preocupaciones tiene que ser anunciar y vivir con autenticidad el misterio cristiano del matrimonio y de la familia. Resulta doloroso comprobar cómo se ha eliminado de la legislación civil española una institución tan importante en la vida de las personas y de la sociedad como es el verdadero matrimonio. En la naturaleza personal del ser humano y, más profundamente, en la mente del Creador, está inscrito que relaciones tan decisivas y bellas como las de esponsalidad, paternidad/maternidad, filiación y fraternidad se realicen a través del matrimonio, entendido como la indisoluble unión de vida y amor entre un varón y una mujer, abierta a la transmisión responsable de la vida y a la educación de los hijos. Las leyes vigentes facilitan disolver la unión matrimonial, sin necesidad de aducir razón alguna para ello y, además, han suprimido la referencia al varón y a la mujer como sujetos de la misma; lo cual, obliga a constatar con estupor que la actual legislación española no solamente no protege al matrimonio, sino que ni siquiera lo reconoce en su ser propio y específico. La Iglesia y los católicos no podemos aceptar esta situación, porque vemos en ella una grave desobediencia a los designios divinos, una contradicción con la naturaleza del ser humano y, por consiguiente, un gravísimo daño para el bien de las personas y de la sociedad entera.

42. El matrimonio cristiano, sacramento del amor de Dios vivido en la relación conyugal y familiar, va a ir convirtiéndose en denuncia viviente de una mentalidad y una legislación que afecta tan gravemente al bien común, y, al mismo tiempo, en profecía de verdadera humanidad edificada sobre aquel amor humano que el amor de Dios hace posible en el mundo. Los matrimonios cristianos, animados por el amor de Cristo a su Iglesia, han de ser realmente transmisores de la fe a las nuevas generaciones, educadores del amor y de la confianza, testigos de la nueva sociedad purificada y vivificada por la presencia y la acción del amor divino en los corazones de los hombres[24].

43. 3. Cuidar la Eucaristía dominical. El vigor y la fortaleza de la vida cristiana de los bautizados y de la comunidad entera se alimentan de la celebración de la Eucaristía y, de manera especial, de la que se celebra el domingo, el día del Señor resucitado y de la Iglesia. En una sociedad ambientalmente paganizada, en la que los católicos viven más o menos dispersos, la asamblea eucarística dominical es, si cabe, más necesaria y ha de ser cuidada con esmero. Es más necesaria para los propios cristianos, que han de renovar periódicamente su fe y su unidad en la celebración litúrgica, y es también más necesaria para la presencia visible de la Iglesia y de los católicos en la sociedad. La celebración de la Eucaristía lleva consigo la celebración frecuente del sacramento de la penitencia, según la disciplina de la Iglesia, como preparación personal para la celebración sincera y profunda de los misterios de la salvación[25].

44. Sabemos bien que la opción de la fe y del seguimiento de Cristo nunca es fácil; al contrario, siempre es contestada y controvertida. Por tanto, también en nuestro tiempo, la Iglesia sigue siendo “signo de contradicción”, a ejemplo de su Maestro (cf. Lc 2, 34). Pero no por eso nos desalentamos. Al contrario, debemos estar siempre dispuestos a dar respuesta a quien nos pida razón de nuestra esperanza, como nos invita a hacer la primera carta de San Pedro (cf. 1 P 3, 15). En tiempos de especial contradicción, los católicos tenemos que vivir con alegría y gratitud la misión de anunciar a nuestros hermanos el nombre y las promesas de Dios como fuente de vida y de salvación.

B. Vivir la caridad social, para el fortalecimiento moral de la vida pública

a. La Iglesia y la sociedad civil

45. La Iglesia vive en el mundo, pero tiene sus componentes propios que la diferencian del resto de la sociedad. Tiene su origen y su fundamento permanente en Cristo, sus miembros nos incorporamos libremente a ella por la fe y el bautismo y recibimos el don del Espíritu Santo, principio de renovación espiritual que nos dispone para actuar justamente en este mundo mientras caminamos en la presencia de Dios hacia la vida eterna. Ninguna otra institución terrena tiene medios ni fines semejantes.

46. Aunque es diferente del mundo, la Iglesia no se aleja de él. Sus miembros viven en el mundo y participan de la condición común de todos los ciudadanos. Dios quiere que hagan conocer y pongan a disposición de los demás los mismos dones espirituales que ellos han recibido. De estos dones brotan iluminaciones y motivaciones, capaces de influir en la vida social, que ellos tratan de actualizar y ejercitar en sus actividades y compromisos sociales. La historia y la realidad actual de nuestra sociedad es muestra de la fecundidad cultural y social del cristianismo. Es hoy una necesidad urgente que los católicos hagamos valer los bienes que nacen de la revelación y de la vida cristiana para la convivencia social. Por nuestra parte, los cristianos no seríamos fieles a los dones recibidos, ni seríamos tampoco leales con nuestros conciudadanos, si no procurásemos enriquecer la vida social y la propia cultura con los bienes morales y culturales que nacen de una humanidad iluminada con la luz de la fe y enriquecida con los dones del Espíritu Santo.

47. Estimular a los católicos para que se hagan presentes en la vida pública y traten de influir en ella, no quiere decir que pretendamos imponer la fe ni la moral cristiana a nadie, ni que queramos inmiscuirnos en lo que no es competencia nuestra. En este asunto hay que tener en cuenta una distinción básica. La Iglesia en su conjunto, como comunidad, no tiene competencias ni atribuciones políticas. Su fin es esencialmente religioso y moral. Con Jesús y como Jesús, anunciamos el Reino de Dios, la necesidad de la conversión, el perdón de los pecados y las promesas de la vida eterna. Con su predicación y el testimonio de vida de sus mejores hijos, la Iglesia ayuda también, a quien la mira con benevolencia, a discernir lo que es justo y a trabajar en favor del bien común. Éste es el magisterio reciente del Papa: “La Iglesia no es y no quiere ser un agente político. Al mismo tiempo tiene un profundo interés por el bien de la comunidad política, cuya alma es la justicia, y le ofrece en dos niveles su contribución específica. En efecto, la fe cristiana purifica la razón y la ayuda a ser lo que debe ser. Por consiguiente, con su doctrina social, argumentada a partir de lo que está de acuerdo con la naturaleza de todo ser humano, la Iglesia contribuye a que se pueda reconocer eficazmente lo que es justo y, luego, también, a realizarlo”[26].

48. Otra cosa hay que decir de los cristianos laicos. Ellos, además de miembros de la Iglesia, son ciudadanos en plenitud de derechos y de obligaciones. Comparten con los demás las mismas responsabilidades sociales y políticas. Y, como los demás ciudadanos, tienen el derecho y la obligación de actuar en sus actividades sociales y públicas de acuerdo con su conciencia y con sus convicciones religiosas y morales. La fe no es un asunto meramente privado. No se puede pedir a los católicos que prescindan de la iluminación de su fe y de las motivaciones de la caridad fraterna a la hora de asumir sus responsabilidades sociales, profesionales, culturales y políticas. Ésa es precisamente la aportación específica que los católicos pueden ofrecer, en este campo, al bien común, servido y compartido por todos. Querer excluir la influencia del cristianismo en nuestra vida social sería, además de un procedimiento autoritario y nada democrático, una grave mutilación y una pérdida deplorable.

49. La caridad cristiana referida a la vida social y pública enseña y obliga a respetar sinceramente la libertad de las personas, y de manera especial la libertad religiosa de los ciudadanos, a procurar sinceramente el bien común del conjunto de la sociedad. “Por consiguiente, la tarea inmediata de actuar en el ámbito político para construir un orden justo en la sociedad no corresponde a la Iglesia como tal, sino a los fieles laicos, que actúan como ciudadanos bajo su propia responsabilidad. Se trata de una tarea de suma importancia, a la que los cristianos laicos están llamados a dedicarse con generosidad y valentía, iluminados por la fe y por el magisterio de la Iglesia y animados por la caridad de Cristo”[27].

50. En esta participación activa y responsable en la vida pública y política, los católicos actúan bajo su responsabilidad personal, son libres de escoger las instituciones y los medios temporales que les parezcan más adecuados y conformes con los objetivos y valores del bien común, tal como lo perciben con los recursos comunes de la razón y la iluminación que reciben de la revelación de Dios aceptada por la fe. La Doctrina Social de la Iglesia, fundada en la razón, iluminada por la fe y purificada por la caridad, es patrimonio común de todos los cristianos y orienta y enriquece sus actividades, sin imponer la unidad y la coincidencia en los medios y procedimientos estrictamente políticos. Si es verdad que los católicos pueden apoyar partidos diferentes y militar en ellos, también es cierto que no todos los programas son igualmente compatibles con la fe y las exigencias de la vida cristiana, ni son tampoco igualmente cercanos y proporcionados a los objetivos y valores que los cristianos deben promover en la vida pública[28].

b. Algunas cuestiones que dilucidar

51. En estos momentos, tratando de servir lealmente al bien común de nuestra sociedad, nos parece oportuno esclarecer desde el punto de vista de la moral cristiana y la Doctrina Social de la Iglesia algunos puntos concretos de nuestra vida social y política.

1. Democracia y moral

52. Hay quien piensa que la referencia a una moral objetiva, anterior y superior a las instituciones democráticas, es incompatible con una organización democrática de la sociedad y de la convivencia. Con frecuencia se habla de la democracia como si las instituciones y los procedimientos democráticos tuvieran que ser la última referencia moral de los ciudadanos, el principio rector de la conciencia personal, la fuente del bien y del mal. En esta manera de ver las cosas, fruto de la visión laicista y relativista de la vida, se esconde un peligroso germen de pragmatismo maquiavélico y de autoritarismo. Si las instituciones democráticas, formadas por hombres y mujeres que actúan según sus criterios personales, pudieran llegar a ser el referente último de la conciencia de los ciudadanos, no cabría la crítica ni la resistencia moral a las decisiones de los parlamentos y de los gobiernos. En definitiva, el bien y el mal, la conciencia personal y la colectiva quedarían determinadas por las decisiones de unas pocas personas, por los intereses de los grupos que en cada momento ejercieran el poder real, político y económico. Nada más contrario a la verdadera democracia[29].

53. La razón natural, iluminada y fortalecida por la fe, ve las cosas de otra manera. La democracia no es un sistema completo de vida. Es más bien una manera de organizar la convivencia de acuerdo con una concepción de la vida, anterior y superior a los procedimientos democráticos y a las normas jurídicas. Antes de los procedimientos y las normas está el valor ético, natural y religiosamente reconocido, de la persona humana. Más allá de cualquier ordenamiento político, cada ciudadano tiene que buscar honestamente la verdad sobre el hombre y la recta formación de su conciencia de acuerdo con esa verdad. Es una búsqueda que hace cada uno ayudado por la familia en la que nace y crece, guiado por el patrimonio cultural y religioso de su sociedad, en virtud de sus propias decisiones religiosas y morales. Las instituciones políticas no tienen competencia ni autoridad para determinar ni condicionar las convicciones religiosas y morales de cada persona. En una verdadera democracia no son las instituciones políticas las que configuran las convicciones personales de los ciudadanos, sino que es exactamente al contrario: son los ciudadanos quienes han de conformar las instituciones políticas y actuar en ellas según sus propias convicciones morales, de acuerdo con su conciencia, siempre en favor del bien común.

54. La crítica de los procedimientos no democráticos de otras épocas, ha podido llevar a algunos de nuestros conciudadanos a la convicción de que, en la vida democrática, la libertad exige que las decisiones políticas no reconozcan ningún criterio moral ni se sometan a ningún código moral objetivo. Tal concepción es muy peligrosa y no nos parece aceptable. Las decisiones políticas son decisiones humanas contingentes y responsables, por lo cual tienen que ser necesariamente decisiones morales, regidas por aquellos valores y criterios morales que los agentes políticos reconocen en el fondo de su conciencia. Los criterios operantes en las decisiones políticas no pueden ser arbitrarios ni oportunistas, sino que tienen que ser criterios objetivos, fundados en la recta razón y en el patrimonio espiritual de cada pueblo o nación, con carácter vinculante reconocido y respetado por la comunidad, a los que ciudadanos y gobernantes deben someterse en sus actuaciones públicas. Lo contrario sería vivir a merced de la opinión de los gobernantes, con el riesgo evidente de caer en el cesarismo y en el desarraigo. Si los parlamentarios, y más en concreto, los dirigentes de un grupo político que está en el poder, pueden legislar según su propio criterio, sin someterse a ningún principio moral socialmente vigente y vinculante, la sociedad entera queda a merced de las opiniones y deseos de una o de unas pocas personas que se arrogan unos poderes cuasi absolutos que van evidentemente más allá de su competencia. Todo ello, con la consecuencia terrible de que ese positivismo jurídico -así se llama la doctrina que no reconoce la existencia de principios éticos que ningún poder político pueda transgredir jamás- es la antesala del totalitarismo.

55. No se puede confundir la condición de aconfesionalidad o laicidad del Estado con la desvinculación moral y la exención de obligaciones morales objetivas para los dirigentes políticos. Al decir esto, no pretendemos que los gobernantes se sometan a los criterios de la moral católica, pero sí al conjunto de los valores morales vigentes en nuestra sociedad, vista con respeto y realismo, como resultado de la contribución de los diversos agentes sociales. Cada sociedad y cada grupo que forma parte de ella tienen derecho a ser dirigidos en la vida pública de acuerdo con un denominador común de la moral socialmente vigente fundada en la recta razón y en la experiencia histórica de cada pueblo. Una política que pretenda emanciparse de este reconocimiento, degenera sin remedio en dictadura, discriminación y desorden. Una sociedad en la cual la dimensión moral de las leyes y del gobierno no es tenida suficientemente en cuenta, es una sociedad desvertebrada, literalmente desorientada, fácil víctima de la manipulación, de la corrupción y del autoritarismo[30].

56. En consecuencia, los católicos y los ciudadanos que quieran actuar responsablemente, antes de apoyar con su voto una u otra propuesta, han de valorar las distintas ofertas políticas, teniendo en cuenta el aprecio que cada partido, cada programa y cada dirigente otorga a la dimensión moral de la vida y a la justificación moral de sus propuestas y programas. La calidad y exigencia moral de los ciudadanos en el ejercicio de su voto es el mejor medio para mantener el vigor y la autenticidad de las instituciones democráticas. “Es preciso afrontar -señala el Papa- con determinación y claridad de propósitos, el peligro de opciones políticas y legislativas que contradicen valores fundamentales y principios antropológicos y éticos arraigados en la naturaleza del ser humano, en particular con respecto a la defensa de la vida humana en todas sus etapas, desde la concepción hasta la muerte natural, y a la promoción de la familia fundada en el matrimonio, evitando introducir en el ordenamiento público otras formas de unión que contribuirían a desestabilizarla, oscureciendo su carácter peculiar y su insustituible función social”[31].

2. El servicio al bien común

57. “La Iglesia alaba y estima la labor de quienes, al servicio del hombre, se consagran al bien de la cosa pública y aceptan el peso de las correspondientes responsabilidades”[32]. Sin el trabajo de los políticos, tanta veces ingrato, no sería posible la construcción del bien común. Al mismo tiempo hay que decir que el fundamento y la razón de ser de la autoridad política, así como la justificación moral de su ejercicio, en el gobierno y en la oposición, es la defensa y la promoción del bien del conjunto de los ciudadanos, respetando los derechos humanos, favoreciendo el ejercicio responsable de la libertad, protegiendo las instituciones fundamentales de la vida humana, como la familia, las asociaciones cívicas, y todas aquellas realidades sociales que promueven el bienestar material y espiritual de los ciudadanos, entre las cuales ocupan un lugar importante las comunidades religiosas. Ese servicio al bien común es el fundamento del valor y de la excelencia de la vida política. Todo ello se deteriora cuando las instituciones políticas centran el objetivo real de sus actividades no en el bien común, sino en el bien particular de un grupo, de un partido, de una determinada clase de personas, tratando para ello de conseguir el poder y de perpetuarse en él. Las ideologías no pueden sustituir nunca al servicio leal de la sociedad entera en sus necesidades y aspiraciones más reales y concretas: “El valor de la democracia se mantiene o cae con los valores que encarna y promueve: son fundamentales e imprescindibles, ciertamente, la dignidad de cada persona, el respeto de sus derechos inviolables e inalienables, así como considerar ‘el bien común’ como fin y criterio regulador de la vida política”[33].

58. Conviene recordar lo que entendemos por bien común: se trata del “conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro más pleno y más fácil de la propia perfección”[34]. Por tanto, “el bien común no consiste en la simple suma de los bienes particulares de cada sujeto social. Siendo de todos y de cada uno, es y permanece común, porque es indivisible y porque sólo juntos es posible alcanzarlo, acrecentarlo y custodiarlo, también en vistas al futuro”[35].

59. Para avanzar adecuadamente por el camino de la reconciliación y de la cohesión social, los españoles debemos liberarnos definitivamente de la influencia de hechos de otros tiempos que puede desfigurar la objetividad de nuestros juicios y la rectitud de nuestros sentimientos. Es preciso que tratemos de considerar y valorar el momento presente con serena objetividad y sincero espíritu de reconciliación y tolerancia, libres ya de los fantasmas del pasado. Esta disposición es condición indispensable para que podamos enfrentar juntos las exigencias del futuro inmediato con la suficiente confianza en nosotros mismos y una firme esperanza.

3. Mejorar la democracia

60. Sin pretender inmiscuirnos en asuntos propiamente políticos, sino en ejercicio de nuestra responsabilidad y en defensa del bien de la sociedad, creemos oportuno hacer algunas observaciones que pueden ayudar a mejorar la calidad de nuestra convivencia democrática en favor de la justicia y de la paz social.

61. En la medida en que la democracia es un sistema que permite convivir en libertad y justicia, es absolutamente necesario que sea perfectamente respetado el recto funcionamiento de las diferentes instituciones. Para la garantía de la libertad y de la justicia, es especialmente importante que se respete escrupulosamente la autonomía del Poder judicial y la libertad de los jueces. Esta autonomía debería estar custodiada desde la misma designación o elección de los cargos dentro de la institución judicial. Es también necesario que la actuación de los gobiernos responda fielmente a las exigencias del bien común rectamente entendido, al servicio de todos los ciudadanos y de sus derechos, por encima de alianzas o compromisos que impidan o desfiguren la verdadera razón de ser de la representatividad política que ellos ejercen. La discrepancia entre partidos es un procedimiento al servicio del bien común, pero no debe convertirse en un modo de acaparar el poder en provecho propio, buscando la descalificación y la destrucción del adversario. Finalmente, pensamos que hay que estar prevenidos contra la tendencia de las instituciones políticas a ampliar el ámbito de sus competencias a todos los órdenes de la vida, con el riesgo de invadir ámbitos familiares o personales que corresponden a las decisiones de las familias y de los ciudadanos desarrollando un intervencionismo injustificado y asfixiante.

4. Respeto y protección de la libertad religiosa.

62. La vida religiosa de los ciudadanos no es competencia de los gobiernos. Las autoridades civiles no pueden ser intervencionistas ni beligerantes en materia religiosa. En esto precisamente consiste la aconfesionalidad sancionada por la Constitución de 1978 y la laicidad de las instituciones civiles. Su cometido es proteger y favorecer el ejercicio de la libertad religiosa, como parte primordial del bien común y de los derechos civiles de los ciudadanos, que el Estado y las diversas instituciones políticas tienen que respetar y promover. Un Estado laico, verdaderamente democrático, es aquel que valora la libertad religiosa como un elemento fundamental del bien común, digno de respeto y protección. Forma parte del bienestar de los ciudadanos el que puedan profesar y practicar la religión que les parezca en conciencia más conveniente, o bien dejar de practicarla, sin que el Estado intervenga ni a favor ni en contra de ninguna de las posibles opciones, siempre que sean conformes con las leyes justas y las exigencias del orden público.

63. Ésta es la figura recogida y descrita por la Constitución española en su artículo 16. El respeto a la libertad religiosa tiene que manifestarse en el aprecio de las instituciones religiosas presentes en la sociedad, en el respeto al derecho de los padres a que sus hijos sean educados de acuerdo con sus convicciones religiosas y morales, en el tratamiento de los temas religiosos y morales por parte de los medios de comunicación, etc. Una buena política democrática tiene que partir del reconocimiento de que la presencia y la influencia de la religión en la vida de los ciudadanos y en el patrimonio cultural de la sociedad, es un factor de primer orden para el bien y la felicidad de las personas, la consistencia moral y la estabilidad de la sociedad. Por esta razón, no es contrario a la laicidad del Estado que éste apoye con dinero público el ejercicio del derecho a la libertad religiosa y subvencione a las instituciones religiosas correspondientes de forma proporcionada a su implantación en la sociedad y a su mayor o menor significación en la historia y la cultura del pueblo.

64. Estas cuestiones tienen una especial importancia en la sociedad española. Vemos con preocupación ciertos síntomas de menosprecio e intolerancia en relación con la presencia de la religión católica en los programas de la enseñanza pública, en el rechazo de la presencia de los signos religiosos en centros públicos, en la negativa a apoyar de modo proporcionado con fondos públicos a las instituciones religiosas en sus actividades sociales o específicamente religiosas. La religión no es menos digna de apoyo que la música o el deporte, ni los templos menos importantes para el bien integral de los ciudadanos que los museos o los estadios. En unos momentos en los que vemos con gran preocupación el debilitamiento de las convicciones morales de muchas personas, especialmente de los jóvenes; cuando crecen prácticas tan inhumanas como la promiscuidad y los abusos sexuales, el recurso al aborto -especialmente, entre adolescentes y jóvenes- así como la drogadicción o el alcoholismo y la delincuencia entre los menores de edad; o cuando observamos con pena cómo crece la violencia en la escuela y en el seno de las mismas familias, no se entiende el rechazo y la intolerancia con la religión católica que manifiestan entre nosotros algunas personas e instituciones. Sin educación moral, no hay democracia posible. Nadie puede negar que la religión clarifica y refuerza las convicciones y el comportamiento moral de quien la acepta y la vive adecuadamente. Gobierno e Iglesia deberíamos ponernos de acuerdo en la necesidad de intensificar la educación moral de las personas, muy especialmente de los jóvenes, de manera que la Iglesia, en vez de ser mirada con recelo, fuera reconocida, al menos, como una institución capaz de contribuir de manera singular a ese objetivo tan importante para el bien de las personas y de la sociedad entera que es la recta educación moral de la juventud. Desde todos los puntos de vista, es urgente la colaboración de todas las instituciones, incluidas las familias y la escuela, para mejorar la calidad de la enseñanza y de la educación moral de la juventud.

5. El terrorismo

65. Todos los Obispos españoles hemos recordado en diversas ocasiones la neta enseñanza de la moral católica respecto de un fenómeno tan inhumano como el terrorismo[36]. Llamamos terrorismo a la práctica del crimen y de cualquier género de extorsión con el fin de conseguir objetivos políticos, sociales o económicos mediante el terror, con la paralización y el sometimiento de la población y de sus instituciones legítimas. Tal práctica es intrínsecamente perversa, del todo incompatible con una visión moral de la vida, justa y razonable. No sólo vulnera gravemente el derecho a la vida y a la libertad, sino que es muestra de la más dura intolerancia y totalitarismo.

66. Como ciudadanos y como cristianos deseamos ardientemente el fin de toda actividad terrorista, que tan duramente ha castigado durante casi cuarenta años no sólo al País Vasco y a Navarra, sino a toda España. El gobierno, los partidos políticos y todas las instituciones estatales tienen que trabajar conjuntamente, con todos los medios legítimos a su alcance, para que llegue cuanto antes el fin del terrorismo. Todos están obligados a anteponer la unión contra el terrorismo a sus legítimas diferencias políticas o estratégicas. A nadie le es lícito buscar ninguna ventaja política en la existencia de esta dura amenaza. Las instituciones sociales y religiosas, y cada ciudadano, estamos, por nuestra parte, obligados a prestar nuestra colaboración específica en este inaplazable empeño. Exhortamos de nuevo a rogar a Dios por el fin del terrorismo y la conversión de los terroristas.

67. Al tratar este asunto, queremos expresar nuestro afecto, nuestro respeto y nuestra sincera solidaridad con las víctimas, con sus familiares y amigos, con todas las personas que han sufrido directa o indirectamente los golpes del terrorismo. Y agradecemos los esfuerzos justos de tantas personas e instituciones encaminados a la desaparición del terrorismo y a la reconciliación. Al mismo tiempo, proclamamos que es objetivamente ilícita cualquier colaboración con los terroristas, con los que los apoyan, encubren o respaldan en sus acciones criminales.

68. Una sociedad que quiera ser libre y justa no puede reconocer explícita ni implícitamente a una organización terrorista como representante político legítimo de ningún sector de la población, ni puede tenerla como interlocutor político. Los eventuales contactos de l
Artículo del Padre Fernando Lorente, o.h. publicado en EL DÍA en la sección CRITERIOS, miércoles, 29 de Noviembre de 2006.


Luz en el Camino Fernando Lorente, o.h. *


Un almanaque singular 2007

DE LA REVISTA Familia Hospitalaria, que, como todos años, ofrecemos a los suscriptores y bienhechores de la misma, algunos colegios y otras personas que nos lo piden directamente. Ya forma parte de la misión fundacional (1985) de esta revista informar y formar, enseñar y educar. El almanaque nos va marcando el tiempo. El tiempo que mide nuestra vida y nuestras posibilidades de realizarla ¡Cuánto vale el tiempo y cuánto importa el no perderlo! Algunos autores antiguos y modernos nos dicen maravillas de él:

- No es que tengamos poco tiempo, sino que perdemos mucho. Yerra el que no comienza a aprender por parecerle tarde. (Séneca).

-Tener tiempo es la pasión del bien más preciado por quien aspira a grandes cosas. (Plutarco).

-Si amas la vida, economiza el tiempo, porque de tiempo se compone la vida. (Franklin).

-No es el tiempo lo que nos falta, somos nosotros los que le faltamos. (Paul Claudel).

-Una hora ganada al amanecer es un tesoro por la tarde. (S. Juan Bosco).

"Un momento presente -del tiempo-, nos dice un autor de nuestros días (J. Bastard), es como un cheque en blanco que Dios providente pone en nuestras manos para que lo administremos diligentemente, haciendo el bien, ayudando al que nos necesita y realizándonos en plenitud".

Este almanaque 2007 que la revista Familia Hospitalaria ofrece un año más, es fruto continuado desde 1961 que con incansable tesón lo viene elaborando nuestro admirable religioso hospitalario Francisco Puyol. ¡Qué labor tan sencilla, social y apostólica! Y he dicho singular, porque, el lema y contenido internacional, proclamado por parte de distintas organizaciones mundiales (UNESCO, OMS,..), es el que viene correspondiendo a cada nuevo año. El de 2007 se centra en el tema "Valores". Ciertamente, nos dice nuestro Hermano Puyol que estos "valores", de una forma u otra, han estado contenidos en todos los calendarios de cada año, pero, dada su importancia en la vida, este año 2007 los resaltamos en cinco frases cada mes. Aquí transcribimos solamente dos: Enero: la solidaridad "Nos falta un gran valor, hoy olvidado, el de la solidaridad". -"Somos solidarios, cobijados por el mismo planeta, viajeros del mismo navío". Sólo nos enriqueceremos dando a los demás lo que tenemos y recibiendo de los demás lo que nos falta. Febrero: la felicidad. "La felicidad no se encuentra fuera de nosotros, sino dentro de cada uno. El secreto de la felicidad no está en hacer lo que se ama, sino en amar lo que se hace". Grandes pensadores y santos nos manifiestan que el que se olvida de su propia dicha para buscar la de los demás, será feliz sin haberlo pretendido. Marzo: la vida. "Aprende a vivir de forma plena, humana y feliz cada día. Ama la vida, afróntala; porque, buena o mala, no tenemos otra". Para S. Juan de la Cruz, el secreto de la vida consiste en aceptarla con serenidad y gozo tal cual es. Abril: el amor. "Ama como puedas, ama a quien puedas, ama todo lo que puedas. Amar es buscar la felicidad del otro y, buscándola así, encontrarás la propia". El amor divino no excluye el humano si el humano no excluye el divino. El amor divino puede divinizar todo amor humano legítimo sin deshumanizarlo. La conversión de S. Juan de Dios le llevó por este testimonio con toda su vida. Mayo: el trabajo. "Cuanto más y mejor quiero hacer una cosa, menos lo llamo trabajo. El trabajo mal hecho no tiene futuro, el trabajo bien hecho no tiene fronteras." Juan Pablo II en una de sus visitas a España nos dejó este mensaje: "de hecho, el trabajo es para el hombre y no el hombre para el trabajo, por consiguiente, también la empresa es para el hombre y no el hombre para la empresa". Junio: la generosidad. "La generosidad no consiste en darme lo que necesito más que vosotros, sino en darme lo que necesitáis más que yo. Trabajando estáis, en verdad, amando la vida". Nuestra vida debe ser una fuente, no una bolsa, recomendaba S. Agustín como testimonio de generosidad. Julio: la cultura. "Entre un hombre culto y un erudito hay la misma diferencia que entre un libro y un índice de materias. Una cultura de las relaciones entre hombre y mujer está en un plano de igualdad". La vida ha de ser un aprendizaje permanente del ser humano. No vive como tal el que no vive aprendiendo. Agosto: el dialogo: "El diálogo es el camino hacia la verdad. En el diálogo, empecemos por lo que nos une; después pasemos a lo que nos separa. El diálogo se construye sobre la confianza que garantiza la sinceridad, y ambas manifestaciones presuponen la justicia y amor". Septiembre: la justicia. Mi libertad termina allí donde la justicia de los demás lo reclama. Practica la justicia dentro de la casa primero, y después defiéndela fuera". Antes de juzgar al prójimo, pongámosle a él en nuestro lugar y a nosotros en el suyo, y a buen seguro que será entonces nuestro juicio recto, cumpliremos con la justicia. Octubre: el convivir. "Es más noble la convivencia que la tolerancia. Vive compartiendo y hallarás la alegría de convivir". La convivencia consiste, decía Juan Pablo II, en trabajar juntos a fin de crear una sociedad más justa y pacífica. Noviembre: el perdón. "Perdonar es la forma más noble de venganza. Perdonar no es una debilidad, sino una grandeza, podemos elevarnos muy por encima de aquellos que nos ofenden perdonándolos. Diciembre: la familia. "La paz y la armonía constituyen la mayor riqueza de la familia. La familia es la reserva de las venturas y desventuras de la sociedad del mañana. El gran mensajero de la familia, Juan Pablo II, nos dice: El futuro del hombre es, ante todo, el mismo hombre. Es el nacido del hombre, de un padre y de una madre, de un hombre y de una mujer. Por eso el futuro de ser humano se decide en la familia.

Aquí tenemos el almanaque 2007, apropiado para todos. Para los humanistas, para que humanicen más a la familia y la sociedad. Para los cristianos, para que cristianicen más estos dos campos. La Revista "Familia Hospitalaria" les ofrece modestamente esta oportunidad una vez más para trabajar en este nuevo año en algo tan decisivo para vivir por un mundo mejor, el nuestro, el que estamos construyendo. Los que se interesan por este almanaque, pueden pedir los ejemplares que deseen a esta dirección: Revista Hospitalaria. Hospital S. Juan de Dios. Carretera Gral. Santa Cruz-La Laguna, 53. CP. 38009. No tienen precio alguno. La ayuda que puedan darnos se emplea para el del año próximo. Con un poco de todos podemos hacer mucho y de una forma tan sencilla. Nuestra gratitud anticipada y feliz Navidad y año 2007.

* Capellán de la Clínica S. Juan de Dios
miércoles, 29 de noviembre de 2006
Se está celebrando en La Laguna, ciudad natal del Padre José de Anchieta, un Simposío Internacional sobre la persona de Anchieta como escritor y dramaturgo. Colocamos presentación.


Presentación

El simposio pretende dar a conocer a profesores, investigadores, estudiantes y público en general la singularidad que como escritor representa nuestro paisano el Padre José de Anchieta en la América del siglo XVI. Conservamos de él una obra literaria escrita en cuatro lenguas: castellano, la lengua de sus padres y de su ciudad natal San Cristóbal de La Laguna; latín, la lengua humanística y de cultura de la época; portugués, la lengua que adoptó desde sus estudios de Coimbra y la de la mayoría de los colonos brasileños a quienes iban dirigidos sus escritos; y tupí, la lengua indígena cuya primera codificación lingüística fue capaz de realizar (Arte de gramática da lingoa mais usada na costa do Brasil), a la que convirtió en lengua literaria y elevó al mismo rango que las otras.

En el marco de esa plurilingüe producción literaria de Anchieta destaca -y sorprende al mismo tiempo- sus piezas teatrales, desconocidas casi por completo en nuestro país. Al teatro de Anchieta el Simposio le dedica no sólo varias conferencias de profesores especialistas en la cuestión, sino también la puesta en escena de una de sus obras más significativas, Na fasta de Sao Lourenco (1.493 versos), escrita por nuestro jesuita en tupí, castellano y portugués.

Unido a su faceta de dramaturgo, nuestra reunión científica también se acerca a lo que hoy día se ha venido en llamar «el cancionero ibérico de Anchieta», donde las canciones populares castellanas y portuguesas de los siglos XV y XVI se convierten -contrafiunt- por obra de nuestro Anchieta en las canciones de su catequesis con los indios y colonos brasileños, en gran parte declamadas y cantadas «em canario espanhol, como dice el poeta Haroldo de Campos (Crisantiempo, Barcelona, 2006, p. 164).
Comentarios (0)  | Enviar
ZENIT publica el discurso que pronunció el martes, 28 de Noviembre, Benedicto XVI en la presidencia para los Asuntos Religiosos «Diyanet» de Ankara, al ser recibido por el presidente para los Asuntos Religiosos, el profesor Ali Bardakoglu.

En el encuentro participaron representantes de la comunidad musulmana, entre los que se encontraban el gran muftí de Ankara y el gran muftí de Estambul, así como cardenales y obispos que forman parte del séquito papal



Me siento agradecido por la oportunidad de visitar esta tierra, tan rica de historia y de cultura, para admirar sus bellezas naturales, para ver con mis ojos la creatividad del pueblo tuco y para apreciar vuestra antigua cultura, así como vuestra larga historia, tanto civil como religiosa.

Nada más llegar a Turquía he sido gentilmente recibido por el presidente de la República de Turquía y por el representante del gobierno. Para mí ha sido un placer saludar y encontrar al primer ministro Erdogan en el aeropuerto. Al saludarles, he tenido el gusto de expresar mi más profundo respeto a todos los habitantes de esta gran nación y de honrar, en su mausoleo, al fundador de la Turquía moderna, Mustafa Kemal Atatürk.

Ahora, tengo la alegría de encontrarme con usted, que es el presidente del Directorio de los Asuntos Religiosos. Le presento mis sentimientos de estima, reconociendo sus grandes responsabilidades, y extiendo mi saludo a todos los líderes religiosos de Turquía, especialmente al gran muftí de Ankara y Estambul. A través de usted, señor presidente, saludo a todos los musulmanes de Turquía, con particular estima y afecto.

Su país es sumamente amado por los cristianos: muchas de las primitivas comunidades de la Iglesia se fundaron aquí y aquí alcanzaron su madurez, inspiradas por la predicación de los apóstoles, particularmente de san Pablo y san Juan. La tradición afirma que María, la Madre de Jesús, vivió en Éfeso, en la casa del apóstol san Juan.

Esta noble tierra ha visto, además, un extraordinario florecimiento de la civilización islámica en los más variados campos, incluido el de la literatura y el arte, así como en las instituciones.

Hay muchísimos monumentos cristianos y musulmanes que testimonian el glorioso pasado de Turquía. Con razón, os sentís orgullos, conservándolos para la admiración de un número cada vez más grande de visitantes que aquí acuden en gran número.

Me he preparado para esta visita con los mismos sentimientos expresados por mi predecesor, el beato Juan XXIII, cuando llegó cuando era el arzobispo Angelo Giuseppe Roncalli, para cumplir con el encargo de representante pontificio en Estambul: «Siento que amo al pueblo turco, al que el Señor me ha enviado… Yo amo a los turcos, aprecio las cualidades naturales de este pueblo, que también tiene su papel preparado en el camino de la civilización» («Diario de un alma», «Giornale dell'anima», 231.237).

Por mi parte, yo también deseo subrayar las cualidades de la población turca. Hago mías las palabras de mi predecesor inmediato, el Papa Juan Pablo II de feliz memoria, quien con motivo de su visita en 1979, dijo: «Me pregunto si no es urgente, precisamente en estos momentos, en que los cristianos y musulmanes han entrado en un nuevo período de la historia, reconocer y desarrollar los vínculos espirituales que nos unen, con el objetivo de promover y defender juntos los valores morales, la paz y la libertad» (Discurso a la comunidad católica de Ankara, 29 de noviembre de 1979, 3).

Estas cuestiones han seguido presentándose en los años sucesivos; de hecho, como subrayé precisamente al inicio de mi pontificado, nos llevan a continuar con nuestro diálogo como un sincero intercambio entre amigos. Cuando tuve la alegría de encontrarme con los miembros de las comunidades islámicas, el año pasado en Colonia, con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud, confirmé la necesidad de afrontar el diálogo interreligioso e intercultural con optimismo y esperanza. No puede quedar reducido a un accesorio opcional: por el contrario, es «una necesidad vital, de la que depende en buena parte nuestro futuro» (A los representantes de las comunidades islámicas, Colonia, 20 de agosto de 2005).

Los cristianos y los musulmanes, siguiendo sus respectivas religiones, resaltan la verdad del carácter sagrado y de la dignidad de la persona. Esta es la base de nuestro respeto recíproco y estima, esta es la base para la colaboración al servicio de la paz entre las naciones y pueblos, el deseo más querido por todos los creyentes y por todas las personas de buena voluntad.

Durante más de cuarenta años, la enseñanza del Concilio Vaticano II ha inspirado y guiado la actitud de la Santa Sede y de las Iglesias locales de todo el mundo en las relaciones con los seguidores de las demás religiones. Siguiendo la tradición bíblica, el Concilio enseña que todo el género humano comparte un origen común y un destino común: Dios, nuestro Creador y nuestra meta en la peregrinación terrena. Los cristianos y los musulmanes pertenecen a la familia de quienes creen en el único Dios y, según sus respectivas tradiciones, son descendientes de Abraham (Cf. Concilio Vaticano II, declaración sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas, «Nostra Aetate», 1, 3). Esta unidad humana y espiritual de nuestros orígenes y de nuestros destinos nos lleva a buscar un itinerario común, desempeñando nuestro papel en esta búsqueda de valores fundamentales, que es la característica de las personas de nuestro tiempo. Como hombres y mujeres de religión, nos encontramos ante el desafío de la difundida aspiración a la justicia, al desarrollo, a la solidaridad, a la libertad, a la seguridad, a la paz, a la defensa del ambiente y de los recursos de la tierra. Respetando la legítima autonomía de las realidades temporales, tenemos una contribución específica que ofrecer en la búsqueda de soluciones adaptadas a estas apremiantes cuestiones.

En particular, podemos ofrecer una respuesta creíble a la cuestión que surge claramente de la sociedad de hoy, aunque con frecuencia queda marginada, es decir, la cuestión que afecta al significado y al desarrollo de la vida para todo individuo y para toda la humanidad. Estamos llamados a trabajar juntos para ayudar a la sociedad a abrirse a la trascendencia, reconociendo a Dios omnipotente el lugar que le corresponde. La mejor manera para avanzar es el diálogo auténtico entre cristianos y musulmanes, basado en la verdad e inspirado por el sincero deseo de conocernos mejor mutuamente, respetando las diferencias y reconociendo lo que tenemos en común. Esto llevará al mismo tiempo a un auténtico respeto por las opciones responsables de cada persona, especialmente las que afectan a los valores fundamentales y a las convicciones religiosas personales.

Como ejemplo del respeto fraterno con el que los cristianos y musulmanes pueden trabajar juntos, quiero citar unas palabras dirigidas por el Papa Gregorio VII, en el año 1076, a un príncipe musulmán de África del Norte, que había demostrado una gran benevolencia a los cristianos sometidos a su jurisdicción. El Papa Gregorio VII habló del amor especial con que deben tratarse mutuamente los cristianos y musulmanes, pues «creemos y confesamos un solo Dios, aunque de manera diferente, cada día le alabamos y veneramos como Creador de los siglos y gobernador de este mundo» (Patrología Latina 148, 451).

Que la libertad de religión, garantizada institucionalmente y efectivamente respetada, tanto a los individuos como a las comunidades, constituya para todos los creyentes la condición necesaria para su contribución leal a la edificación de la sociedad, en actitud de auténtico servicio, particularmente a los más vulnerables y pobres.

Señor presidente, quiero concluir alabando al Dios Omnipotente y Misericordioso por esta afortunada oportunidad que nos permite encontrarnos juntos en su nombre. Rezo para que sea un signo de nuestro compromiso común a favor del diálogo entre cristianos y musulmanes, así como un aliento para perseverar en este camino, en el respeto y en la amistad. Deseo que podamos llegar a conocernos mejor, reforzando los vínculos de afecto entre nosotros, con el deseo común de vivir juntos en armonía, en paz y en mutua confianza. Como creyentes, sacamos de la oración la fuerza necesaria para superar toda huella de prejuicio y para ofrecer un testimonio común de nuestra firme fe en Dios. ¡Que su bendición esté siempre sobre nosotros!

[Traducción del original inglés realizada por Zenit
© Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por verdenaranja @ 22:39  | Habla el Papa
Comentarios (0)  | Enviar
La Asociación Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) invita a participar en la presentación de las “Jornadas de Análisis de los Procesos Migratorios a través del II Foro Social Mundial de las Migraciones” (Tenerife, 18/12/06).


Dando continuidad a los logros alcanzados en el II FSMM, se abre paso al próximo foro que tendrá lugar en Nairobi el próximo año.

La CEAR ha logrado reunir en Tenerife el comité preparatorio del que saldrá el Comité Coordinador del foro de Kenia. Consecutivamente habrá unas jornadas de puertas abiertas donde se intentará llegar a toda la población canaria y al tejido asociativo en el que esta se organiza, con la intención de socializar los progresos en el campo de los DDHH de las personas migradas, identificar los sujetos, las vías, los instrumentos y los demás hechos que están en el trasfondo que fuerzan a que una persona emigre.

Porque la realidad se construye colectivamente nos ponemos en contacto con ustedes y así solicitar su colaboración en este esfuerzo, para lo cual expondremos el programa previsto para los días 16, 17 y 18 de Diciembre de 2006, lugares, horarios, contenidos, criterios de inscripción. Dado el calado de este proyecto, la organización ha estimado oportuno el desarrollo de esta dinámica en las islas de Gran Canaria y Tenerife, respectivamente, teniendo como sede en la isla de Gran Canaria El Patio de las Culturas mientras que en la isla de Tenerife se desarrollará en el Centro de Insular de Entidades del Voluntariado.

Si lo estimaran oportuno, esperamos contar con su presencia:

• Este 29 de Noviembre a las 19:30h., en la sede de El Patio de las Culturas, C/ Doctor Chil, 15, Vegueta, Las Palmas de Gran Canaria.

• 30 de Noviembre a las 19:30h., en la sede del Centro Insular de Entidades del Voluntariado, C/ Juan de Rumeu García, 28, Cruz del Señor, Sta. Cruz de Tenerife.


Un cálido saludo,

Juan Carlos Lorenzo,
Director Gerente de CEAR Canarias
martes, 28 de noviembre de 2006

DOMINGO 1 DE ADVIENTO / C
29 de diciembre de 2009



MONICIÓN DE ENTRADA

Resuena hoy en nuestra asamblea un anuncio lleno de esperanza: ¡el Señor viene! Viene a renovar nuestras vidas, viene a renovar el camino de la humanidad y a conducirla hacia su Reino.
Hoy, al comenzar el tiempo de Adviento, se nos llama a vivir con alegría ese anuncio gozoso y a responder a él. Para recibir al Señor hoy y todos los días, y para vivir un día para siempre en los cielos nuevos y la tierra nueva que él nos ofrece.

Corona de Adviento: Comencemos ahora la celebración encendiendo el primer cirio de la corona de Adviento, que nos señala el camino hacia la Navidad.

Alguien de la asamblea, o el propio celebrante, enciende un cirio de la corona de Adviento. Entretanto, se puede cantar otra estrofa del canto de entrada, o bien decir las siguientes invocaciones, o lo que sea costumbre en el lugar.

Luz del mundo, que vienes a iluminar a los que viven en las tinieblas. SEÑOR, TEN PIEDAD.
Guía de los hombres, que vienes a conducir a tu pueblo por las sendas de la verdad y de la justicia. CRISTO, TEN PIEDAD.
Fuente de vida, que vienes a curar las heridas de nuestra debilidad. SEÑOR, TEN PIEDAD.


1.lectura (Jeremías 33,14-16): Los anuncios de esperanza que los profetas dirigían al pueblo de Israel hundido y dispersado, son anuncios de esperanza que se dirigen hoy también a nosotros. A nosotros también se nos asegura que vendrá un salvador.

2.lectura (1Tesalonicenses 3,12—4,2): Nuestro camino, nuestra vida, es una preparación para el día de la venida definitiva del Señor. Escuchemos ahora una llamada a vivir intensamente esa preparación.


Oración universal: Mientras esperamos la venida definitiva del Señor, oremos para que su amor, su paz, su luz, transformen ya ahora nuestras vidas y las de nuestros hermanos. Oremos diciendo (cantando):VEN, SEÑOR JESÚS.

1.Para que llegue el día en que todos los hombres y mujeres del mundo entero puedan vivir en paz, con esperanza, confiados ante el futuro. OREMOS:

2.Para que los gobernantes, los políticos, los que tienen el poder económico o militar, trabajen sinceramente por el bienestar de todos, y especialmente de los que menos tienen. OREMOS:

3.Para que el pueblo de Israel, que recibió desde muy antiguo la llamada del Señor, se esfuerce al servicio de la paz y muestre ante el mundo el rostro amoroso de Dios. OREMOS:

4.Para que nuestros difuntos vivan para siempre la alegría de la vida nueva que Dios nos promete. OREMOS:

5.Para que todos nosotros, reunidos al empezar este tiempo de Adviento para celebrar la Eucaristía, con¬virtamos nuestro corazón para preparar la venida del Señor. OREMOS:

Ven, Señor Jesús. Ven, y renueva el camino de la humanidad. Tú, nuestro hermano, que vives 1 reinas por los siglos de los siglos.

Padrenuestro: Mientras esperamos la venida de su Hijo Jedsucristo, y la venida definitiva del Reino que él mismo nos anunció, nos dirigimos al Padre del cielo diciendo:

 

CPL


Publicado por verdenaranja @ 23:15  | Liturgia
 | Enviar
Sus Excelencias,
Damas y Caballeros,

Los saludo con gran alegría, embajadores que tienen la noble tarea noble de representar a sus países ante la República de Turquía, y se han reunido aquí en la Nunciatura para encontrarse con el Sucesor de Pedro. Estoy agradecido con su Vice-Decano, el embajador de Líbano, por las amables palabras con las que se ha dirigido a mí. Me complace reconfirmar el aprecio que la Santa Sede ha expresado a menudo hacia los importantes deberes que realizan, que adquieren hoy una dimensión cada vez más global. De hecho, mientras su misión los llama sobre todo a proteger y promover los intereses legítimos de sus respectivas naciones, “la interdependencia inevitable que une hoy cada vez a más pueblos del mundo, invita a diplomáticos a ser, de una nueva y original manera, los promotores del entendimiento, la seguridad internacional y la paz entre las naciones” (Juan Pablo II, Discurso al Cuerpo Diplomático, México, 29 de junio de 1979).

Deseo comenzar evocando las visitas memorables de mis dos predecesores a Turquía, del Papa Pablo VI en 1967 y del Papa Juan Pablo II en 1979. ¡No podría dejar de mencionar al Papa Benedicto XV, el incansable promotor de la paz durante la Primera Guerra Mundial, y el Beato Juan XXIII, el Papa conocido como el “amigo de los turcos”, que después de sus años como delegado apostólico en Turquía y administrador apostólico del Vicariato Latino de Estambul, dejó a cada uno el recuerdo de un pastor atento y cariñoso, particularmente dispuesto a encontrarse y reunirse con el pueblo turco, cuyo huésped agradecido fue! Me alegra por lo tanto ser huésped de Turquía hoy, viniendo como un amigo y como un apóstol del diálogo y de la paz. Hace más de cuarenta años, el Concilio Vaticano II escribió que la “la paz no es la mera ausencia de la guerra, ni se reduce al solo equilibrio de las fuerzas adversarias ... es el fruto del orden plantado en la sociedad humana por su divino Fundador, y que los hombres, sedientos siempre de una más perfecta justicia, han de llevar a cabo”. (Gaudium et Spes, 78). Nos hemos llegado a dar cuenta que la paz verdadera necesita la justicia, para corregir los desequilibrios económicos y los disturbios políticos que siempre generan tensión y amenazan a toda sociedad. Los recientes avances del terrorismo y de ciertos conflictos regionales han destacado la necesidad de respetar y apoyar las decisiones de las instituciones internacionales, particularmente dándoles medios eficaces para prevenir conflictos y mantener zonas neutrales entre los beligerantes, con la presencia de fuerzas de paz.

Todo esto, sin embargo, sigue siendo insuficiente a menos que haya un diálogo auténtico, que debe ser un debate fructífero entre las partes involucradas, para lograr soluciones políticas duraderas y aceptables, respetuosas de las personas y los pueblos. Estoy pensando especialmente en el preocupante conflicto en Medio Oriente, que no muestra señal alguna de disminución y pesa enormemente en toda la vida internacional; estoy pensando en el riesgo de los conflictos periféricos que se multiplican y la difusión de las acciones terroristas. Aprecio los esfuerzos de numerosos países comprometidos actualmente en reconstruir la paz en Líbano, Turquía entre ellos. En su presencia, embajadores, exhorto una vez más a la vigilancia de la comunidad internacional, que no abandone sus responsabilidades, haga todos los esfuerzos por promover el diálogo entre todos las partes implicadas, garantice el respeto por otros, mientras salvaguarda los intereses legítimos y rechaza el recurso a la violencia. Como escribí en mi primer mensaje por la Jornada Mundial de la Paz, “la verdad de la paz llama a todos a cultivar relaciones fecundas y sinceras, estimula a buscar y recorrer la vía del perdón y la reconciliación, a ser transparentes en las negociaciones y fieles a la palabra dada”. (1 de enero de 2006, 6).

Turquía ha servido siempre como puente entre Oriente y Occidente, entre Asia y Europa, y como intersección de culturas y de religiones. Durante el siglo pasado, adquirió los medios para convertirse en un gran estado moderno, notablemente con la opción de un régimen secular, con una distinción clara entre la sociedad civil y la religión, cada una de las cuales debe ser autónoma en su propio dominio mientras respeta la esfera de la otra. El hecho de que la mayoría de la población de este país sea musulmana es un elemento significativo en la vida de la sociedad, que el estado no puede dejar de considerar, aunque la Constitución Turca reconozca el derecho de cada ciudadano a la libertad de culto y la libertad de conciencia. Las autoridades civiles de todo país democrático están obligadas a garantizar la libertad eficaz de todos los creyentes y permitirles organizar libremente la vida de sus comunidades religiosas. Naturalmente es mi esperanza que los creyentes, que pertenezcan a cualquier comunidad religiosa, sigan beneficiándose de estos derechos, puesto que estoy seguro que la libertad religiosa es una expresión fundamental de la libertad humana y la presencia activa de las religiones en la sociedad es una fuente de progreso y enriquecimiento para todos. Esto implica, por supuesto, que las religiones no intenten ejercer poder político directo, ya que ése no es su territorio, y también implica que rechacen completamente el recurso a la violencia como expresión legítima de la religión. En este asunto, aprecio el trabajo de la comunidad católica en Turquía, pequeña en número pero profundamente comprometida en contribuir en todo lo que pueda al desarrollo del país, educando notablemente los jóvenes, y construyendo la paz y armonía entre todos los ciudadanos.

Como he observado recientemente, “necesitamos con urgencia un auténtico diálogo entre las religiones y entre las culturas, que pueda ayudarnos a superar juntos todas las tensiones con espíritu de colaboración fecunda.” (Discurso a los embajadores de países de mayoría musulmana, Castel Gandolfo, 25 de septiembre de 2006). Este diálogo debe permitir a las diversas religiones conocerse mejor y respetarse unas a otras, para trabajar por el cumplimiento de las aspiraciones más nobles del hombre, en la búsqueda de Dios y en la búsqueda de la felicidad. Por mi parte, con ocasión de mi visita a Turquía, deseo reiterar mi gran estima hacia los musulmanes, animándolos a que sigan trabajando juntos, en respeto mutuo, para promover la dignidad de cada ser humano y el crecimiento de una sociedad donde la libertad personal y el cuidado de los demás proporcionen paz y serenidad para todos. De esta manera, las religiones podrán desempeñar su papel de responder a los numerosos desafíos que actualmente enfrentan nuestras sociedades. Con certeza, el reconocimiento del papel positivo de las religiones dentro del tejido social puede y debe impulsarnos a explorar más profundamente su conocimiento del hombre y respetar su dignidad, colocándolo en el centro de la actividad política, económica, cultural y social. Nuestro mundo debe darse cuenta que toda la gente está ligada por la profunda solidaridad del uno con el otro, y debe ser alentada a afirmar sus diferencias históricas y culturales no por la confrontación, sino para fomentar el respeto mutuo.

La Iglesia, como saben, ha recibido una misión espiritual de su Fundador y por lo tanto no tiene intención alguna de intervenir directamente en la vida política o económica. Sin embargo, en virtud de su misión y su larga experiencia de la historia de las sociedades y culturas, desea hacer escuchar su voz en el debate internacional, de modo que la dignidad fundamental del hombre, especialmente del más débil, sea siempre honrada. Dado el reciente desarrollo del fenómeno de las comunicaciones globalizadas, la Santa Sede se dirige a la comunidad internacional para dar una dirección más clara y establecer reglas para un mejor control mejor del desarrollo económico, la regulación de los mercados, y fomentar acuerdos regionales entre los países. No tengo dudas, damas y caballeros, que en su misión como diplomáticos están dispuestos a armonizar los intereses particulares de su país con la necesidad de mantener buenas relaciones con otros países, y que de esta manera pueden contribuir perceptiblemente al servicio de todos.

La voz de la Iglesia en la escena diplomática se caracteriza siempre por la compromiso del Evangelio para servir a la causa de la humanidad, y estaría fallando en esta obligación fundamental si no les recuerdo la necesidad de poner siempre dignidad humana en el mismo corazón de nuestras preocupaciones. El mundo está experimentando un desarrollo extraordinario de la ciencia y de la tecnología, con consecuencias casi inmediatas para la medicina, la agricultura y la producción alimenticia, pero también para la comunicación del conocimiento; este proceso no debe carecer de dirección o un punto de referencia humano, cuando se relaciona con el nacimiento, la educación, la forma de vida o trabajo, la vejez, o la muerte. Es necesario reposicionar el progreso dentro de la continuidad de nuestra historia humana y así dirigirlo según el plan escrito en nuestra naturaleza por el crecimiento de la humanidad - un plan expresado por las palabras del Libro del Génesis: “Sed fecundos, multiplicaos, henchid la tierra y sometedla”. (1: 28)

Finalmente, mis pensamientos se dirigen a las primeras comunidades cristianas que se originaron en esta tierra, y especialmente al Apóstol Pablo que estableció varias de ellas, permítanme citar su Carta a los Gálatas: “Ustedes, hermanos, han sido llamados para vivir en libertad, pero procuren que esta libertad no sea un pretexto para satisfacer los deseos carnales: háganse más bien servidores los unos de los otros, por medio del amor”. (5: 13). Espero sinceramente que las buenas relaciones entre las naciones, que es su tarea servir, puedan también contribuir cada vez más al crecimiento genuino de la humanidad, creada a imagen de Dios. Una meta tan noble requiere la contribución de todos. Por esta razón, la Iglesia Católica se propone renovar su cooperación con la Iglesia Ortodoxa y espero que mi próxima reunión con el patriarca Bartolomé I en el Phanar sirva con eficacia a este objetivo. Como enfatizó el Concilio Ecuménico Vaticano II, la Iglesia intenta cooperar con los creyentes y los líderes de todas las religiones, y especialmente con los musulmanes, para que juntos puedan “procurar y promover unidos la justicia social, los bienes morales, la paz y la libertad para todos los hombres” (Nostra Aetate, 3). Espero, desde este punto de vista, que mi viaje a Turquía dé frutos abundantes.

Embajadores, damas y caballeros, sobre ustedes, sus familias y sobre todos tus compañeros de trabajo, invoco con todo mi corazón las bendiciones del Todopoderoso.
Publicado por verdenaranja @ 23:03  | Habla el Papa
Comentarios (0)  | Enviar
28 Nov. 06 (ACI).- Al reunirse con el Ministro de Asuntos Religiosos de Turquía, Mehmet Aydin, el Papa Benedicto XVI destacó los puntos en común de cristianos y musulmanes que deberían permitir un diálogo “sincero entre amigos”, y recordó la urgencia de que se garantice la libertad religiosa.

El Papa agradeció la amable acogida con que lo recibieron las autoridades locales y dirigió un “saludo afectuoso” a todos los musulmanes en Turquía.

Tras señalar que Turquía es un país “muy querido para los cristianos” porque “muchas de las primeras comunidades de la Iglesia se fundaron aquí y maduraron, inspiradas por la predicación de los apóstoles”, reconoció que en este lugar ha florecido “la civilización islámica en los más diversos campos, incluyendo la literatura y el arte”.

El Santo Padre insistió en que el diálogo entre cristianos y musulmanes debería ser “como un intercambio sincero entre amigos”, debido a que “cristianos y musulmanes, siguiendo cada quien su respectiva religión, apuntan hacia la verdad del carácter sagrado y la dignidad de la persona”.

“Ésta es la base de nuestro mutuo respeto y estima, ésta es la base para la cooperación en el servicio de paz entre las naciones y los pueblos, el mayor deseo de todo creyente y de todos los pueblos de buena voluntad”, indicó.

Asimismo, recordó que “cristianos y musulmanes pertenecen a la familia de aquellos que creen en el Dios uno, quien de acuerdo a sus respectivas tradiciones, remontan sus raíces a Abraham. Esta unidad humana y espiritual en nuestros orígenes y nuestro destino nos impulsa a buscar un camino común, mientras cumplimos nuestro papel en la búsqueda de valores fundamentales tan característica de la gente de nuestro tiempo”.

“Como hombres y mujeres de religión, nos desafía el ampliamente difundido anhelo de justicia, de desarrollo, de solidaridad, de libertad, seguridad, paz, defensa de la vida, protección del medio ambiente y los recursos del planeta. Todo esto debido a que también nosotros, al mismo tiempo que respetamos la autonomía legítima de los asuntos temporales, tenemos una contribución específica que ofrecer en la búsqueda de soluciones apropiadas a estas acuciantes cuestiones”, agregó.

En este sentido, el Papa consideró que “podemos ofrecer una respuesta creíble a la pregunta que surge claramente en la sociedad actual, aun cuando sea frecuentemente echada a un lado, la pregunta sobre el significado y sentido de la vida, para cada individuo y para la humanidad como un todo. Estamos llamados a trabajar juntos, a fin de ayudar a la sociedad a abrirse hacia la trascendencia, dándole a Dios Todopoderoso su justo lugar”.

“El mejor camino a tomar es el auténtico diálogo entre cristianos y musulmanes, basado en la verdad inspirada en el sincero deseo de conocernos mejor los unos a los otros, respetando diferencias y reconociendo lo que tenemos en común. Esto nos llevará a un auténtico respeto por las decisiones responsables que cada persona toma, especialmente aquellas concernientes a los valores fundamentales y a las convicciones religiosas personales”, añadió.

Finalmente, destacó que “la libertad religiosa, institucionalmente garantizada y efectivamente respetada en la práctica, tanto para el individuo como para la comunidad, constituye para todo creyente la condición necesaria para su leal contribución a la construcción de la sociedad, en una actitud de auténtico servicio, especialmente hacia los más vulnerables y pobres”.
lunes, 27 de noviembre de 2006
Quinto viaje apostólico internacional que Benedicto XVI realizará del 28 de noviembre al 1 de diciembre a Turquía.


ITALIA
Martes 28 de noviembre



Fiumicino (Roma)
09.00 Salida del aeropuerto internacional Leonardo Da Vinci de Roma/Fiumicino hacia Ankara


ANKARA>


Ankara
13.00 Llegada al aeropuerto internacional Esemboga.
Visita al Mausoleo de Ataturk
Ceremonia de bienvenida y visita de cortesía al presidente de la República
Entrevista con el viceprimer ministro
Entrevista con el presidente para los Asuntos religiosos [Discurso del Santo Padre]
Encuentro con el Cuerpo Diplomático [Discurso del Santo Padre]

Miércoles 29 de noviembre


Éfeso


Santa Misa [Discurso del Santo Padre]
Estambul
Visita de oración a la iglesia patriarcal de San Jorge y encuentro privado con Su Santidad Bartolomé I [Saluda del Santo Padre]

Jueves 30 de noviembre


Divina Liturgia en la iglesia patriarcal de San Jorge [Discurso del Santo Padre]
[Declaración conjunta]
Visita al Museo de Santa Sofía
Visita a la Mezquita Azul
Visita de oración en la catedral armenia apostólica y encuentro con Su Beatitud el Patriarca Mesrob II [Saludo del Santo Padre]
Encuentro con el Metropolita siro-ortodoxo
Encuentro con el Gran Rabino de Turquía
Encuentro y cena con los miembros de la Conferencia Episcopal Católica

Viernes 1 de diciembre


Santa Misa en la catedral del Espíritu Santo [Homilía del Santo Padre]
Despedida en el aeropuerto de Estambul
13.15 Salida del aeropuerto de Estambul hacia Roma


ITALIA



Ciampino (Roma)
14.45 Llegada al aeropuerto de Ciampino (Roma)


Huso horario
Italia: + 1 UTC
Turquía: + 2 UTC
Palabras que pronunció eL domingo, 26 de Noviembre, Benedicto XVI al rezar la oración mariana del Ángelus junto a varios miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro.


Queridos hemanos y hermanas:

En este último domingo del año litúrgico celebramos la solemnidad de Cristo Rey del Universo. El Evangelio de hoy nos presenta un pasaje del dramático interrogatorio al que sometió Poncio Pilato sometió a Jesús, cuando se lo entregaron con la acusación de haber usurpado el título de «rey de los judíos». A las preguntas del gobernador romano, Jesús respondió afirmando que era rey, pero no de este mundo (Cf. Juan 18, 36). No vino a dominar los pueblos y territorios, sino a liberar a los hombres de la esclavitud del pecado y reconciliarles con Dios. Y añadió: «Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz» (Juan 18, 37).

Pero, ¿cuál es la «verdad» que Cristo vino a testimoniar al mundo? Toda su existencia revela que Dios es amor: esta es, por tanto, la verdad de la que dio pleno testimonio con el sacrificio de su misma vida en el Calvario. La Cruz es el «trono» desde el que manifestó la sublime realeza de Dios Amor: entregándose en expiación por el pecado del mundo, derrotó al dominio del «príncipe de este mundo» (Juan 12, 31) e instauró definitivamente el Reino de Dios. Reino que se manifiesta en plenitud al final de los tiempos, después de que todos los enemigos, y por último la muerte, hayan sido sometidos (Cf. 1 Corintios 15, 25-26). Entonces, el Hijo entregará el Reino al Padre y finalmente Dios será «todo en todos» (1 Corintios 15, 28). El camino para llegar a esta meta es largo y no es posible tomar atajos: es necesario que toda persona acoja libremente la verdad del amor de Dios. Él es Amor y Verdad, y tanto el amor como la verdad no se imponen nunca: tocan a la puerta del corazón y de la mente y, allí donde pueden entrar, ofrecen paz y alegría. Esta es la manera de reinar de Dios; este es su proyecto de salvación, un «misterio», en el sentido bíblico del término, es decir, un designio que se revela poco a poco en la historia.

La Virgen María está asociada de una manera sumamente particular a la realeza de Cristo. Dios le pidió a ella, humilde muchacha de Nazaret, que se convirtiera en la Madre del Mesías, y María correspondió a esta llamada con todo su ser, uniendo su «sí» incondicional al del Hijo Jesús, haciéndose con Él obediente hasta el sacrificio. Por este motivo, Dios la exaltó por encima de toda criatura y Cristo la coronó Reina del Cielo y de la tierra. Confiamos la Iglesia y toda la humanidad a su intercesión para que el amor de Dios pueda reinar en todos los corazones y se cumpla su designio de justicia y de paz.

[Al final del Ángelus el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En italiano, comenzó diciendo:]

Queridos hermanos y hermanas: como sabéis, en los próximos días visitaré Turquía. Desde ahora deseo enviar un cordial saludo al querido pueblo turco, de gran riqueza histórica y cultural. Expreso sentimientos de estima y sincera amistad a este pueblo y a sus representantes. Con gran emoción, quiero encontrarme con la comunidad católica, que siempre está presente en mi corazón, y unirme fraternalmente a la Iglesia ortodoxa, con motivo de la fiesta del apóstol san Andrés.

Con confianza, quiero seguir las huellas de mis venerados predecesores, Pablo VI y Juan XXIII, e invoco la protección celestial del beato Juan XXIII, que durante diez años fue delegado apostólico en Turquía y experimentó un gran cariño y estima por esa nación. A todos vosotros os pido que me acompañéis con la oración para que esta peregrinación pueda traer todos los frutos que Dios desea.

El próximo 1 de diciembre tiene lugar la Jornada Mundial contra el Sida. Deseo profundamente que sirva para favorecer una responsabilidad mayor en la curación de la enfermedad, así como en el compromiso por evitar toda discriminación hacia todos los que han quedado afectados. Mientras invoco sobre los enfermos y sus familias el consuelo del Señor, aliento las múltiples iniciativas que la Iglesia apoya en este campo.

[En español, dijo:]

Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española. Queridos hermanos, al contemplar hoy a Jesucristo, Rey del Universo, pidamos a la Virgen María que nuestra vida, iluminada con la verdad de Cristo, sea testimonio de santidad y de gracia, haciendo realidad su reino de justicia, de amor y de paz. ¡Feliz Domingo!

[Traducción del original italiano realizada por Zenit© Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por verdenaranja @ 23:39  | Habla el Papa
Comentarios (0)  | Enviar
Zenit se dirige a todos sus lectores para comunicarles que coincidiendo con la visita del Papa a Turquía comienza la edición en árabe.


Estimados lectores de ZENIT,

Nos complace poder anunciar un paso muy importante para la difusión e impacto de ZENIT en el mundo.

Coincidiendo con la visita de Benedicto XVI a Turquía, ZENIT lanza la edición en árabe

La iniciativa tiene lugar en colaboración con el programa árabe de la Radio Vaticana (http://www.oecumene.radiovaticana.org/ara/index.asp), la mayor fuente de información católica en este idioma, y con "Oasis", revista del patriarcado de Venecia.

ZENIT lanza este servicio en respuesta a las peticiones de las comunidades cristianas de países árabes que piden leer la palabra del Papa y conocer los grandes acontecimientos de la vida de la Iglesia directamente en su idioma.

A través de una información rigurosa, el proyecto busca ser un puente de diálogo entre culturas y religiones.

El nuevo servicio, de carácter cotidiano o semanal, puede recibirse por correo electrónico a través de una suscripción gratuita, enviando un mensaje a infoarabic@ZENIT.org (indicando email, nombre completo y país).
Por ahora no será posible leer las noticias en la web. Esperamos poder ofrecer también esta opción en los próximos meses, cuando finalicen los trabajos técnicos que están en marcha.

Este paso tan importante ha sido posible gracias a la subvención enviada a ZENIT por la Organización "Ayuda a la Iglesia necesitada", que ha querido ofrecer la cobertura de los gastos para el primer año de vida de la edición en árabe.
Damos profundamente las gracias a los benefactores y a los responsables de esta organización por habernos dado esta oportunidad.

También este resultado ha sido posible gracias al apoyo de ustedes, queridos lectores, que tanto nos han sostenido durante muchos años con su cercanía espiritual y con la oración, dando a conocer nuestros servicios multiplicando cada año el número de nuestros lectores, y ofreciendo los recursos económicos para llevar adelante la agencia.

Como saben, ZENIT vive en un 90% de su presupuesto anual de los donativos, y si ZENIT ha llegado hasta aquí se debe principalmente a los lectores privados que de una u otra forma nos han apoyado.

Verdaderamente la Providencia, gracias a la generosidad de todos ustedes, nos ha seguido siempre día a día en las necesidades de la Agencia.

Ahora empieza un nuevo y apasionante desafío: conseguir que la edición en árabe se afirme como un servicio profesional y de utilidad para mucha gente, y lograr encontrar los recursos para que esta nueva edición pueda seguir adelante durante muchos años.

Como siempre serán ustedes, estimados lectores, quienes con su apoyo determinarán el éxito del desarrollo de ZENIT y, en particular, de esta nueva edición que nace ahora.

Tendremos ocasiones para informarles sobre las necesidades y las maneras de apoyarnos.

Por ahora, alegrémonos por este paso decisivo para la vida de ZENIT, dando gracias a todos los que lo han hecho posible.

Un cordial saludo de parte del equipo de ZENIT
Publicado por verdenaranja @ 23:33
Comentarios (0)  | Enviar
Catedral de Quilmes, 26 de noviembre de 2006.-


NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO
TESTIGO DE LA VERDAD


Cuando Jesús comenzó su misión pública, “proclamaba la Buena Noticia de Dios, diciendo: ‘El tiempo se ha cumplido, el Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia” (Mc 1, 14). La instauración del Reino ha sido la causa central de su vida, desde su nacimiento como hijo de David en Belén hasta la cruz, donde la inscripción “Jesús Nazareno Rey de los Judíos” indicaba el motivo de su condena. En el tribunal de Pilatos, en el momento de su humillación extrema, Jesús declaró abiertamente su realeza. Cuando después de la multiplicación de los panes querían proclamarlo rey, lo había rehusado. Recién cuando estaba desprovisto de ningún apoyo humano, lo aceptó para hacernos entender que su realeza no es de este mundo. Jesús no quería ser confundido con un Judas Macabeo o con los celotes que confiaban en el poder de las armas para defender la autoridad de Yahvé sobre su pueblo. El Reino de Dios no se instala bajo la presión del poder, sino solamente por la aceptación libre de la verdad. “Para esto he nacido y he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad”, responde Cristo en el interrogatorio. En el Reino entran, por eso, los que escuchan su voz, creyendo en él, siguiendo a él, y asumiendo su misma actitud de humildad y entrega.

La incompatibilidad entre la verdad impuesta por coacción y aceptada en libertad, ha sido el meollo de la exposición, que el Papa Benedicto XVI dio en septiembre pasado en la universidad de Ratisbona, y que tanto revuelo ha causado en el mundo musulmán. Decía ahí el Papa: “La violencia está en contraste con la naturaleza de Dios y la naturaleza del alma”, y completó su pensamiento con una cita del emperador bizantino Manuel II Paleólogo, del siglo XIV, quien dice: “Dios no se complace con la sangre; no actuar según la razón es contrario a la naturaleza de Dios. La fe es fruto del alma, no del cuerpo. Por tanto, quien quiere llevar a otra persona a la fe necesita hablar bien y razonar correctamente, y no recurrir a la violencia ni a las amenazas. Para conversar a un alma razonable no hay que recurrir al propio brazo ni a instrumentos contundentes ni a ningún medio con el que se pueda amenazar de muerte a una persona”. Es este el mensaje de la Iglesia en medio de la confrontación de las diversas culturas y religiones, que en el mundo globalizado están urgidas a buscar juntos la justicia y la paz, sin traicionar la verdad. Era significativo que la inscripción “El Rey de los judíos” en la cruz de Cristo haya sido en tres idiomas, en hebreo, latín y griego. Pilatos no aceptó la sugerencia de los sumos sacerdotes de agregar: “Este ha dicho: Yo soy el rey de los judíos”. “Lo escrito, escrito está”, fue su respuesta, como una afirmación profética, sin que él mismo lo supiera. Cristo como Rey debe ser anunciado en todos los idiomas. “Vayan hasta los confines de la tierra y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos”, es su mandato. “La relación con las otras religiones”, dijo el Papa ahora a pocos días de su viaje a Turquía, “sólo se revela constructiva su se evita toda ambigüedad que debilite el contenido esencial de la fe cristiana en Cristo, único Salvador de todos los hombres y en la Iglesia, sacramento necesario de salvación para toda la humanidad”.

En esta Misa de Cristo Rey en nuestra iglesia Catedral, la Acción Católica oficializa sus miembros nuevos, quienes manifiestan públicamente su compromiso de ser testigos de Cristo en medio de los hombres. Ciertamente hay muchas formas de asociarse en la Iglesia para dar cumplimiento a su cometido principal de evangelizar. Si colaboran con el apostolado jerárquico, deben considerarse como Acción Católica, aunque no tengan este nombre, dice el Concilio. Con esta ceremonia queremos afirmar esta institución que tanto bien ha hecho a nuestra Iglesia argentina. En realidad, los que son oficializados concretan la promesa de los confirmandos, cuando les preguntan si están dispuestos a dar testimonio de Jesús en todas partes, aunque tengan que sufrir por eso desprecio y persecución.

Les doy la bienvenida a los aspirantes y a los que se oficializan y a todos los miembros que en este día renuevan sus promesas. Los comprometo ya ahora a participar como Discípulos y Misioneros de Jesucristo en la Gran Misión que los obispos de América Latina y el Caribe quieren emprender a partir de la 5ª Conferencia en La Aparecida en Brasil, para que nuestros pueblos en Él tengan vida.

Luis T. Stöckler
Obispo de Quilmes
Publicado por verdenaranja @ 23:25  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
La oficina de prensa de la Conferencia Episcopal Argentina hace público el siguiente comunicado:


Comunicado de Prensa


La Cámara de Diputados de la Nación está próxima a tratar un proyecto de ley que autoriza la venta y la distribución gratuita de las píldoras denominadas de “anticoncepción de emergencia”, también conocidas como “píldora del día después”. Los organismos de control sanitario reconocen que entre sus acciones esta droga impide la anidación o implantación del embrión en el útero materno. Se trata, por lo tanto, de un fármaco que atenta contra la vida humana, que la Constitución Nacional considera inviolable desde el momento de la concepción.

Los obispos de la Iglesia Católica en la Argentina, que reiteradamente han expresado su preocupación por la defensa de la vida, apelan una vez más a la conciencia de los legisladores nacionales y solicitan como ciudadanos el archivo definitivo de dicho proyecto.

Oficina de Prensa
Conferencia Episcopal Argentina
Publicado por verdenaranja @ 23:21  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
26 de Noviembre

(Fuente de la Guancha) La Banda de Música XIX de Marzo del Municipio de San Juan de la Rambla celebró a la Patrona de la Música. El domingo 26 de Noviembre, desde muy temprano, recorrió las diversas calles al ritmo de pasodoble, haciendo paradas especiales frente a las casas de los que han tenido alguna relación con la Banda en años anteriores desde su fundación en el año 1983, como directivos o músicos. A las doce de la mañana sus componentes se dieron cita en la iglesia de San José para participar en la Misa. Terminada ésta se procedió a la procesión con la imagen de Santa Cecilia. El día finalizó con un almuerzo de hermandad entre músicos y directiva.
domingo, 26 de noviembre de 2006
ZENIT pulica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap. -predicador de la Casa Pontificia- a la liturgia del domingo, 26 de Noviembre de 2006, Jesucristo Rey del universo,XXXIV y último del tiempo ordinario.


Le veréis venir entre las nubes del cielo...


XXXIV Domingo del tiempo ordinario (B): Solemnidad de Cristo Rey
Daniel 7, 13-14; Apocalipsis 1, 5-8; Juan 18, 33b-37



En el Evangelio de este domingo, Pilato pregunta a Jesús: «¿Eres tú el Rey de los judíos?», y Jesús responde: «Sí, como dices, soy Rey». Poco antes, Caifás le había dirigido la misma pregunta de otra forma: «¿Eres tú el Hijo de Dios bendito?», y también esta vez Jesús respondió afirmativamente: «Sí, yo soy». Es más: según el Evangelio de Marcos [Mc, 14, 62. Ndt.], Jesús reforzó esta respuesta, citando y aplicándose aquello que el profeta Daniel había dicho del Hijo del hombre que viene entre las nubes del cielo y recibe el reino que nunca pasará (primera lectura). Una visión grandiosa en la que Cristo aparece dentro de la historia y por encima de ella, temporal y eterno.

Junto a esta imagen gloriosa de Cristo hallamos, en las lecturas de la solemnidad, la del Jesús humilde y sufriente, más preocupado de hacer de sus discípulos reyes que de reinar sobre ellos. En el pasaje del Apocalipsis Él es definido como quien «nos ama y nos ha lavado con su sangre de nuestros pecados y ha hecho de nosotros un Reino de Sacerdotes para su Dios y Padre».

Ha sido siempre difícil mantener unidas estas dos prerrogativas de Cristo –majestad y humildad-, derivadas de sus dos naturalezas, divina y humana. El hombre de hoy no tiene dificultad para reconocer en Jesús al amigo y al hermano universal, pero encuentra difícil proclamarle también Señor y reconocerle un poder real sobre él.

En las películas sobre Jesús, esta dificultad salta a la vista. En general, el cine ha optado por el Jesús humilde, perseguido, incomprendido, tan cercano al hombre como para compartir sus luchas, sus rebeliones, su deseo de una vida normal. En esta línea se sitúan Jesucristo Superstar y, de manera más cruda y desacralizadora, La última tentación de Cristo –de Martin Scorsese-. También Pier Paolo Pasolini, en el Evangelio según Mateo, nos presenta a este Jesús amigo de los apóstoles y de los hombres, a nuestro alcance, si bien no carente de cierta dimensión de misterio, expresada con mucha poesía, sobre todo a través de algunos eficacísimos silencios. Sólo Franco Zeffirelli, en su Jesús de Nazaret, se esforzó por mantener juntos los dos rasgos de Él. Ahí se ve a Jesús como hombre entre los hombres, afable y a la mano, pero a la vez como alguien que, con sus milagros y su resurrección, nos sitúa ante el misterio de su persona que trasciende lo humano.

No se trata de descalificar los intentos de reproponer en términos accesibles y populares el acontecimiento de Jesús. En su tiempo Jesús no se ofendía si «la gente» le consideraba uno de los profetas. Pero preguntaba a los apóstoles: «¿Y vosotros quién decís que soy yo?», dando a entender que las respuestas de la gente no eran suficientes.

El Jesús que la Iglesia nos presenta en la solemnidad de Cristo Rey es el Jesús completo, humanísimo y trascendente. En París se conserva, bajo custodia especial, la barra que sirve para establecer la longitud exacta del metro, a fin de que esta unidad de medida, introducida por la Revolución Francesa, no se altere con el paso del tiempo. De forma similar, en la comunidad de creyentes que es la Iglesia, se custodia la verdadera imagen de Jesús de Nazaret que debe servir como criterio para medir la legitimidad de toda representación suya en la literatura, en el cine, en el arte.

No se trata de una imagen fija e inerte, que hay que conservar al vacío, como el metro, sino de un Cristo vivo que crece en la comprensión misma de la Iglesia, también a raíz de las cuestiones y de las provocaciones siempre nuevas planteadas por la cultura y por el progreso humano.

[Traducción del italiano realizada por Zenit]
Publicado por verdenaranja @ 23:40  | Espiritualidad
Comentarios (0)  | Enviar
26 Nov. 06 (ACI).- Esta mañana en la Plaza de San Pedro miles de personas se reunieron para rezar el Ángelus Dominical con el Papa Benedicto XVI, quien al introducir la oración mariana recordó que la realeza de Jesús está ordenada para liberación de los hombres de la esclavitud del pecado y para reconciliarlos con Dios.

“Jesús no ha venido para dominar a los pueblos y territorios, sino para liberar a los hombres de la esclavitud del pecado y reconciliarlos con Dios” afirmó el Santo Padre al citar la respuesta de Cristo a Pilato ante la pregunta sobre su ser rey de los judíos.

Asimismo hizo notar que Jesús, tras afirmar que es rey, agrega que “ha nacido para esto y para esto ha venido al mundo: para dar testimonio de la verdad”.

Respondiendo a la pregunta sobre la verdad que “Cristo viene a testimoniar en el mundo”, el Pontífice dijo que “la totalidad de la existencia de Cristo revela que Dios es amor”.

“La Cruz -prosiguió- es el trono desde el cual Cristo ha manifestado la sublima realeza de Dios Amor: ofreciéndose en expiación del pecado del mundo, Él ha derrotado el dominio del ‘príncipe de este mundo’ y ha instaurado definitivamente el Reino de Dios. Reino que se manifestará en plenitud al final de los tiempos”.

Más adelante invitó a todos a “acoger libremente la verdad del amor de Dios, que es Amor y Verdad, y tanto el amor como la verdad no se imponen jamás: tocan a la puerta del corazón y de la mente y, donde pueden entrar, aportan paz y gozo”.

Finalmente el Papa destacó que a la “realeza de Cristo ha sido asociada la Virgen María, quien unió su ‘sí’ incondicional al del Hijo Jesús y se hizo con Él obediente hasta el sacrificio”.

A continuación rezó el Ángelus e impartió su Bendición Apostólica
Artículo publicado en Revista Semanal de EL DÍA, sábado 25 de Noviembre de 2006


JOSÉ JAVIER HERNÁNDEZ GARCÍA


Con admiración y gratitud a la Comisión pro Plaza de Santa Catalina.

No existe ningún parecido entre el paisaje árido de la región del Sinaí, en Egipto, y la verde campiña del municipio tinerfeño de Tacoronte. Nada que., ver, estimado lector. Ni el sol abrasador de aquellas tierras guarda tampoco relación con la luz que baña este suelo tinerfeño capaz de producir el preciado vino, de tan ricos matices. La suave pendiente de tierra fértil que arranca de la cumbre isleña para morir casi de golpe en la costa atlántica del Pris o de la Mesa del Mar para nada recuerda los milenarios valles y las alturas inhóspi¬tas que miran al mar Rojo. Entre una y otra comarca nada es comparable y todo es opuesto, a no ser la magnificencia del paisaje, afable y sereno en la comarca del Guayonge, recio y dramático en la cadena montañosa que se levanta como una pesadilla al sur de la península egipcia y que tuve la fortuna de visitar hace pocos años gracias a otro tacorontero, D. Julián de Armas. ¿Para qué entonces esta extraña comparación?

Quizá estos dos puntos geográficamente distantes tienen a mi modo de ver un lazo de unión que los acerca. Un hecho hace posible que aquí y allá un mismo pálpito recree cada año sentimientos y devociones paralelas. Se trata del antiguo patronazgo y dedicación a Santa Catalina de Alejandría. Cada 25 de noviembre la comunidad ortodoxa del monasterio cristiano más antiguo del mundo con sus 40 monjes celebra en la iglesia coventual de la Transfiguración los ritos propios de la festividad de la
Santa, cuyos restos reposan junto a la zarza ardiente que cambió la vida del pueblo hebreo.

Antiquísimos legajos y valiosos iconos iluminados por la luz plateada de las lámparas votivas adornan el lugar en el cual fue depositado y recibe veneración el cuerpo de Catalina; y cercano a la muralla se encuentra el brocal del pozo de Jetro, el suegro del patriarca que condujo a su gente por el desierto, oculta secularmente entre almendros y cipreses su agua milenaria. Es el agua que buscan sin descanso los árboles de la zona, hundiendo sus raíces. Hasta diez y quince metros de profundidad, me decía un beduino compañero de viaje, entierran las acacias del Sinaí sus pies en la arena reseca en su lucha por la supervivencia.

De una misma manera, afianzado con firmeza, como esas acacias del desierto de las que el propio Moisés se valió para construir su Arca de la Alianza, creció el conocimiento de la mujer que se atrevió a rebatir las ideas paganas de Majencio y fue escuchada por todos los sabios de Alejandría a quienes transmitía con conocimiento de causa sus ideas acerca de la fe de Cristo.

El culto a Santa Catalina

La muerte violenta de Santa Catalina, su traslado milagroso al Sinaí y las cruzadas en defensa de los Santos Lugares hizo extender con rapidez su culto cuyo primer vestigio es una pintura del siglo VII encontrada en Roma, pero se difunde sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo X. Muy popular en el siglo siguiente, especialmente en Francia, se propagó en el siglo XII por muchas partes de Europa, entre otras cosas por obra de los citados cruzados. En el siglo XIII las órdenes monásticas más antiguas empezaron a celebrar la fiesta de la Santa mártir, costumbre documentada también entre los frailes mendicantes desde su fundación. La Universidad de París la proclamó su patrona. Hoy es protectora de los estudiantes, filósofos, prisioneros y de cuantos se relacionan por su oficio con la rueda: carreteros, molineros, y en Tenerife de un modo particular con los que trabajaban en el siglo XVI en los ingenios azucareros y en las diferentes actividades propias del cañamelar.

La popularidad del culto a Santa Catalina explica su consistente presencia en la literatura, en el folclore y en las artes figurativas, donde se hallan los atributos iconográficos más comunes: la rueda y la espada, que indican el martirio; la corona, con la alusión a la realeza, y en ocasiones el libro, símbolo de la sabiduría.

