Acontecer pastoral de una parroquia

Acerca de ...
Ver perfil público del propietario del blog
Historia, horarios, fiestas y el acontecer pastoral de la parroquia de El Dulce Nombre de Jesús en La Guancha y de San José en San Juan de la Rambla, ambas en Tenerife, Islas Canarias, España; recopilación de noticias y artículos de interés.
Participantes
Buscador

Servicio cortesia de miarroba.com

Valid XHTML 1.0!

Valid CSS!

CSS - Tableless

domingo, 04 de marzo de 2007
Carta Pastoral de Cuaresma de Mons. Demetrio Fernández González, Obispo de Tarazona, febrero de 2007.


Queridos diocesanos:

Hemos entrado en la Cuaresma y los medios de comunicación no lo han advertido. Todos los años se nos informa del comienzo del Ramadán y se hace pasar ante oyentes, espectadores y lectores los desarrollos culinarios que han seguido al tiempo sagrado del ayuno islámico hasta la caída del sol. En los menús occidentales se incluye la consumición prescrita a los fieles islámicos o judíos; incluso la más apta para quienes, ajenos o no a los credos de estas grandes religiones, por su condición vegetariana merecen un trato ajustado a sus opciones dietéticas.

Todo esto está muy bien, porque la libertad religiosa y el respeto a las propias convicciones son la pieza fundamental de las libertades acordes con la dignidad del ser humano. Pero ¿por qué en un país de mayoría cristiana, cuyas claves de civilización y cultura hunden sus más profundas raíces en la fe de Jesucristo los medios dejan pasar inadvertido el tiempo de la Cuaresma? ¿Por qué, cuando en las iglesias se ha celebrado ya el rito de la ceniza, se adentran jocosos y trasgresores en el tiempo santo de la penitencia cristiana los últimos actos programados para la escenografía de un carnaval subvencionado y provocador?

La farsa del carnaval ha llegado en algunos lugares a límites tan ofensivos para la fe cristiana que ha suscitado las justificadas protestas cristianas. Ya hace años que se pasean disfraces de cristos coronados de espinas, como si se tratara de prologar la tortura encarnizada de Jesús de Nazaret. Dígase lo que se quiera, esto es “cristofobia”. Una fobia, como todas, enemiga de la libertad de conciencia y esclava del totalitarismo cultural al uso, todavía hoy dependiente de una mentalidad anticristiana, que hizo de la crítica de la religión la clave de un utópico progreso.

Los pueblos han padecido, para su desgracia, el fracaso de mesianismos ateos cuyos efectos devastadores han llevado consigo cargas de antihumana intolerancia. Estas ideologías fracasadas han generado, por desgracia, un pensamiento desarticulado y liviano, incapaz de discernir el bien del mal y apto para disolver la conciencia moral alimentada por la fe cristiana durante dos mil años. La visión laicista de la sociedad que ha seguido a las viejas ideologías anticristianas representa su más gravosa herencia, resultado de una “fe atea” a la búsqueda de una redención utópica y laica. Una fe que fascinó desde los pasados años sesenta a las generaciones jóvenes después de penetrar en las sociedades europeas como reacción antirreligiosa contra la civilización cristiana.

Hoy todavía, a pesar de las apariencias, se sigue negando a la religión otra entidad que no sea la de las creencias subjetivas de los individuos a los que se sustrae la posibilidad e expresar en público la fe religiosa que profesan. Todo ello con la pretensión ideológica, disfrazada de neutralidad política, de dar cabida a un pluralismo ideológico que se ha convertido en ideología oficial, ante la cual no cabe disentir sin consecuencias.

Un año más, en tales condiciones sociales, llegarán los desfiles procesionales de la Semana Santa y el programa oficial que cabe esperar será su valoración como cultura, una obsesión no menos oficial que la pretendida neutralidad democrática ante la religión. Cabe entonces que los cristianos nos hagamos la pregunta más pertinente: ¿estamos dispuestos a ejercitamos durante esta Cuaresma en la imitación de Cristo, respondiendo a hostilidad de quienes le condenan con su generosa entrega a la pasión y la cruz, camino hacia la plena redención del hombre?

La Cuaresma viene a recordarnos que es tiempo de «dar la cara por nuestro Señor Jesucristo». Que es tiempo para el testimonio decidido y diáfano de Cristo, imagen de Dios y del hombre hijo de Dios, y hermano de sus prójimos, porque Dios sigue sufriendo en los marginados y excluidos; y sigue alentando el corazón de los hambrientos de justicia divina contra la opulencia y la maldad de un mundo sin Dios.

¿Qué otra ascesis podríamos pretender si no es ayunar del “espíritu del mundo”, porque no sólo de pan, sino de Cristo, palabra encarnada de Dios, vive el hombre? ¿Qué otra dedicación cuaresmal sino la oración perseverante en vigilante espera del paso pascual del Señor? ¿Qué otro quehacer penitencial sino la limosna redentora del amor incondicionado al hombre?

Con mi afecto y bendición

Adolfo González Montes
Obispo de Almería

Comentarios