S?bado, 23 de junio de 2007
ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap. -predicador de la Casa Pontificia- a la liturgia del pr?ximo domingo,24 de junio de 2007, Natividad de San Juan Bautista.

Natividad de San Juan Bautista
Isa?as 49, 1-6; Hechos 13, 22-26; Lucas 1, 57-66.80


Juan es su nombre



En el espacio del XII domingo del Tiempo Ordinario, este a?o se celebra la Natividad de San Juan Bautista. Se trata de una fiesta antiqu?sima; se remonta al siglo IV. ?Por qu? la fecha del 24 de junio? Al anunciar el nacimiento de Cristo a Mar?a, el ?ngel le dice que Isabel, su pariente, est? en el sexto mes. Por lo tanto el Bautista deb?a nacer seis meses antes que Jes?s y de este modo se respeta la cronolog?a (el 24, en vez del 25 de junio, se debe a la forma de calcular de los antiguos, no por d?as, sino por Calendas, Idus y Nonas). Naturalmente estas fechas tienen valor lit?rgico y simb?lico, no hist?rico. No conocemos el d?a ni el a?o exacto del nacimiento de Jes?s y por lo tanto tampoco del Bautista. Pero, ?esto qu? cambia? Lo importante para la fe es el hecho de que ha nacido, no cu?ndo ha nacido.

El culto se difundi? r?pidamente y Juan Bautista se convirti? en uno de los santos a los que est?n dedicadas m?s iglesias en el mundo. Veintitr?s papas tomaron su nombre. Al ?ltimo de ellos, al Papa Juan XXIII, se le aplic? la frase que el Cuarto Evangelio dice del Bautista: ?Hubo un hombre enviado por Dios; se llamaba Juan?. Pocos saben que la denominaci?n de las siete notas musicales (Do, Re, Mi, Fa, Sol, La, Si) tienen relaci?n con Juan Bautista. Se obtienen de la primera s?laba de los siete versos de la primera estrofa del himno lit?rgico compuesto en honor al Bautista.

El pasaje del Evangelio habla de la elecci?n del nombre de Juan. Pero es importante tambi?n lo que se escucha en la primera lectura y en el salmo responsorial de la festividad. La primera lectura, del libro de Isa?as, dice: ?El Se?or desde el seno materno me llam?; desde las entra?as de mi madre record? mi nombre. Hizo mi boca como espada afilada, en la sombra de su mano me escondi?; h?zome como saeta aguda, en su carcaj me guard?. El salmo responsorial vuelve sobre este concepto de que Dios nos conoce desde el seno materno:

?T? mis v?sceras has formado,
me has tejido en el vientre de mi madre...
Mi embri?n tus ojos ve?an?.

Tenemos una idea muy reductiva y jur?dica de persona que genera mucha confusi?n en el debate sobre el aborto. Parece como si un ni?o adquiriera la dignidad de persona desde el momento en que ?sta le es reconocida por las autoridades humanas. Para la Biblia persona es aqu?l que es conocido por Dios, aqu?l a quien Dios llama por su nombre; y Dios, se nos asegura, nos conoce desde el seno materno, sus ojos nos ve?an cuando ?ramos a?n embriones en el seno de nuestra madre. La ciencia nos dice que en el embri?n existe, en desarrollo, todo el hombre, proyectado en cada m?nimo detalle; la fe a?ade que no se trata s?lo de un proyecto inconsciente de la naturaleza, sino de un proyecto de amor del Creador. La misi?n de San Juan Bautista est? toda trazada, antes de que nazca: ?Y t?, ni?o, ser?s llamado profeta del Alt?simo, pues ir?s delante del Se?or para preparar sus caminos...?.

