sábado, 30 de junio de 2007
«Nota explicativa» que ha distribuido el sábado, 30 de Junio de 2007, la Oficina de Información de la Santa Sede al publicar la carta de Benedicto XVI a los obispos, a los presbíteros, a las personas consagradas y a los fieles laicos de la Iglesia católica en la República Popular China. La carta puede leerse en italiano, francés, inglés y chino en la página web de la Santa Sede (www.vatican.va).

NOTA EXPLICATIVA



Con la "Carta a los Obispos, a los presbíteros, a las personas consagradas y a los fieles laicos de la Iglesia católica en la República Popular China", que lleva fecha del domingo de Pentecostés, el Papa Benedicto XVI desea manifestar su amor y su cercanía a los católicos que están en China. Lo hace sin duda como Sucesor de Pedro y Pastor de la Iglesia universal.

Del texto resultan dos consideraciones fundamentales: por una parte, un afecto profundo a toda la comunidad católica en China y, por otra, una fidelidad apasionada a los grandes valores de la tradición católica en el campo eclesiológico; por consiguiente una pasión por la caridad y también por la verdad. El Papa recuerda las grandes líneas eclesiológicas del Concilio Vaticano II y de la tradición católica, pero, al mismo tiempo, considera aspectos particulares de la vida de la Iglesia en China, encuadrándolos en una visión teológica amplia.

A - La Iglesia en China en los últimos 50 años

La comunidad católica en China ha vivido intensamente estos últimos 50 años afrontando un camino difícil y doloroso, que no sólo la ha marcado profundamente sino que también la ha llevado a asumir rasgos peculiares que todavía la caracterizan hoy en día.

La comunidad católica sufrió una primera persecución en los años cincuenta con la expulsión de los Obispos y misioneros extranjeros, la encarcelación de casi todos los eclesiásticos chinos y de los responsables de los diversos movimientos laicales, el cierre de las iglesias y el aislamiento de los fieles. Al final de los años cincuenta se crearon organismos estatales como la Oficina para los Asuntos Religiosos y la Asociación Patriótica de los Católicos Chinos, con el fin de guiar y "controlar" todas las actividades religiosas. En 1958 tuvieron lugar las dos primeras ordenaciones episcopales sin el mandato papal, dando inicio a una larga serie de gestos que hieren profundamente la comunión eclesial.

En el decenio 1966-1976, la Revolución Cultural, que tuvo lugar en todo el País afectó violentamente a la comunidad católica, alcanzando también a aquellos Obispos, sacerdotes y fieles laicos que se habían mostrado más disponibles hacia las nuevas orientaciones impuestas por las Autoridades gubernamentales.

En los años ochenta, con las aperturas promovidas por Deng Xiaoping, comenzó un periodo de tolerancia religiosa con algunas posibilidades de movimiento y de diálogo, que permitieron la reapertura de iglesias, de seminarios y de casas religiosas y un nuevo inicio de la vida comunitaria. Las informaciones que provenían de las comunidades eclesiales chinas confirmaban que, una vez más, la sangre de los mártires había sido semilla de nuevos cristianos: la fe había permanecido viva en las comunidades, la mayoría de los católicos había dado un testimonio ferviente de fidelidad a Cristo y a la Iglesia, las familias habían sido en su interior el fulcro de la transmisión de la fe. Sin embargo, en el nuevo clima no faltaron reacciones diferenciadas en el seno de la comunidad católica.

A este respecto, el Papa recuerda que algunos Pastores "no queriendo someterse a un control indebido ejercido sobre la vida de la Iglesia, y deseosos de mantener su plena fidelidad al Sucesor de Pedro y a la doctrina católica, se han visto obligados a recibir la consagración clandestinamente" para asegurar un servicio pastoral a las propias comunidades (n. 8). En efecto, "la clandestinidad"- precisa el Santo Padre – "no está contemplada en la normalidad de la vida de la Iglesia, y la historia enseña que Pastores y fieles han recurrido a ella sólo con el doloroso deseo de mantener íntegra la propia fe y de no aceptar injerencias de organismos estatales en lo que atañe a la intimidad de la vida de la Iglesia" (Ibíd.).

Otros, preocupados sobre todo por el bien de los fieles y con vistas al futuro "han consentido en recibir la ordenación episcopal sin el mandato pontificio, pero después han solicitado que se les acoja en la comunión con el Sucesor de Pedro y con los otros Hermanos en el episcopado" (Ibíd.). El Papa, teniendo en cuenta la complejidad de la situación y deseoso de favorecer el restablecimiento de una plena comunión, ha concedido a muchos de ellos "el pleno y legítimo ejercicio de la jurisdicción episcopal".

Analizando atentamente la situación de la Iglesia en China, Benedicto XVI es consciente de que la comunidad sufre en su interior una situación de fuertes contrastes en los que están implicados fieles y Pastores, pero pone de relieve que esa situación dolorosa no ha sido provocada por posiciones doctrinales, sino que es fruto del "papel significativo que han desempeñado organismos que han sido impuestos como responsables principales de la vida de la comunidad católica" (n. 7). Se trata de organismos cuyas finalidades declaradas, y en concreto la de llevar a efecto los principios de independencia, autogobierno y autogestión de la Iglesia, no son conciliables con la doctrina católica. Esta interferencia ha dado lugar a situaciones verdaderamente preocupantes. Es más, los Obispos y los sacerdotes se han visto muy controlados y coartados en el ejercicio de su oficio pastoral.

En los años noventa, desde varias partes y siempre más frecuentemente, Obispos y sacerdotes se han dirigido a la Congregación para la Evangelización de los Pueblos y a la Secretaría de Estado para poder recibir de la Santa Sede indicaciones precisas sobre la conducta a seguir en algunos problemas de la vida eclesial en China. Muchos preguntaban qué actitud adoptar ante el Gobierno y los organismos estatales puestos al frente de la vida de la Iglesia. Otras peticiones se referían a problemas estrictamente sacramentales como la posibilidad de concelebrar con Obispos que habían sido ordenados sin el mandato pontificio o de recibir los sacramentos de sacerdotes ordenados por esos Obispos. Por último, algunos sectores de la comunidad católica se encontraban desorientados ante la legitimación de numerosos Obispos que habían sido consagrados ilícitamente.

Además, la ley sobre el registro de lugares de culto y la exigencia estatal del certificado de pertenencia a la Asociación Patriótica han suscitado nuevas tensiones y ulteriores interrogantes.

Durante aquellos años, el Papa Juan Pablo II se ha dirigido varias veces con mensajes y llamamientos a la Iglesia en China invitando a todos los católicos a la unidad y a la reconciliación. Las intervenciones del Santo Padre han sido bien acogidas, creando una pasión por la unidad, pero las tensiones con las Autoridades y dentro de la comunidad católica, por desgracia, no han disminuido.

Por su parte, la Santa Sede ha dado indicaciones sobre varios problemas, pero el pasar del tiempo y el surgir de nuevas situaciones cada vez más complicadas exigían volver a considerar toda la materia con el fin de ofrecer una respuesta lo más precisa posible a las peticiones y dar a conocer orientaciones seguras para la actividad pastoral en los años venideros.

B - Iter histórico de la Carta pontificia
Las diversas problemáticas que parecen caracterizar más de cerca la vida de la Iglesia en China durante estos últimos años, fueron analizadas amplia y atentamente por una Comisión restringida, establecida con este fin y compuesta por algunos expertos y por aquellos que en la Curia Romana siguen la situación de la comunidad católica en China. Cuando el Papa Benedicto XVI decidió convocar para los días 19 y 20 de enero de 2007 una reunión en la que participarían también varios eclesiásticos chinos, la mencionada Comisión se encargó de preparar un documento con el fin de favorecer la discusión sobre los diversos puntos, recoger indicaciones prácticas de los participantes y presentar algunas posibles orientaciones teológico-pastorales para la comunidad católica en China. Su Santidad, que participó benévolamente en la última sesión de la reunión, decidió, entre otras cosas, dirigir una carta suya a los Obispos, a los presbíteros, a las personas consagradas y a los fieles laicos.

C - Contenidos de la Carta
"Sin pretender tratar todos los detalles de problemas complejos bien conocidos por vosotros", escribe Benedicto XVI a los católicos chinos, "quisiera con esta Carta ofrecer algunas orientaciones sobre la vida de la Iglesia y la obra de evangelización en China, para ayudaros a descubrir lo que el Señor y Maestro, Jesucristo, [...] quiere de vosotros" (n. 2). El Papa retoma algunos principios fundamentales de la eclesiología católica para iluminar los problemas más importantes, consciente de que la luz de esos principios podrá ayudar a afrontar las diversas cuestiones y los aspectos más concretos de la vida de la comunidad católica.

Manifestando viva alegría por la fidelidad que los católicos en China han mostrado en estos últimos cincuenta años, Benedicto XVI vuelve a afirmar el valor inestimable de sus sufrimientos y de la persecución sufrida a causa del Evangelio y dirige a todos un llamamiento a la unidad y a la reconciliación. Consciente de que la plena reconciliación "no podrá realizarse de un día para otro", recuerda que este camino "está apoyado por el ejemplo y la oración de muchos ‘testigos de la fe’ que han sufrido y han perdonado, ofreciendo su vida por el futuro de la Iglesia católica en China" (n. 6)

En este contexto, resuenan todavía con validez las palabras de Jesús "Duc in altum" (Lc 5,4). Es una expresión que "nos invita a recordar con gratitud el pasado, a vivir con pasión el presente y a abrirnos con confianza al futuro". En efecto, en China, como en el resto del mundo "la Iglesia está llamada a ser testigo de Cristo, a mirar hacia adelante con esperanza y a tomar conciencia – en el anuncio del Evangelio – de los nuevos desafíos que el Pueblo chino tiene que afrontar" (n. 3). "También en vuestro País", recuerda el Papa, "el anuncio de Cristo crucificado y resucitado, será posible en la medida en que con fidelidad al Evangelio, en comunión con el Sucesor del Apóstol Pedro y con la Iglesia universal, sepáis poner en práctica los signos del amor y de la unidad" (Ibíd.).

Al afrontar algunos problemas más urgentes que resultan de las peticiones que Obispos y sacerdotes dirigen a la Santa Sede, Benedicto XVI ofrece indicaciones sobre el reconocimiento de eclesiásticos de la comunidad clandestina por parte de las Autoridades gubernamentales (cfr. n. 7) y subraya muy claramente el tema del Episcopado chino (cfr. n. 8), refiriéndose en particular a lo que concierne al nombramiento de Obispos. Tienen un significado particular también las orientaciones pastorales que el Santo Padre da a la comunidad, subrayando en primer lugar la figura y la misión del Obispo en la comunidad diocesana: "nada sin el Obispo". Ofrece además indicaciones para la concelebración eucarística e invita a crear los organismos diocesanos previstos por las normas canónicas, sin omitir algunas indicaciones sobre la formación de los presbíteros y la vida de la familia.

Por lo que se refiere a las relaciones de la comunidad católica con el Estado, Benedicto XVI, con tono sereno y respetuoso, recuerda la doctrina católica, reiterada también por el Concilio Vaticano II. Además, manifiesta el deseo sincero de que se avance en el diálogo entre la Santa Sede y el Gobierno chino para poder llegar a un acuerdo sobre el nombramiento de Obispos, al pleno ejercicio de la fe de los católicos mediante el respeto de una auténtica libertad religiosa, y a la normalización de las relaciones entre la Santa Sede y el Gobierno de Pekín.

Por último, el Papa revoca todas las facultades y las directrices de carácter pastoral, pasadas y recientes, que han sido concedidas por la Santa Sede a la Iglesia en China. Las nuevas circunstancias de la situación general de la Iglesia en China y las mayores posibilidades de comunicación permiten ahora a los católicos seguir las normas canónicas generales y, si es necesario, recurrir a la Sede Apostólica. En cualquier caso, los principios doctrinales que inspiraban las mencionadas facultades y directrices tienen ahora una nueva aplicación en la directrices contenidas en la presente Carta (cfr. n. 18).

D - Tono y perspectivas de la Carta
Benedicto XVI, con inspiración espiritual y con un lenguaje eminentemente pastoral, se dirige a toda la Iglesia que está en China. Su intención no es crear situaciones de áspera confrontación con personas o grupos particulares: él, aunque se pronuncia sobre algunas situaciones críticas, lo hace con mucha comprensión por los aspectos contingentes y a las personas implicadas, si bien recordando con extrema claridad los principios teológicos. El Papa desea invitar a la Iglesia a una fidelidad más profunda a Jesucristo y recuerda a todos los católicos chinos la misión de ser evangelizadores en el contexto concreto actual de su País. El Santo Padre mira con respeto y profunda simpatía la historia antigua y reciente del gran Pueblo chino y se muestra, una vez más, dispuesto al diálogo con las Autoridades chinas, consciente de que la normalización de la vida de la Iglesia en China presupone un diálogo franco, abierto y constructivo con las Autoridades. Benedicto XVI, al igual que su predecesor, Juan Pablo II, está firmemente convencido que esta normalización ofrecerá una contribución sin par a la paz del mundo, creando así una tesela insustituible en el gran mosaico de la convivencia pacífica entre los pueblos.

[Traducción del original italiano distribuida por la Oficina de Información de la Santa Sede]
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VATICANO - Del 4 al 25 de Octubre del 2009 la Segunda Asamblea Especial para el África del Sínodo de los Obispos

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - El Santo Padre Benedicto XVI estableció la Segunda Asamblea Especial para el África del Sínodo de los Obispos que se desarrollará en el Vaticano del 4 al 25 de Octubre del 2009. El tema es el siguiente: “La Iglesia en África al servicio de la reconciliación, de la justicia y de la paz”. “Vosotros sois la sal de la tierra... Vosotros sois la luz del mundo” (Mt 5, 13.14). (S.L.) (Agencia Fides 28/6/2007: Líneas: 8 Palabras: 95)
Publicado por Desconocido @ 23:30  | Noticias de religión
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Día 29 de Junio
San Pedro y San Pablo, apóstoles>

A la grandeza y la felicidad por la obediencia



En la Solemnidad, en que celebramos a los apóstoles Pedro y Pablo, columnas de la Iglesia, podemos fijarnos en el ejemplo de fidelidad leal a Jesucristo que brilla sobremanera en estos dos hombres. Ellos quisieron que su vida no fuera sino lo que el Hijo de Dios determinara. Podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que todo el interés de Pedro y de Pablo, aun siendo de caracteres bien distintos, según se muestra con evidencia en los relatos del Nuevo Testamento, fue identificarse con el querer de Cristo; es decir, obedecerle. El máximo deseo de cumplir en detalle la voluntad de Jesús, identifica, en ese sentido, a ambos Apóstoles; y no sólo a ellos, sino a todos los santos, pues, ninguno puede serlo al margen de la voluntad de Dios.

Cuando parece que un cierto ideal de la persona consistiría en desenvolverse en la vida guiado únicamente con el propio criterio, sin más punto de referencia que el parecer personal; cuando bastantes consideran definitivas sus opiniones, y suficientes –por ser suyas– para configurar su vida del mejor modo posible, la Iglesia –Nuestra Madre–, nos ofrece para edificación de todos los fieles, el consejo de la obediencia. Cuantos deseamos conducirnos con la segura esperanza de la Vida Eterna, no lo haremos de acuerdo con nuestro parecer, ya que la Eterna Bienaventuranza no es un proyecto humano. Comprendemos, para empezar, que no es decisión del hombre nuestra existencia en este mundo, ni la Vida Eterna que nos aguarda en intimidad con Dios, que conocemos sólo por Revelación: vivimos una existencia divina en un mundo de Dios.

Pedro, habiendo sabido del extraordinario poder y majestad de Jesucristo, se mantiene inamoviblemente fiel al Maestro, cuando bastantes le abandonan porque no comprenden sus palabras. Señor, ¿a quién y iremos? –le responde–, Tú tienes palabras de Vida Eterna. Así se expresa Pedro, el Príncipe de los Apóstoles, en el crítico momento de la fe en Jesús, que anunciaba la Eucaristía. Para muchos fue el momento de la deslealtad. Cuando aparecen haber perdido sentido los milagros realizados; cuando su vida admirable y sus palabras, cargadas de autoridad, no significan nada para la mayoría, Pedro confía aún en Jesús. Su persona será para él siempre merecedora de toda confianza: hay que creerle siempre y obedecerle. El criterio de Cristo tendrá en todo momento para este apóstol una autoridad absoluta. Las palabras de Jesús y sus deseos tienen mucha más fuerza para él que sus propios pensamientos.

De manera semejante se manifiesta Pablo, el Apóstol de las Gentes. A partir de su asombrosa conversión, su vida entera queda vertebrada por la persona de Jesucristo. Para mí, vivir es Cristo, declara. Tened los mismos sentimientos de Cristo Jesús, pide a sus fieles de Filipo. Poco interés tenía para San Pablo autoafirmarse en esta vida. Lo único que vale verdaderamente la pena es ser como su Señor, vivir la vida de Cristo. Hasta llegar a decir, con un santo orgullo: ya no soy yo quien vive, que es Cristo quien vive en mí. En poco tenía, pues, los planes personales, las propias ilusiones y proyectos –por muy suyos que fueran–, si eran diferentes a los imperativos divinos que movían toda su persona.

Parece muy claro, por lo demás, que la mayor hazaña o reflexión de cualquier hombre, por decisiva que parezca, no pasa, en la práctica, de ser algo necesariamente destinado a la caducidad, como caduco es el mismo hombre que ahora contemplamos. Ni siquiera en este mundo vale la pena ilusionarse con triunfos sonados, que son muy pocos, como pocos son las mujeres y los hombres que han pasado a la historia. En cambio, identificados con Dios, que en Jesucristo nos hace posible conocer su voluntad, aunque tengamos poca relevancia para el acontecer humano, nos hacemos eternos e inapreciablemente valiosos de modo objetivo; con un valor que trasciende la valoración humana –en el fondo poco relevante–, mientras somos valiosos para la divinidad.

Obediencia: que en nosotros se haga Su Voluntad: hágase Tu voluntad en la tierra como en el Cielo, rezamos con la oración que Cristo nos enseñó. Pidámosle que tengamos por más decisivo, no tanto hacer lo que queremos, cuánto lo que Él quiere; firmemente convencidos de que no nos hace mejores ni más grandes en la vida salirnos con "la nuestra", sino que Dios se salga con "la suya" en nosotros. Comprobaremos además, a partir de esta docilidad, que nos va mejor en las relaciones interpersonales. Guiados sólo por nuestros intereses, que con demasiada frecuencia son egoístas, tenemos –por desgracia– sobrada experiencia de la sociedad tensa que en ocasiones hemos de soportar. También para lograr una convivencia grata y en paz, nos conviene dejarnos conducir por los mandamientos de nuestro Creador. Siendo el autor del hombre, posee la ciencia exacta –la ley moral que descubrimos en buena medida con nuestra razón– para el más correcto desenvolvimiento de su criatura humana.

El hombre más feliz y perfecto es aquel en quien mejor se cumple la voluntad de nuestro Creador y Señor. Así es nuestra Madre la más maravillosa de las criaturas: hizo en mí cosas grandes el que es Todopoderoso, puede afirmar. Implorando su asistencia maternal sabremos imitarla.



Publicado por Desconocido @ 23:25  | Espiritualidad
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Día 1 de Julio
XIII Domingo del Tiempo Ordinario



La suave y fuerte exigencia divina



Entre los diversos detalles que, para nuestra edificación, nos brinda este fragmento del evangelio de san Lucas, podemos detenernos hoy en la exigencia e intransigencia con que se expresa Nuestro Señor, cuando se trata de tomarse en serio su seguimiento. El Reino de Dios, que vino Jesús a ofrecer a los hombres, no es algo de relativa importancia, como lo que depende de nuestra iniciativa. No nos es posible que imaginemos su grandeza y su esplendor. Ninguna inteligencia puede soñar con una realidad de más categoría. Ni que decir tiene, pues, que tiene una capacidad de satisfacernos que supera por mucho nuestras más audaces expectativas.

Por otra parte, además, el Reino de Dios en cuanto destino para los hombres, es el único sentido de nuestra vida. Hemos sido creados para Dios: cada aspecto específicamente humano de nosotros mismos, sólo tiene su completa realización en íntima unión con la divinidad. Por eso, el hombre está condenado a la infelicidad mientras no orienta su existencia hacía Dios. Y nadie, posiblemente, como san Agustín lo expresó de modo más claro y sintético: nos hiciste, Señor, para ser tuyos y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti. Él mismo insiste en la misma idea, mostrando la experiencia cotidiana de insatisfacción de todo ser humano mientras no tiende decididamente hacia su único verdadero fin que es Dios: el corazón del hombre puede ocuparse con muchas cosas, pero no puede colmarse; porque quien es capaz de Dios sólo queda satisfecho con Dios.

Por tanto, la misión de Jesús y la de los que –como Él– difundieran el Evangelio, no podía ser una tarea que se emprendiera con poco empeño, o como dedicando los ratos libres. La vida de Cristo está claramente marcada por la exigencia heroica, y del mismo modo deben ser heroicos sus apóstoles. Lo advierte de modo taxativo a uno, que parecía dispuesto a acompañarle en el trabajo evangelizador: había de tener en cuenta que Él no tiene donde reclinar la cabeza. La vida que le esperaba a su lado no puede ser buscar el confort, como hacen siguiendo su instinto los animales: tan apremiante es la tarea que no queda nunca tiempo para pensar en la propia comodidad.

Por lo mismo, si Él llama, ningún sentido tiene poner condiciones. Nadie nos puede conocer como Jesús: sabe los problemas de cada uno, las dificultades y facilidades para el trabajo de nos espera en su servicio, y hasta las circunstancias concretas de todo tipo, que a cada uno le tocará sufrir al extender el Reino Dios. No espera Dios de ninguno más de lo que somos capaces de darle y, por lo demás, no conviene dejar a la imaginación que sugiera dificultades sin cuento. Por el contrario, es más objetivo pensar como san Pablo: todo lo puedo en Aquel que me conforta. El cristiano comprometido seriamente en propagar el Evangelio es, en efecto, capaz de muchísimo más de lo que imagina, porque puede afirmar, también con el Apóstol, no soy yo, sino la Gracia de Dios conmigo.

Consideremos también que el mismo Jesús, que no quiere castigar sin más a los samaritanos que no le quisieron brindar hospedaje, se muestra intransigente, sin embargo, con quien todavía añora de algún modo el pasado, habiendo decidido entregarse a la extensión de su Reino: Nadie que pone su mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios, afirma con rotundidad. Echar de menos una vida regalada, es desde luego una tentación real. Real y permanente sobre todo para cuantos, en medio del mundo y débiles como somos, no queremos ser mundanos, sino imitadores fieles de la conducta del Señor. Atrás quedan, para cualquier apóstol de nuestros días, la desocupación y el descanso por el descanso, la diversión como objetivo primordial, el esfuerzo de hoy con el fin de asegurar un mañana despreocupado, y, evidentemente, el cálculo en el servicio a los demás porque lo primero serían las propias cosas.

Como siempre, una mirada a la Madre de Dios nos ayuda a entender, mejor todavía, el tipo de exigencia –suave e intransigente a la vez– que debemos asumir para ser consecuentes con la inmensa grandeza y esplendidez del amor que Dios nos tiene. A Ella, que también es Madre nuestra, nos encomendamos tranquilos: jamás se ha oído decir que abandone a sus hijos.


Publicado por Desconocido @ 23:19  | Espiritualidad
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ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap. -predicador de la Casa Pontificia- a la liturgia del domingo, 1 de Julio de 2007.


XIII Domingo del Tiempo Ordinario (C)
I Reyes 19, 16b.19-21; Gálatas 4, 31 - 5,1,13-18; Lucas 9, 51-62


«Deja que los muertos entierren a sus muertos»



El pasado abril se publicó el libro de Benedicto XVI «Jesús de Nazaret». He pensado comentar algunos de los próximos evangelios dominicales teniendo en cuenta reflexiones del Papa. Ante todo, alguna mención sobre el contenido y el objetivo del libro. Éste se ocupa de Jesús en el período que va desde el bautismo en el río Jordán hasta el momento de la transfiguración, esto es, desde el inicio de su ministerio público hasta su epílogo. Un volumen sucesivo, si Dios –confía el Papa- le da fuerzas y tiempo suficiente para escribirlo, se ocupará de los relatos de la muerte y resurrección, así como de las narraciones de la infancia, que se han quedado fuera de este primer volumen.

El libro presupone la exégesis histórico-crítica y se sirve de sus resultados, pero quiere ir más allá de este método, contemplando una interpretación propiamente teológica, esto es, global, no sectorial, que tome en serio el testimonio de los evangelios y de las Escrituras, como libros inspirados por Dios.

El objetivo del libro es mostrar que la figura de Jesús que se alcanza por tal vía «es mucho más lógica y, desde el punto de vista histórico, también más comprensible que las reconstrucciones con las que nos hemos tenido que enfrentar en las últimas décadas. Sostengo –añade el Papa- que precisamente este Jesús –el de los Evangelios- es una figura históricamente sensata y convincente».

Es muy significativo que la opción del Papa de atenerse al Jesús de los Evangelios encuentre una confirmación en las orientaciones más recientes y autorizadas de la propia crítica histórica, como en la obra monumental del escocés James Dunn («Christianity in the Making»), según el cual «los evangelios sinópticos atestiguan un modelo y una técnica de transmisión oral que han garantizado una estabilidad y una continuidad en la tradición de Jesús mayores que las que, desde ahí, se han imaginado generalmente».

Pero pasemos al pasaje evangélico del XIII domingo del Tiempo Ordinario. Refiere tres encuentros de Cristo en el curso del mismo viaje. Concentrémonos en uno de estos encuentros: «A otro [Jesús] dijo: "Sígueme". Él respondió: "Déjame ir primero a enterrar a mi padre". Le respondió: "Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios"».

El Papa, en su libro, comenta el tema aquí implícito de las relaciones de parentesco en diálogo con el rabino judío americano Jacob Neusner. Neusner ha escrito un libro («A Rabbi Talks with Jesus») en el que se imagina entre los presentes cuando Jesús hablaba a la multitud, y explica por qué, a pesar de su gran admiración por el Maestro de Nazaret, no habría podido ser su discípulo. Uno de los motivos es precisamente la postura de Jesús respecto a los vínculos familiares. En varias ocasiones, afirma el rabino, Él parece invitar a transgredir el Cuarto Mandamiento –que dice: «Honrarás a tu padre y a tu madre»-. Pide, como hemos oído, renunciar a acudir a sepultar al propio padre y en otro lugar dice que quien ama al padre o a la madre más que a Él, no es digno de Él.

A estas objeciones se responde de costumbre apuntando otras palabras de Jesús que afirman con fuerza la permanente validez de los vínculos familiares: la indisolubilidad del matrimonio, el deber de asistir al padre y a la madre. El Papa, en cambio, en su libro da una respuesta más profunda e iluminadora a esta objeción que no es sólo del rabino Neusner, sino también de muchos lectores cristianos del Evangelio. Él parte de una palabra de Jesús. A quien le anunciaba la visita de sus parientes, Él respondió un día: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?... Todo el que cumpla la voluntad de mi Padre celestial, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre» (Mt 12, 49-50).

Jesús no deroga con ello la familia natural, pero revela una nueva familia en la que Dios es padre y los hombres y las mujeres son todos hermanos y hermanas, gracias a la común fe en Él, el Cristo. ¿Tenia derecho a hacer esto?, se pregunta el rabino Neusner. Esta familia espiritual existía ya: era el pueblo de Israel unido por la observancia de la Torá, o sea, la Ley mosaica. Sólo para estudiar la Torá se permitía a un hijo dejar la casa paterna. Pero Jesús no dice: «Quien ama a su padre o a su madre más que la Torá, no es digno de la Torá». Dice: «Quien ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí». Se pone a sí mismo en el lugar de la Torá, y esto puede hacerlo sólo quien es superior a la Torá y superior a Moisés, que la ha promulgado.

El rabino judío tiene razón, según Benedicto XVI, al concluir: «Sólo Dios puede exigir de mí cuanto Jesús pide». La discusión sobre Jesús y los vínculos de parentesco (como aquella sobre Jesús y la observancia del sábado) nos lleva así, observa el Papa, al verdadero núcleo de la cuestión, que es saber quién es Jesús. Si un cristiano no cree que Jesús actúa con la autoridad misma de Dios y que es Él mismo Dios, entonces hay más coherencia en la postura del rabino judío que rechaza seguirle que en la suya. No se puede aceptar la enseñanza de Jesús si no se acepta también su persona.

Saquemos también alguna enseñanza práctica del debate. La «familia de Dios», que es la Iglesia, no sólo no está contra la familia natural, sino que es su garante y promotora. Lo vemos hoy. Es una lástima que algunas divergencias de opiniones en el seno de la sociedad actual sobre cuestiones ligadas al matrimonio y a la familia impidan a muchos reconocer la obra providencial de la Iglesia a favor de la familia, y se la deje frecuentemente sola en esta batalla decisiva para el futuro de la humanidad.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit]


Publicado por Desconocido @ 23:10  | Espiritualidad
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El obispo de la Diócesis de Tenerife, Bernardo Álvarez, bendijo y colocó ayer la primera piedra de los trabajos de rehabilitación del histórico edificio, que ejecutará la empresa Víctor Rodríguez e Hijos en un plazo de 20 meses.


(EL DÍA, 30 - VI, d. BARBUZANO, La Laguna) El prelado nivariense, Bernardo Álvarez, presidió ayer el acto solemne de colocación de la primera piedra de los trabajos de rehabilitación del Obispado, mostrando su alegría las autoridades presentes por la llegada de este histórico momento, que, según destacaron algunos de los presentes en el acto, se plasmó hasta en la naturaleza, ya que los naranjos y los rosales con los que no pudo el fuego mostraron el fruto de su rebrote, es decir, pequeñas naranjas y rosas de varios colores.

El acto contó con la asistencia, entre otros, de la alcaldesa, Ana Oramas; el presidente del Cabildo Insular de Tenerife, Ricardo Melchior; el director general de Centros e Infraestructuras del Gobierno de Canarias, Francisco Javier García Amador, y el editor y director de EL DÍA, José Rodríguez Ramírez.

El director Francisco Javier García Amador destacó "el logro importante que supone la recuperación de este edificio que, aparte del valor patrimonial, tiene un carácter funcional por su actividad diaria, por lo que hemos apoyado sentimental y económicamente la obra de este edificio tan emblemático".

La alcaldesa, Ana Oramas, señaló que "hoy es un día de alegría para La Laguna, en contraposición con la mañana en que se quemó el Obispado y la ciudad lloró, lloramos todos y lloró Canarias. Agradecemos la ayuda económica de todos porque el sentimiento fue general, por entender que el patrimonio es de todos y forma parte de la historia viva de una ciudad de más de 5 siglos de antigüedad. Esperamos vernos pronto comenzando las obras de la Catedral y de las ruinas de San Agustín".

El presidente del Cabildo tinerfeño, Ricardo Melchior, agradeció al director de este periódico, José Rodríguez Ramírez, haber encabezado, junto con la empresa Cointe, la campaña para recaudar fondos para rehabilitar el Obispado. "Iniciamos -añadió- la obra en un tiempo récord porque ha habido mucho trabajo e ilusión. Volveremos a encontrarnos pronto en este edificio".

El obispo, Bernardo Álvarez, invitó a sentarse en la mesa presidencial a José Rodríguez Ramírez, quien dijo: "Agradezco esta deferencia. En estos momentos siento una alegría interior muy fuerte, mientras que el día del incendio hubo lágrimas interiores porque desaparecía una joya de la historia de Tenerife. Espero que dentro de 20 meses podamos cantar un aleluya cuando el Obispado vuelva a estar en el corazón de todos los laguneros y tinerfeños".

En un hueco abierto en el suelo del Obispado fue colocada, por Ricardo Melchior, una caja que contenía una piedra quemada del edificio, un trozo de tea, una síntesis del proyecto, varias monedas de euro, ejemplares de la prensa local, y copias del convenio y del contrato de adjudicación de la obra.

El obispo, Bernardo Álvarez, revestido de alba, estola y mitra, bendijo la primera piedra y muros del edificio con agua bendita proveniente de un gánigo, en el que mojó un ramo de romero. Bernardo Álvarez cumplió ayer el segundo aniversario de su nombramiento como obispo, que fue dado a conocer por la Conferencia Episcopal. Durante el acto de ayer imploró la ayuda de Dios "para que la obra llegue al fin deseado y proteja a los obreros".

El deán Julián de Armas dirigió el ceremonial y el canciller y secretario general de la Diócesis, Norberto García Díaz, leyó un acta que decía, entre otras cosas, que se imploraba la ayuda de Dios para la obra, por "ser la piedra angular de todo cuanto existe".
Publicado por Desconocido @ 23:06  | Noticias de religión
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Acta de la primera piedra para el comiemzo de las obras de reconstrucción del obispado de Tenrife colocada el 29 de Junio de 2007 por el obispo diocesano Don Bernardo Álvarez Afonso.

En el nombre de la Santísima Trinidad

Amén


EN el Pontificado de Su Santidad el Papa Benedicto XVI, Pastor de la Iglesia Universal; siendo Obispo de S. Cristóbal de La Laguna el Excmo. y Rvdo. Sr. Don Bernardo Álvarez Afonso; reinando en España S.M. el Rey Don Juan Carlos I; siendo Presidente en funciones del Gobierno de Canarias el Excmo. Sr. Don Adán Martín Menis y Alcaldesa de este municipio de La Laguna la Excma. Sra. Doña Ana María Oramas González Moro. Hoy día veintinueve de Junio del año del Señor de dos mil siete, el Obispo de la Diócesis bendice y coloca solemnemente la Primera Piedra de las Obras de Rehabilitación de la Sede del Obispado de S. Cristóbal de La Laguna, la Antigua Casa Salazar, implorando la ayuda de Dios, reconociendo a Cristo, El Señor, como la Piedra Angular de todo cuanto existe, se da inicio, oficialmente, a las obras de dicho histórico edificio.

1.- OBJETO

Es objeto la rehabilitación del siniestrado Palacio Episcopal en el casco histórico de San Cristóbal de La Laguna. El equipo técnico constituido para realizar esta labor está compuesto por: D. José Miguel Márquez Zárate, D. Sebastián Matías Delgado, D. Aurelio Hernández Martínez, arquitectos; D. Alberto Darias Príncipe, catedrático de Historia del Arte; D. Juan Francisco Navarro Mederos, arqueólogo; Rvdo. Sr. D. Julio González Sánchez, delegado Diocesano de Patrimonio y Rvdo. Sr. D. José Siverio Pérez, conservador Diocesano del Patrimonio Mueble.

Dicha rehabilitación estará encaminada a mantener las características constructivas tradicionales del edificio. Además, se cuidarán los aspectos funcionales, ambientales y tipológicos, tanto de la antigua Casa Salazar, como del edificio anexo destinado a librería, que también resultó devastado por el fuego y, en un futuro inmediato, del pabellón trasero (edificación existente a demoler) que centralizará todas las instalaciones eléctricas, contra incendio y de seguridad de este significativo conjunto arquitectónico.

La obra civil comprende todo lo correspondiente a la estructura portante de la totalidad de los dos primeros edificios, su cubrición, cerramientos, carpinterías, instalaciones varias, así como el remate definitivo de las diferentes dependencias que conformarán la actuación programada.

2.- DESCRIPCIÓN DEL EDIFICIO EN EL MOMENTO DE SU DESAPARICIÓN

La constitución del Palacio Salazar sigue la traza de las grandes casas de tradición canaria. Pero, su nobleza arquitectónica hace que destaque del resto, debido principalmente, a la calidad de los materiales, al mayor refinamiento de las formas y a las novedades constructivas. El edificio lo conforman cuatro crujías que dejan al centro un patio, en su parte inferior claustrado y cerrado en la planta alta.

La planta baja estaba ocupada por unos espacios cuyas paredes maestras conformaban grandes lonjas que, por necesidades, se fraccionaron en estancias más limitadas. Antes de la reforma de 1979, la crujía a la calle San Agustín tenía a la izquierda, la secretaría y el vicariato, y a la derecha el provisorato. En la crujía del levante estaban las dos grandes habitaciones habilitadas para el archivo histórico, y a continuación las dependencias del ecónomo. En la crujía del fondo, se encontraba las dependencias de catequesis, y en el sector de poniente, el negociado del archivo diocesano con la documentación de mayor uso.

La última gran reforma de la Sede del Obispado tuvo lugar a finales de la década de los 70 a cargo del canónigo doctoral José Siverio, el cual potenció la repristinación de la fábrica. Así fue como logró reponer las dos columnas pétreas que faltaban en la crujía este y que durante un tiempo fueron pies derechos rematados con zapatas.

Por otro lado, se reorganizó el jardín, rebajándose su cota con respecto a la galería circundante y se ubicó en el centro una fuente. José Siverio, autor del proyecto de la fuente, modeló la imagen de la Candelaria siguiendo la antigua tradición iconográfica.

También en esta restauración se corrigió el corredor abierto que comunicaba las habitaciones de la crujía alta del lado oeste.

3.- ESTUDIO, A MODO DE PROYECTO BASE, DE LOS ESPACIOS, SECTORES O AMBIENTE CON LOS QUE LA NUEVA FÁBRICA CONTARÁ.

La actuación propuesta recupera los espacios esenciales de la antigua Casa Salazar. Especialmente se conserva lo tipológico de esta digna construcción como la fachada, las cubiertas originales, sus patios, la escalera principal y la de servicio así como las galerías, abierta en planta baja y cerrada en planta alta, que recorren las naves en torno a tres de los lados que conforman su patio central de dos alturas y que vertebran en el tiempo los diferentes usos de sus dependencias. En la actualidad se destinan a un uso administrativo.

Se propone que los espacios comunes que conforman la planta baja (vestíbulo de llegada, patios y galerías) se incorporen a los itinerarios de visita de la ciudad y que puedan ser recorridos en pequeños grupos sin interferir la intensa actividad diaria que se desarrolla en el edificio, muestra de la enorme vitalidad que tiene este Conjunto Histórico.

Para ello se ha establecido un programa de necesidades en el que principalmente se potencia el uso dominante de tipo administrativo de la nueva fábrica, resaltando los espacios privados, de trabajo y recepción del Sr. Obispo en la planta alta y las Vicarías y atención al público en la planta baja. En este caso, hay que destacar el servicio de Librería Diocesana y objetos religiosos como actividad dirigida a visitantes externos y personal de la casa. La misma se ubica en edificio anexo a la antigua Casa Salazar, conectada interiormente, en su planta baja, a través del ala derecha de aquélla y también en su tercera planta para facilitar el acceso a los torreones y cubierta entre ambos que remata la fachada del Palacio o edificio principal.

Pero, el objetivo funcional de esta intervención es el de recuperar las dependencias administrativas del edificio siniestrado, potenciarlas en su nueva distribución, actualizarlas en tecnología y mobiliario proporcionándoles el confort ambiental y lumínico que hoy se requiere para el desarrollo de un trabajo eficaz.

La organización de los servicios en planta baja se establece bajo el criterio de proximidad al acceso principal de tal forma que los que atiendan al mayor número de usuarios se ubicarán inmediatos al vestíbulo de llegada, cuya amplia galería con la que conecta y que bordea en tres de sus lados al patio central facilite las correspondientes circulaciones en torno al mismo, vertebrando las conexiones con la planta alta y con el resto de los patios, como el lateral y el trasero.

4.- ALCANCE DE LAS OBRAS PROPUESTAS

Toda la obra contemplada por el proyecto se considera imprescindible para logar rehabilitar los edificios siniestrados, devolviendo a este conjunto arquitectónico la habitabilidad requerida par su destino administrativo, aportando la seguridad estructural perdida y proporcionándoles los medios precisos para la detección y lucha contra un posible fuego accidental, no intencionado, mediante eficaces instalaciones inmersas en soluciones constructivas de apariencia tradicional, concordante con el máximo grado de protección, sin que interfieran ni alteren el estilo artístico y la estética del edificio, y todo ello sin que se vea mermada la seguridad global requerida.

La obra que se propone realizar recupera fielmente la disposición de los volúmenes primigenios que definían este conjunto arquitectónico de singular importancia en el casco histórico de la ciudad. Para ello, entre otras cosas, se cuenta con valiosa información fotográfica y documental. Además, se han realizado diversas catas y un detallado estudio métrico y pormenorizado del edificio, con dibujo de las soluciones adoptadas

5.- EMPRESA ADJUDICATARIA

Las obras de reconstrucción de la sede del Obispado han sido adjudicadas a la empresa Víctor Rodríguez e hijos y darán comienzo el día 29 de Junio de 2007, teniendo un plazo de ejecución de 20 meses y un presupuesto de seis millones doscientos mil euros más IGIC. Es de destacar que el comienzo de los trabajos para devolver a la sede del Obispado su antiguo aspecto coincide con el segundo aniversario del día en que se hizo público el nombramiento de Don Bernardo Álvarez Afonso como obispo electo de la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna.

En el transcurso de esta ceremonia, en la que recordamos el valor del edificio como Sede del Obispado y edificio patrimonial, tras la bendición de la Piedra se depositan, bajo esta tierra, unos ejemplares de la prensa local del día de hoy, monedas de curso legal en la Unión Europea, una copia de la memoria del Proyecto arquitectónico, una copia del Convenio de Colaboración entre el Obispado de Tenerife, el Gobierno de Canarias, el Excmo. Cabildo Insular de Tenerife y el Excmo. Ayuntamiento de San Cristóbal de La Laguna, y esta acta firmada por el Sr. Obispo D. Bernardo Álvarez Afonso, y los representantes de las instituciones públicas.

Tras la firma de esta Acta se procede a sellar la Primera Piedra con la alegría y beneplácito de los fieles cristianos que han participado en la celebración, cuya esperanza está puesta sólo en Dios, y con la invocación de la Madre de Cristo, Madre de este pueblo, y de los santos apóstoles Pedro y Pablo.

De lo que yo, Norberto-Vicente García Díaz, como Canciller y Secretario General de la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna, para la memoria histórica de lo que hoy aquí ha acontecido, doy fe, y que sea todo para mayor gloria de Cristo. Amén.

Excmo. y Rvdmo. Sr. Obispo

D. Bernardo Álvarez Afonso

Gobierno de Canarias

Ilmo. Sr. D. Francisco Brito Navarro

Cabildo Insular de Tenerife

Excmo. Sr. D. Ricardo Melchior Navarro

Ayuntamiento de San Cristóbal de La Laguna

Excma. Sr. Doña Ana-María Oramas González Moro

Equipo Técnico

Ilmo Sr. D. Norberto-Vicente García Díaz

Canciller – Secretario General

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viernes, 29 de junio de 2007
29 Junio (ACI).- Al celebrar esta mañana la solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, el Papa Benedicto XVI aseguró que “en la profesión de fe de Pedro podemos sentirnos y ser todos una sola cosa, a pesar de las divisiones que en el curso de los siglos han lacerado la unidad de la Iglesia, con consecuencias que perduran todavía hoy” y alentó a “rezar intensamente y a actuar con convicción por la causa de la unidad de todos los discípulos de Cristo”.

Así lo expresó en la Basílica de San Pedro durante la solemne concelebración eucarística con 46 Arzobispos Metropolitanos, 17 de ellos de América Latina, a los que impuso el Palio “de la confesión de San Pedro”.

Como es costumbre cada 29 de junio, solemnidad de San Pedro y San Pablo, una delegación del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla estuvo presente en la celebración. Este gesto es correspondido por la Santa Sede todos los 30 de noviembre, fiesta de San Andrés, patrón de la Iglesia ortodoxa, cuando envía una delegación a Estambul. Al respecto, el Papa señaló que la visita que cada año se realizan mutuamente es “signo de que la búsqueda de la plena comunión está siempre presente en la voluntad” de ambos.

“El Oriente y el Occidente cristianos están muy cercanos entre sí y pueden contar ya con una comunión casi completa, como recuerda el Concilio Vaticano II, faro que guía los pasos del camino ecuménico”, indicó el Pontífice.

Para el Santo Padre, las visitas mutuas y las conversaciones en curso no son “simples gestos de cortesía o intentos de llegar a compromisos”, sino el signo de “una voluntad común de hacer lo posible para que, cuanto antes”, se pueda llegar a la “plena comunión”.

Benedicto XVI renovó “junto a nuestros hermanos venidos de Constantinopla, el compromiso de acoger hasta el final el deseo de Cristo, que nos quiere plenamente unidos”.

Después de la celebración de la Misa, el Papa dirigió al mediodía el rezo de la oración del Ángelus desde el Palacio Apostólico Vaticano.
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Entrevista al cantautor Martín Valverde, publicada en la revista "Iglesia Nivariense" MAYO 2007, número 75.

REDES MUSICALES


Carlos Pérez


La iniciativa pastoral era importante, pero la res- nante concierto que hizo vibrar a los asistentes. A su puesta no lo fue menos. El Cantautor Martín Valverde persona y a su música pretendemos acercarles hoy a casi llenó el pabellón Santiago Martín con un emocio- través de Iglesia Nivariense.

P.- ¿Quién es Martín Valverde?

R.- Martín Valverde es un bohemio, cuarentón, chaparrito, que nace en Costa Rica, Centroamérica. Allí estuve 22 años recibiendo formación salesiana y nutriendo mi amor por la música. Este es un país que no tiene ejércitos, por eso hay tantos instrumentos musicales. Mi madre junto con mi hermana fueron las que se encargan de evangelizarme, de darme el mensaje de Dios y de hacerlo muy vivo. A mi me gusta mucho una frase de un poeta que dice: "Patria es infancia". Por eso, cuando regreso a Costa Rica y veo sus montañas, me traslado con facilidad a mi niñez.

A los 22 años parto a México, de hecho el acento que tengo es más "Chavo del 8" que otra cosa. Es en este país donde encuen¬tro el amor de mi vida, Elizabeth. Hace 20 años nos casamos y tenemos 3 hijos. Uno estudiando en España, Martín, que tiene 19 años. Daniela, de 17 y, hace 3 años, Dios nos regaló un chiquitín con parálisis cerebral. Maravilloso el Pablo, mitad Angel, mitad Tiranosaurio (risas).

México se encarga de darme otra visión. Es la cabeza de América latina en muchas cosas. Fue la plataforma que me catapultó hacia Europa. Allí estoy muy a gusto.
Mi trabajo es cantar lo que creo y atreverme a vivirlo, para que valga la pena lo que canto. Me gusta sentirme codo a codo con la Iglesia en toda América latina, Europa, etc. Concre¬tamente, con aquellos tíos que no escarmientan y siguen creyendo en Dios, en el amor a los jóvenes y anuncian-do un mensaje que sigue siendo luz y vida, sin darle un bibliazo a nadie en la cabeza, sim¬plemente evangelizando.

MI TRABAJO,
CANTAR LO QUE CREO
Y ATREVERME A VIVIRLO,
PARA QUE VALGA LA PENA
LO QUE CANTO


P.- ¿Por cuántos países has pasado en estos 25 años de carrera?

R.- Muchos. Toda América latina. Desde el Cabo de Hornos hasta Canadá, haciendo especial énfasis en los latinos hispanos. Aunque curiosamente, mi segunda lengua sea el portugués y mi segundo país de tra¬bajo Brasil, al que quiero mucho.

De este lado del charco, he venido a trabajar a Italia. a la bota, que me la he pateado desde el norte hasta la mafia, abajo (risas). También hemos estado en Portugal y en España, por supuesto. El rato español es diferente, me permite hacer unos conciertos mucho más picarescos, mucho más astutos, con doble filo a la hora de cantar.

P.- En tu página web (www.martinvalverde.com) hablas de cómo era la relación con tu madre, ¿podrías hablarnos de ella?

R.- El chiste es que mamá se da cuenta que me está esperando a la edad de 16 años. Se lleva una gran sorpresa, claro. En ese momento hace una cosa muy propia de ella. Era siempre así..., ya está en el cielo. Se lo cuenta a la única persona con la que podía estar sin que la regañara, a Jesús en la Eucaristía. Se va a estar con El y se puso a hablar diciéndole algo así como: "Aquí estoy Jesús, ¿qué te explico? Ya tú sabes que traigo una vida dentro, voy para adelante, échame una mano. El fruto de mi vientre es más tuyo que mío." Además, le dijo que si era hembra, la pondría Ana, y si era varón le pondría el nombre del santo que tenía al lado. Gracias a Dios era San Martín de Porres. y así me quedé, porque si llega a ser Wenceslao, dónde quedo yo parado.

Muchos años después, trabajando con jóvenes, abordando este tema de la vida, del aborto, etc. les digo a mitad del concierto: "Si mamá hubiera considerado el aborto, hoy no habría concierto, ni mucho menos esta conversación".

P.- ¿Cómo llevas la gran cantidad de trabajo que realizas?
R.- Soy un privilegiado, no me voy a quejar. Dios agarró este burro para entrar a Jerusalén. le gustó y yo lo disfruto mucho.


Ciertamente, hay cosas que se cruzan. Nazco en Costa Rica donde la influencia musical es terrible y crezco con esa influencia. A los 17 ya estaba estudiando la carrera de música, por lo tanto, tenía clarísimo que quería ser músico. Cuando Dios me pescó pensé que me iba a querer para otra cosa. Entonces empecé a desarrollar mi música dentro de la Iglesia. Mis in-fluencias son muy diversas: Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, Les Luthiers, etc. Vi que el resultado era bueno.

Mi intención es sólo echarle una alano a la Iglesia y, como se pesca más con redes que con caña, pues yo tiro la red como Pedro.

P.- ¿La fe ha sido siempre una constante en tu vida o tuvieron que "tirarte del caballo"?

R.- El caso es que me evangelizaron. Alguien tuvo que llegar y fue mi hermana menor. Me habló con un vocabulario tan fuera de base...eso sí, sin agarrarme a Biblia_os. Me dijo: "No te voy a dar más la lata que esta vez. Quiero decirte que Jesús te ama y te quiere para él". Yo era el que tocaba en el coro, el que estaba en colegios salesianos, el que tenía currículum religioso, etc. Me pegué una gran enojada. ¿Cómo se atrevía esta señorita a darme a mí semejante discurso? Pero desde ahí comenzó un proceso maravilloso. Soy producto de la frase de Pablo VI: "A los primeros que hay que evangelizar es a los bautizados". A mí me fascina el pasaje de Isaías que dice: "Si para algo puedes utilizar tu cerebro es para creer en mí".

P.- ¿Es similar la forma que tienen los jóvenes actuales de acercarse a Dios a como lo hiciste tú'?

R.- Los jóvenes funcionan como las moscas. Si hay dulce vienen, pero ese no es el problema. El problema es que no se quedan. Yo creo en el pasaje de las 99 ovejas en el redil y una fuera, pero si revisas la realidad, la verdad es que hay una en el redil y 99 fuera. Nos enojamos porque no vienen, porque no cumplen, pero hay que ir a la trinchera. Entonces, vayamos, no esperemos. Trabajar con jóvenes es duro y da muchos quebraderos de cabeza pero yo, por ejemplo, soy el resultado de que cuando era joven, alguien creyó en mí con mis meteduras de pata, por eso estoy aquí. Hubo personas que me dijeron: Atrévete a ser tú mismo, sé diferente, etc. No sé si serán santos pero me ayudaron.

P.- ¿Cómo fue tu encuentro con Dios?

R.- Mi hermana insistía pero a mí no me interesaba, no dejaba de darle largas, me pasaba lo que a los jóvenes; saben donde está la verdad pero les da un poquito de cosa acercarse. Fue un proceso lento. Mi mayor traba, sinceramente, era la música. Le pedí a mi madre que me dejara estar un año en el conservatorio y ella me puso la condición de que intentara no ser "un músico más". Ese año fue muy especial. Mi madre se curó de un cáncer y en un campamento. después de una evangelización muy seria me desafiaron a encontrar a Jesús. No sé como pasó pero cuando me di cuenta, me encontraba de rodillas, rezándole "oficialmente" a Dios. Le dije que me rendía. Luego empezó a resonar en mí una voz que me decía: Tú ya no tocas, tú ya no cantas, tú ya no mandas, el que hace las tres cosas soy yo. Te he elegido para una guerra fuego contra fuego, y al poco tiempo me vi con mi guitarra frente a miles de jóvenes. Tuve buenos directores espirituales que me recomendaron prudencia. Fue un reto maravilloso.

P.- ¿La música tiene un plus a la hora de evangelizar?

R.- Sin duda. La música se mete como el agua. A todos nos ha pasado que pasamos por alguien que está tarareando una melodía y a los segundos, casi inconscientemente, también la estamos cantando nosotros. El que canta ora dos veces, pero quien canta mal lo hace mal dos veces. La música es arte y te reta a estar continuamente innovando nuevos acordes, nuevas melodías estar a la vanguardia. Pocos tenemos este privilegio de hacer lo que nos gusta.

P.- ¿Cuáles son las convicciones y los deseos que quieres trasladar a los jóvenes?

R.- Primero, que crean en ellos mismos. Ojo, que lo pongo inclusive antes que creer en Dios porque eso ya se lo han dicho muchos antes que yo. Segundo, que se es¬cuchen. Me encanta una frase buenísima de Juan XXlll que dice: "Jóvenes del mundo, piensen en algo, pero piensen". Cincuenta años de esa frase y hoy se explica más que nunca. Tercero, que se acepten. nada de cambios. Y, por último, que se desafíen.

JOVEN,
CREE EN TI
PIENSA,
ACEPTATE
DESAFÍATE


P.- Tienes un hijo con parálisis cerebral y sueles decir que Dios da hijos especia-les a padres especiales. ¿Qué les dirías a aquellos que las experiencias dolorosas de la vida les crean impedimentos para creer en Dios?

R.- Ahora estoy estrenando una canción maravillosa, "Paradoja", que habla precisamente de esto. San Pablo dice que Dios no va a permitir una prueba más allá de tus fuerzas, y cuando oímos esto, respiramos y decimos: menos mal. Lo que pasa es que hay que conocer las fuerzas para saber hasta donde llegar.

Yo doy una respuesta muy ridícula a una frase que suelo oír por ahí: ¿Dónde estaba Dios cuando se lo estaba llevando el tren? Pues ahí, justamente ahí, ¿dónde si no? No hablo desde la teoría. La muerte de mamá, la visita del cáncer, la muerte de mi hermana. crecer sin padre,... pero bueno, si fuera el único... Además, yo soy de la camada de Juan Pablo II que nos enseñó que el sufrimiento tiene dignidad total.
Si alguien me hubiera preguntado hace muchos años: Martín, ¿tú serías capaz de tener un niño especial? Daría la diplomática respuesta de: No, gracias.

Pablillo nació con menos de un kilo, lo pude tener en la palma de mi mano. Peleó mucho. Pablo no camina bien, pero nos enseña a caminar, habla poco pero nos enseña a hablar y a escuchar muchísimo. Estamos en un mundo loco, lo que no nos gusta lo desechamos. Un niño discapacitado viene capacitado para partirte la cabeza. Pero, los que somos padres de un niño especial sabemos que nos metimos en un mundo especial, un mundo de terapias. de avances, donde las pequeñeces son Dios. Un pasito que des es todo un universo. Con las estadísticas en la mano, el 50% de los padres de niños especiales, se divorcian. Con el pretexto del niño, claro.

P.- Pero, ¿cómo se sobrelleva esto?

Pues con la fe, si no fuera por ella, mi mujer, toda una campeona, y yo hubiéramos tirado la toalla hace tiempo.
Publicado por Desconocido @ 23:39  | Entrevistas
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Instituto Superior de Teología de las Islas Canarias
"Virgen de Candelaria"
Sede de Tenerife



III Escuela de Verano

El Instituto Superior de Teología vuelve a ofrecer, con deseo de completar la formación de los agentes de pastoral y sus alumnos, y de ofrecer una actividad docente extraescolar, la 111 Escuela de Verano. La realización de los diferentes cursos estará condicionada a la matrícula en los mismos_ Cada curso, exceptuando el 4°, en el mes de septiembre, cuenta una matrícula limitada a 25 alumnos. La formalización de la matrícula se hará en la Secretaría general del ISTIC-Tenerife. La realización de los mismos da derecho a una certificación correspondiente a 20 horas lectivas (2 créditos)

MES DE JULIO:


Curso 1: "El Progreso de los pueblos: Una lectura actual de la Populorum Progressio en su 40 aniversario"

Dirige: DÑA. CARMEN LUISA GONZÁLEZ EXPÓSITO.
Comisión Diocesana de Justicia y Paz.

Fecha: 9, 10 y 11 de julio

Horas: De 17'00 h. a 21'00 h.

El 26 de marzo de 1967, Pablo VI firmaba la Encíclica Populorum Progressio. 40 años hace de este documento eclesial que muchos reconocen como providencial para la vida de la Iglesia. En el mismo título, la Encíclica manifiesta cuál era su intención: "La necesidad de promover el desarrollo de los pueblos".

40 años después, y en la pantalla de un Mundo globaltzado, seguimos descubriendo que una mayoría de la Mínimos exigibles por la mera consideración de su dignidad de persona, mientras que una minoría injustamente privilegiada (20%) goza de un progreso que por ser exclusivo, sigue siendo humanamente injusto.

Expresiones que en la actualidad nos suenan como ordinarias son aspiraciones de la humanidad, colonialismo, desequilibrio social, choque de .civilizaciones, etc., tienen una consideración en este documento magisterial. Temas tan candentes como la propiedad, el uso de la renta, la industrialización, el Capitalismo liberal, el trabajo, la violencia, etc., son enjuiciados en su verdad.


¿Seguirá teniendo algo que decirle al hombre del siglo XXI la Populorum Progressio? ¿Podemos considerar que hemos hecho la adecuada recepción del mismo?

Desde un trabajo compartido, y de la mano de la institución eclesial llamada a promover el conocimiento de la Doctrina Social de la Iglesia como es Justicia y Paz, se intentará una lectura y reflexión digna de su cuadragésimo aniversario. Es un tema que cualquier persona con una sensibilidad social mínima no puede desdeñar.

Curso 2: "Recursos y estrategias para la Pastoral Juvenil"

Dirige: D. ALEJANDRO ABRANTE GARCÍA.

Profesor de Pastoral Juvenil en el ISCR "Juan Pablo II" Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil

Fecha: 12, 13 y 14 de julio
Horas: De 17'00 h. a 21'00 h. Sábado de 9'OO h. a 13'00 h.

¿Qué podemos hacer cuando parece que nada atrae el interés de los jóvenes? ¿Existe alguna estrategia pastoral eficaz para transmitir los valores del Evangelio a las futuras generaciones? ¿Está todo perdido o existen motivos de esperanza en el trabajo pastoral con los jóvenes? Estas y otras preguntas similares inquietan el alma de sacerdotes, de profesores, de catequistas, de militantes de movimientos apostólicos...

Los jóvenes, nos recordaba el Papa Juan Pablo II, "(...) son los primeros protagonistas de su propia vida en la aventura fascinante de crecer como hombres. Solamente infundiéndoles confianza en sí mismos y en los adultos, capacidad de saber esperar, compromiso y sentido de responsabilidad, podemos encaminarlos hacia un futuro que estimule su creatividad y avive su entusiasmo. (...) En los jóvenes está la esperanza de la humanidad, y la esperanza, que va unida al futuro, es espera de los "bienes 'Muros". (_.) "

¿Necesitaremos de una pastoral juvenil que valore e integre de una manera pedagógica los lenguajes de los jóvenes, sus formas vestir, de actuar, de organizarse, sus ritos, sus manifestaciones artísticas, pero también sus propios imaginarios (la propia manera como comprende la vida y se sitúa frente a ella). valores, etc.? ¿Será conveniente que se asuma como propia la realidad, los problemas, las necesidades, los valores y la inmensa riqueza de los mundos juveniles? ¿Necesitamos una experiencia que realmente los ayude a crecer sin necesidad de renunciar a las cosas bonitas propias de este momento de la vida. Una pastoral que realmente reconozca y promueva el protagonismo ele los jóvenes que los y las ayude a sentirse como sujetos activos, dinamizadores y transformadores, tanto en el ámbito eclesial como social?

En pocas palabras, tenemos que hacer realidad en la pastoral aquella idea de que la juventud sea realmente un don que puede rejuvenecer la iglesia y a la sociedad.


Curso 3: "Aspectos en torno a la educación religiosa de los niños y los jóvenes en familias monoparentales"

Dirige: DÑA. ROSALBA GONZÁLEZ BATISTA.
Centro de Orientación Familiar de la Diócesis de Tenerife.

Fecha: 16, 17 y 18
Horas: De 17'00 h. a 21'00 h.

El n° 194 del Directorio Nacional de Pastoral Familiar de la Conferencia Episcopal Española nos dice: "Para descubrir el tipo de acompañamiento más conveniente a estas familias, es necesario discernir las diversas situaciones, pues el fenómeno de las familias monoparentales procede unas veces de una maternidad en soltería; otras, del hecho de la nulidad canónica, de la separación o del divorcio civil; y en algunas ocasiones es el resultado de una violación. Sin entrar ahora en valoraciones morales y jurídicas, la pastoral familiar debe tomar las diversas circunstancias muy en consideración y buscar la forma de acompañar a los distintos miembros de estas familias. De modo particular, la pastoral debe ver la manera de cubrir las lagunas que suponen para la educación de la persona, la falta de la imagen del padre o de la madre.

No se trata ya de una excepción contemplar este tipo de familia. Una mujer con sus hijos, como único núcleo familiar, con todos los deberes y responsabilidades inherentes a su situación familiar y con las dificultades de su condición de soledad.


Son familias y son responsables de la educación cristiana de sus hijos. La transmisión de la fe en el seno de las familias monoparentales exige una reflexión acompañada, aspectos específicos y, sobre todo, una nueva sensibilidad pastoral de los agentes responsables de la misma a nivel diocesano, arciprestal y parroquial.


MES DE SEPTIEMBRE:


Curso 4: "Introducción General a los Evangelios Canónicos y aspectos complementarios en el debate cultural actual de los orígenes del Cristianismo"

Dirige: D. José Francisco Concepción Checa Profesor de Sagrada Escritura del LSTTC-Tenerife
Fecha: 18, 19, 25 y 26 de septiembre Horas: De 16'00 h. a 21'00 h.

El Código Da Vinci, el evangelio apócrifo de Judas, la tumba de Jesús y María, etc., son temas presentes en el debate cultual actual, en la opinión pública, que cuestiona los orígenes del cristianismo conforme se conocían hasta hoy. Más allá del interés mediático y editorial, son temas que merecen una aproximación serena, rigurosa y fundamentada.

Pretendemos, como objetivo de este curso, lograr un conocimiento básico de los escritos canónicos llamados evangelios y una aproximación a su entorno cultural y literario que posibilite una adecuada interpretación de los textos. Lograr los conocimientos necesarios para transmitir en la Enseñanza Religiosa Escolar y en la catequesis las claves de la experiencia religiosa y las características y la historia de los textos fundamentales y configuradotes de la doctrina y moral católica.

Un contenido estructurado en tres unidades didácticas y desarrollados de manera participativa: U D.1: Evangelios Sinópticos. "Tema 1: Introducción a los evangelios sinópticos. Tema 2: Evangelio según San Marcos. Tema 3: Evangelio según San Mateo. Tema 4: Evangelio según San Lucas. U D.2: Escritos Joánicos. lema 1: Evangelio según San Juan. U. D.3: Cuestiones actuales en torno al origen del cristianismo. Tema 1. El Código Da Vinci y el Evangelio de Judas. Tema 2: Historicidad del origen del cristianismo.
A que estas preguntas nos abren el apetito ¿Qué sabemos realmente de Jesús? ¿Qué fue la estrella de Oriente? ¿Por qué se celebra el nacimiento de Jesús el 25 de diciembre? ¿Qué significa la virginidad de María? ¿Estuvo casado San José por segunda vez? ¿Qué frie la matanza de los inocentes?, ¿es histórica? ¿Jesús nació en Belén o en Nazaret? ¿Dónde y cómo nació Jestís?¿Estaba Jesús soltero, casado o viudo? ¿Quiénes fueron los doce Apóstoles? Situación actual de la investigación histórica sobre Jesús. ¿Quiénes fueron los evangelistas? ¿Cómo se escribieron los evangelios? ¿Cómo se transmitieron los evangelios? ¿En qué idioma habló Jesús? ¿Qué relaciones tuvo Jesús con el imperio romano? ¿Se puede negar la existencia histórica de Jesús? ¿Qué son los evangelios canónicos y los apócrifos? ¿Cuáles y cuántos son? ¿Qué aportan los manuscritos de Qumrán? ¿Qué es la biblioteca de Nag Hammadi? ¿Jesús tuvo hermanos? ¿Quién fue María Magdalena? ¿Jesús quiso realmente fundar una Iglesia? Y muchas otras que se planteen...

ISTIC-Tenerife. Edificio del Seminario Diocesano. 38207 — La Laguna. Tf.: 922252540 / Fax: 922252067 — E-mail: secretariacet@cettenerife.org Web: www.cettenerife.org


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Artículo publicado en el rograma de las FIESTAS SAN JUANITO 2007 - PLAYA DE SAN MARCOS - ICOD DE LOS VINOS

LA ERMITA DE SAN JUAN BAUTISTA DE LA PLAYA DE SAN MARCOS
APUNTE PARA SU HISTORIA DEVOCIONAL Y FESTIVA


La fundación de una ermita en la caleta icodense de San Marcos, hecha realidad en la tercera década del pasado siglo XX, fue consecuencia lógica de la serie de mejoras y obras marítimas que desde la centuria anterior venían realizándose en la zona promovidas por la corporación municipal. Adelanto que se traduce no sólo en ci aumento de tráfico de buques de vapor y de vela, sino también en el asentamiento de familias ele pescadores lo adoras del núcleo poblacional, que llegan atraídas por la seguridad que les ofrecía la caleta como puerto natural de refugio; por la realidad del muelle grande, arruinado por un temporal en el ario 1869, y por la utilidad del denominado muelle chico, cuya construcción se inició en el año 1892. También por la rampa de servidumbre destinada a resguardar los barcos ele pesca en los días de tempestad.

Grupos familiares, venidos de otras zonas costeras de la isla, que van construyendo sus viviendas a ambos lados de la confluencia del barranco del Preceptor con la playa. A ellas, a su agrupamiento, se refiere el cronista de La Voz de Icod en el año 1896, al notificar la pronta construcción en la caleta de un almacén destinado al empaquetado de rutas, al puntualizar que "será un edificio que embellecerá al ya floreciente caserío de San Marcos".

Las legítimas inquietudes festivo-religiosas de este inicial grupo de vecinos se ven solidificadas con el paso de los años, más aún en cada víspera y día de San Juan Bautista en los que las gentes del distrito de Ycodcm cumplen con el antiguo ritual del baño en la playa y la comida en la arena o en el callao. Las músicas y los cantos de las parrandas allanaban la relación. De ello ciaba puntual información el semanario local La Comarca, por el que también sabemos que en el almacén del empaquetado de frutos, pasados algunos años, se celebraban la víspera y el día de San Juanito animados bailes al son del acordeón y las guitarras, corno normal desarrollo de las inquietudes festivas de los vecinos de la zona. No sucedía lo mismo con la manifestación ele las religiosas, reducidas, en el ámbito cercano al caserío, a una tosca imagencita del Bautista a la que ofrendaban ramas y llores y le encendían hogueras en los riscos cercanos. El escaso número de vecinos y su raquítica economía fueron factores que frenaron y prolongaron en el tiempo su deseo de construir un templo en el entorno playero.

La solución llegaría, en los años veinte del pasado siglo, de la mano de una profunda devota del sagrado Corazón de María, Doña Eloísa Luis-Ravelo, y de su voluntad de erigir un templo destinado a su culto. Para ello contaba con el apoyo familiar, en especial con el de su hijo Don Antonino García, hombre emprendedor vinculado a la parroquial ele San Marcos, en la que ejerció por muchos años como sorchante. Con su reconocido dinamismo vino a materializar los piadosos deseos ele Doña Eloísa en un terreno de pertenencia familiar situado en el entorno playero, entre el antiquísimo pozo de agua dulce y el horno de cal del lado del poniente, en el que, como hoy se ve, culminó Don Antonino la fábrica de la ermita dotándola de retablo con la imagen del Sagrado Corazón de María, titular del templo, y la de San Juan Bautista, que sigue concentrando las legítimas inquietudes festivo-devocionales de los habitantes de la zona costera de San Marcos, descendientes de aquellas primeras familias que se establecieron y fundaron un modesto caserío en la playa.
Como un espacio devocional unitario ideado por el entonces arquitecto de la Diócesis de Tenerife, Antonio Pintor, fue construida la ermita en el año 1826. Su arquitectura, retablo y decoración interior de la bóveda quedaron fusionados por el corte neogótico que el autor les procura, proceder que, al decir del investigador David Martín López, "constituye todo un alarde ele formulación arquitectónica de eclecticismo en Canarias".

La esbeltez de su fachada se impone y encubre las reales dimensiones del recinto sacro, disimuladas, como advierte el citado estudioso, tras la pantalla que conforma la espadaña campanario. "Esta grandilocuencia en el alzado. con agujas vegetarizadas de acacias y flores de lis. se conjuga -dice-con los guiños del arte contemporáneo y la arbitrariedad (...) El interior además participa de esta misma retórica para lo que acondicionó el retablo goticista de madera vista sin policromar, frescos a modo de cortinajes azules con borlones, y la decoración modernista del techo abovedado". Destacando el autor del estudio que seguirnos la participación en ella del pintor gaditano Manuel López. Ruiz, autor de los cuatro cartones con las figuras de los Evangelistas, en los que "supo captar la esencia de cada personaje".

Pronto se convirtió la ermita en reclamo obligado para los devotos de San Juan. A los antiguos rituales del baño en el mar y las comidas familiares en la playa el día de su fiesta, se agregaron los de la procesión y el embarque del santo, y en la noche de la víspera los caminos de Las Charnecas, San Felipe y Pueblo Nuevo, se iluminaban con el fuego de las hogueras y de los hachitos que, en serpenteante y lenta procesión, los recorren cada año hasta llegara la ermita.

Juan Gómez Luis-Ravelo
Icod de los Vinos, junio de 2007
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San Salvador (Agencia Fides) - La Conferencia Episcopal Salvadoreña ha anunciado oficialmente la celebración del Primer Congreso Misionero Nacional que se celebrará del 16 al 18 de mayo del 2008


“No podemos callar lo que hemos visto y oído” (Hch. 4,20)



Queridos hermanos y hermanas de la Provincia Eclesiástica de El Salvador:

Les saludamos en el nombre de El Señor: Que la gracia y la paz de Jesucristo estén con todos ustedes.
Después de haber seguido con vivo interés los trabajos de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, la cual fue inaugurada por Su Santidad Benedicto XVI, nos disponemos a poner en práctica las orientaciones que los pastores del “continente de la esperanza y del amor”, ofrecen a las comunidades cristianas de América Latina y el Caribe. En sintonía con la palabra del Papa, todos los bautizados somos invitados a participar de la misión de Jesucristo. “¡Que nadie se quede de brazos cruzados! Ser misionero es ser anunciador de Jesucristo con la creatividad y audacia en todos los lugares donde el Evangelio no ha sido suficientemente anunciado o acogido, en especial en los ambientes difíciles y olvidados y más allá de nuestras fronteras” (Mensaje de Aparecida, n. 4).

Por eso, con gran alegría y esperanza, para seguir madurando y avanzando en nuestro compromiso misionero, la Conferencia Episcopal de El Salvador anuncia oficialmente al pueblo cristiano el Primer Congreso Nacional Misionero programado para los días 16,17 y 18 de mayo de dos mil ocho. Dicho congreso tiene como objetivo suscitar y fomentar la conciencia y compromiso misionero en todos los hijos e hijas de la Iglesia que peregrinan en El Salvador.

El Primer Congreso Misionero marca un paso adelante en un largo camino. Como sabemos, en noviembre de dos mil tres se realizó el Segundo Congreso Americano Misionero, en la ciudad de Guatemala. La preparación de tan trascendental acontecimiento eclesial puso en marcha un dinamismo misionero particular en nuestro país, que hizo posible reunir a los directores diocesanos de las Obras Misionales Pontificias y a los vicarios de pastoral. Juntos reflexionaron sobre algo fundamental: Que la dimensión misionera no es una acción marginal sino que está inserta en la pastoral ordinaria de la Iglesia particular y de cada parroquia (Cfr RM, 33).

Como parte del proceso de preparación del CAM II-COMLA VII, se reunió a muchos de los congresistas para compartir los aportes que llevarían al congreso. Esta fue una experiencia de auténtica comunión y profundo sentido de la Iglesia. En este espíritu de unidad y comunión fuimos todos a Guatemala, para juntarnos con todos los hermanos del continente y avivar el fervor y espíritu misionero.

Tres años después, la Iglesia en El Salvador continúa su camino motivada por el espíritu suscitado en dicho congreso. La preparación de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano, con el tema “Discípulos y Misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos en El tengan vida”, ha suscitado la reflexión y el compromiso de todos los bautizados en el anuncio del Evangelio. Concluida la reunión de los Obispos, sus reflexiones nos retan e impulsan a retomar con nuevo espíritu la misión que Jesús nos ha confiado.

Nos estamos preparando para la celebración del tercer Congreso Americano Misionero (CAM 3, COMLA 8) a celebrarse en la ciudad de Quito, Ecuador en el mes de agosto de 2008. Todos estos acontecimientos eclesiales son para nosotros una verdadera motivación a retomar con nuevo ardor y entusiasmo el mandato Misionero de Jesús: “Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Nueva a toda la creación” (Mc 16,15).

Concluimos este fraterno anuncio, comunicando algunos puntos concretos sobre el Congreso Nacional Misionero:

1. Se ha escogido como tema “PARROQUIA, COMUNIDAD MISIONERA” pues la parroquia es el lugar privilegiado donde todos los creyentes viven y celebran la presencia del Señor Resucitado. También la parroquia es el espacio vital donde el creyente se encuentra con Jesús, aprende a conocerlo y se compromete en el anuncio de su persona y su mensaje.

2. Proponemos un año de preparación para dicho congreso que va desde mayo de dos mil siete a mayo de dos mil ocho. Este tiempo será una excelente oportunidad para que en las parroquias, vicarías y diócesis se tengan jornadas de reflexión, encuentros de oración y animación misionera.
Exhortamos a todos los sacerdotes, religiosos, religiosas y a todos los fieles laicos a participar activamente en el proceso de preparación y realización de dicho congreso. Deseamos que los niños, jóvenes, las familias, los ancianos, enfermos, los movimientos y las comunidades parroquiales sean los protagonistas de este gran acontecimiento misionero nacional.
Depositamos esta iniciativa misionera en manos de la Reina de la Paz patrona de El Salvador y le rogamos interceda ante su divino Hijo para que este congreso sea de mucho fruto, para toda la Iglesia Salvadoreña.
Vayan y hagan discípulos de todos los pueblos. Y sepan que yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de los tiempos (Cfr. Mt 28, 19-20).

San Salvador, 13 de junio de 2007
Obispos de El Salvador (2007-06-28)


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VATICANO - "San Pablo y la pasión por Cristo" - Una reflexión con ocasión de la apertura del Año Paulino

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - La inauguración del Año Paulino ofrece a todos una importante ocasión para profundizar en el conocimiento de la personalidad carismática y fascinadora de San Pablo, primer grande evangelizador de los paganos y autor de trece cartas que forman parte del Nuevo Testamento.
Figura de gran actualidad, él es hombre de tres culturas: fariseo acérrimo, originario de Tarso - importante centro del clasicismo - y ciudadano romano ya desde el nacimiento. Perseguidor de los cristianos, en el camino hacia Damasco vive la experiencia del conversión- vocación a Cristo, (Hch 9,1-19) de donde será enviado a predicar al mundo la "palabra de la cruz” (1Cor 1,17-18). Constituido apóstol, transmite lo que ha recibido (1Cor 15,3-5) defendiendo infatigablemente su evangelio de toda distorsión (Gal 1,8). No duda por ello en condenar el anuncio de un Cristianismo distinto - aunque este fuera anunciado por un ángel del cielo - y, con proverbial franqueza, se proclama para nada inferior, en la doctrina, a los elocuentes "súper apóstoles" (2Cor 11,5). Hoy, frente a los desafíos que plantea la inculturación del evangelio, la globalización y las discusiones éticas, la Iglesia encuentra en su vivencia un modelo vivo de heroica fidelidad al mandato del Señor.
En su apostolado, además, parece ya delinearse la dialéctica entre razón y fe que tanta parte tiene en el debate actual sobre el Cristianismo. La misión que le confió Cristo, en efecto, le pondrá en la condiciones de afrontar la sabiduría griega y las instancias de la fe hebrea, para quienes el misterio pascual cristiano es locura o escándalo (1Cor 1,23). Ni mera "fe" ni sola "razón": Pablo anuncia a Cristo, un "misterio" que exige sustanciales cambios en la mentalidad dominante pero que se sirve de categorías y medios expresivos racionales. Con el evangelio, él afirma una nueva mentalidad, el nuevo "pensamiento" cristiano (1Cor 2,16) que coincide con el anuncio de la cruz, (1Cor 2,1-2). Esta no anula la razón sino a sus adoradores (1Cor 1,19), no desconoce la comprensión humana sino que revela sus límites ante lo inefable. El pensamiento de Cristo es el único capaz de superar las divisiones y crear comunión (1Cor 1,10).
Pero Pablo es sobre todo un enamorado del Crucificado-Resucitado. La acogida que encontró el apóstol entre los humildes será sólo un breve paréntesis entre las persecuciones y las tergiversaciones sufridos por los poderes dominantes, los fracasos y las humillaciones reservadas a los doctos (Hch 17,22-34). En él vive el “Yo”" de Cristo (Gal 2,20) representado fielmente en el calvario de los innumerables sufrimientos del apóstol (2Cor 11,23-33). Esta unión vital con el Crucificado-Resucitado lo hace fecundo de numerosas creyente que de son engendrados a la fe, por "sus cadenas" y su predicación (Flm 10; 1Cor 4,15). Así como de la muerte de Jesús nace la vida, así en las tribulaciones de Pablo, el dolor se transforma en alegría, la vergüenza en vanagloria, la condena en perdón. Por ello, él podrá exhortar a sus discípulos a ser sus imitadores, como él lo es de Cristo (1Cor 4,16; 11,1). Análogamente, se muestra contento de los sufrimientos que soporta por ellos, completando lo que falta en su carne a los padecimientos de Cristo a favor de su cuerpo que es la Iglesia (Col 1,24).
El amor de Pablo por Cristo llega a implicar todos los aspectos de su teología. Todo viene de él "cristologizato": Dios es el Padre del Señor nuestro Jesucristo, el Espíritu es de Cristo, todo ha sido creado "por medio de Él y para Él", la misma Iglesia es "Cuerpo de Cristo", los apóstoles son “siervos de Cristo", cada bautizado - judío o griego, esclavo o libre, hombre o mujer - es una sola persona en Cristo. A quien se proclama justo delante de Dios por las obras de la ley judía, Pablo opone precisamente la fe en Cristo como camino de justificación (Gal 2,16). Pero de esta fe él ve desbordarse un potente dinamismo que la hace "operante por medio del amor” (Gal 5,6). Cada uno, en efecto, deberá comparecer ante el tribunal de Cristo, para recibir el pago "de lo que haya hecho cuando estaba en el cuerpo, sea en bien que en mal" (2Cor 5,10). Y Pablo también será modelo de amor efectivo hacia todos, especialmente hacia los pobres (1Cor 16,1).
Su incansable ministerio, se desarrolla pues bajo la insignia del generoso don de si por la Iglesia. Después de la solícita actividad de los tres grandes viajes misioneros y del ministerio desarrollado "en Jerusalén", es enviado por el Señor a dar testimonio de El “también en Roma", (Hch 23,11). Su intento constante no es sólo la predicación de la verdad sino también la edificación de la unidad, porque el anuncio del evangelio no puede prescindir de la concordia entre los creyentes. Movido por esta exigencia, ya después de su Bautismo buscó la comunión visible con Pedro y con las Columnas de la Iglesia. A ellos expuso su evangelio para evitar "correr en vano" (Gal 2,2.9). Su apostolado sucesivo asumirá destinatarios distintos de aquellos de los "Primeros" apóstoles. Esta atención hacia la unidad que no homologa, que permanece indisoluble y sin embargo sensible a las diversas manifestaciones del Espíritu, seguirán aunando a los apóstoles Pedro y Pablo en el testimonio fiel, hasta al martirio por amor a Cristo que ocurrió precisamente en Roma, según fuentes extrabíblicas. Este testimonio y esta muerte gloriosa se perpetuarán, en los siglos, en los hechos de la Iglesia. Las vicisitudes sufridas en su cuerpo, se renuevan todavía hoy en el Cuerpo místico de Cristo en todas las latitudes. (Mons. Carmelo Pellegrino) (Agencia Fides 28/6/2007; Líneas: 64 Palabras: 944)
Publicado por Desconocido @ 22:32  | Espiritualidad
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Discurso que el Papa Benedicto XVI dirigió a los participantes del Encuentro Europeo de Docentes Universitarios en la mañana del sábado 23 de junio de 2007 en el aula Pablo VI en el Vaticano. El encuentro promovido por el Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa (CCEE) y organizado por la Oficina para la pastoral universitaria del Vicariato de Roma en el 50º aniversario del Tratado de Roma, tenía como tema. "Un nuevo humanismo para Europa, el rol de la Universidad".

Eminencia;
ilustres señoras y señores;
queridos amigos:

Me complace particularmente recibiros durante el primer Encuentro europeo de profesores universitarios, patrocinado por el Consejo de las Conferencias episcopales europeas y organizado por los profesores de las universidades romanas, coordinados por la Oficina del Vicariato de Roma para la pastoral universitaria. Tiene lugar con ocasión del 50° aniversario del Tratado de Roma, que dio vida a la actual Unión europea, y entre sus participantes se cuentan profesores universitarios de todos los países del continente, incluidos los del Cáucaso: Armenia, Georgia y Azerbayán.

Agradezco al cardenal Péter Erdo, presidente del Consejo de las Conferencias episcopales europeas, sus amables palabras de introducción. Saludo a los representantes del Gobierno italiano, en particular a los del Ministerio para la universidad y la investigación, y del Ministerio para los bienes y las actividades culturales de Italia, así como a los representantes de la región del Lacio, de la provincia y la ciudad de Roma. Saludo también a las demás autoridades civiles y religiosas, a los rectores y a los profesores de las diversas Universidades, así como a los capellanes y a los estudiantes presentes.

El tema de vuestro encuentro -"Un nuevo humanismo para Europa. El papel de las Universidades"- invita a una atenta valoración de la cultura contemporánea en el continente. En la actualidad, Europa está experimentando cierta inestabilidad social y desconfianza ante los valores tradicionales, pero su notable historia y sus sólidas instituciones académicas pueden contribuir en gran medida a forjar un futuro de esperanza. La "cuestión del hombre", que es central en vuestras discusiones, es esencial para una comprensión correcta de los procesos culturales actuales. También proporciona un sólido punto de partida para el esfuerzo de las universidades por crear una nueva presencia cultural y una actividad al servicio de una Europa más unida.

De hecho, promover un nuevo humanismo requiere una clara comprensión de lo que esta "novedad" encarna actualmente. Lejos de ser fruto de un deseo superficial de novedad, la búsqueda de un nuevo humanismo debe tomar seriamente en cuenta el hecho de que Europa está experimentado hoy un cambio cultural masivo, en el que los hombres y las mujeres son cada vez más conscientes de que están llamados a comprometerse activamente a forjar su historia. Históricamente, el humanismo se desarrolló en Europa gracias a la interacción fructuosa entre las diversas culturas de sus pueblos y la fe cristiana. Hoy Europa debe conservar y recuperar su auténtica tradición, si quiere permanecer fiel a su vocación de cuna del humanismo.

El actual cambio cultural se considera a menudo un "desafío" a la cultura de la universidad y al cristianismo mismo, más que un "horizonte" en el que se pueden y deben encontrar soluciones creativas. Vosotros, como hombres y mujeres de educación superior, estáis llamados a participar en esta ardua tarea, que requiere una reflexión continua sobre una serie de cuestiones fundamentales.

Entre estas, quiero mencionar en primer lugar la necesidad de un estudio exhaustivo de la crisis de la modernidad. Durante los últimos siglos, la cultura europea ha estado condicionada fuertemente por la noción de modernidad. Sin embargo, la crisis actual tiene menos que ver con la insistencia de la modernidad en la centralidad del hombre y de sus preocupaciones, que con los problemas planteados por un "humanismo" que pretende construir un regnum hominis separado de su necesario fundamento ontológico. Una falsa dicotomía entre teísmo y humanismo auténtico, llevada al extremo de crear un conflicto irreconciliable entre la ley divina y la libertad humana, ha conducido a una situación en la que la humanidad, por todos sus progresos económicos y técnicos, se siente profundamente amenazada.
Como afirmó mi predecesor el Papa Juan Pablo II, tenemos que preguntarnos "si el hombre, en cuanto hombre, en el contexto de este progreso, se hace de veras mejor, es decir, más maduro espiritualmente, más consciente de la dignidad de su humanidad, más responsable, más abierto a los demás" (Redemptor hominis, 15). El antropocentrismo que caracteriza a la modernidad no puede separarse jamás de un reconocimiento de la plena verdad sobre el hombre, que incluye su vocación trascendente.

Una segunda cuestión implica el ensanchamiento de nuestra comprensión de la racionalidad. Una correcta comprensión de los desafíos planteados por la cultura contemporánea, y la formulación de respuestas significativas a esos desafíos, debe adoptar un enfoque crítico de los intentos estrechos y fundamentalmente irracionales de limitar el alcance de la razón. El concepto de razón, en cambio, tiene que "ensancharse" para ser capaz de explorar y abarcar los aspectos de la realidad que van más allá de lo puramente empírico. Esto permitirá un enfoque más fecundo y complementario de la relación entre fe y razón. El nacimiento de las universidades europeas fue fomentado por la convicción de que la fe y la razón están destinadas a cooperar en la búsqueda de la verdad, respetando cada una la naturaleza y la legítima autonomía de la otra, pero trabajando juntas de forma armoniosa y creativa al servicio de la realización de la persona humana en la verdad y en el amor.

Una tercera cuestión que es necesario investigar concierne a la naturaleza de la contribución que el cristianismo puede dar al humanismo del futuro. La cuestión del hombre, y por consiguiente de la modernidad, desafía a la Iglesia a idear medios eficaces para anunciar a la cultura contemporánea el "realismo" de su fe en la obra salvífica de Cristo. El cristianismo no debe ser relegado al mundo del mito y la emoción, sino que debe ser respetado por su deseo de iluminar la verdad sobre el hombre, de transformar espiritualmente a hombres y mujeres, permitiéndoles así realizar su vocación en la historia.

Durante mi reciente viaje a Brasil expresé mi convicción de que "si no conocemos a Dios en Cristo y con Cristo, toda la realidad se convierte en un enigma indescifrable" (Discurso en la inauguración de la V Conferencia general del Episcopado latinoamericano, 13 de mayo de 2007, n. 3: L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 25 de mayo de 2007, p. 9). El conocimiento no puede limitarse nunca al ámbito puramente intelectual; también incluye una renovada habilidad para ver las cosas sin prejuicios e ideas preconcebidas, y para poder "asombrarnos" también nosotros ante la realidad, cuya verdad puede descubrirse uniendo comprensión y amor. Sólo el Dios que tiene un rostro humano, revelado en Jesucristo, puede impedirnos limitar la realidad en el mismo momento en que exige niveles de comprensión siempre nuevos y más complejos. La Iglesia es consciente de su responsabilidad de dar esta contribución a la cultura contemporánea.

En Europa, como en todas partes, la sociedad necesita con urgencia el servicio a la sabiduría que la comunidad universitaria proporciona. Este servicio se extiende también a los aspectos prácticos de orientar la investigación y la actividad a la promoción de la dignidad humana y a la ardua tarea de construir la civilización del amor. Los profesores universitarios, en particular, están llamados a encarnar la virtud de la caridad intelectual, redescubriendo su vocación primordial a formar a las generaciones futuras, no sólo con la enseñanza, sino también con el testimonio profético de su vida.

La universidad, por su parte, jamás debe perder de vista su vocación particular a ser una "universitas", en la que las diversas disciplinas, cada una a su modo, se vean como parte de un unum más grande. ¡Cuán urgente es la necesidad de redescubrir la unidad del saber y oponerse a la tendencia a la fragmentación y a la falta de comunicabilidad que se da con demasiada frecuencia en nuestros centros educativos! El esfuerzo por reconciliar el impulso a la especialización con la necesidad de preservar la unidad del saber puede estimular el crecimiento de la unidad europea y ayudar al continente a redescubrir su "vocación" cultural específica en el mundo de hoy. Sólo una Europa consciente de su propia identidad cultural puede dar una contribución específica a otras culturas, permaneciendo abierta a la contribución de otros pueblos.

Queridos amigos, espero que las universidades se conviertan cada vez más en comunidades comprometidas en la búsqueda incansable de la verdad, en "laboratorios de cultura", donde profesores y alumnos se unan para investigar cuestiones de particular importancia para la sociedad, empleando métodos interdisciplinarios y contando con la colaboración de los teólogos. Esto puede realizarse fácilmente en Europa, dada la presencia de tantas prestigiosas instituciones y facultades de teología católicas. Estoy convencido de que una mayor cooperación y nuevas formas de colaboración entre las diversas comunidades académicas permitirán a las universidades católicas dar testimonio de la fecundidad histórica del encuentro entre fe y razón. El resultado será una contribución concreta a la consecución de los objetivos del Proceso de Bolonia, y un incentivo a desarrollar un apostolado universitario adecuado en las Iglesias locales. Las asociaciones y los movimientos eclesiales ya comprometidos en el apostolado universitario pueden prestar un apoyo eficaz a esos esfuerzos, que se han convertido cada vez más en una preocupación de las Conferencias episcopales europeas (cf. Ecclesia in Europa, 58-59).

Queridos amigos, ojalá que vuestras deliberaciones de estos días resulten fructuosas y ayuden a construir una red activa de profesores universitarios comprometidos a llevar la luz del Evangelio a la cultura contemporánea. Os aseguro a vosotros y a vuestras familias un recuerdo particular en mis oraciones, e invoco sobre vosotros, y sobre las universidades en las que trabajáis, la protección materna de María, Sede de la Sabiduría. A cada uno de vosotros imparto con afecto mi bendición apostólica.

[Traducción distribuida por la Santa Sede
© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
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jueves, 28 de junio de 2007
Con motivo del reciente reconocimiento potificio de los Franciscanos de María hemos querido conocer quiénes son. Hemos entrado en su Web www.frmaria.org y hemos encontrado:

ESTRUCTURA



Los Franciscanos de María fueron fundados en 1993 por el P.Santiago Martín, en Madrid. Se organizan en dos niveles, el de los laicos y el de los consagrados, cada uno de ellos con una estructura y unos compromisos diferentes, aunque todos partícipes de la misma vocación antes expuesta.

Los consagrados, hombres y mujeres, están en proceso de aprobación de una estructura legal propia dentro de las que la Iglesia tiene dispuestas en el Derecho Canónico para este tipo de personas que aspiran a entregar su vida al servicio de Cristo y de la Iglesia. Pertenecen también a este grupo sacerdotes diocesanos que, mientras la Iglesia no disponga otra cosa, siguen estando incardinados en su diócesis.

Los laicos, hombres y mujeres, casados y solteros, jóvenes o ancianos, viven su pertenencia a esta asociación como una vocación, es decir como una llamada específica del Señor que, a través, de los Franciscanos de María les anima y convoca a recorrer el camino de la santidad. Para ellos, pues, pertenecer a esta asociación católica es algo tan serio e importante como para un religioso ser miembro de su Congregación o para un sacerdote estar inserto en la comunión diocesana. Con esta seriedad, con esta solemnidad, con esta llamada a actuar en presencia de Dios, es con la que los seglares que se acercan a la asociación dan dentro de ella los pasos jurídicos que la Iglesia ya ha aprobado.

