Inauguración de la 84º Asamblea Plenaria de Obispos de Bolivia
Discurso del Cardenal Card. Julio Terrazas S. Arzobispo de Santa Cruz y Presidente de la C.E.B.
Apreciados hermanos Obispos ,
respetados representantes de los sectores del Pueblo de Dios en Bolivia y Equipo Formador de nuestro Seminario San José:
Iniciamos hoy nuestra octogésima cuarta Asamblea de Obispos de Bolivia, dentro del contexto pascual vivido intensamente con todo el Pueblo de Dios. Tiempo de gracia que nos ha permitido celebrar el misterio del amor de Dios que, con la Muerte y Resurrección de su Hijo, ha vencido al pecado y nos ha abierto las puertas de la Vida Nueva. Vibra aún el Exultet de la Vigilia Pascual y el solemne Aleluya del anuncio de la Resurrección del Señor.
Esta alegría pascual deseo convertirla hoy en saludo de bienvenida. Bienvenidos hermanos a vivir estos días de convivencia y comunión eclesial para que juntos, nosotros pastores, podamos animar con renovado ardor el caminar de nuestras iglesias locales.
Felicidades pascuales a todos los presbíteros, consagrados, fieles laicos, formadores y seminaristas de toda Bolivia.
Un afectuoso “Felices Pascuas” a usted, Señor Nuncio Apostólico, Mons. Ivo Scapolo, siempre cercano a nuestra Iglesia, compartiendo sus búsquedas y realizaciones.
Al estimado Pbro. Marco Ganci, Secretario de la Nunciatura, un augurio Pascual muy especial en nombre de todos los Obispos.
En este momento, deseo expresar desde Bolivia las más sinceras felicitaciones al Santo Padre por sus 80 años de nacimiento y por los dos fecundos años de Pontificado al servicio de la Iglesia Universal. No podemos dejar de agradecer con toda el alma la Exhortación Apostólica “Sacramentum Caritatis”, que nos recuerda la centralidad de la Eucaristía en la vida de los ministros ordenados y de todos los fieles, misterio que se ha de creer, celebrar y vivir.
Señor Nuncio, le ruego hacer llegar estos sentimientos al Santo Padre, haciéndole saber que desde Bolivia nuestro pueblo estará atento al mensaje que nos dirá muy pronto en Aparecida (Brasil)
Gozamos también de un adelanto pascual en la Ordenación Episcopal de Mons. Jorge Herbas, OFM en Aiquile y con mucha alegría lo recibimos ahora como miembro de nuestra Asamblea. Bienvenido Jorge, te auguramos un trabajo apostólico largo y fecundo.
En nombre del Señor de la Pascua saludo a los hermanos obispos eméritos y a los que agobia la enfermedad o el peso de los años.
Una vez más va nuestro recuerdo agradecido a la hermana Iglesia de Tréveris, a su pastor y a todos sus fieles. La Pascua ilumina la partida a la casa del Padre del querido y recordado Mons. Joseph Spital, que tanto empeño puso en hacer crecer la fraternidad entre nuestras Iglesias.
De manera especial adelantamos nuestra gratitud a la querida Iglesia de Hildesheim que se prepara a celebrar con nosotros los 20 años de hermandad con Bolivia.
Entramos ahora en la consideración de los variados y exigentes temas que nos corresponde analizar.
APARECIDA NOS CONVOCA
Su realización está a las puertas. Después de un largo camino de preparación llegamos a la celebración de la V Conferencia General del Episcopado de América Latina y El Caribe en Aparecida-Brasil. Irrumpe la fuerza del Espíritu, que nos invita a abrir la mente y el corazón de nuestra Iglesia en el continente. Será, así lo deseamos, un Pentecostés que nos permita una adhesión clara, valiente e irrenunciable a la enseñanza de Jesús Maestro que nos quiere discípulos y misioneros en el hoy de nuestra historia.
El Santo Padre con su presencia alentará y animará nuestras reflexiones y búsquedas dando inicio a los trabajos de este extraordinario acontecimiento con la Eucaristía inaugural del domingo 13 de mayo.
Sin duda viviremos una experiencia inenarrable quienes tendremos la dicha de participar representando a nuestras Iglesias locales, pero será también un gozo comprometedor para todo el Pueblo de Dios que estuvo y está involucrado con sus reflexiones, aportes y oraciones durante todo el tiempo de preparación.
La Iglesia en América Latina tiene una tarea insoslayable, tarea que es a la vez un reto: presentar a Cristo Jesús, Camino, Verdad y Vida, a las generaciones de hoy, que viven procesos de globalización, que conlleva corrientes de secularización, relativismo ético moral y un materialismo práctico generalizado.
Pese a tantas confusiones nos interesa ser hoy Discípulos y Misioneros de Jesucristo que ofrezcan, con claridad, la vida abundante que esperan nuestros pueblos.
UNA PREOCUPACION ESPECIAL
En nuestra asamblea tendremos el privilegio de encarar el diálogo ecuménico y analizar el hecho del abandono que hacen de nuestra Iglesia un buen número de feligreses.
Con sinceridad nos preguntaremos el por qué de las divisiones entre hermanos que profesan la misma fe en Cristo el Señor, cómo responder al llamado del Señor que todos seamos uno, y el por qué muchos católicos carecen del sentido de pertenencia a la comunidad eclesial, conformándose con una práctica religiosa ocasional, rutinaria, sin alma y sin vida.
LAS CONSECUENCIAS DE LAS INUNDACIONES
Como pastores hemos sufrido con nuestro pueblo azotado por las inclemencias climáticas. Aún hoy son miles los hermanos que siguen viviendo en el sufrimiento y la inseguridad, consecuencia de los fenómenos naturales ya conocidos: desastres, raras veces vistos, con pérdidas humanas, de viviendas, de cultivos, de ganado, de medios de subsistencia y fuentes de trabajo.
Tragedia que sin embargo hizo brotar una sobreabundante generosidad tanto internacional como nacional. La solidaridad excepcional, que hemos palpado, manifiesta la riqueza espiritual de nuestro pueblo y su adhesión extraordinaria a la defensa de la vida. Nos alegra constatar que la Buena Noticia del Maestro Jesús empapa la raíz misma de nuestras culturas. La tarea continuará porque aún hay mucho que reconstruir, restaurar, rehacer y sobre todo dotar a los damnificados de los instrumentos de trabajo duradero que eleven su dignidad y su capacidad para superar los efectos de estas inclemencias.
El país requiere políticas de prevención de desastres y construcción de defensivos que aseguren la vida de poblaciones enteras. Hacemos votos para que el dolor humano jamás sea utilizado con fines de propaganda y animamos a quienes trabajan por una solidaridad auténtica para que sigan haciéndolo con entusiasmo generoso.
EL EXODO MASIVO DE HERMANOS NUESTROS
Todos somos testigos cada día de escenas desgarradoras, en aeropuertos y terminales de buses y trenes, de miles de compatriotas que, dejando el país, parten en búsqueda de días mejores para sí y sus familias, decididos a enfrentar una aventura imprevisible que, a veces, comporta humillaciones y explotaciones que denigran la dignidad de la persona humana. Esta migración, entre otros aspectos negativos, crea un grave problema de desintegración familiar, de niños y adolescentes que, confiados a parientes u otras personas, sufren graves consecuencias a nivel afectivo, relacional, educativo y de la formación de su personalidad.
El fenómeno ha tomado el cariz de un verdadero éxodo, que nos tiene que cuestionar como cristianos y como Iglesia, pero también como país. Hay que buscar respuestas, creando fuentes de trabajo con salario digno en Bolivia, con la conciencia de que podemos salir adelante en nuestra propia tierra con el esfuerzo de todos.
También, es indispensable acompañar y brindar servicios a estos hermanos nuestros a través de los consulados bolivianos en los países de acogida, además de entablar diálogos bilaterales con los gobiernos para garantizar condiciones de vida y de trabajo en el respeto de los derechos humanos. Agradecemos a las hermanas Iglesias que en diversos países se prodigan en defensa de los miles de migrantes bolivianos con caridad evangélica.
LA CORRUPCION
Es un mal endémico profundamente arraigado y constantemente condenado, que ensombrece las esperanzas de días mejores y más justos, y mancha la conciencia de sectores tanto públicos como privados. Esta lacra perniciosa no se la puede minimizar ni se la debe tratar de manera irresponsable. El país sabe cuanto perjuicio ha originado la corrupción convirtiéndose en una de las causas principales de la pobreza reinante.
En este campo, es urgente una transformación profunda, en la que aparezca la honestidad, la transparencia, el sentido de justicia y la defensa del bien común. Sólo así podremos esperar que los recursos de la nación lleguen a sus destinatarios, en especial a los sectores empobrecidos de nuestra nación.
LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE
Aún una palabra sobre este hecho que suscitó tantas expectativas en el país. Entramos en la etapa final en medio de incertidumbres que tendrán que despejarse para recrear la esperanza de una Bolivia nueva para todos.
Los plazos son demasiado cortos: sólo la conciencia de que la asamblea piensa en el país, vive para el país y cree en un país creativo, incluyente, generará la capacidad de renunciar a presiones e imposiciones, y dar así el marco jurídico que nos permita caminar hacia días mejores. El bien del país está por encima de todo, pero un país con dignidad y libertad.
Hemos visto a toda Bolivia celebrando la Muerte y Resurrección del Señor con la conciencia de encontrar en su fe la fuerza para avanzar. El Resucitado presente en la historia de Bolivia puede iluminar a los constituyentes en su tarea de elaborar una carta magna. La nación entera confió en sus representantes. Es la hora de devolver la esperanza borrando las confusiones sembradas.
PALABRA FINAL
Hermanos: La Pascua es un llamado a abandonar la violencia. Las violencias y las guerras son una negación de la Pascua. Por eso nos duele profundamente lo que acontece hoy en el Chaco boliviano, una violencia fratricida que ha sumado otro muerto y varios heridos a la larga lista de víctimas que conmueve a la sociedad. La Pascua nos invita a encontrarnos con la vida, a salir de las esclavitudes para abrazarnos a la libertad, a desechar el mal para que el bien se realice en beneficio de todos los bolivianos.
La Pascua, no nos cansaremos de repetirlo, nos apremia. Al igual que los discípulos sentimos alegría por la presencia del Resucitado. Queremos ser sus testigos en el hoy de nuestro país: “Nos toca construir la paz, esa misión extraordinaria nos la dio el Maestro. Hacen falta gestos de paz. Nuestro pueblo tiene derecho a sentir que la Resurrección es paz entre Dios y los hombres, entre la creación y la humanidad, entre los hombres entre sí, entre los pueblos” (Card. Danneels Pascua 2007). Contamos con el soplo del Espíritu que nos dio el mismo Señor.
Busquemos la armonía y la paz cada día en el país. Bolivia merece un futuro sin divisiones y con gran capacidad para articular la diversidad que nos enorgullece. En esta dinámica deseamos que la nueva ley de educación, que pronto se aprobará, recoja los aportes y sugerencias de la Iglesia y otros sectores involucrados en esta temática. Un país avanza solamente cuando tiene una educación que llegue a todos y que forme personas responsables, maduras y libres.
En este contexto pascual, el acontecimiento de Aparecida nos brindará la certeza de que no estamos solos, allí se diseñarán las líneas de nuestro actuar como Iglesia en el Continente de la Esperanza. Ser discípulos y misioneros es un regalo de Dios, pero también una tarea.
Tenemos un modelo, María que reúne a los discípulos, les alienta, les fortalece, escucha la Palabra, la guarda en su corazón y sale presurosa a comunicarla inundada de alegría.
Con esa alegría iniciamos nuestra Asamblea.
Cochabamba, 18 de abril de 2007
Card. Julio Terrazas S.
ARZOBISPO DE SANTA CRUZ
PRESIDENTE DE LA C.E.B.
Cardenal Card. Julio Terrazas S. Arzobispo de Sant (2007-04-20)

