Acontecer pastoral de una parroquia

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Historia, horarios, fiestas y el acontecer pastoral de la parroquia de El Dulce Nombre de Jesús en La Guancha y de San José en San Juan de la Rambla, ambas en Tenerife, Islas Canarias, España; recopilación de noticias y artículos de interés.
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viernes, 29 de junio de 2007
Entrevista al cantautor Martín Valverde, publicada en la revista "Iglesia Nivariense" MAYO 2007, número 75.

REDES MUSICALES


Carlos Pérez


La iniciativa pastoral era importante, pero la res- nante concierto que hizo vibrar a los asistentes. A su puesta no lo fue menos. El Cantautor Martín Valverde persona y a su música pretendemos acercarles hoy a casi llenó el pabellón Santiago Martín con un emocio- través de Iglesia Nivariense.

P.- ¿Quién es Martín Valverde?

R.- Martín Valverde es un bohemio, cuarentón, chaparrito, que nace en Costa Rica, Centroamérica. Allí estuve 22 años recibiendo formación salesiana y nutriendo mi amor por la música. Este es un país que no tiene ejércitos, por eso hay tantos instrumentos musicales. Mi madre junto con mi hermana fueron las que se encargan de evangelizarme, de darme el mensaje de Dios y de hacerlo muy vivo. A mi me gusta mucho una frase de un poeta que dice: "Patria es infancia". Por eso, cuando regreso a Costa Rica y veo sus montañas, me traslado con facilidad a mi niñez.

A los 22 años parto a México, de hecho el acento que tengo es más "Chavo del 8" que otra cosa. Es en este país donde encuen¬tro el amor de mi vida, Elizabeth. Hace 20 años nos casamos y tenemos 3 hijos. Uno estudiando en España, Martín, que tiene 19 años. Daniela, de 17 y, hace 3 años, Dios nos regaló un chiquitín con parálisis cerebral. Maravilloso el Pablo, mitad Angel, mitad Tiranosaurio (risas).

México se encarga de darme otra visión. Es la cabeza de América latina en muchas cosas. Fue la plataforma que me catapultó hacia Europa. Allí estoy muy a gusto.
Mi trabajo es cantar lo que creo y atreverme a vivirlo, para que valga la pena lo que canto. Me gusta sentirme codo a codo con la Iglesia en toda América latina, Europa, etc. Concre¬tamente, con aquellos tíos que no escarmientan y siguen creyendo en Dios, en el amor a los jóvenes y anuncian-do un mensaje que sigue siendo luz y vida, sin darle un bibliazo a nadie en la cabeza, sim¬plemente evangelizando.

MI TRABAJO,
CANTAR LO QUE CREO
Y ATREVERME A VIVIRLO,
PARA QUE VALGA LA PENA
LO QUE CANTO


P.- ¿Por cuántos países has pasado en estos 25 años de carrera?

R.- Muchos. Toda América latina. Desde el Cabo de Hornos hasta Canadá, haciendo especial énfasis en los latinos hispanos. Aunque curiosamente, mi segunda lengua sea el portugués y mi segundo país de tra¬bajo Brasil, al que quiero mucho.

De este lado del charco, he venido a trabajar a Italia. a la bota, que me la he pateado desde el norte hasta la mafia, abajo (risas). También hemos estado en Portugal y en España, por supuesto. El rato español es diferente, me permite hacer unos conciertos mucho más picarescos, mucho más astutos, con doble filo a la hora de cantar.

P.- En tu página web (www.martinvalverde.com) hablas de cómo era la relación con tu madre, ¿podrías hablarnos de ella?