La iglesia de Santa Catalina en Tacoronte

Es un portugués, Sebastián Machado, oriundo de Guimaraes; quien se establece n Tacoronte finalizada la conquista, con menas datas de tierras, y coloca la primera piedra del culto y devoción a la Santa, mártir de Alejandría. En 1508 ya se nombran donativos para la nueva fábrica. Es él por tanto quien erige en el siglo XVI una hermosa ermita que con el tiempo evoluciona para convertirse en el espléndido monumento de hoy, uno de los mejores ejemplos de arquitectura religiosa en la isla. Se trata de un bello templo de tres naves con una capilla mayor que destaca su altura del resto del edificio mediante un arco de medio punto apoyado sobre columnas de capitel jónico. También en su interior merece la pena detener el paso ante la variada riqueza retablística, contemplar sus armaduras de madera de tea, con sus pares de tirantes y decoración de motivos geométricos de estrellas; el inigualable suelo de piedra ori¬ginal y una rica imaginería, además de inte¬resante obra pictórica de primer orden. No extraña que todo este conjunto maravillase a Dulce María Loynaz cuando asiste, como madrina, al bautizo de su sobrina canaria a quien se le impuso su mismo nombre. Una torre prismática se levanta junto al muro norte, realzada por los sillares de cantería de sus aristas y los que enmarcan los vanos. En lo más alto, el cuerpo de campanas de abertura doble a cada frente corona la magnífica estructura para lanzar a los cuatro vientos, hoy 25 de noviembre, los más ale-gres sonidos.

La plaza de Santa Catalina

Santa Catalina no tenía plaza, el lugar que daba acceso a la iglesia por su frente hasta bien avanzado el siglo XX no podía de ninguna manera recibir esa denominación. Una plaza, en el sentido más profundo que el isleño otorga a ese espacio lúdico, popular, es el preámbulo de lo importante, de lo sacro, de lo festivo. Se hacía notar su falta en torno a la iglesia más antigua de Tacoronte.

Pero hubo un tacorontero, Domingo Martín Díaz, que puso por obra levantar una plaza que enmarcara y ennobleciera aquel templo de la Patrona. El dio el primer paso y otros muchos lo siguieron con igual entusiasmo. Fueron tantos que sería imposible nombrarlos aquí y méritos no les falta. Nunca se les podrá olvidar, ni a él ni tampoco a sus colaboradores. Pero aquel tesón de don Domingo era lo que empujaba a los demás a continuar en el empeño. Siete años costó terminar la obra, muchos números de lotería vendidos y mucho sudor y sacrificio que sólo estas personas y sus familias podrían narrar. Qué orgullo es para los pueblos contar con gente poseedora de ese talante desinteresado, capaces de darlo todo sin pedir nada a cambio.

Domingo Martín nació en Tacoronte el 4 de julio de 1920. Piedra a piedra, día a día trabajó de firme hasta completar la idea. Y no se equivocaron ni él ni sus ilusionados compañeros. El lugar se dignificó y Santa Catalina contó con su plaza y sus nuevas farolas de luz alumbrando al atardecer. Y se trajeron los callados desde Las Eras de Arico y otros desde el barranco de San Andrés en Santa Cruz. Siempre quedó un remanente que se utilizaba o bien para confeccionar la puerta del sagrario, para enviar algunas campanas deterioradas a Valencia, o para limpiar la cantería del exterior de la iglesia, oculta a veces por la cal.

Cuando se pisa el suelo empedrado de la plaza, cuando la patrona del municipio cruza con Santa Cecilia ese espacio cada 25 de noviembre, imagino que muchos tacoronteros que lo vivieron piensan con cierta emoción en los artífices de esta obra. Como ocu¬rre siempre, unos están y otros ya se han ido. Domingo Martín Díaz falleció hará pronto un año.

He vuelto a recorrer la plaza, el fino diseño de su dibujo me ha parecido un trabajo original, digno de ser respetado en su integridad. Mucho corazón se descubre en cada metro cuadrado de superficie, entrega absoluta y solidaria que hoy valoramos en su justa medida.

Pero los pueblos no siempre olvidan con facilidad y el Ayuntamiento presidido por su alcalde Hermógenes Pérez Acosta tuvo el acierto de homenajear a este grupo de ciudadanos de la Comisión Pro Plaza de Santa Catalina, al frente del cual estuvo siempre Domingo Martín. Una placa que va a ser repuesta en su sitio seguirá recordando tanta dedicación al lugar de sus orígenes.

Santa Catalina, la imagen y su fiesta

Las fiestas de Tacoronte, sus devociones más señeras, tienen un gran poder de convocatoria en todos los pueblos de la isla. Lo pude constatar el pasado septiembre, observando la multitud que se congrega en torno a su célebre Cristo de los Dolores.
Vienen de cualquier rincón de Tenerife. Santa Catalina es si cabe más familiar, más recogida, pero no menos auténtica. Es una fiesta que desprende aire de celebración antigua, ya con aroma a castaña asada y sabor a vino nuevo porque el otoño pleno se respira un año más en el ambiente. Es una fiesta que aparece como de puntillas, como si no precisase grandes preparativos, los vecinos que acuden se reúnen para la misa mayor en el interior del templo, no porque haga frío sino porque siguen creyendo con el corazón que allí dentro está lo importante. Fiesta sin grandes ruidos ni algarabías, pero fiesta hermosa donde las haya. El Ayuntamiento acude en pleno, vestido de gran gala, y se pasea con todos los honores el símbolo de la ciudad. Hay música, fuegos, baile de magos y turroneras. Aquí no se implantan luces hirientes ni sonidos molestos, pero todo lo que se organiza destila un grado de solemnidad, de encantamiento que no pasa desapercibido, ni siquiera para el que llega de fuera como es mi caso.

Para quienes gustamos de la imaginería y el Arte, contemplar la imagen de Santa Catalina es ya una celebración. Recorrerla con la mirada es una fiesta por sí misma. La finura de la talla, la belleza de su modelado nos reafirma que estamos ante una de las representaciones de la Santa más hermosas de este país y posiblemente una de las obras cumbre del grancanario Luján Pérez. Comenzará la función litúrgica, presidida por los nuevos párrocos: don Rufino Pérez de Leceta y don Carlos Arceniega, apellido derivado del nombre de la villa alavesa de Artziniega. Alrededor del altar predominará el color rojo de las casullas que es el color del martirio, pero el coro, a los pies de la nave central, llenará esta tarde del 25 con sus sones más elevados el espacio sagrado, vibrante entre la toba volcánica de los arcos y las armaduras de tea. A la izquierda, es casi imposible evitarlo, la mirada se detiene nuevamente en la Santa, que se representa magnífica, sobre nubes, anunciándose en el preámbulo ya de su Gloria. Nada recordaría su martirio si no fuera por la presencia de esos símbolos iconográficos que la acompañan y esa palma que levanta el ángel situado a los pies.

La fiesta mantiene su carácter y el espacio es capaz de transportarnos en el tiempo. Santa Catalina de Alejandría o de Tacoronte convoca a todos en este sábado, coincidiendo con la esperanza de unos campos que quieren renacer en la húmeda realidad de su otoño.

Afuera, la imaginación intenta revivir el recuerdo de los muros de la primitiva ermita levantada en el siglo XVI por Sebastián Machado sobre el mismo solar que ocupa el templo actual, o aquel entramado de palos de los que se colgó la única campana anunciadora en los primeros renglones de la historia de la ciudad.

Mis amigos y yo probaremos el vino nuevo y compartiremos un plato de castañas asadas antes de volver a nuestras casas en Santa Cruz. Cada 25 de noviembre es como un milagro que se repite. Es la fiesta que esperamos todo el año y nos gusta pensar que también Santa Catalina espera por nosotros.
Comentarios (0)  | Enviar
Artículo sacado de "Bloc MD", número 5, Noviembre 2006, publicado por CPL


El Adviento:
un tiempo amable


El Adviento es un tiempo amable. El ambiente de la calle, si sabemos tomarlo por su parte más sana, nos invita a esperar con alegría la fiesta de la Navidad. Y, más allá del ambiente de la calle, en nuestras celebraciones se nos proclaman palabras estimulantes, que invitan a esperar, a confiar, a compartir la alegría de la espera y, al mismo tiempo, a mantenernos despiertos para que el Señor pueda realmente venir a nuestras vidas.

En este tiempo, de una manera especial, valdrá la pena disponer de las lecturas de los domingos (lo mejor es tener la publicación La misa de cada día, de Editorial Claret), y repasarlas para empaparnos de la Buena Nueva que este tiempo es para todos nosotros. Aquí damos algunas indicaciones para entender mejor las lecturas.

Primera lectura: el anuncio de los profetas

Las primeras lecturas de los domingos del tiempo de Adviento son siempre anuncios proféticos que nos hablan del futuro que Dios promete y del Mesías que nos enviará. En los ciclos A y B son textos de Isaías; en el ciclo C, que es el de este año, son de otros profetas. Pero todos están escritos en situaciones difíciles para el pueblo (asediado por imperios poderosos, o exiliado de su tierra...), en los cuales el profeta promete una acción liberadora de Dios gracias a la cual el pueblo podrá vivir en paz, seguridad y alegría. Pero estos anuncios, de hecho, van más allá de la situación concreta que vivía Israel. Nosotros los cristianos, vemos que estas esperanzas en quien realmente se cumplen es en Jesús: él es quien realmente transforma el mundo y las personas, con su Evangelio y con su fidelidad al amor hasta la muerte.


Segunda lectura: la espera activa

Las segundas lecturas del tiempo de Adviento son realmente bonitas: una invitación a tener sentimientos de esperanza, de con-fianza, de servicio a los demás mientras esperamos la venida del Señor. Todo un programa de vida cristiana. Ahora, en el ciclo C, destacan sobre todo las de los tres primeros domingos (el cuarto es un poco más difícil). Y entre ellas, la del tercer domingo es la más estimulante: "Estad siempre alegres en el Señor...". Vale la pena saborearlas.

Evangelio; las tres venidas

En el Adviento celebramos tres venidas del Señor. No sólo nos preparamos para la celebración del nacimiento de Jesús en Belén: nos preparamos también para su venida constante en nuestras vidas, y nos preparamos igual-mente para su venida definitiva, al final de los tiempos. Y estas tres venidas se destacan en el itinerario que nos marcan los evangelios:

Primer domingo: la venida final. El evangelio del primer domingo de Adviento siempre nos invita a mirar hacia el final de los tiempos, con la descripción del mundo que se desmorona y la invitación a estar atentos y dispuestos para la liberación definitiva.

Segundo y tercer domingo: la venida cotidiana. El segundo y tercer domingo, el evangelio nos presenta la figura de Juan Bautista, que nos llama a la conversión para preparar el camino del Señor. Este año, en el ciclo C, nos lo presenta con dos textos de Lucas, que destacan la presencia del Señor en medio de la historia humana, y la llamada concreta a vivir sin perjudicar a los demás ni aprovecharnos de ellos, sino, al contrario, compartiendo lo que tenemos con quienes lo necesitan.

Cuarto domingo: el Señor nace en medio de nosotros. El cuarto domingo de Adviento nuestros ojos ya se fijan de lleno en el nacimiento de Jesús que estamos a punto de celebrar. Este año, con la escena de la visita de María a su prima Isabel, como un gran esta¬llido de fe y de alegría, porque el Señor viene y nos salva.

Los días laborables

Este panorama de lecturas se completa con los de los días laborables. Leer cada dia en casa las lecturas de la misa, es un magnífico camino personal para llenarse de la gracia del Señor que viene.

Josep Lligadas
Publicado por verdenaranja @ 21:16  | Liturgia
Comentarios (0)  | Enviar

Nuestra Señora de Las Nieves de Taganana, fundada en 1506, es la primera parroquia de la capital y la cuarta de la Isla. Sin grandes alharacas, los vecinos de este pueblo presumen de haber sido municipio independiente de Santa Cruz.


(EL DÍA, 26 - XI, GABRIELA MAESTRE, Tenerife) A muchos vecinos les sorprenderá saber que la parroquia más antigua de Santa Cruz se halla más allá de las montañas, junto al bravo mar y rodeada de palmeras canarias, y no en el centro de la gran ciudad. Taganana se lamenta constantemente de su aislamiento, del desapego que con frecuencia tiene la capital tiene hacia ella, ya que son muy pocos los que la recuerdan cuando piensan en el municipio, y sin embargo para muchos viene a ser como la capital de ese otro mundo que es Anaga. Aunque en la actualidad posea la categoría de barrio, durante gran parte de su historia se consideró como pueblo y fue municipio independiente, de ahí que hoy presuma de ser la parroquia más antigua de Santa Cruz de Tenerife y la cuarta de la Isla. Los 500 años de presencia de la Iglesia Católica así lo avalan.

La profesora de la Universidad de La Laguna Constanza Negrín ha dedicado gran parte de su vida a desentrañar la verdadera y completa historia de este emblemático lugar, y gracias a ello ha podido establecer que en 1506 ya existía dicha parroquia, si bien hay documentos que apuntan a un año antes y otros a uno más tarde. Según explica Negrín, "seguramente en esta fecha el templo no sería más que una pequeña capilla construida de materiales pobres como piedra y barro y techo de cañaveral, pero de lo que no hay duda es de que ya existía, siendo en 1511 cuando se comenzó a construir lo que, con el tiempo, será el núcleo de la iglesia actual".

Tagananera de origen y de corazón, Constanza Negrín es una de las personas que más profundamente ha estudiado el patrimonio de esta zona de Anaga, y no puede dejar de destacar especialmente el famoso tríptico flamenco con el que cuenta la iglesia, pero, ¿dónde radica la importancia de esta obra de arte? Según la experta, "es una pieza de importación nórdica, y pese a que hubo muchas obras similares en Canarias, esto viene a demostrar las importantes relaciones comerciales que tuvo Taganana a finales del siglo XIX, ya que contar con una obra de la escuela flamenca era como tener un tesoro, un auténtico privilegio para cualquier templo". En este sentido todo parece indicar que el tríptico llegó al pueblo costero gracias a la mediación de un comitente, sin que se haya logrado clarificar con seguridad quién fue.

El estudio en profundidad de esta iglesia ha mostrado a Negrín gran parte de la historia de este singular enclave, que fue otorgado por el Adelantado Fernández de Lugo en 1501 a 16 personas llegadas de Lanzarote y Fuerteventura para la explotación de la caña de azúcar, y aunque también fue un importante núcleo vitivinícola, a lo largo de la historia sus habitantes nunca han vivido en la opulencia. Sin embargo, la presencia de la iglesia marcó profundamente a los tagananeros que profesaban un gran fervor religioso, hasta el punto de que en 1621 construyeron la ermita de Santa Catalina a escasos metros de la Iglesia de las Nieves. No obstante, y pese a la humildad generalizada de los habitantes, las donaciones de orfebrería y alhajas a la parroquia fueron frecuentes y la participación en la vida espiritual quedó plasmada en la creación de importantes cofradías que aún hoy perviven.

Tal vez por ello el cura de Taganana siempre ha sido un referente para sus vecinos, un punto de encuentro y un nexo de unión con el resto de la Isla, de la que permanece aislada, en ocasiones, por propia voluntad. Pese a haber pasado varios párrocos, todos ellos son recordados con gran cariño y respeto por los vecinos, que siempre los han tenido como intercesores no sólo ante las instancias divinas, sino también en otras más terrenales, como son los ayuntamientos y demás instituciones.

Según la historiadora del Arte, "el pueblo ha tenido suerte, pues los diferentes párrocos han sabido conservar y restaurar el patrimonio", y destaca no sólo el famoso tríptico, sino también la importante colección de platería latinoamericana.

Medio milenio de la presencia de una iglesia supone una larguísima trayectoria de fe y devoción que pocas localidades puede conmemorar. Pero de forma discreta, casi silenciosa, Taganana lo celebra sin grandes pompas y sin gritarlo a los cuatro vientos, lo que la convierte, una vez más, en un ejemplo de la histórica humildad que ha caracterizado desde siempre a esta zona.


Comentarios (0)  | Enviar
Cogido de "Hojas blancas" para repartir publicadas por el Centro de Pastoral Litúrgica.


EL AÑO CRISTIANO
PARA REVIVIR NUESTRA SALVACIÓN


La fe cristiana no son unas ideas, no es una lista de cosas que hay que creer ni de comportamientos que hay que cumplir. La fe cristiana es vivir una historia, la historia de la salvación de Dios, que tiene su centro en Jesús, en su muerte y resurrección. Y esto lo recordamos y lo vivimos a lo largo del año.

En los comienzos, los cristianos celebraban sólo el domingo. Cada domingo se reunían, compartían la fe y la vida, escuchaban la Palabra de Dios y celebraban la Eucaristía, recordando lo que es fundamental del ser cristiano: la resurrección de Jesús y la llamada a vivir tal como él había vivido.

Pronto, sin embargo, empezaron a celebrar, una vez al año, el aniversario de la muerte y resurrección de Jesús, que había sucedido en los días de la fiesta judía de la Pascua. Así nació la Pascua cristiana, que se celebraba con una larga vigilia de oración y fiesta por la resurrección de Jesús, y que es el origen de nuestra Vigilia Pascual. Y preparaban esta fiesta con dos días de ayuno, el viernes y el sábado, recordando su muerte. En el siglo II, la fiesta de Pascua se fue ampliando hasta durar cincuenta días, lo que hoy llamamos tiempo de Pascua. Y más tarde, en el siglo IV, añadieron cuarenta días de preparación, el tiempo de Cuaresma.

Y fue también en el siglo IV que empezaron a celebrar la venida del Hijo de Dios al mundo. En Oriente lo celebraban el 6 de enero, y en Roma el 25 de diciembre. Y de aquí nacen nuestras fiestas de Navidad y de Epifanía. Y finalmente, tiempo más tarde, hacia el siglo VI, se creó también un tiempo de preparación a la Navidad, que es el Adviento.

Así quedó formando básicamente el año litúrgico tal como ahora lo tenemos.
La fecha principal es la de la Pascua, el día del aniversario de la Resurrección de Jesús. La Pascua cambia cada año, porque el calendario judío cuenta el tiempo según la luna (la Pascua es el domingo posterior a la primera luna llena de la primavera). En cambio, para la otra gran fiesta, la Navidad, el día en que la celebramos no es ningún aniversario de nada, pues no sabemos en qué día nació Jesús.

Con el año cristiano, o año litúrgico, vamos viviendo la presencia de Jesús y los momentos básicos de la salvación, y vamos cultivando los sentimien¬tos y las actitudes que esta historia de la salvación nos invita a tener. Y cada año seguimos este itinerario:

ADVIENTO
el Señor viene, nosotros lo esperamos,
y le preparamos el camino


El Adviento empieza cuatro domingos antes de la Navidad. Es un tiempo de esperanza, de deseo y de oración para que cada uno de nosotros seamos transformados por el amor de Dios, y de trabajo nuestro para preparar el camino de este amor. Así nos preparamos para la venida de Dios entre nosotros. Una venida que no es sólo un recuerdo de cuando vino a Belén hace dos mil años, sino que es una venida que se hace realidad constan¬temente en nuestras vidas, y que se realizará de manera definitiva al final de los tiempos.

NAVIDAD
Dios está con nosotros


El 25 de diciembre celebramos una gran alegría, tal como lo anunciaron los ángeles: hoy nos ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor. Un niño en pañales acostado en un pesebre es el Hijo de Dios que se ha hecho uno de nosotros, carne de nuestra carne. Y empezamos unos días de fiestas en los que vamos reviviendo esta gran alegría, y que culminan en la segunda gran fiesta, el 6 de enero, en el que celebramos que aquel niño es luz para todos los pueblos, representados en aquellos sabios de Oriente que se acercan a adorarlo.


EL TIEMPO ORDINARIO
el camino del Evangelio


Acabado el tiempo de Navidad, empezamos unas semanas en las que no celebramos ningún acontecimiento especial, ni se resalta ninguna actitud cristiana determinada. Sino que cada domingo estamos invitados a reunirnos como comunidad cristiana, convocados por Jesucristo, para escuchar su palabra y compartir su mesa. Es lo que llamamos "el tiempo ordinario". En estos domingos, lo que nos hace de guía e: ir leyendo, de manera continuada, uno de los evangelios, el que corresponda a aquel año. Para llenarnos, sencillamente, de la vida y las enseñanzas de Jesús.


CUARESMA
llamados a convertirnos y a volver al Señor


La Cuaresma es el tiempo de preparación de la Pascua. Un tiempo en el que estamos llamados a reconocer que, a menudo, somos infieles a la vida nueva que hemos recibido en nuestro bautismo, a pedir perdón por nuestros pecados, y a trabajar para convertirnos y renovar nuestra vida. Porque queremos acompañar sinceramente a Jesús que camina hacia la cruz, para unirnos a su muerte y poder compartir con él su resurrección. Los cuarenta días de Cuaresma empiezan el Miércoles de Ceniza y nos conducen a vivir la alegría de la Pascua. Una alegría que sólo será auténtica si realmente nuestra vida se ha transformado para parecerse más a lo que Jesús ha vivido y enseñado.


SEMANA SANTA
la muerte y la resurrección de Jesús

Los días de Semana Santa son los días centrales del año. Los días en los que conmemoramos lo que es más central de nuestra fe: Jesús que, por amor, por su fidelidad al camino del amor de Dios, es detenido, torturado y ejecutado en la cruz; y que, por la fuerza de Dios, es resucitado de entre los muertos para vivir con Dios para siempre. Empezamos con el Domingo de Ramos, cuando aclamamos a Jesús que llega a Jerusalén, y afirmamos nuestra fe en ese camino. Y después, al anochecer del Jueves Santo, empezamos lo que se denomina el Triduo Pascual: el Jueves, como una introducción, recibimos de él el sacramento por el que le tendremos vivo entre nosotros por siempre, la Eucaristía; el Viernes, le acompañamos en su pasión y su muerte, su entrega total; el Sábado, en silencio, estamos junto a él en el sepulcro; y en la Noche Santa de Pascua, celebramos la gran alegría de su resurrección.


PASCUA
la Vida que no se acaba


ara celebrar la resurrección de Jesús no tenemos suficiente con sólo in día. Por esto, ya desde los inicios, los cristianos quisieron dedicar un tiempo largo a recordar, una y otra vez, que Jesús está vivo entre nosotros, que nos ha dado su vida, que nos ha renovado y hecho hijos de Dios por el bautismo. Por esto, la Pascua dura cincuenta días, durante as cuales estamos llamados a alabar a Dios, a vivir el gran gozo de ser cristianos, y a transmitir a todos, con nuestra manera de vivir, la Buena Nueva del amor de Dios. La Pascua se acaba con el domingo de Pentecostés, en el que celebramos que la resurrección de Jesús continúa en nosotros, y en la Iglesia, y en el mundo entero, por el Espíritu Tanto, que es el mismo Espíritu de Jesús que se nos ha dado.

EL TIEMPO ORDINARIO
el camino del Evangelio


Acabado el tiempo de Pascua, volvemos otra vez al tiempo ordinario, que son las semanas y los domingos en los que no celebramos nada en especial, ni se resalta ninguna actitud cristiana determinada. Esta segunda parte del tiempo ordinario empieza con dos fiestas, la Santísima Trinidad y el Cuerpo y Sangre de Cristo, el Corpus. Y después sigue una serie de domingos, hasta que volvemos a empezar el tiempo de Adviento. Y en estos domingos, como en la primera parte del tiempo ordinario, seguirá haciéndonos de guía la lectura, de manera continuada, del evangelio que corresponda a aquel año. Para llenarnos, siempre, de la vida y las enseñanzas de Jesús.
Publicado por verdenaranja @ 21:03  | Liturgia
Comentarios (0)  | Enviar
sábado, 25 de noviembre de 2006
LXXXVIII ASAMBLEA PLENARIA
DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA

Madrid, 20-24 de noviembre de 2006

INSTRUCCIÓN PASTORAL
Orientaciones morales ante
la situación actual de España
(Resumen)


Madrid, 24 de noviembre de 2006


INDICE

Introducción

I.- Una situación nueva fuerte oleada de laicismo
A. La reconciliación, amenazada
B. La difusión de la mentalidad laicista
C. Sobre las causas de la situación

II.- Responsabilidad de la Iglesia y de los cristianos
A. Superar la desesperanza, el enfrentamiento y el sometimiento
B. Anunciar el gran "sí" de Dios a la Humanidad en Jesucristo

III.- Discernimiento y orientaciones morales
A. Desde una identidad católica vigorosa
B. Caridad social, para el fortalecimiento de la vida pública
a. La Iglesia y la sociedad civil
b. Algunas cuestiones que dilucidar
1. Democracia y moral
2. El servicio al bien común
3. Mejorar la democracia
4. Respeto y promoción de la libertad religiosa
5. El terrorismo
6. Los nacionalismos y sus exigencias morales
7. El ejercicio de la caridad

Conclusión


--------------------------------------------------------------------------------

RESUMEN

La Instrucción Pastoral Orientaciones morales ante la situación actual de España es un documento con el que los Obispos ofrecen su aportación al discernimiento que hoy es necesario hacer, en unos momentos de especial complejidad. El texto pretende favorecer la comunión eclesial y animar a los católicos a participar activamente en la vida pública, al tiempo que quiere ayudar a todos a descubrir las implicaciones morales de la situación actual, con la convicción de que ello es un requisito indispensable para una sana vida democrática.

La Instrucción consta de tres capítulos, precedidos por una introducción y culminados con una conclusión, en los que se describe la situación actual y se analizan sus causas; se realiza una llamada a superar la desesperanza, el enfrentamiento y el sometimiento, así como a anunciar el gran sí de Dios a la Humanidad en Jesucristo; y se propone un reforzamiento de la identidad católica para llevar a cabo cualquier acción en la sociedad y se anima explícitamente a los católicos a vivir la caridad social para el fortalecimiento moral de la vida pública.

Capítulo I. Una situación nueva: fuerte oleada de laicismo

El documento destaca en este capítulo dos datos relevantes en la historia reciente de España, uno positivo y otro negativo: el advenimiento de la democracia y el desarrollo alarmante del laicismo.

Primeramente, elogia los grandes valores morales que, sobre el trasfondo espiritual de la reconciliación, hicieron posible la Constitución de 1978, que ha propiciado treinta años de estabilidad y prosperidad, y subraya el importante papel que la Iglesia y los católicos españoles jugaron en el establecimiento de la democracia. A continuación, llama la atención sobre el peligro que supone dilapidar los bienes alcanzados y reabrir viejas heridas con una utilización de la “memoria histórica” guiada por una mentalidad selectiva.

Por otro lado, la Instrucción Pastoral recalca que para interpretar y valorar las nuevas circunstancias, es necesario tener en cuenta el desarrollo del laicismo en nuestra sociedad, invadida por un modo de vida en el que la referencia a Dios es considerada como algo negativo. De la mano del magisterio de Benedicto XVI, el documento critica el relativismo moral que, paradójicamente, pretende engrandecer al hombre, colocándolo en el centro de todo y termina por reducirlo a un mero fruto del azar, impersonal, efímero y, en definitiva, irracional.

El laicismo radical y excluyente, impulsado por algunos sectores, está en la base de algunas legislaciones, promovidas recientemente en España, que deterioran gravemente el bien común de una sociedad, formada en buena parte por católicos. El texto expresa el deseo de los Obispos de que se pueda ir encontrando poco a poco el ordenamiento justo para que todos podamos vivir de acuerdo con nuestras convicciones sin que nadie pretenda imponer a nadie sus puntos de vista por procedimientos desleales e injustos.

En el documento, los obispos realizan un ejercicio de autocrítica y señalan que también la falta de clarividencia y de vida santa entre los católicos han contribuido al oscurecimiento de la fe y al desarrollo de la indiferencia y del agnosticismo teórico y práctico en nuestra sociedad.

Capítulo II. Responsabilidad de la Iglesia y de los católicos

Los obispos alertan de que, en las circunstancias actuales, hay que evitar el riesgo de adoptar soluciones equivocadas que, a pesar de sus aparentes claridades, en realidad, se basan en fundamentos falsos, no cristianos.

Algunas de esas tentaciones son la desesperanza, especialmente acuciante en un contexto se hace patente la pérdida de influencia por parte de los católicos, pero que carece de sentido en una Iglesia que no pone nunca su esperanza ni encuentra su apoyo en ninguna institución temporal, sino en Jesucristo, su único Señor; el enfrentamiento, que lleve a no caer en la cuenta de que las diferencias no tienen por qué degenerar en conflictos; y el sometimiento, que ceda a la tentación de diluir la propia identidad e incluso renunciar a ella para acomodarse al contexto social. Por el contrario, como dijo Benedicto XVI en Verona, en estos momentos los católicos seguimos teniendo la gran misión de ofrecer a nuestros hermanos el gran “sí” que en Jesucristo Dios dice al hombre y a su vida, a la amor humano, a nuestra libertad y a nuestra inteligencia.

Capítulo III. Discernimiento y orientaciones morales.

Los Obispos señalan que cualquier tarea que los católicos quieran emprender en esta situación ha de realizarse desde una identidad católica vigorosa que incluye formación en la fe, anunciar el evangelio del matrimonio y de la familia, y cuidar la Eucaristía dominical. Asimismo apuntan que es necesario estimular a los católicos para vivir la caridad social y fortalecer así moralmente vida pública. En este sentido se desgranan en este capítulo las siguientes cuestiones: democracia y moral, donde se explica que la democracia y los procedimientos democráticos no son la última referencia moral de los ciudadanos, y se ayuda a descubrir que los fundamentos prepolíticos de la democracia radican en la verdad del ser humano; el servicio al bien común, como fundamento de valor y de la excelencia de la vida pública; la mejora de la democracia, donde se señala que es absolutamente necesario respetar el recto funcionamiento de las instituciones, especialmente la autonomía del poder judicial y la libertad de los jueces; el respeto y protección de la libertad religiosa, donde se recoge que un Estado laico, verdaderamente democrático, es aquel que valora la libertad religiosa como un elemento fundamental del bien común, digno de respeto y protección; el terrorismo, intrínsecamente perverso, del todo incompatible con una visión moral de la vida, justa y razonable.

En este punto se afirma que es objetivamente ilícita cualquier colaboración con los terroristas, con los que los apoyan, encubren o respaldan, y que una sociedad que quiera ser libre y justa no puede reconocer explícita ni implícitamente a una organización terrorista como representante político legítimo de ningún sector de la población, ni puede tenerla como interlocutor político. Las víctimas del terrorismo ocupan un lugar destacado en este epígrafe. Los Obispos les expresan su afecto, respeto y solidaridad, extensibles a sus familiares, amigos y personas que han sufrido directa o indirectamente el terrorismo; respecto a los nacionalismos y sus exigencias morales, se aporta una palabra sosegada y serena que ayude a orientarse en la valoración moral de los nacionalismos en la situación concreta de España. La Iglesia reconoce la legitimidad de las posiciones nacionalistas, siempre que, como todo proyecto político justo, se justifiquen en referencia al bien común de toda la población directa o indirectamente afectada. La unidad histórica y cultural de España puede ser manifestada y administrada de muy diferentes maneras. En esta cuestión la Iglesia se limita a recomendar a todos que piensen y actúen con la máxima responsabilidad y rectitud, respetando la verdad de los hechos y de la historia, considerando los bienes de la unidad y de la convivencia de siglos y guiándose por criterios de solidaridad y respeto hacia el bien de los demás; el capítulo termina con el apartado dedicado al ejercicio de la caridad que refleja cómo la Iglesia tiene que ser y aparecer, vivir y actuar, como una verdadera comunidad de amor; un amor, vivido y practicado con generosidad y eficacia, especialmente en aquellos casos de urgencia como pueden ser, en la actualidad, el fenómeno de la inmigración, los que no tienen trabajo, los que están solos, o las mujeres víctimas de la violencia doméstica, entre otros.

La Instrucción Pastoral concluye expresando la voluntad de todos los católicos de vivir en la sociedad desde el respeto y libertad para poder proponer libremente la manera propia de ver las cosas y desde ahí poder colaborar sinceramente en el enriquecimiento espiritual de la sociedad.
Publicado por verdenaranja @ 23:55  | Noticias Nacionales
Comentarios (0)  | Enviar
LXXXVIII ASAMBLEA PLENARIA
DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA

Madrid, 20-24 de noviembre de 2006

Madrid, 24 de noviembre de 2006


La Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española (CEE) ha celebrado su LXXXVIII reunión del lunes 20 al viernes 24 de noviembre de 2006. Ha asistido por primera vez, como prelado, Mons. D. José Ignacio Munilla, Obispo de Palencia, y no ha estado presente, por motivos pastorales, el Obispo de Lleida, Mons. D. Francesc Xavier Ciuraneta. Han asistido también D. Luis Marín Navarro y D. Juan Luis Martín Barrios, administradores apostólicos de Albacete y Zamora, respectivamente.

A las 11,00 horas del lunes 20 de noviembre comenzaban las sesiones de trabajo con el discurso del Presidente de la CEE y Obispo de Bilbao, Mons. D. Ricardo Blázquez Pérez, que realizó un repaso detenido por lo más destacado de la visita del Papa a Valencia, durante el pasado mes de julio, con motivo del V Encuentro Mundial de las Familias, cuyo lema Familia, vive y transmite la fe, “muestra su mensaje fundamental (…) La convocatoria de Valencia fue un encuentro para celebrar el don del matrimonio y de la familia, fue oportunidad para reflexionar sobre los desafíos ante los que se hallan en nuestro mundo y fue un compromiso a favor de su misión en la Iglesia y su alcance en la sociedad”. Mons. Blázquez se refirió también, entre otros asuntos, al nuevo sistema de asignación tributaria acordado entre la Iglesia y el Estado. “Estamos satisfechos porque el contenido es razonable. Con este acuerdo se profundiza en la libertad religiosa”, señaló el Presidente de la CEE.

Tras el discurso inaugural, como es habitual, tomó la palabra el Nuncio Apostólico en España, Mons. D. Manuel Monteiro de Castro. El prelado, en su saludo a los asistentes, recogió algunas de las palabras que Benedicto XVI dirigió en Valencia a los prelados españoles: “En este tiempo de rápida secularización, seguid proclamando sin desánimo que prescindir de Dios, actuar como si no existiera o relegar la fe al ámbito de lo meramente privado, socava la verdad del hombre e hipoteca el futuro de la cultura y de la sociedad”.

Instrucción Pastoral

El estudio del borrador de la ya Instrucción Pastoral Orientaciones morales ante la situación actual de España ha sido uno de los temas fundamentales de la Asamblea Plenaria. Los obispos han estudiado a lo largo de la semana un texto redactado por un grupo de ponentes compuesto por Mons. D. Fernando Sebastián, Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela; Mons. D. Adolfo González Montes, Obispo de Almería; Mons. D. Eugenio Romero Pose, Obispo Auxiliar de Madrid, y el P. Juan Antonio Martínez Camino.

El jueves por la tarde era aprobada, por mayoría cualificada, la Instrucción Pastoral. En el momento de la votación se encontraban en la sala de la Plenaria 73 obispos con derecho a voto. De estos, 63 votaron a favor, 6 en contra, 3 se abstuvieron y 1 voto nulo.

El documento consta de introducción, conclusión y tres capítulos titulados: Una situación nueva: fuerte oleada de laicismo, Responsabilidad de la Iglesia y de los cristianos y Discernimiento y orientaciones morales. En el primer capítulo se describe la situación actual y se analizan sus causas, en el segundo se realiza una llamada a superar la desesperanza, el enfrentamiento y el sometimiento y a anunciar el gran “sí” de Dios a la Humanidad en Jesucristo, y el en el tercero se propone un reforzamiento de la identidad católica para llevar a cabo cualquier acción en la sociedad y se anima explícitamente a los católicos a vivir la caridad social para el fortalecimiento moral de la vida pública. En este último capítulo se analizan cuestiones como la relación entre la Iglesia y sociedad civil, la democracia y la moral, el servicio al bien común, el respeto y la protección de la libertad religiosa, el terrorismo, los nacionalismos y sus exigencias morales, y el ejercicio de la caridad.

Información sobre la Jornada Mundial de la Juventud de Sydney 2008

Los prelados españoles recibieron el martes la visita del obispo auxiliar de Sydney (Australia), Mons. D. Anthony Fisher. El prelado informó a los obispos españoles de los preparativos de esta Jornada que se celebrará del 15 al 20 de julio de 2008 bajo el lema Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que descenderá sobre vosotros y seréis mis testigos (Hch 1,8). Mons. Fisher, coordinador de la Jornada, espera la presencia en Sydney de unos 500.000 peregrinos y la del Papa Benedicto VXI que podría unirse a los jóvenes de todo el mundo los días 18, 19 y 20 y julio.

En Sydney ya ha comenzado la preparación de la Jornada y Mons. Fisher ha invitado a seguir los preparativos y acceder al material preparatoria a través de la página web: www.wyd2008.org

Temas económicos y otros temas de la Plenaria

También ha formado parte del orden del día de la Plenaria el estudio del Catecismo Jesús es el Señor. Primer catecismo de infancia que ha presentado a la Asamblea el Presidente de la Subcomisión Episcopal de Catequesis y Obispo de Tortosa, Mons. D. Javier Salinas Viñals. El texto ha sido aprobado y remitido a Roma para su recognitio.

El Presidente de la Comisión Episcopal de Liturgia y Obispo de León, Mons. D. Julián López Martín, presentó los trabajos sobre la versión española de la III edición del Missale Romanum y las adaptaciones al Misal Romano que corresponden a las Conferencias Episcopales, sobre los que se seguirá trabajando en próximas reuniones. Mientras, el Obispo auxiliar emérito de Barcelona y miembro de la Comisión Episcopal de Liturgia, Mons. D. Pere Tena, expuso una breve reflexión sobre la celebración de la Eucaristía en España con el fin de tomar conciencia de los aspectos que deben mejorarse y en línea con las acciones que se proponen en el Plan Pastoral de la CEE para el 2006-2010.

Mons. Blázquez informó de la celebración que presidirá el próximo 6 de diciembre en Javier (Navarra) con el envío de 20 misioneros. Este acto se enmarca dentro de la clausura del V Centenario de San Francisco Javier.

La Asamblea Plenaria, como es habitual en su reunión del mes de noviembre, ha aprobado los Balances de la CEE y de sus organismos e instituciones correspondientes al año 2005 y los Presupuestos para el año 2007. Han sido aprobados los criterios de constitución y distribución del Fondo Común Interdiocesano para el mismo período.
Publicado por verdenaranja @ 23:49  | Noticias Nacionales
Comentarios (0)  | Enviar
La Conferencia Episcopal Española y la Fundación Endesa firman
un nuevo Convenio de colaboración
para la iluminación de templos y catedrales


Madrid, 23 de noviembre de 2006


El Presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Mons. D. Ricardo Blázquez Pérez, y el Presidente de la Fundación Endesa, Rodolfo Martín Villa, firmaron ayer un nuevo Convenio de colaboración para la realización de proyectos de iluminación de catedrales, templos y otros edificios integrantes del Patrimonio Histórico-Cultural de la Iglesia durante el quinquenio 2007-2011.

La CEE y la Fundación Endesa han desarrollado ya dos Convenios suscritos en 1998 y 2001 que han permitido la iluminación de cuarenta y dos catedrales y más de cien templos, entre basílicas, monasterios, santuarios, ermitas e iglesias. Además, se ha colaborado con cuatro exposiciones de las Edades del Hombre y con la iluminación de la Universidad Pontificia de Salamanca.

La aceptación y relevancia social alcanzada en estas actuaciones, según consta en el Convenio, ha aconsejado abordar un nuevo Plan de iluminaciones para el próximo quinquenio 2007-2011, con el fin de culminar los proyectos pendientes y atender también a las nuevas iniciativas que se puedan presentar.

Financiación paritaria al 50%

La Fundación Endesa cooperará con su apoyo técnico y participará en el 50% de la financiación del conjunto de los proyectos de las obras de iluminación de las catedrales, templos y edificios integrantes del Patrimonio Histórico-Cultural de la Iglesia Católica. Las diócesis y otras instituciones religiosas que soliciten acogerse a este Convenio, aportarán el 50% restante del conjunto de los proyectos. Sin embargo, la financiación concreta de cada uno de los proyectos tratará de acomodarse a las posibilidades de las diócesis e instituciones religiosas.

El Convenio establece la creación de una Comisión Mixta para su seguimiento y ejecución, que estará compuesta por dos representantes de la CEE y por el Director de la Fundación Endesa. Esta Comisión será la encargada de establecer el procedimiento para llevar a cabo la selección de las propuestas recibidas, que luego deberán ser aprobadas por la Comisión Permanete de la Conferencia Episcopal.
Publicado por verdenaranja @ 23:42  | Noticias Nacionales
Comentarios (0)  | Enviar
El Arzobispo de Valencia, Mons. Agustín García-Gasco, a través de CARTA SEMANAL llamó a los católicos a promover "nuevas ideas" y propuestas creativas que permitan responder a los requerimientos de "los necesitados de nuestros días".


Publicada en «Paraula-Iglesia en Valencia» el 26 de noviembre de 2006


Las sociedades democráticas avanzadas aspiran a tener un rostro social, a realizar un eficaz ejercicio de la solidaridad que mejore la suerte de los más desfavorecidos. Con esta finalidad, las autoridades proponen políticas sociales en las que los ciudadanos se implican por razones humanitarias, y en las que la eficacia de la acción común se multiplica por efecto, tanto de una buena organización como de una inteligente coordinación de las iniciativas sociales y de los esfuerzos personales.
Entre las raíces de la cultura de la solidaridad se encuentra, sin duda, la predicación del Evangelio de Jesucristo y la acción caritativa de la comunidad cristiana. El amor al prójimo enraizado en el amor a Dios se presenta como tarea para cada cristiano y para toda la Iglesia. Se trata de poner en práctica el amor, de realizar un servicio comunitario ordenado. El amor como tarea necesita también de una organización.

Un estilo de vida, en el que la organización de la caridad siempre ha estado presente, es característico de la Iglesia desde sus orígenes. Benedicto XVI, en su Encíclica «Deus caritas est», nos recuerda que la comunión que caracteriza a la primitiva comunidad cristiana se concreta en que los creyentes tienen todo en común y en que, entre ellos, ya no hay diferencias entre ricos y pobres.

Igualmente, el Santo Padre señala que esta forma radical de comunión resultaba imposible de mantener conforme la Iglesia fue extendiéndose, pero que el núcleo central de esta comunión ha permanecido. En la comunidad de los creyentes no debe haber pobreza alguna que niegue a alguien los bienes indispensables y necesarios.

Este compromiso de comunión dio lugar a un esfuerzo organizativo de la caridad. En el Nuevo Testamento se recoge la institución del diaconado, cuyo cometido era velar por el justo reparto del suministro a las viudas. No se trataba de un mero servicio técnico de distribución. Se requería que fueran personas “llenas de Espíritu y de sabiduría”. Su servicio social era al mismo tiempo concreto y espiritual, pues se trataba del amor bien ordenado al prójimo.

La diaconía supuso la primera organización institucional de la caridad: el servicio del amor al prójimo ejercido comunitariamente y de modo orgánico. Se confirma como uno de los ámbitos esenciales de la Iglesia, con un cometido que se iba concretando según las necesidades detectadas: practicar el amor hacia las viudas y los huérfanos, los presos, los enfermos, los forasteros y los necesitados de todo tipo.

La diaconía fue extendiéndose a lo largo de toda la Iglesia. Cada monasterio y cada diócesis llegaron a tener su propia diaconía, a las que incluso las autoridades civiles les confiaban tareas de distribución entre los más necesitados. La figura de los diáconos santos, como san Esteban, san Lorenzo y san Vicente, quedó en la memoria de la Iglesia como expresión de la caridad eclesial.

Benedicto XVI extrae de estos datos de la historia de la Iglesia dos consecuencias fundamentales. En primer lugar, para la Iglesia la caridad no es una especie de actividad de asistencia social, que se podría dejar a otros; sino que pertenece a su naturaleza y es manifestación irrenunciable de su propia esencia.

En segundo término, la Iglesia es la familia de Dios en el mundo, en la que no debe haber nadie que sufra por falta de lo necesario. Al mismo tiempo, la propia dinámica del amor como agapé presente en la comunidad cristiana, supera los confines de la Iglesia y establece la universalidad del amor que se dirige hacia el necesitado, quienquiera que sea.

Los necesitados de nuestros días requieren cada vez más de nuevas ideas y de propuestas creativas, para responder a sus problemas y carencias. Saber enfrentar estos retos ayuda a crecer en su ser y en su misión, tanto a la comunidad cristiana como a las sociedades verdaderamente solidarias.

Las graves dificultades actuales en el acceso a la vivienda —que dificulta a los jóvenes que puedan fundar una familia con espacio para su crecimiento—, o la inestabilidad laboral que sufren trabajadores de todas las edades son cuestiones que a todos nos deben preocupar, pues generan nuevos pobres sin esperanza y truncan proyectos de vida familiar. Los católicos hemos de poner nuestro esfuerzo y empeño para bien de los más débiles e indefensos.

Con mi bendición y afecto,


Mons. Agustín García-Gasco Vicente
Arzobispo
Publicado por verdenaranja @ 23:38  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
«A santificarme es preciso. Únicamente siendo yo santo podré santificar a los demás» (Diario Espiritual 3-XI-1931).

«Ser sacerdote santo o no ser sacerdote» (Diario Espiritual 20-X-1945).

«¡Para qué quiero la vida sino he de ser sacerdote santo!» (Diario Espiritual 5-X-1946).


«En el Seminario, entre los seminaristas que más le trataron, tenía fama de santidad, y esto se oía en comentarios: “Aparici es un santazo”» (Rvdo. Demetrio Pérez Ocaña, compañero de Manuel Aparici en el Seminario y testigo en su Causa de Canonización. C.P. pp. 668/675).

Y este anhelo de santidad es constante en su vida.



»Por mi ordenación de Subdiácono el 22 de marzo de 1947, consciente, reflexiva, alegre y libremente –escribe en su Diario Espiritual el 19-IV-1947, Miércoles de Ceniza– me entregué totalmente a Cristo y El me aceptó.

»El Obispo en su nombre nos dijo:

»“Hijos amadísimos: Habiendo de ser promovidos al sagrado orden del Subdiaconado, una y otra vez debéis considerar atentamente cual es la carga que hoy espontáneamente deseáis tomar sobre vosotros. Porque hasta ahora sois libres y podéis a vuestro arbitrio volver a la vida del mundo; pero, si llegáis a recibir este Orden, en manera alguna os será lícito abandonar vuestro propósito, sino que en ese ministerio deberéis servir perpetuamente a Dios, a quien servir es reinar, y con su ayuda guardar castidad y estar siempre al servicio de la Iglesia. Por tanto, mientras tenéis tiempo pensadlo bien, y si determináis perseverar en vuestro santo propósito ... acercaos acá en nombre del Señor”.

»Y nosotros dimos un paso al frente.

»Por mi Ordenación de Diácono el 18 de mayo de 1947 ratifiqué mi entrega y Él me concedió el Espíritu Santo: “Accipe Spiritum Sanctum ad robur et ad resistendum diabolo et tentationibus ejus”.

»Y por mi Ordenación de Presbítero el 31 de mayo de 1947 quedó la entrega plenamente ratificada y sellada, yo soy suyo y Él es mío. Y porque soy suyo extendió sus poderes sobre su Cuerpo físico y místico al nuevo miembro que se había adquirido. Pues Cristo es quien consagra, por boca y manos de sus ministros, Cristo es quien bendice, Cristo es quien absuelve, quien bautiza y quien da unción extrema.

»Esto hay que comprenderlo bien, pues si soy de Cristo, todo lo que el pasó, libre y voluntariamente, lo tengo que pasar yo. Y Cristo pasó pobreza extrema hasta vivir de limosna y no tener dónde reclinar su cabeza; pasó hambre, frío, sed y fatigas y trabajos fue incomprendido, injuriado y despreciado y al fin murió en la Cruz y todo esto por obediencia al Padre que le había enviado a salvarnos.

»Todo esto lo he pensado y meditado desde el mes de septiembre de 1932 y aunque sentía y siento toda la repugnancia que todo eso inspira a la naturaleza humana, y que Cristo también sintió, paso a paso me he ido acercando hasta que el 31 de mayo de 1947 consumé la entrega.

»¿Comprendéis por qué hice bordar en mi cinta de manos, junto a cada fecha, un emblema? En la de Subdiaconado, el de María Santísima, pues a Ella, la Purísima, consagraba mi voto de castidad; en la de Diaconado, la cruz y la corona de espinas, pues el Diácono es coministro del Santo Sacrificio; y en la del Presbiterado el pelícano, pues el pelícano es símbolo de Cristo, porque alimenta a sus hijuelos con su propia sangre.

»Fijémonos en el orden ascendente de las entregas:

»Castidad = Mortificación total del cuerpo.

»Cruz y espinas = Mortificación total del espíritu.

»Pelícano = Morir víctima todos los días para
alimentar con la sangre del propio sacrificio a los hijuelos de Cristo cuyo ministro soy.

»Y por si todo eso expresara poco hice grabar en mi cáliz, como sabéis, la quinta palabra de Cristo en la Cruz: “Sitio”; ¿creéis que yo podría beber todos los días la sangre del Señor en ese cáliz que me habla incesantemente de su sed sin darle a beber en retorno de la suya preciosa mi propia sangre en forma de oración, sacrificio, penitencia, estudio y trabajo? No. Y por eso, como promesa de lo que con su gracia haría por Él, hice grabar debajo de su petición angustiosa «Sitio», la respuesta que me dictó su gracia con palabras inspiradas por Él a S. Pablo: “Adimpleo ea, quae desunt passionum Christi, in carne mea, pro Corpore ejus, quod est Ecclesia”.

»Todo esto lo pensé, lo medité y lo maduré con la ayuda de su gracia en mis últimos años de Seminario. Su queja la tenía bien grabada porque ella me guió desde el Jueves Santo de 1930, y con arreglo a esto hice mis propósitos de Ejercicios de las distintas Órdenes de Subdiácono, Diácono y Presbítero y entre ellos incluí el que con su gracia acabo de cumplir: hacer en el mismo verano de mi Ordenación el mes de Ejercicios.

»Y lo hice, porque vi que igual que pasó con su Nacimiento, pasaría con el mío a su sacerdocio, que la cruz que era el pesebre podría nublarse con la adoración de los pastores y de los Magos y el cántico de Simeón en el templo, y la cruz de mi sacerdocio se disimularía con el besamanos de mi primera Misa, las enhorabuenas y los obsequios, y así como Él quiso huir a Egipto, quiso también que su ministro huyera de Ejercicios.

»¿Para qué? Para que así como Él a su regreso de Egipto comenzó su vida de sacrificio oculto, así también su sacerdote comenzara en su nueva etapa de estudios, su vida de sacrificio y cruz oculta.

»¿Cuáles fueron las características de su vida en Nazaret? Obediencia, oración, pobreza, trabajo hasta la fatiga y ocultamiento humilde y sacrificio. Luego esas deben ser las características de quien se le entregó.

»Obediencia: Voy a estudiar y completar mi formación a Salamanca porque lo ha dispuesto Él, por medio de mi Obispo. Y en las épocas de vacación escolar, tan sujeto a la obediencia estaré, como durante el curso; iré y haré lo que me manden.

»Trabajo hasta la fatiga: El estudio será mi principal cruz. Aprovechando hasta el minuto todo el tiempo posible para completar mi formación, claro es que para esa formación algo de ministerio sacerdotal: confesiones, visita de pobres, enfermos, etc. habré de tener. Pero no hay que olvidar que desde que soy sacerdote el tiempo de que disponga no es mío, sino de Cristo y de sus almas.

»Pobreza: A mamá no le voy a cercenar nada de lo que en conciencia necesite para subsistir, lo necesario también es voluntad de Dios que se lo procure y facilite, puesto que en lo necesario también mi madre es miembro del Cuerpo Místico de Cristo y estoy atendiendo a Cristo cuando la atiendo a ella; pero en lo no necesario, en lo que pueda suponer cierta prodigalidad, no podré, sería robar a Cristo un tiempo y unas energías que son suyas, para atender a la carne y a la sangre.

»En cuanto a mí, aspiro a vivir, dentro de la limitación que me imponga el fin principal, para el cual el Señor me envía a Salamanca, que es el estudio, con pobreza lo más semejante posible a la de Jesús, pues siendo Él mi Cabeza y teniendo a mi Cabeza coronada de espinas, sería absurdo que yo me coronara de rosas, y claro es que con la pobreza irá también la mortificación compatible con el estudio, fin principal» .


Por su parte, Mons. José Luis Gutiérrez, Relator de la Causa de Canonización del Siervo de Dios, en la presentación de la Positio Super Virtutibus escribe:

«El Siervo de Dios Manuel Aparici Navarro nació en Madrid el 11 de diciembre de 1902. Ingresa en el Cuerpo Técnico de Aduanas en 1922 y el año de 1927 señala un hito en su vida, ya que a partir de ese momento asume con plena conciencia sus deberes de cristiano, practicados hasta entonces sin una convicción profunda. En años difíciles para España, encuentra en la Juventud de Acción Católica el campo en el que desarrolla un apostolado fecundo, en aras del cual renuncia en 1929 a proseguir los estudios de Derecho. Se siente llamado al sacerdocio y, con total disponibilidad, acepta el consejo de retrasar su entrada en el seminario diocesano –lo hará en 1941– para continuar la labor en la Juventud de Acción Católica, de la que fue nombrado Vicepresidente Nacional en 1933 y Presidente Nacional en 1934. Ordenado sacerdote el 31 de mayo de 1947, fue nombrado en 1950 Consiliario Nacional de la Juventud de Acción Católica. Tras ocho años de enfermedad ofrecida a Dios con espíritu sobrenatural, fallece en Madrid el 28 de agosto de 1964, aún no cumplidos los 62 años de edad [1].

»Destaca la Positio el afán de almas del Siervo de Dios, como laico y después como sacerdote, con una profunda vida interior y de sacrificio y un trabajo constante, hasta el límite de las propias fuerzas.

»La instrucción procesal de la causa fue iniciada en Madrid en 1994 y su clausura tuvo lugar el 14 de octubre de 1998. Declararon 41 testigos, seis de los cuales llamados de oficio por el tribunal. La búsqueda de documentos fue realizada por la Comisión de expertos en Historia y Archivística, y peritos teólogos dieron su parecer sobre el material recogido.

»Fui nombrado Relator de esta causa en el Congreso ordinario de la Congregación para las Causas de los Santos celebrados el 12 de noviembre de 1999. Es Postulador el Rvdo. José Francisco Guijarro García y en la redacción de la Positio ha colaborado el Dr. Carlos Peinó Agrelo.

»Es oportuno evidenciar que el Summarium contiene un amplio muestrario de escritos del Siervo de Dios, así como algunas cartas a él dirigidas por otras personas [2]. Destacan sobre todo amplios fragmentos de su Diario Espiritual, que abarca el periodo comprendido entre septiembre de 1930 y abril de 1961, así como los cuadernos de meditaciones, ejercicios y retiros del Siervo de Dios [3].

»Las frases que transcribo a continuación forman par-te de un testimonio personal de Juan Pablo II sobre su sacerdocio:

»“El sacerdote es el hombre de la Eucaristía ... La Santa Misa es en términos absolutos el centro de mi vida y de cada una de mis jornadas ...

El sacerdote es hombre de oración. “Os alimento con aquello de lo cual yo mismo vivo”, afirmaba San Anselmo. Las verdades que anunciamos hemos de descubrirlas y hacerlas carne de nuestra carne en la intimidad de la oración y de la meditación. Nuestro ministerio de la palabra consiste en poner de manifiesto lo que antes ha madurado en la oración. No es ésta, sin embargo, la única dimensión de la oración sacerdotal. Dado que el sacerdote es mediador entre Dios y los hombres, muchos acuden a él pidiendo oraciones. Por eso, la oración “crea” en cierto sentido al sacerdote, sobre todo como pastor. Y, a la vez, cada sacerdote “se crea a sí mismo” constantemente gracias a la oración ...

La identidad sacerdotal es importante para el presbítero; es importante para su testimonio ante los hombres, que en él no buscan más que al sacerdote: un verdadero homo Dei, que ame a la Iglesia como a su Esposa, que sea para los fieles testigo de lo absoluto de Dios y de las realidades invisibles, que sea un hombre de oración y, gracias a ésta, un verdadero maestro, un guía y un amigo.

La identidad sacerdotal es cuestión de fidelidad a Cristo y al pueblo de Dios, al que hemos sido enviados ...

¿Cómo puede un sacerdote hacer plenamente realidad esta vocación? Bien conocéis, queridos sacerdotes, el secreto: confiar en la ayuda divina y esforzarse continuamente por alcanzar la santidad” [4].

Los Rvdmos. Consultores teólogos y los Emmos. y Excmos. Miembros de la Congregación disponen en este volumen del material que les permitirá apreciar si la vida de Manuel Aparici refleja el modelo que el Santo Padre pone ante nuestros ojos; y podrán así responder a la pregunta que se somete a su parece: an constet de virtutibus ... in gradu heroico, in casu et ad effectum de quo agitur.

Roma, 8 de septiembre de 2000, fiesta de la Natividad de Nuestra Señora.


«Manuel Aparici –afirma Mons. Maximino Romero de Lema, Arzobispo– vivió ejemplarmente toda su vida y ésta es su heroicidad en la vida. Y éste es hoy su mensaje: Como seglar, un joven que se convierte a Cristo en plena juventud y que valientemente, sin temores humanos, a velas desplegadas, se empeña en vivir el Evangelio, para llevarlo a todos los jóvenes, como luz de Cristo.

»Como sacerdote un ejemplo de fe, de obediencia, de humildad, de trabajo, de transparencia, de dar su vida al prójimo y de oración que alimentaba su vida interior».


Él, anticipándose en muchísimas cosas al Concilio Vaticano II, dio el matiz peregrinante a esa Juventud; él, con su tesón, hizo revivir, y de qué modo, el Camino de Santiago; el fue el artífice y el alma de la magna peregrinación mundial juvenil a Santiago de Compostela el 28 de agosto de 1948; él fue el creador en 1940 de los Cursillos de Adelantados, Jefes y Guías de Peregrinos para dar base espiritual honda a los jóvenes «adelantados» camino de Santiago, y después antecedente próximo de los Cursillos de Cristiandad que recogen entre otros muchos elementos el espíritu peregrinante de Manuel Aparici, y siempre referencia obligada de los mismos; él es –a juicio de José Díaz Rincón– el pionero de los Cursillos de Cristiandad; él es ...

Han pasado los años. Y en quienes le conocieron y trataron, o recibieron el influjo de su apostolado, se afianza su fama de santidad, al que el cardenal don Ángel Herrera Oria calificó de «coloso de Cristo, de su Iglesia y del Papa».

--------------------------------------------------------------------------------

[1] Para un resumen cronológico de la vida del Siervo de Dios, cfr. Inform., pp. 87-90.

[2] Cfr. Summ., pp. 399-554.

[3] Cfr. ibid., pp. 399-475 y 477-505.

[4] JUAN PABLO II, Testimonio en el Simposio Internacional con motivo del XXX Aniversario del Decr. Presbyterorum ordinis, 27-X-1995.
Publicado por verdenaranja @ 15:20  | Espiritualidad
Comentarios (0)  | Enviar
viernes, 24 de noviembre de 2006
Mensaje de los obispos de México publicado este 17 de noviembre, al concluir su asamblea plenaria.

Cuautitlán Izcalli, 17 de noviembre de 2006

La esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones. (Rom 5,5)


1. Los Obispos de México saludamos con afecto a todo el Pueblo de Dios, y le compartimos nuestra alegría por la reciente canonización de nuestro Santo Patrono Rafael Guizar y Valencia, V Obispo de Veracruz, quien predicó el Evangelio con un corazón ardiente, se entregó a la Iglesia como un buen pastor y ejerció su ministerio con valentía en medio de la persecución y el peligro. Su vida fue una gracia y su proclamación como santo es una bendición para México.
¡ San Rafael, Obispo de los pobres, ruega por nosotros!

2. Estamos reunidos en nuestra LXXXII Asamblea Plenaria. En el contexto de nuestra Carta Pastoral “Del encuentro con Cristo a la solidaridad con todos” (2000-2010) nos preguntamos lo que Dios y su pueblo piden de nosotros los Obispos en esta hora de esperanza y a la vez de incertidumbre. Nos preocupan y reclaman nuestra solicitud de Pastores los graves conflictos postelectorales, la compleja y dolorosa situación de Oaxaca, el nefasto poder de los narcotraficantes y la brutalidad de sus crímenes, y la inseguridad social que la violencia ha generado en todo el país.

3. Muchas son las causas de estas y otras situaciones semejantes que estamos viviendo y es preciso analizarlas. En la raíz de esta crisis advertimos la falta de respeto a la ley y a las instituciones, pero sobre todo la ausencia de valores morales que son por esencia universales y permanentemente válidos como la verdad, el bien, la justicia, el respeto y la promoción de la dignidad de la persona y de sus derechos humanos. Como Obispos, proclamamos que sólo en Cristo encontramos la paz y el fundamento de nuestra esperanza. Exhortamos a todos los fieles cristianos a convertirnos a El y ser coherentes con el Evangelio en todos los ámbitos de nuestra vida diaria.

4. Al anunciar el Evangelio de Cristo, la Iglesia tiene la misión de proclamar la buena nueva del perdón y de ser una instancia de reconciliación para todos. Exhortamos a los actores sociales, a los partidos políticos y a todas las personas en general a no exacerbar las diferencias, a apartarse del camino de la violencia, a no propiciar intencionalmente el conflicto, a privilegiar el diálogo, propiciar los acuerdos y a ofrecer y pedir perdón.

5. La paz no es sólo la ausencia de guerra, sino un estado de vida que permite vivir en armonía con Dios, con los demás y consigo mismo. Hay un clima creciente de inseguridad y de miedo generado por la propagación del delito y por la cobertura poco responsable que le dan algunos medios de comunicación. Reconocemos y apreciamos a quienes exponen su vida o la han perdido en la lucha contra el crimen organizado. Es necesario que las corporaciones policíacas sean depuradas y cada vez mejor capacitadas en su misión. Por otra parte, aprendamos a mirar unos por otros, a no dejarnos intimidar por amenazas ni ceder a provocaciones y a desactivar la violencia verbal que tanto daño hace.

6. La Iglesia está llamada a ser un sacramento de la comunión con Dios y de los hombres entre sí. Seamos hombres y mujeres de unidad, ayudando a superar los conflictos familiares, propiciando en las relaciones sociales los valores de la fraternidad, e integrando a los marginados y excluidos en nuestros pueblos y comunidades. Hagamos efectivo el saludo fraterno de paz de la Eucaristía con gestos concretos de buena voluntad hacia todos.

7. Nuestra Patria ha entrado en un proceso de cambio que es fruto de convicciones y opciones muy claras del pueblo mexicano, pero que no tiene aun el rumbo asegurado. La reciente elección presidencial ha sido la más cerrada y controvertida de la historia contemporánea y ha generado un proceso que requiere de un atento seguimiento. Sin embargo, es preciso decir que la democracia exige aceptar los resultados y respetar las instituciones. Hemos de disponernos a afrontar los nuevos tiempos sin actitudes extremistas de antagonismo o de evasión fuera de razón.

8. Como hemos dicho en la Carta Pastoral, la Nación no es una realidad por inventar, sino una herencia que es preciso continuar y acrecentar sin perder nunca todo lo bueno que ya hemos adquirido. Lo que está en la base y en el fondo de muchas inquietudes e insatisfacciones actuales, es la necesidad de construìr una Nación más unida y más justa. Todos debemos participar en este desafío histórico que nos está proponiendo nuestra Patria y también, a través de los signos de los tiempos, el Señor de la historia.

9. A pocos días de empezar un nuevo gobierno, recogemos las voces que reclaman un nuevo pacto social incluyente, que privilegie a los pobres y marginados, donde la autoridad se ejerza como un verdadero servicio, los intereses particulares no prevalezcan sobre el bien del país, y en el que la justicia sea la piedra angular de todo el sistema social. Necesitamos también perfeccionar nuestra democracia, que está en proceso y requiere de sólidos fundamentos morales y jurídicos. En el orden económico, es preciso promover un verdadero desarrollo integral que permita a todos llevar una vida digna y satisfactoria. La educación, el combate a la pobreza, la seguridad pública y, sobre todo, la honradez y la transparencia en todos los ámbitos de la nación, son prioridades en que todos debemos trabajar sin dilación.

10. En este cambio de época, debemos comprometernos a que México encuentre y recorra su propio camino en el nuevo escenario nacional e internacional. México ha sido lugar de encuentro de pueblos y culturas, de grandes flujos migratorios, y de intercambio recíproco con otras naciones. Urge una política que proteja los derechos humanos de inmigrantes y emigrados. Es impostergable un acuerdo migratorio con los Estados Unidos de Norteamérica que se exprese en una legislación justa. Rechazamos una vez más la construcción del muro fronterizo que no resuelve el problema y que es un insulto a toda la nación. También rechazamos toda injusticia cometida contra nuestros hermanos centroamericanos a su ingreso y a su paso por nuestro país.

11. Nuestra LXXXII Asamblea ha concluido con la revisión de nuestros organismos internos, el nombramiento de nuevos dirigentes y colaboradores, y el inicio de un nuevo trienio de trabajo. En mayo próximo, el Santo Padre Benedicto XVI presidirá, en el Santuario de Nuestra Señora Aparecida en Brasil, la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe con el tema: “Discípulos y Misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos en El tengan vida”. Pedimos la maternal protección de la Santísima Virgen de Guadalupe para que esta nueva Asamblea de un nuevo impulso a la pastoral de la Iglesia en América Latina.

Por los Obispos de México,

+ Carlos Aguiar Retes
Obispo de Texcoco
Presidente de la CEM + José Leopoldo González González
Obispo Auxiliar de Guadalajara
Secretario General de la CEM

© 2006 CEM :: CONFERENCIA DEL EPISCOPADO MEXICANO
Publicado por verdenaranja @ 22:50  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
(Diario de Avisos, 24 - XI, Tacoronte) Tacoronte celebra con una amplia agenda de actividades la festividad de su patrona, Santa Catalina. Esta noche, la compañía teatral Delirium pondrá en escena la obra Caperu. La velada será en el Teatro Pérez Minik, a partir de las 20.30 horas.

Para mañana, día de Santa Catalina, se ha programado un encuentro juvenil en la Casa de la Juventud desde primeras horas de la mañana. Además de jóvenes tacoronteros, acudirán otros venidos de Buenavista y el Puerto de la Cruz. Los más pequeños disfrutarán en la plaza que recibe el nombre de la santa de castillos hinchables, talleres, etcétera.

Antes de una eucaristía que estará amenizada por la coral polifónica Santa Cecilia, en esa misma plaza, por la tarde, habrá una actuación de la Escuela Musical de Folclore de Tacoronte y el Mariachi Mazatlán. Después de la misa, tendrá lugar una procesión con las imágenes de Santa Catalina y Santa Cecilia.
Comentarios (0)  | Enviar
(Diario de Avisos, 24 - XI, Sur) El próximo día 29, el obispo de la Diócesis Nivariense, Bernardo Álvarez, bendecirá la nueva ermita que se ha levantado en el complejo del campo de tiro en la zona alta del casco de Arona, en honor de San Andrés. El primer teniente de alcalde, Manuel Barrios, destaca que la ermita es hoy una realidad gracias a la colaboración prestada por la asociación de vecinos de la zona, y vecinos en general del municipio. "Sin la participación de los vecinos –indica Barrios- no hubiera sido posible levantar esta ermita". / Esteban Pérez
Comentarios (0)  | Enviar
jueves, 23 de noviembre de 2006
23 noviembre 2006 ZENIT publica el discurso que dirigió Benedicto XVI el jueves, 23 de Noviembre de 2006, al recibir en audiencia al primado de la Comunión Anglicana, el arzobispo Rowan Williams de Canterbury.


Su Gracia,
queridos amigos:

¡Gracia y paz a vosotros en el Señor Jesucristo! Vuestra visita me trae a la memoria la importante costumbre establecida por nuestros predecesores en las recientes décadas. Me recuerda, además, la historia de las relaciones entre la Sede de Roma y la Sede de Canterbury, que comenzó cuando el Papa Gregorio Magno envió a San Agustín a la tierra de los anglosajones hace más de 1400 años. Le doy la bienvenida a usted y a la distinguida delegación que le acompaña. No es nuestro primer encuentro. De hecho, me sentí agradecido por su presencia y por la de otros representantes de la Comunión Anglicana en el funeral del Papa Juan Pablo II, y después en la inauguración de mi pontificado, hace año y medio.

Su visita a la Santa Sede coincide con el cuadragésimo aniversario de la visita del entonces arzobispo de Canterbury, el doctor Michael Ramsey, al Papa Pablo VI. Aquella visita se vivió como una gran promesa, en el momento en el que la Comunión Anglicana y la Iglesia católica daban los primeros pasos en el diálogo sobre cuestiones que hay que afrontar en la búsqueda de la plena unidad visible.

Hay muchas cosas en nuestras relaciones en estos cuarenta años por las cuales debemos dar gracias. El trabajo de la comisión teológica para el diálogo ha sido un motivo de aliento al afrontar cuestiones de doctrina que nos han separado en el pasado. La amistad y las buenas relaciones que existen en muchos lugares entre anglicanos y católicos han ayudado a crear un nuevo contexto en el que nuestro testimonio compartido del Evangelio de Jesucristo ha sido alimentado y ha dado pasos hacia delante. Las visitas de los arzobispos de Canterbury a la Santa Sede han servido para reforzar esas relaciones y han desempeñado un papel importante para afrontar los obstáculos que nos separan. Esta tradición ayudó a convocar el encuentro constructivo de obispos anglicanos y católicos en Mississauga, Canadá, en mayo de 2000, en el que se acordó la formación de una comisión conjunta de obispos para discernir formas apropiadas de expresar en la vida eclesiástica los progresos conseguidos. Por todo esto, damos gracias a Dios.

De todos modos, en el contexto actual, y especialmente en el mundo occidental secularizado, se dan influencias y presiones negativas que afectan a los cristianos y a las comunidades cristianas. En los últimos tres años usted ha hablado de manera abierta sobre las tensiones y dificultades que acosan a la comunidad anglicana, así como sobre la incertidumbre sobre el futuro de la misma Comunión. Acontecimientos recientes, sobre todo acerca del ministerio ordenado y de ciertas enseñanzas morales, han repercutido no sólo en las relaciones dentro de la Comunión Anglicana, sino también en las relaciones entre la Comunión Anglicana y la Iglesia católica.

Creemos que estos temas, sobre los que se discute en estos momentos en el seno de la Comunión anglicana, son de vital importancia para la predicación del Evangelio en su integridad, y que los debates actuales influirán en el futuro de nuestras relaciones. Es de desear que el trabajo del diálogo teológico, que ha registrado no pocos acuerdos sobre estos y otros importantes argumentos teológicos, se siga tomando en serio en vuestro discernimiento. En estas deliberaciones, os acompañamos con la oración. Esperamos fervientemente que la Comunión Anglicana permanezca arraigada en los Evangelios y en la Tradición Apostólica, que conforman nuestro común patrimonio y que son el fundamento de nuestra común aspiración a trabajar por la unidad plena visible.

El mundo necesita nuestro testimonio y la fuerza que procede de una proclamación sin fisuras del Evangelio. El inmenso sufrimiento de la familia humana y las formas de injusticia que afectan negativamente a las vidas de tantas personas constituyen un urgente llamamiento a ofrecer un testimonio y un servicio compartido. Por ese motivo y a pesar de las dificultades actuales es importante que prosigamos nuestro diálogo teológico. Espero que vuestra visita sirva para encontrar caminos constructivos en las circunstancias actuales.

¡Que el Señor le siga bendiciendo a usted y a su familia, y que le asista con su fuerza a usted en su ministerio al servicio de la Comunión Anglicana!

[Traducción del original inglés realizada por Zenit
© Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por verdenaranja @ 23:33  | Habla el Papa
Comentarios (0)  | Enviar
"Cuando llegó la plenitud de los tiempos envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley" (cfr. Gal. 4,4)


Cada año la Iglesia celebra ese momento de la Historia de Salvación viviendo un Adviento como preparación para la Navidad. Un tiempo propicio para colocar la mente y el corazón en Aquel que se ha hecho hombre para llevar a los hombres a Dios.

El Hijo de Dios nace para dar razón y verdadero sentido a la vida humana. La misión que Jesús tiene es también hoy en día nuestra misión, por eso no podemos dejar de lado la tarea de evangelizar y con ello de anunciar a Jesús como luz que ilumina y da sentido a la vida del mundo. Dios nos ha llamado para ser sus colaboradores en la tarea de evangelizar, de ahí nos viene la invitación de poner todas nuestras capacidades y carismas al servicio de esa noble tarea: hacer la voluntad de Dios en nuestra vida personal, familiar y comunitaria.

"Me has dado un cuerpo, aquí vengo para hacer tu voluntad "(Cfr. Hebreos 10,5-7). Esas son las palabras que el Hijo dirige a su Padre al entrar en nuestra historia como hombre. Expresan su total obediencia al plan de salvación que el Padre le encomienda.

Me has dado un cuerpo verdaderamente humano; mi rostro servirá para revelar el rostro de Dios y al mismo tiempo para revelar la dignidad y el valor de cada rostro humano.

Me has dado un cuerpo humano que me servirá para amar con la profundidad infinita de Dios y con los matices del amor humano.

Con mis manos podré trabajar, tocar el dolor y sanarlo, podré bendecir a los niños y hacer milagros que serán signos del amor de Aquel que me envió.

Mis pies dejarán huellas para que mis discípulos me puedan seguir.

Mi boca servirá para comunicar la Verdad que salva y hace verdaderamente libre al hombre; con ella expresaré palabras de perdón y misericordia. De ella saldrán palabras de vida eterna.

Mis ojos me servirán para enseñar a los hombres a mirarse unos a otros como hermanos y mirar a las criaturas con los ojos de Dios. Serán ojos humanos capaces de llorar ante la tumba del amigo o ante la ruina de la ciudad amada.

Mi corazón que tantas veces se estremecerá ante el dolor de los que sufren, un día dejará de latir y será abierto por una lanza, para ser abrigo de los que me miren arrepentidos.

Me has dado un cuerpo que me servirá para recorrer las aldeas de Israel y congregar las ovejas extraviadas por falta del Pastor. Seré aquel Pastor que conoce y ama a cada una de sus ovejas, por ellas daré mi vida.

Mi cuerpo me servirá para ofrecerme en sacrificio y para darme como alimento de vida eterna.

Llamaré a unos amigos a quienes infundiré mi Espíritu, los instruiré en los misterios del Reino, aprenderán a amar con desinterés y les encomendaré mis ovejas, como pastores, no como asalariados. Ellos cumplirán su encargo comportándose como modelos del rebaño teniendo su mirada en la recompensa eterna.

Ciertamente el pastoreo es propio del ministerio ordenado que configura de modo especial con Cristo, Cabeza de su cuerpo que es la Iglesia y capacita para actuar en su nombre; pero de cierto modo es participado por todos aquellos que tienen responsabilidad en la comunidad, en la familia, con una autoridad que deben ejercer como servicio.

En este Adviento preparemos nuestro corazón, nuestra familia, nuestra comunidad cristiana, para que venga Jesús y nos enseñe la obediencia amorosa a Dios nuestra Padre.

Que María, la Madre que siempre supo responder: "hágase en mí según tu palabra”, interceda para tener nosotros un corazón bien dispuesto, un corazón de verdaderos discípulos de Jesús.



Mons. José Rafael Banquero Arce
Obispo de Alajuela
Publicado por verdenaranja @ 23:09  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
La Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) es una organización no gubernamental fundada en 1979, de acción voluntaria y humanitaria, independiente y plural. Los objetivos fundamentales de CEAR son la defensa y la protección del derecho de asilo y de los derechos de los refugiados, de las personas desplazadas internamente y de quienes llegan a nuestro país en situación de vulnerabilidad o son apátridas.

Funciones del puesto de trabajo
En dependencia directa de la Secretaria General será el/la responsable de la ejecución de las siguientes funciones:

1. Planificación, organización, dirección y control de los recursos humanos, financieros y programas de la entidad.

2. Velar por la mejora de los métodos de trabajo, la introducción de las innovaciones tecnológicas aplicables, la conservación y mantenimiento de los centros, instalaciones y equipos y la optimización de los ingresos y gastos.

3. Diseño e implementación de procedimientos en las áreas de RRHH., Financiera y de Programas.

4. Interlocución con los y las delegadas de personal de CEAR.

5. Supervisión de acuerdos y convenios con proveedores, financiadores y otras entidades.

6. Supervisión y control de herramientas informáticas de gestión de información.



Perfil requerido:

• Titulo superior en CC. Económicas, Empresariales, CC. del Trabajo, Administración de Empresas, Derecho o similar…
• Experiencia en gestión de RRHH.
• Experiencia en gestión Financiera.
• Experiencia en coordinación de equipos de trabajo.
• Conocimiento de programas informáticos de gestión de nóminas y de contabilidad.
• Conocimientos de planificación estratégica.
• Experiencia en implantación de procesos.
• Experiencia en planificación de áreas de trabajo.
• Disponibilidad para viajar.
• Capacidad administrativa y de análisis.
• Capacidad de liderazgo, motivación, negociación y habilidades sociales y de comunicación.
• Alta motivación para el trabajo en Derechos Humanos y una identificación con los objetivos de CEAR.


Además se valorará positivamente:

• Experiencia de trabajo en el tercer sector.
• Máster o postgrado en gestión de ONGs y/o Fundaciones.
• Conocimiento de las realidades del refugio y de la inmigración
• Experiencia en CEAR.
• Experiencia previa en puesto similar
• Dominio de inglés y/o francés.

Condiciones que se ofrecen:

• Contrato laboral, jornada completa.
• Incorporación prevista en Enero de 2007.
• Salario entre 34.000 y 40.000 € brutos al año, en función de la capacidad del candidato/a
• Lugar de trabajo: Oficinas centrales de CEAR en Madrid.

Presentación de solicitudes
Las personas interesadas han de enviar su curriculum vitae y carta de motivación POR CORREO ELECTRONICO a la att. de la Coordinadora de RRHH.

Referencia-asunto del mensaje GERENTE
• E-mail: coordinadorestrategico@cear.es
• Fecha límite para la recepción de candidaturas: 13 de Diciembre de 2006.
Publicado por verdenaranja @ 22:38
Comentarios (0)  | Enviar
JAVIER LÓPEZ DÍAZ, sacerdote Terciario Capuchino; javierlopezdiaz@hotmail.com
LUBLIN (POLONIA).


ECLESALIA, 21/11/06.- No hace mucho un amigo mío me preguntaba: “¿Qué es más fácil, hacer una genuflexión ante el sagrario al entrar en la capilla o inclinar la cabeza ante un hermano y decirle “buenos días?”. -“Creo que hacer la genuflexión ante el sagrario. Al menos tenemos la seguridad de que no nos va a mirar mal”, le respondí con cierta ironía, y añadí: “Creo que nos resulta más fácil servir a Dios que a los hombres, y además es mucho menos comprometido”.

Yo he celebrado la misa con hermanos que no se hablaban entre ellos; he rezado salmos días en los que en el fondo -y mientras los recitábamos juntos a coro y casi de memoria- yo mismo estaba “rabiando” contra alguno de los que se sentaba conmigo, en la misma capilla. He visto sacerdotes celebrar la Eucaristía con la misma actitud con la que un director exigente ensaya una obra de teatro -con bronca por medio y todo- y donde lo más importante parece que era que todo se hiciese como está mandado. He salido de iglesias sin haber cruzado una sola palabra con el que se sentaba a mi lado. He realizado el gesto de paz sin siquiera mirar a los ojos de aquel a quien tendía la mano. Hasta he visto darse “codazos” por un puesto en la fila para “ir a comulgar”...

Y me he quedado pensando: ¿Tiene sentido? ¿Qué estamos haciendo? ¿En qué estamos convirtiendo nuestra fe y nuestra liturgia? ¿En un conjunto de ritos vacíos de contenido? ¿En una representación? Mientras tanto las iglesias se van quedando cada vez más vacías. Lo cual en sí no sería del todo preocupante si pensamos que la fe, vivida como opción desde la radicalidad y el convencimiento, va camino de volver a ser cosa “de unos pocos”. Lo malo no es que las iglesias se queden vacías: lo malo puede llegar a ser que las comunidades se quedan como muertas.

Leo los evangelios y en ocasiones me veo reflejado... en los fariseos, con su carga de dogmas y prohibiciones que esclavizaban. Mientras, Jesús “comía y bebía con pecadores”. A los que se empeñaban en llamar a Jesús el Hijo de Dios (“¿eres tú el hijo de Dios o tenemos que esperar a otro?”) él respondía autodenominándose el Hijo del Hombre, que “no tiene donde reclinar la cabeza”. Proclamamos a diario en el rezo del Angelus que el Verbo se hizo carne, pero seguimos sin descubrir a Dios en los hombres y mujeres que nos rodean. Seguimos oponiendo lo humano a lo divino, sin caer en la cuenta que con la encarnación de Jesús, el Hombre y Dios se abrazan, lo divino y lo humano se funden. Dios está en el Hombre y por tanto también allí podemos encontrarlo. Los paraísos lejanos, la otra vida, que sea lo que Dios quiera. Así que el Reino de Dios no está tan lejos. Estará donde nosotros lo construyamos, estará donde nosotros queramos que esté.

Mañana cuando entre en la capilla lo primero que haré será decir “buenos días”. Y luego, de camino a la sacristía haré la preceptiva genuflexión (en caso de duda ya se sabe) ante el sagrario. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).
23 de Noviembre

El Obispo ya ha nombrado al Director del Centro de Orientación Familiar, de próxima apertura, al sacerdote Juan Pedro Rivero González y Subdirector del mismo a Alejandro González Rodríguez. El equipo del COF 2000, que así se llama el servicio de atención y orientación al matrimonio, la familia y la infancia, estará coordinado como director técnico por el matrimonio Patricio y Dolores, que ya han sido confirmados por el Sr. Obispo. El próximo catorce de diciembre, a las siete de la tarde, en su Sede de la trasera del edificio del seminario, será la bendición e inauguración oficial del mismo.
23 de Noviembre

El Colegio San Ildefonso-La Salle celebró la semana temática de realidades humanas dedicada a la emigración. Se trataba de favorecer actitudes de tolerancia y respeto hacia las personas inmigrantes comprendiendo su situación y tratando de ser solidarios con ellos. Nos preocupa, dicen sus responsables, los sentimientos de xenofobia y racismo que empiezan a surgir en el seno de la sociedad y es un deber moral de nuestra educación cristiana promover comportamientos que vayan en la dirección opuesta para aceptar e integrar a las personas que han decidido "mover su casa y venir a vivir con nosotros".
23 de Noviembre

El Gobierno de Canarias ha elaborado un plan piloto para la Revitalización de Conjuntos y Zonas Históricas del Archipiélago, La viceconsejera de Cultura del Ejecutivo regional, Dulce Xerach Pérez. Además, Xerach informó del compromiso del Gobierno autónomo de financiar parte de las obras de reconstrucción del Palacio de Salazar, sede del Obispado Nivariense, con una partida ascendente a 1.200.000 euros.
23 de Noviembre

Al Santuario habían sido invitados a estar cerca de 150 personas representantes, además de la Esclavitud del Cristo y la comunidad franciscanas, sacerdotes, religiosas y religiosos, catequistas, representantes de cáritas, etc. La prensa recogía alguna de sus impresiones: Begoña Afonso, esposa del recién fallecido Esclavo Mayor del Cristo, Cleofá Casto, señalaba emocionada que "la visita de los Reyes enriquecerá el acontecer histórico de La Laguna". La presidenta de Cáritas, María del Carmen Soriano, subrayaba que "la Familia Real es importante porque siempre nos deja bien donde quiera que va y Don Juan Carlos es una bella persona".La superiora de las Siervas de María, sor María Trinidad Melguizo, valoró la visita de "los Reyes al Cristo porque así manifiestan su fe cristiana".
23 de Noviembre

Los Reyes de España visitaron el Santuario del Cristo de La Laguna, dentro de los actos programados en el viaje a las islas que conmemora el centenario del que realizó el abuelo de don Juan Carlos, el Rey Alfonso XIII, en 1906, y que fue el primero de un monarca a Canarias. En las puertas del templo Sus Majestades fueron recibidos por el obispo nivariense, Bernardo Álvarez, el padre Guardián de la comunidad franciscana, Francisco González y el Esclavo Mayor del Cristo, Juan Luis Maury-Verdugo. El Rey recibió el bastón como esclavo honorario del Cristo. Debajo del coro estuvo la comunidad franciscana y la junta de gobierno para saludar a los Reyes. El Prelado, posteriormente, dirigió una sencilla oración e invitó a los monarcas a firmar en el Libro de Honor de la Esclavitud, junto al mismo estaba el libro donde firmó Alfonso XIII en 1906 y la pluma que utilizó el monarca. Tras realizar una breve sesión fotográfica, la Esclavitud, entregó su primera insignia de oro y brillantes al Rey, y el Obispo le dio un regalo muy especial: siete medallas de oro con sus respectivas cadenas, con el Cristo de La Laguna por un lado y la Virgen de Candelaria por el otro, para los siete nietos de los Reyes.
miércoles, 22 de noviembre de 2006
Mensaje los obispos de Paraguay al concluir la asamblea plenaria ordinaria de su Conferencia Episcopal el 10 de noviembre de 2006.

MENSAJE DE LOS OBISPOS DEL PARAGUAY


Los Obispos del Paraguay nos hemos reunido para realizar la 177ª. Asamblea Plenaria Ordinaria de la Conferencia Episcopal Paraguaya.

A la luz del emprendimiento pastoral “Habla Señor que tu Iglesia escucha”, hemos reflexionado sobre lo que Dios nos dice en este momento y que también se expresa en la voz del pueblo que vive realidades que deterioran la dignidad y la convivencia social.

Entre los numerosos problemas que nuestro pueblo manifiesta, queremos referirnos específicamente tres de ellos para expresar nuestra visión y ofrecer nuestra orientación sobre los mismos, a la luz del Evangelio y de la enseñanza de la Iglesia.

