SEGUNDO Domingo de Cuaresma
"Reflexiona"
"Reflexiona"
La cuaresma avanza pero los textos sagrados de hoy repiten. aunque de manera distinta, la idea principal del domingo pasado. Y es que nuestra conver¬sión no se fundamenta en un esfuerzo ascético protagonizado por nosotros mismos, sino en la transfiguración personal que provoca el contemplar a Cristo como centro de la historia y como contenido de la Alianza que Dios ha hecho, por iniciativa suya. con nosotros. Y esa conversión-transfiguración no se da en cualquier lugar, sino sólo en lo alto de una montaña", es decir, donde trascendemos la mera visión "de tejas abajo" y elevamos los ojos hacia la Mirada de Dios para ver como ve Él las cosas y las realidades de este mundo. Tampoco se da nuestra transfiguración de cualquier manera sino mediante la oración que es esa comunión de amor entre Dios y nosotros, que hace a Dios más "humano" y a nosotros más "divinos". De ahí que sea Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre, el único ser en el que se da una auténtica intimidad entre Dios y nosotros. Lo que conlleva que tampoco la transfiguración se da porque sí sino porque se ha seguido la llamada del Padre que ha dicho: "Este es mi Hijo, el escogido, escuchadle". Y es así como. escuchando (que en la Sagrada Escritura es sinónimo de obedeciendo) a Cristo, llegamos a experimentar: "Maestro, qué hermoso es estar aquí (contigo)". Y esto es lo que transfigura-convierte nuestro ser en reflejo de la belleza de Cristo, el Señor.

