domingo, 06 de mayo de 2007
HACIA LA V CONFERENCIA DEL EPISCOPADO
LATINOAMERICANO
Aparecida (Brasil) 13 al 31 de mayo de 2007


(Datos sacados de dossier: A Fides)


El tema de la V Conferencia General del CELAM es:

“Discípulos y misioneros de Jesucristo,
para que nuestros pueblos en Él tengan vida.
Yo soy el camino, la verdad y la vida (Jn. 14,6)”.


La petición de los obispos.

En mayo del año 2001 la XXVIII Asamblea General Ordinaria del CELAM, reunida en Caracas, acordó pedir al Santo Padre que aprobase la idea de convocar una V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, con ocasión del quincuagésimo aniversario del CELAM, que se celebraría a fines del año 2005. Con conciencia de la gran fecundidad de las Conferencia Generales anteriores, sobre todo de las Conferencias de Medellín (1968), Puebla (1979) y Santo Domingo (1992), el Consejo Episcopal, que es realmente una familia de Conferencias episcopales, deseaba celebrar una nueva Conferencia General y para ello le pedía al Santo Padre, Juan Pablo II, que aprobase este proyecto. En un principio el primer objetivo era la celebración de los 50 años del CELAM que tuvo lugar en el 2005, pero más tarde pensaron que reunirse sólo para celebrar ese aniversario no era suficiente cuando había tantos problemas en la iglesia en América Latina.
Pocos meses después, Su Eminencia el Cardenal Juan Bautista Re comunicó que el Santo Padre, Benedicto XVI, miraba favorablemente esta idea. En Mayo del año 2005, con ocasión de la Asamblea General siguiente, el Cardenal Juan Bautista Re pidió a los Obispos que reflexionaran sobre el lugar, el temario y la fecha.
En junio del 2005, el Pontífice se reunió con el Presidente del CELAM, el Cardenal Francisco Javier Errázuriz Ossa, Arzobispo de Santiago de Chile, y le presentó el tema del V Conferencia General. En el 2005, el 14 de mayo, recordando el medio siglo de vida del CELAM, Benedicto XVI, subrayó: "Consciente del hecho de que Jesucristo es el centro de la fe católica y que el objetivo de la nueva evangelización es contribuir a hacer que cada persona encuentre a Cristo vivo, el CELAM ha animado intensamente la obra del episcopado latinoamericano para que dé testimonio de lo que significa ser fieles discípulos de Cristo y alimente la propia fe en la escucha de la Palabra de Dios. Desde su fundación, el CELAM ha sido llamado a ofrecer un apoyo particular a la promoción de las vocaciones, para que sean numerosas y santas. Mirando el futuro, el CELAM tendrá que seguir ofreciendo su importante contribución y su decidido apoyo en este campo, para ayudar a descubrir los signos de la llamada y acompañar la respuesta. Deseo igualmente encomendar a la reflexión del CELAM el cuidado de la pastoral de la familia, asediada en nuestro tiempo por graves desafíos, representados por las diversas ideologías y costumbres que minan los fundamentos mismos del matrimonio y la familia cristiana. Se debe poner un acento particular en la catequesis familiar y la promoción de una positiva y correcta visión del matrimonio y la moral conyugal, contribuyendo auténticamente de este modo a la formación de familias cristianas, que se distingan por la experiencia vivida de los valores del Evangelio. Una familia cristiana, verdadera "iglesia doméstica", será también un vivero de abundantes y santas vocaciones”. Más tarde Benedicto XVI recibió el 23 de febrero de 2006 en audiencia al Cardenal Francisco Javier Errázuriz Ossa y al obispo de Reconquista en Argentina, Mons. Andrés Stanovnik, respectivamente Presidente y Secretario General del CELAM para realizar los últimos preparativos.

La V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, no tiene como objeto la discusión o clarificación de temas dogmáticos o disciplinares, sino que nace con un afán netamente pastoral. Es por ello que el fruto principal que se espera de esta gran asamblea es una renovación profunda en la misión evangelizadora de la Iglesia. A ello hace referencia el tema escogido: “Discípulos y Misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos en Èl tengan vida. “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn, 14,6). En ese contexto, como ha señalado recientemente Mons. Odilo Pedro Scherer, Secretario General de la Conferencia de los Obispos de Brasil, los participantes “lanzarán una mirada de discípulos y misioneros de Jesucristo sobre los nuevos desafíos que se plantean a la misión evangelizadora de la Iglesia, para oír la voz de Dios en la voz de los tiempos”.

