domingo, 31 de diciembre de 2006
MENSAJE DE LOS OBISPOS DE LA
COMISIÓN EPISCOPAL DE MIGRACIONES
JORNADA MUNDIAL 14 DE ENERO 2007



"44 millones de personas: una sola familia"


"...sois miembros de (a familia de Dios". Ef 2,19


1. LA REALIDAD DE LA FAMILIA EMIGRANTE

A nadie se le oculta que el fenómeno migratorio está siendo uno de los más significativos del siglo casi recién estrenado. Como un signo de nuestro tiempo, lo calificaba el Santo Padre Benedicto XVI en su Mensaje de la Jornada Mundial de las Migraciones el pasado año.

Dentro del fenómeno general de las migraciones, reviste la familia emigrante una especial importancia por el determinante papel que la misma ocupa en la vida de las personas, en la sociedad y en la Iglesia. En la emigración, la familia sufre por las especiales dificultades que vive, como separación, desarraigo, barreras de todo tipo para la reagrupación, aprendizaje del nuevo idioma, inculturación, adaptación al nuevo ambiente, integración en la comunidad de fe... estas y otras dificultades tiene que superar la familia cuando se ve, toda ella o alguno de sus miembros, sometida a abandonar su país e instalarse en un país extranjero.
El Beato Juan XXIII calificó la separación de las familias por moti¬vos de trabajo corno una "dolorosa anomalía" poniendo de relieve que cada cual tiene la obligación de tomar conciencia de ella y de hacer todo lo que está en su poder para eliminarla1. En este contexto hay que situar la realidad de los emigrantes que abandonan su país de origen en búsqueda de un futuro mejor, de mejores condiciones de vida para ellos mismos y sus familias.


2. SENTIDO DE LA JORNADA

La Jornada Mundial Anual de las Migraciones supone para todos una llamada de atención sobre este fenómeno social de palpitante actualidad, que se está convirtiendo, en palabras del Papa Benedicto XVI, en su Mensaje para esta Jornada, en un "fenómeno estructural de nuestra sociedad".

Es obvio que no podemos conformarnos con celebrar una Jornada al año sobre una realidad que afecta a tantas personas y que está dando una nueva configuración a nuestra sociedad y a nuestra Iglesia. La Jornada ha de significar, más bien, un momento más intenso, una oportunidad más favorable para conocer más de cerca la realidad, para dejarnos interpelar por ella a la luz de la palabra de Dios, un nuevo punto de partida y una nueva motivación para nuestro compromiso como ciudadanos y como creyentes para todo el año.

Al escoger como tema para la Jornada de 2007 "la familia emigrante", el Santo Padre pretende invitar a toda la Iglesia a "acentuar su compromiso no sólo a favor del individuo emigrante, sino también de su familia, lugar y recurso de la cultura de la vida y principio de integración de valores" (Cf. Mensaje, 2007).

Por nuestra parte, los Obispos de la Comisión Episcopal de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española nos unimos al Santo Padre, cuando aún resuena el eco de sus mensajes con motivo del V Encuentro Internacional de las Familias en Valencia, e invitamos a todos los católicos en España, especialmente a las familias, y a cuantas personas de buena voluntad quieran escuchamos a adoptar una actitud de cordial acogida y de relaciones fraternas con las familias inmigrantes. Procedentes de los más variados entornos –geográficos, históricos, culturales, religiosos...– poseen nuestra misma dignidad y han de poder disfrutar de los mismos derechos y ser sujetos de los mismos deberes que nosotros y nuestras familias.


3. NUESTRA TAREA

La preocupación de la Iglesia por el emigrante y su familia ha sido una constante a través de los tiempos, sobre todo desde que León XIII en su Encíclica Rerum Novarum (1891) hablara del derecho de la familia migrante a un espacio vital. Esta Doctrina se ha ido desarrollando y enriqueciendo posteriormente hasta nuestros días en el Magisterio de la Iglesia por medio de importantes documentos de los Papas y del Concilio Vaticano II, así como de los obispos a través de las Comisiones Episcopales o en sus respectivas diócesis.

Los inmigrantes católicos han de sentirse desde el primer momento en la Iglesia del país de acogida, en sus instituciones y organizaciones, como en su propia casa, en su familia, con los mismos derechos y obligaciones que los autóctonos y sus familias. El ideal es que lleguen a convertirse en sujetos activos, en la pastoral y la vida de la Iglesia local, plenamente integrados, conservando su carácter específico. Hacemos una especial invitación a las parroquias para que acojan con gozo a las familias inmigrantes, faciliten su progresiva integración en la vida parroquial y en sus estructuras organizativas, fomenten el cono-cimiento mutuo y la convivencia con las familias locales en orden a constituir una sola familia: la familia de los hijos e hijas de Dios.

Nuestra llamada se dirige también a la Escuela Católica para que sea abanderada en la noble y hermosa tarea educadora de la población escolar inmigrante. La Escuela es un marco privilegiado para el cono-cimiento y la verdadera integración de niños y jóvenes de diversa procedencia y, a través de ellos y de la propia escuela, de las familias de los inmigrantes.

Tanto la Parroquia como la Escuela Católica y las restantes instituciones eclesiales, comunidades cristianas, movimientos, asociacio¬nes, etc. deben colaborar activamente en hacer realidad lo que afir¬ma S. Pablo en Efesios 2,19: "Ya no sois extranjeros, sino que ahora compartís con el pueblo santo los mismos derechos, y sois miembros de la familia de Dios ".

Todo lo anteriormente dicho en relación con las familias inmi¬grantes que son católicas, es aplicable, con los obligados matices, a las actitudes y comportamientos de las comunidades, instituciones, organizaciones y servicios de la Iglesia Católica con las familias cristianas de la tradición ortodoxa, protestante o anglicana. Somos hermanos en la fe, y ello ha de transparentarse en nuestros comportamientos fraternos.
También los demás inmigrantes no cristianos –creyentes de otras religiones o no creyentes– y sus familias son destinatarios de la misión evangelizadora y de los servicios de la Iglesia y de los cris¬tianos. Todos han de ser objeto de la preocupación de la Iglesia y de sus desvelos de madre. A ellos han de ir destinados también los ser-vicios de la Iglesia en el aspecto sociocaritativo, los de acogida y acompañamiento, o en el defensa de sus derechos. La Iglesia y todos sus miembros somos un importante factor en la tarea de la integra¬ción armónica de los inmigrantes y de sus familias en la para ellos nueva sociedad y, dado el caso, en el seno de la comunidad cristiana de su nuevo país.

Hacemos un llamamiento a los responsables de las administraciones públicas y a cuantas personas tienen asignada una tarea en relación con los inmigrantes y sus familias para que establezcan normas justas y medidas adecuadas, que defiendan y tutelen la dignidad y los derechos de los inmigrantes y de sus familias. Invitamos a todos los miembros de nuestra sociedad a ver a los inmigrantes y a sus familias no como una carga o un peligro, sino como una riqueza para nuestra sociedad y a acogerlos cordialmente, a servirlos como hermanos y a facilitarles su pacífica y enriquecedora integración. "Si no se garantiza a la familia inmigrada una real posibilidad de inserción y participación –nos dice el Papa en su Mensaje–, es difícil prever su desarrollo armónico". Reconocemos el valioso ser-vicio de tantas personas que, en las administraciones públicas, en las instituciones y organizaciones públicas y privadas, de la sociedad y de la Iglesia, en el voluntariado o individualmente, a los inmigrantes y a sus familias, tanto en la acogida y acompañamiento, como en el proceso de integración. y otros servicios. Les animamos a continuar en su trabajo y a no desfallecer ante las dificultades. Con el Papa animamos también a los Gobiernos de las naciones a la "ratificación de los instrumentos legales internacionales propuestos para defender los derechos de los emigrantes, de los refugiados y de sus familias". (Cf. Mensaje papal, 2007).


4. ALGUNOS SIGNOS DEL FENÓMENO DE LAS MIGRACIONES EN EL MOMENTO ACTUAL

El Papa, en su Mensaje para la Jornada de las Migraciones de 2007, destaca algunos aspectos, especialmente preocupantes en este momento, del fenómeno de las migraciones tales como la imperfecta o nula integración de la primera generación, que repercute en una deficiente integración de los jóvenes de la segunda generación; la emigración femenina y de niños, más expuestos al tráfico de seres humanos y a la prostitución; el empeoramiento de las condiciones para la integración y la reagrupación familiar de los refugiados, o las dificultades de los estudiantes extranjeros, especialmente de los casados. Para todos pide el Papa atención y medidas especiales de parte de la Iglesia, que les ayuden a recuperar su dignidad, a salir de las situaciones perjudiciales o de riesgo, a defender sus derechos y a vivir una vida personal y familiar digna.

En España seguimos viviendo la situación de numerosas personas que llegan a nuestro país sin los requisitos legales que les garanticen un trabajo y una vivienda dignas y un futuro con esperanza: a veces corren en el camino un riesgo grave, al que algunos sucumben. Con frecuencia son víctimas de desaprensivos que los explotan antes de salir de sus respectivos países, en el camino o en la llegada al nuestro.

Es de alabar la actitud y la respuesta que muchas comunidades eclesiales y otras instituciones, organizaciones y personas, individual-mente o en grupo, están dando en todo momento en la medida de sus posibilidades. Felicitamos y alentamos a las delegaciones diocesanas de migraciones, a las Caritas, a las parroquias, a los servicios de la Vida Consagrada... por la labor de acogida, acompañamiento, orien¬tación y por otras respuestas concretas.

Animamos a las comunidades cristianas y demás organizaciones de la Iglesia y a todos los cristianos a que asuman compromisos concretos durante este año a favor de la persona y de la familia católica inmigrante, con el firme propósito de ayudarles a que se conviertan en miembros activos de su nueva familia en nuestra Iglesia.

A nuestros hermanos inmigrantes y a sus familias agradecemos su valiosa aportación a nuestra sociedad, a nuestra Iglesia y a tantas personas como atienden en su enfermedad, en su ancianidad o en sus necesidades, colaborando, incluso en la educación de la familia con la que trabajan. Les animamos a que cuanto antes se sientan entre nosotros como en su propia casa, en su familia, para que, con la ayuda del Señor y en el respeto mutuo, construyamos entre todos una sociedad más justa, solidaria y pacífica y mostremos al mundo una comunidad cristiana de hijos de Dios y de hermanos, unidos por encima de toda diferencia de origen, cultura, raza, religión o nación.

Para terminar, hacemos nuestra la recomendación del Papa Benedicto XVI, en su mensaje para esta Jornada, dirigidas a cuantos trabajan con emigrantes e itinerantes: "La palabra de Pablo "La caridad de Cristo nos apremia" (2 Co 5, 14) los anime a entregarse, con preferencia, a los hermanos y hermanas más necesitados".

14 de Enero de 2007

Los Obispos de la Comisión Episcopal de Migraciones


1. Mensaje Radiofónico con motivo del Año Mundial de los Refugiados, 28 de Junio de 1959, AAS, LI (1959), p. 482.
Publicado por Desconocido @ 23:27  | Migraciones
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93ª JORNADA MUNDIAL
DEL EMIGRANTE Y DEL REFUGIADO


Guión Litúrgico


14 de Enero de 2007
2° Domingo ordinario. Ciclo C


MONICIÓN DE ENTRADA

Celebramos hoy la liturgia correspondiente al Segundo Domingo del Tiempo Ordinario. La Palabra de Dios de este día nos ofrece una espléndido marco desde el que contemplar una realidad humana, religiosa y social de mucha actualidad como es la realidad migratoria. Nos unimos con nuestra Eucaristía a toda la Iglesia Universal en una Jornada especialmente significativa como es la Jornada Mundial de las Migraciones que este año tiene como lema: "La Familia Migrante".

Juntos, como nos recuerda el Salmo Responsorial de hoy, proclamemos ahora y siempre las maravillas del Señor.


MONICIÓN DE LECTURAS

Isaías nos invita en la primera lectura a una lucha sin descanso hasta que la justicia y la salvación lleguen a todos los pueblos. Pablo, en la segunda lectura, nos habla de la diversidad y de la unidad y de un objetivo bien claro: el bien común. Finalmente, el texto del evangelio de Juan, pone de manifiesto la importancia de los signos y de los gestos en el nacimiento y crecimiento de la fe. Las tres lecturas de este domingo nos pue¬den ser muy válidas para acercarnos más y mejor al mundo de las migraciones.

PRIMERA LECTURA

La alegría que encuentra el esposo con su esposa, la encontrará tu Dios contigo.

Lectura del libro de Isaías 62, 1-5
Por amor de Sión no callaré. por amor de Jerusalén no descansaré, hasta que rompa la aurora de su justicia, y su salvación llamee como antorcha. Los pueblos verán tu justicia, y los reyes tu gloria; te pondrán un nombre nuevo, pronunciado por la boca del Señor. Serás corona fúlgi¬da en la mano del Señor y diadema real en la palma de tu Dios.
Ya no te llamarán «Abandonada», ni a tu tierra «Devastada»; a ti te lla¬marán «Mi favorita», y a tu tierra «Desposada», porque el Señor te prefie¬re a ti, y tu tierra tendrá marido. Como un joven se casa con su novia, así te desposa el que te construyó; la alegría que encuentra el marido con su esposa, la encontrará tu Dios contigo.
Palabra de Dios.

Salmo responsorial
Sal 95, 1-2a. 2b-3. 7-8a. 9-10a y c (R.: 3)

R. Contad las maravillas del Señor a todas las naciones.

Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad al Señor, toda la tierra;cantad al Señor, bendecid su nombre. R.

Proclamad día tras día su victoria, contad a los pueblos su gloria,sus maravillas a todas las naciones. R.

Familias de los pueblos, aclamad al Señor, aclamad la gloria y el poder del Señor, aclamad la gloria del nombre del Señor. R.

Postraos ante el Señor en el atrio sagrado, tiemble en su presencia la tierra toda. Decid a los pueblos: «El Señor es rey, él gobierna a los pueblos rectamente.» R.

SEGUNDA LECTURA

El mismo y único Espíritu reparte a cada uno como a él le parece.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 12,44

Hermanos: Hay diversidad de dones, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de funciones, pero un mismo Dios que obra todo en, todos. En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común. Y así uno recibe del Espíritu el hablar con sabiduría; otro, el hablar con inteligencia, según el mismo Espíritu.

Hay quien, por el mismo Espíritu, recibe el don de la fe; y otro, por el mismo Espíritu, don de curar. A éste le han concedido hacer milagros; a aquél, profetizar. A otro, distinguir los buenos y malos espíritus. A uno, la diversidad de lenguas; a otro, el don de interpretarlas. El mismo y único Espíritu obra todo esto, repartiendo a cada uno en particular como a él le parece.
Palabra de Dios.

Aleluya M 2, 14
Dios nos llamó por medio del Evangelio, para que sea nuestra gloria la de nuestro Señor Jesucristo.


EVANGELIO

En Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos.

Lectura del santo evangelio según san Juan 2, 1-11

En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó el vino, y la madre de Jesús le dijo: "No les queda vino." Jesús le contestó: `"Mujer, déjame, todavía no ha llegado mi hora." Su madre dijo a los sirvientes: "Haced lo que él diga."

Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. Jesús les dijo: "Llenad las tinajas de agua." Y las llenaron hasta arriba. Entonces les mandó: "Sacad ahora y llevádselo al mayordomo" Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes si lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llamó al novio y le dijo: "Todo el mundo pone primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora."

Así, en Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria, y creció la fe de sus discípulos en él.

Palabra del Señor.


IDEAS PARA LA HOMILÍA

¿Cómo leer la realidad migratoria actual, la internacional y la nacional, a la luz de la Palabra de Dios en general y especialmente de la Palabra que nos ofrece la Liturgia de este 2° Domingo del Tiempo Ordinario? Esta es una tarea propia de la vida ordinaria de toda Comunidad Cristiana. He aquí algunas ideas para esta reflexión.

1. "La alegría que encuentra el marido con su esposa la encontrará tu Dios contigo". El encuentro del inmigrante con nosotros y de nosotros con ellos lleva consigo la alegría que es un reflejo de la que cada uno/a experimenta en todo encuentro con Dios, porque Dios está en el otro y en mí. Animémonos a acercarnos a estas personas que conviven con nosotros y dejemos que ellas también se acerquen a nosotros. Sin duda alguna, la convivencia será mucho más rica y la sociedad funcionará mucho mejor.

2. La Comunidad Cristiana en su tarea de integrar a todos/as los que a ella pertenecen, no debe callar, no debe descansar en su empeño de que estas personas, especialmente las más desfavorecidas entre las que sin duda está la población inmigrante, vivan en condiciones dignas, justas, y sean plenamente aceptadas en nuestra sociedad. Los excluidos sociales son siempre los preferidos del Señor.
Pablo en la primera carta a los Corintios nos indica cómo debemos entender la pluralidad, la diversidad en el marco de la unidad: "En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común ". Todos formamos parte de una misma sociedad, de una misma comunidad, aunque nuestros orígenes culturales, geográficos, sociales o religiosos sean diferentes y, es en estos ámbitos, donde debemos desplegar los dones, cualidades, riquezas, valores, de los que somos portadores teniendo en cuenta que lo plural enriquece siempre y cuando vaya encaminado al objetivo del bien común.

4. El milagro que se produjo en la boda de Caná nos habla, sobre todo, de la manifestación de la divinidad de Jesús y del poder intercesor de María. La comunidad cristiana como le sucedió a la gente que asistió a la boda, necesita signos, gestos para creer o aumentar su fe. Toda pastoral debe ofrecer signos visibles en su entorno que atraigan a los indiferentes y alejados y potencie la fe de todos los creyentes. Que sepamos con testos significativos "contar las maravillas del Señor", como muy bien nos recuerda el Salmo Responsorial.


ORACIÓN DE LOS FIELES

Dirijamos a Dios Padre nuestras plegarias en esta Jornada Mundial de las Migraciones:

1. Por la Iglesia Universal, que es Una, Santa, Católica y Apostólica para que sea siempre un signo visible de la presencia de Dios en cada uno de los pueblos y culturas donde se encuentra presente, Roguemos al Señor.

2. Por nuestra Iglesia Diocesana, para que sea una Iglesia que pro-mueva con creatividad la integración en la comunidad cristiana y ciudadana de las personas que vienen de otros países y continentes en busca de mejores condiciones de vida para ellos y para sus familias, Roguemos al Señor.

Por nuestra Iglesia Local, para que sea un espacio abierto que promueva el encuentro entre las personas y entre las familias de diferentes lugares geográficos, religiones, etnias y culturas, que se establecen en nuestro Pueblo/Barrio/Ciudad. Roguemos al Señor.

4. Oremos por todas las personas que pierden su vida en su intento de llegar a otros países donde hacer realidad sus legítimas aspiracio¬nes, para que el Señor las haya acogido en su regazo, consuele, cuide y proteja a sus familias, Roguemos al Señor.

5. Por todos los que estarnos hoy aquí reunidos, para que colaboremos eficazmente con nuestras personas, nuestro tiempo y nuestros recur¬sos en hacer realidad un mundo mejor para todas las personas que llegan de otros lugares y conviven con nosotros, Roguemos al Señor.

Atiende Señor nuestras súplicas por mediación de tu Hijo Jesucristo que vive contigo y con el Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.


FINAL DE LA EUCARISTÍA

Hemos celebrado la Eucaristía en esta Jornada Mundial de las Migraciones. Que sepamos acoger siempre con alegría en los ambientes que frecuentamos alta que es diferente a nosotros. Que sepamos ofrecer gestos concretos a las personas de nuestro entorno para que la aurora de la justicia y de la salvación llegue a todos ellos. Y así podamos cantar jun¬tos las maravillas de Dios. Feliz Día del Señor.
Publicado por Desconocido @ 22:58  | Liturgia
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31 Dic. 06 (ACI).- Al presidir el Ángelus este domingo en que se celebra la fiesta de la Sagrada Familia, el Papa Benedicto XVI destacó que la familia debe ser promovida como célula básica de la sociedad y de la Iglesia, especialmente ante las actuales presiones culturales.

El Pontífice comenzó su discurso previo al Ángelus dirigiendo un saludo a todas las familias del mundo con ocasión de la fiesta de la Sagrada Familia

“Dios ha querido nacer y crecer en una familia humana. De esta forma, la ha consagrado como la primera y ordinaria vía de su encuentro con la humanidad”; dijo el Santo Padre; al recordar que Jesús “honró a la Virgen Maria y al justo José, permaneciendo sometido a su autoridad por todo el tiempo de su infancia y adolescencia; evidenciando así el valor primordial de la familia en la educación de la persona”. El Papa explicó que el pasaje de Jesús extraviado en el Templo que se lee hoy en el Evangelio “revela la más auténtica y profunda vocación de la familia: la de acompañar a cada uno de sus miembros en el camino de descubrimiento de Dios y del designio que Él ha dispuesto para cada uno”. .

Benedicto XVI explicó que fue de María y de José que Jesús recibió la educación en la fe. “De ellos aprendió que en primer lugar es necesario hacer la voluntad de Dios, y que el vínculo espiritual vale más que el vínculo de la sangre”.

Por eso, “la Sagrada Familia de Nazaret es verdaderamente el ‘prototipo’ de toda familia cristiana que, unida en el Sacramento del matrimonio y nutrida por la Palabra y la Eucaristía, está llamada a realizar la extraordinaria vocación y misión de ser célula viva no sólo de la sociedad, sino de la Iglesia, signo e instrumento de unidad para todo el género humano”, agregó el Papa.

El Pontífice concluyó pidiendo la intercesión de María y San José para que “sepamos resistir a las presiones de cierta cultura contemporánea, que mina las bases mismas de la institución familiar”. “Que ayuden a las familias cristianas a ser, en todas las partes del mundo, imagen viva del amor de Dios”, concluyó.
Publicado por Desconocido @ 21:35  | Noticias internacionales
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Interesante artículo sobre la conveniencia pastoral de la celebración de los bautizos dentro de la Misa Dominical, publicado en MISA DOMINICAL 2007 (1), escrito por Xavier Aymerich.

¿BAUTIZOS
DENTRO DE LA MISA?



Esta es una práctica que se ha comenzado a extender en parroquias pequeñas sin párroco residente. Evidentemente, la primera motivación ha sido práctica. El sacerdote que debe atender diversas parroquias no puede multiplicar las celebraciones en cada lugar, y facilita mucho las cosas poder celebrar los bautismos dentro de la misa habitual del domingo. Sin embargo, después de haberse comenzado a experimentar, esta práctica ha comportado también otras ventajas de tipo pastoral e incluso litúrgico.

En primer lugar, hay que decir que la celebración de los bautismos dentro de la eucaristía dominical está prevista en el ritual. "Para manifestar la índole pascual del bautismo, se encarece la celebración del sacramento en la Vigilia Pascual o en domingo, día en que la Iglesia conmemora la resurrección del Señor. El domingo puede celebrarse el bautismo dentro de la misa, para que sea posible la asistencia de toda la comunidad y se manifieste más claramente la relación del bautismo con la eucaristía. Esto, sin embargo, no se haga con demasiada frecuencia" (Ritual, orientaciones doctrinales y pastorales, n.46).

Este nexo teológico y litúrgico entre el bautismo, la Pascua y el domingo ha comportado que ya en muchos lugares se celebren bautizos dentro de la Viglia Pascual o de la misa de los domingos de Pascua. De hecho, la práctica que ahora proponemos no es más que una extensión a todos los domingos del año litúrgico (salvando, claro está, las excepciones, como por ejemplo el tiempo de Cuaresma, y quizás también el Adviento, la Navidad, y otras fiestas significativas).
La recomendación de que "esto no se haga con demasiada frecuencia" limita esta práctica, como hemos dicho, a parroquias pequeñas, que tengan pocos bautizos a lo largo del año. Para la comunidad cristiana que participa habitualmente en la eucaristía dominical, la celebración del bautismo dentro de la misa debe ser una cosa puntual, que se pueda dar diversas veces al año, pero tampoco muy a menudo.

Por otro lado, otro argumento es el de la dimensión comunitaria de los sacramentos, y especialmente el bautismo. "La naturaleza de este sacramento y la misma estructura del rito exigen una celebración comunitaria, que no se define solamente por el mayor o menor número de los bautizados, sino, sobre todo, por la participación activa de la comunidad local. Una celebración sin comunidad deberá constituir siempre una excepción" (n.61). En las parroquias grandes, esta dimensión comunitaria queda salvada por las celebraciones colectivas programadas con un calendario (n.45), pero aún así suele faltar "la participación activa de la comunidad local". En cambio, en las parroquias pequeñas donde hay pocos bautizos eso no es posible, y pueden acabar convirtiéndose en celebraciones "particulares", con la asistencia sólo de la familia y a menudo programando el día y la hora "a la carta". La celebración dentro de la misa dominical asegura que la familia que lleva el niño a bautizar capta el sentido de incorporación a la comunidad que comporta este sacramento, así como también la comunidad se siente acogedora, consciente de ese nuevo hijo de Dios, y recuerda y renueva también su propia condición de bautizados.

Y tenemos todavía el argumento del nexo entre bautismo y eucaristía, y el sentido unitario de los sacramentos de la iniciación cristiana. "La celebración del bautismo dentro de la misa no es una manera de dar más solemnidad externa al acto, sino un modo mejor de significar, en medio de la comunidad reunida, el carácter eclesial del bautismo y su relación con la eucaristía" (n.81). Sería, por tanto, inadecuada la práctica que en algún caso se ha dado de celebrar el bautismo el mismo domingo, pero antes o después de la misa dominical, en una celebración a parte.

En definitiva, pues, si se aplica y se prepara correctamente, esta puede ser una solución pastoral con muchas ventajas. Aunque también es cierto que el buen criterio pastoral aconsejará hacer excepciones en algunos casos particulares y por diversos motivos, sobre todo en situaciones familiares especiales en las que el contexto de la comunidad cristiana amplia sería poco adecuado.

Sobre el rito a seguir, es muy sencillo (n.79), y sólo añade la recepción de los niños al inicio de la misa (que sustituye el acto penitencial), y los ritos propios del bautismo después de la homilía (bendición del agua, profesión de fe, bautismo, unción y entrega del cirio). El credo queda suprimido (ya se ha hecho la profesión de fe bautismal), y los demás elementos (lecturas bíblicas, homilía, plegaria universal, padrenuestro...), debidamente adaptados, son ya los de la celebración de la eucaristía dominical.

Xavier Aymerich


Publicado por Desconocido @ 21:26  | Liturgia
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Artículo publicado en Revista Semanal de EL DÍA. Sábado, 30 de Diciembre de 2006, escrito por Fernando Lorente, o.h., capelán de la Clínica de San Juan de Dios en Santa Cruz de Tenerife.


NAVIDAD ES SIEMPRE UN FESTIVIDAD QUE SUGIERE UN SINFÍN DE REFLEXIONES PORQUE LA SOLA PRESENCIA DE JESÚS EN EL MUNDO ES POR SÍ MISMA UNA SÍNTESIS DE TODA LA HISTORIA DE SALVACIÓN, EL EPÍLOGO DE UNA LARGA ETAPA DE ESPERA Y COMIENZO DE LA ERA FINAL


El nacimiento de JESÚS y el nuestro


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En todos los puntos del mundo cristiano se celebra el nacimiento de Jesús. Los evangelistas, en el relato que nos hacen de este acontecimiento, presentan una visión teológica sobre el sentido de ese nacimiento
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FERNANDO LORENTE, O.H.


La Navidad, como toda fiesta litúrgica, no consiste solamente en recordar lo sucedido en el pasado, porque no es una simple conmemoración, sino que tiene un sentido de actualidad, como si, de alguna manera, hoy se nos llamara la atención sobre la necesidad que todos tenemos de nacer. Aquí no se trata de una idea nueva. Ya fue expresada en aquella conversación (Jn 3) que el joven Jesús tuvo con el anciano Nicodemo, al que invitó a nacer de nuevo según el Espíritu. Por eso resulta muy significativo que María concibiera a Jesús en el Espíritu, como si este solo dato ya nos sugiriera que lo fundamental no es el nacimiento biológico, el es fruto de la carne y de la sangre, sino el nacimiento del hombre como ser libre y responsable. Por ello, se nos invita a nacer, como si nunca nos tuviésemos que considerar del todo "nacidos", pues aquí de lo que se trata es de nacer a una identidad tal que cada uno pueda encontrarse con su verdadero yo, cortando los cordones umbilicales que aún atan a una situación de dependencia o menos excesiva.

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Cada uno de nosotros está sujeto a tal cúmulo de presiones paternas, educativas, sociales, culturales, políticas, publicitarias, etc. que llega un momento en que uno se pregunta en qué medida es "uno mismo" o es lo que otros quieren que sea
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Cuando una persona dice "yo", en realidad no dice solamente yo, sino que implícitamente dice todo aquello que a lo largo de los años el ambiente familiar y social fue introduciendo en su interior, hasta el punto que muchas veces el yo de uno mismo no es sino el conjunto de otros-yo que nos fueron conformando. Esta realidad responde a esta otra: Durante los primeros años de vida de los niños, esta situación es totalmente normal y necesaria. La personalidad de éstos se forma desde los adultos que les rodean y con los cuales terminan por identificarse. Pero a partir de la adolescencia comienza un proceso que en realidad nunca acaba y consiste en encontrarse con uno mismo. En ser y sentirse un yo maduro al que podemos caracterizar con tres elementos: identidad, autonomía y creatividad. Todo ser humano vive como solicitado por dos fuerzas: la exterior a su yo, que procura moldearlo e incluso manejarlo, con la consiguiente pérdida de personalidad; la interna, que lucha por un yo fuerte, consciente, autónomo, responsable, creativo, etc. Es la tensión entre la individualización y la socialización de nuestra personalidad, la de sentirnos "nosotros mismos", es decir, la necesidad de lograr nuestra identidad personal.

El motivo de innumerables conflictos internos y externos es la angustia del ser humano al sentir que no es dueño de sí mismo, que sus pensamientos son presta-dos por otros, que sus sentimientos están bañados de dependencia, que sus actos están dictaminados desde fuera, etc., de forma que tal crisis es inevitable. Pero si esto sucede en todos los niveles, en el religioso la crisis es aún mayor en aquellas personas que recibieron la educación cristiana en su juventud con presión o porque se la negaron directamente a ellos o a sus padres, que exigían a las autoridades correspondientes este derecho fundamental, como está ocurriendo con las posturas en España por parte del Gobierno actual.

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Toda persona de fe, durante toda su existencia, necesita nacer a un yo que desde dentro de sí misma descubre a Dios, se compromete con el Evangelio y vive con esta tensión trascendente. Así ha encontrado que su vida tiene sentido en lo humano y en lo divino
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Jesús tampoco logró su nacimiento desarrollo, por el simple hecho de salir del útero de su madre, tuvo que atravesar el proceso de todo ser humano, desde la dependencia familiar, hasta todo tipo de presiones de amigos y de sus enemigos. Los evangelios, página a página, nos señalan las alternativas de este largo nacimiento que sólo tuvo su epílogo en la soledad de la cruz y en el florecer definitivo de la resurrección. Comenzó a manifestar su personalidad de ser él mismo, a la edad de 12 años, en plena adolescencia, cuando es encontrado en el Templo, que corrobora cuanto estamos manifestando. Para Jesús, nacer significó asumirse a sí mismo como profeta, como enviado del Padre, como mensajero de una buena noticia, como salvador, mas allá de los proyectos de sus padres y de los esquemas religiosos, políticos o sociales de sus paisanos contemporáneos. La liturgia de Navidad nos hace ver una de las grandes dimensiones de la existencia: el nacimiento. Un nacimiento consciente, vivido momento a momento, buscando la salud de ese pasado oscuro que tiene que desembocar en la "luz", una luz capaz de dar sentido a la vida.
Todos los pueblos y culturas necesitan permanentemente remontarse a sus orígenes para encontrar en ellos el sentido de su existencia. Un pueblo que se olvida de sus orígenes acaba por perder su identidad, algo así como un desterrado que ni vive en su tierra natal ni puede incorporarse a una nueva. En Navidad el pueblo cristiano se reencuentra con su identidad al participar del misterio del nacimiento del Hijo de Hombre, el nuevo Adán, Jesucristo. Gracias a este relato místico-original del cristianismo, Jesús sigue siendo no un personaje del pasado totalmente remoto, sino un modo de ser del hombre. La preocupación de toda comunidad cristiana es mostrar cómo en Jesucristo se descubre el modelo ejemplar de la existencia humana. No es un modelo para ser imitado exterior y superficialmente, se trata de un modelo interior de una manera de ser trascendente.
Jesús es la nueva humanidad que atraviesa
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En Jesús de Nazaret los cristianos descubrimos mucho más que un simple ciudadano de Palestina del siglo primero, de un hijo de María y José, mucho más que un crucificado acusado de sedición política
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el desierto de la vida, que lucha contra situaciones adversas, que se siente solo y abandonado, que comparte en su interior la desesperanza de la opresión,.. pero que, al fin de todo, asumiendo toda situación humana, logra remontarse con ella más allá de esta orilla, de esta tierra, de este modo de vivir. En El los cristianos descubrimos la solución de la paradoja humana, atrapada entre el pesimismo y la esperanza, entre la realidad del dolor y la utopía de la felicidad. Porque Jesús es totalmente carne y totalmente espíritu; totalmente hombre y totalmente Dios; totalmente muerte y totalmente vida. Navidad, al igual que las otras grandes fiestas cristológicas como Pascua, Ascensión y Pentecostés, expresa en el rito lo que Jesús vivió en la realidad y lo que cada cristiano que se precie de tal debe hacer en la realidad suya. En Navidad ya están presentes en germen los grandes misterios de la cruz y de la Pascua: el que viene de lo alto sube a lo alto; si hoy, en Navidad, Dios se encarna y humaniza, en Pascua y Ascensión el hombre se diviniza. Jesús, como ser trascendente, es la victoria del ser humano sobre el tiempo, porque es lo eterno del mismo ser humano, es la corriente de energía divina que subyace a la historia. Es el principio y el fin, pues está como un modelo interior que va tomando forma hasta incluir en sí a todo el universo.

Es inútil repetir palabras evangélicas, con-
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Nuestro siglo podrá llamarse cristiano o marxista, creyente o ateo, existencialista o idealista..., pero no puede renunciar a vivir en la tensión de ser persona
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ceptos teológicos, ritos litúrgicos, si nosotros mismos como personas permanecemos fuera del misterio de la Navidad: el nacimiento del Hijo del Hombre. Como todo caminante, el cristiano necesita pisar lo provisional para avanzar hacia lo definitivo. Necesita vivir plenamente toda experiencia humana para rastrear las huellas del Espíritu. Y por eso celebramos el nacimiento de Jesús. En él podemos vivir nuestro constante y arduo nacimiento. Porque nacer es hermoso, pero comprometido. Es iniciar nuestro proyecto de seres humanos que abarca las dos dimensiones: la temporal y la divina, la eterna. Si no lo hacemos así cada día, entonces no podremos ver la luz y la Navidad pierde todo su sentido, que es hablar con Dios que nos escucha, pero sin dejar de estar con las personas, como imágenes que son totalmente suyas.

Capellán de la Clínica San Juan de Dios
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ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap. -predicador de la Casa Pontificia- a la liturgia de la Solemnidad de Santa María, Madre de Dios, 1 de eneroDE 2007.


Solemnidad de María Santísima, Madre de Dios
Números 6, 22-27; Gálatas 4, 4-7; Lucas 2, 16-21


María meditaba en su corazón todas estas palabras


El Concilio nos ha enseñado a mirar a María como la «figura» de la Iglesia, esto es, su ejemplo perfecto y su primicia. Pero ¿puede María servir de modelo a la Iglesia también en su título de «Madre de Dios» con el que es honrada este día? ¿Podemos llegar a ser madres de Cristo?

Ello no sólo es posible, sino que algunos Padres de la Iglesia han llegado a decir que, sin esta imitación, el título de María sería inútil para uno: «¿De qué me sirve -decían- que Cristo haya nacido una vez de María en Belén, si no nace también por fe en mi alma?». Jesús mismo inició esta aplicación a la Iglesia del título «Madre de Cristo», cuando declaró: «Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica» (Lc 8, 21). La liturgia del día nos presenta a María como la primera de quienes se convierten en madres de Cristo mediante la escucha atenta de su palabra. Ha elegido, de hecho, para esta Solemnidad, el pasaje evangélico donde está escrito que «María, por su parte, conservaba todas estas palabras, meditándolas en su corazón».

Cómo es posible transformarse, en concreto, en madre de Cristo, lo explica el mismo Jesús: escuchando la Palabra y poniéndola en práctica. Hay dos maternidades incompletas o dos tipos de interrupción de una maternidad. Una es la antigua y conocida del aborto. Tiene lugar cuando se concibe una vida pero no se da a luz porque, entretanto, por causas naturales o por el pecado de los hombres, el feto ha muerto. Hasta hace poco, éste era el único caso que se conocía de maternidad incompleta. Hoy se conoce otro que consiste, al contrario, en dar a luz un hijo sin haberlo concebido. Así ocurre con los niños concebidos en probetas e implantados, en un segundo momento, en el seno de la mujer, y en el caso desolador y triste del útero dado en préstamo para albergar, a veces bajo pago, vidas humanas concebidas en otro lugar. En este caso a quien la mujer da a luz no viene de ella, no es concebido «antes en el corazón que en el cuerpo».

Lamentablemente, también en el plano espiritual existen estas dos tristes posibilidades. Concibe a Jesús, sin darle a luz, quien acoge la Palabra sin ponerla en práctica, quien continúa practicando un aborto espiritual tras otro, formulando propósitos de conversión que luego son sistemáticamente olvidados y abandonados a medio camino; quien se comporta hacia la Palabra como el observador apresurado que mira su rostro en el espejo y luego se marcha olvidando de inmediato como era (St 1, 23 24). En resumen, quien tiene la fe, pero no tiene las obras.

Al contrario, da a luz a Cristo sin haberle concebido quien realiza muchas obras, a veces también buenas, pero que no proceden del corazón, de amor por Dios y de recta intención, sino más bien de la costumbre, de la hipocresía, de la búsqueda de la propia gloria y del propio interés, o sencillamente de la satisfacción que da actuar. En suma, quien tiene las obras, pero no tiene la fe.

Estos son los casos negativos, de una maternidad incompleta. San Francisco de Asís nos describe el caso positivo de una verdadera y completa maternidad que nos asemeja a María: «Somos madres de Cristo -escribe- cuando lo llevamos en el corazón y en nuestro cuerpo por medio del divino amor y de la conciencia pura y sincera; lo generamos a través de las obras santas, ¡que deben brillar ante los demás para ejemplo!». Nosotros –viene a decir el santo- concebimos a Cristo cuando le amamos con sinceridad de corazón y con rectitud de conciencia, y le damos a luz cuando realizamos obras santas que lo manifiestan al mundo.

[Traducción del italiano realizada por Zenit]
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DOMINGO 2 DEL TIEMPO ORDINARIO / C
14 de enero de 2007


Hermanos y hermanas, el Señor esté con vosotros.

Durante seis domingos, hasta el inicio de la Cuaresma, recordaremos los primeros pasos de la predicación de Jesús de Nazaret. Sus hechos y palabras que deben guiar y fecundar nuestra vida de cada día.
Anhelamos que así sea. Con la firme confianza en que su Espíritu está en nosotros para darnos el ánimo y la fuerza que siempre necesitamos.

A. penitencial: Por ello, al iniciar nuestra celebración, pedimos saber abrirnos a la Palabra salvadora de Jesucristo. Reconocemos lo que hay de pecado en nosotros y pedimos que el Espíritu de Dios renueve nuestra vida (silencio).

- Tú, estrella luminosa para toda la humanidad. SEÑOR,
TEN PIEDAD.
- Tú, fuente de inmensa alegría. CRISTO, TEN PIEDAD.
- Tú, camino de verdad y de vida. SEÑOR, TEN PIEDAD.
-
Dios, nuestro Padre, que envió a su Hijo para manifestar su amor a todos, tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

1. lectura (Isaías 62,1-5): En el evangelio se nos evocará el primer signo o milagro de Jesús: precisamente para que no faltara la alegría en una boda. Y también en esta primera lectura se nos habla del amor de un marido por su esposa. Un marido que es Dios y una esposa que es su pueblo.
Salmo (95): Cantemos ahora, con las palabras del salmo, el gran amor que Dios tiene para con nosotros y para con toda la humanidad.

2. lectura (1 Corintios 12,4-11): Durante siete domingos leeremos como segunda lectura fragmentos de una carta de san Pablo a la comunidad cristiana de la ciudad griega de Corinto. Es uno de los textos más antiguos del Nuevo Testamento, que nos pone en contacto con la vida (las cualidades y los defectos) de aquellos primeros cristianos.

Oración universal: Presentemos nuestras preces al Padre. El nos ama, y quiere que todos los hombres y mujeres de la tierra puedan vivir en su amor. Oremos diciendo: ESCÚCHANOS, PADRE

1. Para que los cristianos seamos ejemplo de servicio, de generosidad, de lucha por la justicia, de amor a los pobres. OREMOS:

2. Para que las Iglesias cristianas alcancemos la unidad bajo la guía de nuestro único pastor, Jesucristo. OREMOS:

3. Para que crezcan en nuestras comunidades las vocaciones sacerdotales y religiosas. OREMOS:

4. Para que nuestros gobernantes y políticos busquen el bien de todos los ciudadanos, y especialmente e de los que tienen menos posibilidades. OREMOS:

5. Para que se acabe la fabricación y el comercio dE armas. OREMOS:

6. Para que todos los que participamos de esta Eucaristía vivamos la alegría de seguir a Jesucristo. OREMOS:

Escucha, Padre, nuestra oración, y derrama sobre nosotros los dones de tu gracia. Por...
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BAUTISMO DEL SEÑOR / C
7 de enero de 2007


La gracia y la paz de nuestro Señor Jesucristo esté con todos vosotros.

MONICIÓN DE ENTRADA

Ayer, en la fiesta de la Epifanía, contemplábamos al niño Jesús que es luz para todos los pueblos de la tierra. Aquella tierna historia de los magos llega-dos de Oriente nos quiere enseñar que la salvación de Jesús es para todos, sin ninguna exclusión.
Hoy, en la fiesta del Bautismo del Señor, vemos cómo aquella historia comienza a hacerse realidad. Jesús ya no es un niño. Jesús es ya una persona adulta que va al río Jordán, donde Juan bautizaba, y, mientras reza, ve cómo el Espíritu desciende sobre él y el Padre lo proclama como su Hijo amado. Hoy, Jesús comienza su misión. Y nosotros somos invitados a creer en él y a seguirle.

A. penitencial: En silencio, preparémonos para celebrar la Eucaristía.

- Tú, estrella luminosa para toda la humanidad. SEÑOR, TEN PIEDAD.
- Tú, fuente de inmensa alegría. CRISTO, TEN PIEDAD.
- Tú, camino de verdad y de vida. SEÑOR, TEN PIEDAD.

Antes de las lecturas: Escuchemos ahora las lecturas de la Palabra de Dios. Escuchemos cómo Dios se ha acercado a nosotros, cómo se nos ha manifestado lleno de amor. En Jesús hemos conocido este amor de Dios, que acompaña nuestras vidas y nos llama a caminar por su mismo camino.
El Señor bendice a su pueblo con la paz.

Profesión de fe (si se cree oportuno): Hoy, celebrando que Jesús comienza su misión, la misión de anunciar el Reino de Dios, reafirmemos de un modo especial nuestra fe renovando las promesas de nuestro bautismo.

Respondamos a cada pregunta diciendo: Sí, CREEMOS.

- ¿Creéis en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra?

- ¿Creéis en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que nació de santa María Virgen, murió, fue sepultado, resucitó de entre los muertos y está sentado a la derecha del Padre?

- ¿Creéis en el Espíritu Santo, en la santa iglesia católica, en la comunión de los santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de la carne y en la vida eterna?

Oración universal: Unidos en la misma fe, presentemos al Padre nuestras plegarias diciendo: ESCÚCHANOS, PADRE.

1. Por la Iglesia, por todos los que creemos en Jesús y queremos seguirle. OREMOS:

2. Por los que dudan de su fe, por los que están desanimados en su camino cristiano. OREMOS.

3. Por todas las personas de buena voluntad que trabajan y luchan por la justicia y por la paz. OREMOS:

4. Por los que en este domingo nos hemos reunido aquí para celebrar la Eucaristía y compartir la mesa de Jesús. OREMOS:

Escucha, Padre, nuestra oración, y ayúdanos a dar un buen testimonio de nuestra fe con toda nuestra vida. Por Jesucristo nuestro Señor.
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EPIFANÍA DEL SEÑOR
6 de enero de 2007


A pesar de la dispersión familiar que provoca la fiesta de este día, habría que intentar que hubiera monitores y lectores en las distintas misas. Y toda la solemnidad posible: luces, flores, un pebetero con incienso... Y también toda la alegría.

En la ciudad de David nos ha nacido un Salvador. Dios se ha hecho hombre. Y hoy celebramos con gran alegría que su luz y su vida alcanza a toda la humanidad. Hermanos, que esa luz y esa vida estén con todos vosotros.

A. penitencial: Como los magos de Oriente, nosotros también nos ponemos en silencio ante Jesús, y lo adoramos desde lo más profundo de nuestro corazón como nuestro Mesías y Señor.

- Tú, estrella luminosa para toda la humanidad. SEÑOR,
TEN PIEDAD.
- Tú, fuente de inmensa alegría. CRISTO, TEN PIEDAD.
- Tú, camino de verdad y de vida. SEÑOR, TEN PIEDAD.

Gloria: El día de Navidad, allí en Belén, la luz de los ángeles anunció a los pastores el nacimiento de la vida. También hoy, una estrella luminosa conduce desde Oriente a los magos hasta el niño, el Señor del mundo en brazos de su madre María. Alabemos y cantemos ahora la gloria de Dios que es paz y alegría para la humanidad. (Gloria cantado).

1. lectura (Isaías 60,1-6): Comenzamos las lecturas de la palabra de Dios con un himno lleno de alegría. A la vuelta del exilio de Babilonia, los israelitas llegan a la ciudad de Jerusalén y la encuentran prácticamente destruida: habrá que empezar casi de cero, el trabajo que se les presenta será agotador. Pero el profeta, lleno del Espíritu, les anuncia que aquella ciudad destrozada será una ciudad luminosa, el lugar hacia el que dirigirán sus miradas todos los pueblos de la tierra. Nosotros, hoy, vemos realizada esta profecía en Jesús, aquel niño pequeño y débil que será luz y camino para toda la humanidad.

2. lectura (Efesios 3,2-3a.5-6): La profecía de Isaías que hemos escuchado en la primera lectura se hace rea¬lidad:san Pablo nos anuncia que nadie queda excluido de la gran noticia del Evangelio de Jesucristo.

Hoy, después del evangelio, se puede (y es recomendable) proclamar el anuncio de la fecha de la Pascua y de las demás fiestas del año, la "epacta". Puede hacerse así: terminado el evangelio, se repite el canto del aleluya y, entretanto, sube un lector al ambón y, terminado el aleluya, proclama el anuncio. (También podría hacerse en algún otro momento, por ejemplo en el silencio después de la comunión).

Oración universal: Con un espíritu muy abierto, oremos por nosotros y por el mundo entero diciendo: ESCÚCHANOS, PADRE.

1. Por todos los cristianos, por todos los que sentimos la alegría de creer en Jesús. OREMOS:

2. Por los hombres y mujeres de buena voluntad que no han descubierto aún el gozo de la fe. OREMOS:

3. Por los países de misión, y para que cada vez sean más los sacerdotes y religiosos hijos de aquellas tierras. OREMOS:

4. Por los niños y niñas que hoy viven esta fiesta llenos de alegría; y también por los niños y niñas que sufren la pobreza o el abandono. OREMOS:

5. Por cada uno de nosotros, y por nuestras familias, y por nuestros amigos. OREMOS:


Escucha, Padre, nuestra oración, y derrama tu Espíritu en nuestros corazones. Por Jesucristo, nuestro Señor.
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SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS
1 de enero de 2009


Bienvenidos todos a celebrar la Eucaristía en este primer día del año 2009. Que la paz y la gracia de Jesucristo, el hijo de María, el Hijo de Dios, estén con todos vosotros.

MONICIÓN DE ENTRADA

Comenzamos un nuevo año, y lo hacemos con los ojos y el corazón puestos en la mirada de Jesús nacido en Belén. María, su madre, nos lo ofrece para que nos acompañe en nuestro caminar. Y nosotros, como María, queremos estar muy abiertos a esa mirada, y queremos que el mundo entero pueda también estarlo. Para que en todo lugar crezca la paz, la alegría, el amor, la justicia que Dios, nuestro Padre, quiere para todos. Con fe y acción de gracias, comencemos la Eucaristía. 


A. penitencial: En silencio, pongámonos ante Dios.

- Tú, Principio y Fin de todas las cosas. SEÑOR, TEN PIEDAD.
- Tú, Luz de vida y de esperanza. CRISTO, TEN PIEDAD.
- Tú, Príncipe de la paz. SEÑOR, TEN PIEDAD.

Oración universal

Al empezar este año 2009, presentemos al Padre nuestra oración y pidamos que derrame su amor sobre nosotros y sobre el mundo entero. Oremos diciendo: PADRE, ESCÚCHANOS.

1- Oremos por el papa Benedicto, por los obispos, sacerdotes y diáconos, y por todos los cristianos. Para que todos sepamos transmitir alegría y mostremos en nuestras vidas el rostro misericordioso de Dios. OREMOS:

2. Oremos por todos los pueblos de la tierra, y de un modo especial por los que sufren los horrores del hambre o de la guerra. Para que todo el mundo pueda vivir en paz y prosperidad. OREMOS:

3. Oremos por los que a lo largo de este año vivirán acontecimientos importantes para sus vidas. Por los niños que nacerán, las parejas que se casarán, los que se consagrarán a la vida sacerdotal o religiosa. Que Dios les bendiga y les acompañe siempre. OREMOS:

4. Oremos por los trabajadores del campo y del mar, por los que se ganan la vida en las fábricas y en los talleres, por los que están en las oficinas y en los centros de enseñanza. Para que su trabajo les permita una vida digna y tranquila. OREMOS:

5. Oremos también por los que no tienen empleo o han de trabajar en condiciones precarias y sin seguridad ante el futuro. Para que se terminen estas situaciones dolorosas e injustas. OREMOS:

6. Oremos finalmente por todos los hombres y mujeres, de cualquier lugar del mundo. Para que a todos llegue el amor, la paz y la vida que sólo Dios puede dar. OREMOS:


Escucha, Padre, nuestra oración, y llénanos con tu luz. Por Jesucristo, tu Hijo, el hijo de María, nuestro hermano, que vive y reina por...

Padrenuestro: Unidos a Jesús, presente en medio de nosotros, nos atrevemos a decir:

CPL
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sábado, 30 de diciembre de 2006
30 Dic. 06 (ACI).- La Agencia oficial de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos presentó este 30 de diciembre su informe anual de misioneros y misioneras asesinados en el cumplimiento de su labor evangelizadora el presente año.

“Según las informaciones en nuestra posesión –dice el documento de Fides-, este año han muerto 24 sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos, uno menos respecto al año anterior.

El elenco de Fides no se refiere “sólo a los misioneros ad gentes en sentido estricto, sino a todo el personal eclesiástico que ha muerto de modo violento o que ha sacrificado su vida conscientes del riesgo que corrían, antes que abandonar su compromiso de testimonio y apostolado”.

El informe señala que “no usamos intencionalmente el término ‘mártires’, para no entrar lo más mínimo en el juicio que eventualmente la Iglesia dará de ellos, y también por la escasez de noticias que, en la mayoría de los casos, se consigue recoger sobre su vida e incluso las circunstancias de su muerte”.

“Los proponemos en todo caso al recuerdo y al sufragio de todos, precisamente para que no su sacrificio, bien conocido por Dios, no sea olvidado por los hombres, y por el tributo que han dado al crecimiento de la Iglesia en todas las partes del mundo, al servicio de la promoción humana y de la evangelización”.

Respecto a los continentes donde se han registrado en el 2006 el mayor número de víctimas, figura en primer lugar África, que ha visto la muerta violenta de 9 sacerdotes, 1 religiosa y 1 voluntaria seglar. La nación con el mayor número de sacerdotes asesinados es Kenia, con 3 sacerdotes muertos violentamente, a la que sigue Nigeria, con 2 sacerdotes. La única religiosa asesinada en África es Sor Leonella Sgorbati, Misionera de la Consolata, asesinada en Mogadiscio (Somalia), y la voluntaria seglar, de nacionalidad portuguesa, fue asesinada en Mozambique.

El segundo continente según el número de víctimas del 2006 es América, dónde han muerto 6 sacerdotes, 1 religiosa y 1 laico, Cooperador Salesiano.

Asia ha visto la muerte de 2 sacerdotes, una religiosa y un laico. En India han muerto un sacerdote y un laico, y en Ambon, en las Molucas, teatro en los últimos años de sangrientos enfrentamientos y violencias, ha muerto una religiosa.

“A ellos se debe añadir el nombre de don Andrea Santoro, misionero Fidei donum en Turquía, asesinado en Trabznon mientras estaba rezando en su iglesia”, dice el informe de Fides.

“Oceanía –sigue el informe anual- ha vertido su contribución de sangre a la causa del Evangelio con un religioso de los Hermanos de San Juan de Dios muerto en Port Moresby, en Papua Nueva Guinea”.

Testigos de fe desconocidos

A esta lista provisional, explica Fides, “se debe añadir además la larga lista de tantos milites desconocidos de la fe’ de los cuales no tendremos nunca noticias, que sufren en todos los rincones del planeta y pagan con su vida su fe en Cristo”.

El informe completo en español, con la lista y datos biográficos de los testigos de la Fe puede descargarse de la página de Fides: http://www.fides.org/spa/martirologio/missionari_uccisi2006.doc
Publicado por Desconocido @ 23:37  | Noticias internacionales
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La Navidad encierra un secreto tan profundo que, por desgracia, y si no estamos atentos, incluso a los cristianos se nos puede escapar. Y terminamos celebrando "algo", pero sin saber muy bien el "qué".

Muchos ni sospechan que la Navidad nos está ofreciendo la clave para descifrar el misterio de la vida.
Generación tras generación los hombres han gritado sus preguntas más angustiosas: ¿Por qué tenemos que sufrir, si la felicidad nos tira con tanta fuerza?. ¿Por qué la muerte, si estamos hechos para la vida?. ¿Por qué a veces la vida se vuelve tan pesada y tan injusta para muchas personas?... Son preguntas que también se las hemos hecho a Dios para conocer su respuesta.

Y en la Navidad, Dios ha hablado. Tenemos ya su respuesta. Pero Dios no nos ha hablado con bonitos discursos sobre la vida o la muerte. No. La Palabra de Dios se ha hecho carne. O lo que es lo mismo, en Jesucristo el mismo Dios ha querido sufrir en nuestra propia carne el dolor, la impotencia, el sufrimiento y la muerte.

Dios no da explicaciones sobre el sufrimiento, sino que sufre con nosotros. No responde al por qué de tanto dolor y humillación, sino que Él mismo recibe humillaciones, persecución y pobreza. Dios no responde con palabras al misterio de la vida humana, sino que El se embarca en esta aventura.

Desde que El apareció un día en Belén, ya nada es igual. En cualquier camino del hombre, hay en Jesús, una salida con futuro. Ya no estamos perdidos ni a obscuras. Nos ha visitado el Sol que nace de lo alto para iluminar a los que nos move¬mos entre tinieblas y dudas.

No. No me he olvidado que estamos celebrando la Misa Funeral por N.. Lo que ocurre es que sólo desde el misterio de Jesús podemos entender los cristianos el nacimiento, la vida, la muerte y la resurrección de N.

Porque un cristiano no es alguien que sabe muchas cosas sobre Dios o sobre Jesús, sino alguien que lo ha descubierto y que, a pesar de sus fallos y limitaciones, es para los demás una estrella, un reflejo del amor de Dios.

No es mi intención hacer un panegírico de N. Cada uno, desde su corazón, sabrá recoger lo mejor de su ejemplo, de sus consejos y de sus mejores deseos. Y también sabrá perdonarle si en algo no ha acertado. Lo más importante de N. (como de cualquier persona) es el mensaje, que a través de su vida, Dios nos ha querido dejar.

Y, en este sentido, me parece una feliz coincidencia que estemos celebrando esta Misa-Funeral, cuando la Iglesia está celebrando la fiesta de la Sagrada Familia.
Y si lo de "sagrada" nos asusta, pues quedémonos con la idea de que la familia de Jesús, María y José era una familia que, como las demás, tuvo que hacer frente a muchas dificultades y contratiempos, pero que no estaba dispuesta a rebajar sus exigencias de amor y de unión.
Y no olvidemos tampoco que no hay nada más sagrado que los padres, nuestros padres. De ahí que también nuestras familias sean " sagradas".

En el evangelio nos habla que José y María encontraron a su hijo perdido a los tres días con clara relación a su muerte y resurrección al tercer día. María y José experimentaron la alegría del encuentro, como los apóstoles “se llenaron de alegría al ver al Señor”. Con esa esperanza despedimos a nuestro hermano: Recuperarlo cuando participe de la resurrección del Señor ya que ha participado en su muerte.
Publicado por Desconocido @ 23:30  | Homilías
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ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap., predicador de la Casa Pontificia, a la liturgia de la Misa del próximo domingo 31 de Diciembre de 2006, fiesta de la Sagrada Familia: Jesús, María y José.

Domingo después de Navidad: Fiesta de la Sagrada Familia
I Samuel 1, 20-22.24-28; I Juan 3, 1-2.21-24; Lucas 2, 41-52

Sobre la familia

«Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados». En estas palabras de María vemos mencionados los tres componentes esenciales de una familia: el padre, la madre, el hijo. No podemos este año hablar de la familia sin tocar el problema que en estos momentos más agita a la sociedad y preocupa a la Iglesia: los debates parlamentarios sobre el reconocimiento de las parejas de hecho.

No se puede impedir que el Estado busque dar respuesta a situaciones nuevas presentes en la sociedad, reconociendo algunos derechos civiles a personas también del mismo sexo que han decidido vivir juntas sus propias vidas. Lo que importa a la Iglesia –y debería importar a todas las personas interesadas en el bien futuro de la sociedad- es que esto no se traduzca en un debilitamiento de la institución familiar, ya muy amenazada en la cultura moderna.

Se sabe que la forma más efectiva de agotar una realidad o una palabra es la de dilatarla y banalizarla, haciendo que abrace cosas diferentes y entre sí contradictorias. Esto ocurre si se equipara la pareja homosexual al matrimonio entre el hombre y la mujer. El sentido mismo de la palabra «matrimonio» -del latín, función de la madre (matris)- revela la insensatez de tal proyecto.

No se ve, sobre todo, el motivo de esta equiparación, pudiéndose salvaguardar los derechos civiles en cuestión también de otras maneras. No veo por qué esto deberá sonar a un límite y ofensa a la dignidad de las personas homosexuales, hacia quienes todos sentimos el deber de respetar y amar, y de quienes, en algunos casos, conozco personalmente su rectitud y sufrimiento.

Lo que estamos diciendo vale con mayor razón para el problema de la adopción de niños por parte de parejas homosexuales. La adopción por parte de éstas es inaceptable porque es una adopción en exclusivo beneficio de los adoptantes, no del niño, que bien podría ser adoptado por parejas normales de padre y madre. Hay muchas que esperan hacerlo desde hace años.

Las mujeres homosexuales también tienen, se hace observar, el instinto de la maternidad y desean satisfacerlo adoptando a un niño; los hombres homosexuales experimentan la necesidad de ver crecer una joven vida junto a ellos y quieren satisfacerla adoptando a un niño. Pero ¿qué atención se presta a las necesidades y a los sentimientos del niño en estos casos? Se encontrará con que tiene dos madres o dos padres -en lugar de un padre y una madre-, con todas las complicaciones psicológicas y de identidad que ello comporta, dentro y fuera de casa. ¿Cómo vivirá el niño, en el colegio, esta situación que le hace tan diferente de sus compañeros?

La adopción es trastornada en su significado más profundo: ya no es dar algo, sino buscar algo. El verdadero amor, dice Pablo, «no busca el propio interés». Es verdad que también en las adopciones normales los progenitores adoptantes buscan, a veces, su bien: tener alguien en quien volcar su amor recíproco, un heredero de sus esfuerzos. Pero en este caso el bien de los adoptantes coincide con el bien del adoptado, no se opone a él. Dar en adopción un niño a una pareja homosexual, cuando sería posible darlo a una pareja de padres normales, no es, objetivamente hablando, hacer su bien, sino su mal.

El pasaje del Evangelio de la festividad termina con una escena de vida familiar que permite entrever toda la vida de Jesús desde los doce a los treinta años: «Él bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre iba guardando todas estas cosas en su corazón. Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en edad y en gracia ante Dios y los hombres». Que la Virgen obtenga a todos los niños del mundo el don de poder, también ellos, crecer en edad y gracia rodeados del afecto de un padre y de una madre.

[Traducción del italiano realizada por Zenit]
Publicado por Desconocido @ 15:38  | Espiritualidad
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La Jornada de la Infancia Misionera 2007 se presenta con el lema "Ponte en camino...eres misionero" . Colocamos a continuación el origen, finalidad y celebración de esta jornada conforme se encuentra en el tríptico de divulgación.

Origen

Mons. Forbin Janson sintió la necesidad en 1843 de impulsar en el seno de la naciente Obra de la Propagación de la Fe la formación misionera de los niños para que se inicien en el compromiso de ayudar a otros niños más necesitados. De esta manera y con rapidez se extiende por numerosos países. Es elevada a Obra Pontificia por Pío XI el 3 de mayo de 1922. En España se instaura oficialmente en 1852 por la Reina Isabel II a instancias de Mons. Bonel y Orbe, cardenal arzobispo de Toledo.
Desde su creación ha sido alentada por todos los Papas, desde Gregorio XIV hasta Benedicto XVI.

Finalidad

• Suscitar en los niños el deseo de ayudar a otros niños con la oración y la colaboración económica en el conocimiento de la Buena Noticia del Evangelio;
• Ayudar a los educadores —padres, catequistas y profesores— a desarrollar en los procesos de formación cristiana de los niños la dimensión misionera universal;
• Crear una red de solidaridad humana y espiritual entre los niños de los antiguos y nuevos continentes.

Celebración

La Iglesia universal tiene establecida una Jornada anual para recordar e incentivar a las comunidades eclesiales a asumir el sentido y finalidad de esta Obra. En España, la celebración de esta Jornada está fijada en el calendario litúrgico el último domingo de enero.


LOS NIÑOS AYUDAN A LOS NIÑOS

Infancia Misionera promueve en el mundo que “los niños ayuden a los niños” en situación de marginación o pobreza material, humana o religiosa. Y para ello, en la actualidad la obra Pontificia Infancia Misionera, presente en los cinco continentes, ayuda al sostenimiento de:

Cerca de 7.000 dispensarios

Más de 2.000 hospitales

Unos 2.800 0rfanatos

Más de 15.000 escuelas maternales

Unas 38.700 escuelas primarias

Cerca de 13.000 escuelas medias.
Publicado por Desconocido @ 0:00  | Misiones
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viernes, 29 de diciembre de 2006
ZENIT publica una composición literaria escrita por Chiara Lubich, fundadora del movimiento de los Focolares.

Navidad
2006


Lo invisible se hizo visible,
el Verbo se hizo carne,
la Luz brilló en las tinieblas.

Si Dios ha bajado del Cielo por nosotros,
¡no cabe duda de que nos ama!

Si Dios nos ama
todo es más comprensible.
Oculta en los trazos oscuros de nuestra existencia
se puede advertir entonces su mano amorosa.
Hay un motivo a menudo ignorado,
pero un motivo de amor.


Chiara Lubich
Publicado por Desconocido @ 23:34  | Espiritualidad
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ZENIT publica el mensaje de Navidad 2006 que han escrito monseñor Felipe Arizmendi Esquivel, obispo de San Cristóbal de Las Casas, y su obispo auxiliar, monseñor Enrique Díaz Díaz.

NAVIDAD, EXPRESION DE AMOR
Mensaje de Navidad 2006


Al llegar estos días, todo cambia: luces, colores, adornos, regalos, vacaciones, buenos deseos, promesas, reuniones, fiestas, etc. ¿Cuál es el origen y la razón de todo ello? ¿Para qué sirven estas fechas? ¿Qué queda después?

Es obvio que, para algunos, son sólo ocasión para divertirse, descansar, relacionarse, gastar, presumir y, quizá, para encadenarse más a vicios y pasiones totalmente contrarios al espíritu de Jesús. Para muchos otros, ojalá fueran la mayoría, es tiempo de acercarse más a Dios, de convivir pacíficamente en familia, de enmendar lo torcido, de llenarse de nuevos ánimos para seguir adelante.

Ofrecemos estas sencillas reflexiones, con la intención de colaborar en el esfuerzo por dar a estas fechas el sentido que Dios quiere, y no sean paja que se lleva el viento, ni sólo quede basura, como cuando se rompe una esferita, bella por fuera, hueca por dentro.

Navidad, amor de Dios
El evangelista Juan sintetiza el misterio de Cristo, su encarnación y su pascua, en el amor: “Tanto amó Dios al mundo que le dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna” (Jn 3,16).

En efecto, ¿por qué Dios Padre nos envió a su Hijo, Jesucristo? Porque nos ama. ¿Por qué éste se hizo uno de nosotros? Por amor. ¿Por qué nació pobre, vivió en familia e hizo suyas nuestras dolencias, hasta morir en la cruz? Sólo para demostrarnos, con hechos, que nos ama, que no nos deja solos, que nos comprende. ¿Por qué quiso quedarse permanentemente en medio de nosotros, en la Eucaristía? Para estar siempre cerca, al alcance de nuestro corazón; para ser hermano, compañero, amigo y salvador.

En estos días de Navidad, te invitamos a permitirte experimentar el amor de Dios. El, en verdad, te ama. El está cerca de ti, en tus alegrías y en tus tristezas; cuando te rodean de cariño familiares y amigos, y cuando te hundes en una terrible soledad, sin comprensión ni amistad. El te comprende, aunque tu pasado sea triste y vergonzoso. El confía en ti y espera mucho de ti, aunque los demás te desprecien, te ofendan y te olviden. El te acompaña y fortalece, te levanta y sostiene, cuando todo se te viene abajo, cuando parece que el tunel no tiene salida, cuando la deseperación te ahoga.

¡Animo! Acércate a El, con sencillez y humildad, como los pastores; con esfuerzo y valentía, como los reyes magos. No habrá frustración, sino una alegría honda y profunda, que perdurará en tu corazón, aún después de que pasen estos días.

Navidad, amor en familia
Dios quiso nacer y crecer en un hogar. Podría haber procedido de otra manera. Sin embargo, “nació de una mujer” (Gál 4,4) y “vivió sujeto” a María y a José (Lc 2,51), conviviendo con sus parientes y con sus paisanos de Nazaret (cf Mc 6,1-3).

¿Por qué decidió ser parte de una familia y de un pueblo? ¿Por qué escogió ese lugar y ese tiempo? ¿Por qué asumió una cultura concreta e histórica? Sólo por amor. No fue por accidente, ni por casualidad. Fue una decisión de amor. Fue para demostrarnos cuán cerca está de nosotros y que, por tanto, nos comprende. Fue para ratificarnos que, para Dios, lo más valioso es la familia. Fue para enseñarnos a vivir el amor en nuestra familia.

En estos días de Navidad, te invitamos hacer todo lo posible por convivir en paz en tu hogar. Es lo más valioso que tienes: tu familia. Aunque haya cosas que no te gusten en la forma de ser de alguien de sus integrantes, son los tuyos, los que Dios te dio. Manifiéstales tu amor, tu cariño, tu atención, tu gratitud. Perdónense con generosidad unos a otros. Si pareciera que ya todo se acabó, hay que resembrar la esperanza de que todo puede cambiar. Que cada quien haga su esfuerzo, y la Navidad será no sólo hermosa y pacífica, sino permanente y duradera.

Navidad, amor sin fronteras
En el Credo, que es el resumen de nuestra fe, proclamamos: “Por nosotros los seres humanos, y por nuestra salvación, bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre”. Nació y convivió en nuestro suelo, por nosotros; es decir, por amor. Así resume también San Pedro toda la vida de Jesús: “Pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo” (Hech 10,38). En efecto, en El se encarna todo lo que expresa la parábola del buen samaritano: se conduele de tantos heridos al borde del camino y les procura su salud integral (cf Lc 10,25-37).

La Navidad, por tanto, no puede reducirse a una fiesta individualista, ni siquiera exclusivamente familiar. Jesús nos enseña a compartir con todos, en especial con los más pobres y excluidos, con los indígenas y migrantes, para que se levanten, sean respetados sus derechos y logren una vida plena, en lo material, en lo cultural, en lo espiritual, y obtengan la salvación eterna.

¿Quieres que tu Navidad sea profunda y duradera? Fíjate en quienes viven cerca de ti y carecen de cariño, de alimento, de casa, de ropa, de salud, de compañía. ¿Qué puedes hacer por ellos? Compárteles lo que puedas, aunque sea un vaso de agua (cf Mc 9,41). Pero, si te es posible, no te conformes con ello. Aliéntales con programas de promoción humana, para que lleguen a valerse por sí mismos, y no sean eternos dependientes. Y lucha por la transformación del sistema económico, político y social en que vivimos, plagado de injusticia y corrupción. Empieza por cambiar lo malo que haya en tu paraje o comunidad, en tu municipio, tu Estado y tu País.

Que el Espíritu Santo, que fecundó el seno de María y colmó a Jesús para que transformara este mundo (cf Lc 4,16-19), nos asista, para que nuestra Navidad sea plena. Así lo deseamos y lo pedimos en nuestra oración por ustedes.

+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo de San Cristóbal de Las Casas

+ Enrique Díaz Díaz
Obispo Auxiliar de San Cristóbal
Publicado por Desconocido @ 23:30  | Hablan los obispos
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Navidad, fiesta cristiana y cuna de humanidad


Quito, diciembre 20 de 2006

“En lo mas hondo de nuestro ser, hay hambre de amor y justicia, de libertad y verdad, sed de contemplación, de belleza y de paz, ambición de plenitud humana, ansias de hogar y fraternidad, deseos de vida y felicidad” [1] .
Celebramos esta Navidad con gran expectativa ante un nuevo gobierno, que promete cambios en la estructura y la política del país y con un pueblo ávido de bienestar.
¡Que con la bendición de Dios y el esfuerzo de todos sean estos el gran regalo de la navidad y el mejor augurio para el nuevo año!
Hermanos ecuatorianos: feliz Navidad y Próspero año nuevo.

+ Mons. Néstor Herrera Heredia
Obispo de Machala
Presidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana
Secretaría General de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana
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[1] Documento de preparación para la V Conferencia del CELAM, 2).
Publicado por Desconocido @ 23:24  | Hablan los obispos
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(EL DÍA, 29 - XII, La Laguna) Hoy es un día importante para la Pontificia, Real y Venerable Esclavitud del Santísimo Cristo de La Laguna, pues cumple el primer centenario de la concesión del título de Real por parte del Rey Alfonso XIII cuando visitó la ciudad de La Laguna en 1906.

Es de destacar que hoy se cumplen 100 años del día en que Alfonso XIII, según los representantes de la Esclavitud del Crucificado moreno de Aguere, autorizó la utilización del escudo de armas reales a la que en 1906 "era la primera asociación pública de fieles en la isla de Tenerife que alcanzó dicha distinción".

La Esclavitud del Santísimo Cristo de La Laguna se fundó el 6 de septiembre de 1659 por 33 personas de la nobleza, destacando los historiadores que la formación religiosa se fundó en sustitución de una hermandad más antigua que existía desde principios del siglo XVI y que rendía culto al Cristo lagunero. La Esclavitud decayó en el siglo XIX y fue restablecida sobre bases más democráticas en el año 1873.
Publicado por Desconocido @ 23:11  | Patrimonio Religioso
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29 Dic. 06 (ACI).- El Papa Benedicto XVI pide orar para que los obispos sean promotores de la paz en el mundo y por el desarrollo de la Iglesia en África durante el próximo mes de enero de 2007.

Según dio a conocer hoy la Sala de Prensa de la Santa Sede, la intención general del Apostolado de la Oración del Papa para el mes de enero de 2007 es: "Para que en nuestro tiempo, desafortunadamente marcado por no pocos episodios de violencia, los pastores de la Iglesia sigan indicando al corazón de todos la vía de la paz y de la concordia entre los pueblos".

Su intención misional es: "Para que la Iglesia en África sea cada vez más un auténtico testimonio de la Buena Nueva de Cristo y se empeñe en todas las naciones en la promoción de la reconciliación y de la paz".
Publicado por Desconocido @ 23:09  | Noticias internacionales
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jueves, 28 de diciembre de 2006
28 de Diciembre

El día 6 de enero dará comienzo la preparación de la V Bajada de Ntra.Sra. la Virgen de los Reyes. Una celebración eucarística servirá para invitar a los fieles a prepararse durante este año para tal acontecimiento que tendrá lugar el próximo diciembre. El lema escogido para esta bajada es Tu madre está aquí...tomado de aquel evangelio en el que los familiares de Jesús van a buscarlo...¿Quienes son mi madre y mis hermanos,,,? los que cumplen la voluntad de Dios.
Publicado por Desconocido @ 22:57  | Comunicados Diocesanos
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28 de Diciembre

Más de 1.500 palmeros (unas 350 familias) en situación de extrema pobreza y de exclusión social, han recibido este año 2006 ayuda económica y asesoramiento a través de los servicios de Cáritas parroquiales y arciprestales de La Palma, según los datos facilitados por José María Rivero, subdirector de Cáritas Diocesana. El pago del alquiler y facturas de luz y agua; la compra de alimentos y otros artículos de primera necesidad como ropa o calzado para los más pequeños, han sido las principales demandas cubiertas por Cáritas a estas familias, muchas de las cuales son monoparentales, con una media de tres o cuatro hijos menores y unos recursos muy limitados.
Publicado por Desconocido @ 22:55  | Comunicados Diocesanos
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Funeral en Navidad



Ninguna época es buena para celebrar la muerte de un ser querido, pero, puestos a elegir, estas fechas de Navidad serían las últimas que elegiríamos.

La Navidad es fiesta de encuentros familiares y no de despedidas tristes. Pero la muerte no entiende de fechas y, por eso, nos hemos reunido para dar nuestro adiós de este mundo a N., después de X años de vida.

Como cristianos, su muerte no la podemos considerar como un fracaso, sino como una meta conseguida, como entrada en la vida definitiva, como misión cumplida.
Aunque pueda parecernos extraño, éste es el mensaje de la Navidad cristiana. La fiesta de Navidad nos invita a mirar a un Niño recién nacido, que es lo más opuesto a la muerte que puede haber y, sin embargo, no podemos olvidar que este Niño es para nosotros el que nos ha salvado a través de su Muerte y, Resurrección.

La cueva de Belén y el sepulcro de Jerusalén nos están hablando de dos cunas que acogen el Cuerpo de Cristo en dos diferentes nacimientos: en Belén es nacer para morir y, en el sepulcro, resucitar para vivir sin fin.

El día de Navidad veíamos a los pastores acercarse al pesebre a adorar a aquel Niño y hoy hemos escuchado el relato del mismo Juan, acercándose al sepulcro vacío y dar testimonio de ello. " Lo que hemos visto, oído y tocado con nuestras manos os lo anunciamos, para que vuestra alegría sea completa ".

Nacer y morir son dos grandes experiencias humanas. El nacer es fundamentalmente idéntico para todos, pero el morir puede ser esencialmente distinto, dependiendo de la fe o no fe del que muere.

Es lo que querernos agradecer a toda esa cadena de testigos que han gastado su vida por nosotros. N. se ha ido de vuestro lado, pero sin duda son muchos los recuerdos, los consejos y los ejemplos que os deja.

Es el momento de dar gracias a Dios por su vida y es también el momento de poner en práctica sus aspiraciones más nobles para que no mueran.

Siempre estaremos en deuda con nuestros familiares difuntos, porque siempre tendremos que agradecerles el amor que nos han dado, los trabajos que han realizado por nosotros y el ambiente que construyeron para que nuestra alegría fuera completa.
Ojalá nos convirtamos en testigos de esperanza en medio de este mundo tan herido de esperanza.

La esposa y los hijos de N. quieren agradeceros a todos vuestras muestras de cariño, pero muy especialmente a sus amigos, porque habéis sabido estar cerca de él ( ella) y ser un buen apoyo en medio de su enfermedad.


Publicado por Desconocido @ 22:49  | Homilías
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La Delegación Diocesana de Misiones de la Diócesis de Tenerife informa de los actos a realizar con motivo de la jornada de la Infancia Misionera a celebrar el 28 de Enero de 2007.

La Laguna 9 de diciembre de 2006

Querido hermano/a en Jesús "el esperado de los pueblos":

En primer lugar deseo que el Niño Dios que nace en Belén te colme de todos sus bienes; por otro lado recordarte que la Iglesia celebra en el mes de enero, la jornada de la Infancia Misionera. El lema escogido para este día especial es: "Ponte en camino... eres misionero". Para unirnos a toda la comunidad cristiana y sensibilizar al pueblo de Dios correctamente te enviamos todo el material de la campaña.
Como es tradicional en nuestra diócesis celebraremos el día de la Marcha y del Festival de la Canción Misionera, el sábado 2Dde enero en la Villa de Candelaria, junto a la patrona de nuestras islas y presidida por nuestro Obispo. Pueden participar niños desde 3° de primaria hasta los 14 años. A continuación, te ofrecemos algunos aspectos que has de tener en cuenta para un mejor desarrollo de los actos de este día:
1. Horario del día:
10,30: Acogida en Las Caletillas por la Avenida que limita con la playa. 11,00: Motivación con la presencia del Sr. Obispo y el equipo organizador. 11,15: Salida de la Marcha hacia la Basílica.
12,30: Eucaristía presidida por el Sr. Obispo.
13,30: Almuerzo en la plaza de la patrona de Canarias.
15,00: Festival de la Canción Misionera.
18,00: Final del encuentro y regreso a los lugares de origen.

2. La colocación de los niños se hará con el color correspondiente a cada continente, para ello los niños han de tener un pañuelo en el cuello.
a) Pañuelo Verde (Africa): Corresponde a los Arciprestazgos de La Laguna, Taco, y La Cuesta.
b) Pañuelo Rojo (América): Corresponde a los Arciprestazgos de Tegueste y Tacoronte.
c) Pañuelo Amarillo: Corresponde a los Arciprestazgos de Icod y La Orotava.
d) Pañuelo blanco (Europa): Corresponde a los Arciprestazgos de Güimar, Granadilla, Isora, La Gomera, El Hierro, Los Llanos y Santa Cruz de la Palma.
e) Pañuelo Azul (Oceanía): Corresponde a los Arciprestazgos de Santa Cruz, Ofra y La Salud.
(Como ven nos gustaría, si fuera posible, poder contar con representantes de todos los Arciprestazgos).
3. Las Guaguas nos dejaran al principio de la Avenida Marítima (Las Caletillas) y la Policía Local indicará donde deben aparcarse. Por la tarde recogerán a los pasajeros en la plaza de la Basílica.
4. En cada guagua se hará una colecta destinada a los niños de las misiones que se les hace llegar a los responsables y se ofrecerá en la Eucaristía expresando así nuestro Espíritu misionero. Seria bueno motivar a los niños con anterioridad para que tenga un carácter penitencial (que sea fruto del ahorro y de la privación diaria). Por otro lado, los niños que vayan a comulgar deben haber recibido el Sacramento de la Reconciliación; es dificil celebrarlo ese día, por la cantidad de participantes.

5. Los responsables de cada guagua rellenarán la ficha correspondiente que luego entregarán a los responsables de la Marcha.

6. Los niños deberán traer la comida y bebida necesaria, junto al calzado y la vestimenta adecuada (gorra para el sol), para pasarlo lo mejor posible.

7. Se recomienda motivar a los niños, en las catequesis y las clases de religión para que toda la jornada tenga una motivación misionera. No olvidar que si se participa en el Festival la letra y música que se presentan han de ser inéditas.

8. La Eucaristía (si el tiempo lo permite) se celebrará en la plaza para evitar los problemas de otros años.

9. Como himno de la Marcha utilizamos el de años anteriores "Canta y Camina".

10. Rogamos a los acompañantes de los chicos que colaboren con los organizadores a la hora de velar por su seguridad (recordemos que algún año "algún animador es más niño que los propios niños").

11. Les pedimos, por favor, que se respete el horario previsto. Avisen adecuadamente a los padres en cuanto al regreso y así colaboramos a no desesperarnos por la tarde (comenzamos en tomo a las 10,30 h. y terminaremos alrededor de las 18 h.).

12. Pedimos a los sacerdotes y religiosas que deseen acompañarnos que hagan compatible su presencia con sus compromisos pastorales de la tarde (los horarios están muy claros y si nos desesperamos no favorecemos la buena organización de esta jornada).

13. Es importante que cada grupo organice, para los tiempos libres, las dinámicas o juegos que crean oportunos de acuerdo con el sentido de lo que celebramos ese día.

Sin otro particular y quedando a su disposición para cualquier servido que te podamos prestar desde esta Delegación.

Te saluda atentamente:
Juan Manuel Yanes Marrero
Delegado Diocesano
Publicado por Desconocido @ 13:36  | Comunicados Diocesanos
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El padre Fernando Lorente o.h. en su semanal artículo, "Luz en el camino", nos habla de la revolución de la Navidad, "que se llama y es Alegría", publicado en EL DÍA, en la sección Criterios.

Luz en el Camino Fernando Lorente, o.h*


NO ES LA REVOLUCIÓN de esas ideologías políticas que, con su intentos y hechos, cada vez mayores, están manchando y destrozando "el arte tan difícil y tan noble que es la política en aquellos ciudadanos que se preparan para ella y la ejercen con olvido del propio interés y de toda ganancia venal; que luchan con integridad moral y con prudencia contra la injusticia y la opresión, contra la intolerancia y el absolutismo de un solo hombre o de un solo partido político, y así se consagran con sinceridad y rectitud, más aún, con caridad y fortaleza política, al servicio de todos". (cf. Vaticano II, Constitución Gaudium et Spes, núms. 75-76). Este tema lo desarrollaremos en otras fechas. Hoy, nos referimos a esa Revolución de Navidad que se llama y es "Alegría". Así, con mayúscula, con esta altura y profundidad.

La Fiesta de Navidad, que los cristianos venimos celebrando ya más de dos milenios y los que la celebrarán en los sucesivos, es y será siempre toda una invitación a la alegría y al gozo. Recordemos el relato del nacimiento de Jesús. Todo Él viene precedido precisamente por esas palabras del ángel: "Os vengo a traer la buena noticia, la gran alegría para todo el pueblo". Y es que el fundamento de esta alegría es un conocimiento que está en la raíz de nuestra existencia: Dios que es la misma Alegría se ha hecho hombre para compartir nuestra vida. Desde entonces, la alegría es para los creyentes algo que hemos de cuidar y acrecentar gozosamente con amor en nosotros y vivirlo con los demás. La tristeza, por el contrario, es algo que hemos de combatir constantemente.

Un gran pensador español, meditando sobre esta alegría radical que se desprende de la encarnación de Dios, llega a decir que "el gusto por la felicidad forma parte de los elementos vitales del ser cristiano". Por eso, la alegría no es algo secundario. Ni accidental en la vida del cristiano. Al contrario, es un rasgo que ha de caracterizar la existencia entera de todo creyente, porque se siente acompañado a lo largo de los años por el mismo Dios encarnado. Pero, ¿cómo mantener la alegría cuando la soledad, el dolor, la enfermedad, la misma muerte de un ser querido y tantos otros sufrimientos entristecen nuestra vida? ¿Cómo eliminar de nuestro corazón tantas sombras que ahogan nuestra alegría?

Siempre debemos recordar, antes que nada, que esta alegría del creyente cristiano no es fruto de un temperamento optimista, ni resultado de una vida sin problemas ni tensiones. El creyente se ve enfrentado a la dureza de la vida con la misma crudeza y la misma fragilidad que cualquier otro ser humano. El secreto de su alegría serena está en que sabe apoyar confiadamente su vida en ese Dios cercano y amigo que es Dios nacido en Belén. Por eso, esa alegría no se manifiesta ordinariamente en la euforia o el optimismo, sino que se esconde humildemente en el fondo de su alma. Es una alegría que está ahí, sostenida por nuestra fe en Dios. Una alegría que crece en la medida en que sabemos difundirla e irradiarla serenamente a nuestro alrededor. Un testimonio entre tantos: un hombre que pasó muchos años en un campo de concentración de Siberia escribió en la pared de su celda esta frase que sintetiza bien cuál ha de ser nuestra actitud: "Buscaba a Dios y Dios se me ocultaba; buscaba mi propia alma y no la encontraba; busqué a mi hermano y encontré al mismo tiempo a Dios en mi alma".

Cuántas veces sucede así. Quien no encuentra paz en sí mismo ni siente la cercanía gozosa de Dios en el interior de su corazón, muchas veces recupera la alegría verdadera al tratar de aliviar el sufrimiento o la tristeza del hermano. Despertar en nosotros, como auténticos cristianos, esta alegría y difundirla a nuestro alrededor es celebrar y vivir hondamente la Navidad, la mayor revolución en la humanidad y de todos los tiempos: la alegría cristiana.

*Capellán de la clínica de S. Juan de Dios
Publicado por Desconocido @ 11:48  | Artículos de interés
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Subsidio litúrgico para la fiesta de la Sagrada Familia
Domingo, 31 de diciembre de 2006
Jornada de Familia y Vida 2006


MONICIÓN DE ENTRADA

La luz y la alegría del nacimiento de Jesús en Belén llenan nuestras vidas en este tiempo de Navidad. Hoy, fiesta de la Sagrada familia, contemplamos el misterio de Belén: Jesús, María y José. Una familia sencilla que es modelo y luz para todas las familias del mundo, faro para la Iglesia y para la gran familia humana. La Sagrada Familia es propuesta constantemente como modelo de vida familiar. Así lo hizo también Benedicto XVI en la celebración del V Encuentro Mundial de las Familias en Valencia. Reavivando los sentimientos de gozo de aquellos días, recordando la proclamación del evangelio del matrimonio y la familia que el Papa hizo ante las familias de todo el mundo, nos preparamos ahora para escuchar la Palabra de Dios y celebrar, en la comunión de la Iglesia, el don divino de la familia.

MONICIÓN A LAS LECTURAS

La primera lectura, del Eclesiástico, es un bello comentario al cuarto mandamiento: “honrarás a tu padre y a tu madre”. Dios bendice al que honra a sus padres, y escucha sus oraciones. El Salmo nos habla de la bendición de Dios con la bella imagen de la alegría familiar y los hijos. San Pablo habla de las virtudes domésticas y de la unión en el amor que deben caracterizar la vida de la familia cristiana: misericordia, bondad, humildad, dulzura, comprensión. El amor mutuo es el que debe presidir todas las relaciones familiares. Nos habla también de la oración de la familia: Cantad a Dios, dadle gracias de corazón con salmos y cantos. En las virtudes domésticas, en la unión en el amor, en el trabajo y la oración, la Sagrada Familia es nuestro ejemplo perfecto.

MONICIÓN AL EVANGELIO

Jesús, educado por José y María en la tradición del pueblo judío, iba creciendo en sabiduría y en gracia. Todos los años suben al templo a celebrar la fiesta. Cuando Jesús cumple doce años ocurre un acontecimiento extraordinario donde se manifiesta la misión de Jesús y su intimidad con el Padre.

ORACIÓN DE LOS FIELES

Oremos, hermanos, a Dios Padre todopoderoso, de quien procede toda paternidad en el cielo y en la tierra, y pidámosle que escuche la oración de su Iglesia a favor de la entera familia humana.

– Por la Santa Iglesia de Dios, para que sea la Esposa fiel de Jesucristo y madre de los pueblos que vienen a la fe, roguemos al Señor.

– Por el Papa Benedicto, por los Obispos, sacerdotes y diáconos, y por todos los fieles comprometidos en difundir el Evangelio de la vida, roguemos al Señor.

– Por las familias cristianas, para que transmitan fielmente a los niños y a los jóvenes la fe en Jesucristo, roguemos al Señor.

– Por los abuelos, para que no se vean separados de la familia y puedan enriquecer a la familia con su experiencia y su ternura, roguemos al Señor.

– Por los enfermos, para que no les falte el amor de la familia ni los cuidados necesarios, roguemos al Señor.

– Por las autoridades civiles, para que tengan siempre presente el valor y la dignidad de la vida humana, en todos los momentos de su desarrollo, y promuevan leyes que protejan la vida, roguemos al Señor.

– Por todas las familias del mundo, especialmente por las que sufren las pruebas del hambre, la guerra, el paro o las catástrofes naturales, para que sientan el apoyo de todas las personas de buena voluntad y puedan rehacer sus hogares y sus vidas, roguemos al Señor.

Escucha, Padre de misericordia, nuestras súplicas, y ayuda a nuestras familias, para que a ejemplo de la Sagrada Familia sean santuarios del amor, Iglesias domésticas y hogares abiertos a las necesidades de todos los hombres. Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén.


ORACIÓN POR LA FAMILIA

Antes de la oración después de la comunión o antes de la bendición, el sacerdote puede invitar a rezar juntos la Oración por las familias que Benedicto XVI rezó en Valencia:

Oh, Dios, que en la Sagrada Familia nos dejaste un modelo perfecto de vida familiar vivida en la fe y la obediencia a tu voluntad.

Ayúdanos a ser ejemplo de fe y amor a tus mandamientos. Socórrenos en nuestra misión de transmitir la fe a nuestros hijos.

Abre su corazón para que crezca en ellos la semilla de la fe que recibieron en el bautismo.

Fortalece la fe de nuestros jóvenes, para que crezcan en el conocimiento de Jesús.

Aumenta el amor y la fidelidad en todos los matrimonios, especialmente aquellos que pasan por momentos de sufrimiento o dificultad.

Unidos a José y María, te lo pedimos por Jesucristo tu Hijo, nuestro Señor. Amén.

MONICIÓN DE DESPEDIDA

El sacerdote o el diácono, después de la bendición:

Hemos llegado, hermanos, al término de esta celebración, y es el mismo Señor, que nos ha convocado y que está con nosotros con su palabra y con los sacramentos de su amor, quien ahora nos envía al mundo para que llevemos a todos la buena noticia de la familia cristiana, con nuestras palabras y, sobre todo, con el ejemplo. No estaremos solos en este empeño, porque el Señor colaborará con nosotros, según su promesa, hasta el fin de los tiempos. Vayamos y anunciemos el Evangelio a cada persona y en todo lugar.

V/. Podéis ir en paz.
R/. Demos gracias a Dios.


Sugerencias para la homilía


Los textos de Benedicto XVI en Valencia pueden servir de base para la homilía. Aquí se seleccionan sólo algunas ideas.

• La vocación cristiana al matrimonio

«Dios, que es amor y creó al hombre por amor, lo ha llamado a amar. Creando al hombre y a la mujer, los ha llamado en el Matrimonio a una íntima comunión de vida y amor entre ellos, de manera que ya no son dos, sino una sola carne» (Catecismo de la Iglesia Católica. Compendio, n. 337).

El amor humano necesita ser purificado y madurar para ser plenamente humano y principio de una alegría verdadera y duradera. Para ello recibe la abundante ayuda de Dios en el sacramento del matrimonio, que comporta una verdadera vocación a la santidad. Al servicio de la santidad de los esposos están la fe y la ética cristiana, cuyas disposiciones no ahogan el amor; al contrario, contribuyen a hacerlo más sano, fuerte y libre. Por eso, aceptar las exigencias del matrimonio cristiano no impide gustar plenamente la felicidad que el hombre y la mujer encuentran en su amor mutuo.

La familia cristiana está llamada a vivir su vocación no como una pesada carga impuesta desde fuera, sino como un don de la gracia del sacramento del matrimonio infundida en los esposos. Si los esposos permanecen abiertos al Espíritu y Vivir en parroquia, vivir en familia piden su ayuda, él no dejará de comunicarles el amor de Dios Padre manifestado y encarnado en Cristo.

• El bien precioso de la familia

La familia es una institución intermedia entre el individuo y la sociedad, y nada la puede suplir totalmente. Ella misma se apoya sobre todo en una profunda relación interpersonal entre el esposo y la esposa, sostenida por el afecto y comprensión mutua.

Los hogares en paz y en armonía son un bien evidente para las personas y para la sociedad. Proclamar la verdad integral de la familia, fundada en el matrimonio como Iglesia doméstica y santuario de la vida, es una gran responsabilidad de todos.

Los desafíos de la sociedad actual, marcada por la dispersión que se genera sobre todo en el ámbito urbano, hacen necesario garantizar que las familias no estén solas. Un pequeño núcleo familiar puede encontrar obstáculos difíciles de superar si se encuentra aislado del resto de sus parientes y amistades. Por ello, la comunidad eclesial tiene la responsabilidad de ofrecer acompañamiento, estímulo y alimento espiritual que fortalezca la cohesión familiar, sobre todo en las pruebas o momentos críticos. En este sentido, es muy importante la labor de las parroquias, así como de las diversas asociaciones eclesiales, llamadas a colaborar como redes de apoyo y mano cercana de la Iglesia para el crecimiento de la familia en la fe.

• La educación de los hijos en la fe

El derecho inalienable de los padres a educar a sus hijos se encuentra hoy amenazado por una legislación injusta. La familia, y no el estado, es la institución social que debe educar a los hijos.

La familia es el ámbito privilegiado donde cada persona aprende a dar y recibir amor. Junto con la transmisión de la fe y del amor del Señor, una de las tareas más grandes de la familia es la de formar personas libres y responsables. “Los padres, partícipes de la paternidad divina, son los primeros responsables de la educación de sus hijos y los primeros anunciadores de la fe. Tienen el deber de amar y de respetar a sus hijos como personas y como hijos de Dios... En especial, tienen la misión de educarlos en la fe cristiana” (Catecismo de la Iglesia Católica. Compendio, n. 460).

La familia cristiana transmite la fe cuando los padres enseñan a sus hijos a rezar y rezan con ellos (cf. Familiaris consortio, 60); cuando los acercan a los sacramentos y los van
introduciendo en la vida de la Iglesia; cuando todos se reúnen para leer la Biblia, iluminando la vida familiar a la luz de la fe y alabando a Dios como Padre. El lenguaje de la fe se aprende en los hogares donde esta fe crece y se fortalece a través de la oración y de la práctica cristiana. Los hijos crecen y maduran humanamente en la medida en que acogen con confianza ese patrimonio y esa educación que van asumiendo progresivamente. De este modo son capaces de elaborar una síntesis personal entre lo recibido y lo nuevo, y que cada uno y cada generación están llamados a realizar.

La fe no es, pues, una mera herencia cultural, sino una acción continua de la gracia de Dios que llama y de la libertad humana que puede o no adherirse a esa llamada. Aunque nadie responde por otro, sin embargo los padres cristianos están llamados a dar un testimonio creíble de su fe y esperanza cristiana.

• La alegría del hogar

La alegría amorosa con la que nuestros padres nos acogieron y acompañaron en los primeros pasos en este mundo es como un signo y prolongación sacramental del amor benevolente de Dios del que procedemos.

Si los hijos ven que sus padres –y en general los adultos que les rodean– viven la vida con alegría y entusiasmo, incluso a pesar de las dificultades, crecerá en ellos más fácilmente ese gozo profundo de vivir que les ayudará a superar con acierto los posibles obstáculos y contrariedades que conlleva la vida humana.

Debemos esforzarnos para que los hijos contemplen más los momentos de armonía y afecto de los padres, que no los de discordia o distanciamiento, pues el amor entre el padre y la madre ofrece a los hijos una gran seguridad y les enseña la belleza del amor fiel y duradero.

Los abuelos son los garantes del afecto y la ternura que todo ser humano necesita dar y recibir. Ellos dan a los pequeños la perspectiva del tiempo, son memoria y riqueza de las familias. Por eso no deben ser excluidos del círculo familiar. Son un tesoro que no podemos arrebatar a las nuevas generaciones, sobre todo cuando dan testimonio de fe ante la cercanía de la muerte.

Editorial EDICE

CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA
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Antes de la oración después de la comunión o antes de la
bendición, el sacerdote puede invitar a rezar juntos la Oración por las familias que Benedicto XVI rezó en Valencia:


Oh, Dios, que en la Sagrada Familia nos dejaste un modelo
perfecto de vida familiar vivida en la fe y la obediencia a tu
voluntad.

Ayúdanos a ser ejemplo de fe y amor a tus mandamientos.
Socórrenos en nuestra misión de transmitir la fe a nuestros
hijos.

Abre su corazón para que crezca en ellos la semilla de la fe
que recibieron en el bautismo.

Fortalece la fe de nuestros jóvenes, para que crezcan en el
conocimiento de Jesús.

Aumenta el amor y la fidelidad en todos los matrimonios,
especialmente aquellos que pasan por momentos de sufrimiento
o dificultad.

Unidos a José y María, te lo pedimos por Jesucristo tu Hijo, nuestro Señor. Amén.
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miércoles, 27 de diciembre de 2006
Nota de los Obispos de la Subcomisión Episcopal
para la Familia y Defensa de la Vida


Jornada de Familia y Vida 2006

Vivir en parroquia, vivir en familia



1. EL QUINTO ENCUENTRO MUNDIAL DE LAS FAMILIAS

La Iglesia y las familias de España hemos vivido este año un acontecimiento extraordinario con la celebración del V Encuentro Mundial de las Familias clausurado por el papa Benedicto XVI, a quien queremos agradecer de corazón su presencia
en Valencia.

Este encuentro fue una celebración del don divino de la familia, una hermosa fiesta. El Papa proclamó una vez más al mundo la verdad y la belleza del matrimonio y la familia. Nos recordó la verdad fundamental de nuestra vida que es la vocación al amor: «Dios, que es amor y creó al hombre por amor, lo ha llamado a amar. Creando al hombre y a la mujer, los ha llamado en el matrimonio a una íntima comunión de vida y amor entre ellos» (Catecismo de la Iglesia Católica. Compendio, 337). De este modo, el sucesor de Pedro nos confirmó en la fe y ratificó la importancia de la familia en la transmisión de la fe a los hijos.

2. LA MISIÓN DE LA FAMILIA

Benedicto XVI reafirmó que la familia, fundada en el matrimonio, esto es, la unión indisoluble entre el hombre y la mujer, es una institución insustituible según los planes de Dios, y cuyo valor fundamental la Iglesia no puede dejar de anunciar y promover, para que sea vivido siempre con sentido de responsabilidad y alegría. La familia es un bien necesario para los pueblos, un fundamento indispensable para la sociedad y un gran tesoro de los esposos.

La familia es también el ámbito privilegiado donde cada persona aprende a dar y recibir amor y es educado en la fe. El lenguaje de la fe se aprende en los hogares donde esta fe crece y se fortalece a través de la oración y de la práctica cristiana. Por tanto, la familia participa conforme a su propio ser de iglesia doméstica en la misión de la Iglesia. Lo hace en su vida, impregnada por la fe y sostenida por la gracia del sacramento del matrimonio. Por eso la familia no es sólo destinataria de la pastoral familiar, sino también sujeto y protagonista de la pastoral de la Iglesia.

3. OFRECER ACOMPAÑAMIENTO A LA FAMILIA

La familia cristiana nace de la Iglesia porque procede de la redención de Cristo. Es en el misterio de Cristo donde germina el hombre nuevo y donde se hace posible la plenitud de todo lo humano. En el seno materno de la Iglesia, esposa de Cristo, surge el vínculo sacramental de los esposos y el amor conyugal se alimenta del amor eucarístico de Jesucristo. No existe comunidad familiar sin comunidad eclesial. La familia cristiana, para poder vivir, necesita a la Iglesia, y sin embargo, el ritmo de nuestra vida hace que muchas veces las familias se encuentren solas. Un pequeño núcleo familiar puede encontrar obstáculos difíciles de superar si se encuentra aislado del resto de sus parientes y amistades. Por ello, la comunidad eclesial tiene la responsabilidad de ofrecer acompañamiento, estímulo y alimento espiritual que fortalezca la cohesión familiar, sobre todo en las pruebas o momentos críticos. Para esta labor, tanto la parroquia como las diversas asociaciones eclesiales son muy importantes. Por eso, una de las principales acciones pastorales es el acompañamiento a las familias. Este acompañamiento lo debe realizar no sólo el sacerdote, sino también las familias de la comunidad parroquial o eclesial. Las familias son insustituibles en esta tarea, donde se manifiestan como verdaderas protagonistas de la misión evangelizadora de la Iglesia. La familia es la primera y principal actora de la pastoral familiar, el sujeto indispensable de esa pastoral. Esta es la perspectiva adecuada de la pastoral familiar. La Iglesia es fuente de vida para las familias cristianas y, a su vez, las familias cristianas son protagonistas de la evangelización de la Iglesia porque la pastoral familiar tiene como fin ayudar a la familia a alcanzar su plenitud de vida humana y cristiana. Por eso, la pastoral familiar que se realiza desde la comunidad cristiana, consciente de este hecho, debe adaptarse a los procesos de vida propios de la familia, en orden a su integración en la iglesia local y en la sociedad.

4. LA FAMILIA Y LA COMUNIDAD PARROQUIAL

En esta tarea de “acompañar la vida de la familia”, la parroquia, por su cercanía a la familia, tiene un protagonismo singular. El Directorio afirma que la parroquia desempeña un papel específico en la pastoral familiar, por ser el lugar más cercano a las familias concretas, que puede conocer más directamente sus necesidades y por ello prestar una atención mucho más directa y eficaz. Es el lugar propio de la celebración de los sacramentos y de los acontecimientos familiares en los que se hace presente de modo peculiar la Iglesia en la familia.

Cada uno de nosotros nace y crece en el seno de una familia. Se vive en familia, pero para el desarrollo de su vida cristiana la familia necesita abrirse a la comunión de la Iglesia en la parroquia, donde vivimos y compartimos la fe con otras familias. La parroquia debe convertirse en un verdadero hogar donde las familias se sientan acogidas, ayudadas y acompañadas. Por eso, vivir en parroquia debe ser vivir en familia.

Un ámbito de la colaboración entre la parroquia y la familia es la preparación a los sacramentos de la iniciación cristiana que, en nuestra sociedad descristianizada, es cada vez más urgente. En efecto, la configuración del sujeto cristiano a través de los sacramentos de la iniciación es necesaria para que puedan formarse hogares según el plan de Dios. Por eso la renovación de la pastoral familiar exige la recuperación de la iniciación cristiana de los niños, los jóvenes e incluso los adultos, cuyo lugar propio es la parroquia.

De este modo, a través de las parroquias, la Iglesia será “fuente de vida” para las familias. Acompañará a la familia en la iniciación cristiana y educación en la fe de los hijos. Cuando se acerque el momento del discernimiento de la vocación la comunidad parroquial ofrecerá a los jóvenes los medios para una adecuada preparación al matrimonio. El sacramento del matrimonio se celebra también en la parroquia, y desde ese momento la comunidad parroquial debe comprometerse en el acompañamiento a los esposos.

Si la familia nace en el seno materno de la Iglesia, la acogida a las familias debe ser tal que las familias consideren natural el acercarse a la comunidad parroquial, no sólo para las acciones sagradas, sino para los acontecimientos humanos y los problemas que les pueden superar. Todavía es una tarea en gran medida por hacer, para que nuestras comunidades sean más familiares: que nuestro vivir en la parroquia sea vivir en familia.

5. CONCLUSIÓN

En Valencia, el Papa se refirió a la misión de la familia en la evangelización, así como la responsabilidad de la Iglesia de acompañar a las familias, pues las familias cristianas nacen y reciben su vida de la Iglesia. Las parroquias son el ámbito más cercano para vivir en la Iglesia. Por eso, en esta Jornada de Familia y Vida de 2006 subrayamos la importancia de la parroquia en la pastoral familiar: Vivir en parroquia es vivir en
familia.

Que estos días navideños nos sirvan para estrechar los lazos familiares y la comunión eclesial de las familias que se reúnen en las parroquias para la celebración de los misterios de la Navidad. Dando gracias a Dios por la vivencia del V Encuentro Mundial de las Familias, queremos también expresar nuestro agradecimiento a todos los que trabajaron para hacer posible el Encuentro de las Familias, singularmente a la Iglesia diocesana de Valencia, y a todas las familias que con el testimonio
de su vida y su presencia fueron el mayor éxito del encuentro. En Valencia pudimos ver el rostro familiar de la Iglesia, la Iglesia como verdadera familia. Para todos pedimos en esta Navidad la protección de la Sagrada Familia de Nazaret. ¡Que Dios os bendiga!

Los Obispos de la Subcomisión Episcopal de Familia y Vida

† Mons. Julián Barrio Barrio
Presidente de la CEAS
† Mons. Juan Antonio Reig Pla
Presidente de la Subcomisión para la
Familia y Defensa de la Vida
† Mons. Francisco Gil Hellín
† Mons. Javier Martínez Fernández
† Mons. Vicente Juan Segura
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Publicados en la revista "Como las Abejas" del Hogar Santa Rita número 30, Noviembre - Diciembre 2006.


Nunca mostrar resentimientos, ni venganza, ni indignación contra aquellos que nos han hecho daño, o nos quieren perjudicar o nos han levantado una calumnia, o han dicho de nosotros cosas impensables. Decir más bien: Que Dios les perdone, que Dios no se lo tenga en cuenta, como decía San Esteban en su martirio. La verdad siempre triunfa al final. Nunca actuar bajo los efectos de la ira, ni corregir gritando. Es preciso «morderse la lengua y callar hasta que se enfríe la pasión y podamos razonar con calma». Nunca recordar, para defendernos, antiguas historias, ni reabrir antiguas heridas ya cerradas. No ser, pues, unos rencorosos. Hay que saber perdonar y no mencionar antiguos fallos. No sacamos nada con eso y significa que todavía no hemos perdonado de verdad. Hay que tachar el pasado y mirar adelante.

Se cuenta de Santo Tomás de Aquino, que jamás se le vio enfadado y que en todas sus ocupaciones se le veía con serenidad y alegría. San Antonio Abad solía estar tan alegre siempre, que para él todos los días eran días de fiesta; porque la mente la tenía puesta en el Cielo, pensaba en el Cielo, soñaba con el Cielo, hablaba ilusionado del Cielo y esto le mantenía con la alegría y con equilibrio, para no enfadarse por nada y mantener siempre una actitud de paz. La paz y la tranquilidad del corazón deben de estar por encima de nuestras acciones y no dejarnos llevar por nuestro amor propio, o por la vanidad. Saber que las cosas impuestas por la violencia no duran y terminan mal. Hay que persuadir de la conveniencia con suavidad y nunca por la fuerza o por las malas. La mansedumbre y la serenidad de ánimo siempre desarman al contrario.

Si el otro chilla e insulta, no te pongas a la misma altura, al contrario, cuando te levante la voz la bajas tú y hasta si puedes, es mejor callar. Bajo la rabieta todos nos descontrolamos y nos volvemos unos maleducados, contestando de mala manera y 10 que conseguimos es más odio y rencor y no arreglamos nada. El que calla vence, dice el refrán, y cuando alguien se siente despreciado, herido, afrentado, avergonzado o maltratado, es
lógico que responda con agresividad y hasta con violencia y posiblemente perdemos a un amigo para siempre y escasean tanto los buenos amigos que debemos cuidarlos para no perderlos. Por eso debemos mantener una actitud humilde y pedir perdón si hemos contestado mal o le hemos herido. Alguien tiene que bajarse del burro. Y no importa que se baje el que tenga más razón. Ten paciencia que si tú tienes en verdad la razón, al final se te dará.

Sabernos por experiencia personal que con el enfado nunca sacamos nada y no vale la pena el descomponerse y dar cuatro taponazos en la mesa. Siempre hemos escuchado que el que se enfada tiene cuatro trabajos. 1°- enfadarse — 2°- pasar un mal rato — 3°- hacerle pasar un mal rato al otro — 4°- al final tener que desenfadarse. No vale la pena. Tenemos que enfriarnos. Yo sé que cuesta, y no es cuestión de que perdamos la discusión o nos quiten la razón, sino que en verdad con serenidad, con tranquilidad y mucha paciencia se ven mejor las cosas y se analiza con más objetividad el punto de vista del otro. A veces la soberbia nos ciega y no nos deja ver y a lo mejor tiene razón el otro y creo que no es cuestión de mantener a toda costa nuestro parecer y cerrarnos en banda. Siempre es mejor decir las cosas con tranquilidad, con serenidad, con suavidad y hasta con dulzura. Se dice que cuando uno se enfada se ejercitan 37 músculos y que con la sonrisa sólo se ejercitan 4 músculos y que es cuestión de «ahorrar energías».

Es muy importante el escuchar con humildad como quien quiere aprender el parecer de los demás, aunque tenga a lo mejor menos cultura o estudios que uno, o sea más joven, o tenga un cargo inferior. Todos sabemos cosas que el otro no sabe y nunca te acostarás sin aprender una cosa más. Si tú lo quieres decir todo, y no dejas hablar a nadie, es posible que crezca en ti el amor propio, la vanidad y la soberbia, no aprendes nada y quizá nadie te está escuchando, sino aguantando y esperando a que te calles ya de una vez. Deja también que hable el otro y escúchale hasta el final, sin interrumpirle y verás cuanto aprendes y si puedes vete anotando en un papel lo que escuchas.

A.M.H.H.
Publicado por Desconocido @ 23:30
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Homilía que pronunció el patriarca de Jerusalén, Su Beatitud Michel Sabbah, durante la misa de Navidad en la Nochebuena de 2006, celebrada en la iglesia de santa Catalina en Belén, que se encuentra junto a la basílica de la Natividad.


Hermanos y Hermanas

¡Feliz Fiesta de Navidad!
1. A vosotros, habitantes de esta ciudad santa de Belén, y a todos vosotros, nuestros fieles en todas partes de nuestra diócesis patriarcal en Palestina, en Israel, en Jordania y en Chipre, a todos los habitantes de esta Tierra Santa, judíos, drusos, musulmanes y cristianos, a todos nuestros países árabes y a los cristianos del mundo entero, desde Belén, deseo días felices y santificados por la bendición de la Navidad.

Señor Presidente Mahmoud Abbas, sea usted bienvenido con todos vuestros compañeros. Nosotros rogamos y pedimos a Dios de inspiraros sabiduría y ánimo, para poder llenar vuestros deberes en las tensiones internas difíciles que vivimos y de ver en un tiempo cercano los días de justicia del que habla el profeta “En aquellos días y en aquella sazón haré brotar para David un Germen justo que ejercerá en el país el derecho y la justicia… y Jerusalén habitará en seguro” (Jer 33,15-16).

2. Hermanos y hermanas, sí, Navidad vuelve en las mismas circunstancias difíciles, agravadas aún más por nuestras disensiones internas. Con todo eso, queremos meditar juntos sobre las palabras de san Pablo que nos dice, en su carta a los Filipenses: “Alegraos sin cesar en el Señor”, pues “la bondad de Dios ha aparecido” (Tit 2,11): “el Verbo de Dios se ha hecho hombre y ha habitado entre nosotros” (Jn 1,14).

San Pablo añade: con la alegría, “que vuestra clemencia y vuestra amabilidad, sean conocidas por todos los hombres” (Fil 4,5), sean vividas con todos, sin excepción, en cada circunstancia, en la comunidad parroquial, en la ciudad, en vuestras relaciones entre nuestras diferentes Iglesias, y entre nuestras diferentes religiones.

Y, en nuestras circunstancias difíciles, el apóstol añade “no tengáis ninguna preocupación”. Todas las preocupaciones, las que vienen de la Ocupación con todas sus consecuencias, el muro, la falta de libertad, la falta de trabajo, la vida social que ahoga, las familias divididas por leyes militares, y las disensiones internas palestinas que se han sumado recientemente.... Con todo eso “no tengáis preocupación”. Eso quiere decir, permaneced fuertes, no os dobléis bajo el fardo, y sabed que cada día es Navidad en la vida de cada creyente. Cada día y en cada acontecimiento la bondad de Dios nace en cada creyente que acepta acoger la gracia. Y, con esta gracia, puede enfrentar todas las preocupaciones. “No tengáis ninguna preocupación”, que las preocupaciones no sean una razón que os conduzcan al mal, que os lleven a olvidar que vosotros podéis vencer el mal con el bien, y así por la bondad que Dios ha puesto en vosotros, vosotros podéis rectificar el mal por el bien, y frenarlo por vuestra resistencia, para procurar la vida no la muerte, para producir la justicia y no el mantenimiento de la opresión y el fin de la ocupación en vez de dejarla pesar sobre vosotros.


Y la consecuencia de esta bondad será la paz: “Entonces la paz de Dios que supera toda inteligencia, tomará bajo su guía vuestros corazones y vuestros pensamientos” (Fil 4,7). La paz de Dios supera toda inteligencia, porque viene de Dios. Supera toda inteligencia, pero es fuente de vida en nuestras preocupaciones sobre esta tierra y puede guiar a los combatientes de los dos lados a encontrar las sendas de la paz verdadera.

3. Esta senda del espíritu, descrita por el apóstol Pablo, no es ciertamente la senda seguida en las situaciones mundiales de conflictos, ni en el conflicto que nos desgarra de desde hace generaciones en esta Tierra Santa. Y, sin embargo, la humanidad y cada persona humana son llamadas a tomar conciencia de estas sendas del espíritu para encontrar allí la luz y la sabiduría que ayudan a salir del impasse de la muerte. Todos son invitados a un examen de conciencia, a la luz de la bondad que Dios ha puesto en cada uno de nosotros, todos, los jefes políticos, los adversarios de los dos lados, las milicias, aquellos que son clasificados en los rangos de extremistas y terroristas… los que dicen hablar en nombre de Dios y todos los que dicen querer la paz, todos son invitados a un examen de conciencia para entrar en una nueva senda que ponga fin a la sangre, a la muerte y, en estos días, a las nuevas peleas intestinas. Así se hace la paz y cada persona humana halla su dignidad, y no añadiendo sangre sobre sangre: los palestinos en sus luchas intestinas o los militares israelíes que siguen matando los palestinos en sus ciudades palestinas.

4. Aquí el conflicto ha durado demasiado. Es grande el tiempo en el que todos los responsables que tienen nuestras suertes en sus manos en esta tierra, los responsables palestinos e israelíes y la comunidad internacional: es tiempo que tomen una acción nueva que ponga fin a una larga fase de muerte en nuestra historia y nos introduzca en una nueva fase en la historia de esta Tierra Santa. He aquí lo que nosotros necesitamos.

A todos los cristianos del mundo, desde Belén os decimos: ¡Feliz Fiesta de Navidad! Nosotros tenemos necesidad de vuestros ruegos y de vuestra acción para poder empezar un nuevo período de nuestra historia. Numerosos son los que piden noticias nuestras, sobre nuestras pruebas, y se preocupan de nuestro futuro y de nuestra próxima desaparición en esta tierra. Unos quieren vernos en peligro a causa de nuestras relaciones con los musulmanes. Otros quieren vernos pisados entre dos mayorías, musulmana y judía. Sí, la cuestión de la mayoría y de la minoría plantea un problema. Y en nuestras relaciones entre musulmanes y cristianos, no hemos alcanzado todavía el perfecto equilibrio, pero muchos esfuerzos son desplegados para llegar un día a la estabilidad querida. Pero la cuestión cristiana hoy en Tierra Santa no es en primer lugar una cuestión de minoría entre dos mayorías ni una cuestión de relaciones entre cristianos y musulmanes. La cuestión de los cristianos y su suerte se juega hoy sencillamente con el conflicto que dura. El verdadero peligro que amenaza hoy nuestro presente y nuestro futuro como cristianos en Tierra Santa y lleva a algunos de entre nosotros a emigrar es sencillamente la cuestión de la inestabilidad política que amenaza todo, la ocupación y todas sus consecuencias en cada aspecto de la vida. Quien está verdaderamente interesado por nuestro destino y quiere ayudarnos, he aquí el campo dónde es invitado a actuar, la estabilidad política, la justicia, la paz, el fin de la ocupación y la reconciliación. Ayudad a los dos pueblos a comenzar un nueva era de paz, de justicia y de reconciliación en la región, y el futuro de los cristianos estará asegurado.

También es cierto que somos testigos, en estos días, de un nuevo desarrollo de la situación del conflicto, las luchas fratricidas entre palestinos. Esto es aún un peligro suplementario para nosotros como para todos. Y Navidad dice a todos: paz, e invita cada uno a ver en su hermano la dignidad que Dios le ha dado. Tomar partido contra mi hermano y contra cada hermano, es tomar partido contra Dios, Creador de mi hermano y mi Creador. Navidad dice: ¡dejad las armas! ¡Recurrid al diálogo y a la razón! La lucha fratricida no es una senda hacia la libertad querida, sino una senda para más muerte, más confusión y una nueva esclavitud que nosotros nos imponemos.

5. Rogamos en esta noche santa por todos nuestros países árabes, sobre todo por los que están siendo probados: El Líbano, Irak e Sudan. Pedimos para todos: paz, sabiduría y la capacidad de ver en cada persona humana el amor de Dios por ella. Rogamos por los prisioneros para que Dios les conceda la libertad y los reconduzca a sus familias. Rogamos por todos los que sufren, por los enfermos, y por todos aquellos que han perdido la alegría de vivir. Qué la alegría de Navidad llene sus corazones y la visión de Dios que ama a los hombres y se compadece de las pruebas de cada uno. Finalmente le pedimos a Dios el concedernos a todos esta gracia: de aprender a convertirnos en artesanos de paz, no de guerra, en dadores de vida no de muerte, y de llevar la gracia de Navidad cada día y en cada momento en nuestros corazones. Amén.

+ Michel Sabbah,
Patriarca

[Traducción distribuida por el Patriarcado Latino de Jerusalén]
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martes, 26 de diciembre de 2006
Carta semanal de Don Agústín García-Gasco, arzobispo de Valencia.

Responsabilidad, independencia y gratuidad

Publicada en «Paraula-Iglesia en Valencia» el 24 de diciembre de 2006


El número creciente de organizaciones que trabajan a favor de los seres humanos más necesitados es uno de los signos más esperanzadores de nuestro tiempo. Se explica por el hecho de que el amor al prójimo ha sido grabado por el Creador en la naturaleza misma del hombre. Pero es también un efecto de la presencia del cristianismo en el mundo, que reaviva y hace eficaz este imperativo, a menudo tan empañado a lo largo de la historia.
Así lo valora el Santo Padre Benedicto XVI en su Carta encíclica «Deus caritas est». La fuerza del cristianismo en la promoción de la caridad se extiende más allá de las fronteras de la fe cristiana. Por eso, es muy importante que la actividad caritativa de la Iglesia mantenga todo su esplendor y no se diluya en una organización asistencial genérica. Tres pueden ser los elementos que caracterizan la caridad cristiana y eclesial: responsabilidad, independencia y gratuidad.

En primer lugar, un amor responsable, en el sentido de que la caridad cristiana es ante todo y simplemente la respuesta a una necesidad inmediata en una determinada situación. Los hambrientos han de ser saciados; los desnudos, vestidos; los enfermos, atendidos; los prisioneros, visitados. Y así siempre.

La responsabilidad significa también que el servicio que se ofrece a los que sufren ha de ser desempeñado de un modo profesionalmente competente. Quienes prestan ayuda han de ser formados de manera que sepan hacer lo más apropiado de la manera más adecuada.

El servicio caritativo es trato con seres humanos, y los seres humanos necesitan bastante más que atención sólo técnicamente correcta. Necesitan humanidad y atención cordial. Benedicto XVI insiste en que cuantos trabajan en las instituciones caritativas de la Iglesia deben distinguirse por no limitarse a realizar con destreza lo más conveniente en cada momento. Deben dedicarse al otro con una atención que sale del corazón, para que el otro experimente su riqueza de humanidad.

Para ello, deben recibir, además de la preparación profesional, una “formación del corazón”, que consiste en guiarlos hacia el encuentro con Dios en Cristo, que suscite en ellos el amor y abra su espíritu al otro.

En segundo lugar, la actividad caritativa cristiana debe ser independiente de partidos y de ideologías. Ni es un medio para transformar el mundo de manera ideológica, ni está al servicio de estrategias mundanas, sino que es la actualización aquí y ahora del amor que el hombre siempre necesita. El programa cristiano, el programa de Jesús es un «corazón que ve», que ve dónde se necesita amor y actúa en consecuencia, tanto personal como comunitariamente.

En tercer lugar, el amor debe ser gratuito. No se practica para obtener otros objetivos, no es un medio de proselitismo. Esto no significa que deba dejar de lado a Dios y a Cristo. Siempre está en juego todo el hombre, y allí hay siempre lugar para Cristo. Además, con frecuencia, la raíz más profunda del sufrimiento es precisamente la ausencia de Dios. Pero ningún cristiano trata de imponer su fe a los demás, porque es consciente de que el amor, en su pureza y gratuidad, es el mejor testimonio de Dios.

Benedicto XVI afirma que el cristiano sabe cuándo es tiempo de hablar de Dios y cuándo es oportuno callar sobre él, dejando que hable sólo el amor. Sabe que Dios es amor, y que se hace presente justo en los momentos en que sólo se ama. La mejor defensa de Dios y del hombre consiste precisamente en el amor. Las organizaciones caritativas de la Iglesia tienen el cometido de reforzar esta conciencia en sus propios miembros, de modo que a través de su actuación, de su hablar y de su silencio, sean testigos creíbles de Cristo.

Queridos hermanos: la responsabilidad, la independencia y la gratuidad marcan la senda del verdadero ejercicio del amor en las organizaciones caritativas de la Iglesia. No dejemos de recorrerla.

Con mi bendición y afecto,

Agustín García-Gasco Vicente
Publicado por Desconocido @ 23:21  | Hablan los obispos
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Homilía que pronunció Benedicto XVI durante la misa de Navidad que celebró en la Nochebuena de 2006, en la basílica de san Pedro del Vaticano.



¡Queridos hermanos y hermanas!
Acabamos de escuchar en el Evangelio lo que en la Noche santa los Ángeles dijeron a los pastores y que ahora la Iglesia nos proclama: « Hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un salvador, el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis una señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre » (Lc 2,11s.). Nada prodigioso, nada extraordinario, nada espectacular se les da como señal a los pastores. Verán solamente un niño envuelto en pañales que, como todos los niños, necesita los cuidados maternos; un niño que ha nacido en un establo y que no está acostado en una cuna, sino en un pesebre. La señal de Dios es el niño, su necesidad de ayuda y su pobreza. Sólo con el corazón los pastores podrán ver que en este niño se ha realizado la promesa del profeta Isaías que hemos escuchado en la primera lectura: « un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado. Lleva al hombro el principado> (Is 9,5). Tampoco a nosotros se nos ha dado una señal diferente. El ángel de Dios, a través del mensaje del Evangelio, nos invita también a encaminarnos con el corazón para ver al niño acostado en el pesebre.

La señal de Dios es la sencillez. La señal de Dios es el niño. La señal de Dios es que Él se hace pequeño por nosotros. Éste es su modo de reinar. Él no viene con poderío y grandiosidad externos. Viene como niño inerme y necesitado de nuestra ayuda. No quiere abrumarnos con la fuerza. Nos evita el temor ante su grandeza. Pide nuestro amor: por eso se hace niño. No quiere de nosotros más que nuestro amor, a través del cual aprendemos espontáneamente a entrar en sus sentimientos, en su pensamiento y en su voluntad: aprendamos a vivir con Él y a practicar también con Él la humildad de la renuncia que es parte esencial del amor. Dios se ha hecho pequeño para que nosotros pudiéramos comprenderlo, acogerlo, amarlo. Los Padres de la Iglesia, en su traducción griega del antiguo Testamento, usaron unas palabras del profeta Isaías que también cita Pablo para mostrar cómo los nuevos caminos de Dios fueron preanunciados ya en el Antiguo Testamento. Allí se leía: « Dios ha cumplido su palabra y la ha abreviado» (Is 10,23; Rm 9,28). Los Padres lo interpretaron en un doble sentido. El Hijo mismo es la Palabra, el Logos; la Palabra eterna se ha hecho pequeña, tan pequeña como para estar en un pesebre. Se ha hecho niño para que la Palabra esté a nuestro alcance. Dios nos enseña así a amar a los pequeños. A amar a los débiles. A respetar a los niños. El niño de Belén nos hace poner los ojos en todos los niños que sufren y son explotados en el mundo, tanto los nacidos como los no nacidos. En los niños convertidos en soldados y encaminados a un mundo de violencia; en los niños que tienen que mendigar; en los niños que sufren la miseria y el hambre; en los niños carentes de todo amor. En todos ellos, es el niño de Belén quien nos reclama; nos interpela el Dios que se ha hecho pequeño. En esta noche, oremos para que el resplandor del amor de Dios acaricie a todos estos niños, y pidamos a Dios que nos ayude a hacer todo lo que esté en nuestra mano para que se respete la dignidad de los niños; que nazca para todos la luz del amor, que el hombre necesita más que las cosas materiales necesarias para vivir.

Con eso hemos llegado al segundo significado que los Padres han encontrado en la frase: « Dios ha cumplido su palabra y la ha abreviado ». A través de los tiempos, la Palabra que Dios nos comunica en los libros de la Sagrada Escritura se había hecho larga. Larga y complicada no sólo para la gente sencilla y analfabeta, sino más todavía para los conocedores de la Sagrada Escritura, para los eruditos que, como es notorio, se enredaban con los detalles y sus problemas sin conseguir prácticamente llegar a una visión de conjunto. Jesús ha « hecho breve » la Palabra, nos ha dejado ver de nuevo su más profunda sencillez y unidad. Todo lo que nos enseñan la Ley y los profetas se resume en esto: « Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente… Amarás a tu prójimo como a ti mismo » (Mt 22,37-39). Esto es todo: la fe en su conjunto se reduce a este único acto de amor que incluye a Dios y a los hombres. Pero enseguida vuelven a surgir preguntas: ¿Cómo podemos amar a Dios con toda nuestra mente si apenas podemos encontrarlo con nuestra capacidad intelectual? ¿Cómo amarlo con todo nuestro corazón y nuestra alma si este corazón consigue sólo vislumbrarlo de lejos y siente tantas cosas contradictorias en el mundo que nos oscurecen su rostro? Llegados a este punto, confluyen los dos modos en los cuales Dios ha "hecho breve" su Palabra. Él ya no está lejos. No es desconocido. No es inaccesible a nuestro corazón. Se ha hecho niño por nosotros y así ha disipado toda ambigüedad. Se ha hecho nuestro prójimo, restableciendo también de este modo la imagen del hombre que a menudo se nos presenta tan poco atrayente. Dios se ha hecho don por nosotros. Se ha dado a sí mismo. Por nosotros asume el tiempo. Él, el Eterno que está por encima del tiempo, ha asumido el tiempo, ha tomado consigo nuestro tiempo. Navidad se ha convertido en la fiesta de los regalos para imitar a Dios que se ha dado a sí mismo. ¡Dejemos que esto haga mella en nuestro corazón, nuestra alma y nuestra mente! Entre tantos regalos que compramos y recibimos no olvidemos el verdadero regalo: darnos mutuamente algo de nosotros mismos. Darnos mutuamente nuestro tiempo. Abrir nuestro tiempo a Dios. Así la agitación se apacigua. Así nace la alegría, surge la fiesta. Y en las comidas de estos días de fiesta recordemos la palabra del Señor: « Cuando des una comida o una cena, no invites a quienes corresponderán invitándote, sino a los que nadie invita ni pueden invitarte (cf. Lc 14,12-14). Precisamente, esto significa también: Cuando tú haces regalos en Navidad, no has de regalar algo sólo a quienes, a su vez, te regalan, sino también a los que nadie hace regalos ni pueden darte nada a cambio. Así ha actuado Dios mismo: Él nos invita a su banquete de bodas al que no podemos corresponder, sino que sólo podemos aceptar con alegría. ¡Imitémoslo! Amemos a Dios y, por Él, también al hombre, para redescubrir después de un modo nuevo a Dios a través de los hombres.

Finalmente, se manifiesta un tercer significado de la afirmación sobre la Palabra hecha « breve » y « pequeña». A los pastores se les dijo que encontrarían al niño en un pesebre para animales, cuyo cobijo normal es el establo. Leyendo a Isaías (1,3), los Padres han deducido que en el pesebre de Belén había un buey y una mula. E interpretaron el texto en el sentido de que estos serían un símbolo de los judíos y de los paganos –por lo tanto, de la humanidad entera–, los cuales precisan de un salvador, cada uno a su modo: del Dios que se ha hecho niño. Para vivir, el hombre necesita pan, fruto de la tierra y de su trabajo. Pero no sólo vive de pan. Necesita sustento para su alma: necesita un sentido que llene su vida. Así, para los Padres, el pesebre de los animales se ha convertido en el símbolo del altar sobre el que está el Pan que es el propio Cristo: la verdadera comida para nuestros corazones. Y vemos una vez más cómo Él se hizo pequeño: en la humilde apariencia de la hostia, de un pedacito de pan, Él se da a sí mismo.

De todo eso habla la señal que les fue dada a los pastores y que se nos da a nosotros: el niño que se nos ha dado; el niño en el cual Dios se ha hecho pequeño por nosotros. Pidamos al Señor que nos dé la gracia de mirar esta noche el pesebre con la sencillez de los pastores para recibir así la alegría con la que ellos tornaron a casa (cf. Lc 2,20). Roguémoslo que nos dé la humildad y la fe con la que san José miró al niño que María había concebido del Espíritu Santo. Pidamos que nos conceda mirarlo con el amor con el cual María lo contempló. Y pidamos que la luz que vieron los pastores también nos ilumine y se cumpla en todo el mundo lo que los ángeles cantaron en aquella noche: «Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor». ¡Amén!

[Traducción del original italiano distribuida por la Santa Sede
© Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana]
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Publicados en la HOJA DE DIFUSIÓN PARROQUIAL DE SANTA RITA DE CASIA DE PUNTA BRAVA Y DE SAN PABLO APÓSTOL EN LAS DEHESAS - PUERTO DE LA CRUZ, número 75.

ALGUNOS CONSEJOS PARA PONER EN PRÁCTICA


La fe va perdiéndose poco a poco, a medida que se va cayendo en pecados. Primero pequeños pecados, luego se va relajando el espíritu y se va cayendo en pecados mayores hasta llegar al pe-cado mortal. Se van abandonando los ejercicios espirituales, y las devociones. Se va alargando los plazos para confesarse, aunque se siga comulgan-do y si no se hace una buena confesión a tiempo llega un momento que la conciencia no grita. Se va perdiendo el sentido del pecado, se enfría el santo temor de Dios, las prácticas espirituales, aún lo más sagrados como son la Santa Misa, el di-vino Oficio o el Santo Rosario, hasta caer en una vida rutinaria. Luego viene el vacío, la soledad interior. Se pierde la alegría espiritual. Poco a poco se va haciendo vulgar y ordinario en el vocabulario, aunque se conserve la apariencia de una buena vida espiritual que se llevó en otro tiempo. Pero esta situación falsa, dura poco, porque empezará a notarse en las conversaciones y en el modo de actuar, que está vacío por dentro.

Personas de gran vida espiritual llegaron a corromperse totalmente. Tienes, pues, que aprender en cabeza ajena, porque también tú eres un ser humano inclinado hacia el mal y el mejor remedio es no abandonar la confesión sacramental, bien he-cha, con frecuencia, máximo una vez al mes. Para personas que quieran tomarse en serio la santidad, jamás descuidar, ni el menor detalle de sus deberes. Para los que aman de verdad todo es importante y no hay cosas pequeñas, todas son grandes. Si te echas a perder la culpa la tienes tú, por falta de fuerza de voluntad y por tener poca humildad, para reconocer que sin Dios no puedes hacer nada. No se trata de ser un héroe un día, y luego los demás días un cobarde. Es cuestión de ser fieles y constante aún en los menores detalles y huir de las ocasiones de pecar. Tenemos que ser honrados y medir nuestra fuerza. No podemos jugar totalmente con la salvación. Ni seamos tan ingenuos de ponernos a medir fuerzas con el de¬monio. El demonio es más listo y es más viejo que nosotros y sabe más.

Las tentaciones son la carnada que nos pone el diablo para pescarnos. El pescador pone la carnada junto al anzuelo. El pobre pescado ilusionado con la comida no se da cuenta que hay un anzuelo para quitarle la vida y cae en la trampa engañado. Lo mismo cuando ponemos el queso al ratón o la red a un león. Todos son trampas y engaños. Acuérdate de la trampa y la carnada que le puso el diablo a nuestra madre Eva. "La fruta tenia mucho atractivo y lo que le ofrecía el diablo a cambio, era desobedecer a Dios. Era fascinante": Ser como Dios, igual que Dios, conocedor de todo: del bien y del mal, y cayó en la trampa como el pez, o el ratón o el león. Te¬nemos que huir de la ocasión. Que no se te ocurra pararte y ponerte a dialogar o discutir con la tentación que te pone el diablo. Si no quieres caer, huye aunque te digan cobarde. Nunca creas que tienes formación suficiente o bastantes fuerzas para vencer la tentación. Corta ya, razona lejos de la ocasión, al contrario, ponte en el lugar o con algunas personas que hagan prácticamente imposible el caer en la tentación. De todos modos el diablo solo hace lo que tiene que hacer. El es "el tentador" como dice el Señor. Ese es su oficio y por su inteligencia ya que es un ángel que pecó; pero ángel, y por su antigüedad y experiencia sabe más que nosotros.


La tendencia que tenemos todos es hacer juicios de la vida y de los actos de los demás. Por eso el Señor prohibió juzgar y si quieres seguir luchan-do por ser santo acuérdate de aquel viejo refrán: si santo quieres ser, los de casa te han de hacer. Cuando uno vive en comunidad ose relaciona con mucha gente es bueno aprovechar primero todos los buenos ejemplos que nos dan los demás. 0 séase conviene apuntar en una libreta, sin poner los nombres, todas aquello bueno que vemos que hacen los demás, para imitarlas. Todo el mundo hace cosas buenas, o tiene buenas costumbres. Hemos de actuar como las abejas, imitando lo mejor que veamos de aquellas personas que en¬contramos en nuestro camino, o viven en una misma comunidad. No te fijes en los posibles fallos que puedas ver en las mismas personas. Debes llevarte bien con todo el mundo; pero no conviene estar mucho tiempo con personas que no les agrada la vida espiritual ni que les hablen de Dios. Te pueden, hacer mucho daño, sabiendo que es más fácil imitar el mal que el bien: Dime con quien andas y te diré quien eres. Dime lo que lees y te diré lo que piensas.
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Escrito publicado en la revista "Como las Abejas " del Hogar Santa Rita del Puerto de la Cruz número 30, Noviembre - Diceimbre 2006.


PALABRAS DICHAS POR EL PADRE ANTONIO EL DÍA DE LA CELEBRACIÓN DE LA 1ª PIEDRA FUNDACIÓN ALZHEIMER


Queridos amigos. Por fin ha llegado este especial día 29 de octubre de 2006. Les hablo en nombre de Dios y de la historia humana. Les hablo en nombre de tantos hombres y mujeres, habitantes de este planeta Tierra como ustedes y como yo, que no pueden expresar su agradecimiento, porque precisamente están privados de lo más esencial de los seres humanos. su capacidad de entender y de elegir. Les hablo en nombre de los pobres enfermos de Alzheimer.

Gracias por venir, gracias por creer en esta necesaria obra y apoyar con su presencia, el histórico arranque de esta prodigiosa maquinaria que hemos querido marcar con el nombre de: Centro Internacional Residencial y de Investigación de Alzheimer «Santa Leonor y Santa Rita».

Respetado Señor Obispo, que en este día que se registrará en los anales de la historia de los hombres el buen Dios le envíe una lluvia torrencial de bendiciones, y nos sorprenda a todos sin paraguas para empaparnos bien de su gracia, a usted y a cuantos están presentes en este evento.

Señores Presidente del Gobierno y del Cabildo, Sr. Delegado del Gobierno Central en Canarias, Vicepresidente del Cabildo y Presidenta del I.A.S.S., Sres. Consejeros del Gobierno de Canarias, Sres. Alcaldes de la Isla de Tenerife, aquí presentes. Señor Rector de la Universidad de Tenerife y Señores investigadores y doctores, y muchos especialistas venidos de distintos lugares, representantes de laboratorios cuerpo consular acreditado en Tenerife, miembros de la Fundación Hogar Santa Rita y la de Alzheimer. Santa Leonor y Santa Rita, a tantos bienhechores socios protectores, del mundo empresarial y de hostelería, compañeros sacerdotes y religiosos, corporación en pleno del Ayuntamiento del Puerto de la Cruz, donde estamos ubicados. Arquitecto, Aparejadora técnicos de este Ayuntamiento, a la Constructora Jumisa y Corona e Hijo, a ese largo etc. de simpatizantes y grupo de voluntarios que hoy han tenido la gentileza de asistir a este inolvidable evento.

Hemos invitado personalmente, como ustedes saben, a absolutamente todas las autoridades, comenzando por nuestro Obispo, para escuchar el apoyo a esta obra, de carácter internacional que nace sin color político porque personalmente estos amados enfermos no pueden elegir color, y en ellos solo podemos ver el valor sagrado de la persona humana. Piensen ustedes por un momento y con total imparcialidad. Ustedes señores gobernantes de los municipios y del gobierno autónomo y de la nación. Piensen en la fuerza tan imponente que tendríamos todos si olvidando nuestras individualidades, que nos uniéramos en una misma idea común para realizar una obra. con lo mejor de lo mejor y con los adelantos más sofisticados que existan en estos momentos para tratar la enfermedad del Alzheimer.

Gobierno, Cabildo, Ayuntamientos mundo empresarial y el actual grupo de buena gente que vive en nuestra tierra unidos herméticamente, cooperando cada uno en la medida de sus recursos.

¿Con qué rapidez levantaríamos este Centro, que queremos hacer al más alto nivel y de la mejor calidad? Hagamos, pues, entre todos algo grande y digno.
No se asusten por la cantidad de residentes. Es el amor y no el número de personas el que determina si un colectivo es gobernable o no.

Por último, amigos, he de decir totalmente convencido, que yo no camino solo. Son ustedes los que me empujan con su apoyo y tengo claro que detrás de todo esto, como un gran director de orquesta está el mismo Dios. Esta obra y la presencia de todos ustedes hoy aquí no tienen explicación sin Dios. En esta gran partida de ajedrez a mí me toca ser el peón menos importante. Es la ficha más fácil de mover. Son todos ustedes los verdaderos jugadores, y los que unidos ganaremos un día la partida,

No nos importe perder un poco de protagonismo y de identidad si se gana al final en solidaridad y entre todos obramos el milagro y como tantas veces he dicho, una gota de agua aislada nadie la tiene en cuenta y a nadie preocupa, pero vean el bien que hacen o el daño cuando innumerables gotas de agua desaparecen en su individualidad y se aglutinan para formar, los ríos, los mares, y los océanos.

¡Qué fuerza, verdad, la del agua! Inunda pueblos, arrastra coches, casas, etc, o bien encausado llena los pantanos o produce electricidad.

La Fecan, el Gobierno, los Cabildos, y toda la gente de a pie de buena voluntad caminando en una misma dirección, aprovechando la actitud abierta de esta Fundación Canaria que «de momento» presido, facilitando los terrenos y la disponibilidad sin ansias de ganancias sino sólo el prestar un servicio a la Comunidad Canaria, extensiva a toda Europa en materia de investigación.

Muchas gracias amigo Chago, y el Mariachi Galán por hacer más agradable este encuentro, gracias al amigo Clemente por el equipo de sonido, gracias al Ayuntamiento del Puerto de la Cruz, por darnos todas las facilidades para preparar este evento, a cuantos han colaborado en el brindis que al final le ofreceremos a todos los empleados de los Hogares Santa Rita y tantos voluntarios que se han volcado para organizar todo bien, y ala empresa Corona y Jumisa. Dios mío, estoy ya asustado por tanto apoyo, a el Sr. José Carlos Gracia, por querer regalar al Centro de Alzheimer este Óleo, en que figura mi pobre persona y que honra a mis padres, por un día haberme dejado nacer y que estará en el nuevo Centro, una vez terminado, honrando también ala madre de su autor. Gracias infinitas a Dios Todopoderoso y a todos ustedes por haber venido. Gracias.

LAS MANOS MISTERIOSAS DE LA DIVINA PROVIDENCIA

Con este título aparece en páginas posteriores una relación de personas y entidades que han colaborado con el mantenimiento de los hogares Santa Rita 1 y II, durante este año de 2006. Además de un larguísimo etc. de personas que han querido permanecer en anónimo.

No se podría explicar la supervivencia de nuestros hogares, sin estas innumerables ayudas, que jamás han faltado durante los 16 años de existencia del Hogar Santa Rita.
Confiamos en la Divina Providencia que ha hecho buena y generosa a tanta gente.
Antonio María Hernández y Hernández
Publicado por Desconocido @ 22:52  | Artículos de interés
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Mensaje de Navidad que leyó Benedicto XVI a mediodía deL lunes, 25 de Diciembre de 2006, desde el balcón de la fachada de la Basílica de San Pedro del Vaticano ante decenas de miles de peregrinos.


"Salvator noster natus est in mundo"
(Misal Romano).


¡"Nuestro Salvador ha nacido en el mundo"! Esta noche, una vez más, hemos escuchado en nuestras Iglesias este anuncio que, a través de los siglos, conserva inalterado su frescor. Es un anuncio celestial que invita a no tener miedo porque ha brotado una "gran alegría para todo el pueblo" (Lc 2,10). Es un anuncio de esperanza porque da a conocer que, en aquella noche de hace más de dos mil años, "en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor" (Lc 2,11). Entonces, a los pastores acampados en la colina de Belén; hoy, a nosotros, habitantes de este mundo nuestro, el Ángel de la Navidad repite: "Ha nacido el Salvador; ha nacido para vosotros. ¡Venid, venid a adorarlo!".

Pero, ¿tiene todavía valor y sentido un "Salvador" para el hombre del tercer milenio? ¿Es aún necesario un "Salvador" para el hombre que ha alcanzado la Luna y Marte, y se dispone a conquistar el universo; para el hombre que investiga sin límites los secretos de la naturaleza y logra descifrar hasta los fascinantes códigos del genoma humano? ¿Necesita un Salvador el hombre que ha inventado la comunicación interactiva, que navega en el océano virtual de internet y que, gracias a las más modernas y avanzadas tecnologías mediáticas, ha convertido la Tierra, esta gran casa común, en una pequeña aldea global? Este hombre del siglo veintiuno, artífice autosuficiente y seguro de la propia suerte, se presenta como productor entusiasta de éxitos indiscutibles.

Lo parece, pero no es así. Se muere todavía de hambre y de sed, de enfermedad y de pobreza en este tiempo de abundancia y de consumismo desenfrenado. Todavía hay quienes están esclavizados, explotados y ofendidos en su dignidad, quienes son víctimas del odio racial y religioso, y se ven impedidos de profesar libremente su fe por intolerancias y discriminaciones, por ingerencias políticas y coacciones físicas o morales. Hay quienes ven su cuerpo y el de los propios seres queridos, especialmente niños, destrozado por el uso de las armas, por el terrorismo y por cualquier tipo de violencia en una época en que se invoca y proclama por doquier el progreso, la solidaridad y la paz para todos. ¿Qué se puede decir de quienes, sin esperanza, se ven obligados a dejar su casa y su patria para buscar en otros lugares condiciones de vida dignas del hombre? ¿Qué se puede hacer para ayudar a los que, engañados por fáciles profetas de felicidad, a los que son frágiles en sus relaciones e incapaces de asumir responsabilidades estables ante su presente y ante su futuro, se encaminan por el túnel de la soledad y acaban frecuentemente esclavizados por el alcohol o la droga? ¿Qué se puede pensar de quien elige la muerte creyendo que ensalza la vida?

¿Cómo no darse cuenta de que, precisamente desde el fondo de esta humanidad placentera y desesperada, surge una desgarradora petición de ayuda? Es Navidad: hoy entra en el mundo "la luz verdadera, que alumbra a todo hombre" (Jn 1, 9). "La Palabra se hizo carne, y acampó entre nosotros" (ibíd. 1,14), proclama el evangelista Juan. Hoy, justo hoy, Cristo viene de nuevo "entre los suyos" y a quienes lo acogen les da "poder para ser hijos de Dios"; es decir, les ofrece la oportunidad de ver la gloria divina y de compartir la alegría del Amor, que en Belén se ha hecho carne por nosotros. Hoy, también hoy, "nuestro Salvador ha nacido en el mundo", porque sabe que lo necesitamos. A pesar de tantas formas de progreso, el ser humano es el mismo de siempre: una libertad tensa entre bien y mal, entre vida y muerte. Es precisamente en su intimidad, en lo que la Biblia llama el "corazón", donde siempre necesita ser salvado. Y en la época actual postmoderna necesita quizás aún más un Salvador, porque la sociedad en la que vive se ha vuelto más compleja y se han hecho más insidiosas las amenazas para su integridad personal y moral. ¿Quién puede defenderlo sino Aquél que lo ama hasta sacrificar en la cruz a su Hijo unigénito como Salvador del mundo?

"Salvator noster", Cristo es también el Salvador del hombre de hoy. ¿Quién hará resonar en cada rincón de la Tierra de manera creíble este mensaje de esperanza? ¿Quién se ocupará de que, como condición para la paz, se reconozca, tutele y promueva el bien integral de la persona humana, respetando a todo hombre y toda mujer en su dignidad? ¿Quién ayudará a comprender que con buena voluntad, racionabilidad y moderación, no sólo se puede evitar que los conflictos se agraven, sino llevarlos también hacia soluciones equitativas? En este día de fiesta, pienso con gran preocupación en la región del Oriente Medio, probada por numerosos y graves conflictos, y espero que se abra a una perspectiva de paz justa y duradera, respetando los derechos inalienables de los pueblos que la habitan. Confío al divino Niño de Belén los indicios de una reanudación del diálogo entre israelitas y palestinos que hemos observado estos días, así como la esperanza de ulteriores desarrollos reconfortantes. Confío en que, después de tantas víctimas, destrucciones e incertidumbres, reviva y progrese un Líbano democrático, abierto a los demás, en diálogo con las culturas y las religiones. Hago un llamamiento a los que tienen en sus manos el destino de Irak, para que cese la feroz violencia que ensangrienta el País y se asegure una existencia normal a todos sus habitantes. Invoco a Dios para que en Sri Lanka, en las partes en lucha, se escuche el anhelo de las poblaciones de un porvenir de fraternidad y solidaridad; para que en Dafur y en toda África se ponga término a los conflictos fraticidas, cicatricen pronto las heridas abiertas en la carne de ese Continente y se consoliden los procesos de reconciliación, democracia y desarrollo. Que el Niño Dios, Príncipe de la paz, haga que se extingan los focos de tensión que hacen incierto el futuro de otras partes del mundo, tanto en Europa como en Latinoamérica.

"Salvator noster": Ésta es nuestra esperanza; este es el anuncio que la Iglesia hace resonar también en esta Navidad. Con la encarnación, recuerda el Concilio Vaticano II, el Hijo de Dios se ha unido en cierto modo a cada hombre (cf. Gaudium et spes, 22). Por eso, puesto que la Navidad de la Cabeza es también el nacimiento del cuerpo, como enseñaba el Pontífice san León Magno, podemos decir que en Belén ha nacido el pueblo cristiano, cuerpo místico de Cristo en el que cada miembro está unido íntimamente al otro en una total solidaridad. Nuestro Salvador ha nacido para todos. Tenemos que proclamarlo no sólo con las palabras, sino también con toda nuestra vida, dando al mundo el testimonio de comunidades unidas y abiertas, en las que reina la hermandad y el perdón, la acogida y el servicio recíproco, la verdad, la justicia y el amor.

Comunidad salvada por Cristo. Ésta es la verdadera naturaleza de la Iglesia, que se alimenta de su Palabra y de su Cuerpo eucarístico. Sólo redescubriendo el don recibido, la Iglesia puede testimoniar a todos a Cristo Salvador; hay que hacerlo con entusiasmo y pasión, en el pleno respeto de cada tradición cultural y religiosa; y hacerlo con alegría, sabiendo que Aquél a quien anuncia nada quita de lo que es auténticamente humano, sino que lo lleva a su cumplimiento. En verdad, Cristo viene a destruir solamente el mal, sólo el pecado; lo demás, todo lo demás, lo eleva y perfecciona. Cristo no nos pone a salvo de nuestra humanidad, sino a través de ella; no nos salva del mundo, sino que ha venido al mundo para que el mundo se salve por medio de Él (cf. Jn 3,17).

Queridos hermanos y hermanas, dondequiera que os encontréis, que llegue hasta vosotros este mensaje de alegría y de esperanza: Dios se ha hecho hombre en Jesucristo; ha nacido de la Virgen María y renace hoy en la Iglesia. Él es quien lleva a todos el amor del Padre celestial. ¡Él es el Salvador del mundo! No temáis, abridle el corazón, acogedlo, para que su Reino de amor y de paz se convierta en herencia común de todos. ¡Feliz Navidad!
Publicado por Desconocido @ 10:09  | Habla el Papa
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25 Dic. 06 (ACI).- A medio día de este 25 de diciembre, Día de Navidad, el Papa Benedicto XVI pronunció su saludo navideño en 62 idiomas junto con su bendición “Urbi et Orbi” –a la Ciudad y al Mundo-, a la vez que pronunció un conmovedor llamado a la conversión de los hombres al Salvador y a la paz en las regiones más conflictivas del mundo.

Hablando en español, el Pontífice dijo, “¡Feliz Navidad! Que la Paz de Cristo reine en vuestros corazones, en la familias y en todos los pueblos”.

Luego, hizo un enérgico llamado en el que destacó que el hombre de hoy, marcado por sorprendentes logros tecnológicos, no ha respondido aún a sus anhelos más profundos, y necesita de Dios más que nunca, porque aún muere de hambre y sed, de consumismo desenfrenado y del vacío interior; y por ello de esta humanidad surge, más que nunca, un desgarrador llamado espiritual que evidencia que el hombre es el mismo de siempre, en necesidad de ser salvado.

A partir de esta afirmación, el Pontífice lanzó un llamado específico por la Paz en Tierra Santa, en el Líbano, en Irak y en Sri Lanka, entre otros.
Publicado por Desconocido @ 10:00  | Noticias internacionales
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lunes, 25 de diciembre de 2006
Discurso que pronunció el Papa Benedicto XVI a los estudiantes universitarios de Roma al final de la misa en la que habían participado en la basílica de San Pedro el Vaticano, el 14 de diciembre.


Queridos amigos:
También este año tengo la grata oportunidad de encontrarme con el mundo universitario romano, y de intercambiar con vosotros las felicitaciones por la santa Navidad ya cercana. Saludo al cardenal Camillo Ruini, que ha presidido la celebración eucarística y os ha guiado en la reflexión sobre los textos litúrgicos. Doy las gracias al rector de la universidad Roma 3 y a la joven estudiante, que se han hecho portavoces de vuestra cualificada asamblea. A todos y cada uno os saludo con afecto.

Nos encontramos en la cercanía de la Navidad, que es la fiesta de los regalos, como recordé el domingo pasado al visitar la nueva parroquia romana dedicada a Santa María, Estrella de la Evangelización. Los regalos navideños nos recuerdan el regalo por excelencia, que el Hijo de Dios nos hizo de sí mismo en la Encarnación. Por eso, con ocasión de la Navidad oportunamente se hacen muchos regalos, que la gente se intercambia durante estos días.

Sin embargo, es importante no olvidar el Regalo principal, del que los demás regalos son solamente un símbolo. La Navidad es el día en que Dios se entregó a sí mismo a la humanidad y este regalo suyo, por decirlo así, llega a ser perfecto en la Eucaristía. Como dije a los niños de la parroquia romana citada que se están preparando para la primera Comunión y la Confirmación, bajo la apariencia de un pedacito de pan es Jesús mismo quien se nos entrega y quiere entrar en nuestro corazón.

Vosotros, queridos jóvenes, este año estáis reflexionando precisamente sobre el tema de la Eucaristía, de acuerdo con el itinerario espiritual y pastoral preparado por la diócesis de Roma. El misterio eucarístico constituye el punto de convergencia privilegiado entre los diversos ámbitos de la existencia cristiana, incluido el de la búsqueda intelectual.

Jesús Eucaristía, encontrado en la liturgia y contemplado en la adoración, es como un "prisma" a través del cual se puede penetrar mejor en la realidad desde diversas perspectivas: ascética y mística, intelectual y especulativa, histórica y moral.

En la Eucaristía Cristo está realmente presente y la santa misa es memorial vivo de su Pascua. El santísimo Sacramento es el centro cualitativo del cosmos y de la historia. Por eso constituye un manantial inagotable de pensamiento y de acción para cualquiera que esté en búsqueda de la verdad y quiera cooperar con ella.

Por decirlo así, es un "concentrado" de verdad y de amor. No sólo ilumina el conocimiento, sino también y sobre todo el actuar del hombre, su vivir "según la verdad en la caridad" (Ef 4, 15), como dice san Pablo, en el compromiso diario de actuar como Cristo mismo actuó. Así pues, la Eucaristía fomenta, en la persona que se alimenta de ella con asiduidad y con fe, una fecunda unidad entre contemplación y acción.

Queridos amigos, entremos en el misterio de la Navidad, ya cercana, a través de la "puerta" de la Eucaristía: en la cueva de Belén adoremos al mismo Señor que en el Sacramento eucarístico quiso hacerse nuestro alimento espiritual, para transformar el mundo desde dentro, partiendo del corazón del hombre.

Sé que para muchos de vosotros, universitarios de Roma, ya es costumbre, al inicio del año académico, hacer una especie de peregrinación diocesana a Asís, y sé que también recientemente habéis participado en ella en gran número. Pues bien, san Francisco y santa Clara, ¿no fueron ambos "conquistados" por el misterio eucarístico? En la Eucaristía experimentaron el amor de Dios, el mismo amor que en la Encarnación impulsó al Creador del mundo a hacerse pequeño, más aún, el más pequeño y el servidor de todos.

Queridos amigos, al prepararos para la santa Navidad, tened los mismos sentimientos de estos grandes santos, tan amados por el pueblo italiano. Como ellos, contemplad al Niño envuelto en pañales y recostado en un pesebre (cf. Lc 2, 7. 12. 16).

Seguid el ejemplo de la Virgen María, la primera que contempló la humanidad del Verbo encarnado, la humanidad de la Sabiduría divina. En el Niño Jesús, con el que mantenía infinitos y silenciosos coloquios, reconocía el rostro humano de Dios, de forma que la misteriosa Sabiduría del Hijo se grabó en la mente y en el corazón de la Madre.

Por eso, María se convirtió en la "Sede de la Sabiduría", y con este título es venerada de modo especial por la comunidad académica romana. A la Sedes Sapientiae está dedicado un icono especial, que desde Roma ha visitado ya varios países, peregrinando por instituciones universitarias. Hoy está presente aquí, porque pasa de la delegación procedente de Bulgaria a la que ha venido de Albania.

Saludo con afecto a los representantes de estas dos naciones y les deseo que, per Mariam, sus respectivas comunidades académicas avancen cada vez más en la búsqueda de la verdad y del bien, a la luz de la Sabiduría divina. Este deseo lo dirijo de corazón a cada uno de vosotros, aquí presentes, y lo acompaño con una bendición especial, que hago extensiva a todos vuestros seres queridos. ¡Feliz Navidad!

[Traducción distribuida por la Santa Sede
Publicado por Desconocido @ 23:51  | Habla el Papa
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ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap. -predicador de la Casa Pontificia- a la liturgia de la Misa de la Solemnidad de la Natividad del Señor, 25 de diciembre.

Natividad del Señor
Isaías 52, 7-10; Hebreos 1, 1-6; Juan 1, 1-18

¿Por qué Dios se ha hecho hombre?


Vayamos directos a la cumbre del prólogo de Juan, que constituye el Evangelio de la tercera Misa de Navidad, llamada «del día». En el Credo hay una frase que este día se recita de rodillas: «Por nosotros los hombres y por nuestra salvación, bajó del cielo». Es la respuesta fundamental y perennemente válida a la pregunta: «¿Por qué el Verbo se hizo carne?», pero necesita ser comprendida e integrada. La cuestión de hecho reaparece bajo otra forma: ¿Y por qué se hizo hombre «por nuestra salvación»? ¿Sólo porque habíamos pecado y necesitábamos ser salvados? Un filón de la teología, inaugurado por el beato Duns Escoto, teólogo franciscano, desliga la encarnación de un vínculo demasiado exclusivo con el pecado del hombre y le asigna, como motivo primario, la gloria de Dios: «Dios decreta la encarnación del Hijo para tener a alguien, fuera de sí, que le ame de manera suma y digna de sí».

Esta respuesta, aún bellísima, no es todavía definitiva. Para la Biblia lo más importante no es, como para los filósofos griegos, que Dios sea amado, sino que Dios «ama» y ama el primero (1 Juan 4, 10.19). Dios quiso la encarnación del Hijo no tanto para tener a alguien fuera de la Trinidad que le amara de forma digna de sí, sino más bien para tener a alguien a quien amar de manera digna de sí, esto es, ¡sin medida!

En Navidad, cuando llega Jesús Niño, Dios Padre tiene a alguien a quien amar con medida infinita porque Jesús es hombre y Dios a la vez. Pero no sólo a Jesús, sino también a nosotros junto a Él. Nosotros estamos incluidos en este amor, habiéndonos convertido en miembros del cuerpo de Cristo, «hijos en el Hijo». Nos lo recuerda el mismo prólogo de Juan: «A cuantos le recibieron, les da poder para ser hijos de Dios».

Cristo, por lo tanto, bajó del cielo «por nuestra salvación», pero lo que le empujó a bajar del cielo por nuestra salvación fue el amor, nada más que el amor. Navidad es la prueba suprema de la «filantropía» de Dios como la llama la Escritura (Tito 3, 4), o sea, literalmente, de su amor por los hombres. Esta respuesta al por qué de la encarnación estaba escrita con claridad en la Escritura, por el mismo evangelista que hizo el prólogo: «Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna» (Juan 3, 16).

¿Cuál debe ser entonces nuestra respuesta al mensaje de Navidad? El canto navideño Adeste fideles dice: «A quien así nos ama ¿quién no le amará?». Se pueden hacer muchas cosas para celebrar la Navidad, pero lo más verdadero y profundo se nos sugiere de estas palabras. Un pensamiento sincero de gratitud, de conmoción y de amor por quien vino a habitar entre nosotros, es el don más exquisito que podemos llevar al Niño Jesús, el adorno más bello en torno a su pesebre.

Para ser sincero, además, el amor necesita traducirse en gestos concretos. El más sencillo y universal –cuando es limpio e inocente- es el beso. Demos por lo tanto un beso a Jesús, como se desea hacer con todos los niños recién nacidos. Pero no nos contentemos con darlo sólo a la imagen de yeso o de porcelana; démoslo a un Jesús Niño de carne y hueso. Démoslo a un pobre, a alguien que sufre, ¡y se lo habremos dado a Él! Dar un beso, en este sentido, significa dar una ayuda concreta, pero también una buena palabra, aliento, una visita, una sonrisa, y a veces, ¿por qué no?, un beso de verdad. Son las luces más bellas que podemos encender en nuestro belén.

[Traducción del italiano realizada por Zenit]
Publicado por Desconocido @ 23:45  | Habla el Papa
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El Padre Antonio desde el Hogar Santa Rita felicita y da vgracias e invita a mirar hacia adelante. Publicado en la revista "Como las Abejas", número 30, Noviembre - Diciembre.

<div style="text-align:center">FELiZ NAVIDAD


También les deseamos desde los Hogares Santa Rita.
De nuevo esta especial fecha. De nuevo las luces de muchos colores, de adornos navideños. De nuevo los turrones, el canto de los villancicos, las cenas de Navidad y fin de año. De nuevo la alegría de los niños en la llegada de los Reyes y también el gasto desmedido de estos días. Navidad, fecha de contraste a todos los niveles: despilfarro y hambre, guerra y paz. La tristeza en tantos rostros, las lágrimas de los que tienen lejos su familia o les falta un ser querido en su casa.

También son fechas de balances e inventarios, de vacaciones y de exceso de trabajo, de comidas de empresa, de gente sin trabajo: millones de tarjetas de Navidad y felicitaciones de año nuevo inundan las oficinas de correo. Cambio de agenda. cambio de año. iCómo se pasan los días y los meses sin apenas darnos cuenta!, metidos en tantas cosas en esta vida, tan vertiginosa y vivida casi a toda prisa. Ni siquiera sé si hemos vivido y saboreado cada día de estos 365 días de este año 2006 que se está consumiendo, envejeciendo. Podríamos decir que ya no da más de sí. Dice la antigua canción, "la Nochebuena se viene, la Nochebuena se va, y nosotros nos iremos y no volveremos más".

También yo, al llegar el final de este año tengo que hacer un repaso muy por el aire de cuanto ha pasado en mi vida personal vinculada a mi actividad como sacerdote, como presidente, como director de los hogares Santa Rita. Ha sido éste, un año muy peculiar. Hemos creado una nueva Fundación, para comprometernos muy especialmente con unos queridos amigos: los enfermos de alzheimer. Hemos golpeado la campana para oír el "gong" de salida del nuevo edificio dedicado a estos enfermos y a la investigación de esta inexplicable enfermedad. Estamos dando pasos agigantados para tener lista la obra dedicada a la casa de espiritualidad y el hospedaje de tantos señores científicos e investigadores, procedentes de distintos puntos geográficos de nuestro planeta.

Estas palabras mías son a un tiempo un canto de alabanza y de acción de gracias a Dios Todopoderoso que ha hecho posible el milagro diario "del mantenimiento de los hogares Santa Rita"
Hace dieciséis años que pusimos a funcionar el Hogar Santa Rita 1 y seis del Santa Rita lI y más de treinta años ininterrumpidos, compartiendo alegrías y sufrimientos con mis entrañables amigos de la Parroquia de Punta Brava y más de veinte años en la Parroquia de Las Dehesas. Ha sido un año intenso. Hemos visitado personalmente a los 31 alcaldes de Tenerife y a todas las autoridades de nuestra Comunidad Autonómica.

Viendo la lista de tantos bienhechores que hemos querido reseñar, independientemente de numerosos anónimos, se puede explicar, con los hechos, el milagro de esas "manos misteriosas" de la "Divina Providencia". ¡Cuánta gente buena! jamás me he sentido solo. Cuántas horas
regaladas por los voluntarios, cuántas sonrisas. En la entrada del Hogar Santa Rita II, hay un letrero que dice: "Este es un monumento a la Bondad de Dios y de los hombres". Esta es la gran realidad. No sobra ni una palabra. Es hermoso recordar los buenos ratos pasados en este año, las alegrías, las anécdotas, la parte bonita de la vida. Los malos ratos, las desilusiones, los fracasos, los desalientos, las incomprensiones, los sufrimientos y aún la misma muerte de seres queridos hemos de mirarlas como un sueño que ocurrió y ya pasó y no hacer hincapié, sin detenernos en ellos, de no ser para aprender en ese gran libro de la vida, para unirnos más, y echar adelante, aunque estemos inundados por las lágrimas. ue no nos pueda el abatimiento, la depresión, y la decepción. ¡Cuánto hubiera querido yo mismo acertar siempre y que hayan sido mis decisiones fuente de alegría, de esperanza! Que haya conseguido con mi vida hacer más felices a los demás. ¡Cuánto siento, si las decisiones que he tenido que tomar por responsabilidad como director de los hogares Santa Rita, haya perjudicado o herido a alguna persona! Es muy difícil acertar con todos y agradar a todos. aún cuando éste sea mi deseo. En el ánimo de todos está el querer acertar en las decisiones que cada uno toma, pero no es tan simple, ni tan fácil. La vida de cada persona es un mundo muy complejo y dificilísimo de entender.

Sepan ustedes que también yo soy un ser humano que sufro, y nadie debe pensar que haya querido hacer sufrir a nadie, aunque haya podido hacer daño a alguien sin desear hacerlo. Sería yo un extraterrestre y un soberbio si pretendiera demostrar que todas las cosas me han salido bien. Yo sé que vivir es tener problemas, es correr riesgos, y me lanzo a seguir adelante aún sabiendo que todas las cosas no me van a salir bien. He dicho muchas veces, que el que muchas sardinas asa, alguna se le quema y que a mí se me queman muchas y "aguarezco alguna".

Gracias a todo el mundo, a los encargados y todos los responsables de áreas de ambos hogares, a todos los empleados, los miembros de las dos fundaciones, a todos los bienhechores, a los colectivos, a cuantos de cualquier modo nos ayudan y hacen posible la continuación de estas obras.

Vamos a mirar hacia adelante. Ante nosotros tenemos un nuevo reto: la edificación de un gran centro de carácter internacional para la residencia y la investigación de esta enfermedad tan triste como es el alzheimer. Tenemos más que nunca que caminar juntos, unir fuerzas, uer lo que nos une y no perder el tiempo en discutir lo que nos pueda desunir o desintegrar. He de repetir, una vez más, que la unión hace Milagros.

Pido perdón por todas mis equivocaciones. ¡Cuánto me gustaría que nadie se sintiera defraudado por mí! ¡Cuánto deseo no fallarles! Tenemos que estar francamente convencidos de que Dios está dentro de nosotros, que nos quiere como nadie y que es omnipotente.

Entra dentro de lo normal, el que "metamos alguna vez la pata", en que alguna vez hayamos equivocado el camino: pero ahí está el bueno de Padre Dios, con una infinita paciencia. tratando de darnos una mano. Si hay alguien que cree en nosotros y nos sigue esperando, ese es Dios, nuestro Padre.
Feliz Navidad a todos. Feliz año nuevo y que, a un tiempo, nuestra amistad se renueve y se refuerce más en este nuevo año 2007.
Su amigo.

Antonio María Hernández Hernández
Publicado por Desconocido @ 23:12
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Publicado en la HOJA DE DIFUSIÓN PARROQUIAL DE SANTA RITA DE CASIA DE PUNTA BRAVA Y DE SAN PALBO APÓSTOL EN LAS DEHESAS - PUERTO DE LA CRUZ.

24 HORAS ANIMADAS Y ASÍ CADA DÍA


Queridos amigos: la vida dé cada día siempre es lucha, siempre habrá alguna di¬ficultad, algo nos sale mal, algo nos sale al revés, alguien te puede fallar, alguien puede producir en ti una sensación de soledad, de tristeza, de desánimo, alguien puede hasta hundirte en una horrible depresión. Los desaires, los desprecios, las mil dificultades están siempre a la vuelta de la esquina. Podríamos decir que son el pan de cada día. ¿A cuantas personas no le importan tus problemas? O más bien ¿a qué pocas personas les preocupa nuestras dificultades?

El desánimo es, a veces, una falta de confianza en nosotros mismos. Nos tambalea¬mos. Hemos construido nuestra vida sobre un amor humano, te falta el amor y te vas para el piso.

TENÍAMOS QUE AGARRARNOS MÁS A DIOS, que es el amor que nunca falla, y ver que con la ayuda de Dios saldremos adelante. Cuando nos sale algo al revés, cuando tú entregas toda tu vida y pones toda tu confianza en alguna persona humana, si, por lo que sea, te abandonara, quedas como un barco que está sin rumbo, a la deriva, estás como un perro que ha perdido el amo, triste, melancólico, vacío, como un zombi, tarumba, sonado; ¿Pero en esta circunstancia, que hacer?

Creo que lo mejor es asumir el fracaso, no seguir luchando por lo que ya no tiene solución, no perder el tiempo en reconstruir un edificio que está ya totalmente en ruinas, no forzar las circunstancias para hacer revivir lo que ya está totalmente muerto. No verlo todo negro y sin solución.

No abandonar el esfuerzo, dándonos por derrotados o perdidos, sin solución. Pienso que hay que rehacerse, emprender nuevos caminos, construir nuevas amistades, buscar nuevos rumbos, fundamentar mejor el amor; pero nunca sentirnos acomplejados, ni creer que somos una basura, o que no tenemos arreglo. Aceptar las rosas con las espinas. No hay persona por muy feliz que aparente estar que no sienta también el dolor de la soledad, que no sienta los golpes de la vida, aunque no lo diga.

¿TÚ QUÉ SABES LO QUE SUFRE ESA PERSONA POR DENTRO? ¿Tú qué sabes los problemas que a lo mejor le están atormentando? Échale una mano, camina a su lado, no le dejes solo. Si uno quiere triunfar y echar adelante, primero tiene que reconocer sus propias limitaciones y sus propias dificultades y reconocer que la vida, muchas veces, se vuelve un tanto cruel, y hay que poner buena cara al mal tiempo.

¿Qué te hacen despreciado? ¿Y qué pasa?. Adelante a sonreír, que no te vean depri¬mido ni acogotado, no pidas amistad como un limosnero. Si te quieren, te quieren, y si no, no pasa nada. No tenemos que darle el gusto a nadie de que nos vean desanimados, aunque la procesión vaya por dentro. No tenemos que dar a conocer a nadie los sufrimientos que llevamos por dentro. Para uno abrirse con alguien y desahogarse tiene que haber una gran confianza, y que te escuchen sin ironía, sin tomadura de pelo, sin que sientan compasión de ti, ni que les dé pena tu situación.

NO SE TRATA DE ESCABULLIRNOS DEL PROBLEMA. Hay que afrontarlo con tenacidad. No se trata tampoco de sentirnos víctimas, ni mimosos. Hay que echarle pecho a la vida y luchar en todos los frentes; pero uno por uno, dificultad por dificultad, y tratar de solucionar la raíz del problema. No se trata tampoco de creernos supermanes, sino ir resol-viendo uno a uno los problemas de turno, sin acongojarnos, sin tirar la toalla, con optimismo.

NO PERDER DE VISTA A DIOS. Dios nunca será un intruso en nuestras vidas. Siem¬pre será un Padre cariñoso que nos da una y otra vez oportunidades de rectificar, de corregir nuestro rumbo, si va mal.

Tranquilo, acepta la situación nueva que se te viene encima. Todos los Santos han tenido que luchar, han tenido que estar luchando sin perder el ánimo, sabiendo que Dios lo permite todo para nuestro bien, aunque ahora no lo comprendamos. Al final subimos al podium a recibir el premio a la constancia, al sufrimiento, a todas las pruebas de la vida, las «metas volante, el premio de la montaña, el premio a la resistencia y llegada aunque sea al último puesto, a la meta señalada».

iDios mío! Yo sé que no es nada fácil, porque a veces nuestra vida se pega a otra vida y es muy doloroso el separarse, el despegarse; pero tenemos que arrancarnos aunque soltemos sangre. Ante los ojos de Dios, el valor de una persona no se mide por sus fallos, sino por la confianza que aún en medio de los fracasos tiene puesta en Dios. Por eso tenemos que, a trancas y barrancas, caminando por encima de espinas, saltando las enormes piedras que se nos atraviesan en el camino, siempre adelante, sin perder el paso, sonrientes, con valentía, poniendo alegría, aunque sea forzada, porque si nos acobardamos ante los problemas, y caminamos acongojados y tristes, nos sentiremos terriblemente solos y totalmente desanima-dos y hundidos. Ser conscientes de nuestras debilidades. No tenemos porqué descorazonar-nos. Al contrario, que las contrariedades nos unan más a Dios, que sabemos que es «un amigo que nunca falla».

SI FALLAMOS, SI CAEMOS, NO ES CUESTIÓN DE QUEDARNOS TUMBADOS EN TIERRA. Tenemos que levantarnos mil veces, si mil veces cayéramos, y animarnos de nuevo y reemprender de nuevo el camino, tomando las riendas de la propia vida y crecernos ante los problemas que nadie use nuestra vida, que agarremos fuertemente la vida personal y seamos nosotros mismos, quienes caminemos, aunque sea con una muleta, puesta la vista en Dios.

Estar vivos es tan maravilloso, que solamente por este motivo debemos de estar en "estado de alegría", aunque a un tiempo nos estén saltando las lágrimas. Para un cristiano todos los días, son días de Pascua de resurrección, porque, amigo mío, el dolor, el sufrimiento, aún una enfermedad por muy horrible que sea, cualquier desolación, cualquier fracaso, o error que cometamos, tiene posible solución mientras Dios nos siga prolongando la estancia en este planeta Tierra, y además, se acaba y luego llega la resurrección. La idea real de que hemos nacido para vivir ha de sacudirnos de nuestra inercia y decirle sí a la vida, ilusionarnos por gastar hasta el final está vida marcada por el reloj del tiempo, preparar la marcha hasta que la muerte ponga fin a tanta amargura, a tanta tristeza, a tantas terribles separaciones.

Muchas veces nos angustiamos porque no hemos encontrado el sentido de la vida, ¿para qué venimos a esta tierra?, ¿Qué pintamos en este mundo? ¿Vale la pena vivir? ¿Vale la pena sufrir? ¿Vale la pena tanta lucha, tanto desgarre, tanto desamor?

YO PIENSO QUE, A PESAR DE TODO, HA VALIDO LA PENA VENIR A ESTE PLANETA. Lo que tenemos es que darle un giro a nuestra vida, enrumbar el camino con dirección a Dios, que nos quiere tal y como somos. Adelante, pues, que tengamos una se-mana hermosa, adelante, amigos, que todo el mundo cuando se acerque a ti, te vea lleno de fe y de esperanza. Cuando estés mal, por favor no contagies de tu desazón y rareza interna a los demás. Que cuantos se acerquen a ti, salgan contagiados de ilusión, de alegría, de paz. Crea dentro de ti un bosque de tranquilidad, de calma, de serenidad. Que cuantos se acer¬quen a ti, estén a gusto, se sientan felices y no tengan ganas de marcharse. Intenta ser como "un oasis en medio del desierto". Aunque tengas mil contratiempos, que siempre te vean con un talante acogedor, con un rostro amable y siempre en tu cara se dibuje una sonrisa. Nunca espantes a nadie, que los que estén un rato contigo no tengan ganas de marcharse y puedan decir como un día dijo San Pedro: "Qué hermoso es estar aquí", junto a esta persona que desprende amor y paz por los cuatro costados.

SIEMPRE TENEMOS QUE DECIR «QUÉ BUENOS SON LOS SANTOS», y qué buena es llegar a ser Santos y la cuestión es que podemos llegar, si queremos. Si no llegamos no podemos echarle la culpa a Dios. Es nuestra culpa y responsabilidad. Y además que seamos unos Santos simpáticos, alegres, siempre de buen humor, que jamás espantemos a nadie por culpa del mal carácter o de unos enfados descompasados.

Antonio Marí Hernández Hernández
Publicado por Desconocido @ 23:04
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Publicado en la HOJA DE DIFUSIÓN PARRROQUIAL DE SANTA RITA DE CASIA DE PUNTA BRAVA Y DE SAN PABLO APÓSTOL EN LAS DEHESAS - PUERTO DE LA CRUZ.

Ejemplos que ayudan, traídos de aquí y allá



El Emperador José II y el magistrado.

El Emperador José II (t 1790) se disfrazaba a menudo y se confundía con el pueblo para conocer a fondo su situación y especialmente sus necesidades. Habiendo sobrevenido una gran carestía en Bohemia el año 1784 y alcanzando el trigo precios muy elevados, el Emperador envió a aquel país grandes provisiones de ese cereal, para que fuesen distribuidos a los pobres, dirigiéndose, personalmente, al mismo tiempo a Bohemia, para ver si los empleados obedecían puntualmente sus órdenes. Llegó una vez perfecta-mente de incógnito, a una pequeña ciudad de los alrededores de Praga y vio delante de la oficina de suministros muchos carros cargados de trigo. El Emperador entabló conversación con los hombres que los estaban guardando y supo por ellos que los pobres de aquel país hacía largo tiempo que esperaban en vano la distribución de los cereales y que aquellos mismos carros estaban desde muchas horas inútilmente delante de la oficina, pues el Delegado encargado de ello no dejaba verse. El Emperador, que iba muy modestamente vestido, se dirigió a la casa del delegado y le preguntó por qué la gente había de esperar tanto tiempo. El oficial respondió con arrogancia: «Yo no tomo lecciones de nadie y mucho menos de usted; conozco por mí mismo cuál es mi deber». Entonces el Emperador respondió, descubriendo su uniforme imperial: «Está hablando con el Emperador y en uso de mi pleno derecho te depongo de tu misión y te prohíbo que te ocupéis en delante de la distribución de trigo». En seguida nombró otro delegado. El oficial castigado palideció de terror. ¿Si hubiese conocido a su Emperador, habríale contestado con tanta arrogancia? Cierto que no. Si los hombres conocieran a Dios, tampoco le ofendieran con tantos pecados graves.

El pez fuera del agua.

Un buen pescador cogió un día gran cantidad de peces y se propuso regalar al párroco el más hermoso de todos ellos. El pez era aún viviente cuando se lo presentó. Agitaba la cola, saltaba y se retorcía sin cesar. El párroco se agarró a aquella ocasión para dar a los que le rodeaban una hermosa enseñanza: «Fíjense, les dijo, en este pobre pez y vean cómo se agita y retuerce. El quisiera volver al agua que es su elemento, pues sólo en ella puede vivir alegremente. Lo mismo nos acontece a los hombres: hemos sido criados para Dios y apenas nos alejamos de él, nos sentimos inquietos y desdichados». Con razón decía San Agustín: «Nos hiciste, Señor, para Ti, e inquieto está nuestro corazón mientras no descansa en Ti».
Publicado por Desconocido @ 22:58  | Espiritualidad
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Comentario a las lecturas del día 26 de Diciembre, sacadas del libro "Enséñame tus caminos" de Guillermo Gutiérrez.

Día 26 de Diciembre: San Esteban, protomártir

Primera.Hch 6,8-10: Discurso y ejecución de Esteban Evangelio. Mt 10,17-22: Anuncio de persecuciones


I. El tiempo nuevo. Con la fiesta de Navidad empieza el tiempo nuevo que es el tiempo de gracia. El primer testigo de este tiempo nuevo es Esteban, uno de los siete primeros diáconos de la Iglesia. Vivió el amor y recibió la muerte porque ante él, como ante su maestro, se dividieron los espíritus. Vivió como Jesús y murió también como él con la palabra del perdón en los labios. Luego le siguió en la gloria.

Es, quizá, chocante este contraste litúrgico. Del idilio del nacimiento en Belén se salta bruscamente a un asesinato en las puertas de Jerusalén. Esteban es el protomártir, el primero en dar testimonio del tiempo de gracia con su sangre después de haberlo dado con su vida. Protomártir significa el primer mártir o primer testigo de todos los que hasta el fin del mundo deben dar testimonio de Jesús (Hch 1,8). Esa es la vocación cristiana. «En el idilio del pesebre ya está presente la tragedia de la cruz» (G. Papini).

II. Las primeras pruebas. En el texto evangélico se predice y anuncia la hostilidad injustificada con la que deberán enfrentarse los testigos del Evangelio. Todos los testigos repiten de alguna manera la historia de Esteban. Las predicciones de Jesús han sido vividas en cada coyuntura histórica con ligeros cambios. Pueden ser peso de espionajes y contraespionajes o acusaciones de hijos contra sus padres en las desaparecidas dictaduras, asesinatos en Latinoamérica, marginaciones sociales por causa de la fe en países de minoría cristiana... Siempre es actualidad lo que aquí se anuncia. La persecución se hace muerte si viene desde el poder y calumnia si procede de esferas inferiores. Es siempre actual el anuncio y debe serlo la discreción recomendada por Jesús: No os fiéis, sed prudentes, conjugad la sencillez de los niños con la discreción y va¬lentía de adultos.
Hay una lucha por la vida común a todo viviente. Hay otra lucha específica por el Evangelio que viene a imponer nuevos esfuerzos, tensiones y peligros. No se debe rehuir el esfuerzo cuando significa fidelidad. Son dichosos los perseguidos por practicar, defender y anunciar la justicia, Siempre es motivo de legítimo orgullo ser testigo del Evangelio, en la línea de Esteban, primer testigo de Cristo a las puertas de Jerusalén.
Publicado por Desconocido @ 22:30  | Espiritualidad
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ZENIT publica la intervención de Benedicto XVI al rezar el domingo, 24 de Diciembre, víspera de Navidad, la oración mariana del Ángelus, junto a varios miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano.


Queridos hermanos y hermanas:
La celebración de la Santa Navidad ya es inminente. La vigilia de hoy nos prepara a vivir intensamente el misterio que en esta Noche la liturgia nos invitará a contemplar con los ojos de la fe.

En el divino recién nacido, que colocaremos en el pesebre, se manifiesta nuestra salvación. En el Dios que se hace hombre por nosotros, todos nos sentimos amados y acogidos, descubrimos que somos preciosos y únicos ante los ojos del Creador.

La Navidad de Cristo nos ayuda a tomar conciencia de lo que vale la vida humana, la vida de cada ser humano, desde su primer instante hasta su ocaso natural. A quien abre el corazón a este «niño envuelto en pañales», que yace «en un pesebre» (Cf. Lucas 2,12), él le ofrece la posibilidad de ver con nuevos ojos la realidad de cada día. Podrá saborear la potencia de la seducción interior del amor de Dios, que logra transformar en alegría incluso el dolor.

Queridos amigos, preparémonos para encontrar a Jesús, el Emanuel, Dios con nosotros. Al nacer en la pobreza de Belén, quiere ser compañero de viaje de cada quien. En este mundo, desde que Él mismo quiso poner en él su «morada», nadie es extranjero. Es verdad, todos estamos de paso, pero es Jesús quien nos hace sentirnos como en casa en esta tierra santificada por su presencia. Él nos pide, sin embargo, que hagamos que sea una casa acogedora para todos.

Este es precisamente el don sorprendente de la Navidad: Jesús vino por cada uno de nosotros y en él nos ha hecho hermanos. De aquí se deriva el compromiso por superar cada vez más los prejuicios, por abatir las barreras y eliminar las contraposiciones que dividen, o peor aún, que oponen a los individuos y pueblos, para construir juntos un mundo de justicia y de paz.

Con estos sentimientos, queridos hermanos y hermanas, vivamos las últimas horas que nos separan de la Navidad, preparándonos espiritualmente para acoger al Niño Jesús. En el corazón de la noche, vendrá por nosotros. Pero también quiere venir en nosotros, vivir en el corazón de cada uno de nosotros. Para que esto pueda tener lugar es indispensable que estemos disponibles y que nos dispongamos para recibirlo, estando dispuestos a dejarle espacio dentro de nosotros, en nuestras familias, en nuestras ciudades. ¡Que su nacimiento no nos encuentre sin estar preparados para festejar la Navidad, olvidando que el protagonista de la fiesta es precisamente él!

Que María nos ayude a mantener el recogimiento interior indispensable para experimentar la alegría profunda que ofrece el nacimiento del Redentor. A ella nos dirigimos ahora con nuestra oración, pensando en particular en quienes se disponen a vivir la Navidad en la tristeza y en la soledad, en la enfermedad y en el sufrimiento: que la Virgen traiga a todos consuelo.

[Al final del Ángelus, el Papa saludó a los peregrinos en seis idiomas. En español, dijo:]

Saludo cordialmente a los fieles de lengua española aquí presentes y a cuantos participan en el rezo del Ángelus a través de la radio y la televisión. ¡Alegrémonos por esta fiesta de Navidad que estamos a punto de celebrar! ¡Mañana contemplaréis la gloria del Señor! ¡Feliz domingo!

[Traducción del original italiano realizada por Zenit
© Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por Desconocido @ 0:02  | Habla el Papa
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domingo, 24 de diciembre de 2006
24 Dic. 06 (ACI).- Miles de peregrinos se dieron cita este mediodía en la Plaza de San Pedro para rezar el Ángelus este domingo 24 de diciembre con el Papa Benedicto XVI, quien recordó que en Jesús hecho hombre nos sentimos amados y acogidos a los ojos de Dios, y que a tal amor debemos corresponder con la construcción de un mundo de justicia y paz.

“En el Dios que se hace hombre por nosotros, nos sentimos amados y acogidos, descubrimos ser preciosos y únicos a los ojos del Creador”, fueron las palabras con las que el Santo Padre se dirigió a los presentes este IV Domingo del Adviento.

Recordó a todos que “el nacimiento de Cristo nos ayuda a tomar conciencia de cuanto vale la vida humana, la vida de cada ser humano, desde su primer instante hasta su natural tramonto”.

“Quien abre el corazón a este ‘niño envuelto el pañales’ –prosiguió-, podrá gustar la potencia de la fascinación interior del amor de Dios, que consigue transformar en gozo también el dolor”.

Más adelante, afirmó que “Jesús ha venido para cada uno de nosotros y en Él nos ha hecho hermanos” y que a tal acto corresponde de nuestra parte “superar siempre los prejuicios, derrumbar las barreras y eliminar los contrastes que dividen, o peor aún, que contraponen a los individuos y a los pueblos, para construir juntos un mundo de justicia y paz”.

Finalmente hizo una exhortación a que “estemos disponibles y nos preparemos a recibirlo, listos para darle espacio dentro de nosotros, en nuestras familias, en nuestras ciudades. Que su nacimiento no nos agarre ocupados en festejar la Navidad, olvidando que el protagonista de la fiesta es Él”.
Publicado por Desconocido @ 23:57  | Noticias internacionales
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Artículo publicado en la revista "Como las Abejas" del Hogar Santa Rita del Puerto de la Cruz, escrito por Linda Fullegar


EL ALZHEIMER



Mucho se ha escrito sobre la enfermedad del Alzheimer, y casi a diario se están publicando libros y artículos.
Aunque muchas investigaciones fomentan nuestra expectativa de que existen remedios milagrosos contra esta enfermedad, creo que nadie está en situación de afirmar el haber encontrado una cura eminente.
Rezamos y ponemos todas nuestras esperanzas en que nuestra Unidad de Alzheimer contribuya de forma significativa hacia la prevención y la cura, como también ofrezca los cuidados y el cariño que los pacientes necesitan.
Mientras tanto estamos organizando un programa de actividades en Santa Rita II con la finalidad de mejorar la calidad de vida de muchos de nuestros residentes, quienes tienen un acceso limitado a las actividades que ofrecen las animadoras del Centro.
Consideramos que no solamente los pacientes del Alzheimer, sino todos los demás afectados por otros tipos de demencia, aumentarán su calidad de vida gracias a una medicación apropiada, y una estimulación física y mental.
El objetivo principal es ofrecer en el futuro un programa de actividades a nivel individual para todas aquellas personas que creemos puedan beneficiarse de ello.
Muchos de nuestros residentes no están dispuestos a formar parte del programa de actividades del Centro. La razón es sencilla: están cansados. Algunos incluso se sienten inútiles. La mayoría han trabajado mucho durante toda su vida para mantener a sus familias, o contribuir a los ingresos familiares, muchas veces en condiciones
difíciles. 5e merecen un descanso. Pero, la inactividad les puede ocasionar otros problemas: físicos, psíquicos y emocionales.
El ejercicio físico es tan importante para los mayores como lo es para los más jóvenes. El ejercicio tonifica los músculos, mejora la circulación, ayuda al sistema digestivo, mejora el sueño y alivia tensiones. Afortunadamente, 5anta Rita dispone de un equipo de fisioterapeutas que pueden aconsejar a aquellos que están en silla de ruedas qué tipo de ejercicio les conviene realizar. Para aquellos que sí pueden caminar, el entorno ofrece varias plazas donde pueden disfrutar de su tranquilidad.
Las actividades que queremos implementar en el Centro, son principalmente para mejorar las capacidades cognitivas como el pensamiento, el lenguaje y la memoria. Distintas investigaciones sugieren que el ejercicio diario mejora y mantiene la actividad cerebral. Incluso si esto no fuera cierto, sabemos que cualquier actividad compartida provoca una sonrisa.
Todos los ejercicios que consistan en enhebrar, lanzar o coger algo mejoran la coordinación. Actividades creativas ofrecen oportunidad de elevar la autoestima. iQué bueno es entonces hacer algo que alguien quisiera comprar para regalar!
Parece que una de las facultades que incluso sigue perviviendo en las últimas etapas de los pacientes de Alzheimer es la habilidad de disfrutar y formar parte de actividades musicales. ¿No nos sentimos todos mejor con música y canto?
Con el fin de ofrecer distintas actividades, durante las mañanas y las tardes, a nuestros pacientes con mayores limitaciones, resulta necesario poder contar con un grupo de ayudantes.
El personal disponible está más que ocupado con el cuidado diario de los residentes, como también las animadoras que ofrecen entreteni¬miento al resto de los residentes.
5i Ud. cree que puede ayudar, por favor, póngase en contacto conmigo en Recepción, o con Belén, la trabajadora social en Santa Rita II.

Linda Fullegar
Publicado por Desconocido @ 23:54  | Artículos de interés
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Artículo publicado en la revista "Como las abejas" del Hogar Santa Rita del Puerto de la Cruz, escrito por el Padre Antonio María.

«EL CRISTIANO NO DEBE MENTIR»


«Guárdense de murmuraciones inútiles», «la mentira es una infamia en el hombre», «guárdate de mentir y de añadir mentiras a mentiras que eso no acaba en bien» «los hombres pasan, la verdad permanece», «no tengas miedo a la verdad», «fuera todos los que aman la mentira», «la mentira hace imposible la vida social», «acostúmbrate a no mentir jamás, a sabiendas, porque Dios es Dios de la verdad». El Diablo es un maestro perverso, porque mezcla muchas veces lo falso con lo verdadero, para encubrir el engaño con apariencia de verdad.
Bueno, estaríamos horas y horas escribiendo citas y más citas que hablan de la verdad y de la mentira y que harían engorrosa y pesada esta carta. Y, por supuesto, no cumpliría la misión para la cual le escribo esta carta. Hermana María, pienso que lo mejor es luchar por amar la verdad y detestar la hipocresía y la mentira. Creo que es algo impropio e indigno de una persona que libremente se ha consagrado a Dios. Si en nuestra vida hasta ahora hemos mentido muchas veces, si nuestra vida en cierto modo no ha sido tan limpia, y hemos caído en alguna forma de hipocresía, no podemos desanimarnos ni creernos perdidos, aunque muchas veces hayan dejado de creer en nosotros o se hayan sentido engañados, desilusionados, defraudados o aún traicionados por nosotros. Es cuestión de rectificar y que pongamos punto y final a una vida de mentiras y empecemos desde ya a ser auténticos, aunque muchos no nos crean. Lo que nos tiene que importar, buena hermana, es Dios. Dios no ha perdido la esperanza. Nunca es tarde para empezar. Es ir día a día cultivando la verdad. Que el tiempo vaya afianzando nuestra personalidad y, está claro, que lo que convence no son las palabras con las que anunciamos un propósito, sino lo que convence a la larga y definitivamente, es la propia vida. Hemos de mirar hacia delante, aunque haya alguien que nunca nos perdone porque un día le engañamos o le hicimos daño.

iQUÉ PODEMOS HACER!
Sufrir las consecuencias de las antiguas incoherencias y aceptar que desgraciadamente hemos perdido posiblemente toda la credibilidad y que nuestra palabra no valga para nada y todo el mundo haga oídos sordos. Pero hay que confiar en que «no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista». Y es totalmente seguro de que Dios no ha perdido la esperanza y sigue dándonos oportunidades para que le imitemos y terminemos como El: Odiando la mentira y amando la verdad. Lo que importa en la vida de cualquier persona son los últimos capítulos de su vida. No podemos obligar a nadie a que nos perdone, a que nos comprendan, a que nos acepten como seres humanos, y que nos hemos equivocado. Se trata de no caer otra vez en el repugnante mundo de la mentira, sabiendo que cuando mentimos nos convertimos en hijos del Diablo, el padre de la mentira y de los mentirosos y que cuando andamos en la verdad y conseguimos que nuestra misma vida sea verdad somos ciertamente hijos de Dios, que es la verdad por definición. No nos demos por perdidos. Que nadie nos pille más nunca en una mentira y lo pasado, pasado está.

Antonio María Hernández Hernández
Publicado por Desconocido @ 23:51
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Mensaje del Padre Giovanni Salerno publicado en la revista del MOVIMIENTO SIERVOS DE LOSPOBRES DEL TERCER MUNDO, de la Navidad 2006.

"Debemos ser presencia viva de Dios"


Comenzamos el mes de noviembre con la fiesta de «Todos los Santos», seguida de la conmemoración de los fieles difuntos. La Iglesia dispone así estas dos fiestas buscando que, de algún modo, resulten programáticas para el resto del mes, llevándonos a meditar de manera especial lo que se viene denominando con el nombre de los «Novísimos»:
la Muerte,
el Purgatorio,
el Cielo y
el Infierno.

Como católicos, debemos reflexionar continuamente sobre estas realidades de las que el mundo no quiere saber, y que más bien rechaza a consecuencia de la mentalidad por la que considera esta vida terrena como la única posible, sin tener en cuenta que estamos llama-dos a una dimensión trascendente, a la Vida Eterna.

Sólo teniendo presente lo que constituye nuestra última y definitiva meta podremos determinarnos a vivir con un mayor compromiso nuestras responsabilidades en este mundo. El meditar en los «Novísimos» no es una evasión de las realidades presentes, sino todo lo contrario, porque nos llevará a vivir con más plenitud nuestros deberes en todos los ámbitos (familiar, laboral, eclesial y social en general): «¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si arruina su vida?» (Mt. 16,26), nos dice Jesús. Estos temas van estrechamente unidos al significado del tiempo de Adviento que hemos comenzado y que está llamado a ser un tiempo de especial gracia de Dios para cada uno de nosotros. El meditar en la venida al mundo de Jesús en carne mortal nos lleva a considerar lo que será la segunda y definitiva venida de Jesús, esta vez en gloria y majestad, el día que sólo el Padre celestial cono-ce: el momento en el que tendrán cumplimiento las promesas de Dios, con el fin de los tiempos y la consiguiente instauración definitiva del Reino de Dios en este mundo, el juicio final y la resurrección de la carne. Nosotros nos encontramos ahora entre la primera y segunda venida de Cristo.

Profundizamos el sentido de su primera venida y nos preparamos para la segunda y definitiva si sabemos descubrir sus «venidas intermedias» en nuestras vidas.

¿Cuáles son estas «venidas intermedias»? Fundamentalmente dos: en la Eucaristía (donde cada vez Jesús «se hace realmente presente» de nuevo en su cuerpo, alma y divinidad, bajo las apariencias del pan y del vino), y en el prójimo (que es el «próximo», las per¬sonas que están más cerca de nosotros), especialmente en los más pobres. con los que Él se ha querido identificar de un modo especial «Tuve hambre y sed; estuve desnudo, enfermo, en la cárcel... Cada vez que disteis de comer o de beber; etc_ (...) o dejasteis de hacerlo a uno de estos mis pequeños hermanos, a mí me lo hicisteis o lo dejasteis de hacer» (Cfr. Mateo 25).

Se nos presenta, pues, la noble tarea de purificar y «agudizar» nuestra mirada interior, para saber descubrir y aprovechar estas visitas de Jesús a nuestra vida. Jesús es el «Dios escondido» (como lo llamaba Santa Teresa de Lisíeux). Le gusta «esconderse», dejándonos a nosotros la tarea de «descubrirle», descubriendo su divinidad escondida en su humanidad, su presencia eucarística real escondida en el blanco pan, su presencia humilde en los humildes y pobres, su providente mano escondida en los mil avatares y circunstancias de nuestra vida.

En este tiempo de Adviento, corno gracia especial suya para cada uno de nosotros, pidamos al Espíritu Santo que actúe en nuestro interior, educán¬donos para que nuestra mirada sepa ver la dulce presencia de Jesús en todo y en todos. Esto no es otra cosa sino buscar nuestra propia y continua conversión.

Purificando nuestra mirada purificaremos nuestro corazón, vaciándolo de todo lo que nos estorba en este tra¬bajo de conversión. Y cuando Dios encuentra un corazón humilde y vacío de sí, siente la necesidad de llenarlo de su presencia, dándonos un nuevo corazón, el de su Hijo, y haciendo de nosotros «otros Cristus». Y esta es una presencia de Jesús no menos importante: la de Cristo en mí, en ti.

Esto es lo que le da su verdadero sentido a nuestra preparación para la Navidad, que no consiste en una mera celebración exterior, en el simple re-cuerdo de un importante acontecimiento de hace dos milenios, sino en un dejar que Jesús haga morada en nosotros: «Vino a su casa, y los suyos no le recibieron» (Juan 1,11).

«Estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo» (Apoc. 3,20). ¿Le vamos a dejar afuera esperando en vano?

Pidamos a nuestro Padre del Ciclo que como «otros Cristus» (siendo «presencias vivas suyas») sepamos servirle con fidelidad en los más pobres (sus «otras humildes presencias»), llevándoles no sólo el pan material, sino también, y sobre todo, el Pan que da la vida Eterna (su «escondida presencia eucarística»).

Padre Giovanni Salerno
Publicado por Desconocido @ 23:45  | Espiritualidad
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Lecturas.- Heb.- 1 - 14. Evangelio.- Jn-5, 24-29

La muerte no respeta fechas señaladas ni sabe de calendarios. En plenas fiestas de Navidad, unos días tan señalados para vivirlos en un clima de alegría y de reunión familiar, habéis sentido la pérdida de un ser muy querido por vosotros.
Pero, lejos de resultar una contradicción, el mensaje de la Navidad es precisamente el que puede ofreceros el consuelo que ahora necesitáis.

Nosotros podemos acompañar vuestro dolor dándoos palabras de consuelo, porque habéis tenido la suerte de disfrutar de vuestra madre a lo largo de tantos años; porque habéis tenido la suerte de haberle devuelto en forma de cariño y de cuidado todo lo que anteriormente ella hizo por vosotros; porque os habéis enriquecido con el ejemplo de su vida, sacrificada y apoyada en la eucaristía y en la oración....

Nosotros - digo- podemos ofreceros palabras de consuelo, pero Dios no se contenta con consolarnos, sino que, además, actúa salvando la vida de N. y nuestra vida.
Como nos ha recordado la primera lectura, llegó un momento en el que Dios no se conformó con hablarnos, sino que envió a su propio Hijo Jesús a esta tierra para que, naciendo, viviendo, sufriendo y muriendo como uno más, su vida nos sirviera de luz y no nos perdiéramos cuando nos lleguen las contrariedades.

Jesús, con su Nacimiento, nos enseña que la vida es una oportunidad para aprovecharla, que la vida es un reto que hay que afrontarlo cada día; que nuestra vida y nuestra historia ( por modesta y sin brillo que parezca) puede llegar, a ser un tesoro para unos hijos, para unos nietos y para tantos amigos y familiares.

La Navidad tiene un mensaje muy hermoso.
En la mesa de nuestra vida junto a las alegrías, nunca va a faltar el pan de la tristeza, de la enfermedad, de las desgracias y de la muerte. Pero ya no podremos echar en cara a Dios a ver dónde está cuando nosotros sufrimos. Pues nos dirá a ver si estamos ciegos para no verle, naciendo en un establo de animales, porque todas las puertas se le cerraron o como un refugiado huyendo del rey Herodes o mezclado con los enfermos y pecadores para llevarles un poco de esperanza o abandonado de todos en una cruz.

Esta es la mejor noticia que podía esperar el hombre: Que allí donde hay dolor y sufrimiento allí está él. Que incluso cuando nosotros le damos la espalda, El no pierde la esperanza de volvemos a abrazar, que si ha bajado del Cielo a la tierra es para que podamos ser hijos de Dios y por lo tanto, herederos.

N. sí podrá decir ahora que ella ha vivido la verdadera "feliz Navidad". Que esos deseos de felicidad que nos deseamos los mortales, ella lo está viviendo en el Cielo y ahora puede disfrutar del amor que Dios le ha tenido desde siempre. Que en ella se ha hecho realidad lo que hemos oído en el Evangelio:
"Os aseguro que llega la hora y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz de Dios y los
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Papel, cartón, madera y pasta son los materiales de un nacimiento original, que muestra el desarrollo escenográfico que impulsó el Barroco. Sus figuras se acomodan en el interior de un espacio acotado por el naturalismo de una cueva.


(EL DÍA, 24 - XII, Santa Cruz)A lo largo de los siglos, la orden franciscana ha continuado con respecto al belenismo la labor de transmisión que nace con San Francisco. Por eso no extraña que en la iglesia de San Francisco de Asís de Santa Cruz se conserve un original nacimiento.

La escena que narra se emplaza en el interior de un retablo cuyo frente permanece cerrado por un gran cuadro que representa la Porciúncula, el momento de la aparición de Jesús y la Virgen a San Francisco, que implora de rodillas el gran privilegio. En el exiguo hueco que deja el lienzo al retirarse se descubre un interesante ejemplo de belén de carácter popular cuyas figuras principales, de madera y telas encoladas se agrupan en torno al pesebre. Pastores de pie o arrodillados traen sus presentes o descubren su cabeza frente a la quietud que se respira a su alrededor.

Destaca sobre todo un expresivo San José apoyado en su cayado y una Virgen de mirada serena. Al fondo, en lo alto, una abertura en la cueva donde se desarrolla el misterio permite ver una ciudad a lo lejos y, dominando el espacio, una nube de ángeles entonando el Gloria in Excelsis Deo.

Pero de todo este conjunto de piezas, no muy extenso, son la mula y el buey los que ofrecen en un primer plano un carácter menos solemne a la escena de la Adoración, acaparando la atención primera del visitante.

Papel, cartón, madera, tela y pasta, materiales trabajados con técnicas sencillas, enmascaradas por las coloridas vestimentas de los personajes, es lo que confiere al conjunto un enorme interés.

En la noche de la Navidad, el portal de la iglesia de San Francisco de Asís en sus sencillos planteamientos, sin exhibir personajes tallados con técnicas más esmeradas, ha sido capaz de infundir en el ánimo de los concurrentes, desde hace más de dos siglos, el espíritu franciscano nacido en Greccio, en la Toscana italiana.

Antiguamente iluminado por la luz de la cera, el belén de la iglesia de San Francisco presenta ya el desarrollo escenográfico que impulsó el barroco, que hasta entonces impedía una perspectiva en redondo, la libertad de las distancias sin límite. Sus figuras son exentas y se organizan en el interior de un espacio acotado por el naturalismo de una cueva y la visión casi infantil de la propia ciudad, en lo más alto. Sin perder su sabor las imágenes principales imitan de forma simple en sus encolados la policromía empleada por los más afamados escultores isleños. Para la Virgen, los ángeles y el Niño Jesús se ha utilizado un tono pálido, mientras que San José y los pastores lucen rojo y siena tostado para simular el color bronceado de la piel.
Publicado por Desconocido @ 17:56  | Religiosidad Popular
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Mensaje que ha escrito monseñor Ricardo Blázquez, obispo de Bilbao y presidente de la Conferencia Episcopal Española, con el título «Navidad, fiesta cristiana y cuna de humanidad».


Navidad, fiesta cristiana y cuna de humanidad


Una buena noticia: Llega Navidad que es una fiesta entrañable. Quizá muchos la han olvidado o nunca la han conocido; quizá algunos han cambiado el contenido de la fiesta; quizá a unos se les ha desvanecido su significación; quizá otros la ven muy distante, perdida en el pasado de su infancia. A todos anunciamos, en medio de muchas noticias preocupantes, la alegre noticia de Navidad. Merece la pena celebrar gozosamente el nacimiento de Jesús, el Salvador del mundo. Escuchar mensaje

La Iglesia desde muy pronto, al menos desde la primera mitad del siglo IV, hizo coincidir el día del nacimiento de Jesús y el solsticio de invierno. Cuando las tinieblas alcanzan la mayor densidad, comienza a levantarse el “sol invicto”; cuando la noche domina sobre el mundo nace Jesús como luz indeficiente. “El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande” (Is 9,2). A media noche celebramos el nacimiento de Jesús que viene a iluminar las tinieblas del mundo. No sólo el universo se oscurece en la noche; también el corazón del hombre y la humanidad tienen sus tinieblas. ¿No carcomen como termitas el odio, el resentimiento y la venganza, que además impiden al hombre mirar con limpieza y compasión? Navidad es una fiesta de la luz. ¿No necesita nuestra sociedad y la humanidad entera que la luz de la verdad y del amor ilumine nuestro camino? Hay muchas cosas que nos hacen pensar con preocupación, que nos desconciertan y nos entristecen. ¡Ojalá sea Navidad como una ráfaga de luz sobre nuestro mundo! Desde hace algunos años, por iniciativa de la animación misionera, cuando se acerca la fiesta de Navidad, muchos niños con un simpático gesto se convierten en “sembradores de estrellas” en su entorno. ¡Que Jesús nacido como Sol del mundo haga que todos pasemos de ser portadores de amenazas e inquietudes a ser sembradores de luz, de esperanza y de paz!

Los cristianos celebramos la Navidad de Jesús como el nacimiento de la Vida. Dios mismo pronuncia sobre cada niño esta entrañable declaración: Tú eres mi hijo, envolviendo su fragilidad con el manto protector de una sublime dignidad; Navidad es el asombro permanente ante el misterio de la vida que nace, y el fortalecimiento de la repulsa del aborto que mata silenciosamente miles de vidas humanas en el seno materno. El ser humano no es producto de laboratorio, sino don sagrado. A cada hombre y mujer el mismo Dios nos dice: Recobra el gusto por la vida; no te sumerjas en el hundimiento de la tristeza; el Niño de Belén viene a comunicarte el sentido de la vida que recibimos como don y entregamos como donación generosa.

En torno al pesebre donde Jesús fue acostado los ángeles anunciaron la paz venida de lo alto. ¿No necesitamos escuchar aquel canto de Belén cada persona, cada familia, nuestra sociedad? “¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz!” (Is 52,7). Cuando constatamos la dificultad para hallar los caminos que conducen a la paz, ¿cómo no vamos a saludar a Jesús, el Rey de la paz, que viene a animar nuestra esperanza y a hacernos pacificadores? De la cuna del establo de Belén, donde descansa Jesús, mana una fuerza invencible para trabajar por la paz. Realmente necesitamos celebrar la fiesta de Navidad en nuestro mundo donde la miseria y las guerras siembran desolación.

Jesús recostado en el pesebre y acompañado de María y de José nos invita a mirarlo en silencio, a contemplarlo con espíritu sosegado y sin las prisas que agitan nuestra vida. Tres lecciones podemos aprender contemplando a Jesús en los nacimientos de nuestras casas y templos; la primera lección, fundamental lección, consiste en descubrir en Jesús recién nacido al Salvador de la humanidad e Hijo de Dios, es decir, que se iluminen los ojos de nuestro corazón para penetrar en el misterio de este Niño singular. Una segunda lección: Descubrir el encanto de la sencillez y de la sobriedad; Jesús nos enseña a vivir liberados de la esclavitud del dinero para poder convivir con los necesitados, ya que si las riquezas acaparan el corazón se cierran las manos a la generosidad. En Belén se escucha el clamor de los pobres, de los desamparados y de los excluidos. Y todavía otra lección, en que insisten mucho los pasajes evangélicos de la infancia de Jesús: La alegría y el gozo; la felicidad verdadera no equivale a ponerse alegres provocando artificialmente ese estado placentero, sino en poder recibir el testimonio laudatorio de la buena conciencia.

Si nuestros ojos se purifican con la contemplación de Jesús, podemos mirar a nuestro entorno compasivamente. Desde la adoración de Jesús nos acordamos de los matrimonios cuya convivencia es difícil, de las familias rotas, de las mujeres maltratadas y humilladas, de los niños que crecen sin amor. Belén es una medicina eficaz para la convivencia. En los últimos años hemos recibido muchos inmigrantes; me alegro de que los cristianos que viven entre nosotros hallen no sólo el apoyo en sus necesidades económicas y sociales, sino también la acogida pastoral en las comunidades cristianas y parroquias. Todos, ellos y nosotros, formamos la misma familia de la fe.

La fiesta de Navidad ha creado en nuestros pueblos de hondas raíces cristianas muchas manifestaciones culturales y sociales que nos resultan familiares. Últimamente un goteo constante de noticias sobre eliminación de símbolos religiosos nos llena de preocupación. ¿Por qué excluimos y rechazamos este patrimonio tan entrañable, recibido de quienes nos han precedido en la vida, en la fe y en la orientación de la existencia? La justificación que a veces se aporta para eliminar, por ejemplo, crucifijos o nacimientos es poco convincente: Para que quienes profesan otra religión o son increyentes no se sientan molestos en el Estado aconfesional. Pero el Estado, también el aconfesional como es nuestro caso, no puede excluir lo religioso de los ámbitos sociales perdiendo referencias y símbolos de la religión, ya que sería una forma de imponer el laicismo en la sociedad. Una sociedad como la nuestra, cuyos cimientos son profundamente cristianos, si renuncia a cultivar sus raíces, vivirá desarraigada y perderá vitalidad. Nuestras sociedades son en medida creciente pluriculturales y plurirreligiosas, dado que las migraciones caracterizan a nuestra época; pues bien, esta pluralidad no es respetada sumergiéndola en la invisibilidad, ocultándola en la privacidad y relegándola a la interioridad de cada uno, sino reconociendo abiertamente la diversidad tanto de personas como de grupos, en la intimidad del corazón y en las manifestaciones sociales, y conviviendo respetuosamente unos y otros en el marco del bien común. Sería un recorte indebido pretender conformar la vida social y ética sin los valores específicos de cada pueblo y cultura con el pretexto de que debemos ocultar lo más genuino para que nadie se ofenda. Si despojáramos a nuestros pueblos y ciudades de los testimonios que caracterizan su historia y cultura nos quedaríamos no con una sociedad más convivente sino una sociedad despojada y empobrecida. A nuestras sociedades les urge reflexionar sobre las bases de la convivencia entre ciudadanos creyentes e increyentes, de una religión y otra. La solución no puede ser recortar el derecho a la libertad religiosa, reduciéndola a la conciencia personal, a la sacristía o a la privacidad, sino reconocer la pluralidad como una oportunidad y ayudarle a que se armonice el derecho a la libertad religiosa con los demás derechos fundamentales del hombre que forman una especie de cosmos variado y libre. Nos interesa a todos que meditemos acerca del lugar de la religión en las sociedades democráticas, sin eliminar irrespetuosamente manifestaciones religiosas que no se imponen a nadie sino que recuerdan la historia propia y la profundidad de las tradiciones legítimas de la sociedad donde se vive y convive. ¿Sólo podemos ofrecer a los inmigrantes un trabajo para ganar más euros que en su tierra de origen? ¿Dónde quedarían sus valores culturales y religiosos? En estas condiciones sería obviamente impensable un diálogo interreligioso y un enriquecimiento mutuo de las diversas tradiciones católicas. A quienes llegan de otras latitudes no podemos decirles: “modernízate”, es decir, “entra en la cultura de la secularización”, dejando tus tradiciones, sino aporta tu legítima diversidad a la vida común. ¿Qué comunicamos los cristianos a los que llegan hasta nosotros el frío religioso que congela sus sentimientos o el calor humano y cristiano que los anima y calienta?

Navidad es una fiesta de la Iglesia que tiene un mensaje precioso y capaz de hablar también a los hombres y mujeres de nuestro tiempo; es, demás, una fiesta con múltiples manifestaciones en la sociedad y en la cultura de nuestro pueblo, que a nadie podemos imponer, pero debemos defender contra los asaltos que padece.

Bilbao, 23 de diciembre de 2006

Monseñor Ricardo Blázquez

Obispo de Bilbao y

Presidente de la conferencia Episcopal
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sábado, 23 de diciembre de 2006
Comentario del padre Raniero Cantalamessa –predicador de la Casa Pontificia– a las lecturas de la liturgia de la Misa del IV Domingo de Adviento (ciclo C) Miqueas 5, 2-5; Hebreos 10, 5-10; Lucas 1, 39-48a

ROMA, viernes,21 diciembre 2006 (ZENIT.org).

Ha mirado la humildad de su sierva

El último domingo de Adviento es el que debe preparar inmediatamente a la Navidad. Las compras ya deberían estar hechas, y tal vez estamos un poco más disponibles para pensar también en el sentido religioso de la fiesta. El Evangelio es el de la Visitación de María a Isabel, que finaliza con el Magnificat: «Proclama mi alma la grandeza del Señor y se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador, porque ha mirado la humildad de su sierva»

Con el Magnificat María nos ayuda a captar un aspecto importante del misterio navideño sobre el que desearía insistir: la Navidad como fiesta de los humildes y como rescate de los pobres. Dice: «Ha derribado del trono a los poderosos y ha enaltecido a los humildes; a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos». En el mundo de hoy se van perfilando dos nuevas clases sociales, que ya no son las mismas que se consideraban en el pasado, esto es, propietarios y proletarios. Son más bien, por un lado, la sociedad cosmopolita que sabe inglés, que se mueve a sus anchas por los aeropuertos del mundo, que sabe utilizar el ordenador y «navega» por Internet; para la cual la tierra es ya «la aldea global»; por otro, la gran masa de aquellos que apenas han salido de su pueblo natal y tienen un acceso limitado o sólo indirecto a los grandes medios de comunicación social. Hoy son estos, respectivamente, los nuevos «poderosos» y los nuevos «humildes».

María nos ayuda a volver a poner las cosas en su sitio y a no dejarnos engañar. Nos dice que frecuentemente los valores más profundos se esconden entre los humildes; que los acontecimientos que más inciden en la historia (como el nacimiento de Jesús) suceden en medio de ellos, no sobre los grandes escenarios del mundo. Belén era «la aldea más pequeña de Judá», dice la primera lectura del día; sin embargo, fue en ella en la que nació el Mesías. Grandes escritores, como Manzoni y Dostoiewski, han inmortalizado en sus obras los valores y las historias de la «gente pobre».

La «opción preferencial» de los pobres es algo que hizo Dios mucho antes del Concilio Vaticano II. La Escritura dice que «el Señor es excelso, pero se fija en el humilde» (Sal 138, 6); que «resiste a los soberbios, pero concede su favor a los humildes» (1 P 5, 5). A lo largo de toda la revelación se nos muestra como un Dios que se inclina sobre los pobres, los afligidos, los abandonados y aquellos que no son nada a los ojos del mundo. Todo esto contiene una lección actualísima. Nuestra tentación, en efecto, es la de hacer exactamente lo contrario de lo que hizo Dios: querer mirar a quien está arriba, no a quien está abajo; a quien le va bien, no a quien se encuentra en necesidad.

No podemos contentarnos con recordar que Dios orienta su mirada hacia los humildes. Debemos hacernos nosotros mismos pequeños, humildes, al menos de corazón. La Basílica de la Natividad en Belén sólo tiene una puerta de entrada, y es tan baja que no se puede pasar por ella más que inclinándose profundamente. Hay quien dice que fue construida así para impedir que los beduinos entraran a grupa de sus camellos. Pero la explicación que siempre se ha dado (y que contiene, en cualquier caso, una profunda verdad espiritual) es otra. Esa puerta debía recordar a los peregrinos que para penetrar en el significado profundo de la Navidad hay que abajarse y hacerse pequeños.

En los próximos días oiremos cantar muchas veces la antigua melodía Tu scendi dalle stelle, o re del cielo... [popular italiano compuesto por san Alfonso María de Ligorio: «Desciendes de las estrellas, oh rey del cielo». Ndt.]. Y si Dios descendió «de las estrellas», ¿no deberíamos nosotros bajar de nuestros pequeños pedestales de superioridad y de dominio, para vivir como hermanos reconciliados entre nosotros? También tenemos que bajar de nuestros «camellos» para entrar en la gruta de Belén...


Publicado por Desconocido @ 23:57  | Espiritualidad
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Carta a mi querido Teófilo del Padre Antonio María del hogar SAnta Rita del Puerto de la Cruz, Tenerife,publicada en la revista "Como las Abejas" de Noviembre-Diciembre número 30.

CARTA A MI QUERIDO TEÓFILO

Mi querido e inolvidable amigo Teófilo ¡Cómo vas a pensar que no te conteste tu carta. Yo me tomo muy en serio cuanto me cuentas y trato de ponerme en tu lugar, para comprenderte mejor y también le pido siempre luz al buen Dios para que me ilumine y pueda discernir bien cuanto me relatas y así poder darte una respuesta responsable.

Tiene que ser horroroso el que a uno le nieguen la absolución, como si te dijeran que ya no necesitas más medicina porque es inútil, ante la enfermedad irreversible que tienes y que te lleva sin remedio a la muerte. Sin embargo yo no soy quién para juzgar la decisión que ha tomado este compañero en el sacerdocio para no absolverte por reincidente. Yo no poseo los datos que él tiene, ni los elementos necesarios para poder decir que hizo mal en negarte la absolución. Es posible que, también yo, en su lugar, a lo mejor hubiera hecho lo mismo.

Vamos a aclarar un poco las cosas. Tienes que entender, mi buen amigo Teófilo, que los sacerdotes no somos Dios y somos sencillamente «unos mandados». Nosotros tenemos unas normas que hemos de cumplir por responsabilidad, y somos unos delegados del Obispo de la Diócesis y estamos también sometidos al Código de Derecho Canónico y a las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia. Nosotros no hemos puesto las leyes y tenemos que cumplirlas responsablemente.

Por otra parte tenemos que entender que la absolución no es mágica y para que sea realmente efectiva tiene que cumplir unas condiciones necesarias. El deber de cualquier sacerdote es recordar estas condiciones, para no engañar al que viene a confesarse aún de buena voluntad, a nosotros. No se trata de ir ante un confesionario y enumerar fríamente los pecados como si estuvieras leyendo un catálogo de pecados que vamos exponiendo y ya está, o decir que «tenemos de todos los pecados, «menos robar y matar», sin comentar ninguno, ni abrir la conciencia de par en par, para que no quede nada oculto; ¿Te acuerdas, mi amigo Teófilo, cuando te preparabas para la Primera Comunión, que en el catecismo se decía que para hacer una buena confesión y recibir la absolución, son necesarias cinco cosas? Examen de conciencia, dolor de los pecados, propósito de la enmienda, decir los pecados al confesor y cumplir la penitencia. Pues bien, estas condiciones siguen vigentes y totalmente válidas y entre las cinco hay dos que son absolutamente necesarias y que de no tenerlas convertiría en inválida la confesión y son: el dolor de los pecados y el propósito serio, de no caer de nuevo en el mismo pecado. Por eso. en consecuencia, el sacerdote que te negó la absolución, te conoce mejor que yo por dentro y habrá observado, que tú no tienes verdadero dolor de los pecados y por tanto tampoco tienes el deseo serio de no volver a realizar los mismos pecados.

El compañero sacerdote, lo que ha querido significar es que no te engañes a ti mismo, que estás caminando por un camilo tortuoso y equivocado y que si no tienes el valor de dar media vuelta y dirigir tus pasos en dirección opuesta, terminarás cayendo en el mortal precipicio. Esto no lo tomes a mal. Míralo sencillamente como un aviso de Dios que te sigue queriendo. También el sacerdote como me cuentas. no te ha dicho que no tienes arreglo, sencillamente no se atreve a absolverte por los indicios que observa en ti, en la falta de un verdadero arrepentimiento. y que no se te nota que quieres, en verdad, cambiar. Sólo te ha dicho que él no te absuelve. Entonces, mi buen Teófilo, lo que tienes que hacer es un buen examen de conciencia y pararte a pensar, qué estrategia tienes que seguir para salir de esa situación de pecado. Ver la causa real que te lleva a pecar y qué motivos tienes para hacerlo. Ya que no hay efecto sin causa.

Tienes que tomarte muy en serio la situación peligrosa en que te encuentras. Te has acostumbrado ,a pecar sin remordimiento y a confesarte sin verdadero dolor de haber ofendido a Dios. La fuerza de la costumbre ha ido anulando tu culpabilidad, hasta tal punto, que duermes tranquilamente, a pierna suelta, como si no hubiera pasado nada. Has entrado en una espiral de pecados que necesitas de una «determinada determinación» como dijo Santa Teresa y no parar hasta lograr conseguir liberarte de esta esclavitud en que has caído por la repetición de los mismos pecados. El diablo da por hecho de que ya tiene un cliente fijo para el Infierno y por eso está sembrando en ti la desolación, la tristeza, la soledad, para llevarte a la desesperación, como le ocurrió un día a Judas Iscariote. Abiertamente tienes que oponerte a seguir por ese camino.

Venga, mi buen Teófilo. Me preocupa en gran manera tu situación. Vamos los dos a rezar y pedirle fuertemente al Padre Dios, a la Santísima Virgen María y a todos los Santos del Cielo que te echen una mano. Pero, tú al mismo tiempo, párate a pensar seriamente la estrategia que tienes que utilizar para salir de esa vida de pecado. Organiza tu vida espiritual. Concreta. Vete al grano. No te vayas por las ramas. Tienes que ir llenando en tu vida ese vacío real, que deja el pecado que está, de algún modo, acomodado en ti y que se ha hecho dueño y señor de tu libertad y de toda tu vida. Pareces un «pelele» o un monigote, sin voluntad. Te has convertido lastimosamente en una piltrafa.

. Tienes que ser realista, v medir tus fuerzas, v no, ponerte a discutir tontamente con las tentaciones que te pone el Diablo. Huye de la ocasión como de serpiente venenosa. Piensa que el buen Dios, mi querido amigo Teófilo, cree en ti y en tu buena voluntad y confía aún en ti. Aunque te sientas muy débil. Yo creo que aún te quedan algunas fuerzas. No des por perdido el combate, sin empezarlo. Sal al cuadrilátero, como un campeón, sin miedo, prepara para encajar unos cuantos golpes. Sigue en la pelea. Yo sé que tú eres capaz, de ganar el combate, si quieres. Ponle coraje a la vida. La vida de pecado produce al final infelicidad, aburrimiento, amargura. Levanta el ánimo. Aún tienes arreglo. Prepara una buena confesión y cuando hayas puesto los pies en el planeta Tierra y hayas concretado la manera de salir de la situación en que ahora te encuentras, entonces decídete a reconciliarte bien con Padre Dios. Ten cuidado porque el Diablo no va a quedarse tan tranquilo, para soltar una presa que creía segura. Venga. Dios te quiere. Esta es la verdad más segura que tienes, porque ahora r5íismo te está haciendo el regalo de la vida.

Está claro que tienes curación; pero luego ten paciencia. No vas a cambiar de la noche a la mañana. Tienes que llenar de oración y de amor de Dios el sitio vacío que han dejado tus antiguos pecados. Tienes que estar alerta y prepararte para un duro combate y de muchos asaltos. No te olvides del poder que tiene la fuerza de la costumbre y del vicio que has adquirido. El cuerpo es un tirano que no razona y te exigirá «los derechos adquiridos». Tienes que ir poco a poco recuperándote, tratando de practicar las virtudes contrarias, a los vicios en que estás cayendo. Que Dios vaya llenando tu vida. Un clavo quita otro clavo. Tienes que espabilarte y estar muy atento, porque, como dice nuestro gran amigo San Pedro, «El Diablo está como un león rugiente, dando vueltas y más vueltas, para ver cómo devorarnos. Esto lo has oído muchas veces. Por algo será.

Bueno mi querido amigo Teófilo quizá me he alargado un poco y aún no sé si he sabido explicarme. Seguiremos charlando hasta otro día. Hasta siempre, amigo. Proponte de recibir el sacramento de la penitencia frecuentemente y haciéndolo bien. Llevando cuenta de tus propósitos, que se vea claramente que estás arrepentido y que tu relación con Dios sea de auténtica amistad. No utilices a Dios. Ámalo con todo el corazón, siéntete perdonado y recuerda que una vez hagas una confesión aceptando todas las condiciones, tus pecados desaparecen ante los ojos de Dios. Sencillamente ya no existen, y empieza a mirar siempre hacia arriba y hacia delante.

Antonio María Hernández Hernández
Publicado por Desconocido @ 23:52  | Cartas a Teófilo
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Ante la Jornada del Migrante y Refugiado que se celebrará el 14 de Enero de 2007, el Delegado Diocesano llama a caer en la cuenta de lo importante de esta Jornada e invita a vivirla durante todo el año.


Querido hermano en el Presbiterio:

Desde la Delegación de Migraciones queremos, ante todo, descaros la mejor de las "acogidas" para el Niño Jesús, nacido para la salvación de todos y que quiere morar en el corazón de cada uno de nosotros.

Como ha ocurrido ya en los dos últimos años, terminado el tiempo litúrgico de la Navidad, inmediatamente nos vamos a encontrar con la celebración de la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado, que nosotros en España conocemos como el "Día de las Migraciones" cuyo material recibes junto a estas líneas, acojámoslo con afecto y aprovechemos los recursos que se nos ofrecen.

Creo que, dadas las circunstancias del momento actual y mirando a nuestra historia reciente, no sea necesario incidir demasiado en la importancia de este día, ya que a nadie se le oculta que el fenómeno migratorio es uno de los más relevantes de la sociedad y que, dentro del territorio español, está tocando de lleno a nuestras islas; no en vano Benedicto XVI lo califica como "signo de nuestro tiempo".

Celebrar pues el Día de las Migraciones quiere ser una llamada de atención sobre esta realidad a la que tenemos que responder desde la fe y desde sus distintas ópticas. No debe ser un simple recordar ese día a los inmigrantes, hacer una petición especial por ellos o tenerlos en cuenta de alguna forma especial únicamente con motivo de la jornada. Sino que, ante todo, ha de ser un dejarnos interpelar por la Palabra de Dios y planteamos nuestro compromiso como creyentes durante todo el año para con esta realidad.

Este año, la Jornada de las Migraciones, quiere hacer referencia explícita al hecho de que en la Iglesia todos somos familia, "somos Familia de Dios, una sola familia" no hay diferencias y socialmente en nuestro país, donde ya pasamos de los 44 millones de personas, debe llevar a sentirnos, más que nunca, hermanos unos de otros. Por ello y dentro del marco, del aun reciente encuentro Mundial de las Familias en Valencia, el Santo Padre nos invita a mirar en su mensaje con motivo de la campaña, a la Sagrada Familia de Nazaret, como icono de todas las familias y a reflexionar sobre la situación de la familia migrante.

Sería bueno buscar un instante para leer y orar con el texto del Mensaje del Santo Padre con motivo de la presente Jornada y llevar a nuestra realidad pastoral la preocupación que él nos plantea ante tantos dramas que se están viviendo en la familia y de forma especial en las familias inmigrantes; debido a las situaciones de separación, desarraigo, barreras de reagrupación, inculturación, adaptación al nuevo ambiente, integración en la comunidad de fe y otros tantos problemas como les acucian. A ello puede ayudarte el mensaje de los Obispos de la Comisión Episcopal de Migraciones.

En cuanto a la celebración de la jornada, como momento clave para compartir la fe en Cristo Resucitado teniendo en cuenta que en muchas de nuestras parroquias tenemos familias enteras de inmigrantes ya integradas o en proceso integración, se ofrece para ese domingo una subsidia litúrgica de la que podemos servirnos adaptándola a nuestra realidad.

El Equipo de la Delegación, por nuestra parte, y cuantos quieran unirse a nosotros lo celebraremos en dos momentos a los que te invitamos aun a sabiendas de las complicaciones pastorales de los fines de semana. Como adelantamos hace ya un mes, mediante octavillas, lo hemos concretado según el siguiente programa:

Una Vigilia de Oración el 12 de enero a las 20 horas en la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen en los Cristianos, pidiendo por las Familias Inmigrantes y teniendo un recuerdo especial para cuantos han sufrido desenlace trágico de su vida en su intento por llegar hasta nosotros.

Y el domingo 14 una Eucaristía a las 13 horas en la Parroquia de San José, de Santa Cruz de Tenerife, donde hace tres meses se ha comenzado un proyecto de solidaridad y acompañamiento para con inmigrantes.

Que esta jornada, que vamos a celebrar aun con los ojos puestos en el Misterio de Belén y en la que se nos invita a vivir como "familia de Dios" en la que todos tenemos nuestro lugar, vengamos de donde vengarnos...; nos haga mira a la Sagrada Familia de Nazaret, que experimentó en sí misma la realidad de la emigración, la persecución y el consuelo de la presencia de Dios en sus vidas. Aprovechemos la ocasión para sensibilizar a nuestras comunidades y a nuestra sociedad acerca de las necesidades y problemas, así como de las potencialidades positivas, de las familias inmigrantes que viven con nosotros.
Un saludo fraterno.

Óscar L. Guerra Pérez

San Cristóbal de La Laguna, 18 de dicie bre de 2006
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SAGRADA FAMILIA / C
31 de diciembre de 2006


Con toda la alegría nos reunimos en este domingo, en medio de las fiestas de Navidad, y a punto de terminar ya este año 2006. Dios se ha hecho uno de los nuestros, Dios ha venido a compartir nuestra vida. El día de Navidad contemplábamos aquel niño nacido en Belén, y reconocíamos en él la luz y la vida de Dios. Y hoy lo contemplamos formando parte de una familia humana como las nuestras, con María y José que lo cuidan y le quieren, y donde él va abriéndose camino en este mundo.
Así pues, recordamos este domingo la Sagrada Familia de Jesús, María y José. Y rezamos también por nuestras familias y por todas las familias del mundo, cada una con sus alegrías, con sus dolores, con sus temores y sus esperanzas. Para que Dios las bendiga a todas.

A. penitencial: En silencio, preparémonos para celebrar esta Eucaristía.

. Hijo de Dios, luz que nos ilumina. SEÑOR, TEN PIEDAD.
. Palabra eterna del Padre, que te has hecho carne de nuestra carne. CRISTO, TEN PIEDAD.
. Hermano nuestro, que haces de nosotros una sola familia. SEÑOR, TEN PIEDAD.


Antes de las lecturas

Escuchemos ahora las lecturas de la Palabra de Dios. Nos invitarán a mirar hacia atrás, hacia los tiempos antiguos, y nos invitarán a reflexionar también sobre qué actitudes debemos tener nosotros en la vida. Y en el evangelio, nos invitarán a contemplar a Jesús, que se va haciendo mayor, acompañado de sus padres y llamado a seguir el camino de Dios.


Oración universal: Presentemos nuestras plegarias a Dios, el Padre de todos, que nos reúne con su amor y hace de nosotros su familia. Oremos diciendo: ESCÚCHANOS, PADRE.

. Por la Iglesia: por el papa Benedicto, por nuestro obispo, por nuestros sacerdotes, por todos los cristianos. Que el Señor nos llene de su gracia, y demos siempre un buen testimonio de su bondad. OREMOS:
. Por nuestras familias. Que nos amemos cada día más, que sepamos superar las dificultades, que pongamos amor y alegría a nuestro alrededor, que tengamos el espíritu abierto a todos los que nos necesiten. OREMOS:
. Por las familias que se encuentran con problemas graves: las que viven en la pobreza y el abandono, las que sufren tensiones y rupturas. Que encuentren ayuda y fortaleza para salir adelante. OREMOS:
. Por nosotros. Que estas fiestas de Navidad nos llenen de alegría y de confianza. OREMOS:

Escucha, Padre, nuestra oración, derrama tu amor sobre nosotros y, eh este año que vamos a empezar, bendice al mundo entero con el don de la paz Por Jesucristo nuestro Señor.
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NAVIDAD
25 de diciembre de 2006


(Hoy debemos asegurar el ambiente festivo y solemne en toda la celebración: la decoración, los cantos, las lecturas... También la calenda o pregón de Navidad. Y asegurar buenos lectores... Todo esto, tanto en la misa de la noche como en las del día).

Hermanas y hermanos, sed todos bienvenidos a la gozosa celebración de Navidad. Hoy, desde el cielo, ha descendido la paz; hoy brilla una luz nueva. Nos ha nacido un niño, se nos ha dado un hijo: Jesús, el Mesías, el Señor. Que su paz, su amor, su gracia, estén con todos vosotros!

(A continuación, un lector lee la calenda o pregón de Navidad. Si no hay un lector adecuado, puede leerlo el mismo celebrante).

Gloria: La noche de Navidad, allí en Belén, los ángeles estallaron en un canto de alabanza a Dios, a su gloria, a su amor inmenso hacia la humanidad, manifestado en el nacimiento de aquel niño: Dios hecho hombre, que nos trae la paz, la vida, la espe¬ranza, la salvación. Unámonos también nosotros, con mucha alegría, a ese himno de alabanza.

Antes de las lecturas

Hoy las lecturas de las tres misas previstas en el misal (noche, aurora y día) son intercambiables. También se pueden leer las mismas, escogiéndolas, en todas las misas. Y unir el evangelio de la noche con el de la aurora. La monición siguiente es válida en todos los casos.
Antes de las lecturas: Escuchemos ahora las lecturas de la Palabra de Dios, que de diversos modos nos expo¬nen el gran misterio que hoy celebramos: Dios se ha hecho hombre, uno de los nuestros. En el nacimiento de Jesús se ha revelado el amor y la bondad de Dios, que quiere la salvación para toda la humanidad.


Oración universal: La fiesta de Navidad nos da la cer¬teza de que Dios nos ama, y eso nos da también confianza y esperanza. Por eso, confiados en ese amor tan grande de Dios hacia todos, presentémosle nuestras intenciones.

Responderemos: ESCÚCHANOS, PADRE.

. Por la Iglesia y por todos los que la formamos: por el Papa, por los obispos, por los sacerdotes y diáconos, por los religiosos y religiosas, por los laicos y laicas... Que experimentemos con mucha alegría el amor de Dios manifestado en Jesucristo. OREMOS:
. Por toda la gente con la que convivimos. Por nuestro (pueblo, barrio, ciudad). Por nuestro país. Que podamos compartir con todos la alegría y la esperanza que nos trae la buena noticia de la Navidad. OREMOS:
. Por todas las personas que sufren, por cualquier motivo, aquí y en cualquier lugar del mundo. Que puedan sentir cerca el consuelo de Dios y la solidaridad de los hermanos. OREMOS:
. Por la paz en el mundo. Que la celebración de la Navidad contagie en todos y en todas partes los valores del respeto, el diálogo, la justicia, el perdón. OREMOS:
. Por nosotros y por todos los que hoy se han reunido en el mundo entero para celebrar el nacimiento del Hijo de Dios. Que vivamos esta fiesta con fe profunda y le sepamos transmitir a nuestro alrededor.

OREMOS:
Escucha, Padre, nuestra oración, derrama tu amor sobre nosotros y sobre el mundo entero. Por...

CPL - MISA DOMICAL 2006
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DOMINGO 4 DE ADVIENTO / C
24 de diciembre de 2006



Jesús, el Hijo de Dios, el hijo de María, que viene a salvarnos, esté con todos vosotros.

MONICIÓN DE ENTRADA

Hoy, en este último domingo de Adviento, cuando nos disponemos a celebrar Ya la Navidad , nos unimos de corazón a María que espera el nacimiento de su hijo. Por el anuncio del ángel hemos conocido que Dios viene a nosotros. Y nos disponemos a recibirle, y queramos que su venida transforme nuestras vidas. Queremos seguirle, queremos caminar por su mismo camino, para llegar, por su pasión y su cruz, a la vida nueva de su resurrección.

Unámonos a la fe y a la alegría de María, unámonos a la esperanza de los profetas, unámonos al camino de conversión de Juan el Bautista, y dispongamos nuestro espíritu para celebrar la venida del Hijo de Dios.

Corona de Adviento: Los cuatro cirios de la corona de Adviento que ahora encenderemos nos recuerdan que la Navidad ya está aquí.

Cuatro miembros de la asamblea, o el propio celebrante, encienden los cuatro cirios de la corona de Adviento. Entretanto, se puede cantar otra estrofa del canto de entrada, o bien decir las siguientes invocaciones, o lo que sea costumbre en el lugar.

. Luz del mundo, que vienes a iluminar a los que viven en las tinieblas. SEÑOR, TEN PIEDAD.
. Guía de los hombres, que vienes a conducir a tu pueblo por las sendas de la verdad y de la justicia. CRISTO, TEN PIEDAD
. Fuente de vida, que vienes a curar las heridas de nuestra debilidad. SEÑOR, TEN PIEDAD.

Antes de las lecturas

1. lectura (Miqueas 5,1-4a): Durante estos domingos de Adviento hemos escuchado, en la primera lectura, anuncios proféticos que nos preparaban para la venida del Señor. Hoy, en este último domingo antes de Navidad, escuchamos un anuncio solemne dirigido a la ciudad de Belén, la ciudad de David, en la que nacerá el Mesías.

2. lectura (Hebreos 10,5-10): La segunda lectura nos muestra lo que Jesús viene a hacer entre nosotros. Él viene para vivir la voluntad de Dios, que es el amor fiel y entregado, dispuesto a darlo todo, hasta la muerte. Este amor entregado de Jesús nos salva.

Oración universal : Acompañados de María, la Madre de Dios, y compartiendo su alegría en la espera del nacimiento de su hijo, oremos diciendo: VEN, SEÑOR JESÚS.

Para que toda la Iglesia , todos los cristianos, aprendamos a vivir en la fe y en la esperanza, como vivió María. OREMOS:

Para que las madres que, como María e Isabel, están esperando el nacimiento de un hijo, puedan vivir con mucha alegría este acontecimiento tan importante. OREMOS:

Para que los que sufren enfermedades largas y dolorosas sientan muy cercano el consuelo de Dios y la compañía de los que están junto a ellos. OREMOS:

Para que las iniciativas de buena voluntad y de ayuda a los demás que surgen en tantos lugares con motivo de estas fiestas, no sean sólo un sentimiento pasajero, sino que se conviertan en un compromiso para todo el año. OREMOS:

Para que la luz de la Navidad renueve nuestro espíritu, y nos lleve a amar más a Dios y a tener el corazón más abierto hacia los demás. OREMOS:

Ven, Señor, tú que eres nuestra paz. Ven a salvarnos, tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

(CPL - Barcelona MISA DOMINICAL 2006)
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viernes, 22 de diciembre de 2006
El Comité Permanente de la Conferencia Episcopal Chlena (CECH) ha dirigido al pueblo chileno el "mensaje de Navidad 2006" el 21 de Diciembre con el título "Navidad: invitados a vivir el don de la paz.

Navidad: invitados a vivir el don de la paz

1. El acontecimiento de la Navidad es el misterio del amor misericordioso de Dios que irrumpe en la historia en la persona de su Hijo. El regalo de Dios que, siendo grande, se hizo pequeño; que siendo fuerte se hizo débil; que siendo eterno habitó entre nosotros. Es el “regalo por excelencia”, nos ha recordado el Papa Benedicto.

2. El Niño Dios entra en la historia concreta de su tiempo; época de conflictos sociales y de muerte; de injusticias y llantos; pero también tiempos de esperanzas en medio de guerras y conflictos. La historia humana no se detuvo con su nacimiento. Más aún, esa historia dejó en Él las huellas de la pasión. Pero su vida, su presencia y resurrección transformaron y siguen transformando la historia. Por eso, Jesús, el Dios con nosotros, es el eterno contemporáneo de la humanidad: “pasó por la vida haciendo el bien” (Hech. 10, 38) y seguirá pasando por ella.

3. El nacimiento del Niño Dios también ilumina nuestras actuales circunstancias históricas. Son muchos los acontecimientos alegres y dolorosos que hemos vivido este año en Chile y entre ellos ha habido manifestaciones que denotan enfermedades en el tejido social. Hemos visto comportamientos que no son nobles, situaciones de violencia y agresivas descalificaciones que agrandan heridas aún no cicatrizadas. Pero, al mismo tiempo, constatamos que una inmensa mayoría de chilenos ha vivido con serenidad los acontecimientos más remotos y recientes de este año. Apreciamos la cordura, sensatez, apertura al diálogo y grandeza de muchas autoridades, dirigentes, instituciones civiles y militares, y ciudadanos de todos los sectores que sólo anhelan un país mejor para las nuevas generaciones.

4. Ante las situaciones de hoy, y también ante los dolores de ayer, invitamos de corazón a todos los hijos y las hijas de esta tierra, a contemplar el misterio del pesebre y a descubrir en el Niño Dios el don del amor, de la reconciliación y de la paz: una luz de esperanza para los tiempos que vienen.

5. Pensemos en las causas nobles que unen a los chilenos y en los tantos desafíos que nos interpelan. Pensemos en la situación de nuestros hermanos más pobres y desamparados. Hace dos décadas, cuando nos visitó el Papa Juan Pablo II, los más vulnerables de Chile no podían esperar y, sin embargo, hoy nos duele que nos sigan interpelando.

6. Un país que crece económicamente pero disminuye en felicidad, es un país que no sabe dónde están las fuentes de su alegría, o que no encamina sus pasos hacia ellas. Para pasar de las cifras a los rostros, traducir los discursos en acciones y convertir los sueños en realidad, es necesaria una pausa, y la próxima celebración del Bicentenario puede ser, desde ya, una oportunidad preciosa de encontrarnos cara a cara con aquello que somos y queremos ser. Desde la Iglesia, comprometemos el trabajo de nuestras comunidades para este propósito.

7. Hoy hacemos un alto ante la pequeñez y vulnerabilidad del Niño Jesús, porque “nos ha nacido un Salvador” (Lc 2, 10). Él mira hacia lo más profundo de cada corazón. Él le habla a nuestra existencia concreta. Les invitamos a todos a vivir esta Nochebuena como nos sugería San Alberto Hurtado: “acompañar a Jesús Niño… mirarlo con amor y pedirle algo de su espíritu”, del espíritu de las bienaventuranzas, del buen pastor, del buen samaritano.

8. A Santa María de Nazaret, Nuestra Señora del Carmen, que nos ha acompañado en nuestra Patria también en los momentos más aciagos de su historia, le pedimos su compañía maternal y su protección.

Por el Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile

† Alejandro Goic Karmelic
Obispo de Rancagua
Presidente

† Cristián Contreras Villarroel
Obispo Auxiliar de Santiago
Secretario General

Santiago, 21 de diciembre de 2006
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“Gloria a Dios en el cielo y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad” (Lc 1,14)


Estimados hermanos y hermanas:

La celebración de la Navidad del Señor nos concede una nueva ocasión para reflexionar y gustar del gran amor que Dios nos tiene y que se manifestó de un modo excelso cuando se encarnó Jesucristo, presencia que llena de gozo a los que lo reciben y hace brotar de nuestros corazones el deseo de proclamar la ternura de Dios, como lo hizo Zacarías cuando dijo “Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo” (Lc 1,68).

La Navidad también nos compromete con el anuncio de los ángeles “Gloria a Dios en el cielo y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad” (Lc 1,14). Este mensaje resuena cada vez más fuerte sobre todo cuando nuestro querido Perú no sale aún de la espiral de violencia, de desconfianza, de inseguridad, de falta de mayor amor fraterno. En estas circunstancias es cuando la presencia del Niño de Belén reaviva la luz de la esperanza para enseñarnos que la verdadera paz brota del corazón de Dios y se transmite al corazón del hombre que lo quiere acoger “a cuantos lo recibieron, …, les dio capacidad de ser hijos de Dios” (Jn 1,12): esto es, capacidad de amar.

La paz que nos trae Jesús es la que profetizó Isaías cuando dijo que su nombre es “Príncipe de la paz,… establecerá y afianzará el trono y el reino de David sobre el derecho y la justicia, desde ahora y para siempre” (Is 9,5-6). Por eso la paz de Dios que se proclama no puede estar separada de la justicia, porque mientras se acreciente la desigualdad entre seres humanos, entre los que tienen acceso a la justicia y los que no, entre los que tienen oportunidades y los que carecen de todo, no podrá haber paz duradera. La paz se convierte así en el imperativo para toda persona de buena voluntad que lo impulsa a trabajar con más empeño en la construcción de una sociedad más fraterna y justa.

No debemos olvidar que la Navidad también nos manifiesta esa dimensión tan profunda del Amor de Dios que se hace entrega, es Dios que se da a su pueblo, donación que llegará a su culmen en el sacrificio de la cruz; por eso un signo inequívoco de la experiencia cristiana será dar sin esperar nada a cambio, especialmente en Navidad. La virtud del desprendimiento, que nos exige manifestarla en gestos concretos, es un bálsamo para los más necesitados, es una ayuda eficaz para nuestro prójimo, y es un instrumento de amor y de solidaridad. La Navidad es también capacidad de perdón, de perdonar y de ser perdonados, de reconciliación.

Finalmente quiero expresar mi sincero deseo para que la luz que brilló en la Noche Santa de Belén, nos ilumine también en esta Navidad; que el Niño Dios nazca en cada uno de nosotros, que nos conceda la alegría perfecta, fruto de la paz interior y del amor fraterno y que el Nuevo Año sea para todos portador de gran esperanza en un Perú mejor.


+ MIGUEL CABREJOS VIDARTE, OFM.
Arzobispo de Trujillo
Presidente de la Conferencia Episcopal del Perú
Miembro de la Pontificia Comisión para América Latina

Lima, Diciembre de 2006
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ZENIT publica la segunda predicación de Adviento del padre Raniero Cantalamessa OFMCap., que el viernes 22 de Diciembre dirigió al Papa y a sus colaboradores de la Curia Romana.

P. Raniero Cantalamessa
Segunda predicación de Adviento


«Bienaventurados los que trabajan por la paz
porque serán llamados hijos de Dios»


1. El mensaje para la Jornada Mundial de la Paz

Las bienaventuranzas no están dispuestas según una sucesión lógica. Excepto la primera, que da el tono a todas las demás, se pueden considerar cada una por separado, sin que su sentido se vea comprometido lo más mínimo. El mensaje del Papa para la Jornada Mundial de la Paz me ha impulsado a dejar para otra ocasión la reflexión sobre la tercera bienaventuranza, la de los mansos, a fin de dedicar este encuentro a la bienaventuranza de los que trabajan por la paz. Es bueno, de hecho, que el mensaje de la paz destinado a todo el mundo sea ante todo acogido, meditado y de frutos aquí, entre nosotros, en el centro de la Iglesia.

El de este año es un mensaje para la paz a todo campo; abarca desde el ámbito más personal a los más amplios de la política, de la economía, de la ecología, de los organismos internacionales. Ámbitos diferentes, pero unificados por el hecho de tener todos como objeto primario a la persona humana, como indica el título del mensaje: «La persona humana, corazón de la paz» [íntegramente disponible en el enlace http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/messages/peace/documents/hf_ben-xvi_mes_20061208_xl-world-day-peace_sp.html. Ndt].

Hay en el mensaje una afirmación fundamental que es como la clave de lectura de todo; dice:

«La paz es al mismo tiempo un don y una tarea. Si bien es verdad que la paz entre los individuos y los pueblos -la capacidad de vivir unos con otros, estableciendo relaciones de justicia y solidaridad- supone un compromiso permanente, también es verdad, y lo es más aún, que la paz es un don de Dios. En efecto, la paz es una característica del obrar divino, que se manifiesta tanto en la creación de un universo ordenado y armonioso como en la redención de la humanidad, que necesita ser rescatada del desorden del pecado. Creación y Redención muestran, pues, la clave de lectura que introduce a la comprensión del sentido de nuestra existencia sobre la tierra» [1].

Estas palabras ayudan a comprender la bienaventuranza de los que trabajan por la paz, y ésta, a su vez, arroja una luz singular sobre estas palabras. La inminencia de la Navidad da un tono especial, litúrgico, a nuestra meditación. En la noche de Navidad escucharemos las palabras del himno angélico: «Paz en la tierra a los hombres que ama el Señor», cuyo sentido no es: haya paz, sino hay paz; no un deseo, sino una noticia. «La Navidad del Señor -decía San León Magno- es la natividad de la paz»: Natalis Domini natalis est pacis [2].

2. Quiénes son los que trabajan por la paz

La séptima bienaventuranza dice: «Bienaventurados los que trabajan por la paz porque serán llamados hijos de Dios». Junto con la de los misericordiosos, ésta es la única bienaventuranza que no dice tanto cómo hay que «ser» (pobres, afligidos, mansos, puros de corazón), sino también qué se debe «hacer». El término eirenopoioi significa aquellos que trabajan por la paz, que «hacen paz». No tanto, sin embargo, en el sentido de que se reconcilian con los propios enemigos, cuanto en el sentido de que ayudan a los enemigos a reconciliarse. «Se trata de personas que aman mucho la paz, tanto como para no temer comprometer la propia paz personal interviniendo en los conflictos a fin de procurar la paz entre cuantos están divididos» [3].

Los que trabajan por la paz no implican, por lo tanto, un sinónimo de pacíficos, esto es, de personas tranquilas y calmadas que evitan lo más posible los choques (estos son proclamados bienaventurados en otra bienaventuranza, la de los mansos); no son tampoco sinónimo de pacifistas, si por ello se entiende aquellos que se alinean contra la guerra (con mayor frecuencia, ¡con uno de los contendientes en guerra!), sin hacer nada para reconciliar entre sí a los adversarios. El término más justo es pacificadores.

En tiempos del Nuevo Testamento pacificadores eran llamados los soberanos, sobre todo el emperador romano. Augusto situaba en la cumbre de sus propias empresas la de haber establecido en el mundo la paz, mediante sus victorias militares (parta victoriis pax), y en Roma hizo levantar el famoso Ara pacis, el altar de la paz.

Hay quien ha pensado que la bienaventuranza evangélica intenta oponerse a esta pretensión, diciendo quiénes son los que verdaderamente trabajan por la paz y de qué manera ésta se promueve: mediante victorias, sí, pero victorias sobre ellos mismos, no sobre los enemigos, no destruyendo al enemigo, sino destruyendo la enemistad, como hizo Jesús en la cruz (Ef 2, 16).

En cambio hoy prevalece la opinión de que la bienaventuranza se lea teniendo en cuenta la Biblia y las fuentes judaicas, en las que ayudar a las personas en discordia a reconciliarse y a vivir en paz se ve como una de las principales obras de misericordia. En boca de Cristo la bienaventuranza de los que trabajan por la paz desciende del mandamiento nuevo del amor fraterno; es una forma en la que se expresa el amor al prójimo.

En tal sentido se diría que ésta es por excelencia la bienaventuranza de la Iglesia de Roma y de su obispo. Uno de los más preciosos servicios brindados a la cristiandad por el papado ha sido siempre el de promover la paz entre las diversas Iglesias y, en ciertas épocas, también entre los príncipes cristianos. La primera carta apostólica de un Papa, la de San Clemente I, escrita en torno al año 96 (antes aún, tal vez, que el cuarto Evangelio), se redactó para devolver la paz a la Iglesia en Corintio, desgarrada por discordias. Es un servicio que no se puede prestar sin una cierta potestad real de jurisdicción. Para darse cuenta de su valor basta con ver las dificultades que surgen allí donde aquél está ausente.

La historia de la Iglesia está llena de episodios en los que Iglesias locales, obispos o abades, en disputa entre sí o con la propia grey, han recurrido al Papa como árbitro de paz. También hoy, estoy seguro, éste es uno de los servicios más frecuentes, si bien de los menos conocidos, que se dan a la Iglesia universal. Igualmente la diplomacia vaticana y los nuncios apostólicos encuentran su justificación en ser instrumentos al servicio de la paz.

3. La paz como don

Pero Dios mismo, no un hombre, es el verdadero y supremo «agente de paz». Precisamente por esto, los que se afanan por la paz son llamados «hijos de Dios»: porque se asemejan a Él, le imitan, hacen lo que hace Él. El mensaje pontificio dice que la paz es característica del obrar divino en la creación y en la redención, esto es, tanto en el obrar de Dios como en el de Cristo.

La Escritura habla de la «paz de Dios» (Flp 4, 7) y aún con más frecuencia del «Dios de la paz» (Rm 15, 32). Paz no indica sólo lo que Dios hace o da, sino también lo que Dios es. Paz es lo que reina en Dios. Casi todas las religiones que brotaron en torno a la Biblia conocen mundos divinos en guerra en su interior. Los mitos cosmogónicos babilónicos y griegos hablan de divinidades que luchan y se despedazan entre sí. En la propia gnosis herética cristiana no existe unidad y paz entre los Eones celestes, y la existencia del mundo material sería precisamente fruto de un incidente y de una desarmonía ocurrida en el mundo superior.

Con este fondo religioso se puede comprender mejor la novedad y la alteridad absoluta de la doctrina de la Trinidad como perfecta unidad de amor en la pluralidad de las personas. En un himno suyo, la Iglesia llama a la Trinidad «océano de paz», y no se trata sólo de una frase poética. Lo que más impresiona contemplando el icono de la Trinidad de Rublev (reproducido en esta capilla en el muro frontal, sobre la Virgen en el trono) es la sensación de paz sobrehumana que de él emana. El pintor logró traducir en una imagen el lema de San Sergio de Radonez, para cuyo monasterio se pintó el icono: «Contemplando a la Santísima Trinidad, vencer la odiosa discordia de este mundo».

Quien mejor ha celebrado esta Paz divina, que llega de más allá de la historia, fue Pseudo-Dionisio Areopagita. Paz es para él uno de los «nombres de Dios», con el mismo título que «amor» [4]. También de Cristo se dice que «es» Él mismo nuestra paz (Ef 2, 14-17). Cuando dice: «Mi paz os doy», Él nos transmite aquello que es.

Hay un nexo inseparable entre la paz don de lo alto y el Espíritu Santo; no sin razón se representan con el mismo símbolo de la paloma. La tarde de Pascua Jesús dio, prácticamente en un mismo instante, a los discípulos la paz y el Espíritu Santo: «”¡La paz esté con vosotros!”... Sopló sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo”» (Jn 20, 21-22). La paz, dice Pablo, es un «fruto del Espíritu» (Gal 5, 22).

Se comprende entonces qué significa ser los que trabajan por la paz. No se trata de inventar o de crear la paz, sino de transmitirla, de dejar pasar la paz de Dios y la paz de Cristo «que supera toda inteligencia». «Gracia y paz de parte de Dios, Nuestro Padre, y de Jesucristo el Señor» (Rm 1, 7): ésta es la paz que el Apóstol transmite a los cristianos de Roma.

Nosotros no debemos ni podemos ser fuentes, sino sólo canales de la paz. Lo expresa a la perfección la oración atribuida a Francisco de Asís: «Señor, haz de mí un instrumento de tu paz». En inglés traducen justamente: Haz de mí un canal de tu paz, make me a channel of your peace.

¿Pero cuál es la paz de la que hablamos? Es clásica la definición que da San Agustín: «La paz es la tranquilidad en el orden» [5]. Basándose en ella, Santo Tomás dice que en el hombre existen tres tipos de orden: consigo mismo, con Dios y con el prójimo, y existen, en consecuencia, tres formas de paz: la paz interior, con la que el hombre está en paz consigo mismo; la paz por la que el hombre lo está con Dios, sometiéndose plenamente a sus disposiciones; y la paz relativa al prójimo, por la que se vive en paz con todos [6].

En la Biblia, sin embargo, shalom, paz, dice más que la sencilla tranquilidad en el orden. Indica también bienestar, reposo, seguridad, éxito, gloria. A veces designa, incluso, la totalidad de los bienes mesiánicos y es sinónimo de salvación y de bien: «Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la buena nueva y proclama la salvación» (Is 52, 7). La nueva alianza es llamada una «alianza de paz» (Ez 37, 26), el Evangelio «evangelio de la paz» (Ef 6, 15), como si en la palabra se resumiera todo el contenido de la alianza y del evangelio.

En el Antiguo Testamento, paz se acerca frecuentemente a justicia (Salmo 85, 11: «La justicia y la paz se besan») y en el Nuevo Testamento a gracia. Cuanto San Pablo escribe: «Justificados por medio de la fe, estamos en paz con Dios» (Rm 5, 1), está claro que «en paz con Dios» tiene el mismo significado expresivo que «en gracia de Dios».

4. La paz como tarea

El mensaje del Papa dice que la paz, además de don, es también tarea. Y es de la paz como tarea de lo que nos habla en primer lugar la bienaventuranza de los que trabajan por la paz.

La condición para poder ser canales de paz es permanecer unidos a su fuente que es la voluntad de Dios: «En su voluntad está nuestra paz», le hace decir Dante a un alma del purgatorio. El secreto de la paz interior es el abandono total y siempre renovado a la voluntad de Dios. Ayuda a conservar o a reencontrar esta paz del corazón repetir frecuentemente uno mismo, con Santa Teresa de Ávila: «Nada te turbe, nada te espante. Todo se pasa, Dios no se muda. La paciencia todo lo alcanza. Quien a Dios tiene nada le falta. Sólo Dios basta».

La parénesis apostólica es rica en indicaciones prácticas sobre lo que favorece u obstaculiza la paz. Uno de los pasajes más conocidos es el de la Carta de Santiago: «Donde hay envidia y ambición, allí reina el desorden y toda clase de maldad. En cambio, la sabiduría de arriba es en primer lugar intachable, pero además es pacífica, tolerante, conciliadora, compasiva, fecunda, imparcial y sincera. En resumen, los que promueven la paz van sembrando en paz el fruto que conduce a la salvación» (St 3, 16-18).

De este ámbito personalísimo debe partir todo esfuerzo de construir la paz. La paz es como la estela de un navío, que va ensanchándose hasta el infinito, pero comienza por una punta, y la punta es, en este caso, el corazón del hombre. Uno de los mensajes de Juan Pablo II para la Jornada de la Paz, el de 1984, llevaba por título: «La paz nace de un corazón nuevo».

En este ámbito personal no es donde desearía insistir. Hoy se abre ante los que trabajan por la paz un campo de trabajo nuevo, difícil y urgente: promover la paz entre las religiones y con las religiones, esto es, tanto de las religiones entre sí como de los creyentes de las distintas religiones con el mundo laico no creyente. El mensaje del Papa dedica un párrafo a las dificultades que se encuentran en este campo. Dice:

«Respecto a la libre expresión de la propia fe, hay un síntoma preocupante de falta de paz en el mundo, que se manifiesta en las dificultades que tanto los cristianos como los seguidores de otras religiones encuentran a menudo para profesar pública y libremente sus propias convicciones religiosas... Hay regímenes que imponen a todos una única religión, mientras que otros regímenes indiferentes alimentan no tanto una persecución violenta, sino un escarnio cultural sistemático respecto a las creencias religiosas. En todo caso, no se respeta un derecho humano fundamental, con graves repercusiones para la convivencia pacífica. Esto promueve necesariamente una mentalidad y una cultura negativa para la paz» (n. 5).

De este escarnio cultural, o al menos intento de marginación, de las creencias religiosas, estamos teniendo ejemplo precisamente estos días, con la campaña puesta en marcha en varios países y ciudades de Europa contra los símbolos religiosos de la Navidad. Se aduce frecuentemente como motivo la voluntad de no ofender a las personas de otras religiones que están entre nosotros, especialmente a los musulmanes. Pero es un pretexto, una excusa. En realidad es un determinado mundo laicista el que no quiere estos símbolos, no los musulmanes. Ellos no tienen nada contra la Navidad cristiana, que incluso honran.

Hemos llegado al absurdo de que muchos musulmanes celebran el nacimiento de Jesús, desean el belén en casa y llegan a decir que «no es musulmán quien no cree en el nacimiento milagroso de Jesús» [7], mientras otros que se dicen cristianos quieren hacer de la Navidad una fiesta invernal, poblada sólo de renos y ositos.

En el Corán hay una Sura dedicada al nacimiento de Jesús que vale la pena conocer, también para favorecer el diálogo y la amistad entre las religiones. Dice:

«Los ángeles dijeron: Oh María, Dios te da la feliz noticia de un Verbo de Él. Su nombre será Jesús (‘Isà) hijo de María. Será ilustre en este mundo y en el otro... Hablará a los hombres desde la cuna y como hombre maduro, y será de los Santos. Dijo María: “Señor mío, ¿cómo podré tener un hijo, cuando ningún hombre me ha tocado?”. Respondió: “De esta forma: Dios crea lo que Él quiere, y cuando ha decidido algo, dice sólo: sé, y ello es”» [8].

En el programa sobre el evangelio dominical «A sua immagine», que se emite en «Rai Uno» mañana por la tarde, pedí a un hermano musulmán que leyera este pasaje y lo hizo con gran alegría, mostrándose feliz de contribuir a aclarar un equívoco que perjudica, decía, a los propios creyentes islámicos, con el pretexto de favorecer su causa.

El motivo que permite un diálogo entre las religiones -fundado no sólo en las razones de oportunidad que conocemos bien, sino sobre un sólido fundamento teológico- es que «tenemos todos un único Dios», como recordaba el Santo Padre con ocasión de su visita a la mezquita Azul de Estambul. Es la verdad de la que también San Pablo partió en su discurso en el areópago de Atenas (Hch 17, 28).

Tenemos, subjetivamente, ideas diferentes sobre Él. Para nosotros, los cristianos, Dios es «el Padre del Nuestro Señor Jesucristo», y a Aquél no se le conoce plenamente sino «a través de éste»; pero objetivamente bien sabemos que Dios no puede ser más que uno. Hay «un solo Dios que es Padre de todos, que está sobre todos, actúa en todos y habita en todos» (Ef 4, 6).

Fundamento teológico del diálogo es también nuestra fe en el Espíritu Santo. Como Espíritu de la redención y Espíritu de la gracia, Él es el vínculo de la paz entre los bautizados de las distintas confesiones cristianas; como Espíritu de la creación, Spiritus creator, Él es un vínculo de paz entre los creyentes de todas las religiones y, más aún, entre los hombres de buena voluntad. «Toda verdad, de donde quiera que venga dicha –escribió Santo Tomás de Aquino-, viene del Espíritu Santo» [9].

Pero como este Espíritu creador tendía a Cristo en los profetas del Antiguo Testamento (1 P 1, 11), así creemos que, de un modo conocido sólo por Dios, tiende ahora a Cristo y a su misterio pascual en su acción fuera de la Iglesia. Como el Hijo no hace nada sin el Padre, así el Espíritu Santo no hace nada sin el Hijo.

Todo el reciente viaje del Santo Padre a Turquía ha sido un obrar por la paz religiosa, rico de frutos como todas las cosas nacidas en el signo de la cruz: paz entre la Iglesia cristiana de Oriente y la de Occidente, paz entre el cristianismo y el islam. «Esta visita nos ayudará a encontrar juntos los modos y los caminos de la paz por el bien de la humanidad», fue el comentario del Santo Padre con ocasión de la oración silenciosa en la mezquita Azul.

6. ¿Una paz sin religiones?

El Occidente secularizado, desea, a decir verdad, un tipo distinto de paz religiosa: el que resulta de la desaparición de toda religión.

«Imagina que no existe el paraíso, / es fácil si lo intentas. / Ningún infierno bajo nosotros / y sólo el cielo encima de nosotros.
Imagina a toda la gente / viviendo para hoy,/ imagina que no hay países / no es difícil hacerlo. / Nada por lo que matar o morir / y tampoco religión alguna...
Imagina a toda la gente / viviendo la vida en paz. / Puede que digas que soy un soñador. / Pero no soy el único. / Espero que un día te unas a nosotros / y que el mundo viva como una sola cosa» [10].

Esta canción, compuesta por uno de los grandes ídolos de la música ligera moderna, con una melodía persuasiva, se ha convertido en una especie de manifiesto secular de pacifismo. Si se llevara a cabo, lo que aquí se desea sería el mundo más pobre y triste que se pudiera imaginar; un mundo chato, en el que son abolidas todas las diferencias, donde la gente está destinada a despedazarse, no a vivir en paz, porque como aclaró René Girard, allí donde todos quieren las mismas cosas, el «deseo mimético» se desencadena y con él la rivalidad y la guerra.

Los creyentes no podemos, sin embargo, dejarnos llevar por resentimientos ni polémicas, tampoco contra el mundo secularizado. Junto al diálogo y la paz entre las religiones, se sitúa otra meta para los que trabajan por la paz: la meta de la paz entre los creyentes y los no creyentes, entre las personas religiosas y el mundo secularizado, indiferente u hostil a la religión.

Será éste otro banco de pruebas: dar razón, también con firmeza, de la esperanza que está en nosotros, pero hacerlo -como exhorta la Carta de Pedro y como da ejemplo de ello su actual sucesor- «con dulzura y respeto» (1 P 2, 15-16). Respeto no significa en este caso «respeto humano», tener escondido a Jesús para no suscitar reacciones. Es respeto de una interioridad que le es conocida sólo a Dios y que nadie puede violar u obligar a cambiar. No es poner entre paréntesis a Jesús, sino mostrar a Jesús y el evangelio con la vida. Esperamos sólo que un respeto igual sea mostrado por los demás respecto a los cristianos, algo que hasta ahora frecuentemente ha faltado.

Terminamos volviendo con el pensamiento a la Navidad. Un antiguo responsorio de maitines en Navidad decía: Hodie nobis de caelo pax vera descendit. Hodie per totum mundum melliflui facti sunt caeli: «Hoy ha bajado del cielo para nosotros la paz verdadera. Hoy los cielos destilan miel sobre el mundo».

¿Cómo corresponder el don infinito que el Padre hace al mundo, dando por éste a su Hijo Unigénito? Si existe una metedura de pata que no hay que cometer en Navidad es reciclar un regalo ofreciéndoselo, por error, a la misma persona de la que se recibió. Pues bien, ¡con Dios no podemos más que hacer esto todo el tiempo! La única acción de gracias posible es la Eucaristía: volver a ofrecerle a Jesús, su Hijo, hecho hermano nuestro.

¿Y a Jesús qué regalo le haremos? Un texto de la liturgia oriental de Navidad dice: «¿Qué podemos ofrecerte, Oh Cristo, por haberte hecho hombre en la tierra? Toda criatura te da el signo de su reconocimiento: los ángeles sus cantos, los cielos su estrella, la tierra una gruta, el desierto un pesebre. ¡Pero nosotros te ofrecemos una Madre virgen!» [11].

Santo Padre, venerables padres, hermanos y hermanas: gracias por la benévola escucha y ¡feliz Navidad!

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[1] Benedicto XVI, «La persona humana, corazón de la paz». Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2007.
[2] San León Magno, Trattati 26 (CC 138, linea 130)
[3] J. Dupont, Le beatitudini, III, p.1001.
[4] Pseudo Dionisio Areopagita, Nomi divini, XI, 1 s (PG 3, 948 s).
[5] San Agustín, La città di Dio, XIX, 13 (CC 48, p. 679).
[6] Santo Tomás de Aquino, Commento al vangelo di Giovanni, XIV, lez.VII, n.1962.
[7] Magdi Allan, «Noi musulmani diciamo sì al presepe» [«Los musulmanes decimos sí al belén»], Il Corriere della sera, 18 diciembre 2006, p. 18.
[8] Corán, Sura III, traducción [al italiano] de M.M. Moreno, Turín, UTET, 1971, p. 65.
[9] Santo Tomás de Aquino, Somma teologica, I-IIae q. 109, a. 1 ad 1; Ambrosiaster, Sulla prima lettera ai Corinti, 12, 3 (CSEL 81, p.132).
[10] John Lennon, «Imagine there’s no heaven / it’s easy if you try. / No hell below us / above us only sky. Imagine all the people / living for today./ Imagine there’s no countries / it isn’t hard to do. / Nothing to kill or die for / and no religion too. /Imagine all the people / living for today./ Imagine there’s no countries / it isn’t hard to do./ Nothing to kill or die for /and no religion too...Imagine all the people / living life in peace. / You may say I’m a dreamer / But I’m not the only one./ I hope someday you’ll join us / and the world will live as one».
[11] Idiomelon ai Grandi Vespri di Natale.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit]
Publicado por Desconocido @ 22:56  | Espiritualidad
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(Diario de Avisos, 22 - XII, Agustín M. González) El ya famoso padre Antonio María Hernández, párroco del barrio portuense de Punta Brava y director de los hogares de ancianos ’Santa Rita’, es un mago que en lugar de chistera utiliza su "fe en Dios y en los hombres" para hacer los prodigios más asombrosos. El próximo reto que ya ultima es la construcción en Las Dehesas del mayor centro de estudio y atención del alzheimer de toda Europa. Especialistas de seis universidades ya colaboran en este magno proyecto que costará dos años de trabajo y 25 millones de euros. Los 31 ayuntamientos de la isla y el Cabildo y el Ayuntamiento se han comprometido a ayudar al padre Antonio en este reto de gran interés social. Pero toda ayuda es poca. Por ello, el carismático sacerdote villero ha decidido reeditar su original campaña de venta de pedacitos de cielo, con el fin de recaudar entre los ciudadanos esos casi 4.000 millones de las antiguas pesetas que necesita para levantar el primer centro de atención de alzheimer de Canarias. En la campaña anterior se recaudaron 2.000 millones de pesetas, que se destinaron a la construcción del Hogar de Ancianos Santa Rita II.

El propio padre Antonio anunció ayer esta nueva campaña de venta de los también llamados cheques del cielo, durante una rueda de prensa en el Ayuntamiento del Puerto de la Cruz en la que se informó de otra iniciativa importante a beneficio de los hogares ’Santa Rita’. El concejal portuense de Fiestas, Juan Carlos Marrero; y el director de marketing de la empresa relacionada con el sector turístico Fundgrube, Javier Ercilla, anunciaron que el próximo miércoles, día 27, se va a celebrar un gran festival solidario en la confluencia de las avenidas de Colón y Generalísimo, frente al hotel H10 Tenerife Playa. El acto comenzará a las ocho de la tarde y se prolongará hasta las nueve y media de la noche. Habrá música de ambiente y actuaciones de varios grupos folclóricos, y se instalará un árbol de Navidad de cuatro metros de altura. El fin de este festival solidario, que podría convertirse en un telemaratón si alguna televisión se ofrece a participar, es recaudar donativos económicos a beneficio del futuro centro internacional de alzheimer, así como recoger ropas, alimentos, enseres y regalos de Reyes para los ancianos de los dos hogares ’Santa Rita’. En la actualidad hay en ambos cerca de un millar de personas acogidas, 63 de las cuales no tienen pensión ni ingresos de ningún tipo.

El edil Juan Carlos Marrero agradeció la iniciativa de Fundgrube e hizo un llamamiento a los ciudadanos de la isla para que participen y colaboren en este acto benéfico en la medida de sus posibilidades, en el marco de las fechas más solidarias del año, como son las Navidades. El representante de Fundgrube, Javier Ercilla, indicó que su empresa realizará el primer donativo y confirmó el propósito de institucionalizar este evento anual a beneficio de los proyectos del padre Antonio.



Un reto de todos

"No me da vergüenza pedir", comentó el padre Antonio Hernández en su comparecencia ante la prensa local, a cuyos representantes solicitó "la gran e inestimable colaboración de siempre" para alcanzar el mayor éxito del acto del día 27. "Porque éste es un reto también de los medios de comunicación. Estamos comenzando una nueva etapa y tenemos que llenarnos de ánimo porque es una obra gigantesca que empezamos bajo cero, con deudas. Pero confío en la bondad de Dios y de los hombres".

Las obras del centro internacional de alzheimer comenzarán en enero. Lo primero que se construirá será el convento y la residencia para científicos. El padre Antonio anunció que el 22 de abril de 2007 se celebrará otro gran festival a beneficio de este proyecto. Será en el Auditorio de Santa Cruz y con actuaciones de los más importantes artistas canarios: José Vélez, Braulio, Chago Melián, Manolo Vieira, etcétera.
Publicado por Desconocido @ 22:33
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(Diario de Avisos, 22 - XII, Garachico) La Villa y Puerto de Garachico clausura hoy, en el auditorio del antiguo convento dominico, el programa de actividades que desarrolla desde hace unos años, especialmente este 2006, para conmemorar el III Centenario de la Erupción Volcánica del Trevejo y el IV Centenario de la Advocación a San Roque. La clausura comienza a las 20.30 horas e incluye el documental Garachico, diario de un peregrino, del cineasta garachiquense David Baute. Tras unas palabras del alcalde Ramón Miranda, se procederá a la entrega de unas medallas conmemorativas y a la presentación de una obra musical del compositor portuense Sergio Rodríguez, a cargo de la Agrupación Musical de Garachico.

Efemérides

La advocación a San Roque, fechada a comienzos del siglo XVII, y la erupción del volcán de Trevejo, también conocido como Montaña Negra, en mayo de 1706, han tenido este año un marcado protagonismo en el municipio. Desde hace tiempo se han sucedido múltiples actividades, como conferencias, conciertos, publicaciones de libros, congresos, etcétera.

"El Ayuntamiento de Garachico -señala Ramón Miranda-, haciendo suya una propuesta vecinal de 2001, consideró que los aniversarios de estos acontecimientos que marcaron la historia de la Villa y Puerto no debían pasar desapercibidos. Estas conmemoraciones no representan un falso victimismo hacia el pasado, sino que pretenden divulgar entre la ciudadanía la verdadera repercusión que ambos hechos tuvieron para el desarrollo local e insular". El alcalde subraya que con la realización del programa de actos se ha intentado dar cuenta de los episodios más tristes de la historia de la Villa y Puerto. "Ahora podemos reflexionar con conocimiento de causa -agregó- sobre las experiencias de nuestros antepasados, quienes fueron capaces de mantener vivas las esperanzas de prosperidad que con tanta firmeza nos han legado".
Publicado por Desconocido @ 22:29  | Patrimonio Religioso
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El prelado, Bernardo Álvarez, destacó que su objetivo es construir iglesias en los barrios que experimentan un incremento de población y carecen de un lugar donde celebrar la fe y prestar un servicio social, como ocurre con Cáritas. Añadió que se ha detectado que los jóvenes van cada vez menos a misa.


(EL DÍA, 22 - XII, D. BARBUZANO, La Laguna) El obispo de la Diócesis de Tenerife, Bernardo Álvarez, anunció que, en un corto espacio de tiempo, el municipio de La Laguna contará con 7 nuevas iglesias, algunas de las cuales están a punto de terminar y otras empezarán a construirse en breve, como es el caso de la de San Miguel de Geneto.

Bernardo Álvarez informó de que en el camino de Las Mantecas se construye una iglesia que está a punto de concluir la primera fase, que contará con salones parroquiales y servicios de Cáritas y Catequesis, aunque el prelado destacó que faltan recursos económicos para concluir la obra en óptimas condiciones.

Con respecto a Taco, informó de que ya se inauguró el salón y que se está construyendo la parte alta, donde irá una capilla para albergar al Santísimo. Este templo se localiza en el barrio de El Pilar.

En Guamasa se quiere llevar a cabo un proyecto importante como es demoler la actual iglesia de Santa Rosa de Lima, dado el deterioro que presenta, y hacer una nueva y más grande, dado que la población de este importante núcleo poblacional lagunero ha aumentado mucho en los últimos años, y el actual templo se hace pequeño para cualquier tipo de ceremonia o misas.

El obispo resaltó que en San Miguel de Geneto se cuenta con el correspondiente solar y que será la primera nueva iglesia que se empezará a construir, ya que es una antigua demanda de los vecinos del barrio.

Con el Ayuntamiento de La Laguna, el Obispado está pendiente de la permuta de un terreno para edificar una nueva iglesia en El Coromoto, mientras que en el caso de Bajamar se ha optado por quitar la iglesia prefabricada existente y construir una nueva en otro lugar, dedicando el espacio de la actual a lugar de esparcimiento para mayores y jóvenes a la entrada de la importante zona veraniega.

La iglesia de Las Chumberas ha visto terminada recientemente su primera base y se encuentra muy avanzada la construcción.

Con esta iniciativa de crear nuevas iglesias, lo que pretende el obispo, Bernardo Álvarez, "es hacer más templos para atender a los fieles en los lugares donde viven y evitarles largos desplazamientos para asistir a misa. Con estas iglesias pretendemos aportar la atención católica que necesitan y solicitan los fieles, principalmente en los barrios más poblados".

Bernardo Álvarez dijo que incluso en el caso de La Verdellada es tanto lo que ha crecido la población que el Obispado está pensando en la construcción de otra iglesia, aunque muy cerca se encuentra la iglesia de Nuestra Señora de Fátima, en Barrio Nuevo, que, tras derribar la antigua, fue inaugurada recientemente, gozando los fieles de un lugar más idóneo que el anterior para los actos litúrgicos y sociales.

El obispo de la Diócesis de Tenerife resaltó que "los propios barrios han demandado la construcción de nuevas iglesias, siendo notorio el hecho de que en zonas donde sólo había una masa de casas, cuando se ha construido el templo y su plaza, se ha creado una unidad, surgiendo un punto de reunión y encuentro, como es el caso del barrio de Las Nieves, en Finca España".

Al preguntarle cómo se encuentra la fe en el municipio, Bernardo Álvarez indicó que "vivimos un momento de crisis generalizado en cuanto a la disminución como en el caso de participación de la misa, principalmente por parte de los jóvenes. Aunque pienso que hoy la fe es de más calidad, pues quienes la practican lo hacen con convicción, compromiso personal y colaboran de forma más sentida y comprometida".

Las manifestaciones públicas de la fe, como las procesiones o romerías, según el obispo, se mantienen al mismo nivel.

Una de las cosas que vienen demandando los vecinos de San Diego desde hace muchos años es la recuperación de su tradicional ermita. Con respecto a ella, el prelado dijo que "se pondrá al culto al menos con una misa a la semana". La ermita pertenece a la parroquia de la Concepción y las obras de restauración están llegando al final. La ermita, al estar dentro de una finca particular, contará con un camino de acceso con vallas a ambos lados para no perjudicar a los dueños de la finca".

Otra construcción religiosa que se está recuperando para La Laguna, por parte de Mapfre, es la ermita de San Cristóbal, sobre la que el obispo dijo que es probable que la imagen del patrono, San Cristóbal, siga en la Catedral y que una vez restaurada la ermita sea destinada a actividades del culto o culturales.

Servicios Sociales

Bernardo Álvarez dio mucha importancia a los Servicios Sociales que se prestan en la ciudad, como es el caso del centro de mayores de la calle Anchieta, con centro de día y aula de mayores; Cáritas parroquiales que atienden la asistencia primaria; en Taco se llevan a cabo proyectos de atención al trabajo, y la Casa de La Piterita, en Finca España, acoge a mayores y se va a convertir en un centro de día para 40 personas. A ello hay que añadir la labor llevada a cabo en el Asilo de Ancianos, las Hijas de la Caridad y los Hermanos de Belén.

Para el obispo, lo más preocupante es el tema de la Catedral, porque aunque dicho templo está previsto dentro de la Conferencia Episcopal Española y el Ministerio de Cultura, no se sabe si los recursos con los que se contará serán suficientes y porque ahora hay discrepancias entre los técnicos, pues unos son partidarios de tirar las bóvedas de la cubierta y otros de arreglarlas con una nueva técnica. El Instituto Torroja dijo que el 80% de la cubierta está mal y que hay que derribarla. Ante ello, el único interés que mueve a Bernardo Álvarez es que "la Catedral se abra lo antes posible y sea restaurada con toda la seguridad para los fieles".

Mensaje de Navidad

El deseo del obispo para la Diócesis de Tenerife es que "todos formen parte de ella de una manera creciente y libre, perseveremos en la fe y nos comprometamos cada vez más en vivir la fe y difundirla a los demás. Aspiro a que la gente crea cada vez más en Jesucristo con una fe viva y no superficial, porque ello nos va a hacer bien personalmente y a nuestra sociedad".

En esta Navidad, el obispo, Bernardo Álvarez desea enviar a todos los tinerfeños un "mensaje de fraternidad, paz y buena armonía para todos, porque eso es lo que vino a hacer Jesucristo, como se dice en el Evangelio, que llegó al mundo a reunir a los hombres dispersos".

Para el prelado nivariense, "Navidad es una llamada a la unidad, la convivencia, ayuda mutua y servirnos los unos a los otros".

La Diócesis de Tenerife, según Bernardo Álvarez, desea que "esta Navidad nos llene de alegría y gozo que nos impulse a seguir trabajando con ilusión en el futuro".

Estas son los proyectos e ilusiones de un obispo, Bernardo Álvarez, que está dispuesto a centrar sus esfuerzos en que el municipio cuente con más templos para acercar la Iglesia a los ciudadanos y abrir en breve la Catedral, por ser el centro de la fe de La Laguna.

Con respecto al edificio del Obispado, Bernardo Álvarez, anunció que espera que en enero del próximo año comiencen las obras de reconstrucción, ya que se han hecho las catas de nivel freático en el terreno, se ha visto la cimentación y se han recogido los escombros, redactándose ahora el proyecto.
Publicado por Desconocido @ 10:30
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jueves, 21 de diciembre de 2006
La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), ha emitido su tradicional mensaje de Navidad.


Justicia y Paz para México en esta Navidad 2006


Les anuncio una gran alegría: hoy en la ciudad de David
les ha nacido un Salvador: El Mesías, el Señor
(Lc 2, 10-11)


El Santo Padre Benedicto XVI, en su Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2007, nos recuerda que “la paz es al mismo tiempo un don y una tarea. Si bien es verdad que la paz entre los individuos y los pueblos, (…) estableciendo relaciones de justicia y solidaridad, supone un compromiso permanente, también es verdad, y lo es más aún, que la paz es un don de Dios”. Reafirmemos nuestro tenaz compromiso por la paz con justicia; y pidamos a Dios, Nuestro Padre, que conceda a nuestra Nación este preciado don como regalo en esta Navidad.

El pueblo de México ha entrado en un proceso de cambio que es fruto de convicciones y opciones muy claras, pero que tiene aún un largo camino por recorrer. La Nación no es una realidad por inventar, sino una herencia que es preciso continuar y acrecentar sin perder nunca todo lo bueno que ya hemos adquirido. La construcción de la democracia es un proceso que requiere de una creciente y generalizada participación ciudadana. Exige la superación de actitudes extremistas de antagonismo o de evasión fuera de razón. En este cambio de época, debemos comprometernos a que México encuentre y recorra su propio camino en el nuevo escenario nacional e internacional.

