jueves, 12 de abril de 2007

1. Motivación y sentido

- Es una costumbre generalizada, en parroquias y colegios, dedicar una celebración a renovar las promesas del bautismo en el transcurso de la catequesis de iniciación cristiana, que precede a la Primera Comunión. Es ésta una práctica pastoral bien fundada y coherente con la teología de los sacramentos y el sentido de esta catequesis de iniciación.

- Bautismo, Eucaristía y Confirmación —tal es de hecho el orden de su recepción en la actualidad— son los sacramentos de iniciación en la vida cristiana, estrechamente entrelazados. La vida nueva de los hijos de Dios, inaugurada por el bautismo, se plenifica por la comunión con Cristo en la Eucaristía y se fortifica con la fuerza del Espíritu en la Confirmación. En todo caso, la fe y las promesas bautismales son la base y punto de partida de todo el desarrollo de la vida cristiana en la Iglesia.

- Cada año, los cristianos renovamos las promesas bautismales en la Vigilia Pascual y los confirmandos lo hacen en la celebración de su Confirmación. Es evidente la conveniencia pastoral de que también las renueven quienes van a hacer la Primera Comunión: «Renovar la fe —se afirma en el catecismo Esta es nuestra fe— sellada en el bautismo, es un signo de que ésta crece y progresa a lo largo de toda su vida.»
Con esta celebración, pues, nos proponemos:

—que los niños caigan de alguna manera en la cuenta de que su participación en la catequesis está en conexión con su condición de bautizados;
—que se hagan conscientes de la correlación que hay entre su bautismo y su Primera Comunión;
—que se orienten hacia una opción más personal de ser cristianos de verdad, discípulos de Cristo e hijos de Dios, como corresponde a su condición de bautizados.

2. Momento

Si la catequesis que precede a la Primera Comunión consta de dos ciclos o cursos, podría tenerse esta celebración al comenzar el 2.° ciclo o en enero, coincidiendo con la fiesta del Bautismo del Señor.
Si consta de un solo ciclo o año, momento oportuno seria al iniciarse la Cuares¬ma.


3. ¿Cómo hacer?

- Además de los niños, serán convocados a esta celebración sus padres, padrinos de bautismo, otros fieles, catequistas.

- La celebración puede desarrollarse siguiendo este esquema:

—rito de entrada,
—celebración de la Palabra,
—profesión de fe y promesas bautismales,
—oración por los aspirantes a la Primera Comunión,
—padrenuestro,
—bendición final.

a) Rito de entrada

- Los niños y catequistas, si no son excesivamente numerosos, entran acompañando al celebrante hasta el altar.
- Canto de entrada.

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Variante

En el presbisterio se puede colocar un tablero de polispán con la inscripción: QUEREMOS SER CRISTIANOS DE VERDAD. Los niños, pre¬
viamente avisados, entran llevando en su mano alzada la propia partida de bautismo. Luego la dejan encima del altar.
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- El sacerdote hace una monición con estas o parecidas palabras:

Nos reunimos para recordar con estos niños el día de su bautismo y celebrar la renovación de sus promesas bautismales. Aquel día vosotros, padres y padrinos, renunciasteis en su nombre a las obras de Satanás y prometisteis que vivirían como hijos de Dios y seguidores de Jesucristo, según la fe de la Iglesia. Hoy van a renovar ellos su fe y sus promesas del bautismo porque quieren ser cristianos de verdad.

Un padre/madre dice:

Nos alegramos y damos gracias a Dios al ver que nuestros hijos siguen el camino de Jesucristo y quieren ser cristianos de verdad. Haremos todo lo posible por nuestra parte, con la palabra y con el ejemplo de vida, para que ellos vayan haciéndose cada día mejores cristianos y sean constantes en venir a la catequesis de Primera Comunión. Confiamos, con la ayuda de Dios, en que nuestros hijos cumplirán las promesas que hicimos en su nombre el día de su bautismo.


- Un catequista dice:

Nosotros, los catequistas, también queremos ayudar a estos niños a vivir como corresponde a los que estamos bautizados y hemos prometido seguir el camino de Jesucristo. La fe y las promesas del bautismo que ellos van a renovar, también las renovaremos nosotros para poderles guiar sin extravíos por el camino de la fe y de la vida cristiana.

- Un niño:

Estamos contentos de haber sido bautizados a los pocos días de nacer. Vosotros, queridos padres y padrinos, y la comunidad cristiana hicisteis entonces, en nuestro nombre, profesión de fe y renuncia al pecado para que Jesucristo nos comunicara por el bautismo la vida nueva de los hijos de Dios. Ahora nosotros mismos vamos a renovar las promesas de nuestro bautismo para que todos sepáis que queremos seguir viviendo como cristianos. ¡Jesús, estamos contigo!

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Variante

El sacerdote invita a algunos niños a que lean su partida de bautismo para hacer más viva la evocación del bautismo.
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- El celebrante invita a los niños a que hagan la señal de la cruz como muestra de que están bautizados y son seguidores de Jesús.
- Los niños se «persignan» y santiguan recitando, a coro y con pausa, la fórmula tradicional:

Por la señal de la santa cruz,
de nuestros enemigos
líbranos, Señor, Dios nuestro,
en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.



- Celebrante: ¡Padre nuestro!, que impulsas con tu Espíritu a los que creen en Ti, fortalece en estos niños el propósito de cumplir con constancia sus promesas bautismales. Te lo pedimos por Jesucristo...

Todos: Amén.


b) Celebración de la Palabra de Dios

Un catequista hace la monición preparatoria a la primera lectura.
Primera lectura: Hechos 8, 26-38.


- Todos:

«Por el bautismo,
nos hemos librado del pecado
y hemos recibido la vida nueva de los Hijos de Dios. Por el bautismo,
hemos recibido la salvación de Jesucristo
y hemos entrado en la comunidad de la Iglesia.»



Segunda lectura: Mateo 28, 16-20.

—Homilía:
Diálogo con los niños, en torno al bautismo y sus implicaciones en la vida del cristiano. Concretarlas en relación con la catequesis y proyecto de Primera Comunión. Sentido de la renovación de las promesas bautismales. Se va a avivar la luz de Cristo en nuestra vida.

- Un catequista enciende un cirio o vela sobre el altar. El celebrante explica su significación en relación con Cristo-Luz que nos ilumina por la fe profesada en nuestro bautismo.

c) Renovación de la fe y las promesas bautismales


- El celebrante continúa:

Ahora vais a renovar vuestra fe, que es la fe de la Iglesia. Es la fe que os han transmitido vuestros padres y toda la comunidad cristiana. Es la luz que nos guía. Por eso lo vais a hacer manteniendo una vela encendida.

- Los catequistas distribuyen a los niños unas velas encendidas en el cirio.

- El celebrante dice: Hagamos la profesión de nuestra fe.

- Los padres y demás fieles con los catequistas y el sacerdote van proclamando los artículos del

Credo apostólico. Los niños lo van repitiendo:

• Creo en Dios Padre, creador del cielo y de la tierra. Niños: Creo en Dios Padre...Etc.

- Los niños dejan las velas una vez concluida la profesión de fe.

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variante

— Concluida la proclamación de la fe, se puede entregar a los niños un documento —pergamino, cartulina— en que ellos mismos hayan escrito el Credo apostólico (o el editado por PPC). El celebrante dirá:

•Recibid en recuerdo de esta renovación de las promesas bautismales
el Credo de los Apóstoles, que es la fe que nosotros profesamos
como cristianos.
Canto.
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Celebrante prosigue:

Guiados por nuestra fe en Jesucristo y fortalecidos con la fuerza de su Espíritu, vamos a renovar las promesas de vuestro bautismo de manera que lleguéis bien preparados a hacer la Primera Comunión.

¿Renunciáis al pecado para vivir en la libertad de los hijos de Dios?
Sí, renuncio.

¿Renunciáis a todas las seducciones del mal, para que no domine en vosotros el pecado?
Sí, renuncio.

¿Renunciáis a Satanás, padre y príncipe del pecado? Sí, renuncio.

¿Prometéis seguir a Jesucristo cumpliendo sus manda¬mientos?
Sí, lo prometo.

Que el Espíritu Santo os ayude a manteneros siempre libres de pecado y a vivir como Jesús nos enseña. Es lo que vamos a rogar a Dios todos unidos.

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Variante
Se podría hacer a continuación la entrega de los Evangelios a cada niño, bien comprados por ellos o bien regalo de la parroquia o de alguna asociación. El celebrante dice:
Recibe el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios, que te guiará en el camino de la salvación todos los días de tu vida.
(La misma fórmula puede utilizarse en plural, si los niños son muchos.)
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c) Oración por los niños

—Celebrante: Para que estos niños crezcan en la vida nueva que recibieron en su bautismo. Roguemos al Señor.
Todos: Te rogamos, óyenos.

—Celebrante: Para que se mantengan constantes en el amor a Dios Padre. Roguemos al Señor.
Todos: Te rogamos, óyenos.

—Celebrante: Para que su fe se renueve con fuerza y progresen en el camino de Jesucristo.
Todos: Te rogamos, óyenos.

—Celebrante: Para que perseveren en su asistencia a la catequesis y no den marcha atrás en su afán de seguir a Jesús y vivir en amistad con El.
Todos: Te rogamos, óyenos.

Celebrante: Para que lleguen animados por el Espíritu de Jesús a participar del Pan de la Eucaristía.

— Todos:Te rogamos, óyenos.

Celebrante: Para que en todos se renueve la gracia del bautismo.
Todos: Te rogamos, óyenos.

-- Celebrante: Escucha, Señor, nuestra oración y concede a estos niños la dicha de vivir en tu gracia unidos a Jesucristo y a su Iglesia. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo...
Canto.

d) Padrenuestro

—El celebrante prosigue: Los que son bautizados renacen a la vida nueva de hijos de Dios, llamándole Padre con amor filial. Por eso el día de vuestro bautismo, vuestros padres y padrinos y toda la comunidad cristiana presente rezaron en vuestro nom¬bre el padrenuestro. Esta es la oración característica de los que siguen a Jesús. Vamos a rezarlo juntos una vez más, renovando así nuestro amor filial a nuestro Padre Dios.
Con las manos unidas, todos recitan o cantan el padrenuestro.

e) Bendición final

—Celebrante: Ya habéis renovado vuestra fe y las promesas del bautismo. No os olvidéis que habéis declarado ante Dios y ante esta comunidad cristiana vuestra decisión de vivir como cristianos de verdad. Os damos ahora la bendición, rogando al Señor que os llene de su Espíritu para que cumpláis vuestras promesas.

El celebrante y los catequistas extienden las manos hacia los niños. El sacerdote dice:

Señor, Padre nuestro,
mira a estos niños, tus hijos,
que están siguiendo la catequesis
y se proponen hacer la Primera Comunión para ser cada día mejores cristianos;
haz que te conozcan a Ti y a Jesucristo, tu Hijo,
y que con la fuerza del Espíritu Santo cumplan las promesas del bautismo, que hoy han renovado con entusiasmo. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor.



Todos: Amén (pueden batir palmas).
Canto final.


Publicado por Desconocido @ 23:32  | Liturgia
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