1. El problema de la migración.

Sabemos que toda persona tiene el derecho a la migración con el fin de buscar mejores oportunidades para su pleno desarrollo.

Sin embargo, en nuestra realidad, el hecho de la migración se vuelve un problema con graves consecuencias sociales y morales para toda la Nación, lo que motiva nuestra orientación pastoral.

Ante la desesperación de un sector más crítico de la población, por falta de trabajo y de mejores condiciones de vida y por comprobar un horizonte económico cada vez más incierto, percibimos cada vez más claro el fenómeno social de nuestra gente que emigra hacia otros países.

La migración de miles de paraguayos y en especial de las mujeres de nuestro país, tiene sus causas, entre otras, en el abandono de la población rural y de profesionales, quienes no reciben la atención necesaria de parte de los responsables de la administración del país, por la debilidad de la justicia, y por la falta de fuentes de empleo y mejores condiciones de vida.

Muchos de nuestros compatriotas que emigran sin las condiciones requeridas, como la documentación adecuada, sin contrato de trabajo previo ypor el engaño de oportunistas, se encuentran en situaciones de vida muy precarias. Tantas veces son sometidos, abusados y hasta explotados. Especialmente dramática se vuelve la situación para las mujeres, solteras o casadas, las que, muchas veces, se ven obligadas a exponerse a todo tipo de abusos y desviaciones como la prostitución, o uniones ilegales circunstanciales.

Resultado de esta situación es el estadode la familia que permanece en el país y que sufre graves daños morales y sociales, siendo los más vulnerables los niños y los jóvenes. Dos de cada tres familias del Paraguay están en cierto modo afectadas por el fenómeno de la migración. En este sentido, el tejido social y moral de la nación se resquebraja profundamente.

Es urgente afrontar este problema nacional con medidas eficaces. Para lograr este objetivo, el Estado, así como las entidades de servicios y las iglesias, deben poner en marcha los mecanismos y procedimientos, cada cual según su competencia, a fin de evitar que la sociedad paraguaya siga desangrándose por causa de las migraciones forzosas.

Porque todo paraguayo tiene derecho al arraigo en su propia tierra, por tanto a no emigrar, debe ponerse todo el empeño para satisfacer las necesidades básicas de la población y obtener el bienestar en el propio espacio de vida y de trabajo en nuestro país.

2. Las elecciones municipales

Estamos a pocos días de las elecciones municipales que tienen una trascendencia importante para la consolidación de la democracia.

Las elecciones deben ser siempre limpias y transparentes. No es admisible la compra de votos, las manipulaciones de los instrumentos y documentos electorales y tantos otros medios utilizados frecuentemente con irresponsable ligereza y que causa grave daño a la conciencia del pueblo. Estos medios son claramente inmorales.

Los municipios tienen sus propias características de gobierno, así como sus propios desafíos y problemas que requieren de dirigentes con autoridad moral y que tengan como objetivo principal el mejoramiento de las condiciones de vida de sus conciudadanos, con obras y emprendimientos que beneficien directamente a los vecinos de la comuna.

Los Obispos consideramos importante expresar algunos criterios que pueden contribuir al discernimiento de los ciudadanos a la hora de votar. La Iglesia no se identifica con proyecto político alguno. Sin embargo, ofrece un servicio a todos expresando algunos puntos que sirvan para la reflexión.

Buscar otros intereses, personales o grupales, en detrimento del bien común, es estafar la esperanza de la gente, debilitando la fe de la ciudadanía en las instituciones de la democracia.
Un candidato no es necesariamente bueno por pertenecer al propio partido de quien elige;
Debe ser una personareconocida por su honestidad e integridad de vida, con la capacidad de administrar profesionalmente el municipio, ejercer la autoridad como servicio, con dignidad y eficacia.
el candidato debe ser capaz de interpretar las necesidades de la población;
debe ser portador de valores humanos y cristianos en la conducta privada y pública.
Es importante que los electores evalúen:

el programa que los candidatos proponen, la ideología que los fundamenta y los objetivos que persiguen;
la posibilidad que existe de que ese programa se lleve adelante con realismo, y que no sea solamente un programa que no se pueda cumplir.
Hay que preguntarse si con ese programa, con esas posibilidades y con las actitudes del candidato, se pueden conseguir mejores condiciones de vida para la población;
si el candidato o candidata y su programa dan garantías para que la moralidad pública sea manifiesta entre los ciudadanos.
Es fundamental que el elector vaya a votar, ejerciendo su derecho y su obligación constitucional de hacerlo,y lo haga en conciencia, meditando sobre el bien de la comunidad, si quiere que el municipio y el país den un paso adelante.

3. La Constitución Nacional

Una nueva Constitución para la República debe ser el resultado de un amplio consenso donde participe toda la población, por medio de las organizaciones sociales, políticas, económicas y religiosas a través de sus delegados constituyentes, según los mecanismos que la propia Constitución establece.

La polarización de las posturas y los intereses encontrados del ambiente que vivimos no favorecen el clima necesario para debatir con fundamentos racionales y adoptar decisiones que beneficien a la sociedad en su conjunto.

Ante una duda razonable de cualquier ilegalidad será conveniente abstenerse de forzar una interpretación, pues esto pondrá al país en una delicada situación sobre la institucionalidad democrática, haciendo difícil la gobernabilidad y retrasando así las acciones y medidas gubernamentales necesarias para superar los graves problemas sociales, económicos y morales que soporta el Paraguay.

La Iglesia sostiene que una auténtica democracia no es sólo el resultado de un respeto formal de las reglas, sino que es el fruto de la aceptación convencida de los valores que inspiran los procedimientos democráticos.

El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia en el número 407 dice que dichos valores son: “la dignidad de toda persona humana, el respeto de los derechos del hombre, la asunción del bien común como fin y criterio regulador de la vida política. Si no existe un consenso general sobre estos valores, se pierde el significado de la democracia y se compromete su estabilidad”…”una democracia sin valores se convierte con facilidad en un totalitarismo visible o encubierto, como demuestra la historia”.

4. Conclusión

Nos aproximamos a la gran fiesta mariana de la Virgen de Caacupé, cuya intercesión y maternal protección invocamos para que nos podamos sentir y actuar como hermanos que sueñan y trabajan para mantener unida a la familia paraguaya.

Que san Roque González de Santa Cruz y sus Compañeros mártires nos inspiren en el camino de la santidad y del compromiso genuino al servicio de los demás, con generosidad y total desprendimiento.

Que Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, bendiga a las familias y a todos los ciudadanos de nuestro querido Paraguay.

Asunción, 10 de noviembre de 2006

Firman los Obispos del Paraguay
Publicado por verdenaranja @ 23:20  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
22 noviembre 2006 ZENIT publica la intervención de Benedicto XVI en la audiencia general de este miércoles dedicada presentar la visión de san Pablo apóstol sobre «La vida en la Iglesia».

Queridos hermanos y hermanas:
Concluimos hoy nuestros encuentros con el apóstol Pablo, dedicándole una última reflexión. No podemos despedirnos de él sin tomar en cuenta uno de los elementos decisivos de su actividad y uno de los temas más importantes de su pensamiento: la realidad de la Iglesia. Tenemos que constatar, ante todo, que su primer contacto con la persona de Jesús tuvo lugar a través del testimonio de la comunidad cristiana de Jerusalén. Fue un contacto borrascoso. Al conocer al nuevo grupo de creyentes, se convirtió inmediatamente en su fiero perseguidor. Lo reconoce él mismo en tres ocasiones en otras tantas cartas: «he perseguido a la Iglesia de Dios», escribe (1 Corintios 15,9; Gálatas 1,13; Filipenses 3,6), presentando este comportamiento como el peor crimen.

¡La historia nos demuestra que se llega normalmente a Jesús pasando a través de la Iglesia! En cierto sentido, es lo que también le sucedió --como decíamos-- a Pablo, quien encontró a la Iglesia antes de encontrar a Jesús. Ahora bien, en su caso, este contacto fue contraproducente: no provocó la adhesión, sino más bien una repulsión violenta.

Para Pablo, la adhesión a la Iglesia fue propiciada por una intervención directa de Cristo, quien al revelarse en el camino de Damasco, se identificó con la Iglesia y le dio a entender que perseguir a la Iglesia era perseguirle a Él, el Señor. De hecho, el Resucitado le dijo a
Pablo, el perseguidor de la Iglesia: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?» (Hechos 9, 4). Persiguiendo a la Iglesia, perseguía a Cristo. Entonces, Pablo se convirtió, al mismo tiempo, a Cristo y a la Iglesia. Así se comprende cómo la Iglesia estuvo tan presente en los pensamientos, en el corazón y en la actividad de Pablo.

En primer lugar estuvo presente cuando fundó literalmente muchas Iglesias en varias ciudades a las que llegó como evangelizador. Cuando habla de «la preocupación por todas las Iglesias» (2 Corintios 11, 28), piensa en las diferentes comunidades cristianas suscitadas en Galacia, Jonia, Macedonia, y en Acaya. Algunas de esas Iglesias también le dieron preocupaciones y disgustos, como sucedió por ejemplo con las Iglesias de Galacia, que se pasó «a otro evangelio» (Gálatas 1,6), a lo que se opuso con firme determinación. No se sentía unido a las comunidades que fundó de manera fría o burocrática, sino intensa y apasionadamente. Por ejemplo, define a los filipenses «hermanos míos queridos y añorados, mi gozo y mi corona» (4,1). Otras veces compara las diferentes comunidades con una carta de recomendación única: «Vosotros sois nuestra carta, escrita en nuestros corazones, conocida y leída por todos los hombres» (2 Corintios 3, 2). Otras veces les de muestra no sólo un verdadero sentimiento de paternidad sino también de maternidad, como cuando se dirige a sus destinatarios llamándoles «hijos míos, por quienes sufro de nuevo dolores de parto, hasta ver a Cristo formado en vosotros» (Gálatas 4,19; Cf. anche l Corintios 4,14-15; 1 Tesalonicenses 2,7-8).

En sus cartas, Pablo nos ilustra también su doctrina sobre la Iglesia en cuanto tal. Es muy conocida su original definición de la Iglesia como «cuerpo de Cristo», que no encontramos en otros autores cristianos del siglo I (Cf. 1 Corintios 12,27; Efesios 4,12; 5,30; Colosenses 1,24). La raíz más profunda de esta sorprendente definición de la Iglesia la encontramos en el Sacramento del cuerpo de Cristo. Dice san Pablo: « Porque aun siendo muchos, un solo pan y un solo cuerpo somos, pues todos participamos de un solo pan» (1 Corintios 10, 17). En la misma Eucaristía Cristo nos da su Cuerpo y nos hace su Cuerpo. En este sentido, san Pablo dice a los Gálatas: «todos vosotros sois uno en Cristo Jesús» (Gálatas 3, 28).

Con todo esto, Pablo nos da a entender que no sólo se da una pertenencia de la Iglesia a Cristo, sino también una cierta forma de equiparación e identificación de la Iglesia con el mismo Cristo. De esto, por tanto, se deriva la grandeza y la nobleza de la Iglesia, es decir, de todos nosotros que formamos parte de ella: del hecho de ser miembros de Cristo, una especie de extensión de su presencia personal en el mundo.

Y de aquí se deriva, naturalmente, nuestro deber de vivir realmente en conformidad con Cristo. De aquí se derivan también las exhortaciones de Pablo a propósito de los diferentes carismas que alientan y estructuran la comunidad cristiana. Todos se remontan a un manantial único, que es el Espíritu del Padre y del Hijo, sabiendo que en la Iglesia no hay nadie que carezca de ellos, pues, como escribe el apóstol, «a cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para provecho común» (1 Corintios 12, 7). Ahora bien, lo importante es que todos los carismas cooperen juntos en la edificación de la comunidad y no se conviertan, por el contrario, en motivo de laceración. En este sentido, Pablo se pregunta retóricamente: «¿Esta dividido Cristo?» (1 Corintios 1, 13). Sabe bien y nos enseña que es necesario «conservar la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz. Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados» (Efesios 4, 3-4).

Obviamente, subrayar la exigencia de la unidad no significa decir que hay que uniformar o achatar la vida eclesial según una manera única de actuar. En otro pasaje, Pablo invita a «no extinguir el Espíritu» (1 Tesalonicenses 5,19), es decir, a dejar generosamente espacio al dinamismo imprevisible de las manifestaciones carismáticas del Espíritu, que es una fuente de energía y de vitalidad siempre nueva. Pero si hay un criterio particularmente importante para Pablo éste es la mutua edificación: «que todo sea para edificación» (1 Corintios 14, 26). Todo debe ayudar a construir ordenadamente el tejido eclesial, no sólo sin estancamientos, sino también sin fugas ni desgarramientos. Una carta de Pablo que llega a presentar a la Iglesia como esposa de Cristo (Cf. Efesios 5, 21-33). Retoma así una antigua metáfora profética, que hacía del pueblo de Israel la esposa del Dios de la alianza (Cf. Oseas 2,4.21; Isaías 54,5-8): expresa así hasta qué punto son íntimas las relaciones entre Cristo y su Iglesia, ya sea porque es objeto del más tierno amor por parte de su Señor, ya sea porque el amor tiene que ser mutuo y que nosotros, en cuanto miembros de la Iglesia, tenemos que demostrarle una fidelidad apasionada.

En conclusión, por tanto, está en juego una relación de comunión: la relación por llamarla de algún modo «vertical» entre Jesucristo y todos nosotros, pero también la «horizontal» entre todos los que se distinguen en el mundo por el hecho de de «invocar el nombre de Jesucristo, Señor nuestro» (1 Corintios 1, 2). Esta es nuestra definición: formamos parte de los que invocan el nombre del Señor Jesucristo. Se entiende así hasta qué punto hay que desear la realización de lo que el mismo Pablo anhela al escribir a los Corintios: «Por el contrario, si todos profetizan y entra un infiel o un no iniciado, será convencido por todos, juzgado por todos. Los secretos de su corazón quedarán al descubierto y, postrado rostro en tierra, adorará a Dios confesando que Dios está verdaderamente entre vosotros» (1 Corintios 14, 24-25). Así deberían ser nuestros encuentros litúrgicos. Un no cristiano que entra en una asamblea nuestra al final debería poder decir: «Verdaderamente Dios está con vosotros». Pidamos al Señor que vivamos así, en comunión con Cristo y en comunión entre nosotros.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit. Al final de la audiencia, el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español dijo:]

Queridos hermanos y hermanas:
Pablo conoció inicialmente a Cristo por el testimonio de la comunidad creyente, como sucede también hoy normalmente. Su encuentro personal con Él en el camino de Damasco le transformó después de persecutor en miembro ferviente y defensor de la Iglesia.

Para el Apóstol, la Iglesia no sólo pertenece a Cristo, sino que en cierto modo se identifica con Él. En efecto, los miembros de la Iglesia son también como los miembros de Cristo mismo, que extienden su presencia personal en el mundo y reciben los diversos carismas, que han de contribuir a la edificación de una comunidad eclesial y a formar un sólo Cuerpo, un sólo Espíritu, según la vocación a la que han sido llamados (cf. Ef 4, 3-4). Pablo utiliza también la metáfora de la Iglesia como esposa de Cristo, indicando así la íntima relación de comunión y amor entre ambos. De este modo, la experiencia y la doctrina de Pablo es una constante invitación a toda la Iglesia para que sea el ámbito donde se viva intensamente la relación con Cristo y el cauce propicio para que todos lleguen a Él.

Saludo a los peregrinos de lengua española, en particular a las Religiosas de la Compañía de Santa Teresa, a las Siervas del Hogar de la Madre, a los Antiguos Alumnos del Colegio Mayor San Pablo y a los demás grupos venidos de España, México y otros Países de Latinoamérica. Invito a todos a amar a la Iglesia y a vivir gozo en su seno la plena comunión.

Muchas gracias por vuestra presencia.
[© Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por verdenaranja @ 23:11  | Habla el Papa
Comentarios (0)  | Enviar
(Diario de Avisos, 22 - XI, La Laguna) La ministra de Cultura, Carmen Calvo, y el presidente de la Comisión Episcopal para el Patrimonio Cultural de la Conferencia Episcopal Española, Juan José Asenjo, han firmado un convenio de colaboración que recogerá las restauraciones en las catedrales españolas previstas por la comisión mixta Iglesia-Estado que precisan una rehabilitación prioritaria. Cultura invertirá 9,9 millones de euros en 2007.

La catedral de La Laguna se encuentra en este listado, junto a otras del resto de España, como la de Cádiz, las cubiertas de las de Málaga y Jaén o los claustros de las catedrales de Pamplona y Tudela. El acuerdo destaca que las actuaciones se realizarán en las catedrales que lo requieran con mayor urgencia y con Plan Director. Para decidir sobre los proyectos se tendrán en cuenta aquellos que no han tenido intervenciones o que las hayan tenido escasamente. El convenio establece las prioridades para 2007 y entrará en vigor el 1 de enero.
Comentarios (0)  | Enviar
22 Nov. 06 (ACI).- Al ofrecer hoy su última reflexión dedicada a San Pablo en el marco de las audiencias generales de los miércoles, el Papa Benedicto XVI explicó la especial presencia de la Iglesia en la vida, pensamientos y corazón del Apóstol y precisó que para éste la grandeza y nobleza de la Iglesia radica en que es “casi una extensión” de la presencia de Cristo en el mundo.

Ante miles de feligreses congregados en la Plaza de San Pedro pese a la intensa lluvia, el Santo Padre recordó que para San Pablo "el primer contacto con la persona de Jesús tuvo lugar a través del testimonio de la comunidad cristiana de Jerusalén" y "esto nos lleva a una primera e importante observación: a Jesús se llega normalmente, para acogerlo o rechazarlo, con la mediación de la comunidad creyente".

"De alguna manera esto fue lo que le pasó a Pablo", pero en su caso "la adhesión a la Iglesia fue propiciada por una intervención directa de Cristo que, revelándose en el camino de Damasco, se identificó con la Iglesia y le hizo entender que perseguir a la Iglesia era perseguirlo. De ahí se comprende porqué la Iglesia haya estado después tan presente en los pensamientos, el corazón y la actividad de Pablo".

“En primer lugar, explicó al respecto, lo fue en cuanto literalmente fundó diversas Iglesias en las numerosas ciudades a las que viajó como evangelizador", mientras "en sus epístolas nos explica también su doctrina sobre la Iglesia en cuanto tal. Es bien conocida su original definición de la Iglesia como ‘cuerpo de Cristo’, que no encontramos en otros autores cristianos".

Sobre el particular, el Pontífice señaló que “la raíz más profunda de esta designación sorprendente la encontramos en el sacramento del cuerpo de Cristo, en la Eucaristía, Cristo nos da su Cuerpo y nos hace Cuerpo suyo. Con todo ello Pablo nos hace comprender que existe no solamente una pertenencia de la Iglesia a Cristo, sino también una forma de equiparación y de identificación de la Iglesia con Cristo. De aquí deriva la grandeza y la nobleza de la Iglesia, es decir del ser miembros de Cristo, casi una extensión de su presencia personal en el mundo".

"De aquí derivan también las exhortaciones de San Pablo respecto a los diversos carismas que animan y estructuran la comunidad cristiana", afirmó el Santo Padre, subrayando la importancia de que "todos los carismas cooperen en la edificación de la comunidad y no se conviertan en motivo de separación".

Al final de la catequesis, el Papa explicó un criterio paulino fundamental para la realización de la síntesis entre unidad y diversidad en la comunidad eclesial. "Obviamente, subrayar la exigencia de unidad no significa sostener que la vida eclesial se deba uniformar u homologar a un único modo de actuar, pero si hay un criterio importante para Pablo es el de la edificación mutua. E incluso hay una carta en la que Pablo presenta a la Iglesia como esposa de Cristo, tanto en el sentido de que "el amor es mutuo" como en el de que "debemos ser fielmente apasionados de El".

Pon último, Benedicto XVI dijo que “en definitiva, está en juego una relación de comunión: la vertical entre Jesucristo y nosotros, pero también la horizontal, entre todos los que se distinguen en el mundo por el hecho de "invocar el nombre de nuestro Señor Jesucristo".
martes, 21 de noviembre de 2006
LOS OBISPOS AGRADECEN EL COMPROMISO ECLESIAL DE QUIENES EFECTUARON APORTES PARA LA V CONFERENCIA


Mediante una carta emanada de la reciente Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal del Uruguay, todos los obispos agradecen "a quienes emprendieron la búsqueda acerca de cómo debemos ser Discípulos y Misioneros de Jesucristo hoy, en nuestro País" por la riqueza y profundidad de sus aportes con vistas a la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe que se celebrará en mayo de 2007 en Aparecida, Brasil.

A NUESTROS HERMANOS PRESBÍTEROS, DIÁCONOS PERMANENTES,

RELIGIOSAS Y RELIGIOSOS

A TODOS LOS HERMANOS DE NUESTRAS COMUNIDADES ECLESIALES




Entre los muchos quehaceres que hemos emprendido durante estos días de Asamblea, hemos preparado nuestro aporte para la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe. Durante el día de ayer, nos reunimos con el Secretariado de la CEU para ahondar juntos en el contenido que queremos trasmitir como Iglesia en el Uruguay a la V Conferencia.

El punto de partida de nuestra reflexión fue la recopilación de los aportes de cada Diócesis y de algunos organismos de servicio de la CEU, de la Conferencia de Religiosos del Uruguay y de otros grupos eclesiales.

Los Obispos hemos valorado con gratitud la riqueza y profundidad de estos aportes. Nos ha admirado la prontitud, disponibilidad y sentido eclesial con que todos ustedes respondieron a nuestra invitación a participar y a sentirse corresponsables en la elaboración de nuestro aporte a la V Conferencia.

De la generosa y voluminosa respuesta, los Delegados de la CEU a la V Conferencia llevarán consigo todos los aportes, como respaldo para su trabajo en Aparecida. Esos mismos aportes que ustedes nos han enviado serán la base para elaborar las próximas Orientaciones Pastorales de la CEU.

En cada uno de los aportes, hemos escuchado las inquietudes, alegrías, penurias y esperanzas de nuestro pueblo, expresadas con su propio lenguaje.

A quienes emprendieron la búsqueda acerca de cómo debemos ser Discípulos y Misioneros de Jesucristo hoy, en nuestro País, les agradecemos su compromiso eclesial. Igualmente, damos nuestras más sentidas gracias a la Comisión de la CEU para la V Conferencia General por su labor de promoción, de programación de sus reuniones de trabajo mantenido durante este tiempo, y por recopilar todos los aportes.

Continuemos orando para celebrar y recibir con corazón de Discípulo el acontecimiento de gracias de la V Conferencia General. Reciban nuestra bendición agradecida.


LOS OBISPOS DEL URUGUAY

Florida, 14 de noviembre de 2006.
Publicado por verdenaranja @ 23:31  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
Guía para los responsables
de la reunión de formación

OBJETIVOS

• Comprender cómo el estudio crítico de los Sinópticos nos permite reconocer un mismo Jesucristo, con recursos literarios diversos. Pero sólo cuando el estudio crítico viene proyectado no desde la duda sobre los textos, sino sobre la hipótesis positiva que la Tradición y el Magisterio de la Iglesia hacen posible.

• Descubrir que las diferencias entre los Sinópticos lejos de ser una dificultad, suponen una riqueza para comprender el misterio de Cristo. Habitualmente se piensa, como ya pensaron algunos en la antigüedad, que las diferencias entre los diferentes evangelios son un obstáculo para aceptar la historicidad de los hechos narrados.

• Comprender en la lectura de los textos que se proponen en este tema como razón y fe, historia y catequesis no se contraponen.

• Entender como la participación en el hecho cristiano —fe—, permite a la razón ampliarse, salir de la cárcel de sus límites, y comprender la persona de Jesús en su totalidad humana y divina.

• Reconocer el cristianismo como un hecho íntegramente humano, que pone en juego los aspectos interiores y exteriores de la experiencia humana, y, por tanto, la entera humanidad de cada evangelista con su propia capacidad y todos sus valores personales.

RECORRIDO SINTÉTICO


Partimos del hecho de que los evangelistas no eran literatos de profesión. Y, sin embargo, pusieron, en su sencillez, una notable habilidad literaria provocada por la grandeza de lo que tenían que expresar.
Aunque todos los evangelios concluyen con la resurrección y apariciones de Jesús, sólo San Marcos comienza con la presentación de Juan Bautista. La descripción que este evangelio hace del Bautista en realidad significa una presentación solemne de Jesús por medio del precursor.

En San Mateo, la aparición Bautista queda retrasada hasta el capítulo 3, porque primero se narra la genealogía y la infancia de Jesús. Esto debe producir sus cambios en la narración en lo referido al Bautista. Las diferencias con San Marcos no denotan que añada cosas distintas o que sea más pobre, sino que de otro modo viene a decir lo mismo. Y lo hace, en efecto, utilizando las profecías como cumplidas en Jesús. De este modo no se limita a decir que marchó a Galilea, sino que su sencilla marcha a Galilea adquiere las dimensiones de un gran acontecimiento anunciado por Isaías. También en San Mateo tenemos entonces una presentación solemne de Jesús.

También San Lucas retrasa la figura de Juan Bautista hasta el capítulo 3, narrando primero la infancia de Jesús. Pero la figura del Bautista no es el motivo de una presentación de solemne del Mesías, sino que tiene un carácter todavía más penitencial, de conversión. Por otro lado, la marcha a Galilea es explícitamente descrita bajo la acción del Espíritu, esto es, igual que en San Mateo, no se trata de un hecho meramente profano, sino una hecho que entra dentro de un designio de Dios que realiza esta historia de Jesús. Por otro lado San Lucas nos sorprende adelantando a este momento —respecto a los otros dos—la escena de Jesús en la sinagoga de Nazaret. De este modo San Lucas hace una presentación también solemne de Jesús, pero ya no vaga y abstracta como en san Marcos, sino con el ejemplo concreto de la predicación en Nazaret. Y como se deduce de esta narración, aunque san Lucas tenga un carácter marcadamente universalista, propio de una evangelista muy probablemente gentil, no rompe con la tradición judía, al utilizar la cita del Antiguo Testamento.

Los evangelistas, por tanto, son leales a una historia, la historia de Jesús de Nazaret, y a todo su trasfondo judío. Pero utilizan toda su capacidad literaria para poder comprender esta historia hasta el fondo: la afirmación de la fe.

PISTAS PARA LA PROFUNDIZACIÓN

• La Dei Verbum del Concilio Vaticano II nos recuerda (n. 18) el origen apostólico de los Evangelios. Los mismos apóstoles, junto con otros de su generación los escribieron como fundamento de la fe. Dichos y hechos de Jesús, esto es un acontecimiento que, no sin la acción del Espíritu, abría su mente hasta poder afirmar verdaderamente quién es Jesús. En el n.19, la misma Dei Verbum, confirma la certeza de que los Evangelios — «cuya historicidad afirma sin dudar»— narran fielmente los hechos y enseñanzas de Jesús.

18. Todos saben que entre los escritos del Nuevo Testamento sobresalen los Evangelios, por ser el testimonio principal de la vida y doctrina de la Palabra hecha carne, nuestro Salvador.

La Iglesia siempre y en todas partes ha mantenido y mantiene que los cuatro Evangelios son de origen apostólico. Pues lo que los Apóstoles predicaron por mandato de Jesucristo, después ellos mismos con otros de su generación lo escribieron por inspiración del Espíritu Santo, y nos lo entregaron como fundamento de la fe: el Evangelio cuádruple, según Mateo, Marcos, Lucas y Juan.

19. La santa madre Iglesia ha defendido siempre y en todas partes, con firmeza y máxima constancia, que los cuatro Evangelios mencionados, cuya historicidad afirma sin dudar, narran fielmente lo que Jesús, el Hijo de Dios, viviendo entre los hombres, hizo y enseñó realmente para la eterna salvación de los mismos hasta el día de la ascensión (cf. Act 1,1-2).

Después de este día, los Apóstoles comunicaron a sus oyentes esos dichos y hechos con la mayor comprensión que les daban la resurrección gloriosa de Cristo y la enseñanza del Espíritu de la verdad. Los autores sagrados compusieron los cuatro Evangelios escogiendo datos de la tradición oral o escrita, reduciéndolos a síntesis, adaptándolos a la situación de las diversas Iglesias, conservando el estilo de la proclamación: así nos transmitieron siempre datos auténticos y genuinos acerca de Jesús.

Sacándolo de su memoria o del testimonio de los «que asistieron desde el principio y fueron ministros de la palabra», lo escribieron para que conozcamos la «verdad» de lo que nos enseñaban (cf. Lc 1,2-4).

• Las reducciones que se pueden dar a la hora de acercarnos a la persona de Jesús de Nazaret, y por tanto a los textos evangélicos, son de dos tipos (Cf. La certeza sobre Jesús y los Evangelios, lección inicial de la formación del clero, Septiembre 2006). Estas reducciones rompen el vínculo razón y fe.

• La reducción racionalista que ha decidido a priori que lo divino no se puede comunicar al hombre dentro de una realidad tangible y humana (negación de la divinidad de Jesús, negación de cuanto de milagro haya en los evangelios, etc.). Esta posición ya no nos permite comprender lo que dicen los textos sinópticos, pues se parte de la sospecha de que no son fieles a la historia. La presentación de Jesús que hacen los sinópticos que comentamos en esta sesión de formación ya no puede ser comprendida en toda su dimensión. Las diferencias que se encuentran en los sinópticos serían, pues, una muestra más de cómo la comunidad cristiana fabricó el mito de Jesús mucho tiempo después.

• La reducción a una mera inspiración interior, es la solución que nace como reacción al racionalismo, y al final se encuentra con él. Como sea que de Jesús no se puede saber nada mediante la razón, la única posibilidad que quedaría es entender el cristianismo como el acercamiento al texto donde el Espíritu mismo de Dios iluminaría interiormente al hombre para aceptar a Jesús y tener certeza sobre Él. Sería la eliminación de la razón (de suyo incapacitada) para buscar en el sentimiento el apoyo necesario.

• Ambas posiciones, aunque expresen un aspecto verdadero, son reductivas. Los autores de los evangelios fueron hombres que participaron, de un modo u otro en un hecho íntegramente humano, encontrándose con Jesús, o con los que habían vivido con Él, participaban de una experiencia que abría su razón para poder llegar donde la razón sola jamás podría llegar, y que, siendo por entero una experiencia humana, no se podía reducir a una iluminación interior, sino que tenía aspectos externos y aspectos internos.

• Sólo participando de una experiencia similar, podemos comprender hasta el fondo lo que leemos en los evangelios. Esta es la experiencia de la tradición tanto en el mundo católico como en el ortodoxo. Participar de un hecho presente hoy, que acontece hoy, que está vivo hoy, es participar de la vida de la Iglesia. El carácter sacramental de la Iglesia (visible y espiritual a un tiempo, LG 8, SC 5) permite al hombre de todos los tiempos vivir una experiencia idéntica a la de los orígenes, ampliar la razón y su uso (evitando la reducción racionalista) y vivir un cristianismo que respete los datos originales, esto es, hecho de aspectos interiores y exteriores, subjetivos y objetivos (evitando la reducción a una solo sentimiento interior).

• Sobre el uso adecuado de la razón hablaba el Papa Benedicto XVI en Ratisbona: El objetivo de Harnack, en el fondo, era hacer que el cristianismo estuviera en armonía con la razón moderna, precisamente librándolo de elementos aparentemente filosóficos y teológicos, como por ejemplo la fe en la divinidad de Cristo y en la trinidad de Dios. En este sentido, la exégesis histórico-crítica del Nuevo Testamento, en su visión, volvió a situar la teología en el cosmos de la universidad: para Harnack, la teología es algo esencialmente histórico y, por tanto, estrictamente científico. Lo que investiga sobre Jesús mediante la crítica es, por decirlo así, expresión de la razón práctica y en consecuencia también se puede sostener en el conjunto de la universidad.

Por consiguiente, nuestra intención no es retirarnos o hacer una crítica negativa, sino ampliar nuestro concepto de razón y de su uso. Porque, mientras nos alegramos por las nuevas posibilidades abiertas a la humanidad, también vemos los peligros que emergen de estas posibilidades y debemos preguntarnos cómo podemos evitarlos. Sólo lo lograremos si la razón y la fe se vuelven a encontrar unidas de un modo nuevo, si superamos la limitación, auto decretada, de la razón a lo que se puede verificar con la experimentación, y le abrimos nuevamente toda su amplitud. En este sentido, la teología, no sólo como disciplina histórica y ciencia humana, sino como teología auténtica, es decir, como ciencia que se interroga sobre la razón de la fe, debe encontrar espacio en la universidad y en el amplio diálogo de las ciencias.
Plena sintonía de los obispos canarios ante la inmigración en el primer encuentro público en común con motivo de la clausura de la exposición de fotografías de Borja Suárez sobre la llegada de inmigrantes a Canarias. (Publicado en "Iglesia Nivariense" NOVIEMBRE-DICIEMBRE 2006 Nº 69)


Asistencia, Acogida, Integración


Daniel Barreto


Con motivo de la clausura de la exposición de fotografías de Borja Suárez sobre la llegada de inmigrantes a Canarias, el Instituto Superior de Teología de las Islas Canarias y el aula Manuel Alemán de la Universidad de Las Palmas organizaron el pasado jueves 28 de septiembre en la Casa de la Iglesia de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria una conferencia-coloquio con la participación de Francisco Casses Andreu, Obispo de Canarias, y Bernardo Álvarez Afonso, Obispo de San Cristóbal de La Laguna.

Los obispos, en este primer encuentro público común, que adquiere por significado histórico, expresaron la plena sintonía de sus posiciones ante la inmigración africana a Canarias y Europa así como la unidad de las dos diócesis Canarias frente cualquier acontecimiento. Ante más de 300 personas, tras un análisis de datos y estadísticas sobre la procedencia de los extranjeros que se instalan en Canarias y de la llamada al sentido crítico ante los medios de comunicación y sus intereses económicos, los obispos ex-pusieron las claves esencia-les de la posición cristiana ante el fenómeno de la inmigración.

Ya la entraña judía del cristianismo, sobre todo en su vertiente profética, enseñaba el mandato divino y sagrado de hacerse cargo de "la viuda, el huérfano y el extranjero" como modo en que el creyente hace a Dios presente en el mundo. Esa es la tarea definitoria decisiva del fiel del Antiguo Testa-mento y, elevado a misión universal, la tarea esencial del cristiano. Según Monseñor Casses Andreu, al menos en Europa, la viuda y el huérfano están relativamente bien atendidos. "Nos queda, sin embargo, el extranjero", dijo el obispo. La responsabilidad y hospitalidad del necesitado más allá de los cuarenta días que permanecen en los centros de internamiento son tareas ineludibles para los católicos.

Asimismo, los obispos de Canarias criticaron el enfoque predominante en el trata-miento de la inmigración. No sólo en lo que respecta a la xenofobia o el rechazo al extranjero, sino especialmente pusieron en guardia frente al discurso aparentemente bienintencionado que defiende la necesaria mano de obra inmigrante para mantener la economía de las sociedades opulentas de consumo. Pues en ese punto de vista, que calcula cuántos se necesitan para los trabajos indeseables o realizados en condiciones de "neoesclavitud" y cuán-tos se expulsan, las personas que vienen de fuera son tratadas como mercancía. Se atenta así contra la dignidad humana.

Tanto Casses como Álvarez coincidieron en seña-lar las injustas reglas de la economía mundial, que han condenado a África a la pobreza y el olvido. Atendiendo a su experiencia personal en Burkina-Fasso, Monseñor Casses puso el acento sobre lo que significa literalmente "morirse de hambre". Las situaciones de neocolonialismo europeo e internacional sobre África son las verdaderas causas de la inmigración desesperada.

En ese sentido, los obipos indicaron que son pocos en los medios de comunicación los que se percatan de lo que está en juego esencialmente: el futuro de África. África y su pobreza son el tema principal que debe ocupar en este contexto al cristiano. Mientras se habla de la huida en cayucos de jóvenes de países secularmente saqueados, la prensa de Canarias celebra que las Islas se conviertan en "cabeza de puente" europea y norteamericana de las nuevas formas de explotación empresarial. Dos desembarcos, el del inmigrante en Canarias y el del empresario en África, que no están desvinculados.

Álvarez Afonso destacó que la Iglesia llevaba más de 90 años celebrando el día del emigrante y que la acción de la Iglesia en su atención y acogida se realizaba siempre de modo prioritario en las vías de acción de las parroquias. El obispo de La Laguna destacó la necesidad urgente de formarse sobre la realidad africana, luchar contra la ignorancia que rodea África, por ejemplo a través de la revista Mundo negro. En ese acercamiento urgente a África, se hace central la solidaridad y la cooperación religiosa, social y espiritual con el Islam, lo cual implica también señalar las posibilidades que tienen los países islámicos de co¬laborar en la erradicación de la pobreza en el norte de África.

A continuación se abrió el debate con los asistentes, que profundizaron en varios aspectos de la cuestión, entre ellos: la necesidad de que en los centros de acogida se dé un trato digno a los inmigrantes, la urgente reivindicación de la igualdad de condiciones laborales de los extranjeros, el derecho de los pobres a no emigrar, la distinción entre multiculturalismo e interculturalidad, las maneras de participar desde las parroquias en el apoyo y socorro de los inmigrantes, la denuncia profética ante las instituciones civiles, la sensibilización y concienciación social, etc.

Las diócesis canarias daban muestra con este encuentro que las pautas fundamentales de la acción que llevan realizando hace muchos años a favor de los más necesitados, la viuda, el huérfano y ahora especialmente el extranjero, marcan el camino adecuado. La consigna de todo cristiano ante la inmigración, según Francisco Casses, es la defensa de la dignidad humana y el rechazo militante de cualquier forma de exclusión practicando la "asistencia, la acogida y la integración".
Publicado por verdenaranja @ 22:45  | Migraciones
Comentarios (0)  | Enviar
Comentario al Evangelio (Lc 19,41-44) perteneciente al jueves de la trigésimo semana del Tiempo Ordinario, publicado en el libro "Enséñame tus caminos" de Guillermo Gutiérrez.



El llanto. Es impresionante ver llorar a un hombre. El que llora descubre una impotencia. Jesús lloró sobre Jerusalén ante un destino que conoce y es inevitable. Sabe que han decidido matarle en la ciudad de sus desvelos y trabajos. Será arrasada y habrá llanto, dolor y luto. Respetuoso con la libertad, llora su impotencia.
La ruina de Jerusalén se describe con detalles basados en el asedio de la ciudad. Lo mismo escribe Lucas, antes que después del asedio, nos encontramos ante cuadros de horror y crueldad. No es nada nuevo. Vienen a ser similares a los de Ruanda, Nicaragua, Bosnia... lo mismo que sucede en cada contienda, en cada guerra, en cada campo de concentración. El que con mente serena y libre de prejuicios es capaz de analizar la conducta de los hombres en orden a sacar conclusiones de valor universal, deduce que donde el hombre se olvida de Dios suele olvidarse también de los hombres, que donde falta la moral se demuestra muy en¬deble la honradez ética, que los humanismos puros terminan por de-mostrarse muy poco humanos, y que donde Dios no está se impone la ley de la selva, la ley del más fuerte. Donde está y se respeta a Dios brotan otros frutos de justicia, amor y paz.

Jerusalén fue destruida, pero su castigo no debe interpretarse como castigo de Dios tal como esta expresión suele entenderse. La masa que pidió su crucifixión pidió también su condena. Por eso permanecen Jerusalén y su suerte como símbolo eterno del mal uso de la libertad. A pesar de todo, Jerusalén vive eternamente como la ciudad santa donde el Redentor derramó su sangre para salvación del mundo. Y sigue sien-do el símbolo de la reunión universal de la humanidad entera rescatada por esa sangre.

¿Quién puede decir que conoce y acepta la venida del Señor? Las sugerencias del Espíritu pueden llegar de diversas partes y «el que a vosotros oye es a mí a quien oye».
Publicado por verdenaranja @ 22:32  | Espiritualidad
Comentarios (0)  | Enviar
Comentario al evangelio (Lc 19, 11-28) del miércoles de la trigésimotercera semana del Tiempo Ordinario, publicado en el libro"Enséñame tus caminos" de Guillermo Gútiérrez.


Fidelidad en lo poco. Poco antes del nacimiento de Jesús hizo Arquelao un viaje a Roma para solicitar el nombramiento de rey. Detrás de él salió una delegación de judíos con la misión de sabotear el nombramiento. A su regreso tomó Arquelao revancha cumplida contra aquel grupo de judíos.

Sobre esta historia, viva en el recuerdo, está montada la enseñanza de la parábola de las onzas, expuesta también por Mateo bajo el símil de los talentos (Sábado, semana 21).

Dios distribuye sus dones de forma desigual. Los hombres son crea-dos iguales pero «desiguales». La capacidad de reflejar a Dios no es lo mismo en la materia que en el espíritu y dentro de los seres libres cada uno es distinto de los demás. Pero todos deben ser gerentes celosos para gloria de su Señor.

Contra lo que cabría esperar, en la parábola no se pide cuenta de los posibles fallos o errores de gestión. No se examina más que los beneficios aportados por cada uno. Y al condenar al perezoso lo que en él se condena es el pecado de omisión. Nadie tiene derecho a dejar inactivos los dones recibidos; nadie puede presentarse ante él con las manos va-cías. La fe consiste en algo más que en gestos piadosos. ¿De qué serviría una fe guardada celosamente como oro en un fanal) No hacer productivos los dones de Dios predispone para ser despojado de ellos. Por tanto, la vida de fe debe caracterizarse por una presencia activa y dinámica. El hombre se define como proyecto, algo que debe irse realizando cada día conforme a su naturaleza hasta la plenitud de destino.
Publicado por verdenaranja @ 22:24  | Espiritualidad
Comentarios (0)  | Enviar
(EL DÍA, 21 - XI, Santiago del Teide) Con una concentración vecinal tras el traslado de las imágenes de Santa Ana, desde Tamaimo; Santo Domingo de Guzmán, la Virgen de El Pilar, desde Las Manchas, y la Virgen de El Carmen, desde Puerto de Santiago, a la zona conocida como El Calvario, en Las Manchas, Santiago del Teide conmemoró el 97 aniversario de la erupción de El Chinyero.

Se trata de la última registrada en la Isla, la cual se produjo a las 14:30 horas del 18 de noviembre de 1909. En aquellos días fue cuando la población del municipio trasladó la imagen de Santa Ana hasta El Calvario de Las Manchas, sitio en el que, inexplicablemente, la lava paró su recorrido.

La efeméride fue conmemorada con la tradicional misa, a la que asistió el alcalde, Juan Gorrín, y parte de la corporación, así como numerosos vecinos. A continuación se realizó la escenificación de la erupción volcánica, tras la que los presentes organizaron una gran parranda canaria y degustaron una paella gigante.
Comentarios (0)  | Enviar
(Diario de Avisos, 21 XI, Güimar) Hoy martes, a partir de las 19.30 horas, en la parroquia matriz de San Pedro Apóstol, en Güímar, tendrá lugar la bendición de la imagen de la Virgen de las Aguas, realizada por el escultor cordobés Francisco Romero Zafra, destinada a acompañar a la popular imagen del Cristo de la Columna en su procesión del Lunes Santo.

Se trata de una obra a tamaño natural, de serenidad clásica, que con características andaluzas, presenta, sin embargo, la contención y recogimiento de las más conocidas dolorosas canarias.

Los actos destinados a remarcar la efeméride comprenden su bendición, por el vicario General de la Diócesis, Domingo Navarro Mederos, y un triduo religioso, además de tres conferencias impartidas por el prior de los Padres Carmelitas Descalzos de la ciudad de Sevilla, Juan Dobado Fernández.

Por último, en la mañana del próximo sábado 25 de noviembre, se efectuará el traslado de la imagen de la Virgen de las Aguas hasta la capilla de San Pedro Arriba, lugar donde se custodiará habitualmente la imagen. En todos estos actos que se desarrollarán en el municipio se contará con la presencia del escultor de la talla, el cordobés Francisco Romero Zafra.

La iniciativa de su adquisición, que comenzó hace unos dos años, ha recorrido un largo camino en la organización de actos destinados a la recaudación de los fondos necesarios para la consecución de este objetivo. Además de rifas, cenas, baile y viajes, también se ha contado para afrontar esos gastos con numerosos donativos particulares y cuestaciones periódicas en los barrios de San Pedro Arriba y Chacaica, promotores del proyecto.

El dinero recaudado ha permitido también el encargo de los vestidos, la daga y la diadema de la imagen (elaborados también en talleres cordobeses), así como de las andas procesionales, que han sido talladas por los conocidos ebanistas laguneros Felipe e Isidoro Pérez García.

El nombre de Virgen de las Aguas, rinde homenaje doble al líquido elemento. Por un lado, intenta reflejar la simbología cristiana de purificación y renovación del agua, mientras, que por otro, plasma la trascendencia que la cultura del agua ha tenido en la historia del municipio de Güímar en general y del barrio de San Pedro Arriba en particular, en donde se encuentran los antiguos molinos, lavaderos, abrevaderos y tanquillas de reparto más importantes de la población.

El propio nombre de la calle en donde se ubica la capilla, Calle del Agua, hace referencia al laberinto de tuberías y atarjeas que cruzan la zona abasteciendo al casco urbano y fincas de la costa del municipio.
Comentarios (0)  | Enviar
(Diario de Avisos, 21 - XI, Tacoronte) El obispo de la Diócesis Nivariense (Tenerife), Bernardo Álvarez, y el alcalde de Tacoronte, Hermógenes Pérez, asistieron el pasado domingo a la colocación de la primera piedra de la nueva iglesia y plaza del barrio costero de El Pris. Esta iniciativa ha sido posible gracias a un convenio de colaboración suscrito entre el Obispado y el Consistorio tacorontero. La inversión global en estas dos infraestructuras asciende a 303.324 euros, de los que 246.922 corresponde a la finalización de las obras del templo. El dinero restante, 56.401 euros, se destinará a sufragar la construcción de la plaza y el acondicionamiento del entorno. En estas partidas se incluye la demolición de la ermita existente.

La nueva iglesia de El Pris, que cuenta con una superficie de 268 metros cuadrados, tendrá una capacidad para albergar a 124 personas. La futura plaza dispondrá de una dimensión de 248 metros cuadrados.

"Se ha cumplido un deseo tan importante para la vida de El Pris, cuyo pueblo ha sentido siempre una especial predilección por su patrona, la virgen del Carmen, que es veladora incansable del trabajo en la mar y de este núcleo pesquero", destacó en su intervención el mandatario tacorontero, Hermógenes Pérez.
lunes, 20 de noviembre de 2006
El costo de las obras es de 303.324 euros, que será financiado por el ayuntamiento y la Diócesis, en proporción 80% y 20%, respectivamente. El nuevo equipamiento sustituirá a la vieja ermita.


(EL DÍA, 2O - XI, Tecoronte) El obispo de Tenerife y el alcalde de Tacoronte, Bernardo Álvarez y Hermógenes Pérez, respectivamente, colocaron la primera piedra de la nueva iglesia y plaza del barrio pesquero de El Pris, el pasado sábado por la tarde.

Esta iniciativa sale adelante gracias a un convenio entre la institución eclesiástica y la administración local por el cual el ayuntamiento aportará el 80% del coste de las obras y el resto correrá a cargo del Obispado.

El proyecto consiste en la demolición de la ermita existente para edificar en su lugar una iglesia y una plaza sobre una parcela de 665 metros cuadrados de suelo urbano con calificación para equipamiento religioso. Además, la intervención incluye la mejora del entorno.

La iglesia tendrá una capacidad para albergar a 124 personas y contará con una sacristía anexa, lo que suma en total una superficie de 268 metros cuadrados. En cuanto a la plaza, la misma tendrá una dimensión de 248 metros cuadrados.

El presupuesto total de la intervención asciende a 303.324 euros, de los que 246.922 corresponden al templo y otros 56.401 estarán destinados a la construcción de la plaza y el acondicionamiento del entorno.

El mandatario tacorontero manifestó durante el acto de inauguración de las obras su satisfacción "por el cumplimiento de este deseo tan importante para la vida del litoral de El Pris y cuyo pueblo ha sentido siempre especial predilección por su patrona la virgen del Carmen, que es veladora incansable del trabajo en el mar, de este pueblo pesquero". Asimismo, añadió que "la intervención en el entorno con su plaza se unirá a otra actuación que comenzará en breve de embellecimiento de todo el barrio que lo hará aún más bello y más interesante".

Por otro lado, el alcalde de Tacoronte, Hermógenes Pérez Acosta, la concejala de Electrificación, Ángeles Fuentes Dorta, y el resto de miembros del grupo de Gobierno inauguraron el alumbrado público de la Vía de Ronda del municipio, en un sencillo acto celebrado en la citada carretera esquina con la calle Ismael Domínguez.

El coste, que está financiado entre el Ayuntamiento de Tacoronte y la Consejería de Industria del Gobierno de Canarias, dentro del Plan de Ahorro Energético, asciende a 55.495 euros y la actuación, según indica Ángeles Fuentes, se suma a las que viene realizando el consistorio en el último año en otras muchas calles del término municipal como la calle La Ladera del barrio de San Juan y las calles El Manchón y Flores y Sol de Guayonje.
20 Nov. 06 (ACI).- El Papa Benedicto XVI explicó que la ausencia de violencia no es la única garantía del derecho a la libertad religiosa y aseguró que éste supone el compromiso del poder civil de “facilitar las condiciones propicias que favorezcan la vida religiosa”.

Al recibir esta mañana al Presidente de la República Italiana, Giorgio Napolitano, en visita oficial, el Pontífice afirmó que la Iglesia y el Estado deben servir al ser humano, “según su respectiva misión y con los propios fines y medios” y “colaboran para promover mejor el bien integral del hombre”.

Tras destacar que la solicitud de la comunidad civil por el bien de los ciudadanos “no se puede limitar a la salud física, el bienestar económico, la formación intelectual o las relaciones sociales”, el Santo Padre subrayó que “el ser humano se presenta frente al Estado también con su dimensión religiosa”.

“Sería sin embargo limitado considerar que el derecho a la libertad religiosa es suficientemente garantizado cuando no se hace violencia o no se interviene en las condiciones personales o se limita a respetar la manifestación de la fe en el ámbito del lugar de culto”, indicó.

En este sentido, precisó que “la misma naturaleza social del hombre exige que éste manifieste externamente los actos internos de religión, que se comunique con otros en materia religiosa y profese su religión de forma comunitaria. La libertad religiosa es, por tanto, un derecho no sólo de la persona, sino también de la familia, de los grupos religiosos y de la misma Iglesia”.

El Papa insistió en que “un respeto adecuado del derecho a la libertad religiosa implica, por tanto, el compromiso del poder civil a facilitar las condiciones propicias que favorezcan la vida religiosa, para que los ciudadanos puedan ejercer efectivamente los derechos de la religión y cumplir sus deberes”.

“La libertad, que la Iglesia y los cristianos reivindican, no perjudica los intereses del Estado o de otros grupos sociales y no aspira a una supremacía autoritaria sobre ellos, sino que es más bien la condición para que se pueda realizar aquel precioso servicio que la Iglesia ofrece a Italia y a cada país en que esté presente. Este servicio a la sociedad también se expresa en el ámbito civil y político”, añadió.

Precisó que por su naturaleza y misión “la Iglesia no es y no pretende ser un agente político”, sin embargo, “tiene un interés profundo en el bien común de la política”.

El Papa hizo hincapié en que “esta aportación específica la ofrecen principalmente los fieles laicos”, que “cuando se comprometen con la palabra y con la acción a combatir los grandes desafíos actuales no actúan por su propio interés peculiar o en nombre de principios perceptibles únicamente por quien profesa un determinado credo religioso: lo hacen en el contexto y según las reglas de la convivencia democrática, por el bien de toda la sociedad y en nombre de valores que cada persona de buena voluntad puede compartir”.

Al final del discurso, el Santo Padre expresó el deseo de que Italia “avance por el camino del auténtico progreso y ofrezca a la comunidad internacional su preciosa contribución, promoviendo siempre aquellos valores humanos y cristianos que forjan su historia, su cultura, su patrimonio ideal, jurídico y artístico, y que siguen siendo la base de la existencia y del compromiso de sus ciudadanos. En este esfuerzo, no faltará la contribución leal y generosa de la Iglesia Católica a través de la enseñanza de sus obispos y gracias a la obra de todos los fieles”.

Napolitano, elegido Presidente el pasado 10 de mayo, también dirigió un discurso en el que dijo ser profundamente consciente de “la misión universal de la Iglesia Católica y del precioso servicio que ofrece a la nación.

Posteriormente, Napolitano visitó al Cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado Vaticano.

Durante la presentación, el Cardenal Bertone subrayó "la amplitud de relaciones que la Santa Sede mantiene con numerosos estados de todos los continentes y con diversos organismos internacionales", observando que "no es casualidad que, incluso quien no comparte la fe cristiana, ve en el Papa al portavoz de instancias morales supremas y escucha sus llamamientos al respeto de la dignidad del ser humano, de la promoción de la paz y el desarrollo y al desarrollo y la colaboración sincera entre pueblos, religiones y culturas por un futuro mejor de la familia humana".

Tras reiterar el anhelo de colaborar con Italia y con todos los países de la Tierra, el Cardenal Bertone alentó al presidente italiano a perseverar en los compromisos que comparte con la Santa Sede no sólo por el bien de la nación italiana, con una atención especial para las regiones del sur, sino también en lo que respecta a la “unificación del continente europeo” y “la paz en todo el mundo”, “contrastando las fuerzas oscuras y violentas del terrorismo y del odio”, con el fin de “promover activamente el bien de la humanidad”.
Discurso del Excmo. y Rvmo.

Sr. D. Manuel Monteiro de Castro

Arzobispo titular de Benevento
Nuncio Apostólico

Madrid, 20 de noviembre de 20056




--------------------------------------------------------------------------------

EExcmo. Señor Presidente,
Emmos. Señores Cardenales,
Excmos. Señores Arzobispos y Obispos,
Hermanos y hermanas:

De nuevo me siento complacido al aceptar la invitación del Excelentísimo y Reverendísimo Señor Don Ricardo Blázquez Pérez, Presidente de la Conferencia Episcopal Española, para dirigirme a ustedes al comienzo de la Asamblea Plenaria. Transmito a todos ustedes, a sus Iglesias diocesanas y a todos los presentes, el saludo y la bendición del Santo Padre, a quien tengo el honor de representar en España.

1. El Encuentro Mundial de las Familias, celebrado en Valencia con gran éxito de organización, contó, a pesar del intenso calor, con una participación de personas que superó todas las expectativas. El Santo Padre propuso la doctrina de la Iglesia sobre la familia, animándola a vivir en amor y en fidelidad su unión matrimonial.

2. Permítanme que ahora les recuerde algunos de los puntos del mensaje que el Santo Padre dirigió a los Obispos españoles. Después de los meses transcurridos, es bueno volver a leerlo para constatar su oportunidad y su actualidad.

a) “Proseguid una incesante e incisiva pastoral familiar en vuestras diócesis”. Después, en la homilía del domingo, nos recordó que “la Iglesia nos enseña a respetar y promover la maravillosa realidad del matrimonio indisoluble entre un hombre y una mujer, que es, además, el origen de la familia”. Y añadió que “reconocer y ayudar a esta institución es uno de los mayores servicios que se pueden prestar hoy día al bien común y al verdadero desarrollo de los hombres y de las sociedades”. Estamos llamados a anunciar las características propias de la familia según el plan de Dios, pero también promoviendo en las parroquias y en las diócesis la pastoral familiar.

b) “Mantened vivo y vigoroso el espíritu misionero”, que ha acompañado la vida de los españoles en su historia.

c) “En este tiempo de rápida secularización... seguid proclamando sin desánimo que prescindir de Dios, actuar como si no existiera o relegar la fe al ámbito de lo meramente privado, socava la verdad del hombre e hipoteca el futuro de la cultura y de la sociedad”. Dios es el garante de nuestra libertad. Dios, que es amor, es la única luz que en el fondo ilumina la oscuridad del mundo. No perdáis el ánimo, proclamad que Jesús es el que tiene palabras de vida eterna.

d) “Os exhorto encarecidamente a mantener y acrecentar vuestra comunión fraterna”.

Los cuatro puntos, que ahora no necesitan ninguna glosa, constituyen cuatro grandes temas para la actuación de los Obispos de la Conferencia Episcopal Española.

3. Aprovecho la ocasión para agradecerles la cercanía de todos ustedes y su solidaridad con el Santo Padre con motivo de los ataques injustificados que sufrió tras su discurso en la Universidad de Ratisbona. El Santo Padre ha reiterado posteriormente en varias ocasiones que la religión no va con la violencia, sino con la razón. “En un mundo caracterizado por el relativismo –dijo el Papa a los embajadores musulmanes– y que con demasiada frecuencia excluye la trascendencia de la universalidad de la razón, necesitamos imperativamente un auténtico diálogo entre las religiones y las culturas capaz de ayudarnos a superar juntos todas las tensiones, con un espíritu de colaboración fecunda” (Discurso del 25-09-2006).

Que la Santísima Virgen María les bendiga. A Ella encomiendo los trabajos y el fruto de esta Asamblea.
Publicado por verdenaranja @ 23:19  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
Discurso Inaugural del Excmo. y Rvmo.

Sr. D. Ricardo Blázquez Pérez

Obispo de Bilbao
Presidente de la Conferencia Episcopal Española


Madrid, 20-24 de noviembre de 2006




--------------------------------------------------------------------------------

Señores Cardenales, Señor Nuncio Apostólico, Señores Arzobispos y Obispos; colaboradores de la Conferencia; representantes de los medios de comunicación social, reciban mi saludo de paz en el Señor al empezar esta nueva Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española.

“Familia, vive y transmite la fe”

Hay acontecimientos que por su trascendencia deben ser largamente preparados y durante mucho tiempo meditados, ya que el mensaje que contienen requiere honda asimilación espiritual; esta rememoración es tanto más necesaria cuanto más vertiginosamente se suceden los hechos desplazando al pasado distante también a los que deberían ser actualizados. A la categoría de acontecimientos memorables pertenece sin duda el Encuentro Mundial de las Familias, que tuvo lugar en Valencia a principios del mes de julio y que presidió el Papa Benedicto XVI los días 8 y 9. Fue preparado con dedicación y competencia, trabajando muchas personas unidas en la ilusión. Cuando en las fotografías aéreas se contempla el cauce viejo del Turia y sus bordes abarrotados de gente el impacto es impresionante. Fue una fiesta de luz y de gozo, de vida y de esperanza. Agradecemos la visita apostólica del Papa, cuyo lema “Familia, vive y transmite la fe,” muestra su mensaje fundamental. Felicitamos a quienes contribuyeron al éxito de esta cita mundial. Recordamos también en la oración y el afecto a las víctimas del accidente del metro del día 3.

Los días primeros de la semana, que culminaría con las celebraciones presididas por el Papa, la Feria de Muestras se convirtió en una inolvidable Feria de las Familias. Junto al Congreso Teológico-Pastoral, tuvieron lugar en otros pabellones sendos congresos dedicados a los abuelos y a los hijos. Era un hervidero de gente y una muestra espléndida de humanidad.

En este ambiente, junto al pabellón donde en numerosos “stands” se presentaban diversas y estimulantes iniciativas pastorales sobre la familia, fueron presentados cinco volúmenes preparados por diferentes servicios de la Conferencia Episcopal. En el volumen titulado El Papa con las familias se recogen las enseñanzas de Benedicto XVI sobre la familia hasta aquel momento. En otro volumen, titulado Los obispos españoles y la familia se ofrece un buen número de escritos pastorales de obispos que fácilmente se podrían haber ampliado. A los Encuentros Mundiales con las Familias se dedica otro, en que aparecen las intervenciones del Papa Juan Pablo II desde el primero celebrado en Roma en 1994, apoyando la iniciativa de la ONU que había decidido destinar ese año a la Familia. El cuarto volumen colecciona los documentos sobre La vida humana, don precioso de Dios, publicados por la Conferencia Episcopal entre los años 1974 y 2006. Y, por fin, Los primeros pasos en la fe contienen sugerencias para el despertar a la fe en la familia y en la parroquia. Estas diversas publicaciones desean prestar un servicio a la pastoral de la familia, de la vida y de la transmisión de la fe. Agradezco cordialmente a quienes colaboraron en la recogida y preparación de los diferentes materiales.

El centro de nuestro interés al evocar el V Encuentro Mundial de las Familias reside lógicamente en recordar algunos aspectos del mensaje del Papa Benedicto XVI. Cito diversos párrafos a mi modo de ver muy significativos.

En el aeropuerto, en el primer saludo, expresó el propósito de su visita. “Mi deseo es proponer el papel central para la Iglesia y la sociedad, que tiene la familia fundada en el matrimonio. Esta es una institución insustituible según los planes de Dios, y cuyo valor fundamental la Iglesia no puede dejar de anunciar y promover, para que sea vivido siempre con sentido de responsabilidad y alegría”.

El tema del Encuentro fue la transmisión de la fe en la familia, que en diversos momentos resonó en las intervenciones del Papa. “Transmitir la fe a los hijos, con la ayuda de otras personas e instituciones como la parroquia, la escuela, o las asociaciones católicas, es una responsabilidad que los padres no pueden olvidar, descuidar o delegar totalmente”. “Los padres son los primeros responsables de la educación de sus hijos y los primeros anunciadores de la fe”, dirá en otro momento uniendo dos realidades vitales para la sociedad y la Iglesia, a saber, la familia y la educación. “El lenguaje de la fe se aprende en los hogares donde esta fe crece y se fortalece a través de la oración y de la práctica cristiana”. “La familia cristiana transmite la fe cuando los padres enseñanza sus hijos a rezar y rezan con ellos; cuando los acercan a los sacramentos y los van introduciendo en la vida de la Iglesia; cuando todos se reúnen para leer la Biblia, iluminando la vida familiar a la luz de la fe y alabando a Dios como Padre”. Podemos comentar nosotros: Los padres preceden y acompañan a los hijos en el itinerario de la fe; no les dicen simplemente: Reza, ve a misa, sino: Vamos a rezar, vamos a Misa. Con su ejemplo les enseñanza ayudar a los necesitados; y en el calor del hogar los hijos aprenden a vivir y a convivir, a ser amados y a amar.

Como el matrimonio y la familia afectan en sus mismos fundamentos a la sociedad amplió el Papa su discurso en estos términos: “Invito a los gobernantes y legisladores a reflexionar sobre el bien evidente que los hogares en paz y en armonía aseguran al hombre y a la mujer, a la familia, centro neurálgico de la sociedad”. “La familia es una escuela de humanización del hombre, para que crezca hasta hacerse verdaderamente hombre. En este sentido, la experiencia de ser amados por los padres lleva a los hijos a tener conciencia de su dignidad de hijos. La criatura concebida ha de ser educada en la fe, amada y protegida. Los hijos, con el fundamental derecho a nacer y ser educados en la fe, tienen derecho a un hogar que tenga como modelo el de Nazaret y sean preservados de toda clase de insidias y amenazas”.

Un niño nace como fruto del amor, de la entrega generosa y de la esperanza de los padres; y es también hijo del Padre Dios que lo ama por sí mismo y lo llama a la filiación divina. Los hijos forman parte de esta manera de una cadena viviente de personas con su tradición. Por esto dijo el Papa: “Con el don de la vida recibe también un patrimonio de experiencia. A este respecto los padres tienen el derecho y el deber inalienable de transmitirlo a los hijos: educarlos en el descubrimiento de su identidad, iniciarlos en la vida social, en el ejercicio responsable de su libertad moral y de su capacidad de amar a través de la experiencia de ser amados y, sobre todo, en el encuentro con Dios”.

En este contexto, mostrando una entrañable calidad de espíritu, dijo Benedicto XVI: “Deseo referirme ahora a los abuelos, tan importantes en las familias. Ellos pueden ser -y son tantas veces- los garantes del afecto y la ternura que todo ser humano necesita dar y recibir. Ellos dan a los pequeños la perspectiva del tiempo, son memoria y riqueza de las familias. Ojalá, bajo ningún concepto, sean excluidos del círculo familiar. Son un tesoro que no podemos arrebatarles a las nuevas generaciones”.

Termino este florilegio con unas palabras del Papa en el discurso de despedida ya en el aeropuerto. “Confío en que, con la ayuda del Altísimo y la maternal protección de la Virgen María, este Encuentro siga resonando como un canto gozoso del amor, de la vida y de la fe compartida en las familias, ayudando al mundo de hoy a comprender que la alianza matrimonial, por la que el varón y la mujer establecen un vínculo permanente, es un gran bien para la humanidad”.

Podemos quizá resumir el contenido y el tono de los discursos del papa de la manera siguiente: Expuso la verdad del matrimonio como institución de la humanidad y como sacramento cristiano, y el sentido humanizador y evangelizador de la familia, con transparencia y profundidad, con respeto y amabilidad; ha invitado a protegerlos y cuidarlos como un tesoro. En la proclamación de la verdad, conocida por la razón y la fe, sobre el matrimonio y la familia va incluida la llamada a la reflexión y a la eventual reorientación. Su actuación serena, humilde, acogedora y abierta han sido una especie de bálsamo que suavizó muchas relaciones.

La convocatoria de Valencia fue un encuentro para celebrar el don del matrimonio y de la familia, fue oportunidad para reflexionar sobre los desafíos ante los que se hallan en nuestro mundo y fue un compromiso a favor de su misión en la Iglesia y su alcance en la sociedad.

Miles de familias con sus hijos proclamaron con gratitud y esperanza, con su presencia y testimonio: ¡Es posible la fidelidad, es posible envejecer juntos quienes unieron sus vidas en el sacramento del matrimonio, es posible transmitir generosamente la vida y educar a los hijos como personas y como cristianos! Valencia fue un canto al amor de Dios que hace posible el amor en el matrimonio y la familia. El matrimonio cristiano se fundamenta en el amor de Cristo a la Iglesia que se “entregó a sí mismo por ella” (Ef 5,25) y en el amor fiel de la Iglesia a Jesucristo. A esta luz y con esta fuerza se comprende que el amor verdadero se comprueba en el sufrimiento real por la persona amada. Al consorte se le ama gozosa y sacrificadamente en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, cuando la vida está pletórica de vigor y cuando la debilidad se apodera de la persona, cuando la belleza exterior se mustia y se concentra en el corazón.

La Iglesia quiere que sea custodiado y promovido no sólo el matrimonio cristiano sino también el matrimonio como patrimonio de la humanidad que conocemos por el decálogo y la ley natural: Que los jóvenes puedan contraer matrimonio a su tiempo, sin aplazamientos indefinidos por los precios inasequibles de la vivienda y la precariedad laboral; que los casados puedan hacer compatible el cuidado de la familia y el ejercicio de la profesión; que hallen apoyo en las instituciones para la atención de los enfermos y ancianos; que el ambiente cultural sea propicio para la educación de los hijos y la fidelidad de los esposos; que se reconozca generosamente a los padres la responsabilidad primordial, y por tanto el derecho y la obligación de educar a sus hijos según sus convicciones morales y religiosas; que las leyes respeten la identidad del matrimonio y favorezcan su estabilidad, etc. son justas aspiraciones de las familias.

En todas las vocaciones cristianas (matrimonio, ministerio sacerdotal, vida consagrada) está presente la cruz, ya que somos discípulos del Crucificado; pero a través de la cruz, que nos une a Jesucristo ya resucitado, brota la nueva vida, se regenera el amor y se fortalece la esperanza.

“Dirigir la mirada al Dios vivo”

En la capilla llamada del Santo Cáliz de la catedral de Valencia tuvimos los obispos españoles un encuentro breve con el Papa, ya que el programa era muy apretado. Benedicto XVI nos entregó un mensaje en que nos manifiesta su cercanía, comprensión y aliento en la situación actual de la Iglesia en España. Nosotros le hicimos entrega de un escrito corto, auténtica joya de la literatura teológico-espiritual, a saber, El tratado del amor de Dios, escrito por san Juan de Ávila patrono del clero español. En nombre de todos los sacerdotes le ofrecimos este obsequio como signo de comunión y de gratitud por su ministerio. El título del libro y el mismo contenido nos hace pensar en su encíclica Dios es amor. El Papa recibió el librito bellamente encuadernado con el afecto que le caracteriza.

Hoy recogemos nuevamente las exhortaciones del mensaje de Benedicto XVI. Además de recordarnos cómo en el Plan de Pastoral de la Conferencia Episcopal Española hemos puesto acertadamente la Eucaristía en el centro, nos pidió que anunciáramos el Evangelio de Dios, que es Amor. “Seguid proclamando sin desánimo que prescindir de Dios, actuar como si no existiera o relegar la fe al ámbito meramente privado, socava la verdad del hombre e hipoteca el futuro de la cultura y de la sociedad. Por el contrario, dirigir la mirada al Dios vivo, garante de nuestra libertad y de la verdad, es una premisa para llegar a una humanidad nueva. El mundo necesita hoy de modo particular que se anuncie y se dé testimonio de Dios que es amor”. Unas palabras pronunciadas hace menos de un mes por el Papa en Verona nos orientan en la misma dirección. “Quisiera poner de relieve cómo, a través de este testimonio multiforme, debe brotar sobre todo el gran “sí” que en Jesucristo Dios dijo al hombre y a su vida, al amor humano, a nuestra libertad y a nuestra inteligencia; y, por tanto, cómo la fe en Dios que tiene rostro humano trae la alegría al mundo. En efecto, el cristianismo está abierto a todo lo que hay de justo, verdadero y puro en las culturas y en las civilizaciones; a lo que alegra, consuela y fortalece nuestra existencia” (Discurso a la IV Asamblea Eclesial Nacional Italiana, pronunciado en Verona el día 27 de octubre).

Poco antes del encuentro con el Papa en Valencia, los días 21 y 22 de junio, habíamos celebrado una Asamblea Plenaria Extraordinaria de la Conferencia Episcopal Española, que acordamos en la Asamblea del mes de marzo. Dialogamos ampliamente en un clima de fraternidad y de búsqueda compartida sobre la respuesta pastoral que debíamos ofrecer a la situación religiosa, social, cultural y política de nuestra sociedad. Fue realmente una serena y gozosa experiencia de comunión. Hicimos una vez más la grata verificación de cómo el disponer actualmente en la Iglesia de las Conferencias Episcopales como ámbito de reflexión para diagnosticar los desafíos planteados, emitir la propia opinión con libertad y respeto, y discernir juntos los caminos de Dios en las cambiantes coyunturas históricas, es una gracia que debemos al Concilio Vaticano II. En una Nota final manifestamos públicamente el propósito de “centrar muy especialmente nuestros esfuerzos y los de nuestros colaboradores en todo lo referente a la iniciación cristiana de niños, jóvenes y adultos; en el cuidado del domingo, como elemento clave de la identidad cristiana; en el acompañamiento doctrinal y pastoral del matrimonio y de la familia, en particular, de las familias más jóvenes; y en la promoción de la presencia de seglares bien formados en la vida pública”. Al final del comunicado, invitábamos a pedir al Señor “para que las instituciones democráticas puedan fomentar en España la verdad y la libertad, la justicia y la paz, la unidad y la concordia, en el pleno reconocimiento de los derechos fundamentales de todos”. Entonces decidimos elaborar una Instrucción Pastoral, cuyo borrador examinaremos en esta Asamblea. El magisterio del Papa nos ayudará eficazmente en nuestros trabajos.

No sólo aludió el Papa en el mensaje que nos entregó en Valencia a diferentes contenidos de la acción pastoral, nos invitó también a profundizar en algunas actitudes eminentemente apostólicas, en concreto a vivir la misión episcopal con esperanza y concordia. Citando la Carta a los Hebreos nos animó a correr “en la carrera que nos toca, sin retirarnos, fijos los ojos en el que inició y completa nuestra fe: Jesús, que renunciando al gozo inmediato, soportó la cruz, sin miedo a la ignominia, y ahora está sentado a la derecha del Padre… No os canséis ni perdáis el ánimo” (12,1-3). En la vida cristiana y en el ministerio apostólico miramos a Jesús como peregrino del Evangelio por los caminos del mundo, como crucificado y resucitado. La cruz está iluminada por la resurrección. La esperanza cristiana es alentada por una multitud de testigos, se fortalece mirando a Jesucristo vencedor de las pruebas y de la cruz. La esperanza en Dios infunde en el corazón serenidad y alegría, paciencia en las dificultades y ánimo para trabajar sin desfallecer.

Las palabras de la Carta a los Hebreos, que actualizó el Papa para nosotros, conectan armoniosamente con una invitación del Tratado del amor de Dios de san Juan de Ávila, que anteriormente había desarrollado admirablemente en su obra fundamental Audi, filia.

San Juan de Ávila, “sabio maestro, consejero experimentado” y verdadero reformador de la Iglesia, como escribimos el año 1999 en el Mensaje de la Conferencia Episcopal con ocasión del V Centenario de su nacimiento, nos invita también a mirar a Cristo, a fijar los ojos en El. Pilato después de azotar a Jesús lo expuso a la contemplación de la multitud de los judíos, diciendo: “Mirad al hombre” (Jn 18,5). Los judíos lo miraron para rechazarlo; pero Dios Padre nos mandó mirarlo de otra manera. “Mirad a este hombre”, para oír sus palabras, porque éste es el Maestro que el Padre nos dio. Mirad a este hombre, para imitar su vida, porque no hay otro camino para ser salvos”. Quien mira a Cristo puesto en el madero de la cruz con fe y amor, vivirá para siempre (cf. Jn 3,14-15). Así nos dice el Padre eterno: «”Mira, hombre, la faz de tu Cristo; y si quieres que mire yo a su faz, para te perdonar por él, mira tú su faz, para me pedir perdón por él”. En la faz de Cristo, nuestro mediador, se junta la vista del Padre y la nuestra. Allí van a parar los rayos de nuestro creer y amar, y los rayos de su perdonar y hacer mercedes” (Audi, filia, cap. 112,2-3, en: Obras Completas I, Madrid 2000, pp. 776-777). Y el mismo san Juan de Ávila en el Tratado del amor de Dios anima a confiar en Dios a quien se sienta abatido por su debilidad: “Mira que este negocio no estriba en ti solo, sino en Cristo… Este es el estribo de nuestra esperanza y no tú… No mires a tus fuerzas solas, que te harán desmayar, sino mira a este remediador, y tomarás esfuerzos”» (n. 13, i8b. p. 973 Cf. Deus caritas est. 12 y 19).

El mensaje, que el Papa firmó delante de nosotros en la capilla del Santo Cáliz, nos rubrica su afecto fraternal en el servicio apostólico.

La asignación tributaria

Para no ver claro es muy eficaz mezclar las cosas y agitarlas un poco. Como esto ocurre con alguna frecuencia a propósito de los dineros de la Iglesia, con el fin de evitar confusiones, parece oportuno que distingamos adecuadamente.

La Iglesia es titular, depositaria y custodio de un extraordinario patrimonio cultural y artístico, como es manifiesto. Para conservarlo, restaurarlo y ponerlo a disposición de todos necesita la colaboración económica del Estado, de instituciones privadas y personas particulares. ¿Es la Iglesia rica en patrimonio artístico? Ciertamente. Posee este patrimonio un valor inestimable; no tiene precio.

Los colegios católicos concertados reciben con razón financiación pública, ya que los profesores cobran por su trabajo y los centros por sus instalaciones. Los profesores de religión reciben también su nómina por la enseñanza que imparten a los alumnos, cuyos padres haciendo uso de su derecho, han elegido para sus hijos religión y moral católicas.

El Estado subvenciona, en mayor o menor proporción, servicios sociales que gestionan diversas organizaciones de la Iglesia, por ejemplo Cáritas y otras agrupaciones católicas, en atención a los enfermos, ancianos, inmigrantes, marginados, proyectos de promoción en el Tercer Mundo, etc. Las ayudas que reciben con una mano las entregan con la otra. Si se ven de cerca estas actividades, con una mente libre de prejuicios y con un corazón compasivo hacia los indigentes, es muy difícil no reconocer la colaboración extraordinaria que presta la Iglesia a los necesitados, a la sociedad, a la humanidad. Todos conocemos obras admirables que por respeto a los beneficiarios es preferible que se desarrollen con discreción. Nuestra sociedad estaría inmensamente menos capacitada para responder a tantas formas de pobreza sin la presencia amplia, capilar y generosa de la Iglesia católica. Los cristianos estamos convencidos de que este servicio forma parte de nuestra vocación.

Lo que la Iglesia recibe de los ciudadanos a través de la asignación tributaria no se destina a las actividades a que me he referido. ¿Para qué asignamos nosotros, asignan ya muchos y pedimos que asignen otros muchos? Deseamos que asignen no sólo los católicos, sino todos los que conocen y aprecian los servicios de la Iglesia. Confiamos en la valoración positiva que merece esta colaboración y en la generosidad de las personas. Lo que la Iglesia recibe a través de la Administración por la asignación tributaria se destina a las actividades de catequesis y educación en la fe; a las celebraciones litúrgicas, sacramentales y de piedad popular; a mantener los templos y construir otros necesarios; a la atención pastoral de enfermos, ancianos y presos; a la formación, sustentación, vivienda y seguridad social de los agentes de pastoral (obispos, presbíteros, religiosos y seglares); sin contar las numerosísimas personas que colaboran como voluntarios. En la distribución del fondo interdiocesano, que se nutre fundamentalmente con la asignación tributaria, constan las diversas partidas.

Tengan la seguridad de que en la Iglesia pedimos con mayor libertad para las necesidades caritativo-sociales de personas cercanas y distantes que para las necesidades pastorales. Pero es fácil comprender que si hay actualmente 2.793 voluntarios cristianos que desarrollan una preciosa labor social en las cárceles españolas es porque previamente y concomitantemente en sus parroquias y comunidades se les ha anunciado a Jesucristo y alimentan su fe con la Eucaristía y otros encuentros. Los 60.789 voluntarios, hombres y mujeres, que colaboran en Cáritas, y los 160.000 socios y donantes, no han surgido por generación espontánea, sino porque en la Iglesia se nutre el espíritu caritativo y solidario. Los miles de misioneros y misioneras, cerca de 18.000, que han salido de nuestras diócesis y congregaciones religiosas, y a través de los cuales en todos los rincones del mundo se transmite la fe cristiana y se ayuda eficazmente en la promoción social, son guiados por el Evangelio de Jesucristo. Hemos podido constatar frecuentemente que, cuando se producen catástrofes naturales, antes de llegar las personas y las ayudas necesarias para afrontar la grave situación, ya desde hace años estaban allí trabajando misioneros y misioneras españoles, lo cual nos llena de satisfacción como cristianos y como españoles. Me permito citar en este contexto unas palabras pronunciadas por el Papa en Verona: “La fuerte unidad que se realizó en la Iglesia de los primeros tiempos entre una fe amiga de la inteligencia y una praxis de vida caracterizada por el amor mutuo y por la atención solícita a los pobres y a los que sufrían, hizo posible la primera gran expansión misionera del cristianismo en el mundo helenístico-romano. Así sucedió también posteriormente, en diversos contextos culturales y situaciones históricas. Este sigue siendo el camino real para la evangelización”. Estamos convencidos de que le viene bien a la sociedad que la fuente del amor cristiano y del seguimiento de Jesús, el Buen Samaritano, continúe manando abundantemente en la Iglesia. Es verdad que las auténticas acciones religiosas tienen una positiva incidencia social; pero, además, esas acciones son en sí mismas un servicio a las personas y comunidades, (pensemos por ejemplo en la Eucaristía del domingo y en los funerales), que merece ser apoyado.

El día 22 de septiembre el Gobierno y la Conferencia Episcopal llegaron a los siguientes puntos de acuerdo sobre algunas cuestiones económicas: Fué elevado el coeficiente de la asignación tributaria del IRPF del 0,52 % al 0,70 %; fue eliminado el llamado complemento presupuestario, lo que significa que la Iglesia renuncia a la seguridad última que podrían proporcionarle los Presupuestos Generales del Estado, y confía en la decisión libre de los ciudadanos; renuncia la Iglesia a la exención del IVA; y se compromete a elaborar una memoria más detallada de la que viene haciendo sobre el destino del dinero recibido por la asignación. Saludamos la posterior iniciativa de elevar también al 0,7 % el coeficiente de la asignación a “otros fines sociales”. Desde hace seis años esta asignación no es alternativa a la que los contribuyentes hacen en favor de la Iglesia: es posible marcar ambas casillas a la vez, resultando igualmente beneficiadas ambas opciones con el mencionado porcentaje. Por otro lado, confiamos en que se puedan arbitrar mecanismos de colaboración económica equivalentes con otras confesiones religiosas.

¿Qué valoración nos merecen los puntos de acuerdo mencionados, que deben ser todavía instrumentados legalmente y detallados para su operatividad? Estamos satisfechos porque el contenido es razonable; porque la voluntad de acuerdo que existía tanto por parte del Gobierno como de la Conferencia Episcopal se ha plasmado en resultados concretos; y porque la sociedad en general ha saludado positivamente el que esta cuestión se haya resuelto mostrando ambas partes su razonable satisfacción. Con este acuerdo se profundiza en la libertad religiosa. Estamos persuadidos de que en la escucha recíproca y en la ponderación de las razones del otro se puede alcanzar el entendimiento. Agradezco en nombre de la Conferencia Episcopal a cuantos han intervenido en la negociación, y confío en que por esta vía avanzaremos en otras cuestiones planteadas o que puedan aparecer en el futuro.

Como una contrapartida normal hemos asumido en la Conferencia Episcopal el perfeccionamiento de la memoria anual del destino de la asignación tributaria. Nos satisface el que cada vez más se cultive en nuestras parroquias y diócesis una cultura de la transparencia. Quienes contribuyen con su aportación tienen derecho a conocer los ingresos y los gastos, y a la acreditación de éstos. El lema “cuentas claras”, que han puesto en circulación algunas diócesis, manifiesta la “idea-guía” de la transparencia. Esta perspectiva constituye un ingrediente importante de la comunión eclesial.

Todavía quiero decir algo, que me parece importante en la cuestión que estamos tratando. La cantidad que la Iglesia viene recibiendo por la asignación tributaria cubre aproximadamente el 25 % de las necesidades básicas de la Iglesia. Esto significa que todas las diócesis continúan necesitando otras formas de ayuda de los fieles y de los ciudadanos que estimen benéfica la presencia de la Iglesia en la sociedad. Confiamos en que a través de las colectas, suscripciones, donaciones, etc. cubramos entre todos las necesidades pastorales. La Iglesia no es rica ni quiere serlo; no busca privilegios; sólo aspira a disponer de los recursos suficientes para desarrollar la misión que el Señor le ha encomendado.

Algunos acontecimientos destacados

Con gran satisfacción recordamos el Encuentro Nacional de Jóvenes tenido en Pamplona y Javier entre los días 4 y 6 de agosto. Fue una acción relevante organizada con ocasión del V Centenario del nacimiento de san Francisco Javier. Con un esquema semejante al que ha cristalizado para las Jornadas Mundiales de la Juventud, hubo catequesis impartidas por obispos, talleres y mesas redondas, comunicación de experiencias personales de la fe y misión, celebraciones del sacramento de la Penitencia y de la Eucaristía, encuentros festivos, etc. que produjeron hondo impacto espiritual. La convicción de los miles de personas que participamos es que respondían a una aspiración de los jóvenes, de la Iglesia y de la misma sociedad. El trabajo pastoral con los jóvenes es indudablemente un deseo, una necesidad y una opción preferente de nuestras diócesis. En un ambiente de fluida comunicación cristiana y amistosa se profundizó en la convicción de que sólo hombres y mujeres de fe vigorosa y valiente, compartida en honda fraternidad eclesial, pueden ser misioneros hoy, siguiendo la estela de san Francisco Javier.

El día 22 de octubre, coincidiendo con la Jornada Mundial por la evangelización de los pueblos, fue beatificada en la catedral de Bilbao la Madre Margarita Mª López de Maturana, fundadora del Instituto de las Mercedarias Misioneras de Bérriz. Presidió la beatificación como representante del Papa el Card. J. Saraiva Martins, prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos. La madre Margarita había nacido en Bilbao, a pocos metros de la catedral, el día 25 de julio del año 1884, y murió dos días antes de cumplir cincuenta. Animada por el ambiente eclesial misionero, reciente en su despertar y pronto vibrante e intenso, respondiendo a los impulsos del Espíritu Santo, y en comunión con la autoridad de la Iglesia, transformó el monasterio de clausura en una congregación misionera. El primer grupo de hermanas salió de Bérriz (Vizcaya) hace ochenta años con dirección al vicariato apostólico de Wuhu en China, cuyo obispo estuvo presente en la celebración. Ha sido la primera beatificación en las diócesis españolas, después de la decisión adoptada por el Papa Benedicto XVI de no presidir personalmente las beatificaciones, para que aparezca mejor la diferencia entre beatificación y canonización y para que se impliquen más visiblemente las Iglesias particulares en la celebración. La experiencia nuestra avala ciertamente esta aspiración. La madre Margarita es un aldabonazo en nuestra conciencia misionera. Con palabras del Cardenal representante del Papa en la homilía: “La Iglesia entera, cada Iglesia local, toda comunidad y persona creyente se constituye y crece en la medida en que busca el rostro de Jesucristo, lo trata con intimidad y lo da a conocer”.

Señores Obispos, señoras y señores, al terminar mis palabras reitero a todos mi saludo cordial
Publicado por verdenaranja @ 23:14  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
Alocución radial del Arzobispo de Corrientes

Mons. DOMINGO S. CASTAGNA

Domingo 19 de noviembre de 2006

Marcos 13, 24-32



1.- Cristo viene. Cristo ha venido y está viniendo continuamente. Los signos de ese llegarse a nosotros están al alcance de la mano. Estamos acostumbrados a dejar pasar las oportunidades estimando que vendrán otras mejores. Actitud que responde a apetencias muy personales, envueltas en su extrema debilidad y anticipadamente destinadas al fracaso. Es conveniente leer los signos de la venida de Cristo como acontecimiento actual, de otra manera el mundo real será trágicamente confundido con el mundo aparente. Dios hace de su Verdad una realidad que pasa a ser nuestra. Para ello su Verbo se encarna y hace que su Historia de Salvación se haga “carne” o historia humana. No hay más que dos alternativas: o recibirlo, cuando llega, o morir asfixiados en la imagen engañosa del mundo sin Dios que se nos intenta imponer. Si no enfrentamos la disyuntiva, presentada como consecuencia de ambas alternativas, pasaremos sin pena ni gloria por la vida. ¿No es lo que ocurre con muchos hombres y mujeres de nuestras rutilantes sociedades? La calidad espiritual y moral - sumamente debilitada - constituye la prueba irrefutable. La mediocridad y la frivolidad que parecen imperar en las variadas expresiones de nuestro entorno social responden al mismo y lamentable origen.

2.- El mundo debe despertar. Es la ocasión de reaccionar ante tal comprobación. El estado de generalizada inacción sume a la sociedad en una noche sin perspectiva de cercano amanecer. Alguien debe despertar al mundo. Es la especial misión de Jesucristo. Su cumplimiento está ofrecido como fuente saludable a quienes se predisponen a recibir su peculiar resonancia. Muchos, a Dios gracias, despiertan a su llamado y abren los ojos a su luminosidad. Son quienes lo adoptan para la vida y el compromiso. Es la constitución de una vida cristiana auténtica que espontáneamente ocupa su lugar en el entrecruce de ofertas ideológicas y religiosas tan variadas. La fe cristiana singulariza a quienes la adoptan para protagonizar la historia. La calidad de fermento que cada cristiano constituye entre sus contemporáneos no excluye otros intentos, los considera verdaderas pistas de acercamiento al Evangelio de Cristo. De allí la vigencia del ecumenismo como intercambio y mutuo aliento hacia la Verdad que Jesucristo encarna. Hablo, lógicamente, desde la perspectiva de mi fe católica. Cristo desborda toda esperanza y logra la perfección de lo esperado. Es el Señor que aguardan los hombres, el Mesías de Dios, el auténtico Salvador. No nos es lícito disimular su presencia actual. La Iglesia, signo elegido por el mismo Jesús para hacerlo presente, debe desarrollar históricamente esa misión a pesar de las contradicciones y persecuciones que la agraden constantemente.

3.- Siglo XXI, ciego y sordo. Nuestros conciudadanos, católicos y no católicos, claman por Jesucristo y sufrirían una trágica decepción si no lo hallaran. El recordado Pablo VI emplea términos muy severos para referirse a la responsabilidad evangelizadora de la Iglesia. Entiende que Dios intente otros caminos para salvar a los hombres pero no se explica cómo lograrán salvarse quienes deben evangelizarlos. (Evangelii Nuntiandi) El mundo del siglo XXI se halla literalmente postrado, sin oídos para escuchar y sin ojos para ver. Es preciso que recupere el oído y la vista para que la Palabra no suene en vano y los signos visibles de la presencia de Cristo no se pongan ante entendimientos que no saben descifrarlos. La acción ministerial de la Iglesia se hará cargo de esa irremplazable labor. No consiste ésta en hábiles campañas para captar adherentes sino en el testimonio de santidad de los cristianos. Para ello será necesario promover la santidad de todos los creyentes, cualquiera sea la misión que deban desempeñar tanto en la Iglesia como en la sociedad. Sin santos no hay misión y, lógicamente, la evangelización del mundo resulta irrealizable. Desde esta reflexión, instalada hoy en el interior de la Iglesia, se comprueba el origen de su actual debilidad misionera. También se descubre el secreto de la fecundidad apostólica manifestada en el transcurso de su extensa y accidentada historia. Quienes han decidido seguir a Jesús, prestando atención a su llamado directo e inconfundible, han experimentado la virtud espiritual del Espíritu de Pentecostés.


4.- La Verdad necesaria. La prédica de la Iglesia no puede entretenerse en asuntos que no hagan referencia al núcleo de la evangelización. Desde el mismo se producirá la animación e iluminación de los temas más álgidos, necesitados de su Verdad. En la Palabra predicada y testimoniada está todo lo necesario. Está Cristo, el Mesías de Dios, el único ser necesario para llegar a resolver las cuestiones más difíciles. Cuando los ocasionales dueños del poder acallen sus absurdas e íntimas ambiciones se encontrarán en condiciones de iniciar un verdadero trayecto a la verdad y al orden social. No antes, ni por otro camino; el sendero está definitivamente trazado y no admite otro que no sea Cristo. La cosa es simple. Las complicaciones provienen de los hombres que pretenden una novedad que no es más que la reedición de antiguos y fracasados proyectos. La auténtica novedad proviene del Espíritu. Eludirlo o rechazarlo constituye el más grave error. Lamentablemente, entre quienes debieran obedecerle con prontitud, se produce también una trágica inconciencia de su necesaria presencia y acción. El Espíritu de Dios - lo hemos afirmado en otras ocasiones - es el don de Cristo resucitado a sus discípulos y al mundo. Será preciso estar alertas a Él. Los vendavales que acosan a la humanidad proceden de la confusión y del desorden moral. Solo Dios es el ordenador de la vida humana. La paz auténtica y definitiva procede de la armonía lograda entre la voluntad de Dios y la voluntad del hombre.

5.- Cristo restablece la verdad y el orden. No basta conocer los mandamientos de Dios, es preciso cumplirlos todos y en su plenitud: la caridad. ¿En qué consiste la santidad? Se preguntaba un preclaro Obispo de la Iglesia, ya fallecido, y se respondía con impresionante sencillez: “En conocer el catecismo y vivirlo; en aprender los mandamientos y cumplirlos”. El mundo necesita hacedores de la Verdad, auténticos cumplidores de los mandamientos de Dios. Tendremos que extender este elemental reclamo a toda actividad o función en la sociedad, y en la Iglesia. Los grandes que el mundo necesita son los cumplidores de los principios que han sostenido la vida de los pueblos, no sus transgresores. Cuando se burlan las leyes, desde arriba o desde abajo, se ofende gravemente a Dios y se produce un verdadero caos en el pueblo. Cristo viene siempre a restablecer la verdad y el orden comprometiendo la libertad, íntimamente redimida por su Sangre redentora.
Publicado por verdenaranja @ 22:29  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
HOMILÍA DE MONS. LUIS T. STÖCKLER,
Obispo de Quilmes
Domingo 19 de noviembre del 2006


SE VERÁ AL HIJO DEL HOMBRE



Cuando llegamos al final del año de la Iglesia, la liturgia trae en el evangelio los textos apocalípticos que nos hablan de la gran tribulación de los últimos tiempos. Una nación se levantará contra otra, habrá terremotos y hambre, los discípulos de Cristo serán perseguidos, las familias se desintegran, la desolación se instala hasta en los lugares sagrados, y la tribulación afectará a todo el cosmos. No solamente el individuo tiene la muerte insoslayable por delante, sino el universo entero está destinado a la destrucción, que coincidirá con la vuelta del Señor. Estas prevenciones impactan en nuestra sensibilidad, y no faltan nunca voces que presagian con ansiedad la fecha de este día. El Señor lo dijo con claridad que nadie lo conoce.

El discípulo verdadero, en vez de dejarse llevar por el miedo, presta su atención a la promesa de que “se verá al Hijo del hombre venir sobre las nubes, lleno de poder y gloria”. Es decir, que Cristo se manifestará definitivamente en la plenitud del Hijo eterno, que en su persona inició la transformación de la humanidad, y que dará participación a su gloria a todos los elegidos. Frente al horizonte oscuro de los presagios amenazantes, el cristiano levanta la cabeza y mira hacia arriba, donde el Señor está sentado a la diestra del Padre. La profesión de fe que “Jesucristo es el Señor”, le da ya ahora una protección infranqueable contra las invectivas del maligno. Aunque el Día del Señor no haya llegado todavía, el cristiano no duda de que Cristo detenta todo el poder desde que ha resucitado y vuelto al Padre.

Mientras caminamos en la historia, no hay ninguna seguridad permanente, ni en la naturaleza, ni entre los hombres. Apenas hemos aprendido algo del pasado, pero nos cuesta entender lo que está pasando en el presente, y no sabemos lo que nos deparará el futuro. Pero, así como sabemos que se está acercando el verano cuando en la primavera brotan las hojas en los árboles, debemos saber interpretar los signos de los tiempos. Las calamidades son un estímulo para estar siempre sobre aviso.



La advertencia de Cristo “que no pasará esta generación, sin que suceda todo esto”, evidentemente no estaba dicha solamente para sus contemporáneos, sino despierta el alerta en cada generación que surge en la tierra. Está dicha hoy para nosotros. “Mis palabras no pasarán”. Esta afirmación de Cristo es un gran consuelo. Aunque todavía no lo podamos ver, pero sí lo podemos escuchar. Leer sus palabras, rumiarlas como la Virgen que las guardaba en su corazón, cantarlas con la comunidad, compartirlas con los hermanos, anunciarlas a los que todavía no las conocen; nos producen una alegría profunda y nos propulsan por el camino que nos lleva al encuentro definitivo con el Señor.

Los elegidos que en el día final serán convocados desde un extremo al otro del horizonte, se preparan ya ahora en todos los lugares donde se congregan en el nombre del Señor, especialmente en la Asamblea dominical. Si celebramos bien la Eucaristía, la llegada del Señor no nos tomará de sorpresa. A los que se adhieren con fidelidad a la comunidad de los hermanos, reciben ya ahora una gran fortaleza y los momentos de prueba se transforman en momentos de paz.

¡Vayamos al encuentro del Señor!

Luis T. Stöckler

Obispo de Quilmes
Publicado por verdenaranja @ 22:24  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
Entrevista a Miguel Ángel Gil, delegado de catequesis de la diócesis de Cartagena y a Juan Carlos García delegado de pastoral juvenil, publicada en la Revista "Iglesia Nivariense", NOVIEMBRE-DICIEMBRE 2006 Nº 69.

Carlos Pérez


Miguel Ángel Gil, delegado de catequesis de la diócesis de Cartagena y Juan Carlos García, delegado de Pastoral Juvenil de la misma diócesis, han estado recientemente en Tenerife para impartir un curso a los catequistas de nuestra tierra. Con el Primer Anuncio como tema central, los asistentes tomaron conciencia de lo importante que es estar enraizado en Cristo. "Ante el nuevo con-texto social –apuntó Gil- muchos catequistas se sienten un poco perdidos. Por lo tanto, hemos de retornar al punto de partida, es decir, al Primer Anuncio, y ya luego entrar en un proceso más sistemático de formación". Gran labor, sin duda, la del educador, pieza indispensable en el terreno de la evangelización. Desde Iglesia Nivariense, queremos tomar como excusa las líneas de esta entrevista, para desearles a todos un feliz curso y transmitirles mucha esperanza en Dios.

P.- Ha cambiado la sociedad, la cultura, los medios de comunicación, ¿debe cambiar también la forma de transmitir a Cristo?

R (Juan Carlos).- No debemos cambiarla debemos ser fieles a lo que hacía Jesús. Él, a los niños los abrazaba y los acogía. A la persona que tenía una grave crisis, le daba cariño; en ocasiones hablaba con palabras proféticas pero duras, etc. La Iglesia siempre ha hecho un anuncio según las circunstancias. A mí me gusta decir que el escenario social, político y económico ha cambiado y, por lo tanto, no podemos seguir con el mismo discurso. Si hemos pasado a tiempos de bonanza económica, debe¬mos hablar de un modo, si hemos pasado a tiempos de globalización universal, es otro el lenguaje. Lo mismo ocurre con el mensaje de Cristo.

P.- A veces escuchamos que la Iglesia va un paso por detrás de la cultura actual y que debería modernizar y adaptar su pensamiento.
Sin embargo, el Santo Padre nos recuerda que la propuesta de Cristo se ha de hacer a todos con confianza. Se ha de dirigir a los adultos, a las familias, a los jóvenes y a los niños, sin esconder nunca las exigencias más radicales del mensaje cristiano. ¿Por qué cuesta tanto que las personas crean y se conviertan al evangelio?

R (Miguel Ángel).- Yo creo que hay un diálogo con la cultura de hoy que es importante hacerlo desde la fe, pero ese diálogo no puede rebajar, de ningún modo, lo que es el contenido fundamental de nuestra fe. Por supuesto, los sacra¬mentos, las grandes líneas de la Iglesia están ahí, pero hay que tener presente a quién tenemos delante, cuáles son sus problemas, sus inquietudes y gozos, y ahí es donde viene el Primer Anuncio como Buena Noticia, porque este men¬saje no está fuera del mundo, sino que hace actual aquel `por nosotros los hom¬bres y por nuestra salvación, Cristo se ha encarnado'. El mundo sigue un camino de esperanza, de progreso, de trabajo pero en medio de ese mundo, algunos quieren vivir al margen de la fe. Pero el verbo se ha hecho carne, y Cristo es amor. Esa es la verdad.

P.- ¿Cómo reciben los jóvenes de hoy día el evangelio? ¿Les resulta atractivo el mensaje cristiano?

R (J.C).- Los jóvenes de hoy día están mediatizados por las nuevas tecnologias, muy condicionados por el mundo de la imagen y por los medios de com¬nicación. Hay que admitir que hoy la imagen pública que algunos medios de comunicación, no todos, propician sobre lo que es relativo a la trascendencia, a la espiritualidad, no es siempre positivo. Los jóvenes de entrada dicen que quizá esto sea una cosa de antes, pero cuando se encuentran directamente con testigos, con otros jóvenes que conocen a Jesús, que saben que esa palabra les da vida, no tienen prejuicios. El joven es una per¬sona que los prejuicios apenas los acoge. Si tiene una experiencia directa, no tiene vergüenza y puede que se comprometa hasta con más radicalidad. Los jóvenes de hoy cuando de verdad conocen experiencias vivas de solidaridad cristiana, de espiritualidad cristiana, místicas, incluso. o cuando entienden el mensaje de Jesús en sus raíces, pero no en sus deformaciones históricas propiciadas, a veces, por las debilidades de la Iglesia, acogen con alegría y entusiasmo el mensaje.

P.- Declararse cristiano y católico en la actualidad va unido a un convencimiento profundo, ¿no es así?

R (M. A).- Sí. Antes se pensaba que ser cristiano era saber, pero muchos no llegaban a la experiencia de la fe. Se vivía largo tiempo, incluso toda una vida, recibiendo los sacramentos pero sin entrar en lo que es ese encuentro con Dios. Hoy, las personas cuando viven los sacramentos lo hacen como experiencia personal. Parece que hay menos gente pero no es verdad porque incluso, en las cosas de tipo popular se ven masas de gente, también en los encuentros como el vivido este verano junto al Santo Padre en Valencia. Es asombroso ver como todo eso lo mueve Dios en este mundo tan descreído, tan crítico ante las cosas de la Iglesia.

R (J.C).- Yo creo que hay cristianos en todos los rincones pero nos falta vertebrarnos especialmente con el mundo juvenil. Cuando un joven va a Colonia el verano pasado y se encuentra con un millón de católicos del mundo entero, o con, por ejemplo, la delegación de Taiwán que eran seiscientos cristianos jóvenes, los creyentes de nuestra vieja Europa decían: ni somos tan pocos, ni somos tan tontos, ni somos tan premodernos. Creo que es muy importante que se univer¬salicen estas experiencias de la fe pero siempre pensando y viviendo localmente en nuestra propia comunidad y teniendo un sentido de universalidad. El joven es probablemente el sector más receptivo a esa pertenencia local y a ese sentido universal, dicho en términos eclesiales, a la universalidad de la Iglesia y a la localización de la propia comunidad.

P.- ¿Qué experiencia positiva han vivido, últimamente, en relación a la fe cristiana?

R (J.C).- Yo acabo de vivir un fantástico encuentro en Loreto, Italia, organizado por la Conferencia Episcopal Italiana. No es un encuentro masivo porque, a veces, nos achacan a los católicos que estamos haciendo espectáculo y que estamos llenando de masas los estadios, las plazas y los lugares públicos. Pero junto a esa pastoral masiva, la Iglesia va de dos en dos, poquito a poco. La Conferencia Episcopal Italiana, a propósito de la guerra de los Balcanes, entendió que tenía que recuperar el sentido centro espiritual del Mediterráneo. Un punto caliente ha sido en los años 80 y 90 el muro de Berlín, la apertura de Europa a la Europa del este. Pero hoy, el punto caliente para Europa es el Mediterráneo en su diálogo con el Islam. Hay cristianos árabes en toda la cuenca mediterránea, desde Marruecos hasta Irak y también en toda la Cuenca de los Balcanes y los países católicos de la ribera mediterránea. La Conferencia Episcopal Italiana organiza cada verano, lo que se conoce corno Ágora, la plaza del pueblo de los jóvenes del Mediterráneo, y vienen representantes de las delegaciones de pastoral juvenil de cada país. Allí estaban libaneses, sirios, israelitas y católicos que trataban de decir que hay un camino que la fe nos propone, el de la paz y el encuentro. La cuna de la fe es el Mediterráneo y, hoy día, a su vez, es el punto más caliente que el planeta tiene. Esta ha sido una experiencia bellísima, en la casa de María que es Loreto, hemos tratado de hacer reflexión, celebración y sobre todo hemos querido ser un signo público de que, de las distintas banderas, puede surgir un arco iris que sea una bandera de paz para este tiempo.

P.- ¿Cuáles son los puntos en los que debemos incidir para cuidar y no decaer en la fe?

R (M.A).- Hay algunos elementos que son fundamentales. Ante todo debe haber un encuentro personal con el Señor. No podemos vivir la vida cristiana sin una experiencia de fe personal. Estarnos en un momento, como decía Pablo VI, en el que necesitamos cristianos místicos, personas de oración y que celebren la Eucaristía con gozo. No podemos ser testigos hoy de una trascendencia sin vivir nosotros una espiritualidad. Otro signo será el de la comunión, es decir, no podemos trabajar cada uno por nuestra cuenta. Jesucristo decía en el evangelio, el mundo creerá, Padre, si son uno como tú y yo somos uno. Hoy hay muchos gru¬pos en la Iglesia, muchos carismas que el Espíritu Santo va suscitando pero no podemos trabajar cada uno en nuestro propio campo. Por otro lado, es importante la valentía. Parece que hoy mucha gente va de capa caída, está de vuelta o tiene miedo, pero Jesucristo siempre nos recuerda: "No temáis", "rema mar adentro". También el Papa Benedicto nos habla de los desiertos que cubren el mundo entero y el buen pastor va a esos desiertos, sin miedo, a llevar la Buena Noticia, a recoger y a llevar sobre sus hombros a la oveja perdida. Es el reto, en definitiva, de la misión. Ningún cris¬tiano ha de contentarse con pensar que es un buen cristiano y que está gozoso con su fe. El evangelizador que espera la Iglesia es una persona que tenga coraje apostólico y que sea misionero.
Publicado por verdenaranja @ 21:38  | Entrevistas
Comentarios (0)  | Enviar
Asociación Amigos de La Catedral
de La Laguna


La Laguna, 25 de Octubre de 2.006

Estimados "Amigos de la Catedral de La Laguna":

Como saben, el artículo 21 de nuestros estatutos ordena celebrar Asamblea General, al menos, una vez al año.

Por ello, y a tal efecto, quedan convocados para el día 30 de Noviembre de 2.006, según el Orden del Día que se adjunta, donde, además, se señalan la hora (a las 19:30 en primera convocatoria y a las 20:00 en segunda convocatoria) y lugar de la reunión (en las Casas Capitulares de la Catedral, en C/ Bencomo).

Tu presencia es imprescindible por varias razones:

1ª.- Para adoptar una postura firme y exigente, ante la respuesta de falta de compromiso del Ministerio de Cultura, que contestaba a una carta de esta Asociación en la que se pedía hiciera efectivo su aportación financiera para rehabilitar la Catedral. Debemos unirnos a otras instituciones locales y autonómicas para conseguir tal objetivo.

2ª.- Para elegir Vicepresidente de la Asociación, ya que desgraciadamente, quien representaba este cargo, D. Cleofás Castro, falleció recientemente.

Anote en su agenda el día y hora para que puntualmente comencemos la reunión y aprobemos las acciones más convenientes para el ejercicio 2.006-2.007.

¡Contamos contigo!

Teófilo López López
Presidente de la asociación "Amigos de la Catedral de La Laguna"
Casas Capitulares. Cl Bencomo

Orden del Día correspondiente a la Asamblea General anual de
la Asociación Amigos de la Catedral de La Laguna, a celebrar el próximo 30 de noviembre de 2006, a las 19:30 hrs. en
primera convocatoria, y a las 20:00 hrs. en segunda, en el salón de actos de Las Casas Capitulares, Cl Bencomo n°37, La Laguna.


1° Lectura de la memoria anual 2005-2006, y su aprobación si procede.

2° Memoria económica y su aprobación si procede.

3° Información sobre las obras de La Catedral.

4° Propuesta de actividades para el próximo ejercicio 2.006-2.007. Aportaciones de los asistentes y aprobación de las mismas.

5° Elección del cargo de Vicepresidente.

6° Ruegos y preguntas.

Es de gran importancia para todos tu asistencia y participación. Hasta entonces recibe un cordial saludo.

V°B° El Presidente
Fdo. Teófilo López López


El Secretario
Fdo. Esteban Gómez F rraz
Todavía no nos hemos rehecho del impacto tan doloroso que nos ha producido la muerte de N. de una manera tan súbita.
Siempre, pero cuando la muerte nos toca de cerca, cuando toca a un allegado tan querido, a un hermano, a un esposo, a un familiar, la muerte se constituye en maestra de la vida y nos hace reflexionar sobre el sentido de la vida.
Si quitamos de la perspectiva de nuestra vida la fe cristiana que alienta y que nos sostiene y que fundamenta nuestra esperanza, la vida puede parecer absurda. Puede parecer la historia imbécil contada por un idiota porque se convierte en un túnel sin salida, en un hundirse, en una noche de nieblas y de nada: Nacer, vivir y morir. Sufrir, luchar, gozar, morir. Soñar, fracasar, triunfar y al fin, morir.
Sabemos que la muerte nos va a venir a todos. Y es difícil no incurrir en el tópico, en lo que no hay más remedio que decir en estas ocasiones. Es difícil porque también la muerte, con una insistencia machacona nos va diciendo lo mismo. Al fin y al cabo es el hecho más común y más corriente de la vida.
Sin embargo, no nos acostumbramos. Y la muerte nos sorprende siempre cuando se produce con unas características tan particulares como la que ha hecho reunirnos hoy aquí. Y no debiera sorprendernos.
El Señor nos dice que vendrá "como un ladrón". Es un hecho universal y cotidiano, pero nos asaltará sin avisar. Y aún cuando nos avise, nos sorprenderá "como un ladrón". Además nos va a arrebatar todo. Todo se lo va a llevar por delante. Es un ladrón de ilusiones, de sueños, de esperanzas, de la vida misma, que es el bien supremo del hombre. No quisiéramos que el ladrón nos visitara nunca, como no quisiéramos que la muerte nos llegara; pero vendrá a quitarnos todo: los bienes materiales y todo lo que más amamos, la vida misma.
La muerte es la victoria provisional, provisional sólo, sobre el instinto más poderoso del hombre que es el instinto de la propia conservación. Y porque el instinto de la vida, de conservarnos, de vivir siempre, de no extinguirnos, de no hundirnos en ese pozo sin fondo de la nada. Por eso la muerte es algo que se repudia con todas las fuerzas del corazón humano. Porque viene a robarnos todo, "como un ladrón". Viene a robarnos los proyectos, las ilusiones, la vida misma.
N. tenía muchas ganas de vivir. Era un optimista nato. Se apuntaba a todo. Era un hombre lleno de pequeñas ilusiones y de pequeños proyectos Y la muerte "como un ladrón " se los llevó.
Pero N. que fue siempre creyente, sabía que la muerte es sólo el paso, la aduana, dolorosa de verdad, para el encuentro definitivo con Dios en la vida que no se acaba. Encuentro amoroso con el Dios del Evangelio, con ese al que muchas veces hemos desfigurado, con ese Dios que a fuerza de olvidar el Evangelio lo hemos pintado con trazos de caricatura, como un Dios malhumorado, tirano, que más se impone por el temor que por el amor.
Y no es así. Si Dios fuera así, si la vida fuera así, fuera derrotada definitivamente por la muerte, si la muerte ganara definitivamente la partida a la vida, la existencia humana sería absurda, como un túnel sin salida. ¿Para qué luchar? ¿Para qué vivir, para qué amar, para qué sufrir si todo va a acabar en la nada? La vida sería una triste pasión inútil y podríamos quejarnos de Dios que puso en el fondo del corazón humano esa ansia de vivir, esa ansia de perfeccionarse, esa ansia de no acabar nunca...
Si eso fuera verdad, tendría derecho a pensar que Dios es un Dios cruel que se complace destruyendo a las mismas esperanzas que El mismo depositó en el corazón del hombre.
Pero ¡ no! El Dios del Evangelio, el Dios que nos ha enseñado Jesús no es así. Es el Dios de la vida, no el Dios de la muerte. Es el Dios que es Padre y Padre que ama a sus hijos. Si vosotros que tenéis hijos los amáis entrañablemente ¿cómo no nos va a amar el Padre Dios aunque seamos unos malvados? A Dios, Juan, el Apóstol que más caló en su esencia, lo definió diciendo: Dios es Amor. La definición más exacta y más concisa.
Dios es el Padre que nos aguarda tras el trance doloroso de la muerte nos espera con los brazos abiertos para introducirnos en el Reino de la Dios es el Padre de Jesús a quien ha resucitado, el primero de todos, una vida gloriosa, para que con El resucitemos los que en El creemos.
Por eso Jesús nos ha dicho: "Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí aunque haya muerto, vivirá". Y esto es Palabra que nunca pasará. El Cielo y la tierra pasarán, pero la Palabra del Señor no pasará". Y esta es también la Palabra del Señor.
La fe y la esperanza cristiana no suprimen el sufrimiento, pero lo interpretan, lo iluminan, lo vuelven "bálsamo " para nuestros sinsabores.
La fe y la esperanza cristiana no eliminan la muerte temporal, porque es ley de Dios y las leyes de Dios se cumplen siempre. Nos llegará a todos la hora, pero está vencida con la Resurrección de Jesús. A los creyentes nos sostiene esta fe, y aún en la muerte nos anima la esperanza en Cristo Resucitado que nos arrastra a los Cielos Nuevos y a la Nueva tierra.
A todos vosotros, pero especialmente a los familiares más cercanos yo os digo: " No os aflijáis como los hombres que no tienen esperanza".
Hubo un hombre, procónsul romano, llamado Plinio el Joven, que recibió la orden del Emperador de perseguir aquella doctrina que cada día cundía más era la cristiana. Le preguntaba ¿quiénes son esos?- " Son unos hombres extra que creen en un tal Cristo, al que aman de verdad, y van serenos a la muerte a".
Recemos también nosotros y ofrezcamos por N. al Padre de las misericordias nuestra oración y al mismo tiempo ofrezcamos con el Señor esta Eucaristía para que perdonadas las culpas y fallos propios de su condición humana, como la de cualquiera de nosotros, sean perdonados por la infinita misericordia de Dios. Y perdonadas sus culpas sea recibido para siempre en la mansión eterna de la Vida sin fin.
Publicado por verdenaranja @ 20:58  | Homilías
Comentarios (0)  | Enviar
domingo, 19 de noviembre de 2006
19 noviembre 2006 ZENIT publica la intervención de Benedicto XVI al rezar, el domingo 19 de Noviembre de 2006, la oración mariana del Ángelus junto a miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano.


Queridos hermanos y hermanas:
Pasado mañana, 21 de noviembre, con motivo de la memoria litúrgica de la Presentación de María Santísima en el Templo, celebraremos la Jornada «pro Orantibus», dedicada al recuerdo de las comunidades religiosas de clausura. Es una ocasión particularmente oportuna para dar gracias al Señor por el don de tantas personas que, en los monasterios y en las ermitas, se dedican totalmente a Dios en la oración, en el silencio y en el escondimiento. Algunos se preguntan qué sentido y qué valor puede tener su presencia en nuestro tiempo, en el que hay que afrontar muchas y urgentes situaciones de pobreza y de necesidad. ¿Por qué «encerrarse» para siempre entre los muros de un monasterio y privar a los demás de la contribución de las propias capacidades y experiencias? ¿Qué eficacia puede tener su oración para solucionar los numerosos problemas concretos que siguen afligiendo a la humanidad?

De hecho, también hoy siguen suscitando con frecuencia sorpresa entre amigos y conocidos las numerosas personas que abandonan carreras profesionales, con frecuencia prometedoras, par abrazar la austera regla de un monasterio de clausura. ¿Qué les lleva a dar un paso tan comprometedor si no es el haber comprendido, como enseña el Evangelio, que el Reino de los cielos es «un tesoro» por el que vale verdaderamente la pena abandonarlo todo (Cf. Mateo 13, 44)?

Estos hermanos y hermanas testimonian silenciosamente que en medio de las vicisitudes diarias, en ocasiones sumamente convulsas, Dios es el único apoyo que nunca se tambalea, roca inquebrantable de fidelidad y de amor. «Todo se pasa, Dios no se muda» [el Papa leyó la cita en español, ndt.], escribía la gran maestra espiritual, santa Teresa de Ávila en su famoso texto. Y, ante la difundida exigencia que muchos experimentan de salir de la rutina cotidiana de las grandes aglomeraciones urbanas en búsqueda de espacios propicios para el silencio y la meditación, los monasterios de vida contemplativa se presentan como «oasis» en los que el hombre, peregrino en la tierra, puede recurrir a los manantiales del Espíritu y saciar la sed en medio del camino.

Estos lugares, aparentemente inútiles, son por el contrario indispensables, como los «pulmones» verdes de una ciudad: son beneficiosos para todos, incluso para los que no los visitan o quizá no saben que existen.

Queridos hermanos y hermanas: demos gracias al Señor, que en su providencia, ha querido que haya comunidades de clausura, masculinas y femeninas. Que no les falte nuestro apoyo espiritual y también material para que puedan cumplir su misión de mantener viva en la Iglesia la ardiente espera del regreso de Cristo. Invocamos, por este motivo, la intercesión de María que, en la memoria de su Presentación en el Templo, contemplaremos como madre y modelo de la Iglesia, que reúne en sí ambas vocaciones: a la virginidad y al matrimonio, a la vida contemplativa y a la activa.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit. Al final de la audiencia, el Santo Padre dirigió un saludo en varios idiomas a los peregrinos. En inglés dijo:]

Saludo a los fieles de lengua española, particularmente a los grupos parroquiales de Madrid, Burgos, Gijón, León, Zamora y Santiago de Compostela, así como a los miembros de las comunidades de México, El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Cuba, Argentina, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia y Chile. Pasado mañana celebraremos la Jornada «pro Orantibus». Pidamos al Señor, por la intercesión maternal de la Virgen María, que conceda numerosas y santas vocaciones de consagrados a la vida contemplativa. Feliz domingo.
Publicado por verdenaranja @ 23:47  | Habla el Papa
Comentarios (0)  | Enviar
Día 19 XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario. (MEDITACIÓN)

Mc 13, 24-32 »Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo y las potestades de los cielos se conmoverán. Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del Hombre, y en ese momento todas las tribus de la tierra romperán en llantos. Y verán al Hijo del Hombre que viene sobre las nubes del cielo con gran poder y gloria. Y enviará a sus ángeles que, con trompeta clamorosa, reunirán a sus elegidos desde los cuatro vientos, de un extremo a otro de los cielos.
»Aprended de la higuera esta parábola: cuando sus ramas están ya tiernas y brotan las hojas, sabéis que está cerca el verano. Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, sabed que es inminente, que está a las puertas. En verdad os digo que no pasará esta generación sin que todo esto se cumpla. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
»Pero nadie sabe de ese día y de esa hora: ni los ángeles de los cielos, ni el Hijo, sino sólo el Padre.

Rectitud de intención


Es un tema, podríamos decir, clásico en el Evangelio, el del fin del mundo que nos ofrece en este domingo la Liturgia de la Iglesia por san Marcos. Jesús habla de él en varios momentos. Recordemos, por ejemplo, la parábola del trigo y la cizaña, que termina con la recolección de la mies, que expresa el final de los tiempos; la parábola de la red barredera, que va recogiendo todo género de peces y luego son separados los buenos de los malos, lo mismo que al fin del mundo los ángeles separarán a los hombres... También se narra san Mateo este momento final de los tiempos, y la venida de Jesús con sus ángeles como Juez de todos los hombres. Precisamente este evangelista termina su relato con unas palabras de Jesús a sus Apóstoles, animándoles a tener confianza siempre, porque nunca se sentirán solos: sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo, les dice.

Posiblemente se nos antoja demasiado lejano ese momento previsto por el Señor con grandes cataclismos en el sol, la luna y las estrellas. Tal vez su pensamiento nos sobrecoja, aunque no nos inquiete seguramente la posibilidad de vivirlo. Sin embargo, es indudable que para unos antes y para otros después, para todos habrá un día final de este mundo. Hoy pedimos a Dios que sea también para todos el momento de la plena felicidad lograda para siempre; cuando se cumplan por Él todos nuestros anhelos y la voluntad de Nuestro Padre, que quiere a sus hijos junto a Sí por toda la eternidad.

Elevemos ahora el corazón a Nuestro Señor, que está sentado a la derecha del Padre y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, pidiéndole que le esperemos como hijos ilusionados que aguardan la venida de su padre. ¿Acaso no hemos esperado así muchas veces? Sólo si nos habíamos portado mal temíamos su llegada por miedo al castigo. Pero ahora no queremos esperar con miedo. Deseamos ser buenos hijos que alegran a su Padre en cada llegada y le esperan con ilusión.

Como decía san Josemaría, un hijo de Dios no tiene ni miedo a la vida, ni miedo a la muerte, porque el fundamento de su vida espiritual es el sentido de la filiación divina: Dios es mi Padre, piensa, y es el Autor de todo bien, es toda la Bondad.


—Pero, ¿tú y yo actuamos, de verdad, como hijos de Dios?


Si reconocemos ahora tal vez muchos detalles de nuestra vida que son impropios de los hijos de tan Buen Padre, aún estamos a tiempo de rectificar. Es tan Bueno, que conociendo nuestra pequeñez y nuestra flaqueza –nuestros egoísmos– nos perdona y nos brinda todavía más tiempo para amarle con su Gracia. Que queramos ver nuestra vida como una permanente espera ilusionada a Dios. Así describe el Señor la existencia cristiana, cuando la compara a aquellas vírgenes que esperan al Esposo, o a los siervos que aguardan el regreso de su Señor. Tengamos, como ellos, el prejuicio psicológico de vivir en una permanente y esperanzada espera.

Estamos en el mes que la Iglesia dedica a la oración por los fieles difuntos. Los que nos han precedido, algunos de ellos conocidos, amigos o familiares fallecidos, no hace mucho esperaban como nosotros el momento de su encuentro con Dios. Si han sido fieles, hoy, con la Gracia de Dios, viven gozando en su presencia o aguardan quizás todavía en el Purgatorio, hasta purificarse completamente de sus pecados. Renovemos el propósito de acudir a la intercesión de los santos, que viven ya en intimidad con Dios, y de ofrecer sufragios por las almas del Purgatorio. Nuestra generosidad de ahora en favor de estas almas es un buen modo, muy grato a Dios, de esperarle, mientras buscamos agradarle en las cosas de cada día.

No nos suceda como a aquel personaje del que habla Jesús, que parecía alegrarse desmedidamente por haber tenido mucho éxito en sus negocios: Insensato –le dirá Dios–, esta noche te pedirán el alma, y todo lo que has acumulado, ¿para quién será? Y Jesús concluye: Así será el que atesora para sí y no es rico para Dios. No queramos dejarnos absorber por ideales exclusivamente terrenos. Preguntémonos, en cambio, con frecuencia si, de hecho, Dios es lo más importante en nuestra vida; si deseamos sinceramente el tesoro de Dios para los que amamos en este mundo.

Recordemos, en este sentido, el reproche de Jesús a Marta, la hermana de Lázaro, que estaba tan afanada en las cosas de la casa –buenas sin duda–, que se olvidaba del Señor: Marta, Marta –le dijo Jesús–, tú te preocupas y te inquietas por muchas cosas. En verdad una sola cosa es necesaria. María, su hermana, en cambio, dejando enronces otros asuntos, escuchaba atentamente al Señor.

Que en nuestras cosas: en el trabajo, en la familia, en los amigos..., veamos también siempre al Señor, para que lo nuestro no sea sólo algo nuestro –poco valdría entonces–, sino ante todo algo para Dios.

Así era la vida de Nuestra Madre, la esclava del Señor. A Ella le pedimos que todas nuestras acciones lleguen a ser también una ilusionada espera de nuestro Dios.



Publicado por verdenaranja @ 21:54  | Espiritualidad
Comentarios (0)  | Enviar
Mensaje emitido por la Conferencia Episcopal de Argentina el 10 de noviembre en el contexto de su asamblea plenaria.

BIEN COMÚN Y DIÁLOGO



Con ocasión de nuestra Asamblea Plenaria los Obispos nos dirigimos a los fieles cristianos y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, con el deseo de compartir algunas reflexiones que nos ayuden a fortalecer nuestra esperanza y a recorrer todos juntos, gobernantes y ciudadanos, el camino de la construcción del Bien Común, ámbito necesario para el desarrollo de la dignidad de la persona humana y fundamento de la equidad en el crecimiento de la sociedad.

El Bien Común es el conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a cada uno de sus miembros el logro más pleno y más fácil de la propia perfección. El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia nos recuerda que el Bien Común no consiste en la simple suma de los bienes particulares de cada sujeto del cuerpo social, y que la persona sola no puede encontrar realización en sí misma, prescindiendo de su ser «con» y «para» los demás. Por ello se hace necesario un amplio y sincero diálogo de toda la sociedad.

El diálogo es el gran instrumento de construcción y consolidación de la democracia. Los cristianos encontramos su fundamento en la Encarnación del Hijo de Dios que tomó, Él mismo, la iniciativa de hacerse como nosotros para venir a salvarnos. El compromiso de la Iglesia con el diálogo nace de la fe en Jesucristo y en la verdad del Evangelio. Esto nos obliga a priorizarlo en todos los órdenes de nuestra convivencia. Disposición que nos compromete en primer lugar a nosotros mismos como testigos de la fe que predicamos.

Fortaleciendo el diálogo podremos superar la excesiva fragmentación que debilita a nuestra sociedad y nos dispondremos a encontrar los consensos necesarios que nos ayuden a reafirmar nuestra identidad y crecer en la amistad social.

Este camino, unido a un verdadero espíritu de reconciliación que nace de la verdad, se afirma en la justicia y se plenifica en el amor, es el que nos permitirá consolidar las instituciones de la Nación.

A pesar de los logros que, con el esfuerzo de muchos argentinos, hemos obtenido en estos últimos años, los niveles de pobreza, exclusión social e inequidad son todavía altos. Por lo tanto, es necesario que, viviendo con más austeridad nos preocupemos mucho más de los pobres y nos comprometamos con espíritu solidario a acrecentar la riqueza del país y a distribuirla con mayor equidad.

En el marco pastoral de nuestra Asamblea los invitamos a ejercer un mayor protagonismo en la construcción de la sociedad civil, que nos permita convertirnos en activos ciudadanos y asumir nuestra personal responsabilidad en la concreción de ese conjunto de condiciones que llamamos “Bien Común”.

Renovamos nuestra vocación de servicio a nuestros hermanos y al bien del país que encomendamos a la Virgen de Luján que siempre nos acompañó a lo largo de nuestra historia.

92ª Asamblea Plenaria
Pilar, 10 de noviembre de 2006
Publicado por verdenaranja @ 21:13  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
Si se trata de un matrimonio canónico, sólo la Iglesia tiene poder para dictar una resolución sobre disolución o nulidad de ese matrimonio (Ses. XIV, c. 12 Conc Trento), puesto que el Estado no tiene competencia para disolver este tipo de matrimonios canónicos. El divorcio únicamente regula circunstancias de tipo civil en relación con el matrimonio. Los cónyuges no pueden acceder a nuevo matrimonio canónico con el divorcio, siendo únicamente posible contraer matrimonio civil, que no es reconocido por la Iglesia como verdadero matrimonio para los bautizados. En estos casos sólo cabe, para contraer con otra persona ante la Iglesia, pedir la declaración de nulidad del primer matrimonio canónico, si hay causa.

Son numerosos los motivos por los que se puede solicitar la declaración de nulidad de un matrimonio. Los podemos agrupar fundamentalmente en tres apartados:


A)- Aquellas que tienen relación con prohibiciones para contraer matrimonio, que serían los llamados impedimentos (edad, impotencia, vínculo, matrimonio dispar entre bautizado y no bautizado, orden sagrado, voto, rapto, crimen, consanguinidad, afinidad, pública honestidad y parentesco legal). De forma escueta damos una serie de puntos en orden a que puedan tener un conocimiento somero de estas causas de nulidad:

1.- Edad: No puede contraer matrimonio válido el varón antes de los 16 años cumplidos ni la mujer antes de los 14 también cumplidos. La Conferencia Episcopal puede establecer una edad superior para la celebración lícita del matrimonio. En España la Conferencia Episcopal Española ha establecido la edad de 18 años para la licitud, igual que en el Código Civil. Cabe solicitar licencia para contraer entre 14 —la mujer- y 16- el varón- y los 18 años. También cabe dispensa —aunque dificilmente se concede- para contraer antes de los 14, la mujer, y 16, el varón.


2.- Impotencia: No puede contraer válidamente matrimonio quien no puede realizar la cópula conyugal, siempre que la impotencia sea antecedente y perpetua No cabe dispensa. Sin embargo, la esterilidad ni impide ni dirime el matrimonio.


3.- Vínculo o ligamen: No puede contraer válidamente matrimonio quien está unido por un vínculo matrimonial anterior, aunque no se haya consumado. No cabe dispensa


4.- Disparidad de cultos (entre bautizado y no bautizado): No puede contraer válidamente matrimonio el bautizado en la Iglesia Católica o convertido a ella y que no la haya abandonado por acto formal y un no bautizado. Cabe dispensa con algunos requisitos


Distinto del anterior sería el matrimonio mixto ( 2 bautizados, uno católico y otro en otra confesion cristiana que no esté en plena comunión con la Iglesia Católica, es decir, un bautizado no católico): Este matrimonio sería ilícito, no inválido, siempre que no se pidiera licencia


5.- Orden Sagrado: No puede contraer matrimonio el varón que haya recibido las órdenes sagradas (diaconado, presbiterado y episcopado). Cabe dispensa por rescripto de secularización, reservado a la Sede Apostólica


6.- Voto o profesión religiosa: No puede contraer matrimonio quien está vinculado por voto público y perpetuo de castidad en un Instituto religioso. Cabe dispensa reservada a la Sede Apostólica


7.- Rapto: No puede contraer matrimonio válidamente la mujer raptada con su raptor o retenida con miras a contraer matrimonio, a no ser que la mujer, hallándose en lugar seguro y libre de la influencia del raptor, elija el matrimonio. No se dispensa porque habría un vicio de consentimiento.


8.- Crimen: Quien con el fin de contraer matrimonio con una determinada persona causa la muerte del cónyuge de ésta o de su propio cónyuge no pueden contraer matrimonio. Tampoco pueden hacerlo quienes cooperan para causar la muerte del cónyuge de cualquiera de ellos


9.- Consanguinidad: No pueden contraer matrimonio los ascendientes ni descendientes en linea recta ni los unidos por vínculo de sangre hasta el 4º grado colateral inclusive. El impedimento existe tanto si los ascendientes o descendientes son legítimos como naturales. No cabe dispensa de este impedimento ni en cualquier grado en línea recta (padres, hijos, nietos), ni en 2º grado colateral (hermanos). Tercero (tios-sobrinos) y cuarto grado (primos hermanos) se pueden dispensar


10.- Afinidad: Es nulo el matrimonio de personas afines, es decir, dentro de matrimonio válido, del varón con los consanguíneos en línea recta (c. 1092) de la mujer o viceversa, salvo dispensa


11.- Pública honestidad: Surge de matrimonio inválido o de concubinato público y notorio e impide el matrimonio en primer grado linea recta entre el varón y los consanguíneos de la mujer y viceversa


12.- Parentesco Legal: No pueden contraer matrimonio quienes están unidos por el vínculo de la adopción en línea recta o en segundo grado colateral

B)- Aquellas que afectan al consentimiento y que no admiten dispensa:

1.- Incapacidad para darlo válidamente por carecer de uso de razón, por grave defecto de discreción de juicio (imposibilidad de ponderar o decidir sobre el matrimonio que va a contraer o por falta de libertad interna) o por imposibilidad de asumir las obligaciones a que se han comprometido, tales como fidelidad, indisolubilidad, bien de los cónyuges, íntima comunidad de vida y amor conyugasl, etc....


2.- Error sobre persona o sobre cualidad directa y principalmente buscada; y error provocado por dolo para conseguir el consentimiento sobre una cualidad del otro contrayente que pueda perturbar el consorcio de vida conyugal


3.- Violencia física o moral (intimidación o miedo): si se amenaza a la otra persona con un mal que provoque perturbación grave de ánimo, para librarse del cual la persona se vea obligada a casarse


4.- Simulación del consentimiento matrimonial: pretender un matrimonio canónico sin aceptar o bien el mismo matrimonio, o bien elementos o propiedades esenciales del mismo (sacramentalidad, unidad, indisolubilidad, abierto a la procreación, al bien de los cónyuges, etc...)


5.- Matrimonio bajo condición: cuando el matrimonio se condiciona a un hecho futuro e incierto el matrimonio es nulo


C)- Aquellos en los que, por haber un defecto de forma, no surge el matrimonio

La forma canónica ordinaria es la manifestación del consentimiento matrimonial ante un Ministro asistente al matrimonio —normalmente un sacerdote-, que recibe el consentimiento de los cónyuges en nombre de la Iglesia, y dos testigos comunes. Cabe dispensa.


En los matrimonios mixtos (bautizado católico y bautizado en otra confesión cristiana no católica) y dispares (bautizado y no bautizado) se exige la forma canónica, a no ser que existan graves dificultades, y entonces requiere dispensa, salvo para el matrimonio con los cristianos orientales no católicos, en el que la forma canónica se exige solo para la licitud, pero siempre — para la validez — con la intervención de un ministro sagrado.
Publicado por verdenaranja @ 20:57
Comentarios (0)  | Enviar
ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap. -predicador de la Casa Pontificia- a la liturgia del domingo XXXIII del tiempo ordinario, 19 de Noviembre.

En aquellos días...

XXXIII Domingo del tiempo ordinario (B)
Daniel 12, 1-3; Hebreos 10, 11-14. 18; Marcos 13, 24-32

El Evangelio del penúltimo domingo del año litúrgico es el clásico texto sobre el fin del mundo. En toda época ha habido quien se ha encargado de agitar amenazadoramente esta página del Evangelio ante sus contemporáneos, alimentando psicosis y angustia. Mi consejo es permanecer tranquilos y no dejarse turbar lo más mínimo por estas previsiones catastróficas. Basta con leer la frase final del mismo pasaje evangélico: «Mas de aquel día y hora, nadie sabe nada, ni los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sólo el Padre». Si ni siquiera los ángeles ni el Hijo (se entiende que en cuanto hombre, no en cuanto Dios) conocen el día ni la hora del final, ¿es posible que lo sepa y esté autorizado a anunciarlo el último adepto de alguna secta o fanático religioso? En el Evangelio Jesús nos asegura el hecho de que Él volverá un día y reunirá a sus elegidos desde los cuatro vientos; el cuándo y el cómo vendrá (entre las nubes del cielo, el oscurecimiento del sol y la caída de las estrellas) forman parte del lenguaje figurado propio del género literario de estos relatos.

Otra observación puede ayudar a explicar ciertas páginas del Evangelio. Cuando nosotros hablamos del fin del mundo, según la idea que tenemos hoy del tiempo, pensamos inmediatamente en el fin del mundo en absoluto, después de lo cual ya no puede haber más que la eternidad. Pero la Biblia razona con categorías relativas e históricas, más que absolutas y metafísicas. Cuando por ello habla del fin del mundo, entiende con mucha frecuencia el mundo concreto, aquél que de hecho existe y es conocido por cierto grupo de hombres: su mundo. Se trata, en resumen, más del fin de un mundo que del fin del mundo, si bien las dos perspectivas a veces se entrecruzan.

Jesús dice: «No pasará esta generación sin que todo esto suceda». ¿Se equivocó? No; no pasó de hecho aquella generación; el mundo conocido por quienes le escuchaban, el mundo judaico, pasó trágicamente con la destrucción de Jerusalén en el año 70 después de Cristo. Cuando en el año 410 sucedió el saqueo de Roma por obra de los vándalos, muchos grandes espíritus del tiempo pensaron que era el fin del mundo. No erraban mucho; acababa un mundo, el creado por Roma con su imperio. En este sentido, no se equivocaban tampoco aquellos que el 11 de septiembre de 2001, viendo la caída de las Torres Gemelas, pensaron en el fin del mundo...

Todo esto no disminuye, sino que acrecienta la seriedad del compromiso cristiano. Sería la mayor estupidez consolarse diciendo que, total, nadie conoce cuándo será el fin del mundo, olvidando que puede ser, para cada uno, esta misma noche. Por eso Jesús concluye el Evangelio de hoy con la recomendación: «Estad atentos y vigilad, porque no sabéis cuándo será el momento preciso».

Debemos -considero- cambiar completamente el estado de ánimo con el que escuchamos estos Evangelios que hablan del fin del mundo y del retorno de Cristo. Se ha terminado por considerar un castigo y una oscura amenaza aquello que la Escritura llama «la feliz esperanza» de los cristianos, esto es, la venida de Nuestro Señor Jesucristo (Tito, 2, 13). También está por en medio la idea misma que tenemos de Dios. Los recurrentes discursos sobre el fin del mundo, obra frecuente de personas con un sentimiento religioso distorsionado, tienen sobre muchos un efecto devastador: reforzar la idea de un Dios perennemente enfadado, dispuesto a dar rienda suelta a su ira sobre el mundo. Pero éste no es el Dios de la Biblia, a quien un salmo describe como «clemente y compasivo, tardo a la cólera y lleno de amor, que no se querella eternamente ni para siempre guarda su rencor... que él sabe de qué estamos hechos» (Sal 103, 8-14)

[Traducción del italiano realizada por Zenit]
Publicado por verdenaranja @ 20:39  | Espiritualidad
Comentarios (0)  | Enviar
Comentario al Evangelio (Lc 19, 1-10) perteneciente al martes de la Trigésimotercera Semana del Tiempo Ordinario, publicado en el libro "Enséñam tus caminos" de Guillermo Gutiérrez.


Un nuevo hijo de Abrahán. Lo que sabernos de Zaqueo hace de él un tipo de esos que el español fácilmente tolera: un hombre que no tenga más de dos virtudes o, al menos, que entre varias virtudes tenga también algunos defectos notorios. Se tolera, vgr., al rico pero enfermo o tímido, y al inteligente o elegante pero pobre. Zaqueo era rico e influyente pero enano. Oficialmente despreciado por su profesión de recaudador cíe impuestos, de moralidad dudosa y colaborador, por eso mismo, con la potencia de ocupación. Pero el Espíritu del Señor descendió sobre él para provocar ingeniosamente un encuentro del que nació la salvación para él y para toda su casa. La historia de Zaqueo llega a nosotros como un ejemplo cabal de conversión auténtica.
Sin complejos ante el ridículo, Zaqueo hizo lo que hacen los niños —quizá tenía la sencillez de alma de los niños—. Subió a un árbol para compensar la falta de estatura. Deseaba ver a Jesús, siempre buen de-seo. Jesús detectó a distancia ese buen deseo y el que con tanta firmeza atacó el pecado se mostró admirablemente cercano al pecador Zaqueo. El resto de la historia es conocida. Una vida nueva había nacido y encontrado su camino. Zaqueo aceptó los compromisos con la Verdad con abandono de su pasado. Lo dio todo. Después de haber encontrado a Dios ya no necesitaba nada.
«Para conocer a Dios hay que empezar por conocerse a sí mismo valorando objetivamente la propia vida y sus acciones. Un hombre que se toma por unidad de medida no llegará nunca a una valoración fiel de las cosas de Dios: la gracia, el perdón, las maravillas que está dispuesto a hacer si se le dejan espacio y acción libres, Sólo cuando toma como medida exacta a Jesús —hombre perfecto— queda el hombre capacitado para entrar seguro en los misterios de Dios y en el sentido del servicio a los hermanos» (E. Pulsfort).
Publicado por verdenaranja @ 20:29  | Espiritualidad
Comentarios (0)  | Enviar
Artículo publicado en "Revista Semanal" de EL DÍA, sábado, 18 de Noviembre de 2006, escrito por José Guillermo Escudero.

Santa Águeda, olvidada patrona de santa Cruz de La Palma


JOSÉ GUILLERMO RODRÍGUEZ ESCUDERO



Historia

EL convento de Santa Clara, primer monasterio femenino de Santa Cruz de La Palma, tuvo su origen en una pequeña ermita dedicada a la "Gloriosa Santa Agueda", desde 1594 "Patrona de la Ciudad" y "Abogada de las Mieses". Un punto éste sorprendentemente desconocido por la inmensa mayoría de los ciudadanos en la actualidad. De este recuerdo tan sólo queda una estrecha callejuela con su nombre que recorre, desde el inicio de la colina donde se ubica el ex cenobio, bajando la ladera —rodeando el actual Parque Infantil con una escalinata— hasta llegar a la confluencia con la calle Baltasar Martín, en las cercanías de la plaza de San Francisco y paralela a la ermita de San José.

La congregación de las monjas claras, con la ayuda de las familias más adineradas y poderosas, fundó un convento junto a la bella ermita. Según el acta del Cabildo de 9 de junio de 1600, se dice que "se esta edificando el Convento de Monjas Claras". En la del 28 de julio de 1603 se faculta al Padre Canino para "cortar la madera de los montes que falta para acabar el convento".
Al ser suprimido el monasterio de Santa Agueda el 28 de diciembre de 1837 por las leyes de la desamortización de las clausuras, el Ayuntamiento de la capital palmera solicitó al Gobierno de Su Majestad, se le "diese el edificio para trasladar a él el Hospital y Cuna de Expósitos". Esto le fue concedido por la Real Orden de 14 de junio de 1842. Desde entonces se hallaron establecidos los dos asilos benéficos, sirviéndoles de oratorio la misma iglesia del convento. Lamentablemente este precioso recinto está cerrado durante toda la semana, tan sólo abierto para los cultos del domingo por la mañana y, excepcionalmente, para otros actos aislados, como Semana Santa (procesión del magnífico grupo escultórico de "La Piedad" y visita al "Monumento") y Función de Santa Rita...

Patronazgo

Corría la segunda mitad del siglo XVI cuando, según afirma Viera y Clavijo, ante la calamidad de los tiempos y las múltiples adversidades a las que estaban expuestas las cosechas —que no llegaban a satisfacer las necesidades de la Isla—, el Cabildo elige por suertes a la "Mártir Santa Agueda" como "Abogada de las Mieses". Se procede a aco¬meter la edificación de su ermita en la zona alta de la ciudad, en la que de inmediato comienza a venerarse su imagen traída de Sevilla. Así lo relataba Viera y Clavijo:
.. echaron suertes y salio por abogada de las mieses la santa mártir...".

Es curiosa esta advocación en La Palma, . ya que no se conoce ninguna relación suya con la agricultura y la ganadería, por lo que se presenta como un interesante caso de advo¬cación cambiada producido al azar.

En los años setenta del siglo XVI, las Actas Capitulares, conservadas en el Cabildo capitalino, dejan entrever de modo constante la escasez de trigo que padecía La Palma durante largos períodos, "comisionando aquella corporación a los distintos comer¬ciantes radicados en la Isla para que importasen granos de otras islas del Archipiélago, Madeira e incluso Flandes".

Según las crónicas del alcalde palmero Juan Bautista Lorenzo Rodríguez, en el Acta del Cabildo de la ciudad fechada el 7 de mayo de 1607 se da a conocer que la fundación del Convento de Santa Clara tuvo lugar en el mismo emplazamiento donde se hallaba la ermita de la santa, para lo que fue, lamentablemente, demolida.

Volviendo a la época de mayor auge de la festividad de la Santa Mártir siciliana, se recoge en la obra Noticias para la Historia de La Palma de aquel edil y cronista, que "el Cabildo había hecho voto y promesa de guardar su día haciendo procesión solemne a su casa", que fue edificada, según reza un acta de 1607, "con gran fervor con limosnas de los vecinos e se trajo su ymagen despaña".

En el plano de Santa Cruz de La Palma que levantó en 1590 el italiano Torriani aparece dibujada esta iglesia, denominada por él "Santa Agata, prottetora della Cittá".

Y como Patrona de la ciudad y de las mieses, continuó siendo invocada en épocas de calamidades públicas. Así, en 1747 se acordó "hacer procesiones de Inocentes según a sido costumbre", y llevar la imagen de la Santa a la Parroquia Matriz de El Salvador. Allí se le ofrecía un novenario "en atención a la pública falta de agua y estar los sembrados en términoz de perderse".

Tenían lugar solemnes procesiones en su honor, en las que acudían todos los pendones de los gremios y multitud de feligreses que rendían pleitesía a su patrona local. Erróneamente se cree que Nuestra Señora de La: Nieves es la Patrona de la Ciudad. Entre otro: muchos honores y títulos, Ella es la "Alcaldesa Honoraria y Perpetua" de la misma } "Patrona de la Isla", junto con San Migue Arcángel.

Existía la obligación de la limpieza de todas aquellas calles por las que pasaba 1a solemne procesión de Santa Águeda. Así quedaba ordenado en los distintos edictos promulgados desde el Cabildo de la Ciudad.

La importancia de la tierra para su subsistencia explica el sentido trascendente que alcanza esta Protectora de la Ciudad de Santa Cruz de La Palma. Insisto que nos encontramos ante una devoción inexplicable y absurdamente olvidada.

La imagen

Dentro de la abundante producción escultórica de origen andaluz —más concretamente sevillano— existente en La Palma de los siglo XVII y XVIII, encontramos una magnífica muestra salida de los talleres activos de 1a capital hispalense en el último cuarto del siglo XVI.

Se trata de una preciosa talla de tamaño natural y bulto redondo de 1,22 mts que se halla entronizada en la hornacina inferior izquierda del magnífico retablo dorado de 1a iglesia del Hospital de Dolores, primer ejemplo del barroco palmero y cabeza de una larga estirpe.

La impresionante efigie de la Santa —tradicional y erróneamente catalogada como flamenca—, fue concebida como una hermosa Venus rubia. Así, el Dr. Hernández Díaz la describe como una "Sagrada Venus" para significar la orientación clasicista de esta representación femenina. Con respecto al sitio de su procedencia, Herrera García, nos informa de que"... al constituirse Sevilla en escuela escultórica de primer orden y los gustos de la aristocracia local palmera, mucho de cuyos miembros eran de origen andaluz, comenzaron a manifestar cansancio por los reiterativos modelos de la plástica flamenca, adscritos a esquemas goticistas".

De equilibrado volumen y de elegancia su porte y en la caída de su larga túnica dorada y policromada, la bella escultura es un magnífico ejemplo de la imaginería hispalense del manierismo bajorrenacentista. Su procedencia sevillana está confirmada en las actas del Cabildo, después de 1574.

En cuanto a su postura, el pie derecho mantiene el peso del cuerpo, mientras que la pierna izquierda se adelanta en elegante movimiento, flexionando la rodilla a modo de "contraposto". Según don Francisco J. Herrera García, esto `produce una ordenada conjunción de las masas y evita la apariencia de bloque rígido". Un perfecto juego de volúmenes y estados de tensión coordinados en equilibrio y armonía.

El profesor palmero don Jesús Pérez Morera incluye esta pieza (en 1989) como representativa del quehacer de los talleres hispalenses del momento. Herrera García la atribuye más concretamente al taller del esculor abulense Jerónimo Hernández, considerado fundador de la escuela sevillana de escultura.

La proximidad de la Sta. Águeda con alguna de sus obras de carácter mariano es más que notable. Véase la "Virgen de la O" de Ubrique (1575), la "Esperanza" de Ecija (1578) o la "Virgen de la Grana" de Guillena (1578-80). Algunos de estos ejemplares marianos procedentes de su taller, realizadas en los años setenta del siglo XVI pueden servir para "comprobar la similitud en rasgos compositivos, expresión y sentido clasicista con la obra que analizamos ".

Sobre su cabeza tiene una corona real de plata –exquisita pieza de orfebrería-, como las mártires más famosas, y porta sobre su mano izquierda una gran palma dorada, símbolo de la victoria del martirio sobre la muerte. Es curiosa la postura de esta piadosa insignia: parece flotar sobre el lado izquierdo, sobre su pecho y su mano, mientras que los dedos medio e índice recogen el manto elegantemente y acercan a su cuerpo la bien tallada palma martirial. Para ello, su brazo describe una ligera inflexión.

En actitud erguida, la Mártir mantiene con la mano derecha, que a tal efecto adelanta, una bandeja de plata con sus dos pechos. Herrera García nos dice lo siguiente del objeto artístico: "la bandeja, en este caso desprovista de las muestras de su martirio al tra¬tarse de una pieza de plata extraña a la escultura..."

Los pechos del plato han sido histórica y popularmente confundidos con panes. Por ello hay zonas en la que en el día de la Santa de Catania, los feligreses llevan al altar panes sobre una bandeja. La mártir suele estar representada formando pareja con Santa Apolonia –que lleva pinzas o tenazas– y con Santa Lucía –que presenta sus ojos sobre una bandeja–. Es curiosa la representación de "Santa Apolonia de Alejandría" en la vecina iglesia de San Francisco. Allí se le representa con un martillo, inusual según su hagiografía y atributos personales.

"El rostro, de fina factura pese a las evidentes señales del paso del tiempo y los repintes labiales, se inclina hacia la derecha de tal modo que orienta la mirada al contenido de la bandeja, entornando los ojos de los que emana un profundo sentido de resignación". Herrera continúa su pormenorizada descripción de la Patrona de la Ciudad, tras analizar su belleza facial: "se completa con la del cabello, descubierto al no sobrepasar el manto la altura de los hombros, permitiéndonos así admirar el exquisito trabajo de la gubia que distribuye los mechones capilares en suaves ondulaciones, mientras a la altura del cuello descienden en curvatura. Es una cabellera que no puede ocultar profunda raigambre clasicista, propia de una elegante matrona romana ".

Otra de sus características es el perfecto tallado de su perfil, la sutileza de las formas faciales, cejas finas, ojos tristes semiabiertos, barbilla redondeada, pequeña y delicada nariz...Todo estos mimados detalles "se complementan con la entereza y firmeza propias de la mejor escultura romanista; no existen atisbos de dolor,' la serenidad y fortaleza co¬jugan sus efectos para proporcionar así pureza y equilibrio de inequívoco sello bajo renacentista ".

La holgada túnica dorada está ligeramente plisada sobre la pierna izquierda, "evidenciando el contraposto" y el manto terciado sobre el tórax continúa un recorrido oblicuo para luego, después de sobrepasar el brazo derecho, deja caer rectos los pliegues rectilíneos.

Durante estos siglos de existencia, la bella talla virginal ha sido objeto de desafortunados repintes. Su exquisita policromía, a pesar de todo, se ha conservado perfectamente. Dominan los tonos dorados del pan de oro que, incluso recubre el cabello. El amplio manto y la delicada túnica "se hallan recubiertos de motivos vegetales punteados, entre los cuales el espacio intermedio fue rellenado con una tonalidad ocre que oculta la primitiva estética del estofado".

Antigua y venerada advocación

La elegante y hermosa efigie de la Patrona de la capital palmera -en realidad, Copatrona junto a la "Gloriosa Santa Cruz"–, lo es también de las enfermeras, ya que sanó de las heridas producidas al ser arrancados sus senos durante su martirio el 5 de febrero del año 251, ejecutado por orden del prefecto Quintianus, durante la persecución del emperador Diocleciano. Por este motivo es invocada también por los aquejados de dolen¬cias en el pecho y tórax.

Era extraordinariamente atractiva y hermosa y por ello deseada por aquel tirano, el cual le preguntó: "¿Qué decides?¿Estás convencida de que lo que tú adoras es una aberración? ". "¡Oh, no! –contestó Agueda–, cada día que pasa me persuado más de que estoy en la única verdad y Jesucristo es el único salvador que da la vida eterna ". Para hacerla desistir de su fe y convertirla en una apóstata, el cruel senador mandó azotarla bárbaramente y, encerrándola en una oscura prisión, le aplicaron los tormentos más terribles. El amor desairado llegó, en su crueldad, a todos los refinamientos: intento de seducción a través de una perversa mujer, Afrodisia, para que la sometiera a una violación virtual en un prostíbulo. Milagrosamente, como Santa Inés, conservó la virginidad. Sufrió con garfios acerados y ardientes, y su cuerpo fue retorcido cuando fue atada en una columna cabeza abajo. El tirano mandó que le cortasen los pechos a "aquella inocente y virginal azucena". En esos instantes ella le gritó: "¿No te avergüenza amputar del pecho de una mujer lo que has mamado cuando tu madre te amamantaba? ". Fue curada por San Pedro que se le apareció en el calabozo. Compareció nuevamente ante el tirano y éste la mandó acostar desnuda sobre una capa de trozos de vidrio y brasas en su celda. En esos momentos, la tierra tembló.

Otros pueblos le rezan en días de tormenta con aparato eléctrico, como a Santa Bárbara tal y como sucede en las regiones italiana; de Palermo y Catania, donde además se 1e considera la protectora de los volcanes. También es patrona de Malta y de los fundidores de campanas. Se cuenta que, un año después de su martirio, una erupción del Etna estuvo a punto de sepultar varios poblados. Se considera un milagro de la Santa el que la lava se detuviera a las puertas mismas de la ciudad de Catania. También en el momento de su muerte, y cada año el día de su aniversario, el volcán vomita torrentes de lava. En Italia, su velo, conservado en la catedral de Florencia, se llevaba en procesión para apagar los incendios.

En Toulouse (Francia) estaba prohibido hilar o hacer la colada el día de su fiesta. Quizá porque Santa Águeda había reemplazado a una divinidad pagana que personificaba la mala estación: se creía que la rotación del huso provocaba torbellinos de viento y la agitación del agua de las fuentes llamaba a la lluvia.

Se atribuye el papa Gregorio I la introducción de su nombre en el canon romano de la misa; y el gran papa español San Dámaso canta en el siglo VI su gloriosa vida. La visita del apóstol San Pedro para restañar las heridas cuando la santa italiana estaba en la cárcel también son parte de las leyendas que alimentan la devoción popular hacia la santa más cantada de la antigüedad por los poetas y la más representada por los pintores y artistas. Un cuadro custodiado en el Museo del Prado de Madrid, por ejemplo, de Carlo Caliari "Veronés" de fines del s. XVI, nos presenta a la santa con su seno derecho cor¬tado y un ángel tras ella reconfortándola y entregándole la simbólica palma del triunfo del martirio y la virginidad sobre la muerte.

Su onomástica se celebra el 5 de febrero. Este día era muy importante en la ciudad de Santa Cruz de La Palma. En la obra Descripción de todo lo que pasó en la Bajada de Nieves de 1815 (recuperada por el cronista oficial de la capital, don Jaime Pérez García), se ofrece una pormenorizada relación de actos que, con tal motivo, se dieron en la capital. Coincidieron: la Bajada de la Virgen de Las Nieves, los Carnavales –el 4 de febrero fue Sábado de Carnaval–, y al día siguiente, la Fiesta de la Mártir: "... fue la fiesta de Santa Agueda y predicó el Beneficiado Díaz; jamás en la Palma se hizo mejor sermón. En. la noche del mismo día hubo sarado casa de don Rafael Monteverde... "

El retablo

Está entronizada en el magnífico retablo mayor del antiguo convento de Santa Águeda, hoy Hospital de Dolores, cuya atribución cronológica es de aproximadamente 1679 a 1697.

El primer cuerpo es obra del prestigioso maestro Andrés del Rosario (1679-1693); su yerno Juan Fernández lo concluyó en 1697. En la hornacina central se hallaba la Inmaculada Concepción, talla en madera del siglo XVII que posteriormente fue trasladada a la sacristía. Actualmente ocupa este lugar preferente la bella talla flamenca de Ntra. Sra. de La Piedad (anónima del siglo XVI, titular de la antigua casa hospital).

Con ornamentación plateresca y técnica barroca, este retablo acusa la influencia portuguesa en el cierre semicircular de su remate y en los fondos de flores, frutas y pájaros –imagen del Paraíso– que decoran las hornacinas. En una de ellas se veneraba la bella imagen de candelero de Sta. Clara de Asís, quemada por una monja loca en los aledaños del actual Aeroclub, y en la que ahora se encuentra la efigie de San José. Esta talla barroca fue traída de México en el siglo XVIII por el navegante Ambrosio Rodríguez de la Cruz. Tiene altar propio en el lateral del templo en el que se venera a otra imagen de La Inmaculada.

Fue restaurado en el año 2001 por el Taller de Restauración del Cabildo de La Palma (restauradoras: Isabel Concepción e Isabel Santos). En la delicada obra colaboraron, entre otros, Domingo Cabrera (restaurador), Rodolfo Rodríguez (carpintero) y Carlos Pérez (Ayte. de carpintero). También el personal de obras de este Cabildo –unidad técnica del Patrimonio Histórico– y la Empresa de Construcción y Restauración Miguel Hernández Ventura.

Es un precioso retablo de dos cuerpos y tres calles con cierre semicircular sin ático cuyo entablamiento superior se curva siguiendo la trayectoria de la hornacina. Sobre él se coloca el remate como solución lusitana. Es el ejemplo de prototipo de retablo barroco palmero al que le seguirán una larga estirpe. Estamos ante una verdadera obra de arte.

La novena

Novena a la Gloriosa Virgen, y Martyr Señora STA. AGUEDA. Dala a luz el Sr Don Roberto d Lahanty, Teniente Coronel de Cavalleria, y Sindico General desta Provincia de San Diego de Canarias. Año de 1760. Conlicencia: en Sta. Cruz de Thenerife por
D. Pedro Joseph Pablo Diaz, Impresor Mayor de Guerra, y Marina en la calle del Sol.

"En este primero dia se considera la constancia, que dio la divina gracia á nuestra Santa con la qual favorecida resiste á las lisonjas del presidente y governador Quinciano, poniendola su alma en custodia con la llave de la Fé, y fidelidad á su eterno y Divino esposo, de dode dirás a su majestad la Oracion siguiente: Altisimo Señor mio y Dios eterno, yo os pido y suplico por la intercesión de vuestra querida Esposa Santa Agueda, os digneis de poner con el, favor de vuestros auxilios, guardas y custodias á mis labios, para que jamás mis palabras, ni conversaciones deslicen en ofensa vuestra ni del proximo y conservando mi corazon en pureza de con-ciencia vivais siempre en mi alma por gracia. Amen. Pater noster y Ave Maria."

En 1760 se imprimió la Novena a la Gloriosa Virgen y Martyr Señora Sta. Agueda, cuyo probable autor fue el mecenas irlandés Roberto La Hanty. Este opúsculo salió de la imprenta de la calle del Sol de la capital pal¬mera, primera de la Isla. Manuel Poggio nos informa de que es un folleto en doceavo de 32 páginas y de humilde impresión, "que goza de un lugar privilegiado en la historia de nuestra tipografía, ya que se encuentra entre las veinticinco primeras obras salidas del taller de Guerra y Marina, lo que lo con-vierte en uno de los entrañablemente denominados incunables canarios". Estamos ante otra muestra de la primigenia importancia de esta advocación.

Se inicia con una «Oracion, y Ofrecimiento, para todos los días»: "Omnipotente Dios, y Señor de infinita Bondad, que siempre en nuestros admirable, en las virtudes, y gloriosissimo Martyrio de vuesa querida Esposa Santa Agueda hazeis tan, ostentacion de maravilloso; de todo mi con zon contrito, y arrepentido, os amo, ador y dedico esta Novena para mayor hora vuestra, y esplendor de la Santidad des, vuestra Santa Esposa..." Después de 11 nueve oraciones y ofrecimientos, una pa] cada día del novenario, el piadoso autor coi cluye con una plegaria dirigida por 1 Comunidad de Monjas Claras: "Asi, pues Virgen gloriosissima, dignissima Patrona, Abogada nuestra (...) Mirad siempre co benignos ojos las hijas, yfamilia desta vuestra Casa, y assimismo á toda esta Republica de quien eres Abogada... " Se custodia en los archivos de la Sociedad "La Cosmológica'


Una propuesta para su rescate

Poggio en su referencia a la Novena, nos dice que "esta imagen (...) debió gozar de cierto culto en el pasado, aunque hoy en día ya he perdido toda su significación especial".

En julio de 2005 se celebró la 66a Bajada de la Virgen y se organizaron también grandes festejos especiales en su honor por el 75 aniversario de la Coronación Canónica de la milagrosa efigie. Tal y como propuse, hubiera sido un marco apropiado para res-catar, de una vez por todas, la veneración de Santa Agueda que hubiera ejercido como anfitriona de la ciudad. Hubiera podido, por ejemplo, presidir el comité de bienvenida a Nuestra Señora de Las Nieves, junto con el Pendón Real, autoridades y pueblo, en la "procesión de la búsqueda" de la venerada imagen mariana para traerla a El Salvador desde la Encarnación en la mañana del Domingo Grande. Tal vez, incluso, podría haber participado en la "Procesión General" con los Patrones: la Virgen, la Cruz y San Miguel. Una vez hubiera sido entronizada y rescatada oficialmente la advocación mediante un novenario, etc., podría darse a Santa Cruz de La Palma la fiesta anual grandiosa que tanto anhela y tanto se merece –cuando no sea año de Bajada– preferentemente en el verano. Esto generaría riqueza en el municipio, tanto devocional como económica. Esta fue mi propuesta que no tuvo apoyo alguno por parte de instituciones, etc.

De todas formas, el día 5 de febrero, su onomástica, podría hacerse anualmente alguna fiesta litúrgica en su honor, como novena y procesión. Ese día hay alguna que otra persona que deja unas flores a la santa en su retablo. Hay alguien que se acuerda de ella


Es lamentable que nuestra ciudad, tan amante de recuperar y mantener las tradiciones, haya dejado extinguir precisamente una fiesta ancestral y bella corno ésta, nada más y nada menos que la de su Patrona. Es tal el abandono que prácticamente nadie conoce ya esta historia. Considero necesario recuperarla para el bien de la memoria histórica de nuestra orgullosa comunidad. Es de justicia.

Recordemos en la Bajada de 1765 cómo Santa Águeda junto a la imagen desaparecida de Santa Clara ejercían de anfitrionas en la recepción de la Virgen de Las Nieves en su visita al monasterio de monjas claras: "...aquí huvo mucho fuego que disparó la devocion de aquellos vezinos Subió la Santísima Reyna a la plaza de las monjas a cuia entrada estaban las peregrinas ymágenes de Señora Santa Agueda y Santa Clara adornadas con el primor más lucido, esperando a la señora, a quien luego que llegó, hizieron reverencia. La acompañaron hasta su throno, donde ya colocada, cantaron las Religiozas una célebre tonada que duró quasi media hora..."

Bibliografía

PÉREZ MORERA, Jesús. Magna Palmensis. Retrato de una Ciudad, CajaCanarias, Santa Cruz de Tene¬rife, 2000
HERRERA GARCÍA, Francisco J. «Una escultura sevillana del último
cuarto del siglo XVI en Santa Cruz de La Palma (Canarias)». Atrio: Revista de Historia del Arte, n°2,1990.
POGGIO CAPOTE, Manuel. «Aportación al catálogo de la primera imprenta canaria: Roberto La Hanty y una Novena a Santa Águeda», Noticias. P,l Museo Canario, n" 6 (Tercer cuatrimestre del 2002)
LORENZO RODRÍGUEZ, Juan Bautista. Noticias para la Historia de La Palma, La Laguna-Santa Cruz de La Palma, 1975.
PÉREZ GARCÍA, Jaime. Descripción de todo lo que pasó en la Bajada de Nieves de 1815
HERNÁNDEZ DÍAZ, José.« Iconografia hispalense de la Virgen Madre en la escultura renacentista». Archivo Rispalen.se, Sevilla. 1944.
- Ídem. Imaginería Hispalense del Bajo Renacimiento, Sevilla, 1951.
FERRANDO ROIG, Juan. Iconografia de los Santos, Ediciones Omega, Barcelona, 1960.
A RRANZ ENJUTO, Clemente. Cien Rostros de Santos para la contemplación, CIDEP, Madrid, 2000.
RÉAU, Louis. Iconographie de 1 Art Chrétien. P.U.F, 1957.
Novena a la Gloriosa Virgen. y Martyr Señora Sta. AGUEDA. Dala a luz el Sr. Roberto de Lahanty. Santa Cruz de Thenerife: Pedro Joseph Pablo Diaz, impresor mayor de Guerra y Marina, [1760].
VIERA Y CLAVIJO, José de. Noticias de la Historia General de la Islas Canarias, Santa Cruz de Tenerife, 1971. ABDÓ PÉREZ, Antonio; REY BRITO, Pilar; PÉREZ MORERA, Jesús. Descripción Verdadera de los solemnes Cultos y célebres funciones que la mui noble y leal Ciudad de Sta Cruz en la ysla del Señor San Miguel de la Palma consagró a María Santísima de las Nieves en su vajada a dicha Ciudad en el quinquenio de este año de 1765, Escuela Municipal de Teatro, Excmo Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, 1989
MARTÍN RODRÍGUEZ, Fernando Gabriel, Santa Cruz de La
Palma. La Ciudad Renacentista. [s.l.]: Ccpsa, D.L., 1995 RODRÍGUEZ ESCUDERO, José Guillermo. «Algunas advocaciones palmeras y su relación histórica con la ganadería, el hombre y el medio». El Pajar. Cuaderno de Etnografía Canaria. II Época, n° 8, agosto 2004.
Mi agradecimiento a la Directiva y al Personal de la Sociedad "La Cosmológica", así como a la Biblioteca Pérez Vidal y, especialmente, a Manuel Poggio del Archivo General.


Comentarios (0)  | Enviar
19 Nov. 06 (ACI).- Miles de peregrinos y fieles se dieron cita este medio día en la Plaza de San Pedro para rezar el Ángelus Dominical con el Papa Benedicto XVI, quien reflexionando sobre la vida religiosa de clausura recordó que Dios es el único apoyo en la vida que nunca vacila y que constituye una roca inamovible de fidelidad y de amor.

Al introducir la oración mariana el Santo Padre hizo referencia a la fiesta de la Presentación de María Santísima en el Templo, a celebrarse el 21 de noviembre, día en el que “celebraremos la Jornada pro Orantibus, dedicada al recuerdo de las comunidades religiosas de clausura”.

“Es una ocasión oportuna –dijo-, para agradecer al Señor por el don de tantas personas que, en los monasterios, se dedican totalmente a Dios en la oración, en el silencio y en el ocultamiento”.

Sobre el sentido de tal vida, el Pontífice afirmó que “estos nuestros hermanos y hermanas dan testimonio silenciosamente que en medio a las vivencias cotidianas, el único apoyo que no vacila más es Dios, roca inamovible de fidelidad y de amor”.

Asimismo hizo notar que “dada la difundida exigencia que muchos tienen de salir de la rutina cotidiana de los grandes conglomerados urbanos en busca de espacios propicios al silencio y a la meditación, los monasterios de vida contemplativa se ofrecen como ‘oasis’ en los cuales el hombre, peregrino en la tierra, puede mejor llegar a las fuentes del Espíritu”.

Finalmente exhortó a que a cuantos viven en clausura, no les “falten nuestro sostenimiento espiritual y también material, para que puedan cumplir su misión de mantener viva en la Iglesia la ardiente espera del retorno de Cristo”.

Después del Ángelus el Papa saludó a los fieles de lengua española, particularmente a los grupos parroquiales de Madrid, Burgos, Gijón, León, Zamora y Santiago de Compostela, así como a los miembros de las comunidades de México, El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Cuba, Argentina, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia y Chile.

"Pasado mañana celebraremos la Jornada pro Orantibus. Pidamos al Señor, por la intercesión maternal de la Virgen María, que conceda numerosas y santas vocaciones de consagrados a la vida contemplativa. Feliz domingo", concluyó.
sábado, 18 de noviembre de 2006
Agosto 2006

Todos tenemos sueños que nos empujan a avanzar y a dar sentido a nuestra vida. Hoy estamos llamados a liberarnos de tanta superficialidad, de pequeños proyectos, cadenas que no nos permiten entender y acoger la invitación de Dios a ser libres.
Como San Francisco Javier, dejémonos interpelar por el mundo y encontremos el valor de decir «Aquí estoy», dejándonos modelar por la voluntad de Dios.

Rompamos las barreras de la superficialidad y la indiferencia; encontrémonos para caminar juntos compartiendo la cruz con el otro. Que la cruz de Jesús sea para nosotros no sólo un símbolo sino un signo del amor loco de un Dios que elige, con valor y abandono, el sufrimiento con la sonrisa de quien está se-guro de que de la muerte surgirá la vida. Luchar por una sociedad más justa, amar, significa encontrarse con la cruz y asumirla.
Asumámosla no para hacerla una nieta sino para mirar de lejos. La cruz será entonces para nosotros una lente de aumento para ir más allá de nuestros sufrimientos y darnos cuenta de cuántos sufrimientos ocurren en el mundo.

Sintámonos invitados a anunciar al Dios de la vida y del amor a través del perdón, la paciencia y la ternura.
Comprometámonos a mirar más allá de nuestro yo y de nuestros falsos ideales. Digamos no a las lógicas del consumismo, del relativismo, del hedonismo y del permisivismo. Elijamos en nuestra vida la gratuidad, el servicio, la sobriedad y la solidaridad.

Busquemos la verdad, denunciemos las injusticias, anunciemos a Cristo resucitado, signo de esperanza y de vida para cada hombre y mujer.
«Id por todo el mundo y predicad el Evangelio....»
(Mc 16, 15)
Publicado por verdenaranja @ 23:56  | Espiritualidad
Comentarios (0)  | Enviar
Declaración de los Obispos de la Conferencia Episcopal de Chile al concluir la Asamblea Plenaria en Punta de Tralca, el 17 de noviembre de 2006.

Mensaje de los Obispos
A despertar la conciencia moral y social

Esperamos en el Dios Vivo y Salvador de todos

1. En nuestra Asamblea Plenaria hemos orado y reflexionado sobre nuestras tareas y responsabilidades de pastores atentos a la convivencia nacional, con sus luces y sus sombras. Hemos preparado el aporte de nuestro Episcopado a la V Conferencia General del Episcopado de América Latina y El Caribe, que se realizará el próximo año en el Santuario Mariano de Aparecida, Brasil, con el tema: “Discípulos y misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos en Él tengan vida. Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida (Jn. 14,6)”.

2. Nos ha alentado la participación entusiasta de muchos fieles y sus comunidades a lo largo de Chile que, como una Iglesia santa y siempre necesitada de purificación, nos han hecho llegar valiosos aportes estudiando el Documento preparatorio de dicha Conferencia.

Luces y sombras de nuestra convivencia

3. Caminamos en la fe por los caminos de nuestra patria. Ella permite discernir luces y sombras y reconocer el paso de Dios por nuestra vida. Sabemos que Cristo, muerto y resucitado, nos ha invitado a participar de la gracia de ser discípulos y misioneros suyos. Es esta vocación la que nos invita a estar presentes activamente y dar respuestas positivas a los desafíos históricos de una Patria que se prepara a celebrar el Bicentenario de su vida independiente.

4. Queremos alentar a nuestros fieles a la esperanza, sabiendo que ésta “no defrauda, porque el amor de Dios se ha derramado en nuestros corazones, gracias al Espíritu Santo que nos ha sido dado” (Rom 5, 5-6). Por eso, nos preocupa que algunas corrientes extrañas a nuestra cultura intenten alejar a Chile de su fe en Dios, que ha sido motivación de las realizaciones más altas y bellas, además de ser el fundamento de la convivencia pacífica y de la superación de pruebas muy variadas en nuestra Patria.

5. Junto a muchas personas de nuestro país, reconocemos estar viviendo situaciones desafiantes y algunas particularmente negativas, que requieren juicios de sabiduría y decisiones acertadas para no detener el paso hacia una vida que queremos, cada vez más auténticamente humana y cristiana.

6. Hemos visto y seguido atentamente los acontecimientos que han marcado los últimos meses de nuestra convivencia nacional: las manifestaciones estudiantiles que revelan el grave malestar que sufren nuestros jóvenes en su proceso educativo y los brotes de violencia que han surgido en diversos ámbitos de nuestra sociedad. En particular, nos asociamos a la conciencia nacional por los graves signos de corrupción que han aparecido en el horizonte de la vida política y social, puesto que la vocación política es una de las más altas formas del ejercicio de la caridad. Nos siguen preocupando los delitos consumados en el seno de la familia, los asaltos por motivo de dinero y los índices de drogadicción; todo esto, en un país donde crecen los bienes materiales y las posibilidades reales de una mejor vida social. Hemos levantado nuestra voz para defender el derecho y la dignidad de la vida humana, reiteradamente amenazada por proposiciones sobre el aborto. Hemos defendido también la belleza del amor y la vida familiar, ante intervenciones públicas que no respetan su sentido integral.