Entre los laicos insertos en los Franciscanos de María hay dos niveles: el de aquellos que simplemente participan de la espiritualidad o colaboran en las actividades sociales, y el de aquellos que, transcurrido un tiempo, comprenden que se trata de su vocación específica dentro de la Iglesia y expresan mediante unas promesas su vinculación con la asociación y su decisión de servir al Señor dentro de esta familia espiritual. Ambos grupos son Franciscanos de María, aunque, como es lógico, es sobre los miembros del segundo nivel sobre los que recaen las principales obligaciones.

Entre estas obligaciones figuran las de poder ser elegido por votación, según consta en los Estatutos de la asociación, para pertenecer al Consejo General de los Franciscanos de María, o para ser nombrado vicepresidente de la misma. El presidente, también según Estatutos, es un consagrado. La renovación de los cargos del Consejo se hace cada tres años. Todos los miembros de la asociación con promesas son electores.

Para emitir las promesas es preciso un tiempo de contacto y de participación tanto en los grupos de espiritualidad como en los de servicio a los pobres. Pasado este tiempo, el candidato expresa al responsable del grupo y al responsable general o local de la asociación su deseo de dar un paso más y de comprometerse ante el Señor. Es imprescindible que esté en condiciones de libertad para poder emitir esas promesas, por lo que se deberá respetar con exquisito cuidado la voluntad del candidato huyendo de toda coacción; así mismo, éste deberá ser mayor de edad para dar este paso; los menores necesitan un permiso explícito y por escrito de sus padres. Las promesas se hacen por un año y se renuevan por ese mismo periodo en cada ocasión. Los Estatutos preveen la emisión definitiva de las promesas transcurridos seis años de renovación de las mismas.

Las promesas son dos. Una hace referencia a la práctica espiritual y la otra al servicio a los pobres.

La promesa de "espiritualidad" lleva consigo el compromiso de rezar al menos quince minutos diarios y de participar, siempre que sea posible, en la Eucaristía todos los días. Ligado a esta promesa está también el compromiso de intentar asistir a las actividades formativas que la asociación desarrolla a lo largo del año, particularmente a los “ejercicios espirituales” o “congresos” que tienen lugar en el verano.

La promesa de "servicio" supone cuatro elementos. El primero es la austeridad personal, pues sin ella las demás nota de este compromiso pueden resultar vacías de verdadero contenido aunque se practiquen escrupulosamente; por esta austeridad los Franciscanos de María se comprometen a utilizar en su gasto y beneficio personal aquello que sea necesario, sin caer en la tentación del consumismo, verdadera lacra de la sociedad actual como tan reiteradamente denuncian el Papa y los obispos; no se trata de que no puedan gastar o que no puedan vivir con holgura; se trata de hacer el uso de los bienes que Dios nos ha concedido pensando que no estamos solos en la tierra y que de nuestro derroche dependerá la escasez de otros; se trata de buscar un equilibrio marcado por el sentido común, habida cuenta de que esta es una promesa que deberán practicar laicos que viven en el mundo y que, en muchos casos, asumen este compromiso a nivel individual sin que participen en él los demás miembros de su familia.

El segundo aspecto de esta promesa es la limosna. Es fruto de la generosidad y también del ahorro que lleva consigo la austeridad. Es fruto, sobre todo, del amor a Cristo que está presente en quien necesita ayuda. Merced a la limosna se mantienen la asociación y se ayuda a los pobres; por ello, los Franciscanos de María, cada uno en función de sus posibilidades, deberán aportar la cantidad que estimen conveniente para ambos fines, teniendo siempre presente que el Señor nunca se deja vencer en generosidad.

A continuación viene otro aspecto de esta promesa: el servicio directo a los necesitados. Se ejerce de dos maneras: mediante el apostolado -catequesis, evangelización directa a través de los propios medios de la institución- o mediante el voluntariado de asistencia a cualquier tipo de marginación. Pudiera darse el caso de que alguno no se encontrara en condicio­nes de desarrollar este aspecto de la promesa, pero en ningún caso quedará eximido de ayudar a los que están a su alcance, de mantener una actitud de servicio hacia aquellos que pasan a su lado.

Por último, este compromiso lleva consigo intentar cumplir la propia obligación del mejor modo posible. Es incoherente y aún ridículo actuar al servicio del prójimo de manera extraordi­naria mediante el voluntariado, mientras que se dejan sin cumplir las propias obligaciones. No se pueden echar sobre los hombros pesos ajenos cuando no se intenta con la mayor honestidad posible llevar los propios. Lo primero que el Señor nos pide a cada uno de nosotros es que nos hagamos santos en medio de las circunstan­cias familiares, laborales y sociales en las que Él nos ha colocado, por muy distintas que estas sean a nuestros deseos. A la vez que intentamos cumplir bien con esos compromisos, podemos intentar ayudar a otras personas en las cuales vemos a Cristo necesitado, pero esta acción generosa nunca podrá servir de excusa para no cumplir lo que es voluntad de Dios expresa y que se pone de manifiesto por las obligaciones propias de nuestro estado.

El incumplimiento consciente y voluntario de las promesas no implica un pecado grave, pero sí una falta contra el Señor, pues es ante Él que nos hemos comprometido a intentar vivir con esa espiritualidad y con esa actitud de servicio hacia el prójimo. Nunca podrá considerarse incumplimiento de lo prometido aquello que no se ha hecho porque buenamente no se ha podido hacer. En ocasiones será difícil discernir cuándo es posible y cuándo es imposible cumplir lo prometido -por ejemplo, la asistencia diaria a misa-, pero para iluminar esos casos está la dirección espiritual o la consulta con los responsables de la asociación. No se trata, en ningún caso, de añadir agobios a la vida, ni obligaciones que nos asfixien; la persona que hace las promesas lo hace porque le gustan los objetivos y la espirituali­dad de la asociación y, mediante este acto, quiere unirse más a ella y expresar su disponibilidad para los fines de la misma; hay que huir, pues, de los extremos y de los escrúpulos en el cumplimiento de estos compromisos, tanto como de la relajación y de la trivialización, que significaría vaciarlos completamente de contenidos.

Las promesas, por otro lado, sirven para recordarnos los “mínimos” que los que las hacen se comprometen a hacer, no los “máximos”. Esto es especialmente importante recordarlo en el campo de la oración. Quince minutos de oración diarios son bien poca cosa, incluso para un laico que vive agobiado por falta de tiempo. Es el “mínimo” que hay que dar, pero aspirando a encontrar más tiempo cada día, si se puede, a fin de estar en comunión explícita con el Señor.

Por último, es necesario recordar que las personas que hacen las promesas siguen siendo laicos y no asumen ningún tipo de vocación que les impida comportarse como tales, tanto en el orden familiar como en el profesional. Rigen para ellos las leyes comunes de la Iglesia, las cuales se ven enriquecidas en los aspectos anteriormente indicados. Rige, sobre todo, la ley de la caridad, el mandamiento nuevo dado por Nuestro Señor y que es la norma máxima de comportamiento de todo cristiano

www.frmaria.org


Publicado por Desconocido @ 22:02  | Noticias de religión
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Con motivo de haberse publicado recientemente el Decreto por el que se otorga reconocimiento pontificio -como asociación privada internacional de fieles- a los Franciscanos de María, hemos querido conocer quiénes son y cuál es su espiritualidad. En su Web (www.frmaria.org ) leemos:

ESPIRITUALIDAD


La espiritualidad de los Franciscanos de María tiene dos "fuentes" o puntos de referencia: la Santísima Virgen María y San Francisco de Asís.

Con respecto a María, la clave de nuestra espiritualidad es la "imitación". Tanto los laicos como los consagrados que se identifican con esta experiencia buscan, con las limitaciones inherentes a un ser humano pecador, imitar a la Virgen y repetir, con el auxilio de la gracia divina, la experiencia que Nuestra Señora llevó a cabo en la tierra.

De María queremos aprenderlo todo e imitar todo, pero nos fijamos especialmente en el motivo de su amor a Dios, a Jesús y a la Iglesia. Ese motivo, ese "corazón" del Corazón de María, lo encontramos en una palabra: agradecimiento. Las virtudes típicas de la Santísima Virgen -la amabilidad, la paz, la disponibilidad, la paciencia, la pureza, la unión con Dios, la obediencia, la humildad- son para nosotros pistas que orientan nuestro camino en la vida y nos enseñan a poner en práctica el agradecimiento hacia Dios y hacia el prójimo. Con todo, hay tres aspectos de la vida y del ejemplo ofrecido por la Virgen en los que queremos poner particular empeño para tratar de ser como ella.

El primero es el de la Anunciación. María responde al saludo del ángel y a la petición transmitida por el mensajero divino con una frase que es todo un programa de vida: "He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra". Hacer la voluntad de Dios es, también para nosotros, un objetivo primordial. Hacer esa voluntad en la vida cotidiana tanto como en los grandes momentos de la existencia. Se trata, pues, de darle a Dios la prioridad en nuestras motivaciones y dejar que sea Él quien decida sobre nuestro presente y nuestro futuro, como hizo María, con confianza y con alegría, con total disponibilidad. Una de las consecuencias de esta "imitación" de María en su "sí" a Dios, es la de asumir que el Señor es realmente Dios y no un "amuleto" o un "ídolo" al que podemos manejar a nuestro antojo y tener a nuestro servicio. Somos nosotros los que estamos al servicio de Dios y no Dios al servicio nuestro. Queremos hacer frente así a la cada vez más extendida manipulación de la imagen de Dios, reducida a una caricatura por la cual aparece como un simpático y condescendiente abuelete en lugar de como el Dios soberano. De esta actitud se deriva, como consecuencia inmediata, el asumir el concepto de "deber" en nuestra relación con el Señor. Si Dios es Dios, si existe, si es el Creador del mundo y de la propia persona, sólo puede ocupar un lugar: el primero. Eso significa que nosotros tenemos deberes para con Él y Él tiene derechos sobre nosotros. El cumplimiento de nuestros deberes no será ningún "favor" que le hacemos al Todopoderoso, sino algo normal, lo mínimo que se puede esperar de nosotros, cumplido el cual tendremos que decir como aquel siervo de que habla el Evangelio: "No he hecho más que cumplir con mi obligación".

El segundo momento de la vida de María que queremos tener en cuenta para imitar a Nuestra Señora es el del Nacimiento de Jesús en Belén. Allí, en la cueva de la Natividad, vemos a María con el Niño Jesús en sus brazos. No es ya la jovencita nazarena, sino una madre que tiene en su regazo a una dulce y grande responsabilidad. Es la Madre de Dios. La Maternidad divina de María es la mayor aportación hecha jamás por ningún ser humano a la propia historia de la Humanidad y a su destino. Por eso, imitar a María sería parcial si no se le pudiera imitar en esa maternidad; hacerlo así será, en cambio, el mayor servicio que cualquiera pueda prestar tanto al individuo como a la sociedad. La imitación de María en su divina maternidad es imposible en el sentido biológico del concepto. Nadie más que ella pudo llevar en su seno a Jesús y prestarle su carne para que Él la asumiera como propia. Sin embargo, el mismo Cristo iluminó el camino para conseguir la imitación de la maternidad divina de María en un sentido no físico sino espiritual; lo hizo cuando afirmó que todos aquellos que cumplan la voluntad del Padre son su Madre y sus hermanos. Por si fuera poco, el Señor ligó su divina presencia a una condición que sí es accesible al hombre, a cualquier hombre. "Donde dos o tres están unidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos" (Mt 18,20), dijo Jesús en cierta ocasión en que explicaba a sus discípulos cómo tenían que rezar al Padre para ser escuchados por Él. Por lo tanto, la unidad, cimentada en la caridad recíproca, es según el propio Cristo, la "materia" para que se produzca ese nuevo y real nacimiento suyo. La unidad, pues, es una de las claves de la espiritualidad de los Franciscanos de María, puesto que sólo a través de esa unidad se puede imitar a la Virgen en su divina maternidad. El amor recíproco, la unidad como medio para la imitación de la maternidad divina, requiere cumplir una condición: no es posible para el individuo aislado, sino que tiene que ser practicada por la colectividad, por "dos o más". Esta condición es tan importante que sólo con su cumplimiento se evitarían tantas luchas suicidas y fratricidas que desgarran la Iglesia por dentro o que minan la estabilidad y energía de tantos grupos religiosos. Por lo tanto, así como en otras virtudes de María sí cabe la imitación individual, la maternidad sólo es accesible al conjunto, al grupo de cristianos unidos en el nombre de Jesús. Para conseguir esta unidad habrá que esforzarse por mantener siempre viva la caridad entre los que desean praticar la imitación mariana. Nada tendrá sentido si no es fruto del amor y nada merecerá la pena si para conseguirlo se rompe esa relación de amor recíproco. Una maestra en esta espiritualidad de la unidad, Chiara Lubich, decía a este propósito que "vale más lo menos perfecto en unidad que lo más perfecto en desunidad", porque en realidad lo que más vale es el amor. El amor, la principal de las virtudes cristianas, es el único que garantiza que existan las condiciones para que el Señor, si así lo estima conveniente, pueda hacerse presente espiritual pero realmente en medio de los hombres. La unidad, por lo demás, lleva a los miembros de la asociación a estar especialmente atentos a sintonizar con la Iglesia, con quienes la representan -el Papa, los obispos, los sacerdotes-, con las distintas realidades existentes en su seno -las parroquias, las congregaciones religiosas, los movimientos y demás asociaciones- y también con los miembros de otras confesiones así como con todos los hombres de buena voluntad. Colaborar en la empresa de la unidad es una de las metas más nobles en que puede empeñarse un cristiano, pues no en vano Jesús pidió al Padre "que todos sean uno para que el mundo crea". Pero la maternidad de María no acaba en el momento del parto. Ella es Madre de Jesús y no sólo su "engendradora". Como Madre es, por tanto, educadora. En esa labor educativa están contenidas las semillas de la evangelización, puesto que un aspecto de esa educación es la enseñanza de los valores espirituales y religiosos que deben animar al ser humano. Así pues, la imitación de María en su maternidad lleva consigo una imitación en el papel educador que María llevó a cabo con Jesús, lo cual significa una llamada a la evangelización hacia todos aquellos que no conocen a Cristo o que lo conocen de manera deficiente. Evangelizar es cuidar de Jesús, es ser María, imitar a María. Para llevar a cabo esta evangelización volvemos al "corazón" de nuestra espiritualidad: el agradecimiento. Evangelizar, para nosotros, es ayudar a comprender que Dios ama al hombre y que el hombre tiene un deber de gratitud hacia Dios. Evangelizar es enseñar a agradecer, es enseñar a tener con Dios una relación basada en el amor, en la gratitud.

El tercer momento de la vida de la Virgen que los miembros de esta asociación deben intentar imitar es aquel en el que se contempla a María al pie de la Cruz. Cuando casi todos se han ido, la Madre está a su lado, persevera en la fe y en el amor. A Cristo, en aquella hora del Gólgota, le faltó casi todo: incluso le faltó el apoyo sensible del Padre, pues Dios permitió esa tremenda noche oscura para que Jesús pudiera hacerse uno con la humanidad hasta sus últimas consecuencias. En cambio, el amor providente de Dios no permitió que a su Hijo le faltara lo que no le es negado a ningún ser humano: el cariño de la Madre. María junto a la Cruz es la expresión más alta del amor humano, a la vez que la sublimación de hasta dónde tiene que llegar nuestro amor por Dios. Imitarle a ella en ese decisivo instante significa estar permanentemente junto a la Cruz y junto al Crucificado. De hecho, si el Señor ha encontrado la manera de quedarse para siempre entre los hombres -en la Eucaristía, en su Palabra, en el prójimo, en la jerarquía, en medio de la comunidad reunida en su nombre-, no ha sucedido así con la Virgen. No hay una "eucaristía" mariana, no hay una presencia real de Nuestra Señora en la tierra a través de ningún sacramento. María está viva, en cuerpo y alma, pero está en el Cielo. En cambio, su Hijo sigue aquí en la tierra, vivo en medio nuestro, crucificado en tantas personas como sufren en el mundo. Está solo, enfermo, pobre, triste, encarcelado, anciano, huérfano, golpeado, abandonado en millones y millones de seres humanos. Y lo que es peor, estos hermanos nuestros que llevan la imagen dolorosa del Crucificado no tienen a su lado a María para consolarles, para apoyarles en su subida al Calvario. Esa será nuestra vocación como imitadores de la Virgen: hacer el papel que ella haría si estuviera de nuevo físicamente presente en la tierra; estar al pie de la Cruz y junto al Crucificado para llevarle el consuelo que necesita, el alimento que reclama, el cariño que alivie su soledad, la medicina que cure sus dolores. Imitar a María es servir y ayudar a Cristo crucificado. Ser Madre, como ella fue, significa no dejar que pase un Cristo doliente a nuestro lado sin hacer lo posible por aliviar su carga.

En cuanto a San Francisco de Asís, de él aprenden los Franciscanos de María esas cualidades que hicieron del santo de Asís un hermano de todos los hombres: su sencillez, su pobreza, su humildad, su libertad, su fidelidad a la Iglesia, su compasión hacia todo el que sufre, su profunda alegría, su aceptación de la voluntad divina, su amor a la Cruz. Muchas de estas notas, típicas de la espiritualidad franciscana, ya están recogidas en la figura de la Virgen, pero la aportación de San Francisco de Asís añade un matiz especial que sirve para insistir en aquellos aspectos más ligados con el servicio a los pobres, con la vida austera, sencilla y alegre, con el amor apasionado a la Iglesia y el respeto hacia su jerarquía. Por otro lado, desde la perspectiva de la "espiritualidad del agradecimiento", nos fijamos, a la hora de imitar a San Francisco, en aquel momento de su vida en el cual, tras ver cuál era el contenido de las oraciones de los hombres y comprobar su egoísmo, salió llorando de aquella pequeña capilla de la Porciúncula mientras gritaba: "El Amor no es amado". Nosotros, con la ayuda de Dios, queremos amar al Amor, queremos amar a Dios que es el Amor. Y queremos dirigir a los demás hacia ese amor, ayudarles a comprender que ese es el verdadero camino del cristiano: amar con todo el corazón al Dios que te ama.

Si de San Francisco pudieron decir sus biógrafos que era un "alter Christus", "otro Cristo", de los Franciscanos de María se debería poder decir que son "otras María" y "otros Francisco", en el sentido de ser "otros Cristos" porque procuran imitar a Nuestro Señor siguiendo las huellas y el modelo dejado por su Santísima Madre y por el santo de Asís. Unas huellas y unos modelos que se resumen en una sola palabra: agradecimiento.

(www.frmaria.org )
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Carta semanal del Arzobispo de Valencia Don Agustín García-Gasco Vicente Arzobispo.

Educación cívica sí, pero de verdad


Publicada en «Paraula-Iglesia en Valencia» el 24 de junio de 2007


Mal comienzo resulta ser que quienes se postulan como los más fervorosos defensores de la asignatura de Educación para la ciudadanía, afirmando que pretenden educar a nuestra juventud según los valores de la Constitución, sin embargo, traten de impedir y obstaculizar la aplicación del derecho constitucional de la objeción de conciencia a aquellos que no comparten su particular “catecismo ideológico”. No hay que ser muy avispado para apreciar una evidente contradicción. No defiende la Constitución Española quien niega el legítimo derecho a la objeción de conciencia, que se encuentra protegido en la propia Constitución.
En principio, la educación cívica no es sólo oportuna, sino que resulta imprescindible para articular una sociedad. De bien poco habrá servido superar una serie de cursos reglados si los conocimientos técnicos o artísticos adquiridos no han servido también para hacer un uso responsable, constructivo y culturalmente enriquecedor. El civismo, el respeto a los demás y la búsqueda de las últimas razones, es la base y la finalidad de toda verdadera educación, que no puede estar cerrada ni a los derechos humanos, ni tampoco a la búsqueda del sentido de la vida, lo que incluye el derecho a interrogarse sobre la trascendencia divina de cada persona y la congruencia cívica y moral que ello comporta ante la sociedad, y especialmente ante los desfavorecidos.

Nadie puede negar ni obviar que para la mayoría o para una gran parte de las sociedades, el fenómeno religioso, su relación con Dios tiene un profundo sentido que en la religión cristiana se acentúa en el respeto a la libertad y en el amor al prójimo, reforzando sus obligaciones morales con respecto a los demás. La caridad, la solidaridad cristiana va mucho más allá de las obligaciones legales. Un cristiano no puede escudarse en que ya paga altos impuestos para desentenderse de su obligación moral de ser solidario con los más necesitados de su entorno.

La educación cívica es esencial y muchos cristianos acogen con alegría todo esfuerzo que en dicho sentido se realice. Sin embargo, los cristianos también tenemos derecho a preguntarnos si algunos de los planteamientos que se proponen sobre esta nueva asignatura nacen en realidad de un laicismo radical que pretende utilizar el Estado para el adoctrinamiento de un determinado modelo ideológico en el que se banaliza la familia y la complementariedad natural entre hombre y mujer, entre otros aspectos que suscitan preocupación en amplios sectores sociales.

Debemos reflexionar sobre si tras la nueva asignatura en realidad se esconde una “pseudo-religión” atea que propugna hablar de la educación del ciudadano (en vez de la educación de la persona), una omisión radical de Dios, y de las aportaciones religiosas y muy concretamente de la cristiana, al tiempo que el Estado usurpa el lugar que corresponde a los padres sobre la educación moral de sus hijos.

El planteamiento de la asignatura puede dar la impresión de que la verdadera pretensión es prescindir de toda referencia a Dios y desplazar a los padres de su coherencia en la formación en los valores. Así se infiere de las airadas negativas a admitir la legítima objeción de conciencia, reconocida en la Constitución Española.

Este es el defecto mayor que tiene la asignatura Educación para la ciudadanía, tal y como está siendo propuesta por el Ministerio de Educación: obliga a prescindir de Dios, omite la responsabilidad principal de los padres en la educación moral de sus hijos, y cree que con ello el edificio moral queda intacto. La realidad es otra: cuando la educación moral no se funda en una antropología adecuada, los valores que se proponen como tales tan sólo coinciden con las convicciones sociales que están de moda en un determinado momento, y que pueden dejar de estarlo en el siguiente.

Una verdadera educación cívica tiene que contar con todas las energías morales que ponen a la persona en condiciones idóneas de cumplir con sus obligaciones con respecto a los demás. Y la religión y la labor educativa de nuestros padres son ayudas irreemplazables para que los que nos reconocemos como creyentes podamos vivir el amor, culmen y resumen de todas las obligaciones morales.

Estimo que no es pedagógicamente aceptable que la educación en los valores sea explicada desde la confianza en Dios o desde la ignorancia sobre él, según el niño o la niña se encuentren en una o en otra aula, en una o en otra hora del día. Se trataría de un fracaso pedagógico que sólo puede dejar indiferentes a los que sólo están afanados en extender el ateísmo.

Esta incoherencia justifica la objeción de conciencia de los padres, primeros educadores de sus hijos, con un derecho natural e indelegable, reconocido como tal en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que no están dispuestos a que el Estado les expropie de su responsabilidad. A nadie se le deben olvidar los errores educativos de los países totalitarios (marxistas o fascistas), en los que el Estado se concibió en muchos de ellos como el único educador y privó a los padres de los derechos sobre sus hijos.

Nos encontramos en el siglo XXI donde las experiencias del siglo XX sobre la educación deben hacernos recapacitar en los riesgos del Estado que más allá de legislar, pretende impartir su propia moral.

Los obispos queremos una educación cívica de verdad y ésta sólo tendrá sólido fundamento en la libertad religiosa de los padres para educar a sus hijos en los principios del catolicismo, de otras creencias religiosas, o de la ausencia de las mismas. La democracia no está llamada a imponer un credo agnóstico en las escuelas, sino a favorecer la libertad para que cada cual pueda escoger sobre lo que afecta a su libertad religiosa o a su libertad de conciencia sobre cuestiones de tanta repercusión vital como lo es la moral.

Con mi bendición y afecto,

Agustín García-Gasco Vicente
Arzobispo
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ZENIT publica el Decreto por el que se otorga reconocimiento pontificio -como asociación privada internacional de fieles- a los Franciscanos de María (www.frmaria.org ), fundación del sacerdote de la archidiócesis de Madrid Santiago Martín extendida en 78 diócesis de 22 países.


Se procedió a la lectura del documento, el martes, 26 de Junio de 2007, durante un acto oficial en el Consejo Pontificio para los Laicos, su subsecretario, Guzmán Carriquiry.


DECRETO



Los Franciscanos de María constituyen una asociación de fieles fundada por el reverendo Señor Don Santiago Martín Rodríguez en 1988, en Madrid. Sus inicios se encuentran en un grupo de jóvenes que decidieron vivir una experiencia espiritual marcada por la imitación de la Santísima Virgen María y de San Francisco de Asís, con una dimensión de servicio hacia las personas más menesterosas de la sociedad. Con el paso del tiempo surgieron nuevos grupos de fieles laicos en otras ciudades de España y del continente americano, que recibieron el nombre de «escuelas de agradecimiento».

La Asociación Franciscanos de María fue reconocida a nivel diocesano por primera vez con Decreto del por entonces arzobispo de Madrid, Su Eminencia Reverendísima el Señor Cardenal Ángel Suquía Goicoechea, de fecha 14 de abril de 1993.

El carisma y la misión de los Franciscanos de María consiste en vivir y difundir la espiritualidad del agradecimiento, que radica básicamente «en tener una relación con Dios basada en la gratitud por el amor que del Señor se ha recibido» (Estatutos, n.3). Asimismo, los Franciscanos de María aspiran a ser un instrumento de evangelización al servicio de la Iglesia, en profunda comunión con el Romano Pontífice y con los Ordinarios diocesanos.

Tanto el Concilio Ecuménico Vaticano II como el Magisterio post-conciliar, han prestado especial atención a las formas asociativas de participación en la vida de la Iglesia, manifestando hacia ellas su más profunda estima y consideración (cfr. Decreto sobre el apostolado de los laicos Apostolicam actuositatem, 18, 19 y 21; Juan Pablo II, Exhortación apostólica post-sinodal Christifidelis laici, 29).

En este mismo sentido, al comienzo del tercer milenio, el Siervo de Dios Papa Juan Pablo II escribió que «tiene gran importancia para la comunión el deber de promover las diversas realidades de asociación, que tanto en sus modalidades más tradicionales como en las más nuevas de los movimientos eclesiales, siguen dando a la Iglesia una viveza que es don de Dios, constituyendo una auténtica primavera del Espíritu» (Carta apostólica Novo Millennio ineunte, 46).

Por su parte, el Santo Padre Benedicto XVI ha afirmado que «la realidad de los movimientos eclesiales es signo de la fecundidad del Espíritu del Señor, para que se manifieste en el mundo la victoria de Cristo resucitado y se cumpla el mandato misionero encomendado a toda la Iglesia» (Discurso, 24 de marzo de 2007).

En consecuencia:

Vista la instancia presentada al Consejo Pontificio para los Laicos por el Reverendo Señor Don Santiago Martín Rodríguez, Fundador y Presidente de la Asociación Franciscanos de María, solicitando el reconocimiento de la misma como asociación internacional de fieles;

Considerando los frutos que los Franciscanos de María han producido en la vida de numerosos fieles cristianos, convirtiéndose esta Asociación en un auténtico camino y escuela de santidad y apostolado;

Considerando la oportunidad de reconocer los Franciscanos de María y de aprobar sus Estatutos, con el fin de favorecer la difusión de sus fines, y después de haber sido acogidas por la Asociación las observaciones formuladas a los Estatutos por este Dicasterio;

Considerando las cartas comendaticias de Obispos diocesanos de diversos países del mundo donde están presentes los Franciscanos de María, auspiciando su reconocimiento canónico internacional;

Visto el artículo 134 de la Constitución Apostólica Pastor bonus, sobre la Curia Romana, así como el canon 322 del Código de Derecho Canónico, el Consejo Pontificio para los Laicos decreta:

1º) El reconocimiento de los Franciscanos de María, como asociación privada internacional de fieles con personalidad jurídica, según los cánones 298-311 y 321-329 del Código de Derecho Canónico.

2º) La aprobación de los Estatutos de la Mencionada asociación, debidamente autenticados por el Dicasterio, por un período ad experimentum de cinco años.

Dado en Ciudad del Vaticano, a 25 de marzo de 2007, Solemnidad de la Anunciación del Señor.

+ Stanislaw Rylko
Presidente

+ Josef Clemens
Secretario

[Transcripción del documento original realizada por Zenit]
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ZENIT publica la intervención de Benedicto XVI en la audiencia general número cien de su pontificado, 27 de junio de 2007, dedicada a presentar la figura de san Cirilo de Jerusalén.


Queridos hermanos y hermanas:

Nuestra atención se concentra hoy en san Cirilo de Jerusalén. Su vida representa el cruce de dos dimensiones: por una parte, la atención pastoral, y por otra, la participación, a pesar suyo, e las encendidas controversias que turbaron entonces a la Iglesia de Oriente.

Nacido en torno al año 315, en Jerusalén o alrededores, Cirilo recibió una óptima formación literaria, que se convirtió en el fundamento de su cultura eclesiástica, centrada en el estudio de la Biblia. Ordenado presbítero por el obispo Máximo, cuando éste murió o fue depuesto, en el año 348, fue ordenado obispo por Acacio, influyente metropolitano de Cesarea de Palestina, filo-arriano, convencido de que era su aliado. Por este motivo, se dio la sospecha de que había alcanzado el nombramiento episcopal tras haber hecho concesiones al arrianismo.

En realidad, muy pronto, Cirilo se enfrentó a Acacio no sólo en el campo doctrinal, sino también en el de la jurisdicción, pues Cririlo reivindicaba la autonomía de su propia sede con respecto a la del metropolitano de Cesarea. En unos veinte años, Cirilo experimentó tres exilios: el primero, en el año 357, tras haber sido depuesto por un Sínodo de Jerusalén; seguido, en el año 360, de un segundo exilio provocado por Acacio y, por último, de un tercero, más largo --duró once años--, en el año 367, por iniciativa del emperador filo-arriano Valente. Sólo en el 378, después de la muerte del emperador, Cirilo pudo volver a tomar definitivamente posesión de su sede, restableciendo entre los fieles la unidad y la paz.

A favor de su ortodoxia, puesta en duda por algunas fuentes de la época, abogan otras fuentes de la misma antigüedad. Entre ellas, la más autorizada, es la carta sinodal del año 382, después del segundo Concilio ecuménico de Constantinopla (381), en el que Cirilo había participado con un papel destacado. En esa carta, enviada al pontífice romano, los obispos orientales reconocen oficialmente la más absoluta ortodoxia de Cirilo, la legitimidad de su ordenación episcopal y los méritos de su servicio pastoral, al que la muerte puso punto final en el año 387.

De él conservamos 24 famosas catequesis, que pronunció como obispo hacia el año 350. Introducidas por una «Procatequesis» de acogida, las primeras 18 están dirigidas a los catecúmenos o «iluminandos» («photizomenoi»). Fueron pronunciadas en la basílica del Santo Sepulcro. Las primeras (1-5) hablan respectivamente de las disposiciones previas al Bautismo, de la conversión de las costumbres paganas, del sacramento del Bautismo, de las diez verdades dogmáticas contenidas en el Credo o Símbolo de la fe.

Las sucesivas (6-18) constituyen una «catequesis continua» sobre el Símbolo de Jerusalén, en clave anti-arriana. Entre las últimas cinco (19-23), llamadas «mistagógicas», las dos primeras desarrollan un comentario a los ritos del Bautismo, las últimas tres hablan del crisma, del Cuerpo y de la Sangre de Cristo y de la liturgia eucarística. Incluyen la explicación del Padrenuestro («Oratio dominica»), que presenta un camino de iniciación a la oración, que se desarrolla paralelamente a la iniciación a los tres sacramentos, el Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía.

El fundamento de la educación en la fe cristiana se desarrollaba, en parte, en clave polémica contra los paganos, judeocristianos y maniqueos. La argumentación se fundamentaba en la aplicación de las promesas del Antiguo Testamento, con un lenguaje lleno de imágenes. La catequesis era un momento importante, enmarcado en el amplio contexto de toda la vida, en particular la litúrgica, de la comunidad cristiana, en cuyo seno materno tenía lugar la gestación del futuro fiel, acompañada por la oración y el testimonio de los hermanos.

En su conjunto, las homilías de Cirilo constituyen una catequesis sistemática sobre el renacimiento a través del Bautismo. Al catecúmeno, le dice: «Caíste en las redes de la Iglesia (Cf. Mateo 13,47): con vida serás cogido; no huyas; es Jesús quien te ha echado el anzuelo, y no para destinarte a la muerte, sino para, entregándote a ella, recobrarte vivo: pues es necesario que tú mueras y resucites (Cf. Romanos 6, 11.14)… Muere a los pecados y vive para la justicia; hazlo desde hoy» («Procatequesis» 5).

Desde el punto de vista doctrinal, Cirilo comenta el Símbolo de Jerusalén recurriendo a la «tipología» de las Escrituras, en relación «sinfónica» entre los dos Testamentos, hasta llegar a Cristo, centro del universo. La tipología será eficazmente descrita por Agustín de Hipona: «El Nuevo Testamento está escondido en el Antiguo, mientras que el Antiguo se hace manifiesto en el Nuevo» («De catechizandis rudibus» 4, 8).

La catequesis moral está anclada con una profunda unidad en la catequesis doctrinal: hace que el dogma descienda progresivamente en las almas, que de este modo son alentadas a transformar los comportamientos paganos en la nueva vida en Cristo, don del Bautismo.

Por último, la catequesis mistagógica constituía la cumbre de la educación que impartía Cirilo a los que ya no eran catecúmenos, sino neobautizados o neófitos durante la semana de Pascua. Les llevaba a descubrir, en los ritos bautismales de la Vigilia pascual, los misterios encerrados en ellos y que todavía no les habían sido desvelados. Iluminados por una fe más profunda gracias al Bautismo, los neófitos eran capaces finalmente de comprenderlos mejor, al haber celebrado los ritos.

En particular, con los neófitos de origen griego, Cirilo insistía en la facultad visiva, más afín a ellos. Era el paso del rito al misterio, que valorizaba el efecto psicológico de la sorpresa y de la experiencia vivida en la noche pascual.

Este texto explica el misterio del Bautismo: «Fuisteis sumergidos tres veces en el agua, levantándoos también tres veces. También en esto significasteis en imagen y simbólicamente la sepultura de Cristo por tres días. Pues, así como nuestro salvador pasó tres días y tres noches en el seno de la tierra (Cf. Mateo 12, 40), también vosotros imitasteis el primer día que Cristo pasó en el sepulcro al levantaros del agua por primera vez y, con la inmersión, la primera noche. Pues del mismo modo que el que está en la noche ya no ve, y el que se mueve en el día camina en la luz, vosotros, al sumergiros, como en la noche, dejasteis de ver, pero, al salir, fuisteis puestos como en el día. En el mismo momento habéis muerto y habéis nacido, y aquella agua llegó a ser para vosotros sepulcro y madre. … Para vosotros… el tiempo de morir coincidió con el tiempo de nacer. Y un tiempo único ha logrado ambas cosas, pues con vuestra muerte ha coincidido vuestro nacimiento» («Segunda Catequesis Mistagógica», 4).

El misterio que hay que aferrar es el plan de Dios, que se realiza a través de las acciones salvíficas de Cristo en la Iglesia. A su vez, la dimensión mistagógica está acompaña por la de los símbolos que expresan la vivencia espiritual que hacen «estallar».

De este modo, la catequesis de Cirilo, en virtud de los tres elementos descritos --doctrinal, moral y, por último, mistagógico-- se convierte en una catequesis global en el espíritu. La dimensión mistagógica se convierte en síntesis de las dos primeras, orientándolas a la celebración sacramental, en la que se realiza la salvación de todo el hombre.

Se trata, en definitiva, de una catequesis integral que implica el cuerpo, el alma y el espíritu y sigue siendo emblemática para la formación catequística de los cristianos de hoy.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit. Al final de la audiencia, el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español, dijo:]

Queridos hermanos y hermanas:
La audiencia de hoy la dedicamos a san Cirilo de Jerusalén. Nacido a principios de siglo cuarto, fue hombre de gran cultura eclesiástica centrada en el estudio de la Biblia.

De sus célebres catequesis conservamos veinticuatro. Introducidas por una Procatequesis de acogida constituyen una enseñanza sistemática sobre la nueva vida del cristiano después del Bautismo. Con ellas se trata de ayudar a comprender y vivir el designio de Dios, que se realiza a través de la acción salvífica de Cristo en la Iglesia. La catequesis era un momento importante en la vida de la comunidad cristiana, en cuyo seno se formaba el futuro fiel, acompañado por la oración y el testimonio de los hermanos. Se instruía en la doctrina y las costumbres cristianas, se explicaban los símbolos a la luz de las Escrituras y finalmente, en las catequesis mistagógicas se introducía en los misterios de la salvación que se realizan en las celebraciones sacramentales. Se trata de una catequesis integral en el Espíritu que, teniendo como base los aspectos doctrinales, morales y mistagógicos, sigue vigente para la formación de los cristianos de hoy.

Saludo cordialmente a los peregrinos de venidos de España y de Latinoamérica, especialmente a la Unión de Hermandades de Jerez de la Frontera, acompañados por su Obispo Monseñor Juan del Río, a los miembros de las Cofradías de la Diócesis de Calahorra- La Calzada-Logroño, a los Cursillistas de Cristiandad de Toledo y Talavera, a la Asociación Pro Huérfanos de la Guardia Civil y a los peregrinos de Tulacingo, Monterrey, Tijuana, Mérida y Chile. Que las enseñanzas de san Cirilo nos ayuden a comprender la importancia de la formación catequética en la vida de nuestras comunidades.

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Monseñor Felipe Arizmendi Esquivel, obispo de San Cristóbal de las Casas, desde Roma habla de la Iglesia "madre y maestra", fundada por Jesucristo y presidida por el Papa, signo y expresión de unidad eclesial.

San Cristóbal de las Casas, Chis a 27 de junio de 2007


CREO EN UNA IGLESIA VIVA


VER

Escribo desde Roma, después de la multitudinaria audiencia semanal del Papa a los fieles. Estuvieron miles las personas, venidas espontáneamente de muchos países del mundo, lo cual nos da una experiencia viva de catolicidad, de universalidad. Vine para acompañar, como signo de comunión fraterna, a nuestro arzobispo Rogelio Cabrera, quien recibirá el palio en la fiesta de los apóstoles Pedro y Pablo. Esta vivencia eclesial confirma y fortalece mi fe en la Iglesia que fundó Jesucristo, sobre la roca de Pedro y de sus sucesores. El palio arzobispal es un signo de cercanía y colaboración con el Papa. Por medio de nuestro arzobispo, nos relacionamos más significativamente con quien preside la Iglesia.

No faltan voces que hablan de que nuestra Iglesia está en crisis, que va en declive, que si no se adapta a los postulados del mundo moderno se va a acabar, que el Papa actual no tiene el carisma de Juan Pablo II, que la Curia Romana es sólo una institución de poder, etc. Esas mismas voces se encargan de sobredimensionar las fallas inocultables de quienes conformamos esta Iglesia, con el fin de desprestigiarla. No quieren que les removamos su conciencia, quizá no tan limpia, y prefieren quitar fuerza a todo cuanto se oponga a sus criterios y comportamientos. Esto no es novedad. Así pasó a Jesucristo y a los profetas.



JUZGAR

La Iglesia Católica, nuestra amada “madre y maestra”, no es sólo una institución humana. Lo es, sin duda, pues está compuesta por seres frágiles y pecadores, limitados y expuestos a la contaminación del mundo. No somos ángeles, perfectos e indefectibles. No siempre estamos a la altura de nuestra identidad y misión; no somos tan fieles a nuestro Fundador, Jesucristo. Sin embargo, nuestro cimiento es El. La roca en que nos apoyamos es Jesús. El punto central de referencia es Cristo, quien quiso organizar su Iglesia, que es su sacramento, su continuación visible en la historia, como una comunidad, una familia de hombres y mujeres imperfectos y débiles. El es quien la guía y sostiene con su Espíritu. Si no fuera por esta asistencia permanente, ¡desde cuándo se hubiera acabado!

Venimos a Roma no por turismo, no por curiosidad, no por quedar bien con nuestras autoridades superiores, sino movidos por la fe y por el amor fraterno. Estamos seguros de que Jesús dejó a Pedro como su Vicario en la tierra, para que haga sus veces, para que lo haga visible a los hermanos, para que lo represente, para que prolongue en la historia su misma misión y tarea. Esto es lo que explícitamente dice Jesús: “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella” (Mt 16,18). “Apacienta mis corderos… Apacienta mis ovejas” (Jn 21,15-17). “¡Simón, Simón! Mira que Satanás ha solicitado el poder cribarlos como trigo; pero yo he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca. Y tú, cuando hayas vuelto, confirma a tus hermanos” (Lc 22,31-32). Apoyados en esta palabra divina, que es revelación del misterioso plan de Dios, nos acercamos con fe y cariño al Sucesor de Pedro. ¡Cómo todos quieren tocarlo, escucharlo, estar cerca de él, o al menos sacarle una foto cuando pasa entre la gente! Antes fue Juan Pablo II y sus antecesores; ahora es Benedicto XVI; pero lo importante no es tanto su personalidad individual, sino lo que representa para la Iglesia. Con el Papa, ¡la Iglesia está viva!, porque él nos conduce a Jesús, nos centra en Cristo. No ocupa su lugar.

El Papa es signo y expresión de unidad eclesial. Estando en comunión con él, tanto en lo doctrinal como en lo pastoral, tenemos garantía de ser la verdadera Iglesia de Jesús. Por ello, le entregamos el documento final que elaboramos en Aparecida, durante la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y de El Caribe, para que, con la ayuda de sus colaboradores, lo revise y autorice su publicación y puesta en práctica. No somos independientes en nuestras Iglesias locales, para que podamos hacer de nuestras diócesis lo que queramos, para tomar determinaciones que rompan la unidad fundamental. Somos una sola Iglesia, no iglesitas que surgen por todos lados, no sectas que dividen.

El mismo Pablo, que había recibido revelaciones directas de Cristo, acude ante Pedro: “Subí a Jerusalén para conocer a Cefas y permanecí quince días en su compañía” (Gál 1,18). Lo mismo hace después de catorce años, para estar con quienes eran “considerados como columnas: Santiago, Cefas y Juan… y les expuse el Evangelio que proclamo entre los gentiles, para saber si corría o había corrido en vano” (Gál 2,9.2). Esto es ser Iglesia de Cristo. Por ello, acatamos con fidelidad cuando el Papa declara que la doctrina de una teólogo no es conforme con el Evangelio. Por ello, también, estamos dispuestos a que sus colaboradores revisen nuestros documentos, como el Plan Diocesano de Pastoral, o el Directorio Diocesano del Diaconado Permanente; valoramos y agradecemos su servicio, que no es una ingerencia arbitraria, ni un control indebido. No somos una Iglesia autónoma, sino que queremos siempre vivir la comunión que Cristo quiso, con Pedro y bajo Pedro. ¡Esta es la Iglesia viva en la que creo, y la que amo!

Aprovecho la estancia en Roma para dialogar con la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos sobre el reconocimiento que hemos solicitado para la traducción tseltal y tsotsil de la Misa y del Leccionario. Ya fue aprobada por la Conferencia del Episcopado Mexicano, pero, para darle solidez y valor permanente, requiere una revisión por parte de la autoridad suprema de la Iglesia. No es que en Roma haya quienes hablen y dominen estos idiomas indígenas, sino que deben analizar si seguimos el procedimiento prescrito para estos casos. Por ejemplo, es el Papa quien debe aprobar la traducción de las fórmulas sacramentales, que son la parte central de los ritos. No es un trámite burocrático, sino un signo de comunión de nuestras diócesis con quien preside la Iglesia universal. De esta forma, al celebrar nuestros pueblos la liturgia, viven unidos al Sucesor de Pedro, y tienen garantía de estar firmes en la fe.

ACTUAR

Apreciemos, como un valor incalculable, vivir esta comunión a nivel universal con el Papa, y a nivel local entre las diócesis de una provincia eclesiástica, como es el caso de Chiapas. Ya dejemos de lamentar que San Cristóbal de Las Casas no fue erigida como arquidiócesis, y vivamos la fraternidad, que es el signo por excelencia de autenticidad de una Iglesia, como eran las primeras comunidades cristianas.

Según las enseñanzas de Jesús, lo que vale para el Reino de Dios no son los títulos y los honores, sino el servicio amoroso entre nosotros, y en particular a los pobres. ¡Esta es la Iglesia viva en la que creo y en la que tratamos de servir!

+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo de San Cristóbal de Las Casas
Publicado por Desconocido @ 9:20  | Hablan los obispos
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XXVII Jornadas Nacionales
de Patrimonio Cultural de la Iglesia
Tenerife, 25 al 29 de Junio


Del 25 al 29 de junio tienen lugar en Tenerife las XXVII Jornadas Nacionales de Patrimonio Cultural de la Iglesia con el objetivo de “Valorar las obras de arte cristiano existentes en las Diócesis, presentación de su significado religioso; con tal fin se aconseja la formación espiritual y cultural de los ‘guías’ y de la cuidadosa preparación de los medios técnicos destinados a la ilustración de tales obras o de vida”

Monseñor Juan José Asenjo, obispo de Córdoba y presidente de la Comisión Episcopal de Patrimonio Cultural, inauguró las jornadas y durante su intervención señaló la importancia de tener “guías al servicio de la persona” e hizo una alusión a la cantidad de gente que entra en una iglesia sin tener a nadie que le explique lo que está viendo. El prelado se refirió a los “guías de casa”, aludiendo a la necesidad de que los guías de arte sacro no sólo estén bien formados, sino que además tengan fe.

Para ilustrar la poca formación que manifiestan muchos guías, el prelado relató la respuesta que uno de ellos dio a la pregunta de un turista sobre un cuadro de la Virgen Dolorosa. Ante la representación del corazón de la Virgen atravesado por una espada, el guía dijo que “al ver a su hijo en la cruz, la Virgen se había suicidado”.

En este contexto, monseñor Asenjo subrayó la responsabilidad de la Iglesia y dijo que este tipo de respuestas no se pueden consentir. Asimismo, matizó que no se debe olvidar la “identidad” del objeto de arte que se muestra, ni “ocultar al visitante la belleza infinita de Dios que se manifiesta a través del pálido reflejo en la obra de arte”.

El responsable de la Comisión Episcopal de Patrimonio afirmó que cuando una visita de arte está “bien dirigida”, la catequesis surge de “forma natural”, sin necesidad de “hacer proselitismo”.

El obispo reconoció las dificultades a las que se enfrenta la Iglesia para mostrar su patrimonio cultural, sobre todo la sociedad secularizada, ante la que la Iglesia tiene que ser “hogar de la fe” y “lugar del Evangelio”, antes que un “contenedor de objetos decorativos”.

El prelado defendió la importancia del patrimonio de la Iglesia como un “medio” que Ella tiene para “acercarse a la gente alejada de la fe”, y la necesidad de que los “guías de fe” tengan un “discurso fluido, convincente, claro, alejado del proselitimo”.

“La Iglesia entiende su papel con respecto al patrimonio como camino de acercamiento al hombre”, subrayó.

Desde una perspectiva apologética, monseñor Asenjo propuso las “vidas de los santos” como un recurso de evangelización”, pues ellos son las verdaderas “joyas” de la Iglesia, mucho más que una custodia o un retablo.

Por otra parte, el obispo se refirió al turismo como un “reto para la Iglesia” y lo alabó en cuanto contribuye al crecimiento de la persona y sirve de punto de encuentro en la apreciación de la belleza, según la idea de Benedicto XVI. El turismo, continuó monseñor Asenjo, es “una aportación para acercarse al otro, para abrirse al mundo, humanizarse y enriquecerse.

En este sentido, mencionó también las nuevas formas de turismo, todavía en desarrollo, como las Rutas monacales o de espiritualidad.

Finalmente, el obispo de Córdoba dijo que “la belleza del arte sacro es un puente tendido a la verdad y a la bondad, que sale al encuentro de Cristo”.
Publicado por Desconocido @ 8:52  | Comunicados Diocesanos
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27 Junio (ACI).- Al hablar este miércoles sobre la figura de San Cirilo de Jerusalén (315 - 387) durante la Audiencia General número 100 de su pontificado, el Papa Benedicto XVI señaló que la fe cristiana debe abarcar a todo el hombre: cuerpo, alma y espíritu.

El Pontífice inició la audiencia calificando a San Cirilo como un obispo “de gran cultura eclesiástica, centrada en el estudio de la Biblia” y recordó que el Padre de la Iglesia fue ordenado obispo en el 348 por Acacio, metropolitano de Cesarea de Palestina, partidario del arrianismo, con el cual el Santo se enfrentó poco después “no solo en el ámbito doctrinal, sino también en el jurisdiccional porque Cirilo reivindicaba la autonomía de su sede respecto a la metropolitana de Cesarea”.

San Cirilo fue exiliado tres veces y solamente en el año 378, tras la muerte del emperador Valente volvió a su sede, “restableciendo la unidad y la paz entre los fieles”. Del Santo se conservan veinticuatro catequesis, introducidas por una procatequesis de acogida.

“La catequesis era un momento importante, insertado en el contexto de la vida, en particular litúrgica, de la comunidad cristiana donde tenía lugar la gestación del futuro fiel, acompañada por la oración y el testimonio de los hermanos”, explicó el Santo Padre.

“No era una catequesis solo intelectual, sino un camino para aprender a vivir en la comunidad cristiana”, agregó.

En conjunto “las homilías de Cirilo constituyen una catequesis sistemática y realista sobre el renacimiento del cristiano mediante el Bautismo”, dijo también.

Benedicto XVI afirmó luego que en su obra, San Cirilo a través de “una relación sinfónica entre los dos testamentos” llega “a Cristo, centro del universo”; en la catequesis moral invita a “transformar los comportamientos paganos” para seguir “la nueva vida en Cristo”, mientras en la catequesis mistagógica, lleva a los neobautizados a “descubrir en los ritos los misterios escondidos”.

“El misterio que hay que aferrar es el plan de Dios, que se realiza a través de las acciones salvíficas de Cristo en la Iglesia. A su vez, a la dimensión mistagógica se acompaña la de los símbolos que expresan la vivencia espiritual que contienen”, subrayó el Papa.

“Por eso es una catequesis integral que implica el cuerpo, el alma y el espíritu y sigue siendo emblemática para la formación catequística de los cristianos de hoy. Pidamos al Señor que nos ayude a aprender un cristianismo que realmente abarque toda nuestra existencia y nos haga testigos creíbles de Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre”, concluyó.
Publicado por Desconocido @ 1:41  | Noticias internacionales
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VATICANO - AVE MARIA de don Luciano Alimandi - El Baptista y las beatitudes

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - La vocación de San Juan Bautista, que la Iglesia custodia como uno de sus más grandes tesoros, nos anima a cada uno de nosotros a dejarse guiar por el Espíritu de Dios se dejó él guiar humildemente que, desde el regazo materno gustó su presencia y acción. La visita que la Madre de Jesús hizo a Isabel despertó en el alma de Juan Bautista el estupor por Cristo, haciendo que saltase de alegría en el regazo materno. Así, ya desde el principio, su misión estuvo marcada por esta inseparable unión con el Salvador, de quien precisamente él, Juan, tenía que preparar el camino para que el pueblo de Israel se dispusiera a acoger la salvación. La grandeza del Bautista está precisamente en esto: hacer crecer constantemente a Jesús en él, olvidándose a si mismo!
Como la Virgen Maria también Juan puede cantar el Magníficat de los humildes siervos del Señor que son elegidos por su pequeñez y que permanecen siempre y sólo como siervos del Verbo. San Agustín usa palabras estupendas en describir la vocación del Bautista, al subrayar que éste sólo quería sólo ser una "voz", no ya la "palabra", porque "el Verbo" es Jesús y Juan dejó al Señor todo el espacio. Es realmente bella la expresión de Agustín que describe así el nacimiento de Juan Bautista: "¡nace la voz!" "Si Juan se hubiera anunciado a si mismo no hubiera abierto la boca a Zacarías. Se desata la lengua porque nace la voz. En efecto a Juan, que preanunciaba al Señor, se le preguntó: '¿Quién eres tú?' (Jn 1, 19). Y contestó: 'Yo soy la voz de uno que clama en el desierto', (Jn 1, 23). Voz es Juan, mientras que del Señor se dice: ‘En el principio era el Verbo' (Jn 1, 1). Juan es voz durante cierto tiempo; Por el contrario Cristo es el Verbo eterno desde el principio" (S. Agustín).
El Santo Padre Benedicto XVI, en este mismo espíritu, hablando de la solemnidad del nacimiento del Bautista ha dicho que su vida "está toda orientado a Cristo como la de la madre de Él, Maria. Juan Bautista fue el precursor, la 'voz' envida a anunciar el Verbo Encarnado. Por ello, conmemorar su nacimiento significa en realidad celebrar a Cristo, cumplimiento de las promesas de todos los profetas, de los que el Baptista ha sido el más grande, llamado a 'preparar el camino’ delante del Mesías (cfr Mt 11,9-10)", (Benedicto XVI, Ángelus del 24 de junio de 2007).
La auténtica identidad del testigo de Cristo, siempre y en todo lugar, es precisamente esta: ser "voz" no ya "protagonista" del anuncio cristiano. En la escuela de la humildad Juan formó sus discípulos y Cristo aprobó decididamente esta escuela y tomó consigo a algunos de entre ellos haciéndolos apóstoles. Juan Bautista continua siendo para todos los educadores un modelo insustituible de guía, que deja al Señor que recoja los frutos del propio trabajo en el momento justo; es, en efecto, al Dueño de la mies a quien se debe dejar la cosecha. La humildad es fundamental en todo camino espiritual para quedarse cada uno en su lugar en la actitud más bella y verdadera: la pobreza del espíritu.
"¡Bienaventurados los pobres de espíritu porque de ellos es el Reino de los cielos!" Ésta es la bienaventuranza de Juan, no por casualidad la primera, la puerta de entrada para el resto. Quien no pasa por esta puerta no puede encontrar el camino de las bienaventuranzas. El Bautista, por el contrario, desde el principio al final permaneció pobre de si y rico de Él porque las Bienaventuranzas eran su vida. (Agencia Fides 27/6/2007 Líneas: 42 Palabras: 619)
Publicado por Desconocido @ 0:06  | Espiritualidad
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Discurso que dirigió Benedicto XVI al celebrarse el 25° aniversario del Consejo Pontificio para la Cultura el 15 de junio de 2007.



Señores cardenales;
venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio;
queridos hermanos y hermanas:

Me alegra encontrarme con vosotros hoy, en una circunstancia muy significativa: queréis recordar el 25° aniversario del Consejo pontificio para la cultura, creado por el siervo de Dios Juan Pablo II el 20 de mayo de 1982 con una carta dirigida al entonces secretario de Estado, cardenal Agostino Casaroli.

Saludo a todos los presentes, y en primer lugar a usted, señor cardenal Paul Poupard, a quien agradezco las amables palabras con las que ha interpretado los sentimientos comunes. A usted, venerado hermano, que dirige el Consejo pontificio desde 1988, le dirijo un saludo especial, lleno de gratitud y aprecio, por el gran trabajo realizado durante este largo período. Al servicio de este dicasterio usted ha puesto y sigue poniendo con provecho sus dotes humanas y espirituales, testimoniando siempre con entusiasmo la atención que impulsa a la Iglesia a entablar un diálogo con los movimientos culturales de nuestro tiempo. Su participación en numerosos congresos y encuentros internacionales, muchos de ellos promovidos por el mismo Consejo pontificio para la cultura, le han permitido dar a conocer cada vez más el interés que la Santa Sede tiene por el vasto y variado mundo de la cultura. Por todo esto le doy gracias una vez más, extendiendo mi agradecimiento al secretario, a los oficiales y a los consultores del dicasterio.

El concilio ecuménico Vaticano II prestó gran atención a la cultura, y la constitución pastoral Gaudium et spes le dedica un capítulo especial (cf. nn. 53-62). Los padres conciliares se preocuparon por indicar la perspectiva según la cual la Iglesia considera y afronta la promoción de la cultura, considerando esta tarea como uno de los problemas "más urgentes (...) que afectan profundamente al género humano" (ib., 46).

Al relacionarse con el mundo de la cultura, la Iglesia pone siempre en el centro al hombre, como artífice de la actividad cultural y como su último destinatario. El siervo de Dios Pablo VI se interesó mucho por el diálogo de la Iglesia con la cultura, y se ocupó personalmente de él durante los años de su pontificado. En su misma línea actuó también el siervo de Dios Juan Pablo II, que había participado en el Concilio y había aportado su contribución específica a la constitución Gaudium et spes. El 2 de junio de 1980, en su memorable discurso a la Unesco, testimonió personalmente cuánto interés tenía en encontrarse con el hombre en el terreno de la cultura para transmitirle el mensaje evangélico. Dos años después instituyó el Consejo pontificio para la cultura, destinado a dar un nuevo impulso al compromiso de la Iglesia para lograr que el Evangelio se encuentre con la pluralidad de las culturas en las diversas partes del mundo (cf. Carta al cardenal secretario de Estado Agostino Casaroli, 20 de mayo de 1982: L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 6 de junio de 1982, p. 19).

Al instituir este nuevo dicasterio, mi venerado predecesor puso de relieve que debería perseguir sus finalidades dialogando con todos sin distinción de cultura y religión, para buscar juntamente "una comunicación cultural con todos los hombres de buena voluntad" (ib.). La gran importancia de este aspecto del servicio que presta el Consejo pontificio para la cultura ha quedado confirmada en los veinticinco años pasados, dado que el mundo se ha hecho aún más interdependiente gracias al extraordinario desarrollo de los medios de comunicación y a la consiguiente ampliación de la red de relaciones sociales.

Por tanto, resulta aún más urgente para la Iglesia promover el desarrollo cultural, cuidando la calidad humana y espiritual de los mensajes y de los contenidos, ya que también la cultura se ve inevitablemente afectada hoy por los procesos de globalización que, si no van acompañados constantemente por un atento discernimiento, pueden volverse contra el hombre, empobreciéndolo en lugar de enriquecerlo. ¡Y cuán grandes son los desafíos que la evangelización debe afrontar en este ámbito!

Por consiguiente, veinticinco años después de la creación del Consejo pontificio para la cultura, es oportuno reflexionar sobre las razones y las finalidades que motivaron su nacimiento en el contexto sociocultural de nuestro tiempo. Con este fin, el Consejo pontificio ha organizado un congreso de estudio, por una parte, para meditar sobre la relación que existe entre evangelización y cultura; y, por otra, para considerar esa relación tal como se presenta hoy en Asia, en América y en África.

¿Cómo no encontrar un motivo particular de satisfacción al ver que las tres relaciones de carácter "continental" han sido encomendadas a tres cardenales: uno asiático, uno latinoamericano y uno africano? ¿No confirma esto de forma elocuente que la Iglesia católica ha sabido caminar, impulsada por el "viento" de Pentecostés, como comunidad capaz de dialogar con toda la familia de los pueblos, más aún, de brillar en medio de ella como "signo profético de unidad y de paz"? (Misal romano, Plegaria eucarística V-D).

Queridos hermanos y hermanas, la historia de la Iglesia es también inseparablemente historia de la cultura y del arte. Obras como la Summa Theologiae, de santo Tomás de Aquino, la Divina Comedia, la catedral de Chartres, la Capilla Sixtina o las cantatas de Juan Sebastián Bach, constituyen síntesis, a su modo inigualables, entre fe cristiana y expresión humana. Pero si bien estas son, por decirlo así, las cumbres de dicha síntesis entre fe y cultura, su encuentro se realiza diariamente en la vida y en el trabajo de todos los bautizados, en esa obra de arte oculta que es la historia de amor de cada uno con el Dios vivo y con los hermanos, en la alegría y en el empeño de seguir a Jesucristo en la cotidianidad de la existencia.

Hoy, más que nunca, la apertura recíproca entre las culturas es un terreno privilegiado para el diálogo entre hombres comprometidos en la búsqueda de un humanismo auténtico, por encima de las divergencias que los separan. También en el campo cultural el cristianismo ha de ofrecer a todos la fuerza de renovación y de elevación más poderosa, es decir, el amor de Dios que se hace amor humano.

En la carta de creación del Consejo pontificio para la cultura, el Papa Juan Pablo II escribió precisamente: "El amor es como una fuerza escondida en el corazón de las culturas, para estimularlas a superar su finitud irremediable, abriéndose a Aquel que es su fuente y su término, y para enriquecerlas de plenitud, cuando se abren a su gracia" (Carta al cardenal secretario de Estado Agostino Casaroli, 20 de mayo de 1982: L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 6 de junio de 1982, p. 19).

Quiera Dios que la Santa Sede, gracias al servicio prestado en particular por vuestro dicasterio, siga promoviendo en toda la Iglesia la cultura evangélica, que es levadura, sal y luz del Reino en medio de la humanidad.

Queridos hermanos y hermanas, expreso una vez más mi profundo agradecimiento por el trabajo que realiza el Consejo pontificio para la cultura y, a la vez que aseguro a todos los presentes mi recuerdo en la oración, invocando la intercesión celestial de María santísima, Sedes Sapientiae, le imparto de buen grado una especial bendición apostólica a usted, señor cardenal, a los venerados hermanos y a cuantos de diversas maneras están comprometidos en el diálogo entre el Evangelio y las culturas contemporáneas.
[Traducción distribuida por la Santa Sede
© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
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miércoles, 27 de junio de 2007
Texto de ayuda a la reflexión en retiro sacerdotal de la Zona Norte de Tenerife, bajo el tçítulo "El misterio de la comunión en la vida y ministerio del presbítero.

LA DISPERSIÓN DENTRO DE NOSOTROS MISMOS


Se trata de la incapacidad de recogernos, precisamente porque estamos desgarrados por mil cosas, a veces incoherentes, dentro de nosotros: deseos, miedos, resentimientos, antipatías, simpatías que brotan precisamente cuando se intenta orar de manera silenciosa y contemplativa. A veces en la oración común logramos olvidamos un poco de ellas, porque estamos sostenidos por el conjunto; pero cuando nos ponemos en silencio delante de Dios, nos asalta ese montón de cosas que nos dividen. Un examen sobre nosotros mismos en este sentido sería realmente importante.

Hablando del tema de la dispersión, el P. Ignacio Larrañaga (en su libro Muéstrame tu rostro, San Pablo, Madrid 1999) escribe: «Este es el problema de los problemas para quien quiere internarse en la intimidad con Dios: la dispersión interior» (se trata de la conciencia atomizada vivida a nivel personal). «Si conseguimos atravesar este verdadero Rubicón sin ahogarnos, ya estamos metidos en el recinto sagrado de la oración». Así pues, el autor considera la dispersión como el obstáculo fundamental para vivir aquella profundidad de oración a que estamos llamados como pastores y como responsables. Y continúa: «Nos sentimos íntimamente avasallados por tanto peso. Las preocupaciones nos dominan. Las ansiedades nos desasosiegan. Las frustraciones nos amargan. Hay por delante proyectos ambiciosos que turban la quietud. Llevamos sentimientos, resentimientos vivamente fijados en el alma ... Vamos a la oración, y la cabeza es un verdadero manicomio ... El hombre debe ser unidad, corno Dios es unidad ... Pero en la dispersión el hombre se percibe como un amasijo incoherente de "pedazos" de sí mismo que tiran de él en una y otra dirección: recuerdos por aquí, miedos por allá, anhelos por este lado, planes por el otro ... Total, es un ser enteramente dividido y, por consiguiente, dominado y vencido, incapaz de ser señor de sí mismo ... En la complejidad de su mundo, el hombre (como conciencia libre) se siente golpeado, zarandeado, amenazado por un escuadrón de motivos e impulsos afectivos, que provienen de regiones ignotas de uno mismo, sin enteramos nunca por qué, cómo y dónde han nacido» (pp. 162-163).

Y esto ocurre con todos, con la diferencia de que muchos no se dan cuenta de ello porque viven en tal excitación que unas inquietudes se añaden a las otras. Así se explica entonces que se sienta la necesidad de divertirse, de evadirse; y diría yo que se explica, ante todo, el incremento de la excitación sexual, ya que precisamente todo esto impide tomar conciencia y sentir miedo de la propia dispersión interior. Es una manera de salvarse, de estar apegado a algo inmediato, que interese inmediatamente; muchos no se dan cuenta de ello y van viviendo entonces de excitación en excitación, entendiendo el trabajo como una droga, como algo que hace olvidar, que permite aislarse dentro de uno mismo, realizarse sin plantearse muchos problemas de carácter general.

Al contrario, quien intenta reflexionar, es decir, quien intenta cultivar un cierto espíritu contemplativo de oración, se da cuenta de lo que tiene que hacer, sobre todo en ciertos momentos difíciles, ya que todos llevamos dentro una carga, un volcán de deseos de todo tipo, que a menudo están armados unos contra otros y que producen en nosotros ese sufrimiento, esa frustración, ese inmenso cansancio en la oración. El autor se fija, sobre todo, en este cansancio en la oración, diciendo en la conclusión del capítulo: «Yo me he encontrado con hermanos a quienes la mera palabra oración les da alergia: sienten hacia ella, y así lo expresan, una viva e indisimulada antipatía. Y siempre están listos para disparar contra la oración flechas envenenadas: alienación, evasión, sentimentalismo, tiempo perdido, infantilismo... Yo los comprendo. Ellos han intentado miles de veces ese encuentro, y siempre han naufragado en las procelosas aguas de la dispersión interior. La palabra oración va asociada para ellos a una doliente y larga frustración» (pp. 165-166). Aquí advierte ciertamente el autor uno de los problemas fundamentales de la unidad y la integridad del hombre.

Carlo María Martini
Publicado por Desconocido @ 23:53  | Artículos de interés
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Textos de ayuda a la reflexión del retiro sacerdotal de la Zona Norte de Tenrife, bajo el título "El misterio de la comunión en la vida y ministerio del presbítero.


CARTA A LOS EFESIOS 4

v1 Os exhorto, pues, yo, preso por el Señor, a que viváis de una manera digna de la vocación con que habéis sido llamados, Iv2 con toda humildad, mansedumbre y paciencia, soportándoos unos a otros por amor, Iv3 poniendo empeño en conservar la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz. Jv4 Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados. (v5 Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, Iv6 un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, por todos y en todos.

v7 A cada uno de nosotros le ha sido concedido el favor divino a la medida de los dones de Cristo. Iv8 Por eso dice: Subiendo a la altura, llevó cautivos y dio dones a los hombres. Iv9 ¿Qué quiere decir «subió» sino que también bajó a las regiones inferiores de la tierra? 'v10 Este que bajó es el mismo que subió por encima de todos ios cielos, para llenarlo todo.

v11 El mismo «dio» a unos el ser apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelizadores; a otros, pastores y maestros, v12 para el recto ordenamiento de los santos en orden a las funciones del ministerio, para edificación del Cuerpo de Cristo, v13 hasta que lleguemos todos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto, a la madurez de la plenitud de Cristo. 1v14 Para que no seamos ya niños, llevados a la deriva y zarandeados por cualquier viento de doctrina, a merced de la malicia humana y de la astucia que conduce engañosamente al error, 1v15 antes bien, siendo sinceros en el amor, crezcamos en todo hasta Aquel que es la Cabeza, Cristo, Iv16 de quien todo el Cuerpo recibe trabazón y cohesión por medio de toda clase de junturas que llevan la nutrición según la actividad propia de cada una de las partes, realizando así el crecimiento del cuerpo para su edificación en el amor.

CATECISMO 760

"El mundo fue creado en orden a la Iglesia", decían los cristianos de los primeros tiempos (Hermas, vis. 2, 4, 1; cf Arístides, Apol. 16, 6; Justino, Apol. 2, 7). Dios creó el mundo en orden a la comunión en su vida divina, "comunión" que se realiza mediante la "convocación" de los hombres en Cristo, y esta "convocación" es la Iglesia. La Iglesia es la finalidad de todas las cosas (cf San Epifanio, hacer. 1,1, 5), e incluso las vicisitudes dolorosas como la caída de los ángeles y el pecado del hombre, no fueron permitidas por Dios más que como ocasión y medio de desplegar toda la fuerza de su brazo, toda la medida del amor que quería dar al mundo:

"Así como la voluntad de Dios es un acto y se llama mundo, así su intención es la salvación de los hombres y se llama Iglesia" (Clemente de Alejandría. paed. 1, 6).
Publicado por Desconocido @ 23:47  | Artículos de interés
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Texto motivo de reflexión en retiro sacerdotal de Zona Norte de la isla de Tenerife sacado de "El sacerdote. Espiritualidad y misión". n. 33. Congregación para la Evangelización de los Pueblos / 1- 0 - 89

UNIDAD, ARMONÍA Y CELO EN LA VIDA DEL PRESBÍTERO


Las exigencias vinculadas a la vida del presbítero son muchas, y urgentes. Se desprenden de los deberes relativos a la oración, de aquellos relacionados con la vida apostólica, de los que se refieren al estudio, al reposo, a los contactos con el prójimo. Dignos de alabanza son, pues, aquellos presbíteros que saben imponerse un programa de vida y se esfuerzan por permanecer fieles a él de cada día. Ese programa no deberá limitar la libertad y la espontaneidad, ni vincular a esquemas rígidos que impedirían el servicio pastoral; deberá, más bien, ayudar a trabajar con método y evitar la improvisación y el peligro de descuidar deberes importantes. Por lo tanto, habrá de ser un programa esencial, ordenado, y deberá contemplar la justa proporción entre las distintas obligaciones.

Sin embargo, para lograr la unidad y la armonía en la vida del sacerdote, no es suficiente el orden meramente externo en el trabajo pastoral, ni la sola práctica de la oración, ni la constancia en el cumplimiento del propio deber. Hay que llegar a lo más profundo, a la fuente de la identidad del presbítero que es la persona de Cristo, de quien él es ministro.

Para lograr la unidad y la armonía de su vida, los presbíteros deberán unirse "a Cristo en el conocimiento de la voluntad del Padre, y en el don de sí mismo por el rebaño que les ha sido confiado" (cf. Un 3,16)".

Del Sacrificio Eucarístico, sobre todo, surge esa caridad pastoral que es capaz de realizar la unidad y la armonía en la vida y en la actividad de los ministros sagrados, y de producir un celo irresistible. Sólo siendo "el hombre de lo sagrado", el presbítero será también "el hombre para los demás".

El celo es consecuencia necesaria del carácter sacerdotal y de la respuesta generosa a la gracia que éste implica. Como Pablo, también el sacerdote debe poder decir: "no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí" (Gal 2,20); "he sido yo quien, por el Evangelio, os engendré en Cristo Jesús" (1Cor 4,15); "me he hecho todo a todos" (1Cor 9,22); "¡ay de mí si no predicara el Evangelio!" (ICor 9,16).

El celo, que es ardor interior, convicción profunda, y que se expresa en el compromiso misionero, en el servicio pastoral incansable, en la apertura a los que están lejos, en la atención a Ios demás, en especial a los más pobres, es - en el presbítero - una necesidad intrínseca que se desprende de su consagración. Es necesario, por consiguiente, que se realice en todos los presbíteros esa maravillosa unidad y armonía entre la consagración y la misión.

Los sacerdotes hallarán un modelo sencillo y eficaz en la Virgen María, que ha sabido sintetizar y expresar toda su participación personal en la misión de Jesús mediante su amor maternal. "La Virgen fue en su vida modelo de aquel amor maternal con que es necesario que estén animados todos aquellos que, en la misión apostólica de la Iglesia, cooperan a la regeneración de los hombres" (206). María, que acogió con fe y amor (cf. Lc 1,38), contempló en su corazón (cf. Lc 2,19.51) y dio a su Hijo Jesús a los hombres, será fuente perenne de inspiración y una ayuda eficaz para los sacerdotes, para que realicen en el mundo el ardiente deseo de Aquel que les llamó y les envió: "He venido a arrojar un fuego sobre la tierra y ¡cuánto desearía que ya estuviera encendido!" (Le. 12,49).
Publicado por Desconocido @ 23:42  | Artículos de interés
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Artículo publicado en el programa del Quinario del Cristo atado a la Columna, a celebrar del 28 de junio a 2 de Julio de 2007.

Venerable Esclavitud del
Stmo. Cristo a La Columna
Villa de La Orotava

En las puertas
de un Aniversario
1758-2008


Todos estamos acostumbrados a marcar en nuestro calendario las fechas destacadas de los cumpleaños. aniversarios, de aquellas cosas o personas que significan algo importante en nuestra vida. Ciertamente, el paso de los años va marcando nuestra trayectoria, y nos congratulamos de llegar hasta cierta edad. o cuando una institución cumple algunos años de existencia.

Nos encontramos a las puertas de una fecha histórica para todos los que conformamos la Esclavitud del Stmo. Cristo a La Columna. Se van a cumplir 250 años desde que se creó esta hermandad, que ha permanecido activa durante todo este tiempo, formando parte de la historia de la Villa de La Orotava. Un cuarto de milenio cargado de fe y devoción hacia nuestra imagen titular, en el que varias generaciones de villeros han mimado esta noble institución, para hacerla llegar hasta nuestros días. tal y como la conocemos. Fue en 1758 cuando se crea esta Esclavitud, si bien no se aprueban sus reglas hasta 1759. Así pues, el próximo año cumpliremos 250 años de historia. Esta efeméride supone una gran alegría para todos los que formarnos esta gran familia, a la vez que un compromiso de continuidad hacia el futuro.

Esta celebración será una oportunidad perfecta para echar una mirada atrás y reconocer el trabajo de todos aquellos que han puesto su granito de arena para hacer que esta devoción al Stmo. Cristo, haya pasado de padres a hijos. Hoy somos más de ochocientas personas las que conformamos esta Esclavitud, y a nosotros nos corresponde velar para que esta llama que hemos heredado de nuestros antepasados, no sólo no se apague, sino que arda con mayor luz, para ser testigos del evangelio en nuestra sociedad actual.

Esta efeméride supone también un llamamiento a que participemos de todos los cultos programados en este Quinario. Esa será la mejor muestra de que somos una hermandad viva, en la que todos nos sentimos invitados a compartir la mesa de la eucaristía y a vivir unos días de encuentro con nuestros hermanos. La festividad del mes de julio es una oportunidad magnífica para renovar los sentimientos que un día nos hicieron dar el paso de entrar en esta Esclavitud y dar testimonio público de nuestra Fe. No olvidemos que Jesús, nos espera atado a una Columna.

Mª Luz Martín Hernández
Secretaria

Publicado por Desconocido @ 23:37  | Noticias de religión
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Mensaje del párroco de San Juan Bautista de la Orotava en el programa 2007 del Quinario en honor al Stmo. Cristo de la Columna.

"Nadie te ama como yo"


Te invito a echar una mirada a tu corazón y una mirada a la gente con la que te encuentras cada día. Cuando nos encontramos con alguien hacemos, y nos hacen, una pregunta: "¿Cómo estás?". Y la respuesta, ¿es sincera y completa? ¿Qué aspectos de nuestra vida miramos para responder sinceramente, para analizar si somos felices? Hay que mirar al corazón a ver si amamos y si nos sentimos amados.

Hoy parece que la gente centra su felicidad en el consumo, en el tener, en el placer, en cl poder, en la fama,... Cosas y sólo cosas. Y el corazón sigue insatisfecho. Incluso el amor lo rebajarnos con posturas egoístas, hedonistas, violentas,... Basta mirar las continuas crisis matrimoniales, las difíciles relaciones padres-hijos, el internar en los asilos a nuestros mayores, el trato agresivo entre conciudadanos, etc.

¡Quizás no somos felices plenamente porque no nos queremos de verdad!

Nuestro Señor Jesucristo vino al mundo a predicar una Buena Noticia de parte de un Dios que es Amor. Y El dijo que a los cristianos tendrían que reconocerlos por el amor mutuo. Estas verdades las reconocemos todos, pero, ¿por qué no las vivimos? En ello va nuestra felicidad. Seguramente no las vivimos porque no hemos sabido pensar y vivir este amor que Dios nos tiene. Vivimos una religión externa, de hacer cosas, de cumplir preceptos, de tranquilizar conciencias,... Parece, incluso, que vivimos una religión sin corazón. ¡Hay que vivir el amor que Dios nos tiene! El cristiano vive de ese amor y lo proclama con gozo a todos.

Por eso, ¡qué bien mirar unos días esta imagen del Cristo de la columna!

En este quinario, en esta fiesta de nuestro Cristo, meditaremos, como cristianos, en el amor que Dios nos tiene. Jesús dijo y vivió estas palabras: "Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos ". Al mirar al Cristo atado a la columna, podemos recordar las palabras del apóstol Pablo: "Me amó y se entregó a la muerte por mí". A veces vamos por la vida con el corazón vacío, herido, desengañado, triste, cabizbajo.... ¿Quién nos ama generosamente, sin egoísmo, con capacidad de perdón continuo, sin esperar recompensa. sin límites? ¿Quién puede llenar nuestro corazón de amor y de felicidad plena?

Cuando escribo estas líneas pienso en lo que ha sido mi vida. Como tú también puedes hacerlo. Y nos preguntarnos: ¿Quién nos ha amado como Dios? Pensemos en la vida recibida, en el perdón continuo. en la providencia de Dios que vela por nosotros, en la creación que nos rodea, en la familia y amigos que Dios nos ha regalado. etc.

Además, ¡nadie ha sido capaz de sufrir tanto por nosotros! Una madre dará su vida por su hijo. Y haciéndolo reflejará el amor de Dios, será espejo de su infinito amor. Pero sólo el amor de Cristo flagelado, el amor del Hijo de Dios hecho hombre. será capaz de amarnos hasta el extremo, sin pizca de egoísmo o interés. Y además, "convertir el dolor en redención". Recuerdo aquellas palabras bíblicas: "¿Puede una madre olvidarse del hijo de sus entrañas? Pues aunque ella se olvidara, yo de ti no me olvidaré".

Siente que Jesús te dice, te canta. te grita: ¡Nadie te ama como yo!

Venerar auténticamente la imagen del Cristo atado a la columna. contemplar su amor hecho dolor por ti y por mí. nos hará cambiar la vida en la línea de un amor generoso a Dios y al prójimo. Sólo así será verdadera fiesta, verdadera celebración cristiana. ¡Celebremos este dolor que nos redime!

Vuestro párroco.
Pedro Jorge Benítez.
Publicado por Desconocido @ 23:31  | Artículos de interés
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La coordinación de Cáritas Arciprestal de Icodenvía comuicación para Misa del Primer Domingo de Mes.

Bienvenidos a la celebración de la Eucaristía dominical. Como cada primer domingo de mes, queremos informarles sobre los horarios y actividades este verano en cáritas:

1.- Acogida: los miércoles de 10:00 a 13:00

2.- Ropero: los viernes de 15:30 a 18:00

3.- Los dias 3, 4 y 5 agosto campamento de cáritas para jóvenes, en las Eras. Para más información llamar a IRENE, servicios generales, nº de teléfono: 922277212.

Participar en la escucha de la PALABRA y alimentarnos del PAN Y VINO de SALVACIÓN, nos ayuda a no flaquear en nuestra responsabilidad de creyentes; extender los valores de la JUSTICIA Y LA PAZ, a un mundo necesitado de ello, es una llamada permanente al seguimiento radical de JESUS DE NAZARET. OREMOS para que su amor se derrame sobre todos los hombre y sobre todo. a los más necesitados.
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Homilía de Monseñor Luis Teodorico Stöckler, obispo de de Quilmes, Buenos Aires, con motivo de la Solemnidad de San Juan Bautista 24 de junio de 2007.

HOMILIA MONS. LUIS STÖCKLER
SOLEMNIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA - 24 de Junio




La Iglesia suele celebrar a los santos en el día de su muerte. Solamente San Juan, además del Señor y la Virgen, tiene el privilegio de que se guarde también la memoria de su nacimiento. Y esto exactamente medio año previo a la Navidad del Señor; porque cuando María recibió el anuncio, su prima Isabel, la madre de Juan, estaba ya en su sexto mes. Que la Iglesia le dé a la fiesta del nacimiento de San Juan el Bautista la categoría máxima de Solemnidad y permita celebrarla en el domingo, que es por definición Día del Señor, es significativo. Precisamente, solamente por su relación absoluta con el Señor podemos comprenderlo a este santo.

Precursor lo llamamos, porque su misión fue preparar la inmediata llegada del Mesías. La larga espera del Hijo de David que iba a venir para salvar al pueblo, había sido alentado a través de siglos por los profetas. Juan es el último de ellos, “el más grande nacido de mujer”, como dice el mismo Jesús. Juan es un santo del Antiguo Testamento que no recibió el bautismo cristiano, sino que, a la inversa, dio el bautismo de penitencia a Jesús, quien con este gesto quiso manifestar que cargaba con nuestros pecados y al cual Juan indicaba como el Cordero de Dios.

Juan fue un inspirado por el Espíritu de Dios y anunciaba la cercanía del Mesías ya desde el vientre de su madre, la cual pronunciaba en voz alta lo que su hijo presentía. Siendo de estirpe sacerdotal, de grande, sin embargo, no se dedicaba a los servicios en el templo. Repitiendo la experiencia de las tribus de Israel que habían peregrinado durante 40 años por el desierto antes de tomar posesión de la tierra prometida, Juan se internó en el desierto, dedicado como asceta a la escucha de Dios y a la predicación de la conversión. En esto fue un modelo de Jesús. El cumplimiento de la Ley era su exhortación permanente a todos los que se acercaban. Al rey Herodes lo incriminó públicamente por vivir en adulterio con la mujer de su hermano, y terminó por eso en la cárcel. Cuando en esta situación mandó a preguntar a Jesús, si era él quien había de venir o si debían esperar a otro, Juan ha sido precursor del Crucificado en la experiencia del aparente abandono de Dios. Finalmente Herodes lo hizo decapitar. El precursor murió de una manera indignante, anticipando la ignominia máxima del Señor. Así ha sido precursor de Jesús, quien dijo no haber venido para derogar la Ley sino a darle cumplimiento, y quien finalmente fue presentado al mismo Herodes, cuando éste se hizo cómplice de Pilatos. Cuando Juan dijo que él tenía que disminuir y que Jesús tenía que crecer, que era solamente una voz en el desierto, probablemente no sabía que este proceso menguante iba a ser el destino de los dos, del precursor y del Mesías. Hicieron callar la voz que era Juan, y también la Palabra que era Cristo, silenciaron. Pero los dos desde la resurrección del Señor resuenan para siempre.

El ejemplo y la enseñanza de Juan es de una actualidad impresionante. ¿Para qué vivimos y para qué morimos? Esta es la pregunta a la cual cada uno tiene que dar su respuesta. Nosotros no somos precursores. Somos bautizados con el bautismo de Jesucristo. Pero, ¿somos sus seguidores? La predicación de Jesús, la forma como él explica la Ley en el Sermón de la Montaña, ¿la aceptamos como norma para nosotros? ¿Damos públicamente testimonio, cuando la ley de Dios con respecto a la vida está rechazada de manera explícita por los legisladores, funcionarios y profesionales? ¿Estamos dispuestos a sufrir por Cristo y su causa? Personalmente, ¿significa Jesús tanto para mí que considero más importante guardar la fe en él que perder la vida? No podemos soslayar este cuestionamiento, si queremos honrar al Bautista con sinceridad.

Por suerte podemos contar con su intercesión. La celebración de su memoria lo hace presente ahora, junto a nuestro Señor en la Eucaristía. Pidámosle con confianza que nos ayude y que Cristo crezca en nosotros y sea reconocido por los hombres.


Publicado por Desconocido @ 8:21  | Homilías
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martes, 26 de junio de 2007
Declaración común que firmaron el 16 de junio de 2007 Su santidad Benedicto xvi y Su Beatitud Crisóstomos II.

DECLARACIÓN COMÚN


"Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda clase de bendiciones espirituales, en los cielos, en Cristo" (Ef 1, 3).

1. Nosotros, Benedicto XVI, Papa y Obispo de Roma, y Crisóstomos II, arzobispo de Nueva Justiniana y de todo Chipre, con alegría damos gracias a Dios por este encuentro fraterno, en la fe común en Cristo resucitado, llenos de esperanza para el futuro de las relaciones entre nuestras Iglesias. Esta visita nos ha permitido constatar que han progresado esas relaciones, tanto a nivel local como en el ámbito del diálogo teológico entre la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa en su conjunto. La delegación de la Iglesia de Chipre siempre ha dado una aportación positiva a este diálogo, entre otras maneras, acogiendo en 1983 al Comité de coordinación de la Comisión mixta internacional para el diálogo teológico, de modo que los miembros católicos y ortodoxos, además de llevar a cabo el arduo trabajo preparatorio, pudieran visitar y admirar las grandes riquezas artísticas y espirituales de la Iglesia de Chipre.

2. En la feliz circunstancia de nuestro encuentro fraterno junto a las tumbas de san Pedro y san Pablo, los corifeos de los Apóstoles como indica la tradición litúrgica, queremos declarar de común acuerdo nuestro sincero y firme deseo, en obediencia a la voluntad de nuestro Señor Jesucristo, de intensificar la búsqueda de la unidad plena entre todos los cristianos, realizando todos los esfuerzos posibles y que consideremos útiles para la vida de nuestras comunidades. Deseamos que los fieles católicos y ortodoxos de Chipre vivan fraternamente y con plena solidaridad, fundada en la fe común en Cristo resucitado. Asimismo, queremos sostener y promover el diálogo teológico, que a través de la competente Comisión internacional se dispone a afrontar las cuestiones más arduas que han marcado las vicisitudes históricas de la división. Es necesario alcanzar un acuerdo sustancial para la plena comunión en la fe, en la vida sacramental y en el ejercicio del ministerio pastoral. Con este fin aseguramos nuestra ferviente oración de pastores en la Iglesia y pedimos a nuestros fieles que se unan a nosotros en una invocación coral para "que todos sean uno, a fin de que el mundo crea" (Jn 17, 21).

3. En nuestro encuentro hemos considerado las contingencias históricas en que viven nuestras Iglesias. En particular, hemos examinado la situación de división y de tensiones que caracterizan desde hace más de treinta años la isla de Chipre, con los trágicos problemas diarios que afectan también a la vida de nuestras comunidades y de las familias. Desde una perspectiva más amplia, hemos considerado la situación de Oriente Próximo, donde la guerra y los enfrentamientos entre los pueblos corren el riesgo de extenderse, con consecuencias desastrosas. Hemos invocado la paz "que viene de lo alto". Nuestras Iglesias quieren desempeñar un papel de pacificación en la justicia y en la solidaridad, y para que todo eso se realice deseamos promover las relaciones fraternas entre todos los cristianos y un diálogo leal entre las diversas religiones presentes y operantes en la región. Que la fe en el único Dios ayude a los hombres de estas antiguas e ilustres tierras a recuperar una convivencia amistosa, con respeto recíproco y una colaboración constructiva.

4. Por consiguiente, dirigimos este llamamiento a todos los que, en cualquier parte del mundo, alzan la mano contra sus mismos hermanos, exhortándolos con firmeza a deponer las armas y a esforzarse por cicatrizar las heridas causadas por la guerra. Además, los invitamos a trabajar para que se defiendan siempre, en todas las naciones, los derechos humanos: respetar al hombre, imagen de Dios, es un deber fundamental para todos. Asimismo, entre los derechos humanos que hay que defender se debe incluir el derecho primario de la libertad de religión. No respetarlo constituye una ofensa gravísima a la dignidad del hombre, que es herido en lo más íntimo de su corazón, donde habita Dios. Así, profanar, destruir y saquear los lugares de culto de cualquier religión es un acto contra la humanidad y la civilización de los pueblos.

5. También reflexionamos sobre una nueva oportunidad que se abre para un intenso contacto y una colaboración más concreta entre nuestras Iglesias. En efecto, avanza la construcción de la Unión europea, y católicos y ortodoxos están llamados a contribuir a crear un clima de amistad y cooperación. En un tiempo de creciente secularización y relativismo, los católicos y ortodoxos en Europa están llamados a dar un renovado testimonio común de los valores éticos, siempre dispuestos a dar razón de su fe en Jesucristo, Señor y Salvador. La Unión europea, que no podrá limitarse a una cooperación meramente económica, necesita sólidas bases culturales, referencias éticas compartidas y apertura a la dimensión religiosa. Es preciso vivificar las raíces cristianas de Europa, que han hecho grande su civilización en el decurso de los siglos, y reconocer que las tradiciones cristianas occidental y oriental tienen, en este sentido, una importante tarea común que realizar.

6. En nuestro encuentro consideramos asimismo el largo camino de nuestras Iglesias y la gran tradición que, partiendo del anuncio de los primeros discípulos que llegaron a Chipre desde Jerusalén, después de la persecución contra san Esteban y siguiendo el mismo itinerario de san Pablo desde las costas de Chipre hasta Roma, como nos narran los Hechos de los Apóstoles (cf. Hch 11, 19; 27, 4 ss), llega hasta nuestros días. El rico patrimonio de fe y la sólida tradición cristiana de nuestras tierras, deben estimular a católicos y ortodoxos a dar un renovado impulso al anuncio del Evangelio en nuestro tiempo, para ser fieles a nuestra vocación cristiana y responder a las exigencias del mundo de hoy.

7. Suscita seria preocupación el modo como se afrontan las cuestiones concernientes a la bioética. En efecto, existe el peligro de que ciertas técnicas aplicadas a la genética, concebidas con el fin de salir al paso de necesidades legítimas, de hecho ofenden la dignidad del hombre, creado a imagen de Dios. La explotación del ser humano, las experimentaciones abusivas, los experimentos de una genética que no respeta los valores éticos, constituyen una ofensa a la vida, atentan contra la incolumidad y la dignidad de toda persona humana y no pueden ni deben justificarse o permitirse en ningún momento de su existencia.

8. Al mismo tiempo, estas consideraciones éticas y la preocupación común por la vida humana nos llevan a invitar a las naciones que con la gracia de Dios han conseguido significativos progresos en el campo de la economía y de la tecnología a no olvidar a sus hermanos que habitan en los países azotados por la pobreza, el hambre y las enfermedades. Por tanto, invitamos a los responsables de las naciones a favorecer y promover una justa repartición de los recursos de la tierra, con espíritu de solidaridad con los pobres y con todos los indigentes del mundo.

9. También han sido concordes nuestras preocupaciones por el peligro de destrucción de la creación. El hombre la ha recibido para poder realizar con ella el plan de Dios. Pero, poniéndose a sí mismo como centro del universo, olvidando el mandato del Creador y encerrándose en una búsqueda egoísta de su propio bienestar, el ser humano ha gestionado el medio ambiente en que vive realizando opciones que ponen en peligro su misma existencia, mientras que el medio ambiente ha de ser respetado y protegido por parte de todos los que lo habitan.

10. Juntos elevamos nuestra oración al Señor de la historia para que fortalezca el testimonio de nuestras Iglesias a fin de que el anuncio de salvación del Evangelio llegue a las nuevas generaciones y sea luz para todos los hombres. Con esta finalidad, encomendamos nuestros deseos y compromisos a la Theotokos, la Madre de Dios Odigitria, que indica el camino hacia nuestro Señor Jesucristo.

Vaticano, 16 de junio de 2007
Publicado por Desconocido @ 23:30  | Habla el Papa
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Discurso que Su Beatitud Crisóstomos II, arzobispo de Nueva Justiniana y de todo Chipre, dirigió a Su Santidad Benedicto XVI el 16 de Junio de 2007.

DISCURSO DE SU BEATITUD CRISÓSTOMOS II


"A todos los amados de Dios que estáis en Roma, santos por vocación, a vosotros gracia y paz, de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo" (Rm 1, 7).

Santidad, Papa de la antigua Roma
y Obispo de la Cátedra histórica del apóstol san Pedro:

La gracia del Espíritu Santo y nuestro deber de arzobispo primado de la santísima Iglesia mártir del apóstol san Bernabé con respecto a la unidad y la paz entre nuestras Iglesias apostólicas, han dirigido hoy nuestros pasos, junto con los de nuestro reverendo séquito, hasta aquí, al lugar del martirio de los corifeos de los Apóstoles Pedro y Pablo, al santuario de las catacumbas de los mártires de nuestra fe común, para encontrarnos con usted, que entre los obispos posee el primado de honor de la cristiandad indivisa, para darle el beso fraterno de paz y, después de siglos de camino no fraterno, construir de nuevo puentes de reconciliación y amor.