La Quinta Conferencia está en continuidad temática con las cuatro Conferencias anteriores. La anterior, que se celebró en Santo Domingo (1992) puso un acento fuerte en la persona de Jesucristo vivo y se preguntó cómo comunicarlo a las diversas culturas de nuestros pueblos. En ese sentido, la próxima Conferencia se pregunta sobre la identidad y misión del sujeto que se encuentra con Jesucristo, colocando el énfasis en la misión: «para que tengan vida en Cristo». Este sujeto, discípulo y misionero, que cultiva su identidad y misión en amistad y comunión con Jesucristo, celebra y madura su vocación en la comunidad eclesial, comunidad de discípulos y discípulas, cuya acción está orientada hacia la misión para la vida de nuestros pueblos.

En relación al tema escogido para esta Conferencia General, el Cardenal Errázuriz, en la carta de presentación del Documento de Participación elaborado por el CELAM, narra de manera resumida el iter que siguió su definición. Pocas semanas después de iniciado su pontificado, Benedicto XVI se declaró plenamente de acuerdo con la celebración de la Conferencia General. El día 7 de julio del 2005, recibió al Presidente del CELAM y recibió de sus manos el tema propuesto para la Asamblea: Discípulos y misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos tengan vida. El Santo Padre, aunque se mostró de acuerdo con la proposición, la enriqueció con la expresión “en Él” unida a la cita evangélica, poniendo especial énfasis en esa palabra.

“La vocación misionera del cristiano se hizo presente cada vez con mayor fuerza en la formulación del tema. La Iglesia en América Latina tiene conciencia de haber perdido una gran cantidad de cristianos en el último decenio. Así mismo compara la actitud poco misionera que han tenido los católicos en el pasado, con el ardor misionero de los pentecostales y de las sectas. Quiere aprender de ellos, y vivir un despertar misionero. Cuando se habla de misiones, pensamos en la misiones en el propio país y también en otros países, sobre todo en aquellos a los cuales no ha llegado aún el anuncio de Jesucristo. Queremos que nuestra Iglesia sea permanentemente misionera. Ella es una comunidad de discípulos y misioneros”, afirma el Cardenal Errázuriz.

Comparando este núcleo temático con el tema de las Conferencias Generales anteriores, es fácil descubrir su originalidad. El centro de esta Conferencia no es, en primer lugar, un gran programa: La nueva Evangelización, la cultura cristiana o la promoción humana. Esta Conferencia General se centra en aquella persona bautizada que va a gestar la cultura cristiana, que va a ser evangelizadora y que va a promover a sus hermanos, sobre todo a los más marginales. Es una nueva perspectiva en la línea de la educación de la fe. Se trata de ser y formar discípulos y misioneros de Jesucristo. Por ello, esta Conferencia General del Episcopado no quiere concluir con un mero documento. Quiere preparar la materia de una gran misión continental. Ése ha sido el deseo de los presidentes de las Conferencia Episcopales

Según explicó el P. David Gutiérrez, director de la Oficina de prensa del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), la elección de este tema se debe en gran parte a la perdida de fe que está sufriendo el continente por el ataque y crecimiento continuo de las sectas pero sobre todo por los mismos creyentes. El problema es la debilidad de la fe de los creyentes que ante cualquier propuestas no permanecen firmes en la fe. Por ello el tema está centrado en la persona como creyente y discípulo de Cristo. Según explicó “es evidente que cada región del continente tiene sus problemas particulares y busca soluciones específicas. Pero sí, se observa la existencia de problemáticas y desafíos comunes, que se han puesto también en evidencia en la mayoría de los encuentros desarrollados. Un primer desafío a nivel intra eclesial consiste en aclarar la identidad del creyente, del cristiano católico, ya que muchos de los fallos que se ven en la evangelización actual pasan por una carente identidad de los cristianos y por un escaso compromiso de los mismos.. Es en base a esta consideración por lo que el discipulado se ha sido visto como un tema muy oportuno para esta Conferencia general, porque los Obispos son conscientes del hecho de que, aunque se tengan que afrontar los problemas sociales, políticos y económicos de nuestro continente, estos no encontrarán la solución únicamente por medio de respuestas técnicas, sino con una conversión de los que creen. Junto a este desafío de recobrar la identidad del católico en el continente, hay desafíos históricos y nuevos desafíos nacidos de los cambios de época. Hablamos de desafíos "históricos", en cuánto que son cuestiones ya afrontadas o puestas de relieve en las anteriores conferencias como el de la pobreza creciente, de la inicua distribución de la riqueza, de la marginación de grandes porciones de población, del subdesarrollo de la mayoría de nuestros Países, de la dependencia presente en todos los ámbitos de la vida civil y económica. La referencia a las Conferencias Generales del episcopado latinoamericano y el Caribe de Río de Janeiro, Medellín, Puebla y Santo Domingo es obligatoria para retomar la línea de trabajo programada en estas ocasiones. Pero a estos se suman otros desafíos planteados por el cambio de época como el de la globalización, y también otros relativos a los cambios sucedidos en la sociedad civil y en el papel de la Iglesia en la sociedad. Cambios en la educación, las nuevas perspectivas políticas, el papel de la mujer en la sociedad y en la Iglesia, la familia y otros temas, serán afrontado con fuerza en las reflexiones y en los trabajos de la Quinta Conferencia General".

En palabras del Cardenal Errázuriz, “somos discípulos y misioneros de Jesucristo cuando nuestro testimonio y nuestra misión evangelizadora se realiza verdaderamente por Él, con Él y en Él, que es nuestro Camino, nuestra Verdad y nuestra Vida”. El mismo Cardenal Errázuriz explicando el tema elegido afirmó que “la palabra discípulo es nueva en los documentos del episcopado Latinoamericano. Ha sido poco usada a pesar de que es una palabra central para el cristianismo. Esta palabra subraya que el católico no es solo un objeto ético, con convicciones, titular de autonomía en su vida para transformar la sociedad, sino que el católico es una persona que ha tenido un encuentro con Cristo. Esta expresión tiene una relación de continuidad con la Exhortación post-sinodal “Ecclesia in América”,documento en el que viene definida como línea-guía par la pastoral de toda Latinoamérica “el encuentro con Jesucristo”, con Cristo vivo, camino de conversión, de comunión y de solidaridad en el continente americano. .. Nosotros hoy queremos promover este encuentro con Cristo en los diversos lugares de nuestro continente a fin que muchos puedan llegar a ser sus “discípulos”... Por otra parte no deja de sorprender el hecho de que la inmensa mayoría de los latinoamericanos son personas bautizadas en la Iglesia, pero, sin embargo, su fe no llega a todas las dimensiones, no siempre los bautizados son coherentes con su propia fe”.

Respecto al tema de “Misioneros de Cristo”, el Cardenal afirma que “Misionero es un concepto que en primer lugar responde a una verdad histórica. Latinoamérica ha sido una tierra poco misionera. Ha recibido misioneros de todo el mundo, sobre todo de Europa. En nuestras tierras se pensaba que todos eran católicos y no se sentía la necesidad de ser misionero. Se pensaba que no teníamos las fuerzas para ser misioneros en África o Asia y no se tenía ni siquiera la inclinación par a ser misionero en el propio país. el clero misionero no trabajaba en este campo y los laicos misioneros eran poquísimos. Pero hoy ya no es así. Se ha producido un gran despertar. .. Este desafío está también relacionado con la disminución en los últimos años de aquellos que se profesan católicos y al mismo tiempo, con el crecimiento de las comunidades evangélicas y de las sectas. Se trata de un fenómeno fuerte. La razón de este fenómeno no corresponde al hecho de que las personas quieran alejarse de la iglesia. Pone en evidencia el gran problema de la falta de sacerdotes, misioneros, religiosas y agentes de pastoral para atender a las personas... Es un deber supremo de la Iglesia preocuparse por aquellos que fueron bautizados en la fe de Cristo. Me atrevería a decir que se trata de una “paternidad responsable”. Nadie puede pensar que basta solo con el bautismo y que luego cada uno se arregle como pueda. En definitiva esperamos un gran despertar misionero en todo el continente, fuera y dentro de la Iglesia”.
En palabras del Cardenal Juan Luis Cipriani, Arzobispo de Lima, en le discurso inaugural de un Congreso organizado recientemente en la ciudad de Lima por el Instituto “Vida y Espiritualidad”, “el tema de la V Conferencia General, elegido muy acertadamente, […] pone en el centro a Jesucristo, único Salvador. La Iglesia está llamada, a través de la vida y el testimonio de todos sus miembros a constituir la primicia de la presencia viva de Cristo, es decir sus discípulos. Esta vida de Jesucristo llega a nosotros por iniciativa de Dios y no nuestra.”



Publicado por Desconocido @ 0:24  | Noticias de religión
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