Con la mirada puesta en Chile

7. Como un servicio al Chile del Bicentenario, en este momento del acontecer nacional, todos los miembros de la Iglesia, desde nuestra fe e identidad cristiana, queremos ser los primeros en dar testimonio en estos aspectos:

8. Despertar la conciencia moral y social.
Creemos de vital importancia mantener viva y despierta la conciencia moral, educándola a la luz de la recta razón y del Evangelio, para contribuir a la construcción de un país más justo y transparente, agradecido del don de la vida y por todo aquello que la hace más digna. No podemos acostumbrarnos o justificar formas de corrupción personal o institucionalizada, que pasan por encima de la ley, aunque sean pequeñas, o estilos de vida que no manifiestan lo bello, lo bueno y lo generoso que hay en la herencia de nuestro pueblo y del servicio público.

9. Renovar el compromiso social: Invitamos también a todos a contribuir activamente en la construcción de proyectos sociales y políticos que superen visiones mezquinas de intereses partidistas o de categoría social y que tengan, en cambio, como objetivo un Chile más humano y más justo, especialmente a favor de los más pobres. Pensamos en los campos de la familia, de la educación, del trabajo, de la vivienda digna, de la relación con los pueblos originarios, de la ecología y de las comunicaciones sociales.

10. Volver la mirada y el corazón a Dios: es bueno reconocer que la semilla de muchas incoherencias sociales se encuentran en la pretensión de ignorar y alejar a Dios de la vida pública para recluirlo al estrecho ámbito de lo individual y de lo íntimo. Un mundo privado de Dios se vuelve contra el hombre. Mirando nuestra sociedad sentimos la actualidad de la interpelación de San Alberto Hurtado: “La inmensa amargura del alma contemporánea, su pesimismo, su soledad … , la neurosis y hasta la locura, tan frecuentes en nuestro siglo, ¿no son el fruto de un mundo que ha perdido a Dios?” (En: La búsqueda de Dios, pág. 124). Con el Papa Benedicto XVI reafirmamos la convicción que el “sí” a Dios es también el “sí” más grande a la convivencia humana, guiada por la verdad y el amor.

Renovando la esperanza cristiana

11. En estos días estamos celebrando el mes de María, que es expresión de piedad popular, y también una de las grandes riquezas culturales de nuestra Patria. Muchas personas se acercan a Dios, a la Iglesia y los Sacramentos, a través de la devoción a la Madre del Señor. Durante este mes de María oramos para que la Iglesia sea dócil discípula de “la Palabra divina y la proclame siempre con firme confianza, de modo que todo el mundo oyendo crea, creyendo espere, y esperando ame”.

Que en este ya cercano Adviento, tiempo de vigilancia, oración y conversión, el Señor Jesús y su Madre Santísima colmen de bendiciones a todos los fieles, a sus familias, especialmente a los que sufren, y a todas las personas de nuestra Patria.

Los Obispos de la Conferencia Episcopal de Chile

Punta de Tralca, 17 de Noviembre de 2006
Publicado por verdenaranja @ 23:40  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
Con la lectura del Mensaje al Pueblo de Bolivia concluyó esta mañana, 18 de Noviembre, la LXXXIII Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Boliviana.

Discípulos y misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos en Él tengan vida

“Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14,6)



Reunidos en la LXXXIII Asamblea los Obispos de Bolivia, como en anteriores ocasiones queremos compartir con el Pueblo de Dios la experiencia de estos días, las reflexiones, los momentos de oración y de comunión, y dar una palabra de aliento y esperanza, en este tiempo de Adviento que vamos a vivir, preparando la Navidad.

El Adviento y la Navidad nos invitan a experimentar con gozo el Nacimiento del Señor, sin dejarnos seducir por el consumismo y la frivolidad que desvirtúan el misterio y la grandeza de Dios con nosotros.

Este tiempo de esperanza tiene un especial significado para nosotros por la preparación a la V Conferencia de la Iglesia de América Latina y del Caribe y por las evidentes señales de cambio que se están produciendo en nuestro país.

V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe

La V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, que Dios mediante tendrá lugar en Aparecida (Brasil) en mayo de 2007, con la presencia del Papa Benedicto XVI, es un tiempo de Gracia para nuestra Iglesia. El lema de la Conferencia, “Discípulos y Misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos en Él tengan vida”, nos interpela y nos convoca a un nuevo esfuerzo en la evangelización y en la construcción del Reino de Dios.

Ser discípulo de Jesús significa poner el valor de la vida, la justicia y las bienaventuranzas como tarea. Discípulos y misioneros para evangelizar partiendo con alegría a transmitir la novedad de Jesús que viene a renovar todas las cosas.

Agradecemos a todas las comunidades, movimientos y parroquias el trabajo realizado con el Documento de Participación, e invitamos a seguir acompañando el proceso y a orar con la plegaria que el Papa nos ha regalado.

NUESTRA REALIDAD

Como Obispos, es nuestra misión y nuestro deber iluminar la conciencia de los fieles a la luz de la Palabra de Dios en los asuntos que afectan a la vida humana, la dignidad de la persona, la paz y el bien de todos. Desde la urgencia de ser discípulos tenemos la responsabilidad de anunciar el Reino de Dios y denunciar todo aquello que se opone a la verdad y la justicia. (Cfr Jr 33,16).

Nos congratulamos de los pasos que se están dando para la recuperación de los recursos naturales, factor muy importante para el necesario desarrollo del país y su economía y que deberá beneficiar de manera especial a los sectores más empobrecidos. Así mismo vemos avances en la lucha contra la corrupción y animamos a todos a seguir por un camino de austeridad.

Asamblea Constituyente

Superadas las primeras dificultades y tensiones, confiamos en que el diálogo y la concertación sean el espíritu de trabajo de los constituyentes. Pedimos que, en el respeto a la Ley de Convocatoria siempre se actúe en el marco legal y constitucional, buscando el bien común y que todos los sectores, culturas y pueblos se sientan representados e identificados.

Es necesario que la nueva Constitución reconozca los principios y valores humanos y cristianos que han forjado la vida de nuestra patria y siguen vigentes en el corazón del pueblo.

Tiempo de cambio

Constatamos que ha comenzado un tiempo de cambio, una nueva etapa en nuestra historia, con la incorporación más clara de los sectores sociales empobrecidos y los pueblos originarios a la responsabilidad de gobierno, con la preparación de una nueva Constitución, con el empeño de una mayor identidad y con el deseo de soberanía en libertad, sin intromisiones antiguas o nuevas que atentan contra la dignidad del país.

Como Iglesia participamos en este proceso con esperanza. Sabemos que ningún proyecto político se identifica con el Reino de Dios, que la tarea de los cristianos es apoyar y comprometerse en todo lo que conduce a la justicia y la verdad, y es nuestro deber evangelizar en todo momento y lugar para que el plan de Dios llegue a su plenitud.

Constructores del diálogo y la verdad

La confrontación y el resentimiento sólo conducen a la frustración, división y debilidad nacional. Hoy, más que nunca, es necesario que entremos en la dinámica del diálogo entre los pueblos, las fuerzas políticas, los sectores sociales, las regiones y las culturas.

Es urgente promover la transparencia y la verdad que nos hacen libres y que deben prevalecer frente a la mentira que se ha generalizado en nuestra convivencia social. Mentira que hace del doble discurso una tarea política y que deriva tantas veces en corrupción como algo cotidiano de la vida.

Dignidad de la Familia

Cuando estamos asistiendo a un deterioro progresivo de la familia, es oportuno una vez más reafirmar su dignidad por ser célula básica y fundamento de la sociedad, fuente de la vida y del amor. Son muchas las causas que están combatiéndola: hedonismo, pobreza, desempleo, violencia, machismo y, de una manera particular el éxodo de tantos bolivianos que está ocasionando la ruptura de muchas familias y la falta de protección y abandono de muchos de nuestros niños y jóvenes.

Educar para la libertad

Ante las dudas e incertidumbres que vivimos en el tema educativo, reafirmamos lo que decíamos en el mes de marzo:

“El Estado cumple su función social en la medida en que garantiza el ejercicio de los derechos sociales. Entre ellos, particularmente deben tenerse en cuenta el derecho a la educación, a la salud y a la seguridad social.

Los padres son los primeros y principales responsables de la educación de sus hijos y tienen el derecho de elegir la que sea más conveniente para ellos. Por tanto, es deber del Estado colaborar a los padres en esa tarea.” (Construyamos una Bolivia para todos No. 29).

Es necesario que la educación sea tarea de todos y llegue a todos, que sea una educación en los valores fundamentales de la persona: la libertad, la dimensión religiosa y la necesaria responsabilidad social.

Tierra

Otro tema candente que suscita hoy nuestra atención es el de la tierra.

Es un principio ético y cristiano la justa distribución de la tierra que Dios creó para todos, que es fuente de riqueza y alimento de los seres humanos, madre fecunda para todos. Las leyes han de propiciar este principio sin beneficiar solo a unos pocos y respetando el derecho de los pueblos y las personas que trabajan la tierra.

Un país, bendecido por Dios con un territorio grande y hermoso, no debería ser lugar de confrontación entre los pueblos y menos entre hermanos. Los abusos han de ser corregidos y todos han de tener posibilidad de trabajar la tierra y vivir de ella, cuidando la ecología en el respeto de las leyes propias de la naturaleza.

Valores humanos y cristianos

Exhortamos a todos a revalorizar nuestra dignidad superando las dificultades de nuestra historia reciente y recuperando los valores humanos y cristianos que han marcado lo mejor de ella. En los últimos años se han incrementado asesinatos, robos, atracos, violaciones de menores, toma de rehenes, grupos de “pandillas” organizados para la delincuencia, linchamientos y violencia de todo tipo.

Sigue siendo un problema grave de nuestra sociedad el alcoholismo y más recientemente la drogadicción. Igualmente vuelve a adquirir caracteres alarmantes el narcotráfico.

Creemos que la causa fundamental de todo ello reside en el abandono de los valores ético-morales, en la pérdida del respeto a la dignidad de cada persona; en una palabra, el resultado de habernos alejado del Dios de la vida.

En el espíritu de la Navidad que nos disponemos a celebrar y con la confianza en Dios que vive entre nosotros, que ha puesto su tienda en el corazón del pueblo, reavivamos nuestra esperanza siendo discípulos y misioneros de Jesucristo en un mundo desgarrado por el miedo, la pobreza y la crisis de valores.

Que la santísima Virgen María, la primera discípula, que esperó el nacimiento del Dios hecho hombre con inefable amor de madre, interceda ante su Hijo para que Él conceda a nuestra patria un nuevo nacimiento de paz, cimentada en la verdad, la justicia, la solidaridad activa y la libertad.

Noviembre 2006

LOS OBISPOS DE BOLIVIA
Publicado por verdenaranja @ 23:28  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
Mons. García-Gasco invita a testimoniar amor de Dios en caridades católicas en "Carta Semanal"

Publicada en «Paraula-Iglesia en Valencia» el 19 de noviembre de 2006


A lo largo de la historia y en nuestros días, no ha faltado el testimonio de cristianos admirables por su entrega generosa a los demás, especialmente a los más necesitados. Particularmente son numerosas las personas consagradas que, siguiendo a Jesucristo allí donde les llama, gastan su vida en el servicio a los más humildes y desvalidos.
Por citar sólo un ejemplo, a ningún ciudadano del Tercer Milenio deja de conmoverle la biografía de la Beata Teresa de Calcuta y su incondicional y gratuita entrega a los más desheredados de la India. La vida de estas personas, ¿es algo tan excepcional que hemos de mirarla con extrañeza? ¿O más bien forma parte de una vivencia del amor a la que estamos todos llamados a vivir?

El Papa Benedicto XVI nos invita a mirar estos ejemplos desde la siguiente explicación: el amor puede ser mandado porque Dios nos ha amado primero. El ser humano está conformado de tal manera que su existencia sólo encuentra luz y sentido cuando ama de verdad, cuando el amor ocupa un lugar central en su vida.

El mandamiento del amor es posible cumplirlo. No sólo porque responde a nuestra naturaleza humana, sino también porque de manera decisiva el Hijo de Dios se ha encarnado y, a través de la predicación del Evangelio por su Iglesia, el cristianismo no ha dejado de promover en todas las culturas sus semillas de caridad.

Benedicto XVI dedica la segunda parte de su Encíclica «Deus caritas est». Sobre el amor cristiano a las consecuencias concretas del mandamiento del amor en la vida de la Iglesia. Por un lado, porque la Iglesia no puede dejar de realizar el servicio de la caridad: es inherente a su ser y a su misión; y porque la Iglesia debe testimoniar que el ejercicio de la caridad cristiana nada tiene que ver con la heroicidad humana: es la humilde y coherente respuesta del creyente al amor de Dios. Un Dios que nos ha amado primero, dándonos la vida, rescatándonos del pecado y abriéndonos su corazón traspasado en la Cruz, para remediar todas nuestras miserias y contradicciones. No hay heroicidad en la generosidad de la caridad. Es la consecuencia natural de centrar la propia vida en el mandamiento cristiano del amor

El Espíritu hace manar en los creyentes torrentes de agua viva que les permiten amar. El Espíritu es la potencia interior que armoniza su corazón con el Corazón de Cristo, y los mueve a amar a los hermanos como Él los ama, con servicio y entrega radical en su cruz. El acontecimiento del Espíritu transforma también el corazón de la comunidad eclesial, de la Iglesia, para que sea en el mundo testigo del amor del Padre, que quiere hacer de la humanidad una sola familia en su Hijo.

La consecuencia de esta contemplación del amor de Jesucristo, que la fe nos suministra, es clara para la comunidad cristiana: toda la actividad de la Iglesia es expresión de un amor que busca el bien integral del ser humano. Busca su evangelización mediante la Palabra y los Sacramentos; y, al mismo tiempo, busca su promoción en los diversos ámbitos de la actividad humana. Se trata de dos caras de la misma moneda: la evangelización lleva a la promoción; la promoción necesita de la evangelización para responder a la verdadera dimensión de las necesidades del ser humano.

Pensando en el ejercicio humilde de la caridad dentro de la Iglesia, Benedicto XVI define el amor como el servicio que presta la Iglesia para atender constantemente los sufrimientos y las necesidades, incluso materiales, de los hombres. El amor a los demás, especialmente a los más necesitados, es posible. Pero se trata de un amor humilde. La iniciativa es de Dios, que nos enriquece con el don de la vida, del amor, de su Palabra, de los Sacramentos, y de las personas a las que servimos con todo el respeto y la veneración de dignidad y de su condición de hijos amadísimos de Dios.

Queridos hermanos: os invito a participar en las diversas entidades, como Cáritas, Manos Unidas, Fundación Ad Gentes y otras muchas, que trabajan en tierras valencianas y en otras partes del mundo a favor de los más necesitados: abrid de par en par las puertas a Cristo, para que Él renueve la fuerza y la hermosura de vuestra entrega. Descansad en Él todas vuestras dudas y dificultades, y confiad en la potencia de su amor misericordioso. Os aseguro que no quedaréis defraudados.

Con mi bendición y afecto,

Agustín García-Gasco Vicente
Arzobispo
Publicado por verdenaranja @ 23:13  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
18 Nov. 06 (ACI).- El Papa Benedicto XVI recibió esta mañana al segundo grupo de los Obispos de Alemania y en su discurso los exhortó a llevar una reforma actuada bajo una auténtica vida espiritual y velar por los jóvenes, las obras de caridad, la familia y el ecumenismo entre cristianos.

El Santo Padre afirmó que la Iglesia “debe ser continuamente renovada para permanecer fiel al Señor y por lo tanto a sí misma”, misión que solo puede lograr “sondeando la voluntad del Señor y reconociendo claramente que toda reforma eclesial nace del compromiso serio para alcanzar un conocimiento más profundo de la verdad de la fe católica, y de la aspiración persistente a la purificación moral y a la virtud”.

Asimismo recordó que esta “búsqueda de la reforma puede fácilmente caer en un activismo exterior si quien actúa no mantiene una auténtica vida espiritual”, y exhortó a que “al centro de nuestro servicio esté siempre el encuentro con el Cristo”.

Su Santidad destacó “cuatro puntos” que son argumentos de suma importancia: “El anuncio de la fe a los jóvenes de nuestro tiempo; las obras caritativas eclesiales; el matrimonio y la familia, y el ecumenismo entre cristianos”.

Sobre el primer argumento afirmó que “en la cotidianidad los jóvenes experimentan mayormente una cultura en la cual Dios no está presente” y que sin embargo “ellos esperan Dios”.

Dando algunos elementos para la pastoral con estos el Pontífice resaltó “el servicio de los acólitos, el trabajo en coros, los movimientos eclesiales, lugares de fe en los que jóvenes y adultos experimentan un modelo de vida en la fe como oportunidad para la vida de hoy”.

Sobre las obras caritativas citó su Encíclica exhortando a los cristianos a “ayudar a las personas que viven en la pobreza a reivindicar su derecho a la participación de los bienes de la tierra” y que toda obra en esta línea “corresponda verdaderamente al impulso interior del amor guiado por la fe”.

Abordando el tercer punto explicó como cada vez, a raíz de la cultura, es “más difícil aceptar a los hijos y darles aquel espacio duradero de crecimiento y madurez que solo puede estar en la familia fundada en el matrimonio”.

“En la paciencia del estar juntos por toda la vida el amor alcanza su verdadera madurez –continuó-. En este ambiente de amor para toda la vida también los hijos aprenden a vivir y amar”.

Finalmente recordó que “el compromiso ecuménico se hace visible y eficaz cuando los cristianos profesen juntos en modo convincente los valores transmitidos por la fe cristiana y los evidencien con fuerza en su actuar político y social”.
Tema de reflexión para el clero en el retiro mensual.

Pablo, Apóstol de Jesucristo


PRESENTACIÓN PASTORAL

Mirar nuestra historia personal, escribirla y contarla a otros nos ayuda a poner delante la verdad de nuestra vida la raíz de nuestro ministerio. Así lo hace Pablo ante la comunidad de Corinto, a él le ayuda a decir quién es y pone ante la comunidad su verdad: es apóstol desde la experiencia de su encuentro con Jesucristo resucitado y desde el envío de la Iglesia. Cuando contemplamos el recorrido personal de Pablo vamos poniendo también el nuestro. Veamos los pasos de nuestra conversión, las etapas de nuestro ministerio, ese recorrido interior que el Señor ha ido haciendo con nosotros.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Flp 3 7b-13)

Lo que era para mí ganancia, lo he juzgado una pérdida a causa de Cristo. Y más aún: juzgo que todo es pérdida ante la sublimidad del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por quien perdí todas las cosas, y las tengo por basura para ganar a Cristo, 'y ser hallado en él, no con la justicia mía, la que viene de la Ley, sino la que viene por la fe de Cristo, la justicia que viene de Dios, apoyada en la fe, y conocerle a él, el poder de su resurrección y la comunión en sus padecimientos hasta hacerme semejante a él en su muerte, tratando de llegar a la resurrección de entre los muertos. No que lo tenga ya conseguido o que sea ya perfecto, sino que continúo mi carrera por si consigo alcanzarlo, habiendo sido yo mismo alcanzado por Cristo Jesús. Yo, hermanos, no creo ,haberlo alcanzado todavía. Pero una cosa hago: olvido lo que dejé atrás y me lanzo a lo que está por delante, corriendo hacia la meta, para alcanzar el premio a que Dios me llama desde lo alto en Cristo Jesús.

PABLO, APÓSTOL

Soy el menor de los apóstoles, que no soy digno de ser llama-do apóstol, pues perseguí ca la Iglesia de Dios (1 Cor 15,9). Pablo se proclama a sí mismo Apóstol de Jesucristo v reconoce en el hecho de ser Apóstol cíe Cristo la mayor dignidad que pueda adquirir. Pablo no conoció físicamente a Jesucristo, pero se consideraba un Apóstol del Señor como aquellos que le trataron en vida y fueron testigos de su Resurrección. Esta había sido la condición requerida para ser elegido apóstol en el momento de suceder a Judas Iscariote: haber sido alguien que anduvo con nosotros todo el tiempo que jesús convivió con nosotros a partir del bautismo de Juan hasta el día en que nos fue llevado (He 1,21). El nuevo apóstol necesitaba haber sido testigo de Jesús de Nazaret en vida y testigo del Resucitado. Pablo en cambio, es apóstol por designio de Dios.

PABLO, JUDÍO

Pablo había nacido en Tarso de Cilicia y recibido en su familia una formación estrictamente judía: Yo soy judío, ciudadano de Tarso, una ciudad no_desconocidq de C.ilicia (He 21, 39), confiesa Pablo al oficial romano. Sus padres le enviaron a Jerusalén para realizar estudios, de modo que conociera la ley asistiendo a la escuela del docto maestro Gamaliel (S. Jerónimo, De viribus illustribus 5). De su condición de fariseo Pablo se gloriará siempre: yo he vivido como fariseo conforme a la secta más estricta de nuestra religión (He 26,5); se considera hebreo, hijo de hebreos, circuncidado el octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín; en cuanto a ley, fariseo (Flp 3,5).

Sobresa1ió, entre sus compatriotas, en su amor al_ judaísmo superándoles en el celo por las tradiciones de mis padres (Cal 1,14). Pablo es celoso yfariseo. Con el adjetivo celoso revela su compromiso militante a favor de la ley judía (1 Mac 2, 23-28). Y con el término fariseo se identifica como miembro de uno de los tres grupos en que se dividen los judíos: esenios, saduceos y fariseos. Al estudio de la ley se dedicó con ardor y también a su defensa y propagación.

PABLO, PERSEGUIDO

La primera fase de su apostolado Pablo la ejerció precisamente contra los cristianos. El Sanedrín le encomendó la persecución y aniquilamiento de una nueva secta: el sumo sacerdote y el colegio de los ancianos me dieron cartas para los hermanos de Damasco y fui allá con el fin de traer presos a Jerusalén a los creyentes que encontrara para que fueran castigados (He 22, 4-5); con la autoridad de los sumos sacerdotes, metí en la cárcel a muchos fieles y di mi voto para que los condenaran a muerte (He 26, 11).

Pablo se considera indigno de ser apóstol por haber perseguido a la Iglesia de Dios (1 Cor 15, 9). Más tarde recuerda con dolor su conducta anterior en el Judaísmo, cuán encarnizada-mente perseguía a la Iglesia de Dios y la devastaba (Gal 1, 13). Me ensañé contra ellos de tal modo que los perseguía hasta en las naciones extranjeras (He 26,11).

ALCANZADO POR CRISTO

Inmerso con gran apasionamiento en la defensa de la ley y la persecución de quienes considera enemigos de la misma, es alcanzado por Cristo Jesús (Flp 3, 12). En el camino de Damasco Saulo es llamado a ejercer un nuevo apostolado. Aquel a quien ha perseguido con saña largo tiempo El mismo le llama a recorrer un. nuevo camino; y ante su invitación, Saulo manifiesta su disponibilidad, necesaria para hacer posible un nuevo proyecto apostólico: ¿Qué he de hacer Señor? (He 22, 10).

-Ananías le formula en nombre de Jesucristo la nueva misión apostólica: será instrumento de elección que lleve mi nombre ante los gentiles, los reyes y los hijos de Israel (He 9, I5).

Constituido apóstol Pablo confiesa repetidas veces que él es testigo de Cristo Resucitado quien le estableció en el apostolado: después de todos, como un aborto, se me apareció también a mí. Recuerda con dolor el tiempo en que persiguió a Cristo y a la Iglesia, pero reconoce que la dignidad de ser após¬tol no le alcanza por sus méritos, sino por la gracia de Dios:
por la gracia de Dios soy lo que soy; y la gracia de Dios no ha sido estéril en mí; antes bien he trabajado más ue todos ellos(1 Cor 15,10). Dios le ha llamado a ser Apóstol y le ha concedido su gracia abundantemente para poder ejercer el ministerio apostólico.

A Pablo se le encomienda el ministerio apostólico por manos del Resucitado al regreso del martirio de Esteban, cuyos vestidos recibió antes de ser lapidado y cuya muerte aprobó (Hch 7,58; 8,1). Se dirigía a Damasco, respirando amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, con cartas del Sumo Sacerdote para detener a los seguidores del Camino y conducirlos a Jerusalén. Llegando a Damasco, Pablo oye una voz que le dice: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? El respondió: ¿quién eres, Señor? Y El: Yo soy Jesús a quien tú persigues. Pero levántate, entra en la ciudad y se te dirá lo que debes hacer (Hch 9,1-6).

APÓSTOL POR DESIGNIO DE DIOS

Este encuentro con el Resucitado es el fundamento de su nueva vocación al apostolado: ¿No soy yo apóstol? ¿Acáso no he visto yo a Jesús,Señor nuestro? (1 Cor 9,1). Al menos en tres oca¬siones hace mención expresa del encuentro con el Resucitado camino de Damasco: Primera: “Pablo, Apóstol por vocación”: Pablo, siervo de Cristo Jesús, llamado al apostolado (Rm1,1); la misma conciencia de ser apóstol por elección muestra al dirigir-se a la comunidad de Corinto: Pablo, apóstol de Jesucristo por designio y llamada de, Dios( kletós apóstolos: 1 Cor 1,1). El título de apóstol va unido a la llamada que Pablo ha recibido de parte de Dios, por su libre soberanía e iniciativa: Pablo, apóstol no por mediación de hombre alguno sino por Jesucristo y Dios Padre (Gal 1,1). El es apóstol sólo por voluntad divina.

En,segundo lugar, Pablo confiesa "He visto al Señor Jesús". Pablo se considera apóstol de pleno derecho porque él también se puede aplicar la fórmula tradicional del encuentro con el Resucitadó: He visto a Jesús el Señor (1Cor 9,1). También a él Cristo se le apareció (ópthe), como se apareció a Cefas ya Santiago, bien es cierto que por la gracia de Dios, siendo el últino de los apóstoles y como un aborto.

Y finalmente: la experiencia del encuentro con el Resucitado Pablo la vive como una fuerza ajena a él, que lo ha arrebatado: yo mismo fui alcanzado por Cristo Jesús (Flp 3,12); siendo él hebreo e hijo de hebreos, fariseo y perseguidor de la Iglesia, y sin embargo irreprensible cumplidor de la Ley (3,5-6), como un atleta, fue arrebatado por una fuerza repentina.

El encuentro con el Resucitado provoca en Pablo una radical conversión: a partir de este momento crecerá continuamente en !a sublimidad del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por quien perdí todas las cosas, y las tengo por basura para ganar a Cristo (Flp 3,8). En adelante dejará de perseguir a los cristianos .a quienes obligaba a blasfemar a fuerza de castigos, loco de furor contra ellos (Hch 26,11).

TRANSMISIÓN DE LA FE RECIBIDA

Efecto de su conversión y de la llamada al. apostolado será la transmisión de la fe recibida, la predicación del Evangelio: enseguida se puso a predicar en las sinagogas que Jesús era el Hijo de Dios'(Hch 9,20). La misión que le ha sido encomendada es, probablemente, una novedad para la primera comunidad cristiana: predicar el Evangelio a los gentiles: Jesús es el Mesías, muerto y resucitado según las Escrituras, para salvación de los hombres. Es el Evangelio que Pablo proclama a judíos y paganos, recomendándoles encarecidamente que lo guarden fielmente: Os recuerdo, hermanos, el Evangelio que os prediqué, que habéis recibido y en el cual permanecéis firmes, y por el que sois salvados, si lo guardáis tal como os lo prediqué (1Cor 15,1-2).

Pablo ha pasado de perseguidor de los cristianos a ser apóstol de Jesucristo para los gentiles. Vivirá su vocación con una radicalidad total y una entrega absoluta: Muy gustosamente me gastaré y me desgastaré totalmente por vuestras almas (2Cor 12,15). La salvación de las almas será la meta última que Pablo persiga con su ministerio-apostólico. Para alcanzarla, se mantendrá con entera firmeza y fidelidad; su evangelio, la Palabra predicada por Pablo no fue sí y no, porque la palabra de Cristo, las promesas de Dios, sólo han tenido un sí en Él (2Cor 1,18-20). El fundamento de esta fidelidad no es otro sino la plena identificación de su persona con el Evangelio que predica: Escogido para el Evangelio de Dios... para predicar la obediencia de la fe (Rin 1,1-6). Su predicación no se apoyará en ,recursos humanos, en persuasivos discursos de la sabiduría sino en la manifestación del Espírito y del poder (1 Cor 2,4).

ENTRE LOS JUDÍOS

Las pnmeras tareas postólicas de Pablo tienen._lugar_en las sinagogas de Damasco y van dirigidas a los judíos, a quienes anuncia que Jesús era el Hilo de Dios (He 9, 19-20). . Los judíos quedaban confundidos por el cambio observado en Pablo y por el ardor de su predicación: ¿no es éste el que en Jerusalén perseguía encarnizadamente a los que invocaban ese nombre? Hasta tal punto se sorprenden e indignan que, pasado algún tiempo, los judíos tomaron la decisión de matarle (He 9,23); custodiaron las puertas día y noche para capturarle, hasta que los discípulos le ayudaron a escapar descolgándole de noche por la muralla dentro de una espuerta.

De Damasco Pablo marchó a Jerusalén, donde fue presentado a los apóstoles por Bernabé, quien dio testimonio de él diciendo que había visto al Señor en el camino, y que le había hablado y cómo había predicado con valentía en Damasco en el nombre de Jesús (He 9, 27).

También Pablo en Jerusalén predicaba valientemente en el, nombre del Señor; hablaba y discutía con los helenistas pero estos intentaban matarle. Por eso los hermanos, al saberlo, le condujeron a Cesarea y le obligaron a marchar a Tarso (9, 29-30)). La comunidad de Jerusalén, que en aquellos momentos gozaba de paz, no deseaba poner en peligro la vida de Pablo ni tampoco ser perturbados con una persecución como la que habían sufrido llegando hasta el martirio de Esteban. Las Iglesias por entonces gozaban de paz... y estaban llenas de la consolación del Espíritu Santo (9, 31). En Tarso permaneció Pablo hasta que Bernabé fue a buscarle y le llevó a Antioquía con el fin de evangelizar juntos aquella comunidad, que creció en número y en organización.

MISIÓN DESDE ANTIOQUÍA: PRIMER GRAN VIAJE

En Antioquía se gestaron y. de Antioquía partieron los grandes viajes apostólicos de Pablo: Celebrando el culto del Señor y ayunando, dijo el Espíritu Santo:" separadme a Bernabé y a Pablo para la obra a la que los he llamado". Después de haber ayunado y orado, les impusieron las manos y les enviaron (13, 2-3). El primer viaje apostólico duraría del año 45 al 48: de Antioquía parten para Chipre, patria de Bernabé; recorren Salamina y Pafos, convirtiendo al procónsul romano; navegan hacia Asia Menor, desembarcando en Perge; después a Antioquía de Pisidia, donde predica a los judíos, siguiendo un prototipo de discurso; se dirige a Iconio, donde intentan apedrearle; huyen a Listra, donde Pablo cura a un tullido y es lapidado, quedando
como muerto; siguen a Derbe y luego regresan a las ciudades evangelizadas, hasta embarcarse en Atalía regresendo a Antioquía: allí contaron cuánto Dios había hecho juntamente con ellos y cómo había abierto a los entiles la puerta de la fe Cfr: He 13, 4 -14, 27).

Se había cerrado este primer gran viaje misionero como proyecto de creación de comunidades cristianas y de consolidación de la Iglesia: confortaban los ánimos de los discípulos, exhortándoles a perseverar en la fe y diciéndoles: es necesario que pasemos por muchas tribulaciones para entrar en el Reino de Dios (14, 25). Paulatinamente va tomando cuerpo una organización embrionaria de la autoridad y del gobierno de la Iglesia en torno a lso prebíteros o guías de la comunidad (14,23).

El primer viaje apostólico entre los gentiles había sido, antes que nada, una obra del Espíritu Santo: una misión confiada por el Espíritu (13,2), una realización de señales y prodigios por la intervención poderosa del Espíritu Santo; un testimonio en medio de la persecución y de la tribulación, que se convierte en un motivo de gozo: los discípulos quedaron llenos de gozo y del Espíritu Santo (13,51); un anuncio de la buena noticia: os anunciamos la Buena Noticia de que la promesa hecha a los padres Dios la ha cumplido en nosotros (13,32-33). El éxito apostólico no ha sido una obra humana sino una acción que .Dios ha hecho juntamente con ellos, por medio de ellos (14,27).

Finalizado el gran primer viaje, Pablo pasa un largo tiempo con la comunidad de Antioquia hasta que es~enviadó„por la Iglesia a Jerusalén, donde fueron recibidos por los apóstoles y presbíteros, produciendo gran alegría a todos los hermanos, y contándoles cuanto Dios había hecho por medio de ellos (15,3-4). Allí tuvo lugar el concilio de Jerusalén para debatir la propuesta de algunos del grupo de Santiago (Ga 2,12; He 15,1): si no os circuncidáis conforme a la costumbre mosaica no podéis salva-ros (15,1).

Terminada la asamblea de Jerusalén Pablo y Bernabé regresan a Antioquía, donde permanecieron un tiempo enseñando y anunciando en compañía de otros muchos la Buena Nueva, la Palabra del Señor (He 15,35)_


SEGUNDO VIAJE: CORINTO

El segundo gran viaje Pablo lo emprende con Silas, en lugar de Bernabé, para ver cómo les va a los hermanos en todas aquellas ciudades en que anunciamos la Palabra del Señor (15,36). Pretendían visitar y consolidar las comunidades fundadas en el primer viaje. Se dirigieron a Derbe y Listra, pasando por Siria y Ciliciá. En Listra Pablo acogió un nuevo compañero: Timoteo. Con su predicación las iglesias se afianzaban en la fe y crecían en número de día en día (16,5). Atraviesan Asia, Bitinia, donde les prohíben hablar del Espíritu, y luego bajan a Tróade, donde en una visión recibe una súplica: pasa a Macedonia y ayúdanos (16,10).

Llegaron a Filipos; allí encontraron a Lydia y fueron encarcelados y flagelados por expulsar un demonio de una esclava, privando así de los ingresos económicos a sus amos. De Filipos pasaron a Tesalónica donde convirtieron a algunos judíos, a multitud de griegos y a no pocas mujeres principales. Movidos por un altercado, huyeron a J3erea: allí creyeron muchos de ellos (17,12) un nuevo conflicto promovido por los judíos de Tesalónica hace que los hermanos despidan a toda prisa a Pablo, embarcándolo para Atenas.

En Atenas Pablo pronuncia su famoso discurso, dedicado al Dios desconocido, bien tramaado filosóficamente pero sin conseguir fruto alguno: unos se burlaron y otros le dijeron: sobre esto va te oiremos otra vez (17,32). De Atenas parte_para_Corinto, donde cambia el modo de presentación: olvidando toda sabiduría humana, predica sencilla y abiertamente a Cristo crucificado. Con el apoyo de Aquila y Priscila permaneció dieciocho meses y fundó la Iglesia de Corinto, la más viva e inquieta de las comunidades paulinas. Perseguido por los judíos, allí fue entregado a la justicia siendo juzgado por Galión, hermano de Séneca. Partió para Siria, deteniéndose en Efeso, punto esencial del siguiente viaje, y en Cesarea, hasta regresar de nuevo a Antioquia, saludando previamente a la Iglesia de Jerusalén.

Así terminaba su -segundo gran viaje, de unos tres años de duración, con un ministerio intenso y fecundo , lleno de dificultades, creador de nuevas iglesias. Había salido de Antioquía visitando Jerusalén, ahora regresa al punto de partida, Antioquía, saludando a la Iglesia madre, Jerusalén, fundamento de la comunión apostólica.

TERCER VIAJE APOSTÓLICO

Permaneció un tiempo en Antioquía y de allí partió de nuevo para fortalecer a todos los discípulos (18,23). Era su tercer gran viaje apostólico. Llegó a Efeso, a cuya comunidad había prometido que regresaría: volveré a vosotros otra vez, si Dios quiere; allí permaneció unos tres años. Hablaba con valentía, discutiendo acerca del Reino de Dios (19,8). Fundó la Iglesia de Efeso y predicó a las siete Iglesias del Asia Menor, de las que habla el libro del Apocalipsis (1,11). En Efeso acaeció la revuelta de los orfebres, que temieron peligrar el culto a Artemisa, y con él no pocas ganancias (He 19,24). Se despidió de discípulos en Éfesó y marchó a Macedonia. Recorrió aquellas regiones y exhortó a los fieles con largos discursos (20,2), permaneciendo en Grecia unos tres meses. Proyecta embarcara ara Siria, pero ante la conjura de los judíos, decide volver por Macedonia y llegar a Tróade: allí resucita a un muchacho cuando estaban reunidos para la fracción del pan (20,7-12).

Después, se encamina a Jerusalén ., pasando por Éfeso; allí reúne a los presbíteros y les dirige un emocionado discurso de despedida, recordándoles su misión y haciendo llorar a todos: me dirijo a Jerusalén sin saber lo que allí me sucederá... Tened cuidado de vosotros y de toda la grey. en medio de la cual os ha puesto el Espíritu Santo como vigilantes (20,17-38).,Pablo y sus acompañantes pasan .por Corinto, Pátara, Tiro, Tolemaida y Cesarea. Aquí Agabo le predice grandes sufrimientos, que recuerdan el anuncio de la pasión por parte de Jesús; pero él está dispuesto no sólo a ser atado sino a morir también en Jerusalén por el nombre del Señor jesús (21,13). Finalmente llega a Jerusalén: le recibieron con alegría los hermanos, visitando a Santiago y a los presbíteros. Al exponerles las cosas que Dios había obrado entre los gentiles por su ministerio, glorificaban a Dios (21,17-19).


CAMINO DE ROMA (VIAJE A España)

Pocos días después Pablo es arrestado por el ,Tribuno de la cohorte después de un motín promovido por judíos del Asia Menor. Pronuncia un discurso ante los judíos de Jerusalén y después ante el Sanedrín. Es trasladado a Cesarea: allí tiene lugar el proceso ante el procurador romano Félix y ante Agripa y Berenice (He 22-25). Al apelar al Césarpor su condición de ciudadano romano Pablo es c aducido a Romas donde llega después de naufragar en medio de una tempestad (27), que les llevó a Malta (28).

Salieron a recibirle los hermanos hasta el Foro Apia y Tres Tavernas. En Roma estaba encadenado aunque_gozaba_de cierta libertad en una casa que había alquilado y recibía a todos los que acudían a él (28,30). El que no permanecía encadenado era su ministerio apostólico; fue Apóstol de Jesucristo hasta el último día: predicaba el Reino de Dios y enseñaba lo referente al Señor Jesucristo con toda valentía, sin estorbo alguno (28,31).

Quizás Pablo usó de esa libertad para viajar a España. Lo había anunciado a los cristianos de Roma en una carta precedente: deseaba ardientemente visitar a la comunidad de Roma yendo de paso para España (Rm 15,24.28). Pudo, tal vez, haber visitado Tarragona y regresado a Roma no directamente sino por Éfeso, Macedonia, Creta, Triade, Mileto y Corinto Cartas pastorales). En el año 67 está de nuevo prisionero enRoma.

PABLO, APÓSTOL HASTA EL FINAL

El apostolado de Pablo se fundamenta en su encuentro con el Resucitado, camino de Damasco. El sobreabundante fruto del apostolado de Pablo a los gentiles se fundamenta en la acción del Espíritu Santo que le envía y le da su poder para llevar a cabo su misio apostólica. Él amor a Jesucristo le apremia y le impulsa a la predicación de su mensaje. Al ministerio de la palabra, Pablo une tan bien el apostolado literario: sus escritos contienen una extraordinaria riqueza sobre el misterio pascual, misterio de Cristo, misterio de la Iglesia, que anima y mantiene vivas sus comunidades y las comunidades de todos los tiempos. No sólo Jesucristo, también ama a los judíos que le persiguen insistentemente (Rm 9,2_41_y a los gentiles.

Pablo ha sufrido intensamente en el ejercicio de su ministerio apostólico con sus padecimientos completa en su carne lo cae falta a las tribulaciones de Cristo a favor de la Iglesia (Col 1,24); sin embargo, por encima de sus sufrimientos se da una desbordante alegría porque sabe que el dolor da frutos a favor de la Iglesia (2Cor 7,4). Son grandes las virtudes humanas pone al servicio del Evangelio: su tesón y apasionamiento por la misión encomendada, su valor y perseverancia frente a las persecuciones (He 25,11), su disposición para el trabajo (1Cor 4,13), su ternura (1Ts 2,7), que le lleva por amor al Evangelio a hacerse todo a todos para ganarlos para Cristo (1Cor 9,22). Por amor a Jesucristo y por ardor a las almas muy gustosamente se gastó y desgastó totalmente (2Cor 12,15).

Al final de su vida, cercano ya su martirio en la cárcel de Roma, puede confesar: he competido en la noble competición, he llegado a la meta en la carrera, he conservado la fe (2Tim 4,7).
Publicado por verdenaranja @ 0:44  | Espiritualidad
Comentarios (0)  | Enviar
viernes, 17 de noviembre de 2006
Artículo publicado en "Misioneros Javerianos", Boletín mensual de información misionera de octubre 2006, año XLIII - Nº 426.

INCULTURACIÓN TAREA DE SIEMPRE


P. Carlos Collantes

C/ Landazábal, 3 - Entreplanta
31600 - BURLADA (Navarra) Tel.: 948 12 74 34


El P. Arrupe siendo superior general de los jesuitas definió la inculturación en los términos siguientes: «es la encarnación de la vida y del mensaje cristiano en un determinado contexto cultural, de tal forma que esta experiencia no sólo encuentra ex-presión a través de los elementos propios de la cultura en cues¬tión, esto sería una adaptación superficial, sino que también se convierte en un principio que anima, dirige y unifica la cultura transformándola y rehaciéndola como si naciese una nueva creación».

Desde el principio, desde la primera generación de cristianos el evangelio tuvo que inculturarse, ser predicado con distintos ropajes culturales. Con S. Pablo el mensaje evangélico pasa de un continente a otro —de Asia a Europa— de una cultura a otra. Si Jesús predica la Buena Nueva con las categorías culturales propias de su pueblo judío, los primeros discípulos, al predicar a Jesús —convertido en Buena Nueva— tienen que aprender a hacerlo, al menos algunos, con otras categorías y otro lenguaje saliendo de su mundo judío para adentrarse en otro, conocido ya por algunos de ellos, el mundo grecorromano. Existía entonces el judaísmo llamado de la diáspora, comunidades judías existentes en diferentes ciudades del Imperio romano, algunos cristianos provenían de este judaísmo más abierto y cosmopolita. De hecho, Pablo cuando llegaba a una ciudad para anunciar el evangelio se dirigía en primer lugar a las sinagogas y a los prosélitos porque allí encontraba —creía encontrar—un terreno ya preparado y bien dispuesto.

Unidad en la diversidad

Los Hechos de los Apóstoles nos relatan el primer Concilio de la historia, el Concilio de Jerusalén, un encuentro fraterno de responsables de comunidades, en él todos intentan dejarse guiar por la luz y sabiduría del Espíritu. El encuentro del evangelio con la cultura griega había provocado las primeras tensiones con los cristianos más ortodoxos y rígidos provenientes del judaísmo y era necesario distinguir lo esencial, lo irrenunciable, aquello sin lo cual el evangelio no era el de Jesús y la fe no era cristiana, distinguirlo de lo secundario, de aquello que pertenecía a tradiciones del Antiguo Testamento, costumbres judías más o menos respetables pero que un cristiano originario de otro horizonte cultural no tenía porque seguir o no le tenían que ser impuestas porque de lo contrario se oscurecería algo básico: que quien nos salva es Jesucristo, la fe en él y no el cumplimiento de la ley (hablamos de la ley religiosa judía o veterotestamentaria). Fue un ejercicio de fraternidad profunda, de colegialidad real. Pablo se convierte en el firme defensor de la libertad cristiana tan bien reflejada en su carta a los Gálatas. De esta manera aprenden a distinguir la unidad de la uniformidad, buscan la unidad en la diversidad, lo cual a veces es un milagro, sólo posible gracias al Espíritu.
Encontramos en los Hechos de los Apóstoles un texto muy significativo y revelador, se trata de la visión del macedonio: (Hch 16, 6-10). En él aparece con toda claridad que el gran protagonista de la misión es el Espíritu Santo, no es iniciativa del evangelizador, sino más bien del que va a ser evangelizado que pide que se le anuncie y muestre ese gran tesoro que es Jesucristo: «!Pasa a Macedonia y ayúdanos!», dice el macedonio. El Espíritu llama desde la otra orilla, ese Espíritu que había preparado desde siempre los corazones de los que iban a recibir a Cristo. Y Pablo dócil y obediente atraviesa la frontera.

«Conversión» de Pedro

La inculturación tiene que ver, por tanto, con la superación de fronteras, con la aceptación de la pluralidad, con la renuncia explícita a querer imponer a los otros (pueblos, comunidades, iglesias locales) la propia identidad, con la renuncia a toda actitud etnocéntrica. Ya en el relato de Cornelio (Hch 10) —primer pagano que entra en la comunidad cristiana— Pedro se ve obligado a cambiar sus esquemas, a relativizar ciertas prácticas de su anterior credo judío. En realidad quien fuerza a Pedro, quien lo convierte es el Espíritu. De nuevo el Espíritu el protagonista. Se opta por el universalismo rompiendo los estrechos límites del judaísmo.

En Pentecostés, la Iglesia nace misionera, acoge y acepta la pluralidad de lenguajes, todos son útiles y necesarios para proclamar y acoger las maravillas del Señor. Todos están llamados a enriquecer el rostro de la Iglesia. De esta forma, guiada por el Espíritu, la Iglesia está al servi¬cio de la unidad, una unidad respetuosa que no anula diferencias sino que enriquece. Sólo el Espíritu es capaz de recrear la comunión entre culturas y pueblos diferentes. Y la Iglesia quiere ser el signo y sacramento de esta unidad y comunión.

Un caso bonito y ejemplar de inculturación es la fiesta de la Navidad. No podemos saber la fecha exacta del nacimiento de Jesús, tampoco interesa demasiado para el contenido y valor de nuestra fe; los evangelistas no lo mencionan y tampoco les interesa puesto que no escriben biografías de Jesús sino testimonios creyentes, lecturas de la vida, ministerio y obra salvadora de Jesús desde la fe. Están escritos desde la experiencia pascual, tras la Resurrección de Jesús y con la luz que ésta proyecta sobre el ministerio histórico de Jesús.

Sabiduría pastoral

Fue en el siglo IV tal vez en el año 345, cuando se proclamó el 25 de diciembre como fecha de la Navidad. La Iglesia que salía de las catacumbas y de siglos de persecución supo -con gran inteligencia y sabiduría pastoral- "apropiarse" de una celebraciónpreexistente que celebraba el solsticio de invierno (en el hemisferio Norte que era donde vivía entonces la Iglesia). Los días se alargaban, el sol comenzaba a brillar con más intensidad, la luz —vencedora— se hacía fuerte, y la vida renacía. En el Norte de Europa existía una celebración con parecido significado: se quemaban grandes troncos adornados en honor de los dioses para que el sol brillara con más fuerza. La Iglesia se apropia de la fecha cambiando completamente el contenido: el verdadero Sol, la verdadera Luz es Jesús, el único Salvador. Se decidió entonces celebrar su nacimiento el día 25 de diciembre. Todo un acierto y una prueba de saber estar presente en medio de una sociedad y de una cultura. (Sirva este ejemplo para «cerrar la boca» a tanto testigo de Jehová agresivo e ignorantón que acusa a la Iglesia Católica de «mentir» en lo relativo a la fecha del nacimiento de Jesús. No hay ninguna mentira en este asunto para quien conoce la historia y el significado de los evangelios).

Muchas culturas son anteriores al evangelio, han nacido y se han desarrollado antes y al margen del cristianismo, no necesitan del evangelio. Sin embargo, el evangelio sí necesita de las culturas para expresarse con un determinado lenguaje, necesita un soporte cultural para ser más significativo, más elocuente en el corazón de quien lo escucha y se abre a él. El evangelio no tiene una cultura propia, pero está llamado a expresarse en todas y en todas puede ser vivido.

La inculturación no es un descubrimiento reciente —la palabra tal vez, pero no la realidad— es una realidad de siempre, un proceso permanente porque las culturas son realidades dinámicas que evolucionan, y cambian los contextos sociales en los que el evangelio es anunciado; el evangelio interpela siempre cada cultura que se abre a él, por eso la inculturación es también la respuesta a esa interpelación y la primera responsable de este proceso de inculturación es la Iglesia local. Antes es necesario proclamar el evangelio de manera inteligible y significativa a los miembros de cada comunidad humana, con signos que hagan creíble el anuncio del Reino de Dios. 

«Como "la Palabra se hizo carne y puso su morada entre nosotros" (Jn 1, 14), así la Buena Nueva, la palabra de Jesucristo anunciada a las naciones, debe penetrar en el ambiente de vida de sus oyentes. La inculturación es precisamente esta penetración del mensaje evangélico en las culturas. En efecto, la Encarnación del Hijo de Dios, por ser total y concreta, fue también encarnación en una cultura específica». (E Af 60)


«Al desarrollar su actividad misionera entre las gentes, la Iglesia encuentra diversas culturas y se ve comprometida en el proceso de inculturación. Es ésta una exigencia que ha marcado todo su camino histórico, pero hoy es particularmen¬te aguda y urgente... Por medio de la inculturación la Iglesia encarna el Evangelio en las diversas culturas y, al mismo tiempo, introduce a los pueblos con sus culturas en su misma comunidad; transmite a las mismas sus propios valores, asu¬miendo lo que hay de bueno en ellas y renovándolas desde dentro. Por su parte, con la inculturación, la Iglesia se hace signo más comprensible de lo que es e instrumento más apto para la misión». (RM 52)
Artículo sobre SAN FRANCISCO JAVIER publicado en "Misioneros Javerianos" Boletín mensual de información misionera de Octubre 2006, año XLIII, nº 426.

ENTRE NOSOTROS
compartiendo una ilusión
CONFIANZA Y ALEGRÍA


Francisco se dedica a la evangelización superando dificultades, peligros, abando¬nos, incomprensiones y rechazos. Todo lo vivió con serenidad y lo superó gracias a dos constantes presentes de su vida: una gran CONFIANZA EN DIOS y la ALEGRÍA que experimenta por su trabajo misionero y por los riesgos y peligros que tiene que afrontar.

Francisco, desde su conversión y su entrega en las manos del Señor, se caracteriza por una confianza absoluta, ciega, sin resquicios, en Dios. Javier está completamente seguro de que si se entrega al cumplimiento de la volun¬tad de Dios, a servirle, El nunca le fallará.

Javier escribe

«Se espantan mucho todos mis devotos y amigos (le hacer un viaje tan largo y peligroso. Yo me pasmo más de ellos, en ver la poca, fé que tienen, pues Dios nuestro Señor tiene mando y poder sobre las tempestades del mar de la China y Japón... y es poderoso sobre todos los vientos. Tiene Dios nuestro Señor poder.y mando sobre los ladrones del mar. Como Dios nuestro Señor tiene poder sobre todos éstos, de ninguno tengo miedo...»

«Mucha diferencia hay del que confía en Dios teniendo todo lo necesario, al que confía en Dios sin tener ninguna cosa, privándose de lo necesario, pudiéndolo temer, por más imitar a Cristo. Yasí hay mucha diferencia de los que tienen, fe, esperanza y confianza en Dios,. fuera de los peligros de muerte, a los que tienen fe, esperanza y confianza en Dios, cuando por su amor y servicio, de voluntad se ponen en peligros casi evidentes de muerte...»

La alegría

Francisco muestra, a lo largo de toda su vida, una alegría y un gozo profundo. Una alegría y un gozo que nace, a pesar de todo, de la satisfacción que le da su trabajo, de que algunos de los que le escuchen se con-viertan, de encontrar campos nuevos para evangelizar.

En diversas ocasiones Francisco escribe:

«Tengo gran esperanza, y está toda en Dios nuestro Señor, que en Japón mu¬chos se harán cristianos. Experimento mucha consolación interior al hacer este viaje..., en efecto, tengo una grandísima confianza en Dios en que en esos lugares nuestra santa. fe crezca mucho».
«En Santo ToméIndia, he encontrado un mercader, hablé can él de las cosas de Dios. Y,fue Dios el que le hizo sentir que existían otras mercancías con las cuales él no había aun camerci.ado, de modo que abandonó nave y mercancías... habiéndose decidido él a vivir en pobreza por toda la vida, sirviendo a Dios nuestro Señor».
«Cuando termino en una aldea me marcho a otra, de este modo voy de lugar en lugar haciendo cristianos, y esto con muchas consolaciones, más grandes de las que pudiera expresaros por carta o explicaros de persona».

Nuevos creyentes

La alegría de Francisco es inmensa cuando hay personas que abrazan la fe cristiana, que se convierten, que aman al Señor y se sienten amadas por El, que comienzan a recorrer el camino de la Salvación, esa Salvación que Francisco quiere para todos.

Así se expresa en algunas de sus cartas:
Desde el Japón escribe que «las fatigas de trabajar can gente educada, deseosa de conocer la ley con la que podrá. salvarse, lleva consigo una grandísiana alegría. A Yarnaguchi... eran tantas las persones que venían a escuchar y discutir que me pare-ce poder decir que en mi vida no he tenido nunca tanta alegría y gozo espiritual».
«El placer de ver la alegría de los cristianos no me hacía sentir las fatigas corporales. Por otra parte, veía lo que trabajaban ellos en discutir y persuadir a los paganos a fin de que se hicieran cristianos».

Testigo y maestro

El DOMUND de este año nos propone a Javier como testigo y maestro de la misión. Un hombre lleno de amor a Dios y al mundo, alegre, entusiasta, entregado, confiado plenamente en el Señor, preocupado por los pobres, sencillo, cercano..., en definitiva un hombre de Dios hermano de todos que entrega su vida para que los demás la tengan en Dios.

P. Luis Pérez Hernández s.x.
Publicado por verdenaranja @ 22:48  | Espiritualidad
Comentarios (0)  | Enviar
MISIÓN JOVEN EN MADRID


Los jóvenes se divorcian de la Iglesia


Por José Francisco Serrano Oceja


Se ha dicho y se ha repetido, no siempre con toda la razón, que si la Iglesia perdió a los obreros en el siglo XIX y a las mujeres y a los intelectuales en el XX, en el XXI perderá a los jóvenes.

Juan Pablo II, profeta del hombre, se empeñó en las Jornadas Mundiales de la Juventud y consiguió con esos parades de la fe católica algo más que hacer visible a los jóvenes, y a la sociedad, que existe una Iglesia joven y viva, como diría bien pronto su sucesor. Una de los más bellos escritos de Juan Pablo II fue su carta a los jóvenes, en la que, glosando el evangelio del joven rico, les hacía una invitación a la autenticidad, a la novedad del Evangelio, a la búsqueda de la felicidad.

Madrid está en estado de misión. La Misión joven, ideada por el cardenal Antonio María Rouco Varela y secundada por los obispos de Getafe y Alcalá, es algo más que una propuesta de actividades varias para los jóvenes. Es un desafío a la cultura de nuestro tiempo, especialmente a la cultura o subcultura de los jóvenes. Un desafío a la historia reciente de los procesos y de las formas educativas, en la familia y en la escuela, de la juventud. Un desafío a los pilares sobre los que se ha construido la cultura y la sociedad de la satisfacción. Una cultura y una sociedad que nos ofrece los más variados medios para nuestro progreso material –calidad de vida, de salud, abundancia de bienes–, pero que no nos hace felices. Y una cultura que no nos hace felices es una cultura que se vuelve contra el hombre. Martin Seigman, de la Universidad de Pensnsylvania, estudioso de la felicidad, afirma que hay cuatro razones que explican el aumento de la depresión: el individualismo, la mal entendida autoestima, la educación en el victimismo y el consumismo de escape.

Si hacemos caso a la sociología –el justo–, por ejemplo, al reciente estudio de Javier Elzo sobre los jóvenes y la felicidad, descubrimos que "la gran masa de jóvenes españoles mantiene con la Iglesia una situación de divorcio asimétrico y distante; la distinción entre la dimensión institucional de lo religiosos y la dimensión experiencia sigue siendo central y atraviesa la religiosidad juvenil española y la de gran parte de Europa occidental". La Iglesia se ha equivocado en su trabajo con los jóvenes cuando en vez de presentarles una propuesta de exigencia de fe, de verdad, de humanidad, se ha dedicado a hacer con ellos sociología aplicada. No pocas de las pastorales juveniles que han estado en boga, en los últimos años, carecían de lo específico cristiano, una pedagogía sobre la vida de fe, de esperanza y de caridad, y se habían entregado a una metodología de lo común humano que consistía en hacer muchas actividades para que nadie estuviera quieto y se parara a pensar.

La pedagogía cristiana no olvida la edad del hombre y de los hombres. No huye de los tiempos en la maduración de la persona; antes bien, facilita que las virtudes personales y morales alcancen sus más preciados horizontes. La generosidad, la entrega, el idealismo, propios de la juventud, son la mejor tierra para sembrar el Evangelio y la naturaleza comunitaria de la fe. La comunidad cristiana sabe que no hay mejor enseñanza que la compañía de vida, la presencia. Ésa es su única y su más acreditada fórmula de éxito apostólico.
Vivimos en un mundo en el que los modelos de la sociedad de consumo y de la relación entre empresa y consumidor se están aplicando inconscientemente a todos los órdenes de la vida. Frente a las instituciones demandamos respuestas individuales. Los jóvenes, insatisfechos con la carcasa de la historia por su tendencia a la novedad, quieren de la Iglesia que les escuche uno a uno, a todos y a cada uno, que esté atenta a sus problemas, a sus fracasos, a sus expectativas y a sus ilusiones. Después de la escucha, los jóvenes piden a la Iglesia lo que otras instituciones no les pueden dar: aquello que un día el joven rico demandó de Cristo, que le dijera en qué consiste ser bueno, en dónde está la clave y la llave del secreto de la felicidad, de la vida plena de sentido que viene a su encuentro.
Con la Misión joven, los jóvenes de Madrid van a salir al encuentro de otros jóvenes y se van a dejar hacer las preguntas de ayer, de hoy y se siempre, ¿qué he de hacer para ser feliz? Y les contestarán: deja lo que más te enganche, dáselo a quien lo necesita, y síguenos. No te arrepentirás.
Comunicado desde la Delegación de Enseñanza de la Diócesis de Tenerife a los profesores/as de Religión.

EL PROYECTO PERSONAL DE VIDA


Pues así, en breve, es un medio educativo para ayudarnos a crecer personalmente en todos los aspectos de nuestra vida.

Vamos a verlo más concretamente:

. Es un proyecto o plan.

O sea, un plan que se escribe en un papel para hacerlo realidad en la vida.

Todos hemos visto el plano de una casa. Todavía no existe, pero queremos hacerla y dibujamos el proyecto para luego construirla de acuerdo con él.
El plan de vida militante es una hoja en la que dibujo lo que quiero hacer de mí mismo, de mi vida a lo largo de este curso.

. Personal.

Es decir, no se refiere a cosas, obras...sino a personas: Antonio, Isabel, Angel, Mene... Y a cada una de ellas.
Es personal, y por ello mismo, diferente y original. No es una copia de otros. ¿Alguien tiene las huellas dactilares igual a otros?. Pues tampoco hay un plan de vida igual.

. De vida.

El proyecto personal es de vida, del conjunto de nuestra vida.
Somos jóvenes o adultos, trabajamos o buscamos trabajo, estudiamos, nos relacionamos, vivimos en una familia, tenemos tiempo libre, experimentamos una sexualidad, nos alegramos, sufrimos problemas, nos aburrimos, tenemos una fe en Jesús, esperamos de los demás y los demás esperan de nosotros, vivimos en un pueblo, nos comprometemos en nuestro ambiente, estamos implicados en la parroquia......todo esto y mucho más es nuestra vida, la de todos los días. Ella es el centro de mira del Plan de Vida.

. Cristiana y militante.

El proyecto personal de vida es una ayuda para ir haciendo nuestra vida al estilo de la vida de Jesús, aquí y ahora, como adulto o como joven en nuestros ambientes.
El Plan de Vida nos ayuda a coger las riendas de nuestra vida, no a que otros la manejen, a ser nosotros los protagonistas, y a tratar de concienciar a los demás en nuestros ambientes de que vayan dando pasos en eso de...ser personas que se dejan guiar por Jesús.
Es la hora de que los cristianos evangelicemos o lo que es lo mismo de que ejerzamos como militantes cristianos.

¿Qué se pretende al hacer un Plan de Vida?

Pues....que conozcamos y no nos dejemos llevar por una sociedad mentirosa.

Para ello, conozcamos unas pinceladas de los criterios y maneras de pensar que hoy circulan:

• Es un tiempo crepuscular: hay mucho “brillo” pero oscuridad, “estamos tocados por la blanca ceguera” o “ciegos que creen ver, sin ver” (Saramago).

• Es un tiempo el que vivimos que se dice abundante: muchas cosas, abundancia de todo pero...insatisfechos y desencantados.”Lo malo es que no sabemos para qué sirve la sed” (Machado). Demasiado divertidos, satisfechos con los pequeños sorbos, dispersos, estamos bien, no sentimos el aguijón de la sed, no se busca la fuente, el Absoluto. “El hombre colgado siempre del pecho materno” (E. From)

• Ya no se discute sobre Dios, eso es algo marginal, se dice; “Ya Dios no está al fondo de los problemas”. Esto es la indiferencia, que es peor que decir “que Dios ha muerto”.

• No hay un mundo que salvar, o sea fuera ideales, altruismos, utopías, “ solo hay una vida que vivir”

• El dogma de la tolerancia, que se concreta en “vive y deja vivir”. Tolerancia que se entiende por el “todo vale más o menos”, luego nada vale verdaderamente.
Vivir las gratificaciones que te da cada momento. El presentismo. No hay que luchar por el futuro...”Las flores del funeral las quiero ya”.

• No hay más divinidad que la existencia y la experiencia de los otros.

• Vacío existencial: no busques porque no hay respuestas, luego ¿para qué creer?

• El intimismo: tu vida privada es una cosa y tu vida pública es otra; las experiencias que tengas, por ejemplo religiosas, es para tu vida privada, pero eso no tiene por qué salir a lo público.
Esto pasa también en lo político. Tu vida privada no tiene que ver con tu actuación pública...el que seas honrado, sincero, ganes mucho, austero....

• Hoy, las verdaderas decisiones no nacen del pueblo, la democracia es un nombre. “Sólo hay un mundo cerrado en el absoluto poder del capital (V.Verdú. El País). Por ejemplo, ningún jefe de Estado está en la lista de los cincuenta que más deciden en el mundo.

La política queda para llenar tertulias de periodistas.
• Es la época del pensamiento único bajo la mirada de la” santa trinidad”: el consumo, el individualismo despiadado y la competitividad.

• La ética débil: no merece dar la vida por nadie o sacrificarse. No merece ser héroe por nada ni por nadie. La militancia no se lleva.

• Es la ética para náufragos: el barco que nos llevaba a Dios ha naufragado (Edad media); el que nos llevaba a la liberación del hombre ha naufragado (Edad Moderna). Luego está en una tabla...y “que cada uno se salve como pueda”, luego no vale la trayectoria común, hay que sobre-vivir sobre la tabla de cada uno.

• La Iglesia está en minoría: disminución de la práctica religiosa, problemas en la trasmisión de la fe en las familias, descenso de vocaciones, aparecen y se dicen más los defectos que las virtudes, los valores religiosos se los utiliza para cumplir la tradición social. Aunque por otra parte hay un florecimiento del sentimiento religioso.
Hay un confort espiritual, falta tensión

• Vivimos fragmentados, un poco rotos: que pensamos de una manera, sentimos de otra y actuamos de manera distinta. Esta manera discontinua de vivir hace que seamos incoherentes y nos hace sufrir

• Las palabras y las razones no sirven, pues lo podemos justificar todo, encontramos razones para todo...La razón se prostituye. Con razones no convencemos a nadie. Si la razón no vale o no se pone el acento, se necesita experiencia de encuentro.
El hombre se realiza en salir de sí y llegar a la comunión. No son las cosas lo que nos hacen felices, sino las personas.

Pues bien, el Plan de Vida pretende la unificación de toda la persona en las diversas dimensiones que tenemos (afecto, trabajo, familia, pueblo, fe, relaciones...), y lo que va a unir esos diversos aspectos de nuestra vida es la fe en la persona de Jesús.
Nos ayudará a superar la dispersión, los fragmentos, el divorcio entre la fe y la vida.


¿Cuáles son las referencias o el horizonte del Plan de Vida?

Cuando vamos a construir una casa tenemos una idea, una referencia de lo que queremos; otra cosa es que se realice igual. Si no tenemos claro el tipo de casa que queremos, es posible que si nos ponemos a construir salga un churro.
Cuando vamos caminando en el monte vemos el horizonte y el lugar donde queremos llegar, es la referencia que nos guía; puede que nos cansemos, que nos desviemos...pero seguimos teniendo claro a donde queremos llegar, porque si no, nos perdemos en la sierra.
En el Plan de Vida hay unas referencias, unas claves fundamentales, por las que notamos que vamos caminando en un estilo de vida de un militante cristiano.


Habrá muchas más, pero aquí y ahora ahí van éstas, que como verás, contrarrestan la visión de los criterios y comportamientos de la sociedad antes referidos:

• La confianza de que Dios existe y de que es Padre bueno de toda la humanidad frente a los que les da igual que haya Dios o no.

• La persona de Jesús y su vida se ha hecho como el centro en mi vida, al igual que la experiencia del enamoramiento: todo se mira desde su evangelio.

• El cultivar en nuestra vida valores como la participación, la humildad, el servicio, el perdón, la austeridad, el espíritu de grupo, la honestidad, la solidaridad...

• La valoración del ser de la persona y su dignidad frente a la cultura del tener, en la que “quién no tiene cosas y más cosas no es nadie”.

• Confianza en nosotros mismos y en los demás en las posibilidades ilimitadas que tenemos para crecer como personas.
• La sensibilidad por los hechos pequeños y sencillos, por lo gratuito, por nuestros pueblos y sus gentes, frente a la ceguera que ante esto nos propone la cultura del consumo y la apariencia.

• El estudio y la formación como un medio importante para transformar la sociedad, como Dios quiere.

• Favorecer que en nuestra familia vivamos el valor de la persona, la igualdad de sexos, la cooperación de todos, la comunicación sincera y la entrega a prueba de bomba frente al silencio, el follón permanente y la carga de la casa en la madre.

• El compromiso por los demás jóvenes, especialmente con los que peor lo tienen, frente al individualismo de “sálvese quien pueda”. Y hacer algo por mejorar la vida de nuestros pueblos frente a los que se refugian en sus casas y cosas despreocupándose del vecino y del pueblo.

• No tragarnos el caramelo de la ingenuidad y mantener una actitud crítica ante un sistema económico injusto que crea pobres, paro y enriquecimiento de alguno frente a los que están hipnotizados por sus escaparates, que se lo tragan todo y van de progres apuntándose a cada moda que viene.

• La búsqueda del diálogo, la escucha y la comprensión, para resolver las diferencias y conflictos que hay entre nosotros.
• La cercanía de unos con otros, en la aceptación del otro como es, con sus valores y limitaciones, frente a echarle a un lado.

• El uso austero y solidario del dinero frente al gasto a todo pasto, porque lo tengo y en lo que me apetece.
• La sexualidad vivida desde el amor a la otra persona y la responsabilidad y no sólo desde la satisfacción y la utilización del otro para cubrir mis necesidades.

• La oración practicada con hábito como encuentro, en mi interior, con Dios al contemplar los hechos y acontecimientos de la vida diaria.

• Cuidar la participación en las reuniones semanales. La reunión donde participo y me reúno con mi grupo y la reunión donde celebro lo más importante de nuestra fe y me reúno con todos los demás cristianos de mi parroquia: la eucaristía.

• Sentirme parte de una iglesia, que se traduce en mi parroquia y en la opción por una Iglesia más al servicio de los pobres y fiel al evangelio frente a una Iglesia anquilosada y que sólo se mire el ombligo.

• Nuestra misión es evangelizar, que incluye un compromiso en los ambientes: asociaciones, instituto, política, sindical, amigos, pueblo...para transformar y una actitud confesante de la propia fe frente a una fe vergonzante en una sociedad secularizada en que creer es “para la sacristía” y cosas de sectas.

• La alegría interior que sentimos al intentar vivir todo esto y que nos da un por qué a la vida, frente al aburrimiento de una vida gris que no lleva a ninguna parte.


Las Dimensiones en el Plan de Vida Militante.

Teniendo delante la plantilla del Plan de Vida es útil, pues nos ayuda a poner las cosas claras, a no olvidar ninguna dimensión importante de nuestra vida, a hacer el proyecto con orden, y, sobre todo a compartirlo con los demás del grupo.


. Dimensión en el ámbito personal.-

Se trata de mirarnos cada uno/a personalmente: actitudes (sinceridad, servicio, solidaridad, el trabajo en equipo...) estado de ánimo, ilusiones que tengo, mi vivencia del tiempo libre, necesidades principales, aspiraciones que tengo, valoración que hago de..., carencias (timidez, comunicación, inseguridad-seguridad, protagonismo..), formación, lecturas..

. Dimensión en el ámbito de la familia y afectividad.

Contiene tanto la familia como la relación de pareja para los solteros.
Mi participación en las tareas de casa, la comunicación y el clima del hogar, los problemas de familia, la situación económica, mi relación con hijos, padres y hermanos.
La relación de pareja...

. Dimensión en el ámbito del grupo.

El grupo en el que nos reunimos es como la segunda familia, es una escuela de aprendizaje, este grupo está coordinado con otros del movimiento.
Cómo me veo ahí, carencias, lo que desearía, tareas que tenemos....partiendo de cómo funcionamos, y qué debo aportar yo.

. Dimensión en el ámbito social: pueblo, plataformas, parroquia. (para los adultos)

Cómo me planteo la participación en todos estos ámbitos. Si estoy satisfecho de mi presencia en ...Hay que darse cuenta que estamos en un movimiento cristiano que trata de evangelizar los ambientes. ¿Cómo me va o cómo no me va?. Si tengo que hacer algún cambio.
Si tengo una reflexión crítica de los cauces participativos...Si estoy actuando,¿cómo lo hago?..

. Dimensión en el ámbito de estudios-trabajo. (para los jóvenes)
Son espacios vitales donde te desenvuelves y convives. Manifiesto mi situación: tiempo que dedico a estudiar, para qué estudio, dificultades que tengo, qué hago en los problemas de mi centro de estudios, testimonio que doy ante mis compañeros.
Si trabajo o estoy en paro, cómo lo vivo. Problemas en el trabajo, las condiciones de trabajo, si me uno en las acciones, si trabajo con mi padre en el campo ¿cómo lo llevo?, qué ambiente creo en el trabajo...

. Dimensión en el ámbito creyente-eclesial.
Cómo voy creciendo en mi situación de cristiano, escucha del evangelio, oración personal y de grupo, el sentido que doy a la eucaristía, las dificultades que tengo..
Soy parte de una parroquia, si quiero a mi parroquia, la participación, si me preocupa su necesidad económica, mi presencia en los cauces de la parroquia o Arciprestazgo, diócesis.

. Apartado: Situación actual.

Cuento sencillamente cómo estoy en estos momentos de mi vida.

. Apartado: Objetivo que me propongo.

Se escriben lo que uno se propone conseguir o alcanzar en cada una de las dimensiones. Han de ser concretos y realizables. Evitar la tentación de poner demasiados.

. Apartado: Me comprometo a:

Escribo las acciones concretas. El objetivo es como la meta y ahora se pone cómo voy a llegar a esa meta. Aterrizar dónde debo estar o qué debo hacer.

. Apartado: Evaluación: Siempre es bueno saber si voy consiguiendo lo que me propuse, con qué dificultades me voy encontrando. Es una clave que me irá diciendo lo que debo tener en cuenta para ir avanzando y no tropezar en la misma piedra. Es bueno ponernos de acuerdo en qué fechas hacemos evaluación
16 de Noviembre
(Fuente de la Guancha) Unos días antes del Día de la Iglesia Diocesana la revista “Iglesia Nivariense” nº 69, Noviembre-Diciembre, llega a nuestras parroquias presentando en su portada el Cartel de esa jornada tan importante para la Diócesis bajo el lema “Tu familia es una pequeña Iglesia, tu Iglesia es una gran Familia”. Sendas entrevistas al Secretario Técnico de la Conferencia Episcopal Española y al Vicario de Asuntos Económicos así como su Editorial nos aclaran el por qué de esta jornada. El fenómeno de la inmigración también encuentra eco en ella con el artículo de Daniel Barreto “Asistencia, Acogida, Integración”. También “Caritas acoge” incide en el mismo tema. Diversos acontecimientos diocesanos con sus reportajes fotográficos la hacen amena y que capte el interés del lector.
Comentarios (0)  | Enviar
jueves, 16 de noviembre de 2006
16 Nov. 06 (ACI).- El Papa Benedicto XVI y los jefes de los dicasterios de la Curia Romana reafirmaron hoy el valor del celibato sacerdotal según la tradición católica y subrayaron la exigencia de una sólida formación humana y cristiana para los seminaristas y los sacerdotes ya ordenados.

Así lo dio a conocer un comunicado de la Oficina de Prensa de la Santa Sede publicado tras la reunión de esta mañana entre el Santo Padre y las cabezas de los dicasterios vaticanos para examinar la situación creada tras la desobediencia del ex arzobispo Emmanuel Milingo y reflexionar sobre las peticiones de dispensa de la obligación del celibato y las de readmisión al ministerio sacerdotal que han presentado los sacerdotes casados durante los últimos años.

“Los participantes en la reunión han sido informados detalladamente sobre las peticiones de dispensa de la obligación del celibato presentadas en los últimos años y sobre la posibilidad de readmisión en el ejercicio del ministerio de los sacerdotes que en la actualidad se encuentran en las condiciones previstas por la Iglesia”, señala el comunicado emitido tras dos horas de deliberaciones en el Palacio Apostólico del Vaticano.

En este contexto, continúa la nota, “se ha reafirmado el valor de la elección del celibato sacerdotal según la tradición católica y han subrayado la exigencia de una sólida formación humana y cristiana, tanto para los seminaristas como para los sacerdotes ya ordenados”.

Por su parte, el Director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, P. Federico Lombardi, declaró que las conclusiones de la reunión “no implicarían un cambio en la aplicación de las actuales normas (sobre el celibato)” ni determinarían cambio alguno en la actual disciplina de la Iglesia sobre el requerimiento del celibato.

Según algunos analistas, que la Santa Sede reafirme el celibato sacerdotal es particularmente importante para América Latina donde algunas vertientes de la “teología india” consideran “indispensable” promover la ordenación de hombres casados debido a la escasez de sacerdotes y por razones de inculturación del Evangelio.
Comunicado sobre el fenómeno migratorio que emitió la Conferencia Episcopal Mexicana el miércoles, 15 de Noviembre de 2006, en la asamblea plenaria celebrada en Cuautitlán Izcalli.

Cuautitlán Izcalli, 15 de noviembre de 2006


COMUNICADO FENÓMENO MIGRATORIO



Los obispos de México preocupados por el respeto a la dignidad del ser humano, queremos hoy hablar sobre el grave fenómeno de la migración, particularmente del abuso y maltrato de aquellos hermanos nuestros que, buscando mejores condiciones de vida para ellos y sus familias, emigran a otros países esperanzados en mejorar su calidad de vida.

Estados Unidos en los últimos años ha incrementado sus proyectos tratando de reforzar la seguridad en su frontera; sin embargo, la emigración de México hacia el norte no se ha logrado reducir; el único efecto que han tenido estas medidas es el aumento del tráfico de indocumentados, lo que ha hecho más peligroso el trayecto y como resultado de esto, miles de ellos han muerto.

Creemos que los gobiernos tienen la obligación de cuidar sus fronteras, sin embargo no deben lesionar los derechos humanos, por lo que el levantamiento de muros y la aplicación de medidas inhumanas para controlar la emigración, no parecen ser la respuesta justa ni apropiada para enfrentar uno de los retos más complejos del siglo XXI.

El Papa Benedicto XVI recordó ayer en su mensaje con ocasión de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, la dolorosa experiencia de todos los emigrantes, y nos invitó a sensibilizar a las comunidades eclesiales y la opinión pública acerca de las necesidades, problemas y potencialidades positivas de las familias emigrantes.

Actualmente muchas organizaciones están trabajando particularmente por la integración de las familias de los inmigrantes, no obstante queda mucho por hacer. Es claro que el levantamiento de muros y la aplicación exagerada de medidas para detener la migración, no representará jamás una solución justa para enfrentar el fenómeno de la migración.

Más que los muros materiales, resulta preocupante el ensanchamiento de los muros intangibles, los de la intransigencia y de la intolerancia, así como los muros de la falta de una efectiva negociación entre los gobiernos de las naciones involucradas. Estos son los que verdaderamente se tienen que destruir para crear entre las naciones auténticos vínculos que aporten al mundo de hoy soluciones justas.

Por los obispos de México,


+ José Guadalupe Martín Rábago
Obispo de León
Presidente de la CEM + Carlos Aguiar Retes
Obispo de Texcoco
Secretario General de la CEM


© 2006 CEM :: CONFERENCIA DEL EPISCOPADO MEXICANO
Publicado por verdenaranja @ 22:46
Comentarios (0)  | Enviar
16 noviembre 2006 ZENIT publica la homilía que pronunció Benedicto XVI el 4 de noviembre en la misa en sufragio por los cardenales y obispos fallecidos en los últimos doces meses. La celebración eucarística tuvo lugar en el Altar de la Cátedra de la basílica vaticana.



Señores cardenales;
venerados hermanos en el episcopado;
queridos hermanos y hermanas:

En los días pasados, la solemnidad de Todos los Santos y la conmemoración de todos los Fieles Difuntos nos ayudaron a meditar en la meta final de nuestra peregrinación terrena. En este clima espiritual, hoy nos encontramos en torno al altar del Señor para celebrar la santa misa en sufragio de los cardenales y obispos a los que Dios llamó a sí durante el último año. Vemos de nuevo sus rostros, que nos son familiares, mientras escuchamos otra vez los nombres de los purpurados que fallecieron durante los doce meses pasados: Leo Scheffczyk, Pio Taofinu'u, Raúl Francisco Primatesta, Ángel Suquía Goicoechea, Johannes Willebrands, Louis-Albert Vachon, Dino Monduzzi y Mario Francesco Pompedda. Desearía nombrar también a cada uno de los arzobispos y obispos, pero nos basta la consoladora certeza de que, como dijo un día Jesús a los Apóstoles, sus nombres "están escritos en los cielos" (Lc 10, 20).

Recordar los nombres de estos hermanos nuestros en la fe nos remite al sacramento del Bautismo, que marcó para cada uno de ellos ―como para todo cristiano― el ingreso en la comunión de los santos. Al final de la vida, la muerte nos priva de todo lo terreno, pero no de la gracia y del "carácter" sacramental en virtud de los cuales hemos sido asociados indisolublemente al misterio pascual de nuestro Señor y Salvador. Despojado de todo, pero revestido de Cristo: así el bautizado cruza el umbral de la muerte y se presenta ante Dios justo y misericordioso.

Para que la vestidura blanca, recibida en el bautismo, se purifique de toda impureza y de toda mancha, la comunidad de los creyentes ofrece el sacrificio eucarístico y otras oraciones de sufragio por aquellos a quienes la muerte ha llamado a pasar del tiempo a la eternidad. Rezar por los difuntos es una obra buena, que presupone la fe en la resurrección de los muertos, según lo que nos han revelado la sagrada Escritura y, de modo pleno, el Evangelio.

Acabamos de escuchar el relato de la visión de los huesos secos del profeta Ezequiel (Ez 37, 1-14). Sin duda alguna, es una de las páginas bíblicas más significativas e impresionantes; puede interpretarse de dos maneras. En el plano histórico, responde a la necesidad de esperanza de los israelitas deportados a Babilonia, desconsolados y afligidos por haber tenido que enterrar a sus seres queridos en tierra extranjera. A través del profeta, el Señor les anuncia que los hará salir de esa situación y los hará volver al país de Israel. Por tanto, la sugestiva imagen de los huesos que se reaniman y se ponen en movimiento representa a este pueblo que recupera la esperanza de regresar a su patria.

Pero el largo y articulado oráculo de Ezequiel, que exalta la fuerza de la palabra de Dios, para la cual nada es imposible, marca al mismo tiempo un decisivo paso adelante hacia la fe en la resurrección de los muertos. Esta fe se perfeccionará en el Nuevo Testamento. A la luz del misterio pascual de Cristo, la visión de los huesos secos adquiere el valor de una parábola universal sobre el género humano, peregrino en el exilio terreno y sometido al yugo de la muerte.

La Palabra divina, encarnada en Jesús, viene a habitar en el mundo, que en muchos aspectos es un valle desolado; se solidariza plenamente con los hombres y les trae la buena nueva de la vida eterna. Este anuncio de esperanza se proclama desde lo más profundo de ultratumba, mientras se abre definitivamente el camino que conduce a la tierra prometida.

En el pasaje evangélico hemos escuchado de nuevo los primeros versículos de la gran oración de Jesús recogida en el capítulo 17 del evangelio según san Juan. Las conmovedoras palabras del Señor muestran que el fin último de toda la "obra" del Hijo de Dios encarnado consiste en dar a los hombres la vida eterna (cf. Jn 17, 2). Jesús dice también en qué consiste la vida eterna: "que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y al que tú has enviado, Jesucristo" (Jn 17, 3). En esta frase resuena la voz orante de la comunidad eclesial, consciente de que la revelación del "nombre" de Dios, recibida del Señor, equivale al don de la vida eterna. Conocer a Jesús significa conocer al Padre, y conocer al Padre quiere decir entrar en comunión real con el Origen mismo de la vida, de la luz y del amor.

Queridos hermanos y hermanas, hoy expresamos nuestra gratitud a Dios de modo especial por haber dado a conocer su nombre a estos cardenales y obispos que han fallecido. Pertenecen al número de aquellos hombres que, como dice el evangelio de san Juan, el Padre dio al Hijo "tomándolos del mundo" (cf. Jn 17, 6). A cada uno de ellos Cristo "le dio las palabras" del Padre, y ellos "las aceptaron", "creyeron" y pusieron su confianza en el Padre y en el Hijo (cf. Jn 17, 8).

Rogó por ellos (cf. Jn 7, 9), encomendándolos al Padre (cf. Jn 17, 15. 17. 20-21) y diciendo en particular: "Padre, los que tú me has dado, quiero que donde yo esté estén también conmigo, para que contemplen mi gloria" (Jn 17, 24).

A esta oración del Señor, que es sacerdotal por antonomasia, quiere unirse hoy nuestra plegaria de sufragio. Cristo hizo realidad su invocación al Padre en la ofrenda de sí en la cruz; nosotros ofrecemos nuestra oración en unión con el sacrificio eucarístico, que es la representación real y actual de esa única ofrenda salvífica.

Queridos hermanos y hermanas, con esta fe vivieron los venerados cardenales y obispos fallecidos que recordamos esta mañana. Cada uno de ellos en la Iglesia fue llamado a sentir como suyas y a tratar de poner en práctica las palabras del apóstol san Pablo: "Para mí la vida es Cristo" (Flp 1, 21), que se acaban de proclamar en la segunda lectura. Esta vocación, recibida en el Bautismo, se reforzó en ellos con el sacramento de la Confirmación y con los tres grados del Orden sagrado, y se alimentó constantemente mediante la participación en la Eucaristía.

A través de este itinerario sacramental, su "ser en Cristo" fue consolidándose y profundizándose, de modo que morir ya no es una pérdida, porque ya lo habían "perdido" todo evangélicamente por el Señor y por el Evangelio (cf. Mc 8, 35), sino una "ganancia": la de encontrar finalmente a Jesús y con él la plenitud de la vida.

Pidamos al Señor que conceda a estos queridos hermanos nuestros, cardenales y obispos fallecidos, que alcancen la meta tan deseada. Se lo pedimos confiando en la intercesión de María santísima y en las oraciones de tantos que en vida los conocieron y apreciaron sus virtudes cristianas. Recojamos todo agradecimiento y toda súplica en esta santa Eucaristía, en beneficio de sus almas y de las de todos los difuntos, a quienes encomendamos a la misericordia divina. Amén.

[Traducción distribuida por la Santa Sede
© Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por verdenaranja @ 22:34  | Habla el Papa
Comentarios (0)  | Enviar
16 de Noviembre

Casi medio centenar de cursillistas celebraron la primera ultreya oficial en La Palma del movimiento de Cursillos de Cristiandad, después de que el pasado 29 de Octubre, en la clausura del cuarto cursillo celebrado en la isla, la Diócesis de Tenerife diera oficialidad a las reuniones que los cursillistas mantienen los jueves alternos en el Monasterio del Císter a las ocho de la noche. El próximo 14 de Diciembre la comunidad de cursillos en la isla de La Palma celebrará su cena de navidad.
16 de Noviembre

El pasado sábado día 11 tuvo lugar una reunión de los sacerdotes que prestan su servicio en la Isla de La Palma, junto a su Vicario Domingo Navarro, en el Monasterio del Cister. Fue presidida por Don Bernardo y el tema que se trató fue La Pastoral Vocacional. En la misma se expuso la marcha del Seminario por parte del Rector Juan Manuel Yanes Marrero y la programación de la Delegación de Vocaciones a cargo de Francisco Ignacio Hernández Rivero. Este encuentro sirvió para animar a todos los presentes a la hora de trabajar las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada especialmente en la Isla Bonita.
16 de Noviembre

La tarde del próximo miércoles, los Reyes de España visitarán el Santuario del Cristo de La Laguna , dentro de los actos programados en el viaje a las islas que conmemora el centenario del que realizó el abuelo de don Juan Carlos, el Rey Alfonso XIII, en 1906, y que fue el primero de un monarca a Canarias. El Obispo recibirá a don Juan Carlos y doña Sofía a la entrada del templo, donde tendrá lugar una breve celebración litúrgica.
OBISPADO DE TENERIFE. Oficina de Prensa
Tfno. Y fax: (922) 31 49 61 – Tfno. Móvil: 649 992 922
www.obispadodetenerife.es - - E-mail: prensa@obispadodetenerife.es


Tu familia, una pequeña Iglesia”, tu Iglesia, una gran familia
DÍA DE LA IGLESIA DIOCESANA


Este domingo se celebra una importante jornada para la Iglesia Católica en estas islas. El Día de la Iglesia Diocesana, es decir, de la iglesia que vive y peregrina, en nuestro caso, en las islas de El Hierro, La Gomera, La Palma y Tenerife. Una Iglesia particular, la Diócesis de SAN CRISTÓBAL DE LA LAGUNA, nacida a partir su segregación de la de Canaria llevada a cabo el 1 de Febrero de 1819 por el Papa Pío VII. Desde entonces, doce obispos han estado al frente de esta porción de la Iglesia Católica.

