Domingo, 04 de febrero de 2007
GUI?N PARA LA EUCARIST?A
JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO


11 de Febrero


11 de febrero (Ntra. Se?ora de Lourdes): ?Jornada Mundial del Enfermo? (pontificia y dependiente de la C.E.E., obligatoria). Celebraci?n de la liturgia del d?a; alusi?n en la monici?n de entrada y en la homil?a; intenci?n en la Oraci?n de los Fieles.

La preparaci?n y celebraci?n de la Jornada Mundial del Enfermo es un momento fuerte de una Pastoral de la Salud integrada en la Pastoral de Conjunto. La atenci?n a la fragilidad del ser humano experimentada en la enfermedad y el sufrimiento, es testimonio de la esperanza cristiana que tiene su ra?z en la Pascua de Cristo, el Se?or. Con esta celebraci?n significativa empezamos una Campa?a en la que pretendemos retomar nuestra actividad pastoral para que nuestros gestos sean ?gestos de bondad? en el mundo de la salud y la enfermedad.

GUI?N LIT?RGICO PARA LA JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO 2007 (11 DE Febrero)



Monici?n de entrada

Celebramos la Jornada Mundial del Enfermo en el marco de la liturgia del VI Domingo del Tiempo Ordinario. Reunidos en torno a la mesa de la fraternidad, Dios Padre nos muestra la grandeza de su amor en Jes?s y nos llama a la felicidad plena.

En la vida de cada d?a descubrimos la aspiraci?n del ser humano a la felicidad y su realidad de dolor y sufrimiento. Dios llama a la felicidad y el hombre no la alcanza.

En el mensaje del Papa Benedicto XVI para esta Jornada nos invita a manifestar la solicitud por los que sufren y llama la atenci?n sobre los enfermos incurables, muchos de ellos en fase terminal.

Estamos llamados a confiar en Dios, con una confianza que nos transforma y hace que cambie la vida y la sociedad. Es una confianza que mira hacia delante, libera y ayuda a los dem?s, es compromiso transformador: practicar el perd?n, la pobreza, la sencillez, la misericordia?, viviendo las Bienaventuranzas.

Acto penitencial

Al comenzar nuestra celebraci?n, fiesta de la hermandad, reconocemos en el silencio lo que hacemos mal y pedimos perd?n al Se?or.

�� T?, que nos llamas a vivir confiando en tu misericordia, sin inquietarnos por las dificultades. SE?OR, TEN PIEDAD.
�� T?, que has venido para manifestarnos el amor del Padre y con tu resurrecci?n eres anticipo de nuestro destino y nuestra vida en Ti. CRISTO, TEN PIEDAD.
�� T?, que nos env?as la fuerza de tu Esp?ritu para vivir de un modo nuevo, haciendo cre?ble la venida de tu Reino. SE?OR, TEN PIEDAD.

Liturgia de la Palabra

Jr 17,5-8. Maldito quien conf?a en el hombre; bendito quien conf?a en el Se?or.
No se puede vivir sin ideales. Cada uno busca un punto de apoyo para dar sentido a la vida. ?En qu? pone su confianza el hombre? Con un estilo sapiencial el texto trata de las falsas confianzas y de la verdadera esperanza.
El profeta Jerem?as plantea los dos caminos, el de la felicidad y el de la perdici?n. Nos recuerda, con im?genes, que si nos apoyamos en el Se?or recibiremos la vida y la bendici?n; no se trata de renegar de las dem?s personas, sino de entender y de vivir en total relaci?n con el ?nico que nos puede salvar: Dios nuestro Padre. Confiar en el Se?or es seguridad y cobijo.

Sal 1. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Se?or.

?ste es un salmo de instrucci?n con respecto al bien y al mal, poniendo ante nosotros vida y muerte, bendici?n y maldici?n, a fin de que tomemos el camino recto que lleva a la felicidad, y evitemos el que de cierto conduce a la miseria y a la ruina. Nos muestra: la santidad y la dicha de una persona piadosa (vv. 1-3), la pecaminosidad y la miseria del malvado (vv. 4, 5) y el fundamento y la raz?n de ambos casos (v. 6).

1Co 15,12.16-20. Si Cristo no ha resucitado, vuestra fe no tiene sentido.

Para Pablo el camino de la felicidad se apoya en la resurrecci?n de Cristo en la que estamos llamados a participar. No trata de demostrar la Resurrecci?n, cosa aceptada por las primeras comunidades cristianas, sino sacar las consecuencias existenciales, los efectos salvadores de la Resurrecci?n. La uni?n de Cristo y el cristiano es tal que este ha de vivir de un modo nuevo. Pablo nos recuerda que si el centro de nuestra fe, la Resurrecci?n de Jes?s, no la vivimos como garant?a de nuestra propia resurrecci?n, nada de lo que creemos tiene sentido, se cae al fallar el fundamento.
Que la certeza de Pablo, ?Cristo resucit? de entre los muertos?, sea tambi?n la nuestra.

Lc 6,17.20-26. Dichosos los pobres; ?ay de vosotros, los ricos!

Jes?s anuncia que los destinatarios de la bienaventuranzas, a los que proclama felices y dichosos, son los pobres, los hambrientos, los que lloran y los maltratados pos su causa. Son palabras de cercan?a y de cari?o para con los que, por no contar a los ojos de los hombres, pueden llegar a pensar que tampoco cuentan a los ojos de Dios. Jes?s tambi?n se?ala el camino de la verdadera felicidad y el de la maldici?n. Bendici?n para quien sigue a Cristo y perdici?n para quien se apoya en otros valores.

