Viernes, 27 de abril de 2007
El Obispo de San Crist?bal de las Casas, Mons. Arizmendi Esquivel en un documento titulado " ?R?quiem por el "M?xico siempre fiel"?", afirma que al aprobar la ley que legaliza el aborto hasta las 12 semanas de gestaci?n, "gan? el imperio de la muerte, el orgullo partidista, la pretensi?n de ser dioses, la insensibilidad hacia el reci?n concebido, el exterminio de inocentes.


?Requiem por el ?M?xico, siempre fiel??



San Crist?bal de las Casas, Chis a 25 de abril de 2007


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A pesar de tantas voces en contra, la mayor?a legislativa del Distrito Federal, con un malabarismo en las palabras para definir que se considera aborto s?lo la interrupci?n del embarazo a partir de la d?cima segunda semana, lo ha despenalizado en las semanas anteriores, como si la vida humana iniciara cuando a ellos se les ocurra.

Argumentan que defienden la vida y el derecho de las mujeres, como si matar a sus propios hijos fuera un acto de justicia social para ellas, sin importar la vida del nuevo ser humano, que inicia desde el momento de la fecundaci?n. Alardean de democr?ticos, pero rechazaron el refer?ndum que miles de ciudadanos solicitaron, conforme a la ley. Se amparan en que, seg?n algunas encuestas, muchos ciudadanos apoyaron su propuesta; sin embargo, el derecho a la vida no se somete a votaci?n, porque no depende del capricho de mayor?as, que tambi?n pueden ser manipuladas, como cuando aclamaban a H?tler para que matara a millones de jud?os. Dicen que defienden el Estado laico y que la Iglesia para nada debe intervenir en estos asuntos, con lo cual demuestran su ignorancia de lo que es la religi?n. Un diputado expl?citamente dijo que eso de la excomuni?n no les quitaba el sue?o, ni les atemorizaba el infierno; varias caricaturas se publicaron en contra del mismo Papa, por decir una palabra al respecto. Eso nos demuestra el verdadero rostro del pa?s.

Con este hecho, as? como con el narcotr?fico y la violencia irrefrenables, con la corrupci?n en todos los niveles, con la injusticia contra los pobres, con el desquebrajamiento de las familias y las uniones entre homosexuales, nos preguntamos qu? qued? de aquella frase del Papa Juan Pablo II, en enero de 1979: ?M?xico, siempre fiel?. ?En verdad somos fieles disc?pulos de Jes?s? ?No habr?a que rezar un r?quiem por ese M?xico de otros tiempos?

JUZGAR

Nos consuela que hay un ?resto fiel?, que permanece firme en su adhesi?n a Cristo y a su Iglesia, y que es mayor?a sobre todo entre las clases pobres. Las mujeres campesinas e ind?genas casi no abortan, a no ser involuntariamente por su misma pobreza, por su desnutrici?n y por falta de cuidados m?dicos. Estos abortos nos duelen en el alma, pero no suceden por ego?smo o crueldad personal de ellas, sino como signo de injusticia de la estructura social. Esta pobreza tambi?n es una contradicci?n con el ?M?xico, siempre fiel?.

?Qu? pensar ante el terrible golpe a la vida de los ni?os que acaban de consumar estos legisladores? Ante todo, que primero est? la ley de Dios, que ordena no matar (cf Ex 20,13), y, como dec?a san Pedro, primero hay que obedecer a Dios que a los hombres (cf Hech 4,19). Aqu? se va a ver qui?n es en verdad cat?lico, qui?n lo es de nombre, qui?n ha renegado de su fe, quiz? por conservar su puesto, por no dejar de percibir el significativo salario que una diputaci?n le significa. Recordemos que ?no se puede servir a Dios y al dinero? (Lc 16,13), pues?la ra?z de todos los males es el af?n de dinero? (1 Tim 6,10).

A pesar de esta liberalizaci?n legal del aborto, que es totalmente inmoral, arbitraria, injusta e inhumana, ning?n creyente en Cristo puede alegar que, por no ser delito civil, ya se puede abortar impunemente. Sigue siendo un pecado grave, penado con la excomuni?n eclesial, si se procura en forma libre y directa, y si en efecto se produce. Su conciencia cargar? siempre esta mancha de sangre, a pesar de que la nieguen y se sientan protegidos por una ley civil inicua. Y en este crimen tienen culpa tanto la mujer como el hombre, y a veces m?s ?ste, porque presiona y obliga a abortar; adem?s de ad?ltero o fornicario, es un asesino. ?Y as? todav?a le tienen confianza para casarse con ?l?

San Pablo, antes de conocer a Cristo, aprob? la muerte a pedradas del di?cono Esteban (cf Hech 8,1). Despu?s, su vida cambi? por completo y reprob? toda clase de maldad, como cuando calificaba a los romanos de ?llenos de toda injusticia, perversidad, henchidos de envidia, de homicidio, enemigos de Dios, ultrajadores, altaneros, fanfarrones, ingeniosos para el mal, insensatos, despiadados, los cuales, aunque conocedores del veredicto de Dios que declara dignos de muerte a los que tales cosas practican, no solamente las practican, sino que aprueban a los que las cometen? (Rom 1,29-32).

Unos legisladores convirtieron esta batalla por la despenalizaci?n del aborto, en una lucha por demostrar que no dependen de la Iglesia Cat?lica, que no les importa ni el Papa, que ceder dar?a la impresi?n de lesionar el laicismo oficial? ?Qui?n gan? y qui?n perdi?? Gan? el imperio de la muerte, el orgullo partidista, la pretensi?n de ser dioses, la insensibilidad hacia el reci?n concebido, el exterminio de inocentes. Gan? un laicismo decimon?nico, que pretende excluir de la pol?tica todo lo que huela a Dios. Lo pens?bamos superado, y que est?bamos avanzando hacia una sana laicidad, con una separaci?n Iglesia-Estado que todos aprobamos; pero nos demuestra su pervivencia.

?Perdi? la Iglesia? Perdi? la ciencia que se basa en la ?tica. Perdieron los derechos humanos, a cuyos organismos parece que esto no les interesa, que no les trae fama. Perdi? la familia. Perdi? la vida. Perdimos todos.

ACTUAR

Los padres de familia, catequistas, sacerdotes, religiosas y obispos, hemos de intensificar nuestros programas educativos sobre estos temas, a partir del encuentro vivo con Cristo, pues cuando lo conocemos, todo cambia. Hay que dar una cristiana educaci?n sexual.

Los m?dicos cristianos y cat?licos que trabajan en los centros oficiales de salud, han de defender su derecho a la objeci?n de conciencia, pues no les pueden obligar a practicar abortos, ya que se har?an responsables de un asesinato criminal, aunque no sea delito civil.

Pedimos a Dios que perdone a los legisladores abortistas y a quienes los han apoyado, porque ?no saben lo que hacen? (Lc 23,34). Y como oraba el di?cono Esteban mientras lo apedreaban: ?Se?or, no les tomes en cuenta este pecado? (Hech 7,60). Oramos por que no acaben como H?tler: encerrados en su soledad, amargados sin esperanza, suicid?ndose. As? acab? tambi?n Judas, quien entreg? a muerte a un inocente, por unas cuantas monedas.

Hay que definirse por ser disc?pulos fieles de Jes?s. Los 46 diputados que aprobaron esta despenalizaci?n, ya demostraron no ser verdaderos seguidores de su Evangelio de vida.


+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo de San Crist?bal de Las Casas
Mons. Felipe Arizmendi Esquivel (2007-04-27)


Publicado por verdenaranja @ 23:07  | Hablan los obispos
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