Viernes, 29 de junio de 2007
Art?culo publicado en el rograma de las FIESTAS SAN JUANITO 2007 - PLAYA DE SAN MARCOS - ICOD DE LOS VINOS

LA ERMITA DE SAN JUAN BAUTISTA DE LA PLAYA DE SAN MARCOS
APUNTE PARA SU HISTORIA DEVOCIONAL Y FESTIVA


La fundaci?n de una ermita en la caleta icodense de San Marcos, hecha realidad en la tercera d?cada del pasado siglo XX, fue consecuencia l?gica de la serie de mejoras y obras mar?timas que desde la centuria anterior ven?an realiz?ndose en la zona promovidas por la corporaci?n municipal. Adelanto que se traduce no s?lo en ci aumento de tr?fico de buques de vapor y de vela, sino tambi?n en el asentamiento de familias ele pescadores lo adoras del n?cleo poblacional, que llegan atra?das por la seguridad que les ofrec?a la caleta como puerto natural de refugio; por la realidad del muelle grande, arruinado por un temporal en el ario 1869, y por la utilidad del denominado muelle chico, cuya construcci?n se inici? en el a?o 1892. Tambi?n por la rampa de servidumbre destinada a resguardar los barcos ele pesca en los d?as de tempestad.

Grupos familiares, venidos de otras zonas costeras de la isla, que van construyendo sus viviendas a ambos lados de la confluencia del barranco del Preceptor con la playa. A ellas, a su agrupamiento, se refiere el cronista de La Voz de Icod en el a?o 1896, al notificar la pronta construcci?n en la caleta de un almac?n destinado al empaquetado de rutas, al puntualizar que "ser? un edificio que embellecer? al ya floreciente caser?o de San Marcos".

Las leg?timas inquietudes festivo-religiosas de este inicial grupo de vecinos se ven solidificadas con el paso de los a?os, m?s a?n en cada v?spera y d?a de San Juan Bautista en los que las gentes del distrito de Ycodcm cumplen con el antiguo ritual del ba?o en la playa y la comida en la arena o en el callao. Las m?sicas y los cantos de las parrandas allanaban la relaci?n. De ello ciaba puntual informaci?n el semanario local La Comarca, por el que tambi?n sabemos que en el almac?n del empaquetado de frutos, pasados algunos a?os, se celebraban la v?spera y el d?a de San Juanito animados bailes al son del acorde?n y las guitarras, corno normal desarrollo de las inquietudes festivas de los vecinos de la zona. No suced?a lo mismo con la manifestaci?n ele las religiosas, reducidas, en el ?mbito cercano al caser?o, a una tosca imagencita del Bautista a la que ofrendaban ramas y llores y le encend?an hogueras en los riscos cercanos. El escaso n?mero de vecinos y su raqu?tica econom?a fueron factores que frenaron y prolongaron en el tiempo su deseo de construir un templo en el entorno playero.

La soluci?n llegar?a, en los a?os veinte del pasado siglo, de la mano de una profunda devota del sagrado Coraz?n de Mar?a, Do?a Elo?sa Luis-Ravelo, y de su voluntad de erigir un templo destinado a su culto. Para ello contaba con el apoyo familiar, en especial con el de su hijo Don Antonino Garc?a, hombre emprendedor vinculado a la parroquial ele San Marcos, en la que ejerci? por muchos a?os como sorchante. Con su reconocido dinamismo vino a materializar los piadosos deseos ele Do?a Elo?sa en un terreno de pertenencia familiar situado en el entorno playero, entre el antiqu?simo pozo de agua dulce y el horno de cal del lado del poniente, en el que, como hoy se ve, culmin? Don Antonino la f?brica de la ermita dot?ndola de retablo con la imagen del Sagrado Coraz?n de Mar?a, titular del templo, y la de San Juan Bautista, que sigue concentrando las leg?timas inquietudes festivo-devocionales de los habitantes de la zona costera de San Marcos, descendientes de aquellas primeras familias que se establecieron y fundaron un modesto caser?o en la playa.
Como un espacio devocional unitario ideado por el entonces arquitecto de la Di?cesis de Tenerife, Antonio Pintor, fue construida la ermita en el a?o 1826. Su arquitectura, retablo y decoraci?n interior de la b?veda quedaron fusionados por el corte neog?tico que el autor les procura, proceder que, al decir del investigador David Mart?n L?pez, "constituye todo un alarde ele formulaci?n arquitect?nica de eclecticismo en Canarias".

La esbeltez de su fachada se impone y encubre las reales dimensiones del recinto sacro, disimuladas, como advierte el citado estudioso, tras la pantalla que conforma la espada?a campanario. "Esta grandilocuencia en el alzado. con agujas vegetarizadas de acacias y flores de lis. se conjuga -dice-con los gui?os del arte contempor?neo y la arbitrariedad (...) El interior adem?s participa de esta misma ret?rica para lo que acondicion? el retablo goticista de madera vista sin policromar, frescos a modo de cortinajes azules con borlones, y la decoraci?n modernista del techo abovedado". Destacando el autor del estudio que seguirnos la participaci?n en ella del pintor gaditano Manuel L?pez. Ruiz, autor de los cuatro cartones con las figuras de los Evangelistas, en los que "supo captar la esencia de cada personaje".

Pronto se convirti? la ermita en reclamo obligado para los devotos de San Juan. A los antiguos rituales del ba?o en el mar y las comidas familiares en la playa el d?a de su fiesta, se agregaron los de la procesi?n y el embarque del santo, y en la noche de la v?spera los caminos de Las Charnecas, San Felipe y Pueblo Nuevo, se iluminaban con el fuego de las hogueras y de los hachitos que, en serpenteante y lenta procesi?n, los recorren cada a?o hasta llegara la ermita.

Juan G?mez Luis-Ravelo
Icod de los Vinos, junio de 2007
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