Es la tercera vez que nos encontramos después de las inolvidables exequias de vuestro amado predecesor el Papa Juan Pablo II, de feliz memoria, y la ceremonia gozosa de su entronización en este Trono apostólico, hacia el cual mira toda la Ecumene cristiana con grandes expectativas, esperando que el que lo preside, el teólogo sabio, el incansable pastor y el dinámico líder eclesiástico, realice gestos de diálogo, pacificación, acercamiento y amor.

En esta dirección es grande la importancia del desarrollo del diálogo teológico oficial entre la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa, en el que nuestra Iglesia apostólica de Chipre participa con responsabilidad y coherencia. Tal vez nuestros ojos no podrán ver la tan anhelada unidad de la Iglesia, pero, con la gracia del Espíritu Santo, habremos cumplido también nosotros nuestro deber en el tiempo y en el espacio como pacificadores y como verdaderos hermanos "ut omnes unum sint".

Además, tenemos la convicción personal de que, del mismo modo que el alejamiento y la división entre nuestras Iglesias hermanas se produjo a lo largo de muchos siglos con la acumulación de malentendidos, así también su reunificación y el restablecimiento de la confianza mutua y del verdadero amor entre ellas necesitará tiempo, paciencia y sacrificios; sin embargo, con sentido de nuestra gran responsabilidad, asumimos el encargo de llevarlos a cabo "en la verdad y la caridad" bajo la infalible guía del Espíritu vivificante de Dios.

Nuestro encuentro de hoy tiene lugar, felizmente, en vísperas del 35° aniversario del inicio de las relaciones diplomáticas oficiales entre la Santa Sede y la República de Chipre. En efecto, el año 1973, después del encuentro del etnarca arzobispo Macario III con el Papa Pablo VI en Castelgandolfo, la representación de las dos partes se encomendó respectivamente a mons. Pío Laghi, entonces arzobispo titular de Mauriana, delegado apostólico en Jerusalén y Palestina, y actualmente cardenal, y al señor Polys Modinós, entonces embajador en París.

Santidad, deseo mencionar aquí al primer embajador de Chipre ante la Santa Sede residente en Roma, su excelencia el señor Georgios Poulides, nuestro querido amigo, dándole gracias de todo corazón por su devoción, su respeto y su amor a la Iglesia, así como por su obra importante e indispensable.

Durante los últimos decenios después del concilio Vaticano II, algunos de nuestros teólogos chipriotas, clérigos y laicos, han realizado estudios post lauream en varias universidades pontificias con becas del Consejo pontificio para la promoción de la unidad de los cristianos. Por eso, deseamos expresarle nuestro agradecimiento y nuestra intención de corresponder, por nuestra parte, con un gesto mínimo de gratitud, concediendo becas de verano en Chipre a teólogos católicos que estén interesados en aprender el griego moderno y conocer de cerca las riquezas litúrgicas de la Iglesia ortodoxa, para contribuir un día, también ellos, a la visión de la Iglesia unida.
Recientemente, su excelencia el presidente de la República de Chipre, señor Tassos Papadópulos, afirmó con énfasis: "Chipre siempre ha sido Europa, incluso antes de la institución de Europa. Con su ingreso en la Unión europea Chipre ha vuelto a su casa".

Sin embargo, Europa, nuestra casa común, la cuna de la civilización occidental, la sede gloriosa del espíritu cristiano, la madre de los santos y de los misioneros, está pasando un período de crisis y desorientación, de ateísmo y duda, de secularización y decadencia. La sociedad y el hombre de nuestro tiempo tienen sed y buscan. Tienen valores y principios, tradiciones y costumbres que fueron creadas a la luz del Evangelio y bajo la sabia guía de los Padres de la Iglesia y de las demás personalidades eclesiásticas, pero no pueden reconocer la presencia de Cristo y la fuerza de su mensaje salvífico. Rechazan la importancia fundamental de las raíces cristianas de Europa.

Es la hora de la Iglesia y de la nueva evangelización, la hora de la misión ad intra. Pero sin la colaboración de las Iglesias de Europa y nuestro testimonio cristiano común, ciertamente pocas cosas pueden tener éxito, y por desgracia muchos esfuerzos aislados de las diversas Iglesias y confesiones cristianas quedan condenados al fracaso.

Nuestro tiempo globalizado, en vez de influir positivamente en el cristiano europeo convencido, parece rechazar la ecumenicidad histórica del mensaje cristiano y deja al margen su dinámica y su eficacia. La secularización, el eudemonismo, la deificación de la tecnología y de la ciencia atea desorientan a nuestro prójimo y lo llevan inevitablemente a una desesperación existencial. Se escucha su grito angustioso: "Señor, ¿a quién iremos?" (Jn 6, 68).

¿Cuál es, entonces, nuestra responsabilidad como padres espirituales? ¿Cuál es nuestra solicitud espiritual con respecto a nuestra juventud? ¿Lograremos finalmente proteger la sagrada institución de la familia? ¿El carácter sagrado de la persona humana, ya indefensa ante la investigación médica, el aborto y la eutanasia? ¿La unicidad de la creación de Dios que nos rodea y corre el peligro de quedar destruida irreparablemente por nuestra causa?

La senda de la Ortodoxia pasa por la espiritualidad, la ascesis, el ayuno, el estudio de los textos de los Padres de la Iglesia inspirados por Dios, el sentido de lo sagrado y sobre todo la divina Eucaristía: estas son nuestras armas espirituales, y deseamos luchar juntamente con la Iglesia hermana de Roma para transformar la sociedad europea, que es antropocéntrica, en una sociedad cristocéntrica, respetando a nuestros hermanos de las demás religiones, los inmigrantes, los pobres, los prófugos y los débiles de la tierra.

Nuestra presencia hoy aquí, Santidad, es una llamada a usted, el Papa procedente de un país amigo, traumatizado por la división durante decenios, como el nuestro, pero gracias a Dios reunificado. Por eso, sólo usted puede comprender nuestros sentimientos de dolor. Nuestra patria, hermana vuestra, la Iglesia apostólica de Chipre, sufre, pero también resiste dignamente con la intercesión de sus santos y particularmente con la protección de su fundador, el apóstol san Bernabé. Se pisotean los derechos humanos; se destruyen monumentos; obras de nuestro patrimonio espiritual son objeto de comercio internacional; y la división de la última capital europea, Nicosia, parece perpetuarse eternamente. ¿Quién escuchará nuestra justa queja y alzará la voz para protestar ante los poderosos de la tierra que explotan el nombre de Cristo pero son sordos a la ley del amor?

Santidad, pedimos su apoyo a través de la invencible arma de la oración fraterna, pero también a través de su grito paterno en defensa de los derechos inviolables de la antigua y apostólica Iglesia hermana de Chipre, encrucijada de pueblos, religiones, lenguas y civilizaciones del Mediterráneo y de Oriente Próximo.

Queremos que esté a nuestro lado. A través de nosotros el apóstol san Bernabé invita a su hermano mayor, el apóstol san Pedro, a visitar por primera vez su humilde casa, a ser su huésped, a sentirse como en su casa, a bendecirla. Lo esperamos, Santidad, como Obispo de la Sede romana que preside la caridad, en el Chipre del diálogo, de la democracia, de la dignidad, de la fe, del monaquismo, de la hospitalidad, de los monumentos y de las obras de arte. Dígnese venir y denos la ocasión de corresponder a su hospitalidad fraterna de estos espléndidos días que hemos vivido en la ciudad eterna.

Santidad, con la intercesión de los apóstoles san Pedro y san Pablo, patronos de la diócesis de Roma; del apóstol san Bernabé, fundador de la Iglesia de Chipre; y de los apóstoles griegos San Cirilo y san Metodio, copatronos de Europa, le deseamos, desde lo más íntimo de nuestro corazón, salud, larga vida y la iluminación del Espíritu Santo para el feliz cumplimiento de su elevada misión como Pontífice, constructor de puentes entre pueblos, religiones y culturas.

"El Dios de la esperanza os colme de todo gozo y paz en vuestra fe, hasta rebosar de esperanza por la fuerza del Espíritu Santo" (Rm 15, 13).
Publicado por Desconocido @ 23:26  | Hablan los obispos
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Discurso que se dirigió Benedicto XVI a Su Beatitud Crisóstomos II, arzobispo de Nueva Justiniana y de todo Chipre, en el encuentro común que tuvo lugar el 16 de Junio de 2007.

DISCURSO DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI


Beatitud y querido hermano:

Lo acojo hoy con alegría, escuchando resonar en el corazón las palabras del apóstol san Pablo: "El Dios de la perseverancia y del consuelo os conceda tener los unos para con los otros los mismos sentimientos, según Cristo Jesús, para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo" (Rm 15, 5-6).

Su visita es un don del Dios de la perseverancia y del consuelo, del que habla san Pablo dirigiéndose a los que escuchaban por primera vez en Roma el mensaje de la salvación. Hoy experimentamos el don de la perseverancia pues, no obstante la presencia de divisiones seculares y de caminos divergentes, y a pesar del esfuerzo realizado por cicatrizar heridas dolorosas, el Señor no ha cesado de guiar nuestros pasos por la senda de la unidad y la reconciliación. Y para todos nosotros esto es motivo de consuelo, pues este encuentro se inserta en un camino de búsqueda cada vez más intensa de la plena comunión tan deseada por Cristo: "Ut omnes unum sint" (Jn 17, 21).

Sabemos bien que la adhesión a este ardiente deseo del Señor no puede y no debe proclamarse sólo con palabras ni sólo de modo formal. Por eso, usted, Beatitud, siguiendo las huellas del Apóstol de los gentiles, no ha venido de Chipre a Roma solamente para realizar un "intercambio de cortesía ecuménica", sino para reafirmar la inquebrantable decisión de perseverar en la oración a fin de que el Señor nos indique cómo llegar a la comunión plena. Su visita es, al mismo tiempo, motivo de intensa alegría, pues ya el hecho de encontrarnos nos permite gustar la belleza de la anhelada unidad plena de los cristianos.

Gracias, Beatitud, por este gesto de estima y de amistad fraterna. En su persona saludo al pastor de una Iglesia antigua e ilustre, tesela esplendorosa del resplandeciente mosaico, el Oriente, que, como solía decir el siervo de Dios Juan Pablo II, de venerada memoria, constituye uno de los dos pulmones con que respira la Iglesia.

Su grata presencia me trae a la memoria la ardiente predicación de san Pablo en Chipre (cf. Hch 13, 4 ss) y el aventurado viaje que lo llevó hasta Roma, donde anunció el mismo Evangelio y coronó su luminoso testimonio de fe con el martirio. El recuerdo del Apóstol de los gentiles, ¿no nos invita a dirigir con humildad y esperanza el corazón a Cristo, que es nuestro único Maestro?
Con su ayuda divina no debemos cansarnos de buscar juntos los caminos de la unidad, superando las dificultades que a lo largo de la historia han determinado entre los cristianos divisiones y desconfianza recíproca. Que el Señor nos conceda poder acercarnos pronto al mismo altar para compartir todos juntos la única mesa del Pan y del Vino eucarísticos.

Al acogerlo, querido hermano en el Señor, quisiera rendir homenaje a la antigua y venerable Iglesia de Chipre, rica en santos, entre los cuales me complace recordar especialmente a san Bernabé, compañero y colaborador del apóstol san Pablo, y a san Epifanio, obispo de Constanza, en otro tiempo Salamina, hoy Famagusta. San Epifanio, que desempeñó su ministerio episcopal durante 35 años en un período turbulento para la Iglesia a causa del resurgimiento del arrianismo y de las nuevas controversias de los "pneumatómacos", escribió obras claramente catequísticas y apologéticas, como él mismo explica en el Ancoratus.

Este interesante tratado contiene dos Símbolos de la fe, el Símbolo niceno-constantinopolitano y el Símbolo de la tradición bautismal de Constanza, que corresponde a la fe nicena, pero está formulado de modo diverso y es más amplio; como dice el mismo san Epifanio, "es más apto para combatir los nuevos errores, aunque es conforme a la fe profesada por aquellos Santos Padres" del concilio de Nicea (Ancoratus, n. 119). En él —explica— afirmamos la fe en el "Espíritu Santo, Espíritu de Dios, Espíritu perfecto, Espíritu consolador, increado, que procede del Padre y recibe del Hijo, objeto de nuestra fe" (ib.).

Como buen pastor, san Epifanio indica al rebaño que le fue encomendado por Cristo las verdades que hay que creer, el camino que hay que recorrer y los escollos que hay que evitar. Se trata de un método válido también hoy para el anuncio del Evangelio, especialmente a las nuevas generaciones, muy influenciadas por corrientes de pensamiento contrarias al espíritu evangélico.

En este inicio del tercer milenio la Iglesia afronta desafíos y problemas muy semejantes a los que afrontó el pastor san Epifanio. Como entonces, también hoy es preciso velar atentamente para poner en guardia al pueblo de Dios contra los falsos profetas, contra los errores y la superficialidad de propuestas que no son conformes a la enseñanza del divino Maestro, nuestro único Salvador.
Al mismo tiempo, urge encontrar un lenguaje nuevo para proclamar nuestra fe común, un lenguaje compartido, un lenguaje espiritual que permita transmitir con fidelidad las verdades reveladas, ayudándonos así a reconstruir, en la verdad y en la caridad, la comunión entre todos los miembros del único Cuerpo de Cristo.

Esta necesidad, que todos sentimos, nos impulsa a proseguir sin desalentarnos el diálogo teológico entre la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa en su conjunto; y nos orienta a utilizar medios válidos y estables para que la búsqueda de la comunión no sea discontinua y ocasional en la vida y en la misión de nuestras Iglesias.

Ante la ingente obra que nos espera y que supera las capacidades humanas, es necesario recurrir principalmente a la oración. Esto no exime del deber de poner también hoy todos los medios humanos válidos que puedan llevarnos a conseguir ese fin. Desde esta perspectiva, creo que su visita es una iniciativa muy útil para hacernos avanzar hacia la unidad querida por Cristo. Sabemos que esta unidad es don y fruto del Espíritu Santo; pero también sabemos que, al mismo tiempo, exige un esfuerzo constante, animado por una voluntad cierta y por una esperanza inquebrantable en el poder del Señor.

Así pues, gracias, Beatitud, por haber venido a visitarme juntamente con los hermanos que lo acompañan. Gracias por esta presencia, que expresa concretamente el deseo de buscar juntos la comunión plena. Por mi parte, le aseguro que comparto ese mismo deseo, sostenido por una firme esperanza. Sí, "el Dios de la perseverancia y del consuelo nos conceda tener los unos para con los otros los mismos sentimientos, según Cristo Jesús". Así nos dirigimos con confianza al Señor, para que guíe nuestros pasos por el camino de la paz, de la alegría y del amor.
Publicado por Desconocido @ 23:23  | Habla el Papa
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Artículo publicado en la revista "Iglesia Nivariense" MAYO 2007, número 75.

Hermandades v Cofradías: PIEDAD POPULAR

El 8 de diciembre de 1975, el Papa Pablo VI, publicó su Encíclica "Evangelli Nuntiandr'. Es aquí, recogien¬do el espíritu del Vaticano II, donde se habla abiertamente, por primera vez, de la Piedad Popular, de la religiosidad popular.

El Pontífice reconoce que desde siglos se descubre, en el pueblo sencillo, expresiones particulares de búsqueda de Dios y de la fe.

Ciertamente la religiosidad popular tiene sus límites, está expuesta a deformaciones de la religión, a supersticiones, a quedarse meramente en un nivel de manifestaciones culturales sin llegar a una verdadera adhesión de la fe. Pero, cuando está bien orientada contiene muchos valores: Refleja una sed de Dios, hace capaz la generosidad y sacrificio cuando se trata de manifestarla. Comporta un hondo sentido de las cualidades que posee el propio Dios: la paternidad, la providencia, la presencia amorosa y constante. Engendra actitudes interiores como la paciencia, sentido de la cruz en la vida cotidiana, desapego, ace¬tación de los demás, devoción.

Al asomarnos a ella, hemos de eliminar cualquier tic de autosuficiencia o menosprecio. No la debemos situar en el campo de la patología de la fe, junto a la ignorancia, el fundamentalismo, el fanatismo o la superstición. La piedad popular, la religiosidad popular es, pura y simplemente, la religiosidad del pueblo. Se mueve pues en las coordenadas de la gente común y asume sus modos de expresarse en familia, la profesión, la so¬ciedad y la cultura ambiente.

Tenernos una religiosidad creyente cristiana, católica y compartida por muchos. Con gran arraigo tradicional, con acusadas expresiones emotivas, simbólicas y plásticas, sin que falte en este cóctel una vena de interioridad y hasta el intimismo religioso.

En nuestra tradición, la religiosidad popular se manifiesta en la fuerza emocional de las imágenes sagradas, en las Hermandades y Cofradías que les dan culto y en las procesiones que desfilan por las calles como hemos podido observar en esta Semana mayor que hemos vivido hace unas semanas. Cristo, María, se nos muestran como si se diera en ellos una segunda encarnación de esos sagrados personajes tallados por un artista inspirado. Es falso e injurioso que se trate aquí de idolatría. Todos saben quienes son Cristo y María.

A El y a Ella son a los que adoramos e imploramos aquí, sobrepasando la mediación de una talla. No veneramos al re-presentante, sino al representado.

Aquí no esta el fallo de la religiosidad popular. Este se encuentra en la carencia de catequesis cristiana y por tanto del consiguiente reduccionismo de la práctica religiosa y de la misma fe a estos gestos y signos desprovistos de vida li¬túrgica y sacramental, sobrecargados en numerosas ocasiones de exterioridades, deficientes en la fe personal e incohe¬rente en el comportamiento moral. Pero como le ocurre a tantos cristianos que viven una religiosidad natural y no han experimentado la salvación de Jesús.
El conocimiento de Cristo y su mensaje es el camino de nuestra salvación para pasar del ritualismo hueco a una mayor profundidad religiosa, que suponga el encuentro con Cristo; del costumbrismo, a veces no sólo popular sino populachero, a la hondura de sentimientos expresados en una verdadera fraternidad; del gusto del barroquismo lujoso, a la digna austeridad vivida en el acierto estético que nunca ahorra lo sublime por acumular adornos innecesarios; del sectarismo religioso -nosotros somos los únicos, los mejores, los más antiguos- que impide la comunión con el resto de la Iglesia, a una recia vitalidad de nuestra condición eclesial en la búsqueda de colaboraciones leales con respeto a la comunidad parroquial y diocesana.

De aquí que en el Encuentro Diocesano de Cofradías y Hermandades celebrado el domingo 15 de abril en Icod de los Vinos, la Delegación haya presentado un sencillo itinerario formativo para los cofrades de nuestra Iglesia Diocesana de Tenerife. Es la mejor manera de formarnos y de dar el salto hacia una fe madura, adulta y coherente. Nuestro mundo y nuestra sociedad nos lo está exigiendo. No podemos ser cristianos/ as que no saben dar razón de su fe. En dicho Encuentro nos dimos cita cerca de 450 hermanos/as de la isla de Tenerife, entre ellos jóvenes que participaron activamente.
El Vaticano 11 no sólo no ha sepultado ni barrido la religiosidad popular; más bien al contrario. la ha redescubierto y valorado, considerándola como un campo privilegiado para la evangelización y una plataforma muy idónea, y a veces casi única, para evangelizar desde ella.

Todo gesto, todo programa, toda la vida comunitaria, toda la actividad formativa, toda obra de caridad, toda celebración y toda procesión, todo culto y devoción, de cada una de las Hermandades y Cofradías, tienen que ser repensados y propuestos por cada una de ellas, dentro de una actitud orante, de comunión, para que todo conduzca hacia Cristo.

El culto, aunque constituya la finalidad principal de una Hermanad o Cofradía, no puede absorber todas las energías. Más aún, la autenticidad del culto se verifica también en la práctica real del amor fraterno.

Por eso desde la Delegación Diocesana queremos animar a todos los hermanos y hermanas cofrades a comenzar un cierto catecumenado formativo. Nos haremos presente en todos los arciprestazgos de la Diócesis para presentar el material formativo y animaremos a todos a comenzar esta labor imprescindible. Si todas las cofradías y hermandades diocesanas lográsemos poner en marcha esta labor formativa, aunque no todos participen porque quizás no todos han descubierto la necesidad, estaríamos hablando de un número

nada despreciable de cristianos formándose y madurando en la fe. Por eso creemos que merece la pena y desde la Delegación apostaremos por ello.

Sin lugar a dudas, la religiosidad p¬pular ennoblece la vitalidad cristiana de nuestras Cofradías y son muchos los jóvenes que utilizan esa plataforma para acercarse de alguna manera a Dios y a la Iglesia. El potencial humano que existe en las hermandades y cofradías de la Diócesis de Tenerife es una gran riqueza para nuestra Iglesia particular. A nosotros sólo nos cabe acompañar, purificar, orar, hacer seguimiento, potenciar la formación y sobre todo, dejar los prejuicios y valorar todo aquello que haga crecer el Reino de Dios en nuestra sociedad.
Pero no podernos olvidar los peligros como son el popularismo pseudoreligioso que no abunda sino en la hipocresía de creer-nos cristianos por cumplir con unas costum¬bres puramente externas, vacías de toda significación, verdaderamente, evangélica.
Estamos convencidos que plantear lo mejor, el ideal, no es estar en contra de las Cofradías sino a favor de ellas. Las Cofradías son asociaciones públicas de fieles como bien dice el Derecho Canónico, independientes de cualquier poder o de cualquier subvención, garantizadoras de su libertad cristiana y de la libertad cristiana de sus componentes, con sus propios Estatutos en los que se comprometen a trabajar por la solidaridad social, por la formación y cualificación de sus miembros y por una vida cristiana coherente, eclesial, celebrada y vivida y en comunión con nuestro Obispo y la Iglesia Diocesana.

La Iglesia no está contra las Cofradías, porque las Cofradías son Iglesia. La Iglesia quiere unas Cofradías cada día mejores. Y ésta es la apuesta más seria que se puede realizar en favor de las Cofradías y en ese objetivo la Delegación Diocesana trabajará y pondrá todas sus energías.
Publicado por Desconocido @ 23:16  | Artículos de interés
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Artículo publicado en el Boletín "Misioneros Javerianos" MAYO 2007, número 433.

ENTRE NOSOTROS

compartiendo una ilusión

UNA FAMILIA MISIONERA


Con Guido María Conforti nace una nueva familia misionera en la Iglesia, un grupo de personas consagradas a Dios y a la Misión. Conforti, desde que se siente llamado a esta tarea de fundación hasta la aprobación de las Constituciones en 1921, ha ido perfilando las características de la familia misionera a la que desea dar inicio: un grupo de hermanos que viven en comunidad su consagración a Dios y a la misión universal de la Iglesia.

Conforti funda una familia misionera, dedicada exclusivamente a la misión AD GENTES, cuyos miembros trabajan entre pueblos y grupos humanos fuera de la propia cultura y país de pertenencia; con una dedicación de por vida a este empeño en los diversos servicios que la familia javeriana realiza para cumplir su objetivo: misión directa, animación misionera y formación de nuevos javerianos. Los javerianos somos un grupo de personas consagradas que, viviendo en comunidad, testimoniamos, expresamos y anunciamos el amor de Dios. La vida consagrada y la misión son, para Conforti, realidades estrechamente unidas.

Misioneros

Conforti, desde el principio, establece claramente la finalidad de la familia por él fundada. Dicen las primeras Constituciones Javerianas: «Recuerden los miembros del Instituto que la esencia de su vocación consiste en extender el reino de Dios entre los infieles (como se decía antes) y que a este nobilísimo fin deben hacer converger todas sus mejores energías, persuadidos de no poder emplearlas de modo más provechoso y meritorio». Así mismo añadía que «por esto, consideren secundaria cualquier otra ocupación que no tienda a la consecución de tal fin y guárdense de cuanto pudiera de alguna forma desviar-les de éste, que deben considerar como el deber de todos los días y la regla de su obrar…”

Religiosos-Consagrados

Conforti estaba convencido, y así lo expresaba frecuentemente, de que «la vida apostólica, unida a la profesión de los votos religiosos, constituye de por sí lo más perfecto que, según el Evangelio, se pueda vivir. Por la profesión de los votos religiosos morimos a todo lo que es de este mundo para vivir una vida escondida en Dios con Cristo Jesús». Para Conforti el modelo supremo y único era Cristo, cuya misión continúa el misio¬nero. Los votos religiosos expresan la intimidad con Cristo en el que se encuentra la única riqueza (voto de pobreza), en el que se descubre el amor pleno que nos hace donar nuestra vida por los demás (voto de castidad), en el que vemos el proyecto supremo de nuestra vida (voto de obediencia). Los votos religiosos expresan una dimensión «mística», una profunda unión e identificación con Cristo, el misionero del Padre, al cual el misionero sigue y anuncia.

En comunidad

Conforti ve a sus misioneros como un grupo de hermanos que anuncian a Jesu¬cristo; como una familia misionera que cree, vive y trabaja para, por medio del anuncio de Cristo, «hacer del mundo una familia».
En la Carta Testamento, escrita al presentar las primeras Constituciones javerianas aprobadas por la Santa Sede, Conforti escribe: «el espíritu de amor intenso a nuestra familia religiosa, a la que hemos de tener por madre, y de caridad a toda prueba para con los miembros que la componen, debe ser una de las características de los miembros de nuestro Instituto». «Vivan (los javerianos) siempre en concordia y armonía entre sí. Cualquier desacuerdo, cualquier diversidad de parecer, cualquier discrepancia que tomase cuerpo entre ellos, resultaría de grave perjuicio para la paz y la fraterna edificación». «Cada uno, por lo que a él toca, esfuércese por conservar diligentemente el vínculo de esta unión santa evitando todo lo que pueda debilitarla».

Comunidad y misión

El deseo y el proyecto de Conforti, en lo referente a la comunidad y a la vida misionera, han quedado expresados en las actuales Constituciones que dicen: «Hacemos visible y creíble nuestra fraternidad viviendo en comunidad, lugar de compartir y de conversión, de perdón y de fiesta. La comunidad basa su fraternidad ante todo en la escucha de la Palabra de Dios, en la fe y en la caridad». «La comunidad javeriana, formada por hermanos de diversas edades, proveniencia y formación, que viven a ejemplo de las primeras comunidades cristianas, testimonia la presencia de Cristo, hace más cre¬íble el anuncio del Evangelio e inspira el nacimiento y desarrollo de nue¬vas comunidades cristianas. El estilo de vida, hecho de fraternidad, servi¬cio y acogida, es además una cons¬tante invitación para que otros se ad-hieran a la familia javeriana, respon¬diendo a la llamada del Señor».

Esta es la Familia misionera que quiso Mons. Conforti, esta es la familia que los javerianos, entre luces y sombras, in-tentamos hacer realidad todos los días.

P. Luis Pérez Hernández s.x.
Publicado por Desconocido @ 23:06  | Misiones
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Artículo publicado en la revista "Iglesia Nivariense", MAYO 2007, número 75.

ESCUCHAR ES OIR CON EL CORAZÓN


Bajo el lema: "Escuchar es oír con el corazón" se desarrolló, por primera vez en Tenerife, el Encuentro Nacional de Pastoral del Sordo. En el mismo participaron alrededor de noventa personas con alguna discapacidad auditiva procedentes de trece diócesis de la geografía española. Los actos centrales de esta importan-te cita pastoral se realizaron en la Casa Diocesana de Ejercicios, en Santa Cruz de Tenerife.
La pastoral del sordo es una actividad de la Iglesia Católica que atiende a las personas que padecen una discapacidad sensorial de tipo auditiva desde su nacimiento, o desde los primeros años de su infancia. Entre los objetivos principales de esta pastoral destaca, el querer conseguir que en todas las dió¬cesis de España haya una atención es

pedal a los sordos, sobre todo en los momentos de la celebración eucarística, la proclamación de la Palabra de Dios, en las confesiones o en la preparación personal para recibir los sacramentos.
Agustín Yanes, sacerdote responsable de la pastoral del sordo en la Diócesis Nivariense, ha señalado la importancia que tiene este tipo de encuentros anuales ya que, según expresa, "se trata de una pastoral difícil debido al desconocimiento que se tiene de las perso¬nas sordas y de cuáles son sus necesidades". Además, ha indicado que "no se puede hacer nada para el sordo sin contar con el sordo". Por tal motivo, "este encuentro es una inmejorable cita para intercambiar experiencias, ayudarse mutuamente y crear material adecuado para trabajar en las diferentes diócesis". Yanes cumplió, precisamente, esos días sus cuarenta años de dedicación ministerial a este sector pastoral.

Esta asamblea nacional comenzó recordando la historia de esta pastoral para, a continuación, el Vicario General, Antonio Pérez, impartir una conferencia sobre la "evangelización". Por su parte, el obispo, Bernardo Álvarez presidió una Eucaristía en Candelaria.
Publicado por Desconocido @ 22:52  | Noticias de religión
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(Lima, 19 de junio de 2007) La coordinación nacional de la Campaña de Solidaridad “Compartir” acaba de publicar en Internet los materiales elaborados para la temática que trata este año: “Violencia Familiar”.

El afiche, tríptico, texto base, los spots de radio y televisión, y un video informe sobre esta problemática y la propuesta de los Obispos del Perú, frente a la violencia que afecta a miles de familias en nuestro país, pueden descargarse desde su página web: www.iglesiacatolica.org.pe/cep/compartir

La intención de los subsidios, que serán distribuidos a nivel nacional a través de los coordinadores diocesanos, es el conocimiento sobre las causas y consecuencias de la “violencia familiar”, así como el trabajo en grupos, comunidades, colegios, instituciones y otros, para dialogar sobre el tema de manera abierta y clara, ya que las múltiples formas de maltrato en los hogares no son denunciados por considerarse como “problemas intrafamiliares” o ser asumidos como normales.

Este año, “Compartir” propone en sus materiales una reflexión sobre la “violencia familiar”, subrayando que nos estamos acostumbrando a ver las situaciones de maltrato y abuso entre los miembros de la familia, como una reacción natural o como un mecanismo de resolver los problemas en el seno familiar.
De aquí, el lema de la Campaña: “Familia unida, camino para la paz”, puesto que siendo la familia el núcleo fundamental de la sociedad, es a través de ella que podemos construir un barrio, localidad, región y país, sin violencia.

Monseñor Juan José Larrañeta, OP., Secretario General de la Conferencia Episcopal Peruana y Presidente de la Campaña “Compartir”, señaló en el evento de lanzamiento que la asamblea episcopal decidió abordar la “violencia familiar” porque es un tema que afecta a miles de familias peruanas.

Subrayó que para hacer frente a esta situación “hay que reconocer que la violencia existe en miles de hogares”, y a la vez que pidió a todas las familias iniciar acciones en los hogares y en la comunidad para terminar con el maltrato físico y psicológico. “Que el Señor nos anime y nos de esa pasión para combatir las causas de la violencia familiar”, dijo el Obispo.

Las estadísticas revelan que en el Perú, alrededor del 60% de las familias sufren problemas de violencia, ya sea maltrato entre los esposos, de padres a hijos, de hijos a padres y contra los adultos mayores. Según una encuesta demográfica y de salud familiar del 2006, el 79% de las mujeres que han sufrido violencia no denuncian el hecho. Asimismo, el 49% de los niños y adolescentes reciben golpizas y maltratos de parte de sus padres y en el caso de los adultos mayores, los Centros de Emergencia del Ministerio de la Mujer atendieron 1120 denuncias de maltratos a adultos mayores.

Este año, la Campaña de Solidaridad “Compartir” propone hacer frente a la violencia en los hogares peruanos, poniendo en práctica acciones para lograr la unidad y la paz, en las familias.

Agradecidos por su difusión,

Oficina de Prensa de la CEP
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lunes, 25 de junio de 2007
INTENCION MISIONERA - Julio: “Para que, conscientes de su propio deber misionero, todos los cristianos ayuden efectivamente a los que trabajan en la Evangelización de los pueblos” Comentario a la intención misionera indicada por el Santo Padre a cargo del Padre Vito Prete, PIME, Secretario general de la Pontificia Unión Misionera (PUM)

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - La Iglesia es la Comunidad de los hombres y de las mujeres convocados por la Trinidad. Es el Pueblo de Dios, que tiene que dar testimonio y proclamar la salvación traída por Cristo. Esta existe para la humanidad. Es una Iglesia que reza, es una Iglesia que anuncia, es una Iglesia que interpreta y, a la luz del Señor, ilumina y se en el curso de la historia de la humanidad, para llevar a todos los pueblos de la tierra a la salvación final.
Con el bautismo los cristianos “son consagrados para formar una casa espiritual y un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales y anunciar las maravillas de quien los llamó de las tinieblas a la luz admirable” (LG 10). Entre todos “existe una verdadera igualdad en lo referente a la dignidad y a la acción común de todos los fieles para la edificación del Cuerpo de Cristo” (LG 32). Ellos participan en la misma misión salvífica de la Iglesia, a cuyo apostolado todos están llamados por el mismo Señor. Son al mismo tiempo, testimonios vivos e instrumentos de la misión, Por los mismos dones que le han sido conferidos, se convierte en testigo e instrumento vivo, a la vez, de la misión de la misma Iglesia "en la medida del don de Cristo" (Ef. 4,7) (LG 33)
La responsabilidad de la misión es de todos, no está ligada al sexo, al estado de vida, porque coloca la persona al servicio del Reino de Dios. Cada uno tiene que llevar a la Iglesia y a la edificación del Reino de Dios todo lo que tiene y todo lo que puede hacer. Cada capacidad y potencialidad humana pueden estar puestas al servicio de la misión si se las usa en Cristo. La evangelización a los no cristianos estimula a los cristianos efectivamente a testimoniar la santidad en la realización de su específica dimensión misionera.
La misma, debe ser la ocupación y la preocupación constante de la comunidad cristiana. No puede reducirse solamente a la conclusión del compromiso pastoral, sino debe ser su constante horizonte y su paradigma por excelencia. La misión, de hecho, abre nuevos horizontes de ministerio, hace reconocer tareas de responsabilidad que tienen las distintas formas de vida cristiana, porque acerca el anuncio de Jesucristo a la historia humana, proyecta la Iglesia en el mundo, la pone en contacto dinámico y salvífico con las realidades humanas y cósmicas.
Por esto se pide a todos los fieles de no quedar encerrados en una comunidad replegada en sí misma, sino de levantar la mirada sobre el vasto mar del mundo, de tirar las redes para que cada hombre encuentre la persona de Jesús, que renueva a todos. Es necesario congregar todas las fuerzas eclesiales para este compromiso misionero: las Iglesias locales, los Obispos, los sacerdotes y religiosos, los laicos. Todos tienen que colaborar en sinergia cada uno conservando y autentificando su propia vocación, en comunión y corresponsabilidad en la misión.” Pues bien, vosotros sois el cuerpo de Cristo, y cada uno de vosotros es una parte de él, con su propia función. (Icor 12,27).
Sin embargo no todos están dotados de aquella vocación especial de la cual habla el Decreto Conciliar “Ad Gentes”, y son los misioneros y misioneras que parten hacia otras Iglesias y otros países para anunciar el Evangelio a los no cristianos y en los ambiente que no tienen como punto de referencia a Cristo. Es más su número disminuye. Pero el Espíritu suscitó otros sujetos misioneros: son los miembros de las Iglesias locales de los territorios de misión, que desarrollan una verdadera actividad de evangelización, son los sacerdotes y laicos Fidei Donum, son los miles de laicos (individuos o familias) que recorren los caminos del mundo, anunciando el Reino de Dios. Ellos son los testimonios de la radical vocación misionera de toda la Iglesia, que a través de ellos, desciende al lado de cada hombre para llevar la salvación integral de Cristo.
Ellos están dispersos entre la gente, como los misioneros de las primeras comunidades apostólicas, Y como aquellas, también hoy las nuevas comunidades cristianas están sometidas a persecuciones, discriminaciones, falta de medios de subsistencia. Según algunos informes son 200 millones los cristianos que arriesgan la persecución en 60 países, de Asia y África. El martirologio continúa a ser escrito por tantas personas que en nombre de Cristo y de la justicia son encarcelados, secuestrados, asesinados y padecen hambre y sed. Permanece actual el lamento del Profeta: “Por causa tuya nos ponen a muerte todo el día”.
Las misiones “son un trabajo de todos”. De hecho se pide a todos tomar parte efectivamente de la difusión del Reino de Dios, ayudando a los misioneros y a las Iglesias que “están en las fronteras, con la oración, con el testimonio y con la ayuda económica. Reconociendo que la misión es de Dios, es deber nuestro pedir sin cesar al Padre para que “Venga su Reino” y “mande operarios a su mies” que anuncien el Evangelio a toda criatura hasta los extremos confines de la tierra. El mensaje cristiano en sus actuales circunstancias de crisis del cristianismo en Occidente será convincente solo a través del testimonio de la vida personal y comunitaria de los creyentes, que son el motivo de credibilidad.
En fin, es necesario dar todo el sostén humano y financiero a los misioneros del Evangelio y a las Iglesias irradiadas en el mundo “de los gentiles”. Viven en las fronteras antropológicas y sociales de la humanidad, donde el drama de la vida es trágico y complejo. Es aquí que la Iglesia tiene que mostrar el rostro del amor de Dios, yendo al encuentro de los hombres que están afligidos en el alma y en el cuerpo. (P. Vito Del Prete, PIME) (Agencia Fides 23/6/2007, Líneas: 67 Palabras: 1005)
Publicado por Desconocido @ 23:43  | Espiritualidad
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Morelia (Agencia Fides) - Mons. Alberto Suárez Inda, Arzobispo de Morelia, ha escrito una carta a todos los fieles de su diócesis convocándolos a la celebración del IV Congreso Eucarístico Nacional que se celebrará del 30 de abril al 4 de mayo del próximo año 2008.


PALABRA DEL OBISPO (Domingo 24 de Junio de 2007)

Morelia, sede del IV
Congreso Eucarístico Nacional


+ Alberto Suárez Inda, Arzobispo de Morelia


Los Obispos de México, en la Asamblea Plenaria
del pasado mes de abril, eligieron por gran mayoría a la ciudad de Morelia como sede del IV Congreso Eucarístico Nacional que tendrá lugar, con el favor de Dios, del 30 de abril al 4 de mayo del próximo año 2008.

Mientras que los Congresos Eucarísticos Internacionales se han venido celebrando puntualmente cada 4 años, de modo que el próximo que se realizará en Quebec en junio del año que viene será ya el número 49, en México se había interrumpido por largo tiempo la realización de estos eventos a nivel nacional. El primer Congreso Eucarístico Nacional tuvo lugar en Guadalajara en 1906, el segundo en la Ciudad de México en 1924 y recientemente el tercero también en la capital de la República el año jubilar 2000. El propósito es que de ahora en adelante se tenga cada 4 años en distintas Diócesis en fecha previa al Congreso Internacional.

Al preguntarnos qué es un Congreso Eucarístico, podemos decir que se trata de una vivencia fuerte de la Iglesia en torno al centro de nuestra fe, en torno a Cristo realmente presente en el Sacramento del altar. Es una vivencia de fe, una manifestación pública de culto y una expresión de caridad.

En todo Congreso Eucarístico hay un aspecto de estudio y reflexión, de catequesis y meditación que nos ayuda a profundizar en este Misterio inagotable que es la Eucaristía, culmen y fuente de la vida cristiana. No pueden faltar las celebraciones solemnes en las que la comunidad cristiana, en comunión con sus pastores, vibra en un ambiente de alabanza gozosa. Lo ideal es que, además del fruto espiritual, pudiera también quedar como testimonio de caridad alguna obra social a favor de los pobres.

El lema de nuestro Congreso será: Jesucristo Eucaristía, don de Dios y fuente de vida para nuestras familias. Cristo, que se ofrece al Padre y se entrega a los hombres, es el Don por excelencia; en la Eucaristía nos da la prueba más grande de su amor, pues ahí se actualiza su Sacrificio Redentor y se queda entre nosotros como huésped, alimento y prenda de vida eterna. Si los regalos que nos ofrecemos los humanos quieren manifestar una amistad invaluable, el don de Sí mismo que hace el Hijo de Dios no tiene precio ni se podrá suficientemente valorar.

La Vida es el valor fundamental sin el cual todo lo demás pierde sentido, la aspiración más honda es vivir en plenitud. Tristemente, en el ambiente de nuestra época predomina la así llamada “cultura de la muerte”. Cristo es la vida del mundo, sin Él se desvanece la esperanza, ya que el desgaste, la enfermedad, la frustración y la muerte nos acechan a cada instante. Especialmente en el Pan de Vida encontramos el remedio de tantos males al dársenos desde ahora la prenda de la vida eterna.

Queremos subrayar la relación que tiene la Eucaristía, banquete y sacrificio, con la vida de Nuestras Familias. La vivencia eucarística en el hogar puede ser muy rica. Comenzando por congregar a los miembros de la familia, introducirlos en una dinámica de reconciliación, alimentándolos con la Palabra de Dios, ayudándoles a vivir en actitud de ofrenda y gratuidad, transformándolos por el Espíritu para ser Cuerpo del Señor uniéndolos en la comunión de amor y enviándolos a una misión apostólica. La espiritualidad eucarística en la familia ha de ser prioridad y nos orienta al Encuentro Mundial de las Familias para el año 2009 en nuestra Patria.

He nombrado una comisión preparatoria integrada por varios Sacerdotes y coordinada por Mons. Francisco Moreno. Se irán formando equipos de trabajo y oportunamente se darán a conocer los avances. Invito desde ahora a toda la Arquidiócesis a interesarnos en la preparación del IV CEN, a orar por su éxito y a colaborar en todo lo que se vaya ofreciendo.

Aunque será propiamente la ciudad episcopal la sede del evento nacional, en todas las Parroquias y comunidades se habrán de vivir las etapas del pre-Congreso. De manera especial pido a los monasterios de vida contemplativa que ofrezcan sus oraciones por esta intención. Convoco a los movimientos diocesanos y a las asociaciones eucarísticas a participar con entusiasmo.

La Virgen María, Mujer eucarística, nos enseñe y ayude a creer, amar y servir a su Hijo Jesucristo.
Publicado por Desconocido @ 23:39  | Hablan los obispos
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San José (Agencia Fides) - La Conferencia Episcopal de Costa Rica han emitido un Comunicado ante la propuesta de algunos diputados para equiparar la unión entre personas del mismo sexo a la institución matrimonial.


Comunicado de la Conferencia Episcopal de Costa Rica con relación a la propuesta de regulación jurídica a la unión civil entre personas del mismo sexo


1. Los diputados Ana Helena Chacón Echeverría, José Merino del Río y Carlos Manuel Gutiérrez Gómez, han presentado el proyecto de ley, expediente legislativo 16.390, a la Comisión Permanente de Asuntos Jurídicos, en el cual se propone equiparar la unión entre personas del mismo sexo a la institución matrimonial, con los derechos que corresponden a los cónyuges, lo cual es totalmente improcedente desde el punto de vista del derecho natural, del derecho constitucional y, en nuestra condición de creyentes, del derecho divino.

2. Queremos dejar muy claro que las personas con inclinación homosexual, son personas creadas por Dios. Dios ama todo lo que El ha creado y no desprecia a ninguna de sus criaturas. Por consiguiente, estas personas están dotadas de la dignidad inalienable que corresponde a cada ser humano y son sujetas de los derechos y deberes humanos correspondientes.

3. El respeto que se le debe a la persona con inclinación homosexual no legitima la unión entre personas del mismo sexo. El bien común de la sociedad exige que las leyes defiendan, favorezcan y protejan la unión matrimonial como base de la familia y célula primaria de la misma sociedad. El matrimonio basado en la ley natural y en el plan de Dios sólo puede ser contraído entre una mujer y un varón. Si se aprobara el mencionado proyecto, sería un mal para la sociedad, una herida mortal para la institución matrimonial y para la familia y una extorsión del plan de Dios.

4. Hacemos un vehemente llamado a todos los señores diputados y señoras diputadas, para que tomando conciencia delante de Dios y, considerando la voluntad de la mayoría de los costarricenses al respecto, asuman la misión que se les ha encomendado de promover y defender los más altos principios morales y éticos, que no admiten derogaciones, excepciones o compromiso alguno. A ustedes corresponde salvaguardar la tutela y la promoción de la familia fundada en el matrimonio monogámico, entre personas de sexo opuesto y protegerla en su unidad y estabilidad. La familia no puede ser jurídicamente equiparada a otras formas de convivencia, ni éstas pueden recibir, en cuánto tales, reconocimiento legal en consonancia con los artículos 51º y 52º de nuestra Carta Magna y el artículo 17º de la Convención Americana sobre Derechos Humanos.

Nuestra Señora de los Ángeles, Patrona de Costa Rica, la Madre que ama a cada uno de sus hijos, interceda ante su Hijo Jesucristo, para que ilumine con su luz y nos haga constructores de una patria más llena de valores y principios morales.

Dado en la Sede de la Conferencia Episcopal de Costa Rica, el día el 22 de junio del 2007.

Con afecto les saludamos y bendecimos.

Monseñor José Francisco Ulloa Rojas
Obispo Diocesano de Cartago y
Presidente de la Conferencia Episcopal de Costa Rica

Monseñor Hugo Barrantes Ureña
Arzobispo Metropolitano de San José
Vicepresidente de la Conferencia Episcopal

Monseñor Oscar Fernández Guillén
Obispo Diocesano de Puntarenas
Secretario General

Monseñor José Rafael Barquero
Obispo Diocesano de Alajuela

Monseñor José Rafael Quirós Quirós
Obispo Diocesano de Limón

Monseñor Vittorino Girardi Stellin
Obispo Diocesano de Tilarán

Mons. Guillermo Loría Garita
Obispo Diocesano de San Isidro de El General

Monseñor Angel Sancasimiro
Obispo Diocesano de Ciudad Quesada
Publicado por Desconocido @ 23:31  | Hablan los obispos
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EUROPA/PORTUGAL - La ley del aborto entrará en vigor el 15 de julio: “Una medida contra la civilización y contra el propio hombre”

Lisboa (Agencia Fides) - Le ley que permite en Portugal el aborto en las primeras diez semanas de gestación se aplicará a partir del 15 de julio, después de que fuese publicado a finales de la semana pasada el decreto que reglamenta la nueva legislación en el boletín oficial del estado. Este era el ultimo pasado legal para la puesta en marcha de la ley que fue aprobada en el referéndum celebrado el pasado 11 de febrero. En el referéndum venció el si al aborto pero no fue vinculante pues no alcanzó la participación necesaria. Tan sólo el 43,6 por ciento de las personas con derecho a voto se presentaron ante las urnas para presentar su opción. El 59,25% de ellos optaron por el «sí» al aborto, mientras que el «no» fue respaldado por el 40,75%.
El decreto establece una consulta médica obligatoria, que debe ser marcada en un plazo máximo de cinco días, y que la comprobación de que el embarazo no excede las 10 semanas debe ser certificada por un médico diferente al que vaya a realizar el aborto. La disposición establece que todas las interrupciones del embarazo serán inscritas en un registro anónimo y confidencial que contendrá datos sobre la paciente y la intervención. Si bien la ley garantiza el derecho de los médicos a la objeción de conciencia para no participar en abortos, en el fondo no lo reconoce porque les obliga a encaminar a la mujer a los 'servicios competentes dentro de los plazos legales' y, en el caso de peligro de muerte de la madre, el medico carece del derecho a la objeción de conciencia y deberá aplicar el aborto.
Los Obispos de Portugal en su última Asamblea Plenaria (ver Fides 17/4/2007), reafirmaron su determinación de luchar por la vida y en ayuda de las mujeres en dificultad, apelando a la recta conciencia de todos los que intervienen en el proceso que puede conducir al aborto, a la vez que recordaban que un médico que practique un aborto “debería repensar y revisar la coherencia de su fe”.
Isilda Pegado, Presidente de la Federación Portuguesa por la Vida, considera que esta medida “no está a favor de una sociedad más humana y digna sino que por el contrario va contra la civilización y contra del propio hombre”. La Federación ha reafirmado también su decisión de continuar trabajando con fuerza en la conciencia social que es necesario tomar sobre esta ley, afirmando que “no constituye un bien para las mujeres sino una destrucción de la sociedad”.Asi mismo destacó que cada vez surgen mas instituciones en el país que se una a esta lucha en defensa de la cultura de la vida y de la maternidad. (RG) (Agencia Fides 25/6/2007 Líneas: 32 Palabras: 471)
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Artículo publicado en el Boletín "Misioneros Javerianos", Mayo 2007, número 433.


TRAFICO DE ORGANOS HUMANOS



El comercio de riñones es ya un fenómeno global, presente tanto en los países del Sur como en el Norte del mundo. Con la introducción de la ciclosporina, un fármaco inmuno-depresor utilizado para prevenir el rechazo, el trasplante de riñón se ha transformado en una operación relativamente segura. En muchas partes del mundo la demanda sobrepasa la oferta y los intermediarios están dispuestos a cubrir el déficit. Según Nancy Scheper-Hughes, docente e investigadora de la Universidad de Berkeley, en la actualidad hay muchos abusos relacionados con el trasplante de riñones en todo el mundo y de diferentes maneras: desde recibirlos de los condenados a muerte en China hasta quitarlos de los cadáveres en Argentina.

BRASIL

En Brasil, una ley de 1997 no permite el comercio de órganos y de tejidos humanos. La condena para los transgresores es de tres a ocho años de cárcel y una multa correspondiente a 360 días de salario mínimo. En 1998 Brasil aprobó una ley que permite a cada brasiliano mayor de edad ser donante de órganos en el momento de su muerte, salvo excepciones.

Pero este «consentimiento presunto» fue en un primer momento criticado y después cambiado. Ahora se pide el consentimiento de los parientes. Mucha gente pobre prefiere que en su documento de identidad se escriba: «No soy un donan-te de órganos».

SUDÁFRICA

El decreto sobre los tejidos humanos de 1983 delibera que nadie puede percibir beneficio económico por la venta de cualquier tejido, incluso músculos, huesos, órganos o fluidos corporales. Los violadores serán castigados con una multa máxima de 300 dólares o un año de cárcel como máximo. Pero hay un párrafo de la ley que permite al di-rector del hospital o al médico manipular tejidos y órganos de la persona fallecida si ésta es desconocida, o si los familiares no se han presentado a reclamar el cuerpo, siempre y cuando el órgano esté sano.

ESTADOS UNIDOS

El presidente Bush ha firmado un decreto para la mejora sobre la donación de órganos y su recuperación. Aunque vender o pagar los órganos siga siendo ilegal, la ley autoriza al gobierno federal devolver a los donantes vivos los gastos y ofrecer préstamos para que aumenten las donaciones y se pueda mejorar la conservación y la compatibilidad del organismo.

En 2004 el Estado de Winsconsin ha sido el primer Estado a dar a los donantes vivos una exención fiscal de hasta 10.000 dólares por asistencia sanitaria.

IRÁN

Las ventas de riñones son legales y reglamentadas. El comercio está controlado por dos orga¬nizaciones no gubernamentales: la «Asociación caritativa que ayuda a los enfermos de riñones» (Caskp) y la «Fundación caritativa para unas enfermedades especiales» (Cfsd), las dos aprobadas por el Gobierno.

La primera, relaciona posibles enfermos con los donantes y gestiona los análisis médicos para garantizarse que no haya rechazo. La segunda, paga al donante la suma de unos 1.200 dólares sacados de un fondo gubernamental. Los que los reciben, por su parte, ofrecen a los donantes un trabajo o un plus en dinero por el trasplante. A esta manera de proceder las dos ONG la han llamado «una innovación, un nuevo capítulo en la historia de los trasplantes». Pero unos estudiosos han encontrado recientemente en los “donantes vendedores”, “daños colaterales” de bastante gravedad: depresión, cansancio, palpitaciones e, incluso, tentativas de suicidio.

INDIA

India es considerada el «almacén de los riñones» a causa de su precio mínimo y de una amplia oferta. El Gobierno indio ha intenta-do frenar el fenómeno con un decreto fechado en 1994 (Human Organs Transplant Act - HOTA) declarando ilegal la venta de órganos. Siendo el Estado y no el Gobierno federal el responsable de la sanidad, sólo tres asambleas estatales (Maharashtra, Goa e Himachal Pradesh) han adoptado la ley. Las ONG presentes en este País refieren que el co¬mercio de órganos ha aumentado al transformarse en clandestino.

Según la Voluntary Health Association of India, cada año mas de dos mil personas venden órganos (en 1985 tan sólo 500). Los enfermos pagan de dos a tres mil dólares por un riñón y su trasplante, mientras que al donante se le dan aproximadamente 300 dólares.
La comisión de los Derechos Humanos de la ONU relata en su informe de 1993 que en la India se vendían más riñones que en cualquier otra parte del mundo a compradores de los países ricos. Por cada riñón el intermediario recibe de diez a veintitrés mil dólares.

CHINA

En China es ilegal vender o comprar órganos, pero una ley de 1984 permite que le sean extraídos los órganos a un condenado a muerte si los familiares no se hacen cargo enseguida del cuerpo. Amnesty International refiere que según la prensa china, en 2002 ha habido mil sesenta ejecuciones capitales pero hay «voces» que amplían este total hasta quince mil. Los órganos de los encarcelados son vendidos a doctores «visitadores» procedentes de Hong Kong, Taiwán o Singapur.

En China, así como en Japón, hay un tabú cultural relacionado con los trasplantes y transmitido por las creencias budistas según las cuales el trasplante de un órgano hace imperfecto el cuerpo del donante que se transforma en una persona «degenerada».

PAKISTAN

A este país se le llama «el bazar del riñón». Un donante de riñón gana hasta 2.500 dólares mientras que los que los reciben —unos 2.000 cada año— pagan desde 6.000 hasta 12.000 dólares y, en China, hasta 70.000 dólares. En Pakistán hay unas 20 clínicas de trasplantes y el 10% de los donantes son extranjeros; según Bakhsh Alí, del Instituto de Urología y Trasplantes de Singh, muchos llegan de Medio Oriente y otros de Europa.

El Gobierno ha preparado un esbozo de ley para «reglamentar los transplantes» de riñón al tiempo que anima a que los donantes sean miembros de la misma familia.


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Artículo publicado en la revista de la Diócesis de Tenerife "Iglesia Nivariense" MAYO 2007, número 75.

Sana Laicidad



Cuando lean nuestra revista ya se habrá celebrado en Tenerife un curso titulado España: entre la Aconfesionalidad, el Laicismo y la Laicidad. Por ello, consideramos interesante acercarles a algunas de las cosas dichas al respecto por el presidente de la Conferencia Episcopal Española en la apertura de su última Plenaria.

El Papa, señala Monseñor Ricardo Blázquez, propugna lo que llama "sana laicidad" que "implica la autonomía efectiva de las realidades terrena-les respecto a la esfera eclesiástica, no así frente al orden moral". Consiguientemente, a la Iglesia no corresponde indicar qué ordenamiento político y social es preferible: es el pueblo el que libremente determina las formas más adecuadas de organizar la vida política; toda intervención directa de la Iglesia en este campo constituiría una injerencia indebida. Pero la misma "sana laicidad" comporta también que "el Estado no considere la religión como puro sentimiento individual, susceptible de relegarse al ámbito privado. Al contrario, la religión al estar organizada también en estructuras visibles, como es el caso de la Iglesia, debe ser reconocida como presencia comunitaria pública". En este marco de "sana laicidad" con las actitudes y conductas que le son coherentes, se comprende que sea garantizado el ejercicio de las actividades de culto, y también culturales, educativas y carita¬tivas, de la comunidad de los creyentes; que dentro de la laicidad, que no degenera en laicismo, sean respetados los símbolos religiosos en las instituciones públicas. Entran en una "sana laicidad" que los representantes legítimos de la Iglesia se pronuncien sobre los problemas morales que se plantean a la conciencia de todos los hombres; la Iglesia debe defender y promover los grandes valores que dan sentido a la vida de la persona y salva-guardan su dignidad.

Nuestro Estado es aconfesional, ya que "ninguna confesión tendrá carácter estatal" (Constitución Española, art. 16,3); y los ciudadanos serán lo que juzguen en conciencia. El Estado es acon¬fesional para que cada persona, según su libre de-cisión, pueda ser creyente o no creyente, de esta religión o de la otra, respetando el orden público y no oponiéndose al orden moral. La Iglesia, que contribuyó eficazmente al consenso fundamental que estableció la democracia en los años de la llamada transición política, de que podemos estar orgullosos los españoles y que ha merecido elogios de otros países, se siente institucionalmente bien en estas coordenadas. Fundados en aquel acuerdo reconciliador, podemos y debemos continuar construyendo entre todos y para todos el futuro de nuestra sociedad.

En un Estado aconfesional y en una sociedad donde la pluralidad tiene gran calado, en orden a asegurar una convivencia fecunda y promover un ordenamiento jurídico democrático, es importante la búsqueda y la afirmación de unas bases morales comunes pre-políticas o meta-políticas, por parte de quienes profesan una "laicidad sana", sean creyentes o no creyentes. ¿Por qué vías promover esa común base moral? La siguiente pers¬pectiva es fundamental e insustituible; en este contexto afirmamos con el Papa "la necesidad de reflexionar sobre el tema de la ley natural y de recuperar su verdad, común a todos los hombres. Dicha ley está inscrita en el corazón del hombre y, por consiguiente, sigue resultando hoy no puramente inaccesible" (Discurso en el Congreso Internacional sobre Derecho Natural, 12 de febrero de 2007). La ley natural está abierta a la razón en su permanente búsqueda de la verdad del ser humano, y es como el norte de su camino en la historia. La ley, escrita por Dios en el corazón (cf. Ron) 2,15-16), une a los cristianos con los demás hombres para buscar la verdad y re¬solver los problemas morales que se plantean al individuo, a la sociedad y a la humanidad entera (cf. Gaudium et .spes, 16).

Lúcidamente conecta el Papa la verdad del hombre con la libertad de todos: "Como la libertad humana es siempre libertad compartida con los demás, resulta patente que la armonía de las libertades sólo puede hallarse en lo que es común a todos: la verdad del ser humano, el mensaje fundamental del propio ser, es decir, la lex naturalis". De esta fuente fluyen los derechos fundamentales y sus correspondientes obligaciones. Todo ordenamiento jurídico "halla en última instancia legitimidad en su arraigo en la ley natural, en el mensaje ético inscrito en el propio ser humano. La ley natural es, en definitiva, el único baluarte válido contra la arbitrariedad del poder o contra los engaños de la manipulación ideológica". La dignidad del ser humano, percibida por la conciencia que es el núcleo más secreto y como el sagrario del hombre, se rebela frente a sus humillaciones.

A la luz de la conexión íntima entre libertad y verdad, puesta de relieve habitualmente por el Papa, podemos preguntar: ¿No necesitamos una reflexión honda y abierta sobre la libertad tanto en su concepción teórica como en su realización histórica en la vida personal y social'? (...) La libertad humana, la verdad, la justicia, la solidaridad, el amor y el respeto de las personas se comprenden y realizan en mutua interacción. Todas estas realidades son como astros de una constelación con cuyos movimientos coordenados se sal¬vaguarda y madura armoniosamente la dignidad humana. La libertad debe ser educada para que no pierda el rumbo ni se convierta en egoísta e insolidaria.
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Artículo publicado en la revista de la Diócesis de Canarias "Iglesia al Día", Mayo de 2007, número 204.


¿CUÁNTO CUESTA UNA PRIMERA COMUNIÓN?


por: José Alonso Morales

Este es el título de algún artículo en periódicos y revistas. Dicho así aparece como uno de los pecados a añadir en la lista contra la iglesia, que obliga a hacer esos gastos. Ahí están los escaparates con los modelos para niños y niñas y el surtido de todos los posibles complementos: zapatos, diademas, lazos, calcetines e incluso, insignias de almirante o de marinero. Se anuncian restaurantes con menús para primeras comuniones y los almacenes de regalos se especializan para esta ocasión. Las madres recorren las butiques a la búsqueda de algún traje y una vez pasada la fiesta la familia se queda pagando los plazos hasta el inicio del año. Han peleado con el cura para el número de fotos, en qué momentos y desde qué perspectivas. Las niñas, pequeñas novias, y los niños, de gala rigurosa, se deslizaron por la pasarela del presbiterio para leer, para la ofrenda, para las peticiones. El comentario general es que "estaban monís imos/a s".

¿No es verdad que todo esto se nos ha ido de las manos? Los que marcan el ritmo y estilo de las primeras comuniones son los que arbitran el comercio y los niveles del consumo. Ya lo hacen en las bodas. Conozco a más de una pareja que no se ha casado esperando a tener dinero para el traje y el convite. Lo inician en los bautizos y tímidamente comienzan en las confirmaciones. Asistí a una confirmación que cuando el grupo entró hacia los lugares reservados parecía un pase de modas de caluroso vera-no por la poca cantidad de tela y la transparencia de su calidad. Me pareció una fiesta de fin de año.

Los comercios no ofertarían los trajes si no se compraran, ni se llenarían los escaparates de complementos si se les quedaran de un año para otro y los restaurantes no ofrecerían menús si se quedaran con los víveres en las neveras y congeladores. Esto sucedería si los creyentes nos dedicáramos a fondo a preparar el sacramento más que el boato, a vivir la celebración más que la fiesta social. Si tuviéramos unos criterios comunes de cara a la celebración y sus repercusiones sociales. La labor benemérita de tantos y tantas catequistas se está quedando sólo como un recuerdo de muchas primeras y últimas comuniones. Por la dignidad de los sacramentos y por respeto a los pobres, a quienes les obligamos a quedar fuera, o, a encadenarse con los plazos, o hacer el ridículo de ir "sin el vestido de fiesta", esto tiene que preocuparnos.

Es una pena que haya que preguntar retóricamente cuánto cuesta una primera comunión que es el regalo gratuito de Dios a todos sus hijos en la mesa común de la fraternidad. Es lamentable que los niños en la tarde de su comunión sólo hablen de sus regalos, cada vez más sofisticados, y queden anestesiados para no sentir el gran regalo que les llegó sin papeles de colores ni entrelazados artísticos.
Publicado por Desconocido @ 22:55  | Artículos de interés
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Artículo publicado en la revista de la Diócesis de Canarias "Iglesia al Día", Mayo de 2007, número 204.


LOS JÓVENES Y LA ORACIÓN DE TAIZÉ

Juan Carlos Medina
Director del Secretariado de Pastoral de Juventud


De los objetivos que se ha marcado el Secretariado Diocesano de Pastoral de Juventud está el relacionado con la dimensión espiritual: "Ofrecer espacios de oración para los jóvenes que les ayude en su madurez espiritual desde el encuentro con Jesús, y descubran su vocación en la Iglesia". Teniendo en cuenta este objetivo, el pasado verano se programó un encuentro de oración en Taizé con un grupo de animadores.

TAIZÉ EN LA DIÓCESIS DE CANARIAS

Aquella experiencia es lo que nos ha motivado a preparar este encuentro de oración de Taizé en la Diócesis, con la presencia de Samuel Incertis Jarillo, Hermano de Taizé, quien nos iniciará en un nuevo estilo de oración para acompañar a los jóvenes.

¿Qué aporta este estilo de oración?

Que los jóvenes descubran que Dios ya ha puesto un deseo de comunión en sus vidas. Ello se descubre a través de tres dimensiones:

1. Una oración accesible con simples cantos meditativos, concentrados en un sólo versículo, meditándolo juntos, dejando que resuene y que encuentre experiencias que iluminar. De esta manera se siente que la oración es una invitación a buscar qué nos empuja a ir más allá de nosotros mismos. Sin darse cuenta, el joven se siente como forzado a descentrarse, a vaciarse para encontrarse consigo mismo y con Dios.

2. Una oración meditativa con las canciones de Taizé, ayudándole a meditar con la Biblia, repitiendo uno o dos versos. La canción abre un acceso directo a la Palabra de Dios permitiéndole interiorizar la Palabra de Dios. Es como "masticar", respirar la Palabra que le da vida.

3. Una oración del corazón, del silencio que le da la posibilidad de incli¬narse sobre lo que habita en su corazón sin saberlo: la presencia amorosa de Dios. Describir lo que el silencio hace posible: "escuchar al corazón", "pensar sobre sus problemas", "vaciar la mente", "hacer una pausa", "volverse sobre sí mismo", "dejar caer las mascaras"...

Por medio de estas tres dimensiones intentamos que el joven de hoy descubra que la oración de Taizé le ayuda a: "descentrarse" de sí mismo, "masticar" las Escrituras y estar en "escucha vigilante" del corazón.
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México, D.F., 25 de junio de 2007

México en la Misión Continental

Comunicado



A casi un mes del término de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, los obispos queremos aprovechar esta oportunidad para invitar al pueblo de México a renovar el fuego del Espíritu para experimentar un encuentro personal con Jesucristo vivo y, como discípulos, seguirle con coherencia y dinamismo. Renovamos nuestro deseo de trabajar para que todos los católicos profundicemos en nuestra identidad como discípulos y misioneros de Jesucristo para que nuestra nación en Él tenga vida.

Hemos asumido ya el compromiso de vivir en estado de Misión Permanente. Les invitamos a que se unan a este proyecto para vivirlo en nuestras Diócesis y parroquias. Desde el final de la V Conferencia hemos estado trabajando en algunas iniciativas para impulsar su difusión y la puesta en práctica en orden a la Misión Continental, que buscará a los alejados de la Iglesia asumiendo el reto de evangelizar con mayor profundidad a todos los bautizados.

En la Conferencia del Episcopado Mexicano somos conscientes del contexto del cual partiremos; lo sucedido en México durante este último año nos ha hecho más sensibles a la necesidad de trabajar en comunión con todos los mexicanos para reconocer y fortalecer nuestras instituciones, y consolidar la formación de gobiernos incluyentes que sean capaces de dialogar y asumir las propuestas de los distintos partidos, como una muestra más de madurez y crecimiento en la democracia. Este es el camino para llevar a cabo las diferentes reformas que México necesita para beneficiar a todos, especialmente a los más desprotegidos de nuestra sociedad.

Necesitamos fortalecer la convivencia pacífica en nuestro país, porque cuando ésta se destruye se causan enormes sufrimientos a todos, pero principalmente a los que menos tienen. Se aprecia hoy la gravedad de los pecados sociales que claman al cielo, porque generan violencia, rompen la paz y la armonía entre nuestras comunidades, entre estos pecados tenemos que mencionar el narcotráfico, el lavado de dinero ilícito, la corrupción, y el terror de la violencia que acecha diversas poblaciones de nuestra querida República. Estos pecados manifiestan una profunda crisis debido a la pérdida del sentido de Dios y a la ausencia de los principios morales que deben regir la vida de todo hombre. Sin una referencia moral se cae en un afán ilimitado de riqueza y de poder, que ofusca toda visión evangélica de la realidad social (no. 56 de la Exhortación Apostólica Ecclesia in America del Santo Padre Juan Pablo II).

El llamado que hacemos hoy es a conservar la alegría de evangelizar, incluso cuando hay que sembrar entre lágrimas, como sucede por momentos en algunas regiones de nuestro país. Hagámoslo con un ímpetu interior que nadie ni nada sea capaz de extinguir. Guiados por María de Guadalupe, recobremos el valor y la audacia apostólicos para defender la dignidad y la vida de las mujeres y hombres de México desde la concepción, en todas sus etapas, y hasta la muerte natural, sin relativismos. Llenemos esa vida con la presencia de Cristo, centro de Nuestra fe, es a Él a quien hoy pedimos una vez más, “Quédate con nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado” (Lc 24, 29).

Por los Obispos de México,


+ Carlos Aguiar Retes
Obispo de Texcoco
Presidente de la CEM

+ José Leopoldo González González
Obispo Auxiliar de Guadalajara
Secretario General de la CEM
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domingo, 24 de junio de 2007
DOMINGO 14
TIEMPO ORDINARIO / C
8 de julio de 2007


El Dios del amor y de la paz esté con todos vosotros.

Jesús envió a sus discípulos con esta misión: "Id y decid a la gente: Está cerca de vosotros el Reino de Dios". Lo escucharemos hoy en el evangelio. Y sentiremos que nos lo dice también a nosotros. El Reino de Dios, la vida de Dios, el amor que Dios quiere para todos, está ahí, muy cerca de nosotros. Si queremos, si estamos dispuestos a llenarnos de este amor, si tenemos ganas de transmitirlo a los demás, seremos más felices nosotros, y serán más felices los que nos rodean. Y ayudaremos a que este mundo nuestro, tan lleno de dolor y tan marcado por el pecado, sea más humano y más digno para todos.

A. penitencial: Al empezar esta Eucaristía, pongámonos ante Dios y pidámosle su perdón y su gracia. (Silencio).

Tú, que nos traes la verdad y la vida. SEÑOR, TEN PIEDAD.
Tú, que nos traes la santidad y la gracia. CRISTO, TEN PIEDAD.
Tú, que nos traes la justicia, el amor y la paz. SEÑOR,
TEN PIEDAD.

1. lectura (Isaías 66,10-14c): Después del exilio de Babilonia, el pueblo de Israel emprende la tarea de reconstruir su país abandonado y devastado. No es una tarea nada fácil. Pero los profetas, en nombre de Dios, les anuncian un futuro lleno de esperanza. Es lo que Jesús nos anuncia también a nosotros en el evangelio: un futuro lleno de esperanza, fundamentado en el amor de Dios.

2. lectura (Gálatas 6,14-18): En la segunda lectura, escuchamos cómo san Pablo nos ofrece el testimonio de lo que da sentido a su vida, de lo único que para él es importante.

Oración universal: Presentemos al Padre nuestras plegarias diciendo: ESCÚCHANOS, PADRE.

1. Por los cristianos de nuestro país. Que demos un buen testimonio de la fe y la esperanza que nos mueven.
OREMOS:

2. Por los misioneros y misioneras. Que la fortaleza y la gracia de Dios les acompañe en su misión de anunciar el Evangelio. OREMOS:

3. Por los inmigrantes que han venido a vivir entre nosotros buscando una vida mejor. Que puedan encontrar un trabajo digno, y sean acogidos como toda persona merece. OREMOS:

4. Por nuestros familiares y amigos difuntos. Que Dios los acoja para siempre en la plenitud de su Reino.
OREMOS:

6. Por nosotros y por nuestra parroquia. Que nos amemos y nos ayudemos mutuamente, cada día más. OREMOS:

Escucha, Padre, nuestra oración, y llénanos con tu bondad. Por Jesucristo nuestro Señor.

Padrenuestro: Unidos en la oración, pidámosle a Dios nuestro Padre que venga su Reino. Como Jesucristo nos enseñó, nos atrevemos a decir:

CPL
Publicado por Desconocido @ 23:37  | Liturgia
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ZENIT publica las palabras que pronunció Benedicto XVI el mediodía del domingo 24 de Junio de 2007 desde la ventana de su estudio a los miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano para rezar la oración mariana del Ángelus.


Queridos hermanos y hermanas:
Hoy, 24 de junio, la liturgia nos invita a celebrar la solemnidad del nacimiento de san Juan Bautista, cuya vida está totalmente orientada hacia Cristo, como la de su madre, María. Juan Bautista fue el precursor, la «voz» enviada a anunciar el Verbo encarnado. Por este motivo, conmemorar su nacimiento significa en realidad celebrar a Cristo, cumplimiento de las promesas de todos los profetas, entre los que el Bautista fue el más grande, llamado a «preparar el camino» al Mesías (Cf. Mateo 11,9-10).

Todos los Evangelios comienzan la narración de la vida pública de Jesús con el episodio de su bautismo en el río Jordán por parte de Juan. San Lucas introduce la aparición del Bautista en un contexto histórico solemne. También mi libro «Jesús de Nazaret» comienza con el Bautismo de Jesús en el Jordán, acontecimiento que tuvo una enorme resonancia en aquellos tiempos.

Desde Jerusalén y desde toda Judea la gente llegaba para escuchar a Juan Bautista y bautizarse en el río, confesando los propios pecados (Cf. Marcos 1, 5). La fama del profeta que bautizaba creció hasta el punto de que muchos se preguntaban si no era él el Mesías. Pero él, subraya el evangelista, lo negó decididamente: «Yo no soy el Cristo» (Juan 1, 20).

De todos modos, él sigue siendo el primer «testigo» de Jesús, pues recibió del Cielo esta señal: «Aquel sobre quien veas que baja el Espíritu y se queda sobre él, ése es el que bautiza con Espíritu Santo» (Juan 1, 33). Esto es lo que sucedió precisamente cuando Jesús, tras recibir el bautismo, salió del agua: Juan vio cómo bajaba sobre él el Espíritu como una paloma. Entonces «conoció» la realidad plena de Jesús de Nazaret y comenzó a «manifestarlo a Israel» (Juan 1, 31), presentándole como Hijo de Dios y redentor del hombre: «He ahí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo» (Juan 1, 29).

Como un auténtico profeta, Juan dio testimonio de la verdad sin compromisos. Denunció las transgresiones a los mandamientos de Dios, incluso cuando los protagonistas de las mismas eran potentes. De este modo, pagó con la vida la acusación de adulterio a Herodes y Herodías, sellando con el martirio su servicio a Cristo, que es la Verdad en persona.

Invoquemos su intercesión, junto con la de María santísima, para que también en nuestros días la Iglesia sepa mantenerse siempre fiel a Cristo y testimoniar con valentía su verdad y su amor a todos.

[Tras la oración del Ángelus, el Santo Padre saludó a los peregrinos en varios idiomas, en italiano dijo:]

Este domingo que precede a la solemnidad de los santos Pedro y Pablo, e Italia se celebra también la Jornada por la caridad del Papa. Queridos fieles italianos, os doy profundamente la gracias por la oración y por la ayuda solidaria con la que participáis en la acción evangelizadora y caritativa del sucesor de Pedro en todo el mundo.

[En español, añadió:]
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Os exhorto a vivir santamente, para que, siguiendo la voz de San Juan Bautista, el precursor, cuya festividad celebramos hoy, podáis llegar con alegría al Salvador, Nuestro Señor Jesucristo, el Hijo de María. ¡Feliz domingo!

[Traducción del original italiano realizada por Zenit
© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
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23 de Junio

(Fuente de la Guancha) Ratificaron su consentimiento y dieron gracias a Dios por el 25 aniversario de vida en común los esposos Hilario Rodríguez Hernández y María Teresa Romero Rodríguez, vecinos de nuestra parroquia y en la que contrajeron matrimonio. El párroco presente en su acción de gracias fue el mismo que presidió su matrimonio hace 25 años, así como sus padrinos y muchos familiares. Sus dos hijos les ofrecieron ramos de flores.



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23 de Junio

(Fuente de la Guancha) La iglesia de San José de San Juan de la Rambla se llenó de fieles, familiares y amigos de los jóvenes José Luis Martín García y Yolanda Jéssica Luis García que contrajeron matrimonio canónico. Él es vecino de Icod el Alto y ella de nuestra parroquia. Fueron sus padrinos Armando López Luis y María del Sol Martín García. Fijarán su residencia en Icod el Alto.


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23 de Junio

(Fuente de la Guancha) Contrajeron matrimonio canónico los jóvenes Jonathan López Zamora y Desirée Rodríguez López, ambos naturales y vecinos de nuestra parroquia. Fueron sus padrinos: Jesús Samuel Hernández Estévez y Magdalena Rodríguez López


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Artículopublicado en la revista "Iglesia al Día" de la Diócesis de Canarias, Mayo de 2007, Número 204.

LAS IMÁGENES DE OCOTLÁN Y DEL PINO


Julio Sánchez

En el número anterior, hablamos de los relatos de las apariciones de Nuestra Señora del Pino (Teror, Gran Canaria) y de Nuestra Señora de Ocotlán (Tlaxcala, México), de sus sorprenden-tes similitudes y de sus diferencias. En este artículo me referiré a las imágenes, que también tienen notables aspectos comunes y algu¬na importante diversidad.

DISTINTA ICONOGRAFÍA

En primer lugar, advertimos una iconografía claramente distinta. Mientras que la imagen de Nuestra Señora de Ocotlán representa a la Inmaculada, la de Nuestra Señora del Pino es una Maternidad, que lleva en sus brazos a su Hijo Jesús. Tengamos en cuenta que los franciscanos, evangelizadores de Tlaxcala, fueron los grandes defensores del dogma de la Inmaculada y sus principales divulgadores. En el caso de la Virgen de Teror, el protagonismo se atribuye al obispo sevillano Juan de Frías, de finales del siglo XV. A los naturales canarios, por su escasa población y necesidad de supervivencia, les resultaba especialmente atrayente y amable una imagen madre.

Las coincidencias las encontramos en la materialidad de las esculturas, hechura, época y estilo.

LA TALLA DE OCOTLÁN

"La imagen de Nuestra Señora de Ocotlán, es una magnífica talla vestida, en madera policromada y estofada, la cual mi-de un metro con 48 centímetros (que era la estatura media de la mujer indígena de esa región). Está de pie sobre un bello pedestal de plata repujada y se le nota una leve inclinación hacia delante. Lleva el manto terciado, y su vestido delicadamente adornado, le cae en pliegos rectos. Sus manos, de finos dedos, se juntan sobre el pecho como en una oración. Sus facciones son sencillas, tienen labios delgados y nariz recta. Los ojos apropiados, el cuello grácil y la cabeza delicada, a la manera griega, con un rizo caído por la espalda. Su mirada es expresiva y toda la imagen se ve envuelta en un fulgor dorado igual que una aurora....Es notable en ella el acento gótico, del que llegó a México en el siglo XVI. Los peritos en estatuaría de 1755, declararon que la imagen es de madera de ocote maciza, toda de una pieza. En tiempos pasados sufrió algunos retoques." (Ángel T. Santamaría: "Nuestra Señora de Ocotlán, Tlaxcala"). El peritaje de esta imagen anónima se hizo a raíz de la jura del patronato (4 de abril de 1775), erigido por el obispo de Puebla de los Ángeles, Domingo Pantaleón Álvarez de Abreu, na¬tural de Santa Cruz de La Palma, arcediano de la catedral de Santa Ana y devoto de la Virgen del Pino. Un dato que vincula aún más las dos advocaciones y pueblos.

LA TALLA DE TEROR

José Miguel Alzola describió de esta forma la imagen del Pino: "La Madonna de Teror es una hermosa talla, ahuecada en su interior, realizada sobre madera de roble con diversos añadidos en pino y cedro. Su altura antes de la restauración, era de un metro
con dos milímetros, pero al serle reintegrada la par-te baja, que estaba totalmente carcomida, recuperó lo que había perdido, alcanzando los 104 centímetros, sin contar la peana añadida que mide treinta centímetros. Su policromía ha experimentado cambios notables a través de los años...Después de la restauración el manto continúa siendo azul, con estofas; la túnica dorada, como las largas trenzas, y blanco el borde de la camisa...La Virgen del Pino, además de estar de pie, tiene un pronunciado desplome o quiebro que obedece a la influencia de los marfilistas...Contemplando la imagen de Teror sacamos la impresión de que la Madre, adolescente, ha de hacer un sensible esfuerzo para sostener en brazos a su Hijo... La imagen del Pino está representada con largos bucles, de tonos claros, que le caen con estudiada simetría hasta la altura del codo...De cuanto queda dicho podemos inferir que la Virgen del Pino, es una escultura de finales del siglo XV o primeros años del XVI, en la que aún perviven acentuadas características góticas, como el quiebro del cuerpo, la carencia de velo o toca, la ordenación simétrica del pelo, la rigidez facial, la forma de tratar las telas, la colocación de la mano del Niño, etc... Los paños barrocos que la cubren, carecen de serenidad; tienen un plegado anguloso, profundo, que quiere semejar tejidos gruesos, con mucho apresto, que desdibujan y ocultan totalmente las formas humanas." La imagen de la Virgen del Pino se atribuye al maestro sevillano Jorge Fernández, cuyas obras son consideradas "de estilo gótico con atisbos del renacimiento". ("La advocación del Pino en la Península y Canarias")

Los elementos comunes son evidentes: tallas policromadas, de caracteres góticos, de principios del siglo XVI, vestidas. Pero hay otras coincidencias de tipo devocional y popular. Así, los rostros de estas imágenes marianas, según el punto de donde se les miren, expresan cierta tristeza o gozo. No así el Niño de la Virgen del Pino que permanece siempre sonriente. Finalmente, ambas patronas tienen en sus fiestas bajadas y subidas, la de Ocotlán en el mes de mayo y la de Teror en septiembre.

(Próximo capítulo: "Los santuarios de Tlaxcala y de Teror")
IGLESIA
Publicado por Desconocido @ 22:27  | Patrimonio Religioso
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Artículo publicado en la revista "Iglesia al Día" de la Diócesis de Canarias, Mayo de 2007, número 204.

UNA PROPUESTA DE PRESENCIA EN LA CULTURA
(UN ESTILO DE HACER LECTURA CREYENTE
DESDE UNA ACCIÓN EN LA REALIDAD)


Hace ya tres años que nos propusimos llevar adelante una presencia en el mundo cultural de Las Palmas de Gran Canaria con una propuesta de reflexión alternativa en torno al pensamiento dominante en muchos ámbitos de nuestra realidad y especialmente en el mundo de la filosofía y las ciencias humanas.
Somos tres personas creyentes con la intención de que esto fuera una concreción de nuestro compromiso en el ámbito de la fe y la cultura.


José Alonso Morales. Profesor del ISTIC


Se trata de ir haciendo un hueco a otro estilo de pensamiento donde vaya teniendo carta de ciudadanía lo teológico en el amplio sentido de la palabra precisamente en unos ambientes hostiles o al menos de no valoración e ignorancia de estos planteamientos. Iniciamos unas "Conversaciones de filosofía" Ha sido una aportación mensual con exposición y debate en torno a pensado-res contemporáneos dentro del ámbito del Aula Manuel Alemán que tiene como objetivo el diálogo fe cultura en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Se unieron temas de problemas canarios y otros en relación con el terna religioso.

La respuesta se ha concretado ya en el tercer cur¬so con un promedio de ochenta personas y en algunos eventos hasta las trescientas. Se añade una presencia más o menos programada en los medios de comunicación con artículos, noticias o reseñas de libros.

El curso pasado se inició un seminario interinsular de unas treinta personas de las dos islas y las dos universidades para trabajar (dos veces al año, un día entero) te-mas relacionados bajo el título de "Filosofía e interculturalidad" donde se van compartiendo reflexiones como: "El otro" prójimo, inmigrante, patria, límite, frontera, compa¬sión, extranjero, vecindad...

Con el inicio de este curso se ha comenzado un bienio titulado "Repensar el mundo" de seiscientas horas con la acreditación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y el Instituto Superior de Teología de Las Islas Canarias en la misma línea y con los mismos objetivos expresados.

El equipo que inició la actividad se ha ampliado a siete personas de procedencia variada en creencias y posturas. Todos asumen los objetivos con los que comenza¬mos, se trabaja y se planifica toda la actividad en común. Los creyentes que estamos en el grupo nos vemos alguna vez para leer por dentro lo que estamos haciendo y situar-nos en las claves de nuestra fe.

LA CERCANÍA DE ALGUIEN QUE NOS ACOMPAÑA

Quiero ofrecer una lectura desde claves de fe de esta actividad en la que estamos empeñados. Detectamos y leemos en lo sucedido, en estos tres cursos, muchos elementos que nos hacen presente la cercanía de Alguien que nos acompaña en nuestro camino y sentimos como los de Emaús que muchas veces "arde nuestro corazón" cuando palpamos signos de esperanza. Descubrirnos:



- Que se ha creado un ambiente de reflexión y convocatoria.
- Profundización de temas humanísticos e incluso religiosos.
- Que se han roto muchos prejuicios ideológicos
- Se dan debates abiertos desde distintas posturas con respeto a lo diferente.
- Se ha aglutinado un grupo de trabajo que asume responsabilidades.
- A partir de esta experiencia han sido posibles pre¬sencias en otras plataformas.
- La oferta se ha prestigiado.
- Se ha creado un ambiente en el contexto canario.
- Hemos oído expresiones como estas: "Yo no soy creyente pero si los creyentes son los que hacen esto estoy dispuesto a cooperar en lo que sea"; "Me he dado cuenta de los prejuicios en los que estaba metido"; " Es verdad que el único camino no es la razón empírica. No puedo cerrarme a otros accesos a lo real y a otras dimensiones".
- Hay ilusión por hacer algo en un círculo de personas.
- Se cuenta con la aportación creyente en muchos temas.
- La convocatoria va aumentando.
- Se ha hecho un hueco a la referencia trascendente.

LA ILUMINACIÓN DE LA PALABRA DE DIOS

Damos un paso más y en estas huellas descubrimos la iluminación de la Palabra de Dios.

Estamos situados en la época del silencio de Dios, en una época en que se mezclan corrientes y visiones diferentes y donde la condición cristiana tiene que ganarse un lugar. Así como Pablo, en su época, entró en la misma ágora de Atenas, hemos de hacernos presentes en los espacios actuales de diálogo y confrontación.

La llegada de Jesús a la realidad judía es preparada por el Bautista. Descubrimos que es momento de preparar el camino al Señor:

"según está escrito en el profeta Isaías:
Mira, envío mi mensajero delante de ti,
el que ha de preparar tu camino.
Voz del que grita en el desierto: preparen el camino al Señor,
allanen sus senderos...
"Iba Juan vestido con pelo de camello, llevaba una correa de cuero a su cintura y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Esto era lo que proclamaba: Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo."... Yo no soy digno ni de postrarme ante él para desatarle la correa de sus sandalias"...(Mc.1,1-3;1,7).

Quitar prejuicios, adaptar lenguajes, afrontar problemas en común, conocernos de cerca... eso es preparar el camino al Señor.

Nos sentimos con la labor del Bautista: precursores en nuestra cultura.
Abrir senderos y detectar huellas del paso de Dios en los pensadores, en los que buscan, en los que descubren e incluso en los que niegan al mismo Dios.

Oímos la llamada a ser una pequeña voz en la in-temperie, en el desierto del mundo. Nos sentimos impulsados a ser luz, sal, grano de mostaza con el riesgo de no ver los resultados. Dice Pablo que "ni el que planta ni el que riega es el que da la fuerza" y "que unos plantan y otros recogen".

Nuestro trabajo es el de preparar el terreno. Es una propuesta modesta y soñamos que vendrán otros tiempos en que se pueda hacer anuncios más explícitos.
Nos parece que vivimos un adviento con esperan¬za, con ilusión. El texto de Isaías nos anima y estamos se¬guros que vendrán tiempos en que todo se va a realizar de una o de otra manera.

"Que hermosos son sobre los montes
Los pies del mensajero que anuncia la paz
Que trae la buena nueva y proclama la salvación Que dice a Sión: ¡ya reina tu Dios!
Tus centinelas alzan la voz cantan a coro Porque ven con sus propios ojos
Que el Señor vuelve a Sión" (ls. 52,7-8)

Nos vemos como mensajeros sobre los montes anunciando por medio de los instrumentos a nuestro alcance (ofreciendo esquemas de pensamiento, rompiendo prejuicios, creando puentes) con la confianza de que el Señor vuelve a Sión. Que no se ha marchado sino que las nubes lo han ocultado. Como los centinelas, nuestra tarea está también en descubrirle en los signos de la vida cotidiana con la convicción de que ya está ahí. Sólo necesitamos abrir bien los ojos y agudizar los oídos.
Publicado por Desconocido @ 22:23  | Artículos de interés
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24 Junio (ACI).- Este medio día miles de fieles y peregrinos se reunieron en la Plaza de San Pedro para rezar el Ángelus Dominical con el Papa Benedicto XVI, quien en sus palabras introductorias pidió la gracia para que la Iglesia pueda ser siempre fiel a Cristo dando siempre testimonio de su verdad y amor por toda la humanidad.

Al recordar que la Iglesia celebra este domingo la solemnidad del nacimiento de San Juan Bautista, el Pontífice señaló que esta fiesta “significa en realidad celebrar a Cristo, realización de las promesas de todos los profetas, entre quienes el Bautista fue el más grande”, dijo el Pontífice tras indicar que la liturgia del día de hoy conmemora el nacimiento de San Juan Bautista.

Más adelante indicó que el Bautista “es el primer ‘testigo de Jesús’” y en cuanto tal fue quien lo hizo “conocer a Israel, indicándolo como el Hijo de Dios y redentor del hombre: ‘Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo’”.

Asimismo el Pontífice resalto que como “profeta auténtico, Juan dio testimonio de la verdad. Denunció las trasgresiones de los mandamientos de Dios, incluso cuando los protagonistas eran aquellos que tenían el poder”.

“Cuando acusó a Herodes y Herodías –continuó- pagó con la vida, sellando con el martirio su servicio a Cristo”.

Finalmente el Papa pidió la intercesión del Bautista para que “también en nuestros tiempos la Iglesia sepa mantenerse siempre fiel a Cristo y dar valerosamente testimonio de su verdad y su amor por todos”.
Publicado por Desconocido @ 19:16  | Noticias internacionales
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Saluda del sacerdote Higinio Sánchez Romero, publicado en el programa de fiestas 2006 de la Virgen de la Peña, patrona de la Isla de Fuerteventura, islas canarias.

SALUDA DE LA FIESTA DE LA PEÑA 2006


¿Qué tendrá María que es capaz de convocarnos a todos?
Pues que es la Madre de Jesucristo, el redentor de la humanidad, el ser humano perfecto, la presencia de Dios en la historia. María nos recuerda lo importante que es la fe en la vida, y que no debemos renunciar ni avergonzados de ese sentimiento religioso sembrado en la profundidad de nuestro ser.

¿Qué tendrá esta imagen, pequeñita y coqueta, que tan grandes sentimientos genera en todos nosotros. ;Cómo nos gusta mirarla y sentir que ella nos mira. A esta imagen, cuyos rasgos nos es dificil definir por su pequeño tamaño y el deterioro del tiempo, cada uno en su interior le pone un rostro y una expresión:

- tiene el rostro de la alegría para recibirnos sin reproches aunque hayamos sido descuidados con ella;

- tiene el rostro de la esperanza para animarnos a seguir adelante cuando el viento de las dificultades asola nuestro corazón;

- tiene la dulce mirada de quien espera y confía en nosotros y sueña con nuestras posibilidades;

- tiene el gesto acogedor de la que dice que no sobra nadie en esta tierra si venimos a ganarnos el pan con honradez y en el respeto de la naturaleza.

Aquí está, impaciente de nuevo por verte, por escucharte y comprenderte. Nos vuelve a regalar a su hijo Jesucristo, y en El nos acoge y bendice.

Les deseo una buena fiesta a todos. Que la peregrinación de la noche cause alegría en el rostro de esta Madre. Que ella te pueda ver con todas tus facultades. Te quiere a ti y no a lo peor de tu persona. Para ser feliz y divertirse se necesita sólo un corazón en paz y en armonía.

Higinio Sánchez Romero, sacerdote
Publicado por Desconocido @ 0:03  | Religiosidad Popular
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sábado, 23 de junio de 2007
Poema a la Virgen de la Peña, patrona de la Isla de Fuerteventura, Islas Canarias.

Virgen de la Peña
PATRONA DE FUERTEVENTURA
SANTUARIO DE NTRA. SRA. DE LA PEÑA
VEGA DE RÍO PALMAS



¡Virgen de la Peña,
Reina y Soberana!
Dadme vuestro auxilio
no se pierda mi alma.

Quisiera, Señora,
que el mundo supiera
fuiste aparecida
dentro de una peña
para que de todos
fueras alabada.

Cuando considero
vuestra aparición
mí alma se rebosa
de gozo interior:
recibe mí amor,
Reina y Soberana.

¡Virgen de la Peña,
reliquia divina!
es vuestra hechura
de piedra tan fina
que el alma que os mira
se queda elevada.

Ningún lapidario
pudo definir
sí eres de alabastro
o eres de marfil.
Yo os puedo decir
que eres mí abogada.

¿Quién sería, Señora,
tan buen escultor?
Sin duda que fue
Dios nuestro Señor,
pues os dibujó
tan bien dibujada.