La Iglesia ha considerado que Juan Bautista fue santificado ya en el seno materno por la presencia de Cristo; por esto celebra la festividad de su nacimiento. Esto nos ofrece la ocasi?n para tocar un problema delicado, que se ha convertido en agudo a causa de los millones de ni?os que, sobre todo por la terrible difusi?n del aborto, mueren sin haber recibido el bautismo. ?Qu? decir de ellos? ?Tambi?n han sido de alguna manera santificados en el seno materno? ?Hay salvaci?n para ellos?

Mi respuesta es sin vacilaci?n: claro que hay salvaci?n para ellos. Jes?s resucitado dice tambi?n de ellos: ?Dejad que los ni?os vengan a m??. Seg?n una opini?n com?n desde la Edad Media, los ni?os no bautizados iban al Limbo, un lugar intermedio en el que no se sufre, pero tampoco se goza de la visi?n de Dios. Pero se trata de una idea que no ha sido jam?s definida como verdad de fe por la Iglesia. Era una hip?tesis de los te?logos que, a la luz del desarrollo de la conciencia cristiana y de la comprensi?n de las Escrituras, ya no podemos mantener.

Cuando expres? hace tiempo esta opini?n m?a en uno de estos comentarios dominicales, recib? diferentes reacciones. Algunos mostraban gratitud por esta toma de posici?n que les quitaba un peso del coraz?n; otros me reprochaban que entrara en la doctrina tradicional y disminuyera la importancia del bautismo. Ahora la discusi?n est? cerrada porque recientemente la Comisi?n Teol?gica Internacional que trabaja para la Congregaci?n [vaticana] para la Doctrina de la Fe ha publicado un documento en el que afirma lo mismo.

Me parece ?til volver sobre el tema a la luz de este importante documento para explicar algunas de las razones que han llevado a la Iglesia a esta conclusi?n. Jes?s instituy? los sacramentos como medios ordinarios para la salvaci?n. Son, por lo tanto, necesarios, y quien pudi?ndolos recibir, contra la propia conciencia los rechaza o los descuida, pone en serio peligro su salvaci?n eterna. Pero Dios no se ha atado a estos medios. ?l puede salvar tambi?n por v?as extraordinarias, cuando la persona, sin culpa suya, es privada del bautismo. Lo ha hecho, por ejemplo, con los Santos Inocentes, muertos tambi?n ellos sin bautismo. La Iglesia siempre ha admitido la posibilidad de un bautismo de deseo y de un bautismo de sangre, y muchos de estos ni?os han conocido de verdad un bautismo de sangre, si bien de naturaleza distinta...

No creo que la clarificaci?n de la Iglesia aliente el aborto; si as? fuera ser?a tr?gico y habr?a que preocuparse seriamente, no de la salvaci?n de los ni?os no bautizados, sino de los padres bautizados. Ser?a burlarse de Dios. Tal declaraci?n dar?, al contrario, un poco de alivio a los creyentes que, como todos, se cuestionan consternados por la suerte atroz de muchos ni?os del mundo de hoy.

Volvamos a Juan Bautista y a la fiesta del domingo. Al anunciar a Zacar?as el nacimiento de su hijo, el ?ngel le dijo: ?Isabel, tu mujer, te dar? a luz un hijo, a quien pondr?s por nombre Juan; ser? para ti gozo y alegr?a, y muchos se gozar?n en su nacimiento? (Lucas 1, 13-14). Muchos en verdad se han alegrado por su nacimiento, si a la distancia de veinte siglos seguimos a?n hablando de ese ni?o.

Desear?a hacer de esas palabras la expresi?n de un deseo a todos los padres y madres que, como Isabel y Zacar?as, viven el momento de la espera o del nacimiento de un ni?o: ?que tambi?n vosotros pod?is gozaros y alegraros en el ni?o o en la ni?a que Dios os ha confiado y os alegr?is de su nacimiento por toda vuestra vida y por la eternidad!

[Traducci?n del original italiano realizada por Zenit]

(El estudio de la Conmisi?n Teologica Internacional se pude leer en espa?ol aqu?)
Publicado por verdenaranja @ 23:32  | Espiritualidad
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