MENSAJE DE MONS. RAÚL SCARRONE · CUARESMA 2007
CUARESMA TIEMPO PROPICIO PARA CONVERTIRSE AL AMOR
CUARESMA TIEMPO PROPICIO PARA CONVERTIRSE AL AMOR
QUERIDOS DIOCESANOS:
Con estas palabras del Papa Benedicto XVI: “La cuaresma como tiempo de escucha de la verdad, es un momento propicio para convertirse al amor, pues la verdad profunda, la verdad de Dios, es al mismo tiempo amor”, deseo enviaros este saludo al comienzo de la Cuaresma 2007 e Inicio del Año
Pastoral en la Diócesis.
También han de resonar en nuestros corazones las palabras del Profeta Joel que proclamamos el Miércoles de Cenizas: “Vuelvan a mi de todo corazón” (Joel 2,12) o las del apóstol San Pablo que nos invita “a no recibir en vano la gracia de Dios en este tiempo favorable”, (2Cor. 5, 20).
“Vuelvan a mi de todo corazón” dice el Señor. No podemos regresar auténticamente a Dios si no es desde nuestro corazón. Dios llama a la puerta de nuestro corazón porque respeta nuestra libertad. En un mundo como el nuestro, en el cual fácilmente hemos dejado a Dios de lado o lo hemos olvidado, en un mundo egoísta y sin corazón, nos cuesta llegar al corazón.
Por eso, que la Palabra de Dios nos invita a no recibir en vano la gracia de Dios, en este tiempo favorable de Cuaresma. Dios nos está llamando allí en la parte más interior, única e irrepetible de nuestro yo, el corazón.
Al llamarnos al corazón, Dios anhela que volvamos a la dimensión interior y espiritual de nosotros mismos, para que seamos personas auténticas y para que no vivamos con un corazón alejado de Él o con un corazón distraído en las mil cosas pasajeras que nos ofrece nuestro mundo.
Dios quiere que volvamos al corazón para experimentar su presencia en nuestra vida y vivamos en sintonía con Él aprendiendo a valorar las cosas y los acontecimientos según su dimensión espiritual y trascendente y no según las conveniencias o apariencias.
Recordemos que la Cuaresma es la ocasión para encontrarnos con nosotros mismos, con los demás y con Dios. Es a través de la Cuaresma que el espíritu humano busca encontrarse con su Señor o intensificar su relación con Él.
Por eso, que quien quiera encontrarse con Dios tiene que encontrarse consigo mismo, quitando en primer lugar todos los obstáculos y quitarse las caretas con las que ocultamos fácilmente nuestra verdad.
Hemos de aprender a descubrir dentro de nuestro corazón la voz y la mirada de Dios. En cada uno de nosotros hay un corazón que está esperando llenarse con el amor de Dios, por eso que “en este tiempo favorable” que es la Cuaresma cuando Dios nos invita por medio del Profeta Joel a volver a Él con todo el corazón , volvamos a nuestro interior y descubramos allí el llamado de Dios a una entrega más generosa, a un compromiso más audaz y a descubrir la hermosura de la vocación cristiana que hemos recibido en el Bautismo en todas sus dimensiones, logrando de esta manera ser auténticos “discípulos y misioneros de Jesús para que en Él todos tengan vida”.
+ Raúl Scarrone
Obispo de Florida y Durazno

