domingo, 12 de agosto de 2007
Artículo publicado en programade mano de las fiestas de Ntra. Sra. de los Afligidos en Los Realejos (Bajo).

¡SERÁFICO LUNES DE AFLIGIDOS!


Cuando la hermana Luna, de blanca luz menor se hace dueña de la noche "Realejera", el tronío de los fuegos desde la ermita de San Sebastián, despiertan y avivan al seráfico peregrino que culmina el caminar con la oración de "Completas", junto al hermano drago de San Francisco. Los fuegos se tornan en bellas piruetas que cruzan el azul noche del norte tinerfeño, para anunciar que la Seráfica Madre de los Afligidos está en las calles y plazuelas de la antigua e ilustre Villa de los Realejos como "Señora", que se hace esplendor y belleza en la mañana del "Lunes de Afligidos", cuando el hermano sol se hace caer, para engalanar y contemplar el rostro de María.

La mañana es radiante, y el peregrino con paciencia aguarda la llegada de la Madre Bendita al lugar de Santa Lucía, y contemplo con júbilo la que fue dócil al Espíritu Santo, cooperó y estuvo delicadamente unida a El, y la Iglesia la proclama: "Esposa del Espíritu Santo", ruega por nosotros. A la Madre que con esperanza aguardó la venida del Paráclito sobre la Comunidad reunida y unida en el Cenáculo, Ella, la Madre del Señor, la Madre de la Iglesia, que por el anuncio del Ángel dijo ¡Si!. Pudo más la disponibilidad que la cerrazón, la confianza que el egoísmo, para que la humanidad pudiera contemplar siempre y en todo lugar con sus propios ojos un Dios humanado, humilde, pequeño y débil, ante el cual el Poverello de Asisi exclamaba en Greccio: "Niño de Bethleem".

La fiesta de la Madre nos llena de ilusión, ante un Dios, (hecho Niño en sus brazos), que nos desconcierta en más de una ocasión eligiendo los caminos más insospechados (hoy la sencillez de una nazarena, se viste de gala, se cubre de elegancia, porque su riqueza, sus joyas son los "Realejeros", que por "Realejeros" y hermanos, todos son franciscanos), hoy ante su pueblo nos invita a querer a Dios, sí a querer a Dios, para no poner filtros ni paréntesis a la voz de Dios, para evitar los prejuicios que podamos tener en nuestra misión de cristianos en un mundo donde apenas se escuchan ni interesan los voceros de Cristo. María nos enseña a querer a Dios para curamos del egocentrismo que nos invade: con Dios podemos hacer obras grandes; recuperar la inocencia perdida: "he aquí la Sierva del Señor", responde María para que seamos capaces de sentirnos contemplados por Dios, porque se ha fijado en nosotros para prolongar su presencia en hombres y mujeres que seguimos apostando y creyendo en su Palabra.

Llega la Madre de los Afligidos al lugar santo, donde reposan los "nuestros", y la conmoción se adueña del peregrino, que por un instante le pide a la Señora que le preste ,a su Niño, y el peregrino como un "lisboeta" lo toma en sus brazos, lo mira, se pregunta y con El os pregunto: ¿Dudamos los católicos de la voz de Dios?, ¿Abrimos el corazón a Cristo?, ¿Acogemos al Espíritu del Señor?

Espíritu que es llama que fortalece la fe, que ensalza la veracidad, que es don de sabiduría, de entendimiento, de consejo, de ciencia, de paciencia, de piedad, si de piedad, ¡ Madre de Piedad! Para sentir la presencia y encontrarnos con Dios para superar tanta debilidad, tanta mediocridad, y huir del corazón indiferente y gélido, de la frialdad de los que viven como si Dios no existiera, que se mofan de lo divino y se burlan de lo religioso, se ríen de lo humano...

Con el Verbo hecho carne en mis brazos, canto y rezo:
"¡Madre de todos los hombres, enséñanos a decir amén!"
"¡Dios te Salve, María!"
Y alzo mis manos para devolverle a su Hijo "fruto bendito". Y el peregrino abre de par en par el corazón para decirles a los "Realejeros":

"He ahí la Paz y el Bien".

Fraternalmente

R.P. Fr. Francisco M. González Ferrera.
Franciscano
Guardián del Convento de San Miguel de las Victorias
Rector del Real Santuario del Santísimo Cristo de La Laguna.

Publicado por Desconocido @ 23:05  | Artículos de interés
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