“Tu familia, una pequeña Iglesia”, tu Iglesia, una gran familia”, es el lema de este año para celebrar esta jornada, que tendrá lugar el próximo domingo 19 de noviembre. Es una invitación a considerar la Iglesia como una gran familia en la que todos tomamos parte, como en cualquier familiar natural, tanto para disfrutar de los bienes que ofrece como para contribuir a su mantenimiento y desarrollo. Así debe ser la Iglesia Diocesana: la familia de los hijos de Dios en la que unos velamos por los otros y nos servimos mutuamente.

Con la celebración de este Día, señala el Obispo Bernardo Álvarez, se pretende despertar la conciencia de los católicos y provocar en ellos una llamada a la responsabilidad para que, en coherencia con su fe de creyentes en Jesucristo y según sus posibilidades, se comprometan más seriamente en la vida y la misión de la Iglesia, tanto con su dedicación personal como con su aportación económica para el sostenimiento de las obras apostólicas y sociales de Iglesia, que en definitiva son obras de todos y para todos.

Aunque uno de los objetivos de esta Cita y de la campaña que la precede es solicitar de los católicos y de cuantos quieran ayudar, que colaboren económicamente al sostenimiento de la diócesis en este día y de modo continuado, no es el aspecto económico el más importante en la celebración de este "Día de la Iglesia diocesana".
La Diócesis Nivariense despliega una muy importante obra evangelizadora, educativa y social, gracias a sus 240 sacerdotes que atienden, en su mayoría, las 314 parroquias que existen entre las cuatro islas que la componen. En el seminario, tanto mayor como menor, se preparan 63 candidatos al sacerdocio. Además, entre nosotros existe una importante presencia de la vida religiosa, masculina y femenina. Cáritas desarrolla cerca de treinta proyectos sociales específicos gracias al trabajo de sus profesionales y voluntarios, más 1.200 personas. Igualmente, cerca de 2.500 catequistas se ocupan de la educación en la fe de los adultos, jóvenes y niños. Más de 400 profesores se ocupan de la Enseñanza Religiosa Escolar. A estos números con rostro hay que añadir otros centros de acogida para personas con especiales dificultades, un Instituto Superior de Teología, una residencia universitaria, varios monasterios de clausura, etc. Todo ello es una pequeña expresión de la realidad rica y plural de la diócesis.
En cuanto a la situación económica de la misma, su responsable, Julián de Armas ha declarado que “hemos pasado de una economía equilibrada a otra de mayores gastos e ingresos. Son muchos los campos abiertos en la actividad fundamental de la Diócesis. Y ello sin salirnos de las actividades fundamentales de la Iglesia que son cuatro: Ejercicio del Culto; Actividades de la Evangelización; Acción Social; Sustentación de los sacerdotes y agentes de pastoral. Dentro de esta cuádruple finalidad tenemos muchas carencias, que llevamos muchos ejercicios económicos en los que los gastos superan a los ingresos en cuantía muy importante”.

Con ocasión de esta Fecha, el Obispo presidirá una Eucaristía a mediodía en la sede Catedralicia, tras la cual se homenajeará a algunos insignes diocesanos y, posteriormente, tendrá lugar un almuerzo fraterno.
EL DIRECTOR DE CÁRITAS CONGO HABLA EN MADRID
SOBRE EL FUTURO DEL PAÍS TRAS LAS RECIENTES ELECCIONES


Madrid, 16 de noviembre de 2006

Bruno Miteyo, director de la Cáritas Nacional de la República Democrática del Congo realizará la próxima semana una visita a Madrid con objeto de dar a conocer a diversos interlocutores políticos, sociales y eclesiales, el intenso trabajo de mediación desarrollado por la Iglesia y la Cáritas congoleñas en el actual proceso de transición política.

Bruno Miteyo viajará acompañado por el sacerdote congoleño Pierre Cibambo, responsable del Departamento para Africa del Secretariado General de Cáritas Internacional, con sede en Roma

Cáritas Congo, con el apoyo estrecho de Cáritas Española, viene impulsando desde hace años una intensa labor humanitaria a favor de poblaciones especialmente vulnerables en distintas regiones de este vasto país. Asimismo, Cáritas Congo ha jugado un papel muy activo en los últimos años como agente de mediación política y social a favor de la pacificación del país y la búsqueda de un marco político democrático respetuoso con los derechos humanos.

Con objeto de dar a conocer a la opinión pública española el escenario que se abre para la RD Congo tras las recientes elecciones presidenciales así como los diversos aspectos del trabajo de Cáritas en ese país, Bruno Miteyo y Pierre Cibambo mantendrán un encuentro informativo el próximo martes 21 de noviembre con diversos medios de comunicación españoles.


DESAYUNO INFORMATIVO


Fecha: Martes, 21 de noviembre de 2006, 10:30 a.m.

Lugar: Sede de Cáritas Española (San Bernardo 99 bis, 7º Planta)

Participantes:
Bruno MIteyo, director de Cáritas Congo
Pierre Cibambo, responsable del Departamento de Africa de Cáritas Internacional
Silverio Agea, secretario general de Cáritas Española


Prensa: Marisa Salazar (619.26.89.39) - Angel Arriví (91.44.10.16 - 619.04.53.81)
La sacudida de la muerte es a veces tan dura, tan violenta e inesperada que se tiene la impresión de que uno es arrancado de la vida, al igual que se arranca una planta del campo y se seca. Quizás, lo mejor en este momento sería guardar silencio porque las personas nunca pueden calmar el dolor de una familia que padece en su propio ser la pérdida de un ser tan querido.
De todos modos muchos de los que estamos aquí consideramos la Palabra del Evangelio como una luz . Nos viene bien lo que nos ha dicho: " Nadie puede arrancar nada de la mano de mi Padre Dios ".
No resulta fácil verlo, pero lo cierto es que la muerte no es esa guadaña que cercena una planta viva o esa mano oscura que nos arranca del suelo vital. Nadie puede arrancarnos de la mano del Padre que nos lleva.

¡Cómo me gustaría en esta tarde poder decíroslo con palabras acertadas!. No se trata de convencer a nadie. Se trata de apaciguar el corazón y de abrir una pequeña luz en el horizonte de nuestra vida, a veces, como hoy tan oscurecido.
La fe cristiana se empeña en sostener que la vida no es un azar ciego. La mano del Padre nos lleva y nos sostiene siempre. Ello quiere decir que tenemos un soporte en el que podemos apoyarnos. Sin embargo no tenemos grandes argumentos para mantener estas certezas, sobre todo, cuando la muerte nos sacude.
Pero contamos con el apoyo del Evangelio. Hoy hemos escuchado: " LO que me ha entregado mi Padre es lo que más importa". Y eso quiere decir que todos y cada uno de nosotros le importamos muchos al Padre Dios. No es la persona una nadería ante la supuesta grandeza de Dios.

La relación de Dios con nosotros no es la relación de un jefe con el súbdito, o la de un amo con su criado. Es una relación familiar. La buena relación que existe entre un padre y un hijo que se entienden y que se quieren.

Por eso se comprende que le importemos al Padre, porque estamos en una misma barca. Somos de su misma familia. El a su manera libra una dura batalla contra la limitación y la muerte, para que éstas no logren lo que El cuida. Para quien está abierto al Evangelio esta es una garantía honda de un gozo profundo: saberse a pesar de todo en manos del Padre.

Sé muy bien que hoy no es fácil conjugar estas palabras con la dura situación de la muerte de nuestro hermano N. Cuando la muerte nos zarandea de este modo es muy difícil mantener la serenidad y pedir confianza. Más aún, quizás reaccionamos, algo comprensible por otra parte, cargándonos de agresividad contra Dios, contra nosotros mismos. Y éste no es un camino que abre esperanzas.
La muerte de N. más allá de sus modos repentinos tendría que llevarnos a todos a valorar su persona, a subrayar sus aspectos más positivos, que los tenía y muchos, y a resaltar muchos detalles de su vida. Una vida que sin duda fue muy valiosa.
Quizás por ahí pueda empezar a verse este duro trance que no es sólo de de¬rrota y destrucción y quizás por ahí podamos abrir caminos a la esperanza.

A los que apreciáis el Evangelio, incluso a aquellos que no lo conocéis, os ruego que esta celebración os sirva para ahondar en una postura que os haga abra a la confianza.

Confianza en el valor de la vida, aunque esa vida incluya el duro trance de la muerte siempre fuerte.
Confianza en el apoyo del Padre, aunque nos cueste verlo, sabiendo que El también está empeñado en salir vencedor de este duro combate que es el de superar nuestra limitación.
Confianza creyente reafirmando la certeza de que le importamos a Dios, porque somos de su familia.

En esta tarde quisiéramos devolver un poco de paz a vuestro corazón atribulado como lo haría Jesús con cada uno de nosotros.
Quisiéramos devolveros un poco de paz a todos los que formáis la familia de N. con la confianza de que ya se encuentra feliz formando parte de la gran familia del Padre, a la que todos un día llegaremos y de la que formaremos parte.
Publicado por verdenaranja @ 21:20  | Homilías
Comentarios (0)  | Enviar
Artículo publicado en la revista "Iglesia Nivariense", perteneciente a Nobviembre-Diciembre 2006, nº 69.


Un Reto y una Tarea


La cuestión de los dineros de la Iglesia siempre es un tema recurrente en el debate social y hasta eclesial. El sostenimiento material de la Iglesia para que pueda realizar su servicio de la Palabra, de los Sacramentos y del testimonio de la caridad es, ha sido y será siempre una responsabilidad de sus hijos y una obligación nacida de las exigencias del mandamiento del amor que les vincula y une con su Señor y Salvador. Las necesidades materiales —o económicas— de la Iglesia, inherentes a la posibilidad del ejercicio de su misión, han sido siempre cubiertas por la generosidad de sus miembros, desde los mismos días de la comunidad de discípulos de Jesús y de la primitiva comunidad cristiana hasta el día de hoy. Las formas en las que se ha prestado dicha ayuda han variado mucho a lo largo de las distintas etapas de su histo¬ria. Pero el principio de la contribución de los fieles ha permanecido inalterable como signo e instrumento de su comunión con la Iglesia.

El Gobierno y la Conferencia Episcopal Española acaban de ponerse de acuerdo en que el porcentaje de deducción del impuesto, que se paga en concepto de la renta de las personas físicas, a favor de la Iglesia Católica, pase del 0'52 al 0'70 %, dejando el Estado de aportar cualquier complemento presupuestario propio a lo recaudado y exigiendo a la Iglesia el pago del impuesto conocido por el IVA cuando adquiera bienes que pertenezcan al ámbito de las activida¬des propias de su Magisterio, del Culto o la Liturgia y de la Caridad.

Los estados democráticos subvencionan en la actualidad las más variadas actividades que los ciudadanos puedan desarrollar en el terreno del deporte, de las artes, de la cultura, etc., a fin de que puedan ser sencillamente viables. ¿Por qué no las actividades relacionadas con la vida y actividad religiosa? El derecho a la libertad religiosa es un bien social que no sólo ha de ser tole¬rado, sino rectamente posibilitado y promovido.

Con ello no se resuelve, sin embargo, en su totalidad ¡ni mucho menos!— el problema de lo que significan las necesidades reales de la financiación de la Iglesia. Lo que se recauda por esta vía de autofinanciación de la Iglesia española, facilitada por el Estado, no sobrepasa el 30% de lo que implican sus necesidades pastorales, tanto en lo personal como en lo funcional y estructural. En la Diócesis Nivariense estamos un poco por encima de la media nacional, concretamente en un 32,49% del presupuesto de 2006 gracias al casi 24% de cruces asignadas a la Iglesia en la declara¬ción de la renta. La solidaridad activa de los católicos canarios continúa siendo impres¬cindible y no debe decaer ni en su volumen material, ni en su intensidad espiritual.

Al lado de la colaboración por la vía de la deducción del impuesto sobre la renta, propiciada por el Estado, y que no cuesta nada al contribuyente, es preciso seguir ofreciendo la generosa aportación ordinaria y perseverante de todos los fieles y demás personas que valoren la misión de la Iglesia Católica, en la medida de sus posibilidades —¡ésta sí cuesta!—, como fruto de la caridad eclesial y del amor fraterno que nos une.

En este sentido, en nuestra Iglesia de S. Cristóbal de La laguna, tras seis años de vigencia, ha sido actualizada la normativa sobre la cooperación de los fieles al sostenimiento económico de la Iglesia para el mejor desarrollo y cumplimiento de su misión. Igualmente, tanto los vicarios generales corno el ecónomo y vice-ecónomo están visitando los distintos arciprestazgos a fin de ir dando a conocer la nueva normativa. Además, el Consejo Diocesano de Pastoral de este mismo mes abordará esta importante y compleja cuestión.
Todas, en definitiva, son acciones para irnos haciendo más conscientes de este reto y tarea que ahora inicia una nueva etapa. Esta es la hora de los católicos conscientes. La hora de, entre todas y todos, mantener la amplia misión de la Iglesia en estas islas y estos mares.
miércoles, 15 de noviembre de 2006
15 noviembre 2006 ZENIT publica la intervención de Benedicto XVI en la audiencia general del miércoles 15 de Noviembre dedicada a seguir profundizando en la persona del apóstol san Pablo, en especial, en su enseñanza sobre el Espíritu Santo. El tema escogido fue: «El Espíritu de nuestros corazones».

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy, al igual que en las dos catequesis precedentes, volvemos a hablar de san Pablo y de su pensamiento. Nos encontramos ante un gigante no sólo a nivel del apostolado concreto, sino también a nivel de la doctrina teológica, extraordinariamente profunda y estimulante. Después de haber meditado en la última ocasión en lo que escribió Pablo sobre el puesto central que ocupa Jesucristo en nuestra vida de fe, veamos hoy lo que nos dice sobre el Espíritu Santo y sobre su presencia en nosotros, pues también en esto el apóstol tiene algo muy importante que enseñarnos.

Sabemos lo que nos dice san Lucas sobre el Espíritu Santo en los Hechos de los Apóstoles, al describir el acontecimiento de Pentecostés. El Espíritu pentecostal imprime un empuje vigoroso para asumir el compromiso de la misión para testimoniar el Evangelio por los caminos del mundo. De hecho, el libro de los Hechos de los Apóstoles narra toda una serie de misiones realizadas por los apóstoles, primero en Samaria, después en la franja de la costa de Palestina, como ya recordé en un precedente encuentro del miércoles. Ahora bien, san Pablo, en sus cartas, nos habla del Espíritu también desde otro punto de vista. No se limita a ilustrar sólo la dimensión dinámica y operativa de la tercera Persona de la Santísima Trinidad, sino que analiza también su presencia en la vida del cristiano, cuya identidad queda marcada por él. Es decir, Pablo reflexiona sobre el Espíritu mostrando su influjo no solamente sobre el actuar del cristiano sino sobre su mismo ser. De hecho, dice que el Espíritu de Dios habita en nosotros (Cf. Romanos 8, 9; 1 Corintios 3,16) y que «Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo» (Gálatas 4, 6). Para Pablo, por tanto, el Espíritu nos penetra hasta en nuestras profundidades personales más íntimas. En este sentido, estas palabras tienen un significado relevante: «La ley del espíritu que da la vida en Cristo Jesús te liberó de la ley del pecado y de la muerte… Pues no recibisteis un espíritu de esclavos para recaer en el temor; antes bien, recibisteis un espíritu de hijos adoptivos que nos hace exclamar: ¡Abbá, Padre!» (Romanos 8, 2.15), dado que somos hijos, podemos llamar «Padre» a Dios. Podemos ver, por tanto, que el cristiano, incluso antes de actuar, posee ya una interioridad rica y fecunda, que le ha sido entregada en los sacramentos del Bautismo y de la Confirmación, una interioridad que le introduce en una relación objetiva y original de filiación en relación con Dios. En esto consiste nuestra gran dignidad: no somos sólo imagen, sino hijos de Dios. Y esto constituye una invitación a vivir nuestra filiación, a ser cada vez más conscientes de que somos hijos adoptivos en la gran familia de Dios. Es una invitación a transformar este don objetivo en una realidad subjetiva, determinante para nuestra manera de pensar, para nuestro actuar, para nuestro ser. Dios nos considera hijos suyos, pues nos ha elevado a una dignidad semejante, aunque no igual, a la del mismo Jesús, el único que es plenamente verdadero Hijo. En Él se nos da o se nos restituye la condición filial y la libertad confiada en nuestra relación con el Padre.

De este modo descubrimos que para el cristino el Espíritu ya no es sólo el «Espíritu de Dios», como se dice normalmente en el Antiguo Testamento y como repite el lenguaje cristiano (Cf Génesis 41, 38; Éxodo 31, 3; 1 Corintios 2,11.12; Filipenses 3,3; etc.). Y no es tan sólo un «Espíritu Santo», entendido genéricamente, según la manera de expresarse del Antiguo Testamento (Cf. Isaías 63, 10.11; Salmo 51, 13), y del mismo judaísmo en sus escritos (Qumrán, rabinismo). Es propia de la fe cristiana la confesión de una participación de este Espíritu en el Señor resucitado, quien se ha convertido Él mismo en «Espíritu que da vida» (1 Corintios 15, 45). Precisamente por este motivo san Pablo habla directamente del «Espíritu de Cristo» (Romanos 8, 9), del «Espíritu del Hijo» (Gálatas 4, 6) o del «Espíritu de Jesucristo» (Filipenses 1, 19). Parece como si quisiera decir que no sólo Dios Padre es visible en el Hijo (Cf. Juan 14, 9), sino que también el Espíritu de Dios se expresa en la vida y en la acción del Señor crucificado y resucitado.

Pablo nos enseña también otra cosa importante: dice que no puede haber auténtica oración sin la presencia del Espíritu en nosotros. De hecho, escribe: «El Espíritu viene en ayuda de nuestra flaqueza. Pues nosotros no sabemos cómo pedir para orar como conviene; mas el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables, y el que escruta los corazones conoce cuál es la aspiración del Espíritu, y que su intercesión a favor de los santos es según Dios» (Romanos 8, 26-27). Es como decir que el Espíritu Santo, es decir, el Espíritu del Padre y del Hijo, se convierte como en el alma de nuestra alma, la parte más secreta de nuestro ser, de la que se eleva incesantemente hacia Dios un movimiento de oración, del que no podemos ni siquiera precisar los términos. El Espíritu, de hecho, siempre despierto en nosotros, suple nuestras carencias y ofrece al Padre nuestra adoración, junto con nuestras aspiraciones más profundas. Obviamente esto exige un nivel de gran comunión vital con el Espíritu. Es una invitación a ser cada vez más sensibles, más atentos a esta presencia del Espíritu en nosotros, a transformarla en oración, a experimentar esta presencia y a aprender de este modo a rezar, a hablar con el Padre como hijos en el Espíritu Santo.

Hay, además, otro aspecto típico del Espíritu que nos ha enseñado san Pablo: su relación con el amor. El apóstol escribe así: «La esperanza no falla, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado» (Romanos 5, 5). En mi carta encíclica «Deus caritas est» citaba una frase sumamente elocuente de san Agustín: «Ves la Trinidad si ves el amor» (número 19), y luego explicaba: «el Espíritu es esa potencia interior que armoniza su corazón [de los creyentes] con el corazón de Cristo y los mueve a amar a los hermanos como Él los ha amado» (ibídem). El Espíritu nos pone en el ritmo mismo de la vida divina, que es vida de amor, haciéndonos participar personalmente en las relaciones que se dan entre el Padre y el Hijo. Es sumamente significativo que Pablo, cuando enumera los diferentes elementos de los frutos del Espíritu, menciona en primer lugar el amor: «El fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, etc.» (Gálatas 5, 22). Y, dado que por definición el amor une, el Espíritu es ante todo creador de comunión dentro de la comunidad cristiana, como decimos al inicio de la misa con una expresión de san Pablo: «… la comunión del Espíritu Santo [es decir, la que por Él actúa] sea con todos vosotros» (2 Corintios 13,13). Ahora bien, por otra parte, también es verdad que el Espíritu nos estimula a entablar relaciones de caridad con todos los hombres. De este modo, cuando amamos dejamos espacio al Espíritu, le permitimos expresarse en plenitud. Se comprende de este modo el motivo por el que Pablo une en la misma página de la carta a los Romanos estas dos exhortaciones: «Sed fervorosos en el Espíritu» y «No devolváis a nadie mal por mal» (Romanos 12, 11.17).

Por último, el Espíritu, según san Pablo, es un anticipo generoso que el mismo Dios nos ha dado como adelanto y al mismo tiempo garantía de nuestra herencia futura (Cf. 2 Corintios 1,22; 5,5; Efesios 1,13-14). Aprendamos, de este modo, de Pablo que la acción del Espíritu orienta nuestra vida hacia los grandes valores del amor, de la alegría, de la comunión y de la esperanza. A nosotros nos corresponde hacer cada día esta experiencia, secundando las sugerencias interiores del Espíritu, ayudados en el discernimiento por la guía iluminante del apóstol.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit. Al final de la audiencia, el Santo Padre saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español, dijo:]

Queridos hermanos y hermanas:
La enseñanza de san Pablo sobre el Espíritu Santo considera no sólo su dimensión dinámica y operativa que impulsa a la acción, sino también su presencia y su influjo sobre el «ser» mismo del cristiano, que caracteriza su identidad más profunda. En efecto, el cristiano ha recibido el espíritu de hijo adoptivo que lo pone en relación objetiva y original con Dios. Por otra parte, el Apóstol explica también que no existe verdadera oración sin la presencia del Espíritu en nosotros, que suple nuestra debilidad para pedir como conviene.

Pablo menciona el amor como primer fruto del Espíritu Santo, ya que él nos introduce en la misma vida divina, que es amor. Al mismo tiempo, puesto que el amor une, el Espíritu Santo es creador de comunión en la comunidad cristiana y en la relación con todos los hombres. Para Pablo, el Espíritu Santo es un don de Dios como garantía de la herencia futura. Su acción orienta nuestra vida hacia los grandes valores del amor, de la alegría, de la comunión y de la esperanza.

Saludo cordialmente a los visitantes de lengua española. En especial a los fieles de diversas parroquias de México y a la delegación de la Academia Militar de la Armada Ecuatoriana, así como a los demás peregrinos de España y Latinoamérica. Os animo a ser dóciles a la acción del Espíritu Santo, que infunde el amor en los corazones para que podáis identificaros cada vez más con Cristo nuestro Señor.

¡Muchas gracias por vuestra visita!

[© Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por verdenaranja @ 23:49  | Habla el Papa
Comentarios (0)  | Enviar
15 Nov. 06 (ACI).- Después de haber meditado la semana pasada sobre lo que San Pablo escribió acerca del lugar central que el Señor Jesús ocupa en la vida de fe, el Papa Benedicto XVI meditó hoy sobre lo que enseña del Espíritu Santo, resaltando que para el Apóstol la tercera persona de la Santísima Trinidad influye no solo sobre la acción del cristiano sino sobre su mismo ser.

“San Pablo, en sus cartas no se limita a explicar solamente la dimensión dinámica y operativa de la tercera persona de la Santísima Trinidad, sino que analiza su presencia en la vida del cristiano, que caracteriza su identidad más profunda. En otros términos, Pablo reflexiona sobre el Espíritu mostrando su influjo no solamente sobre el actuar del cristiano sino sobre su mismo ser", dijo el Santo Padre durante la Audiencia General en la Plaza de San Pedro.

El Pontífice recordó las palabras de Pablo: "No habéis recibido un espíritu de esclavos para recaer en el miedo, habéis recibido un espíritu de hijos adoptivos", y subrayó que "el cristiano posee, incluso antes de actuar, una vida interior rica y fecunda que le hace establecer una relación filial con Dios. Nuestra dignidad más grande es la de ser no solo imagen, sino hijos de Dios" y este hecho "nos invita a transformar este don objetivo en una realidad subjetiva determinante para nuestra forma de pensar, de actuar, de ser".

Más adelante, el Papa resaltó que "Pablo nos enseña también que no existe una oración verdadera sin la presencia del Espíritu Santo, que es como el alma de nuestra alma, la parte más secreta de nuestro ser, desde donde se eleva a Dios incesantemente una oración".

"Otro aspecto típico del Espíritu Santo –continuó– es su conexión con el amor. El Espíritu Santo nos introduce en el ritmo de la vida divina, que es vida de amor y como por definición el amor une, esto significa ante todo que el Espíritu es creador de comunión dentro de la comunidad cristiana".

Al final de su meditación, el Papa dijo que el Espíritu “es un don de Dios como garantía de nuestra herencia futura" y "su acción orienta nuestra vida hacia los grandes valores del amor, de la alegría, de la comunión y de la esperanza".

Concluida su catequesis, el Santo Padre saludó a los visitantes de lengua española, en especial a los fieles de diversas parroquias de México y a la delegación de la Academia Militar de la Armada Ecuatoriana, así como a los demás peregrinos de España y Latinoamérica. “Os animo a ser dóciles a la acción del Espíritu Santo, que infunde el amor en los corazones para que podáis identificaros cada vez más con Cristo nuestro Señor”, concluyó.
Publicado en EL DÍA, miércoles 15 de Noviembre, en el apartado "Criterios", escrito por el Padre Fernando Lorente, o.h.


Luz en el Camino Fernando Lorente, o.h. *


Los setenta, ochenta y más años


ESTAS FECHAS SUCESIVAS son muy propicias para detenerse a reflexionar meditar. Y lo primero sea aceptar, tal vez, que vamos entrando en el declive casi progresivamente, o sin casi, de la vida. Porque, las fuerzas ya no nos responden como en otros tiempos. Nuestra capacidad de trabajo, nuestra vitalidad y salud, por más que nos empeñemos, comienzan a resentirse. Uno siente que algo irrecuperable se va perdiendo, sobre todo cuando somos sorprendido por una trombosis, angina de pecho, u otros trastornos preocupantes del grado que sean. Por otra parte, estos períodos de vida nos vienen descubriendo, sin engaño, nuestras posibilidades y limitaciones y nos ayudan a ver ahora la existencia con más realismo y verdad.

Ha llegado el momento de reconocer y aceptar humildemente el proceso de nuestra caducidad, más o menos lenta, y proclamar a Dios con el salmista: "Me concediste un palmo de vida… el hombre no dura más que un soplo y pasa como una sombra". Nuestra vida va pasando rápidamente. Hemos rebasado ampliamente, bastante más de la mitad del recorrido de nuestra existencia. ¿Qué nos espera en adelante? ¿El desmoronamiento y deterioro? ¿La madurez y plenitud final?

Para la persona creyente éste puede ser el momento de la sabiduría y la confianza total, invocando con el salmista: "Señor, dame a conocer la medida de mis años, para que comprenda lo caduco que soy.. Y ahora, Señor, ¿qué me aguarda? Tú eres mi confianza y esperanza total". Posiblemente, sólo ahora comenzamos a percibir que nuestra trayectoria por la vida encierra un sentido más profundo que todo lo que hemos hecho o dejado de hacer a lo largo de los años. Y esto viene a convencernos de que lo importante ha sido y será el amor de ese Dios que dirige nuestra vida y la cuida desde dentro. Sólo en torno a su gracia se va tejiendo nuestra verdadera existencia por más que sintamos el avance imparable de la vejez.

Este tiempo nos hace ver también que más allá del desgaste, está la confianza y el abandono incondicional en sus manos. Más allá de todo lo que vamos perdiendo en el camino está la fe en la promesa de Cristo: "El que pierda su vida por mí, la encontrará". Esta es la hora dichosa de seguir caminando con paz y esperanza. Sin ingenuidades engañosas ni fáciles arrebatos. Sin prisas ni protagonismo. Con una comprensión creciente hacia todo y con mucha confianza. Paso a paso, dejando que Dios nos vaya madurando más desde el interior de la vida ordinaria de cada día. Para mantenerse y vivir hacia esta meta, que observaba en un religioso dominico cuando ya estaba comenzando a vivir el primer período de edad, con que titulamos este artículo, y yo gozaba de la fuerza de la juventud madura en la vida religiosa, ofrezco los siguientes consejos que recibí de él y tanto me están ayudando y espero que sea lo mismo a los lectores de este espacio:

-"Mantener los ideales que valen más que la vida. -Mirar y aprovechar la vejez como la etapa culminante de la vida. Es, ciertamente, la más débil, pero la más asistida por Dios. -No lamentar los males. Procurar sobrellevarlos con noble y hasta con sonriente señorío. Son la última y la más rica oportunidad. -Vivir gozosamente con conciencia varonil. Rehuir de las flaquezas, las exigencias y los caprichos que son propios de la niñez egoísta. Todo menos ser viejos niños con esta tendencia. -Siempre son jóvenes aquéllos que viven esperanzados en ideales eternos, que es el camino de la fraternidad, el que siempre nos lleva hacia Dios".

Cumpliendo con este espíritu los 70, 80 y más años, no es sentir que la vida se escapa, sino que son momentos cuando la vida puede ir creciendo más libremente hacia su plenitud. Cada experiencia dulce o amarga, cada logro grande o pequeño, cada pecado notable o mediocre, va ocupando su verdadero lugar. En el horizonte y al final de todo nos espera: la ternura y al amor insondable de Dios. ¿Con qué esperanza mayor podemos terminar, por más que sumen los años, nuestra existencia en la tierra?

* Capellán de la Clínica S. Juan de Dios
Publicado por verdenaranja @ 22:51  | Espiritualidad
Comentarios (0)  | Enviar
Publicado en la hoja de difusión parroquial "Como las Hormigas" de Santa Rita de Punta Brava del Puerto de la Cruz por el padre Antonio María Hérnández.

EJEMPLOS QUE NOS AYUDAN, TRAÍDOS DE AQUÍ Y DE ALLÁ


Cómo satisfacer su hambre los locos.

Un predicador contó desde el púlpito el siguiente hecho, referido ya por San Bernardo: «Vi en cierta ocasión a muchos hombres que se conducían como locos: uno se llenaba la boca de arena y la mascaba; otro corría con la boca abierta para devorar el viento; el tercero se ponía encima del humo para engullirlo: el cuarto se lamía con gran avidez los brazos y las manos. Otro, en fin hacían locuras por el estilo. Todos estos hombres, atormentados
por un hambre indecible, tenían los ojos cegajosos y los miembros espantosamente fla¬cos». ¿Entendéis bien quiénes son esos hombres? Son aquéllos que se afanan por dar contento a su alma con cosas que no pueden mitigar su hambre. Uno, por ejemplo, quiere hallar la felicidad leyendo periódicos, novelas y cosas semejantes; el otro con frecuentes visitas a la taberna; el tercero asistiendo asiduamente a las diversiones, bailes, teatros, y demás placeres; el cuarto viajando sin cesar en tren, en automóvil; el quinto cazando, y así sucesivamente. Todo esto, empero, no puede ofrecer al hombre ningún verdadero conten¬to; pues así como pan puede saciar el hambre del cuerpo, sólo el Evangelio de Cristo puede mitigar el hambre de nuestra alma. Por esto dijo el Señor: «Quien viene a Mí, no tendrá más hambre» (Juan VI, 35).

El libro de San Antonio Abad.

San Antonio Abad, conocido también por el Ermitaño, (t 356) fue preguntando una vez si en su soledad tenía algún libro. El contestó: «Tengo una gran libro siempre abierto ante mis ojos. La primera página de él es la tierra con sus flores, plantas y animales de toda especie. La segunda página es el mar inmenso. La tercera es la atmósfera con sus innu¬merables seres vivientes. La cuarta es el cielo con sus estrellas. Yo lo ojeo con gran frecuen¬cia y admiro a Dios en sus obras». La naturaleza es también un libro pintado, así como la Sagrada Escritura un libro escrito, donde nosotros podemos leer la majestad de Dios.

El misterio de Uno y Tres.

San Agustín paseaba por la playa pensando en el misterio de la Santísima Trini¬dad y en cómo explicarlo mejor con palabras. De súbito interrumpió su meditación la vista de un hermoso niño solitario que jugaba en la playa, extrayendo agua del mar con una concha y echándola en un hoyo que había practicado en la arena.
-¿Qué estás haciendo aquí, pequeño?- preguntó Agustín.
-Voy a poner aquí dentro toda el agua del mar.
Sonrió Agustín y continuó su camino; pero enseguida se dio cuenta de que él estaba intentando algo más imposible aún: meter en el mísero agujero del entendimiento humano la inmensidad del misterio de Dios.
De vuelta en su casa, Agustín se puso a escribir su famoso libro sobre la Santísima Tri¬nidad. Dice en este libro que Dios es Amor y que, por lo tanto, ha de haber en Dios más de una persona; dice que el Padre y el Hijo se aman mutuamente y que este Amor que los une y procede de ellos, es el Espíritu Santo. Esto es lo más que podemos alcanzar nosotros sobre el misterio.
Publicado en la hoja de difusión parroquial de Santa Rita de Punta Brava en el Puerto de la Cruz "Como las hormigas" por el Padre Antonio MaríaHernándedez

LA HONRADEZ POR ENCIMA DE TODO



Se cuenta que una vez un niño robaba en la escuela bolígrafos, cuadernos y hasta libros de sus compañeros, y como si fuera una cosa buena, se los llevaba a la madre y ella, lejos de corregirlo, aprobaba el robo. En otra ocasión robó un reloj y luego una pulsera, y luego una cartera con dinero y la madre también aceptó el robo. Así fueron pasando los años y el joven termino convirtiéndose en un ladrón muy peligroso. Por fin un día, cuando intentaba hasta matar a una anciana para robarle, le agarró la policía, le esposaron con las manos detrás y lo llevaron a la cárcel. Mientras tanto su madre, llorando, le seguía detrás sintiéndose culpable. Entonces el ladrón llamó a su madre para decirle algo al oído; pero al acercarse, el hijo, de una mordida le arrancó la oreja.

La madre dando un grito de dolor y reprendiendo su acción le dijo: hijo, no conforme con cometer tantos robos, encima ahora me hieres a mí, mordiéndome la oreja. A lo que el hijo le contestó: par tu culpa, madre, soy ahora un ladrón y voy a la cárcel. Si la primera vez que robé los libros en la escuela me hubieras corregido, hoy no sería un repugnante ladrón. Y termina la moraleja: «lo que no se corrige en la niñez, crece y se agranda después».

También se dice que la planta se endereza desde que es pequeña.

!Dios mío, Dios mío! Qué importancia tan grande tiene la educación en los primeros años. Dicen los psicólogos que el niño se empieza a educar desde un cuarto de hora antes de nacer. Dicen los padres respon¬sables, «que llore y patalee ahora mi hijo, para que no llore yo mas tarde». También se dice que el niño llora por una de los tres motivos siguientes:

1 - Porque tiene hambre, entonces hay que darle de comer.
2 - Porque está enfermo, en este caso llevarlo al médico.
3 - Por capricho. Entonces, que llore y chille, aunque moleste, porque el niño no tiene otra manera de llamar la atención y reclamar algo, que el llanto, y no digamos, si hay visita en la casa. Entonces más se extrema, para que le concedan todo, porque sabe que molesta y para quedar bien con los visitantes le dan todo lo que pida para que se calle. Entre tanto se van volviendo caprichosos y más tarde son soberbios y hasta tiranos y des-obedientes e ingobernables. La honradez se educa, como se educa el corazón.

Cuando uno tiene el sentido de la honradez, se crea en uno como una traba mental, como una alergia, a no quedarte nunca con lo ajeno. Recuerdo que una vez, fui a bendecir una casa y el dueño de la misma trabajaba en una empresa grande de construcción y después de bendecirla me dice: «y no me ha costado ni un euro los materiales». Los azulejos, el piso, la grifería, todo lo de la electricidad, las piezas del baño, excepto la bañera, que no le cabía en el coche, lo había robado en la empresa y encima lo contaba como una proeza. iQué pena que me lo dijo después de la bendición! Y entonces pensé, iCuántas cosas se habrán llevado en Santa Rita!, a pesar de tanta cámara. Un maestro que teníamos llamado don Elisio, que hace muchos años está disfrutando de la paz del cielo, nos inculcaba una y otra vez, la honradez. Nos decía que se empezaba robando un alfiler y cada vez más hasta que terminas en la cárcel.

SI ERES HONRADO DE VERDAD, NO TE IMPORTE QUE TE CRITIQUEN y hasta te levanten calumnias por todos los millones que «dicen» que han robado. Es muy fácil decir «ladrón», «ladrona». Para uno decir que una persona es ladrona, hay que tener pruebas, porque todos tenemos derecho a la buena fama. Siempre se presume la inocencia y la bondad de la persona. Para decir que una persona es culpable o mala hay que demostrarlo con pruebas. ¿No han oído nunca, fulanito de tal es presunto asesino? No obstante cuando es honrado de verdad aunque alguien lo ponga en duda, hay que estar tranquilos porque siempre la verdad al final triunfa, aunque algunas veces, desgraciadamente, se descubre la verdad después de muerto.

Yo tengo que darle gracias a mis padres y a aquel tal Don Elisio, porque eran muy duros a la hora de la educación, y tengo que dar las gracias por los castigos que me puso mi padre, cuando iba a robar peras o castañas o uvas, con los amigos, para que no terminara siendo un golfo o un ladrón «el día de mañana». Mi padre nos contaba que él había tenido diferentes trabajos y siempre salía con la cabeza en alto.

Recuerdo que una vez llegó mi padre a mi casa y vio encima de la mesa un montón de peras. Mi madre no estaba en esos momentos. Al entrar mi padre, sin más, preguntó, ¿dónde robaron esas peras? Le hizo cargar a mi hermano, el más viejo, el saco con las peras y nos hizo llevarlo a Barroso, caminando, unos 5 km., aproxi¬madamente. Llegamos a la casa del dueño del peral y delante del dueño le dijo a mi hermano que devolviera las peras y le pegó dos tortazos, añadiendo: tú eres el más viejo y deberías darle buen ejemplo a tu hermano y no hacerle cómplice de robo. A mi no pegó, porque era más pequeño. Esto no lo hemos olvidado jamás, ni yo, ni mi hermano. El dueño del peral le dijo a mi padre, que no sea tan duro y mi padre le contestó: esto son mis
hijos y déjeme educarlos como yo sé. No quiso coger ni una sola pera que aquel buen hombre le ofreció. «Pobres; pero honrados», le contestó mi padre. -iQué maravillosos padres puso Dios en mi vidal. Ya están los dos en el cielo y yo tengo que seguir honrándolos, desde aquí, donde me toca seguir luchando.

Se cuenta también de un padre que fue a robar naranjas a una finca y puso al hijo a acechar a ver si venía el dueño. El hijo se subió a un árbol para vigilar. En un momento dado, le dijo el padre al hijo, ¿nos está viendo alguien? Y el hijo le contesta: sí, papá. Te están viendo. El padre se puso todo nervioso y le volvió a preguntar, está muy lejos, y el hijo le volvió a responder, no papá, esta cerquita de ti. Más nervioso se puso y no sabia para donde tirar. El hijo volvió a decirle: sí, papá, te está viendo Dios desde el mismo momento que saltamos el muro para entrar a robar. Se cuenta que entonces el padre abrazó con lágrimas a su hijo y le dijo: jamás va a ocurrir esto. Jamás robaremos, ni un alfiler. Gracias hijo por la lección que hoy mismo me has dado. En la catequesis me enseñaron, que Dios está en todas partes y que conoce hasta nuestros deseos y pensamientos.

ES ÉL QUIEN NOS VA A JUZGAR Y TAMBIÉN NOS CONTROLA.- Por la avaricia del dichoso dinero, Judas se empeñó en traicionar al Maestro y obsesionado por recoger el premio convenido, ni escuchaba las indirectas que el Maestro le lanzaba, para ver si cambiaba. En una ocasión les dice: ¿No soy yo quien los he elegido? Sin embargo «uno de ustedes es un diablo». En otra ocasión les dijo, en la última cena: Esta noche «uno de ustedes me va a vender». Yen el mismo momento de la traición le vuelve a decir: «Judas, ¿Con un beso, vendes a tu Maestro?

Recuerdan ustedes en otra ocasión, cuando la Magdalena rompe el frasco del perfume y llena de fragancia toda la casa y Judas replica: hombre ¿Para qué este despilfarro? Este perfume es carísimo y se podía haber vendido, para que con el dinero ayudemos a los pobres. San Juan Evangelista pone la coletilla, que a Judas, lo que menos le importaban eran los pobres, sino que como era el tesorero robaba de la bolsa lo que ponían en ella. En aquel entonces no había un contable para llevar el control de entradas y de salidas, o de ingresos y gastos. Luego el Señor salió en defensa de la Magdalena diciendo: «Dejen en paz a esta buena mujer, lo que ha hecho es una buena obra y pobres los tendrán siempre».

Y FÍJENSE COMO ACABO JUDAS.- Encima no disfrutó del dinero, ni se lo recogieron. Tuvo que tirarlo y luego se ahorcó. Ese fue el triste final de un ladrón. El robo es como una droga. Una vez me comentaba una señora que cuando iba a comprar a un supermercado, siempre tenia que robar algo, aunque sea una lata de sardinas. Que si no robaba algo, no le sabía la compra.
También dice el refrán que tanto va el cántaro a la fuente que alguna vez se rompe. No tienen que robar nada. ¿Ustedes no se han dado cuenta de las horribles cantidades que han robado y roban personas que ya, de por si, tienen sueldos altos y personas de «corbata y de carrera universitaria», y con cargos muy importantes, que roban miles de millones, dígase: banqueros, ministros, presidentes, y otros que aceptan comisiones y sobornos escandalosos?

Me contaban de unos empleados de una gasolinera, en Cagua, de Venezuela, que se habían puesto de acuerdo y cambiaban hasta la numeración, para que aparecieran menos litros que los que realmente despacha¬ban. Se fueron engolosinando, hasta que los cogieron. Los expulsaron del trabajo por ladrones, sin derecho a nada y con la mancha negra en su expediente, de ser unos ladrones, uno de ellos no soportando tanta vergüenza, porque se sentía «fichado», terminó suicidándose.

CUANDO TE ACOSTUMBRES A SER HONRADO, TE SENTIRÁS INCAPAZ DE ROBAR LO MÁS MÍNIMO. Sentirás como una «alergia al robo». Tengo que darle mil veces las gracias a mis padres !Qué alegría siento al saber que he llegado a los años que tengo, desempeñando cargos muy delicados donde me ha tocado manejar hasta miles de millones de las antiguas pesetas y poder ir por cualquier parte con la cabeza bien alta y ahora mismo con todo lo que tengo bajo mi responsabilidad! La honradez, vale más que todo el oro del mundo, porque el ladrón, como el mentiroso sólo puede vivir de sus mentiras y de sus robos un par de años; pero el día que le descubran, hasta ahí llegó su aparente felicidad. iQué vergüenza para su familia!
NI ROBAR, NI TENER ENVIDIA DE LO QUE OTROS TIENEN.- iDios mío! En la actualidad cuántos robos, cuánta estafa, cuánto engaño. Hasta tal punto de clasificar los ladrones, en ladrones de primera clase, de se¬gunda, de traje y corbata, y pobres ladrones, que normalmente son los que están en la cárcel. !Cuántos terminan hasta matando para robar!

Vamos a poner aquí punto y final y simplemente decirles de experiencia con qué autoridad puede uno hablar de robos, estafas, sobornos, etc., cuando está respaldado por su honradez y la transparencia de toda una vida.

Antonio María Hernández y Hernández


DIÓCESIS NIVARIENSE
Delegación de Misiones


La Laguna, a 9 de noviembre de 2006


Querido hermano/a en el Señor:

Recibe un saludo cordial en nombre propio y del equipo que anima esta Delegación. Te doy las gracias, interpretando el sentir de todos los misioneros, por la tarea de animación misionera, especialmente en el DOMUND.

Te recuerdo que en torno a la Navidad se viene realizando, desde hace años, "SEMBRADORES DE ESTRELLAS", día inolvidable para los niños y quienes lo organizan. Felicitar con gratuidad, en nombre de los misioneros, la Navidad es un gesto sencillo de amor y de preocupación por los más pobres. Es poner en medio de una sociedad consumista y opulenta la presencia de los que se entregan totalmente en los paises de misión. Como es tradicional en la zona Santa Cruz-Laguna se celebrará el sábado 16 de diciembre. Habrá que ponerse en contacto con la coordinadora de catequesis de estos lugares. En otros sitios se organizan por parroquias.

No nos olvidemos que en enero tenemos la cita de la Marcha y el Festival de la Canción Misionera; será en Candelaria el sábado 20 de enero. Este año nos cae muy cerca de las fiestas navideñas y por ello habrá que motivar con mayor insistencia la participación. El lema de Infancia Misionera para esta jornada será: "Ponte en camino... eres misionero" (si se va a participar en el Festival debemos tener en cuenta que la letra y música de la canción han de ser inéditas).Tan pronto como nos manden los materiales los haremos llegar. Si vas a organizar Sembr dores ,le Estrellas ponte en contacto con Alicia en la oficina (Obispado) de la Delegaci4n.

Sin otro particular recibe un abrazo fraterno. 1
Juan Manuel Vanes Marrero
Delegado f`
El párroco de Ntra. Sra. de los Remedios de Buenavista del Norte nos participa de un Curso de Lector Litúrgico que se celebrará en su parroquia del 21 al 24 de Noviembre.


Estimado párroco:
Adjunto tenemos a bien enviar notificación relacionada con el I Curso de Lector Litúrgico, que se va a celebrar en esta parroquia los días señalados, a fin de que si a bien lo tiene, lo divulgue entre su feligresía, por si hay alguna persona que se interese por este evento.
Buenavista del Norte, 11 de noviembre de 2006.
Atentamente,

Julio Ribot Rodríguez
Párroco de Los Remedios


CURSO DE LECTOR LITÚRGICO

Parroquia de Ntra Sra. de los Remedios


Tendrá lugar los días
21 Martes, 22 Miércoles, 23 Jueves, 24 Viernes
del mes de Noviembre, en horas de 7,30 a 8,30
de la noche después de la Santa Misa)


El curso será impartido por el padre jesuita Diego Muñoz, misionero jesuita del Centro Misional San Juan de Ávila
de Montilla (Córdoba)

El Día del Mayor abrió el pasado domingo los principales actos populares y religiosos, que culminarán el próximo día 30, en honor de San Andrés Apóstol y Santa Lucía. Las verbenas y las actividades lúdicas y deportivas destinadas a los vecinos del barrio marinero llenan un intenso calendario en noviembre.

(EL DÍA, 14 - XI. J.D.MÉNDEZ. Santa Cruz) La Comisión de Fiestas y la Asociación Cultural Ibaute, junto a otros colectivos, han trabajado duro para que durante este mes de noviembre se disfruten en el barrio marinero los actos principales de los festejos en honor de San Andrés Apóstol y Santa Lucía. El Día del Mayor, celebrado con gran éxito de participación el pasado domingo, abrió los principales eventos de un mes cargado de actividades populares y religiosas destinadas a vecinos y visitantes.

San Andrés tiene unas fiestas con mucha solera y durante todo el mes se van desgranando actos hasta llegar al día grande, que coincide con el 30 de noviembre, festividad de San Andrés. Destaca que todos los grupos que actuarán estos días son del propio barrio o bien de la zona de Anaga.

Entre los actos populares hay que reseñar que entre el día 20 y el 26 habrá meriendas con sorpresas para los niños a partir de las 18:00 horas y se proyectarán las películas de las fiestas de años anteriores. El día 17 actuarán los grupos folclóricos Payba y Los Majuelos; el 18 habrá fútbol sala y el 19, domingo, será el turno del grupo folclórico Medianías y de Andrés, cantante de la zona.

Entre el 20 y el 30 habrá actos todos los días. Desde carreras de sacos a concursos de dibujo pasando por bailes tradicionales como el de la silla o la escoba. Sin olvidar las actuaciones de grupos como el coreográfico y el de teatro Ibaute. Uno de los actos principales será la inauguración el día 25, a las 11:00 horas, de la plaza que lleva el nombre del que fuera dirigente vecinal y concejal Antonio Cova Domínguez. Un maratón de orquestas, títeres, karaoke o el merengazo son otras de las atracciones para los residentes y visitantes de San Andrés.

La culminación de la fiesta llegará el día 30 con la diana desde las ocho de la mañana, misa, posterior procesión, brindis con aperitivo, concurso de parrandas y la entrega de los trofeos deportivos.

En una zona donde gustan tanto los bailes populares como Anaga no podían faltar las verbenas, que comenzaron el pasado sábado y seguirán los días 18, 25, 29 y 30 de noviembre y 16 de diciembre. Las amenizarán las orquestas Escuela del Amor, Sonora Olimpia, Los Concejales, Momento Tres y Sabrosos de Anaga.
Comentarios (0)  | Enviar
martes, 14 de noviembre de 2006
Mensaje de Benedicto XVI con motivo de la 93ª Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado que se celebrará el 14 de enero. El tema de este año es

«La familia emigrante».


Queridos hermanos y hermanas!
Con ocasión de la próxima Jornada Mundial del Emigrante y el Refugiado, con la mirada puesta en la Santa Familia de Nazaret, icono de todas las familias, querría invitarlos a reflexionar sobre la situación de la familia emigrante. El evangelista Mateo narra que, poco tiempo después del nacimiento de Jesús, José se vio obligado a salir de noche hacia Egipto llevando consigo al niño y a su madre, para huir de la persecución del rey Herodes (cfr Mt 2, 13-15). Comentando esta página evangélica, mi venerado Predecesor, el Siervo de Dios Papa Pío XII, escribió en 1952: "La familia de Nazaret en exilio, Jesús, María y José, emigrantes en Egipto y allí refugiados para sustraerse a la ira de un rey impío, son el modelo, el ejemplo y el consuelo de los emigrantes y peregrinos de cada época y País, de todos los prófugos de cualquier condición que, acuciados por las persecuciones o por la necesidad, se ven obligados a abandonar la patria, la amada familia y los amigos entrañables para dirigirse a tierras extranjeras" (Exsul familia, AAS 44, 1952, 649). En el drama de la Familia de Nazaret, obligada a refugiarse en Egipto, percibimos la dolorosa condición de todos los emigrantes, especialmente de los refugiados, de los desterrados, de los evacuados, de los prófugos, de los perseguidos. Percibimos las dificultades de cada familia emigrante, las penurias, las humillaciones, la estrechez y la fragilidad de millones y millones de emigrantes, prófugos y refugiados. La Familia de Nazaret refleja la imagen de Dios custodiada en el corazón de cada familia humana, si bien desfigurada y debilitada por la emigración.

El tema de la próxima Jornada Mundial del Emigrante y el Refugiado –«La familia emigrante» – se sitúa en continuidad con los de 1980, 1986 y 1993, y pretende acentuar ulteriormente el compromiso de la Iglesia no sólo a favor del individuo emigrante, sino también de su familia, lugar y recurso de la cultura de la vida y principio de integración de valores. Muchas son las dificultades que encuentra la familia del emigrante. La lejanía de sus componentes y la frustrada reunificación son a menudo ocasión de ruptura de los vínculos originarios. Se establecen nuevas relaciones y nacen nuevos afectos; se olvida el pasado y los propios deberes, puestos a dura prueba por la distancia y la soledad. Si no se garantiza a la familia inmigrada una real posibilidad de inserción y participación, es difícil prever su desarrollo armónico. La Convención internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares, entrada en vigencia el 1 de julio de 2003, pretende tutelar los trabajadores y trabajadoras emigrantes y los miembros de las respectivas familias. Se reconoce, por tanto, el valor de la familia también en lo que atañe a la emigración, fenómeno ahora estructural de nuestras sociedades. La Iglesia anima la ratificación de los instrumentos legales internacionales propuestos para defender los derechos de los emigrantes, de los refugiados y de sus familias, y ofrece, en varias de sus Instituciones y Asociaciones, aquella advocacy que se hace cada vez más necesaria. Se han abierto, para tal fin, centros de escucha para emigrantes, casas para su acogida, oficinas de servicios para las personas y las familias, y se han puesto en marcha otras iniciativas para satisfacer las crecientes exigencias en este campo.

Actualmente, se está trabajando mucho por la integración de las familias de los inmigrantes, no obstante quede aún tanto por hacer. Existen dificultades efectivas relacionadas con algunos "mecanismos de defensa" de la primera generación inmigrada, que pueden llegar a constituir un obstáculo para una subsiguiente maduración de los jóvenes de la segunda generación. Es por tanto necesario predisponer acciones legislativas, jurídicas y sociales para facilitar dicha integración. En estos últimos tiempos ha aumentado el número de mujeres que abandonan el País de origen en busca de mejores condiciones de vida, en pos de perspectivas profesionales más alentadoras. Pero no son pocas las mujeres que terminan siendo víctimas del tráfico de seres humanos y de la prostitución. En las reunificaciones familiares las asistentes sociales, en particular las religiosas, pueden llevar a cabo un beneficioso servicio de mediación, digno de una creciente valorización.

En cuanto al tema de la integración de las familias de los inmigrantes, siento el deber de llamar la atención sobre las familias de los refugiados, cuyas condiciones parecen empeorar con respecto al pasado, también por lo que atañe a la reunificación de los núcleos familiares. En los territorios destinados a su acogida, junto a las dificultades logísticas, y personales, asociadas a los traumas y el estrés emocional por las trágicas experiencias vividas, a veces se suma el riesgo de la implicación de mujeres y niños en la explotación sexual como mecanismo de supervivencia. En estos casos, es necesaria una atenta presencia pastoral que, además de prestar asistencia capaz de aliviar las heridas del corazón, ofrezca por parte de la comunidad cristiana un apoyo capaz de restablecer la cultura del respeto y redescubrir el verdadero valor del amor. Es preciso animar, a todo aquel que está destruido interiormente, a recuperar la confianza en sí mismo. Es necesario, en fin, comprometerse para garantizar los derechos y la dignidad de las familias, y asegurarles un alojamiento conforme a sus exigencias. A los refugiados se les pide que cultiven una actitud abierta y positiva hacia la sociedad que los acoge, manteniendo una disponibilidad activa a las propuestas de participación para construir juntos una comunidad integrada, que sea "casa común" de todos.

Entre los emigrantes existe una categoría que debemos considerar de forma especial: los estudiantes de otros Países, que se hallan lejos de su hogar, sin un adecuado conocimiento del idioma, a veces carentes de amistades, y a menudo dotados con becas insuficientes. Su condición se agrava cuando se trata de estudiantes casados. Con sus Instituciones, la Iglesia se esfuerza por hacer menos dolorosa la ausencia del apoyo familiar de estos jóvenes estudiantes, ayudándolos a integrarse en las ciudades que les reciben, poniéndolos en contacto con familias dispuestas a acogerles y a facilitar el conocimiento recíproco. Como he dicho en otra ocasión, la ayuda a los estudiantes extranjeros es "un importante campo de acción pastoral. Sin lugar a dudas, los jóvenes que por motivos de estudio abandonan el propio País se enfrentan a numerosos problemas, sobre todo al riesgo de una crisis de identidad" (L’Osservatore Romano, 15 de diciembre de 2005).

Queridos hermanos y hermanas, pueda la Jornada Mundial del Emigrante y el Refugiado convertirse en una ocasión útil para sensibilizar las comunidades eclesiales y la opinión pública acerca de las necesidades y problemas, así como de las potencialidades positivas, de las familias emigrantes. Dirijo de modo especial mi pensamiento a quienes están comprometidos directamente con el vasto fenómeno de la migración, y aquellos que emplean sus energías pastorales al servicio de la movilidad humana. La palabra del apóstol Pablo: "caritas Christi urget nos" (2 Co 5, 14) los anime a donarse, con preferencia, a los hermanos y hermanas más necesitados. Con estos sentimientos, invoco sobre cada uno la divina asistencia, y a todos imparto con cariño una especial Bendición Apostólica.

Vaticano, 18 de octubre de 2006

BENEDICTUS PP. XVI

[Traducción del original italiano distribuida por la Santa Sede
© Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por verdenaranja @ 23:12  | Habla el Papa
Comentarios (0)  | Enviar
Mensaje a los capellanes castrenses y personal de las Fuerzas Armadas y de seguridad, dado al término del Congreso de Obispos militares de todo el mundo (27 de octubre de 2006)

Queridos capellanes:

1. A Uds. y a quienes forman parte de la Iglesia castrense les deseamos la gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre y del Señor Jesucristo (cfr. 1 Cor. 1,3).

2. Los saludamos, nosotros los Obispos encargados por la Iglesia Católica de la asistencia espiritual a los militares, reunidos en Roma en estos días, llamados por el Papa Benedicto XVI, junto al sepulcro del Apóstol Pedro, para conmemorar el vigésimo aniversario de la promulgación por Su Santidad, el Siervo de Dios Juan Pablo II, de la Constitución apostólica “Spirituali Militum Curae” (21 de abril de 1986). Mediante ella, el Sucesor de Pedro transformó los servicios de asistencia pastoral al mundo militar en estructuras eclesiásticas asimiladas a Diócesis o Iglesias particulares dentro de cada una de las naciones, a fin de promover más adecuadamente el impulso misionero y la renovación cristiana propugnados por el Concilio Vaticano II.

3. Damos gracias a Dios por la clarividencia y el valor que entonces caracterizaron a Juan Pablo II, que no solamente mantuvo, sino que potenció, la asistencia pastoral a un grupo social y un ámbito como el militar, llamado a vivir en condiciones peculiares y en circunstancias humanas frecuentemente aisladas y no favorables para la fe.

4. El Papa, con su autoridad, reafirmó ante todo, la necesidad de atender espiritualmente a la profesión militar, reconocida como instrumento legítimo para la seguridad y la libertad de los pueblos y para el mantenimiento de la paz mediante la justicia y el perdón. Juan Pablo II constituyó los Ordinariatos militares o castrenses como testigos y servidores del evangelio de Jesucristo para los militares y restantes miembros de este ámbito, dadas las peculiaridades de su vida y “el común sentir de la sociedad de nuestro tiempo respecto a la naturaleza y función de las Fuerzas Armadas en la convivencia de los hombres” (Constitución S. M. C., preámbulo).

5. En este quinto Congreso Internacional, conmemorativo de la referida Constitución apostólica, hemos verificado con gratitud el acierto de aquella decisión del Papa Juan Pablo II en 1986, y examinado el camino desde entonces recorrido para su aplicación, que resulta ser preferentemente positivo. Y hemos reflexionado con gran interés sobre los nuevos desafíos y exigencias, sintiéndonos urgidos a ofrecer, junto a todos los miembros de la gran familia militar, respuestas adecuadas a este tiempo.

Como dice Su Santidad Benedicto XVI en el mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de este año: “Tanto a los Ordinarios Militares como a sus capellanes va mi estímulo a mantenerse, en toda situación y ambiente, fieles evangelizadores de la verdad de la paz”.

6. Nuestro corazón ahora se vuelve hacia nuestros Capellanes, que han aceptado la misión de evangelizar el mundo militar, y que viven y trabajan cotidianamente entre soldados, oficiales y familias, especialmente entre jóvenes que constituyen la gran mayoría, dando testimonio de esperanza y viviendo con ellos en comunidad de fe y de caridad. A todos los alentamos con nuestro afecto a continuar esta obra, en condiciones a veces muy difíciles. Y deseamos vivamente que el Señor Jesús suscite vocaciones entre nuestros fieles.

7. Los Capellanes castrenses son el corazón de la evangelización dentro de las Fuerzas Armadas y la imagen viva del Buen Pastor en ellas. En efecto: anuncian el Evangelio, educan en la fe, inician en la oración, celebran los Sacramentos (alientan y guían la vocación laical), dan razón de la esperanza cristiana y acompañan humanamente a los soldados en las circunstancias que a éstos les corresponde vivir. Ciertamente estos presbíteros, con numerosos diáconos, religiosos y laicos, prestan un servicio y ofrecen un testimonio, desde los Ordinariatos militares, que han sido y son preciosos. Y en modo alguno, superfluos en nuestro tiempo.

8. En no pocas de nuestras naciones, los Ordinarios militares, con sus Capellanes, ejercen también con gran fruto la responsabilidad pastoral sobre el personal policial y sobre otro personal perteneciente a entidades del bien público, en atención asimismo a las peculiaridades y exigencias de estos otros ámbitos de vida.

9. Son muchos los católicos que, desde su dedicación a la profesión militar, proclaman con sencillez y lealtad, su fe en Jesucristo en el respeto a toda otra legítima convicción religiosa. Apreciamos grandemente a todos los no católicos que, desde esta misma profesión y según su propia conciencia, contribuyen a la construcción de la paz y a la reconciliación entre los pueblos.

10. Por todo ello, damos gracias a Dios con Uds., por los dones divinos que hemos recibido en medio de los soldados y agentes de seguridad, servidores de quienes destacamos su generosidad y entrega, muchas veces heroica. Y con ustedes doblamos hoy nuestras rodillas ante Dios Padre, pidiendo que nos fortalezca con su Espíritu, nos cimiente en el amor y avive nuestra confianza en Jesucristo que ha venido, viene y vendrá (cfr. Ef 3,14 y ss).

Que ante Él, interceda por nosotros y nuestros fieles la Santísima Virgen María, Madre del Señor y Madre nuestra, Reina de la Paz.

Los Obispos Castrenses del mundo reunidos en Roma
27 de octubre del año 2006.
Publicado por verdenaranja @ 22:41  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
Carta pastoral de monseñor Joaquín Piña,
obispo emérito de Puerto Iguazú
- 12 de noviembre de 2006 -

SANTOS MÁRTIRES DE LAS MISIONES


Hermanos y amigos:

El próximo viernes es la Fiesta de los Santos Mártires de las Misiones, Roque Gonzáles de Santa Cruz, Alonso Rodríguez y Juan del Castillo.

Cuando en 1988 visitó el Paraguay el Papa Juan Pablo II, los “Canonizó”. Que quiere decir que nos los propuso como modelo e intercesores delante de Dios.

En aquel entonces, les escribí una Carta Pastoral, en la que señalaba algunos puntos que nos podrían llevar a la reflexión. Hoy me quiero fijar sólo en un aspecto, el de su martirio. El sacrificio, la entrega total de su vida, su sangre derramada, unida a la de Cristo. Porque los años me han ido enseñando, cada vez más, lo que ya decía San Pablo, que “sin sangre derramada, no hay redención”.

Es decir que, no vamos a ser auténticos cristianos, discípulos de Jesús, sin recorrer, al menos un poco, el camino que Él recorrió. Es lo que decimos el “misterio pascual”, que resume toda la vida de Jesús: Su muerte y su resurrección.

Claro que se puede morir de diferentes maneras. A los mártires les quitaron la vida, (para abrirles las puertas de la celestial), con un solo golpe de “itatizá”, (un acha de piedra que usaban los indios. Hoy sería con un tiro, o con un accidente provocado, como el caso Angellelli)

Otras veces nos la quitarán de a poco. Puede ser un martirio prolongado. Hay distintas formas de dar la vida, pero todas incluyen esto tan esencial, y que nos identifica con Cristo, que es el dolor.

Yo les puedo decir que he sido muy feliz en mi vida. Jamás me arrepentí de mi vocación. Nuestro Señor me ha hecho muchos regalos; y he recibido de la gente mucha comprensión y cariño. Estoy seguro de que me han valorado en mucho más de lo que soy. (Me refiero, en particular, a lo que ha ocurrido al final de mi ministerio, al dejar mi cargo al frente de la Diócesis de Yguazú)

Pero, como dicen en mi tierra, “la procesión va por dentro”.

Feliz, pero sufriendo, en todas las etapas de mi vida... Aunque no me quejo, ni me arrepiento, porque esto es lo que más me acercó a Jesús. No podemos seguir coronados de rosas, como decía una Santa, a un Señor que murió coronado de espinas.

Claro que no somos doloristas. Porque somos hombres de fe, y sabemos que la vida de Cristo, -¡y de los cristianos!-, no termina con la muerte, sino en la resurrección.

Como ha sido con todos nuestros grandes modelos. Por esto he querido empezar evocando a nuestros Mártires de las Misiones. Pero no son los únicos. En la Capilla San Roque Gonzáles, en Asunción, (donde se conserva su corazón incorrupto), hay una lápida de mármol blanco, en la que están grabados los nombres de otros 30 mártires jesuitas de las Misiones.

Yo he conocido a otros muchos. –jesuitas y no jesuitas-, que fueron modelos para mí. Uno de ellos, Lucho Espinal, en Bolivia. Pienso en el que fue nuestro Superior General, Pedro Arrupe, (¡y lo que sufrió!) Y en nuestro Obispo Mártir, Enrique Angellelli, y Monseñor Romero, el Arzobispo del Salvador, (asesinado al pie del altar) y los Sacerdotes Jesuitas asesinados en el Salvador. Y estos otros grandes Obispos a quienes admiro. Algunos viven todavía, como Samuel Ruiz, el emérito de Chiapas, o Pedro Casaldáliga, de Sao Felix de Araguaia. Otros se fueron ya con el Señor, como Zaspe, Devoto, D. Jaime De Nevares, Jorge Novak y Jorge Kémerer, aquí en Misiones.

Para ninguno de ellos las cosas fueron fáciles. Pero felices ellos que nos dejaron este ejemplo. Realmente que la vida vale la pena cuando se puede dejar alguna huella. Y es muy triste si uno pasa por este mundo sin dejar nada para los demás.

Demos gracias a Dios que nos ha concedido conocer a estos modelos. Y pidámosle que nos siga enviando nuevos evangelizadores que puedan seguir sembrando como lo hicieron Roque y sus compañeros. Que el Dueño de la mies haga que aumente y se multiplique su número, y sobre todo su celo apostólico. Que, como aquellos que nos precedieron, seamos valientes y eficaces, hasta dar la vida. Del modo que sea. Como Dios quiera.

Un saludo cariñoso de su Padre Obispo

Mons. Joaquín Piña Batllevell

Obispo emérito de Puerto Iguazú
Publicado por verdenaranja @ 22:26  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
Reflexión dominical de monseñor Rubén Oscar Frassia,
obispo de Avellaneda-Lanús
para el programa radial "Compartiendo el Evangelio"
- 12 de noviembre de 2006 -

Nadie está eximido de tener caridad

Evangelio de San Marcos 12, 38-44



Hoy es la Jornada Nacional del Enfermo. Rezamos especialmente por la salud, por los enfermos, por sus parientes, por los que atienden a los enfermos, los médicos, las enfermeras, los enfermeros, las voluntarias, el personal de limpieza; por todo aquel que se dedica de alguna manera a aliviar, acompañar, cuidar y consolar al enfermo.

También rezamos especialmente por las abuelas, ya que es su día.

Evangelio: La ofrenda de la viuda

¡Qué sabiduría! ¡Qué ejemplos tiene el Señor! ¡Qué cosa extraordinaria!

¡Cómo distingue, cómo relaciona y cómo ubica las actitudes de las personas! Aquí está el tema de los ricos y los pobres; de los escribas y fariseos; y de la viuda: una cosa y la otra. Y el acento no está en lo material sino en la intención por la cual uno hace la ofrenda.

En primer lugar, yo quiero decir que todos tenemos, aún desde nuestra pobreza, algo que ofrecer, algo que entregar. Ninguno, por más pobre que sea, está eximido de tener caridad y de hacer obras de misericordia: obras o limosnas.

Con la oración, con la súplica, uno siempre puede hacer algo por el otro. Algo por los demás. Es importante darnos cuenta que el acento no está en lo que uno entrega. El acento está en la motivación que uno tiene.

No nos equivocamos al afirmar que el AMOR es la fuerza de la limosna, y no la limosna la fuerza del amor. Lo que importa es el amor: con qué intención uno hace las cosas; con qué motivación; cuál es el sentido; cuál es su actitud; por qué lo hace.

Una característica propia de esta viuda del Evangelio, es hacerlo en silencio. Es dar lo que ella necesita, no lo que le sobra. Da desde su necesidad, no de aquello que le sobra. Lo hace en silencio, rezando, con humildad y con amor.

Elementos muy importantes: de su necesidad, de su silencio, no lo pregona, no se pavonea, no hace alarde, “no sale en la foto”, reza con humildad, lo hace para mitigar el dolor del otro, para hacer un bien al otro no para complacerse a sí misma. ¡Y tiene amor! Esta es su motivación que une lo que hace, la ofrenda, al amor. Por eso esta ofrenda es tan importante y tan significativa.

En cambio está el otro: el que se pavonea, el que tiene vanidad, el que se queda en juicios humanos para que lo vean, para que sea considerado como importante, para que tenga poder o cierta relevancia en la sociedad. La verdad es que hace bien, pero NO SE HACE BIEN. Porque está dividido interiormente. Porque impide la capacidad de hacer algo interior, algo que está unido al propio Amor de Dios. No está concentrado, está dividido pues tiene otra intención.

Vamos a pedirle al Señor que nos haga dar cuenta que tenemos que acostumbrarnos A DARNOS Y NO SÓLO A DAR. A llamar las cosas por su nombre y a darnos con amor, con convicción. A entregarnos y a entregar, sabiendo que uno lo frece en la oración, en lo secreto, en el silencio y con amor.

Todo lo que así hacemos; en nuestro apostolado, en nuestra tarea apostólica, en nuestra tarea misionera, en el servicio que hacemos a Dios, a la Iglesia y a los hombres, a los fieles, a los pobres: todo tiene que estar en una clave de entrega, de silencio y de humildad.

¿Los demás lo hacen? Tendrán su paga.

¿Qué paga tú quieres? ¡Hazlo con humildad y harás una obra estupenda y maravillosa. Porque Dios, que ve en lo secreto, te lo va a premiar.

Le dejo mi bendición.


Mons. Rubén Oscar Frassia

Obispo de Avellaneda-Lanús
Publicado por verdenaranja @ 22:22  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
Se ha ricibido invitación a la inauguración de la Exposición "Apocalipsis. El Cordero y la Bestia".


EL OBISPO DE LA DIÓCESIS NIVARIENSE
Bernardo Álvarez Afonso


Se complace en invitarle a la inauguración de la exposición
APOCALIPSIS. EL CORDERO Y LA BESTIA
de Esteban G. Ferraz.


El acto tendrá lugar (D.m.) el 16 de noviembre de 2006, a las 20:00 hrs., en el Archivo Histórico Diocesano de San Cristóbal de La Laguna, esperando verse honrado con su presencia.


C/ Anchieta, 23 San Cristóbal de La Laguna . Tenerife
Grupo de Jóvenes de Granadilla, en la parroquia de San Santonio de Padua, invita a la participación en diversos concursos, organizados con motivo de la Navidad.


Granadilla de Abona, 1 de noviembre de 2006

Estimado coro, grupo dejóvenes, comunidad Parroquial:

El grupo de jóvenes de la parroquía de San Antonio de Padua les envía un saludo y se complace en invitarles al "VIII ertamen Regional de Cantos Navideños de Granadilla de Abona".

Nos gustaría contar con su presencia participación en el mismo. El Certamen no pretende ser un concurso, ni una competición sino un encuentro familiar donde queremos unir a los diferentes grupos parroquiales de las islas Canarias, por lo tanto, lo más importante no es la perfección, ní la calidad de las voces.

El certamen se celebrará, D. M.. el sábado 30 de diciembre a las 20:00 p.m. El encuentro tendrá lugar en la rarroquia Matriz de San Antonio de Padua de Granadilla de Abona y será retransmitido en directo para Canarias por Radío Tiempo Tenerife (9 1. 7 y 104. 7 M) 9 en diferido por Radio Aríco (105.6 PM) Les rogamos que estén presentes a las 18:50 p.m. para la acogida en la plaza González Mena ( plaza del convento )

El certamen en esta edición estará dedicado al verdadero significado de la Navidad, haciendo un llamamiento en contra del consumismo, con el lema: «No me busques abriendo regalos, naceré en tu corazón". Podrán presentar dos canciones como máximo, siempre y cuando éstas sean de carácter navideño.

Para terminar, les agradeceremos que confirmen su asistencia antes del 5 de diciembre. Deben facilitarnos una breve historia del coro con los títulos de los cantos a interpretar. Debido a la distancia, a los coros del Norte de la isla de Tenerife se les proporcionará una guagua para el transporte 9 a los del resto del archipiélago se les facilitará el billete del barco. ror motivos de organización, el número de coros participantes nunca podrá sobrepasar el número de 10, debido al carácter familiar que se le quíere dar al encuentro no habrá ningún tipo de selección, los coros asistentes al evento serán los 10 primeros 9ue confirmen su asistencia.

Ante todo, gracias por escucharnos. Por último, la parroquia de San Antonio de Padua y el Grupo de jóvenes de Granadilla les desea de todo corazón 9ue sigan adelante en el camino de Jesús y que pasen una feliz Navidad con un nuevo año cargado de prosperidad.

Para ponerse en contacto con nosotros, confirmar su asistencia o pedir más información pueden llamarnos a los siguientes números: 922770151 (Casa Parroquial: Don Diego), 666774705 (Grupo de jóvenes de Granadilla: José Domingo) También pueden consultar nuestra pagina web: www.íespana.es/Og o
Grupo de Jóvenes de la Parroquia de Sanh Antonio de Padua de Granadilla nos invitan al concurso de Belenes.


X CONCURSO DE BELENES


El GJG y la Parroquia pretenden que el
objetivo de este concurso sea el de conservar
la tradición belenista tan arraigada en nuestro
pueblo, manteniendo vivo un signo cristiano.


Las normas de participación serán las siguientes:

a) Cada familia que desee participar realizará dos fotografías de su belén o nacimiento. De las cuales, una será un plano general y la otra del detalle que desee resaltar del conjunto.
No obstante, si alguna familia tiene dificultades para hacer las fotografías, puede ponerse en contacto con la Parroquia o el Grupo de Jóvenes de Granadilla y se desplazarán hasta su domicilio para realizarlas.

b) Estas fotografías, se enviarán en un sobre con los apellidos de la familia, dirección y teléfono, especificando en el mismo "X Concurso de Belenes", depositándolo en el buzón de la Casa Parroquial antes del 22 de diciembre de 2006, o si lo prefieren pueden enviarlas al correo electrónico del Grupo de Jóvenes de Granadilla: somosgjg@hotmail.com

c) Las fotografías, serán expuestas en el Salón Parroquial, desde el 30 de diciembre hasta el 6 de enero y en la página web del Grupo de Jóvenes de Granadilla: www.iespana.eslgjg

d) El fallo del jurado y la entrega de premios se hará pública durante el transcurso del "VIII Certamen Regional de Cantos Navideños de Granadilla de Abona", que se desarrollará el sábado 30 de diciembre a partir de las 8 de la noche en la Parroquia Matriz de San Antonio de Padua.

Por último, no se trata de realizar grandes obras de arte, aquí nunca mejor dicho lo importante es participar, y dar un testimonio a los demás de que tener en casa una representación del nacimiento de nuestro salvador no es una cosa rara e inusual.

¡ Anímate! ¡ Contamos contigo!
Grupo de Jóvenes de Granadilla de la Parroquia de San Antonio de Padua invita a todos los niños de 6 a 12 años a participar en Concurso de Dibujos de Navidad.


V CONCURSO-EXPOSICIÓN DE
DIBUJOS DE NAVIDAD


El
Grupo de jóvenes de Granadilla
invita a todos los niños de 6 a 12 años a participar
realizando un dibujo tamaño folio con el motivo de la
verdadera Navidad y haciendo un llamamiento en
contra del consumismo.


Para hacernos llegar los dibujos deben dirigirse a la Casa Parroquial de Granadilla (C/ Padre Esteban, 38.600, Granadilla de Abona), también pueden entregarlo a su catequista. En la parte trasera del folio debe constar el nombre, apellidos y edad del niño, el curso y la parroquia a la que pertenecen, así como un teléfono de contacto. La fecha de entrega se realizará desde el 1 hasta el 20 de diciembre. El fallo del jurado se hará público durante el transcurso del "VIII Certamen Regional de Cantos Navideños De Granadilla de Abona", que se celebrará el sábado 30 de diciembre a las 8 de la noche en la Iglesia de San Antonio de Padua de Granadilla de Abona. Todos los dibujos realizados permanecerán expuestos hasta el día 6 de enero en las instalaciones del Salón Parroquial de Granadilla y en la página web del Grupo de Jóvenes de Granadilla www.iespana.es/gjg

Organiza:

Grupo de Jóvenes de Granadilla
El Grupo de Jóvenes de la parroquia de San Antonio de Granadilla nos participa del Certamen Regional de Cantos Navideños.


VIII Certamen Regíonal de Cantos Navídeños de
Granadilla de Abona


"No me busques abriendo regalos, naceré en tu corazón"



El Grupo de Jóvenes de Granadilla convoca el IV Concurso de Poesía de Navidad con motivo del "VIII Certamen Regional de Cantos Navideños de Granadilla de Abona" Podrán presentarse todas las personas que lo deseen, ya que no hay restricción de edad. Tampoco existirá una limitación en la extensión de la obra. La temática de la poesía deberá rondar en torno al verdadero significado de la Navidad, haciendo un llamamiento en contra del consumismo. Para hacernos llegar las poesías deben dirigirse a la Casa Parroquial de Granadilla (C/ Padre Esteban, 38.600, Granadilla de Abona) Al final de la poesía debe constar el nombre, edad y la parroquia a la que pertenecen, así corno un teléfono de contacto. También pueden enviar las obras al correo electrónico: somosgjg@hotmail.com Los trabajos se recogerán hasta el 20 de diciembre de 2006. El fallo del jurado se hará público durante el transcurso del "VIII Certamen Regional de Cantos Navideños de Granadilla de Abona", que se celebrará el sábado 30 de diciembre a las 8 de la noche en la Iglesia de San Antonio de Padua de Granadilla de Abona. Asimismo, las obras presentadas optarán a los siguientes premios: Primer y Segundo premio con placa conmemorativa. Además, las poesías ganadoras se leerán en el acto que será retransmitido en directo para toda Canarias por Radio Tiempo Tenerife (91. 7 y 104.7 FM.) y en diferido por Radio Arico (103.6 FM). Por último, todos los trabajos presentados quedarán recogidos en la página web del Grupo de Jóvenes de Granadilla www.iespana.es/gjg

ORGANIZA:


GRUP0 DE JÓVENES DE GRANADILLA
lunes, 13 de noviembre de 2006
"Tu Familia es una pequeña Iglesia, tu Iglesia una gran Familia"


1.- ¿Por qué y para qué un Día de la Iglesia Diocesana?

Porque nos permite tomar conciencia, revivir y celebrar una dimensión fundamental de nuestra identidad cristiana: Que somos cristianos no aislada o individualmente sino constituyendo Iglesia, es decir, la comunidad de los seguidores de Jesucristo. En cada Diócesis, los católicos formamos visiblemente la gran familia de los hijos de Dios bajo el cuidado y la guía del Obispo que, en comunión con el Papa y con la Iglesia universal, representa a Jesucristo "cabeza y pastor de la Iglesia". Como sucede en toda familia, dependemos unos de otros y, por tanto, todos contribuimos —para lo bueno y para lo malo— en la vida de la diócesis a la que pertenecemos. Cuanto más ponemos de nuestra parte mejor irán las cosas y todos salimos beneficiados. Por el contrario, si nos desentedemos, la Diócesis pierde vitalidad.

Por eso, con la celebración del Día de la Iglesia Diocesana se pretende despertar la conciencia de los católicos y provocar en ellos una llamada a la responsabilidad para que, en coherencia con su fe de creyentes en Jesucristo y según sus posibilidades, se comprometan más seriamente en la vida y la misión de la Iglesia, tanto con su dedicación personal como con su aportación económica para el sostenimiento de las obras apostólicas y sociales de Iglesia, que en definitiva son obras de todos y para todos.

2.- ¿Se trata de una jornada con un exclusivo objetivo económico?

Ni muchos menos. Es cierto que esta Jornada tiene, también, la finalidad de buscar recursos económicos; por eso se hace una colecta en todas las Iglesias y se invita a los fieles a realizar donaciones extraordinarias o a comprometerse con una cantidad fija mensual o anual para el sostenimiento de la Iglesia, pero el Día de la Iglesia Diocesana mucho más que eso. Lo económico es importante porque es necesario, pero no es lo más importante.

En la Iglesia el dinero no es un fin, sino un medio al servicio de la misión evangelizadora, del culto y de la caridad. La Iglesia no recauda dinero para acrecentar su capital y enriquecerse, sino para realizar su misión que, como es claro y evidente, en buena parte depende de los medios que tenga para realizarla. La construcción y mantenimiento de templos y salones parroquiales, las obras socio-caritativas, el sostenimiento de los sacerdotes y las casas parroquiales, el seminario, el Instituto de Teología, etc. serían imposibles sin medios económicos.

3.- Desde su alta responsabilidad, ¿Cómo definiría el estado de salud de esta diócesis?

Su pregunta me permite completar la respuesta anterior. El Día de la Iglesia Diocesana no es sólo un día para recaudar fondos, sino para poner de manifiesto que "la Iglesia somos todos", no simplemente porque estemos bautizados, sino porque de modo efectivo, día y a día, con nuestro "ser" y "hacer" la construimos visiblemente tal como aparece a la vista de todos, con sus celebraciones y fiestas en las que participan miles de fieles, con sus estructuras y servicios, su organización y su acciones pastorales, y —como no citarlo—con miles de personas (laicos, sacerdotes, religiosos y religiosasc), la mayoría de ellas poco o nada remuneradas, que se entregan generosamente al servicio de los demás en diferentes servicios y ministerios.

Por eso, sin triunfalismos, pues se debe a Dios y no a nosotros, pero sí con satisfacción, me atrevo a decir que en nuestra Diócesis Nivariense hay muchos signos de vitalidad cristiana y —aunque ha descendido, por ejemplo, la asistencia a misa, sobre todo por parte de los jóvenes— quiénes hoy participan en la vida de la Iglesia lo hacen con mayor convicción, coherencia y compromiso, gracias a que poseen una mayor formación religiosa.

Pero, al mismo tiempo, no dejo de reconocer que, también aquí, como en otros lugares de España y Europa, estamos padeciendo los efectos del secularismo y materialismo de la sociedad actual, que se traducen en una creciente indiferencia religiosa o en la pervivencia de costumbres religiosas, pero sin formación en la fe y, por tanto, sin incidencia en la vida de la personas. Hoy tenemos grandes dificultades para transmitir la fe que hemos recibido. Este es nuestro principal problema o reto

4.- ¿Cómo anda de recursos humanos y materiales la diócesis de San Cristóbal de La Laguna? ¿Cuáles son las necesidades más apremiantes de esta diócesis?

La Iglesia es una institución a la que se pertenece libremente y depende en gran medida de la disponibilidad y generosidad de sus fieles. Cuando un cristiano tiene una fe viva, coherente y responsable, ve la Iglesia como algo propio y se siente moralmente obligado a poner todo lo que buenamente puede, y a veces más (su tiempo, sus bienes, su inteligenciac), para la Iglesia resplandezca por la santidad de sus fieles. Personas así hay muchas en nuestra Diócesis; son el mejor recurso y el mejor rostro de Iglesia que tenemos. No obstante, pese a la generosidad de tantos, seguimos teniendo carencias, tanto de vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada, como personas que colaboren en catequesis, cáritas, asistencia a enfermos, etc., para hacer frente a todas las necesidades.

En cuanto a recursos materiales, todas las propiedades que tenemos están al servicio del culto, la formación, el servicio a los pobresc En muchos casos cubren las necesidades de determinadas zonas, pero en otros lugares, especialmente en las nuevas zonas poblacionales del área metropolitana y del sur de Tenerife, aunque ya están en marcha algunos proyectos, estamos necesitados de estructuras de equipamiento religioso y de asistencia socio-caritativa. A esto hay que unir el continuo gasto que supone el mantenimiento de los templos, salones y casas parroquiales, centros asistenciales, etc. Sin olvidar que una buena parte de nuestra Catedral está en ruinas y que tenemos que reconstruir el Obispado, obras éstas que si bien serán en parte subvencionadas por las instituciones públicas, suponen también un gasto extraordinario para la Diócesis.

Sin embargo, con ser todo lo anterior muy importante, por encima de todo las necesidades más apremiantes de la Diócesis tienen que ver con la formación y madurez en la fe de una gran mayoría de cristianos que se llaman así mismos "creyentes no practicantes", a lo que se une la necesidad de transmitir la fe a las nuevas generaciones con lenguaje actual, creíble y eficaz.

5.- En pocas palabras, cuál sería su mensaje fundamental para este Día de la Iglesia Diocesana?

El mismo mensaje que se contiene en el lema de este año: "Tu Familia es una pequeña Iglesia, tu Iglesia una gran Familia". Si todos los católicos nos sentimos parte de la Diócesis, igual que nos sentimos parte de nuestra propia familia, muchas cosas pueden mejorar en nuestra vida personal y en toda la comunidad diocesana. Si consideramos a la Iglesia como algo nuestro, entonces, nos preocupan de verdad sus problemas y necesidades y trabajamos para que las cosas vayan bien. Si en la Iglesia falta autenticidad y hay necesidades de todo tipo es porque muchos cristianos somos débiles en nuestra fe y en consecuencia no sentimos la Iglesia como algo propio.