Los Obispos, teniendo en cuenta nuestra Carta Pastoral Del Encuentro con Jesucristo a la Solidaridad con Todos (2000), emprendimos y aprobamos una reestructuración de los organismos de la CEM, buscando una renovada atención pastoral en temas como: vida, familia, derechos humanos, juventud, migrantes, indígenas, diálogo interreligioso, medios de comunicación, atención al clero, y fe y política.

En Navidad nuestro espíritu se abre a la esperanza contemplando la gloria divina oculta en la pobreza de un Niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre. Aprovechemos el tiempo de la Navidad, en su tradición mexicana de encuentro familiar y de descanso, para dejar que penetre el mensaje de justicia y de paz en nuestros corazones. En nombre de los Obispos de México les deseamos una feliz Navidad, con la esperanza de que el Emmanuel (Dios con nosotros), bajo la mirada amorosa de María de Guadalupe, lleve a término el anhelo de un México justo y fraterno.

Por los obispos de México,

+ Carlos Aguiar Retes
Obispo de Texcoco
Presidente de la CEM

+ José Leopoldo González González
Obispo Auxiliar de Guadalajara
Secretario General de la CEM

© 2006 CEM :: CONFERENCIA DEL EPISCOPADO MEXICANO
Publicado por Desconocido @ 23:29  | Hablan los obispos
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ZENIT publica la intervención de Benedicto XVI en la audiencia general del miércoles, 20 de Diciembre de 2006, celebrada en el Aula Pablo VI, durante la que reflexionó sobre el sentido de la Navidad.


¡Queridos hermanos y hermanas!

«El Señor está cerca: venid, adorémosle». Con esta invocación, la liturgia nos invita, en estos últimos días de Adviento, a acercarnos, como de puntillas, a la gruta de Belén, donde tuvo lugar el acontecimiento extraordinario, que cambió el rumbo de la historia: el nacimiento del Redentor. En la Noche de Navidad, nos colocaremos una vez más ante el pesebre para contemplar, maravillados, al «Verbo hecho carne». Sentimientos de alegría y de gratitud, que como todos los años se renuevan en nuestro corazón al escuchar las melodías de los villancicos, que en tantos idiomas cantan el mismo y extraordinario prodigio. El Creador del universo vino por amor a poner su morada entre los hombres. En la Carta a los Filipenses, san Pablo afirma que Cristo, «siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios. Sino que se despojó de sí mismo tomando condición de siervo haciéndose semejante a los hombres» (2,6). Se apareció con la forma humana, añade el apóstol, humillándose a sí mismo. En la santa Navidad reviviremos la realización de este sublime misterio de gracia y misericordia.

San Pablo añade: «al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva» (Gálatas 4,4-5). Desde hace siglos, el pueblo elegido esperaba al Mesías, pero se lo imaginaba como un caudillo poderoso y victorioso, que liberaría a los suyos de la opresión de los extranjeros. El Salvador, sin embargo, nació en el silencio y en la pobreza total. Vino como luz que ilumina a todos los hombres --constata el evangelista Juan--, « y los suyos no la recibieron» (Juan 1, 9.11). Sin embargo, el apóstol añade: «a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios» (ibídem 1,12). La luz prometida iluminó los corazones de quienes habían perseverado en la espera vigilante y activa.

La liturgia de Adviento nos exhorta también a nosotros a ser sobrios y vigilantes, para no dejarnos sobrecargar por el peso del pecado y de las excesivas preocupaciones del mundo. De hecho, vigilando y rezando podremos reconoce y acoger el fulgor de la Navidad de Cristo. San Máximo de Turín, obispo que vivió entre el siglo IV y V, en una de sus homilías, afirma: «El tiempo nos advierte de que la Navidad de Cristo Señor está cerca. El mundo, con sus mismas angustias, habla de la inminencia de algo que lo renovará, y desea con una espera paciente que el esplendor de un sol más fúlgido ilumine sus tinieblas… Esta espera de la creación también nos lleva a nosotros a esperar el surgimiento de Cristo, nuevo Sol» (Sermón 61a, 1-3). La misma creación, por tanto, nos lleva a descubrir y a reconocer a Aquel que tiene que venir.

Pero la pregunta es: la humanidad de nuestro tiempo, ¿espera todavía a un Salvador? Da la impresión de que muchos consideran que Dios es extraño a sus propios intereses. Aparentemente no tienen necesidad de Él, viven como si no existiera y, peor aún, como si fuera un «obstáculo» que hay que quitar de en medio para poder realizarse. Incluso entre los creyentes, estamos seguros, algunos se dejan atraer por seductoras quimeras y distraer por engañosas doctrinas que proponen atajos ilusorios para alcanzar la felicidad. Y, sin embargo, a pesar de sus contradicciones, angustias y dramas, y quizá a causa de éstos, la humanidad de hoy busca un camino de renovación, de salvación, busca un Salvador y espera, en ocasiones inconscientemente, la llegada del Señor que renueva al mundo y nuestra vida, la llegada de Cristo, el único Redentor verdadero del hombre y de todo el hombre. Es verdad, falsos profetas siguen proponiendo una salvación «barata», que acaba siempre por provocar duras decepciones. Precisamente la historia de los últimos cincuenta años demuestra esta búsqueda de un Salvador «barato» y pone de manifiesto todas las desilusiones que se han derivado de ello. Nosotros, los cristianos, tenemos la tarea de difundir, con el testimonio de la vida, la verdad de la Navidad, que Cristo trae a todo hombre y mujer de buena voluntad. Al nacer en la pobreza del pesebre, Jesús viene para ofrecer a todos la única alegría y la única paz que pueden colmar las expectativas del espíritu humano.

Pero, ¿cómo podemos prepararnos para abrir el corazón al Señor que viene? La actitud espiritual de la espera vigilante y orante sigue siendo la característica fundamental del cristiano en este tiempo de Adviento. Es la actitud que caracteriza a los protagonistas de entonces: Zacarías e Isabel, los pastores, los magos, el pueblo sencillo y humilde, pero, sobre todo, ¡la espera de María y de José! Estos últimos, más que ningún otro, experimentaron en primera persona la emoción y la trepidación por el Niño que debía nacer. No es difícil imaginar cómo pasaron los últimos días, esperando abrazar al recién nacido entre sus brazos. Que su actitud sea la nuestra, queridos hermanos y hermanas. Escuchemos, en este sentido, la exhortación de san Máximo, obispo de Turín, ya antes citado: «Mientras nos preparamos a acoger la Navidad del Señor, revistámonos con vestidos nítidos, sin mancha. Hablo del traje del alma, no del cuerpo. ¡No tenemos que vestirnos con vestidos de seda, sino con obras santas! Los vestidos lujosos pueden cubrir las partes del cuerpo, pero no adornan la conciencia» (ibídem).

Que el Niños Jesús, al nacer entre nosotros, no nos encuentre distraídos o dedicados simplemente a decorar de luces nuestras casas. Decoremos más bien en nuestro espíritu y en nuestras familias una digna morada en la que Él se sienta acogido con fe y amor. Que nos ayuden la Virgen y san José a vivir el Misterio de la Navidad con una nueva maravilla y una serenidad pacificadora.

Con estos sentimientos, os quiero expresar a todos los que estáis aquí presentes y a vuestros familiares mis más sentidas felicitaciones por una santa y feliz Navidad, recordando en particular a quienes se encuentran en dificultad o sufren en el cuerpo y en el espíritu. ¡Feliz Navidad a todos vosotros!

[Traducción del original del italiano realizada por Zenit. Al final de la audiencia, el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español, dijo:]

Queridos hermanos y hermanas:
La liturgia de estos días nos acerca al portal de Belén para contemplar el extraordinario prodigio de amor del «Verbo hecho carne». El pueblo elegido esperaba al Mesías como un libertador poderoso, sin embargo, el Salvador nació en el silencio y en la más absoluta pobreza. También hoy la humanidad, aunque vive aparentemente como si Dios no existiese o fuera un obstáculo para la propia felicidad, busca un Salvador y espera su llegada. Por eso, los cristianos han de testimoniar con su vida la verdad de la Navidad: Jesús, naciendo en la pobreza, ofrece a todos la única alegría y la única paz capaces de colmar el corazón humano. ¿Cómo prepararnos para recibir al Señor que viene? Mediante la espera vigilante y la oración, que son la actitud fundamental del cristiano. Sólo vigilando y orando podremos reconocer y acoger la luz del nacimiento de Cristo. En estos días, María y José, que anhelan estrechar en sus brazos al Niño recién nacido, nos ayudarán a vivir el gran misterio de la Navidad con renovado asombro y alegría, y con el don de la paz.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, venidos de Latinoamérica y España. Ya cercanos a las fiestas navideñas, os invito a vosotros aquí presentes y a vuestros familiares a celebrarlas con verdadero espíritu religioso. En estos días, recordemos también de modo especial a cuantos se encuentran solos, en dificultad, sufren o están privados de la libertad. A todos os deseo una feliz Navidad.

[© Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por Desconocido @ 23:21  | Habla el Papa
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Publicado por Desconocido @ 23:18
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La escenificación se llevó a cabo encima de 17 plataformas instaladas en la calle Real por espacio de varias horas. El broche de oro final fue en el pórtico de la iglesia matriz de El Salvador, donde los menores participantes de las unitarias cantaron villancicos canarios.


(EL DÍA, 21 - XII, D. M., s/c de La Palma) El espíritu navideño impregnó ayer por la tarde la calle Real de Santa Cruz de La Palma, que por unas horas se transformó en un gran belén viviente, el que formaron los 300 niños de las 21 unitarias de la zona Este de la Isla (Fuencaliente, Mazo, las Breñas, Santa Cruz de La Palma, Puntallana, San Andrés y Sauces, Barlovento y Garafía) encima de 17 plataformas en las que se representaron distintas estampas navideñas.

Una carpintería, una era con caña de azúcar, una alfarería, pescadores, hilanderas, lavanderas y así hasta diecisiete oficios propios de la navidad campesina canaria se mostraron ayer en plena calle.

Para llevar a cabo esta bonita escenificación, los maestros (unos 60) y los padres y medres de los pequeños participantes han trabajado duro desde el inicio del curso. "Desde septiembre empezamos a organizar todo lo que ha sido la infraestructura y los diseños de cada una de las plataformas, de tal modo que hoy (por ayer) lo que hemos hecho es plasmar, lo que se ha diseñado y elaborado en la escuela, encima de cada de una de las estructuras", afirmó Chano Álvarez, maestro de escuelas unitarias y uno de los organizaciones de este curioso belén.

Chano agradeció a los padres su colaboración porque "sin ellos no hubiera sido posible hacer este belén". "Los maestros -continuó- aportamos las ideas, pero los padres son los verdaderos protagonistas, junto con los niños". El acto finalizó con la concentración de los escolares en el pórtico de la iglesia de El Salvador para cantar villancicos. Fue un gran broche de oro para una jornada intensa que sólo deslució la lluvia.
Publicado por Desconocido @ 23:12  | Religiosidad Popular
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(Diario de Avisos, 21 - XII, David Sanz, Santa Cruz de la Palma)Tras la ventana, una madre mece en sus brazos a un bebé al sonido de los villancicos. Quizá estaba despierto o tal vez fue la música la que lo desveló. Eran las tres de la madrugada y en el barrio de El Pilar empezaba a oírse el sonido de la Navidad. Eran Los Divinos de la iglesia de El Salvador, que con su música despertaban a los vecinos trasmitiendo la felicidad de estas fechas. Su mejor reflejo era el rostro de esa madre y su hijo, un icono del milagro de la natividad.

La Palma y la música están tan unidas que no asombran tradiciones como la de Los Divinos. Grupos de amigos que se reúnen todos los años por las fechas navideñas para recorrer de madrugada las calles de Santa Cruz de La Palma cantando villancicos para anunciar la Navidad, coincidiendo con las nueve noches previas al 24 de diciembre y rememorando así los meses de embarazo de la Virgen. Un ejemplo de estos grupos es el que representa a la iglesia de El Salvador, a la que DIARIO DE AVISOS acompañó durante uno de sus recorridos nocturnos.

A las dos y media de la madrugada estaban citados en la plaza de El Pilar. Poco a poco fueron llegando. Unos venían de echar una cabezada, otros, en cambio, preferían no dormir antes y empataban con otras actividades. Hacía frío. Los cuerpos, las voces y los instrumentos terminaban de desperezarse. Guitarras, timples, violonchelo o bandurrias se afinaban, mientras que las voces lo hacían con un chupito de "Tía María".

Media hora tardó más o menos en concentrarse el grupo de una veintena de hombres, de diversas edades, para iniciar el recorrido por las calles de El Pilar. Fueron generosos, porque en cada una de ellas hacían tres paradas para cantar otros tantos villancicos. El silencio sólo lo rompía la música y el correr de algunas ventanas que se fueron abriendo para contemplar el espectáculo. Los Divinos son respetuosos y ponen un especial cuidado en mantener un respetuoso silencio en sus desplazamientos entre canción y canción. "Vamos a despertar a la gente con nuestros villancicos, no hablando", comentaba el coordinador.

Pasadas las cuatro de la madrugada tocaba abandonar el barrio de El Pilar que ya había quedado tocado por la magia de la Navidad. Antes de acudir a la segunda estación de la noche, el barrio de Benahoare, Los Divinos de El Salvador hicieron una última parada para cantar frente a la casa de uno de sus componentes. Las familias son también muy importantes para este grupo de hombres que hacen un notable sacrificio madrugando estos días en los que tienen que seguir cumpliendo con sus responsabilidades laborales y familiares. Una caja de polvorones servía para dar de nuevo fuerzas a los componentes.

Nada más empezar el recorrido en Benahoare comienzan a iluminarse las ventanas de las casas. Incluso hubo quien les esperaba en la calle y despertó a sus pequeños para que no se perdieran este concierto navideño. Al igual que en El Pilar, los vecinos agradecían la música de Los Divinos con diversos regalos, que iban desde un pequeño sobre con dinero hasta botellas de licor, que servían para cortar el frío y ajustar las voces que, en algunos casos, ya empezaban a estar tocadas por el esfuerzo de tantas noches y la acción del frío en las gargantas.

Dentro del laberinto del barrio de Benahoare, Los Divinos continuaron interpretando temas clásicos de la Navidad con la complicidad de los vecinos. El cansancio ya se dejaba notar y aunque las previsiones eran continuar hasta la zona de El Marquito, llegaba la hora de retirarse. Había quien incluso estaba a punto de empezar su jornada laboral. Así Los Divinos de El Salvador decidieron dar por cerrado el recorrido de esta noche. Antes de dispersarse, pasadas las 5.30 de la madrugada, se pusieron de acuerdo para las próximas salidas, que trascenderán la capital desplazándose también a Las Breñas.
Publicado por Desconocido @ 23:08  | Religiosidad Popular
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Artículo enviado por la Oficina de Prensa del obispado.

La religión católica en la España constitucional


España tiene en su historia nueve Constituciones, que conforman el Estado político de la Nación española, donde trata de diversa forma a la Religión católica, confesión mayoritaria de los ciudadanos españoles, a quienes ha enseñado, educado y culturizado.
La primera Constitución española, del 19 de marzo de 1812, es fruto de los políticos liberales, mayoritarios, y absolutistas reales, reunidos en las Cortes Constituyentes de Cádiz. Es la madre de todas las Constituciones posteriores, españolas e hispanoamericanas. Abroga el Antiguo Régimen, pone la soberanía en la Nación Española, separa los poderes públicos y dura cinco años no seguidos. Comienza con el siguiente preámbulo: “En el nombre de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, autor y supremo legislador de la sociedad, las Cortes generales y extraordinarias de la Nación Española decretan la presente Constitución política para el buen gobierno y recta administración del Estado”.
Establece: “La religión de la Nación española es y será perpetuamente la católica, apostólica romana, única verdadera. La Nación la protege por leyes sabias y justas, y prohíbe el ejercicio de cualquier otra” (Art. 12.). “En todos los pueblos de la Monarquía española se establecerán escuelas de primeras letras, en las que se enseñará a los niños a leer, escribir y contar, y el catecismo de la religión Católica que comprenderá también una breve exposición de las obligaciones civiles” (Art. 366).
La segunda Constitución, llamado Estatuto Real, del 10 de abril de 1834, elaborada por Martínez de la Rosa, es producto de los liberales isabelinos. Estable la soberanía en la Monarquía real, no separa los poderes, obvia la religión Católica y dura tres años. Durante esta etapa se inicia la desamortización de los bienes y derechos de los monasterios y conventos eclesiásticos ordenada por Mendizábal, presidente del Gobierno, liberal progresista, declarándolos nacionales.
La tercera Constitución, del 18 de junio de 1837, es fruto de los liberales progresistas, presididos por A. Argüelles. Revive la primera Constitución, establece la soberanía en la Nación española, reconoce la colaboración de los poderes públicos, dura ocho años y ordena: “La Nación se obliga a mantener el culto y los ministros de la religión Católica que profesamos los españoles” (Art.11). A cambio, Mendizábal, ministro de Hacienda, desamortiza los bienes y derechos del clero secular y los declara nacionales, suprime los diezmos y primicias eclesiásticos y pone en venta los del clero regular; y el general Espartero, Regente del Reino de España, pone en venta los del clero secular.
La cuarta Constitución, del 2 de mayo de de 1845, producto de los liberales moderados dirigidos por Narváez, pone la soberanía en la Monarquía real y en las Cortes, no hay separación de poderes, dura 24 años y declara: “La religión de la Nación española es la Católica, Apostólica y Romana. El Estado se obliga a mantener el culto y sus ministros” (Art. 11). Como consecuencia de ello, las relaciones entre la Santa Sede y el Estado español mejoran y fructifican en el importante Concordato de 1851, que estará en vigor muchos años entre ambas Instituciones.
La quinta Constitución, del 1 de julio de 1869, es la vuelta a la tercera de 1837, impuesta por los liberales progresistas liderados por F. Serrano. Pone la soberanía en la Nación española, reconoce la separación de poderes, dura 4 años y ordena: “La Nación se obliga a mantener el culto y los ministros de la Religión Católica” (Art. 21.). Ello en compensación a sus bienes y derechos desamortizados y vendidos a particulares.
La Sexta Constitución, del 30 de mayo de 1876, inspirada por Cánovas del Castillo, es fruto de conservadores y liberales moderados, pone la soberanía en el Rey, no reconoce la separación de poderes, dura 47 años y declara: “La Religión Católica, apostólica y romana es la del Estado. La Nación se obliga a mantener el culto y sus ministros. Nadie será molestado en su territorio español por sus opiniones religiosas, ni por el ejercicio de su respectivo culto, salvo el respecto debido a la moral cristiana. No se permitirá, sin embargo, otras ceremonias ni manifestaciones públicas que la del Estado” (Art.11).
La séptima Constitución, del 9 de diciembre de 1931, elaborada por una comisión presida por el socialista Jiménez de Asúa, es producto de socialistas y republicanos, pone la soberanía en el pueblo, establece la colaboración de poderes, dura ocho años y ordena: “El Estado español no tiene religión alguna” (Art. 3). “Todas las confesiones serán consideradas como Asociaciones sometidas a una ley especial. El Estado, las regiones, las provincias y municipios no mantendrán, ni favorecerán, ni auxiliarán económicamente a las Iglesias, Asociaciones e Instituciones religiosas. Una ley especial regulará la total extinción, en plazo de dos años, del presupuesto del clero. Quedan disueltas aquellas Órdenes religiosas que estatutariamente impongan, además de los tres votos canónicos, otro especial de obediencia a autoridad distinta de la legítima del Estado. Sus bienes serán nacionalizados y afectos a fines benéficos y docentes”.
“Las demás Órdenes religiosas se someterán a una ley especial votada por estas Cortes Constituyentes y ajustadas a las siguientes bases: 1º- Disolución de las que por sus actividades constituyan un peligro para la seguridad del Estado. 2º- Inscripción de las que deban subsistir en un Registro especial dependiente del Ministerio de Justicia. 3º- Incapacidad de adquirir y conservar, por si o por persona interpuesta, más bienes que los que, previa justificación, se destinen a su vivienda o al cumplimiento directo de sus fines privativos. 4º. Prohibición de ejercer la industria, el comercio o la enseñanza. 5º- Sumisión a las leyes tributarias del país. 6º- Obligación de rendir anualmente cuentas al Estado de la inversión de sus bienes con los fines de su Asociación. Los bienes de las Órdenes religiosas podrán ser nacionalizados” (Art. 26).
El trato dado por esta Constitución a la Iglesia católica española es ciertamente duro e injusto; si bien existían ciertas diferencias ideológicas y políticas, no había razones ni motivos justificativos para estas medidas laicistas de hostilidad y persecución contra ella, puesto que había perdonado a los promotores y compradores de su patrimonio inmobiliario urbano y rústico, expoliado sin expediente de expropiación forzosa y sin justiprecio; y muchos de estos políticos republicanos y socialistas eran cristianos bautizados y casados, que habían recibido su educación y cultura en escuelas y colegios católicos de enseñanza primaria y secundaria; y sus familias, como la mayoría de los ciudadanos españoles, eran de Religión católica.
La octava Constitución está formada por las siete leyes Fundamentales del general Franco, dadas desde 1938 a 1969. Ponen la soberanía en la Nación española, pero de hecho residía en el poder del general Franco, duran 37 años. El Fuero de los Españoles, del 17 de julio de 1945 ordena: “La profesión y práctica de la Religión Católica, que es la del Estado español, gozará de la protección oficial. El Estado asumirá la libertad religiosa, que será garantizada por una eficaz tutela jurídica que, a la vez, salvaguarde la moral y el orden público” (Art. 6). La Ley de Principios del Movimiento Nacional, del 17 de mayo de 1958, establece: “La Nación española considera como timbre de honor el acatamiento a la Ley de Dios, según la doctrina de la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana, única verdadera y fe inseparable de la conciencia nacional, que inspirará su legislación” (Art.2).
La novena y actual Constitución, de 29 de diciembre de 1978, consensuada por centristas, socialistas y populares, pone la soberanía en el pueblo, proclama la colaboración de los poderes públicos, lleva 26 años de duración y ordena: 1º-“Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de individuos y de las comunidades sin más limitaciones, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley. 2º- Nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias. 3º- Ninguna confesión tendrá carácter oficial. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia católica y demás confesiones” (Art. 16). “Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral, que esté de acuerdo con sus propias convicciones. La enseñanza básica es obligatoria y gratuita” (Art. 27). De acuerdo con estos artículos de la actual Constitución, el Estado español ha firmado cuatro Acuerdos con la Santa Sede, de fecha de 3 de enero de 1979. Son: el 1º- Sobre Asuntos jurídicos, el 2º- Sobre Asuntos de la enseñanza y culturales, el 3º- Sobre Asuntos económicos y el 4º- Sobre la Asistencia religiosa a las Fuerzas Armadas y el Servicio militar de clérigos y religiosos.
Según lo expuesto, las relaciones de la España Constitucional y la Iglesia católica fueron confesionales en las Constituciones primera, cuarta, sexta y octava. En las Constituciones segunda, tercera y quinta, la España constitucional cumple con la obligación contraída del mantenimiento del culto y clero por la desamortización de sus bienes. En las Constituciones, séptima republicana y la actual novena monárquica, las relaciones entre ambas Instituciones son aconfesionales, pero con una diferencia sustancial. Mientras la republicana ordena un penosísimo laicismo hostil y persecutorio fijado en las medidas anteriormente indicadas contra la Iglesia católica, la monárquica no lo hace. Antes al contrario, garantiza la libertad religiosa y el derecho que asiste a los padres en la formación religiosa y moral de sus hijos, y manda que los poderes públicos del Estado español tengan en cuenta las creencias religiosas de los españoles, que son mayoritariamente católicas, con el fin de mantener las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia católica.

José Barros Guede, A Coruña, diciembre de 2006
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Artículo enviado por la oficina de Prensa del Obispado de Tenerife.


En esta Navidad


Lenardo Ruiz del Castillo. La Opinión de Tenerife


Ya estamos inmersos en la Navidad y parece que era ayer cuando pasábamos horas de asueto en las vacaciones veraniegas. Realmente hace más de un mes que a nivel comercial estamos en Navidad, porque los turrones y dulces propios de estas fechas se han hecho presentes en todos los establecimientos, desde noviembre.
Es prácticamente imposible ir en estos días a hacer la compra del día a día en cualquiera de los hipermercados, porque la aglomeración de público es tan alta que apenas nos deja avanzar unos pasos con el carrito por los pasillos entre estanterías.

Yo quiero además de lo dicho, hacer llegar a los lectores un claro mensaje impregnado de solidaridad. No debemos olvidarnos de aquellos que no pueden ni siquiera probar un trocito de turrón, un mazapán o un polvorón: Los pobres. Pero ¿quiénes son los pobres? -podrá preguntarse alguien-. Son las personas que están en una situación económica tan precaria que apenas les llegan sus ingresos para poder comerse un potaje de berros aguadito; de ahí que mucho menos tendrán para un capricho en forma de tableta de turrón. Es muy posible que sin usted saberlo, el vecino que tiene frente a la puerta de su vivienda esté en esa situación.

Cuanto digo no es ninguna exageración ni engaño. Cáritas siempre ha barajado cifras que parecen escandalosas a diversos estamentos de nuestra sociedad; pero esos números que se nos dan desde la mencionada Entidad, han sido corroborados hace muy poco por el Consejo Económico y Social (CES) de Canarias. Nos dijeron que en este Archipiélago hay 135.535 hogares bajo el umbral de la pobreza. ¿Cuántas personas están pasando hambre en estos peñascos?
Les invito a un cálculo sencillo para saberlo: Estime una media de cuatro miembros por hogar y tendrá la respuesta.
Y para poder llegar a conclusiones es posible que se pregunten: ¿Y quienes se considera que están en el umbral de la pobreza? La respuesta es: Las familias y personas que están económicamente por debajo del umbral del 50 por ciento de la Renta media disponible neta (Rdn) en el conjunto del país. Oscila entre quienes perciben menos del 15 por ciento de la Rdn y se consideran en pobreza extrema y los que reciben rentas entre el 35 y el 50 por ciento de la Rdn y por tanto están en precariedad social. Tengamos en cuenta que se constata un aumento acelerado del número de jóvenes en la pobreza. Un estudio del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales español desveló que, un 25 por ciento de los jóvenes menores de 16 años, están en el umbral de la pobreza.

Concluyo con un llamamiento solidario. Acordémonos de quienes en esta Navidad es muy posible que estén a la expectativa de rebuscar en el contenedor de basura para poder probar un trocito de turrón; aquél que nosotros, por nuestra hartura, hemos tirado. Son hermanos nuestros y merecen nuestra solidaridad.

Tengo un número de teléfono: 922 277 212: "¡Cáritas, buenos días!"-oiremos-. Ofrezca su ayuda, le orientarán. Gracias.
Publicado por Desconocido @ 22:30  | Comunicados Diocesanos
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21 de Diciembre

El Pleno del Ayuntamiento de La Orotava ha otorgado la Comisión título de Villero de Honor al padre Antonio Hernández, artífice de los hogares de mayores ’Santa Rita’. El padre Antonio, presenta un amplio currículo en diversas facetas de la vida. Este conocido sacerdote ha sido carpintero, tapicero, músico y hasta boxeador. El padre Antonio se ordenó sacerdote en 1973, a los 36 años de edad. A lo largo de su vida ha desarrollado una fecunda labor pastoral, y se ha destacado por su ayuda a los más necesitados.
Publicado por Desconocido @ 22:28  | Comunicados Diocesanos
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21 de Diciembre


Con motivo de las fiestas navideñas y como viene siendo habitual el Grupo de Jóvenes de Granadilla de la Parroquia Matriz de San Antonio de Padua, se encuentra organizando el “VIII Certamen Regional de Cantos Navideños de Granadilla de Abona” El Grupo de Jóvenes de Granadilla, debido a la aceptación que está teniendo año tras año este certamen, continuará ofertando diferentes actividades paralelas para poder implicar a muchas más personas e instituciones en este gran encuentro, por este motivo convoca el “IV Concurso de Poesía de Navidad”, “V Concurso-Exposición de Dibujos de Navidad Froilán Hernández González”, y el “X Concurso de Belenes” El fallo del jurado y la entrega de premios se realizará durante el transcurso del “VIII Certamen Regional de Cantos Navideños de Granadilla de Abona” El certamen se celebrará, D. M., el sábado 30 de Diciembre a las 20:00 p.m. y estará dedicado al verdadero significado de la Navidad, haciendo un llamamiento en contra del consumismo con el lema: “No me busques abriendo regalos, naceré en tu corazón”. El encuentro tendrá lugar en la Iglesia de San Antonio de Padua de Granadilla de Abona y será retransmitido en directo para Canarias por Radio Tiempo Tenerife (91.7 y 104. 7 FM) y en diferido por Radio Arico (103.6 FM).
Publicado por Desconocido @ 22:25  | Comunicados Diocesanos
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21 de Diciembre


El espíritu navideño inundó la calle Real de Santa Cruz de La Palma, que por unas horas se transformó en un gran belén viviente, el que formaron los 300 niños de las 21 unitarias de la zona Este de la Isla (Fuencaliente, Mazo, las Breñas, Santa Cruz de La Palma, Puntallana, San Andrés y Sauces, Barlovento y Garafía) encima de 17 plataformas en las que se representaron distintas estampas navideñas. El broche de oro final fue en el pórtico de la iglesia matriz de El Salvador, donde los menores participantes de las unitarias cantaron villancicos canarios. En esta ciudad se mantiene la tradición de Lo divino que animan la madrugada palmera anunciando el inminente nacimiento del Mesías.
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21 de Diciembre

El Cabildo de Tenerife y el Obispado se reunieron, recientemente, con representantes de los ayuntamientos del Sur de la Isla con el objetivo de impulsar el acondicionamiento de la cueva del santo Hermano Pedro. Dicha actuación supondrá una inversión de más de 1,5 millones de euros y será ejecutada en dos anualidades. El fin último de este encuentro, en el que estuvieron presentes el presidente de la Corporación insular, Ricardo Melchior; el obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez; y el director insular de Cultura, Cristóbal de la Rosa, entre otros, es el de formalizar un convenio de colaboración que regule la participación de las diferentes Administraciones e Instituciones de cara a acometer las obras de acondicionamiento y equipamiento de la cueva del santo Hermano Pedro, en el Término Municipal de Granadilla de Abona.
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miércoles, 20 de diciembre de 2006
Mensaje de Navidad de Su Beatitud Michel Sabbah, patriarca latino de Jerusalén.


1. ¡Feliz Navidad!

Hermanos y Hermanas, desde aquí, desde Palestina, Israel, Jordania y Chipre, os deseo a cada uno de vosotros alegría, serenidad, tranquilidad y paz. Navidad vuelve a llegar a Belén, este año, en las mismas circunstancias de muerte y frustración, con el muro y las barreras en la tierra y en los corazones. La «ocupación» y la privación de la libertad, por un lado, el miedo y la inseguridad, por otro, se mantienen. Gaza sigue siendo una gran prisión, un lugar de muerte y de internos disensos palestinos. Incluso niños han sido asesinados. Y, todos, incluida la comunidad internacional, permanecen impotentes para encontrar las verdaderas sendas de paz y de justicia. El miedo al futuro se extiende a toda la región: Irak, Líbano, Siria, Egipto, Jordania. Para todos, se está jugando el futuro. Con todo esto, el terrorismo mundial encuentra un alimento abundante en todas las llagas abiertas.

2. Tal es hoy el panorama de la Navidad desde Belén. Y sin embargo, el mensaje de Navidad es un mensaje de vida, de paz y de justicia. El profeta Jeremías dice: «En aquellos días haré brotar para David un germen justo, y practicará el derecho y la justicia en la tierra… y Jerusalén vivirá en seguro» (Jeremías 33, 15-16). E Isaías amplía su visión a todas las naciones: «el Señor hace germinar la justicia y la alabanza en presencia de todas las naciones» (Isaías 61, 11). San Pablo, por su parte, en las segundas lecturas del tiempo de Adviento, nos dice que la entrada en las sendas de la justicia y de la paz se realiza por el amor al prójimo y por la santidad: «En cuanto a vosotros, que el Señor os haga progresar y sobreabundar en el amor de unos con otros, y en el amor para con todos para que se consoliden vuestros corazones con santidad irreprochable ante Dios» (1 Tesalonicenses 3, 12-13). Además, desde el primer domingo de Adviento, la Iglesia nos ha puesto delante de nuestros ojos la figura de Juan el Bautista, el precursor de Cristo. Predicaba la penitencia y venían a escucharlo de entre las diversas categorías del pueblo y le hacían preguntas sobre las sendas de la penitencia y de la vida nueva. Incluso había soldados que le preguntaban qué debían hacer para salvarse: «Preguntáronle también unos soldados: “Y nosotros ¿qué debemos hacer?”. El les dijo: “No hagáis extorsión a nadie, no hagáis denuncias falsas, y contentaos con vuestra soldada”» (Lucas 3, 14).

3. La vida en Belén y en los alrededores ha llegado a ser hoy muy difícil de soportar, a pesar de las numerosas iniciativas de solidaridad provenientes del exterior y del interior. Sí, tenemos necesidad de solidaridad y damos las gracias por todos los mensajes de hermandad que recibimos del mundo entero. Pero nuestra necesidad fundamental es la paz, la justicia, la libertad y el fin de la ocupación. Ante esta realidad, el mundo parece impotente. Sin embargo nosotros decimos: cada una y cada uno, también los soldados y los jefes políticos, tienen un potencial de amor, de salvación y de vida. Pero para eso, hay que vivir una conversión: de la muerte a la vida, de la visión del otro como enemigo y homicida para verlo como hermano y dador de vida. Nuestros jefes políticos también deben preguntarle al Bautista: «¿Y nosotros, qué debemos hacer para encontrar la salvación para nosotros y para todos los que han puesto su destino entre nuestras manos?» También ellos tienen que escuchar la misma respuesta: «No hagáis extorsión a nadie, no hagáis denuncias falsas, y contentaos con vuestra soldada» (Lucas 3, 14). Que ellos escuchen la voz de los oprimidos en esta tierra santa, la voz de aquellos que han pasado y de aquellos que están amenazados de muerte y humillación, aquellos a quienes ellos piensan que deben imponer la muerte o la humillación para asegurar la seguridad a la otra parte. Belén es la ciudad de la paz. Y, sin embargo, en estos momentos es, desgraciadamente, exactamente lo contrario: una ciudad de disputa y muerte. La vida y la paz serían, por el contrario, fáciles y posibles, si los responsables tuviesen una voluntad sincera y decidida. La salvación está en el acercamiento entre los dos pueblos, no en su separación. Allí está la salvación para los palestinos y para los israelíes, al igual que para toda la región. Los dos pueblos son capaces de vivir juntos en paz y tranquilidad. Entonces, la muerte, el homicidio, la venganza, el rechazo y el extremismo desaparecerán poco a poco en la medida en que no encuentren más alimento en la opresión, la ocupación, la pobreza y la humillación.

4. Navidad trae la felicidad a la humanidad. Anuncia a todos la salvación, y sobre todo a quienes viven en Belén y en los alrededores, palestinos e israelíes. «Vamos a Belén» para ver qué es lo que pasó y qué es lo que sigue pasando (Cf. Lucas 2, 15). ¿Qué nos dice el muro hoy?, ¿qué nos dicen los habitantes de Belén hoy? Vamos a Belén para escuchar, nosotros también, a los ángeles que anuncian la paz sobre la tierra, paz para toda persona de buena voluntad, para toda hermandad sincera que se opone a todo odio y a toda hostilidad, para volver a encontrar, en el acercamiento entre los dos pueblos, la seguridad y el fin de la ocupación con la libertad.

Para todos vosotros, hermanos y hermanas, le pido a Dios que podáis escuchar y vivir el mensaje de la Navidad, mensaje de paz, de alegría y de vida nueva.

+ Michel Sabbah, Patriarca
JERUSALÉN, 20.12.2006

Publicado por Desconocido @ 23:55  | Espiritualidad
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20 Dic. 06 (ACI).- Durante la catequesis de la audiencia de hoy en el Vaticano, que tuvo como tema central la Navidad, el Papa Benedicto XVI hizo un llamado a no esperar a los “falsos profetas” que “siguen proponiendo una salvación ‘barata’ que acaba siempre generando desilusiones” sino “la llegada de Cristo, el único redentor verdadero del ser humano”.

Tras recordar la espera del pueblo elegido de un Mesías poderoso y victorioso que, sin embargo, culminó en la venida del Salvador nacido “en el silencio y en la pobreza más absoluta", el Santo Padre se preguntó si “¿la humanidad de nuestros tiempos espera todavía al Salvador?” porque “da la impresión de que muchos consideren a Dios como algo ajeno a sus intereses”.

“Aparentemente no lo necesitan: viven como si no existiera o, lo que es peor, como si fuera un obstáculo para la realización propia". Incluso algunos creyentes "se dejan subyugar por quimeras prometedoras y doctrinas desviadas que proponen atajos ilusorios para alcanzar la felicidad”, explicó el Pontífice ante una numerosa audiencia en el Aula Pablo VI.

Y sin embargo, subrayó el Papa, "a pesar de las contradicciones, las angustias y los dramas, o incluso precisamente por eso, hoy la humanidad busca un camino de renovación y salvación, busca un Salvador y espera, a veces sin darse cuenta, la llegada de Cristo, el único redentor verdadero del ser humano”.

Para el Santo Padre, "los falsos profetas siguen proponiendo una salvación ‘barata’ que acaba siempre generando desilusiones. La historia de estos últimos cincuenta años es testigo de la búsqueda de un Salvador ‘barato’ y evidencia todas las desilusiones que de ello han derivado".

Ante ello, Benedicto XVI exhortó a los cristianos a "difundir con el testimonio de su vida, la verdad de la Navidad” que Cristo anuncia a todos. “Naciendo en la pobreza del pesebre, Jesús viene a ofrecer a todos la única alegría y la única paz que colman las expectativas del ser humano”.

Al final de la audiencia, durante los saludos en diversos idiomas, el Papa subrayó la importancia del Nacimiento en los hogares auspiciando que “un elemento tan importante, no solo de nuestra espiritualidad, sino también de nuestra cultura y nuestro arte, siga siendo una forma sencilla y elocuente para recordar a Aquel ‘que vino a habitar entre nosotros’”.

Finalmente, en su saludo en español a los peregrinos de América Latina y España, Benedicto XVI explicó “cómo prepararnos para recibir al Señor que viene”: mediante “la espera vigilante y la oración, que son la actitud fundamental del cristiano.

“Solo vigilando y orando podremos reconocer y acoger la luz del nacimiento de Cristo. En estos días, María y José, que anhelan estrechar en sus brazos al Niño recién nacido, nos ayudarán a vivir el gran misterio de la Navidad con renovado asombro y alegría, y con el don de la paz”, concluyó
Publicado por Desconocido @ 23:44  | Noticias internacionales
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Ante el cambio en la gestión
del Centro de Mayores de Isora



Cáritas parroquial de Guía de Isora finalizando la década de los noventa, en su intento de mirar la realidad social del entorno con la mirada de Dios, descubrió que uno de los grupos más necesitados y menos atendidos del entorno, en aquellos momentos, eran las personas mayores.
Ante este descubrimiento, dicho grupo no se quedó de brazos cruzados e impasibles ante la situación descubierta. Compartió esta inquietud con la comunidad parroquial y, todos, se pusieron en marcha para buscar alternativas posibles a esta situación… Este fue el origen de lo que terminó sien-do la ampliación de un recurso existente en el Municipio, “El Club de la Tercera Edad”, para ubicar en el mismo también, un Centro de Día, con la riqueza que ello podía suponer para ambas realidades.
En aquellos momentos, el apoyo de Cáritas Diocesana, así como la voluntad, por parte de la Institución responsable del mismo —La Dirección General de Servicios Sociales del Gobierno de Canarias— de rentabilizar los recursos existentes al servicio de los más necesitados, así como el apoyo del Ayuntamiento, dio como resultado que en menos de un año, se realizara dicha transformación. Recordamos con gozo el día que el primer grupo llegó al Centro; quedaron atrás horas y horas de soledad, desatención y tantas experiencias compartidas, no sin dificultades, pero siempre con la alegría de descubrir que cuando hay voluntad, todo se supera, porque al fin si nos “acomodamos” y compartimos podemos facilitar que haya un sitio más y mejor para todos nuestros vecinos.
Es misión de Cáritas: conocer las situaciones de vulnerabilidad de personas y colectivos, ani-mar, empujar e impulsar la respuesta adecuada a estas situaciones, emprender respuestas a las mismas, junto con las entidades que tienen la competencia. En fin, no descansar hasta que los derechos de estas personas y colectivos sean atendidas debidamente. Por ello, entonces no se dudó en aceptar la gestión del nuevo Centro, aportando entusiasmo, dedicación, voluntariado, recursos económicos, etcétera.
También, es misión de Cáritas, no perpetuarse en las acciones y servicios emprendidas y dejar paso libre para que sean asumidas por la ciudadanía y sus representantes institucionales, tanto locales como insulares y autonómicos.
Ahora, después de siete años, ha llegado el momento de que el Ayuntamiento pueda asumir la gestión de este Centro, con los recursos que el Gobierno de Canarias ha dedicado al mismo, y los propios. Lo que no quiere decir que el voluntariado de Cáritas deje de seguir colaborando, acom-pañando, participando, desde sus posibilidades, para que la calidad del servicio sea cada día mejor, y la dimensión comunitaria no se pierda.
A partir del 1 de marzo del próximo año 2007, el equipo de trabajadoras del Centro dejará de ser personal laboral de Cáritas y pasará a depender del Ayuntamiento, así como toda la gestión del mismo.
Damos gracias al Señor y a todas las personas y entidades que han hecho posible la atención personalizada a estas mujeres y hombres de nuestro municipio, que se han beneficiado de que esta idea se plasmara y esté consolidada.
Ahora nos corresponde a los voluntarios y voluntarias de la Cáritas Parroquial, seguir con la mirada dispuesta para descubrir dónde y quienes necesitan nuestro impulso y empeño para que sean atendidas del mejor modo posible, desde la conciencia de que todos somos hermanos y de que los derechos humanos y sociales de cada uno de ellos no deben ser conculcados y han de ser respetados y promocionados.

CÁRITAS DIOCESANA DE TENERIFE
S/C de Tfe, 20 de Diciembre de 2006
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Querida amiga, querido amigo:

Como sabrás, nos acercamos nuevamente a la fecha de mi cumpleaños. Todos los años se hace una fiesta en mi honor y creo que este año sucederá lo mismo. En estos días la gente hace muchas compras; hay anuncios en la radio, en la televisión y por todas partes no se habla de otra cosa sino de lo que falta para que llegue el día.
La verdad, es agradable saber que al menos un día al año algunas personas piensan un poco en mí.
Como tú sabes hace muchos años comenzaron a festejar mi cumpleaños. Al principio parecían comprender y agradecer lo que hice por ellos, pero hoy en día nadie sabe para qué lo celebran. La gente se reúne y se divierte mucho, pero no sabe de qué se trata.
Recuerdo el año pasado. Al llegar el día de mi cumpleaños hicieron una gran fiesta en mi honor. Había cosas deliciosas en la mesa; todo estaba decorado y había muchos regalos, pero ¿sabes una cosa?... Ni siquiera me invitaron. Yo era el invitado de honor y no se acordaron de invitarme. La fiesta era para mí y cuando llegó el gran día... me dejaron afuera, me cerraron la puerta. Yo quería compartir la mesa con ellos.
La verdad, no me sorprendió, porque en los últimos años todos me cierran la puerta. Como no me invitaron, se me ocurrió estar sin hacer ruido; entré y me quedé en un rincón. Estaban todos brindando; había algunos ebrios contando cosas, riéndose. Lo estaban pasando en grande. Para colmo llegó un viejo gordo vestido de rojo, de barba blanca y gritando: "¡¡¡¡JO, JO, JO!!!!". Parecía que había bebido de más. Se dejó caer pesadamente en un sillón y todos corrieron hacia él, diciendo: "¡¡¡Santa, Santa!!!", como si la fiesta fuera en su honor.
Dieron las doce de la noche y todos comenzaron a abrazarse. Yo extendí mis brazos esperando que alguien me abrazara... y ¿sabes? Nadie me abrazó. De repente todos empezaron a repartirse los regalos, uno a uno los fueron abriendo hasta terminarse. Me acerqué a ver si de casualidad había alguno para mí, pero no había nada. ¿Qué sentirías si el día de tu cumpleaños se hicieran regalos unos a otros y a ti no te regalaran nada?
Comprendí entonces que yo sobraba en esa fiesta. Salí sin hacer ruido, cerré la puerta y me retiré.
Cada año que pasa es peor; la gente sólo se acuerda de la cena, de los regalos y de las fiestas y de mí nadie se acuerda. Quisiera que esta Navidad me permitieras entrar en tu vida, que reconocieras que hace dos mil años vine a este mundo para dar mi vida por ti en la cruz y de esta forma poder salvarte. Hoy sólo quiero que tú creas esto con todo tu corazón.
Voy a contarte algo. He pensado que como muchos no me invitan a la fiesta que han hecho, yo voy a hacer mi propia fiesta grandiosa, como jamás nadie se ha imaginado; una fiesta espectacular. Todavía estoy haciendo los últimos arreglos, por lo que quizás no sea en este año. Estoy enviando muchas invitaciones y hoy hay una invitación para ti. Sólo quiero que me digas si quieres asistir. Reservaré un lugar y escribiré tu nombre en mi gran lista de invitados, con previa reserva, y se tendrán que quedar afuera aquellos que no contesten a mi invitación.
Prepárate porque cuando todo esté listo el día menos esperado daré la gran fiesta.
Hasta pronto. Tu amigo,

Jesucristo
Publicado por Desconocido @ 23:31
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Reflexiónante la Navidad del Padre Fernando Lorente o.h., publicada en EL DÍA en la sección "Criterios"

Luz en el Camino Fernando Lorente O.H. *


¿Qué tenemos que hacer nosotros?


AHORA EN NAVIDAD, para responder con acierto a esta pregunta se impone recordar que es la misma que los judíos le hicieron a Pedro el día de Pentecostés después del discurso programático. Y es que todo esto del Espíritu y de Jesucristo resucitado -pensaban entonces y ahora nosotros pensamos lo mismo- es muy interesante, pero... ¿qué hay que hacer? Ya estamos un poco cansados de discursos, profecías, promesas y explicaciones. ¿Qué tenemos que hacer?

Está muy bien hecha la pregunta. No dijeron qué tenemos que recordar o aprender de memoria o reflexionar, sino ¿qué tenemos que hacer? Porque la conversión es un proceso interno, no sólo está desligado de la praxis sino que implica siempre una praxis. Sólo así se puede saber si la conversión es sincera o sólo un juego de fantasía. Y preguntaron: qué tenemos que hacer... nosotros, cada uno de nosotros, no los demás. El cambio es algo que implica a cada uno, es una exigencia hacia dentro de uno mismo. También hoy los cristianos preguntamos por el cambio que nosotros tenemos que alcanzar; no los de otras religiones o los ateos; no los vecinos que nos molestan, los hijos que dan preocupaciones a sus padres... El cambio debe comenzar por nosotros mismos. Ya es hora de que reconozcamos lo mucho que dedicamos a procurar el cambio de los otros, a elaborar proyectos que otros deben cumplir, a dar indicaciones y normas para todo el mundo, con lo cual ya damos la impresión de hipocresía, pues así pretendemos que los demás cambien según nuestras necesidades. La historia viene demostrando que muchos problemas de las instituciones de la Iglesia -en el campo seglar o religioso-sacerdotal- se hubieran resuelto con la mayor eficacia si sus miembros se hubieran hecho esta pregunta a tiempo: frente a la Palabra de Dios, ¿qué tenemos que hacer nosotros para que el Reino de Dios se haga realidad?

Nadie está exento de hacerse esta pregunta: sacerdote o laico, teólogo o aprendiz de catecismos, sea cual fuere su edad, profesión o estado de vida. El adviento llega como una exigencia para toda la Iglesia sin distinción alguna; llega como un juicio interior en el fuego del Espíritu, que ha de quemar todo lo impuro y corrompido. Por lo tanto, ¿qué hacer? Si Jesús es antes que nada un acontecimiento histórico, también la fe cristiana es antes que nada un acontecer en la historia. Este hacer del ser humano no es la simple suma de ciertos actos que cumplir; es su quehacer como persona humana: pensar, decidir, obrar, planificar, crecer, comprender, amar.

Y sigue la pregunta: ¿qué hacer, pues...? La respuesta nos la resume San Juan con esta idea general: proyectar el cambio interior en la sociedad sobre la base del amor y de la justicia. Si Dios es amor, vivir su Palabra es hacer lo mismo: acabemos con la mezquindad, con la avaricia, con el apetito desmedido de poder. El que tenga que dé al que no tiene; el que detenta un puesto de poder que lo haga con mesura para el bien de la comunidad. No nos preguntemos más. Nos basta esta verdad: si el punto de partida de la comprensión de Jesús es su inserción y compromiso histórico, la fe cristiana -o sea, el seguimiento de Jesús- es siempre y antes que nada una praxis, un compromiso de vida, tanto a nivel interno personal como a nivel social. Y no nos preguntemos por todo lo que implica esto, ya que a lo largo de todo un año el mismo Evangelio se encargará de llamarnos la atención sobre un aspecto u otro de la vida; lo que importa es que en este adviento nos acerquemos a Jesucristo, en primer lugar desde nuestra vida. Es allí donde la Palabra se encarna y donde la fe debe testimoniarse. Jesús fue acusado de compartir la vida de los pecadores -la vida no el pecado- de mezclarse con la gente inculta, etc., porque, como buen médico, debía estar entre los enfermos para poder curarlos. No es huyendo de las enfermedades como se las combate, sino aplicando los remedios oportunos allí donde existe y actúa el germen patógeno. Por eso, una educación cristiana que sólo insista en evitar el pecado crea a la larga una generación de personas inútiles y carentes de responsabilidad, una raza de cobardes o al menos de débiles, que llegan a creerse virtuosos porque no tienen el coraje de enfrentarse con la vida. Cuántas personas se equivocan creyendo vivir la santidad con sólo recluirse en un convento o rodearse de prácticas religiosas, como si estas formas externas bastaran para eliminar del corazón el orgullo, la envidia, la hipocresía, la adulación por intereses propios, o las mil formas de egoísmos.

La actitud evangélica de quitar el pecado implica necesariamente la edificación del corazón y de la persona nueva, empujada por el espíritu de Dios. Si la educación se planteara desde este criterio, no sólo no sería objeto de la despiadada crítica de las personas que quieren vivir al margen de ella o políticamente intentar eliminarla esos gobiernos de los centros escolares y universitarios, sino que sería una verdadera iniciación a la vida. El alto grado de conciencia de sí mismo que se vive hoy por más que no se quiera reconocer está exigiendo una educación y cultura cristiana, cada vez más de cara a los problemas de hoy, a los conflictos de nuestra cultura y a una asunción de responsabilidades en el campo cultural, político, social y religioso. El segador viene a recoger su trigo, trigo cargado de espigas... Sembrar el trigo, segarlo y hacerlo madurar es el objetivo de la tarea evangelizadora de los educadores y la suprema responsabilidad de los gobernantes haciendo respetar este derecho fundamental de todo país que se defina democrático.

No dudemos ya más de la respuesta que debemos dar, con la propia vida, a esta pregunta evangélica: "¿qué debemos hacer... nosotros?". Esto es vivir Navidad, cada Año Nuevo y el mejor deseo de felicitación.

* Capellán de la Clínica

S. Juan de Dios
Publicado por Desconocido @ 12:14  | Espiritualidad
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martes, 19 de diciembre de 2006
Carta semanal del Arzobispo de Valencia Don Agustín García-Gasco Vicente.

Publicada en «Paraula-Iglesia en Valencia» el 17 de diciembre de 2006



El compromiso por la justicia y el amor en nuestro mundo presenta hoy dos aspectos claramente determinantes: por un lado, nos encontramos ante un planeta globalizado, en el que las distancias se han acortado visiblemente; por otro, casi cada día se desarrollan nuevas fórmulas de colaboración a favor de los más necesitados, en las que tiene creciente importancia el voluntariado.
Gracias a los medios de comunicación de masas, nuestro planeta se ha empequeñecido y se han acercado rápidamente seres humanos y culturas muy diferentes. Así lo señala Benedicto XVI en su Encíclica «Deus caritas est». Se trata de una gran llamada a compartir situaciones y dificultades. Cada día comprobamos lo mucho que se sufre en el mundo debido a tantas formas de miseria material o espiritual, a pesar de los grandes progresos científicos o técnicos.

La conclusión es clara: el momento actual requiere una nueva disponibilidad para socorrer al prójimo necesitado. La acción caritativa puede y debe abarcar hoy a todos los seres humanos y a todas sus necesidades. Lejos de dejarnos adormecer por falsos mitos que plantean que la técnica podrá resolverlo todo por ella misma, debemos intensificar el compromiso por la justicia y el amor en nuestro mundo.

Guiados por la responsabilidad moral de las personas y por su capacidad de amor, los recursos técnicos son muy eficaces. Ahora se puede contar con innumerables medios para prestar ayuda humanitaria a los hermanos y hermanas necesitados. Una muestra de los mismos son los modernos sistemas para la distribución de comida y ropa, y para ofrecer alojamiento y acogida.

La solidaridad por el prójimo alcanza hoy al mundo entero y la conciencia sobre el valor de la misma impregna de manera creciente la mentalidad de todos los pueblos. Benedicto XVI nos hace caer en la cuenta de los modos que hoy se dan para favorecer las iniciativas solidarias: por un lado, los Estados que promueven subsidios o desgravaciones fiscales; por otro, las asociaciones humanitarias que ponen a disposición considerables recursos. El resultado de estas acciones es muy beneficioso, ya que la solidaridad expresada por la sociedad civil supera la realizada por las personas individualmente.

La solidaridad ha suscitado también formas nuevas de colaboración entre entidades estatales y eclesiales, que han mostrado sus frutos positivos. Benedicto XVI apunta que las entidades eclesiales podrán animar cristianamente a las instituciones civiles y podrán favorecer una coordinación mutua para ayudar a la eficacia del servicio caritativo, siempre y cuando cumplan un doble requisito: transparencia en la gestión y fidelidad al deber de testimoniar el amor.

El Santo Padre manifiesta con decisión el aprecio y la gratitud de la Iglesia hacia todos los que realizan servicios de voluntariado. Esta labor es una escuela de la vida para los jóvenes, que educa en la solidaridad y en la disponibilidad para dar no sólo algo, sino incluso darse a sí mismos. Muchos jóvenes amenazados por la anti-cultura de la muerte, que se manifiesta por ejemplo en el mundo de la droga, encuentran en el voluntariado una fuerte experiencia de la cultura de la vida. En ella, se propone el amor, que no se busca a sí mismo, sino que enriquece a todos en la disponibilidad a “perderse a sí mismo” en favor del otro.

El voluntariado es también ocasión para que la Iglesia católica colabore con otras confesiones cristianas, que muestran el acertado nexo entre evangelización y obras de caridad. Benedicto XVI, en perfecta continuidad con el magisterio de Juan Pablo II, señala que todos nos movemos por la misma motivación fundamental y con el mismo objetivo: un verdadero humanismo, que reconoce en el hombre la imagen de Dios y que quiere ayudarle a realizar una vida conforme a esta dignidad.

Para un mejor desarrollo del mundo es necesaria la voz común de los cristianos, su compromiso para que triunfe el respeto de los derechos y de las necesidades de todos, especialmente de los pobres, los marginados y los indefensos. Ese es el mensaje de la Iglesia en las parroquias, en los barrios, en las clases de religión y en todos aquellos lugares donde no se censura ni dificulta su labor.

Intensifiquemos nuestro compromiso por la justicia y el amor. No podemos defraudar las esperanzas de las personas que necesitan ayuda, ni tampoco de las que con gran generosidad se ofrecen para ayudar.

Con mi bendición y afecto,
Agustín García-Gasco Vicente
Arzobispo
Publicado por Desconocido @ 22:32  | Hablan los obispos
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Homilía que pronunció Benedicto XVI el 10 de diciembre de 2006 en su visita pastoral a la parroquia Santa María, Estrella de la Evangelización, primera iglesia que ese mismo día consagró desde su elección como obispo de Roma.


VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA SANTA MARÍA, ESTRELLA DE LA EVANGELIZACIÓN

HOMILÍA DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI

II Domingo de Adviento, 10 de diciembre de 2006




Queridos hermanos y hermanas de la parroquia "Santa María, Estrella de la Evangelización":

Me alegra estar entre vosotros para la dedicación de esta nueva y hermosa iglesia parroquial: la primera que, desde que asumí el oficio de Obispo de Roma, dedico al Señor. La solemne liturgia de la dedicación de una iglesia es un momento de intensa y común alegría espiritual para todo el pueblo de Dios que vive en el territorio: de todo corazón me uno a vuestra alegría.

Saludo con afecto al cardenal vicario de Roma Camillo Ruini; al obispo auxiliar del sector sur, monseñor Paolino Schiavon; y al auxiliar monseñor Ernesto Mandara, secretario de la Obra romana para la preservación de la fe y para la provisión de nuevas iglesias en Roma. A ellos y a cuantos, de diversas maneras, han contribuido a la realización de este nuevo centro parroquial expreso mi sincero agradecimiento.

Esta parroquia se inaugura durante el período de Adviento que, desde hace ya dieciséis años, la diócesis de Roma dedica a la sensibilización y a la recaudación de fondos para la realización de nuevas iglesias en las zonas periféricas de la ciudad. Se suma a los más de cincuenta complejos parroquiales ya realizados durante estos años gracias al esfuerzo económico del Vicariato, a la contribución de numerosos fieles y a la atención de las autoridades civiles. Pido a todos los fieles y ciudadanos de buena voluntad que sigan ayudando con generosidad, para que puedan tener cuanto antes una sede de su parroquia los barrios que carecen de ella. Sobre todo, en nuestro contexto social ampliamente secularizado, la parroquia es un faro que irradia la luz de la fe y así responde a los deseos más profundos y verdaderos del corazón del hombre, dando significado y esperanza a la vida de las personas y de las familias.

Saludo a vuestro párroco, a los sacerdotes, sus colaboradores, a los miembros del consejo pastoral parroquial y a los demás laicos comprometidos en las diversas actividades pastorales. Os saludo con afecto a cada uno. Vuestra comunidad es viva y joven. Joven por su fundación, que tuvo lugar en 1989, y aún más por el inicio efectivo de sus actividades. Joven porque en este barrio, Torrino norte, es joven la gran mayoría de las familias y, por tanto, hay numerosos niños y muchachos. Así pues, vuestra comunidad tiene la ardua y fascinante tarea de educar a sus hijos en la vida y en la alegría de la fe. Espero que juntos, con espíritu de sincera comunión, os comprometáis en la preparación de los sacramentos de iniciación cristiana y ayudéis a vuestros muchachos, que de ahora en adelante podrán encontrar aquí locales acogedores y estructuras adecuadas, a crecer en el amor y en la fidelidad al Señor.

Queridos hermanos y hermanas, estamos dedicando una iglesia, un edificio en el que Dios y el hombre quieren encontrarse; una casa para reunirnos, en la que somos atraídos hacia Dios; y estar con Dios nos une los unos a los otros. Las tres lecturas de esta solemne liturgia quieren mostrarnos, bajo aspectos muy diversos, el significado de un edificio sagrado como casa de Dios y como casa de los hombres. En las tres lecturas que hemos escuchado encontramos tres grandes temas: en la primera lectura, la palabra de Dios que congrega a los hombres; en la segunda, la ciudad de Dios que, al mismo tiempo, aparece como esposa; y, por último, la confesión de Jesucristo como Hijo de Dios encarnado, hecha primero por Pedro, que puso así el inicio de la Iglesia viva que se manifiesta en el edificio material de toda iglesia. Escuchemos ahora con más detalle qué nos dicen las tres lecturas.

Ante todo, está el relato de la reconstrucción del pueblo de Israel, de la ciudad santa, Jerusalén, y del templo después del retorno del exilio. Tras el gran optimismo de la repatriación, el pueblo al llegar se encuentra un país desierto. ¿Cómo reconstruirlo? La reconstrucción externa, tan necesaria, no puede progresar si antes no se reconstituye el pueblo mismo como pueblo, si no se aplica de verdad un criterio común de justicia que una a todos y regule la vida y la actividad de cada uno.

El pueblo, tras el retorno, necesita, por decirlo así, una "Constitución", una ley fundamental para su vida. Y sabe que esta Constitución, para ser justa y duradera, en definitiva, para llevar a la justicia, no puede ser fruto de una invención autónoma suya. El hombre no puede inventar la verdadera justicia; más bien, debe descubrirla. En otras palabras, debe venir de Dios, que es la justicia. Por tanto, la palabra de Dios reconstruye la ciudad.

Lo que la lectura nos narra trae a la memoria el acontecimiento del Sinaí. Hace presente el acontecimiento del Sinaí: se lee y explica solemnemente la palabra santa de Dios, que indica a los hombres el camino de la justicia. Así se hace presente como una fuerza que, desde dentro, edifica nuevamente el país. Esto sucede el último día del año. La palabra de Dios inaugura un nuevo año, inaugura una nueva hora de la historia. La palabra de Dios es siempre fuerza de renovación, que da sentido y orden a nuestro tiempo. Al final de la lectura llega la alegría: se invita a los hombres al banquete solemne; se los exhorta a dar a los que no tienen nada y a unir así a todos en la comunión de la alegría, que se basa en la palabra de Dios.
La última palabra de esta lectura es la hermosa expresión: la alegría del Señor es nuestra fuerza. Creo que no es difícil constatar cómo estas palabras del Antiguo Testamento son ahora una realidad para nosotros. El edificio de la iglesia existe para que nosotros podamos escuchar, explicar y comprender la palabra de Dios; existe para que la palabra de Dios actúe entre nosotros como fuerza que crea justicia y amor. En especial, existe para que en él pueda comenzar la fiesta en la que Dios quiere que participe la humanidad, no sólo al final de los tiempos, sino ya ahora mismo.

Existe para que nosotros conozcamos lo que es justo y bueno, y la palabra de Dios es la única fuente para conocer y dar fuerza a este conocimiento de lo justo y lo bueno.

Por tanto, el edificio existe para que aprendamos a vivir la alegría del Señor, que es nuestra fuerza. Pidamos al Señor que nos haga sentirnos felices con su palabra; que nos haga sentirnos felices con la fe, para que esta alegría nos renueve a nosotros mismos y al mundo.
Por tanto, la lectura de la palabra de Dios, la renovación de la revelación del Sinaí después del exilio, sirvió entonces para la comunión con Dios y entre los hombres. Esta comunión se expresó en la reconstrucción del templo, de la ciudad y de sus murallas. Palabra de Dios y edificación de la ciudad, en el libro de Nehemías, están en estrecha relación: por una parte, sin la palabra de Dios no existe ni ciudad ni comunidad; por otra, la palabra de Dios no es sólo discurso, sino que lleva a edificar, es una Palabra que construye.

Los textos siguientes del libro de Nehemías sobre la construcción de las murallas de la ciudad, en una primera lectura de sus detalles, son muy concretos e incluso prosaicos. Sin embargo, constituyen un tema verdaderamente espiritual y teológico. Una palabra profética de aquella época dice que Dios mismo hace de muralla de fuego en torno a Jerusalén (cf. Zc 2, 8 s). Dios mismo es la defensa viva de la ciudad, no sólo en aquel tiempo, sino siempre.

Así, la narración veterotestamentaria nos introduce en la visión del Apocalipsis, que hemos escuchado como segunda lectura. Sólo quisiera poner de relieve dos aspectos de esta visión. La ciudad es esposa. No es solamente un edificio de piedra. Todo lo que, con grandiosas imágenes, se dice sobre la ciudad remite a algo vivo: a la Iglesia de piedras vivas, en la que ya ahora se forma la ciudad futura. Remite al pueblo nuevo que, en la fracción del pan, se convierte en un solo cuerpo con Cristo (cf. 1 Co 10, 16 s). Como el hombre y la mujer, en su amor, son "una sola carne", así Cristo y la humanidad congregada en la Iglesia se convierten, mediante el amor de Cristo, en "un solo espíritu" (cf. 1 Co 6, 17; Ef 5, 29 ss).

San Pablo llama a Cristo el nuevo, el último Adán: el hombre definitivo. Y lo llama "espíritu que da vida" (1 Co 15, 45). Con él somos uno; con él, la Iglesia llega a ser espíritu que da vida. La ciudad santa, en la que ya no existe un templo, porque está inhabitada por Dios, es la imagen de esta comunidad que se forma a partir de Cristo.

El otro aspecto que quisiera mencionar son los doce cimientos de la ciudad, sobre los cuales están los nombres de los doce Apóstoles. Los cimientos de la ciudad no son piedras materiales, sino seres humanos: son los Apóstoles con el testimonio de su fe. Los Apóstoles siguen siendo los cimientos de la nueva ciudad, de la Iglesia, mediante el ministerio de la sucesión apostólica: mediante los obispos. Las velas que encendemos en las paredes de la iglesia, en los lugares donde se harán las unciones, recuerdan precisamente a los Apóstoles: su fe es la verdadera luz que ilumina a la Iglesia. Y, al mismo tiempo, es el fundamento en el que se apoya. La fe de los Apóstoles no es algo anticuado. Puesto que es verdad, es el fundamento en el que nos apoyamos, es la luz por la que vemos.

Pasemos al Evangelio. ¡Cuántas veces lo hemos escuchado! La profesión de fe de san Pedro es el fundamento inquebrantable de la Iglesia. Junto con san Pedro, decimos hoy a Jesús: "Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo". La palabra de Dios no es solamente palabra. En Jesucristo la Palabra está presente en medio de nosotros como Persona. Este es el objetivo más profundo de la existencia de este edificio sagrado: la iglesia existe para que en ella encontremos a Cristo, el Hijo del Dios vivo.

Dios tiene un rostro. Dios tiene un nombre. En Cristo, Dios se ha encarnado y se entrega a nosotros en el misterio de la santísima Eucaristía. La Palabra es carne. Se entrega a nosotros bajo las apariencias del pan, y así se convierte verdaderamente en el Pan del que vivimos. Los hombres vivimos de la Verdad. Esta Verdad es Persona: nos habla y le hablamos. La iglesia es el lugar del encuentro con el Hijo del Dios vivo, y así es el lugar de encuentro entre nosotros. Esta es la alegría que Dios nos da: que él se ha hecho uno de nosotros, que nosotros podemos casi tocarlo y que él vive con nosotros. Realmente, la alegría de Dios es nuestra fuerza.

Así el evangelio finalmente nos introduce en la hora que estamos viviendo hoy. Nos conduce a María, a quien aquí honramos como Estrella de la Evangelización. En la hora decisiva de la historia humana, María se ofreció a sí misma a Dios, ofreció su cuerpo y su alma como morada. En ella y de ella el Hijo de Dios asumió la carne. Por medio de ella la Palabra se hizo carne (cf. Jn 1, 14). Así María nos dice lo que es el Adviento: ir al encuentro del Señor que viene a nuestro encuentro.

Esperarlo, escucharlo y contemplarlo. María nos explica para qué existen los edificios de las iglesias: existen para que acojamos en nuestro interior la palabra de Dios; para que dentro de nosotros y por medio de nosotros la Palabra pueda encarnarse también hoy.
Así, la saludamos como Estrella de la Evangelización: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, para que vivamos el Evangelio. Ayúdanos a no esconder la luz del Evangelio debajo del celemín de nuestra poca fe. Ayúdanos a ser, en virtud del Evangelio, luz para el mundo, a fin de que los hombres puedan ver el bien y glorifiquen al Padre que está en los cielos (cf. Mt 5, 14 ss). Amén.

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Nota de prensa de la Confederación Católica de Padres, en el que ofrece un correo electrónico para denunciar los brotes de intoleranciaa causa de la oleada de laicismo navideño.

CONCAPA CONTRA EL LAICISMO NAVIDEÑO INTOLERANTE


Madrid, 19 de Diciembre de 2006.- Este año estamos asistiendo a una Navidad donde se han excluido los tradicionales símbolos religiosos del belén o los villancicos en muchas ciudades españolas, sin contar para ello con la aprobación de una gran mayoría que lo reivindica, no sólo como expresión de sus convicciones religiosas sino como parte de una importante tradición cultural de más de 2.000 años de historia.

CONCAPA, a la vista de las numerosas trabas que se están planteando en algunos colegios de distintas Comunidades Autónomas contra la pública manifestación de los símbolos religiosos navideños, escudándose en un laicismo intolerante que no respeta el carácter aconfesional que proclama la Constitución Española, ha enviado un mensaje a todas sus APAS para que pongan en conocimiento de la opinión pública las violaciones a la libertad de expresión que puedan surgir en sus diferentes ciudades.

CONCAPA pone a disposición de todos los españoles –en especial de los colegios y entidades- su correo electrónico (concapa@concapa.org) y la Plataforma por la Libertad de Conciencia, con el objeto de denunciar cualquier discriminación o imposición en este sentido.

CONCAPA se compromete a apoyar y asesorar a cuantos se sientan víctimas de estas violaciones de derechos para que demanden su ayuda, pues los padres no podemos permanecer en una actitud de resignado conformismo, ya que se trata también del derecho que tenemos a educar a nuestros hijos según nuestras propias convicciones –art. 27 de la Constitución Española- y cualquier obstáculo a ese ejercicio contraviene la misma.

Por ello, pedimos a los padres de los centros educativos afectados y a la sociedad en general que reivindiquen su derecho a la celebración de esta fiesta navideña y que sus hijos no sean privados de la misma.

La Plataforma por la Libertad de Conciencia pretende, además de evitar la intromisión del Gobierno de turno en la educación moral de nuestros hijos desde la escuela a través de asignaturas como Educación para la Ciudadanía o similares, defender las libres convicciones religiosas y morales de las familias frente al pensamiento laicista que condena la pluralidad y pretende la uniformidad ideológica.

CONCAPA anima a las familias españolas a denunciar cualquier intromisión laicista que pretenda impedir las manifestaciones públicas de nuestras convicciones religiosas o morales, para poder reivindicar nuestros derechos, con independencia de que sea o no con motivo de celebraciones religiosas. Olimpia García Calvo

Gabinete de Comunicación de CONCAPA

e-mail: olimpiag@concapa.org
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El obispo emérito de la Diócesis de Tenerife Don Damián Iguacen Borau nos sorprende de tiempo en tiempo con un artículo dedicado a la Virgen María, perteneciente a una serie de folletos en los que se dedica a reflexionar en diversas advocaciones de la Madre de Dios. Esta vez hemos recibido el escrito titulado “Santa María de las tres manos”, que lleva como portada el detalle del icono de Chiliandari, ante el que el obispo nos invita a reflexionar y a orar acogiendo el mensaje que nos trasmiten las tres manos.

SANTA MARÍA DE LAS TRES MANOS


Estamos ante el icono de «Santa María de las Tres Manos», una bella advocación mariana, singular, llamativa, sugerente, que invita a reflexionar y a orar. Miremos con veneración esas manos y acojamos su mensaje. Con una mano sostiene amorosamente a Jesús, sentado en ella como en su trono, Pantocrátor, Maestro y Señor del Universo. Con otra mano lo señala, y nos lo muestra como el Camino, la Verdad y la Vida, instándonos a seguirle y hacer lo que El nos diga. Y aún le queda otra mano libre, que pone a nuestra disposición. Hermoso y emocionante. La excelsa Madre de Dios es también amorosa Madre nuestra. Nos da la mano, nos alarga su mano, nos echa una mano.

Este singular título «de las Tres Manos» es mas bien un símbolo, una alegoría, o parábola, si se quiere, un icono que traduce así, iconográficamente, tres verdades: la perfecta obediencia y servicialidad de la que es humilde «Esclava del Señor»; su poderosa intercesión ante Dios todo poderoso; sus innumerables y milagrosas intervenciones en favor nuestro a lo largo de la historia. Todo un men¬saje, una lección, un ejemplo. Qué gracia tan grande nos ha dado el Señor al dar-nos a su Madre.

Ya sabemos a quién podemos acudir, con total confianza, pidiendo auxilio; a quién ir en momentos de peligro y de dificultades; a quién llamar para que nos «eche una mano». Sabemos también a quién imitar y qué hacer cuando nos encontremos a alguien agobiado: «echarle una mano». Muchas veces, aunque queramos, no sabremos o no podremos, resolver todos los problemas de nuestros prójimos; pero, ahí está Santa María de las Tres Manos, para recordarnos que el amor es «ingenioso». Es verdad que «nunca llegan las manos donde llega el cora¬zón», pero, si el amor del corazón es grande, agranda las manos, las alarga y las «triplica».

En Santa María de las Tres Manos lo más característico son, evidente-mente, las manos: las de Jesús y las de María. Un conjunto de cinco manos en impresionante armonía movidas por el mismo amor y el mismo ideal. No son manos enfrentadas ni dispersas, no son manos inertes ni perezosas, tampoco son manos nerviosas ni agitadas. Son manos juntas, unidas, en armonía, «a una», movidas por el mismo Espíritu. Qué maravilla, muchas manos juntas, al servicio del Reino de Dios, que es el Reino de la verdad y de la vida, de la santidad y la gracia, de la justicia, el amor y la paz.

Hemos de ser muy conscientes de lo que significa tener manos, lo hermosas, útiles e importantes que son las manos que Dios ha dado a los humanos. Los animales no tienen manos como las que Dios nos ha dado a los humanos, para que completemos la Creación, esa Obra maravillosa salida de sus manos y puesta por El en nuestras manos. Demos gracias a Dios por tener manos.

«Las manos son el instrumento de nuestro obrar, el signo de nuestra nobleza, el medio por donde la inteligencia reviste de formas sus pensamientos artísti¬cos». Las manos son como una prolongación de nuestro espíritu, un eficaz medio para comunicar pensamientos y sentimientos. Tienen un lenguaje propio, que da énfasis y más fuerza expresiva al lenguaje de las palabras. Las manos simbolizan destreza, habilidad y buen hacer: «Tiene muy buenas manos», se dice, «está en buenas manos». Es conveniente mirarse las manos de cuando en cuando, a ver cómo las usamos, qué hacemos con ellas.

Santa María de las Tres Manos pide que nos demos la mano, que vayamos todos de la mano. Hagamos de este mundo, creado por Dios para todos, la Ciudad de todos, una Casa grande donde caben todos. ¿Para que, si no, tenemos manos? ¿Para abofetearnos? No. Somos «colaboradores de Dios» en la creación, redención y santificación del Mundo. Sus manos y nuestras manos siempre han de estar en armonía, en estrecha colaboración. En un Mundo dividido por guerras y dis¬cordias, los cristianos hemos de ser instrumentos de unidad, de concordia y de paz. Todos, «manos a la obra», «por un mundo mejor», «por una nueva civilización del amor y de la verdad». En Santa María de las Tres Manos tenemos una «Escuela de rico humanismo», una «Escuela de espiritualidad de comunión». Apostemos valientemente por el amor fraterno. Todos «unidos en la fe y en el amor».

Benditas las manos de todos los que trabajan colaborando con Dios en la realización del Plan divino de salvación universal. Manos paternales, manos maternales, manos virginales. Manos cariñosas, manos amorosas, manos fraternales, manos unidas. Manos bienhechoras, manos trabajadoras. Manos que acari¬cian, que aguantan y tienen, sostienen y atienden a los débiles, que dan de comer y de beber, que visten, cuidan, curan, limpian. operan. Manos que alojan, que acogen, que saludan, que ayudan. Manos que destilan bondad y ternura, que escriben y esculpen y tallan y pintan y fabrican. Manos que conducen, que construyen, que indican, que siembran, que recogen, que producen, que hacen labores delicadas y trabajos duros. Manos febriles, que se mueven y se agitan con mímica expresiva, o que se quedan, se van quedando, torpes y atrofiadas después de tanto trabajar y tanto hacer. Manos que bendicen, que consagran, que perdonan…

Cuidado, mucho cuidado con las manos. No se nos «vaya la mano». Nunca «vengamos a las manos». Nuestras manos son, ciertamente, una maravilla, expresivas, hacendosas, pero frágiles. Las manos son dóciles, y se prestan a todo, también al mal. Hay manos que aplauden y manos que amenazan, manos que halagan y manos que abofetean. Dicen que no es fácil tallar, esculpir y pintar manos. ¿Por qué hay tantas imágenes con las manos estropeadas y los dedos rotos? Seguramente porque esto es lo más frágil en las imágenes. Pero ¿no habrá aquí también una seria advertencia para que extrememos nuestra atención a las obras de nuestras manos, que es quizá lo más frágil que tenemos.

Las manos se prestan a todo: a construir y a destruir, a acariciar y a matar. Hay manos que ensucian, estropean y ajan cuanto tocan. Leemos con frecuencia: «No tocar». Hay cosas que no se pueden tocar, o sólo con guantes, o sólo por manos expertas. Cuantas cosas puede romper un «puñetazo», «un manotazo». Qué desastres, si ponemos las cosas en malas manos débiles y frágiles, o en manos duras y tiránicas. Son frágiles nuestras manos, como la voluntad a cuyo servicio están. El cristiano ha de tener mano firme, aunque siempre suave y amo-rosa. La suavidad y el amor son compatibles con la firmeza. «Mano firme» no es «mano dura», ni mano tiránica, ni dictatorial. Necesitamos hombres y mujeres de mano firme, de los que nos podamos fiar, a quienes podamos confiar asuntos serios. La fuerza de la voluntad se manifiesta en la firmeza de las manos. «La mano cuerda no hace todo lo que dice la lengua».


Somos frágiles. Estamos rodeados de dificultades para mantener nuestra fe y la integridad de nuestra vida cristiana. Hoy muchos vuelven la espalda y se alejan del verdadero Dios. buscando otros dioses que ellos mismos se fabrican. Del verdadero Dios, ni hablar siquiera. Todo lo que no sea El puede consentirse, todo puede aceptarse. Todo se vende: la inocencia, la fidelidad, el honor, la honestidad. el mismo juramento. La Virgen María es la «mano tendida» de Dios a nuestra debilidad. «Oh Adonai. Dios fuerte: ven, alárganos tu mano y sálvanos». Busquemos fuerza en el Señor: «Nuestro auxilio es el nombre del Señor». «Baje a nosotros la bondad del Señor y haga prósperas las obras de nuestras manos», es una solemne bendición bíblica. «Los que esperan en el Señor renuevan sus fuerzas, les salen alas como de águila, corren sin cansarse, marchan sin fatigarse», dice el profeta. Santa María de las Tres Manos nos ayuda a mantenernos firmes en la fe seguros en la esperanza y constantes en el amor.

Vigilemos nuestras manos. Cuando lleguemos a su presencia, nos dirá el Señor: «¿Qué llevas en la mano? Enséñame las manos». ;Qué vergüenza! ¿A dónde voy yo con estas manos? Muchos tiran la piedra y esconden la mano». «Muchos van siempre con «piedras» en las manos, para lanzarlas como dardos contra sus rivales, en defensa propia o en defensa de la verdad. Pero, la verdad no se defiende a pedradas, ni con razones ofensivas e hirientes. La verdad hay que hacerla y decirla con amor. Una verdad, sin amor, ya no es verdad: es insulto. Defender la verdad no es ir contra nadie. La verdad no es propiedad de nadie en exclusiva, está por encima de todos nosotros. «La verdad es la verdad, porque es la verdad», se ha dicho, siempre hay que ir con la verdad por delante. Dios no necesita defensores: quiere testigos. La mejor defensa de la verdad cristiana es enseñarla íntegra y claramente, vivirla coherentemente, y proclamarla limpia-mente. No andemos con piedras en las manos. Las manos no son para llevar piedras arrojadizas, sino piedras de edificación.

«¿Quién subirá al monte del Señor?». «¿Quién estará el recinto sacro? El hombre de manos inocentes y limpio corazón». No serán inocentes nuestras manos, si es malvado el corazón, ni estarán limpias nuestras manos, si el corazón no está limpio. «Muchos besan manos que querrían ver cortadas». Ojalá que pudiéramos enseñar nuestras manos a todo el mundo. Una conducta coherente convence a todos. Cuando oramos a Dios, lo hacemos muchas veces con las manos levantadas, como enseñándolas a Dios. Con manos levantadas nos invita el sacerdote en la Eucaristía a decir el Padrenuestro, que es oración, la mejor, la que el Señor nos enseñó, y que es, también, un programa de vida cristiana, síntesis y resumen del mensaje evangélico. Hemos de ser hombres y mujeres del Padrenuestro.

En la primera parte. el Padrenuestro nos recuerda cuál ha de ser el ideal del cristiano: buscar en todo la gloria del Señor. La segunda parte nos pone ante el compromiso que supone buscar en todo la gloria del Señor. «El hombre que vive es gloria de Dios». Sabiendo esto, nosotros nos sentimos urgidos, obligados a orar incesantemente, y a trabajar incansablemente, para que todos los seres humanos que vienen a este mundo «vivan» la vida, sin que les falten los medios materia-les y espirituales necesarios para vivir una vida digna, aquí, y para que lleguen a vivir felizmente la «vida eterna». El Padrenuestro nos compromete en el apostolado y en el ejercicio de la caridad fraterna. Santa María de las Tres Manos nos traduce iconográficamente el Padrenuestro. Tres cosas: a saber: vivir en gracia de Dios, participar activamente en el apostolado, y ejercer la caridad fraterna con todos los hermanos. He aquí tres dimensiones de la vida cristiana, las tres manos del cristiano.

Pongamos nuestras manos junto a las de Santa María, y comparemos: cómo son nuestras manos y cómo son sus manos…
Publicado por Desconocido @ 22:11  | Espiritualidad
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Reflexión en torno a las lecturas del día 20 de Diciembre, sacada del libro "Enséñame tus caminos" de Guillermo Gutiérrez.

20 de Diciembre


Primera. Is 7,10-14: Los signos de Emmanuel
Evangelio. Le 1,26-38: Anuncio del nacimiento de Jesús de madre virgen


El signo profético. El profeta Isaías anuncia al impío rey Acaz un signo de esperanza contra la amenaza del fin de su reino y esto en cumplimiento de las promesas hechas por Dios a David. Ante la negativa del rey a pedir signos, el profeta anuncia el nacimiento virginal del Salvador.
En cualquier callejón sin salida puede Dios hacer posibles las impobibilidades humanas. Suele hacerlo sin alboroto, sin espectaculares clamores, en el tiempo preciso, que para las impaciencias humanas puede resultar excesivamente largo. La promesa se cumple en el silencio de Nazaret y en la intimidad de María.
El evangelista Lucas asegura haberse informado diligentemente acerca de todo lo que escribe. Al relatar estas vivencias personales de María no pudo informarse más que de ella y esto carga de emotividad religiosa su relato. Como detalles circunstanciales enumera la ciudad (Nazaret), el nombre de la joven (María), su descendencia de David y estado de virginidad. El ángel añade el dato importantísimo de su plenitud de gracia. A continuación se expone el mensaje de parte de Dios, la reacción de disponibilidad completa de María y su gesto de humildad: la esclava del Señor. No hay nada de espectáculo, pomposidad o lujo... como muchos artistas han imaginado a lo largo de los tiempos con más fantasía y devoción que objetividad. Las grandes maravillas de Dios suelen obrarse preferentemente en la sencillez del silencio. La en-carnación del Verbo eterno tiene lugar en silencio y casi anonimato de Nazaret.
Publicado por Desconocido @ 21:14  | Espiritualidad
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El Vicario General de la Diócesis de Tenerife nos remite información sobre la Peregrinación anual por la paz al santuario de Candelaria.


OBISPADO DE TENERIFE
Vicaría General
C/ Plaza del Adelantado 10. 38201 – La Laguna
Tlf.: 922 314 962
Santa Cruz de Tenerife – Islas Canarias – ESPAÑA



San Cristóbal de La Laguna, 18 de Diciembre de 2006



Estimados compañeros

En vísperas de las importantes celebraciones de la Navidad, quisiera recordarles a todos un acontecimiento pastoral de importancia: “la sexta peregrinación diocesana de oración por la paz”.

Como saben una comisión, presidida por Don Lucio González Gorrín, anima cada año esta jornada que se celebrará, en esta ocasión, el próximo sábado 27 de Enero de 2007.

Este acontecimiento comenzará a las seis y media de la mañana, con una breve celebración, en la parroquia de Santo Domingo de La Laguna. Tras la misma se iniciará la marcha, realizándose la concentración de todos los grupos sobre las 9: 45 en las Caletillas para, posteriormente, a las once, tener un pequeño acto en la plaza de la Basílica y, media hora después, en el interior del templo de la Patrona, celebrar la Eucaristía presidida por nuestro Obispo.
Es importante que animemos a todos los miembros de las parroquias, grupos, movimientos etc. de cara a participar activamente en esta jornada de oración. Con tal motivo se editará el mensaje del Papa Benedicto XVI para la Jornada Mundial de la Paz 2007 que lleva por título «La persona humana, corazón de la paz». Además, les llegarán otros materiales desde la comisión organizadora.
Por otro lado, en las otras islas de la diócesis, estaría bien que se organizasen actos similares, a ser posible, en la misma fecha.
Otra cuestión sobre la que quería muy brevemente informarles es que, a lo largo de estas fiestas, les llegará el material que editará la Vicaría General, de cara a la evaluación pastoral del vigente PDP y la recepción de propuestas para el próximo Plan. A fin de tenerlo en cuenta en el calendario pastoral de las parroquias y arciprestazgos, el Consejo Episcopal ha aprobado que este proceso se inicie en el mes de Enero en el nivel parroquial, en febrero en los niveles arciprestales, equipos sacerdotales grupos, movimientos, delegaciones, etc. y en marzo realice esta tarea el Consejo Diocesano de Pastoral.
Evidentemente, el objetivo de este proceso es doble, por un lado, evaluar la implementación del Plan y la consecución de sus objetivos y, por otro, recoger las propuestas de cara al futuro Plan Diocesano de Pastoral. Además de estas sencillas herramientas que enviaremos, todos los niveles pastorales deberían realizar este proceso teniendo en cuenta su propio proyecto pastoral, concreción en los distintos niveles y ámbitos pastorales del PDP.
Sin otro particular me despido. Como he leído estos días, bien entendida la Navidad es la fiesta de la solidaridad: la de Dios con nosotros abrazando nuestras preguntas y nuestra condición, para regalarnos dulce e inmerecidamente su respuesta y su compañía. Hagamos un Belén... viviente, como quiso el mismo san Francisco de Asís: para acercar a nuestros hermanos esa inmensa gracia de entender la solidaridad de Dios…con nosotros. Feliz Navidad.

Antonio M. Pérez Morales
Vicario General
Publicado por Desconocido @ 10:40  | Comunicados Diocesanos
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lunes, 18 de diciembre de 2006
Fernando Pascual
Mujer Nueva



A todos nos gusta conservar nuestra libertad, poder salir según el propio antojo con una u otra persona, escoger el lugar de descanso este fin de semana, fijar los momentos que vamos a dedicar a los distintos programas de televisión.

De repente, irrumpe en nuestras vidas un amor que revoluciona todas las coordenadas en las que nos movíamos antes libremente. Es la experiencia del enamoramiento, en la que olvidamos las citas con los amigos, los programas preferidos e, incluso, el día de cobro en nuestra empresa (cosa extraña pero posible). Esa experiencia puede durar días, semanas o meses, y crea a nuestro alrededor sonrisas simpáticas de quienes notan nuestros despistes y murmullan la explicación más lógica: “Está enamorado”.

Tal vez el conocimiento de la nueva persona (un chico, una chica, según sea el lado de la orilla en el que nos encontremos) ha causado toda una revolución en nuestro ser. Parece que la vida gira en torno a quien es ahora el nuevo centro del corazón, y un retraso, una omisión de la llamada telefónica, una cita que ha tenido que saltar por un compromiso imprevisto de última hora puede ser motivo de una inquietud que parecería ridícula si lo pensásemos fríamente, aunque a nosotros nos resulte la cosa más importante del mundo.

La vida conduce a miles de estas experiencias, hacia un compromiso mayor. El noviazgo, una curiosa jaula que todavía deja abiertos muchos espacios a la libertad de cada uno, es una aventura apasionante, llena de esperanzas e ilusiones, de alegrías, de sueños, de profundidad. Pero no basta. Y el amor culmina cuando los dos, llevados por aquel impulso inicial que nació en un momento más o menos preciso del pasado, llegan al altar, y se prometen fidelidad y entrega para toda la vida y en todas las circunstancias.

Las líneas anteriores reflejan la experiencia de miles y miles de hombres y mujeres hasta un momento decisivo de la propia existencia, el del matrimonio. Con él se inicia una nueva fase en las relaciones entre el hombre y la mujer, mucho más profunda, mucho más rica, mucho más comprometedora, pero no pocas veces llena de mayores problemas para los dos. ¿Por qué ocurre esto, si en el noviazgo el amor parecía “fuerte como la muerte” e impetuoso como un torrente en crecida? Porque antes se vivía subyugado por el amor, pero siempre dentro del marco de la propia libertad, que no se sentía encadenada por unos compromisos que se convierten en algo definitivo, “hasta que la muerte nos separe”, al pasar la frontera de las bodas.

El noviazgo no era una “rendición incondicional”, sino una entrega “provisional” de la propia libertad, hasta ciertos límites que aún estaban bajo nuestro control. Pero el amor iba cerrando el marco de la propia autonomía, y un día los esposos se ven en esa jaula, más perfecta (más cerrada), en la que la propia libertad parece haber desaparecido, “sin condiciones”.

¿Será verdad, entonces, que quienes se casan ya no pueden amar con la espontaneidad y la frescura que mostraban cuando eran solamente novios?

La pregunta, por desgracia, nos viene ante tantos y tantos matrimonios que fracasan, ante tantas y tantas parejas de casados (y cansados) que soportan o sobrellevan, con un gran aburrimiento, el sucederse irrelevante de los aniversarios de bodas. Si antes del matrimonio el sonido del teléfono era capaz de levantar al uno o a la otra de la butaca en la que se veía una emocionante película, ahora parece que no dice nada el sonido de los zapatos en el umbral de casa, cuando llega la otra “media naranja” después de haber comprado algunos objetos para el hogar. La normalidad y la cotidianidad han puesto toneladas de polvo a un cariño que fue emocionante y vivo, y que ahora tiene mucho de inercia y de apatía.

¿Cómo romper con esta situación? ¿Cómo avivar el fuego casi frío de unas brasas sofocadas por una gruesa capa de cenizas? Reinstaurando, como en los primeros días, el amor fresco y libre. Se trata de ver en el otro o en la otra a aquel corazón que un día robó el nuestro, no para encadenarlo y privarlo de la propia libertad, sino para englobarlo en una libertad superior, la del “nosotros”. Hay que aprender a renunciar, de vez en cuando, a un pequeño derecho (como cuando se estaba en el noviazgo) para ofrecer un gesto de cariño al otro.

Hoy será él quien no acuda una tarde al club para poder salir de paseo con ella. Mañana ella preparará un pastel especial para la cena, aunque sabe que por eso tendrá que perderse un programa de la serie televisiva favorita. Y así miles de gestos de amor, de amor elegido incluso sacrificadamente. Ese amor alimenta, plenifica, perfecciona la libertad y, así, a la persona, al esposo y a la esposa. ¡Extraña paradoja: renunciando soy más libre! Sí, porque es renuncia de amor, es elección de amor.

Los hijos La plenitud de esas pequeñas renuncias se logra, de un modo muy especial, cuando se produce la apertura a aquellos nuevos inquilinos que, gracias al amor mutuo, llaman a las puertas del lecho nupcial y permiten a la pareja la aventura del saberse “papá” y “mamá”. Por primera, por segunda, por tercera... o cuantas veces Dios diga y nuestro amor lo permita...
Son muchos los programas que se pueden lanzar para ayudar a encender en las chimeneas de nuestros hogares la chispa del amor fresco y joven (aunque se tengan ya más de 25 años de casados...). El más hermoso de ellos será el de un compromiso sincero y renovado por unirse en un “nosotros” que supere cualquier agujero de egoísmo y que abra a cada matrimonio a una mayor generosidad en el amor, como la que significa la acogida de cada nuevo hijo.



Publicado por Desconocido @ 23:46  | Artículos de interés
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18 de Diciembre

Una gran afluencia de fieles se dio cita en la iglesia parroquial para la celebración de la Eucaristía en el día de Ntra. Sra. de la Esperanza, Copatrona de la parroquia.
La Misa fue cantada por el coro juvenil de La Orotava y la predicación estuvo a cargo del Rvdo. José Luis Hernández García, párroco de Santiago del Teide.
Al final los fieles se acercaron a besar la medalla de la Virgen.
Publicado por Desconocido @ 23:37  | Noticias Parroquiales
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17 de Diciembre

Setenta niños participaron el domingo 17 de Diciembre en la celebración del “Envío de Sembradores de Estrellas” en nuestra parroquia y luego se distribuyeron por las calles del municipio con estrellitas adhesivas que colocaron en las solapa de las personas con las que se encontraron.
Con este gesto da comienzo la Campaña de la Infancia Misionera 2007, que este año tendrá como lema “Ponte en camino, eres misionero”.
Publicado por Desconocido @ 23:22  | Noticias Parroquiales
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17 de Diciembre

En nuestro templo parroquial y en la Misa del domingo 3º de Adviento todo invitaba a la alegría: La Liturgia, los niños para el envío de “Los Sembradores de Estrellas” y los padres y familiares del bautismo de tres niñas: Daniela, Alejandrina Tatiana y María.
Publicado por Desconocido @ 23:20  | Noticias Parroquiales
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Discurso que dirigió Benedicto XVI el 9 de diciembre al 56 congreso nacional de la Unión de Juristas Católicos Italianos.