Puntos para la homil?a

El ser humano, en lo m?s profundo de su ser tiene un hambre insaciable de felicidad.
Todos buscamos exactamente lo mismo: ser felices. ?Qu? es la felicidad y c?mo encontrarla? No sabemos dar una respuesta y, en el fondo, la felicidad es siempre algo que nos falta, algo que todav?a no poseemos plenamente.

La escucha sencilla de las bienaventuranzas provoca siempre un eco especial. Su tono fuertemente parad?jico y su contenido lleno de contrastes produce en nosotros un cierto desconcierto, pero la promesa que encierran nos atrae, y la esperanza de encontrar un d?a la felicidad penetra en el coraz?n de manera inolvidable.

El Evangelio de hoy es una llamada a la felicidad, y ser cristiano es sentirse llamado a ser feliz y a descubrir desde Jes?s el camino verdadero de la felicidad: es mejor dar que recibir, servir que dominar, compartir que acaparar, perdonar que vengarse, crear vida que explotar.

Hoy hay disc?pulos de Jes?s, hombres y mujeres, que en la escuela de los pobres aprenden a empobrecerse, renunciando a ego?smos y ventajas, para que otros sean m?s ricos. ?Cu?ntos encontramos en los Hospitales, en los Centros Socio-sanitarios, en las Comunidades Parroquiales?, en la enfermedad o junto al enfermo, en todo ese amplio mundo de la salud y el sufrimiento! ?Bienaventurados!

Oraci?n de los fieles

En la oraci?n de los fieles se puede incluir alguna de las peticiones siguientes: Con nuestra confianza en el Dios de las Bienaventuranzas, porque sabemos que s?lo esta confianza nos puede transformar y hacer que cambie la vida y la sociedad, le hacemos llegar nuestra oraci?n, diciendo: ?Ay?danos a confiar en Ti, Se?or!

�� Por la Iglesia, para que no tenga miedo en romper seguridades humanas y, ante las realidades que hacen sufrir al ser humano, alce su voz prof?tica que transforme las situaciones de dolor. Oremos.

�� Por quienes sufren abandono, desamor e incomprensi?n, para que a sus gastadas fuerzas unan la esperanza y el ?nimo para dirigirse al Padre con total confianza. Oremos.

�� Por quienes llevamos el nombre de cristianos, para que nuestro estilo de vida sea conforme al Evangelio, y haga presente la amorosa misericordia de Cristo. Oremos.

�� Por nuestra comunidad (parroquial), para que en su trabajo evangelizador elija siempre la sencillez, la acogida, el perd?n y la entrega, proporcionando un testimonio eficaz de la solicitud amorosa de Dios. Oremos.

Oraci?n: Ay?danos, Se?or, a vivir confiando en Ti. Haznos fuerte en la fe y en el servicio a los hermanos y conc?denos lo que mejor nos ayude a caminar siempre en tu presencia. Por Jesucristo.

Despedida

Al finalizar nuestra celebraci?n recordamos las palabras finales del Mensaje del Papa Benedicto XVI para esta Jornada: ?Pido a las comunidades eclesiales en todo el mundo, y en particular a las que se dedican al servicio de los enfermos que, con la ayuda de Mar?a, Salus Infirmorum, contin?en proporcionando un testimonio eficaz de la solicitud amorosa de Dios, nuestro Padre. Que la Beata Virgen, nuestra Madre, consuele a los enfermos y apoye a los que dedican su vida, como Buenos Samaritanos, a curar las heridas f?sicas y espirituales de los que sufren?. Que estas palabras del Papa resuenen en la Campa?a del Enfermo para este a?o 2007, y que nuestra vida acoja, comprenda y acompa?e al ser humano en sus situaciones de dolor y fragilidad.

Canciones para la celebraci?n

Entrada: Con nosotros est? el Se?or (del disco ?15 Nuevos cantos para la Misa?); Juntos como hermanos (1CLN-403); Bienaventurados (1CLN-736).

Salmo: LdS.

Aleluya: Gregoriano.

Ofertorio: Este pan y vino (1CLN-H 4).

Santo: (lCLN-I6)

Comuni?n: Yo le resucitar? (2CLN-0 38); Delante de ti. Se?or, mi Dios (del disco ?Cantos para participar y vivir la Misa?); Dichosos los pobres (del disco ?Jesucristo 2000? de Erdoz?in).

Final: Loado mi Se?or (1CLN-601); Madre de los pobres (1CLN-318).

Oraci?n

Mar?a, madre de la esperanza

Oh Mar?a, madre de la esperanza
tu que has conocido nuestra fragilidad
a trav?s del sufrimiento de tu Hijo
vuelve tu mirada de Madre
a todo sufrimiento y debilidad humana.
Tu que esperaste contra toda esperanza
junto a la Cruz de tu Hijo
infundiendo fe a los disc?pulos
confundidos y desilusionados
alcanzanos el consuelo de la esperanza.
Hoy te imploramos, oh Madre de esperanza:
pide a tu Hijo que tenga misericordia
y nos sostenga en los momento m?s oscuro de la vida;
intercede por nosotros para que vivamos el tiempo
con la esperanza de la eternidad
para contemplar con gozo la gloria de Cristo Resucitado.
Am?n


CONFERENCIA EPISCOPAL ESPA?OLA
Departamento de Pastoral de la Salud

Publicado por verdenaranja @ 19:22  | Liturgia
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