R.- El chiste es que mamá se da cuenta que me está esperando a la edad de 16 años. Se lleva una gran sorpresa, claro. En ese momento hace una cosa muy propia de ella. Era siempre así..., ya está en el cielo. Se lo cuenta a la única persona con la que podía estar sin que la regañara, a Jesús en la Eucaristía. Se va a estar con El y se puso a hablar diciéndole algo así como: "Aquí estoy Jesús, ¿qué te explico? Ya tú sabes que traigo una vida dentro, voy para adelante, échame una mano. El fruto de mi vientre es más tuyo que mío." Además, le dijo que si era hembra, la pondría Ana, y si era varón le pondría el nombre del santo que tenía al lado. Gracias a Dios era San Martín de Porres. y así me quedé, porque si llega a ser Wenceslao, dónde quedo yo parado.

Muchos años después, trabajando con jóvenes, abordando este tema de la vida, del aborto, etc. les digo a mitad del concierto: "Si mamá hubiera considerado el aborto, hoy no habría concierto, ni mucho menos esta conversación".

P.- ¿Cómo llevas la gran cantidad de trabajo que realizas?
R.- Soy un privilegiado, no me voy a quejar. Dios agarró este burro para entrar a Jerusalén. le gustó y yo lo disfruto mucho.


Ciertamente, hay cosas que se cruzan. Nazco en Costa Rica donde la influencia musical es terrible y crezco con esa influencia. A los 17 ya estaba estudiando la carrera de música, por lo tanto, tenía clarísimo que quería ser músico. Cuando Dios me pescó pensé que me iba a querer para otra cosa. Entonces empecé a desarrollar mi música dentro de la Iglesia. Mis in-fluencias son muy diversas: Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, Les Luthiers, etc. Vi que el resultado era bueno.

Mi intención es sólo echarle una alano a la Iglesia y, como se pesca más con redes que con caña, pues yo tiro la red como Pedro.

P.- ¿La fe ha sido siempre una constante en tu vida o tuvieron que "tirarte del caballo"?

R.- El caso es que me evangelizaron. Alguien tuvo que llegar y fue mi hermana menor. Me habló con un vocabulario tan fuera de base...eso sí, sin agarrarme a Biblia_os. Me dijo: "No te voy a dar más la lata que esta vez. Quiero decirte que Jesús te ama y te quiere para él". Yo era el que tocaba en el coro, el que estaba en colegios salesianos, el que tenía currículum religioso, etc. Me pegué una gran enojada. ¿Cómo se atrevía esta señorita a darme a mí semejante discurso? Pero desde ahí comenzó un proceso maravilloso. Soy producto de la frase de Pablo VI: "A los primeros que hay que evangelizar es a los bautizados". A mí me fascina el pasaje de Isaías que dice: "Si para algo puedes utilizar tu cerebro es para creer en mí".

P.- ¿Es similar la forma que tienen los jóvenes actuales de acercarse a Dios a como lo hiciste tú'?

R.- Los jóvenes funcionan como las moscas. Si hay dulce vienen, pero ese no es el problema. El problema es que no se quedan. Yo creo en el pasaje de las 99 ovejas en el redil y una fuera, pero si revisas la realidad, la verdad es que hay una en el redil y 99 fuera. Nos enojamos porque no vienen, porque no cumplen, pero hay que ir a la trinchera. Entonces, vayamos, no esperemos. Trabajar con jóvenes es duro y da muchos quebraderos de cabeza pero yo, por ejemplo, soy el resultado de que cuando era joven, alguien creyó en mí con mis meteduras de pata, por eso estoy aquí. Hubo personas que me dijeron: Atrévete a ser tú mismo, sé diferente, etc. No sé si serán santos pero me ayudaron.

P.- ¿Cómo fue tu encuentro con Dios?

