Lunes, 25 de junio de 2007
INTENCION MISIONERA - Julio: ?Para que, conscientes de su propio deber misionero, todos los cristianos ayuden efectivamente a los que trabajan en la Evangelizaci?n de los pueblos? Comentario a la intenci?n misionera indicada por el Santo Padre a cargo del Padre Vito Prete, PIME, Secretario general de la Pontificia Uni?n Misionera (PUM)

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - La Iglesia es la Comunidad de los hombres y de las mujeres convocados por la Trinidad. Es el Pueblo de Dios, que tiene que dar testimonio y proclamar la salvaci?n tra?da por Cristo. Esta existe para la humanidad. Es una Iglesia que reza, es una Iglesia que anuncia, es una Iglesia que interpreta y, a la luz del Se?or, ilumina y se en el curso de la historia de la humanidad, para llevar a todos los pueblos de la tierra a la salvaci?n final.
Con el bautismo los cristianos ?son consagrados para formar una casa espiritual y un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales y anunciar las maravillas de quien los llam? de las tinieblas a la luz admirable? (LG 10). Entre todos ?existe una verdadera igualdad en lo referente a la dignidad y a la acci?n com?n de todos los fieles para la edificaci?n del Cuerpo de Cristo? (LG 32). Ellos participan en la misma misi?n salv?fica de la Iglesia, a cuyo apostolado todos est?n llamados por el mismo Se?or. Son al mismo tiempo, testimonios vivos e instrumentos de la misi?n, Por los mismos dones que le han sido conferidos, se convierte en testigo e instrumento vivo, a la vez, de la misi?n de la misma Iglesia "en la medida del don de Cristo" (Ef. 4,7) (LG 33)
La responsabilidad de la misi?n es de todos, no est? ligada al sexo, al estado de vida, porque coloca la persona al servicio del Reino de Dios. Cada uno tiene que llevar a la Iglesia y a la edificaci?n del Reino de Dios todo lo que tiene y todo lo que puede hacer. Cada capacidad y potencialidad humana pueden estar puestas al servicio de la misi?n si se las usa en Cristo. La evangelizaci?n a los no cristianos estimula a los cristianos efectivamente a testimoniar la santidad en la realizaci?n de su espec?fica dimensi?n misionera.
La misma, debe ser la ocupaci?n y la preocupaci?n constante de la comunidad cristiana. No puede reducirse solamente a la conclusi?n del compromiso pastoral, sino debe ser su constante horizonte y su paradigma por excelencia. La misi?n, de hecho, abre nuevos horizontes de ministerio, hace reconocer tareas de responsabilidad que tienen las distintas formas de vida cristiana, porque acerca el anuncio de Jesucristo a la historia humana, proyecta la Iglesia en el mundo, la pone en contacto din?mico y salv?fico con las realidades humanas y c?smicas.
Por esto se pide a todos los fieles de no quedar encerrados en una comunidad replegada en s? misma, sino de levantar la mirada sobre el vasto mar del mundo, de tirar las redes para que cada hombre encuentre la persona de Jes?s, que renueva a todos. Es necesario congregar todas las fuerzas eclesiales para este compromiso misionero: las Iglesias locales, los Obispos, los sacerdotes y religiosos, los laicos. Todos tienen que colaborar en sinergia cada uno conservando y autentificando su propia vocaci?n, en comuni?n y corresponsabilidad en la misi?n.? Pues bien, vosotros sois el cuerpo de Cristo, y cada uno de vosotros es una parte de ?l, con su propia funci?n. (Icor 12,27).
Sin embargo no todos est?n dotados de aquella vocaci?n especial de la cual habla el Decreto Conciliar ?Ad Gentes?, y son los misioneros y misioneras que parten hacia otras Iglesias y otros pa?ses para anunciar el Evangelio a los no cristianos y en los ambiente que no tienen como punto de referencia a Cristo. Es m?s su n?mero disminuye. Pero el Esp?ritu suscit? otros sujetos misioneros: son los miembros de las Iglesias locales de los territorios de misi?n, que desarrollan una verdadera actividad de evangelizaci?n, son los sacerdotes y laicos Fidei Donum, son los miles de laicos (individuos o familias) que recorren los caminos del mundo, anunciando el Reino de Dios. Ellos son los testimonios de la radical vocaci?n misionera de toda la Iglesia, que a trav?s de ellos, desciende al lado de cada hombre para llevar la salvaci?n integral de Cristo.
Ellos est?n dispersos entre la gente, como los misioneros de las primeras comunidades apost?licas, Y como aquellas, tambi?n hoy las nuevas comunidades cristianas est?n sometidas a persecuciones, discriminaciones, falta de medios de subsistencia. Seg?n algunos informes son 200 millones los cristianos que arriesgan la persecuci?n en 60 pa?ses, de Asia y ?frica. El martirologio contin?a a ser escrito por tantas personas que en nombre de Cristo y de la justicia son encarcelados, secuestrados, asesinados y padecen hambre y sed. Permanece actual el lamento del Profeta: ?Por causa tuya nos ponen a muerte todo el d?a?.
Las misiones ?son un trabajo de todos?. De hecho se pide a todos tomar parte efectivamente de la difusi?n del Reino de Dios, ayudando a los misioneros y a las Iglesias que ?est?n en las fronteras, con la oraci?n, con el testimonio y con la ayuda econ?mica. Reconociendo que la misi?n es de Dios, es deber nuestro pedir sin cesar al Padre para que ?Venga su Reino? y ?mande operarios a su mies? que anuncien el Evangelio a toda criatura hasta los extremos confines de la tierra. El mensaje cristiano en sus actuales circunstancias de crisis del cristianismo en Occidente ser? convincente solo a trav?s del testimonio de la vida personal y comunitaria de los creyentes, que son el motivo de credibilidad.
En fin, es necesario dar todo el sost?n humano y financiero a los misioneros del Evangelio y a las Iglesias irradiadas en el mundo ?de los gentiles?. Viven en las fronteras antropol?gicas y sociales de la humanidad, donde el drama de la vida es tr?gico y complejo. Es aqu? que la Iglesia tiene que mostrar el rostro del amor de Dios, yendo al encuentro de los hombres que est?n afligidos en el alma y en el cuerpo. (P. Vito Del Prete, PIME) (Agencia Fides 23/6/2007, L?neas: 67 Palabras: 1005)
Publicado por verdenaranja @ 23:43  | Espiritualidad
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios