martes, 31 de julio de 2007
Mensaje que dirige a los navarros monseñor Francisco Pérez González este martes, en el momento de hacerse público su nombramiento pontificio como arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela (España) (www.iglesianavarra.org).



Mensaje a los Navarros
Mons. Francisco Pérez González
(Arzobispo electo de Pamplona y Obispo electo de Tudela)


Queridos diocesanos de Navarra:

Nada más ser nombrado vuestro Obispo por el Santo Padre Benedicto XVI, quiero dirigirme a todos los navarros manifestándoos mi disponibilidad y servicio en nombre de Jesucristo y de su evangelio. No voy a vosotros con pretensiones especiales, sino que voy como un humilde servidor para llevaros el don más grande que tenemos los humanos: el Amor de Cristo y de su Iglesia. Falsearía mi servicio si fuera en mi nombre; voy en nombre de Jesucristo al que quiero amar con toda mi alma y desde quien os podré acompañar, ayudar, animar, alentar, aliviar y, en solidaridad, vivir vuestras preocupaciones y alegrías. Y voy también en nombre de la Iglesia a la que quiero con pasión, como se quiere a una madre, consciente de que mi misión será la de llevaros todas las gracias y dones que en ella se contienen. Me siento pequeño y pobre, pero al mismo tiempo rico porque estoy seguro de que Dios nos ama y de que, como buen Padre, está siempre abierto al perdón y a la misericordia. En él pongo todos nuestros afanes.

Voy a suceder a Mons. Fernando Sebastián que, durante catorce años, ha desarrollado una labor pastoral importantísima en medio de vosotros. Su testimonio, su celo y su entrega serán para mí un estímulo en la nueva misión que Cristo me encomienda en nombre de la Iglesia. Muy agradecidos hemos de estar todos a D. Fernando a quien, cariñosamente, así llamáis. Quiero decirle que estas tierras de Navarra siempre serán brazos abiertos para lo que necesite. También quiero recordar a Mons. José María Cirarda quien, desde su retiro, estoy seguro que reza y pide mucho por todos nosotros.

A todos los fieles cristianos y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad que vivís en esa hermosa tierra de Navarra y que tantos santos ha dado a la Iglesia, os abrazo con todo mi afecto. Voy a vosotros desde otra Iglesia particular y personal a la que he servido y pastoreado durante casi cuatro años. Quiero agradecer al ámbito militar y a los cuerpos de la Seguridad del Estado su entrega en favor de la paz y armonía social.

Mi misión es la de llevaros el amor de Cristo, lo mismo que he intentado realizar en las Diócesis precedentes. El lema de mi episcopado se fundamenta en la oración de Cristo al Padre: “Padre que todos sean uno para que el mundo crea”. En la unidad y para la unidad quiero vivir y siempre en comunión con el Papa y mis hermanos Obispos. No tengo otra divisa ni otra motivación; ésta es la única que me atrae y me urge para que Dios sea glorificado, adorado y amado siempre en medio de nosotros.

Ruego a Santa María la Real de la Catedral de Pamplona, a nuestros patronos San Fermín y San Francisco de Javier, a Santa Ana y San Agustín en Tudela y a todos los santos que veneráis en Navarra que nos protejan del mal, nos ayuden a vivir con pasión la santidad, como hicieron ellos, y a gozar de una fraternidad llena de paz y alegría.

Con mi bendición para todos y cada una de vuestras familias. Vuestro amigo y hermano,

+ Francisco Pérez González
Arzobispo electo de Pamplona y Obispo electo de Tudela
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- Sábado, 28 de julio de 2007
-

Homilía del Cardenal Juan Luis Cipriani el 28 de julio del 2007

Catedral de Lima


Sábado, 28 de julio de 2007


“Habitaban tierras de sombras y una luz les brilló”
(
1)

1. Como todos los años, hoy en el día de la independencia del Perú, nos hemos reunido en esta Basílica Catedral de Lima para celebrar la Eucaristía en acción de gracias a Dios por la realidad del nacimiento histórico de nuestra Patria, en recuerdo de las almas de nuestros antepasados y en petición de ayuda para vivir con acierto el momento presente.

En efecto, invocamos a nuestro Padre Dios, con fe y humildad, para que nos ayude a lograr que nuestra Patria sea siempre el lugar acogedor en el que los derechos fundamentales de toda persona sean tutelados, donde los egoísmos y los antagonismos políticos sean superados, donde la integración regional abra sus puertas al desarrollo de la persona humana en todas sus dimensiones, y la familia se vea fortalecida en su estabilidad y unidad. En donde la justicia social llegue a todos los rincones y la paz reine en los corazones de todos los peruanos. En donde el caduco ideal de dominio, peor aún si viene de cualquier injerencia extranjera en asuntos internos, sea rechazado.
En esta magna fecha y confiando en la ayuda providente de Dios, invito a todos los peruanos a promover la fuerza creadora que surge de esta gran familia que es el Perú donde se privilegie la colaboración, el diálogo y la confianza entre todos. Esta situación sólo será posible con el ejercicio de la honradez personal y colectiva y con el amor a la verdad siempre. Lograremos así una mayor cohesión social en el país como garantía de un futuro mejor.

Situación nueva

2. En esta oración patriótica quiero que reflexionemos sobre un principio importante, la solidaridad esta debe ejercerse de manera más activa por todos y, especialmente, por el Estado en la actual situación de bonanza económica que es un hecho pocas veces vivido en nuestro país. Por ello, al darle gracias a Dios, debemos mirar esta situación y analizarla con prudencia que no significa inacción sino por el contrario exige una acción reflexiva y decidida. Hemos perseverado por más de tres lustros en una dirección que nos ha llevado a un sostenido crecimiento material: Estado, empresarios y trabajadores se han demostrado como agentes productivos complementarios y exitosos siguiendo los postulados de la Doctrina Social de la Iglesia (2). Este esfuerzo de todos los peruanos lo reconocemos y agradecemos a Dios, porque es una señal de madurez cívica y de verdadero amor a la Patria. Pero ello no basta, porque el desarrollo material debe ser más equitativo e ir de la mano del desarrollo espiritual y moral. .
Por ello, contemplamos una “situación nueva”, por llamarla así, que se podría resumir diciendo que el Estado -Ministerios, Regiones y Municipalidades- tiene abundantes recursos económicos. Esta novedad -“res novae”(3)- exige una “actitud nueva” por parte de todos, no sólo del Estado. La vieja lucha de clases, el individualismo mercantilista y la idolatría del mercado están siendo superados, gracias a Dios. La actitud nueva reclama de todos los peruanos un suplemento de esfuerzo para lograr dar un verdadero salto de calidad de vida -espiritual y material- que llegue a las mayorías.

La importancia del actual momento debe analizarse en profundidad lo cual no haré en este momento. Sólo deseo recordar que el desarrollo y las mejoras de calidad de vida se expresan correctamente si, desde el primer momento, entendemos que los cambios verdaderos son graduales. No por capricho o negligencia, sino porque éstos responden a la realidad de la naturaleza de las cosas y de las personas. Todo progreso humano realizado con orden y disciplina requiere de una fase de aprendizaje y una perseverancia en el esfuerzo. Por el contrario, los cambios por ruptura o saltos al vacío sólo aturden, prometen futuros de sueños mejores y someten siempre a los demás por la mentira y la violencia. El viejo juego político, es el pretexto que utilizan esos proyectos mesiánicos para capturar el poder para luego utilizarlo como una herramienta y convertir al país en una tiranía, haciendo más pobres a los pobres. Debemos hermanos trabajar unidos desterrando todas sonda de violencia de terror y de mentira, están frescas en nuestras memorias los oscuros años del terrorismo.

Actitud nueva

3. Por ello propongo esta Actitud nueva que ponga en práctica de un nuevo modo los postulados de solidaridad y de subsidiaridad que deben guiar las relaciones entre el Estado, los trabajadores y el empresariado(4). Una nueva actitud que permita a los tres juntos, cada uno en su rol, promover con urgencia una mayor equidad con desarrollo sostenido. El núcleo de esta novedad está en la confianza que debe primar en estas relaciones y esta confianza exige una actitud honesta de todas las partes.

Si es así, la actitud nueva en el Estado debe convertirlo en un impulsor de la inversión pública de manera urgente, no en un ejecutor de la misma; debe seguir abandonando la mentalidad controlista y seguir eliminando las trabas, al mismo tiempo que se promueve la transparencia en el uso de los recursos. El Estado desconfiado y “contralor” paraliza el desarrollo del país. Atrás deben quedar las prácticas de un Estado sobredimensionado por el clientelismo político. Más rapidez del gasto en inversión productiva eficiente y menos en gasto operativo corriente. Comprendo que es un gran desafío que requiere el concurso de todos, no solamente del gobierno de turno. Una mejor atención de la salud no debe esperar ni debe someterse a numerosas instancias burocráticas; la modernización de la educación debe continuar con eficiencia y firmeza.
Por otro lado, Los trabajadores, a su vez, deben también estrenar una nueva actitud y promover su presencia en el sistema productivo. Los sindicatos deben ser celosos defensores de sus gremios pero deben custodiar que éstos no se conviertan en expresiones de los partidos políticos que luchan por el poder, ni tampoco se reduzcan a sus cúpulas gremiales. La capacitación es un derecho y un deber para el trabajador. En esta nueva mentalidad, la violencia no tiene espacio y la ciudadanía mayoritariamente la repudia.

El empresariado, con una nueva actitud, debe añadir a la búsqueda de utilidad económica individual el concepto de utilidad social(5). No en contraposición sino en coherencia con la lógica del mercado. La dimensión social no debe agotarse sólo en el pago de los impuestos, y en la inversión de capital que genera puestos de trabajo, que ya hacen. El empresariado debe intervenir, como parte de su responsabilidad social, en el seguimiento y ejecución de algunas políticas sociales y especialmente en el desarrollo de los recursos humanos de la empresa. Este breve análisis a la luz de la Doctrina Social solamente es una propuesta para hacer un país más unido, más alegre, más emprendedor, donde haya más justicia social..

Medios de Comunicación

4. Por otro lado, al contemplar este panorama alentador, debemos reflexionar sobre la participación generosa y constructiva que pueden desempeñar los medios de comunicación(6). El escenario mundial nos presenta el enorme protagonismo que éstos juegan. Este hecho innegable compromete de manera muy especial, no sólo a los periodistas, sino especialmente a los empresarios, dueños de estos medios, en el recto ejercicio de este poder mediático. No basta el mercado de la audiencia, de los ratings, que atraen la publicidad. También hay que mirar la utilidad social, la función orientadora, educativa, promotora de los valores que la sociedad espera y agradece de ellos.

El escenario moderno espera de los medios de comunicación una nueva sensibilidad. Es evidente que la niñez y juventud dedican muchísimas horas al uso de la TV, Internet, Radio y de los medios en general. Por ello es urgente que quienes trabajan en este campo respondan libremente a este nuevo desafío que la sociedad les pide en aras a forjar una educación en valores.

Valores

5. Los valores son una necesidad vital para la sociedad peruana(7). Los sistemas que elevan lo económico a la condición de factor único y determinante del tejido social están condenados por su propio dinamismo interno a volverse contra el hombre. Hace falta una vivencia clara de una escala de valores, pues estos son el sustento de toda verdadera sociedad. El desarrollo material será siempre insuficiente si no va acompañado de una seria y profunda siembra de valores morales que le de coherencia y consistencia a un verdadero desarrollo humano.

“todo lo que es verdadero, noble, justo, puro, amable, laudable, todo lo que es virtud o mérito, ténganlo en cuenta”(8)

La dignidad de la persona humana y su dimensión social deben protegerse siempre de las prácticas abusivas en las que es tratada como objeto, sea de consumo, de placer o de explotación. El fortalecimiento de la familia, y la defensa del matrimonio son indispensables para una recta orientación de la sociedad. La vida, desde su concepción hasta la muerte natural es intocable y debe protegerse. Estos valores esenciales se deben promover dentro de un conjunto de otros valores que podemos englobar en la llamada “amistad civil” que hace del diálogo y la confianza el modo habitual de resolver los problemas(9); que exige la honestidad, la veracidad y el derecho a la honra personal.

Aspiramos pues, a ser una familia peruana en la que todos seamos respetados de manera real y en la que la autoestima crezca como fruto de la verificación de una unidad superior a toda discriminación en razón de credos, clases sociales, razas o cualquier categoría social que discrimine o excluya(10).

“Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador”(11)

Termino hermanos con esa confianza que nos brinda nuestra madre Santa María, un 22 de setiembre de 1826 el Congreso Constituyente del Perú declaró a la Virgen Santísima bajo la advocación de las Mercedes patrona de las Armas nacionales, hoy, casi dos siglos después, la invocamos bajo la advocación de Nuestra Señora de la Evangelización, a ella le pedimos que guíe este caminar de nuestra patria por el sendero de paz, progreso, justicia social en esta nueva Evangelización. Así sea.

Juan Luis Cardenal Cipriani
Arzobispo de Lima y Primado del Perú

(1) Isaías 9, 1-3.

(2) Cfr. Juan Pablo II, Carta Encíclica Laboren Exercens, nº, 12.

(3) Cfr. Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, nnº 317 y ss.

(4)Cfr. Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, nnº 402-403; 414; 518.

(5) Cfr. Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, nº 348.

(6) Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, nnº 2493-2499.
(7) Cfr. Conferencia Episcopal Peruana, Perú, cultiva los valores, reflexión sobre la riqueza formativa de los valores cristianos, Lima enero 2003.

(8) Filipenses 4, 4-9.

(9) Cfr. Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, nº 390.
(10) Cfr. Constitución Política del Perú, art. 2.

(11) San Lucas 1, 39-47
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lunes, 30 de julio de 2007
ZENIT publica la intervención que pronunció Benedicto XVI a mediodía del domingo, 29 de julio de 2007, al rezar la oración mariana del Ángelus en la residencia pontificia de Castel Gandolfo junto a varios miles de peregrinos.

Queridos hermanos y hermanas:

Tras regresar antes de ayer de Lorenzago, me siento feliz de encontrarme nuevamente aquí, en Castel Gandolfo, en el ambiente familiar de esta bella localidad, en la que pienso permanecer, si Dios quiere, el resto del verano.

Experimento el vivo deseo de dar gracias una vez más al Señor por haber podido pasar días serenos entre las montañas de Cadore, y me siento agradecido a todos los que han organizado eficazmente mi estancia y velado por ella con atención. Con el mismo afecto quisiera saludar y expresaros mi agradecimiento a vosotros, queridos peregrinos, y sobre todo a vosotros, queridos habitantes de Castel Gandolfo, que me habéis acogido con vuestra típica cordialidad y me acompañáis siempre con discreción cuando estoy entre vosotros.

El domingo pasado, al recordar la «Nota» que el 1 de agosto de hace noventa años dirigió el Papa Benedicto XVI a los países beligerantes en la primera guerra mundial, reflexioné sobre el tema de la paz. Una nueva ocasión me invita ahora a reflexionar sobre otro argumento importante, ligado a ese tema. Precisamente hoy, de hecho, se celebra el quincuagésimo aniversario de la entrada en vigor del Estatuto de la Agencia Internacional para la Energía Atómica (AIEN), instituida con el mandato de «promover y aumentar la contribución de la energía atómica a las causas de la paz, de la salud y de la prosperidad en todo el mundo» (artículo II de su Estatuto).

La Santa Sede, que aprueba plenamente las finalidades de este organismo, es miembro desde su fundación y sigue apoyando su actividad. Los cambios históricos acaecidos en los últimos cincuenta años subrayan cómo, en el difícil cruce de caminos en el que se encuentra la humanidad, cada vez es más actual y urgente el compromiso por alentar la no proliferación de armas nucleares, promover un progresivo y compartido desarme nuclear y favorecer el uso pacífico y seguro de la tecnología nuclear a favor de un auténtico desarrollo, que respete el ambiente y que esté siempre atento a las poblaciones más desfavorecidas.

Deseo, por tanto, que tengan éxito los esfuerzos de quienes trabajan para perseguir con determinación estos tres objetivos, con el objetivo de que «los recursos ahorrados de este modo puedan emplearse en proyectos de desarrollo en favor de todos los habitantes y, en primer lugar, de los más pobres» (Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2006, n.13).

Es útil recordar también en esta ocasión que «es preciso sustituir» «la carrera de armamentos, por un esfuerzo común para movilizar los recursos hacia objetivos de desarrollo moral, cultural y económico redefiniendo las prioridades y las escalas de valores» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2438).

Encomendemos nuevamente a la intercesión de María Santísima nuestra oración por la paz, en particular, para que los conocimientos científicos y técnicos se apliquen siempre con sentido de responsabilidad y por el bien común, en el pleno respeto del derecho internacional

Recemos para que los hombres vivan en paz, y todos se sientan hermanos, hijos de un único Padre: Dios.

[Después del Ángelus, el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En italiano, comenzó diciendo].

Y ahora hago un llamamiento por los rehenes coreanos en Afganistán. Se va difundiendo entre grupos armados la práctica de servirse de personas inocentes para sus reivindicaciones partidistas. Se trata de graves violaciones de la dignidad humana, que están en oposición con las normas más elementales de la civilización y del derecho y que constituyen una grave ofensa a la ley divina. Dirijo mi llamamiento para que los autores de estos actos criminales desistan de hacer el mal y restituyen sanas y salvas a sus víctimas.

[A continuación, el Papa saludó en seis idiomas a los peregrinos. En español, dijo:]

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española que habéis venido hasta Castelgandolfo para rezar el Ángelus. Que este tiempo de vacaciones sea también un momento propicio para alabar al Señor y poner en Él vuestra confianza. Acudid siempre a Él, que nos ha dicho: "pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá". ¡Feliz domingo!

[Traducción del original italiano realizada por Zenit
© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por Desconocido @ 23:40  | Habla el Papa
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Entrevista publicada en la revista de la Diócesis de Tenerife "Iglesia Nivariense", JULIO 2007, número 76.


Entrevista a José Antonio Pagola

VOLVER A JESUS


Carlos Pérez



El conocido pastoralista José Antonio Pagola realizó, en Tenerife, un curso para los profesores-tutores de Enseñanza Religiosa Escolar. La iniciativa surgió de la Delegación Diocesana de Enseñanza y la Fundación Santa María. El curso llevó el sugerente título de `Volver a Jesús'.

P.- ¿Por qué este título?

R.- En primer lugar porque me parece un tema esencial. En este momento de tanto relativismo, de tanta confusión, de una necesidad de conversión que todos experimentamos y que expresamos de diversas maneras, pienso que volver a Jesús es esencial. Además, histórica-mente vemos que siempre que la Iglesia ha querido renovarse ha tenido que ir sus raíces, al mismo Cristo.

P.- Ha hablado de la alternativa de Jesús, ¿a qué se refiere?

R.- El curso estuvo dividido en cuatro temas. El primero de ellos se tituló "La alternativa de Jesús" que consiste, de manera muy resumida, en exponer los rasgos del mensaje que Jesús quería proponer y que deseaba introducir en el mundo. Por eso, en el curso hemos hablado del reino de Dios, pero con otro lenguaje. Lo que quiero hacer ver es que Jesús quería promover un movimiento. del cual proviene la Iglesia, que posee las siguientes características: compasión, dignidad hacia los últimos, acción sana-dora y perdón como horizonte útil. En mi opinión la Iglesia cambiaría si supiéramos conjugar bien estos tres verbos: acoger mejor, escuchar más y acompañar.

P.- En algunos sectores de nuestra sociedad se palpa una cierta animadversión contra Jesús, en algunos casos se habla hasta de "cristofobia", ¿Es para tanto? ¿Podemos decir que Jesucristo en la actualidad goza de buena prensa?

R.- Estamos viviendo un momento apasionante. Cuando aparentemente todo está en crisis, hoy en día se habla de "omnicrisis", resulta sorprendente que Jesús no lo esté. Hay un interés desde los años 80, un nivel de investigación sobre la figura de Jesús, nunca visto antes, sobre todo en los países anglosajones y en el mismo Israel. El interés por Jesús crece porque es, probablemente, lo mejor que ha dado la humanidad. Desde el momento que la humanidad se aleja de las grandes religiones la pregunta es: "¿quién va a aportar hoy al mundo lo que hasta ahora las grandes religiones han aportado?" Esto es. un horizonte de esperanza, unos criterios éticos, un sentido de la vida, etc. Por ahora vivimos de inercia y no es fácil que las nuevas generaciones vuelvan a la doctrina religiosa y a la moral tal y corno ha sido presentada, pero sí que van a necesitar personas que se conviertan en auténticos referentes. Al respecto, se habla de tres personas en concreto: Jesús, Buda y Sócrates. Pero la figura de Jesús no sólo como fundador de la religión cristiana, sino como referente de vida ante el sufrimiento humano, ejemplo de solidaridad, etc. Estamos ante un estilo de vida que nos puede irritar e interpelar, pero que de ninguna manera puede ser rechazado va que se trata de una manera sana de vivar.

P.- ¿De qué forma cree que las diócesis deben centrar su trabajo pastoral hoy día?

R.- Creo que no podernos olvidar que la única manera para que una comunidad cristiana crezca es en torno al relato de Jesús, es decir, centrando su mensaje en el evangelio y situándose congo discípulos y seguidores de Cristo. A partir de ahí, hay que empezar a dar pasos. No se trata sólo de conservar lo que tenemos, sino de ir descubriendo, juntos, caminos para trabajar de forma más humana en el mundo actual. Lo que pasa es que aquí nos encontramos con un problema, nos daremos cuenta que somos una Iglesia del bienestar, y no es fácil desde el bienestar entender el evangelio.


Publicado por Desconocido @ 22:55  | Entrevistas
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HIMNO A
LA VIRGEN DE CANCELARIA


Salve, salve,Virgen morenita,
Dulce Madre del Divino Amor,
clara estrella de esperanza nuestra,
luz que irradia del eterno Sol.

De Canarias la Patrona excelsa
nuestras islas con fervor te aclaman,
y admirando tu piadoso influjo,
Madre y Reina con amor te llaman.

Tu candela nos alumbra y guía
por la senda de la fe más alta,
como un faro que señala al mundo
los caminos de la Eterna Patria.

Templo abierto diéronte las cumbres
y de arena bello el ser la playa,
blanco perla tus dosel las nubes
y su arrullo las marina aguas.

Candelaria, pueblo venturoso,
relicario de tu imagen santa,
horno y centro del amor isleño,
cuna y fuente de la fe canaria.


BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DE CANDELARIA
Plaza de la Patrona de Canarias, 2 - 38530 - Candelaria - Tenerife Tel.: 922 500 100 - Fax: 922 502 922
E-mail: dominicoscandelaria@telefonica.net

Publicado por Desconocido @ 22:47  | Oraciones
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El Rctor de la Basílica de Ntra. Sra. de Candelaria se ha dignado enviar programa de actos religiosos.

FIESTAS EN HONOR A NUESTRA SEÑORA DE CANDELARIA
PATRONA DE CANARIAS (AGOSTO 2007)


ACTOS RELIGIOSOS:

Día 8 (Miércoles): Festividad Litúrgica de Santo Domingo de Guzmán
*08:00 H.: Eucaristía y Laudes
*20:00 H.: Pregón en el Salón del Ayuntamiento a cargo de D.Antonio Tejera Gaspa

Día 9 (Jueves):
*08:00 H.: Laudes y Eucaristía
*18:00 H.: Eucaristía y Vísperas

Día 10 (Viernes):
*08:00 H.: Eucaristía y Laudes
* 18:00 H.: Eucaristía y Vísperas

Día 1 1(Sábado):
*08:00 H.: Laudes y Eucaristía
* 18:00 H.: Eucaristía y Vísperas (Peregrinación guiada a Candelaria)

Día 12 (Domingo):
*08:00, 10:00, 12:00 y 18:00 H.: Eucaristía

Día 13 (Lunes):
*08:00 H.: Laudes y Eucaristía
*18:00 H.: Eucaristía y Vísperas
*19:00 H.: Presentación del libro "Candelaria: la evolución de un municipio a lo largo de cinco siglos" (antología de textos descriptivos), del Dr. Octavio Rodríguez Delgado, en el Salón de Plenos del Ayuntamiento

Día 14 (Martes):
*08:00, 10:00, 12:00 y 15:00 H.: Eucaristía
* 16:00 H.: Ofrenda a la Virgen
*20:15 H.: Representación del hallazgo de la imagen. Procesión.Al regreso: Eucaristía. Durante la noche se rezará el Rosario cada hora.

Día 15 (Miércoles):
*05:00, 06:00, 07:00, 08:00 y 09:00 H.: Misas
*09:30 H.: Recepción de la Asociación Cultural "La Guanchería" de Los Realejos
* 10:00 H.: Llegada de la Marcha Atlética
*10:15 H.: Procesión cívica desde el Ayuntamiento
* 10:45 H.: Recepción del representante de S.M. El Rey, Excmo. Sr. D. José Luis
Vega AIba,Teniente General Jefe del Mando de Canarias
* 1 1:00 H.: Eucaristía presidida por el Sr. Obispo D. Bernardo Álvarez Afonso y Procesión
*18:00, 19:00 y 20 H.: Eucaristía

Día 19 (Domingo) OCTAVA DE LA VIRGEN:
*08:00, 10:00 H.: Eucaristía
* 12:00 H.: Función Solemne y Procesión. Actuará el grupo Cultural y Folklórico "San Benito" de La Laguna
*18:00 H.: Eucaristía de acción de Gracias por las fiestas de Agosto 2007
Publicado por Desconocido @ 22:43  | Religiosidad Popular
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El programa de los actos religiosos que se celebrarán con motivo de las "Fiestas de Agosto 2007 va acompañado por escrito del Padre Jesús Mendoza, o.p., Rector de ls Basílica de Ntra. Sra. de Candelaria.

EL REGALO DE UNAFIESTA


Hablar de fiesta es un don que manifiesta la alegría de vivir, la cercanía de los demás, el compartir.

Hablar de fiesta es hacer posible que todo tenga un entorno recurrente donde fijarnos, a quien visitar...poder decir algo positivo.

Cuando hablamos de Candelaria, de Agosto, se hace más fiesta. Los caminos son los mismos. Hay una palabra que decir y un propósito que agradecer, o tal vez una plegaria nueva que rezar.

Hablar de Candelaria, es recordar, hacer el mismo camino todos y es el recurrente de nuestra fe, del itinerario para seguir hasta Cristo. Ella, con su candela en la mano izquierda, con ese niño singular a la derecha, nos dice "camino, verdad y vida". Es un estreno permanente para orar, hacer Iglesia, sentir presencia eucarística del Dios con nosotros hecho comida y solidaridad.

Esta es nuestra fiesta, la de todos, la más común.

Ella es pausa en nuestro camino, silencio junto al sonoro mar y sus rabiosas olas gigantes. Ella nos admira con un SI, llamativo y acogedor a la Palabra de Dios.

Eres maravillosa Candelaria. Aires y plegaria son sinfonía y espacio a la contemplación.

Te damos gracias, Candelaria por esta fiesta de 2007.

Queremos hacer camino, junto a ti, hasta Dios.

Queremos compartir, cantar y reír junto a los demás que dejando muchas cosas, cruzan montañas, recorren caminos de siempre y con los tenues faroles de su vida, quieren alumbrar albas eternas.

Feliz fiesta de Candelaria a todos. Este Pueblo, esta Casa, les recibe como siempre, con lo mejor que tienen y pueden. El encuentro está dispuesto y la respuesta la tenemos todos. María, linda Morena, Hija y Mamá, iluminación serena... Candelaria!

Padre Jesús Mendoza González O. P.
RECTOR DE LA BASÍLICA
Publicado por Desconocido @ 22:36  | Artículos de interés
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DELEGACION DIOCESANA DE MISIONES
La Laguna - Tenerife



18 de julio de 2007


Querido hermano/a en el Señor:

Un saludo fraterno en nombre de todos los misioneros con el deseo de que en este tiempo estival se renueven las fuerzas apostólicas que nos impulsen a seguir trabajando por el Reino.

Aunque falta mucho tiempo (tres meses) para la celebración del Domund me ha parecido conveniente recordarte con suficiente antelación la posibilidad de contar con un misionero para que puedas animar dicha campaña. Durante todo el mes de octubre tendremos una persona disponible para visitar: colegios, parroquias y grupos. Te informamos tan pronto dado que otros años se ha dejado la solicitud de este servicio para última hora con lo cual se han quedado algunos lugares por visitar. Es importante hacerlo en septiembre para confeccionar la correspondiente distribución.

Toda la Iglesia es por naturaleza misionera y en ella cada cristiano, desde el Bautismo, tiene por misión anunciar a Jesucristo en todo pueblo, lugar y ambiente; pero para ello hay que educar la fe con todos los medios posibles. Las jornadas misioneras y especialmente el Domund, tan arraigado en muchas comunidades, nos ayudan a no "dormirnos en los laureles" y poder acrecentar el ardor misionero en el corazón de los cristianos. La sensibilización misionera no puede quedarse en la aportación económica y en la colecta (que también es importante y necesaria pues siempre es poco lo que hacemos cuando está en juego la calidad de vida de los pobres), la educación misionera de los creyentes pasa por un mejor encuentro con Jesucristo que vino a salvar a todo el hombre y a todos los hombres. Ya sé que nos quejamos de la abundancia de campañas con diferentes finalidades pero no es menos cierto que, si somos desprendidos y generosos, no nos van a faltar los recursos para nuestras necesidades "ad intra". Si perdemos el horizonte de la misión en nuestros planteamientos pastorales nos empobrecemos y no seríamos la Iglesia de Jesús. Nuestros hermanos de las iglesias nuevas nos siguen necesitando con urgencia.

Para la oración, personal y comunitaria, y para nuestra formación vale la pena leer la revista ILLUMINARE; es un recurso pastoral bastante bien preparado con información actualizada.

Sin otro particular te doy las gracias, en nombre de los misioneros y de las personas que se benefician de nuestra solidaridad, y te animo a crear un pequeño grupo que tengan como tarea recordar a la comunidad cristiana el horizonte de la misión "ad gentes" (no es difícil pues les facilitaremos los materiales oportunos).

Fruto del dinamismo misionero de nuestra diócesis fue la Profesión Religiosa, como Misionero Javeriano, de Jesús Manuel Calero Perera, natural del municipio de El Paso (La Palma), tuvo lugar el pasado domingo 15 de julio en Ancona (Italia); el nuevo misionero ha sido destinado, a partir de septiembre, al Camerún-Chad. El próximo 18 de agosto, a las 7 de la tarde, en la Eucaristía dominical de la Parroquia de Ntra. Sra. de Bonanza en El Paso, se dará gracias a Dios de manera especial por este regalo a su Iglesia. En este joven palmero se hace vida el lema del Domund : Para este año "DICHOSOS LOS QUE CREEN"

Sin otro particular quedo a tu disposición.

Juan Manuel Yanes Marrrero
Publicado por Desconocido @ 22:31  | Comunicados Diocesanos
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Artículo distribuido por la Conferencia Episcopal Mexicana de monseñor Héctor González Martínez, arzobispo de Durango, con el título «Lo laical».



La semana pasada, dos personajes hicieron declaraciones a la Prensa sobre el Estado laico y sobre la educación laica. A esas declaraciones añado estos comentarios.

Consultando el Diccionario Enciclopédico Ilustrado, el verbo laicizar es hacer algo independiente de toda influencia religiosa; así, laicismo es propugnar la independencia del hombre, la sociedad y el Estado de toda influencia religiosa. Laico como adjetivo se aplica también a la escuela o enseñanza en que se prescinde de la instrucción religiosa; aplicaciones aceptables si no se toman como adversas o hasta persecutorias de la religión.

Porque, por largo tiempo, en México vivimos un marcado laicismo que quería reducir las prácticas religiosas al interior de las conciencias o de las sacristías. La exclusión de las Iglesias del escenario público era una constante; ahora, la participación de los agentes religiosos en la vida pública del país resulta congruente con la laicidad y con la democracia. La libertad religiosa es uno de los derechos inalienables e implica necesariamente que los habitantes del país puedan ejercerlo en sus actividades privadas y públicas.

El Estado laico moderno valora la religión; reconoce y garantiza plenamente el derecho a la libertad religiosa. Aunque, aún hay jacobinos que opinan que la libertad de expresión es válida mientras no la ejerza un ministro de culto, “el verdadero Estado laico no establece una dictadura antirreligiosa; respeta las distintas y plurales convicciones de los ciudadanos” (CEM).

Por ello también, según el mismo Diccionario, laico como sustantivo y como adjetivo equivale a lego, seglar o que no tiene ordenes clericales; así, el laicado en la Iglesia Católica, es la condición y el conjunto de los fieles simplemente bautizados no clérigos.
Después de un largo y difícil itinerario en el Concilio Vaticano II, el 18 de noviembre de 1965 el Santo Padre Pablo VI promulgó el Decreto sobre el Apostolado de los seglares. Lástima que a distancia de cuarenta y dos años de clausurado el Concilio, las grandes mayorías de católicos no lo hayan leído; de donde resulta la gran confusión sobre lo laical y los laicos.

De los 33 números del Decreto transcribo unos párrafos del número siete. Comienza así: “el Plan de Dios sobre el mundo es que los hombres instauren con espíritu de concordia el orden temporal y lo perfeccionen sin cesar” (7.1).

Y se refiere a: “bienes de la vida y de la familia, la cultura, la economía, las artes y las profesiones, las instituciones de la comunidad política, las relaciones internacionales y otras realidades semejantes, así como su evolución y progreso” (7.2).

Sin embargo, “en el decurso de la historia, el uso de los bienes temporales se ha visto desfigurado por graves aberraciones, porque los hombres, tarados por el pecado original, cayeron en muchísimos errores acerca del verdadero Dios, de la naturaleza del hombre y de los principios de la ley moral, de todo lo cual se siguió la corrupción de las Costumbres y de las instituciones humanas y la no rara conculcación de la persona del hombre” (7.3).

Corresponde pues a todos los bautizados pertenecientes a la Iglesia la obligación de “trabajar para que los hombres se capaciten a fin de establecer rectamente todo el orden temporal y ordenarlo hacia Dios por Jesucristo” (7. 4).
Por su parte es preciso que los laicos “acepten como obligación propia el instaurar el orden temporal y el actuar directamente y de forma concreta en dicho orden temporal, dirigidos por la luz del Evangelio y la mente de la Iglesia y movidos por la caridad cristiana; el cooperar, como conciudadanos de los demás, con su pericia y propia responsabilidad, y el buscar en todas partes y en todo la justicia del Reino de Dios” (7.5).

Frente al laicismo del Estado mexicano y del sistema educativo imperantes: sin conocer la enseñanza de la Iglesia, ¿cuándo y cómo los católicos querrán aceptar el compromiso derivado del Bautismo y de estos criterios conciliares, cuando más bien aparece resistencia en contrario?

Durango, 22 de julio del 2007

Héctor González Martínez, arzobispo de Durango
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domingo, 29 de julio de 2007
29 Julio (ACI).- Este mediodía el Papa Benedicto XVI rezó el Ángelus dominical junto a los fieles y peregrinos que se dieron cita en el Palacio Apostólico de Castelgandolfo y recordó que la energía atómica debe favorecer la paz en todo el mundo y respetar al ser humano.

El Santo Padre dedicó sus palabras introductorias al tema de la paz, recordando que “hoy se celebra el 50° aniversario del Estatuto de la Agencia Internacional para la Energía Atómica”, que fue instituida para “hacer crecer el aporte de la energía atómica a la causa de la paz, de la salud y de la prosperidad en todo el mundo”.

“Cada vez es más actual y urgente el compromiso por alentar la no proliferación de armas nucleares, promover un progresivo desarme nuclear y favorecer el uso pacífico y seguro de la tecnología nuclear para un desarrollo auténtico, respetuoso del medio ambiente y siempre atento a las poblaciones con mayores dificultades”, agregó el Pontífice.

Asimismo manifestó el deseo que la carrera por las armas sea “sustituida por un esfuerzo común por movilizar los recursos hacia objetivos de desarrollo moral, cultural y económico, redefiniendo las prioridades y las escalas de valores”.

Finalmente, Benedicto XVI confió a la intercesión de María Santísima el que “los conocimientos y técnicas científicos sean siempre aplicados con sentido de responsabilidad y por el bien común, en el pleno respeto del derecho internacional”.
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ZENIT publica el artículo escrito por monseñor Eleuterio F. Fortino, subsecretario del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, con motivo de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2007 con el título «El diálogo teológico entre católicos y ortodoxos».



"Estamos decididos a apoyar incesantemente, como en el pasado, el trabajo encomendado a esta Comisión (para el diálogo teológico) y acompañamos a sus miembros con nuestras oraciones". Esto lo afirmaron el Papa Benedicto XVI y el Patriarca de Constantinopla Bartolomé I en la Declaración común firmada al final de la visita del Santo Padre al Patriarcado ecuménico (30 de noviembre de 2006: «L'Osservatore Romano», edición en lengua española, 8 de diciembre de 2006, p. 6).

Inmediatamente antes habían expresado "profunda alegría por la reanudación del diálogo teológico, después de una interrupción de varios años" y por el hecho de que la Comisión mixta internacional para el diálogo teológico entre católicos y ortodoxos, en la IX sesión plenaria (Belgrado 13-18 de octubre de 2006) "ha podido trabajar nuevamente con espíritu de amistad y de cooperación".

Así, el diálogo católico-ortodoxo, a nivel internacional, ha vuelto a reanudarse y, como se afirma en la citada Declaración en El Fanar, "ha emprendido una fase de estudio sobre las consecuencias eclesiológicas y canónicas de la naturaleza sacramental de la Iglesia. Eso permitirá afrontar algunas de las principales cuestiones todavía controvertidas" (ib.).

Sesión plenaria en Belgrado

El encuentro de la Comisión mixta para el diálogo teológico fue el acontecimiento principal de las relaciones entre católicos y ortodoxos del año pasado, tanto porque el diálogo, interrumpido después de la sesión de Baltimore (año 2000), se ha reanudado, como por el espíritu positivo con que se han mantenido las conversaciones teológicas, a pesar de las dificultades antiguas y nuevas, y por la temática que se comenzó a abordar.

En Belgrado estuvieron presentes todas las Iglesias ortodoxas, excepto el Patriarcado de Bulgaria, por imposibilidad práctica surgida en el último momento. La plena participación de los miembros constituyó el primer elemento positivo de la apertura de la nueva fase.

Esta reanudación se preparó durante largo tiempo, tanto por la parte católica como por la ortodoxa.

Del 11 al 13 de septiembre de 2005, en El Fanar (Estambul), tuvo lugar un encuentro de los representantes ortodoxos en la Comisión mixta, por invitación del Patriarca Bartolomé I. El comunicado divulgado al final del encuentro informaba: "Todos los representantes de las Iglesias ortodoxas han concordado en que la necesidad de proseguir el diálogo teológico surge del deber de todos de cumplir el mandato del Señor de promover la unidad".

A continuación, el Comité mixto de la Comisión internacional, recogiendo el nuevo espíritu que se estaba creando, fue convocado a Roma (13-15 de diciembre de 2005) para organizar la sesión plenaria, sobre todo con el fin de concordar la temática y el planteamiento del estudio que convenía realizar. El Comité estableció que la nueva fase debía llevarse a cabo "en continuidad con los documentos ya concordados por la Comisión". Además, recordó que "el contexto general de su trabajo es la teología de la «koinonía», o comunión, y que ese contexto necesita ser reforzado con un estudio ulterior para que se pueda profundizar en el debate".

La Comisión está compuesta por treinta miembros de cada parte y comprende cardenales, metropolitas, obispos, teólogos clérigos y laicos, hombres y mujeres. Está presidida por dos co-presidentes: el cardenal Walter Kasper y el metropolita de Pérgamo S.E. Ioannis Zizioulas, y tiene dos co-secretarios.

Como documento de base para el debate retomó un proyecto preparado en Moscú, en el año 1990, por el Comité mixto de coordinación. Ese texto se debía haber debatido ese mismo año en la sesión plenaria de Freising (Alemania). El comunicado recordó que el texto "no se debatió entonces, ni después, porque algunos acontecimientos que sucedieron en Europa del este obligaron a la Comisión a afrontar la cuestión del así llamado "uniatismo" en relación con el diálogo ecuménico".

Seguidamente, sobre esa problemática se concordó un documento común titulado "El uniatismo, método de unidad del pasado y la actual búsqueda de la unidad" (Balamand 1993). La continuación de este tema sobre el aspecto específico de las "consecuencias teológicas y canónicas" no llevó a ningún resultado en la sesión de Baltimore (2000). Eso implicaba una situación de estancamiento, que por fin se resolvió de modo positivo en Belgrado.

El comunicado informaba que "en este encuentro el documento preparado en Moscú ha sido examinado atentamente con un mismo espíritu de genuino compromiso en la búsqueda de la unidad". Ese examen requirió una atención particular, entre otras razones, a causa de la distancia de tiempo y de los acontecimientos que se produjeron, impidiendo su redacción.

El texto estudiado en Belgrado constituye una premisa a la cuestión más importante del contencioso entre católicos y ortodoxos: el papel del Obispo de Roma en la Iglesia de Dios y en la comunión entre las Iglesias locales. El tema estudiado se formuló así: "Consecuencias eclesiológicas y canónicas de la naturaleza sacramental de la Iglesia: conciliaridad y autoridad en la Iglesia". Los dos aspectos —conciliaridad y autoridad— se consideran entrelazados en tres niveles: local (diócesis), regional (metrópolis, patriarcado) e Iglesia universal.

En la comunión de la Iglesia local —diócesis— todos los miembros, en la unidad de la fe y de los sacramentos, están al servicio unos de otros. Esta comunión exige, según el Evangelio y la Tradición, el vínculo espiritual y canónico con el obispo, que es el «protos» (primero) y «kephale» (cabeza) de la Iglesia local. El obispo es el garante de la unidad en la Iglesia local y vínculo con las demás Iglesias locales. La comunión entre las Iglesias se indica en la ordenación misma de los obispos, que, según las disposiciones canónicas, normalmente es conferida por tres obispos, o al menos por dos.

La Iglesia local no es una isla. Está abierta a todas las demás Iglesias locales y en comunión con ellas, ante todo con las cercanas por territorio, cultura, tradiciones y organización común. Está en la Iglesia universal. Más aún, en la Iglesia local está interiormente presente y operante la Iglesia una, santa, católica y apostólica.

En un nivel más amplio, la tradición conoce agrupaciones de Iglesias locales como metropolías y patriarcados con sus sínodos; y, en Occidente, con estructuras diversas y particulares, los concilios plenarios regionales y las Conferencias episcopales regionales y nacionales. No sólo existen estas realidades diferentes entre católicos y ortodoxos, sino también dentro de la misma Iglesia católica, como se puede apreciar en sus dos Códigos: El Código de derecho canónico y el Código de cánones de las Iglesias orientales.

En Belgrado la Comisión sólo logró realizar un estudio sobre estos primeros dos niveles. En una próxima sesión se comenzará a estudiar el tema de la Iglesia universal y sus estructuras de comunión. Así se planteará también la cuestión del «protos» en la Iglesia. La cuestión del primado petrino sigue abierta entre católicos y ortodoxos. En la actual fase del diálogo se deberá profundizar esta cuestión buscando un acuerdo sobre la base de las sagradas Escrituras y de la Tradición, también a la luz de los desarrollos registrados a lo largo de los siglos.

En concomitancia, durante la sesión de Belgrado surgió una dificultad entre los ortodoxos, suscitada por la delegación rusa, relativa al modo de entender la «taxis», el orden tradicional entre las Iglesias ortodoxas, según el cual la sede de Constantinopla goza de un primado de honor. Esa cuestión afecta sólo a la Iglesia ortodoxa y, aunque los católicos no puedan intervenir en ella, causa dificultad en el diálogo mismo.

A esta situación aludió el arzobispo de Atenas y de toda Grecia en una entrevista concedida al concluir su visita a Roma, refiriéndose a la Comisión mixta de diálogo entre la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa en su conjunto: "La Comisión (...) actúa con seriedad, paciencia y coherencia en su difícil trabajo. Este trabajo se realiza bajo la coordinación de la santa Iglesia primada del Patriarcado ecuménico de Constantinopla, que nosotros —como Iglesia de Grecia— sostenemos con gran sentido de responsabilidad ante la historia" («30 Giorni», noviembre de 2006, pp. 38-39).

La Comisión decidió tener un nuevo encuentro dentro de este año 2007. Será la Iglesia católica la que acogerá este encuentro según el método de la alternancia. Se han analizado todas las posibilidades concretas y se ha elegido como sede la histórica ciudad de Rávena, rica en tradiciones eclesiales y en espléndidos monumentos bizantinos. La sesión tendrá lugar del 8 al 15 de octubre.

Relaciones eclesiales

También en el ámbito de las relaciones entre la Iglesia católica y las Iglesias ortodoxas se han producido durante el año importantes acontecimientos en varios niveles. Algunos hechos pasan casi desapercibidos, pero son decisivos para el incremento de la comunión afectiva, como la carta pascual que el Santo Padre envía desde hace años, de forma regular, a los jefes de las Iglesias ortodoxas; el envío de los documentos principales de la Iglesia católica; y encuentros del Santo Padre con delegaciones ortodoxas.

Asimismo, hay otros acontecimientos aún menos notorios, pero que son importantes. Por ejemplo: el Comité católico para la colaboración cultural del Consejo pontificio para la promoción de la unidad de los cristianos garantiza cada año más de cincuenta becas a jóvenes ortodoxos para realizar estudios post-universitarios en facultades teológicas católicas. La Iglesia de Grecia ofrece treinta becas de verano a estudiantes católicos de teología para aprender la lengua griega y para un contacto directo con las estructuras culturales y pastorales de la Iglesia ortodoxa. También se realizan encuentros eclesiales, teológicos, culturales y pastorales que afianzan la comunión entre las Iglesias.

El Consejo pontificio para la promoción de la unidad de los cristianos durante el último año ha tenido muchos contactos con las diversas Iglesias ortodoxas. Se ha mantenido regularmente el intercambio de visitas entre Roma y Constantinopla con ocasión de la fiesta de San Pedro y San Pablo en Roma (29 de junio) y de San Andrés en el Patriarcado ecuménico (30 de noviembre); una delegación ortodoxa búlgara vino a Roma para recibir una reliquia de san Jorge; también vino a Roma una delegación del Patriarcado de Georgia.

El cardenal Walter Kasper, presidente del Consejo pontificio para la promoción de la unidad de los cristianos, realizó una visita a Georgia (en febrero) y encabezó la delegación católica que participó en la cumbre de jefes religiosos convocada por el Patriarca Alexis II en Moscú (en julio). El Consejo pontificio para la cultura organizó en Viena un encuentro con el Patriarcado de Moscú. Y no hay que olvidar las crecientes relaciones entre Iglesias locales católicas e Iglesias ortodoxas.

El conjunto de estas relaciones y otras formas de contactos contribuyen a consolidar el clima de fraternidad y caridad que afianzan y fortalecen el diálogo teológico.

Naturalmente, impresionan más los grandes acontecimientos, que tienen de por sí un valor objetivo, como la visita del Santo Padre al Patriarca ecuménico, Su Santidad Bartolomé I (29-30 de noviembre), la visita al Santo Padre y a la Iglesia de Roma de S.B. Cristódulos, arzobispo de Atenas y de toda Grecia (13-16 de diciembre).

Se puede decir que ha sido un año de acontecimientos significativos para las relaciones entre católicos y ortodoxos.

Las dos visitas se concluyeron, respectivamente, con una Declaración común. Ambas constatan el camino recorrido y renuevan el compromiso de intensificar las relaciones en el futuro. Metodológicamente, la práctica de las declaraciones comunes es el camino real hacia la unidad: es preciso encontrarse, debatir, confrontar, concordar, profesar juntos.

La Declaración firmada por el Papa y el Patriarca Bartolomé I está abierta al futuro. Se trazan varias líneas de compromiso para promover la comunión plena, como la promoción de la paz, la defensa de los derechos de la persona humana creada a imagen de Dios, la salvaguardia de la creación, el testimonio cristiano común en la Unión europea en formación "valorada positivamente", pero que compromete a católicos y ortodoxos "a unir nuestros esfuerzos para preservar las raíces, las tradiciones y los valores cristianos, con el fin de garantizar el respeto de la historia".

En particular, los dos signatarios recuerdan el acto eclesial de 1965 que, con dos celebraciones paralelas en Roma y en El Fanar, "relegó al olvido los antiguos anatemas, que durante siglos han influido negativamente en las relaciones entre nuestras Iglesias". Ese acto contiene también positivamente un compromiso de comunión: pasar de la psicología de la división a la de la comunión. El Papa y el Patriarca constatan que "no hemos sacado aún de este acto todas las consecuencias positivas que se pueden derivar para nuestro camino hacia la unidad plena".

Por tanto, se estimula el diálogo y la Comisión mixta, la cual "está llamada a dar una importante aportación".

Fue significativa también la primera visita oficial que el arzobispo de Atenas y de toda Grecia, S.B. Cristódulos realizó al Santo Padre y a la Iglesia de Roma, cumpliendo así un deseo que había expresado muchas veces, para devolver la visita que el Papa Juan Pablo II había hecho a Atenas en su peregrinación tras las huellas de san Pablo (año 2001).

La visita se desarrolló en un clima afectuoso y cordial. El Arzobispo se encontró con el Papa en una audiencia privada y visitó los santos lugares de Roma: basílicas, iglesias históricas y catacumbas. En nombre del Santo Padre se le entregó una parte de las cadenas que llevó san Pablo en la cárcel y que se conservan en la basílica de San Pablo extramuros. En la ceremonia se cantó una «Deesis» con plegarias y troparios compuestos para esa ocasión por el Arzobispo mismo.

La Pontificia Universidad Lateranense le confirió un doctorado «honoris causa» en ciencias jurídicas. El arzobispo Cristódulos mantuvo conversaciones con el Consejo pontificio para la promoción de la unidad de los cristianos. La visita es signo del cambio positivo que el Arzobispo ha logrado imprimir a las relaciones entre la Iglesia ortodoxa de Grecia y la Iglesia católica.

La visita se concluyó con una Declaración común con el Papa Benedicto XVI, en la que se renueva el compromiso de proseguir el diálogo y la colaboración cultural y pastoral.
En particular, los dos signatarios declararon: "Afirmamos unánimemente la necesidad de perseverar en el camino de un diálogo teológico constructivo. En efecto, a pesar de las dificultades que se han constatado, este es uno de los caminos fundamentales de que disponemos para restablecer la unidad tan anhelada del cuerpo eclesial en torno al altar del Señor, así como para reforzar la credibilidad del mensaje cristiano en una época de cambios en las sociedades en que vivimos, pero también de grandes búsquedas espirituales por parte de un gran número de nuestros contemporáneos, que también están preocupados ante la creciente globalización, que a veces amenaza al hombre incluso en su existencia y en su relación con Dios y con el mundo" (n. 4: «L'Osservatore Romano», edición en lengua española, 22 de diciembre de 2006, p. 7).

Observación conclusiva

El diálogo teológico es el instrumento indispensable para debatir las cuestiones controvertidas entre las Iglesias a fin de encontrar un acuerdo de fe. Sin embargo, el diálogo no se realiza «in vitro». Está naturalmente insertado y sostenido —o dificultado— por el conjunto de las relaciones entre las Iglesias. Estas están experimentando recientemente, de forma positiva, momentos más intensos de contacto y de compromiso, superando las tensiones y las incertidumbres de la década de 1990 y del inicio del siglo XXI.

Por otra parte, la fase actual de diálogo, como ha destacado el Comité mixto de coordinación, se inserta en el contexto de los resultados alcanzados y expresados en los primeros cuatro documentos comunes publicados por la Comisión mixta del diálogo católico-ortodoxo y enmarcados en la perspectiva de la teología de la «koinonía», es decir, de la comunión eclesial en la unidad de fe, de vida sacramental y de ministerio.


Mons. Eleuterio F. FORTINO
Subsecretario del Consejo pontificio para la promoción de la unidad de los cristianos
Publicado por Desconocido @ 21:24  | Artículos de interés
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Sacado del folleto "La financiación de la Iglesia Católica en España" de Fernando Giménez Barriocanal, EDICE.


Las fuentes de financiación

Una vez conocidas las actividades propias de la Iglesia con repercusión económica en la sociedad, podemos analizar cuáles son sus principales fuentes de financiación. En síntesis, podríamos clasificarlas en tres soportes diferentes y concretos:

a) La Colaboración del Estado y del resto de las Administraciones Públicas.

b) Las aportaciones directas de los fieles: prestaciones, colectas, limosnas y oblaciones.

c) Los rendimientos del patrimonio eclesiástico pertenecientes a las distintas Instituciones de la Iglesia.

d) Otros: Prestación de servicios concretos como los realizados en los hospitales, editoriales católicas, etc.


5.1. La colaboración del Estado11

El artículo 16 de la Constitución Española de 1978 establece que los poderes públicos "mantendrán las con-siguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones". La firma, en enero de 1979, del Acuerdo entre la Santa Sede y el Estado Español sobre Asuntos Económicos obedece a este precepto. Se trata de un Tratado Internacional a todos los efectos, constitucional y refrendado por las Cortes Españolas en octubre de 1979 con abrumadora mayoría (273 votos a favor en el Congreso y ningún voto en contra en el Senado).

El Acuerdo establece que "el Estado se compromete a colaborar con la Iglesia Católica en la consecución de su adecuado sostenimiento económico, con respeto absoluto del principio de libertad religiosa" (art 11.1). En función de esto, se globalizó en una única cantidad las distintas ayudas que percibía la Iglesia para su sostenimiento básico y se estableció un periodo de tres años para implantar el sistema de la asignación tributaria. De esta forma, serían los contribuyentes los que decidirían qué se hace con una pequeña parte de los impuestos que pagan.

...

Merece la pena destacar el paso dado en el año 2000 consistente en la separación o compatibilidad entre la asignación a favor de la Iglesia y la asignación a otros fines. Gracias a ello, los contribuyentes pueden optar por marcar ambas opciones, sin que ello suponga una disminución del dinero que asignan a la Iglesia.

Tras un largo proceso negociador, se produce el intercambio de notas entre la Nunciatura Apostólica y el Ministerio de Asuntos Exteriores de fecha 22 de diciembre de 2006 y que plasma el acuerdo llegado para la reforma del sistema de asignación tributaria y la adaptación del régimen de IVA de la Iglesia a los requerimien¬tos de la Comisión Europea.

La ley de presupuestos de 2007 incluye, en sus disposiciones adicionales, el desarrollo del nuevo sistema. A partir del año 2007, se eleva el coeficiente de asignación tributaria al 0,7% y la Iglesia renuncia al carácter mínimo de los pagos a cuenta que venía recibiendo. A partir de este momento, sólo recibirá para su sostenimiento básico y por esta vía, el 0,7% de la cuota integra de los contribuyentes que expresamente manifiesten su voluntad marcando la casilla correspondiente. Asimismo, en dicho coeficiente se incluye la compensación económica prevista por la desaparición de la exención por I.V.A. en la entrega de bienes inmuebles y la adquisición de objetos destinados al culto. Se trata de un modelo equilibrado, en plena sintonía con el texto del Acuerdo y que da un paso fundamental en el proceso de autosostenimiento de la Iglesia, al desaparecer los complementos presupuestarios.

El dinero procedente de la colaboración del Estado con la Iglesia (12,5 millones de euros al mes) supone una parte pequeña (aunque necesaria) de los recursos que disponen las Diócesis para su sostenimiento básico. Aunque no hay datos exactos, dado que cada Diócesis mantiene una administración separada, se estima que este sistema puede suponer el 25% del total de los gastos en dinero de mantenimiento de las Diócesis. El resto proviene, fundamentalmente, de la aportación directa de los fieles. No obstante, la dependencia de la asignación tributaria es muy distinta según el tipo de Diócesis, aumentando en las zonas rurales más desfavorecidas económicamente de nuestro país.

Como hemos visto anteriormente, la aportación de la Iglesia a la sociedad es evidente y justifica plenamente la colaboración de los poderes públicos.

La demanda de los ciudadanos de servicios religiosos justifica por sí misma, la colaboración del Estado. Además, el sostenimiento básico de la Iglesia le permite a sus instituciones desplegar la importantísima labor social a la que ya nos hemos referido.

En resumen, la asignación tributaria constituye un buen instrumento de colaboración y compromiso con la Iglesia tanto para los creyentes, por razones obvias, como para aquellos que no comulgando con la misma, desean mantener una Institución que contribuye al bien común.

Al margen del sistema de asignación tributaria, existen otros mecanismos de colaboración directa o indirecta de las Administraciones Públicas con la Iglesia:

a) Régimen Fiscal: El Acuerdo sobre Asuntos Económicos y sus posteriores desarrollos establecía un determinado régimen fiscal para las instituciones de la Iglesia. No obstante, dicho régimen fiscal ha sido ampliamente superado por la entrada en vigor de la llamada "Ley del mecenazgo" (Ley 49/2002). Se trata de un régimen fiscal muy ventajoso para gran parte del sector no lucrativo de nuestro país, régimen al que pueden acceder las entidades de la Iglesia, según lo previsto en la disposición adicional novena de la misma. Al margen de esta norma y una vez desaparecida la exención de IVA, las instituciones de la Iglesia disponen del mismo régimen fiscal que cualquier fundación12. En consecuencia, a día de hoy, no se puede afirmar que la Iglesia disponga de un régimen fiscal privilegiado o diferenciado.

b) Deducciones en donativos: La misma Ley 49/2002 establece un régimen de deducciones a los donativos entregados y en consecuencia, también para las entidades de la Iglesia. Sin duda, las deducciones por donati¬vos pueden ser un mecanismo importante de estimulación de las donaciones a la Iglesia, aunque los límites de aplicación establecidos en la normativa del Impuesto sobre la Renta limitan el alcance del mismo.

5.2. Las aportaciones directas de los fieles: prestaciones, colectas, limosnas y oblaciones

La principal fuente de financiación de las entidades de la Iglesia la representa las aportaciones directas de los fieles, bajo las distintas fórmulas existentes.
Entre estas formulas pueden citarse:

a) Colectas ordinarias: Realizadas en el curso de las celebraciones litúrgicas, son el mecanismo ordinario de captación de recursos de muchas parroquias.

b) Suscripciones periódicas: Consiste en la captación de cuotas de carácter mensual, trimestral y anual, suscritas por los fieles y que permiten a las entidades de la Iglesia disponer de unos recursos de carácter estable. Es el método más moderno de captación de recursos que se está implantando en la gran mayoría de las entidades de la Iglesia. No obstante, todavía existe en España la cre¬encia, en muchos sectores, de que la Iglesia está financiada por el Estado, razón por la que es difícil la labor de concienciación.

c) Herencias y Legados: Históricamente, las herencias han representado una importante fuente de financiación para la Iglesia. Muchos de los bienes desamortiza-dos en el siglo XIX tenían ese origen. Aunque hoy en día las herencias no tienen la importancia de antaño, pueden representar un sistema complementario de financiación.
d) Aranceles: Se trata de las cantidades recabadas por intenciones de misas, expedientes matrimoniales, etc. En algunas Diócesis existen unas tablas fijas mientras que en otras es de carácter orientativo.

e) Colectas extraordinarias: Se trata de campañas extraordinarias destinadas a alguna finalidad concreta (DOMUND, Campaña contra el hambre, Día del emigrante, etc.)


5.3. Los rendimientos del patrimonio eclesiástico

La Iglesia, desde muy temprano, fue constituyendo un patrimonio estable, de cuyos frutos se sustentaban determinadas obras apostólicas. Dichos patrimonios no pueden ser enajenados o convertidos en dinero para atender necesidades diversas, sino que tienen carácter permanente.

Los administradores de esos bienes tienen la obligación de custodiarlos y, con criterios de prudencia y de conservación del capital, procurar obtener una rentabilidad adecuada que permita acometer las actividades previstas.

En la actualidad, esta realidad da lugar a la presencia de instituciones religiosas en los mercados financieros como inversionistas o, en ocasiones, como propietarios de inmuebles objeto de alquiler. No se trata, por tanto, de remanentes de fondos no empleados, sino de capita-les fundacionales que buscan el cumplimiento de la voluntad de los donantes.

Con todo, el rendimiento del patrimonio de las instituciones de la Iglesia supone una pequeñísima parte de sus ingresos, que en ninguna Diócesis supera el 5%.

11. Tomado y adaptado del artículo publicado por el autor "La Colaboración del Estado con la Iglesia" en el diario La Razón con fecha de 4 de mayo de 2006.

12. Únicamente y en virtud del Acuerdo y sus desarrollos, las Entidades del artí¬culo IV (Diócesis, parroquias, Congregaciones...) están exentas de Contri¬buciones Especiales y del Impuesto de Constricciones, Instalaciones y
Obras.
Publicado por Desconocido @ 21:12  | Artículos de interés
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Reseña de una visita realizada hace cinco años a Guatemala, publicada en el revista de la Diócesis de Tenerife "Iglesia Nivariense" JUNIO 2007, Número 76.

Cinco años ya...

Y Volvemos con pedr a Guatemala

Las cosas que se dijeron antes, en y poco después del año 2002. ¿Cómo recordarlas todas? El sol que se convirtió en un peculiar arco iris de colores sobre el cielo de Guatemala, justo cuando Pedro acababa de ser proclamado santo. Que se sumó a la fiesta de un nuevo santo, con un fenómeno muy singular. Yo lo vi: como miles de personas. Y recordaré siempre que estuve allí.

Las calles alfombradas y vueltas a alfombrar a lo largo de Kilómetros, para recibir a quien, proclaman los guatemaltecos, es también santo, el Papa Juan Pablo II. Yo vi recoger tierra de esas alfombras por las que el Papa había pasado. Y explicarme que esa tierra se recogía y guardaba, porque era reliquia, porque "por ella había pasado un santo". Yo también lo hice, yo conservo esa tierra.

La boda en la Catedral de Guatemala, presidida por tres jóvenes sacerdotes que vienen de la tierra del Hermano Pedro. Y cómo la gran catedral aplaude la entrada de los sacerdotes tinerfeños, simplemente porque vienen de la tierra de la que vino el Hermano Pedro. Y cómo las familias van al final a pedir la bendición de los presbíteros que han venido de Tenerife, de donde vino Pedro.

La emisora de radio que interrumpe su programación de madrugada, porque desde una guagua, llaman por móvil unos tinerfeños y se da prioridad a esa llamada, para que se escuche en directo.

Los abrazos espontáneos en las calles de Guatemala o Antigua. "Gracias, hermano tinerfeño por regalarnos al Hermano Pedro". "Gracias, hermano guatemalteco, por regalarnos la fe en el hermanito Pedro".

Y las conversaciones ingenuas entre los peregrinos canarios y los guatemaltecos. Y, ¿ahora cómo le vamos a llamar al que siempre hemos llamado "Hermano Pedro"? ¿San Pedro? No. De forma espontánea surge el nuevo nombre familiar: Santo Hermano Pedro. Para él, ningún nombre más entrañable, ni ninguna designación mejor que la de "El Hombre que fue Caridad".

Ahora volveremos a Guatemala. Volveremos a recorrer las calles de Antigua, la Guatemala de Pedro. Volveremos a estremecernos de emoción bajo las hojas del árbol que Pedro plantó. Volveremos a escuchar la tradición de como la propia Virgen guía a Pedro, devolviéndole a Guatemala porque "le quiere para obrero, aunque él intentase ser arqui¬tecto". Volveremos a sentir a nuestro Hermano Pedro en el fervor de los guatemaltecos. Para ellos, desde siempre, desde mucho antes de que la Iglesia lo canonizase, "El Santo" fue siempre el hermano Pedro, el humilde pastor tinerfeño que consagró su vida a los pobres de entonces, el que nos enseña a entregarnos hasta el final. El que asume total-mente que "Dios es Amor", y que no hay mayor Amor que el de entregar la vida por los demás. El Hermano Pedro. Es el humilde pastor que evangeliza con sencillas pero rotundas coplillas. La Ciudad de Antigua, ya nunca dejará de escuchar su campanita de madrugada: "Acordaos hermanos que un alma tenemos, que si la perdemos no la recobramos".
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Noticia publicada en el revista de la Diócesis de Tenerife, JUNIO 2007, número 76.

La empresa `Víctor Rodríguez e Hijos' será la que lleve adelante las obras de Rehabilitación de la Sede del Obispado de S. Cristóbal de La Laguna. El período de ejecución de las mismas será de veinte meses y las obras se iniciarán, con un acto institucional, el 29 de Junio del presente año, día de los apóstoles Pedro y Pablo y segundo aniversario del nombramiento de Don Bernardo corno Obispo electo de esta diócesis.

La obra se adjudica con un presupuesto de seis millones doscientos mil Euros. Tal y corno consta en el Convenio firmado con las instituciones públicas, el Gobierno de Canarias y el Cabildo de Tenerife aportarán, cada uno, un millón doscientos mil Euros, el Ayuntamiento de La Laguna seiscientos mil Euros y el resto la Diócesis Nivariense, a través de los fondos que ha ido recibiendo de empresas, particulares, otras instituciones, organismos eclesiales, etc.

El pasado seis de Junio, en la Sede Provisional del Obispado, se constituyó la Mesa encargada de estudiar y decidir la adjudicación de la realización de los trabajos de reconstrucción de la Sede Episcopal, para abrir los sobres que contenían las Plicas con las ofertas de tres empresas, ya que una cuarta, que se había presentado al Concurso, se retiró el día anterior a la citada reunión.

La Mesa de Contratación y Adjudicación estuvo formada por el Obispo, el Ecónomo y el Vice-Ecónomo de la Diócesis, una representante del Consejo de Asuntos Económicos y los tres arquitectos responsables de la Obra. Tras un amplio debate y análisis de las pro-puestas presentadas se estimó, por unanimidad que, en conjunto, la Oferta contenida en la segunda Plica era la que ofrecía mayores garantías. No obstante, se facultó a los Técnicos presentes para realizar un estudio en profundidad de las ofertas presentadas de cara a tomar una decisión definitiva. Al confirmar el informe la opción por esta segunda Plica, se comprobó que la misma correspondía a la empresa Víctor Rodríguez e Hijos.
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DOMINGO 18 DEL TIEMPO ORDINARIO / C
5 de agosto de 2007


El Señor esté con vosotros.

Sed bienvenidos, hermanas y hermanos, a celebrar la eucaristía del domingo. En este mes de agosto, cuando la vida toma un ritmo tan distinto del resto del año, nosotros nos seguimos reuniendo para celebrar la Eucaristía. Todos compartimos la misma fe, y nos sentimos hermanos alrededor de la mesa a la que Jesús nos convoca. Dispongámonos a vivir con intensidad este encuentro entre nosotros y con el Señor.

A. penitencial: Comencemos nuestra celebración poniéndonos ante Dios. Haciendo silencio en nuestro corazón, reconozcamos nuestra debilidad y pidámosle que nos llene con su gracia.

- KYRIE, ELEISON. R/ KYRIE, ELEISON.
- CHRISTE, ELEISON. R/ CHRISTE, ELEISON.
- KYRIE, ELEISON. R/ KYRIE, ELEISON.

1. lectura (Eclesiastés 1,2;2,21-23): Escuchemos en esta primera lectura la reflexión de un sabio del Antiguo Testamento, que se da cuenta de la vanidad de muchas ilusiones humanas. Tantas cosas en las que los hombres ponen esfuerzo, y que al fin y al cabo no sirven para nada.

2. lectura (Colosenses 3,1-5.9-11): San Pablo nos anima en esta segunda lectura a vivir como verdaderos cris¬tianos. Si hemos resucitado con Cristo, eso se tiene que notar en nuestra vida, abandonando las cosas de la tierra y mirando un poco más las cosas de arriba; haciendo morir el hombre viejo que hay en nosotros, y viviendo como hombres y mujeres nuevos a imagen de Dios.

Oración universal: Presentemos ahora con confianza nuestras intenciones a Dios, nuestro Padre. Oremos diciendo: ESCÚCHANOS, PADRE.

1. Por la Iglesia entera, por las comunidades cristianas de todo el mundo, unidas por una misma fe en Cristo resucitado. OREMOS:

2. Por todos los cristianos de los países pobres, por sus comunidades, por sus responsables. OREMOS:

3. Por los movimientos y grupos de jóvenes cristianos.
OREMOS:

4. Por los monasterios de vida contemplativa, y por los monjes y monjas que en ellos viven dedicados a la oración y a la alabanza de Dios. OREMOS:

5. Por nuestros gobernantes, y por todos los que tienen responsabilidades en la vida pública. OREMOS:

6. Por nuestros familiares y amigos que han muerto, y por todos los difuntos. OREMOS:

Escucha, Padre, nuestra oración. Jesús, en el evangelio, nos ha invitado a buscar la felicidad en los valores auténticos, y no en la riqueza y el poder. Enséñanos a ser fieles seguidores de tu Hijo, y danos fuerza para trabajar por el bienestar de todos, especialmente de los pobres y necesitados, Por Jesucristo, nuestor Señor.


Padrenuestro: Unidos a Jesús, convencidos de que la única riqueza verdadera es el amor de Dios, nos atrevemos a decir:

CPL
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Lecturas Co 5, 1. 6-10
Evanqelio.- Jn 14, 1 – 6


Los más cercanos a N. habéis vivido intensamente esta despedida. Seguramente que la primera Lectura os ha podido recordar esto: Nuestro cuerpo se va deshaciendo, nuestro interior lleva vida divina. Habéis vivido de cerca esta realidad. N. ha luchado por seguir viviendo. Y vosotros también habéis hecho todo lo posible Sin embargo, como dice San Pablo, nuestro hombre exterior se va deshaciendo.

San Pablo nos habla desde la fe y dice que así como el edificio exterior se destruye, hay un sólido edificio construido por Dios. Lo cual quiere decir que la muerte es inevitable. Todos tenemos experiencia de esto. Y siempre nos viene mal. Pero llega un momento en que no está en nuestras manos, ni en manos de los médicos ni en manos de la ciencia que se prolongue.

La muerte es inevitable, pero no según San Pablo insuperable, porque la muerte desde la fe no tiene la última palabra, pues el destino después de la muerte es vivir la misma vida de Dios. " Si se destruye nuestro tabernáculo terreno, tenemos un sólido edificio construido por Dios, una casa que no ha sido levantada por mano de hombre y que tiene duración eterna en el Cielo. Así nos lo ha expresado San Pablo en la la lectura.

Escuchando el Evangelio nos hemos encontrado con la misma promesa esta vez hecha por el mismo Jesús. "Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde". Es lógico que sufráis, pero desde la fe, que no tiemble vuestro corazón". Creed en Dios. En la Casa de mi Padre hay muchas estancias".

Jesús dice que en el Cielo hay sitio para todo aquel que haya intentado ser fiel en la vida. Que El quiere prepararnos un lugar y así como hay muchas estancias hay muchos caminos. No hay dos caminos iguales en la vida. No hay dos personas iguales. Cada uno hemos de recorrer nuestro camino.

Hoy celebramos el final del camino de N. Ya ha terminado su caminar por este mundo. Pero desde la fe le vemos en las manos del Dios. En las manos buenas y misericordiosas de Dios. Y creemos que está en muy buenas manos.

Hemos escuchado fa Palabra de Jesús que se nos expresaba así: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mi". Estas palabras nos animan a seguir recorriendo cada uno de nosotros el camino que hemos escogido, la Palabra, el ejemplo de Jesús, confiando en El y recordando que nadie va al Padre sino por Jesús. El nos asegura que si intentamos en la vida hacer esto, no vamos a tener ningún miedo. "Yo os prepararé un sitio y os llevaré conmigo". Son palabras desde la fe muy consoladoras que sin duda pueden dulcificar vuestro dolor.

Esta Eucaristía la celebramos porque en ella se nos hace presente el misterio de la muerte y de la Resurrección de Jesús. San Pablo se fijaba en que como el Padre ha resucitado a su Hijo Jesús, también nos va a resucitar a los que vivamos con El.

Celebramos la Muerte y Resurrección de Jesús pero celebramos también la muerte de nuestro hermano N. y unimos su enfermedad su dolor y su muerte al Sacrificio de Jesús. Y le pedimos al Señor que le perdona los fallos que haya podido tener en su vida y que le premie aquello que decía El que iba a premiar: Decía que un vaso de agua dado, no se quedaría sin recompensa y un gesto de amor y una señal de sacrificio, de ayuda lo premiaría. ¿Cuántos gestos de estos ha hecho este hermano?
Que el Señor le premie todo el bien que hizo y que le perdone sus pecados como le pedimos que perdone también los nuestros.
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Mensaje del Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana con motivo del 186º aniversario de la independencia del Perú


Estimados hermanos y hermanas:

En estos días que celebramos el 186º aniversario de la Independencia nacional, quiero compartir con ustedes esta reflexión sobre nuestra Patria.

En las últimas semanas el país ha vivido experiencias contrastantes, por un lado, hemos sido testigos de gestos de solidaridad de miles de peruanos frente a la ola de friaje que ha azotado las zonas andinas de nuestra Patria. Igualmente el Perú se ha llenado de orgullo al reconocerse a Machu Picchu como una de las nuevas Maravillas del mundo.

Por otro lado, el país ha vivido manifestaciones, huelgas, paralizaciones, protestas que más allá de la justicia, validez o legalidad de éstas, crearon un ambiente de convulsión social e inseguridad, que no es el mejor camino para solucionar los problemas de nuestra Patria.
Lo paradójico de estas protestas es que en los últimos años no habíamos tenido como ahora un crecimiento económico tan grande y sostenido, las proyecciones económicas no habían mostrado tan buen derrotero y nunca las regiones de nuestro país habían tenido tantos recursos disponibles. Pero el hecho de tener unos índices económicos favorables y al mismo tiempo un descontento social nos tiene que hacer reflexionar, por un lado, sobre la razón y sentido de estas protestas sociales y, por otro lado, acerca del tipo de ‘progreso’ y ‘desarrollo’ que queremos para nuestro país.

Ciertamente, el progreso económico de un país no implica necesariamente un progreso social, pues el hecho que la macroeconomía del Perú crezca no quiere decir que la economía de todos los peruanos esté creciendo, y menos aún en la misma proporción. Una economía despersonalizada no llega a la población, por eso la economía debe tener un rostro humano.

Debemos recordar que la mitad de los peruanos está bajo la línea de pobreza, por ello no debemos minimizarla, porque en la mayoría de los casos los daños que causa son irreversibles y tiene consecuencias en términos de políticas públicas, constituyéndose además como un grave problema ético.

Mueven esta reflexión las palabras de Su Santidad Benedicto XVI en Aparecida, en mayo último, que nos recordaba: “la Iglesia es abogada de la justicia y de los pobres”[1] , por eso desde la perspectiva de la Doctrina Social de la Iglesia, ¿no sería mejor invertir más en promover la paz social, en reducir los índices de violencia ciudadana, en prevenir la delincuencia y en mejorar la calidad de vida? ¿Por qué no invertir en la misma proporción en proyectos sociales como se invierte en proyectos ‘productivos’? Esto podría evitar la paradoja de tener pueblos en la pobreza pero con organismos que disponen de recursos naturales y económicos, como es la realidad de muchas regiones del Perú.

Estimados hermanos y hermanas: el desarrollo de un país no sólo se mide en cuadros y estadísticas, sobre todo cuando hay hambre y frustración. El desarrollo de un país se logra cuando su gente se desarrolla, sus regiones crecen cuando sus habitantes crecen, progresan.

Es sabido que el mayor tesoro que tiene un país es su Recurso Humano y su desarrollo espiritual “porque una sociedad en la que Dios está ausente no encuentra el consenso necesario sobre los valores morales y la fuerza para vivir según la pauta de estos valores”[2], y es esto lo que debemos privilegiar en todo esquema de desarrollo; por eso la inversión en educación, en salud, en nutrición tiene que ser vista como tal, como ‘inversión’, y no como gasto. La mejor inversión que podemos hacer está en atender a las madres gestantes, al niño por nacer, a la infancia y a la juventud; fortalecer la familia, “patrimonio de la humanidad”, porque la familia es decisiva para las dimensiones básicas de la vida y para el desarrollo integral de los recursos humanos de un país.

Nosotros no somos dueños del futuro de nuestro país y menos aún de los sueños de nuestros niños y jóvenes; pero sí podemos construir aquello que les permita vivir con esperanza e ilusión. Debemos desarrollar para ello una conciencia crítica y actitudes éticas auténticas, pues la ética es el único mecanismo que puede dar dirección a un proceso de desarrollo con rostro humano.

Si no pensamos, actuamos y crecemos como discípulos de Jesús para los creyentes y personas de buena voluntad, todos juntos y equitativamente, jamás creceremos como país y menos aún como nación. Debemos tener real voluntad de crecer y generar verdaderas oportunidades para los demás, especialmente para los más desfavorecidos.

Que Dios nuestro Padre, Señor de la historia, de la vida y de la paz, les otorgue abundantes gracias y bendiciones para alcanzar, como buenos discípulos y ciudadanos, el camino del desarrollo con equidad, y del progreso económico con justicia social. Y a todos los compatriotas, que están en el Perú y en el extranjero, les hago llegar mi bendición, y les deseo en estas fechas FELICES FIESTAS PATRIAS.

+ MIGUEL CABREJOS VIDARTE, OFM
Arzobispo de Trujillo
Presidente de la Conferencia Episcopal del Perú Presidente del Departamento de Misión y Espiritualidad del CELAM

Lima, 26 de julio de 2007

[1] Benedicto XVI. Discurso Inaugural, n, 4. V Asamblea del Episcopado Latinoamericano. Aparecida Brasil, mayo 2007.
[2] idem.
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ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap, predicador de la Casa Pontificia, a la liturgia del domingo XVII del Tiempo Ordinario, 29 de Julio de 2007.


XVII Domingo del Tiempo Ordinario (C)
Génesis 18, 20-21.23-32; Colosenses 2, 12-14; Lucas 11, 1-13

Jesús orando


El evangelio del domingo, XVII del Tiempo Ordinario, empieza con estas palabras: «Un día Jesús estaba orando en cierto lugar; cuanto terminó, le dijo uno de sus discípulos: "Señor, enséñanos a orar como enseñó Juan a sus discípulos". Él les dijo: "Cuando oréis, decid: Padre, santificado sea tu Nombre, venga tu Reino"».

Cómo sería el rostro y toda la persona de Jesús cuando estaba inmerso en oración, lo podemos imaginar por el hecho de que sus discípulos, sólo con verle orar, se enamoran de la oración y piden al Maestro que les enseñe también a ellos a orar. Y Jesús les contenta, como hemos oído, enseñándoles la oración del Padre Nuestro.

También esta vez queremos reflexionar sobre el evangelio inspirándonos en el libro del Papa Benedicto XVI sobre Jesús: «Sin el arraigo en Dios –escribe el Papa-, la persona de Jesús es fugaz, irreal e inexplicable. Éste es el punto de apoyo sobre el que se basa este libro mío: considera a Jesús a partir de su comunión con el Padre. Éste es el verdadero centro de su personalidad».

Los evangelios justifican ampliamente estas afirmaciones. Por lo tanto nadie puede contestar históricamente que el Jesús de los evangelios vive y actúa en continua referencia al Padre celestial, que ora y enseña a orar, que funda todo sobre la fe en Dios. Si se elimina esta dimensión del Jesús de los evangelios no queda de Él absolutamente nada.

De este dato histórico se deriva una consecuencia fundamental, esto es, que no es posible conocer al verdadero Jesús si se prescinde de la fe, si se realiza un acercamiento a Él como no creyentes o ateos declarados. No hablo en este momento de la fe en Cristo, en su divinidad (que viene después), sino de fe en Dios, en la acepción más común del término. Muchos no creyentes escriben hoy sobre Jesús, convencidos de que son ellos los que conocen al verdadero Jesús, no la Iglesia, no los creyentes. Lejos de mí (y creo que también del Papa) la idea de que los no creyentes no tengan derecho a ocuparse de Jesús. Jesús es «patrimonio de la humanidad» y nadie, ni siquiera la Iglesia, tienen el monopolio sobre Él. El hecho de que también los no creyentes escriban sobre Jesús y se apasionen con Él no puede sino agradarnos.

Lo que desearía mostrar son las consecuencias que se derivan de un punto de partida tal. Si se niega la fe en Dios o se prescinde de ella, no se elimina sólo la divinidad, o el llamado Cristo de la fe, sino también al Jesús histórico tout court; no se salva ni siquiera el hombre Jesús. Si Dios no existe, Jesús no es más que uno de los muchos ilusos que oró, adoró, habló con su sombra o con la proyección de su propia presencia, por decirlo al modo de Feuerbach. Pero ¿cómo se explica entonces que la vida de este hombre «haya cambiado el mundo»? Sería como decir que no la verdad y la razón han cambiado el mundo, sino la ilusión y la irracionalidad. ¿Cómo se explica que este hombre siga, a dos mil años de distancia, interpelando a los espíritus como ningún otro? ¿Puede todo ello ser fruto de un equívoco, de una ilusión?

No hay más que una vía de salida a este dilema, y hay que reconocer la coherencia de los que (especialmente en el ámbito del californiano «Jesus Seminar») la han tomado. Según aquellos, Jesús no era un creyente hebreo; era en el fondo un filósofo al estilo de los cínicos; no predicó un reino de Dios, ni un próximo final del mundo; sólo pronunció máximas sapienciales al estilo de un maestro Zen. Su objetivo era despertar en los hombres la conciencia de sí, convencerles de que no tenían necesidad ni de Él ni de otro Dios, porque ellos mismos llevaban en sí una chispa divina. Pero éstas son -mira por dónde- ¡las cosas que lleva décadas predicando la Nueva Era!

La mirada del Papa ha sido adecuada: sin el arraigo en Dios, la figura de Jesús es fugaz, irreal; yo añadiría contradictoria. No creo que esto deba entenderse en el sentido de que sólo quien se adhiere interiormente al cristianismo puede entender algo de él, pero ciertamente debería alertar respecto a creer que sólo situándose fuera de éste, fuera de los dogmas de la Iglesia, se pueda decir algo objetivo sobre él.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit]
Publicado por Desconocido @ 0:21  | Espiritualidad
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Entrevista a la Madre María di Anima Christi, Superiora General de las Siervas del Señor y de la Virgen de Matará (SSVM), publicada por Agenzia FIDES en Dossier Fides.

NUEVAS, PEQUEÑAS Y GRANDES REALIDADES DE LA IGLESIA


ENTREVISTA A LA M. MARIA DI ANIMA CHRISTI
SUPERIORA GENERAL DE LAS SIERVAS DEL SEÑOR Y DE LA VIRGEN DE MATARÀ (SSVM)



El fin del Instituto es inculturar el Evangelio, o sea para prolongar la Encarnación en 'todo hombre, todo el hombre, y en todas las manifestaciones del hombre', de acuerdo con las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia ¿cómo se vive esto en la practica?

Cuando decimos “prolongar el Verbo” nos referimos a vivir siempre según el Evangelio a ejemplo de Jesucristo. El Evangelio no es sólo para nosotras religiosas, es para todos y debemos hacerlo conocer, llevarlo al mundo. Allí donde el mundo habla de odio y guerra, Jesucristo habla de perdón y paz.
Hay todavía tanta gente que no conoce Jesucristo y su mensaje, de ahí la urgencia de la misión, de prolongar el Verbo en las culturas del hombre, en todas las manifestaciones del hombre, especialmente en una cultura que prevalentemente es de muerte.
Nosotras somos primero de todo misioneras y podríamos decir que tenemos tres grandes líneas de apostolado, la primera es la proclamación de la Palabra, catequetizar. La segunda, las obras de misericordia, el reconocer a Jesús en el pobre, el anciano, el huérfano, el discapacitado. En el Evangelio está el valor de la vida, el amor por la vida desde su concepción hasta la muerte natural, el amor al prójimo y el amor a Dios. Y la tercera es la contemplación, conquistar gracias por medio de la oración. Nuestras hermanas contemplativas nos recuerdan que Dios es el Único Necesario, nos enseñan a elevar la mirada hacia el Cielo.

Ustedes respiran con los dos pulmones, latino y oriental ¿por qué han realizado esta elección? ¿Cómo se vive esto dentro de la comunidad?

Los dos pulmones están siempre presentes en la Iglesia, y es una expresión que usó Juan Pablo II, al que nos sentimos muy vinculadas por haber nacido bajo su Pontificado y por habernos iluminado con su ejemplo y doctrina.
Nuestro fundador, el Padre Carlos Miguel Buela, ha querido que tengamos en nuestro Instituto una rama oriental para poder ayudar a nuestros hermanos de las Iglesias Orientales ya que forman parte del patrimonio indiviso de la Iglesia Universal.

Los ritos orientales son una gran riqueza, son otras expresiones de una misma fe. Gracias a Dios podemos constatar este gran patrimonio en nuestras comunidades en Egipto, donde además del rito romano tenemos hermanas de rito copto; y en Ucrania con el rito bizantino. En ambos lugares Dios ha suscitado vocaciones llamadas a evangelizar por medio de su propio rito.

¿En qué consiste es su cuarto voto de esclavitud mariana?

Este voto es una consecuencia lógica de la encarnación del Verbo. Jesús se hizo hombre en el seno de la Virgen María. Por medio de María vamos a Él. Es parte de la espiritualidad de S. Luis María Grignon de Montfort escrito en su "Tratado de la Verdadera Devoción a María". La consagración consiste en darse enteramente a la Santísima Virgen para pertenecer por completo a Jesucristo por Ella. Darse enteramente significa darle todo lo que nos pertenece: nuestros bienes interiores y exteriores. Le entregamos nuestros bienes materiales para que ella nos preserve de todo apego a las cosas terrenas y nos inspire hacer el mejor uso de ellas. Le entregamos el cuerpo y nuestros sentidos para que ella los conserve en perfecta pureza; y también, todos los bienes espirituales.
Otro aspecto de la consagración se podría indicar con San Agustín, cuando llama a la Virgen “Forma Dei": molde viviente de Dios. María es el molde maravilloso de Dios, hecho por el Espíritu Santo para formar a la perfección a un Hombre-Dios por la encarnación y para hacer al hombre partícipe de la naturaleza divina mediante la gracia. María es el molde en el cual no falta ni un solo rasgo de la divinidad. Quien se arroje en él y se deje moldear, recibirá allí todos los rasgos de Jesucristo, verdadero Dios.
María es una presencia natural en nuestra vida, por María queremos llegar al corazón de su Hijo. Aparte de la fórmula tradicional de los tres votos (pobreza, castidad, obediencia) tenemos este cuarto voto mariano. Dicen nuestras Constituciones que somos esencialmente misioneras y marianas.

¿En que países están las hermanas y que tipo de trabajo realizan?

Actualmente estamos presentes en 23 Países: Albania, Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Ecuador, Egipto, España (Tenerife), Estados Unidos, Guyana, Islandia, Italia, Jordania, Países Bajos, Perú, Palestina (Belén), Papúa Nueva Guinea, Rusia, Tayikistán, Taiwán, Tunes, Ucrania
Durante el próximo mes de agosto abriremos dos nuevas comunidades en Siberia y en Kazajstán.
De acuerdo a nuestro carisma: "La evangelización de la cultura", las hermanas puedan realizar apostolados muy variados. Las Servidoras realizan trabajo parroquial, frecuentemente en unión con los sacerdotes del Instituto del Verbo Encarnado, con quienes compartimos el mismo Padre fundador y las mismas Constituciones. También hay hermanas que enseñan en escuelas, mientras otras realizan un trabajo intelectual por ejemplo, por medio del proyecto cultural Padre Cornelio Fabro, para la edición de la opera omnia de este gran filósofo tomista italiano. Una particular importancia reviste también el diálogo interreligioso y ecuménico, y el trabajo de publicación de diversos artículos afines en los sitios web de la Congregación; también en la reedición de otros libros de apostolado.
Realizamos misiones populares, oratorios para niños y colaboramos en la asistencia y predicación de los Ejercicios Espirituales según San Ignacio de Loyola.
Tenemos hogarcitos con niños abandonados y huérfanos, mamás solteras, ancianos, discapacitados, internados de jóvenes; trabajamos a favor de la vida, de la familia.
Por último, pero de importancia capital, tenemos hermanas de vida contemplativa, quienes según lo escrito en nuestras constituciones, están a la vanguardia de nuestra labor misionera.
Estas son, en grandes rasgos, las principales actividades pastorales de las Servidoras.

- ¿Dónde encuentran más dificultad las hermanas para realizar su apostolado?

Hay lugares dónde es difícil hablar abiertamente de Jesucristo, simplemente porque no se lo conoce, o porque se lo rechaza. En estos lugares el misionero tiene que aprender también a hablar de Dios por medio del testimonio de la propia vida, por medio de la caridad, el ejemplo de la primacía de la oración, y el respeto hacia la persona humana. Por ejemplo, sucedió varias veces a nuestras hermanas en Palestina que, cuidando niños discapacitados (en su mayoría musulmanes), los mismo familiares de los niños les preguntaban porque dejaban su Patria, cultura, idioma propio, renunciaban al matrimonio y a tener propios hijos para ir a ese lugar a cuidar sus niños discapacitados… y quedaban asombrados ante la respuesta de las hermanas: “lo hacemos por amor a Dios”.
De todas maneras, obstáculos para la evangelización existen en todas partes del mundo, pero hay que buscar de superarlos. Además hay una cruz reservado para cada misionero, independiente del lugar donde esté. Cada una de las hermanas tendrá que continuar su lucha mientras avanza por el camino estrecho.
Ciertamente, hay lugares donde se sufre en mayor grado la soledad, la incomprensión, la ignorancia de la Fe en Cristo, como en las misiones más alejadas en el territorio Ruso, en Egipto o en Papua-Nueva Guinea.
Por otro lado, hay ciertos peligros mayores en otros lugares como Tierra Santa o las favelas de Brasil, en la zona del Guasmo en Guayaquil, (Ecuador), o en Brooklyn y Harlem en los Estados Unidos, donde la violencia es un factor común en la vida cotidiana de la gente a las cuales se busca evangelizar.
También es un gran desafío la indiferencia religiosa que se experimenta cada vez más en el continente Europeo. Mucha gente ha apostatado, vive la frialdad y el egoísmo de la cultura de la muerte, como si Dios no existiera. En Holanda, pero también en Tenerife y Italia, chocamos con esta realidad; aunque también hay pequeñas luces al horizonte, que indican que la gente está cansada de vivir abandonada a sus pasiones, apartada de Jesús, quien es "el Único que tiene palabras de vida eterna".

¿Cuales son sus principales desafíos y deseos para la Congregación como superiora general?

La misión es ciertamente un gran desafío, especialmente en los lugares "de frontera", donde nadie quiere ir, donde los frutos serán pocos, la labor ardua y el desgaste del misionero mucho. Lo mismo vale con respecto a la difícil tarea de la re-evangelización de Europa, donde se está viviendo la triste realidad del hombre caído de Dios, también caído de si mismo.
Mi gran deseo para nuestra Congregación es que sus miembros y todas las personas que están en contacto con nosotras, puedan alcanzar la santidad. ¿Qué sentido tienen nuestras obras sin la santidad? No me gusta reducir la vida religiosa meramente a obras exteriores. Tenemos que ser "sal de la tierra y luz del mundo", hacer que aumente la vida de gracia en las personas.

En sus numerosos viajes como superiora general, ¿qué impresión tiene de las nuevas misiones? ¿Podría contarnos algo de las numerosas experiencias vividas en tantas partes del mundo?

Considero una gracia muy grande poder visitar a nuestros misioneros en sus distintos lugares de misión y poder pasar algunos días a su lado y ponerme a servir y a trabajar con ellos. De esta manera puedo encontrarme con muchas personas, y este contacto me ha hecho consciente de lo que dice Santa Teresita, que en todo hombre está "Jesús oculto en el fondo de su alma". El misionero misiona y a su vez es también misionado, porqué "la fe aumenta dándola".

Gracias al contacto con las misiones en países lejanos soy testigo directo de muchas señales de esperanza. "La mies es mucha y los trabajadores son pocos", pero veo que allí donde se inicia una labor misionera auténtica, la gente abre el alma a Dios y hace propio los valores del Evangelio. Esto lo veo en la respuesta generosa de jóvenes a la llamada de la vocación. Asimismo en la respuesta de las familias, laicos comprometidos con Dios, con la iglesia, abiertos a la vida. La bondad de estas personas atrae también a otros hacia Dios.
Nuestra Familia Religiosa cuenta, por iniciativa del P. Carlos Buela, con lo que él llama, "la ciudad de la caridad." En muchas partes donde hemos ido a misionar, de a poco han ido naciendo variadas iniciativas para ayudar a los pobres de Dios, atendiéndolos física y espiritualmente. En esta obra están involucradas muchas personas de buena voluntad, que comparten su tiempo, su profesionalidad, sus bienes materiales, para poner en obras su fe.
Consideramos que es necesario proclamar el Evangelio, para que Cristo pueda reinar en las almas. No solamente debemos vivir nosotros la vida de Cristo buscando en todo a Dios, sino también difundir la vida de Cristo en los demás. (Agencia Fdies 28 julio 2007)


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Entrevista al P. Carlos Buela, fundador del Instituto del Verbo Encarnado, publicada por Agenzia Fides, en Dossier Fides.

NUEVAS, PEQUEÑAS Y GRANDES REALIDADES DE LA IGLESIA


ENTREVISTA AL P. CARLOS BUELA
FUNDADOR DEL INSTITUTO DEL VERBO ENCARNADO


¿Qué le movió a lanzarse a esta gran aventura de fundar un nuevo instituto en la iglesia?

El único motivo fue la gracia de Dios indicando que quería que se fundase un nuevo Instituto.

¿Cómo fueron los inicios? ¿Cuales fueron las principales dificultades?

Los inicios fueron muy hermosos: con mucha alegría, mucha pobreza, muchos ‘sueños’, con mucha confianza en la Divina Providencia y muchas dificultades, que fueron, inequívocamente, una gran gracia de Dios. Haber tenido muchas vocaciones, un regalo de Dios, ha sido según mi parecer la causa principal de las mayores dificultades externas que afrontamos.

En muy poco tiempo el Instituto del Verbo Encarnado ha alcanzado una gran expansión ¿A que cree que se debe hecho, precisamente en un momento en el que parece que hay una gran crisis vocacional?
Sí, por gracia de Dios es así. En este momento somos alrededor de 1.500 miembros, (de los cuales más de 300 son sacerdotes, con varios doctores y muchos licenciados en las Universidades Pontificias) y la rama femenina (también, con muchas licenciadas); estamos en 62 Diócesis con 95 Casas, en 30 países, tenemos 177 Seminaristas Mayores, 60 Novicios y 90 Seminaristas Menores, con 11 Monasterios contemplativos (5 de varones y 6 de mujeres), con 5 Seminarios Mayores, un Centro de Altos Estudios (que con el tiempo, tal vez sea universidad), atendemos más de 75 parroquias, y estamos en los 5 continentes. Las Hermanas tienen un total de 703 miembros (226 Profesas perpetuas y 251 Profesas temporales), están en 37 Diócesis, 22 Países, 82 es el numero de casas. Al igual que los sacerdotes respiran con dos pulmones: el oriental y el occidental, con diferentes ritos.
Estoy convencido de que ha sido por una especial bendición de Dios y por presentar sin rebajas la cruz de nuestro Señor Jesucristo. También, un papel singular tuvo la Virgen de Luján.

¿Qué es lo que define propiamente el Instituto del Verbo Encarnado? ¿Cual sería su carisma específico?

Sería enseñorear para Jesucristo todo lo auténticamente humano, buscando de evangelizar la cultura por medio de la investigación, la docencia, de la predicación de misiones populares, ejercicios espirituales; atendiendo a parroquias, colegios, familias, niños, jóvenes, pobres, enfermos… Tenemos más de 10 obras de misericordia, con especial dedicación a los discapacitados.

Vds. están en muchos países de misión ¿cuáles son los principales desafíos en estos puestos?