R.- Mi hermana insistía pero a mí no me interesaba, no dejaba de darle largas, me pasaba lo que a los jóvenes; saben donde está la verdad pero les da un poquito de cosa acercarse. Fue un proceso lento. Mi mayor traba, sinceramente, era la música. Le pedí a mi madre que me dejara estar un año en el conservatorio y ella me puso la condición de que intentara no ser "un músico más". Ese año fue muy especial. Mi madre se curó de un cáncer y en un campamento. después de una evangelización muy seria me desafiaron a encontrar a Jesús. No sé como pasó pero cuando me di cuenta, me encontraba de rodillas, rezándole "oficialmente" a Dios. Le dije que me rendía. Luego empezó a resonar en mí una voz que me decía: Tú ya no tocas, tú ya no cantas, tú ya no mandas, el que hace las tres cosas soy yo. Te he elegido para una guerra fuego contra fuego, y al poco tiempo me vi con mi guitarra frente a miles de jóvenes. Tuve buenos directores espirituales que me recomendaron prudencia. Fue un reto maravilloso.

P.- ¿La música tiene un plus a la hora de evangelizar?

R.- Sin duda. La música se mete como el agua. A todos nos ha pasado que pasamos por alguien que está tarareando una melodía y a los segundos, casi inconscientemente, también la estamos cantando nosotros. El que canta ora dos veces, pero quien canta mal lo hace mal dos veces. La música es arte y te reta a estar continuamente innovando nuevos acordes, nuevas melodías estar a la vanguardia. Pocos tenemos este privilegio de hacer lo que nos gusta.

P.- ¿Cuáles son las convicciones y los deseos que quieres trasladar a los jóvenes?

R.- Primero, que crean en ellos mismos. Ojo, que lo pongo inclusive antes que creer en Dios porque eso ya se lo han dicho muchos antes que yo. Segundo, que se es¬cuchen. Me encanta una frase buenísima de Juan XXlll que dice: "Jóvenes del mundo, piensen en algo, pero piensen". Cincuenta años de esa frase y hoy se explica más que nunca. Tercero, que se acepten. nada de cambios. Y, por último, que se desafíen.

JOVEN,
CREE EN TI
PIENSA,
ACEPTATE
DESAFÍATE


P.- Tienes un hijo con parálisis cerebral y sueles decir que Dios da hijos especia-les a padres especiales. ¿Qué les dirías a aquellos que las experiencias dolorosas de la vida les crean impedimentos para creer en Dios?

R.- Ahora estoy estrenando una canción maravillosa, "Paradoja", que habla precisamente de esto. San Pablo dice que Dios no va a permitir una prueba más allá de tus fuerzas, y cuando oímos esto, respiramos y decimos: menos mal. Lo que pasa es que hay que conocer las fuerzas para saber hasta donde llegar.

Yo doy una respuesta muy ridícula a una frase que suelo oír por ahí: ¿Dónde estaba Dios cuando se lo estaba llevando el tren? Pues ahí, justamente ahí, ¿dónde si no? No hablo desde la teoría. La muerte de mamá, la visita del cáncer, la muerte de mi hermana. crecer sin padre,... pero bueno, si fuera el único... Además, yo soy de la camada de Juan Pablo II que nos enseñó que el sufrimiento tiene dignidad total.
Si alguien me hubiera preguntado hace muchos años: Martín, ¿tú serías capaz de tener un niño especial? Daría la diplomática respuesta de: No, gracias.

Pablillo nació con menos de un kilo, lo pude tener en la palma de mi mano. Peleó mucho. Pablo no camina bien, pero nos enseña a caminar, habla poco pero nos enseña a hablar y a escuchar muchísimo. Estamos en un mundo loco, lo que no nos gusta lo desechamos. Un niño discapacitado viene capacitado para partirte la cabeza. Pero, los que somos padres de un niño especial sabemos que nos metimos en un mundo especial, un mundo de terapias. de avances, donde las pequeñeces son Dios. Un pasito que des es todo un universo. Con las estadísticas en la mano, el 50% de los padres de niños especiales, se divorcian. Con el pretexto del niño, claro.

P.- Pero, ¿cómo se sobrelleva esto?

Pues con la fe, si no fuera por ella, mi mujer, toda una campeona, y yo hubiéramos tirado la toalla hace tiempo.

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