Queridos hermanos y hermanas:

Bienvenidos a este encuentro, que tiene lugar en el contexto de vuestro congreso nacional de estudio dedicado al tema: "La laicidad y las laicidades". Os dirijo a cada uno mi cordial saludo, comenzando por el presidente de vuestra benemérita asociación, profesor Francesco D'Agostino, al que también doy las gracias por haberse hecho intérprete de vuestros sentimientos comunes y por haberme explicado brevemente las finalidades de vuestra acción social y apostólica. El congreso afronta el tema de la laicidad, que es de gran interés porque pone de relieve que en el mundo de hoy la laicidad se entiende de varias maneras: no existe una sola laicidad, sino diversas, o, mejor dicho, existen múltiples maneras de entender y vivir la laicidad, maneras a veces opuestas e incluso contradictorias entre sí. Haber dedicado estos días al estudio de la laicidad y de los diferentes modos de entenderla y actuarla os ha introducido en el intenso debate actual, un debate que resulta muy útil para los que cultivan el derecho.

Para comprender el significado auténtico de la laicidad y explicar sus acepciones actuales, es preciso tener en cuenta el desarrollo histórico que ha tenido el concepto. La laicidad, nacida como indicación de la condición del simple fiel cristiano, no perteneciente ni al clero ni al estado religioso, durante la Edad Media revistió el significado de oposición entre los poderes civiles y las jerarquías eclesiásticas, y en los tiempos modernos ha asumido el de exclusión de la religión y de sus símbolos de la vida pública mediante su confinamiento al ámbito privado y a la conciencia individual. Así, ha sucedido que al término "laicidad" se le ha atribuido una acepción ideológica opuesta a la que tenía en su origen.

En realidad, hoy la laicidad se entiende por lo común como exclusión de la religión de los diversos ámbitos de la sociedad y como su confín en el ámbito de la conciencia individual. La laicidad se manifestaría en la total separación entre el Estado y la Iglesia, no teniendo esta última título alguno para intervenir sobre temas relativos a la vida y al comportamiento de los ciudadanos; la laicidad comportaría incluso la exclusión de los símbolos religiosos de los lugares públicos destinados al desempeño de las funciones propias de la comunidad política: oficinas, escuelas, tribunales, hospitales, cárceles, etc.

Basándose en estas múltiples maneras de concebir la laicidad, se habla hoy de pensamiento laico, de moral laica, de ciencia laica, de política laica. En efecto, en la base de esta concepción hay una visión a-religiosa de la vida, del pensamiento y de la moral, es decir, una visión en la que no hay lugar para Dios, para un Misterio que trascienda la pura razón, para una ley moral de valor absoluto, vigente en todo tiempo y en toda situación. Solamente dándose cuenta de esto se puede medir el peso de los problemas que entraña un término como laicidad, que parece haberse convertido en el emblema fundamental de la posmodernidad, en especial de la democracia moderna.

Por tanto, todos los creyentes, y de modo especial los creyentes en Cristo, tienen el deber de contribuir a elaborar un concepto de laicidad que, por una parte, reconozca a Dios y a su ley moral, a Cristo y a su Iglesia, el lugar que les corresponde en la vida humana, individual y social, y que, por otra, afirme y respete "la legítima autonomía de las realidades terrenas", entendiendo con esta expresión -como afirma el concilio Vaticano II- que "las cosas creadas y las sociedades mismas gozan de leyes y valores propios que el hombre ha de descubrir, aplicar y ordenar paulatinamente" (Gaudium et spes, 36).

Esta autonomía es una "exigencia legítima, que no sólo reclaman los hombres de nuestro tiempo, sino que está también de acuerdo con la voluntad del Creador, pues, por la condición misma de la creación, todas las cosas están dotadas de firmeza, verdad y bondad propias y de un orden y leyes propias, que el hombre debe respetar reconociendo los métodos propios de cada ciencia o arte" (ib.). Por el contrario, si con la expresión "autonomía de las realidades terrenas" se quisiera entender que "las cosas creadas no dependen de Dios y que el hombre puede utilizarlas sin referirlas al Creador", entonces la falsedad de esta opinión sería evidente para quien cree en Dios y en su presencia trascendente en el mundo creado (cf. ib.).

Esta afirmación conciliar constituye la base doctrinal de la "sana laicidad", la cual implica que las realidades terrenas ciertamente gozan de una autonomía efectiva de la esfera eclesiástica, pero no del orden moral. Por tanto, a la Iglesia no compete indicar cuál ordenamiento político y social se debe preferir, sino que es el pueblo quien debe decidir libremente los modos mejores y más adecuados de organizar la vida política. Toda intervención directa de la Iglesia en este campo sería una injerencia indebida.

Por otra parte, la "sana laicidad" implica que el Estado no considere la religión como un simple sentimiento individual, que se podría confinar al ámbito privado. Al contrario, la religión, al estar organizada también en estructuras visibles, como sucede con la Iglesia, se ha de reconocer como presencia comunitaria pública. Esto supone, además, que a cada confesión religiosa (con tal de que no esté en contraste con el orden moral y no sea peligrosa para el orden público) se le garantice el libre ejercicio de las actividades de culto -espirituales, culturales, educativas y caritativas- de la comunidad de los creyentes.

A la luz de estas consideraciones, ciertamente no es expresión de laicidad, sino su degeneración en laicismo, la hostilidad contra cualquier forma de relevancia política y cultural de la religión; en particular, contra la presencia de todo símbolo religioso en las instituciones públicas.

Tampoco es signo de sana laicidad negar a la comunidad cristiana, y a quienes la representan legítimamente, el derecho de pronunciarse sobre los problemas morales que hoy interpelan la conciencia de todos los seres humanos, en particular de los legisladores y de los juristas. En efecto, no se trata de injerencia indebida de la Iglesia en la actividad legislativa, propia y exclusiva del Estado, sino de la afirmación y de la defensa de los grandes valores que dan sentido a la vida de la persona y salvaguardan su dignidad. Estos valores, antes de ser cristianos, son humanos; por eso ante ellos no puede quedar indiferente y silenciosa la Iglesia, que tiene el deber de proclamar con firmeza la verdad sobre el hombre y sobre su destino.

Queridos juristas, vivimos en un período histórico admirable por los progresos que la humanidad ha realizado en muchos campos del derecho, de la cultura, de la comunicación, de la ciencia y de la tecnología. Pero en este mismo tiempo algunos intentan excluir a Dios de todos los ámbitos de la vida, presentándolo como antagonista del hombre. A los cristianos nos corresponde mostrar que Dios, en cambio, es amor y quiere el bien y la felicidad de todos los hombres. Tenemos el deber de hacer comprender que la ley moral que nos ha dado, y que se nos manifiesta con la voz de la conciencia, no tiene como finalidad oprimirnos, sino librarnos del mal y hacernos felices. Se trata de mostrar que sin Dios el hombre está perdido y que excluir la religión de la vida social, en particular la marginación del cristianismo, socava las bases mismas de la convivencia humana, pues antes de ser de orden social y político, estas bases son de orden moral.

A la vez que os agradezco una vez más, queridos amigos, vuestra visita, invoco la protección materna de María sobre vosotros y sobre vuestra asociación. Con estos sentimientos os imparto de corazón a todos una bendición apostólica especial, que de buen grado extiendo a vuestras familias y a vuestros seres queridos.

[Traducción distribuida por la Santa Sede
© Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por Desconocido @ 23:16  | Habla el Papa
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ZENIT publica la intervención de Benedicto XVI al rezar el domingo, 17 de Diciembre de 2006, la oración mariana del Ángelus junto a miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano.


Queridos hermanos y hermanas:
En este tercer domingo de Adviento, la liturgia nos invita a la alegría del espíritu, con la famosa antífona que retoma una exhortación del apóstol Pablo: «Alegraos en el Señor… El Señor está cerca» (Cf. Filipenses 4, 4.5). La primera lectura bíblica de la misa también es una invitación a la alegría. El profeta Sofonías, al final del siglo VII a. C., se dirige a la ciudad de Jerusalén y a su población con estas palabras: «Regocíjate, hija de Sión, grita de júbilo, Israel; alégrate y gózate de todo corazón, Jerusalén... El Señor tu Dios está en medio de ti, ¡un poderoso salvador!» (3,14.17).

Dios mismo es representado con análogos sentimientos: «Él se goza y se complace en ti, te ama y se alegra con júbilo como en día de fiesta» (Sofonías 3,17-18a). Esta promesa se realizó plenamente en el misterio de la Navidad, que celebraremos dentro de una semana, y que es necesario renovar en el «hoy» de nuestra vida y en la historia.

La alegría que despierta la liturgia en los corazones de los cristianos no sólo les está reservada a ellos: es un anuncio profético destinado a toda la humanidad, en particular, a los más pobres, en este caso, ¡a los pobres en alegría!

Pensemos en nuestros hermanos y hermanas que, especialmente, en Oriente Medio, en algunas zonas de África y en otras partes del mundo viven el drama de la guerra: ¿qué alegría pueden vivir? ¿Cómo será su Navidad? Pensemos en tantos enfermos y personas solas que, además de experimentar sufrimientos físicos, sufren en el espíritu, pues con frecuencia se sienten abandonados: ¿cómo compartir con ellos la alegría sin faltarles al respeto por su sufrimiento? Pero pensemos también en aquellos, en especial en los jóvenes, que han perdido el sentido de la auténtica alegría, y que la buscan en vano allí donde es imposible encontrarla: en la carrera exasperada por la autoafirmación y el éxito, en las falsas diversiones, en el consumismo, en los momentos de embriaguez, en los paraísos artificiales de la droga y de cualquier otra forma de alienación. No podemos dejar de confrontar la liturgia de hoy y su invitación --«¡Alegraos!»-- con estas dramáticas realidades.

Como en los tiempos del profeta Sofonías, la Palabra del Señor se dirige precisamente a quien se encuentra en la prueba, a los «heridos de la vida y huérfanos de alegría». La invitación a la alegría no es un mensaje alienante, ni un paliativo estéril, sino más bien una profecía de salvación, un llamamiento a un rescate que parte de la renovación interior.

Para transformar el mundo, Dios escogió a una humilde muchacha de un pueblo de Galilea, María de Nazaret, y la llamó con este saludo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». En esas palabras se encuentra el secreto de la auténtica Navidad. Dios las repite a la Iglesia y a cada uno de nosotros: ¡Alegraos, el Seor está cerca! Con la ayuda de María, entreguémonos nosotros mismos, con humildad y valentía, para que el mundo acoja a Cristo, que es el manantial de la auténtica alegría.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit. Al final de la audiencia, el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En italiano, dijo:]

Mi pensamiento se dirige hoy a los centenares de miles de refugiados iraquíes en Siria, obligados a dejar su país a causa de la dramática situación que se está viviendo. La Cáritas de Siria se está comprometiendo a fondo para ayudarles; ahora bien, lanzo un llamamiento a la sensibilidad de privados, organizaciones internacionales y gobiernos para que hagan ulteriores esfuerzos para salir al paso de sus necesidades más urgentes. Elevo al Señor mi oración para que dé consuelo a estos hermanos y hermanas y mueva a la generosidad el corazón de muchas personas.

[En español:]
Saludo cordialmente a los fieles de lengua española, de modo especial a los representantes de la emisora católica de radio y televisión «El Sembrador», venidos de California. ¡Anunciad a todos que ya llega la plenitud de los tiempos, pues un niño nos nacerá en Belén y será llamado Dios todopoderoso, y en él serán bendecidos todos los pueblos de la tierra!

[En italiano:]
Dirijo un saludo especial a los niños y a los muchachos de Roma, venidos con sus familiares y educadores para la bendición de las figurillas del Niño Jesús, que pondrán en los belenes de sus casas, de las escuelas y de las parroquias. Doy las gracias al Centro de Parroquias de Roma que ha organizado esta significativa peregrinación y bendigo de corazón las figuras del Niño Jesús. ¡Queridos muchachos, ante el belén, rezad también a Jesús por las intenciones del Papa! ¡Os doy las gracias y os deseo una feliz Navidad!

[Traducción del original italiano realizada por Zenit
© Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por Desconocido @ 23:07  | Habla el Papa
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(EL DÍA, 18 XII, La Orotava) Una familia del barrio de Camino Chasna de la Villa de La Orotava asegura haber construido el primer belén mecanizado de las Islas. La mitad de las cien piezas de este portal de Belén hebreo se mueven de forma automática, lo que le confiere un realismo singular, según afirma su creador, Aniceto Rodríguez Lima, quien cuenta con la valiosa ayuda de su esposa, Mercedes Mesa.

Aniceto Rodríguez asegura a EL DÍA que desde hace 30 años elabora en su casa este especial portal de Belén, que se ha hecho acreedor de numerosos premios en los concursos convocados por el Ayuntamiento de la Villa. Su fama es tal que se había previsto instalarlo en el centro comercial La Villa, pero no se disponía de espacio. Las visitas de público y, especialmente, de los colegios, son obligadas durante estas fiestas navideñas.

La elaboración de este belén se inicia desde el mes de noviembre, aunque desde julio se acomete la confección de las piezas y en particular de la casa La Herrería, con sus tejas.

Las edificaciones que conforman el portal se modelan con escayola, las palmeras con fieltro de doble adhesivo y las piteras o tuneras con corcho blanco.

Lo más llamativo son las figuras en movimiento totalmente mecanizadas.
Publicado por Desconocido @ 23:01  | Religiosidad Popular
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domingo, 17 de diciembre de 2006
Apuntes para la vida
Comentario Semanal de Mons. Juan del Río
COPE Jerez y prensa local

17 de diciembre de 2006



DISFRAZAR LA NAVIDAD


(Diócesis de Jerez) La Navidad goza de un fuerte arraigo popular en nuestra Andalucía y en concreto en la ciudad de Jerez. Las festivas zambombas, la rica tradición belenistas y la alegre cabalgata de Reyes hacen durante semanas que el acontecimiento de Belén inunde de luz la oscuridad de muchos corazones, que los valores de paz y caridad sean los más deseados estos días, y que la estrella de los Magos de Oriente nos conduzca a donde está el Salvador del mundo: el Emmanuel, el anunciado y esperado de las naciones, el Dios humando. Este es misterio nuclear de la Navidad.

Sus celebraciones han forjado toda una cultura navideña que tiene sus expresiones en la gastronomía, la música de los villancicos, la pintura y escultura de los nacimientos. Todo esto nos habla de cómo la encarnación de la fe cristiana crea cultura y engendra valores que ennoblecen a los pueblos y a sus gentes.

Pues bien, sucede ahora que para ser “políticamente orrectos”, para no “herir sensibilidades” de otros credos o de la nueva “religión laica”, todo esto hay que reconvertirlo,
disfrazarlo, maquillarlo para que parezca y no sea. Lo curioso es que este enmascaramiento ha sido auspiciado por algunos agnósticos y ateos que desde una posición laicista suelen hablar mucho de la tolerancia hacia sus posturas y las de otras religiones, pero no utilizan la misma medida para la sensibilidad cristiana y católica de estos días. Aunque tampoco les interesa que desaparezcan las fiestas navideñas, ya que con ellas vienen las vacaciones de invierno, aumenta el
consumo y se benefician los pequeños y grandes almacenes. Pero sobre todo, se comparte esa carga de sentimentalismo llamado “espíritu de navidad” que sirve para autojustificarse con la solidaridad y para guardar las apariencias familiares en las consabidas cenas y comidas de estos
días.

Sí, sí, todo eso sin que haya referencias a que hace XX siglos Dios quiso compartir nuestra naturaleza humana para que la humanidad participará en su vida divina. Esto tiene también su reflejo en esas postales de felicitación de instituciones públicas donde hay una ocultación a
cualquier referencia cristiana. En muchas ocasiones son preferibles signos que evocan las religiones y mitologías naturalistas nórdicas como el árbol, el muérdago, la nieve, elfos o duendes, antes que aludir al hecho histórico de Belén. Lo mismo está sucediendo con los alumbrados navideños donde se da luz a unas fiestas vaciadas de su contenido originario. Y de igual modo ocurre con la entrañable tradición del Obispo católico San Nicolás de Bari, de una reconocida caridad con los niños y humildes, convertida y transformada en nuestros días en la magia de un personaje de ropas rojas y barbas blancas, que nada tiene que ver con el cristianismo.

En esta secularización en la que se ve inmersa las fiestas de la Natividad del Señor, no está exenta la misma comunidad cristiana, que en gran medida ha perdido la sensibilidad de la
sorpresa del misterio del Dios que sale al encuentro del hombre. Así ocurre que en algunas parroquias y templos se ha suprimido la Misa de media noche –conocida como Misa de Gallo–
en pos de una misa vespertina con carácter festivo que resulta mas cómoda para los tiempos en que vivimos. Sin embargo, lo auténtico y hermoso, es que en medio de la noche la buena noticia del nacimiento de Jesús llegó a unos pastores que cuidaban sus rebaños (cf. Lc 2, 8-12).

Es por ello, que volver a las fuentes de la verdadera Navidad, supone que no reneguemos de las raíces culturales que le han dado el ser a Europa, que los poderes públicos y otras instancias sociales tengan el respeto debido con el hecho cristiano, que aquellos católicos que actúan en la vida pública no favorezcan con sus actuaciones las tesis laicistas al disimulo del sentido indiscutible de la Navidad. Y que los mismos cristianos retornemos más intensamente a la
espiritualidad primordial y natural del tiempo litúrgico adviento-navidad.

Jerez, como otras ciudades y pueblos de nuestra diócesis, puede aún fijar su mirada en esos bellos belenes que ocupan nuestras casas, Iglesias y plazas, en esos villancicos, que alegran el alma, y que aún no se nos han prohibido.
Publicado por Desconocido @ 23:24  | Hablan los obispos
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17 Dic. 06 (ACI).- Miles de peregrinos se dieron cita en la Plaza de San Pedro a pesar del frío de invierno para rezar el Ángelus Dominical con el Papa Benedicto XVI, quien hizo una invitación a los presentes a anunciar el verdadero gozo de la Navidad frente a quienes son "pobres de gozo" porque buscan su alegría en las falsas promesas del mundo.

Antre los peregrinos, que incluía a miles de niños romanos que asistieron portando para su bendición las imágenes del Niño Jesús -los Bambinelli- que colocarán en los Nacimientos hogareños, el Pontífice señaló que “el gozo que la liturgia despierta en los corazones de los cristianos, no está reservada solo a ellos: es un anuncio profético destinado a la entera humanidad”

Haciendo referencia al Tercer Domingo de Adviento, o "Domingo del Gozo", el Santo Padre exhortó a pensar en todos aquellos “pobres de gozo” como aquellos que “viven el drama de la guerra”, “tantos enfermos y personas solas que, además de ser puestas a prueba en lo físico, lo son también en el alma”, y “pensemos especialmente en aquellos que han perdido el sentido de la verdadera alegría, y la buscan vanamente ahí donde es imposible encontrarla: en la exasperada carrera hacia la autoafirmación y el éxito, en las falsas diversiones, en el consumismo, en los momentos de ebriedad, en los paraísos artificiales de la droga y en toda forma de alienación”.

Ante tales situaciones el Papa se preguntó y preguntó a los presentes: “¿Qué alegría pueden vivir? ¿Cómo será su Navidad?” Y respondiendo recordando que “la invitación a la alegría no es un mensaje alienante, ni un estéril paliativo, sino, profecía de salvación, llamado a un rescate que parte de la renovación interior”.

“Para transformar el mundo –continuó- Dios ha escogido a una humilde muchacha y la ha llamado con este saludo: ‘Alégrate, llena de gracia, el Señor es contigo’. En estas palabras se encuentra el secreto de la auténtica Navidad. Dios las repite a la Iglesia y a cada uno de nosotros: ¡Alegraos, el Señor está cerca!”
Publicado por Desconocido @ 20:26  | Noticias internacionales
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Homilía para funeral en días antes a la Navidad.

Familiares ,y amigos: Cuando todos estamos soñando y esperando las entrañables fiestas , N. se nos ha ido con X navidades encima. A todos nosotros Navidad nos suena a "nacimiento a la vida", a felicitaciones, a fiesta familiar, a regalos.

Miradas estas cosas de tejas abajo (como se suele decir), es decir, con ojos humanos, Navidad y muerte son dos cosas completamente opuestas. Pero si las miramos de tejas para arriba, es decir, con los ojos de la fe, nos encontramos con que los cristianos, especialmente los antiguos, llamaban al día de la muerte "dies natalis" que quiere decir; día del nacimiento a una nueva vida.

Hemos leído y escuchado las lecturas relacionadas con la fiesta de Navidad. Los cristianos, vamos a recordar, vamos a celebrar, que hace algo más de dos mil años en Belén, nació un Niño de la Virgen María, en un lugar muy pobre.
Pero ese niño no era un niño cualquiera. A ese Niño, según hemos leído en el Evangelio, le pusieron dos nombres, los dos profundamente significativos: Uno es el de Jesús, según lo que el mismo Dios sugirió a José... "María dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque El salvará a su pueblo de los pecados.

Otro es el de Emmanuel. Según lo que había dicho el profeta: "La Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrás por nombre Emmanuel, que significa Dios con nosotros". Y es que a Dios, a fuerza de mirarnos con tanto amor a los hombres, se le puso cara de niño, rostro de niño, cuerpo de niño. Y así ha podido compartir nuestras risas, nuestras penas, nuestras preocupaciones, y hasta, nuestra misma muerte.

A partir del Nacimiento de Jesús, ha cambiado toda nuestra manera de entender la vida y la muerte. Ya todo está iluminado. El trabajo tiene sentido, y el amor y el dolor, y hasta la misma muerte.

A partir del Nacimiento de Jesús nuestra vida y nuestra muerte deben tener un nuevo sentido, un nuevo enfoque.
Nuestra vida puede y debe tener la seguridad de que el Jesús de Belén es el Salvador de todos. El se puso a la cabeza de la caravana humana y nos ha llevado a todos a la "otra orilla", a la orilla del amor de Dios. El nos ha enseñado cosas importantes para darle sentido y orientación a nuestras vidas.

Por ello la muerte ya no es entrar en un callejón sin salida, sin horizontes, oscuro, sino que es llegar al país de la vida, de la luz infinita, de la salvación plena. Es el nacimiento a una vida nueva, completamente distinta de la actual, infinitamente mejor, donde vamos a saber lo que es vivir de verdad.

De ahí que la muerte de un ser querido hay que vivirla con ojos nuevos, con el corazón cargado de esperanza. En este sentido la muerte es la auténtica y definitiva Navidad del cristiano. Se pasa de esta vida que tenemos aquí, que es una vida débil, incompleta, llena de limitaciones, a una vida distinta que recibimos de Dios a la que llamamos " Vida Eterna".

Y termino con esta frase de un teólogo alemán: Navidad es la fiesta en que se celebra, no un acontecimiento pasado que ocurrió una vez y pasó, sino algo presente, que es al mismo tiempo comienzo de un futuro eterno que se nos acerca. Es la fiesta del nacimiento de la eterna juventud.

Para N. ya es Navidad y en ella ha quedado injertada la eterna juventud de Dios, la vida plena, la felicidad completa, en el seno, en la Casa de Dios nuestro Padre.


Publicado por Desconocido @ 19:39  | Homilías
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SALUDO DE ENTRADA

Hola a todos. Bienvenidos a esta celebración del Envío de Sembradores de Estrellas. Estamos aquí, porque nos sentimos dispuestos a sembrar nuestras calles con la ilusión que nos da saber que Jesús nace, y que nace para todos. Es una Buena Noticia y es el mensaje que, como misioneros, debemos transmitir. Lo que nos reúne aquí es un acontecimiento de alegría; por eso vamos a estar contentos y vamos a participar cantando y escuchando atentamente lo que otros niños y jóvenes nos van a decir hoy, para ser capaces p cC
de saber bien cuál es la noticia que tendremos que anunciar después por las calles. L tit
Vamos a comenzar cantando todos juntos que estamos dispuestos a ello y que Jesús puede contar conmigo, contigo, con nosotros:

Canto: «Somos ciudadanos de un mundo»

SALUDO DEL PRESIDENTE

Amigos, habéis llenado esta capilla (iglesia, salón, estancia...) de luz. Es la luz de todas las estrellas que vais a repartir y la de vuestro propio resplandor. Y vamos a sumar, a todo este brillo que proyectáis, la luz más importante de todas, la de Dios, que ha nacido (va a nacer, está naciendo...) en un portalillo humilde de Belén. Por eso, nos saludamos EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO.

(Una vez que el presidente ha hecho el saludo, continúa:)

Los cristianos, desde el principio, encontraron una hermosa palabra, con un hermoso contenido, para definir a Dios. Una palabra que brilla con luz propia, como la más grande de las estrellas. ¿Os atrevéis a nombrar esa palabra? Pues bien esa palabra es: AMOR. Hace poco el Papa ha escrito un mensaje a todos los cristianos donde nos recuerda que DIOS ES AMOR. El apóstol San Pablo dejó escrita una carta donde explicaba cómo podemos dejar brillar al amor en nuestras vidas. Vamos a escuchar y a observar atentamente.

LECTURA: I Cor. 3-8ª

(Se propone que la lectura se haga deforma muy pausada y que, cuando se lea cada una de las palabras clave, uno o dos niños salgan portando una bengala y una estrella grande donde aparezca escrito el valor que figura en la lectura. P. ej., cuando se lea "El amor es paciente...", que en la estrella se pueda leer: PACIENCIA).

-Si no tengo amor no soy nada. Si reparto todos mis bienes y entrego mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor no me sirve de nada.

El amor es paciente (en la estrella se lee PACIENCIA).
El amor es bueno (BONDAD).

No es envidioso, no es jactancioso, no se hincha (SENCILLEZ/HUMILDAD).

No es descortés (EDUCACIÓN).

No es interesado, no se irrita, no piensa mal (CONFIANZA).

No se alegra de la injusticia, se complace con la verdad (SINCERIDAD).

Todo lo excusa (PERDÓN).

Todo lo cree (FE).

Todo lo espera (ESPERANZA).

Todo lo tolera (TOLERANCIA).

El amor no pasa nunca.»

Canto: «Hoy en la tierra, nace el amor»

IDEAS PARA LA HOMILÍA

Sembradores de Estrellas este año quiere ir acompañado por el lema de la próxima Jornada de Infancia Misionera: "Ponte en camino, eres misionero". Al igual que todos los misioneros de la historia, necesitamo ponernos en marcha. Sólo podemos llegar a donde nos necesitan si nos movemos, sólo podemos sembrar las calles de ilusión si somos capaces de recorrerlas, desgastando las suelas de nuestros zapatos. Hacer felices a los demás..., eso sí que merece la pena! Pongámonos en marcha y repartamos, pues, el mejor regalo.


MOMENTO PARA LA ORACIÓN

• Para ser buenos sembradores de estrellas necesitamos, Jesús, que quites de nosotros los sentimientos de tristeza y de rabia, para transmitir por las calles sentimientos buenos. Te lo pedimos, Jesús.

• Nuestro mundo está bastante enfermo y nosotros queremos cuidarlo. Danos, Señor, para ello, unos pies ligeros, y que no nos dé pereza ponernos en marcha para que lleguemos a donde haga falta. Te lo pedimos, Jesús.

§ Tu Madre, María, sí que puso una estrella en el mundo. Queremos llevar siempre con nosotros esa estrella que eres Tú. Te lo pedimos, Jesús.

§ Cuida de nosotros y de nuestros compañeros, que salimos por las calles de la ciudad y por los barrios a repartir tus estrellas. Te lo pedimos, Jesús.

Cuida también de todos los niños del mundo. Muchos no tienen ni siquiera lo necesario para vivir. Haz que nosotros seamos solidarios y sepamos compartir todo lo que tenemos. Te lo pedimos, Jesús.

ENTREGA DE LAS ESTRELLAS

(Éste es el momento de la entrega de las estrellas. Se puede hacer de diferentes maneras: o bien en fila por el o los pasillos centrales, o bien los monitores se encargan de ello en cada banco. Mientras se reparten, se puede cantar).

Canto: «El color de la Navidad» (u otro)

(El presidente pide a los niños que levanten las estrellas y las bendice diciendo:)

Mira, Señor, estas estrellas. Son brillantes como los ojos de María. Mira, Señor, a estos niños y niñas que quieren llevar tu luz reflejada en la estrella. Bendice (+) las estrellas y a los niños y niñas y acompáñales en este día. Haz que sus vidas sean generosas, que pasen repartiendo sus bienes con los demás, como van a hacer hoy en las calles. Y que guarden tu resplandor, lo aumenten y lo den a conocer a otras muchas personas.

• ¿Queréis ser representantes en las calles de los misioneros del mundo? Responden: Sí, queremos.

• ¿Estáis dispuestos a conocer cada día más a Jesús y a que vuestra vida sea reflejo de su Buena Noticia? Responden: Sí, queremos.

¿Queréis llevar la luz de Jesús en vuestra casa, en vuestro colegio, en vuestra ciudad, todos los días del año? Responden: Sí, queremos.

Pues id por el mundo anunciando la Buena Noticia. En nombre de Jesús, yo os envío... iFeliz Navidad Misionera!

Canto: «Con un manojo de estrellas»

Cuando se acerque a tu lado con un mensaje de amor,
RECÍBELO CON CARIÑO, TRANSMÍTELO CON TU VOZ.
Si te regala sonrisas, la risa es gesto de amor.
SI EL AMOR FUERA UNA ESTRELLA,
¡QUÉ GRANDE SER SEMBRADOR!

CON UN MANOJO DE ESTRELLAS VA EL SEMBRADOR DE ILUSIÓN.
VAN RECORRIENDO LAS CALLES SUS MANOS LLENAS DE AMOR. (Bis)

Prendida de tu solapa deja una chispa de amor.
RECÍBELA CON CARIÑO, TRANSMÍTELA CON TU VOZ.
Te ofrece una mirada, una mirada de amor.
SI EL AMOR FUERA UNA ESTRELLA,
¡QUÉ GRANDE SER SEMBRADOR!

Dando y no pedir nada será su muestra de amor.
RECÍBELA CON CARIÑO, TRANSMÍTELA CON TU VOZ.
El corazón siempre vive mientras exista el amor.
SI EL AMOR FUERA UNA ESTRELLA,
¡QUÉ GRANDE SER SEMBRADOR!


NOTA:

Se les puede invitar a que todos unidos, durante un rato, antes de repartirse por las calles, canten juntos unos villancicos fuera del lugar donde se ha hecho la celebración.
También un gesto bonito, siempre que las distancias lo permitan, es acercarse con los niños, cantando villancicos, a algún nacimiento emblemático o de tamaño natural que se coloque en la ciudad.


Delegación Diocesana de Misiones de Vitoria

Publicado por Desconocido @ 19:33
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Obras Misionales Pontificias comienza la Campaña de la Infancia Misionera 2007 con los Sembradores de Estrellas.


Sembradores
de estrellas


OBRAS MISIONALES
PONTIFICIAS


PRESENTACIÓN

Con Sembradores de Estrellas comenzamos la Campaña de Infancia Misionera 2007. Hace 29 años que nació esta celebración en Madrid y, desde entonces, se ha ido extendiendo sin cesar por muchos de nuestros pueblos y ciudades. Lo que se pretende con esta actividad es que los niños y niñas se sientan también, a su nivel, protagonistas del anuncio de los misioneros, que en Navidad cobra un brillo especial: Jesús, con su Buena Noticia, nace para todos.

Podemos distinguir dos partes: la primera consiste en reunir a todos los participantes en torno a una sencilla celebración; la segunda, en "sembrar" nuestras calles con estrellitas adhesivas que se colocan en la solapa o la bufanda de los viandantes. Ponemos un poco de luz donde vivimos, con el fin de sembrar esperanza y trasmitir alegría, porque, al fin y al cabo, sembrar estrellas significa poner luz en un mundo a veces gris y antipático, donde pasamos junto a los demás sin apenas mirarnos. Por eso, los niños y niñas de la Infancia Misionera, que son unos fieles aliados en las calles, se encargan de ser sus sembradores.


PREPARACIÓN

Es importante tener en cuenta algunos detalles para preparar la actividad. Lo primero de todo es hacer la convocatoria con tiempo. Las fechas de Adviento y Navidad, con el final del primer trimestre académico, trastocan un poco el ritmo habitual del curso. Necesitamos prepararnos espiritualmente para la actividad y ambientar el espacio donde hagamos la celebración del Envío. Sería conveniente que la capilla, iglesia o estancia estuviera decorada con motivos navideños o algún nacimiento. Los cantos y villancicos son un elemento importante; por ello, conviene disponer de instrumentos musicales, músicos y hojas de cantos. También es conveniente clarificar el recorrido que hará cada grupo. Nos aseguraremos de tener estrellitas adhesivas suficientes para todos los niños que participen en la actividad.
Publicado por Desconocido @ 19:15
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EL COMITÉ DE ORGANIZACIÓN DEL
CAMINO MUNDIAL DE LAS COFRADIAS
LOURDES 4/6 ABRIL 2008


Responsable Comité de Organización Camino Mundial de las Cofradias Lourdes 2008
Giacomo Cerruti, Salita Conte Dante 57 – 16149 Genova – Italia
correo electrónico logistica@confraternitelourdes2008.org
Oficina de prensa Comité de Organización: e-mail segreteria@confraternitelourdes2008.org



COMUNICADO DE PRENSA


“Camino Mundial de las Cofradias
Lourdes 4/6 Abril 2008”


Roma 1 Diciembre 2006 – Está previsto para los días 4, 5, y 6 de Abril 2008 en el Santuario de Lourdes un encuentro internacional de las Cofradias, para un camino común de oración en la tierra donde en 1858 la Virgen se apareció a Bernadette. Con el espíritu de la tradición de las Cofradias, que desde siempre ha puesto como intermediaria de Dios, a la Virgen y en ocasión del 150° Aniversario de las Apariciones, los Hermanos de toda Europa se reunirán en jornadas de oración y de testimonio de la propia fe manifestada através de la piedad popular que la Congregación Vaticana para el Culto ha recientemente declarado “auténtico tesoro del pueblo de Dios”. Será también ésta una ocasión de encuentro con la Cofradia del H.N.D.L. conocida en el mundo por su obra de acogida de peregrinos. Este encuentro ante la Virgen de Lourdes se concretizará en esos días de Abril con una procesión en común con flambeaux, la Misa Internacional, un Via Crucis, la Procesión Eucarística y otros momentos en común con otras Cofradias que intervengan.

El asociacionismo laico fue una esigencia que los cristianos sintieron desde los primeros siglos para realizar la hermandad y el amor de Cristo según el principio evangélico “si dos o tres se reunen para invocar mi nombre, yo estaré en medio de ellos” (Mt. XVIII, 20). Esisten, de hecho, noticias de agregaciones laicas entre cristianos ya en siglo VI.

Sin embargo la primera documentación cierta referente a la institución de Hermandad (“Confraternite”) se remota a los primeros siglos del Milenio que acaba de terminar, cuando en Italia, como en España, en Francia, en Alemania se difundía la formación de movimientos populares que representaban el importante contributo dado por el laicado cristiano al gran proceso de renovación de la Iglesia. Entre éstos, una parte determinante la tuvo en Italia las Cofradias que surgen bajo el impulso de los movimientos de los Disciplinados del siglo XIII y de los Blancos de Provenza a inicios del siglo XV, demostrando después, durante el trascurso de los siglos y aún hoy de una forma particular, de ser un bien que pertenece a toda la comunidad eclesial , a disposición de las Diócesis a las que pertenecen, viviendo en la Iglesia y para la Iglesia, para crear unidad entorno al Obispo.

Sobre este argumento fueron significativas las palabras pronunciadas por el Papa Juan XXIII que dirigiéndose a las Cofradias decía en 1960: Seguid en el camino que os ha dado vuestra constitución, manteneros fieles a su espíritu, deseando estar en medio de la sociedad como la levadura en la masa. Y sucesivamente en 1984 las palabras de Juan Pablo II: La incidencia que todavía hoy pueden tener las Cofradias non solo en la esfera de la practica religiosa sino también en el campo del “folclore” inspirado en la tradición cristiana: todo puede y deve servir al apostolado eclesial, especialmente litúrgico y catequístico.

Los Hermanos se presentan hoy con un hábito que invita a la humildad y a la igualdad; en sus celebraciones y en sus procesiones siempre está presente el Crucifijo, símbolo del sacrificio de Cristo y testimonio de su fe. Sus procesiones se abren con grandes “estandartes” , pendones que contienen su historia en la representación de su Santo Patrón y sobretodo de la Virgen.

Éstos, están dedicados con frecuencia a la Virgen, del Rosario, de los Dolores, de la Asunción, pero también se dedican a los grandes Santos que han hecho historia en la Iglesia , al Santo Sacramento o a la Muerte y a la Oración.

Su devoción a la Virgen que acabamos de describir, tiene una base en un momento difícil en la historia de la Iglesia cuando en el 1536 la Virgen se apareció a un Hermano, en Savona, Antonio Botta, al cual dirigió estas palabras “si no fueran por las pocas oraciones y las buenas obras que realizan las Cofradias y otros siervos de Dios, el mundo estaría aún más atribulado de lo que es” .

Fue esta invitación a la oración y a realizar buenas obras que dió un impulso a un nuovo desarrollo de las Cofradias y al espíritu fraternal en Liguria y en toda Italia.
Su vida está dirigida a la realización de obras de caridad hacia el prójimo, a la asistencia de enfermos y moribundos, y a la ayuda a los pobres; hoy en día se está recuperando el antiguo fervor, respondiendo con caridad cristiana a las necesidades que la pobreza actual requiere. En el pasado estaban vinculados al entierro de los difuntos, hoy en día queda su importante oración para su sufragio.

También su vida religiosa confirma la práctica de la piedad popular , con el Rosario, el Via Crucis, la Función de difuntos, la adoración al Sagrado Sacramento, la celebración del Sagrado Sacrificio en sus iglesias (los “oradores”), las Catequesis entre los inscritos, dando en este caso un importante suporte en las Parroquias.

Además con vista a una prospectiva más amplia las Cofradias deben obrar en sedes locales de sus parroquias, utilizando las actuales tecnologías, promoviendo contactos con Hermanos incluso de otras naciones para crear vínculos, colaboraciones y contracambiar experiencias y testimonios.
El encuentro en Lourdes presagia el inicio de este camino en común del tercer milenio.

El Camino de Lourdes 2008 está promovido, en Italia, por la Confederación de las Cofradias de las Diocesis de Italia, en Francia por la Maintenance, che reune hermandades de la langue d’oc, en España por diversos entes e instituciones.

Por ello se ha creado una página de internet en diferentes idiomas que se puede consultar en la dirección:

www.confraternitelourdes2008.org donde los interesados pueden encontrar y pedir información (correo electrónico segreteria@confraternitelourdes2008.org )y bajarse la Ficha de pre-adhesión.
Publicado por Desconocido @ 18:36  | Religiosidad Popular
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sábado, 16 de diciembre de 2006
Mons. Amédée Grab, OSB,
Obispo de Coira y
P presidente de la Conferencia Episcopal Suiza.
COIRA, domingo, 10 diciembre 2006 (ZENIT.org).



Las palabras que el Papa Benedicto XVI nos ha dirigido a los obispos suizos en nuestra visita “ad limina” ( y ) resuenan continuamente en mi mente. El hecho de que, en Europa occidental, el hombre no tenga ya la percepción de lo divino “porque el órgano adecuado para ello se ha vuelto árido”, es más que una simple conjetura. Por ello es comprensible que el Santo Padre considere deber suyo y nuestro decir todavía: “Debemos ayudar a la gente a sentir de nuevo el gusto de Dios”.

Adviento es el tiempo adecuado. Los cristianos desean un Adviento de recogimiento. Es siempre bueno introducir una pausa, tomar un poco distancia de lo cotidiano con sus preocupaciones y sus alegrías y reflexionar, solos o con otros, sobre cómo mejorar en la familia, en el trabajo o en el círculo de amigos. Pero el significado más profundo del Adviento es sin embargo el encuentro con Dios.

Los jóvenes que se preparan a la Confirmación preguntan a menudo al obispo cuál es su imagen de Dios. Ellos mismos hablan espontáneamente de algo más elevado, de una fuerza espiritual que quizá existe o a la que uno se puede dirigir en los momentos difíciles. La respuesta que yo doy es ciertamente la profesión de fe de la Iglesia o un intento de anunciar el Evangelio. Para superar el individualismo, perceptible no sólo entre los jóvenes, el Papa Benedicto ha subrayado en su discurso que “no podemos inventar nosotros mismos la fe componiéndola con piezas ‘sostenibles’ sino que (...) creemos junto a la Iglesia”.

En este tiempo de Adviento, no somos sólo fieles de la Iglesia, sino que con la Iglesia esperamos, en la Iglesia anhelamos, la Iglesia habla desde nuestros corazones, cuando antes de Navidad clama con ansia: “¡Ven Señor Jesús!”.

¿Por qué viene Jesús? ¿Qué significa que Él viene cada año? ¿Está ligado a la Navidad el hecho de que el hijo de Dios hecho hombre volverá al final de los tiempos como juez? ¿Y cómo debe llegar esto a ser un contenido de mi fe y de mi esperanza?

Llegar a ser partícipe de la esperanza es un don de su misericordia. Nosotros podemos sólo invocar su misericordia. Pero todo esto nos afecta sólo si el órgano capaz de percibir lo divino no se ha vuelto árido en nosotros. Aunque también la recuperación de este órgano sólo puede ser un don. Haría falta que pidiéramos los unos por los otros este don.

Sólo quien se quiere dejar implicar puede rezar: “Ven Señor Jesús”. Un joven cristiano me ha escrito estas pocas palabras: “No voy mucho a la iglesia, pero considero que habría que tener un cierto afecto por la propia fe”. Quien piensa así, puede sentir lo divino, puede sentir la Navidad y comprender lo que significa.



Publicado por Desconocido @ 23:47  | Espiritualidad
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Discurso que dirigió el jueves, 14 de Diciembre de 2006, Benedicto XVI a Su Beatitud Christodoulos, arzobispo de Atenas y de toda la Grecia.


Beatitud,

Queridos hermanos en Cristo que acompañáis al venerable arzobispo de Atenas y de toda Grecia con ocasión de nuestro encuentro fraterno, os saludo en el Señor.

Con profunda alegría, os acojo con la misma fórmula que san Pablo dirigía «a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los que han sido santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos aquellos que invocan en cualquier lugar el nombre de nuestro Señor Jesucristo» (1 Co 1,2). En el nombre del Señor y con un afecto sincero y fraterno, os doy la bienvenida entre nosotros, en la iglesia de Roma, y doy gracias a Dios porque nos concede vivir este momento de gracia y de alegría espiritual.

Vuestra presencia aquí reaviva en mí la gran tradición cristiana que nació y se desarrolló en vuestra querida y gloriosa patria. A través de la lectura de las epístolas de Pablo y de los Hechos de los apóstoles, esta tradición me recuerda diariamente a las primeras comunidades cristianas que se formaron en Corinto, en Tesalónica y en Filipos. Me recuerda también la presencia y la predicación de san Pablo en Atenas, su valiente proclamación de la fe en el Dios desconocido y revelado en Jesucristo y su mensaje de resurrección, difícil de entender para sus contemporáneos.

En la primera carta a los cristianos de Corinto, que fueron los primeros que conocieron las dificultades y las graves tentaciones de división, encontramos un mensaje actual para todos los cristianos. En efecto, un peligro real aparece cuando las personas tienen la voluntad de identificarse con un grupo u otro diciendo: yo soy de Pablo, yo soy de Apolo, yo de Cefas. A eso contestó Pablo con la tremenda cuestión: «¿es que Cristo está dividido?» (1 Co 1,13).

Grecia y Roma intensificaron sus relaciones desde los albores del cristianismo y las continuaron, relaciones que abrieron camino a las diferentes formas de comunidades y de tradiciones cristianas en las regiones del mundo que hoy corresponden a la Europa del Este y a la Europa del Oeste. Estas intensas relaciones han contribuido también a crear una especie de ósmosis en la formación de las instituciones eclesiales. Esta ósmosis –con la salvaguarda de las particularidades disciplinares, litúrgicas, teológicas y espirituales de las dos tradiciones, romana y griega– hizo fructífera la acción evangelizadora de la Iglesia y la inculturación de la fe cristiana.

Hoy en día, nuestras relaciones se retoman lentamente pero en profundidad y con un interés de autenticidad. Son para nosotros una ocasión de redescubrir toda una nueva gama de expresiones espirituales ricas de significado y de compromiso mutuo. Doy gracias a Dios.

La visita memorable de mi venerado predecesor, el papa Juan Pablo II, a Atenas, en el marco de su peregrinación tras las huellas de san Pablo, en 2001, marcó un punto determinante en la intensificación progresiva de nuestros contactos y de nuestra colaboración. Durante esa peregrinación, el papa Juan Pablo II fue acogido con honor y respeto por vuestra Beatitud y por el Santo Sínodo de la iglesia de Grecia, y recuerdo en particular el emotivo encuentro en el Areópago en el que predicó san Pablo. En seguida, tuvieron lugar intercambios de delegaciones de sacerdotes y de estudiantes.

Por lo mismo, no querría ni podría olvidar la fructífera colaboración que se estableció entre el «Apostolikì Diakonia» y la Biblioteca Apostólica Vaticana.

Estas iniciativas contribuyen a un concreto conocimiento recíproco y no dudo que ayudarán, por su parte, a la promoción de nuevas relaciones entre la iglesia de Grecia y la iglesia de Roma.

Si dirigimos nuestra mirada al futuro, Beatitud, tenemos delante un vasto campo en el que podrá crecer nuestra colaboración cultural y pastoral.

Los diferentes países de Europa trabajan en la creación de una nueva Europa, que no puede ser una realidad exclusivamente económica. Católicos y ortodoxos están llamados a ofrecer su contribución cultural y, sobre todo, espiritual. En efecto, tienen el deber de defender las raíces cristianas del Continente, esas raíces que le han dado forma a lo largo de los siglos, y de permitir también a la tradición cristiana que continúe manifestándose y obrando con todas sus fuerzas a favor de la salvaguarda de la dignidad de la persona humana, del respeto de las minorías, evitando una uniformidad cultural que entraña el riesgo de perder inmensas riquezas de la civilización. Por lo mismo, conviene trabajar por la salvaguarda de los derechos del hombre, que comprenden el principio de la libertad individual, en particular de la libertad religiosa. Hay que defender y promover estos derechos en la Unión europea y en cada país que es miembro de ella.

Al mismo tiempo, conviene desarrollar una colaboración entre los cristianos de cada país de la Unión europea, de manera que hagamos frente a los nuevos riesgos a los que se enfrenta la fe cristiana, es decir, la secularización creciente, el relativismo y el nihilismo, que abren la puerta a comportamientos e, incluso, legislaciones que dañan la dignidad inalienable de las personas y que cuestionan instituciones tan fundamentales como el matrimonio. Es urgente emprender acciones pastorales comunes, que constituyan para nuestros contemporáneos un testimonio común y nos dispongan a dar cuenta de la esperanza que está en nosotros.

Vuestra presencia aquí en Roma, Beatitud, es signo de este compromiso común. Por su parte, la Iglesia católica tiene una voluntad profunda de llevar a cabo todo cuanto sea posible para nuestro acercamiento, con vistas a lograr la plena comunión entre católicos y ortodoxos y a favor de una colaboración pastoral en todos los niveles posible, para que el Evangelio sea anunciado y que el nombre de Dios sea bendecido.

Beatitud, os renuevo mis votos de bienvenida, a Usted y a los queridos hermanos que le acompañan en su visita. Confiándoos a la intercesión de la Théotokos, pido al Señor que os colme de la abundancia de sus bendiciones celestiales.

[Traducción del original francés realizada por la Archidiócesis de Madrid
© Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana]
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En presencia de Benedicto XVI –en la Capilla «Redemptoris Mater» del Palacio Apostólico vaticano-, el viernes, 15 de Dciembre de 2006, tuvo lugar la primera meditación de Adviento del P. Raniero Cantalamessa OFMCap.

ZENIT publica el texto íntegro.

P. Raniero Cantalamessa
Primera Predicación de Adviento 2006



«¡BIENAVENTURADOS LOS QUE AHORA LLORÁIS!»
La bienaventuranza de los afligidos



Empezamos, con esta meditación, un ciclo de reflexión sobre las bienaventuranzas que, si Dios quiere, proseguiremos en la próxima Cuaresma. Las bienaventuranzas han conocido, dentro del propio Nuevo Testamento, un desarrollo y aplicaciones diferentes, según la teología de cada evangelista o las necesidades nuevas de la comunidad. A ellas se aplica lo que San Gregorio Magno dice de toda la Escritura, que ella «cum legentibus crescit» [1], crece con quienes la leen, revela siempre nuevas implicaciones y contenidos más ricos, de acuerdo con las instancias y los interrogantes nuevos con los que se lee.

Mantener la fe en este principio significa que también hoy nosotros debemos leer las bienaventuranzas a la luz de las situaciones nuevas en las que nos encontramos viviendo, con la diferencia, se entiende, de que las interpretaciones de los evangelistas están inspiradas, y por ello normativas para todos y para siempre, mientras que las de hoy no comparten tal prerrogativa.

1. Una nueva relación entre placer y dolor

Omitiendo la bienaventuranza de los pobres que hemos meditado en un Adviento precedente, concentrémonos en la segunda bienaventuranza: «Bienaventurados los afligidos porque serán consolados» (Mt 5, 4). En el evangelio de Lucas, donde las bienaventuranzas, que son cuatro, están en forma de discurso directo y reforzadas por una advertencia, la misma bienaventuranza suena así: «Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis». «¡Ay de vosotros, los que ahora reís, porque gemiréis y lloraréis!» (Lc 6, 21.25).

El mensaje más formidable está contenido precisamente en la estructura de esta bienaventuranza. Ésta se permite recoger la revolución que el evangelio obró respecto al problema del placer y dolor. El punto de partida –común tanto al pensamiento religioso como al profano- es la constatación de que en esta vida placer y dolor son inseparables; se suceden el uno al otro con la misma regularidad con la que a la elevación de una ola en el mar le sigue un hundimiento y un vacío que succiona al náufrago mar adentro.

El hombre busca desesperadamente separar a estos dos hermanos siameses, aislar el placer del dolor. Pero es inútil. Es el mismo placer desordenado el que se vuelve contra él y se transforma en sufrimiento, o de improviso y trágicamente, o un poco a la vez, en cuanto es por su naturaleza transitorio y genera cansancio y náusea. Es una lección que nos llega de la crónica diaria y que el hombre ha expresado de mil maneras en su arte y en su literatura. «Un no sé qué de amargo –escribió el poeta pagano Lucrecio- brota de lo íntimo de cada placer y nos angustia ya en medio de nuestras delicias» [2].

La Biblia tiene una respuesta que dar a esto, que es el verdadero drama de la existencia humana. Hubo desde el inicio una elección del hombre, hecha posible desde su libertad, que le llevó a orientar exclusivamente hacia las cosas visibles la capacidad de gozo de la que estaba dotado para que aspirara a gozar del Bien infinito que es Dios.

Al placer, elegido contra la ley de Dios y simbolizado por Adán y Eva que saborean el fruto prohibido, Dios permitió que le siguieran el dolor y la muerte, más como remedio que como castigo. A fin de que no ocurriera que, siguiendo a rienda suelta su egoísmo y su instinto, el hombre se destruyera del todo y destruyera cada uno a su prójimo. Así, al placer vemos como se le adhiere, como su sombra, el sufrimiento.

Cristo rompió por fin esta cadena. Él, «a cambio de la gloria que se le proponía, soportó la cruz» (Hebreos 12, 2). Hizo, en resumen, lo contrario de lo que hizo Adán y de lo que hace cada hombre. «La muerte del Señor –escribió San Máximo el Confesor-, a diferencia de la de los demás hombres, no era una deuda pagada por el placer, sino más bien algo que era arrojado contra el placer mismo. Y así, a través de esta muerte, cambió el destino merecido por el hombre» [3]. Resucitando de la muerte, Él inauguró un nuevo género de placer: el que no precede al dolor, como su causa, sino que le sigue, como su fruto.

Todo esto es maravillosamente proclamado por nuestra bienaventuranza, que a la secuencia risa-llanto le opone la secuencia llanto-risa. No se trata de una sencilla inversión de los tiempos. La diferencia, infinita, está en el hecho de que en el orden propuesto por Jesús es el placer, no el sufrimiento, el que tiene la última palabra y, lo que importa más, una última palabra que dura eternamente.

2. «¿Dónde está tu Dios?»

Procuremos ahora entender quiénes son exactamente los afligidos y los que lloran, proclamados bienaventurados por Cristo. Los exégetas excluyen hoy, casi unánimemente, que se trate de afligidos sólo en sentido objetivo y sociológico, gente a la que Jesús proclamaría bienaventurada por el solo hecho de sufrir y de llorar. El elemento subjetivo, esto es, el motivo del llanto, es determinante.

¿Y cuál es este motivo? La vía más segura para descubrir qué llanto y qué aflicción son proclamados bienaventurados por Cristo es ver por qué se llora en la Biblia y por qué lloró Jesús. Descubrimos así que existe un llanto de arrepentimiento, como el de Pedro tras la traición, un «llorar con quien llora» (Rm 12, 15), de compasión por el dolor ajeno, como lloró Jesús con la viuda de Naím y con las hermanas de Lázaro; el llanto de exiliados que anhelan la patria, como el de los judíos en los ríos de Babilonia... Y muchos otros.

Desearía sacar a la luz dos de los motivos por los que se llora en la Biblia y por los que lloró Jesús que me parece que merecen particular meditación en el momento histórico que estamos viviendo.

En el Salmo 41 leemos:

«Mis lágrimas son mi pan de día y de noche,
Y a lo largo del día me repiten: “¿Dónde está tu Dios?”...
Mis huesos se quebrantan,
mis opresores me insultan,
y me repiten a lo largo del día: “¿Dónde está tu Dios?”».

Nunca esta tristeza del creyente por el rechazo presuntuoso de Dios a su alrededor ha tenido tanta razón de ser como hoy. Después del período de relativo silencio posterior al ateísmo marxista, estamos asistiendo a un resurgimiento de un ateísmo militante y agresivo, con marca de origen científico o cientista. Los títulos de algunos libros recientes son elocuentes: «Tratado de ateología», «La ilusión de Dios», «El fin de la fe», «Creación sin Dios», «Una ética sin Dios»... [4].

En uno de estos tratados se lee la siguiente declaración: «Las sociedades humanas han elaborado varios medios ordinarios de conocimiento, generalmente compartidos, a través de los cuales se puede comprobar algo. Quien afirma la existencia de un ser no cognoscible con esos instrumentos, debe asumir la carga de la prueba. Por esto me parece legítimo sostener que, mientras no se pruebe lo contrario, Dios no existe» [5].

Con los mismos argumentos se podría demostrar que tampoco existe el amor, dado que no es comprobable con los instrumentos de la ciencia. El hecho es que la prueba de la existencia de Dios no se encuentra en los libros ni en laboratorios de biología, sino en la vida. En la vida de Cristo ante todo, en la de los santos y en la de los innumerables testigos de la fe. Se encuentra también en la tan despreciada prueba de los signos y milagros que Jesús mismo daba como prueba de su verdad y que Dios sigue dando, pero que los ateos rechazan a priori, sin tomarse siquiera la molestia de examinarla.

Motivo de tristeza del creyente, como para el salmista, es la impotencia que experimenta frente al desafío: «¿Dónde está tu Dios?». Con su misterioso silencio, Dios llama al creyente a compartir su debilidad y derrota, prometiendo sólo en estas condiciones la victoria: «La debilidad de Dios es más fuerte que los hombres» (1 Co 1, 25).

3. «¡Se han llevado a mi Señor!»

No menos doloroso es hoy, para el creyente cristiano, el rechazo sistemático de Cristo en nombre de una investigación histórica objetiva que, en ciertas formas, se reduce a lo más subjetivo que se pueda imaginar: «fotografías de los autores y de sus ideales», como apunta el Santo Padre en las páginas introductorias de su próximo libro sobre Jesús. Asistimos a una carrera para ver quién logra presentar un Cristo más a la medida del hombre de hoy, despojándole de toda prerrogativa trascendente. A la pregunta de los ángeles: «Mujer, ¿por qué lloras?», María de Magdala, la mañana de Pascua, respondió: «Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde lo han puesto» (Jn 21, 13). Un motivo de llanto que podríamos hacer nuestro.

Siempre ha existido la tendencia a revestir a Cristo de los ropajes de la propia época o de la propia ideología. En el pasado, en cambio, si bien discutibles, se trataba de causas serias y de gran suspiro: el Cristo idealista, romántico, liberal, socialista, revolucionario... Nuestra época, obsesionada por el sexo, no consigue pensar en él más que con problemas sentimentales: «Una vez más Jesús ha sido modernizado, o mejor dicho, postmodernizado» [6].

Es bueno saber de dónde viene esta corriente reciente que hace de Jesús de Nazaret el campo de pruebas de los ideales postmodernos de relativismo ético e individualismo absolutos (el llamado desconstruccionismo) y que, directa o indirectamente, está inspirando novelas, películas y espectáculos e influye también en las investigaciones históricas sobre Él. Se trata de un movimiento nacido en los Estados Unidos en las últimas décadas del siglo pasado, que tiene en el Jesus Seminar -Seminario sobre Jesús- su punto de agregación más activo.

Se le ha definido como «neoliberalismo», por su retorno al Jesús de la teología liberal decimonónica, sin vínculos ni con el judaísmo, por un lado, ni con el cristianismo y la Iglesia, por otro; un Jesús propagador de ideas morales, pero ya no de gran alcance, como en el liberalismo clásico (paternidad de Dios, valor infinito del alma humana), sino de sabiduría sencilla, de alcance sociológico más que teológico. El objetivo de estos estudiosos ya no es simplemente corregir, sino destruir, como dicen ellos, «ese error llamado cristianismo» .

Es muy significativo el discurso programático realizado por el fundador del movimiento en 1985: «Estamos a punto de embarcarnos en una empresa de gran alcance. Queremos sencilla y vigorosamente ponernos en busca de la voz de Jesús, de lo que Él dijo verdaderamente. En este proceso, plantearemos interrogantes en el límite de lo sagrado y hasta de la blasfemia para los oídos de muchos en nuestra sociedad. Como consecuencia, el camino que seguiremos podría revelarse arriesgado. Podría nacer hostilidad, pero avanzaremos a despecho de los peligros porque el problema de Jesús es lo que nos desafía, como el Everest desafía la cordada de escaladores» [7].

Jesús es liberado ya no sólo de los dogmas de la Iglesia, sino también de las Escrituras y de los Evangelios. ¿Qué fuentes quedan, en este punto, para hablar de Él, que no sea la pura y simple fantasía? Naturalmente, los apócrifos, y en primer lugar el Evangelio de Tomás, fechado incluso, según ellos, en los años 30-60 después de Cristo, antes que los Evangelios canónicos y que el propio Pablo; después, el análisis sociológico de las condiciones de vida en Galilea en tiempos de Cristo.

¿Qué imagen de Jesús se saca de ahí? Cito algunas de las definiciones que se han dado, no todas, naturalmente, compartidas por todos: «un excéntrico galileo», «el proverbial fiestero», «un sabio vagabundo o subversivo», el «maestro de una sabiduría aforística», «un campesino judío empapado de filosofía cínica» [8].

Queda por explicar el misterio de cómo es que un ser tan inocuo haya acabado en la cruz y haya podido convertirse en «el hombre que cambió el mundo». Lo que es verdaderamente para llorar no es que se escriban estas cosas (también hay que inventar algo nuevo si se quieren seguir escribiendo libros); sino que, una vez publicados, estos libros se vendan a centenares de miles, si no millones, de copias.

La incapacidad de la investigación histórico-filológica de empalmar el Jesús de la realidad con el Jesús de las fuentes evangélicas y de la Iglesia depende, a mi entender, del hecho de que aquella ignora y no se molesta en estudiar la dinámica de los fenómenos espirituales y sobrenaturales. Sería como querer oír un sonido con los ojos o ver un color con los oídos.

El estudio y la experiencia de los fenómenos místicos (¡también estos son una realidad!) muestra cómo todo un desarrollo posterior, en la vida de la propia persona o del movimiento nacido de ella, puede estar contenido en un evento, a veces en un instante (cuando se trata de un encuentro con lo divino), del cual sólo después, por los frutos, se revelan las potencialidades escondidas. Los sociólogos se acercan a esta verdad con el concepto del statu nascenti [9].

El niño o el hombre adulto se ven de una manera distinta al embrión del comienzo; sin embargo en éste todo estaba contenido. De igual manera el reino es al principio «la más pequeña de las semillas», pero está destinado a crecer y a convertirse en un gran árbol (Mt 13, 32).

El nacimiento del movimiento franciscano se presta para una comparación, naturalmente en un plano cualitativamente diferente. Las fuentes franciscanas presentan divergencias y contradicciones casi sobre cada punto de vista del Pobrecillo: sobre la visón y la palabra del crucificado de San Damián, sobre el episodio de los estigmas... De ninguna palabra del santo, excepto de los pocos escritos de su puño, se tiene la seguridad de que haya salido de su boca. Las Florecillas parecen toda una idealización de la historia.

Sin embargo, todo lo que floreció en torno y después de Francisco –el movimiento franciscano con sus reflejos en la espiritualidad, en el arte, en la literatura- depende de él; no es sino una manifestación –e incluso empobrecida- de las energías espirituales puestas en movimiento por su persona y por su vida; mejor, por lo que Dios había hecho en su vida.

Muchos, hasta entre los estudiosos creyentes, dan por descontado que el Jesús real fue, y pretendió ser, mucho menos de lo que está escrito de Él en los evangelios, que no se atribuyó tal o cual título. ¡La verdad es que Él es inmensamente más, no menos, que lo que está escrito de Él! Quién es el Hijo, sólo lo sabe el Padre y lo saben, en pequeña medida, también aquellos a quienes el Padre lo quiera revelar, en general no los doctos y los científicos, a menos que también ellos se hagan pequeños...

Pablo decía que experimentaba en el corazón «tristeza inmensa y un profundo y continuo dolor» por el rechazo de Cristo por parte de sus compatriotas (Rm 9, 1s.); ¿cómo no experimentar el mismo dolor por el rechazo de Él por parte de muchos contemporáneos nuestros, en los países de antigua fe cristiana? Por un motivo similar, por no haber reconocido en Él al propio amigo y salvador, Jesús lloró en Jerusalén...

Afortunadamente parece precisamente que se está cerrando ya un ciclo y se está pasando página en las investigaciones sobre Jesús. En una obra de tres volúmenes –de un millar de páginas cada uno- titulada «Los albores del cristianismo» («Christianity in the Making»), destinada a crear época como otros estudios suyos precedentes, uno de los máximos estudiosos vivos del Nuevo Testamento, James Dunn, tras un meticuloso análisis de los resultados de los últimos tres siglos de investigaciones, llegó a la conclusión de que no ha habido ninguna interrupción entre el Jesús que predica y el Jesús predicado, y por lo tanto, entre el Jesús de la historia y el de la fe. Ésta no nació después de la Pascua, sino con los primeros encuentros de los discípulos, quienes se hicieron discípulos justamente porque creyeron en Él, si bien al inicio con una fe frágil y aún ignorante de sus implicaciones.

El contraste entre el Cristo de la fe y el Jesús de la historia es el resultado de una «fuga de la historia», antes que de una «fuga de la fe», debidas, la una y la otra, al hecho de haber proyectado sobre Jesús intereses e ideales del momento. Se liberaba, sí, a Jesús de los ropajes de la dogmática eclesiástica, pero para ponerle encima vestidos de moda que cambiaban en cada estación. El inmenso esfuerzo de investigación en torno a la persona de Cristo no ha sido en cambio en vano, porque es precisamente gracias a él que ahora, exploradas todas las soluciones alternativas, estamos en grado de llegar críticamente a esta conclusión [10].

4. «Lloren los sacerdotes, ministros del Señor»

Existe también un segundo llanto en la Biblia sobre el que debemos reflexionar. Hablan de él los profetas. Ezequiel refiere la visión que tuvo un día. La voz poderosa de Dios grita a un misterioso personaje «vestido de lino, que llevaba a la cintura la cartera de escribir»: «Pasa por la ciudad, recorre Jerusalén y marca una tau en la frente de los hombres que gimen y lloran por todas las nefastas acciones que se cometen dentro de ella» (Ez 9, 4).

Esta visión tuvo resonancias profundas en la continuación de la revelación y de la Iglesia. Aquel signo, tau, última letra del alfabeto hebreo, por su forma de cruz se convierte en el Apocalipsis en el «sello del Dios vivo» impreso en la frente de los salvados (Ap 7, 2 s.).

La Iglesia ha «llorado y suspirado» en tiempos recientes por las abominaciones cometidas en su seno por algunos de sus propios ministros y pastores. Ha pagado un precio elevadísimo por esto. Ha corrido a poner remedio, se ha dado reglas férreas para impedir que los abusos se repitan. Ha llegado el momento, tras la emergencia, de hacer lo más importante de todo: llorar ante Dios, afligirse como se aflige Dios; por la ofensa al cuerpo de Cristo y el escándalo «a los más pequeños de sus hermanos», más que por el perjuicio y deshonor ocasionado a nosotros.

Es la condición para que de todo este mal pueda verdaderamente llegar el bien y se obre una reconciliación del pueblo con Dios y con los propios sacerdotes.

«Tocad la trompeta en Sión,
proclamad un ayuno sagrado,
convocar una asamblea...
Que entre el vestíbulo y el altar
lloren los sacerdotes, ministros del Señor, y digan:
“Perdona a tu pueblo, Señor,
y no entregues a tu heredad al oprobio,
a la burla de las gentes”». (Jl 2, 15-17).

Estas palabras del profeta Joel contienen un llamamiento para nosotros. ¿No se podría hacer lo mismo también hoy: convocar un día de ayuno y de penitencia, al menos a nivel local y nacional, donde el problema haya sido más fuerte, para expresar públicamente arrepentimiento ante Dios y solidaridad con las víctimas, obrar, en resumen, una reconciliación de los ánimos y reanudar un camino de Iglesia, renovados en el corazón y en la memoria?

Me dan el valor de decir esto las palabras pronunciadas por el Santo Padre al episcopado de una nación católica en una reciente visita ad limina: «Las heridas causadas por estos actos son profundas, y es urgente la tarea de restablecer la esperanza y la confianza cuando éstas han quedado dañadas... De este modo la Iglesia se reforzará y será cada vez más capaz de dar testimonio de la fuerza redentora de la Cruz de Cristo» [11].

Pero no debemos dejar sin una palabra de esperanza también a los desventurados hermanos que han sido la causa del mal. Sobre el caso de incesto ocurrido en la comunidad de Corinto, el Apóstol sentenció: «Que este individuo sea entregado a Satanás, con el fin de que, aunque quede corporalmente destrozado, pueda salvarse en el día del Señor» (1 Co 5,5). (Hoy diríamos: que sea entregado a la justicia humana, para que su alma obtenga la salvación). La salvación del pecador, no su castigo, es lo que le importaba al Apóstol.

Un día que predicaba al clero de una diócesis que había sufrido mucho por esta razón, me impactó un pensamiento. Estos hermanos nuestros han sido despojados de todo, ministerio, honra, libertad, y sólo Dios sabe con cuánta responsabilidad moral efectiva, en cada caso; han pasado a ser los últimos, los rechazados... Si en esta situación, tocados por la gracia, se afligen por el mal causado, unen su llanto al de la Iglesia, la bienaventuranza de los afligidos y de los que lloran pasa a ser de golpe su bienaventuranza. Podrían estar cerca de Cristo, que es el amigo de los últimos, más que muchos otros –incluido yo-, ricos de la propia respetabilidad y tal vez llevados, como los fariseos, a juzgar a quien yerra.

Pero hay una cosa que estos hermanos deberían absolutamente evitar hacer y que alguno, lamentablemente, está intentando en cambio realizar: aprovechar el clamor para sacar beneficios hasta de la propia culpa, concediendo entrevistas, escribiendo memorias, en la tentativa de hacer recaer la culpa sobre los superiores y sobre la comunidad eclesial. Esto revelaría una dureza de corazón verdaderamente peligrosa.

5. Las lágrimas más bellas

Concluyo aludiendo a un tipo de lágrimas distintas. Se puede llorar de dolor, pero también de conmoción y de alegría. Las lágrimas más bellas son las que nos llenan los ojos cuando, iluminados por el Espíritu Santo, «gustamos y vemos cuán bueno es el Señor» (Sal 34, 9).

Cuando se está en este estado de gracia, sorprende que el mundo y nosotros mismos no caigamos de rodillas y no lloremos todo el tiempo de estupor y de conmoción. Lágrimas de este tipo debían correr por el rostro de Agustín cuando escribía en las Confesiones: «Cuánto nos has amado, oh Padre bueno, que no te has reservado a tu único Hijo, sino que lo has dado por todos nosotros. ¡Cuánto nos has amado!» [12].

Lágrimas como éstas vertió Pascal la noche en que tuvo la revelación del Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob que se revela por las vías del evangelio, y en una hojita de papel (hallada cosida en el interior de su chaqueta tras su muerte) escribió: «¡Alegría, alegría, lágrimas de alegría!». Pienso que también las lágrimas con las que la pecadora empapó los pies de Jesús no eran lágrimas sólo de arrepentimiento, sino también de gratitud y de gozo.

Si en el cielo se puede llorar, es de este llanto del que está lleno el paraíso. En Estambul, la antigua Constantinopla, donde el Santo Padre viajó días atrás, vivió en torno al año 1.000 San Simeón el Nuevo Teólogo, el santo de las lágrimas. Es el ejemplo más brillante en la historia de la espiritualidad cristiana de las lágrimas de arrepentimiento que se transforman en lágrimas de estupor y de silencio. «Lloraba –cuenta en una obra suya- y estaba en un gozo inexpresable» [13]. Parafraseando la bienaventuranza de los afligidos, dice: «Bienaventurados los que siempre lloran amargamente sus pecados, porque les asirá la luz y transformará las lágrimas amargas en dulces» [14].

Que Dios nos conceda gustar, al menos una vez en la vida, estas lágrimas de conmoción y de alegría.

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[1] Gregorio Magno, Commento morale a Giobbe, 20,1 (CC 143 A, p. 1003).
[2] Lucrecio, De rerum natura, IV, 1129 s.
[3] Máximo el Confesor, Capitoli vari, IV cent. 39; en Filocalia, II, Torino 1983, p. 249.
[4] Respectivamente de Michel Onfray, de Richard Dawkins, Sam Harris, Telmo Pievani, Eugenio Lecaldano.
[5] Carlo Augusto Viano, Laici in ginocchio, Laterza, Bari.
[6] J. D.G. Dunn, Gli albori del cristianesimo, I,1, Brescia, Paideia 2006, p. 81.
[7] Robert Funk, Discurso inaugural de marzo de 1985 en Berkeley, California.
[8] Cfr. J. D.G. Dunn, Gli albori del cristianesimo, I, 1, Brescia 2006, pp. 75-82.
[9] Cf. F. Alberoni, Innamoramento e amore, Garzanti, Milán 1981.
[10] Cfr. Dunn, Christianity in the Making, Grand Rapids, Michigan 2003. Se han publicado en italiano los primeros dos volúmenes del primer tomo con el título Gli albori del cristianesimo, I, La memoria di Gesú, vol. 1: Fede e Gesú storico; I, 2: La missione di Gesú, Paideia, Brescia 2006.
[11] Benedicto XVI, Discurso a los obispos de la Conferencia Episcopal de Irlanda, sábado, 28 de octubre de 2006.
[12] Agustín, Confessioni, X, 43.
[13] Simeón, el Nuevo Teólogo, Ringraziamenti, 2 (SCh 113, p. 350).
[14] Simeón, el Nuevo Teólogo, Trattati etici, 10 (SCh 129, p. 318).

[Traducción del original italiano realizada por Zenit]
Publicado por Desconocido @ 23:37  | Espiritualidad
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Ciudad del Vaticano, 14/12/2006.- Después del encuentro privado de esta mañana y del intercambio de discursos, el Papa y el arzobispo de Atenas y de toda Grecia, Su Beatitud Christodoulos, firmaron una Declaración Común en presencia de los miembros de la delegación griega y los representantes católicos.

"Nosotros, Benedicto XVI, Papa y Obispo de Roma, y Christodoulos, Arzobispo de Atenas y de toda Grecia, en este lugar sagrado de Roma -escriben- (...) deseamos vivir siempre más intensamente nuestra misión de dar testimonio apostólico, de transmitir la fe (...) y anunciar la Buena Nueva del nacimiento del Salvador. (...) Es también nuestra responsabilidad común superar, en el amor y la verdad, las múltiples dificultades y experiencias dolorosas del pasado (...)".

"Nuestro encuentro en la caridad nos hace más conscientes de nuestra tarea común: recorrer juntos el arduo camino del diálogo en la verdad para restablecer la comunión plena de fe en el vínculo del amor. Obedeceremos así al mandato divino (...) y proseguiremos nuestro empeño, (...) siguiendo el ejemplo apostólico y dando prueba de amor mutuo y espíritu de reconciliación".

"Reconocemos los pasos importantes en el diálogo de la caridad y en las decisiones del Concilio Vaticano II en materia de relaciones entre nosotros. Además, esperamos que el diálogo teológico bilateral aproveche estos elementos positivos para formular proposiciones aceptadas de una y otra parte, en espíritu de reconciliación (...)".

"Afirmamos unánimemente la necesidad de perseverar en el camino de un diálogo teológico constructivo. Porque, a pesar de las dificultades, este es uno de los caminos esenciales de que disponemos para restablecer la unidad tan deseada, (...) como para reforzar la credibilidad del mensaje cristiano en una época turbulenta de la sociedad pero también de gran búsqueda espiritual por muchos contemporáneos nuestros, inquietos frente a la globalización creciente, que a veces amenaza incluso al ser humano en su misma existencia y en su relación con Dios y con el mundo".

" (...) Renovamos solemnemente nuestro deseo de anunciar al mundo el Evangelio de Jesucristo, especialmente a las nuevas generaciones. (...) Esto es muy importante en nuestras sociedades, donde numerosas corrientes de pensamiento alejan de Dios y no atribuyen sentido a la existencia".

"Pensamos que las religiones tienen un papel que desempeñar para asegurar el triunfo de la paz en el mundo y que no deben, de ninguna manera, ser focos de intolerancia o de violencia. Como líderes religiosos cristianos, exhortamos a todos los líderes religiosos a perseguir y a reforzar el diálogo interreligioso, y a trabajar para crear una sociedad de paz y de fraternidad entre las personas y entre los pueblos. Es una de las misiones de las religiones".

El Papa y el arzobispo reconocen el enorme progreso de la ciencia, pero manifiestan su preocupación por "los experimentos sobre el ser humano, que no respetan ni la dignidad ni la integridad de la persona en todas las etapas de su existencia, desde la concepción hasta su fin natural". También piden que se "protejan con mayor eficacia" en todo el mundo "los derechos fundamentales del ser humano, fundados en la dignidad de la persona creada a imagen de Dios".

"Deseamos -continúan- una fecunda colaboración para que nuestros contemporáneos vuelvan a descubrir las raíces cristianas del Continente europeo". Esto "les ayudará a vivir y a promover los valores humanos y espirituales fundamentales para las personas y para el desarrollo de las mismas sociedades".

Benedicto XVI y Su Beatitud Christodoulos invitan a los países ricos a ser solidarios con los países menos desarrollados. También "es importante -escriben- no explotar de manera abusiva la creación, que es obra de Dios". En este sentido piden "una gestión razonable y respetuosa, para que sea correctamente administrada, siendo solidarios, especialmente con los pueblos que padecen hambre, y para dejar a las generaciones futuras una tierra verdaderamente habitable para todos".

En el último punto de la declaración, el Santo Padre y el arzobispo de Atenas y de toda Grecia imploran a Dios que "conceda a todos los hombres el don de la paz, en la caridad y la unidad de la familia humana".
Publicado por Desconocido @ 0:58  | Documentos de la Iglesia
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ZENIT publica el discurso que pronunció el jueves, 14 de Diciembre de 2006, Benedicto XVI al final de la ceremonia de entrega de las cartas credenciales de los embajadores de Dinamarca, Kirguizistán, Mozambique, Uganda, Siria y Lesotho.


Excelencias:
Con alegría os recibo con motivo de la presentación de las Cartas que os acreditan como embajadores extraordinarios y plenipotenciarios de vuestros países: Dinamarca, Kirguizistán, Mozambique, Uganda, Siria y Lesotho. Al agradeceros las gentiles palabras que me habéis dirigido de parte de vuestros Jefes de Estado, os pido que les transmitáis mis saludos cordiales y mis mejores deseos para sus personas y para su elevada misión al servicio de su nación.

Por medio vuestro, quisiera también saludar a todas las autoridades civiles y religiosas de vuestros países, así como a todos vuestros compatriotas, pensando particularmente en las comunidades católicas, que viven en medio de sus hermanos y que colaboran con ellos.

El año que concluye ha sido testigo de numerosos conflictos en los diferentes Continentes. Como diplomáticos, sin duda alguna estáis preocupados por las situaciones y los estallidos de tensión que afectan a las poblaciones locales, causando un gran número de víctimas inocentes. Por su parte, la Santa Sede comparte esa inquietud, que puede poner en peligro la supervivencia de varias poblaciones y hacer que recaiga sobre los más pobres el peso del sufrimiento y de la falta de los bienes más esenciales.

Para afrontar estos fenómenos las autoridades y todas las personas que tienen responsabilidades en la sociedad civil deben escuchar cada vez más a sus pueblos, buscando las soluciones más eficaces para responder a las situaciones de desamparo y de pobreza, y para un reparto de beneficios lo más equitativo posible, tanto en el seno de cada nación como en el ámbito de la comunidad internacional.

Los responsables de la sociedad tienen efectivamente el deber de no crear ni mantener en un país o en una región situaciones de grave insatisfacción en ámbito político, económico o social, que harían pensar a las personas que son dejadas a un lado por la sociedad, y por los puestos de decisión y de gestión, y que carecen del derecho de gozar de los frutos de la producción nacional.

Esas injusticias sólo pueden ser fuente de desórdenes y engendrar una especie de escalada de la violencia. La búsqueda de la paz, de la justicia y de la buena armonía entre todos debe ser uno de los objetivos prioritarios, que exige a los responsables de un país prestar atención a sus realidades concretas, comprometiéndose a suprimir todo lo que se opone a la equidad y a la solidaridad, particularmente la corrupción y la falta de división de los recursos.

Esto supone, por tanto, que las personas con autoridad en la nación tengan la preocupación constante de considerar su compromiso político y social como un servicio a las personas y no como la búsqueda de beneficios para un reducido número de personas, en detrimento del bien común. Sé que hace falta valor para mantenerse firme en medio de las dificultades, cuando el objetivo es el bien de los individuos y de la comunidad nacional. Sin embargo, en la vida pública, el coraje es una virtud indispensable para no dejarse guiar por ideologías partidistas, por grupos de presión o por el deseo del poder. Como recuerda la Doctrina Social de la Iglesia, el bien de las personas y de los pueblos debe ser siempre el criterio prioritario de las decisiones en la vida social.

Al comenzar vuestra misión ante la Santa Sede, os expreso, señoras y señores embajadores, mis más cordiales deseos de éxito en vuestro trabajo. Que el Todopoderoso os acompañe, a vosotros mismos, a vuestros seres queridos, a vuestros colaboradores, y a todos los habitantes de vuestros países, y que llene a cada uno con la abundancia de sus bendiciones.

[Traducción del original francés realizada por Zenit.
© Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana]
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viernes, 15 de diciembre de 2006
DOMINGO 3 DE ADVIENTO / C
17 de diciembre de 2006

Que Jesús, el Señor, que sale a nuestro encuentro en cada persona y cada acontecimiento de nuestra vida, esté con todos vosotros.

MONICIÓN DE EENTRADA

Falta muy poco para la Navidad. Justo hace quince días que empezamos el Adviento. Es el tiempo propicio para estar alegres, para vivir con gozo. Las lecturas de hoy nos invitarán a esta alegría. Es posible que tengamos motivos personales para estar cansados, abatidos, tristes. Incluso es posible que el ambiente de calles y tiendas nos agobie, nos aturda. Pero Dios nos colma de la verdadera felicidad, y nosotros nos disponemos a celebrar su venida entre nosotros. Por eso estamos ale-gres.
Corona de Adviento: Para anunciar esta alegría, encendemos tres cirios de la corona de Adviento. Jesús nos ilumina con su luz.

Tres miembros de la asamblea, o el propio celebrante, encienden tres cirios de la corona de Adviento. Entretanto, se puede cantar otra estrofa del canto de entrada, o bien decir las siguientes invocaciones, o lo que sea costumbre en el lugar.

Luz del mundo, que vienes a iluminar a los que viven en las tinieblas. SEÑOR, TEN PIEDAD.
Guía de los hombres, que vienes a conducir a tu pueblo por las sendas de la verdad y de la justicia.
CRISTO, TEN PIEDAD.
Fuente de vida, que vienes a curar las heridas de nuestra debilidad. SEÑOR, TEN PIEDAD.

1. lectura (Sofonías 3,14-18a): El profeta Sofonías nos invita a alegrarnos de todo corazón, porque el Señor está en medio de nosotros y nos ama. Después, pro-clamaremos jubilosos las palabras del profeta Isaías: "Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel".


2. lectura (Filipenses 4,4-7): También el apóstol Pablo nos invita a vivir alegres. La proximidad del Señor nos llena de confianza; nada nos debe preocupar. Vivir en la amargura aleja de Dios y de los hermanos. En cambio, la paz del Señor custodia nuestros corazones.

Oración universal: El Señor está cerca. Por eso, con toda confianza, le presentamos nuestras peticiones diciendo: VEN, SEÑOR JESÚS.

Para que toda la Iglesia, todos los cristianos, sepamos renovarnos para recibir al Señor que viene a nosotros.
OREMOS:

Para que los que se han consagrado a Dios en la vida sacerdotal o religiosa, se sientan siempre acompaña-dos por su fuerza y su gracia. OREMOS:

Para que en el mundo crezca la justicia; para que la riqueza no quede en manos de unos pocos, sino que llegue a todos los seres humanos, como Dios quiere.
OREMOS:

Para que todos los que tienen alguna clase de poder, sea del tipo que sea, lo ejerzan siempre con buena voluntad y espíritu de servicio. OREMOS:

Para que en todas las circunstancias de la vida, pase lo que pase, no dejemos nunca de confiar en el Señor.
OREMOS:

Ven, Señor, tú que traes la paz y la alegría al mundo. Ven a salvarnos, tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Publicado por Desconocido @ 22:51  | Liturgia
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1. Amarás la sonrisa como "sacramento de Jesús" que pone ilusión y sentido de vida a cuantos están sentados en sombras de angustia y desesperación.

2. Nunca lanzarás "sonrisas irónicas y despectivas" a los demás, pues, según dice Shakespeare, los "puedes matar".

3. La sonrisa será tu diaria "catequesis" para evangelizar a los que te rodeen para que fácilmente puedan descubrir el cristianismo como una "convivencia festiva".

4. Tu sonrisa dará "razones de vivir" a cuantas personas encuentres por esta baja tierra.

5. Con tu sonrisa instalarás en el mundo la "cultura de la vida": la acogida, el amor, la ilusión, la entrega y la paz.

6. Tu sonrisa será una prueba sencilla de la existencia de Dios.

7. Brindarás sonrisas a todos: a niños, a jóvenes, a mayores y a ancianos. Tu sonrisa será universal.

8. Con tu sonrisa no te llamarán sólamente "simpático", sino "hermano de los hombres".

9. Sonriendo pondrás ternura, ilusión, esperanza, poesía y transparencia en esta sociedad consumista preocupada por el "tener'.

10. Prestarás a Jesús tu sonrisa para que siga acogiendo y aliviando a los desheredados del gozo.
Richard Cuadrado

Publicado por Desconocido @ 22:43
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jueves, 14 de diciembre de 2006
Mensaje de Navidad del obispo de Tarahumara, Rafael Sandoval Sandoval.

DESDE LA SIERRA TARAHUMARA
DESEAMOS QUE ESTA NAVIDAD
TRAIGA PAZ A TODOS LOS HOMBRES DE BUENA VOLUNTAD
FELIZ NAVIDAD DESDE LA TARAHUMARA


Con mi saludo y oración, bendigo a todos con afecto en el Señor Jesús.

+Rafael Sandoval Sandoval M.N.M.
Obispo de Tarahumara


¡FELIZ NAVIDAD DESDE LA SIERRA TARAHUMARA!



Ponte en silencio, recógete. Escoge un lugar tranquilo y ponte en paz.

La Navidad no está en las fiestas, en los regalos, en el arbolito ni en los brindis. La vivencia espiritual profunda de este misterio sólo puede vivirse en el silencio del corazón.

Mírate a ti mismo y déjate mirar por Dios.

Acéptate a ti mismo como eres. No huyas acusándote de tus infidelidades. Toma en paz, sin amargura, tu pasado y tu presente. Eres pobre, limitado e imperfecto.
Trata de sentir dentro de ti ese vacío de tu corazón. El único que lo puede llenar es ese Niño, que es Dios.

Acepta las tinieblas que traes.

Cuando Dios creó el cielo y la tierra, la tierra estaba desierta y las tinieblas cubrían el caos. Pero el Espíritu Santo empezó a aletear, y la creación se transformó, de caos en cosmos, es decir, en algo ordenado y hermoso. Tal vez te das cuenta que tu corazón es un pequeño caos o tinieblas. Necesitas que el Espíritu te lleve a una vida de armonía.
Deja que te hable la Luz que viene a visitar las tinieblas de este mundo; tú también estás en oscuridad, y no hay más luz que la que viene a traer este Niño.

Dios viene, y quiere nacer en tu corazón. En ese corazón tuyo, tan distinto a todos los demás e irrepetible. Él, que hizo tu corazón, quiere venir a él como lo hizo en el pesebre.

Métete a la escena, y mira a ese Niño. Él es la Palabra, sin embargo no habla. Los recién nacidos no hablan. Pero el silencio de este recién nacido vale tanto como el Sermón de la Montaña. En este mundo de tanta palabrería, este Niño, que es la Palabra, está en silencio.

Acepta tu pobreza

No importa que tu corazón sea pobre. Él también era pobre y vino buscando especialmente a los pobres. La pobreza mayor del hombre es el pecado. Mira, pues, tu corazón que es tan pobre como el pesebre, y las pajas tan de poco valor como tu pasado, presente y futuro imprevisible.

Ya no mires hacia atrás, pues la vida no tiene vuelta. Mira tu presente tal como está, y tu futuro incierto. No caigas en la tentación de preguntarte el porqué de tantas cosas que te han pasado. Pregúntate, ante ese Niño, el para qué te sirve todo. El futuro está en las manos de Dios y en tu respuesta que hoy le des al Señor. Poco a poco se te irá revelando en la vida el plan de Dios sobre ti.

Mira a ese Niño

Él calla, pero dice tanto. También, cuando todos los días nace en el altar, guarda silencio de recién nacido. Fíjate en ese Niño. Sólo conociéndolo podrás conocerte a ti mismo y a los demás.
El mundo sería otro sin la Navidad. Sería otra cosa mucho más fría y sin sentido. ¿Cómo andaríamos los hombres sin la Navidad?

“Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra
a los hombres que ama el Señor” (Lc. 2,14)


Desde la Sierra Tarahumara, en nombre propio y de esta diócesis pobre, deseamos que esta Navidad traiga Paz a todos los hombres de buena voluntad.

Con mi saludo y oración, bendigo a todos con afecto en el Señor Jesús.

+Rafael Sandoval Sandoval M.N.M.
Obispo de Tarahumara


MIRA LAS POBREZAS

› La de Jesús

Viene vulnerable, débil y pequeño. Entra sin hacerse anunciar; como desapercibido. Entra como servidor que se ofrece. Su existencia no fue la de un privilegiado. Desde el principio, su vida fue rodeada de inseguridad y persecución. Tuvo que contentarse con nacer en un pesebre. No lo recibieron en su casa. Huye a Egipto. Conoce la privación, sufrimiento e inseguridad. Es un refugiado. Ser Hijo de Dios no es garantía de una vida cómoda, sino de responder al odio con amor.
Estuvo sometido a la ley del progreso y crecimiento humano. Aprendió a andar, a pensar, a rezar y comportarse. Lo aprendió de todos. Aprendió a conocer el mundo, a los hombres y mujeres, a Dios su Padre. Aprendió un oficio. Ahí aprende a trabajar en comunidad: todos recogen la cosecha y todos colaboran. Vive en una aldea, donde todo se comparte; donde la gente se conoce y es solidaria. Se vive con los demás y para los demás. Así vive Dios.

› La de María

Busca a Dios con sinceridad y con disponibilidad. En su cántico podemos ver su personalidad espiritual: mujer que se alegra porque “Dios es mi salvador”, “ha mirado la humillación de su esclava”, y porque “ha hecho grandes cosas el Omnipotente”. Ella se reconoce solidaria con todos los que viven al margen de la sociedad y llevan una vida cargada de todo género de privaciones. Pero no sólo solidaria, sino compañera en el camino de la vida.

› La de los pastores

Son gente pobre, humilde y trabajadora. Tenían un oficio despreciado. Cuidaban el rebaño y no tenían bienes. Dormía al raso y eran personas mal pagadas. Les entregan el rebaño, pero no les dan dónde vivir. Viven al raso y con frío. Trabajan en condiciones inhóspitas. Trabajan para otros. No tienen lo suficiente para vivir con dignidad.
Medita en la pobreza. Es disponibilidad “vayamos a Belén”. Es la capacidad de ver lo grande en lo pequeño “fueron anunciando”. Es la alegría de no tener nada que perder. Es el asombro “todos quedaban asombrados”. Es el gozo y la satisfacción de entregarse en los brazos de la vida.

› Las personas más cercanas

Tal vez están muy solas a pesar de estar cerca de ti físicamente. ¿Qué te dice la Navidad en relación a ellas? Tal vez están muy solas. ¿Las amas y les sirves?, ¿o sólo las utilizas o dominas? ¿Las respetas y aceptas en tu vida? Navidad es compartir lo que tienes y lo que eres; amar sin y darte sin cálculo, y ponerte al servicio de ellos para que sean felices.

Las personas que te conocen

Tal vez son muchas, pero no se sienten queridas por ti. Tal vez están ahí, sin que les des una mano. Tal vez no te has fijado en su pobreza radical. Necesitados de tu cariño y de tu amistad.
Las personas que son de tu patria
¿En qué medida te interesan? ¿Qué harás por ellas en esta Navidad? ¿Sientes su pobreza como tuya? Ahí están los miles de gente pobre que tiene frío en el cuerpo y en el alma.

Las personas del mundo

Son aquellos que viven en tu mismo planeta y que tienen la misma marca que tú: personas e hijos de Dios. ¿Te interesan y los sientes como hermanos?

¡FELIZ NAVIDAD!
Publicado por Desconocido @ 23:08  | Hablan los obispos
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ZENIT publica la intervención de Benedicto XVI en la audiencia general del miércoles, 13 de Diciembre de 2006, dedicada a comentar las figuras de dos de los colaboradores más cercanos de san Pablo apóstol: Timoteo y Tito.



Queridos hermanos y hermanas:
Después de haber hablado ampliamente del gran apóstol Pablo, hoy tomamos en consideración a dos de sus colaboradores más cercanos: Timoteo y Tito. A ellos están dirigidas tres cartas tradicionalmente atribuidas a Pablo, de las que dos están destinadas a Timoteo y una a Tito.

«Timoteo» es un nombre griego y significa «que honra a Dios». Mientras Lucas, en los Hechos de los Apóstoles, le menciona seis veces, Pablo en sus cartas le nombra en 17 ocasiones (además aparece una vez en la Carta a los Hebreos). Podemos deducir que para Pablo gozaba de gran consideración, aunque Lucas no nos cuenta todo lo que tiene que ver con él. El apóstol, de hecho, le encargó misiones importantes y vio en él una especie de «alter ego», como se puede ver en el gran elogio que hace de él en la Carta a los Filipenses. «A nadie tengo de tan iguales sentimientos («isópsychon») que se preocupe sinceramente de vuestros intereses» (2,20).

Timoteo había nacido en Listra (a unos 200 kilómetros al noroeste de Tarso) de una madre judía y de un padre pagano (Cf. Hechos 16, 1). El hecho de que la madre hubiera contraído un matrimonio mixto y que no hubiera circuncidado a su hijo hace pensar que Timoteo se crió en una familia que no era estrictamente observante, aunque se dice que conocía las Escrituras desde la infancia (Cf. 2 Timoteo 3, 15). Se nos ha transmitido el nombre de su madre, Eunice, y el de su abuela Loida (Cf. 2 Timoteo 1, 5).

Cuando Pablo pasó por Listra al inicio del segundo viaje misionero, escogió a Timoteo como compañero, pues «los hermanos de Listra e Iconio daban de él un buen testimonio» (Hechos 16, 2), pero «le circuncidó a causa de los judíos que había por aquellos lugares» (Hechos 16, 3). Junto a Pablo y Silas, Timoteo atravesó Asia Menor hasta Tróada, desde donde pasó a Macedonia. Se nos dice que en Filipos, donde Pablo y Silas fueron acusados de alborotar la ciudad y encarcelados por haberse opuesto a que algunos individuos sin escrúpulos se aprovecharan de una joven adivina (Cf. Hechos 16, 16-40), Timoteo quedó libre. Cuando después Pablo se vio obligado a viajar hasta llegar a Atenas, Timoteo le alcanzó en esa ciudad y desde allí fue enviado a la joven Iglesia de Tesalónica para confirmarla en la fe (Cf. 1 Tesalonicenses 3,1-2). Se unió después al apóstol en Corinto, dándole buenas noticias sobre los tesalonicenses y colaborando con él en la evangelización de esa ciudad (Cf. 2 Corintios 1, 19).

Volvemos a encontrar a Timoteo en Éfeso, durante el tercer viaje misionero de Pablo. Desde allí, el apóstol escribió probablemente a Filemón y a los Filipenses, y ambas cartas son redactadas junto a Timoteo (Cf. Filemón 1; Filipenses 1, 1). De Éfeso, Pablo le envió a Macedonia junto a un cierto Erasto (Cf. Hechos 19,22) y después a Corinto, con el encargo de llevar una carta, en la que recomendaba a los corintios que le dieran buena acogida (Cf. 1 Corintios 4,17; 16,10-11).

Aparece otra vez como co-redactor de la Segunda Carta a los Corintios, y cuando desde Corintio Pablo escribe la Carta a los Romanos, transmite los saludos de Timoteo, así como el de los demás (Cf. Romanos 16,21). Desde Corinto, el discípulo volvió a viajar a Tróada, en la orilla asiática del Mar Egeo, para esperar allí al apóstol que se dirigía hacia Jerusalén al concluir su tercer viaje misionero (Cf. Hechos 20, 4).

Desde ese momento, en la biografía de Timoteo, las fuentes antiguas sólo nos ofrecen una mención en la Carta a los Hebreos, donde puede leerse: «Sabed que nuestro hermano Timoteo ha sido liberado. Si viene pronto, iré con él a veros» (13, 23).

Concluyendo, podemos decir que la figura de Timoteo destaca como la de un pastor de gran importancia. Según la posterior «Historia eclesiástica» de Eusebio, Timoteo fue el primer obispo de Éfeso (Cf. 3, 4). Algunas de sus reliquias se encuentran desde 1239 en Italia, en la catedral de Termoli, en Molise, procedentes de Constantinopla.

Por lo que se refiere a la figura de Tito, cuyo nombre es de origen latino, sabemos que era griego de nacimiento, es decir, pagano (Cf. Gálatas 2, 3). Pablo se lo llevó a Jerusalén con motivo del así llamado Concilio apostólico, en el que se aceptó solemnemente la predicación a los paganos del Evangelio sin los condicionamientos de la ley de Moisés.

En la Carta que le dirige, el apóstol le elogia definiéndole «verdadero hijo según la fe común» (Tito 1, 4). Después de que Timoteo se fuera de Corinto, Pablo envió a Tito con la tarea de hacer un llamamiento a la obediencia a esa comunidad rebelde. Tito llevó la paz entre la Iglesia de Corinto y el apóstol escribió estas palabras: «el Dios que consuela a los humillados, nos consoló con la llegada de Tito, y no sólo con su llegada, sino también con el consuelo que le habíais proporcionado, comunicándonos vuestra añoranza, vuestro pesar, vuestro celo por mí hasta el punto de colmarme de alegría… Eso es lo que nos ha consolado. Y mucho más que por este consuelo, nos hemos alegrado por el gozo de Tito, cuyo espíritu fue tranquilizado por todos vosotros». (2 Corintios 7,6-7.13). Pablo volvió a enviar Tito --a quien llama «compañero y colaborador» (2 Corintios 8, 23)-- para organizar la conclusión de las colectas a favor de los cristianos de Jerusalén (Cf. 2 Corintios 8, 6). Ulteriores noticias que se encuentran en las cartas pastorales hablan de él como obispo de Creta (Cf. Tito 1, 5), desde donde, por invitación de Pablo, se unió al apóstol en Nicópolis, en Epiro, (Cf. Tito 3,12). Más tarde fue también a Dalmacia (Cf. 2 Timoteo 4, 10). No tenemos más información sobre los viajes sucesivos de Tito ni sobre su muerte.

En definitiva, si consideramos juntas las dos figuras de Timoteo y de Tito, nos damos cuenta de algunos datos muy significativos. El más importante es que Pablo se sirvió de colaboradores en el desarrollo de sus misiones. Él es, ciertamente, el apóstol por antonomasia, fundador y pastor de muchas Iglesias. De todos modos, queda claro que no lo hacía todo solo, sino que se apoyaba en personas de confianza, que compartían el esfuerzo y las responsabilidades.

Cabe destacar además la disponibilidad de estos colaboradores. Las fuentes con que contamos sobre Timoteo y Tito subrayan su disponibilidad para asumir las diferentes tareas, que con frecuencia consistían en representar a Pablo incluso en circunstancias difíciles. Es decir, nos enseñan a servir al Evangelio con generosidad, sabiendo que esto implica también un servicio a la misma Iglesia.

Acojamos, por último, la recomendación que el apóstol Pablo hace a Tito en la carta que le dirige: «Es cierta esta afirmación, y quiero que en esto te mantengas firme, para que los que creen en Dios traten de sobresalir en la práctica de las buenas obras. Esto es bueno y provechoso para los hombres» (Tito 3, 8). Con nuestro compromiso concreto, debemos y podemos descubrir la verdad de estas palabras, y realizar en este tiempo de Adviento obras buenas para abrir las puertas del mundo a Cristo, nuestro Salvador.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit. Al final de la audiencia, el Papa saludó en varios idiomas a los peregrinos. En español, dijo:]

Queridos hermanos y hermanas:
En la catequesis de hoy consideramos las figuras de Timoteo y Tito, dos de los colaboradores más estrechos de san Pablo. Timoteo fue enviado por el Apóstol para algunas misiones importantes, lo cual demuestra la gran consideración en que lo tenía. Al inicio de su segundo viaje misionero, Pablo lo eligió como compañero, recorriendo juntos Asia Menor, Macedonia, y llegando hasta Atenas. Durante el tercer viaje apostólico, encontramos a Timoteo en Éfeso, desde donde fue enviado para cumplir diversos encargos. Aparece también junto al Apóstol en algunas de sus Cartas, así como el saludo final en la Carta a los Romanos. En cuanto a Tito, sabemos que Pablo lo llevó consigo a Jerusalén para participar en el llamado Concilio apostólico. El Apóstol le dirigió también una Carta y le encargó varias misiones, como la pacificación en la comunidad de Corinto o la colecta para los cristianos necesitados de Jerusalén.

La consideración de estas dos figuras nos enseña, en primer lugar, cómo Pablo se sirve de unos colaboradores de confianza para llevar a cabo su misión. Por otra parte, destaca la disponibilidad de los mismos y su prontitud a la hora de asumir diversos encargos, a veces nada fáciles, enseñándonos así a servir con generosidad la gran causa del Evangelio.

Saludo cordialmente a los visitantes de lengua española. En especial a la parroquia Santa María Reina de Barcelona, a la Estudiantina de la Universidad Autónoma de Querétaro (México), - ¡muchas gracias por vuestro canto! - así como a los demás peregrinos de España y Latinoamérica. Siguiendo el ejemplo de aquellos primeros colaboradores de los Apóstoles, os animo a anunciar con valentía y entrega en vuestra vida a Cristo, el único Salvador de los hombres.

¡Muchas gracias por vuestra visita!

[© Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por Desconocido @ 22:22  | Habla el Papa
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14 Dic. 06 (ACI).- La Oficina de las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice publicó hoy el calendario de las ceremonias que presidirá el Santo Padre durante el período navideño:

Domingo 24: Solemnidad de la Natividad del Señor. A las 24:00 –hora de Roma–, en la Basílica vaticana, el Papa celebrará la Santa Misa del Gallo.
Lunes 25: Solemnidad de la Natividad del Señor. A las 12:00, desde el balcón central de la Basílica vaticana, el Papa dirigirá su mensaje de Navidad e impartirá la bendición "Urbi et Orbi".
Domingo 31: A las 6:00 p.m., en la Basílica vaticana, el Santo Padre presidirá las primeras Vísperas de la Solemnidad de Santa María, Madre de Dios y se cantará el "Te Deum" de acción de gracias al concluir el año civil.
Lunes 1: Solemnidad de Santa María, Madre de Dios. A las 10:00 a.m. en la Basílica vaticana, el Papa presidirá la celebración de la solemnidad con ocasión de la XI Jornada Mundial de la Paz, sobre el tema "La persona humana, corazón de la paz".
Sábado 6: Solemnidad de la Epifanía del Señor. A las 10:00, en la Basílica de San Pedro, Benedicto XVI celebrará la Santa Misa.
Domingo 7: Festividad del Bautismo del Señor. A las 10:00, en la Capilla Sixtina, el Papa presidirá la Celebración Eucarística durante la cual administrará el sacramento del Bautismo a algunos niños y niñas.
Publicado por Desconocido @ 21:34  | Noticias internacionales
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Caritas ha enviado a las parroquias diversos materiales para NAVIDAD 2006 entre los que se encuentra un díptico para repartir, con el título "Derecho a una vivienda digna".



...Estando allí le llegó el tiempo del parto y dió a luz a su hijo primogénito; lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre; porque no encontró sitio en la posada"


Cáritas
Trabajamos por la justicia



Cáritas con su amplia red internacional, formada por 162 Cáritas nacionales, y su articulada red nacional, constituida por más de 5.000 Cáritas Parroquiales, 68 Cáritas Diocesanas y sus correspondientes Cáritas Regionales o Autonómicas, tiene como principal objetivo la ayuda al desarrollo integral de la dignidad humana de todas las personas que se encuentran en situación de precariedad social.

Por qué el derecho a la vivienda
El derecho a la vivienda digna es un elemento imprescindible constitutivo de la dignidad de todo ser humano. El acceso de las personas a una residencia constituye una premisa básica en la integración social. Pero para muchas personas este derecho está siendo negado.

Los colectivos más vulnerables de nuestra sociedad (los inmigrantes recién llegados, indocumentados, los que carecen de recursos suficientes y, en algunos casos, los solicitantes de asilo y refugio, adultos solteros, jóvenes, minorías étnicas y las mujeres con cargas familiares) tienen serias dificultades para poder acceder y/o mantener una vivienda adecuada.

Qué pedimos

El derecho a una vivienda digna para los colectivos más vulnerables y empobrecidos nos interpela a promover las siguientes acciones de solidaridad y denuncia:

1. Promover el acceso a una vivienda digna como derecho constitucional.


2. Solicitar el compromiso de las administraciones locales y autonómicas para la creación de una oferta seria y efectiva de alquiler social destinada a los sectores más vulnerables y empobrecidos.

3. Colaborar en la sensibilización para frenar y controlar el peso desmesurado del entramado financiero constructor que favorece la compra de la vivienda como inversión especulativa en lugar de como valor de, uso.

4. Impulsar entre la comunidad cristiana iniciativas solidarias de alquileres asequibles con las personas y familias más desfavorecidas.

5 Pedir mejoras de las condiciones de habitabilidad de las viviendas antiguas situadas en los centros históricos de las ciudades, principalmente ocupadas por personas mayores y por población con escasos recursos.

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Publicado por Desconocido @ 21:30  | Comunicados Diocesanos
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Acogemos el artículo pubplicado en el Boletín número 164, julio - septiembre 2006, de MANOS UNIDAS, en la sección de COLABORACIÓN, titulado "Cuidadores de la vida" de María Fernánez Muñoz.


Cuidadores de la vida


María Ángeles Fernández Muñoz


Diplomada en Enfermería y licenciada en Ciencias de la Información, dirige y presenta el programa de TVE "Últimas Preguntas trabaja en la RTV diocesana de Toledo y
en Radio Santa María, al mismo tiempo que colabora con diversas publicaciones.


En el periodismo hay una máxima, de esas que no se enseñan en la Universidad pero todos sabemos que existe, que dice algo así como que es noticia que un niño muerde a un perro, no que el perro muerda al niño. Es decir, la noticia está en lo que se sale de lo "normal", nos llama la atención lo que ocurre de un modo diferente al que esperamos.

Por eso en los medios de comunicación no se da cuenta, por ejemplo, de todos los niños que nacen cada día; sólo de aquéllos que lo hacen el día 1 de enero (más por las escasas noticias que suele haber ese día que por lo curioso de la fecha) o quienes nacen en lugares o circunstancias poco habituales.

Digo esto porque no es habitual que los medios, y la sociedad en general, demos demasiada importancia a cuestiones relacionadas con la vida, las vemos como algo normal. Sin embargo, creo que conviene que degustemos esos momentos exquisitos de vida que nos regala la propia vida. Es sencillo, basta con que paremos un poco y miremos a nuestro alrededor.

Es cierto que también encontramos situaciones de dolor, de sufrimiento... pero ¿no es esto también generador de vida? Nos lo demostró hace muchos años Jesús, aunque dos milenios después todavía a veces nos cueste creerlo.

Si no hay amor no hay nada

Recuerdo lo que ocurrió poco antes de la pasada Navidad en Barcelona, cuando una mujer y sus tres hijos pequeños murieron en su casa a causa de una explosión, al parecer provocada por un vecino, que también falleció. Recuerdo las tremendas imágenes del entierro en las que se veía a ese padre y esposo dejando unos objetos sobre las cajas que albergaban los restos de las personas a las que más quería... el chupete del pequeñín, unas canicas del mediano, con la advertencia de que no las perdiera, un camión que fue suyo y con el que ahora jugaba su hijo, y el teléfono móvil de su mujer... para que le llama-se cuando llegasen al cielo.

Pocos días después, este mismo hombre dirigió una carta de agradecimiento a todas las personas e instituciones que habían estado cerca de su familia durante esos días, una carta que podía ser destinada a cada uno de nosotros.

David terminaba con estas palabras: "sólo me queda un pequeño consejo para todos, abrazad a los vuestros, abrazadlos siempre que podáis. Aquel beso que no se da, se pierde para siempre. Sin amor no hay nada, os lo aseguro".

En aquel momento, entendí un poco mejor qué era la vida, esa vida que sólo se sostiene sobre el pilar del amor.


El sentido del sufrimiento

Y es que uno de los grandes interrogantes del hombre a lo largo de la Historia tiene que ver con el dolor y el sufrimiento. ¿Por qué existe el dolor? ¿Por qué permite Dios el sufrimiento? ¿Tiene algún significado para nuestras vidas?

En los últimos años hemos podido ver en el cine dos películas que abordaban esta cuestión, "Mar adentro" y "Million dolar baby". Aunque de un modo distinto, las dos se servían magníficamente del lenguaje cinematográfico para abordar la cuestión del dolor y el sufrimiento provocados por la inmovilidad del cuerpo.

El final de los protagonistas de ambas historias es el mismo; sin embargo, creo que hay una gran diferencia entre la película de Alejandro Amenábar y la de Clint Eastwood. Me refiero a las consecuencias humanas que se derivan de la ayuda que prestan los amigos a los protagonistas para morir. A pesar de ello, la sensación con la que quedan la mayoría de los espectadores al salir del cine es muy similar. Amenábar se basó en una historia real, aunque no está reflejada con rigurosa exactitud; al fin y al cabo es cine. No tengo constancia de que Eastwood cuente un suceso calcado de la realidad, pero sí puede ser reflejo de historias muy parecidas.

Por cierto, el mismo día en que estas dos películas eran premiadas por la Academia del Cine americana la vida nos mostraba otra historia verdadera. Desde la enorme ventana al mundo que es la televisión vimos otra ventana, estaba en la décima planta del Hospital Gemelli, de Roma, y por ella se asomó Juan Pablo II pocos días antes de su muerte, haciendo fecundo el dolor y dignificando la vejez y la enfermedad. Y sin necesidad de asomarme a ventanas mediáticas, como son el cine y la televisión, he visto a jóvenes que han quedado tetrapléjicos tras un accidente provocado por una zambullida en el mar o como con-secuencia del impacto de una bala asesina que quedó incrustada en su médula.

A ellos los he visto amar la vida. Los he visto planificar proyectos de futuro, sin duda muy diferentes a los que estaban en su mente apenas un minuto antes de los accidentes, y más aún, los he visto hacer realidad sus sueños.

Como también he visto a muchas mujeres jóvenes que han venido a nuestro país en busca de una vida mejor, de un paraíso imaginado que, en muchas ocasiones, termina convirtiéndose en un intransitable desierto. Desierto que se hace aún más árido cuando, creyendo haber encontrado al menos el amor de un hombre, quedan embarazadas e inmediatamente abandonadas con unos cientos de euros sobre la mesa para abortar la criatura que llevan dentro. Pero las he visto levantar la cabeza y decir sí a la vida, a la de su hijo y a la suya. Una vida cargada de dificultades, incertidumbres, miedos... pero también de ilusiones y esperanzas que se van haciendo realidad con su esfuerzo, tesón y, seguro que también, gracias a su fe.

Y, por supuesto, con la ayuda de los demás, que pienso es nuestro gran reto: ser cuidadores de la vida. De la nuestra y de la de los demás. No debemos, no podemos desinhibirnos de nuestra responsabilidad.

La vida nos presenta situaciones que nos hacen plantearnos interrogantes como los que exponíamos al principio. La respuesta, humanamente hablando, es difícil y, si se llega a descubrir, aún resulta más difícil expresarla con palabras. Pero hay un lenguaje que va más allá de las palabras. El lenguaje del sufrimiento fe-cundo, del amor a la vida.
Publicado por Desconocido @ 21:19  | Artículos de interés
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• La Oficina de Prensa de la Diócesis, junto con la productora de la película “El gran Silencio”, está invitando a periodistas y agentes de pastoral, al preestreno de la misma el próximo jueves a las 20.30 en los cines Rendir Price de la capital tinerfeña. Quienes deseen asistir pueden ponerse en contacto con este servicio a través de mail o llamando al teléfono 922- 31-49-61.

• El Gran Silencio muestra por primera vez el día a día dentro del "Grande Chartreuse", el monasterio de referencia en los Alpes franceses de la legendaria Orden de los Cartujos. Presentada en el Festival de Venecia y premiada en el Festival de Sundance (Gran Premio del Jurado) y en los Premios del Cine Alemán (Mejor Documental), el film ha sido un gran acontecimiento cultural en Alemania, Italia y Austria, donde ha obtenido gran éxito entre público y crítica. Una película austera, cercana a la meditación, al silencio, a la vida en estado puro. Y es ahí donde está su valor, en que nos presenta una realidad tal cual es, sin efectos especiales, sin música añadida, sin criterios personalistas.
Publicado por Desconocido @ 13:02  | Habla el Obispo Diocesano
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• José Hermógenes Martín, delegado diocesano de Enseñanza, considera, a raíz de la aprobación de la nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía que se impartirá en un curso de Primaria y dos de la ESO, que "la gran cuestión está en qué propuestas se van a hacer y quién las propone, y sí esos valores se pueden imponer obligatoriamente". En este caso, preguntado por el períodico El Día señaló que hay unos principios de derechos humanos y constitucionales que habrá que respetar siempre. La Declaración Universal establece que los padres tienen derecho preferente al tipo de educación que quieren para sus hijos; la Constitución española dice que tienen derecho a que sus hijos sean educados según sus convicciones morales y religiosas, mientras que la Constitución Europea añade también las de carácter filosófico. Por tanto, eso se ha de mantener en cualquier circunstancia, y si no es así, los padres tienen derecho a oponerse si el Estado asume competencias que no les son propias, como educar en cuestiones morales. La objeción estaría justificada cuando los padres no vean respetadas sus convicciones
Publicado por Desconocido @ 13:00  | Comunicados Diocesanos
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Un grito de esperanza”. Así calificó Juan Pedro Rivero, director del Centro de Orientación Familiar de la diócesis, la puesta en marcha de este servicio. El Obispo bendijo sus instalaciones ubicadas en la trasera del edificio del Seminario Diocesano.

• El COF contará con un equipo de profesionales de los distintos ámbitos que afectan al matrimonio y la familia: orientadores familiares, psicólogos, pedagogos, trabajadores sociales, sexólogos, médicos, juristas y sacerdotes.El director del COF, Juan Pedro Rivero; el delegado diocesano para la Familia, José Luis Mederos, y un matrimonio voluntario del Movimiento de Familias Cristianas explicaron ayer los objetivos del centro de orientación con un enfoque de humanismo cristiano, que no sólo quiere resolver problemas, sino centrarse en la prevención.Juan Pedro Rivero. describió que la labor del COF se centrará en cuatro ámbitos: asesoramiento, orientación y terapia. Esto es, la resolución de conflictos en pareja, el auxilio a los matrimonios en crisis, problemas de familia como personales, hijos con problemas educativos, fraternos o celos, precisó Rivero. Educativo y preventivo, queriendo crear una "cultura familiar". Docente y formativo, y el pastoral: crear conciencia social e invitar a que la familia tenga la consideración pública que merece, señaló Rivero.

• Rivero anunció que está previsto crear en Tenerife un Instituto de Ciencia de la Familia con nivel universitario, con apoyo de la Facultad de Teología de Burgos, y consideró que el COF es una muestra de lo que va a significar la orientación y mediación familiar, áreas en las que "hay escasez de preparación específica". El horario de atención del COF será de 6 a 8 de la tarde, de lunes a viernes, gracias a los profesionales voluntarios que cubren estos turnos. El teléfono de contacto es el 922 315 318.
Publicado por Desconocido @ 12:57  | Comunicados Diocesanos
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miércoles, 13 de diciembre de 2006

Artículo de Víctor Renes Ayala, responsable del Servicio de Estudios de Caritas Española, publicado en el boletín número 163, abril-Junio 2006 de MANOS UNIDAS, en el capítulo de "COLABORACIÓN". 



Víctor Renes Ayala
Sociólogo.
Responsable del Servicio de Estudios de Caritas Española.
Miembro del Instituto Social "León XIII"



¿Nos cuesta cuidar la vida?

Me pregunto expresamente si 'nos cuesta' cuidar la vida, porque es una palabra polisémica que nos lleva en múltiples direcciones, todas ellas imprescindibles para hacernos cargo de la realidad. Se nos cuestiona nuestra 'pereza' en cuidar la vida, porque tendemos a ahorrarnos los compromisos que nos molestan y nos pueden causar preocupación, y 'nos cuesta' emplearnos en ello. Se nos cuestiona los recursos que debemos aplicar en cuidar la vida, y 'nos cuesta' invertirlos en lo que la vida necesita para ser vida. Se nos cuestiona el 'esfuerzo' sostenido y mantenido en el tiempo, y 'nos cuesta' el sudor que debemos emplear para regar la planta de la vida.

¿Con qué cultura social estamos afrontando estas 'cuestas arriba'? Esta es la pregunta que subyace, lo digo sin esperar a más, a la falta de cuidados de la vida en el mundo en que vivimos. Vivimos en un mundo en que funcionan algunos axiomas inconscientemente naturalizados, o sea, tomados ya como buenos y no sólo como evidentes. Y entre ellos, uno que demuestra una gravísima inconsciencia, el que identifica 'valor y precio'. Así cuando preguntamos 'cuánto vale algo', se nos responde por una cantidad monetaria; o sea, a la pregunta del valor, nos contestan con el precio. ¿Valdría mantener la pregunta por el valor como distinta del precio? Por-que en ese caso nos podríamos encontrar con cosas que tienen mucho valor, como el cariño, pero no pueden tener precio. En ese caso, esas cosas que no cuestan, medidas en precio, ¿valdrán para algo?

Eso parece que le esté ocurriendo a la vida, al menos a la vida humana. Estamos viviendo en un mundo de muertos -por hambre, guerras, enfermedades-; muertos en proporciones escalofriantes, que 'no valen', porque está claro que hemos echado cuentas de lo que 'nos cuestan' y no tenemos recursos para ello, pues su 'precio' ¡en el mercado! no hay quien lo pague.

La vida "a precio de mercado"

O podríamos llegar al absurdo de medir lo que vale la vida humana por lo que 'nos cuesta' hacerla desaparecer. Por ejemplo, lo que nos cuesta una guerra en función de los muertos nos daría lo que cuestan 'a precio de mercado'. Sí, ya sé que decir esto es quedar a los pies de los leones de los que tienen la patente de declarar demagogia a todo lo que pone la realidad encima de la mesa. O sea, de declarar demagoga a la realidad y, de paso, a todo aquél que, al hacerse cargo de la realidad, quiera encargar-se de la misma. Porque el propio Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), a finales de los noventa del pasado siglo, nos echó unas cuentas, y nos decía que con lo que los países 'bien y de bien`, o sea, los ricos y desarrollados, nos gastamos en cosméticos, o en loterías, o en comidas para animales, y así más cosas ¡absolutamente necesarias!, podríamos hacer frente a la falta de educación primaria en el mundo, o del agua potable, o de la sanidad básica, etc. ¿Demagogia? Pues es lo mismo, sólo que a precios de mercado.

Y si hablamos de la deuda externa, el escándalo podría ser mayor. Porque pagar la deuda cuesta mucho a los países pobres y tiene un alto precio para los países ricos; por eso la vida que no puede ser, que no puede llegar a ser en los países pobres, no vale nada. Eso sí, en su anverso con-tamos lo que nos cuesta en precio el descenso de la mortalidad infantil en los países desarrollados y consideramos un escándalo cuando aumenta incluso en unas décimas. ¡Vale! Pero no cuánto es una masacre en los no desarrollados. Y, peor aún, contamos el precio de la deuda que deben, pero no contamos lo que 'vale' el que el balance de intercambios entre países sea favorable a los ya desarrollados. De no ser así, el PIB, que pretende ser 'la humanidad' reducida a una balanza de precios, no funcionaría, la economía se hundiría, y no habría ni para mandar 'ayudas a los pobres'. ¿No es esto un axioma bárbaro? Mientras no rehagamos las balanzas de precios, y todas las demás, según el valor y no según el precio, cuidar la vida cuesta lo que los precios de mercado prohíben.

Cuidar y cultivar la vida

Porque, además, no lo olvidemos, se trata de 'cuidar' la vida, o sea, de defenderla, cultivarla y promoverla. Y eso es algo más que simplemente comer. Lo que anda en juego son personas, plenas de dignidad aun negada y no reconocida. Y por ello libertad, creatividad, entendimiento, igualdad, afecto, participación; o sea, todas las necesidades que humanizan, sin las cuales nunca hemos pensado ni siquiera en que los humanos somos tales. Eso es cuidar la vida, ser plenamente humanos, aunque en muchas situaciones hoy tendremos que empezar por mantenerla para que sobreviva, pues ni a eso llega.

¿Cuidar y cultivar? Como cuando el labrador cultiva y cuida la tierra, que lo hace de modo que pueda seguir siendo 'nuestra' tierra y tierra que dé frutos. O sea, que la cultiva, o lo que es lo mismo 'le da el ser', pues al cuidarla le da el nombre de tierra, hace posible que lo 'sea'. ¿No sería esto, al menos, lo que habría que hacer con la vida humana, con la vida, en general? También con el medio ambiente, que no con el ambiente 'medio o mediocre' en que vivimos. Pues en nuestro cuerpo natural estaremos enterrando nuestro cuerpo personal y nuestra persona. De ahí que lo que nos 'cuesta' nos 'vale', me decían no hace tanto. Y esto vale no porque me lo decían sino que me lo decían porque vale. Es decir, no se trata del sudor por el sudor, ni de la vida que sufre cuando no es plenamente vida, en todas las condiciones de plena humanización y de plena personalización. Y, está claro, nos cuesta desprendernos de las cosas, para atender las necesidades. ¿Necesitamos tantas cosas para ser felices?, o ¿podemos llevar una 'vida buena', como decían Aristóteles y los clásicos, con muchas me-nos cosas? Si declaramos que ser felices es igual a poseer muchas cosas, olvidamos que en esa posesión las cosas se apropian de nosotros, y en su carencia nos hacen infelices.

En el desarrollo de las necesidades humanas, en todas ellas y más en las más plenamente humanas, tenemos el reto. Así, sí que los recursos se invierten y dan frutos. Esta es la cuestión: cuidar la vida nos cuesta descender de la posesión de cosas a la valoración de lo plenamente humano. Así, sí que, a precios de mercado, habría recursos en el mundo para todos. ¿Hasta dónde daremos los pasos de este cambio? ¿O el precio es el deterioro humano, y hasta qué limite?'


Publicado por Desconocido @ 23:48  | Artículos de interés
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Entre los materiales que Cáritas ha enviado para la NAVIDAD 2006 se encuentra el siguiente guión litúrgico;

Lecturas: 1s 9, 2-7; Tt 2, 11-14; Lc2, 1-14

• El profeta conocía una historia de esclavitudes y lágrimas, pero no se deprime ni se desespera. Alza su mirada y anuncia con palabras e imágenes encendidas el fin de la violencia y la opre¬sión. El pueblo estaba envuelto en tinieblas, pero él es testigo de la luz, la ve avanzar victoriosa, mientras que las tinieblas no saben dónde esconderse. La justicia y el derecho, caminan alegres y van vestidos con los trajes de la paz y del amor.

• El apóstol conoció un pueblo metido en el barro de la impiedad, caminando sin horizontes ni esperanza, consumiendo alimentos insustanciales. Pero anuncia la aparición gloriosa del gran Dios y Salvador, que derrama su gracia sobre el pueblo desgraciado, purificándolo y marcándolo con el dinamismo de la caridad.

• El evangelista enmarca históricamente tos anuncios y profecías. Todos los mejores deseos y esperanzas que anidan en el corazón humano se cumplen en e/ nacimiento del hijo de María. Su niño será la Paz personificada, será lluvia de gracia, será fuerza liberadora y medicina, será presencia de Dios en la tierra. ¿Cómo no prorrumpir en alabanzas y acciones de gracias? ¿Cómo no abrirnos a la esperanza y el compromiso?


Monición inicial

La Navidad es fiesta entrañable y significativa, tanto a nivel de fe como de familia y sociedad. Ofrecemos y escuchamos mensajes preciosos, que vienen del cielo y brotan de lo más íntimo del corazón. Hay uno que resuena con fuerza entre todos: Paz a los hombres, amados por Dios. Y cuando Dios dice paz se entiende plenitud de felicidad y de vida, Porque Dios quiere que sus hijos vivan.

Pero no somos ciegos ni podemos caer en la inconsciencia. Millones de hermanos nuestros, hijos de Dios, no pueden celebrar dignamente el nacimiento del Hijo de Dios. Los llamamos pobres, los compadecemos: ¡pobres!... Pero son empobrecidos, los mismos marginados, excluidos del banquete de la creación. No los excluye Dios, sino otros hijos de Dios. El Padre quiere a todos, los hermanos no nos queremos todos.

En el momento de nacer Jesús no encontró casa ni cuna. Después diría que no tenía dónde reclinar su cabeza. ¿Cuántos son hoy los que no tienen techo ni casa, los que no tienen dónde reclinar su cabeza ni calentar su corazón?

Acto penitencial

• ¿Podemos celebrar la Navidad cuando despojamos a la mayoría de los hermanos de su dignidad y de sus derechos? ¿Podemos celebrar una Navidad sin solidaridad? ¿Podemos celebrar el nacimiento de la Vida cuando condenamos a millo¬nes de personas a la muerte?
Señor, ten piedad.

• Caín y Abel ¿podrán celebrar algún día juntos la Navidad? ¿Epulón y Lázaro podrán sentarse un día a la misma mesa? El sacerdote y el levita ¿se unirán alguna vez ala opción del samaritano, olvidando sus templos?

Cristo, ten piedad.

• El posadero de Belén ¿abrirá las puertas de su posada a todo el que llame? Los escribas ¿dejarán por un momento sus Escrituras para buscar al Mesías entre los pobres? Herodes ¿se unirá por fin a los Magos para adorar al niño que ha nacido?

Señor, ten piedad

Sugerencias para la homilía

1. ¿Otro mundo es posible?
Un mensaje de esperanza: ¡Dios ama a este mundo!

Nos preguntamos muchas veces sobre la posibilidad de cambiar este mundo. Soñamos con un mundo en que la pobreza sea erradicada, en que la injusticia sea cosa del pasado, en el que la crueldad suene a una perversa alucinación. ¿No será posible la hermandad? ¿No llegaremos a reconocer la sagrada dignidad del más insignificante de los hombres? ¿No llegará a prevalecer la palabra sobre el ruido de las armas?

También Dios se lo preguntaba. ¿Tendré que destruir este mundo pervertido y pensar en otro nuevo? ¿Habrá algún defecto de origen en mi obra? ¡Por qué se ha corrompido toda carne? ¿Nuevos diluvios y castigos? ¿Enviaré a nuevos reyes y profetas? ¿Quizá a alguno de mis ángeles más cercanos?

Y Dios encontró la respuesta en su corazón. Sí, otro mundo es posible. El mundo no será destruido, sino renovado. Pondré en juego toda lainventiva y la fuerza de mi amor misericordioso. No será a base de castigos, sino de bendiciones. No con diluvios de agua o fuego, sino de gracia y espíritu.

Y hoy resuena la decisión divina: Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado. Y su nombre será Dios. Nos ha nacido un Dios Salvador. Dios ha venido a salvarnos. Pero no nos salvará desde fuera, sino desde dentro, uniéndose sustancialmente al hombre y curándole desde su raíz. Dios se hizo hombre para que el hombre se haga dios. Misterio del amor más grande.

Entonces, si Dios está con nosotros y en nosotros, ya no hay lugar para la desesperanza o el pesimismo. Los más grandes sueños y los mejores ideales son posibles. Todo hombre, el mundo entero recibirán una sobredosis de espíritu, una inmensa capacidad de renovación y transformación.

Entonces, si Dios se ha unido a nosotros, todos estamos llamados a vivir en Dios y para Dios, comprometidos a hacer de este mundo una realidad humano-divina, un boceto del Reino de Dios.

2. ¿La fraternidad será posible?
Mensaje de amor: La Palabra se hizo carne

Las armas no sólo no se entierran, sino que se multiplican y perfeccionan. La paloma de la paz no deja de recibir heridas. La mentira y el error desfiguran o ahogan a la verdad. La injusticia y la codicia desertizan la vida. ¿Será posible un mundo limpio y solidario? ¿Prevalecerá la palabra sobre el fragor belicoso? ¿Resplandecerá la verdad sobre el error y la mentira? ¿La solidaridad se impondrá sobre el egoísmo?

Desde que Dios creó por la palabra y desde que la Palabra se acercó a nosotros sabemos que la palabra es la más fuerte. Por la palabra el hombre se humaniza, se relaciona y crece. La palabra humana puede vencer la incomprensión y la rivalidad. Hablando se entiende la gente. Hablando se encariñan las personas. Aunque, por desgracia, no siempre es así.

La Palabra se hizo carne. Misterio de la Encarnación: humildad y despojo, cercanía y empatía, fraternidad y salvación. La Palabra viene en ayuda de las palabras. La Palabra divina se hizo hombre. Será para el hombre luz y victoria. Nos enseñará los caminos de la libertad y de la vida. Nos enseñará la infinita realidad del Padre y la gozosa verdad de nuestra fraternidad.

Si acogemos la Palabra-Amor y nos dejamos amar, seremos revestidos de la fuerza de lo alto. Y aprenderemos el amor, un tema que abarca muchos capítulos, como la comprensión, la compasión, la ternura, el servicio, la generosidad, el perdón, la amistad, la familia, la comunión, la entrega.

• Un acto de fe: Creemos en la Palabra encarnada y liberadora.

• Una acción de gracias: Gracias, oh Verbo de Dios, por venir hasta nosotros.

• Un compromiso: Escucharemos la Palabra y la guardaremos en el corazón.

3. ¿La pobreza podrá ser superada?

Mensaje de justicia: "Doy la mitad de mis bienes a los pobres" (Lc 19,8)

Llevamos años y años queriendo reducir la pobreza siquiera a la mitad. En el 2000 casi doscientos países se comprometieron en erradicar la pobreza extrema para el 2015.

Pero el sufrimiento de los pobres no se alivia, muchas veces se agrava cruelmente. Hoy podemos hablar de "un fracaso histórico", un trágico fracaso humano. Y no es por falta de medios, sino por falta de lucidez y de voluntad, o por decisión de que las cosas sigan igual, es decir, peor.

Escuchamos un nuevo mensaje de Dios: Él, siendo rico, por vosotros se hizo pobre para enriqueceros con su pobreza" (2Co 8,9). La riqueza abrazó a la pobreza, un abrazo transformante. La riqueza se hizo pobre y la pobreza se hizo rica. Es misterio de generosidad.

Ahora podemos comprender.

Hay una pobreza inhumana que Dios no quiere, porque significa miseria y muerte. "La gloria de Dios es que el hombre viva". Esta pobreza debe ser combatida con todas las armas de la justicia y de la caridad. Esta pobreza es fruto de la opresión y la avaricia. Está en el polo opuesto a los designios de Dios. Esta pobreza hace llorar a Dios.

Hay una pobreza santa, la que vivió Jesús, la de los santos, la de todos aquellos que son hijos de las Bienaventuranzas. Dios se hizo pobre. Esta pobreza enriquece y eleva, te hace humilde y compasivo, te vacía y te llena.

Hay una pobreza sacramentalizada, porque Cristo se sigue encarnando en los pobres. Cuando nuestra misericordia se acerca a una miseria, surge la chispa sacramental. Cuando visitas, acompañas, ayudas al que sufre, estás ayudando a Cristo, él mismo te lo agradece. Cada pobre es un vestido carnal de Cristo.


Oración de los fieles

Oremos a Dios, nuestro Padre, que tanto nos amó que nos ha dacio a su Hijo para salvarnos.

• Que la Encarnación y el nacimiento de Jesús nos ayude a vivir como Jesús. Amén.

• Que el que no encontró casa donde nacer encuentre casa en nuestro corazón. Amén,

• Que el amor de Dios, manifestado en Jesucristo, nos haga crecer en el amor a nuestros hermanos. Amén.

• Que el Dios que se hizo pobre para enriquecernos nos capacite para compartir bienes y talentos con los pobres. Amén.

• Que ningún hermano nuestro se sienta excluido, a la intemperie. Amén.

• Que el Dios empequeñecido nos haga crecer en humildad y servicialidad. Amén.

• Que el Dios-con-nosotros nos convierta en un pequeño dios para los hermanos. Amén.

Oremos: Te pedimos, Padre, que el nacimiento de Jesús nos haga más humanos y más hermanos. Por el mismo Jesucristo.
Publicado por Desconocido @ 23:29  | Liturgia
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ESTAD SIEMPRE ALEGRES



A MODO DE REFLEXIÓN: ALEGRAR.

El testimonio de la alegría es uno de los más necesarios. Algo central del Evangelio que tenemos muy olvidado. Pero no una alegría barata que se puede alquilar por horas ni se mide entre risa y risa o entre fiesta y fiesta. Ni siquiera brota al tener cubiertas nuestras necesidades. La alegría cristiana es don de Dios, por lo tanto es regalo. Surge sin apenas darnos cuenta desde lo profundo del corazón y se manifiesta en el tono con que hacemos y vivimos las cosas. Es la certeza de sentirme amado y salvado.

Una alegría que necesariamente es expansiva y que necesita ser comunicada. Nuestro mundo está cansado de ver cristianos con perpetua cara de viernes santo. Ladrones de alegría especialistas en ácido, ironías y mal humor. Una alegría que no deja de abrazar la cruz y sabe que sin ella nunca será completa. La alegría es el mejor argumento de la fe. Un autor espiritual recoge en uno de sus textos las palabras de un aprendiz de ateo que decía: “Tengo necesidad de veros siempre tristes porque entonces me siento tranquilo y me convenzo una vez más de que Dios, no existe. El único momento en que me entran dudas, en que comienzo a sospechar que lo que cuentan en la Iglesia no son patrañas y que Dios puede que exista, es cuando os veo alegres”.

Alegres en todos los momentos y circunstancias de la vida, alegres aunque se derrumben nuestros planes, alegres aunque las lágrimas rueden de impotencia por nuestras mejillas porque sabemos, que en el fondo de nuestra vida, está Él y nunca nos dejará.

¿Cómo estás de alegría? ¿Posees un tono vital alegre o generalmente en todo lo que haces y dices se trasluce el amargor interno? ¿Es el Señor tu alegría? ¿Qué te falta o qué te sobra? ¿En medio del dolor eres capaz de encontrar razones para la alegría? ¿Transmites alegría a los demás? ¿Eres apóstol de alegría o vendedor de tormentas?

ORAR EN ADVIENTO

Nos alegramos en ti, Señor,
porque eres nuestra dicha,
nuestra suerte permanente.

A veces los hombres se afanan
porque les toque la lotería,
en el juego de la vida.
Creen que serán felices
cuando tengan más y más,
sin darse cuenta de que todo se acaba
como el vino en la bodega.

Pero tú eres nuestro gozo,
eres la dicha inacabable.
Allí donde todo termina te acercas tú.
Allí donde todo parece perder la esperanza
tú abres puertas de par en par.

Por eso tú eres nuestra alegría,
nuestro gozo en los callejones sin salida,
casi sin darnos cuenta.

Tú transformas nuestra existencia
en la alegría saboreada día a día. Amén.
Publicado por Desconocido @ 22:28  | Liturgia
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13 Dic. 06 (ACI).- Continuando con la catequesis sobre los Apóstoles y los primeros miembros de la Iglesia, el Papa Benedicto XVI dedicó este miércoles la Audiencia General a las figuras de los santos Timoteo y Tito, dos de los colaboradores más estrechos de San Pablo y destinatarios de sus cartas neotestamentarias.

Benedicto XVI recordó que Timoteo, “pastor de gran relieve”, fue el primer Obispo de Éfeso, mientras Tito, a quien Pablo definió como su “verdadero hijo en la fe común”, fue Obispo de Creta.

Estos personajes, dijo el Santo Padre, "nos dicen que San Pablo se sirvió de colaboradores para su misión: él es el apóstol por antonomasia, pero no estaba solo, se apoyaba en personas de confianza que compartían sus dificultades y responsabilidades".

El Santo Padre destacó “la prontitud” de Timoteo y Tito para "asumir diversos encargos, que consistían a menudo en representar a Pablo en ocasiones a veces nada fáciles, enseñándonos así a servir al Evangelio con generosidad, sabiendo que esto lleva aparejado un servicio a la Iglesia".

Benedicto XVI citó como ejemplo las palabras que San Pablo dirige a Tito en su epístola, exhortándolo a permanecer firme en la verdadera doctrina "para que los que ya hayan creído en Dios pongan empeño en que se les reconozca por las buenas obras. Esto es bueno y útil para los hombres".

"Mediante nuestro compromiso concreto debemos y podemos descubrir la verdad de esas palabras, especialmente en este tiempo de Adviento: también nosotros debemos ser ricos de buenas obras para abrir así las puertas del mundo a Cristo, nuestro Salvador”.
Publicado por Desconocido @ 22:16  | Noticias internacionales
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Los obispos de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Argentina expresaron en una declaración su desacuerdo con la aprobación del Protocolo de la CEDAW, al que consideraron un “paso innecesario que nuestros legisladores han dado y que compromete la soberanía jurídica de la Argentina”.

ANTE LA APROBACIÓN
DEL PROTOCOLO DE LA CEDAW



Los Obispos de la Comisión Permanente, reunidos en la última sesión del año, ante el hecho de la reciente ratificación por parte de nuestro país del “Protocolo Facultativo de la Convención para la Eliminación de toda forma de Discriminación contra la Mujer” (CEDAW), queremos hacer público nuestro desacuerdo con el paso innecesario que nuestros legisladores han dado y que compromete la soberanía jurídica de la Argentina.

Esta preocupación nos llevó a exponer reiteradamente las razones por las que no era necesario ni conveniente ratificar el mencionado Protocolo. Nuestra voz y nuestros aportes, lejos de afectar la legítima promoción de la mujer, intentan tutelarla y asegurarla. Lamentamos no haber sido escuchados, y que el voto de los legisladores no haya sido precedido de un debate maduro y sereno, exento de presiones ideológicas.

El propósito laudable de luchar contra toda discriminación que afecte a la dignidad y derechos de la mujer, no puede servir de cobertura para promover cambios negativos en la cultura de nuestro pueblo, en contra de valores fundamentales que son apreciados por la inmensa mayoría de los argentinos. Nos referimos concretamente a la defensa de la vida humana desde la concepción; a la familia fundada en el matrimonio, entendido como unión estable del varón y la mujer; a la maternidad, que expresa una vocación propia e insustituible de la mujer en la sociedad.

Nuestra inquietud se basa en la autoridad legal que el Protocolo de la CEDAW otorga a un Comité internacional con capacidad de recibir denuncias y hacer recomendaciones a los países signatarios, en orden a que se introduzcan cambios en sus leyes y costumbres. Este peligro, que el Episcopado Argentino ya había denunciado en varias oportunidades, no es sólo una posibilidad. Hemos comprobado, en efecto, que se han hecho realidad recomendaciones del Comité a diversos países en favor de la legalización del aborto y en contra de la objeción de conciencia de los profesionales de la salud. Ese organismo también ha considerado la maternidad como un estereotipo cultural y ha llegado incluso a recomendar la supresión del “Día de la Madre” y de aquellas políticas de Estado que protejan el embarazo y la maternidad.

Presentamos esta reflexión a nuestro pueblo y sus autoridades con la esperanza de que la identidad cultural de la Argentina y la exigencia moral de los valores en juego no se vean comprometidos por las consecuencias que otros países han experimentado.

En la proximidad de la Navidad, fiesta del nacimiento del Redentor del hombre, invocamos la protección de nuestra Madre, la Virgen de Luján, para que acompañe el camino de nuestra Patria.

145º Comisión Permanente
de la Conferencia Episcopal Argentina

13 de Diciembre de 2006
Publicado por Desconocido @ 21:13  | Hablan los obispos
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(CELAM) Este 12 de diciembre, día de Nuestra Señora de Guadalupe, a las 12 del mediodía de Roma, se hizo público el nombramiento de las autoridades que dirigirán los trabajos de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, evento que ha convocado el Papa Benedicto XVI para que se realice en Aparecida, Brasil, los días 13 al 31 de mayo del 2001, y que será inaugurado por el mismo Papa en su primera visita a América Latina.

A continuación el texto del comunicado de prensa publicado en italiano por la Sala de Prensa de la Santa Sede:

El Santo Padre, acogiendo el deseo expresado por el CELAM, ha convocado la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, que tendrá lugar en Aparecida (Brasil) del 13 al 31 de mayo del 2007 y que tendrá como tema: "Discípulos y misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos en Él tengan vida" ("Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida", Jn 14,6).

El Papa ha nombrado Presidentes de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano:

- al Eminentísimo Cardenal Giovanni Battista Re, Prefecto de la Congregación para los Obispos y Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina;

- al Eminentísimo Cardenal Francisco Javier Errázuriz Ossa, Arzobispo de Santiago de Chile y Presidente del CELAM;

- al Eminentísimo Cardenal Geraldo Majella Agnelo, Arzobispo de San Salvador de Bahía y Presidente de la Conferencia Episcopal Brasileña.

El Santo Padre también ha nombrado Secretario General de la mencionada Conferencia General a S.E. Mons. Andrés Stanovnik, O.F.M. Cap., Obispo de Reconquista y Secretario General del CELAM; y Secretario Adjunto a S.E. Mons. Odilo Scherer, Obispo Auxiliar de Sao Paulo Y Secretario General de la Conferencia Episcopal de Brasil.
Publicado por Desconocido @ 21:08  | Noticias internacionales
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Artículo cogido de EL DÍA en la sección "Criterios", escrito por el padre Fernando Lorente, o.h.

Luz en el Camino Fernando Lorente, o.h. *


Las tres miradas


Nos encontramos en Adviento y nos aproximamos a Navidad, la verdadera Luz, la alegre celebración del nacimiento de Jesús. El Salvador. Es tiempo para que contemplemos las tres miradas que centran todo el dinamismo de la vida Jesús, que tan bellamente nos pinta un pensador español cristiano.

- Una mirada al Padre para glorificarle;

- Una mirada a sí mismo para sacrificarse;

- Una mirada a las personas para santificarlas.

La mirada de Jesús llega hasta el corazón, allí "donde sale todo lo bueno y lo malo" (Mc 7,21). La religión que Cristo enseña es eminentemente profunda. Sabe que el pueblo que le sigue necesita alimento para el cuerpo, pero busca sobre todo alimento para el espíritu. Deja bien claro que, por encima de las necesidades materiales, busca un sentido para la vida. Y se compadece de ellos porque estaban abandonados. Y decía: "Rogad al Señor que envíe trabajadores a su mies".

Los continuadores de Jesús y los que les sigan en el correr del tiempo deben compadecerse y dirigir a la sociedad y a los pueblos. El pueblo de Jesús -como el nuestro y los demás- se encuentra desorientado por ideas confusas vertidas siempre por agitadores de turno. ¿Nuevo credo? ¿Nueva moral? ¿Fin de toda prohibición? Muchos se preguntan si están en la verdad. Otros se hacen escépticos y escogen una vía personal. Porque más que negaciones se predica el escepticismo, que suele ser más grave. La fe no se arranca por la fuerza; es más eficaz la exaltación de un cierto ecumenismo con igualación de valores, una cierta honradez natural, una cierta filantropía. La esperanza no se mata simplemente negando el más allá; es más eficaz prescindir, proponer un compromiso inmediato, ofrecer paraísos terrestres. El amor no destruye negándolo, sino rebajándolo. La familia se destruye mejor con leyes "para salvar situaciones de hecho"…

Los mejores resultados se consiguen también creando situaciones confusas, difundiendo verdades a medias, que pueden convertirse en el peor de los errores. Las naves humanas siguen sus rutas seguras en la oscuridad de la noche, porque la noche no es traidora. Es la niebla el peor enemigo contra el que poco pueden los instrumentos de que dispone el ser humano. El error manifiesto choca y uno reacciona o se previene. Las verdades ambiguas son más peligrosas, como la niebla, que no es ni pura oscuridad ni claridad pura. ¿Cómo orientarse en esa situación? ¡Cuánto han jugado y siguen jugando aquí los dirigentes y dirigidos en los poderes de todos niveles sociales y creyentes!

Cualquier orientación verdadera debe venir de una triple mirada a Dios, a sí mismo y a las necesidades de las personas para que no peque, ni de etéreamente descarnada ni de materialismo a ras de tierra. El Vaticano II y los últimos papas han dado normas concretas. Aquí tenemos algunas de ellas: Pablo VI marcó las directrices para la inteligencia en su Credo, y para la voluntad práctica en normas de justicia social, de convivencia humana, de praxis en la familia cristiana, y de santidad en la vida consagrada. Juan Pablo II reafirmó con esta firmeza apostólica los principios fundamentales. En su segunda encíclica "Dives in misericordia" nos dice: "Debemos preocuparnos también por el ocaso de tantos valores fundamentales que constituyen un bien indiscutible no sólo de la moral cristiana, sino simplemente de la moral humana ya desde el momento de la concepción, el respeto al matrimonio en su unidad indisoluble, el respeto a la estabilidad de la familia. El permisivismo moral afecta sobre todo a este ámbito más sensible de la vida de la convivencia humana".

Diversos episcopados han expuesto la doctrina sobre puntos concretos y vitales, como el Episcopado español sobre el divorcio. (Documentos: 23-XI-1979 y 3-II-l98l) y otros muchos como el publicado hace unos días: "Orientaciones morales ante la situación actual de España" (23-XI-2006), digno de conocerse y de ser aplicado con rectitud.

Y Benedicto XVI, en su primera encíclica "Dios es Amor", todo su conjunto es la expresión plena de estas tres miradas: "Al Dios-Padre para glorificarle, a nosotros mismos para sacrificarnos y a las personas para santificarlas". Un breve texto: "Compaginar simultáneamente el despliegue de la acción caritativa individual y general con la acción caritativa de la Iglesia, manifestada en los diversos carismas de las instituciones religiosas, no solamente en la labor de una ONG -que, por cierto, algunos observadores se lamentan de que ciertos institutos religiosos estén sustituyendo su propio carisma por esta organización exclusivamente humanitaria-, sino que es la acción transformadora de los cristianos en el mundo del trabajo, en la enseñanza, en la hospitalidad, en las empresas,... Y, algo más todavía, es la acción transformadora de los cristianos en su propio corazón, y que contemplamos en todos los santos en la larga historia de la Iglesia, a cuya meta estamos todos llamados por Dios. Nadie como ellos ha vivido estas "tres miradas".

Esto es vivir Adviento y Navidad y así comenzar y terminar cada nuevo año en todos los tiempos y circunstancias.

* Capellán de la Clínica S. Juan de Dios
Publicado por Desconocido @ 20:58  | Artículos de interés
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martes, 12 de diciembre de 2006
(ACI).- La Santa Sede presentó hoy oficialmente el Mensaje del Papa para la Jornada Mundial de la Paz 2007 sobre el tema: "La persona humana, corazón de la paz", en el cual Benedicto XVI recuerda que la dignidad del ser humano, en cuanto creado por Dios, debe ponerlo al resguardo de la instrumentalización de los poderosos.

El mensaje, estructurado en tres partes, ha sido publicado en inglés, francés, español, italiano, alemán y portugués.

“Por haber sido hecho a imagen de Dios –escribe el Papa–, el ser humano tiene la dignidad de persona; no es solamente algo, sino alguien, capaz de conocerse, de poseerse, de entregarse libremente y de entrar en comunión con otras personas”.

“Si bien es verdad que la paz entre los individuos y los pueblos, la capacidad de vivir unos con otros, estableciendo relaciones de justicia y solidaridad, supone un compromiso permanente, también es verdad, y lo es más aún, que la paz es un don de Dios”, aclara el Pontífice en la primera parte del texto.

Pero destaca inmediatamente que “la paz es también una tarea que a cada uno exige una respuesta personal coherente con el plan divino. El criterio en el que debe inspirarse dicha respuesta no puede ser otro que el respeto de la ‘gramática’ escrita en el corazón del hombre por su divino Creador”.

El Pontífice resalta que las normas del derecho natural “deben ser acogidas como una llamada a llevar a cabo fielmente el proyecto divino universal inscrito en la naturaleza del ser humano”; por lo que el reconocimiento y el respeto de la ley natural son también hoy la gran base para el diálogo entre los creyentes de las diversas religiones, así como entre los creyentes e incluso los no creyentes”.

Benedicto XVI subraya que este respeto “comporta como consecuencia que no se puede disponer libremente de la persona. Quien tiene mayor poder político, tecnológico o económico, no puede aprovecharlo para violar los derechos de los otros menos afortunados”.

“En efecto –agregó–, la paz se basa en el respeto de todos. Consciente de ello, la Iglesia se hace pregonera de los derechos fundamentales de cada persona”.

"En particular, reivindica el respeto de la vida y la libertad religiosa de todos. El respeto del derecho a la vida en todas sus fases establece un punto firme de importancia decisiva: la vida es un don que el sujeto no tiene a su entera disposición”, advierte el Santo Padre.

El derecho a la vida
El documento señala que “por lo que se refiere al derecho a la vida, es preciso denunciar el estrago que se hace de ella en nuestra sociedad: además de las víctimas de los conflictos armados, del terrorismo y de diversas formas de violencia, hay muertes silenciosas provocadas por el hambre, el aborto, la experimentación sobre los embriones y la eutanasia. ¿Cómo no ver en todo esto un atentado a la paz? El aborto y la experimentación sobre los embriones son una negación directa de la actitud de acogida del otro, indispensable para establecer relaciones de paz duraderas".

Libertad religiosa
Respecto a la libre expresión de la propia fe, el Pontífice advierte que “hay un síntoma preocupante de falta de paz en el mundo, que se manifiesta en las dificultades que tanto los cristianos como los seguidores de otras religiones encuentran a menudo para profesar pública y libremente sus propias convicciones religiosas. Hablando en particular de los cristianos, debo notar con dolor que a veces no sólo se ven impedidos, sino que en algunos Estados son incluso perseguidos, y recientemente se han debido constatar también trágicos episodios de feroz violencia”.

El Papa denuncia la existencia de regímenes “que imponen a todos una única religión, mientras que otros regímenes indiferentes alimentan no tanto una persecución violenta, sino un escarnio cultural sistemático respecto a las creencias religiosas. En todo caso, no se respeta un derecho humano fundamental, con graves repercusiones para la convivencia pacífica. Esto promueve necesariamente una mentalidad y una cultura negativa para la paz”.

“Un elemento de importancia primordial para la construcción de la paz es el reconocimiento de la igualdad esencial entre las personas humanas, que nace de su misma dignidad trascendente”, señala también el documento; que denuncia también “la insuficiente consideración de la condición femenina”, “la explotación de mujeres tratadas como objetos”; y urge a tener siempre presente “la interrelación entre la ecología natural, es decir el respeto por la naturaleza, y la ecología humana”.

Comunidad internacional y conflictos
El Papa Benedicto XVI señala además que “la nueva configuración de los conflictos, sobre todo desde que la amenaza terrorista ha actuado con formas inéditas de violencia, exigen que la comunidad internacional corrobore el derecho internacional humanitario y lo aplique en todas las situaciones actuales de conflicto armado, incluidas las que no están previstas por el derecho internacional vigente”.

“Además –agrega–, la plaga del terrorismo reclama una reflexión profunda sobre los límites éticos implicados en el uso de los instrumentos modernos de la seguridad nacional. En efecto, cada vez más frecuentemente los conflictos no son declarados, sobre todo cuando los desencadenan grupos terroristas decididos a alcanzar por cualquier medio sus objetivos. Ante los hechos sobrecogedores de estos últimos años, los Estados deben percibir la necesidad de establecer reglas más claras, capaces de contrastar eficazmente la dramática desorientación que se está dando”.

El documento concluye con “un llamamiento apremiante al Pueblo de Dios, para que todo cristiano se sienta comprometido a ser un trabajador incansable en favor de la paz y un valiente defensor de la dignidad de la persona humana y de sus derechos inalienables”.
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Mensaje escrito por Benedicto XVI con motivo de la Jornada Mundial de la Paz, que se celebrará el 1 de enero de 2007 con el tema:

«La persona humana, corazón de la paz».


1. Al comienzo del nuevo año, quiero hacer llegar a los gobernantes y a los responsables de las naciones, así como a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, mis deseos de paz. Los dirijo en particular a todos los que están probados por el dolor y el sufrimiento, a los que viven bajo la amenaza de la violencia y la fuerza de las armas o que, agraviados en su dignidad, esperan en su rescate humano y social. Los dirijo a los niños, que con su inocencia enriquecen de bondad y esperanza a la humanidad y, con su dolor, nos impulsan a todos trabajar por la justicia y la paz.

Pensando precisamente en los niños, especialmente en los que tienen su futuro comprometido por la explotación y la maldad de adultos sin escrúpulos, he querido que, con ocasión del Día Mundial de la Paz, la atención de todos se centre en el tema: La persona humana, corazón de la paz. En efecto, estoy convencido de que respetando a la persona se promueve la paz, y que construyendo la paz se ponen las bases para un auténtico humanismo integral. Así es como se prepara un futuro sereno para las nuevas generaciones.

La persona humana y la paz: don y tarea

2. La Sagrada Escritura dice: «Dios creó el hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; hombre y mujer los creó» ( Gn 1,27). Por haber sido hecho a imagen de Dios, el ser humano tiene la dignidad de persona; no es solamente algo, sino alguien, capaz de conocerse, de poseerse, de entregarse libremente y de entrar en comunión con otras personas. Al mismo tiempo, por la gracia, está llamado a una alianza con su Creador, a ofrecerle una respuesta de fe y amor que nadie más puede dar en su lugar.[1] En esta perspectiva admirable, se comprende la tarea que se ha confiado al ser humano de madurar en su capacidad de amor y de hacer progresar el mundo, renovándolo en la justicia y en la paz. San Agustín enseña con una elocuente síntesis: « Dios, que nos ha creado sin nosotros, no ha querido salvarnos sin nosotros ».[2] Por tanto, es preciso que todos los seres humanos cultiven la conciencia de los dos aspectos, del don y de la tarea.

3. También la paz es al mismo tiempo un don y una tarea. Si bien es verdad que la paz entre los individuos y los pueblos, la capacidad de vivir unos con otros, estableciendo relaciones de justicia y solidaridad, supone un compromiso permanente, también es verdad, y lo es más aún, que la paz es un don de Dios. En efecto, la paz es una característica del obrar divino, que se manifiesta tanto en la creación de un universo ordenado y armonioso como en la redención de la humanidad, que necesita ser rescatada del desorden del pecado. Creación y Redención muestran, pues, la clave de lectura que introduce a la comprensión del sentido de nuestra existencia sobre la tierra. Mi venerado predecesor Juan Pablo II, dirigiéndose a la Asamblea General de las Naciones Unidas el 5 de octubre de 1995, dijo que nosotros «no vivimos en un mundo irracional o sin sentido [...], hay una lógica moral que ilumina la existencia humana y hace posible el diálogo entre los hombres y entre los pueblos ».[3] La “gramática” trascendente, es decir, el conjunto de reglas de actuación individual y de relación entre las personas en justicia y solidaridad, está inscrita en las conciencias, en las que se refleja el sabio proyecto de Dios. Como he querido reafirmar recientemente, «creemos que en el origen está el Verbo eterno, la Razón y no la Irracionalidad».[4] Por tanto, la paz es también una tarea que a cada uno exige una respuesta personal coherente con el plan divino. El criterio en el que debe inspirarse dicha respuesta no puede ser otro que el respeto de la “gramática” escrita en el corazón del hombre por su divino Creador.

En esta perspectiva, las normas del derecho natural no han de considerarse como directrices que se imponen desde fuera, como si coartaran la libertad del hombre. Por el contrario, deben ser acogidas como una llamada a llevar a cabo fielmente el proyecto divino universal inscrito en la naturaleza del ser humano. Guiados por estas normas, los pueblos —en sus respectivas culturas— pueden acercarse así al misterio más grande, que es el misterio de Dios. Por tanto, el reconocimiento y el respeto de la ley natural son también hoy la gran base para el diálogo entre los creyentes de las diversas religiones, así como entre los creyentes e incluso los no creyentes. Éste es un gran punto de encuentro y, por tanto, un presupuesto fundamental para una paz auténtica.

El derecho a la vida y a la libertad religiosa

4. El deber de respetar la dignidad de cada ser humano, en el cual se refleja la imagen del Creador, comporta como consecuencia que no se puede disponer libremente de la persona. Quien tiene mayor poder político, tecnológico o económico, no puede aprovecharlo para violar los derechos de los otros menos afortunados. En efecto, la paz se basa en el respeto de todos. Consciente de ello, la Iglesia se hace pregonera de los derechos fundamentales de cada persona. En particular, reivindica el respeto de la vida y la libertad religiosa de todos. El respeto del derecho a la vida en todas sus fases establece un punto firme de importancia decisiva: la vida es un don que el sujeto no tiene a su entera disposición. Igualmente, la afirmación del derecho a la libertad religiosa pone de manifiesto la relación del ser humano con un Principio trascendente, que lo sustrae a la arbitrariedad del hombre mismo. El derecho a la vida y a la libre expresión de la propia fe en Dios no están sometidos al poder del hombre. La paz necesita que se establezca un límite claro entre lo que es y no es disponible: así se evitarán intromisiones inaceptables en ese patrimonio de valores que es propio del hombre como tal.

5. Por lo que se refiere al derecho a la vida, es preciso denunciar el estrago que se hace de ella en nuestra sociedad: además de las víctimas de los conflictos armados, del terrorismo y de diversas formas de violencia, hay muertes silenciosas provocadas por el hambre, el aborto, la experimentación sobre los embriones y la eutanasia. ¿Cómo no ver en todo esto un atentado a la paz? El aborto y la experimentación sobre los embriones son una negación directa de la actitud de acogida del otro, indispensable para establecer relaciones de paz duraderas. Respecto a la libre expresión de la propia fe, hay un síntoma preocupante de falta de paz en el mundo, que se manifiesta en las dificultades que tanto los cristianos como los seguidores de otras religiones encuentran a menudo para profesar pública y libremente sus propias convicciones religiosas.

Hablando en particular de los cristianos, debo notar con dolor que a veces no sólo se ven impedidos, sino que en algunos Estados son incluso perseguidos, y recientemente se han debido constatar también trágicos episodios de feroz violencia. Hay regímenes que imponen a todos una única religión, mientras que otros regímenes indiferentes alimentan no tanto una persecución violenta, sino un escarnio cultural sistemático respecto a las creencias religiosas. En todo caso, no se respeta un derecho humano fundamental, con graves repercusiones para la convivencia pacífica. Esto promueve necesariamente una mentalidad y una cultura negativa para la paz.

La igualdad de naturaleza de todas las personas

6. En el origen de frecuentes tensiones que amenazan la paz se encuentran seguramente muchas desigualdades injustas que, trágicamente, hay todavía en el mundo. Entre ellas son particularmente insidiosas, por un lado, las desigualdades en el acceso a bienes esenciales como la comida, el agua, la casa o la salud; por otro, las persistentes desigualdades entre hombre y mujer en el ejercicio de los derechos humanos fundamentales.

Un elemento de importancia primordial para la construcción de la paz es el reconocimiento de la igualdad esencial entre las personas humanas, que nace de su misma dignidad trascendente. En este sentido, la igualdad es, pues, un bien de todos, inscrito en esa “gramática” natural que se desprende del proyecto divino de la creación; un bien que no se puede desatender ni despreciar sin provocar graves consecuencias que ponen en peligro la paz. Las gravísimas carencias que sufren muchas poblaciones, especialmente del Continente africano, están en el origen de reivindicaciones violentas y son por tanto una tremenda herida infligida a la paz.

7. La insuficiente consideración de la condición femenina provoca también factores de inestabilidad en el orden social. Pienso en la explotación de mujeres tratadas como objetos y en tantas formas de falta de respeto a su dignidad; pienso igualmente —en un contexto diverso— en las concepciones antropológicas persistentes en algunas culturas, que todavía asignan a la mujer un papel de gran sumisión al arbitrio del hombre, con consecuencias ofensivas a su dignidad de persona y al ejercicio de las libertades fundamentales mismas. No se puede caer en la ilusión de que la paz está asegurada mientras no se superen también estas formas de discriminación, que laceran la dignidad personal inscrita por el Creador en cada ser humano.[5]

La ecología de la paz

8. Juan Pablo II, en su Carta encíclica Centesimus annus, escribe: « No sólo la tierra ha sido dada por Dios al hombre, el cual debe usarla respetando la intención originaria de que es un bien, según la cual le ha sido dada; incluso el hombre es para sí mismo un don de Dios y, por tanto, debe respetar la estructura natural y moral de la que ha sido dotado ».[6] Respondiendo a este don que el Creador le ha confiado, el hombre, junto con sus semejantes, puede dar vida a un mundo de paz. Así, pues, además de la ecología de la naturaleza hay una ecología que podemos llamar « humana », y que a su vez requiere una « ecología social ». Esto comporta que la humanidad, si tiene verdadero interés por la paz, debe tener siempre presente la interrelación entre la ecología natural, es decir el respeto por la naturaleza, y la ecología humana. La experiencia demuestra que toda actitud irrespetuosa con el medio ambiente conlleva daños a la convivencia humana, y viceversa. Cada vez se ve más claramente un nexo inseparable entre la paz con la creación y la paz entre los hombres. Una y otra presuponen la paz con Dios. La poética oración de San Francisco conocida como el “Cántico del Hermano Sol”, es un admirable ejemplo, siempre actual, de esta multiforme ecología de la paz.

9. El problema cada día más grave del abastecimiento energético nos ayuda a comprender la fuerte relación entre una y otra ecología. En estos años, nuevas naciones han entrado con pujanza en la producción industrial, incrementando las necesidades energéticas. Eso está provocando una competitividad ante los recursos disponibles sin parangón con situaciones precedentes. Mientras tanto, en algunas regiones del planeta se viven aún condiciones de gran atraso, en las que el desarrollo está prácticamente bloqueado, motivado también por la subida de los precios de la energía. ¿Qué será de esas poblaciones? ¿Qué género de desarrollo, o de no desarrollo, les impondrá la escasez de abastecimiento energético? ¿Qué injusticias y antagonismos provocará la carrera a las fuentes de energía? Y ¿cómo reaccionarán los excluidos de esta competición? Son preguntas que evidencian cómo el respeto por la naturaleza está vinculado estrechamente con la necesidad de establecer entre los hombres y las naciones relaciones atentas a la dignidad de la persona y capaces de satisfacer sus auténticas necesidades. La destrucción del ambiente, su uso impropio o egoísta y el acaparamiento violento de los recursos de la tierra, generan fricciones, conflictos y guerras, precisamente porque son fruto de un concepto inhumano de desarrollo. En efecto, un desarrollo que se limitara al aspecto técnico y económico, descuidando la dimensión moral y religiosa, no sería un desarrollo humano integral y, al ser unilateral, terminaría fomentando la capacidad destructiva del hombre.

Concepciones restrictivas del hombre

10. Es apremiante, pues, incluso en el marco de las dificultades y tensiones internacionales actuales, el esfuerzo por abrir paso a una ecología humana que favorezca el crecimiento del « árbol de la paz ». Para acometer una empresa como ésta, es preciso dejarse guiar por una visión de la persona no viciada por prejuicios ideológicos y culturales, o intereses políticos y económicos, que inciten al odio y a la violencia. Es comprensible que la visión del hombre varíe en las diversas culturas. Lo que no es admisible es que se promuevan concepciones antropológicas que conlleven el germen de la contraposición y la violencia. Son igualmente inaceptables las concepciones de Dios que impulsen a la intolerancia ante nuestros semejantes y el recurso a la violencia contra ellos. Éste es un punto que se ha de reafirmar con claridad: nunca es aceptable una guerra en nombre de Dios. Cuando una cierta concepción de Dios da origen a hechos criminales, es señal de que dicha concepción se ha convertido ya en ideología.

11. Pero hoy la paz peligra no sólo por el conflicto entre las concepciones restrictivas del hombre, o sea, entre las ideologías. Peligra también por la indiferencia ante lo que constituye la verdadera naturaleza del hombre. En efecto, son muchos en nuestros tiempos los que niegan la existencia de una naturaleza humana específica, haciendo así posible las más extravagantes interpretaciones de las dimensiones constitutivas esenciales del ser humano. También en esto se necesita claridad: una consideración “débil” de la persona, que dé pie a cualquier concepción, incluso excéntrica, sólo en apariencia favorece la paz. En realidad, impide el diálogo auténtico y abre las puertas a la intervención de imposiciones autoritarias, terminando así por dejar indefensa a la persona misma y, en consecuencia, presa fácil de la opresión y la violencia.

Derechos humanos y Organizaciones internacionales

12. Una paz estable y verdadera presupone el respeto de los derechos del hombre. Pero si éstos se basan en una concepción débil de la persona, ¿cómo evitar que se debiliten también ellos mismos? Se pone así de manifiesto la profunda insuficiencia de una concepción relativista de la persona cuando se trata de justificar y defender sus derechos. La aporía es patente en este caso: los derechos se proponen como absolutos, pero el fundamento que se aduce para ello es sólo relativo. ¿Por qué sorprenderse cuando, ante las exigencias “incómodas” que impone uno u otro derecho, alguien se atreviera a negarlo o decidera relegarlo? Sólo si están arraigados en bases objetivas de la naturaleza que el Creador ha dado al hombre, los derechos que se le han atribuido pueden ser afirmados sin temor de ser desmentidos. Por lo demás, es patente que los derechos del hombre implican a su vez deberes. A este respecto, bien decía el mahatma Gandhi: «El Ganges de los derechos desciende del Himalaya de los deberes». Únicamente aclarando estos presupuestos de fondo, los derechos humanos, sometidos hoy a continuos ataques, pueden ser defendidos adecuadamente. Sin esta aclaración, se termina por usar la expresión misma de « derechos humanos », sobrentendiendo sujetos muy diversos entre sí: para algunos, será la persona humana caracterizada por una dignidad permanente y por derechos siempre válidos, para todos y en cualquier lugar; para otros, una persona con dignidad versátil y con derechos siempre negociables, tanto en los contenidos como en el tiempo y en el espacio.

13. Los Organismos internacionales se refieren continuamente a la tutela de los derechos humanos y, en particular, lo hace la Organización de las Naciones Unidas que, con la Declaración Universal de 1948, se ha propuesto como tarea fundamental la promoción de los derechos del hombre. Se considera dicha Declaración como una forma de compromiso moral asumido por la humanidad entera. Esto manifiesta una profunda verdad sobre todo si se entienden los derechos descritos en la Declaración no simplemente como fundados en la decisión de la asamblea que los ha aprobado, sino en la naturaleza misma del hombre y en su dignidad inalienable de persona creada por Dios. Por tanto, es importante que los Organismos internacionales no pierdan de vista el fundamento natural de los derechos del hombre. Eso los pondría a salvo del riesgo, por desgracia siempre al acecho, de ir cayendo hacia una interpretación meramente positivista de los mismos. Si esto ocurriera, los Organismos internacionales perderían la autoridad necesaria para desempeñar el papel de defensores de los derechos fundamentales de la persona y de los pueblos, que es la justificación principal de su propia existencia y actuación.

Derecho internacional humanitario y derecho interno de los Estados

14. A partir de la convicción de que existen derechos humanos inalienables vinculados a la naturaleza común de los hombres, se ha elaborado un derecho internacional humanitario, a cuya observancia se han comprometido los Estados, incluso en caso de guerra. Lamentablemente, y dejando aparte el pasado, este derecho no ha sido aplicado coherentemente en algunas situaciones bélicas recientes. Así ha ocurrido, por ejemplo, en el conflicto que hace meses ha tenido como escenario el Sur del Líbano, en el que se ha desatendido en buena parte la obligación de proteger y ayudar a las víctimas inocentes, y de no implicar a la población civil. El doloroso caso del Líbano y la nueva configuración de los conflictos, sobre todo desde que la amenaza terrorista ha actuado con formas inéditas de violencia, exigen que la comunidad internacional corrobore el derecho internacional humanitario y lo aplique en todas las situaciones actuales de conflicto armado, incluidas las que no están previstas por el derecho internacional vigente. Además, la plaga del terrorismo reclama una reflexión profunda sobre los límites éticos implicados en el uso de los instrumentos modernos de la seguridad nacional. En efecto, cada vez más frecuentemente los conflictos no son declarados, sobre todo cuando los desencadenan grupos terroristas decididos a alcanzar por cualquier medio sus objetivos. Ante los hechos sobrecogedores de estos últimos años, los Estados deben percibir la necesidad de establecer reglas más claras, capaces de contrastar eficazmente la dramática desorientación que se está dando. La guerra es siempre un fracaso para la comunidad internacional y una gran pérdida para la humanidad. Y cuando, a pesar de todo, se llega a ella, hay que salvaguardar al menos los principios esenciales de humanidad y los valores que fundamentan toda convivencia civil, estableciendo normas de comportamiento que limiten lo más posible sus daños y ayuden a aliviar el sufrimiento de los civiles y de todas las víctimas de los conflictos.[7]

15. Otro elemento que suscita gran inquietud es la voluntad, manifestada recientemente por algunos Estados, de poseer armas nucleares. Esto ha acentuado ulteriormente el clima difuso de incertidumbre y de temor ante una posible catástrofe atómica. Es algo que hace pensar de nuevo en los tiempos pasados, en las ansias abrumadoras del período de la llamada “guerra fría”. Se esperaba que, después de ella, el peligro atómico habría pasado definitivamente y que la humanidad podría por fin dar un suspiro de sosiego duradero. A este respecto, qué actual parece la exhortación del Concilio Ecuménico Vaticano II: «Toda acción bélica que tiende indiscriminadamente a la destrucción de ciudades enteras o de amplias regiones con sus habitantes es un crimen contra Dios y contra el hombre mismo que hay que condenar con firmeza y sin vacilaciones».[8] Lamentablemente, en el horizonte de la humanidad siguen formándose nubes amenazadoras. La vía para asegurar un futuro de paz para todos consiste no sólo en los acuerdos internacionales para la no proliferación de armas nucleares, sino también en el compromiso de intentar con determinación su disminución y desmantelamiento definitivo. Ninguna tentativa puede dejarse de lado para lograr estos objetivos mediante la negociación. ¡Está en juego la suerte de toda la familia humana!

La Iglesia, tutela de la trascendencia de la persona humana

16. Deseo, por fin, dirigir un llamamiento apremiante al Pueblo de Dios, para que todo cristiano se sienta comprometido a ser un trabajador incansable en favor de la paz y un valiente defensor de la dignidad de la persona humana y de sus derechos inalienables. El cristiano, dando gracias a Dios por haberlo llamado a pertenecer a su Iglesia, que es « signo y salvaguardia de la trascendencia de la persona humana » [9] en el mundo, no se cansará de implorarle el bien fundamental de la paz, tan importante en la vida de cada uno. Sentirá también la satisfacción de servir con generosa dedicación a la causa de la paz, ayudando a los hermanos, especialmente a aquéllos que, además de sufrir privaciones y pobreza, carecen también de este precioso bien. Jesús nos ha revelado que « Dios es amor» ( 1 Jn 4,8), y que la vocación más grande de cada persona es el amor. En Cristo podemos encontrar las razones supremas para hacernos firmes defensores de la dignidad humana y audaces constructores de la paz.

17. Así pues, que nunca falte la aportación de todo creyente a la promoción de un verdadero humanismo integral, según las enseñanzas de las Cartas encíclicas Populorum progressio y Sollicitudo rei socialis, de las que nos preparamos a celebrar este año precisamente el 40 y el 20 aniversario. Al comienzo del año 2007, al que nos asomamos —aun entre peligros y problemas— con el corazón lleno de esperanza, confío mi constante oración por toda la humanidad a la Reina de la Paz, Madre de Jesucristo, « nuestra paz » ( Ef 2,14). Que María nos enseñe en su Hijo el camino de la paz, e ilumine nuestros ojos para que sepan reconocer su Rostro en el rostro de cada persona humana, corazón de la paz.

Vaticano, 8 de diciembre de 2006.


BENEDICTUS PP XVI

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Notas

[1] Cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 357.

[2] Sermo 169, 11, 13: PL 38, 923.

[3] N. 3.

[4] Homilía en la explanada de Isling de Ratisbona (12 septiembre 2006).

[5] Cf. Congr. para la Doctrina de la Fe, Carta a los obispos de la Iglesia católica sobre la colaboración del hombre y de la mujer en la Iglesia y en el mundo (31 mayo 2004), 15-16.

[6] N. 38.

[7] A este respecto, el Catecismo de la Iglesia Católica ha impartido unos criterios muy severos y precisos: cf. nn. 2307-2317.

[8] Const. past. Gaudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo actual, 80.

[9] Ibíd., 76.

[Traducción distribuida por la Santa Sede
© Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por Desconocido @ 23:11  | Habla el Papa
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Santa Maravillas de Jesús,
eres hoy en la Iglesia nueva luz.


El Señor, a quien del todo te entregaste,
a la Casa de su Madre te llevó,
y te puso como lámpara brillante,
como antorcha que alumbrase su olvidado Corazón
Fuiste bálsamo que cura sus heridas,
te pidió que le quisieras consolar;
te ofreciste a procurarle sus delicias,
encendiendo en muchas vidas esa ardiente caridad.

¡Cuánto amor has derramado en el Carmelo!
Tus conventos son un nuevo Nazaret.
La oración, el trabajo, el silencio
van marcados con tu sello de entrañable sencillez.
Tu querer es nada más lo que Dios quiera,
tu descanso es hacer su voluntad;
cuando dices: “Como Él quiera, cuando Él quiera»
el secreto nos revelas de tu inmensa santidad.

Agradar a Dios fue tu mayor anhelo,
y tu gozo imitar al buen Jesús,
arrastrar una legión de almas al cielo
e, inflamada en santo celo, exclamar: ¡“Bendita Cruz”!
Siempre a todo el que pasaba por tu lado
le alcanzaba tu oración y tu poder,
pero ahora más cercana está tu mano,
alegrías vas sembrando a raudales por doquier.

Tras las huellas de tu gran Madre Teresa,
andariega también fuiste sin igual,
y tus pasos Dios condujo a una Aldehuela,
antesala donde esperas tu feliz eternidad.
Y aquel día que por fin soltó los lazos
y marchaste a recibir el galardón,
al quebrar tu cuerpo, frágil alabastro,
el perfume de tus nardos toda la tierra llenó.

HIMNO DE LA CANONIZACIÓN
Publicado por Desconocido @ 23:05  | Religiosidad Popular
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Datos sacados de Boletín número 145, año 2006

Datos biográficos
de Santa Maravillas


Maravillas Pidal y Chico de Guzmán nació en Madrid, el 4 de noviembre de 1891. El 12 de octubre de 1919 ingresó en el Carmelo de El Escorial. El 19 de mayo de 1924, tras haber recibido una inspira¬ción divina, fundó el Carmelo del Cerro de los Ángeles, al que siguieron otras nueve fundaciones de Carmelitas Descalzas en España y una en la India.
Su ardiente amor de Dios y su unión con Él se manifestaban en el amor a sus hermanos y en su entrega por la salvación de las almas. Sin salir de su clausura fomentó obras sociales y apostólicas. Es una de las grandes místicas de nuestro tiempo.
El 11 de diciembre de 1974 murió santamente en el Carmelo de La Aldehuela (Madrid), el penúltimo de los fundados por ella, donde se venera su cuerpo.
El Papa Juan Pablo II la elevó al honor de los altares con la Beatificación, en Roma, el 10 de mayo de 1998, y la cano¬nizó solemnemente en Madrid el 4 de mayo de 2003.
Publicado por Desconocido @ 22:56  | Noticias de religión
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Artículo sacado de boletín número 145, año 2006


Santa Maravillas
en la sala capitular
de la Almudena



El padre jesuita Marko Ivan Rupnik, genial artista descubierto por el Papa Juan Pablo II, autor de la capilla «Redemptoris Mater» en el Vaticano —regalo del Colegio Cardenalicio a Juan Pablo II—, es también el autor de los bellísimos mosaicos de la Sala Capitular de la Catedral de La Almudena, de Madrid, que fue bendecida e inaugurada el pasado 2 de noviembre por el Sr. Cardenal Arzobispo, D. Antonio Ma Rouco Varela. En este acto estuvieron presentes, entre otros, el Arzobispo Castrense,
D. Francisco Pérez, varios Obispos auxiliares de Madrid, el Deán de la Catedral, D. Antonio Astillero, un representante de la Presidenta de la Comunidad Autónoma y el alcalde de la ciudad.

El padre Rupnik comenzó a trabajar hace seis meses en Roma, haciendo el diseño, y luego preparando los rostros de todos los iconos que están en los muros, en los 300 metros cuadrados de esta Sala Capitular. En quince días ha realizado en la pared todo el proyecto.

En uno de los muros aparece el Cordero sobre el trono, imagen del Cristo Pascual. Junto al trono están la Madre de Dios y Juan Bautista. Ella, porque lo ha dado a luz; él porque ha hecho que lo reco¬nocieran en el mundo. Juan tiene la profe¬cía en sus manos, y María lleva sobre su pecho al Hijo: Cristo, Señor y Salvador. El Cordero sobre el trono representa también a Cristo como Alfa y Omega, como la Gloria del Padre. Junto a ellos están indicados, como principio de multitudes, algunos santos de Madrid: San Isidro, Santa María de la Cabeza, San Dámaso, Santa Soledad

Torres Acosta, Santa Micaela del Santísimo Sacramento y Santa Maravillas de Jesús. Los rostros están hechos según una antigua tradición de la Iglesia; es decir, cada rostro debe tener tres dimensiones: una que lo asemeja a otro santo, otra que lo asemeja a Cristo, y otra que recuerda un rasgo personal. Los santos eran llamados «los semejantes»; y la Madre de Dios, «la Semejantísima». Todos están vestidos de blanco, porque se encuentran frente a la escena de la Transfiguración que preside la sala, y han «lavado sus vestidos en la Sangre del Cordero».
Después de unas palabras del Sr. Cardenal, éste procedió a la bendición de la Sala Capitular y los mosaicos, que fue precedida por una hermosa oración que recogía el significado de las diversas escenas representadas en los muros de la sala. De ella son estos párrafos:
«Al contemplar con estupor y gozo estos mosaicos, llenos de luz y de vida, nos sentimos impulsados a reconocer la divinidad del Amor que todo lo ha creado para la salvación del hombre. En el Tabor de la Transfiguración, iluminados por el Espíritu, vemos el misterio de Cristo, revelado como Hijo de Dios, Palabra definitiva del Padre [...].
La contemplación del Tabor la vemos actualizada siempre en la vida de los santos de la Iglesia, en la vida de los santos madrileños, que han sido llevados por el Señor ala santa Montaña para ver su gloria. Por eso suplicamos al Cristo de la Transfiguración, Luz que no tiene noche, que ilumine con su claridad nuestras vidas, llene de su imagen bella nuestros ojos para que veamos en todo la imagen de Dios. Cristo Jesús, Palabra del Padre, haz que por medio del Espíritu te miremos y escuchemos; que en tu rostro veamos que hemos sido salvados por amor».
Publicado por Desconocido @ 22:53  | Patrimonio Religioso
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Santa Cruz de Santiago Tenerife, 01 de Diciembre de 2006.


Estimado Hermano Sacerdote:

Le dirigimos estas breves líneas para reiterar nuestra Felicitación Navideña y agradecerle nuevamente la aportación económica que su parroquia viene realizando a lo largo del año a favor de los más pobres en las colectas del Primer Domingo de Mes (Colectas de Cáritas). Gracias, porque la estimable colaboración de su parroquia hace realidad que otro mundo sea posible para aquellas personas en situación de injusticia social.

Además, queremos informarles de que este año la Campaña de Navidad, que Cáritas desarrolla en estas fechas, está destinada a sensibilizar sobre la universalidad los derechos humanos y de las oportunidades. En este caso el derecho a una vivienda digna centrará la campaña en este momento de Navidad. Como bien sabe Cáritas Diocesana de Tenerife dispone de tres casas de acogida: Guajara, Café y Calor (ambas en Santa Cruz), y María Blanca (Puerto de la Cruz), dirigidas a personas sin hogar donde se les ofrece alojamiento y cobertura de las necesidades básicas, orientación, formación, acompañamiento y seguimiento, donde se llevan procesos de integración social y laboral. Le invitamos en este sentido, y si así lo estima oportuno, a que su comunidad parroquial participe con alguna iniciativa concreta, ya sea con la implicación de voluntarios o bien con alguna aportación económica.

Por otro lado, con el comienzo del nuevo año y para cerrar el ejercicio contable, ROGAMOS a_aquellas Cáritas parroquiales y arciprestales que se hayan retrasado quedando pendientes de remitirnos el porcentaje del 20% sobre las colectas de Primer Domingo de Mes (según lo establecido en los estatutos) correspondientes al ejercicio 2006, nos los ingresen a lo largo de este mes de Diciembre.

Este porcentaje se seguirá ingresando en la cuenta comente de Caja Canarias n° 2065 0000 06 1114000222.


Agradeciendo su estimable colaboración, ante cualquier duda, y si así o mi e e ponerse en contacto con nosotros o bien con el Administrador de la casa, Francisco Fumero, en el número de teléfono 922/27/72/12.

Delegado
Director
Publicado por Desconocido @ 22:46  | Comunicados Diocesanos
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Se ha recibido en la parroquia informe de la Oficina diocesana de peregrinaciones sobre viajes, visitas, excursiones y peregrinaciones durante el año 2007.


OFICINA DIOCESANA DE PEREGRINACIONES
C/ Nava y Grimón, 10
38201 LA LAGUNA (TENERIFE)


La Laguna, diciembre de 2006


A TODOS LOS AMIGOS/AS Y SIMPATIZANTES DE LA OFICINA DIOCESANA DE PEREGRINACIONES DE LA DIÓCESIS DE TENERIFE.


Nos ponemos en comunicación con todos ustedes, para reiterarles nuestro agradecimiento a todos los que ha viajado con nosotros el pasado curso, cuántos momentos entrañables hemos vivido..., agradecer de una manera especial a la Casa de Acogida, a los Amigos de la Catedral de La Laguna, Seminario Diocesano, a las parroquias de Sta. Ursula, La Peña de Francia, Sta. Mar/a del Mar, parroquias de La Gomera y tantas otras que hemos podido prestarles este servicio.

Una vez más invitamos a los sacerdotes a que cuenten con nuestra colaboración para organizar los viajes que tengan previstos. Como saben, no somos una agencia de viajes, somos una Oficina que asesoramos en las distintas posibilidades a la hora de programar una peregrinación; pedimos a distintas agendas que nos ofrezcan mejor servicio y precio, así como calidad en los hoteles y que estén lo más céntricos posible en los distintos destinos, sobre todo se garantiza la dimensión religiosa, por ejemplo: las audiencias con el Papa en Roma, la celebración de la Eucaristía, así como momentos de oración,

Les invitamos pues, a que nos tengan en cuenta a la hora de hacer sus programaciones, es un servicio que les facilita la Diócesis, esperamos que se animen para este próximo año.

AL MISMO TIEMPO LES INFORMAMOS QUE, DURANTE EL AÑO 2007 esperamos seguir contando con su confianza y les enviamos un avance de todos los lugares que visitaremos el próximo año:

• Visita de las Diócesis canarias a la Diócesis de Nouakchott en Mauritania, De la mano de las dos Cáritas Diocesanas de Tenerife y Las
Palmas, este viaje tiene una dimensión social para colaborar en los proyectos de nuestras Iglesias locales con la de aquel país. Posiblemente entre los días 3 al 8 de Febrero 2007


• XXXVII PEREGRINACIÓN DIOCESANA A TIERRA SANTA. Un año más, de la mano experta de nuestro querido Don Julián, caminaremos por aquellos lugares donde nació, vivió, predicó, padeció, murió y resucitó Nuestro Señor Jesucristo. Es un encuentro con Aquel que nos llama a imitarle, y que mejor que en esa Tierra bendita. Organizado por la Oficina Diocesana de Peregrinaciones. Entre los días 16 a 24 de Febrero de 2007

• VIAJE A PARIS Y BELGICA, organizado por la Casa de Acogida, Un recorrido por esa ciudad francesa, como por Gante, Versalles, Bruselas, Brujas. Un recorrido histórico-cultural que se podrá vivir del 28 abrí/ al 5 mayo aproximadamente.

• PEREGRINACIÓN AL SANTUARIO DE LOURDES, un año más la Casa de Acogida organiza esta visita a este emblemático Santuario Mariano. Estar junto a Sta. María que nos abre las puertas de la vida a la esperanza, una visita entrañable que realizaremos del 26 al 30 de Mayo de 2007

• XIII "RUTA DE LAS CATEDRALES"; AUSTRIA Y HUNGRÍA. La Asociación de Amigos de la Catedral de La Laguna organiza un año más una visita a estas Catedrales y su entorno. Encuentro con la fe de estos pueblos, fe probada en el crisol, testimonios de cristianos que amaron y vivieron el mensaje de la Buena Noticia del Evangelio. Viena, Budapest, navegar por el Danubio, conocer su geografía y cultura, una oferta atrayente que se podrá realizar la primera quincena de Julio de 2007

• II PEREGRINACIÓN DIOCESANA A GUATEMALA, con motivo de /os cinco años de /a Canonización de/ Santo Hermano
Pedro, del 24 al 31 de Julio de 2007 esta Oficina Diocesana de Peregrinaciones organiza, presidida por nuestro Obispo, este encuentro con la tierra que pisó el Hermano Pedro. Recordar lo vivido en las jornadas de la canonización, encuentro con el Obispo de Guatemala capital, visitar la tumba del Santo, la ciudad de Antigua, Los Lagos, Tikal, Chichicastenango y otros parajes que nos trasladarán a lo vivido hace unos años.

VISITA A LAS ISLAS MADEIRA, Las Casas de Acogida organizan este viaje a este archipiélago del Atlántico del 16 al 21 de Septiembre de 2007


Así mismo reiteramos nuestros servicios pastoral y cultural para todos/as aquellos/as que nos soliciten asesoramiento para sus posibles rutas.
Desearles también nuestros mejores deseos con la esperanza de que el nuevo añc 2007 sea un año de Paz y Bien para el mundo y para cada uno de ustedes y de sus seres queridos. FELIZ NAVIDAD DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO.
Publicado por Desconocido @ 22:43  | Comunicados Diocesanos
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La Oficina del Prensa del obispado nos transmite el siguiente comunicado:


El próximo 22 de diciembre se estrenará en Tenerife el film "El gran silencio".

Esta película, que ha tenido una enorme aceptación en los
países donde se ha podido ver, muestra por primera vez el día a día dentrodel "Grande Chartreuse", el monasterio de referencia en los Alpes franceses dela legendaria orden de los Cartujos. Se trata de una película austera, cercana
a la meditación, al silencio y a la vida en estado puro.

La Diócesis Nivariense está haciendo esfuerzos en la divulgación y promoción de esta película. Por este motivo, desde prensa del Obispado, te pedimos que informes de dicho estreno a cuantas personas puedas. Además, sería bueno
decirlo en las iglesias y a todos los grupos de cristianos que puedan.
Proximamente les haremos llegar carteles de la película.

SINOPSIS: En 1984 el director alemán Phillip Gröning pidió permiso a la Orden de los Cartujos para rodar una película en el interior de uno de sus monasterios. Le dijeron que era demasiado pronto. Quizás más adelante.

Dieciséis años después recibió una llamada. Había llegado la hora...
Los preparativos llevaron dos años, el rodaje uno y la postproducción dos más. Han transcurrido, por tanto, veintiún años hasta su completa finalización. El Gran Silencio muestra por primera vez el día a día dentro del "Grande Chartreuse", el monasterio de referencia en los Alpes franceses de
la legendaria Orden de los Cartujos.