Los desafíos son muy variados. Aquí en Europa tenemos la dictadura del relativismo y del fundamentalismo laicista, con variantes en Italia, España, Francia, Holanda, Lituania... En los países ex-comunistas, como Rusia (San Peterburgo, Kazán, Ulyanov, Omsk, pronto en Jabarosk), Albania, Kazajstán, Ucrania, Tayikistán… está el desafío del ateísmo que vivieron por tantos años. En Tierra Santa las tensiones entre judíos y palestinos. En los lugares de la órbita china y de la polinesia, la concepción pagana de la vida. En los países musulmanes, muchas veces, las leyes anticristianas, como en Pakistán, Sudán, o más moderados como en Egipto, Túnez, Jordania y Kenia. En USA y Canadá el consumismo galopante. En América Latina y Guyana la pobreza endémica. En África el subdesarrollo esclavizante. En Islandia y en Groenlandia los pocos católicos; en Brasil y Filipinas la enorme cantidad de católicos. Etc. Pero, en última instancia, “Todo sucede para bien de los que aman a Dios” (Rom 8,28).

- Están también en países donde la religión católica es minoritaria ¿cómo viven la relación con las otras religiones¿ ¿Cuál es su apostolado principal en estos lugares?

Tratamos de tener buenas relaciones con todos. De hecho, todos somos hijos de Dios y debemos tratarnos como hermanos. El mundo está lleno de gente buena, lo que pasa es que los malos hacen mucho más ruido. A veces sólo se puede dar el testimonio silencioso, otras veces es posible alguna palabra de buen vecino y siempre la caridad de Cristo, que nos apremia.

¿En que países tienen mayores dificultades?
En los países donde no se respeta la libertad religiosa.


Desde la experiencia propia de ver a los miembros del IVE en varios países de los cinco continentes ¿donde cree que hay más necesidad de una labor misionera en estos momentos?
Ciertamente que en Asia, sin descuidar demasiado los otros continentes.
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sábado, 28 de julio de 2007
Información sacada de Dossier Fides publicada por Agenzia Fides


INSTITUTO DEL VERBO ENCARNADO


¿QUÉ ES EL INSTITUTO DEL VERBO ENCARNADO?

El Instituto del Verbo Encarnado es una Familia Religiosa, compuesta por varias ramas femeninas y masculinas, que busca transformar “los modos de pensar, los criterios de juicio y las normas de acción” a la luz del Evangelio, desde una espiritualidad profundamente marcada por el misterio de la Encarnación en sus múltiples aspectos.
Como todo Instituto de vida consagrada, la familia del Verbo Encarnado tiene un fin universal y común, una vocación por la que seguir más de cerca a Cristo bajo la acción del Espíritu Santo, entregados a la edificación de su Iglesia y a la Salvación del mundo, buscando la perfección de la Caridad por medio de la profesión de los consejos evangélicos. Tratando así de unirse de modo especial a la Iglesia y a su misterio.
Como fin específico y singular, se dedican a la evangelización de la cultura, es decir, a trabajar para transformar con la fuerza del Evangelio, los valores y criterios de juicio, los intereses, las líneas de pensamiento y los modelos de vida de la humanidad. Para que queden imbuidos de la fuerza del Evangelio todos los modos de pensar, los criterios y las normas de acción; pues no podemos olvidar que el Concilio Vaticano II ha señalado que: “El divorcio entre la fe y la vida diaria de muchos debe ser considerado como uno de los más graves errores de nuestra época” y ello se debe en gran medida a que “el mundo se ha ido separando y distinguiendo del tronco cristiano de su civilización”, lo cual ha conducido a la descristianización de la cultura.

LOS PASOS DADOS

La Familia Religiosa del Verbo Encarnado tuvo sus comienzos en Argentina, en la diocesis de San Rafael, el 25 de marzo de 1984, fundada por el padre Carlos Miguel Buela, ordenado sacerdote el 7 de octubre de 1971.
Desde el comienzo de su sacerdocio se avocó con ahínco a la pastoral juvenil, con la convicción de que la Iglesia se ocupa de los jóvenes por vocación.
En 1984 fundó el “Instituto del Verbo Encarnado”. El inicio coincidió con la Fiesta de la Anunciación del Señor, el 25 de Marzo, día en que todos los Obispos del mundo, en unión con el Papa, consagraban el mundo entero al Inmaculado Corazón de María. Los primeros cuatro años fueron intensamente vividos, con el fervor y entusiasmo propios de una obra nueva del Espíritu Santo.
Poco a poco el nuevo Instituto comenzaba a extenderse más allá de los límites de la diócesis de San Rafael. El primer lugar donde fueron fue la diócesis de Añatuya, Provincia de Santiago del Estero.
En 1987, el Instituto del Verbo Encarnado traspasa las fronteras de su país de origen, dando los primeros pasos en su proyecto misionero; en febrero se funda la primera misión en el Perú, en la parroquia de Limatambo, Diócesis de Cuzco.
En diciembre de ese mismo año, Fiesta de San Juan Apóstol, se fundaba oficialmente el Seminario Menor.
En el año 1988 se fundaron; el 22 de febrero el Noviciado masculino, con el nombre del primer miembro fallecido de la congregación, el seminarista Marcelo Javier Morsella; la Rama femenina de nuestro Instituto con el nombre de “Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará” el 19 de Marzo, fiesta de San José y el primer Monasterio de la rama contemplativa masculina, el Monasterio “Del Verbo Encarnado”, el 25 de Diciembre.
En 1989 la presencia del Instituto se extendía a Norteamérica y el 1 de julio entraban los primeros sacerdotes en la diócesis de Brooklyn, Nueva Cork, en EE.UU
Pocos días después de esta fundación pudo concretarse algo que el P. Buela quiso desde el principio para asegurar la formación de sus sacerdotes; una casa en Roma, lo cual permitiría contar con una comunidad de sacerdotes que pudieran perfeccionar sus estudios en las Universidades Pontificias de la Ciudad Eterna.
Los años subsiguientes fueron de gran crecimiento, aunque en medio de algunas incomprensiones y dificultades
Otro acontecimiento importantísimo la culminación de la redacción de las Constituciones del Verbo Encarnado, en el año 1992, las fundaciones en Rusia y Jerusalén y Taiwán en el 93 y en Ucrania en el 94.
De los años 1995 al 2001 marcaron un tiempo de especial prueba para el Instituto, pues se sucedieron en dicho período tres comisarios pontificios, que tuvieron a cargo el gobierno de todo el Instituto, quedando suspendido el gobierno propio. Los comisarios fueron los sacerdotes José Antonio Rico O.S.B. (1995-1998), Aurelio Londoño C.M. (1998-1999), y S.E. Monseñor Alfonso Delgado, entonces obispo de Posadas, Argentina (1998-2001).
Aún en medio de las pruebas, al Instituto le fue confiada por parte de la Santa Sede una “Missio sui iuris” en un país asiático, de la ex Unión Soviética. Se trataba de Tajikistán.
Una decisión ulterior de la Santa Sede, comunicada por carta con fecha 11 de Abril de 2001, determinaba que la casa general del Instituto debía trasladarse a la diócesis de Velletri-Segni (Italia), y que debía formarse un gobierno provisional con la explícita misión de convocar un capitulo general. El Segundo Capítulo General Extraordinario se realizó en Segni, entre el 21 y el 28 de Mayo de dicho año. Y fue reelegido nuevamente el Padre Carlos Buela como Superior General.
Mons Andrea Maria Erba, obispo de Velletri-Segni, donde se encuentra la sede principal de las Servidoras, erigió este Instituto como Instituto Religioso de derecho diocesano, el día 24 de marzo 2004, en las primeras Vísperas de la Solemnidad del Verbo Encarnado.
Muchos y nuevos pedidos de fundaciones han llegado desde entonces, de diversas partes del mundo, muchos muy urgentes y tantos que están aún a la espera de contar con sacerdotes suficientes a fin de poder satisfacerlos.
Ambos institutos en formación tienen en la actualidad unos 1400 miembros aproximadamente, repartidos entre la rama masculina y femenina ycuentan además con una tercera orden laical.


EL INSTITUTO DEL VERBO ENCARNADO (IVE):

Es un instituto clerical, lo cual quiere decir que la mayor parte de sus miembros son sacerdotes. Cuenta también con religiosos no clérigos llamados hermanos coadjutores. El Instituto tiene dos ramas, una apostólica y una de vida contemplativa.
Actualmente el Superior General es el P. Carlos Miguel Buela, su fundador.
El fin que se proponen es doble, por un lado tienen como fin universal, buscar la Gloria de Dios y la salvación de las almas. Por otro lado como fin específico, comprometer todas sus fuerzas para inculturar el Evangelio, para prolongar la Encarnación en todo hombre y en todas las manifestaciones de este, de acuerdo con las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia.
En su dimensión espiritual los miembros del Instituto del Verbo Encarnado, tratan de encarar la evangelización de la cultura a través de la santificación de las personas individuales.
La predicación de ejercicios espirituales segun el espíritu de San Ignacio de Loyola, es una de sus formas fundamentales para llevar a cabo este apostolado.

Rama contemplativa masculina:

La rama contemplativa masculina forma parte del Instituto del Verbo Encarnado, teniendo el mismo Superior General. Aunque cada monasterio funciona con autonomía interna participa en el espíritu y en el fin propio y específico del Instituto del Verbo Encarnado.
La rama contemplativa masculina se dedica fundamentalmente a la vida de oración, especialmente a la adoración eucarística; al apostolado de presencia, especialmente en los lugares de misión, y al estudio y a la investigación. También se dedican a la atención de fieles en santuarios y mediante la celebración de la Santa Misa y las confesiones. Pueden predicar, cuando sea requerido, ejercicios espirituales, y realizar un apostolado interno, en otras casas de la Congregación.
Actualmente poseen cinco monasterios fundados que son: el Monasterio del Verbo Encarnado, en Los Coroneles, San Rafael (Argentina); el Monasterio del niño Dios, en el Santuario Nacional de la Virgen de Chapi, en Arequipa (Perú); el Monasterio Nuestra Señora del Socorro, en Güímar, Tenerife (España); el Monasterio San Abraham, en Anjarah (Jordania); y el Monasterio Madonna del Sorriso, en Trivento (Italia).

EL INSTITUTO SERVIDORAS DEL SEÑOR Y DE LA VIRGEN DE MATARÁ (SSVM):

Es la rama religiosa femenina de esta Familia. El Instituto está formado por hermanas tanto de vida apostólica como de vida contemplativa.
La Superiora General es la Madre Maria de Anima Christi van Eijk. Y junto a los sacerdotes del “Instituto del Verbo Encarnado”, formamos la Familia Religiosa del Verbo Encarnado, unidos por el mismo carisma.

Carisma

Por el propio carisma del Instituto, todas las hermanas deben trabajar, en suma docilidad al Espíritu Santo y bajo la protección de María, en las situaciones más difíciles y en las condiciones más adversas. Han recibido el don de llevar a Cristo a las familias, a la educación, a los medios de comunicación, a los hombres de pensamiento y a toda legítima manifestación de la vida del hombre. El don de hacer que cada hombre sea, “como una nueva Encarnación del Verbo”, y todo ello desde su ser de misioneras marianas.
Por eso, su misión, recibida del Padre Buela y corroborada por la Iglesia, es llevar a plenitud las consecuencias de la Encarnación del Verbo, en especial al amplio mundo de la cultura, es decir en la “manifestación del hombre como persona, comunidad, pueblo y nación”.

Apostolado

De manera especial, se dedican a la predicación de la Palabra de Dios en todas sus formas. En la realización de misiones populares, ejercicios espirituales, educación y formación cristiana de niños y jóvenes, obras de caridad con los más necesitados (niños abandonados, minusválidos, enfermos, ancianos) mediante la fundación y trabajo en “Hogarcitos”. En el estudio y en la enseñanza de la Sagrada Escritura, la Teología, los Santos Padres, la Liturgia, la Catequesis, el Ecumenismo, el diálogo interreligioso, etc. También en la búsqueda y formación de buenos ministros de la Palabra y en la publicación de revistas, tratados, libros, etc.
Segun sus constituciones, las hermanas del Instituto deben formarse en una gran madurez humana y cristiana. Esta preparación requiere la formación de personalidades equilibradas, sólidas y libres. Por ello plantean la formación intelectual de la religiosa como algo urgente frente a la nueva evangelización y a los planteamientos modernos.
Otorgan gran importancia en la formación intelectual en el estudio de la filosofía, dada la situación del todo particular que exalta el subjetivismo como criterio y medida de la verdad, para poder ser verdaderas evangelizadoras de la cultura.

Vida contemplativa femenina

Dentro de la finalidad de la Familia Religiosa del Verbo Encarnado, de evangelizar la cultura, las religiosas dadas únicamente a la contemplación, contribuyen con sus oraciones a la labor misional de la Iglesia; “Los institutos de vida contemplativa tienen importancia máxima en la conversión de las almas con sus oraciones, obras de penitencia y tribulaciones, porque es Dios quien, por la oración, envía más operarios a su mies, despierta la voluntad de los no cristianos para oír el evangelio y fecunda en sus corazones la palabra de salvación…”[3]
Estas monjas consagrarán su vida a contemplar y a vivir el misterio del Verbo Encarnado en la máxima expresión de su anonadamiento que es la Cruz y que la llevará a entregarlo todo y a entregarse totalmente, demostrando así que no hay mayor amor del que da la vida por sus hermanos.
La vida contemplativa no significa una deserción egoísta de los problemas que nos rodean sino más bien un ofrecimiento oculto que además del aspecto de sacrificio y de expiación, adquiere la dimensión de la acción de gracias al Padre, participando de la acción de gracias del hijo predilecto. De este modo, lejos de olvidarse de los problemas del mundo actual, la contemplativa se hace solidaria con todo hombre ofreciendo su vida de oración delante de Dios dador de todo bien:
“Las monjas llevan en el corazón los sufrimientos y las ansias de cuantos recurren a su ayuda y de todos los hombres y mujeres”.
En la soledad y el silencio, mediante la escucha de la Palabra de Dios, el ejercicio del culto divino, la ascesis personal, la oración, la mortificación y la comunión en el amor fraterno orientan toda su vida y actividad a la contemplación de Dios.
Los monasterios de la familia del Verbo Encarnado son la vanguardia de todo el Instituto y fieles guardianes de su espíritu, mostrando a todos la primacía del amor a Dios y el valor de las virtudes mortificativas del silencio, penitencia, obediencia, sacrificio y amor oblativo.
Estos monasterios de vida contemplativa deben ser imanes de la gracia de Dios y pararrayos de su ira.
La vida de las religiosas contemplativas se divide en oración, trabajo, estudio, lectura espiritual y vida comunitaria. Las hermanas cuentan con un día al mes en el que se las puede visitar en horarios establecidos, además se puede participar con ellas en la Santa Misa diaria, en la Adoración Eucarística, en el canto de las Horas de la Liturgia y demás oraciones que marcan el ritmo de la jornada en el monasterio

Los miembros del Instituto y su distribución

Total de miembros del Instituto: 772 (Incluye profesas, novicias, postulantes y aspirantes)
Profesas de votos perpetuos: 286
Profesas temporales: 293
Novicias: 45
Postulantes: 60
Aspirantes: 88

Países donde están presentes: 25

1- Argentina
2- Chile
3- Perú
4- Ecuador
5- Brasil
6- USA
7- Canadá
8- Italia
9-España (Tenerife)
10- Rusia
11- Islandia
12- Holanda
13- Ucrania
14- Tayikistán
15-Albania
16- Egipto
17- Palestina
18- Jordania
19- Papua
20-Taiwán
21- Filipinas
22-Tunez
23- Guyana
24- Siberia
25-Kazajstán (en agosto 2007)

Casas: 96

1- Argentina: 2 Diócesis, 12 casas.
2- Chile: 2 Diócesis, 2 casas.
3- Perú: 3 Diócesis, 11 casas.
4- Ecuador: 2 Diócesis, 6 casas.
5- Brasil: 1 Diócesis, 5 casas.
6- USA: 4 Diócesis, 9 casas.
7- Canadá: 1 Diócesis, 1 casa.
8- Italia: 5 Diócesis, 11 casas.
9- España (Tenerife): 2 Diócesis, 3 casas
10- Rusia: 1 Diócesis, 2 casas.
11- Islandia: 1 Diócesis, 1 casa.
12- Holanda: 2 Diócesis, 2 casas.
13-Ucrania: 2 Diócesis, 4 casas.
14-Tayikistán: Missio Sui Iuris, 1 casa.
15- Albania: 2 Diócesis, 2 casas.
16- Egipto: 2 Diócesis, 9 casas.
17- Palestina: 1 Diócesis, 1 casa.
18- Jordania: 1 Diócesis, 1 casa.
19- Papua: 1 Diócesis, 1 casa.
20- Taiwán: 1 Diócesis, 4 casas.
21- Filipinas: 1 Diócesis, 1 casa.
22-Tunes: 1 Diócesis, 2 casas.
23- Guyana: 1 Diócesis, 1 casa.
24- Kazajstán: 1 Diócesis, 1 casa (en agosto).
25- Siberia: 1 Diócesis, 1 casa (en agosto).

LA TERCERA ORDEN SECULAR,

... "Además forma parte de nuestra Familia religiosa una Tercera Orden Secular, cuyos miembros participan en el espíritu y misión del Instituto y están bajo la alta dirección de los padres del Instituto del Verbo Encarnado." (Const. 279)
Es la rama laical o asociación de fieles laicos que nace con el fin de dar una respuesta a los diversos caminos espirituales y apostólicos que afectan a cada uno de los fieles laicos, tal como urgen insistentemente la Iglesia y el Papa.
Así el Instituto de vida consagrada incorpora a su familia a todos aquellos laicos que deseen asociarse mediante los distintos niveles de compromisos, para que sean como una nueva Encarnación del Verbo en el ámbito que les es propio, enriquezcan el tesoro espiritual de las distintas ramas ya fundadas, y para que todos en su medida hagan el bien y produzcan frutos de santidad.
Los niveles se estructuran de acuerdo al grado de unión que los miembros poseen hacia el Instituto del Verbo Encarnado. En estos niveles son:

Los laicos consagrados

Asociados en primer grado al Instituto del Verbo Encarnado, aspiran a la perfección evangélica según el espíritu del Instituto, participando de su misión, obligándose libremente por medio de votos privados. Son miembros privilegiados y por tanto gozan de derechos y obligaciones particulares, pues son quienes con la consagración de su vida, con sus oraciones y sacrificios, acrecientan en abundancia el tesoro espiritual del Instituto.
Como laicos viven en el mundo, en todas y cada una de las ocupaciones propias de su estado. Pero están consagrados en exclusividad a Dios y se unen a El mediante el voto de virginidad voluntario y perpetuo.

Asociaciones de fieles y movimientos laicales

Están constituidos por distintos Movimientos laicales y asociaciones de fieles, cada uno con su propia organización, para que los laicos que quieran puedan asociarse en el apostolado y la misión, según las múltiples opciones, posibilidades y necesidades pastorales de la Iglesia.
Trata de dar acogida a todos aquellos fieles entusiastas, que impregnados del deseo ardiente del corazón de Cristo, deseen asociarse y emprender diferentes actividades con el fin de inculturar el evangelio, mediante obras apostólicas y de caridad, promoviendo el culto divino y la vida cristiana, de acuerdo a la variedad de carismas, situaciones o funciones que Dios quiera suscitar en el laicado católico.
Grupos que de acuerdo a sus estatutos y bajo la guía de asesores del Instituto del Verbo Encarnado puedan implantar en todas las culturas la impronta de la Buena Nueva que Cristo vino a traer a la tierra.

La hermandad del Verbo Encarnado

Está constituida en forma amplísima por todos aquellos fieles cristianos laicos o sacerdotes seculares de todo el mundo que siendo amigos, bienhechores, simpatizantes, familiares, etc., quieren compartir el espíritu de esta familia religiosa, formando parte de la hermandad del Verbo Encarnado.
Son miembros vivos de la Tercera Orden Seglar, que desde todos los lugares del universo se encuentran unidos por los vínculos de la oración y la Caridad, en un mismo amor a Dios y a la Congregación.
Su misión es manifestar al Verbo Encarnado de forma individual, en el ambiente propio de cada uno, en las propias familias, trabajos, estudios, profesiones, parroquias y en los demás ámbitos seglares que estén a su alcance.
Para mayor información
http://www.iveargentina.org/
http://www.servidoras.org/
Publicado por Desconocido @ 23:58  | Artículos de interés
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Entrevista a Luis Fernando Figari, fundador de la familia Sodálite, publicada por Agenzia FIDES – 28 julio 2007, en Dossier Fides


NUEVAS, PEQUEÑAS Y GRANDES REALIDADES DE LA IGLESIA

ENTREVISTA A LUIS FERNANDO FIGARI, FUNDADOR DE LA FAMILIA SODÁLITE



¿Podría explicar esta nueva realidad eclesial que se conoce como la Familia Sodálite?

La Familia Sodálite surge en torno al Sodalitium Christianae Vitae, institución que tras un proceso de maduración eclesial y de discernimiento de su forma canónica fue aprobado por el Siervo de Dios Juan Pablo II el 8 de julio de 1997 como Sociedad de Vida Apostólica de Derecho Pontificio. Desde sus orígenes en 1971, el Sodalitium surge en el cauce del Concilio Vaticano II. Se ve fascinado por la difusión conciliar del laico y su misión como bautizado. La inspiración de la comunidad cristiana primitiva impulsa a formar comunidades de vida cristiana en el mundo en las que estén representadas en vital armonía los diferentes estados de vida y características vocacionales. La idea de la cooperación entre laicos y sacerdotes, apoyándose mutuamente al servir a la misión de la Iglesia surge como un impulso para comprometerse en la renovación de la vida cristiana y en la transformación del mundo según el Plan de Dios. En torno al Sodalitium, ya desde la década de los años ’70, fueron surgiendo varias agrupaciones y asociaciones que aunque tienen su mismo carisma son distintas entre sí. Así, por ejemplo, el Movimiento de Vida Cristiana, que nacido en 1985 desde 1994 cuenta con el reconocimiento pontificio. Hay dos asociaciones de mujeres consagradas que se orientan a ser sociedades de vida apostólica. Existen otras asociaciones, entidades de servicio solidario y cultural, y millares de personas que a título personal participan de la espiritualidad sodálite y se encuentran identificadas con esta familia espiritual. Entre todas ellas la más extendida —alcanza ya los cinco continentes— y también la más numerosa —cuenta con decenas de millares de adherentes— es el Movimiento de Vida Cristiana. Todas estas realidades eclesiales se incluyen en la Familia Sodálite.


No es común que un laico sea el fundador de un movimiento eclesial que incluye sacerdotes, religiosas y laicos consagrados.

En realidad no es tampoco tan extraño. Pensemos en San Francisco de Asís, al fundar él era laico. También podemos pensar en el laico Juan Ciudad Duarte, más conocido como San Juan de Dios, fundador de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, integrada por laicos y sacerdotes. Igualmente se puede recordar a Concepción Cabrera de Armida, fundadora de los Misioneros del Espíritu Santo. No han sido pocos los laicos que el Señor ha invitado a fundar formas de vida asociada en su Iglesia. Eso se puede ver hasta nuestros días en Pierre Goursat, Chiara Lubic, Kiko Argüello, Jean Vanier y algunos otros más en la línea de los movimientos y nuevas asociaciones. Todos ellos son laicos. Pienso que se trata de un carisma, y como tal una merced gratuita que Dios da y que la persona que la recibe, respondiendo desde su libertad, se ve convertida por puro don en el fundador o impulsor de un movimiento eclesial, de una sociedad de vida apostólica o de una congregación, o de varias juntas.


¿Qué lo impulsó a fundar una sociedad de vida apostólica, un movimiento eclesial, y dos sociedades de mujeres consagradas?

Adelantemos la respuesta: ¡Dios! Sí, precisamente Él es quien suscitó un proceso de búsqueda sobre el sentido de mi propia vida y sobre la consciencia de que era urgentísimo construir una sociedad más justa, más respetuosa de la dignidad y los derechos humanos, más fraterna y pacífica. Fue un proceso intenso, iluminado por la fe, que fue haciéndose vida y me fue llevando a la convicción de que la clave de todo cambio está en el ser humano. Y la única fuerza que puede producir ese cambio en la persona es la fe. La gracia de Dios y el auxilio de Santa María avivan un ardor interior, un fuego vivo que a veces describo como alimentado por el óleo del Espíritu Santo, que me va conduciendo a interiorizar este horizonte y volcarlo a la acción. Así fue naciendo la idea de asociar a otras personas para el gran sueño de vivir la reconciliación traída por Jesús y de hacerse servidores de la Palabra para anunciar a todos que los espejismos y sucedáneos que tanto abundan no son la solución, sino que ella sólo está en el Señor Jesús. Así las circunstancias se fueron presentando como condiciones para vivir una vida cristiana y para irradiar la fe a un mundo en cambios acelerados que parecía perder el rumbo. Más que con unos planes claros el Sodalitium Christianae Vitae fue surgiendo y perfilándose bajo el soplo del Espíritu. Ya desde los primeros años, al ver los frutos, quedaba clarísima la desproporción entre ellos y el pobre vaso de barro que se veía urgido a emprender tan grande compromiso. Precisamente así la luz de Dios brillaba con mayor nitidez mostrando que esos frutos y cuanto ocurría venían de Él. Desde el inicio la cercanía y acompañamiento de varios Sucesores de los Apóstoles fue motivo de mayor ardor en el compromiso por adherirse a la fe, llevarla al corazón y plasmarla en la acción cooperando con la amorosa gracia que el Espíritu derrama en los corazones, buscando en todo responder al divino Plan. Hoy con inmensa gratitud a Dios el mínimo Sodalitium está sirviendo en la misión de la Iglesia en numerosos países.

El Movimiento nace tras una intensa experiencia espiritual tenida en Roma con ocasión del Jubileo de los Jóvenes en 1984. Percibí un impulso interior que me llevaba a la convicción de que para encaminar a esa familia que se empezaba a formar en torno al Sodalitium sería maravilloso, si así lo tenía Dios en su Plan, un movimiento eclesial. Tras un proceso de oración y discernimiento nacía en 1985 el Movimiento de Vida Cristiana.

Las dos fundaciones de vida consagrada femenina tuvieron que esperar, como todo, los ritmos de Dios. Pues de eso se trata, ya que la iniciativa siempre viene de Él. El primer ensayo de vida femenina consagrada fue en 1975, pero no dio resultado. Tras sendos procesos de oración y discernimiento, que duraron algunos años, nació la Fraternidad Mariana de la Reconciliación, aprobada arquidiocesanamente en Lima en 1991, y luego, ante nuevos signos, las Siervas del Plan de Dios, aprobadas también arquidiocesanamente en 1998. Ambas vienen creciendo en forma sostenida, lo que lleva a exclamar desde un corazón agradecido: ¡Alabado sea Jesucristo!


En poco tiempo ha tenido una gran extensión por todo el mundo, sobre todo por América Latina - ¿A qué atribuye el crecimiento del Movimiento de Vida Cristiana?

Creo que hay un gran hambre de Dios que requiere ser atendido. Hoy vivimos una dolorosa crisis en la identidad de hijos de la Iglesia. El Papa Benedicto XVI hace poco en tierras de América Latina ha señalado la existencia de un cierto debilitamiento en la pertenencia a la Iglesia. Una veintena de años atrás en Perú, el Siervo de Dios Juan Pablo II había advertido algo semejante, así como lo hizo en otros lugares. Son muchos los factores socio culturales que piden una mayor coherencia en el conocimiento de la fe, en la vida de la fe, en la celebración de la fe.

Al mismo tiempo la adhesión existencial a Jesús, a sus enseñanzas y el amor a la Iglesia van parejos con la preocupación de construir una sociedad más justa, fraterna y reconciliada, desde la única perspectiva que la podrá hacer posible, la reconciliación con Dios y con uno mismo. Sólo desde esa dimensión se producirá un cambio que centrado en el amor y la solidaridad lleve un dinamismo reconciliador que edifique un mundo más justo y pacífico. Esa visión y ese compromiso forman parte de la cosmovisión y acción de los integrantes del Movimiento de Vida Cristiana.

Esa perspectiva dirigida al ser humano total está enraizada en la vida del Movimiento, pero su crecimiento no creo que se pueda atribuir a ello, ni al método pedagógico con que se vive el itinerario de fe, ni al sentido de comunión y fraternidad, sino tal vez a la invitación a que cada quien tome responsabilidad de la propia libertad, de acuerdo a su dignidad de persona humana. ¿Quizá por allí hay una clave? En corazones así dispuestos la gracia amorosa que el Espíritu derrama encuentra una cooperación efectiva. En última instancia toda bondad, todo bien viene de Dios.


Hay quienes afirman que el lenguaje de la Iglesia no llega a la juventud. Desde la experiencia Sodálite, ¿cómo respondería usted a esta objeción?

El Papa Juan Pablo II y ahora el Papa Benedicto XVI han impulsado el proceso de Nueva Evangelización. Éste permite que las verdades de la fe de siempre sean presentadas de una manera existencial que ayude a mejor comprenderlas y a abrirse a la gracia para vivirlas día a día dando gloria a Dios. Quien llama al interior de la persona es el Señor Jesús y lo hace desde su misión y la fascinación que su misterio produce. Quien realmente se encuentra con Él experimenta la avasalladora atracción de la Verdad. Tal encuentro con Él mueve tanto a la adhesión afectiva como a la de la verdad que su Persona revela. Y es que el Señor Jesús apela a la mente con la Verdad, cuya belleza despierta la emoción, e invita a recorrer su sendero buscando hacer el bien, “como Él pasó haciendo el bien”. En el encuentro sin miedos con Jesús la razón se enciende y los sentimientos se avivan superando las rupturas y las tensiones que agobian a la persona pues Él, que es el Reconciliador, ofrece al ser humano la respuesta reconciliadora a todas las rupturas, abriendo el camino de la armonía de la razón y el afecto, así como recuperando el horizonte trascendente de la existencia.

El corazón del mensaje de la Iglesia es el Señor Jesús, y Él es “el mismo ayer, hoy y siempre”. Es a Él a quien buscan los jóvenes, aún si algunos se ciegan ante su luz, otros tropiezan en las tinieblas del mundo, otros se dejan fascinar por sucedáneos. Pero millones de millones le abren su corazón. ¿Nos hemos acaso olvidado de esos dos millones de jóvenes en Tor Vergata? ¿O acaso no percibimos la búsqueda interior de la inmensa multitud de jóvenes reunidos en la última Jornada Mundial de la Juventud, en Alemania?

Hay un sentido de aventura y de búsqueda de la verdad, de ansia de infinito, de nostalgia de reconciliación que está metido en lo profundo del joven. Cuando se tocan esas fibras interiores los jóvenes responden ansiando ser y vivir en autenticidad, escuchando lo hondo de su corazón. Se requiere intrepidez y dejar de lado el miedo. Por algo desde el Magisterio se viene repitiendo aquel “¡no tengáis miedo!”, en vivo eco de Jesús. Los jóvenes que vencen el temor pueden vivir la audacia de la gran aventura del encuentro de amistad con el Señor Jesús. ¡Y de hecho muchos lo hacen!

¿Qué papel considera que tienen los movimientos eclesiales hoy dentro de la Iglesia?

Ayer como hoy creo que es fundamental. Históricamente los movimientos han sido dones del Espíritu Santo en la vida de la Iglesia. Por ejemplo, el Cardenal Joseph Ratzinger al analizar históricamente la realidad de los movimientos señalaba que ya en el siglo III, en el monacato, se podían identificar las características de un movimiento. Decía que “sin ninguna dificultad se puede definir el monaquismo como un ‘movimiento’”. Estoy convencido que han habido muchas oleadas de “movimientos” a lo largo de la historia de la Iglesia. Es una de las maneras en que el Espíritu vitaliza al Pueblo de Dios. Hoy aparece una nueva floración de ellos. Maravilla el surgimiento de movimientos con características y formas tan diversas, con estilos distintos, respondiendo a diversas necesidades pero vinculados sólidamente a la comunión eclesial. El gran don del Espíritu que se expresa en los movimientos eclesiales que nacen en el hoy de nuestra historia, en el cauce del Concilio Vaticano II, ha sido puesto espléndidamente de relieve por el Magisterio del Papa Juan Pablo II y del Papa Benedicto XVI. Esas oleadas de expresiones asociativas eclesiales que llamamos movimientos son respuestas del Espíritu Santo ante los desafíos y nuevas situaciones con las cuales se va encontrando la Iglesia en su historia. Hoy, especialmente vinculados a la Sede de Pedro y al mismo tiempo en comunión con los obispos locales, los movimientos eclesiales van enriqueciendo la realidad del Pueblo de Dios con los carismas que reciben del Espíritu Santo. Se habla mucho de la vitalidad de los movimientos y surge el asombro por el impulso espiritual y la radicalidad evangélica que aportan a las Iglesias particulares. Ello constituye un don para la misión apostólica y una responsabilidad para los integrantes de los movimientos eclesiales de responder al impulso recibido del Espíritu y expresar la fidelidad a la fe de la Iglesia, buscando siempre vivir con coherencia cristiana la vida diaria.


Cuáles son los nuevos desafíos que aparecen ante la juventud al comenzar el siglo XXI?

Hay numerosas crisis que debilitan la fe, especialmente de aquellos que menos formados están en ella. El secularismo, el racionalismo, el agnosticismo funcional, el hedonismo, la desconfianza epistemológica, la desvalorización del intelecto, reduccionismos de todo tipo y otras tendencias e ideologías ampliamente difundidas hoy son como un humus negativo cultural en el que la persona se debate sin dejar de aspirar a superar esas trampas para ser aquello que desde su interior aspira a ser. Hay una dimisión generalizada de lo humano, de la dignidad de la persona. Este clima adverso podría sintetizarse en tres crisis: del pensamiento, de los deseos y de la acción. La juventud, en general, las sufre muy fuertemente por ser más proclive a caer en el subjetivismo, fomentado por los medios. Por ello el anuncio de la fe debe ser integral y responder a esas tres áreas críticas.

Frente a toda la problematicidad en torno a la verdad y el subjetivismo, es necesario anunciar con claridad a Aquel que es “la Verdad”, ayudando a que el conocimiento de Jesús vaya parejo con sus enseñanzas, la fe que custodia la Iglesia. Ante una confusión entre “me gusta” por tanto es bueno, “no me gusta” por tanto es malo, ante la crisis de valores y de deseos, ofrecer el Camino del Señor, de Aquel que pasó haciendo el bien y que asume situaciones duras y que producen sufrimiento por causa de valores auténticos y mayores. Hay que ayudar al joven a que comprenda que sus deseos no son la norma, que en ocasiones de hecho desea cosas que son malas. Cuando el Papa Juan Pablo II hablaba del “pecado como un acto suicida”, implicaba que hay deseos que son mortales. Se trata de presentar el sentido y la importancia del bien en el camino a la felicidad. Hay el peligro de actuar mal, ante el cual es importante presentar el valor del recto actuar. La prudencia y la caridad no son ajenas a un recto ejercicio de la acción. Incluso en este mundo en rápido cambio se puede hablar de una espiritualidad de la acción que se exprese en la caridad que es la fuerza capaz de cambiar al hombre y al mundo. No es por nada que se dice que “sólo los santos cambiarán el mundo”. Y hay que recordar que todo bautizado está llamado a ser santo.


¿Cuál es la respuesta que da el Movimiento de Vida Cristiana frente a los nuevos problemas que se plantean en la sociedad y en la Iglesia?

En verdad contestar a eso llevaría mucho tiempo. Pero algo se puede decir. Ante todo la convicción de que sin Dios ni el hombre ni la sociedad pueden alcanzar sus metas. La respuesta del Movimiento nace de la fe y de la adhesión, afectiva y efectiva a la Iglesia. Hoy que tantas cosas son puestas en cuestión se tiene la firme convicción de que la fe y la activa vida eclesial constituyen la clave para la realización de la persona humana y para hallar respuestas a las dificultades que se presentan en la vida económica, social, cultural.

Abundan los diagnósticos sobre la situación. ¡Hay catálogos de distintos diagnósticos! Lo que no se puede negar es que se está viviendo en un tiempo en el que impera la cultura de muerte, la dimisión de lo humano. Nosotros mismos hemos impulsado reflexiones sobre los desafíos y soluciones posibles. En marzo de este año se realizó un importante Congreso-Seminario con destacados participantes de diversos países de América Latina. El resultado fue de la mayor importancia y serenidad. Se constató que hay problemas de siempre que deben ser atendidos, y que hay nuevos problemas que igualmente requieren atención. Esto es un hecho, como lo es que la raíz de todos ellos es la ruptura con Dios, consigo mismo, con los demás, con el cosmos introducida por el pecado original y acrecentada por los pecados personales. ¡El problema fundamental es espiritual! Los demás problemas reales, y que deben ser atendidos, son secuelas de esa problemática espiritual. La historia lo prueba fehacientemente. Los fracasos de tantos programas, ideologías, gobiernos jalonan trágicamente la historia. Son muchos los que por las urgencias descuidan lo esencial y necesario. Es fundamental ir a lo esencial. A partir de esa perspectiva se puede ir ensayando respuestas a los demás problemas. Es como tener una brújula. Con ella se marcan las coordenadas básicas y se puede establecer una ruta. Sin ella se dan vueltas en círculo. Hoy parece que se dan demasiadas vueltas en círculo.

A poco más de tres años de la fundación del Movimiento, el Papa Juan Pablo II planteó un camino sumamente sugerente: ¡Hambre de Dios, sí! pero ¡hambre de pan, no! “Veo que aquí hay hambre de Dios, hambre que constituye una verdadera riqueza, la riqueza de los pobres que no se debe perder con ningún programa”. Y añadía: “Hay aquí hambre de pan. Por eso el Señor nos ha enseñado a rezar: ‘El pan nuestro de cada día dánosle hoy’. Hay que hacer todo lo posible para llevar ese pan de cada día a los hambrientos”. Son las coordenadas que hablan de un programa integral que va al encuentro de las necesidades del ser humano concreto. ¡De eso se trata! El Papa Benedicto en su primer viaje a América Latina se ha movido dentro de esas coordenadas orientando al Pueblo de Dios de esas tierras ante los problemas que se plantean en la Iglesia y en la sociedad. “El motivo principal de mi viaje tiene un alcance latinoamericano y un carácter esencialmente religioso”, dijo desde el principio. Sus enseñanzas son extensas y de sabia prudencia. No se puede intentar resumirlas en una entrevista, pero no deja de llamar la atención su reiterada invitación a implementar una intensa evangelización que emplee el Catecismo de la Iglesia, y el recurso en la caridad social a la Enseñanza social de la Iglesia. En esa línea el Movimiento de Vida Cristiana ha venido desarrollando sus actividades, buscando atender activamente al hambre de Dios, así como solidaria y fraternamente al hambre de pan, hambre de salud, hambre de techo, hambre de vestido, hambre de convivencia social reconciliada, de estructuras que respondan a la dignidad y derechos del ser humano según el divino Plan. Siendo lo fundamental la evangelización propiamente tal, el anuncio del Señor Jesús y su Reino, ante la descristianización creciente de nuestros tiempos, tampoco se debe dejar de recordar que el seguimiento de Cristo tiene consecuencias en la vida social que deben ser implementadas.
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Información sacada del "Dossier Fides" de Agenzia FIDES – 28 julio 2007


NUEVAS, PEQUEÑAS Y GRANDES REALIDADES DE LA IGLESIA

FAMILIA SODÁLITE


“Artesanos de reconciliación en el mundo actual”
S.S. Juan Pablo II a los miembros de la Familia Sodálite


¿QUÉ ES LA FAMILIA SODÁLITE?

La Familia Sodálite es el conjunto de personas, instituciones y obras que se adhieren a la espiritualidad del Sodalitium Christianae Vitae, conocida como la espiritualidad sodálite.
En la tradición de la Iglesia de constituir familias espirituales nacidas de un carisma específico, de una base común, la espiritualidad sodálite es para este tiempo una realidad eclesial nueva.
La Familia Sodálite alcanza a muchos millares de personas, que identificadas con la espiritualidad sodálite buscan vivir sus existencias como hijos de la Iglesia, recorriendo el camino de amorización por la piedad filial a María, aspirando a vivir la santidad y dar gloria a Dios con su vida cotidiana y acción.
Junto a la vida interior, y a las relaciones solidarias y fraternas, los integrantes de la Familia Sodálite, según su estado de vida, buscan un mundo mejor, más justo, fraterno y reconciliado, por lo que se encuentran comprometidos con el desarrollo integral del ser humano.
En comunión con el Magisterio de la Iglesia, llaman a este objetivo la construcción de la Civilización del Amor.

HUELLAS DE UN PEREGRINAR

El surgimiento de la Familia Sodálite está estrechamente ligado a la historia del Sodalitium Christianae Vitae, la que se inscribe dentro de la historia de las fundaciones religiosas de la Iglesia, en este caso la Iglesia del siglo XX. Hacia mediados de 1969 empieza a brotar en Luis Fernando Figari un proceso de búsqueda de respuestas a preguntas esenciales de la existencia. Descubre cómo detrás de la gran temática del hombre, detrás de la problemática de la vida social, se encuentra la temática religiosa. Así se fue configurando, con la gracia de Dios y el auxilio de Santa María, una respuesta.
El Sodalitium Christianae Vitae surge en Lima (Perú) el 8 de diciembre de 1971, Solemnidad de la Inmaculada Concepción de María, como “un intento de ensayar la verdad”. Bajo el espíritu del Concilio Vaticano II, en especial de la Apostolicam Actuositatem, un grupo de jóvenes va avanzando en su caminar nutrido del encuentro con Jesús, el amor a la Inmaculada y a la Iglesia, configurándose el denominado grupo fundacional.
Las conferencias de Medellín, Puebla y posteriormente Santo Domingo, junto al Magisterio Pontificio significaron también, como ahora, una fuente de aliento y enseñanza, resultando fundamental desde los inicios la Evangelii nuntiandi del Papa Pablo VI.
Tras una experiencia inicial de mujeres que querían vivir un auténtico compromiso cristiano, Luis Fernando fundó, en 1975, el AMI (Asociación de María Inmaculada) como asociación de fieles femenina. Años después, en 1991, surgirían de esta asociación las primeras integrantes de la Fraternidad Mariana de la Reconciliación, también fundada por Luis Fernando.
La primera forma asocia¬ti¬¬va canónica del Sodalicio sería aprobada en 1977 por el Cardenal Juan Landázuri Ri¬cketts, Arzobispo de Lima y Primado del Perú. Junto a él, otros Obispos fueron acompañando el caminar del Sodalitium desde sus orígenes.
El Movimiento de Vida Cristiana nace en el año 1985 en la ciudad de Lima, Perú. Para entonces se habían constituido diversos proyectos, grupos e iniciativas, por lo cual Luis Fernando concibe la idea de reunirlas en un movimiento eclesial, que vería su reconocimiento de la Santa Sede como Asociación Internacional de Fieles en 1994.
En 1995 Luis Fernando funda la Hermandad de Nuestra Señora de la Reconciliación, en la que sus integrantes buscan honrar a la Madre y dejarse conducir por ella en la advocación de María de la Reconciliación, la Inmaculada Dolorosa.
Tras ser nombrado Arzobispo de Lima, el Cardenal Augusto Vargas Alzamora erige al Sodalicio como Sociedad de Vida Apostólica de Derecho Diocesano el 22 de febrero de 1994, fiesta de la Cátedra de San Pedro.
Posteriormente, el Papa Juan Pablo II aprueba al Sodalicio el 8 de julio de 1997, como Sociedad de Vida Apostólica de Derecho Pontificio.
En 1998, tras un proceso de discernimiento y de oración, fun¬dó las Siervas del Plan de Dios, consagradas a Dios al servicio de la evangelización y de la solidaridad con los desvalidos, los pobres, los necesitados espiritual y materialmente.
Cumplidos más de treinta años de este peregrinar, numerosas iniciativas han florecido en los campos de la evangelización de los jóvenes, la familia, la cultura, la defensa de la dignidad y la vida del ser humano, así como en el servicio solidario, buscando construir una sociedad más justa, fraterna y reconciliada.
La participación en la Familia Sodálite se realiza siempre a nivel personal. Pertenecen a ella todos aquellos hijos de la Iglesia, de cualquier edad, que buscan vivir la espiritualidad sodálite como camino para seguir al Señor Jesús, y se sienten vinculados por lazos de caridad e identidad con la familia espiritual.

Entre ellos, se encuentran quienes forman parte de alguna de las instituciones u obras que conforman la Familia Sodálite. En este sentido pertenecen a la familia espiritual los integrantes de las seis fundaciones asociativas que movido por la gracia de Dios ha ido fundando Luis Fernando Figari a lo largo de los años:

• El Sodalitium Christianae Vitae.
• El Movimiento de Vida Cristiana.
• La Fraternidad Mariana de la Reconciliación.
• Las Siervas del Plan de Dios.
• La Hermandad de Nuestra Señora de la Reconciliación.
• La Asociación de María Inmaculada.


EL SODALITIUM CHRISTIANAE VITAE

El Sodalicio de Vida Cristiana es una Sociedad de Vida Apostólica, aprobada por el Papa Juan Pablo II en julio de 1997. En la actualidad se encuentra en diversos países de América y Europa. Sus integrantes se consagran plenamente al apostolado, en especial con la juventud, en numerosas obras solidarias con los pobres y en obras de evangelización de la cultura y las familias.
Los sodálites reconocen en sus vidas la vocación a seguir el Plan de Dios, a llevar una vida que día a día se encamine más a la santidad, aspirando a conformarse con el Señor Jesús, por el amor filial a la Virgen María, y procurando estar plenamente disponibles para el anuncio del Evangelio en las realidades humanas.
El apostolado del Sodalicio es universal, ya que los sodálites se sienten impulsados a anunciar al Señor Jesús y su don reconciliador a todos los seres humanos. La espiritualidad sodálite está orientada a dar gloria a Dios con la vida, la acción y el apostolado.
Los sodálites, laicos o clérigos, llevan vida fraterna en común. Cada miembro, según su propia condición, coopera en la edificación del Pueblo de Dios, dando testimonio de Cristo con la propia existencia y aspirando a la perfección en la caridad, buscando la santidad en la vida cotidiana.
Tienen un vínculo especial con el Sodalitium los llamados Adherentes, quienes habiendo sido llamados a constituir un hogar mediante el matrimonio, están cercanamente unidos al estilo, espiritualidad y apostolado del SCV.
Asimismo, tienen una relación de especial cercanía los sacerdotes Afiliados, quienes sin perder las características propias del sacerdocio diocesano, comparten la espiritualidad sodálite y la viven en las circunstancias cotidianas de su vida.

EL MOVIMIENTO DE VIDA CRISTIANA

El Movimiento de Vida Cristiana (MVC) es un movimiento eclesial con una espiritualidad y un estilo propios dentro de la comunión de la Iglesia. Constituye un espacio comunitario de encuentro con el Señor Jesús, en el que se busca experimentar una auténtica y comprometida vida cristiana. Como porción de la comunidad eclesial, se inserta activamente en la misión de la Iglesia.
La fundación del Movimiento de Vida Cristiana tuvo lugar en 1985, con la idea de reunir en un movimiento eclesial a diversas personas e iniciativas apostólicas que participaban de la espiritualidad sodálite. En 1994, el MVC fue reconocido por la Santa Sede como Asociación Internacional de Fieles de Derecho Pontificio.
El Movimiento está conformado por hombres y mujeres, de diversos estados de vida, que se vinculan en una misión apostólica común. Entre las asociaciones que pertenecen al MVC están: Siloé, Familia de Nazaret, Betania, Emaús, Simeón y Ana, Agrupaciones Marianas, Coordinadora Universitaria, Solidaridad en Mar¬cha y otras.

En lo central de la experiencia de fe de los emevecistas se sitúa el anhelo por vivir la santidad, el ardoroso compromiso por el apostolado y la entrega generosa y fraterna en el servicio. Estas tres dimensiones expresan la identidad y la proyección del MVC.
http://www.m-v-c.org/

LA FRATERNIDAD MARIANA DE LA RECONCILIACIÓN

La Fraternidad Mariana de la Reconciliación (FMR) es una asociación religiosa femenina cuyas integrantes profesan la plena disponibilidad apostólica, consagrando sus vidas al anuncio de la Buena Nueva en todo el mundo. Luego de la fundación del Sodalitium, y tras un proceso de oración y discernimiento, Luis Fernando Figari percibió que el Espíritu Santo lo invitaba a fundar una comunidad de mujeres consagradas plenamente al apostolado.
Así, el 25 de de marzo de 1991, en la Solemnidad de la Anunciación–Encarnación del Señor, fue fundada la Fraternidad Mariana de la Reconciliación. Hoy hay comunidades fraternas en Perú, Chile, Colombia, Ecuador, Estados Unidos e Italia.
Las principales tareas a las que se dedica esta asociación religiosa son la evangelización de la juventud, de la cultura y la solidaridad con los pobres, así como la promoción de la vida y dignidad del ser humano y la promoción de la familia.
Sus integrantes aspiran a vivir su vocación de caminar a la santidad y cooperar activamente con las inspiraciones del Espíritu Santo, viviendo en fraterna comunidad y entregándose al apostolado.
La Fraternidad comparte con el Sodalicio de Vida Cristiana una espiritualidad semejante, y forma parte de la Familia Sodálite. Las integrantes de la Fraternidad quieren compartir las inquietudes y esperanzas de sus hermanos y hermanas en el mundo, y dar un testimonio efectivo de que el amor es posible, de que es real, por obra de Aquel que es todo Amor y que nos ha traído la reconciliación.
http://www.fraternas.org/

ASOCIACIÓN DE MARÍA INMACULADA

La Asociación de María Inmaculada, fundada el 13 de mayo de 1975, ofrece un espacio de discernimiento para que las nuevas integrantes de esta asociación femenina puedan discernir y descubrir si Dios las llama a la plena disponibilidad apostólica o a la vida matrimonial.
Para quienes descubren su vocación al matrimonio el AMI se constituye en un ámbito de vida cristiana y de apostolado. Así, pues, un alto número de las integrantes de la Asociación de María Inmaculada son esposas y madres de familia.
Las amis tie¬nen diversas acti¬vidades fraternales de formación en la fe, de ce¬le¬bración de la fe y de apostolado.
http://www.mariainmaculada.org/

SIERVAS DEL PLAN DE DIOS

En 1998 Luis Fernando Figari fundó una nueva asociación religiosa, las Siervas del Plan de Dios, conformada por mujeres consagradas a Dios al servicio de la evangelización y de la solidaridad con los desvalidos, los pobres, los necesitados espiritual y materialmente.
Las integrantes de las Siervas del Plan de Dios llevan un hábito que las identifica, aspirando a que en todo momento den testimonio en su vida, su servicio apostólico y su acción caritativa de su adhesión a la fe de la Santa Iglesia y a su misión evangelizadora.
El apostolado es una dimensión característica de la vida de las Siervas del Plan de Dios. Ven de manera especial una inspiración en Santa María al ir a servir a su pariente Isabel. La Madre, portadora de la Palabra en su seno virginal, lleva la Buena Nueva a Isabel y al mismo tiempo se pone solidariamente a su servicio para ayudarla en momentos de necesidad.
Dios en su misericordia ha suscitado numerosas vocaciones para las Siervas del Plan de Dios en diversos países del continente americano. Esta dimensión internacional apunta a que el servicio que están invitadas a realizar las Siervas se proyecte en dimensión americana e internacional.
http://www.siervasdelplandedios.org/


HERMANDAD DE NUESTRA SEÑORA DE LA RECONCILIACIÓN

La Hermandad de Nuestra Señora de la Reconciliación es una Asociación de Fieles, establecida en la Arquidiócesis de Lima.
Sus miembros se reúnen para honrar a Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, en su advocación de Nuestra Señora de la Reconciliación, la Inmaculada Dolorosa. Por medio de esto, buscan crecer en la vida cristiana por el camino del amor filial a María.

La Hermandad inició su caminar en el año 1990, en la Parroquia Nuestra Señora de la Reconciliación, en la capital peruana, y fue aprobada por el Cardenal Augusto Vargas Alzamora, entonces Arzobispo de Lima, el 15 de agosto de 1995.
El distintivo de los miembros de la Hermandad es el hábito de color azul marino y el detente con la imagen de Nuestra Señora de la Reconciliación.
http://www.hermandadnsr.org/

PRESENCIA DE LA FAMILIA SODÁLITE

La Familia Sodálite se encuentra presente en diversos países de los cinco continentes.
Las obras que sus miembros promueven constituyen espacios propicios para que muchos millares de personas vivan la vida cristiana.
Estamos presentes en las siguientes naciones: Filipinas, Australia, Canadá, USA, México, Cuba, Nicaragua, Costa Rica, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Brasil, Bolivia, Paraguay, Chile, Argentina, Inglaterra, Francia, Alemania, Italia, España, Angola.

Para mayores informaciones: http://www.familiasodalite.org
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ENTREVISTA A Patti Gallagher Mansfield



Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - La Agencia Fides ha dirigido algunas preguntas a la señora Patti Gallagher Mansfield, que hace 40 años, junto a un grupo de colegas estudiantes universitarios, participaron en una retiro espiritual que marcó el inicio del movimiento mundial posteriormente denominado Renovación Carismática y al cual hacen hoy referencia 119 millones de católicos en 235 países de todo el mundo.

¿Nos podría contar los inicios de la Renovación Carismática católica?

Hace cuarenta años, del 17 al 19 de febrero de 1967, participamos en un retiro durante un fin de semana con 25 estudiantes de la Duquesne University de Pittsburgh, Pennsylvania, que tenía como tema los Hechos de los Apóstoles. Antes de iniciar cada sesión invocábamos al Espíritu Santo con el antiguo himno Veni Creator Spiritus. Durante el retiro surgió una pregunta: ¿por qué nosotros los católicos no teníamos la experiencia del Espíritu Santo de la misma manera en que la vivieron los apóstoles en Pentecostés? Se nos dijo que si bien habíamos recibido los sacramentos de la iniciación cristiana de niños era importante que de adultos ratificáramos la gracia de esos sacramentos y abandonáramos de manera incondicional nuestras vidas en Dios.
El sábado 18 de febrero un joven, David Mangan, propuso renovar al final del retiro el sacramento de la confirmación con una ceremonia, de la misma manera como cada año renovamos las promesas bautismales en la vigilia de Pascua. David y yo estábamos de acuerdo que aunque ningún otro hubiera querido renovar la propia confirmación nosotros lo habríamos hecho. Antes de que terminara el día tanto David como yo sentimos el impulso de ir a la capilla, cada uno de manera independiente del otro, y allí encontramos al Espíritu Santo de manera palpable.
Mientras me arrodillaba delante de Jesús en el Santísimo Sacramento literalmente temblaba ante la sensación de su majestad y santidad. Superado el miedo pronuncie una oración de completo abandono a él. Inmediatamente después me descubrí postrada e inundada del amor de Dios. David había estado en la misma capilla algunas horas antes y había tenido una experiencia idéntica. Casi la mitad de los estudiantes fueron a la capilla durante esa noche y encontraron al Espíritu Santo entre fervorosas oraciones, alabanzas, alegría, lagrimas y maravilla.
Entonces no me podía imaginar que un retiro, hoy conocido como el “Duquesne Weekend” sería el inicio de un movimiento a nivel mundial en la Iglesia Católica que posteriormente sería llamado Renovación Carismática. Se calcula que actualmente son unos 119 millones de católicos presentes en 235 países en todo el mundo los que han recibido la efusión del Espíritu Santo en el Espíritu Santo y que participan de alguna manera de la Renovación Carismática en la Iglesia.

¿Qué cosa te ha impulsado a buscar vivir en profundidad la experiencia del Espíritu Santo?

Como adolescente tenía el deseo de aprender más sobre mi fe y esto me llevó a frecuentar una universidad católica. Rápidamente me di cuenta que el estudio de la teología no era suficiente. Tenía hambre y sed no simplemente de conocer las cosas de Dios sino de conocer a Dios mismo. Comencé a asistir diariamente a Misa y a participar en un grupo de estudio sobre la Escritura en la Universidad de Duquesne. Fue ese grupo el que programo el retiro que se manifestó tan importante en mi vida personal y en la vida de la Iglesia.


¿Han habido otras personas que han vivido la misma experiencia? ¿También ellas han experimentado el mismo impulso que has sentido tú?

Algunos meses antes del “Duquesne Weekend”, dos de nuestros profesores habían comenzado a rezar pidiendo una experiencia más profunda del Espíritu Santo en su vida. Cotidianamente invocaban al Espíritu con el himno de la secuencia de Pentecostés. Durante esos meses de oración intensa algunos amigos les habían enviado dos libros: The Cross and the Switchblade (La Cruz y el puñal) de David Wilkerson y They Speak with Other Tongues (Ellos hablan en otras lenguas) de John Sherrill. Ambos libros describen la experiencia de recibir la efusión del Espíritu Santo. En enero de 1967 estos profesores frecuentaban un pequeño grupo de oración local compuesto por protestantes de distintas denominaciones que habían sido bautizados en el Espíritu Santo. En ese contexto recibieron el bautismo en el Espíritu Santo e inmediatamente sintieron los efectos de aquella gracia: un nuevo amor por Dios y por el próximo, una oración de pedido y de alabanza más profunda, una compresión inspirada de la Escritura, celo apostólico y acogida de los dones carismáticos. Ellos no contaron su experiencia a los otros miembros del grupo de estudio sobre la Escritura sino que llamaron la atención del grupo sobre la Persona y la obra del Espíritu Santo. Sólo la mitad de las 25 personas que habían participado en el “Duquesne Weekend” fueron bautizadas en el Espíritu. En mi libro As By A New Pentecost (Como un nuevo Pentecostés, Ediciones SERECA) he publicado el testimonio de doce personas que participaron en ese retiro.


A partir de ese momento, ¿cómo se ha desarrollado todo? ¿Qué cosa sucedió?

Puedo dar testimonio personalmente del modo como la noticia del bautismo en el Espíritu se difundió durante los primeros días de la Renovación, mucho tiempo antes de que llegara Internet y el correo electrónico. Uno de los testimonios de la difusión del Espíritu en Duquesne escribió a sus amigos usando copias en papel carbón (¡imagínense!) diciendo simplemente: “tengo una noticia demasiado hermosa para guardarla para mi”. Otro anunció: “no tengo necesidad de creer en Pentecostés, ¡yo lo he vivido!”.
Nació una red de amistades entre las personas de la Duquesne University, de la Michiagan State University y de la University of Notre Dame. Todos eran parte del movimiento de Cursillos o de otras realidades apostólicas juveniles. Pocas semanas después del “Duquesne Weekend”, Ralph Martin y Steve Clark visitaron la Universidad de Duquesne y participaron en una oración para recibir el bautismo en el Espíritu. No los conocía personalmente pero escribí en mi diario estas palabras: “¡Señor cuando te hagas presente en ellos, te harás presente en los Estados Unidos y después en el Mundo!” Estas palabras se demostraron proféticas desde el momento en que esos dos jóvenes, junto con otros como el Dr. Kevin Ranaghan y su mujer Dorothy, utilizaron sus dones para crear los primeros grupos de líderes, organizaciones, conferencias, comunidades y publicaciones carismáticas católicas. “Life in the Spirit Seminar” (La vida en el seminario del Espíritu) fue creada en los primeros años de la Renovación y todavía existe hoy en distintas formas en el mundo. Se trata de un breve curso que contiene el mensaje fundamental del Evangelio y prepara a las personas al bautismo en el Espíritu.
A partir de 1967, la Renovación Carismática (o Movimiento Pentecostal en la Iglesia Católica, como era llamado en los primeros años) se difunde en los campus de las universidades, en las capellanías, en los conventos y parroquias. Se iba propagando la buena noticia que gracias a una simple oración de fe, renovando el bautismo y la confirmación, católicos normales estaban comenzando a vivir una intensa vida en el Espíritu.


¿Se podría decir que vosotros sois los fundadores del Movimiento?

No, los que hemos participado en el Duquesne Weekend no somos fundadores en el sentido usual del término. Somos en primer lugar testigos de la intervención soberana de Dios. Aquellos que siguieron después de nosotros y han desarrollado programas para ayudar a difundir la noticia de la gracia de este “nuevo Pentecostés” han tenido un rol fundante pero ninguno de ellos reivindicaría el rol de fundador. En ese sentido somos distintos a otros movimientos eclesiales. La Renovación Carismática está mucho menos estructurada respecto a otros movimientos. Sustancialmente se basa en la gracia de recibir la efusión del Espíritu y la efusión de los dones carismáticos. Sin embargo siguiendo esa gracia fundamental se expresa de manera distinta en cada ocasión particular.


En tan sólo 40 años, el Movimiento se ha difundido por todo el mundo. ¿Cómo es esto posible?

El Papa Juan XXIII invitaba a la Iglesia entera a la oración: “Renovad hoy vuestros prodigios, como por una nueva Pentecostés”. El Concilio Vaticano II abrió de par en par las ventanas de la Iglesia a un viento nuevo del Espíritu Santo. La Renovación Carismática nació como respuesta a la oración de la Iglesia y a las necesidades de nuestro tiempo. Cuando se le preguntó a Pablo VI cuál era la más grande necesidad de la Iglesia de nuestro tiempo, respondió: “Es necesario decirlo, casi con temblor y en espíritu de oración, ya que, como bien sabéis, éste es el misterio de la vida de la Iglesia: el Espíritu, el Espíritu Santo… la Iglesia necesita de una nueva Pentecostés permanente, necesita tener fuego en el corazón, palabras en los labios, profecía en la mirada…” E Papa Juan Pablo II quería hacer a cada uno “dócil al Espíritu Santo”. Quién podría olvidar el modo en el que gritó, en la vigilia de Pentecostés de 1998: “¡Abríos con docilidad al Espíritu Santo! Aceptad con gratitud y obediencia los carismas que el Espíritu no deja jamás de conceder”. También nuestro Santo Padre, el Papa Benedicto XVI, ha acogido y alentado a la Renovación Carismática.
El movimiento se ha difundido tan rápidamente porque el Señor quiere mandar delante su Espíritu y renovar la faz de la tierra. Él ve el mundo cada vez más secularizado, así como los grandes desafíos que debemos afrontar en la Iglesia. Él sabe que los laicos comunes necesitan de instrumentos justos para poder vivir el Evangelio en medio de situaciones hostiles. Para poder responder a la llamada universal a la santidad debemos acoger al Espíritu Santo y sus dones santificantes. Para hacer que el Pueblo de Dios esté en grade de tomar nuestro puesto en la misión evangelizadora de la Iglesia, necesitamos del Espíritu Santo y de sus dones carismáticos.
Una persona puede ser bautizada en el Espíritu Santo y experimentar los dones carismáticos (Cf. 1Cor 12,14) sin tomar parte en ninguna estructura específica al interior de la Renovación Carismática. Por esta razón, la gracia del bautismo en el Espíritu ha actuado libremente y rápidamente en todo el mundo.


¿Son momentáneos aquella experiencia y aquella fuerza que haz vivido, o están siempre vivas en ti?

La gracia de haber recibido el bautismo en el Espíritu ha seguido siendo real en el curso de estos cuarenta años. Obviamente, la vida espiritual debe alimentarse con la oración cotidiana, con la lectura de la Sagrada Escritura, con la participación en la vida sacramental de la Iglesia, creciendo en la virtud y en los frutos del Espíritu, muriendo a uno mismo, viviendo para Dios y para los demás. Ha habido tiempos de prueba, aridez y desilusión, como para cualquier persona. Por ejemplo, en el año 2005 perdimos nuestra casa; el huracán Katrina se llevó nuestras oficinas y la casa de retiros, como pasó con muchos residentes en la costa del Golfo de los Estados Unidos. Sin embargo, en medio de estos sufrimientos, el Espíritu Santo ha sido nuestro consuelo y nuestro auxilio. Experimentamos la estupefaciente Providencia del Señor y la comunión espiritual con los hermanos y hermanas en todo el mundo, que rezaron por nosotros y nos enviaron su ayuda. Esforzarse por cumplir con la voluntad del Padre, amar a Jesús y seguirlo, experimentar el poder del Espíritu Santo, fueron una aventura maravillosa. Me sobrepasó un sentimiento de gratitud por el don del amor de Dios. Todo es gracia.


¿Puedes explicarnos brevemente qué hay en el corazón de la Renovación Carismática?

¡El bautismo en el Espíritu Santo! La síntesis del bautismo en el Espíritu se encuentra en Rm 5,5: “… el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado”. Millones de personas conocen hoy al Padre como ‘Abbà’, un padre dulce y cercano. “Jesús es el Señor” no es solamente una frase de la Biblia. Es la vida, ¡una vida siempre más abundante! Conocer a Jesús como Salvador viviente, Maestro, Amigo, Aquel que nos ama, el SEÑOR –todo esto se realiza gracias al bautismo en el Espíritu. El Espíritu Santo no es más la persona olvidada de la Trinidad, sino Aquel a quien invocamos, con un continuo “¡Ven, Espíritu Santo!”, sobre cada aspecto de nuestra vida y nuestro trabajo.
Se puede comprender el bautismo en el Espíritu como una efusión de la gracia del bautismo y de la confirmación que se realiza cuando la persona acepta voluntariamente la señoría de Jesús sobre su vida y permite al Espíritu Santo actuar “como en una nueva Pentecostés”. Se puede también comprender el bautismo en el Espíritu como una nueva venida del Espíritu Santo para poder salir al encuentro de un nuevo momento en la propia vida espiritual. El Papa Juan Pablo II, en una de sus enseñanzas sobre la Santísima Virgen, en Pentecostés, dijo que María no estaba presente en la sala del Cenáculo solamente como maestra y modelo: tenía también Ella necesidad de una nueva venida del Espíritu Santo para salir el encuentro de su nueva misión de maternidad espiritual, cuyo encargo escuchó de los labios mismos de Jesús en la Cruz. La apertura a los dones carismáticos, como la oración en lenguas, la profecía, la curación, tiene también habitualmente parte en ello.
Esta gracia de recibir la efusión del Espíritu Santo es nuestra porque la pedimos. Jesús dijo en Lucas 11,9-13: “Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, le abrirán. […] Si, pues, vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan!”. Nosotros, en la Renovación Carismática, creemos que el Señor quiere que todos los creyentes reciban la efusión del Espíritu con la experiencia de los dones carismáticos. No es necesario participar en nuestro movimiento para recibir esta gracia.
Cuando el Papa Benedicto XVI reunió a los miembros de todas las nuevas comunidades y movimientos eclesiales para la vigila de Pentecostés del 2006, nos guió hacia una renovación de la confirmación. Pensaba en cuán bello era ver que aquel mismo impulso que había visto nacer a la Renovación Carismática en la Iglesia estaba operando en Plaza San Pedro. ¡Ojalá todos los católicos pudieran renovar su confirmación y abrirse con docilidad al Espíritu Santo y a sus dones carismáticos!

¿Qué otras características tiene la Renovación Carismática como movimiento?

Una relación personal con Jesús como Señor y Salvador, el amor por la Escritura, una intensa vida de oración alimentada por los sacramentos de la Iglesia, el celo apostólico, la atención a los pobres y necesitados, la alegría, la alabanza, el uso de una gran variedad de dones carismáticos para evangelizar y una fe nutrida de esperanza. El Espíritu Santo hace nuevas todas las cosas: para los sacerdotes, los religiosos y las religiosas esto significa con frecuencia un nuevo fervor; para las personas casadas, un nuevo amor por el propio esposo o la propia esposa, una mayor paciencia y capacidad de perdón.
Par aquellos que desean información sobre la Renovación Carismática en su propio país, es posible contactar los servicio de la Renovación Carismática Católica Internacional en Roma (www.iccrs.org).


¿Es difícil encontrar un equilibrio entre tu intensa vida apostólica y la vida de familia, con tu vocación de madre y esposa?

Desde el inicio de mi vida en el Espíritu como joven mujer soltera, estaba convencida de que el matrimonio y la vida de familia eran una auténtica llamada a la santidad. Sentía el deseo de ser esposa y madre, y al mismo tiempo el deseo de difundir el Evangelio. El señor me mandó un marido maravilloso, un hombre de oración, santidad y cultura. Trabaja a tiempo completo para la Renovación Carismática y para la Arquidiócesis de Nueva Orleáns.
Cuando nuestros cuatro hijos eran más pequeños, mi actividad principal era la de ser madre a tiempo completo. Las lecciones aprendidas poniendo en práctica mi vocación a la maternidad han sido contadas en mi libro: Dios en cada cosa (Edición Renovación en el Espíritu Santo). En el curso de los últimos 15-20 años, el Espíritu Santo me ha impulsado a viajar más a nivel internacional, realizar conferencias y retiros para laicos y sacerdotes de todo el mundo. No es siempre fácil encontrar un equilibrio en una vida de este tipo, pero con la oración y la guía sabia de mi esposo y de mi director espiritual, es posible. Algunas veces pienso que la vida es como el signo de la Cruz. Nuestra mente debe estar puesta en el cielo, nuestros pies bien plantados sobre la tierra, un brazo sostiene nuestra familia y el otro el contacto con el mundo. Nuestro corazón de estar lleno del amor de Dios, derramado del Espíritu Santo que se nos ha dado (Cf. Rm 5,5)


¿Cómo te sientes respecto del hecho de haber estado presente desde el inicio y de ver ahora las dimensiones de este movimiento?

Siento que, en mi pequeñez, participo en el misterio de Nuestra Señora. ¡Cuánto puede hacer un simple “sí”! Cuando María dijo su “sí” a Dios, no podía imaginar las repercusiones de dicho consentimiento… aquellos misterios –de gozo, de luz, de dolor, de gloria– que le esperaban. Ese abandonarse de María cambió el curso de la historia humana y ahora todas las generaciones la llaman beata. Lo mismo vale para mi propio “sí” y para el tuyo. Dan vida a una cadena de eventos en la vida de los demás, cuya conversión está ligada a la nuestra. ¡Es verdaderamente misterioso y maravilloso! No puedo decirte cuantas personas en todo el mundo se tienen ligadas a mí simplemente porque pronuncié mi “sí” a Dios en el “Duquesne Weekend”, cuando era una joven de 20 años.
Quién sabe qué sorpresas tiene el Espíritu Santo preparadas para cada uno de nosotros si logramos ser como María y decir nuestro “sí” incondicional a Dios. “A Aquel que tiene poder para realizar todas las cosas incomparablemente mejor de lo que podemos pedir o pensar, conforme al poder que actúa en nosotros, a Él la gloria en la Iglesia y en todos los tiempos. Amén” (Ef 3,20-21)


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Los obispos de la Provincia Eclesiástica de Xalapa anunciaron una campaña de oración durante julio y agosto para pedir que las elecciones locales del 2 de septiembre transcurran en un clima de participación, respeto y paz social.

MENSAJE DE LOS OBISPOS DE VERACRUZ
PROVINCIA ECLESIÁSTICA DE XALAPA

En torno a los comicios del 2 de Septiembre de 2007
para renovar el Congreso Local y los Ayuntamientos Municipales



1. Ante la inminente jornada electoral del próximo mes de septiembre, los Obispos de la Provincia de Xalapa, saludamos a todos los fieles católicos y a todos los actores de la sociedad. Queremos exhortarlos a preparar un proceso democrático, limpio y equitativo, del que todos los veracruzanos podamos sentirnos orgullosos, una jornada cívica ejemplar que deje en todos los municipios de nuestro Estado un clima de respeto, colaboración, armonía y paz social, que seguramente redundarán en bien para toda la población.

2. Quienes compartimos la fe católica sabemos que no se puede ser un buen cristiano, si no se es un buen ciudadano. Conviene recordar en esta coyuntura la enseñanza del querido Siervo de Dios S.S. Juan Pablo II:

« Los fieles laicos "de ningún modo pueden abdicar de la participación en la política, es decir, de la multiforme y variada acción económica, social, legislativa, administrativa y cultural, destinada a promover orgánica e institucionalmente el bien común" (Christifideles laici, 42). Eso mismo lo subrayaba ya un texto de la Iglesia primitiva refiriéndose a los cristianos: "El lugar que Dios les ha asignado es tan noble, que no les está permitido abandonarlo" (Carta a Diogneto, n. 6). Ante Dios, en la oración, el cristiano toma conciencia de su misión, discierne las acciones que conviene llevar a cabo y encuentra la fuerza para realizarlas.»

3. En los comicios estamos implicados muy diversos actores y todos debemos participar activamente según nuestra situación. De los candidatos necesitamos plataformas claras y coherentes, así como un sincero respeto a los contrincantes. De los partidos políticos, la sociedad espera que presenten sus mejores candidatos y eviten campañas dispendiosas. De los órganos electorales, se exige transparencia e imparcialidad. De los medios de comunicación, verdad y equidad. De todos, respeto y colaboración con quienes salgan electos, asumiendo lo positivo que se haya propuesto en la campaña, sin que importe su procedencia.

4. La sociedad veracruzana merece vivir una democracia más auténtica y participativa. Anhela tener autoridades que garanticen el respeto irrestricto a los derechos humanos y tengan como prioridad el ejercicio de la justicia social; autoridades que hagan valer el estado de derecho y que se conduzcan siempre en la justicia, superando cualquier intento de corrupción; autoridades que sometan la delincuencia dentro de los cauces de la legalidad; políticos que se respeten a sí mismos y ganen la autoridad moral ante el pueblo, no sólo por haber salido vencedores en el escrutinio final de los votos, sino por ejercer sus funciones buscando primero y, ante todo, el bien común.

5. En el caso de la elección de presidentes municipales es importante cuidar que los candidatos y los partidos eviten el juego sucio de los ataques o descalificaciones sin fundamento, que no corresponden a una democracia seria y madura, y que deja además heridas profundas que pasada la contienda dificultan la convivencia social. Más bien, los candidatos deben distinguirse por propuestas claras, plataformas objetivas y realistas, cuyos compromisos estén en posibilidad de cumplir. Al final del proceso electoral, todos, candidatos y electores, debemos dejar atrás los apasionamientos y rivalidades de las campañas, sumándonos constructivamente para conseguir una sociedad más justa y solidaria.

6. El voto personal, libre, razonado y secreto es insustituible y es un deber moral de todo ciudadano. Tocará a los electores discernir entre los candidatos, cuál reúne el mejor perfil para el cargo al que es postulado, por ejemplo: su conocimiento de la historia y las reales necesidades del pueblo; la coherencia y honestidad en su trayectoria familiar y política; su capacidad de diálogo incluyente y capacidad de escuchar a todas las personas sin importar su extracción social o partidista; la honestidad y transparencia en el manejo de recursos económicos; que sea hombre o mujer promotora de solidaridad y participación; el amor y defensa de los derechos humanos fundamentales, la vida, la libertad de expresión y de creencia; la capacidad de involucrar a la sociedad civil, etc.

7. En el caso de los candidatos a las diputaciones del Congreso Local, a quienes tocará la delicada labor de elaborar leyes más justas y actualizadas, éstos deben dar a conocer con claridad sus convicciones y criterios personales o de partido, en torno a las posibles propuestas legislativas que esperan emprender. En una auténtica democracia los legisladores son los representantes de los anhelos, convicciones y valores del pueblo que los elige y a quien deben representar. Sería un gran agravio a la democracia representativa, si los ciudadanos fuesen sorprendidos o traicionados por la actuación de sus representantes con leyes contrarias al sentir y a los valores del pueblo. Por ejemplo sobre el derecho fundamental a la vida – desde su inicio hasta su término natural -, sobre la familia y el matrimonio, sobre la salud integral de la población, especialmente la de los jóvenes y niños; sobre la impartición de la justicia y la protección al estado de derecho, sobre la dignidad de los migrantes…: Todos estos temas y otros más son preocupación de los ciudadanos quienes tienen derecho a que se les informe claramente de las convicciones y proyectos de los diferentes candidatos, antes de decidir por quién habrán de votar.

8. Invitamos a los medios de comunicación a dar la información cierta y oportuna, en torno al proceso y a las diversas opciones de los electores. Invitamos también a los candidatos de los diversos partidos, a dar a conocer sus propias plataformas a la ciudadanía y aceptar con generosidad las propuestas de tener diálogos abiertos o debates públicos que puedan desarrollarse en un ambiente cordial y respetuoso, con reglas equitativas que ustedes mismos decidan acordar.

9. A nuestros hermanos sacerdotes les recordamos que nuestra mejor aportación a la democracia es haciendo conciencia en nuestros fieles de sus derechos y deberes ciudadanos. Pero, como pastores, estamos llamados a ser factores de unidad y de comunión, de reconciliación y de paz, por lo que no es nuestro papel hablar en favor o en contra de ningún candidato o partido político en particular; hemos de respetar la libertad de los fieles laicos en sus opciones políticas, dentro de un pluralismo de partidos. De hecho, ningún partido representa a la Iglesia y los católicos pueden militar o dar su voto libremente al partido o al candidato que mejor responda a sus convicciones personales, con tal de que sean compatibles con la ley moral natural y que sirvan sinceramente al bien común de la sociedad.

10. Por esta razón, como ya lo hemos pedido en otras ocasiones, en las misas y actos propiamente religiosos, así como en los templos y anexos, se evitará todo aquello que pudiera ser o aparecer como apoyo a un determinado candidato o partido. Están prohibidas, por tanto, celebraciones para pedir el éxito de una campaña o dar gracias por el triunfo de un candidato particular. Sin embargo, una vez que las elecciones concluyan y las autoridades queden legítimamente constituidas, merecen todo nuestro respeto y sabrán que los católicos oraremos por todos ellos en su conjunto, independientemente del partido de origen, para que sean fieles a su compromiso con el pueblo.

11. Por otra parte, debemos fortalecer el voto o sufragio personal, que no se compra ni se vende. El voto no debe ser obtenido mediante sobornos o amenaza de represalias. Todo lo que constituya una forma fraudulenta de obtener el voto, es deshonesto y constituye una falta moral grave, pues se manipula a la persona, hiriendo su dignidad, tanto más cuando se especula con la pobreza o la ignorancia de la gente sencilla.

12. Es importante también respetar y acatar las decisiones del Instituto Electoral de Veracruz (IEV) en su tarea de vigilar para que los procesos electorales sean limpios, transparentes y apegados a la ley, garantizando así la certeza y credibilidad del resultado de las elecciones. Una vez calificadas las elecciones, esperamos que se sepan superar los sentimientos y pasiones partidistas explicables en el clima de las campañas, y que se comprenda con madurez que las elecciones son un proceso natural de competencia y selección, donde al final se reconozcan a los ganadores, y nos dispongamos todos a colaborar con las nuevas autoridades para beneficio de la sociedad.
13. Si todos buscamos el bien común y cumplimos con nuestro deber personal, todo el pueblo veracruzano habrá resultado ganador.

14. Hermanos y hermanas, los invitamos a orar a Dios, para que nos conceda vivir un proceso transparente y ordenado, con una votación copiosa y madura: que tengamos así las mejores autoridades para beneficio de nuestra entidad. Que María de Guadalupe nuestra Madre, y San Rafael Guizar intercedan por nosotros.



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1 Siervo de Dios, S.S. Juan Pablo II, Mensaje a la LXXIV Semana Social de Francia, 17 de Nov. de 1999, n° 4.


+ Hipólito Reyes Larios
Arzobispo de Xalapa

+ Lorenzo Cárdenas Aregullín
Obispo de Papantla

+ Sergio Obeso Rivera
Arzobispo Emérito de Xalapa

+ José Guadalupe Padilla Lozano
Obispo Emérito de Veracruz

+ Guillermo Ranzáhuer González
Obispo Emérito de San Andrés Tuxtla

+ Luis Felipe Gallardo Martín del Campo
Obispo de Veracruz

+ Domingo Díaz Martínez
Obispo de Tuxpam

+ Rutilo Muñoz Zamora
Obispo de Coatzacoalcos

+ Eduardo Porfirio Patiño Leal
Obispo de Córdoba

+ José Trinidad Zapata Ortiz
Obispo de San Andrés Tuxtla


FORMULARIO PARA LA ORACIÓN


Invitamos a promover en nuestros templos y capillas una CAMPAÑA DE ORACION, durante las celebraciones eucarísticas, horas santas y rosarios comunitarios, durante los meses de Julio y Agosto previos a la elección.

Sugerimos el presente formulario para utilizarse en la oración comunitaria.


OREMOS A DIOS NUESTRO PADRE, DADOR DE TODO BIEN:

• Para que la jornada cívica del 2 de Septiembre transcurra en un clima de participación, respeto y paz social. Te rogamos, Señor.

• Para que los ciudadanos cumplamos con nuestra obligación moral de votar.

• Para que en todo Veracruz haya respeto por todos los contendientes y partidos.

• Para que realicemos unas elecciones limpias y apegadas al derecho de todos.

• Para que Dios nos ilumine a los electores y sepamos escoger a los candidatos que mejor garanticen el bien, la justicia y el desarrollo de todos, especialmente de los más pobres.

• Para que quienes no salgan favorecidos con el voto mayoritario tengan la madurez de reconocer la victoria de los ganadores y se reintegren constructivamente a las causas del bien común.

• Para que todos salgamos ganando, en un mejor desarrollo, unidad y paz.
Te rogamos, Señor.

SEÑOR,

tú que guías al universo con sabiduría y amor, escucha las oraciones que te dirigimos por
nuestro Estado de Veracruz, a fin de que elijamos gobernantes prudentes y honestos, que nos impulsen a la concordia y la justicia, al verdadero progreso y paz para todos.

Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
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viernes, 27 de julio de 2007
Louis de Wohl

ConoZe.com
Traducción: Carmen Shàd de Caneda




«El científico es el sacerdote de la Edad Moderna», se oye hoy con mucha frecuencia Se alza la vista hacia él, se le mira con profundo respeto, se cree lo que dice (¿qué otro remedio nos queda? Él ha estudiado su asunto y nosotros no. El sabe...). Su palabra es dogma. Sus ornamentos son blancos. Y numerosos monaguillos le llenan de incienso con cualquier motivo.
Bien, hoy es un hombre considerablemente más razonable que hace unos cincuenta años. Entonces opinaba: «Sabemos muchísimo; dentro de un par de generaciones lo sabremos todo». Hoy dice: ¡«Sabemos muy poco y cuanto más sabemos, tanto más comprendemos cuántas cosas nos quedan por saber y que la mayoría de las cosas probablemente no las sabremos jamás!». Y «Sabemos cada vez más y más, de cada vez menos y menos!».

Eso es humildad. Y la humildad es el verdadero principio de la sabiduría. La palabra humildad significa sumisión, es decir voluntad de servicio.

No hace todavía cien años, el científico solía decir: «¡Sólo creo lo que veo!». Hoy sabe que precisamente de lo que ve es de lo que no puede fiarse; pues nuestros sentidos son toscos y poco dignos de confianza. Cuando sumergimos en el agua un palo recto, veremos un ángulo que en realidad no existe. El «sólido» cuerpo humano es en realidad una masa de células, y esas células a su vez son acumulaciones gigantescas de átomos que se mueven a velocidad de vértigo. Ningún científico ha conseguido ver un átomo, pero sabe que existe, lo mismo que sabe que incluso fuera de la esfera visual del ultramicroscopio existen todavía virus invisibles.

Y cuando en El Álamo, en Nuevo Méjico, ascendió al cielo la espantosa seta venenosa de la primera bomba atómica, su principal constructor, el Dr. Robert Oppenheirner exclamó consternado: «Nosotros los físicos hemos inventado el pecado». Decir esto significa un gran paso adelante. Tarde o temprano todos comprenderán que la ciencia no es otra cosa que el intento del hombre por investigar la voluntad de Dios en la naturaleza.


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VATICANO - En el encuentro de Papa Benedicto XVI con los sacerdotes de las diócesis de Belluno-Feltre y Treviso también se recordó el 50° aniversario de la "Fidei donum": "La reciprocidad permanece siempre importante y es justamente la experiencia de que somos Iglesia enviada al mundo, y que todos conocen a todos y aman a todos, es muy necesaria y es también la fuerza del anuncio"

Auronzo de Cadore (Agencia Fides) - En la mañana del martes 24 de julio, el San Padre Benedicto XVI fue a la iglesia de Santa Giustina Mártir de Auronzo de Cadore, para encontrar al clero de Belluno-Feltre y Treviso, acompañado por los respectivos Obispos. Después de la oración, el Santo Padre contestó a diez preguntas puestas por los sacerdotes, que tocaron diversos temas pastorales de urgente actualidad: la formación de las conciencias de las jóvenes generaciones, las prioridades en el ministerio sacerdotal, la evangelización de los inmigrados no cristianos, la situación de las personas divorciadas que se casan o conviven, la ayuda de darles a los jóvenes para que aprecien el valor de la vida, como llevar Dios al mundo de hoy, las exigencias pastorales determinadas por la disminución de los sacerdotes, la gran herencia del Concilio Vaticano II.

Uno de los sacerdotes, recordando los 50 años de la Encíclica Fidei donum, dirigió a Benedicto XVI una pregunta sobre la actualidad de este documento. Referimos seguidamente la pregunta y la respuesta del Santo Padre.

Pregunta: Santidad, yo me llamo Padre Javier y por lo tanto la pregunta versa ciertamente sobre las misiones. Se cumplen 50 años este año de la Encíclica Fidei donum. Acogiendo la invitación del Papa, muchos sacerdotes, también de nuestra diócesis y yo mismo, han vivido, hemos vivido y están viviendo la experiencia de la misión ad gentes. Experiencia, esta, sin duda extraordinaria y que, a mi modesto parecer, podrían vivir muchos sacerdotes en la óptica del intercambio entre Iglesias hermanas. Dada sin embargo, la reducción numérica de los sacerdotes en nuestros pueblos, ¿cómo es la indicación de la Encíclica, es todavía actual hoy y con cuál espíritu acogerla y vivirla sea por parte de los sacerdotes enviados, sea por la entera diócesis? Gracias.

Respuesta del Santo Padre: Gracias. Querría decir ante todo gracias a todos estos sacerdotes fidei donum y a las diócesis. Ahora tuve, como ya señalado, muchas visitas ad Limina sea de los obispos de Asia, que del África y de América latina y todos me piden: "Tenemos tanta necesidad de sacerdotes fidei donum y estamos agradecidos por el trabajo que hacen, haciendo presente, en situaciones a menudo difíciles, la catolicidad de la Iglesia, la visibilidad del hecho que somos una gran comunión, universal y hay un amor por el prójimo lejano que se hace próximo en la situación del sacerdote fidei donum. Este gran regalo que realmente ha sido hecho en estos 50 años, lo he sentido y visto de modo casi palpable en todos mis diálogos con los sacerdotes, que dicen "no piensen que nosotros africanos ahora somos sencillamente autosuficientes; tenemos siempre necesidad de la visibilidad de la gran comunión de la Iglesia universal."
Diría que todos nosotros necesitamos esta visibilidad del ser católicos, de un amor del prójimo que llega de lejos y encuentra así al prójimo. Hoy la situación ha cambiado en el sentido que también nosotros recibimos en Europa a sacerdotes procedentes de África, de la América latina, de otros partes de Europa misma y esto nos permite ver la belleza de este intercambio de los dones, de este regalo del uno al otro, porque todos necesitamos de todos: es así que crece el Cuerpo de Cristo.

Para resumir, querría decir que este regalo fue y es un gran regalo, percibido como tal en la Iglesia: en muchas situaciones que ahora no puedo describir, en la cual hay problemas sociales, problemas de desarrollo, problemas de anuncio de la fe, problemas de aislamiento, de necesidad de la presencia de otros, estos sacerdotes son un regalo en el que las diócesis y las Iglesias particulares reconocen la presencia de Cristo que se dona por nosotros y reconocen al mismo tiempo que la Comunión eucarística no es sólo comunión sobrenatural, sino que se convierte en comunión concreta en éste donarse de sacerdotes diocesanos, que se hacen presentes en otras diócesis y que la red de las Iglesias particulares se convierten realmente en una red de amor.

Gracias a todos los que hicieron este regalo. Yo puedo animar solamente a los Obispos y a los sacerdotes a continuar con este regalo. Yo sé que ahora, con la falta de vocaciones, en Europa se vuelve cada vez más difícil hacer regalo; pero ya tenemos la experiencia que otros continentes como India y África sobre todo, también nos dan de su parte los sacerdotes. La reciprocidad es siempre importante y justo la experiencia que somos Iglesia enviada al mundo y que todos conocen a todos y aman a todos es muy necesaria y es además la fuerza del anuncio. Así se vuelve visible que la semilla de mostaza produce fruto y se vuelve de nuevo un gran árbol en el que los pájaros del cielo encuentran descanso. Gracias y ánimo. (S.L.) (Agencia Fides 26/7/2007; Líneas: 58 , palabras: 861 )

Links:
El texto integral de las preguntas y las respuestas del San Padre, en italiano:
http://www.evangelizatio.org/portale/adgentes/pontefici/pontefice.php?id=842
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Extracto de la Carta Pastoral del obispo de la Diócesis de Tenerife Monseñor Felipe Fernández García titulada EL PRIMER SANTO CANARIO. EL SANTO HERMANO PEDRO.


EL EJEMPLO DEL SANTO HERMANO PEDRO
LA CARIDAD



Es la nota más conocida del Hermano Pedro. La que más fácilmente entra en todo el mundo. La que nadie discute.

Y es verdad, plenamente verdad, que el Hermano Pedro, el Santo Hermano Pedro es "el hombre que fue caridad". Pero he querido subrayar antes la piedad para que se vea su fuente, para que no se olvide, para que en un santo, como fue el Santo Hermano Pedro, no pensemos que la caridad fue algo así como un mero rasgo psicológico de una peculiar personalidad. Algo así como el rasgo de una solidaridad puramente humana, como nacido de sus propias fuerzas. De hecho, fue más bien un don de Dios, un fruto maduro de su santidad, un testimonio precioso de que vivía entero para Dios y su voluntad.

Imposible, también aquí, recoger todo lo que en este campo habría que anotar. Habría que recorrer de nuevo su vida entera. Desde ese primer momento en el que, todavía niño en Tenerife, se brinda a sus padres para ir de criado, con el señor que les había ganado un pleito, con tal de mantener la subsistencia de su familia, hasta el momento último en que, rodeado de sus Hermanos de Belén, muere pobre en el Hospital, por él promovido, el 25 de abril de 1667, a los cua¬renta y un años de edad en Ciudad Antigua Guatemala.

Toda su vida, ciertamente se puede explicar por la caridad. Una caridad que parecía hacerle omnipresente atendiendo enfermos, llevando comida a los pobres, visitando presos y socorriendo siempre, en definitiva, a los necesitados. La Ciudad Antigua Guatemala ha quedado para siempre marcada por este hombre, lleno de piedad y que fue caridad.

Sin intentar, tampoco aquí, recoger el inmenso servicio que el Hermano Pedro prestó a tantos y tantos necesitados de la Antigua Guatemala, baste aludir a dos obras bien significativas, y que nacieron, no de la noche a la mañana, sino como conclusión segura de sus múltiples pasos anteriores. Me estoy refiriendo, en concreto, a la Primera Escuela de Alfabetización que hubo 'en Guatemala y al Primer Hospital de Convalecientes, Ntra. Señora de Belén.

Quizá lo de la Primera Escuela de Alfabetización que hubo en Guatemala, tanto para niñas y niños como para adultos, en la que abundaron esclavos e indígenas, fundada por él en un pequeño cuartito en el que él mismo residía, sea menos conocido. Y, sin embargo, fue uno de sus primeros pasos en La Antigua Guatemala, cuando simultaneaba esta preocupación por la Escuela con su trabajo en los telares de D. Pedro de Armengol. Años más tarde, cuando puso en marcha su otra iniciativa, el Hospital de Convalecientes, en la casita que fuera de María Esquivel, que había logrado comprar con un préstamo, pronto se preocupó de que, al lado, en un pajar, se adecuara un lugar dedicado a la enseñanza de los niños y niñas, en horarios distintos y por separado, a quienes juntamente con algunos adultos, se procuraba enseñar a leer y escribir al mismo tiempo que se les instruía en los aspectos más fundamentales de la fe cristiana.

En cuanto a la segunda iniciativa, la del Hospital de Convalecientes, Ntra. Señora de Belén, es llamativa la forma en que nació y parece una florecilla viviente sacada del jardín de San Francisco de Asís, santo al que el Hermano Pedro, como buen terciario franciscano, profesaba tanta devoción. Porque fue un negro anciano, a quien él atendía como a tantos otros, el. que, viéndolo un día preocupado, le dijo: "advertid que no os trajo Dios a esta tierra sólo para cuidar del Calvario. Andad y salid de aquí, que hay muchos pobres y necesitados a quienes podéis ser de mucho provecho y en que sirváis a Dios, os aprovechéis a vos mismo y a ellos."

Con este aviso, venido para él del cielo, vio a las puertas del Calvario a un tullido, Marquitos, que, con un enorme esfuerzo, había venido hasta allí por ver al Hermano Pedro. A ese tullido le pidió humildemente consejo, el cual le propuso recorrer santuarios pidiendo la ayuda de lo Alto. Aceptó el consejo el Hermano Pedro y, en el recorrido, entraron a visitar a una anciana enferma, que estaba a punto de morir: Maria Esquivel. En efecto: A los pocos días, murió la buena mujer. Y, sin exponer aquí los detalles todos del caso, baste decir que, una vez muerta María Esquivel, cumplida su voluntad testamentaria, pudo el Hermano Pedro abordar la compra de la casita en que ella había fallecido y pudo situar ahí, por una parte, la escuela que ya venía funcionando y, por otra, las primeras cuatro camas para atender a "enfermos, forasteros y desacomodados..." La primera acogida fue una viejecita negra, antigua esclava. Nacía el Hospital de Ntra. Señora de Belén.

Corría el año 1658. Hacía siete años que Pedro de Betancur había llegado a Guatemala. Desde entonces, cada vez más, vivió el Hermano Pedro para sus niños, sus enfermos, tantos y tantos necesitados a quienes atendía no sólo en el Hospitalito sino en sus propias casas. Valgan, como resumen, las palabras del Papa Juan Pablo II en la homilía de su beatificación:

"... deja su patria y llega a Guatemala, enfermo, sin recursos, solo, desconocido, convirtiéndose en el apóstol de los esclavos negros, de los indios sometidos a trabajos inhumanos, de los emigrantes sin trabajo ni seguridad, de los niños abandonados. El Hermano Pedro animado por la caridad de Cristo, se hizo todo para todos, en particular para los pequeños vagabundos de cualquier raza y color, a favor de los cuales funda una escuela. Para los enfermos pobres, despedidos de los hospitales pero todavía necesitados de ayuda y asistencia, Pedro funda el primer hospital del mundo para convalecientes".

Imposible -hay que decirlo de nuevo- recoger aquí todo el caudal de caridad que, nacido de su piedad, se extendía por tantos y tantos rincones de la ciudad. Caridad, conviene decirlo también, al menos una vez, que no se quedaba en las atenciones corporales sino que abarcaba las necesidades espirituales. Allí quedó para siempre, en Ciudad Antigua Guatemala, la estampa del Hermano Pedro recorriendo las calles de la ciudad, por la noche, sonando y sonando su campanilla con su mano derecha y amonestando a quienes le oían con este original y singular mensaje:

"Acordaos, hermanos,
que un alma tenemos,
y, si la perdemos,
no la recobramos..."



Y es en este marco del Hospital, Escuela y Oratorio, que todo eso era a la vez la antigua casita de María Esquivel, donde hay que situar el origen de la Orden de los Hermanos Bethlemitas, origen que explica muy bien el autor de "Hechos de los apóstoles en América", José María Iraburu, tal y como lo recoge el biógrafo del Santo, Julio Ribot:

"El Hermano Pedro, a medida que crecía el hospital, comprendió pronto la necesidad de una comunidad religiosa que, centrada en la oración, la penitencia y el servicio de los pobres, lo atendiera de modo estable. Por entonces varios hermanos suyos terciarios se habían dedicado al hospital, y él les dio una regla de vida muy sencilla, en la que se prescribía un tiempo de culto al Santísimo, el rezo del rosario en varias horas del día, en lugar del oficio divino, sustitución habitual en los hermanos legos, la lectura de la Imitación de Cristo, y el servicio a los pobres y enfermos. Los franciscanos, especialmente el P. Espinel, apoyaban con cariño la obra del Hermano Pedro, aunque no todos, como el padre Juan de Araujo. Y permitió Dios en su providencia que éste, precisamente, fuera en 1667 nombrado guardián del convento. Una de sus primeras medidas fue poner estorbos y restricciones a los Hermanos Terciarios que servían el Hospital del Hermano Pedro, hasta el punto de que estos se vieron en la necesidad de abandonar el hábito de terciarios franciscanos y, con permiso del Obispo, vistieron uno nuevo. La Orden se le iba formando al Hermano Pedro según aquello del Evangelio: sin que él sepa cómo (Mc 4,27)"

Acabo de aludir al nacimiento de la Orden de los Hermanos de Belén. También nacieron del espíritu del Hermano Pedro la hoy llamadas Religiosas Bethlemitas. No nacieron en los días del Hermano Pedro porque él, para evitar habladurías, no quiso aceptar mujeres al servicio de los pobres en su Hospital. Ahora bien: una vez fallecido el Hermano Pedro, su sucesor, Fray Rodrigo de la Cruz, aceptó el ofrecimiento de algunas buenas mujeres que, acondicionando una casita no muy lejos del Hospital de los Hermanos, comenzaron a acoger mujeres nece¬sitadas en ella y acoger a un número cada vez mayor de otras mujeres que querían vivir según el espíritu del Hermano Pedro.

A través de muchas y complejas vicisitudes, hay que esperar al nacimiento de una niña, Vicenta Rosal Vázquez, en Quetzaltenango, el 26 de Octubre de 1820, quien, más tarde, religiosa bethlemita, con el nombre de Sor María Encarnación del Corazón de Jesús, le daría un gran impulso a las hijas en el espíritu del Hermano Pedro y que actualmente realizan una gran labor allí donde están. La Madre Encarnación ha sido declarada ya Beata por Juan Pablo II en el año 1997.


No debo dejar de aludir aquí tampoco a una Asociación de Laicos Bethlemitas, quienes se proponen encarnar, en medio de las realidades temporales, el espíritu de fe, de humildad, piedad y caridad del Hermano Pedro.

Hora es ya, de todos modos, de concluir aquí este apartado dedicado a recoger el ejemplo que nos dejó el Hermano Pedro, el que pronto será el Santo Hermano Pedro. Podríamos seguir escribiendo. Quedan tantas cosas por decir... Desde aquí recomiendo con toda el alma a todos mis diocesanos un sencillo esfuerzo por conocer mejor al Hermano Pedro leyendo, por ejemplo, alguna biografía de las que se ofrecen en la diócesis. Aunque no creo que venga mal, sino incluso puede ayudar, a la hora de leer cualquier biografía, subrayar estos dos pilares: la piedad y la caridad, sobre los que se construyó la vida del Santo Hermano Pedro y sobre los que puede construirse nuestra vida cristiana.


Publicado por Desconocido @ 11:36  | Hablan los obispos
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Extracto de la Carta pastoral del obispo de la Diócesis de Tenerife monseñor Felipe Fernández García titulada EL PRIMER SANTO CANARIO. EL SANTO HERMANO PEDRO

EL EJEMPLO DEL SANTO HERMANO PEDRO
LA PIEDAD



Es aquí donde cabría extenderse todo cuanto uno quisiera. Es aquí donde podría narrarse su vida entera. Porque toda su vida, de hecho, fue y es un ejemplo para nosotros.

"Lo santos -he leído en no sé ya qué autor francés- sólo tienen que existir. Su existencia es ya una palabra". El Hermano Pedro, el Santo Hermano Pedro, con su sola existencia es ya una palabra -o muchas palabras- para cada uno de nosotros.

No intentaré yo en esta Carta Pastoral hacer competencia alguna a tantos como han escrito, afortunadamente, valiosas biografías del Hermano Pedro. El último escritor, que yo conozca, el actual párroco de Vilaflor, D. Julio Ribot, que ha logrado recrear la figura del Santo en una vida breve, sencilla, pero suficientemente completa, amena y sabrosa como para ser la biografía más recomendada en nuestra diócesis. No intentaré yo, pues, competir con ninguna biografía del Santo.

Pero, puesto a decir algo, y tratando de decirlo resumido y claro, subrayando las lecciones que nos da el Hermano Pedro, me he atrevido a sintetizar su ejemplo en dos palabras que son como dos pilares que sostienen su figura y sobre los que se edificó su vida entera: la piedad y la caridad.

La piedad

Entiendo aquí por piedad aquel don del Espíritu Santo que nos hace sentirnos "hijos de Dios" y vivir como "hijos de Dios" en una relación filial, cercana y amorosa con Dios. En un trato frecuente y amistoso. Fiel. Con plena docilidad a sus caminos y con plena confianza en sus planes. Y entiendo también aquí por piedad los ejercicios piadosos con los que el hombre, "hijo de Dios", alimenta y cultiva su relación con Dios: la oración, la atención a los sacramentos, el trato con la Virgen María y los santos, la práctica de diversos modos populares de mantener contacto con Dios o con los santos como puede ser el vía crucis, el rezo del santo Rosario, la adoración eucarística...

Y si me he atrevido a centrarme en estos dos pilares de la vida del Hermano Pedro no ha sido así porque sí. Es sencillamente porque, si queremos conocer al Hermano Pedro real, al Santo Hermano Pedro, no podemos fijarnos exclusiva-mente en la caridad, en "el hombre que fue caridad", como, con toda razón, se titula una biografía suya. Porque sí es verdad que el Hermano Pedro es "el hombre que fue caridad", y bien lo veremos en estas páginas, pero si así es, y así fue, es porque también, y antes, me atrevo a decir, es el hombre que fue piedad, es decir, que tuvo un trato exquisito, sobresaliente, perseverante con Dios. Un hombre dócil a Dios. Un hombre de Dios y en las manos de Dios.

Quizá venga bien este sencillísimo esquema a la hora de acercarnos al "ejemplo" que nos dejó el Hermano Pedro. Quizá venga bien porque vale perfectamente para él y vale perfectamente para entender una vida cristiana. "Si no hay caridad -he escrito ya en otra ocasión- vivida de diversas formas según la vocación de cada uno en la Iglesia, no será verdadera la piedad. Si no hay piedad, poco durará la aparente caridad o, a lo sumo, quedará reducida a pura filantropía de cortos vuelos". De hecho no habrá verdadera caridad sin verdadera piedad. Porque la verdadera caridad brota de y se alimenta en la verdadera piedad. Y la verdadera piedad se expresa y se traduce en la verdadera caridad. Nos viene, pues, bien este sencillo esquema a la ahora de recoger el ejemplo del Hermano Pedro y a la hora de darlo a conocer.

Fijémonos, ahora, en la piedad...

A la hora de empezar a describir la piedad del Hermano Pedro, hay que volver los ojos, necesariamente, al hogar de Vilaflor, en el que nació. Ese hogar, formado por Amador y Ana, sus padres, y varios hermanos, de los que Pedro era el mayor. En ese hogar, pobre y humilde, pero donde brillaban la honra¬dez, el espíritu de trabajo, el cariño, aprendió Pedro a rezar y aprendió simultáneamente Pedro a vivir la solidaridad, la fraternidad, la alegría. En sus mismos padres, especialmente en su madre, a quienes menciona reiteradamente a lo largo de su vida, contempló, con sus propios ojos, esa gracia de una honda piedad que tenía, afortunadamente, consecuencia en la caridad familiar... "Mi madre fue muy contemplativa de la pasión del Señor", nos dirá más tarde, por citar un ejemplo, el mismo Hermano Pedro.
Sin entretenerme más en este punto, bueno sería sencillamente que cuantos valoramos la figura del Hermano Pedro y queremos al Hermano Pedro no olvidásemos hoy la familia en la que nació como la primera y la más definitiva escuela en la que él aprendió a vivir humana y cristianamente. Nos hace tanta falta hoy reflexionar sobre la familia...

Hay una nueva nota de su vida que tampoco queremos dejar pasar por alto: su vida de oración cuando comenzó a ejercer, niño todavía, el oficio de pastor. La costumbre de orar iba creciendo en él de día en día. Ya no le bastaba orar al comienzo y al final de la jornada, como lo había aprendido de sus padres, ni orar en cualquier momento por el camino. Solía buscar momentos de soledad y lugares apartados, para embeberse por largos ratos dedicados a la sola oración. Ahí comenzó, sin lugar a dudas, la originalidad de la actual "Cueva del Hermano Pedro", que la tradición popular ha mantenido como un lugar adonde él, escondiéndose de los piratas o por motivos de pura piedad, se retiraba a orar. Cueva, por cierto, que hoy es conservada, gracias al sentido popular, como un lugar prácticamente permanente de oración sencilla, espontánea, honda, por parte de la gente.

Puestos a subrayar su vida de piedad, y todavía antes de verlo dejar la isla de Tenerife camino de América, tampoco podemos olvidar ese momento decisivo en el que, en el fondo, se forjó su vocación y se hizo real su compromiso de consagrar-se sólo y del todo a Dios. No es posible entender, sin tener en cuenta su honda vida de piedad, que Pedro, cuyo deseo de ir a América se había despertado con la visita de un misionero a su familia, fuese capaz de poner en manos de Dios la propuesta de un posible y prometedor matrimonio y fuera capaz de acoger el discernimiento de una santa mujer: "El servicio de Dios te espera en Las Indias. Debes salir al encuentro de Dios".

No es posible entender esta decisión sin tener en cuenta un importante nivel de oración. De todo ello podría hablar-nos probablemente no poco la "Cueva del Hermano Pedro" y quizá nos hable todavía. A mí, al menos, bien me gustaría que ni un solo joven de nuestra diócesis decidiese el camino de su vida sin contar con Dios, sin hablar con Dios, sin invocar a Dios, sin escuchar a Dios. Que ninguno se dejase arrastrar por la vida. Que todos pudiésemos descubrir que hemos sido lla¬mados por Dios y que a Él tratásemos de responder antes que nada. En todo caso, en esta decisión del Hermano Pedro, que nace, sin duda, de una fuerte experiencia de Dios y de una honda piedad, está ya, en semilla, el futuro Hermano Pedro, "el hombre que fue caridad".

Si damos ahora un salto importante, como lo dio el Hermano Pedro en su tiempo, a sus 23 años, camino de América, y dejamos atrás su breve etapa en Cuba, en 1651 lo encontra¬mos ya en aquella bendita tierra donde iba a vivir el resto de sus años y donde un día iba a morir: Guatemala. Es aquí, sobre todo aquí, donde a través de los mil caminos misteriosos por los que Dios conduce a quienes se dejan conducir en fe, sobresale, con una fuerza que sorprende, la piedad del Hermano Pedro.

Imposible recorrer aquí con un mínimum de rigor el camino sostenido de su piedad. Baste decir de entrada y de un modo general que cultivó sin cesar y en forma más que extraordinaria, la oración, que cuidó siempre la confesión y la dirección espiritual, que era más que devoto de participar diariamente en la Eucaristía, que sobresalió -exageradamente, quizá, diríamos hoy- en ayunos y penitencias, y que no se con-tentó con practicar la piedad él solo, sino que promovió prácticas de piedad popular como el vía crucis por las calles, el rezo del santo Rosario por las calles, las famosas posadas de Belén, procesiones diversas...
Imposible, repito, recorrer aquí con un mínimum de rigor la vida piadosa del Hermano Pedro en Guatemala desde el mismo momento en que llegó a tan hermosas tierras, lleno de humildad, atribuyendo a sus pecados el terremoto que hubo, a su llegada, en la ciudad, hasta su muerte, el 25 de Abril de 1667.

También en Guatemala le fue ofrecida una interesan-te proposición matrimonial. Nada menos que con la hija del dueño del taller, el alférez Pedro de Armengol, en el que el Hermano Pedro trabajaba. Pero también aquí reafirma Pedro su voluntad de entregarse del todo a Dios.

Sin intentar en esta Carta un recorrido tan amplio como podría hacerse, no quiero prescindir, sin embargo, de algunos retazos que, a pesar del tiempo transcurrido, no dejan de tener su sentido, su gracia, y su interés para nosotros.

Pensemos en su tiernísima devoción, como buen terciario franciscano que fue, al Misterio de Belén y recojamos, al menos, alguna estrofa de un bellísimo villancico que nos dejó como muestra:

"Ay, Niño del alma,
Dios del corazón.
De carne os vestís
por mi redención.
No lloréis mi Niño,
no lloréis mi Bien,
que con esos lloros
nos dais a entender
que del hielo mío
lágrimas vertéis."



Recordemos su filial cariño a la Virgen y, entre otras muchas muestras, valgan unas palabras de su testamento y unos sencillos versos en honor del Misterio de la Purísima Concepción de María.
En su testamento, como fiel reflejo de lo que había sido su práctica personal y su inquietud apostólica, nos dice:

"Celébrense asimismo, en el oratorio de esta casa, las nueve festividades de la Virgen de Nuestra Señora, confesando y comulgando los Hermanos y convalecientes y rezando incesantemente a coros el rosario, y para ello se admiten muchas personas devotas, que concurren haciendo la misma diligencia."

Y en relación con el Misterio de la Purísima Concepción de la Virgen, valgan estos sentidos y expresivos versos:

"Alégrese todo el mundo,
dé gritos la devoción,
pues nos publica la Iglesia
cuán de fe es la Concepción"



Valga también, como gesto de su entrañable devoción a San José, el interés personal que puso porque se añadiese a su nombre el de San José, añadido que autorizó el obispo Fray Payo, con un documento cuya introducción reza así:

"Habiéndome dicho el Hermano Pedro de Betancur, que es muy de su devoción y deseo el mudar apellido, y llamarse Pedro de San José y juntamente que es de su consuelo que sea yo el pri¬mero que lo llame... Fray Payo, Obispo de Guatemala."

De su devoción a Cristo crucificado, especialmente cultivada por el Hermano Pedro en torno a la Ermita del Calvario, habría que escribir muchos libros. Me quedo, sin embargo, pensando en nosotros y en una espiritualidad bien centrada, con esta enseñanza suya, que recojo del libro de D. Julio Ribot:

"Vale más una pequeña cruz, un dolorcito, una pena o congoja o enfermedad que Dios envía, que los ayunos, discipli¬nas, cilicios, penitencias y mortificaciones que nosotros hace¬mos, si se lleva por Dios lo que el Señor concede... Porque en lo que nosotros hacemos y tomamos por nuestra mano, va envuelto nuestro propio querer, pero lo que Dios envía, si lo admitimos como de su mano con resignación y humildad, allí está la voluntad de Dios y, en nuestra conformidad con ella, nuestro logro y ganancia"

Finalmente, no puedo dejar de aludir a su exquisita sensibilidad en relación con el sacramento de la Eucaristía. Por recoger algo que pueda llegar con facilidad al pueblo de nuestra diócesis, valgan estos significativos versos:

"Yo no puedo más
con este misterio.
Ya que pierdo el juicio,
Él me dé remedio."


Séame permitido concluir esta parte de mi Pastoral con unos versos más del humilde, no muy inteligente, probable-mente, en cuestiones de estudios, pero sí muy sabio Hermano Pedro, el Santo Hermano Pedro. Son unos versos que todos podemos convertir en frecuente oración y que a mí, personal-mente, me parecen más que adecuados para que, por encima de cualquier fragilidad, busquemos una vez y otra vez descansar sencillamente en la voluntad de Dios. Dicen así:

"Concededme, Buen Señor,
fe, esperanza y caridad.
Y, pues sois tan poderoso,
una profunda humildad.
Y, antes y después de aquesto,
que haga vuestra voluntad."

Publicado por Desconocido @ 11:31  | Hablan los obispos
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Comentario al evangelio (Mt 13,18-23) del viernes de la décimosexta semana del Tiempo Ordinario, extraido del Libro "Enséñame tus caminos" de Guillermo Gutiérrez.


Dios no fracasa. La parábola del sembrador toma sentido en Jesús. El es la palabra que se acepta o se rechaza, fructifica o se malogra. La palabra es su mensaje identificado con él mismo. El supo desde el principio que su palabra iba a correr suerte desigual. Pero siguió sembrando porque «ninguna palabra que sale de mi boca volverá a mí vacía» (Is 55,11). Siempre hay corazones que reciben la semilla como tierra buena. En este campo no pueden expresarse los resultados en porcentajes exactos.

La explicación de la parábola no se hace en referencia a la calidad de la semilla, que es siempre la misma y buena; se hace por referencia al suelo en que cae. Equivale a decir: Dios es buen sembrador, pero el hombre puede malograr su cosecha. Su mentalidad, disposición, generosidad... condicionan la fecundidad de la cosecha y son los frutos el criterio para hacer la valoración sobre la calidad de la tierra.

Una parte cayó junto al camino, fuera de la zona de cultivo, Son los que están fuera porque no «necesitan» estar dentro. Piensan que Dios no es negocio, con ir a misa no se come, la religión ata. El analfabeto no suele valorar la cultura, de la misma manera que el arreligioso o agnóstico no siente la necesidad de Dios.

Otra parte cayó en tierra pedregosa. Es el corazón de los fácilmente impresionables, tan prontos al entusiasmo como al abandono. Suelen estar incapacitados para una obra duradera. San Pablo los describe como gente a la caza de la última novedad y necesitan mirar mucho más hacia dentro que hacia fuera, porque dentro está Dios.

Parte de la semilla cayó entre espinas. Son cualidades «sin tiempo», afanes sin compromisos, atención más a las cosas que al Señor de todas las cosas.

A la parcela de la tierra buena pertenecen los entregados con sinceridad, eficaces, sin ruido o con alboroto, pero fieles en cada ocasión.

La tierra infecunda puede ser saneada y los desiertos trasformarse en tierra laborable. La semilla que se ahoga entre espinas puede coronarse en espiga eliminando aquéllas. ¿Convertir el SAhara en un jardín...? ¡Es Dios quien siembre y su semilla es buena!
Publicado por Desconocido @ 9:48  | Espiritualidad
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jueves, 26 de julio de 2007
Artículo semanal del arzobispo de Valencia Don Agustín García-Gasco Vicente.

Las vacaciones, hoy


Publicada en «Paraula-Iglesia en Valencia» el 29 de julio de 2007

El enfoque cristiano de las vacaciones se refleja cuando estamos más preocupados por las vacaciones de los demás, que cuando estamos inquietos por disfrutarlas nosotros mismos. Tenemos derecho a disponer de vacaciones laborales, pero el cuidado de las personas no admite con tanta facilidad poder disfrutar del ocio y del descanso.
Este es el planteamiento habitual de padres y madres de familia, de personas que cuidan a sus mayores o a sus familiares dependientes, de hijos e hijas que quieren atender discretamente a sus padres o madres cuando les van faltando las fuerzas o las posibilidades de cuidarse en soledad.

También es la perspectiva de aquellos que desempeñan trabajos, tareas o responsabilidades en las que las propias vacaciones se ven más reducidas, desplazadas en el tiempo o incluso imposibilitadas. Su esfuerzo hace posible que otros puedan disfrutar de días de merecido descanso.

Disfrutar de períodos de vacaciones supone una riqueza humana indudable. Nos recuerdan que el trabajo tiene sentido para el bien de las personas, que los lazos humanos gratuitos hay que cultivarlos, que la vida en el campo o en mayor contacto con la naturaleza nos humaniza y nos equilibra frente a las duras exigencias de la vida en las grandes urbes. En definitiva, nos ponen en mejor disposición para pensar que la vida es un don que hay que saber gustar y agradecer a nuestro Creador y Señor.

Trabajar es un derecho y un deber. Gracias a él contribuimos al bien común y satisfacemos nuestras necesidades personales y familiares. Pero el trabajo conlleva con frecuencia desgaste, tensión, entrega, sufrimiento, tedio, riesgo… La carga negativa de la actividad laboral y profesional nos permite ser generosos y crecer en el sentido de la donación con lo que hacemos. Pero también nos invita a que reconozcamos nuestros límites y así poder gozar de momentos más recreativos para nuestra personalidad.

Las vacaciones son también una estupenda ocasión para renovar lazos y relaciones personales, tanto con nuestra familia nuclear, como con la familia más amplia, y con nuestras comunidades de origen. En tiempos de una economía más rural, la finalización de las cosechas o de las labores más intensas del campo permitía celebrar fiestas patronales que servían de encuentro gratuito y alegre. Estas oportunidades siguen presentes en nuestros días y, por eso, en nuestros pueblos, las fiestas patronales son una entrañable ocasión para el reencuentro.

Las celebraciones mayores de la Santa Misa, las procesiones, las visitas al cementerio, son citas obligadas en muchas de estas fiestas, en las que la alegría de vivir se plenifica haciendo presente a Jesucristo, a su Madre y a San José, así como a otros innumerables santos que a lo largo de los siglos han seguido las huellas de nuestro Maestro y su secreto: hay más alegría en dar y en entregarse, que en recibir y enrocarse en uno mismo. Jesús, nuestro Señor, quiso vivir con un Corazón humano, que latió nueve meses bajo el Inmaculado Corazón de su Madre, que creció bajo el cuidado amoroso de su Sagrada Familia, y que se hizo así el Corazón de un Dios amigo, cuya delicia es vivir entre los hombres y para quien ninguna alegría o pena humana es insignificante o indiferente.

Los días vacacionales permiten un diálogo más franco y tranquilo entre los matrimonios, para reparar en todos los dones recibidos y para proyectar con ilusión y realismo el nuevo curso familiar. También permiten la conversación serena entre padres e hijos, el reencuentro con los abuelos y abuelas, y el intercambio generacional.

Con frecuencia las vacaciones nos permiten redescubrir también el hermoso jardín que es la Creación, y que Dios ha puesto en manos de nosotros, sus hijos, para que lo protejamos, lo cuidemos y lo disfrutemos con todo cuidado. La educación medioambiental, tan necesaria en nuestros días, ha de comenzar de manera eficaz en las familias, cuando los padres y las madres descubren a sus hijos la belleza de la naturaleza como don de Dios y les ayudan a descubrir la responsabilidad que todos tenemos de custodiarla.

Para aliviarnos, Jesús, en el Evangelio, nos invita a ir a Él todos los que estamos cansados y agobiados. Junto al Maestro comprendemos que lo que verdaderamente nos descansa es el yugo de su Amor, la carga de su Misericordia, y que lo único que nos alivia es la humildad ante Dios y la mansedumbre con los que tenemos cerca. Las vacaciones son una incomparable ocasión para aprender mejor la sabiduría de la vida que nace del Corazón de Jesús.

Con mi bendición y afecto,

Agustín García-Gasco Vicente
Arzobispo
Publicado por Desconocido @ 23:57  | Hablan los obispos
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Nota publicada por la Oficina de Prensa de la Conferencia Episcopal Mexicana con el título «Libertad religiosa».

LIBERTAD RELIGIOSA


«Les está prohibido a los clérigos aceptar aquellos cargos públicos,
que llevan consigo una participación en el ejercicio de la potestad civil»
Código de Derecho Canónico



Como sucede con otros temas, la discusión sobre la libertad religiosa, derechos humanos, derechos de los ministros de culto, etc. ha contribuido al diálogo y a la formación de una opinión pública. Dialogar es poner los diferentes puntos de vista sobre la mesa, escuchando y proponiendo, esto es parte de la democracia participativa que los mexicanos queremos construir.

Una iniciativa ciudadana propuso reformar la Constitución para que en ella se asegure el reconocimiento pleno de los derechos de los mexicanos en materia de libertad religiosa. Las opiniones han sido diversas, pero llama mucho la atención la opinión de quienes se dicen demócratas y sin embargo aseguran que «Los sacerdotes por su investidura tienen restringidos ciertos derechos».

Nadie está pensando que un ministro de culto pueda ejercer un cargo en el Congreso o que se ponga a arengar desde el púlpito a su feligresía induciendo por quién votar. Ahí las leyes son claras y el mismo Derecho Canónico es bien explícito sobre ello cuando en el número 285 del Capítulo III del Libro II dice: «Absténganse los clérigos por completo de todo aquello que desdiga de su estado, según las prescripciones del derecho particular (…) Les está prohibido a los clérigos aceptar aquellos cargos públicos, que llevan consigo una participación en el ejercicio de la potestad civil». Lo que no se tolera es que un ministro de culto, fuera de su iglesia, no pueda opinar sobre un tema específico.

En México, cualquier líder de opinión, maestro, comunicador, líder sindical, empresario, deportista, personaje del medio del espectáculo, o cualquier otro ciudadano con liderazgo puede opinar sobre cuestiones públicas. Sin embargo, aún hay grupos «jacobinos» que piensan que la libertad de expresión es buena mientras no sea ejercida por un ministro de culto; esta actitud es claramente antidemocrática y excluyente. La restricción de «ciertos derechos» a una minoría de ciudadanos mexicanos será siempre discriminatoria.
Publicado por Desconocido @ 23:53  | Hablan los obispos
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AMERICA/COSTA RICA - “Proyecto de vida” es el tema del Día Nacional de la Juventud el 28 de julio, en el que participarán diez mil jóvenes, como conclusión del “Mes de la Juventud”

San José (Agencia Fides) - La Iglesia de Costa Rica celebrará el sábado 28 de julio el Día Nacional de la Juventud, un evento masivo de la Iglesia Católica que congrega alrededor de 10.000 jóvenes en una jornada de convivencia, oración y reflexión y este año se desarrollará también un Festival Artístico donde se presentarán de manera simultánea diversos grupos musicales.
Este Día Nacional de la Juventud, tiene como objetivo principal promover los valores universales entre los jóvenes del país, tales como el respeto, la tolerancia, el rechazo total a la violencia y al consumo de drogas. El tema principal este año es "Proyecto de Vida", con el fin de promover e incentivar en la juventud la necesidad de plantearse un proyecto de vida integral que los haga crecer en todos los ámbitos de su vida. Y el lema "Levántate", que constituye una invitación para que la juventud conserve la esperanza, se ponga en acción y se construya a si mismo.
Además durante todo el mes de julio la Iglesia de Costa Rica está celebrando el Mes de la juventud que quiere ser un espacio para que los jóvenes se vayan autodescubriendo como personas, capaces de ser constructores de su propio Proyecto de vida, en el que se descubran como hombres y mujeres con dignidad, que como cristianos tienen una serie de valores y principios propios. La reflexión del mes de la juventud ha estado inspirada en el relato de Lucas 7,11 -17 y que propone para la reflexión varios momentos: ¡La vida! ¡Que regalo y que responsabilidad!; ¿Qué estoy haciendo con mi vida?; “Joven a ti te digo”; ¡Levántate! Para ello la Comisión Nacional de Pastoral Juvenil de la Conferencia Episcopal ha elaborado un material para los encuentros cuyo objetivo general es Propiciar espacios de reflexión y celebración en que los jóvenes participantes valoren su vida
como regalo de Dios y la asuman con responsabilidad, para que construyendo su proyecto de vida
desde la Palabra, promuevan la Civilización del Amor. (RG) (Agencia Fides 25/7/2007 Líneas. 24 Palabras: 364)
Publicado por Desconocido @ 23:48  | Noticias de religión
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26 de Julio

• El Cabildo de La Palma tiene previsto destinar, a lo largo del ejercicio 2007, un presupuesto de 200.000 euros que se invertirá en subvenciones a obras en diversos bienes inmuebles propiedad de la Iglesia Católica en la Isla. Entre las principales actuaciones destaca las andas de la cofradía del Santísimo Cristo de Argual, en Los Llanos de Aridane; la restauración de la cubierta de la iglesia de San Mauro en El Pino, Puntagorda y las mejoras realizadas en la iglesia de Nuestra Señora de Fátima, en El Retamar, Los Llanos de Aridane; la pintura de paramentos exteriores en la iglesia de Nuestra Señora de Bonanza, en el municipio de El Paso; la rehabilitación de la ermita de Nuestra Señora de los Dolores, en Mazo, y la impermeabilización de paramentos exteriores en Nuestra Señora de Montserrat, en la villa norteña de San Andrés y Sauces Otras inversiones fueron destinadas a los templos de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, ubicada en el barrio de Roque Faro (Garafía), y de San Pedro y los Santos Mártires de Argual (Los Llanos de Aridane).
Publicado por Desconocido @ 23:42  | Comunicados Diocesanos
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26 de Julio

(Fuente de la Guancha) La fiesta litúrgica de Santa Ana nos llevó hasta el encantador municipio de la Isla Baja: Garachico. En su templo parroquial tuvo lugar bajo el signo de la alegría la celebración de los padres de la Madre de Jesucristo. El traslado del Pendón al templo, la presencia de las autoridades civiles, los sacerdotes del arciprestazgo concelebrantes, el coro, la predicación, cofradías y numerosos fieles colaboraron a la solemnidad. El sacerdote Don Francisco Hernández García pronunció la homilía en la que llamó la atención sobre la responsabilidad ética de ofrecer la necesaria atención integral a los ancianos destacando con números las listas de espera en las residencias de nuestra isla. La procesión con las imágenes de San Joaquín y Santa Ana bajo los sones de la Banda de Música de Garachico por las vetustas calles del Municipio culminó la mañana.


Publicado por Desconocido @ 22:36  | Noticias Parroquiales
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25 de Julio

(Fuente de la Guancha) El barrio de Buen Paso de Icod de los Vinos está en fiestas. Celebra a sus santos patronos Ntra. Sra. de Buen Paso, al Apóstol Santiago y a Santa Ana. El día principal lo constituye el 25 de Julio en honor de Santiago Apóstol. En la puerta del vetusto y pequeño templo parroquial se colocaron los santos patronos y se preparó el altar para la Eucaristía que tuvo lugar a las ocho de la tarde congregando varias centenas de fieles de la parroquia y de pueblos limítrofes. La devoción a la madre de Dios en la advocación de Buen Paso está muy arraigada en la comarca.


Publicado por Desconocido @ 22:33  | Noticias Parroquiales
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Artículo publicado en la Revista de la Diócesis de Tenerife "Iglesia Nivariense", JUNIO 2007, número 76.

MEMORIA DE CÁRITAS


E1 viernes día 8 de junio y coincidiendo - como en años anteriores - con la celebración del Corpus Christi y Día de Caridad, Cáritas Diocesana de Tenerife ha presentado su Memoria Institucional, correspondiente al pasado 2006.

El acto. presidido por el Obispo, Bernardo Álvarez Alonso, acompañado por el Director Leonardo Ruiz del Castillo y Subdirector José María Rivero Vargas, tuvo lugar en las dependencias del Centro de Acogida "Atacaite", para mujeres solas y familias monoparentales. ubicado en el barrio de Ofra de la capital tinerfeña.

Rivero inició el evento con unas palabras de agradecimiento a los presentes, y mencionó la posterior presentación de la Campaña Institucional con motivo del Día de Caridad, dando paso a la intervención de don Leonardo que presentó la memoria del año 2006.

Cáritas Diocesana de Tenerife atendió en la provincia tinerfeña durante 2006 a 27.734 personas, de las que 23.940 lo fueron en parroquias y arciprestazgos y 3.794 en proyectos específicos. Ruiz del Castillo dijo que, se había producido un incremento del 15% en relación con el año 2005. puesto que en ese período el número de personas atendidas fue de 24.146. Igualmente se constata que "el rostro de la pobreza es: mujer (el 64%, frente al 36% de hombres), joven, aumentando la inmigrante, con problemas de salud mental. en pobreza severa, con baja cualificación profesional, con cargas familiares y con problemas de drogodependencias. En algunos casos, es analfabeta. La cualificación profesional dificulta seriamente su inserción laboral.

El Director de Cáritas se refirió a que el 37% de las personas atendidas en el 2006 fueron inmigrantes, habiéndose experimentado un aumento del 27% frente al 2005. Igualmente destacó el importantísimo incremento del número de personas orientadas para su inserción laboral, que pasaron de 150 en 2005 a 1.073 en el 2006: lo que representa una ampliación del 715%.

De los recursos invertidos se destacan: mayores y empleo, con los porcentajes del 20 y 18% respectivamente. Igualmente, los datos cualitativos de la memoria arrojan cifras de 396 personas que han accedido al mercado laboral y 231 que se han formado profesional-mente a través de los cursos y talleres impartidos por Cáritas Diocesana.

En el apartado de formación y colaboraciones cabe reseñar que realizaron las prácticas en sus dependencias 49 alumnos de la Universidad de La Laguna y diferentes módulos formativos, en los variados campos de trabajo. La colaboración con Instituciones Penitenciarias y la Dirección General de Protección al Menor y la Familia . se ha visto apoyada por los "trabajos a la comunidad" impuestos por sentencias judiciales. Han participado 38 personas.

Seguidamente tomó la palabra el Subdirector de Cáritas para referirse al Día de Caridad en relación a la Campaña Institucional "los derechos humanos son universales, las oportunidades deberían serlo".

Clausuró el acto el Obispo Nivariense refiriéndose, entre otras cosas, a la necesidad de diálogo con los responsables públicos que constituyan los diferentes gobiernos, autonómico y locales, ya que no es de recibo el que Cáritas siga percibiendo subvenciones para sus centros y proyectos.
en igual cuantía a las de hace tres años, sin tener en cuenta siquiera el incremento de salarios, nivel de vida, etcétera. A la pregunta de tina periodista destacó que hay que ser muy cautos a la hora de hablar de las cifras sobre pobreza, porque hace algunos años una persona con 50.000 pesetas al mes vivía, lo que ahora sería estar en pobreza, ya que hoy se debe considerar a alguien bajo el umbral de la pobreza, si no percibe al menos, unas 76.000 pesetas mensuales.

El acto estuvo bastante concurrido de asistentes, entre medios de comunicación y otras personas invitadas al acto por los responsables de Cáritas. Posteriormente se sirvió un pequeño refrigerio preparado por el personal del Centro.
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Publicado por Desconocido @ 11:04  | Artículos de interés
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El Barrio de Buen Paso de Icod de los Vinos en Tenerife está de fiestas celebrando a sus patronos: Ntra. Sra. de Buen Paso,Santa Ana y el Apóstol Santiago. Reproducimos las palabras el párroco que acompañan al "Programa de Fiestas 2007".

PRÓLOGO


Como ya muchos saben, desde el pasado 5 de Septiembre,
formo parte de vuestro barrio. Ya llevamos unos meses en los que nos vamos conociendo y aprendiendo mutuamente.

Es para mí una gran alegría compartir con ustedes estos días de fiesta. Son días intensos para celebrarlos y vivirlos. No es para menos. Llevamos todo el año disponiéndonos para estos días. Muchas ilusiones y trabajos sacrificados culminan en la fiesta.

Son también unos días de compartir nuestra vida. Son días para hablar con calma los amigos. Son días para reunirse la familia. Y es que el ajetreo de la vida muchas veces no permite este tiempo gratuito con los demás.

Fundamentalmente son días para compartir nuestra fe y devoción a nuestra patrona, junto a su madre, Santa Ana y uno de sus "hijos" y un gran discípulo suyo, Santiago el Mayor.

Es para nosotros el Modelo de creyente.

Es para nosotros la Mediadora de toda gracia ante Jesús.

Es para nosotros el Faro que nos ilumina el camino.

Es para nosotros la Virgen que entregó toda su vida a Dios.

Es para nosotros, simplemente nuestra Madre, la que nos protege, la que vela por nuestras vidas, la que nos escucha y la que nos acoge en nuestros problemas y debilidades. Ella que es Virgen y Madre, está siempre atenta a nuestra vida.
Que nos valga el testimonio de los tres, siempre atentos a la voz silenciosa y misteriosa de Dios, que nos guía en el caminar de nuestra vida. Y ese caminar, no está reñido con la fiesta. Fue precisamente María la que empujó a comenzar los "signos", a su Hijo Jesús, en la fiesta de las bodas de Caná.

Que disfrutemos "en cristiano" todos de estos días de fiesta y fraternidad.

Jorge Concepción Feliciano
Párroco de Nuestra Señora del Buen Paso.
Publicado por Desconocido @ 10:58  | Religiosidad Popular
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Artículo semanal del Padre Fernando Lorente, o.h., publicado en EL DÍA, el miércoles 25 de Julio de 2005, en la sección "Criterios" bajo el epígrafe "Luz en el camino".

Luz en el Camino Fernando Lorente, o.h. *


Mirar a Europa


ES MIRAR a España. Y mirar a España es mirar al Santuario de Santiago de Compostela, donde se venera al santo apóstol, patrón de los españoles. Hoy es su fiesta. En ella, los españoles y toda Europa recordamos y vivimos una de las mayores raíces cristianas más extendida por todo este continente.

Desde hace largo tiempo se viene diciendo que no existen fundamentos del todo convincentes sobre los cuales sostener la venida en vida de Santiago a España. Sin embargo, no importa que la ciencia crítica nos falle, hay otros modos de venir y visitar los santos, modos que escapan a los sabios, a las crónicas y a todo documento escrito. Uno de estos modos y presencias de un santo dentro de un pueblo, de una nación o de una raza es aquel que podemos hoy celebrar, cuando voltean las campanas del Obradoiro. Santiago estuvo, está y estará, porque el genio español, ese núcleo del ser que llamamos genio, porque es grande y bueno, heredado e inmutable, el genio español denota a las claras una misteriosa proyección del apóstol, como su imagen, en cuanto un pueblo puede representar y perpetuar los rasgos de un hombre por los siglos.

Santiago Apóstol es la piedra de Compostela, es el índice occidental de la Cristiandad. Esto no lo olvidemos, y así sabremos interpretar aquel genio medieval cristiano, como cruzado por tres caminos que explican lo más bello y entrañable de su esencia. Camino de romería, camino de cruzada, camino de peregrinación. Hoy nos vamos a quedar reflexionando en ese camino de peregrinación de Santiago:

El descubrimiento del sepulcro del apóstol Santiago a principios del siglo IX en Compostela muy pronto abrió la extensa e intensa devoción al santo, que se propagó muy rápidamente por toda Europa. El camino de Santiago recorría cuatro rutas en Francia, que se unían en Puente la Reina, Navarra, desde donde discurría por Castilla y Galicia hasta llegar al Pórtico de la Gloria. Esta y otras rutas europeas son señales del aumento progresivo de peregrinos que, desde los reinos hispanos y de toda Europa, caminaban hacia el sepulcro con el espíritu del asceta que intentaba poder encontrar a Dios. Estos peregrinos, días antes de emprender su peregrinación, hacían testamento, eran despedidos en sus poblaciones de origen, donde recibían el sayal, que llevaba un capuchón, el bordón o bastón de marcha y la escarcela, más los necesarios salvoconductos con los que atravesaban reinos no siempre amigos. Estos peregrinos, en grupos, hacían el viaje recorriendo un itinerario establecido, por etapas ya previstas; y, al llegar a la catedral compostelana, cumplían una serie de ceremonias, tales como la entrada procesional en el templo, la noche de vela en sus naves, la veneración del sepulcro y la entrega de ofrendas, después de lo cual recibían el documento llamado "compostellanum", que acreditaba el cumplimiento de la peregrinación. Es de destacar, también, la construcción de caminos y puentes, de hospitales y albergues en los que se atendía a los peregrinos sin distinción de clases o de nacionalidad. Surgió también un nuevo estilo de caridad y de santidad, el de aquéllos que dedicaron su vida al servicio de los peregrinos. Y los primeros, los monjes cluniacenses, que colaboraron activamente en la propagación de esta devoción con más eficacia que nadie. Ellos levantaron conventos, hospederías y hospitales en la ruta que seguían los peregrinos.

Este largo camino de Santiago, con indiscutibles signos todavía en pueblos, ciudades y campos de Europa, no fue sólo un camino religioso, de penitencia y generosidad, sino que, al mismo tiempo, se convirtió en una extraordinaria autopista de cultura, de intercambio de estilos arquitectónicos y escultóricos, de formas litúrgicas, de códices, de literatura en general y de escuelas de espiritualidad.

Reconocer esta grandiosa realidad histórica es mirar con respeto y admiración a Europa y a España y estimar una de sus innumerables raíces vivas de la Cristiandad: el Camino de Santiago. El cristianismo, no lo olvidemos, se concibe a sí mismo como verdad revelada. Una verdad universal. Es la palabra prescrita por Dios, una guía para una vida ordenada en este mundo y una promesa de salvación para la vida futura. Por eso, la Cristiandad es también una realidad social hecha vida, pero trascendente. Se manifiesta como una comunidad de personas que, ante todo, se consideran y se piensan cristianas, si bien con diferentes grados de compromiso con el cristianismo como norma de vida a la que se abrazan en el correr de la historia; aquí, avanzando por los caminos de la propia existencia con el mismo espíritu vivido en tantos peregrinos todos los 25 de julio.

Terminamos reiterando que España forma parte de Europa. Y ésta, si no es cristiana, no es Europa, sino que queda reducida a la condición geográfica de continente o a un mero espacio para el libre mercado de tantas desviaciones morales y socio-políticas, ya muy arraigadas en sus formas y en sus contenidos.

* Capellán de la Clínica S. Juan de Dios
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Carta Pastoral del Arzobispo de Santiago de Compostela Julián Barrio Barrio en la Festividad de la Virgen del Carmen

MARÍA EUCARÍSTICA

Queridos diocesanos:

Al llegar el mes de julio, como Pastor de esta Iglesia compostelana siento el gozoso deber de comunicarme con vosotros, hombres del mar, y con vuestras familias para transmitiros mi afectuoso saludo y mis deseos de paz y prosperidad en el convencimiento de que se suscitan en vuestra alma sentimientos hondamente religiosos en la cercanía de la fiesta de vuestra Patrona.

Desde hace algún tiempo, se percibe que se han ido relativizando poco a poco temas tan transcendentales como la defensa de la vida, el valor y la naturaleza del matrimonio, y la pureza de las costumbres cristianas, cayendo en un neopaganismo. Sin la visión cristiana no se puede entender nuestra cultura. Por eso es necesario redescubrir la profundidad y la belleza de nuestra fe.

Queridas gentes del mar, la celebración de la Virgen del Carmen es una buena ocasión para hacer memoria de los contenidos de nuestra fe para iluminar desde ella los muchos recuerdos de vuestra vida gastada en los trabajos del mar. Los que habéis nacido en los pueblos de la costa, habéis vivido de manera especial, siendo ya niños, esa sentida devoción a la Virgen del Carmen en el regazo de vuestras madres; ellas os han enseñado a descubrirla y amarla.

Las madres han sido nuestras primeras y grandes catequistas. Mientras viven entre nosotros, sentimos a través de ellas, el referente más cercano de la Madre del Señor y Madre nuestra, la Virgen María. Es oportuno recordar aquí los versos que el poeta Juan Ramón Jiménez escribió a su madre: “¡Madre, nido…siempre cálido! / Despertar santo… / Madre y hermanos… / Te digo al llegar Madre, / que tu eres como el mar… / que aunque las olas de tus años / se cambien y se muden… / siempre es igual tu sitio / al paso de mi alma…/ ¡Qué bien le viene al corazón / su primer nido! / ¡Con qué alegre ilusión torna siempre volando a él!”. Del tierno y siempre cálido regazo de nuestra madre progenitora pasamos al regazo de María, y sentimos la ternura y cariño de ella. “¡Cantad, hijos, cantad! Tenemos una Madre que no muere jamás…”, así lo han transmitido nuestros antepasados.

María eucarística

En la Asamblea Nacional del Apostolado del Mar, celebrada en Las Palmas de Gran Canaria los días 19 al 22 de abril pasado, se escogió como lema para esta fiesta: “María Eucarística”. No podemos separar a María del sacramento de la Eucaristía. Podemos decir que la Virgen María, es la “Madre Eucarística” de la Iglesia, y así debe ser venerada, recordando que en el sacramento de la Eucaristía recibimos el Cuerpo y Sangre de su Hijo. El magisterio de los Papas así nos lo refleja. En la exhortación apostólica “El Sacramento del Amor, el Papa Benedicto XVI, refiriéndose a la relación entre la Eucaristía y la Virgen María, escribe: “Cada vez que en la liturgia eucarística nos acercamos al Cuerpo y Sangre de Cristo, nos dirigimos también a Ella, que adhiriéndose plenamente al sacrificio de Cristo, lo ha acogido para toda la Iglesia” . Por su parte el Siervo de Dios Juan Pablo II, quien tanto amó a la Virgen María desde su juventud y a quien dedicó sus más esforzados desvelos a lo largo de su vida, escribió: “Si queremos descubrir en toda su riqueza la relación íntima que une Iglesia y Eucaristía, no podemos olvidar a María, Madre y modelo de la Iglesia… María puede guiarnos hacia este Santísimo Sacramento porque tiene una relación profunda con Él… Puesto que la Eucaristía es misterio de fe, que supera de tal manera nuestro entendimiento que nos obliga al más puro abandono a la palabra de Dios, nadie como María puede ser apoyo y guía en una actitud como ésta… Con la solicitud materna que muestra en las bodas de Caná, María parece decirnos: no dudéis, fiaros de la Palabra de mi Hijo. Él, que fue capaz de transformar el agua en vino, es igualmente capaz de hacer del pan y del vino su cuerpo y su sangre” .

Si amamos a la Virgen debemos amar también la Eucaristía y acercarnos con corazón humilde y entregado a recibir este Sacramento de nuestra salvación. Los hombres de la mar amáis con amor filial a la Virgen del Carmen. Para vosotros es la Auxiliadora, la Abogada, el Puerto seguro donde todos encontramos abrigo y serenidad en medio de las tempestades de nuestra vida. El Concilio Vaticano II, nos enseña que “en la Santa Iglesia, María ocupa el lugar más alto después de Cristo y el más cercano a nosotros” . De nuevo acudimos a la belleza de la palabra para vislumbrar el misterio, recurriendo al genio del poeta Dámaso Alonso que en esta forma cantaba a la Madre de Dios y Madre nuestra: “Que dulce sueño en tu regazo, Madre… / en quien Dios se posa como en el aire del estío, / en un enorme beso azul / ¡Oh Tú, primerísima y extrañísima creación de amor!... Madre… dormir quiero en tus brazos…hasta que en Dios despierte!

Felicitación

Mi más sincera felicitación a todos los hombres del mar en el día de su querida patrona la Virgen del Carmen. Os encomiendo cordialmente a la Divina Providencia a vosotros y a vuestra familia; que la Virgen del Carmen os proteja y ampare en todos los momentos de vuestra vida y os dé la abundancia de bienes que vuestro abnegado trabajo se merece.

Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores… Necesitamos más que nunca tu ayuda: que tus ojos misericordiosos velen por nosotros y nos protejan en la tierra y que de tu mano, un día, podamos entrar en el puerto seguro del cielo.

Os saluda con todo afecto y bendice en el Señor,

+Julián Barrio Barrio,

Arzobispo de Santiago de Compostela
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25 Julio (ACI).- El Arzobispo de Santiago de Compostela, Mons. Julián Barrio Barrio, exhortó a los feligreses a no perder la memoria y herencia cristiana "por causa de un agnosticismo práctico y de la indiferencia religiosa", sino a defenderla y protegerla.

"La solemnidad del Apóstol Santiago es una llamada a nuestra conciencia cristiana a veces dormida, en otros momentos acrítica, que actúa en no pocas ocasiones como la sal que ha perdido su sabor. Como peregrinos con vocación de eternidad, no debemos perder de vista la meta", afirmó el Prelado durante la Misa celebrada en honor al apóstol.

El Arzobispo recordó la riqueza del patrimonio que los primeros cristianos dejaron a los españoles; aquellos creyentes que "no se sentían atemorizados por nadie ni por nada", sino que siempre tuvieron presente "las palabras de Jesús: ‘En el mundo tendréis atribulaciones, pero ¡ánimo! Yo he vencido al mundo’".

Asimismo, dijo que "nuestra fe no nos permite ausentarnos de la realidad en que estamos aunque resulte difícil testimoniarla" ni tampoco podemos relegarla "al mundo del mito o de la emoción". Por su capacidad de transformar a los hombres, el cristianismo debe ser respetado. "Marginar a Dios no hace al hombre más consciente de su propia dignidad, ni le ayuda a abrirse a los demás", afirmó.

El Prelado indicó que para "acrecentar o mantener la fe en un momento histórico en que la increencia parece ser el destino inevitable", es necesario "obedecer a Dios antes que a los hombres"; sin ignorar que es propio de la estructura fundamental del cristianismo distinguir "lo que es del César y lo que es de Dios, esto es, entre Estado e Iglesia, y que la fe es una propuesta, nunca una imposición".

Finalmente, el Arzobispo de Santiago de Compostela invitó a acercarse al prójimo desde los criterios y valores del Evangelio, comunicando lo que creemos y estando "al servicio de la vida, del amor, de la fraternidad y de la concordia que son más fuertes que la muerte" sabiendo que "Cristo es la respuesta verdadera a nuestras expectativas y que sólo Él recoge nuestras aspiraciones".
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Mensaje que Benedicto XVI ha dirigido a los jóvenes del mundo con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud 2008 que se celebrará en julio de ese año en Sydney (Australia).

«Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo,
que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos» (Hch 1, 8)



Queridos jóvenes:

1. La XXIII Jornada Mundial de la Juventud

Recuerdo siempre con gran alegría los diversos momentos transcurridos juntos en Colonia, en el mes de agosto de 2005. Al final de aquella inolvidable manifestación de fe y entusiasmo, que permanece impresa en mi espíritu y en mi corazón, os di cita para el próximo encuentro que tendrá lugar en Sydney, en 2008. Será la XXIII Jornada Mundial de la Juventud y tendrá como tema: «Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos» (Hch 1, 8). El hilo conductor de la preparación espiritual para el encuentro en Sydney es el Espíritu Santo y la misión. En 2006 nos habíamos detenido a meditar sobre el Espíritu Santo como Espíritu de verdad, en 2007 quisimos descubrirlo más profundamente como Espíritu de amor, para encaminarnos después hacia la Jornada Mundial de la Juventud 2008 reflexionando sobre el Espíritu de fortaleza y testimonio, que nos da el valor de vivir el Evangelio y la audacia de proclamarlo. Por ello es fundamental que cada uno de vosotros, jóvenes, en la propia comunidad y con los educadores, reflexione sobre este Protagonista de la historia de la salvación que es el Espíritu Santo o Espíritu de Jesús, para alcanzar estas altas metas: reconocer la verdadera identidad del Espíritu, escuchando sobre todo la Palabra de Dios en la Revelación de la Biblia; tomar una lúcida conciencia de su presencia viva y constante en la vida de la Iglesia, redescubrir en particular que el Espíritu Santo es como el “alma”, el respiro vital de la propia vida cristiana gracias a los sacramentos de la iniciación cristiana: Bautismo, Confirmación y Eucaristía; hacerse capaces así de ir madurando una comprensión de Jesús cada vez más profunda y gozosa y, al mismo tiempo, hacer una aplicación eficaz del Evangelio en el alba del tercer milenio. Con mucho gusto os ofrezco con este mensaje un motivo de meditación ir profundizándolo a lo largo de este año de preparación y ante el cual verificar la calidad de vuestra fe en el Espíritu Santo, de volver a encontrarla si se ha extraviado, de afianzarla si se ha debilitado, de gustarla como compañía del Padre y del Hijo Jesucristo, gracias precisamente a la obra indispensable del Espíritu Santo. No olvidéis nunca que la Iglesia, más aún la humanidad misma, la que está en torno a vosotros y que os aguarda en vuestro futuro, espera mucho de vosotros, jóvenes, porque tenéis en vosotros el don supremo del Padre, el Espíritu de Jesús.

2. La promesa del Espíritu Santo en la Biblia

La escucha atenta de la Palabra de Dios respecto al misterio y a la obra del Espíritu Santo nos abre al conocimiento cosas grandes y estimulantes que resumo en los siguientes puntos.
Poco antes de su ascensión, Jesús dijo a los discípulos: «Yo os enviaré lo que mi Padre ha prometido» (Lc 24, 49). Esto se cumplió el día de Pentecostés, cuando estaban reunidos en oración en el Cenáculo con la Virgen María. La efusión del Espíritu Santo sobre la Iglesia naciente fue el cumplimiento de una promesa de Dios más antigua aún, anunciada y preparada en todo el Antiguo Testamento.

En efecto, ya desde las primeras páginas, la Biblia evoca el espíritu de Dios como un viento que «aleteaba por encima de las aguas» (cf. Gn 1, 2) y precisa que Dios insufló en las narices del hombre un aliento de vida, (cf. Gn 2, 7), infundiéndole así la vida misma. Después del pecado original, el espíritu vivificante de Dios se ha ido manifestando en diversas ocasiones en la historia de los hombres, suscitando profetas para incitar al pueblo elegido a volver a Dios y a observar fielmente los mandamientos. En la célebre visión del profeta Ezequiel, Dios hace revivir con su espíritu al pueblo de Israel, representado en «huesos secos» (cf. 37, 1-14). Joel profetiza una «efusión del espíritu» sobre todo el pueblo, sin excluir a nadie: «Después de esto –escribe el Autor sagrado– yo derramaré mi Espíritu en toda carne... Hasta en los siervos y las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días» (3, 1-2).

En la «plenitud del tiempo» (cf. Ga 4, 4), el ángel del Señor anuncia a la Virgen de Nazaret que el Espíritu Santo, «poder del Altísimo», descenderá sobre Ella y la cubrirá con su sombra. El que nacerá de Ella será santo y será llamado Hijo de Dios (cf. Lc 1, 35). Según la expresión del profeta Isaías, sobre el Mesías se posará el Espíritu del Señor (cf. 11, 1-2; 42, 1). Jesús retoma precisamente esta profecía al inicio de su ministerio público en la sinagoga de Nazaret: «El Espíritu del Señor está sobre mí –dijo ante el asombro de los presentes–, porque él me ha ungido. Me ha enviado a dar la Buena Noticia a los pobres. Para anunciar a los cautivos la libertad y, a los ciegos, la vista. Para dar libertad a los oprimidos; y para anunciar un año un año de gracia del Señor» (Lc 4, 18-19; cf. Is 61, 1-2). Dirigiéndose a los presentes, se atribuye a sí mismo estas palabras proféticas afirmando: «Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír » (Lc 4, 21). Y una vez más, antes de su muerte en la cruz, anuncia varias veces a sus discípulos la venida del Espíritu Santo, el «Consolador», cuya misión será la de dar testimonio de Él y asistir a los creyentes, enseñándoles y guiándoles hasta la Verdad completa (cf. Jn 14, 16-17.25-26; 15, 26; 16, 13).

3. Pentecostés, punto de partida de la misión de la Iglesia

La tarde del día de su resurrección, Jesús, apareciéndose a los discípulos, «sopló sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo”» (Jn 20, 22). El Espíritu Santo se posó sobre los Apóstoles con mayor fuerza aún el día de Pentecostés: «De repente un ruido del cielo –se lee en los Hechos de los Apóstoles–, como el de un viento recio, resonó en toda la casa donde se encontraban. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se repartían, posándose encima de cada uno» (2, 2-3).

El Espíritu Santo renovó interiormente a los Apóstoles, revistiéndolos de una fuerza que los hizo audaces para anunciar sin miedo: «¡Cristo ha muerto y ha resucitado!». Libres de todo temor comenzaron a hablar con franqueza (cf. Hch 2, 29; 4, 13; 4, 29.31). De pescadores atemorizados se convirtieron en heraldos valientes del Evangelio. Tampoco sus enemigos lograron entender cómo hombres «sin instrucción ni cultura» (cf. Hch 4, 13) fueran capaces de demostrar tanto valor y de soportar las contrariedades, los sufrimientos y las persecuciones con alegría. Nada podía detenerlos. A los que intentaban reducirlos al silencio respondían: «Nosotros no podemos dejar de contar lo que hemos visto y oído» (Hch 4, 20). Así nació la Iglesia, que desde el día de Pentecostés no ha dejado de extender la Buena Noticia «hasta los confines de la tierra» (Hch 1, 8).

4. El Espíritu Santo, alma de la Iglesia y principio de comunión

Pero para comprender la misión de la Iglesia hemos de regresar al Cenáculo donde los discípulos permanecían juntos (cf. Lc 24, 49), rezando con María, la «Madre», a la espera del Espíritu prometido. Toda comunidad cristiana tiene que inspirarse constantemente en este icono de la Iglesia naciente. La fecundidad apostólica y misionera no es el resultado principalmente de programas y métodos pastorales sabiamente elaborados y «eficientes», sino el fruto de la oración comunitaria incesante (cf. Pablo VI, Exhort. apost. «Evangelii nuntiandi», 75). La eficacia de la misión presupone, además, que las comunidades estén unidas, que tengan «un solo corazón y una sola alma» (cf. Hch 4, 32), y que estén dispuestas a dar testimonio del amor y la alegría que el Espíritu Santo infunde en los corazones de los creyentes (cf. Hch 2, 42). El Siervo de Dios Juan Pablo II escribió que antes de ser acción, la misión de la Iglesia es testimonio e irradiación (cf. Enc. «Redemptoris missio», 26). Así sucedía al inicio del cristianismo, cuando, como escribe Tertuliano, los paganos se convertían viendo el amor que reinaba entre los cristianos: «Ved –dicen– cómo se aman entre ellos» (cf. «Apologético», 39, 7).

Concluyendo esta rápida mirada a la Palabra de Dios en la Biblia, os invito a notar cómo el Espíritu Santo es el don más alto de Dios al hombre, el testimonio supremo por tanto de su amor por nosotros, un amor que se expresa concretamente como «sí a la vida» que Dios quiere para cada una de sus criaturas. Este «sí a la vida» tiene su forma plena en Jesús de Nazaret y en su victoria sobre el mal mediante la redención. A este respecto, nunca olvidemos que el Evangelio de Jesús, precisamente en virtud del Espíritu, no se reduce a una mera constatación, sino que quiere ser «Buena Noticia para los pobres, libertad para los oprimidos, vista para los ciegos...». Es lo que se manifestó con vigor el día de Pentecostés, convirtiéndose en gracia y en tarea de la Iglesia para con el mundo, su misión prioritaria.
Nosotros somos los frutos de esta misión de la Iglesia por obra del Espíritu Santo. Llevamos dentro de nosotros ese sello del amor del Padre en Jesucristo que es el Espíritu Santo. No lo olvidemos jamás, porque el Espíritu del Señor se acuerda siempre de cada uno y quiere, en particular mediante vosotros, jóvenes, suscitar en el mundo el viento y el fuego de un nuevo Pentecostés.

5. El Espíritu Santo «Maestro interior»

Queridos jóvenes, el Espíritu Santo sigue actuando con poder en la Iglesia también hoy y sus frutos son abundantes en la medida en que estamos dispuestos a abrirnos a su fuerza renovadora. Para esto es importante que cada uno de nosotros lo conozca, entre en relación con Él y se deje guiar por Él. Pero aquí surge naturalmente una pregunta: ¿Quién es para mí el Espíritu Santo? Para muchos cristianos sigue siendo el «gran desconocido». Por eso, como preparación a la próxima Jornada Mundial de la Juventud, he querido invitaros a profundizar en el conocimiento personal del Espíritu Santo. En nuestra profesión de de fe proclamamos: «Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo» (Credo Niceno-Constantinopolitano). Sí, el Espíritu Santo, Espíritu de amor del Padre y del Hijo, es Fuente de vida que nos santifica, «porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que se nos ha dado» (Rm 5, 5). Pero no basta conocerlo; es necesario acogerlo como guía de nuestras almas, como el «Maestro interior» que nos introduce en el Misterio trinitario, porque sólo Él puede abrirnos a la fe y permitirnos vivirla cada día en plenitud. Él nos impulsa hacia los demás, enciende en nosotros el fuego del amor, nos hace misioneros de la caridad de Dios.

Sé bien que vosotros, jóvenes, lleváis en el corazón una gran estima y amor hacia Jesús, cómo deseáis encontrarlo y hablar con Él. Pues bien, recordad que precisamente la presencia del Espíritu en nosotros atestigua, constituye y construye nuestra persona sobre la Persona misma de Jesús crucificado y resucitado. Por tanto, tengamos familiaridad con el Espíritu Santo, para tenerla con Jesús.

6. Los sacramentos de la Confirmación y de la Eucaristía

Pero –diréis– ¿Cómo podemos dejarnos renovar por el Espíritu Santo y crecer en nuestra vida espiritual? La respuesta ya la sabéis: se puede mediante los Sacramentos, porque la fe nace y se robustece en nosotros gracias a los Sacramentos, sobre todo los de la iniciación cristiana: el Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía, que son complementarios e inseparables (cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 1285). Esta verdad sobre los tres Sacramentos que están al inicio de nuestro ser cristianos se encuentra quizás desatendida en la vida de fe de no pocos cristianos, para los que estos son gestos del pasado, pero sin repercusión real en la actualidad, como raíces sin savia vital. Resulta que, una vez recibida la Confirmación, muchos jóvenes se alejan de la vida de fe. Y también hay jóvenes que ni siquiera reciben este sacramento. Sin embargo, con los sacramentos del Bautismo, de la Confirmación y después, de modo constante, de la Eucaristía, es como el Espíritu Santo nos hace hijos del Padre, hermanos de Jesús, miembros de su Iglesia, capaces de un verdadero testimonio del Evangelio, beneficiarios de la alegría de la fe.

Os invito por tanto a reflexionar sobre lo que aquí os escribo. Hoy es especialmente importante redescubrir el sacramento de la Confirmación y reencontrar su valor para nuestro crecimiento espiritual. Quien ha recibido los sacramentos del Bautismo y de la Confirmación, recuerde que se ha convertido en «templo del Espíritu»: Dios habita en él. Que sea siempre consciente de ello y haga que el tesoro que lleva dentro produzca frutos de santidad. Quien está bautizado, pero no ha recibido aún el sacramento de la Confirmación, que se prepare para recibirlo sabiendo que así se convertirá en un cristiano «pleno», porque la Confirmación perfecciona la gracia bautismal (cf. Ibíd., 1302-1304).

La Confirmación nos da una fuerza especial para testimoniar y glorificar a Dios con toda nuestra vida (cf. Rm 12, 1); nos hace íntimamente conscientes de nuestra pertenencia a la Iglesia, «Cuerpo de Cristo», del cual todos somos miembros vivos, solidarios los unos con los otros (cf. 1 Co 12, 12-25). Todo bautizado, dejándose guiar por el Espíritu, puede dar su propia aportación a la edificación de la Iglesia gracias a los carismas que Él nos da, porque «en cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común» (1 Co 12, 7). Y cuando el Espíritu actúa produce en el alma sus frutos que son «amor, alegría, paz, paciencia, benevolencia, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí» (Ga 5, 22). A cuantos, jóvenes como vosotros, no han recibido la Confirmación, les invito cordialmente a prepararse a recibir este sacramento, pidiendo la ayuda de sus sacerdotes. Es una especial ocasión de gracia que el Señor os ofrece: ¡no la dejéis escapar!

Quisiera añadir aquí una palabra sobre la Eucaristía. Para crecer en la vida cristiana es necesario alimentarse del Cuerpo y de la Sangre de Cristo. En efecto, hemos sido bautizados y confirmados con vistas a la Eucaristía (cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 1322; Exhort. apost. «Sacramentum caritatis», 17). Como «fuente y culmen» de la vida eclesial, la Eucaristía es un «Pentecostés perpetuo», porque cada vez que celebramos la Santa Misa recibimos el Espíritu Santo que nos une más profundamente a Cristo y nos transforma en Él. Queridos jóvenes, si participáis frecuentemente en la Celebración eucarística, si consagráis un poco de vuestro tiempo a la adoración del Santísimo Sacramento, a la Fuente del amor, que es la Eucaristía, os llegará esa gozosa determinación de dedicar la vida a seguir las pautas del Evangelio. Al mismo tiempo, experimentaréis que donde no llegan nuestras fuerzas, el Espíritu Santo nos transforma, nos colma de su fuerza y nos hace testigos plenos del ardor misionero de Cristo resucitado.

7. La necesidad y la urgencia de la misión

Muchos jóvenes miran su vida con aprensión y se plantean tantos interrogantes sobre su futuro. Ellos se preguntan preocupados: ¿Cómo insertarse en un mundo marcado por numerosas y graves injusticias y sufrimientos? ¿Cómo reaccionar ante el egoísmo y la violencia que a veces parecen prevalecer? ¿Cómo dar sentido pleno a la vida? ¿Cómo contribuir para que los frutos del Espíritu que hemos recordado precedentemente, «amor, alegría, paz, paciencia, benevolencia, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio de sí» (n. 6), inunden este mundo herido y frágil, el mundo de los jóvenes sobre todo? ¿En qué condiciones el Espíritu vivificante de la primera creación, y sobre todo de la segunda creación o redención, puede convertirse en el alma nueva de la humanidad? No olvidemos que cuanto más grande es el don de Dios –y el del Espíritu de Jesús es el máximo– tanto más lo es la necesidad del mundo de recibirlo y, en consecuencia, más grande y apasionante es la misión de la Iglesia de dar un testimonio creíble de él. Y vosotros, jóvenes, con la Jornada Mundial de la Juventud, dais en cierto modo testimonio de querer participar en dicha misión. A este propósito, queridos amigos, me apremia recordaros aquí algunas verdades cruciales sobre las cuales meditar. Una vez más os repito que sólo Cristo puede colmar las aspiraciones más íntimas del corazón del hombre; sólo Él es capaz de humanizar la humanidad y conducirla a su «divinización». Con la fuerza de su Espíritu, Él infunde en nosotros la caridad divina, que nos hace capaces de amar al prójimo y prontos para a ponernos a su servicio. El Espíritu Santo ilumina, revelando a Cristo crucificado y resucitado, y nos indica el camino para asemejarnos más a Él, para ser precisamente «expresión e instrumento del amor que de Él emana» (Enc. «Deus caritas est», 33). Y quien se deja guiar por el Espíritu comprende que ponerse al servicio del Evangelio no es una opción facultativa, porque advierte la urgencia de transmitir a los demás esta Buena Noticia. Sin embargo, es necesario recordarlo una vez más, sólo podemos ser testigos de Cristo si nos dejamos guiar por el Espíritu Santo, que es «el agente principal de la evangelización» (cf. «Evangelii nuntiandi», 75) y «el protagonista de la misión» (cf. «Redemptoris missio», 21). Queridos jóvenes, como han reiterado tantas veces mis venerados Predecesores Pablo VI y Juan Pablo II, anunciar el Evangelio y testimoniar la fe es hoy más necesario que nunca (cf. «Redemptoris missio», 1). Alguno puede pensar que presentar el tesoro precioso de la fe a las personas que no la comparten significa ser intolerantes con ellos, pero no es así, porque proponer a Cristo no significa imponerlo (cf. «Evangelii nuntiandi», 80). Además, doce Apóstoles, hace ya dos mil años, han dado la vida para que Cristo fuese conocido y amado. Desde entonces, el Evangelio sigue difundiéndose a través de los tiempos gracias a hombres y mujeres animados por el mismo fervor misionero. Por lo tanto, también hoy se necesitan discípulos de Cristo que no escatimen tiempo ni energía para servir al Evangelio. Se necesitan jóvenes que dejen arder dentro de sí el amor de Dios y respondan generosamente a su llamamiento apremiante, como lo han hecho tantos jóvenes beatos y santos del pasado y también de tiempos cercanos al nuestro. En particular, os aseguro que el Espíritu de Jesús os invita hoy a vosotros, jóvenes, a ser portadores de la buena noticia de Jesús a vuestros coetáneos. La indudable dificultad de los adultos de tratar de manera comprensible y convincente con el ámbito juvenil puede ser un signo con el cual el Espíritu quiere impulsaros a vosotros, jóvenes, a que os hagáis cargo de ello. Vosotros conocéis el idealismo, el lenguaje y también las heridas, las expectativas y, al mismo tiempo, el deseo de bienestar de vuestros coetáneos. Tenéis ante vosotros el vasto mundo de los afectos, del trabajo, de la formación, de la expectativa, del sufrimiento juvenil... Que cada uno de vosotros tenga la valentía de prometer al Espíritu Santo llevar a un joven a Jesucristo, como mejor lo considere, sabiendo «dar razón de vuestra esperanza, pero con mansedumbre » (cf. 1 P 3, 15).

Pero para lograr este objetivo, queridos amigos, sed santos, sed misioneros, porque nunca se puede separar la santidad de la misión (cf. «Redemptoris missio», 90). Non tengáis miedo de convertiros en santos misioneros como San Francisco Javier, que recorrió el Extremo Oriente anunciando la Buena Noticia hasta el límite de sus fuerzas, o como Santa Teresa del Niño Jesús, que fue misionera aún sin haber dejado el Carmelo: tanto el uno como la otra son «Patronos de las Misiones». Estad listos a poner en juego vuestra vida para iluminar el mundo con la verdad de Cristo; para responder con amor al odio y al desprecio de la vida; para proclamar la esperanza de Cristo resucitado en cada rincón de la tierra.

8. Invocar un «nuevo Pentecostés» sobre el mundo

Queridos jóvenes, os espero en gran número en julio de 2008 en Sydney. Será una ocasión providencial para experimentar plenamente el poder del Espíritu Santo. Venid muchos, para ser signo de esperanza y sustento precioso para las comunidades de la Iglesia en Australia que se preparan para acogeros. Para los jóvenes del país que nos hospedará será una ocasión excepcional de anunciar la belleza y el gozo del Evangelio a una sociedad secularizada de muchas maneras. Australia, como toda Oceanía, tiene necesidad de redescubrir sus raíces cristianas. En la Exhortación postsinodal «Ecclesia in Oceania» Juan Pablo II escribía: «Con la fuerza del Espíritu Santo, la Iglesia en Oceanía se está preparando para una nueva evangelización de pueblos que hoy tienen hambre de Cristo... La nueva evangelización es una prioridad para la Iglesia en Oceanía» (n. 18).

Os invito a dedicar tiempo a la oración y a vuestra formación espiritual en este último tramo del camino que nos conduce a la XXIII Jornada Mundial de la Juventud, para que en Sydney podáis renovar las promesas de vuestro Bautismo y de vuestra Confirmación. Juntos invocaremos al Espíritu Santo, pidiendo con confianza a Dios el don de un nuevo Pentecostés para la Iglesia y para la humanidad del tercer milenio.

María, unida en oración a los Apóstoles en el Cenáculo, os acompañe durante estos meses y obtenga para todos los jóvenes cristianos una nueva efusión del Espíritu Santo que inflame los corazones. Recordad: ¡la Iglesia confía en vosotros! Nosotros, los Pastores, en particular, oramos para que améis y hagáis amar siempre más a Jesús y lo sigáis fielmente. Con estos sentimientos os bendigo a todos con gran afecto.

En Lorenzago, 20 de julio de 2007

Benedicto XVI

[Traducción distribuida por la Santa Sede
© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
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Queridos lectores:

Concluido el registro de los donativos que hemos recibido, podemos comunicarles el resultado final de la campaña 2007.

Sumando las seis ediciones de ZENIT (español, inglés, francés, alemán, portugués, italiano), gracias a los donativos de 18.016 de ustedes hemos recibido 870.000 euros.

En concreto, los lectores de la edición de ZENIT en español han ayudado con 168.000 euros.

Deseamos expresar nuestra más profunda gratitud por este extraordinario resultado.

Hace unos meses, cuando iniciamos la campaña de donativos 2007, el camino para alcanzar las metas que nos habíamos fijado era largo y la "caja" de ZENIT estaba prácticamente vacía. Constatar ahora estos resultados es algo que, verdaderamente, como cada año, nos sorprende y nos da un gran impulso para el futuro.

Junto al aumento de la actividad informativa de ZENIT, obviamente aumentan también los costes que debemos afrontar.

Sin embargo, durante ocho años consecutivos se ha repetido este "milagro" de la gran generosidad y participación de los lectores, y también este año podemos decir con alegría que ZENIT ha recibido los recursos para seguir adelante, gracias a todos ustedes.

¡Gracias de todo corazón!

Nuestra gratitud más profunda se dirige en especial a cuantos nos han apoyado: quienes han orado y siguen orando por ZENIT y quienes contribuyen a su sostenimiento económico.

A quienes les ha sido imposible participar en la campaña 2007 les pedimos su apoyo durante el año. La campaña ha finalizado, pero siempre es posible enviar un donativo o decidirse, por ejemplo, por una aportación mensual que -aunque sea pequeña- representa sin duda una gran ayuda.

La "Familia de ZENIT" es cada día más fuerte y estable. Todo el apoyo que hemos recibido en la campaña de donativos nos hace siempre conscientes de la responsabilidad de nuestro trabajo.

Les aseguramos, queridos lectores, que haremos todo lo posible por mantener y mejorar la calidad que cada uno de ustedes espera de ZENIT.

Con nuestro más sincero agradecimiento,

Carmen Lago
ZENIT
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EUROPA/ESPAÑA - Educación para la ciudadanía: “Oponerse a la asignatura es una obligación para toda familia responsable. Es cuestión de libertad, de defensa del derecho fundamental y preferente a educar a nuestros hijos según nuestros principios

Madrid (Agencia Fides) - El próximo curso escolar que comenzará en septiembre, se introducirá la asignatura de “Educación para la ciudadanía” en todos los centros escolares. La materia que es obligatoria, tiene como objetivo, establecido por el Ministerio de Educación la formación de la conciencia moral de los alumnos, afirma la Asociación española “Profesionales por la Ética”. En Andalucía dicha Asociación ha podido acceder a un borrador del contenido de dicha materia, destacando algunos puntos y conceptos que entran de lleno en la formación moral de los alumnos como son: distintas realidades familiares, superación de los prejuicios homófobos, rechazo de discriminaciones en función de la preferencia sexual, dimensión moral de los serse humanos, el pluralismo moral y el rechazo de la intolerancia ética, proceso de socialización del género. Pero independiente de los contenidos definitivos, Profesionales por la Ética denuncia que la polémica sobre la asignatura “se fundamenta en que es, por si misma, moralizante y adoctrinadora. Por ese motivo numeroso padres han presentado formulario de objeción de conciencia para que sus hijos no asistan a clases de esta asignatura”.
Luis Carbonel, Presidente de Concapa (Confederación Católica Nacional de Padres de Familia y Padres de Alumnos) ha afirmado que “oponerse a la asignatura es una obligación para toda familia responsable. Es cuestión de libertad, de defensa del derecho fundamental y preferente a educar a nuestros hijos según nuestros principios”. Y ha denunciado que “el gobierno utiliza la asignatura para usurpar el papel de los padres y educar las conciencias de nuestros hijos como si fueran suyos”. Por ello “cada vez más familias se oponen a la arrogancia de un Gobierno que pretende colonizar el alma de nuestros hijos, que se resiste al dialogo, que solo busca imponer su modelo de ciudadano, ajeno al valor de la libertad y dignidad que merece toda persona”. Concapa ha pedido al Ministerio que suspenda el ejercicio de esta asignatura y abra el dialogo con los representantes de los padres para consensuar sus contenidos y establecer su carácter voluntario, dando de plazo este mes de julio. De no realizarse “será inevitable otra gran manifestación para exigir libertad de enseñanza y e fin del fracaso escolar” ha dicho.
Benigno Blanco, Presidente del Foro Español de la Familia, ha envido una Carta al Parlamento Europeo en la que explica que “en España existe un conflicto entre el Gobierno y las familias; no entre el Gobierno y la Iglesia, pues esta se han limitado solamente a apoyar las iniciativas civiles puestas en marcha por los padres para defender su libertad”. Y al mismo tiempo afirma que las familias españolas no se oponen a la existencia de esta asignatura, sino a unos contenidos que son “incompatibles con el ejercicio en libertad de las responsabilidades formativas que corresponden a los padres”. (RG) (Agencia Fides 24/7/2007 Líneas: 36 Palabras: 495)
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miércoles, 25 de julio de 2007
Artículo publicado en la revista de la Diócesis de tenerife "Iglesia Nivariense", JUNIO 2007, número 76.

EL CUIDADO DEL MEDIO AMBIENTE
Y LA RESPONSABILIDAD
Y AUSTERIDAD EN EL CONSUMO


Carmen Luisa
González Expósito


Corno cada año, el pasado 5 de junio se celebró el Día Mundial del Medio Ambiente. Dada la problemática ecológica que estamos padeciendo a nivel mundial, no podemos reducir nuestra preocupación, en este sentido, a un día en el año. Por otro lado, corremos el riesgo de acostumbrarnos a las noticias alarmantes que nos lleguen en este sentido, como si nada tuviera que ver con nuestro estilo de vida y nuestro consumo.

Esta celebración es una oportunidad para avivar la conciencia de nuestra responsabilidad personal y colectiva, como personas y como cristianos cada día del año. Estamos llamados a cuidar la creación que Dios ha puesto en nuestras manos, no como dueños sino corno meros administradores, y a favorecer el que todos los hombres y mujeres tengan la oportunidad de disfrutar de ella en igualdad y en justicia. Los graves problemas ecológicos que estamos padeciendo nos exigen: un cambio de mentalidad, la adopción de un estilo de vida más austero y solidario y el compromiso con un desarrollo sostenible.

Vivimos en una sociedad que favorece el consumismo como sinónimo de felicidad. La publicidad nos bombardea con anuncios y reclamos cuyo objetivo real no es nuestro bienestar, sino hacernos engranajes de un sistema que reduce a la personas al papel de meros consumidores sumisos. Nos hemos convertido en la generación de "usar y tirar". Este modelo económico de producción y consumo, en el que vivimos, hace que un grupo muy pequeño de la población mundial sea muy rica si se compara con el resto de la humanidad y tiende a su agotamiento, lo que genera el empobrecimiento de grandes colectivos y pueblos en el mundo. Según las leyes del sistema económico injusto actual, es preciso consumir para que la economía funcione. Quien no consume está fuera del mismo.

Por otro lado, se levantan voces afirmando que esta forma de consumo es insostenible y que de seguir así, el planeta está gravemente amenazado, porque nuestro actual sistema es depredador con el medio ambiente. En muchos ámbitos ya se plantean que la actual situación de explotación indiscriminada de los recursos supone un grave problema por el deterioro del planeta que, entre otras consecuencias, producen la destrucción de la capa de ozono; el efecto invernadero; el cambio climático; la contaminación de los mares: las deforestaciones masivas, la desertización; la escasez de agua potable; las hambrunas,……

Lo que llamamos "desarrollo", no se produce de una forma equilibrada. Mientras que más del 80% de la población mundial no dispone de casi nada, menos del 20% de la población total consume la mayoría de los recursos. Pero el dato más escandaloso es que la mayoría de estos recursos proceden precisamente de los países empobrecidos, que han de vender los productos al precio que establecen las multinacionales e importar maquinaria y tecnología al precio que imponen los países ricos, entrando en una espiral de deuda y de pobreza insalvables en las que viven mas de mil doscientos millones de personas.

La responsabilidad respecto al medio ambiente ha de tener una traducción en el ámbito jurídico, y el desarrollo económico debe respetar la integridad y los ritmos de la naturaleza, por el bien de toda la humanidad. Una economía que respete el medio ambiente no buscará únicamente el objetivo del beneficio económico, ya que la orientación ambiental no se puede asegurar en base al cálculo financiero de gastos y beneficios. Especial cuidado debe prestarse a la explotación de los "recursos energéticos" no renovables, que han de ser puestos al servicio de toda la humanidad con equidad y solidaridad internacional.

Los países empobrecidos están sufriendo una mayor influencia negativa por la sobreexplotación de la naturaleza. Los derechos de estos pueblos con su tierra y sus recursos han de ser tutelados adecuadamente.

Si todos los países consumieran en la proporción que lo hacemos los países ricos serían necesarios los recursos de 10 planetas, y solo tenernos uno. Para que los países empobrecidos puedan crecer en su desarrollo necesitan incrementar el consumo de energías y por ser estas limitadas nosotros, los países desarrollados, tenemos que reducir el consumo que hacemos de las mismas. Es necesario concienciarnos el uso racional de los recursos: las energías, el papel, el agua, y hacer cada vez un mayor uso del comercio justo.

La Tierra está al límite de sus posibilidades, por lo q u e estamos embargando el futuro de las generaciones venideras. Las generaciones que nos sucedan tienen derecho a recibir un mundo habitable y no un planeta con el aire contaminado, con las aguas envenenadas y sus recursos naturales agotados. Además, las próximas generaciones han de encontrar un mundo más justo y humano, fruto de una civilización de amor, en donde los recursos se cuiden y se compartan entre todas las personas y todos los pueblos.

El Dios de la vida encomendó al ser humano su obra creadora para que la "cultivara y guardara" (Gen 2,15). Jesús conocía bien la preocupación del Padre por la criaturas que El alimenta y embellece (cf Luc 12,24).

La Doctrina Social de la Iglesia subraya la responsabilidad que tenemos todos en preservar un medio ambiente íntegro y sano para todos. Hace una llamada a que todos y todas vayamos creciendo en esta responsabilidad, afrontando las necesidades global y solidariamente, siendo conscientes que todos lo seres humanos dependemos unos de otros. (Cf Compendio DSI n 466-470). El mundo aparece ante nuestra mirada como huella de Dios (Compendio DS1 n° 472-487).

Ya es importante que tomemos conciencia de esta realidad, pero no podemos, no debemos, quedarnos en la toma de consciencia. Aunque este primer paso es importante, es necesario que vayamos dando pasos hacia una vida más austera y responsable en relación con el consumo y el cuidado de la naturaleza, sin dejar que prevalezca en nuestra vida el "poder" y el "tener", sobre el "ser".
Publicado por Desconocido @ 11:32  | Artículos de interés
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Artículo publicado en la revista de la Diócesis de Tenerife, JUNIO 2007, número 76, como complemento al artículo "La Tumba perdida de Jesús".

EL OSARIO DE SANTIAGO, una mentira de largo recorrido


En el año 2002 salió a la luz un osario con la inscripción: "Jacob [Santiago], hijo de José, hermano de Jesús". En ese año Jacobovici, subdirector de La tumba perdida de Jesús, públicamente apoyó la supuesta autenticidad.

Discovery Channel, la BBC y otros le dieron credibilidad como si fuera algo ya científicamente comprobado. Algunos dijeron que este hallazgo ponía en duda la doctrina católica sobre la virginidad de María.

Pero el presunto osario de Santiago resultó ser un fraude. Los 15 miembros de la Autoridad de Antigüedades de Israel demos¬traron por encima de toda duda que el osario descubierto era en realidad una falsificación moderna. Así lo determinó el director de Antigüedades de Israel, Shuka Dorfrnan, quien anunció en junio de 2003: "El osario es real. Pero la inscripción es falsa. Lo que significa que alguien cogió una caja real y labró la escritura en ella, probablemente para darle una importancia religiosa". Lamenta¬blemente los medios de comunicación que tan ampliamente propagaron el engaño, no hicieron casi nada por rectificarlo. Tampoco Jacohivici se ha retractado nunca de su apoyo a aquel fraude.
Publicado por Desconocido @ 11:24  | Artículos de interés
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Artículo publicado en la revista de la Diócesis de Tenerife "Iglesia Nivariense" JUNIO 2007, número 76

LA TUMBA PERDIDA DE JESÚS


Carmelo Pérez


La polémica, una vez más, está servida. Aunque no tanto. La emisión del documental La tumba perdida de Jesús. a pesar de la intensa campaña de publicidad puesta en marcha por Antena 3 TV, ni siquiera consiguió superar en audiencia a los telespectadores de Los Serrano.

Con todo, la cadena privada consiguió hacerse con un honroso 15% de cuota de pantalla, aproximadamente dos millones y medio de personas en ese momento. Incluso la emisión de Ilouse copó un mayor número de tele-videntes, superando en más de un punto al reportaje que originalmente emitió Discovery Channel para sus suscriptores sobre el presunto descubrimiento de la tumba en que Jesús, su mujer y su familia habían sido enterrados.

Básicamente, el mencionado documental apuesta por la hipótesis de que el descubrimiento de una serie de tumbas bimilenarias, dotadas de inscripciones con diversos nombres bíblicos, avala la teoría de que la moderna arqueología ha conseguido dar con el verdadero lugar del enterramiento de Jesús. Y aún hay más: del hallazgo se deduce que es más que viable la hipótesis de que Jesús tuvo un hijo llamado Judas y fue enterrado junto a él, María Magdalena y su madre. Las consecuencias para la fe en el caso de demostrarse tales hipótesis resultan evidentes.

Cifras de audiencia aparte, a pocos extraña ya que de forma cíclica los medios de comunicación y la literatura más asequible apuesten de tanto en tanto por nuevas y escandalosas revelaciones sobre la vida de Cristo y sus últimos días. Muy presente está aún el efecto Da Vinci, con cifras de vértigo en lo que a ingresos editoriales y publicitarios se refiere.

Además, en esta ocasión el morbo estaba garantizado aún más si cabe. El prestigio cinematográfico del director de La tumba perdida de Jesús, James Cameron, hacía presagiar una puesta en escena digna de sus más conocidas realizaciones, entre ellas la galardonada Titanie.

Y así fue. Cameron demostró, una vez más, que convierte en oro todo lo que toca. El documental es capaz de mantener en tensión al espectador durante todo su metraje, más de una hora. La vivacidad del relato, los recursos para mantener el interés, la inclusión de testimonios. Todo estuvo a la altura de un gran director de Hollywood. Todo... excepto el contenido.

Incluso antes de que el trabajo de Cameron viera la luz, prestigiosas universidades de todo el mundo se había pronunciado ya contra la veracidad de las conclusiones a las que llega el director canadiense. Consultado al respecto, el sacerdote diocesano José Francisco Concepción Checa licenciado en Sagrada Escritura en el Pontificio Instituto Bíblico de Roma y con estudios realizados en L'Ecole Biblique et Arqueologiquc Francaise de Jerusalén, resume algunas de estas objeciones recordando que "el arqueólogo que estudió el sepulcro, Amos Kloner, hace ya 27 años, afirma que el documental falsea los datos y que no tiene base científica, aunque se presente como tal". Es de destacar el hecho de que, además, Amos Kloner es judío, por lo que, ni siquiera en el peor de los casos, resultaría lógico que un científico de tan reconocida valía mintiese para salvar a la Iglesia.

Esa misma postura viene reforzada, según Concepción Checa, por otro dato: "Joe Zias, arqueólogo de la Universidad Rockefeller de Jerusalén, ataca duramente la credibilidad de Simcha Jacovici, subdirector del documental. Según Zias, Jacovici carece de credibilidad hasta que se retracte de un documental publicado en el 2002 sobre una pretendida inscripción ("Santiago, Hijo de José"), que demostraría que Jesús tuvo hermanos Jacovici no se ha excusado tras demostrarse que el documental se basaba en la falsificación moderna de la inscripción".

¿Estamos, pues, ante una mentira malintencionada?, cabe preguntarse. "Prefiero quedarme con la parte positiva, si es que tiene alguna. Y es que afirmar que éste era el acontecimiento arqueológico más revelador de la Historia supone, indirectamente, poner de relieve la significación que el personaje Jesús de Nazaret tiene para la Historia misma", reflexiona el sacerdote.

En el mismo sentido, aunque con mayor contundencia, se manifiesta el prestigioso Studium Franciscanum Biblicum de Jerusalén: "El anunciado descubrimiento de la tumba de Jesús es un fenómeno entre arqueología inventada, publicidad y ventas". El centro de investigación, tras confirmar en un comunicado el parecer de todos los arqueólogos israelíes que se han pronunciado contra este supuesto hallazgo, concluye: "Esperamos con ansia saber cuándo tendrá lugar la venta de las preciosísimas reliquias y en qué casa de subastas".


El anuncio del descubrimiento de la supuesta tumba de Jesús no sólo es contradicho por la arqueología, sino también por la historia, considera uno de los teólogos católicos de mayor prestigio actual-mente en vida, el cardenal Bruno Forte, miembro de la Comisión Teo¬lógica Internacional. Extractamos en nuestra publicación algunas de sus afirmaciones vertidas en una entrevista concedida a la Agencia Internacional de Noticias ZENIT.

"El dato de hecho es que se habla de tumbas antiguas, algunas del siglo 1 [...]. Pero tumbas como ésas hay muchas en el territorio de Tierra Santa. Por tanto, no hay nada nuevo en esta revelación. [...] ¿Por qué, entonces, tanto ruido?, se pregunta. Y responde: "Porque Hollywood ha querido lanzar una exclusiva. Dado el éxito de operaciones como El Código da Vinci, se ha tratado de provocar otro éxito análogo, jugando con la auténtica cuestión en juego, es decir, si Jesús verdaderamente ha resucitado [...]. De hecho, la tesis lanzada es que si allí está sepultado Jesús con su familia, entonces la resurrección no sería más que una invención de sus discípulos", reconoce.

"Ahora bien, dejando a un lado la inconsistencia de [a prueba arqueológica, que ha sido totalmente contestada por arqueólogos israelíes, el dato de hecho de la resurrección de Jesús es documentado rigurosamente en el Nuevo Testamento por las cinco narraciones de las apariciones: cuatro de los Evangelios y [a de san Pablo".

Según Forte, "hay un vacío entre el Viernes Santo, cuando los discípulos abandonaron a Jesús, y el Domingo de Pascua, cuando se convirtieron en testigos de El, resucitado, con un empuje y una valentía tales que llevaron ese anuncio a todos los confines de la tierra, hasta dar la vida por él".

"¿Que sucedió?" se pregunta el arzobispo. "El historiador profano no se lo explica. Los Evangelios nos lo dan a entender. Se dio un encuen¬tro que cambió su vida. [...]. Y este encuentro, narrado en los pasajes de las apariciones, se caracteriza por un dato fundamental: la iniciativa no es de los discípulos, sino de él, el que esta vivo, como dice el libro de los Hechos de los Apóstoles (1, 3). [...] Esto significa que no es algo que sucede en los discípulos sino algo que les sucede. A partir de este hecho, a lo largo de la Historia, Cristo ha sido anunciado con un empuje que ha involucrado a genios del pensamiento, no visionarios, desde Agustín de I-lipona y Tomás de Aquino, hasta Teresa de Calcuta, por poner tres ejemplos".

El prelado, por último, se pregunta: "¿Por qué tienen tanto interés los medios de comunicación por poner en su punto de mira a Jesús? Evidentemente porque Jesús, en lo profundo de la cultura de Occidente y no sólo de occidente, constituye un punto de referencia tan decisivo e importante que todo lo que le afecta nos afecta".
Publicado por Desconocido @ 11:19  | Artículos de interés
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24 Julio (ACI).- Tras haber sostenido esta mañana un bellísimo encuentro con unos 400 sacerdotes de las diócesis de Belluno y Treviso, región alpina en la que se encuentra de vacaciones, el Papa Benedicto XVI reveló que hablaron sobre Dios, la humanidad de hoy y del hecho que la “Iglesia somos nosotros mismos”.

“Hemos hablado de Dios, de la Iglesia, de la humanidad de hoy y, sobre todo, del hecho que la Iglesia somos nosotros mismos y que en este camino debemos colaborar todos”, señaló el Santo Padre respecto a los temas abordados en la reunión con el clero local en la iglesia de Santa Justina mártir, en la pequeña localidad de Auronzo, cerca de Cadore.

El encuentro, que se inició con el rezo de la Hora Sexta de la Liturgia de las Horas y concluyó hacia la una de la tarde, consistió en un intercambio de diez preguntas y respuestas entre los sacerdotes y el Papa, algunas sobre las más grandes prioridades pastorales del momento actual.

Por su parte, el Padre Federico Lombardi, Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede y de Radio Vaticano, señaló a esta emisora que entre los temas abordados estuvieron “el problema de formación de los jóvenes y su conciencia moral, los problemas de la vida sacerdotal, la prioridad del ministerio en la situación actual de la pastoral en Italia y en la evolución de la situación histórica actual”.

También trataron, reveló el vocero vaticano, algunos temas de actual importancia como la evangelización y el diálogo. “El diálogo respetuoso con las otras religiones, en un contexto de fuerte inmigración, pero también la cuestión –siempre delicada y que atañe también a muchas personas y a tantos sacerdotes– de los divorciados vueltos a casar y los convivientes y, entonces, cómo conciliar misericordia y verdad”.

“Además, el tema del Concilio y la fidelidad al Concilio y a su espíritu. Argumentos, por lo tanto, muy amplios y muy variados que el Papa ya había abordado también otras veces en sus intervenciones y en sus documentos y que han sido tratados de manera muy viva”.

Finalizada la reunión, a la salida del templo, el Pontífice saludó a las miles de personas que ya le habían recibido a su llegada con grandes muestras de acogida y afecto. Con palabras improvisadas, el Papa afirmó que después de este “bellísimo encuentro” con los sacerdotes, “quiero saludar a todos vosotros de todo corazón y con gran alegría, en esta bellísima tierra de los dolomitas”.

“Aquí puedo descansar no solo el cuerpo, sino también el alma”. Puedo “respirar no solo este aire fresco del Creador, sino también el aire de la amistad y la cordialidad, de la que me siento muy agradecido”, agregó Benedicto XVI antes de regresar a Lorenzago, donde permanecerá hasta el próximo viernes.
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martes, 24 de julio de 2007
Carta enviada por Benedicto XVI en el VII centenario del nacimiento de santa Isabel de Hungría al cardenal Péter Erdo, arzobispo de Esztergom-Budapest.



Al venerado hermano cardenal
PÉTER ERDO
Arzobispo de Esztergom-Budapest
Primado de Hungría
Presidente del Consejo de las Conferencias episcopales de Europa

Me ha complacido mucho saber que se están preparando celebraciones especiales con motivo del VIII centenario del nacimiento de santa Isabel de Hungría o de Turingia, que tiene lugar este año. Le pido que en esa feliz circunstancia se haga intérprete, ante los fieles de Hungría y de toda Europa, de mi participación espiritual en las celebraciones previstas: serán ocasión propicia para proponer a todo el pueblo de Dios y especialmente a Europa el espléndido testimonio de esta santa, cuya fama ha cruzado los confines de su patria, implicando a muchísimas personas, incluso no cristianas, en todo el continente.

Isabel, santa "europea", nació en un contexto social de reciente evangelización. Andrés y Gertrudis, padres de esa auténtica joya de la nueva Hungría cristiana, se preocuparon de formarla en la conciencia de su dignidad de hija adoptiva de Dios. Isabel hizo suyo el programa de Jesucristo, Hijo de Dios, que, al hacerse hombre, "se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo" (Flp 2, 7). Gracias a la ayuda de óptimos maestros, siguió las huellas de san Francisco de Asís, proponiéndose como objetivo personal y último configurar su existencia con la de Cristo, único Redentor del hombre.

Llamada a ser esposa del Landgrave de Turingia, no dejó de dedicarse al cuidado de los pobres, en los que reconocía los rasgos del Maestro divino. Fue esposa y madre ejemplar, practicando las virtudes evangélicas, aprendidas en la escuela del santo de Asís; y auténtica hija de la Iglesia, dando un testimonio concreto, visible y significativo de la caridad de Cristo.

Innumerables personas, a lo largo de los siglos, han seguido su ejemplo, mirándola como un modelo de excelsas virtudes cristianas, vividas de modo radical en el matrimonio, en la familia y también en la viudez. En ella se han inspirado incluso personalidades políticas, que se han sentido impulsadas a trabajar por la reconciliación entre los pueblos.

El año internacional isabelino, iniciado en Roma el día 17 de noviembre del año pasado, está estimulando a comprender cada vez más la espiritualidad de esta hija de Panonia, que recuerda también hoy a sus compatriotas y a los habitantes del continente europeo la importancia de los valores imperecederos del Evangelio.

Señor cardenal, deseo ardientemente que un conocimiento más profundo de la personalidad y de la obra de Isabel de Turingia ayude a redescubrir cada vez con mayor claridad las raíces cristianas de Hungría y de la misma Europa, impulsando a los responsables a promover de modo armonioso y respetuoso el diálogo entre la Iglesia y las sociedades civiles, para construir un mundo realmente libre y solidario.

Ojalá que el año internacional isabelino constituya para los húngaros, para los alemanes y para todos los europeos una ocasión muy propicia para poner de manifiesto la herencia cristiana recibida de los padres, a fin de seguir sacando de esas raíces la savia necesaria para que se produzca una abundante cosecha de frutos en el nuevo milenio recién iniciado.

A la vez que invoco sobre todos la constate protección de María, Magna Domina Hungarorum, de san Esteban y de santa Isabel, le imparto a usted, señor cardenal, a los obispos, a los sacerdotes, a los religiosos y a todos los fieles, una bendición apostólica especial, prenda de abundantes favores celestiales.

Vaticano, 27 de mayo de 2007

[Traducción distribuida por la Santa Sede
© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por Desconocido @ 23:47  | Habla el Papa
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POR EL BIEN DE LA FAMILIA SALVADOREÑA
Y EL DESARROLLO DEL PAIS
Comunicado de la Conferencia Episcopal de El Salvador



Muy queridos hermanos y hermanas:

1. El 3 de mayo del presente año los obispos de El Salvador nos pronunciamos sobre el problema de las minas de metales preciosos. Agradecemos la amable acogida que recibió nuestro mensaje. En esta ocasión deseamos referirnos a otro asunto que es también de interés nacional: el proyecto de construcción de represas para producir energía eléctrica.

2. Reconocemos la importancia que tiene para El Salvador contar con las necesarias fuentes de energía para seguir avanzando en el camino del progreso. Sin embargo, no podemos ignorar el drama humano que tal iniciativa está produciendo, es decir, la suerte de las comunidades cuyas tierras serían inundadas, las dificultades propias de la reubicación de las familias que se verían obligadas a abandonar sus actuales lugares de residencia, el dolor del desarraigo, la incertidumbre de contar con una justa compensación por sus propiedades, la pérdida de tierras fértiles, etc.

3. Nuestra perspectiva es eminentemente pastoral: nos interesa ante todo el bienestar integral de las personas, las cuales tienen derecho a un auténtico desarrollo humano; nos interesa asimismo el verdadero progreso del país en una visión de futuro. El Santo Padre Benedicto XVI, en su discurso a los delegados de Cáritas Internationalis, afirmaba recientemente: «Los grandes desafíos a los que se enfrenta el mundo actual, como la globalización, los abusos contra los derechos humanos o las estructuras injustas, no pueden ser afrontados y superados a menos que la atención se dirija hacia las necesidades más profundas de la persona: la promoción de la dignidad humana, de su bienestar y, en último término, la salvación eterna» (08.06.07).

4. Si el proyecto de construir las represas se mantiene, deben evitarse los errores cometidos en el pasado. Esto implica, en primer lugar, garantizar a las personas que resultarían afectadas, una justa retribución por sus propiedades y una adecuada reubicación de las familias. Pero no basta con que se les proporcione un lugar donde habitar, sino que es deseable ofrecerles tierras para cultivar.

5. Una cuestión de fondo que merece profunda reflexión es la búsqueda de fuentes alternativas de energía, tales como la solar, la eólica y una explotación más amplia de la energía geotérmica, teniendo en cuenta el cuidado de la creación, que es la casa de todos, de acuerdo al proyecto de Dios. «Queremos favorecer un desarrollo humano y sostenible basado en la justa distribución de las riquezas y la comunión de los bienes entre todos los pueblos» (Mensaje de la Conferencia de Aparecida a los pueblos de América Latina y el Caribe, 4).

6. Por nuestra parte, renovamos el compromiso de seguir acompañando pastoralmente al pueblo de Dios, iluminando su camino con la palabra del Evangelio y la doctrina social de la Iglesia.

Les saludamos en nombre del Dios de la Vida y de la Paz.

San Salvador, 18 de julio de 2007.
Los Obispos de El Salvador
Publicado por Desconocido @ 23:40  | Hablan los obispos
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CAMINO DE BEATIFICACIÓN DE CEFERINO


Los Obispos de la Región de Patagonia-Comahue han escrito una Carta a todos los hombres y mujeres de Argentina con motivo de la próxima beatificación de Ceferino Namuncurá, que tendrá lugar en la localidad de Chimpay (Río Negro - Patagonia Argentina), cuna de Ceferino, el próximo domingo 11 de noviembre, según ha anunciado el Santo Padre, Benedicto XVI, quien ha firmado el decreto de Beatificación el 6 de julio del 2007.

Con inmenso júbilo hemos recibido el anuncio que el Papa Benedicto XVI aprobó el dictamen de la Congregación de la Causa de los Santos declarando la aceptación del milagro obtenido por la intercesión del Venerable CEFERINO NAMUNCURÁ, dejando así abierto el camino para su Beatificación. La solemne celebración de la Beatificación se llevará a cabo en la localidad de Chimpay (Río Negro - Patagonia Argentina), cuna de Ceferino, el próximo domingo 11 de noviembre, a las 11,00 horas, en la Misa presidida por el Legado del Papa Benedicto XVI, acompañado por numerosos Obispos, Sacerdotes, Religiosos, Religiosas y por todos los que desean sumarse para festejar, desde la fe, este trascendente acontecimiento para todo el pueblo de nuestra Patria.

1. Motivo de esta carta

Con ocasión del Centenario de la muerte de Ceferino (11 de mayo del 2005) escribimos una Carta a los habitantes de la Región Patagonia-Comahue, cuyos principales conceptos queremos ahora volver a compartir, en el deseo que este acontecimiento renueve nuestro compromiso por seguir el camino de santidad que recorrió Ceferino y nos ayude a conocer más el paso de Dios por nuestra historia.
Creemos, con mucha humildad, que nos sentimos particularmente queridos por nuestro Padre Dios. En esta tierra patagónica, pobre de población y de estructuras, en una tierra que, en el decir popular, muchas veces fue llamada maldita, Dios quiso suscitar frutos de santidad. En estos pocos años de evangelización, la Iglesia ha declarado beatos a Laura Vicuña; adolescente que vivió y murió en Junín de los Andes hace poco más de cien años, a Artémides Zatti, salesiano enfermero que vivió y murió en Viedma; y ahora a Ceferino Namuncurá.
Es nuestro más ferviente deseo que esta beatificación renueve en nuestra Patria la adhesión al don de la fe cristiana, tomando en serio el Evangelio, como lo hizo Ceferino. Que, particularmente los cristianos, renovemos el compromiso por una santidad que asuma con realismo la causa de la unidad entre los argentinos, prestando atención especialmente a todos y cada uno de los pobres y excluidos, que deben ser los primeros en formar parte de la Argentina que queremos.

2. En el camino de la Evangelización

El nacimiento de la Iglesia en la Patagonia está ligada a la actividad incansable y a la abnegación de aquellos misioneros que, dejando su patria, vinieron a predicar el Evangelio y a dar vida a numerosas obras de educación, de asistencia social, de promoción humana y cristiana, sumando esfuerzos con otros cristianos y personas de buena voluntad.
Desde el inicio la acción de los misioneros buscó educar y promover. Porque sabían que el auténtico discípulo de Jesucristo se siente solidario con el hermano que sufre, trataron de aliviar sus penas; se comprometieron y lucharon para que fuera respetada la dignidad de la persona humana. En este proceso de evangelización y promoción surgió y floreció la santidad en la tierra patagónica. En los centros misioneros fueron creando las escuelas, los talleres, y hospitales para dar respuesta a las necesidades de la población patagónica. Se abrieron canales de riego para convertir en valle fértil las tierras asoladas por el viento. Se trazaron caminos, se construyeron iglesias. La evangelización de esta tierra patagónica es una verdadera epopeya de creación y de crecimiento de las comunidades cristianas. Evangelización no exenta de dificultades y errores. Acción misionera que más allá de sus límites buscó aprender a caminar con los pobres y con el pueblo mapuche, como lo atestigua la historia de tantos varones y mujeres que a lo largo y ancho de nuestro vasto territorio han trabajado y entregado su vida silenciosamente. Evangelización que quiere también hoy asumir el pedido de Juan Pablo II en su visita a nuestra tierra: “Que nadie se sienta tranquilo mientras haya en vuestra patria un hombre, una mujer, un niño, un anciano, un enfermo, ¡un hijo de Dios! cuya dignidad humana y cristiana no sea respetada y amada” (Viedma 1987).

3. La tierra y su gente

La tierra de Ceferino es la Patagonia, vasta planicie surcada por anchos y caudalosos ríos. Tierra demasiado ancha y extensa para ser considerada como un todo indiferenciado.
La Patagonia, nuestra tierra, que es la tierra de Ceferino Namuncurá, sigue siendo, también hoy, ámbito de contradicciones, donde la luz debe disipar a las tinieblas, porque el corazón del hombre no sabe muchas veces qué partido tomar.
Toda la vida de Ceferino estuvo marcada por su origen. Pertenecía a uno de los pueblos originarios de nuestra América Latina. Era miembro de los que se reconocen como “mapuches”, “gente de la tierra”, de los que tienen la tierra como madre, una madre que no se puede manipular en perjuicio de algunos de sus hijos, sino que hay que respetar y cuidar amorosamente. Este es el suelo que nutrió sus raíces y en el que se fue fraguando su fuerte personalidad.
Pero ésta es también la tierra que con avidez los “blancos” hemos dividido, vendido y queremos seguir dominando, sin escrúpulos. La tierra que está surcada por millares de kilómetros de alambrados, la tierra que está perforada para extraer la riqueza del gas y del petróleo o corre el riesgo de ser contaminada para sacar los minerales.
De los once años y medio que vivió Ceferino en esta misma Patagonia, en la que vivimos nosotros, muchas cosas han cambiado ciertamente, pero todavía quedan muchas de sus bellezas, de su silencio, de sus vientos, de la posibilidad de vivir una relación verdadera y efectiva con la naturaleza y con las personas que viven aquí.

4. Ceferino: Mapuche y cristiano

Como hijo de esta tierra aprendió en su familia y en su ambiente a descubrir la fuerza de “Nguenechén”, Dios omnipotente y creador de todo. Participó indudablemente de las rogativas para agradecer y pedir fecundidad y buen tiempo para sus animales. Conoció así el significado profundo de cada ceremonia y sintió a Dios como alguien muy presente en cada instante de su vida cotidiana.
Ceferino nunca renegó de su origen y en los once años y medio que vivió en Chimpay pudo profundizar el universo cultural de su pueblo, con sus diversos valores humanos, su riqueza espiritual y sus ritos sagrados. Fueron los años en que se formó su capacidad reflexiva, su voluntad tenaz, su fortaleza frente a las dificultades en que vivía, su firme decisión de ser útil a su gente. Sin ninguna duda, Ceferino se identificó con su pueblo y su tribu.
Pero no es sólo la religiosidad de su pueblo lo que marca la vida de Ceferino. A los dos años su familia celebró su bautismo en la Iglesia Católica. Lo bautizó el misionero salesiano Domingo Milanesio, muy amigo de su padre Manuel Namuncurá. Es hermoso leer en las cartas de Ceferino cómo valora y recuerda esta nueva realidad. De buen grado manifestó siempre su felicidad por haber recibido el bautismo.
En su corazón, lleno del profundo sentido de Dios propio de su gente, la fe seguirá creciendo y madurando en la preparación a la primera comunión. El Espíritu del Señor Jesús obraba en su ungido con la cruz de Cristo. Y así Ceferino irá creciendo como discípulo misionero del Señor Jesús.
En los años que vivió en los Colegios Salesianos de Buenos Aires, Viedma y Frascati (Roma) Ceferino comprendió la Buena Noticia de la Salvación de Jesús, la hizo suya, la aceptó y maduró en su deseo de ser misionero de su gente. Por el don del bautismo Ceferino logró unificar su corazón de mapuche y cristiano. En esta profunda experiencia de fe, comenzó a soñar con el proyecto de ser sacerdote para anunciar a su pueblo el Evangelio de Cristo, a quien amaba y seguía. Desde allí encontró la fuerza y la sabiduría para superar no pocas dificultades en su camino. Por su bautismo Ceferino se convirtió en modelo y, como Cristo, en “signo de contradicción” para sus hermanos y para los cristianos.

La fe de Ceferino, podemos calificarla de “fe pascual”, una fe marcada por el sufrimiento, el servicio y la esperanza. No le fue fácil a Ceferino no renegar de su origen, vivió plenamente el que se ha llamado “el sufrimiento de su raza”. Uno de sus hermanos testimonió que Ceferino “lagrimeaba al ver la misérrima condición de los suyos...” Padeció el mal trato de sus compañeros, el sentirse llamar “indio”, como si fuera el peor de los insultos. Vivió en silencio la dilatada espera para comenzar a concretar el sueño de convertirse en misionero de su gente. En su última enfermedad, particularmente, sufrió la lejanía de los suyos y de sus afectos. Murió solo en un hospital en Roma el 11 de mayo de 1905.
Es por todo esto que podemos decir que fue y es todavía un “signo de contradicción”: en una sociedad donde se proclama la supremacía de la raza blanca él afirma la igualdad de todas las razas; en una sociedad donde se aprecia el valor de la violencia y de la fuerza física, él manifiesta el valor del amor y del perdón.

5. Ceferino: Misionero

Cuando dejó Chimpay para ir a Buenos Aires su opción fue clara y programática: “Papá, me duelen los infortunios de nuestra gente, quiero hacer algo. Quiero estudiar para ser útil a mi gente”. Motivación que se irá convirtiendo en clara opción vocacional y en fuerte impulso de crecimiento y perfeccionamiento espiritual. Manifestó la grandeza de su corazón a través de su profunda sensibilidad, compasión frente al dolor y la miseria de los suyos. Esa gente que de señores de las pampas se había vuelto pobre, enferma, sin tierra ni vivienda. Ceferino sufrió en carne propia la humillación de ver a su padre ir a mendigar unas pocas leguas de tierra y, aunque era el hijo del cacique, tuvo que salir a buscar leña, para que su madre la pudiera cambiar por los “vicios” necesarios para comer. Él descubrió y manifestó su vocación en su interés, esfuerzo y buen resultado en el estudio.
Esa fue la primera motivación que lo llevó a partir. Sin duda que el Espíritu de Dios recibido en el bautismo le abrió los ojos, y creciendo en el conocimiento de Cristo fue descubriendo en él una llamada más profunda: “ser sacerdote y misionero de su pueblo”. Un deseo que se hizo siempre más fuerte en su corazón, un proyecto de vida más amplio que lo llevó a mantenerse siempre firme en el seguimiento de Jesús. Por esto no se cansó de pedir una y otra vez su certificado de bautismo, oró y lloró por su vocación. Este sueño le dio la fuerza y sentido al tener que irse lejos de los suyos, estudiar otra cultura, aprender italiano y latín. Hasta los últimos momentos de su vida en el hospital, fue capaz de estar atento al otro. Y nunca dejó de ser misionero; tampoco ahora, porque desde que Jesús lo llamó a compartir su herencia en el cielo, sigue estando atento a las necesidades del pueblo.

6. El Mensaje de Ceferino

Muchos testimonios dicen que Ceferino sabía sonreír; que sonreía con sus ojos grandes, ingenuos, y limpios. Esta alegría reflejaba su alma enamorada de Dios, de la Virgen María. Respiraba gratitud en sus gestos, en sus cartas, siempre agradecía a todos. La gratitud es signo de las almas nobles, de los humildes de corazón, los amigos de Dios.
Su vida es un mensaje de santidad, vivida en el compromiso serio frente a la realidad de su gente y es manifestación de que asumió el Evangelio como proyecto de vida. Lo vivió con mucha sencillez y humildad. Su mensaje es el testimonio de quien se juega, no mira desde afuera. Es un verdadero mapuche y cristiano. La fortaleza de su raza la unió a la fuerza de la gracia bautismal. Una santidad enraizada en el Evangelio y en la realidad de su pueblo. Se entregó a Dios y nos invita a nosotros a seguir su ejemplo. Ceferino abre un camino para que nos animemos a seguir sus pasos.
Nos enseña a amar nuestra tierra, nuestra gente. Su ejemplo nos anima a ponernos en camino para ser “útiles” servidores de los hermanos, siendo así de verdad discípulos misioneros del Señor. Su vocación misionera se manifiesta en tantas expresiones de religiosidad popular que hacen que esté presente su imagen en muchos hogares, como así también se hayan levantado ermitas y monumentos a la vera de las rutas y caminos de nuestra Patria y que tantos peregrinos, año tras año, visiten Chimpay, dando su testimonio de que vuelven a Dios movidos por el ejemplo de Ceferino.

En tiempos violentos y de crisis, como los que lamentablemente nos toca vivir hoy, su ejemplo nos enseña a ser fuertes, a tener un corazón y una mirada capaz de descubrir lo esencial, para superar tanta discriminación y violencia. Su entereza y la firmeza en sus opciones nos estimula a no dejarnos llevar por los intereses mezquinos, sino a buscar el bien de todos.
Ceferino es un joven de esta tierra que tiene mucha población juvenil. Su joven e inquieto corazón se jugó por la verdad, fue libre para realizar su ideal. Supo volar asumiendo los riesgos y las renuncias de su opción. Tiene entonces un mensaje para todo joven que busca la verdadera vida.
Celebrar este acontecimiento con motivo de su Beatificación, nos ayuda a hacer memoria, pero también nos ayuda a renovar la dimensión profética de nuestra fe. Su ideal de servicio y entrega, no exento de dificultades, nos enseña a no “achicarnos” en el seguimiento de Jesucristo. Ceferino y su mensaje nos estimulan a no callar por miedo o cobardía la buena noticia del Evangelio. Nos desafían a ser hoy signos proféticos del Reino, frente a la ambición de poder, al consumismo aplastante, a la indiferencia frente al dolor del hermano. Ser profetas que no se creen dueños de la verdad, sino sus servidores.

7. Conclusión

Queridos hombres y mujeres de nuestra Patria, es especialmente a ustedes que hemos querido presentar el testimonio de este joven aborigen, discípulo y misionero.
Es para nosotros, en este tercer milenio que hemos comenzado, un modelo para todos los que viven aquí, en esta tierra de esperanza. Modelo de amor por su familia, su pueblo y su tierra. Modelo de fe que ha cultivado y desarrollado aún en medio de dificultades y cruces.
Modelo juvenil por el proyecto de vida que fue forjando. Hoy nuestra Patria necesita jóvenes que quieran ser útiles a su pueblo, que quieran ser misioneros en su pueblo.
Ceferino gaucho y amigo de todos nos conceda la fuerza para entregar la propia vida al servicio del bien común, de la justicia y la verdad que nos hace libres. Que nos ayude, como Iglesia en la Argentina, a ser hoy discípulos y misioneros trabajando en comunión fraterna para que todos se encuentren con Dios y su Palabra, y en Él tengan Vida.
Ceferino, siguiendo a Jesús, presenta una alternativa a nuestra sociedad consumista y que excluye a muchos. En una sociedad que despreciaba a los aborígenes, que había hecho de la “Campaña del desierto” una epopeya de la civilización contra la barbarie, se presenta este joven sin poder, sin dinero, sin títulos, sin odio. Es un “indio” que ha perdido todo, pero que mantiene su cultura, sus valores, su espíritu de comunión con los demás y su férrea voluntad. Es pobre de medios materiales, pero es rico de virtudes y de actitudes que hacen de él un modelo nuevo y distinto, ejemplo para todos.
Por eso Ceferino es un llamado de atención en nuestro mundo: es un joven indígena, que nos indica el camino de una vida digna y que vale la pena vivir.
Que Ceferino, hoy y siempre misionero, nos obtenga las bendiciones más abundantes para todos y en particular para su pueblo.
¡ Con la bendición de Dios, que nos ama y acompaña sus hermanos Obispos de la Patagonia, tierra de Santos.

Viedma, julio de 2007

Mons. Néstor H. Navarro, obispo de Alto Valle del Río Negro
Mons. Fernando C. Maletti, obispo de San Carlos de Bariloche
Mons. Esteban M. Laxague, obispo de Viedma
Mons. Marcelo A. Melani, obispo de Neuquén
Mons. Virginio D. Bressanelli, obispo de Comodoro Rivadavia
Mons. Juan Carlos Romanín, obispo de Río Gallegos
Mons. Alejandro Buccolini, obispo emérito de Río Gallegos
Mons. Miguel Esteban Hesayne, obispo emérito de Viedma
Mons. José Pedro Pozzi, obispo emérito de Alto Valle
Mons. Pedro Ronchino, obispo emérito de Comodoro Rivadavia
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AFRICA/MARRUECOS - La Iglesia, los pueblos y las naciones: Marruecos

Roma (Agencia Fides) - Marruecos se extiende en una superficie de 458.730 km y una población de alrededor de 33 millones de habitantes, de los cuales casi 28 millones viven en el territorio de la Arquidiócesis de Rabat. Actualmente el 44% de la población vive en zonas rurales. Hasta hace 30 años atrás el porcentaje de la población que vivía en el campo era del 70%. El 30% de los marroquíes tiene menos de 15 años y el 60% menos de 30 años. Más de 2 millones son inmigrantes, especialmente en Europa, por motivos de trabajo. Los grupos étnicos son 4: bereber (divididos en diversos grupos), árabes, hebreos y negros.

Marruecos es una monarquía constitucional, democrática y social de tipo teocrático. Existe un parlamento bicameral: la Cámara de Diputados y la Cámara de Consejeros. El Primer Ministro es elegido por el partido de la mayoría
El Rey Mohammed VI, tiene el título de "Emiro de los Creyentes" en el sentido de "defensor del Islam”. El Soberano tiene el poder civil y religioso, controla las mezquitas y la enseñanza de los “Oulema”. Desde que subió al trono, el 30 de julio de 1999, el Rey Mohammed VI realizó gestos de gran apertura: amnistía, concesión de la libertad e expresión, particularmente de la prensa.

Desde el punto de vista económico, es importante evidenciar que la fuerte componente rural y agrícola del Reino lo hace particularmente sensible a las fluctuaciones climáticas. La continua deforestación constituye una preocupación. Sin embargo se iniciaron grandes trabajos, especialmente en el campo del turismo. Se trabaja para asegurar la presencia de más de 10 millones de turistas antes del 2010.
La situación social no es favorable: la tasa de desocupación es muy alta, los sueldos son insuficientes y crece la pobreza. También la estructura sanitaria se encuentra en dificultad y no todos pueden acceder a las curas médicas. Sin embargo, un signo de esperanza surge de una clase media que, de a poco, está asumiendo sus responsabilidades.

La situación religiosa

El Islam es un factor de cohesión de la población marroquí. La oración y la enseñanza del Corán son obligatorios en las escuelas. Se observan fielmente el Ramadam y las fiestas musulmanas. Hasta el día de hoy el carácter tolerante de los marroquíes y el riguroso control del poder impidieron la extensión del integrismo musulmán, que predomina en Países en los cuales el laicismo y el secularismo remplazaron la religión.

A pesar que el País existe una considerable tolerancia religiosa, no se puede pasar del Islam a otra religión, es decir, un cristiano no puede casarse con una musulmana sin convertirse en musulmán y es por esta razón que algunos cristianos se convierten en musulmanes. Una cristiana, en cambio, puede casarse con un musulmán sin cambiar de religión, pero si los hijos se educan según los preceptos de la religión islámica.

Las corrientes ideológicas se manifiestan a través de los partidos políticos: el “Istiqla” propugna el reformismo ortodoxo, mientras que la Unión Socialista de las Fuerzas Populares se inspira al humanismo socialista y laico de tipo francés; el Partido para el Progreso y el Socialismo, es considerado un partido comunista, pero se limita a hablar de “socialismo científico”.

Las Mezquitas son numerosas. Las escuelas de Corán están declinando, pero el joven soberano declaró un centenar de Mezquitas como lugares de instrucción islámica.
Los cristianos no católicos son una pequeña minoría, extranjeros, y mantienen buenas relaciones con los católicos: existen comunidades evangélicas y anglicanas y de la Iglesia ortodoxa rusa y ortodoxa griega. Los hebreos son alrededor de 200 mil.

El Cristianismo entra en Marruecos ya en el siglo II. En 1121 se completa el proceso de islamización. En 1220 algunos Franciscanos son asesinados.
En 1985 el Siervo de Dios, el Papa Juan Pablo II, en visita a Marruecos, recibe todos los honores reservados a un Jefe de Estado.
En Marruecos la Iglesia, contrariamente a otros países musulmanes, goza de un estatuto especial concedido por el "Dahir Royal" del Rey Hassan II, en 1983 que le permite ejercitar pública y libremente sus propias actividades, en particular las relativas al culto, al magisterio, a la jurisdicción interna, a la beneficencia y a la enseñanza religiosa de sus miembros. Por lo tanto se reconoció la libertad de culto, pero no aquella de conciencia y religión; por esto es un crimen catequizar o, acoger en la comunidad cristiana un musulmán.

La Iglesia católica en Marruecos, es un pequeño rebaño. El contexto socio-cultural y político de Marruecos crea un condicionamiento distinto de otros países del Maghreb. La presencia de la Iglesia es activa en las escuelas católicas y en los hospitales de la Iglesia. Sin embargo, hay religiosas que trabajan en los hospitales del Estado.

No existe una estructura a nivel nacional del Episcopado católico. La Conferencia Episcopal Regional del Norte de África (CERNA) que agrupa Algeria, Túnez, Libia y Marruecos, actúa como una Conferencia Nacional.
La CERNA., que tiene su sede en Algeria, depende de la Congregación para los Obispos, mientras que las dos diócesis de Marruecos y la Prefectura Apostólica de Sahara Occidental dependen de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos.
La Jerarquía está formada por dos Arzobispos. El Arzobispo de Tánger, Su Exc. Mons. Santiago A. Martínez, es religioso (OFM) y español, mientras que el de Rabat, Su Exc. Mons. Vincent Landel, también él religioso (SCI) es francés.

La situación de la Iglesia

En Marruecos, desde siempre, la Iglesia goza de simpatía gracias a la bondad de los franciscanos y a su trabajo de abnegación de las religiones. La prudente conducta de la Iglesia durante la independencia, la visita del Santo Padre y la actitud de la Santa Sede durante la crisis del Golfo, favorecieron que se confirmarse esta simpatía. Si bien las diversidades culturales de los fieles en Marruecos es una dificultad, es asimismo una ventaja porque permite testimoniar la catolicidad de la Iglesia que une sin ser totalitaria, respetando la identidad cultural de cada persona. En Marruecos hay sólo dos Arquidiócesis inmediatamente sujetas a la Santa Sede: Rabat y Tánger.
La Arquidiócesis de Rabat fue erigida en 1955. Tiene una superficie de 400 mil Km. y una población de más de 28 millones de habitantes. Desde el 2001 es Ordinario Su Exc. Mons. Vincent Landel, SCI, de origen francés. Nacido en Marruecos en 1941, ordenado sacerdote en 1969, Obispo Coadjutor en el 2000, asume el Arzobispado el 5 de mayo de 2001. Los católicos son alrededor de 25 mil, todos subsaharianos. Los estudiantes católicos son más de 1.000. La mayor parte de los fieles quedan en el País según cuánto dura su contrato de trabajo.

La Arquidiócesis, para facilitar el trabajo pastoral, está dividida en 4 regiones. En la Arquidiócesis hay 3 Conventos de vida contemplativa, uno masculino (Trapenses) en Fès, en donde se busca de reconstruir la comunidad trapense de Nuestra Señora del Atlas (que es el seguimiento de Tibhirine), y dos femeninas (Clarisas y Melquitas de rito oriental). Entre los Fidei Donum, en su mayoría franceses, hay sacerdotes de Benín y Camerún.

En estos últimos años dos Congregaciones religiosas femeninas dejaron el País. De todos modos llegó la Congregación de las Hijas del Corazón Inmaculado de María de Mali y está por llegar otra Congregación del África Subsahariana. Las religiosas desempeñan su apostolado entre los más pobres y las madres solteras en Tánger y Casablanca. Están congregadas en un “Consejo de las Religiosas”.
En una Iglesia como la de Marruecos en donde los cristianos son pocos y extranjeros, la presencia de las religiosas es muy importante: ayudan a los cristianos a valorizar con la oración y la reflexión sus encuentros, sostienen o crean lugares de encuentro y de diálogo en los barrios pobres y en el campo.
Desde el punto de vista pastoral se realizó un esfuerzo para dar un sostén espiritual y apostólico a los fieles practicantes. La pastoral diocesana implica a todos los fieles, no sólo a los sacerdotes y religiosos. Es principalmente una pastoral de presencia, que se articula en 8 puntos: acompañamiento a la comunidad cristiana, presencia en el diálogo interreligioso, presencia en medio de los estudiantes subsaharianos, inmigrantes, parejas islámico-cristianas, en el mundo del turismo y relaciones con las otras Iglesias y Confesiones. La Pastoral se desenvuelve a través de la instrucción catequística, la vida litúrgica, la profundización de la propia fe y la toma de conciencia de la realidad árabe-musulmana.

Una particular atención se da a los estudiantes subsaharianos, de los cuales alrededor de un millar frecuenta la Iglesia católica. Viven en 19 ciudades universitarias y muchos viven en situaciones precarias desde el punto de vista material y afectivo. Un encuentro sobre el problema de los estudiantes se organizó en 2002 en Rabat con la participación de las Iglesias del Norte y del Sur de Sahara. El encuentro fue bastante fructuoso.
Por falta de personal se abandonaron obras educativas y asistenciales que actualmente se entregaron a los musulmanes. Los desafíos son tres: el desafío de la vida de comunión, de tener confianza en el futuro y de ser puente entre África y Europa.
La Arquidiócesis de Tánger fue erigida en 1956, tiene una superficie de 30 mil km y una población de 4.500.000 habitantes. Desde el 2007 es Ordinario, Su Ecc. Mons. Santiago Agrelo Martinez, OFM, español, 64 años, nacido el 20 de junio de 1942. Aún no ha sido consagrado. Emérito es Su Ecc. Mons. José Antonio Peteiro Freire, OFM, nacido en España en 1936, ordenado Obispo en 1983, que por motivos de salud renunció al gobierno pastoral en 2004. Mientras tanto se nombró como Administrador Apostólico el Rev. P. José Seijas Torres.
La Arquidiócesis de Tánger presenta las mismas características de aquella de Rabat. El Ecumenismo es una de las preocupaciones de la diócesis, especialmente en la ciudad de Tánger, en donde existen las comunidades anglicanas, evangélica y batista, con las que la Iglesia católica tiene buenas relaciones.
Después de la visita del Santo Padre a Casablanca, se inició una nueva etapa en las relaciones de la Iglesia diocesana con los musulmanes: por parte de los cristianos: por ejemplo actualmente hay una visión más objetiva de la realidad, un esfuerzo para superar prejuicios y resentimientos y obtener un mayor conocimiento entre las dos religiones.
La principal forma de diálogo islámico-cristiano se basa en relaciones de amistad y colaboración, también a través de la colaboración con distintas ONG de Marruecos. Desde 1996 hasta 1998 se realizó el Sínodo Diocesano con dos Asambleas generales. Existe también un proyecto de reconstrucción de un centro oncológico por parte de la Asociación Nacional de Socorro para los Misioneros Italianos (ANSMI).
El número de católicos disminuye como también aquel del personal religioso, mientras que aumentan los musulmanes. Se advierte una cierta “euforia islámica”, aumentan las construcciones de mezquitas, y se nota un regreso a las prácticas y costumbres antiguas, además de una falta de confianza hacia todo lo que es europeo y occidental. (L.M.) (Agencia Fides 23/7/2007 Líneas: 138 Palabras: 1820)
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VATICANO - El Mensaje del Papa Benedicto XVI para la XXIII Jornada Mundial de la Juventud: “Sed santos, sed misioneros, porque no se puede separar la santidad de la misión... Estad dispuestos a poner en juego vuestra vida para iluminar el mundo con la verdad de Cristo resucitado en todos los rincones de la tierra”

Lorenzago (Agencia Fides) - En preparación a la XXIII Jornada Mundial de la Juventud, que se celebrará en Sydney (Australia) del 15 al 20 de julio de 2008 sobre el lema: “Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que descenderá sobre vosotros, y seréis mis testigo” (Hch 1,8), el Santo Padre Benedicto XVI ha enviado su Mensaje a los jóvenes del mundo, en el cual recuerda que “el hilo conductor de la preparación espiritual a la cita de Sydney es el Espíritu Santo y la misión”.

Articulado en ocho párrafos, firmado en Lorenzago el 20 de julio de 2007, el Mensaje recuerda sobre todo el camino de preparación hacia Sydney, llamando a los jóvenes a reflexionar durante este año “sobre el Espíritu de fuerza y testimonio, que nos da la valentía de vivir el Evangelio y la audacia de proclamarlo”. Benedicto XVI exhorta a los jóvenes con esas palabras: “No olvidéis nunca que la Iglesia, es más, la misma humanidad, la que os rodea y espera en vuestro futuro, espera mucho de vosotros, jóvenes, pues lleváis en vosotros el don supremo del Padre, el Espíritu de Jesús».
De este modo el Papa resumió los puntos sobresalientes de la “promesa del Espíritu Santo en la Biblia” “La efusión del Espíritu Santo sobre la Iglesia naciente es el ápice de una promesa de Dios mucho más antigua, anunciada y preparada en todo el Antiguo Testamento”. Pentecostés representa el “punto de partida de la misión de la Iglesia”: renovó interiormente a los Apóstoles y, “de pescadores atemorizados” se convirtieron en “heraldos valientes del Evangelio”. “Nada podía detenerlos… Así nace la Iglesia, que desde el día de Pentecostés no ha cesado de irradiar la Buena Noticia ‘hasta los extremos confines de la tierra”.

Para comprender la misión de la Iglesia, el Santo Padre invita a volver al Cenáculo, en donde los discípulos perseveraban en la oración con María, la “Madre”, esperando el Espíritu Santo prometido. “En este icono de la Iglesia naciente, debe inspirarse toda comunidad cristiana - aconseja Benedicto XVI-. La fecundidad apostólica y misionera no es principalmente el resultado de programas y métodos pastorales sabiamente elaborados y ‘eficientes’, sino es el fruto de la incesante oración comunitaria.

La eficacia de la misión presupone, además, que las comunidades estén unidas, es decir, que tengan ‘un sólo corazón y una sola alma’, y estén disponibles para testimoniar el amor y la alegría que el Espíritu Santo infunde en el corazón de los fieles”. En fin, el Papa subraya “como el Espíritu Santo es el don más alto de Dios para el hombre, y por esto, el testimonio supremo de su amor para nosotros, un amor que se expresa concretamente como un ‘sí a la vida’ que Dios quiere para cada criatura. Este ‘sí a la vida’ tiene su forma completa en Jesús de Nazaret y en su victoria sobre el mal mediante la redención”. El Evangelio de Jesús, justamente por la fuerza del Espíritu, “no se reduce a una pura constatación, sino que es ‘buena noticia para los pobres, liberación para los prisioneros, vista para los ciegos... Es lo que se manifestó con fuerza el día de Pentecostés, convirtiéndose en gracia y tarea para la Iglesia, su misión prioritaria”. El Papa exhorta: “llevemos dentro de nosotros el sello del amor del Padre a Cristo Jesús que es el Espíritu Santo. No lo olvidemos nunca, porque el Espíritu del Señor siempre se acuerda de cada uno y quiere, particularmente a través de vosotros, jóvenes, suscitar en el mundo el viento y el fuego de un nuevo Pentecostés”.

En el párrafo dedicado al Espíritu Santo como “Maestro interior”, Benedicto XVI recuerda que también hoy el Espíritu Santo continúa actuando en la Iglesia “y sus frutos son abundantes en la medida en la que estamos disponibles a abrirnos a su fuerza renovadora”. Es natural preguntarse “¿quién es el Espíritu Santo? Efectivamente no son pocos los cristianos para los cuales Él continúa siendo el ‘gran desconocido’. Por esto, preparándonos para la próxima Jornada Mundial de la Juventud, he querido invitaros a profundizar en el conocimiento personal del Espíritu Santo ... Sin embargo, no basta conocerlo; es necesario acogerlo como guía de nuestras almas, como el ‘Maestro interior’ que nos introduce en el Misterio Trinitario, porque sólo Él puede enriquecernos en la fe y permitir que la vivamos con plenitud cada día. Él nos empuja hacia los otros, enciende en nosotros el fuego del amor, nos hace misioneros de la caridad de Dios”.

Nuestra renovación interior y el crecimiento de la vida espiritual se da a través de los Sacramentos, sobre todo aquellos de la iniciación cristiana: el Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía, a través de los cuales “el Espíritu Santo nos hace hijos del Padre, hermanos de Jesús, miembros de su Iglesia, capaces de dar un verdadero testimonio del Evangelio, viviendo la alegría de la fe”. En particular Benedicto XVI exhorta a “redescubrir el sacramento de la Confirmación, encontrando su valor para nuestro crecimiento espiritual”. Este sacramento “nos da una fuerza especial para testimoniar y glorificar a Dios con toda nuestra vida; nos hace íntimamente conscientes de nuestra pertenencia a la Iglesia. ‘Cuerpo de Cristo’, del cual todos somos miembros, solidarios unos con los otros”. De todos modos, para crecer en la vida cristiana, es necesario alimentarse del Cuerpo y de la Sangre de Cristo. “Fuente y Culmen” de la vida eclesial, la Eucaristía es un “Pentecostés perpetuo”, porque “cada vez que celebramos la Santa Misa recibimos el Espíritu Santo que nos une más profundamente a Cristo y en Èl nos transforma... allí donde no llegan nuestras fuerzas, es el Espíritu Santo quien nos transforma, nos colma de su fuerza y nos hace testimonios plenos del ardor misionero de Cristo resucitado”.

En el séptimo párrafo del Mensaje, el Papa se detiene sobre la “necesidad y urgencia de la misión”. Frente a las inquietudes a causa de las vicisitudes del mundo y a las preguntas que los jóvenes se hacen respecto a su futuro, Benedicto XVI recuerda que “sólo Cristo puede colmar las aspiraciones más íntimas del corazón del hombre... Con la fuerza del Espíritu Santo È infunde en nosotros la caridad divina, nos hace capaces de amar al prójimo y disponibles para estar a su servicio... Y quien se deja guiar por el Espíritu Santo comprende que estar al servicio del Evangelio no es una opción facultativa, porque advierte cuán urgente es transmitir a los otros esta Buena Noticia”.

Asimismo, Benedicto XVI, en la misma línea de sus inmediatos predecesores, insiste que “anunciar el Evangelio y testimoniar la fe es hoy más que nunca necesario. Hay quien piensa que presentar el precioso tesoro de la fe a las personas que no la comparten significa ser intolerantes con ellos, pero no es así, porque proponer a Cristo no significa imponerlo... también hoy se necesitan discípulos de Jesús que no ahorren tiempo y energías por servir al Evangelio... En particular, os aseguro que el Espíritu de Jesús os invita hoy a vosotros, jóvenes, a ser portadores de la Buena Nueva de Jesús a vuestros coetáneos... Tened todos la valentía de prometer al Espíritu Santo el llevar un joven a Jesucristo, en el modo que considere mejor, sabiendo ‘dar razones de la esperanza que está en él, con dulzura’... Pero para alcanzar este objetivo, queridos amigos, sed santos, sed misioneros, porque no se puede separar la santidad de la misión. No tengáis miedo de convertiros en misioneros santos como san Francisco Javier, o como santa Teresita del Niño Jesús, que fue misionera aún sin nunca dejar el Carmelo: ambos son ‘Patronos de las Misiones’. Estad preparados a poner en juego vuestra vida para iluminar el mundo con la verdad de Cristo; para responder con amor al odio y al desprecio por la vida; para proclamar la esperanza de Cristo resucitado en todos los ángulos de la tierra”.

El Papa Benedicto XVI concluye su Mensaje invitando a los jóvenes a participar en gran número en la XXIII Jornada Mundial de la Juventud en Sydney 2008, “será una ocasión providencial para experimentar plenamente la potencia del Espíritu Santo”, y para dedicar tiempo a la oración y a la formación espiritual en este último período de camino de preparación, “para que en Sydney podáis renovar las promesas de vuestro Bautismo y Confirmación. Juntos invocaremos al Espíritu Santo, pidiendo con mucha fe en Dios el don de una renovada Pentecostés para la Iglesia y para la humanidad del tercer milenio”. (S.L.) (Agencia Fides 23/7/2007; Líneas: 97 Palabras: 1497)

Links:
Texto completo del Mensaje del Santo Padre, en italiano
http://www.evangelizatio.org/portale/adgentes/pontefici/pontefice.php?id=840
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90 Años Después de las Apariciones
Déjenos celebrar la Piedad de Dios


Tarcísio Bertone presidirá las celebraciones de final de 90 años de las Apariciones, hasta el 13 de octubre

Tarcísio Bertone es un especialista en Fátima: fue él que preparó la publicación de la tercera parte del secreto y él habló varias veces con la Hermana Lucia. Él fue también el mensajero del Papa en el entierro de Lucía.

El Mensaje de Fatima es una invitación y una escuela de salvación. Fue iniciado por el Ángel de Paz (1916) y completado por Nuestra Señora (1917).

El Mensaje de Fatima, que es el del Evangelio, enfatiza los puntos siguientes:

1 - conversión permanente,

2 - rezo, y a saber el Rosario,

3 - el sentido de responsabilidad colectiva y la práctica de reparación.

La aceptación del Mensaje trae con ello la Consagración al Corazón Inmaculado de Mary, que es un símbolo de compromiso de la fidelidad y del apostolado.

Los rezos enseñados en Fatima por el Ángel y por Nuestra Señora nos ayudan a vivir el Mensaje que, cuando el Papa Juan Pablo II dijo, conversión de medios y viviendo en la gracia de Dios. (Fatima 1982).
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Caritas Diocesana de Tenerife nos envía comunicación de apuesta por el comercio justo a través de la su organización EL SURCO

¿Qué es el COMERCIO JUSTO?

Es un movimiento social internacional integrado por productores, comerciantes y consumidores que trabajamos por un modelo más justo de intercambio comercial.

¿Cuáles son los criterios?

- condiciones laborales, salario digno y justo para los productores
- se invierte parte de los beneficios en el desarrollo de las comunidades
- relaciones comerciales a largo plazo y prefinanciación de los productores
- no hay explotación infantil
- funcionamiento democrático de las organizaciones productoras
- igualdad entre hombres y mujeres
- producción de calidad respetuosa con el medio ambiente y su cultura

¿De dónde vienen los productos?

De las zonas más pobres de América Latina, África y Asia.

¿Quién los produce?

Los productores son pequeñas cooperativas, grupos de mujeres, talleres de minusválidos, grupos de población de exclusión social...

Para más información en: http://comerciojustoelsurco.blogspot.com
Publicado por Desconocido @ 9:58  | Comunicados Diocesanos
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CARITAS DIOCESANA DE TENERIFE promueve una nueva apusta bajo el nombre de "EL SURCO", que tiene como finalidad promover la difusión y comunicación del comercio justo en Tenerife.

OS PRESENTAMOS LA NUEVA APUESTA DE "EL SURCO" Y DE CÁRITAS TENERIFE
EN LA DIFUSIÓN Y
COMUNICACIÓN DEL COMERCIO JUSTO EN TENERIFE



“El Surco” es una tienda de Comercio Justo y una apuesta real y decisiva de Cáritas Diocesana de Tenerife, para promover unas relaciones comerciales más justas y hacer realidad los criterios de Comercio Justo.

¿Qué es el COMERCIO JUSTO?

Es un movimiento social internacional integrado por productores, comerciantes y consumidores que trabajamos por un modelo más justo de intercambio comercial.


¿Cuáles son los criterios?

. condiciones laborales, salario digno y justo para los productores
. se invierte parte de los beneficios en el desarrollo de las comunidades
. relaciones comerciales a largo plazo y prefinanciación de los productores
. no hay explotación infantil
. funcionamiento democrático de las organizaciones productoras
. igualdad entre hombres y mujeres
. producción de calidad respetuosa con el medio ambiente y su cultura

¿De dónde vienen los productos?

De las zonas más pobres de América Latina, África y Asia.

¿Quién los produce?

Los productores son pequeñas cooperativas, grupos de mujeres, talleres de minusválidos, grupos de población de exclusión social...

Inofrmación de: http://comerciojustoelsurco.blogspot.com
Publicado por Desconocido @ 9:52  | Comunicados Diocesanos
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lunes, 23 de julio de 2007
TRABAJAR POR LA PAZ Y EL DESARROLLO

COMUNICADO DE LOS OBISPOS DE LA
PROVINCIA ECLESIÁSTICA DE EL BAJÍO.

Con motivo de los recientes hechos de violencia
en los estados de Guanajuato y Querétaro

20 DE JULIO 2007



«El desarrollo es el nuevo nombre de la paz» decía el Papa Paulo VI («Populorum Progressio», 76-77). Esta afirmación tiene muchas implicaciones. Una de las más importantes consiste en descubrir que el desarrollo disminuye las violencias, y que la paz, a su vez, facilita el desarrollo.

Los obispos latinoamericanos hemos dicho recientemente que «la paz es un bien preciado pero precario que debemos cuidar, educar y promover todos en nuestro continente. Como sabemos, la paz no se reduce a la ausencia de guerras ni a la exclusión de armas (…) sino a la generación de una ‘cultura de paz’ que sea fruto de un desarrollo sustentable, equitativo y respetuoso de la creación» (Aparecida, 542).

Por ello, convencidos de que Cristo mismo nos ha anunciado que la violencia no es la que tiene la última palabra sino la paz que brota de la justicia y del amor, los obispos de la Provincia eclesiástica de El Bajío deseamos expresar nuestro mayor pesar por los lamentables y arteros actos de violencia que se han realizado en diversas instalaciones de PEMEX, y que han lastimado no solo a esta importante empresa paraestatal sino a muchas mujeres y hombres que laboran en diversas industrias que han sido vulneradas por falta de suministros necesarios para su adecuado desempeño. Afectar a través de la violencia a familias trabajadoras en sus empleos, en sus ingresos, en sus legítimas expectativas de mejora, es un grave pecado que clama al cielo.

Los mexicanos somos concientes de las múltiples inequidades que existen en nuestra sociedad. Sin embargo, nuestro pueblo ama la paz, la verdad y detesta la promoción de la división, del encono o de la violencia como métodos para la resolución de conflictos. Esta actitud se debe a que de manera gradual, pero sostenida, nuestra nación, a lo largo de su difícil historia, ha asimilado valores que brotan del aprecio y respeto a la dignidad humana, en especial, de quienes son pobres y marginados.

Sin necesidad de grandes discursos los mexicanos sabemos que la violencia es un camino perverso que termina lastimando a todos, y particularmente a quienes de manera falsa pretende reivindicar. En este sentido, exhortamos a nuestras autoridades civiles a que no claudiquen en su deber de informar con veracidad y oportunidad a la población cuando se suscitan situaciones como las referidas. Una alianza positiva entre Gobierno y sociedad a favor de la paz y de un Estado de Derecho solo se puede edificar a partir del compromiso oportuno y radical con la verdad, con el bien y con la justicia.

El Papa Benedicto XVI nos recuerda: «no hay duda de que las condiciones para establecer una paz verdadera son la restauración de la justicia, la reconciliación y el perdón. De esta toma de conciencia, nace la voluntad de transformar también las estructuras injustas para establecer respeto de la dignidad del hombre creado a imagen y semejanza de Dios… Como he tenido ocasión de afirmar, la Iglesia no tiene como tarea propia emprender una batalla política, sin embargo, tampoco puede ni debe quedarse al margen de la lucha por la justicia» («Sacramentum Caritatis», 89). Por ello, los discípulos de Jesucristo no podemos ser indiferentes a estos hechos. La conciencia cristiana mira con atención la realidad y los acontecimientos que vivimos para proponer desde esa situación una verdad más grande que cualquier diferencia, herida o tensión: la necesidad de trabajar por amor y con amor por el desarrollo de todos, la urgencia de mostrar que existen siempre vías pacíficas para construir el bien común.

1. A los responsables de informar a la ciudadanía con veracidad les pedimos que hagan llegar con prontitud la información que ayude a tranquilizar a la opinión pública. La claridad en la información es uno de los pilares fundamentales en la relación confiada entre gobierno y sociedad.

2. A los ciudadanos les pedimos que no se dejen influir por noticias interesadas en causar espectacularidad, pero que en el fondo favorecen indirectamente la violencia. Como hemos señalad en este comunicad, quienes hayan sido los autores intelectuales y materiales de estos atentados no buscan en verdad la reivindicación de las clases populares; su método es favorecer el pánico. Si leemos con detenimiento la situación caeremos en la cuenta que solo buscan intereses ajenos a la superación de la pobreza.

3. A las familias que han sido afectadas de manera directa o indirecta a causa de la violencia, y en general, a todos aquellos que sufren por no gozar de oportunidades de desarrollo acordes a su dignidad, los obispos de la Provincia Eclesiástica de El Bajío les expresamos nuestra solidaridad más sincera y oramos para que el Señor los bendiga y los guarde en estos momentos de zozobra y de carencia.

4. Finalmente, invitamos a todos a contribuir a la construcción de una paz auténtica basada en la verdad, en la justicia, en el compromiso por el desarrollo y en el respeto irrestricto a los derechos de cada ser humano sin excepción. Solo cuando todos como sociedad trabajamos por la paz y el desarrollo aseguramos que nuestra nación se consolide sobre cimientos verdaderos, capaces de resistir las pruebas, y de crear caminos de verdadera reconciliación y liberación como Cristo nos enseña: «Bienaventurados los constructores de la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios»

Con nuestro saludo y bendición.


+ José G. Martín Rábago
Arzobispo de León


+ Mario De Gasperín Gasperín
Obispo de Querétaro

+ Lázaro Pérez Jiménez
Obispo de Celaya

+ José de Jesús Martínez Zepeda
Obispo de Irapuato
Publicado por Desconocido @ 23:04  | Hablan los obispos
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ZENIT publica la homilía que pronunció Benedicto XVI durante la celebración de las primeras vísperas de la solemnidad de San Pedro y San Pablo en la basílica papal de San Pablo Extramuros el 28 de junio de 2007.


Señores cardenales;
venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio;
queridos hermanos y hermanas:

En estas primeras Vísperas de la solemnidad de San Pedro y San Pablo recordamos con gratitud a estos dos Apóstoles, cuya sangre, junto con la de tantos otros testigos del Evangelio, ha fecundado la Iglesia de Roma. En su recuerdo, me alegra saludaros a todos vosotros, queridos hermanos y hermanas: al señor cardenal arcipreste y a los demás cardenales y obispos presentes, al padre abad y a la comunidad benedictina a la que está encomendada esta basílica, a los eclesiásticos, a las religiosas, a los religiosos y a los fieles laicos aquí reunidos.

Dirijo un saludo particular a la delegación del Patriarcado ecuménico de Constantinopla, que devuelve la visita de la delegación de la Santa Sede a Estambul, con ocasión de la fiesta de San Andrés. Como dije hace unos días, estos encuentros e iniciativas no constituyen sólo un intercambio de cortesía entre Iglesias, sino que quieren expresar el compromiso común de hacer todo lo posible para apresurar el tiempo de la plena comunión entre el Oriente y el Occidente cristianos.

Con estos sentimientos, saludo con deferencia a los metropolitas Emmanuel y Gennadios, enviados por el querido hermano Bartolomé I, al que dirijo un saludo agradecido y cordial. Esta basílica, donde han tenido lugar acontecimientos de profundo significado ecuménico, nos recuerda cuán importante es orar juntos para implorar el don de la unidad, la unidad por la que san Pedro y san Pablo entregaron su vida hasta el supremo sacrificio de su sangre.

Una antiquísima tradición, que se remonta a los tiempos apostólicos, narra que precisamente a poca distancia de este lugar tuvo lugar su último encuentro antes del martirio: los dos se habrían abrazado, bendiciéndose recíprocamente. Y en el portal mayor de esta basílica están representados juntos, con las escenas del martirio de ambos. Por tanto, desde el inicio, la tradición cristiana ha considerado a san Pedro y san Pablo inseparables uno del otro, aunque cada uno tuvo una misión diversa que cumplir: san Pedro fue el primero en confesar la fe en Cristo; san Pablo obtuvo el don de poder profundizar su riqueza. San Pedro fundó la primera comunidad de cristianos provenientes del pueblo elegido; san Pablo se convirtió en el apóstol de los gentiles. Con carismas diversos trabajaron por una única causa: la construcción de la Iglesia de Cristo.

En el Oficio divino, la liturgia ofrece a nuestra meditación este conocido texto de san Agustín: "En un solo día se celebra la fiesta de dos apóstoles. Pero también ellos eran uno. Aunque fueron martirizados en días diversos, eran uno. San Pedro fue el primero; lo siguió san Pablo. (...) Por eso, celebramos este día de fiesta, consagrado para nosotros por la sangre de los Apóstoles" (Disc. 295, 7. 8). Y san León Magno comenta: "Con respecto a sus méritos y sus virtudes, mayores de lo que se pueda decir, nada debemos pensar que los oponga, nada que los divida, porque la elección los hizo similares, la prueba semejantes y la muerte iguales" (In natali apostol., 69, 6-7).

En Roma, desde los primeros siglos, el vínculo que une a san Pedro y san Pablo en la misión asumió un significado muy específico. Como la mítica pareja de hermanos Rómulo y Remo, a los que se remontaba el nacimiento de Roma, así san Pedro y san Pablo fueron considerados los fundadores de la Iglesia de Roma. A este propósito, dirigiéndose a la ciudad, san León Magno dice: "Estos son tus santos padres, tus verdaderos pastores, que para hacerte digna del reino de los cielos, edificaron mucho mejor y más felizmente que los que pusieron los primeros cimientos de tus murallas" (Homilías 82, 7).

Por tanto, aunque humanamente eran diversos, y aunque la relación entre ellos no estuviera exenta de tensiones, san Pedro y san Pablo aparecen como los iniciadores de una nueva ciudad, como concreción de un modo nuevo y auténtico de ser hermanos, hecho posible por el Evangelio de Jesucristo. Por eso, se podría decir que hoy la Iglesia de Roma celebra el día de su nacimiento, ya que los dos Apóstoles pusieron sus cimientos. Y, además, Roma comprende hoy con mayor claridad cuál es su misión y su grandeza. San Juan Crisóstomo escribe: "El cielo no es tan espléndido cuando el sol difunde sus rayos como la ciudad de Roma, que irradia el esplendor de aquellas antorchas ardientes (san Pedro y san Pablo) por todo el mundo... Este es el motivo por el que amamos a esta ciudad... por estas dos columnas de la Iglesia" (Comm. a Rm 32).

Al apóstol san Pedro lo recordaremos particularmente mañana, celebrando el divino sacrificio en la basílica vaticana, edificada en el lugar donde sufrió el martirio. Esta tarde nuestra mirada se dirige a san Pablo, cuyas reliquias se custodian con gran veneración en esta basílica. Al inicio de la carta a los Romanos, como acabamos de escuchar, saluda a la comunidad de Roma presentándose como "siervo de Cristo Jesús, apóstol por vocación" (Rm 1, 1). Utiliza el término siervo, en griego doulos, que indica una relación de pertenencia total e incondicional a Jesús, el Señor, y que traduce el hebreo 'ebed, aludiendo así a los grandes siervos que Dios eligió y llamó para una misión importante y específica.

San Pablo tiene conciencia de que es "apóstol por vocación", es decir, no por auto-candidatura ni por encargo humano, sino solamente por llamada y elección divina. En su epistolario, el Apóstol de los gentiles repite muchas veces que todo en su vida es fruto de la iniciativa gratuita y misericordiosa de Dios (cf. 1 Co 15, 9-10; 2 Co 4, 1; Ga 1, 15). Fue escogido "para anunciar el Evangelio de Dios" (Rm 1, 1), para propagar el anuncio de la gracia divina que reconcilia en Cristo al hombre con Dios, consigo mismo y con los demás.

Por sus cartas sabemos que san Pablo no sabía hablar muy bien; más aún, compartía con Moisés y Jeremías la falta de talento oratorio. "Su presencia física es pobre y su palabra despreciable" (2 Co 10, 10), decían de él sus adversarios. Por tanto, los extraordinarios resultados apostólicos que pudo conseguir no se deben atribuir a una brillante retórica o a refinadas estrategias apologéticas y misioneras. El éxito de su apostolado depende, sobre todo, de su compromiso personal al anunciar el Evangelio con total entrega a Cristo; entrega que no temía peligros, dificultades ni persecuciones: "Ni la muerte ni la vida —escribió a los Romanos— ni los ángeles ni los principados ni lo presente ni lo futuro ni las potestades ni la altura ni la profundidad ni otra criatura alguna podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús Señor nuestro" (Rm 8, 38-39).

De aquí podemos sacar una lección muy importante para todos los cristianos. La acción de la Iglesia sólo es creíble y eficaz en la medida en que quienes forman parte de ella están dispuestos a pagar personalmente su fidelidad a Cristo, en cualquier circunstancia. Donde falta esta disponibilidad, falta el argumento decisivo de la verdad, del que la Iglesia misma depende.

Queridos hermanos y hermanas, como en los inicios, también hoy Cristo necesita apóstoles dispuestos a sacrificarse. Necesita testigos y mártires como san Pablo: un tiempo perseguidor violento de los cristianos, cuando en el camino de Damasco cayó en tierra, cegado por la luz divina, se pasó sin vacilaciones al Crucificado y lo siguió sin volverse atrás. Vivió y trabajó por Cristo; por él sufrió y murió. ¡Qué actual es su ejemplo!

Precisamente por eso, me alegra anunciar oficialmente que al apóstol san Pablo dedicaremos un año jubilar especial, del 28 de junio de 2008 al 29 de junio de 2009, con ocasión del bimilenario de su nacimiento, que los historiadores sitúan entre los años 7 y 10 d.C. Este "Año paulino" podrá celebrarse de modo privilegiado en Roma, donde desde hace veinte siglos se conserva bajo el altar papal de esta basílica el sarcófago que, según el parecer concorde de los expertos y según una incontrovertible tradición, conserva los restos del apóstol san Pablo.

Por consiguiente, en la basílica papal y en la homónima abadía benedictina contigua podrán tener lugar una serie de acontecimientos litúrgicos, culturales y ecuménicos, así como varias iniciativas pastorales y sociales, todas inspiradas en la espiritualidad paulina. Además, se podrá dedicar atención especial a las peregrinaciones que, desde varias partes, quieran acudir de forma penitencial a la tumba del Apóstol para encontrar beneficio espiritual.

Asimismo, se promoverán congresos de estudio y publicaciones especiales sobre textos paulinos, para dar a conocer cada vez mejor la inmensa riqueza de la enseñanza contenida en ellos, verdadero patrimonio de la humanidad redimida por Cristo. Además, en todas las partes del mundo se podrán realizar iniciativas análogas en las diócesis, en los santuarios y en los lugares de culto, por obra de instituciones religiosas, de estudio o de ayuda que llevan el nombre de san Pablo o que se inspiran en su figura y en su enseñanza.

Por último, durante la celebración de los diversos momentos del bimilenario paulino, se deberá cuidar con singular atención otro aspecto particular: me refiero a la dimensión ecuménica. El Apóstol de los gentiles, que se dedicó particularmente a llevar la buena nueva a todos los pueblos, se comprometió con todas sus fuerzas por la unidad y la concordia de todos los cristianos. Que él nos guíe y nos proteja en esta celebración bimilenaria, ayudándonos a progresar en la búsqueda humilde y sincera de la plena unidad de todos los miembros del Cuerpo místico de Cristo. Amén.

[Traducción distribuida por la Santa Sede
© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por Desconocido @ 23:00  | Habla el Papa
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Punto sacado del folleto "La financiación de la Iglesia Católica en España" de Fernanado Giménez, EDICE - Madrid 2007


El Asunto del Patrimonio

La Iglesia Católica en España es depositaria de un importante patrimonio cultural. Dichos bienes han ido surgiendo en el seno de la Iglesia a lo largo de los veinte siglos de presencia de la Iglesia Católica en nuestro país.
Se trata de bienes creados o recibidos por distintas Instituciones de la Iglesia, que han conservado y siguen en parte utilizando para el culto, la evangelización y la difusión de la cultura. Es decir, este patrimonio cultural no se plantea nunca como una riqueza en sí misma, sino destinada al cumplimiento de los fines propios de la Iglesia, al culto y a la evangelización. Las fachadas de las catedrales, los retablos, las imágenes, han representado durante siglos un magnífico instrumento e transmisión de la fe, y aún siguen siéndolo.

Dicho Patrimonio, lejos de constituir un tesoro económico o fuente de negocio, como algunos piensan, se ha planteado siempre como un servicio a los demás, es un tesoro cultural para todos, pero en ningún caso un tesoro "económicamente rentable"9. Más bien todo lo contrario.
La Iglesia, como depositaria de ese patrimonio, debe hacer frente a importantes gastos de rehabilitación y de mantenimiento ordinario, que no puede obviarse. Es cierto que existen importantes programas nacionales y autonómicos que colaboran en planes de rehabilitación, pero el peso del mantenimiento y de la puesta en disposición del uso de dichos bienes recae fundamentalmente en la Iglesia.
Además, hay que tener en cuenta que al margen de los fines religiosos propios de dichos bienes, es incues¬tionable el valor o interés cultural de los mismos. Para hacerse una idea de lo que estamos hablando, basta con enumerar las clases en que puede ser distinguido el patrimonio cultural de la Iglesia10:

1) Patrimonio Monumental. Se trataría de:

• Patrimonio Inmueble: Catedrales, Iglesias, ermitas, etc.

• Patrimonio Mueble: En el que destaca, de manera especial, las imágenes, esculturas, pinturas, objetos litúrgicos, ornamentos, etc. Gran parte de este patrimonio está catalogado en Museos Diocesanos o se expone periódicamente en eventos como las "Edades del Hombre", etc.

2) Patrimonio Documental. Se trata de documentos de todo tipo, reunidos en archivos.

3) Patrimonio Bibliográfico. Constituido por las Bibliotecas, algunas de ellas de una gran importancia.

4) Patrimonio Arqueológico. Conformado por todos aquellos bienes, muebles e inmuebles, susceptibles de ser analizados y estudiados con métodos arqueológicos.

5) Patrimonio Etnológico. Se trata de aquellos bienes muebles e inmuebles, así como los conocimientos y actividades que han sido y son, de hecho, una expresión de la cultura tradicional en sus aspectos materiales, sociales o espirituales (tradiciones, romerías, fiestas, escenificaciones, etc.).

Realizar una valoración de lo que supone para la sociedad el mantenimiento y conservación de todo este patrimonio es tarea imposible, pero es evidente que no se puede concebir nuestro país sin este patrimonio cultural.

Desde el punto de vista económico el citado patrimonio cultural es, en muchos casos, una fuente importante de ingresos para la sociedad. Pensemos, por ejemplo, en todos los ingresos indirectos que genera el patrimonio monumental en ciudades como Toledo, Burgos, León, etc. El beneficiario económico final de los mismos son las empresas del ámbito turístico, restauración, tiendas, etc., circunstancia de importancia vital en algunas localidades. Es toda la sociedad la que se beneficia del esfuerzo de mantenimiento de todo el patrimonio cultural que obra en manos de la Iglesia.



8. M.A. SANCHO, "El Patrimonio Cultural de la Iglesia". Pág. 16. Eds. Munilla-Leria. Trabajo incluido en el master de Restauración y rehabilitación del Patrimonio de la Universidad de Alcalá.

9. D. IGUALEN BORAE, Mons. Damián. "La Iglesia y su patrimonio cultural". Editorial EDICE. Madrid 1984. Pág. 23.

10. C. CORRAL e L ALDANONDO, "Código del Patrimonio Cultural de la Iglesia". Editorial EDICE. Madrid 2001. Pág. 24 y ss.

Publicado por Desconocido @ 22:05  | Artículos de interés
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DOMINGO 17 DEL TIEMPO ORDINARIO / C
29 de julio de 2009


El Señor esté con vosotros.

- Porque nos sentimos Iglesia, miembros del Pueblo de Dios, nos reunimos como cada domingo para celebrar a Jesús resucitado.
- Todos sabemos cuán importante es rezar, y cómo agrada al Señor la oración comunitaria. Sintamos hoy, una vez más, la alegría de estar en su presencia y en la compañía de los demás fieles, conocidos o desconocidos. Todos hemos venido para escuchar la Palabra de Dios y para alimentarnos del Pan de la comunión.

A. penitencial: Jesús nos enseñó a decir: "Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden". Así lo hacemos ahora, en un momento de silencio.
Tú, que siempre nos escuchas. SEÑOR, TEN PIEDAD.
Tú, que nos infinitamente. Cristo, ten piedad
Tú, que estás siempre dispuesto a pewrdonzar. Señor, ten piedad

1. lectura (Génesis 18,20-32): Escuchamos ahora una historia llena de humanidad y delicadeza. Dios ha decidido castigar el pecado de los habitantes de Sodoma y Gomorra. Pero Abrahán, el hombre de la fe y la confianza, el amigo de Dios, intercede ante él para que tenga piedad y retire su amenaza.

2. lectura (Colosenses 2,12-14): Escucharemos a continuación un gozoso anuncio de salvación. Porque nuestra vida ha sido renovada gracias a Jesucristo.

Oración universal: Las lecturas nos han hablado hoy del valor de la intercesión ante Dios. Con la insis¬tencia de Abrahán, siguiendo la enseñanza y el ejemplo de Jesús, oremos diciendo: ESCÚCHANOS, PADRE.

1. Por todos los que creemos en Jesucristo, tanto por los que formamos la Iglesia católica como por los miembros de las demás confesiones cristianas. OREMOS JUNTOS:

2. Por los responsables de nuestras comunidades, especialmente por el papa Benedicto, y por nuestro obispo……………OREMOS JUNTOS:

3. Por las actividades que las parroquias y comunidades organizan durante el verano, especialmente para niños y jóvenes. OREMOS JUNTOS:

4. Por los extranjeros que en estos días nos visitan. OREMOS JUNTOS:

5. Por nosotros, y por nuestros familiares y amigos.
OREMOS JUNTOS:

Escucha, Padre, nuestras peticiones y derrama tu amor sobre el mundo entero. Por ...


Prefacio: En torno a la mesa de la Eucaristía, levan taremos ahora nuestros corazones en acción dE gracias al Padre. Hemos escuchado su palabra y ahora nos uniremos en la comunión del mismo alimento, Jesucristo, nuestro Señor. (Prefacio dominical X).

Padrenuestro: Tal como Jesús enseñó a sus apóstoles, tal como lo aprendimos de nuestros padres 3 catequistas, nos atrevemos a decir:

Después de la comunión (cuando ya se ha distribuido se inicia el silencio): Como de costumbre, ahora, a terminar de comulgar, haremos unos momentos dE silencio. Silencio que a veces nos puede pasar poi alto, podemos quedar distraídos. Y en cambio el importante que lo sepamos aprovechar. Oremos desde el fondo del corazón como Abrahán, como Jesús, unidos todos en la misma fe.

CPL
Publicado por Desconocido @ 21:47  | Liturgia
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SANTIAGO APÓSTOL
25 de julio de 2007


El Señor Jesucristo, que los apóstoles anunciaron con su palabra y su martirio, esté con todos vosotros.
Celebramos hoy la fiesta del apóstol Santiago. Él siguió a Jesús por los caminos de Palestina, vivió la angustia de su muerte, experimentó la profunda alegría de su resurrección. Y, como los demás apóstoles, se dedicó luego con todas sus fuerzas a anunciar la vida nueva de Jesús, hasta morir ejecutado por voluntad del rey Herodes.
La tradición celebra al apóstol Santiago como evangelizador de las tierras de España. Por eso hoy, al reunirnos para su fiesta, sentimos el gozo de la fe y de la esperanza que nos llegan de Jesús y que los apóstoles anunciaron.

A. penitencial: En silencio, preparémonos para celebrar la Eucaristía.

- Tú, que haces de tus discípulos la sal de la tierra y la luz del mundo. SEÑOR, TEN PIEDAD.
Tú, que por medio de los apóstoles nos anuncias la gran noticia de la salvación. CRISTO, TEN PIEDAD.
Tú, que resucitado de entre los muertos eres vida para todos los que te siguen. SEÑOR, TEN PIEDAD.

1. lectura (Hechos 4,33; 5,12.27-33; 12,2): Vamos a escuchar ahora la Palabra de Dios, en esta fiesta del apóstol Santiago. La primera lectura nos hará revivir los inicios de la vida de la Iglesia. Escucharemos cómo los apóstoles anuncian la Buena Noticia de Jesús, y la persecución que por fidelidad a ese anuncio deben afrontar.

2. lectura (2 Corintios 4,7-15): Los apóstoles eran per¬sonas débiles como nosotros. Pero encontraron la fuerza en Jesús, y esa fuerza les hizo dedicar su vida entera al anuncio de la Buena Noticia. Escuchemos en esta segunda lectura a san Pablo que nos cuenta su experiencia.
Profesión de fe: Unámonos ahora en la proclamación de nuestra fe. Es la fe que anunciaron los apósto¬les, es la fe que nos da vida y esperanza. Procla¬mémosla en la fórmula breve que conocemos con el nombre de Símbolo de los Apóstoles. (Credo breve, si parece oportuno cantado o alternando con una antífona).

Oración universal: Unidos en la misma fe, presentemos al Padre nuestras plegarias, por nosotros y por el mundo entero. Oremos diciendo: ESCÚCHANOS, PADRE.

1. Por la Iglesia entera, extendida de Oriente a Occidente y cimentada sobre la roca firme de los apóstoles; que dé siempre ante el mundo un testimonio fiel del amor universal del Señor. OREMOS:

2. Por los gobernantes de nuestro país y de todos los países; que realicen su tarea con dedicación y espíritu de servicio, para el progreso y el bienestar de todos los ciudadanos. OREMOS:

3. Por los pueblos de España: que el testimonio del apóstol Santiago nos estimule a construir un país en paz, en buena convivencia, donde toda persona pueda vivir con dignidad. OREMOS:

4. (En Galicia) Por esta tierra de Galicia, en este gran día de fiesta; que el Señor nos bendiga con la abundancia de sus dones, y todos sintamos el gozo de pertenecer a este pueblo. OREMOS:

5. Por nuestra comunidad cristiana; que demos siempre un buen testimonio del Evangelio que nos han trans¬mitido los apóstoles, y continuemos avanzando en el camino de la fe. OREMOS:

Padre, escucha la oración que te hemos presen¬tado en la fiesta del apóstol Santiago, y derrama sobre nosotros los dones de tu bondad. Por ...

Padrenuestro: Unidos en la fe de los apóstoles, y siguiendo la enseñanza de Jesucristo, nos atre¬vemos a decir:


CPL
Publicado por Desconocido @ 21:42  | Liturgia
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Artículo publicado en la revista de la Diócesis de Tenerife "Iglesia Nivariense" JUNIO 2007, número 76 sobre el próximo Plan Diocesano de Pastoral 2007-2011.


"Haz memoria
de Jesucristo Resucitado"
(Cf. 2 Tm 2,8)


Los Consejos presbiteral y de Pastoral han estudiado y valorado positivamente, de modo global, el proyecto de nuevo Plan Diocesano Pastoral elaborado por la Vicaría General, teniendo en cuenta las propuestas realizadas por las distintas realidades presentes en nuestra iglesia particular. La propuesta de PPD lleva por título aquella afirmación de Pablo a Timoteo: `Haz memoria de Jesucristo Resucitado'. Ahora, mientras el ya nuevo PDP está en imprenta, tras ser aprobado por el Obispo, hemos de prepararnos para acogerlo y ponerlo por obra, al tiempo que para concretado en los distintos ámbitos y sectores pastorales.

Un Plan Diocesano de Pastoral es un instrumento de la diócesis para convocar a todos los cristianos y a todas las comunidades, asociaciones, grupos, etc. y promover la comunión y la participación de todos en la tarea evangelizadora y la confluencia de criterios y líneas de acción. Incluye, por tanto todas las acciones, todas las personas bautizadas, y todos los organismos e instituciones.

Somos requeridos, dice el documento, `a un trabajo cordial y entusiasta de renovación de lo que hemos heredado y ha perdido su vigor o ha desvirtuado su fundamento, al mismo tiempo, que a la edificación de obra nueva a la propuesta de cara al futuro.

Por consiguiente, consideramos que la voluntad decidida por una pastoral misionera, con todas las consecuencias que esto conlleva. se constituye en la tarea prioritaria de nuestra Iglesia diocesana. Optar por una más incisiva evangelización nos pide, por una parte, prestar atención al ser humano de hoy, mirarlo con los ojos de Dios, es decir, con amor. acoger su cultura, lo que vive, siente y piensa Y nos reclama, por otra parte, tener siempre activada nuestra vivencia de Jesucristo y de su Evangelio, de manera que aflore fácilmente a nuestros labios, y que en todo momento estemos siempre a punto ofrecer una respuesta a quien nos pida dar razón de nuestra esperanza.

Nuestra Planificación Pastoral, prosigue el documento, quiere propiciar en toda la diócesis un esfuerzo «humilde, paciente y perseverante» para «conocer con mayor profundidad el misterio de Cristo» y «para dar testimonio de Él». Por ello su mismo nombre. Jesucristo, aparece tanto en el Objetivo General que fija la gran dirección de marcha, como en los tres objetivos específicos, que en realidad son dimensiones de un mismo objetivo, a saber: Creer, Celebrar y Anunciar.

Conscientes del momento en que vivimos, debemos centrarnos en lo fundamental del cristianismo en los contenidos esencia-les de la fe. Encaminar todo el Plan Pastoral y, consecuentemente, orientar toda la acción de la iglesia diocesana en orden a suscitar, cuidar y ayudar a madurar la experiencia de la fe es nuestro gran reto.

En los próximos meses nuestros esfuerzos y trabajos han de dirigirse para que todos los agentes de pastoral conozcan y acojan calurosa y corresponsablemente el Plan y, a partir de él, programar, siendo concretos, la acción pastoral de los servicios diocesanos. arciprestales, parroquiales, los grupos, movimientos, etc
Publicado por Desconocido @ 11:53  | Artículos de interés
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Posible homilía en la muerte de un vecino de la parroquia.

Señor, auméntanos la fe


Hay sucesos que no por esperados dejan de producirnos pena. Es el caso de N. que contaba X. La muerte es un hecho que se registra una sola vez y es algo que alcanza a todo ser viviente. Este es el hecho.
Y ante este hecho lo primero que quiero es daros la condolencia más entrañable, más familiar y más cristiana a vosotros los familiares de N. de parte de todos y cada uno de los que están aquí acompañándoos. Compartimos con vosotros vuestro pesar.
En la vida hay de todo: luces y sombras, algunos momentos tristes y muchos alegres. Hoy nos solidarizamos con vosotros. Todos los que os habéis reunido aquí, estáis demostrando vuestra calidad de personas, acudiendo a donde se ha de ir en actitud de cariño, ayuda y comprensión.
Expresamos también nuestra Esperanza. A los cristianos nos sostiene esta virtud. El Apóstol Pablo nos dice que "la Esperanza nunca defrauda". A El no le defraudó, a nosotros tampoco. Estoy seguro de que a N. tampoco, porque ahora recoge toda la cosecha de bondad almacenada a lo largo de sus X años de aquí.
En la la Lectura que hemos leído San Pablo le dice a su discípulo Timoteo (que está en la cárcel por anunciar a Jesucristo), lleno de miedo: "Dios nos ha dado un espíritu de energía y buen juicio. Vive con fe y amor cristiano". Son palabras que se han cumplido en N. porque el ( ella) ha sido una persona enérgica y de buen criterio. Ha vivido con fe en Jesús y con amor a Dios. La fe ha sido su mejor adorno, su mayor tesoro. Y como ha vivido con Jesucristo, ahora sigue viviendo con El.
Hizo mucha oración, le pidió muchas veces perdón, le trató amistosamente aquí en la Parroquia y últimamente en casa ( ¡cuántas comuniones se lleva N.! ), le ofreció sus trabajos, le sirvió en los demás, a los que siempre trató con dulzura, con una delicadeza exquisita, con una sonrisa siempre a flor de labios, siempre con buen talante, con amabilidad.
N. ha sido de esas personas que dan paz, para las que todo está bien, que se conforman con muy poco. Ahora, él pertenece a esa comunidad de los Bien-aventurados. Desde allí seguirá intercediendo por todos nosotros.
No me extraña que ante un hombre tan bueno, os hayáis volcado en atenciones hacia él. Le habéis tratado con ternura, le habéis hecho compartir vuestras nutridas reuniones de familia. Qué bien ha recogido él lo que sembró en su vida. Ojalá hagan con vosotros vuestros hijos lo mismo que habéis hecho con ella. Hay un adagio que se puede aplicar en este caso: "Cuántos sean los pimpollos de tu rosal, tantas serán las rosas de tu corona"
A una vida sencilla como la suya, siempre de frágil salud, no le hacen falta pedestales. Se impone por sí misma, como se impone la luz indirecta, que todo lo llena sin que se sepa dónde está o como se percibe el perfume de una violeta escondida entre los arbustos.
La Palabra de Dios nos dice algo que se aplica a estela hermano/a: " Dichosos los que mueren en el Señor. Que descansen de sus trabajos". La vida es esfuerzo, lucha, trabajo, superación de problemas, servicio, fatiga.
Tengo entendido que N. fue una persona muy trabajadora. Al final, aunque su cuerpo se fue desmoronando por dentro, en su interior, se mantenía lozano, porque estaba plantado junto a la acequia del amor de Dios.

Seguramente cuando se haya presentado ante el Señor le habrá ido mostrando su sencillez, sus sacrificios; todas esas atenciones que almacenan las personas sencillas y buenas que van pasando por este mundo calladamente, pero haciendo el bien a manos llenas.
En una larga vida pasan muchas cosas. Queda lo fundamental: el amor a Dios, a Jesucristo, a la Virgen María, el amor puesto en circulación esparcido en mil detalles. Todo eso que sembró lo recoge ahora y se lo presenta al Señor como si se tratara de un ramillete.
Demos gracias a Dios por la obra que realizó en N.: llamándolo a la vida, llamándolo a la fe y porque ahora le concede una vida sin limitaciones y para siempre. Qué cierto es que Dios se manifiesta a los humildes y sencillos. Los sabios y orgullosos se quedan con su ciencia y no llegan a descubrirlo.
Para todos nosotros pidamos al Señor cómo los apóstoles a Jesús, que escuchábamos hoy en el Evangelio: "Señor, auméntanos la fe". En la fe se crece, como crece una plata o un árbol. Pero para crecer en la fe, hay que alimentarla. Y ¿cómo se alimenta? Pues con la escucha de la Palabra de Dios, con la Eucaristía de cada Domingo, con la oración, dejando buen rastro por donde pasamos. Fiándonos de Jesucristo. ¿Quién te quiere más que Jesucristo? Y tú ¿ya le quieres a El? ¿Ya te fías de El?

EJEMPLO.- Un barco en altar mar estaba a punto de naufragar. Había allí una niña que jugaba tan tranquila mientras toda la gente gritaba espantada. Un pasajero se acercó a la niña y le dijo: ¿Es que tú no tienes miedo de que se hunda el barco? Y la niña le contestó tan tranquila. Es imposible, si yo voy en el. Mi padre es el capitán, y me quiere muchísimo". Aquella niña era modelo de fe en el amor de su padre. Le daba seguridad y confianza.

Que esta Eucaristía aumente en todos nosotros el deseo de vivir la vida con sentido de fe. Y que a nuestro hermano N. le conceda el Señor disfrutar de la claridad de su rostro, de su descanso y de su paz.
Publicado por Desconocido @ 11:46  | Homilías
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domingo, 22 de julio de 2007
Artículo publicado en la revista de la Diócesis de Tenerife "Iglesia Nivariense" JUNIO 2007, número 76

Aurelio Feliciano Sosa
Dr de Cáritas


LEER ES VIVIR


Es como la salud: la valoramos cuando la perdemos. Nos damos cuenta de lo que significa leer cuando alguien no es capaz de descifrar los signos que tiene delante o no podemos leer por cualquier problema en la vista. Y, sin embargo, hay millones de personas en el mundo que no pueden disfrutar la suerte que tiene usted de leer un periódico, una revista, un libro.

Cáritas, en esta campaña puesta en marcha alrededor de la fiesta de Corpus, ha querido poner de relieve este derecho a una educación digna. Desde Cáritas creemos que si "los derechos humanos son universales; las oportunidades deberían serlo".

Y es que el derecho a la educación es un derecho fundamental para el desarrollo de la persona. Es un derecho al acceso y a la permanencia en un sistema educativo que ha de asegurar el pleno desarrollo de la personalidad y el respeto a los derechos humanos. Y, sin embargo, los países ricos rara vez dedican más del 4% del PIB a la enseñanza pública. Tampoco parece una prioridad este tema para muchos de los países empobrecidos.

La educación ha de ser un factor de reducción de desigualdades y de ayuda para conseguir la equidad social. Llama la atención cómo ha crecido la riqueza en el mundo y cómo ha crecido paralelamente la brecha de la desigualdad. Desigualdad entre personas dentro de los países y des-igualdad entre países y territorios: el 20% más rico de la población mundial disfruta de las tres cuartas partes del ingreso mundial y el 40% más pobre tiene que conformarse con obtener sólo el 5% del ingreso mundial.
Esta desigual realidad está denunciando un importante déficit de oportunidades educacionales en el mundo. En una economía globalizada, en la que cada vez es más importante el conocimiento, toda-vía se niega la más básica educación primaria a unos 115 millones de niños.

La mayoría de los niños no matriculados en la escuela viven en Africa subsahariana y Asia meridional. Si, según la UNESCO, se considera necesario haber cursado entre cinco y seis años para logar aprender las habilidades básicas de lectura y escritura, comprensión y resolu¬ción de problemas. es sangrante que un niño nacido, por ejemplo, en Mozambi¬que tenga un promedio de asistencia a la escuela de cuatro años, mientras que el promedio de otro nacido en Francia sea de quince años.

En España una cuarta parte de los estudiantes que llegan al final de su educación obligatoria no obtiene el título de graduado en Secundaria. Y en Canarias somos conscientes de cuántos de nuestros escolares no alcanzan el nivel mínimo que se exige en una educación básica.

En la mayor parte de los países, la desigualdad en la educación es una de las causas generadoras de la desigualdad en materia de ingresos, salud y oportunidades de desarrollo y de participación en la sociedad civil.

La educación tiene el potencial de actuar equiparando oportunidades y de aportar una mayor eficiencia económica y cohesión en la sociedad. Pero tal potencial sólo se puede desplegar con la ayuda de políticas públicas que eliminen sistemáticamente los obstáculos sociales, económicos y culturales que han de afrontar los grupos más desfavorecidos.

Nos preocupa saber que las desigualades sociales de hoy se convertirán en las desigualdades sociales y económicas globales del futuro. El derecho a una educación de calidad para todos y, en especial, para los más vulnerables y desfavorecidos, nos lleva a denunciar y a exigir:

Considerar el derecho a la educación como un factor fundamental del desarrollo.

Concienciar a nuestra sociedad de las desigualdades educativas que afectan especialmente a las personas, colectivos y países con menos ingresos.

Reclamar el cumplimiento del Objetivo del Desarrollo del Milenio en cuanto a lograr la enseñanza primaria universal para el año 2015 (objetivo 3, meta 4).

Mejorar la calidad del proceso de enseñanza/aprendizaje que se establece en la interacción entre el alumnado y el profesorado.

Apoyar las iniciativas que instan a los gobiernos de los países empobrecidos a que elaboren y pongan en marcha estrategias nacionales de educación destinadas a garantizar la universalidad y gratuidad de una enseñanza de calidad para todos los ciudadanos.

Frente a los numerosos desafíos del porvenir, la educación constituye un instrumento indispensable para que la Humanidad pueda progresar hacia los ideales de paz, libertad y justicia social.

Como ciudadanos que tenemos la suerte de poder leer, esta campaña es una llamada a la responsabilidad. Los cristianos, que decimos creer en un Dios Padre-Madre de todos, sentimos la urgencia de seguir luchando por este derecho de nuestros hermanos a una educación digna. Precisamente, la fiesta del Corpus, en la que celebramos la entrega de Jesús como pan partido, repartido y comido y como vino generoso derramado, es una llamada no sólo a alimentarnos con ese pan de vida, sino a alimentar también a los hambrientos de cultura, a hacernos pan y luz para los demás.
Publicado por Desconocido @ 23:47  | Artículos de interés
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22 de Julio

(Fuente de la Guancha) En la tarde del domingo 22 de Julio tuvo lugar en el templo parroquial de San José de San Juan de la Rambla la Misa corpore insepulto del sacerdote Don Juan Clímaco Luis Pérez, fallecido a los noventa años de edad. Fue presidida por el Obispo Diocesano Don Bernardo Álvarez Afonso y concelebrada por una treintena de sacerdotes entre los que se encontraba Don Jesús Luis, hermano del difunto. Don Juan, que residía en el Hogar Santa Rita al que fue destinado como capellán hace diecisiete años, era natural de nuestra parroquia de San José y aquí viven la mayoría de sus familiares más directos.
Ha sido un sacerdote ejemplar y piadoso y muy cercano a las gentes. En su larga vida sacerdotal ejerció su ministerio en muchas parroquias de nuestra geografía diocesana dejando en todas ellas gratos recuerdos, tanto en Agulo de la isla de la Gomera y Frontera en la isla del Hierro como en Tenerife en los pueblos de Santiago del Teide, Buenavista, Tegueste, Alcalá, el Tablero y Punta del Hidalgo.


Publicado por Desconocido @ 23:37  | Noticias Parroquiales
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El 19 de julio el Consejo Nacional de Laicos de Venezuela emitió un comunicado en el que se pronuncian sobre las criticas que en los últimos días se han hecho a los obispos de la Conferencia Episcopal Venezolana.

COMUNICADO CONSEJO NACIONAL DE LAICOS (CNL)



1.- El Consejo Nacional de Laicos de Venezuela, en nombre de los Movimientos eclesiales y asociaciones laicales que lo integran, y de la multitud de laicos católicos del país, se siente en el deber de pronunciarse ante la opinión pública, y expresar su rechazo ante las continuas e injustas agresiones hacia la Iglesia y en especial hacia los Señores Obispos, intensificadas a raíz de los recientes pronunciamientos que hicieran ante la preocupante situación de Venezuela.

2.- Expresamos, ante todo el total respaldo y la sincera gratitud a la entera Conferencia Episcopal y a cada uno de los Obispos en particular, por la Exhortación Apostólica "Urge el Diálogo y la Reconciliación en Venezuela" emanada a la conclusión de su reciente Asamblea Ordinaria, el pasado 7 de julio. Reconocemos con ellos que el "...pronunciamiento sobre los problemas sociales no es una injerencia indebida en la vida política, sino el cumplimiento de nuestra obligación de iluminar la vida personal y social de los fieles desde la perspectiva del Evangelio, con criterios estrictamente pastorales" (Exh. N. 4).

3.- Cuantos se han expresado con menosprecio e incluso tratando de ridiculizar con un lenguaje descalificador a los Señores Obispos por este deber que han ejercido, parecen ignorar el verdadero significado de la dimensión socio-política de toda persona humana y de la dimensión social del Cristianismo y de la Iglesia. El pronunciarse a favor de la verdad, de la justicia y de la paz va mucho más allá de una mera actuación de partido político y al hacerlo, nuestros Pastores están expresando el sentir de todos los que, como Pueblo de Dios, integramos la Iglesia.

4.- Ello responde a cuanto señalaba recientemente Su Santidad Benedicto XVI en Aparecida: "La Iglesia es abogada de la justicia y de los pobres, precisamente al no identificarse con los políticos ni con los intereses de partido. Sólo siendo independiente puede enseñar los grandes criterios y los valores inderogables, orientar las conciencias y ofrecer una opción de vida que va más allá del ámbito político. Formar las conciencias, ser abogada de la justicia y de la verdad, educar en las virtudes individuales y políticas es la vocación de la Iglesia en este sector" (Discurso Inaugural, N.4).

5.- Reafirmamos, como hiciéramos en anteriores ocasiones, que la Democracia es el sistema político más acorde con el pensamiento cristiano. Si es verdadera Democracia, respeta la dignidad humana, da cabida a las diversidades, respeta los valores morales que se refieren a la vida personal y social, promueve el desarrollo integral de la persona y de sus derechos fundamentales y la búsqueda del bien común (cf. Comunicado C.N.L. 5.02.07).

6.- Por ello, a la honda preocupación que sentimos por la persistencia y el incremento de graves problemas sociales en nuestro País, se une la de todo aquello que atenta e hiere nuestros valores democráticos incluso desconociendo y desacatando la Constitución: el proceso de ideologización del pueblo, sin respeto de la pluralidad de pensamiento; la pretensión de monopolizar la educación; los atropellos contra la libertad de expresión; las consignas que exaltan el odio y la violencia y, sobre todo, el proyecto de una Reforma Constitucional hecha secretamente a espaldas de la sociedad venezolana y orientada al establecimiento de un sistema socialista fundado en la teoría y la praxis del marxismo-leninismo ( Exh. N. 6-11), contrarias a los principios cristianos.

7.- Solicitamos al Gobierno como administrador del Estado que ejerza responsablemente su deber de garantizar las condiciones básicas que permitan a la totalidad de los venezolanos, y no sólo a un sector de ellos, una convivencia justa, respetuosa de la diversidad, que promueva el bien común y que salvaguarde los principios fundamentales de la persona humana y de la sociedad.

8.- Con toda la Iglesia en Venezuela, los laicos católicos reafirmamos nuestra presencia para responder al llamado de paz, de justicia, de perdón y de reconciliación que nos exige el Evangelio de Jesucristo. Sin una cultura del respeto, la tolerancia, la inclusión y la aceptación del otro no se puede entablar una reflexión y diálogo nacional (N. 16). La reconciliación, la paz y la solidaridad no anulan el derecho a disentir, lo cual incluso puede conducir a la protesta legítima, pero ésta debe hacerse siempre en términos pacíficos… la "no violencia activa" la cual no implica la indiferencia ante los problemas sociales (N. 17).

9.- Reconocemos con satisfacción el movimiento estudiantil que se ha manifestado con valentía en favor de la libertad y de la reconciliación. Alentamos a los jóvenes estudiantes, principales constructores de la sociedad que anhelamos, a proseguir en su lucha pacífica por el respeto a los valores democráticos, especialmente la libertad, don inherente a la dignidad humana. A ellos ofrecemos nuestro total apoyo.

10.- Convencidos de que la Doctrina Social de la Iglesia (D.S.I.) tiene la respuesta a las exigencias más profundas de verdad y de bien para la sociedad y que es a la luz de esta, como sabremos conciliar nuestra fe con nuestra actuación socio-política, exhortamos a todos los laicos a conocerla y actuarla. "La D.S.I. quiere servir a la formación de las conciencias en la política y contribuir a que crezca la percepción de las verdaderas exigencias de la justicia y, al mismo tiempo, la disponibilidad para actuar conforme a ella, aun cuando esto estuviera en contraste con situaciones de intereses personales" (Benedicto XVI. Deus Caritas est, N.28)

11.- Por ello, y alentados por los lineamientos del Concilio Plenario de Venezuela y de la V Conferencia de Aparecida, ratificamos nuestro compromiso de incrementar las actividades encaminadas a la educación de jóvenes y adultos en los valores y virtudes del Evangelio y en los principios de la Doctrina Social de la Iglesia, para que, maduros en la fe puedan ejercer su protagonismo laical cristiano en la construcción de una verdadera sociedad fraterna, plural y democrática (cf. "El laico católico, fermento del Reino de Dios en Venezuela" N. 122).

12.- Hacemos un llamado a los laicos católicos del país para que estén atentos a los acontecimientos venideros y se mantengan cercanos a las directrices de la voz de la Iglesia a fin de poder discernir a la luz de la fe y bajo la guía del Magisterio, los planteamientos que han de anteceder a las propias decisiones.

13.- Conscientes de la necesidad profunda de conversión de los corazones al amor y al perdón, acogemos el llamado de nuestros Obispos a intensificar la oración por la Solidaridad y la Reconciliación en Venezuela. Además del compromiso ineludible personal y comunitario, de implorar la ayuda de Dios, el Consejo Nacional de Laicos, propone, junto a otras instancias eclesiales, la celebración de un "Día Nacional de Oración", de la cual estaremos informando oportunamente.
Publicado por Desconocido @ 21:40  | Noticias de religión
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ZENIT publica las palabras que pronunció Benedicto XVI el domingo, 22 de julio de 2007, al rezar la oración mariana del Ángelus en Lorenzago de Cadore, la localidad de los Dolomitas italianos en la que transcurre las vacaciones de verano.


Queridos hermanos y hermanas:

En estos días de descanso que, gracias a Dios, estoy disfrutando aquí, en Cadore, experimento aún más intensamente el impacto de las noticias que me llegan sobre enfrentamientos sangrientos y episodios de violencia que se verifican en muchas partes del mundo. Esto me lleva a reflexionar una vez más sobre el drama de la libertad humana en el mundo. La belleza de la naturaleza nos recuerda que Dios nos ha puesto para «cultivar y custodiar» este «jardín», la Tierra (Cf. Génesis 2, 8-17). Si los hombres vivieran en paz con Dios y entre sí, la Tierra se parecería verdaderamente a un «paraíso». El pecado, por desgracia, ha arruinado este proyecto divino, engendrando divisiones y haciendo que entre la muerte en el mundo. De este modo, los hombres ceden a las tentaciones del Maligno y se hacen la guerra mutuamente. La consecuencia es que, en este estupendo «jardín», que es el mundo, se abren espacios de «infierno».

La guerra, con su estela de luto y destrucción, es considerada siempre y con razón una calamidad que atenta contra el proyecto de Dios, quien lo creó todo para que exista y que, en particular, quiere hacer del género humano una familia.

En este momento, no puedo dejar de recordar una fecha significativa: el 1 de agosto de 1917 --hace 90 años-- mi venerado predecesor, el Papa Benedicto XVI, publicó su famosa «Nota a las potencias beligerantes», pidiendo que acabaran con la primera guerra mundial (Cf. AAS 9 [1917], 417-420). Cuando arreciaba aquel enorme conflicto, el Papa tuvo el valor de afirmar que se trataba de una «matanza inútil». Esta expresión suya se ha grabado en la historia. Estaba justificada por la situación concreta de aquel verano de 1917, especialmente en este frente véneto. Pero aquellas palabras, «matanza inútil», tienen también un valor más amplio, profético, y se pueden aplicar a otros muchos conflictos que han desgajado innumerables vidas humanas.

Precisamente estas tierras en las que nos encontramos, que de por sí hablan de paz y de armonía, fueron escenario de la primera guerra mundial, como siguen evocando muchos testimonios y algunos conmovedores cantos de los alpinos. ¡Son hechos que no hay que olvidar! Es necesario aprender de las experiencias negativas que por desgracia sufrieron nuestros padres para no repetirlas.

La «Nota» del Papa Benedicto XVI no se limitaba a condenar la guerra; indicaba, a nivel jurídico, los caminos para construir una paz justa y duradera: la fuerza moral del derecho, el desarme balanceado y controlado, el arbitraje en las controversias, la libertad de los mares, la condonación recíproca de los gastos bélicos, la restitución de los territorios ocupados y negociaciones justas para dirimir las cuestiones.

La propuesta de la Santa Sede estaba orientada al futuro de Europa y del mundo, según un proyecto de inspiración cristiana, pero que puede ser compartido por todos, pues se fundamenta en el derecho de gentes.

Este es el mismo planteamiento que siguieron los siervos de Dios Pablo VI y Juan Pablo II en sus memorables discursos ante la Asamblea de las Naciones Unidas, repitiendo en nombre de la Iglesia: «¡Nunca más la guerra!».

Desde este lugar de paz, en el que se experimentan más aún como inaceptables los horrores de las «matanzas inútiles», renuevo el llamamiento a seguir con tenacidad el camino del derecho, a rechazar con determinación la carrera de armamentos, a oponerse más en general a la tentación de afrontar nuevas situaciones con viejos sistemas.

Con estos pensamientos y auspicios en el corazón, elevemos ahora una oración especial por la paz en el mundo, encomendándola a María santísima, reina de la paz.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit.
© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por Desconocido @ 21:36  | Habla el Papa
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22 Julio (ACI).- Al dirigir este mediodía el Ángelus dominical, el Papa Benedicto XVI hizo un enérgico llamado a la paz y condenó la guerra, “una calamidad que contrasta con el proyecto de Dios, el cual ha creado todo para la existencia y, en particular, quiere hacer del género humano una familia”.

Antes de dirigir la oración mariana ante unas diez mil personas reunidas en la Plaza Calvi de Lorenzago de Cadore, el Santo Padre dijo que estos días de descanso que pasa en la sierra alpina de los Dolomitas, siente “aún más intensamente” el “impacto doloroso” de las noticias que le llegan sobre los “enfrentamientos sangrientos y los episodios de violencia que actualmente sacuden el mundo”.

Reflexionando en el “drama de la libertad humana en el mundo”, el Pontífice afirmó que la tierra es un jardín que Dios entregó a los hombres para que lo “custodiaran y cultivaran” y que “si los hombres vivieran en paz con Dios y entre ellos la tierra asemejaría verdaderamente a un ‘paraíso’”.

“Por desgracia, el pecado ha arruinado ese proyecto divino, generando divisiones y haciendo entrar en el mundo la muerte. Los hombres ceden a la tentación del Maligno y se hacen la guerra los unos a los otros. La consecuencia es que, en este estupendo ‘jardín’ que es el mundo, se abre un espacio de infierno”, aseguró.

El Papa recordó la I Guerra Mundial, hace 90 años, trayendo a la memoria especialmente las palabras de su antecesor Benedicto XV, en las que calificó la guerra de “matanza inútil”, expresión que “contiene aún un amplio valor, profético, y puede aplicarse a tantos otros conflictos que han truncado innumerables vidas humanas”.

Al respecto recordó que Benedicto XV no se limitó a condenar la guerra sino que también habló de la fuerza moral del derecho, del desarme balanceado y controlado, el arbitraje de las controversias, la libertad de los mares, la devolución de los territorios ocupados y las tratativas para dirimir los problemas.

Los Siervos de Dios Pablo VI y Juan Pablo II, prosiguió el Santo Padre, siguieron esta misma línea. La frase “¡Nunca más la guerra!” que pronunciaron en nombre de la Iglesia en sus respectivos discursos ante la Asamblea de las Naciones Unidas tiene plena vigencia.

“Desde este lugar de paz, donde también más vivamente se advierten como inaceptables los horrores de la ‘inútil matanza’, renuevo el llamado a proseguir con tenacidad la vía del derecho, a rechazar con determinación la carrera de armamentos, y a rechazar la tentación de afrontar las nuevas situaciones con viejos sistemas”, dijo el Pontífice.

Finalmente, pidió elevar una oración especial por la paz en el mundo, confiándola a María, la Reina de la Paz.

Finalizado el Ángelus, el Papa saludó a las autoridades civiles y eclesiales presentes, entre ellas el Obispo de Hong Kong, Cardenal Joseph Zen Ze-Kiun, que acudió con 60 feligreses chinos; el Patriarca de Venecia, Cardenal Angelo Scola, y el Presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, el Arzobispo Angelo Bagnasco. Asimismo saludó entre los presentes a Edoardo Luciani, hermano del Siervo de Dios Juan Pablo I.
Publicado por Desconocido @ 21:23  | Noticias internacionales
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sábado, 21 de julio de 2007
107º Aniversario Coronación Virgen de Itatí: Homilía Mons. Castagna

107º Aniversario de la Coronación Pontificia
de la Imagen de la Virgen de Itatí



La Coronación de una Imagen Sagrada de la Virgen es el reconocimiento público, por parte de la Iglesia, de la devoción divinamente inspirada del pueblo cristiano a una determinada advocación de la Santísima Virgen, Madre de Dios. Itatí, después de tres siglos de conmovedora presencia de la Imagen venerada, recibe del Papa León XIII ese solemne reconocimiento. María ha escogido a Corrientes como morada de su materna solicitud. El pueblo creyente la constituye en eco de su fe cristiana. De esa manera ajusta su comportamiento a la fe y a la concentración piadosa en este sagrado lugar. En virtud de ello recibe el calificativo honroso de pueblo cristiano y mariano. Incluye un estilo de vida profundamente articulado por el Evangelio y su principal portadora: la Iglesia Católica. Este pueblo cristiano es católico y mariano. Es la verdad de su identificación religiosa entre otras respetables expresiones, cristianas y no cristianas, de la religiosidad que anima a la sociedad argentina. María abraza a quienes la aman y veneran conduciéndolos delicadamente al encuentro con su Hijo Jesucristo. Pretende para sus devotos hijos la Verdad - que es su divino Hijo - e inexorablemente el movimiento devocional que suscita concluye en el encuentro con Cristo. La Palabra que compartimos y la Eucaristía que celebramos constituyen ese encuentro, logro final de su intención materna. Es comprensible que los peregrinos pidan confesión y se agolpen para recibir la comunión eucarística. Quieren lo que la Madre quiere para ellos.

Su solicitud materna se refiere a quienes componemos esta sociedad, exponente de contradictorias actitudes y de anhelos que oscilan entre egoístas despilfarros y encomiables servicios a los más pobres. La Iglesia, ante el espectáculo bochornoso de la exclusión y la inequidad, procura exponer el mensaje inalterable del Evangelio. No parece bastar. La palabra necesita la contundencia del compromiso y del socorro generoso hacia quienes están inmersos en esas inocultables franjas de pobreza y exclusión. Maria lo muestra en su presurosa visita a Isabel, embarazada del Precursor del Señor, y lo seguirá haciendo con los seguidores de su Hijo y con la Iglesia primitiva. Pero la misión que le corresponde adquiere su definición cuando se concreta la perfecta comunión entre ella y su divino Hijo Resucitado. Ahora se ocupa de los más pobres y desheredados. Manifiesta una verdadera predilección por los humildes que asocia a su materna solicitud por los excluidos en el injusto y deplorable intento actual de construir un mundo para algunos. ¡Qué desafío el suyo! Atrae a todos, muchos de ellos desahuciados, a causa del estado irregular de sus vidas, no obstante presentados a la Iglesia como desafío a la creatividad pastoral. Sabrá salvar lo importante, en su relación con ellos, lo único verdaderamente necesario. Me refiero al encuentro con Jesús. María sabe que el mundo - este mundo - necesita el anuncio del Reino y la posibilidad de acceder a él. Jesucristo lo anuncia mediante la actividad de quienes se empeñan en edificarlo desde aquí.

Nuestra Iglesia Particular de Corrientes se prepara a celebrar el Centenario de su creación. Cuando iniciamos el trienio preparatorio (Navidad del 2006) nos propusimos, como bien lo indica la oración propia: “Que su historia inspire, desde nuestro presente, un futuro más fecundo en la fe, más osado en la esperanza y más comprometido en la caridad”. María de Itatí, como lo ha hecho desde sus orígenes, responderá al anhelo de nuestra humilde plegaria. Deseo reconocer ante ustedes que la Iglesia Arquidiocesana de Corrientes, por la gracia de Dios y la maternal presencia de Nuestra Señora de Itatí, es fuerte, sólida y fiel a Jesucristo. La prueba más tangible es el constante flujo de las vocaciones al ministerio sacerdotal, diaconal y a la Vida Consagrada. En menos de trece años ha más que duplicado su presbiterio y ha recibido el beneficio inapreciable de treinta y tres diácono permanentes. No se debe al mérito de nadie sino a la misteriosa benevolencia del Padre y al cuidado exquisito de María. La celebración de su primer Centenario es una ocasión providencial para crecer aún más y renovarse.

En los Santuarios marianos se produce un movimiento de vida cristiana de enorme amplitud. Cada uno de ellos constituye un Nazaret donde María - Ama de casa - se mueve silenciosa y dulcemente entre Jesús y José. Entre el Salvador y el hombre alcanzado por la Salvación. Celebramos a Jesús tanto cuando recibimos el perdón de nuestros pecados como cuando participamos y nos alimentamos de la Eucaristía. María está allí, como en Nazaret, cumpliendo su tarea de Ama de la casa familiar de los hijos de Dios. Lo hace a su manera, pero, con una eficacia insuperable. No todos los peregrinos y concurrentes a este amado Santuario comprenden qué es lo que los atrae irresistiblemente. No es María, es el Hijo de Dios que se hace hombre en su seno materno y virginal. Cuando visitó a su prima, ya ambas embarazadas, Santa Isabel experimentó una profunda conmoción: “el niño (Juan) saltó de júbilo en su seno”. La presencia del Salvador, oculto y activo - como en la Eucaristía - llenó de júbilo al hijo de Isabel. María sigue visitándonos, con Cristo oculto en el Misterio de la Iglesia - los sacramentos y la Eucaristía - para causar en cada uno de nosotros el júbilo del encuentro con Dios y de la reconciliación. La Virgen Madre nos atrae para ofrecernos, de parte del Padre, a Jesús único Salvador y causa de nuestra alegría.

El rostro tierno de la Purísima, en la imagen multisecular de Nuestra Señora de Itatí, adquiere una peculiar luminosidad cada año. Responde a las actuales necesidades y esperanzas; a la fe que crece gratuitamente para aceptar los inevitables desafíos de la hora. Junto a María, en su humilde y espaciosa casa, podemos reavivar nuestro entusiasmo cristiano y disponernos a la fidelidad a Dios que nos llama incansablemente a ser testigos de su misericordia
Publicado por Desconocido @ 23:48  | Hablan los obispos
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Carmen Posadas
XLSemanal, 24-30 de junio de 2007



Quienes vamos teniendo ya una edad, y yo tengo cincuenta y tres años, sabemos lo que es el peso de la culpa, o el de la censura. Incluso los que no recibimos una educación religiosa, como es mi caso, hemos sufrido los efectos de tan eficaces corsés de antaño.
Vinieron después la democracia, la apertura, el destape y la posibilidad de abrir las ventanas y ventilar el desván tan lleno de telarañas. Fue así que palabras como 'censura', 'culpa' e incluso 'responsabilidad' pasaron a ser feas o retrógradas y, por tanto, podían ser ridiculizadas. Pero da la casualidad de que las palabras no son bellas o feas, malas ni buenas. Son, si uno quiere, como un vaso: su contenido unas veces puede resultar benigno y otras, malvado.

Hablemos primero de la más fea de todas, 'censura'. De tanto luchar contra ella durante el franquismo tendemos ahora a creer que es algo que hay que combatir. Pero censurar quiere decir literalmente "juzgar el valor de una cosa, sus méritos y faltas", nada más. Sin embargo, como se considera una palabra del pasado y, por tanto, fea, hoy en día nada resulta censurable. Ni lo moralmente reprobable ni lo éticamente perverso; todo vale porque lo que no vale es censurar, que eso es de antiguos y de fachas.

Otra palabra trasnochada es 'responsabilidad'. Antes, la repetían mucho los padres, los maestros, los educadores: "Niños, tenéis que ser responsables, tenéis que comportaros como adultos". Ashora, en cambio, se dice que los niños deben ser niños el mayor tiempo posible. "Dejadlos, pobrecillos -dicen los modernos-, ya tendrán tiempo de ser adultos y responsables", sin darse cuenta de que crecer no es ninguna desgracia y ser responsable es algo bastante útil en la vida. Sin advertir, tampoco, que la responsabilidad o se aprende muy pronto, en la infancia, o no se aprende nunca.

Y comienzan los problemas Y me queda por fin la más fea de las feas, la palabra 'culpa'. Es cierto que en tiempos pretéritos, dicho término llegó a ser muy cruel. Se fomentaba sin sonrojo la culpa para que nadie sacase nunca los pies del tiesto. De este modo, por ejemplo, si uno faltaba al octavo mandamiento (no mentir) o al cuarto (honrar a los padres) y no digamos nada si pecaba contra el sexto, se sentía fatal: se sentía culpable. Ahora, si ustedes se fijan, hemos descubierto un truco perfecto para librarnos de tan incómoda losa: la culpa de todo lo que nos pasa siempre la tiene otro. La tiene la sociedad, que es muy mala, o el Gobierno, que es un desastre, o el calentamiento global o el lucero del alba. En este mundo buenííísimo en el que vivimos, hasta para las faltas más graves se encuentra siempre una razón eximente. Cuántas veces hemos oído decir que si fulano es un violador es porque tuvo una infancia muy desdichada. O que si mengano es un asesino se debe a que viene de una familia disfuncional. Y eso está muy bien y es muy guay, pero la autocomplacencia tiene un lado perverso: si la culpa de todo lo que nos pasa la tiene otro, nunca vamos a hacer nada por mejorar nuestra situación. Porque culpar al mundo cruel es muy cómodo, pero también muy estúpido.

Sé que lo que acabo de decir va en contra de esta realidad Walt Disney que nos hemos inventado en la que "to er mundo é güeno" y los pajaritos cantan y la Luna se levanta. Sé también que es lógico que las palabras que antes se usaron de modo autoritario, cuando no cruel, sufran su purgatorio y sean revisadas. Pero una cosa es revisar un concepto y otra muy distinta es prescindir de él. Como decía antes, las palabras no son feas ni hermosas. Incluso las más bellas, como `libertad´, `amor´ o `amistad´ tienen su lado amargo, cuando no perverso. El secreto, creo yo, está en usar cada palabra con sabiduría. Eso al menos es lo que hace un adulto. Lo malo es que últimamente y para algunos papanatas, 'adulto', 'crecer' y 'madurar' también son palabras feas. Vaya por Dios.


Publicado por Desconocido @ 23:36  | Artículos de interés
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EUROPA/ESPAÑA - Considerable empeño de España para el desarrollo y promoción del pueblo africano: 2.300 misioneros españoles trabajando en África, subvencionados más de 460 proyectos

Burgos (Agencia Fides) - Conscientes de su responsabilidad misionera, los Obispos españoles, tanto en su tanto en su Plan Pastoral de la Conferencia Episcopal, como los miembros de la Comisión Episcopal de Misiones han llamado la atención sobre la necesidad de atender con prioridad los continentes de Asia y de África. Así en el Plan de Acción de la Comisión Episcopal de Misiones se propone como Acción importante el “estudio y difusión de la situación de la actividad misionera y sus necesidades en Asia y África, para fomentar la cooperación personal, espiritual y económica con estos continentes”, según ha explicado D. Anastasio Gil García, Director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Misiones y Subdirector Nacional de las Obras Misionales Pontificias en España, durante la celebración de la 60 semana de Misionología celebrada del 9 al 13 de julio con el tema “África, una provocación para el mundo y la iglesia” (ver Fides 4/7/2007). Para valorar cómo se está ejecutando esta acción desde la Comisión Episcopal, D. Anastasio realizó un resumen de las aportaciones económicas y personales que las Instituciones eclesiales han hecho llegar al Continente africano durante el año 2006, “sin tener en cuenta la cooperación que ha partido de las iniciativas privadas, como es el caso de las aportaciones de las Congregaciones religiosas para sus respectivas misiones y las aportaciones que están surgiendo de las comunidades cristianas particulares bajo el título de ‘hermanamientos’”.
En cuanto a la cooperación económica, “la Iglesia en España - ha continuado D. Anastasio - a través de algunas de sus instituciones, ha colaborado generosamente con las necesidades de desarrollo y promoción del pueblo africano y con las necesidades de la actividad misionera y pastoral”. A continuación ha presentado un elenco de las ayudas más importantes de las instituciones más vinculadas a la Iglesia y con carácter confesional son, sin incluir tantas otras dependientes de Congregaciones religiosas. La ONG Manos Unidas, ha subvencionado, durante el año 2006, 337 proyectos de promoción y desarrollo por un valor de 16.006.397,67€ que han llegado a 16.866.695 beneficiarios. Las aportaciones de las Obras Misionales Pontificias han sido esencialmente pastorales, para colaborar con la actividad del anuncio del Evangelio y la celebración de la fe. La aportación durante el año 2006 ha sido a través de la: Obra Pontificia de propagación de la Fe con 12 proyectos por un valor de 7.508229,74€), la Obra Pontificia Infancia Misionera con 34 proyectos por un valor de 1.934.425,28€ y la Obra Pontificia San pedro Apóstol con 3 proyectos por un valor de 789.472,79€. A esto se añaden las ayudas para la formación de sacerdotes de estos pueblos que están en Roma por un valor de 4.000.000€. Cáritas España ha subvencionado durante el 2006 42 proyectos aprobados por un valor de 6.579.161,49€. Y por ultimo, el Fondo de Nueva Evangelización ha subvencionado 38 proyectos pastorales por un valor de 448.000€.
Pero sin duda, señala D. Anastasio, “la mejor cooperación de la Iglesia en España con África es el envío de misioneros”. A modo indicativo, pues no es posible hacer una información completa y exacta del numero de misioneros, en África hay en la actualidad 2.300 misioneros y misioneras españoles que constituyen el 12% de los misioneros españoles. Estos están presentes en 44 países de los 54 que integran este continente y pertenecen a 101 Congregaciones femeninas, 34 Congregaciones masculinas y a 15 Asociaciones o grupos sacerdotales y de laicos. En la actualidad hay 13 obispos españoles sirviendo a las Iglesias locales de África, de los cuales 6 son religiosos al servicio episcopal en Vicariatos Apostólicos, 3 como Nuncios Apostólicos, 3 integrados en el IEME y 1 como Fidei Donum. En cuanto a los laicos, integrados en la Coordinadora de Asociaciones de Laicos Misioneros actualmente trabajan como misioneros en África 6 laicos de Ekumene en R.D. Congo, 3 de las Juventudes Marianas Vicencianas en Mozambique, 3 de Combonianos en Rep. Centroafricana y 2 de OCASHA en Angola.
La Iglesia en España plantea además desde esta realidad, algunas propuestas de acción como son: Afianzar las relaciones mutuas entre las comunidades cristianas de África y España dando protagonismo a los misioneros; Volver la mirada al Sínodo de los obispos para África (1994) como punto de referencia; Impulsar un mejor conocimiento de la Doctrina Social de la Iglesia y evangelizar las estructuras políticas; Favorecer el intercambio de personas, sacerdotes, religiosos, religiosas, laicos, que trabajan para la misión en nuestros dos continentes. (RG) (Agencia Fides 18/7/2007 Líneas: 54 Palabras: 756)
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ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap. -predicador de la Casa Pontificia- a la liturgia del domingo, 22 de Julio de 2007.



XVI Domingo del Tiempo Ordinario (C)
Génesis 18, 1-10a; Colosenses 1, 24-28; Lucas 10, 38-42


Los amigos de Jesús



«En aquel tiempo, Jesús entro en un pueblo, y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa. Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra, mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres». La aldea es Betania y la casa es la de Lázaro y sus dos hermanas. En ella a Jesús le gustaba detenerse y descansar cuando desarrollaba su ministerio cerca de Jerusalén.

A María le parecía increíble tener al Maestro, por una vez, todo para ella, poder escuchar en silencio las palabras de vida eterna que Él decía hasta en los momentos de descanso. Así que ella se acurrucaba a sus pies para escucharle, como se acostumbra todavía en Oriente. No es difícil imaginar el tono, entre resentido y bromista, con el que Marta, pasando ante los dos, le dice a Jesús (¡pero también para que lo oiga su hermana!: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude».

Fue en este momento cuando Jesús pronunció una palabra que por sí sola constituye un pequeño evangelio: «Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la mejor parte, que no le será arrebatada».

La tradición ha visto en las dos hermanas el símbolo, respectivamente, de la vida activa y de la vida contemplativa; la liturgia, con la elección de la primera lectura (Abraham, que acoge a los tres ángeles en la encina de Mambré), muestra que ve en el episodio un ejemplo de hospitalidad. Considero, sin embargo, que el tema más evidente es el de la amistad: «Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro» se lee en el Evangelio (Jn 11,5); cuando le dan la noticia de la muerte de Lázaro, dice a los discípulos: «Nuestro amigo Lázaro duerme; pero voy a despertarle» (Jn 11,11). Ante el dolor de las dos hermanas, rompe a llorar Él también, tanto que los presentes exclaman: «¡Mirad cómo le amaba!» (Jn 11,36). Es muy bello y consolador saber que Jesús ha conocido y cultivado ese sentimiento tan precioso para los hombres que es la amistad.

De la amistad se debe decir lo que San Agustín afirmaba del tiempo: «Sé qué es el tiempo, pero si alguien me pide que se lo explique, ya no lo sé». En otras palabras, es más fácil intuir qué es la amistad que explicarlo con palabras. Es una atracción recíproca y un entendimiento profundo entre dos personas, pero no basada en el sexo, como lo es el amor conyugal. Es la unión de dos almas, no de dos cuerpos. En este sentido, los antiguos decían que la amistad es tener «una sola alma en dos cuerpos». Puede constituir un vínculo más fuerte que el parentesco. Éste consiste en tener la misma sangre en las venas; la amistad en tener los mismos gustos, ideales, intereses.

Es esencial para la amistad que se funde en una búsqueda común de lo bueno y de lo honesto. Lo que existe entre personas que se unen para hacer el mal no es amistad, sino complicidad, es «asociarse para delinquir», como se dice judicialmente.

La amistad es diferente también del amor al prójimo. Éste debe abrazar a todos, incluso a quien no te quiere, también al enemigo, mientras que la amistad exige reciprocidad, esto es, que el otro corresponda a tu amor.

La amistad se alimenta de confianza, o sea, del hecho de que yo confío a otro aquello que es más íntimo y personal en mis pensamientos y experiencias. A veces digo a los jóvenes: ¿queréis descubrir quiénes son vuestros verdaderos amigos y hacer una graduación entre ellos? Intentad recordar cuáles son las experiencias más secretas de vuestra vida, positivas o negativas; observad a quiénes las habéis confiado: esos son vuestros verdaderos amigos. Y si hay algo de vuestra vida tan íntimo que lo habéis revelado a una sola persona, esa es vuestro mayor amigo o amiga.

La Biblia está llena de elogios a la amistad: «El amigo fiel es seguro refugio; el que le encuentra, ha encontrado un tesoro» (Si 6, 14 ss). La prueba de la verdadera amistad es la fidelidad. «Se acabaron los dineros, se acabaron los amigos», dice un popular refrán. No es auténtica amistad la que decae a la primera dificultad del amigo. El verdadero amigo se ve en la prueba. La historia está llena de casos de grandes amistades inmortalizadas por la literatura; y también la historia de la santidad conoce ejemplos de amistades famosas.

Un problema delicado acerca de la amistad es si ésta es posible también una vez que se está casado. No está dicho que se deba cortar tajantemente con todas las amistades cultivadas antes del matrimonio, pero ciertamente se requiere una reorganización, so pena de dificultades y crisis en la pareja.

Las amistades más seguras son las que se cultivan juntos, como pareja. Entre las amistades cultivada separadamente, aquellas con personas del propio sexo crearán menos problemas que las de sexo distinto. Frecuentemente en estos casos es castigada la presunción, el hecho de creerse por encima de toda sospecha y de todo peligro. Películas con títulos del tipo: «La mujer de mi mejor amigo» hablan del tema... Pero aparte de este hecho extremo, se crean problemas prácticos serios. El amigo no puede tener más importancia que el cónyuge. No se puede salir todas las noches con los amigos dejando al otro (¡con mayor frecuencia a la otra, a la esposa!) solo en casa.

También para las personas consagradas las amistades más seguras son las compartidas con el resto de la comunidad. Hablando de Lázaro, Jesús no dice «mi amigo Lázaro», sino «nuestro amigo Lázaro». Lázaro y sus hermanas se habían hecho amigos también de los apóstoles, según el célebre principio «los amigos de mis amigos son mis amigos». Así eran las grandes amistades entre algunos santos, por ejemplo, entre Francisco de Asís y Clara. Francisco es hermano y padre de todas las religiosas; Clara es la hermana y la madre de todos los frailes.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit]
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Mensaje que han publicado los obispos de Bolivia sobre la Asamblea Constituyente, en el que convocan además una Jornada de Oración para el próximo 27 de julio .


¡CREEMOS Y ESPERAMOS!


«Brille igualmente la luz de ustedes ante los hombres» (Mt. 5,16)



Amados hermanos y hermanas:

Entre las imágenes más profundas y desafiantes usadas por Jesús para definirse y manifestar su misión encomendada por el Padre, es la de ser luz. «Yo soy la luz del mundo, quien me siga no caminará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida» (Jn. 8,12). En este momento particular de la historia boliviana, de búsquedas y de nuevos horizontes par el Estado y la sociedad, los pastores de la Iglesia Católica hacemos un llamado a todo el Pueblo de Dios a participar del mandato del Señor: « Ustedes son la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad construida sobre un monte. No se enciende una lámpara para meterla en un cajón, sino que se pone en el candelero para que alumbre a toda la casa. Brille igualmente la luz de ustedes ante los hombres» (Mt. 5,14-16).

Los nuevos signos de los tiempos que irrumpen el presente y futuro de Bolivia necesitan la luz de Jesucristo para ver con claridad las angustias y esperanzas del pueblo y para que las decisiones que tomemos todos, en la libertad y responsabilidad que nos corresponde, lleven a nuestro pueblo a tener, en Jesucristo, vida y vida en plenitud. Por eso la dignidad humana debe ser la fuente de inspiración para la definición de los derechos y deberes fundamentales, el bien común y el destino universal de los bienes, los principios de la organización económica, la subsidiaridad y la participación de los criterios del sistema político, la solidaridad y la solidez moral de la sociedad, en la que todos seamos verdaderamente responsables de todos. Estos principios los hemos desarrollado en nuestro mensaje «Construyamos una Bolivia para todos» de marzo de 2006.

Pensando en el bien pastoral de nuestro pueblo y recogiendo los elementos que señalábamos en el «Mensaje de la Conferencia Episcopal Boliviana» de mayo de 2006 con actitud abierta y pluralista presentamos propuestas a la Asamblea Constituyente para que la nueva Constitución reconozca:

1. La realidad religiosa del pueblo boliviano,
2. el derecho a la libertad religiosa,
3. el derecho de la educación como bien público,
4. el derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos,
5. la educación pública, de convenio y privada,
6. la educación religiosa como parte de la educación integral,
7. a la Iglesia Católica como persona colectiva de derecho público,
8. el deber estatal de protección del matrimonio, la familia y la maternidad,
9. el matrimonio fundado en la unión de varón y mujer,
10. el derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural.

Con estas propuestas estamos pidiendo para todas las creencias e iglesias el respeto y reconocimiento de valores, principios y derechos universalmente aceptados y compartidos por la mayoría de nuestro pueblo boliviano.

Para dar a conocer nuestras propuestas hemos recurrido y recurriremos siempre a la fuerza del diálogo y la oración. Impulsados por nuestra fe y no por motivaciones meramente humanas y menos por razones políticas, y convencidos del valor del diálogo nos hemos hecho presente en las Comisiones correspondientes en la Asamblea Constituyente para exponer los artículos y los fundamentos de nuestra propuesta.

Pero también se hace necesario recurrir a la fuerza de la oración como nos enseña Jesús: «Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá» (Mt. 7,7-8). Es oportuno en este momento tener presentes las palabras que nos decía nuestro Cardenal Julio Terrazas: «Queremos pedir a Dios la luz para quienes están trabajando en la elaboración de la Carta Magna, luz que abra horizontes; luz que permite que nos encontremos con el otro y podamos también aceptar su punto de vista» (30-6-07).

Por eso, nuevamente volvemos a convocar a la «Jornada de Oración» que tendrá lugar el viernes 27 de julio. Ese día nuestras capillas, parroquias, templos, colegios, centros y otros lugares serán espacios de encuentro de cristianos que oran, reflexionan e imploran al Dios de la Vida, para luego, a partir de las 19:00 dirigirse a los atrios de las catedrales u otros lugares que cada Iglesia vea conveniente para proclamar la Palabra de Dios y celebrar nuestra fe como signo de comunión eclesial.

Como cristianos estamos llamados a dar testimonio de la luz de Cristo, superando la pasividad y la indiferencia. Los Pastores esperamos de cada uno:

• Conciencia de sus valores cristianos y su identidad eclesial,
• Conciencia de su derecho y deber de participar en la construcción de una sociedad basada en los valores y derechos humanos y cristianos universalmente aceptados,
• Conciencia para discernir críticamente las propuestas y decisiones de la Asamblea Constituyente a la luz del Evangelio,
• Conciencia para recurrir siempre al diálogo y la oración para hacerse escuchar evitando la tentación de la confrontación, somos hombres y mujeres de paz,
• Conciencia para defender la dignidad humana, la libertad, la justicia social para hacer de Bolivia «una patria donde no haya a amos ni explotadores» (Juan Pablo II visita 1988).

En el espíritu de la V Conferencia de Aparecida queremos ser discípulos y misioneros de la Patria nueva, porque «Creemos y Esperamos» que la luz de Cristo alumbrará nuestro caminar. No tengamos miedo, el Señor marcha con nosotros, Él es el «Camino, la Verdad y la Vida» (Jn. 14,6).

Los obispos de Bolivia
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El ITEPAL-CELAM, anuncia la realización de un Seminario-Taller sobre Aparecida, del 10 al 21 de septiembre, con obispos y teólogos que participaron en la V Conferencia, con la finalidad de reflexionar sobre la incidencia del Acontecimiento Aparecida en la vida pastoral de América Latina y El Caribe, mediante el estudio del Documento Conclusivo, para impulsar con criterios renovados la animación de la nueva evangelización y la misión en el continente. Ha sido diseñado para Obispos y Vicarios de Pastoral, Superioras y Superiores de Congregaciones y Ordenes Religiosas, Líderes de movimientos laicales y formadores de Misioneros de América Latina y El Caribe.

Aparecida, una renovación de la misión evangelizadora de la Iglesia en
America Latina
10-21 septiembre, 2007.


OBJETIVO


Reflexionar sobre la incidencia del acontecimiento Aparecida en la vida pastoral de América Latina y El Caribe, mediante el estudio del Documento Conclusivo, para impulsar con criterios renovados la animación de la nueva evangelización y de la misión en el continente.

DESTINATARIOS


El seminario-taller sobre Aparecida ha sido diseñado para Obispos y Vicarios de Pastoral, Superioras y Superiores de Congregaciones y Ordenes Religiosas, Líderes de movimientos laicales y formadores de Misioneros de América Latina y El Caribe

PROGRAMA


• Lunes 10 Introducción
Presentar información general sobre Aparecida de tal modo que se adquiera una visión global del evento en su contexto, preparación y celebración, con el fin de motivar a los participantes y suscitar interés en la participación del Seminario-Taller

• Martes 11 Contexto socio-cultural .
Plantear la situación que vive el Continente en su dimensión política, económica, social y cultural, en el amplio marco del cambio de época y de mundialización para discernir los nuevos signos de los tiempos que están desafiando la misión de la Iglesia

• Miércoles 12 Dimensión bíblica
Descubrir las grandes líneas de teología bíblica que presenta el Documento de Aparecida para impulsar una animación bíblica de la acción pastoral de la Iglesia en América Latina y El Caribe

• Jueves 13-viernes 14 Dimensión teológica
Explorar las diversas corrientes teológicas subyacentes en Aparecida, acentuando la cristología y la eclesiología para promover el seguimiento y la misionariedad en las comunidades cristianas del Continente

• Lunes 17- Martes 18 Dimensión misionera
Presentar la teología de la misión que ofrece el Documento de Aparecida para apoyar la pastoral misionera y la Misión Continental.

• Miércoles 19- jueves 20 Dimensión pastoral
Elaborar, en el marco de la Planeación Pastoral Participativa, procesos de formación de los discípulos-misioneros para asumir e implementar las opciones pastorales de Aparecida.

• Viernes 21 Conclusión
Compartir sugerencia y diseñar estrategias posibles que favorezcan la difusión y experiencia del acontecimiento Aparecida para formar discípulos misioneros e impulsar la misión continental
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viernes, 20 de julio de 2007
Discurso que Benedicto XVI pronunció el 25 de junio al visitar la Biblioteca Apostólica Vaticana y el Archivo Secreto Vaticano.



Señores cardenales;
venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio;
queridos hermanos y hermanas:

He aceptado con alegría la invitación que me dirigió el señor cardenal Jean-Louis Tauran, archivero y bibliotecario de la santa Iglesia romana, a visitar la Biblioteca apostólica vaticana y el Archivo secreto vaticano. Ambas instituciones, por el importante servicio que prestan a la Sede apostólica y al mundo de la cultura, merecen una atención particular por parte del Papa.

Por tanto, de buen grado he venido a encontrarme con vosotros y, a la vez que os agradezco la cordial acogida, os dirijo a todos mi saludo cordial. Saludo en primer lugar al señor cardenal Jean-Louis Tauran, agradeciéndole las palabras que me ha dirigido y los sentimientos que ha expresado en vuestro nombre. Con igual afecto saludo al obispo mons. Raffaele Farina, y al prefecto del Archivo secreto vaticano, padre Sergio Pagano, así como a vosotros, aquí presentes, y a todos los que, con funciones diversas, prestan su colaboración en la Biblioteca y en el Archivo.

Queridos amigos, vuestra actividad no es sólo un trabajo, sino, como acabo de decir, un singular servicio que prestáis a la Iglesia y, de modo especial, al Papa.

Por lo demás, ya es sabido que la Biblioteca vaticana, la cual —como anunció el cardenal Tauran— se dispone a llevar a cabo ingentes trabajos de restauración, lleva el nombre de "apostólica", porque es una institución que desde su fundación se considera la "Biblioteca del Papa", la que le pertenece directamente.

También en tiempos recientes el siervo de Dios Juan Pablo II quiso recordar este vínculo que une a la Biblioteca apostólica con el Sucesor de Pedro, vínculo que pone de manifiesto su misión peculiar, ya subrayada por el Papa Sixto IV: "Ad decorem militantis Ecclesiae et fidei augmentum", "Para decoro de la Iglesia militante y para la difusión de la fe". Algo análogo dijo otro de mis predecesores, el Papa Nicolás V, indicando su finalidad con las palabras: "Pro communi doctorum virorum commodo", "Para la utilidad y el interés común de los hombres de ciencia".

A lo largo de los siglos, la Biblioteca vaticana ha asimilado y afinado esta misión con una caracterización inconfundible, hasta llegar a ser hoy una casa acogedora de ciencia, de cultura y de humanidad, que abre sus puertas a estudiosos procedentes de todas las partes del mundo, sin distinción de origen, religión y cultura.

Vosotros, queridos amigos que trabajáis aquí todos los días, tenéis la misión de custodiar la síntesis entre cultura y fe que transpira de los valiosos documentos y de los tesoros que conserváis, de las paredes que os rodean, de los Museos que tenéis muy cerca y de la espléndida basílica que aparece luminosa en vuestras ventanas.

También conozco muy bien el trabajo que se realiza a diario, con empeño humilde y casi oculto, en el Archivo secreto, meta de numerosos investigadores procedentes del mundo entero: en los manuscritos, menos solemnes que los ricos códices de la Biblioteca apostólica, pero no menos importantes por su interés histórico, los investigadores buscan las raíces de muchas instituciones eclesiásticas y civiles, estudian la historia de los tiempos lejanos y de los más recientes, pueden esbozar los perfiles de figuras ilustres de la Iglesia y de las civilizaciones, y dar a conocer mejor la obra multiforme de los Romanos Pontífices y de numerosos Pastores.

El Archivo vaticano, abierto a la consulta de los estudiosos por la sabia clarividencia de León XIII en el año 1881, ha sido punto de referencia de enteras generaciones de historiadores, más aún, de las mismas naciones europeas, que, para favorecer las investigaciones en un scrinium tan antiguo y rico de la Iglesia de Roma, han fundado en la ciudad eterna instituciones culturales específicas.

Hoy no sólo se acude al Archivo secreto para investigaciones eruditas, ciertamente útiles y dignísimas, sobre períodos lejanos de los nuestros, sino también para intereses que atañen a épocas y tiempos cercanos a los nuestros, incluso muy recientes. Lo demuestran los primeros frutos que ha producido hasta hoy la reciente apertura del pontificado de Pío XI a los estudiosos, que decidí en junio de 2006. A veces, las investigaciones, los estudios y las publicaciones, además de despertar un interés principalmente histórico, pueden suscitar también algunas polémicas.

A este respecto, no puedo por menos de alabar la actitud de servicio desinteresado y ecuánime que ha prestado el Archivo secreto vaticano, manteniéndose alejado de estériles y a menudo también débiles visiones históricas partidistas y ofreciendo a los investigadores, sin barreras o prejuicios, el material documental que posee, ordenado con seriedad y competencia.

Desde muchas partes llegan al Archivo secreto, al igual que a la Biblioteca apostólica, muestras de aprecio y de estima de parte de instituciones culturales y de estudiosos particulares de diversas naciones. Esto me parece el mejor reconocimiento al que pueden aspirar las dos instituciones. Y quisiera asegurar a ambas, a sus superiores y a todo el personal, en los diversos grados de sus plantillas, mi gratitud y mi cercanía.

Confieso que, cuando cumplí setenta años, deseaba ardientemente que el amado Juan Pablo II me concediera poder dedicarme al estudio y a la investigación de interesantes documentos y hallazgos que vosotros custodiáis con esmero, auténticas obras de arte que nos ayudan a repasar la historia de la humanidad y del cristianismo.

En sus designios providenciales, el Señor ha establecido otros programas para mí y por eso hoy no me encuentro en medio de vosotros como apasionado estudioso de textos antiguos, sino como Pastor llamado a animar a todos los fieles a cooperar en la salvación del mundo, cumpliendo cada uno la voluntad de Dios donde él nos pone a trabajar.

Para vosotros, queridos amigos, se trata de realizar vuestra vocación cristiana en contacto con valiosos testimonios de cultura, ciencia y espiritualidad, dedicando vuestras jornadas, y en definitiva buena parte de vuestra vida, al estudio, a las publicaciones, a servir al público y en particular a los organismos de la Curia romana. Para esta múltiple actividad os servís de las técnicas más avanzadas en la informática, en la catalogación, en la restauración, en la fotografía y, en general, en todo lo que atañe a la conservación y al aprovechamiento del riquísimo patrimonio que custodiáis.

A la vez que os alabo por vuestro compromiso, os exhorto a que consideréis siempre vuestro trabajo como una verdadera misión que debéis cumplir con pasión y paciencia, amabilidad y espíritu de fe. Esforzaos por ofrecer siempre una imagen acogedora de la Sede apostólica, conscientes de que el mensaje evangélico pasa también por vuestro coherente testimonio cristiano.

Ahora, al concluir este encuentro, me complace anunciar el nombramiento del señor cardenal Jean-Louis Tauran como presidente del Consejo pontificio para el diálogo interreligioso. En su lugar, como archivero y bibliotecario de la santa Iglesia romana, he nombrado a mons. Raffaele Farina, elevándolo al mismo tiempo a la dignidad de arzobispo. Para desempeñar el cargo de prefecto de la Biblioteca apostólica vaticana he llamado a mons. Cesare Pasini, hasta ahora vice-prefecto de la venerable Biblioteca Ambrosiana. A cada uno de ellos le deseo ya desde ahora un fecundo cumplimiento de sus nuevas misiones.

Os doy una vez más las gracias a todos por el valioso servicio que prestáis en la Biblioteca apostólica y en el Archivo vaticano, y, a la vez que os aseguro mi recuerdo en la oración, con especial afecto imparto de corazón a cada uno mi bendición, que de buen grado extiendo a sus respectivas familias y a sus seres queridos.

[Traducción distribuida por la Santa Sede
© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
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17 de Junio

En el circuito de tres días a las islas de Fuerteventura y Lanzarote, el grupo parroquial “Guancha-San José” dedicó día y medio a la isla de Lanzarote quedando admirados cómo los lanzaroteños han sabido conservar las maravillas únicas de su Isla que indican el histórico cuidado puesto por la población en su relación con el entorno: playas, zonas rurales, paisajes casi "lunares", jameos, gastronomía. Nombres para el recuerdo son: Yaiza con el parque nacional de Timanfaya, Haría con la Cueva de Los Verdes y los Jameos del Agua, Teguise con el Jardín de Cactus y su Costa, Tías con Puerto del Carmen, Arrecife con el Charco de San Ginés e Iglesia del mismo nombre y su hermosa playa.

Pero sin duda alguna lo que más impactó al grupo “PARROQUIA GUANCHA-SAN JOSÉ en su recorrido por la isla de Lanzarote fue la visita al Parque Nacional de Timanfaya.

A continuación colocamos su descripción tal como aparece en hojas de difusión publicadas por el Cabildo de Lanzarote:

PARQUE NACIONAL DE TIMANFAYA
MONTAÑAS DEL FUEGO


Entre los años 1730 y 1736, en un paraje de tierras fértiles situado en la zona centrooccidental de Lanzarote, se produjo una de las erupciones más importantes de la historia de la volcanología. Durante esos años, las tierras de cultivo se convirtieron en extensos campos de lava: más de veinte pueblos y caseríos quedaron sepultados por la furia de los cráteres, según anotó con especial precisión el cura-párroco de Yaiza en aquellos tiempos, Andrés Lorenzo Curbelo. En el año 1824, tuvo lugar la última erupción de estas características en Lanzarote. La brutal acción de la naturaleza configuró esta impresionante zona donde nos encontramos declarada Parque Nacional en 1974.

Son un total de 51 kilómetros cuadrados de superficie los que constituyen el área del Parque Nacional de Timanfaya, en cuyo interior se alza una cadena de volcanes que produjeron las más importantes erupciones y que se denominan de forma general Montañas del Fuego. En esta extensión de terreno que llega hasta el mar, y a pesar de su apariencia hostil a cualquier forma de vida, existen especies animales como el lagarto de Haría. los cuervos, las gaviotas o las pardelas, y también gran cantidad y variedad de líquenes (más de 300 especies distintas), así como aulagas juncos, topos, lenguas de vaca y otros ejemplares de flora endémica. Numerosos expertos en botánica, zoología y geología utilizan el Parque Nacional de Timanfaya como base para diferentes estudios y experimentos.

En las proximidades del parque se encuentra el Centro de Visitantes e Interpretación de Mancha Blanca, perteneciente al Ministerio de Medio Ambiente, un lugar donde podemos encontrar amplia información sobre las características de Timanfaya. Aquí existe una exposición permanente con paneles interpretativos y simulación volcánica, un servicio de guías-intérpretes y un programa audiovisual multimedia, todo ello dentro de un edificio de gran calidad arquitectónica integrado en el mar de lava donde se asienta.

Una vez que accedemos al interior de las Montañas del Fuego, tenemos la sensación de hallarnos en un paraje sobrecogedor e irrepetible. El primer punto que visitamos es el llamado Islote de Hilario, un lugar donde el subsuelo presenta una temperatura de 140 grados centígrados a sólo io centímetros de profundidad y de 400 grados centígrados si la excavación llega a los 6 metros. En este enclave podemos participar de distintos experimentos geotérmicos, como prender la aulaga con el calor del volcán o comprobar las emanaciones caloríficas de la superficie. También podemos ver los géiseres artificiales que producen unos tubos introducidos en el suelo cuando se arroja agua fría a las entrañas de la tierra.

En el Islote de Hilarlo presentimos la mano crea-dora de César Manrique. El artista ideó aquí un nuevo Centro de Arte, Cultura y Turismo del Cabildo Insular de Lanzarote y diseñó el Restaurante El Diablo, un recinto circular que destaca, junto a las construcciones adyacentes (el horno, la tienda), por su perfecta utilización de la piedra volcánica y por su integración en el medio que lo rodea. Es muy interesante la presencia de un horno natural perforado en la montaña que parece descender a las profundidades del volcán y donde se cocina gran parte de los platos que se ofrecen en el restaurante.
El Islote de Hilarlo es el punto de partida hacia la Ruta de Los Volcanes. Se trata de un recorrido muy peculiar donde tenemos la oportunidad de contemplar los lugares e mayor interés de todo el Parque.

En unas guaguas especialmente acondicionadas y sonorizadas para la visita nos adentramos en un recorrido de 14 kilómetros de longitud mimetizado con el entorno y. atravesamos todas las zonas volcánicas de mayor interés geológico y paisajístico, guiados por una grabación donde se recogen descripciones inspiradas en el manuscrito del cura de Yaiza, Andrés Lorenzo Curbelo, principal testigo de la trágica acción de la naturaleza en las erupciones del siglo XVIII. Durante la visita debemos fijar nuestra atención en las numerosas alineaciones de volcanes, las lenguas de lava, los hornitos y los tubos volcánicos existentes en estos lugares. La Ruta de Los Volcanes fue diseñada por el artista lanzaroteno Jesús Soto, y constituye un itinerario inolvidable para el visitante porque nos introduce en los parajes más recónditos y fascinantes de Timanfaya.

(Estamos construyendo un templo)
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Carta a mi querido Teófilo del Padre Antonio María Hernández, publicada en la Revista "Como las Abejas" de la Fundación Santa Rita, Mayo - Junio 2007.

Mi querido amigo Teófilo, he recibido con todo el respeto esta carta, bastante complicada. Ciertamente te afecta no sólo un problema sino un montón. Claro que tú, aparentemente, pareces una persona sin problemas. Siempre te veo sonriente y hasta echando bromas; pero uno no puede ver lo que pasa dentro de cada persona. Ciertamente en tu subconsciente está ese montón de casos horribles que te ha tocado vivir y muchísimos más que no has dicho y que, a lo mejor, tú ni te acuerdas: pero todo cuanto entra dentro de nuestro subconsciente, queda registrado en lo más profundo de nuestro ser.

Influyen todos los acontecimientos vividos en directo, como los casos que me comentas; pero también influyen las noticias de la tele, las películas, la comunicación de tantos suicidios y maltratos y torturas que nos toca oír y ver a través de la pantalla desde tu misma casa. Y no digamos cuando vemos estos reportajes o nos cuentan casos fatídicos, precisamente cuando uno tiene problemas y está de capa caída.

Por supuesto que, influyen emocionalmente las circunstancias de tener pocos amigos. o descubres que no te quieren a ti, sino a tus cosas. ¡Cuántos suicidios se han cometido por contagio! A veces la gente dice que el que lo anuncia no lo hace, y esto es falso, conozco personalmente muchos casos, que lo han dicho y lo han hecho, aunque hay otros casos. que te sorprenden porque no te cabían en la cabeza.

Tú me dices que, es muy fácil aconsejar, que había que estar en tú pellejo. Yo también soy un ser humano normal, mi querido Teófilo, con dudas, con incertidumbres, con problemas de soledad, de sentirme despreciado, calumniado rechazado, fracasado. Yo no soy un "supermán" sino simplemente un "man", como tú y como todos. Tampoco me sobra fe. He sentido la incomprensión y sé que no es nada fácil. He de afirmarte, mi viejo amigo Teófilo, que todo el mundo tiene problemas, de que nadie lo tiene tan simple, aunque a ti te parezca lo contrario y creas que eres tú el peor que lo está pasando.

Lejos de mí juzgarte. Sólo quiero que te acuerdes, amigo mío y te lo digo convencido. que no es la solución el optar por quitarse la vida. Te hablo de fe, porque entiendo que no hay otro camino y te garantizo que Dios no sería Dios, si no tuviéramos ninguna otra alternativa y nos viéramos avocados irremediablemente al fracaso. Aunque no lo entiendas, ponte en las manos de Dios y a la larga te darás cuenta de una verdad: que Dios existe, aunque tú ahora mismo estés vacío, abatido, sin ganas de querer vivir y con deseos de tirar de una vez la toalla.

¡Cuántos con problemas, más serios y más complicados, que los tuyos y los míos, están luchando en la vida y echan para adelante! Me has contado, en breve, algo para mí, impresionante, cuando me relatas lo del hospital. ¡Qué curioso! ¡El que está para que le aconsejen, está aconsejando y bien! ¿Tú te das cuenta, amigo Teófilo, del bien que puedes hacer a otras personas, aquejadas de horribles problemas, valiéndote aún de tu propia experiencia y de tu ejemplo? ¿No te das cuenta, buen Teófilo, de la cantidad de personas que tú puedes salvar? ¡Cuánta felicidad puedes dar! Pensando en los problemas de los demás, los tuyos quedan de momento aparcados. Y es clarísimo que la felicidad personal se consigue, haciendo felices a los demás.

Has aprendido hoy que, tus sufrimientos pueden ayudarte a ser comprensivo con los demás y te darás cuenta que, por este mundo, hay mucha gente que sufre y que lo pasa aún peor que tú. ¿No comprendes, mi amigo Teófilo, de que si tú pones punto y final a tu vida, podría ocurrir que otros muchos cometan un disparate, por no estar tú allí, echándoles una mano, porque ya no existes?

Ojalá vendieran una receta en la farmacia que quite los problemas. Las drogas, los sedantes, los calmantes, los somníferos, sólo aplazan el problema. No lo quitan. Al contrario, se empeora tu situación, porque puede crearse una situación de necesidad y dependencia, de sentirte más hundido en el gran teatro de la vida.

Es mejor luchar de frente, con la herida destapada, para que pueda desinfectarse más fácilmente. No es cuestión de ocultar el efecto, hemos de ir a la causa, a la razón y cuando te digo que Dios existe y te quiere, te lo digo porque es verdad. Lo comprenderás más tarde si te fías de ese Dios un tanto lejano y desconocido, ahora mismo.

Esa era la terrible lucha de todo un sabio de la antigüedad: el famoso San Agustín: "Que te conozca, Señor, repetía miles y miles de veces, en las largas noches. Que te conozca, para más amarte. ¡Qué tarde te conocí, Señor, que tarde comencé a amarte! ¡Que lástima el no haberte conocido antes, para comenzar a amarte antes!".

Pídele la fe al Señor, pídesela insistentemente. No te me canses, ni te me desanimes, hasta que salgas por la otra parte de ese túnel tan largo y tan penoso y descubrirás la luz y un paisaje extraordinario. Ten paciencia y verás que hablarás de Dios y de la fe mucho más que yo.

Sigue amando, mi buen Teófilo, aunque tú estés lleno de miedo. ¡Cuánto bien puedes hacer! ¡Vale la pena! Cuenta con mi amistad y piensa que en mí hay total transparencia y no pretendo nada que no sea tu felicidad y que seas una persona con talante apacible, sonriente, portador de un mensaje de vida y de esperanza. Luego, desde que salgas de esta horrorosa pesadilla, saldrás más reforzado, más optimista y con unas decididas ganas de vivir.

Ya seguiremos conversando otro día.
Hasta siempre, buen amigo.

Antonio María Hernández Hernández
Publicado por Desconocido @ 13:24  | Cartas a Teófilo
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Motu Proprio «Summorum Pontificum»
Disposiciones de Benedicto XVI sobre el uso de la liturgia romana anterior a la reforma de 1970


CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 8 julio 2007



"Los sumos pontífices hasta nuestros días se preocuparon constantemente porque la Iglesia de Cristo ofreciese a la Divina Majestad un culto digno de "alabanza y gloria de Su nombre" y "del bien de toda su Santa Iglesia".

"Desde tiempo inmemorable, como también para el futuro, es necesario mantener el principio según el cual, "cada Iglesia particular debe concordar con la Iglesia universal, no solo en cuanto a la doctrina de la fe y a los signos sacramentales, sino también respecto a los usos universalmente aceptados de la ininterrumpida tradición apostólica, que deben observarse no solo para evitar errores, sino también para transmitir la integridad de la fe, para que la ley de la oración de la Iglesia corresponda a su ley de fe". (1)

"Entre los pontífices que tuvieron esa preocupación resalta el nombre de San Gregorio Magno, que hizo todo lo posible para que a los nuevos pueblos de Europa se transmitiera tanto la fe católica como los tesoros del culto y de la cultura acumulados por los romanos en los siglos precedentes. Ordenó que fuera definida y conservada la forma de la sagrada Liturgia, relativa tanto al Sacrificio de la Misa como al Oficio Divino, en el modo en que se celebraba en la Urbe. Promovió con la máxima atención la difusión de los monjes y monjas que, actuando según la regla de San Benito, siempre junto al anuncio del Evangelio ejemplificaron con su vida la saludable máxima de la Regla: "Nada se anticipe a la obra de Dios" (cap.43). De esa forma la Sagrada Liturgia, celebrada según el uso romano, enriqueció no solamente la fe y la piedad, sino también la cultura de muchas poblaciones. Consta efectivamente que la liturgia latina de la Iglesia en sus varias formas, en todos los siglos de la era cristiana, ha impulsado en la vida espiritual a numerosos santos y ha reforzado a tantos pueblos en la virtud de la religión y ha fecundado su piedad".

"Muchos otros pontífices romanos, en el transcurso de los siglos, mostraron particular solicitud porque la sacra Liturgia manifestase de la forma más eficaz esta tarea: entre ellos destaca San Pío V, que sostenido de gran celo pastoral, tras la exhortación de Concilio de Trento, renovó todo el culto de la Iglesia, revisó la edición de los libros litúrgicos enmendados y "renovados según la norma de los Padres" y los dio en uso a la Iglesia Latina" .

"Entre los libros litúrgicos del Rito romano resalta el Misal Romano, que se desarrolló en la ciudad de Roma, y que, poco a poco, con el transcurso de los siglos, tomó formas que tienen gran semejanza con las vigentes en tiempos más recientes".

"Fue éste el objetivo que persiguieron los Pontífices Romanos en el curso de los siguientes siglos, asegurando la actualización o definiendo los ritos y libros litúrgicos, y después, al inicio de este siglo, emprendiendo una reforma general"(2). Así actuaron nuestros predecesores Clemente VIII, Urbano VIII, san Pío X (3), Benedicto XV, Pío XII y el beato Juan XXIII.

"En tiempos recientes, el Concilio Vaticano II expresó el deseo de que la debida y respetuosa reverencia respecto al culto divino, se renovase de nuevo y se adaptase a las necesidades de nuestra época. Movido de este deseo, nuestro predecesor, el Sumo Pontífice Pablo VI, aprobó en 1970 para la Iglesia latina los libros litúrgicos reformados, y en parte, renovados. Éstos, traducidos a las diversas lenguas del mundo, fueron acogidos de buen grado por los obispos, sacerdotes y fieles. Juan Pablo II revisó la tercera edición típica del Misal Romano. Así los Pontífices Romanos han actuado "para que esta especie de edificio litúrgico (...) apareciese nuevamente esplendoroso por dignidad y armonía" (4).

"En algunas regiones, sin embargo, no pocos fieles adhirieron y siguen adhiriendo con mucho amor y afecto a las anteriores formas litúrgicas, que habían embebido tan profundamente su cultura y su espíritu, que el Sumo Pontífice Juan Pablo II, movido por la preocupación pastoral respecto a estos fieles, en el año 1984, con el indulto especial "Quattuor abhinc annos", emitido por la Congregación para el Culto Divino, concedió la facultad de usar el Misal Romano editado por el beato Juan XXIII en el año 1962; más tarde, en el año 1988, con la Carta Apostólica "Ecclesia Dei", dada en forma de Motu proprio, Juan Pablo II exhortó a los obispos a utilizar amplia y generosamente esta facultad a favor de todos los fieles que lo solicitasen".

"Después de la consideración por parte de nuestro predecesor Juan Pablo II de las insistentes peticiones de estos fieles, después de haber escuchado a los Padres Cardenales en el consistorio del 22 de marzo de 2006, tras haber reflexionado profundamente sobre cada uno de los aspectos de la cuestión, invocado al Espíritu Santo y contando con la ayuda de Dios, con las presentes Cartas Apostólicas establecemos lo siguiente:

Art. 1.- El Misal Romano promulgado por Pablo VI es la expresión ordinaria de la "Lex orandi" ("Ley de la oración"), de la Iglesia católica de rito latino. No obstante el Misal Romano promulgado por San Pío V y nuevamente por el beato Juan XXIII debe considerarse como expresión extraordinaria de la misma "Lex orandi" y gozar del respeto debido por su uso venerable y antiguo. Estas dos expresiones de la "Lex orandi" de la Iglesia no llevarán
de forma alguna a una división de la "Lex credendi" ("Ley de la fe") de la Iglesia; son, de hecho, dos usos del único rito romano.

Por eso es lícito celebrar el Sacrificio de la Misa según la edición típica del Misal Romano promulgado por el beato Juan XXIII en 1962, que no se ha abrogado nunca, como forma extraordinaria de la Liturgia de la Iglesia. Las condiciones para el uso de este misal establecidas en los documentos anteriores "Quattuor abhinc annis" y "Ecclesia Dei", se sustituirán como se establece a continuación:

Art. 2.- En las Misas celebradas sin el pueblo, todo sacerdote católico de rito latino, tanto secular como religioso, puede utilizar sea el Misal Romano editado por el beato Papa Juan XXIII en 1962 que el Misal Romano promulgado por el Papa Pablo VI en 1970, en cualquier día, exceptuado el Triduo Sacro. Para dicha celebración siguiendo uno u otro misal, el sacerdote no necesita ningún permiso, ni de la Sede Apostólica ni de su Ordinario.

Art. 3.- Las comunidades de los institutos de vida consagrada y de las Sociedades de vida apostólica, de derecho tanto pontificio como diocesano, que deseen celebrar la Santa Misa según la edición del Misal Romano promulgado en 1962 en la celebración conventual o "comunitaria" en sus oratorios propios, pueden hacerlo. Si una sola comunidad o un entero Instituto o Sociedad quiere llevar a cabo dichas celebraciones a menudo o habitualmente o permanentemente, la decisión compete a los Superiores mayores según las normas del derecho y según las reglas y los estatutos particulares.


Art 4.- A la celebración de la Santa Misa, a la que se refiere el artículo 2, también pueden ser admitidos -observadas las normas del derecho- los fieles que lo pidan voluntariamente.

Art.5. §1.- En las parroquias, donde haya un grupo estable de fieles adherentes a la precedente tradición litúrgica, el párroco acogerá de buen grado su petición de celebrar la Santa Misa según el rito del Misal Romano editado en 1962. Debe procurar que el bien de estos fieles se armonice con la atención pastoral ordinaria de la parroquia, bajo la guía del obispo como establece el can. 392 evitando la discordia y favoreciendo la unidad de toda la Iglesia.

§ 2.-La celebración según el Misal del beato Juan XXIII puede tener lugar en día ferial; los domingos y las festividades puede haber también una celebración de ese tipo.

§ 3.- El párroco permita también a los fieles y sacerdotes que lo soliciten la celebración en esta forma extraordinaria en circunstancias particulares, como matrimonios, exequias o celebraciones ocasionales, como por ejemplo las peregrinaciones.

§ 4.- Los sacerdotes que utilicen el Misal del beato Juan XXIII deben ser idóneos y no tener ningún impedimento jurídico.

§ 5.- En las iglesias que no son parroquiales ni conventuales, es competencia del Rector conceder la licencia más arriba citada.

Art.6. En las misas celebradas con el pueblo según el Misal del Beato Juan XXIII, las lecturas pueden ser proclamadas también en la lengua vernácula, usando ediciones reconocidas por la Sede Apostólica.

Art.7. Si un grupo de fieles laicos, como los citados en el art. 5, §1, no ha obtenido satisfacción a sus peticiones por parte del párroco, informe al obispo diocesano. Se invita vivamente al obispo a satisfacer su deseo. Si no puede proveer a esta celebración, el asunto se remita a la Pontificia Comisión "Ecclesia Dei".

Art. 8. El obispo, que desea responder a estas peticiones de los fieles laicos, pero que por diferentes causas no puede hacerlo, puede indicarlo a la Comisión "Ecclesia Dei" para que le aconseje y le ayude.

Art. 9. §1. El párroco, tras haber considerado todo atentamente, puede conceder la licencia para usar el ritual precedente en la administración de los sacramentos del Bautismo, del Matrimonio, de la Penitencia y de la Unción de Enfermos, si lo requiere el bien de las almas.
§2. A los ordinarios se concede la facultad de celebrar el sacramento de la Confirmación usando el precedente Pontifical Romano, siempre que lo requiera el bien de las almas.
§3. A los clérigos constituidos "in sacris" es lícito usar el Breviario Romano promulgado por el Beato Juan XXIII en 1962.

Art. 10. El ordinario del lugar, si lo considera oportuno, puede erigir una parroquia personal según la norma del canon 518 para las celebraciones con la forma antigua del rito romano, o nombrar un capellán, observadas las normas del derecho.

Art. 11. La Pontificia Comisión "Ecclesia Dei", erigida por Juan Pablo II en 1988, sigue ejercitando su misión. Esta Comisión debe tener la forma, y cumplir las tareas y las normas que el Romano Pontífice quiera atribuirle.

Art. 12. La misma Comisión, además de las facultades de las que ya goza, ejercitará la autoridad de la Santa Sede vigilando sobre la observancia y aplicación de estas disposiciones.

Todo cuanto hemos establecido con estas Cartas Apostólicas en forma de Motu Proprio, ordenamos que se Considere "establecido y decretado" y que se observe desde el 14 de septiembre de este año, fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, pese a lo que pueda haber en contrario.

Dado en Roma, en San Pedro, el 7 de julio de 2007, tercer año de mi Pontificado.


NOTAS
(1) Ordinamento generale del Messale Romano 3ª ed. 2002, n.937
(2) JUAN PABLO II, Lett. ap. Vicesimus quintus annus, 4 dicembre 1988, 3: AAS 81 (1989), 899
(3) Ibid. JUAN PABLO II, Lett. ap. Vicesimus quintus annus, 4 dicembre 1988, 3: AAS 81 (1989), 899
(4) S. PIO X, Lett. ap. Motu propio data, Abhinc duos annos, 23 ottobre 1913: AAS 5 (1913), 449-450; cfr JUAN PABLO II lett. ap. Vicesimus quintus annus, n. 3: AAS 81 (1989), 899
(5) Cfr IOANNES PAULUS II, Lett. ap. Motu proprio data Ecclesia Dei, 2 luglio 1988, 6: AAS 80 (1988), 1498


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jueves, 19 de julio de 2007
(ZENIT.org).- El «Observatorio Internacional cardenal Van Thuân sobre Doctrina Social de la Iglesia» está promoviendo una reflexión orgánica sobre la laicidad. Ha querido sintetizar en diez puntos sus reflexiones sobre la laicidad, que publicamos a continuación.

10 PUNTOS SOBRE LA LAICIDAD



1. La laicidad se entiende hoy como ámbito público de la razón neutra de absolutos



Hoy se tiende a concebir la laicidad como el ámbito de la sola razón, o sea, de la razón que considera la fe religiosa como irracional y por lo tanto no digna de entrar en el debate público. La consecuencia es la reducción de la religión a secta y una tolerancia que equipara entre sí a todos los dioses. La laicidad como neutralidad de los absolutos acepta la religión sólo según tres modalidades: como hecho privado, como secta en el mercado de los sentimientos religiosos, como vaga y genérica mística. Las tres modalidades niegan a la religión una dimensión pública.


2. Esta laicidad neutra de los absolutos es a su vez un absoluto



Esta concepción de la realidad rigurosamente racional tiene su propia absolutidad, la absolutidad del conocimiento racional, la tesis de la exclusiva validez del conocimiento científico y, como consecuencia, se convierte en contestación de la absolutidad religiosa. La laicidad que pretende ser neutra de los absolutos es a su vez una opción absoluta, un dogma.


3. Pero una razón absoluta es imposible



La razón que quiera permanecer fiel a sí misma, o sea, auténtica razón, no puede renunciar a la propia relación con la fe. Si la razón no se abre a la fe, absolutizándose así ella misma, no es por motivos racionales, sino o por una forma de fideísmo de la razón o por una forma de racionalismo de la fe, esto es, una razón que se convierte en religión laica y una religión que se convierte únicamente en gris ética social.


4. El rechazo político del cristianismo es también rechazo de la razón



Rechazando el cristianismo, el Estado occidental rechaza también la razón que el cristianismo llevaba consigo y se entrega así a los dioses.

El cristianismo no se remite a las divinidades del mito, sino al Dios como único ser y verdad del Logos griego. El Dios cristiano no es, sin embargo, sólo verdad; es también amor. Pero el hecho de que sea amor no suprime su ser verdad. «Subsiste una primordial identidad entre verdad y amor». De este modo el cristianismo unifica la verdad y la vida. No puede prescindir de la verdad, y en esto asume las exigencias racionales, pero no acepta la separación entre verdad y vida que la razón, sola, querría proponer.

5. La «autolimitación» de la razón absoluta



La laicidad como razón pública que quiere eliminar la propia relación con la fe se somete a un inevitable proceso. Tiende a ser absoluta, pero para ser absoluta debe limitar el sentido y el ámbito de la propia verdad. Si se mantuviera abierta a lo trascendente, no podría decirse absoluta. Para hacerlo debe reducir su propia pretensión de verdad, a fin de poderse jactar en sí misma de un saber absoluto. La conclusión es la reducción de la verdad a los mínimos términos de cuanto se puede probar con los experimentos.


6. De la razón absoluta a la «dictadura del relativismo»



He aquí la transición de una razón absoluta, así entendida, a la «dictadura del relativismo». De cualquier verdad que no sea fruto de cálculo o experimento, la laicidad positivista asume una actitud de duda dogmática. Su única certeza es la duda; duda de todo, excepto de la propia dubitación. De este modo proclama el relativismo, pero lo proclama dogmáticamente, como el último dogma que queda tras la desconstrucción de la verdad, por lo tanto como última y definitiva verdad.

El hombre ya no admite instancia moral alguna fuera de sus cálculos y así los deseos se transforman en derechos.

7. La «auto-autorización» del actuar humano, o sea, el nihilismo de la técnica



Si la medida del hombre es su capacidad estamos en el nihilismo de la técnica y el hombre puede «auto-autorizarse» a hacer todo lo que sea capaz de hacer. La constatación de que la dictadura del relativismo lleva al nihilismo de la técnica decreta la insostenibilidad de una laicidad desgajada de la trascendencia. Se dice que la verdadera laicidad es la que no sólo admite o tolera la trascendencia, sino que también siente su necesidad y la promueve. En el plano de la praxis política concreta, la verdadera laicidad asume dos actitudes fundamentales: a) no pide a los creyentes que se despojen de su fe cuando participan en el debate público para asumir las únicas vestiduras de la razón; b) no concede liberad de palabra sólo a los individuos creyentes, sino también a las comunidades religiosas como tales. Esto, desde el punto de vista de la política, significa reconocer a la comunidad religiosa el derecho de ser sujeto de cultura social y política.

8. La laicidad tiene necesidad de trascendencia



Si sólo una laicidad que no excluya la trascendencia puede ser verdaderamente laica, entonces, al menos, la laicidad debe razonar «como si Dios existiera».


9. No todas las religiones garantizan por igual la apertura a la trascendencia



No todas las religiones son adecuadas por igual para garantizar a la política la necesaria trascendencia. Una religión como el budismo, por ejemplo, que propone la disolución de la persona en el uno-todo, es menos capaz de garantizar en sentido trascendente los derechos de la persona que una religión como la cristiana, para la cual el encuentro con Dios será un encuentro personal. Es interés de la laicidad no caer en el «lo mismo da» [en el ámbito religioso].


10. La laicidad, el cristianismo y Occidente



El concepto de laicidad existe sólo en Occidente. Pero precisamente aquí, en Occidente, la laicidad ha asumido los caracteres de la dictadura del relativismo. Sólo aquí en Occidente, por lo tanto, puede ocurrir que la laicidad supere los rasgos de la dictadura del relativismo y se reabra a la trascendencia. Dado que, sin embargo, no todas las religiones son capaces de permitir a Occidente realizar esto en armonía con sus mejores conquistas, sino sólo el cristianismo, es evidente que Occidente no puede permitirse cortar los puentes con el cristianismo. La laicidad no es posible sin el cristianismo. Ciertamente el cristianismo no coincide con Occidente, pero si Occidente corta sus vínculos con el cristianismo, se pierde también de vista a sí mismo. Abriéndose indiscriminadamente a todo cuanto es externo, ya sin confianza en sí mismo y sin contar con el vínculo con el cristianismo, Occidente ya no logra integrar nada, tampoco en sí mismo.

[Traducción del italiano por Zenit]
Publicado por Desconocido @ 23:26  | Noticias de religión
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Declaración del Presidente de la Conferencia Epicopal Chilena, monseñor Alejandro Goic Karmelic, y del secretario general, monseñor Cristián Contreras Villarroel, del Comité Permanente del Episcopado.


Autor: Mons. Alejandro Goic Karmelic y Mons. Cristián Contreras Villarroel
Fecha: 18/07/2007
País: Chile
Ciudad: Santiago
Ref. Cech: 222 / 2007

Desafíos de fondo en los recientes conflictos laborales>


“Cambian las formas históricas en las que se expresa el trabajo humano, pero no deben cambiar sus exigencias permanentes, que se resumen en el respeto de los derechos inalienables del hombre que trabaja” (Compendio Doctrina Social de la Iglesia, Nº 319).

1. La subcontratación es una realidad muy extendida en el mundo, sobre todo en las grandes empresas. Progresivamente se ha ido convirtiendo en un mecanismo para disminuir los costos laborales, pudiendo afectar las condiciones de trabajo y la equidad en la remuneración, para elevar la productividad de las empresas. Desgraciadamente, en este régimen muchas veces el trabajo no se realiza en condiciones dignas y justas.

2. La ley que recientemente modificó en Chile las normas sobre el régimen de subcontratación ha constituido un avance significativo que corrige en parte esta grave injusticia, ya que avanza en equiparar las condiciones de trabajo de quienes realizan una misma labor para una misma empresa.

3. Sin embargo, el cambio de una realidad asentada durante largo tiempo suele generar tensiones y presionar hacia situaciones extremas, como hemos visto en diversos movimientos laborales, algunos lamentablemente acompañados de violencia. En este caso, como en otros, la violencia es el síntoma de una situación de inequidad evidente que no ha sido resuelta por nuestra sociedad. Los trabajadores tienen el legítimo derecho de movilizarse a través de sus organizaciones representativas para reclamar lo que la ley les confiere y en justicia les pertenece. Pero nada justifica la violencia ni el atropello a los derechos de otras personas.

4. Se requiere avanzar en el tema de la negociación colectiva en régimen de subcontratación, en el ámbito de la empresa. Los recientes episodios son una muestra de la insuficiente legislación en esta materia. El derecho a la negociación colectiva en términos efectivos, es un derecho básico que el concierto internacional y la propia Iglesia reconocen a los trabajadores. Este reconocimiento no es completo si por una formalidad se impide al trabajador entenderse con quienes más directamente se benefician con el fruto de su esfuerzo.

5. Hacemos un llamado a empresarios y trabajadores, a las autoridades de gobierno y a los legisladores, para que aborden estas situaciones con espíritu de concordia, procurando buscar el bienestar de quienes carecen de lo necesario para vivir. San Alberto Hurtado nos decía: “Habrá justicia social cuando sea el bien común y no el interés particular el que regule la distribución de los bienes” (¿Cómo remediar la desarticulación de la vida moderna?, 1939). Es preciso avanzar con rapidez y decisión hacia una dignidad del trabajo y el pleno respeto a los derechos básicos de los trabajadores.

6. Instamos a dignificar la política, que es una noble actividad humana, basada en el respeto a todo ser humano. Necesitamos escucharnos y abrirnos a buscar soluciones que integren los distintos puntos de vista, para resolver los dramáticos problemas de pobreza y trabajo precario que angustian a alrededor de un millón de chilenos. Esto sigue constituyendo un escándalo en un país que ha crecido tanto en los últimos años, que está siendo capaz de disminuir la pobreza, y que cuenta con recursos para construir una sociedad más justa y equitativa.

7. Nos aprestamos a iniciar el Mes de la Solidaridad, en que recordamos la palabra y la acción de san Alberto Hurtado. Él nos enseñó que sólo una síntesis plenamente humana nos permite encontrar el verdadero sentido al trabajo. Que su palabra visionaria de hace varias décadas nos ilumine en los importantes desafíos de hoy.

Por el Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile

† Alejandro Goic Karmelic
Obispo de Rancagua
Presidente

† Cristián Contreras Villarroel
Obispo Auxiliar de Santiago
Secretario General



Santiago de Chile, 18 de julio de 2007
Publicado por Desconocido @ 23:11  | Hablan los obispos
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Rosario (Agencia Fides) - El Arzobispo de Rosario (Argentina) Mons. José Luis Mollaghna, ha expresado por medio de una Carta Pastoral, su preocupación por el cambio cultural que se ha ido produciendo y que ha llevado a “un cambio inexplicable en el respeto a la vida”

UNA RED POR LA VIDA


Carta pastoral del Arzobispado de Rosario a los sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas y laicos
(Rosario, 25 de junio de 2007)

1. Amamos profundamente la vida

La encarnación del Verbo de Dios(1) y el nacimiento del Salvador ponen de manifiesto el sentido profundo de todo nacimiento humano. Amamos profundamente la vida, y toda acción que vaya contra la vida del hombre repercute en nuestro corazón, y toca una parte central de nuestra fe.
El Concilio Vaticano II llamó nuestra atención sobre las múltiples formas en que se puede menospreciar y atentar contra la vida humana. Y al respecto decía Juan Pablo II: «Por desgracia, este alarmante panorama, en vez de disminuir, se va más bien agrandando»(2).
Se ha ido produciendo un cambio cultural, con aspectos que anteriormente no se imaginaban. Nos encontramos con quienes justifican un cambio inexplicable en el respeto a la vida, ya enraizado en el corazón del ser humano; así como algunas acciones netamente en contra de la misma. Hay opciones, que antes eran rechazadas de manera unánime por la ética y el sentido moral y, que hoy poco a poco han llegado a ser socialmente aceptables, como si cada vez nos costara más percibir la distinción entre lo que es bueno y lo que no lo es, en particular, en relación al valor de la vida(3).
Como en un círculo, estas conductas influyen negativamente y se manifiestan en las legislaciones, “el derecho originario e inalienable a la vida se pone en discusión o incluso se niega sobre la base de un voto parlamentario, o por la manifestación plebiscitaria de una parte, aunque sea mayor, de la población”(4); y a su vez las leyes, las normativas y ordenanzas también influyen, a veces en forma paulatina, a veces en forma repentina, en nuestras conductas.
No obstante, si las leyes positivas y las normas ya no resultan pedagogas para proteger toda vida humana, y los argumentos comunes a la razón no se reflejan en sus contenidos, no vamos a desalentarnos ni dejar de promover el valor de la vida.
Para afianzar con perseverancia y claridad nuestra convicción profunda sobre “el sentido del hombre, de sus deberes y derechos”(5); contamos con los fundamentos de la naturaleza y de la ética; y al mismo tiempo nos ilumina la Palabra de Dios y la enseñanza de la Iglesia, sobre el valor sagrado e intangible de la vida; y su defensa permanente desde el seno materno hasta la muerte natural.
De este modo, lo hacemos con la luz de la razón, en nuestra condición de hombres y mujeres, y también como cristianos, guiados y fortificados por el Evangelio de la vida. Así, todos los condicionamientos y los esfuerzos por imponer el silencio no van a acallar la voz del Señor que resuena en la conciencia de cada uno de nosotros(6).

2. No olvidemos la vida del niño por nacer.

Las normativas que tienen como finalidad facilitar inmediatamente y por igual la interrupción del embarazo para casos de aborto no punible, y los dictámenes sobre el proyecto de ley orientado a reglamentar los casos existentes actualmente en el Código Penal, quieren evitar cualquier posibilidad dilatoria o pedido de autorización judicial o administrativa.
Sin embargo, no se dice nada sobre quién va a considerar y atender los derechos del niño por nacer, sabiendo que “el derecho a la vida es el primer derecho natural de la persona humana, preexistente a toda legislación positiva, y que resulta garantizado por la Constitución Nacional”(7).
La facilidad y celeridad para considerar los casos propuestos, más allá de otras cuestiones jurídicas y de su interpretación, nos obligan a hacernos la pregunta inevitable, - que me mueven a escribirles -, sobre la vida del niño por nacer; acerca de la que no se dice absolutamente nada, como si esta vida no existiera, o el niño por nacer fuera un injusto agresor.

Esta pregunta, no está centrada en un prejuicio religioso, de un sector de la población, como se ha dicho; ni tampoco quiere menospreciar los derechos de la mujer; sino que busca una respuesta, y reclama nuestra atención en favor de la vida del niño, cuando esta se pretende eliminar.
Sobre todo, cuando sabemos que la vida humana comienza con la fecundación, y que este es un hecho científico con demostración experimental; y que no se trata de un argumento supuestamente metafísico, ni de una hipótesis teológica, y mucho menos de la creencia de algunos, cómo no vamos a buscar una respuesta a las siguientes preguntas.
¿Cómo no preguntarnos, quién le advertirá suficientemente a la madre que en su seno hay desde el primer instante de la concepción una nueva vida, que debe ser protegida; y le ayudará a valorar la grandeza de la maternidad?
¿Quién será el responsable de hacerle ver que en su vientre no lleva un conjunto inorgánico de células o, una especie de malformación que puede ser extraída, como se ha dicho repetidamente?
¿Cómo no advertirle también a ella sobre el tiempo y las semanas de vida del niño por nacer transcurridas en su seno materno, sabiendo que éste tiene derecho a nacer, a vivir y morir dignamente?.
¿Cómo no pensar en ofrecer a la futura madre otros caminos alternativos, y brindarle a ella la protección y la legítima ayuda después del nacimiento, o el camino de la adopción, que respetando la vida, le permita al niño crecer y vivir en una familia?
¿Deben ser los médicos y los agentes de la salud, fieles a sus principios éticos y profesionales, quienes deban ocuparse de estas advertencias; y ser discriminados anticipadamente, si quieren velar no sólo por la salud de la madre sino también por la vida del niño por nacer?
Se puede sostener, sin que esto implique querer dejar de atender a la mujer, ni descuidar nunca su salud física y psíquica, sino todo lo contrario; que la norma que intenta reforzar la práctica del aborto en estos casos, sin considerar la vida del niño por nacer, y sin prevención ni referencia al mismo, implica abandonar y olvidarse de una vida humana.
Asimismo, sin atender en estos casos la vida en el seno materno, de la que no se habla; y sin la conciencia de los daños de todo orden, que no dependen de una creencia o prejuicio confesional, a los que se exponen a la madre y al niño por nacer, con la pronta inducción de un aborto; se orienta prácticamente a facilitar su aceptación sin límite alguno.
La calidad de atención que necesita recibir cada mujer y la futura madre, también exige la protección del niño por nacer.


3. Solidaridad y red por la vida

Con esta grave inquietud pude reunirme y conversar durante estos días con los dirigentes de los Movimientos y Asociaciones de la familia, con los responsables de los Equipos en favor de la vida, y con médicos e integrantes de la pastoral de la salud, que trabajan en la Arquidiócesis, los que manifestaron su profunda preocupación por estos procedimientos que no tienen en cuenta la vida del niño por nacer y que renovaron su empeño por defender la vida.
Sabemos que ha habido mujeres embarazadas con problemas de verdadera complejidad social y familiar, inclusive con riesgo de la propia salud, que recibiendo la debida atención y valorización personal, y confiando también en la providencia de Dios, aún cuando pensaron en algún momento en no tener a su bebé, pudieron continuar adelante con su embarazo. De este modo, alcanzaron un cuidado responsable de sus propias vidas y la de sus futuros hijos, y llegaron a ser mamás.
Por ello, es más que necesario que todos nos impliquemos activamente para que ninguna mujer embarazada se vea en una situación de soledad, falta de apoyo y carencia de ayuda solidaria; de tal manera que para ella el aborto nunca se presente como una salida o una solución.

Por nuestra parte, el Hogar de Madres, el Secretariado de la Familia y los Movimientos y Asociaciones que lo integran, Grávida, el Equipo de adopción del Movimiento Familiar Cristiano, Caritas, y otras instituciones e iniciativas en favor de los niños por nacer y ya nacidos, unidos a otros cristianos y personas de buena voluntad, quiere formar y ofrecer una red en favor de la vida, para valorarla decididamente, así como para alentar a las futuras madres en situaciones particulares a querer recibir a sus hijos, y proteger a los ya nacidos.
En este empeño de todos, confío que están particularmente unidos los sacerdotes, que a través de la predicación y de la Catequesis de Iniciación y de preparación a los sacramentos, del trabajo con los matrimonios y las familias en nuestras parroquias y comunidades, pueden enseñar, valorar y difundir el Evangelio de la vida.
Deseo que todos podamos estar unidos y renovar un fuerte compromiso por la vida, lo cual también implica una conciencia solidaria hacia los niños ya nacidos, y hacia sus madres, especialmente si sufren la pobreza y cualquier otra necesidad. Todos podemos estar unidos en esta misión, los cristianos, y los que pertenecen a otras religiones; sabiendo al mismo tiempo que el compromiso por la vida no es solo para los creyentes, sino para todos.
Como dice el Santo Padre Benedicto XVI “En este mundo, donde el hombre debe aprender cada vez más a reconocer y respetar a su hermano, la Iglesia quiere dar su contribución al servicio de la comunidad humana, iluminando siempre profundamente la relación que une a cada hombre con el Creador de toda vida y que funda la dignidad inalienable de todo ser humano, desde su concepción hasta su muerte natural”(8).
Encomiendo estas intenciones a Nuestra Señora del Rosario, Patrona de la Ciudad que lleva su nombre y de la Arquidiócesis, a la vez que los saludo fraternalmente en el Señor.

Notas
(1) cf. Jn 1,14
(2) Juan Pablo II, Evangelium vitae, nº 4
(3) cfr. ibidem
(4) ibidem, nº 20
(5) ibidem, nº 11
(6) cfr. ibidem, nº 24
(7) CEA, Com. Ejec. 5.VI.2007
(8) Benedicto XVI, Carta al Cardenal. Jean L. Taurán, 24 de mayo de 2005.


Mons. José Luis Mollaghan, Arzobispo de Rosario
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AMERICA/PERU - Perú se prepara para la Consagración de la nación a la Santísima Virgen María: “un profundo acto de fe y oración que significa el compromiso a vivir la consagración bautismal en todo momento” y marca el inicio de la Gran Misión Continental

Chimbote (Agencia Fides) - Los Obispos de Perú en sesión plenaria en enero del 2006 decidieron unánimemente consagrar la nación a la Santísima Virgen María. Esta consagración se realizará solemnemente a finales de agosto de este año durante la celebración del Congreso Eucarístico Nacional en Chimbote, pues los Obispos esperan que el acontecimiento no sea un mero acto de devoción más, sino un verdadero hito para la Iglesia en Perú. En la Carta enviada por los Obispos a todos los fieles afirman que “se trata de un profundo acto de fe y oración que significa al mismo tiempo un serio compromiso, de parte de las personas y las familias, a vivir su consagración bautismal en todo momento de sus vidas”.
Para conseguir este objetivo y guiar el proceso espiritual se ha publicado un ‘Plan de Consagración del Perú a la Virgen’. Para ello durante todo este año se está realizando una gran campaña en todas las jurisdicciones eclesiásticas del país y un enfoque hacia la Consagración de las Familias de la pastoral para todas las diócesis, movimientos, colegios y otras instituciones. Además con esta campaña los Obispos buscan también iniciar en Perú la Misión Continental propuesta durante la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe.
La Campaña ha contado con una etapa de preparación que comenzó en octubre del 2006 hasta mayo del 2007, durante la cual se presentó el Plan de Consagración y se preparó la campaña en los medios de comunicación. A partir de junio comenzó propiamente la Campaña con tres meses de intensa preparación. Durante el mes de junio ha tenido lugar la primera etapa que ha sido fundamentalmente de oración, durante la cual todos los sacerdotes del país han ofrecido numerosas misas y Horas Santas por el éxito de la Consagración y se ha promovido especialmente el rezo del Rosario en las parroquias. La segunda etapa, etapa de predicación y formación, abarca desde finales de junio y se extenderá durante todo el mes de agosto. Durante este momento se están llevando a cabo una labor de predicación y catequesis en las parroquias y centros educativos. Se pide además realizar misiones en los barrios, yendo puerta por puerta durante el mes de agosto. La ultima etapa será propiamente la etapa de Consagración nacional durante el Congreso Eucarístico del 25 al 30 de agosto. Además algunos días más tarde un acto en todas las catedrales presidido por los correspondientes Obispos y en todas las parroquias del país. (RG) (Agencia Fides 18/7/2007 Líneas: 31 Palabras: 453)

Links:
Para mayor información
http://www.rosarioenfamilia.org.pe/consagracion/
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EUROPA/ESPAÑA - Considerable empeño de España para el desarrollo y promoción del pueblo africano: 2.300 misioneros españoles trabajando en África, subvencionados más de 460 proyectos

Burgos (Agencia Fides) - Conscientes de su responsabilidad misionera, los Obispos españoles, tanto en su tanto en su Plan Pastoral de la Conferencia Episcopal, como los miembros de la Comisión Episcopal de Misiones han llamado la atención sobre la necesidad de atender con prioridad los continentes de Asia y de África. Así en el Plan de Acción de la Comisión Episcopal de Misiones se propone como Acción importante el “estudio y difusión de la situación de la actividad misionera y sus necesidades en Asia y África, para fomentar la cooperación personal, espiritual y económica con estos continentes”, según ha explicado D. Anastasio Gil García, Director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Misiones y Subdirector Nacional de las Obras Misionales Pontificias en España, durante la celebración de la 60 semana de Misionología celebrada del 9 al 13 de julio con el tema “África, una provocación para el mundo y la iglesia” (ver Fides 4/7/2007). Para valorar cómo se está ejecutando esta acción desde la Comisión Episcopal, D. Anastasio realizó un resumen de las aportaciones económicas y personales que las Instituciones eclesiales han hecho llegar al Continente africano durante el año 2006, “sin tener en cuenta la cooperación que ha partido de las iniciativas privadas, como es el caso de las aportaciones de las Congregaciones religiosas para sus respectivas misiones y las aportaciones que están surgiendo de las comunidades cristianas particulares bajo el título de ‘hermanamientos’”.
En cuanto a la cooperación económica, “la Iglesia en España - ha continuado D. Anastasio - a través de algunas de sus instituciones, ha colaborado generosamente con las necesidades de desarrollo y promoción del pueblo africano y con las necesidades de la actividad misionera y pastoral”. A continuación ha presentado un elenco de las ayudas más importantes de las instituciones más vinculadas a la Iglesia y con carácter confesional son, sin incluir tantas otras dependientes de Congregaciones religiosas. La ONG Manos Unidas, ha subvencionado, durante el año 2006, 337 proyectos de promoción y desarrollo por un valor de 16.006.397,67€ que han llegado a 16.866.695 beneficiarios. Las aportaciones de las Obras Misionales Pontificias han sido esencialmente pastorales, para colaborar con la actividad del anuncio del Evangelio y la celebración de la fe. La aportación durante el año 2006 ha sido a través de la: Obra Pontificia de propagación de la Fe con 12 proyectos por un valor de 7.508229,74€), la Obra Pontificia Infancia Misionera con 34 proyectos por un valor de 1.934.425,28€ y la Obra Pontificia San pedro Apóstol con 3 proyectos por un valor de 789.472,79€. A esto se añaden las ayudas para la formación de sacerdotes de estos pueblos que están en Roma por un valor de 4.000.000€. Cáritas España ha subvencionado durante el 2006 42 proyectos aprobados por un valor de 6.579.161,49€. Y por ultimo, el Fondo de Nueva Evangelización ha subvencionado 38 proyectos pastorales por un valor de 448.000€.
Pero sin duda, señala D. Anastasio, “la mejor cooperación de la Iglesia en España con África es el envío de misioneros”. A modo indicativo, pues no es posible hacer una información completa y exacta del numero de misioneros, en África hay en la actualidad 2.300 misioneros y misioneras españoles que constituyen el 12% de los misioneros españoles. Estos están presentes en 44 países de los 54 que integran este continente y pertenecen a 101 Congregaciones femeninas, 34 Congregaciones masculinas y a 15 Asociaciones o grupos sacerdotales y de laicos. En la actualidad hay 13 obispos españoles sirviendo a las Iglesias locales de África, de los cuales 6 son religiosos al servicio episcopal en Vicariatos Apostólicos, 3 como Nuncios Apostólicos, 3 integrados en el IEME y 1 como Fidei Donum. En cuanto a los laicos, integrados en la Coordinadora de Asociaciones de Laicos Misioneros actualmente trabajan como misioneros en África 6 laicos de Ekumene en R.D. Congo, 3 de las Juventudes Marianas Vicencianas en Mozambique, 3 de Combonianos en Rep. Centroafricana y 2 de OCASHA en Angola.
La Iglesia en España plantea además desde esta realidad, algunas propuestas de acción como son: Afianzar las relaciones mutuas entre las comunidades cristianas de África y España dando protagonismo a los misioneros; Volver la mirada al Sínodo de los obispos para África (1994) como punto de referencia; Impulsar un mejor conocimiento de la Doctrina Social de la Iglesia y evangelizar las estructuras políticas; Favorecer el intercambio de personas, sacerdotes, religiosos, religiosas, laicos, que trabajan para la misión en nuestros dos continentes. (RG) (Agencia Fides 18/7/2007 Líneas: 54 Palabras: 756)
Publicado por Desconocido @ 22:38  | Noticias de religión
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10 de Julio

El grupo “Parroquia de La Guancha” en el circuito Eslovenia – Croacia del mes de Julio de 2007, dejando atrás Zagreb hizo noche en Trieste. La tarde fue dedicada a la visita de la ciudad quedándose con la nostalgia de no haber dedicado más tiempo a ella.

Guiados por una excelente y culta maestra en historia, comenzamos en la colina de San Justo, que fue el lugar en el que se edificaron muchos edificios en la época romana.

Desde este lugar, entre la catedral, el castillo medieval y las ruinas de la basílica disfrutamos de una espectacular vista de la ciudad.

Entramos en la iglesia que surgió de la unión de dos basílicas paleo-cristianas. Tiene una fachada asimétrica dominada por un rosetón gótico y una torre para la que se utilizaron piedras de edificios romanos. El interior es algo oscuro, Tiene unas paredes sin ventanas por el lado de los fuertes vientos y se destacan los bellos mosaicos bizantinos.


Luego pasamos por la parte más antigua de la ciudad con el Museo de historia del Arte, el Monasterio Benedictino de San Cipriano y la Basílica Romana de San Silvestre. Nos encontramos con calles silenciosas y estrechas. Nos causó admiración la grandiosa plaza abierta al mar en la que se encuentran los edificios oficiales.

Pero quedamos impresionados en la visita del Castillo de Miramar. Está localizado en una maravillosa posición panorámica y rodeado por un jardín de estilo italiano.
Lujosísimo con habitaciones de diferentes etilos. Tuvimos la oportunidad de escuchar muchos detalles y anécdotas de la vida de Maximiliano y su familia y de Carlota y de contemplar cuadros significativos de sus personas. La pasión de Maximiliano por el mar le inspiró a decorar el castillo con temas náuticos.


Publicado por Desconocido @ 11:54  | Excursiones Parroquiales
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9 de Julio

Dentro del programa del Circuito Eslovenia y Croacia no podía faltar Varazdin la más barroca de todas las ciudades de Croacia.
El grupo “Parroquia de La Guancha” desde muy temprano se trasladó, siempre acompañado por Irene la joven guía, desde Zagreb hacia la antigua capital de Croacia.


He aquí algunos apuntes:

Varazdin, es una ciudad verde. Aquí se pueden admirar parques completamente arreglados y célebres monumentos de la arquitectura de jardines.

Varazdin aparece para sus visitantes como una rara joya urbana: una ciudad de armonía y familiaridad, una ciudad que exhibe su específica identidad urbana no solo a través de la belleza perpetua de su arquitectura barroca, sino también a través del calor de sus atractivas plazas, calles y parques, y sobre todo por la riqueza de las colecciones de sus conservados museos y la diversidad de su cocina.

Varazdin ha conservado hasta el día de hoy algunas de sus características esenciales de la Croacia “Pequeña Viena”, como una ciudad de la música, del Barroco y de las flores.

En el corazón del centro de su vieja ciudad se puede experimentar el espíritu de centurias pasadas y la belleza del vivir.

Los numerosos testimonios culturales e históricos de hoy día son un testimonio de su rica historia.

Dos importantes festivales se organizan en septiembre: el Festival de música barroca y el suntuoso Spanzierfest que es el festival de los paseantes callejeros.

Su cementerio ha sido decorado utilizando arbustos que sirven de separadores y de arcadas; todo esto tomando como modelo el palacio francés de Versailles.

Hoy día vive y trabaja en Varazdin Vladimir Proskrnjak, uno de los más perfectos constructores europeos de instrumentos musicales. Cientos de violines, violas y guitarras han sido confeccionados en el taller de este “Estradivario de Varazdin”

Varaždin es conocida por su famoso castillo Trakošćan transformado en museo y por sus monumentos geológico – paleontológicos con tres cavernas las cuales testimonian los miles de años de vida humana en estos espacios.

En resumen Varazdin es un atractivo y casi inolvidable destino turístico.


Publicado por Desconocido @ 0:17  | Excursiones Parroquiales
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miércoles, 18 de julio de 2007
ZENIT publica el mensaje que Benedicto XVI ha dirigido a los participantes en el Capítulo general de la Orden Franciscana de los Frailes Menores Conventuales y a la Comunidad del Sacro Convento reunidos en la Basílica Superior de San Francisco.

El texto fue entregado por el mismo Papa al visitar el 17 de junio la ciudad de Asís. Posteriormente la Santa Sede ha distribuido la traducción al español que a continuación publicamos.



Al reverendísimo Padre
MARCO TASCA
Ministro general de la Orden de
Frailes Menores Conventuales

Con gran alegría lo saludo a usted, reverendísimo padre, y a todos los Frailes Menores Conventuales, reunidos en Asís para el 199° capítulo general. Me alegra hacerlo en esta basílica papal, en la que espléndidas obras de arte narran las maravillas de gracia que el Señor realizó en san Francisco.

Considero providencial que este encuentro tenga lugar en el contexto del VIII centenario de la conversión de san Francisco. Con esta visita he querido poner de relieve el significado de ese acontecimiento, al que es preciso volver siempre, para comprender a san Francisco y su mensaje. Él mismo, sintetizando en una sola palabra toda su vivencia interior, no encontró un concepto más denso que el de "penitencia": "El Señor me concedió a mí, fray Francisco, comenzar a hacer penitencia así" (Testamento, 1: FF 110). Por tanto, se sintió esencialmente como un "penitente", por decirlo así, en estado de conversión permanente. Abandonándose a la acción del Espíritu, san Francisco se convirtió cada vez más a Cristo, transformándose en imagen viva de él, por el camino de la pobreza, la caridad y la misión.

Así, vosotros tenéis la misión de testimoniar con celo y coherencia su mensaje. Estáis llamados a hacerlo con la sintonía eclesial que caracterizó a san Francisco en su relación con el Vicario de Cristo y con todos los pastores de la Iglesia. A este respecto, os agradezco la obediencia pronta con que, juntamente con los Frailes Menores, correspondiendo al especial vínculo de afecto que os une desde siempre a la Sede apostólica, habéis acogido las disposiciones del motu proprio Totius orbis sobre las nuevas relaciones de las dos basílicas papales de San Francisco y de Santa María de los Ángeles con esta Iglesia particular, en la que nació el Poverello y que tuvo tanta importancia en su vida.

Un saludo especial le dirijo a usted, fray Marco Tasca, a quien la confianza de sus hermanos ha llamado a la ardua tarea de ministro general. Es de buen auspicio la coincidencia con la celebración del 750° aniversario de la elección de san Buenaventura como ministro de la Orden. Le deseo que, a ejemplo de san Francisco y de san Buenaventura, juntamente con los definidores elegidos, guíe con sabia prudencia la gran familia de la Orden en la fidelidad a las raíces de la experiencia franciscana, prestando atención a los "signos de los tiempos".

En el capítulo general se han reunido frailes procedentes de muchos países y culturas diversas, para escucharse y hablarse mutuamente con el único lenguaje del Espíritu, reviviendo así el recuerdo de la santidad de san Francisco. Esta es una ocasión realmente extraordinaria para compartir las "maravillas" que Dios sigue realizando también hoy a través de los hijos del Poverello esparcidos por el mundo.

Por tanto, deseo que los religiosos capitulares, además de dar gracias a Dios por el desarrollo de la Orden sobre todo en los países de misión, aprovechen esta ocasión para interrogarse sobre lo que el Espíritu les pide para seguir anunciando con pasión, tras las huellas del Seráfico Padre, el reino de Dios en este tramo inicial del tercer milenio cristiano.

Me ha complacido saber que, como tema central de reflexión durante los días de la asamblea capitular, se ha elegido la formación para la misión, subrayando que esa formación no se da de una vez para siempre, sino que se debe considerar más bien como un camino permanente. En efecto, se trata de un itinerario con múltiples dimensiones, pero centrado en la capacidad de dejarse modelar por el Espíritu, a fin de estar dispuestos a ir a cualquier lugar a donde él llame. En la base no puede por menos de estar la escucha de la Palabra en un clima de intensa y continua oración. Sólo con esta condición se pueden captar las verdaderas necesidades de los hombres y mujeres de nuestro tiempo, dándoles respuestas basadas en la sabiduría de Dios y anunciando lo que se ha experimentado profundamente en la propia vida.

Es necesario que la gran familia de los Frailes Menores Conventuales se deje impulsar por las palabras que el Crucifijo de San Damián dirigió a san Francisco: "Ve y repara mi casa" (2 Cel I, 6, 10: FF 593). Por tanto, cada fraile ha de ser un auténtico contemplativo, con la mirada fija en los ojos de Cristo. Cada uno ha de ser capaz de ver, como san Francisco en el leproso, el rostro de Cristo en los hermanos que sufren, llevando a todos el anuncio de la paz. Con este fin, deberá hacer suyo el camino de configuración con el Señor Jesús que san Francisco vivió en los diversos lugares-símbolo de su itinerario de santidad: desde San Damián hasta Rivotorto, desde Santa María de los Ángeles hasta la Verna.