Lo que la Iglesia es ante el mundo depende de todos los cristianos. Nosotros somos la Iglesia, nosotros somos su imagen visible. Esta convicción debe suscitar en todo cristiano la voluntad de ser miembros vivos y activos de la Iglesia, es decir, ayudar a su crecimiento con nuestro testimonio de vida, con nuestra prestación personal en sus tareas y con nuestra aportación económica.

+ Bernardo Álvarez Afonso

Obispo Nivariense
Publicado por verdenaranja @ 23:19  | Habla el Papa
Comentarios (0)  | Enviar
DÍA DE LA IGLESIA DIOCESANA (Entrevista a Julián de Armas, Vicario Episcopal para los Asuntos Económicos)


"Tu Familia es una pequeña Iglesia, tu Iglesia una gran Familia"

1. ¿POR Y PARA QUÉ SE CELEBRA ESTA JORNADA?

Nos ayuda a recobrar y a vivir nuestra pertenencia a la Iglesia, así como, tener en cuenta que el sostenimiento económico de la misma afecta a todos los católicos ya que los recursos son necesarios para que la Comunidad Eclesial cumpla su Misión dentro de la sociedad en la que estamos.
Esta Jornada se convierte cada año, no solo en el cumplimiento de un deber de ayudar a la Iglesia en sus necesidades, sino también en un gesto de manifestación pública y social de la Fe que se profesa, lo que es muy necesario en los tiempos que vivimos.

2. ¿SE BENEFICIA TODA LA SOCIEDAD DE ESTA JORNADA?

Ciertamente que sí, porque la acción pastoral de la Iglesia Católica, en multitud de ámbitos, entre los que cabe destacar los educativos, los culturales y, sobre todo, los encuadrados en esa inmensa labor social y caritativa que el Papa Benedicto XVI ha descrito en su encíclica "Deus Caritas Est" como irrenunciable y esencial para la Misión de la Iglesia en el mundo, aporta un servicio, mas que manifiesto, al bienestar de toda la sociedad. Que sería, si no, de miles y miles de ancianos, niños, jóvenes, inmigrantes, sin techo, mujeres maltratadas... atendidos por la Iglesia.

3. ¿CÓMO ANDA LA ECONOMÍA DE LA IGLESIA DIOCESANA?

Hemos pasado de una economía equilibrada a otra de mayores gastos e ingresos. Son muchos los campos abiertos en la actividad fundamental de la Diócesis. Y ello sin salirnos de las actividades fundamentales de la Iglesia que son cuatro: Ejercicio del Culto; Actividades de la Evangelización; Acción Social; Sustentación de los sacerdotes y agentes de pastoral.
Dentro de esta cuádruple finalidad tenemos muchas carencias, que llevamos muchos ejercicios económicos en los que los gastos superan a los ingresos en cuantía muy importante.

4. ¿NOS PUEDE AMPLIAR EN QUE PARTIDAS ES DEFICITARÍA LA ECONOMÍA DE LA ADMINISTRACIÓN DIOCESANA?

La partida que mayores desajustes está produciendo es la que se refiere a la construcción de nuevos templos. Se construyen más de treinta en este momento: complejos de dependencias pastorales y adquisición de casas para viviendas de párrocos. Así como lo que significa la conservación y puesta al día de todos los templos históricos que tenemos.
Hay otras necesidades que demandan recursos económicos como son las Actividades Pastorales, Seminario Diocesano, Residencia Sacerdotal, Centro de Estudios Teológicos, colaboración con la Iglesia Universal y la atención a los más de 200 sacerdotes que la Diócesis tiene que cuidar, atender y resolver sus necesidades materiales y espirituales.

5. ¿ES NUESTRO PUEBLO CANARIO GENEROSO CON LA IGLESIA?

Lo que son campañas de contenido caritativo o asistencial, como es Caritas, Manos Unidas así como las colectas misioneras... colectas para la Iglesia Diocesana... hacen vibrar a nuestros fieles más que aquellas otras que se hacen para el Culto, Apostolado y mantenimiento habitual de nuestra Iglesia.
Habrá que seguir insistiendo en la necesidad y compromiso de todos los fieles en el sostenimiento económico de la Iglesia.

6. COMO SE PUEDE CONSEGUIR ESE MAYOR COMPROMISO

En primer lugar, desmontando viejos prejuicios de antiguas percepciones de que la Iglesia es rica; y por lo tanto debe atender a sus fieles con buenos servicios de culto, buenos edificios, buenos y preparados sacerdotes, sin que los fieles se deban preocupar de esos problemas económicos.
En segundo lugar, convenciendo de que la pertenencia a la Iglesia conlleva ser corresponsable de toda su actividad y sus necesidades materiales, como es una familia.

7. ¿QUÉ MÉTODO O FÓRMULAS SERÍAN LAS MÁS ADECUADAS PARA ALCANZAR LA LLAMADA AUTOFINANCIACIÓN DE LA IGLESIA?

A parte de la colaboración eficaz y puntual al sostenimiento eclesial por medio de las Colectas Ordinarias y Extraordinarias para distintos fines, de los donativos a favor de misiones concretas así como de legados para los fines generales de la Iglesia, es muy importante reforzar el sistema de las cuotas fijas o suscripciones por medio de domicializaciones bancarias, que ya venimos haciendo y que se hace en otros países de nuestro entorno, así como en otros continentes de mayoría católica.
Esperamos que durante el año 2007 y ante el nuevo sistema de financiación de la Iglesia podamos reforzar esta campaña de colaboración por medio de cuotas.
Publicado por verdenaranja @ 23:10  | Entrevistas
Comentarios (0)  | Enviar
Discurso que pronunció Benedicto XVI al visitar la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma el 3 de noviembre pasado.


Señores cardenales;
venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio;
queridos profesores y queridos estudiantes:

Me alegra encontrarme hoy con vosotros. Os saludo en primer lugar precisamente a vosotros, los estudiantes, que veo en gran número en este elegante y austero patio porticado, pero sé que también en varias aulas hay muchos que están en contacto con nosotros a través de pantallas y altavoces. Queridos jóvenes, os agradezco los sentimientos expresados por vuestro representante y por vosotros mismos. En cierto sentido, la Universidad es propiamente vuestra. Desde el lejano 1551, cuando san Ignacio de Loyola la fundó, existe para vosotros, para los estudiantes. Todas las energías gastadas por vuestros profesores y docentes en la enseñanza y en la investigación son por vosotros. Por vosotros son las preocupaciones y los esfuerzos diarios del rector magnífico, de los vicerrectores, de los decanos y de los directores. Vosotros sois conscientes de ello y estoy seguro de que también os sentís agradecidos.

Saludo en especial al cardenal Zenon Grocholewski. Como prefecto de la Congregación para la educación católica, es el gran canciller de esta universidad y representa en ella al Romano Pontífice (cf. Statuta Universitatis, art. 6, 2). Precisamente por eso, mi predecesor Pío XI, de venerada memoria, declaró la Universidad Gregoriana "plenissimo iure ac nomine" pontificia (cf. carta apostólica Gregorianam studiorum, en AAS 24 [1932] 268).

La historia misma del Colegio Romano y de la Universidad Gregoriana, su heredera, como recordaba el padre rector en las palabras que me ha dirigido, es el fundamento de este estatuto totalmente particular. Saludo al reverendo padre Peter-Hans Kolvenbach, s.j., que, como prepósito general de la Compañía de Jesús, es el vice gran canciller de la Universidad y el responsable más inmediato de esta obra, que no dudo en calificar como uno de los grandes servicios que la Compañía de Jesús presta a la Iglesia universal.

Saludo a los bienhechores aquí presentes. El Freundeskreis der Gregoriana de Alemania, la Gregorian University Foundation de Nueva York, la Fundación La Gregoriana de Roma, y otros grupos de bienhechores. Queridos hermanos, os agradezco lo que hacéis con generosidad para sostener esta obra que la Santa Sede ha encomendado y sigue encomendando a la Compañía de Jesús. Saludo a los padres jesuitas que aquí desempeñan su actividad de enseñanza con laudable espíritu de abnegación y austeridad de vida.

Dirijo mi saludo a los demás profesores y lo extiendo también a los padres y hermanos del Pontificio Instituto Bíblico y del Pontificio Instituto Oriental, que, juntamente con la Gregoriana, forman un consortium académico (cf. Pío XI, motu proprio Quod maxime, 30 de septiembre de 1928) prestigioso, no sólo por lo que atañe a la enseñanza, sino también al patrimonio de libros de las tres bibliotecas, que poseen fondos especializados incomparables.

Saludo, por último al personal no docente de la Universidad, que ha querido expresar también sus sentimientos a través del secretario general, al que doy las gracias. El personal no docente presta diariamente un servicio oculto, pero muy importante para la misión que la Gregoriana está llamada a realizar por mandato de la Santa Sede. A cada uno de ellos va mi cordial aliento.

Con alegría me encuentro en este patio porticado, que he cruzado en varias ocasiones. Recuerdo en especial la defensa de la tesis del padre Lohfink durante el Concilio, en presencia de muchos cardenales y también de pobres peritos como yo. Quiero recordar en particular el tiempo en que, siendo profesor ordinario de dogmática e historia del dogma en la Universidad de Ratisbona, fui invitado en 1972 por el rector de entonces, p. Hervé Carrier, s.j., a dirigir un curso a los estudiantes del segundo ciclo de especialización en teología dogmática. Dirigí un curso sobre la santísima Eucaristía.

Con la familiaridad de entonces, os digo a vosotros, queridos profesores y estudiantes, que el compromiso del estudio y de la enseñanza, para que tenga sentido en relación con el reino de Dios, debe estar sostenido por las virtudes teologales. En efecto, el objeto inmediato de la ciencia teológica, en sus diversas especificaciones, es Dios mismo, que se reveló en Jesucristo, Dios con rostro humano. También cuando el objeto inmediato es el pueblo de Dios en su dimensión visible e histórica, como en el derecho canónico y en la historia de la Iglesia, el análisis profundo de la materia vuelve a impulsar a la contemplación, en la fe, del misterio de Cristo resucitado. Es él quien, presente en su Iglesia, la conduce entre los acontecimientos del tiempo hacia la plenitud escatológica, una meta hacia la que caminamos sostenidos por la esperanza.

Sin embargo, no basta conocer a Dios para poder encontrarlo realmente; también hay que amarlo. El conocimiento se debe transformar en amor. El estudio de la teología, del derecho canónico y de la historia de la Iglesia no es sólo conocimiento de las proposiciones de la fe en su formulación histórica y en su aplicación práctica; también es siempre inteligencia de las mismas en la fe, en la esperanza y en la caridad. Sólo el Espíritu escruta las profundidades de Dios (cf. 1 Co 2, 10); por tanto, sólo escuchando al Espíritu se puede escrutar la profundidad de la riqueza, de la sabiduría y de la ciencia de Dios (cf. Rm 11, 33).

Al Espíritu se le escucha en la oración, cuando el corazón se abre a la contemplación del misterio de Dios, que se nos reveló en el Hijo Jesucristo, imagen del Dios invisible (cf. Col 1, 15), constituido Cabeza de la Iglesia y Señor de todas las cosas (cf. Ef 1, 10; Col 1, 18).

La Universidad Gregoriana, desde sus orígenes con el Colegio Romano, se ha distinguido por el estudio de la filosofía y de la teología. Sería demasiado largo enumerar los nombres de los insignes filósofos y teólogos que se han sucedido en las cátedras de este centro académico; a ellos deberíamos añadir también los de famosos canonistas e historiadores de la Iglesia, que han gastado sus energías dentro de estas prestigiosas paredes.

Todos han contribuido en gran medida al progreso de las ciencias que han cultivado; por tanto, han prestado un valioso servicio a la Sede apostólica en el cumplimiento de su función doctrinal, disciplinar y pastoral. Con la evolución de los tiempos cambian necesariamente las perspectivas. Hoy no se puede por menos de tener en cuenta la confrontación con la cultura secular, que en muchas partes del mundo no sólo tiende cada vez más a negar todo signo de la presencia de Dios en la vida de la sociedad y de cada persona, sino que también, con varios medios, que desorientan y ofuscan la recta conciencia del hombre, quiere minar su capacidad de ponerse a la escucha de Dios.

No se puede prescindir tampoco de la relación con las demás religiones, la cual sólo resulta constructiva si evita toda ambigüedad que de algún modo debilite el contenido esencial de la fe cristiana en Cristo único Salvador de todos los hombres (cf. Hch 4, 12) y en la Iglesia, sacramento necesario de salvación para toda la humanidad (cf. declaración Dominus Iesus, nn. 13-15; 20-22: AAS 92 [2000] 742-765).

En este momento no puedo olvidar las demás ciencias humanas que se cultivan en esta insigne universidad, siguiendo la gloriosa tradición académica del Colegio Romano. De todos es conocido el gran prestigio que logró el Colegio Romano en el campo de las matemáticas, la física y la astronomía. Basta recordar que el calendario llamado "Gregoriano", porque fue impulsado por mi predecesor Gregorio XIII, y que actualmente se usa en todo el mundo, fue elaborado en 1582 por el padre Cristóforo Clavio, profesor del Colegio Romano. Basta recordar también al padre Matteo Ricci, que llevó hasta la lejana China no sólo su testimonio de fe, sino también el saber adquirido como discípulo del padre Clavio.

Hoy estas materias ya no se cultivan en la Gregoriana, pero se han introducido otras ciencias humanas, como la psicología, las ciencias sociales y la comunicación social. Con ellas se quiere comprender cada vez más profundamente al hombre, tanto en su dimensión personal profunda, como en su dimensión externa de constructor de la sociedad, en la justicia y en la paz, y de comunicador de la verdad. Precisamente porque esas ciencias atañen al hombre, no pueden prescindir de la referencia a Dios, dado que al hombre no se lo puede entender plenamente, tanto en su interioridad como en su exterioridad, si no se lo reconoce abierto a la trascendencia.

Sin su referencia a Dios, el hombre no puede responder a los interrogantes fundamentales que agitan y agitarán siempre su corazón con respecto al fin y, por tanto, al sentido de su existencia. En consecuencia, tampoco es posible comunicar a la sociedad los valores éticos indispensables para garantizar una convivencia digna del hombre. El destino del hombre sin su referencia a Dios no puede menos de ser la desolación de la angustia que lleva a la desesperación. Sólo refiriéndose al Dios-Amor, que se reveló en Jesucristo, el hombre puede encontrar el sentido de su existencia y vivir en la esperanza, a pesar de experimentar los males que afligen su existencia personal y la sociedad en la que vive.

La esperanza hace que el hombre no se cierre en un nihilismo paralizador y estéril, sino que se abra al compromiso generoso en la sociedad en la que vive, para poder mejorarla. Es la tarea que Dios encomendó al hombre al crearlo a su imagen y semejanza, una tarea que confiere al hombre la mayor dignidad, pero también una inmensa responsabilidad.

Desde esta perspectiva, vosotros, profesores y docentes de la Gregoriana, estáis llamados a formar a los estudiantes que la Iglesia os encomienda. La formación integral de los jóvenes es uno de los apostolados tradicionales de la Compañía de Jesús desde sus orígenes; por eso el Colegio Romano desde el inicio ha llevado a cabo esta misión.

El hecho de haber encomendado a la Compañía de Jesús, en Roma cerca de la Sede apostólica, el Colegio alemán, el Seminario romano, el Colegio húngaro, unido al alemán, el Colegio inglés, el Colegio griego, el Colegio escocés y el Colegio irlandés, tenía como finalidad asegurar una formación del clero de esas naciones donde se hallaba rota la unidad de la fe y la comunión con la Sede apostólica. Esos colegios siguen enviando sus alumnos, casi exclusivamente o en buen número, a la Universidad Gregoriana, para continuar esa misión originaria.

A lo largo de la historia, a esos colegios mencionados se han sumado muchos otros. Por eso, es mucho más exigente la tarea que debéis realizar, queridos profesores y docentes. En consecuencia, oportunamente, después de una profunda reflexión, habéis redactado una "Declaración de finalidades", esencial para una institución como la vuestra, porque indica sintéticamente su naturaleza y su misión. Sobre esa base estáis llevando a cabo la renovación de los Estatutos de la Universidad y de los Reglamentos generales, así como de los Estatutos y de los Reglamentos de las diversas facultades, institutos y centros.

Eso contribuirá a definir mejor la identidad de la Gregoriana, permitiendo la redacción de programas académicos más adecuados para el cumplimiento de su misión, que es fácil y difícil a la vez. Fácil, porque la identidad y la misión de la Gregoriana están muy claras desde sus primeros orígenes, sobre la base de las indicaciones reafirmadas por tantos Romanos Pontífices, dieciséis de los cuales fueron alumnos de esta universidad. Y difícil, al mismo tiempo, porque supone una fidelidad constante a su historia y a su tradición, para no perder sus raíces históricas y, a la vez, apertura a la realidad actual para responder con espíritu creativo, después de un atento discernimiento, a las necesidades de la Iglesia y del mundo de hoy.

Como universidad eclesiástica pontificia, este centro académico está comprometido a sentire in Ecclesia et cum Ecclesia. Es un compromiso que nace del amor a la Iglesia, nuestra Madre y Esposa de Cristo. Debemos amarla como Cristo mismo la amó, asumiendo en nosotros los sufrimientos del mundo y de la Iglesia para completar en nuestra carne lo que falta a los padecimientos de Cristo (cf. Col 1, 24). Así es como se puede formar a las nuevas generaciones de sacerdotes, religiosos y laicos comprometidos.

En efecto, es preciso preguntarse según qué tipo de sacerdote se quiere formar a los alumnos, según qué tipo de religioso o religiosa, de laico o laica. Ciertamente, vuestro objetivo, queridos profesores y docentes, es formar sacerdotes doctos, pero al mismo tiempo dispuestos a entregar su vida sirviendo, con corazón indiviso, con humildad y austeridad de vida, a todos los que el Señor encomiende a su ministerio.

Así, queréis impartir una formación intelectual sólida a religiosos y religiosas, para que sepan vivir con alegría la consagración que Dios les ha regalado como don y presentarse como signo escatológico de la vida futura a la que todos estamos llamados. Asimismo, queréis preparar laicos y laicas que con competencia sepan realizar servicios y oficios en la Iglesia y, ante todo, ser fermento del reino de Dios en la esfera temporal. Desde esta perspectiva, precisamente este año la Universidad ha iniciado un programa interdisciplinar para formar a los laicos a vivir su vocación específicamente eclesial de compromiso ético en la esfera pública.

Con todo, la formación también es responsabilidad vuestra, queridos estudiantes. El estudio requiere ciertamente ascesis y abnegación constante. Pero precisamente de este modo la persona se forma en el sacrificio y en el sentido del deber. En efecto, lo que aprendéis hoy es lo que comunicaréis el día de mañana, cuando la Iglesia os encomiende el ministerio sagrado u otros servicios y oficios en beneficio de la comunidad. Lo que en toda circunstancia podrá alegrar vuestro corazón será la conciencia de haber cultivado siempre la rectitud de intención, gracias a la cual se tiene la certeza de haber buscado y realizado sólo la voluntad de Dios. Obviamente, todo esto requiere purificación del corazón y discernimiento.

Queridos hijos de san Ignacio, una vez más el Papa os encomienda esta universidad, obra muy importante para la Iglesia universal y para tantas Iglesias particulares. Constituye desde siempre una prioridad entre las prioridades de los apostolados de la Compañía de Jesús. Fue en el ambiente universitario de París donde san Ignacio de Loyola y sus primeros compañeros maduraron el deseo ardiente de ayudar a las almas amando y sirviendo a Dios en todo, para su mayor gloria.

Impulsado por la moción interior del Espíritu, san Ignacio vino a Roma, centro de la cristiandad, sede del Sucesor de Pedro, y aquí fundó el Colegio Romano, primera universidad de la Compañía de Jesús. La Universidad Gregoriana es hoy el ambiente universitario en el que se realiza de modo pleno y evidente, aun a distancia de 456 años, el deseo de san Ignacio y de sus primeros compañeros de ayudar a las almas a amar y servir a Dios en todo, para su mayor gloria.

Podría decir que aquí, entre sus muros, se realiza lo que el Papa Julio III, el 21 de julio de 1550, fijó en la "formula Instituti", estableciendo que todo miembro de la Compañía de Jesús está obligado "a militar bajo el estandarte de la cruz por Dios, y a servir sólo al Señor y a la Iglesia, su esposa, bajo el Romano Pontífice" ("sub crucis vexillo Deo militare, et soli Domino ac Ecclesiae Ipsius sponsae, sub Romano Pontifice, Christi in terris Vicario, servire"), comprometiéndose "sobre todo... a la defensa y propagación de la fe, al bien de las almas en la vida y la doctrina cristiana, mediante las predicaciones públicas, las clases y cualquier otro ministerio de la palabra de Dios" ("potissimum... ad fidei defensionem et propagationem, et profectum animarum in vita et doctrina christiana, per publicas praedicationes, lectiones et aliud quodcumque verbi Dei ministerium...": carta apostólica Exposcit debitum, 1).

Este carisma específico de la Compañía de Jesús, expresado institucionalmente en el cuarto voto de disponibilidad total al Romano Pontífice en cualquier cosa que él quiera ordenar "ad profectum animarum et fidei propagationem" (ib., 3), se realiza también en el hecho de que el prepósito general de la Compañía de Jesús llama de todo el mundo a los jesuitas más aptos para desempeñar la misión de profesores en esta universidad.

La Iglesia, consciente de que esto puede implicar el sacrificio de otras obras y servicios, también válidos para los fines que la Compañía se propone alcanzar, le está sinceramente agradecida y desea que la Gregoriana conserve el espíritu ignaciano que la anima, expresado en su método pedagógico y en el enfoque de sus estudios.

Queridos hermanos, con afecto de padre os encomiendo a todos vosotros, que sois los componentes vivos de la Universidad Gregoriana ―profesores y docentes, alumnos, personal no docente, bienhechores y amigos― a la intercesión de san Ignacio de Loyola, de san Roberto Belarmino y de la santísima Virgen María, Reina de la Compañía de Jesús, que en el escudo de la Universidad se indica con el título de Sedes Sapientiae. Con estos sentimientos, imparto a todos la bendición apostólica, prenda de abundantes favores celestiales.

[Traducción distribuida por la Santa Sede
© Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por verdenaranja @ 23:03  | Habla el Papa
Comentarios (0)  | Enviar
D Pedro Rodríguez [1], autor del Libro Josemaría Escrivá de Balaguer, CAMINO, Instituto Histórico Josemaría Escrivá, Edición crítico-histórica, 2ª Edición corregida, Junio de 2002, Ediciones Rial, S.A., Madrid, escribe en la página 140:

«Como sabemos, el “original” de C [Camino] llevado a la imprenta no era un “manuscrito”, sino el texto mecanografiado que hemos visto escribir al propio Autor [2] [...].

»Recordemos que la hoja nº 1, que falta, es la que contenía el título originario del libro (Consideraciones Espirituales) y la dedicatoria a Manolo Aparici. La hoja 2, que tiene arriba la palabra Camino, [...]».

Antes, en la página 83, había escrito:

«En los días finales de la redacción decidió el Autor dedicar el nuevo libro –todavía con el título antiguo: Consideraciones Espirituales– a Manolo Aparici, Presidente de la Juventud de Acción Católica [3]. Así quedaba la hoja 1 del libro:

CONSIDERACIONES ESPIRITUALES

A Manolo Aparici
que tanto sabe
de juventud vibrante
y de apostolado [4].


Unas páginas más adelante (89-90) escribe de nuevo:

«[...] De la conversación de Calatayud salió un título más breve para el libro: sencillamente «Consideraciones», como de hecho se le llamaba en la conversación [...]. En todo caso, el Autor, al regresar a Burgos, elimina la hoja primera del manuscrito [5] y la sustituye por esta otra con el nuevo título y la dedicatoria:

CONSIDERACIONES

A Manolo Aparici, que tanto
sabe
de juventud vibrante
y
de apostolado [6].


«Hay que partir del manuscrito original, que se acaba el 2 de febrero y día 11 se entrega a Mons. Lauzurica para el prólogo –escribe en la página 97–. En ese breve espacio de tiempo, como sabemos, el libro pasó de llamarse Consideraciones Espirituales a llamarse, sencillamente, Consideraciones. Así consta en las dos versiones mecanografiadas de la hoja primera del manuscrito, que se conservan [7], ambas con la dedicatoria a Manolo Aparici. Con este último título se entrega el manuscrito a Mons. Lauzurica. En los dos casos, la hoja 2, con las palabras del Autor al lector, permanecía intocada.

»Cuando fue retirada la segunda hoja nº 1 –al decidir el Autor el nombre de Camino y que el libro no llevada dedicatoria–, para sustituirla, no se hizo una tercera versión con el nuevo título [...]».

_________________________________________________________________

1.Doctor en Teología y en Derecho, Prelado de Honor de Su Santidad, Profesor de Teología Dogmática en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra y miembro de la Pontificia Academia Romana de Santo Tomás de Aquino.

2.Se conserva en AGP, sec A, leg 54, carp 4.

3.Manuel Aparici Navarro (1902-1963) nació en Madrid. Hombre abnegado y piadoso, de profunda fe, se confesaba con el Autor ya desde antes de la guerra y continuó haciéndolo en Burgos y después. Presidente de la Juventud de Acción Católica en los difíciles años que preceden y siguen a la guerra civil. Ordenado sacerdote en 1947 (vid en AGP, sec A, leg 50-5, carp I, carta invitando al Autor a su ordenación), fue nombrado Consiliario de la JAC. Promovió la famosa Peregrinación a Santiago de Compostela de 1948, cuya «mística del peregrinante» Aparici plasmó en el lema «peregrinar es caminar hacia el Padre». Murió en olor de santidad. Está en marcha el proceso de canonización. –En los días de la redacción de C visitaba frecuentemente al Beato Josemaría y a los que le acompañaban (Diario de Burgos, 20-I-1939); Francisco Botella: «Llega Ricardo Fernández Vallespín, que mañana se va a San Sebastián. Por la tarde viene Aparici. Estos días viene con frecuencia».

4.Botella da la noticia de la dedicatoria en el Diario de Burgos del 4 de febrero: «Ha dedicado el libro al joven-viejo Aparici». Una broma de Paco Botella, que tenía 22 años y le parecía muy viejo, como representante de los jóvenes, un hombre de 37. Efectivamente, en el texto mecanografiado terminado el 2 de febrero el libro aparece con la dedicatoria en la portada. En Madrid el Autor cambió de opinión y le pareció mejor que el libro saliera sin dedicatoria alguna, y así fue efectivamente. Esta hoja nº 1 del manuscrito de C con la dedicatoria a Aparici se encuentra en AGP, sec A, leg 50-4, carp 5 , exp 4, doc 2.

5.Vid supra nt 89.

6.Esta hoja se encuentra en AGP, sec A, leg 50-11, exp V, doc 49. Es el dorso del documento en cuestión. Esta portada es, sin duda, la que formaba parte del manuscrito que el Autor entregó a Lauzurica para hacer el prólogo.

7.Esta hora, que era, como digo, la nº 1 de la numeración consecutiva del original de Burgos, contenía el título del libro, en lo alto de la página, y en el centro la dedicatoria a Manolo Aparici, que hemos trascrito, en su doble versión, supra 5,2 (pgs. 83 y 90).

__________________________________________________


D. Pedro Rodríguez 1, author of the book Josemaria Escrivá de Balaguer, WAY, Historical Institute Josemaria Escrivá, critic-historical Edition, 2ª corrected Edition, June of 2002, Ediciones Rial, S.A., Madrid, writes in page 140:

«As we know, “original” of C [Way] taken to the press was not a “manuscript” but the typed text that we have seen write to the own Author 2 [...]. ”

»We remember that the leaf nº 1, that lacks, is the one that contained the original title of the book (Spiritual Considerations) and the dedication to Manolo Aparici. The leaf 2, that has the word above Way, [...]».

Before, in page 83, he had written:

«In the final days of the writing the Author decided to dedicate the new book -with the old title Spiritual Considerations to Manolo Aparici, President of the Youth of Catholic Action 3. Thus it was left leaf 1 of the book:

SPIRITUAL CONSIDERATIONS

To Manuel Aparici
that as much it knows

of vibrant youth

and of apostolate»
4.

Pages advanced more (89-90) writes again:

«[...] Of the conversation of Calatayud left a brief title for the book: simply “Considerations”, as in fact [...] were called to him in the conversation. In any case, the Author, when returning to Burgos, eliminates the leaf first of the manuscript 5 and replaces by this other with the new title and the dedication:

CONSIDERATIONS

To Manolo Aparici, that as much
it knows
of vibrant youth
and
of apostolate»
6.

«It is necessary to start off of the original manuscript, that finishes the 2 of February and day 11 is given to Mons. Lauzurica for the prologue –he writes in the page 97-. In that brief space of time, as we know, the book happened to be called Spiritual Considerations to be called, simply, Considerations. Thus it consists in the two typed versions of the leaf first of the manuscript, that are conserved, both with the dedication to Manolo Aparici. With this title the manuscript to Mons. Lauzurica is given. In both cases, leaf 2, with the words of the Author to the reader, remained untouched».

»When was retired the second leaf nº 1 –to the Author the name of Way and that the book nontaken dedication, to replace it, it not become one third translation with the new title [...]».

1.Doctor in Theology and in Law, Prelate of Honour of Its Sanctity, Professor of Dogmatic Theology in the Faculty of Theology of the University of Navarre and member of the Pontifical Roman Academy of Saint Thomas of Aquino.

2.He conserves himself in AGP, sec. To, leg 54, carp 4.

3.Manuel Aparici Navarro (1902-1963) was born in Madrid. Self-sacrificing and pious man, of deep faith, he get to confession with the Author already from before the war and continued doing it in Burgos and later. President of the Youth of Catholic Action in the difficult years that precede and follow the civil war. Ordered priest in 1947 (grapevine in AGP, sec To, leg 50-5, CAP I, letter inviting to the Author to its arrangement), Consiliario (Ecclesiastical Adviser) of the JAC was named. It promoted the famous Peregrination to Santiago de Compostela in 1948, whose «mystic of the pilgrims» Aparici shaped in the motto «to peregrinate is to walk towards the Father». It died in sanctity scent. It is in march the canonization process. -In the days of the writing of C it visited the Blessed Josemaria frequently and to whom they accompanied to him (Daily of Burgos, 20-I-1939); Francisco Botella: «Ricardo Arrives Fernandez Vallespín, who tomorrow goes away to San Sebastián. In the evening Aparici comes. These days it comes frequently».

4.Botella notifies of the dedication in the Newspaper of Burgos of the 4 of February: «It has dedicated the book to the young person-old Aparici». A joke of Paco Botella, that was 22 years old and it seemed to him very old, like representative of the young people, a man of 37. Indeed, in the typed text finished the 2 of February the book appears with the dedication in the cover. In Madrid the Author changed of opinion and it seemed better to him than the book left without dedication some, and thus it was indeed. This leaf nº 1 of the manuscript of C with the dedication to Aparici is in AGP, sec To, leg 50-4, carp 5, exp 4, doc 2.

5. Grapevine supra NT 89 6.

6.This leaf is in AGP, sec To, leg 50-11, exp V, doc 49. Is the back of the document at issue. This cover is, without a doubt, the one that comprised of the manuscript that the Author gave to Lauzurica to make the prologue.

7.This hour, that was, as I say, nº 1 of the consecutive numeration of the original one of Burgos, contained the title of the book, at the top of the page, and in centre the dedication to Manolo Aparici, which we have transcribed, in its double version, supra 5.2 (pgs. 83 and 90).
domingo, 12 de noviembre de 2006
10 noviembre 2006 ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap. -predicador de la Casa Pontificia- a la liturgia del domingo, XXXII del tiempo ordinario, 12 de Noviembre.

Llegó una pobre viuda


XXXII Domingo del tiempo ordinario (B)
1 R 17, 10-16; Hebreos 9, 24-28; Marcos 12, 38-44

Un día, estando frente al arca del tesoro del templo, Jesús observa a los que allí echan limosnas. Se fija en una viuda pobre que deposita allí todo cuanto tiene: dos moneditas, o sea, la cuarta parte de un as. Entonces, se vuelve a sus discípulos y dice: «Os digo en verdad que esta viuda pobre ha echado más que todos los que echan en el arca del tesoro. Pues todos han echado de lo que les sobraba; ésta, en cambio, ha echado de lo que necesitaba todo cuanto poseía, todo lo que tenía para vivir».

Podemos llamar a este domingo el «domingo de las viudas». También en la primera lectura se relata a historia de una viuda: la viuda de Sarepta que se priva de todo cuanto tiene (un puñado de harina y algo de aceite) para dar de comer al profeta Elías.

Es una buena ocasión para dedicar nuestra atención a las viudas y, naturalmente, también a los viudos de hoy. Si la Biblia habla con tanta frecuencia de las viudas y jamás de los viudos es porque en la sociedad antigua la mujer que se quedaba sola está en mucha mayor desventaja que el hombre que se queda solo. Actualmente no existe gran diferencia entre ambos; es más, dicen que la mujer que se queda sola se las arregla, en general, mejor que el hombre en la misma situación.

Desearía, en esta ocasión, aludir a un tema que interesa vitalmente no sólo a los viudos y viudas, sino a todos los casados, y que es particularmente actual en este mes de difuntos. La muerte del cónyuge, que marca el final legal de un matrimonio, ¿indica también el final total de toda comunión? ¿Queda algo en el cielo del vínculo que unió tan estrechamente a dos personas en la tierra, o en cambio todo se olvidará al cruzar el umbral de la vida eterna?

Un día algunos saduceos presentaron a Jesús el caso límite de una mujer que había sido sucesivamente esposa de siete hermanos, y le preguntaron de quién sería mujer tras la resurrección de los muertos. Jesús respondió: «Cuando resuciten de entre los muertos, ni ellos tomarán mujer ni ellas maridos, sino que serán como ángeles en los cielos» (Marcos 12, 25). Interpretando de manera errónea esta frase de Cristo, algunos han sostenido que el matrimonio no tiene ninguna continuidad en el cielo. Pero con esta frase Jesús rechaza la idea caricaturesca que los saduceos presentan del más allá, como si fuera una sencilla continuación de las relaciones terrenas entre los cónyuges; no excluye que ellos puedan reencontrar, en Dios, el vínculo que les unió en la tierra.

De acuerdo con esta perspectiva, el matrimonio no termina del todo con la muerte, sino que es transfigurado, espiritualizado, sustraído a todos aquellos límites que marcan la vida en la tierra, como, por lo demás, no se olvidan los vínculos existentes entre padres e hijos, o entre amigos. En un prefacio de difuntos, la liturgia proclama: «La vida no termina, sino que se transforma». También el matrimonio, que es parte de la vida, es transfigurado, no suprimido.

Pero ¿qué decir a quienes tuvieron una experiencia negativa, de incomprensión y de sufrimiento, en el matrimonio terreno? ¿No es para ellos motivo de temor, en vez de consuelo, la idea de que el vínculo no se rompa ni con la muerte? No, porque en el paso del tiempo a la eternidad el bien permanece, el mal cae. El amor que les unió, tal vez hasta por poco tiempo, permanece; los defectos, las incomprensiones, los sufrimientos que se infligieron recíprocamente caen. Es más, este sufrimiento, aceptado con fe, se convertirá en gloria. Muchísimos cónyuges experimentarán sólo cuando se reúnan «en Dios» el amor verdadero entre sí y, con él, el gozo y la plenitud de la unión que no disfrutaron en la tierra. En Dios todo se entenderá, todo se excusará, todo se perdonará.

Se dirá: ¿y los que estuvieron legítimamente casados con varias personas? ¿Por ejemplo los viudos y las viudas que se vuelven a casar? (Fue el caso presentado a Jesús de los siete hermanos que habían tenido, sucesivamente, por esposa a la misma mujer). También para ellos debemos repetir lo mismo: lo que hubo de amor y donación auténtica con cada uno de los esposos o de las esposas que se tuvieron, siendo objetivamente un «bien» y viniendo de Dios, no se suprimirá. Allá arriba ya no habrá rivalidad en el amor o celos. Estas cosas no pertenecen al amor verdadero, sino a la limitación intrínseca de la criatura.

[Traducción del italiano realizada por Zenit]
Publicado por verdenaranja @ 22:51  | Espiritualidad
Comentarios (0)  | Enviar
Discurso que pronunció Benedicto XVI este lunes a los miembros de la Academia Pontificia de las Ciencias, reunidos en Roma, con motivo de su asamblea plenaria celebrada sobre el tema: «La posibilidad de predicción en la ciencia: precisión y limitaciones».

Ciudad del Vaticano, 6 noviembre 2006.


Excelencias, señores y señoras:

Saludo con mucho gusto a los miembros de la Academia Pontificia de las Ciencias con motivo de esta asamblea plenaria, y doy las gracias al profesor Nicola Cabibbo por las gentiles palabras que me ha dirigido en vuestro nombre. El tema de vuestro encuentro, «La posibilidad de predicción en la ciencia: precisión y limitaciones», constituye una característica distintiva de la ciencia moderna. La posibilidad de predicción, de hecho, es una de las razones principales del prestigio del que goza la ciencia en la sociedad contemporánea. La institución del método científico ha dado a las ciencias la capacidad de prever los fenómenos, de estudiar su desarrollo y, por tanto, de controlar el ambiente en el que vive el ser humano.

El creciente «avance» de la ciencia, y especialmente su capacidad para controlar la naturaleza a través de la tecnología, en ocasiones ha sido asociado con una correspondiente «retirada» de la filosofía, de la religión e incluso de la fe cristiana. De hecho, algunos han visto en el progreso de la ciencia y de la tecnología modernas una de las principales causas de secularización y materialismo: ¿por qué invocar el dominio de Dios sobre esos fenómenos, cuando la ciencia ha mostrado su propia capacidad de hacer lo mismo?

Ciertamente la Iglesia reconoce que el hombre «gracias a la ciencia y la técnica, ha logrado dilatar y sigue dilatando el campo de su dominio sobre casi toda la naturaleza» de manera que «un gran número de bienes que antes el hombre esperaba alcanzar sobre todo de las fuerzas superiores, hoy los obtiene por sí mismo» (Gaudium et spes, n. 33). Al mismo tiempo, el cristianismo no plantea un conflicto inevitable entre la fe sobrenatural y el progreso científico. El punto de partida de la revelación bíblica es la afirmación de que Dios creó a los seres humanos, dotados de razón, y les puso por encima de todas las criaturas de la tierra. De este modo, el hombre se convirtió en quien administra la creación y en el «ayudante» de Dios. Si pensamos, por ejemplo, en la manera en que la ciencia moderna, ha contribuido a la protección del ambiente, previendo los fenómenos naturales, al progreso de los países en vías de desarrollo, a la lucha contra las epidemias y al aumento de la esperanza de vida, queda claro que no hay conflicto entre la Providencia de Dios y la acción del hombre. De hecho, podríamos decir que el trabajo de prever, controlar y gobernar la naturaleza, que la ciencia hace hoy más factible que en el pasado, forma parte en sí mismo del plan del Creador.

Sin embargo, la ciencia, si bien es generosa, sólo da lo que tiene que dar. El ser humano no puede depositar en la ciencia y en la tecnología una confianza tan radical e incondicional, como para creer que el progreso de la ciencia y la tecnología puede explicarlo todo y satisfacer plenamente sus necesidades existenciales y espirituales. La ciencia no puede sustituir a la filosofía y a la revelación, dando una respuesta exhaustiva a las cuestiones fundamentales del hombre, como las que conciernen al sentido de la vida y de la muerte, a los valores últimos y a la naturaleza del progreso.

Por este motivo, el Concilio Vaticano II, tras haber reconocido los beneficios alcanzados por los progresos científicos, subrayó que «el método de investigación […] se considera sin razón como la regla suprema para hallar toda la verdad», añadiendo que se da «el peligro de que el hombre, confiado con exceso en los inventos actuales, crea que se basta a sí mismo y deje de buscar ya cosas más altas» (Ibidem, n. 57).

La posibilidad de predicción científica suscita también la cuestión de las responsabilidades éticas del científico. Sus conclusiones tienen que estar guiadas por el respeto de la verdad y por el reconocimiento honesto, tanto de la precisión como de las inevitables limitaciones del método científico. Ciertamente esto significa evitar innecesariamente predicciones alarmantes cuando no están sostenidas por datos suficientes o sobrepasan la capacidad actual de la ciencia para hacer previsiones. Al mismo tiempo, se debe evitar lo contrario, es decir, callar, por temor, frente a los auténticos problemas. La influencia de los científicos en la formación de la opinión pública en virtud de su conocimiento es demasiado importante como para ser socavada por una indebida precipitación o por una publicidad superficial.
Como mi predecesor, el Papa Juan Pablo II, observó en una ocasión: «Por eso los científicos, precisamente porque "saben más", están llamados a "servir más". Dado que la libertad de que gozan en la investigación les permite el acceso al conocimiento especializado, tienen la responsabilidad de usarlo sabiamente en beneficio de toda la familia humana» (Discurso a la Academia Pontificia de las Ciencias, 11 de noviembre de 2002).

Queridos académicos, nuestro mundo os mira a vosotros y vuestros colegas para comprender claramente algunas de las posibles consecuencias de muchos fenómenos naturales. Pienso, por ejemplo, en las constantes amenazas al medio ambiente que afectan a poblaciones enteras y la necesidad urgente de descubrir fuentes alternativas de energía, seguras y disponibles para todos. Los científicos encontrarán ayuda en la Iglesia a la hora de afrontar estos temas, porque ha recibido de su divino Fundador la tarea de encaminar a las conciencias hacia el bien, la solidaridad y la paz. Precisamente por este motivo considera que tiene el deber de insistir en que la capacidad científica de control y previsión no se debe emplear jamás contra la vida y la dignidad del ser humano, sino que debe ponerse siempre a su servicio y al de las generaciones futuras.

Hay, por último, una reflexión que nos puede sugerir hoy el tema de vuestra asamblea. Como han subrayado algunas de las relaciones presentadas en los últimos días, el mismo método científico, en su capacidad de reunir los datos, elaborarlos y utilizarlos en sus proyecciones, tiene límites propios que restringen necesariamente la posibilidad de predicción científica en determinados contextos y aspectos. La ciencia, por tanto, no puede querer proporcionar una representación completa y determinista de nuestro futuro y del desarrollo de cada fenómeno que estudia.

La filosofía y la teología podrían aportar, en este sentido, una contribución importante a esta cuestión fundamentalmente epistemológica, ayudando por ejemplo a las ciencias empíricas a reconocer la diferencia entre la incapacidad matemática para predecir ciertos acontecimientos y la validez del principio de causalidad, o entre el determinismo o la contingencia (casualidad) científicos y la causalidad a nivel filosófico, o más radicalmente, entre la evolución como el origen de una sucesión en el espacio y el tiempo, y la creación como el origen último de del ser participado en el Ser esencial.

Al mismo tiempo, hay un nivel más elevado que necesariamente supera todas las predicciones científicas, es decir, el mundo humano de la libertad y de la historia. Mientras que el cosmos físico puede tener su propio desarrollo espacio-temporal, sólo la humanidad, en sentido propio, tiene una historia, la historia de su libertad. La libertad, como la razón, es una parte preciosa de la imagen de Dios dentro de nosotros, y nunca podrá quedar reducida a un análisis determinista. Su trascendencia con respecto al mundo material tiene que ser reconocida y respetada, pues es un signo de nuestra identidad humana. Negar esta trascendencia en nombre de una supuesta capacidad absoluta del método científico de prever y condicionar el mundo humano implicaría la pérdida de lo que es humano en el hombre y, al no reconocer su unicidad y su trascendencia, podría abrir peligrosamente las puertas a su abuso.

Queridos amigos, al concluir estas reflexiones, os aseguro una vez más mi profundo interés por la actividad de esta Academia Pontificia y mis oraciones por vosotros y por vuestras familias. Invoco sobre todos vosotros las bendiciones de la sabiduría, la alegría y la paz de Dios omnipotente.
Publicado por verdenaranja @ 22:44  | Habla el Papa
Comentarios (0)  | Enviar
Discurso que dirigió Benedicto XVI a los participantes en el Quinto Congreso Internacional de los Ordinarios Militares el 26 de octubre de 2006 en el Vaticano.


Señores cardenales;
venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio:

Me alegra encontrarme con vosotros con ocasión del V Congreso internacional de los Ordinariatos militares y dirijo a cada uno de vosotros mi saludo.

Saludo de modo especial al cardenal Giovanni Battista Re, y le agradezco sus cordiales palabras.

Hace veinte años, exactamente el 21 de abril de 1986, el amado Juan Pablo II promulgó la constitución apostólica Spirituali militum curae, con la que se actualizaba la reglamentación canónica de la atención espiritual de los militares, a la luz del concilio Vaticano II, teniendo en cuenta las transformaciones relativas a las fuerzas armadas y a su misión en el ámbito nacional e internacional.

En realidad, en los últimos decenios el escenario mundial ha cambiado ulteriormente. Por ello, el documento pontificio, aun conservando plena actualidad porque la orientación pastoral de la Iglesia no cambia, exige que se adapte cada vez mejor a las necesidades del momento presente. Eso es lo que muy oportunamente habéis querido hacer con este congreso, organizado por la Congregación para los obispos.

Ante todo, es importante releer el Proemio de la constitución apostólica: contiene las motivaciones de la intervención magisterial y manifiesta el espíritu pastoral que anima, inspira y orienta todas las disposiciones normativas. Son dos los valores fundamentales que ese documento pone de relieve: el valor de la persona y el valor de la paz. Toda la revisión estructural que equipara los Ordinariatos a las Diócesis, el Ordinario al Obispo diocesano, y el capellán al párroco, obedece al criterio del servicio a las personas de los militares, los cuales "necesitan una forma concreta y específica de asistencia pastoral" (Proemio: L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 1 de junio de 1986, p. 9).

Con todo, al mismo tiempo, se afirma que las personas a las que se dirige el Ordinariato no dejan de ser fieles de la Iglesia particular en la que habitan o a cuyo rito pertenecen (cf. Spirituali militum curae, IV). Eso exige comunión y coordinación entre el Ordinariato militar y las demás Iglesias particulares (cf. ib., II, 4). Todo esto pone de relieve el objetivo prioritario de la asistencia a los christifideles, o sea, permitirles vivir en plenitud la vocación bautismal y la pertenencia eclesial.

Así, nos encontramos en la misma perspectiva en que se situó el siervo de Dios Juan Pablo II con ocasión del III Congreso de los Ordinarios militares, en el año 1994 (cf. L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 18 de marzo de 1994, p. 8). Poner en primer lugar a las personas significa privilegiar la formación cristiana del militar, acompañándolo a él y a sus familiares a lo largo del itinerario de la iniciación cristiana, del camino vocacional, de la maduración en la fe y en el testimonio; y, al mismo tiempo, favorecer las formas de fraternidad y comunidad, así como de oración litúrgica y no litúrgica, que sean apropiadas al ambiente y a las condiciones de vida de los militares.

El segundo aspecto que quisiera destacar es la importancia fundamental del valor de la paz. A este propósito, la Spirituali militum curae, en el Proemio, cita expresamente la constitución conciliar Gaudium et spes, recordando que los que prestan servicio militar pueden considerarse "como servidores de la seguridad y de la libertad de los pueblos", porque "mientras desempeñan correctamente esta función, contribuyen realmente al establecimiento de la paz" (Gaudium et spes, 79).

Así pues, si el Concilio llama a los militares servidores de la paz, ¡cuánto más lo serán los pastores a los que los militares están encomendados! Por eso, os exhorto a todos vosotros a hacer que los capellanes militares sean auténticos expertos y maestros de lo que la Iglesia enseña y practica con vistas a la construcción de la paz en el mundo.

La constitución apostólica del Papa Juan Pablo II constituye una etapa significativa de este magisterio, y su contribución al respecto se puede sintetizar en la expresión que con razón vosotros habéis recogido y puesto como tema de este congreso: "Ministerium pacis inter arma", "Servicio de paz entre las armas". Mi predecesor lo presentaba como "nuevo anuncio del Evangelio en el mundo militar, del que los militares cristianos y sus comunidades no pueden por menos de ser los primeros heraldos" (Discurso al III Congreso de los Ordinarios militares, 11 de marzo de 1994, n. 4: L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 18 de marzo de 1994, p. 9).

La Iglesia es misionera por naturaleza y su primera tarea es la evangelización, que tiene como fin anunciar y testimoniar a Cristo y promover en todos los ambientes y culturas su Evangelio de paz y amor. También en el mundo militar la Iglesia está llamada a ser "sal", "luz" y "levadura", según las imágenes que utiliza Jesús mismo, para que las mentalidades y las estructuras estén cada vez más plenamente orientadas a la construcción de la paz, es decir, del "orden diseñado y querido por el amor de Dios" (Mensaje para la Jornada mundial de la paz del 1 de enero de 2006, n. 3: L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 16 de diciembre de 2005, p. 3), en el que las personas y los pueblos pueden desarrollarse íntegramente y ver reconocidos sus derechos fundamentales (cf. ib., n. 4).

El magisterio de la Iglesia sobre el tema de la paz constituye un aspecto esencial de su doctrina social y, partiendo de raíces antiquísimas, se fue desarrollando en el último siglo en una especie de "crescendo" que culminó en la constitución pastoral Gaudium et spes, en las encíclicas del beato Juan XXIII y de los siervos de Dios Pablo VI y Juan Pablo II, así como en sus intervenciones en la ONU y en los Mensajes para las Jornadas mundiales de la paz.

Este insistente llamamiento a la paz ha influido en la cultura occidental promoviendo el ideal de que las fuerzas armadas están "al servicio exclusivo de la defensa de la seguridad y de la libertad de los pueblos" (Discurso al III Congreso de los Ordinarios militares, 11 de marzo de 1994, n. 4).

Por desgracia, a veces otros intereses -económicos y políticos-, fomentados por las tensiones internacionales, hacen que esta tendencia constructiva encuentre obstáculos y sufra retrasos, como lo manifiestan también las dificultades que afrontan los procesos de desarme. Desde dentro del mundo militar, la Iglesia seguirá ofreciendo su servicio a la formación de las conciencias, con la certeza de que la palabra de Dios, generosamente sembrada y valientemente acompañada por el servicio de la caridad y de la verdad, produce fruto a su tiempo.

Queridos y venerados hermanos, para ofrecer a las personas una adecuada atención pastoral y para cumplir la misión evangelizadora, los Ordinariatos militares necesitan presbíteros y diáconos motivados y formados, así como laicos que colaboren activa y responsablemente con los pastores.

Por tanto, me uno a vosotros en la oración al Dueño de la mies, a fin de que mande obreros a esta mies, en la que vosotros ya trabajáis con admirable celo.

Que los brillantes ejemplos de tantos capellanes militares, como el beato don Secondo Pollo, que han realizado su servicio con heroica entrega a Dios y a los hermanos, estimulen a los jóvenes a poner toda su vida al servicio del reino de Dios, reino de amor, de justicia y de paz.

Que vele siempre sobre vuestro ministerio la Virgen María y os acompañe mi bendición, que os imparto de corazón a todos vosotros y a vuestras respectivas comunidades eclesiales.

[Traducción distribuida por la Santa Sede
© Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por verdenaranja @ 22:34  | Habla el Papa
Comentarios (0)  | Enviar
12 noviembre 2006 ZENIT publica la intervención de Benedicto XVI antes de rezar la oración mariana del Ángelus, el domingo,12 de noviembre, junto a varios miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano.

¡Queridos hermanos y hermanas!

Hoy se celebra en Italia la Jornada anual del Agradecimiento, que tiene por tema: «La tierra: un don para toda la familia humana». En nuestras familias se enseña a los pequeños a dar siempre gracias al Señor, antes de tomar los alimentos, con una breve oración y la señal de la cruz. Hay que conservar o redescubrir esta costumbre, porque educa a no dar por descontado el «pan de cada día», sino a reconocer en él un don de la Providencia.

Deberíamos acostumbrarnos a bendecir al Creador por cada cosa: por el aire y por el agua, elementos preciosos que son el fundamento de la vida en nuestro planeta; así como por los alimentos que, a través de la fecundidad de la tierra, Dios nos ofrece para nuestro sustento. A sus discípulos Jesús enseñó a orar pidiendo al Padre celestial no «mi», sino «nuestro» pan de cada día. Quiso así que cada hombre se sienta corresponsable de sus hermanos, a fin de que a ninguno le falte lo necesario para vivir. Los productos de la tierra son un don destinado por Dios «para toda la familia humana».

Y aquí tocamos un punto muy doloroso: el drama del hambre que, a pesar de que hasta recientemente se ha afrontado en las más altas sedes institucionales, como las Naciones Unidas y en particular la FAO, sigue siendo siempre muy grave. El último Informe anual de la FAO ha confirmado cuanto la Iglesia sabe muy bien por la experiencia directa de las comunidades y de los misioneros: que más de 800 millones de personas viven en situación de desnutrición y que demasiadas personas, especialmente niños, mueren de hambre. ¿Cómo hacer frente a esta situación que, aún repetidamente denunciada, no apunta a su resolución, al contrario, por varias direcciones se va agravando? Ciertamente es necesario eliminar las causas estructurales ligadas al sistema de gobierno de la economía mundial, que destina la mayor parte de los recursos del planeta a una minoría de la población. Tal injusticia fue criticada en diversas ocasiones por mis venerados predecesores, los siervos de Dios Pablo VI y Juan Pablo II. Para influir a gran escala es necesario «convertir» el modelo de desarrollo global; lo requieren ya no sólo el escándalo del hambre, sino también las emergencias ambientales y energéticas. Con todo, cada persona y cada familia puede y debe hacer algo para aliviar el hambre del mundo adoptando un estilo de vida y de consumo compatible con la salvaguarda de la creación y con criterios de justicia hacia quien cultiva la tierra en cada país.

Queridos hermanos y hermanas: hoy la Jornada del Agradecimiento nos invita, por un lado, a dar gracias a Dios por los frutos del trabajo agrícola; por otro, nos alienta a comprometernos concretamente para derrotar el azote del hambre. Que nos ayude la Virgen María a ser agradecidos por los beneficios de la Providencia y a promover en toda parte del globo la justicia y la solidaridad.

[Al final del Ángelus, el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español, dijo:]

Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española, aquí presentes para la oración mariana del Ángelus. Queridos hermanos, contemplando el ejemplo de la viuda pobre del Evangelio de hoy, hagamos de nuestra vida una ofrenda agradable a Dios, para que entregándonos a Él sin reservas, como la Virgen María, nos colme de la riqueza de su amor y su gracia. ¡Feliz Domingo!

[Traducción del original italiano realizada por Zenit.
© Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por verdenaranja @ 22:22  | Habla el Papa
Comentarios (0)  | Enviar
12 de Noviembre
Dentro de la Misa dominical, 32 del Tiempo Ordinario B, se celebró el Bautismo de tres niños: Oscar, Javier y Miguel Ángel. Familiares y amigos de sus padres llenaron el templo.
12 de Noviembre
También en la parroquia de San José de San Juan de la Rambla y en la Misa dominical de las doce de la mañana dos niños, Omar y Gara, recibieron la vida sobrenatural de la gracia a través del bautismo
Benedicto XVI: “Escándalo del hambre” exige conversión personal y de modelo de desarrollo

12 Nov. 06 (ACI).- Antes de rezar el tradicional Ángelus dominical en la Plaza de San Pedro, el Papa Benedicto XVI dijo que el “drama” y “escándalo” del hambre, exige transformar el modelo de desarrollo global y que cada persona y familia adopten “un estilo de vida y consumo compatible con salvaguardar la procreación y el criterio de justicia”.

Refiriéndose el último informe anual de la Organización para la Alimentación y la Agricultura de las Naciones Unidas (FAO), que indica que unas 800 millones de personas en el mundo viven en estado de desnutrición, situación que afecta principalmente a los niños que “mueren de hambre”, el Santo Padre se preguntó “¿cómo afrontar esta situación que, incluso habiendo sido denunciada en repetidas ocasiones, no se resuelve, es más, en algunos aspectos se agrava?”.

“Hace falta eliminar las causas estructurales ligadas al sistema de gobierno de la economía mundial, que destina la mayor parte de los recursos del planeta a una minoría de la población”, respondió el Pontífice.

Sobre el particular, el Papa señaló que “para incidir a gran escala es necesario transformar el modelo de desarrollo global; lo requieren ahora no sólo el escándalo del hambre, sino también las emergencias ambientales y energéticas”.

Sin embargo, el Obispo de Roma precisó que no se trata de un cambio estructural solamente sino que exige una conversión personal y familiar: “Cada persona y cada familia puede y debe hacer algo para aliviar el hambre en el mundo, adoptando un estilo de vida y de consumo compatibles con la salvaguarda de la creación y con criterios de justicia hacia quien cultiva la tierra en cada país”.

Jornada de Agradecimiento

Al recordar la celebración, en Italia, de la Jornada de Agradecimiento que este año lleva como tema “La tierra: un don para la entera familia humana”, Benedicto XVI

Llamó la atención sobre la importancia que tiene para las familias cristianas el don de la tierra y de los frutos que ésta nos proporciona para vivir.

En este sentido el Papa subrayó la importancia de que en cada familia se enseñe a los más pequeños a agradecer siempre al Señor, antes de cada comida, con una breve oración y el signo de la cruz. “Esta tradición tiene que conservarse y redescubrirse, porque educa a no dar por descontado el ‘pan de cada día’, sino que ayuda a reconocer el don de la Providencia. Debemos acostumbrarnos a bendecir al Creador por cada cosa”, explicó.

Asimismo, el Papa invitó a ser agradecidos por el don del aire y del agua, por ser “elementos preciosos y fundamentales de la vida de nuestro planeta” e instó a agradecer los alimentos “que a través de la fecundidad de la tierra, Dios nos ofrece”, porque “los productos de la tierra son un don destinado por Dios a toda la familia humana”.

Jesús enseñó a sus discípulos a rezar pidiendo “al Padre celestial no 'mi' pan sino 'nuestro' pan cotidiano”, añadió el Pontífice recordando que así “ha querido que cada hombre se sienta corresponsable de sus hermanos, para que a ninguno le falte lo necesario para vivir”.

Saludos

Después del Ángelus, el Papa saludó a los fieles presentes en el recinto vaticano. En italiano Benedicto XVI se dirigió a los Cooperantes salesianos reunidos en Roma en un Congreso Mundial en ocasión del 150º aniversario de la muerte de la sierva de Dios, Margherita Occhiena, madre de San Juan Bosco.

Asimismo, esta vez en español, el Papa saludó a los peregrinos de lengua española. “Queridos hermanos, contemplando el ejemplo de la viuda pobre del Evangelio de hoy, hagamos de nuestra vida una ofrenda agradable a Dios, para que entregándonos a Él sin reservas, como la Virgen María, nos colme de la riqueza de su amor y su gracia. ¡Feliz Domingo!”, concluyó.
Artículo publicado en Diario de Avisos en la seción "Opinión", 12 de Noviembre, de Don Bernardo Álvarez Afonso, obispo de Tenerife, ante el "DÍA DE LA IGLESIA DIOCESANA"

BERNARDO ÁLVAREZ AFONSO *
El 19 de noviembre, Día de la Diócesis



En la estructura de la Iglesia Católica se llama diócesis a una porción del Pueblo de Dios (de la Iglesia una y única extendida por todo el mundo) puesta bajo el cuidado y la guía de un obispo. En nuestro caso, la diócesis de San Cristóbal de La Laguna o Nivariense está formada por los fieles católicos que viven en el territorio de la Islas Canarias occidentales (El Hierro, La Palma, La Gomera y Tenerife). Estos fieles, en torno al 80% del total de la población, se dice que son, no "una parte", sino "una porción" de la Iglesia entera, para expresar que este conjunto de fieles que constituye la diócesis, contiene en si las características de la Iglesia "una, santa, católica y apostólica", y con todo derecho se la puede llamar "Iglesia Diocesana".

Actualmente "la diócesis" no se entiende como una mera división territorial (como ocurría en la estructura del Imperio Romano, de donde le viene el nombre). Tampoco es una estructura administrativa, como si fuera una especie de filial de una gran empresa. Al estar constituida por un determinado tipo de personas, la diócesis es ante todo "una Iglesia", es decir, una comunidad de creyentes en Jesucristo que por la fe y el bautismo han sido constituidos hijos de Dios y hermanos entre sí, independientemente de su condición social, mentalidad, raza o cultura. Por eso, los cristianos, en su familia natural, además de los lazos de sangre o jurídicos que les unen, constituyen una pequeña Iglesia, llamada "Iglesia doméstica". A su vez, todos los cristianos, por ser hijos de Dios Padre y hermanos en Cristo, constituyen esa gran familia que es la "Iglesia Diocesana".

"Tu familia, una pequeña Iglesia, tu Iglesia, una gran familia". Es el lema de este año para celebrar el Día de la Iglesia Diocesana, que tendrá lugar el próximo domingo 19 de noviembre. Es una invitación a considerar la Iglesia como una gran familia en la que todos tomamos parte, como en cualquier familiar natural, tanto para disfrutar de los bienes que ofrece como para contribuir a su mantenimiento y desarrollo. Así debe ser la Iglesia Diocesana: la familia de los hijos de Dios en la que unos velamos por los otros y nos servimos mutuamente. Todos dependemos, y al mismo tiempo somos responsables, los unos de los otros. También, como en cualquier familia, en la Iglesia los más adultos y fuertes han de ser el respaldo y el apoyo de los más débiles. Igual que los que nos han precedido nos han dejado una magnífica herencia en fe y valores espirituales, en edificios para el culto y en obras sociales, así también nosotros estamos llamados conservar, vivir y acrecentar esa herencia, para transmitirla en toda su riqueza a las nuevas generaciones.

El valor de lo que me aporta la Iglesia. De esta familia que es la Iglesia Diocesana hemos recibido muchas cosas importantes: la fe Dios y en Jesucristo nuestro salvador, el don del Espíritu Santo que habita en nosotros, la Palabra de Vida que es el mensaje del evangelio, la educación sobre el bien y el mal, el tesoro de los valores de la vida familiar, la capacidad de amar a los demás y de sacrificarnos por ellos, el perdón de los pecados y la continua renovación de nuestras almas, la esperanza de la vida eterna…y tantos otros bienes que nos pasan desapercibidos.

Acostumbrados a sobrevalorar lo material, lo funcional, lo que produce satisfacción hedonista o es rentable en términos económicos, corremos el riesgo de pasar por alto el gran valor que significa "tener fe". Jesucristo dice en el Evangelio que tener fe es como quien encuentra un gran tesoro, que dan gran alegría y que vale más que todo. Es muy necesario que los católicos valoremos expresamente los bienes espirituales que recibimos de la Iglesia. No podemos pensar, como a menudo hacen los laicistas, que la vivencia de la religión es una especie de enfermedad o defecto del ser humano que no aporta nada al bien de la persona ni de la sociedad. Hace falta que tengamos muy claras las razones por las que nos conviene y queremos ser católicos, vivir en la Iglesia, recibir con abundancia los bienes que en ella y de ella recibimos.

Comunicación cristiana de bienes: recibir y dar, dar y recibir. Convencidos de la importancia y el valor que la Iglesia tiene para las personas y la sociedad. Conscientes y agradecidos de todo lo nos aporta y nos seguirá aportando, es necesario asumir la responsabilidad de "arrimar el hombro" para que nuestra Iglesia Diocesana mantenga su vitalidad y pueda continuar realizando su misión. Todo eso que la Iglesia tiene y ofrece, todo lo que recibimos de la Iglesia ha supuesto muchos esfuerzos de personas y muchos recursos económicos que tantos fieles con generosidad han ido aportando a lo largo de nuestra historia.

La mayoría de los templos, salones parroquiales, centros educativos y asistenciales, etc., que actualmente utilizamos, son el fruto de los donativos de quienes nos han precedido. La que fe que tenemos, nuestras fiestas y toda nuestra tradición religiosa, los sacerdotes que hoy atienden las parroquias, los religiosos y religiosas que entregan su vida en centros educativos y asistenciales, la formación de los miles de laicos que generosamente realizan servicios en el campo de la catequesis, la enseñanza religiosa, el mundo de los pobres y de los enfermos, etc., no son realidades que han surgido de la nada, sino que son el fruto de quienes en su momento supieron "dar". Si hoy contamos con todo esto y podemos "recibir" los bienes que ofrece la Iglesia, es porque muchas personas han puesto y siguen poniendo muchos de sus bienes al servicio de la misión de la Iglesia.

Recibimos porque otros han dado. Damos para que otros reciban. Igual que en la familia natural los hijos heredan de los padres, en nuestra gran familia de la Iglesia Diocesana, nosotros hemos heredado de nuestros antepasados una gran herencia religiosa: nuestra fe y todo aquello que nos ayuda a celebrarla y vivirla. Esta herencia debemos disfrutarla, custodiarla, acrecentarla y transmitirla a las nuevas generaciones. Por eso, sería una grave incoherencia sentirse cristiano y al mismo tiempo desentenderse del presente y futuro de la Iglesia. Por el contrario, como nos testimonian tantos buenos fieles católicos, de un cristiano responsable brota espontáneamente la convicción de que debe ayudar a la vida y misión de la Iglesia. Y ayudarla supone nuestra prestación personal, nuestra participación activa y responsable en sus tareas, nuestra aportación económica. Los fieles católicos constituimos la Iglesia, nosotros debemos sostener la Iglesia.
++ Cartas al Pueblo de Dios ++


Creo en la vida eterna
5 de Noviembre de 2006


Así rezamos en el Credo, donde se contienen los artículos de nuestra fe. “Creo en la resurrección de la carne y en la vida eterna. Amén”.

En estos días en que recordamos a todos los santos y a nuestros difuntos, conviene detenernos en esta verdad fundamental, que nos llena el corazón de esperanza. Creo que después de esta vida terrena está la vida del cielo. La vida terrena tiene fecha de caducidad. La vida del cielo es para siempre, sin fin.

La vida del hombre, por tanto, tiene dos etapas. La etapa presente en la tierra, que comienza en el seno materno, y termina con la muerte. Y la etapa del más allá de la muerte, donde sobrevive nuestra alma hasta el final de la historia humana, cuando también nuestro cuerpo resucitará, “creo en la resurrección de la carne”. No sobreviviremos reencarnándonos en otra persona. Seremos nosotros mismos en la primera y en la segunda etapa de nuestra vida. Hay una continuidad en el sujeto, aunque hay una transformación importante.

Nuestra vida terrena es frágil. Puede romperse en cualquier momento. Y si no se rompe inesperadamente, se irá deteriorando hasta agotarse en la muerte. La muerte es, por tanto, una certeza de nuestra vida. No podemos vivir de espaldas a esta realidad. Tenemos que morir, y hemos de afrontar este desenlace, que nos ha de llegar no sabemos cuándo. El recuerdo de nuestra muerte, nos hace sensatos. “Enséñanos a calcular nuestros años para que adquiramos un corazón sensato”, dice el salmista.

Dios no nos ha creado para la muerte, sino para la vida. Dios no ha inventado la muerte. La muerte la ha inventado el hombre con el pecado. Por eso, Jesucristo con su muerte se ha hecho solidario del hombre, perdonando nuestro pecado, y con su resurrección nos ha abierto de par en par las puertas del cielo.

Después de la muerte, el juicio. Seremos juzgados por Dios, que es Padre misericordioso. Es decir, con la luz de su amor percibiremos con un golpe de intuición, cuánto nos ha amado Dios, y constataremos nuestra respuesta a ese amor. Podría darse la situación de quien se ha cerrado totalmente al amor y, aunque quiera amar, ya no podrá amar nunca. Ese es el infierno: apartados de Dios, que sabemos que nos ama, no poder amarlo nunca más y permanecer encerrados en el propio egoísmo. Y eso para siempre. “Líbranos de la condenación eterna”, decimos en la Misa.

Si hemos aprendido a amar, estamos salvados. El paso de este mundo al cielo se da cuando estamos purificados de todo pecado y de todas las secuelas de nuestros pecados. Si a la hora de la muerte hay cicatrices de antiguos pecados ya perdonados o manchas todavía no restauradas, Dios dispone de una ducha de amor intensa, que es el purgatorio, donde se encuentran las almas de los difuntos salvados, que aún no han podido entrar en el cielo. Por ellos rezamos todos los días, y especialmente en estos días de difuntos y a lo largo del mes de noviembre, el mes de las ánimas benditas del purgatorio.

Nuestro destino es el cielo. Dios nos ha creado para vivir con Él eternamente, para gozar de Él. Dios satisfará en el cielo todos los deseos buenos de nuestro corazón. Al pensar en los novísimos, en el remate final de nuestra vida terrena, pensemos en el cielo. Y vivamos de tal manera que merezcamos entrar en el cielo directamente, sin necesidad siquiera de pasar por el purgatorio. La esperanza del cielo nos da fortaleza para superar todas las dificultades de la vida terrena.

Con mi afecto y bendición:


+ Demetrio Fernández
Obispo de Tarazona
Publicado por verdenaranja @ 0:30  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
Artículo publicado en la revista "Cooperardor PAULINO", nº 135 de eptiembre - Octubre 2006, en el apartado IGLESIA Y COMUNICACIÓN - 22

Sivio Sassi


Llevan la fecha del 22 de febrero 2002 dos documentos del Pontificio Consejo para las comunicaciones sociales «La Iglesia e Internet» y «Ftica en Internet». ¿Por qué dos documentos sobre el mismo tema? Presentando cada uno de los textos veremos el peculiar punto de vista que los caracteriza. Cuando uno de los documentos remite al otro, se recurre a la formulación «documento adjunto a este». Son, pues, complemen¬tarios pero autónomos, sin una continuidad interna.

Para un diálogo
cultura-evangelización



Lo específico de La Iglesia e Internet es la consideración de las «implicaciones que tiene Internet para la religión y especialmente para la Iglesia católica» (n. 2). La reflexión se plantea en la Introducción (nn. 1-4): el interés de la Iglesia por Internet es un aspecto particular de su preocupación por todos los medíos de comunicación, que son considerados en forma positiva y como verdaderos dones de Dios; el conjunto de los medios de comunicación son factores culturales que concurren al progreso del Reino de Dios en la historia; Internet introduce cambios que influyen «no sólo en el modo como la gente se comunica, sino también en el modo como comprende su vida» (n. 2).

La Iglesia, al considerar los medios de comunicación, tiene un doble objetivo. El primero: «fomentar su correcto desarrollo y uso con vistas al progreso humano» (n. 3), dialogando con los responsables de los medios para colaborar en la elaboración de una política adecuada y para comprender bien la naturaleza misma de los medios. El segundo: la Iglesia se preocupa también «de la comunicación en y por fa Iglesia misma» (n. 3) ya que la comunicación eclesial no se reduce a cuestiones técnicas sino que, fundándose en la comunión de la Trinidad, llega a ser una cualidad esencial tanto en la evangelización como en la práctica eclesial interna (cf nn. 3-4).

Los Católicos están invitados a no «tener miedo de abrir las puertas de los medios de comunicación social a Cristo» (n. 4) y, en el cap. 2: Oportunidades y desfíos (nn. 5-9), se afronta el fenómeno de los medios y de Internet en relación a la misión de la Iglesia. Dado que anunciar a Jesucristo «a la gente formada por una cultura de los medios de comunicación requiere considerar atentamente las características especiales de los medios mismos, la Iglesia necesita ahora comprender Internet. Esto es preciso para comunicarse eficazmente con la gente, de manera especial con los jóvenes, que están sumergidos en la experiencia de esta nueva tecnología» (n. 5).

Los medios de comunicación ofrecen importantes beneficios y ventajas a la Iglesia; particularmente «Internet es importante para muchas actividades y programas de la Iglesia: la evangelización, que incluye tanto la reevangelización como la nueva evangelización y la tradicional labor misionera ad gentes, la catequesis y otros tipos de educación; las noticias y la información; la apologética, el gobierno y la administración; y algunas formas de asesoría pastoral y dirección espiritual» (n. 5).

La Santa Sede está ya presente en Internet y «a los grupos vinculados a la Iglesia que todavía no han dado este paso se les anima a considerar la posibilidad de hacerlo cuanto antes» (n. 5).

Internet debe servir también para la comunicación interna de la Iglesia y subrayando la diferencia entre el actual modelo de comunicación en red y el del pasado, «en una única dirección, de arriba abajo» (n. 6). Para un uso correcto de la comunicación en la Iglesia, el texto recuerda la necesidad de la formación: «La educación y la formación relativas a Internet pueden integrar programas globales de educación en los medios de co¬municación accesibles a los miembros de la Iglesia. En la medida de lo posible la planificación pastoral de los medios de comunicación debería prever esta formación para los seminaristas, los sacerdotes, los religiosos y el personal pastoral laico como maestros, padres y estudiantes» (n. 7).

La comunicación de Internet plantea a la Iglesia algunos problemas especiales, que ponen en evidencia algunos aspectos negativos. En general, la cultura de los medios de comunicación y de Internet está impregnada «de una mentalidad típicamente posmoderna» (n. 8); en particular, Internet incluye sitios que atacan y difaman a algunos grupos religiosos y étnicos, sitios pornográficos y violentos, sitios que abusan de la religión cristiana, aplicándole incluso interpretaciones excéntricas de la fe y prácticas devocionales extravagantes.

Además, «la realidad virtual del ciberespacio tiene algunas implicaciones preocupantes tanto para la religión como para otras áreas de la vida. La realidad virtual no sustituye la presencia real de Cristo en la Eucaristia, ni la realidad sacramental de los otros sacramentos, ni tampoco el culto compartido en una comunidad humana de carne y hueso. No existen los sacramentos en Internet» (n. 9); es necesario considerar «cómo llevar a las personas desde el ciberespacio hasta una auténtica comunidad» (n. 9).

En las Recomendaciones y conclusión (nn. 10-12), el texto contiene una exhortación a la gente que está presente en todos los sectores de la Iglesia, a que use Internet, ya que «no es aceptable quedarse atrás tímidamente por miedo a la tecnología o por cualquier otra razón» (n. 10). Después se ofrecen palabras de aliento para motivar positivamente con respecto a Internet a diversos grupos: a los dirigentes de la Iglesia, a los agentes pastorales, a los educadores y a los catequistas, a los padres, a los niños y a los jóvenes (cf n. 11). La última invitación se dirige «a todas las personas de buena voluntad» para que vivan el fenómeno Internet bajo la guía de algunas virtudes: prudencia, justicia, fortaleza y valentía, templanza (cf n. 12).

Ética en Internet

El texto Ética en Internet se ha redactado con el deseo de «ex-poner el punto de vista católico sobre Internet, como un punto de partida para la participación de la Iglesia en el diálogo con otros sectores de la sociedad, especial-mente otros grupos religiosos, con respecto al desarrollo y al uso de este admirable instrumento tecnológico» (n. 2).

La Introducción (nn. 1-6) plan-tea la reflexión llamando la atención sobre la diagnosis en torno a la comunicación actual, que supone «más que una simple revolución técnica, la completa transformación de aquello a través de lo cual la humanidad capta el mundo que le rodea y que la percepción verifica y expresa» (n. 1). La aparición y el desarrollo de Internet confirma que «tiene enormes consecuencias para las personas, para las nacio¬nes y para el mundo» (n. 2).

La Iglesia contribuye a responder al interrogante ético sobre la comunicación de Internet con «su compromiso en favor de la dignidad de la persona humana y su larga tradición de sabiduría moral» (n. 2). «Como sucede con otros medios de comunicación, la persona y la comunidad de personas son el centro de la valoración ética de Internet... El principio ético fundamental es el siguiente: la persona humana y la comunidad humana son el fin y la medida del uso de los medios de comunicación social; la comunicación debería realizarse de persona a persona, con vistas al desarrollo integral de las mismas» (n. 3). El segundo principio fundamental para una ética de la comunicación es el bien común integral perseguido con la solidaridad. El fenómeno de la comunicación, sobre todo con la consolidación de Internet, se ve involucrado en dos consecuencias importantes: la globalización, que pone en evidencia una diversidad entre las naciones con respecto al desarrollo de la comunicación (cf n. 4), y la descentralización, que ha permitido el paso del po¬¡der sobre la comunicación de los estados nacionales a compañías privadas (cf n. 5).

El capítulo 2, Sobre Internet (nn. 7-9), presenta la reflexión ética en conexión con algunos fenómenos técnicos y los fundamentos ideológicos de Internet. «Internet tiene un conjunto de características impresionantes. Es instantáneo e inmediato, mundial, descentraliza-do, interactivo, capaz de extender ilimitadamente sus contenidos y su alcance, flexible y adaptable en grado notable. Es igualitario, en el sentido de que cualquiera, con el equipo necesario y modestos conocimientos técnicos, puede ser una presencia activa en el cíberespacio, anunciar su mensaje al mundo y pedir ser oído. Permite a las personas permanecer en el anonimato, desempeñar un papel, fantasear y también entrar en con-tacto con otros y compartir. Según los gustos del usuario, se presta igualmente a una participación activa o a una absorción pasiva en un mundo narcisista y aislado, con efectos casi narcóticos. Puede emplearse para romper el aislamiento de personas y grupos o, al contra-río, para profundizarlo» (n. 7).

Los aportes positivos de Internet para la persona y la sociedad son múltiples si se basan en principios éticos que conducen a «construir la civilización del amor», pero al mismo tiempo esta comunicación puede favorecer la alienación, el egocentrismo y pnerse al servicio de un comportamiento agresivo, «del ciberterrorismo» (n. 9). Las posibilidades de comunicación con Internet ponen en evidencia también algunos mo¬tivos de preocupación (nn. 10-14) para la reflexión ecclesial.

Una injusticia que hay que superar es la brecha digital, la discriminación entre países ricos y pobres también con respecto a la comunicación en red: «la Iglesia desea una globalización que esté al servicio de toda la persona y de todas las personas» (n. 10). Los contenidos que Internet pone a disposición constituyen un problema para la Iglesia: los medios de comunicación social e Internet «transmiten y ayudan a inculcar un conjunto de valores culturales -modos de pensar sobre las relaciones sociales, la familia, fa religión y la condición humana-, cuya novedad y fascinación pueden cuestionar y destruir las culturas tradicionales» (n. 11).

La libertad de expresión en Internet corresponde a las exigencias del derecho humano de buscar la verdad y de la libre ex-presión de la opinión pública; soninadmisibles «los intentos de las autoridades públicas de bloquear el acceso a la información -en Internet o en otros medios de comunicación social-, considerándola amenazadora o molesta, manipular al público con la propaganda y la desinformación, o impedir la legítima libertad de expresión y opinión» (n. 12).

Una particular atención merece la información periodística on-line, ya que Internet es «un instrumento muy eficaz para transmitir rápidamente noticias e información a la gente. Pero la competitividad económica y la índole del periodismo de Internet de funcionar las veinticuatro horas del día también han contribuido al sensacionalismo y a la circulación de rumores, a una mezcla de noticias, publicidad y espectáculo, y a una aparente disminución de los reportajes y comentarios serios» (n. 13). En la información on-line, el periodismo se inspira en la ideología de la libertad radical: todo puede decirse (cf n. 14).

En las Recomendaciones y conclusión (nn. 15-18) se propone de nuevo la virtud de la solidaridad como medida del servicio que Internet presta al bien común recordando que «muchas personas y grupos comparten la responsabilidad en esta materia»: todos los usuarios de Internet, los padres, las escuelas, los centros y programas educativos (cf n. 15).

También la comunicación de Internet debe someterse al respeto de algunas leyes; sin embargo «debería evitarse la censura previa de los gobiernos» (n. 16), recurriendo a la formulación de nuevos reglamentos para problemas específicos (por ejemplo la difusión de virus). «La reglamentación de Internet es deseable, y en principio la autorregulación es lo mejor» (n. 16) completada por los códigos éticos de la industria y, en casos extraordinarios, incluso por la censura pública.

Teniendo presente el carácter transnacional de Internet, el documento subraya la necesidad de «la cooperación internacional con vistas a la formación de criterios y al establecimiento de mecanismos para promover y proteger el bien común internacional» (n. 17) para resolver una serie de cuestiones difíciles vinculadas precisamente a Internet (cf n. 17).

La última reflexión se dedica a llamar la atención «sobre el uso de Internet por parte de la Igle¬sia y sobre el papel de Internet en la vida de la Iglesia» (n. 18): «La Iglesia no puede imponer sus respuestas, pero puede y debe proclamar al mundo las respues¬tas que posee» (n. 18) en cuyo centro está siempre la persona de Cristo y la certeza de fe de que también Internet actúa dentro de los límites del Reino de Dios.

Valoración global

El mérito principal de estos dos textos es la visión positiva que inspira la reflexión de la Iglesia en los tres ámbitos: colaboración, especialmente en la consideración ética, con todos los que se ocupan de Internet, uso de la comunicación en red en la evangelización y recurso a Internet para la comunicación dentro de la Iglesia, Los que son siempre solícitos en reclamar con insistencia la obediencia al magisterio, están invitados a descubrir que existe un magisterio también para la comunicación medial y en red: lo que se exige en otros campos no debería ignorarse en el de la comunicación. Es sencillamente imposibile justificar la falta de conocimiento y de compromiso cristiano en la comunicación tanto para la evangelización como para la vida eclesial interna escudándose en inexistentes prohibiciones del magisterio.

Merece la pena, además, poner en evidencia la enunciación metodológica de fondo de ambos documentos: primero es necesario estudiar a fondo el fenómeno de la comunicación mediática y de Internet para elaborar después pro-puestas significativas tanto desde un punto de vista de estudio e investigación (sobre todo en campo ético) como en referencia a la vida y a la misión de la Iglesia.

A veces, sobre todo en ambientes eclesiales, se trata de la comunicación con una especie de deformación profesional: el constante punto de observación sigue siendo una visión preocupada del aspecto moral que, bien mirado, asume luego las características de un moralismo apresurado, pero omnisciente. Se insiste, en varios puntos de ambos documentos, en el intento de los contenidos expresados: teniendo en cuenta la complejidad del fenómeno comunicativo en general y del rápido y permanente desarrollo de Internet, no se quiere decir una palabra definitiva, que corre el riesgo de ser superada en poco tiempo, sino mobilizar a la Iglesia en un esfuerzo de reflexión y de práctica partiendo de un reconocimiento general de los problemas tal como están en este momento. Podríamos decir que se trata de textos «abiertos» que exigen la generosidad de todos los que quieran profundizar y mejorar su estudio. Precisamente con vistas a esta colaboración constructiva, podemos poner también en evidencia en ambos textos la carencia de consecuencias operativas y una ausencia de fondo.

En el texto La Iglesia e Internet, hablando de la necesidad de cambiar el modelo de comunicación (no ya un flujo «en una sola dirección, de arriba a abajo», n. 6), el documento recuerda con razón: «Es nueva la tecnología, pero no la idea» y se citan oportunamente otros documentos eclesiales donde se afirma la importancia para la vida de la Iglesia de «un flujo de comunicación bidireccional». Precisamente dentro de la comunicación eclesial es necesario conjugar de forma armónica: las posibilidades que nos ofrecen las tecnologías, la veracidad de las ideas expresadas en los textos y la «praxis» consiguiente. La veracidad de las ideas debe someterse a la prueba de los hechos, de lo contrario no se llega a ser creíbles tampoco hacia fuera cuando se habla de una legítima «opinión pública» y del derecho a la «libertad de expresión».

La elección temática y el planteamiento argumentativo de ambos documentos se apoya en el esquema consolidado de «aspectos negativos y positivos»; es hora de dejar «la orilla» para ir «mar adentro», también en la reflexión sobre la comunicación para plantear un diálogo de fondo entre nueva evangelización y cultura de la comunicación, adoptando la inculturación. Se necesita, tal vez, un salto epistemológico para un nuevo modo de pensar.
sábado, 11 de noviembre de 2006
Meditación sobre el evangelio del domingo XXII del Teimpo Ordinario B, Mc. 12, 38-44.

Sinceridad de corazón


Este breve suceso que, en su sencillez, nos transmite hoy san Marcos, encierra, sin embargo, una enseñanza decisiva para la vida cristiana; que, por cierto, quiso Nuestro Señor recalcar en diversas ocasiones. De sobra es conocido, por ejemplo, que criticaba la hipocresía de los fariseos, llamándoles sepulcros blanqueados, aludiendo al tan diferente aspecto que muestran de ordinario esas construcciones por fuera en relación con su interior.

Los comentarios de Jesús que consideramos hoy se refieren a tres tipos de personas. Nuestro Señor analiza la conducta de cada una poniéndola en relación con lo interior de ellas mismas. Queda de este modo manifiesta la autenticidad de los personajes analizados, pues, por la coherencia o no entre el corazón y sus obras externas, es patente para nosotros, iluminados por el Señor, lo auténtico, lo que nos permanece oculto de ordinario y sólo Dios, que ve el corazón, conoce siempre.

Crítica Jesús en primer lugar a los que fingen. En aquella época toda una clase de personas se apoyaba en algo, tan superficial y sin fundamento como la indumentaria, para hacerse respetar y gozar de un pretendido prestigio ante la mayoría. Eran también un conjunto apariencias y poses estudiadas para insinuar sabiduría, honradez, piedad, etc. Toda una vida construida sobre un estudiado y artificioso engaño que, si bien es cierto requería no poco esfuerzo por parte del individuo, le investía a la vez de abundantes derechos. Derechos de los que gozaban ciertos escribas y fariseos, tan injustamente como falsa era su conducta.

Como poco han cambiado los defectos humanos en el transcurso de los años, también en nuestros días nos encontramos con demasiada frecuencia a los que viven de apariencias. Viven del "cuento", solemos decir, Nosotros le pedimos al Señor no caer nunca en la tentación de querer pasar por algo más de lo que somos. Es posible que esa sugerencia perversa se nos insinúe muy ocasionalmente, no como actitud habitual de comportamiento. No debemos, sin embargo, recurrir jamás a la mentira en ninguna de sus formas, tampoco con la disculpa de que a nadie hacemos daño o es cosa de poca importancia.

