3 y 4 de Marzo
(Fuente de la Guancha) El joven seminarista Víctor Manuel Fernández Suárez se hizo presente en nuestras parroquias de San José y de El Dulce Nombre de Jesús con motivo del Día del Seminario. Durante el mes de Marzo los seminaristas visitan las parroquias con el objetivo de sensibilizar a toda la Diócesis de la realidad del Seminario y de la necesidad de la oración para que surjan vocaciones.
“Creo, dijo, que para dar a conocer la llamada no hay mejor forma que a través de un testimonio, del testimonio de un joven que dejó todo atrás para comenzar otra vida en Cristo”. Hablando de la importancia de la oración en las vocaciones añadió “pero para escuchar a Jesús hay que hacer silencio, y tener tiempos de oración y escuchar la voz de Dios amor que nos pide su colaboración”. Recalcó que la vocación es un don de Dios, un regalo “y es que Dios llama a los que quiere”.
Terminó dado las gracias pidiendo dos cosas a los fieles “gracias a todos los que participáis de este proyecto de Dios en el mundo, tanto con la oración como en la aportación económica”.
(Fuente de la Guancha) El joven seminarista Víctor Manuel Fernández Suárez se hizo presente en nuestras parroquias de San José y de El Dulce Nombre de Jesús con motivo del Día del Seminario. Durante el mes de Marzo los seminaristas visitan las parroquias con el objetivo de sensibilizar a toda la Diócesis de la realidad del Seminario y de la necesidad de la oración para que surjan vocaciones.
“Creo, dijo, que para dar a conocer la llamada no hay mejor forma que a través de un testimonio, del testimonio de un joven que dejó todo atrás para comenzar otra vida en Cristo”. Hablando de la importancia de la oración en las vocaciones añadió “pero para escuchar a Jesús hay que hacer silencio, y tener tiempos de oración y escuchar la voz de Dios amor que nos pide su colaboración”. Recalcó que la vocación es un don de Dios, un regalo “y es que Dios llama a los que quiere”.
Terminó dado las gracias pidiendo dos cosas a los fieles “gracias a todos los que participáis de este proyecto de Dios en el mundo, tanto con la oración como en la aportación económica”.