Presentada en el Festival de Venecia y premiada en el Festival de Sundance (Gran Premio del Jurado) y en los Premios del Cine Alemán (Mejor Documental), el film
ha sido un gran acontecimiento cultural en Alemania, Italia y Austria, donde ha obtenido gran éxito entre público y crítica. Una película austera, cercana a la meditación, al silencio, a la vida en estado puro. Sin música excepto
los cantos de los monjes, sin entrevistas, sin comentarios, sin material adicional. Ciento sesenta minutos de cine en silencio... (FILMAFFINITY)

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"El resultado de esta experiencia única -y puede que irrepetible- es
fascinante-. 'El gran silencio', cine insólito, de una belleza extrema,
arcaico pero rabiosamente moderno, reivindica la serenidad" (Borja Hermoso:
Diario El Mundo)
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"Un boquete enorme y luminoso hacia una nueva dimensión de entender la
existencia, un pórtico rarísimo y sobrecogedor que convierte la rutina en
gloria. (...) Atrévase, y luego berree al vecino de atasco si tiene bemoles.
(...) Puntuación: *** (sobre 5)." (Javier Cortijo: Diario ABC)
Publicado por Desconocido @ 22:20  | Comunicados Diocesanos
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Discurso que pronunció Benedicto XVI a los empleados de los Museos Vaticanos en el quinto centenario de su fundación, el 23 de noviembre de 2006


Queridos hermanos y hermanas:
Con gran alegría os acojo y doy a cada uno mi cordial bienvenida. Saludo en primer lugar a monseñor Giovanni Lajolo, presidente de la Gobernación, y le agradezco las palabras con que se ha hecho intérprete de vuestro afecto, subrayando la atención especial que los Sumos Pontífices han prestado a los Museos vaticanos, que este año celebran su V centenario. Saludo, asimismo, al secretario general, monseñor Renato Boccardo, y al director de los Museos, doctor Francesco Buranelli. Naturalmente, el encuentro con vosotros, que formáis el grupo de empleados más numeroso de la Ciudad del Vaticano, estaba ya en mi agenda, y me alegra que tenga lugar durante estas celebraciones jubilares. Quisiera dirigir también mi saludo a los familiares presentes, haciéndolo extensivo a todas vuestras familias.

Cada día miles de personas visitan los Museos vaticanos. En el año 2005 se contaron más de 3.800.000 personas, y en este año 2006 ya han superado los cuatro millones. Esto hace reflexionar. En efecto, ¿quiénes son estos visitantes? Son una representación muy heterogénea de la humanidad. Muchos de ellos no son católicos; otros muchos no son cristianos y tal vez tampoco creyentes. Buena parte de ellos va también a la basílica de San Pedro, pero del Vaticano bastantes personas sólo visitan los Museos.

Todo ello impulsa a reflexionar sobre la extraordinaria responsabilidad que tiene esta institución desde el punto de vista del mensaje cristiano. Viene a la mente la inscripción que el Papa Benedicto XIV, a mediados del siglo XVIII, mandó grabar en el frontispicio del así llamado Museo cristiano, para explicar su finalidad: "Ad augendum Urbis splendorem et asserendam Religionis veritatem", "Para aumentar el esplendor de Roma y afirmar la verdad de la Religión cristiana".

El acercamiento a la verdad cristiana a través de la mediación de la expresión artística o histórico-cultural brinda una nueva oportunidad para hablar a la inteligencia y a la sensibilidad de personas que no pertenecen a la Iglesia católica y a veces pueden albergar prejuicios y desconfianza con respecto a ella.

Los que visitan los Museos vaticanos tienen la oportunidad de "sumergirse" en un concentrado de "teología por imágenes", al detenerse en este santuario de arte y de fe. Sé cuanto esfuerzo supone la protección, la conservación y la tutela diaria de esas salas, y os agradezco el empeño que ponéis para lograr que hablen a todos y del mejor modo posible. Es un trabajo en el que todos vosotros, queridos amigos, estáis implicados. Todos sois importantes, pues el buen funcionamiento del Museo, como sabéis muy bien, depende de la aportación de cada uno.

Permitidme ahora poner de relieve una verdad que está escrita en el "código genético" de los Museos vaticanos: la gran civilización clásica y la civilización judeocristiana no se contraponen, sino que convergen en el único plan de Dios. Lo demuestra el hecho de que el origen remoto de esta institución se remonta a una obra que con razón podríamos definir "profana" —el magnífico grupo escultórico del Laocoonte—, pero que, en realidad, insertada en el contexto vaticano, adquiere su plena y más auténtica luz.

Es la luz de la criatura humana modelada por Dios, de la libertad en el drama de su redención, situada entre la tierra y el cielo, entre la carne y el espíritu. Es la luz de una belleza que se irradia desde el interior de la obra artística y lleva al espíritu a abrirse a lo sublime, donde el Creador se encuentra con la criatura hecha a su imagen y semejanza.

Todo esto podemos leerlo en una obra maestra como es precisamente el Laocoonte, pero se trata de una lógica propia de todo el Museo, que desde esta perspectiva se presenta verdaderamente como un todo unitario en la compleja articulación de sus secciones, a pesar de ser tan diferentes entre sí. La síntesis entre Evangelio y cultura se presenta de forma muy explícita en algunos sectores y casi "materializada" en algunas obras: pienso en los sarcófagos del museo Pío-cristiano, o en las tumbas de la necrópolis de la vía Triunfale, que este año ha duplicado el área del museo, o en la excepcional colección etnológica de procedencia misionera.

Realmente el Museo muestra un entrelazamiento continuo entre cristianismo y cultura, entre arte y fe, entre lo divino y lo humano. La capilla Sixtina constituye, al respecto, una cima insuperable.

Volvamos ahora a vosotros, queridos amigos. Los Museos vaticanos son vuestro lugar de trabajo diario. Muchos de vosotros estáis en contacto directo con los visitantes. Por eso, ¡cuán importante es vuestro trato y vuestro ejemplo para dar a todos un testimonio de fe sencillo pero eficaz! Un templo de arte y de cultura como los Museos vaticanos exige que la belleza de las obras vaya acompañada por la de las personas que trabajan en ellos: belleza espiritual, que hace realmente eclesial el ambiente, impregnándolo de espíritu cristiano. Así pues, el hecho de trabajar en el Vaticano constituye un compromiso ulterior de cultivar la propia fe y dar testimonio cristiano.

A este propósito, además de la participación activa en la vida de vuestras comunidades parroquiales, os pueden ayudar también los momentos de celebración y formación espiritual animados por vuestros asistentes espirituales, a los que agradezco su entrega. Os invito sobre todo a hacer que cada una de vuestras familias sea una "pequeña Iglesia", en la que la fe y la vida se entrelacen en la sucesión de los acontecimientos alegres y tristes de todos los días. Precisamente por esto me alegra que esté presente hoy una representación significativa de vuestros familiares.

Que la Virgen María y san José os ayuden a vivir en perenne acción de gracias, gustando las alegrías sencillas de cada día y multiplicando las obras buenas. Aseguro mi oración por cada uno de vosotros, de modo especial por los ancianos, los niños y los enfermos, y, a la vez que os agradezco vuestra grata visita, os bendigo con afecto a vosotros y a todos vuestros seres queridos.

[Traducción del original italiano distribuida por la Santa Sede
© Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por Desconocido @ 22:13  | Habla el Papa
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Homilía para la Solemnidad de la
Inmaculada Concepción de María Santísima
Luján, 8 de diciembre de 2006.-



Todo ser humano lleva en su corazón como la reproducción fotográfica de la persona que ama.

El amor es la realización de un deseo, el cumplimiento de un sueño. Este deseo y este sueño tienen que ver con nuestras costumbres, nuestras inclinaciones, nuestros pensamientos, nuestra manera de ver el mundo.

El corazón posee una melodía propia, secreta y el día que siente por primera vez esa música exclama: ¡es esa!

Es la música de las relaciones en armonía, es la música del amor. La vida resulta más hermosa el día en que vemos realizarse nuestro sueño y la persona amada nos parece la encarnación de cuanto apreciamos.

La simpatía brota de repente, pero es que, en realidad, ya existía en nosotros desde largo tiempo.

Todo lo que hay en el universo corresponde al amor que Dios tiene por la creación. Para acercarnos a esta idea, podemos decir que así como un arquitecto lleva en su mente el plano de la casa que quiere construir, así también Dios tiene en su mente una idea arquetipo de cada flor, de cada pájaro, de cada árbol... En concreto toda pintura, todo estatua responden a una idea, a una intuición del artista. En el universo, cada átomo, cada una de las cosas que existe son concreciones de una idea preexistente en la mente de Dios, desde toda la eternidad.

Visto desde una manera humana, Dios tiene de nosotros dos imágenes: lo que somos, y lo que deberíamos ser. Dios ve el modelo que pensó y la realización que hemos hecho: el proyecto original y el modo cómo lo hemos realizado personalmente, a través de la libertad.

Aunque, expresándolo así, Dios tenga dos imágenes nuestras, existe una persona entre todas las criaturas humanas de la cual posee una sola imagen y en la que reinó y reina una perfecta armonía, entre, lo que Dios quería y lo que es en la realidad: esta persona es su bendita Madre, la santísima Virgen María.

La Santísima Virgen, dejó con su libertad, que el proyecto de Dios sobre ella se cumpliese, tal como Él lo pensaba “Yo soy la esclava del Señor, que se cumpla en mi su palabra.” La santísima Virgen es lo que Dios hubiera deseado que fuésemos nosotros. Ella realizó en su vida la imagen que Dios tenía de Ella desde toda la eternidad. La Virgen existió en la mente de Dios antes que existiese ninguna otra madre. Ella es la Madre de todas las madres.

Dios no pensó a la Virgen solamente desde la eternidad, sino también al principio del mismo tiempo. Cuando el género humano se perdió por culpa de una mujer, Dios habló al demonio de la siguiente manera: «Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya. Ella aplastará tu cabeza, mientras que tú pondrás asechanzas a su calcañar.» Gn. 3, 5) Por culpa de una mujer se perdió la humanidad, y a causa de una mujer la humanidad también fue redimida, la generación de esta mujer es Jesucristo, nuestro redentor.

Cuando Dios determinó hacerse hombre, debió elegir el tiempo de su venida, el país dónde nacería, la raza, el color que tendría. Los sistemas políticos y económicos que le rodearían, la lengua que hablaría, las reacciones psicológicas con las que estaría en contacto como Señor de la historia y salvador del mundo. Todos estos problemas los resolvió eligiendo a su Madre.

Elegir su Madre significaba también elegir determinada posición social, un idioma, un color, un ambiente, etc.

Su madre no era como la nuestra, aceptada por nosotros como algo establecido en la historia y que no podríamos cambiar. Dios, en cambio, eligió una madre antes de nacer: “Nació de santa María Virgen”, rezamos en el credo, porque Él la eligió.

Si nosotros hubiéramos existido antes que nuestra madre y la pudiéramos haber hecho, ¿no la hubiéramos hecho como la mujer más perfecta del mundo? ¿Por qué pensar que Dios obraría distinto? Así, si ninguna mujer la puede superar en su ser, tampoco la puede superar en gracia de Dios, en fuerza. Un argumento teológico sencillo, pero muy lógico, el argumento de conveniencia nos dice: “si Cristo pudo y no quiso tener la mejor madre, no fue un buen hijo. Si Cristo quiso y no pudo tener la mejor madre, no es Dios.

Sencillamente esto es lo que estamos celebrando esta tarde, en la Casa de nuestra Madre, en su Basílica y Santuario de Luján, hoy honramos esta bendita imagen dedicada a la Pura y Limpia concepción de la Santísima Virgen María, y meditamos en su misterio de ser Inmaculada.

Este misterio, sabido y creído desde antiguo por la Iglesia fue expresado como definición dogmática en el año 1854, por Pío IX, con la bula Ineffabilis: «...Declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la santísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús, Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser, por tanto, firme y constantemente creída por todos los fieles.» (DS, 2.803).

La Virgen fue mucho más que lo que una mujer hubiera deseado ser mirándose en el espejo de la vida, es el modelo que debemos mirar para cumplir en nuestra vida el proyecto de Dios.

+Mons. Rubén Héctor Di Monte

Arzobispo de Mercedes-Luján
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Homilía de Mons. Luis T. Stöckler
Catedral de Quilmes, 10 de diciembre del 2006.-


PREPARAR EL CAMINO


- 2° Domingo de Adviento -


Dios está por llegar. Este mensaje del adviento despierta en el cristiano sensible una actitud de escucha y de mirada atentas. Son dos los acontecimientos que están por venir: la fiesta de Navidad cercana y la vuelta de Cristo definitiva. La expectativa y la celebración de Navidad son de cierto modo un anticipo del encuentro con el Señor cuando venga en la gloria, y nos da la oportunidad de probar si realmente lo esperamos.

Juan el Bautista mostró cómo repercute la espera de Dios en el hombre. Nos sirve como modelo frente a lo que nos aguarda. Si bien la redención ya nos llegó en Jesús, seguimos bajo el acecho del pecado y continuamente debemos allanar los senderos para poder alcanzarlo después de haber sido alcanzados por él. La salvación no está completada todavía, y como en tiempos de Juan debe ser anunciada la conversión. Basta leer y escuchar los noticieros para darse cuenta de la necesidad de redención. Los acontecimientos en el medio oriente, especialmente en la tierra de Jesús, son para los creyentes una exhortación continua para abrir los ojos e implorar la venida del Mesías. Juan el Bautista fue llamado por Jesús el más grande nacidos de mujer y representa a todos los que todavía no han entrado en el Reino de Dios. El Adviento por eso quiere despertar en nosotros el espíritu misionero, para que los pueblos descubran el verdadero sentido de la Navidad que muchos conocen solamente como una fiesta sentimental de los blancos.



La pregunta que nos hacen y que nos hacemos los cristianos hoy es, si el anuncio de Cristo es realmente tan importante. ¿No dice el mismo Magisterio que Dios de manera sólo por él conocida puede salvar a todos los hombres, aunque no pertenezcan a la Iglesia? Y surge a partir de ahí otra pregunta: ¿En qué está lo propio del cristianismo que no solamente justifica, sino que exige que nosotros no sólo nos llamemos cristianos, sino que vivamos como tales? El Papa Pablo VI decía en la “Evangelii nuntiandi”: “Con frecuencia y bajo formas diversas se oye decir que imponer una verdad, por ejemplo el Evangelio; que imponer una vía, aunque sea de la salvación, no es sino una violencia cometida contra la libertad religiosa. Además, se añade, ¿para qué anunciar el Evangelio, ya que todo hombre se salva por la rectitud del corazón? .. Sería ciertamente un error imponer cualquier cosa a la conciencia de nuestros hermanos. Pero proponer a esa conciencia la verdad evangélica y la salvación ofrecida por Jesucristo, con plena claridad y con absoluto respeto hacia las opciones libres que luego pueda hacer, .. lejos de ser un atentado contra la libertad religiosa, es un homenaje a esa libertad, a la cual se ofrece la elección de un camino que incluso los no creyentes juzgan noble y exaltante” (E.N. 80). Y decía nuestro actual Papa Benedicto, hace años en una reflexión sobre el adviento: “Uno no se hace cristiano para si mismo, sino para todos los demás. La dinámica que comienzo con nuestro bautismo y que se prolonga en toda nuestra vida, nos lleva a disponernos a un servicio que Dios espera de nosotros para hacer historia. El misterio del pueblo de Israel y de la Iglesia está en que fueron elegidos para anunciar a todos los hombres el amor de Dios. Es la ley del grano de trigo: si no cae en tierra y muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto”. Aunque seamos pocos, la siembra de la palabra es la esperanza para todos. Dios nos quiere dar participación en su obra. Basta que hagamos lo que podamos.

El anuncio y la celebración de la Navidad se hace así mensaje para esperar la vuelta definitiva de Cristo. La ternura del niño que nos cautiva en la pobreza del pesebre, nos quita los miedos y despierta el anhelo del Señor en la gloria.

Luis T. Stöckler

Obispo de Quilmes
Publicado por Desconocido @ 8:45  | Hablan los obispos
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Homilía de Monseñor José Luis Mollaghan
Arzobispo de Rosario

Día de la Inmaculada Concepción
08.12.2006




1. Llena de gracia

La solemnidad de la Inmaculada Concepción de María, el 8 de diciembre, es una fiesta de la Santísima Virgen, y de todo el Pueblo de Dios. El día de precepto con el que la Iglesia quiere significar su importancia, también nos permite descubrir lo arraigada que esta fiesta estuvo siempre en el corazón de los fieles.

Si bien la declaración solemne de esta verdad la hizo el Papa Pío IX en el año 1854, una época relativamente reciente; tenemos constancia histórica de que desde muchos siglos antes, se celebraba con devoción primero en oriente y después en occidente.

María, la Madre de Jesús, ha gozado de la plenitud de la gracia desde el primer instante de su concepción y de su existencia. Dios la eligió anticipadamente, y en previsión de los méritos de la vida y de la muerte de su Hijo, fue liberada de todo pecado desde antes de ser concebida. Ella fue enriquecida por Dios con toda clase de dones y carismas, sobre todos los ángeles y los santos.

Convenía al plan de Dios que Ella brillara con el esplendor de la santidad más perfecta, la que Dios Padre dio a su Hijo único, a quien ama como a sí mismo, engendrado en su seno virginal, de tal manera que fuera Hijo de Dios y de la Virgen. Por esto «En ella, la Iglesia admira y ensalza el fruto más espléndido de la Redención, y contempla con gozo, como en una purísima imagen, lo que ella, toda entera ansía y espera ser» (Sacrosanctum Concilium, 103).

Por ello, la primera en beneficiarse de la obra de la salvación fue María, elegida para ser la Madre de Dios, que con su sí cambió el rumbo de la historia. Su fiesta nos permite celebrar también, la preparación más profunda a la venida del Redentor y el feliz preámbulo de la Iglesia sin mancha ni arruga (cfr. Prefacio de la Misa).



2. Su existencia se contrapone a todo mal

Juan Pablo II nos decía que desde el comienzo de la historia, el Maligno trata de poner a Dios «en estado de sospecha e incluso en estado de acusación, en la conciencia de la criatura» (Dominum et vivificantem nº. 37). Buscando a quien devorar, procura presentar a Dios como quien nos limita en nuestra libertad, a la que es tan sensible nuestro tiempo, y a la vez como quien nos expropia nuestra dignidad. Esta forma de seducirnos, quiere alejarnos de su plan de amor y de verdad, en el que fuimos creados y redimidos.

El verdadero mal del mundo es el pecado. La Inmaculada nos permite anhelar un mundo nuevo sin pecado, y sin mal. Un mundo donde cada hombre y mujer sean inmaculados como María. Un mundo que no esté guiado por intereses egoístas, ni por deseos desordenados, ni por la mentira, ni por la soberbia, ni por la sexualidad desenfrenada.

Ver a María sin mancha ni rastro alguno de pecado, nos mueve a imitarla y hace más profundo el deseo de seguir a su Hijo. Precisamente su existencia se contrapone a todo mal; el mal que padecemos, y está presente en el mundo.

Aunque todo el bien no lo alcanzaremos en esta vida, y siempre esperamos “un cielo nuevo y una tierra nueva”, Dios sale en busca de cada uno para indicarle el camino del bien y de su felicidad. Tener ante nosotros la figura tierna de la Inmaculada, que brilla con la luz de Jesucristo, nos ayuda a buscarlo y colocarlo en el centro de nuestra vida. Sólo así, podremos recuperar el sentido profundo de la dignidad de la persona humana, que es la dignidad de los hijos de Dios.

Ella nos muestra, gracias a la acción redentora de su Hijo, la belleza de ser de Dios. Ella también es guía para ofrecer un consentimiento confiado, y nos acerca al sol de Justicia y de verdad, que es Jesucristo.



3. Una meta a alcanzar

La santidad de María brilla de un modo extraordinario y para nosotros es una meta a alcanzar con la ayuda de la gracia; y nos compromete a crecer en los valores fundamentales, no solo en el ámbito de lo personal, sino también en la vida pública y social. Aquí precisamente percibimos que la ruptura entre el Evangelio y la cultura es sin duda alguna el drama de nuestro tiempo…

Tenemos que procurar a la luz de estas enseñanzas el bien común, y a la vez cooperar en forma solidaria en la edificación de una sociedad cada vez más justa, más libre del mal, que ame y defienda la vida desde el seno materno, que se deje guiar por el conocimiento y respeto de los valores inscritos naturalmente en cada ser humano, y los heredados en nuestra cultura.

En esta tarea es necesaria también una constante mirada a los valores últimos y a la verdad que orienten la acción pública, y que a la vez sostengan las leyes. De lo contrario, como nos enseñaba el Papa Juan Pablo II: “Las ideas y las convicciones humanas pueden ser instrumentalizadas fácilmente para fines de poder. Una democracia sin valores se convierte con facilidad en totalitarismo visible o encubierto, como demuestra la historia” (Centesimus annus, nº 46).

Pidamos a Mría, que en este nuevo milenio, podamos asumir el desafío de reconstruir la nación desde el conjunto de valores en los que nuestra cultura hunde sus cimientos (cfr. NMA,nº24).



4. Súplica

Virgen María, te saludamos en este día, repitiendo con el Arcángel Gabriel: Ave María, llena de gracia.

"Tu has dado al mundo la verdadera luz, Jesús tu Hijo, el Hijo de Dios. Te has entregado por completo a la llamada de Dios, y te has convertido en fuente de bondad, que brota de Él” (Benedicto XVI, Dios es amor, nº 42), enséñanos a vivir fieles a la voluntad del Padre y protégenos de todo mal y de todo pecado.

Nos presentamos ante Ti, guiados por el Espíritu, porque Tu eres la gloria, la alegría, y el honor de nuestro pueblo.

Monseñor José Luis Mollaghan

Arzobispo de Rosario


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EL EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS:
LA HISTORIA AL SERVICIO DEL KERIGMA


1. LA INTENCIÓN DE LUCAS-HECHOS

Acercarnos a cualquier obra literaria exige dar razón del objetivo que el autor se ha prefijado al escribir su obra. En el caso de Evangelio de Lucas esto queda íntimamente
vinculado a su teología. Pero, en la investigación moderna, el problema de la intencionalidad de Lucas-Hechos surge precisamente porque el objeto de estudio es una obra en dos partes; de modo que la problemática rebasa los límites de lo que podría constituir la intención del relato evangélico en sí mismo. Sólo recientemente se le ha enfocado en su perspectiva correcta, al abordar la intención de la obra en la unidad de sus dos partes, Evangelio según Lucas y Hechos de los Apóstoles.

El punto de partida para abordar esta problemática tiene que ser la declaración del propio Lucas en Lc 1,4. A pesar de algunas voces contrarias, la mayoría de los comentaristas consideran el prólogo al evangelio (Lc 1,1-4) como una verdadera introducción a la obra completa. La razón principal es la referencia de Hch 1,1; si no fuera así, ¿a qué viene la mención del «primer libro» (prōtos logos)? En Lc 1,4, la intención de la obra completa se expresa de la manera siguiente: «Para que Su Excelencia pueda comprender qué garantías posee con respecto a la enseñanza que ha recibido». Se ha dado frecuentemente por supuesto que ta «garantía», «solidez» (asphaleia) se refiere al aspecto histórico. Pero es prácticamente cierto que esta palabra tiene un significado más amplio, porque la perspectiva histórica de Lucas rebasa la mera cuestión de la
historicidad. Lucas escribe en una determinada etapa del tiempo de la Iglesia, y su intención consiste en ofrecer a Teófilo y a otros lectores, que se encontraban en
2
situación semejante, una garantía de que la enseñanza y la práctica de la Iglesia contemporánea estaba enraizada en el propio tiempo de Jesús; con ello pretendió robustecer a sus lectores en su fidelidad a esa enseñanza y a esa práctica. Por tanto, la «garantía» que ofrece Lucas es fundamentalmente doctrinal o didáctica, y tiene por objeto explicar cómo la salvación de Dios, enviada primariamente a Israel en la persona y en el ministerio de Jesús de Nazaret, se ha difundido como palabra de Dios —con exclusión de la ley— entre los paganos, hasta los últimos confines de la tierra (Hch 1,8).

N. A. DAHL afirma que el propósito de Lucas —y que abarca las dos partes de su obra, de una manera que no tiene parangón en todo el Nuevo Testamento— era «escribir una continuación de la historia bíblica» Y parece que tiene razón; pero hay que especificar un poco más, porque lo peculiar de Lucas-Hechos, lo que le da su carácter único en el Nuevo Testamento, no se puede reducir a su insistencia en que «el Dios de Abrahán, de
Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres» (Hch 3,13) es el que «ha glorificado a su Siervo Jesús» y «le ha resucitado de entre los muertos» (Hch 3,13.15), sino que abarca también la presentación de Pedro y Pablo como los encargados de transmitir a los gentiles esta salvación realizada en Jesús, pero ya previamente prometida al pueblo de Israel y, de hecho, ofrecida a él en primer lugar. De esta manera, la intención de Lucas consiste no sólo en transmitir a la generación posapostólica una tradición sobre la persona de Jesús, que está en continuidad con la historia bíblica de Israel, sino también insistir en que sólo dentro de esa corriente de tradición apostólica, representada por
Pedro y Pablo, se puede tener acceso a esta salvación que Dios ha destinado a su pueblo.

Este interés de Lucas por subrayar los lazos que marcan la continuidad entre judaísmo y cristianismo se aprecia claramente en el uso que hace del Antiguo Testamento para
interpretar el fenómeno Cristo. Cita numerosos pasajes de los libros sagrados del judaísmo, que no tienen formalmente el más mínimo carácter prefigurativo, pero que
Lucas se atreve a leer no sólo como profecía, sino incluso como auténticas predicciones de lo que realmente sucedió en el ministerio de Jesús y en su continuación.

También existe secundariamente en Lucas un interés por demostrar que el cristianismo, enraizado en Israel por el hecho de que su fundador naciera de padres judíos y llevara en
su propia carne el sello de la alianza, es decir, la circuncisión (cf. Gn 17,11), tiene tanto derecho como el judaísmo a ser reconocido como religio licita en los dominios del Imperio romano. El cristianismo es la continuación lógica del judaísmo. En el libro de los Hechos, Lucas se refiere al movimiento cristiano con una palabra: hairesis (=
«partido», «secta»; cf. Hch 24,5.14; 28,22), que es la misma que usa para caracterizar a los fariseos (Hch 15,5; 26,5) y a los saduceos (Hch 5,17), y que el historiador Flavio
Josefo aplica a fariseos, saduceos y esenios. No cabe duda que el interés apologético está presente en la obra lucana; incluso ha habido comentaristas que han considerado
este aspecto como el objetivo fundamental de Lucas-Hechos. Pero esto es decididamente exagerado.

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Como medio para presentar esa «garantía», que caracteriza su intencionalidad en ambas partes de su obra, Lucas ha historificado el acontecimiento Cristo de una manera mucho
más radical que cualquier otro autor del Nuevo Testamento. Lo ha convertido en una «vida de Cristo» (H. CONZELMANN), ha adoptado como expresión «las formas literarias» de la época (E. HAENCHEN) y ha presentado la salvación como algo que —
objetivamente— tuvo lugar en el pasado, es decir, en el «centro del tiempo». En su presentación, Lucas no sólo se distancia personalmente de «los testigos oculares y
servidores de la palabra» (Lc 1,2), sino que llega incluso a describir la actividad de Jesús durante el llamado «viaje a Jerusalén» (Lc 9,51-19,27) como una preparación y una instrucción a esos galileos «escogidos por Dios como testigos» (Hch 10,41) y destinados a proclamar «el acontecimiento que ocupó a todo el país de los judíos,
empezando por Galilea» (Hch 10,37).

2. LA PRESENTACIÓN DEL KERIGMA EN SAN LUCAS

Otra de las «tesis» de la moderna investigación lucana se centra en una crítica de la transformación que sufre el kerigma en Lucas-Hechos. El término «kerigma» se puede
entender en sentido activo, es decir, como la proclamación de que en el acontecimiento Cristo Dios ha realizado la salvación escatológica —lo cual provoca una actitud de fe—,
o en sentido objetivo, que considera más bien los elementos fundamentales de esa proclamación. Ambas concepciones están presentes en la obra de Lucas. Hace años, R. BULTMANN lanzó la afirmación de que Lucas «había abandonado el primitivo sentido kerigmático de la tradición sobre Jesús», y desde entonces está de moda repetir de una o de otra manera esa afirmación. Una de las razones que movieron a BULTMANN a
proponer esa interpretación de las tradiciones sobre Jesús en la obra de Lucas fue su idea de que la concepción lucana había transformado el cristianismo en «un fenómeno histórico de alcance universal». De esta manera, el carácter kerigmático del evangelio queda subordinado a una teología de la historia; más aún, se le somete a un proceso de
historificación y de división en períodos, que trae como consecuencia una verdadera deformación del kerigma cristiano.
Sin embargo, si examinamos las enseñanzas del propio Jesús en el Evangelio según Lucas y la predicación cristológica en el libro de los Hechos, no podremos menos de calificar todo este material como una verdadera proclamación dirigida a Teófilo y a los demás lectores que se encontraban en idéntica situación. Así es como anuncia Lucas que Jesús es el Mesías y el único instrumento de Dios para ofrecer la salvación escatológica a todo el género humano: «No está en ningún otro la salvación, pues ni siquiera hay bajo el cielo otro nombre, que haya sido dado a los hombres, por el que debamos salvarnos»

(Hch 4,12). Una afirmación rotundamente kerigmática.
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Dos cosas son ciertas: por una parte, Lucas subraya —y probablemente con mayor énfasis que los demás autores del Nuevo Testamento— el carácter tradicional de su
proclamación cristológica; por otra, no hay duda de que historifica los elementos de esa proclamación. Pero su interés no se centra en la pura historificación de los hechos.
Como ha observado bien O. BETZ, Lucas no ha escrito unas Antigüedades cristianas como contrapartida de las antigüedades judías del historiador Flavio Josefo. La obra
lucana es una auténtica proclamación del acontecimiento Cristo, dirigida a unos lectores en los que intenta provocar una reacción de fe y de aceptación cristiana. Tal vez la
presentación del kerigma que nos da Lucas no esté formulada en términos de «evangelio» o de «potencia», como la dynamis de Rm 1,16, pero no por eso renuncia a sus pretensiones de ser un verdadero proceso de interpelación o un auténtico testimonio sobre Jesús resucitado.

Lucas no ha distorsionado el kerigma, sino que lo ha expresado en unas claves que puedan responder al momento que vive, a las exigencias concretas de la Iglesia y de los
hombres. Ha utilizado los recursos de la razón humana para seguir interpelando a sus contemporáneos, tal como a su modo lo habían hecho ya los otros evangelistas. Lucas proclama a la Iglesia de su generación los elementos fundamentales del mensaje cristiano con toda clase de seguridades de que su proclamación no difiere en absoluto de lo que se proclamó desde los comienzos. Es más, el contexto de su presentación a
Teófilo se encuadra en una intencionalidad de ofrecer las máximas garantías para este modo de vivir la propia existencia, que es el cristianismo. Desde luego que los escritos lucanos no se reducen a una mera repetición del kerigma, como medio para provocar en el hombre una respuesta de fe. La asphaleia, es decir, la «seguridad», la «solidez», o
como quiera traducirse, se presenta como auténtica garantía de la instrucción que Teófilo ha recibido. Leer la obra lucana como si su intención fuera únicamente garantizar los términos del kerigma o incluso «justificar la necesidad de la fe» y afirmar que «la intención de Lucas consiste indudablemente en ofrecer esas garantías» (E.
KÄSEMANN) lleva no sólo a confundir el kerigma lucano con otras finalidades de su obra, sino también a forjarse una idea equivocada de la fuente esencial de esa asphaleia
que pretende Lucas. La verdadera garantía no proviene del propio autor, ni de la transmisión humana del kerigma, ni siquiera de «la enseñanza de los apóstoles» (Hch
2,42), sino del Espíritu de Dios, presentado como principio activo ya en la misma inauguración del ministerio terrestre de Jesús (Lc 4,1.14) y como fuerza que acredita la
proclamación cristo1ógica en el libro de los Hechos (cf. Hch 2,14-21).

3. EL VALOR HISTÓRICO DE LOS ESCRITOS DE SAN LUCAS

Lucas se ha propuesto de una manera explícita hacer obra de historiador, como se deduce del prólogo, de los sincronismos y de su manera de componer. Su prólogo
es de composición solemne y clásica, al estilo de las obras de la época sobre medicina, historia o geografía. El término «relato» (diēgēsis) que utiliza en Lc 1,1,
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en lugar del término «evangelio» utilizado por Marcos, y que Lucas evita a lo largo de toda su primera obra, es un índice de su pretensión historiográfica.

Al desplazarse el centro de interés hacia los aspectos literarios y teológicos de la obra de Lucas —esto es precisamente lo más característico de la crítica radical—
hubo momentos en los que llegó a cuestionarse muy seriamente el valor histórico de la narración lucana. El cambio de rumbo en la investigación era inevitable. Pero aún está por ver si el panorama de la historicidad de Lucas-Hechos es tan negro como se le pinta con demasiada frecuencia. El problema deriva, en buena parte, del prólogo al evangelio. Ya en él establece Lucas una diferencia bien clara entre él mismo,
como «narrador», y los «testigos oculares» de los acontecimientos narrados. Su relato de la actividad de Jesús y del movimiento que terminó por quedar asociado a
esa figura difícilmente puede considerarse como una información en directo.

Hay que admitir, por tanto, que Lucas narra hechos pasados, y esto, independientemente de que se acepte o no su presunción de haber tomado parte en los acontecimientos que
cuenta en primera persona del plural, como es el caso en el libro de los Hechos. Pero el prólogo tiene también otra perspectiva desde la que plantea nuevos problemas. En él se
anuncia formalmente, y con la mayor seriedad, que el relato va a ser completo ( pasin ), contado desde los orígenes (anōthen), ordenado ( kath‘ exēs ) y cuidadoso ( akribōs ).
Cuatro cualidades que llenarían de orgullo a cualquier historiador si aparecieran en una recensión de su obra. Sin embargo, al encontrarse en el prólogo equivalen prácticamente
a una declaración de intenciones. Por eso la investigación moderna sobre el valor histórico de los relatos apenas puede insistir en esas cláusulas. Pero, en realidad, el
problema está en saber si la obra lucana está verdaderamente a la altura de esa declaración de principios. El problema es decididamente ineludible.

Ante una aserción tan resuelta surge inmediatamente toda una cadena de interrogantes.
Por ejemplo, la referencia al censo de Quirino (Lc 2,1-2), la indicación cronológica del sumo sacerdocio de Anás y Caifás (Lc 3,2), los casos de Teudas y de Judas el Galileo
(Hch 5,36-37), la presencia de la cohorte Itálica en Cesarea del Mar durante el reinado de Herodes Agripa (Hch 10,1), la geografía histórica de Palestina (por ejemplo, Lc 4,44;
17,11) y otros muchos problemas bien conocidos por su extremada dificultad. Da la impresión que, en la mayoría de estos casos, la información recabada por Lucas no
parece precisamente la más completa.

La dificultad que encuentra la investigación histórica de la obra lucana se debe, en gran parte, a una cierta tendencia a juzgar a Lucas con los criterios de la historiografía
moderna. Recientemente se han hecho numerosos intentos por corregir esta perspectiva. Para entender correctamente las narraciones lucanas hay que tener en cuenta la mentalidad y las categorías propias de los historiadores contemporáneos.

N. A. DAHL
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resume las reflexiones de un buen número de exegetas modernos, al afirmar que Lucas no sólo estuvo influido por la historiografía helenística, sino que «él mismo fue un
historiador helenístico, y aunque no fue una primera figura, sí se dedicó a una temática muy especial, imitando el estilo bíblico más bien que el purismo ático». En palabras de BARRETT, «1a vocación de historiador no le vino a Lucas por pura y frívola curiosidad, sino —humanamente hablando— por imposición de las circunstancias eclesia1es y
teológicas en las que vivía inmerso».

Un historiador como Lucas, en el que su modo de escribir historia está íntimamente ligado a su interés por ofrecer garantías de tipo religioso para una obra que es
proclamación y enseñanza, puede quedar perfectamente encuadrado dentro de las categorías literarias de la antigüedad, aunque no logre alcanzar el nivel que exige la
historiografía moderna. Ésta es la opinión de la mayoría de los exegetas actuales.

Frecuentemente va acompañada de una invectiva contra la ingenuidad de los críticos radicales, que les lleva a juzgar esta clase de obras con unos criterios tan anacrónicos.
Pero la dificultad estriba en que los cánones de la historiografía moderna se siguen aplicando —aunque solapadamente— a la interpretación de los escritos lucanos, a pesar de las numerosas reacciones en contra. El comentarista moderno tiene que dar respuesta a las cuestiones que se puedan plantear al lector de hoy; y una de las más corrientes
consiste en saber hasta qué punto ciertos detalles de la narración lucana son verdaderamente históricos o simplemente reproducen datos de tradición.

Podemos equipara a Lucas con Plutarco, Polibio, Flavio Josefo o Tácito; incluso hay quien critica a estos autores en materia de exactitud histórica. Sin embargo, conviene recordar que ya en aquella época se aceptaba la diferencia entre «hecho» y «ficción».

Un escritor griego del siglo II, Luciano de Samosata, compuso un breve tratado sobre las normas para escribir historia (La historia verdadera). Uno de los criterios que propone puede causar sorpresa a más de un lector moderno: «La única tarea del historiador consiste en relatar los hechos tal como sucedieron»; «esto […] es lo característico de la historia: sólo se debe dar culto a la verdad». Luciano fue casi
contemporáneo e incluso paisano de Lucas. Sin embargo, sus normas de historiografía no distan mucho de las que se atribuyen al famoso historiador L. van Ranke, quien
afirma que la historia debe reproducir el pasado «como realmente sucedió».

Si las palabras de Luciano nos previenen contra una distinción demasiado tajante entre la actitud de los historiadores antiguos y la de los modernos, en cuanto a su respectivo interés por los detalles fácticos, también deben infundimos ciertas reservas frente a una comprensión demasiado simplificada del artificio que caracterizaba a los historiadores antiguos. A la hora de valorar los resultados, las normas propuestas por Luciano son prácticamente equivalentes a la declaración del prólogo de Lucas. Aun prescindiendo de ese inalcanzable ideal de objetividad que suponen los criterios tanto de la antigua como 7 de la moderna historiografía, y aceptando que la historia no puede ser más que una interpretación de acontecimientos pasados, hay que reconocer que la intención de Lucas al narrar la historia de Jesús y su continuación no es simplemente —ni siquiera como intencionalidad primaria— la de cualquier historiador helenístico. En esto radica la diferencia fundamental entre el evangelista Lucas y los meros historiadores, tanto modernos como antiguos. El interés histórico de Lucas está al servicio de una intención
teológica. Lucas ve en los «hechos» que va a narrar un «cumplimiento» (Lc 1,1), de modo que su interés histórico queda subordinado a su preocupación teológica.

BIBLIOGRAFÍA.

— FITZMYER, J.A.: El Evangelio según Lucas, Introducción general (I),
Cristiandad, Madrid (1986). Los apuntes presentes siguen principalmente esta
obra, en las páginas 30-50.
Otros:
— LACONI, M.: San Lucas y su iglesia, Verbo Divino, Estella (1987)
— LAURENTIN, R.: Structure et Théologie de Luc I-II, Librairie Lecoffre, Paris
(1957)
— SCHMID, J.: El Evangelio según San Lucas, Herder, Madrid (1973).
— SCHNEIDER, G.: Gli Atti degli Apostoli, Paideia, Brescia (1985)
— SCHÜRMANN, H.: Il Vangelo di Luca, Paideia, Brescia (1983)
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domingo, 10 de diciembre de 2006
(ACI).- Miles de fieles se dieron cita en la Plaza de San Pedro para rezar el Ángelus Dominical con el Papa Benedicto XVI, quien de regreso de consagrar su primera parroquia en Roma, recordó que prepararse para la Navidad es sinónimo de comprometerse a construir la morada de Dios con los hombres.

El Pontífice señaló que “en estos días la liturgia nos recuerda constantemente que ‘Dios viene’ para visitar a su pueblo, para morar en medio de los hombres y formar con ellos una comunión de amor y de vida, es decir una familia”.

Seguidamente habló sobre la realidad de la iglesia-edificio, que es “signo concreto de la Iglesia-comunidad, formada por las ‘piedras vivas’ que son los creyentes”.

“Si es Dios quien toma la iniciativa de venir a habitar en medio de los hombres, y es siempre Él el artífice principal de este proyecto, es también verdad que Él no quiere realizarlo sin nuestra activa colaboración”, prosiguió el Papa.

Sobre la preparación para la Navidad agregó que esto “significa comprometerse a construir la ‘morada de Dios con los hombres’. Ninguno está excluido; cada uno puede y debe contribuir para que esta casa de la comunión sea más espaciosa y bella”.

Asimismo indicó que “el Adviento nos invita a dirigir la mirada hacia la Jerusalén celeste, que es el fin último de nuestro terreno peregrinar” y que “nos exhorta a comprometernos con la oración, la conversión y las buenas obras, a acoger a Jesús en nuestra vida, para construir junto a Él este edificio espiritual del cual cada uno de nosotros es piedra preciosa”.

Visita Parroquial

Más temprano en la mañana, el Papa Benedicto XVI consagró la nueva parroquia romana de Santa María de la Nueva Evangelización, donde alentó a los fieles a seguir a María "Estrella" en este tiempo de Adviento; a la vez que dirigió un especial saludo a los miembros de la "Gioventú Ardente Mariana" (Juventud Ardiente Mariana), una organización juvenil activa en Italia en la difusión de la piedad filial a María.
Publicado por Desconocido @ 22:44  | Noticias internacionales
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ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap. -predicador de la Casa Pontificia- a la liturgia del domingo II de Adviento, 10 de Diciembre de 2006.

Juan el Bautista, profeta del Altísimo


II Domingo de Adviento (ciclo C)
Baruc 5, 1-9; Filipenses 1, 4-6.8-11; Lucas 3, 1-6


El Evangelio de este domingo se ocupa por entero de la figura de Juan el Bautista. Desde el momento de su nacimiento, Juan el Bautista fue saludado por su padre Zacarías como profeta: «Y tú, niño, serás llamado profeta del Altísimo, pues irás delante del Señor para preparar sus caminos» (Lc 1, 76).

¿Qué hizo el Precursor para ser definido como un profeta, es más, «el mayor de los profetas» (Lc 7, 28)? Ante todo, tras la estela de los antiguos profetas de Israel, predicó contra la opresión y la injusticia social. En el Evangelio del domingo siguiente le oiremos decir: «El que tenga dos túnicas, que las reparta con el que no tiene; el que tenga para comer, que haga lo mismo». A los publicanos [recaudadores de impuestos. Ndt.], que tan frecuentemente desangraban a los pobres con requerimientos arbitrarios, les dice: «No exijáis más de lo que os está fijado». A los soldados, inclinados a la violencia: «No hagáis extorsión a nadie, no hagáis denuncias falsas» (Lc 3, 11-14). También las palabras sobre los montes que hay que rebajar, los barrancos por colmar y los pasos tortuosos por hacer rectos, podríamos hoy entenderlas así: «Toda injusta diferencia social entre riquísimos (los montes) y paupérrimos (los barrancos) debe ser eliminada o al menos reducida; los caminos tortuosos de la corrupción y del engaño deben ser enderezados».

Hasta aquí reconocemos fácilmente la idea que actualmente tenemos del profeta: alguien que impulsa al cambio; que denuncia las deformaciones del sistema, que apunta su dedo contra el poder en todas sus formas –religioso, económico, militar- y se atreve a gritar en la cara del tirano: «¡No te es lícito!» (Mt 14, 4).

Pero Juan el Bautista hace también una segunda cosa: da al pueblo el «conocimiento de salvación por el perdón de sus pecados» (Lc 1, 77). ¿Dónde está, podríamos preguntarnos, la profecía en este caso? Los profetas anunciaban una salvación futura; pero Juan el Bautista no anuncia una salvación futura; indica a uno que está presente. Él es quien apunta su dedo hacia una persona y grita: «¡Aquí está!» (Jn 1, 29). «Aquello que se ha esperado durante siglos y siglos está aquí, ¡es Él!». ¡Que estremecimiento debió recorrer aquel día el cuerpo de los presentes que le oyeron hablar así!

Los profetas tradicionales ayudaban a sus contemporáneos a superar el muro del tiempo y mirar el futuro, pero él ayuda a superar el muro, aún más grueso, de las apariencias contrarias y permite descubrir al Mesías oculto tras el aspecto de un hombre como los demás. El Bautista inauguraba así la nueva profecía cristiana, que no consiste en anunciar una salvación futura («en los últimos tiempos»), sino en revelar la presencia escondida de Cristo en el mundo.

¿Qué tiene que decirnos todo esto a nosotros? Que también debemos mantener juntos esos dos aspectos del ministerio profético: compromiso por la justicia social por una parte, y anuncio del Evangelio por otra. No podemos partir por la mitad esta tarea, ni un sentido ni en otro. Un anuncio de Cristo, sin el acompañamiento del esfuerzo por la promoción humana, resultaría desencarnado y poco creíble; un compromiso por la justicia, privado del anuncio de fe y del contacto regenerador con la palabra de Dios, se agotaría pronto, o acabaría en estéril contestación.

Nos dice también que anuncio del Evangelio y lucha por la justicia no deben quedarse como cosas yuxtapuestas, sin vínculo entre sí. Debe ser precisamente el Evangelio de Cristo el que nos impulse a luchar por el respeto del hombre, de forma que se haga posible a todo hombre «ver la salvación de Dios». Juan el Bautista no predicaba contra los abusos como agitador social, sino como heraldo del Evangelio, «para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto» (Lc 1, 17).

[Traducción del italiano realizada por Zenit]
Publicado por Desconocido @ 22:39  | Espiritualidad
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El futuro del mundo y de la Iglesia pasa a través de la familia"


Los nuevos constructores de la cultura del matrimonio


Colleen Carroll Campbell estudió en la Universidad de Marquette y cursó el doctorado en Filosofía en la Universidad de Saint Louis. Actualmente es profesora en The Ethics and Public Policy Center en Washington, D.C.
Escribe en los principales diarios y revistas de Estados Unidos y participa en debates sobre temas relacionados con la fe y la cultura contemporánea en varios canales de TV: FOX News, CNN, MSNBC, PBS, ABC News Now y CBC. Dirige el programa "Faith & Culture" en la cadena EWTN.
En 2000, ganó el Phillips Foundation Journalism Fellowship. Ha trabajado como redactora de algunos discursos del presidente Bush.
Entre sus múltiples escritos es autora de un importante libro, que lleva por título The New Faithful: Why Young Adults Are Embracing Christian Orthodoxy (2002), que muestra cómo la religión y la moralidad tradicional está creciendo en los jóvenes americanos. Se puede encontrar más información sobre este libro haciendo clik aquí.
Publicamos ahora la versión española de un artículo titulado "The New Builders of a Marriage Culture". La traducción es de Juanjo Romero y lo reproducimos de ConoZe.com.


Colleen Carroll Campbell

ARGUMENTS



Cuando el papa Juan Pablo II escribió estas palabras en la Exhortación Apostólica, Familiaris Consortio, la institución del matrimonio estaba siendo atacada.

La aparición de la píldora anticonceptiva dos décadas antes se había aliado con la emergente contracultura hippie para poner en marcha la revolución sexual. Las feministas radicales con su denuncia del matrimonio como una forma de esclavitud habían convencido con éxito a muchas mujeres que el matrimonio era tan malo para ellas que debían evitarlo o escapar de él.

También a los varones se les animaba a ver el matrimonio como una "trampa" y a aprovechar la liberación sexual de la mujer que derivaba a promiscuidad, así que estaban encantados. El gobierno americano y los tribunales aceleraron la revolución sexual legalizando el aborto a la carta, desalentando el matrimonio y jaleando el fenómeno de las madres solteras. La ilegitimidad perdía el estigma social, las relaciones homosexuales salían del armario y el divorcio sin causa era la ley del estado.

Los niños se encontraban atrapados en el fuego cruzado de estos cambios culturales y pagaron un alto precio por la liberación sexual de sus padres. Los matrimonios terminaron y las familias se desplomaron. Los maridos abandonaban a sus esposas y a sus hijos, y recomenzaban con nuevas esposas y nuevos hijos. Las madres solteras trabajaban el doble, luchando por mantener a sus hijos no tenían tiempo para cuidar de ellos, para criarles.

La televisión se convirtió en la niñera de la nación y en su educador moral, enseñando a la nueva generación que la avaricia es buena, el sexo un deporte de contacto y el matrimonio un compromiso contingente que no tiene ninguna relación con la procreación. El matrimonio, una institución que los americanos una vez consideraron la única manera socialmente aceptable en la que hombres y mujeres compartiesen intimidad sexual y hogar, se convirtió en algo así como otro "estilo de vida" y se ridiculizaba continuamente.

La esperanza de la Familia.

El papa Juan Pablo II vio estos hechos como amenazas a los fundamentos de la Iglesia y la civilización occidental. Desde el principio de su pontificado, en 1978, el Papa trabajó por defender el matrimonio y la familia ofreciendo a los jóvenes una apremiante alternativa a la cultura secular que se les presentaba. Empleó muchas encíclicas y su "teología del cuerpo" para iluminar el verdadero significado del matrimonio y la sexualidad en los planes de Dios.

"El matrimonio y la familia constituyen uno de los bienes más preciosos de la humanidad", escribió el Papa en la Familiaris Consortio. "Según el designio de Dios, el matrimonio es el fundamento de la comunidad más amplia de la familia, ya que la institución misma del matrimonio y el amor conyugal están ordenados a la procreación y educación de la prole, en la que encuentran su coronación."

El Papa mantuvo que ese amor es fundamental y una vocación innata para cada persona, y que el hombre y la mujer estaban creados para compartir el propio don de sí mismos el uno con el otro. Por esta razón, el Papa dijo, la unión sexual de un hombre y una mujer debe ser una "total auto donación" - una unión que se da lugar en el contrato matrimonial y que permanece abierta a los hijos. El hombre y la mujer que se oponen abiertamente a esta "ley de donación" actúan contra su propia naturaleza. Están usando sus cuerpos para mentir, una mentira que puede destruir su matrimonio, su familia y la cultura en la que viven.

Los jóvenes, hoy ya adultos, han tenido experiencia de esa destrucción de primera mano, y muchos de ellos han visto al Papa como un profeta, un líder en quien confiar por que les dice la verdad acerca de lo que son y cómo vivir. Aunque su mensaje es un giro radical de las opiniones convencionales respecto al sexo y al matrimonio, el número de jóvenes católicos que abraza el mensaje y lo comparte es cada vez mayor.

La Teología del Cuerpo.

Un ejemplo que hace al caso es de Christopher West, un joven autor católico graduado en el Instituto Juan Pablo II para el Estudio del Matrimonio y la Familia en Washington, DC. West es una buena prueba de la teología del cuerpo del Papa con el cambio de su vida, y ahora viaja por todo el país compartiendo su experiencia con otros. No tiene dificultad en encontrar audiencia. Jóvenes católicos y un gran número de protestantes descubren la teología del cuerpo y la aplican. Los jóvenes han formado grupos de estudios en más de veinte estados para profundizar en la obra del Papa, y han lanzado varios sitios web que permiten discutirlos on-line. "TOB" (Theology of body, teología del cuerpo) ha cambiado nuestro mundo", escribió un joven al explicar en un foro el por qué él y su esposa lanzaron un grupo de estudios de la teología del cuerpo para colegios. "Me atrevo a asegurar que todos los que experimentan la teología del cuerpo no son capaces de contener la alegría y el entusiasmo que hemos experimentado nosotros. Así que necesitamos ser el canal por que fluya la labor del Espíritu Santo".

Parece que el Espíritu ya está trabajando a través de hombres y mujeres jóvenes que abrazan la verdad cristiana articulada por Juan Pablo II. Esos jóvenes católicos, muchos de los cuales han crecido sin una significante formación en la fe católica, rechazan hoy en día la cultura secular, practican el celibato antes del matrimonio y la castidad después, y así construyen sus matrimonios y su familia alrededor de su fe mutua en Jesucristo.

Practican la Planificación Familiar Natural, los niños son amorosamente bienvenidos, y a menudo optan por enseñarles en casa una sólida formación en la fe. Muchos de estos "nuevos fieles", como yo les llamo, también defienden bravamente la santidad del matrimonio en la vida pública, utilizando tanto la sabiduría de la Iglesia como argumentos meramente de ley natural para defender la unión de un hombre y una mujer, lo que en su tiempo fue venerado, como un amor vivificador.

La batalla por la cultura.

Estos jóvenes católicos, por supuesto, afrontan una agresiva batalla. Cuando nuestra nación debate el oximorón del "matrimonio gay", muchos católicos ignoran las enseñanzas de la Iglesia respecto a la sexualidad, se sienten desbordados y derrotados por una cultura hostil. La auténtica comprensión del matrimonio como procreador, permanente, compromiso público es la especie más en peligro de nuestra nación, y sus defensores son tachados rutinariamente como sectarios o etiquetados de "homofóbicos".

Pero los defensores del matrimonio tienen la verdad de su lado. Armados con ella, y con las ricas ideas y argumentos que han recibido del Papa, de su Iglesia y de sus propias experiencias de fidelidad marital practicada día a día, esos jóvenes tienen la oportunidad de pelear por reedificar una auténtica cultura del matrimonio en América.


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Carta Semanal del Arzobispo de Valencia.

Caridad, laicidad y laicismo excluyente


Publicada en «Paraula-Iglesia en Valencia» el 10 de diciembre de 2006


Los católicos lo proclamamos bien claro: Iglesia y Estado son dos esferas distintas. Benedicto XVI, en su primera encíclica, muestra que la doctrina social católica no pretende otorgar a la Iglesia un poder sobre el Estado, ni mucho menos imponer a los que no comparten la fe sus perspectivas y modos de comportamiento. Cada religión presenta sus propias características y diferencias, y uno de los pilares esenciales del cristianismo es su compromiso de caridad con los más necesitados. El amor a Dios y al prójimo es el resumen sintético del cristianismo elaborado por el propio Jesucristo.
El servicio de la caridad de la comunidad cristiana está llamado a comprometerse también con la justicia. La Iglesia siempre ha practicado la caridad directamente y nada obsta a colaborar con los gobiernos de cada nación para promover la justicia social.

La colaboración de la Iglesia con el Estado en modo alguno lleva a la confusión entre ambas instituciones. Benedicto XVI, en su Encíclica «Deus caritas est», recuerda que es propio de la estructura fundamental del cristianismo la distinción entre el Estado y la Iglesia, el reconocimiento de la autonomía de las realidades temporales. El Estado no puede imponer la religión, pero tiene que garantizar que los seguidores de las diversas religiones vivan en libertad y paz. De este modo, la Iglesia tiene su independencia y vive su forma comunitaria basada en la fe, que el Estado debe respetar.

La justicia es una finalidad legítima propia del Estado, que reclama la colaboración de todos los cuerpos sociales y de las personas. Ningún colectivo pacífico, ni entidad debe ser excluido de participar y colaborar con el Estado, y en dicho sentido la Iglesia no debe ser una excepción. La comunidad cristiana tiene la obligación moral y el derecho de participar activamente como una comunidad que vive inmersa y comprometida con los problemas de su sociedad.

El servicio de la caridad, esencial a la Iglesia, le lleva también, por ella misma, a colaborar por la justicia. La justicia es lugar de encuentro entre fe y política. El Santo Padre subraya que la política es más que una simple técnica para determinar los ordenamientos públicos. El origen y la meta de la política están en la justicia, y ésta es de naturaleza ética: busca el bien humano en la vida social.

La fe es principalmente la relación con el Dios vivo. Pero, al mismo tiempo, el cristianismo es una fuerza que mueve a reflexionar sobre el sentido de la vida y la dignidad del prójimo. La fe cristiana, al partir de la perspectiva de Dios, libera a la razón de la ceguera del egoísmo y del materialismo. La doctrina social católica desea simplemente contribuir a la purificación de la razón y aportar claves para que se pueda reconocer lo que es justo, aquí y ahora, y para que se pueda poner después en práctica.

Sin embargo, la sociedad justa no puede ser obra de la Iglesia, sino de la política, lo cual no impide que la Iglesia deba insertarse en la lucha por la justicia a través de la argumentación racional.

Frente a la laicidad del Estado que es respetuoso con todas las confesiones religiosas y receptivo al diálogo, nos encontramos con grupos que en realidad lo que defienden es el “laicismo excluyente” que pretende excluir a la religión y especialmente a la confesión católica de cualquier manifestación pública, negando el derecho de expresión y apartándola de cualquier diálogo.

La crítica continua de cualquier proposición que proceda de la Iglesia, el intento de que los cristianos no puedan manifestar en público sus creencias, la eliminación de signos y símbolos religiosos, o la reducción de las creencias a la “esfera intima de la persona”, privando al cristianismo de su dimensión social inherente, son las claves que permiten descubrir a quien, bajo la etiqueta de la laicidad, en realidad pretende imponer el “laicismo excluyente” como si de una nueva religión estatal se tratara.

El tiempo de Adviento es el camino propicio para preparar el camino del nacimiento de Dios. La búsqueda de la justicia a través de la práctica de actos solidarios y de la caridad en nuestro entorno, es un signo del anhelo de Dios que late en nuestros corazones, y que os invito a practicar sin demora: los frutos espirituales no deben desdeñarse.

Con mi bendición y afecto,


Agustín García-Gasco Vicente
Arzobispo

Publicado por Desconocido @ 19:58  | Hablan los obispos
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Carta a los médicos católicos de todo el mundo sobre «La relación del médico con la moral», escrita por el doctor José María Simón, presidente de la Federación Internacional de Asociaciones Médicas Católicas (F.I.A.M.C.)

Distinguidos colegas:

La relación del médico con el moralista no ha sido siempre fácil. Numerosos compañeros de distintos países piden algunas reflexiones para ayudarles a ejercer la profesión médica con seguridad moral. Uno de los requisitos de esta seguridad moral es la consulta frecuente con expertos para iluminar la conciencia profesional. Ésta, para ser eficazmente humana, debe estar bien formada y correctamente informada y debe ser frecuentemente afinada en su búsqueda permanente de la verdad. En los últimos tiempos, dada la naturaleza de las respuestas de los expertos, es bueno hacer algunas precisiones sobre la calidad y el alcance de las mismas.

LA LEY NATURAL EXISTE

La ley natural es la capacidad de la recta razón humana para conocer y adherirse a la verdad. Hay que decir que ningún profesional como el médico palpa tanto la existencia de esta ley.

Aunque la ley natural no coincide con la ley biológica, sabemos perfectamente que si minusvaloramos la fisiología humana, por ejemplo, nuestros pacientes irán mal. Nadie puede, por ejemplo, comer piedras sin transgredir las leyes de nuestro cuerpo y, por tanto, enfermar. Esto nos puede ayudar a comprender que hay también una ley que nos ayuda a valorar la dignidad humana. Todos «sabemos» que matar a un ser humano inocente está mal. O que robar está mal. Sabemos que si no consideramos al ser humano como un ser también psicológico, espiritual, familiar y social, nuestra función de transformar el sufrimiento en bienestar (los médicos somos como nazarenos, como cirineos, que ayudan a soportar el peso de la enfermedad y el dolor) no alcanzará jamás plenamente sus objetivos.

Aunque la mayoría absoluta de los habitantes del planeta Tierra creen en un Ser Supremo, resulta que, en las sociedades occidentales, muchos pensadores y creadores de opinión no creen. También a ellos podemos darles razones naturales de lo que es bueno o malo para el ser humano. Es más, a veces será con estas razones con las que percibirán lo sublime de nuestro pensar.

Vista la existencia de la «ley natural», dada su complejidad (aunque algunas normas sean bien simples) y siendo obvio que los seres humanos padecemos desde Adán serias limitaciones, nos podemos preguntar si hay alguna instancia última que interprete correctamente esta ley. Numerosos grados jurisdiccionales intermedios ayudan o perturban en la percepción de la ley. Nuestra instancia última personal es nuestra conciencia profesional personal, que será quien desencadenará las decisiones sobre los actos médicos. De hecho, cada uno con su sola razón puede llegar muy lejos en la búsqueda de la verdad. Pero existe una instancia segura, auténtica y objetiva, y por tanto útil y buena, de interpretación general de la ley, algo que nos impide cometer errores de bulto para con el ser humano y que además busca la felicidad trascendente de las personas.

Dios es el Creador del universo y del hombre. Y, como dice alguna constitución política, Dios ha hecho al hombre libre. Libre de escoger la verdad y el bien. Pero también libre de optar por el mal. La experiencia indica que bien y mal se entremezclan en un sinfín de tonalidades en el interior de nuestras estructuras sanitarias. Si el mal existe, también existe la confusión, el error. Tanto el error culpable como el no-culpable (¡contra ambos debemos combatir!). Es más, es posible que algunas personas estén especialmente empeñadas en extender la confusión. Además, el mal puede establecer verdaderas «estructuras de pecado», lugares, establecimientos o leyes que no sirvan al ser humano.

LA IGLESIA INTERPRETA LA LEY NATURAL

Nuestro Creador ha dispuesto que sea la Iglesia quien interprete de manera auténtica la «ley natural». Además, custodia todo aquello que Él mismo ha Revelado y no se halla en la naturaleza. Los seres humanos estamos en este mundo de paso y de prueba, alejados hasta cierto punto de Dios pero en absoluto dejados de su mano. En el Padrenuestro decimos «Padre nuestro que estás en el Cielo», lo cual ya indica que nosotros estamos en otro nivel, en un no-Cielo. «Venga a nosotros tu Reino» y «líbranos del mal» nos indican claramente que hay un estado mejor que puede venir y aún no ha venido plenamente y que el Creador lo puede todo. En este no dejarnos solos, disponemos del servicio que nos brinda el Magisterio de la Iglesia. La Iglesia habla con lenguaje humano (y en distintos idiomas) sobre todo lo que acontece al hombre.

Otra verdad que percibe nuestra experiencia propia e histórica es la realidad del progreso de la Medicina. Y ello independientemente de que haya habido también avances, retrocesos y asimetrías según los países y las culturas. Los seres humanos tenemos un montón de sorpresas para descubrir en la misma naturaleza y somos capaces de inventar y construir infinidad de cosas, lo que hace del vivir una experiencia apasionante y nunca acabada.

El progreso debería avanzar con las dos piernas: ciencia y ética. En los últimos años ha hecho fortuna el nombre y el contenido de una supuesta nueva disciplina, la Bioética. Personalmente creo que los médicos ya disponíamos, muchos años antes, de disciplinas equivalentes. Recientemente he leído libros de Moral médica y de Deontología profesional de principios del siglo pasado y no dejan de ser tratados de Bioética…

EL MAGISTERIO ACOMPAÑA EL PROGRESO DE LA MEDICINA

El progreso de la Medicina va también acompañado de un despliegue del Magisterio de la Iglesia. Las nuevas técnicas, los nuevos descubrimientos, interpelan a los médicos, los cuales encuentran apoyo en el Magisterio. Apoyo es seguridad. La seguridad moral es necesaria en el ejercicio de nuestra profesión. El Magisterio ilumina la conciencia profesional para que pueda ejercer en el bien, adaptándose a los tiempos y momentos de los avances. El Magisterio interviene después de considerar los datos obtenidos por las ciencias experimentales. No nos ahorra el esfuerzo de estudiar el mundo por nosotros mismos. Al contrario, nos impele a ello de hecho y de derecho.
El sentido común eclesial nos dice que, si bien todos los bautizados somos Iglesia y le aportamos nuestro granito de arena, quien ejerce el Magisterio de la Iglesia son el Papa y los obispos en comunión con él. No puede ser de otra manera. El Todopoderoso se hizo uno de nosotros y dejó unos representantes, actúa cuando quiere y como quiere, pero se adapta a la lógica inscrita por Él mismo. No razonable que cualquiera y de cualquier manera produzca Magisterio o pretenda interpretar auténticamente la «ley natural».

Así pues, cuando aparece un documento papal o episcopal sobre un tema de interés propio de la profesión, el médico católico debería mirar críticamente a la legión de teólogos moralistas que lo interpretan y reinterpretan en diversos medios de comunicación. ¡Como si el Papa no escribiera con claridad! ¡Como si los médicos católicos no pudiéramos entender por nosotros mismos! No se puede ofender la inteligencia de los profesionales ni de la población general. Ya sé que algunos teólogos tienen el respaldo de numerosas publicaciones, son profesores de universidades de prestigio desde hace años o mantienen lazos de amistad con nosotros. La emotividad puede tumbar cabezas muy bien amuebladas y, por el contrario, también hacer entender por otra vía al que no entiende por la vía de la razón.

El común de los mortales comprende el dicho que dice «donde hay patrón, no manda marinero». Esto debería bastar para acallar a quien suplanta descaradamente funciones que no le son propias.

Es capital tener en cuenta que, al igual que sucede en el caso de las apariciones o revelaciones personales, lo público en la Iglesia prima sobre las enseñanzas privadas. Así, las enseñanzas públicas de la Iglesia sobre los temas que nos afectan tienen siempre prioridad y veracidad. Las enseñanzas privadas de teólogos se tienen que poner en cuarentena siempre si contradicen el Magisterio. E incluso si parecen contradecirlo. Uno de los principios de la comunicación en la Iglesia es el de la claridad o no-contradicción. En la Iglesia no hay secretos. Las grandes verdades son públicas y claras (las tenemos en el Catecismo de la Iglesia Católica). Cuando se proclama un misterio, queda clara y es precisada su cualidad de tal.

La vida de las personas en esta tierra mira a su destino eterno. No se puede medir al hombre sólo en dos dimensiones. La tercera dimensión, la que apunta hacia arriba, es la que da el volumen a nuestras vidas.
Un caso ejemplar

Se trata de una declaración de expertos sobre la posible licitud de la transferencia de núcleo alterado a un óvulo para obtener células madre. Se alteraría de tal manera el material genético de una célula que el producto resultante de la puesta de este material en un óvulo y su activación, no daría lugar a un ser humano. Sería algo similar a la mola hidatiforme, que también proviene de óvulo y espermatozoide alterados, en este caso de forma natural.

La ejemplaridad del caso viene dada por la inteligencia de plantearse la posibilidad, por la manera de expresar prudentemente opiniones, por la sinceridad en admitir los firmantes que cada uno es experto sólo en una parcela y que no hablan en nombre de su Iglesia o entidad de trabajo; y por el hecho de que propongan empezar las investigaciones con animales.

EN LA TOMA DE DECISIONES HAY QUE ENCUADRAR EL PROBLEMA

Son muchas las ocasiones en que los médicos católicos nos encontramos frente a dilemas morales y tenemos que tomar decisiones. Por ello es importante saber distinguir entre el bien y el mal, algo que es imposible hacer al margen de la Iglesia (las cosas son como son).

En la toma de decisiones, será bueno tener en cuenta el viejo principio de «primum non nocere» (primero, no hacer daño) y el evangélico principio de «no más cargas de las necesarias». También, el de trabajar con sobreabundancia de bien. Ello nos permite ir mucho más allá al afrontar los problemas con humanidad.

Si bien no somos habitualmente responsables del mal que hacen terceras personas ni de encontrarnos trabajando dentro de estructuras de pecado, jamás debemos perder la fuerza de los ideales de la juventud, el frescor de querer cambiar las cosas por arraigadas que parezcan o el convencimiento de que nunca estamos solos.

Antes de la toma de decisiones, el médico se hace una composición de lugar ante el problema concreto. Es bueno encuadrar las cosas en sentido amplio (el «frame») y desde una sana antropología. Recuerdo aquella vez que fui invitado a un medio de comunicación de masas para un debate sobre la inseminación artificial en las parejas lésbicas. Se suponía que las distintas opiniones estarían equilibradas. Los invitados, empero, eran un activista gay, una lesbiana, un bisexual, un libertino y un heterosexual. Además, el presentador y los reportajes de apoyo estaban a años luz del pensamiento del minoritario heterosexual. Preguntada la dirección del programa por tan burda manipulación, tuve que oír que todo había sido pensado desde la más estricta paridad de opiniones…

En este caso, el encuadre del tema no es si aquel tipo de parejas tienen o no derecho a inseminarse o si hay parejas heterosexuales que maltratan a sus hijos. La perspectiva amplia puede ayudar al profesional de la fertilidad a ejercer la objeción de conciencia. Y es que lo ideal, y con lo que millones de esposos y niños son y han sido felices, es que los niños nazcan naturalmente en la familia, hombre y mujer. Es ahí a dónde hay que llevar el debate porque es ahí donde reside la realidad.

¿SE PUEDE HACER UN MAL PARA CONSEGUIR UN BIEN?

Aunque generalmente los problemas en las decisiones médicas no se suelen presentar como males que producen bienes, lo cierto es que ésta es la clave de la cuestión en numerosas ocasiones. Y el principio de jamás hacer un mal para conseguir el bien (el fin no justifica los medios) es básico.

Las decisiones médicas son actos morales. Muchas veces la rutina de la vida hace que no las veamos como tales. Quizá un día nos planteamos la moralidad de un procedimiento o protocolo, decidimos que era justo, y lo venimos aplicando si más en los distintos pacientes. Los automatismos forman parte de la naturaleza y nos ayudan a vivir sin gastar ingentes cantidades de energía mental. Sin embargo, en algunas ocasiones – no sólo en los casos extraordinarios- hay que estudiar atentamente el acto moral.

Es útil la tradicional disección del acto moral en objeto, fines y circunstancias. Un acto bueno requiere la bondad simultánea de estos tres elementos constitutivos de la moralidad de los actos humanos. Algunas veces uno tiene que aguzar el ingenio para poner cada cosa en su sitio y detectar claramente qué objeto estamos evaluando. En definitiva, de qué estamos realmente hablando.

Por ejemplo, ¿puede uno emborracharse (acto malo) para extraerse unos dientes careados (fines laudables) en unas circunstancias de ausencia de medicinas (entorno favorable al acto)? ¿no es aceptar que el fin justifica los medios o que se puede hacer un mal (emborracharse) para conseguir un bien (la salud)? La respuesta a este aparente dilema, que puede aplicarse a otros muchos casos pero no a todos, es que al acto lo hemos catalogado como «emborracharse» pero en el fondo es un acto «anestésico». El alcohol es un anestésico, aunque sea de segunda categoría. Nuestra razón práctica, con un poco de formación y de entrenamiento nos ayudará a catalogar cabalmente el acto moral.

Hay comportamientos cuya elección, por su naturaleza, siempre es errada. Por ejemplo, el caso del aborto, no se puede afirmar que sacrificar al hijo para supuestamente favorecer a la madre es un acto bueno. Se mire como se mire.

EL DOBLE EFECTO

La teoría del doble efecto está mal vista en Europa debido al desprestigio de los llamados «daños colaterales» en las guerras recientes. Uno bombardea a un enemigo y, sin pretenderlo, su acción daña a civiles inocentes. Terrible.

Sin embargo, la Medicina se sostiene en pie porque aceptamos la teoría. La quimioterapia pretende eliminar las células cancerosas a costa también de dañar células sanas. Extirpamos un útero enfermo a pesar de que la mujer quedará infértil para siempre. Vacunamos miles de niños a pesar de que alguno morirá por los efectos secundarios.

Está claro que debemos hacer todo lo posible para minimizar los efectos secundarios, igual que hay que hacer todo lo posible para evitar una guerra. En el doble efecto, no se trata de hacer un mal para conseguir el bien. El mal no se desea. Aparece como un convidado de piedra pegajoso y persistente.

En el caso del llamado aborto terapéutico o en el eugenésico, para que quedase claro que aquí no hay doble efecto y que a quien se combate primero es al embrión, el mismo Juan Pablo II afirmó que jamás se puede legitimar la muerte de un inocente.

En el caso del aborto indirecto, si bien es lícito tratar a una madre aunque esperemos el efecto secundario de la muerte del embrión o feto, algunas personas nos han dado la solución a problemas morales por rebosamiento de bien. Tal es el caso de la doctora Gianna Beretta, que se negó a un tratamiento para no perjudicar su embarazo. Ella murió y su hijo vive.

EL MAL MENOR

Se ha puesto de moda hablar del mal menor como si fuera algo deseable. Pero no. Resulta que jamás se puede hacer un mal, por menor que sea o se considere. El mal siempre es malo. La teoría del mal menor no se refiere a hacer sino a tolerar. El mal menor lo decide un tercero o terceros sin que nosotros intervengamos. Tenemos que tolerar ciertos males porque no somos Quijotes que deban arremeter contra todo y además el ser humano es libre incluso para utilizar mal esta libertad. Nuestra obligación es la de nunca hacer el mal. Siempre hacer el mayor bien posible. A lo que no debemos acostumbrarnos es a tolerar los males infligidos a inocentes. ¡Nunca son estos males menores!

LA COLABORACIÓN CON EL MAL

Tal como está el mundo, nos tenemos que plantear a menudo si evitamos colaborar con aquellas personas y estructuras que atentan contra la dignidad del ser humano. Aunque puedan encontrar a otros que colaboren con el mal, que nos nos encuentren a nosotros. Que no nos sea imputable a nosotros y, si es posible, que intentemos conducir las situaciones por sendas rectas.

En algunas ocasiones tendremos dudas, especialmente si la colaboración es remota. La colaboración remota, aunque sea efectiva, no nos es imputable si no la deseamos. Es bueno evitar el escándalo y no contaminarnos. Pero no nos podemos aislar en una burbuja de cristal y dejar de ser buen fermento en el mundo que nos rodea.

LIBERTAD Y SEGURIDAD MORAL

El médico católico dispone de una amplia libertad para ejercer su profesión. Estamos dotados de inteligencia y debemos hacerla a rendir al máximo. Por otra parte, la seguridad de que estamos actuando correctamente (seguridad moral) puede alcanzarse con una mínima formación ética, asintiendo al Magisterio y consultando algunos casos con colegas seniores o con algún sacerdote de buena doctrina. Miles de médicos en todo el globo ejercen diariamente con la tranquilidad de actuar bien.

Los médicos católicos tenemos grandes modelos en los que fijarnos. Ellos no han hecho más que identificarse de forma perfecta con quien es el principio de la ética: Christus medicus. San Lucas, san Cosme, san Damián, san Peppino Moscati, santa Gianna Beretta, san Ricardo Pampuri, el beato Pere Tarrés, el beato László Batthyány-Strattmann, y muchos más, nos han precedido y se han convertido en los gigantes de la Medicina. Curiosamente, muchas veces los pacientes les veneran más que nosotros mismos los médicos…

ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE TEMAS CONCRETOS

Los preservativos

El «affaire» de los preservativos para evitar el contagio del sida o los embarazos no deseados es otra de las cosas que trae de cabeza a los médicos católicos activistas. Pero no debemos dejarnos llevar a territorios que no son los nuestros. La sexualidad es uno de los dones del matrimonio y dentro de éste se expresa al máximo. Los católicos, en el matrimonio, vivimos a tope la sexualidad. La sexualidad fuera del mismo, entre varones o poligámica no forma parte de nuestra antropología. No se puede acusar a la Iglesia de difundir el sida (casi siempre se olvidan de las otras 29 enfermedades de transmisión sexual) cuando predica abstinencia, fidelidad y espera. Esto es útil para evitar enfermedades o embarazos adolescentes. Pero la finalidad primordial de la castidad no es antiepidémica sino promocionar la virtud y proporcionar felicidad.

Es evidente que los médicos católicos, que sirven en un mundo en el que hay de todo y en el que muchas veces las mismas estructuras sanitarias están pervertidas, se encontrarán con personas que querrán seguir practicando la poligamia secuencial o la homosexualidad. No será cándido, en un entorno de buena relación médico-paciente, presentarles nuestras propuestas. Si la persona insiste implícita o explícitamente en continuar con sus prácticas, el médico le hablará de la «barrera»más o menos imperfecta que es el preservativo, sin presentarlo, y menos recomendarlo, como un bien. Y, por último, si la persona resulta infectada, lo tratará con cariño y profesionalidad.

Es importante tener en cuenta que no es misión de la Iglesia el promover parches para que el ser humano siga ejercitando conductas incorrectas. Ni en lo posible debemos permitir que los medios de comunicación nos utilicen para promover conductas indignas.

Hay conocimientos científicos que no se obtienen leyendo las secciones de ciencia de los medios. Así, saber que los hermafroditas existen, que el síndrome del post-aborto es frecuente y doloroso o que los homosexuales pueden muchas veces cambiar, se aprende en publicaciones especializadas o de la boca de maestros experimentados.
Es bueno siempre tener en mente la sana antropología a la vez que pensar que los mass media comprenden mejor lo simple, se ven obligados a poner titulares impactantes y raramente pueden hacer bien un debate moral.

La eutanasia: no es lo mismo morirse que que te maten

A un enfermo terminal no se le puede dejar desasistido, no podemos encarnizarnos con él y no podemos matarlo. Lo único digno que podemos hacer es proporcionarle unos cuidados paliativos de calidad. Estos deben tener en cuenta las dimensiones biopsicosocial, espiritual y familiar de la persona. Es por esta senda por la que hay que avanzar.

La eutanasia mata la libertad: se trata de una supuesta decisión libre que hará que la persona ya nunca más tome decisiones libres. Ni siquiera la tan humana decisión de rectificar. La eutanasia, su popularización o despenalización, se sitúan en el lado oscuro de la profesión, la promocione quien la promocione.

Son frecuentísimos los casos de consultas sobre la proporcionalidad o no de los tratamientos en los terminales. La Medicina no puede negar nunca la hidratación, la nutrición, la higiene, la oxigenación, los medicamentos básicos. Recientemente, un anciano presentó una insuficiencia cardiaca y el comité de ética de su hospital recomendó sólo un tratamiento con mórficos, en espera de su muerte. Pero el médico que le atendía resolvió el caso con un diurético, oxígeno y digoxina. El verdadero sabio fue el médico de a pie.

Los anticonceptivos orales

Los seres humanos hemos sido creados expresamente incompletos por Dios. El varón necesita de la mujer para realizarse y la mujer necesita del varón también para ser feliz. Es más, varón y mujer necesitan también a los hijos para completar su plenitud en la familia. Los esposos tienen todos los hijos que pueden mantener y educar. El número de hijos depende de muchos factores y debería aderezarse con la generosidad. Las familias numerosas son una alegría para la sociedad y para la Iglesia. En mi opinión personal, prescindir del otro sexo sería antinatural en el ser humano maduro, salvo que se transforme en un bien sobrenatural, como sucede con el celibato por el Reino. Desde luego, existen causas de fuerza mayor o imponderables que hacen que una persona no pueda completarse con una pareja.

El acto sexual sostiene una pulsión tal que a nadie deja indiferente y siempre tiene consecuencias. Une a hombre y mujer de una manera incomparable. Su realización debe darse en un contexto de madurez, compromiso y exclusividad: el matrimonio. El varón y la mujer se lo dan todo al otro, incluida la capacidad de generar nuevas vidas humanas. Esto es bueno.

Existen momentos en que, objetivamente, por motivos médicos, sociales, familiares, la responsabilidad de los padres les lleva a evitar un nuevo nacimiento. La posibilidad de ello ya está prevista en la «ley natural». La mujer sólo es fértil unos pocos días al mes. Los métodos naturales de regulación de la fertilidad (Billings, sintotérmicos, etc.) permiten utilizar estos periodos infecundos para que los esposos sigan manteniéndose en comunión con las relaciones sexuales y con ellas superen la malsana atracción de otras carnes.

El Papa Pablo VI, en la encíclica Humanae vitae, advierte que los médicos y el personal sanitario debemos considerar como propio deber profesional el procurarnos toda la ciencia necesaria en este campo para poder dar a los esposos que nos consultan sabios consejos y directrices sanas que de nosotros esperan con todo derecho.

Los anticonceptivos violentan varios derechos humanos: el derecho a la vida (en los casos de píldora abortiva o del día siguiente), el derecho a la salud (tienen efectos secundarios, a diferencia de los métodos naturales), el derecho a la educación (la gente tiene derecho a conocer su propia fertilidad) y el derecho a la igualdad entre los sexos (la carga anticonceptiva suele recaer siempre sobre la mujer).

En julio de 2005, la Agencia internacional para la investigación sobre el cáncer (Lyon, Francia), de la Organización Mundial de la Salud, informó de la carcinogenicidad de los anticonceptivos orales de estrógenos y progestágenos combinados, basada en las conclusiones de un grupo de trabajo internacional «ad hoc». Fueron clasificados como carcinógenos del Grupo 1.

Lamentablemente, queridos colegas, hoy por hoy no somos capaces de proporcionar métodos naturales a todos aquellos que los necesitan. Las bajas tasas de fecundidad en países de mayoría católica (España, Italia), junto con el bajo conocimiento de estos métodos, nos indican que muchos esposos utilizan los métodos artificiales. Si tenemos en cuenta que se trata de países relativamente ricos, no se puede decir tampoco que sean especialmente generosos con el número de hijos. Aquí tenemos un reto inmenso. No debemos jamás apagar la antorcha encendida en favor de los naturales.

Por desgracia, la contracepción no es el único reto de la Medicina y de la sociedad. Tampoco somos capaces (ni nosotros ni el conjunto de las naciones en general) de proporcionar medios contra la desnutrición, la malaria o la transmisión vertical del sida. Tenemos los conocimientos y algunos medios pero no podemos ponerlos al alcance de los necesitados. No falta trabajo, pues.

Sin juzgar a los esposos que utilizan anticonceptivos artificiales – nuestro oficio no es el de juzgar- no debemos jamás olvidar este deber profesional de ofrecer los medios naturales y de disuadir de los artificiales. Es signo de progreso comprender bien a la naturaleza y ayudarla en lo posible. El mundo está inacabado. Tenemos un trabajo que hacer. Y, cuando lo hacemos, el progreso se nota.

El aborto provocado

¿Hay algo peor que arrancar a un hijo del vientre de su madre? ¿Se puede explicar a un niño de cinco años el aborto procurado? La mujer que pierde a un hijo en un aborto espontáneo, ¿no llora como si hubiera perdido a un hijo? ¿Hacemos los médicos todo lo posible para transformar el sufrimiento de unos padres con problemas en el embarazo en alegría y gozo? El médico católico ejerce la opción preferencial por las madres. Ni exclusiva, ni excluyente, pero preferencial.

El evolucionismo

Sabemos muy poco del comienzo físico de la especie humana. Sin caer en el cientifismo, habrá que esperar décadas hasta que la ciencia nos ilumine más sobre ello. No se sabe ni cómo ni cuando una especie pasa a otra, si es que ello sucede. Gran parte de lo escrito sobre esta materia es provisional e incompleto.

La amniocentesis

Como sabéis, salvo casos escepcionalísimos, la amniocentesis se realiza para provocar el aborto en caso de que se sospeche una malformación fetal. Así, como esta práctica no se hace en bien del feto y de la madre, no se puede considerar un acto médico correcto.

La reproducción artificial

El médico puede y debe ayudar a los esposos infértiles, pero no puede sustituirlos. Este principio es muy útil para comprender que, a pesar de la popularidad de las técnicas llamadas de «reproducción asistida», no podemos ceder a las tentaciones fáciles y lucrativas. Todos los esfuerzos deben concentrarse en mejorar los estudios de fertilidad de las parejas y en tratar lo tratable, que es mucho. Dada la fijación que muchas clínicas tienen para con la fecundación in vitro, será bueno explicar a los esposos que no es función médica sustituirlos, que las amniocentesis se hacen casi siempre para abortar a los hijos defectuosos, que se eliminan embriones sobrantes a menudo, que se congelan hijos.

Los ginecólogos católicos son los héroes de la Medicina de hoy. Su cuidado y promoción son prioridad alfa para las asociaciones de médicos católicos y para la F.I.A.M.C. Los generalistas y otros especialistas también pueden aportar sabios consejos en cuestiones de fertilidad.

El respeto por el embrión. Las células madre

Sinceramente creo que la postura más coherente con los conocimientos que tenemos sobre el embrión es su escrupuloso respeto desde la concepción. Y la postura que más problemas evita. Nuestra coherencia reluce cuando defensores de ballenas y focas, detractores de la pena de muerte, activistas por los derechos humanos, filántropos de distintas especies, aceptan la destrucción del embrión sin pestañear (siempre con fines terapéuticos, claro).

La concepción dura un tiempo, pero el proceso ya está desencadenado y el respeto por la integridad del embrión comienza mucho antes: comienza con el respeto por la unión de hombre y mujer, evitando concepciones in vitro. Los seres humanos no debemos introducir caos en el bios.

Parangonando el principio del evangelio de san Juan, podemos decir que al principio existe el mensaje genético, y el mensaje genético está en vida y el mensaje genético es la vida. Cuando existe un mensaje genético humano completo, expresable y que se expresa de manera continua, coordinada y gradual, imparable si no es por factores externos adversos, allí existe un ser humano único e irrepetible que se debe respetar. Viene a nosotros y los suyos (nosotros) debemos reconocerlo y recibirlo.
Ya se comprende que, aunque cualquier célula, por ejemplo de nuestra piel, contenga el mensaje genético humano completo, no se trata ella misma de un ser humano. La expresión de ese mensaje, que es parcial, hace que no se trate de un ser humano. ¡Es el óvulo fecundado el que ya está actuando como humano! Al principio, somos mensaje único e irrepetible rodeado de algunas membranas, ARN, reservas de energía y otros servicios. Hasta ahora, ningún investigador ha «creado» vida. Los seres humanos sólo somos capaces de transmitirla, correcta o incorrectamente..
Las células madre embrionarias están para dar lugar al embrión. Y las células madre adultas están para regenerar tejidos. Así de sencillo.

En sentido estricto, el ser humano no tiene derecho a la vida. La vida es un regalo que recibimos. Antes de existir no éramos nada y por tanto no éramos sujeto de derechos. ¡A lo que tenemos derecho es a que otro ser humano no nos quite la vida!

Queridos colegas:

Nuestra profesión es quizá la más admirada del mundo y aquella de la que más esperan las gentes. Yo os recomiendaría que no dejarais jamás de estudiar, que tuvierais presente la promesa y la oración del médico (www.fiamc.org ), que no cayerais en la tentación de venerar al dios Mammón (el dinero) y que considerarais la posibilidad de aportar colegas a las asociaciones de médicos católicos ya existentes.

Cordialmente,

José María Simón
1 de diciembre de 2006

PS/ Agradezco a Mons. Maurizio Calipari, asistente eclesiástico de la F.I.A.M.C., los consejos que me ha dado para dar a esta carta su versión definitiva. Aunque se hallan bajo la supervisión de la Jerarquía, el Código de Derecho Canónico da una amplia autonomía a las Organizaciones Internacionales Católicas como la que presido. La F.I.A.M.C. es de Derecho público en la Iglesia universal, y por tanto «habla y actúa en nombre de la Iglesia». Se trata de una clara señal de confianza eclesial en los laicos.
Publicado por Desconocido @ 19:32  | Artículos de interés
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ZENIT publica la intervención que pronunció Benedicto XVI el viernes, 8 de Dciembre de 2006, solemnidad de la Inmaculada Concepción, con motivo de la oración mariana del Ángelus.


Queridos hermanos y hermanas:

Celebramos hoy una de las fiestas de la bienaventurada Virgen más bellas y populares: la Inmaculada Concepción. María no sólo no cometió pecado alguno, sino que quedó preservada incluso de esa común herencia del género humano que es la culpa original, a causa de la misión a la que Dios le había destinado desde siempre: ser la Madre del Redentor.

Todo esto queda contenido en la verdad de fe de la Inmaculada Concepción. El fundamento bíblico de este dogma se encuentra en las palabras que el Ángel dirigió a la muchacha de Nazaret: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo» (Lucas 1,28). «Llena de gracia», en el original griego «kecharitoméne», es el nombre más bello de María, nombre que le dio el mismo Dios para indicar que desde siempre y para siempre es la amada, la elegida, la escogida para acoger el don más precioso, Jesús, «el amor encarnado de Dios» (encíclica «Deus caritas est», 12).

Podemos preguntarnos: ¿por qué entre todas las mujeres, Dios ha escogido precisamente a María de Nazaret? La respuesta se esconde en el misterio insondable de la divina voluntad. Sin embargo, hay un motivo que el Evangelio destaca: su humildad. Lo subraya Dante Alighieri en el último canto del «Paraíso»: «Virgen Madre, hija de tu hijo, humilde y alta más que otra criatura, término fijo del consejo eterno» (Paraíso XXXIII, 1-3). La Virgen misma en el «Magnificat», su cántico de alabanza, dice esto: «Engrandece mi alma al Señor… porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava» (Lucas 1, 46.48). Sí, Dios se sintió prendado por la humildad de María, que encontró gracia a sus ojos (Cf. Lucas 1, 30). Se convirtió, de este modo, en la Madre de Dios, imagen y modelo de la Iglesia, elegida entre los pueblos para recibir la bendición del Señor y difundirla entre toda la familia humana.

Esta «bendición» es el mismo Jesucristo. Él es la fuente de la «gracia», de la que María quedó llena desde el primer instante de su existencia. Acogió con fe a Jesús y con amor le entregó al mundo. Esta es también nuestra vocación y nuestra misión, la vocación y la misión de la Iglesia: acoger a Cristo en nuestra vida y entregarlo al mundo «para que el mundo se salve por él» (Juan 3,17).

Queridos hermanos y hermanas: la fiesta de la Inmaculada ilumina como un faro el período de Adviento, que es un tiempo de vigilante y confiada espera del Salvador. Mientras salimos al encuentro de Dios, que viene, miremos a María que «brilla como signo de esperanza segura y de consuelo para el pueblo de Dios en camino» («Lumen gentium», 68). Con esta conciencia os invito a uniros a mí cuando, en la tarde, renovaré en la plaza de España el tradicional homenaje a esta dulce Madre por la gracia y de la gracia. A ella nos dirigimos ahora con la oración que recuerda el anuncio del ángel.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit. Al final del Ángelus, el Papa dirigió un saludo a los peregrinos en varios idiomas. En español dijo:]

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española que participan en esta oración mariana. En la solemnidad de la Inmaculada Concepción contemplamos a la Madre de Dios, llena de gracia y hermosura, y le pedimos que nos ayude a vivir cada día completamente entregados al servicio de nuestros hermanos. ¡Feliz fiesta de la Inmaculada!

[Traducción del original italiano realizada por Zenit
© Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana]
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Discurso que pronunció Benedicto XVI el 7 de noviembre de 2006 en un encuentro con los obispos de Suiza, que concluían así la visita pastoral «ad limina apostolorum» interrumpida en el año 2005 a causa de la enfermedad de Juan Pablo II. El Papa pronunció su discurso sin papeles.



Eminencias; excelencias;
queridos hermanos en el episcopado:
Ante todo quisiera saludaros de corazón y expresar mi alegría porque se nos concede completar ahora la visita pastoral interrumpida en el año 2005, teniendo así la posibilidad de trabajar juntos una vez más en todas las cuestiones que nos preocupan.

Conservo aún un vivo recuerdo de la visita ad limina de 2005, cuando en la Congregación para la doctrina de la fe hablamos juntos de problemas que trataremos de nuevo durante estos días. Tengo muy presente el clima de compromiso interior de entonces para hacer que la palabra del Señor sea viva y llegue a los corazones de los hombres de nuestro tiempo, a fin de que la Iglesia esté llena de vida. En nuestra difícil situación común a causa de una cultura secularizada, tratamos de comprender la misión que el Señor nos ha encomendado y de cumplirla lo mejor posible.

No he podido preparar un discurso elaborado. Ahora, con vistas a los grandes conjuntos de problemas que afrontaremos, sólo quisiera hacer un "primer intento", que no pretende presentar afirmaciones definitivas, sino sólo iniciar el diálogo. Se trata de un encuentro entre los obispos de Suiza y los diversos dicasterios de la Curia, en los que se hacen visibles y están representados los diferentes sectores de nuestra misión pastoral. Sobre algunos de ellos quisiera hacer algún comentario.

De acuerdo con mi pasado, comienzo con la Congregación para la doctrina de la fe, o mejor, con el tema de la fe. Ya afirmé en la homilía que, en la difícil situación de nuestro tiempo, la fe debe tener verdaderamente la prioridad. Tal vez hace dos generaciones se podía dar por supuesta como algo natural: se crecía en la fe; de algún modo, estaba sencillamente presente como parte de la vida y no se debía buscar de modo especial. Era necesario plasmarla y profundizarla, pero estaba presente como algo obvio.

Hoy resulta natural lo contrario, es decir, que en el fondo no es posible creer, que de hecho Dios está ausente. En cualquier caso, la fe de la Iglesia parece algo del pasado lejano. Así, también los cristianos activos tienen la idea de que conviene elegir para sí, del conjunto de la fe de la Iglesia, los elementos que consideran aún sostenibles hoy en día. Y sobre todo se busca con empeño cumplir los deberes para con Dios mediante el compromiso por los hombres. Ahora bien, esto es el inicio de una especie de "justificación mediante las obras": el hombre se justifica a sí mismo y el mundo en el que realiza lo que parece claramente necesario, pero falta la luz interior y el alma de todo.

Por eso, creo que es importante tomar nuevamente conciencia de que la fe es el centro de todo: "Tu fe te ha salvado" ―"Fides tua te salvum fecit"―, decía con frecuencia el Señor a los que curaba. Esos enfermos no se curaron porque fueron tocados físicamente, por el gesto exterior, sino porque tuvieron fe. Y también nosotros sólo podemos servir al Señor de un modo vivo si nuestra fe es fuerte y si se hace presente en su abundancia.

En este contexto quisiera destacar dos puntos fundamentales. Primero: la fe es sobre todo fe en Dios. En el cristianismo no se trata de una enorme carga de diversas cosas; todo lo que dice el Credo y lo que el desarrollo de la fe ha producido, sólo existe para hacer más claro a nuestra vista el rostro de Dios. Dios existe y vive; en él creemos; ante él, con vistas a él, con él y de él vivimos. Y en Jesucristo Dios está presente con nosotros, por decirlo así, corporalmente.

Esta centralidad de Dios debe manifestarse de un modo completamente nuevo en todo nuestro pensar y obrar. Es lo que después anima también las actividades, las cuales, de lo contrario, fácilmente pueden degenerar en activismo y quedar vacías. Esto es lo primero que quisiera destacar: que la fe en realidad mira siempre hacia Dios, y así nos impulsa también a nosotros a mirar hacia Dios y a ponernos en movimiento hacia él.

Lo segundo es que no podemos inventar nosotros mismos la fe, componiéndola con elementos "sostenibles"; debemos creer juntamente con la Iglesia. No podemos comprender todo lo que enseña la Iglesia; no todo tiene que estar presente en toda vida. Sin embargo, es importante que, juntamente con los demás creyentes, formemos el gran "Yo" de la Iglesia, su "Nosotros" vivo, constituyendo así la gran comunidad de la fe, la gran asamblea en la que el Tú de Dios y el yo del hombre verdaderamente se toquen; en la que el pasado de las palabras de la Escritura se haga presente, los tiempos se compenetren recíprocamente, el pasado sea presente y, abriéndose hacia el futuro, deje entrar en el tiempo el resplandor de la eternidad, del Eterno.

Debemos tratar de poner verdaderamente en el centro de nuestras actividades esta forma completa de la fe, expresada en el Credo: fe en la Iglesia y con la Iglesia como sujeto vivo, en el que actúa el Señor. También hoy lo vemos de un modo muy claro: el progreso, donde se ha promovido de modo exclusivo, sin alimentar el alma, produce daños. Entonces las capacidades técnicas aumentan, ciertamente, pero sobre todo generan nuevas posibilidades de destrucción.

Si, juntamente con la ayuda en favor de los países en vías de desarrollo, juntamente con el desarrollo de todo lo que el hombre es capaz de hacer, de todo lo que su inteligencia ha inventado y que su voluntad hace posible, no se ilumina a la vez también su alma y no llega la fuerza de Dios, se aprende sobre todo a destruir. Por eso, creo que debemos reavivar más aún nuestra responsabilidad misionera: si estamos felices con nuestra fe, debemos sentirnos obligados a hablar de ella a los demás. Luego queda en manos de Dios en qué medida podrán acogerla los hombres.

De este tema quisiera pasar ahora a la "educación católica", aludiendo a dos sectores. Algo que, a mi parecer, nos causa a todos "preocupación", en el sentido positivo del término, es el hecho de que los futuros sacerdotes y los demás profesores y anunciadores de la fe deberían tener una buena formación teológica. Por consiguiente, hacen falta buenas facultades teológicas, buenos seminarios mayores y profesores de teología competentes, que no sólo transmitan conocimientos, sino que también formen en una fe inteligente, de manera que la fe se convierta en inteligencia y la inteligencia en fe.

A este respecto, tengo un deseo muy específico. Nuestra exégesis ha hecho grandes progresos; realmente sabemos mucho sobre el desarrollo de los textos, sobre la subdivisión de las fuentes, etc.; sabemos qué significado puede haber tenido la palabra en aquella época... Pero también vemos cada vez con mayor claridad que la exégesis histórico-crítica, si se queda sólo en histórico-crítica, remite la palabra al pasado, la convierte en una palabra de aquellos tiempos, una palabra que de hecho en el fondo no nos habla. Así la palabra queda fragmentada, pues precisamente se disuelve en muchas fuentes diversas.

El Concilio, en la “Dei Verbum”, nos dijo que el método histórico-crítico es una dimensión esencial de la exégesis, porque forma parte de la naturaleza de la fe, dado que es un hecho histórico. No creemos simplemente en una idea; el cristianismo no es una filosofía, sino un acontecimiento que Dios ha realizado en este mundo; es una historia que él, de modo real, ha formado y forma como historia juntamente con nosotros.

Por eso, en nuestra lectura de la Biblia el aspecto histórico debe estar presente realmente en su seriedad y exigencia: debemos reconocer efectivamente el evento, el hecho de que Dios "hace historia" con su obrar. Pero la “Dei Verbum” añade que la Escritura, que por consiguiente debe leerse según los métodos históricos, ha de leerse también como unidad y debe leerse en la comunidad viva de la Iglesia.

Estas dos dimensiones faltan en grandes sectores de la exégesis. La unidad de la Escritura no es un hecho puramente histórico-crítico, aunque el conjunto, también desde el punto de vista histórico, es un proceso interior de la Palabra que, leída y comprendida siempre de modo nuevo en el curso de sucesivas relecturas sigue realizándose. Ahora bien, precisamente esta unidad es, en definitiva, un hecho teológico: estos escritos son una única Escritura; sólo son comprensibles a fondo si se leen en la analogía de la fe ―"analogia fidei”― como unidad en la que hay un progreso hacia Cristo e, inversamente, Cristo atrae hacia sí toda la historia; y si, por otra parte, esto encuentra su vitalidad en la fe de la Iglesia.

Dicho de otra manera, me interesa mucho que los teólogos aprendan a leer y amar la Escritura tal como lo quiso el Concilio en la “Dei Verbum”: que vean la unidad interior de la Escritura ―hoy se cuenta con la ayuda de la "exégesis canónica" (que sin duda se encuentra aún en una tímida fase inicial)― y que después hagan una lectura espiritual de ella, la cual no es algo exterior de carácter edificante, sino un sumergirse interiormente en la presencia de la Palabra.

Me parece que es muy importante hacer algo en este sentido, contribuir a que, juntamente con la exégesis histórico-crítica, con ella y en ella, se dé verdaderamente una introducción a la Escritura viva como palabra de Dios actual. No sé cómo realizarlo de forma concreta, pero creo que, sea en el ámbito académico, sea en el seminario, sea en un curso de introducción, se pueden encontrar profesores adecuados para que se realice este encuentro actual con la Escritura en la fe de la Iglesia, un encuentro gracias al cual resulta posible el anuncio.

El segundo sector es la catequesis, que, por una parte, ha hecho grandes progresos metodológicos precisamente en los últimos cincuenta años, más o menos; pero, por otra, se ha perdido mucho en la antropología y en la búsqueda de puntos de referencia, de forma que a menudo no se alcanzan ni siquiera los contenidos de la fe. Lo comprendo, pues incluso cuando yo era vicario parroquial ―hace 56 años― ya resultaba muy difícil anunciar la fe en la escuela pluralista, con muchos padres y niños no creyentes, porque resultaba un mundo totalmente extraño e irreal.

Naturalmente, hoy la situación ha empeorado aún. Con todo, es importante que en la catequesis, tanto en la escuela como en la parroquia y en la comunidad, la fe siga siendo plenamente valorada, es decir, que los niños aprendan verdaderamente qué es la "creación", qué es "la historia de la salvación" realizada por Dios; qué es, o mejor, quién es Jesucristo; qué son los sacramentos; cuál es el objeto de nuestra esperanza...

Yo creo que todos debemos comprometernos seriamente, como siempre, en una renovación de la catequesis en la que sea fundamental la valentía de dar testimonio de la propia fe y de encontrar los modos adecuados para hacer que sea comprendida y acogida, pues la ignorancia religiosa ha alcanzado un nivel espantoso. Sin embargo, en Alemania los niños reciben catequesis al menos durante diez años; siendo así, en el fondo deberían saber muchas cosas. Por esto, desde luego debemos reflexionar seriamente sobre nuestras posibilidades de encontrar modos de comunicar, aunque de modo sencillo, los conocimientos, a fin de que la cultura de la fe esté presente.

Ahora paso a hacer algunas observaciones sobre el "culto divino". A este respecto, el Año de la Eucaristía ha dado buenos resultados. Puedo decir que la exhortación postsinodal ya va muy adelantada. Seguramente constituirá un gran enriquecimiento. Además, se publicó el documento de la Congregación para el culto divino sobre la correcta celebración de la Eucaristía, algo muy importante. Creo que, por todo ello, cada vez resulta más claro que la liturgia no es una "auto-manifestación" de la comunidad, la cual, como se dice, entra en escena en ella, sino que, por el contrario, es el salir la comunidad de sí misma y acceder al gran banquete de los pobres, entrar en la gran comunidad viva, en la que Dios mismo nos alimenta.

Todos deberían tomar nueva conciencia de este carácter universal de la liturgia. En la Eucaristía recibimos algo que nosotros no podemos hacer; entramos en algo más grande, que se hace nuestro precisamente cuando nos entregamos a él tratando de celebrar la liturgia realmente como liturgia de la Iglesia.

Luego, relacionado con esto, está el famoso problema de la homilía. Desde el punto de vista puramente funcional, puedo entenderlo muy bien: tal vez el párroco está cansado o ya ha predicado muchas veces, o es anciano y sus tareas son superiores a sus fuerzas. Entonces, si hay un asistente para la pastoral que es capaz de interpretar la palabra de Dios de modo convincente, surge espontáneamente la pregunta: ¿por qué no debería hablar el asistente para la pastoral, si lo puede hacer mejor y así la gente sacará mayor provecho?

Pero precisamente esta es la visión puramente funcional. En cambio, hay que tener en cuenta el hecho de que la homilía no es una interrupción de la liturgia para hacer un discurso, sino que pertenece al acontecimiento sacramental, actualizando la palabra de Dios en el presente de esta comunidad. Es el momento en que esta comunidad, como sujeto, quiere verdaderamente verse comprometida en la escucha y la acogida de la Palabra. Esto significa que la homilía misma forma parte del misterio, de la celebración del misterio y, por consiguiente, no se puede separar de él.

Sin embargo, creo que también es importante sobre todo que el sacerdote no se limite al sacramento y a la jurisdicción ―con la convicción de que todas las demás funciones podrían realizarlas también otras personas―, sino que se conserve la integridad de su ministerio. El sacerdocio sólo es una vocación hermosa cuando se tiene una misión integral que cumplir, de la que no se pueden quitar algunas funciones. Y desde siempre, incluso en el culto del Antiguo Testamento, forma parte de esta misión el deber del sacerdote de unir al sacrificio la Palabra, la cual es parte integrante del conjunto.

Desde el punto de vista meramente práctico, ciertamente debemos tratar de proporcionar a los sacerdotes la ayuda necesaria para que puedan desempeñar de modo correcto también el ministerio de la Palabra. En principio, es muy importante esta unidad interior tanto de la esencia de la celebración eucarística como de la esencia del ministerio sacerdotal.

El segundo tema que quisiera tocar en este contexto se refiere al sacramento de la Penitencia, cuya práctica en estos últimos cincuenta años ha disminuido progresivamente. Gracias a Dios existen claustros, abadías y santuarios, a los cuales la gente va en peregrinación y donde su corazón se abre y está dispuesto a confesarse.

Realmente es necesario volver a valorar este sacramento. Ya desde un punto de vista meramente antropológico, es importante, por una parte, reconocer nuestras culpas y, por otra, practicar el perdón. La falta generalizada de una conciencia de la culpa es un fenómeno preocupante de nuestro tiempo. Por tanto, el don del sacramento de la Penitencia no sólo consiste en recibir el perdón, sino también en que ante todo nos damos cuenta de nuestra necesidad de perdón. Ya con esto nos purificamos, nos transformamos interiormente y así también podemos comprender mejor a los demás y perdonarlos.

Reconocer la propia culpa es algo elemental para el hombre; el que ya no reconoce su culpa, está enfermo. Igualmente importante para él es la experiencia liberadora que implica el recibir el perdón. El sacramento de la Reconciliación es el lugar decisivo para realizar ambas cosas. Además, en él la fe se hace algo plenamente personal; ya no se oculta en la colectividad. Si el hombre afronta el desafío y, en su situación de necesidad de perdón, por decirlo así, se presenta indefenso ante Dios, entonces realiza la experiencia conmovedora de un encuentro totalmente personal con el amor de Jesucristo.

Por último, quisiera referirme al ministerio episcopal. De esto, en el fondo, ya hemos hablado implícitamente durante todo el tiempo. Me parece importante que los obispos, como sucesores de los Apóstoles, por una parte lleven verdaderamente la responsabilidad de las Iglesias locales que el Señor les ha encomendado, haciendo que en ellas la Iglesia crezca y viva como Iglesia de Jesucristo. Por otra parte, deben abrir las Iglesias locales a la Iglesia universal.

Considerando las dificultades que encuentran los ortodoxos con las Iglesias autocéfalas, así como los problemas de nuestros amigos protestantes ante la disgregación de las Iglesias regionales, caemos en la cuenta del gran valor que tiene la universalidad, de la importancia de que la Iglesia se abra a la totalidad, llegando a ser una única Iglesia en la universalidad. Por otra parte, esto sólo lo puede realizar una Iglesia que en su propio territorio esté viva.

Esta comunión debe ser fomentada por los obispos, juntamente con el Sucesor de Pedro, con el espíritu de una consciente sucesión en el Colegio de los Apóstoles. Todos debemos esforzarnos continuamente por encontrar el debido equilibrio en esta relación mutua, de forma que la Iglesia local viva su autenticidad y, a la vez, la Iglesia universal reciba de ello un enriquecimiento, a fin de que ambas den y reciban, y así crezca la Iglesia del Señor.

Monseñor Grab habló ya de la difícil cuestión del ecumenismo. Es un ámbito que encomiendo al corazón de todos vosotros. En Suiza debéis afrontar diariamente esta tarea, que, aunque resulte difícil, es también fuente de gozo. Por una parte, creo que son importantes las relaciones personales, en las que nos reconocemos y nos estimamos los unos a los otros de modo inmediato como creyentes, y como personas espirituales nos purificamos y nos ayudamos también mutuamente. Por otra, como ha dicho también monseñor Grab, es necesario promover los valores esenciales, fundamentales, de nuestra sociedad, procedentes de Dios. En este campo, todos juntos ―protestantes, católicos y ortodoxos― tenemos una gran tarea por realizar. Y me alegra constatar que cada vez se toma mayor conciencia de esto.

En Occidente, la Iglesia que está en Grecia es la que, aunque de vez en cuando tiene problemas con los latinos, dice cada vez más claramente: en Europa sólo podemos realizar nuestra tarea si nos comprometemos todos juntos por la gran herencia cristiana. También la Iglesia que está en Rusia lo ve cada vez con mayor claridad. Asimismo, nuestros amigos protestantes son cada vez más conscientes de este hecho. Yo creo que, si aprendemos a actuar juntos en este campo, podemos realizar una buena parte de unidad, incluso donde la plena unidad teológica y sacramental aún no es posible.

Para concluir, quisiera manifestaros una vez más mi alegría por vuestra visita, deseándoos muchas conversaciones fructuosas durante estos días.

[Traducción distribuida por la Santa Sede
© Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por Desconocido @ 18:53  | Habla el Papa
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Homilía que pronunció Benedicto XVI el 7 de noviembre de 2006 al comenzar el encuentro con los obispos de Suiza.


Queridos hermanos en el episcopado:
Los textos que acabamos de escuchar ―la lectura, el salmo responsorial y el evangelio― tienen un tema común, que se podría resumir en la frase: Dios no fracasa. O, más exactamente: al inicio Dios fracasa siempre, deja actuar la libertad del hombre, y esta dice continuamente "no". Pero la creatividad de Dios, la fuerza creadora de su amor, es más grande que el "no" humano. A cada "no" humano se abre una nueva dimensión de su amor, y él encuentra un camino nuevo, mayor, para realizar su "sí" al hombre, a su historia y a la creación.

En el gran himno a Cristo de la carta a los Filipenses, que hemos proclamado al inicio, escuchamos ante todo una alusión a la historia de Adán, al cual no satisfacía la amistad con Dios; era demasiado poco para él, pues quería ser él mismo un dios. Creyó que su amistad era una dependencia y se consideró un dios, como si él pudiera existir por sí mismo. Por esta razón dijo "no" para llegar a ser él mismo un dios; y precisamente de ese modo se arrojó él mismo desde su altura. Dios "fracasa" en Adán, como fracasa aparentemente a lo largo de toda la historia. Pero Dios no fracasa, puesto que él mismo se hace hombre y así da origen a una nueva humanidad; de esta forma enraiza el ser Dios en el ser hombre de modo irrevocable y desciende hasta los abismos más profundos del ser humano; se abaja hasta la cruz. Ha vencido la soberbia con la humildad y con la obediencia de la cruz.

Así, ahora acontece lo que había profetizado Isaías, en el capítulo 45. En la época en que Israel se hallaba desterrado y había desaparecido del mapa, el profeta había predicho que "toda rodilla" (v. 23), el mundo entero, se doblaría ante este Dios impotente. Y la carta a los Filipenses lo confirma: ahora eso se ha hecho realidad. A través de la cruz de Cristo Dios se ha acercado a todas las gentes; ha salido de Israel y se ha convertido en el Dios del mundo. Y ahora el cosmos dobla sus rodillas ante Jesucristo, cosa que también nosotros hoy podemos constatar de modo sorprendente: el crucifijo está presente en todos los continentes, hasta en las más humildes chabolas. El Dios que había "fracasado", ahora con su amor hace que el hombre doble sus rodillas; así vence al mundo con su amor.

Como salmo responsorial hemos cantado la segunda parte del salmo de la pasión (Sal 22). Es el salmo del justo que sufre; ante todo de Israel que sufre, el cual, ante el Dios mudo que lo ha abandonado, grita: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? ¿Cómo has podido olvidarte de mí? Ahora ya casi no existo. Tú ya no actúas, ya no hablas... ¿Por qué me has abandonado?". Jesús se identifica con el Israel sufriente, con los justos de todos los tiempos que sufren, abandonados por Dios, y lleva ese grito de abandono de Dios, el sufrimiento de la persona olvidada, hasta el corazón de Dios mismo; así transforma el mundo.

La segunda parte de este salmo, la que hemos recitado, nos dice qué deriva de ello: los pobres comerán hasta saciarse. Es la Eucaristía universal que procede de la cruz. Ahora Dios sacia a los hombres en todo el mundo, a los pobres que tienen necesidad de él. Él los sacia con el alimento que necesitan: les da a Dios, se da a sí mismo. Y luego el salmo dice: "Volverán al Señor hasta de los confines del orbe". De la cruz nace la Iglesia universal. Dios va más allá del judaísmo y abraza al mundo entero para unirlo en el banquete de los pobres.

Luego, está el mensaje del evangelio. De nuevo el fracaso de Dios. Los primeros en ser invitados se excusan y no van. La sala de Dios se queda vacía; el banquete parece haber sido preparado en vano. Es lo que Jesús experimenta en la fase final de su actividad: los grupos oficiales, autorizados, dicen "no" a la invitación de Dios, que es él mismo. No acuden. Su mensaje, su llamada, acaba en el "no" de los hombres.

Sin embargo, tampoco aquí fracasa Dios. La sala vacía se convierte en una oportunidad para llamar a un número mayor de personas. El amor de Dios, la invitación de Dios, se extiende. San Lucas nos narra esto en dos fases: primero, la invitación se dirige a los pobres, a los abandonados, a los que nadie invita en esa misma ciudad. De ese modo, Dios hace lo que escuchamos en el evangelio de ayer. (El evangelio de hoy forma parte de un pequeño simposio en el marco de una cena en casa de un fariseo. Encontramos cuatro textos: primero, la curación del hidrópico; luego, las palabras sobre los últimos puestos; después, la enseñanza de no invitar a los amigos, que se lo pagarán invitándolo a su vez, sino a los que realmente tienen hambre, los cuales no podrán pagárselo con una invitación; por último viene precisamente nuestro relato). Dios hace ahora lo que dijo Jesús al fariseo: invita a los que no poseen nada, a los que realmente tienen hambre, a los que no pueden invitarlo, a los que no pueden darle nada. Entonces viene la segunda fase: sale de la ciudad, a los caminos, e invita a los vagabundos.

Podemos suponer que san Lucas con esas dos fases quiere dar a entender que los primeros en entrar a la sala son los pobres de Israel, y luego, dado que no son suficientes, pues la sala de Dios es más grande, la invitación se extiende, fuera de la ciudad santa, hasta el mundo de los gentiles.

Los que no pertenecen a Dios, los que están fuera, son invitados para llenar la sala. Y seguramente san Lucas, que nos ha transmitido este evangelio, ha visto en ello la representación anticipada ―mediante una imagen― de los acontecimientos que narra después en los Hechos de los Apóstoles, donde sucede eso precisamente: san Pablo siempre comienza su misión en la sinagoga, dirigiéndose a los que han sido invitados en primer lugar, y sólo cuando las personas autorizadas rechazan la invitación y queda solamente un pequeño grupo de pobres, sale y se dirige a los paganos.

Así, el Evangelio, a través de este itinerario constante de crucifixión, se hace universal, abraza a todos, llegando finalmente hasta Roma. En Roma san Pablo llama a los jefes de la sinagoga, les anuncia el misterio de Jesucristo, el reino de Dios en su persona. Pero las personas autorizadas rechazan la invitación, y él se despide de ellas con estas palabras: "Bien, dado que no escucháis, este mensaje se anuncia a los paganos y ellos lo escucharán".

Con esa confianza se concluye el mensaje del fracaso: "ellos lo escucharán". Se formará la Iglesia de los paganos. Y se formó, y sigue formándose. Durante las visitas ad limina los obispos me refieren muchas cosas graves y duras, pero siempre, precisamente los del tercer mundo, me dicen también que los hombres escuchan y vienen; que también hoy el mensaje llega por los caminos hasta los confines de la tierra, y los hombres acuden a la sala de Dios, a su banquete.

Así pues, debemos preguntarnos: ¿Qué significa todo eso para nosotros? Ante todo tenemos una certeza: Dios no fracasa. "Fracasa" continuamente, pero en realidad no fracasa, pues de ello saca nuevas oportunidades de misericordia mayor, y su creatividad es inagotable. No fracasa porque siempre encuentra modos nuevos de llegar a los hombres y abrir más su gran casa, a fin de que se llene del todo. No fracasa porque no renuncia a pedir a los hombres que vengan a sentarse a su mesa, a tomar el alimento de los pobres, en el que se ofrece el don precioso que es él mismo. Dios tampoco fracasa hoy. Aunque muchas veces nos respondan "no", podemos tener la seguridad de que Dios no fracasa. Toda esta historia, desde Adán, nos deja una lección: Dios no fracasa.

También hoy encontrará nuevos caminos para llamar a los hombres y quiere contar con nosotros como sus mensajeros y sus servidores.

Precisamente en nuestro tiempo constatamos cómo los primeros invitados dicen "no". En efecto, la cristiandad occidental, o sea, los nuevos "primeros invitados" en gran parte ahora se excusan, no tienen tiempo para ir al banquete del Señor. Vemos cómo las iglesias están cada vez más vacías; los seminarios siguen vaciándose, las casas religiosas están cada vez más vacías. Vemos las diversas formas como se presenta este "no, tengo cosas más importantes que hacer". Y nos asusta y nos entristece constatar cómo se excusan y no acuden los primeros invitados, que en realidad deberían conocer la grandeza de la invitación y deberían sentirse impulsados a aceptarla. ¿Qué debemos hacer?

Ante todo debemos plantearnos la pregunta: ¿por qué sucede precisamente eso? En su parábola, el Señor cita dos motivos: la posesión y las relaciones humanas, que absorben a las personas hasta el punto de que creen que no tienen necesidad de nada más para llenar totalmente su tiempo y, por consiguiente, su existencia interior.

San Gregorio Magno, en su exposición de este texto, trató de ir más a fondo y se preguntó: "¿Cómo es posible que un hombre diga "no" a lo más grande que hay, que no tenga tiempo para lo más importante; que limite a sí mismo toda su existencia?". Y responde: en realidad, nunca han hecho la experiencia de Dios; nunca han llegado a "gustar" a Dios; nunca han experimentado cuán delicioso es ser "tocados" por Dios. Les falta este "contacto" y, por tanto, el "gusto de Dios". Y nosotros sólo vamos al banquete si, por decirlo así, lo gustamos. San Gregorio cita el salmo del que está tomada la antífona de comunión de la liturgia de hoy: "Gustad y ved"; gustad y entonces veréis y seréis iluminados. Nuestra tarea consiste en ayudar a las personas a gustar, a sentir de nuevo el gusto de Dios.

En otra homilía, san Gregorio Magno profundizó aún más la misma cuestión, y se preguntó: "¿Cómo es posible que el hombre no quiera ni tan sólo "probar" el gusto de Dios?". Y responde: cuando el hombre está completamente ocupado con su mundo, con las cosas materiales, con lo que puede hacer, con todo lo que es factible y le lleva al éxito, con todo lo que puede producir o comprender por sí mismo, entonces su capacidad de percibir a Dios se debilita, el órgano para ver a Dios se atrofia, resulta incapaz de percibir y se vuelve insensible. Ya no percibe lo divino, porque el órgano correspondiente se ha atrofiado en él, no se ha desarrollado. Cuando utiliza demasiado todos los demás órganos, los empíricos, entonces puede ocurrir que precisamente el sentido de Dios se debilite, que este órgano muera, y que el hombre, como dice san Gregorio, no perciba ya la mirada de Dios, el ser mirado por él, la realidad tan maravillosa que es el hecho de que su mirada se fije en mí.

Creo que san Gregorio Magno describió exactamente la situación de nuestro tiempo. En efecto, su época era muy semejante a la nuestra. Aquí nos surge otra vez la pregunta: ¿qué debemos hacer? Lo primero que debemos hacer es lo que el Señor nos dice hoy en la primera lectura y que san Pablo nos recomienda encarecidamente en nombre de Dios: "Tened los mismos sentimientos de Jesucristo" (Touto phroneite en hymin ho kai en Christo Iesou).

Aprended a pensar como pensaba Cristo; aprended a pensar como él. Este pensar no es sólo una actividad del entendimiento, sino también del corazón. Aprendemos los sentimientos de Jesucristo cuando aprendemos a pensar como él y, por tanto, cuando aprendemos a pensar también en su fracaso, en su experiencia de fracaso, y en el hecho de que incrementó su amor en el fracaso.

Si tenemos sus mismos sentimientos, si comenzamos a ejercitarnos en pensar como él y con él, entonces se despierta en nosotros la alegría con respecto a Dios, la convicción de que él es siempre el más fuerte. Sí, podemos decir que se despierta en nosotros el amor a él. Experimentamos la alegría de saber que existe y podemos conocerlo, que lo conocemos en el rostro de Jesucristo, el cual sufrió por nosotros. Creo que lo primero es entrar nosotros mismos en contacto íntimo con Dios, con el Señor Jesús, el Dios vivo; que en nosotros se fortalezca el órgano para percibir a Dios; que percibamos en nosotros mismos su "gusto exquisito".

Eso dará alma a nuestra actividad, pues también nosotros corremos el peligro de trabajar mucho, en el campo eclesiástico, haciéndolo todo por Dios, pero totalmente absorbidos por la actividad, sin encontrar a Dios. Los compromisos ocupan el lugar de la fe, pero están vacíos en su interior.

Por eso, creo que debemos esforzarnos sobre todo por escuchar al Señor, en la oración, con una participación íntima en los sacramentos, aprendiendo los sentimientos de Dios en el rostro y en los sufrimientos de los hombres, para que así se nos contagie su alegría, su celo, su amor, y para mirar al mundo como él y desde él. Si logramos hacer esto, entonces también en medio de tantos "no" encontraremos de nuevo a los hombres que lo esperan y que a menudo tal vez son caprichosos ―como dice claramente la parábola―, pero que desde luego están llamados a entrar en su sala.

Una vez más, con otras palabras, se trata de la centralidad de Dios; y no precisamente de un Dios cualquiera, sino del Dios que tiene el rostro de Jesucristo. Esto es muy importante hoy. Se podrían enumerar muchos problemas que existen en la actualidad y que es preciso resolver, pero todos ellos sólo se pueden resolver si se pone a Dios en el centro, si Dios resulta de nuevo visible en el mundo, si llega a ser decisivo en nuestra vida y si entra también en el mundo de un modo decisivo a través de nosotros.

A mi parecer, el destino del mundo en esta situación dramática depende de esto: de si Dios, el Dios de Jesucristo, está presente y si es reconocido como tal, o si desaparece. Nosotros queremos que esté presente. En definitiva, ¿qué debemos hacer para ello? Dirigirnos a él. Celebrar la misa votiva del Espíritu Santo, invocándolo: "Lava quod est sordidum, riga quod est aridum, sana quod est saucium. Flecte quod est rigidum, fove quod est frigidum, rege quod est devium" (Lava lo que está sucio, riega lo que está seco, sana lo que está herido. Dobla lo que está rígido, calienta lo que está frío, endereza lo que está torcido).

Invoquémoslo para que riegue, caliente, enderece; para que nos infunda la fuerza de su fuego santo y renueve la faz de la tierra. Por eso le suplicamos de todo corazón en este momento, en estos días.
Amén.

[Traducción distribuida por la Santa Sede
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sábado, 09 de diciembre de 2006
El prelado presidió ayer la solemne misa celebrada en La Laguna con motivo de la festividad de la Virgen de la Concepción, que luego salió del templo al que da nombre para recorrer las calles de la ciudad.


(EL DÍA, 9 - XII, D. BARBUZANO, La Laguna) La ciudad de La Laguna celebró ayer con solemnidad la festividad de la Purísima e Inmaculada Concepción de la Virgen María con una misa pontifical, presidida por el obispo de la Diócesis de Tenerife, Bernardo Álvarez, quien al final de la función religiosa impartió a todos los presentes la Bendición Apostólica.

Con toda la iglesia repleta de público dio comienzo la misa en cuya homilía el obispo, Bernardo Álvarez, hizo una exaltación del bien y usó a la Virgen María como ejemplo de la victoria contra el mal, advirtiendo de que estaba presente en la sociedad actual. Por ello, invitó a los creyentes a luchar con el mal en todas sus formas y a que todos militen en la cultura del bien.

Al terminar la misa llegó una parte importante de la celebración, como fue la salida de la Virgen de la Concepción en su trono vistiendo su traje de color azul y bordados en oro. En se momento el alcalde accidental, Rafael Becerra, entregó su vara de mando al párroco de la Concepción, Ismael Rodríguez Hernández, quien la colocó a un lado de la venerada imagen por ser la Alcaldesa Honoraria Perpetua de la Ciudad. Por dicho título y por ser patrona de España, la banda de Valle de Guerra interpretó el Himno Nacional, mientras en la torre de la Concepción hubo un repique de campanas tradicional, es decir, a mano y no de forma mecánica.

La comitiva de la procesión la abrió la banda de cornetas y tambores de La Laguna, seguida del estandarte de la Hermandad de la Concepción, la Cruz Alzada, las hermandades de la Purísima y del Santísimo de la Concepción y miembros del Seminario, además de la Virgen en su trono y detrás de ella el obispo, Bernardo Álvarez, con los sacerdotes con los que concelebró la misa, y miembros de la corporación custodiados por los maceros y bajo la presidencia del alcalde accidental, Rafael Becerra. También cabe destacar la presencia de la Policía Local con ropa de gala y la banda de música de Valle de Guerra. Los miembros de la corporación presentes fueron Rafael Becerra, Julia Dorta, Antonio Pérez Godiño, Fernando Clavijo, Dolores Expósito Rojas, Teófilo González González y Juana Ibys Hernández Gómez.

Los actos de la festividad de la Virgen de la Concepción acabarán el día 15, a las 19:00 horas, con una misa.
Publicado por Desconocido @ 15:30  | Noticias de religión
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(Diario de Avisos, 9 - XII, La Orotava) La hornacina central del altar mayor de la iglesia de San Agustín, en La Orotava, cuenta de nuevo con la talla del siglo XVII de la Virgen de Gracia (1670), tras ser sometida a un exhaustivo proceso de restauración. Los trabajos han supuesto una inversión de 7.200 euros, de los que la Concejalía de Patrimonio Histórico del Ayuntamiento de La Villa ha aportado un total de 5.000 euros, dentro del programa ’La Orotava restaura’, y la Hermandad del Santísimo Cristo del Perdón y Nuestra Señora de Gracia sufragó los 2.200 euros restantes.

Los trabajos para recuperar esta imagen de madera policromada, dorada y estofada se iniciaron en mayo, a cargo de los restauradores Pablo Torres Luis y Leticia Perera González. Previamente, habían realizado un estudio radiográfico para conocer con exactitud el alcance de los daños que presentaba la talla. Después, emprendieron una fijación de la capa de preparación y demás estratos que garantizaran la estabilidad de la escultura. También se efectuaron labores de desinsectación y catas para determinar la cantidad de original existente en la obra y su estado.

Las labores continuaron con la eliminación de algunas intervenciones que había sufrido la talla y de los elementos metálicos añadidos que la dañaban. Asimismo, se acometió una limpieza con carácter selectivo, para retirar repintes y la suciedad superficial. La restauración concluyó con encolados y refuerzos mecánicos, la elaboración de una nueva peana, el estucado, la reintegración cromática y la protección final de la obra para preservarla de agentes externos. Los materiales y procedimientos fueron elegidos siguiendo criterios de reversibilidad, compatibilidad, estabilidad y legibilidad.



Motivos

La causa principal que originó el deterioro de la imagen fue la presencia de insectos xilófagos en el reverso de la imagen, que provocaban en la parte inferior de ésta una gran pérdida de materia, lo que llevó consigo la falta de volúmenes y estabilidad. Además, presentaba grietas y fisuras debido al largo periodo de tiempo que estuvo expuesta a las oscilaciones de temperatura y humedad. Otro de los factores que incidieron en su deterioro fue la inadecuada manipulación que ha recibido, unas veces para intentar subsanar el deterioro que padecía, sin lograrlo, y otras que se realizaron para readaptar la concepción original del rostro de la imagen al gusto propio de la época.
Publicado por Desconocido @ 14:31  | Patrimonio Religioso
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9 de Diciembre

Una escultura en bronce de la imagen del santo Hermano Pedro preside la plaza González Mena, del casco de Granadilla. El obispo, Bernardo Álvarez, acompañado por los párrocos del arciprestazgo, representantes municipales y de los cuerpos de seguridad, y vecinos, se desplazó al municipio de Granadilla para descubrir y bendecir la escultura del santo canario. Esta obra está dedicada a la labor que el Hermano Pedro, alcalde honorario y perpetuo de la comarca sureña, realizó durante su vida
Publicado por Desconocido @ 10:08  | Comunicados Diocesanos
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9 de Diciembre

Ha pasado de este mundo a la Casa del Padre el presbítero Buenaventura Herrera . Había sido ordenado sacerdote hace 26 años desempeñando, hasta el momento de comenzar a tener problemas con la salud, sus servicios pastorales en Valle Gran Rey y en el Valle de San Lorenzo. El Obispo nivariense presidió, el día de la Inmaculada, en Santiago del Teide, la Eucaristía “corpore in sepulto”.
Publicado por Desconocido @ 10:07  | Comunicados Diocesanos
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viernes, 08 de diciembre de 2006
ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap. -predicador de la Casa Pontificia- a la liturgia de la solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, 8 de Diciembre de 2006.

Elegidos para ser santos e inmaculados



Solemnidad de la Inmaculada Concepción
Génesis 3, 9-15.20; Efesios 1,3-6.11-12; Lucas 1,
26-38


Para que la solemnidad de la Inmaculada Concepción no se quede en mera celebración de los «privilegios» de María, sino que nos toque y nos implique profundamente, debemos comprenderla a la luz de las palabras de Pablo en la segunda lectura: «Dios Padre nos ha elegido en Jesucristo antes de la creación del mundo para ser santos e inmaculados en su presencia, en el amor». Todos, por lo tanto, estamos llamados a ser santos e inmaculados; es nuestro verdadero destino; es el proyecto de Dios sobre nosotros. Poco más adelante, en la misma Carta a los Efesios, Pablo contempla este plan de Dios refiriéndolo no ya a los hombres singularmente considerados, cada uno por su cuenta, sino a la Iglesia Universal esposa de Cristo: «Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, purificarla mediante el bautismo y la palabra, y presentársela resplandeciente a sí mismo, sin que tenga mancha ni arruga ni cosa parecida, sino que sea santa en inmaculada» (Ef 5, 25-27).

Una humanidad de santos e inmaculados: he aquí el gran proyecto de Dios al crear la Iglesia. Una humanidad que pueda, por fin, comparecer ante Él, que ya no tenga que huir de su presencia, con el rostro lleno de vergüenza como Adán y Eva tras el pecado. Una humanidad, sobre todo, que Él pueda amar y estrechar en comunión consigo, mediante Su Hijo, en el Espíritu Santo.

¿Que representa, en este proyecto universal de Dios, la Inmaculada Concepción de María que celebramos? La liturgia responde a esta pregunta en el prefacio de la Misa del día, cuando dirigiéndose a Dios canta: En Ella has señalado el «comienzo de la Iglesia, esposa de Cristo, llena de juventud y de limpia hermosura... Entre todos los hombres es abogada de gracia y ejemplo de santidad». He aquí, entonces, lo que celebramos en esta solemnidad en María: el inicio de la Iglesia, la primera realización del proyecto de Dios, en la que existe como la promesa y la garantía de que todo el plan irá hacia su cumplimiento: «¡Nada es imposible para Dios!». María es la prueba de ello. En Ella brilla ya todo el esplendor futuro de la Iglesia, como en una gota de rocío, en una mañana serena, se refleja la bóveda azul del cielo. También y sobre todo por esto María es llamada «madre de la Iglesia».

María no se presenta, en cambio, sólo como aquella que está detrás de nosotros, al comienzo de la Iglesia, sino también como quien está ante nosotros «como modelo de santidad para el pueblo de Dios». Nosotros no hemos nacido inmaculados como, por singular privilegio de Dios, nació Ella; es más, el mal anida en nosotros en todas las fibras y en todas las formas. Estamos llenos de «arrugas» que hay que estirar y de «manchas» que hay que lavar. Es en esta labor de purificación y de recuperación de la imagen de Dios en la que María está ante nosotros como poderosa llamada.

La liturgia habla de Ella como de un «modelo de santidad». La imagen es justa, a condición de que superemos las analogías humanas. La Virgen no es como las modelos humanas que posan, inmóviles, para dejarse pintar por el artista. Ella es un modelo que obra con nosotros y dentro de nosotros, que nos lleva la mano al representar las líneas del modelo por excelencia, suyo y nuestro, que es Jesucristo, para hacernos «conformes a su imagen» (Rm 8, 29). Es de hecho «abogada de gracia» antes aún que modelo de santidad. La devoción a María, cuando es iluminada y eclesial, en verdad no desvía a los creyentes del único Mediador, sino que les lleva hacia Él. Quien ha tenido la experiencia auténtica de la presencia de María en la propia vida sabe que ésta se determina por entero en una experiencia de Evangelio y en un conocimiento más profundo de Cristo. Ella está idealmente ante todo el pueblo cristiano repitiendo siempre lo que dijo en Caná: «Haced lo que Él os diga».

[Traducción del italiano realizada por Zenit]
Publicado por Desconocido @ 20:41  | Espiritualidad
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Continúa el tema de la comunicación en la Iglesia en la revista "Cooperador Paulino", número 136 NOVIEMBRE - DICIEMBRE 2006, desarrollado por Silvio Sassi, al que damos cabida.

Silvio Sassi


Al final de la sintética reseña histórica de los pronunciamientos del magisterio universal sobre la comunicación, la afirmación más laboriosa y a la vez más fecunda para la reflexión y la praxis eclesial en este campo se encuentra en la encíclica de Juan Pablo II «Redemptoris missio»; «No basta usar los medios para difundir el mensaje cristiano y el magisterio de la Iglesia, sino que conviene integrar el mensaje mismo en esta "nueva cultura "creada por la comunicación moderna» (n. 37c).

Integrar el mensaje
en la
nueva cultura


El magisterio universal, de acuerdo con la investigación universitaria y las actividades prácticas de comunicación, al calificar el fenómeno de la comunicación medial y multimedia) de hoy, supera la descripción «instrumental» para acoger el conjunto comunicativo como «nueva cultura». Por tanto, la Iglesia recurriendo a la comunicación para evangelizar no puede conformarse con disponer de «medios» nuevos, sino que está llamada a situarse ante la comunicación actual como ante una «cultura», y una «civilización» autónoma e inédita. Juan Pablo II invitaba a toda la Iglesia a pasar de un simple «uso» de los instrumentos a un proceso complejo de «integración» del mensaje cristiano en una nueva cultura.

Para expresar el proceso de integración de la fe en una cultura, también el magisterio universal, a partir de finales de los años setenta, ha adoptado la palabra inculturación. Si se desea desarrollar la pauta más completa del magisterio en lo referente a la comunicación de hoy, debemos profundizar el proceso de inculturación de la fe. Si falta este proceso, la tentación de una vuelta a la idea «instrumental» de la comunicación podría ser secundada fácilmente. Es más, algunos pronunciamientos eclesiales, posteriores a la Redemptoris missio, parecen ignorar ese logro irreversible indicado por la autoridad del Papa.

Una sencilla definición de inculturación en el lenguaje teológico misionero indica el proceso de de¬sarrollo del mensaje evangélico en una cultura particular. No se trata de traducir las categorías de la fe y el estilo de la vida cristiana a una determinada cultura, sino de pensar el anuncio evangélico como una semilla que, echada en una tierra determinada, se desarrolla y da fruto aprovechando los recursos de la tierra misma en la que se encuentra. En los frutos maduros se hallan unidos de manera única la semilla originaria y todas las características particulares asimiladas de la tierra.

Por la formulación elemental de la definición, se podría deducir que el proceso de inculturación comprende la persona de Cristo en el momento de su encarnación, predicación, muerte y resurrección y el posterior encargo confiado por Cristo a los apóstoles y, por su medio, a la Iglesia de todos los tiempos. La inculturación podría identificar la persona y la actividad terrena de Cristo, la vocación y la misión específica de la Iglesia. Se trataría sólo de una nueva palabra para calificar una tarea que carac¬teriza siempre a la Iglesia.

Siguiendo la aparición del término «inculturación» en el lenguaje del magisterio eclesial y su progresiva definición de manera interdisciplinar, por una parte se confirma que el nuevo vocablo indica algo ya conocido y practicado en la Iglesia, y por otra se puede descubrir una contribución original para caracterizar la misión evangelizadora en el contexto histórico actual. Inculturación es un vocablo que expresa una mentalidad que madura en la Iglesia con el providencial evento del concilio Vaticano II. Efectivamente, no nace por un prurito de neologismos, sino para caracterizar algo que otras palabras en el ámbito de la misión y la pastoral (adaptación, encarnación, aculturación, localización, indigenización, contextualización, etc.) parecía no expresar.

Por inculturación, de manera cada vez más explícita, no se pretende definir un nuevo método misionero, sino una visión nueva de evangelización: evangelización de las culturas e inculturación del mensaje evangélico. La fe transforma y purifica las culturas, y a su vez las culturas ofrecen la oportunidad y categorías nuevas para repensar y reinterpretar la fe.

A partir del Vaticano II

Esta nueva mentalidad misionera y pastoral toma forma a partir de la autocomprensión que la Iglesia elabora desde la convocatoria del Vaticano II por parte de Juan XXIII (11 de octubre de 1962), durante las cuatro sesiones del concilio (hasta su clausura, el 8 de diciembre de 1965) y en el período posconciliar del pontificado de Pablo VI. En el discurso de inauguración del Vaticano II, Juan XXIII afirma: «Es necesario ante todo que la Iglesia no se desligue del sagrado patrimonio de la verdad, recibido de los padres; y al mismo tiempo debe mirar al presente, a las nuevas condiciones y formas de vida introducidas en el mundo actual, que han abierto nuevos caminos al apostolado católico».

En distinta medida los 16 documentos elaborados por el Vaticano II concurren a expresar la nueva visión de la evangelización entendida como intercambio recíproco entre la Iglesia y la sociedad. Es necesario, sin embargo, recordar la contribución especial de la Lumen gentium (cf nn. 13, 16, 17) la Gaudium et spes (cf nn. 44, 58, 62) y Ad gentes (cf nn. 9, 10, 11, 22). La constitución pastoral Gaudium etspes inaugura además un nuevo modo de reflexión eclesial: pasa de un método deductivo a un método inductivo. El documento se pone primero a la escucha del mundo contemporáneo y de sus problemas y esperanzas, y después trata de responder a ellas con el mensaje de la fe.
El magisterio de Pablo VI du¬rante el desarrollo del Vaticano II, especialmente con su encíclica Ecclesiam suam (6-8-1964) y en el sucesivo período posconciliar, sigue siendo hoy día una refe¬rencia sobre todo en la exhortación posinodal Evangelii nuntiandi (8-12-1975) que trata de modo profundo y renovador de la evan¬gelización en el mundo moderno. «La evangelización pierde mucho de su fuerza y de su eficacia, si no toma en consideración al pueblo concreto al que se dirige, si no utiliza su "lenguaje", sus signos y símbolos, si no responde a las cuestiones que plantea, si no llega a su vida concreta» (n. 63).

Aunque en el ámbito eclesial oficial apareció a partir de los años cincuenta de modo esporádico, la palabra inculturación aparece por vez primera durante el Sínodo de 1977, sobre todo por la aportación del P. Arrupe. El primer documento eclesial oficial que usa esa palabra es el mensaje conclusivo del Sínodo de 1977: «Es legítimo considerar a la catequesis uno de los instrumentos de inculturación (inculturationis), o sea, que desa¬rrolla y al mismo tiempo ilumina desde dentro las formas de vida de aquellos a quienes se dirige... La verdadera "encarnación" de la fe a través de la catequesis supone no sólo el proceso de "dar" sino también el de "recibir"» (n. 5).

El pontificado
de Juan Pablo II


Juan Pablo II usa por vez primera la palabra inculturación en el discurso a la Pontificia Comisión Bíblica del 26 de abril de 1979 que había tenido la sesión plenaria sobre el tema La inculturación de la fe a la luz de la Escritura: «La palabra aculturación o incultura¬ción, a pesar de ser un neologismo, expresa muy bien uno de los componentes del gran misterio de la Encarnación». El Papa subraya cómo la palabra de Dios en su revelación ha asumido las formas de expresión de las distintas culturas, desde Abrahán hasta el Apocalipsis.

En la exhortación apostólica Catechesi tradendae (16 de octubre de 1979) Juan Pablo II aplica la inculturación a la cate¬quesis: «De la catequesis, como de la evangelización en general, podemos decir que está llamada a llevar la fuerza del Evangelio al corazón de la cultura y de las culturas. Para ello, la catequesis procurará conocer esas culturas y sus componentes esenciales; aprenderá sus expresiones más significativas, respetará sus va-lores y riquezas propias. Sólo así se podrá proponer a tales culturas el conocimiento del misterio oculto y ayudarles a hacer surgir de su propia tradición viva ex-presiones originales de vida, de celebración y de pensamiento cristianos» (n. 53).

Después de haber recordado el «doble principio de la compatibilidad con el Evangelio de las varias culturas a asumir y de la comunión con la Iglesia universal» en la exhortación apostólica Familiaris consortio (22-11-1981) Juan Pablo II compromete a la Iglesia para que actúe de modo que «esta inculturación de la fe cristiana se lleve a cabo cada vez más ampliamente, también en el ámbito del matrimonio y de la fa¬milia» (n. 10).

El 20 de mayo de 1982 Juan Pablo II crea el Pontificio Consejo para la Cultura. En la Carta de fundación el Papa explica: «Des-de el inicio de mi pontificado, he defendido que el diálogo de la Iglesia con las culturas de nuestro tiempo es un campo vital, en el que se juega el destino del mundo en este final del siglo XX». En el mismo texto se cita una frase de Juan Pablo II pronunciada el 16 de enero de 1982: «Una fe que no se hace cultura es una fe no totalmente acogida, no plenamente pensada, no fielmente vivida». Tarea del nuevo organismo: «Llevará regularmente a la Santa Sede el eco de las grandes aspiraciones culturales del mundo de hoy, profundizando en las ansias de las civilizaciones contemporáneas y explorando los nuevos caminos del diálogo cultural».
Recordando la obra evangeliza-dora de los santos Cirilo y Metodio, Juan Pablo II en la encíclica Slavorum apostoli (2-6-1985) afirma: «En la obra de evangelización que ellos llevaron a cabo como pioneros en los territorios habitados por los pueblos eslavos está contenido, al mismo tiempo, un modelo de lo que hoy lleva el nombre de "inculturación" -encarnación del Evangelio en las culturas autóctonas- y, a la vez, la introducción de estas en la vida de la Iglesia» (n. 21).

Con ocasión del XX aniversario de la conclusión del Vaticano II, el 8 de octubre de 1985, la Comisión teológica internacional (fundada por Pablo VI el 11 de abril de 1969 dentro de la Congregación de la Doctrina de la fe) publica un documento de reflexión sobre la Lumen gentium titulado Temas elegidos de eclesiología. El punto 4 afronta el tema Pueblo de Dios e inculturación. La necesidad de la inculturación se pone en eviden¬cia precisamente en su definición de «perspectiva y acción con las que el Evangelio puede llegar al corazón de las culturas».

El fundamento de la inculturación se encuentra principalmente en la diversidad y multiplicidad de los seres creados y sobre todo en el misterio de la encarnación de Cristo. «En la evangelización de las culturas y en la inculturación del Evangelio se realiza un intercambio misterioso: por un lado, el Evangelio revela a toda cultura y libera en ella la verdad suprema de los valores que encie¬rra; por otro, cada cultura expresa el Evangelio de modo original y manifiesta aspectos nuevos del mismo». El proceso de inculturación tiene una amplia aplicación. «La inculturación reverbera fuertemente sobre todos los aspectos de la existencia de una Iglesia, especialmente en su vida y en su lenguaje».
(Continuará en el próximo número)
Publicado por Desconocido @ 20:31  | Artículos de interés
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El histórico templo, ubicado en Cabo-Llanos, padece graves problemas de impermeabilización, además de tener en mal estado la instalación eléctrica. Está previsto que las obras, que afrontarán el Cabildo y el Obispado, duren 12 meses.
MÉNDEZ/ MAESTRE, Tenerife

(EL DÍA, 8 - XII, MÉNDEZ/ MAESTRE, Tenerife) El Cabildo y el Obispado nivariense han llegado a un acuerdo por el cual se procederá a la restauración de la Ermita de la Virgen de Regla, un inmueble que se encuentra frente al Auditorio de Tenerife.

La demanda se remonta varios años atrás, ya que por su antigüedad y ubicación el edificio se ha visto muy afectado por las humedades y el paso del tiempo, que han deteriorado las cubiertas.

El acuerdo alcanzado por ambas instituciones establece un importante desembolso económico, que asciende a 448,560,01 euros, de los que 326.713,23 euros serán aportados por la Administración insular a través del Servicio de Cultura y Patrimonio Histórico.

Según se ha publicado en el Boletín Oficial de la Provincia, el plazo de ejecución de la obras está previsto que sea de 12 meses.

Según explican los responsables del Servicio de Cultura y Patrimonio Histórico, el proyecto aprobado contempla la ejecución de trabajos como la fábrica de la mampostería original y su repacado, con el objetivo de redefinir las sillerías, así como el repujado y la reposición de los enfoscados.

En este sentido, gran parte de los trabajos se centrarán en la limpieza de la sillería de la fachada, la reconstrucción de los elementos de carpintería en el caso de que se haga necesario, así como el despunte de clavos, el lijado y el saneado de todas las piezas propias de carpintería.

Asimismo, se procederá a la reposición de las cubiertas de madera a tres aguas en la nave y a cuatro aguas en el presbiterio.

También se va a impermeabilizar la cubierta mediante planchas, sobre las que colocarán tejas cerámicas rematadas en claves de doble rosca. Además, se van a sustituir los elementos preexistentes de la instalación eléctrica con la incorporación de sistemas de luminotecnia, sonido y protección contra incendios, adecuando el templo de la mejor manera posible para favorecer el culto religioso.

Referente histórico.- La Ermita de Regla se halla situada en los alrededores del Castillo de San Juan, construido en el siglo XVII para completar el sistema defensivo de la ciudad. Se levantó, precisamente, para atender las necesidades religiosas de la guarnición del castillo.

Ubicada en la plazoleta donde confluyen la calle Fomento y la calle Fuente de Santa Cruz, fue construida en 1643 por el Cabildo. En ella se veneraba a la Virgen de Guadalupe, la Virgen Morena de México, aunque más tarde se sustituyó por la imagen de Nuestra Señora de Regla. Su fiesta, el 8 de septiembre, que aún hoy se celebra, llegó a ser muy popular y solían acudir miles de personas.
Publicado por Desconocido @ 20:13  | Patrimonio Religioso
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(Diario de Avisos, 8 - XII, Arancha Mel, Granadilla) Una escultura en bronce de la imagen del santo Hermano Pedro preside desde ayer la plaza González Mena, del casco de Granadilla. El obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, acompañado por los párrocos del arciprestazgo, representantes municipales y de los cuerpos de seguridad, y vecinos, se desplazó al municipio de Granadilla para descubrir y bendecir la escultura del santo canario.

Esta obra está dedicada a la labor que el Hermano Pedro, alcalde honorario y perpetuo de la comarca sureña, realizó durante su vida. "Hay que llevar la figura del santo nacido en Vilaflor por todos los rincones", señaló el alcalde de Granadilla, Jaime González Cejas, quien destacó "la caridad del HermanoPedro que dio su vida por la gente".

Para Granadilla de Abona, en particular, y para el resto de la comarca, en general, el santo Hermano Pedro es parte fundamental de la historia de los pueblos. Su labor ha supuesto un hito histórico que la cultura tradicional sureña tiene arraigado. Así, su cueva, situada en la parte baja del municipio granadillero, es visitada durante todo el año por multitud de personas que alaban los actos realizados por el santo canario.

Muchos fueron los vecinos y devotos del santo Hermano Pedro que se dieron cita en el descubrimiento y bendición de la escultura. Sobre la figura, el mandatario granadillero aseguró que "tendrá flores todos los días" y calificó como ’sencillo’ el acto celebrado ayer. Durante la visita del obispo, éste recorrió diferentes rincones del municipio y recibió, de manos de González Cejas, varias láminas y el libro ’El menceyato de Abona’.



Figura de bronce

Esta obra, fundida en bronce, fue creada por el artista Francisco Hernández Díaz, un joven de 34 años, residente en Santa Cruz de Tenerife, que ha dedicado un mes a su fabricación.

"La imagen tiene 95 centímetros y la realicé a partir de una fotografía que me facilitaron", explicó el creador de la escultura. Esta fue realizada primero en un molde de barro, para pasar posteriormente a escayola (prototipo) y a la fundición (que tardó dos meses más en terminarla) donde se produjo otro molde en cera, después en cerámica dividiendo en piezas la escultura para poder fundirla en bronce.
Publicado por Desconocido @ 20:05  | Religiosidad Popular
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08 Dic. 06 (ACI).- Durante la tradicional ofrenda floral ante la imagen de Santa María en la Plaza de España de esta ciudad en la solemnidad de la Inmaculada Concepción, el Papa Benedicto XVI pidió a la “Llena de gracia” nos enseñe “a pronunciar también nuestro ‘sí’ a la voluntad del Señor”, un “sí” que se une a su “sí” sin reservas y sin sombras para la salvación del mundo.

“’Llena de gracia’ eres tú, María, que acogiendo con tu “Sí” los proyectos del Creador, nos has abierto el camino de la salvación. Con tu ejemplo, enséñanos a pronunciar también nuestro “sí” a la voluntad del Señor. Un “sí” que se une a tu “sí” sin reservas y sin sombras, que el Padre celeste ha querido tener necesidad para generar al hombre nuevo, el Cristo, único Salvador del mundo y de la historia”, rezó el Santo Padre frente a la estatua de la Virgen María, que culmina la columna que se yergue delante de la embajada de España ante la Santa Sede en Roma.

“Danos el valor de decir “no” a los engaños del poder, del dinero, del placer; a las riquezas deshonestas, a la corrupción y a la hipocresía, al egoísmo y a la violencia. “No” al Maligno, príncipe de la mentira en este mundo. “Sí” a Cristo, que destruye la potencia del mal con la omnipotencia del amor. Sabemos que solo los corazones convertidos al Amor, que es Dios, pueden construir un futuro mejor para todos”, dijo el Pontífice en su segundo año que como Sucesor de Pedro se dirige a esta imagen.

A continuación la oración completa pronunciada por el Santo Padre esta tarde:

“Oh María, Virgen Inmaculada, también este año, nos volvemos a encontrar con amor filial a los pies de esta tu imagen para renovarte el homenaje de la comunidad cristiana y de la ciudad de Roma. Aquí nos detenemos en oración, siguiendo la tradición inaugurada de los Papas precedentes, en el día solemne en el que la liturgia celebra tu Inmaculada Concepción, misterio que es fuente de gozo y de esperanza para todos los redimidos. Te saludamos y te invocamos con las palabras del Ángel: ‘Llena de gracia’ (Lc 1,28), el nombre más bello, con el cual Dios mismo te ha llamado desde la eternidad.

‘Llena de gracia’ eres tú, María, llena del amor divino desde el primer instante de tu existencia, providencialmente predestinada a ser la Madre del Redentor, e íntimamente asociada a Él en el misterio de la salvación. En tu Inmaculada Concepción brilla la vocación de los discípulos de Cristo, llamados a convertirse, con su gracia, santos e inmaculados en el amor (cfr Ef 1,4). En ti brilla la dignidad de todo ser humano, que es siempre precioso a los ojos del Creador. Quien a ti dirige la mirada, oh Madre Toda Santa, no pierde la serenidad, por más duras que sean las pruebas de la vida. A pesar de la triste experiencia del pecado, que afea la dignidad de los hijos de Dios, quien a ti recurre redescubre la belleza de la verdad y del amor, y vuelve a encontrar el camino que conduce a la casa del Padre.

‘Llena de gracia’ eres tú, María, que acogiendo con tu ‘sí’ los proyectos del Creador, nos has abierto el camino de la salvación. Con tu ejemplo, enséñanos a pronunciar también nuestro ‘sí’ a la voluntad del Señor. Un ‘sí’ que se une a tu ‘sí’ sin reservas y sin sombras, que el Padre celeste ha querido tener necesidad para generar al hombre nuevo, el Cristo, único Salvador del mundo y de la historia. Danos el valor de decir “no” a los engaños del poder, del dinero, del placer; a las riquezas deshonestas, a la corrupción y a la hipocresía, al egoísmo y a la violencia. ‘No’ al Maligno, príncipe de la mentira en este mundo. ‘Sí’ a Cristo, que destruye la potencia del mal con la omnipotencia del amor. Sabemos que solo los corazones convertidos al Amor, que es Dios pueden construir un futuro mejor para todos.

¡‘Llena de gracia’ eres tú, María! ¡Tu nombre es para todas las generaciones garantía de segura esperanza. Sí! Porque, como escribe el sumo poeta Dante, para nosotros mortales tú “eres de esperanza fuente de vida” (Par., XXXIII, 12). A esta fuente de tu Corazón inmaculado, venimos una vez mas peregrinos confiados a recibir fe y consuelo, gozo y amor, seguridad y paz.

Virgen ‘llena de gracia’, muéstrate Madre tierna y con premura por los habitantes de esta tu ciudad, para que el auténtico espíritu evangélico los anime y oriente sus comportamientos; muéstrate Madre y guardiana vigilante de Italia y Europa, para que de las antiguas raíces cristianas los pueblos sepan tomar la linfa para construir su presente y su futuro; muéstrate Madre próvida y misericordiosa por el mundo entero, para que, respetando la dignidad humana dignidad y rechazando toda forma de violencia y de explotación, se coloquen bases sólidas para la civilización del amor. Muéstrate Madre especialmente de aquellos que tienen más necesidad: de los indefensos, de los marginados y los excluidos, de las víctimas de una sociedad que a menudo sacrifica al hombre por otros fines e intereses.

¡Muéstrate Madre de todos, oh María, y danos a Cristo, la esperanza del mundo! ¡’Monstra Te esse Matrem’, oh Virgen Inmaculada, llena de gracia! ¡Amén!”.
Publicado por Desconocido @ 19:53  | Noticias internacionales
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jueves, 07 de diciembre de 2006
7 de Diciembre

(EL DÍA, 7 - XII, Candelaria) Con la disputa de un encuentro de lucha canaria en el terrero Pollo de la Trinidad, a partir de las 20:00 horas, Igueste de Candelaria comenzará hoy las fiestas anuales en honor de la Inmaculada Concepción.

El repique de campanas y los fuegos artificiales a primera hora de mañana, festividad de la Inmaculada, precederá a la solemne función religiosa que oficiará el prior de la Basílica, el padre Jesús Mendoza, a partir de las 12:30 horas.

Por la tarde, entre las 17:00 y las 20:00 horas, los más pequeños tienen una cita en la plaza de Igueste para disfrutar de diferentes actividades, entre las que se incluyen animación infantil, globoflexia, castillos hinchables y una exhibición participativa de la Escuela Municipal de Trampolín, que estará a cargo del Grupo Edén.

A su término, comenzará la procesión de la imagen de la Inmaculada Concepción por las calles del pueblo, acompañada por Nueva Banda de Igueste y las autoridades municipales. A continuación, el programa festivo se cerrará con una nueva exhibición de fuegos artificiales a cargo de la pirotecnia Jordi.

Cuevecitas

Por otro lado, en el marco del programa de Navidad que ha editado la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Candelaria, en la localidad de Cuevecitas se celebrarán hoy, a partir de las 17:00 horas, diversos talleres y juegos en las dependencias de la Biblioteca Municipal. Además, en Punta Larga, después de las 18:00 horas, está programada una exhibición de capoeira.
Publicado por Desconocido @ 23:51  | Religiosidad Popular
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DOMINGO 2 DE ADVIENTO / C 

6 de diciembre de 2009






MONICIÓN DE ENTRADA

Hace muchos siglos, casi dos mil años, apareció en tierras de Palestina un personaje que removía las conciencias y llamaba a un cambio en el corazón y en el modo de vivir. Un personaje que se llamaba Juan y que bautizaba junto al río Jordán: Juan el Bautista.

Hoy, al cabo de tantos siglos, recordamos de nue­vo a ese personaje y escuchamos su llamada en este tiempo de Adviento. En el evangelio, él nos invitará a preparar el camino del Señor. Y nosotros responderemos a esa llamada.

Corona de Adviento: Ahora encenderemos dos cirios de la corona de Adviento, en la segunda semana de nuestro camino hacia la Navidad. Jesús , con su luz, nos ilumina.

Dos miembros de la asamblea, o el propio celebrante, encienden dos cirios de la corona de Adviento. Entretanto, se puede cantar otra estrofa del canto de entrada, o bien decir las siguientes invocaciones, o lo que sea costumbre en el lugar.

. Luz del mundo, que vienes a iluminar a los que viven en las tinieblas. SEÑOR, TEN PIEDAD.
. Guía de los hombres, que vienes a conducir a tu pueblo por las sendas de la verdad y de la justicia. CRISTO, TEN PIEDAD.
. Fuente de vida, que vienes a curar las heridas de nuestra debilidad. SEÑOR, TEN PIEDAD.

1 lectura (Baruc 5,1-9): El pueblo de Israel, que vivía des-terrado en Babilonia, sintió muy de cerca la salvación de Dios cuando pudo salir de aquella tierra extranjera y regresar a Jerusalén, su ciudad, su país. El canto de gozo del profeta por este retorno es también, hoy, nues­tro canto de gozo de pueblo liberado por Jesucristo.

Salmo (125): El salmo canta el retorno del exilio de Babilonia. También nosotros podemos unirnos a la alegría de aquel pueblo liberado.

2 lectura (Filipenses 1,4-6.8.11): Escuchemos ahora atentamente las palabras de san Pablo sobre nuestra vida cristiana.

Oración universal: Oremos ahora unidos en la fe y en la esperanza, diciendo: VEN, SEÑOR JESÚS.

• Para que las Iglesias cristianas caminemos sincera-mente hacia la unidad. OREMOS:

• Para que los gobernantes de los países ricos trabajen por una justa distribución de la riqueza entre todos los pueblos. OREMOS:

• Para que se acabe en todas partes la práctica inhumana de la tortura: que ningún detenido, sea por el motivo que sea, se vea sometido a tratos denigrantes e indignos. OREMOS:

• Para que todos los que nos hemos reunido en esta iglesia crezcamos siempre en la generosidad, en la confianza, en las ganas de hacernos mutuamente felices. OREMOS:

Escucha, Señor, esta oración de tu pueblo reunido y ven a salvar a todos los hombres y mujeres de mundo. Tú, que vives y reinas por los siglos de lo: siglos.

Padrenuestro: Mientras esperamos la venida de su Hijo Jesucristo y la venida definitiva del Reino que él mismo nos anunció, nos dirigimos al Padre del cielo diciendo: 

CPL


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La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), ha emitido un comunicado en el que recuerda que la Madre de Dios "quiso quedarse con nosotros, en “una casita” en la cual nos espera, nos cuida, y nos conforta con sus palabras".

Se cumplen 475 años de la presencia de Santa María de Guadalupe en México



No ha hecho nada semejante con ninguna otra nación



Este 12 de diciembre celebraremos el 475 aniversario de las apariciones de la Santísima Virgen María de Guadalupe a San Juan Diego, a través de quien se dignó manifestar su mensaje de amor a nuestro pueblo, indicando con sus gestos, palabras y su bendita imagen, el camino hacia Cristo, centro de nuestra fe católica.

Los mexicanos renovamos la felicidad de saber que la “Madre del verdadero Dios por quien se vive, el creador de las personas, el Dueño del cielo, el Dueño de la tierra”, quiso quedarse con nosotros, en “una casita” en la cual nos espera, nos cuida, y nos conforta con sus palabras: “Hijito, ¿qué te aflige? ¿No estoy yo aquí que soy tu madre? ¿No estás acaso bajo mi regazo?”.

Hace 475 años, María Santísima, con unas pocas y sencillas palabras, unas flores, su propia imagen, consiguió que dos pueblos con culturas opuestas que parecían abocados a destruirse, se hermanaran, y nos pidió un templo, pero no para Ella, sino para ahí entregarnos a su Hijo, “mostrárnoslo, ensalzarlo, poner de manifiesto a Él que es todo su amor, compasión, auxilio y salvación”.

Nuestra Madre Santísima de Guadalupe gestó el nacimiento de nuestra Patria con una rica variedad de culturas unificada por el vínculo de la fe. El Acontecimiento Guadalupano significó el comienzo de la evangelización con una vitalidad que rebasó toda expectativa. El mensaje de Cristo a través de su Madre tomó los elementos centrales de la cultura y religiosidad indígena, los purificó y les dio el definitivo sentido de salvación en Jesucristo.

La Niña del Tepeyac facilitó el encuentro fecundo de dos mundos y se convirtió en protagonista de la nueva identidad mexicana. El rostro mestizo de la virgen de Guadalupe expresa su maternidad espiritual que abraza a todos los mexicanos. Su presencia es factor de la fraternidad entre todos sus hijos y favorece la reconciliación de México con sus orígenes, sus valores y tradiciones.

La noble tarea de edificar un México mejor, más justo y solidario, requiere la colaboración de todos. En este momento decisivo de la historia de México, encomendamos a la valiosa intercesión de la Morenita los gozos y esperanzas, los temores y angustias del pueblo mexicano.

Le pedimos a esta dulce Madre de la Nación mexicana, Reina de América y de Filipinas interceda para que todos los que habitamos estas tierras aprendamos a amarnos y aceptarnos como hijos de un mismo Padre.


Por los obispos de México,


+ Carlos Aguiar Retes
Obispo de Texcoco
Presidente de la CEM

+ José Leopoldo González González
Obispo Auxiliar de Guadalajara
Secretario General de la CEM

© 2006 CEM :: CONFERENCIA DEL EPISCOPADO MEXICANO
Publicado por Desconocido @ 22:52  | Hablan los obispos
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ZENIT publica la intervención de Benedicto XVI en la audiencia general del miércoles, 6 de Diciembre, dedicada a recordar su viaje apostólico a Turquía, que tuvo lugar del 28 de noviembre al 1 de diciembre.


Queridos hermanos y hermanas:
Como ya es costumbre después de cada viaje apostólico, quisiera, en esta audiencia general, recorrer las diferentes etapas de la peregrinación que hice a Turquía del martes al viernes de la semana pasada.

Una visita que, como sabéis, no parecía fácil desde varios puntos de vista, pero que Dios ha acompañado desde el inicio y que de este modo ha podido desarrollarse felizmente. Por tanto, así como había pedido que se preparara y acompañara con la oración, ahora os pido que os unáis a mí para dar gracias al Señor por su desarrollo y conclusión.

Le confío a Él los frutos que espero que puedan surgir de ella, ya sea para las relaciones con nuestros hermanos ortodoxos, ya sea para el diálogo con los musulmanes.

En primer lugar, siento el deber de renovar mi cordial reconocimiento al presidente de la República, al primer ministro, y a las demás autoridades, que me han acogido con tanta cortesía y han asegurado las condiciones necesarias para que todo se desarrollara de la mejor manera.

Doy las gracias fraternamente a los obispos de la Iglesia católica en Turquía y a sus colaboradores por todo lo que han hecho.

Un agradecimiento particular dirijo al patriarca Bartolomé I, que me recibió en su casa, al patriarca armenio Mesrob II, al metropolita siro-ortodoxo Mor Filüksinos y a las demás autoridades religiosas.

A lo largo del viaje me sentí particularmente apoyado por mis venerados predecesores, los siervos de Dios Pablo VI y Juan Pablo II, quienes realizaron una memorable visita a Turquía, y sobre todo el beato Juan XXIII, que fue representante pontificio en ese noble país de 1935 a 1944, dejando un recuerdo lleno de afecto.

Remontándome a la visión que el Concilio Vaticano II presenta de la Iglesia (Cf. constitución «Lumen gentium» 14-16), podría decir que también los viajes del Papa contribuyen a realizar su misión que se desarrolla en «círculos concéntricos». En el círculo más interno, el Sucesor de Pedro confirma a los fieles católicos en la fe, en el intermedio encuentra a los demás cristianos y en el más exterior se dirige a los no cristianos y a toda la humanidad.

La primera jornada de mi visita a Turquía se desarrolló en el ámbito de este tercer «círculo», el más amplio: encontré al primer ministro, al presidente de la República y al presidente para los Asuntos Religiosos, dirigiendo a éste último mi primer discurso; rendí homenaje al Mausoleo del «padre de la Patria Mustafá Kemal Atatürk, y después tuve la posibilidad de hablar al Cuerpo Diplomático en la nunciatura apostólica de Ankara.

Esta intensa serie de encuentros constituyó una parte importante de la visita sobre todo porque Turquía es un país en su gran mayoría musulmán que se regula por una constitución que afirma la laicidad del Estado. Es, por lo tanto, un país que constituye un emblema del gran reto que hoy se plantea a nivel mundial: por una parte es necesario redescubrir la realidad de Dios y la importancia pública de la fe religiosa y, por otra, garantizar que la expresión de esa fe sea libre, sin degeneraciones fundamentalistas y capaz de repudiar firmemente cualquier forma de violencia.

Por tanto, tuve la oportunidad propicia de renovar mis sentimientos de estima a los musulmanes y a la civilización islámica. Pude al mismo tiempo insistir en la importancia de que cristianos y musulmanes se comprometan juntos a favor del ser humano, la vida, la paz y la justicia, reafirmando que la distinción entre la esfera civil y la religiosa constituye un valor y que el Estado debe garantizar al ciudadano y a las comunidades religiosas la efectiva libertad de culto.

En el ámbito del diálogo interreligioso la divina Providencia me permitió cumplir, casi al final de mi viaje, un gesto que en un primer momento no estaba previsto y que se reveló sumamente significativo: la visita a la Mezquita Azul de Estambul. Permaneciendo unos minutos en recogimiento en ese lugar de oración me dirigí al único Señor del cielo y de la tierra, Padre misericordioso de toda la humanidad. ¡Que todos los creyentes puedan reconocerse como criaturas y dar testimonio de auténtica fraternidad!

La segunda jornada me llevó a Éfeso, y de este modo me encontré rápidamente en el «círculo» más interno del viaje, en contacto directo con la comunidad católica. En Éfeso, de hecho, en una agradable localidad llamada «Colina del ruiseñor», asomada al Mar Egeo, se encuentra el Santuario de la Casa de María. Se trata de una antigua y pequeña capilla surgida en torno a una casita que, según una antiquísima tradición, el apóstol Juan construyó para la Virgen María, después de haber ido con ella a Éfeso. El mismo Jesús les había confiado el uno a la otra y viceversa cuando, antes de morir en la cruz, le dijo a María: «Mujer, ahí tienes a tu hijo», y a Juan: «Ahí tienes a tu madre» (Juan 19,26-27). Las investigaciones arqueológicas han demostrado que ese lugar es desde hace tiempo inmemorable un lugar de culto mariano, amado también por los musulmanes, que se dirigen habitualmente para venerar a quien llaman «Meryem Ana», la Madre María. En el jardín contiguo al Santuario celebré la santa misa para un grupo de fieles venidos de la cercana Izmir y de otras partes de Turquía, así como del extranjero. En la «Casa de María» nos sentimos verdaderamente «en casa», y en aquel clima de paz rezamos por la paz en Tierra Santa y en todo el mundo. Allí quise recordar al padre Andrea Santoro, sacerdote romano, testigo en tierra turca del Evangelio con su sangre.

El «círculo» intermedio, el de las relaciones ecuménicas, ocupó la parte central del viaje, con motivo de la fiesta de san Andrés, el 30 de noviembre. Esta celebración sirvió de contexto ideal para consolidar las relaciones fraternas entre el obispo de Roma, sucesor de Pedro, y el patriarca ecuménico de Constantinopla, Iglesia fundada según la tradición por el apóstol san Andrés, hermano de Simón Pedro. Siguiendo las huellas de Pablo VI, que encontró al patriarca Atenágoras, y de Juan Pablo II, que fue acogido por el sucesor de Atenágoras, Dimitiros I, renové junto a Su Santidad Bartolomé I este gesto de gran valor simbólico para confirmar el compromiso recíproco de proseguir el camino hacia el restablecimiento de la comunión plena entre católicos y ortodoxos.

Para sancionar este firme propósito firmé junto al patriarca ecuménico una «Declaración conjunta» que constituye una etapa ulterior en este camino.

Fue sumamente significativo que este acto tuviera lugar al final de la solemne liturgia de la fiesta de san Andrés, a la que asistí y que se concluyó con la doble bendición impartida por el obispo de Roma y por el patriarca de Constantinopla, sucesores respectivamente de los apóstoles Pedro y Andrés. De este modo manifestamos que en el fundamento de todo esfuerzo ecuménico siempre está la oración y la perseverante invocación del Espíritu Santo.

En este mismo ámbito, en Estambul, tuve la alegría de visitar al patriarca de la Iglesia Armenia apostólica, Su Beatitud Mesrob II, y de encontrar al metropolita siro-ortodoxo. Recuerdo con agrado, en ese contexto, el coloquio que mantuve con el gran rabino de Turquía.

Mi visita se concluyó, justamente antes del regreso para Roma, regresando al «círculo» más interno, es decir, encontrando a la comunidad católica presente con todos sus componentes en la catedral latina del Espíritu Santo, en Estambul. También asistieron a esa santa misa el patriarca ecuménico, el patriarca armenio, el metropolita siro-ortodoxo y los representantes de las Iglesias protestantes. En definitiva estaban reunidos en oración todos los cristianos, en la diversidad de las tradiciones, ritos e idiomas. Confortados por la Palabra de Cristo, que promete a los creyentes «ríos de agua viva» (Juan 7, 38), y por la imagen de los muchos miembros unidos en un solo cuerpo (Cf. 1 Corintios 12, 12-13), vivimos la experiencia renovada de Pentecostés.

Queridos hermanos y hermanas: he regresado al Vaticano con el espíritu lleno de gratitud a Dios y con sentimientos de sincero afecto y estima por los habitantes de la querida nación turca, por quienes me he sentido acogido y comprendido. La simpatía y la cordialidad que me han rodeado, a pesar de las dificultades inevitables que ha provocado mi visita al desarrollo normal de sus actividades cotidianas, me quedan como un recuerdo intenso que me lleva a orar. Que Dios omnipotente y misericordioso ayude al pueblo turco, a sus gobernantes, y a los representantes de las religiones a construir juntos un futuro de paz para que Turquía pueda ser un «puente» de amistad y de colaboración fraternal entre Occidente y Oriente. Recemos, además, para que por intercesión de María Santísima, el Espíritu Santo haga fecundo este viaje apostólico, y aliente en todo el mundo la misión de la Iglesia, instituida por Cristo para anunciar a todos los pueblos el evangelio de la verdad, de la paz y del amor.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit. Al final de la audiencia, el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español, dijo:]

Queridos hermanos y hermanas:
Doy gracias al Señor por mi reciente viaje a Turquía, durante el cual me sostuvieron vuestras oraciones. Allí he insistido en la importancia del compromiso de los cristianos y musulmanes por la causa del hombre, de la vida, de la paz y de la justicia.

En el ámbito del diálogo interreligioso, al visitar la Mezquita Azul de Estambul, en silencio me he dirigido al único Señor, Padre misericordioso de toda la humanidad. Los encuentros ecuménicos han servido para consolidar las relaciones fraternas con los ortodoxos. En este sentido, he firmado con el Patriarca Ecuménico Bartolomé I una Declaración Conjunta. Asimismo me he reunido con la comunidad católica en la Casa de María, santuario tan querido también por los musulmanes, que acuden a venerar a la que llaman «Meryem Ana», la Madre María.

He vuelto lleno de gratitud y afecto por los habitantes de aquella amada nación, así como por todos los musulmanes y la civilización islámica. Que Dios omnipotente y misericordioso ayude al pueblo turco, a sus gobernantes y representantes de las diversas religiones, a construir un futuro de paz, para que Turquía pueda ser un puente de amistad y colaboración fraterna entre Occidente y Oriente.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, especialmente a las religiosas de María Inmaculada, a los numerosos fieles de distintas parroquias, cofradías y colegios de España, así como a los de América Latina. Pidamos al Espíritu Santo que haga fecundo este viaje apostólico y aliente la misión de la Iglesia, instituida por Cristo para anunciar a todos los pueblos el Evangelio de la verdad, de la paz y del amor.

[© Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por Desconocido @ 22:34  | Habla el Papa
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EL ACOMPAÑAMIENTO
Dimensión Pastoral


«Ya no se esconderá tu Maestro,
con tus ojos verás a tu Maestro;
si os desviáis a derecha o izquierda,
tus oídos oirán una llamada a la espalda:
"Éste es el camino, caminad por él"»
(ls. 30, 20-21)


I. PERFIL DEL ACOMPAÑANTE.

"El ministerio del acompañamiento vocacional es un servicio humilde... que proviene de lo libertad en el Espíritu y que se manifiesta con el valor de lo, escucha, del amor y del diálogo. Gracias a esta libertad resuena con mayor claridad y fuerza incisiva la voz de Aquel que llama. y el joven que se encuentra ante Dios, descubre con sorpresa que es el Eterno quien canina en el tiempo junto a el, y o llama a una opción definitiva".

«..Acompañar a un joven quiere decir identificar los pozos de hoy: todos los lugares y momentos, los desafíos y expectativas por donde antes o después todos los jóvenes deben pasar con sus cántaros vacíos, con sus interrogantes no expresados, con su suficiencia arrogante pero a menudo sólo aparente. Con su deseo profundo e indeleble de autenticidad y de futuro".
(Documento final del Congreso Europeo de Vocaciones, n °34)

1.-FUNCIONES DEL ACOMPAÑANTE

a. Función objetivadora: ayudar a la persona a situarse ante la verdad objetiva sobre sí mismo, sobre Cristo y la Iglesia, sobre el hombre y el mundo. El acompañante hace de "espejo", en el que se refleja el mundo interior de la persona y, a la vez, los valores del evangelio, eso múltiple "verdad objetiva". ¿Quién soy? ¿Quién es Jesús? ¿Qué es la Iglesia?
Jesús hace lo mismo con los de Emaús: «No era necesario que el Mesías padeciera..., El Mesías es el siervo.

b. Función confrontadora: guiar en el descubrimiento de las propias incoherencias frente a los valores del evangelio y de la respectiva vocación, personalizando las situaciones y asumiéndolas como propias. Ayudarle a aclararse a sí mismo, desenmascarando sus engaños, sus incongruencias, detectando "los gemidos del Espíritu " en medio de sus sentimientos, aspiraciones, deseos, etc.

¿Qué busco? Jesús se acerca y nos descoloca, nos sitúa en otras coordenadas distintas de nuestros criterios, escala de valores, de nuestros intereses egoístas...

Qué torpes y necios son...» (para comprender lo que el Señor quiere)

Función pedagógica: ayudar a crecer en la asimilación de esos valores mediante la programación y evaluación constante y sucesiva de acciones y experiencias concretas (p.e. Proyecto de vida). La vocación está sujeta a un proceso de crecimiento, con objetivos y medios. «¿Qué es /o que vienen conversando por el camino?» Jesús se acerca, camina con ellos, parte de su realidad.

Función estimuladora: sostener, alentar, apoyar, estimular en el camino emprendido, especialmente en los momentos de oscuridad y de crisis. El proceso de crecimiento no es lineal, sino en espiral. « ¿No ardía nuestro corazón... ?» Jesús anima-estimula con la Palabra y con la fracción del Pan.

2.- CAPACIDADES - CUALIDADES

Capacidad de escuchar con la mente libre de prejuicios la historia personal de los acompañaos.

Capacidad-actitud de aceptación y acogida incondicional. de reconocimiento por lo que es y no por los «méritos» que posee o por las «expectativas vocacionales» que ofrece.

Capacidad de paciencia y de esperanza para respetar los ritmos del acompañado y la decisión que sólo a él corresponde. con sus dudas, indecisiones, retrocesos (6514).

Persona vocacionalmente integrada, que vive con suficiente coherencia los valores de su propia vocación y que se muestra con autenticidad en todo su proceder y en su relación con el joven. Hablo desde su propia experiencia vocacional desde el significado
que tiene para él la vocación, la fe, Jesús, lo Iglesia. etc.

Persona contemplativa, que sabe descubrir y leer en la historia y en la vida los signos del paso y de la presencia de Dios .

Capacidad de desprendimiento al estilo de Juan Bautista que indica caminos sin pretender retener al joven. Jesús. Felipe... desaparecen.

3. SIGNIFICADO DE LOS DIVERSOS TIPOS DE RESPUESTA

Actitud EVACUADORA: Las respuestas implican un punto de vista personal y comportan un juicio (de aprobación o de crítica) hacia el acompañado. Etiqueta juzga, dogmatiza, moraliza. Atención a las ironías.
Este tipo de respuesta no es nunca adecuado, porque ataca -la estructura interna del yo, sintiéndose por lo tanto agredido, y provocando que el otro pueda reaccionar a la defensiva y se cierre. "Yo no soy así.. ". Esta actitud provoca miedo, rabia, culpa.

Actitud INTERPRETATIVA: Las respuestas interpretan lo que dice el acompañado.
Fijándose sólo en lo que al acompañante le parece más importante. Se comprende sólo lo que se quiere comprender, se busca lo que se considera esencial para alcanzar urja
explicación de hecho, se corre el riesgo –de distorsionar lo que el otro quiere decir o de
De deformar su pensamiento.
Busca persuadir, convencer. Sienta cátedra.
Este tipo de respuesta no es adecuada al inicio e la entrevista porque le impide al acompañado explorar por sí mismo la situación conflictiva, pues ya le dan el diagnóstico hecho

Actitud TRANQUILIZADORA, de AYUDA o APOYO: El acompañante demuestra su simpatía hacia el interlocutor, se compadece e intento evitar que el acompañado dramatice. Pretende darle ánimos, reconfortarlo o consolarlo. Actitud paternalista. Tiende a generalizar o a quitar "hierro" a los asuntos.

Este tipo de respuesta no es adecuada porque no deja al interesado desarrollar la angustia por el lado creativo (imaginar salidas o buscar soluciones. Estimularse para cambiar). Le está diciendo que su sentimiento no está justificado ( "no es para qué? tanto "), que su problema no existe o no es tan importante.

Actitud INVESTIGADORA: El acompañante pretende saber más cosas del acompañado, adquirir más información. Orienta al interlocutor hacia lo que a él le parece más importante. En el fondo le está transmitiendo que no le está diciendo todo lo esencial.

No es adecuado este tipo de respuesta porque el su jeto se siente abordado e intimidado. El hacer desde el inicio muchas preguntas puede desviarme de la situación que al acompañado le interesaba, realmente. Puede pensar "no le intereso yo, .sino el problema".

Actitud de búsqueda de SOLUCIONES INMEDIATA al problema: Se va directo a buscar soluciones y no se espera a tener una visión más completa de la situación. El acompañante; ve inmediatamente lo que él hubiera hecho y empuja al acompañado a la acción según el modo de hacer que él le propone. Aconseja. Ordena.

No es adecuado este tipo de respuesta porque el acompañando se siente dirigido desde fuera se suple su responsabilidad. Esto le impide crecer y termina provocando dependencia.

Actitud EMPÁTICA o de ESCUCHA COMPRENSIVA: El acompañante trata de introducirse sinceramente en el problema tal como lo vive el acompañado, sin intentar
interpretarlo, ni juzgarlo, ni suplir su responsabilidad Sólo hace un esfuerzo por reflejar
y esclarecer, sin deformarla, la vivencia de su interlocutor. Esta actitud es adecuada
porque la persona se siente escuchada, aceptada, comprendida, valorada (TOMADA EN SERIO). El acompañado percibe que ha sido escuchado sin prejuicios y esto le estimula a avanzar en la comunicación y va ganando confianza.

4. EL PROCESO DE LA RELACIÓN DE AYUDA. ETAPAS DE LA ENTREVISTA

El proceso de la Relación de Ayuda tiene una característica muy peculiar, que debe tenerse en cuenta: La Relación de Ayuda es un proceso acumulativo, es decir, va incorporando en su transcurso actitudes y destrezas nuevas, pero sin abandonar totalmente las anteriores, en un proceso de feedback continuo y enriquecedor.

En este proceso podeos distinguir las siguientes etapas:

1.- CONFIGURACIÓN del encuentro personal, en el que se deben de potenciar las actitudes de acogida con el fin de que el otro se sienta a gusto y entre en la dinámica. Que el acompañado perciba que estamos con él, que este tiempo es para él.

2. CLARIFICACIÓN del problema. Debemos escuchar activamente para descubrir lo que demanda. No tiene porque ser la solución del problema, sino el compartir con gozo profundo su situación vital, con problemas o sin ellos. Es centrar al otro, ayudarle a que entre dentro de sí, enmarcar su situación. Escuchar activamente y responder de forma empática, comenzando por la escucha de los sentimientos que genera la situación, para en un segundo lugar concretar el .hecho explicado, y por fin, en un último lugar, especificar la demanda.
En el acompañado se espera que vaya auto-explorando su vida, dando respuesta a sí mismo,, o su situación. La persona percibe cuando respondemos empáticamente, y va dando oportunidades,

3. REESTRUCTURACIÓN del modelo representacional. PERSONALIZACIÓN.
Se trata de llegar a comprender los «por qué> de la situación, buscando las raíces para intentar asumirlas y comenzar a re-construir. Hay que tomar conciencia del comportamiento, y nadie mejor que uno mismo sabe sus «por qué». La mejor técnica es estar ahí, con escucha activa y auténtica.
Es poner el Tú en la adversidad, en el problema, motivando la capacidad de perdón, para no fosilizar la vida pasada.

4. PROGRAMACIÓN de la acción. Personalizar la meta, con los objetivos operativos y medios, con su plan de acción, dejando que el acompañado se marque la vida y limitándonos a aconsejar y promover metas alcanzables para que tenga experiencia de logro. Progresivamente, esas menas se irán elevando.
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miércoles, 06 de diciembre de 2006
Segunda semana de Adviento

“EL SEÑOR QUE COMENZÓ EN VOSOTROS LA OBRA BUENA, EL MISMO LA LLEVE A TÉRMINO”


A MODO DE REFLEXIÓN: PREPARAR

Nunca estamos preparados para recibir a Dios. Sin embargo Él puede hacer que broten renuevos del tronco seco. Preparar no es encalar, adecentar, maquillar. Eso valdría para otra cosa. Preparar el corazón es un cambio radical de ser, comenzar a vivir para Dios. Por eso Ama, ora y espera.

Preparar consiste en, apoyándose en la esperanza, creer y experimentar que todo puede empezar de nuevo. A veces da tristeza contemplar hombres y mujeres que ya han tirado la toalla. Que frente a una mala experiencia, a una persona que les defraudó, a un superior que no respondió como esperaban, a unos planes que se vinieron abajo o se los tiraron, decidieron poner cruz y raya a todo y a todos. No creen en el cambio, dudan sobre la necesidad y la importancia de las cosas, se preguntan permanentemente: ¿para qué? Preparar es decidirse tozudamente a amar, aunque no nos amen. A poner corazón donde otros solo ponen tinieblas. A creer profundamente aquello de “pon amor donde no hay amor y sacarás amor”. Amar a Dios sin el cual todo produce cansancio y hastío. Amar desde Él al otro y las obras de nuestras manos. Poner corazón. Y sin querer, experimentar el ser amados, profundamente amados. ¿Cómo estamos de corazón? ¿A quien amamos? ¿Quién o qué ocupa nuestro corazón? ¿Cómo lo estoy preparando en este Adviento? ¿Me dejaré amar por Dios en el sacramento del Perdón?

Preparar consiste también en orar. En “estar largo rato a solas con aquel que sabemos nos ama”. Para amar es necesario orar. Se hace el amor más grande cuando amamos desde el corazón de Dios y a su estilo. Orar contra toda esperanza, orar en la dificultad, orar en la alegría y la aflicción, orar cuando nos quedamos o nos dejan solos. Orar para no caer en la prueba. Orar para experimentar que la obra es del Señor y no nuestra, que los proyectos son suyos y no nuestros, que nosotros le hemos elegido a Él y no a sus cosas. En este Adviento, dedicaré tiempo a la oración. Sentiré que el que comenzó la obra es Él y que yo he de colaborar porque el más interesado en su buen final, es Él mismo.

Preparar es también esperar. Esperar sin desfallecer. Esperar con todo en orden como una madre espera el nacimiento de su hijo. Esperar sin dejarse dormir, sabiendo que el reloj de Dios marca la hora de los hombres pero que, en ocasiones, el reloj de los hombres desconoce la hora de Dios. Preparar, convertir el corazón, dejar a Dios ser Dios.


ORAR EN ADVIENTO

Hoy como ayer, Señor, no dejas de decir a los hombres: “El Reino de Dios está cerca de Vosotros, ¡convertíos y creed en la Buena Noticia”.

Convierte tú nuestra mirada para que sepamos discernir tu nueva e imprevisible presencia cada mañana, en nuestras casas y en nuestros lugares de trabajo, a la puerta de nuestro corazón y de nuestras ocupaciones, a la puerta de la vida diaria.

Muéstranos cómo basta con muy poco,
cómo apenas basta con nada,
para sentirte muy cercano.

Un encuentro, una sonrisa, una mirada,
un apretón de manos, un pájaro, una flor,
una nube, una puesta de sol, una palabra, un silencio,
una oración, la risa de un niño, una carta,
una llamada de teléfono, una comida en familia...
Basta con muy poco, basta con nada.

Conviértenos a la mirada de tu fe,
abre nuestros ojos para que vean
la claridad de tu presencia
en la sombra gris del día a día;
abre nuestros oídos para que oigan
el discreto aliento de tu paso
en el rumor de lo cotidiano.
Publicado por Desconocido @ 23:24  | Liturgia
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Cuando apreciamos algo o a alguien, se nota en los signos exteriores de nuestro trato. Si nos damos cuenta de la importancia de la Palabra de Dios que se nos proclama, tendría que notarse claramente por los signos de respeto y aprecio:

La dignidad del libro, del Leccionario: que luego puede quedar abierto en el ambón, en la página que se ha leído; no se leen las lecturas de una "hoja parroquial" o de un misalito, sino del Leccionario.
El ambón, desde el que se proclaman las lecturas bíblicas, debe estar situado en un lugar elevado y fijo, dotado de la adecuada disposición y nobleza, como corresponde a la dignidad de la palabra de Dios, para que ayude lo mejor posible a la audición y atención por parte de la asamblea. Puede adornarse de forma sobria. Se reserva normalmente a estas lecturas: desde el ambón nos habla Dios (lecturas, salmo), mientras que nuestras oraciones, avisos, moniciones, explicaciones, se hacen de otra parte, incluida la homilía, que tiene como lugar más lógico la sede presidencial.
La preparación de los lectores: la lectura de la Palabra es demasiado importante como para improvisarla; tiene que prepararse cuidadosamente para que llegue a los presentes en las mejores condiciones posibles. Esta Palabra que escuchamos en misa, tanto si es del Antiguo Testamento como de los apóstoles del Nuevo o, sobre todo, el evangelio de Jesús, es la más importante que escuchamos a lo largo del día o de la semana.

Nuestra actitud ante la Palabra
Ante todo, la puntualidad a la misa, porque ya desde el principio tenemos que poder escuchar bien lo que Dios nos dice; si no somos puntuales, perdemos esta Palabra y, además, al llegar tarde, estorbamos a los demás.

Actitud de acogida y de obediencia, porque cuando Dios comunica su Palabra, espera siempre una respuesta, siguiendo el consejo de Santiago: "poned por obra la Palabra y no os contentéis con oírla". Entonces es cuando en verdad edificamos sobre roca el edificio de nuestra vida.

La Palabra es siempre un acontecimiento nuevo. Cada vez que se proclama en nuestra celebración, nos habla Dios. No leemos las páginas bíblicas para enteramos de algo que no sabemos, sino para oír en ellas la voz viva de Dios que hoy y aquí nos dirige su Palabra a nosotros, para iluminamos y fortalecemos en nuestro camino de cada día. Y pide de nosotros que le demos una respuesta existencial en nuestra vida.

Jesús dijo que la Palabra es como una semilla que cae en el campo. No tendríamos que conformamos con que en nuestro campo produzca un 30% de fruto, sino el 100%. Ojalá, como los discípulos de Emaús en Lucas 24, podamos decir también nosotros, después de cada celebración, que "ardía nuestro corazón mientras nos explicaba las Escrituras".
Publicado por Desconocido @ 23:19  | Liturgia
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Discurso que dirigió el 11 de noviembre Benedicto XVI a la comunidad de «Villa Nazaret» con ocasión del sexagésimo aniversario de su fundación.


Señor cardenal;
venerados hermanos en el episcopado;
queridos hermanos y hermanas:
Me alegra estar hoy en medio de vosotros para celebrar el 60° aniversario del origen de la institución, que na