Pensemos, en cambio, que la veracidad debe ser la norma habitual de nuestra conducta. Consiste tan sólo en comportarse con naturalidad, en no hacer nada especial por aparecer mejores de lo que somos. El veraz no se cansa cuando cae bien. Al menos, vive sin la preocupación de cómo dar una buena imagen, porque le basta con hacer lo que le parece mejor. Otros, en cambio, tienden como incorporado un asesor de imagen a su personalidad. Están, primero, preocupados por la acogida que tendrán sus palabras, sus gestos, su imagen. Les importa mucho lo que se diga que ellos, lo que se piense... Tan intensa llega a ser para algunas personas esta preocupación que, de hecho, consideran secundario el comportamiento recto. La rectitud en la acción –piensan– no siempre se ve recompensada con el aplauso de quienes la contemplan.

La persona de una pieza, el que es veraz, aunque intente dar buen ejemplo, no está excesivamente preocupado por cómo queda con su conducta. Tiene confianza en sus buenas obras: por sus frutos los conoceréis, dijo el Señor, y sabe que rara vez los buenos lo interpretarán mal.

Precisamente a esto ser refiere Nuestro Señor, en su último comentario sobre de las otras dos personalidades que aparecen en el Evangelio de este domingo. Observando a los que daban limosna, veía que algunos ricos echaban bastante dinero en el lugar previsto. No es a éstos, sin embargo, a los que alaba Jesús, pues podrían haber sido más generosos: todos han echado algo de lo que les sobra, comenta Jesús. Alaba, en cambio, la generosidad total –que pasa inadvertida en su heroísmo que nadie reconoce– de una mujer viuda. Sólo Dios –y ya es bastante– advierte el amor grande de su corazón.

También aplaudirían su conducta, sin duda, cuantos hombres y mujeres de bien hubieran conocido las circunstancias de su vida, y el afán por Dios, que impulsaba a la mujer a pesar de su penuria. Posiblemente no sería fácil presuponer una gran generosidad, en quien tan sólo entregaba dos monedas pequeñas. Y precisamente por esto nosotros hemos de aprender la lección de no menospreciar a nadie y, sobre todo, de actuar con toda honradez y el rectitud, muy serenos, casi sin querer saber que otros nos contemplan, y muy seguros, en cambio, de que es Dios ante todo el gran el Espectador de nuestra vida.

María, llega de Gracia, todo lo hacía para Dios. Aunque casi todos sus trabajos ordinarios de cada día los acogieran otras personas, tal vez José o el propio Jesús, cada momento de su jornada no dejaba de ser un momento para Dios. A Ella le pedimos saber imitarla especialmente en esto, deseando que en el mundo cunda su ejemplo.



Publicado por verdenaranja @ 23:28  | Espiritualidad
Comentarios (0)  | Enviar
viernes, 10 de noviembre de 2006
Discurso que dirigió Benedicto XVI el jueves, 9 de Noviembre, a los participantes en la asamblea plenaria del Comité Pontificio para los Congresos Eucarísticos Internacionales.


Señores cardenales,
venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio,
queridos hermanos y hermanas:

Me agrada mucho vuestra visita y os saludo a todos con afecto. En primer lugar, saludo al señor cardenal Jozef Tomko, a quien doy las gracias por haber interpretado los sentimientos comunes y por haberme informado sobre el desarrollo de vuestra asamblea plenaria en estos días. Un saludo cordial a los miembros del Comité Pontificio para los Congresos Eucarísticos Internacionales y a los delegados nacionales que han participado en este encuentro para preparar juntos el próximo 49° Congreso Eucarístico Internacional, previsto en Quebec en junio de 2008. Saludo también a los representantes del Comité preparatorio local de este gran acontecimiento eclesial, así como al pequeño pero significativo grupo de los «Adoradores de la Eucaristía».

Procedéis de diferentes partes del mundo y el objetivo de vuestra reunión consiste en preparar una celebración particularmente importante para toda la Iglesia, como es precisamente un Congreso Eucarístico Internacional. Como acaba de recordar el cardenal Jozef Tomko, constituye una respuesta conjunta del Pueblo de Dios al amor del Señor manifestado en la cumbre del Misterio eucarístico. ¡Es verdad! Los Congresos Eucarísticos, que se celebran en diferentes lugares y continentes, son siempre fuente de renovación espiritual, motivo para hacer conocer mejor la Santísima Eucaristía, que es el tesoro más precioso que nos dejó Jesús; son también un aliento para que la Iglesia difunda y testimonie sin titubeos el amor de Cristo en todos los ámbitos de la sociedad.

De hecho, desde que fue instituido vuestro benemérito Comité Pontificio, éste es su objetivo: «hacer conocer, amar y servir cada vez más a Nuestro Señor Jesucristo en su Misterio Eucarístico, centro de la vida y misión de la Iglesia para la salvación del mundo».

Cada uno de estos Congresos Eucarísticos representa, por tanto, una oportunidad providencial para presentar a la humanidad de manera solemne «la Eucaristía, don de Dios para la vida del mundo», como dice el texto básico del próximo Congreso.

Este documento ha sido presentado en el transcurso de vuestras sesiones de trabajo por el cardenal Marc Ouellet, arzobispo de Quebec, a quien dirijo un saludo especial. Podrán beneficiarse de las gracias especiales que el Señor dispensará en el Congreso Eucarístico Internacional no sólo quienes tengan la posibilidad de participar personalmente, sino también las diferentes comunidades cristianas que están invitadas a unirse espiritualmente en el mismo.

En esos días el mundo católico tendrá los ojos del corazón puestos en el sumo misterio de la Eucaristía para experimentar un renovado empuje apostólico y misionero. Por este motivo es importante prepararse y os doy las gracias, queridos hermanos y hermanas, por el trabajo que estáis realizando para ayudar a los fieles de todos los continentes a comprender cada vez mejor el valor la importancia de la Eucaristía en nuestra vida.

Además, la presencia entre vosotros de algunos representantes de los «Adoradores de la Eucaristía» y el hecho de que usted, señor cardenal Tomko, haya mencionado a la Federación Mundial de la Adoración Nocturna me da la oportunidad de recordar lo provechoso que es el redescubrimiento por parte de muchos cristianos de la adoración eucarística.

En este sentido, me agrada regresar con la memoria a la experiencia vivida el pasado año con los jóvenes en Colonia, con motivo de los Jornada Mundial de la Juventud, y en la plaza de San Pedro con los niños de Primera Comunión, acompañados por sus familias y catequistas.

¡Qué necesidad tiene la humanidad de hoy de redescubrir en el Sacramento eucarístico la fuente de su propia esperanza! Doy gracias al Señor porque muchas parroquias, junto a la devota celebración de la santa misa, están educando a los fieles en la adoración eucarística y deseo que, en preparación del Congreso Eucarístico Internacional, esta práctica se difunda cada vez más.

Queridos hermanos y hermanas: como es sabido, la próxima exhortación postsinodal estará dedicada a la Eucaristía. Recogerá las indicaciones surgidas en el último Sínodo de los obispos, dedicado precisamente al Misterio eucarístico, y estoy seguro de que también este documento ayude a la Iglesia a celebrar con participación interior el Congreso Eucarístico, que tendrá lugar en junio de 2008.

Lo encomiendo ya desde ahora a la Virgen María, primera e incomparable adoradora de Cristo eucarístico. Que la Virgen os proteja y os acompañe a cada uno de vosotros, a vuestras comunidades, y haga fecundo el trabajo que estáis realizando para preparar el importante acontecimiento eclesial del Quebec. Por mi parte, os aseguro un recuerdo en la oración y a todos os bendigo de corazón.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit© Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por verdenaranja @ 23:49  | Habla el Papa
Comentarios (0)  | Enviar
ZENIT publica la homilía pronunciada por Benedicto XVI durante la misa en la solemnidad de Todos los santos, presidida en la Basílica de San Pedro del Vaticano el 1 de noviembre de 2006.


Queridos hermanos y hermanas:
Nuestra celebración eucarística se inició con la exhortación "Alegrémonos todos en el Señor". La liturgia nos invita a compartir el gozo celestial de los santos, a gustar su alegría. Los santos no son una exigua casta de elegidos, sino una muchedumbre innumerable, hacia la que la liturgia nos exhorta hoy a elevar nuestra mirada. En esa muchedumbre no sólo están los santos reconocidos de forma oficial, sino también los bautizados de todas las épocas y naciones, que se han esforzado por cumplir con amor y fidelidad la voluntad divina. De gran parte de ellos no conocemos ni el rostro ni el nombre, pero con los ojos de la fe los vemos resplandecer, como astros llenos de gloria, en el firmamento de Dios.

Hoy la Iglesia celebra su dignidad de "madre de los santos, imagen de la ciudad celestial" (A. Manzoni), y manifiesta su belleza de esposa inmaculada de Cristo, fuente y modelo de toda santidad. Ciertamente, no le faltan hijos díscolos e incluso rebeldes, pero es en los santos donde reconoce sus rasgos característicos, y precisamente en ellos encuentra su alegría más profunda.

En la primera lectura, el autor del libro del Apocalipsis los describe como "una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, raza, pueblo y lengua" (Ap 7, 9). Este pueblo comprende los santos del Antiguo Testamento, desde el justo Abel y el fiel patriarca Abraham, los del Nuevo Testamento, los numerosos mártires del inicio del cristianismo y los beatos y santos de los siglos sucesivos, hasta los testigos de Cristo de nuestro tiempo. A todos los une la voluntad de encarnar en su vida el Evangelio, bajo el impulso del eterno animador del pueblo de Dios, que es el Espíritu Santo.

Pero, "¿de qué sirve nuestra alabanza a los santos, nuestro tributo de gloria y esta solemnidad nuestra?". Con esta pregunta comienza una famosa homilía de san Bernardo para el día de Todos los Santos. Es una pregunta que también se puede plantear hoy. También es actual la respuesta que el Santo da: "Nuestros santos ―dice― no necesitan nuestros honores y no ganan nada con nuestro culto. Por mi parte, confieso que, cuando pienso en los santos, siento arder en mí grandes deseos" (Discurso 2: Opera Omnia Cisterc. 5, 364 ss).

Este es el significado de la solemnidad de hoy: al contemplar el luminoso ejemplo de los santos, suscitar en nosotros el gran deseo de ser como los santos, felices por vivir cerca de Dios, en su luz, en la gran familia de los amigos de Dios. Ser santo significa vivir cerca de Dios, vivir en su familia.

Esta es la vocación de todos nosotros, reafirmada con vigor por el concilio Vaticano II, y que hoy se vuelve a proponer de modo solemne a nuestra atención.

Pero, ¿cómo podemos llegar a ser santos, amigos de Dios? A esta pregunta se puede responder ante todo de forma negativa: para ser santos no es preciso realizar acciones y obras extraordinarias, ni poseer carismas excepcionales. Luego viene la respuesta positiva: es necesario, ante todo, escuchar a Jesús y seguirlo sin desalentarse ante las dificultades. "Si alguno me quiere servir ―nos exhorta―, que me siga, y donde yo esté, allí estará también mi servidor. Si alguno me sirve, el Padre le honrará" (Jn 12, 26).

Quien se fía de él y lo ama con sinceridad, como el grano de trigo sepultado en la tierra, acepta morir a sí mismo, pues sabe que quien quiere guardar su vida para sí mismo la pierde, y quien se entrega, quien se pierde, encuentra así la vida (cf. Jn 12, 24-25). La experiencia de la Iglesia demuestra que toda forma de santidad, aun siguiendo sendas diferentes, pasa siempre por el camino de la cruz, el camino de la renuncia a sí mismo.

Las biografías de los santos presentan hombres y mujeres que, dóciles a los designios divinos, han afrontado a veces pruebas y sufrimientos indescriptibles, persecuciones y martirio. Han perseverado en su entrega, "han pasado por la gran tribulación ―se lee en el Apocalipsis― y han lavado y blanqueado sus vestiduras con la sangre del Cordero" (Ap 7, 14). Sus nombres están escritos en el libro de la vida (cf. Ap 20, 12); su morada eterna es el Paraíso. El ejemplo de los santos es para nosotros un estímulo a seguir el mismo camino, a experimentar la alegría de quien se fía de Dios, porque la única verdadera causa de tristeza e infelicidad para el hombre es vivir lejos de él.

La santidad exige un esfuerzo constante, pero es posible a todos, porque, más que obra del hombre, es ante todo don de Dios, tres veces santo (cf. Is 6, 3). En la segunda lectura el apóstol san Juan observa: "Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos!" (1 Jn 3, 1). Por consiguiente, es Dios quien nos ha amado primero y en Jesús nos ha hecho sus hijos adoptivos. En nuestra vida todo es don de su amor. ¿Cómo quedar indiferentes ante un misterio tan grande? ¿Cómo no responder al amor del Padre celestial con una vida de hijos agradecidos? En Cristo se nos entregó totalmente a sí mismo, y nos llama a una relación personal y profunda con él.

Por tanto, cuanto más imitamos a Jesús y permanecemos unidos a él, tanto más entramos en el misterio de la santidad divina. Descubrimos que somos amados por él de modo infinito, y esto nos impulsa a amar también nosotros a nuestros hermanos. Amar implica siempre un acto de renuncia a sí mismo, "perderse a sí mismos", y precisamente así nos hace felices.

Ahora pasemos a considerar el evangelio de esta fiesta, el anuncio de las Bienaventuranzas, que hace poco hemos escuchado resonar en esta basílica. Dice Jesús: "Bienaventurados los pobres de espíritu, los que lloran, los mansos, los que tienen hambre y sed de justicia, los misericordiosos, los puros de corazón, los artífices de paz, los perseguidos por causa de la justicia" (cf. Mt 5, 3-10).

En realidad, el bienaventurado por excelencia es sólo él, Jesús. En efecto, él es el verdadero pobre de espíritu, el que llora, el manso, el que tiene hambre y sed de justicia, el misericordioso, el puro de corazón, el artífice de paz; él es el perseguido por causa de la justicia.

Las Bienaventuranzas nos muestran la fisonomía espiritual de Jesús y así manifiestan su misterio, el misterio de muerte y resurrección, de pasión y de alegría de la resurrección. Este misterio, que es misterio de la verdadera bienaventuranza, nos invita al seguimiento de Jesús y así al camino que lleva a ella.

En la medida en que acogemos su propuesta y lo seguimos, cada uno con sus circunstancias, también nosotros podemos participar de su bienaventuranza. Con él lo imposible resulta posible e incluso un camello pasa por el ojo de una aguja (cf. Mc 10, 25); con su ayuda, sólo con su ayuda, podemos llegar a ser perfectos como es perfecto el Padre celestial (cf. Mt 5, 48).

Queridos hermanos y hermanas, entramos ahora en el corazón de la celebración eucarística, estímulo y alimento de santidad. Dentro de poco se hará presente del modo más elevado Cristo, la vid verdadera, a la que, como sarmientos, se encuentran unidos los fieles que están en la tierra y los santos del cielo. Así será más íntima la comunión de la Iglesia peregrinante en el mundo con la Iglesia triunfante en la gloria.

En el Prefacio proclamaremos que los santos son para nosotros amigos y modelos de vida.
Invoquémoslos para que nos ayuden a imitarlos y esforcémonos por responder con generosidad, como hicieron ellos, a la llamada divina.

Invoquemos en especial a María, Madre del Señor y espejo de toda santidad. Que ella, la toda santa, nos haga fieles discípulos de su hijo Jesucristo. Amén.


[Traducción distribuida por la Santa Sede
© Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por verdenaranja @ 23:33  | Habla el Papa
Comentarios (0)  | Enviar
DOMINGO 33 DEL TIEMPO ORDINARIO / B
19 de noviembre de 2006


El Dios de la esperanza, que por la acción del Espíritu Santo nos colma con su alegría y con su paz, esté siempre con todos vosotros.

MONICIÓN DE ENTRADA

Estamos acercándonos ya al final del año litúrgico. Y en estos últimos domingos, antes de comenzar otra vez el tiempo de Adviento, nuestra mirada se dirige a la plenitud de la vida que nos promete Jesús; nuestra mirada se dirige al final de la historia, cuando podremos vivir con Dios y con Jesús resucitado en su Reino. Nuestra vida es un camino en esta dirección, y la Eucaristía es un anticipo de esa vida definitiva, a la vez que también un alimento para el camino. Dispongámonos a nuestra celebración con actitud de acción de gracias, y con los ojos puestos en la felicidad que Jesús nos ofrece y hacia la que caminamos.
También hoy celebramos el Día de la Iglesia Diocesana, una jornada especialmente dedicada a concienciarnos y a colaborar en el sostenimiento corresponsable de nuestra Iglesia.

A. penitencial: Comencemos reconociendo que tantas veces no acertamos en nuestro camino de seguimiento de Jesús. Pidamos humildemente perdón. (Silencio).

- Tú, que has sido enviado a sanar los corazones afligidos. SEÑOR, TEN PIEDAD.
- Tú, que has venido a llamar a los pecadores. CRISTO, TEN PIEDAD.
- Tú, que estás sentado a la derecha del Padre para interceder por nosotros. SEÑOR, TEN PIEDAD.

1. lectura (Daniel 12,1-3): El libro del profeta Daniel, del que escucharemos ahora un breve fragmento, es un libro del Antiguo Testamento de los que se llaman apocalípticos, porque anuncian hechos extraordina¬rios al final de los tiempos. Pero siempre, en medio de situaciones difíciles y dolorosas, está la promesa esperanzada de salvación de Dios para su pueblo.

2. lectura (Hebreos 10,11-14.18): Continuamos escu¬chando, en esta segunda lectura, la carta a los cris¬tianos hebreos, que nos explica todo lo que Jesús ha hecho por nosotros: él, con su entrega, nos ha liberado del pecado y nos ha abierto las puertas de la vida para siempre.

Oración universal: Presentemos ahora con confianza nuestras intenciones al Padre, diciendo: PADRE, ESCÚCHANOS.

1. Por el papa Benedicto, por nuestro obispo N., por todos los pastores de la Iglesia. Que gobiernen el rebaño que tienen confiado con amor y sensatez. OREMOS:
2. Por nuestra diócesis de y por todos los que la formamos: sacerdotes y diáconos, religiosos y religiosas, laicos y laicas, con todas las entidades, grupos y movimientos. Que seamos una auténtica familia reunida por Jesús. OREMOS:
3. Por todos los cristianos. Que tomemos conciencia de que todos somos responsables del sostenimiento de nuestra Iglesia, y seamos generosos en nuestras aportaciones. OREMOS:
4. Por todos los hombres y mujeres de buena voluntad. Que pongamos nuestra mirada no sólo en el presente, sino también en el futuro, con confianza y esperanza de un mundo mejor para todos. OREMOS:
5. Por las diversas vocaciones consagradas en la Iglesia. Que haya jóvenes, chicos y chicas, que se sientan llamados a entregar su vida al servicio de Dios y de los hermanos. OREMOS:
6. Por todos nosotros. Que la Eucaristía que celebramos. nos ayude a avanzar en el camino de la vida en pleni¬tud que Jesús nos promete en su Reino. OREMOS:
Escucha, Padre, nuestras oraciones, y concéde¬nos lo que te hemos pedido con fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.

CPL - Barcelona MISA DOMINICAL 2006
Publicado por verdenaranja @ 23:01
Comentarios (0)  | Enviar
DOMINGO 32 DEL TIEMPO ORDINARIO / B
12 de noviembre de 2006


La paz, el amor y la fe, de parte de Dios, nuestro Padre, y de Jesucristo, el Señor, estén con todos vosotros.

MONICIÓN DE ENTRADA

Sed bienvenidos, hermanas y hermanos, a celebrar la Eucaristía del domingo. Una semana más, Jesús nos invita y nosotros acudimos a la cita: con humil¬dad, con sencillez, sintiéndonos débiles y pobres en su presencia; pero con generosidad, porque queremos corresponder con amor hacia Dios y hacia los demás a todo lo que hemos recibido de su amor, que es mucho más grande. Dispongámonos a recibir también ahora, en esta celebración, todo lo que significa la presencia de Jesús en medio de nosotros.

A. penitencial: Comencemos reconociendo que tantas veces no vivimos siguiendo el camino del evan¬gelio. Pongámonos humildemente ante Dios y pidamos perdón. (Silencio)

- Tú, que eres el defensor de los pobres. SEÑOR, TEN PIEDAD.
- Tú, que eres el refugio de los débiles. CRISTO, TEN PIEDAD.
- Tú, que eres la esperanza de los pecadores. SEÑOR, TEN PIEDAD.
-
Dios misericordioso tenga piedad de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

1. lectura (1 Reyes 17,10-16): En esta primera lectura, del Antiguo Testamento, escucharemos una historia de generosidad. En una situación de pobreza, de hambre y escasez, una viuda pobre da lo poco que tiene para alimentar al profeta Elías. Es la generosidad que Dios quiere, y que después Jesús mismo alabará también en el evangelio.

2. lectura (Hebreos 9,24-28): En la segunda lectura, vamos siguiendo durante unos cuantos domingos la carta a los cristianos hebreos, que nos explica todo lo que Jesús ha hecho por nosotros: él, con su entrega, nos ha liberado del pecado y nos ha abierto las puertas de la vida para siempre.

Oración universal: Oremos ahora a Dios, nuestro Padre, por nosotros, por la Iglesia, por el mundo entero. Oremos diciendo: ESCÚCHANOS, PADRE.

1. Por el papa, por los obispos, por todos los que tienen alguna responsabilidad en la Iglesia. Que actúen siempre con espíritu de servicio y con fidelidad al evangelio. OREMOS:
2. Por todos los cristianos. Que demos testimonio de generosidad y solidaridad hacia los demás, especial-mente hacia los más necesitados. OREMOS:
3. Por nuestra sociedad. Que no se deje llevar por la apariencia, por la imagen, sino por los valores más auténticos que ayudan a construir un mundo mejor para todos. OREMOS:
4. Por las vocaciones al sacerdocio y al diaconado. Que haya hombres que se sientan llamados a estos ministerios ordenados al servicio de la comunidad.
OREMOS:
5. Por todos nosotros. Que la Eucaristía que celebramos nos ayude a vivir más y mejor nuestro seguimiento de Jesús. OREMOS:
Escucha, Padre, nuestras oraciones, y derrama tu Espíritu sobre nosotros y sobre el mundo entero. Por Jesucristo, nuestro Señor.


CPL - Barcelona MISA DOMINICAL 2006 (14) – 23
Publicado por verdenaranja @ 22:58  | Liturgia
Comentarios (0)  | Enviar
DOMINGO 31 DEL TIEMPO ORDINARIO / B
5 de noviembre de 2006


La gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, y de Jesucristo, el Señor, estén con todos vosotros.

Hoy, en el evangelio, nos encontraremos con una de aquellas escenas que nos llenan de paz y de alegría. Le preguntan a Jesús cuál es el mandamiento principal de la Ley, y él responde recordando que, efectivamente, nuestra fe no es una complicada lista de normas, sino un camino que todo el mundo puede entender: amar a Dios, amar a los demás.
Dispongámonos, ya desde el principio de esta Eucaristía, a escuchar una vez más estas palabras estimulantes de Jesús, que en el fondo nos invita a vivir con la misma sencillez amorosa con que él vivió.

A. penitencial: Pongámonos ahora en silencio ante Dios, y pidámosle que nos renueve con su gracia.
(Silencio)

Tú, que eres nuestro camino. SEÑOR, TEN PIEDAD
Tú, que eres nuestra esperanza. CRISTO, TEN PIEDAD.
Tú, que eres nuestra vida. SEÑOR, TEN PIEDAD.


1. lectura (Deuteronomio 6,2-6): Escuchemos, en esta primera lectura, cómo Moisés invita al pueblo de Israel a amar a Dios por encima de todo. Jesús, en el evangelio, nos invitará a unir ese amor a Dios con el amor a los hermanos.
Salmo (17): Ahora, con las palabras del salmo, cantemos a nuestro Dios. Él es el único Dios, es nuestra fuerza, nuestra vida, nuestra salvación para siempre.

2. lectura (Hebreos 7,23-28): La carta a los cristianos hebreos, que durante estos domingos leemos como segunda lectura, nos invita a poner los ojos en Jesús, nuestro único sacerdote, el único que nos acerca a Dios.

Oración universal: Presentemos al Padre nuestras plegarías, por nosotros y por el mundo entero, diciendo: ESCÚCHANOS, PADRE.

Por la unidad de todas las Iglesias cristianas. OREMOS:
Por las vocaciones sacerdotales y religiosas. OREMOS:
Por los gobernantes de nuestro país. OREMOS:

Por los que tienen que ganarse la vida con trabajos duros y mal pagados. OREMOS:

Por los que han caído en la droga y la delincuencia. OREMOS:

Por... OREMOS:

Por nosotros, y por nuestros familiares y amigos. OREMOS:

Escucha, Padre, nuestra oración, y haz de nues¬tras vidas un fiel reflejo de tu amor. Por Jesucristo nuestro Señor.

CPL - Barcelona MISA DOMINICAL 2006 (14) – 33
Publicado por verdenaranja @ 22:55  | Liturgia
Comentarios (0)  | Enviar
Carta Pastoral del Arzobispo de Oviedo, Don Carlos Osoro Sierra, con motivo del Domund 2006, 22 de octubre. (Iglesia en Asturias)


«SAN FRANCISCO JAVIER, TESTIGO Y MAESTRO DE LA MISIÓN»
22 de octubre de 2006


San Francisco Javier, expresión de la belleza que tiene el amor de Dios
Un año más, celebramos la Jornada Misionera Mundial Misionera del DOMUND, que nos ofrece la posibilidad de hacer una reflexión serena sobre la misión de la Iglesia. El Papa Benedicto XVI ha elegido como lema para esta jornada el de «La caridad, alma de la misión». En España, con motivo de la celebración del Quinto Centenario del nacimiento de San Francisco Javier, tenemos para esta edición de 2006 un lema específico: «San Francisco Javier, testigo y maestro de la misión». La figura fascinante de San Francisco Javier es una expresión singular de la fuerza y de la belleza extraordinaria que tiene la caridad, es decir, el amor como alma de la misión. A pesar de lo breve que fue la acción misionera de San Francisco Javier, once años y medio, sin embargo, es uno de los grandes misioneros de la historia. La fisonomía espiritual de este santo nos hace ver cómo arde en su corazón, con una fuerza muy honda, la llama poderosa del amor de Dios y el amor inmenso a los hombres que nacen precisamente de la fuerza del amor de Dios en su vida. Esto es lo que lleva a Francisco Javier a tener un celo especial por extender la gloria de Dios y por desear que llegue a todos los hombres la salvación.

testigos y maestros, como vasijas que se llenan del amor de Dos para darlo
Solamente se puede ser testigo y maestro siendo vasija que se ha dejado llenar por el amor de Dios. Pues, si la misión no nace de ese profundo acto de amor de Dios, corre siempre el riesgo de verse reducida a una simple actividad filantrópica o social. ¡Qué fuerza más grande tiene el percibir el amor de Dios en cada persona! Cuando sentimos que Dios nos quiere y nos envuelve en su amor, entramos en el núcleo de esa experiencia única que nos capacita para anunciar el Evangelio. Llenarnos del amor de Dios nos convierte en testigos y maestros. Para poder evangelizar la Iglesia necesita la fortaleza del Espíritu Santo que, en definitiva, es estar fuerte y lleno del Amor de Dios. Descubrimos cómo los apóstoles, cuando aún no habían recibido el Espíritu Santo, vivían acobardados y recluidos en el cenáculo. Sin embargo, cuando llegan a tenerlo, aún siendo muy pocos y sin gran sabiduría humana, muestran una fuerza capaz de evangelizar a todos los pueblos: «Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra» (Hch 1, 8) y «la Iglesia se edificaba y caminaba en la fidelidad al Señor, e iba en crecimiento por la asistencia del Espíritu Santo» (Hch 9, 31).

urgencia de la misión y riesgo de vaciar el impulso misionero
Hay unas palabras en la Primera Carta de San Juan que nos hacen descubrir la urgencia de la misión de la Iglesia, me refiero a estas: «En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene; en que Dios envió al mundo a su Hijo único para que vivamos por medio de Él» (1 Jn 4, 9). Solamente viviendo de Jesucristo tenemos capacidad para realizar la misión que Él entregó a la Iglesia de anunciarle a todos los hombres. El Amor se hizo presente entre nosotros en Jesucristo. Ese mismo amor tiene que seguir haciéndose visible y palpable entre los hombres a través de la Iglesia. Y no se hará tal, no encontrará rostros que lo hagan presente, si se vive al margen, si se tienen dudas o se escamotea la presencia alentadora y transformadora de ese amor que tiene rostro: Jesucristo. ¿Tendremos hoy este riesgo?

Viene bien recordar aquellas palabras de la encíclica Redemptoris missio del Papa Juan Pablo II en las que nos señala una realidad que se puede dar en la Iglesia: «La misión específica ‘ad gentes’ parece que se va parando, no ciertamente en sintonía con las indicaciones del Concilio y del magisterio posterior…En la historia de la Iglesia el impulso misionero ha sido siempre signo de vitalidad, así como su disminución es signo de una crisis de fe» (RM 2). Hagamos todo lo que esté a nuestro alcance en nuestra Iglesia Diocesana para dar a conocer al Dios que es Amor. Vivamos la comunión con Jesucristo para poder regalar así el amor en su manifestación más radical _hasta dar la vida por todos los hombres_ para que todos sientan el efecto del Amor entrañable y misericordioso manifestado en Jesucristo.

el arte de vivir en la caridad: incendiar el mundo con la caridad
Como San Francisco Javier, estamos llamados a ser testigos y maestros. Un testigo y un maestro se hace en la casa del hombre que es Dios mismo. Hay que vivir en Él y de Él, solamente así ardemos con ese fuego de amor, de caridad, que es capaz de incendiar el mundo entero. San Francisco Javier, testigo y maestro en el arte de la misión, fue un testigo auténtico, pues hablaba de lo que él mismo veía y experimentaba; no hablaba de memoria o de cuestiones aprendidas en un libro, lo hacía como quien contaba de primera mano lo que estaba contemplando, que no era más que a Jesucristo. El testigo, por tanto, es siempre un contemplativo que se convierte en maestro que enseña a los demás desde su propia experiencia fraguada en esa relación íntima y profunda con el Señor: la Verdad.

arriesgar la vida para predicar la Buena Noticia y ser testigos de la verdad
Fijo la mirada en un dato de la personalidad de San Francisco Javier: su parresía apostólica, su audacia y la fortaleza que mostraba en todas las situaciones, incluso cuando arriesgaba gravemente su vida para afirmar y predicar la verdad de Jesucristo. Al igual que San Pablo, sentía en su vida la misión extraordinaria que el Señor había encargado a la Iglesia: la de predicar la Buena Noticia a todas las naciones de la tierra (cf. Mt 28, 18-20; Mc 16, 15-16). San Francisco Javier es un testigo y un maestro que arriesgó gravemente su vida a la hora de dar testimonio de la Verdad. Su predicación fue siempre sencilla, centrada en las grandes verdades del Credo y en las principales oraciones cristianas. Arriesgar la vida por anunciar a Jesucristo supone: 1) luchar directamente contra el pecado: «Como el Padre me ha enviado, así os envío yo» (Jn 20, 21); 2) dar testimonio explícito de la verdad, que es el mismo Jesucristo, sin ambigüedades de ningún tipo; 3) predicar directamente a Cristo Salvador, sin correr el riesgo de predicar otros valores que vacíen de contenidos la vida cristiana; 4) alentar la conversión de los hombres con el testimonio de vida y la palabra, desde la óptica de una Iglesia martirial.

empeño de la comunidad cristiana: llenar el mundo de caridad, de Dios mismo
El empeño primero de toda comunidad cristiana es regalar al mundo el Amor, ese amor que se manifestó en Jesucristo y que llena nuestra vida por la efusión del Espíritu Santo que se nos ha dado. Nuestra gran tarea y misión es llenar el mundo de la caridad, que es Dios mismo. Por eso, ser fieles al amor divino, es el gran empeño que debemos de tener todos los cristianos y todas las comunidades cristianas. Cuando tenemos conciencia de esta misión, hay generosidad y disponibilidad de los discípulos para realizar toda clase de obras; pues, tal como nos decía el Papa Juan Pablo II, «actuando con caridad o inspirados por la caridad, nada es disconforme y todo es bueno» (RM 60). La comunidad cristiana llena el mundo de Dios si desarrolla estos compromisos:


• Colaborar con todas las fuerzas de que sea capaz en la actividad de la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe.
• Suscitar interés por la evangelización universal en las familias, en las comunidades cristianas, en las parroquias, escuelas, laicos, sacerdotes, vida consagrada.
• Fomentar las vocaciones misioneras.
• Animar a la cooperación espiritual en favor de las misiones.
• Favorecer el intercambio de personal apostólico para la evangelización del mundo.
• Colaborar económicamente con la Iglesia para solventar las necesidades de la misión.

nuestra Archidiócesis de Oviedo, misionera
Nuestra Iglesia Diocesana tiene que vivir cada día la misión con más intensidad, pues la Iglesia nació para la misión. Hoy os pido ayuda económica para realizar la misión ad gentes; sed generosos, la transformación radical de este mundo solamente llegará si promovemos el Amor de Dios, como lo hizo Francisco Javier, en todas las situaciones que nos toca vivir. En el libro de los Hechos de los Apóstoles San Lucas ilustra con tres grandes retratos la naturaleza de la Iglesia, que San Francisco Javier también supo vivir:


1. El libro de los Hechos de los Apóstoles nos habla de la permanencia de los discípulos en el cenáculo, en compañía de los fieles de Jesús, junto con María, su madre, y en la constancia de la oración. Toda la actividad de San Francisco Javier es dirigirse al Dios vivo, para estar disponibles a su querer.
2. El libro de los Hechos de los Apóstoles nos dice que para ser cristiano hay que acoger el regalo del depósito de la fe, en la asiduidad en la enseñanza de los apóstoles, en la perseverancia en la vida de comunidad, en la fracción del pan y en la oración. San Francisco Javier nos recordará que palabra y sacramento son las dos columnas del edificio vivo de la Iglesia.
3. El libro de los Hechos de los Apóstoles nos hace vivir sabiendo y experimentando en nuestra propia vida que Dios es Amor. Es el fuego del Espíritu Santo quien pone en movimiento a la Iglesia. Y el Espíritu, que es amor, impulsa a los discípulos a ser testigos del amor, es decir, de Jesucristo, hasta los confines de la tierra. ¿No es esto lo que hizo San Francisco Javier?


colabora económicamente en la misión de la Iglesia y siente la intercesión de San Francisco Javier y de la Santina de Covadonga
Os pido que colaboréis económicamente en el anuncio de Jesucristo a los hombres que aún no lo conocen. Al pedir la intercesión de San Francisco Javier, uno de los patronos de las misiones, invocamos también la de la Santísima Virgen María, en su advocación de Covadonga, para poder regalar a todos, como Ella hizo, el rostro humano de un Dios que es Amor.

Con gran afecto, os bendice

Carlos Osoro Sierra
Arzobispo de Oviedo
Publicado por verdenaranja @ 22:34  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
jueves, 09 de noviembre de 2006
Respetar la naturaleza es algo que todos queremos, lo vemos en el acertado cuidado de la ecología que con tanta insistencia se ha sembrado en nuestro entorno. La Iglesia ha sido siempre respetuosa de la ley natural, porque es en la misma naturaleza del hombre donde se encuentra su plenitud y no sólo en las leyes positivas. El mismo cuerpo humano expresa la diferencia fundamental y complementaria entre un hombre y una mujer.

Los obispos de México, apoyamos leyes que dignifiquen al ser humano, que lo engrandezcan y que lo hagan gozar del innato deseo de felicidad que Dios ha sembrado en sus corazones. Apoyamos con certeza leyes cuyo objetivo es perseguir siempre la bondad que hace libre a los seres y que los ubica en igualdad de condiciones.

El matrimonio es la base de la familia, como la familia es el vértice del matrimonio. Es imposible separar una de otra. La familia no está en función de la sociedad y del estado, sino la sociedad y el estado están en función de la familia. Es la comunidad humana fundamental. Conforme sea la familia, será la nación, porque así es el hombre. El futuro del hombre se decide en la familia.

Cuando el valor de la familia esté amenazado por presiones sociales y económicas, la Iglesia reaccionará reafirmando que la familia entre un hombre y una mujer, es necesaria no sólo para el bien privado de cada persona, sino también para el bien común de toda sociedad, nación y Estado.

Esta iniciativa de ley pretende legitimar las relaciones de las sociedades de convivencia, y veladamente quiere dar origen a una legislación que fomenta mecanismos que aprueben los matrimonios entre personas del mismo sexo, incluso con el derecho de adoptar niños, pues la naturaleza les imposibilita engendrarlos entre sí. Una ley como esta, sólo ve y pretende dar soluciones incompletas y momentáneas a un problema que es más complejo de lo que aparenta ser.

Ciertamente la Iglesia católica ve con verdadero amor a todos los hombres y mujeres sin importar preferencias ni inclinaciones, pero fieles a la misión de Pastores, nos oponemos tajantemente a actitudes que dañen al mismo hombre en su proyecto integral de vida.

Proponemos a los legisladores legislar en favor de la dignidad del ser humano y de la familia, ya que la familia es la verdadera medida de la grandeza de una nación, del mismo modo que la dignidad del hombre es la auténtica medida de la civilización.



+ Carlos Aguiar Retes
Obispo de Texcoco
Secretario General de la CEM
Publicado por verdenaranja @ 23:29  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
Publicada en «Paraula-Iglesia en Valencia» el 12 de noviembre de 2006


Cuando los cristianos recordamos el mandamiento de amar a Dios y al prójimo, en nuestra sociedad se presentan con frecuencia dos objeciones que pueden formularse con estos dos interrogantes: ¿es posible amar a Dios?; ¿se puede mandar el amor? Benedicto XVI, en su Encíclica «Deus caritas est». Sobre el amor cristiano, ofrece respuestas para iluminar el sentido del amor a los ciudadanos del siglo XXI.
La primera objeción plantea que si nadie ha visto a Dios resulta imposible amarlo. Parece, incluso, que la Escritura sostiene esta argumentación cuando San Juan afirma que «quien no ama a su hermano a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve». Pero esta apariencia es falsa. Este pasaje tiene otro sentido muy distinto: el amor al prójimo es un camino para encontrar también a Dios, y cerrar los ojos ante el prójimo nos convierte también en ciegos ante Dios.

Es cierto que nadie ha visto a Dios, tal como es en sí mismo. Y, sin embargo, sigue señalando nuestro Papa: Dios no es del todo invisible para nosotros, no ha quedado fuera de nuestro alcance porque Dios nos ha amado primero, y su amor se ha hecho visible en Jesús, Dios hecho hombre. En la historia de amor que nos narra la Biblia, Él sale a nuestro encuentro, trata de atraernos, llegando hasta la Última Cena, hasta el corazón traspasado en la cruz, hasta las apariciones del Resucitado y las grandes obras mediante las que Él, por la acción de los apóstoles, ha guiado el caminar de la Iglesia naciente.

El Señor ha estado presente en la historia sucesiva de la Iglesia: en los hombres en los que Él se refleja, en la Palabra, en los Sacramentos, y de manera muy singular en la Eucaristía. Benedicto XVI subraya con fuerza que en la liturgia de la Iglesia, en la oración, en la comunidad viva de los creyentes, experimentamos el amor de Dios, percibimos su presencia y aprendemos a reconocerla en nuestra vida cotidiana.

La segunda objeción sobre la imposibilidad de mandar el amor debemos responderla desde esta experiencia: Jesús nos ha amado primero y sigue amándonos primero. Por eso, el ser humano puede corresponder también con el amor. Dios no nos impone a los seres humanos un sentimiento que no pueda nacer en nosotros. Él nos ama y nos hace ver y experimentar su amor.

En la sociedad actual podemos ver imágenes distorsionadas del amor cuando éste se reduce exclusivamente al placer, o se exalta la faceta más irracional de los sentimientos. La superioridad del ser humano provisto de conciencia, inteligencia y voluntad puede y debe apreciarse en todos sus actos, incluido el amor. El Santo Padre precisa que el amor no es sólo un sentimiento pasajero. La madurez del amor abarca todas las potencialidades del hombre en su integridad. El amor implica a todo el ser, incluida la voluntad y nuestro entendimiento.

Para amar a Dios hay que buscarle. La historia de amor entre Dios y el hombre crece en la medida en que nuestro querer y la voluntad de Dios coinciden cada vez más. La voluntad de Dios pasa a ser mi propia voluntad, y se experimenta que Dios está más dentro de mí que lo más íntimo mío. Crece el abandono en Dios y Dios es nuestra alegría.

El amor al prójimo es posible porque en Dios y con Dios es posible amar también a la persona que no me agrada, o ni siquiera conozco. Se aprende a mirarla no sólo desde los propios ojos y sentimientos sino desde la perspectiva de Jesucristo. Al verlo con los ojos de Cristo, podemos dar al otro mucho más que cosas externas: podemos ofrecer la mirada del amor que él necesita.

El amor crece a través del amor. Benedicto XVI concluye la primera parte de la Encíclica señalando que el amor es divino porque proviene de Dios y a Dios nos une, y mediante este proceso unificador, nos transforma en un Nosotros, que supera nuestras divisiones y nos convierte en una sola cosa, hasta que al final Dios sea “todo para todos”.

Ante los graves problemas de la humanidad de nuestro tiempo, donde el egoísmo se hace presente en tantas relaciones económicas, políticas, sociales y entre particulares, Benedicto XVI nos invita a que pongamos nuestra fe a trabajar con obras de amor, semillas de verdadera paz y de esperanza. Siempre vamos a encontrar personas que necesitan y precisan actos, hechos y obras que rompan la soledad del egoísmo.

Con mi bendición y afecto,

Agustín García-Gasco Vicente
Arzobispo
Publicado por verdenaranja @ 23:14  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
10 de Noviembre

El Centro de Estudios Teológicos (ISTIC) de Tenerife, en cuanto Centro Asociado al Instituto Internacional de Teología a Distancia, y en coordinación con la Vicaría de Pastoral de la Diócesis de Tenerife, establece un Plan trienal de formación básica para Agentes de Pastoral.
Además de la Sede de La laguna, situada en el Seminario Diocesano, existen varias tutorías de zona en la Diócesis, con un responsable de zona que se encarga de gestionar las matrículas y organizar las clases y tutorías. Consiste en una clase semanal durante el tiempo necesario y se puede asistir a clase in Icod (miércoles) o en Los Silos (jueves).

El Plan consta de: 1. Dos cursos de Formación Básica de laicos (Antropología y Teología). 2 Un tercer curso de Especialidad en una dimensión de la Acción pastoral
9 de Noviembre

El Arciprestazgo de la Cuesta celebró un
Almuerzo de Fraternidad a beneficio de Cáritas en orden a desarrollar la tradicional Campaña de Navidad. En la Sala Castillo Tegueste. Esta iniciativa se completa con la Venta en el Rastro de Santa Cruz de artículos varios, la Venta de Flores de Pascua. El objetivo es que en todas las casas de la zona se pueda celebrar la Navidad de manera especial y que no haya
ningún niño a quien no le visiten los Magos de oriente.
9 de Noviembre

Cáritas está sometiendo a obras de mejora las instalaciones del proyecto social Café y Calor. Este servicio de acogida a personas sin hogar está ubicado en la avenida de Bélgica. Según Javier Gutierrez, de Cáritas, las obras buscan optimizar las prestaciones de higiene, como los baños y duchas, porque reconoce que están algo deteriorados.
9 de Noviembre

En su décimo cuarta edición este domingo se celebra el Día de los Sin Techo. Con este motivo, Cáritas ha denunciado el aumento de las agresiones físicas o actos violentos contra las personas que viven en la calle y la presión de un número creciente de ayuntamientos contra este colectivo. Cáritas también alerta con motivo de esta conmemoración del cambio de perfil de los Sin Techo, debido sobre todo al incremento del número de mujeres, jóvenes e inmigrantes.
9 de Noviembre

Desde el jueves se celebra en el hotel Taburiente de Breña Baja, La Palma, el XXXV Congreso Nacional de Hospitalidades Españolas nuestra Señora de Lourdes. El Obispo participó en la inauguración del mismo. La cita se desarrolla bajo el lema “Caminos de amor en un mar de esperanzas” y el responsable de las ponencias centrales del Congreso es el doctor en teología pastoral sanitaria José Carlos Bermejo.
Artículo del Padre Fernando Lorente, O.H. publicado
en EL DÍA, el miércoles 8 de Noviembre en la seccción CRITERIOS.

Luz en el Camino
Fernando Lorente, O.H. *


A todas las personas que, en el correr del tiempo y lugares, el testimonio de su existencia nos sigue enseñando a convivir con respeto y sencillez

Y SON MUCHAS en nuestra sociedad actual. Sin embargo, sus nombres nunca vienen en los periódicos o muy raramente. No tienen títulos ni cuentas corrientes elevadas. Pero son personas grandes. Aunque no poseen muchas riquezas, algunas sí; unas y otras las tienen como algo que no se puede comparar con dinero: la riqueza de la bondad, capacidad de acogida, ternura y generosidad hacia el necesitado.

Hombres y mujeres, de diversas profesiones y estados, ancianos y jóvenes, gentes que el pueblo llano distingue como personas del montón, personas de a pie a las que poco se valoran, pero que van pasando por la vida poniendo amor y cariño a su alrededor. Personas sencillas y buenas que sólo saben vivir echando una mano y haciendo el bien a quienes les necesitan. Gentes que no conocen el orgullo ni tienen grandes pretensiones. Personas a las que siempre encontramos en el momento oportuno, cuando se necesita de ellas la palabra de ánimo, la mirada cordial, la mano y el abrazo, verdaderos gestos de cordialidad.

Entre estas personas, nunca faltan padres sencillos y buenos que se toman tiempo para escuchar a sus hijos pequeños, responder a sus infinitas preguntas, disfrutar con sus juegos y descubrir de nuevo la vida junto a ellos. Igualmente nos encontramos con madres incansables que llenan el hogar de calor y alegría. Mujeres que no tienen precio, pues saben dar a sus hijos lo que más necesitan para enfrentarse a la vida. Esposos que van madurando su amor día a día, aprendiendo a ceder, cuidando generosamente la felicidad del otro, perdonándose mutuamente en los mil pequeños roces de la vida.

Estas gentes desconocidas son las que hacen el mundo más habitable y la vida más humana. Ellas ponen un aire limpio y respirable en nuestra sociedad. De estas personas aquí referidas y otras más que viven el mismo espíritu, Cristo ha dicho que son grandes porque viven al servicio de los demás. Quizás ni ellas mismas lo sepan, pero gracias a sus vidas se abre paso en tantos barrios y hogares la energía más antigua y genuina: la energía del amor. En el desierto de este mundo a veces tan inhóspito y duro, donde sólo parece crecer la rivalidad y el enfrentamiento, ellas construyen y forman pequeños oasis en los que brotan la amistad, la reciprocidad y mutua ayuda. No usan los puños ni gritan; no se pierden en discursos y teorías, lo suyo es siempre amar calladamente y prestar ayuda a quienes la necesitan. Pudiera ser -hasta esto es posible- que después nadie les agradezca nunca nada, pero estas personas no por eso dejan de ser grandes y muy grandes, sencillamente porque son humanas y responsablemente cristianas.

Aquí está la grandeza de estas personas: amar y así, de verdad. En el precepto del amor a Dios y al prójimo tienen su origen todos los demás preceptos dictados por Él: en él tienen su profunda raíz. Así, pues, nos da a entender Cristo que en el precepto del amor en su esencia nunca puede ser "Ley". Es "cumplimiento" de la Ley y fundamento de la vida de la fe cristiana. Aquí es bueno recordar lo que dijo Jesús al escriba "que había respondido tan sabiamente": "No estás lejos del Reino de Dios". (Mc 12,34). Basado en esta doctrina, tenemos que agradecer al gran papa Juan Pablo II, tan inteligente y sencillo, esta afirmación apostólica que nos dejó y tan oportuna para todos los tiempos y para todas las personas: "La caridad procede de Dios, y todo el que ama es nacido de Dios y a Dios conoce... Porque Dios es amor. (I Jn. 4, 7-8). Solamente lo que es construido sobre Dios, sobre el amor, es durable. Y un mundo que se construye sin Dios, por más prometedora que sea su ideología política, se construye, tarde o temprano, contra la persona humana".

* Capellán de la Clínica San Juan de Dios
8 noviembre 2006 ZENIT publica la intervención de Benedicto XVI en la audiencia general del miércoles, 8 deNoviembre, en la que continuó adentrándose en la personalidad del apóstol Pablo. En esta ocasión analizó «La centralidad de Jesucristo».


Queridos hermanos:

En la catequesis precedente, hace quince días, traté de trazar las líneas esenciales de la biografía del apóstol Pablo. Hemos visto cómo el encuentro con Cristo en la carretera de Damasco revolucionó literalmente su vida. Cristo se convirtió en su razón de ser y en el motivo profundo de todo su trabajo apostólico. En sus cartas, después del nombre de Dios, que aparece más de quinientas veces, el nombre mencionado con más frecuencia es el de Cristo (380 veces). Por tanto, es importante que nos demos cuenta de cómo Jesucristo puede influir en la vida de una persona y, por tanto, también en nuestra misma vida. En realidad, Jesucristo es el ápice de la historia de la salvación y por tanto el verdadero punto discriminante en el diálogo con las demás religiones.

Al ver el ejemplo de Pablo, podremos formular así el interrogante de fondo: ¿cómo tiene lugar el encuentro de un ser humano con Cristo? ¿En qué consiste la relación que se deriva del mismo? La respuesta que ofrece Pablo puede ser comprendida en dos momentos.

En primer lugar, Pablo nos ayuda a comprender el valor fundamental e insustituible de la fe. En la Carta a los Romanos escribe: «Pensamos que el hombre es justificado por la fe, sin las obras de la ley» (3, 28). Y en la Carta a los Gálatas: «el hombre no se justifica por las obras de la ley sino sólo por la fe en Jesucristo, por eso nosotros hemos creído en Cristo Jesús a fin de conseguir la justificación por la fe en Cristo, y no por las obras de la ley, pues por las obras de la ley nadie será justificado» (2,16). «Ser justificados» significa ser hechos justos, es decir, ser acogidos por la justicia misericordiosa de Dios, y entrar en comunión con Él, y por tanto poder establecer una relación mucho más auténtica con todos nuestros hermanos: y esto en virtud de un perdón total de nuestros pecados. Pues bien, Pablo dice con toda claridad que esta condición de vida no depende de nuestras posibles buenas obras, sino de la pura gracia de Dios: «Somos justificados por el don de su gracia, en virtud de la redención realizada en Cristo Jesús» (Romanos 3, 24).

Con estas palabras, san Pablo expresa el contenido fundamental de su conversión, la nueva dirección que tomó su vida como resultado de su encuentro con Cristo resucitado. Pablo, antes de la conversión, no era un hombre alejado de Dios ni de su Ley. Por el contrario, era un observante, con una observancia que rayaba en el fanatismo. Sin embargo, a la luz del encuentro con Cristo comprendió que con ello sólo se había buscado hacerse a sí mismo, su propia justicia, y que con toda esa justicia sólo había vivido para sí mismo. Comprendió que su vida necesitaba absolutamente una nueva orientación. Y esta nueva orientación la expresa así: «la vida, que vivo al presente en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios que me amó y se entregó a sí mismo por mí» (Gálatas 2, 20).

Pablo, por tanto, ya no vive para sí mismo, para su propia justicia. Vive de Cristo y con Cristo: dándose a sí mismo; ya no se busca ni se hace a sí mismo. Esta es la nueva justicia, la nueva orientación que nos ha dado el Señor, que nos da la fe. ¡Ante la cruz de Cristo, expresión máxima se su entrega, ya no hay nadie que pueda gloriarse de sí, de su propia justicia! En otra ocasión, Pablo, haciendo eco a Jeremías, aclara su pensamiento: «El que se gloríe, gloríese en el Señor» (1 Corintios 1, 31; Jeremías 9,22s); o también: «En cuanto a mí ¡Dios me libre gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por la cual el mundo es para mí un crucificado y yo un crucificado para el mundo!» (Gálatas 6,14).

Al reflexionar sobre lo que quiere decir no justificarse por las obras sino por la fe, hemos llegado al segundo elemento que define la identidad cristiana descrita por san Pablo en su propia vida. Identidad cristiana que se compone precisamente de dos elementos: no buscarse a sí mismo, sino revestirse de Cristo y entregarse con Cristo, y de este modo participar personalmente en la vida del mismo Cristo hasta sumergirse en Él y compartir tanto su muerte como su vida.

Pablo lo escribe en la Carta a los Romanos: «Fuimos bautizados en Cristo Jesús, fuimos bautizados en su muerte… Fuimos con él sepultados… somos una misma cosa con él… Así también vosotros, consideraos como muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús» (Romanos 6, 3.4.5.11). Precisamente esta última expresión es sintomática: para Pablo, de hecho, no es suficiente decir que los cristianos son bautizados, creyentes; para él es igualmente importante decir que ellos «están en Cristo Jesús» (Cf. también Romanos 8,1.2.39; 12,5; 16,3.7.10; 1 Corintios 1, 2.3, etcétera).

En otras ocasiones invierte los términos y escribe que «Cristo está en nosotros/vosotros» (Romanos 8,10; 2 Corintios 13,5) o «en mí» (Gálatas 2,20). Esta compenetración mutua entre Cristo y el cristiano, característica de la enseñanza de Pablo, completa su reflexión sobre la fe. La fe, de hecho, si bien nos une íntimamente a Cristo, subraya la distinción entre nosotros y Él. Pero, según Pablo, la vida del cristiano tiene también un elemento que podríamos llamar «místico», pues comporta ensimismarnos en Cristo y Cristo en nosotros. En este sentido, el apóstol llega a calificar nuestros sufrimientos como los «sufrimientos de Cristo en nosotros» (2 Corintios 1, 5), de manera que «llevamos siempre en nuestros cuerpos por todas partes el morir de Jesús, a fin de que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo» (2 Corintios 4,10).

Todo esto tenemos que aplicarlo a nuestra vida cotidiana siguiendo el ejemplo de Pablo que vivió siempre con este gran horizonte espiritual. Por una parte, la fe debe mantenernos en una actitud constante de humildad ante Dios, es más, de adoración y de alabanza en relación con Él. De hecho, lo que somos como cristianos sólo se lo debemos a Él y a su gracia. Dado que nada ni nadie puede tomar su lugar, es necesario por tanto que a nada ni a nadie rindamos el homenaje que le rendimos a Él. Ningún ídolo tiene que contaminar nuestro universo espiritual, de lo contrario en vez de gozar de la libertad alcanzada volveremos a caer en una forma de esclavitud humillante. Por otra parte, nuestra radical pertenencia a Cristo y el hecho de que «estamos en Él» tiene que infundirnos una actitud de total confianza y de inmensa alegría.

En definitiva, tenemos que exclamar con san Pablo: «Si Dios está por nosotros ¿quién contra nosotros?» (Romanos 8, 31). Y la respuesta es que nada ni nadie «podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús Señor nuestro» (Romanos 8,39). Nuestra vida cristiana, por tanto, se basa en la roca más estable y segura que puede imaginarse. De ella sacamos toda nuestra energía, como escribe precisamente el apóstol: «Todo lo puedo en Aquel que me conforta» (Fi1ipenses 4,13).

Afrontemos por tanto nuestra existencia, con sus alegrías y dolores, apoyados por estos grandes sentimientos que Pablo nos ofrece. Haciendo esta experiencia, podemos comprender que es verdad lo que el mismo apóstol escribe: «yo sé bien en quién tengo puesta mi fe, y estoy convencido de que es poderoso para guardar mi depósito hasta aquel día», es decir, hasta el día definitivo (2 Timoteo 1,12) de nuestro encuentro con Cristo, juez, salvador del mundo y nuestro.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit. Al final de la audiencia, el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. Estas fueron sus palabras en español:]

Queridos hermanos y hermanas:
Después de haberse encontrado con Cristo en el camino de Damasco, Él fue para Pablo el centro de toda su vida y de su actividad apostólica. El Apóstol se percató de la importancia insustituible de la fe, es decir, que nadie puede alcanzar la salvación por los propios medios, sino sólo por la gracia de Dios que nos llega mediante la redención de Jesucristo. Éste es nuestro punto de apoyo vital, que no pretende reivindicar nada a Dios, sino esperar todo de Él. Otro aspecto importante de la fe es que, para el cristiano, no basta ser creyente o bautizado, sino que comporta estar "en Cristo Jesús". Se trata de una mutua compenetración con Él, que lleva a vivir en la propia carne su vida, su muerte y resurrección. Esta experiencia esencial nos invita a ser humildes ante Dios, a alabarlo por la gracia insondable que nos ha dado, a la vez que nos infunde inmensa alegría y confianza, pues, como dice el Apóstol, "todo lo puedo en aquél que me conforta" (Flp 4, 13).

Saludo a los peregrinos de lengua española, en particular a las Siervas de María Ministras de los Enfermos, al grupo de la Fundación Casa Museu, de Mallorca, España, y a la "Scuola Italiana" de Chile, así como a los demás participantes de España, México y otros países latinoamericanos.

Muchas gracias por vuestra atención.

[© Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por verdenaranja @ 0:39  | Habla el Papa
Comentarios (0)  | Enviar
EN LA 92º ASAMBLEA PLENARIA


La Comisión Episcopal de Cáritas realizó su presentación en el marco de la Asamblea Plenaria de obispos, en torno al ser, quehacer y cómo hacer de la institución, en orden a fortalecer y ahondar su identidad y misión en los distintos niveles: parroquial, diocesano, regional y nacional.

Fue una ocasión para que Mons. Fernando M. Bargalló, presidente de Cáritas Argentina, Gabriel Castelli, director nacional y miembros de la Comisión nacional nombrada en marzo pasado, presentaran a todos los obispos, información detallada acerca de los diversos programas y acciones que están siendo impulsados y coordinados por la Comisión y equipos nacionales a lo largo de todo el país, en el marco de las líneas de acción del actual trienio (2006-2009), definidas en la Asamblea Nacional de Cáritas, celebrada en Mendoza, en mayo último.

Mons. Bargalló señaló que si bien se percibe cierta mejoría en los indicadores macroeconómicos, éstos resultan insuficientes para transformar por si solos las situaciones de pobreza. “Por eso no podemos ni debemos olvidar que la realidad de pobreza y exclusión nos sigue interpelando de manera muy fuerte a todos”, afirmó el obispo tras recordar que los principales destinatarios de la misión de Cáritas son los pobres, que no son números ni estadísticas, sino hermanos que esperan ser tratados como prójimo.

En ese sentido, la acción de Cáritas parte de la convicción de que la persona es un ser social, que no puede crecer si no fortalece sus vínculos más próximos: la familia, donde exista, o los lazos afectivos que más se le aproximen. De esta manera, el accionar de Cáritas, si bien incluye la asistencia, es sobre todo promocional en el más pleno sentido del término, ya que intenta que cada persona crezca en dignidad siendo protagonista de su propio desarrollo, tomando conciencia que es hijo de Dios, y por tanto, hermano de los hombres y mujeres de esta sociedad. Por eso, siempre será importante que todas las acciones realizadas impliquen una dimensión educativa y generen una verdadera cultura del trabajo.
miércoles, 08 de noviembre de 2006
08 Nov. 06 (ACI).- En su habitual catequesis de los miércoles, el Papa Benedicto XVI continuó su reflexión sobre la figura de San Pablo, recordó que nadie ni nada puede ocupar el lugar de Cristo en la vida del creyente y advirtió los peligros de rendirse ante los ídolos.

“Para Pablo no basta decir que los cristianos son bautizados o creyentes: para Él comporta estar ‘en Cristo Jesús’. Lo que somos como cristianos se lo debemos a Él y a su gracia. Ya que ningún otro puede ocupar su lugar a nada y a ningún otro rendimos nuestra devoción”, explicó el Pontífice.

En este sentido, precisó que “ningún ídolo debe contaminar nuestro universo espiritual, porque de ser así, en vez de gozar de la libertad adquirida recaeríamos en formas de esclavitud humillante. Nuestra pertenencia radical a Cristo y el hecho de que estemos ‘en Él’, debe infundirnos una actitud de confianza total”.

Ante unas 15 mil personas reunidas en la Plaza de San Pedro, el Papa explicó que el encuentro con Jesús en el camino de Damasco, “revolucionó literalmente la vida de San Pablo. Cristo pasó a ser su razón de ser y el motivo profundo de toda su actividad apostólica. En realidad Jesucristo es el ápice de la historia de la salvación y por tanto el verdadero punto discriminante en el diálogo con las otras religiones”.

“Pablo nos ayuda a comprender el valor fundamental e insustituible de la fe”, dijo el Santo Padre y añadió que a la luz del encuentro con Cristo, Pablo, que no había vivido lejos de la Ley, entendió que hasta entonces “había querido construir su propia justicia y que con esta justicia había vivido para sí mismo. Comprendió que debía dar una nueva orientación a su vida frente a la Cruz de Cristo, expresión extrema de su entrega, ninguno puede enorgullecerse de sí, ni de la propia justicia”.

“Tras haber reflexionado sobre lo que significa justificación no por las obras, sino por la fe llegamos al segundo elemento que define la identidad cristiana que tiene dos características: no buscarse a sí mismo, sino entregarse con Cristo y compenetrarse con Él hasta compartir su muerte y su vida”, agregó.
A pesar del auge económico, las situaciones de pobreza aumentan en toda Europa. Y a pesar del intenso crecimiento económico español en la última década, la tasa de población por debajo del umbral de pobreza relativa persiste (en España afecta al 20% de los ciudadanos, frente al 16% en la Unión Europea). Asimismo, la proporción de "trabajadores pobres" en nuestro país supone el 10%, frente al 7% de media europea.

1 HOY TAMBIÉN DUERMO EN LA CALLE
DE QUIÉN HABLAMOS


Estamos hablando de:

Personas sin techo son las que están literalmente en la calle, es decir, que viven en espacios públicos abiertos y que duermen, a veces, en albergues nocturnos (cerrados durante el resto del día).

Personas sin hogar son quienes viven en centros de acogida, en régimen de estancia completa y un tiempo de residencia limitado, y que carecen de otra alternativa.

Un estudio realizado por el Instituto Nacional de Estadística (IN E) en 2005. nos revela un rostro de exclusión social con rasgos de personas jóvenes, con difícil acceso a los servicios sociales y expuestas a agresiones violentas de algún tipo. Se constata también la incorporación de un número creciente de mujeres e inmigrantes.


2 SIN TECHO, SIN DERECHOS
VIOLENCIA Y EXCLUSIÓN


Cuando hablamos de la violencia de que son objeto las personas sin hogar nos referimos a todo aquello que impide que la persona satisfaga sus necesidades fundamentales —alimentación, vivienda, salud, vestido— para poder vivir con dignidad.

Pero cuando, además, se le priva de las oportunidades de participar de las formas de vida y de integra¬ción social, decimos que se da una situación de exclusión social


3
CÓMO SE LLEGA
A ESA SITUACIÓN


La exclusión es fruto de diversos procesos de cambio:

1. En los modos de producción La aplicación de las nuevas tecnologías a todos los campos de la producción y la extensión de la globalización económica ha disparado el crecimiento económico, pero también la pobreza.

2. En el empleo El aumento del empleo inestable y precario con el fin de mantener los nive¬les de competitividad y beneficio exigidos por el mercado afecta de manera especial a jóvenes, mujeres, parados mayores de 45 años e inmigrantes no regularizados.

3. En el acceso a la vivienda La ausencia de vivienda dificulta el acceso al trabajo y a la educación. limita las posibilidades de inserción social, impide el desarrollo personal y provoca un rápido deterioro de la salud física y mental.

4. Deficiencias en la protección social La actual política de contención del gasto social supone una merma de recursos adecuados para desarrollar estrategias de inserción.

5. Cambios demográficos y familiares

- Descenso de la tasa de natalidad.
- Envejecimiento de la población.
- Crecimiento de la inmigración.


6. La autopercepción de inseguridad y fracaso Deficiencias en la educación, la vivienda, la salud. etc, lleva a la población afectada a una autopercepción como fracasado.

4.A LA SOCIEDAD LE FALTO YO
RESPONSABILIDAD DE TODOS


¿Qué pedimos?

1. A LAS AUTORIDADES PÚBLICAS realizar un mayor esfuerzo para erradicar la pobreza y la exclusión social.

- Desarrollar alternativas reales de inserción
- Propiciar una mayor coordinación y colaboración con el conjunto de la sociedad
- Arbitrar una respuesta adecuada a la inmigración
- Atajar de manera urgente y decidida la especulación inmobiliaria
- Derogar ordenanzas represivas y policiales en el uso y regulación del espacio público.

2. A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN SOCIAL abordar contenidos informativos honestos sobre las personas s n hogar.

3. A LA SOCIEDAD EN GENERAL coordinación. implicación y participación con el Estado y el conjunto de los agentes económicos y sociales en la puesta en marcha de accio¬nes de inclusión social.

5 TREINTA MIL
PERSONAS SIN HOGAR


En España hay más de ocho millones y medio de pobres. Sin embargo, la peor situación la sufren las 30.000 personas que carecen de un techo donde vivir y las 273.000 que residen en infraviviendas. En estas personas se combinan la precariedad económica y la falta de alojamiento, con la pérdida de vínculos sociales y familiares, y la ruptura de sus proyectos per¬sonales de vida.

En la Unión Europea se estima que hay alrededor de tres millones de personas sin hogar y otros dieciocho millones que habitan en viviendas precarias.

Las personas sin techo viven en carne propia la exclusión social en su dimensión más extrema y padecen ese tipo de violencia social que Susan George define como "todo aquello que impide que la gente satisfaga sus necesidades fundamentales: alimentación, vivienda, vestido, si, pero también dignidad".

En este último año se ha acentuado el "cambio de rostro" que se está produciendo en el perfil de las personas sin hogar, debido al aumento del número de jóvenes, de mujeres y de inmigrantes.
El Delegado de Hermandades y Cofradías de la Diócesis de Tenerife anuncia las V Jornadas de Hermandades Sacramentales.


DELEGACIÓN DIOCESANA DE COFRADÍAS
Y HERMANDADES DIÓCESIS DE TENERIFE

San Cristobal de La Laguna, 17 de octubre de 2006

Estimado hermano:

El próximo domingo día 26 de Noviembre (Jesucristo Rey del Universo) celebraremos (DM) la ya tradicional Jornada de confraternidad para las Hermandades Sacramentales de la Diócesis.

En esta ocasión, la quinta, la realizaremos en la Parroquia Matriz de Ntra. Sra. de la Concepción, en el Realejo Bajo, en la Villa histórica de Los Realejos, a partir de las 16,00 horas de la tarde.

Se trata de favorecer los espacios de formación y encuentro para todos los miembros de las Cofradías y Hermandades Diocesanas.
Estoy seguro, de que eres consciente de la importancia de cuidar esta compleja e importante realidad pastoral de los laicos que pertenecen a las asociaciones públicas de la Iglesia.

Por todo ello, te harán llegar en estos días un pequeño cartel informativo para colocar en la puerta de la iglesia.

Desde esta Delegación estamos seguros que contamos con tu animación e información a los fieles para que puedan estar presente en esta Jornada.
De antemano te agradezco el esfuerzo y tu atención.
Un saludo fraterno


Fdo.: Jesús Manuel Gil Agüin. Delegado Diocesano.

Nota: Se debe confirmar la asistencia de los componentes de La Hermandad del Santísimo de su Parroquia, para la organización que esta llevando a cabo tanto esta Delegación Diocesana como La Parroquia de Ntra. Sra. de la Concepción, llamando a los siguientes teléfonos:

660 489 068- Antonio Alvarez (Responsable de la Delegación Diocesana en la Zona Norte)
922 34 03 53- Parroquia de Ntra. Sra. de la Concepción.

El Movimiento "Cursillos de Cristiandad" envía fechas de cursillos a realizar durante el curso 2006-07.

Diócesis de Tenerife
Cursillos de Cristiandad



2006-2007

315.- Del 13 al 15 de octubre 2006
316 (La Palma) - 27 al 29 de octubre 2006
317. Del 17 al 19 de noviembre 2006
318 (La Gomera) noviembre 2006 (Pendiente fecha)

319.— Del 19 al 21 de enero de 2007
320.— Dei 16 al 18 de marzo de 2007
321 Del 13 al 15 de abril de 2007
322 (La Palma).— Del 20 al 22 de Abril 2007
323.— Del 15 al 17 de Junio de 2007

Casa de la iglesia - Trasera del SEminario
La Laguna
Movimiento de Cursillos de Cristiandad
Tfno : 922 64 22 52 ¡ 647 71


http://www.cursillostenerife.com
Santa Cruz de Santiago de Tenerife,
31 de Octubre de 2006.

Queridos compañeros:


Con estas líneas queremos saludarles y ofrecernos en el nuevo servicio que el Señor Obispo nos ha encomendado como Delegado u Subdelegado de Cáritas Diocesana de Tenerife, respectivamente.

Es una misión que asumimos con gratitud a nuestro Obispo, con la confianza puesta en el Señor y con el deseo de servir al estilo de Jesús, el Maestro, el Señor.

En esta tarea, contamos con un amplio número de personas, voluntarias y contratadas, trabajando en Cáritas con dedicación y preparación, al servicio de los últimos y no atendidos.

Creemos importante el papel que ustedes, compañeros sacerdotes, ejercen en sus parroquias, en esta dimensión evangelizadora de la Iglesia.

Es por eso por lo que contamos con su oración, apoyo y sugerencias para llevar a cabo nuestro servicio pastoral.

Como saben, los próximos 17 y 18 de noviembre, viernes tarde y sábado, tendremos la X Escuela de Formación Social (en el Colegio de las Dominicas de Vistabella, en Santa Cruz de Tenerife). En ella habrá un taller dirigido por nuestro Sr. Obispo D. Bernardo Alvarez. Será el sábado por la mañana, de 10 a 13 horas, concluyendo con la Eucaristía.

Sabernos que están muy ocupados, pero creernos que se puede hacer un esfuerzo por estar presente en dicho taller con nuestro Obispo, compartiendo inquietudes, experiencias, interrogantes y sugerencias para ser buenos animadores de la Caridad en la comunidad cristiana.

Unidos en la oración y en el servicio del Reino, te saludan en el Señor,

Aurelio Feliciano Sosa
Delegado Episcopal

Rufino Pérez de Leceta Aguirre
Subdelegado
martes, 07 de noviembre de 2006
HOMILÍA DEL SR. CARDENAL ARZOBISPO DE TOLEDO
EN LA CLAUSURA DE LA XL SEMANA SOCIAL DE ESPAÑA


S.I. Catedral Primada de Toledo, 5 de noviembre de 2006


Queridos hermanos Obispos, queridos sacerdotes, Presidente y Junta de las Semanas Sociales de España, queridos hermanos y hermanas en el Señor: Con esta celebración de la Eucaristía finaliza la XL Semana Social, en el Centenario de las Semanas Sociales de España, que ha tratado el tema de "Perspectivas cristianas para una cultura de la convivencia", cuestión siempre viva y abierta, pero que hoy asume una urgencia decisiva por lo frágil de esta misma convivencia. En esta mañana, damos gracias a Dios por su inmenso amor entregado hasta el extremo en su Hijo Jesucristo, nuestra reconciliación y nuestra paz, que ha acercado y reconciliado a los que estaban lejos y es el fundamento indestructible para la unidad entre los hombres y los pueblos. En Jesucristo se nos ha descubierto y hecho posible el sentido y dignidad de la vida humana, la vocación de todo hombre y toda mujer a la íntima unión con Dios, fuente y condición de la unidad de todo el género humano, es decir de la convivencia auténtica y respetuosa y de la paz verdadera.

A esta acción de gracias unimos nuestro agradecimiento a Dios por los cien años de las Semanas Sociales que han contribuido de manera importante a difundir el conocimiento de la doctrina social de la Iglesia y, propiciar su aplicación ente nosotros, y que, junto a otras iniciativas, prosiguen sin desmayo en su empeño por que esta Doctrina social sea punto de referencia de la vida del pueblo cristiano. La doctrina Social de la Iglesia, traducción histórica de los frutos de la redención, rostro humano de la redención de Jesucristo, signo visible del misterio del que la Iglesia es portadora, consecuencia más inmediata y visible de su experiencia de Cristo, esto es: el respeto y el aprecio de la persona y su dignidad inviolable en tanto que persona, siempre y en cualquier circunstancia; la comunión de afecto y de vida entre todos los miembros de Cristo y de su humanidad; un amor apasionado por el hombre, por todo hombre; y una preferencia por los más pobres, los más débiles y los más necesitados.

La Palabra de Dios que hemos proclamado y escuchado en esta celebración nos pone ante lo fundamental de la vida del hombre y del cristiano; nos descubre la entraña misma del ser cristiano y la base que sustenta su actuar en el mundo y en la historia, inseparable del reconocimiento de Dios como Dios, como del sólo y único Dios, señor único de nuestras vidas, a quien debemos un amor total por encima de todo, con todo lo que somos, con todo nuestro corazón, nuestra mente, nuestra querer y nuestros sentimientos. Un amor que es cumplimiento entero de la voluntad de Dios, de sus mandatos, que no son ajenos a nuestro ser de hombres imagen de Dios, un amor que es obediencia plena al querer divino, que es su infinito y apasionado amor por todos y cada uno de los hombres. Aquí radica la verdad del hombre, ahí está su felicidad y su dicha, su libertad y la base para su encuentro en amor con los otros.

"Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios es solamente uno". Esta es la clave. "Existe un solo Dios que es el Creador del cielo y de la tierra y, por tanto, también es el Dios de todos los hombres... realmente todos los otros dioses no son Dios y toda realidad en la que vivimos se remite a Dios, es creación suya... no se trata de un dios cualquiera, sino que el único Dios verdadero, Él mismo, es el autor de toda la realidad;... éste Dios ama a su criatura porque la ha hecho, ama al hombre... personalmente... y le da la Torah "la Ley", es decir abre los ojos de Israel sobre la verdadera naturaleza del hombre, y le indica el camino del verdadero humanismo" (Benedicto XVI, Deus Caritas est, 9), inseparable del amor incondicional a Dios, que es Amor, como se ha manifestado plenamente en su Hijo Jesucristo. Jesús ha dado pleno cumplimiento a la Ley. Obediente hasta la muerte y una muerte de Cruz, cumpliendo en todo la voluntad del Padre, haciendo del querer del Padre su alimento, ha desplegado enteramente su vida amándonos hasta el extremo, hasta su entrega sacrificial por nosotros los hombres, y así, como ante la pregunta que se le plantea en el relato evangélico proclamado, nos ha mostrado el camino del hombre, en el que es inseparable la relación entre el amor a Dios y amor al prójimo. "Ambos están tan estrechamente entrelazados, que la afirmación de amar a Dios 'sobre todas las cosas, por encima de todo' es en realidad mentira si el hombre se cierra al prójimo o incluso lo odia... el amor del prójimo es un camino para encontrar también a Dios y... cerrar los ojos ante el prójimo nos convierte también en ciegos ante Dios" (Benedicto XVI, Deus caritas est, 16).

El reconocimiento de Dios, el amor de Dios sobre todas las cosas comporta unirnos a su voluntad y a su amor, por tanto a su amor apasionado y total hasta despojarse de sí por el hombre y llenarlo de su amor. No cabe contraposición. Es la base del amor al prójimo, su raíz y fundamento más firme. Quien ama a Dios por encima de todo crece en comunión con la voluntad divina, con su sentir y su querer, con su pensar y su actuar, siempre en favor del hombre, volcado sobre él; así coinciden cada vez más nuestro querer y la voluntad de Dios, que es amor, amor encarnado y crucificado por nosotros, en su Hijo Jesucristo. Ahí está la verdad del hombre, la verdad de una nueva humanidad, ahí está su futuro, el futuro de una humanidad nueva que se rige por el amor, que se hace historia.

La Palabra de Dios hoy nos pone ante lo esencial. Debemos volver a Dios, tenerle a Él en el centro de nuestras vidas yen la realidad donde nuestro corazón está puesto, descansa, se apoya y vive. Así es como podrá surgir una humanidad nueva, una cultura de la convivencia. Sin Dios no hay futuro para el hombre, se destruye el fundamento de toda convivencia entre los hombres que radica en el amor. Esto es lo fundamental y prioritario, irrenunciable. Al hombre de nuestro tiempo, desgarrado y dividido por tantas divisiones internas y externas, por tantos fragmentos de verdad, sin encontrar su tan necesitada unidad, es preciso ofrecerle aquello esencial que requiere dar sentido a su vida y orientar su existencia, personal y comunitaria, por el camino certero de la verdad, que se realiza en el amor y nos hace libres en la comunión de amor. En la afirmación "Dios es amor" y en el doble e inseparable mandamiento, "amarás al señor tu Dios sobre todas cosas, y al prójimo como a ti mismo", tenemos el núcleo de la fe y el fondo de la realidad del hombre. Ahí está la entraña y la novedad del cristianismo; pero ahí está también lo que concierne a todos, lo que es válido y universal, lo que es decisivo a todo hombre ya la comunidad humana en cuanto tal, lo que está en el fundamento: El amor, "del cual Dios nos colma y que nosotros debemos comunicar a los demás" (Benedicto XVI, Deus Caritas est, 1). En él está el amor, Él es el amor, Él nos ha amado primero. Por eso mismo el primero y principal, insustituible mandamiento es el amor a Dios, que es el único Señor, no hay otro, por encima de todas las cosas.

"El problema central de nuestro tiempo es la ausencia de Dios, y por ello el deber prioritario de los cristianos es testimoniar al Dios vivo. Antes de los deberes (morales y sociales) que tenemos, de lo que hemos de dar testimonio con fuerza y claridad es del centro de nuestra fe. Hemos de hacer presente en nuestra fe, en nuestra esperanza y en nuestra caridad la realidad del Dios vivo. Si hoy existe un problema de moralidad, de recomposición moral en la sociedad deriva de la ausencia de Dios en nuestro pensamiento, en nuestra vida. O, para ser más concreto, de la ausencia de la fe en la vida eterna, que es vida con Dios... Hemos dejado de atrevernos a hablar de la vida eterna y del juicio. Dios se ha vuelto para nosotros un Dios lejano, abstracto. Ya no tenemos el valor de creer que esta criatura, el hombre, sea tan importante a los ojos de Dios, que Dios se ocupa y preocupa con nosotros y por nosotros. Pensamos que todas estas cosas que hacemos son en definitiva cosas nuestras, y que para Dios, si es que existe, no pueden tener demasiada importancia. Y así hemos decidido construirnos a nosotros mismos, reconstruir "el mundo sin contar realmente con la realidad de Dios, la realidad del juicio y de la vida eterna. Pero si en nuestra vida de hoy y de mañana prescindimos de Dios, de la vida eterna, todo cambia, porque el ser humano pierde su gran honor, su gran dignidad. Y todo se vuelve al final manipulable. Pierde su dignidad esta criatura a imagen de Dios, y, por tanto, la consecuencia inevitable es la descomposición moral, la búsqueda de sí mismo en la brevedad de esta vida; hemos de inventar nosotros el mejor modo de construir la vida y la vida en este mundo. Por eso, nuestra tarea fundamental, si realmente queremos contribuir a la vida humana ya la humanización de la vida en este mundo, es la de hacer presente y por así decirlo, casi tangible, esta realidad de un Dios que vive, de un Dios que nos conoce y nos ama, en cuya mirada vivimos, un Dios que reconoce nuestra responsabilidad y de ella espera la respuesta de nuestro amor realizado y plasmado en nuestra vida de cada día" (J. Ratzinger, Ser cristiano en la era neopagana, Madrid 1995, 204) .

"Hay quien piensa, decía el Papa Benedicto XVI el pasado septiembre en Munich, que los proyectos sociales deben promoverse con la máxima urgencia, mientras que las cuestiones que atañen a Dios... revisten bastante menor interés y urgencia. Con todo, la experiencia... enseña precisamente que la evangelización ha de ser prioritaria, que el Dios de Jesucristo tiene que ser conocido, creído y amado, debe convertir los corazones para que las cuestiones sociales puedan progresar, para que se emprenda la reconciliación... Si sólo damos a los hombres conocimientos, habilidades, capacidades técnicas e instrumentos, les damos demasiado poco. Y entonces se imponen demasiado pronto los mecanismos de la violencia, y la capacidad de destruir y de matar se vuelve dominante, transformándose en capacidad de alcanzar el poder, un poder que antes o después debería traer consigo el derecho, pero que nunca será capaz de hacerlo. Con ello nos alejamos cada vez más de la reconciliación, del compromiso común con la justicia y el amor. Entonces se extravían los criterios con los que la técnica se pone al servicio del derecho y del amor, criterios de los que precisamente todo depende; criterios que no son meras teorías, sino que alumbran el corazón, encauzando así la razón y la acción por el camino recto" (Benedicto XVI, Homilía en la explanada de la Neue Messe de Munich, 10-9-2006).

Por ello, no hay prioridad ni imperativo más urgente para los cristianos que se pueda anteponer a ésta: la prioridad del testimonio del Dios vivo el estar "centrados" en el primer desafío que tenemos de creer realmente y dar testimonio del Dios vivo. Todo lo demás está subordinado a este esencial, apremiante e imprescindible testimonio de Dios vivo. "Si vivimos bajo los ojos de Dios, y si Dios es la prioridad de nuestra vida, de nuestro pensamiento y de nuestro testimonio, lo demás es sólo un corolario. Es decir, de ello resulta el trabajo por la paz, por la criatura, la protección de los débiles, el trabajo por la justicia y el amor" (J. Ratzinger, Ser cristiano, 205).

La enseñanza constante del Papa Benedicto XVI, desde el inicio de su pontificado, es un constante apelar a este testimonio de Dios, a centrar la vida en Dios, a advertir sobre la ruina que le adviene al hombre, a la humanidad, cuando se aleja de Dios o hace que no cuente. Desde su primera homilía en el inicio solemne de su ministerio petrino, hasta su viaje apostólico a Baviera, su tierra natal, pasando por su gran Encíclica "Dios es amor", es una permanente y apremiante llamada a que los hombres vuelvan a Dios. Ahí se juega todo. Eso es lo esencial. En tiempos como los nuestros de grandes cambios y de una complejidad tan enorme en todos los campos no podemos perder el norte, no podemos quedar atrapados por la barahúnda de cosas, ni enredados en miles cosas que no llevan a ningún sitio las ramas no pueden impedirnos ver el bosque. Es preciso ir a lo esencial y centrarnos en lo que es el centro de todo: la fe en Dios, que se ha revelado plenamente en la existencia histórica de su Hijo único, Jesucristo, nacido de María. ¡En él hemos conocido a Dios, que es Amor!", (1 Jn 4' 16). Es plenamente cierto y seguro, "el mundo necesita a Dios. Nosotros necesitamos a Dios. ¿A qué Dios necesitamos?" Al que vemos, palpamos, y contemplamos en Jesús, que murió por nosotros en la cruz, el Hijo de Dios encarnado que aquí nos mira de manera tan penetrante, en quien está el amor hasta el extremo. Este es el Dios que necesitamos: el Dios que a la violencia opuso su sufrimiento el Dios que ante el mal y su poder esgrime, para detenerlo y vencerlo, su misericordia (Benedicto XVI, Homilía en la explanada de Neu Messe).

Esto es lo fundamental, prioritario e irrenunciable. Está por encima de todo. "Escucha, Israel, el señor muestro Dios es solamente uno". Aquí está la base de nuestra presencia cristiana en el mundo.

No quiero finalizar esta homilía, sin evocar el recuerdo de algo que veo providencial. Ayer, día 4, fiesta de San Carlos Borromeo, hizo 24 años que nos visitó el Papa Juan Pablo en Toledo. Aquí, en el barrio del Polígono, tuvo el encuentro con el apostolado de los laicos. No es una coincidencia casual con la celebración del primer Centenario de las semanas Sociales. El Papa invitó a la presencia cristiana y evangelizadora de los laicos en el mundo. Esta presencia es inseparable de la Doctrina Social de la Iglesia.

Hace unos momentos escuchábamos al obispo auxiliar de Madrid en la última lección de la Semana estas palabras: "En los últimos decenios, ateniéndonos a las abundantes y riquísimas enseñanzas de índole social de Juan Pablo II, hemos constatado cómo la aportación de la Doctrina Social de la Iglesia –una parte de las más importantes Encíclicas de Juan Pablo II han merecido el ser consideradas Encíclicas Sociales- han significado un aliento específico para que el hombre de fines de un milenio y de los comienzos de los años 2000 pudiese no olvidarse quién era él mismo, cómo podría afrontar los graves retos en el campo de la bioética, cómo ayudar a superar los conflictos bélicos y políticos y, no en último lugar, cómo favorecer las nuevas organizaciones sociales y cómo dar respuesta a los problemas suscitados por los nuevos nacionalismos insolidarios en un mundo globalizado".

Que sean las enseñanzas de Juan Pablo II norte y guía de la presencia cristiana en el mundo; que sean, unidas a las enseñanzas del Concilio Vaticano II, de los Papas en su Doctrina Social, y del último de los Papas, Benedicto XVI, la luz que guíe permanentemente estas Semanas Sociales, para que constantemente sigan influyendo en nuestra sociedad, renovándola desde dentro.

Y también quiero anunciar el propósito, ahora que comienza el XXV Aniversario de la visita del Papa Juan Pablo II a Toledo, que vayamos preparando nuestro corazón y nuestras aportaciones para, en una cuestación popular, dedicarle una estatua, aquí en Toledo, en esta ciudad emblemática por su fe y por su significado en la historia de España y de Europa.

Que así sea.
Publicado por verdenaranja @ 23:38  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar