Mi?rcoles, 30 de mayo de 2007
Carta semanal del arzobispo de Valencia Don Agust?n Garc?a-Gasco Vicente.

Mejorar la democracia


Publicada en ?Paraula-Iglesia en Valencia? el 27 de mayo de 2007


El sistema democr?tico otorga legitimidad a los representantes electos. Pero la democracia no es s?lo un sistema de elecci?n basado en la participaci?n de los representados. Supone tambi?n un l?mite a los poderes pol?ticos que no pueden invadir los derechos y libertades leg?timas de los individuos.
Quien act?a como autoridad pol?tica ha de tener presente el fundamento de su acci?n, tanto si se encuentra en el gobierno como si ejerce la oposici?n. Hay cinco aspectos fundamentales que hacen moralmente leg?tima la actuaci?n p?blica: desarrollar la defensa y promoci?n del bien conjunto de los ciudadanos; respetar los derechos humanos de todos sin exclusiones ni discriminaciones; favorecer el ejercicio responsable de la libertad y de la solidaridad de los ciudadanos; proteger las instituciones fundamentales de la vida humana, como son la familia y las asociaciones c?vicas; colaborar con las realidades sociales que favorecen el bienestar material y espiritual de los ciudadanos, entre las que destacan las comunidades religiosas.

La excelencia de la vida pol?tica se encuentra en el servicio al bien com?n que de modo principal realizan los pol?ticos. Por el contrario, el deterioro de la democracia se produce cuando las instituciones pol?ticas centran el objetivo real de sus actuaciones en el bien particular de un grupo, de un partido o de una determinada clase de personas, al servicio del cual tratan de conseguir el poder y de perpetuarse en ?l. En estos casos se desarrollan ideolog?as oficiales para justificar sus intereses, y echan cortinas de humo sobre el concepto del bien com?n, para desarrollar un relativismo moral que ofrece falsas excusas a cualquier actuaci?n.

Frente a esta trampa dial?ctica, la Iglesia recuerda con realismo que cualquier persona de buena voluntad es capaz de distinguir entre el bien y el mal, as? como entre el bien com?n y el individual. El bien com?n es mucho m?s que la suma de los bienes particulares de cada uno, porque es de todos y de cada persona: permanece com?n porque es indivisible y porque s?lo juntos es posible alcanzarlo y acrecentarlo con miras al futuro.

La responsabilidad de los padres y madres de familia por mejorar la vida de sus hijos es un modelo para comprender el trabajo por el bien com?n, que sigue siendo elocuente para la buena pol?tica. El bien com?n es una invitaci?n a actuar desde la inteligencia, la objetividad y la responsabilidad. Hoy, en Espa?a, esta invitaci?n es urgente si queremos considerar y valorar el momento presente con sereno realismo y con sincero esp?ritu de reconciliaci?n y tolerancia, libres de los fantasmas de otras ?pocas. As? lo acabamos de recordar los Obispos en el documento sobre las Orientaciones morales ante la situaci?n actual de Espa?a.

La defensa del bien com?n conlleva la denuncia de quienes lo atacan, especialmente cuando no se respeta el recto funcionamiento de las diferentes instituciones. Para la garant?a de la libertad y de la justicia es especialmente importante el pleno respeto de la autonom?a del poder judicial, de la libertad de los jueces y de sus sistemas de elecci?n y designaci?n. Al poder judicial le corresponde la alta responsabilidad de juzgar las actuaciones de los ciudadanos desde criterios objetivos e independientes, que preserven los valores fundamentales de la convivencia. Si se quiere subordinar su funci?n a las premisas pol?ticas oportunistas, se pone en grave peligro la paz social.

Perjudican la convivencia democr?tica aquellos que desde la esfera pol?tica pretenden invadir todos los ?rdenes de la vida y desarrollar un intervencionismo asfixiante en contra de ?mbitos de decisi?n que corresponden a las personas y a sus familias. Cuando el Estado se auto proclama el primer educador de las conciencias, existen graves riesgos de que se deslice hacia la amenaza totalitaria capaz de penetrar hasta en los ?mbitos m?s ?ntimos y personales.

La calidad de la democracia exige compromiso con el bien com?n. La Iglesia no puede dejar de animar a los cat?licos para que participen en todas las jornadas electorales desde la libertad y la responsabilidad para hacer de la pol?tica un aut?ntico servicio a favor de las personas.

Con mi bendici?n y afecto,

Agust?n Garc?a-Gasco Vicente
Arzobispo
Publicado por verdenaranja @ 23:33  | Hablan los obispos
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