Y pues eres Madre
de misericordia,
ruégale a tu Hijo
siempre nos socorra
de las agonías
del cuerpo y el alma.

Y pues eres Madre
que todo lo puedes,
ruégale a tu Hijo
nos haga mercedes
y al cielo nos lleve
en vuestra compaña.

Publicado por Desconocido @ 23:58  | Espiritualidad
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ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap. -predicador de la Casa Pontificia- a la liturgia del próximo domingo,24 de junio de 2007, Natividad de San Juan Bautista.

Natividad de San Juan Bautista
Isaías 49, 1-6; Hechos 13, 22-26; Lucas 1, 57-66.80


Juan es su nombre



En el espacio del XII domingo del Tiempo Ordinario, este año se celebra la Natividad de San Juan Bautista. Se trata de una fiesta antiquísima; se remonta al siglo IV. ¿Por qué la fecha del 24 de junio? Al anunciar el nacimiento de Cristo a María, el ángel le dice que Isabel, su pariente, está en el sexto mes. Por lo tanto el Bautista debía nacer seis meses antes que Jesús y de este modo se respeta la cronología (el 24, en vez del 25 de junio, se debe a la forma de calcular de los antiguos, no por días, sino por Calendas, Idus y Nonas). Naturalmente estas fechas tienen valor litúrgico y simbólico, no histórico. No conocemos el día ni el año exacto del nacimiento de Jesús y por lo tanto tampoco del Bautista. Pero, ¿esto qué cambia? Lo importante para la fe es el hecho de que ha nacido, no cuándo ha nacido.

El culto se difundió rápidamente y Juan Bautista se convirtió en uno de los santos a los que están dedicadas más iglesias en el mundo. Veintitrés papas tomaron su nombre. Al último de ellos, al Papa Juan XXIII, se le aplicó la frase que el Cuarto Evangelio dice del Bautista: «Hubo un hombre enviado por Dios; se llamaba Juan». Pocos saben que la denominación de las siete notas musicales (Do, Re, Mi, Fa, Sol, La, Si) tienen relación con Juan Bautista. Se obtienen de la primera sílaba de los siete versos de la primera estrofa del himno litúrgico compuesto en honor al Bautista.

El pasaje del Evangelio habla de la elección del nombre de Juan. Pero es importante también lo que se escucha en la primera lectura y en el salmo responsorial de la festividad. La primera lectura, del libro de Isaías, dice: «El Señor desde el seno materno me llamó; desde las entrañas de mi madre recordó mi nombre. Hizo mi boca como espada afilada, en la sombra de su mano me escondió; hízome como saeta aguda, en su carcaj me guardó». El salmo responsorial vuelve sobre este concepto de que Dios nos conoce desde el seno materno:

«Tú mis vísceras has formado,
me has tejido en el vientre de mi madre...
Mi embrión tus ojos veían».

Tenemos una idea muy reductiva y jurídica de persona que genera mucha confusión en el debate sobre el aborto. Parece como si un niño adquiriera la dignidad de persona desde el momento en que ésta le es reconocida por las autoridades humanas. Para la Biblia persona es aquél que es conocido por Dios, aquél a quien Dios llama por su nombre; y Dios, se nos asegura, nos conoce desde el seno materno, sus ojos nos veían cuando éramos aún embriones en el seno de nuestra madre. La ciencia nos dice que en el embrión existe, en desarrollo, todo el hombre, proyectado en cada mínimo detalle; la fe añade que no se trata sólo de un proyecto inconsciente de la naturaleza, sino de un proyecto de amor del Creador. La misión de San Juan Bautista está toda trazada, antes de que nazca: «Y tú, niño, serás llamado profeta del Altísimo, pues irás delante del Señor para preparar sus caminos...».

La Iglesia ha considerado que Juan Bautista fue santificado ya en el seno materno por la presencia de Cristo; por esto celebra la festividad de su nacimiento. Esto nos ofrece la ocasión para tocar un problema delicado, que se ha convertido en agudo a causa de los millones de niños que, sobre todo por la terrible difusión del aborto, mueren sin haber recibido el bautismo. ¿Qué decir de ellos? ¿También han sido de alguna manera santificados en el seno materno? ¿Hay salvación para ellos?

Mi respuesta es sin vacilación: claro que hay salvación para ellos. Jesús resucitado dice también de ellos: «Dejad que los niños vengan a mí». Según una opinión común desde la Edad Media, los niños no bautizados iban al Limbo, un lugar intermedio en el que no se sufre, pero tampoco se goza de la visión de Dios. Pero se trata de una idea que no ha sido jamás definida como verdad de fe por la Iglesia. Era una hipótesis de los teólogos que, a la luz del desarrollo de la conciencia cristiana y de la comprensión de las Escrituras, ya no podemos mantener.

Cuando expresé hace tiempo esta opinión mía en uno de estos comentarios dominicales, recibí diferentes reacciones. Algunos mostraban gratitud por esta toma de posición que les quitaba un peso del corazón; otros me reprochaban que entrara en la doctrina tradicional y disminuyera la importancia del bautismo. Ahora la discusión está cerrada porque recientemente la Comisión Teológica Internacional que trabaja para la Congregación [vaticana] para la Doctrina de la Fe ha publicado un documento en el que afirma lo mismo.

Me parece útil volver sobre el tema a la luz de este importante documento para explicar algunas de las razones que han llevado a la Iglesia a esta conclusión. Jesús instituyó los sacramentos como medios ordinarios para la salvación. Son, por lo tanto, necesarios, y quien pudiéndolos recibir, contra la propia conciencia los rechaza o los descuida, pone en serio peligro su salvación eterna. Pero Dios no se ha atado a estos medios. Él puede salvar también por vías extraordinarias, cuando la persona, sin culpa suya, es privada del bautismo. Lo ha hecho, por ejemplo, con los Santos Inocentes, muertos también ellos sin bautismo. La Iglesia siempre ha admitido la posibilidad de un bautismo de deseo y de un bautismo de sangre, y muchos de estos niños han conocido de verdad un bautismo de sangre, si bien de naturaleza distinta...

No creo que la clarificación de la Iglesia aliente el aborto; si así fuera sería trágico y habría que preocuparse seriamente, no de la salvación de los niños no bautizados, sino de los padres bautizados. Sería burlarse de Dios. Tal declaración dará, al contrario, un poco de alivio a los creyentes que, como todos, se cuestionan consternados por la suerte atroz de muchos niños del mundo de hoy.

Volvamos a Juan Bautista y a la fiesta del domingo. Al anunciar a Zacarías el nacimiento de su hijo, el ángel le dijo: «Isabel, tu mujer, te dará a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Juan; será para ti gozo y alegría, y muchos se gozarán en su nacimiento» (Lucas 1, 13-14). Muchos en verdad se han alegrado por su nacimiento, si a la distancia de veinte siglos seguimos aún hablando de ese niño.

Desearía hacer de esas palabras la expresión de un deseo a todos los padres y madres que, como Isabel y Zacarías, viven el momento de la espera o del nacimiento de un niño: ¡que también vosotros podáis gozaros y alegraros en el niño o en la niña que Dios os ha confiado y os alegréis de su nacimiento por toda vuestra vida y por la eternidad!

[Traducción del original italiano realizada por Zenit]

(El estudio de la Conmisión Teologica Internacional se pude leer en español aquí)
Publicado por Desconocido @ 23:32  | Espiritualidad
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Día 24 Domingo
Solemnidad: Natividad de San Juan Bautista



Gracia divina y correspondencia humana



Juan el Bautista, cuyo nacimiento hoy celebramos, es un ejemplo, entre tantos, de correspondencia a las gracias de Dios, fiel a su vocación: a lo que, incluso antes de nacer, esperaba de él la Trinidad Beatísima. Recordemos, como afirma san Pablo, que Dios nos ha escogido, antes de la constitución del mundo, para que seamos santos y sin mancha en su presencia, por el amor.

El designio divino de la Redención del hombre preveía un precursor que anunciase la llegada del Hijo de Dios encarnado. El evangelista San Marcos recoge la profecía: conforme está escrito en Isaías el profeta: "Mira, envío mi mensajero delante de ti, el que ha de preparar tu camino".
"Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas".


La aparición de Juan, el "Precursor", era señal inequívoca de la inminente llegada del Mesías. Tenían, en efecto, razón en sus presentimientos –por inconcretos que fueran– los paisanos de Zacarías e Isabel, padres de Juan:
—¿Qué va a ser, entonces, este niño?, decían.
Porque la mano del Señor estaba con él.

Y es que nuestro Dios siempre asiste con Gracia poderosa a sus elegidos, para que puedan cumplir lo que de ellos espera. Su nacimiento había sido anunciado proféticamente desde antiguo, y al propio Zacarías, su padre, un ángel le advirtió de su nacimiento. Y esto, a pesar de su incredulidad, pues no era razonable –pensaba Zacarías– que tuvieran un hijo con edad tan avanzada, será para ti gozo –le insistía el ángel–; y muchos se alegrarán con su nacimiento, porque será grande ante el Señor. No beberá vino ni licor, estará lleno del Espíritu Santo ya desde el vientre de su madre y convertirá a muchos de los hijos de Israel al Señor su Dios; e irá delante de Él con el espíritu y el poder de Elías para convertir los corazones de los padres hacia los hijos, y a los desobedientes a la prudencia de los justos, a fin de preparar al Señor un pueblo perfecto.

No le faltarían a Juan la luz ni la energía necesaria para cumplir su misión. Dios mismo se hacía garante de su capacidad: quedaría lleno del Espíritu Santo desde antes de nacer, y así sería poderoso e infalible como Elías, que –bien lo sabían todos los judíos–, unido a Dios, había salido siempre victorioso y de modo espectacular, incluso, frente a los mayores poderes de su tiempo que se oponían al único verdadero Dios.

En su Providencia, Dios había cubierto de gracias muy singulares, a quien habría de cumplir una misión única y decisiva en orden a la Redención humana. El nacimiento de Juan fue acompañado de fenómenos del todo extraordinarios. El Bautista venía así al mundo –lleno del Espíritu Santo– con el importante bagaje sobrenatural que lo capacitaba para una gran misión. Pero consideremos, en todo caso, que, guardando la debida proporción, así actúa siempre Dios con todos los hombres. Lo que espera de cada uno depende de las circunstancias personales –de la capacidad nuestra– que tenemos, como todo lo demás, recibida de Dios. No es injusto, pues, Dios ni arbitrario, y el amor con obras que le debemos no debe ser sino el desarrollo de los talentos que nos ha concedido. Esas parábolas de Jesús del señor, que se marcha y distribuye antes sus bienes entre unos criados, y reclama a su regreso el fruto correspondiente, deben estar de modo habitual presentes en nuestra mente.

No se trata, sin embargo, de vivir como atemorizados, con el pensamiento de que nos pedirán cuentas y de que hay que exigirse, no nos vayan a castigar. Nos pedirán cuentas, por supuesto; pero no es Dios, Nuestro Padre, una autoridad amenazante, como si sólo le importara el resultado fáctico de nuestra conducta. Imaginémonos, más bien, a un padre que, con toda ilusión, concede a su hijo lo necesario para el trabajo que le encomienda y que sólo espera ponerse contento de día en día viendo el progreso del hijo. Viendo que logra las metas que se propone y que se propone lo que es su verdadero bien, es decir, lo que el padre le ha sugerido –porque lo quiere y lo conoce–, de acuerdo con su capacidad: un padre que piensa sólo en el hijo, en lo que le producirá más bien y felicidad.

Contemplando a Juan el Bautista, resalta de inmediato la idea de vocación: la llamada de Dios a cada persona, que cada uno debemos responder. No ha surgido entre el los nacidos de mujer nadie mayor que Juan el Bautista, declaró Jesús. Son las palabras que, aparte de resaltar las cualidades objetivas concedidas al "Precursor", ponen de manifiesto su libre y fiel correspondencia al designio divino. No parece que Jesús pudiera alabar, y menos de modo tan solemne, a quien únicamente hubiera recibido muchos talentos, sin mérito alguno de su parte. Cristo alaba asimismo la correspondencia de Juan; que hubiera respondido a la gracia recibida con libre generosidad, dando el fruto que Dios esperaba, correspondiendo de modo heroico a su vocación.

Encomendemos nuestros buenos deseos de fidelidad a lo que el Señor nos pide en nuestra vida, y cada mañana y cada tarde, a la Madre de Dios, que es Madre nuestra del Cielo, como quiso Jesucristo. Responder a la vocación es entrega, servicio, docilidad y, como es respuesta a Dios, grandeza, plenitud de vida. Así, María es la esclava del Señor y la Reina del mundo.


Publicado por Desconocido @ 23:28  | Espiritualidad
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Reproducimos las palabras del Arcipreste de Icod de los Vinos, Tenerife, en el Encuentro Arciprestal de Agentes de Pastoral y Colaboradores Parroquiles que tuvo legar en el municipio de El Tanque el 22 de Junio de 2007.


Gracias a todos, sacerdotes, colaboradores parroquiales, catequistas y miembros de cofradías, que habéis hecho el esfuerzo de acudir a este encuentro arciprestal de final curso pastoral.

El Directorio Pastoral nos dice que el arciprestazgo es “un valioso instrumento para fomentar la fraternidad, la formación y la ayuda entre los sacerdotes que forman parte del mismo, así como para el resto de los agentes de pastoral”. El arciprestazgo es una plataforma privilegiada para la pastoral de conjunto como escuela, hogar y taller. Por parte nuestra debemos hacer de él, como constata el Directorio, “el lugar de la fraternidad sacerdotal, del encuentro de las comunidades parroquiales, del mantenimiento de servicios pastorales comunes”.

La reunión de esta tarde quisiera entrar dentro de esa finalidad: fomentar la fraternidad entre nosotros como miembros de un mismo arciprestazgo, que nos veamos, que nos animemos unos a otros. Que tomemos conciencia que, aunque cada uno de nosotros concrete su actividad apostólica en una determinada comunidad parroquial, sin embargo lo estamos haciendo como miembros de un arciprestazgo y por medio de él con la diócesis.

No vamos solos ni estamos actuando cada uno por nuestra cuenta. Detrás de la acción de cada uno están la coordinación presbiteral, los coordinadores y comisiones arciprestales y el Consejo de Pastoral Arciprestal.

Hemos terminado un curso pastoral y con él también el Plan Diocesano de Pastoral 2003-2007. Se nos convocó para evaluarlo. Afirmaba el Vicario General en aquella ocasión: “La evaluación es la consecuencia natural de poner todos nuestros recursos al servicio del Reino: reflejar los logros, vivirlos como dones de la gracia y descubrir los nuevos retos que esos mismos logros abren al futuro”. Por otro lado se nos ha presentado ya el proyecto del Nuevo Plan Pastoral Diocesano 2007-2011 con el título “Haz memoria de Jesucristo Resucitado”.

El próximo curso empezaremos de nuevo a caminar bajo la guía del Nuevo Plan Pastoral y se nos pedirá a todos el reto y el trabajo de concreción a nuestras realidades arciprestal y parroquial. Queremos y deseamos seguir contando con todos.

En nombre de todos los sacerdotes del arciprestazgo de Icod os damos las gracias por vuestros servicios pastorales por el año que estamos clausurando. Que Dios os bendiga a todos y recompense vuestros trabajos en su viña.

Sebastián García Martín


Publicado por Desconocido @ 15:47  | Noticias arciprestales
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Amo tu Iglesia, Señor Jesús, presente hoy en la historia;
esta Iglesia, Sacramento universal de salvación entre los hombres;
esta Iglesia tuya y nuestra, pobre y pecadora, limpia y santa.
Amo tu Iglesia, Señor, misterio profundo de Dios y del hombre;
esta Iglesia que ha puesto su tienda en medio de nuestro barro.

Amo esta Iglesia, Señor, proyecto maravilloso del Padre,
que tú, el Enviado, has realizado con el poder de tu Espíritu.
Amo esta Iglesia, Señor, lugar donde el Padre ama y llama;
lugar donde tú curas y salvas; donde tu Espíritu libera y vivifica.
Amo tu Iglesia, Señor, Pueblo nuevo, Pueblo de Dios en camino;
esta Iglesia, llamada a todos los pueblos; casa abierta a todas las naciones.

Amo esta Iglesia, Señor, Cuerpo tuyo, donde tú eres Cabeza y Guía;
Cuerpo tuyo con los hermanos que viven una misma fe en ti.
Amo tu Iglesia, Señor, Familia de los hijos de Dios;
esta Iglesia, techo común donde todos tienen acogida;
esta Iglesia, hogar encendido donde el hombre se siente hermano.

Amo tu Iglesia, Señor, comunidad de creyentes en la tierra;
esta Iglesia, donde todos están unidos en un mismo Bautismo;
esta Iglesia, en la que todos se centran en la única Palabra;
esta Iglesia, anuncio salvador para todos los hombres.
Amo tu Iglesia, servidora del hombre pobre y necesitado;
Amo tu Iglesia, Señor, Testigo fiel entre los pueblos;
esta Iglesia pobre, testigo de tu muerte y resurrección liberadora.

Amo tu Iglesia, Señor, camino de liberación para el hombre;
esta Iglesia, que salva y redime; que cura y sana.
Amo tu Iglesia, Señor, comunidad de tus seguidores,
lugar donde tú quieres que el discípulo viva la fe.
Amo tu Iglesia, Señor, institución abierta al mundo;
amo vivir en comunión con el Papa, tu Vicario en la tierra;
amo vivir en comunión con los Pastores, los Obispos.

Amo tu Iglesia, Señor, presencia de tu resurrección gloriosa.
Amo tu Iglesia, Señor, que hace unidad en la fracción del pan.
Amo tu Iglesia, Señor, como respuesta de tu amor al hombre;
amo tu Iglesia, Señor, fermento en la historia de tu Reino;
amo tu Iglesia, Señor, sal y luz del mundo, de las naciones;
amo tu Iglesia, Señor, único rebaño bajo un único Pastor.

Que tu Espíritu, Señor Jesús, cree la unidad entre nosotros.
Que tu Palabra, Señor, nos una en un mismo estilo de vida.
Que tu Pan de Vida, Señor, nos haga sentar a la misma mesa.
Que tus sacramentos, Señor, nos salven en tu amor redentor.
Que tu Madre, Señor, nos acoja en una misma Casa.
Que tu Padre, Señor, nos una a todos como hijos.
Que tu Reino, Señor, sea la esperanza que nos una a todos.

Ven, Señor Jesús: como un solo Pueblo caminamos hacia ti.
Ven, Señor Jesús: como unidad de amor somos tus Testigos en la Historia. AMÉN
Publicado por Desconocido @ 14:54  | Espiritualidad
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22 de junio

(Fuente de la Guancha) La iglesia parroquial de San Antonio de Padua del municipio del El Tanque acogió el encuentro arciprestal de sacerdotes, colaboradores parroquiales, catequistas y miembros de cofradías, realizado por primera vez en el arciprestazgo de Icod de los Vinos. Don Angélico, párroco anfitrión, presentó a los asistentes, en número de doscientos treinta, descripción detallada de los avatares históricos del vetusto templo parroquial alabando de modo especial la restauración llevada a cabo por el Cabildo en colaboración con el Obispado y parroquia. Don Argelio, vice-arcipreste y párroco de los Silos, plasma en PowerPoint una minuciosa y trabajada representación de la realidad arciprestal con sus recursos, luces y sombras animando al trabajo y a la confianza en Jesús y terminando con una oración en común. Don Carlos, vicario de zona, y Don Sebastián, arcipreste, finalizan esta primera parte del encuentro incidiendo en la idea de arciprestazgo como valioso instrumento para fomentar la fraternidad.
En el salón “Comidas la Unión”, y como segunda parte del encuentro, tuvo lugar una comida de la que todos pudieron participar en un ambiente familiar.


Publicado por Desconocido @ 14:27  | Noticias arciprestales
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La prueba del carbono 14 demuestra que un acueducto subterráneo de Jerusalén fue construido en tiempos del rey Ezequías.



La polémica ha quedado zanjada. El viejo acueducto subterráneo que recorre la ciudad de Jerusalén a 52 metros de profundidad es en efecto el túnel de Siloé al que alude la Biblia y que mandó construir Ezequías, rey de Judá durante su reinado, entre los años 727-698 antes de Cristo.

Frente a las últimas teorías que afirmaban que esta obra de perfeccionada ingeniería es posterior a aquella época, un equipo de investigadores de la Universidad Hebrea de Jerusalén y de la universidad británica de Reading ha demostrado que las excavaciones y trabajos fueron realizados alrededor de 700 años antes de nuestra era.

La prueba de datación por carbono 14 aplicada a muestras de escayolas y maderas de un fragmento del túnel, así como la de datación por uranio-torio de estalactitas que crecieron una vez perforado el canal, confirman el resultado de la investigación, publicado hoy en la revista científica “Nature”.

Es la primera vez que una estructura mencionada en el Antiguo Testamento (en este caso, en el II Libro de los Reyes y en el II Libro de las Crónicas) ha sido datada por métodos radioquímicos, basados en la desintegración de elementos radioactivos. El túnel, de 533 metros de largo, entre 0,58 y 0,65 metros de ancho y una altura que oscila entre 1,1 y 3,4 metros, fue construido sin utilizar soportes intermedios de hierro, lo que realza el valor de su ingeniería, que presenta un curso tortuoso que los expertos atribuyen a una adaptación a las formaciones rocosas perforadas.

Ante el asedio en 701 AC de los asirios, capitaneados por Senaquerib, y el peligro de que la ciudad santa se quedara desabastecida de agua, Ezequías, que llegó al trono con 25 años a la muerte de su padre, Ajaz, pensó en cómo dar de beber a la ciudad, al tiempo que impedir que los asaltantes tuvieran acceso al agua. Para ello, el Rey Virtuoso consultó a sus sabios y mandó perforar un canal en la roca del valle de Cedrón para conducir el agua desde el Manantial de la Doncella, a las afueras de Jerusalén, hasta el otro extremo de la ciudad, en cuya desembocadura fue construida la alberca de Siloé. En estas aguas, según el Evangelio de San Juan, Jesús curó a un ciego de nacimiento. En 1880, un niño que se estaba bañando a la salida del túnel descubrió en un fragmento de la roca una inscripción de seis líneas en hebreo, que más tarde interpretó Conrad Schick, uno de los primeros exploradores de Jerusalén. Pero el libelo, hoy en el Museo del Antiguo Oriente de Estambul, no hace referencia a la fecha de las obras, sino a algunas de las etapas por las que fueron avanzando. Con frases entrecortadas, describe el momento del encuentro de los dos grupos de trabajadores que perforaron la roca desde cada extremo del túnel y cómo las aguas iniciaron su recorrido.


Publicado por Desconocido @ 9:08  | Noticias de religión
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Día 11 de Junio
Memoria Obligatoria: San Bernabé, apóstol



Desprendimiento y celo por las almas



San Bernabé, compañero de correrías apostólicas de San Pablo, durante buena parte de sus idas y venidas, estableciendo, adoctrinando y confirmando en la fe las primeras comunidades de cristianos, se había destacado pronto como un discípulo generoso y de celo ardiente. Se narra en el libro de los Hechos que José, a quien los apóstoles dieron el sobrenombre de Bernabé –que significa «Hijo de la consolación»–, levita y chipriota de nacimiento, tenía un campo, lo vendió, trajo el dinero y lo puso a los pies de los apóstoles. Desde los primeros días, pues, de andadura de la Iglesia, Bernabé se manifestó como un cristiano comprometido, que no sólo asentía a la enseñanza de Jesús trasmitida por los Apóstoles, sino que, en coherencia con su fe y con la nueva vida en Dios que había descubierto –el Evangelio de Jesucristo– pone todo lo propio al servicio de ese ideal.

Aquel campo vendido y entregado, para aliviar la vida de los más necesitados, fue sólo el comienzo de su entrega por el Reino de Dios. Enseguida se pone de manifiesto en el nuevo discípulo, que estaba del todo disponible, no sólo en sus cosas, sino con toda su vida, si se trataba de la propagación del Evangelio. Y goza así de la total confianza de los Apóstoles. Lo demuestra el hecho de que, habiendo sabido de la conversión de Pablo –antes incluso que los que habían sido los Apóstoles de Jesús– él se encarga personalmente de introducirlo en la actividad evangelizadora en comunión con la Iglesia. De hecho, en la primera comunidad de Jerusalén no se fiaban de quien pretendía ser apóstol, después de haber perseguido atrozmente a los discípulos, hasta hacernos encarcelar. Todos le temían porque no creían que fuera discípulo. Sin embargo, Bernabé se lo llevó con él, lo condujo a los apóstoles y les contó cómo en el camino había visto al Señor, y que le había hablado, y cómo en Damasco había predicado abiertamente en el nombre de Jesús. Entonces entraba y salía con ellos en Jerusalén, hablando claramente en el nombre del Señor.

El resto de la vida de Bernabé, cargada de una intensísima actividad y de mucho fruto, según nos cuenta san Lucas con detalle en Los Hechos de los Apóstoles, será una permanente aventura, con toda la garantía de Dios que bendecía cada uno de sus pasos, y con todo el abandono humano posible; pues no hubo en este hombre ningún objetivo para sí. Como los demás que han comprometido del todo y de modo exclusivo su vida en el Evangelio, la ilusión única de Bernabé era ver a Dios más glorificado por la gente mediante el reconocimiento de Jesucristo como Salvador. La confianza en Dios y el olvido de sí son, de hecho, los soportes que mantienen la vida del apóstol. Podrían parecer, en una primera observación, insuficientes motivos y con pocas las garantías de estabilidad. Pero la vida cristiana: una vida entregada por la salvación de las almas, no puede ser sino sobrenatural; tanto en su origen como en su fin; en los medios y en los objetivos.

Recordada el Santo Padre Juan Pablo II, con ocasión de la canonización de san Josemaría Escrivá, un punto de Camino: Primero, oración; después, expiación; en tercer lugar, muy en "tercer lugar", acción. Así van los medios del apóstol de Jesucristo. Y, por si no quedara claro –y por desconcertante que parezca–, insiste san Josemaría: Yo te voy a decir cuáles son los tesoros del hombre en la tierra para que no los desperdicies: hambre, sed, calor, frío, dolor, deshonra, pobreza, soledad, traición, calumnia, cárcel..., La historia de san Bernabé, en compañía de san Pablo, está cargada de "tesoros" así, que podemos conocer con cierto detalle leyendo la crónica de san Lucas ya citada.

Nos quedamos ante todo con su ejemplo de disponibilidad. Y le pedimos a Dios que sepamos redescubrir, como san Bernabé, esa perla de gran valor, que nos lleve a empeñar cualquier otra riqueza por conseguirla. Le pedimos, asimismo, constancia en la adversidad, pues, no nos faltará la Cruz aunque vivamos por un ideal excelso. Es más, será la señal segura de que seguimos a Cristo: tome su cruz y sígame, dijo al que quisiera ser su discípulo. Sin medios humanos, con dolor y con toda la fuerza, que sólo Dios puede conceder y nunca abandona, se construye el Reino de Dios en la tierra. Como lo hizo este apóstol y como debemos hacerlo cada uno.

Contamos, además, con el auxilio de nuestra Madre del Cielo, Reina de los Apóstoles. En san Juan nos la concede su Hijo desde la Cruz, para que no nos abandone nunca.


Publicado por Desconocido @ 9:02  | Espiritualidad
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Los Obispos de España se han vuelto a pronunciar sobre la Ley Orgánica de Educación (LOE) al termino de la reunión de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española (CEE) celebrada del 19 al 21 de junio.


Nueva declaración sobre la Ley Orgánica de Educación (LOE)
y sus desarrollos: profesores de Religión y "Ciudadanía"


Madrid, 20 de junio de 2007



1. El pasado 28 de febrero esta Comisión Permanente hizo pública una Declaración titulada La Ley Orgánica de Educación (LOE), los Reales Decretos que la desarrollan y los derechos fundamentales de padres y escuelas. Allí manifestábamos y explicábamos por qué esta nueva legislación no regula la enseñanza de la Religión de modo que queden a salvo los derechos de todos y, también, por qué los derechos que asisten a los padres en la educación de sus hijos resultan vulnerados tanto en el campo de la determinación de la educación moral que desean para ellos, como en el de la libre elección de centro educativo. Dicha Declaración conserva plenamente su vigencia.

2. Acontecimientos recientes nos exigen volver a hablar sobre algunos asuntos tratados ya el 28 de febrero, en concreto, sobre el nuevo estatuto laboral de los profesores de Religión y sobre la asignatura de nueva implantación llamada “Educación para la ciudadanía”.

I. El estatuto laboral de los profesores de Religión católica

3. El 9 de junio de 2007 se publicó el Real Decreto de 1 de junio por el que se regula la relación laboral de los profesores de religión. Las preocupaciones que manifestábamos al respecto en nuestra Declaración de febrero se han mostrado, por desgracia, fundadas. Como sucedía ya con la LOE, el Real Decreto, que ahora conocemos, “asimila la situación laboral de los profesores de Religión en las escuelas estatales –según decíamos entonces de la Ley– a las formas contractuales generales reguladas por el Estatuto de los Trabajadores, sin reconocer satisfactoriamente el carácter específico de su trabajo, derivado de la misión canónica que les encomienda la enseñanza de la religión y moral católica”.

4. El Real Decreto introduce tres elementos nuevos que exigen una valoración diferenciada. En primer lugar, establece que el contrato laboral de los profesores será de duración indefinida. En segundo lugar, prevé como causa de extinción del contrato “la revocación ajustada a derecho de la acreditación o de la idoneidad para impartir clases de religión por parte de la Confesión religiosa que la otorgó”. En tercer lugar, el acceso al destino concreto –colegio o escuela– queda en manos de la Administración, según los criterios estimados por ella como adecuados.

5. Es positivo que el contrato laboral de los profesores de religión sea de duración indefinida. Los beneficios laborales que ello comporta hacen justicia a su labor y contribuyen a dignificar su importante misión, que es misión de la Iglesia. Desde hace muchos años la Conferencia Episcopal, en diálogo con las diversas Administraciones, no ha escatimado esfuerzos para mejorar el estatuto laboral y económico de los profesores de religión. Los obispos seguirán interesándose vivamente por todo ello.

6. La dignidad del trabajo del profesor de religión, además de unas condiciones laborales justas, exige también las garantías legales de su perfil específico, es decir: el de una docencia que imparte la religión y moral católica a quienes han solicitado libremente estas enseñanzas. Sin tales garantías legales, el trabajo del profesor de religión perdería su identidad y quedaría expuesto a riesgos de todo tipo, incluido el de su eventual desaparición. Por eso, hemos de manifestar nuestra disconformidad con las otras dos novedades que introduce el Real Decreto.

7. Primero, el Real Decreto no ignora del todo que la autoridad de la Iglesia católica –como, en su caso, la de la Confesión que corresponda– sea la instancia competente para garantizar la idoneidad de los profesores de religión y moral católica. Sin embargo, tal autoridad no es reconocida de manera suficiente para que le sea posible ejercer sus competencias de modo seguro. La mera invocación de una “revocación ajustada a derecho” (art. 7) –sin aclarar a qué derecho se refiere– puede restringir indebidamente la competencia del Obispo para retirar la idoneidad cuando tenga que hacerlo en virtud de las previsiones del ordenamiento jurídico de la Iglesia (véase el canon 804). La Constitución declara que “los tratados internacionales válidamente celebrados, una vez publicados oficialmente en España, formarán parte del ordenamiento interno” (art. 96). Por tanto, podremos seguir actuando según los Acuerdos entre la Santa Sede y el Estado español, que no ceden ante un Real Decreto ni ante una ley ordinaria, como la correspondiente Disposición adicional de la LOE.

8. Hay que recordar, en concreto, que, en conformidad con el Acuerdo sobre Enseñanza (véase artículo VI), y según la doctrina del Tribunal Constitucional, “la apreciación del Ordinario acerca de si un profesor imparte o no recta doctrina y si da o no testimonio de vida cristiana es inmune, en su núcleo, al control de los Tribunales” (Sentencia de 15 de febrero de 2007). En un ordenamiento inspirado por el principio de libertad religiosa, los motivos de índole religiosa por los que un profesor puede perder su idoneidad como docente de la religión y moral católica no son susceptibles de evaluación por las leyes y por los tribunales civiles. Además, el Acuerdo establece que la designación de estos profesores ha de realizarse, de entre los propuestos por el Ordinario, “para cada año escolar” (Art. III). Este mandato legal es compatible con un contrato laboral de duración indefinida, y permite al Obispo garantizar la idoneidad del profesorado en cada momento. Por eso, los obispos seguirán haciendo la preceptiva propuesta de los profesores que consideran idóneos para cada año escolar.

9. Segundo, es necesario aclarar que el destino de los profesores a un puesto determinado forma parte de la misión de enseñar religión católica, misión que el Obispo no da en abstracto o de modo genérico, sino teniendo en cuenta las circunstancias concretas de lugar y personas. Ésa ha sido la praxis constante en la interpretación de los Acuerdos, que ha sido corroborada por el Tribunal Supremo (véase la Sentencia de 29 de septiembre de 2004).

10. En suma, pensamos que el Real Decreto de 1 de junio de 2007, publicado el 9 de junio, regulador de la relación laboral de los profesores de religión, no cumple el Acuerdo sobre Enseñanza entre el Estado Español y la Santa Sede, por el que se hace efectivo para los católicos en este campo el derecho de libertad religiosa reconocido de modo genérico por la Constitución Española, y no se ajusta a la jurisprudencia establecida al respecto por el Tribunal Supremo y por el Tribunal Constitucional. No podemos excluir que sea necesario ejercer las acciones legales oportunas para que sea respetado el ordenamiento jurídico vigente, que tutela los derechos de todos.

II. “Educación para la ciudadanía”

11. La LOE ha introducido en el sistema educativo español una nueva asignatura obligatoria, conocida como “Educación para la ciudadanía”, cuyo objetivo, tal como resulta articulada en los Reales Decretos, es la formación de la conciencia moral de los alumnos. La publicación de las correspondientes disposiciones de las Comunidades autónomas y de algunos manuales de la materia ha venido a confirmar que ése es el objetivo de la nueva asignatura. En nuestra Declaración del 28 de febrero expusimos los motivos por los que tal disposición implica una lesión grave del derecho originario e inalienable de los padres y de la escuela, en colaboración con ellos, a elegir la formación moral que deseen para sus hijos. Se trata de un derecho reconocido por la Constitución Española (art. 27, 3). El Estado no puede suplantar a la sociedad como educador de la conciencia moral, sino que su obligación es promover y garantizar el ejercicio del derecho a la educación por aquellos sujetos a quienes les corresponde tal función, en el marco de un ordenamiento democrático respetuoso de la libertad de conciencia y del pluralismo social. En cambio, con la introducción de la “Educación para la ciudadanía” de la LOE –tal como está planteada en los Reales Decretos– el Estado se arroga un papel de educador moral que no es propio de un Estado democrático de Derecho. Hablamos de esta “Educación para la ciudadanía”. Otra diferente, que no hubiera invadido el campo de la formación de la conciencia y se hubiera atenido, por ejemplo, a la explicación del ordenamiento constitucional y de las declaraciones universales de los derechos humanos, hubiera sido aceptable e incluso, tal vez, deseable.

12. Las disposiciones de la LOE y de sus desarrollos sobre “Educación para la ciudadanía” han causado una creciente y comprensible preocupación en los padres de alumnos. También han puesto en dificultades a los centros educativos. Por un lado, los centros católicos o inspirados en la doctrina católica se verían obligados por la Ley a introducir en su programación una asignatura que no resulta coherente con su ideario, puesto que –según el actual currículo– no es conforme con la Doctrina Social de la Iglesia, tanto por su carácter de formación estatal obligatoria de las conciencias como por sus contenidos. Por otro lado, los centros educativos del Estado, perdiendo su obligada neutralidad ideológica, impondrán a quienes han optado por la religión y moral católica otra formación moral no elegida por ellos, sin que éstos puedan gozar de la protección que el carácter propio otorga a quienes estudian en centros de iniciativa social católica. En los centros estatales estudian la mayor parte de los hijos de padres católicos. En cualquier caso, todos los alumnos, católicos o no, quedan afectados en sus derechos, ya que a ninguno se le puede imponer una formación moral no elegida por él o por sus padres: “ni una supuestamente mayoritaria, ni la católica, ni ninguna otra” (Declaración de 28 febrero).

13. En esta situación, se han planteado muchas dudas acerca del modo adecuado de responder a tal desafío. En nuestra Declaración de febrero hemos exhortado a todos a actuar de modo responsable y comprometido ante una asignatura inaceptable tanto en la forma como en el fondo. Los medios concretos de actuación de los que disponen los padres y los centros educativos son diversos. No hemos querido ni queremos mencionar ninguno en particular. Deseamos, en cambio, recordar que la gravedad de la situación no permite posturas pasivas ni acomodaticias. Se puede recurrir a todos los medios legítimos para defender la libertad de conciencia y de enseñanza, que es lo que está en juego. Los padres harán uso de unos medios y los centros, de otros. Ninguno de tales medios legítimos puede ser excluido justamente en ninguno de los centros en los que se plantea este nuevo desafío: ni en los centros estatales ni en los de iniciativa social.

Cuando está en cuestión un derecho tan fundamental, como el de la libertad de conciencia y de enseñanza, todos –y los católicos, en particular– debemos mostrarnos unidos en su defensa.

Confiamos de nuevo a María, Madre de la Iglesia, la tarea de todos los educadores, en particular de los padres y de las escuelas.
Publicado por Desconocido @ 1:17  | Hablan los obispos
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Basílica de Guadalupe: El Proyecto Ecumenicon, abre su Gira Mundial Por la Paz y la Unidad.

COR UNUM ET ANIMA UNA”

UN SOLO CORAZON Y UNA SOLA ALMA
DEFENDIENDO LA VIDA COMO VALOR INNEGOCIABLE
LABRANDO LA PAZ INTERIOR PARA UNA VIDA SIN CONFLICTOS
BUSCANDO LA UNIDAD EN LOS CORAZONES SENCILLOS


Bajo estos principios, el PROYECTO ECUMENICON, abre su GIRA MUNDIAL POR LA PAZ Y LA UNIDAD, desde México, el próximo 12 de junio en la Basílica de Guadalupe, a las 19:00 horas, y llevará su mensaje por 16 países, incluido Israel, para concluir en Roma el próximo año 2008.

Se trata de todo un programa de difusión internacional que busca la promoción de la reconciliación y el entendimiento entre las naciones, y generar el flujo de millones de voluntades dispuestas a unirse en un esfuerzo de solidaridad global mediante proyectos concretos de apoyo a los países necesitados.

El PROYECTO ECUMENICON es impulsado por la Asociación Juan Pablo II de España, y apoyado en México por la Basílica de Guadalupe. Es un evento cultural con repercusiones sociales, que parte de una obra de música sacra donde se conjuntan las ideas de unidad que han permeado a través de los siglos en la humanidad, y la fuerza expresiva de la música.

Ecumenismo es unión, es el deseo de entendimiento entre los hombres y está en la raíz de esta obra “Oratorio Ecumenicon” que desea aportar desde la música a ese anhelo no satisfecho de la unidad entre los hombres, y fomentar la búsqueda de un denominador común que nos lleve hacia un futuro mejor.

Es una obra de altura, de la autoría del gran maestro ruso Yuri Chugúyev y Luis Díez, y es ejecutada por músicos de excelencia, así como el Coro de la Catedral Ortodoxa de San Jorge, el Coro de la Catedral de Santa Sofía y el Arzobispado Ortodoxo Griego, el Coro de la Capilla de Música de la Basílica y alumnos invitados del Conservatorio Nacional de Música de México, bajo la dirección del maestro mexicano Manuel Rosillo Segura. Como narrador participa el actor Eric del Castillo.

Uno de los ejes del proyecto es impulsar la solidaridad internacional en causas benéficas en los cinco continentes, en particular de los países del llamado tercer mundo.

Por este motivo, después de arrancar en México, realizará un recorrido por España, Polonia, Alemania, Perú, Ecuador, Argentina, Chile, Estados Unidos, Venezuela, Colombia, Filipinas, Australia, República Checa, Israel, Sudáfrica e Italia.

El evento se realizará este próximo martes 12 de junio, en la Basílica de Guadalupe, a partir de las 19:00 horas.

Cabe señalar que entre los invitados al evento se encuentran los integrantes del Consejo Interreligioso de México, embajadores y otras personalidades destacadas en México.

Información:
Marcela Vallecillo G.
Comunicación Social INBG

INSIGNE Y NACIONAL
BASÍLICA DE SANTA MARIA DE GUADALUPE
www.virgendeguadalupe.org.mx
comunicacionsocial@basilicadeguadalupe.org.mx

Tel. /Fax: 5750-2807 / 5577-0135

Publicado por Desconocido @ 0:49  | Noticias de religión
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Todas las Iglesias para todo el mundo


Queridos hermanos y hermanas:

Con ocasión de la próxima Jornada mundial de las misiones quisiera invitar a todo el pueblo de Dios —pastores, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos— a una reflexión común sobre la urgencia y la importancia que tiene, también en nuestro tiempo, la acción misionera de la Iglesia. En efecto, no dejan de resonar, como exhortación universal y llamada apremiante, las palabras con las que Jesucristo, crucificado y resucitado, antes de subir al cielo, encomendó a los Apóstoles el mandato misionero: «Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mt 28, 19-20).

En la ardua labor de evangelización nos sostiene y acompaña la certeza de que él, el Dueño de la mies, está con nosotros y guía sin cesar a su pueblo. Cristo es la fuente inagotable de la misión de la Iglesia. Este año, además, un nuevo motivo nos impulsa a un renovado compromiso misionero: se celebra el 50° aniversario de la encíclica Fidei donum del siervo de Dios Pío XII, con la que se promovió y estimuló la cooperación entre las Iglesias para la misión ad gentes.

El tema elegido para la próxima Jornada mundial de las misiones —«Todas las Iglesias para todo el mundo»— invita a las Iglesias locales de los diversos continentes a tomar conciencia de la urgente necesidad de impulsar nuevamente la acción misionera ante los múltiples y graves desafíos de nuestro tiempo. Ciertamente, han cambiado las condiciones en que vive la humanidad, y durante estos decenios, especialmente desde el concilio Vaticano II, se ha realizado un gran esfuerzo con vistas a la difusión del Evangelio.

Con todo, queda aún mucho por hacer para responder al llamamiento misionero que el Señor no deja de dirigir a todos los bautizados. Sigue llamando, en primer lugar, a las Iglesias de antigua tradición, que en el pasado proporcionaron a las misiones, además de medios materiales, también un número consistente de sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos, llevando a cabo una eficaz cooperación entre comunidades cristianas. De esa cooperación han brotado abundantes frutos apostólicos tanto para las Iglesias jóvenes en tierras de misión como para las realidades eclesiales de donde procedían los misioneros.

Ante el avance de la cultura secularizada, que a veces parece penetrar cada vez más en las sociedades occidentales, considerando además la crisis de la familia, la disminución de las vocaciones y el progresivo envejecimiento del clero, esas Iglesias corren el peligro de encerrarse en sí mismas, de mirar con poca esperanza al futuro y de disminuir su esfuerzo misionero. Pero este es precisamente el momento de abrirse con confianza a la Providencia de Dios, que nunca abandona a su pueblo y que, con la fuerza del Espíritu Santo, lo guía hacia el cumplimiento de su plan eterno de salvación.

El buen Pastor invita también a las Iglesias de reciente evangelización a dedicarse generosamente a la misión ad gentes. A pesar de encontrar no pocas dificultades y obstáculos en su desarrollo, esas comunidades aumentan sin cesar. Algunas, afortunadamente, cuentan con abundantes sacerdotes y personas consagradas, no pocos de los cuales, aun siendo numerosas las necesidades de sus diócesis, son enviados a desempeñar su ministerio pastoral y su servicio apostólico a otras partes, incluso a tierras de antigua evangelización.

De este modo, se asiste a un providencial «intercambio de dones», que redunda en beneficio de todo el Cuerpo místico de Cristo. Deseo vivamente que la cooperación misionera se intensifique, aprovechando las potencialidades y los carismas de cada uno. Asimismo, deseo que la Jornada mundial de las misiones contribuya a que todas las comunidades cristianas y todos los bautizados tomen cada vez mayor conciencia de que la llamada de Cristo a propagar su reino hasta los últimos confines de la tierra es universal.

«La Iglesia es misionera por su propia naturaleza —escribe Juan Pablo II en la encíclica Redemptoris missio—, ya que el mandato de Cristo no es algo contingente y externo, sino que alcanza al corazón mismo de la Iglesia. Por esto, toda la Iglesia y cada Iglesia es enviada a las gentes. Las mismas Iglesias más jóvenes (...) deben participar cuanto antes y de hecho en la misión universal de la Iglesia, enviando también ellas misioneros a predicar por todas las partes del mundo el Evangelio, aunque sufran escasez de clero» (n. 62).

A cincuenta años del histórico llamamiento de mi predecesor Pío XII con la encíclica Fidei donum para una cooperación entre las Iglesias al servicio de la misión, quisiera reafirmar que el anuncio del Evangelio sigue teniendo suma actualidad y urgencia. En la citada encíclica Redemptoris missio, el Papa Juan Pablo II, por su parte, reconocía que «la misión de la Iglesia es más vasta que la "comunión entre las Iglesias"; esta (...) debe tener sobre todo una orientación con miras a la específica índole misionera» (n. 64).

Por consiguiente, como se ha reafirmado muchas veces, el compromiso misionero sigue siendo el primer servicio que la Iglesia debe prestar a la humanidad de hoy, para orientar y evangelizar los cambios culturales, sociales y éticos; para ofrecer la salvación de Cristo al hombre de nuestro tiempo, en muchas partes del mundo humillado y oprimido a causa de pobrezas endémicas, de violencia, de negación sistemática de derechos humanos.

La Iglesia no puede eximirse de esta misión universal; para ella constituye una obligación. Dado que Cristo encomendó el mandato misionero en primer lugar a Pedro y a los Apóstoles, ese mandato hoy compete ante todo al Sucesor de Pedro, que la divina Providencia ha elegido como fundamento visible de la unidad de la Iglesia, y a los obispos, directamente responsables de la evangelización, sea como miembros del Colegio episcopal, sea como pastores de las Iglesias particulares (cf. ib., 63).

Por tanto, me dirijo a los pastores de todas las Iglesias, puestos por el Señor como guías de su único rebaño, para que compartan el celo por el anuncio y la difusión del Evangelio. Fue precisamente esta preocupación la que impulsó, hace cincuenta años, al siervo de Dios Pío XII a procurar que la cooperación misionera respondiera mejor a las exigencias de los tiempos. Especialmente ante las perspectivas de la evangelización, pidió a las comunidades de antigua evangelización que enviaran sacerdotes para ayudar a las Iglesias de reciente fundación. Así dio vida a un nuevo «sujeto misionero», que precisamente de las primeras palabras de la encíclica tomó el nombre de "fidei donum".

A este respecto, escribió: «Considerando, por un lado, las innumerables legiones de hijos nuestros que, sobre todo en los países de antigua tradición cristiana, participan del bien de la fe, y, por otro, la masa aún más numerosa de los que todavía esperan el mensaje de la salvación, sentimos el ardiente deseo de exhortaros, venerables hermanos, a que con vuestro celo sostengáis la causa santa de la expansión de la Iglesia en el mundo». Y añadió: «Quiera Dios que, como consecuencia de nuestro llamamiento, el espíritu misionero penetre más a fondo en el corazón de todos los sacerdotes y que, a través de su ministerio, inflame a todos los fieles» (Fidei donum, 1: El Magisterio pontificio contemporáneo, II, BAC, Madrid 1992, p. 57).

Demos gracias al Señor por los abundantes frutos que se han obtenido en África y en otras regiones de la tierra mediante esta cooperación misionera. Incontables sacerdotes, abandonando sus comunidades de origen, han puesto sus energías apostólicas al servicio de comunidades a veces recién fundadas, en zonas pobres y en vías de desarrollo. Entre ellos ha habido no pocos mártires que, además del testimonio de la palabra y la entrega apostólica, han ofrecido el sacrificio de su vida.

No podemos olvidar tampoco a los numerosos religiosos, religiosas y laicos voluntarios que, juntamente con los presbíteros, se han prodigado por difundir el Evangelio hasta los últimos confines del mundo. La Jornada mundial de las misiones es ocasión propicia para recordar en la oración a estos hermanos y hermanas nuestros en la fe, y a los que siguen prodigándose en el vasto campo misionero. Pidamos a Dios que su ejemplo suscite por doquier nuevas vocaciones y una renovada conciencia misionera en el pueblo cristiano.

Efectivamente, toda comunidad cristiana nace misionera, y el amor de los creyentes a su Señor se mide precisamente según su compromiso evangelizador. Podríamos decir que, para los fieles, no se trata simplemente de colaborar en la actividad de evangelización, sino de sentirse ellos mismos protagonistas y corresponsables de la misión de la Iglesia. Esta corresponsabilidad conlleva que crezca la comunión entre las comunidades y se incremente la ayuda mutua, tanto en lo que atañe al personal (sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos voluntarios), como en la utilización de los medios hoy necesarios para evangelizar.

Queridos hermanos y hermanas, verdaderamente el mandato misionero encomendado por Cristo a los Apóstoles nos compromete a todos. Por tanto, la Jornada mundial de las misiones debe ser ocasión propicia para tomar cada vez mayor conciencia de ese mandato y para elaborar juntos itinerarios espirituales y formativos adecuados que favorezcan la cooperación entre las Iglesias y la preparación de nuevos misioneros para la difusión del Evangelio en nuestro tiempo.

Con todo, no conviene olvidar que la primera y principal aportación que debemos dar a la acción misionera de la Iglesia es la oración. «La mies es mucha —dice el Señor— y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies» (Lc 10, 2). "Orad, pues venerables hermanos y amados hijos —escribió hace cincuenta años el Papa Pío XII de venerada memoria—: orad más y más, y sin cesar. No dejéis de llevar vuestro pensamiento y vuestra preocupación hacia las inmensas necesidades espirituales de tantos pueblos todavía tan alejados de la verdadera fe, o bien tan privados de socorros para perseverar en ella" (Fidei donum, 13: El Magisterio pontificio contemporáneo, II, BAC, Madrid 1992, p. 64). Y exhortaba a multiplicar las misas celebradas por las misiones, pues «son las intenciones mismas de nuestro Señor, que ama a su Iglesia y que la quisiera ver extendida y floreciente por todos los lugares de la tierra» (ib., p. 63).

Queridos hermanos y hermanas, también yo renuevo esta invitación tan actual. Es preciso que todas las comunidades eleven su oración al «Padre nuestro que está en el cielo», para que venga su reino a la tierra. Hago un llamamiento en particular a los niños y a los jóvenes, siempre dispuestos a generosos impulsos misioneros. Me dirijo a los enfermos y a los que sufren, recordando el valor de su misteriosa e indispensable colaboración en la obra de la salvación.

Pido a las personas consagradas, y especialmente a los monasterios de clausura, que intensifiquen su oración por las misiones. Gracias al compromiso de todos los creyentes debe ampliarse en toda la Iglesia la red espiritual de oración en apoyo de la evangelización.

Que la Virgen María, que acompañó con solicitud materna el camino de la Iglesia naciente, guíe nuestros pasos también en esta época y nos obtenga un nuevo Pentecostés de amor. En particular, que nos ayude a todos a tomar conciencia de que somos misioneros, es decir, enviados por el Señor a ser sus testigos en todos los momentos de nuestra existencia.

A los sacerdotes "fidei donum", a los religiosos, a las religiosas, a los laicos voluntarios comprometidos en las fronteras de la evangelización, así como a quienes de diversos modos se dedican al anuncio del Evangelio, les aseguro un recuerdo diario en mi oración, a la vez que imparto con afecto a todos la bendición apostólica.

Vaticano, 27 de mayo de 2007, solemnidad de Pentecostés

BENEDICTUS PP. XVI
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Discurso que Benedicto XVI pronunció al inaugurar la asamblea diocesana de Roma sobre el tema «Jesús es el Señor. Educar en la fe, en el seguimiento y en el testimonio», el 11 de junio de 2007, en la basílica de San Juan de Letrán.



Queridos hermanos y hermanas:
Por tercer año consecutivo la asamblea de nuestra diócesis me brinda la posibilidad de encontrarme con vosotros y dirigirme a todos, abordando la temática que la Iglesia de Roma afrontará en el próximo año pastoral, en estrecha continuidad con el trabajo desarrollado en el año que se está concluyendo. Os saludo con afecto a cada uno de vosotros, obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas y laicos que participáis con generosidad en la misión de la Iglesia. Agradezco en particular al cardenal vicario las palabras que me ha dirigido en nombre de todos vosotros.

El tema de la asamblea es "Jesús es el Señor. Educar en la fe, en el seguimiento y en el testimonio". Se trata de un tema que nos atañe a todos, porque cada discípulo confiesa que Jesús es el Señor y está llamado a crecer en la adhesión a él, dando y recibiendo ayuda de la gran compañía de los hermanos en la fe. Ahora bien, el verbo "educar", puesto en el título de la asamblea, implica una atención especial a los niños, a los muchachos y a los jóvenes, y pone de relieve la tarea que corresponde ante todo a la familia: así permanecemos dentro del itinerario que ha caracterizado durante los últimos años la pastoral de nuestra diócesis.

Es importante considerar ante todo la afirmación inicial, que da el tono y el sentido de nuestra asamblea: "Jesús es el Señor". Ya la encontramos en la solemne declaración con la que concluye el discurso de san Pedro en Pentecostés, donde el primero de los Apóstoles dijo: "Sepa, pues, con certeza toda la casa de Israel que Dios ha constituido Señor y Cristo a este Jesús a quien vosotros habéis crucificado" (Hch 2, 36). Es análoga la conclusión del gran himno a Cristo contenido en la carta de san Pablo a los Filipenses: "Toda lengua confiese que Cristo Jesús es Señor para gloria de Dios Padre" (Flp 2, 11). También san Pablo, en el saludo final de la primera carta a los Corintios, exclama: "El que no quiera al Señor, sea anatema. Marana tha, Ven, Señor" (1 Co 16, 22), transmitiéndonos así la antiquísima invocación, en lengua aramea, de Jesús como Señor.

Se podrían añadir otras citas: pienso en el capítulo 12 de la misma carta a los Corintios, donde san Pablo dice: "Nadie puede decir "Jesús es Señor" sino con el Espíritu Santo" (1 Co 12, 3). Así declara que esta es la confesión fundamental de la Iglesia, guiada por el Espíritu Santo. Podríamos pensar también en el capítulo 10 de la carta a los Romanos, donde el Apóstol dice: "Si confiesas con tu boca que Jesús es Señor..." (Rm 10, 9), recordando también a los cristianos de Roma que las palabras "Jesús es el Señor" constituyen la confesión común de la Iglesia, el fundamento seguro de toda la vida de la Iglesia. A partir de esas palabras se ha desarrollado toda la confesión del Credo apostólico, del Credo niceno. En otro pasaje de la primera carta a los Corintios san Pablo afirma también: "Pues aun cuando se les dé el nombre de dioses, bien en el cielo bien en la tierra, de forma que hay multitud de dioses y de señores, para nosotros no hay más que un solo Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas y para el cual somos; y un solo Señor, Jesucristo, por quien son todas las cosas y por el cual somos nosotros" (1 Co 8, 5-6).

Así, desde el inicio, los discípulos reconocieron que Jesús resucitado es nuestro hermano en la humanidad y que también es totalmente uno con Dios; que con su venida al mundo, con toda su vida, con su muerte y su resurrección, nos trajo a Dios, hizo presente a Dios en el mundo de modo nuevo y único; y que, por tanto, da sentido y esperanza a nuestra vida: en él encontramos el verdadero rostro de Dios, que realmente necesitamos para vivir.

Educar en la fe, en el seguimiento y en el testimonio quiere decir ayudar a nuestros hermanos, o mejor, ayudarnos mutuamente a entablar una relación viva con Cristo y con el Padre. Esta ha sido desde el inicio la tarea fundamental de la Iglesia, como comunidad de los creyentes, de los discípulos y de los amigos de Jesús. La Iglesia, cuerpo de Cristo y templo del Espíritu Santo, es la compañía fiable en la que hemos sido engendrados y educados para llegar a ser, en Cristo, hijos y herederos de Dios. En ella recibimos al Espíritu, "que nos hace exclamar: ¡ Abbá, Padre!" (cf. Rm 8, 14-17).

En la homilía de san Agustín hemos escuchado que Dios no está lejos, que se ha hecho "camino" y que el "camino" mismo vino a nosotros. Dice: "Levántate, perezoso, y comienza a caminar". Comenzar a caminar quiere decir emprender el "camino" que es Cristo mismo, en compañía de los creyentes; quiere decir caminar ayudándonos los unos a los otros a ser realmente amigos de Jesucristo e hijos de Dios.

Como nos enseña la experiencia diaria —lo sabemos todos—, educar en la fe hoy no es una empresa fácil. En realidad, hoy cualquier labor de educación parece cada vez más ardua y precaria. Por eso, se habla de una gran "emergencia educativa", de la creciente dificultad que se encuentra para transmitir a las nuevas generaciones los valores fundamentales de la existencia y de un correcto comportamiento, dificultad que existe tanto en la escuela como en la familia, y se puede decir que en todos los demás organismos que tienen finalidades educativas.

Podemos añadir que se trata de una emergencia inevitable: en una sociedad y en una cultura que con demasiada frecuencia tienen el relativismo como su propio credo —el relativismo se ha convertido en una especie de dogma—, falta la luz de la verdad, más aún, se considera peligroso hablar de verdad, se considera "autoritario", y se acaba por dudar de la bondad de la vida —¿es un bien ser hombre?, ¿es un bien vivir?— y de la validez de las relaciones y de los compromisos que constituyen la vida.

Entonces, ¿cómo proponer a los más jóvenes y transmitir de generación en generación algo válido y cierto, reglas de vida, un auténtico sentido y objetivos convincentes para la existencia humana, sea como personas sea como comunidades? Por eso, por lo general, la educación tiende a reducirse a la transmisión de determinadas habilidades o capacidades de hacer, mientras se busca satisfacer el deseo de felicidad de las nuevas generaciones colmándolas de objetos de consumo y de gratificaciones efímeras.

Así, tanto los padres como los profesores sienten fácilmente la tentación de abdicar de sus tareas educativas y de no comprender ya ni siquiera cuál es su papel, o mejor, la misión que les ha sido encomendada. Pero precisamente así no ofrecemos a los jóvenes, a las nuevas generaciones, lo que tenemos obligación de transmitirles. Con respecto a ellos somos deudores también de los verdaderos valores que dan fundamento a la vida.

Pero esta situación evidentemente no satisface, no puede satisfacer, porque deja de lado la finalidad esencial de la educación, que es la formación de la persona a fin de capacitarla para vivir con plenitud y aportar su contribución al bien de la comunidad. Por eso, en muchas partes se plantea la exigencia de una educación auténtica y el redescubrimiento de la necesidad de educadores que lo sean realmente. Lo reclaman los padres, preocupados y a menudo angustiados por el futuro de sus hijos; lo reclaman tantos profesores que viven la triste experiencia de la degradación de sus escuelas; lo reclama la sociedad en su conjunto, en Italia y en muchas otras naciones, porque ve cómo a causa de la crisis de la educación se ponen en peligro las bases mismas de la convivencia.

En ese contexto, el compromiso de la Iglesia de educar en la fe, en el seguimiento y en el testimonio del Señor Jesús asume, más que nunca, también el valor de una contribución para hacer que la sociedad en que vivimos salga de la crisis educativa que la aflige, poniendo un dique a la desconfianza y al extraño "odio de sí misma" que parece haberse convertido en una característica de nuestra civilización.

Ahora bien, todo esto no disminuye la dificultad que encontramos para llevar a los niños, a los adolescentes y a los jóvenes a encontrarse con Cristo y a entablar con él una relación duradera y profunda. Sin embargo, precisamente este es el desafío decisivo para el futuro de la fe, de la Iglesia y del cristianismo, y por tanto es una prioridad esencial de nuestro trabajo pastoral: acercar a Cristo y al Padre a la nueva generación, que vive en un mundo en gran parte alejado de Dios.

Queridos hermanos y hermanas, debemos ser siempre conscientes de que no podemos realizar esa obra con nuestras fuerzas, sino sólo con el poder del Espíritu Santo. Son necesarias la luz y la gracia que proceden de Dios y actúan en lo más íntimo de los corazones y de las conciencias. Así pues, para la educación y la formación cristiana son decisivas ante todo la oración y nuestra amistad personal con Jesús, pues sólo quien conoce y ama a Jesucristo puede introducir a sus hermanos en una relación vital con él.

Impulsado precisamente por esta necesidad pensé: sería útil escribir un libro que ayude a conocer a Jesús. No olvidemos nunca las palabras de Jesús: "A vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca" (Jn 15, 15-16). Por eso, nuestras comunidades sólo podrán trabajar con fruto y educar en la fe y en el seguimiento de Cristo si son ellas mismas auténticas "escuelas" de oración (cf. Novo millennio ineunte, 33), en las que se viva el primado de Dios.

Además, la educación, y especialmente la educación cristiana, es decir, la educación para forjar la propia vida según el modelo de Dios, que es amor (cf. 1 Jn 4, 8. 16), necesita la cercanía propia del amor. Sobre todo hoy, cuando el aislamiento y la soledad son una condición generalizada, a la que en realidad no ponen remedio el ruido y el conformismo de grupo, resulta decisivo el acompañamiento personal, que da a quien crece la certeza de ser amado, comprendido y acogido.

En concreto, este acompañamiento debe llevar a palpar que nuestra fe no es algo del pasado, sino que puede vivirse hoy y que viviéndola encontramos realmente nuestro bien. Así, a los muchachos y los jóvenes se les puede ayudar a librarse de prejuicios generalizados y a darse cuenta de que el modo cristiano de vivir es realizable y razonable, más aún, el más razonable, con mucho.

Toda la comunidad cristiana, en sus múltiples articulaciones y componentes, está llamada a cumplir la gran tarea de llevar a las nuevas generaciones al encuentro con Cristo; por tanto, en este ámbito debe expresarse y manifestarse con particular evidencia nuestra comunión con el Señor y entre nosotros, nuestra disponibilidad y voluntad de trabajar juntos, de "formar una red", de colaborar todos con espíritu abierto y sincero, comenzando por la valiosa contribución de las mujeres y los hombres que han consagrado su vida a la adoración de Dios y a la intercesión por los hermanos.

Sin embargo, es evidente que, en la educación y en la formación en la fe, a la familia compete una misión propia y fundamental y una responsabilidad primaria. En efecto, el niño que se asoma a la vida hace a través de sus padres la primera y decisiva experiencia del amor, de un amor que en realidad no es sólo humano, sino también un reflejo del amor que Dios siente por él. Por eso, entre la familia cristiana, pequeña "iglesia doméstica" (cf. Lumen gentium, 11), y la gran familia de la Iglesia debe desarrollarse la colaboración más estrecha, ante todo en lo que atañe a la educación de los hijos.

Así pues, todo lo realizado a lo largo de los tres años que nuestra pastoral diocesana ha dedicado específicamente a la familia, no sólo se ha de considerar como un fruto, sino que se ha de incrementar ulteriormente. Por ejemplo, los intentos de implicar más a los padres e incluso a los padrinos y madrinas antes y después del bautismo, para ayudarles a entender y a cumplir su misión de educadores de la fe, ya han dado resultados apreciables, y es preciso proseguirlos, convirtiéndolos en patrimonio común de cada parroquia. Lo mismo vale para la participación de las familias en la catequesis y en todo el itinerario de iniciación cristiana de los niños y los adolescentes.

Desde luego, son muchas las familias que no están preparadas para cumplir esa tarea; y algunas parecen poco interesadas en la educación cristiana de sus hijos, o incluso son contrarias a ella: aquí se notan también las consecuencias de la crisis de tantos matrimonios. Con todo, raramente se encuentran padres totalmente indiferentes con respecto a la formación humana y moral de sus hijos, y, por tanto, no dispuestos a dejarse ayudar en una labor educativa que consideran cada vez más difícil.

Por consiguiente, se abre un espacio de compromiso y de servicio para nuestras parroquias, oratorios, grupos juveniles y, ante todo, para las mismas familias cristianas, llamadas a hacerse prójimo de otras familias a fin de sostenerlas y asistirlas en la educación de los hijos, ayudándoles así a recuperar el sentido y la finalidad de la vida de matrimonio. Pasemos ahora a otros sujetos de la educación en la fe.

A medida que los muchachos crecen, aumenta naturalmente en ellos el deseo de autonomía personal, que fácilmente, sobre todo en la adolescencia, se transforma en un alejamiento crítico de la propia familia. Entonces resulta especialmente importante la cercanía que pueden garantizar el sacerdote, la religiosa, el catequista u otros educadores capaces de hacer concreto para el joven el rostro amigo de la Iglesia y el amor de Cristo.

Para que produzca efectos positivos duraderos, nuestra cercanía debe ser consciente de que la relación educativa es un encuentro de libertades y que la misma educación cristiana es formación en la auténtica libertad. De hecho, no hay verdadera propuesta educativa que no conduzca, de modo respetuoso y amoroso, a una decisión, y precisamente la propuesta cristiana interpela a fondo la libertad, invitándola a la fe y a la conversión.

Como afirmé en la Asamblea eclesial de Verona, "una educación verdadera debe suscitar la valentía de las decisiones definitivas, que hoy se consideran un vínculo que limita nuestra libertad, pero que en realidad son indispensables para crecer y alcanzar algo grande en la vida, especialmente para que madure el amor en toda su belleza; por consiguiente, para dar consistencia y significado a nuestra libertad" (Discurso del 19 de octubre de 2006: L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 27 de octubre de 2006, p. 10).

Los adolescentes y los jóvenes, cuando se sienten respetados y tomados en serio en su libertad, a pesar de su inconstancia y fragilidad, se muestran dispuestos a dejarse interpelar por propuestas exigentes; más aún, se sienten atraídos y a menudo fascinados por ellas. También quieren mostrar su generosidad en la entrega a los grandes valores perennes, que constituyen el fundamento de la vida.

El auténtico educador también toma en serio la curiosidad intelectual que existe ya en los niños y con el paso de los años asume formas más conscientes. Con todo, el joven de hoy, estimulado y a menudo confundido por la multiplicidad de informaciones y por el contraste de ideas y de interpretaciones que se le proponen continuamente, conserva dentro de sí una gran necesidad de verdad; por tanto, está abierto a Jesucristo, que, como nos recuerda Tertuliano (De virginibus velandis, I, 1), "afirmó que es la verdad, no la costumbre".

Debemos esforzarnos por responder a la demanda de verdad poniendo sin miedo la propuesta de la fe en confrontación con la razón de nuestro tiempo. Así ayudaremos a los jóvenes a ensanchar los horizontes de su inteligencia, abriéndose al misterio de Dios, en el cual se encuentra el sentido y la dirección de nuestra existencia, y superando los condicionamientos de una racionalidad que sólo se fía de lo que puede ser objeto de experimento y de cálculo. Por tanto, es muy importante desarrollar lo que ya el año pasado llamamos la "pastoral de la inteligencia".

La labor educativa implica la libertad, pero también necesita autoridad. Por eso, especialmente cuando se trata de educar en la fe, es central la figura del testigo y el papel del testimonio. El testigo de Cristo no transmite sólo informaciones, sino que está comprometido personalmente con la verdad que propone, y con la coherencia de su vida resulta punto de referencia digno de confianza. Pero no remite a sí mismo, sino a Alguien que es infinitamente más grande que él, en quien ha puesto su confianza y cuya bondad fiable ha experimentado.

Por consiguiente, el auténtico educador cristiano es un testigo cuyo modelo es Jesucristo, el testigo del Padre que no decía nada de sí mismo, sino que hablaba tal como el Padre le había enseñado (cf. Jn 8, 28). Esta relación con Cristo y con el Padre es para cada uno de nosotros, queridos hermanos y hermanas, la condición fundamental para ser educadores eficaces en la fe.

Acertadamente, nuestra asamblea habla de educación no sólo en la fe y en el seguimiento, sino también en el testimonio del Señor Jesús. Por tanto, el testimonio activo de Cristo que se debe dar no sólo atañe a los sacerdotes, a las religiosas y a los laicos que en nuestras comunidades desempeñan tareas educativas, sino también a los mismos muchachos y jóvenes, y a todos los que son educados en la fe.

La conciencia de estar llamados a ser testigos de Cristo no es, por tanto, algo que se añade después, una consecuencia de algún modo externa a la formación cristiana, como por desgracia se ha pensado a menudo y también hoy se sigue pensando, sino, al contrario, es una dimensión intrínseca y esencial de la educación en la fe y en el seguimiento, del mismo modo que la Iglesia es misionera por su misma naturaleza (cf. Ad gentes, 2).

Así pues, desde el inicio de la formación de los niños, para llegar, con un itinerario progresivo, a la formación permanente de los cristianos adultos, es necesario que arraiguen en el alma de los creyentes la voluntad y la convicción de que participan en la vocación misionera de la Iglesia, en todas las situaciones y circunstancias de su vida. No podemos guardar para nosotros la alegría de la fe; debemos difundirla y transmitirla, fortaleciéndola así en nuestro corazón.

Si la fe se transforma realmente en alegría por haber encontrado la verdad y el amor, es inevitable sentir el deseo de transmitirla, de comunicarla a los demás. Por aquí pasa, en gran medida, la nueva evangelización a la que nos llamó nuestro amado Papa Juan Pablo II. Una experiencia concreta, que podrá hacer crecer en los jóvenes de las parroquias y de las diversas asociaciones eclesiales la voluntad de testimoniar su fe, es la "Misión de los jóvenes" que estáis proyectando, después del feliz resultado de la gran "Misión ciudadana".

A la escuela católica corresponde una tarea muy importante en la educación en la fe. En efecto, cumple su misión basándose en un proyecto educativo que pone en el centro el Evangelio y lo tiene como punto de referencia decisivo para la formación de la persona y para toda la propuesta cultural. Por tanto, la escuela católica, en convencida colaboración con las familias y con la comunidad eclesial, trata de promover la unidad entre la fe, la cultura y la vida, que es objetivo fundamental de la educación cristiana.

También las escuelas del Estado, de formas y modos diversos, pueden ser sostenidas en su tarea educativa por la presencia de profesores creyentes —en primer lugar, pero no exclusivamente, los profesores de religión católica— y de alumnos cristianamente formados, así como por la colaboración de muchas familias y por la misma comunidad cristiana.

La sana laicidad de la escuela, como de las demás instituciones del Estado, no implica cerrarse a la Trascendencia y mantener una falsa neutralidad respecto de los valores morales que están en la base de una auténtica formación de la persona. Lo mismo se puede decir, naturalmente, de las universidades; y es un signo positivo que en Roma la pastoral universitaria haya podido desarrollarse en todos los ateneos, tanto entre los profesores como entre los alumnos, y se esté llevando a cabo una fecunda colaboración entre las instituciones académicas civiles y pontificias.

Hoy, más que en el pasado, la educación y la formación de la persona sufren la influencia de los mensajes y del clima generalizado que transmiten los grandes medios de comunicación y que se inspiran en una mentalidad y cultura caracterizadas por el relativismo, el consumismo y una falsa y destructora exaltación, o mejor, profanación del cuerpo y de la sexualidad. Por eso, precisamente por el gran "sí" que como creyentes en Cristo decimos al hombre amado por Dios, no podemos desinteresarnos de la orientación conjunta de la sociedad a la que pertenecemos, de las tendencias que la impulsan y de las influencias positivas o negativas que ejerce en la formación de las nuevas generaciones.

La presencia misma de la comunidad de los creyentes, su compromiso educativo y cultural, el mensaje de fe, de confianza y de amor que transmite, son en realidad un servicio inestimable al bien común y especialmente a los muchachos y jóvenes que se están formando y preparando para la vida.

Queridos hermanos y hermanas, hay un último punto sobre el que quiero atraer vuestra atención: es sumamente importante para la misión de la Iglesia y exige nuestro compromiso y ante todo nuestra oración. Me refiero a las vocaciones a seguir más de cerca al Señor Jesús en el sacerdocio ministerial y en la vida consagrada. En los últimos decenios la diócesis de Roma ha recibido el don de muchas ordenaciones sacerdotales, que han permitido colmar las lagunas del período anterior y también salir al encuentro de las solicitudes de no pocas Iglesias hermanas necesitadas de clero; pero las señales más recientes parecen menos favorables y estimulan a toda nuestra comunidad diocesana a seguir pidiendo al Señor, con humildad y confianza, obreros para su mies (cf. Mt 9, 37-38, Lc 10, 2).

De manera siempre delicada y respetuosa, pero también clara y valiente, debemos dirigir una peculiar invitación al seguimiento de Jesús a los chicos y chicas que parecen más atraídos y fascinados por la amistad con él. Desde esta perspectiva, la diócesis destinará a algunos nuevos sacerdotes específicamente al servicio de las vocaciones, pero sabemos bien que en este campo son decisivas la oración y la calidad del conjunto de nuestro testimonio cristiano, el ejemplo de vida de los sacerdotes y de las almas consagradas, y la generosidad de las personas llamadas y de las familias de las que proceden.

Queridos hermanos y hermanas, os dejo estas reflexiones como contribución para el diálogo de estas tardes y para el trabajo del próximo año pastoral. Que el Señor nos conceda siempre la alegría de creer en él, de crecer en su amistad, de seguirlo en el camino de la vida y de dar testimonio de él en todas las situaciones, de forma que podamos transmitir a quienes vengan después de nosotros la inmensa riqueza y belleza de la fe en Jesucristo. Mi afecto y mi bendición os acompañan en vuestro trabajo. Gracias por vuestra atención.

[Traducción distribuida por la Santa Sede
© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
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Autor: Mons. Alejandro Goic Karmelic
Fecha: 25/09/2006
País: Chile
Ciudad: Santiago
Ref. Cech: 354/2006

Hacia un Bicentenario libre del flagelo de la droga>


“Quédate con nosotros Señor,
atiende nuestro grito de auxilio.
Porque nosotros también deseamos tener vida
y vida en abundancia”(Jn 10, 10).



Hablo en nombre del Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile, que en su última sesión me encomendó especialmente dirigir este mensaje a ustedes y a todos los cristianos y personas de buena voluntad en nuestra patria.

1.- Nuestra Madre Iglesia chilena por muchos años ha querido tener una actitud de escucha cercana, atenta y cariñosa con sus hijos que más sufren las consecuencias de la “persistente y escandalosa desigualdad”. Ha buscado asumir la mirada evangélica de ir al encuentro del desvalido, de ser prójimo y próximo al que va herido por el camino, y una actitud de acogida incondicional acercándose a sus diversas realidades de dolor como lo hizo Jesús en la figura del Buen Samaritano, y en su encuentro con los peregrinos de Emaús. En este encuentro respetuoso y cariñoso, donde no hubo muchas preguntas, sólo escuchó y acompañó a aquellos hombres que venían tristes desde Jerusalén. Sin el acompañamiento de Jesús los peregrinos habrían perdido la esperanza, sucumbido ante la tristeza y desechado la oportunidad de mirar al futuro, porque estaban enceguecidos por la pena. Sin esa presencia cercana es imposible darnos cuenta de lo que estamos viviendo, tomar conciencia de la presencia del Señor en nuestra vida y de las continuas delicadezas que Él tiene con nosotros.

2.- De la misma forma nuestra Iglesia, que por ser Madre es esencialmente acogedora y cercana, se siente interpelada por la situación que viven miles de niños, jóvenes y adultos, hombres y mujeres, que sufren las consecuencias del consumo o, mejor dicho, del uso problemático de drogas.

En el Chile de hoy, el problema de las drogas afecta a muchísimas personas, familias y barrios. Esta situación, que se nos ha instalado casi sin darnos cuenta, nos desafía a buscar respuestas más efectivas, teniendo siempre como norte y fin último a la persona. Sin embargo, no podemos entender el sufrimiento producido por el consumo de drogas sólo como un problema individual. Es un fenómeno social que se expresa en personas concretas, y por tanto debemos hacer el esfuerzo de entender las condiciones sociales y comunitarias en las que estas personas se encuentran insertas; buscando entender y hacernos cargo de todas estas manifestaciones de las “nuevas pobrezas” de las que se nos habla en el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia (Nº 5).

3.- La persona que se hace adicta, que pierde su libertad por el abuso en el consumo de drogas, sufre profundamente y se ve obligada a desarrollar lo que es su gran capacidad: la de “Aprender a disimular el dolor”. Si a esta terrible capacidad desarrollada se la ubica en un contexto de pobreza y exclusión permanente el panorama se vuelve aún más desolador.

Por ello necesitamos miradas amables y humanizantes a las situaciones que viven miles de personas de nuestras poblaciones; requerimos propuestas de solución para ellos que hagan hincapié en las condiciones de exclusión, de calidad de vida y de falta de oportunidades de crecimiento.

Requerimos de la inversión del Estado, de los privados y de toda la sociedad para aumentar los recursos dirigidos a los sectores de mayor pobreza, mejorar la calidad de la educación, generar canales reales de participación en las comunidades y brindar viviendas dignas y de calidad a nuestros hermanos.

4.- Con dolor hemos visto cómo en los últimos años el problema del abuso en las drogas se expresa -con más fuerza que antes- en las mujeres y los niños que deambulan y viven en las calles. Algunas poblaciones viven todas las noches el constante ir y venir de sus jóvenes en busca de la pasta base, de cocaína o a la espera de que alguien le regale una moneda para comprar su sueño. Con frecuencia estas personas o sus familias acuden a nuestras parroquias a pedir ayuda para salir de su adicción. La “perversa droga” se está llevando especialmente a muchos de nuestros jóvenes. Ante este panorama, la Iglesia está llamada a jugar un papel importante como puente que conecte a quienes sufren situaciones de exclusión con el resto de la población del país.

5.- Distintas opiniones se repiten con frecuencia frente a la cuestión de las drogas: desde quienes promueven seguir endureciendo la mano hasta quienes sostienen que es una batalla perdida. Existen quienes afirman que los adictos son enfermos y quienes, no menos, les convierten en delincuentes. Ambos planteamientos –que no dan cuenta de las causas- son los que han iluminado predominantemente las decisiones a través de las cuales los chilenos hemos abordado estas situaciones en los últimos años.

Sin desconocer los avances que se han dado en el abordaje de los temas ligados al narcotráfico, invitamos a poner una atención especial en los ligados al llamado “microtráfico”, pues en este ambiente muchas veces hay personas que, más que traficantes, son víctimas de su propia adicción.

6.- La Iglesia, a través de distintas personas, grupos e instituciones, ha desarrollado iniciativas de orden académico y de acompañamiento a personas, familias y comunidades afectadas por este flagelo desde hace décadas y con importantes éxitos, y también con dolorosos fracasos. Nuestros esfuerzos se han centrado en la prevención y en la rehabilitación, pero también han explorado en la búsqueda de nuevas y mejores prácticas de intervención -técnicas y pastorales- que ayuden a atender, apoyar y fortalecer los procesos de trabajo y los abordajes de estos problemas, incorporando la perspectiva de la reducción de daños, especialmente relacionado con aquellas personas más excluidas. Sin embargo, estas acciones, que son de alto costo, tienen dificultades para mantenerse, e incluso algunas se han visto obligadas a dejar la gratuidad de sus atenciones, lo que nos preocupa muchísimo.

7.- “Prevenir” sugiere la capacidad de anticiparse, identificando causas reales y atendiendo antes que la situación se produzca. En nuestra sociedad, esto debe significar atender a todas las personas en sus derechos y necesidades básicas desde la infancia hasta la vejez; y traducirse en educación de calidad, alimento y abrigo. También en el apoyo a todas las iniciativas que promuevan el fortalecimiento de las familias como primeras formadoras de los hijos, y en la creación y recuperación de ambientes comunitarios atractivos, creativos y promotores de actitudes críticas y autónomas.

De esta manera podremos potenciar la existencia de barrios amables donde, en un clima de confianza, se pueda compartir la vida. La confianza es –también- la piedra angular para la rehabilitación y la reinserción social, proceso en el cual las oportunidades de trabajo digno y decente son esenciales.

8.- Con dolor vemos que muchas veces las medidas punitivas y de control social con los jóvenes y en los barrios han sido las estrategias privilegiadas, en desmedro de políticas que apunten a la respuesta cercana -como las casas de acogida- y estructurales -como el decidido apoyo a los centros de rehabilitación sin fines de lucro y la generación de espacios de participación real.

Es necesario poner el acento en la demanda y preguntarnos entonces porqué tantas personas recurren al consumo de alcohol y drogas, qué buscan o qué nos quieren mostrar. Es necesario y urgente escucharlas, considerar sus opiniones y acercarse a sus inquietudes, alegrías y dolores para que al igual que aquellos peregrinos de Emaús lleguen interiormente a decir “Quédate con nosotros Señor, porque se hace tarde” (Lc 24, 13-35). “Quédate con nosotros Señor y atiende nuestro grito de auxilio. Porque nosotros también deseamos “tener vida y vida en abundancia”(Jn 10, 10).

Especialmente hacemos un imperioso llamado a escuchar a los jóvenes. Recordamos, a un año del centenario de su nacimiento, las palabras de nuestro querido Cardenal Raúl Silva Henríquez cuando en su Sueño de Chile señalaba: “Pido y ruego que se escuche a los jóvenes y se les responda como ellos se merecen. La juventud es nuestra fuerza más hermosa. Ellos tienen el derecho a ser amados. Y tienen la responsabilidad de aprender a amar de un modo limpio y abierto. Pido y ruego que la sociedad entera ponga su atención en los jóvenes“.

9.- La drogadicción es un problema que nos interroga como sociedad y como Iglesia. Desafía nuestra caridad pastoral: ¿acaso es en verdad la persona lo más importante en nuestra sociedad y a la que queremos atender y ayudar a desarrollar?

Especial atención debemos tener por los niños y las niñas más pobres. En ellos el drama se vuelve casi un grito de auxilio y dolor. Nosotros les estamos escuchando y queremos que nuestras autoridades les escuchen.

El drama de las drogas es un reto, un gran desafío que no admite vacilaciones. O se está por una vida sin drogas, por una relación social sin dependencias y un abordaje social y comunitario del tema, asentado en el valor central de la dignidad humana, o terminaremos construyendo más cárceles y permitiendo la evasión de la realidad y las respuestas fáciles para situaciones mucho más profundas.

Sabemos que hay muchas personas e instituciones comprometidas en este esfuerzo y que hoy día nos acompañan algunas de ellas. Quisiera agradecer y estimular el trabajo de CONACE, de organismos de Iglesia, como el Hogar de Cristo, la Fundación Don Bosco, nuestros anfitriones de la Pastoral Nacional de Alcohol y Drogas y muchos otros, así como diversas ONG que, desde distintos niveles y ángulos buscan dar respuesta a esta realidad que nos golpea. A ellos nuestro agradecimiento y nuestra compañía en su caminar.

10.- En este mes dedicado a la Patria, deseamos escuchar de parte de la sociedad chilena la voluntad de avanzar en medidas integrales y de fondo que den cuenta real de la enorme dimensión que está teniendo el consumo de drogas para los niños y jóvenes en nuestro país y abran caminos de esperanza e integración.

Creemos que el esfuerzo conjunto de la Caritas Alemana y la Escuela Nacional de Formación en Abordaje de Adicciones en la realización de este IV Encuentro Internacional de Expertos será un aporte a una mirada inclusiva para tantas personas que viven y sufren en las fronteras de la sociedad.

Estamos todos preparando con gran entusiasmo las celebraciones con ocasión del Bicentenario, deseamos que estos preparativos no sólo se traduzcan en mejoras en infraestructura, grandes monumentos e inversión pública. Qué hermoso sería que fuera también una de las metas el terminar con el flagelo de la droga y con la enorme brecha de desigualdad que afecta de manera tan dramática a tantos hermanos nuestros.

Esa es nuestra invitación y esa es nuestra oración ante el Padre de la Misericordia por la intercesión de Nuestra Señora del Carmen, Patrona y Madre de Chile.

Por el Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile,

† Alejandro Goic Karmelic
Obispo de Rancagua
Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile

Santiago, 25 de Septiembre de 2006
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La Iglesia de Chile se une a la celebración del ‘día internacional de la prevención de drogas’ reafirmando su compromiso en la lucha contra el trafico y consumo de drogas

Bajo el lema “Por la Vida... todas las voces, todas las manos...”, la Pastoral Nacional de Alcoholismo y Drogadicción (PANAD), organismo de la Conferencia Episcopal de Chile, invita a celebrar el Día Internacional de la Prevención el próximo martes 26 de junio, con el objetivo de reafirmar el compromiso con la lucha contra el tráfico y consumo de drogas.

Como consecuencia del avance mundial de la drogadicción, la Asamblea General de Naciones Unidas decidió, hace 20 años, crear esta instancia que promueve la unidad de los distintos países a la hora de abordar esta problemática social e individual.

La PANAD, desde hace más de 20 años ha centrado sus esfuerzos en mostrar a la sociedad que el consumo de drogas, como hecho individual, está inmerso en el contexto social y espiritual en el que habitan las personas que consumen. Por eso esta Pastoral formula un llamado a las instituciones públicas y privadas que se ocupan del tema a profundizar en el abordaje comunitario de las consecuencias del uso problemático de drogas. Al mismo tiempo, se suma a la invitación que hizo el Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile, en septiembre de 2006, a identificar las causas reales profundas de esta situación. Ver Declaración:
http://documentos.iglesia.cl/conf/documentos_sini.ficha.php?mod=documentos_sini&id=2451&sw_volver=yes&descripcion=

La Pastoral Nacional de Alcoholismo y Drogadicción (PANAD) se une a la celebración de este día junto a las miles de personas que en la Iglesia y en la sociedad realizan acciones de prevención, tratamiento, rehabilitación y reducción de daños, en Chile y el mundo. Al mismo tiempo, desea que los apoyos de todos los sectores puedan traducirse en iniciativas concretas sostenibles en el tiempo.

Dentro de las actividades de difusión y sensibilización que lleva adelante PANAD y el Policlínico de Alcoholismo y Drogadicción Obispo Enrique Alvear, el próximo domingo 24 de junio al mediodía se celebrará una eucaristía en el Santuario Nacional de Maipú. En esta misa se presentarán valiosos testimonios que permitirán dar a conocer a la comunidad que la rehabilitación sí es posible.

Más información: www.pastoraldedrogadiccion.cl

Por su parte, la Vicaría Sur del Arzobispado de Santiago está organizando diversas actividades para promover la vida y la prevención con ocasión de este Día: www.vicariasur.cl

Fuentes disponibles para entrevistas:
- P. Sergio Naser, Director Pastoral Nacional de Alcoholimo y Drogadicción (PANAD)
- Sr. Mauricio Zorondo, Secretario Ejecutivo PANAD
Ambos contactables en los fonos 5644930 y 5645076
Contacto Prensa: Srta. Ingrid Riederer, 09-3595674

OFICINA DE COMUNICACIONES Y PRENSA
CONFERENCIA EPISCOPAL DE CHILE
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VATICANO - LAS PALABRAS DE LA DOCTRINA de Don Nicola Bux y don Salvatore Vitello - El Sagrado Corazón y el “misterio humano”

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - Si bien es verdad que el icono del Corazón de Cristo ha sido interpretado de distintas maneras a lo largo del tiempo, oscilando entre los dos extremos desde una devoción sentimental a un extremo intelectualista y casi racionalista, "relectura teológica", es igualmente verdad que la evocación al "corazón", en la Sagrada Escritura, remite ineludiblemente a un centro personal y existencial, al núcleo de la persona misma, en el que convergen aquellas facultades que la distinguen esencialmente del resto de la creación.
Mirar al "Sagrado Corazón de Jesús" significa poner la atención en el gran misterio de Su humanidad, de Su ser hombre perfecto, completo, en vista del Cual todas las cosas fueron creadas y en el que hemos sido elegidos antes de la creación del mundo (cfr. Ef 1,4)

Que Dios haya elegido la Encarnación como método para manifestarse a los hombres, elevando la misma naturaleza humana como “lugar de epifanía” de Su realidad de Amor, debe seguir admirándonos , sobre todo en la clara y teológicamente cierta conciencia del permanecer en la presencia de Cristo muerto y resucitado en la Iglesia, Su cuerpo místico.
Celebrar el Sagrado Corazón de Jesús significa, antes que nada, hacer memoria de la Encarnación del Verbo eterno y, al mismo tiempo, prestar particular atención sobre la fascinante humanidad de Cristo.
Si la diferencia entre la humanidad del Señor y nuestra pobre humanidad queda irreducible, ya que es diferente la Persona sobre que ellas se asientan, aparece sin embargo en toda su grandeza y en su atractivo el camino de continua personalización al cual es llamado todo hombre
En este sentido la referencia al "corazón" es una invitación a acogerse a si mismo como "misterio" en la conciencia, progresivamente adquirida, que cada uno participa de una irreducibilidad y de una constitutiva apertura al infinito, documentada por exigencias y evidencias, que son el eco más elocuente del ser "imagen y semejanza de Dios" (cfr. Gn 1,26-27).
Precisamente en esta dimensión de misterio, aún en la conciencia de todos los límites y pecados a los que cuales se expone la persona, es necesario comprender de nuevo el propio corazón, la propia dimensión personal y humana. Ésta no es hoy, como se quiere hacer creer, la causa del peligroso y difuso antropocentrismo. Al contrario siempre asistimos a una mayor "reducción" de lo humano, reducción de sus necesidades fundamentales, de sus capacidades cognoscitivas respecto a la realidad y de la verdad: el relativismo filosófico ha invertido inevitablemente también la idea de hombre, mortificando con ello los deseos y reduciendo las aspiraciones infinitas.
Una criatura que no se entienda en relación con el propio Creador, un hombre que censure la propia constitutiva apertura al infinito y, en fin, el propio "corazón", la propia esencia humana, vive una radical "distracción del yo” que nada tiene a que ver ni con la justa superación del egoísmo, ni con una correcta antropología cristiana.
Mirar al "Corazón de Jesús" significa entonces revaluar con humildad y verdad el prodigio del ser humano que Dios mismo ha querido asumir. Particularmente en el día por la Santificación del clero, significa mirar la humanidad de Cristo como modelo para cada sacerdote que "tomado entre los hombres, es constituido por el bien de ellos en las cosas que conciernen Dios" (Heb 5,1.).
La mirada dirigida hacia la humanidad de Cristo, lejos del crear estériles sentimientos de culpa por la inevitable inadecuación de cada humanidad, debe abrirse a la acogida de si mismo, de la propia dimensión humana comprendida como misterio, como signo elocuente de la constante y fiel presencia Dios el cual, también a través de todos los límites, habla al hombre y al sacerdote: Cristo no nos pone a salvo de nuestra humanidad, sino a través de ella; no nos salva del mundo, sino que ha venido al mundo para que el mundo se salve por medio de Él (cf. Jn 3,17). (Benedicto XVI Mensaje Urbi et Orbi 25 diciembre de 2006. (Agencia Fides 21/6/2007; Líneas: 49 Palabras: 662)
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VATICANO - Cincuenta aniversario de ordenación sacerdotal del Card. Martino

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - “Un largo ministerio, enriquecido por obras dignas de encomio”, de este modo Papa Benedicto XVI califica los 50 años de sacerdocio del Cardenal Renato Raffaelle Martino que en la tarde del 20 de junio, rodeado de familiares y amigos, celebró en la Basílica Vaticana su jubileo sacerdotal. En la ceremonia estuvieron presentes numerosos Cardenales, Arzobispos y Obispos de la Curia Romana y de varias naciones del mundo, allegados al Cardenal Martino con vínculos de amistad y estima.