Por consiguiente, cada hijo de san Francisco ha de tener como principio firme el que el Poverello expresó con las sencillas palabras: "la Regla y vida de los frailes menores es observar el santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo" (Rb I, 1: FF 75). A este propósito, me alegra saber que también los Frailes Menores Conventuales, juntamente con toda la gran familia franciscana, están comprometidos a revivir las etapas que llevaron a san Francisco a formular el "propositum vitae" confirmado por Inocencio III alrededor del año 1209.

El Poverello, llamado a vivir "según la forma del santo Evangelio" (Testamento, 14: FF 116), se comprendió a sí mismo a la luz del Evangelio. Precisamente de aquí nace la perenne actualidad de su testimonio. Su "profecía" enseña a hacer del Evangelio el criterio para afrontar los desafíos de todos los tiempos, incluido el nuestro, resistiendo a la engañosa fascinación de modas pasajeras, para arraigarse en el plan de Dios y discernir así las auténticas necesidades de los hombres. Mi deseo es que los frailes sepan acoger con renovado impulso y con valentía este "programa", confiando en la fuerza que viene de lo alto.

A los Frailes Menores Conventuales se les pide, ante todo, que anuncien a Cristo: que se acerquen a todos con mansedumbre y confianza, con una actitud de diálogo, pero dando siempre un testimonio ardiente del único Salvador. Que sean testigos de la "belleza" de Dios, que san Francisco supo cantar contemplando las maravillas de la creación: entre los estupendos ciclos pictóricos que adornan esta basílica y en todos los demás lugares del maravilloso templo que es la naturaleza, se debe elevar de sus labios la oración que san Francisco pronunció después del éxtasis místico de la Verna, y que le hizo exclamar dos veces: "Tú eres la belleza" (Alabanzas a Dios altísimo, 4. 6: FF 261).

Sí, san Francisco es un gran maestro de la "via pulchritudinis". Los frailes deben imitarlo irradiando la belleza que salva; y lo deben hacer de modo especial en esta estupenda basílica, no sólo con el gozo de los tesoros de arte que se conservan en ella, sino también y sobre todo con la intensidad y el decoro de la liturgia, y con el ferviente anuncio del misterio cristiano.

A los religiosos capitulares les deseo que vuelvan a sus respectivas comunidades llevando la lozanía y la actualidad del mensaje franciscano. A todos digo: llevad a vuestros hermanos la experiencia de fraternidad de estos días como luz y fuerza, capaz de iluminar el horizonte, no siempre exento de nubes, de la vida diaria; llevad a cada persona la paz recibida y donada.

Con el pensamiento dirigido a la Virgen Inmaculada, la "Tota pulchra", e implorando la intercesión de san Francisco y de santa Clara, a los que encomiendo el éxito de los trabajos de este capítulo general, le imparto a usted, reverendísimo padre, a los religiosos capitulares y a todos los miembros de la Orden, como prenda de especial afecto, la bendición apostólica.

Asís, 17 de junio de 2007
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Unas 25.000 personas se congregaron ayer en torno al muelle pesquero para presenciar la procesión-marítimo terrestre de la Virgen del Carmen y San Telmo, en lo que constituye la culminación más solemne y popular de las Fiestas de Julio de la ciudad turística.


(EL DÍA, 18 - VII, Puerto de la Cruz) El embarque de la Virgen del Carmen y de San Telmo en el Puerto de la Cruz superó ayer las expectativas de afluencia de público en torno al muelle pesquero. Unas 25.000 personas provenientes de todos los rincones de las Islas y de otras latitudes, especialmente, turistas nacionales y extranjeros, disfrutaron del día grande de las Fiestas de Julio y compartieron mo- mentos de alegría y fervor religioso. La procesión marítimo terrestre de las veneradas imágenes discurrió desde la parroquia de Nuestra Señora de la Peña de Francia hasta llegar al muelle pesquero, recorriendo las calles Quintana y Santo Domingo, en una primera etapa. En la iglesia matriz tuvo lugar, previamente, la solemne celebración de la Santa Misa. En la función religiosa estaban presentes las cofradías, hermandades y representaciones del clero y autoridades, encabezadas por la alcaldesa socialista, Dolores Padrón; la primera teniente de alcalde, Eva Navarro; el líder de la oposición, Marcos Brito Gutiérrez, y la reina de las Fiestas, Patricia González.

Los cargadores de las imágenes lucían trajes de marinos y cuidaron con todo detalle el paso procesional. En todo su trayecto se pudo apreciar la emoción, incluso lágrimas de los devotos. Viejas y nuevas melodías amenizaron, en todo momento, la procesión.

Al llegar las veneradas imágenes de la Virgen del Carmen y San Telmo a las inmediaciones del muelle, se hizo una pausa en la capilla. Chago Melián interpretó su magistral Ave María, precedido del cantante Tony Acedo, que cantó unas coplas.

El entorno histórico del muelle pesquero no cabía en sí, mientras que los más jóvenes y no tanto se zambullían en la playa entre cánticos alusivos a la Reina de los Mares y San Telmo, en una tarde realmente espléndida y calurosa.

El pacto de Lola.- La alcaldesa del Puerto de la Cruz, Lola Padrón, entregó el bastón de mando a la Patrona, y la acompañó junto con miembros de la Corporación, en la barca La Marina, en su travesía por la costa portuense, rodeada de decenas de embarcaciones. En declaraciones a EL DÍA-Azul Televisión, respondió a la pregunta so- bre la marcha del pacto de gobierno, que "hoy (ayer) mi pacto es con la Virgen del Carmen".

Como curiosidad, el arcipreste del Valle de La Orotava, el padre Antonio Hernández Hernández, acompañó a la Virgen del Carmen en su travesía marítima. A su regreso, la procesión continuó por el trayecto habitual comprendido por la zona de La Ranilla, Mequínez, El Lomo y San Felipe, para regresar al templo.

En el martes festivo por excelencia del Puerto de la Cruz no pueden faltar los chapuzones y los incidentes de las caídas accidentales o provocadas al agua, que obligan a la intervención de los servicios sanitarios para atender a los heridos.

La imagen que se venera en la iglesia matriz de Nuestra Señora de la Peña de Francia, es obra del artista portuense Ángel Acosta, que realizó en el taller de Tortosa, y fue entronizada en marzo 1954.

Antiguamente, se le rendía culto en la parroquia de Nuestra Señora de la Peña de Francia a una imagen de la Virgen del Carmen, de media talla, cuyo autor era el escultor orotavense Fernando Estévez de Sacramento (finales del siglo XVIII y comienzos del XIX), discípulo del maestro José Luján Pérez. Más tarde, según un destacado estudio de la profesora Clementita Calero, y al colocarse la imagen actual, ésta pasó a la ermita de San Telmo y se cree que luego fue trasladada al convento de San Francisco en esta ciudad.

Despliegue mediático.- Las emisoras de radio y televisiones dieron amplia cobertura al día grande de julio, como es el caso de Azul Televisión del Grupo EL DÍA, que retransmitió en directo la procesión y embarque de la Virgen del Carmen y San Telmo, y ofreció en una tertulia moderada por Sandro Pérgola comentarios sobre aspectos religiosos, culturales y anécdotas relacionados con este acontecimiento anual.

Durante toda la jornada se sucedieron actividades lúdicas, recreativas y culturales, desde la diana florada de las siete de la mañana, la chocolatada en el muelle pesquero, organizada por el ayuntamiento, el torneo Virgen del Carmen de dominó, el campeonato de barajas, concurso infantil de pesca, exhibición folclórica y gran cucaña.

Los cuerpos y fuerzas de la Seguridad del Estado, Policías Nacional y Local velaron por la seguridad de los festejos, mientras que Protección Civil y Cruz Roja hicieron lo propio para garantizar el bienestar del público.
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Carta semanal del Arzobispo de Valencia Don Agustín García-Gasco Vicente.

Porque creemos en la educación


Publicada en «Paraula-Iglesia en Valencia» el 15 de julio de 2007



El derecho y el deber de los padres a la educación de sus hijos y los propios derechos de los niños y de los jóvenes a ser educados, han de renovar continuamente el sentido y el significado de la concepción educativa de la Iglesia. Esto tiene que reflejarse de modo directo en una de las instituciones más genuinamente cristianas, como es la escuela católica.

Con el documento «La escuela católica. Oferta de la Iglesia en España para la educación en el siglo XXI», los obispos españoles hemos querido lanzar un mensaje de confianza y apoyo hacia la escuela católica y su labor. En tiempos en que muchos experimentan la tentación de huir de su deber de educar, la Iglesia apuesta decididamente por el compromiso con la educación, por el carácter imprescindible de esta tarea y por el entusiasmo que debe suscitar la vocación de educador y de maestro.

La apertura de la escuela católica —como de toda escuela— a las situaciones y problemas de nuestra sociedad, debe ser entendida como una condición para poder realizar mejor su misión, nunca como una ocasión para la duda o el desaliento. La escuela católica se entiende con plenitud cuando su cometido social se interpreta desde la realidad más profunda que le da sentido: la misión misma de la Iglesia, que anima un proyecto educativo en el que se funden armónicamente fe, cultura y vida.

Por medio de la escuela católica, la Iglesia local evangeliza, educa y colabora en la formación de un ambiente moralmente sano y firme en el pueblo. Cristo es el fundamento de su proyecto educativo. Él revela y promueve el sentido nuevo de la existencia y la transforma, y así capacita al hombre para vivir de manera más humana y más de Dios, para pensar, querer y actuar según el Evangelio, haciendo de las Bienaventuranzas su norma de vida.

Para mantener vivo y creativo el proyecto de la escuela católica hay que ser consciente de que el Evangelio, con su fuerza y vitalidad, responde a los problemas fundamentales del hombre y contribuye a la articulación de la personalidad en su proceso de maduración. La adhesión libre y consciente a Cristo y a su Evangelio permite abrazar diariamente el reto de educar sin desfallecer ante las dificultades.

Los educadores hemos de saber dar respuesta para que los aspectos menos positivos o ambivalentes de nuestra cultura puedan ser adecuadamente interpretados. Las visiones reductivas del progreso, la sobrevaloración de los instrumentos y de la eficacia productiva, la crisis moral que contrapone la libertad a la verdad, o los conflictos que a veces derivan del pluralismo cultural no son impedimentos absolutos de la tarea de educar, sino retos que debemos acometer con una inequívoca confianza en la fuerza del amor al prójimo que nos infunde el Evangelio para desarrollar lo mejor de las personas y de los pueblos.

Padres, madre, maestros y maestras están llamados a colaborar estrechamente, a fortalecer su misión con la mutua ayuda. Las crisis y los problemas de las familias pueden encontrar una ayuda en las escuelas católicas a través de programas formativos o de Escuelas de Padres. Del mismo modo, los maestros y maestras pueden encontrar en la implicación de los padres en la escuela una ayuda esencial para personalizar mejor la educación de sus alumnos.

La comunidad educativa de las escuelas católicas tiene que ser modélica en la creación de estos estilos de colaboración entre padres y maestros. Tiene que convocar, en el número más amplio posible, a personas entusiasmadas por la tarea de educar en el amor, según Cristo, nuestro único Maestro. Así, sin duda, estará en condiciones de contrarrestar todo aquello que dificulta el verdadero desarrollo de la formación integral, conforme la concibe el humanismo cristiano.

Contribuir al desarrollo de la escuela católica favorece decisivamente al bien común, porque hace posible una efectiva libertad de enseñanza, que sólo es posible cuando concurren distintos proyectos educativos que posibilitan que los padres ejerzan el derecho a la formación religiosa y moral de sus hijos, según sus convicciones.

Sería un grave error falsificar el fundamento de la escuela católica o confundirla con una simple actividad laboral. Una escuela o un centro universitario que sólo sea católico bajo su apariencia nominal supondría un fraude en las expectativas de los padres que han confiado la educación de sus hijos, y un fraude a la propia Iglesia cuyo nombre está utilizando. Una vez más, la parábola evangélica de los frutos y los talentos que se multiplican nos dan criterios válidos para la mejor educación.

Con mi bendición y afecto,
Agustín García-Gasco Vicente
Arzobispo
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EUROPA/FRANCIA - En 50 años 1.300 sacerdotes franceses “Fidei Donum”: las iniciativas por el 50° de la encíclica culminarán con el Encuentro nacional del 1° de octubre en Lisieux

París (Agencia Fides) - “La llamada de los Fidei Donum: un camino de 50 años” es el título que caracteriza las iniciativas promovidas por la Conferencia Episcopal Francesa y por las Obras Pontificias Nacionales de Francia para la celebración del 50° aniversario de la publicación de la Encíclica del Papa Pío XII que se celebra este año (21 abril 1957). “Cincuenta años de compromiso en las parroquias, de las diócesis, de las comunidades, por las Misiones, la cooperación norte/sur: ¡esto se festeja!”, subraya el comunicado de las Obras Misionales Pontificias de Francia enviado a la Agencia Fides. El entonces, Pío XII lanzó la alarma en la Iglesia por la falta de sacerdotes y voluntarios laicos en África. Desde entonces 1.300 sacerdotes franceses partieron, 182 congregaciones religiosas francesas se han hecho internacionales. Hoy la cooperación en la Iglesia es recíproca, del sur hacia el norte y, sobre todo, del sur hacia el sur. Actualmente 1.060 sacerdotes extranjeros ejercitan un servicio pastoral en Francia. Cada Iglesia particular o local es un estado de misión. La misión está ya en todos lados.
Para celebrar el 50° de la publicación de la Encíclica Fidei Donum se han promovido diversas iniciativas. Sobre todo durante este verano numerosos sacerdotes y laicos Fidei Donum franceses estarán en Francia y participarán, en sus respectivas diócesis, en Jornadas Inter-eclesiales con la Delegación Católica para la Cooperación ((Délégation Catholique pour la Coopération-DCC).
El Lunes 1° de octubre, fiesta de Santa Teresita del Niño Jesús, Patrona de las Misiones, en Lisieux tendrá lugar el Encuentro nacional de los Fidei Donum: más de 300 representantes de todas las familias eclesiales de la Misión se encontrarán para una jornada de estudio, diálogo y celebración. Los participantes serán acogidos por el Card. Jean-Pierre Ricard, Presidente de la Conferencia Episcopal Francesa. Se propondrán dos temas sobre la experiencia Fidei Donum ayer y hoy. Por la tarde los sacerdotes Fidei Donum franceses dialogarán con los sacerdotes Fidei Donum llegados a Francia por algunos años. Al final de la jornada está prevista la Concelebración Eucarística presidida por el Card. Ivan Dias, Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos. En la jornada participarán asimismo Su Ecx. Mons. Pierre Pican, Obispo de Bayeux y Lisieux, y Su Ecx. Mons. Olivier de Berranger, Obispo de Saint Denis, Presidente de la Comisión Episcopal para las Misiones.
Durante la Semana Misionera Mundial, del 14 al 21 de octubre, se llevarán los temas de la misión a las diócesis y parroquias por cuantos están comprometidos en la misión en África, Asia y América Latina, que testimoniarán sobre su trabajo de evangelización. (S.L.) (Agencia Fides 17/7/2007; Líneas: 33 Palabras: 457)

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9 de Julio

Después de la visita en la mañana de la encantadora ciudad de Varazdin, por la tarde nos trasladamos hasta el castillo de Trakoscan ubicado en el centro de un jardín en una colina que se levanta sobre un lago artificial.

He aquí la referencia histórica que se nos dio antes de la entrada:

BREVE REFERENCIA HISTÓRICA SOBRE
EL CASTILLO DE TRAKOSCAN


Trakoscan está situado en la parte noroccidental de la cordillera de Zagorje Croata, entre las montañas Macelj, Ravna Gora y Strahincica. Se encuentra un poco alejado de centros urbanos. Se trata de un representativo monumento cultural e histórico, ubicado en un ambiente natural y pintoresco muy especial.

El parque de Trakoscan es uno de los más bellos de Croacia. Su frondosa vegetación, sus bellezas naturales y sus espléndidas vistas, unidas a diferentes ofertas turísticas, hacen de Trakoscan un destino encantador.

El castillo se encuentra ubicado en el centro de un jardín muy romántico, en una colina que se levanta sobre un lago artificial. Trakoscan fue construido en la segunda mitad del s. XIII como una atalaya dentro del sistema defensivo del Condado de Zagorje. En sus primeros siglos, Trakoscan, al igual que toda la región, pertenecía a una ilustre familia desconocida. Los primeros propietarios conocidos fueron los condes Celjski, quienes también poseían todo el Condado de Zagorje.

A mediados del siglo XV esta familia se extingue y Trakoscan comparte el destino de las restantes ciudades y posesiones, que fueron divididas y repartidas entre diversos dueños. En este reparto, Trakoscan, como propiedad única junto con la ciudad y Feria de Kamenica, pasa primero a ser propiedad del jefe de ejército Jan Vitovec y después a Ivanis Korvin, quien, a su vez, lo dona a su subalterno Ivan Gyulay: Dicha familia conserva el castillo durante tres generaciones hasta que se extingue en el año 1566 y el Estado asume su propiedad.

Por los servicios prestados, el rey Maximiliano cede el castillo en usufructo, primero a Juraj Draskovic, ban y cardenal croata, extendiéndose más tarde esta concesión también a sus herederos. Finalmente, el año 1584 Trakoscan pasa a manos de la familia Draskovic, que lo conservará bajo su posesión y con una breve interrupción hasta la Segunda Guerra Mundial.

Se sabe poco sobre el diseño arquitectónico original. Apenas en los gruesos muros surorientales se presupone el palacio original y, sin lugar a dudas, la torre central pertenece a la etapa más temprana. También la familia Gyulay amplía el castillo y ya la segunda generación de los Draskovic lleva a cabo significativas ampliaciones, incluyendo la torre occidental.

Esta torre de artillería circular proporciona al castillo una defensa activa con armas de fuego. El escudo y la inscripción atestiguan que los hermanos Ivan y Petar Draskovic la construyeron el año 1592. En aquella época, Trakoscan ya poseía sus trazos arquitectónicos básicos que mantiene hasta el día de hoy, de lo que se conservan pruebas que remontan al año 1667.

Debido a las contiendas entre Gaspar hijo y su yerno Nicolás Zrinski, a mediados del siglo XVII, el castillo fue dañado y por ello la familia Draskovic prefirió vivir en la contigua propiedad de Klenovnik, ya renovada y ampliada. A pesar de ello, en su título nobiliario conservan el nombre de Trakoscan y siguen renovando y fortificando el castillo, ahora ya con la finalidad de hospedar al ejercito.

A lo largo del siglo XVIII, el castillo, en general, se abandona y parece que la familia Draskovic ya no habita allí. Apenas en la primera mitad del siglo XIX, dicha familia vuelve a interesarse por su castillo titular, ahora con un espíritu distinto, como un romántico retorno a la naturaleza y a las tradiciones familiares. Con este espíritu, Juraj V Draskovié restaura el castillo y lo transforma en palacio residencial, tomando corno modelo los románticos palacios residenciales alemanes. Al mismo tiempo se arreglan también los parques y alrededores con un lago artificial, así como el correspondiente inventario neoclásico.

Después de su renovación, llevada a cabo entre los años 1840 y 1862, en el castillo habitan distintas generaciones de propietarios, que lo siguen ampliando y modificando. En ese período se construye la torre norte situada encima de la entrada y la terraza cubierta suroccidental.

La colección del museo se realiza por etapas, desde 1952 en adelante y hasta hoy no se ha terminado por completo. En su interior destacan especialmente el Salón de los Cazadores, la Sala de Música, el Estudio de la pintora Julijana Erdoedy Draskovic, así como las colecciones distribuidas por el resto de las habitaciones. Cabe destacar la Colección de Armas, con muestras de los siglos XV al XIX.

También se puede ver allí una colección de retratos en la que destacan, por su excelente conservación, los de la familia Draskovic v sus familiares, lo que representa una muestra única de retratos de la nobleza a lo largo de tres siglos y medio. Entre ellos sobresale un gran número de retratos infantiles y la obra casi completa de Juliana Erdoedy Drakovic, probablemente una de las primeras mujeres croatas en recibir el título de pintora académica.

Además, en la colección de cuadros hay que resaltar la interesante colección de oficiales del ejército de Draskovic durante la Guerra de los Siete Años, muestra de la pintura popular del siglo XVIII, así como el ciclo alegórico Los Cuatro Continentes, del más famoso pintor bidermayer de estas regiones, Mihael Stroj.

Entre el mobiliario conservado, el más valioso es el del siglo XIX, manufacturado especialmente para el castillo ya renovado, donde algunas piezas lucen el escudo familiar. No hay que menospreciar los muebles del siglo XVII, la cama y los armarios de la misma época y algunos sofás y sillones de calidad, del período rococó.

El castillo, tal y corno es hoy, representa un complejo íntegro donde se ha conservado la armonía entre la romántica arquitectura de los parques y la arquitectura residencial, destacando por su valía los conservados interiores originales.

Versión española: prof. María Delage


Publicado por Desconocido @ 13:04  | Excursiones Parroquiales
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8 de Julio

Desde muy temprano partió desde Zagreb el grupo “Parroquia de La Guancha” hacia el Parque Nacional de los Lagos de Plitvice que es el más conocido de los parques nacionales croatas.

Nos quedamos maravillados y casi sin palabras ante un paraje donde se alternan lagos, cascadas y manantiales de espectacular belleza. Realizamos la visita a pie a través de senderos y puentes de madera, uno de los lagos lo recorrimos en una silenciosa barca.

El parque tiene una superficie cercana a las 30.000 hectáreas, 22.000 de ellas cubiertas de bosques. La zona que se puede visitar se encuentra en el centro del parque, son 8 km² de valle poblado de bosques, donde la hidrografía ha conformado un paisaje formado por 16 lagos de diferente altitud comunicada por 92 cataratas y cascada. La vegetación se compone en un 90% de hayas.

He aquí unos datos extraídos de hoja oficial informativa:

El parque Nacional 'Los Lagos de Plitvice' por su extensión ( 294.82 km2), es el más grande entre ocho parques nacionales que tiene Croacia. La región de 'Los lagos de Plitvice' fue proclamado parque nacional en el año 1949; de este modo es el parque nacional más antiguo de Croacia. En el año 1979 el parque nacional 'Lagos de Plitvice' fue inscrito en la lista de patrimonio natural mundial de la UNESCO y el parque representa el fenómeno de hidrografía calcárea.

Los lagos se conocen por sus cascadas tobáceas y por el proceso biodinámico constante del crecimiento de la toba, en condiciones hidrológicas específicas. La toba calcárea es una roca caliza porosa formada por sedimentación del carbonato de calcio del agua, la cual forma barreras, umbrales y otras figuras en los ríos y manantiales de regiones calizas. El proceso de la formación de la toba predomina especialmente en las cascadas de los Lagos de Plitvice. Realizándose sin cesar incluso mientras los visitantes disfrutan de su paseo en el parque. Con el crecimiento de la toba aparecen magníficas innumerables cascadas. Con el tiempo, el agua cambia su curso dejando algunas de las barreras secas pero estimula el crecimiento de la toba en otros lugares. Este fenómeno causa una sensación de que los Lagos de Plitvice nunca son los mismos.

Un amplio área del parque Nacional esta cubierto por los ricos bosques y prados, habitat de una diversidad y numerosas especies de plantas y animales. La mayor parte del conjunto de bosque abarcan el conjunto de hayas y abetos. Particularmente, cave mencionar los bosques inexplorados de hayas y abetos de “Corkova ovala”, uno de los más hermosos de Europa. Hablando de su rica flora, hasta ahora se conoce 1267 especies de plantas, de las cuales 75 son endémicas e incluso 55 variedades de especies de orquídeas.

Hasta el momento las investigaciones en el área del parque han encontrado 321 especies de mariposas, 161 especies de aves y 21 especies de murciélagos la cual sólo demuestra la riqueza del mundo animal. Entre los más grandes depredadores, el habitante más atractivo de los bosques e Plitvice es el oso pardo (Ursus arctos).

Uno de los primeros investigadores de este fenómeno natural, el académico lvo Pevalek ya hace tiempo en el año 1937 dijo: 'aguas, lagos, cascadas y bosques hay en otros lugares, pero 'Los lagos de Plitvice' son únicos. "¡tiene que verlos!"

Posibles actividades en el parque: caminata, alpinismo, excursiones en barco eléctrico y tren, tomar fotos, montar en bicicletas, esquí y remo.


Publicado por Desconocido @ 12:40  | Excursiones Parroquiales
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7 al 9 de Julio

Tres días permaneció en Zagreb, capital de Croacia, el grupo “Parroquia de La Guancha” en el circuito programado para los primeros días del mes de Julio de 2007.

La joven señorita Irene fue la que como guía nos acompañó y nos habló con entusiasmo vivencial de Zagreb y de Croacia.

He aquí algunos apuntes:

La ciudad se ubica a 120ms, entre los pies del monte Medvednica y el costado norte del río Sava. La ciudad se encuentra localizada en la llanura de Panonia que se extiende hasta encontrarse con los Alpes dináricos, lo que la convierte en un enclave estratégico entre Europa central y el mar Adriático.

La superficie total de la ciudad es de 641,355 km².

Zagreb es la ciudad más poblada de Croacia, en su área metropolitana, es la única en superar el millón de habitantes.
En el último censo, realizado en 2005, la ciudad de Zagreb englobaba una población de 973.667 habitantes, y el área metropolitana que comprende las localidades de Samobor, Velika Gorica y Zaprešić, reunía 1.200.000 personas.
Zagreb es un destino turístico además de ser un corredor para los turístas de Europa central y occidental que van en dirección del mar Adriático. La ciudad cuenta con numerosos museos, galerías, monumentos y parques, que la hacen atractiva. Zagreb es un importante centro de tráfico, con importantes conexiones ferroviarias, rutieras y aéreas con las grandes ciudades europeas y los balnearios croatas.
La parte histórica de la ciudad, la parte alta y Kapol, constituyen la atracción principal, constituida por edificios históricos, iglesias, instituciones, restaurantes, cafés, etc. El acceso a las calles y las plazas puede hacerse a pie a partir de la plaza Ban Josip Jelačić, o por medio del funicular que sale de la calle Tomićeva.

Destacamos:

. Iglesia de San Marcos, con su famoso y colorido techo, se encuentra en reconstrucción debido a los daños que todavía sufre desde la guerra de los Balcanes. Impresiona el colorido del tejado que está formado por azulejos traídos desde varias regiones de Croacia. Digna de admirar la torre del campanario de la Iglesia.

. Iglesia de Santa Catalina, construida sobre los restos de una antigua iglesia dominica.

. Catedral neo-gótica de San Esteban, su exterior en plena rehabilitación. En el interior, la esbeltez de las columnas, la impresionante obra del siglo XIV, de nombre Crucifixión, realizada por Giovanni da Udine, frescos que datan del siglo XII, criptas de obispos e importantes personalidades de la historia croata, destacándose la del cardenal Alojzije Stepinac, que ésta detrás del altar mayor.


. El Portal de Piedra que es un pequeño pasadizo entre las calles la ciudad antigua, que contiene una minúscula capilla, donde dicen se apareció la Virgen. Muchos croatas acuden con devoción a rezar, dejar ofrendas y agradecer los favores concedidos. El lugar se encuentra rodeado de infinidad de placas con la palabra 'Hvala' (gracias).


. El cementerio Mirogoj con su entrada principal. En el cementerio se pueden encontrar varios pabellones con tumbas cuidadosamente y artísticamente elaboradas.

. La Plaza Jelacica, que constituye el auténtico centro comercial de Zagreb.

. Los tranvías circulan por el centro de la ciudad.

Resultó muy agradable recorrer a pie algunas de las calles del barrio más antiguo de Zagreb.


Publicado por Desconocido @ 11:53  | Excursiones Parroquiales
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Artículo publicado en el Boletín "Misioneros Javerianos" JUNIO-JULIO 2007, número 434


ENTRE NOSOTROS
compartiendo una ilusión
EL OBISPO GUIDO MARÍA CONFORTI


El Instituto Javeriano, que había nacido el 3 de diciembre de 1895, estaba dando sus primeros pasos con logros y dificultades. Conforti había tenido la alegría de enviar los dos primeros misioneros a China, alegría que se transforma en tristeza cuando uno muere al poco tiempo y el otro regresa a Italia y luego deja la Congregación. Por otra parte, el número de aspirantes va creciendo, se comienza la construcción de la nueva casa javeriana en Parma —la que hoy es la Casa Madre— y se van produciendo las primeras ordena¬ciones, una cada año, y los siguientes envíos de javerianos a China. Muchas eran las preocupaciones y los desvelos de Conforti, su presencia era funda-mental, en estos primeros años, en la familia misionera naciente. A esto hay que sumar que seguía siendo Vicario General de la diócesis de Parma.

La actividad de Conforti es múltiple, la dedicación al naciente Instituto Javeriano intensa y necesaria, por ello le cae como un jarro de agua fría la propuesta que le hace el Papa León XIII: nombrar-le arzobispo de Rávena.

El Papa León XIII

Hacía tiempo que el Papa deseaba mandar a Conforti como pastor de alguna diócesis italiana, pero la oposición de Mons. Magani, obispo de Pasma, del cual Conforti era Vicario General, había hecho al Papa desistir del empeño. Finalmente, el Papa León XIII llama a Conforti a Roma y le comunica su decisión de nombrarle arzobispo de Rávena. Conforti se siente abrumado por tal propuesta, para la cual no se siente a la altura, y preocupado por la suerte de su Familia Javeriana que está en los primeros y trabajosos años de vida. En todo caso como hombre de fe y obediente al Papa acepta; será consagrado obispo el 11 de junio de 1902, en la Basílica de San Pablo extra muros de Roma.

Rávena y Parma

Mons. Conforti es arzobispo de Rávena durante algo más de dos años. Las dificultades encontradas en esta diócesis, su incondicional dedicación al trabajo y su delicada salud, hacen que presente su renuncia al estimar que no puede dedicarse a esta diócesis con la plenitud de sus fuerzas; el Papa acepta esa renuncia en octubre de 1904.

Es un duro golpe para Conforti tener que renunciar a un encargo que el Papa le ha encomendado, le consuela la posibilidad de regresar a su familia Javeriana, de poder seguir y acompañar su crecimiento.

No duró mucho su estancia en la casa-comunidad javeriana de Parma. Su salud había mejorado y el Papa Pío X le nombra obispo coadjutor con derecho a sucesión del obispo de Parma Mons. Magani, era el 24 de septiembre de 1907. Inesperadamente, el Obispo
Magani muere en diciembre del mismo año, con lo cual Conforti pasa a ser obispo de Parma, servicio en el que permaneció 25 años, hasta su muerte el 5 de noviembre de 1931, tenía 66 años.

Actividad pastoral

Durante su largo episcopado en Parma, el obispo Conforti se preocupó, particularmente, por la pureza de la doctrina cristiana, de ello hizo su principal empeño pastoral. Promovió la formación de clero y del pueblo cristiano, instituyó es-cuelas de doctrina cristiana en todas las parroquias preparando catequistas para este servicio. Fue el primer obispo italiano que organizó una semana diocesana de estudio sobre la catequesis.

Realizó cinco visitas pastorales en la diócesis, visitando todas las parroquias, cuando estaba por terminar la quinta le sorprendió la muerte. Celebró dos sínodos diocesanos e instituyó y promovió la Acción Católica, sobre todo para jóvenes. Prestó particular atención a la formación del clero y al seminario diocesano.

Pasión apostólica

Su gran pasión apostólica y pastoral le hizo estar cercano a todo género de personas, de todas las condiciones y edades, y a toda clase de instituciones. Nada, de lo referente a la vida religiosa de sus fieles, escapó a su atención y a su dedicación pastoral: la restauración y construcción de templos parroquiales, la cultura y la piedad del clero, las asociaciones, la prensa católica, las misiones populares, los Congresos Eucarísticos y Marianos, los Congresos de la Acción Católica.

En sus discursos de toma de posesión, tanto en Rávena como en Parma, diría expresamente «que las personas más queridas para él en su trabajo pastoral eran las que no estaban en la iglesia, las que no tenían el privilegio de conocer y amar a Jesús, a todos ellos quería anunciar a Jesús y su Evangelio». Pasó en medio de la gente beneficiando a todos, prestando atención y cuidados a todos, socorriendo en momentos de necesidad, esparciendo sobre todos las bendiciones de Dios.

El obispo Conforti, en medio de su pueblo, anunció a Cristo y su Evangelio, fue maestro y modelo para iluminar, sanar y conducir a Dios a sus diocesanos, corno obispo, y a la humanidad como padre de misioneros.

P. Luis Pérez Hernández s.x.
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Artículo publicado en el Boletín "Misioneros Javerianos" JUNIO-JULIO 2007, número 434.
Para ver primera parte AQUI
Para ver segunda parte AQUÍ


LA INCULTURACIÓN EN EUROPA (III)


P. Carlos Collantes


En el último número escribíamos que somos al mismo tiempo herederos y creadores de cultura, dejando abierta una cuestión: ¿Cómo crear cultura —en cuanto cristianos— en nuestra Europa actual tan pluralista y fragmentada, tan llena de posibilidades y de contradicciones, tan capaz de generar y ofrecer altos niveles de bienestar a millones de ciudadanos y de crear al mismo tiempo esclavitudes sutiles o manifiestas?

Dos rasgos claves definen nuestra cultura desde hace siglos: el valor de la persona y el sentido de la libertad. Ambos rasgos tienen un trasfondo bíblico. Los relatos de la creación colocan al ser humano en la cima de la acción creadora de Dios, creado a imagen de un Dios Creador y misterio de comunión, creado con capacidad de dialogar y responder a Dios, creado libre y responsable. Dotado de una dignidad inviolable, sagrada. A partir del Renacimiento, se inicia una «revolución» en la manera de pensar —en las ciencias, en la filosofía, en la moral— al ser humano que se convierte en el centro y en la medida de todas las cosas. Es la emergencia del individuo

Sin ataduras

Desde entonces la valoración del, individuo es una de las conquistas más importantes de nuestra cultura moderna. El individuo libre y protagonista de su propio destino y desarrollo irá ocupando el centro del pensamiento en Occidente. Cada ser humano es único e irrepetible,

no es un número ni una pieza de un conjunto familiar o de un engranaje social. Los derechos humanos conquistados len-ta y progresivamente tiene ahí su punto de partida: la dignidad del ser humano. Y así lo reconocen las diferentes declaraciones de derechos humanos. Esta convicción, presente hoy en el espíritu de las personas, ha favorecido la libertad y el progreso humano y social.

Siglos han transcurrido, y de la justa valoración del individuo hemos pasado a la exaltación del individuo, y de ahí a un individualismo exacerbado. Nuestra cultura favorece la creación de individuos liberados de toda autoridad —autoridad de la tradición y de la comunidad—, favorece la emergencia de individuos que quieren vivir sin «ataduras», sin «vínculos», sin dependencias, queriendo disfrutar de una libertad sin frenos. Respiramos a veces un hiperindividualismo miope. En el fondo, el individualista no se siente vinculado de verdad a nada ni a nadie. Ni a tradiciones ni a colectividades humanas. Busca relaciones que refuerzan su satisfacción o su autoestima, relaciones pro-fundamente interesadas.

El «yo» que aparece en tantos reclamos y anuncios publicitarios es un yo narcisista, obsesivamente colocado en el centro, un yo encerrado en sí mismo, prisionero de objetos y de sensaciones efímeras, lleno de sí, vacío en el fondo. Anuncios lisonjeros que construyen un yo profundamente inmaduro, obsesionado por su propio bienestar. «Estar bien consigo mismo» se ha convertido en el supremo ideal de vida para muchos.

¿Qué libertad?

Hemos sido creados libres y responsable, y ambas: libertad y responsabilidad van unidas. Nuestro modelo más logrado y perfecto es Jesús, paradigma de hombre libre, y para él la libertad es servicio, don de sí mismo hasta la entrega de la propia vida. Frente a esta libertad solidaria, «exigente», entendida y vivida como un ser-vicio y una entrega, se exalta otra libertad entendida únicamente como disfrute individual, expresión —a veces— del más puro egoísmo. Una libertad marcada por el ambiente hedonista de frívola superficialidad, de miopes horizontes, libertad que termina en el vacío de un yo sin raíces, un ser fragmentado cuya conciencia parece reducirse a un conjunto yuxtapuesto de flash.

Y en lugar de la libertad solidaria, en otros ámbitos se difunde e inocula esa otra concepción «liberal» de una libertad egoísta, falaz donde predomina la búsqueda del propio interés, del beneficio, de la máxima rentabilidad. Una libertad sin frenos aplicada al orden económico, y defendida por el liberalismo económico —ultraliberalismo agresivo en nuestros días— que sólo beneficia a los más poderosos, libertad del pez grande para comerse al chico. En nombre de la libertad de unos pocos privilegiados una gran mayoría es privada, excluida del derecho a la justicia. Nos ofrecen migajas de libertad, libertad para escoger diferentes marcas del mismo o parecido producto en el supermercado del barrio pero no el tipo de sociedad que queremos. Hace unos meses podíamos oír y ver en la televisión un anuncio descarado. Un banco, claro. El anuncio manipulaba el célebre: «libertad, igualdad, fraternidad», traduciéndolo por «libertad, igual-dad y rentabilidad». ¿Desfachatez? ¿cinismo? o simplemente ¿realismo? ¡La fraternidad es cosa de ingenuos, de estúpidos o de idealistas! y lo que se lleva es el negocio, el beneficio, la rentabilidad; libertad para enriquecerse y para generar desigualdades. iQué lejos estamos de la fraternidad universal, de la búsqueda de condiciones de vida dignas para todos! Si ser persona consiste en ser libre y al mismo tiempo, en estar ligado, ¿es posible la libertad sin interdependencia, sin fraternidad, sin «ataduras» de amor?

Influjo social

Compartir los bienes es una exigencia de la justicia. El mundo, su progreso ha sido confiado por Dios al ser humano, y si queremos de verdad que el desarrollo sea humano es preciso que los bienes y recursos lleguen a todos hasta alcanzar una distribución justa, solidaria, sin olvidar las generaciones futuras. Los bienes de la creación están destinados a todos los seres humanos. Una propiedad privada que no sea solidaria, que no respete el destino universal de los bienes de la tierra se convierte en fuente de división, de explotación, de conflictos.

Nuestra sociedad-cultura ejerce un enorme influjo sobre nosotros y sobre nuestras comunidades cristianas, nos es necesaria y saludable una actitud de vigilancia evangélica sobre nues¬tra escala de valores, nuestros criterios de juicio, o sobre nuestras actitudes más o menos «espontáneas».

¿Cómo conjugar y armonizar independencia individual y mutua dependencia? ¿Qué visión del ser humano podemos aportar los cristianos a nuestra sociedad? Por ahí puede ir una de nuestras aportaciones más válidas a nuestra cultura. Un tipo de persona solidaria, comunitaria, entregada, servicial, responsable de los demás, de la sociedad, de la historia, animada por el gozo y la esperanza del Resucitado, opuesta a ese individuo aislado, egocéntrico, preocupado de manera obsesiva e inmadura por su bienestar, su imagen, su exclusivo interés.


«En la medida en que la niebla del individualismo envuelve e impregna a las personas, la conciencia sentida de estar ligados a Dios, vinculados a una comunidad, interiormente orientados a ser fieles y solidarios, invitados con apremio a amar, se vuelve más «contracultural», más extraña. «Quien no ama no conoce a Dios». El individualismo puede inducir a lo sumo a formas de religiosidad que pretenden sobre todo el bienestar psicológico del individuo. Algunos «nuevos movimientos religiosos» parecen responder a esta necesidad. No es, pues, sorprendente, la apatía de tantos conciudadanos a aceptar la doctrina y la vida cristiana propuestas por la Iglesia». (Carta pastoral de los obispos de Pamplona, Bilbao, San Sebastián y Vitoria, 2005)

«Hay un tipo de hombre que está presidido por los productos «light», un hombre superficial que tiene cuatro ingredientes: hedonismo —placer y más placer—, consumismo —tanto tienes tanto vales—, permisividad —haz lo que quieras— y relativismo —nada tie¬ne importancia—. Es un tipo de hombre brutal, devastador.» (Enrique Rojas, psiquiatra)

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martes, 17 de julio de 2007
16 de Julio

La Hermandad de Ntra. Sra. del Carmen fue fundada el 20 de Noviembre de 1925 y pervivió en la parroquia de La Guancha hasta la década de los años sesenta del siglo XX. Actualmente ha desaparecido. No obstante la devoción a María en esta advocación del Monte Carmelo subsiste aún en muchos de nuestros fieles como signo de un arraigado pasado. Por eso todos los años al llegar el 16 de Julio se celebra el día en honor a la Patrona del Mar con solemnidad: Repiques de campanas, adornos florales en torno a la imagen, Eucaristía con homilía y cantos. Un grupo numeroso de vecinos acudieron al templo.
La imagen del Carmen se adquirió en el año 1922 y se colocó en una hornacina dentro del Cuadro de las Ánimas en el 1923, donde permaneció hasta 1992.
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ZENIT publica una reflexión del doctor Renzo Puccetti, especialista en Medicina Interna y secretario del comité Ciencia & Vida (Scienza & Vita) de Pisa-Livorno, sobre los factores que empujan a la petición de la eutanasia.



Entre los argumentos más recurrentes para respaldar la eutanasia como derecho de la persona existe el que se apoya en el principio de autonomía, según el cual, etimológicamente, cada uno debería ser autòs-nòmos, ley de sí mismo. Más allá de la cuestión central de un principio de autonomía tan dilatado como para poder superar cualquier otra consideración, asume relevancia no omisible verificar cuánta autonomía existe en la decisión del paciente que realiza una petición de eutanasia. Para ayudarnos a dar algún paso más en un campo verdaderamente complejo y delicado, puede ser útil resumir la panorámica de la literatura médico-científica ofrecida por la doctora Maria Cristina Del Poggetto, especialista en psiquiatría y en psicoterapia sistémico-relacional, en el curso del congreso sobre cuidados al final de la vida, que ha tenido lugar en la Facultad de Medicina de Pisa en las pasadas semanas, organizado por la Asociación Ciencia & Vita (Associazione Scienza & Vita) de Pisa y Livorno.

Las dimensiones del fenómeno son bastante contenidas, pero no despreciables; según las diversas casuísticas el porcentaje de pacientes afectados por una enfermedad que ha llegado a la fase terminal y que en un momento dado está dispuesto a pedir la anticipación de la muerte gira entre el 1% y el 5%. Es adecuado evidenciar la clara diferencia que existe entre actitud, deseo y petición de eutanasia, dado que los deseos son fluctuantes, ambivalentes y subordinados a condiciones hipotéticas. En la base de la petición eutanásica se encuentran tanto factores ligados a la condición del paciente como factores externos a él.

Entre los primeros, el elemento que empezó a llamar la atención de los investigadores fue verificar si en la base de la petición de eutanasia podía haber una condición de depresión. Tras una serie de señalaciones no unívocas, en 2000 el psiquiatra William Breitbart publicó en la prestigiosa revista médica JAMA un estudio en el que, entre los pacientes afectados por tumores en fase terminal con deseo de muerte, la depresión tenía una incidencia del cuádruple. Datos confirmados por un estudio sucesivo de 2002 por parte del médico [especialista en cuidados paliativos] Eoin Tiernan. Sin embargo, a pesar de estas evidencias, un grupo de investigadores holandeses, en cuyo país la eutanasia es legal, hipotizó que los pacientes holandeses que reiteradamente planteaban la ponderada petición de eutanasia eran los no deprimidos. Pero los resultados del estudio holandés hicieron cambiar de opinión a los propios investigadores: entre los pacientes que pedían la eutanasia la incidencia de depresión resultó superior al cuádruple. Con todo, a pesar de estas evidencias, los autores holandeses increíblemente no recomendarían la consulta psiquiátrica todas las veces que existe una petición de eutanasia por el hecho de que sólo en el 9% de los casos ello haría cambiar de idea al médico de cabecera. Todos los estudios son además concordes en mostrar una clara infrautilización y un retraso en la administración de fármacos antidepresivos en estos pacientes; como si la depresión en estas personas fuera algo normal y no una patología que se añade a otra patología, cuya falta de atención desemboca en una injustificada e inaceptable discriminación.

Se debe en especial a otro investigador, el psiquiatra canadiense Harvey Max Chochinov, el reconocimiento de la importancia de otro elemento, diferente a la depresión, en la génesis de la idea suicida de los pacientes llegados a la fase terminal de su enfermedad: la hopelessness (desesperación). El mismo autor elaboró un prometedor modelo psicoterápico, conocido como dignity therapy, a través del cual, entre otras cosas, se busca ayudar a la persona a no identificarse con la propia enfermedad. La literatura médico-científica está además de acuerdo en subrayar la importancia de la condición espiritual del paciente; un elevado nivel de espiritualidad se opone a la desesperación y reduce la ideación suicida.

Otro elemento añadido, sospechoso de contribuir a la petición de eutanasia, es el «síndrome por desmoralización», identificado en 2001 por David Kissane, al frente del Departamento de Psiquiatría del Memorial Sloane-Kettering Cancer Center. Se trata de una condición caracterizada por desesperación, pérdida del sentido de la vida y estrés existencial que el paciente limita sin embargo sólo al futuro. Además de estas variables que expresan el estado psicológico del paciente, se han identificado ya numerosos factores capaces de empujar a la persona gravemente enferma a pedir la eutanasia. Entre estos, la impresión de haberse convertido en una carga para los demás, la menor cohesión familiar, pero también el menor adiestramiento psicoterápico del médico de cabecera y la voluntad de estos de anticipar la muerte del paciente, condición asociada a una mayor tasa del síndrome de burn-out, que lleva al desapego emocional del especialista respecto al asistido.

Frente a la complejidad del cuadro recién trazado, adquiere un peso no fácilmente eludible la postura de aquellos que consideran la petición de la eutanasia del paciente como un desafío no sólo humano y ético, sino también médico en el sentido más tradicional, en las vertientes diagnóstica y terapéutica. «Es necesario intentar entender cuál es el problema», declaró la pionera de los cuidados paliativos, la doctora Elisabeth Kubler-Ross. Frente a la petición de eutanasia las respuestas sugeridas por los médicos [especialistas en cuidados paliativos] australianos en el número de septiembre de la revista Palliative Medicine van en la dirección de la escucha del paciente para poder comprender, ayudar y atender; ante tal petición, responder sencillamente «sí» es inapropiado y casi siempre ilegal; responder «no» deja al paciente en un estado de abandono. Buscar hablar con el paciente para entender qué le empuja a pedir morir es el camino indicado por los médicos en el artículo.

Al médico escéptico que en un foro on line afirmaba la normalidad de la depresión si se tiene «un cáncer terminal e irreversible», la señora Stefania respondió así: « [...] ha dicho bien, ¡quién no estaría deprimido con un cáncer terminal! Mire: quien le escribe es una madre que ha perdido a una hija hace sólo cuatro meses, una hija maravillosa de 23 años. En cuanto le diagnosticaron la enfermedad luchó con todas sus fuerzas; después, con los primeros fracasos terapéuticos, especialmente tras gran sufrimiento, comenzó a dejarse ir, alejó a su novio, dejó los estudios y empezó a desear la muerte. Afortunadamente encontré a una buena psiquiatra que con sólo una pastilla de antidepresivo y alguna sesión terapéutica devolvió a mi hija la fuerza para luchar; retomó los estudios universitarios, consiguió el carnet de conducir, preparó la tesis de licenciatura, recomenzó su vida de joven "normal", aún sufriendo. Todo esto ocurría entre sesión y sesión de quimio, una intervención de apendicectomía, una embolia pulmonar, un infarto pulmonar, una micosis pulmonar, un trasplante de células estaminales, etcétera. Sostenía que eran accidentes del camino... Cuanto peor estaba, más se aferraba a la vida. Todos en la familia constatamos que el deseo inicial de "muerte" se debía a una fuerte depresión. No le niego que mi hija fue ayudada también por un buen padre espiritual que estuvo cerca de ella hasta la muerte; una muerte que le llegó estando alerta, serena y rodeada de médicos preparadísimos de la sección de hematología de Santa Úrsula de Bolonia».

¡Sí! Médicos, médicos hasta el final.


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Bibliografía:

-- Johansen S et al. Palliat Med 2005, 19: 454-60.
-- Breitbart W et al. JAMA Dec 2000 13;284(22):2907-11.
-- Tiernan E et al. J R Soc Med 2002;95:386-390.
-- Van der Lee ML et al. J Clin Oncol 2005, 23: 6607-12.
-- Chochinov HM et al. Psychosomatics. 1998 Jul-Aug;39(4):366-70.
-- McClain-Jacobson C et al. Gen Hosp Psychiatry. 2004 Nov-Dec;26(6):484-6.
-- Kelly B et al. Psychosomatics 2004; 45: 311-8.
-- Hudson PL et al. Palliative Medicine 2006; 20: 693-701.
-- Grassi L. et al. J Pain Symptom Manage. 1999 Mar;17(3):188-96.
-- Hudson PL et al. Palliative Medicine 2006; 20: 693-701
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AMERICA/MEXICO - “Jóvenes de Jesucristo, discípulos y misioneros” lema del 9º Congreso Nacional Juvenil Misionero que verá reunidos a 12.000 jóvenes para “que Cristo llegue a todos los rincones de la tierra”

Guadalajara (Agencia Fides) - Del 26 al 29 de Julio próximo se llevará a cabo en la ciudad de Guadalajara, el 9º Congreso Nacional Juvenil Misionero (CONAJUM), bajo el lema “Jóvenes de Jesucristo, discípulos y misioneros”, organizado por las Obras Misionales Pontificias de México junto con la Comisión Episcopal de Misiones de la Conferencia Episcopal. Los Congresos juveniles misioneros se realizan cada tres años en el país. Se espera la participación de unos 12.000 jóvenes de todas las diócesis de México junto con Obispos, religiosos y religiosas involucrados en el servicio de la juventud misionera de la Iglesia.
Será un encuentro de reflexión, oración, celebración, animación y convivencia. Se trata de una verdadera fiesta juvenil misionera llena de alegría, en la que los jóvenes presentes, además de expresar públicamente su fe y su convicción de creyentes, podrán participar en diferentes eventos, como conferencias, Eucaristías, conciertos, y escucha e intercambio de experiencias en tierras de misión. Durante todo el mes de junio la Arquidiócesis de Guadalajara ha venido preparando este Congreso con Precongresos juveniles misioneros en nueve de sus catorce vicarias, para animar a los jóvenes que participarán en el CONAJUM.
El Congreso comenzará el jueves 26 con un festival misionero. A continuación Su Em. el Cardenal Juan Sandoval Iñiguez, Arzobispo de Guadalajara, inaugurará una Exposición Misionera. Tendrá lugar después la ceremonia de apertura con la participación del Cardenal Iñiguez, del P. Guillermo Alberto Morales, Director Nacional de las OMP de México y del P. Carlos Navarrete, encargado de la Liga Misional Juvenil y asesor de la Propagación de la Fe. La jornada concluirá con la Eucarística presidida por Su Exc. Mons. Christophe Pierre Nuncio Apostólico en México. La ceremonia de clausura iniciará con una magna peregrinación con la Imagen de Nuestra Señora de Zapopan, que partirá de su basílica el domingo 29 de julio, a las 8 de la mañana, y concluirá en el Auditorio Benito Juárez, con una celebración Eucarística, presidida por el Cardenal. Durante la misma tendrá lugar el envío misionero y el compromiso de la Juventud Misionera.
Entre los temas que se tratarán durante el Congreso están: “Al inicio del Tercer Milenio”, “Vivimos nuestra Fe con gratitud”, “Discípulos y Misioneros de Jesucristo”, “Para que nuestros pueblos en El tengan vida”, “Jóvenes de Jesucristo, discípulos y misioneros”.
La Conferencia Episcopal Mexicana ha envidado una carta a los seminaristas del país invitándoles a participar en este evento misionero: “Esperamos su asistencia - se lee en la carta - pues unidas todas las fuerzas eclesiales del país, es como será posible nuestra tarea de animación misionera a la juventud mexicana y también el entusiasmarnos juntos como Iglesia misionera para que Cristo llegue a todos los rincones de la tierra, con la contribución de quienes el Señor Jesús, nos tiene encomendada esta tarea”. (RG) (Agencia Fides 17/7/2007 Líneas: 37 Palabras: 492)

Links:
Para mayor información
http://www.conajum.org
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6 de Julio

En el circuito programado para este año de 2007 en el mes de Julio el grupo “Parroquia de La Guancha” dedicó un día a la visita de la interesante ciudad de Ljubljana que, aunque no dispone de atracciones de renombre mundial, tiene historia, tradición, estilo, arte y cultura, y una atmósfera centroeuropea y mediterránea. Está situada cerca de lo mayores lugares de interés de Eslovenia lo que la constituye en el punto de partida para descubrir la diversidad de los paisajes del país. Es una de las más pequeñas y encantadoras capitales de Europa: la ciudad cuyo nombre significa "amada".

Un joven guía local nos fue conduciendo por los distintos lugares, al mismo tiempo que nos describía su situación geográfica, historia, lugares emblemáticos, anécdotas.

A continuación unas anotaciones:


ALGO SOBRE SU GEOGRAFÍA Y CLIMA

Ljubljana está situada en una cuenca entre el Karst y las regiones alpinas, a 298 metros por encima del nivel del mar. Es lo suficientemente grande como para contener todo lo que una capital debería tener, y lo bastante pequeña como para preservar la individualidad de sus habitantes. Es una ciudad con alma, caracterizada por un casco antiguo barroco asentado en la falda de la colina del castillo, por unas mansiones del estilo Art Nouveau, y por las obras maestras del arquitecto mundialmente conocido Joze Plecnik.

Tiene un clima continental influido por el cálido mar Adriático y la fría cordillera alpina. El mes más frío es enero, con una temperatura media de -2 °C y el mes más caluroso es julio, cuya temperatura media está alrededor de los 20°C."

EL RÍO, EL CASTILLO Y EL DRAGÓN

El río, el castillo y el dragón son siempre puntos de referencia en el caminar por Ljubljana. Nadie se pierde.

EL RÍO

El río Liublianica (también llamado "El río de los siete nombres"), cuyo nacimiento está localizado en la región del Karst, fluye a lo largo de la ciudad entre las colinas del castillo y de Roznik. Desemboca en el río Sava, a diez kilómetros al noreste del centro de la ciudad. El canal de Grúber fue construido en 1780 entre las colinas del castillo y de Golovec para aliviar las inundaciones del Liublianica. El río, que serpea pacíficamente por Líubliana y en donde ya ha sido construida una presa, tuvo una influencia estimulante sobre la ciudad en el pasado, determinando su latido durante muchos siglos. Plecnik otorgó un nuevo aspecto a las orillas de Liublianica. Reforzó los lados, diseñó caminos para pasear y también renovó los numerosos puentes, incluyendo el Puente de Trnovo, el Puente de los Zapateros y los céntricos Tres puentes que dan a la ciudad un encanto especial.

EL CASTILLO DE LIUBLIANA

Tanto Grad (la colina del castillo) como su fortaleza, el Castillo de Liubliana, son un legado natural. Estas dos características se funden en el símbolo y en la marca distinguida de la ciudad de Liubliana. Así Liubliana es una de las ciudades europeas cuyo origen medieval se reconoce por un castillo que se halla sobre una colina, y por una ciudad amurallada abajo.

La investigación arqueológica ha comprobado la presencia continuada del hombre en Grad desde 1200 a.c.

El castillo actual es posterior a aquél que fue sede del dominio feudal de los duques carintianos Spanheim. Ellos fundaron la ciudad entre 1220 y 1246 en la falda de la colina donde se situaba el Castillo. En 1335 el castillo, que fue el centro de la provincia de Carniola durante muchos años, pasó a ser propiedad hereditaria de los Habsburgo. El castillo actual, más grande que los anteriores, fue construido por orden del Duque y más tarde del Emperador Federico III. Tuvo su origen en un plan deliberado durante la segunda mitad del siglo XV para construir una fortaleza con un espacioso patio dentro de un fuerte con un perímetro circular amurallado, que comprendiera las torres de las esquinas y las dos torres de la entrada. Aparte de la capilla gótica del castillo que fue consagrada en 1489, todo el interior de los actuales edificios del castillo tuvieron su origen en los siglos XVI y XVII, cuando se formaron las estructuras principales y las siluetas características del castillo. Esa fue la época de oro del Castillo de Liubliana. Hasta 1848 no apareció el mirador, elemento característico del complejo del castillo, como se puede ver en las ilustraciones del historiador Valvasor.

Hasta 1814 el castillo estaba en tan mal estado que lo utilizaron de cárcel durante cierto tiempo. En 1905 las autoridades de la ciudad de Liubliana se lo compraron al Estado ya que existían serias intenciones de restaurarlo. El arquitecto Joze Plecnik lo consideraba la corona de la ciudad y la acrópolis cultural eslovena, pero sus ambiciosos planes nunca se realizaron.

En 1962-63 los últimos residentes del castillo obtuvieron alojamiento en la ciudad, empezando de esta manera la primera investigación y restauración sistemática del castillo. Este proyecto ha estado en proceso desde mediados de 1980 y en la actualidad está acercándose a su finalización.

En 1990 fue inaugurada la torre pentagonal de la entrada y en 1992, en el día de San Jorge fue consagrada la capilla de San Jorge (el patrón de Liubliana). La capilla está decorada con pintorescos escudos de armas de los gobernadores provinciales de Carniola (1747).

El moderno diseño del castillo como un monumento con nuevas funciones está relacionado con la vida de la ciudad con el fin de conjugar al mismo tiempo arte y cultura, además de facilitar el abastecimiento e instalaciones turísticas.

El salón de bodas de la ciudad está localizado en una de las secciones de los pisos de arriba. La planta baja ahora es un espacio de recepción que consta de un café que ya se ha convertido en un popular lugar de encuentro tanto para los residentes de Liubliana como para los visitantes. El mirador ha estado abierto al público durante muchos años y ahora lo complementa un Museo Virtual que ofrece un panorama interesante de la historia de la ciudad. El patio ahora está transformado en un escenario muy agradable para presentar eventos culturales y funciones sociales durante los meses de verano.

EL DRAGÓN

Según la leyenda, el fundador de Liubliana fue el príncipe griego Jasón junto a sus compañeros, los Argonautas. Según la leyenda Jasón y los Argonautas, huyendo del rey Aites, a quien habían robado el Toisón de Oro, navegaron del Mar Negro por el río Danubio, del río Danubio al río Sava, y del río Sava al río Liublianica. Aquí fue donde Jasón encontró a un monstruo terrible con quien combatió y a quien mató. Este monstruo fue el dragón de Liubliana que ahora reside encima de la torre del Castillo de Liubliana, representado en el escudo de armas."

LIUBLIANA EN EL PASADO
Y HOY EN DÍA


La posición geográfica de Liubliana ha determinado su pintoresco pasado. El flujo migratorio de las diferentes naciones discurrió a través de la Puerta de Liubliana, parte de la entrada natural desde Europa Central hacia el Mediterráneo, los Balcanes y la Europa del Este. Así que no es sorprendente que las colonias de los poblados lacustres, y luego de los ilirios y de los celtas se asentaran en esta región hace ya más de s000 años.

En el tiempo de la hegemonía romana, del siglo I a.C. hasta el siglo V d.C. el asentamiento en el lugar de la Liubliana actual se llamaba Emona.

Posteriormente Emona fue frecuentemente invadida por los bárbaros, y en el 452 d.C. fue finalmente destruida por los hunos bajo Atila. Los eslavos empezaron a colonizar este territorio en el siglo VI d.C. Se sabe poco de la colonización primera de Ios eslavos, pero antiguas tumbas eslavas, localizadas en partes diferentes de Liubliana, confirman el desarrollo gradual de su población. La primera autoridad feudal fue establecida en la región de Liubliana alrededor del año 1000 d.C, siendo Liubliana su centro.

Se menciona por primera vez el nombre de Liubliana en testimonios escritos entre los años 1112 y 1125. Su resurgir histórico comienza en el siglo XIII cuando pasó a ser la capital de la provincia de Carniola. Ya en 1335 se encontraría bajo la autoridad de los Habsburgos.

Desde el final de los tiempos medievales Liubliana asumió gradualmente el papel de la capital cultural eslovena. El protestantismo esloveno, el movimiento social más fuerte del siglo XVI, influyó decisivamente en esto. Fue entonces cuando Liubliana se mostraba como un lugar de encuentro del sentimiento nacionalista. Aquí trabajo Primoz Trubar, que entregó a los eslovenos su primer libro impreso en 1550, y muchos años después France Preseren e Ivan Cankar, dos importantes personajes de la lucha por la libertad cultural y política de la nación eslovena, producirían aquí también su obra literaria.

En 1693 fue fundada la academia científica: la Academia operosorum Labacensis. Fue establecida según el modelo de las academias científicas italianas y entre otras cosas incentivó la construcción de la primera biblioteca pública. La Academia operosorum, que asociaba a los teólogos, abogados, médicos y filósofos, se unió a la Academia incoltorum (de las bellas artes) y a la Academia philharmonicorum en 1701. Con el establecimiento de estas tres academias, Liubliana se transformó en un importante centro cultural y científico con conexiones en Italia y en Europa Central. La Academia philharmonicorum fomentó la música italiana, llegando a fundar incluso una de las primeras orquestas fuera de Italia.

Haydn, Beethoven, Paganini y Brahms fueron todos ellos miembros honorarios de la Sociedad Filarmónica que, hacia finales del siglo XVIII, enraizaron con las tradiciones de esta orquesta. Tiempo después, la orquesta fue también dirigida por Mahler.

Liubliana tuvo un importante papel en los tiempos de Napoleón cuando, entre 1809 y 1813, se convirtió en la capital de toda la provincia de Iliria, cuyo territorio llegaba incluso hasta Dubrovnik.

La construcción del ferrocarril Viena - Trieste (1849- 1857), que unía Liubliana con el resto del mundo, fue decisivo para el posterior desarrollo y organización de la ciudad.

Liubliana ha presenciado dos terremotos: el primero en 1511 y el segundo en 1895, cuando la ciudad fue destruida casi por completo por esta catástrofe natural. Su reconstrucción posterior dio a Liubliana su imagen actual, y las obras de arte de Art Nouveau complementaron su arquitectura barroca.

La 1ª Guerra Mundial trajo consigo la ruptura de la dinastía de los Habsburgo. El imperio Austro-Húngaro se desintegró y Eslovenia y su capital quedaron unidas a un nuevo estado: el Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos.

Después de la 2ª Guerra Mundial, Liubliana se convirtió en la capital de Eslovenia, una de la seis repúblicas de la República Socialista Federal de Yugoslavia.

En el referéndum nacional llevado a cabo el 23 de diciembre de 1990, el pueblo de Eslovenia votó a favor de su independencia y soberanía, y el 25 de junio de 1991 la República de Eslovenia proclamé su independencia. Con esto, Liubliana se transformó en la capital de un nuevo estado, el corazón de la vida política, económica, cultural y científica de la nación de Eslovenia.
La adhesión de Eslovenia a la Unión Europea el 1 de mayo de 2004 marcó otro hito importante para la ciudad de Liubliana, como también la introducción del euro en enero de 2007.

Liubliana, con sólo unos 276.000 habitantes, combina la densidad de una pequeña ciudad con las facilidades de una metrópolis y, comparada con otras capitales europeas, es a una "ciudad a escala humana".

EN RESUMEN

Ljubljana es:

una ciudad con sólo unos 276.000 habitantes ;
una ciudad moderna con un rico patrimonio y de dimensiones humanas;
una ciudad que combina perfectamente las ventajas y la eficiencia de una metrópoli y el ambiente relajado de una ciudad pequeña;
una mezcla armoniosa de barroco, art nouveau y nuevos estilos arquitecturales;
una ciudad que refleja el genio de un arquitecto genial, el maestro Joze Plecnik;
una ciudad coronada por un castillo medieval, protegida por un poderoso dragón y que cruza un río de siete nombres;
una ciudad dinámica y joven con 50.000 estudiantes universitarios;
la ciudad "del vino y de la vid" que ofrece toda una serie de experiencias culinarias nacionales e internacionales;
una ciudad que ama y respeta las superficies verdes - los parques y los bosques se extienden hasta el centro urbano.

(Datos extraídos de folleto “¿DÓNDE? Guía Turística de Liubliana. CENTRO DE INFORMACIÓN TURÍSTICA DE LIUBLIANA)


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Palabras del párroco Don Juan manuel Batista Núñez que acompañan al programa de ACTOS RELIGIOSOS - JULIO 2007.


Hace mucho tiempo, en un pueblo insignificante llamado Nazaret tuvo lugar el acontecimiento más grande de toda la historia. Una mujer recibió el mayor mensaje jamás oído en la tierra, un mensaje y una petición en contra de toda lógica. y razón. Dlla quedó llena de la alegría del Espíritu, se fió de Dios, y dijo SI, porque para El no hay nada imposible.
Su respuesta no debió ser tan fácil como parece a simple vista. Sin embargo, María se fía de Dios y responde: "Hágase en mí según tu Palabra". Él le pidió su consentimiento para venir a nosotros y Ella se lo dio con sencillez, humildad y alegría.
Sentirse elegido, llamado, mirado por Dios, provoca gozo, alegría inmensa, porque es sentirse "Amado por Dios". Cada vez que una persona dice SI a Dios, se actualiza el evangelio de la "Anunciación". Todo ocurre en silencio, en oración...María es sor-prendida por el. Ángel del Señor
...Hoy también el Señor sigue enviando su Ángel para llamar, mirar, enamorar...hay un mundo que espera nuestro SI. Desde la pobreza personal, desde la desproporción con lo que nos pide Dios, respondamos como la Joven de Nazaret: "Hágase en mi se¬gún tu palabra". Se valiente, repite en silencio, durante unos minutos, corno Ella, "Hágase en mi según tu Palabra" y notarás una profunda alegría...


Juan Manuel Batista Núñez Párroco de Ntra. Sra. del Carmen


ACTOS RELIGIOSOS - JULIO 2007


Sábado 30 de Junio
A las 19:00 horas. Celebración de la Eucaristía, a su término bajada de Ntra. Sra. del Carmen desde su Camarín.

SOLEMNE TRIDUO


Viernes 13 de Julio
A las 19:00 horas. Rezo del Santo Rosario. Ejercicio de Triduo. Celebración de la Eucaristía con predicación mariana a cargo del Rvdo. Sr. Don Ángel Jesús González Yanes, párroco de San Antonio María Claret de La Orotava.

Sábado l4 de Julio
A las 19:00 horas. Rezo del Santo Rosario. Ejercicio del Triduo. Celebración de la Eucaristía con predicación mariana a cargo del Iltmo. Sr. Rvdo. Don. José Díaz Ruiz, canónico emérito de la Santa Iglesia Catedral.

Domingo 15 de Julio
A las 12:00 horas. Rezo del Santo Rosario. Ejercicio del Triduo. Celebración de la Eucaristía con predicación mariana a cargo del Rvdo. Sr. Don Ángel Jesús González Yanes, párroco de San Antonio María Claret de La Orotava.

Lunes 16 de Julio
A las 09:00, 13:00 y 17:00 horas. Rezo del Santo Rosario, administración del Sacramento de la Penitencia y Celebración de la Eucaristía con homilía por los sacerdotes hijos del municipio de Los Realejos.

A las 19:30 horas. Solemne concelebración eucarística por los sacerdotes hijos de este municipio, con homilía a cargo del Iltmo. Sr. Don José González Luis, canónico de la Santa Iglesia Catedral y párroco del Santísimo Redentor, Las Chumberas, La Laguna. Cantará la misa el Coro de "San Andrés y Sta. Mónica".
Durante la Santa Misa, se procederá a la bendición e imposición de las Medallas y Escapularios a los nuevos Hermanos-Cofrades. A continuación procesión de la Venerada Imagen de Ntra. Sra. del Carmen hasta la Parroquia Matriz de Ntra. Sra. de la Concepción y regreso hasta su templo parroquial, pasando por La Cascabela, acompañada por el Clero Parroquial, Venerable Hermandad-Cofradía de Ntra. Sra. del Carmen y Banda de Música "La Filarmónica" de Los Realejos.

Miércoles 18 de Julio
XXV ANIVERSARIO DE LA CORONACIÓN CANÓNICA
A las 09:00 horas. Santa Misa e Imposición del Santo Escapulario.
A las 19:00 horas. Rezo del Santo Rosario. Celebración de la eucaristía con predicación mariana por el hijo de este pueblo, Iltmo. Rvdo. Sr. Don José Siverio Pérez, canónico emérito de la Santa Iglesia Catedral de La Laguna. La parte coral correrá a cargo del Coro "San Andrés y Sta. Mónica".

Día 22 de Julio
A las 12:00 horas. Celebración de la Eucaristía.
A las 19:00 horas. Rezo del Santo Rosario. A continuación procesión de la Sagrada Imagen de Ntra. Sra. del Carmen acompañada por el Clero parroquial, venerable Hermandad-Cofradía de Ntra. Sra. del Carmen y banda de Música "La Filarmónica" hasta la Capilla de La Santa Cruz de La Carrera. A su llegada celebración de la Eucaristía de acción de gracias por los vecinos difuntos, predicando el Rvdo. Sr. Ángel Jesús González Yanes, párroco de San Antonio María Claret de La Orotava. La parte musical estará a cargo de la Agrupación Cañaveral. A su término, procesión de regreso hasta su templo parroquial.

Día 23 de tulio
A las 19:00 horas. Rezo del Santo Rosario y celebración de la eucaristía. Día dedicado a los vecinos de San Vicente.

Día 24 de Julio
A las 19:00 horas. Rezo del Santo Rosario y celebración de la eucaristía. Día dedicado a los vecinos de Tigaiga.

Día 25 de Julio
A las 09:00 horas Rezo del Santo Rosario. "Misa del Carmen" e Imposición del Santo Escapulario. Día dedicado a los vecinos de San Agustín.
A las 19:00 horas. Rezo del Santo Rosario y celebración de la eucaristía. Día dedicado a los vecinos de Barroso, La Azadilla, Lomito Baso y Camino Nuevo.

Día 26 de Julio
A las 19:00 horas. Rezo del Santo Rosario. Celebración de la eucaristía por los vecinos del Jardín, Los Barros y La Carrera. Terminada la misma, SABATINA POÉTICA a cargo de la Asociación de Poetas UNI¬VERSO.

Día 29 de Julio
A las 12:00 horas. Solemne Celebración Eucarística con predicación mariana a cargo del Rvdo. Sr. Don Agustín Sanabria Hernández, Vicearcipreste y párroco de Santa Ursula Mártir de Adeje. La parte coral correrá a cargo del Coro "San Andrés y Sta. Mónica".
A las 20:00 horas. Celebración de la Eucaristía con predicación mariana a cargo del Rvdo. Sr. Don José Emiliano Rodríguez García, párroco de la Santa Cruz, Los Realejos. La parte coral estará a cargo del coro "Ntra. Sra. del Carmen".
A su término tradicional Procesión de los Marinos del Puerto, acompañada del clero Parroquial, Venerable Hermandad-Cofradía de Ntra. Sra. del Carmen, Banda de Música "La Filarmónica" y fieles devotos. En el transcurso de la misma exhibición pirotécnica a cargo de los Hermanos Toste de Los Realejos.

Día 30 de Julio LUNES DEL CARMEN
A las 11:00 horas. Concelebración Eucarística en honor de Ntra. Sra. del Carmen, Alcaldesa Honoraria y Perpétua de la Histórica Villa de Los Realejos, por los sacerdotes del Arciprestazgo de La Orotava, e hijos del pueblo. El panegírico mariano estará a cargo del Ilmo. Sr. Rvdo. Don Carlos González Quintero. Vicario Episcopal de la Vicaría Territorial "Norte de Tenerife". Cantará la Santa misa el coro "Ntra. Sra. del Carmen".
A continuación procesión de la Santísima Virgen del Carmen por el trayecto de costumbre. Al llegar a la Cruz de Las Toscas, panegírico mariano a cargo de Don José Luis García Hernández, párroco de San Fernando Rey de Santiago del Teide e hijo de este pueblo. Acompañado por el Clero Arciprestal, Venerable Hermandad-Cofradía de Ntra. Sra. del Carmen, Excma. e arma. Corporación Municipal de esta Villa, autoridades, representación de Hermandades y Cofradías y Banda de Música "La Filarmónica" de Los Realejos.

Miércoles 1 de Aqosto
A las 08:45 horas. Rezo del Santo Rosario y Celebración de la eucaristía en acción de gracias y por el eterno descanso de los hermanos cofrades difuntos de la Hermandad-Cofradía, en el transcurso de la misma se hará la imposición del Santo Escapulario. La parte coral estará a cargo del Coro "San Andrés y Sta. Mónica".
Al término de la misma y mientras se entona el canto ala Virgen del Carmen, la Venerada imagen será subida al camarín.
Publicado por Desconocido @ 10:56  | Religiosidad Popular
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Maldonado (Agencia Fides) - El Obispo de Maldonado, Mons. Rodolfo Wirz, ha presentado su 42ª Carta Pastoral en la que invita a sus comunidades a “empezar cada día de nuevo y en casa a aprender a ser discípulos y misioneros

CARTA PASTORAL Nr. 42


A TODA LA COMUNIDAD DIOCESANA
EN MALDONADO Y ROCHA
“DISCIPULOS Y MISIONEROS
EMPEZANDO POR CASA”


HERMANOS Y HERMANAS:

Semanas atrás ( CARTA PASTORAL Nr.41 del 6 de mayo ) los había invitado a acompañar la V Conferencia de los Obispos Latinoamericanos en Aparecida con nuestra oración intensa y perseverante. Ahora queremos disponer el ánimo para la recepción del espíritu y de la letra del Documento final, que se publicitará en breve tiempo. También los motivaba a implementar iniciativas en pro de la familia tan necesitada de apoyo, a partir de la prioridad diocesana de este año de “Evangelizar desde la familia”.
En este contexto, al inicio de esta segunda mitad del año, tras el acontecimiento eclesial de Aparecida , me dirijo a Uds. para recordarles el fundamento y la motivación de esa realidad que llamamos “discípulos” y “misioneros” y cómo concretarlo en pequeñas cosas “empezando por casa”, para que las “cosas importantes”, iluminadas por las grandes pautas a nivel latinoamericano, puedan tener raíces en nuestra vida concreta y hacernos crecer en la fidelidad al Evangelio.
Entre estas “cosas importantes” llamo la atención sobre nuestro “Mensaje de los Obispos en defensa de la vida humana” del pasado 6 de julio. No trato aquí esta realidad que toca a la misma existencia de nuestra gente, por haberlo ya explicitado una vez más con toda claridad y firmeza en dicho Mensaje. Es un tema que no es negociable, porque se trata ni más ni menos que del derecho a la vida de todo ser humano, vida que defendemos, además de una motivación religiosa, con toda la ciudadanía creyente, agnóstica o atea con sensibilidad humanista. Si no defendemos la vida de todo ser humano por ser tal, no hay ninguna garantía para todos los demás derechos.

A) “ DISCIPULOS Y MISIONEROS

Antes, durante y después de la V Conferencia de Aparecida suenan estas palabras con una fuerza nueva, como las dos caras de una moneda, pero ¿cuál es la raíz y la actualidad que las unifican, de modo que no nos dispersemos en una dualidad de roles ? En el libro reciente “Jesús de Nazaret”, al inicio del capítulo sexto, el Papa Benedicto XVI ( ¡ no es común que un Papa nos haga ese regalo de publicitar un libro largamente preparado ! ), al analizar el texto evangélico del llamado de los primeros discípulos, así como lo relata Lucas ( 6,12-13), hace un comentario muy esclarecedor. Recordemos el pasaje: “ En aquellos días se fue a orar a un cerro y pasó toda la noche en oración con Dios. Al llegar el día llamó a sus discípulos y eligió a doce de ellos, a los que llamó apóstoles”.
Y el Papa comenta que “……el llamado de los discípulos es un acontecimiento de oración; son engendrados en la oración, en el trato con el Padre….. Su vocación proviene del diálogo del Hijo con el Padre y está enraizada allí.” Así todo discipulado es iniciativa de ÉL, en su identidad de voluntad con el Padre, quien elige y de quien hay que rogar este don . Nadie se puede elegir y convocar a si mismo para este llamado, sino es fruto de la oración. No sólo los 12 ( representando a las 12 tribus de Israel ) apóstoles son enviados, sino que se habla de 70, y en otro texto de 72, ( número que tiene una significación bíblica simbólica por su referencia a los 70 miembros de la casa de Jacob que emigraron a Egipto y que representan a toda la humanidad ) discípulos. Hay discípulas que se mencionan, porque se nos habla de “muchas otras que los atendían con lo que tenían” (Lc.8,3) y cuya presencia nos cuestiona a fondo, en el momento de verlas perseverar bajo la cruz del primer Viernes Santo y dar testimonio de la Pascua de Resurrección.
Para purificar nuestros sentimientos y profundizar nuestras motivaciones, se nos invita a una oración perseverante e intensa. Sólo así podemos discernir la voluntad del Padre que siempre busca lo mejor para cada uno. En esa oración descubrimos junto al llamado de la Iglesia el envío que al mismo tiempo nos hace misioneros.
La misión así nunca será una mera estrategia novedosa para “captar” adeptos, sino nace de la oración y la conversión, se discierne e identifica en la comunidad cristiana y nos motiva a un compromiso esperanzador, creativo, eclesial, solidario y permanente al servicio del plan de Dios. Es inseparable de nuestra única vocación cristiana que siempre será a la vez discipulado y misión.

B) EMPEZANDO POR CASA”

Consciente de la complejidad de la vida actual, me permito sugerirles de todo corazón algunos consejos prácticos, para que la reflexión anterior que parece teórica aterrice en nuestras familias. No son “recetas” que pretendan asegurar nuestra perseverancia, pero sí consejos de importancia variada y que nacen de mi experiencia de sacerdote antes y obispo ahora. Como única finalidad buscan hacer posible el ser discípulos y misioneros.
Por supuesto que no se trata de un elenco exhaustivo ni sustituye todo lo referente al compromiso cristiano más público en el campo laboral, político, cultural y eclesial. Sólo hago referencia a algunos aspectos de la realidad familiar, sabiendo muy bien que por múltiples motivos la situación en casa se ha complicado.

1) Empecemos por lo elemental: les recomiendo tener en casa algún objeto religioso a la vista: crucifijo, imagen de Cristo o de la Vírgen, etc.. En nuestra sociedad tan secularizada necesitamos recordar en casa la dimensión religiosa, porque sino se “borra” de nuestra percepción cotidiana. Claro que se trata de algo más que de adorno, tradición, recuerdo o rutina.

2) Si el Domingo de Ramos, al inicio de la Semana Santa, hemos traído un ramito bendito, es recomendable colocarlo junto a ese crucifijo o imagen, para recordarnos cada día que no queremos ser cristianos de ocasión, como aquellos que vitorearon a Cristo y luego lo traicionaron, sino serle fieles siempre, con la ayuda de su Gracia. Tal vez también alguna vez una flor junto al cuadro o imagen es un pequeño gesto que necesitamos.

3) Veamos si tenemos alguna Biblia, aunque sea el Nuevo Testamento, a mano y a la vista, sino tratamos de conseguirla en nuestra comunidad parroquial. No nos asustemos de que parezca un libro difícil de manejar, de otros tiempos por la larga historia que tiene o poco práctico frente a la aceleración y complicación de la vida.

4) La Palabra de Dios no sólo la tendremos a la mano y a la vista, sino nos iremos acostumbrando a usarla y no “tenerle miedo”, tal vez empezando una vez a la semana, sino es todos los días, a leer unas frases o un pasaje.

5) Una guia bíblica con las citas de los textos que se leen en la Misa diaria puede ser muy útil, para tener un pauta por dónde empezar. La finalidad de esta praxis es tener a mano una Palabra autorizada que amplíe nuestros criterios, frente al bombardeo constante de datos, informaciones y opiniones sobre todos los temas y para todos los gustos.

6) Sería positivo, si el ambiente nos ayuda, tomar la iniciativa en el momento de la comida, de una breve oración improvisada o elaborada. ¡ Qué bueno si la mesa familiar nos reúna no sólo para compartir el alimento necesario y la charla que conforta sino también para la acción de gracias, súplica y pedido de perdón, ante Aquél que nos lo ha dado todo!

7) Si otro es el momento más adecuado, por la situación “pluralista” que se vive en casa, trataremos de vivir esta oración, aunque sea en lo personal. También los aniversarios como lo “gris” de cada día, el “mes de María” como el “repaso” de la catequesis, son nuevas oportunidades para unirnos en la oración de casa. El rezo del Rosario sigue siendo por varios motivos de actualidad: aunque sea una parte ( llamado “misterio”) puede ser muy útil en los altibajos de la vida.

8) Junto a la gente mayor y enferma, es una bella obra de caridad interesarnos por su salud espiritual: acompañarlos con alguna oración, hacer posible que puedan celebrar los sacramentos , etc. Mi experiencia me confirma que enfermos y gente grande agradece muchísimo y no se “asusta” ante la visita del ministro de la Iglesia, más bien pueden ser los familiares quienes se sientan inseguros por una fe titubeante.

El sacerdote en su ministerio de la reconciliación sacramental y de la Santa Unción y los ministros de la Comunión complementan y coronan el ambiente de fe que la familia va preparando. Pero sin esa preparación en casa es muy limitada la acción pastoral.

9) Trataremos de ver ya el sábado al mediodía el tiempo de la Eucaristía del fin de semana en que vamos a participar, no sea que después no vayamos a ninguna por falta de previsión. El llegar con tiempo para ambientarnos antes de la celebración nos ayuda a una participación fructífera, momentos que de acuerdo a cada caso puede ser oportuno también para una reconciliación sacramental. No me refiero a esos fines de semana realmente complicados. Estoy pensando en los que por la distancia y la salud pueden trasladarse, más todavía si tienen en los centros urbanos alternativas de lugares y horarios de celebración. Una visita al Santísimo Sacramento, en la iglesia abierta a nuestro alcance, nos puede animar en las peripecias de la jornada diaria.

10) Estamos en una situación privilegiada, ya que muchos tienen un lugar donde la comunidad se reúne para celebrar la Eucaristía o en su defecto la Palabra con la Santa Comunión. Si bien vivimos en una sociedad radicalmente secularizada, podemos reunirnos en el nombre del Señor, a diferencia de aquellos que también en nuestro siglo XXI, por reunirse como Iglesia en la oración o celebración, son perseguidos, juzgados y enviados a la cárcel. Invitar a otros que se acerquen, para no resignarnos en casa a lo que tal vez pueda ser una rutina de los que participan y los que no, es un gesto necesario para “despertar conciencias dormidas”. ¡ Ojalá la campana, si está al alcance de nuestra percepción, nos recuerde compromisos elementales !

Maldonado, el 15 de julio 2007
Domingo XV del Tiempo Ordinario
Víspera de la Fiesta de la Virgen del Carmen
Co-patrona de la Catedral de San Fernando de Maldonado
En el mes del Centenario de Punta del Este

+RODOLFO WIRZ
Obispo de Maldonado –Rocha

NOTA: La fecha y la estampa de la Virgen del Carmen que nos acompaña tiene un valor de memoria histórica, porque desde fines del siglo XIX (25 de octubre de 1896) está presente en el altar mayor de la Iglesia de San Fernando, hoy Catedral. Allí llegó también por la gestión del Cura Párroco de entonces, Pbro. Pedro Podestá, primer sacerdote fernandino, sepultado en el mismo templo ya hace 100 años (20 de julio de 1907), a quien debemos además de la llegada de la fraternidad capuchina, la finalización de la construcción del templo y la colocación del mencionado altar. Al pie de la estampa vemos el bergantín “Ciudad del Santander” que tenía la imagen en su capilla. Un naufragio junto a la Isla de Lobos (25 de mayo de 1895) motivó a una promesa de los náufragos en donar la imagen a la parroquia más cercana, en el caso de salvarse. Así llegó a instalarse entre nosotros siendo motivo de peregrinación en años posteriores, de modo que (12 de octubre de 1954) incluso el templo fuera declarado Santuario Arquidiocesano de la Virgen del Carmen del Santander, cuando nuestra actual diócesis aún era parte de Montevideo. Al evocar en este mes (5 de julio) el centenario de la creación del Pueblo de Punta del Este, queremos así recordar con esta imagen un capítulo de nuestra propia historia que la Iglesia escribió entre nosotros.

EN SINTESIS: Nos hemos encontrado con el Señor ( ¡ porque Él ya estaba cerca, hace tiempo ! ), en algún momento de la vida. ¡ Qué bueno facilitar para otros este Encuentro que cambia nuestras vidas ! El lenguaje y los tiempos para tocar nuevas puertas, nuevas mentes y nuevos corazones son parte de nuestra vida cristiana. Muchas veces “empezar por casa” se hace difícil, porque nos conocemos demasiado, pero tal vez la forma de tomarnos más en serio es intentar que esta dimensión religiosa, dentro de nuestras posibilidades, no se quede corta.
Queremos empezar cada día de nuevo y en casa a aprender a ser discípulos y misioneros, para que así la Iglesia toda en nuestra patria y en el continente brinde el mejor servicio que es su fidelidad al Evangelio. En definitiva, es el Señor en su providencia quien dará fecundidad a nuestras inquietudes, en la forma y el tiempo sólo por Él conocidos.
Y una vez más, como lo hemos rezado en estas semanas ( ¡ bella oración para la familia en casa ! ), oramos:

“DISCIPULOS Y MISIONEROS TUYOS,
QUEREMOS REMAR MAR ADENTRO, PARA QUE NUESTROS PUEBLOS
TENGAN EN TI VIDA ABUNDANTE, Y CON SOLIDARIDAD CONSTRUYAN
LA FRATERNIDAD Y LA PAZ.
SEÑOR JESUS , ¡VEN Y ENVIANOS!
MARIA , MADRE DE LA IGLESIA, RUEGA POR NOSOTROS. AMEN”

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lunes, 16 de julio de 2007
Homilía pronunciada el viernes, 13 de julio de 2007, por el cardenal Jaime Ortega Alamino, arzobispo de La Habana, en la Misa de Clausura de la XXXI Asamblea ordinaria del CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano).


S.M.I. Catedral de La Habana, 13 de julio de 2007


Queridos hermanos y hermanas:

Concluía la V Asamblea General del Episcopado Latinoamericano en Brasil el pasado 31 de mayo a los pies de Ntra. Sra. Aparecida, en la imponente Basílica que guarda su imagen bendita. Era la Festividad de la Visitación de la Virgen María a Isabel, a la cual llega grávida de Dios para proclamar que el Poderoso ha hecho obras grandes en Ella.

En verdad la Encarnación del Hijo de Dios en María es la acción culminante de la Historia de nuestra Salvación. María, que por obra del Espíritu Santo llevaba en su seno a Jesús, el Salvador, no podía dejar de comunicar su gozo, quería anunciarlo para que otros participaran de su felicidad; se puso en camino y subió a la montaña al encuentro de su pariente Isabel. María es figura de la Iglesia, es decir, la Iglesia se ve reflejada en María y debe llegar a ser como Ella: portadora de Cristo, que se pone en camino y sube la cuesta de la historia proclamando el gozo de Jesucristo que vive en nosotros y que nos envía Él mismo a anunciarlo al mundo entero, hasta los confines de la tierra. De esto tomó honda conciencia la Iglesia de América Latina y el Caribe reunida en Aparecida. La Lectio continua nos presenta justamente hoy a un hombre convocado y enviado por Dios con una misión, desconocida en sus contornos, misteriosa en su realización final.


Nos narra el libro del Génesis la puesta en marcha de Jacob, a quien Dios le indica que no tema partir de Canaán para ir a Egipto. Los antecedentes de esta historia se encuentran en otra partida, cuando Dios dijo a Abraham, el abuelo de Jacob, que dejara el país de sus padres y fuera a buscar otras tierras que serían pobladas por su descendencia. Abraham, viejo y sin hijos, fiado en la promesa de Dios, partió con sus familiares y sus ganados, y se asentó en Canaán. Allí se cumple la promesa del Señor y tiene un hijo, Isaac, que fue el padre de Jacob.

Pero he aquí que Jacob, ya viejo, en medio de una hambruna que devastaba la región, es invitado por su hijo José, que está en Egipto, a que vaya con sus hermanos a establecerse a esa tierra. De nuevo interviene Dios para asegurarle a Jacob: "No temas... yo bajaré contigo a Egipto..." Se le presenta como "el Dios de tu padre" y le hace una promesa: "yo haré de ti un gran pueblo". Todo se hace ahora más confuso, pues Jacob se hallaba viviendo ya en la tierra de Canaán, la que Dios había prometido a sus antepasados, y debe dejarla para ir a un sitio donde, según palabras de Dios, su hijo José le cerraría los ojos, ¿Cómo llegarían a constituir sus descendientes un gran pueblo si su viaje no tenía marcha atrás? Mas, fiado de nuevo en la promesa de Dios, Jacob partió. Entronca así la historia de Jacob con el andar impreciso de Abraham. Si recorremos la historia de la Salvación y la trayectoria bíblica de sus personajes, hallaremos siempre un continuo partir, un desinstalarse para ir más adelante, fiándose sólo en la promesa de Dios, en su Palabra.

La iniciativa desconcertante de Dios, la desinstalación y más tarde la dispersión jalonarán también la marcha del nuevo pueblo de Dios que es la Iglesia, comenzando por María que, siendo Virgen, fiándose en la promesa de Dios, concibió en su seno, por obra del Espíritu Santo, al Salvador del mundo. Hemos visto como también María, feliz por las maravillas que Dios obraba en Ella se puso en camino para proclamar el gozo de la Buena Noticia. La Iglesia comparte así la herencia de convocaciones, promesas y marchas del Pueblo de Dios en el Antiguo Testamento. Ella también se apoya en una Palabra dirigida a sus discípulos por Jesucristo el Señor, que es promesa y envío: "Yo estaré con ustedes siempre... vayan al mundo entero y anuncien la Buena Noticia". En esto halla la Iglesia su realización plena y feliz.

Viene aquí a mi memoria el recuerdo reciente del testimonio que, en la sesión conclusiva de la Reunión de Aparecida, dio un sacerdote sobre nuestra última Conferencia General. Se expresó así el presbítero: "en la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y Caribeño la Iglesia de América Latina y el Caribe se ha reencontrado". Esto ha sido efectiva y afectivamente cierto en cuanto a la colegialidad episcopal, pero además teológicamente exacto, porque la Iglesia se re encuentra cuando vuelve a sus orígenes y fundamentos. Allí halla su ser profundo. Y en frase de Pablo VI, tantas veces repetida por Juan Pablo II, se expresa escueta y claramente que "la Iglesia es misión", etimológicamente misión, que significa envío, históricamente misión, porque en el largo camino de dos milenios, en repetidas ocasiones, la Iglesia se ha vuelto sobre sí misma y sobre su ser y fijando su mirada en Jesucristo, ha acogido su mandato evangelizador y se ha puesto en marcha de nuevo, escrutando los signos de los tiempos, a fin de comenzar una y otra vez y comenzar siempre a partir de Jesucristo, que la envía y a quien tenemos que anunciar. Esto nos lo hemos propuesto decididamente en Aparecida los Pastores de América Latina y el Caribe.

Con cuánta precisión de situaciones y circunstancias difíciles envía el Señor a sus discípulos a la misión en la lectura evangélica de San Mateo que hemos escuchado hoy; Él les diseña incluso una simple estrategia: cuando los persigan en una ciudad, váyanse a otra. Hay también una invitación de Jesús a la perseverancia en medio de las pruebas.

En el momento en que Mateo pone por escrito estas palabras de Jesús, ya mucho de lo que el Señor había anunciado está produciéndose, se dan persecuciones y acciones violentas contra la Iglesia que llegan hasta el martirio. De hecho los discípulos son enviados a correr un riesgo, irán como corderos en medio de lobos, pero se apoyarán como Jacob y los antiguos patriarcas y profetas en una promesa del Señor. Cuando se vean cercados y hostigados Dios mismo pondrá sus palabras en sus labios y podrán resistir al mal sostenidos por el Espíritu Santo.

Esta fue, ha sido y será la condición del seguidor auténtico de Cristo. La conflictividad, a veces violenta, manifiesta el estatuto del discípulo de Jesús, que no es más que compartir el destino histórico de su Señor. La Cruz marca la vida del evangelizador. La misión y el anonadamiento del misionero se reclaman mutuamente.

En esta etapa evangelizadora que inaugura ahora la Iglesia en América Latina y el Caribe, fruto de la Conferencia de Aparecida, en que todos, obispos, sacerdotes, diáconos, personas consagradas y laicos queremos ser, sabemos y sentimos discípulos de Cristo, debemos aceptar el Código riesgoso del discipulado. No podemos volver la vista atrás ni mirar hacia otros sitios, las situaciones de cristiandad, de Iglesia instalada, aceptada y escuchada con reverencia no existen ya en ningún lugar. Es el momento de dejar falsas seguridades para partir en misión. No nos reunimos en Aparecida para hacer declaraciones contundentes, para condenar a unos o a otros, para acopiar fuerzas y mostrar al Continente algún poder religioso, social o político. Nos reunimos con el propósito de reconocemos discípulos de Jesucristo, enviados por Él para que nuestros pueblos tengan vida en Él. Es así como la Iglesia reencuentra su ser profundo, su misión.

En nuestra V Conferencia la Iglesia que está en América Latina y el Caribe analizó situaciones realmente difíciles que pueden hallar los discípulos de Cristo al desplegar su misión. Los lobos rapaces a que se refiere Jesús, cercan siempre el rebaño del Señor y pueden cambiar su pelaje según las épocas, pero permanecen esencialmente los mismos.

Con persecuciones, violencias o dificultades de estilo tradicional o moderno la Iglesia deberá lidiar siempre. No se trata en todas partes de eliminación física de cristianos, aunque la cuota de mártires sigue presente en varios lugares del mundo. Como regla general no se da tanto hoy una lucha frontal contra la Iglesia en sí misma, sino más bien un intento incisivo de horadar la cultura cristiana y las tradiciones de los pueblos que se sustentan en la fe católica: se pretende así sustituir una concepción del mundo y del hombre basada en la ley natural por un extraño código de derechos que contiene paradójicamente la manipulación de la vida humana con fines supuestamente científicos, la eliminación de la vida que hace eclosión en el seno materno, según una llamada "libertad para elegir" y, siguiendo esta lógica, se puede llegar a decidir también sobre la vida de los "inútiles", ancianos, enfermos terminales, discapacitados, etc. La familia, núcleo fundante de la sociedad, resulta amenazada en su misma esencia cuando se deja de definir el matrimonio como la unión de un hombre y una mujer, y así podríamos enunciar un rosario interminable de despropósitos.

Toda esta orquestación organizada supranacionalmente, siguiendo al parecer una ideología difusa, tiene una evidente dirección general que no da a menudo la cara y usa como ejecutores a organismos internacionales, organizaciones privadas de ayuda, compañías transnacionales, etc., asociados todos de manera efectiva para influir en parlamentos y centros de decisión nacionales e internacionales, utilizando ampliamente los medios de comunicación, de modo que las leyes y ordenamientos jurídicos sean cambiados a favor de esa encubierta ideología, no ciertamente a favor del hombre.

La situación difícil u hostil que Jesús describió a sus discípulos para la realización de su misión presenta hoy este rostro. Pero es también válida para estos tiempos la recomendación pastoral que hacía Jesús a sus enviados: actúen con la cautela de la serpiente y con la mansedumbre de las palomas.

Todo ese entramado adicional de corte subjetivista y relativista, recomendado o impulsado por ciertos centros de poder, viene a superponerse en nuestros países a los problemas propios y no resueltos de nuestros pueblos. Cito estos últimos con palabras del Papa Benedicto XVI: "desigualdades, creciente pobreza, explotación de la tierra y de sus recursos, hambre, enfermedades, choques de culturas". Pretende tal vez esa sobreañadidura que olvidemos nuestros problemas reales, cuya solución reclama la solidaridad y el empeño de todos, también de los poderosos.

Dejando este juicio a los analistas de situación, cito las palabras certeras del Papa Benedicto XVI sobre el porqué de esos reclamos de falsos derechos contrarios a la naturaleza humana. Lo expresó el Cardenal Ratzinger en un discurso pronunciado [poco antes] de ser elegido al solio pontificio, ante los Benedictinos de Subiaco en ocasión de recibir un "Premio a la Promoción de la Familia y de la vida en Europa".

Dice así el Santo Padre: "Todo esto demuestra que no corresponde al crecimiento de nuestras posibilidades un igual desarrollo de nuestra energía moral. La mentalidad técnica confina a la moral a un ámbito subjetivo, mientras que lo que de verdad necesitamos es una moral pública que sepa hacer frente a las amenazas que se ciernen sobre las vidas de todos nosotros. El peligro más verdadero y más grave está, precisamente en este momento, en el desequilibrio entre posibilidades técnicas y energía moral... Si ésta falta, o escasea, el poder que el hombre tiene se transforma cada vez más en poder de destrucción".

Por esto, frente al mutismo ético del pensamiento actual, la Iglesia Católica emerge como voz que clama en el desierto, porque tiene el deber insoslayable de seguir alertando y despertando la conciencia del hombre de hoy para que se afiance la certeza, que afortunadamente parece ya abrirse paso, aunque de modo titubeante aún, de que el futuro del mundo depende cada vez más de las decisiones éticas del hombre. Si el laicismo a ultranza saca a Dios de la escena del mundo, las decisiones humanas pueden quedar a la deriva, sin referencia ética, pues la ética se debilita al perder su sustentación trascendente cuando se excluye a Dios. Proclamar la primacía de Dios, tal y corno Jesucristo nos lo presenta, es misión propia de la Iglesia para que los pueblos todos tengan vida plena. Esto vale para el continente americano y para el mundo entero.

De esto se ocupó nuestra reunión continental de Aparecida y por ello se preocupó ante todo de poner activamente a Dios en la escena del mundo, en la trama de la vida familiar y social de los hombres y mujeres de esta parte del planeta. Sí, es cierto que miramos realidades desafiantes de nuestro tiempo, pero lo hemos hecho con ojos de Pastores, con mirada de fe que no se detiene en los obstáculos ni planifica a partir de ellos, como quien prepara un programa de respuesta a opositores o impugnadores. En Aparecida hemos reflexionado y proyectado a partir del llamado que nos hace Jesucristo a ser verdaderos discípulos que, prendados de su persona, acogiendo su Palabra y profundamente unidos a El, cumplimos su deseo y su mandato de ir "al mundo entero a proclamar el Evangelio". Y esto lo hacemos apoyados en la promesa del Señor: "Yo estaré con ustedes siempre hasta el fin del mundo".

En Aparecida hemos elaborado un documento para plasmar en él nuestra fe en Cristo y nuestra decisión de servirlo, llevando a nuestros pueblos, sedientos de vida espiritual, la belleza de nuestra fe cristiana y proponiéndoles la vida en plenitud que sólo Cristo puede dar, capaz de transformar y engrandecer la realidad personal y social de los hombres y mujeres de nuestros pueblos. Es un bello documento el de Aparecida, que pone en pie de misión a la Iglesia toda: obispos, sacerdotes, diáconos, personas consagradas y fieles laicos. Si los males del mundo son muchos, si al mundo le falta Dios, si los discípulos de Jesucristo debemos ser los misioneros que anuncien a nuestros pueblos al Dios que Cristo en su persona nos muestra, debemos partir corno Abraham, dejando seguridades, hay que ponerse en marcha corno Jacob, desinstalándonos, para darles a los pueblos de América Latina y el Caribe lo que les falta: esa vida abundante que Cristo Resucitado alcanzó para nosotros con su muerte de Cruz. Nadie puede reemplazamos en esta tarea, y realizándola, sentamos las bases para una humanidad mejor y más feliz en nuestras tierras latinoamericanas y caribeñas. Nuestra misión no consiste en imponer, sino en proponer, no es la de arrastrar seguidores, sino la de invitar a los hombres y mujeres de nuestros pueblos a ser discípulos de Jesucristo.

Que la Virgen María de Guadalupe, la primera discípula y misionera de Jesucristo en tierras de América, inspire nuestros empeños por anunciar a Cristo, camino, verdad y vida, a todos los hombres y mujeres latinoamericanos y caribeños y ayude y sostenga a la nueva directiva del CELAM en la preparación y coordinación de la Gran Misión Continental que iniciará esta nueva etapa evangelizadora de la Iglesia Católica en América Latina y el Caribe.
Así sea.

(Homilía distribuida por el CELAM)
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13 de Julio

(Fuente de la Guancha) El viernes 13 de Julio contrajeron matrimonio caznónico los jóvenes Luis Ignacio Presumido Darias, natural de Santa Cruz, y Miriam González Beltrán, natural y vecina de nuestra parroquia. Fueron sus padrinos Jesús presumido Darias, hermano del novio, y María del Carmen González Beltrán, hermana de la novia.


Publicado por Desconocido @ 23:35  | Noticias Parroquiales
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14 de Julio

(Fuente de la Guancha)El sábado, después de la misa de la tarde, los jóvenes Ancor Aguiar León y María Lorena Lorenzo Santana manifestaron públicamente ante el ministro de la Iglesia y la comunidad parroquial su consentimiento matrimonial y recibieron la bendición del sacerdote. Fueron sus padrinos Lukas Hebeler y Diana Alonso González.



Publicado por Desconocido @ 23:32  | Noticias Parroquiales
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4 al 11 de Julio

(Fuente de la Guancha) El grupo “Parroquia de la Guancha” compuesto este año por treinta y ocho personas realizó conforme a programa un circuito de ocho días por Eslovenia y Croacia comenzándolo en Venecia y terminando en Trieste. Recorrió y visitó las ciudades Kranj, Ljubljana, Zagreb, y Varazdín. Realmente impresionante en Croacia resultó el recorrido a pie por el sendero turístico del parque nacional “Los Lagos de Plitvice” inscrito en la lista de patrimonio natural mundial de la UNESCO. Sin duda alguna afirmamos con el académico Ivo Pevalek que en 1937 escribió: “aguas, lagos, cascadas y bosques hay en otros lugares, pero Los Lagos de Plitvice son únicos ¡Tiene que verlos!” Los vimos y además con una temperatura primaveral disfrutamos de un pequeño crucero en un barco que se deslizaba por las tranquilas aguas de uno de los lagos en un silencio espectacular.


Publicado por Desconocido @ 22:35  | Noticias Parroquiales
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D. 16 DEL TIEMPO ORDINARIO / C
22 de julio de 2007

La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y de
Jesucristo, el Señor, estén con todos vosotros.


Un domingo más nos reunimos como comunidad de discípulos del Señor. Jesús nos invita a un rato tranquilo de encuentro entre nosotros y con él. Para escuchar su palabra, para alimentarnos en su mesa, para compartir y fortalecer nuestra fe con la fuerza de su Espíritu, para contemplar y rezar juntos.

A. penitencial: Dispongamos nuestro corazón para celebrar el don del amor de Dios hacia nosotros, haciendo un momento de silencio y pidiendo perdón (Silencio).

- Tú que eres el camino que conduce al Padre. SEÑOR, TEN PIEDAD.
- Tú que eres la verdad que ilumina los pueblos. CRISTO, TEN PIEDAD.
- Tú que eres la vida que renueva el mundo. SEÑOR, TEN PIEDAD.

1. lectura (Génesis 18,1-10a): Escuchemos en esta lectura un texto muy sugerente del Génesis. En un día muy caluroso, Dios se presenta, en forma de tres hombres que van de camino, ante la tienda donde residía Abrahán, cerca de la encina de Mambré. Y Abrahán les acoge con gran hospitalidad, ofreciéndoles reposo, bebida y alimento para restablecer las fuerzas. Escuchando esta lectura nos preparamos para otro gesto de amable hospitalidad que se nos proclamará en el evangelio.

2. lectura (Colosenses 1,24-28): San Pablo, en la lectura que ahora escucharemos, se siente contento, a pesar de los sufrimientos, porque puede llevar a cabo la misión evangelizadora que Dios le ha confiado: anunciar a Cristo a todos.

Plegaria universal: Después de escuchar la Palabra de Dios, y antes de participar de la mesa de la Eucaristía, presentemos con confianza nuestras peticiones al Padre. Respondamos diciendo: ESCÚCHANOS, PADRE.

1. Por la Iglesia, por todos los cristianos. Que escuchemos y profundicemos la Palabra de Dios como fuente de nuestro seguimiento de Jesús. OREMOS:

2. Por las comunidades cristianas. Que todos nuestros compromisos y tareas pastorales encuentren su vigor en la fuerza y la luz que vienen de la oración y la contemplación. OREMOS:

3. Para que sepamos ser acogedores y hospitalarios, como Abrahán, como Marta y María, especialmente hacia los más necesitados. OREMOS:

4. Por todas las actividades pastorales que se llevan a cabo durante el verano: colonias, campamentos, encuentros... Que sean espacios donde vivir los valores humanos y cristianos. OREMOS:

5. Por los que, en cualquier lugar del mundo, son sometidos a la práctica inhumana de la tortura. Que los torturadores y los que ordenan las torturas, se conviertan y descubran la dignidad de toda persona. OREMOS:

6. Por todos nosotros. Que el tiempo de verano nos ofrezca posibilidades de vivir y profundizar nuestra fe en Jesús. OREMOS:

Escucha, Padre, nuestras oraciones, y derrama tu amor sobre nosotros y sobre todos los hombres y mujeres. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro: Sintiéndonos discípulos de Jesús, y muy unidos a él, dirijámonos al Dios del cielo, llamándole Padre, tal como él nos enseñó:


CPL
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Homilía del Obispo Emérito de Viedma, Mons. Miguel Hesayne, en el Domingo Décimo Cuarto del Teimpo Ordinario - C, 8 de Julio de 2007.

HOMILIA DE MONS. MIGUEL HESAYNE
Décimo Cuarto Domingo - 8 de Julio


Es corriente escuchar “que la Iglesia no se meta en política”. Hace poco se dijo que “los obispos y sacerdotes vayan a rezar y dejen que los políticos arreglen la política”. Pienso que con las Homilías anteriores queda suficientemente claro el concepto de “Iglesia” y su “Misión”. Sin embargo, hay que insistir que la Iglesia de Jesús es la comunidad de los creyentes en Jesús muerto y resucitado. En consecuencia, todos sus miembros- en sus diversos ministerios y servicios, tienen la misma Fe y la misma Misión: anunciar a Jesús y su Evangelio para la salvación liberadora de todos los hombres y de todo el hombre. Vale decir todos los miembros de la Iglesia, hacen lo mismo; pero no de la misma manera porque es una comunidad organizada. Lo destaca el Concilio Vat. II, en forma detallada y profusa, en el Documento de la Iglesia en el Mundo actual, con explícita y exigentes afirmaciones como: “Los cristianos deben tomar conciencia de la vocación particular y propia que tienen en la comunidad política…” refiriéndose al bautizado y por el mismo hecho del bautismo. Y dirigiéndose ya a una posible dirigencia política: “Quienes son, o pueden llegar a ser capaces de ejercer ese arte tan difícil y tan noble que es la política, prepárense para ella y procuren ejercitarla con olvido del propio interés y de toda ganancia venal. Luchen con integridad moral y con prudencia contra la injusticia y la opresión, contra la intolerancia y el absolutismo de un solo hombre o de un partido político; conságrense con sinceridad y rectitud, más aún, con caridad y fortaleza política, al servicio de todos” .Paulo VI en el marco del mismo Concilio, explicitando que “La Misión es de la Iglesia entera” si bien, en forma diversificada, cuando toca la misión del laicado, expresa textualmente: “Su tarea primera e inmediata no es la institución y el desarrollo de la comunidad eclesial -esa es función específica de los Pastores- sino el poner en práctica todas las posibilidades cristianas y evangélicas, escondidas, pero ya, a su vez, presentes en las cosas del mundo. El campo propio de su actividad evangelizadora, es el mundo vasto y complejo de la política, de lo social, de la economía… de los medios de comunicación de masas…etc.” y sí, para formar un laicado al servicio del mundo concreto y real –añade- que los Pastores en la misión de formar un laicado evangelizador de la realidad temporal - han de llamar a otras/os laicas/os al servicio de formadores de un laicado-sutura entre Iglesia y Mundo.[1]

¿Esta es la mentalidad que reina en la Argentina dentro y fuera de la Iglesia Institución? Dentro de la Iglesia en general, se piensa en el compromiso laical o seglar con el lastre de la definición de laicado “brazo largo de la Jerarquía”. Así se comprende la confusión reinante en el mundo fuera de la Iglesia, pretendiéndola encerrar en los templos. El C.Vat. II en su dinamismo de volver a los orígenes cristianos, felizmente, establece al seglar o laico en su vocación específica y protagónica en una forma singular y propia de evangelizar, colocado en el corazón del mundo (E.N.)

Y la verdad es que la Iglesia debe “meterse en política”. La iglesia-pueblo-comunidad organizada. No hay que extrañarse que desde una homilía o desde una cátedra, el pastor anuncie el evangelio proyectado al mundo familiar-social-político, cultural y técnico. Por el contrario, el laicado debe reclamar de sus pastores “ese evangelio” para celebrarlo en su propia tarea laical de su propio mundo y en el caso de la política: en las urnas para saber elegir y exigir a los elegidos el cumplimiento de sus promesas electorales y en el caso de ejercer gobierno ser capaz de servir al pueblo.

Un miembro de la Iglesia no puede abstenerse del compromiso político si quiere ser fiel al mandato de Jesús de ser levadura, sal, luz para la sociedad que se vive. Mt. 5,13


[1] Paulo VI -La Evangelización del Mundo Contemporáneo. Nº 70 y 73-
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domingo, 15 de julio de 2007
José María García Hoz

ABC 26 de junio 2007



EL nuevo premio Príncipe de Asturias de Investigación, doctor Ginés Morata, ha declarado en una entrevista que no ve con malos ojos la posibilidad de manipular la inteligencia «si con ello conseguimos que las personas poseamos mejores sentimientos y anulemos los genes que nos conducen a actos de violencia (...) Si podemos modificar una mosca, ¿por qué no vamos a poder manipular a una persona?».
Lector habitual de prensa, por afición y por obligación, no me escandalizan las exageraciones o las tonterías que se pueden leer en un diario. Pero me resulta difícil recordar la última vez que leí una afirmación tan terrible como la del flamante premio Príncipe de Asturias, cuyo precedente más cercano es el del científico pirado, protagonista de mil películas en las que pretende dominar el mundo mediante un invento estrambótico; en la vida real el antecedente es peor: el científico favorito de Hitler, el doctor Josef Mengele, que experimentaba con judíos para mejorar la raza aria.
La posmodernidad ha arrasado con el fundamento de la era moderna, en virtud del cual la ciencia y la razón serían capaces de encontrar la solución de cualquier problema humano. Accidentes como el de Bupal o Seveso, que hace cuarenta años produjeron la muerte de miles de personas en la India e Italia, se convirtieron en el icono de lo peligroso que puede resultar el progreso científico; detrás de cada hallazgo se esconde un nuevo riesgo. De la razón, ¿para qué hablar? Nada más razonable que la utopía comunista impuesta por Stalin y sucesores, o el intento de salvar a Vietnam de esa tiranía comunista a golpe de bombas de napalm.

Es realmente peligroso que la ciencia, los científicos, se constituyan en los árbitros de la conciencia humana. Dice el doctor Morata que estamos a un cuarto de hora de poder manipular la inteligencia del hombre para así conseguir que tenga mejores sentimientos. Lo que no dice, y ningún científico podrá imponer por muy sabio que sea, es qué sentimientos son mejores que otros. Alegrarse por una victoria del Barça y por la derrota del Madrid. ¿Es un sentimiento bueno o malo? ¿Indiferente? ¿Y dónde está la línea que delimita los sentimientos indiferentes de los malos?

Según creo, una adecuada combinación de la última versión de gas mostaza con la fisión de unas cuantas bombas de hidrógeno podría dejar el planeta sin vida en apenas unos minutos. Un adelanto científico, sin duda, pues hace apenas un siglo sólo éramos capaces de fabricar bombas que mataban de cien en cien. Ahora ya podemos manipular una mosca (¿tendrá la mosca sentimientos malos?), pero dentro de nada también podremos manipular la inteligencia humana (que sin duda los tiene). La comparación del doctor Morata resultaría ridícula si no fuera trágica.

Deducir que, dada la similitud de los genomas, el hombre y la mosca merecen el mismo tratamiento resulta un escabroso disparate, a partir del cual sólo se puede temer lo peor: primero se establecen los parámetros del hombre perfecto, después se somete a la población a un proceso de manipulación masiva que lleve a la conformación de todos al modelo preestablecido y, por último, cuando se advierta que este proceso resulta insoportable para las finanzas públicas, se adapta un modelo sostenible: a partir de la manipulación genética se procederá a fabricar hombres con cero defectos y buenos sentimientos desde el principio. ¡Qué feliz sería el doctor Mengele si levantara la cabeza!

No es nada personal. No tengo el gusto de conocer al doctor Morata y seguramente una entrevista periodística (Expansión, 21 de junio) no es el marco más adecuado para reflexionar sobre la manipulación de la inteligencia humana. Pero mis eventuales exageraciones o desenfoques no invalidan la cuestión de fondo que hoy está planteada: la visión unidimensional del hombre, valorado sólo desde un punto de vista científico, es, desde luego, un disparate, pero corremos el peligro serio de que nos sea impuesto.

Si el corazón tiene razones que la razón no comprende, la conciencia del hombre tiene preguntas que la ciencia nunca podrá responder. Y manipular la inteligencia y la conciencia del hombre es como cortar la lengua al niño impertinente para que deje de hacer preguntas, y así evitarnos la molestia de responderlas.


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Carta semanal del Arzobispo de Valencia Don Agustín García-Gasco Vicente

La sociedad, frente al Estado


Publicada en «Paraula-Iglesia en Valencia» el 8 de julio de 2007



La educación ayuda y favorece el crecimiento integral de las personas. Son los padres y las madres, las familias, a quienes la naturaleza otorga el encargo primero de dar a sus hijos lo mejor para que crezcan hacia la plenitud humana.

El Estado, organización jurídica del poder político de la sociedad, no puede presentarse como un señor feudal que pretende intervenir en la vida de sus súbditos a su antojo. Nos encontramos en el siglo XXI, en una sociedad que aspira a ser una democracia avanzada, en la que los derechos no son sólo bonitas declaraciones sino derechos efectivos ante los Tribunales y ante la sociedad, y recogen cuestiones como el derecho a la objeción de conciencia, que algunos grupos políticos y formadores de opinión pretenden abolir cuando son ejercidos por los cristianos.

La vida en sociedad es un capítulo esencial de la verdadera educación. Los padres y las madres, los matrimonios y las familias, introducen a sus hijos en un sentido activo de la convivencia y del respeto a los demás. La colaboración de la escuela con los padres es muy importante, para que los niños se abran a la colaboración con sus compañeros y para que reconozcan en sus maestros y educadores modelos de convivencia justa y respetuosa, cuyas palabras y ejemplos contribuyen al compromiso por hacer la vida social más humana. Ninguna reforma educativa logrará su propósito si se hace de espaldas a los padres.

La educación de los niños, y de toda persona, avanza cuando crecen las convicciones que dan sentido a su vida. No cabe un falso neutralismo en educación. Descubrir los verdaderos valores de la vida, cultivar las virtudes auténticas, es una tarea demasiado importante como para dejar al margen de ella a Dios, la propia fe, la luz de la Revelación, la inspiración de la Palabra de Dios, o la oración. Los padres y las madres, primeros educadores, ejercen una imprescindible libertad religiosa que jamás han de someter a las prioridades de gobierno político alguno. De las urnas salen modos de gobierno democráticos, pero ellas no otorgan derechos absolutos e inobjetables sobre la conciencia de los padres y de todos los ciudadanos.

Lo planteado como asignatura de educación para la ciudadanía suscita numerosas cuestiones sobre su concepción y sobre su verdadero desarrollo. La intención de promover una asignatura para conseguir una ciudadanía afín a las premisas ideológicas de un Gobierno, no se sostiene en un Estado de Derecho, por lo que resulta rechazable de plano.

No resulta sencillo adaptar esta asignatura y hacerla aceptable para la moral católica. El silenciamiento de la relación de la persona con Dios y la aportación del cristianismo a la historia y a la sociedad son claros signos de un laicismo radical. Problemática será la pretensión de presentarla como una asignatura que plantea valores comunes, cuando expresamente ignora o rechaza la ley natural del obrar humano presente en todas las grandes civilizaciones.

Un gran riesgo de autocensura existirá para no incomodar, recordando aspectos innegociables de la doctrina cristiana, que hoy son conculcados por la legislación española: el derecho a la vida y a la dignidad de los embriones y de los niños y niñas antes del nacimiento, el valor del matrimonio entre el varón y la mujer; el primordial papel de los padres como educadores; la dimensión trascendente del ser humano frente a cualquier reduccionismo laicista o materialista.

Hay que recordar que la gran mayoría de legislaciones europeas y del mundo sólo aceptan como legítimo el matrimonio entre hombre y mujer y el Tribunal Constitucional español ha admitido a trámite la posible inconstitucionalidad sobre la polémica ley. No pueden presentarse como valores universales para la ciudadanía europea aquéllos que no sólo no están admitidos en la gran mayoría de países, sino que también se cuestionan en el nuestro.

La labor de la Iglesia es recordar que el hombre y la mujer están hechos a imagen de Dios y que son superiores a las cosas. El materialismo relativista supone una degradación de la dignidad humana, y la responsabilidad de los padres en la educación de sus hijos puede llevarles a negarse a aceptar una asignatura que puede presentarse como recomendable, pero cuyas últimas intenciones no son tan claras como se pretende.

Con mi bendición y afecto

Don Agustín García-Gasco Vicente
Arzobispo
Publicado por Desconocido @ 23:44  | Hablan los obispos
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ZENITPublicamos las palabras que pronunció Benedicto XVI el domingo, 15 de Julio de 200 a mediodía, antes y después de rezar la oración mariana del Ángelus.

El encuentro de oración, con un marcado carácter festivo, junto a numerosísimos fieles y peregrinos, tuvo lugar en Castello di Mirabello, próximo a la villa donde reside el Papa en Lorenzago di Cadore –en los Dolomitas de Belluno- durante este período de descanso, hasta el 27 de julio.

Queridos hermanos y hermanas:

Doy gracias al Señor que también este año me ofrece la posibilidad de pasar algunos días de descanso en la montaña, y estoy agradecido a cuantos me han acogido aquí, en Lorenzago, en este encantador panorama cuyo fondo son las cimas del Cadore y donde vino varias veces también mi amado predecesor Juan Pablo II. Dirijo un agradecimiento especial al obispo de Treviso y al de Belluno-Feltre, y a todos los que, de varias formas, contribuyen a asegurarme una estancia serena y provechosa. Ante este espectáculo de prados, de bosques, de cumbres tendidas el cielo, brota espontáneo en el alma el deseo de alabar a Dios por las maravillas de sus obras, y nuestra admiración por estas bellezas naturales se transforma fácilmente en oración.

Todo buen cristiano sabe que las vacaciones son tiempo oportuno para reposar el físico y también para alimentar el espíritu a través de espacios más amplios de oración y de meditación, para crecer en la relación personal con Cristo y conformarse cada vez más a sus enseñanzas. Hoy, por ejemplo, la liturgia nos invita a reflexionar sobre la célebre parábola del buen samaritano (v. Lc 10,25-37), que introduce en el corazón del mensaje evangélico: el amor a Dios y el amor al prójimo. ¿Pero quién es mi prójimo? –pregunta el interlocutor a Jesús. Y el Señor responde dando un vuelco al interrogante, mostrando, con el relato del buen samaritano, que cada uno de nosotros debe hacerse prójimo de cada persona que encuentra: «¡Ve y haz tú lo mismo!» (Lc 10,37). Amar, dice Jesús, es comportarse como el buen samaritano. Nosotros sabemos, por lo demás, que Buen Samaritano por excelencia es precisamente Él: aún siendo Dios, no dudó en abajarse hasta hacerse hombre y dar la vida por nosotros.

El amor es por lo tanto el «corazón» de la vida cristiana; de hecho, sólo el amor, suscitado en nosotros por el Espíritu Santo, nos hace testigos de Cristo. He querido volver a proponer esta importante verdad espiritual en el Mensaje para la XXIII Jornada Mundial de la Juventud, que se hará público el próximo viernes, 20 de julio: «Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que descenderá sobre vosotros, y seréis mis testigos» (Hechos 1, 8). Éste es el tema sobre el cual, queridos jóvenes, os invito a reflexionar en los próximos meses, para prepararos a la gran cita que tendrá lugar en Sydney, en Australia, dentro de un año, justamente en estos días de julio. Las comunidades cristianas de esa amada nación están trabajando activamente para acogeros y les estoy agradecido por los esfuerzos organizativos que están realizando. Confiemos a María, a quien mañana invocaremos como Virgen del Monte Carmelo, el camino de preparación y el desarrollo del próximo encuentro de la juventud del mundo entero, al que os invito, queridos amigos de cada Continente, a participar numerosamente.

[Tras rezar el Ángelus, el Papa saludó a los peregrinos. En italiano dijo:]

Me alegra saludar uno a uno a los obispos presentes: monseñor Andrich, obispo de Belluno-Feltre, monseñor Mazzocato, obispo de Treviso, monseñor Magnani, obispo emérito de Treviso, y monseñor Pasqualotto, obispo auxiliar de Manaus, en Brasil, originario de Treviso. Aseguro una especial oración para ellos y para el camino pastoral de las respectivas comunidades diocesanas.

Saludo a los presidentes de la región de Veneto y de la provincia de Treviso, y a los responsables de importantes instituciones locales.

Dirijo mi pensamiento a los sacerdotes y a los diáconos permanentes; a los educadores y a los seminaristas del Seminario de Treviso, junto a sus familiares; a los representantes de los Institutos de vida consagrada y de las diversas agregaciones laicales, entre ellas Acción Católica, los Scout y los Movimientos eclesiales; a los diversos colaboradores de organismos diocesanos y de las escuelas católicas. Con gran afecto saludo finalmente a los niños y jóvenes que están viviendo su «campamento-escuela» aquí, en Cadore.

[Después de reiterar su saludo, dijo en alemán:]

Que el tiempo libre de las vacaciones nos ayude a profundizar en el vínculo con Dios y con las personas que tenemos cerca. No dejemos escapar esta oportunidad. Os deseo felices vacaciones y os imparto mi bendición de todo corazón.

¡Gracias de nuevo por haber venido! ¡Feliz domingo a todos!

[Traducción del original plurilingüe realizada por Zenit.
© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
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Análisis que ha escrito monseñor Felipe Arizmendi Esquivel, obispo de San Cristóbal de Las Casas, ante las propuestas de actualización de las reformas a la Constitución mexicana de 1992, que llevaron al reconocimiento jurídico de la Iglesia católica y otras iglesias y confesiones religiosas.

San Cristóbal de las Casas, Chis. a 11 de julio de 2007


LIBERTAD RELIGIOSA, NO PRIVILEGIOS



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Se ha estado ventilando en los medios de comunicación que representantes jerárquicos de la Iglesia Católica estamos proponiendo una actualización de las reformas constitucionales aprobadas en 1992, en relación con los temas que tienen que ver con la religión y su práctica pública, para que, como se tiene en la mayoría de países democráticos, todos los mexicanos disfrutemos de mayor libertad religiosa, la que no se reduce a libertad de conciencia y de cultos.

De inmediato se han escuchado voces en contra, como si los obispos pretendiéramos reconquistar poderes de otros tiempos, o como si quisiéramos terminar con el Estado laico que nos rige. Se imaginan que anhelamos imponer el catolicismo a todo el país. El Coordinador de la fracción del PRD en la Cámara de Diputados califica esto como “un retroceso muy grave”. Olvida que su partido, en otros periodos, era el que pedía que a los sacerdotes se les concediera el voto pasivo, el poder ser elegidos para cargos políticos, porque necesitaba votos y de esta forma quería congraciarse con nosotros.

El presidente de CONFRATERNICE, una asociación de denominaciones protestantes, se atreve a afirmar que, “en el fondo, se pretende vulnerar la laicidad del Estado”, como si buscáramos tener “una religión de Estado…, una religión oficial”. Olvida que fuimos los obispos católicos quienes promovimos las reformas de 1992, con las que ellos mismos se beneficiaron. Esperamos que, si prospera nuestra actual iniciativa, también ellos avanzarán.

En contraste, una escuela pública de esta ciudad, llamada “Presidente Benito Juárez”, me solicitó una Misa de acción de gracias por el fin de curso de quienes concluyeron la educación primaria. La celebramos sin ningún inconveniente. Participaron los alumnos que decidieron y no se vulneró el laicismo del artículo 3º constitucional. Esto pasa cada año y en todas partes. Si los alumnos solicitan una celebración religiosa fuera de la escuela, sería una injusticia limitarles este derecho. A quienes son de otra religión, no se les impone.

Juzgar

Para la Iglesia Católica, la palabra de Dios es definitoria del camino a seguir. Jesucristo es muy claro cuando afirma: “Al César lo que es del César; a Dios lo que es de Dios” (Mt 22,21). Esto significa que Dios respeta las decisiones legítimas de las autoridades civiles, y no quiere imponerse a todos. Pero los césares no han de pretender ser dioses, absolutos e impositivos, sino que han de reconocer los derechos de Dios y de sus creyentes. Es lo que nos mueve: luchar por un orden justo en la sociedad, que incluye el respeto a la plena libertad religiosa. Si no lo hiciéramos, seríamos cómplices de una injusticia social.

Al respecto, el Papa Benedicto XVI ha expresado: “El orden justo de la sociedad y del Estado es una tarea principal de la política. Un Estado que no se rigiera según la justicia se reduciría a una gran banda de ladrones… Es propio de la estructura fundamental del cristianismo la distinción entre lo que es del César y lo que es de Dios; esto es, entre Estado e Iglesia o, como dice el Concilio Vaticano II, el reconocimiento de la autonomía de las realidades temporales. El Estado no puede imponer la religión, pero tiene que garantizar su libertad y la paz entre los seguidores de las diversas religiones” (Encíclica Deus caritas est, 28).

Y para aquellos que temen un monopolio católico, les dice: “La doctrina social católica no pretende otorgar a la Iglesia un poder sobre el Estado. Tampoco quiere imponer a los que no comparten la fe sus propias perspectivas y modos de comportamiento. Desea simplemente contribuir a la purificación de la razón y aportar su propia ayuda para que lo que es justo, aquí y ahora, pueda ser reconocido y después puesto también en práctica… Quiere servir a la formación de las conciencias en la política y contribuir a que crezca la percepción de las verdaderas exigencias de la justicia” (Ib). En el fondo, es lo mismo que pedía Juárez: respeto al derecho ajeno, como pilar para vivir en paz.

Al proponer reformas a la Constitución para que todos los mexicanos, de cualquier credo, o sin él, puedan disfrutar de una mayor libertad religiosa, sólo pedimos que se respeten los derechos de los ciudadanos en esta materia. Por ejemplo, es una injusticia y un abuso de poder el negar a los padres de familia el derecho a decidir, en la escuela pública, qué tipo de educación quieren para sus hijos, si es con o sin religión. El Estado no puede ni debe suplantar a los padres de familia, como se reconoce en la misma Declaración Universal de los Derechos Humanos, ratificada por México. Por otra parte, pedir que se respete la objeción de conciencia, es un derecho fundamental de todo ser humano, y no sólo de los católicos. Que haya espacios en los medios electrónicos para difundir la propia creencia, es un derecho que beneficia a todas las denominaciones religiosas. Nosotros no queremos aspirar a puestos de gobierno o a liderazgos políticos, porque hemos decidido libremente renunciar a este derecho, pero el Estado no debe coartarlo; es una interferencia en cuestiones religiosas. Ante el Estado, somos ciudadanos con todos los derechos, como cualquier otro. Es como si, por haber renunciado al matrimonio, nos prohibiera casarnos…

ACTUAR

No teman, pues, quienes se oponen a las propuestas que estamos haciendo para una reforma constitucional en materia religiosa. No queremos ser diputados, senadores, presidentes, líderes políticos. Sólo deseamos que México sea un país más justo y democrático, en todos los órdenes, y también en lo que se refiere a libertad religiosa; y esto para todos los mexicanos y para todos los credos.

Estos cambios jurídicos no los podemos hacer los obispos. Eso compete a los legisladores; por ello, les pedimos apertura de mente y de corazón para escucharnos y analizar sin apasionamientos viscerales lo que les proponemos. Como dice el Papa: “La Iglesia no puede ni debe emprender por cuenta propia la empresa política de realizar la sociedad más justa posible. No puede ni debe sustituir al Estado. Pero tampoco puede ni debe quedarse al margen de la lucha por la justicia. Debe insertarse en ella a través de la argumentación racional y debe despertar las fuerzas espirituales, sin las cuales la justicia, que siempre exige también renuncias, no puede afirmarse ni prosperar. La sociedad justa no puede ser obra de la Iglesia, sino de la política. No obstante, le interesa sobremanera trabajar por la justicia esforzándose por abrir la inteligencia y la voluntad a las exigencias del bien común” (Ib). Es lo que buscamos: justicia religiosa, no privilegios.
Publicado por Desconocido @ 20:56  | Hablan los obispos
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ZENIT publica el informe preparado por monseñor Juan Usma Gómez, del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, sobre «La curación para pentecostales y católicos».


El lema de la Semana de oración por la unidad de los cristianos de este año: "Hace oír a los sordos y hablar a los mudos" (Mc 7, 31-37) nos remite a uno de los temas aparentemente más controvertidos en las relaciones entre católicos y pentecostales: la curación. En efecto, juntamente con el hablar en lenguas, la insistencia —llena de expectativas— que se pone en las curaciones milagrosas constituye uno de los "modos pentecostales" que suscitan sorpresa y perplejidad acerca de su legitimidad y su sentido propiamente cristiano.

Casi en todas partes del mundo, la promesa de curación se ha convertido en un leitmotiv con el que las comunidades pentecostales y carismáticas atraen a nuevos miembros (este hecho se ha constatado también durante los cuatro seminarios sobre el ecumenismo organizados por el Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos en Brasil, Kenia, Senegal y Corea).

Aun admitiendo que esa visión es parcial, debemos reconocer que la promesa o anuncio de curaciones realizadas constituye uno de los recursos más "eficaces" para atraer a la gente en nuestros días. Ser curados o ser testigos de una curación realizada en la comunidad de pertenencia resulta cada vez más importante.

Si tomamos la Sagrada Escritura, vemos inmediatamente que los evangelios recogen muchos relatos de curaciones. Indudablemente, la compasión de Cristo con los enfermos y sus numerosas curaciones de enfermos de todo tipo son un signo claro de que "Dios ha visitado a su pueblo" (Lc 7, 16) y de que "el reino de Dios está cerca" (Mt 10, 7; Lc 10, 9). Ciertamente, el ministerio de Jesús se realizaba a través de palabras autorizadas y obras poderosas. Las curaciones que llevaba a cabo no eran simples obras taumatúrgicas; sin excepción, estaban vinculadas a la fe del enfermo y se transformaban en experiencias mesiánicas (cf. Mt 8, 6-10; 9, 21-22, 27-30; Mc 2, 4-5; 10, 50-52, Lc 17, 17-22; Jn 9, 1), aunque no siempre las reconocían como obras buenas los que rodeaban a los enfermos (cf. Mc 2, 4-9; Jn 9, 13-40).

Sin embargo, en las narraciones del Nuevo Testamento Jesús no es el único que cura. Jesús mismo da a los Apóstoles el poder de curar. Los Apóstoles y otros, en el cumplimiento de su misión y como parte de ella, obran curaciones en nombre de Jesús; nunca como manifestación de su poder personal o para sus fines propios (cf. Hch 8, 13; 9, 36-43; 14, 8-11). Además, san Pablo, en su carta a los Corintios, habla de un carisma especial de curación que el Espíritu Santo da a algunos creyentes para que se manifieste la fuerza de la gracia que proviene del Resucitado (cf. 1 Co 12, 9. 28. 30).

Hasta aquí todo parece claro. Pedir la salud del cuerpo y del alma es una práctica conocida desde siempre en la Iglesia. Más aún, repasando las páginas del Catecismo de la Iglesia católica, leemos que: "El Señor Jesucristo, médico de nuestras almas y de nuestros cuerpos, que perdonó los pecados al paralítico y le devolvió la salud del cuerpo, quiso que su Iglesia continuase, con la fuerza del Espíritu Santo, su obra de curación y de salvación, incluso en sus propios miembros" (n. 1421). Los pentecostales comparten plenamente esa afirmación; con todo, conviene notar que en el Catecismo con ella se introduce el capítulo dedicado a "los sacramentos de curación", es decir, el sacramento de la Penitencia y de la Reconciliación, y el de la Unción de los enfermos.

Para un católico pedir la curación es legítimo. En efecto, la Iglesia en varios momentos y con ritos diversos reza plegarias litúrgicas con esta intención. Son bien conocidos los santos taumaturgos y los diversos lugares de oración donde se dan innumerables testimonios de curaciones milagrosas. Por consiguiente, pedir la gracia de la curación no es ajeno a la praxis católica. Sin embargo, esto no debe llevar al cristiano a olvidar que no hay mayor mal que el pecado y que nada tiene peores consecuencias para los pecadores mismos, para la Iglesia y para el mundo entero (cf. ib., n. 1488). La recuperación de la salud es importante si ayuda a la salvación espiritual (cf. Mt 9, 5-8). La curación es una gracia, pero la enfermedad no es necesariamente ausencia de ella: la unión del enfermo a la pasión de Cristo es fundamental para su bien y para el bien de la Iglesia (cf. Col 1, 24).

Los evangélicos y pentecostales tienen una visión diferente. Se habla a veces de diversas teologías de la curación, que en general vinculan la curación a la expiación de Cristo. Aunque se suele estimular de alguna manera la expectativa de curación y aunque el ministerio de curación se considera un elemento legítimo del evangelismo, con frecuencia algunos líderes pentecostales ponen en guardia a los fieles y protestan contra ciertas prácticas ilegítimas que, ocultándose tras promesas de curación, miran a proyectos personales que están muy lejos del Evangelio. "La mayor amenaza para el movimiento pentecostal carismático en los últimos veinte años de este siglo (el siglo XX) será el éxito y la ruina de los "reinos personales", pues cuando se desplomen, como sucederá inevitablemente, se desplomará con ellos la fe de aquellos cuya mirada no esté puesta en Jesús" (W. MacDonald, The Cross versus Personal Kingdom, Pneuma 3/2, Fall 1982, en: W. Hollenweger, Pentecostalism: Originis and Developments Worldwide, Peabody 1997, p. 230).

La aparición de curanderos, hombres y mujeres, cuyas actuaciones resultan aún más notorias gracias a los medios de comunicación social y a la realización de grandes reuniones, ha suscitado problemas doctrinales y pastorales muy urgentes para todos los cristianos.

Los curanderos modernos, definidos como pertenecientes sobre todo a la tercera ola del pentecostalismo ("third wavers"), se remiten a diversas tradiciones cristianas. Pero algunos de estos "tele-evangelistas" actúan más bien como tele-vendedores de productos religiosos, con un consiguiente beneficio económico, y a menudo en sus promesas de curaciones se percibe el engaño y el intento de explotar la buena fe de las personas necesitadas. En esta lógica es muy elevado el riesgo de una moderna "simonía" (cf. Hch 8, 18-25).

Suscitan perplejidad el uso caprichoso del presunto "carisma de curación" y las revelaciones personales que a menudo indican la curación realizada o la dificultad puesta por algunos de los presentes que impide que se produzca la liberación del maligno. Refiriéndose a los pasajes del Nuevo Testamento, los curanderos se definen con frecuencia como exorcistas; por tanto, la curación, más que restablecimiento de la salud, es ante todo liberación del maligno.

Aun admitiendo la buena intención de las personas que ponen en ellos su confianza, pueden surgir algunas dudas sobre la gratuidad y la solidez de la fe de esas personas, que más que depender de Jesucristo parece depender de milagros, curaciones y actuaciones de líderes. Así el Evangelio pasa a un segundo plano.

También en la Iglesia católica, bajo el influjo del movimiento carismático, las oraciones de curación rezadas en grupo son bastante comunes. La Congregación para la Doctrina de la Fe publicó, el 14 de septiembre del año 2000, la "Instrucción sobre las oraciones para obtener de Dios la curación", destinada a los obispos con el fin de orientar a los fieles en esta materia; pretende favorecer lo que hay de bueno y corregir lo que conviene evitar. La instrucción comprende una parte doctrinal sobre las gracias de curación y las oraciones para obtenerla, y presenta al final disposiciones disciplinarias al respecto (cf. L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 1 de diciembre de 2000, pp. 17-19).

Sobre la curación en la Iglesia, el diálogo internacional católico-pentecostal, en su segunda fase, expresó algunas reflexiones que siguen siendo válidas, aunque el tema requiere una ulterior profundización común con el fin de evitar juicios injustos. Por lo que concierne a la curación, católicos y pentecostales concuerdan (cf. Diálogo internacional católico-pentecostal, Relación final 1997-1982, nn. 31-40; original en: Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, Information Service 55, 1984, II-III) en: la necesidad de la cruz (la búsqueda de la curación no es una simple búsqueda de bienestar); la curación es un signo del Reino; implica a la persona en su totalidad; la espera confiada de recibir la gracia de una curación no es contraria a la vida cristiana; Cristo es quien cura. Sin embargo, no hay acuerdo ni convergencia en cuanto al aspecto sacramental y, en consecuencia, sobre la importancia del ministro ordenado por lo que atañe a los sacramentos de curación y en particular al sacramento de la Unción de los enfermos.

También hoy Cristo hace oír a los sordos y hablar a los mudos. También hoy se concede a algunos creyentes el carisma de la curación. Pero, aun reconociendo la posibilidad de la curación, pues estamos convencidos de que para Dios nada hay imposible, no podemos considerar los milagros de curación como condición necesaria para nuestra fe cristiana: no es necesario ver para creer (cf. Jn 20, 24-29).

Por tanto, el discernimiento espiritual es aún más necesario para descubrir cuál es el ministerio auténtico. "A causa de la fragilidad humana, de la presión de grupo y de otros factores, es posible que el creyente sea inducido a error en su conciencia acerca de la intención y la influencia del Espíritu en sus acciones. Por este motivo, es fundamental establecer los criterios para confirmar y convalidar la actuación auténtica del "Espíritu de verdad" (cf. 1 Jn 4, 1-6)" (Diálogo internacional católico-pentecostal, Relación final 1972-1976, n. 40; original en Information Service 55, 1976/III).

En nuestros tiempos, los carismas y los dones del Espíritu Santo resultan cada vez más visibles; a veces incluso podríamos decir que excesivamente. Esta situación requiere una orientación a fin de que la gente aprenda a identificar adecuadamente los carismas y de que estos sean realmente ejercitados para el bien de toda la Iglesia (cf. 1 Co 12-14). Proporcionar elementos de discernimiento espiritual debería contribuir a detectar la autenticidad de una experiencia espiritual y su conformidad con la doctrina de la Iglesia, evitando así desviaciones e iluminando las "experiencias espirituales" de los creyentes.

Termino esta reflexión haciendo una invitación a leer, estudiar y analizar la relación final de la quinta fase del Diálogo católico-pentecostal, que se publicará próximamente. El texto ofrecerá la posibilidad de recorrer, sobre la base de fuentes bíblicas y patrísticas, el camino de fe, conversión, discipulado, experiencia comunitaria, y percibir la acción del Espíritu Santo (de modo especial con respecto al bautismo en el Espíritu). Los miembros del Diálogo presentan reflexiones comunes sobre cada uno de estos aspectos en la situación actual, tratando de destacar no sólo la belleza de la vida cristiana, sino también su dinamismo desde los orígenes. El documento está articulado en tres puntos: cómo se llega a ser cristiano según la Biblia; qué sucedió durante el período patrístico; y cuáles son los enfoques pastorales actuales de ambas comunidades.
Publicado por Desconocido @ 20:36  | Artículos de interés
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15 Julio (ACI).- En su primera aparición pública desde que iniciara el 9 de julio pasado un periodo vacacional, el Papa Benedicto XVI dirigió hoy el Ángelus en el Castillo de Mirabello, en Lorenzago de Cadore, desde donde tras destacar que “el amor es el ‘corazón’ de la vida cristiana”, exhortó a los jóvenes a prepararse intensamente para la próxima Jornada Mundial de la Juventud a realizarse en Sydney en julio de 2008.

“El amor es el 'corazón' de la vida cristiana; en efecto solo el amor, suscitado en nosotros por el Espíritu Santo, nos hace testigos de Cristo”, dijo el Santo Padre, señalando que ha “querido proponer de nuevo esta importante verdad espiritual, en el Mensaje para la 23° Jornada Mundial de la Juventud, que se hará público el viernes próximo, 20 de julio: ‘Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que descenderá sobre vosotros, y seréis mis testigos’”(Hch 1,8).

“Este es el tema sobre el que, queridos jóvenes, os invito a reflexionar en los próximos meses, para prepararos al gran encuentro que tendrá lugar en Sidney, Australia, dentro de un año, precisamente en estos días de julio”, dijo el Pontífice ante unas mil 500 personas reunidas en el castillo del siglo XIX.

Al respecto, recordó a los jóvenes que “las comunidades cristianas de aquella amada Nación están trabajando activamente para acogeros” y agradeció “los esfuerzos organizativos que están realizando”.

Finalmente, el Papa confió a María, “que mañana invocaremos como Virgen del Monte Carmelo, el camino de la preparación y el desarrollo del próximo encuentro de la juventud del mundo entero, al que he invitado, de todos los Continentes a participar de manera numerosa”.

Estuvieron presentes en el encuentro especialmente los fieles de la diócesis de Treviso, guiados por su Obispo, Mons. Andrea Bruno Mazzocato. La comunidad de Lorenzago y de la diócesis de Belluno-Feltre participarán en el Ángelus que dirigirá el Papa el próximo Domingo 22 de julio.
Publicado por Desconocido @ 20:24  | Noticias internacionales
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Carta semanal del arzobispo de Valencia Don Agustín García-Gasco Vicente.

El amor de Dios,
raíz de las virtudes ciudadanas


Publicada en «Paraula-Iglesia en Valencia» el 1 de julio de 2007


Dios es amor. Este es el gran fundamento y, al tiempo, la gran aportación del cristiano a la humanidad. La fe católica nos permite reconocer el amor de Dios y apoyarnos en él para vivir con los demás ese mismo amor, para desear y hacer el bien al prójimo.
En la sociedad actual, algunos contemporáneos que viven de forma superficial y banal se encuentran desengañados del amor, y de su propia vida que acaban encontrando vacía. Los profundos vínculos de amor generan profundos motivos para vivir, mientras que una concepción banal de las relaciones acaba banalizando la propia vida.

Adorar a un Dios que se nos ha manifestado como Amor nos permite y nos obliga a reconocer que el amor es el fondo de la realidad y que el amor es la norma de nuestra libertad. La práctica del amor como norma universal de vida es esencial para cada cristiano y para la Iglesia entera. El amor, vivido y practicado con generosidad y eficacia, muestra el rostro trinitario de Dios, su verdad, su bondad y su belleza. Cuando vivimos alimentados del amor que Dios nos tiene, somos al mismo tiempo capaces de amar y de servir a nuestros hermanos necesitados con alegría y sencillez.

Hoy, en España, necesitan este compromiso del amor, tanto los inmigrantes que requieren acogida, como los que no tienen trabajo, los que están solos, los jóvenes amenazados por las redes de quienes explotan con la prostitución, las mujeres humilladas y atemorizadas por la violencia doméstica, los que no tienen casa, los que han caído bajo el engaño de las adicciones, los que encuentran dificultades para fundar una familia, para abrirse a la vida y aceptarla incondicionalmente, así como muchos seres humanos que en la fase inicial de su vida se ven desprotegidos por las leyes.

Cuando va a cumplirse un año del V Encuentro Mundial de las Familias celebrado en Valencia con el Papa Benedicto XVI, debemos recordar que el catecismo nos subraya la verdad de que la familia es la primera célula de la sociedad humana. Los católicos hemos de ser ejemplo del papel celular e indivisible del núcleo familiar, que no puede renunciar a su función educadora. Hoy más que nunca el compromiso de los católicos con la familia conlleva la responsabilidad de educar día a día a los hijos, en cuestiones que afectan al comportamiento y a la moral, a lo que está bien y a lo que está mal. La educación técnica, científica o artística que necesariamente debe impartirse en las escuelas públicas y privadas no pueden ser una coartada para que el Estado llegue a invadir parcelas que corresponden a la moral personal, en contra de las creencias de los propios padres, pues así está garantizado en el gran pacto que supuso la Constitución de 1978, y cuya vigencia y aplicación de forma reiterada he defendido.

Existen motivos de fondo que generan incertidumbres sobre la asignatura de educación para la ciudadanía, empezando por ser una cuestión que no nace del consenso, tan útil y eficaz en cuestiones que afectan a la verdadera educación. Por otra parte, existen signos claros en nuestro país de un movimiento de laicismo radical, que pretende silenciar todas las manifestaciones religiosas, negando no sólo la libertad de expresión en cuestiones sociales, sino también en la dimensión moral y de promoción de los valores humanos. El laicismo radical acaba desembocando en una pseudo-religión, que necesita fabricar su propia moralidad y un sistema de creencias sin Dios. Se trata de una religión atea.

No nos dejemos engañar por maniobras que se presenten con buenas palabras y argumentos engañosos. El Estado no puede ser el primer educador, porque la captación del bien humano es propia de las personas, de cada persona, de cada corazón, no atributo de las leyes ni de la función burocrática. La responsabilidad de amar en primera persona es un don indelegable de Dios a sus hijos e hijas, por humildes y pequeños que puedan parecer al aparato del Estado. Por ello, reitero que las familias cristianas deben ser un ejemplo en la transmisión de los valores y en la educación, de la que no pueden hacer dejación.

Con mi bendición y afecto,

Don Agustín García-Gasco Vicente
Arzobispo
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ASIA/FILIPINAS - Declaración de la Inter-Faith Council of Leaders (IFCL) de Zamboanga: "invocamos las enseñanzas de nuestros Libros Sagrados, el Corán y la Biblia, y pedimos a los que retienen al P. Bossi que no hagan correr peligros y lo liberen inmediatamente”

Zamboanga (Agencia Fides) - Los miembros de la Inter-Faith Council of Leaders (IFCL) de Zamboanga, realidad promovida por el movimiento para el diálogo Silsilah, han publicado la siguiente declaración respecto al secuestro del P. Bossi.

"Nosotros, miembros de la Inter-Faith Council of Leaders (IFCL) de Zamboanga, estamos intensamente doloridos por el secuestro ocurrido hace un mes del P. Giancarlo Bossi, PIME. Estamos preocupados por su seguridad y su salud, considerando las circunstancias que lo circundan.

El P. Bossi no es un combatiente en el actual conflicto en Mindanao. El P. Bossi es un sacerdote misionero, lejos de su casa en Abbiategrasso, Italia, que está poniendo su vida al servicio de la gente de Payao, Zamboanga Sibugay.

Nosotros, como grupo de líderes Musulmanes y Cristianos de diferentes sectores de la sociedad, que son seguidores del espíritu de Silsilah para alcanzar la paz a través del diálogo, estamos comprometidos a mantener el respeto del valor de la vida humana, sin distinción de religión, cultura y etnia, como nos enseñan nuestras correspondientes religiones.

Invocamos las enseñanzas de nuestros Libros Sagrados, el Corán y la Biblia, y pedimos a quienes tienen secuestrado al P. Bossi que no le hagan correr peligros y lo liberen inmediatamente. Pedimos a quienes tienen noticias sobre el P. Bossi que cooperen con las autoridades que están trabajando para encontrar al P. Bossi y conseguir su liberación.

Consideramos este triste episodio como un nuevo desafío a la reflexión y a la acción, para invitar a todos los Musulmanes, Cristianos y a las poblaciones indígenas de Mindanao a estar unidos por el bien común de nuestro pueblo.

Somos solidarios, en el dolor y en la oración, con la familia, los amigos, la comunidad del p. Bossi, el pueblo italiano y todas las personas con el corazón sincero que trabajan por un mundo mejor y en paz.

Creemos que cuántos hacen el bien en el nombre de Alá o de Dios, serán agradables a sus ojos y serán recompensados". (S.L.) (Agencia Fides 12/7/2007; Líneas: 29 Palabras: 370)

Links:
El texto original de la declaración, en inglés
http://www.evangelizatio.org/portale/adgentes/chieselocali/chieselocali.php?id=477
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sábado, 14 de julio de 2007
Se ha recibido del Vivario Genral la siguiente comunicación con motivo del día de Santiago.

Nos, Don BERNARDO ÁLVAREZ AFONSO, por la gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica, Obispo de San Cristóbal de La Laguna, Tenerife,

HACEMOS SABER QUE:

Celebrándose la Solemnidad del Apóstol Santiago, el próximo miércoles veinticinco de Julio, teniendo en cuenta las dificultades que para muchos fieles supondría el cumplimiento del mismo, tenemos a bien disponer y disponemos:
1. En virtud de nuestras facultades (c. 87) dispensamos del precepto de ese día, por este año, a los fieles de nuestra Diócesis.
2. Los sacerdotes con cura pastoral habilitarán horarios de misas apropiadas, para que los fieles puedan participar en las celebraciones de ese día.
3. Dada la singular figura del Apóstol Santiago y la profunda devoción de que goza en el pueblo cristiano, recomendamos a nuestros fieles que participen, ese día, en la celebración de la Eucaristía si pudieran hacerlo.
4. Y, en todo caso, honrar su memoria con algún otro acto.

San Cristóbal de La Laguna, a 14 Julio de dos mil siete.


† Bernardo Álvarez Afonso
Obispo Nivariense

Por mandato de Su Excia. Rvdma.

Norberto-Vicente García Díaz
Canciller
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ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap. -predicador de la Casa Pontificia- a la liturgia del domingo, 15 Julio de 2007.


XV Domingo del Tiempo Ordinario (C)
Deuteronomio 30, 10-14; Colosenses 1, 15-20; Lucas 10, 25-37


El buen samaritano


Nos hemos propuesto, decía, comentar algunos evangelios dominicales inspirándonos en el libro de Joseph Ratzinger-Benedicto XVI sobre Jesús de Nazaret. A la parábola del buen samaritano se dedican varias páginas del libro. La parábola no se comprende si no se tiene en cuenta la pregunta a la que, con aquella, Jesús intentaba responder: «¿Quién es mi prójimo?».

A este interrogante de un doctor de la ley, Jesús responde narrando una parábola. En la música y en la literatura mundial, hay comienzos que se han hecho célebres. Cuatro notas, en determinada secuencia, y cualquier entendido exclama inmediatamente, por ejemplo: «Quinta sinfonía de Beethoven: ¡el destino llama a la puerta!». Muchas parábolas de Jesús comparten esta característica: «Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó...», y todos entienden inmediatamente: ¡la parábola del buen samaritano!

En el ambiente judaico de aquel tiempo se discutía sobre quién debía ser considerado, para un israelita, el propio prójimo. Se llegaba en general a comprender, en la categoría de prójimo, a todos los compatriotas y a los prosélitos, esto es, a los gentiles que se habían adherido al judaísmo. Con la elección de los personajes (¡un samaritano que socorre a un judío!) Jesús viene a decir que la categoría de prójimo es universal, no particular. Tiene como horizonte el hombre, no el círculo familiar, étnico o religioso. ¡Prójimo es también el enemigo! Se sabe que de hecho los judíos «no tenían buenas relaciones con los samaritanos» (cfr. Jn 4, 9).

La parábola enseña que el amor al prójimo debe ser no sólo universal, sino también concreto y activo. ¿Cómo se comporta el samaritano de la parábola? Si el samaritano se hubiera contentado con acercarse y decir a ese desdichado que yacía en su propia sangre: «¡Pobrecito! ¡Cuánto lo siento! ¿Qué ha pasado? ¡Ánimo!», o palabras así, y después se hubiera marchado, ¿no habría sido todo ello una ironía y un insulto? Hizo otra cosa: «Acercándosele, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y montándole sobre su propia cabalgadura, le llevó a una posada y cuidó de él. A día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y dijo: “Cuida de él y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva”».

Pero lo verdaderamente nuevo, en la parábola del buen samaritano, no es que en ella Jesús exija un amor universal y concreto. La auténtica novedad, observa el Papa en su libro, está en otro punto. Después de narrar la parábola, Jesús pregunta al doctor de la ley que le había interrogado: «¿Quién de estos tres [el levita, el sacerdote, el samaritano] te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores?».

Jesús opera una inversión inesperada respecto al concepto tradicional de prójimo. Prójimo es el samaritano, no el herido, como nos habríamos esperado. Esto significa que no hay que esperar pasivamente a que el prójimo se cruce en nuestro camino, tal vez con luces de emergencia y alarmas. Nos toca a nosotros estar dispuestos a percibir quién es, a descubrirle. ¡Prójimo es aquello a lo que cada uno de nosotros está llamado a convertirse! El problema del doctor de la ley aparece derribado; de problema abstracto y académico, se hace problema concreto y operativo. La cuestión que hay que plantearse no es: «¿Quién es mi prójimo?», sino: «¿De quién me puedo hacer prójimo, ahora, aquí?».

En su libro, el Papa realiza una aplicación actual de la parábola del buen samaritano. Ve a todo el continente africano simbolizado en el desventurado que ha sido despojado, herido y dejado medio muerto en la cuneta, y ve en nosotros, los de los países ricos del hemisferio norte, a los dos personajes que pasan de largo, si no incluso a los salteadores que le han dejado en esas condiciones.

Desearía apuntar otra posible actualización de la parábola. Estoy convencido de que si Jesús viviera hoy en Israel, y un doctor de la ley le preguntara de nuevo: «¿Quién es mi prójimo?», cambiaría ligeramente la parábola, ¡y en el lugar de un samaritano pondría a un palestino! Si después le interrogara un palestino, ¡en el lugar del samaritano encontraríamos a un judío!

Pero es muy cómodo limitar el tema a África o a Oriente Medio. Si fuéramos uno de nosotros el que le preguntara a Jesús: «¿quién es mi prójimo?», ¿qué respondería? Nos recordaría ciertamente que nuestro prójimo no es sólo el compatriota, sino también el extracomunitario; no sólo el cristiano, sino también el musulmán; no sólo el católico, sino también el protestante. Pero añadiría enseguida que no es esto lo más importante; lo más importante no es saber quién es mi prójimo, sino ver de quién me puedo hacer yo prójimo, ahora, aquí; para quién puedo ser yo el buen samaritano.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit]
Publicado por Desconocido @ 23:53  | Espiritualidad
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Artículo semanal del padre Fernando Lorente, o.h., publicado en EL DÍA en la sección de "Criterios" el miércoles 11 de Julio de 2007

Luz en el Camino Fernando Lorente, o.h.*


Vacaciones y silencio


NOS ENCONTRAMOS en pleno comienzo de las vacaciones veraniegas. Las vacaciones, en general, son momentos muy privilegiados para reconstruir esa paz interior a veces tan maltrecha. Me refiero a esta paz a la que Cristo encomendó a sus discípulos cuando los envío de dos en dos a los pueblos. De las diversas notas que tengo la costumbre de recopilar, transcribo algunas para quienes quieran dedicar sus vacaciones a un descanso satisfactoriamente reparador por su ambiente silencioso:

a) Saber experimentar positivamente el silencio. Es recomendable olvidarse un poco, o por unos días, de la TV y la radio y tantos otros medios de comunicación que, sin reparo alguno, nos invaden el tiempo. Nuestro espíritu siempre lo agradecerá. Y, todavía mejor, si procuramos y sabemos encontrar algún rincón tranquilo -la sombra de un bosque, a la orilla de un río, la sombra de un castaño, de un roble de una higuera, en el ambiente de una ermita de un monasterio-, donde dediquemos tranquilamente un tiempo a estar en silencio, sin prisas. El silencio, así vivido, nos revelará muchas cosas. Descubriremos nuestra agitación interior y nuestras tensiones. Sentiremos también la necesidad que tenemos de vivir de otra manera. Todo silencio relajado es siempre fuerza transformadora y fuente inagotable de paz.

b) Sentir lo que es nuestro cuerpo y su destino. En los tiempos actuales de "progreso", la mayor parte del tiempo lo vivimos "en nuestra cabeza", nos mantenemos olvidados absolutamente de nuestro cuerpo, crispado y tenso por las miles preocupaciones de cada día. Dediquemos las vacaciones, al menos las de este año, a hacer una experiencia nueva durante unos días: sentir nuestro cuerpo, respirar conscientemente y con calma, tomar conciencia de las diversas sensaciones, animémonos a sentarnos de manera relajada, a pasear sintiendo nuestro caminar, y así descubriremos con más fuerza la alegría de sentirnos plenamente vivos para nosotros mismos y para los demás.

c) Aprender a caminar y a mirar. Casi siempre corremos por el mundo sin captar apenas la vida que llena el cosmos y sin abrirnos al misterio que nos envuelve. ¡Qué bueno y cuánto satisface en el cuerpo y en el espíritu el tomarse tiempo para aprender a mirar el entorno más despacio y con más hondura! Aquí no se trata de afinar los sentidos, sino de captar la vida que palpita dentro de las personas, de los seres y las cosas, y de escuchar su eco en nosotros.

d) Vivir plenamente el momento presente. Es un verdadero arte en lo humano y en lo divino, aquí y ahora. El creyente lo aprende desde la fe: el pasado pertenece a la misericordia de Dios; el futuro queda confiado a su bondad.

Cuánto importa saber reconocer y vivir que, de hecho, Dios es tan necesario para el ser humano que no lo puede suprimir sin sustituirlo. Donde no hay Dios hay dioses. Donde falta la religión cristiana pululan las supersticiones. El que no adora a Dios, adora a sus ídolos supletorios. Y por eso, si Dios es la suma Verdad, no hay mayor ni peor ignorancia y sus consecuencias que la ignorancia de Dios en las personas, en las familias, en las sociedades y en los gobiernos.

*Capellán de la clínica S. Juan de Dios
Publicado por Desconocido @ 13:59  | Artículos de interés
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Los Obispos de Río Negro (Diócesis de Alto Valle del Río Negro, San Carlos de Bariloche, Viedma) han publicado un Mensaje sobre la dignidad de la vida humana, ante el proyecto de ley que se está tramitando en la región dos Proyectos de Ley a favor de “la muerte digna”.


Mensaje de los obispos de Río Negro sobre la Dignidad de la Vida Humana
(11 de julio de 2007)

Dice Dios: “Yo doy la vida y la muerte” (Dt 32,39)



Como es de público conocimiento, en la Legislatura rionegrina están en tratamiento dos proyectos de ley presentados como a favor de “la muerte digna”.
Una vez más, como Pastores de la Iglesia Católica que peregrina en Río Negro, con toda la cercanía, el amor y el respeto que nos merecen los enfermos y sus familias, ofrecemos estas consideraciones, tanto a los fieles católicos, como a todos los varones y mujeres de buena voluntad.
Es nuestra intención y misión poner luz sobre esta realidad, siendo además conscientes de lo difícil y doloroso que implica atravesar la enfermedad terminal, tanto para el que la padece como para los familiares que acompañan al enfermo. Creemos que ello merece ser tratado desde la verdad científica y la objetividad ética dentro de un diálogo verdadero, inclusive con todos los sectores sociales, culturales y religiosos. Por otra parte, rechazamos que nuestra fe en Dios nos quite el criterio y nos deje miope para discernir y declarar lo que opinamos respecto de la dignidad de la persona y los derechos humanos, como parece desprenderse de un pasaje del fundamento de la ley de “Manifestación de voluntad, previa información”.
En general, podríamos decir que estos proyectos se refieren más a decidir y producir el adelantamiento de la muerte en pacientes terminales, que a cuidar y acompañar sus últimos momentos de vida biológica, con total cercanía y respeto por la vida.

Respecto al proyecto de Ley de “Manifestación de voluntad previa información”
La Iglesia, reiteradamente, ha manifestado que se opone a las intervenciones médicas ya no adecuadas a la situación real del enfermo, por ser desproporcionadas a los resultados esperados, o bien por ser demasiado gravosas para él o su familia (lo que la ciencia llama hoy “encarnizamiento terapéutico”): “Ante la inminencia de una muerte inevitable, a pesar de los medios empleados, es lícito en conciencia tomar la decisión de renunciar a unos tratamientos que procurarían únicamente una prolongación precaria y penosa de la existencia, sin interrumpir sin embargo las curas normales debidas al enfermo en casos similares.” (“Declaración sobre la Eutanasia”, 5-5-1980). Las curas “normales” de las que habla la Declaración, hace referencia, entre otras, a la hidratación y alimentación. Por eso se debe ser muy cuidadosos en distinguir las curas normales de los métodos considerados desproporcionados o ya no adecuados al bien del paciente.
Es bueno tener presente que “…la administración de agua y alimento, aunque se lleve a cabo por vías artificiales, representa siempre un medio natural de conservación de la vida, no un acto médico. Por lo tanto, su uso se debe considerar, en principio, ordinario y proporcionado, y como tal moralmente obligatorio, en la medida y hasta que demuestre alcanzar su finalidad propia…” (Juan Pablo II, 20/03/2004). Por lo tanto, dejar de hidratar y alimentar a un paciente es, simplemente, condenarlo a muerte por inanición, deshidratación y/o desnutrición.
Esta verdad no se ve respetada en estos proyectos de leyes provinciales.

Respecto al proyecto de Ley que propone la creación de un “Registro de Voluntades Anticipadas.
Este proyecto propone la creación de un “Registro de Voluntades Anticipadas”, donde quedará constancia de la “Declaración de Voluntad Anticipada”. Consideramos que el tema de las “Voluntades Anticipadas” necesita de un gran debate social y bioético; mucha clarificación tanto en el orden jurídico (¿qué alcance tiene y cuánta duración tiene? ¿cada cuánto hay que actualizarlo? ¿quién es la autoridad competente para hacerlo válido y eficaz? ¿cómo se podrá tenerlo disponible en el momento oportuno, sin violar la confidencialidad y la privacidad?), como a nivel sanitario, administrativo y de conocimiento de toda la población. Se sabe bien de las dificultades prácticas que aún se tienen con el llamado “Consentimiento Informado”.
Este “consentimiento informado” ya está requerido por la Ley provincial 3076 sobre los “Derechos del Paciente” que en su artículo 2º Inc. h, dice lo siguiente: “...previamente a la aplicación de cualquier procedimiento o tratamiento se le informe (al paciente) sobre el mismo, los riesgos médicos significativos asociados, probable duración de la discapacidad, etc., para obtener su consentimiento informado o su rechazo, con excepción de los casos de urgencia”.

Ante estos proyectos de ley nos preguntamos: ¿qué significa “Muerte digna” o “Morir con dignidad?
Afirmamos la preocupación por dar al enfermo, sobre todo al enfermo terminal, una verdadera calidad de vida. Y esto es lo que inspiró el desarrollo de los “Cuidados Paliativos” (los que están destinados a hacer más soportables el sufrimiento en la fase final de la enfermedad y, al mismo tiempo, asegurar al paciente un acompañamiento humano adecuado).
De allí que toda búsqueda de “muerte digna” debe ser la búsqueda de la supresión del dolor, el reencuentro en familia, la relación del enfermo con quienes lo rodean, su apoyo en Dios si es creyente, y todo aquello que hace más llevadero los últimos momentos de quien está por finalizar su vida biológica.
Si consideramos a la persona integralmente, descubriremos la paradójica riqueza de esta etapa donde se expresan el respeto y el amor con gestos de cuidado y atención que van más allá de las palabras, se dan oportunidades de reconciliación, se vence una cierta concepción vitalista que pone el valor de la persona en referencia a su utilidad y eficiencia.
No sólo es bueno garantizar, a nivel público y privado, la administración de los Cuidados Paliativos, tal como el proyecto de Ley prevé en su art. 10, sino que requiere un trabajo de capacitación del equipo de salud y de difusión, para que todos puedan solicitarlos para sí o para sus familiares.

Ante este panorama reafirmamos:
• El valor fundamental de toda vida humana
• La dignidad que brota de ser imagen y semejanza del Creador, dignidad que nada ni nadie nos puede quitar. Dignidad humana que, por otra parte, ha sido reconocida e incluida en la ”Declaración Universal de Bioética y Derechos Humanos de la UNESCO” (19/10/2005).
• La importancia de la administración de los cuidados debidos a toda persona humana como indica el saber y entender de la ciencia más moderna y humanista, la asistencia sanitaria básica: alimentacion, hidratación, higiene, calefacción, prevención de complicaciones por el hecho de estar en cama, monitorización de los signos clínicos, etc.
• El valor de los Cuidados Paliativos, como respuesta científica y humana que se contrapone al ensañamiento terapéutico y aleja la posibilidad de la eutanasia.

Acciones propuestas
Como pastores preocupados por nuestros hermanos enfermos, proponemos algunas iniciativas y acciones positivas que ayuden a las personas en estado grave o terminal y también a sus familias y amigos, que deberían estar incluidas en una ley justa y respetuosa del valor de la vida humana, desde su concepción hasta su muerte:
• Sostener a las familias de los pacientes: no dejarlas solas con su carga humana, psicológica y económica.
• Crear y sostener redes de animación, con programas específicos.
• Proveer apoyo económico y asistencia a domicilio.
• Disponer de centros de acogida para familias incapaces de afrontar el problema y para ofrecer períodos de “pausa” asistencial.
• Propiciar dinámicas que ayuden a comprender que el equipo de salud es su aliado y lucha con ellos.

Conclusión

Les pedimos a nuestros sacerdotes, religiosos y laicos, una especial atención a la misión evangelizadora con los enfermos, llevándoles el consuelo y fortalece de la fe y esperanza cristianas, mediante un encuentro humano, sencillo, directo y personal, que la más simple de las visitas hace posible. Así cumpliremos la consigna que nos dejó el Señor Jesús: “Estuve enfermo y me visitaron… Cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo” (Mt. 25,36.40).
Renovando nuestro compromiso por la vida, desde su concepción hasta su fin natural, saludamos a todos con afecto fraterno y les dejamos la bendición del Dios “que ama la vida” (Sab. 11,26).


General Roca, 11 de julio de 2007.

Mons. Néstor H. Navarro, obispo de del Alto Valle del Río Negro
Mons. Fernando Carlos Maletti, obispo de San Carlos de Bariloche
Mons. Esteban M. Laxague, obispo de Viedma
Mons. Miguel Esteban Hesayne, obispo emérito de Viedma
Mons. José Pedro Pozzi, obispo emérito del Alto Valle del Río Negro
Los obispos de Río Negro, Argentina (2007-07-13)
Publicado por Desconocido @ 2:43  | Hablan los obispos
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EUROPA/ESPAÑA - “Ha sido una vuelta a lo esencial, a la frescura de la fe, a la novedad de Dios que no se trata tanto de hacer cosas nuevas sino de hacer nuevas las cosas que ya hacemos”: una valoración final de la Misión Joven celebrada en Madrid, Getafe y Alcalá de Henares

Madrid (Agencia Fides) - La Misión Joven que han venido desarrollando las Arquidiócesis de Madrid y las dos diócesis sufragáneas Gétafe y Alcalá de Henares, llega a su fin. El proyecto tienen previsto culminar con una visita a Roma para hacer una confesión de la fe ante los apóstoles Pedro y Pablo y donde serán recibidos en audiencia por el Santo Padre, Benedicto XVI el 9 de agosto. La Agencia Fides ha entrevistado a D. Gonzalo Pérez- Boccherini Stampa, Delegado diocesano de Juventud de la diócesis de Getafe.

¿Cómo y por qué surgió la idea de organizar esta Misión?

Las tres diócesis de Madrid (Madrid, Gétale, Alcalá de Henares) tienen una gran herencia religiosa y una gran religiosidad popular, pero en los tiempos actuales es necesario que los jóvenes profundicen ellos mismos en su fe y sienten la necesidad de transmitirla personalmente. De otro modo esta se irá perdiendo. Esta es la razón por la que los tres Obispos vieron la conveniencia de hacer una gran misión juvenil diocesana como un gran momento de comunión de todas las instituciones de tal manera que fuera una fuerza de vanguardia con un nuevo estilo. Se ha mostrado además muy providencial precisamente en este año de gran agresividad laicista en España. Y ha sido una actividad sin precedentes en Madrid por su gran movilización y elevada participación.

¿Cuáles han sido las actividades principales que se han desarrollado durante este año de misión?

El primer momento importante fue la apertura en la Plaza de Oriente el 11-12 de noviembre, acto durante el cual tuvo lugar la adoración Eucarística en la Catedral castrense por la noche y una Eucaristía el domingo por la mañana. La clausura será dentro de pocas semanas con un encuentro con el Santo Padre Benedicto XVI donde podremos juntos entregar ese credo que hemos proclamado durante este año, acto en el que participaran algunos de los jóvenes que se han beneficiado de este anuncio pastoral. Para ello las tres diócesis han organizado una gran peregrinación a Roma y los jóvenes serán recibidos en audiencia especial por el Papa.
Ha habido un segundo nivel que es el diocesano en el que cada diócesis ha organizado sus propias actividades. En Getafe cabe destacar las grandes peregrinaciones misioneras a Guadalupe para poner ante la Virgen los frutos de la misión y a Javier, primer misionero. Tuvimos una jornada diocesana de jóvenes con más de 700 participantes donde reconocimos el Corazón de Jesús como la fuente y meta de toda acción misionera. Un congreso con distintas personalidades de la vida diocesana y nacional para que la pastoral juvenil tenga también una fundamentación formativa y dogmática grande. Se han llevado a cabo además actividades publicas como conciertos en las plazas, eucaristías en las calles, visitas a las casas, colegios, manifestaciones publicas... sobre todo en los lugares donde están los jóvenes. Ya que muchos no se acercan a la Iglesia, la Iglesia se ha acercado donde están ellos

¿Cómo ha sido la respuesta de los jóvenes?

En general ha sido muy buena. Muchos jóvenes están deseando entregarse pero no saben como ni la manera y cuando se les ha propuesto una actividad tan grande como esta, tan arriesgada y elevada se han entusiasmado y lo han vivido con esperanza y siendo conscientes de que eran protagonistas de esta gran acción misionera. Hemos visto en muchas comunidades, que muchos jóvenes se han despertado en su vocación sabiendo que dependía de ellos la evangelización de sus contemporáneos. En cuanto a los que han recibido el anuncio la respuesta ha sido diversa. El fruto no depende de nosotros y nos sabemos como será y lo que podrá ser con el tiempo. Pero se pueden contar testimonios de jóvenes que lo han recibido como algo que estaban en cierto modo deseando.

¿Por qué terminar la misión en Roma?

Teniendo en cuenta que la misión ha tenido tres partes. La pre-mision que fue un largo año de consultas y de preparativos para llevarla a cabo. Luego un segundo año de misión que va a terminar en Roma y luego empieza el año de la post-misión que se tratará de profundizar en lo sucedido y pasar de ese anuncio general a una integración de todo lo vivido, Roma será pues como una etapa de transición. Además venimos aquí para a ser confirmados en la fe de Pedro, en la fe de la Iglesia, encontrándonos con el sucesor de Pedro que nos ayudara a renovar nuestra fe. Además en Roma se da el encuentro con la Iglesia universal aspecto que es muy importante. Por último, supone un encuentro con la historia de la iglesia, hoy que muchas veces perdemos las raíces y vivimos en un mundo moderno que ha perdido sus orígenes historia, pasado.

Podría hacernos una valoración global de la misión
En primer lugar diría que hemos vuelto a reconocer que la evangelización depende en gran medida de la comunión y esto no solo es una exigencia del ser de la iglesia y del mandato de Jesucristo sino que se pone más de manifiesto en el mundo globalizado. En segundo lugar la experiencia de este año ha sido que aunque el anuncio misionero es uno, el anuncio de Cristo, la variedad es múltiple según los carismas y estilos. Hemos valorado lo que nos une y nos hemos completado en aquello que nos separa pero no nos opone.
Por ultimo creo que también nos ha ayudado a reconocer el principal problema en este nuestro mundo es la falta de amor, la falta de Cristo y por tanto, nos ha ayudado a darnos cuenta que no podemos estar más pendientes de las pequeñeces que tenemos dentro de la Iglesia y que nos hacen perder tiempo y fuerzas teniendo un mundo que se desangra porque carece de Dios, que se desangra en la pobreza y muere de tristeza por la falta de Dios. Yo diría pues que ha sido una vuelta a lo esencial, a la frescura de la fe, a la novedad de Dios que no se trata tanto de hacer cosas nuevas sino de hacer nuevas las cosas que ya hacemos y las actividades que vivimos. Ha sido pues una llamada a la unidad y sentirnos orgullosos de pertenecer a la iglesia católica. (RG) (Agencia Fides 12/7/2007 Líneas: 78 Palabras: 1.091)
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VATICANO - AVE MARIA de don Luciano Alimandi - "¡Cristo me basta!”

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - "¡La realidad por el contrario es Cristo!" (Col 2, 17). Esta extraordinaria afirmación de San Pablo, engarzada como piedra preciosa en la gran teología paulina, reconoce al Señor Jesús la total supremacía sobre la creación, sobre la historia y sobre todas las criaturas. Cristo es el Señor del universo y sin Él no habría nada de lo que existe. Vivir la fe cristiana significa abrir la mente, el corazón y entregar toda nuestra vida a esta Verdad, Luz para nosotros cristianos y polo central de nuestra fe.
El Santo Padre Benedicto XVI, con el reciente anuncio de un año dedicado a San Pablo, nos ayuda también a encontrar y profundizar, día tras día, en la amistad con el Señor Jesús que deriva de esta fe sincera y fuerte en su omnipotencia de amor. La presencia de Cristo es tan penetrante que San Pablo llega a decir, en la citada carta a los Colosenses, "donde no hay griego y judío; circuncisión e incircuncisión; bárbaro, escita, esclavo, libre, sino que Cristo es todo y en todos” (Col 3, 11). Si queremos tener la mirada de Pablo sobre la realidad sobrenatural debemos poner a funcionar otros ojos, los del espíritu, que muchas veces tenemos cerrados porque los de la carne son prepotentes y quieren imponer su visión, tan mezquina, de las cosas que nos circundan. El mundo, por su parte, nos susurra continuamente: ¡lo que cuenta es lo que se ve, no lo que es invisible!
Cuántas veces esta insidiosa idea, lanzada por los medios de comunicación social por todas partes, quiere introducirse en el corazón de los hombres. Son una pequeñísima minoría los que se esfuerzan en mirar más allá de las apariencias y que pueden repetir con Pablo "cuantos no ponemos nuestros ojos en las cosas visibles, sino en las invisibles; pues las cosas visibles son pasajeras, mas las invisibles son eternas" (2 Cor 4, 18). Los verdaderos creyentes en Cristo saben que Él es la verdadera realidad de las cosas y que tras el velo de los acontecimientos terrenales siempre se esconde un mensaje suyo, una signo particular que nos recuerda al Cielo, la eternidad.
Cuánto necesitamos la mirada pura de Maria Santísima que veía más allá de lo visible y siempre llegaba, con su fe indefectible, a descubrir, tras los pequeños y los grandes acontecimientos, el inmenso amor de Dios por sus criaturas. Su continuo contacto con Dios, gracias a su oración incesante que alimentaba su vida interior, le daba una mirada purísima; las palabras de su Hijo, “velad y orad en todo momento" (Lc 21, 36) la Virgen las encarnó con su vida.
Sin la oración, no se abren los ojos del espíritu y nosotros quedamos esclavos de la mirada concupiscente de nuestra naturaleza herida por el pecado. La Madre Teresa de Calcuta, a propósito de la oración, que hace el corazón puro, decía: "la oración alimenta el alma: ella es para el alma como la sangre para el cuerpo, y nos lleva a estar más cerca de Dios. Además nos da un corazón límpido y puro. Un corazón límpido puede ver a Dios, puede hablarle a Dios y puede ver el amor de Dios en los otros. Cuando tienes un corazón límpido, quiere decir que eres abierto y honesto con Dios, que no le escondes nada, y esto es lo que le permite a El tomar de ti lo que quiere".
No olvidemos estas palabras que nos permitirán vivir nuestra fe en la radicalidad evangélica: ¡teniendo a Jesús presente entre nosotros, día tras día, hora tras ahora! Si le perdemos precisamente a El de vista ¿dónde dirigiríamos nuestros pasos, hacia que fin tenderíamos, nosotros que no podemos hacer nada sin El?
¡Cuánta necesidad tenemos de una mirada sendilla y pura, nosotros que tantas veces nos vemos tentados de fijar la mirada sobre las cosas visibles olvidando las invisibles! Pidamos esta gracia a la Mediadora de todas las gracias, especialmente rezando el Rosario. En efecto, "cuando la comunidad cristiana reza el Rosario, se sintoniza con el recuerdo y con la mirada de Maria"! (Juan Pablo II, Carta Apostólico "Rosarium Virginis Mariae" del 16 de octubre de 2002, n. 11) (Agencia Fides 11/7/2007; Líneas: 45 Palabras: 709)
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viernes, 13 de julio de 2007
El domingo 15 de Julio de 2007 se conmemora la Memoria de los Beatos Mártires de Tazacorte, Ignacio Azevedo y compañeros. Una Eucaristía “especial” se celebrará a las siete y media de la tarde de ese día, 15 de Julio, en el templo de S. Miguel Arcángel de Tazacorte., seguida de procesión.
A continuación extracto de reseña histórica.


Padre Ignacio Azebedo y compañeros
Mártires de Tazacorte


Extracto de Reseña Bibliógrafica de "Los Martires e Tazacorte" (Padre Ignacio Azevedo y compañeros), preparada por el Padre Julián Escribano Garrido, S. J. y editada por la Parroquia de San Miguel Arcángel de Tazacorte. LA PALMA, AÑO 1992.

(...) Conocidas las necesidades espirituales de aquella dilatadísima región, San Francisco de Borja nombró al P. Azevedo provincial del Brasil, y le autorizó para reclutar en Portugal un gran grupo de misioneros y llevar, además, consigo a cinco sujetos de cada una de las Provincias de España por donde pasase camino de Portugal.

El Padre General quiso que el P. Ignacio se presentase por última vez al Papa e implorase su bendición para aquella floreciente misión. El Padre Azevedo solicitó del Papa una gracia muy singular: llevar consigo, como amparo y esfuerzo, una copia de la imagen de Nuestra Señora, que la tradición atribuía a San Lucas y se venera en Santa María la Mayor. Y aunque no se recordaba que se hubiese concedido semejante favor, el Santo Padre no supo negarlo al santo misionero. Se sacaron, pues, dos copias, una de regular tamaño para la Misión y otra pequeña para el P. Ignacio.
De regreso a España, en Zaragoza, le dieron por compañero al Herma¬no Coadjutor Juan de Mayorga, navarro, de treinta y ocho años de edad, hábil pintor, para que con su diestro pincel adornara con sagradas imágenes los nuevos templos de las reducciones.

En el noviciado de Medina del Campo se le agregó, entre otros novicios, el Hermano Francisco Pérez Godoy, pariente cercano de Santa Teresa de Jesús. También se le agregaron jóvenes jesuitas del Colegio de Plasencia.

La mayor parte la reclutó en Portugal hasta cumplir el número de setenta voluntarios. Unos meses antes de embarcarse, se retiró el P. Ignacio Azevedo con sus compañeros a una finca propiedad del Colegio de San Anto¬nio, llamada Valle de Rosal, distante una legua del puerto de Cacilhas, entre Azeitao y Caparica, muy a propósito para los Ejercicios Espirituales. Allí se dedicaron muy particularmente a la oración, a los ejercicios de caridad y estudio, durante unos cinco meses.

El P. Azevedo había tratado con el armador de un barco mercante, llamado "Santiago", y había aceptado poner a su disposición una parte del navío para transportar a los misioneros. Como todos no cabían en él, aceptó el ofrecimiento de don Luis de Vasconcellos, nuevo gobernador del Brasil, que llevaría en su flota al resto de los jesuitas. El "Santiago" iría escoltado por seis barcos de guerra.

Así, pues, en el "Santiago" se acomodaron el P. Ignacio con cuarenta y cuatro misioneros; el P. Díaz, con otros veinte, en el navío almirante de la escuadra; y el P. Francisco Castro, con los restantes, en el navío "Os Orfaos".

Zarparon de Lisboa el 5 de junio de 1570. Ocho días después arribaron a la Isla de Madeira los siete barcos.

A primeros de junio de 1570 salía el jefe religioso Jacques de Sorés con sus navíos de la Rochela, por entonces, importante baluarte de los hugonotes, enemigos jurados de los jesuitas. Esta flota de Sorés pasa husmeando las costas españolas y portuguesas a la búsqueda de alguna importante presa. Al no dar con ella pone rumbo a la isla de Madeira. Intenta acercarse al puerto de Funchal, estando todavía en él la flota de don Luís Vasconcellos, quien trata de defenderse con la artillería de sus barcos y la de la fortaleza de San Loren¬zo, que domina ampliamente el puerto. El pirata desiste de su empeño y procura alejarse de la costa. Este hecho inesperado retrasó la salida de la flota de Vasconcellos.

Como el tiempo apremiaba, los comerciantes de Oporto que iban en la nave "Santiago", contrariados por la demora, consiguieron del gobernador, a fuerza de ruegos, navegar a la isla de La Palma para desocupar buena parte de sus mercancías y tomar otras, ofreciendo regresar a tiempo para reintegrarse al grueso de la flota. Así se determinó la partida para el 30 de junio.
Antes de hacerse a la mar, el P. Azevedo invitó a confesar a todos los marineros de la nave "Santiago" y les dio la Comunión, en la fiesta de San Pedro. Convocando también a todos sus compañeros, los exhortó a que se dispusiesen para sacrificar sus vidas en defensa de la fe, si Dios se lo pedía; pero si alguno no se consideraba con ánimos podía quedarse tranquilamente en Madeira. Cuatro novicios, en efecto, desistieron de aquel viaje, con lo que marcharon el Padre Ignacio Azevedo y treinta y nueve compañeros.

El día 7 de Julio de 1570 salía del puerto de Funchal el galeón "Santiago" aprovechando la desaparición del pirata francés.
El viaje transcurrió felizmente; el mar estaba en calma hasta que, cuando ya se encontraban en las proximidades de La Palma, a una dos leguas y media de la ciudad, un fuerte viento, los lanzó lejos de la costa y les obligó a dar un rodeo a la isla hasta que encontraron refugio en el puerto de Tazacorte, en el poniente de la isla.

Los habitantes de Tazacorte les recibieron con generosa hospitalidad y les ofrecieron frutos de la tierra para reponer sus fuerzas.

Cuando bajaron a tierra el P. Ignacio y parte de la tripulación para saludar personalmente a tan amables personas, el P. Ignacio se encontró con la grata sorpresa de que el dueño de aquella hacienda era don Melchor de Monteverde y Pruss. Los dos habían sido grandes amigos en Oporto, donde realizaron sus estudios, y también existió la más entrañable amistad entre sus padres. D. Melchor le invitó a hospedarse en su casa y, como recuerdo de aquella presencia amistosa y feliz, ha quedado la "reliquia" conocida hasta hoy como «casa de los mártires».

Durante los cinco días que permanecieron el P. Ignacio Azevedo y sus compañeros en Tazacorte, visitaron las iglesias y ermitas del contorno como la iglesia de San Miguel y la ermita de Las Angustias. La belleza paisajística del Valle de Aridane, lleno de impresionante majestad, invitaba a la oración.

En sus conversaciones, don Melchor Monteverde aconsejó al Padre Ignacio regresar por tierra a Santa Cruz de La Palma para tomar allí el barco.

El 13 de julio el P. Ignacio Azevedo celebró su última Misa en tierra, según algunos autores, en la iglesia de San Miguel de Tazacorte. Después de la celebración de la eucaristía contaron testigos presenciales que, en el momento de beber del cáliz, tuvo
el P. Ignacio la revelación de su próximo martirio. Tan fuerte fue la impresión recibida que con los dientes produjo en el borde del cáliz una suave mella.

Desde ese momento, la decisión estaba tomada, navegarían en el "Santiago" desde Tazacorte, a pesar de los consejos en contra; y como muestra de agradecimiento o para prevenir cualquier profanación, entregó a don Melchor las reliquias que le entregara en Roma el Papa San Pío V.

El galeón "Santiago", en la madrugada del 14 e julio, se hizo a la mar, rumbo a Santa Cruz de la Palma, por la parte sur de la isla. El mar, por este lado de poniente, se hallaba ese día en calma. Esta circunstancia obligó al galeón a avanzar costeando la isla para aprovechar mejor la ligera bri¬sa que le llegaba de tierra.

Mientras tanto, Jacques Sorés seguía al acecho de su posible presa. Al amanecer del día 15 de julio el galeón "Santiago" se alejaba de Tazacorte hacia el sur. Fue entonces cuando el corsario francés, aprovechado los vientos favorables que le venían del mar, por la parte del naciente, trató de interceptarlo con su navío de guerra "Le Prince", haciéndole unos disparos de intimidación.

Lograda la aproximación de los dos barcos, los hugonotes franceses hacen tres intentonas de abordaje que fueron repelidas por la tripulación portuguesa. Mientras tanto se habían ido acercando al galeón "Santiago" los otros cuatro navíos del pirata francés.

Cuando Sorés juzgó llegado el momento, dio la orden de abordaje. Numerosos grupos de hombres, saltando precipitadamente de los cinco navíos franceses, se lanzaron impetuosamente sobre el galeón portugués. En en¬cuentro resultó feroz y sangriento. Los tripulantes lusitanos defendían cada palmo del barco con bravura y coraje. Ante la superioridad numérica de los atacantes, los lusitanos iban sucumbiendo heroicamente.

El Padre Ignacio de Azevedo iba de una parte a otra alentando a sus compatriotas a dar su vida por la fe. Herido en la cabeza por la espada de un capitán calvinista continuó exhortando a los suyos a perdonar a sus enemigos, mientras abrazaba con fuerza el pequeño cuadro de Nuestra Señora que le había entregado el Papa Pío V. Herido su cuerpo de muerte por tres golpes de lanza, cayó al suelo sin vida.

Como la situación se hacía ya insostenible por momentos, la tripulación portuguesa optó por rendirse. Hecho el recuento de los tripulantes y pasajeros quedaron los misioneros jesuitas como único blanco de los ataques de los hugonotes. Cayeron sobre sus mansas víctimas con ferocidad inigualable apuñalando a unos, acribillando a disparos de arcabuz a otros. Luego se dedicaron a arrojar por la borda los cuerpos moribundos de sus víctimas. Y desde lo alto del galeón "Santiago" se deleitaban en la contemplación de sus inocentes víctimas, hasta verlas hundirse en el mar.

De los mártires, ocho eran españoles y el resto portugueses.

Los calvinistas profanaron las reliquias y objetos religiosos que llevaban los misioneros. Sólo algunas pudieron ser recogidas por un marinero francés. Cuenta la tradición que, pasada la terrible tempestad del martirio, se veía flotar sobre las aguas al P. Ignacio de Azevedo abrazado al cuadro de Nuestra Señora. Sólo se salvó del martirio el hermano cocinero Joao Sánchez, al que el pirata quiso conservar para aprovecharse de sus servicios. En su lugar murió un joven, que era sobrino del capitán del galeón "Santiago", el cual al ver el heroísmo de aquellos religiosos se vistió con la sotana de uno de ellos y se presentó ante los verdugos diciendo que también él era católico.

Después del martirio de los misioneros jesuitas, Jacques de Sorés, se dirigió a La Gomera en son de paz. El Conde de la Gomera, don Diego de Ayala y Rojas, logró que el pirata le entregase los 28 miembros de la tripulación y pasajeros lusitanos que había hecho prisioneros.

Una vez llegados estos hombres a la isla de Madeira relataron minuciosamente al jesuita P. Pedro Días lo ocurrido a bordo de la nave "Santiago".

El mismo día del martirio, a muchos kilómetros de distancia, en una visión, vio Santa Teresa de Jesús subir al cielo a los cuarenta mártires muy gloriosos, y adornados con coronas y hermosísimas aureolas y conoció en aquella celestial procesión al H. Francisco Péres Godoy su pariente cercano, quedando así consolada.

En 1632 el Cabildo de La Palma pidió al Santo Padre que fueran Beatificados y nombrados patronos de la Isla. Después de esta fecha, una y otra vez, volvió a elevarse a la Santa Sede el mismo deseo y petición.

El Papa Benedicto XIV, en septiembre de 1742, reconoció que eran auténticos mártires por la fe; y Pío IX, en 1862, los beatificó.
El cáliz que mordió el P. Ignacio de Azevedo, según una tradición constante y sin oposición, se conservó en la iglesia de San Miguel de Tazacorte, junto a otras reliquias.

En Mayo de 1745 visitó la iglesia de San Miguel el Obispo de la Diócesis, don Juan Francisco Guilén, y tomó el cáliz para regalarlo a los jesuitas del Colegio de Las Palmas de Gran Canaria, como reconocimiento a la ayuda prestada por el jesuita P. Valero en la visita a la diócesis. Después de muchas vicisitudes en diversos lugares de la península, se encuentra -de nuevo- actualmente en el Colegio de Las Palmas de Gran Canarias.

Los mártires suelen llevar la denominación del lugar donde triunfaron en la fe y desde donde volaron al cielo; por eso, con toda razón se han de llamar "Mártires de Tazacorte" y no "Mártires del Brasil", como algunos autores les denominan. Ellos son patrimonio espiritual de la isla de La Palma y una de sus glorias. La isla de la Palma les acogió en la tempestad y les acompañó, como testigo, en su ascensión a la gloria de Dios.
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jueves, 12 de julio de 2007
Los Obispos católicos uruguayos hicieron pública su exhortación a los legisladores del país para que no se apruebe la legalización del aborto, prevista en el proyecto de ley sobre Salud Sexual y Reproductiva, que está en curso de debate en el Parlamento.

MENSAJE DE LOS OBISPOS
EN DEFENSA DE LA VIDA HUMANA


En muchas oportunidades hemos manifestado nuestra posición delante de proyectos de Ley sobre la vida humana en consideración en el Parlamento Nacional. Ante una nueva instancia de discusión parlamentaria, reiteramos lo expresado por la Conferencia Episcopal del Uruguay el 10 de noviembre de 2002, al culminar la Peregrinación Nacional al Santuario de la Virgen de los “33” en Florida:


“Los Obispos del Uruguay reunidos en Asamblea, suman sus voces a la de tantos uruguayos que piden a sus Representantes, que nuestras leyes respeten y tutelen el valor supremo de la vida de todos los seres humanos, en todas sus etapas. Sobre este fundamento ético se construye la dignidad y la esperanza de cada familia y de nuestra sociedad.

Este valor, que no es sólo un imperativo de la moral religiosa, nos ha llevado en múltiples ocasiones a elevar nuestra voz de Pastores en defensa de la vida, en particular cuando se ve amenazada por ideologías contrarias, como el caso del aborto, al que el Papa Juan Pablo llama `homicidio´ y `delito abominable´(Evangelio de la Vida, 57-58).

Reafirmamos hoy: `Es inadmisible pretender que el fruto de la gestación pasa por dos etapas durante el embarazado: la primera de ellas, vida sin dignidad ni libertad propias, simple prolongación del organismo materno, y una segunda etapa en que la vida se humaniza´. (Declaración CEU, 18/1/1978)

El bien de la vida de todo ser humano, es un valor constitutivo del orden social; de ahí que la legalización del aborto hay que ubicarla, en primer lugar, en el terreno de la ética de la conducta humana, que nos permite distinguir lo bueno y lo malo, motivando y educando hacia estos valores. El orden jurídico, basado en la naturaleza humana, no es arbitrario y antojadizo, ni puede quedar sujeto a mayorías circunstanciales.

Las situaciones originadas por embarazos no deseados no se pueden solucionar eliminando vidas humanas, especialmente, la de los seres más indefensos.

Apelamos a la sensatez de los que asumen la responsabilidad de legislar sobre derechos humanos, que son el fundamento de una sociedad justa y solidaria".

Por la Conferencia Episcopal

+ Carlos Collazzi

Obispo de Mercedes

Presidente
+ Raúl Scarrone
Obispo de Florida
Vicepresidente


Montevideo, 6 de julio de 2007

Mensaje de los Obispos en defensa de la VIDA Humana - Florida, 10 de noviembre de 2002
Publicado por Desconocido @ 23:50  | Hablan los obispos
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El Santo Padre Benedicto XVI, ha autorizado la difusión del Documento Final de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe celebrada en Aparecida (Brasil) del 13 al 31 de mayo, con una carta dirigida a “los hermanos en el Episcopado de América Latina y del Caribe”.


A los hermanos en el Episcopado
de América Latina y del Caribe

El 13 de mayo pasado, a los pies de la Santísima Virgen Nuestra Señora Aparecida, en Brasil, he inaugurado con gran gozo la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe.
Conservo vivo el grato recuerdo de dicho encuentro, en el que he estado unido con vosotros en el mismo afecto por vuestros queridos pueblos y en la misma solicitud por ayudarles a ser discípulos y misioneros de Jesucristo, para que en Él tengan vida.
Al mismo tiempo que expreso mi reconocimiento por el amor a Cristo y a la Iglesia, y por el espíritu de comunión que ha caracterizado dicha Conferencia General, autorizo la publicación del Documento Conclusivo, pidiendo al Señor que, en comunión con la Santa Sede y con el debido respeto por la responsabilidad de cada Obispo en su propia Iglesia particular, sea luz y aliento para una fecunda labor pastoral y evangelizadora en los años venideros.
En este Documento hay numerosas y oportunas indicaciones pastorales, motivadas con ricas reflexiones a la luz de la fe y del contexto social actual. Entre otras, he leído con particular aprecio las palabras que exhortan a dar prioridad a la Eucaristía y a la santificación del Día del Señor en los programas pastorales (cf. nn. 251-252), así como las que expresan el anhelo de reforzar la formación cristiana de los fieles en general y de los agentes de pastoral en particular. En este sentido, ha sido para mí motivo de alegría conocer el deseo de realizar una "Misión Continental" que las Conferencias Episcopales y cada diócesis están llamadas a estudiar y llevar a cabo, convocando para ello a todas las fuerzas vivas, de modo que caminando desde Cristo se busque su rostro (cf. Novo millennio ineunte, 29).
A la vez que invoco la protección de la Santísima Virgen en su advocación de Aparecida, Patrona del Brasil, y también en su advocación de Nuestra Señora de Guadalupe, Patrona de América y Estrella de la Evangelización, os imparto con afecto la Bendición Apostólica.

Vaticano, 29 de junio de 2007, solemnidad de los santos Apóstoles Pedro y Pablo.

BENEDICTUS PP. XVI
(2007-07-11)

Publicado por Desconocido @ 23:39  | Habla el Papa
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Documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe con el título de: “Respuestas a algunas preguntas acerca de ciertos aspectos de la doctrina sobre la Iglesia” que tiene como fecha el 29 de junio del 2007.

CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE


RESPUESTAS A ALGUNAS PREGUNTAS
ACERCA DE CIERTOS ASPECTOS
DE LA DOCTRINA SOBRE LA IGLESIA



Introducción

El Concilio Vaticano II, con la Constitución dogmática Lumen gentium y con los Decretos sobre el Ecumenismo (Unitatis redintegratio) y sobre las Iglesias orientales (Orientalium Ecclesiarum), ha contribuido de manera determinante a una comprensión más profunda de la eclesiología católica. También los Sumos Pontífices han profundizado en este campo y han dado orientaciones prácticas: Pablo VI en la Carta Encíclica Ecclesiam suam (1964) y Juan Pablo II en la Carta Encíclica Ut unum sint (1995).

El sucesivo empeño de los teólogos, orientado a ilustrar mejor los diferentes aspectos de la eclesiología, ha dado lugar al florecimiento de una amplia literatura sobre la materia. La temática, en efecto, se ha mostrado muy fecunda, pero también ha necesitado a veces de puntualizaciones y llamadas de atención, como la Declaración Mysterium Ecclesiæ (1973), la Carta Communionis notio (1992) y la Declaración Dominus Iesus (2000), publicadas todas por la Congregación para la Doctrina de la Fe.

La vastedad del argumento y la novedad de muchos temas siguen provocando la reflexión teológica, la cual ofrece nuevas contribuciones no siempre exentas de interpretaciones erradas, que suscitan perplejidades y dudas, algunas de las cuales han sido sometidas a la atención de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Ésta, presuponiendo la enseñanza global de la doctrina católica sobre la Iglesia, quiere responder precisando el significado auténtico de algunas expresiones eclesiológicas magisteriales que corren el peligro de ser tergiversadas en la discusión teológica.

RESPUESTAS A LAS PREGUNTAS

Primera pregunta: ¿El Concilio Ecuménico Vaticano II ha cambiado la precedente doctrina sobre la Iglesia?

Respuesta: El Concilio Ecuménico Vaticano II ni ha querido cambiar la doctrina sobre la Iglesia ni de hecho la ha cambiado, sino que la ha desarrollado, profundizado y expuesto más ampliamente.

Esto fue precisamente lo que afirmó con extrema claridad Juan XXIII al comienzo del Concilio.1 Pablo VI lo reafirmo,2 expresándose con estas palabras en el acto de promulgación de la Constitución Lumen gentium: «Creemos que el mejor comentario que puede hacerse es decir que esta promulgación verdaderamente no cambia en nada la doctrina tradicional. Lo que Cristo quiere, lo queremos nosotros también. Lo que había, permanece. Lo que la Iglesia ha enseñado a lo largo de los siglos, nosotros lo seguiremos enseñando. Solamente ahora se ha expresado lo que simplemente se vivía; se ha esclarecido lo que estaba incierto; ahora consigue una serena formulación lo que se meditaba, discutía y en parte era controvertido».3 Los Obispos repetidamente manifestaron y quisieron actuar esta intención.4

Segunda pregunta: ¿Cómo se debe entender a afirmación según la cual Iglesia de Cristo subsiste en la Iglesia católica?

Respuesta: Cristo «ha constituido en la tierra» una sola Iglesia y la ha instituido desde su origen como «comunidad visible y espiritual»5. Ella continuará existiendo en el curso de la historia y solamente en ella han permanecido y permanecerán todos los elementos instituidos por Cristo mismo.6 «Esta es la única Iglesia de Cristo, que en el Símbolo confesamos una, santa, católica y apostólica […]. Esta Iglesia, constituida y ordenada en este mundo como una sociedad, subsiste en la Iglesia católica, gobernada por el sucesor de Pedro y por los Obispos en comunión con él».7

En la Constitución dogmática Lumen gentium 8 la subsistencia es esta perenne continuidad histórica y la permanencia de todos los elementos instituidos por Cristo en la Iglesia católica,8 en la cual, concretamente, se encuentra la Iglesia de Cristo en esta tierra.

Aunque se puede afirmar rectamente, según la doctrina católica, que la Iglesia de Cristo está presente y operante en las Iglesias y en las Comunidades eclesiales que aún no están en plena comunión con la Iglesia católica, gracias a los elementos de santificación y verdad presentes en ellas,9 el término "subsiste" es atribuido exclusivamente a la Iglesia católica, ya que se refiere precisamente a la nota de la unidad profesada en los símbolos de la fe (Creo en la Iglesia "una"); y esta Iglesia "una" subsiste en la Iglesia católica.10

Tercera pregunta: ¿Por qué se usa la expresión "subsiste en ella" y no sencillamente la forma verbal "es"?

Respuesta: El uso de esta expresión, que indica la plena identidad entre la Iglesia de Cristo y la Iglesia católica, no cambia la doctrina sobre la Iglesia. La verdadera razón por la cual ha sido usada es que expresa más claramente el hecho de que fuera de la Iglesia se encuentran "muchos elementos de santificación y de verdad que, como dones propios de la Iglesia de Cristo, inducen hacia la unidad católica».11

«Por consiguiente, aunque creamos que las Iglesias y comunidades separadas tienen sus defectos, no están desprovistas de sentido y de valor en el misterio de la salvación, porque el Espíritu de Cristo no ha rehusado servirse de ellas como medios de salvación, cuya virtud deriva de la misma plenitud de la gracia y de la verdad que se confió a la Iglesia».12

Cuarta pregunta: ¿Por qué el Concilio Ecuménico Vaticano II atribuye el nombre de "Iglesias" a las Iglesias Orientales separadas de la plena comunión con la Iglesia católica?

Respuesta: El Concilio ha querido aceptar el uso tradicional del término. "Puesto que estas Iglesias, aunque separadas, tienen verdaderos sacramentos y, sobre todo, en virtud de la sucesión apostólica, el sacerdocio y la Eucaristía, por los que se unen a nosotros con vínculos estrechísimos",13 merecen el título de «Iglesias particulares o locales»14, y son llamadas Iglesias hermanas de las Iglesias particulares católicas.15

"Consiguientemente, por la celebración de la Eucaristía del Señor en cada una de estas Iglesias, se edifica y crece la Iglesia de Dios"16. Sin embargo, dado que la comunión con la Iglesia universal, cuya cabeza visible es el Obispo de Roma y Sucesor de Pedro, no es un simple complemento externo de la Iglesia particular, sino uno de sus principios constitutivos internos, aquellas venerables Comunidades cristianas sufren en realidad una carencia objetiva en su misma condición de Iglesia particular17.

Por otra parte, la universalidad propia de la Iglesia, gobernada por el Sucesor de Pedro y por los Obispos en comunión con él, halla precisamente en la división entre los cristianos un obstáculo para su plena realización en la historia18.

Quinta pregunta: ¿Por qué los textos del Concilio y el Magisterio sucesivo no atribuyen el título de "Iglesia" a las Comunidades cristianas nacidas de la Reforma del siglo XVI?

Respuesta: Porque, según la doctrina católica, estas Comunidades no tienen la sucesión apostólica mediante el sacramento del Orden y, por tanto, están privadas de un elemento constitutivo esencial de la Iglesia. Estas Comunidades eclesiales que, especialmente a causa de la falta del sacerdocio sacramental, no han conservado la auténtica e íntegra sustancia del Misterio eucarístico,19 según la doctrina católica, no pueden ser llamadas "Iglesias" en sentido propio20.

El Sumo Pontífice Benedicto XVI, en la audiencia concedida al suscrito Cardenal Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, ha aprobado y confirmado estas Respuestas, decididas en la Sesión Ordinaria de esta Congregación, y ha ordenado que sean publicadas.

Dado en Roma, en la sede de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el 29 de junio de 2007, solemnidad de los Stos. Apóstoles Pedro y Pablo.

William Cardenal Levada
Prefecto

+ Angelo Amato, S.D.B.
Arzobispo titular de Sila
Secretario
_______________________

1 JUAN XXIII, Discurso del 11 de octubre de 1962: «… el Concilio… quiere transmitir pura e íntegra la doctrina católica, sin atenuaciones o alteraciones… Sin embargo, en las circunstancias actuales, es nuestro deber que la doctrina cristiana sea por todos acogida en su totalidad, con renovada, serena y tranquila adhesión…; es necesario que el espíritu cristiano, católico y apostólico del mundo entero dé un paso adelante, que la misma doctrina sea conocida de modo más amplio y profundo…; esta doctrina cierta e inmutable, a la cual se le debe un fiel obsequio, tiene que ser explorada y expuesta en el modo que lo exige nuestra época. Una cosa es la sustancia del "depositum fìdei", es decir, de las verdades que contiene nuestra venerada doctrina, y otra la manera como se expresa, siempre, sin embargo, con el mismo sentido y significado»: AAS 54 [1962] 791; 792.

2 Cf. PABLO VI, Discurso del 29 de septiembre de 1963: AAS 55 [1963] 791; 792.

3 PABLO VI, Discurso del 21 de noviembre de 1964: AAS 56 [1964] 847-851.

4 El Concilio ha querido expresar la identidad de la Iglesia de Cristo con la Iglesia católica. Esto se encuentra en las discusiones sobre el Decreto Unitatis redintegratio. El Esquema del Decreto fue propuesto en aula el 23/09/1964 con una Relatio (Act. Syn. III/II 296-344). A los modos enviados por los obispos en los meses siguientes el Secretariado para la Unidad de los Cristianos responde el 10/11/1964 (Act. Syn. III/VII 11-49). De esta Expensio modorum se citan cuatro textos concernientes a la primera respuesta:

A) [In Nr. 1 (Prooemium) Schema Decreti: Act Syn III/II 296, 3-6]
«Pag. 5, lin. 3 - 6: Videtur etiam Ecclesiam Catholicam inter illas Communiones comprehendi, quod falsum esset.
R(espondetur): Hic tantum factum, prout ab omnibus conspicitur, describendum est. Postea clare affirmatur solam Ecclesiam catholicam esse veram Ecclesiam Christi» (Act. Syn. III/VII 12).

B) [In Caput I in genere: Act. Syn. III/II 297-301]
«4 - Expressius dicatur unam solam esse veram Ecclesiam Christi; hanc esse Catholicam Apostolicam Romanam; omnes debere inquirere, ut eam cognoscant et ingrediantur ad salutem obtinendam...
R(espondetur): In toto textu sufficienter effertur, quod postulatur. Ex altera parte non est tacendum etiam in alliis communitatibus christianis inveniri veritates revelatas et elementa ecclesialia» (Act. Syn. III/VII 15). Cf. también ibidem punto 5.

C) [In Caput I in genere: Act. Syn. III/II 296s]
«5 - Clarius dicendum esset veram Ecclesiam esse solam Ecclesiam catholicam romanam...
R(espondetur): Textus supponit doctrinam in constitutione ‘De Ecclesia’ expositam, ut pag. 5, lin, 24 - 25 affirmatur" (Act. Syn. III/VII 15). Por lo tanto, la comisión que debía evaluar las enmiendas al Decreto Unitatis redintegratio expresa con claridad la identidad entre la Iglesia de Cristo y la Iglesia católica, y su unicidad, y fundada esta doctrina en la Constitución dogmática Lumen gentium.

D) [In Nr. 2 Schema Decreti: Act. Syn. III/II 297s]
«Pag. 6, lin, 1 – 24 Clarius exprimatur unicitas Ecclesiæ. Non sufficit inculcare, ut in textu fit, unitatem Ecclesiæ.
R(espondetur): a) Ex toto textu clare apparet identificatio Ecclesiæ Christi cum Ecclesia catholica, quamvis, ut oportet, efferantur elementa ecclesialia aliarum communitatum».
«Pag. 7, lin.5 Ecclesia a successoribus Apostolorum cum Petri successore capite gubernata (cf. novum textum ad pag. 6. lin.33-34) explicite dicitur ‘unicus Dei grex’ et lin. 13 ‘una et unica Dei Ecclesia’» (Act. Syn. III/VII).
Las dos expresiones citadas son las de Unitatis redintegratio 2.5 e 3.1.

5 Cf. CONCILIO ECUMÉNICO VATICANO II, Constitución dogmática Lumen gentium, 8.1.

6 Cf. CONCILIO ECUMÉNICO VATICANO II, Decreto Unitatis redintegratio, 3.2; 3.4; 3.5; 4.6.

7 CONCILIO ECUMÉNICO VATICANO II, Constitución dogmática Lumen gentium, 8.2

8 Cf. CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE, Declaración Mysterium Ecclesiæ, 1.1: AAS 65 [1973] 397; Declaración Dominus Iesus, 16.3: AAS 92 [2000-II] 757-758; Notificación sobre el volumen «Iglesia: Carisma y poder», del P. Leonardo Boff, O.F.M. : AAS 77 [1985] 758-759.

9 Cf. JUAN PABLO II, Carta Encíclica Ut unum sint, 11.3: AAS 87 [1995-II] 928.

10 Cf. CONCILIO ECUMÉNICO VATICANO II, Constitución dogmática Lumen gentium, 8.2.

11 CONCILIO ECUMÉNICO VATICANO II, Constitución dogmática Lumen gentium, 8.2.

12 CONCILIO ECUMÉNICO VATICANO II, Decreto Unitatis redintegratio, 3.4.

13 CONCILIO ECUMÉNICO VATICANO II, DECRETO UNITATIS REDINTEGRATIO, 15.3; CF. CONGREGACIÓN para la Doctrina de la Fe, Carta Communionis notio, 17.2: AAS 85 [1993-II] 848.

14 CONCILIO ECUMÉNICO VATICANO II, Decreto Unitatis redintegratio, 14.1.

15 Cf. CONCILIO ECUMÉNICO VATICANO II, Decreto Unitatis redintegratio, 14. 1; JUAN PABLO II, Carta Encíclica Ut unum sint, 56 s: AAS 87 [1995-II] 954 s.

16 CONCILIO ECUMÉNICO VATICANO II, Decreto Unitatis redintegratio, 15.1.

17 CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE, Carta Communionis notio, 17.3: AAS 85 [1993-II] 849.

18 Cf. Ibidem.

19 Cf. CONCILIO ECUMÉNICO VATICANO II, Decreto Unitatis redintegratio, 22.3.

20 Cf. CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE, Declaración Dominus Iesus, 17.2: AAS 92 [2000-II] 758.
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Inauguración XXXI Asamblea Ordinaria del CELAM - Saludo del Cardenal Francisco Javier Errázuriz

La Habana, Julio 10: Agradezco de corazón, a nombre de todos los miembros del Consejo Episcopal, las cordiales palabras de bienvenida que acaba de dirigirnos el Presidente de la Conferencia Episcopal de Cuba, Monseñor Juan García, Arzobispo de Cacahué, como también la excelente acogida que nos brinda en esta casa el Sr. Arzobispo de La Habana , Cardenal don Jaime Lucas Ortega y Alamino. Asimismo agradezco sus palabras al Sr. Nuncio Apostólico de Su Santidad, Mons. Luigi Bonazzi, que ha presidido nuestra Eucaristía inicial y ha iluminado nuestra labor con su generosa homilía.

Doy la más cordial bienvenida con fraternal estima a Monseñor Octavio Ruiz, Arzobispo de Villavicencio, que ha sido recientemente nombrado Vicepresidente de la Pontificia Comisión para América Latina. Saludo muy cordialmente a todos los Presidentes de las Conferencias Episcopales de América Latina y de El Caribe y a quienes representan a los Presidentes que estuvieron impedidos de venir, como también a los delegados de las mismas Conferencias.



Saludo con afecto fraterno a los miembros de la Presidencia del CELAM, a los Presidentes de los Departamentos y de los Centros, y a los responsables de las Secciones que nos acompañan. Les doy la bienvenida con gratitud a los estimados representantes de los organismos eclesiales de ayuda que están con nosotros. Saludo cordialmente a los secretarios ejecutivos y a los demás colaboradores que han venido a facilitar nuestro trabajo.

Han transcurrido tan sólo cinco semanas desde que nos despedimos en Aparecida. Lo sentimos como si hubiese sido recién ayer. Nos acompañan recuerdos muy hermosos, y un proyecto pastoral de gran envergadura, que elaboramos con el ánimo de colaborar mejor con Dios, Señor de la Historia y Padre nuestro, con Jesucristo su Hijo, Sumo Sacerdote, Maestro y Pastor, y con el Espíritu Santo, que une, enriquece con ministerios y carismas, santifica con sus dones y envía a la Iglesia misionera, experta en humanidad. Lo elaboramos como discípulos de Jesucristo, siguiendo las huellas de María Santísima y de nuestros hermanos los santos.

El pasado 11 de junio la Presidencia de la Conferencia de Aparecida fue recibidos por el Santo Padre. En la audiencia dejamos en sus manos el documento conclusivo. Con alegría se refirió a su peregrinación al santuario de Aparecida y a nuestra V Conferencia General. Nos expresó asimismo que la autorización que daría a la publicación del documento final sería un signo de su aprecio a nuestro magisterio episcopal. Deseoso de facilitar el trabajo de esta Asamblea Ordinaria, después de pedir su parecer a los Dicasterios que colaboran con él en la Santa Sede , nos ha enviado el texto definitivo del documento conclusivo, cuya publicación ha autorizado. Nos esperan ahora jornadas decisivas para la puesta en marcha de las conclusiones de la V Conferencia General de nuestro Episcopado.
Tomaremos en nuestras manos este instrumento providencial que Dios nos ha regalado para estrechar nuestro afecto colegial y nuestra colaboración pastoral: el Consejo episcopal para América Latina y de El Caribe, que tiene la misión de servir a nuestras Conferencias Episcopales.

Después de recibir el informe que da cuenta de las labores en el cuatrienio que concluye, y de evaluarlo en vista de su aprobación, dotaremos al Consejo episcopal de una nueva Presidencia, y elegiremos a los Obispos que presidirán los Departamentos y a los que serán responsables de las Secciones. Seguramente tendremos presente a los obispos que más sobresalieron en nuestra reciente Asamblea en Brasil, y elegiremos a los que mejor garanticen la expansión del espíritu de Aparecida, e impulsen la implementación de las orientaciones pastorales de la V Conferencia General.

Otra tarea de gran importancia nos espera. Esta vez no aprobaremos un Plan para el cuatrienio previamente elaborado. Reflexionaremos sobre los encargos y las directrices que le confiaremos a la próxima Presidencia y a los obispos que escojamos, para que sean ellos los que elaboren los programas con que los cumplirán, en base a las prioridades que les entreguemos. La responsabilidad por la conducción del CELAM estará, en estos días y en cada Asamblea, enteramente en las manos de todos ustedes, especialmente de los representantes de las Conferencias Episcopales.
Un lugar privilegiado en nuestras reflexiones lo ocupará la Misión Continental. Tendremos un intercambio sobre sus características, aprobaremos algunos elementos comunes, y algunas tareas se las confiaremos al CELAM para que la Misión sea muy fecunda y abarque a toda Latinoamérica y El Caribe.

Antes de dar término a estas palabras iniciales, quisiera agradecerles de corazón, a nombre de los miembros de la Presidencia y de todos nuestros colaboradores -obispos, sacerdotes y laicos- la oportunidad que nos dieron de prestar este hermoso servicio de comunión, y el encargo de preparar la Conferencia de Aparecida. Es cierto, éramos limitados y muy pocos los responsables de tan magno evento, pero con gusto nos consagramos a su realización, invirtiendo en ella nuestro tiempo, nuestras reflexiones, oraciones, energías y esperanzas. Hemos sido muy bendecidos como testigos privilegiados de la bendición y la conducción de Dios, y del espíritu evangélico que anima a nuestro episcopado. De corazón les agradecemos esta maravillosa experiencia.
Concluyo, invitándolos a poner toda nuestra confianza y nuestros proyectos en las manos de Dios, y a confiar nuestro trabajo a la Sma. Virgen. Los invito por eso a iniciar nuestra Asamblea, rezando la oración de la Conferencia de Nuestra Señora Aparecida.
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La Conferencia Episcopal Ecuatoriana recuerda, por medio de un comunicado, algunas de las características que consideran debería tener el representante a la Asamblea Constituyente elegido por el pueblo.

Quito, 8 de julio de 2007


COMUNICADO DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ECUATORIANA, ANTE LAS PRÓXIMAS ELECCIONES DE REPRESENTANTES PARA LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE


El 15 de abril del presente año, los ecuatorianos nos pronunciamos por la convocatoria a una Asamblea Constituyente cuyo objetivo será establecer un marco jurídico del Estado que ponga fin a las irregularidades que se han venido sucediendo y encauzar las reformas que el Ecuador necesita para su recuperación ética, social, jurídica, política y económica. En cumplimiento de este mandato popular debemos elegir próximamente a los miembros que integrarán la Asamblea Constituyente.

La Conferencia Episcopal Ecuatoriana considera un deber señalar algunos puntos para consideración de la ciudadanía ante las próximas elecciones.

Todo ecuatoriano tiene el derecho de ser elegido para Representante en la Asamblea Constituyente. Sin embargo, la naturaleza misma de esta representación exige del candidato competencia y honorabilidad. En este sentido, y sin pretender decirlo todo, pensamos que el Representante a la Constituyente debe ser:

1- Ciudadana/o consciente de que el Ecuador es un país pluriétnico y pluricultural, con cuatro regiones geográficas que necesitan integrarse y complementarse.

2- Ciudadana/o con probada honradez, que hubiere demostrado capacidad para colaborar con generosidad y desinterés por el bien común de todos los ecuatorianos, con visión de futuro, que no se deja encerrar en condicionamientos pasajeros del momento o de particular conveniencia.

3- Ciudadana/o que defienda la igualdad de derechos y obligaciones de todos los ecuatorianos, pero que sea consciente de que quienes más se benefician de los bienes del país deben tener mayores obligaciones.

4- Ciudadana/o que defienda el inviolable y sagrado derecho a la vida y la dignidad de la persona humana, desde su concepción hasta su muerte natural; y los grandes y permanentes valores de la familia ecuatoriana.

5- Ciudadana/o convencida/o de que en el país hace falta educación de calidad para todos; y que defienda la libertad y la pluralidad en la educación, dentro de un marco nacional común.

6- Ciudadana/o que promueva un sistema económico-social, con iguales oportunidades para todos, en el que se pueda producir más y, sobre todo, distribuir mejor.

7- Ciudadana/o que defienda la libertad religiosa, el respeto a la conciencia y al pensamiento de los demás, y una moderna concepción de laicismo.

Ciudadanas y ciudadanos con este perfil podrán establecer el nuevo estado de derecho que, desde tiempo atrás, todos anhelamos y buscamos; un estado de derecho que garantice la moral pública y privada, la transparencia en el manejo de la ley, la justicia y la confianza en las diversas instancias de las funciones del estado.

Pedimos a Dios y a la Virgen María que los ecuatorianos podamos conformar una Asamblea Constituyente capaz de dar al Ecuador una Constitución que, finalmente, perdure como garantía de unidad, libertad, justicia y equidad para todos.

Secretaría General de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana
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VATICANO - Carta Apostólica del Santo Padre Benedicto XVI, en forma de Motu Propio, “Summorum Pontificum” sobre el uso de la Liturgia Romana anterior a la Reforma efectuada en 1970

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - Se publicó en fecha de 7 de julio del 2007 la Carta Apostólica en forma de “Motu Propio” del Santo Padre Benedicto XVI con el título “Summorum Pontificum”, sobre el uso de la Liturgia Romana anterior a la Reforma efectuada en 1970.
En el texto, en latín, se recuerda que todos los Sumos Pontífices siempre tuvieron sumo cuidado que la Iglesia de Cristo ofreciera a su Divina Majestad un culto digno, “para alabanza y gloria de Su nombre” y “para la utilidad de toda su Santa Iglesia”. Particularmente se recuerda a San Gregorio Magno “que hizo todo lo posible para que a los nuevos pueblos de Europa se transmitiera tanto la fe católica como los tesoros del culto y de la cultura acumulados por los romanos en los siglos precedentes”. Sobresale también la figura de San Pío V que, que sostenido de gran celo pastoral, tras la exhortación de Concilio de Trento, “renovó todo el culto de la Iglesia, revisó la edición de los libros litúrgicos enmendados y "renovados según la norma de los Padres" y los dio en uso a la Iglesia Latina" . Un particular compromiso en el campo de la liturgia se atribuye a Clemente VIII, Urbano VIII, San Pío X, Benedicto XV, Pío XII y el Beato Juan XXIII. Sobre el empuje de la renovación y la necesidad de adaptar los ritos a la necesidad de la época contemporánea generada por el Concilio Vaticano II, el Papa Pablo VI, en 1970 aprobó para la Iglesia latina los libros litúrgicos reformados y en parte renovados. Juan Pablo II revisó la tercera edición típica del Misal Romano.
El Motu Propio continúa subrayando que “en algunas regiones, sin embargo, no pocos fieles adhirieron y siguen adhiriendo con mucho amor y afecto a las anteriores formas litúrgicas, que habían embebido tan profundamente su cultura y su espíritu, que el Sumo Pontífice Juan Pablo II, movido por la preocupación pastoral respecto a estos fieles, en el año 1984, con el indulto especial "Quattuor abhinc annos", emitido por la Congregación para el Culto Divino, concedió la facultad de usar el Misal Romano editado por el beato Juan XXIII en el año 1962; más tarde, en el año 1988, con la Carta Apostólica "Ecclesia Dei", dada en forma de Motu Propio, Juan Pablo II exhortó a los obispos a utilizar amplia y generosamente esta facultad a favor de todos los fieles que lo solicitasen". De este modo, Papa Benedicto XVI "después de la consideración por parte de Juan Pablo II, de las insistentes peticiones de estos fieles, después de haber escuchado a los Padres Cardenales en el consistorio del 22 de marzo de 2006, tras haber reflexionado profundamente sobre cada uno de los aspectos de la cuestión, invocado al Espíritu Santo y contando con la ayuda de Dios, con las presentes Cartas Apostólicas, decidió publicar el Motu Propio “Summorum Pontificum” que contiene una serie de disposiciones.
En el primero de los 12 artículos, se afirma: El Misal Romano promulgado por Pablo VI es la expresión ordinaria de la "Lex orandi" ("Ley de la oración"), de la Iglesia católica de rito latino. No obstante el Misal Romano promulgado por San Pío V y nuevamente por el beato Juan XXIII debe considerarse como expresión extraordinaria de la misma "Lex orandi" y gozar del respeto debido por su uso venerable y antiguo. Estas dos expresiones de la "Lex orandi" de la Iglesia no llevarán de forma alguna a una división de la "Lex credendi" ("Ley de la fe") de la Iglesia; son, de hecho, dos usos del único rito romano.
En las Misas celebradas sin el pueblo, todo sacerdote católico de rito latino, tanto secular como religioso, puede utilizar sea el Misal Romano editado por el beato Papa Juan XXIII en 1962 que el Misal Romano promulgado por el Papa Pablo VI en 1970, en cualquier día, exceptuado el Triduo Sacro. Para dicha celebración siguiendo uno u otro misal, el sacerdote no necesita ningún permiso, ni de la Sede Apostólica ni de su Ordinario. A la celebración de la Santa Misa, a la que se refiere el artículo 2, también pueden ser admitidos -observadas las normas del derecho- los fieles que lo pidan voluntariamente.
Las comunidades de los institutos de vida consagrada y de las Sociedades de vida apostólica, de derecho tanto pontificio como diocesano, que deseen celebrar la Santa Misa según la edición del Misal Romano promulgado en 1962 en la celebración conventual o "comunitaria" en sus oratorios propios, pueden hacerlo.
En las parroquias, donde haya un grupo estable de fieles adherentes a la precedente tradición litúrgica, el párroco acogerá de buen grado su petición de celebrar la Santa Misa según el rito del Misal Romano editado en 1962. Debe procurar que el bien de estos fieles se armonice con la atención pastoral ordinaria de la parroquia, bajo la guía del obispo como establece el can. 392 evitando la discordia y favoreciendo la unidad de toda la Iglesia”.
En las misas celebradas con el pueblo según el Misal del Beato Juan XXIII, las lecturas pueden ser proclamadas también en la lengua vernácula, usando ediciones reconocidas por la Sede Apostólica.
El párroco, tras haber considerado todo atentamente, puede conceder la licencia para usar el ritual precedente en la administración de los sacramentos del Bautismo, del Matrimonio, de la Penitencia y de la Unción de Enfermos, si lo requiere el bien de las almas. õ2. A los ordinarios se concede la facultad de celebrar el sacramento de la Confirmación usando el precedente Pontifical Romano, siempre que lo requiera el bien de las almas. õ3. A los clérigos constituidos "in sacris" es lícito usar el Breviario Romano promulgado por el Beato Juan XXIII en 1962.
Entre las otras disposiciones contenidas en el Motu Propio se subraya que si un grupo de fieles laicos, como los citados en el art. 5§1, no ha obtenido satisfacción a sus peticiones por parte del párroco, informe al obispo diocesano. Se invita vivamente al obispo a satisfacer su deseo. Si no puede proveer a esta celebración, el asunto se remita a la Pontificia Comisión "Ecclesia Dei", erigida por Juan Pablo II en 1988, la cual llama a ofrecer consejo y ayuda y a vigilar sobre la observancia y sobre las aplicaciones de estas disposiciones.(S.L.) (Agencia Fides 9/7/2007: Líneas: 73 Palabras: 1075)

Links:
El texto integral del Motu Proprio, en latín
http://www.evangelizatio.org/portale/adgentes/pontefici/pontefice.php?id=837
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Se nos participa de la Carta de agradecimiento a los Hermanos y Hermanas de Vida Monástica y Contemplativa por acompañamiento con la Oración en la V Conferencia.


Bogotá, 3 de julio de 2007


A los Hermanos y Hermanas de Vida Monástica y Contemplativa

Hace poco más de un año les escribíamos a Ustedes, queridas hermanas y hermanos de todas las comunidades monásticas y contemplativas del Continente, en espíritu de comunión y fraternidad, para invitarles a rezar por la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe.

Como Ustedes saben, el 13 de mayo de 2007, el Santo Padre Benedicto XVI inauguró la V Conferencia General, que celebramos junto al Santuario Nacional de Nuestra Señora Aparecida, en Brasil. Seguramente muchos de Ustedes han podido acompañar el acto de apertura y luego el desarrollo de los trabajos, a través de los diversos medios que trasmitían día a día las noticias acerca de lo que sucedía en Aparecida. La Asamblea concluyó con una solemne Eucaristía el 31 de mayo, también en ese maravilloso e imponente Santuario de la Virgen.

Ahora, por medio de estas líneas, quisiéramos agradecerles a Ustedes por habernos acompañado con la oración. No dudamos que las gracias derramadas en las mentes y en los corazones de los participantes en Aparecida, fueron tan copiosas por la oración de cada uno y de cada una de Ustedes. Hemos podido percibir vivamente la presencia y acción del Espíritu Santo durante la Asamblea. Algunos participantes se animaron a decir que han experimentado el acontecimiento de Aparecida como un verdadero Pentecostés, por el clima de fe que reinaba en la Asamblea y la amistad episcopal que se ha vivido. En los momentos de reflexión y estudio se sintió entre los participantes la comunión, la fraternidad, el diálogo, la escucha mutua y el vivo deseo de estar abiertos a la voluntad de Dios. El ambiente de trabajo se distinguió por una alegría serena y mutua confianza. Este don que Dios ha preparado para nuestras Iglesias, deberá convertirse ahora en apasionada misión en todo el Continente. Ése es el principal desafío que nos ha dejado Aparecida.

Por ello, junto con nuestro sincero agradecimiento por habernos acompañado con su oración hasta aquí, les pedimos que en sus plegarias comunitarias y en sus encuentros personales de intimidad con el Señor, tengan especialmente presente la intención por la Misión, cuya acción deseamos intensamente que se extienda por todo el Continente.

El Santo Padre Benedicto XVI, en su Discurso Inaugural al dar inicio a las deliberaciones de la V Conferencia, dijo que "la sociedad latinoamericana y caribeña tiene necesidad de vuestro testimonio. En un mundo que tantas veces busca, sobre todo, el bienestar, la riqueza y el placer como finalidades de la vida, y exalta la libertad prescindiendo de la verdad del hombre creado por Dios, ustedes son testigos de que existe otra forma de vivir con sentido. Recuerden a sus hermanos y hermanas que el Reino de Dios llegó, que la justicia y la verdad son posibles si nos abrimos a la presencia amorosa de Dios nuestro Padre, de Cristo nuestro hermano y Señor, del Espíritu nuestro Consolador".

Ayúdennos, queridas hermanas y hermanos, con la fuerza de sus oraciones y con la confianza puesta en la poderosa acción del Espíritu Santo, para que toda la Iglesia que peregrina en América Latina y El Caribe se sienta fuertemente conmocionada por el llamado a la misión. Esperamos, como decíamos en Aparecida, un nuevo Pentecostés que nos libre de la fatiga, la desilusión, la acomodación al ambiente.


Anhelamos una venida del Espíritu que renueve nuestra alegría y nuestra esperanza. Detenemos la mirada en María y reconocemos en ella la imagen perfecta de la discípula misionera. Ella nos exhorta a hacer lo que Jesús nos diga, para que en Él nuestros pueblos latinoamericanos y caribeños tengan vida, y la tengan en abundancia.

En el misterio de comunión que se realiza en la Iglesia, reiteramos nuestro agradecimiento por la vida contemplativa y monástica presente hoy en nuestro Continente, y mientras encomendamos la Misión a la oración de todos sus miembros, suplicamos, por intercesión de María Santísima, la bendición de Dios para todas sus comunidades.

En nombre de la Presidencia del CELAM

+Francisco Javier Errázuriz Ossa
Cardenal Arzobispo de Santiago
Presidente del CELAM

+ Andrés Stanovnik OFM Cap
Obispo de Reconquista
Secretario General del CELAM
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Texto de la Exhortación Pastoral de la 88ª Asamblea Ordinaria Planaria del Episcopado de Venezuela.documento de la Conferencia Episcopal de Venezuela.

EXHORTACIÓN PASTORAL
LXXXVIII ASAMBLEA ORDINARIA PLENARIA


Introducción



1. Los Arzobispos y Obispos de Venezuela reunidos en la 88a Asamblea saludamos en el Señor, al Pueblo de Dios y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad de nuestra patria, proclamando que Jesús es “el Camino la Verdad y la Vida” (Jn 14,6.)

2. Queremos responder a los desafíos que la realidad de nuestro tiempo plantea a la Iglesia en Venezuela, siguiendo los lineamientos de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe reunida del 13 al 31 de mayo de 2007, en Aparecida, Brasil, donde los obispos nos han animado a ser discípulos misioneros de Jesucristo para construir un continente de la vida, del amor y de la paz.

3. Además, con el Concilio Plenario de Venezuela, reafirmamos nuestra invitación a “todos, creyentes y no creyentes, a asumir la tarea de ser hombres y mujeres nuevos, impregnando la sociedad de valores que dignifiquen a la persona humana y hagan posible en nuestro país la novedad de la vida (cf. Rm 6,4) y se logre así la transformación de nuestro pueblo con el brillo del esplendor de la verdad, la justicia y la paz, y se experimente la fuerza del amor fraterno.”(Mensaje Final CPV, n. 9).


La realidad del país que nos interpela



4. Nuestro pronunciamiento sobre los problemas sociales no es una injerencia indebida en la vida política, sino el cumplimiento de nuestra obligación de iluminar la vida personal y social de nuestros fieles desde la perspectiva del Evangelio y con criterios estrictamente pastorales. El Papa nos lo ha recordado hace poco: “La Iglesia es abogada de la justicia y de los pobres, precisamente al no identificarse con los políticos ni con los intereses de partido. Sólo siendo independiente puede enseñar los grandes criterios y los valores inderogables, orientar las conciencias y ofrecer una opción de vida que va más allá del ámbito político. Formar las conciencias, ser abogada de la justicia y de la verdad, educar en las virtudes individuales y políticas, es la vocación fundamental de la Iglesia en este sector. Y los laicos católicos deben ser conscientes de su responsabilidad en la vida pública; deben estar presentes en la formación de los consensos necesarios y en la oposición contra las injusticias” (Discurso inaugural de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe).

5. Actualmente nuestra patria vive uno de los momentos más cruciales de su historia. Después de las elecciones de diciembre de 2006, el Ejecutivo Nacional anunció la reforma de la Constitución de 1999, con el objetivo de introducir cambios de gran magnitud que conllevan la instauración de un modelo político y social bajo el signo ideológico del así llamado “socialismo del siglo XXI”, para lo cual constituyó una comisión presidencial encargada de elaborar el proyecto.

6. Los obispos de Venezuela nos referimos a este asunto con ocasión de la 87ª asamblea ordinaria en enero de este año, y allí manifestamos la esperanza de que la reforma en cuestión contribuyera a la consolidación de la vida democrática y estuviera en consonancia con el pluralismo político y el respeto a los derechos humanos (Cf. Exhortación ‘Tiempo de diálogo para construir juntos’, enero 2007, n. 7). Sin embargo, los temas ventilados por la opinión pública como contenidos de los cambios constitucionales y, sobre todo, la forma misma del proceso de su elaboración, que no acoge suficientemente el espíritu de participación exigido por la Constitución, arrojan serias dudas sobre el talante democrático de la reforma constitucional. Diferentes decisiones oficiales, como el lema impuesto “Patria, socialismo o muerte” y declaraciones del Presidente y de voceros del gobierno hacen suponer que esta reforma se dirige hacia el establecimiento de un sistema socialista fundado en la teoría y la praxis del marxismo-leninismo.

7. La pobreza, el desempleo, la falta de vivienda, la carencia en los hospitales, los deficientes servicios públicos, niños de la calle, ancianos sin atención, continúan siendo verdaderos problemas sociales. Otro problema es la violencia, que en nuestro país ha crecido exageradamente: los delitos contra la vida y la propiedad, el sicariato o asesinato por encargo, los secuestros, la extorsión conforman un cuadro de inseguridad, que especialmente en las grandes ciudades y en la frontera con Colombia, ha alcanzado niveles alarmantes. Uno de los factores que ha contribuido al aumento de esta violencia lo constituye el narcotráfico y el lavado de dinero, que lamentablemente ahora está presente en casi todo el territorio nacional.

8. Recientemente el país ha sido sacudido por una ola de protestas ante la negativa del gobierno de renovar la concesión a uno de los más importantes canales de televisión del país. La presidencia de la Conferencia Episcopal en su momento fijó una posición contraria a tal decisión. Más allá de la defensa de un determinado medio, ante el cual el Episcopado ha expresado en el pasado cuestionamientos, se trata de denunciar un atentado a la libertad de expresión, que reduce los espacios de libre comunicación y favorece una hegemonía indebida del gobierno en materia de comunicación social, lo cual es evidentemente antidemocrático.

9. A raíz de este último acontecimiento, los venezolanos hemos sido testigos del surgimiento de un movimiento estudiantil que, con creatividad y coraje, bajo las consignas de la libertad y la reconciliación, ha salido a las calles a manifestar por el derecho a la libertad de expresión, de opinión, de información y en defensa de la autonomía universitaria. Valoramos positivamente el que los jóvenes estudiantes hayan optado por el recurso a la no violencia activa para manifestar su descontento con decisiones que atentan contra las libertades. Los estudiantes denuncian un ejercicio poco democrático del poder y reclaman una Venezuela para todos, pregonando la reconciliación.

10. Igualmente, manifestamos nuestra preocupación por el nuevo proyecto de Ley de Educación, en segunda discusión en la Asamblea Nacional. Si bien contiene elementos positivos, ofrece graves omisiones en asuntos importantes, como la finalidad de la educación, los derechos de los docentes, los subsidios mediante convenios a instituciones educativas que atienden sectores populares, la evaluación y el derecho de los padres a decidir sobre la educación religiosa de sus hijos, entre otros. Y, lo más importante, existe preocupación sobre la pretensión de impartir una educación con una única y determinada orientación política e ideológica, que afectaría gravemente derechos y deberes de los educandos y de los padres de familia. El diálogo institucional sobre el proyecto de ley, que mantuvimos con la presidencia de la Comisión de Educación de la Asamblea Nacional y con el Ministro de Educación y Deporte, a lo largo de una buena parte del año pasado, no ha sido retomado por las nuevas autoridades, a pesar de nuestra disposición y petición de hacerlo.

11. Nos inquieta además que se pretenda solucionar los problemas sociales que nos aquejan con medidas populistas en lugar de utilizar los abundantes ingresos petroleros para soluciones estructurales a nuestras graves deficiencias. Ahora, al igual que en la segunda mitad del siglo XX, los altos ingresos por el petróleo se han visto acompañados por el aumento de la corrupción y el clientelismo político. Cada día nuestro país se hace mas rentista y pierde la oportunidad de convertirse en un país productivo.


Un camino de diálogo y reconciliación



12. Jesucristo, Camino, Verdad y Vida (Jn. 14,6), es fuente inagotable de paz, de reconciliación y de amor. Los Obispos de Venezuela, ante los problemas que agobian al país, proponemos el camino que indica el Señor: el camino fundamental hacia la paz, que todos anhelamos, es la reconciliación y la solidaridad. Por eso no podemos aceptar que se pretenda dividir a los venezolanos en dos bandos irreconciliables. La diversidad de posturas ideológicas, propias y convenientes en toda democracia, no debe convertirse en beligerancia e intolerancia. Se impone el diálogo que busque el consenso, sobre el que debe asentarse la vida política y social de cualquier sociedad que se considere democrática.

13. La solución a los problemas políticos y sociales de Venezuela debe ir más allá del populismo que no va al fondo de los mismos y del militarismo que cede el protagonismo de la sociedad al estamento militar, al cual no le corresponde dicho papel. Para resolver nuestros males sociales tampoco son válidos los caminos propuestos por el neoliberalismo, pues aunque supongan un aparente progreso de la sociedad, llevan inherentes la marginación de amplias masas del pueblo y el ahondamiento de la injusticia y exclusión.

14. Benedicto XVI acaba de recordar –en el discurso de inauguración de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe en Aparecida- que “la economía liberal de algunos países latinoamericanos ha de tener presente la equidad, pues siguen aumentando los sectores sociales que se ven probados cada vez más por una enorme pobreza o incluso expoliados de los propios bienes naturales”; pero el Papa nos recuerda también otro camino equivocado para solucionar nuestros problemas: “las formas de gobierno autoritarias o sujetas a ciertas ideologías que se creían superadas, y que no se corresponden con la visión cristiana del hombre y de la sociedad, como nos enseña la Doctrina social de la Iglesia”.

15. Una de esas ideologías ya superadas es el socialismo estatista que impide la primacía de la persona y de la solidaridad, suplantándolas por la hegemonía del Estado. Así, pues, ni el capitalismo salvaje ni el socialismo marxista son los caminos que conducen a la construcción de una sociedad más justa.

16. Por eso, los pastores de la Iglesia en Venezuela, fieles a nuestra vocación de ser voz de los que no tienen voz, alentados por el seguimiento de Jesús, Camino, Verdad y Vida, por el magisterio del Papa y por el Concilio Plenario, reafirmamos nuestra presencia, la de los sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos en todos los lugares de nuestra patria, llevando el Evangelio de Jesucristo y sanando las heridas de los más abandonados, de los enfermos y de todo aquel que necesite de nuestro aliento; caminando con ellos hacia la justicia, la paz y la reconciliación. Sin una cultura del respeto, la tolerancia, la inclusión y la aceptación del otro no se puede entablar una reflexión y diálogo nacional.

17. Se debe renunciar a la intolerancia, al enfrentamiento permanente, a la discriminación en el trabajo por razones políticas, que muchos venezolanos sufren a través de listas de excluidos o de exigencias ideológicas. Igualmente debe rechazarse el lenguaje descalificador, ofensivo e irrespetuoso. Nadie, y mucho menos el Presidente de la República, tiene derecho a insultar o agredir a personas o instituciones que disientan de sus opiniones o proyectos. La reconciliación, la paz y la solidaridad no anulan el derecho a disentir, lo cual incluso puede conducir a la protesta legítima; pero ésta debe hacerse siempre en términos pacíficos, la llamada no violencia activa, la cual no implica la indiferencia ante los problemas sociales. Las instituciones públicas tienen la grave obligación de permitir y respetar ese derecho a disentir consagrado en nuestra Constitución.

18. Se impone un gran acuerdo nacional en defensa de la vida, desde el momento de la concepción hasta su fin natural; esto implica oponerse a todo tipo de violencia e impunidad; e igualmente a las consignas que tienen a la muerte como objetivo o alternativa, pues no son ni humanas ni cristianas. El hombre siempre apuesta por la vida, nunca por la muerte. Esas consignas fomentan la violencia, el odio y la venganza. Además se debe afrontar el problema de las cárceles, velar por la apropiada actuación de las instituciones policiales y, sobre todo, garantizar la independencia y rectitud del sistema judicial.

19. Un elemento básico en la consecución de la justicia, la paz y la reconciliación es una educación para todos y de calidad: tenemos que partir de los logros conseguidos en materia educacional en los últimos años, sobre todo en la extensión de la educación a sectores excluidos. Sin embargo, hay que evitar la tendencia a ideologizar la educación y luchar por mejorar la calidad de la misma, que todavía es muy deficiente, sobre todo para los sectores más populares. El manifiesto “La educación que Venezuela necesita”, realizado por diferentes organizaciones educativas de la Iglesia, puede servir de base para este objetivo. El rol de la familia en la educación es imprescindible. El Estado debe reconocer que la familia es la principal responsable de la educación de sus hijos. La educación religiosa escolar debe permanecer en el horario escolar tal como se encuentra en la vigente Ley de Educación.

20. Venezuela necesita bendiciones, no improperios. Venezuela necesita que se aplique la Constitución vigente, no una nueva. Con ella basta para construir entre todos una democracia social, humanista, trascendente, inclusiva y solidaria. Venezuela quiere y reclama a gritos, por boca de sus niños y jóvenes, que se termine con los odios, los insultos y las descalificaciones y que sus hijos e hijas se reconcilien, se respeten y vivan en paz. Los venezolanos y venezolanas queremos una educación donde todos sus legítimos sujetos, padres de familia, estudiantes, maestros, profesores, comunidad y sociedad, con la alta dirección del Estado, puedan actuar en libertad y transmitir los principios, valores y virtudes fundamentales para alcanzar juntos la plenitud de la condición humana.


Conclusión



21. Nuestra fuerza está en el auxilio del Señor. Por eso, pedimos que en todas las Parroquias, Vicarías, Movimientos y Comunidades se intensifique la oración por la Solidaridad y la Reconciliación en Venezuela, en Latinoamérica y en todo el mundo, especialmente por medio de la Eucaristía. Tal como nos lo ha recordado el Papa Benedicto XVI en su Exhortación ‘El Sacramento del Amor’: “El misterio de la Eucaristía nos capacita e impulsa a un trabajo audaz en las estructuras de este mundo para llevarles aquel tipo de relaciones nuevas, que tiene su fuente inagotable en el amor de Dios” (n. 91).

22. Que Nuestra Señora de Coromoto, Patrona de Venezuela, nos siga guiando y acompañando en este peregrinar hacia un futuro siempre mejor y nos aliente en el compromiso de hacer realidad las aspiraciones de una Venezuela más humana y más cristiana, para que Jesucristo sea para todos “el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14, 6).

Con nuestra bendición,

Los Arzobispos y Obispos de Venezuela

Caracas, 7 de julio de 2007
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Mensaje emitido por los Obispos de Colombia al termino de su Asamblea Plenaria celebrada del 2 al 6 de julio, en la que han reflexionado junto a un grupo representativo de superiores de los Institutos Religiosos.

Mensaje de la LXXXIII Asamblea plenaria
del Episcopado
a la vida Religiosa Colombiana



1. Los Obispos de Colombia, reunidos en la LXXXIII Asamblea Plenaria Ordinaria, en unión con un grupo representativo de superiores de los Institutos Religiosos que trabajan en las jurisdicciones eclesiásticas del país, hemos reflexionado sobre la Vida Religiosa como don de Dios a la Iglesia.

Hemos reflexionado juntos en íntima relación con la recién concluida V Asamblea General del Episcopado Latino Americano, en Aparecida que tuvo como tema “Discípulos y misioneros de Jesucristo para que en Él nuestros pueblos tengan vida”.

Nos hemos sentido hijos e hijas de un mismo Padre, hermanos y hermanas de Jesucristo y discípulos y misioneros por el Espíritu.

Hemos orado juntos, de manera especial en la celebración Eucarística y en un clima de familia, respeto y cercanía hemos analizado las luces y las sombras de nuestras mutuas relaciones, de nuestras Iglesias particulares y de la Vida Religiosa. Nos hemos preguntado con franqueza y sencillez ¿Qué quiere el Señor hoy de nosotros? ¿Qué nos pide? ¿Cómo vamos a responder conjuntamente?.

Queremos que la experiencia vivida estos días, en la Conferencia Episcopal, se convierta en modelo de nuestras relaciones en las diócesis, en general y, en las parroquias en particular.

2. Agradecemos a Dios el don dado a su Iglesia en América Latina y de manera particular en Colombia por una presencia viva y centenaria de la Vida Religiosa.

La implantación de la Iglesia en nuestras tierras, tiene en los religiosos a sus primeros agentes. Las comunidades religiosas en el tiempo de la conquista y la colonización, se esmeraron para que a tierras americanas vinieran los mejores exponentes por su forma de vida evangélica, en contraste con los colonizadores que casi nunca fueron lo más selecto.

3. A la Vida Religiosa, Colombia debe los primeros pasos de enraizamiento del Evangelio y además muchos de los procesos que a través de cinco siglos permiten presentar una Iglesia que, caminando constantemente hacia la plena madurez, ya ofrece signos de santidad y conversión dignos de las mejores páginas que recogen la vida de la Iglesia universal.

4. La historia de la Iglesia en Colombia nos muestra cómo los religiosos en nuestra patria han buscado trabajar por la única Iglesia, teniendo conciencia de que la unidad es un signo fundamental para que los hombres y mujeres de todos los tiempos, puedan llegar a acoger la persona de Jesús como el enviado por el Padre para que el mundo crea (cfr. Jn. 17, 21).

5. Al orar y reflexionar juntos , en estos días, tanto los Obispos como los miembros de la Vida Religiosa, hemos sido llamados a demostrar de forma radical con nuestra vida la manera de vivir propia de quienes hemos experimentado un encuentro con la persona de Jesucristo, que nos lleva a una opción por la santidad. La santidad no se identifica con un quehacer sino con una manera de ser que se fundamenta en la presencia del Espíritu Santo en el corazón de cada uno. Esta presencia ha de ser acogida personalmente para que se haga viva en una experiencia comunitaria, que llama también a los otros a la santidad. Quien es santo termina dando la vida de múltiples maneras para que todo necesitado tenga vida.

6. La Iglesia que ha recibido de Dios el don de los religiosos afirma que la Vida Religiosa se fundamenta en el seguimiento de Jesús, tal como lo propone el Evangelio. Tal seguimiento tiene en el propósito de los fundadores una experiencia de particularidad que exige fidelidad al carisma que el mismo Dios ha dado a su Iglesia a través de los fundadores. El don de Dios dado a su Iglesia y que como todo “don y vocación de Dios son irrevocables” (cfr. Rm. 11, 29) ha sido concedido para que los religiosos participen en la vida y misión de la Iglesia, adaptándose a las nuevas situaciones de los tiempos y lugares.

7. La unidad de la Iglesia pide de todos los miembros que la conforman buscar caminos significativos para lograrla y evitar toda vía que lleve a la división. Discipulado, y misión serán siempre la base de una acción evangelizadora integral donde obispos y religiosos encontraremos un campo para fortalecer la unidad en su plena dimensión.

8. La Iglesia particular es el lugar donde la diversidad de los carismas de los religiosos encuentran la unidad. La diversidad se da en las formas de vida diferentes que se unifican en la misma fe, que se ocupa en la edificación de la Iglesia de Jesús, que es una, santa, católica y apostólica. Tal unidad no significa uniformidad que empobrece a la Iglesia, arrebatándole la riqueza de la múltiple diversidad de la Vida Religiosa.

9. Todo instituto religioso con su propia forma de vida enriquece a la Iglesia mientras tenga en su espíritu la lucha constante por la unidad. En esta lucha por la unidad se fundamenta la fecundidad de las vocaciones y de la vida apostólica en todas las formas de Vida Consagrada.

10. No podemos pasar por alto las normales dificultades que se presentan día a día en el anuncio del Reino de Dios. Buscar en el diálogo la solución es una tarea común de religiosos y obispos desde una opción evangélica, siguiendo los religiosos las inspiraciones fundacionales de amor a la Iglesia y nosotros, los llamados por el Señor a presidir en la caridad las Iglesias particulares a nosotros confiadas.
11. Estamos llamados a colaborarnos mutuamente afirmando nuestra igualdad fundamental como bautizados y reconociendo la diferencia en las funciones por el servicio que prestamos para que el Evangelio sea anunciado a todos los hombres y mujeres.

12. La Iglesia somos todos los hermanos bautizados con vocaciones específicas diversas, llenas de riqueza. Caminemos todos juntos por el mismo sendero. Nos necesitamos como cuerpo; si nos falta un miembro sufrimos todos. Obispos y religiosos unidos como Iglesia tenemos un compromiso ineludible, ser testigos de la misericordia de Dios. Desunirnos es arruinar la vocación de discípulos y misioneros de Jesucristo.

La Iglesia es joven y lleva en sí misma una respuesta para nuestra Colombia sufriente si avanzamos unidos; de lo contrario nuestro antitestimonio de desunión, antagonismo o paralelismo, destruirá a la misma Iglesia y Colombia se sumirá aún más en su dolor de Patria.

13. Los Obispos queremos expresar a los queridos religiosos y religiosas que trabajan en nuestras diócesis nuestra paternal y fraternal acogida. Un agradecimiento sincero por su entrega y generosidad evangélica, que aporta significativamente para la edificación de nuestras comunidades diocesanas, además de una eficaz labor apostólica, un vivo testimonio de vida como discípulos y misioneros en comunidad, que es realmente signo visible escatológico de la vida plena en la Trinidad.

De manera particular queremos agradecer a las comunidades religiosas que trabajan en los lugares de conflicto y con nuestros hermanos más vulnerables y los exhortamos a seguir trabajando en plena comunión con las Iglesias particulares, educando para la paz.

Una mirada especial nos merecen nuestros hermanos que en los monasterios se dedican de manera particular a la contemplación. Miramos la vida de estos hombres y mujeres como un testimonio plenamente evangélico que nos permiten seguir afirmando con toda la tradición de la Iglesia que ¡sólo Dios basta!.

14. Celebramos con satisfacción y alegría en el Señor la Asamblea que acabamos de realizar, convirtiéndose en un signo claro de comunión eclesial, en donde obispos y religiosos hemos caminado juntos como discípulos y misioneros tras el maestro Jesucristo , para la construcción de la Iglesia en Colombia.

Con afecto de pastores agradecemos a Dios el don de su existencia y valoramos su misión que es la de Cristo, para la gloria del Padre con la fuerza del Espíritu Santo.

Bogotá, D.C., 6 de julio de 2007

+ Luis Augusto Castro Quiroga
Arzobispo de Tunja
Presidente de la Conferencia Episcopal
+ Luis Augusto Castro Quiroga, Presidente de la Co (2007-07-09)
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Los Obispos españoles “conscientes de la importancia de la educación y de las dificultades por las que atraviesa en el momento presente”, han publicado un documento titulado “La escuela católica. Oferta de la Iglesia en España para la educación en el siglo XXI”, cuyo texto fue aprobado durante la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española (CEE), en su LXXXIX reunión, celebrada la semana del lunes 23 al viernes 27 de abril de 2007


La escuela católica.
Oferta de la Iglesia en España
para la educación en el siglo XXI


Madrid, 27 de abril de 2007



ÍNDICE

I.- Introducción

II.- Retos que debe afrontar la escuela católica


Una sociedad en cambio
Una sociedad pluralista
Unas familias cuyos comportamientos no siempre están sintonía con la educación que se imparte en la escuela
Cierto desencanto de la comunidad educativa
El derecho de los padres ante determinadas políticas educativas
El descenso progresivo del número de religiosos y sacerdotes en los colegios
El reto básico de educar

III.- La identidad de la escuela católica

Su especificidad de escuela católica, como servicio a la formación integral
Un proyecto en el que la fe católica se presenta en diálogo con la cultura
Un proyecto educativo en el que Dios es su fundamento primero y último
Un proyecto educativo en el que se implica toda la comunidad educativa
Una acción educativa de la Iglesia Católica

IV.- Prioridades y urgencias

Renovar y fortalecer la propia identidad
Implicar a las familias en el ejercicio de su derecho
Actualizar el compromiso con los más necesitados
Promover la unidad de la comunidad eclesial a favor de sus centros y de su identidad

V.- Propuesta de actuaciones futuras

VI.- Conclusión


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I. INTRODUCCIÓN

1. Los obispos de la Conferencia Episcopal Española, conscientes de la importancia de la educación y de las dificultades por las que atraviesa en el momento presente, pretendemos recordar y afianzar el sentido y significado de la concepción educativa de la Iglesia y su realización práctica mediante una de las instituciones educativas más genuinamente cristianas como es la escuela católica.

Al mismo tiempo, nuestra solicitud como pastores del Pueblo de Dios nos invita a ofrecer un servicio cualificado a la educación de niños y jóvenes, cuyos padres demandan esta acción de la Iglesia en el ejercicio de su derecho a que sus hijos reciban la formación que responda a sus convicciones educativas, especialmente por lo que se refiere a la formación religiosa y moral, amparados por la Constitución española y los tratados internacionales ratificados por el Estado español.

En el comienzo de este nuevo siglo la escuela católica está llamada a examinarse a sí misma y a responder a los nuevos retos planteados a la acción educativa cristiana. A su vez, la misión pastoral y evangelizadora de la Iglesia le insta a una permanente valoración que nuestro tiempo reclama con particular apremio, cuando se trata de educar a niños y jóvenes: “La Iglesia es siempre una Iglesia del tiempo presente. No mira a su herencia como a un tesoro de un pasado caduco, sino como a una poderosa inspiración para avanzar en la peregrinación de la fe por caminos siempre nuevos”.[1]

Es un momento oportuno para que la Iglesia española promueva la renovación de la propia escuela católica y clarifique, a su vez, el servicio educativo que con ello aporta a la sociedad. El trabajo que en este aspecto se está realizando en la escuela católica es grande y son muchas las esperanzas que la sociedad deposita siempre en la acción educativa de la Iglesia.

II. RETOS QUE DEBE AFRONTAR LA ESCUELA CATÓLICA

2. La escuela católica, al igual que toda institución educativa se ve hoy afectada por las situaciones y problemas de la misma sociedad a la que sirve. No es la escuela un ámbito aislado. En ella confluyen los problemas culturales y sociales, la rápida trasformación de la misma sociedad, los problemas de la familia, especialmente reflejados en los alumnos, además de los frecuentes cambios del sistema educativo.

La estructura de esta sociedad en continua transformación obliga a la escuela católica a centrar su atención sobre su naturaleza y sus características propias desde las cuales afrontar una adecuada renovación y revisión de sus propuestas educativas en orden a mejorar la calidad de la enseñanza. A su vez, en la educación confluyen tantos agentes, instituciones, ámbitos de influencia, corrientes de pensamiento… que propician y demandan una acción conjunta de la Entidad titular, padres, profesores, personal no docente y alumnos uniendo sus fuerzas, cada cual según sus responsabilidades, a favor de una auténtica educación, expresión de los valores del Evangelio.

Partimos de una constatación fundamental: “La escuela católica encuentra su verdadera justificación en la misión misma de la Iglesia; se basa en un proyecto educativo en el que se funden armónicamente fe, cultura y vida. Por su medio la Iglesia local evangeliza, educa y colabora en la formación de un ambiente moralmente sano y firme en el pueblo”.[2] “En el proyecto educativo de la escuela católica Cristo es el fundamento: Él revela y promueve el sentido nuevo de la existencia y la transforma, capacitando al hombre a vivir de manera divina, es decir, a pensar, querer y actuar según el Evangelio, haciendo de las bienaventuranzas la norma de su vida”.[3]

El Evangelio con su fuerza y vitalidad responde a los problemas fundamentales del hombre y contribuye a la articulación de la personalidad en su proceso de maduración.

Con su acción evangelizadora la escuela católica está contribuyendo a la formación del alumno desde sus raíces hasta sus más altas aspiraciones: “Realmente el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado… Cristo, el nuevo Adán, en la misma revelación del misterio del Padre y de su amor manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la grandeza de su vocación”.[4] Es en la verdad de Jesucristo donde se proporciona al alumno la posibilidad del crecimiento hacia la verdad plena.

Para el logro de este objetivo hay que responder a una serie de retos que están determinando, de alguna manera, nuestro compromiso de servir a la educación de los hijos que hoy se nos encomienda.

a) Una sociedad en cambio

3. La escuela está inserta en una sociedad en continua evolución en la que desaparecen algunos elementos básicos de nuestra cultura y emergen otros nuevos que la van conformando.

En efecto, en la cultura occidental se impone como principio de progreso y de vida la creatividad artificial, la eficacia en la producción y, en consecuencia, la valoración y utilización de la ciencia al servicio del progreso técnico donde priman los resultados. Estas primacías solapan todo intento de conocer la esencia de las cosas, su significado último[5]. Su repercusión en la educación conlleva una determinada concepción de la vida en la que los objetivos y fines de carácter puramente instrumental, soslayan el valor trascendente de la persona que hace posible dar una respuesta a las grandes preguntas sobre el sentido de la existencia, o sobre el mismo valor de la persona ante las manipulaciones a las que está expuesto.[6]

4. Una de las manifestaciones de la cultura, que también está presente en la educación, es la crisis moral con raíces claramente culturales; se caracteriza, entre otras cosas, por la exaltación de la libertad y de la conciencia individual como fuente de valores, independientemente de la verdad del hombre y de Dios. “La fuerza salvífica de la verdad es contestada y se confía sólo a la libertad, desarraigada de toda objetividad, la tarea de decidir autónomamente lo que es bueno y lo que es malo. Este relativismo se traduce, en el campo teológico, en desconfianza en la sabiduría de Dios, que guía al hombre con la ley moral.”[7] Con ello se pierden los puntos básicos de referencia ética e incluso el sentido de responsabilidad.

5. Esta situación ha provocado en las nuevas generaciones la presencia de personalidades desestructuradas, sin raíces donde sustentarse, ni finalidades transcendentes hacia las que caminar. Muchas veces sin posibilidades de respuesta a las preguntas sobre el sentido de la existencia, o sobre el mismo valor de la persona ante las manipulaciones técnicas o económicas a las que está expuesta. En esta situación es fácil sucumbir al desencanto y a la evasión a toda costa. La sensación de soledad y de vacío interior es una de sus expresiones más constatables.

En la raíz de todo ello “está el intento de hacer prevalecer una antropología sin Dios y sin Cristo. Esta forma de pensar ha llegado a considerar al hombre como el centro absoluto de la realidad haciéndolo ocupar así falsamente el lugar de Dios y olvidando que no es el hombre el que hace a Dios, sino que es Dios quien hace al hombre”.[8]

Todo ello está interpelando a la Iglesia y, sobre todo, está condicionando la forma en que la escuela católica puede llevar a cabo sus propios fines y objetivos. Las Entidades titulares de escuelas católicas han realizado a lo largo de los años un encomiable esfuerzo de reflexión a fin de responder a los cambios de la sociedad; fruto del mismo es la actualización de sus propuestas educativas en orden a mejorar y hacer más eficaz su acción evangelizadora.

b) Una sociedad pluralista

6. En todo tiempo y, concretamente, en los últimos decenios alumnos procedentes de diversas culturas han accedido a la escuela estatal y, proporcionalmente, a la escuela católica.

Este alumnado aporta diferentes actitudes ante la educación, con valores, creencias, moral y prácticas religiosas distintas, que chocan, a veces, con el universo cultural que se transmite en la escuela. Se trata de un fenómeno complejo en cuanto a las convicciones y sus formas de expresión en la sociedad. “Tiene efectos positivos, como la posibilidad de encuentro entre pueblos y culturas, pero también negativos, que corren el riesgo de producir ulteriores desigualdades, injusticias y marginaciones.”[9]

7. Por otra parte, la cohabitación de culturas que necesariamente demandan un lugar y respeto a sus peculiaridades, pueden generar conflictos. Es posible que estos hechos creen actitudes de rechazo, o bien, de desconfianza y oscurecimiento de la propia cultura y de la propia fe en el deseo de evitar posibles confrontaciones.

Son desafíos nuevos para la educación y especialmente para la escuela católica cuyo proyecto educativo está anclado en el Evangelio y conformado por valores objetivos y universales que orientan y dan sentido a la vida. El ideario de las escuelas católicas, que tiene como núcleo los valores del Evangelio, ofrece para alumnos y padres, una realidad llena de posibilidades para el encuentro intercultural. Esto nos obliga a todos a discernir a la luz de la fe los signos de este tiempo y a afrontar con lucidez los fenómenos culturales nuevos. Las Entidades titulares de la escuela católica han venido realizando a lo largo de los años un esfuerzo de reflexión sobre su identidad católica; fruto del mismo son las propuestas de actualización del ideario y su empeño por mejorar el clima educativo de las escuelas, expresión clara de su responsabilidad evangelizadora.

c) Unas familias cuyos comportamientos, no siempre, están en sintonía con la educación que se imparte en la escuela

8. Algunas familias que acceden a la escuela católica no comparten las grandes líneas y principios educativos propios del Ideario de la escuela católica ni están en total sintonía con los valores y proyectos de vida de la misma.

La situación de la familia presenta aspectos positivos y aspectos negativos con influencia en la educación. Por una parte existe, entre otras, “una mayor atención a la calidad de las relaciones interpersonales en el matrimonio... a la educación de los hijos... a la necesidad de desarrollar relaciones entre las familias... al conocimiento de la misión eclesial propia de la familia”.[10] Es necesario constatar que la familia cristiana está siendo cada vez más consciente de su identidad y de su responsabilidad educativa para con sus hijos. Los movimientos asociativos en defensa de la familia son cada vez más demandados y secundados.

9. Por otra parte, las nuevas tecnologías y su influencia mediática en la educación de niños y jóvenes ha creado en una gran parte de las familias la convicción de incapacidad o impotencia para educar adecuadamente a sus hijos y dotarles de aquellos principios, valores y actitudes que posibiliten su normal desarrollo. Los padres se sienten desasistidos ante el poder de las influencias extraescolares que inculcan principios y actitudes contrarias a sus propias convicciones.

A ello hay que unir el grave fenómeno de las crisis familiares y el deterioro del concepto mismo de la familia[11]. “Las rupturas matrimoniales y la consiguiente desestructuración familiar inutilizan las posibilidades reales de educar a los hijos, cuando no la misma capacidad educativa de los padres. La absorción exhaustiva de la vida del padre y de la madre por el ejercicio de la profesión con la secuela inevitable de su alejamiento no sólo físico, sino también psíquico, afectivo y espiritual de los hijos, les impide ejercer todo compromiso educativo serio”[12].

El hecho es que no pocas familias van dejando de participar en las responsabilidades educativas de sus hijos, al menos, en lo que atañe a la formación que se lleva a cabo en los colegios. Los últimos estudios realizados al respecto denuncian que el seguimiento que los padres hacen de la formación de sus hijos desciende paulatinamente. “Las familias mismas deben de ser cada vez más conscientes de la atención debida a los hijos y hacerse promotores de una eficaz presencia eclesial y social para tutelar sus derechos.”[13]

Ante este fenómeno, las escuelas con ideario católico han desarrollado programas para la mayor implicación de los padres en el proceso educativo de sus hijos, e incluso planes de formación dirigidos directamente a ellos, como son las Escuelas de Padres. El reto está en vincularles aún más y en aumentar el número de padres que se implican en estos procesos.

En todo caso, creemos muy necesaria una acción coordinada de la comunidad educativa con la familia y la parroquia. De lo contrario, la educación cristiana quedaría fragmentada e incluso con serias dificultades para llevar a cabo su propio proyecto educativo.

d) Cierto desencanto de la comunidad educativa

9. Pese a la entrega y continua donación de los educadores por trasmitir una educación de calidad a sus alumnos, cierto desencanto está aflorando al no ver realizados los proyectos formativos que con tanto esfuerzo pusieron en práctica. Los profesores encuentran importantes dificultades para ayudar a los alumnos conflictivos o con lastres académicos o disciplinarios. El maestro tiene que limitar precisamente su rol a facilitar el acceso a la información, en muchos casos, y, en consecuencia, queda debilitada la dimensión formativa de su acción.

Factores culturales, sociales y de estructura académica están influyendo negativamente en aquellos alumnos desmotivados para el trabajo y el esfuerzo, a sabiendas de que al final de curso pasarán fácilmente al siguiente, sin mucho sacrificio. Ello contribuye al deterioro disciplinar de la escuela, al fracaso escolar y a la infravaloración de la autoridad académica y moral del profesor. Los reclamos que la cultura predominante propone a los alumnos sobre el sentido de la vida conformado por la diversión y el ocio suponen un continuo reto a la escuela en su propuesta educativa.

En medio de esta situación muchas comunidades educativas han logrado generar un ambiente de trabajo positivo, donde toda la comunidad se implica en su propio proyecto educativo, no exento de dificultades. Son comunidades educativas que han asumido su propio proyecto educativo a la luz de su ideario y lo han llevado a la práctica en la vida diaria de su colegio. Ala vez, nuevas experiencias educativas se están plasmando en la creación de colegios, de inspiración cristiana y proyecto educativo católico, que están generando expectativas positivas para la educación católica. Son realidades y signos de responsabilidad y de esperanza.

e) El derecho de los padres ante determinadas políticas educativas

10. Esperábamos que la nueva Ley Orgánica de Educación afrontase, entre otros, algunos de los problemas más acuciantes que conciernen tanto a la escuela estatal como a las demás escuelas de iniciativa social. Lamentablemente la regulación de los derechos y libertades que fundamentan el conjunto de nuestro sistema educativo se ha vuelto a producir sin obtener el consenso social y político imprescindible para mejorar la calidad y la equidad en el conjunto de las escuelas. Por otro lado, la nueva Ley Orgánica de Educación presenta ambigüedades que no nos pueden dejar de preocupar en materia de derechos y libertades y que, sin duda, generarán situaciones conflictivas en su desarrollo, en particular en lo que afecta a la elección por los padres del tipo de formación religiosa y moral que responda a sus convicciones.

11. No pocas familias tienen dificultades al comienzo de cada curso para ejercer su derecho de elegir el tipo de enseñanza que deseen de acuerdo con sus convicciones. En concreto, son muchos los alumnos que cada curso quedan fuera de la escuela católica por las trabas que suponen las condiciones establecidas por la Administración educativa para su admisión y las dificultades añadidas para aumentar el número de puestos escolares necesarios para cubrir la demanda de este tipo de enseñanza.

f) El descenso progresivo del número de religiosos y sacerdotes en los colegios

12. A todo ello hay que añadir algunos retos propios de laescuela católica. La escuela católica es mayoritariamente una escuela de titularidad de Institutos religiosos. La disminución del número de religiosos es un hecho que obliga a renovar las iniciativas de las Entidades titulares para asegurar la continuidad de las escuelas católicas como una plataforma fundamental de evangelización. Esta y otras dificultades demandan de todos quienes tienen responsabilidades educativas, poner en común aquellos medios que puedan dar estabilidad a los colegios en crisis.

13. La progresiva extensión de la corresponsabilidad en la misión, ha tenido como efecto que actualmente la responsabilidad de dirección de las escuelas católicas y de la educación directa de los alumnos la tengan los profesores laicos en la mayoría de los colegios. Es esperanzador y ya una realidad constatable la eficacia con que están asumiendo los profesores laicos el proyecto educativo de la escuela católica. Se han hecho muchos esfuerzos por formar, proporcionando medios para que el profesorado laico asuma el carisma o el ideario de la institución religiosa correspondiente, como agentes responsables de su proyecto educativo. Las Entidades titulares y las organizaciones que las agrupan han de continuar e incrementar los esfuerzos respecto a la formación en la propia identidad de todos los agentes educativos de los centros.

Con todo, es digno de reconocimiento el esfuerzo material, espiritual y personal que los religiosos y religiosas están realizando a favor de la educación católica. Esta encomiable tarea sacrificada es una alabanza a Dios que asiste a su Iglesia.

g) El reto básico de educar

14. El reto más importante de la escuela católica es educar y formar a sus alumnos conforme al proyecto educativo cristiano. Es muy difícil sustraerse a las influencias que van determinando el tipo de educación en la escuela española. Por ello, también la escuela católica, inmersa en este mundo, ha de contrarrestar aquellos condicionantes que dificultan el auténtico desarrollo de la formación integral conforme la concibe el humanismo cristiano.

Entre otros, tiene especial influencia el cúmulo de información que proporcionan las nuevas tecnologías. La facilidad de acceso a los datos por estos medios contrasta con la dificultad para aprender lo que se recibe, pues el verdadero aprendizaje, la aprehensión, asimilación y posesión del saber exige esfuerzo, ordenación y sentido[14]. En general, la información como elemento básico del saber está propiciando, en cierto modo, el aprender a conocer y hacer, soslayando el aprender a ser que demandan las instituciones educativas de rango internacional.[15]

Por otra parte, es muy determinante para la educación el hecho de que los alumnos progresivamente no reconozcan la autoridad del profesor para corregir o motivar el ejercicio de los valores más básicos en la construcción de la convivencia y en el progreso armónico de la personalidad. Algunas doctrinas pedagógicas que formulan el no direccionismo y el libre desarrollo de la naturaleza están influyendo negativamente en el normal desarrollo de la escuela.

15. En este contexto, la formación integral que propicia la escuela católica sufre graves dificultades para su desarrollo. En efecto, Dios mismo puede dejar de ser la instancia última que ilumine y dé sentido a toda superación y humanización y, con ello, puede mutilarse un elemento fundamental para la dicha formación integral como horizonte último de la educación.[16] Construir la propia identidad, descubrir lo que la persona es y lleva dentro, orientar su más profundo deseo de bien, de verdad y de belleza, fundamentar su raíz y su sentido último, recrear su ansia de infinito, fundamentar su ser filial en el Padre Dios, es la tarea de educar, de formar y de aprender a ser. La fe escruta lo más profundo del ser humano proyectándolo a su más alta vocación a la que ha sido llamado.

16. Ante estos y otros desafíos, pretendemos favorecer e impulsar una sana renovación de la acción educativa de la escuela católica que dé respuestas y horizontes ilusionantes de calidad educativa cristiana. El reto educativo nos invita a utilizar todos los medios a nuestro alcance para que este gran objetivo de educar se lleve a cabo con entrega, desinterés y esperanza. Está en juego la misma libertad de enseñanza, pues ésta no existiría sin la concurrencia de distintos proyectos educativos que posibiliten el derecho de los padres a la formación religiosa y moral de los hijos según sus convicciones.


III. LA IDENTIDAD DE LA ESCUELA CATÓLICA

17. El tiempo y las circunstancias que nos ha tocado vivir nos invita a acudir a las fuentes de nuestra fe de donde surgió y surgirá la genuina educación católica. Nuestra fe ha contribuido a configurar una manera de ser y una manera de educar. La fe vivida y profesada por la Iglesia a través de la historia ha sido la génesis y la misma configuración de la escuela católica. En consecuencia, la respuesta primera a los retos antes analizados nos invita a llevar a cabo una honda reflexión sobre la identidad propia de la escuela católica conforme a los principios cristianos que la informan.

La escuela católica es una institución educativa que la Iglesia pone al servicio del hombre y de la sociedad, al mismo tiempo que responde al derecho de los padres a que sus hijos reciban la formación religiosa y moral conforme a sus convicciones, artículo 27.3 de la Constitución Española en el marco de la libertad de enseñanza. El Estado debe garantizar la libre opción de los padres con aquellos proyectos educativos que respondan a sus convicciones. Este derecho está ampliamente refrendado por la Declaración de los Derechos Humanos, Tratados Internacionales, Pactos Internacionales y otras Declaraciones de altos organismos internacionales que instan a las naciones para que cumplan y garanticen los derechos de las familias a la educación de sus hijos según sus convicciones y se facilite el ejercicio de la libertad de enseñanza.[17]

18. La escuela católica está al servicio de la educación no por ningún privilegio o concesión del Estado, sino para ofrecer este tipo de formación católica a los que libremente quieran acceder a ella. Del mismo modo, la formación religiosa que se recibe a través de las clases de religión en la escuela estatal no es tampoco una concesión del Estado, sino una respuesta al derecho que asiste a los padres de recibir para sus hijos la formación conforme a sus propias convicciones religiosas y morales.

El artículo 27.5 de nuestra Constitución afirma que “los poderes públicos garantizan el derecho de todos a la educación mediante una programación general de la enseñanza, con participación efectiva de todos los sectores afectados y la creación de centros docentes”.

La misma Ley Orgánica de Libertad religiosa explicita las garantías constitucionales en el artículo 2.1c cuando dice: “La libertad religiosa y de culto garantizada por la Constitución comprende, con la consiguiente inmunidad de coacción, el derecho de toda persona a recibir e impartir enseñanza e información religiosa de toda índole, ya sea oralmente, por escrito o por cualquier otro procedimiento; elegir para sí y para los menores no emancipados e incapacitados bajo su dependencia dentro y fuera del ámbito escolar la educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”.

Este proyecto educativo, demandado por un alto porcentaje de padres se define como escuela católica que pretende desarrollar todas las capacidades del ser humano desde la óptica de la Vida, la Palabra y la Persona de Jesucristo, al que todos pueden en su crecimiento escuchar, imitar y seguir compartiendo y promoviendo sus valores y su forma de vida en toda su actividad escolar y extraescolar. Esta propuesta educativa de la escuela católica se concibe como formación integral.

a) Su especificidad de escuela católica, como servicio a la formación integral

Partiendo del fin mismo de la educación

19. La escuela católica responde a la finalidad misma de la educación, que la Constitución consagra en el artículo 27.2 en referencia a todo tipo de escuela: el pleno desarrollo de la personalidad humana.

En el logro de esta finalidad comparte objetivos similares con la escuela estatal y los distintos tipos de escuelas de iniciativa social. En concreto, “en virtud de su misión, a la vez que cultiva con asiduo cuidado las facultades intelectuales, desarrolla la capacidad del recto juicio, introduce en el patrimonio de la cultura conquistado por las generaciones pasadas, promueve el sentido de los valores, prepara a la vida profesional, fomenta el trato amistoso entre los alumnos de diversa índole y condición contribuyendo a la mutua comprensión; además, constituye como un centro de cuya laboriosidad y de cuyos beneficios deben participar juntamente las familias, los maestros, las diversas asociaciones que promueven la vida cultural, cívica y religiosa, la sociedad civil y toda la comunidad humana”.[18] Al menos formalmente, al igual que toda escuela, la escuela católica pretende aquella enseñanza que haga posible el óptimo desarrollo del alumno, de sus capacidades intelectuales, sociales, afectivas, morales y religiosas.

Se apoya en la naturaleza y la dignidad del hombre


20. Ahora bien, la acción educativa de la Iglesia, a través de la escuela católica, no debe ser considerada un simple añadido al desarrollo de la personalidad del alumno. Hunde sus raíces en la naturaleza misma del hombre, creado a imagen de Dios y en la dignidad de la persona que esta realidad conlleva. “La Iglesia sabe muy bien que su mensaje conecta con los deseos más profundos del corazón humano cuando reivindica la dignidad de la vocación humana, devolviendo la esperanza a quienes desesperan ya de su destino más alto. Su mensaje, lejos de empequeñecer al hombre, infunde luz, vida y libertad para su progreso; y fuera de Él nada puede satisfacer el corazón del hombre: «Nos hiciste, Señor, para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti»”.[19]

El fin propio y la peculiaridad de la escuela católica


21. Afirmamos, en consecuencia, que la escuela católica pretende, como las demás escuelas, los fines culturales y la formación plena de los alumnos. ¿En qué se distingue? “Su nota característica es crear un ámbito de comunidad escolar animado por el espíritu evangélico de libertad y de amor, ayudar a los adolescentes a que, al mismo tiempo en que se desarrolla su propia persona, crezcan según la nueva criatura en que por el bautismo se han convertido, y finalmente, ordenar toda la cultura humana al anuncio de la salvación, de modo que el conocimiento que gradualmente van adquiriendo los alumnos sobre el mundo, la vida y el hombre sea iluminado por la fe”.[20] Esta realidad funda el carácter propio de la escuela católica.

Pretende servir a la configuración, en cada alumno, del hombre nuevo que surge del Bautismo. Su progresivo crecimiento se realiza en la escucha de la Palabra de Jesucristo, la imitación de sus obras, con el ejemplo y ayuda de la comunidad educativa concreta y de la Iglesia que se hace presente en la educación.

La educación católica conlleva una concepción de la persona


22. El desarrollo pleno de la personalidad depende de muchos factores: Los principios que informan la actividad educativa, los fines que se pretenden, los objetivos prioritarios en el quehacer escolar y, sobre todo, el tipo de persona que se pretende educar. La educación cristiana entiende que la calidad de su enseñanza está vinculada a la visión cristiana del hombre y del mundo, que le aporta la fe, y que está presente en todo el quehacer educativo del colegio, de tal manera que el alumno adquiera una verdadera síntesis de fe, cultura y vida.

El elemento primordial de toda educación es la concepción de la persona que se pretende formar y que subyace a todo proyecto educativo, tanto en la escuela estatal como en cualquier otro tipo de educación. La escuela católica constituye, ante todo, un proyecto de formación que incluye una concepción determinada del hombre, según la criatura nueva que surge del Bautismo.

“El hombre, en cuanto creado a imagen de Dios, tiene la dignidad de persona: no es solamente algo, sino alguien capaz de conocerse, de darse libremente y de entrar en comunión con Dios y las otras personas… Ha sido creado para conocer, servir y amar a Dios, para ofrecer en este mundo toda la creación a Dios en acción de gracias, y para ser elevado a la vida de Dios en el cielo.”[21] En esta filiación se enraíza su dignidad, se fundamenta la fraternidad universal por la que ha de trabajar y da sentido a su vida. Es, por tanto una persona con un destino trascendente e inmortal, libre y responsable ante esta vida y ante la eterna. Este proyecto tiene su realización plena en Jesucristo y “el que sigue a Cristo, hombre perfecto, también se hace él mismo más hombre”.[22]

En consecuencia, Jesucristo es la esperanza de todo proyecto humano hacia su plenitud. Él es el camino la verdad y la vida. En Él el alumno no solamente tiene un ejemplo que imitar en su crecimiento, sino también un amor en quien confiar, una esperanza en su vida, una razón de su esfuerzo y un sentido a su vivir. Todo ello conlleva una concepción de la vida abierta a Dios que ama a cada persona y la invita a hacerse cada vez más “conformado a la imagen del Hijo” (Rom 8,29). Este proyecto divino es el corazón del humanismo cristiano.

Propone una concepción integral de la educación


23. La acción educativa de la Iglesia a través de la escuela católica, además de vincularse a la formación plena, entendida como desarrollo perfectivo de las capacidades básicas del alumno, propone una educación integral del mismo tratando que todas las capacidades puedan ser integradas armónicamente desde la luz del Evangelio que fundamenta una cosmovisión integradora de la personalidad: “La verdadera educación se propone la formación de la persona humana en orden a su fin último y al bien de las sociedades de la que es miembro”[23]. Se entiende así la formación integral no sólo como desarrollo de todas las capacidades del alumno, incluida necesariamente la capacidad trascendente que recrea y proyecta el sentido último de la vida, sino también y especialmente su desarrollo integrado y armónico, como corresponde a la vocación integral de la persona[24]. Es aquí donde se revela un elemento específico de su quehacer educativo: trasmite una enseñanza que en todos los planos del conocimiento revela un saber unificado por la luz de la fe.

“La fe que no se identifica con ninguna cultura y es independiente de todas ellas, está llamada a inspirar a todas”[25]. Es un derecho del alumno y una exigencia de la formación integral que el saber religioso y moral, que hace posible dicha formación, tenga un tratamiento equiparable al resto de saberes en su proceso educativo, siendo éste un elemento integrador que armoniza el sentido de la vida y su ser personal.

24. La escuela católica opta por el ser humano y su formación integral, lo cual le exige un acercamiento personalizado del alumno no sólo para valorar y apoyarle en la evolución de su individual proceso de aprendizaje sino también y, especialmente, para acompañarle en su crecimiento afectivo, en su inserción social y en su progreso espiritual.

La escuela católica promueve la integración del alumno en la comunidad educativa, en los grupos de alumnos, en la relación sincera con los profesores y en una mayor confianza con sus propios padres, de forma consciente y activa. La incorporación del alumno al proyecto educativo católico será una base eficaz en la prevención y eliminación de los obstáculos que le impiden crecer como persona.

Integración e incorporación que posibilitan que se atienda fraternalmente a los alumnos de diferentes culturas que acceden a la escuela católica. Una interculturalidad, enraizada en el amor de Cristo a todos los hombres y en las enseñanzas del Evangelio, es connatural al ser de la Iglesia. En este objetivo la educación católica siempre está abierta para acoger en su seno a los niños y jóvenes de otras tradiciones religiosas sin que esto sea un obstáculo para el desarrollo del carácter propio y la especificidad católica de las instituciones.[26]

La universalidad del mensaje y de la redención de Cristo se ha de hacer palpable en cada uno de los proyectos educativos de las escuelas católicas, como ya lo es vivido con normalidad en muchas de ellas.

Es una acción educativa humanizadora


25. Dicha formación integral propicia y fundamenta los valores más humanos que orientan el progreso evolutivo y perfectivo del alumno. No se desentiende de los problemas diarios de los alumnos sino que los afronta y orienta hacia el bien y la verdad; en dicha formación “el saber iluminado por la fe, lejos de desertar de los ámbitos de las vivencias cotidianas, los habita con toda la fuerza de la esperanza y de la profecía. El humanismo que auguramos propugna una visión de la sociedad centrada en la persona humana y sus derechos inalienables, en los valores de la justicia y de la paz, en una correcta relación entre individuos, sociedad y Estado, en la lógica de la solidaridad y la subsidiaridad”[27].

Esta concepción integral de la educación hace posible una personalidad crítica y libre ante cualquier intento de desestructuración, capacita para optar por el bien y la verdad, responde orgánicamente a las grandes preguntas sobre su origen y destino, y motiva aquellas opciones que favorecen el perfeccionamiento de la sociedad. “Cristo, el nuevo Adán, en la misma revelación del misterio del Padre y de su amor, manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la grandeza de su vocación”.[28] Por ello, a partir de la Persona de Jesucristo, y de la experiencia de plenitud humana que se vive, por la participación en la vida divina, en la comunión de la Iglesia, se hace posible descubrir la vocación humana, y por tanto, también en qué consiste la humanidad plena, la vida moralmente recta y verdadera. Este es el sustrato fundamental de toda educación en su sentido más hondo y radical.

A través de la educación en los valores más genuinamente cristianos


26. La escuela católica al servicio de la formación integral del alumno debe educar en los principios morales, valores y virtudes que proceden de la fe cristiana. Podemos decir que “sin su referencia a Dios el hombre no puede responder a los interrogantes fundamentales que agitan y agitarán siempre su corazón con respecto al fin y, por tanto, al sentido de su existencia. En consecuencia, tampoco es posible comunicar a la sociedad los valores éticos indispensables para garantizar una convivencia digna del hombre”[29].

27. Desde este fundamento, la escuela católica fomenta en todo el ámbito educativo, aulas, recreos, actividades complementarias y extraescolares, los valores y virtudes de raíz cristiana, como son: el respeto al otro en toda su peculiar dignidad nacida de la paternidad de Dios, el servicio y la ayuda desinteresada, la sensibilidad ante los débiles y la cercanía para los que necesitan de apoyo y amistad, consecuencia inmediata de la fraternidad universal de los hijos de Dios.

Es vital en el proyecto educativo cristiano educar desde la primera edad el valor permanente y trascendente del amor, que se expresa, especialmente, en el sentido de gratuidad, de donación y de servicio desinteresado. “No es sólo progreso educativo humano, sino verdadero itinerario cristiano hacia la perfección. El alumno religiosamente sensible sabe que cumple la voluntad de Dios en el trabajo y en las relaciones humanas cotidianas”[30].

La escuela católica no se queda, por eso, en los valores mínimos de una ética común. El amor no es sólo un mandato del Señor. El amor está enraizado en la paternidad de Dios por la cual somos hermanos y, a su vez, alimentado por la presencia de Dios en nosotros, lo cual hace imposible concebir el amor a Dios sin el amor a los hermanos. El respeto al otro, tan demandado por la comunidad educativa, es una de las muchas consecuencias que surgen del valor fontal y primero que es el amor. “De ahí el trabajo escolar acogido como deber y desarrollado con buena voluntad, ánimo y perseverancia en los momentos difíciles; respeto al profesor; lealtad y caridad con los compañeros; sinceridad, tolerancia y bondad con todos”.[31]

La escuela católica impulsa y cultiva el esfuerzo y el sacrificio no tan sólo como medios necesarios para la adquisición de mejores resultados académicos sino como valores y actitudes que capacitan al alumno para un mayor servicio a la humanidad y la realización propia, realidades más valiosas que el sólo éxito académico o profesional.

28. El cultivo de la interioridad de los niños y jóvenes es urgente y de gran importancia en nuestro mundo. El alumno en proceso de aprendizaje necesita razones para creer, razones para amar y razones para esperar. Necesita saber darle sentido a su vida, una razón a su existencia, una orientación a su vivir. Se trata de tomar conciencia de su ser, de su misión de amar en este mundo, de la trascendencia de su vida, de la importancia y responsabilidad de su acción en relación con los otros y con Dios. “La persona humana, en efecto, de la que la libertad constituye la más alta dignidad, se realiza no en el repliegue sobre sí misma, sino en la entrega de sí (cfr. Lc 17,33; GS 24).”[32]

Así mismo, el cultivo de la espiritualidad desde la perspectiva cristiana pretende elevar las capacidades del alumno hacia el encuentro con Dios, mediante la relación con Él en la oración, en el respeto y valoración de su Palabra y de su Vida conforme al Evangelio, motivando su sensibilidad hacia la presencia del Señor entre nosotros. “Los valores evangélicos no pueden ser separados de Cristo mismo que es su fuente y su fundamento y constituye el centro de todo el anuncio evangélico”.[33]

Es un proyecto que se recrea en todo el ámbito educativo


29. Para llevar a cabo este proyecto la escuela católica en sus espacios, personas y tiempos está al servicio de los fines y objetivos que integran su ideario. Espacios, tiempos y personas que hacen posible un ambiente animado por el espíritu evangélico de caridad y libertad en el que se percibe la presencia viva de Jesús Maestro. Un ambiente creado por la presencia serena y acogedora de los profesores, que acompañan con la palabra, el consejo, el signo y el comportamiento[34]. Este tipo de ambiente influirá en el mismo trabajo escolar, en el mismo proceso de enseñanza-aprendizaje y en el progreso hacia la formación integral del alumno.

Tarea que se lleva a cabo desde la adecuada organización del tiempo académico hasta del tiempo, también necesario, que llamamos complementario a la acción educativa reglada. Es sobre todo en este tiempo complementario al quehacer educativo en el que se pueden desarrollar aspectos básicos muy concretos del ideario cristiano como son las actividades catequéticas y las celebraciones sacramentales necesariamente voluntarias y coordinadas con la parroquia.

b) Un proyecto en el que la fe católica se presenta en diálogo con la cultura

30. El derecho de los padres a la formación religiosa y moral de los hijos según sus convicciones tiene en el ámbito educativo de la escuela la posibilidad de su ejercicio mediante el diálogo de la fe con la cultura, con el cual el alumno integra en su formación humana la dimensión religiosa.

Es congruente que los alumnos se inicien ya en las edades primeras en el deseado diálogo de la fe con la cultura y de la fe con la razón, iluminando progresivamente el conocimiento que ellos adquieren sobre sí mismos, sobre el mundo y sobre la vida[35].

Esta relación y diálogo, especialmente a través de las otras áreas, es un medio adecuado para que los alumnos adquieran personalmente la deseada síntesis de la fe con la cultura.

“La cultura que el hombre asimila constantemente desde su universo cultural, tiende a ser una fuerza totalizadora de su personalidad. Pero es en la escuela donde esa asimilación totalizadora se produce –en cualquier edad– de una manera explícita, sistemática y crítica. Tal asimilación, función de la escuela, la realiza el alumno a través de las diferentes disciplinas escolares. Una de ellas, la enseñanza religiosa, conforma esta asimilación cultural desde la perspectiva de la fe cristiana”[36].

Es evidente que en esta asimilación totalizadora que se da en la transmisión de la cultura, se configura implícita o explícitamente un concepto de persona, es decir, una respuesta a la pregunta sobre el origen, naturaleza, vocación, destino y misión del hombre, que va determinando la misma orientación de la acción educativa. El Mensaje cristiano constituye una opción educativa sobre toda la persona respondiendo a sus más profundos problemas sobre su origen y destino, sobre la libertad, la justicia, el dolor, la muerte y la inmortalidad.

Finalidades


31. La fe en diálogo con la cultura apunta a una manera nueva de ser, de mirar, de comprender y tratar la realidad, de considerar a las personas, los acontecimientos y las cosas. Es decir, la síntesis entre la fe y la cultura ha de tender en definitiva a realizar en el alumno una síntesis personal entre la fe y la vida.

Ahora bien, “esto será posible si los fieles laicos saben superar en ellos mismos la fractura entre el Evangelio y la vida, recomponiendo en su vida familiar, en el trabajo y en la sociedad, esa unidad de vida que en el Evangelio encuentra inspiración y fuerza para realizarse en plenitud”.[37] Así se es consecuente con el fin del proyecto educativo católico: la formación integral lograda desde la cosmovisión cristiana de la vida.

Es necesario afirmar que educar en la fe es mucho más que desarrollar las facultades y