En el mensaje del Santo Padre, enviado para la ocasión, se recuerdan los “cargos de mayor importancia” desarrollados por el festejado en la Secretaria de Estado, en las representaciones pontificias y en la Curia Romana, “para sostener los valores y las razones de la Iglesia en campos cada vez más amplios”. Junto a la tarea realizada para la elevación y formación de los fieles y de todos los hombres con su vocación de trabajo en el mundo de los laicos, Benedicto XVI destaca “la obra de promoción de las relaciones y de la concordia entre los pueblos, realizada por el entonces arzobispo Martino en las Naciones Unidas, durante sus 16 años transcurridos en el Palacio de Cristal como representante de la Santa Sede. Asimismo, el Pontífice se refirió a las capacidades y trabajos del purpurado en la actual conducción de Pontificios de Justicia y Paz y de la Pastoral para los Migrantes e Itinerantes. (S.L.) (Agencia Fides 21/6/2007; Líneas: 246 Palabras: 20 )
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viernes, 22 de junio de 2007
VATICANO - AVE MARIA de don Luciano Alimandi - "Dejarse aferrar por Cristo"

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - "¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y no me diste agua para los pies. Ella, en cambio, ha mojado mis pies con lágrimas, y los ha secado con sus cabellos. No me diste el beso. Ella, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. No ungiste mi cabeza con aceite. Ella ha ungido mis pies con perfume. Por eso te digo que quedan perdonados sus muchos pecados, porque ha mostrado mucho amor. A quien poco se le perdona, poco amor muestra” (Lc 7, 44-47).
El pasado domingo hemos meditado estas palabras de Jesús, que se refieren a una pecadora pública, convertida en icono luminoso de auténtica conversión. Invitar a Jesús a nuestras casas, es decir en nuestra vida, como hizo Simón el fariseo, es el primer paso de la conversión pero no el único. Simón, en efecto, había invitado al Señor a su mesa, pero, aún estando a su lado, el corazón estaba lejos de Él. ¡Por este motivo, las fibras más íntimas de su alma eran titubeantes si abrirse realmente al Otro!
Jesús dice a Simón y repite a cada uno de nosotros "ves a esta mujer"?, como diciendo: ¡aprende de ella! "Tú no me diste agua… ella en cambio… tú no me diste un beso, ella en cambio… Tú no me ungiste la cabeza pero ella… Por esto te digo: ¡quedan perdonados sus muchos pecados, porque ha mostrado mucho amor! He aquí la estupenda catequesis sobre la necesidad de "amar mucho", que deberíamos grabar en nuestros corazones, para encontrar realmente al Señor; ¡la verdadera conversión supone siempre un dejar, un perder, un abandonarse a si mismo, el amor propio, para entrar en la vida de Dios!
Cuántas veces se corre el peligro, como Simón, de estar "al lado" de Jesús, a quizás en la celebración de al Santa Misa, o bien en un grupo de oración o catequesis, pero sin dejarse penetrar por Su Presencia, sin dejar que nuestro corazón se abandone en Su Corazón que siempre está abierto de par en par para nosotros. Se puede llegar a ser un experto en las cosas de Cristo, de la doctrina, de la teología, de la catequesis, de la espiritualidad… pero enamorarse de Él es otra cosa bien distinta...
Jesús necesita "apóstoles", personas que tengan la valentía y la fe viva de negarse a si mismo, de perder su modo de ser, para adquirir, poco a poco, un nuevo modo de ser en Cristo.
El Santo Padre Benedicto XVI, al ir a Asís por el VIII centenario de la conversión de Francisco, nos ha hablado de este maravilloso "juglar de Dios”, como de "un verdadero enamorado de Cristo", subrayando la necesidad de que también nosotros lleguemos, a través de un progresivo "camino de conversión", a una intensa comunión de amor con Dios, portadora de alegría y de paz incomparable.
El Papa, hablando a los jóvenes, ha recordado que la conversión consiste esencialmente en este encuentro con Jesús: "sí, queridos jóvenes: ¡dejémonos encontrarnos por Cristo! Confiemos en Él, escuchemos su Palabra.... A Asís se viene para aprender de San Francisco el secreto para reconocer a Jesucristo y tener experiencia de Él. He aquí lo que San Francisco sentía hacia Jesús, según la narración de su primer biógrafo: “llevaba siempre Jesús en el corazón. Jesús en los labios, Jesús en las orejas, Jesús en los ojos, Jesús en las manos, Jesús en todos los otros elementos… Aun más, encontrándose muchas veces en viaje y meditando o cantando a Jesús, se olvidaba que estaba de viaje y se paraba a invitar a todas las criaturas a alabar a Jesús' (1 Cel II, 9, 115: FF 115) (Benedicto XVI, encuentro con los jóvenes en Asís, 17 de junio de 2007.
La Virgen Maria nos enseña que para dejarse aferrar por Cristo se debe entregar la propia vida, repitiendo día tras día "heme aquí". Sólo así el Señor la acogerá en Sus manos y la hará toda Suya, enderezando todo camino equivocado, curando la voluntad rebelde, plasmando las intenciones y purificando los sentimientos, ¡hasta hacer gustar una nueva vida, la vida del espíritu! Es un camino ciertamente arduo, como nos dice el Papa, pero merece la pena realizarlo, si el resultado final es esta vida en el espíritu que no tiene comparación con la vida de antes, aquella en la que uno se conformaba con servir al siervo (el mundo) y no al Dueño (Dios): "¿por qué conformarse de depender de los hombres, cuándo hay un Dios dispuesto a acogerte en su casa, a su servicio real?” (Benedicto XVI, encuentro con los jóvenes en Asís, 17 de junio de 2007). (Agencia Fides 20/6/2007; Líneas: 52 Palabras: 789)
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VATICANO - “Pongo estos 25 años de ministerio Episcopal en el Corazón Inmaculado de María, porque María ha cuidado todo mi Episcopado, y con Ella repito al Señor: soy tu siervo” - El Cardenal Dias celebra la Santa Misa en el Jubileo de plata de su Episcopado

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - El Card. Dias, Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, presidió una solemne Concelebración Eucarística en la Capilla del Pontificio Colegio Urbano, en el día de su XXV aniversario de ordenación episcopal, el martes 19 de junio. “Agradezco al Santo Padre por las palabras que me dirigió - dijo el Card. Dias en su homilía - y agradezco al Señor por todo aquello que me dio en estos 25 años de Episcopado”. Dirigiéndose a los participantes de las distintas realidades que pertenecen al Dicasterio de la Propaganda Fide y que llenaban la capilla, el Cardenal dijo: “Ustedes son la familia que el Señor quiso darme” y los exhortó a vivir y obrar siempre en este espíritu de familia.
Recorriendo estos 25 años, el Card. Dias dijo”haber aprendido muchas lecciones” sobre todo en su servicio ejercido en las Nunciaturas de distintas partes del mundo, y haber tocado el sufrimiento de tantas personas que, aún en medio de las tribulaciones, demostraban una gran fe en el Señor. En particular, recordó su visita a un leprosario en Togo, en donde los leprosos vivían unidos a su Pastor: “Cuando me recibieron estaban, de todos modos, llenos de alegría y me dijeron: nosotros estamos sin ojos, sin manos, sin pies, pero lo mismo agradecemos al Señor por aquello que nos dejó, en relación a cuanto nos quitó”. Asimismo, se refirió al duro trabajo que tienen que enfrentar los mineros para extraer de una tonelada de tierra solamente 10 gramos de oro. El Card. Dias concluyó su homilía confiando en la oración los 25 años de Episcopado transcurridos y aquellos que vendrán: “Pongo estos 25 años de ministerio Episcopal en el Corazón Inmaculado de María, porque María ha cuidado todo mi Episcopado, y con Ella quiero repetir al Señor: soy tu siervo, según mi lema episcopal”. (S.L.) (Agencia Fides 20/6/2007; Líneas: 24 Palabras:349)
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VATICANO - Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI al Cardinal Ivan Dias por el XXV aniversario del Episcopado

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - El Santo Padre Benedicto XVI envió su Mensaje al Cardenal Dias, Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, con ocasión de su XXV aniversario de Episcopado. Este el texto:

A nuestro Venerable Hermano IVAN S.R.E. Cardenal DIAS
Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos

Es verdaderamente digno y justo, oh Nuestro Venerado Hermano, que Nosotros te dirijamos nuestro pensamiento y te honremos con nuestra alabanza, con ocasión del feliz jubileo de plata de tu Episcopado.
El Señor te ha colmado abundantemente con sus dones que tú con ánimo agradecido y consciente haz desarrollado asiduamente y, muchas veces, con placer, para servir al Reino de Dios. Y así llegaste a ser presbítero de la nueva Archidiócesis de Bombay y enseguida comenzaste a realizar tus compromisos sacerdotales. Pero luego de un breve período viniste a Roma para realizar estudios más importantes.
Una vez finalizados, en el año 1964, fuiste llamado a prestar servicio diplomático en la Sede Apostólica. Inicialmente preparaste la visita del Papa Pablo VI en la ciudad de Bombay con ocasión del Congreso Eucarístico Internacional. Luego cumpliste diligentemente la tarea de Secretario de la Nunciatura Apostólica en diversas Naciones.
Llamado a Roma en 1973, prestaste con celo servicio en la Secretaria de Estado durante cerca de diez años. Examinando atentamente tus dotes, tu amor y tu fiel servicio a la Iglesia, nuestro Predecesor, de venerable memoria, Juan Pablo II, en 1982 creyó oportuno promoverte para realizar encargos más importantes nombrándote Pro-Nuncio Apostólico en Ghana, Togo y Benín, con la dignidad de Arzobispo titular de Rusubisir.
En fin, fuiste responsable de la Nunciatura Apostólica de Corea del Sur y también en Albania, donde ayudaste activamente a restaurar la fe católica y, en el año 1993, acogiste al mismo Sumo Pontífice con gran alegría y conmoción de espíritu.
A partir del momento en que seguiste óptimamente las obras que te fueron confiadas, fuiste nombrado Arzobispo Metropolita de Bombay y en el 2001, con gran alegría para tu pueblo, fuiste incluido entre los Cardenales de la Iglesia Católica. Pastor diligente y fiel, alimentaste tu grey con la sana doctrina y promoviste la Nueva Evangelización.
Por tanto, como confirmando la confianza que pusimos en ti y que jamás se vio defraudada, luego de haber sido elevado por voluntad divina al importante servicio Petrino, Nos mismos, el año pasado te llamamos a la ciudad de Roma y te responsabilizamos de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos.
Además, ¿quien podría recordar todos los cargos que has llevado a cargo adecuadamente para el bien de la Iglesia universal y para el bien de tu Nación ?
Reconociendo en todo esto, no solamente tus méritos, sino también la gracia de Cristo y agradeciéndole por tus veinticinco años de ministerio episcopal, con todo corazón puedes repetir con el Salmista: “¡Este es el día en que actuó el Señor: ¡alegrémonos y regocijémonos por ello! (Salmo 118,24).
Sabe, por lo tanto, que Nos el 19 del próximo mes de junio, te recordaremos en nuestras oraciones y por la intercesión de la Santa Madre de Dios y de la Beata Teresa de Calcuta invocaremos sobre ti numerosos dones y el suave consuelo del Espíritu Santo.
Pero ahora recibe, o Nuestro Venerable Hermano, este testimonio de fraterna caridad y de estima y nuestra Bendición Apostólica, prenda de la celeste y abundante recompensa, que impartimos con gran afecto sobre todo a ti y luego a todos aquellos que contigo están unidos en el amor.
Del Palacio Apostólico Vaticano, 19 mayo de 2007, tercer año de nuestro Pontificado.

Benedicto XVI

(Agencia Fides 20/6/2007; Líneas: 51 Palabras:611)
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Pastoral Social invita a reflexionar sobre ciudadanía

Jornadas Sociales 2007


La Comisión Episcopal de Pastoral Social, presidida por Mons. Jorge Casaretto, junto al Obispado de Mar del Plata, invitan a participar de la Semana Social el 29 y 30 de junio y el 1º de Julio de 2007, en el Hotel “13 de Julio” de Mar del Plata con el fin de reflexionar sobre el tema “SER CIUDADANO - Cultura Ciudadana: Cumpliendo deberes, defendiendo derechos”.
El objetivo de estas jornadas de conferencias y trabajo será incentivar y motivar la participación en cuestiones que conciernen a todos los ciudadanos.

Este año las jornadas de trabajo contarán con la presencia de reconocidas personalidades de diferentes sectores representativos de la sociedad:

el Secretario de la Confederación General del Trabajo (CGT), Hugo Moyano disertará sobre Ciudadanía y el Mundo del Trabajo”, juntos a otros dirigentes sindicales. Intendentes de diversas ciudades del país y el Secretario de Culto, Guillermo Oliveri, quien disertará sobre “La gestión pública de ser ciudadano”, representarán en este encuentro a los sectores políticos.

Finalmente el sábado 30 a las 18 hs., el Cardenal Jorge Mario Bergoglio disertará sobre “El desafío de ser ciudadano”.

A lo largo de estos días se realizarán presentaciones de diferentes sectores de la dirigencia nacional y se desarrollarán tareas prácticas en grupos de trabajo que intentarán, en conjunto, llegar a conclusiones concretas sobre los temas propuestos.

La Semana Social convocó a representantes de 24 diócesis, 14 provincias y más de 40 ciudades. Este año invita nuevamente a todos los actores sociales de las distintas localidades del país a participar de este encuentro para fortalecer la conciencia ciudadana.

El programa completo y la ficha de inscripción pueden encontrarse en: www.semanasocial.org.ar

Para mayor información:

Conferencia Episcopal Argentina

Tel: 4328-0859 int.114

Prensa: Marina de Estrada 154.060.3928
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jueves, 21 de junio de 2007
Artículo publicado en el Boletín "Misioneros Javerianos", MAYO 2007, núemero 433 bajo en epígrafe DESDE LA MISIÓN África

LA IGLESIA AFRICANA REFLEXIONA


Al servicio de la justicia y de la reconciliación

La secretaría general del Sínodo de los Obispos, el 27 de junio de 2006 ha publicado los «lineamenta,» de la segunda asamblea especial para Africa. Lleva por título: «La iglesia en Africa, al servicio de la reconciliación, de la justicia y de la paz». Es tan sólo una propuesta inicial de reflexión para dar comienzo a una confrontación.

Las observaciones ayudarán a precisar, profundizar, corregir y completar estas páginas hasta transformarlas en el «instrumentum laboris», un documento de trabajo que debe ser estudia do por los padres sinodales que participarán en el Sínodo. Estamos, por lo tanto, en un primer nivel de preparación al que todos los cristianos están llamados a dar su aportación.

El papa Benedicto XVI ha confirmado el proyecto, de Juan Pablo II, de convocar la segunda Asamblea de África, con tres objetivos: dar nuevo impulso a la evangelización; consolidar el crecimiento de la iglesia; promover la reconciliación y la paz.

32 preguntas

Para realizar este esfuerzo de reflexión que involucra a todo el Continente africano, los «lineamenta» presentan un cuestionario de 32 preguntas que serán discutidas en momentos sucesivos a nivel de comunidad, de parroquia, de diócesis y de Conferencias episcopales. El plazo para hacer llegar las respuestas al Vaticano es hasta noviembre de 2008. Con todo este material, la Secretaría del Sínodo preparará el texto del «documento de trabajo», base de la discusión del Sínodo mismo. La Asamblea se celebrará, con toda probabilidad, en la primavera de 2009.

¿Por qué una preparación tan larga? Porque es precisamente en esta etapa cuando las comunidades cristianas tienen la oportunidad de reflexionar sobre la situación, de fortalecer su conciencia, de pensar en su propia responsabilidad misionera y, por último, disponerse a recibir con ánimo abierto las conclusiones que el Sínodo les entregará en la comunión eclesial.

Los contenidos

Tratarán 5 grandes temas que presentamos de forma esquemática pero suficiente para dar una idea del documento - Los dos temas más largos son: el primero sobre la situación de África y el cuarto, el testimonio de la iglesia africana.

1.°) África, al amanecer del signo XXI.

Describe de forma bastante detallada la «salud» del continente, con todo lo bueno y lo malo, con sus enormes potencialidades y sus debilidades. Expone unas prioridades urgentes para enfrentarse con «situaciones escandalosas» que les llegan desde el sector político, económico y cultural de África. También toca la situación religiosa, las relaciones entre cristianismo, islamismo y religiones tradicionales y afirma que “no habrá paz sin colaboración entre los discípulos de las diferentes religiones”.

2.°) Cristo reconciliador, justicia y paz.

Aunque es el capítulo más breve y que espera nuevas aportaciones es el que asentará a las bases para la inculturación del evangelio en los diferentes contextos africanos. El evangelio ilumina la comple¬ja realidad africana, orientando la iglesia a promover la reconciliación, la paz y la justicia de manera que Cristo sea Salva¬dor de la humanidad que vive en África.

3°) La iglesia, sacramento de reconciliación, de justicia y de paz.

La iglesia, por su misión de reunir en sí a todos los pueblos para una convivencia fraterna, debe desarrollar el rol profético de la reconciliación en un continente desgarrado por guerras y enemistades. En muchos países sólo ella tiene suficiente autoridad para desarrollar este rol en beneficio de toda la sociedad.

Con la doctrina social de la iglesia como base, África está invitada a vencer tres «tentaciones»: la lucha contra el hambre no es magia; la política de los hechiceros sin amor que quieren deshacer-se del hombre; y las ilusiones de una economía sin justicia.

4.°) El testimonio de la iglesia.

Es el capítulo más largo y con indicaciones muy estratégicas: el rol de los obispos, en su diócesis y en el país; el trabajo de las comisiones de justicia y paz; el tesón de los sacerdotes y de los religiosos; la misión de los seglares, expertos del mundo.

Se insta, además, a tener una atención especial contra el «virus» mortal de la discriminación; en la búsqueda del perdón para purificar el pasado y dar comienzo a un camino de paz; a la dimensión terapéutica de la reconciliación a todos los niveles, incluso político, económico y cultural; al tráfico de armas para eliminar la violencia y la explotación.

5.°) Recursos espirituales para promover la paz.

El mejor recurso es el «estilo de vida» del cristiano africano, que se compromete en un «trabajo bien hecho» creando un clima fuertemente familiar y comunitario. En esta dirección deben ir la importancia y la eficacia de las «comunidades eclesiales vivas», nombre que han asumido las «comunidades de base» en África.

“Al servicio”.
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Artículo publicado en el boletín "Misioneros Javerianos·, MAYO 2007, número 433.
(Para ver la primera parte haacer clic AQUÍ)
(Para ver tercera parte hacer clic AQUÍ)

LA INCULTURACIÓN EN EUROPA (II)


P. Carlos Collantes


«La ruptura entre Evangelio y cultura es sin duda alguna el drama de nues¬tro tiempo, como lo fue también en otras épocas. De ahí que hay que hacer todos los esfuerzos con vistas a una generosa evangelización de la cultura, o más exactamente de las culturas. Estas deben ser regeneradas por el encuentro con la Buena Nueva. Pero este encuentro no se llevará a cabo si la Buena Nueva no es proclamada». Pablo VI

Muchos pueblos —en el transcurso del tiempo— han sabido adaptar a las cambiantes circunstancias históricas sus culturas. Es decir, sus instrumentos materiales, técnicos para responder a la necesidad de supervivencia, sus formas de organización sociales y políticas respon¬diendo así a la necesidad de convivencia y han adaptado igualmente su universo filosófico y religioso para responder a la necesidad de sentido. La religión, dicen algunos estudiosos o antropólogos, no es solamente un elemento más de la cultura, sino el alma de la cultura misma. Para comprender, por tanto, el alma de un pueblo hay que acercarse a su religión, conocerla, comprenderla, dialogar con ella porque ahí está el secreto de su visión de la vida, del sentido que da a la vida individual y colectiva.

Modernidad y religión

¿Quiénes somos y hacia dónde vamos? La religión responde a esta doble necesidad de identidad —quienes somos— y de orientación —hacia donde vamos—, y responder a estos interrogantes ineludibles nos permite comprometernos en el mundo, nos ayuda a situarnos en la vida y a actuar en nuestra sociedad, orienta nuestro caminar dándonos razones para vivir. Sin éstas viviríamos extraviados, a la deriva. La religión —en nuestro caso la fe cristiana— responde a la necesidad de sentido que todos llevamos en el corazón y desde ahí —desde ese sentido profundo— podemos dar, organizar y animar la respuesta a esas otras necesidades: las de supervivencia y convivencia en torno a las cuales se estructuran y organizan la vida económica y la convivencia civil de los ciudadanos. Por eso, ambas esferas: la socio-política y la económica no pueden prescindir de criterios éticos, de valores o ideales comunitarios capaces de crear cohesión social y evitar la fractura social, situaciones dolorosas e injustas de marginación y exclusión. Las esferas económica y política, al ser creaciones humanas, son también cultura. Y ¡cómo nos gustaría que estuvieran animadas por valores evangélicos!

En Europa, desde que se inició el proceso de la modernidad, existe una separación entre religión y otras realidades humanas: la ciencia, la organización de la convivencia civil y de la vida económica, la ética misma que no es monopolio de la religión. Hay éticas de fundamentación laica sin referencias religiosas. De hecho, los derechos humanos se fundamentan sobre la dignidad humana, dignidad que para nosotros cristianos tiene su origen y su grandeza en el proyecto creador amoroso de Dios, pero hay hombres y mujeres ardientes defensores de esta dignidad que la fundamentan en el ser humano como tal sin referencias religiosas. La modernidad ha hecho que la cultura se vuelva cada vez más autónoma de la religión. Por eso la inculturación del evangelio siempre será una tarea pendiente, un desafío. Ya nos lo recordaba Pablo VI: «Para la Iglesia no se trata solamente de predicar el Evangelio en zonas geográficas cada vez más vastas o poblaciones cada vez más numerosas, sino de alcanzar y transformar con la fuerza del Evangelio los criterios de juicios, los valores determinantes, los puntos de interés, las líneas de pensamiento, las fuentes inspiradoras y los modelos de vida de la humanidad, que están en contraste con la Palabra de Dios y con el designio de salvación.» (EN 19)

Difícil equilibrio

En una sociedad pluralista en la que convivimos creyentes de distintos credos religiosos v no creyentes, no podemos fundamentar el conjunto del orden


«Pero si autonomía de lo temporal quiere decir que la realidad creada es independiente de Dios y que los hombres pueden usarla sin referencia al Creador, no hay creyente alguno a quien se le oculte la falsedad envuelta en tales palabras. La criatura sin el Creador desaparece. Por lo demás, cuantos creen en Dios, sea cual fuere su religión, escucharon siempre la manifestación de la voz de Dios en el lenguaje de la creación. Más aún, por el olvido de Dios la propia criatura queda oscurecida». (Vat. II GS 36)

social —la convivencia social— sobre nuestra particular visión del mundo y de la vida obligando a todos a asumir nuestros criterios éticos. Ello no significa, sin embargo, que los cristianos renunciemos a estar presentes en lo social como «sal y luz» ofreciendo con nuestro testimonio de vida nuestras convicciones éticas, los valores que para nosotros son fundamentales, pero sin imponerlos al conjunto de la sociedad. Creemos que el evangelio está llamado a impregnar la cultura y la sociedad. ¿Cómo hacerlo? Equilibrio difícil entre la pretensión de universalidad del cristianismo y su situación de hecho de no-universalidad, de convivencia en el mismo espacio social con otras visiones de la vida distintas de la nuestra. Sin olvidar que existen otros credos religiosos —el Islam— que tienen igual pretensión de universalidad. Equilibrio delicado, hecho de respeto y valentía, de presencia, diálogo y anuncio sabiendo que el criterio máximo de juicio y discernimiento de una vida y de una sociedad nos lo da Jesús, el Buen Samaritano: «tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y...»

Creadores de cultura

La herencia espiritual del evangelio se ha esfumado en muchos espíritus. Nos resulta difícil descubrir huellas evangélicas en algunos rasgos socioculturales de nuestro ambiente. La cultura es una herencia social que nos transmiten nuestros antepasados. Es, sin embargo, una realidad dinámica que cambia y se adapta. Somos al mismo tiempo deudores y creadores, herederos y constructores de cultura. Las culturas, al generar vida e identidad, son —dicen los sociólogos— matrices de sentido. Y cuando la cultura cambia de manera rápida y brusca, cambia también la identidad de las nuevas generaciones. Las transformaciones que nuestro mundo está viviendo son, por su rapidez, imposibles de seguir para muchos. Yen situación de transformación brusca y rápida de valores muchos tienen la sensación de encontrase en medio de un terremoto cultural, el suelo falla bajo sus pies. Situaciones de esta índole generan incertidumbres, miedos, inseguridad, y hasta angustia. Sentimientos que los fundamentalismos de todo tipo intentan explotar.

Valores profundamente arraigados en la conciencia europea tienen sus raíces en la revelación bíblica, el primero de todos ellos la primacía de la persona humana, de su dignidad inviolable. Para la fe cristiana la persona humana con sus necesidades y aspiraciones tiene una importancia singular, es el centro y la cima de la creación y no puede ser sacrificada a nada, a ningún interés, a ninguna causa. La libertad-responsabilidad, la autonomía personal, el espíritu de iniciativa, la libertad de conciencia, la igualdad de todos, la igual dignidad de hombres y mujeres, todos hijos e hijas del mismo Dios Padre y Madre, la autonomía de las realidades temporales (ciencia, política, economía) como reconoció con claridad el Concilio Vaticano II, la separación de poderes religioso y civil.

¿Cómo podemos crear cultura los cristianos en nuestra sociedad? Sembrando valores evangélicos como servicio desinteresado, acogida, gratuidad, solidaridad, contemplación, atención a los últimos, los que no cuentan, los sin voz, fraternidad, defensa de la vida...

«Muchos de nuestros contemporáneos parecen temer que, por una ex¬cesivamente estrecha vinculación entre la actividad humana y la religión, sufra trabas la autonomía del hombre, de la sociedad o de la ciencia. Si por autonomía de la realidad se quiere decir que las cosas creadas y la sociedad misma gozan de propias leyes y valores, que el hombre ha de descubrir, emplear y ordenar poco apoco, es absolutamente legítima esta exigencia de autonomía. No es sólo que la reclamen imperiosamente los hombres de nuestro tiempo. Es que además responde a la voluntad del Creador. Pues, por la propia naturaleza de la creación, todas las cosas están dotadas de consistencia, verdad y bondad propias y de un propio orden regulado, que el hombre debe respetar con el reconocimiento de la metodología particular de cada ciencia o arte». (Vaticano II Gaudium et Spes 36)
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Artículo publicado en la revista "Iglesia al día" de la Diócesis de Canarias.

LA PARROQUIA
UNA COMUNIDAD FAMILIAR,
UNA COMUNIDAD DE FAMILIAS


José Antonio Rodríguez Roca
Secretario General de Pastoral


Cuando más cuestionada se encuentra la realidad familiar en la situación actual, más se manifiesta la demanda de una vida familiar intensa. La persona necesita para su construcción personal plena de maduración, un ámbito donde desarrollar su capacidad de darse y recibir amor y, como creyente, un espacio ín¬timo donde crecer en la fe. La familia entendida así, participa del propio ser de la Iglesia, ella misma es "iglesia doméstica", en el seno y con la misión de la Iglesia. Ella es, tanto destinatario como protagonista de la acción pastoral de la Iglesia.

La parroquia es el lugar privilegiado, articulado de diversas maneras, de la proclamación de la Palabra de Dios. Por todo ello, la familia cristiana nace, crece y se desarrolla en el seno de una comunidad cristiana, especialmente en la comu¬nidad parroquial La parroquia tiene como una misión fundamental la animación y el acompañamiento de las familias y éstas tienen un protagonismo fundamental en la vida parroquial. Las dimensiones de la misma Iglesia son las que tiene que vivir la familia cristiana: Anunciar la Palabra, celebrar la fe, servir al anuncio del Evangelio y de la Caridad.

La comunidad parroquial tiene que ser por su propio ser una familia, la familia de Dios, pues "el Espíritu es también la fuerza que transforma el corazón de la comunidad eclesial para que sea en el mundo testigo del amor del Padre, que quiere hacer de la humanidad, en su Hijo, una sola familia" (Benedicto XVI, DE, 19). Tarea que emprende la comunidad eclesial como sacramento de esa familia universal. También la familia por su propia dinámica, sacramental del matrimonio y doméstica con el resto de miembros de la misma, desarrolla toda su realidad en el seno de la comunidad parroquial. Así nos lo indicaba Juan Pablo II: "Cada Iglesia local y, en concreto, cada comunidad parroquial debe tomar una conciencia más viva de la gracia y de la responsabilidad que recibe del Señor, en orden a la promoción de la pastoral familiar... Pero sobre todo hay que reconocer el puesto singular que... corresponde a los esposos y a las familias cristianas, en virtud de la gracia recibida en el sacramento. Su misión debe ponerse al servicio de la edificación de la Iglesia" (FC, 70s).

ENCUENTRO DIOCESANO DE FAMILIAS


Nuestro Obispo nos convoca un año más al Encuentro de Familias de nuestra Diócesis. Lo hacemos como modo de expresión de nuestra fe, ámbito de compartir la comunión diocesana, dinámica de asumir un compromiso. En esta convocatoria, la Iglesia quiere centrarlo en esa realidad tan importante que es el "Vivir en parroquia, vivir en familia".
Vida parroquial y vida familiar están intimamente vinculadas, el crecimiento en esta misión es un reto siempre renovado de transmisión de la fe (objetivo prioritario diocesano), de potenciación del testimonio cristiano y de un nuevo impulso en la actividad evangelizadora de nuestra Iglesia diocesana. De este modo, recogemos el llamamiento que últimamente nos hacía Benedicto XVI al "llamar la atención de modo especial sobre la relación que hay entre iniciación cristiana y familia. En la acción pastoral se tiene que asociar siempre la familia cristiana al itinerario de iniciación" (SC, 19).
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DOSSIER publicado por Agenzia Fides del Instrumentum mensis Maii pro lectura Magisterii Summi Pontifici Benedicti XVI pro evangelizatione in terris missionum

El mes de mayo tuvo como momento central el viaje apostólico del Santo Padre Benedicto XVI a Brasil, para inaugurar, en el Santuario mariano de Aparecida, la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe. El Papa Benedicto XVI - como hicieron Pablo VI y Juan Pablo II en las asambleas anteriores - presentó una intervención importante a los Obispos, analizando los “serios desafíos” que hoy deben afrontar la Iglesia y la fe. El centro de la misión de la Iglesia - es el sentido de las palabras del Pontífice - es y continúa siendo el anuncio de Cristo. En efecto, Él, Su Palabra, no es ajena a ninguna cultura ni a ninguna persona. La tarea fundamental de la Iglesia - dijo el Papa - es la de “custodiar y alimentar la fe del Pueblo de Dios”. El Santo Padre corrigió además aquella aproximación que quiere anteponer a la evangelización la satisfacción de las presuntas necesidades básicas: “Esta prioridad, ¿no podría ser acaso una fuga hacia el intimismo, hacia el individualismo religioso, un abandono de la realidad urgente de los grandes problemas económicos, sociales y políticos de América Latina y del mundo, y una fuga de la realidad hacia un mundo espiritual?”. La respuesta es “no”, porque - son palabras del Papa - es “quien excluye a Dios de su horizonte” quien “falsifica el concepto de realidad” y, en consecuencia, termina “en caminos equivocados y con recetas destructivas”. Y añadió: “Sólo quien reconoce a Dios, conoce la realidad y puede responder a ella de modo adecuado y realmente humano”.
Tanto durante su viaje a Brasil cuanto, más generalmente, durante todo el mes, el Santo Padre Benedicto XVI no dejó de recordar como el mes de mayo es el mes mariano por excelencia. “Como tal, se ha convertido a lo largo de los siglos en una de las devociones más arraigadas en el pueblo, y lo valoran cada vez más los pastores como ocasión propicia para la predicación, la catequesis y la oración comunitaria. Después del concilio Vaticano II, que subrayó el papel de María santísima en la Iglesia y en la historia de la salvación, el culto mariano ha experimentado una profunda renovación. Y al coincidir, al menos en parte, con el tiempo pascual, el mes de mayo es muy propicio para ilustrar la figura de María como Madre que acompaña a la comunidad de los discípulos reunidos en oración unánime, a la espera del Espíritu Santo (cf. Hch 1, 12-14). Por tanto, este mes puede ser una ocasión para volver a la fe de la Iglesia de los orígenes y, en unión con María, comprender que también hoy nuestra misión consiste en anunciar y testimoniar con valentía y con alegría a Cristo crucificado y resucitado, esperanza de la humanidad”.

Links:
Instrumentum mensis Maii doc file 300kb) >>
http://www.fides.org/spa/dossier/2007/dossier_bxvi_maggio07.doc
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El Arzobispo de Medellín, Mons. Alberto Giraldo Jaramillo afirmó que cuando se ven las situaciones negativas por la que pasa Colombia, las faltas de amor, odios y agresiones, "sentimos la urgencia de invocar al Señor para que Él nos enseñe caminos de misericordia y perdón".


SAGRADO CORAZÓN,
MISERICORDIA Y PERDÓN


Monseñor ALBERTO GIRALDO JARAMILLO
+Arzobispo de Medellín



Este es el mes del Sagrado Corazón. El pasado 15 de junio celebramos la Solemnidad del Sacratísimo Corazón de Jesús. En la Arquidiócesis haremos nuestra gran celebración el último domingo del mes, con la marcha de fe, la Santa Misa en el parque de Bolívar y la Consagración de la Ciudad y el Departamento al Sagrado Corazón.

1.- Signo de la misericordia y el perdón.- En todas nuestras culturas el corazón es el signo de los mejores sentimientos que tenemos como personas. El corazón es el signo del más auténtico amor. Hay una serie de imágenes que recogen la expresión del amor de Dios a cada uno de nosotros. Muy conocida es la figura del pastor que cuida sus ovejas. Muy diciente es el comienzo del capítulo 15 de San Lucas: Jesús se acerca a los más pecadores, cuando se le pide una razón que explica su actitud, responde con unas parábolas que reflejan toda la misericordia del Padre que lo ha enviado; la primera de ellas es la del pastor que va buscando la oveja perdida. Con su corazón, el Señor Jesús está reflejando toda la misericordia, el amor, el perdón, que el Padre celestial derrama sobre la humanidad.

2.- La consagración al Corazón de Jesús.- Cuando cantamos “reine Jesús por siempre, reine su corazón, en nuestra Patria, en nuestro suelo”, estamos expresando el anhelo sincero que tenemos de que la acción salvadora de Cristo Jesús, se haga sentir de manera muy viva en nuestra Patria, haciéndonos recibir todo el alcance de su misericordia, la fuerza de su perdón, la eficacia de su obra reconciliadora. La consagración es una actitud, fruto de nuestra fe en el Señor Jesús, mediante la cual dedicamos toda nuestra vida a “gozar” del amor de Dios y a comunicarlo a cuantos somos de alguna manera, capaces de entregarlo.

3.- La situación colombiana.- Considerando todas las situaciones negativas que nos rodean en nuestra Patria, cuando descubrimos cuánta falta de amor, cuántos odios y agresiones se ven por todas partes en Colombia, sentimos la urgencia de invocar al Señor para que Él nos enseñe caminos de misericordia y perdón. El Papa Juan Pablo II nos invitó a construir, con Cristo Jesús, la “civilización del amor”. Se trata de un estilo de sociedad que tenga como base los principios del Evangelio. Es necesario que esta fiesta del Sagrado Corazón nos muestre caminos de reconciliación, de renovación, de paz.

Empecemos por pedir al Sagrado Corazón el que nos ayude a iniciar la renovación por nuestras propias familias, nuestros sitios de encuentro con los demás. Reavivemos nuestra fe y esperanza en el Corazón de Jesús. “Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío”.


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miércoles, 20 de junio de 2007
ZENIT publica las palabras que dirigió Benedicto XVI el domingo, 17 de Junio de 2007, al rezar la oración mariana del Ángelus al final de la celebración eucarística que presidió en la Plaza inferior de San Francisco, en Asís.


Queridos hermanos y hermanas:

Hace ocho siglos, a la ciudad de Asís le hubiera sido difícil poder imaginar el papel que la Providencia le asignaba, un papel que hace de ella una ciudad sumamente conocida en el mundo, un auténtico «lugar del alma». Quien le dio este carácter fue un acontecimiento que tuvo lugar aquí y que le imprimió un signo indeleble. Me refiero a la conversión del joven Francisco, que después de 25 años de vida mediocre y soñadora, caracterizada por la búsqueda de alegrías y éxitos mundanos, se abrió a la gracia, se recogió interiormente y poco a poco reconoció en Cristo el ideal de su vida. Mi peregrinación de hoy a Asís quiere recordar aquel acontecimiento para vivir su significado su amplitud.

Me he detenido con particular emoción en la pequeña iglesia de San Damián, en la que Francisco escuchó del Crucifijo la frase programática: «Vete, Francisco, repara mi casa» (Relato de Celano (2 Cel I, 6, 10). Era una misión que comenzaba con la plena conversión de su corazón para convertirse después en levadura evangélica esparcida a manos llenas en la Iglesia y en la sociedad.

En Rivotorto he visto el lugar, en el que, según la tradición, eran relegados aquellos leprosos a quienes el santo se acercó con misericordia, comenzando así su vida de penitente, y he visitado el santuario que recuerda la pobre morada de Francisco y de sus primeros hermanos.

He estado en la Basílica de Santa Clara, la «plantita» de Francisco, y en la tarde de hoy, después de la visita a la catedral del Asís, me detendré en la Porciúncula, donde Francisco guió, a la sombra de María, los pasos de su fraternidad en expansión, y donde exhaló su último respiro. Allí encontraré a los jóvenes para que el joven Francisco, convertido a Cristo, les hable a su corazón.

En este momento, desde la Basílica de San Francisco, donde reposan sus restos mortales, deseo sobre todo hacer mía su alabanza: «Altísimo, omnipotente, buen Señor, tuyas son las alabanzas, la gloria y el honor y toda bendición» («Cántico del Hermano Sol» 1). Francisco de Asís es un gran educador de nuestra fe y de nuestra alabanza. Al enamorarse de Jesucristo, encontró el rostro de Dios-Amor, se convirtió en su cantor apasionado, como auténtico «juglar de Dios». A la luz de las Bienaventuranzas evangélicas se comprende la mansedumbre con la que supo vivir las relaciones con los demás, presentándose a todos con humildad y haciéndose testigo y agente de paz.

Desde esta ciudad de la paz quiero enviar un saludo a los exponentes de las demás confesiones cristianas y de las demás religiones que en 1986 acogieron la invitación de mi venerado predecesor a vivir, aquí, en la patria de san Francisco, una Jornada Mundial de Oración por la Paz. Considero que es mi deber lanzar desde aquí un apremiante y sentido llamamiento para que cesen todos los conflictos armados que ensangrientan la tierra. ¡Que se callen las armas y que por doquier el odio ceda al amor, la ofensa al perdón y la discordia a la unión!

Sentimos espiritualmente aquí presentes a todos los que lloran, sufren y mueren a causa de la guerra y de sus trágicas consecuencias, en cualquier parte del mundo. Nuestro pensamiento se dirige en particular a Tierra Santa, tan querida por san Francisco, a Irak, al Líbano, a todo Oriente Medio.

Las poblaciones de esos países experimentan, desde hace ya demasiado tiempo, los horrores de los combates, del terrorismo, de la violencia ciega, la ilusión de que la fuerza pueda resolver los conflictos, la negativa a escuchar las razones del otro y hacerles justicia. Sólo un diálogo responsable y sincero, sostenido por el generoso apoyo de la comunidad internacional, podrá acabar con tanto dolor y volver a dar vida y dignidad a personas, instituciones y pueblos.

Que san Francisco, hombre de paz, nos alcance del Señor la gracia de la multiplicación del numero de quienes aceptan convertirse en «instrumentos de su paz» a través de miles de pequeños actos de la vida cotidiana. Que quienes tienen cargos de responsabilidad estén animados por un amor apasionado por la paz y por una voluntad indómita por alcanzarla, escogiendo los medios adecuados por alcanzarla.

Que la Virgen Santa, a quien el «pobrecillo» amó con corazón tierno y a la que cantó con tono inspirado, nos ayude a descubrir el secreto de la paz en el milagro de amor que tuvo lugar en su seno con la encarnación del Hijo de Dios.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit
Publicado por Desconocido @ 23:27  | Habla el Papa
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ZENIT publica la intervención de Benedicto XVI en la audiencia general del miércoles, 20 de Junio de 2007, dedicada a presentar la figura de san Atanasio de Alejandría, padre de la Iglesia, nacido hacia el año 300 y fallecido en el 373.


Queridos hermanos y hermanas:

Continuando nuestro repaso de los grandes maestros de la Iglesia antigua, queremos dirigir hoy nuestra atención a san Atanasio de Alejandría. Este auténtico protagonista de la tradición cristiana, ya pocos años antes de su muerte, era aclamado como «la columna de la Iglesia» por el gran teólogo y obispo de Constantinopla, Gregorio Nazianceno («Discursos» 21, 26), y siempre ha sido considerado como un modelo de ortodoxia, tanto en Oriente como en Occidente.

No es casualidad, por tanto, que Gian Lorenzo Bernini colocara su estatua entre las de los cuatro santos doctores de la Iglesia oriental y occidental --Ambrosio, Juan Crisóstomo, y Agustín--, que en el maravilloso ábside de la Basílica vaticana rodean la Cátedra de san Pedro.

Atanasio ha sido, sin duda, uno de los Padres de la Iglesia antigua más importantes y venerados. Pero sobre todo, este gran santo es el apasionado teólogo de la encarnación del «Logos», el Verbo de Dios que, como dice el prólogo del cuarto Evangelio, «se hizo carne, y puso su morada entre nosotros» (Juan 1, 14).

Precisamente por este motivo Atanasio fue también el más importante y tenaz adversario de la herejía arriana, que entonces era una amenaza para la fe en Cristo, reducido a una criatura «intermedia» entre Dios y el hombre, según una tendencia que se repite en la historia y que también hoy constatamos de diferentes maneras.

Nacido probablemente en Alejandría, en Egipto, hacia el año 300, Atanasio recibió una buena educación antes de convertirse en diácono y secretario del obispo de la metrópolis egipcia, Alejandro.

Cercano colaborador de su obispo, el joven eclesiástico participó con él en el Concilio de Nicea, el primero de carácter ecuménico, convocado por el emperador Constantino en mayo del año 325 para asegurar la unidad de la Iglesia. Los Padres de Nicea pudieron de este modo afrontar varias cuestiones, principalmente el problema originado unos años antes por la predicación del presbítero de Alejandría, Arrio.

Éste, con su teoría, amenazaba la auténtica fe en Cristo, declarando que el «Logos» no era verdadero Dios, sino un Dios creado, un ser «intermedio» entre Dios y el hombre y de este modo el verdadero Dios siempre permanecía inaccesible para nosotros. Los obispos, reunidos en Nicea, respondieron redactando el «Símbolo de la fe», que completado más tarde por el primer Concilio de Constantinopla, ha quedado en la tradición de las diferentes confesiones cristianas y en la liturgia como el «Credo niceno-constantinopolitano».

En este texto fundamental, que expresa la fe de la Iglesia sin división, y que todavía recitamos hoy, todo domingo, en la celebración eucarística, aparece el término griego «homooúsios», en latín «consubstantialis»: indica que el Hijo, el «Logos», es «de la misma naturaleza» del Padre, es Dios de Dios, es su naturaleza, y de este modo se subraya la plena divinidad del Hijo, que era negada por los arrianos.

Al morir el obispo Alejandro, Atanasio se convirtió en el año 328 en su sucesor como obispo de Alejandría, e inmediatamente rechazó con decisión todo compromiso con las teorías arrianas condenadas por el Concilio de Nicea. Su intransigencia, tenaz y a veces muy dura, aunque necesaria, contra quienes se habían opuesto a su elección episcopal y sobre todo contra los adversarios del Símbolo de Nicea, le provocó la implacable hostilidad de los arrianos y de los filo-arrianos.

A pesar del resultado inequívoco del Concilio, que había afirmado con claridad que el Hijo es de la misma naturaleza del Padre, poco después estas ideas equivocadas volvieron a prevalecer --incluso Arrio fue rehabilitado-- y fueron apoyadas por motivos políticos por el mismo emperador Constantino y después por su hijo Constancio II. Éste, que no se preocupaba tanto de la verdad teológica sino más bien de la unidad del Imperio y de sus problemas políticos, quería politizar la fe, haciéndola más accesible, según su punto de vista, a todos los súbditos del Imperio.

La crisis arriana, que parecía haberse solucionado en Nicea, continuó durante décadas con vicisitudes difíciles y divisiones dolorosas en la Iglesia. Y en cinco ocasiones, durante 30 años, entre 336 y 366, Atanasio se vio obligado a abandonar su ciudad, pasando 17 años en exilio y sufriendo por la fe.

Pero durante sus ausencias forzadas de Alejandría, el obispo tuvo la posibilidad de sostener y difundir en Occidente, primero en Tréveris y después en Roma, la fe de Nicea así como los ideales del monaquismo, abrazados en Egipto por el gran eremita, Antonio, con una opción de vida por la que Atanasio siempre se sintió cercano.

San Antonio, con su fuerza espiritual, era la persona más importante que apoyaba la fe de Atanasio. Al volver a tomar posesión definitivamente de su sede, el obispo de Alejandría pudo dedicarse a la pacificación religiosa y a la reorganización de las comunidades cristianas Murió el 2 de mayo del año 373, día en el que celebramos su memoria litúrgica.

La obra doctrinal más famosa del santo obispo de Alejandría es el tratado sobre «La encarnación del Verbo», el «Logos» divino que se hizo carne, como nosotros, por nuestra salvación. En esta obra, Atanasio, afirma con una frase que se ha hecho justamente célebre, que el Verbo de Dios «se hizo hombre para que nosotros nos volviéramos Dios; se hizo visible corporalmente para que tuviéramos una idea del Padre invisible y soportó la violencia de los hombres para que heredásemos la incorruptibilidad» (54, 3). Con su resurrección, el Señor hizo desaparecer la muerte como si fuera «paja entre el fuego» (8, 4). La idea fundamental de toda la lucha teológica de san Atanasio era precisamente la de que Dios es accesible. No es un Dios secundario, es el verdadero Dios, y a través de nuestra comunión con Cristo, podemos unirnos realmente a Dios. Él se ha hecho realmente «Dios con nosotros».

Entre las demás obras de este gran Padre de la Iglesia, que en buena parte están ligadas a las vicisitudes de la crisis arriana, recordamos también las cuatro cartas que dirigió al amigo Serapión, obispo de Thmuis, sobre la divinidad del Espíritu Santo, en las que es afirmada con claridad, y unas treinta cartas «festivas», dirigidas al inicio de cada año a las Iglesias y a los monasterios de Egipto para indicar la fecha de la fiesta de Pascua, pero sobre todo para intensificar los vínculos entre los fieles, reforzando la fe y preparándoles para esta gran solemnidad.

Por último, Atanasio es también autor de textos meditativos sobre los Salmos, muy difundidos, y sobre todo de una obra que constituye el «best seller» de la antigua literatura cristiana, la «Vida de Antonio», es decir, la biografía de Antonio abad, escrita poco después de la muerte de este santo, precisamente mientras el obispo de Alejandría, en el exilio, vivía con los monjes del desierto egipcio. Atanasio fue amigo del grande eremita hasta el punto de recibir una de las dos pieles de oveja dejadas por Antonio como herencia suya, junto al manto que el mismo obispo de Alejandría le había regalado.

Tras hacerse pronto sumamente popular y traducida inmediatamente dos veces en latín y en varias lenguas orientales, la biografía ejemplar de esta figura muy querida por la tradición cristiana contribuyó decisivamente a la difusión del monaquismo, en Oriente y en Occidente. La lectura de este texto, en Tréveris, forma parte central de una emocionante narración de la conversión de dos funcionarios imperiales que Agustín presenta en las «Confesiones» (VIII, 6, 15) como premisa para su misma conversión.

De hecho, el mismo Atanasio demuestra que tenía clara conciencia de la influencia que podría ejercer sobre el pueblo cristiano la figura ejemplar de Antonio. Escribe en la conclusión de esta obra: «El hecho de que llegó a ser famoso en todas partes, de que encontró admiración universal y de que su pérdida fue sentida aún por gente que nunca lo vio, subraya su virtud y el amor que Dios le tenía. Antonio ganó renombre no por sus escritos ni por sabiduría de palabras ni por ninguna otra cosa, sino sólo por su servicio a Dios. Y nadie puede negar que esto es don de Dios. ¿Cómo explicar, en efecto, que este hombre, que vivió escondido en la montaña, fuera conocido en España y Galia, en Roma y África, sino por Dios, que en todas partes hace conocidos a los suyos, que, más aún, había dicho esto en los comienzos? Pues aunque hagan sus obras en secreto y deseen permanecer en la oscuridad, el Señor los muestra públicamente como lámparas a todo los hombres, y así, los que oyen hablar de ellos, pueden darse cuenta de que los mandamientos llevan a la perfección, y entonces cobran valor por la senda que conduce a la virtud» («Vida de Antonio» 93, 5-6).

¡Sí, hermanos y hermanas! Tenemos muchos motivos para dar gracias a san Atanasio. Su vida, como la de Antonio y la de otros innumerables santos, nos muestra que «quien va hacia Dios, no se aleja de los hombres, sino que se hace realmente cercano a ellos» («Deus caritas est», 42).


[Traducción del original italiano realizada por Zenit. Al final de la audiencia, el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español, dijo:]

Queridos hermanos y hermanas:
San Atanasio, Obispo de Alejandría, es sin duda uno de los Padres de la Iglesia antigua más importantes y venerados. Teólogo apasionado de la Encarnación del Verbo de Dios, fue también el más importante adversario contra la herejía arriana, que entonces amenazaba la fe en Cristo al minimizar su divinidad. Siendo diácono participó con su Obispo en el Concilio de Nicea, el cual subrayó la plena divinidad de Cristo negada por los arrianos. Después de ser elegido Obispo de Alejandría, padeció la hostilidad de los arrianos; fue obligado a abandonar la diócesis en cinco ocasiones y sufrió el exilio durante diecisiete años. De esta manera, pudo difundir en Occidente la fe proclamada en el Concilio de Nicea. Entre los diversos escritos de san Atanasio, como cartas y textos de meditación sobre los salmos, destaca su tratado sobre la Encarnación, en el que afirma que el Verbo de Dios se hizo hombre para que nosotros llegásemos a ser Dios. Su biografía sobre san Antonio Abad, del que fue gran amigo, contribuyó de modo decisivo a la difusión del monaquismo tanto en Occidente como en Oriente.

Saludo cordialmente a los visitantes de lengua española, venidos de Latinoamérica y de España. En particular, saludo a los distintos grupos parroquiales y escolares de España; así como a los peregrinos de Honduras, México y otros Países Latinoamericanos. Que vuestra visita a Roma consolide vuestra fe en Cristo, iluminados por el testimonio de vida y del martirio de los apóstoles Pedro y Pablo, y sintiéndoos cada vez más en comunión con toda la Iglesia. ¡Que Dios os bendiga!


[© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
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Artículo semanal del Padre Fernando Lorente, o.h., publicado en EL DÍA, en la sección CRITERIOS bajo el epígrafe general de "Luz en el camino".

Luz en el Camino Fernando Lorente, o.h. *


Autoridad


Durante los primeros meses de este año 2007, se han celebrado elecciones políticas -en Francia y en España- y capítulos religiosos en distintas instituciones religiosas, como la Orden Hospitalaria en los distritos provinciales en España.

Tanto en un campo como en el otro, lo primero que se cuestiona es la autoridad. En ambos acontecimientos se percibe la vitalidad o la insensibilidad de esta virtud tan decisivamente fundamental en el gobierno civil y religioso. Dos puntos de reflexión:

* La autoridad política no es para conseguir intereses particulares o de grupos, tampoco para dominar a los otros y menos para manipular al pueblo, sino para servir al bien común de todos ciudadanos. La autoridad política, y más aquélla que se proclama y se define democrática, ha de ejercerse con seriedad, responsabilidad, lucidez, rigor social y con imaginación creadora. Y sólo por este camino, los políticos, desde el poder y desde la oposición, podrán descubrir que las consecuencias de sus decisiones están marcando la vida de las personas y de los países que rigen; y, por eso, dichas decisiones deben ser tomadas con la máxima responsabilidad ética. La autoridad del poder político que condiciona la vida de tantas personas y grupos humanos no puede tratarse banalmente.

La autoridad política, por tanto, hay que acogerla y vivirla con alta dignidad por parte de quienes la ejercen a la hora de aplicar la ley que la garantiza. A este propósito qué sabias son las palabras de nuestro Balmes: "Ninguna sociedad, grande o pequeña, puede conservarse ordenada sin una autoridad que la rija: donde haya una reunión es preciso que haya una ley de unidad; de lo contrario, es inevitable el desorden. Las fuerzas individuales entregadas a sí solas sin esta ley y la autoridad que la garantice permisivamente producen dispersión, acarrean choques y anarquías cada día más graves". El riesgo mayor que va teniendo la democracia -los hechos no pueden ser más manifiestos en España- está en esas formas políticas que destruyen o estorban la libertad civil, sea en materia política o religiosa, y aquellas otras que orientan la acción del gobierno en la forma oligárquica, esto es, hacia el bien de un grupo o grupos particulares, y más todavía cuando se queda en provecho de los propios gobernantes

* La autoridad -a la luz de la sana razón y, para los creyentes, a la luz de la revelación divina- tiene un origen y una finalidad que convierten su ejercicio en un servicio a la comunidad por parte de los que mandan Esta concepción de la autoridad como servicio, que de consuno demanda la razón natural y la divina revelación, excluye necesariamente y por igual el autoritarismo y el inhibicionismo permisivista o anárquico. Por eso la intervención de los cristianos en la vida pública -atendiendo a lo que esto significa para dignidad de la autoridad- es uno de los factores más delicados y decisivos para la consagración del mundo, porque la cristianización de la vida pública es uno de los cauces más grandes que preparan la aceptación del Evangelio. Los seglares cristianos, en todo campo de la vida pública, son los principales administradores de la sabiduría cristiana y tienen que hacer valer el peso de su autoridad moral en la opinión pública, a fin de que el poder político sea ejercido con justicia y para que las leyes respondan a los principios de la moral y al bien común. El notable escándalo que pueda darse -y hasta gravísimo- por la discordancia entre la fe cristiana que se profesa y la conducta que se sigue sólo puede producirse porque los cristianos se apartan de esa perspectiva divina en la que deben situarse.

La mayor garantía y la más convincente de la autoridad siempre ha sido, es y será el testimonio de fidelidad de quien la ejerce. Nuestro gran pensador, José Ortega y Gasset, decía: "La autoridad debe ser un anexo de la ejemplaridad". Y otro autor también nos confirma: "La mejor voz de la autoridad es el ejemplo en vivir y comprometerse el que directamente manda". Y con cierto gracejo, Alfonso X recordaba las condiciones que decían los antiguos que debían tener los que ejercieran la autoridad: "Sabiduría -la que se apoya en el sentido común-, esfuerzo constante, buen seso y, a toda prueba, plena lealtad".

Toda institución se inspira, al menos implícitamente, en una visión del hombre y de su destino, de la que saca su referencia de juicio, su jerarquía de valores, su línea de conducta. La mayoría de las sociedades han configurado sus instituciones conforme a una cierta preeminencia del hombre sobre las cosas. Sólo la religión divinamente revelada ha reconocido claramente en Dios Creador y Redentor el origen y el destino del hombre. La Iglesia invita a las autoridades civiles a juzgar y decidir a la luz de la Verdad de Dios y sobre el hombre. Las sociedades y naciones que ignoran esta inspiración o la rechazan en nombre de su independencia o laicismo sectario se ven obligados a buscar en sí mismas o a tomar un criterio objetivo del bien y del mal, que les obliga a ejercer sobre el hombre y su destino un poder totalitarista, declarado o velado, como lo muestra la historia, y que tan palpablemente se siente ya en España y en otras naciones europeas.

* La autoridad estrictamente religiosa viene así expresada para sus miembros, que transcribimos de unas Constituciones: "La Iglesia ha recibido del Señor Jesús, su divino fundador, el poder que Él le había concedido su Padre". Esta autoridad en nuestra Institución es un verdadero servicio de amor que los superiores ejercitan para el bien común, a imitación de Jesucristo en la búsqueda de la voluntad de Dios sobre la Institución, las comunidades y cada uno de los religiosos. Los superiores, por tanto, ejerzan la autoridad con espíritu fraterno, pidiendo pareceres, estimulando iniciativas y teniendo presente el derecho universal de la Iglesia y el derecho propio de nuestra Institución y apoyen a todos los que trabajen en nuestra misión y a los que la favorezcan con su ayuda profesional, material y moral.

* Capellán de la Clínica

S. Juan de Dios
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VATICANO - “Familia humana: comunidad de paz” es el tema de la 41a Jornada Mundial de la Paz, 1 enero 2008

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - El Mensaje de Su Santidad Benedicto XVI para la celebración de la 41° Jornada Mundial de la Paz, que se celebrará el 1° de enero de 2008, tendrá como tema: “Familia humana, comunidad de paz”. Afianzándose en la convicción de que la percepción de un destino común y la experiencia de la comunión son factores esenciales para la realización del bien común y para la paz de la humanidad, el tema elegido por el Papa evoca lo que afirma el Concilio Vaticano II « Todos los pueblos forman una comunidad, tienen un mismo origen, puesto que Dios hizo habitar a todo el género humano sobre la faz de la tierra» (Nostra aetate, 1,2). Por consiguiente, prosigue el Concilio, «todo grupo social debe tener en cuenta las necesidades y las legítimas aspiraciones de los demás grupos; más aún, debe tener muy en cuenta el bien común de toda la familia humana» (Gaudium et spes,26). Si la dignidad de la persona humana, creada a imagen y semejanza de Dios, está revelada al hombre ya en el Antiguo Testamento, la unidad del género humano se cuenta entre las verdades más originales del Cristianismo”. El tema: “Familia humana: comunidad de paz”, desarrolla de forma coherente la reflexión que Benedicto XVI presentó en sus mensajes precedentes para la Jornada Mundial de la Paz de 2006 (“En la verdad, la paz”) y la de 2007 (“La persona humana, corazón de la paz). Reconocer la unidad de la familia humana es, más que nunca, providencial en el actual contexto histórico, marcado por las crisis de las organizaciones internacionales y por la presencia de graves preocupaciones de la comunidad internacional. ¡Cada hombre, cada pueblo está llamado a vivir y a sentirse parte de la Familia humana concebida por Dios como comunidad de paz!. (S.L.) (Agencia Fides 19/6/2007 Líneas: 22 Palabras: 320)
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20 de Junio

• La festividad más emotiva de cuantas se viven en el municipio de El Paso, con una doble vertiente religiosa y cultural, conjugó la devoción del pueblo por el Cristo de la expresión serena, con el esfuerzo de los vecinos de los 10 barrios de la localidad y el arte que muestran sus creaciones. Tapices, alfombras y arcos engalanaban ayer varias calles pasenses con motivo de las fiestas del Sagrado Corazón de Jesús. Conocido popularmente como "El Sagrado", llegó al municipio pasense en 1916. Con el tiempo, posiblemente se ha convertido en la fiesta más popular de las que se celebran en esta localidad, teniendo en cuenta el carácter trienal de la festividad de la Virgen de El Pino.


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20 de Junio

• Varios colectivos sociales e instituciones culturales de La Laguna han suscrito un manifiesto en el que exigen que no haya más aplazamientos para restaurar la Catedral, y piden al Obispado y al Ministerio de Cultura que los mantengan informados del acuerdo definitivo y de su ejecución. El manifiesto está respaldado por el Ateneo de La Laguna, la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife, la Asociación de Amigos de la Catedral de La Laguna, la Asociación de Vecinos del Casco Histórico de La Laguna, el Colegio Oficial de Doctores y Licenciados, Filosofía y Letras y en Ciencias, de La Laguna y la Asociación de Antiguos Alumnos y Amigos de la Universidad de La Laguna.


Publicado por Desconocido @ 22:30  | Comunicados Diocesanos
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20 de Junio

• Un año más, Manos Unidas ha fallado los premios de Prensa, Televisión y Carteles, convocados con la finalidad de reconocer la labor de aquellos profesionales de los medios de comunicación que hayan destacado en la tarea de dar a conocer a la sociedad española la realidad del llamado Tercer Mundo y los desequilibrios Norte-Sur. En el apartado de prensa impresa, el premio patrocinado por la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA), recayó en el trabajo “Cuando los menos afortunados sepan más” de Marta Rincón Román publicado en el Diario de Avisos de Tenerife (http://www.diariodeavisos.com/content/164635/). El Jurado destacó la agilidad de la redacción y el contenido y estructura del reportaje.


Publicado por Desconocido @ 22:28  | Comunicados Diocesanos
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20 de Junio

• El obispo, Bernardo Álvarez, acompañado del presidente en funciones del Cabildo de Tenerife, Ricardo Melchior, y el alcalde de Arona, José Alberto González Reverón, presidió la reapertura de la iglesia de San Antonio de Padua, en Arona, después de haber sido objeto de diversas intervenciones encaminadas a su restauración. Los trabajos consistieron en la remodelación de la cubierta superior, la solución del desplazamiento del arco del altar mediante dos contrafuertes de hormigón, la sustitución de diferentes elementos, el saneamiento horizontal de las piezas húmedas de la iglesia y la colocación de dos tomas de incendio en las fachadas. Los pavimentos se han sustituido y se ha completado la red de saneamiento y fontanería, se ha renovado la instalación eléctrica en su totalidad; se ha procedido a colocar nuevas luminarias, a dotar a la iglesia de un sistema contra incendios y otro de detección de intrusión y robo.


Publicado por Desconocido @ 22:25  | Comunicados Diocesanos
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20 de Junio

• El Consejo Episcopal ha aprobado el Calendario de las reuniones de comienzo del próximo curso. Así entre el tres y el cinco de septiembre se realizará un Consejo Episcopal extraordinario en la Casa Matilde del Puerto de la Cruz para, posteriormente el día doce realizar la reunión de la Vicaría Norte, el sábado 15 la de Santa Cruz, el lunes 17 le tocará el turno a La Gomera, el miércoles 19 a la del Sur, el sábado 29 a la isla de El Hierro y, en cuanto a La Palma, será el miércoles 3 de Octubre. En estas primeras citas del calendario pastoral se tendrá un tiempo para la oración y otro para la presentación del nuevo Plan Diocesano de Pastoral que comienza a implementarse precisamente en el curso que vamos a comenzar en septiembre.


Publicado por Desconocido @ 22:20  | Comunicados Diocesanos
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20 de Junio


• Entre el 26 y 28 de junio de 2007, en La Laguna, tendrán lugar las XXVII Jornadas Nacionales de Patrimonio Cultural de la Iglesia con el lema: “Turismo, Cultura del Ocio y Patrimonio Cultural de la Iglesia. Guías del Arte, Guías de la Fe”. El objetivo de este encuentro, que reunirá a los directores de Patrimonio Cultural en las diócesis, directores de museos eclesiásticos, deanes y presidentes de cabildos catedralicios, así como a responsables de Patrimonio en los monasterios, es «valorar las obras de arte cristiano existentes en las diócesis, presentar su significado religioso, y promover la formación espiritual y cultural de los guías». A este fin, los asistentes analizarán cuestiones como el fenómeno creciente del turismo cultural, la cultura del ocio en los procesos educativos y la dimensión humana y cristiana del turismo. Las jornadas arrancarán el día 26 con el saludo del presidente de la Comisión Episcopal para el Patrimonio Cultural y obispo de Córdoba, Juan José Asenjo.
Publicado por Desconocido @ 22:17  | Comunicados Diocesanos
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RECORDANDO LA HISTORIA
LOS CURSILLOS DE ADELANTADOS, JEFES Y GUÍAS DE PEREGRINOS CREADOS POR MANUEL APARICI EN 1940
ANTECEDENTE DE LOS CURSILLOS DE CRISTIANDAD



1. Francisco Forteza

«[...] Bonnín –escribe Francisco Forteza– pensó y elaboró –desde su experiencia del Cursillo de Jefes de Peregrinos– todo un método que sirviera para fomentar en cristiano las personas y ambientes “alejados”, y para revitalizar en profundidad los más próximos» .
«Para mí –añade– no cabe ninguna duda de que el Cursillo de Cristiandad nació de este trabajo de Bonnín de repensar de arriba abajo el Cursillo de Jefes y Adelantados, para adaptarlos a un fin radicalmente distinto [...]» .

2. Mons. Hervás

«[...] Los Cursillos de Cristiandad, aunque no fueran obra nuestra, nacieron bajo nuestro Pontificado […]. De los “Cursillos de Jefes de Peregrinos” [...] iba surgiendo una nueva modalidad que [...] daría la pauta a los Cursillos de Cristiandad ... » .

3. Informe de los Peritos Archivistas

«El desarrollo histórico del Ideal Peregrinante hacia la «Cristiandad ejemplar» coincide prácticamente con la historia de la Juventud de Acción Católica hasta después de la magna Peregrinación a Santiago de Compostela en 1948; y se relaciona con los “Cursillos de Cristiandad” [...]» .
«[...] Años después surgen los Cursillos de Cristiandad, cuyo antecedente [...] fueron los Cursillos de Adelantados de Peregrinos, creados por Aparici [...]» .

4. D. José María Magaz, Secretario General de la Facultad de San Dámaso y Catedrático de Historia de la Iglesia en la misma

«[...] Aunque los Cursillos [de Cristiandad] habían nacido en Mallorca, se pueden considerar los Cursillos de Adelantados de Peregrinos, creados año antes por Aparici, un antecedente de los Cursillos de Cristiandad [...]» .

5. Testigos

– «En relación con la “idea Peregrinante” que tenía la vista puesta en Santiago, y en la hondura que debía alcanzar no cabe olvidar los “Cursillos de Adelantados de Peregrinos” que el Siervo de Dios inició y promovió y que después fueron adoptados y propagados con el nombre de “Cursillos de Cristiandad”, con algunas modificaciones [...]» .
– «[...] Manuel [Aparici] organizó unos “Cursillos de Adelantados de Peregrinos”, en La Coruña, dirigidos por el que fue más tarde Obispo Auxiliar de Madrid-Alcalá, Don Ricardo Blanco; estos Cursillos fueron el germen de los Cursillos de Cristiandad [...]» .
– «[...] En cuanto a la preparación de la Peregrinación a Santiago [...]. En esa preparación colaboró mucho tiempo antes con los “Cursillos para Adelantados de Peregrinos”, anticipando los “Cursillos de Cristiandad” [...]» .
– «El ULTREYA adoptado por los Cursillos de Cristiandad como nombre de sus asambleas denota también un indudable tono santiaguista.
– »Y así era. Su más remoto origen eran aquellos “Cursillos de Adelantados de Peregrinos” que Manolo Aparici creó en La Coruña [...], queriendo dar en ellos una fuerte base espiritual a las planas mayores de los Jóvenes de Acción Católica» .
– «[...] Él es, sin duda, el creador de la espiritualidad peregrinante que más tarde pasó a los Cursillos de Cristiandad y a través de la cual mucha gente se ha sentido realmente peregrino de la vida» .
– «[...] Me embarcó y participé una vez con él en aquellos Cursillos parecidos o más bien pioneros de los famosos Cursillos de Cristiandad posteriores y pude verle actuar con aquel fuego de alma que arrastraba» .
– «Cursillista de Adelantado de Peregrinos en 1940, en memorable Cursillo dirigido por Manuel Aparici en La Coruña, en régimen de internado en la Academia Colegio Galicia, con participación del Rvdo. D. Ricardo Blanco [más tarde Obispo], D. Maximino Romero de Lema [más tarde Arzobispo], Mauro Rubio [más tarde Obispo], Ángel Vegas, Antonio García-Pablos, Miguel Benzo … Algo inolvidable … » .
– «[...] También aparecen los Cursillos de Cristiandad, de filiación de Acción Católica, adaptando a las nuevas circunstancias los que en tiempo fueron “Cursillos de Adelantados de Peregrinos» .
– «La organización de la Peregrinación a Santiago dio origen a una intensa actividad de propaganda en las Diócesis y a la creación del “Cursillo de Adelantados”, antecedente próximo del Cursillo de Cristiandad, que recoge buena parte del estilo y espiritualidad de la peregrinación» .
– «[...] La Diócesis mallorquina fue la que adaptó el “Cursillo de Adelantados de Peregrinos”, de la etapa preparatoria de la gran Peregrinación a Santiago [...]» .

6. Eduardo Bonnín

Mons. Cordes en la entrevista que le hace a Bonnín le pregunta: «Por tanto, se trató de la valoración de la idea de los cursos ya organizados por la Acción Católica, pero, evidentemente, con aportaciones nuevas, pues el contexto que quería afrontar era también nuevo».
Bonnín acepta la pregunta tal y como le es hecha. No formula reparo alguno. Y empieza así su respuesta: «De una cosa estábamos seguros: estos cursillos duraban demasiado, en detrimento de la cantidad de personas a quienes comunicar el mensaje. Pensamos que tres días de duración era lo ideal [...]» .
En otro momento le dice: «[...] A veces los innovadores –he debido experimentar personalmente esta afirmación– adoptan una actitud parecida a la asumida por [...]» .
El verbo innovar, en una de sus acepciones, significa «mudar o alterar algo, introduciendo novedades».
Publicado por Desconocido @ 21:43  | Espiritualidad
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Día 16 de Junio Sábado
Inmaculado Corazón de María


María nos quiere con corazón de madre



Hoy celebra la Iglesia el amor que nos tiene la Madre de Dios y Madre nuestra representado en su Inmaculado Corazón. Quizá de nada estamos tan seguros como del amor que nos tiene nuestra propia madre. ¡Cuánto más seguros estaremos y cómo será de inmenso su amor, tratándose de María Santísima, la Madre que Jesús nos entregó desde la Cruz.

Decimos en este día que María nos quiere con un corazón inmaculado, sin mancha. Nos ama con un corazón que jamás ha querido algo desordenadamente, porque, en todo momento, dirige sus afectos a través de Dios. Siendo María la llena de Gracia, hay en Ella una sintonía máxima con Dios. Por el singular privilegio de su concepción sin pecado, no padece las consecuencias del apartamiento de Dios y en todo momento goza de una visión clara de la verdad, con la que descubre de modo inmediato el atractivo y el bien de amar a Dios.

María siempre ama. Cada instante de su existencia es para nuestra Madre una clara ocasión de intimidad con su Creador, que va concretando al actualizar la conducta que más agrada a Dios. De un modo o de otro, las suyas son de continuo actitudes maternales, actitudes, por tanto, de servicio, entregada a su Hijo Jesucristo y a todos los demás hombres –sus hijos adoptivos–, destinados por la Encarnación y la Redención a la Vida Eterna.

El Corazón de María no tiene experiencia sino de amar. No hay en Ella relación con el diablo, padre de la mentira, por eso su corazón no está viciado de egoismo. María no es como nosotros, que con frecuencia –engañados– preferimos un interés particular –no lo que Dios espera– antes que amar a nuestro Creador.

La singular claridad de inteligencia de María le permitía reconocer a Dios junto a sí, que aguardaba a cada paso su amor. Nada aparecía como indiferente para la Llena de Gracia. Hasta lo que resultaba más insignificante para sus contemporáneos, era para Ella una valiosa ocasión de entregarse generosamente y agradecida a su Creador.

Así, no veía María con desagrado el esfuerzo de buscar una y otra vez lo más perfecto en el trabajo, lo más generoso en el servicio, la perseverancia cotidiana y continua en la oración –todo es oración para María, que no pierde la presencia actual de Dios–; por el contrario, contempla a su Señor más cercano a cada instante, por eso, cada vez –a cada instante– es más feliz aunque le cueste.

Confiando en este amor que ha puesto totalmente en Dios y por Él en la humanidad, nos acogemos a su maternal cariño. No puede defraudarnos, ya que nos ama con el mismo corazón inmaculado con el que quiere a Dios como nadie más le ha querido ni le puede querer. Su gran amor al Creador, de quien quiso ser esclava y a quien se entregó deseosa de que se cumpliera en Ella su palabra, manifiesta –por la calidad de su entrega– la perfección y generosidad de su corazón lleno de Gracia.

Animada de esas mismas disposiciones acogió la petición de su Hijo al pie de la Cruz de ser Madre nuestra. Por eso, aunque la Sagrada Escritura narre pocos detalles de la entrega maternal de María a los discípulos de su Hijo, estamos seguros de su desvelo por los Apóstoles y de la eficacia de su intercesión en favor de la Iglesia naciente. Su amor por los hombres brota del mismo amor con que sirvió a Dios como corredentora en los días de su vida mortal. Y ahora, como siempre, prodiga su protección sobre la Iglesia Universal. Se hace más patente, en todo caso, para quienes se acogen acogen de modo especial a su protección, y confiados acuden como niños buscando su auxilio, persuadidos de que será por los siglos apoyo infalible de los hombres en el camino hasta la eterna bienaventuranza.

Tampoco faltarán en la historia futura de la humanidad esas intervenciones extraordinarias de la Madre de Dios y Madre nuestra, de las que tenemos ya repetida experiencia. ¡Cuántos santuarios de la Virgen conmemoran por el mundo su maternal protección a lo largo de los siglos! El suyo es un corazón permanentemente a nuestro favor; que nos ama, aunque, demasiado pendientes de nuestras cosas, casi no nos acordemos de Ella. También entonces vigilará María. Querrá salir al paso de las penas y dolores de sus hijos, y fácilmente notaremos su cariño a poco que fomentemos su devoción.

Del mismo modo que se adelantó, aliviando el problema que por un descuido iban a tener los jóvenes esposos de Caná de Galilea –según narra san Juan–, también sale al paso de los hombres de hoy. Hasta el final de los tiempos, además del amor que siente por la humanidad, siendo Llena de Gracia, María tiene asumido el encargo de su Hijo, que quiso que nos hiciéramos niños y que no nos faltara nunca una protección maternal.

Acudir, en fin, a Santa María, es señal infalible de gloriosa predestinación. Con su corazón de Madre, no sólo nos quiere bienaventurados en el Cielo, sino también –como lo fueron los santos– felices en la tierra.


Publicado por Desconocido @ 21:36  | Espiritualidad
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17 de Junio
XI Domingo del Tiempo Ordinario


Jesús vino para amar



Nos ofrece hoy la Iglesia, Madre nuestra, uno de tantos episodios de la vida de Jesús en el que resalta su amor por los hombres –desea para cada uno siempre lo mejor–, aunque pudiera parecer que no es lo indicado.

En este caso, de acuerdo con la mentalidad de la época, al menos de acuerdo con la opinión de las personas tenidas por cultas e influyentes: los fariseos, la conocida pecadora que entró en la casa de Simón, era por eso mismo una persona a evitar. Con mayor motivo a evitar por Jesús, que debía ser ejemplo de conducta antes que maestro con palabras.

Pero todo se explica con la gran lección de Jesús, durante aquella comida en casa del fariseo: que sólo el amor cuenta y que todo en nuestra vida debe ser amor. Que en modo alguno consiste el ideal de vida que Dios nos propone, en unas conductas mandadas porque están mandadas, sino en el amor a Dios con que se actúa. Y, por esto, hasta el gesto que parece más irrelevante, hasta la actitud más críticada pueden ser muy gratos ante Dios.

¿Es Dios, de modo habitual, la razón por la que me muevo, o es más bien mi interés, que me contemplan otros, o que he de responder ante una instancia humana la razón de lo que hago? Tengamos deseos de una sana libertad: que no nos condicione nada ni nadie más que Dios. Que no nos importe, como a la pecadora del Evangelio, ni el gasto, ni la honra, ni los hombres. Que sea Dios ante todo a quien vemos delante y a quien deseamos agradar, sea lo que sea que traigamos entre manos.

Pecadores, como somos, no es en modo alguno insólito que nos olvidemos de Dios, con la mejor intención –mejor sería decir: "sin apenas darnos cuenta"– cuando nos dedicamos a tareas que de suyo buenas: nuestro trabajo, nuestra familia, nuestros amigos, nuestro descanso, etc., que a Dios le agradarían si estuvieran hechas en su presencia, ofrecidas a Él, y no por un motivo meramente humano. ¿Acaso no es la posibilidad de actuar por Dios, con Dios y para Él, como hijos muy queridos del Creador y Señor del mundo, la causa de nuestra humana dignidad?

Pero ese inapreciable talento, que poseemos por el designio divino de que seamos hombres –a su imagen y semejanza– y por la Redención sus hijos adoptivos, es para cada uno un punto de partida. Pues es con nuestro amor libre, correspondiendo al que Dios nos tiene, como alcanzamos la grandeza colmada a la que tiene de suyo aquella dignidad personal: el talento inapreciable de ser hombres.

Jesús se fija en el amor de la mujer pecadora y el amor de Simón el fariseo. Es el amor de cada uno –el amor a Dios– lo que los califica, como es el amor nuestro a Dios en nuestras obras quien habla de la categoría de cada uno. Preguntémonos, pues, y en concreto, qué detalles en nuestra vida manifiestan que pensamos en Dios, en agradarle, mientras nos ocupamos de nuestros quehaceres habituales. Así como nuestro interés, nuestro amor por las personas y las cosas, se nota en formas, en modos de comportarnos, lo mismo nuestro amor a Dios. Nuestro interés por agradarle se notará con claridad, como fue patente el de aquella mujer a los pies de Cristo.

Es frecuente vernos preocupados por ideales como la solidaridad, la generosidad, la cooperación ...; y alentar otros como la laboriosidad o la alegría. Pero ¿cómo no decidimos poner más expresamente a Dios como fin de nuestras obras? ¿No estarían así garantizadas además todas esas actitudes nobles y tan necesarias que en ocasiones echamos de menos? El amor es fecundo; el amor conduce a poner lo mejor de uno mismo en favor de los demás. Ya de suyo engendra alegría en quien ama, aunque pueda ser costoso, incluso muy costoso en ocasiones. Y así como el amor provoca amor en los otros, se aprecia tambien enseguida y gustosamente, la alegría de sentirse amado.

Bienaventurada porque has creído, escuchó María de labios de Isabel. No hay criatura más contenta que María: la que ha amado más, la que no se ha reservado nada.


Publicado por Desconocido @ 21:32  | Espiritualidad
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15 - 17 de junio

Según se había programado un grupo de cincuenta personas de nuestras parroquias de la Guancha y de San José recorrieron las islas de Fuerteventura y Lanzarote.
En Fuerteventura se visitó Betancuria, fundada en 1404 por Gadifer de La Salle y Juan de Bethencourt, Vega de Río Palmas, la península de Jandía, Pájara con la iglesia de Nuestra Señora de Regla de los siglos XVII y XVIII, Tuineje, La Oliva y Corraleros. Impresiona las extensiones llanas y onduladas.
En Lanzarote quedaron impactados cómo los lanzaroteños han sabido conservar las maravillas únicas de su Isla que indican el histórico cuidado puesto por la población en su relación con el entorno: playas, zonas rurales, paisajes casi "lunares", jameos, gastronomía". Su originalidad ha sido reconocida por las Naciones Unidas al declarar la Isla Reserva de Biosfera. Nombres para el recuerdo son: Yaiza con el parque nacional de Timanfaya, Haría con la Cueva de Los Verdes y los Jameos del Agua, Teguise con el Jardín de Cactus y su Costa, Tías con Puerto del Carmen, Arrecife con el Charco de San Ginés e Iglesia del mismo nombre y su hermosa playa.
Publicado por Desconocido @ 16:05  | Noticias Parroquiales
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10 de Junio

Grupos de jóvenes, niños e instituciones desde muy temprano se movilizaron en la confección de alfombras, pasillos y descansos de modo que al pasar el mediodía ya habían concluido su trabajo. El constante fluir de personas por el recorrido alfombrado colaboró al ambiente festivo del día.
A las seis y media de la tarde comenzó la Eucaristía, que en esta ocasión fue presidida por el Iltmo. Sr. Vicario General de la Diócesis Don Domingo Navarro Mederos pronunciando la homilía. La procesión del Santísimo Sacramento constituyó una auténtica manifestación pública de fe en Cristo realmente presente. El cortejo procesional estaba compuesto por el clero, autoridades, cofradía de la Santa Pasión, niños de Primera Comunión y numerosos fieles y Banda de Música “La Esperanza”. En los descansos se entonaron cantos eucarísticos.


Publicado por Desconocido @ 16:03  | Noticias Parroquiales
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Comunicado conjunto de las Conf. Episc. Estados Unidos y Conf. Episc. Mexico sobre la Reforma Migratoria Integral



En el 2003, la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos y la Conferencia del Episcopado Mexicano publicaron una carta pastoral conjunta, «Ya no Somos Extranjeros: Juntos en el Camino de la Esperanza», la cual demanda reformas integrales en las leyes migratorias de los Estados Unidos y México.

Siguiendo lo planteado en esa carta pastoral y en un espíritu de solidaridad, nosotros, los presidentes del Comité de Migración de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos y la Dimensión Pastoral de la Movilidad Humana de la Conferencia del Episcopado Mexicano, ofrecemos nuestros puntos de vista en relación a la situación de la legislación sobre la reforma migratoria integral ante el Congreso de los Estados Unidos.

De parte de nuestras dos Conferencias Episcopales, exhortamos al Senado de los Estados Unidos a que apruebe, lo antes posible, un proyecto de ley para una reforma migratoria integral y justa. Se debe prestar particular
atención en la legislación para mejorar los programas de legalización y trabajadores temporales y preservar la unión familiar.

El asunto de la reforma migratoria impacta la dignidad, los derechos y las vidas de los seres humanos. Los migrantes continúan sufriendo explotación, abuso y hasta la muerte al tratar de encontrar empleos y proveer manutención a sus familias. La justicia demanda un rechazo a un status quo inmoral y que se logre una reforma humana a las leyes migratorias de los Estados Unidos.

Exhortamos también al gobierno mexicano a que adopte reformas económicas que originen empleos que proporcionen salarios que provean manutención para los obreros mexicanos no calificados. Los ciudadanos mexicanos y sus familias no deben enfrentar la opción de vivir en la pobreza o emprender un camino peligroso y costoso a los Estados Unidos para encontrar empleo. Deben tener la opción de proveer lo necesario a sus familias en sus lugares de origen.

Nuestros dos gobiernos deben colaborar para poner fin al sufrimiento que afecta a los migrantes en nuestros dos países. Este sufrimiento debe terminar. Los migrantes son prenda de un sistema binacional «de facto» que beneficia económicamente a ambas naciones a costa de los derechos que Dios ha dado a nuestros hermanos como seres humanos.

La Iglesia Católica en los Estados Unidos y México persiste en su compromiso de defender los derechos de los migrantes en ambos países. Continuaremos luchando por ellos hasta que se haga justicia.

Acordado el 11 de junio de 2007 en San Bernardino, California.

Monseñor Gerald R. Barnes
Obispo de San Bernardino, California
Presidente del Comité de Migración de la Conferencia Episcopal de los
Estados Unidos.

Monseñor Rafael Romo Muñoz
Arzobispo de Tijuana, México
Responsable de la Dimensión Pastoral de la Movilidad Humana de la
Conferencia del Episcopado Mexicano.

Monseñor John C. Wester
Obispo de Salt Lake City, Utah
Miembro del Comité de Migración de la Conferencia Episcopal de los Estados
Unidos

Monseñor John Manz
Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Chicago, Illinois
Consultor del Comité de Migración de la Conferencia Episcopal de los Estados
Unidos.

Monseñor Gustavo Rodríguez Vega
Obispo Auxiliar de Monterrey
Presidente de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social en México
Conf. Episc. Estados Unidos y Conf. Episc. Mexico (2007-06-18
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VATICANO - El Papa Benedicto XVI en Asís - “Asís nos dice que la fidelidad a la propia convicción religiosa, la fidelidad sobre todo a Cristo crucificado y resucitado no se expresa en violencia e intolerancia, sino en el sincero respeto hacia el otro, en el diálogo, en un anuncio que llama a la libertad y a la razón, en el compromiso por la paz y por la reconciliación”

Asís (Agencia Fides) - El domingo 17 de junio el Santo Padre Benedicto XVI visitó la Basílica de Asís, con ocasión del Octavo Centenario de la Conversión de San Francisco de Asís. El Papa llegó al campo de deportes de Rivotorto en helicóptero, donde fue recibido por las autoridades religiosas y civiles y realizó una breve visita al Santuario de Rivotorto, en donde San Francisco vivió con los primeros hermanos alrededor de dos años. Luego se dirigió el Santuario de San Damián, donde San Francisco oyó las palabras del Crucifijo que lo invita a reparar la Casa en ruina. Por último el Papa se trasladó a la Basílica de Santa Clara, en donde se reunió con la comunidad de las Clarisas. A las 10, el Papa presidió la Celebración Eucarística en la Plaza Inferior de San Francisco de Asís.
“Hoy, aquí, todo habla de conversión”, dijo el Papa en la homilía, “hablar de conversión, significa ir al corazón del mensaje cristiano y a la raíz de la existencia humana”. La Palabra de Dios proclamada en la liturgia del domingo presentaba sobre todo la figura del rey David, “llegado al ápice de su fortuna política, pero también caído en el nivel más bajo de su vida moral”, enceguecido por su pasión por Betsabé, que arranca a su esposo para quien ordena su asesinato. “El hombre es la imagen de Dios y es objeto de su amor; es miseria porque puede utilizar mal su libertad que es su gran privilegio, terminando por ponerse en contra de su Creador”. Intensamente golpeado por el veredicto de Dios pronunciado a su respecto por Natán, el rey David se arrepiente sinceramente abriéndose a la misericordia e inicia el camino de la conversión.
También Francisco se ubica en el mismo camino quien, en su testamento, habla de sus primeros veinticinco años como de un tiempo en el cual “estaba en el pecado”. Más allá de las manifestaciones específicas, pecado, era una manera de concebir y organizar una vida centrada en sí mismo, siguiendo vanos sueños de gloria terrena”, subrayó el Santo Padre. “La conversión lo llevó a ejercitar misericordia y a recibir misericordia... Convertirse al amor, es pasar de la amargura a la “dulzura”, de la tristeza a la verdadera alegría. El hombre, es verdaderamente sí mismo, y se realiza plenamente, en la medida en que vive con Dios y de Dios, reconociéndolo y amándolo en los hermanos.
El apóstol Pablo, otro grande convertido, es el autor de la Carta a los Gálatas de la cual la liturgia del día ha propuesto un pasaje: “Pablo había entendido que en Cristo se cumple toda la ley y quien se adhiere a Cristo se une a Él, cumple la ley - explicó Benedicto XVI. Llevar a Cristo, y con Cristo al único Dios, a toda la gente, se convirtió en su misión... Hablando de su ser crucificado con Cristo, San Pablo no sólo se refiere a su nuevo nacimiento en el bautismo, sino a toda su vida dedicada al servicio de Cristo... En la controversia sobre el modo recto de ver y de vivir el Evangelio, al final no son los argumentos de nuestro pensamiento los que deciden; decide la realidad de la vida, la comunión vivida y sufrida con Jesús, no solamente en las ideas o en las palabras, sino en lo profundo de la existencia, implicando también el cuerpo, la carne. Los moratones recibidos en una larga historia de pasión son el testimonio de una presencia de la cruz de Jesús en el cuerpo de San Pablo, son sus estigmas.
A continuación, el pasaje del Evangelio del domingo, tomado del Evangelio de Lucas, “nos explica el dinamismo de una auténtica conversión, mostrándonos como ejemplo el modelo de la mujer pecadora rescatada por el amor”. Jesús trata con mucha ternura a esta mujer, “explotada por tantos, y juzgada por muchos”, sin, por esto, poner entre paréntesis la ley moral. “Para Jesús, el bien es el bien, el mal es el mal. La misericordia no cambia las características del pecado, pero lo quema con un fuego de amor. Este efecto purificante y sanador se realiza si hay en el hombre una correspondencia de amor, que implica el reconocimiento de la ley de Dios, el arrepentimiento sincero, el propósito de una nueva vida. A la mujer pecadora del Evangelio se le perdonó mucho, porque amó mucho. En Jesús, Dios vino a donarnos amor y a pedirnos amor.
La vida de Francisco convertido, prosiguió el Papa, fue un gran acto de amor. “Y esta, su conversión a Cristo, hasta el deseo de ‘transformarse’ en Él, volviéndose su imagen, la que explica su típica vivencia, en virtud de la cual él aparece actual también en relación a los grandes temas de nuestro tiempo, como lo son la búsqueda de la paz, el respeto de la naturaleza, la promoción del diálogo entre los hombres. Francisco es un verdadero maestro en estas cosas. Pero lo es desde Cristo”.
Al final, el Papa Benedicto XVI, recordó el primer encuentro de oración por la paz, querido por Juan Pablo II en Asís en 1986, que reunió a representantes de confesiones cristinas y distintas religiones del mundo. “La elección de celebrar aquel encuentro en Asís, venía justamente del testimonio de Francisco como un hombre de paz, explicó el Papa -. Asimismo, la luz del “Poverello de Asís” sobre aquella iniciativa era una garantía de autenticidad cristiana, porque su vida y su mensaje se apoyan visiblemente en la elección de Cristo, rechazando a priori cualquier tentación de indiferencia religiosa, que no tiene nada que ver con el auténtico diálogo interreligioso. El “espíritu de Asís”, que desde ese acontecimiento continúa difundiéndose por el mundo, se opone al espíritu de violencia, al abuso de la religión como pretexto para la violencia. Asís nos dice que la fidelidad a la propia convicción religiosa, la fidelidad sobre todo a Cristo crucificado y resucitado no se expresa en violencia e intolerancia, sino en el sincero respeto del otro, en el diálogo, en un anuncio que exhorta a la libertad y a la razón, en el compromiso por la paz y por la reconciliación”. (Agencia Fides 18/06/2007; Líneas: 69 Palabras: 1085)

Links:
El texto integral de la homilía del Santo Padre, en italiano
http://www.evangelizatio.org/portale/adgentes/pontefici/pontefice.php?id=815
Publicado por Desconocido @ 0:09  | Noticias internacionales
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Homilía que pronunció Benedicto XVI el 7 de junio de 2007, solemnidad del Corpus Christi, en la plaza de la Basílica de San Juan de Letrán.



Queridos hermanos y hermanas:
Hace poco hemos cantado en la Secuencia: "Dogma datur christianis, quod in carnem transit panis, et vinum in sanguinem", "Es certeza para los cristianos: el pan se convierte en carne, y el vino en sangre". Hoy reafirmamos con gran gozo nuestra fe en la Eucaristía, el Misterio que constituye el corazón de la Iglesia.

En la reciente exhortación postsinodal Sacramentum caritatis recordé que el Misterio eucarístico "es el don que Jesucristo hace de sí mismo, revelándonos el amor infinito de Dios por cada hombre" (n. 1). Por tanto, la fiesta del Corpus Christi es singular y constituye una importante cita de fe y de alabanza para toda comunidad cristiana. Es una fiesta que tuvo su origen en un contexto histórico y cultural determinado: nació con la finalidad precisa de reafirmar abiertamente la fe del pueblo de Dios en Jesucristo vivo y realmente presente en el santísimo sacramento de la Eucaristía. Es una fiesta instituida para adorar, alabar y dar públicamente las gracias al Señor, que "en el Sacramento eucarístico Jesús sigue amándonos "hasta el extremo", hasta el don de su cuerpo y de su sangre" (ib., 1).

La celebración eucarística de esta tarde nos remonta al clima espiritual del Jueves santo, el día en que Cristo, en la víspera de su pasión, instituyó en el Cenáculo la santísima Eucaristía. Así, el Corpus Christi constituye una renovación del misterio del Jueves santo, para obedecer a la invitación de Jesús de "proclamar desde los terrados" lo que él dijo en lo secreto (cf. Mt 10, 27).

El don de la Eucaristía los Apóstoles lo recibieron en la intimidad de la última Cena, pero estaba destinado a todos, al mundo entero. Precisamente por eso hay que proclamarlo y exponerlo abiertamente, para que cada uno pueda encontrarse con "Jesús que pasa", como acontecía en los caminos de Galilea, de Samaria y de Judea; para que cada uno, recibiéndolo, pueda quedar curado y renovado por la fuerza de su amor.

Queridos amigos, esta es la herencia perpetua y viva que Jesús nos ha dejado en el Sacramento de su Cuerpo y su Sangre. Es necesario reconsiderar, revivir constantemente esta herencia, para que, como dijo el venerado Papa Pablo VI, pueda ejercer "su inagotable eficacia en todos los días de nuestra vida mortal" (Audiencia general del miércoles 24 de mayo de 1967).

En la misma exhortación postsinodal, comentando la exclamación del sacerdote después de la consagración: "Este es el misterio de la fe", afirmé: "Proclama el misterio celebrado y manifiesta su admiración ante la conversión sustancial del pan y el vino en el cuerpo y la sangre del Señor Jesús, una realidad que supera toda comprensión humana" (n. 6).

Precisamente porque se trata de una realidad misteriosa que rebasa nuestra comprensión, no nos ha de sorprender que también hoy a muchos les cueste aceptar la presencia real de Cristo en la Eucaristía. No puede ser de otra manera. Así ha sucedido desde el día en que, en la sinagoga de Cafarnaúm, Jesús declaró abiertamente que había venido para darnos en alimento su carne y su sangre (cf. Jn 6, 26-58).

Ese lenguaje pareció "duro" y muchos se volvieron atrás. Ahora, como entonces, la Eucaristía sigue siendo "signo de contradicción" y no puede menos de serlo, porque un Dios que se hace carne y se sacrifica por la vida del mundo pone en crisis la sabiduría de los hombres. Pero con humilde confianza la Iglesia hace suya la fe de Pedro y de los demás Apóstoles, y con ellos proclama, y proclamamos nosotros: "Señor, ¿a quién vamos a ir? Tú tienes palabras de vida eterna" (Jn 6, 68). Renovemos también nosotros esta tarde la profesión de fe en Cristo vivo y presente en la Eucaristía. Sí, "es certeza para los cristianos: el pan se convierte en carne, y el vino en sangre".

La Secuencia, en su punto culminante, nos ha hecho cantar: "Ecce panis angelorum, factus cibus viatorum: vere panis filiorum", "He aquí el pan de los ángeles, pan de los peregrinos, verdadero pan de los hijos". La Eucaristía es el alimento reservado a los que en el bautismo han sido liberados de la esclavitud y han llegado a ser hijos, y por la gracia de Dios nosotros somos hijos; es el alimento que los sostiene en el largo camino del éxodo a través del desierto de la existencia humana.

Como el maná para el pueblo de Israel, así para toda generación cristiana la Eucaristía es el alimento indispensable que la sostiene mientras atraviesa el desierto de este mundo, aridecido por sistemas ideológicos y económicos que no promueven la vida, sino que más bien la mortifican; un mundo donde domina la lógica del poder y del tener, más que la del servicio y del amor; un mundo donde no raramente triunfa la cultura de la violencia y de la muerte. Pero Jesús sale a nuestro encuentro y nos infunde seguridad: él mismo es "el pan de vida" (Jn 6, 35.48). Nos lo ha repetido en las palabras del Aleluya: "Yo soy el pan vivo bajado del cielo. Quien come de este pan, vivirá para siempre" (cf. Jn 6, 51).

En el pasaje evangélico que se acaba de proclamar, san Lucas, narrándonos el milagro de la multiplicación de los cinco panes y dos peces con los que Jesús sació a la muchedumbre "en un lugar desierto", concluye diciendo: "Comieron todos hasta saciarse (cf. Lc 9, 11-17).

En primer lugar, quiero subrayar la palabra "todos". En efecto, el Señor desea que todos los seres humanos se alimenten de la Eucaristía, porque la Eucaristía es para todos. Si en el Jueves santo se pone de relieve la estrecha relación que existe entre la última Cena y el misterio de la muerte de Jesús en la cruz, hoy, fiesta del Corpus Christi, con la procesión y la adoración común de la Eucaristía se llama la atención hacia el hecho de que Cristo se inmoló por la humanidad entera. Su paso por las casas y las calles de nuestra ciudad será para sus habitantes un ofrecimiento de alegría, de vida inmortal, de paz y de amor.

En el pasaje evangélico salta a la vista un segundo elemento: el milagro realizado por el Señor contiene una invitación explícita a cada uno para dar su contribución. Los cinco panes y dos peces indican nuestra aportación, pobre pero necesaria, que él transforma en don de amor para todos. "Cristo —escribí en la citada exhortación postsinodal— sigue exhortando también hoy a sus discípulos a comprometerse en primera persona" (n. 88). Por consiguiente, la Eucaristía es una llamada a la santidad y a la entrega de sí a los hermanos, pues "la vocación de cada uno de nosotros consiste en ser, junto con Jesús, pan partido para la vida del mundo" (ib.).

Nuestro Redentor dirige esta invitación en particular a nosotros, queridos hermanos y hermanas de Roma, reunidos en torno a la Eucaristía en esta histórica plaza: os saludo a todos con afecto. Mi saludo va ante todo al cardenal vicario y a los obispos auxiliares, a los demás venerados hermanos cardenales y obispos, así como a los numerosos presbíteros y diáconos, a los religiosos y las religiosas, y a todos los fieles laicos.

Al final de la celebración eucarística nos uniremos en procesión, como para llevar idealmente al Señor Jesús por todas las calles y barrios de Roma. Por decirlo así, lo sumergiremos en la cotidianidad de nuestra vida, para que camine donde nosotros caminamos, para que viva donde vivimos. En efecto, como nos ha recordado el apóstol san Pablo en la carta a los Corintios, sabemos que en toda Eucaristía, también en la de esta tarde, "anunciamos la muerte del Señor hasta que venga" (cf. 1 Co 11, 26). Caminamos por las calles del mundo sabiendo que lo tenemos a él a nuestro lado, sostenidos por la esperanza de poderlo ver un día cara a cara en el encuentro definitivo.

Mientras tanto, ya ahora escuchamos su voz, que repite, como leemos en el libro del Apocalipsis: "Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo" (Ap 3, 20).

La fiesta del Corpus Christi quiere hacer perceptible, a pesar de la dureza de nuestro oído interior, esta llamada del Señor. Jesús llama a la puerta de nuestro corazón y nos pide entrar no sólo por un día, sino para siempre. Lo acogemos con alegría elevando a él la invocación coral de la liturgia: "Buen pastor, verdadero pan, oh Jesús, ten piedad de nosotros (...). Tú que todo lo sabes y lo puedes, que nos alimentas en la tierra, lleva a tus hermanos a la mesa del cielo, en la gloria de tus santos". Amén.

[Traducción del original italiano distribuida por la Santa Sede
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martes, 19 de junio de 2007
El Vicario Genral de la Diócesis de Tenerfe envía carta con recomendaciones para el verano y anuncio de reuniones para el comienzo del nuevo curso 2006-2008.

OBISPADO DE TENERIFE
Vicaría General

C/ Plaza del Adelantado 10. 38201 – La Laguna
Santa Cruz de Tenerife – Islas Canarias – ESPAÑA
922 314 962 – vicariogeneral@obispadodetenerife.es


San Cristóbal de La Laguna, a 19 de Junio de 2007.


Estimados sacerdotes

Acaba el período intenso que impone el ritmo de un curso y se inicia un tiempo nuevo, el verano. El mismo no es “tiempo de nada” o de “vacío”, sino un tiempo de siembra personal. Ahora es el momento de la reflexión serena, de la lectura personal, de los cursillos de actualización, de la preparación más remota y calmada, del intercambio mutuo de experiencias y, por supuesto, del descanso y el reposo merecido, para volver con la batería del entusiasmo un poco más cargada, ya que la tregua del verano no es “siesta de ser”, sino respiro para ser más y mejor. El verano es también hora de revisar y renovar el sí que hemos dado a nuestra llamada a ser presbíteros comprometidos dentro de nuestras comunidades u otros servicios pastorales.

Estamos en un momento importante para la marcha pastoral de la Diócesis. En septiembre comenzará un nuevo curso y con él la puesta en marcha del Plan Diocesano de Pastoral 2007-2011. El Obispo ya ha establecido las fechas de las reuniones de comienzo del año pastoral. Las mismas se desarrollarán entre las diez y las dos de la tarde y estarán seguidas de almuerzo. Es importante la asistencia y la puntualidad. Como siempre, constarán de una primera parte de retiro y una segunda destinada fundamentalmente, en esta ocasión, a la presentación del nuevo PDP.

Es del todo necesario que vayamos previendo la concreción del Plan en los distintos ámbitos pastorales: parroquias, arciprestazgos, delegaciones, grupos, etc. Por ello, estaría bien que fuéramos fijando fechas, en septiembre, de cara a la programación pastoral del próximo cuatrienio.

Los días de las reuniones citadas son:

Del 3 al 5 de septiembre Consejo Episcopal de comienzo de curso.
Miércoles 12 septiembre, Vicaría Norte.
Sábado 15 de septiembre, Vicaría de Santa Cruz.
Lunes 17 de septiembre, La Gomera.
Miércoles 19 de septiembre Vicaría Sur.
Sábado 22 de septiembre, La Laguna.
Sábado 29 de septiembre, El Hierro.
Miércoles 3 de octubre, La Palma.

Sin otra novedad, me despido, agradeciendo el trabajo pastoral de todos.

Antonio M. Pérez Morales
Vicario General
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lunes, 18 de junio de 2007
(Traducción particular, no oficial, del inglés)


Queridas Hermanas y Hermanos en Cristo:

Quizás ninguno de nosotros pueda conocer el impacto total internacional que la Organización Canadiense Católica para el Desarrollo y la Paz ha hecho. Tampoco ninguno de nosotros probablemente conocerá nunca los caminos en los que 40 años de esta labor ha ayudado a familias y comunidades en algunas áreas más empobrecidas del mundo. Estos logros reflejan algo tangible sobre la realidad de la fe trabajando a través del amor, y en última instancia el deseo asombroso de Dios de usar a la persona humana como un instrumento de su paz.

En 1967, el Papa Pablo VI reconoció que "la disparidad extrema entre naciones en niveles económicos, sociales y educativos provoca celos y discordia, poniendo muchas veces la paz en peligro." [1] Esta es la razón por la que afirmó que el desarrollo es el nuevo nombre para la paz. La paz sobre la tierra se funda sobre la justicia, la solidaridad y el respeto firme para la dignidad de vida humana en cada etapa, en cada condición, en relación con el bien común.

1. La Llamada Profética a una Civilización de Amor

Esta llamada del Papa Pablo VI movió a los Obispos Católicos de Canadá a crear la Organización Canadiense Católica para el Desarrollo y la Paz en 1967, con su papel doble con el fin de proporcionar la ayuda de desarrollo en el Globo Sur así como para educar y sensibilizar a Católicos canadienses sobre cuestiones de la justicia y la paz. En su siguiente carta pastoral para señalar este logro, los Obispos de Canadá insistieron en que la nueva organización no debía tomar en cuenta la creencia religiosa o las ideologías de las personas a quienes se da la ayuda. La única consideración será el valor intrínseco de los proyectos, su conformidad con los criterios de prioridad, y la evaluación de su eficacia humana y social.... Estamos convencidos que nosotros que desafiamos en llamarnos los discípulos [de Cristo] debemos compartir su amor universal y compasión, abrazando generosamente los sacrificios que el amor implica. [2]

Los Obispos de Canadá pidieron un esfuerzo conjunto "para la creación de una humanidad renovada" [3]. El objetivo es de construir un mundo donde los hombres y mujeres "puedan vivir realmente vidas humanas, libres de la discriminación debido a la raza, la religión o la nacionalidad, libres de la servidumbre ... o las fuerzas ... naturales que aún no pueden controlar satisfactoriamente." [4] Así, el mandato de Desarrollo y Paz es totalmente compatible con la petición de Papa Pablo VI y Papa Juan Pablo II para construir "una civilización de amor".

2. Testigo para Amar en la Acción

A través de sus muchas actividades el Desarrollo y la Paz es un medio efectivo para la Iglesia católica en Canadá en orden a expresar su amor preferencial por el pobre, el marginado y el oprimido. Hoy, en la comunión con la Iglesia universal y en la fidelidad al Evangelio, los católicos de nuestro país afirman con una determinación renovada su decisión de amar el servicio en la tarea del Desarrollo y de la Paz.

Este compromiso es una manifestación viva del amor íntimo que Dios trae para la familia humana. Por esta razón, nunca se puede reducir al servicio únicamente técnico. Unos años antes de que muriera el Papa Juan Pablo II escribió:

En Cristo, Dios verdaderamente ha asumido "un corazón de carne". No sólo Dios tiene un corazón divino, rico en la piedad y en el perdón, sino también un corazón humano, capaz de todas las emociones del afecto. [5]

Durante los anteriores 40 años, Desarrollo la Paz ha dado un servicio extraordinario a la gente empobrecida de Globo Sur. Esto ha proporcionado 500 millones de dólares para apoyar 14,665 proyectos y programas en 70 países de Sur. De esta cantidad, 120 millones de dólares fueron asignados como ayuda de emergencia en respuesta a catástrofes o para asistir a refugiados tras guerras y perturbaciones civiles. Un ejemplo: después del tsunami que devastó el Sudeste Asia en 2004, Desarrollo y Paz entró dentro de las sociedades con comunidades en todas partes de la región para construir miles de nuevas casas. En general, los proyectos que Desarrollo la Paz han apoyado en países en vías de desarrollo incluyen programas de construcción de la paz y de educación cívica, el desarrollo de la comunidad, el fomento de la economía social, la mejora de la producción agrícola, la promoción de los derechos humanos, la dotación de la educación, y el hacer campaña contra la política destructiva como patentado de semillas y la privatización del agua.

Ninguno de este trabajo habría sido posible sin la solidaridad y la generosidad de los Católicos en Canadá - sus donaciones, tiempo, rezos y compromiso. Tal solidaridad afirma la dignidad de la persona humana que sufre debido a catástrofes y las depredaciones de la guerra, hambre y pobreza. Los Obispos de Canadá expresan su estima y gratitud a toda la gente de buena voluntad que fielmente ha apoyado a Desarrollo y Paz desde su creación en 1967.

3. Una Globalización de Solidaridad

Los desafíos de desarrollo son muchos y permanecen desalentadores. Nuestra edad sigue atestiguando la humillación y la marginalización de los enormes números de personas - personas amadas por Dios y creadas a imagen divina, pero despreciadas y excluidas por la sociedad. Como el Papa Juan Pablo II insistió en Ecclesia in América, el mundo se enfrenta con la realidad "de los pecados sociales que gritan al cielo" por la justicia: el tráfico de drogas, el reciclaje de fondos ilícitos, corrupción a todo nivel, el terror de violencia, la carrera de armamentos, discriminación racial, desigualdad entre grupos sociales y la destrucción irracional de la naturaleza. [6]

Estos pecados son el signo de una crisis profunda causada por la pérdida del sentido de Dios y la ausencia de aquellos principios morales que deberían dirigir la vida de cada persona. En ausencia de razones morales de referencia, una avaricia desenfrenada de la riqueza y el poder se adueñan, obscureciendo cualquier visión de realidad social basada en el Evangelio. [7]

Hay "nexos profundos ... entre evangelización y promoción humana " porque la persona humana "es tema de cuestiones sociales y económicas". [8] " La visión de la realidad social basada en el Evangelio" es por definición un signo de contradicción contra el neoliberalismo y su "el concepto puramente económico " de la persona humana. [9] Cristo entregó su vida como un sacrificio para todos, con el fin de ganar la libertad auténtica de la familia humana y cada uno de sus miembros. Por esta razón, como el Papa Benedicto XVI ha enseñado, "La relación entre el misterio eucarístico y el compromiso social se debe hacer explícito." [10] Así los católicos son llamados

a una globalización de la solidaridad en nombre de la dignidad inalienable de la persona humana, por arriba de todo cuando la gente indefensa es golpeada por catástrofes naturales, postrados por la maquinaria indiscriminada de la guerra y la explotación económica, y reducidos a campamentos de refugiados. [11]

La vocación cristiana debe compartir en la vida de Dios y construir una comunidad que promueva el Evangelio de vida. El trabajo de Desarrollo y Paz tiene su origen de esta vocación. Las fuerzas y los sistemas que conspiran contra la dignidad humana no pueden tener la última palabra, debido a la realidad definitiva del trabajo de Cristo de salvación.

De esto es claro que el papel de Desarrollo y Paz no puede ser estrictamente análogo al trabajo de organizaciones seculares. A través de Desarrollo y Paz, los Católicos son desafiados para dar no solamente de lo que le sobra, sino también de su sustento. Este es el desafío del Evangelio:



En verdad les digo que esta viuda pobre ha puesto más que todos los que están contribuyendo al tesoro público. Porque todos ellos han contribuido de su abundancia; pero ella de su pobreza ha puesto todo lo que ella tenía, todo que ella tenía para vivir. (Mc. 12.43-44)


Como nosotros caminamos juntos como Pueblo de Dios, nuestro desafío es vivir una comunión siempre más profunda y un diálogo con las comunidades en sus momentos de mayor dificultad y vulnerabilidad. Así, no hay " ideologías que apuntan al mejoramiento del mundo" y sus teorías necesariamente contingentes que motivan Desarrollo y Paz, sino promesa resuelta de las Beatitudes. Es sólo de este modo que el trabajo de justicia social es de hecho eficaz y fundamentalmente solamente, porque rechaza marginar al vulnerable y al forastero. En cambio, Desarrollo y Paz ayuda a la Iglesia en Canadá a crecer en el amor. En las palabras de nuestro Santo padre Benedicto XVI: "Aceptar el amor [de Cristo] ... no es bastante. Tenemos que responder a tal amor y dedicarnos a comunicarlo a los otros. Cristo ‘se me da' para unírseme," y entonces aprendemos a amar a nuestros hermanos y hermanas con el amor de Cristo. [12]


Desde 1967, hubo avances sustanciales en una conciencia creciente social de parte de muchas personas. Hoy parece haber un diálogo más rico de los derechos humanos, una impaciencia continuada para la justicia y la igualdad. Sin embargo, hay que ser sincero reconociendo que los 40 años pasados no han dado ningún cambio radical - los pobres son más numerosos, y sus condiciones de vida más intolerable. Esta situación sigue pidiendo el compromiso renovado de buscar un orden social más justo a través de iniciativas concretas como aquellas de Desarrollo y Paz. Los desafíos sociales de justicia y paz nunca pueden ser mantenidos a mano de la vida de alguien como cristiano. La fe exige el don de todo nuestro ser a través de los trabajos de amor, como tan bien fue declarado por el Papa Benedicto XVI:



La actividad práctica siempre será insuficiente, a no ser que esto visiblemente exprese un amor por el hombre, un amor alimentado por un encuentro con Cristo. Mi personal participación profunda en las necesidades y los sufrimientos de otros llega a ser una participación de mí mismo con ellos: si mi don no es para demostrar fuente de humillación, debo dar a otros no sólo algo que es mío propio, sino yo mismo; debo estar personalmente el presente en mi regalo [13]

La Organización canadiense Católica para el Desarrollo y la Paz debe seguir creciendo y prosperar. Esto es un medio significativo por el cual la Iglesia en Canadá toca las vidas de nuestras hermanas y hermanos en la humanidad. Claramente, el Señor se reconoce en el pobre: "Porque tuve el hambre y me disteis comida, tuve sed y me disteis algo para beber" (Mateo 25.35). Que el Señor quiera que el trabajo de Desarrollo y Paz avance como una manifestación de amor divino. Que los Católicos sigan recibiendo y compartiendo este amor con cada uno en la necesidad.


+ André Gaumond
Arzobispo de Sherbrooke
Presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Canádá
El quinto domingo de Pascua, el 6 de mayo de 2007


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[1] Papa Pablol VI, Populorum Progressio, el No 76.
[2] Carta Pastoral Conjunta de los Obispos de Canadá sobre Desarrollo y Paz, el 14 de marzo de 1968, p. 5.
[3] Carta Pastoral Conjunta de los Obispos de Canadá sobre Desarrollo y Paz, p. 3.
[4] Papa Pblo VI, Populorum Progressio, el No 47.
[5] Papa Juan Pablo II, Rosarium Virginis Mariae, el No 26.
[6] Papa Juna Pablo II, Ecclesia in América, No 56 (citando Proposición 70).
[7] Papa Juan Pablo II, Ecclesia in América, No 56.
[8] Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, el No 66.
[9] Papa Juna Pablo II, Ecclesia in América, No 56.
[10] Papa Benedicto XVI, Sacramentum Caritatis, el No 89.
[11] La Eucaristía: El Regalo de Dios para la Vida del Mundo: Documento Fundacional Teológico para el 49 Congreso Internacional Eucarístico, 2008, p. 59.
[12] Papa Benedicto XVI, Mensaje para la Cuaresma 2007 .
[13] Papa Benedicto XVI, Deus caritas est, el No 34.

+ André Gaumond, Arzobispo de Sherbrooke (2007-06-08
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VATICANO - Día mundial de oración por la santificación de los sacerdotes: "Para que los sacerdotes puedan ser válidos testigos del amor de Cristo"

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - El Santo Cura de Ars ha dicho que "el sacerdocio es el Corazón de Cristo." Ciertamente es el acto de amor extremo que Cristo tiene por los que aceptan ser sus apóstoles, que Él llama a vivir con Él y a actuar en su nombre; al mismo tiempo el sacerdocio ministerial es un efecto del amor inmenso que Cristo tiene por todos los hombres y las mujeres, aún cuando todos no estén reconciliados con el Padre. Los presbiterios en efecto son los sacramentos vivientes de Cristo Supremo Pastor, que no ha titubeado en dar la propia vida por el mundo.

Los sacerdotes tienen que considerar su ministerio únicamente como un servicio de amor. A ellos se les pide que tengan los mismos sentimientos de Cristo, que por amor al Padre y para la salvación de sus hermanos de buena gana se ha sometido al tormento de la cruz. De ellos, por lo tanto, se solicita la santidad. No pueden y no tienen que vivir por ellos mismos, sino por Cristo, en un acto de perenne donación a la humanidad. Sólo así pueden convertirse en dispensadores y testigos del amor de Cristo. El Papa Juan Pablo II, que quiso instituir el Día mundial de oración por la santificación de los sacerdotes en 995, partía de esta verdad simple, casi un principio primario: “La llamada a la misión deriva de por sí de la llamada a la santidad (RM 90).

Sabemos que la ciencia de la comunicación asigna un rol insustituible a la personalidad del comunicante, que condiciona el resultado, sea en sentido positivo o negativo. El destinatario del mensaje, incluso antes de escuchar el contenido, emite un juicio de valor sobre quien lo transmite, de quien hace depender ya sea el rechazo o la aceptación. De los sacerdotes que están llamados a comunicar un mensaje no medible en términos cuantitativos, palpables y visibles, por de más contra el sentido común, los oyentes exigen una personalidad coherente con el mensaje que anuncian. Poco sirve la capacidad técnica si falta la fuerza del testimonio.

Ésta es la razón por la cual en estos años se ha insistido demasiado sobre la santidad y sobre las profundas convicciones interiores, solicitadas al sacerdote y al misionero, comunicadores del Evangelio. Porque esta Iglesia y nosotros sentimos efectivamente la ansiedad de la misión, ante todo, tenemos que dar cuenta de nosotros mismos, tenemos que rever nuestra vocación. Esta es una condición necesaria, porque no es posible una fractura violenta, una esquizofrenia entre el contenido del anuncio y el anunciador. Quizás aquí radica la causa más grave por la cual el Evangelio no es significativo, comprensible y eficaz en nuestra sociedad, y de la estasis de la actividad de evangelización.

Por lo tanto, se exige una vuelta a lo absoluto, al Centro, a aquel Corazón de Cristo, donde tenemos que reencontramos con las razones únicas y vitales de la misión. "Por qué la misión?". Juan Pablo II se pregunta en el Redemptoris Missio. "Nosotros respondemos con la fe y la experiencia de la Iglesia que, abrirse al amor de Cristo es la verdadera liberación". En el Evangelio permanece siempre la fuerza y la energía salvadora de Dios, también es un mensaje profético válido para el hombre contemporáneo. Solamente en la fe en Cristo la misión tiene su fundamento y su fuerza y el motivo de existencia de toda actividad de la Iglesia.

Para que un sacerdote y una comunidad conducida por él, puedan ser capaces de anunciar, es necesario que se apropien de la fe en Cristo, creyendo en Él como el auténtico y único Salvador, que nos empuja a trabajar para el Reino de Dios. El beato Padre Paolo Maná, fundador de la Unión Misionera pontificia, fue un apasionado de Cristo y un atormentado por la salvación de las almas. Por esto él confesaba: "En toda mi vida no he estudiado, no me he interesado de otra cosa, no sé otra cosa que la misión". Traducido en términos actuales, es la misma insistencia que encontramos en el "Novo Milenio Ineunte" y en los recientes documentos de la Conferencia Episcopal italiana que nos indican en la contemplación del rostro de Cristo la fuerza y el modelo de la evangelización.

Sacerdotes mediocres no nos sirven: necesitamos una verdadera fila de hombres superiores, llenos del Espíritu Santo, capaces de formar comunidades sólidas, capaces de sufrir mucho: no simples soldados, sino caudillos; no mercenarios o aficionados, sino verdaderos pastores de almas en el sentido más sublime de la palabra, que sepan dar a las almas de la superabundancia de su tesoro de gracias y virtud". Si no se contempla el rostro de Cristo y no nos metemos a su escuela, toda la acción apostólica puede resultar un derroche de energías. Sin esta pasión no puede haber ansia y creatividad por la misión. El sacerdote sin una sólida fe no existe; y si existe, no es el verdadero sacerdote de Cristo. Él es por excelencia el hombre de la fe: nace de la fe, vive de la fe, por ésta trabaja de buena gana, padece y muere. P. Vito del Prete, PIME, Secretario general de la Pontificia Unión Misionera (Agencia Fides 15/6/2007; rayas 53, palabras 805)


Publicado por Desconocido @ 23:05  | Noticias internacionales
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Discurso de Papa al Cansejo de Administración de la Fundación "Populorum progressio" para América Latina.


Queridos hermanos en el Episcopado,
Amados hermanos y hermanas:

Me es muy grato recibir y saludar con afecto a los miembros del Consejo de Administración de la Fundación "Populorum Progressio" para América Latina y los Países del Caribe, con ocasión de su reunión anual. Este año celebramos el cuadragésimo aniversario de la encíclica de mi predecesor Pablo VI, que da nombre a la Fundación. Deseo agradecer a su Presidente, el Arzobispo Mons. Paul Josef Cordes, las amables palabras que me ha dirigido en nombre también de todos vosotros. Agradezco además la presencia de varios Obispos que vienen del "Continente de la esperanza", algunos de los cuales he podido saludar en mi reciente visita apostólica al Brasil. Saludo asimismo a los representantes de la Conferencia Episcopal Italiana, que tan generosamente contribuye a que se hagan realidad las palabras de san Ignacio de Antioquía, cuando dice que la Iglesia de Roma «preside a la caridad» (A los Romanos, Proemio). De modo especial, doy las gracias a todos aquellos que nos ayudan a realizar esta misión tan significativa. Deseo saludar, por fin, a los colaboradores del Consejo Pontificio Cor Unum, presentes también en este encuentro con el Sucesor de Pedro. Gracias por el continuo trabajo que estáis llevando a cabo en favor de los más pobres.
Desde hace quince años, cuando mi amado predecesor Juan Pablo II erigió la Fundación "Populorum Progressio" confiándola a la responsabilidad del Consejo Pontificio Cor Unum, ésta se ha dedicado a promover la misión de la Iglesia sosteniendo iniciativas específicas en favor de las poblaciones indígenas, campesinas y afroamericanas de los Países latinoamericanos y caribeños. Al instituir esta Fundación, el Papa pensaba en los pueblos que, amenazados en sus costumbres ancestrales por una cultura postmoderna, pueden ver destruidas sus propias tradiciones, tan dispuestas a acoger la verdad del Evangelio. La Fundación es fruto de la gran sensibilidad que Juan Pablo II demostraba por los hombres y mujeres que más sufren en nuestra sociedad. Este trabajo, emprendido hace quince años, debe continuar siguiendo los principios que han distinguido su empeño en favor de la dignidad de todo ser humano y de la lucha contra la pobreza.
Quiero subrayar aquí dos características de la Fundación. En primer lugar, el desarrollo de los pueblos debe tener como principio pastoral una visión antropológica global de la persona humana, aspecto que el artículo segundo de los Estatutos de la Fundación llama "promoción integral". En este sentido, al definir este concepto el Papa Pablo VI afirmaba en su encíclica: «Es un humanismo pleno el que hay que promover. ¿Qué quiere decir esto sino el desarrollo integral de todo el hombre y de todos los hombres? Un humanismo cerrado, impenetrable a los valores del espíritu y a Dios, que es la fuente de ellos, podría aparentemente triunfar. [...] No hay, pues, más que un humanismo verdadero, que se abre al Absoluto en el reconocimiento de una vocación que da la idea verdadera de la vida humana» (n. 42). Esta promoción integral tiene en cuenta el aspecto social y material de la vida, así como el anuncio de fe, la cual da al hombre el sentido pleno de su ser. A menudo, la verdadera pobreza del hombre es la falta de esperanza, la ausencia de un Padre que dé sentido a la propia existencia: «con frecuencia, la raíz más profunda del sufrimiento es precisamente la ausencia de Dios» (Deus caritas est, 31).
La segunda característica es la ejemplaridad del método de trabajo de la Fundación, modelo para toda estructura de ayuda. Los proyectos son estudiados por un Consejo de Administración, compuesto por Obispos de diversas áreas de América Latina, los cuales hacen una valoración de los mismos. De este modo, la decisión está en manos de quienes conocen bien los problemas de aquellas poblaciones y sus necesidades concretas. Así, por un lado, se evita un cierto paternalismo, siempre humillante para los pobres y que frena su propia iniciativa y, por otro, los fondos llegan en su totalidad a los más necesitados sin perderse en grandes procesos burocráticos.
Como he afirmado en mi reciente viaje pastoral a Aparecida, la Iglesia en aquellas naciones afronta enormes desafíos, pero al mismo tiempo es la "Iglesia de la esperanza", que siente la necesidad de luchar en favor de la dignidad de todo hombre, de una verdadera justicia y contra la miseria de nuestros semejantes. América Latina es una parte del mundo, rica por sus recursos naturales, donde las diferencias en el nivel de vida deben dar paso a ese espíritu de compartir los bienes, como se manifiesta en la conversión y posterior actitud de Zaqueo, el publicano del Evangelio: «La mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más» (cf. Lc 19,8). Frente a la secularización, la proliferación de las sectas y la indigencia de tantos hermanos, es apremiante formar comunidades unidas en la fe, como la Sagrada Familia de Nazaret, en las que el testimonio alegre de quien se ha encontrado con el Señor sea la luz que ilumine a quienes están buscando una vida más digna.
Encomiendo los trabajos de este Consejo Pontificio Cor Unum y de la Fundación "Populorum Progressio" a la intercesión de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de toda América. Que Ella os asista y os guíe siempre. Como expresión de estos vivos deseos, imparto con afecto a todos vosotros, a vuestros familiares y colaboradores, la Bendición Apostólica.
(2007-06-14)



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Publicado por Desconocido @ 23:03  | Habla el Papa
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Carta que ha enviado el cardenal Cládio Hummes OFM, prefecto de la Congregación vaticana para el Clero, con motivo de la Jornada mundial de oración por la santificación de los sacerdotes, que se celebró el viernes, 15 de Junio de 2007, solemnidad del Sagrado Corazón.


Queridos amigos sacerdotes:


La Jornada mundial de oración por la santificación de los sacerdotes, que se celebra en la inminente solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, nos brinda la ocasión de reflexionar juntos en el don de nuestro ministerio sacerdotal, compartiendo vuestra solicitud pastoral por todos los creyentes y por la humanidad entera, y de modo específico por la porción del pueblo de Dios encomendada a vuestros respectivos Ordinarios, de los que sois valiosos colaboradores.

El tema de este año —«El sacerdote, alimentado por la palabra de Dios, es testigo universal de la caridad de Cristo»— se encuentra en sintonía con el magisterio reciente del Papa Benedicto XVI y, en particular, con la exhortación apostólica postsinodal Sacramentum caritatis (22 de febrero de 2007). En ella el Santo Padre escribe: «No podemos guardar para nosotros el amor que celebramos en el Sacramento. Este amor exige por su naturaleza que sea comunicado a todos. Lo que el mundo necesita es el amor de Dios, encontrar a Cristo y creer en él. Por eso la Eucaristía no es sólo fuente y culmen de la vida de la Iglesia; lo es también de su misión: “Una Iglesia auténticamente eucarística es una Iglesia misionera” (Propositio 42)» (n. 84).

1. Hombre de Dios, hombre de la misión

Llevar a Dios a los hombres es la misión esencial del sacerdote, misión que el ministro sagrado ha sido capacitado para realizar porque él, que ha sido elegido por Dios, vive con él y para él. El Santo Padre, en su discurso durante la sesión inaugural de la V Conferencia general del Episcopado latinoamericano y del Caribe (13 de mayo de 2007), que tuvo por tema: «Discípulos y misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos en él tengan vida», dijo, dirigiéndose a los sacerdotes: «Los primeros promotores del discipulado y de la misión son aquellos que han sido llamados “para estar con Jesús y ser enviados a predicar” (Mc 3, 14)... El sacerdote debe ser ante todo un “hombre de Dios” (1 Tm 6, 11) que conoce a Dios directamente, que tiene una profunda amistad personal con Jesús, que comparte con los demás los mismos sentimientos de Cristo (cf. Flp 2, 5). Sólo así el sacerdote será capaz de llevar a los hombres a Dios, encarnado en Jesucristo, y de ser representante de su amor» (n. 5: L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 25 de mayo de 2007, p. 11).

Esta verdad se encuentra expresada en un versículo de un salmo sacerdotal que en otros tiempos formaba parte del rito de admisión al estado clerical: «El Señor es el lote de mi heredad y mi copa, mi suerte está en tu mano» (Sal 16, 5). Sabemos por el Deuteronomio (cf. Dt 10, 9) que, después de la toma de posesión de la Tierra prometida, cada tribu era beneficiaria —por sorteo— de una porción de la misma, cumpliéndose así la promesa divina hecha a Abraham. Sólo la tribu de Leví no recibía terreno alguno, pues su tierra era Dios mismo.

Ciertamente, la afirmación tenía también una razón práctica: los sacerdotes no vivían, como las demás tribus, del cultivo de la tierra, sino de las ofrendas. Con todo, esa aserción del salmista es signo y símbolo de una realidad más profunda: el verdadero fundamento de la vida sacerdotal, el suelo de la existencia del sacerdote, la tierra de su vida es Dios mismo. La Iglesia ha visto en esta interpretación veterotestamentaria la explicación de lo que significa la misión sacerdotal siguiendo a los Apóstoles y en comunión con Cristo mismo.

Benedicto XVI dijo al respecto: «El sacerdote puede y debe decir también hoy con el levita: “Dominus pars hereditatis meae et calicis mei”. Dios mismo es mi lote de tierra, el fundamento externo e interno de mi existencia. Esta visión teocéntrica de la vida sacerdotal es necesaria precisamente en nuestro mundo totalmente funcionalista, en el que todo se basa en realizaciones calculables y comprobables. El sacerdote debe conocer realmente a Dios desde su interior y así llevarlo a los hombres: este es el servicio principal que la humanidad necesita hoy» (Discurso a la Curia romana con ocasión de las felicitaciones navideñas, 22 de diciembre de 2006: L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 29 de diciembre de 2006, p. 7).

Si en una vida sacerdotal se pierde esta centralidad de Dios, se vacía todo el fundamento de la actividad pastoral, y con el exceso de activismo se corre el peligro de perder el contenido y el sentido del servicio pastoral.

Entonces podrían crecer el protagonismo y las extravagancias erróneas. En vez de la sustancia, se darían sucedáneos. Se correría en vano, agotándose sin progresar.

Sólo quienes han aprendido a «estar con Cristo» se encuentran preparados para ser «enviados por él a evangelizar» con autenticidad (cf. Mc 3, 14). Un amor apasionado a Cristo es el secreto de un anuncio convencido de Cristo. «Sé hombre de oración antes de ser predicador», decía san Agustín (De doctrina christiana, IV, 15, 32: PL 34, 100), al exhortar a los ministros ordenados a ser discípulos de oración en la escuela del Maestro.

La Iglesia, al celebrar la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, invita a todos los creyentes a elevar la mirada de la fe «a Aquel que traspasaron» (Jn 19, 37), al Corazón de Cristo, signo vivo y elocuente del amor invencible de Dios y fuente inagotable de gracia. Lo hace exhortando a los sacerdotes a buscar en sí mismos este signo, en cuanto depositarios y administradores de las riquezas del Corazón de Cristo, y a derramar el amor misericordioso de Cristo en los demás, en todos.

Verdaderamente, «la caridad de Cristo nos apremia» (2 Co 5, 14), escribe san Pablo. «Si quieres amar a Cristo, extiende tu caridad a toda la tierra, porque los miembros de Cristo se encuentran en todo el mundo», nos recuerda san Agustín (Comentario a la primera carta de san Juan, X, 5).

Por esto, todo sacerdote debe tener espíritu misionero, es decir, espíritu verdaderamente «católico»; debe «recomenzar desde Cristo» para dirigirse a todos, recordando lo que afirmó nuestro Salvador, que Dios «quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad» (1 Tm 2, 4-6). El sacerdote está llamado a encontrarse con Cristo en la oración y a conocerlo y amarlo también en el camino de la cruz, que es el camino del activo y abnegado servicio de la caridad.

Sólo así se demuestra y testimonia la autenticidad de su amor a Dios y se refleja en todos el Rostro misericordioso de Cristo. «La belleza de esta imagen resplandece en nosotros, que estamos en Cristo, cuando nos manifestamos hombres buenos en las obras», nos decía san Cirilo de Alejandría (Tractatus ad Tiberium diaconum sociumque, II, in divi Johannis Evangelium).

2. Para ser testigo auténtico de la caridad de Cristo en la sociedad

La misión que el sacerdote recibe en la ordenación no es un elemento exterior y yuxtapuesto a la consagración, sino que constituye su finalidad intrínseca y vital: «La consagración es para la misión» (Juan Pablo II, exhortación apostólica postsinodal Pastores dabo vobis, 24).

«Amor a Dios y amor al prójimo se funden entre sí: en el más humilde encontramos a Jesús mismo y en Jesús encontramos a Dios», escribió el Santo Padre (Deus caritas est, 15). En la Eucaristía —que es el tesoro inestimable de la Iglesia—, de modo especial al actuar como generosos ministros del Pan de vida eterna, se nos invita siempre a contemplar la belleza y la profundidad del misterio del amor de Cristo y a comunicar el ímpetu de su Corazón enamorado a todos los hombres sin distinción, especialmente a los pobres y a los débiles, a los más pobres entre los pobres, que son los pecadores, en un servicio de caridad continuo, humilde y, la mayor parte de las veces, oculto.

El espíritu misionero es parte constitutiva de la forma eucarística de la existencia sacerdotal. Al respecto escribe el Santo Padre: «La misión primera y fundamental que recibimos de los santos Misterios que celebramos es la de dar testimonio con nuestra vida. El asombro por el don que Dios nos ha hecho en Cristo infunde en nuestra vida un dinamismo nuevo, comprometiéndonos a ser testigos de su amor. Nos convertimos en testigos cuando, por nuestras acciones, palabras y modo de ser, aparece Otro y se comunica» (Sacramentum caritatis, 85).

El sacerdote está llamado a hacerse «pan partido para la vida del mundo», a servir a todos con el amor de Cristo, que nos amó «hasta el extremo»: así la Eucaristía llega a ser en la vida sacerdotal lo que significa en la celebración. El sacrificio de Cristo es misterio de liberación que nos interpela y provoca continuamente.

Todo sacerdote ha de sentir en sí mismo la urgencia de ser realmente promotor de justicia y de solidaridad entre los hombres: ante ellos el sacerdote está llamado a testimoniar a Cristo mismo. Alimentados con la Palabra de vida, los sacerdotes no pueden quedarse fuera de la lucha por la defensa y la proclamación de la dignidad de la persona humana y de sus derechos universales e inalienables.

A este respecto escribe Benedicto XVI: «Precisamente, gracias al Misterio que celebramos, deben denunciarse las circunstancias que van contra la dignidad del hombre, por el cual Cristo ha derramado su sangre, afirmando así el alto valor de cada persona» (ib., 89).

Descubriremos el verdadero sentido del amoris officium, de la caridad pastoral de la que nos habla san Agustín (cf. In Iohannis Evangelium Tractatus 123, 5: CCL 36, 678): la Iglesia, como Esposa de Cristo, quiere ser amada por el sacerdote del mismo modo total y exclusivo como Cristo, Cabeza y Esposo, la ha amado. Comprenderemos la motivación teológica de la ley eclesiástica sobre el celibato en la Iglesia latina y de su relación de conveniencia profundísima con la sagrada ordenación: como don inestimable de Dios, como singular participación en la paternidad de Dios y en la fecundidad de la Iglesia, como inmensa energía misionera, como amor más grande, como testimonio del Reino escatológico ante el mundo. Así, el celibato, aceptado con decisión libre y amorosa, se convierte en entrega de sí en Cristo y con Cristo a su Iglesia y expresa el servicio del sacerdote a la Iglesia en el Señor y con el Señor (cf. Presbyterorum ordinis, 16; Pastores dabo vobis, 29).

Podemos preguntarnos: ¿cuáles son estos ámbitos del testimonio sacerdotal de la caridad de Cristo?

A. Ante todo, la misión, el kerigma y la catequesis de los jóvenes y de los adultos, de los cercanos y de los alejados. En ella se transmite de forma completa y clara el mensaje de Cristo. En los tiempos actuales es urgente un conocimiento adecuado de la fe, como está bien sintetizada en el Catecismo de la Iglesia católica, con su Compendio.

Se trata de no escatimar esfuerzos en la búsqueda de los católicos alejados y de los que conocen poco o nada a Cristo. A este respecto, recientemente, el Papa Benedicto XVI, dirigiéndose a los obispos de Brasil, dijo: «La educación en las virtudes personales y sociales del cristiano, así como la educación en la responsabilidad social, también forman parte de la catequesis. (...) Debemos ser fieles servidores de la Palabra, sin visiones reductivas ni confusiones en la misión que se nos ha confiado. No basta observar la realidad desde la fe personal; es necesario trabajar con el Evangelio en las manos y arraigados en la auténtica herencia de la Tradición apostólica, sin interpretaciones motivadas por ideologías racionalistas» (Discurso durante el encuentro y celebración de Vísperas con los obispos de Brasil, 11 de mayo de 2007, nn. 4 y 5: L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 18 de mayo de 2007, p. 11).

En este campo no bastan los lugares tradicionales de la catequesis —las clases, conferencias o cursos de Biblia y teología—; es necesario abrirse a los otros nuevos areópagos de la cultura global: además de la prensa, la radio y la televisión, es preciso recurrir más al correo electrónico, a los sitios de internet, a las páginas, a las video-conferencias, y a muchos otros sistemas recientes, para comunicar de modo eficaz el kerigma a gran número de personas.

La misma presencia, incluso externa, del pastor, con una actitud consecuente con lo que es, debe ser una catequesis para todos. Quizá a veces hemos subestimado demasiado este aspecto, que a la gente sin duda agrada y que, si es expresión de contenidos, no constituye formalismo sino una forma capaz de comunicar una sustancia.

B. Otro ámbito de este testimonio es la promoción de las instituciones eclesiales de beneficencia que, en varios niveles, pueden prestar un valioso servicio a las personas más necesitadas y débiles. «Si las personas con quienes se encuentran viven una situación de pobreza, es necesario ayudarlas, como hacían las primeras comunidades cristianas, practicando la solidaridad, para que se sientan amadas de verdad», recordó recientemente el Santo Padre en el encuentro antes mencionado (ib., n. 3).

«Debemos denunciar a quien derrocha las riquezas de la tierra, provocando desigualdades que claman al cielo (cf. St 5, 4)» escribió Benedicto XVI y prosiguió afirmando: «El Señor Jesús, Pan de vida eterna, nos apremia y nos hace estar atentos a las situaciones de pobreza en que se halla todavía gran parte de la humanidad: son situaciones cuya causa implica a menudo una clara e inquietante responsabilidad por parte de los hombres» (Sacramentum caritatis, 90).

C. Promover la cultura de la vida. Por doquier, los sacerdotes, en comunión con sus Ordinarios, están llamados a promover una cultura de la vida que permita, como afirmaba Pablo VI, «remontarse de la miseria a la posesión de lo necesario, (...) la adquisición de la cultura, (...) la cooperación en el bien común, (...) hasta el reconocimiento, por parte del hombre, de los valores supremos y de Dios, que de ellos es la fuente y el fin» (Populorum progressio, 21). Al respecto será necesario poner de relieve, en la formación de los cristianos laicos, que el desarrollo auténtico debe ser integral, es decir, orientado a la promoción de todo el hombre y de todos los hombres, sugiriendo los medios necesarios para suprimir las graves desigualdades sociales y las enormes diferencias en el acceso a los bienes.

D. La formación de los fieles laicos. A los fieles laicos, formados en la escuela de la Eucaristía, se les ha de exhortar y ayudar cada vez más a asumir directamente sus responsabilidades políticas y sociales en coherencia motivada con su bautismo. Todos los hombres y mujeres bautizados deben tomar conciencia de que en la Iglesia han sido configurados con Cristo sacerdote, profeta y pastor, por el sacerdocio común de los fieles. Deben sentirse corresponsables de la construcción de la sociedad según los criterios del Evangelio y, en particular, según la doctrina social de la Iglesia. «Esta doctrina, madurada durante toda la historia de la Iglesia, se caracteriza por el realismo y el equilibrio, ayudando así a evitar compromisos equívocos o utopías ilusorias» (Sacramentum caritatis, 91).

Como ha recordado en repetidas ocasiones el Sucesor de Pedro, a los fieles laicos corresponde la responsabilidad especial de cambiar las estructuras injustas y erigir las justas, sin las cuales no puede sostenerse una sociedad justa, produciendo el consenso necesario en los valores morales y la fuerza para vivir según el modelo de estos valores (cf. Benedicto XVI, Discurso en la sesión inaugural de la V Conferencia general del Episcopado latinoamericano y del Caribe, n. 4).

E. Apoyo a la familia. Todos los sacerdotes están llamados a sostener a la familia cristiana promoviendo de diversas maneras, según los diferentes carismas vocacionales y la misión que se os ha encomendado, una pastoral familiar adecuada y orgánica en vuestras respectivas comunidades eclesiales (cf. Juan Pablo II, Novo millennio ineunte, 47). Es particularmente necesario sostener el valor de la unidad del matrimonio como unión para toda la vida entre un hombre y una mujer, en la que, como marido y mujer, participen en la amorosa obra de creación de Dios.

Por desgracia, numerosas doctrinas políticas o corrientes de pensamiento siguen fomentando una cultura que hiere la dignidad del hombre, ignorando o poniendo en peligro, en diversa medida, la verdad sobre el matrimonio y sobre la familia. El sacerdote debe proclamar en nombre de Cristo, sin cansarse, que la familia, como formadora por excelencia de las personas, es indispensable para una verdadera «ecología humana» (cf. Juan Pablo II, Centesimus annus, 39).


3. Feliz de alzar la copa de la salvación invocando el nombre del Señor (cf. Sal 115, 12-13)

Juan Pablo II, en su carta a los sacerdotes para el Jueves santo de 2002, exclamaba: «¡Qué vocación tan maravillosa la nuestra, mis queridos hermanos sacerdotes! Verdaderamente podemos repetir con el salmista: “¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Alzaré la copa de la salvación, invocando su nombre” (Sal 115, 12-13)» (L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 22 de marzo de 2002, p. 7).

Esta copa es la copa de la bendición (cf. 1 Co 10, 16), la copa de la nueva alianza (cf. Lc 22, 20; 1 Co 11, 25).

San Basilio comenta al respecto: «Así pues, ¿cómo pagaré al Señor? No con sacrificios ni holocaustos..., sino con toda mi vida. Por eso dice el salmista: “alzaré la copa de la salvación”, llamando copa al padecer en la lucha espiritual, al resistir al pecado hasta la muerte» (Homilía sobre el salmo 115: PG 30, 109).

Como han experimentado tantos sacerdotes santos en el ejercicio heroico de su ministerio, así se nos invita también a nosotros a sacar de la Eucaristía la fuerza necesaria para testimoniar la Verdad, sin titubeos, «sin irenismos, sin falsas componendas, para no diluir el Evangelio», como recordó Benedicto XVI en su encuentro con los obispos de Alemania (Discurso en el seminario de Colonia, 21 de agosto de 2005).

En sociedades y culturas a menudo cerradas a la trascendencia, ahogadas por comportamientos consumistas, esclavas de antiguas y nuevas idolatrías, redescubramos con asombro el sentido del Misterio eucarístico. Renovemos nuestras celebraciones litúrgicas para que sean signos más elocuentes de la presencia de Cristo en nuestras diócesis, especialmente en nuestras parroquias; saquemos tiempo para el silencio, para la oración y para la contemplación adorante de la Eucaristía, a fin de tener en nosotros de verdad espíritu misionero vibrante.

Juan Pablo II dijo a nuestros hermanos en el episcopado de Portugal: «Como centinelas de la casa de Dios, velad, apreciados hermanos, para que en toda la vida eclesial se reproduzca de algún modo el ritmo binario de la santa misa con la liturgia de la Palabra y la liturgia eucarística. Os sirva de ejemplo el caso de los dos discípulos de Emaús, que sólo reconocieron a Jesús al partir el pan (cf. Lc 24, 13-35)» (Discurso a los obispos de Portugal en visita «ad limina Apostolorum», 30 de noviembre de 1999, n. 6: L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 17 de diciembre de 1999, p. 12).

En la Eucaristía se encierra el secreto de la fidelidad y la perseverancia de nuestros fieles, de la seguridad y la solidez de nuestras comunidades eclesiales, en medio de las aflicciones y dificultades del mundo. En nuestra pastoral, que consta de palabras y Sacramento, debemos evitar los escollos del activismo, de hacer por hacer, y hemos de superar los ataques del laicismo y el secularismo donde Cristo no tiene voz ni lugar, llevando el Pan de vida eterna.

Pensamos en la importancia misionera de nuestras parroquias, que constituyen como el tejido de unión de nuestras diócesis (cf. Código de derecho canónico, can. 374, § 1).

Pensamos en cada parroquia, que es una comunitas christifidelium y que no puede serlo si no es una comunidad eucarística y abierta a los más alejados, es decir, si no es una comunidad apta para celebrar la Eucaristía con espíritu misionero, en la que se encuentran la raíz viva de su edificación y el vínculo sacramental de su estar en plena comunión con toda la Iglesia (cf. Juan Pablo II, Christifideles laici, 26).

Pensamos en los párrocos, que no pueden menos de ser sacerdotes ordenados, porque hacen y dicen en la liturgia eucarística y en la liturgia de la Palabra lo que ellos «propiamente», «por sí mismos», no pueden hacer ni decir; en efecto, actúan y hablan «in persona Christi capitis». Pensamos en todos los sacerdotes, jóvenes y ancianos, sanos y enfermos, que redescubriendo la entrega radical de sí mismos, ínsita en su ministerio ordenado, pueden repetir con palabras de Juan Pablo II: «Ha llegado el tiempo de hablar valientemente de la vida sacerdotal como de un valor inestimable y una forma espléndida y privilegiada de vida cristiana» (Pastores dabo vobis, 39).

De este modo, la Iglesia de la Palabra y de los sacramentos será necesariamente la Iglesia del ejercicio incansable del sacerdocio ministerial; será la Iglesia del sacerdote santo, del sacerdote que ama, en la raíz de su alma, de todo su ser, la llamada que ha recibido del Maestro, para comportarse en todo momento como ipse Christus.

Benedicto XVI, en su discurso del 11 de mayo de 2006 a los obispos de la Conferencia episcopal de Quebec, Canadá, en visita ad limina Apostolorum, dijo: «Sin embargo, la disminución del número de sacerdotes (...) en ciertos lugares pone en peligro de manera preocupante el lugar de la sacramentalidad en la vida de la Iglesia. Las necesidades de la organización pastoral no deben poner en peligro la autenticidad de la eclesiología que se expresa en ella. No se debe restar importancia al papel central del sacerdote, que in persona Christi capitis enseña, santifica y gobierna a la comunidad. El sacerdocio ministerial es indispensable para la existencia de una comunidad eclesial. La importancia del papel de los laicos, a quienes agradezco su generosidad al servicio de las comunidades cristianas, no debe ocultar nunca el ministerio absolutamente irreemplazable de los sacerdotes para la vida de la Iglesia» (L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 19 de mayo de 2006, p. 7).

Los sacerdotes debemos esforzarnos por hacer que resplandezca nuestra verdadera identidad ontológica de ejercer un ministerio gozoso, aun en medio de las más arduas dificultades, un ministerio ardientemente misionero porque deriva de nuestra identidad; y, juntamente con todos los fieles, debemos ocuparnos de orar incansablemente al Dueño de la mies para que mande obreros a su mies. Las vocaciones existen, pero nosotros debemos fomentar su respuesta positiva con estos medios, con los medios que nos enseñó el Señor y no con otros.

Esta es la Iglesia que queremos que vuelva a florecer y dé nuevos frutos, en su vitalidad y en su actividad. Es la Iglesia de la misión divina, la Iglesia in statu missionis.

Nos dirigimos a María, Reina de los Apóstoles y Madre de los sacerdotes. A ella nos encomendamos nosotros mismos, nuestro ministerio pastoral y a todos los sacerdotes. Que María nos ayude a ser, como ella, tabernáculos y ostensorios de Jesús buen Pastor.

Vaticano, 15 de junio de 2007, solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús.

Cardenal CLÁUDIO HUMMES, o.f.m.

Prefecto

+ MAURO PIACENZA

Arzobispo titular de Vittoriana

Secretario
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Comentario al evangelio (Mt 5, 43-48) del martes de la undécima semana del Teimpo Ordinario, sacado de "Enséñame tus caminos " de Guillermo Gutiérrez.

Amad a vuestros enemigos


Con el mandato del amor a los enemigos llegamos al ápice de la perfección moral evangélica. No se pide lo imposible, sino lo perfecto. Los reflejos humanos chocan violentamente con las exigencias de una invitación moral a cumplir lo que la naturaleza instintivamente rechaza. ¿Qué es lo que se pide?

En tiempo de Jesús la palabra enemigo podía designar al perseguidor del pueblo elegido, al extranjero, al extraño al propio clan. Al verbo odiar no se le puede asignar, sin más, el sentido fuerte del diccionario. Debe aplicársele un sentido rebajado como sinónimo de «prescindir de», «no preocuparse de», «no tener obligación de» amar.

Nunca ordenó Moisés odiar. La voz del amor resuena poderosa en el AT, como vgr. en Lev 19,17-18, donde se manda amar al prójimo como a sí mismo. Al prójimo se le podría amar menos, o prescindir de él, pero no odiar. El sacerdote y el levita, que pasaron de lejos ante el hombre herido de la parábola por pertenecer a otra nación, le consideraron como enemigo y le «odiaron». Jesús amplía los círculos del amor a todos.

El amor pedido no puede entenderse como sentimiento, que no es libre. Se pide un acto humano libre, dependiente de la voluntad, que consiste en no excluir a nadie del ámbito de nuestra ayuda. La condena del Talión y el amor a los enemigos elevan el amor al nivel de perfección que «se venga» del mal haciendo el bien. Todo a ejemplo del Padre celestial, que no excluye a nadie de su sol y de sus lluvias.

Nos extrañarnos: «¿Por qué Dios permite, por qué no castiga...?». Son preguntas inspiradas en la naturaleza pero, no en la gracia. El lenguaje de Dios es otro. Hoy se ha logrado sensibilizar la conciencia social ante las necesidades ajenas. No deben ponerse límites. Si sólo damos a los que pueden devolver, o a los que conocernos... ¿no hacen eso también los paganos? El seguidor de Jesús amplía las exigencias del amor por encima de la pura filantropía o sentimientos na
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SAN JUAN BAUTISTA
24 de junio de 2007


La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor de Dios Padre y el don del Espíritu Santo estén con todos vosotros.

Hoy, 24 de junio, celebramos la fiesta del nacimiento de san Juan Bautista. Cada año la celebramos en esta fecha, pero hoy de un modo especial, al ser domingo. San Juan es el precursor del Señor; el que nos invita a convertirnos para acoger debida-mente la Buena Noticia; el que, con su vida y con su testimonio, nos muestra el camino para seguir a Jesús. Que esta celebración nos ayude a seguir también nosotros el camino del Señor.

A. penitencial: Comencemos nuestra celebración reconociendo, en un momento de silencio, que a menudo tropezamos en ese camino de segui¬miento de Jesús (silencio).

- Tú, que eres el sol que nace de lo alto. SEÑOR, TEN PIEDAD.
- Tú, que iluminas a los que viven en tiniebla yen sombra de muerte. CRISTO, TEN PIEDAD.
- Tú, que guías nuestros pasos por el camino de la paz.
SEÑOR, TEN PIEDAD.

Dios misericordioso tenga piedad de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

1. lectura (lsaías 49,1-6): Todo profeta se siente escogido, llamado, enviado por Dios: a hablar en su nombre, a dar testimonio de la salvación de Dios. Es la llamada a la que respondió Isaías, tal como ahora escucharemos; es la llamada a la que respondió Juan Bautista; es la llamada que, de algún modo, Dios nos hace también a todos los cristianos.

2. lectura (Hechos 13,22-26): Escuchemos ahora cómo el libro de los Hechos de los Apóstoles explica la misión que llevó a cabo san Juan, aquel que predicaba un bautismo de conversión para preparar la venida del Mesías y acoger el mensaje de salvación de Dios.

Oración universal: Presentemos ahora confiadamente nuestras intenciones al Padre, hoy por intercesión de san Juan Bautista. Oremos diciendo: ESCÚCHANOS, PADRE.

1. Por la Iglesia. Que sea luz para todos los pueblos, fiel al espíritu profético que conlleva el mensaje de salvación de Dios. OREMOS:

2. Por todos los cristianos. Que vivamos nuestra fe con espíritu de conversión, para acoger debidamente las llamadas que cada día Dios nos dirige, y responder con disponibilidad. OREMOS:

3. Por todos los pueblos del mundo. Que se haga realidad el mensaje de Juan Bautista y de todos los profetas, que anuncian un futuro de paz, de bienestar y de amor. OREMOS:

4. Por todos aquellos que son perseguidos a causa de su fe o de su lucha por la justicia. Que sientan siem¬pre con ellos la fuerza de Dios que les acompaña.
OREMOS:

5. Por todos nosotros. Que esta Eucaristía nos ayude a vivir con intensidad nuestro camino de seguimiento de Jesús y le sepamos mostrar presente con el testi¬monio de nuestra vida. OREMOS:

Escucha, Padre, nuestras oraciones. Y danos la fuerza de tu Espíritu para poder seguir los pasos de aquellos que nos han mostrado el camino hacia ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Padrenuestro: Dirijámonos ahora al Dios del cielc con las mismas palabras que nos enseñó Jesús Así pues, con espíritu de hijos, nos atrevemos a decir:

CPL
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Aunque tengamos sabido que la muerte tiene que llegar, cuando hace acto de presencia en un ser querido, y aunque se la vea venir por una de las grandes avenidas como es una grave enfermedad, (es el caso de N.) nos produce siempre pena y sorpresa.
Pena, porque vais a sentir su ausencia los que la habéis conocido y tratado, sobre todo, vosotros, sus hijos y hermanos. Y sorpresa porque por más que lo sepamos, nos parece que el final que no va a llegar nunca. Pero así lo marca la ley natural: todo lo que nace, muere. Y todo lo que empieza, termina. Ojalá esta realidad la asumamos todos con paz interior.
Si la vida fuese un viaje en avión, la muerte sería como aterrizar en el aero¬puerto. Si la vida fuese un crucero en barco la muerte sería como la llegada al puerto. Si la vida fuese un viaje en tren, más o menos largo, la muerte sería como llegar a la Estación terminal.
Cualquiera de nosotros, ante los acontecimientos de la vida, nos hacemos preguntas. Y menos mal que nos preguntamos y que nos quejamos, porque eso quiere decir que tenemos sentimientos, que no somos de bronce. Eso es una riqueza.
Casi todos los libros están llenos de preguntas, de interrogantes. También este libro que manejamos en la Iglesia y que conocemos como "la Biblia" contiene muchas quejas y preguntas. Y gracias a que nos hacemos preguntas podemos encontrar respuestas. Cuando no hay preguntas, no hay respuestas.
Así la la lectura que hemos escuchado está llena de lamentaciones. "Me han arrancado la paz, se me acabaron las fuerzas y mi esperanza en el Señor". Y en la última línea dice: " Traigo a la memoria algo que me da esperanza: que la misericordia del Señor no termina. El Señor es la parte de mi heredad y espero en El".
Seguramente todos habéis tenido en la mano ese juguete que lleva un peso en su interior, algo macizo en su base. Se lo han puesto allí para que se mantenga siempre de pié. Lo pongas como lo pongas, hagas con él lo que hagas, siempre se pone tieso, nunca se queda tumbado.
Pues mirad: Nuestra vida se parece a ese juguete. Somos zarandeados por distintos acontecimientos. Somos llevados de acá para allá; sometidos a muchas pruebas y dificultades. Nuestras limitaciones humanas nos hacen tambalear. Nos llegan sufrimientos, desengaños. Somos frágiles y a veces andamos por terrenos movedizos...
Pero tenemos una base fuerte. Es el espíritu de superación, el deseo de seguir viviendo. El empuje de seguir adelante. Esto es muy bueno. Si además nos acompaña la FE, lo tenemos todo: La FE nos da la seguridad de sabernos amados por el Señor, nos lleva a descansar en su Amor.
"Su fidelidad dura siempre", canta el Salmo. "El Señor es mi fuerza. Qué po¬drá apartarnos del amor de Dios?", se pregunta San Pablo. Nada ni nadie, porque El nos sostiene. El es nuestra Salvación.
En este momento, los más allegados a N. estáis sacudidos por esta pena, pe-ro a pesar de todo, surge de nuevo un rayo de esperanza, como nos decía la la Lectura: "La parte de mí herencia es el Señor y espero en El". Lo que nos hace volver al equilibrio y a la paz es la base que tenemos puesta en el amor de Dios, la FE en Él.
N. lo sabía muy bien esto. Por eso, estoy seguro de que en el secreto del silencio, cuando nadie la veía, rezaba y volvía a la serenidad en medio de su angustia. Dice la Escritura que:
"Es bueno esperar en silencio la salvación del Señor". N. ha esperado en silencio esta Salvación. Por eso su muerte nos tiene que llenar de esperanza. Porque ella también está proclamando ahora: "La parte de mi herencia es el Señor".
Cuando nos dejamos guiar por la Luz de la Fe todo se llena de sentido. Todo se ilumina. El corazón lleno de bondad de N. ahora tiene que florecer. Fijaos qué distinto es decir de una persona: "¡qué mezquina, qué tacaña es" que decir: " Qué persona más buena es!" Le puedes pedir cualquier favor que seguro que te lo hace… Y lo decimos de muchas personas Por eso os digo que todas las obras buenas de N. tienen que florecer.
Estoy seguro de que N. ha vivido muchos momentos de su vida ayudando, amando, sirviendo, entregándose a los suyos... y el Padre del cielo que no olvida ni siquiera el vaso de agua que se da a uno, extenderá sus brazos y le dará una Nueva Vida estupenda, maravillosa. Me gustaría que creyerais esto.
Ahí arranca la Esperanza. ¡Hay una vida Nueva! ¡Hay horizonte! ¡Hay futuro!. Y esta Esperanza nos estimula sirve a ser ahora un poco más justos, generosos, servidores, fraternales y así dar sentido a la vida.
Al celebrar la despedida de N., sentimos que se haya ido, pero somos cons¬cientes de que la muerte es como una semilla que se entierra, que nos recuerda que hay que morir, pero sobre todo, hay que vivir. Y siempre nos queda el recuerdo de lo bueno, lo noble, lo positivo ...
Pues con esta esperanza seguimos pidiendo por ella, como pedimos por cada uno de nosotros, que somos débiles y pecadores. Termino con esta oración puesta en boca de N.
"Condúceme, Padre bueno, a través de las tinieblas que me envuelven, a tu Luz Admirable. La noche es oscura y estoy lejos del hogar. Guarda mis pasos. Condúceme al Banquete de tu Reino, donde todo es Paz y alegría sin fin. O como rezaba Unamuno: " Méteme, Padre Eterno en tu pecho, misterio hogar, llévame contigo, pues vengo cansado/a del duro bregar"
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ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap. -predicador de la Casa Pontificia- a la liturgia del domingo, XI del Tiempo Ordinario, 17 de Junio de 2007.


XI Domingo del Tiempo Ordinario
2 Samuel 12,7-10.13; Gálatas 2, 16.19-21; Lucas 7, 36-8,3

Fue una mujer con un frasco de perfume



Hay páginas del Evangelio en las que la enseñanza está tan unida al desenvolvimiento de la acción que no se percibe plenamente la primera si se la separa de la segunda. El episodio de la pecadora en casa de Simón –que se lee en el Evangelio del XI domingo del Tiempo Ordinario- constituye una de éstas. Se abre con una escena callada; no hay palabras, sino sólo gestos silenciosos: entra una mujer con un frasco de aceite perfumado; se acurruca a los pies de Jesús, los empapa en lágrimas, los seca con sus cabellos y, besándolos, los unge con perfume. Se trata casi con certeza de una prostituta, porque esto significaba entonces el término «pecadora» referido a una mujer.

En ese momento, el objetivo se desplaza al fariseo que había invitado a Jesús a comer. La escena es aún callada, pero sólo en apariencia. El fariseo «habla para sí», pero habla: «Al verlo, el fariseo que le había invitado, se decía para sí: "Si éste fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que le está tocando, pues es una pecadora"».

En ese punto del Evangelio toma la palabra Jesús para dar su juicio sobre la acción de la mujer y sobre los pensamientos del fariseo, y lo hace con una parábola: «"Un acreedor tenía dos deudores: uno debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían para pagarle, perdonó a los dos. ¿Quién de ellos le amará más?". Respondió Simón: "Supongo que aquél a quien perdonó más". Le dijo Jesús: "Has juzgado bien"». Jesús, sobre todo, da a Simón la posibilidad de convencerse de que Él es, de hecho, un profeta, visto que ha leído los pensamientos de su corazón; al mismo tiempo, con la parábola, prepara a todos para comprender lo que está a punto de decir en defensa de la mujer: «"Por eso te digo que quedan perdonados sus muchos pecados, porque ha mostrado mucho amor. En cambio, a quien poco se le perdona, poco amor muestra". Y le dijo a ella: "Tus pecados quedan perdonados"».

Este año se celebra el octavo centenario de la conversión de Francisco de Asís. ¿Qué tienen en común la conversión de la pecadora del Evangelio y la de Francisco? No el punto de partida, sino el punto de llegada, que es lo más importante en toda conversión. Lamentablemente, cuando se habla de conversión, el pensamiento se dirige instintivamente a lo que uno deja: el pecado, una vida desordenada, el ateísmo... Pero esto es el efecto, no la causa de la conversión.

Cómo sucede una conversión es perfectamente descrito por Jesús en la parábola del tesoro escondido: «El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra y lo esconde de nuevo; después va, lleno de alegría, vende todo lo que tiene y compra ese campo». No se dice: «Un hombre vendió cuanto tenía y se puso a buscar un tesoro escondido». Sabemos cómo acaban las historias que empiezan así. Uno pierde lo que tenía y no encuentra ningún tesoro. Historias de ilusos, de visionarios. No: un hombre encontró un tesoro y por ello vendió todo lo que tenía para adquirirlo. En otras palabras: es necesario haber encontrado el tesoro para tener la fuerza y la alegría de vender todo. Fuera metáforas: primero hay que haber encontrado a Dios; después se tendrá la fuerza de vender todo. Y esto se hará «llenos de gozo», como el descubridor del que habla el Evangelio Así aconteció en el caso de la pecadora del Evangelio, en el caso de Francisco de Asís. Ambos han encontrado a Jesús y es esto lo que les ha dado la fuerza de cambiar.

He dicho que el punto de partida de la pecadora del Evangelio y de Francisco era distinto, pero tal vez no es del todo exacto. Era diferente en apariencia, en el exterior, pero en profundidad era el mismo. La mujer y Francisco, como todos nosotros, estaban en busca de la felicidad y se percataban de que la vida que llevaban no les hacía felices, dejaba una insatisfacción y un vacío profundo en sus corazones.

Leía estos días la historia de un famoso converso del siglo XIX, Hermann Cohen, un músico brillante idolatrado como niño prodigio de su tiempo en los salones de media Europa. Una especie de joven Francisco en versión moderna. Después de su conversión, escribía a un amigo: «He buscado la felicidad por todas partes: en la elegante vida de los salones, en el ensordecedor jaleo de bailes y fiestas, en la acumulación de dinero, en la excitación de los juegos de azar, en la gloria artística, en la amistad de personajes famosos, en el placer de los sentidos. Ahora he encontrado la felicidad, de ella tengo el corazón rebosante y querría compartirla contigo... Tu dices: "Pero yo no creo en Jesucristo". Te respondo: "Tampoco yo creía y es por eso que era infeliz"».

La conversión es el camino a la felicidad y a una vida plena. No es algo penoso, sino sumamente gozoso. Es el descubrimiento del tesoro escondido y de la perla preciosa.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit]
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Comentario a la liturgia del domingo, 17 de junio (Lucas 7, 36-8,3), escrito por el obispo Jesús Sanz Montes, ofm, pbispo de Huesca y de Jaca.



Invitar a comer es uno de los signos de amistad más comunes en todas las culturas. El Evangelio de hoy nos narra un episodio de un fariseo que rogaba a Jesús que fuera a su casa porque le quería invitar a comer. Así fue. Pero se coló una mujer conocida en la ciudad por sus pecados, y discretamente comenzó a llorar a los pies de Jesús, a besárselos y enjugarlos con los cabellos, a perfumarlos con el frasco de perfume que había traído. El fariseo viendo aquello, se puso a murmurar contra el maestro. Es decir, invitó a Jesús a comer como quien invita a una persona famosa, acaso para pavonearse de haber sido anfitrión del afamado maestro que estaba en la boca de todos.

Es tremendo eso de esperar a Dios en los caminos que Él no frecuenta o empeñarse en enmendarle la plana cuando le vemos llegar por donde ni nos imaginamos. En esta entrañable escena, no obstante, lo más importante no era la desilusión defraudada del fariseo, sino la enseñanza de Jesús ante el comportamiento de aquella pobre mujer. Ella hizo lo que le faltó al fariseo en la más elemental cortesía oriental: acoger lavando los pies, secarlos y perfumarlos. Ella no lo hizo como gesto de educación refinada, pues no estaba en su casa y era ella quien había invitado a Jesús, sino como gesto de conversión, como petición de perdón y como espera de misericordia. Ciertamente el Señor respondería con creces: no banalizaría el pecado de la mujer, pero valoraría infinitamente más el perdón que con aquel gesto ella suplicaba. El fariseo sólo vio en ella el error, mientras que Jesús acertó a ver sobre todo el amor: a quien mucho ama, mucho se le perdona.

El fariseo y aquella mujer habían pecado, cada cual a su modo. El primero no lo reconoció mientras que ella supo pedir perdón, que es una forma de amor. La vida es como un banquete. En él podemos estar murmurando inútilmente los errores ajenos como el fariseo, o ser perdonados amorosamente como la mujer. Además de evitar los errores hemos de aprender a amar, creyendo que más grande que nuestra torpeza es la misericordia del Señor.

+ Jesús Sanz Montes, ofm
Obispo de Huesca y de Jaca
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Mensaje que ha escrito monseñor Por monseñor José Luis Chávez Botello, arzobispo de Antequera-Oaxaca, tras la celebración de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, que tuvo lugar en el Santuario de Aparecida (Brasil) del 13 al 31 de mayo.

Al regresar de la celebración de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, saludo a todos con afecto y les agradezco el apoyo de sus oraciones. Jesucristo, «Camino, Verdad y Vida» nos convocó en el Santuario de Aparecida, Brasil, a obispos de todo el continente Americano, de España y de Portugal; a los obispos colaboradores más cercanos del Santo Padre Benedicto XVI; a algunos sacerdotes, religiosas y fieles laicos invitados.

Con alegría les comparto esta experiencia fuerte de Iglesia al calor de la oración especialmente de la Eucaristía, de la reflexión sobre nuestra vocación y misión de discípulos que todo bautizado estamos llamados a realizar, todo esto en un ambiente fraterno. Acompañados de la Santísima Virgen vivimos un verdadero Pentecostés, experimentamos la luz y la fuerza del Espíritu Santo para hacer frente a los grandes desafíos tanto de la sociedad en la que estamos inmersos como al interior mismo de la Iglesia.

Asumimos la tarea de dar nuevo impulso y vigor a nuestra misión; queremos contribuir a que haya condiciones de vida digna sobre todo para los más pobres y marginados; llamamos a todas las fuerzas de la sociedad para cuidar nuestra casa común, la tierra, amenazada de destrucción; redoblaremos nuestro esfuerzo para aportar en la promoción de una cultura de honestidad que sane de raíz las diversas formas de corrupción, de violencia y de enriquecimiento ilícito.

La fidelidad a Jesucristo nos exige combatir los males que dañan o destruyen la vida como el aborto, el narcotráfico, el secuestro, la explotación sexual, la violencia armada, el terrorismo y las guerras. En una sociedad cada vez más plural, queremos ser integradores de fuerzas en la construcción de un mundo más justo, reconciliado y solidario. Invitamos a todos los dirigentes de nuestras naciones a defender la verdad y a velar por el inviolable derecho a la vida y dignidad de la persona humana, desde su concepción hasta su muerte natural.

Ante tantos bautizados sin conciencia de su misión, con una identidad débil y vulnerable; ante muchos creyentes que no participan en la misa dominical ni reciben con regularidad los sacramentos y no se insertan activamente en la comunidad eclesial nos comprometimos:

1.- A fortalecer la identidad cristiana hasta formar discípulos y misioneros de Jesucristo, atendiendo con más cuidado el encuentro con Jesucristo Vivo en el Kerigma, implementando la Iniciación Cristiana y la maduración en la fe mediante una formación integral y permanente.

2.- A promover la formación de los laicos para que asuman su vocación específica de ser hombres y mujeres de Iglesia en el corazón del mundo y hombres y mujeres del mundo en el corazón de la Iglesia. Estimularemos la formación de cristianos en los diferentes sectores de la sociedad para que contribuyan a la construcción de una sociedad más justa y fraterna según los principios de la Doctrina Social de la Iglesia.

3.- A emprender una nueva etapa declarándonos en Misión Permanente en nuestro continente, desde nuestras Iglesias Locales.

Queremos así acompañar a los jóvenes en su formación y búsqueda de identidad, de su vocación y misión; queremos fortalecer con audacia la pastoral de la familia y de la vida; queremos ser una Iglesia fiel y creíble viviendo la fe con alegría y convicción de ser discípulos y misioneros de Jesucristo; queremos colaborar en la integración de nuestros pueblos mediante la reconciliación, la justicia y la paz. Queremos que este continente de la esperanza sea también el continente del amor, de la vida y de la paz.

Esto exige de todos nosotros obispos, sacerdotes, religiosas y fieles laicos una revisión profunda de cómo estamos iniciando y alimentando la vivencia cristiana, una profunda conversión personal y pastoral.

La tarea no es fácil pero nos consuela contar con la fuerza del Señor: «En el mundo tendrán tribulaciones. Pero ¡Ánimo! Yo he vencido al mundo» (Jn 16, 33). Nos alientan tantos hombres y mujeres de buena voluntad. Estamos seguros de contar con la compañía de Ntra. Madre Santísima modelo de Discípula y Misionera.

Con mi oración y bendición para todos.

+ José Luis Chávez Botello
Arzobispo de Antequera-Oaxaca
Publicado por Desconocido @ 10:06  | Hablan los obispos
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ZENIT publica la intervención que pronunció el padre Ignacio Andereggen, doctor en Filosofía y Teología, profesor de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma y en la Pontificia Universidad Católica Argentina, en el congreso internacional «Cor Iesu, Fons Vitae» («Corazón de Jesús, fuente de vida») que se celebró en Barcelona entre el 1 y el 3 de junio. En el encuentro intervinieron el nuncio de Benedicto XVI en España, el arzobispo Manuel Monteiro de Castro, así como cardenales, obispos, y teólogos de varios países del mundo. Las actas serán publicadas por la editorial Balmes (Barcelona) en 2008.


El Corazón del Verbo Encarnado


Por Ignacio Andereggen


La fe en el Corazón de Cristo manifiesta la síntesis de los dogmas revelados del Cristianismo de una manera contemplativa y práctica, no solamente para cada uno de los fieles singularmente considerados, sino también para su conjunto eclesial y para los pastores que lo guían. Es la Revelación Evangélica misma la que permite descubrir en el símbolo natural del corazón, y en los términos escriturísticos, aspectos antes insospechados encerrados en su potencia obedencial actualizada por la Gracia que constituye el centro mismo del Evangelio.

San Pablo habla con toda naturalidad del “sentir” las cosas de Dios, como después los teólogos medievales y los místicos modernos iban a referirse a la “experiencia de Dios”, la cual, por supuesto, abarca en primer lugar el espíritu sobrenaturalizado, la inteligencia y la voluntad elevadas, pero se extiende a toda la persona, incluyendo los aspectos sensibles como reflejando y continuando la perfección única de la Persona divina de Nuestro Señor Jesucristo. Tal “sentimiento” auténticamente cristiano debe expandirse apostólicamente hacia el mundo para transformarlo no con solos medios naturales, sino con los frutos de justicia o santidad.

Desde el seno de la Trinidad el Amor divino desciende a la creación por medio de Jesucristo y retorna al Padre, junto con las cosas renovadas y elevadas. Jesús era movido por el Espíritu Santo que llenó su humanidad con su presencia desde el primer instante, convirtiéndose no solamente su alma, sino también su cuerpo, en símbolo de su presencia. Este símbolo está destinado a incorporar a sí el sentido de toda la creación a través de la Iglesia. En el “corazón” de la Acción del Espíritu Santo en Cristo está el misterio de la redención o liberación, que manifiesta su amor misericordioso.

El corazón físico de Cristo mismo puede ser considerado como el primer nivel simbólico. El amor sensible que él simboliza directamente puede ser considerado como el segundo nivel simbólico. La caridad que a su vez éste expresa puede verse como el tercer nivel simbólico. Y el Amor divino es la cosa, la Res, absolutamente simbolizada por los tres símbolos, jerárquicamente ordenados, como constituyendo sacramentos de un Misterio último.

La unidad de los símbolos y de su ordenación jerárquica está expresada humanamente en la devoción al Corazón de Cristo, que corresponde a la única Persona.

Nuestro Señor Jesucristo asumió, en su naturaleza humana completa, la inteligencia y la voluntad con una relación especial respecto de la afectividad, inconmensurablemente más perfecta que la nuestra, modelo y causa, con la gracia, del orden total de nuestra persona radicada en su Persona divina. De esta manera asumió nuestro corazón.

Del Corazón de Cristo surge así la curación del corazón del hombre.

En su obra capital Santo Tomás nos presenta la radicación del amor de Cristo en su Persona divina a través de su Voluntad divina y de su voluntad humana. A éstas corresponden sendos amores.

La conexión creatural constituida por el Amor de la Voluntad de Dios a las cosas prefigura, como potencia obedencial, el orden sobrenatural que se cumple en la Caridad, constituyendo desde lejos la base metafísica para la consideración del Amor del Corazón del Verbo Encarnado.

La Revelación nos manifiesta el Amor en el que la Esencia divina consiste como revelador de una Persona en relación con otras en cuanto captado por nosotros a través de la gracia. El Espíritu Santo lo tiene como “nombre propio”.

El Amor se apropia al Espíritu Santo en cuanto recibimos la participación no solamente del amor de Dios en cuanto esencial, sino especialmente en cuanto la recibimos personalmente. Esto significa dos cosas: como don de la Persona del Espíritu Santo, e –inseparablemente– como asimilación a la Persona del Espíritu Santo.

Esta asimilación sucede por la gracia, que nos asimila también a la Persona del Hijo como Verbo o Sabiduría de Dios. Porque es inseparable personalmente el Verbo del Espíritu Santo que de Él procede eternamente. He aquí la raíz de la importancia cristológica y eclesiológica de la doctrina y la fe dogmática del Filioque.

“El alma por la gracia se conforma a Dios. Por eso, para que alguna Persona divina sea enviada a alguien por la gracia, se requiere que se realice su asimilación a la divina Persona que es enviada por algún don de la gracia. Y porque el Espíritu Santo es Amor, por el don de la caridad el alma es asimilada al Espíritu Santo. Por eso, según el don de la caridad se considera la misión del Espíritu Santo. Y el Hijo es Palabra, no cualquiera, sino una que espira Amor [Filius autem est Verbum, non qualemcumque, sed spirans Amorem]. Por eso dice Agustín en el IX libro De Trinitate: «el Verbo que intentamos insinuar es Noticia con Amor [Verbum quod insinuare intendimus cum Amore Notitia est]». Así pues, no según cualquier perfección del intelecto es enviado el Hijo, sino según tan instrucción del intelecto por la cual éste prorrumpa en el afecto del amor, como se dice en Juan 6,41: «todo el que oye mi Padre, y aprende, viene a mí»; y en el Salmo 38,4: «en mi meditación se encenderá el fuego». Y por eso dice Agustín a propósito (l.c. ad 1) que el Hijo es enviado, «cuando es conocido por alguien, y también percibido [cum a quoquam cognoscitur atque percipitur]». La percepción experimental significa una cierta noticia [perceptio enim experimentalem quandam notitiam significat]. Y esta se dice propiamente sabiduría, como ciencia sabrosa, según aquello del Eclesiástico 6,23: «la Sabiduría de la doctrina es de acuerdo con su nombre»” [1]

Es claro que el modelo de la asimilación a la Persona del Espíritu Santo existe eminentemente en la humanidad de la Persona divina distinta de Nuestro Señor Jesucristo.

El Corazón del Verbo, en el sentido medieval y escriturístico del término, es, en primer lugar, la Persona del Padre.

En el Espíritu divino, se implica la relación, respecto, o habitudo hacia Dios mismo en su Esencia amada por las Personas, y hacia el Padre y el Verbo que con ella se identifican, quienes se aman recíprocamente en El. En el sentido en el que modernamente, en principio, se entiende inmediatamente la palabra “corazón”, pues, significando especialmente el amor, el Corazón del Verbo es el Espíritu Santo por el cual ama al Padre.

Ahora bien, la fe en el Corazón del Verbo Encarnado es la fe en la Encarnación.

Un profundo artículo de la Tercera Parte de la Summa nos permite vislumbrar la derivación de la doctrina cristológica desde la trinitaria [2]. La gracia habitual en Cristo sigue a la gracia de unión. Esta consiste en la misma Unión Hipostática, absolutamente superior a la naturaleza y operación de cualquier creatura.

Cuanto es y sucede en la creación en el orden natural y en el sobrenatural es manifestación y revelación de Dios-Trinidad. El orden de las misiones o envío de las Personas a la creación manifiesta en orden inescrutable de las procesiones trinitarias.

El Corazón de Cristo es manifestación y Revelación del Corazón de Dios.

“El verbo que está oculto en el corazón se manifiesta por el verbo sensible. Así el Verbo de Dios estaba latente en el Corazón de Dios, pero se manifestó en la carne. Jn. I, 14: «Y el Verbo se hizo carne», etc [Verbum quod latet in corde manifestatur verbo sensibili, ita Verbum Dei in Corde Dei latebat, sed in carne est manifestatum. Io. I, 14: Verbum caro factum est, etc. ] [3]

El Corazón de Dios es la Profundidad Abisal del Padre que se expresa en el Verbo y en el Espíritu Santo.

El Corazón del Verbo Encarnado, en cuanto Encarnado, es en primer lugar el Espíritu Santo que expresa y realiza operativamente su unión personal con el Padre en su humanidad.

Derivadamente, la plenitud de Caridad de la humanidad de Cristo es consecuencia de la Unión hipostática, realización de la Filiación como Relación con el Padre.

Así, la Iglesia, Cuerpo de Cristo Cabeza, surge de la misión del Hijo juntamente con la misión del Espíritu Santo, y de su orden, reflejo del misterio trinitario.

El Corazón del Verbo Encarnado en cuanto tal es así también, el Espíritu Santo como fruto de la Sabiduría del Padre. La presencia del Espíritu Santo en el Verbo Encarnado se expresa y realiza en la humanidad como continuación y Revelación de la Circumincessio o Perichóresis trinitaria. Por eso, en la humanidad de Cristo la plenitud de (gracia y de) Caridad manifiesta la Unión hipostática. Ésta, en cuanto Unión, preanuncia y origina la Unión de la Caridad. Como y porque en la Trinidad el Verbo origina al Espíritu Santo.

Es por eso que el Corazón del Verbo Encarnado es el Espíritu Santo con el recuerdo o Memoria del Padre. Es el Espíritu quien impulsa a Cristo a cumplir la Voluntad del Padre y a volver al Padre. En efecto, la pasión y la resurrección de Jesucristo son el motivo de su encarnación, misterios en los que se expresa la unión de su visión y gozo beatífico con su amor perfecto en su “Persona compuesta”. “La utilidad de la pasión de Cristo le fue inspirada a su Corazón por el Espíritu Santo [utilitas passionis Christi Cordi ejus inspirata fuit a Spiritu Sancto] [4]

La caridad “creada” –si la expresión fuera del todo exacta– del Verbo Encarnado es inseparable de la presencia del Espíritu Santo que se extiende desde lo supremo de su alma hacia todas las dimensiones de su humanidad.

La devoción o el culto del Corazón de Cristo es especialmente devoción o culto del sacramentum caritatis, signo y causa de la caridad que se difunde desde la Caridad de Cristo.

Desde el Corazón de Cristo, pues, surge la Iglesia difundiéndose su gracia, hasta el punto que, por ser la Gracia Capital de Cristo la misma que se difunde a sus miembros, la Iglesia, en cierta manera, se identifica con el Corazón de Cristo. No puede ser, por tanto, sino santa e inmaculada, y de ninguna manera pecadora. Quien está en pecado no es miembro de Cristo en la medida en que el pecado lo daña.

La diferencia entre el cerebro y las vísceras o entrañas señala simbólicamente la diferencia entre el hombre nuevo que renace en Cristo, y el hombre viejo, sometido a la ley o caído en la corrupción del paganismo.

Tal diferencia está simbolizada, para Santo Tomás, por el pasaje entre la centralidad del cerebro, atribuida a Platón por San Jerónimo, y la “ley del corazón” que se origina en Cristo.

Es el pasaje de un mundo gobernado externa y violentamente por el diablo, a un mundo gobernado suave e interiormente por Cristo-Dios. Sólo Dios puede entrar en la mente, es decir, en el corazón. El diablo puede mover externamente el cerebro.

Por eso el racionalismo decae hacia el nihilismo y el individualismo, es decir, hacia lo opuesto de la verdad del ser y del bien respectivamente.

La creación divina, en cambio, como fuente del bien y del ser, alcanza su ápice en el Corazón humano de Cristo, en quien la misericordia sigue la perfección de su mente. La perfección de la mente de Cristo es el perfecto reflejo de su vida eterna como Verbo de Dios que refleja la Mente del Padre prorrumpiendo en el Espíritu Santo. La vida de su mente humana es mística en el sentido más estricto y elevado. La transformación que en nosotros produce la unión con Cristo participando de su pasión, causa a su vez nuestra resurrección espiritual, abriéndonos el sentido de las Escrituras, es decir de su Corazón en nuestro corazón.

Uno de los máximos representantes y artífices de la modernidad es, sin duda, G.W.F. Hegel, quien condensa negativamente el significado el Evangelio como ley surgida del corazón de Cristo que sana el corazón del hombre.

Pareciera que la furia demoníaca “demencial”, como dice Hegel, trata de imitar burdamente el camino de interiorización en la devoción, incluso sensible, al Verbo Encarnado, después de su concreción en la espiritualidad de los santos y las santas modernas.

Es como un adelanto cuasi-profético de la lucha en lo profundo de los corazones en la que nos encontramos dramáticamente envueltos en nuestra época.

Poniendo como principio capital de la realidad la contradicción en vez de la no-contradicción, no podemos pedir a la explicación de Hegel claridad. Captamos en ella como el negativo de la Realidad del mundo iluminado por la gracia de Dios que culmina en el Corazón de Cristo habitado y movido por el Espíritu Santo, desde donde se renuevan todos los corazones y se guían como por una ley interior o Ley Nueva. Un misterio negativo frente a otro positivo. El oscuro misterio de la iniquidad y el misterio de la Luz que supera la mente humana.

En diversos modos se refiere el filósofo idealista al “corazón”, que representa lo individual, y, por lo tanto, lo malo. Cristo es el individuo por excelencia, y por tanto a El corresponde en grado sumo “la ley del corazón”. Esta ley es contraria al Espíritu absoluto, donde mora la racionalidad. No será difícil reconocer en el espíritu absoluto o en el espíritu del mundo un espíritu negativo, que odia y hace odiar convenciendo a los hombres de que es ésta la ley más profunda que gobierna el mundo, y que constituye por tanto su “racionalidad” o el sentido último de su movimiento y de todo lo que pasa, que no va más allá de él.

Si según las procesiones trinitarias la misión del Hijo sigue a la misión del Espíritu Santo, en Hegel, desde su principio filosófico capital, es de esperar que encontraremos lo inverso. A la desaparición del Individuo por excelencia, que es Cristo, el mediador, como él mismo lo denomina, sigue el afirmarse de la Universalidad del Espíritu, como superación de las diferencias de los individuos, manteniéndolas negativamente.

El corazón corresponde al sentimiento en el mundo. En el mundo hay una ley divino-humana del corazón. Esta ley del corazón es superada por la ley de la razón y se invierte así en su contrario pasando por el intermediario de la locura. Este pasaje está en lo íntimo del espíritu del mundo y de su Espíritu Absoluto.

Lo observamos cruelmente descripto en la Fenomenología del Espíritu.

Se trata de una imitación diabólica de aquello que San Juan de la Cruz denomina “noche oscura” como un pasaje, a través de la locura o la irracionalidad, de una forma a otra de “racionalidad” basada sobre la contradicción como principio de toda la realidad. Esta se expresa en el corazón que late al ritmo del odio como principio fundamental de la vida mundana comprendida luego de pasar por el momento kantiano (y freudiano) de la ley comprendida como adecuación al deber, incluso más allá de la superación del corazón individual en el corazón universal que busca el bien de la humanidad, es decir, del imperativo categórico.

El corazón del hombre se enreda así con un poder extraño y enemigo. Así desaparece y se convierte en su contrario al operar en el mundo. El Corazón de Cristo y del hombre en Él inserto se transforma en su contrario por medio de la “secularización.”

El corazón del individuo se convierte en corazón que odia. Ya no se trata de la necesidad muerta del corazón que intentaba hacerse universal, sino de la necesidad del corazón como animada por la individualidad concreta universal.

La locura es no querer reconocer la inversión como la esencia del espíritu, ser demente es no reconocer la demencia y mantenerse como algo distinto. Es no “humillarse”. Es ser infatuado. El individuo por excelencia es “humilde de corazón” porque es loco, porque su corazón asimila lo que el mundo es o su discurrir y resulta así humillado.

Concluyamos. En vez de asimilar la Iglesia al mundo como tantos hoy pretenden, siguiendo la filosofía idealista de origen iluminista y protestante y el espíritu del mundo, se trata, para nosotros, de colaborar ministerialmente en la obra trinitaria de la salvación de la humanidad realizada a través de la muerte y resurrección de Cristo, y la efusión del Espíritu Santo en su Humanidad como cabeza y origen de la Iglesia, restaurando y recapitulando todas las cosas en Cristo.

Ante el pecado contra el Espíritu Santo constitutivo de las líneas más profundas de la cultura contemporánea en cuanto separada de Dios, claro está, es remedio radical la docilidad al Espíritu Santo en todos los actos de la vida individual y guiada por los pastores de la Iglesia.

No puede existir tal docilidad en la subordinación fundamental a las líneas directrices de la cultura contemporánea, sea en la filosofía implícita o explícita, sea en la Teología.

El cristianismo, la ley nueva o ley del corazón, cuyo centro es la gracia del Espíritu Santo, implica un conocimiento por connaturalidad que surge de la experiencia de la dulzura del amor divino, de la que nada sabe quien no la experimenta. Si la ley cerebral del racionalismo moderno, y del hombre viejo, lleva a la transformación radical de la ley del corazón en ley del odio racionalizado, pongámonos decididamente bajo la protección del Corazón del Verbo Encarnado rindiéndole culto interior y exterior en Espíritu y en Verdad, y junto con Él alabando al Padre que busca estos adoradores. Hagámoslo, sobre todo, desarrollando una verdadera cultura católica que sea reflejo de Cristo por la presencia y la participación de la misma Luz que del Padre pasa al Verbo como “Palabra que espira Amor”.



[1] Cf. STh I q.43 a.5 ad 2.

[2] Cf. STh III q.7 a.13.

[3] Super ad Thim. I, c.3 l.3.

[4] In IV Sententiarum, d.19 q.2 a.3
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On July 15th, 1940 Aparici, being National President of the Young People of Catholic Action, writes to Lay Director of the National Technical Board of the Catholic Action, and he requests to him present and supports the economic request that the Superior Council does for the teaching of these Short Courses and he encloses to him the studies plan: assistants, matters, teaching staff, organization and schedule.
«If the young people who went in pilgrimage to the Pilar -he says to him- have to fulfil the slogan given for the stage of Santiago: “Each one of that we kissed the Pilar we have to win to seven that they peregrinate with us to Compostela” is necessary to help them.
»To obtain that to the year of the Pilgrimage a somewhat superior number in the middle of the young people who went to the Pilar has accepted the responsibility to serve to God like Advanced, Head or Guide of Pilgrim, is necessary order the plan in three stages:

»First Stage

»Weeks of Formation of Advanced of Pilgrim. Celebration in the Christmas Holydays of 11 weeks in boarding school regime. Every week will group 30 young people, of 5 Diocese, to 6 by Diocese, less two, than they will group 36 young people for being 6 the Diocese invited.
»Total of Advanced of Pilgrims (leaders young people of the Diocese or assimilated one): 342.

»Second Stage

»To try in regime of boarding school of 57 Weeks of Formation of Heads of Pilgrims in the Easter Holydays, one in each Diocese, for 30 boys with category of leaders of Centre or Arciprestal Board.
»Total of Heads of Pilgrims: 1.710.

»Third Stage

»During the summer each one of the 57 Diocese will be able to organize 10 continuous working days of study (three days in boarding school regime) for the formation of Group boss of Pilgrims.
»Total of Guides of Pilgrims, 570 working days to 20 boys: 11.400.

»General total: 13.452.

»The Ideal that Manuel Aparici wanted to instil to young people was: “To do of same me, my Centre, my mother land and all the Hispanic peoples a Christianity example and guides for the deeply ill world”. (Commitment of Pilgrim) or enunciated in other terms: “To make of the Spanishness a Community from Towns to the service of the apostolic and evangelising mission of the Catholic Church” or “To gain for Christ to everybody by the impulse and the faith of the Hispanic soul.
»To the light of this Ideal it was celebrated the Pilgrimage to the Pilar, stage of the concentration and of the firmness, the formation of a juvenile Christianity, example and guide for our mother land still convalescent of the most serious crisis of his life; by this Ideal we walked towards Santiago, stage of the reconquest of Spanish Youth to present it in Compostela like “exemplary Christianity” and to call to the Youth of Catholic Action of the Hispanic peoples to the common task.
»Because of this Ideal, the word to peregrinate reaches a so deep echo in the soul of our boys and we use it to attract them to the Weeks of Formation giving them the title, according to its sufficiency, of Advanced, Head and Guide of Pilgrims» 1.

Three months later, November 15th, he says to him:

«My dear Director and friend:

»Eager this National Council of which the last Pilgrimage to the Pilar gives all its fruit, has agreed, in accordance with the paragraph 1º of the Base XV for the Catholic Action, properly authorized by the Central Direction of the Catholic Action, to offer to the Rvdmos. Prelates the celebration in the next month of December of 11 Weeks of Formation of Advanced of Pilgrims, to which can concur 342 diocesans leaders of 57 different Dioceses. All of them will be celebrated in regime of boarding school [...], and with the collaboration of the National Council, who will send two professors selected between his members and propagandist.
»This is the first part of the plan of Course 40-41 to provide to our young people of leaders who fit them and direct them in his to peregrinate towards Santiago, since these 342 boys will organize in their respective Dioceses during the Easter Holiday other weeks with the same plan, in which they will repeat the own explanations of lays to arciprestales leaders, with which in these holidays we will have, in addition to the 342 boys, if not formed, since never it has been happened to us that in one week can be formed an enthusiasm boys, 1,710 leaders of arciprestazgo with the title of “Heads of Pilgrims”, who, at the same time during summer, they will be able to celebrate in its arciprestazgos working days of study for the Centres of the same ones, in which 11,400 boys will be able to participate, who will receive the title of “Guides of Pilgrims. We used this denomination of “Advanced”, “Heads” and “Guides” of Pilgrims, because, as you do not ignore, this idea to peregrinate -“to open the way to the of God´s Kingdom”- has caught on the soul of our boys motivating them powerfully to the apostolate.
»However, so that the Diocesan Councils de Youth People welcome this first short course warmly and send the six boys who to each one we are going to request to them, he would be extremely advisable that this National Council could offer two scholarships to each Diocese; each scholarship could ascend, according to our experience of the short course of the Coruña 2, that subsidized to the Diputation and the Town hall, to 100 pesetas, for what would be precise 11,400 pesetas for the 114 scholarships that would be precise to grant. This Council does not have economic means suddenly to disburse this amount. For this reason I elevate to you, like Director of the Technical Board of Catholic Action, so that you present it to the Association of Work Promotion of Catholic Action, a request of subvention of this National Council estimated in 12.000 pesetas, for the organization of the short courses and the concession of 114 scholarships.
»Sure of which you have to welcome this initiative of our Council and that you have to support it with all interest in the Meeting of Work Promotion of Catholic Action, I remain yours affmo. and I wait for your news». 3.

___________________________________

1. C.P pp. 9067-9068
2. «Cursillista of Advance of Pilgrims in 1940, memorable Short Course directed by Manuel Aparici in La Coruña [...]» (José Luis López Mosteiro. Witness. C.P pp. 406-420)
– «[…] “Advanced Short Courses of Pilgrims” that Aparici […] created in La Coruña [...]» (Rvdo. D. Antonio Santamaría González. Witness. C.P pp. 540-579).
– «The Servant of God created in 1940 […] the Short Courses of Advanced of Pilgrims [...] (José Díaz Rincón. Witness and ex-member of Pontificio Consejo para Laicos. Your letter).
3. C.P pp. 9075-9076
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CURSILLOS DE ADELANTADOS, JEFES Y GUÍAS DE PEREGRINOS
CREADOS POR MANUEL APARICI EN 1940


El 15 de julio de 1940, Manuel Aparici, siendo Presidente Nacional de los Jóvenes de Acción Católica, escribe al Director Seglar de la Junta Técnica Nacional de la Acción Católica, y le ruega presente y apoye la petición económica que hace el Consejo Superior para la impartición de estos Cursillos y le adjunta el cuadro de estudios: asistentes, materias, profesorado, organización y horario.
«Si los jóvenes que fueron en peregrinación al Pilar –le dice– han de cumplir la consigna dada para la etapa de Santiago: «Cada uno de los que besamos el Pilar hemos de ganar a siete que peregrinen con nosotros a Compostela» es menester ayudarles.
»Para conseguir que al año de la Peregrinación un número algo superior a la mitad de los jóvenes que acudieron al Pilar haya aceptado la responsabilidad de servir a Dios como Adelantado, Jefe o Guía de Peregrinos, es necesario ordenar el plan en tres etapas:

»Primera Etapa

»Semanas de Formación de Adelantados de Peregrinos. Celebración en las vacaciones de Navidad de 11 semanas en régimen de internado. Cada semana agrupará 30 jóvenes, de 5 Diócesis, a 6 por organización diocesana, menos dos, que agruparán 36 jóvenes por ser 6 las organizaciones diocesanas invitadas.
»Total de Adelantados de Peregrinos (muchachos dirigentes diocesanos o asimilados): 342.

»Segunda Etapa

»Procurar en régimen de internado de 57 Semanas de Formación de Jefes de Peregrinos en las vacaciones de Semana Santa, una en cada Diócesis, para 30 muchachos con categoría de dirigentes de Centro o de Consejo Arciprestal.
»Total de Jefes de Peregrinos: 1.710.

»Tercera Etapa

»Durante el verano cada una de las 57 Diócesis podrá organizar 10 jornadas intensivas de estudio (tres días en régimen de internado) para la formación de Jefes de Grupo de Peregrinos.
Total de Guías de Peregrinos, 570 jornadas a 20 muchachos: 11.400.

»Total general: 13.452.

»El Ideal que Manuel Aparici quería infundir a los jóvenes era: «Hacer de mí mismo, de mi Centro, de mi Patria y de todos los pueblos hispanos una Cristiandad ejemplo y guía para el mundo profundamente enfermo». (Compromiso de Peregrino) o enunciado en otros términos: “Hacer de la Hispanidad una Comunidad de Pueblos al servicio de la misión apostólica y evangelizadora de la Iglesia Católica” o “Ganar para Cristo a todo el mundo por el impulso y la fe del alma hispana”.
»A la luz de este Ideal se celebró la Peregrinación al Pilar, etapa del recogimiento y de la firmeza, de la formación de una cristiandad juvenil, ejemplo y guía para nuestra Patria convaleciente aún de la más grave crisis de su vida; por este Ideal caminamos hacia Santiago, etapa de la reconquista de la Juventud Española para presentarla en Compostela como «Cristiandad ejemplar» y llamar a las Juventud de Acción Católica de los pueblos hispánicos a la empresa común.
»Por razón de este Ideal, la palabra peregrinar alcanza un eco tan profundo en el alma de nuestros muchachos y la utilizamos para atraerles a las Semanas de Formación dándoles el título, según su suficiencia, de Adelantado, Jefe y Guía de Peregrinos» .

Tres meses después, el 15 de noviembre, le vuelve a escribir y le dice:

«Mi querido Director y amigo:

»Deseoso este Consejo Superior de que la pasada Peregrinación al Pilar dé todo su fruto, ha acordado, de conformidad con el párrafo 1º de la Base XV para la Acción Católica, debidamente autorizado por la Dirección Central de la Acción Católica, ofrecer a los Rvdmos. Prelados la celebración en el próximo mes de diciembre de 11 Semanas de Formación de Adelantados de Peregrinos, a las que puedan concurrir 342 dirigentes diocesanos de 57 Diócesis distintas. Todos ellos se celebrarán en régimen de internado [...], y con la colaboración del Consejo Superior, que enviará dos profesores escogidos entre sus vocales y propagandistas.
»Esta es la primera parte del plan del Curso 40-41 para dotar a nuestros jóvenes de dirigentes que los encuadren y encaminen en su peregrinar hacia Santiago, puesto que estos 342 muchachos organizarán en sus respectivas Diócesis durante las vacaciones de Pascuas de Resurrección otras semanas con el mismo plan, en las que ellos repetirán las explicaciones propias de seglares a dirigentes arciprestales, con lo que en estas vacaciones tendremos, además de los 342 muchachos, si no formados, ya que nunca se nos ha ocurrido que en una semana se puedan formar unos muchachos entusiasmados, 1.710 dirigentes de arciprestazgo con el título de “Jefes de Peregrinos”, que, a su vez durante el verano, podrán celebrar en sus arciprestazgos jornadas de estudio para los Centros de los mismos, en las que podrán participar 11.400 muchachos, que recibirán el título de “Guías de Peregrinos”. Empleamos esta denominación de “Adelantados”, “Jefes” y “Guías” de Peregrinos, porque, como no ignoras, esta idea de peregrinar –“abrir camino al Reino de Dios”- ha prendido en el alma de nuestros chicos impulsándolos poderosamente al apostolado.
»Ahora bien, para que los Consejos Diocesanos de Jóvenes acojan con entusiasmo este primer cursillo y envíen los seis muchachos que a cada uno les vamos a pedir, sería sumamente conveniente que este Consejo Superior pudiera ofrecer dos becas a cada Diócesis; cada beca podría ascender, según nuestra experiencia del cursillo de La Coruña , que subvencionó la Diputación y el Ayuntamiento, a 100 pesetas, por lo que serían precisas 11.400 pesetas para las 114 becas que sería preciso conceder. Este Consejo no tiene medios económicos para de pronto desembolsar esta cantidad. Por este motivo te elevo a ti, como Director de la Junta Técnica de Acción Católica, para que tú la presentes a la Asociación de Fomento de Obras de Acción Católica, una petición de subvención de este Consejo Superior cifrada en 12.000 pesetas, para la organización de los cursillos y la concesión de 114 becas.
»Seguro de que has de acoger con el mayor cariño esta iniciativa de nuestro Consejo y que la has de patrocinar con todo interés en la Junta de Fomento de Obras de Acción Católica, queda tuyo affmo. y espera tus noticias» .
Publicado por Desconocido @ 9:55  | Espiritualidad
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jueves, 14 de junio de 2007
Sobre saber divino, el tiempo humano, la
predestinación y la Redención del hombre.


Louis de Wohl
ConoZe.com


Dios es omnisciente», aprendemos. Por tanto tuvo que saber que nosotros los hombres abusaríamos del don que nos hizo de la libre voluntad. O sea, que en definitiva es culpa suya el que haya sucedido así. En definitiva, es Dios quien tiene la culpa de todo.
Con esta lógica falsa intentamos cargar a Dios con nuestras propias culpas. Siempre hemos sido cobardes morales. Ya el propio Adán intentó echar la culpa de su pecado a Eva. El error básico consiste en que aplicamos de modo totalmente erróneo el concepto de omnisciencia. Y esto lo hacemos porque nos imaginamos a Dios como a un hombre omnisciente.

Nosotros los hombres vivimos en el tiempo, es decir en un continuo discurrir de las cosas. Dios, sin embargo, vive fuera del tiempo. Para nosotros existe el pasado, el presente y el futuro. Para Dios todo es un eterno ahora. Por tanto no tiene ningún sentido hablar de que Dios sabía (pasado) lo que pasaría (futuro). Dios sabe. Para nosotros el presente es un instante mínimo, ya se ha convertido en pasado. Para Dios todo es presente. Y precisamente por eso es omnisciente. El no prevé –como el profeta–. El ve. Para Él no existe ni antes ni después. El concepto de tiempo es, como todo lo demás, parte de su Creación. Pero Él está por encima de su Creación y por ello por encima de todo lo temporal. Él crea al hombre (nosotros decimos: creó). El sabe (nosotros decimos: sabía) que el hombre peca (ha pecado). El posee el antídoto ¿Cuál es el antídoto contra la debilidad y la maldad? Todas las madres lo saben. Precisamente para la oveja negra, para el hijo malo y perverso, ellas sienten el doble y el triple de amor. Dios responde a nuestra caída con un Amor inmenso. Su antídoto es hacerse hombre Él mismo soportando en la cruz nuestras culpas, todas las culpas de todos los hombres de todas las épocas.

Y este hecho es el que eleva al cristianismo por encima de todas las demás religiones. El inocente ha cargado con nuestras culpas. Al hacerse hombre Cristo se ha convertido en hermano nuestro. Por eso nos enseñó a llamar «Padre» al Creador del universo. De criaturas de Dios nos convertimos en hijos de Dios. Esta es la respuesta del Amor. Este es el antídoto.



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Carta semanal del Arzobispo de Valencia Don Agustín García-Gasco Vicente.

Lo valioso es construir


Publicada en «Paraula-Iglesia en Valencia» el 17 de junio de 2007


En cualquier orden de la vida lo valioso es construir. La historia de la humanidad confirma que quienes trabajan unidos multiplican su potencial creador, mientras que lo destructivo es sembrar el enfrentamiento y favorecer la división. La unión entre las personas y los pueblos se funda sólidamente si se reconocen dos principios básicos: primero, que los seres humanos estamos creados para el mutuo enriquecimiento con nuestra libre entrega personal y que sólo se da la verdadera unión cuando los seres humanos entregamos con libertad nuestras personas y nuestros bienes para el bien de nuestros semejantes.
En la España de hoy se está produciendo una preocupante dinámica: mientras los nacionalismos radicales quieren imponer por todos los medios como obvias sus más que discutibles propuestas de separatismo, quienes proponen la unidad de la nación son presentados como reliquias del pasado, privados de argumentos inteligentes. Frente a esta deformación comunicativa, hay que reconocer que la unidad de España es un gran logro histórico y cultural que hoy se puede y se debe seguir proponiendo a la inteligencia y a la libertad de las personas y de los grupos sociales.

Poder actuar conjuntamente, de modo libre, coordinado y eficiente es un logro social que sólo los insensatos desprecian. El trabajo político por la Unión Europea muestra hasta qué punto es complicado y difícil introducir el sentido de unidad entre pueblos culturalmente variados y geográficamente dispersos. Los varios cientos de años que en España llevamos conviviendo es un legado histórico que no podemos despreciar. La Iglesia, con su mensaje de amor universal, estima que el entendimiento entre hombres y mujeres es siempre posible y por ello resultan positivas para la paz mundial el reforzamiento de los lazos y relaciones entre comarcas, regiones y naciones. “Solidaridad” no es un concepto abstracto sino un compromiso que todos debemos ejercer también entre las regiones y comunidades autónomas, frente a un independentismo nacido en muchas ocasiones de consideraciones insolidarias en el desarrollo y en los recursos naturales básicos como el agua.

En la España de hoy, nuestra tradición occidental se expresa con un estilo de vida que se funda en una convicción esencial e innegociable: nada hay más valioso en la esfera política que el respeto incondicional de cada ser humano como persona, con todos sus derechos humanos, sin restricciones por razón de edad, sexo, cultura, inteligencia, creencias, convicciones... Estamos comprometidos con que todos los derechos sean de todos. El pensamiento católico, con su sentido universal no es sólo una tradición. Además de una tradición es un pensamiento de vanguardia que predica la solidaridad mundial, y por ende también la local. No pueden resultar creíbles aquellos que hablan de solidaridad con lejanos países, al tiempo que niegan el agua o las comunicaciones a sus convecinos de comunidad.

Los hechos diferenciales de las autonomías de España no alteran esa convicción común. Las modulaciones históricas y culturales de cada territorio sólo se entienden desde ese compromiso por la dignidad humana que recoge nuestro texto constitucional, y que establece un estilo de convivencia basado en una cultura de la vida, de la paz y de la convivencia libre, justa y solidaria.

La organización política de España es un asunto que compete a la libertad de los ciudadanos y de sus legítimos representantes políticos. Pero la Iglesia también está legitimada para aportar su fecunda experiencia de dos mil años y recordar la obviedad de que la unión hace la fuerza, y que debilitar la solidaridad entre las personas, las familias y las comunidades precariza el bienestar concreto de las personas. También conviene desenmascarar los radicalismos ideológicos que acompañan ciertas propuestas y que consideran la destrucción de la unidad de España como paso previo para imponer en un territorio sus utopías políticas, que han dado lugar a los totalitarismos más funestos en otras partes del planeta.

Los Obispos de España, recordando las palabras del magisterio de Juan Pablo II, invitamos decididamente a cultivar la ética política del amor al bien de la propia nación, que suscita comportamientos de solidaridad renovada por parte de todos. Hay que evitar con firmeza los riesgos de manipulación de la verdad histórica y de la opinión pública a favor de pretensiones particularistas o de reivindicaciones ideológicas.

La Iglesia anima a todas las personas de buena voluntad, y especialmente a los católicos, a la renovación moral y a una profunda solidaridad de todos los ciudadanos, para asegurar las condiciones que hacen posible la reconciliación y la superación de las injusticias, las divisiones y los enfrentamientos.

Con mi bendición y afecto,

Agustín García-Gasco Vicente
Arzobispo
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EUROPA/ESPAÑA - El 28 de octubre beatificación en Roma de 498 mártires españoles de los años treinta: el gran signo de esperanza que constituye el testimonio de los mártires que murieron perdonando”

Madrid (Agencia Fides) - La próxima beatificación de 498 mártires que dieron su vida por amor a Jesucristo en España durante la persecución religiosa de los años treinta del pasado siglo XX, y que fue anunciada por los Obispos españoles el pasado 27 de abril al termino de de Su Asamblea Plenaria (ver Fides 30/4/2007), tendrá lugar el 28 de octubre próximo en Roma. Con este motivo la Oficina para las Causas de los santos y la Oficina de información de la Conferencia Episcopal Español ha elaborado un dossier informativo. El documento, que está disponible en la pagina de la Conferencia Episcopal, afirma que “la beatificación que vamos a celebrar contribuirá a que no se olvide el “gran signo de esperanza” que constituye el testimonio de los mártires” pues “los mártires, que murieron perdonando, son el mejor aliento para que todos fomentemos el espíritu de reconciliación”.
Entre los futuros beatos hay 2 Obispos (de las diócesis de Cuenca y Ciudad Real), 24 Sacerdotes diocesanos, 462 miembros de Institutos de Vida Consagrada, 1 Diácono 1 Subdiácono 1 Seminarista y 7 Laicos. Los 462 miembros de Institutos de Vida Consagrada masculinos y femeninos, pertenecen a las siguientes Ordenes: Agustinos, Dominicos, Salesianos, Hermanos de las Escuelas Cristianas, Hermanos Maristas de la Enseñanza, Carmelitas Descalzos, Franciscanos, Adoratrices Esclavas del Stmo. Sacramento y Caridad, Carmelitas, Dominicas, Trinitarios, Carmelitas Misioneras, Misioneros de los Sagrados Corazones, Marianistas, Misioneras Hijas del Corazón de María, Franciscanas Hijas de la Misericordia, Hermana Carmelitas de la Caridad, Instituto de Hermanas Trinitarias, de clausura, Religiosa Carmelita de la Presentación
En cuanto a la edad en el momento del martirio la gran mayoría eran jóvenes. En efecto 145de los futuros beatos, contaba entre 20 y 30 años de edad, 97 entre 30 y 40, 107 entre 40 y 50 años, y 72 de 50 a 60 años de edad. Es decir, un total de 421 mártires en plena juventud y madurez, de más de 20 y menos de 60 años de edad. En los extremos están 18 jovencísimos de 16 a 19 años; 41 mayores de 60 a 70 y finalmente, los 15 casi ancianos de 70 a 78 años de edad. (RG) (Agencia Fides 14/6/2007 Líneas: 28 Palabras: 390)

Links:
Para mayor información
http://www.conferenciaepiscopal.es/santos/martires.htm
Publicado por Desconocido @ 23:36  | Noticias internacionales
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VATICANO - AVE MARIA de don Luciano Alimandi - "Junto al Corazón del Hijo está el Corazón de la Madre"

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - La Iglesia, en este mes de junio, al darnos la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús nos quiere hacer comprender la unión con la devoción a la Virgen que tradicionalmente se vive en el mes mariano por excelencia: el mes de mayo. El Corazón de Jesús es la Sede y el Trono de la Divina Misericordia, que se revela al mundo en el misterio de la pasión, muerte y resurrección de Cristo.
El Santo Padre Benedicto XVI hablando de la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, hace dos años, dijo: "En el lenguaje bíblico el "corazón" indica el centro de la persona, la sede de sus sentimientos y de sus intenciones. En el corazón del Redentor adoramos el amor de Dios a la humanidad, su voluntad de salvación universal, su infinita misericordia. Por tanto, rendir culto al Sagrado Corazón de Cristo significa adorar aquel Corazón que, después de habernos amado hasta el fin, fue traspasado por una lanza y, desde lo alto de la cruz, derramó sangre y agua, fuente inagotable de vida nueva" (Benedicto XVI, Ángelus 5 de junio de 2005).
La invitación que nos viene de esta gran fiesta es ante todo una invitación a la adoración eucarística, porque precisamente en la hostia Santa está realmente presente el Señor Jesús que nos ofrece a cada uno de nosotros Su Corazón, es decir Su Amor misericordioso. Ponerse ante la Presencia del Señor Eucarístico, adorarlo, es la más alta expresión de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús que, como sabemos, se ha difundido por todo el mundo gracias a las revelaciones de Jesús a santa Margarita M. de Alacoque en el siglo XVII: "¡He aquí este Corazón que tanto ha amado a los hombres!"
Como prolongación y cumplimiento de ese mensaje, el Señor se mostró a otra religiosa, en el siglo XX, revelando los abismos de Su insondable misericordia; santa Faustina Kowalska, quien en su Diario, ya famoso en todo el mundo, escribió estas palabras de Jesús: “He abierto Mi Corazón como una fuente viva de Misericordia, que todas las almas saquen de El la vida, se acerquen con gran confianza a este mar de la Misericordia. Los pecadores conseguirán la justificación y los justos serán reforzados en el bien. Al quien ponga su confianza en Mi Misericordia, colmaré en la hora de la muerte su alma con Mi paz divina. Mi hija, no dejes de difundir Mi Misericordia, con eso procurarás alivio a Mi Corazón, que arde en el fuego de la compasión por los pecadores. Di a mis sacerdotes que los pecadores endurecidos se enternecerán con sus palabras, cuando ellos hablen de Mi ilimitada Misericordia y de la compasión que tengo hacia ellos en Mi Corazón. A los sacerdotes que proclamen y exalten Mi Misericordia, les daré una fuerza maravillosa, unción a sus palabras y conmoveré los corazones de aquellos a quienes hablen (V Cuaderno, 21 de enero de 1938).
¡El más profundo anhelo del Corazón de Cristo es que descubramos cuánto nos ama, hasta que punto llega Su ternura por las criaturas que, frías por el egoísmo, con frecuencia se encierran en si mismas, como asustadas de dejarse amar incondicionalmente por su Creador, que nada pide y dona todo!
¡Cuánta necesidad tiene el mundo actual, la sociedad, la cultura, la economía, la política… de este Corazón! Es verdad, cuanto más se aleja el hombre del Dios-amor más se reduce a un ser "sin corazón", que se agita por mil cosas porque ha perdido la principal: dejarse amar por Cristo para responder a este Amor con el propio amor.
En varias ocasiones los Sumos Pontífices en el curso de la historia han recordado a la humanidad que ¡sin el Señor Jesús la vida no encuentra su pleno sentido y el hombre va errabundo en busca de si mismo! El Siervo de Dios Juan Pablo II ha introducido la Iglesia en el Tercer Milenio entregándonos un mandato, el de ser "Apóstoles de la divina misericordia". El Santo Padre Benedicto XVI ha recogido al testigo de su Predecesor y no se cansa de recordar a todos la necesidad de encontrar este Corazón misericordioso, este infinito Amor de Dios, que se revela en nuestra vida si nosotros nos abrimos a El. "Abrid de par en par las puertas a Cristo" sigue repitiéndonos la voz del Espíritu Santo. Cultivando la adoración eucarística nosotros nos abrimos desde dentro, a Su obra en nosotros. La Santa Eucaristía celebrada y adorada, como nos enseña la Iglesia, es el principal y más eficaz tesoro de nuestra salvación, un tesoro infinito que debe ser custodiado con máximo respeto y con la más profunda devoción.
Junto al Corazón del Hijo está el Corazón de la Madre, que la Iglesia celebra precisamente el día después de la solemnidad del S. Corazón de Jesús. Dejamos que sea una vez más el Santo Padre quien nos ilumine sobre este misterio: "El corazón que más se asemeja al de Cristo es, sin duda alguna, el corazón de María, su Madre inmaculada, y precisamente por eso la liturgia los propone juntos a nuestra veneración. Respondiendo a la invitación dirigida por la Virgen en Fátima, encomendemos a su Corazón inmaculado, que ayer contemplamos en particular, el mundo entero, para que experimente el amor misericordioso de Dios y conozca la verdadera paz”. (Benedicto XVI, Ángelus del 5 de junio de 2005). (Agencia Fides 13/6/2007, Líneas: 62 Palabras: 912)
Publicado por Desconocido @ 23:32  | Espiritualidad
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VATICANO: "Jesús es el Señor. Educar en la fe, en el seguimiento, en el testimonio": el Papa Benedicto XVI ha abierto el Congreso anual de la Diócesis de Roma

Ciudad del Vaticano, Agencia Fides,- En la tarde del lunes 11 de junio, el Santo Padre Benedicto XVI ha ido a la Basílica de San Juan en Letrán donde ha inaugurado el Congreso Anual de la Diócesis de Roma sobre el tema: "Jesús es el Señor. Educar en la fe, en el seguimiento, en el testimonio." Seguidamente citamos algunos de los pasajes principales del discurso del Santo Padre.

"El tema del Congreso es "Jesús es el Señor Educar en la fe, en la escuela, en el testimonio": un tema que nos concierne a todos, porque cada discípulo confiesa que Jesús es el Señor y está llamado a crecer en la adhesión a Él, dando y recibiendo ayuda de la gran compañía de los hermanos en la fe."
"Es importante detenernos ante todo sobre la afirmación inicial, que da el tono y el sentido de nuestro Congreso: "Jesús" es el Señor… desde el principio, los discípulos han reconocido en Jesús resucitado que Él es nuestro hermano en humanidad, pero asimismo es uno solo con Dios; aquél que con su llegada al mundo y en toda su vida, su muerte y resurrección nos ha llevado a Dios, ha restituido de manera nueva y única a Dios presente en el mundo, aquél, por lo tanto, que da sentido y esperanza a nuestra vida: en Él encontramos en efecto el verdadero rostro de Dios, aquello de lo que realmente necesitamos para vivir."
"Educar en la fe, en la escuela y en testimonio quiere decir ayudar a nuestros hermanos, o mejor dicho ayudarnos recíprocamente, a entrar en una relación viva con Cristo y con el Padre. Es esta, desde el principio, la tarea fundamental de la Iglesia como la comunidad de los creyentes, de los discípulos y de los amigos de Jesús. La Iglesia, cuerpo de Cristo y templo del Espíritu Santo, es aquella compañía confiable en la que somos engendrados y educados para llegar a ser, en Cristo, hijos y herederos de Dios."
"La experiencia diaria nos dice-y lo sabemos todos- que actualmente educar en la fe es una empresa fácil. En realidad, hoy, cada obra de educación parece volverse cada vez más ardua y precaria. Se habla por tanto de una gran "emergencia educativa", de la creciente dificultad que se encuentra en transmitir a las nuevas generaciones el valor-base de la existencia y un recto comportamiento, dificultad que involucra tanto a la escuela como a la familia y se puede decir que a todo organismo que se proponga objetivos educativos."
"La educación tiende ampliamente a reducirse en la transmisión de determinadas habilidades o bien en la capacidad de hacer, mientras que se busca de satisfacer el deseo de felicidad de las nuevas generaciones llenándolas de objetos de consumo y de gratificaciones efímeras. De este modo, sea los padres o los profesores fácilmente están tentados de abdicar a sus propias tareas educativas y de no comprender ni siquiera cual sea su papel, o mejor dicho la misión a ellos confiados."
"Pero evidentemente esta situación no satisface, no puede satisfacer, porque deja de parte el objetivo esencial de la educación, que es la formación de la persona para hacerla capaz de vivir en plenitud y de dar la propia contribución al bien de la comunidad. Crece por lo tanto, de diversas partes, la pregunta por una educación auténtica y el redescubrimiento de la necesidad de educadores que realmente sean tales… En tal contexto, el empeño de la Iglesia para educar en la fe, en el seguimiento, en el testimonio del Señor Jesús asume más que nunca también el valor de una contribución para hacer salir a la sociedad en que vivimos de la crisis educativa que la aflige."
"Justamente éste es el desafío decisivo para el futuro de la fe, de la Iglesia y del cristianismo y, por lo tanto, es una prioridad esencial de nuestro trabajo pastoral: acercar a Cristo y al Padre la nueva generación, que vive en un mundo, en gran parte, lejos de Dios... Para la educación y formación cristiana, por lo tanto, es decisiva ante todo la oración y nuestra amistad personal con Jesús: sólo quién conoce y ama a Jesucristo puede introducir a los hermanos en una relación vital con Él."
"La educación y especialmente la educación cristiana, es decir la educación a plasmar la misma vida según el modelo de Dios que es amor (cfr 1Jn 4,8.16) necesita aquella cercanía que es propia del amor... Toda la comunidad cristiana, en sus múltiples articulaciones y miembros, tiene la responsabilidad de asumir la gran tarea de conducir las nuevas generaciones al encuentro con Cristo."
"En la educación y en la formación en la fe, una misión propia y fundamental y una responsabilidad primaria, competen a la familia. En efecto, el niño, que se asoma a la vida, a través de los padres, hace la primera y decisiva experiencia del amor, de un amor que en realidad no es solamente humano sino que es un reflejo del amor que Dios tiene por él."
"Ciertamente, son muchas las familias que no están preparadas para esta tarea y no faltan las que parecen no estar interesadas o contrarias, a la educación cristiana de los mismos hijos… Por lo tanto, se abre un espacio de empeño y servicio para nuestras parroquias, oratorios, grupos juveniles, y sobre todo para las mismas familias cristianas, llamadas a hacerse prójimo de otras familias para sostenerlas y asistirlas en la educación de los hijos, ayudándolas así a hallar el sentido y el objetivo de la vida de pareja. Pasamos ahora a otros temas de la educación a la fe."
Se revela entonces particularmente importante aquella cercanía que puede ser asegurada por el sacerdote, la religiosa, el catequista u otros educadores capaces de hacer concreto para el joven el rostro amigo de la Iglesia y el amor de Cristo. Para engendrar efectos positivos que duren en el tiempo, nuestra cercanía tiene que ser consciente que la relación educativa es un encuentro de libertad y que la misma educación cristiana es formación a la auténtica libertad.".
"El trabajo educativo pasa por la libertad, pero también necesita autoridad. Por lo tanto, especialmente cuando se trata de educar en la fe, es central la figura del testigo y el rol del testimonio. El testigo de Cristo no transmite sencillamente informaciones, sino que está implicado personalmente con la verdad que propone y a través de la coherencia de su vida se convierte en un punto de referencia creíble. Pero él, no restituye a si mismo, sino a Alguien que es infinitamente más grande que él, de quien se ha fiado y ha experimentado su bondad. Por lo tanto, el auténtico educador cristiano es un testigo que encuentra el propio modelo en Jesús Cristo."
"En la educación, en la fe, una tarea muy importante se confía a la escuela católica. Esta, en efecto, cumple con la propia misión basándose en un proyecto educativo que pone el Evangelio en el centro y lo tiene como decisivo punto de referencia para la formación de la persona y para toda la propuesta cultural... Asimismo las escuelas públicas, pueden ser apoyadas de diferentes maneras con la presencia de maestros creyentes -en primer lugar, pero no exclusivamente-, los profesores de religión católica y de alumnos formados cristianamente, así como con la colaboración de muchas familias y de la misma comunidad cristiana."
«Hoy más que en el pasado la educación y la formación de la persona están influenciadas por esos mensajes y ese clima transmitidos por los grandes medios de comunicación, que se inspiran en la mentalidad y la cultura caracterizadas por el relativismo, por el consumismo, y por una falsa y destructiva exaltación, o más aún, profanación del cuerpo y de la sexualidad».
Hay un último punto sobre el que deseo llamar vuestra atención: ello es sumamente importante para la misión de la Iglesia y necesita nuestro empeño y ante todo nuestra oración. Me refiero a las vocaciones, a seguir más de cerca al Señor Jesús en el sacerdocio ministerial y en la vida consagrada… De manera siempre delicada y respetuosa, pero también clara y valiente, tenemos que dirigir una peculiar invitación al seguimiento de Jesús a aquellos jóvenes y a aquellas jóvenes que aparecen más atraídos y fascinados por la amistad con Él… Sabemos bien que en este campo son decisivos la oración y la calidad total de nuestro testimonio cristiano, el ejemplo de vida de los sacerdotes y las almas consagradas, la generosidad de las personas llamadas y las familias de las cuales provienen." (S.L) , Agencia Fides 13/6/2007; Líneas: 97 Palabras: 1444)

Links:
El texto integral del discurso del Santo Padre, en italiano
http://www.evangelizatio.org/portale/adgentes/pontefici/pontefice.php?id=812
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Se ha recibido la seguiente comunicación de la Editorial CCS


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Si tienes cualquier duda o necesitas alguna otra información, ponte en contacto con nosotros. Gracias por tu atención e interés. Recibe un cordial saludo,

Editorial CCS



Nacer a la vida 1
Guía para los catequistas
ISBN: 978-84-9842-102. 21x29,7 cm. 48 págs. (7,69 €) 8 €

Nacer a la vida 2
Cuaderno de padres e hijos
ISBN: 978-84-9842-116. 21x29,7 cm. 32 págs. (6,65 €) 6,95 €

Propuesta de 8 catequesis prebautismales para padres que piden a la comunidad cristiana el bautismo de sus hijos pequeños. Las catequesis, bien desarrolladas y estructuradas, permiten:

• preparar para la celebración del sacramento,
• favorecer una experiencia cristiana y
• abrir a un encuentro personal con Cristo.
Hay un libro para los catequistas (también lo puede usar los padres) y otro para los padres y niños.
“Cuando los padres piden el bautismo para sus hijos, interpelan a otros creyentes 
para que les acompañen y les faciliten este nuevo nacimiento de su hijo a la vida cristiana”.



UNA HISTORIA SOBRE EL MALTRATO
Y LA HOMOSEXUALIDAD

Marta Lozano Cañizar.
ISBN: 978-84-9842-0876. 12,5x19,5 cm. 120 págs. (6,63 €) 6,90 € 

Durante los últimos años dos temas muy controvertidos han ido cobrando protagonismo en distintos ámbitos sociales y en los diferentes medios de comunicación. Personas de diversa ideología o situación social discuten sobre el maltrato y la homosexualidad.


LOS CRISTIANOS EN LA HISTORIA/ 2
Desde las cruzadas hasta nuestros días
Miguel Ángel Torres.
ISBN: 978-84-9842-0791. 180 págs. 17x24 cm.

¿Qué hechos y acontecimientos han marcado la historia del cristianismo? ¿Qué personajes han guiado e impulsado a la Iglesia en su devenir histórico? ¿Qué costumbres y tradiciones identifican a los cristianos? Los cristianos en la historia es un libro que contiene unos materiales de historia de la Iglesia en momentos puntuales y que servirá para que los profesores de religión puedan disponer de materiales complementarios en el aula. También los catequistas podrán utilizar muchos elementos del libro para la catequesis y la cultura religiosa básica.

LA VIDA DE JESÚS EN JUEGOS
José María Escudero.
ISBN: 978-84-9842-0968. 180 págs. 17x24 cm.

Las cosas importantes si las interiorizamos de manera alegre, mucho mejor. No se hacen pesadas. El juego aquí está utilizado para pasarlo bien en grupo y para asimilar momentos de la vida y del mensaje de Jesús de Nazaret. Se pueden utilizar estos juegos en la catequesis, en la clase de religión, en campamentos, en actividades y jornadas de formación y tiempo libre… José María Escudero es pavoniano, trabaja con grupos de adolescentes y de jóvenes en el colegio ”Hijos de María Inmaculada” de Valladolid y tiene una facilidad grande para crear dinámicas y actividades de grupo en el trabajo pastoral. Colabora habitualmente en la revista Misión Joven donde vio la luz gran parte del material aquí recogido y organizado ahora de manera más sistemática.

30 CONSEJOS PRÁCTICOS PARA EDUCAR HOY
Guía útil y divertida para Maestros, Profesores y Padres
Santiago Galve.
ISBN: 978-84-9842-1002. 13,5x21 cm. 136 págs. (8,17 €) 8,50 €

El libro propone, con un lenguaje ágil y una pedagogía simpática, la experiencia de más de cuarenta años de su autor en una tarea tan apasionante como es la educación. Las quejas de muchos educadores sobre la situación que hoy tienen que vivir en su trabajo, les están llevando a tirar la toalla. Aquí pueden encontrar las claves elementales para realizar su tarea. Se proponen 30 Consejos. Para que se recuerde el consejo, el autor nos narra una vivencia con el estilo de los cuentos. Y concluye con principios educativos a modo de moraleja.


ANÁLISIS TRANSACCIONAL I.
Cómo nos hacemos persona
Francisco Massó Cantarero
ISBN: 978-84-9842-1088. 17x24 cm. 296 págs. (16,25 €) 16,90 €

Cada persona es un agente constructor o destructivo para sus congéneres, por las atribuciones de valor que nos asignamos recíprocamente, la confianza que nos otorgamos, las expectativas de desarrollo personal que creamos y las confirmaciones que efectuamos sobre los logros ajenos. Por eso, éste es un libro de Análisis Transaccional, porque se adentra en averiguar cómo la conducta cotidiana contribuye a la configuración del propio yo de cada persona.


CUENTOS PARA PORTARSE BIEN EN EL COLEGIO
Educación Infantil y Primaria
Jesús Jarque García.
ISBN: 978-84-9842-1019. 17x24 cm. 168 págs. (9,42 €) 9,80 €

Veintiséis cuentos para tratar los problemas habituales de comportamiento en el aula de Educación Infantil y de los dos primeros ciclos de Primaria. Cada cuento tiene un animal como protagonista y se centra en una problemática concreta: la osa Rosa no quiere trabajar, Fantito es un elefante que siempre está en las nubes, el mono Chimpa pega a los demás… Los cuentos ofrecen al niño un modelo realista para superar estas dificultades.


EJERCICIOS PARA MEJORAR LA MEMORIA/ 2
Anna Puig.
ISBN: 978-84-9842-0838 15x23 cm. 416 págs. (17,31 €) 18 €

Ejercicios para mejorar la Memoria/2 es la continuación de Ejercicios para mejorar la Memoria y, por tanto, el nivel de dificultad que presenta es superior. Va dirigido a todas aquellas personas interesadas en mejorar su memoria individualmente, se trata de un programa de prevención y promoción de la salud. Es un instrumento que facilita el ejercicio mental de una forma entretenida y variada. Se presentan 180 ejercicios de dificultad creciente que inciden en diferentes capacidades cognitivas y refuerzan diferentes mnemotécnicas. Los ejercicios se estructuran en grupos de cinco y se distribuyen en 36 sesiones. Estos ejercicios pueden ser utilizados también por profesionales que intervienen con personas mayores como complemento al Programa de Entrenamiento de la Memoria o a los talleres de memoria.


EDUQUEMOS MEJOR
Guía para padres y profesores
José María Quintana.
ISBN: 978-84-9842-1040. 13,5x21 cm. 240 págs.

Denuncia los principales fallos de la educación en el ámbito familiar, social y escolar, y aporta remedios para que la educación tenga más calidad y eficiencia. No es, pues, un libro teórico sino eminentemente práctico, aun cuando surge de unas bases científicas y pedagógicas y —por otra parte— evita caer en la banalidad de las recetas concretas. Más bien quiere exponer y comentar los diversos principios de una Pedagogía Humanista seria y realista. En educación se han expresado teorías y propuestas extremistas, fantasiosas y desencaminadas; las del Profesor Quintana quieren ser —por el contrario— realistas, equilibradas y oportunas.


Otros Títulos de la Colección Recursos de Pastoral


LOS CRISTIANOS EN LA HISTORIA/ 1
Desde los orígenes hasta las Cruzadas.
MATERIALES PARA LA CLASE DE RELIGIÓN

Miguel Ángel Torres.
ISBN 978-84-8316-9476. 17x24 cm. 132 págs. (7,40 €) 7,70 €

Materiales de historia de la Iglesia en momentos puntuales que servirán para que los profesores de religión puedan disponer de complementos en el aula. También los catequistas podrán utilizar muchos elementos del libro para la catequesis y la cultura religiosa básica.


MEJOREMOS NUESTRAS REUNIONES
Manual breve para comunidades y grupos eclesiales
Enzo Bianco.
ISBN 978-84-7043-8813. 17x24 cm. 168 págs. (8,46 €) 8,80 €

El autor afronta la manera de llevar reuniones situado en el ámbito interno de la comunidad cristiana porque ésa es su experiencia y su referencia concreta. Muchos animadores de grupos y parroquias podrán sacar fruto de la lectura de este libro, cargado de «sabiduría» práctica.


CLAVES DE ACCIÓN PASTORAL
CON LOS EXCLUÍDOS

Una experiencia en clave narrativa
Próxima NOVEDAD
Julio César Rioja.
ISBN: 978-84-9842-0951. 108 págs. 17x24 cm.

¿Cómo actuar o intervenir en el barrio desde la parroquia? No hay respuestas hechas. No hay matemáticas aplicadas a la pastoral ni a la intervención con excluidos. Hay historias, caras, personas, todas parecidas; todas diferentes. Hay experiencias reflexionadas. Los caminos de otros pueden orientar nuestro camino. Nada más. ¿Es poco? No. Es todo lo que podemos tener en las manos para comenzar a hacer nuestro plan de intervención. Aquí tienes una experiencia rica para construir tu propio camino.
Publicado por Desconocido @ 23:26
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15 de Junio

• Por otro lado, la Octava del Corpus de La Orotava de este año se presenta con el lema “La compasión de Dios, la compasión del Hombre”. El Obispo realizó el Pregón de esta fiesta. Durante el mismo señaló, entre otras cosas que, ‘no dejen de participar en la Misa Solemne del Corpus Christi en la iglesia matriz de la Concepción, que presidirá el obispo diocesano -añadió-, y que se prolonga con la grandiosa procesión con el Santísimo Sacramento (una de las mejores y más vivas de Canarias). Se trata de una procesión que transcurre por unas calles alfombradas de flores y con las casas engalanadas a lo largo de un amplio recorrido que, dejando a un lado el bullicio del tráfico y el ajetreo comercial de cada día, se convierte en un lugar sagrado, en honor de Jesucristo, el Rey de reyes y el Señor de señores".
Publicado por Desconocido @ 23:17  | Comunicados Diocesanos
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15 de Junio

• Radio María realiza un programa de una hora, todos los lunes, a las 8 de la noche que lleva por título “El matrimonio una vocación”. Se trata de un programa que recorre diferentes diócesis españolas, incluida, desde el mes de mayo, la Diócesis Nivariense que emite en directo, desde la sede del COF. Su director, Juan Pedro Rivero, es el encargado de conducir este espacio que aborda diversos temas relacionados con la pareja y la familia.
Publicado por Desconocido @ 23:13  | Comunicados Diocesanos
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Artículo publicado en la sección "Divulgación" de la Revista PUNTO DE ENCUENTRO, Movimiento Solidario, Social y Efectrivo, JUNIO-AGOSTO 2007 Nº 31, escrito por Agustín Melián, psiquiatra.

El individualismo


AGUSTÍN MELIÁN PSIQUIATRA


En el momento cultural actual, la facilidad de las comunicaciones y los deseos de participar en las decisiones que afectan a los grupos, son realidades palmarias, así como las manifestaciones de solidaridad incondicional, pero, frecuentemente, hay actitudes y convicciones contradictorias

El concepto de individuo implica, por una parte. un ser dividido, y también el ser indivisible; a su vez, por la condición de ser personal, es capaz de conocer y de querer por medio de la razón y la voluntad, o sea, capaz de hacerse con la realidad y de llegar hasta el éxtasis. Tiene relaciones y por tanto, no está aislado. Por el proceso de individuación se determina la individualidad, su carácter intrínseco y entre las notas individuantes más significativas, está la incomunicabilidad, que radica en la materia, condición que le conduce a una vida propia y distinta, y con posibilidades de egoísmo. Es necesaria una integración armoniosa de la materia y el espíritu para superar lo individual, lo particu¬lar, lo singular, y lo incomunicable, superan-do el dominio despótico que la materia puede ejercer.

Situando al individuo de inicio, para enfocar la realidad y los acontecimientos sociales, de algún modo se está negando la existencia real de lo colectivo y con ello, lo individual es el fundamento de lo político y del deber ser de lo colectivo. Como consecuen¬cia, lo individual regula las organizaciones políticas, y las instituciones públicas se ha¬cen a su medida.

El individualismo es una de las maneras de entender la acción social y de quien es el sujeto de dicha acción. De este modo, los únicos sujetos de la acción social son los individuos, ya que las formas colectivas son relaciones habidas entre individuos; lo social sería una maximalización de la individualidad. Lo único existente es lo individual, siendo lo social algo agregado y por tanto, algo que existe por necesidad y no por naturaleza, un añadido que no pertenece a los elementos constitutivos del yo.

En el individualismo político la sociedad es un añadido de individuos, siendo el sentido del orden político asegurar las libertades individuales por medio de la regulación y controlando las instituciones que pudieran limitarlas como la familia, las cooperativas, las asociaciones culturales o las organizaciones municipales.

El bien común, que no es material sino de naturaleza jurídica, es el conjunto de normas de vinculación que garantizan las relaciones sociales, y al ser común pueden ser usufructuarios todos simultáneamente. En el individualismo ha sido sustituido por el interés de la mayoría, lo cual atenta contra el núcleo de lo social, pues altera la coherencia colectiva y la estabilidad de las instituciones. Sólo existen reglas del juego, que no garantizan la sociedad del bienestar y la justicia.

Se considera al individuo como el único portador de derechos. Al ser el único sujeto real de la vida social, sólo se busca el interés de la mayoría, aunque esté opuesto al bien natural y sin respeto a las minorías.

El individualismo social tiene una carga peyorativa superponible al egoísmo. ya que actúa premiando lo privado y particular frente al universalismo y al altruismo; las ideologías son formas de individualismo de grupo, enfrentándose a otros grupos sin que exista la posibilidad de diálogo, ya que tienen posicionamientos impenetrables, buscando a través de los atajos ventajas y privilegios, como sucede con el ecologismo, no con la ecología, o con el machismo y el feminismo, no con la feminidad y la masculinidad y sus formas de cooperación, o con el progresismo que, justificado por un futuro mejor, legitima cualquier atentado contra la naturaleza. El cientificismo es un sí a la ciencia, pero que no niegue otras formas de conocimiento.

Las opiniones y las creencias actúan de un modo subyacente y sistemático, o sea, como base sin clara advertencia y hasta el último recoveco de la realidad social.

Los principios de una teoría filosófico política materialista conducen a la anomia y al individualismo, que son dos características casi típicas de las sociedades modernas (sálvese quien pueda). La dificultad de implantar un marco normativo y un estado democrático de derecho conduce a la eliminación o a la autoeliminación personal, que son las maneras cómo el ser humano se encuentra con la realidad, un hombre derrotado por la huida y el hedonismo, y a su vez está siempre bajo el riesgo de la injusticia.

Han surgido movimientos sociopolíticos que han intentado subsanar la situación. Así el capitalismo personalista protege las iniciativas y la propiedad privada, pero no ha podido establecer mecanismos solidarios compensadores eficientes. Por otra parte, los socialismos y el marxismo, desde su concepción estatalista, han usurpado los medios de producción, en oposición y enfrentamiento al opresor, con lucha de clases y ofreciendo un paraíso que nunca llegó.

La persona humana es un ser indigente, ne¬cesitado, pero con posibilidades, tiene que acabar de ser así. Tiene actos inmanentes, que son los que permanecen en el que los ejecuta, y también actos trascendentes (transeúntes) que terminan en algo que está fuera del agente, que tiene consecuencias. La persona, en su característica constitución trascendente, tiene la posibilidad de autotrascenderse, y así se afirma como ser-persona, trascendente y teniendo en el uso de su libertad la posibilidad de alcanzar la plenitud, dentro de las limitaciones propias de sus imperfecciones.

La mentalidad individualista conduce al anarquismo, ya que se opina de modo independiente; pero el colectivismo no es la solución, ya que la sociedad sería la suma de individuos y cada uno sería señor de sí mismo. La sociedad no se puede calcular por la suma sino por la relación integrada.

Es palmario que hemos asistido al descalabro de los humanismos utópicos. a la elevación del hombre como centro y fin de la vida. Las promesas de paz abundancia y progreso se han confiado al poder humano. El mito del progreso técnico y humano ha conducido al desencanto y la inseguridad. No hay confianza entre las personas. Urge encontrar lo que realmente es humano, lo que realmente es bueno para el hombre, evitan-do lo que le vacía y le cosifica.

El pensamiento occidental, en las últimas décadas, ha realizado un esfuerzo hermenéutico para conducir al hombre a sus valores. Es lo que se ha llamado el personalismo que, superando las descripciones clásicas, exalta otras dimensiones como la libertad, la autonomía y sobre todo, la trascendencia, un hombre que no esté cerrado en sí mismo.

Hay que buscar aquellos elementos que son irrenunciables para conseguir una vida ple¬na, fundada en la realidad del hombre, más allá de la apariencia y la mezquindad.

La alegría de vivir se encuentra en los con-juntos humanos desprendidos y solidarios.
Publicado por Desconocido @ 23:05  | Artículos de interés
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DOMINGO 11 DEL TIEMPO ORDINARIO / C
17 de junio de 2007


La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén con todos vosotros.

MONICIÓN DE ENTRADA

Con el domingo de Pentecostés, concluíamos el tiempo de Pascua. Luego, hemos celebrado la Trinidad y el Corpus. Y ahora volvemos a los domingos del tiempo ordinario, esos domingos en los que no celebramos ninguna fiesta especial, sino que nos reunimos, simplemente, porque es domingo, el día del Señor. El domingo próximo volveremos a celebrar otra fiesta, la de san Juan. Pero hoy nos encontramos aquí movidos por lo más fundamental y básico de nuestra fe: que Jesús nos convoca, y nos da su Palabra y su Pan de vida eterna.

— Por eso ahora, con espíritu de acción de gracias, comenzamos la celebración de la Eucaristía.

A. penitencial: En silencio, pongámonos ante Dios. (Silencio).

Tú, que has sido enviado a sanar los corazones afligi¬dos. SEÑOR, TEN PIEDAD.
Tú, que has venido a llamar a los pecadores. CRISTO, TEN PIEDAD.
Tú, que estás sentado a la derecha del Padre para interceder por nosotros. SEÑOR, TEN PIEDAD.


1. lectura (2 Samuel 12,7-10.13): Nuestro Dios es el Dios de la gracia y del perdón. Escuchemos ahora una historia del Antiguo Testamento que nos muestra a este Dios que no quiere la muerte del pecador sino su conversión. Una historia que nos prepara para escuchar luego el relato del evangelio.

2. lectura (Gálatas 2,16.19-21): La segunda lectura es una reflexión de san Pablo que vale la pena que escuchemos atentamente. San Pablo, que era judío, explica que el hecho de pertenecer al pueblo elegido y cumplir la ley no da la salvación. La salvación nos viene sólo gracias a Jesucristo, y por ningún mérito nuestro.

Oración universal: Presentémosle al Padre nuestras peticiones diciendo: ESCÚCHANOS, PADRE.

1. Por todos los cristianos. Que no busquemos nunca la venganza ni la muerte de los que hacen el mal, sino que deseemos de todo corazón que se conviertan.
OREMOS:

2. Por los gobernantes. Que trabajen por la paz y hagan posible que las riquezas de este mundo lleguen a todos. OREMOS:

3. Por los que se dedican a la educación de los niños y de los jóvenes. Que les ayuden a formarse en los valores que realmente merecen la pena. OREMOS

4. Por los abuelos y abuelas. Que puedan ver crecer con alegría a sus nietos, y sean para ellos ejemplo de fe y de amor. OREMOS:

5. Por... Que...
OREMOS:

6. Por nosotros. Que estemos siempre agradecidos a Dios, que nunca deja de darnos su perdón. OREMOS:

Escucha, Padre, nuestra oración, y danos tu Espíritu Santo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro: Como Jesucristo nos ha enseñado ahora, antes de comulgar, nos atrevemos a decir
Publicado por Desconocido @ 22:54  | Liturgia
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13 Junio (ACI).- El cristiano se interesa por la Iglesia porque la ama, y no busca la curiosidad por el escándalo, dijo el Papa Benedicto XVI este miércoles, al dedicar su habitual catequesis a la figura de Eusebio, Obispo de Cesarea.

Hablando ante más de 30 mil personas bajo un día de sol que lo obligó a usar un sombrero, el Pontífice se refirió a Eusebio, el Padre de la Iglesia nacido alrededor del año 260 y conocido como el primer historiador del cristianismo, señalando que fue “el más grande filólogo de la Iglesia antigua”, que como tal participó en el Concilio de Nicea en el 325, donde se definió el Credo y la afirmación de la plena divinidad del Hijo de Dios.

“La fama imperecedera de Eusebio –explicó el Papa– está ligada en primer lugar a los diez libros de su ‘Historia Eclesiástica’, con los que consiguió salvar del olvido seguro numerosos hechos, personajes y obras literarias de la Iglesia antigua”.

Pero la historiografía de Eusebio, explicó el Santo Padre, “es una historia centrada en Cristo, donde se desvela progresivamente el misterio del amor de Dios por los seres humanos”. “El análisis histórico no está nunca finalizado a sí mismo sino que apunta decididamente a la conversión y a un testimonio auténtico de vida cristiana por parte de los fieles”, agregó.

Benedicto XVI señaló que Eusebio “interpela a los creyentes de todos los tiempos respecto al modo de acercarse a los hechos de la historia y en particular de la Iglesia. También nos interpela a nosotros. ¿Cuál es nuestra actitud frente a las vicisitudes de la Iglesia?”.

Y el Papa preguntó: “¿Es la actitud de quienes se interesan por cura curiosidad, quizá buscando a cualquier precio lo sensacionalista o lo escandaloso?; ¿O es la actitud llena de amor y abierta al misterio de quien sabe, gracias a la fe, que puede encontrar en la historia de la Iglesia los signos del amor de Dios y las grandes obras de salvación que ha llevado a cabo? Si nuestra actitud es ésta, tenemos que dar una respuesta más coherente y decidida, un testimonio de vida más cristiano”.

El Santo Padre citó al respecto a “ese eminente experto de los Padres de la Iglesia que fue el Cardenal Jean Daniélou, cuando afirmaba: “Hay un contenido secreto en la historia. (...) El misterio de las obras de Dios que constituyen en el tiempo la realidad auténtica, que se esconde tras las apariencias. (...) Pero ésta historia que Dios realiza para el ser humano, no la realiza sin él”.

“También hoy Eusebio de Cesarea invita a los creyentes a maravillarse, a contemplar en la historia las grandes obras de Dios para la salvación de los seres humanos. Y con igual energía nos invita a la conversión de vida. Efectivamente, frente a un Dios que nos ha amado tanto, no podemos permanecer inertes. La instancia propia del amor es que la vida entera se oriente a la imitación del Amado”, concluyó el Papa.
Publicado por Desconocido @ 0:33  | Noticias internacionales
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ZENIT publica la intervención de Benedicto XVI durante la audiencia general del miércoles, 13 de junio de 2007, en la que, continuando con el ciclo de catequesis sobre los Padres Apostólicos de la Iglesia, presentó a Eusebio de Cesarea.


Queridos hermanos y hermanas:
En la historia del cristianismo antiguo es fundamental la distinción entre los primeros tres siglos y los sucesivos al Concilio de Nicea del año 325, el primero ecuménico. Como «bisagra» entre los dos períodos están el así llamado «cambio de Constantino» y la paz de la Iglesia, así como la figura de Eusebio, obispo de Cesarea en Palestina.

Fue el exponente más cualificado de la cultura cristiana de su tiempo en contextos muy variados, de la teología a la exégesis, de la historia a la erudición. Eusebio es conocido sobre todo como el primer historiador del cristianismo, pero también como el filólogo más grande de la Iglesia antigua.

En Cesarea, donde probablemente nació en torno al año 260, Orígenes se había refugiado procedente de Alejandría, y allí había fundado una escuela y una ingente biblioteca. Precisamente con estos libros se habría formado, alguna década después, el joven Eusebio. En el año 325, como obispo de Cesarea, participó con un papel de protagonista en el Concilio de Nicea. Suscribió el «Credo» y la afirmación de la plena divinidad del Hijo de Dios, definido por éste con «la misma sustancia» del Padre ( «homooúsios tõ Patrí»). Es prácticamente el mismo «Credo» que nosotros rezamos todos los domingos en la santa liturgia.

Sincero admirador de Constantino, que había dado paz a la Iglesia, Eusebio sintió por él estima y consideración. Celebró al emperador, no sólo en sus obras, sino también en discursos oficiales, pronunciados en el vigésimo y trigésimo aniversario de su llegada al trono, y después de su muerte, acaecida en el año 337. Dos o tres años después también moría Eusebio.

Estudioso incansable, en sus numerosos escritos, Eusebio busca reflexionar y hacer un balance de los tres siglos de cristianismo, tres siglos vividos bajo la persecución, recurriendo en buena parte a las fuentes cristianas y paganas conservadas sobre todo en la gran biblioteca de Cesarea. De este modo, a pesar de la importancia objetiva de sus obras apologéticas, exegéticas y doctrinales, la fama imperecedera de Eusebio sigue estando ligada en primer lugar a los diez libros de su «Historia eclesiástica». Fue el primero en escribir una historia de la Iglesia, que sigue siendo fundamental gracias a las fuentes que Eusebio pone a nuestra disposición para siempre. Con esta «Historia» logró salvar del olvido seguro numerosos acontecimientos, personajes y obras literarias de la Iglesia antigua. Se trata, por tanto, de una fuente primaria para el conocimiento de los primeros siglos del cristianismo.

Nos podemos preguntar cómo estructuró y con qué intenciones redactó esta nueva obra. Al inicio del primer libro, el historiador presenta los argumentos que pretende afrontar en su obra: «Me he propuesto redactar las sucesiones de los santos apóstoles desde nuestro Salvador hasta nuestros días; cuántos y cuán grandes fueron los acontecimientos que tuvieron lugar según la historia de la Iglesia y quiénes fueron distinguidos en su gobierno y dirección en las comunidades más notables, incluyendo también aquellos que, en cada generación, fueron embajadores de la Palabra de Dios, ya sea por medio de la escritura o sin ella, y los que, impulsados por el deseo de innovación hasta el error, se han anunciado promotores del falsamente llamado conocimiento, devorando así el rebaño de Cristo como lobos rapaces… y también el número; el modo y el tiempo de los paganos que lucharon contra la palabra divina y la grandeza de los que en su tiempo atravesaron, por ella, la prueba de sangre y tortura; señalando además los martirios de nuestro tiempo y el auxilio benigno y favorable para con todos de nuestro Salvador » (1, 1, 1-2).

De esta manera, Eusebio abarca diferentes sectores: la sucesión de los apóstoles, como estructura de la Iglesia, la difusión del Mensaje, los errores, las persecuciones por parte de los paganos y los grandes testimonios que constituyen la luz de esta «Historia». En todo esto, resplandecen la misericordia y la benevolencia del Salvador. Eusebio inaugura así la historiografía eclesiástica, abarcando su narración hasta el año 324, año en el que Constantino, después de la derrota de Licinio, fue aclamado como emperador único de Roma. Se trata del año precedente al gran Concilio de Nicea que después ofrece la «summa» de lo que la Iglesia --doctrinal, moral e incluso jurídicamente-- había aprendido en esos trescientos años.

La cita que acabamos de referir del primer libro de la «Historia eclesiástica» contiene una repetición que seguramente es intencionada. En pocas líneas repite el título cristológico de «Salvador», y hace referencia explícita a «su misericordia» y a «su benevolencia». Podemos comprender así la perspectiva fundamental de la historiografía de Eusebio: es una historia «cristocéntrica», en la que se revela progresivamente el misterio del amor de Dios por los hombres. Con genuina sorpresa, Eusebio reconoce que «de todos los hombres de su tiempo y de los que han existido hasta hoy en toda la tierra, sólo Él es llamado y confesado como Cristo [es decir “Mesías” y “Salvador del mundo”], y todos dan testimonio de Él con este nombre, recordándolo así tanto los griegos como los bárbaros. Además, todavía hoy entre sus seguidores, en toda la tierra, es honrado como rey, es contemplado como siendo superior a un profeta y es glorificado como el verdadero y único sumo sacerdote de Dios; y, por encima de todo esto, es adorado como Dios por ser el Logos preexistente, anterior a todos los siglos, y habiendo recibido del Padre el honor de ser objeto de veneración. Y lo más singular de todo es que los que estamos consagrados a Él no le honramos solamente con la voz o con los sonidos de nuestras palabras, sino con una completa disposición del alma, llegando incluso a preferir el martirio por su causa a nuestra propia vida» (1, 3, 19-20).

De este modo, aparece en primer lugar otra característica que será una constante en la antigua historiografía eclesiástica: la «intención moral» que preside la narración. El análisis histórico nunca es un fin en sí mismo; no sólo busca conocer el pasado; más bien, apunta con decisión a la conversión, y a un auténtico testimonio de vida cristiana por parte de los fieles. Es una guía para nosotros mismos.

De esta manera, Eusebio interpela vivamente a los creyentes de todos los tiempos sobre su manera de afrontar las vicisitudes de la historia, y de la Iglesia en particular. Nos interpela también a nosotros: ¿Cuál es nuestra actitud ante las vicisitudes de la Iglesia? ¿Es la actitud de quien se interesa por simple curiosidad, buscando el sensacionalismo y el escandalismo a todo coste? ¿O es más bien la actitud llena de amor y abierta al misterio de quien sabe por la fe que puede percibir en la historia de la Iglesia los signos del amor de Dios y las grandes obras de la salvación por él realizadas?

Si esta es nuestra actitud tenemos que sentirnos interpelados para ofrecer una respuesta más coherente y generosa, un testimonio más cristiano de vida, para dejar los signos del amor de Dios también a las futuras generaciones.

«Hay un misterio», no se cansaba de repetir ese eminente estudioso de los Padres, el padre Jean Daniélou: «Hay un contenido escondido en la historia… El misterio es el de las obras de Dios, que constituyen en el tiempo la realidad auténtica, escondida detrás de las apariencias… Pero esta historia que Dios realiza por el hombre, no la realiza sin Él. Quedarse en la contemplación de las “grandes cosas” de Dios significaría ver sólo un aspecto de las cosas. Ante ellas está la respuesta» («Ensayo sobre el misterio de la historia», «Saggio sul mistero della storia», Brescia 1963, p. 182).

Tantos siglos después, también hoy Eusebio de Cesarea invita a los creyentes, nos invita a sorprendernos a contemplar en la historia las grandes obras de Dios por la salvación de los hombres. Y con la misma energía nos invita a la conversión de la vida. De hecho, ante un Dios que nos ha amado así, no podemos quedar insensibles. La instancia propia del amor es que toda la vida se oriente a la imitación del Amado. Hagamos todo lo que esté a nuestro alcance para dejar en nuestra vida una huella transparente del amor de Dios.


[Traducción del original italiano realizada por Zenit. Al final de la audiencia el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español dijo:]


Queridos hermanos y hermanas:
Entre las figuras más destacadas de la Iglesia antigua hay que mencionar a Eusebio, obispo de Cesarea, testigo y protagonista de un cambio de época para el cristianismo, que alcanza la paz con el emperador Constantino y celebra el primer concilio de Nicea, en el que Eusebio suscribió el Credo.

Eusebio es conocido sobre todo por los diez libros de su Historia Eclesiástica, con una gran cantidad de noticias de los tres primeros siglos. Pero no es sólo un alarde de erudición: se trata de narrar los hechos que muestran el progresivo desarrollo del misterio del amor de Dios por los hombres que se ha manifestado en Cristo. Al mismo tiempo, es una historia que no sólo atrae la curiosidad, sino que llama a la conversión, a reconocer en la vida de la Iglesia los signos del amor de Dios y las magníficas obras que ha hecho para nuestra salvación. A su vez, este reconocimiento invita a dar una respuesta generosa y un testimonio claro de vida cristiana, orientada a imitar a quien tanto nos ha amado y nos ama. Después de tantos siglos, Eusebio de Cesarea nos repite esta invitación.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular al grupo de la Institución Teresiana, reunido estos días en Roma, a las Siervas de María Ministras de los Enfermos, a los colaboradores de las Obras Pontificias Misioneras de México y al grupo del Colegio San Agustín de Lima, así como a los demás grupos y personas venidas de España, México, Ecuador, Perú y de otros Países de Latinoamérica. Invito a todos a ver en la historia y en la vida cotidiana el amor y la bondad de Dios.

Muchas gracias por vuestra visita.

[© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por Desconocido @ 0:21  | Habla el Papa
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VATICANO - Por primera vez una mujer como nuevo Secretario General de Caritas Internationalis: "Prioridad a las emergencias humanitarias, al desarrollo, a la construcción de la paz"

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - La asistencia humanitaria de Caritas Internationalis habla a lo femenino: Lesley-Anne Knight, de 51 años, inglesa, originaria de Zimbabwe, es el nuevo Secretario General de la confederación de Caritas Internationalis, elegida al final de la asamblea General que se ha celebrado hace pocos días pasados en el Vaticano. Knight, primera mujer que reviste este cargo, ha trabajado por 25 años en la CAFOD (Caritas de Inglaterra y Gales) dónde ha sido Director Internacional, y sucede a Duncan Mac Laren. Ahora asume el control operativo de la organización, que en los días pasados había elegido como presidente al Cardenal de Honduras Óscar Rodriguez Maradiaga, Arzobispo de Tegucigalpa.
"Caritas es un tesoro. Tengo ante mi un gran honor, pensando en los próximos cuatro años en que tendré que desarrollar este servicio como Secretario del Caritas Internationalis. Nuestro trabajo tiene un impacto sobre la vida de muchos pobres. Agradezco a mis hermanos y hermanas de Caritas que me han dado confianza asignándome esta responsabilidad", ha declarado Knight.
Refiriéndose al trabajo de los próximos años, la nueva Secretaria ha afirmado: "Nuestras prioridades, en la Confederación, serán las emergencias humanitarias, el desarrollo integral de las comunidades locales, la construcción de la paz. Estos no son filones del trabajo distintos sino parte de un mismo programa que quiere ayudar a los pobres a transformar sus vidas. Caritas tendrá que reforzar la coordinación interior, la comunicación, la capacidad de sensibilización, para realizar su potencial de transformación del mundo, por medio de la fe en Jesucristo".
En el mensaje conclusivo de la 18 Asamblea General, Caritas Internationalis afirma: "Decimos con una sola voz: llenos de amor podemos poner fin al escándalo de la pobreza", señalando que el trabajo de la Confederación apuesta por el desarrollo integral de la persona y de las diversas comunidades.
El texto cita en particular las crisis humanitarias y sociales en Darfur (Sudán) Irak, Colombia, Norte de Uganda, Sri Lanka, República Democrática del Congo, contextos difíciles en lo que Caritas trabaja para detener los conflictos, ayudar a la población civil en la emergencia, intentar hacer que recuperen una vida normal las comunidades. Han expresado un llamamiento particular por la paz en Medio Oriente, mientras que la organización ha anunciado que continuará controlando la acción de los estados ricos para que mantengan las promesas de ayudas a las naciones más pobres. (PA) (Agencia Fides 12/6/2007 Líneas. 33 Palabras: 419)

Links:
El texto del Mensaje Final de la Asamblea de Caritas Internationalis en lengua inglesa
http://www.fides.org/eng/documents/caritas_internationalis_final_message.doc
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Artículo extraído del boletín "Misioneros Javerianos" ABRIL 2007, número 432.
(Para ver segunda parte hacer clic AQUÍ)
(Para ver tercera parte hacer clic AQUÍ)

LA INCULTURACION EN EUROPA (I)

P. Carlos Collantes


En todas las culturas —creaciones humanas— hay luces y sombras, valores y límites, y las sombras (injusticia, violencia, opresión, hipocresía, mentira...) son incompatibles con la fe cristiana. El evangelio es presencia crítica y purificadora, por eso levanta su voz profética contra lo imperfecto o pecaminoso presente en toda cultura y actúa de modo contracultural al interior de cada cultura.

El evangelio va más allá de cualquier cultura, lo que impide —y siempre impedirá— la identificación plena entre cultura y evangelio. En consecuencia, la Iglesia —los cristianos— tendrá que actuar, con frecuencia, de modo contracultural para ser fiel a sí misma, al evangelio, al Reino, al proyecto de Dios.

Arraigo y transformación

Pablo en sueños ve a un macedonio que le pide que le anuncie y muestre ese gran tesoro que es Jesucristo: «iPasa a Macedonia y ayúdanos!» (Hch 16, 6-10). El Espíritu, que había preparado desde siempre los corazones de los que iban a recibir a Cristo, llama desde la otra orilla, invitando a atravesar fronteras. De esta forma el evangelio pasa de un con¬tinente (Asia) a otro (Europa).

Desde ese primer momento en que el evangelio comienza a arraigar en suelo europeo ha transcurrido una larga historia llena de luces y de sombras. El evangelio cuando es acogido de verdad transforma a la persona y a la comunidad humana con su cultura. Transformar una cultura significa transformar una sociedad para que el Reino de Dios se exprese en ella, se haga más presente. Tras un primer momento de escucha y acogida del evangelio llega la lenta penetración del evangelio en el alma de un pueblo, en el corazón de una cultura. ¿Qué pueblo ha conseguido poner de verdad el mensaje de Jesús en el corazón de sí mismo, de su cultura, de su visión del mundo, de sus valores, de sus criterios éticos? Ninguno. Por ello la inculturación no acaba nunca, existe siempre la necesidad de una inculturación más pro-funda y actualizada, más fiel y significativa.

Arraigo y sustitución

El cristianismo ha contribuido a formar y configurar rasgos de nuestra Europa. Durante siglos hemos vivido un proceso de arraigo más o menos profundo en el que el evangelio ha fecundado el humus cultural de los pueblos de Europa: tradiciones, fiestas, calendario, criterios éticos, sentido de la vida, referencias existenciales. Algunos de nuestros valores culturales tienen sus raíces en el evangelio, pero se han hecho autónomos, y al desgajarse se han hecho patrimonio de todos y nos alegramos por ello, porque han fecundado nuestro humus cultural. Aunque hay quienes quisieran verlos como ajenos al cristianismo. ¡Cuántas veces la cultura llamada laica reproduce valores evangélicos! Pensemos en el más apreciado hoy, el de la solidaridad que tiene mucho que ver con ese dejarse afectar por la necesidad ajena, con ese mirar compasivo propio del buen samaritano, con esa identificación de Jesús con los últimos: «tuve hambre y me diste de comer....» Aunque la solidaridad no es exclusiva cristiana, existe en muchas culturas. ¿Quién puede negar que el famoso tríptico de la revolución francesa: «libertad, igualdad, fraternidad» tiene mucho que ver con el espíritu evangélico, aunque los cristianos no hayamos vivido siempre estos valores, y la Iglesia haya sido, en ciertos momentos históricos, miope y lenta — como los discípulos de Emaús- para descubrir y unirse a ciertas luchas y conquistas sociales legítimas? Asistimos a un proceso de sustitución de valores cristianos y tras la sustitución el desencuentro, nuestro humus cultural está dejando de ser cristiano. Irrumpen otros valores o «antivalores». La fe cristiana pierde arraigo y fuerza en las conciencias, muchos no saben donde buscar o encontrar claves para orientar la propia existencia.

Fuerte ruptura

Es manifiesto el desencuentro entre valores cristianos y valores socioculturales dominantes que impregnan nuestro ambiente y que no siempre son evangélicos. La cultura nos permite ser y vivir, aunque a veces tiene rasgos contaminados. Por eso siempre podemos y debemos tomar una cierta distancia crítica frente a la propia cultura, frente al propio ambiente y al «aire» que respiramos. Algunos de los rasgos socioculturales que nos envuelven y contaminan están vinculados a la filosofía postmoderna, otros a corrientes ideológicas de marca-do carácter económico y que difunden «valores» ligados al liberalismo económico, al triunfo de los más fuertes, un ultraliberalísmo «salvaje» e inhumano imperante en ciertos sectores sociales muy influyentes y que, a través de poderosos medios de comunicación, difunden su visión de la vida y una concepción muy particular del ser humano que muy poco tienen que ver con el evangelio. La ideología neoliberal difunde sus propios valores haciéndonos creer que son universales, pero en realidad lo que hace es difundir los pilares de su propia ideología: el individualismo, la dura competitividad, el éxito, la exasperación del con-sumo, el beneficio y la rentabilidad por encima de todo, el rendimiento y la eficiencia laboral, mercantil, financiera. Siempre invocando el pretexto de la libertad. ¿Qué libertad? De esta forma crean e imponen modelos de comporta-miento, conductas de moda. Manda la lógica del mercado. En su sociedad de fuertes y triunfadores —sin compasión ni misericordia— no hay sitio para los débiles. Vivir para consumir, para poseer, para triunfar. Quien no consume es como si no existiera: «consumo luego existo». Tenemos gran abundancia de medios, pero hay quienes no tienen razones para vivir.

Desde la filosofía posmoderna se difunden otros valores convertidos en modelos de vida: el pasado o el futuro no interesan, sólo existe el presente que hay que disfrutar al máximo. El disfrute inmediato, el hedonismo se convierte en ideal de vida. El triunfo de lo efímero y lo fugaz, de un estilo ligero —descomprometido- de la vida y las relaciones. Realidades tan fundamentales como el amor, la familia, la religión, la ética, la política se banalizan y trivializan. El éxito a corto plazo y a cualquier precio, la búsqueda del prestigio, el culto a la imagen, a la apariencia se convierten en ideología popular. ¿Para qué complicarse la vida con compromisos exigentes, definitivos defendiendo grandes causas?

La inculturación es un proceso que incumbe a toda comunidad que quiere vivir la fe en su universo cultural y se enfrenta al reto de vivir los valores evangélicos en el mundo. Ya hemos dicho que el evangelio es factor de transformación sociocultural y nuestra pretensión y vocación, como cristianos, es influenciar la sociedad —compleja y pluralista— en la que vivimos con nuestra presencia y testimonio, invitados por el mismo Jesús a ser «sal de la tierra y luz del mundo». Seguiremos reflexionando, descubriendo también valores positivos, siempre animados por la esperanza.

«En esta perspectiva surgen los intentos, repetidos también últimamente, de presentar la cultura europea prescindiendo de la aportación del cristianismo, que ha marcado su desarrollo histórico y su difusión universal. Asistimos al nacimiento de una nueva cultura, influenciada en gran parte por los medios de comunicación social, con características y contenidos que a menudo contrastan con el Evangelio y con la dignidad de la persona humana. De esta cultura forma parte también un agnosticismo religioso cada vez más difuso, vinculado a un relativismo moral y jurídico más profundo, que hunde sus raíces en la pérdida de la verdad del hombre como fundamento de los derechos inalienables de cada uno».
(Ec in E9 )


«En el Continente europeo no faltan ciertamente símbolos prestigiosos de la presencia cristiana, pero éstos, con el lento y progresivo avance del laicismo, corren el riesgo de convertirse en mero vestigio del pasado. Muchos ya no lo-gran integrar el mensaje evangélico en la experiencia cotidiana; aumenta la dificultad de vivir la propia fe en Jesús en un contexto social y cultural en que el proyecto de vida cristiano se ve continuamente desdeñado y amenazado; en muchos ambientes públicos es más fácil declararse agnóstico que creyente; se tiene la impresión de que lo obvio es no creer, mientras que creer requiere una legitimación social que no es indiscutible ni puede darse por descontada”. (Ecclesia in Europa 7)
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miércoles, 13 de junio de 2007

El boletín SANTA MADRE MARAVILAS DE JESÚS, número 147 cola en uno de sus artículos "Algunas de la emágenes veneradas por SAnta Maravillas.

«LA VIRGEN DE LAS SEPULTURAS»

El 7 de mayo de 1961, aniversario de la primera Comunión y Profesión Simple de Santa Maravillas, se inauguró la ermita del cementerio en el recién fundado Carmelo de La Aldehuela, y presidiéndola se colocó una Virgen del Carmen; la «Virgen de las Sepulturas». Esta devota imagen, del siglo XVIII, propiedad de una familia argentina, fue donada —con el deseo del donante de que la Santísima Virgen fuese honrada en su Carmelo— a las Carmelitas Descalzas del Cerro de los Ángeles, que a su vez la regalaron a la Madre Maravillas. Así se lo agradecía la Santa a sus hijas:
«No saben cómo está la "Virgen de las Sepulturas" Una verdadera idealidad. La queremos mucho y nos da mucha devoción. Todavía está en el coro preciosa con sus nardos. Bueno, todos no, que han ido muchos a la iglesia. Es la imagen que más queremos de aquí» (C 3439).

«LA VIRGEN DE LOS DOLORES»

Una de las devociones preferidas de Santa Maravillas era la Virgen de los Dolores. El 4 de noviem¬bre de 1962, día en que la Madre celebraba su cum¬pleaños, las monjas de La Aldehuela le ofrecieron como «regalo» una de las ermitas de la huerta, que estaba construyéndose por entonces. Estaba presidida por un devoto cuadro del Ecce Horno. En 1970 llegó a La Aldehuela un precioso retablo de la familia de la Madre Dolores de Jesús, y formando parte del retablo, un cuadro de la Virgen de los Dolores, «su Virgen», como le gustaba decir a la Santa en tantas ocasiones. La Madre entonces reformó la ermitica, colocando a la Virgen Dolorosa en lugar del Ecce Homo. Unas antiquísimas maderas del Monasterio de La Encarnación 1e Avila sirvieron para enmarcar el cuadra y para un .ústico banquito en el interior, Entre los regalos que la Santa recibió el 21 de abril de 1970, fecha en que celebraba sus Bodas de Oro de hábito, sus hijas de La Encarnación le han enviado una preciosa imagen de la Virgen de los Dolores que se encontraba en aquel monasterio desde el tiempo de Santa Teresa de Jesús. La Madre les escribe emocionada:

«Quiero agradecerles con toda el alma el tesoro que nos han enviado para mis dichosísimas Bodas de Oro. ¡Qué puedo decirles de la alegría de la llegada de nuestra dulcísima Madre de los Dolores...! No podía creerlo, no lo quería, porque era tanto...; pero en fin, es una realidad que está aquí, en su pobrecita Casa de la Aldehuela y que en el cielo les pagará Ella tan grande caridad. Estoy entusiasmada, como compren¬derán, y les agradezco muchísimo este precioso rega¬lo, que de las cosas materiales nada me podía hacer tanta ilusión en esta vida» (C 4235).

«LA VIRGEN DE LA CONVERSIÓN»

En 1967, Santa Maravillas recibió un regalo de sus hijas del Carmelo de Montemar. Era una talla de madera de la Virgen, imitación de las imágenes románicas. Su autora, una joven americana que tallándola recibió el don de la fe, la regaló al Carmelo de Montemar. Santa Maravillas la llamaba por eso «la Virgen de la Conversión» y le tuvo hasta su muerte una devoción muy grande.

«No saben lo muchísimo que nos gustó la Virgen que nos mandaron por el día 30. ¡Qué regalazo! Es una preciosidad y da muchísima devoción. La hemos puesto en un sitio precioso y muy devoto. y la llamamos la Virgen de la Conversión", que nos da muchísima devoción todo lo que nos ha contado» (C 4481).

Al final de su vida, estando ya muy enferma la Madre, el doctor aconsejó a las hermanas enfermeras que a aquélla le convendría dar un paseíto todos los días. Aunque añadió: «En el estado en que se encuentra, les será imposible conseguirlo».
Al día siguiente, las hermanas le dicen a la Madre que es la hora del paseo. Ella contesta:
-Hijas, ¡si no puedo!
-Madre, ¿y no iríamos por un pecador?
Inmediatamente, la Madre hizo ademán de incorporarse, y todos los días, caminando fatigosamente, ayudada por la Madre Dolores y otra hermana, se llegaba hasta «la Virgen de la Conversión» a reclamar su pecador.


Publicado por Desconocido @ 23:39  | Artículos de interés
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Queridos hijos de N. familiares, amigos que nos acompañáis y comunidad cristiana.

Una vez más la vida nos enfrenta a la muerte. El hombre, que ha sido creado para la inmortalidad, siente una repugnancia natural y una angustia muy marcada ante la muerte
Esta angustia la sintió el mismo Cristo que llegó a sudar sangre ante muerte. La misma angustia la sentimos tú y yo ante el solo pensamiento de muerte. La ha sentido nuestra hermana N.; la sienten los miles de seres humanos que mueren cada día. A luz de la Palabra de Dios nos podemos hacer esta pregunta . ¿La muerte del justo es una desgracia o es una fortuna?

San Francisco Javier hizo a un bonzo esta misma pregunta, planteada de otro modo: ¿Qué es mejor: Ir de camino o llegar al punto de destino? Hoy día muchos responden que el camino es mejor. Sin duda responden así porque parten de un supuesto falso. Piensan que la meta de la eternidad es estar como troncos o estatuas o como seres inertes: sin hacer nada en absoluto toda la eternidad.

Y sin embargo, la bienaventuranza del cielo, el Cielo mismo, consiste en entrar en la actividad trinitaria de Dios; en su conocer y amar; en su obrar y vivir pleno y total.
Es indudable que entendido así, es mejor la posada que el camino; es mejor llegar al termino del viaje que nuestro fatigoso camino.

La muerte, pues, del hombre o de la mujer honrada, aunque sea prematura no es una desgracia, sino el comienzo de la suprema dicha.

Nuestro/a hermano/a N. ha sufrido mucho en su vida, acompañando a su es-poso difunto en su larga enfermedad. Su fe profunda y sencilla, alimentada con la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, le ha sostenido con el ánimo en alto en las dificultades de la vida y el Señor le ha llamado en este mes dedicado al Sagrado Corazón. Hizo suyas estas palabras de San Pablo: "Si se destruye esta tienda que es nuestra habitación terrestre tenemos un sólido edificio construido por Dios, una casa que no ha sido levantada por manos de hombre y tiene una duración eterna en el Cielo".

Nuestro/a hermano/a se mantuvo en esta fe y en esta esperanza, apoyada en las mismas palabras de Jesús: " Subo al Cielo a prepararos un lugar junto al Padre, para que donde está El esté estéis también vosotros". Siempre la Palabra de Jesús es asombrosamente nueva, cuando nos dice: "Yo soy la Resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá para siempre".

Jesús une de tal manera su resurrección a nuestra propia resurrección, que San Pablo nos dirá: " Si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó". Así es de tajante un hombre que ha dado la vida por defender esta verdad.
Queridos familiares de N., estamos celebrando la Eucaristía. Todos os acompañamos en estos momentos de dolor por la pérdida de vuestro familiar y nos unimos a vosotros en esta acción de gracias por el regalo que el Señor os ha hecho, conservándolo/a tanto tiempo con vosotros .

En esta Eucaristía unimos a la Muerte de Jesucristo la vida de N. con el deseo de que partícipe también del triunfo de su Resurrección.
Publicado por Desconocido @ 23:31  | Homilías
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(Obispado de Tenrife) El viernes día 8 de junio y coincidiendo – como en años anteriores – con la celebración el domingo del Corpus Christi y Día de Caridad, Cáritas Diocesana de Tenerife ha presentado su Memoria Institucional, correspondiente al pasado 2006.



El acto, presidido por el Obispo Nivariense Don Bernardo Álvarez Afonso, acompañado por el Director Don Leonardo Ruiz del Castillo y Subdirector Don José María Rivero Vargas, tuvo lugar en las dependencias del Centro de Acogida “Atacaite”, para mujeres solas y familias monoparentales, ubicado en el barrio de Ofra de la capital tinerfeña.



El señor Rivero inició el evento con unas palabras de agradecimiento por su asistencia a los presentes, y mencionó la posterior presentación de la Campaña Institucional con motivo del Día de Caridad, dando paso a la intervención de don Leonardo que presentó la memoria del año 2006.



Cáritas Diocesana de Tenerife atendió en la provincia tinerfeña durante 2006 a 27.734 personas, de las que 23.940 lo fueron en parroquias y arciprestazgos y 3.794 en proyectos específicos. Don Leonardo dijo que, se había producido un incremento del 15% en relación con el año 2005, puesto que en ese periodo el número de personas atendidas fue de 24.146. Igualmente se constata que “el rostro de la pobreza es: mujer (el 64%, frente al 36% de hombres), joven, aumentando la inmigrante, con problemas de salud mental, en pobreza severa, con baja cualificación profesional, con cargas familiares y con problemas de drogodependencias. En algunos casos, es analfabeta. La cualificación profesional dificulta seriamente su inserción laboral.



El Director de Cáritas se refirió a que el 37% de las personas atendidas en el 2006 fueron inmigrantes, habiéndose experimentado un incremento del 27% frente al 2005. Igualmente destacó el importantísimo incremento del número de personas orientadas para su inserción laboral, que pasaron de 150 en 2005 a 1.073 en el 2006; lo que represente un incremento del 715%.



De los recursos invertidos se destacan: mayores y empleo, con los porcentajes del 20 y 18% respectivamente. Igualmente los datos cualitativos de la memoria arrojan cifras de 396 personas que han accedido al mercado laboral y 231 que se han formado profesionalmente a través de los cursos y talleres impartidos por Cáritas Diocesana.



En el apartado de formación y colaboraciones cabe reseñar que realizaron las prácticas en sus dependencias 49 alumnos de la universidad de La Laguna y diferentes módulos formativos, en los variados campos de trabajo. La colaboración con Instituciones Penitenciarias y la Dirección General de Protección al Menor y la Familia , se ha visto apoyada por los “trabajos a la comunidad” impuestos por sentencias judiciales. Han participado 38 personas.



Seguidamente tomó la palabra el Subdirector de Cáritas para referirse al Día de Caridad del próximo domingo en relación a la Campaña Institucional “ los derechos humanos son universales, las oportunidades deberían serlo ”. Igualmente habló del acto lúdico-festivo a celebrar en la Plaza de la Candelaria a las 20:30 horas del próximo día 15 del presente mes de junio.



Clausuró el acto el Obispo Nivariense, refiriéndose entre otras cosas, a la necesidad de diálogo con los políticos que constituyan los diferentes gobiernos, regional y locales en los próximos días, ya que no es de recibo el que Cáritas siga percibiendo subvenciones para sus centros y proyectos, en igual cuantía a las de hace tres años, sin tener en cuenta siquiera el incremento de salarios, nivel de vida, etcétera. A la pregunta de una periodista destacó que hay que ser muy cautos a la hora de hablar de las cifras sobre pobreza, porque hace algunos años una persona con 50.000 pesetas al mes vivía, lo que ahora sería estar en pobreza, ya que hoy se debe considerar a alguien bajo el umbral de la pobreza, si no percibe al menos, unas 76.000 pesetas mensuales.



El acto estuvo bastante concurrido de asistentes, entre medios de comunicación y otras personas invitadas al acto por los dirigentes de Cáritas. Posteriormente se sirvió un pequeño refrigerio preparado por el personal del Centro.
Publicado por Desconocido @ 10:53  | Comunicados Diocesanos
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Entrevista a José Francisco Concepción Checa, sacerdote diocesano de tTenerife.

José Checa: "El documental pondría en crisis algunos de nuestros elementos centrales de la fe", escrito por Arnaldo Tejera ,
17/03/2007 - 15:10
Tenerife/


(Obispado de Tenerife) Ante la expectativa del estreno del documental "El Sepulcro olvidado de Jesús", CANARIAS24HORAS.COM quiso conocer la opinión de un especialista en Biblia sobre las "revelaciones" de esta cinta. De esta forma, José Francisco Concepción Checa, licenciado en Sagrada Escritura en el Pontificio Instituto Bíblico de Roma con estudios realizados en L`Ecole Biblique et Arqueologique Française" de Jerusalén y profesor en la actualidad del Instituto de Teología de las Islas Canarias "Virgen de Candelaria", sede de Tenerife, pone en tela de juicio lo que se promociona a través del documental y cree que sin duda será un éxito comercial que recaudará sustanciosos dividendos.

Redacción C24H: El anunció del estreno mundial del documental "El sepulcro olvidado de Jesús" cuyos productores prometen mostrar evidencias científicas sobre el posible hallazgo de una tumba que perteneció a la familia de Jesús ha despertado mucha polémica. ¿Cómo se ve esto desde la Iglesia?

José Checa: Si somos sinceros, la realidad es que se trata de un sobresalto que ya no resulta tan extraño. Desde hace algún tiempo nos hemos ido acostumbrando a que en las proximidades de la Semana Santa algún pretendido hallazgo ponga en tela de juicio elementos más o menos centrales de nuestra fe. Supongo que la polémica que pueda desatarse afectará de modo diverso a los cristianos. Pero no creo que, en realidad, se vaya a dar una respuesta de una cierta entidad por parte de la Iglesia.

C24H: ¿Cree que es una estrategia de marketing a propósito que se acerca la Semana Santa?

JCH: Si tenemos en cuenta que las investigaciones sobre este sepulcro se produjeron en torno a los años ochenta, a uno le resulta bastante difícil quitarse de la cabeza la idea de que la ocasión está muy marcada por la proximidad de estas fechas y que, sin duda, lleva consigo una fuerte carga de marketing. Sin embargo, eso no desacreditaría su presentación. Sabemos que los medios de comunicación y las instituciones que se encuentran dentro de las leyes del mercado programan sus actuaciones teniendo en cuenta la rentabilidad que puedan extraer de sus iniciativas. En sí mismo, eso no es negativo ni sería reprochable. Lo que puede resultar de más dudosa ética es que la estrategia de marketing sea la que dicte el contenido de lo que se presenta, subordinando la exactitud, la verdad o la valoración justa de las cosas al puro interés mercantil. Con todo, me atrevo a aventurar que será un éxito comercial y que tras el documental se recaudarán sustanciosos dividendos.

C24H: ¿Cree que este documental tiene algo que ver con el polémico libro "El Código Da Vinci"?

JCH: En sus formas externas, podríamos decir que no. El Código Da Vinci y la polémica que suscitó se basaba más concretamente en la hipótesis de una verdadera sabiduría sobre la realidad de la persona de Jesús que un grupo selecto habría conservado con riesgo de su vida para que, llegado el momento, se descubriese el falseamiento que la Iglesia había llevado a cabo de la persona y de la historia de Jesús. En este caso, el ropaje es mucho más claramente científico. Se trataría de un hallazgo arqueológico incontestable. Sin embargo, las coincidencias no se nos escapan: la negación de la resurrección, la vinculación de Jesús a la figura de María Magdalena, la posibilidad presentada de que Jesús hubiese tenido hijos. En ese sentido, ambas iniciativas se mueven dentro de una pretensión encaminada a airear un "presunto falseamiento interesado" que la Iglesia habría llevado a cabo de aquel a quien reconocen como hijo de Dios en aras a garantizar su permanencia, su influencia y su poder.

C24H: "El sepulcro olvidado de Jesús", es promocionado por Discovery Channel como un documental que ofrece en "exclusiva" lo que podría convertirse en el hallazgo arqueológico más revelador de la historia. ¿Qué opina al respecto?

JCH: No resulta extraño que dentro del interés de vender el producto, éste sea presentado como "la exclusiva" o "el acontecimiento más revelador de la historia". Dos elementos me resultan llamativos. El primero me sorprende, en parte. Afirmar que es el acontecimiento arqueológico más revelador de la historia supone, indirectamente, poner de relieve la significación que el personaje Jesús de Nazaret tiene para esta historia. El otro elemento que me llama la atención es de corte más directamente arqueológico. El arqueólogo que estudió el sepulcro, Amos Kloner, hace ya 27 años, afirma que el documental falsea los datos y que no tiene base científica, aunque se presente como tal. Si tenemos en cuenta que Amos Kloner es judío, uno no ve cuál sería la razón para que un científico de reconocida valía mintiese para salvar a la Iglesia. Si colocara en una balanza, pues, la credibilidad que me frece Amos Kloner, y la que me ofrece Cameron, responsable de la edición del documental, evidentemente, yo me inclinaría a conceder el favor de la verdad al arqueólogo judío. En esta intuición me reafirma Joe Zias, arqueólogo de la Universidad Rockefeller de Jerusalén, quien ataca duramente la credibilidad de Simcha Jacovici, subdirector del documental. Según Zias, Jacovici carece de credibilidad hasta que se retracte de un documental publicado en el 2002 sobre una pretendida inscripción (Santiago, Hijo de José), que demostraría que Jesús tuvo hermanos. Jacovici no se ha excusado tras demostrarse que el documental se basaba en la falsificación moderna de la inscripción.

C24H: Los creadores del documental aseguraron que entre los descubrimientos más importantes, reflejados en el programa, destaca la evidencia de que Jesús y María Magdalena, también identificada como "Mariamene e Mara" (versión en griego de María), pudieran haber tenido un hijo en común de nombre Judas. ¿Es posible ésto?

JCH: Si tenemos en cuenta la verosimilitud que ofrece el documental, vista la valoración de los arqueólogos, este dato queda ya en tela de juicio. Si ampliamos nuestra mirada, nos damos cuenta que se trata de una posibilidad que últimamente ha sido aireada con fuerza. De hecho, se trata de la pretensión fundamental del ya citado Código da Vinci. Sin embargo, uno se sorprende de los argumentos a los que con frecuencia se recurre. ¿Qué habría pasado si se hubiesen casado y hubiesen tenido hijos? No habría pasado nada, según afirman algunos. Eso quizás sea cierto, pero que hubiese podido darse sin comprometer la divinidad de Jesús, no quiere decir que haya sucedido. No hay fuentes antiguas que atestigüen esta posibilidad. Y si valoramos el hecho arguyendo a una pretendida destrucción de fuentes por parte de la Iglesia, ese argumento me permitiría afirmar cualquier cosa de cualquier personaje o institución. Si no tengo fuentes para demostrarlo, siempre podría decir que existían otras pero que fueron eliminadas intencionadamente. Por otra parte, basta hojear las fuentes cristianas primitivas para ver que el interés fundamental de su anuncio de la fe hizo que ni siquiera se preocuparan de armonizar los datos que daban. Y es que el grueso de esos elementos centrales no eran discutidos. Será en fuentes alejadas temporalmente del siglo primero y de corte gnóstico principalmente, donde empiezan a lanzarse dudas de este tipo, retomadas en la actualidad por un tipo de literatura de conspiración, que está alcanzando importante aceptación.

C24H: La publicación y transmisión, en la mayoría de los periódicos y noticieros del mundo, de la rueda de prensa que anunciaba el descubrimiento, es catalogado por los cristianos y católicos como un nuevo ataque irracional a la iglesia. ¿Cree que es así?

JCH: Si entendemos por irracional, que no parece tener fundamento racional y científico, tal y como se pretende que sea, pues deberíamos decir que sí. Si entendemos por irracional una especie de conspiración en la que parece que somos colocados como mártires, yo no me atrevería a tanto. Es cierto que este intento pondría "en crisis" algunos de nuestros elementos centrales de la fe. Sin embargo, yo no soy partidario de juzgar las intenciones de los demás. Puede primar el deseo de atacar, o los intereses económicos, o el afán de publicidad, o, incluso para algunos, la conciencia de que ayudan al saber científico o histórico. Yo no soy quién para juzgar la razón por la que se hace. Al creyente yo creo que le corresponde leer con apertura crítica. Valorar la firmeza de los argumentos de lo que se presenta y tomar este elemento como pretexto para conocer y poder explicar mejor su fe. Pero poco más. La conciencia de víctima no creo que ayude a nadie.

C24H: ¿Las escrituras semánticas encontradas en las presuntas tumbas podrían tratarse de los nombres de Jesús y María Magdalena o podría pensarse que pertenecen a otras personas que llevaban el mismo nombre en esa época?

JCH: Aparte de las reservas arqueológicas que presentan los investigadores sobre la verosimilitud del documental habría que decir que pretender ver en cualquier inscripción que diga Jesús, una identificación con la tumba de Cristo sería algo así como suponer dentro de unos 20 siglos que toda tumba americana con la inscripción George, corresponde al actual presidente de los Estados Unidos, o que cualquier inscripción en un sepulcro con el nombre de José correspondería a un presidente del gobierno español, puesto que los dos últimos presidentes han llevado ese nombre. Se trata de nombres frecuentísimos en el contexto histórico. Por poner sólo un ejemplo, era el nombre de Barrabás, según nos cuentan algunos manuscritos griegos del Evangelio de Mateo (Mt 27,16−17).

C24H: Según el doctor Carney Matheson, que trabaja en el laboratorio de Paleo-DNA de la Universidad Lakehead de Ontario, Canadá, condujo un análisis de ADN mitocondrial utilizando los pedacitos de la materia procedente de los restos de "Jesús hijo de José" y "Mariamene e Mara", encontrados en los osarios. El examen concluyó que ambos no estaban relacionados maternalmente o genéticamente. Teniendo en cuenta, según el documental, que éste era un lugar de enterramiento reservado para los esposos y los familiares de sangre, ¿es posible deducir que ellos formaban pareja?

JCH: Aparte de la dificultad que ya lleva consigo identificar estos personajes con Jesús y María Magdalena, como hemos dicho, la cuestión del ADN mitocondrial podría ser interpretada de diferentes maneras. Sin embargo, las reservas de los arqueólogos al respecto aducen al vaciado de los osarios. El sepulcro encontrado no está lleno de huesos como se presenta, como parecería. Me atrevería a remitir en esta cuestión al espacio concedido al tema por el programa Milenio, dirigido por Iker Jiménez y emitido en la cadena ser hace alguna semana sobre el tema. En él se ponía en seria tela de juicio la posibilidad de que se hubiese realizado este estudio de modo fiable, dada la realidad de los osarios.

C24H: ¿Qué pasará luego que se emita le documental? ¿Cree que la fe se pueda perder?

JCH: Es posible que alguien pueda verse afectado por la emisión. Eso no puede negarse. Pero de modo global, creo que un documental emitido sobre un sepulcro que había sido estudiado hace 27 años por arqueólogos no cristianos (por lo tanto no sospechosos) no va a cuestionar seriamente ningún contenido de la fe. Pero no porque la fe se cierre a las aportaciones de los estudios, sino porque su seriedad científica ofrece serias reservas.

C24H: ¿Tiene conocimiento si la Iglesia tomará actuaciones en contra de este documental?

JCH: No creo que se realice ninguna actuación de una cierta entidad. Es posible que dé lugar a alguna nota aclaratoria, sobre todo para los creyentes. Espero que no haya ninguna protesta global por parte de grupos cristianos. Creo que, en estas ocasiones, es bueno demostrar que nuestro modo de reaccionar debe colocarse en los planos de la democracia. Expresar nuestro descontento por la escasa fundamentación científica y, eventualmente, por la falta de sensibilidad que tengan con nuestra fe. Y poco más.

C24H: ¿Qué se le puede decir a los creyentes y a los no tantos para que no pierdan la fe y no pongan en tela de juicio los valores cristianos que han sido divulgados por la Iglesia durante toda su historia?

JCH: Les pediría, si se me permite, lo que se pide a cualquier persona adulta y formada. Que se informen cuidadosamente del tema. Que lo valoren en el nivel científico en el que se presenta y que, en todo caso, aprovechen la ocasión para dar pasos más certeros en la formación de su fe
Publicado por Desconocido @ 10:48  | Entrevistas
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La Empresa que ejecutará las obras del Obispado

Víctor Rodríguez e Hijos


(Obispado de Tenerife) La empresa "Víctor Rodríguez e Hijos" será la que lleve adelante las obras de Rehabilitación de la Sede del Obispado de S. Cristóbal de La Laguna. El periodo de ejecución de las mismas será de veinte meses y las obras se iniciarán, con un acto institucional, el 29 de Junio del presente año.

En la tarde de ayer la citada empresa aceptaba en encargo de la Diócesis para la ejecución de esta emblemática Obra y, a primera hora de hoy, la decisión era comunicada a los responsables de las tres instituciones que firmaron, con el Obispado, el Convenio para la Rehabilitación de la antigua Casa Salazar, esto es, el Gobierno de Canarias, el Cabildo Insular de Tenerife y Ayuntamiento de La Laguna.

La obra se adjudica con un presupuesto de seis millones doscientos mil Euros. Tal y como consta en el Convenio firmado con las instituciones públicas, el Gobierno de Canarias y el Cabildo aportarán, cada uno, un millón doscientos mil Euros, el Ayuntamiento de La Laguna seiscientos mil Euros y el resto la Diócesis Nivariense, a través de los fondos que ha ido recibiendo de empresas, particulares, otras instituciones, organismos eclesiales, etc.

El pasado seis de Junio, en la Sede Provisional del Obispado, se constituyó la Mesa encargada de estudiar y decidir la adjudicación de la realización de los trabajos de reconstrucción del Palacio Episcopal, para abrir los sobres que contenían las Plicas con las ofertas de tres empresas, ya que una cuarta, que se había presentado al Concurso, se retiró el día anterior a la citada reunión.

La Mesa de Contratación y Adjudicación estuvo formada por el Obispo, el Ecónomo y el Vice-Ecónomo de la Diócesis, una representante del Consejo de Asuntos Económicos y los tres arquitectos responsables de la Obra. Tras un amplio debate y análisis de las propuestas presentadas se estimó, por unanimidad, que en conjunto, la Oferta contenida en la segunda Plica era la que ofrecía mayores garantías. No obstante, se facultó a los Técnicos presentes para realizar un estudio en profundidad de las ofertas presentadas de cara a tomar una decisión definitiva. Al confirmar el mismo la opción por esta segunda Plica, se comprobó que la misma correspondía a la empresa Víctor Rodríguez e Hijos.
Publicado por Desconocido @ 10:37  | Comunicados Diocesanos
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Mensaje que ha enviado Benedicto XVI en el centenario de la mística florentina santa María Magdalena de Pazzi (1556-1607).


Al cardenal
ENNIO ANTONELLI
Arzobispo de Florencia (Italia)

Con ocasión del IV centenario de la muerte de santa María Magdalena de Pazzi, me alegra unirme a la amada Iglesia florentina, que desea recordar a esta ilustre hija suya, particularmente amada por ser figura emblemática de un amor vivo que remite a la dimensión mística esencial de toda vida cristiana.

A la vez que lo saludo con afecto a usted, señor cardenal, y a toda la comunidad diocesana, doy gracias a Dios por el don de esta santa, que cada generación redescubre singularmente cercana por saber comunicar un amor ardiente a Cristo y a la Iglesia.

Santa María Magdalena de Pazzi, nacida en Florencia el 2 de abril de 1566 y que en la pila del "hermoso San Juan" fue bautizada con el nombre de Catalina, desde su niñez mostró una sensibilidad particular ante lo sobrenatural y se sintió atraída por el coloquio íntimo con Dios. Como era costumbre con respecto a las jóvenes de casas nobles, se encomendó su educación a las Damas de Malta, en cuyo monasterio recibió la primera Comunión el 25 de marzo de 1576 y sólo pocos días después se consagró para siempre al Señor con una promesa de virginidad.

Al volver a la familia, profundizó en el camino de la oración con la ayuda de los padres jesuitas, que frecuentaban el palacio. Con gran habilidad logró evitar que la condicionaran las exigencias mundanas de un ambiente que, aun siendo cristiano, no le bastaba a causa de su deseo de asemejarse cada vez más a su Esposo crucificado. En este contexto maduró la decisión de dejar el mundo y entrar en elCarmelo de Santa María de los Ángeles, en Borgo San Frediano, donde el 30 de enero de 1583 recibió el hábito del Carmen y el nombre de sor María Magdalena.

Al enfermarse gravemente en marzo de 1584, solicitó emitir la profesión antes de tiempo y, el 27 de mayo, fiesta de la santísima Trinidad, llevada al coro en camilla, pronunció para siempre ante el Señor sus votos de castidad, pobreza y obediencia.

Desde ese momento comenzó una intensa vivencia mística, que proporcionó a la santa la fama de gozar de numerosos éxtasis. Son cinco los manuscritos en que las Carmelitas de Santa María de los Ángeles recogieron las experiencias extraordinarias de su joven hermana. A "Los Cuarenta Días", escrito en el verano de 1584, siguieron "Los Coloquios" de la primera mitad del año sucesivo.

La cumbre del conocimiento místico de sí mismo que Dios concedió a sor María Magdalena se encuentra en "Revelaciones e Inteligencias", ocho días de espléndidos éxtasis que van desde la víspera de Pentecostés hasta la fiesta de la santísima Trinidad del año 1585. Una intensa experiencia que, a los 19 años de edad, la capacitaba para recorrer todo el misterio de la salvación, desde la encarnación del Verbo en el seno de María hasta la venida del Espíritu Santo en Pentecostés.

Siguieron cinco largos años de purificación interior —María Magdalena de Pazzi habla de ellos en el libro "Probación"— en los que el Verbo, su Esposo, le quitó el sentimiento de la gracia y la dejó como a Daniel en el foso de los leones, entre muchas pruebas y grandes tentaciones. En ese contexto se inserta su ardiente compromiso por la renovación de la Iglesia, después de que en el verano de 1586 algunas iluminaciones de lo alto le mostraron el verdadero estado en que se encontraba la Iglesia en la épocapostridentina.

Como santa Catalina de Siena, se sintió "forzada" a escribir algunas cartas para solicitar al Papa, a los cardenales de la Curia, a su arzobispo y a otras personalidades eclesiásticas, un decidido compromiso en favor de la "renovación de la Iglesia", como reza el título del manuscrito que las contiene. Se trata de doce cartas dictadas en éxtasis, tal vez nunca enviadas, pero que permanecen como testimonio de su pasión por la Sponsa Verbi.

En Pentecostés de 1590 terminó su dura prueba. Esto le permitió dedicarse con todas sus fuerzas al servicio de la comunidad y en particular a la formación de las novicias. Sor María Magdalena tuvo el don de vivir la comunión con Dios de una forma cada vez másinteriorizada , hasta el punto de que se convirtió en una referencia para toda la comunidad, que todavía hoy sigue considerándola como "madre".

El amor purificado, que latía en su corazón, la abría al deseo de la plena configuración con Cristo, su Esposo, hasta compartir con él el "desnudo padecer" de la cruz. Los últimos tres años de su vida fueron para ella un auténtico calvario de sufrimientos. La tisis comenzó a manifestarse claramente. Sor María Magdalena se vio obligada a retirarse poco a poco de la vida activa de la comunidad para sumergirse cada vez más en el "padecerdesnudamente por amor a Dios". La afligieron penas atroces del cuerpo y del espíritu, que duraron hasta su muerte, acontecida el viernes 25 de mayo de 1607. Murió cerca de las tres de la tarde, mientras una alegría desacostumbrada invadía todo el monasterio.

No habían pasado veinte años desde su muerte cuando el Papa florentino Urbano VIII la proclamó beata. El Papa Clemente IX la incluyó en el catálogo de los santos el 28 de abril de 1669. Su cuerpo, incorrupto, es meta de constantes peregrinaciones. El monasterio en que vivió la santa es hoy sede del seminario arzobispal de Florencia, que la venera como patrona, y la celda en la que murió se ha transformado en una capilla, en cuyo silencio se percibe aún su presencia.

Santa María Magdalena de Pazzi sigue siendo una presencia espiritual inspiradora para las Carmelitas de la antigua observancia. En ella ven a la "hermana" que recorrió totalmente la senda de la unión transformadora con Dios y que señala a María como la "estrella" del camino que lleva a la perfección. Esta gran santa tiene para todos el don de ser maestra de espiritualidad, especialmente para los sacerdotes, por los que sintió siempre una verdadera pasión.

Deseo vivamente que las celebraciones jubilares de su muerte contribuyan a dar a conocer cada vez más a esta luminosa figura, que a todos manifiesta la dignidad y la belleza de la vocación cristiana. Del mismo modo que, cuando vivía, al sonar las campanas exhortaba a sus hermanas diciéndoles: "Venid a amar al Amor", ojalá que, la gran mística, desde Florencia, desde su seminario, desde los monasterios carmelitanos que se inspiran en ella, haga resonar hoy su voz en toda la Iglesia, difundiendo el anuncio del amor de Dios a toda criatura humana.

Con este deseo, lo encomiendo a usted, venerado hermano, y a la Iglesia florentina a la protección celestial de santa María Magdalena dePazzi, y de corazón imparto a todos una bendición apostólica especial.

Vaticano, 29 de abril de 2007

[Traducción del original italiano distribuida por la Santa Sede
© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
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El Cardenal Cañizares recuerda a los padres que tienen el derecho de defender la educación de sus hijos con todos los medios legítimos a su alcance: Carta Pastoral para ofrecer orientaciones sobre la controvertida asignatura de ‘Educación para la Ciudadanía’.

Carta Pastoral a los fieles de la Archidiócesis

ORIENTACIONES SOBRE EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA


1. Queridos hermanos y hermanas, amigos todos: La Iglesia, con independencia, con autoridad y responsabilidad moral, sin invadir campos que no le corresponden, y en virtud de su vocación en el campo social, puede y debe enseñar los grandes criterios y los valores inderogables, orientar y formar las conciencias, ser abogada de la justicia y de la verdad, defender y promover la libertad, educar en las virtudes individuales y políticas. Su misión implica también hacer llegar la luz del Evangelio a la vida pública, social, cultural o educativa.
Por esto mismo y en el ejercicio de nuestra responsabilidad pastoral, vuestros Obispos nos dirigimos a todos cuantos constituís la diócesis que ha sido encomendada a nuestro cuidado, Toledo, para ofreceros criterios que os ayuden a situaros ante la nueva asignatura del sistema educativo, «Educación para la ciudadanía». No hacemos otra cosa con esta carta que asumir y difundir fielmente la Nota, aprobada por unanimidad, de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal sobre este tema, del pasado 28 de febrero.

2. Hemos de decir, objetivamente y en verdad, que «esta Educación para la ciudadanía de la LOE es inaceptable en la forma y en el fondo: en la forma, porque impone legalmente a todos una antropología que sólo algunos comparten y, en el fondo, porque sus contenidos son perjudiciales para el desarrollo integral de la persona».

3. Con esta materia, el Estado va a imponer con carácter obligatorio para todos los alumnos y en todos los centros una determinada formación de la conciencia moral, al margen de la elección de los padres. Se formará y evaluará, pues, la conciencia moral de los alumnos determinada por el Estado y al margen de la voluntad expresa de los padres.

4. En nuestra diócesis de Toledo, en torno al 90% de los padres con hijos en educación primaria habéis pedido, año tras año, libremente y en virtud del derecho fundamental que os asiste, la formación religiosa y moral católica, con la que entra en clara contradicción la nueva materia. Muchos de vosotros habéis elegido unos centros de la Iglesia para la educación de vuestros hijos con su carácter o proyecto educativo cristiano que también se ve contradicho por esta nueva materia. Así el derecho inalienable e innegociable que tenéis los padres a que vuestros hijos reciban la formación moral que habéis elegido para ellos se ve contradicho y dificultado, de hecho y de derecho. También los centros y las instituciones o titulares de los centros católicos se van a ver obligados a poner una materia que, en su conjunto o parcialmente, está en contradicción con su carácter propio, con lo que también se cercena la libertad de estas instituciones; no podrán desarrollar con entera libertad su proyecto educativo, verán limitados, pues, sus derechos a la libertad educativa.

5. El Estado no puede hacer esto: «no puede imponer legítimamente ninguna formación de la conciencia moral de los alumnos al margen de la libre elección de sus padres». Haciéndolo traspasa sus competencias y viola o lesiona derechos fundamentales de los padres y de la escuela libremente elegida. De hecho, esta declarando que la formación religiosa y moral elegida por vosotros, o que el proyecto educativo católico por el que os decidís muchos, no son sin embargo válidos para la convivencia y la ciudadanía en España. Esta presumible ingerencia del Estado no debería darse, si queremos que haya una sociedad libre. Por eso es preciso hacer valer los propios derechos.


6. Algunos se preguntan, ¿dónde está lo inaceptable –o la «maldad»– de esta nueva asignatura? En que, como queda dicho, se impone obligatoriamente para todos y en todos los centros; pero, además de esto, que es muy importante y fundamental, también la programación o el currículo, donde entran objetivos, contenidos y evaluación, tampoco pueden ser aceptados. ¿Por qué? Porque impone unos criterios propios del relativismo; porque obliga a asumir, se diga lo que se diga, una determinada visión del hombre que contrasta con la verdad del hombre y con la visión cristiana sobre él, o con el hecho de ser criatura de Dios; impone, además, la ideología de género, que, aparte de otras cosas, distorsiona la verdad de lo que es el hombre, desestructura la identidad de la persona y esconde una visión de la constitución de la persona más ligada a las llamadas «orientaciones sexuales», que al sexo. También la antropología en la que forma y la conciencia moral que suscita se sustentan en una concepción laicista de la vida, donde no cabe Dios o ha de ser recluido a la esfera de lo privado. Todo ello es grave y constituye una lesión por parte del Estado del derecho que los padres tienen a determinar la visión de la vida y la formación moral que elijan para sus hijos. A los padres no se les da a elegir, como por lo demás se hace con la formación religiosa y moral que quieren, sino que se les imponen todas estas cosas.

7. Advertimos, pues, que «las enseñanzas antropológicas orientadas a la formación de la conciencia moral –tanto en lo ‘personal’ como en lo ‘social’– no son competencia del Estado. La autoridad pública no puede imponer ninguna moral a todos: ni una supuestamente mayoritaria, ni la católica, ni ninguna otra
Son los padres y es la escuela, como colaboradora de aquéllos, quienes tienen el derecho y el deber de la educación de las conciencias, sin más limitaciones que las derivadas de la dignidad de la persona y del justo orden público... Lo que denunciamos son unas enseñanzas concretas que, bajo el nombre de ‘Educación para la ciudadanía’, constituyen una lesión grave del derecho de los padres a determinar la educación moral para sus hijos».

8. ¿Qué hacer, en consecuencia? «Los padres harán muy bien en defender con todos los medios legítimos a su alcance el derecho que les asiste de ser ellos quienes determinen la educación moral que desean para sus hijos». Cuando se habla de todos los medios legítimos no se excluye ninguno de los que sean en verdad legítimos. Entre éstos está, como bien sabéis, el de presentar objeción de conciencia tanto en centros estatales de enseñanza o públicos, como en los de iniciativa social, entre los que se encuentran los colegios católicos. No se impone a nadie esta objeción de conciencia; es algo que responsable y libremente han de decidir los propios padres. Estando en juego la educación de vuestros hijos y la libertad de educación, los padres podéis tener por seguro que si optáis por la objeción de conciencia estaréis también optando por la defensa de vuestros hijos, por la tutela de derechos fundamentales y contribuyendo al bien común. Los padres que presentan objeción de conciencia no actúan contra los centros escolares, sino que defienden su derecho a elegir la formación moral que quieran para sus hijos frente a una legislación que, por el contrario, impone por parte del Estado una determinada formación de la conciencia moral obligatoria para todos sin respetar el derecho de los padres. Nadie puede legítimamente impedir ni tampoco forzar la opción de presentar objeción de conciencia. Tanto los colegios públicos como los de iniciativa social habrán de respetar la opción que los padres hagan.

9. Vuestros Obispos somos conscientes de la preocupación de muchos padres que os encontráis en el dilema de decidir: o plegarse sumisamente ante la imposición de una formación moral que no habéis pedido libremente para vuestros hijos, o actuar con libertad y responsablemente, y defender así el derecho que os asiste y la grave responsabilidad que tenéis ante vuestros hijos. Cierto que el actuar con libertad y defenderos es más costoso y puede conllevar hasta alguna dificultad. También es cierto que es mucho e importante lo que está en juego: primero, que vuestros hijos reciban unas enseñanzas morales con unos criterios propios del rela-tivismo y unos contenidos perjudiciales para el desarrollo integral de la persona; y, segundo, que el Estado no imponga ninguna moral a todos, que respete el derecho fundamental a recibir la formación religiosa y moral que los padres elijan para sus hijos, y que no se cercene en nuestra sociedad la libertad basada en la verdad y en derechos inalienables del hombre.

10. Queridos padres, no queremos ni pretendemos en modo alguno condicionaros o inclinaros hacia una determinada opción. Lo único que os pedimos es que tanto los padres como los centros educativos actuéis como debéis de modo responsable y comprometido en favor de vuestros derechos educativos y de la libertad de conciencia. Respetamos vuestra decisión que habréis de tomar en conciencia y con la información debida. Hay cauces para esta información. Asociaciones de padres y de familias, así como otras personas e instituciones están informando con toda verdad y objetividad. Podéis acudir a ellas. En diversos lugares se está informando sobre este asunto. En las parroquias también vuestros párrocos u otros fieles os podrán ayudar en este asunto más importante y decisivo de lo que pueda parecer a simple vista o para una mirada superficial.

11. Pido a todos los sacerdotes, en todas las parroquias, que se informe debidamente sobre toda esta temática amplia, un poco compleja, pero muy importante. Esto entra de lleno en nuestra tarea pastoral; no podemos fallar, ni defraudar a nuestros fieles en este deber que tenemos. Pido también a los colegios y centros educativos de la Iglesia que ayuden en este asunto a los padres con información adecuada y aceptando de buen grado sus legítimas opciones. Pido a parroquias, colegios de la Iglesia, padres de familia y asociaciones de padres y de apostolado seglar, Radio Santa María y Canal Diocesano de TV, COPE, que difundan la presente Carta Pastoral con la mayor difusión posible. No vamos contra nadie, sino sólo a favor del hombre, de los niños, de la libertad de enseñanza y de una sociedad democrática, donde el Estado no puede imponer como obligatoria una determinada formación de la conciencia moral tanto en lo personal como en lo social.

12. Para el conocimiento de todos, en los colegios que dependen directamente del Obispo de Toledo se facilitará toda la información que se precise, se propiciará que los padres puedan optar por aquella decisión más acorde con su conciencia, se hará posible que los hijos cuyos padres opten por la objeción de conciencia estarán debidamente atendidos con actividades formativas sus-titutorias para vivir en sociedad. La titularidad de nuestros colegios diocesanos, en sintonía y plena comunión con la Nota aludida de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal, está en desacuerdo con la materia de «Educación para la ciudadanía», tal y como ésta queda plasmada en el Boletín Oficial, y la considera inaceptable y no compatible con el carácter propio de sus centros. Como se trata de enseñanzas mínimas obligatorias, sin embargo, por imperativo legal, se ve forzada a ofrecerla en sus centros escolares, pero con el compromiso y propósito firme de buscar los medios a su alcance para no traicionar los derechos de los padres, que han elegido la enseñanza específica que nuestros colegios, como escuela católica, han de ofrecer.

13. Queremos recordar, con esta ocasión, a los padres que quisisteis que vuestros hijos fueran bautizados, coherentes con lo que hicisteis y fieles a lo que prometisteis en su día –educar a vuestros hijos cristianamente, en la fe– tenéis el grave deber de poner los medios necesarios para la formación cristiana de vuestros hijos.

Hoy es muy difícil hacer una persona cristiana y moralmente cabal sin la enseñanza religiosa en la escuela, colegio o instituto. Por eso, en virtud de esta responsabilidad y del derecho fundamental que tenéis a elegir la formación religiosa y moral que queráis para vuestros conforme a vuestras propias convicciones, habréis de solicitar de nuevo, un año más, la asignatura de «Religión y Moral Católica». No lo olvidéis. Ahora aún es más importante si cabe.

Estemos todos muy atentos y velemos por una escuela que eduque verdaderamente y no destruya la personalidad de vuestros hijos con publicaciones e instrumentos didácticos, o con enseñanzas inadecuadas o dañosas. Con nuestro agradecimiento, afecto y aliento para todos, recibid de vuestros obispos nuestra bendición.

Antonio Cañizares Llovera
Cardenal Arzobispo de Toledo Primado de España

Carmelo Borobia Isasa
Obispo Auxiliar


Ángel Rubio Castro
Obispo Auxiliar
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VATICANO - Entregado al Santo Padre el ‘Documento de Aparecida’. En la Asamblea General del CELAM en julio se estudiará el desarrollo de la Gran Misión Continental

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - El lunes 11 de junio fue presentado al Santo Padre, Benedicto XVI el Documento Final de Conclusiones de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe que se ha celebrado en Aparecida (Brasil) del 13 al 31 de mayo. El documento fue entregado por los tres presidentes de la V Conferencia, el Cardenal Francisco Javier Errázuriz, Arzobispo de Santiago de Chile, Card. Giovanni Battista Re, Prefecto de la Congregación para los Obispos y Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina, y el Card. Geraldo Magella Agnelo, Arzobispo de São Salvador de Bahia ( Brasil), recibidos en Audiencia por el santo Padre. El objetivo fundamental de esta audiencia, según informa el CELAM, era presentar el fruto de los 18 días de trabajo concretados en el llamado ‘Documento de Aparecida’ y compartir con el Santo Padre las jornadas vividas durante la V Conferencia y el ambiente en que se realizó, no sólo por el ambiente físico del Santuario, sino por el clima de comunión y de presencia del Espíritu Santo que todos los asistentes experimentaron.
El Documento de Aparecida, presentado, tiene tres grandes partes que siguen el método de reflexión teológico-pastoral “ver, juzgar y actuar”. Propone mirar la realidad con ojos iluminados por la fe y un corazón lleno de amor, proclama con alegría el Evangelio de Jesucristo para iluminar la meta y el camino de la vida humana, y busca, mediante un discernimiento comunitario abierto al soplo del Espíritu Santo, líneas comunes de una acción realmente misionera, que ponga a todo el Pueblo de Dios en un estado permanente de misión. Ese esquema tripartito está hilvanado por un hilo conductor en torno a la vida, en especial la Vida en Cristo, y está recorrido transversalmente por las palabras de Jesús, el Buen Pastor: “Yo he venido para que las ovejas tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn 10,10).
“Ahora esperamos que el Santo Padre apruebe el documento presentado para compartirlo con todas las comunidades que con ansiedad esperan sus directrices para seguir la labor evangelizadora en este continente de la esperanza” se lee en el comunicado del CELAM . En espera de esa aprobación, el CELAM está preparando su próxima asamblea ordinaria, que tendrá lugar en La Habana (Cuba) del 10 al 13 de julio próximos, y en la que se buscará entre otras cosas colocar las bases para el desarrollo de la Misión en el Continente que dará continuidad a la Conferencia de Aparecida. (RG) (Agencia Fides 12/6/2007 Líneas: 31 Palabras: 440)
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martes, 12 de junio de 2007
PRECES VOCACIONALES
Se proponen siete preces: una para cada día de la semana
VÍSPERAS


Al caer la tarde tu Hijo nos ofreció su cuerpo como alimento de vida eterna,

- acepta nuestra oración vespertina y haz que no falten en tu Iglesia vocaciones religiosas al servicio de los más necesitados.

Padre de Bondad, que aceptaste la ofrenda de tu Hijo suscita, en nuestras parroquias, jóvenes dispuestos a dar su vida por ti en servicio a sus hermanos.

Te pedimos Señor por las familias cristianas,
para que sean "iglesia doméstica" donde puedan nacer futuras vocaciones para la Iglesia universal

Te pedimos Señor por los Seminarios Menores, Mayores y Noviciados,
que los jóvenes que allí se preparan vivan con gozo y generosidad su formación.

Dios misericordioso que entregaste a tu Hijo único para salvar a los hombres, suscita tu generosidad en el corazón de los padres cristianos para que con gozo permitan a sus hijos poder seguir la vocación al sacerdocio o a la vida consagrada.

Al llegar a su término esta jornada, haz que no decline en la Iglesia la esperanza de tu Reino,
enriquécela, con numerosas vocaciones a la vida consagrada.

Oh Cristo, que con tu sacrificio redentor purificas y elevas el amor humano, haz de los hogares cristianos cantera de vocacio¬nes al sacerdocio y a la vida consagrada.
Publicado por Desconocido @ 23:55
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PRECES VOCACIONALES

Se proponen siete preces: una para cada día de la semana

LAUDES


T ú, que por la Encarnación quisiste abrir el horizonte de la vida familiar a la plenitud de tu amor,
acepta el amor de las familias como terreno fecundo en el que broten las vocaciones a los diversos esta-dos de la vida cristiana.

Guarda Señor en este nuevo día a los sacerdotes y ministros de tu Iglesia,
y haz que su fidelidad y ejemplo sirvan de testimo¬nio y llamada para muchos jóvenes.

Pastor bueno, que congregas a tu grey en medio del mundo, conduce a la madurez de la fe, la esperanza y el amor a nuestras comunidades parroquiales,
y suscita en ellas generosas vocaciones para hacer visible tu solícita guía de la Iglesia.

Tú, que quisiste tener a los niños cerca de ti, consérvales en tu amistad para que sientan nacer la vocación al sacerdocio y la sigan con docilidad.

Al comenzar una nueva jornada, anima en el corazón de los jóvenes el deseo de ofre¬cer las primicias de su vida siguiendo tu llamada.

Tú, que eres el sol que ilumina y da vida, despierta en muchos jóvenes la vocación a la ora¬ción y a la contemplación,

Manda, Señor trabajadores a tu mies,
para que tu nombre sea conocido en el mundo.
Publicado por Desconocido @ 23:51  | Oraciones
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Anécdota recogida en el Boletín SANTA MADRE MARAVILLAS DE JESÚS, número 147, done se encuentra poesía de Santa Maravillas dedicada a la Virgen.

Un regalo
para la
Vergen


Las institutrices que tuvo Santa Maravillas en su infancia le enseñaron muchas poesías para que se las recitara a sus padres o a su abuelita en sus fiestas.

Pero a la pequeña Maravillas, emplear la memoria sólo para obsequiar a sus familiares no la convencía demasiado. Pensaba: «A mis padres y a mi abuelita, versos: ¿y a la Virgen María. que es mucho más madre. no le voy a regalar nada?»

Dicho y hecho. A partir de entonces, la niña, por su cuenta, buscaba entre los devocionarios de su casa poemitas para recitárselos en sus fiestas a María. Aunque literariamente no eran una joya, serían de gran regocijo para la Virgen. Eran señal del gran amor que a lo largo de su vida alimentaría su alma hacia la Madre del cielo. Santa Maravillas aprendió decenas de ellos, y al final de su vida aún los recordaba.

El 22 de noviembre de 1974, cuando a la Madre sólo le faltan diecinueve días para ver «el rostro desconocido y amado» de su Cristo, se encuentra acompañándola en su celda de La Aldehuela la joven hermana enfermera. Para distraerla un poco, ésta le pregunta:
Nuestra Madre, ¿por qué no me dice alguno de los versos que recitaba a la Virgen de pequeña?

La Madre, siempre tan humilde, se resiste un poco:
Si no me acuerdo. hija...

La hermana, animándola, le insiste que podrían servir para enseñarlos a los niños de los demandaderos, o para decírselos a la Virgen ella misma... Y entonces la Madre, sin titubear un momento, fue dictándole de corrido este poema:



«En mayo, cuando olorosas — florecen las azucenas,
cuando van las mariposas — dando besos a las rosas
y a las floridas verbenas;
cuando entre y flores, — madreselvas y rosales
fabrican los ruiseñores — el nido de sus amores
entre oscuros matorrales.
Es que el mundo, Madre mía, — con flores, frutos y aromas
alaba al nacer el día —tu dulce nombre, ¡oh María!,
entre arrullos de paloma.
En este canto de amor — quiero también tener parte;
quiero ser ave, ser flor, — azucena y ruiseñor
tan sólo para alabarte.
Haz que vea mi existencia — a tus plantas resbalar
y acepta, Madre, la esencia — con que viene mi inocencia
tus plantas a perfumar».

La Madre, cuando llegaba a ese punto, se atascaba:

—Cuando entre... y flores, cuando entre... y flores.

Por más que repetía la frase no lograba dar con aquella palabrita, que parecía burlarse de ella, escondiéndose en lo más recóndito de su memoria...

Así se quedó la cosa... Pero sería no conocer a la Madre pensar que se dio por vencida... Llegada la hora de Completas, la hermana que suplía a la enfermera avisó a ésta: «Nuestra Madre la llama». Rápidamente se dirigió a la celda, y al abrir la puerta, la Madre, triunfante, exclamó: «¡¡Juncos!!»
Publicado por Desconocido @ 23:47  | Artículos de interés
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Escrito sacado de Boletín SANTA MADRE MARAVILLAS DE JESÚS número 147, describiendo la devoción a María en Santa Maravillas de Jesús.

LA VIRGEN MARÍA
NUESTRA DULCÍSIMA MADRE




Quizás porque es el mes más bello, en el que la naturaleza se llena de frutos y flores de toda especie, el mes de mayo, desde el siglo XVIII, está dedicado especialmente a la Santísima Virgen.

Todos los santos han amado filialmente a María. En Santa Maravillas el amor hacia Ella fue desde siempre inmenso y entrañable. La presencia de la Virgen impregnó profundamente, desde su más tierna infancia, los días, meses y años de la Madre Maravillas de Jesús; y además su obra, sus funda¬ciones y sus escritos. El amor de María fue para Santa Maravillas consuelo para su alma, fortaleza y alegría para su corazón, fuente de seguridad y firme esperanza.

Antes de entrar en el Carmelo, disfrutaba mucho Maravillas visitando santuarios marianos, en particular el de Lourdes. Desde muy pequeña iba a la gruta de Massabielle todos los veranos. Sus padres se volvían a San Sebastián a los pocos días, y ella se quedaba allí en compañía de su abuela materna, doña Patricia Muñoz., alguna vez hasta un mes. Y según contaba años después a sus monjas, ambas se pasaban prácticamente todo el día en la gruta. Santa Maravillas siempre conservó un amor entrañable hacia esta advocación de la Virgen.

Además visitó en estos años muchos otros santuarios marianos: el Pilar, Begoña, Aránzazu, Las Angustias, La Paloma, La Almudena, La Milagrosa de París, entre otros.

Nunca dudó la Santa que fue María quien le obtuvo la gracia de entrar por fin en el Carmelo, después de superadas muchas dificultades. Así lo escribía a su cuñada: «Mucho te agradecí tu recuerdo del día 8 y tus oraciones en Covadonga. ¿Te acuerdas? Yo nunca olvido la visita que hice allí con vosotros, y no dudo que la Santísima Virgen fue quien me concedió entonces el poder entrar al fin en su Carmelo» (C 5553).

El amor de Santa Maravillas hacia la Virgen maduró y se acrecentó cuando ingresó en el Carmelo, Orden mariana totalmente consagrada a Ella. Preci¬samente «uno de los motivos que me incli¬naron al Carmelo —confiesa la Madre en una carta—, fue el ser por excelencia la Orden de la Virgen». Bien explícitamente quiso santa Teresa de Jesús que sus hijas, las carmelitas descalzas –que por algo se llaman hijas de Nuestra Señora del Carmen—, posaran en María sus ojos.

Escribió en sus Moradas: «No tengo otro remedio, sino llegarme a ella y confiar en los méritos de su Hijo y de la Virgen, Madre suya, cuyo hábito indignamente traigo y traéis vosotras. Alabadle, hijas mías, que lo sois de esta Señora verdadera-mente; y así no tenéis para qué os afrentar de que sea yo ruin, pues tenéis tan buena Madre. Imitadla y considerad qué tal debe ser la grandeza de esta Señora y el bien de tenerla por Patrona». Así se expresaba también Santa Maravillas de Jesús: «Estas Casas se llaman "Palomarcitos o Casas de la Virgen". ¿Cómo podremos vivir en su Casa, agradar con Ella al Señor sin imitarla, como la Santa Madre lo deseaba? ¡Cómo éste es el camino de la carmelita, a ejemplo de María! ¡Cómo tenemos que achicarnos, ser de veras pobres, sacrificadas, humildes, nada...! Aquí está la fuerza que, por su misericordia, puede tener nuestra vida» (C 101).

En la Virgen María no sólo encontró Santa Maravillas una Abogada y Medianera, que alcanza del Señor las gracias que recibimos, sino el modelo cabal de lo que debe ser un alma entre¬gada a Dios. Después de Cristo, no se puede encontrar un modelo semejante a María. Santa Maravillas, mirando a su Madre, deseó copiar en ella su imagen. Muchos testimonios de su Proceso de Canonización destacan cómo su porte exterior respiraba amor a la Santísima Virgen. Valga por todos éste de la Hermana María de San José, una de las primeras novicias de la Santa, que convi¬vió con ella largos años:

«Cuando yo entré en el Carmelo en 1925, la entonces Hermana Maravillas tenía un "algo" que no tenían las demás: una dulzura, una humildad, una sonrisa, un agrado, una delicadeza, sin meterse en nada haciendo lo suyo, que irradiaba paz. Yo pensaba muchas veces que la Virgen debía de ser así».

Cuando hacía falta algún argumento para mover a la Madre Maravillas, no había más que animarla a que lo hiciera por la Virgen. No necesitaba más. Vibraba con cuanto se refería a Ella. Fue apóstol incansable del escapulario del Carmen. Propagó sin cesar su devo¬ción. Se llenaba de alegría al poderle hacer un obsequio, por pequeño que fuera, a la que es Reina y Hermosura del Carmelo.

Y gozaba especialmente cuando podía regalar a su «Dulcísima Madre» –como le gustaba llamarla– un Carmelo más. Quiso levantar sus fundaciones cerca de ermitas o santuarios marianos, inaugurarlos en fiestas de la Virgen, y ponerlos bajo su protección. Su primer Carmelo, juntó a la ermita de Nuestra Señora de los Ángeles, en el Cerro de los Ángeles, lleva por titulares el Sagrado Corazón de Jesús y Nuestra Señora de los Angeles. Su fundación de Arenas de San Pedro fue un regalo a María Inmaculada, en el Año Mariano de 1954 por el primer centenario de la declara¬ción del Dogma de la Inmaculada Concepción. El Carmelo de Nuestra Señora de la Sierra, en San Calixto (Córdoba), lo fundó en un lugar donde había existido una ermita dedicada a la Santísima Virgen.

En sus viajes fundacionales visitó muchos lugares marianos: el santuario de la Virgen del Prado (Talavera de la Reina), la ermita de las Peñitas en Oropesa (Toledo), el santuario de la Virgen del Cueto (Salamanca), la ermita de la Virgen de Chilla (Candeleda, Avila), Santa María de Nlave (Palencia), etc., etc.

«Casas de la Virgen», llama la Madre Maravillas a los Carmelos, y exhorta continuamente a sus monjas a vivir en ellos con el único deseo de agradar al Señor y a su bendita Madre: «El Carmelo en todas partes es la "Casa de María" y con esto basta. A mí esto de la "Casa de María" me dice mucho, porque ¡figúrese lo que el Señor encontraría en la casa de su Madre! Pues todo eso tiene que encontrar en el Carmelo y en cada una de sus carmelitas: una imagen de su Madre» (C 4923).

Si en la Virgen María el amor de Dios fue un amor sin límites, que llegó a todas las generosidades, a todas las delicadezas, era lógico que una hija de la Virgen, como lo fue Santa Maravillas, tuviera los mismos deseos que su Madre. A Ella encomendó su ardiente anhelo de amar y agradar al Señor, única aspiración de toda su vida. Y así en las cartas y billetes que escribió a sus monjas son incontables las veces que les alienta a seguir este camino:

«Entregue a esta dulcísima Madre su corazón, para que Ella lo aderece del modo más agradable a su Hijo y así pueda tener en él sus delicias» (B 527).
«Que su dulcísima Madre, la Virgen María, la llene más y más de amor a su Hijo Divino y le enseñe a imitarle de ver-dad» (B 1131).
«He tomado a la Virgen Santísima por Madre de un modo especialísimo, y Ella es la encargada también de prepararme, cubrirme y ampararme. ¡Qué buena es esta dulcísima Madre!» (C 3193).
«Pídale a la Santísima Virgen le dé de lo suyo para adornar, limpiar, calentar, perfumar su alma... Con lo de Ella, que es suyo, quedará preciosa. Lo demás no importa. No deje de luchar y como El lo ve todo y lo sabe todo... ¡Qué alegríal... Conviene que El lo sea todo y tú nada...» (B 1509).

La Virgen María, como el árbol del incienso que difunde su perfume en toda la tierra, difunde su amor, su pureza, su misericordia, la delicadeza de su Corazón. ¿Quién no ha sentido sus bondades, sus ternuras? ¿Es que no sabemos que cuanto hay de bueno en nuestra vida ha pasado por sus manos y se lo debemos a Ella? Por eso, puestos los ojos en Ella, Santa Maravillas fue también como el incienso que esparció por toda la tierra el aroma de sus virtudes.


Publicado por Desconocido @ 23:39  | Artículos de interés
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Tarjeta comunicando tan grato acontecimiento para la diócesis de Tenerife como es la ordenación de sies diáconos, nos ha llegado a la parroquia.


"YO ESTOY ENTRE VOSOTROS
COMO EL QUE SIRVE"
(Lc. 22, 27)


Con el gozo que nos da el Señor te comunicamos que
el 23 de junio a las 11 de la mañana, seremos
ordenados diáconos por manos de nuestro obispo
D. Bernardo Álvarez Afonso, en la S. I. Catedral de
La Laguna (P. Ntra. Sra. de La Concepción).

Contamos con tu oración y presencia.

Agalac, Omar, Sergio, Sixto V., Cristóbal y Diego J.
Publicado por Desconocido @ 23:29  | Comunicados Diocesanos
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El Rector del Seminario de Tenerife se dirige a los párrocos urgiéndoles el deber de la preocupación por las vacaciones al mismo tiempo que anuncia cursillos de selección.


SEMINARIO DIOCESANO
LA LAGUNA-TENERIFE


1 de junio de 2007


Querido hermano/a:

Próximo ya el final del curso te envío el díptico para el Cursillo de Selección y Discernimiento para los candidatos al seminario que se desarrollará del 30 de junio al 8 de julio. La información y los informes que se piden son muy importantes para conocer un poco más a los chicos fuera del ámbito del cursillo y de las convivencias.
Es deber de todos los cristianos la preocupación por las vocaciones al sacerdocio ministerial pero, son los sacerdotes los principales implicados ya que suelen ser los referentes o mediaciones de los que Dios se vale para hacer resonar "Su Voz", en el corazón de muchos niños y jóvenes (las familias cristianas y el testimonio gozoso de los sacerdotes han sido siempre estímulo y vivero vocacional). No tengamos miedo de hacer la propuesta directa a los chicos ya que somos prolongación sacramental de Cristo Pastor. Afirma Benedicto Xl: "El misterio del sacerdocio de la Iglesia está en el hecho de que nosotros, míseros seres humanos, en virtud del Sacramento, podemos hablar con su < Todavía, en nuestra diócesis, sigue habiendo chicos cercanos a nuestras comunidades; hay que estar atentos a aquellos que muestren "gérmenes de vocación" para ayudarles a responder. Muchas veces, las inquietudes vocacionales están mezcladas con otros planteamientos pues "el trigo crece con la cizaña" de ahí que estemos vigilantes y diligentes pues, en ocasiones "los hijos de las tinieblas están más espabilados que los hijos de la luz". Debemos seguir ayudando a los fieles para que descubran la importancia y excelencia del sacerdocio en la vida de la Iglesia, así nos lo recuerda nuestro Obispo Don Bernardo: "cuando se rechaza el sacerdocio, o cuando faltan sacerdotes por la escasez de vocaciones, son los propios fieles los primeros perjudicados en su vida de fe y la comunidad cristiana pierde su identidad y consistencia, con el consiguiente peligro de disgregarse como rebaño sin pastor."
El seminario acoge y acompaña a los candidatos pero es necesario el trabajo vocacional de las familias, los profesores de religión, los catequistas y, especialmente, los sacerdotes. En este sentido, ¡cuánto bien no podrían hacer los colegios cristianos!
Terminamos el curso con 34 alumnos en el Menor y 27 en el Mayor. Es necesario, sin descuidar a los jóvenes, que hagamos un esfuerzo por los candidatos al Seminario Menor pues lo ideal es que hubiese en torno a los 50 chicos para que puedan seguir siendo la cantera del futuro presbiterio.
En orden a seguir suplicando las vocaciones al "Dueño de la mies" te enviamos este subsidio para la oración. Por último, te agradecemos tu cercanía y apoyo al Seminario.
Quedamos a tu disposición para cualquier aclaración que necesi

Recibe un saludo fraterno del equipo de formadores.
Juan Manuel Yanes Marrero
Rector del Seminario

VER LOS CURSOS: AQUÍ
Publicado por Desconocido @ 23:19  | Comunicados Diocesanos
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Comentario al Evangelio (Mt 5,17-19) del miércoles de la décima semana del Tiempo Ordinario, sacado del libro "Enséñame tus caminos", de Guillermo Gutiérrez.


La perfección nueva. Siendo Dios amor y siendo el hombre hijo de Dios, la perfección moral no puede consistir en la fría ejecución de los preceptos de la ley. El espíritu filial exige impregnar de amor las prescripciones legales.

Una clase de religiosidad se caracteriza por la importancia dada a los actos externos. Es el ritualismo, estadio infantil.

Otras formas conceden la iniciativa a la inteligencia con preferencia sobre el amor. Es el moralismo, característico de la edad de la razón, que daría quizá preferencia al Decálogo silenciando las Bienaventuranzas: es una filosofía.

Jesús centró su moral en el amor. Es la esencia de la Ley nueva que no viene a abolir la antigua. El no vino a abolir sino a perfeccionar. La letra antigua debe permanecer, siendo perfeccionada por el nuevo espíritu. «El hombre necesita leyes para no hacerse indiferente a la vida y comportamientos sociales. Cierto que la oración y comportamientos religiosos proceden del interior y no pueden ser violentados desde fuera. Pero la conducta del hombre no procede sólo de impulsos interiores; recibe también el influjo exterior de usos y costumbres. Si lo exterior se margina y se desprecia, algo interior se rompe o se pone seriamente en peligro» (R. Guardini).

El Vaticano II «abrió las ventanas de la Iglesia» para permitir la penetración de fresco espíritu renovador. Como el mismo Jesús. no pretendió abolir sino perfeccionar. Hoy han disminuido las prescripciones eclesiásticas. El cristiano es estimado como adulto en la fe, responsable de sus decisiones y de las exigencias de perfección que debe imponerse a sí mismo. Puede pensarse que el exceso de leyes conduce al fariseísmo, que es cumplimiento literal y deja, sin más, la conciencia tranquila. Y puede pensarse que si hay pocas leyes se desemboca en el laxismo, situación moral en la que cada uno se dispensa a sí mismo de sus compromisos con excesiva tolerancia. No se trata de eliminar. Se trata de impregnar la Letra con el espíritu de amor cristiano y sus exigencias.
Publicado por Desconocido @ 23:14  | Espiritualidad
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La secretaria del Consejo Arciprestal de Icod de los Vinos, Tenerife, envía la siguiente carta:


ENCUENTRO DE AGENTES DE PASTORAL


El Consejo Arciprestal de Icod de los Vinos invita
:


A todos los grupos, movimientos, cofradías y personas relacionadas con las parroquias del Arciprestazgo a un encuentro que tendrá lugar el día 22 de junio a las 19:30 horas en la iglesia de San Antonio de Padua del Tanque Bajo.

A continuación habrá una cena de picoteo preparada por "Comidas La Unión".

El precio por persona son 5 euros.

Por favor, confirmar asistencia y pago al párroco correspondiente.


¡Ven y comparte con nosotros a Jesús resucitado!
Publicado por Desconocido @ 21:42  | Noticias arciprestales
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El centro histórico lagunero es el escenario inigualable donde se celebra hoy, con artísticas alfombras y la procesión del Santísimo en las Andas de La Concepción, un Corpus que los conquistadores celebraron por primera vez en el lugar que hoy ocupa el templo.

(EL DÍA, 11 - VI, D. BARBUZANO, La Laguna) Como destacan los más importantes historiadores de Canarias, una vez conquistada la Isla, el adelantado Alonso Fernández de Lugo y los clérigos que lo acompañaban celebraron la primera fiesta del Corpus en Tenerife, en el lugar que hoy ocupa la iglesia de La Concepción, bajo un tabernáculo, templete o choza de ramaje, según apunta José Rodríguez Moure. La primera Custodia fue de madera.

El segundo dato de interés del Corpus Christi de este año es que se cumple el primer centenario de la confección de las primeras alfombras de flores, gracias al impulso del sacristán de La Concepción Luis Marrero Rodríguez.

Los actos de hoy darán comienzo a las 8:00 horas, con recogida de alimentos no perecederos para los Hermanos de la Cruz Blanca en la sede de la Junta de Hermandades y Cofradías (calle de El Agua, 10), seguido de la apertura, a las 10:00 horas, de un puesto de Cáritas en la plaza del Adelantado, donde se venderán aperitivos, comidas y postres para recaudar fondos para las familias más necesitadas. También habrá un rastrillo.

Un Corpus solemne

Gracias al investigador lagunero Julio Torres Santos hemos podido saber cómo fue el Corpus de 1907 en que se hicieron las primeras alfombras de flores, pues ahora conocemos que en aquel entonces se dijo que "siempre vino mucha gente a La Laguna el día del Corpus, pero este año fue una inmensidad. El anuncio de las alfombras de flores despobló las comarcas cercanas, y efectivamente no quedó defraudado el deseo de los que vinieron".

Por la mañana, como recogen los valiosos documentos que posee Julio Torres, hubo una gran función en La Catedral, oficiada por el obispo y con asistencia del Ayuntamiento de La Laguna y el gobernador civil. Cuando acabó la celebración litúrgica, se cantó un Te Deum en acción de gracias por el nacimiento del Príncipe de Asturias, Alfonso de Borbón y Battenberg.

Las casas de la calle La Carrera lucieron vistosas colgaduras y adornos de flores. A las 17:00 horas salió la procesión, delante de la cual desfilaron los estandartes del Corazón de Jesús, el Rosario, la Concepción, el Cristo de La Laguna y el Santísimo Sacramento de La Concepción y La Catedral; hermandades y cofradías; seminaristas; guión; las andas escoltadas por soldados de Artillería; autoridades; las bandas de música La Fe y La Esperanza; la brigada de la Cruz Roja con banda de cornetas y la Batería de Montaña al mando de su capitán, el señor Romeo.

Las campanas de todas las iglesias repicaron, los cohetes surcaron el cielo y por la noche hubo iluminación en la calle de La Carrera con un paseo muy concurrido que amenizó la banda de música La Fe, tocando frente al hotel Tenerife.

Con respecto a las alfombras de flores, hay que reseñar que la primera que se hizo fue en la esquina de la plaza de La Concepción, que dirigió Luis Marrero con la ayuda de los señores Martín Mirabal y Rojas. Fue una faja de flores perfectamente matizada. La segunda alfombra fue la de José Antonio Tarife, en la calle de La Carrera.
Publicado por Desconocido @ 0:13  | Patrimonio Religioso
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(EL DÍA, 11 - VI, La Laguna) La Laguna celebró ayer el primer centenario de la confección de alfombras de flores en el Corpus, cuyo impulsor fue el sacristán de La Concepción, Luis Marrero Rodríguez. El primero en seguir su ejemplo y potenciar la tradición fue el Ayuntamiento de La Laguna (foto superior izquierda), que, a través de la Cooperativa de Tejina, realizó un tapiz con ornamentos florales de 104 metros de longitud, en La Carrera. Muchos colectivos de gran raigambre utilizaron la flor o la marmolina para hacer sus tapices, como fue el caso, respectivamente, de la Junta de Hermandades y Cofradías y el Asilo de Ancianos. Las hermosas alfombras laguneras fueron realizadas no sólo por personas mayores sino por niños, en cuyas manos está el futuro de la tradición, y que estuvieron representados por colegios como Nava La Salle y las Dominicas, o los grupos de Escout Aguere y Atamán, fieles a su cita con el Corpus./ JESÚS ADÁN
Publicado por Desconocido @ 0:10  | Religiosidad Popular
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TE ADORO CON DEVOCIÓN



Te adoro con devoción, Dios escondido,
oculto verdaderamente bajo estas apariencias.
A ti se somete mi corazón por completo.

Al juzgar de ti se equivocan los vista, el tacto, el gusto,
pero basta el oído para creer con firmeza;
creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios;
nada es más verdadero que esta palabra de verdad.

En la Cruz se escondía sólo la divinidad,
pero aquí tembién se esconde la humanidad;
creo y confieso ambas cosas,
y pido lo que pidió el ladrón arrepentido.

No veo las llagas como las vio Tomás,
pero confieso que eres mi Dios:
haz que yo crea más y más en ti,
que en ti espere, que te ame.

¡Oh memorial de la muerte del Señor!
Pan vivo que da la vida al hombre;
concédele a mi alma que de ti viva,
y que siempre saboree tu dulzura.

Señor Jesús, pelícano bueno,
límpiame a mí, inmundo, con tu Sangre,
de la que una gota puede liberar
de todos los crímenes al mundo entero.

Jesús, a quien ahora veo escondido,
te ruego que se cumpla lo que tanto ansío:
que al mirar tu rostro cara a cara,
sea yo feliz viendo tu gloria. Amén
Publicado por Desconocido @ 0:04  | Oraciones
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lunes, 11 de junio de 2007
Mensaje final emitido por la Asamblea General de Caritas Internationalis, celebrada en el Vaticano del 3 al 9 de junio, en la que fue elegido su nuevo presidente, el cardenal Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa (Honduras).



Los delegados de las 162 Cáritas miembros concluimos nuestra 18ª Asamblea General en la Ciudad del Vaticano reafirmando nuestro compromiso de ser «testigos de la caridad y constructores de la paz». Los delegados asumimos con renovada energía la misión convertir nuestra «fe viva» en Jesucristo en una «acción viva» dirigida a la urgente misión de transformar un mundo donde cada tres segundos muere un niño víctima de la pobreza.

El Papa Benedicto XVI ha agradecido a los delegados de Cáritas su servicio a los más humildes. «Vuestra Confederación no realiza simplemente su trabajo en nombre de la en íntima relación con el intercambio de dones que tiene lugar en tantos niveles de la vida de la Iglesia», nos ha recordado. «Los grandes desafíos a los que se enfrenta el mundo actual, como la globalización, los abusos contra los derechos humanos o las estructuras sociales injustas, no pueden ser afrontados y superados a menos que la atención se dirija hacia las necesidades más profundas de la persona: la promoción de la dignidad humana, de su bienestar y, en último término, la salvación eterna».

En el marco de la celebración del 40 Aniversario de la «Populorum Progressio» y a la luz de la «Deus caritas est» y de la intervención protagonizada por el cardenal Renato Martino ante la Asamblea General, los delegados hemos manifestado nuestra voluntad unánime de construir no sólo un sendero sino una amplia avenida que conduzca rápidamente hacia un modelo global de solidaridad.

La asistencia humanitaria integral en el campo del desarrollo humano y la construcción sostenible de la paz van a marcar el proyecto de Cáritas para los próximos años, no como distintas piezas de su trabajo, sino como parte de un mismo programa que permita a los pobres transformar su vida. Los delegados hemos tomado plena conciencia de que nuestro trabajo como un solo cuerpo en la consecución de este programa permitirá que el impacto de la labor desarrollada por cada una de las Cáritas se multiplique por 162, el número de miembros de la Confederación mundial. Unidad y subsidiariedad no son términos opuestos.

Con objeto de llevar a cabo este ambicioso plan, los delegados hemos acordado movilizar los recursos necesarios para desarrollar los instrumentos necesarios en materia de coordinación, incidencia y comunicación. Los miembros de Cáritas Internationalis confiamos en seguir profesionalizando nuestra red para mejorar su potencial como instrumento contra el escándalo de la pobreza, una tragedia que continúa abierta.

A día de hoy, más de treinta conflictos armados desgarran el mundo; a día de hoy, millones de personas inocentes sufren en Darfur, Irak, Colombia, norte de Uganda, Sri Lanka, la República Democrática del Congo y en muchas otras regiones donde existen conflictos latentes; a día de hoy, más de tres mil millones de personas viven con menos de dos dólares diarios; a día de hoy, más de cuarenta millones de personas están infectados de VIH y sida. De cara al futuro, la Premio Nóbel de la Paz 2004, Wangari Maathai, ha urgido en la Asamblea a los miembros de Cáritas a responder al desafío que el cambio climático supone para las comunidades más empobrecidas. Y ha asegurado que Cáritas se encuentra en una posición única para trabajar a escala local impulsando un cambio de hábitos en las personas más pobres y a escala global propugnando la reducción de emisiones de CO2.

La Asamblea General ha coincidido con dos eventos mundiales de carácter crucial. En Tierra Santa se ha conmemorado el 40 Aniversario de la Guerra árabe-isaraelí de los Seis Días. Cáritas renueva su llamamiento por el final de la ocupación y de todas las formas de violencia, y su convicción de que la paz es posible.

En Heiligendamm, Alemania, los líderes del G8 se han reunido teniendo como telón de fondo, a pesar de sus anteriores promesas, el descenso de los niveles de ayuda a los países en desarrollo. Mientras, Cáritas renovaba su llamamiento a favor de una mayor y mejor ayuda desplegando una pancarta gigante con la leyenda "Haz que la ayuda funcione" en la Plaza de San Pedro. Ha sido una historia de dos cumbres, ya que mientras los delegados de Cáritas han finalizado su Asamblea conscientes de que se mantendrán los compromisos adquiridos y de que las decisiones adoptadas van a tener un impacto duradero en las personas más pobres, la otra cumbre ha fracasado al no respaldar sus compromisos con la financiación necesaria.

Cáritas no renunciará a ninguna de estas cuestiones, sobre las que incidirá una y otra vez. Trabajando en 200 países y territorios de los seis continentes, hablando en lenguas diferentes, no somos una Torre de Babel. Como escribe Dante en el Paraíso, «la Luz perenne que es Dios mismo, ante la Luz que es a la vez el amor que mueve el sol y las demás estrellas», nosotros afirmamos con una sola voz: armados con el amor, podemos acabar con el escándalo de la pobreza.

Roma, 9 de junio de 2007.
Publicado por Desconocido @ 23:22  | Artículos de interés
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ZENIT publica el mensaje final emitido por la Asamblea General de Caritas Internationalis, celebrada en el Vaticano del 3 al 9 de junio, en la que fue elegido su nuevo presidente, el cardenal Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa (Honduras).


«Juntos, los esfuerzos de cada uno se multiplican por 162»



Los delegados de las 162 Cáritas miembros concluimos nuestra 18ª Asamblea General en la Ciudad del Vaticano reafirmando nuestro compromiso de ser «testigos de la caridad y constructores de la paz». Los delegados asumimos con renovada energía la misión convertir nuestra «fe viva» en Jesucristo en una «acción viva» dirigida a la urgente misión de transformar un mundo donde cada tres segundos muere un niño víctima de la pobreza.

El Papa Benedicto XVI ha agradecido a los delegados de Cáritas su servicio a los más humildes. «Vuestra Confederación no realiza simplemente su trabajo en nombre de la en íntima relación con el intercambio de dones que tiene lugar en tantos niveles de la vida de la Iglesia», nos ha recordado. «Los grandes desafíos a los que se enfrenta el mundo actual, como la globalización, los abusos contra los derechos humanos o las estructuras sociales injustas, no pueden ser afrontados y superados a menos que la atención se dirija hacia las necesidades más profundas de la persona: la promoción de la dignidad humana, de su bienestar y, en último término, la salvación eterna».

En el marco de la celebración del 40 Aniversario de la «Populorum Progressio» y a la luz de la «Deus caritas est» y de la intervención protagonizada por el cardenal Renato Martino ante la Asamblea General, los delegados hemos manifestado nuestra voluntad unánime de construir no sólo un sendero sino una amplia avenida que conduzca rápidamente hacia un modelo global de solidaridad.

La asistencia humanitaria integral en el campo del desarrollo humano y la construcción sostenible de la paz van a marcar el proyecto de Cáritas para los próximos años, no como distintas piezas de su trabajo, sino como parte de un mismo programa que permita a los pobres transformar su vida. Los delegados hemos tomado plena conciencia de que nuestro trabajo como un solo cuerpo en la consecución de este programa permitirá que el impacto de la labor desarrollada por cada una de las Cáritas se multiplique por 162, el número de miembros de la Confederación mundial. Unidad y subsidiariedad no son términos opuestos.

Con objeto de llevar a cabo este ambicioso plan, los delegados hemos acordado movilizar los recursos necesarios para desarrollar los instrumentos necesarios en materia de coordinación, incidencia y comunicación. Los miembros de Cáritas Internationalis confiamos en seguir profesionalizando nuestra red para mejorar su potencial como instrumento contra el escándalo de la pobreza, una tragedia que continúa abierta.

A día de hoy, más de treinta conflictos armados desgarran el mundo; a día de hoy, millones de personas inocentes sufren en Darfur, Irak, Colombia, norte de Uganda, Sri Lanka, la República Democrática del Congo y en muchas otras regiones donde existen conflictos latentes; a día de hoy, más de tres mil millones de personas viven con menos de dos dólares diarios; a día de hoy, más de cuarenta millones de personas están infectados de VIH y sida. De cara al futuro, la Premio Nóbel de la Paz 2004, Wangari Maathai, ha urgido en la Asamblea a los miembros de Cáritas a responder al desafío que el cambio climático supone para las comunidades más empobrecidas. Y ha asegurado que Cáritas se encuentra en una posición única para trabajar a escala local impulsando un cambio de hábitos en las personas más pobres y a escala global propugnando la reducción de emisiones de CO2.

La Asamblea General ha coincidido con dos eventos mundiales de carácter crucial. En Tierra Santa se ha conmemorado el 40 Aniversario de la Guerra árabe-isaraelí de los Seis Días. Cáritas renueva su llamamiento por el final de la ocupación y de todas las formas de violencia, y su convicción de que la paz es posible.

En Heiligendamm, Alemania, los líderes del G8 se han reunido teniendo como telón de fondo, a pesar de sus anteriores promesas, el descenso de los niveles de ayuda a los países en desarrollo. Mientras, Cáritas renovaba su llamamiento a favor de una mayor y mejor ayuda desplegando una pancarta gigante con la leyenda "Haz que la ayuda funcione" en la Plaza de San Pedro. Ha sido una historia de dos cumbres, ya que mientras los delegados de Cáritas han finalizado su Asamblea conscientes de que se mantendrán los compromisos adquiridos y de que las decisiones adoptadas van a tener un impacto duradero en las personas más pobres, la otra cumbre ha fracasado al no respaldar sus compromisos con la financiación necesaria.

Cáritas no renunciará a ninguna de estas cuestiones, sobre las que incidirá una y otra vez. Trabajando en 200 países y territorios de los seis continentes, hablando en lenguas diferentes, no somos una Torre de Babel. Como escribe Dante en el Paraíso, «la Luz perenne que es Dios mismo, ante la Luz que es a la vez el amor que mueve el sol y las demás estrellas», nosotros afirmamos con una sola voz: armados con el amor, podemos acabar con el escándalo de la pobreza.

Roma, 9 de junio de 2007.
Publicado por Desconocido @ 23:18
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Desde la veterana feminista Ivonne Knibiehler a periodistas como Catherine Ellison, Elise Claeson, Eva Herman o Marianne Siegenthaler, las mujeres piden ayuda a la maternidad.


Jorge Enrique Mújica
AutoresCatolicos.org



Qué duda cabe. Aquel glorioso día de 1948 dejó impreso su sello en la historia de la humanidad.

Con la firma de la Declaración Universal de los Derechos Humanos se reconocían los derechos de la mujer.

No se le hacia una concesión dadivosa, no se le regalaba un gesto de benevolencia, no era un mero abrírsele la puerta a lo hasta entonces inaccesible; no, era más, mucho más. Se hacia justicia, se recordaba su insustituible papel en la historia, el protagonismo de aquella que era sujeto de los mismos derechos y deberes que el hombre, su dignidad y su vocación se revaloraban.

No es que antes nadie haya tenido presente lo reconocido ni que a partir de este momento, así, de la nada, se iniciara el festejo. Años de búsquedas, de levantar la voz, de pedir; años de silencio, de testimonio, de entrega continua, habían precedido al hecho.

Han pasado seis décadas desde entonces y, como suele suceder a todo lo revestido por el hálito de lo novedoso, a lo que se toma en su accidentalidad y no en su esencia y sentido trascendente, se empieza a perder el sentido último de aquel acto de justicia.

En un primer momento los grupos radicales feministas empezaron a hablar de igualdad para con el hombre. Nada menos cierto. El hombre y la mujer no eran, no son, ni serán iguales jamás (que no significa que no tengan igualdad de derechos y responsabilidades).

La impronta física del nacimiento, reflejo externo de lo más hondo que existe en cada hombre y mujer (su alma), nos lo hace evidente; el ser humano es un ser sexuado sólo en dos modos posibles, hombre o mujer.

Pero aquella confusión primera (o quizá interpretación provocada) fue un empezar que ha desembocado, junto a otros males propios de nuestros días, en una negación del primer valor, del más excelso don de la feminidad, del ser mujer: la maternidad.

Hoy en día las políticas familiares de muchos países la han desprotegido; buena parte de la opinión pública joven femenina la ha venido minusvalorando y tomando como muro de contención que imposibilita el ulterior desarrollo profesional.

No se promueve en foros mundiales, vende poco en televisión, el cine la ha olvidado como argumento central, no se anuncia en centros comerciales ni es portada de diarios y revistas… Se ha tomado como un anti-valor, como una decisión poco moderna, como una condena.

Y sin embargo, poco a poco, parece encenderse otra vez la luz de la esperanza que no hace sino recordar que la mujer también tiene el derecho, el más noble, a que no se desvirtúe ni se ideologize la maternidad. Son pequeñas sacudidas “sísmicas” de voces femeninas con resonancia pública que quieren reivindicar el orgullo de serlo.

Ahí está la octogenaria Ivonne Knibiehler, historiadora francesa y conocida figura del feminismo, quien en entrevista al diario Le Monde declaraba que “La maternidad seguirá siendo una cuestión capital de la identidad femenina”. “El feminismo debe en primer lugar repensar la maternidad; todo lo demás será por añadidura”, ha precisado.

O ahí está también la ex periodista premio Pulitzer y ahora escritora asistente para la universidad de Stanford, Catherine Ellison, quien aventurada en la barca de la maternidad ha escrito “La inteligencia maternal”, un libro donde asegura que la maternidad hace a la mujer más capaz.

Otra mujer, Elise Claeson, periodista sueca de unos de los principales periódicos nórdicos, el Svenska Dagbladet, ha alzado la voz en una de sus columnas al escribir: “Oídnos, queremos ser madres”.

Eva Herman, durante 18 años reconocida presentadora del informativo más visto en la televisión alemana, ha salido de lo políticamente correcto al escribir para la revista Cicero que abandonar el hogar no es un imperativo categórico.

A la par que en Alemania salía su libro “El principio de Eva”, en Suiza aparecía “Ama de casa, el mejor trabajo del mundo”, de Marianne Siegenthaler, con buena acogida por parte de las “managers domésticas”.

Perspectivas de mujeres como las mencionadas reivindican el papel de la maternidad en la sociedad; hacen recordar que el verdadero feminismo aboga por una revalorización de la dignidad, del papel y de la vocación de la mujer.

Es cierto que la maternidad es también una vocación que implica deberes, pero son esos deberes precisamente los que la hacen más noble, más loable, más ella. Y es que sólo una mujer puede ser madre. Sólo ella es capaz de dar lo que dan las “mamás”. Con una finura hecha alabanza reconoce esto Tagore: “Te alabo, mujer, porque con una mirada puedes robar al arpa toda su riqueza melodiosa, y ni siquiera escuchas sus canciones”.

Quienes más, quienes menos, todos hemos tenido la experiencia del amor delicado de una madre. Amor hecho verso de color local que Gabriel y Galán reúne en una quintilla poética:

¡Qué dulzura tan ardiente
me daba su labio amante
cuando besaba mi frente
con ese amor delirante
que sólo una madre siente!


No está por demás recordar que la mujer tiene el derecho, por las vías naturales, a no ser influenciada por quienes hacen ver el tesoro de la maternidad como una carga, una condena, una actitud poco moderna. Tal vez aquellos que así piensan o que a esto encaminan, jamás han sentido el beso único y maravilloso de un hijo que es capaz de pronunciar por vez primera y con la ternura propia de los niños, la palabra “mamá”.


Publicado por Desconocido @ 23:14  | Artículos de interés
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1. La liturgia hoy nos habla de bendición. Jesús, tomando los cinco panes y los dos peces, (que le había ofrecido aquel niño quizá vendedor ambulante) alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición sobre ellos, los partió y se los dio a los discípulos para que se los sirvieran a la gente. Esta bendición, esta palabra buena tuvo un efecto multiplicador: el pan bendito alcanzó para todos. Tiempo después, en la primera Eucaristía, la misma bendición del Señor sobre el pan y el vino tendría un efecto transformador. Desde aquella noche, el pan y el vino consagrados son el Cuerpo y la Sangre de Cristo, Pan de vida y Cáliz de bendición que compartimos (Cfr. 1 Cor 10, 16).

2. El Antiguo Testamento nos cuenta que la bendición de Dios viene de lejos: Melquisedec bendijo a Abraham, compartiendo el pan y el vino. La escena de Melquisedec bendiciendo a Abraham es muy linda; nos recuerda que en Abraham serían “bendecidas todas las naciones. Todos los que viven de la fe son bendecidos con Abraham el creyente” (Gal 3, 8-9), como nos dice Pablo. Esta bendición la compartimos con todos los creyentes, con todas las personas de fe y con toda la gente de buena voluntad, que cree en Dios (a quien no vemos) y cree en el prójimo (a quien sí vemos) y lo demuestra con actitudes de oración, de apertura al misterio de lo trascendente y con obras de respeto, de justicia, de paz, de solidaridad y de diálogo. La bendición en Abraham nos une a la inmensa mayoría de la humanidad y nos divide de los pocos que, en vez de bendecir, maldicen con palabras y con gestos de violencia, de exclusión, de injusticia y de mentira.

3. Bendecir se compone de dos palabras: “bien” y “decir”: Decir bien a otro. La bendición es tanto Palabra como Don. Es decir bien dando de verdad; las dos cosas juntas. La bendición no es “palabras lindas”. Es una palabra que se dice con amor, a veces imponiendo las manos sobre la cabeza, signando la frente con la cruz, dando un bien. La bendición transforma las cosas y nos abre los ojos al sentido profundo que tienen: cuando uno bendice el pan se da cuenta de que no es sólo un producto de consumo, es el fruto del trabajo que se comparte con cariño de familia, tanto en la mesa de la cocina o en el comedor, como en la mesa del altar cuando se convierte en el Cuerpo de Cristo.

La bendición es palabra llena de buenos deseos para el otro y también para adelante y para atrás: palabra llena de buenos deseos para el futuro y de agradecimiento por lo recibido y compartido. Por eso bendice el que da, para que el don le llegue al otro multiplicado y transfigurado por ese buen deseo que llena de amor lo que se dona. Por eso bendice el que recibe, expresando su agradecimiento por el don recibido y compartido. Palabra y don van juntas. Se pueden decir macanas y dar cosas truchas pero, cuando nos animamos a poner una bendición de por medio, el Espíritu se adueña de las situaciones y les da su sello de autenticidad. Por ello es tan lindo el gesto de bendecir. Nuestro pueblo fiel ama las bendiciones. Las bendiciones grandes y duraderas como la del Bautismo y la de los anillos matrimoniales… y las bendiciones “pequeñas” si se las puede llamar así, para el agua, el rosario, las imágenes y las estampitas.

4. Bendecir es algo que nos anda haciendo falta en nuestra vida como comunidad. Decirnos bien las cosas buenas que nos damos. El no decirnos bien las cosas en público es quizás uno de nuestros defectos. Porque en ámbitos más personales o más de amistad y de familia, solemos tener buen diálogo. En cambio nos cuesta el diálogo público: el decirnos bien las cosas institucionalmente, delante de todos, para bien de todos.

También nos hace falta decirnos bien las cosas que nos dieron nuestros mayores: bendecir nuestro pasado, no maldecirlo. Lo que fue pecado e injusticia también necesita ser bendecido con el perdón, el arrepentimiento y la reparación. Y lo que fue bueno, necesita ser bendecido con el reconocimiento y la acción de gracias que sabe valorar la vida que se nos dio, la tierra que recibimos. Bendecir el pasado es hablar bien de Dios, de nuestros padres y de nuestros abuelos. Agradecer lo que nos dieron aun con sus imperfecciones y pecados es ser bien nacidos. Pero es mucho lo recibido. El que maldice para atrás es porque seguramente está planeando sacar una ventaja en el presente o en el futuro, una ventaja que no será bendición para otros.

Nos hace falta también bendecir el presente, hablar bien unos de otros. No para adularnos, sino buscando lo que construye, lo que une, lo bueno que compartimos y que supera las distintas perspectivas y es bien común.

Nos hace falta bendecir el futuro, bendecirlo con gestos de trabajo cuyo fruto no será para nosotros, sino para nuestros hijos. Eso fue lo que hizo nuestro padre Abraham que supo saludar las promesas desde lejos y se alegró pensando en el día de Jesús, el Bendito que centraría en sí todas las bendiciones antiguas y se convertiría en la fuente de todas las bendiciones nuevas.

5. Miremos a la Virgen María. Es Madre y dice bien las cosas tanto a su Hijo como a nosotros, sus otros hijos, su pueblo fiel. A Jesús le dice bien nuestras necesidades, que no tenemos vino, como en Caná; a nosotros nos dice bien que hagamos todo lo que Jesús nos diga. Y así, por sus labios bendecidores, crece nuestra unión con Jesús y el Señor hace milagros con las cosas, transforma el agua en vino y multiplica el pan. Le rogamos hoy a nuestra Señora que esté presente en esta Eucaristía del Corpus, ayudando en ese diálogo bendito entre Jesús y su pueblo para que entremos en comunión y en él tengamos Vida. Y que esta comunión con Él y esta Vida que Él nos da nos impulse a abrir el corazón para heredar la bendición de Dios, nuestro Padre, y para poder –a su vez- bendecirnos mutuamente como hermanos.

Buenos Aires, 9 de junio de 2007

Card. Jorge Mario Bergoglio s.j.
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El Director de Cáritas Diocesana de Tenerife Don Leonardo Ruiz del Castillo envia carta para su propagación.

Queremos invitar a toda la sociedad a un acto de denuncia y concienciación donde nos demos cuenta de que la pobreza y la exclusión social merman las posibilidades de acceso a los derechos humanos fundamentales.

Queremos hacer hincapié en el derecho a la educación, ya que este es un elemento fundamental para el desarrollo.

Hoy en día todavía se niega la más básica educación primaria a unos 115 millones de niños y niñas.

Nos inquieta saber que estas desigualdades educacionales de hoy se convertirán en las desigualdades sociales y económicas del futuro.

Para ello queremos invitarte a un acto de sensibilización y denuncia que tendrá lugar el próximo Viernes 15 de Junio a las 20:30 horas en la Plaza de La Candelaria S/C de Tenerife.

Tendremos batucada, cuentacuentos, lectura de un manifiesto a cargo del Rector de la Universidad de La Laguna, payasos, y a
Jesús Garriga (cantautor de moda); también te daremos un regalito por venir.

¡Animate, seguro que te divertirás!

(Por favor, pasa este mensaje a todas las personas que conozcas, porque al hacerlo, estarás contribuyendo a construir un mundo más justo y humano). Gracias.
Publicado por Desconocido @ 22:50  | Comunicados Diocesanos
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domingo, 10 de junio de 2007
Alfonso Aguiló
www.interrogantes.net



Demóstenes perdió a su padre cuando tenía tan sólo siete años. Sus tutores administraron deslealmente su herencia, y el chico, siendo apenas un adolescente, tuvo ya que litigar para reivindicar su patrimonio.
En uno de los juicios a los que tuvo que asistir, quedó impresionado por la elocuencia del abogado defensor. Fue entonces cuando decidió dedicarse a la oratoria.

Soñaba con ser un gran orador, pero la tarea no era fácil. Tenía escasísimas aptitudes, pues padecía dislexia, se sentía incapaz de hacer nada de modo improvisado, era tartamudo y tenía poca voz. Su primer discurso fue un completo fracaso: la risa de los asistentes le obligó a interrumpirlo sin poder llegar al final.

Cuando, abatido, vagaba por las calles de la ciudad, un anciano le infundió ánimos y le alentó a seguir ejercitándose. "La paciencia te traerá el éxito", le aseguró.

Se aplicó con más tenacidad aún a conseguir su propósito. Era blanco de mofas continuas por parte de sus contrarios, pero él no se arredró. Para remediar sus defectos en el habla, se ponía una piedrecilla debajo de la lengua y marchaba hasta la orilla del mar y gritaba con todas sus fuerzas, hasta que su voz se hacía oír clara y fuerte por encima del rumor de las olas. Recitaba casi a gritos discursos y poesías para fortalecer su voz, y cuando tenía que participar en una discusión, repasaba una y otra vez los argumentos de ambas partes, sopesando el valor de cada uno de ellos.

A los pocos años, aquel pobre niño huérfano y tartamudo había profundizado de tal manera en los secretos de la elocuencia que llegó a ser el más brillante de los oradores griegos, pionero de una oratoria formidable que rompía con los estrechos moldes de las reglas retóricas de sus tiempos, y que todavía hoy, 2.300 años después, constituye un modelo en su género.

El mundo está lleno de ejemplos Demóstenes es un ejemplo de entre la multitud de hombres y mujeres que a lo largo de la historia han sabido mostrar cuánto es capaz de hacer una voluntad decidida.

El mundo avanza a remolque de la gente que es perseverante en su empeño. A veces las personas decimos que queremos, pero en realidad no queremos, porque no llegamos a proponérnoslo seriamente. Si acaso, lo intentamos, pero hay mucha diferencia entre un genérico quisiera y un decidido quiero.

Muchas personas piensan que les es imposible hacer nada con tantos condicionamientos que tienen.

Beethoven, por ejemplo, estaba casi completamente sordo cuando compuso su obra más excelsa. Dante escribió La Divina Comedia en el destierro, luchando contra la miseria, y empleó para ello treinta años. Mozart compuso su Requiem en el lecho de muerte, afligido de terribles dolores.

Tampoco Cristóbal Colón habría descubierto América si se hubiera desalentado después de sus primeras tentativas. Todo el mundo se reía de él cuando iba de un sitio a otro pidiendo ayuda económica para su viaje. Le tenían por aventurero, por visionario, pero él se afirmó resueltamente en su propósito.

La vida es así Es cierto que no todo el mundo es como esos genios que han pasado a la Historia, y que no se trata de vivir obsesionados por alcanzar grandes metas. Efectivamente. Sin obsesiones, pero sin abandonarse, que bastante rebaja trae ya consigo la vida. Liszt, aquel gran compositor, decía: "Si no hago mis ejercicios un día, lo noto yo; pero si los omito durante tres días, entonces ya lo nota el público".

Muchas veces las cosas no salen una y otra vez. No le iría bien al río, dice el refrán, si de todos los huevos saliesen peces grandes. Ni al jardín, si cada flor diese fruto. Tampoco al hombre, si todas sus empresas fueran coronadas por el éxito. La vida es así y hay que aceptarla como es.

Es preciso transmitir ese talante en la educación. Que no se engañen diciendo que "la suerte es patrimonio de los tontos", porque es una excusa de fracasados. Que no piensen que son muy listos pero que la vida no les hace justicia, cuando quizá lo que debieran hacer buscar la verdadera razón de su desgracia. Que se acuerden de ese otro refrán: el que quiera lograr algo en la vida, no haga reproches a la suerte, agarre la ocasión por los pelos y no la suelte.

Lanzarse y perseverar. Audacia y constancia: dos aspectos inseparables que se complementan. Horacio afirmaba que quien ha emprendido el trabajo, tiene ya hecho la mitad. Y se podría completar con aquello otro de Sócrates: comenzar bien no es poco, pero tampoco es mucho.


Publicado por Desconocido @ 23:30  | Artículos de interés
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ZENIT publica la intervención de Benedicto XVI antes y después de rezar la oración mariana del Ángelus en el domingo, 10 DE jUNIO DE 2007, el que en muchos países celebraron la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Jesús, el Corpus Christi.


Queridos hermanos y hermanas:

La solemnidad de este día, el Corpus Christi, que en el Vaticano y en otras naciones ya se celebró el jueves pasado, nos invita a contemplar el sumo Misterio de nuestra fe: la Santísima Eucaristía, real presencia del Señor Jesucristo en el sacramento del altar. Cada vez que el sacerdote renueva el sacrificio eucarístico, en la oración de consagración, repite: «Este e mi cuerpo…», «Esta es mi sangre». Lo dice prestando la voz, las manos y el corazón a Cristo, que quiso quedarse con nosotros para ser el corazón palpitante de la Iglesia.

Pero incluso después de la celebración de los divinos misterios el Señor permanece vivo en el tabernáculo; por esto se le alaba especialmente con la adoración eucarística, como he querido recordar en la reciente exhortación apostólica post-sinodal «Sacramentum caritatis» (Cf. números 66-69). Es más, se da un lazo intrínseco entre la celebración y la adoración. La santa misa, de hecho, es en sí misma el acto más grande de adoración de la Iglesia: «Nadie come de esta carne --escribe san Agustín-- si antes no la ha adorado» («Enarrationes in Psalmos» 98,9: CCL XXXIX, 1385). La adoración fuera de la santa misa continúa e intensifica lo que ya ha sucedido en la celebración litúrgica, y hace posible una acogida verdadera y profunda de Cristo.

En este día, en todas las comunidades cristianas, se celebra la procesión eucarística, particular forma de adoración pública de la Eucaristía, enriquecida por bellas y tradicionales manifestaciones de devoción popular. Quisiera aprovechar la oportunidad que me ofrece esta solemnidad de hoy para recomendar encarecidamente a los pastores y a todos los fieles la práctica de la adoración eucarística.

Expreso mi aprecio a los institutos de vida consagrada, así como a las asociaciones y confraternidades que se dedican a ella de manera especial: recuerdan a todos la centralidad de Cristo en nuestra vida personal y eclesial. Me alegra la constatación de que muchos jóvenes están descubriendo la belleza de la adoración, tanto personal como comunitaria. Invito a los sacerdotes a alentar en esto a los grupos juveniles, pero también a que les sigan para que las formas de la adoración comunitaria sean siempre apropiadas y dignas, con adecuados momentos de silencio y de escucha de la Palabra de Dios.

En la vida de hoy, con frecuencia ruidosa y dispersiva, es más importante que nunca recuperar la capacidad de silencio interior y de recogimiento: la adoración eucarística permite hacerlo no sólo en torno al «yo», sino más bien en compañía de ese «Tú» lleno de amor, que es Jesucristo, «el Dios cercano a nosotros».

Que la Virgen María, mujer eucarística, nos introduzca en el secreto de la auténtica adoración. Su corazón, humilde y sencillo, siempre vivía en recogimiento en torno al misterio de Jesús, en quien adoraba la presencia de Dios y de su Amor redentor. Que por su intercesión crezca en toda la Iglesia la fe en el Misterio eucarístico, la alegría de participar en la santa misa, especialmente en la dominical, y el empuje para testimoniar la inmensa caridad de Cristo.

[Tras rezar el Ángelus, el Papa dirigió un saludo a los peregrinos. En italiano, dijo:]
Por desgracia me llegan frecuentes peticiones para que intervenga a favor de personas, algunas de ellas sacerdotes católicos, secuestradas por diferentes motivos en diferentes partes del mundo. Llevo a todos en el corazón y a todos les tengo presentes en mi oración, pensando, entre otros, en el doloroso caso de Colombia.

Dirijo mi apremiante llamamiento a los autores de estos actos excecrables para que tomen conciencia del mal cometido y restituyan cuanto antes al amor de sus seres queridos a cuantos tienen prisioneros. Confío las víctimas a la materna protección de María Santísima, Madre de todos los hombres.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit]
Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española. En particular al grupo de ciudadanos de las siete parroquias del Principado de Andorra, acompañados de sus Alcaldes, así como al grupo de estudiantes y profesores del Colegio San José, de Reus. En la Eucaristía, sacramento de la Caridad, Cristo nos revela el amor infinito de Dios. Acudamos a la Virgen María para que nos ayude y enseñe a recibir, con un corazón cada vez más purificado y agradecido, el don que Cristo nos hace de sí mismo en este sacramento. ¡Feliz domingo!

[Traducción del original italiano realizada por Zenit
Publicado por Desconocido @ 23:26  | Habla el Papa
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Mensaje a todo el pueblo venezolano emitido el 6 de junio por la presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana con el título «Trabajar por la paz».


TRABAJAR POR LA PAZ


Mensaje a todo el pueblo venezolano