domingo, 30 de septiembre de 2007
ZENIT publica la carta que ha escrito monseñor Óscar Domingo Sarlinga, obispo de Zárate-Campana, en la celebración de la festividad de la Santísima Virgen María en su advocación de «Nuestra Señora del Pozo» (septiembre de 2007) dirigida a quienes «sufren depresión, angustia y situaciones de grave necesidad».

I
DEPRESIÓN Y ANGUSTIA, MALES COMPLEJOS
DENTRO DEL MISTERIO DEL SUFRIMIENTO


En el pasado año de 2006 tuve la ocasión de declarar a la Santísima Virgen, en su advocación de Ntra. Sra. del Pozo, o «Madonna del Pozzo», como Patrona para quienes sufren depresión y estados de angustia y situaciones de grave necesidad, en esta diócesis de Zárate-Campana. Entronizada su imagen en la parroquia de Santa Rosa de Lima, en Villa Rosa (Pilar) y en otras capillas de la diócesis (como Santa Teresita, en Manuel Alberti, y María de Nazaret, en Zárate) (1), allí han acudido miles de fieles a lo largo de este año, con el maravilloso don de la Fe, o bien pidiendo al Señor ese don, junto con las gracias que necesitan, también el don de la salud, viendo como del todo natural que el cristiano enfermo o deprimido vuelva sus ojos a la Santísima Virgen Maria, «Causa de nuestra alegría y Salud de los enfermos» (2). Nada hay de especialísimo en dicha advocación: «Casa de María» son todas las iglesias donde se encuentra Jesús Eucarístico y la presencia espiritual de la Madre. El tema sí es especial; me mueve a dirigirles ésta sobre todo la necesidad pastoral que veo de afrontar con Fe y Esperanza el panorama de angustia y depresión en que viven no pocos hermanos y hermanas nuestros.

Nos mueve la Fe, que es un magnífico don de gracia; es la Fe en Jesucristo, Hijo del Dios Vivo, a quien Su Madre, la Santísima Virgen, nos atrae a todos con singular predilección, especialmente a quienes más lo necesitan, abriéndonos caminos de alegría y paz. Es por ello que la Iglesia siempre ha tenido tan en alto la preocupación por los enfermos y sufrientes, a imitación del propio Jesús, como lo refería el Papa Benedicto XVI en una reciente visita pastoral a una clínica: «Encontrándome entre vosotros, pienso de modo espontáneo en Jesús, que durante su existencia terrena siempre mostró una particular atención a los que sufrían, curándolos y dándoles la posibilidad de volver a la vida de relación familiar y social, que la enfermedad había impedido. Pienso también en la primera comunidad cristiana, donde, (…) muchas curaciones y prodigios acompañaban la predicación de los Apóstoles. La Iglesia, siguiendo el ejemplo de su Señor, manifiesta siempre una predilección especial por quienes sufren y (…) ve en el que sufre a Cristo mismo, y no cesa de prestar a los enfermos la ayuda necesaria, la ayuda técnica y el amor humano, consciente de que está llamada a manifestar el amor y la solicitud de Cristo a ellos y a quienes los atienden (…)» (3). Así también nosotros debemos tener una especial solicitud para con los enfermos y los que sufren, y en especial para con los deprimidos y angustiados; más aún, en nuestras parroquias, movimientos y asociaciones de fieles, todo ello debiera ser un aspecto más que destacado de la pastoral.

Sí sabemos que se sufre como persona, con las características físicas, psicológicas y espirituales que cada persona posee. Tiene mucho, muchísimo que ver con el sentido de la vida que cada uno tenga, como afirma Cassell (4). Así, la esencia del sufrimiento consiste en cierta desintegración del ser, incluyendo el pasado, el futuro, el sentido de la vida de alguien, sus intenciones y proyectos, sus ideas de fuerza y sus creencias. El sufrimiento se da, pues, en una cultura, que es propia del ser humano. A este respecto, un valioso Documento del Pontificio Consejo para la Cultura, llamado «Para una pastoral de la cultura», recuerda que esta última « (…) es tan connatural en el ser humano que la naturaleza de éste no posee rostro sino cuando se realiza en su cultura» (5) . Así también se realiza el rostro del sufrimiento, y por ende, de la depresión, la angustia, el sentimiento del estado de grave necesidad.

Ahora bien, la depresión y la angustia son siempre manifestaciones de sufrimiento. Pero la inversa no es igualmente cierta. Nos preguntamos, pues: ¿Qué es el sufrimiento?; ¿por qué el sufrimiento?. Y, todavía mejor, ¿para qué el sufrimiento?. ¿Existe un sentido de él?. Expongo estas preguntas (los cristianos tenemos una Respuesta, con mayúscula), pero, creo, no sería el momento de intentar dilucidar aquí cuestiones tan cruciales para el ser humano, y tampoco de establecer distinciones entre dolor y sufrimiento, y dentro de éstos, de profundizar en las causas psíquicas de la depresión y la angustia. Más que al sufrimiento en general, esta carta desea estar referida sobre todo a estas dos últimas, con una mirada pastoral.

Para introducirnos en tema, algo importante es no confundir el estado de ánimo triste, que constituye un malestar psicológico frecuente (y que conlleva el sentirse triste o deprimido) pero que no configura el padecimiento de una depresión en sí, puesto que ésta indica signos, síntomas, síndromes, un estado emocional permanente, una reacción clínica bien definida. En la depresión como estado pato-lógico se pierde la alegría y satisfacción de vivir, la capacidad de actuar y obrar, y la esperanza de recobrar el bienestar, cayendo en un sombrío ánimo. Precisamente, aquélla se acompaña de manifestaciones evaluables clínicamente en la esfera del estado de ánimo (6) del pensamiento (7), de la actividad psico-motriz (8) y de las manifestaciones somáticas (9) .

Siempre considerando el no ser especialistas, podemos también afirmar, lato sensu, que el fenómeno de la depresión es complejo y multicausal (10). En ese sentido, el Papa Juan Pablo II, quien trató en distintas ocasiones el tema de la depresión desde una perspectiva humana amplia, hacía referencia a « (…) los diferentes aspectos de la depresión en su complejidad: van desde la enfermedad profunda, más o menos duradera, hasta un estado pasajero, ligado a acontecimientos difíciles –conflictos conyugales y familiares, graves problemas laborales, estados de soledad...–, que comportan una fisura o una ruptura en las relaciones sociales, profesionales, familiares. La enfermedad es acompañada con frecuencia por una crisis existencial y espiritual, que lleva a dejar de percibir el sentido de la vida» (11). Se encuentran allí mencionados los diversos aspectos y causas de la depresión, difusos hoy como nunca, tal como se ha expresado más arriba, en la cultura moderna.

Sin entrar en especializaciones, podemos genéricamente constatar, esto sí, es que la depresión es un mal particularmente complejo y presente en nuestra época contemporánea (12), caracterizada –como ninguna otra época- por el avance de los conocimientos científicos y del dominio del hombre sobre el planeta, pero también signada por el abandono, la soledad, la incertidumbre y las mil y una posibilidades de frustración, tantas veces originadas en el sinsentido de la vida, esto es, en que la vida humana aparece para muchos desprovista de sentido, o bien en factores externos, como graves injusticias infligidas, injusta miseria, desengaños, calumnias, estafas, trágica pérdida de seres queridos, pérdida de fe y esperanza por escándalo o pereza o malevolencia de quienes debían ayudar.

En general, queridos hermanos y hermanas, hay a nuestro alrededor todo un mundo del dolor del que nos compadeceríamos mucho más, si miráramos aunque más no fuera un poco, saliendo de nuestro propio mundo –o mundillo- de auto-suficiencia y auto-miramiento, o del fárrago de nuestros propios problemas. ¡Si aunque sea siempre rezáramos un Padrenuestro por los que más sufren!. ¡O los incluyéramos siempre en las intenciones de la Santa Misa!. Puestos en el Corazón de Cristo, ya sería muchísimo, y también mucho es lo que podemos hacer, en Cristo, conforme a las exigencias de la vida cristiana, en la «eucaristía vivida» de nuestra vida diaria.


II
ACTOS DEL DRAMA INTERIOR



¿Es un drama la vida?. En el ámbito de la filosofía, no pocos consideran que el grito de Friedrich Nietzche, acerca de «la muerte de Dios» plantea en realidad la trágica cuestión de «la muerte del ser humano». El declive postmoderno desde Michel Foucault a Claude Levi-Straus, desde el «sueño antropológico» del primero, que deviene en «muerte del hombre» hasta la mitológica tetralogía del segundo, con su «crepúsculo de los hombres», caracterizado por la «nada» (13).

No son éstas, pienso, consideraciones exquisitas y desprovistas de sentido. Nosotros, personas religiosas, tenemos mucho que orar y mucho que obrar por el bien; sin creernos más que nadie sino partiendo de las energías de Amor del «homo religiosus», energías que el Espíritu del Señor ha puesto para bien de los que lo aman. Frente al drama del vacío existencial, pongamos Amor, y allí donde haya odio, envidia, paranoia consentida, también. Como en la oración de San Francisco de Asís. Incluso frente al horror del campo de concentración, expresión sin par del vacío existencial al que nos referíamos, y de la ominosa Shoah, el gran neurólogo Viktor Frankl, vienés, hebreo, luego profesor de Harvard, Stanford, Pittsburgh e Dallas, fallecido a los 92 años en 1997, encontró el sentido de la vida y el sentido del Amor. En su obra, «Le dieu inconscient», nos habla del «poder de contestación del espíritu». Y parte del principio que «la exigencia fundamental del hombre –es- (…) la plenitud de sentido» (14).

He aquí un gran remedio a la tristeza y depresión. Aparece aquí el tema de la «voluntad de sentido», que abren vías de salida al ser frustrado, presa del vértigo del vacío existencial, que puede caracterizarse como pérdida de la capacidad para interesarse, ilusionarse y disfrutar de todas o casi todas las cosas y circunstancias de la vida, disminución general de la vitalidad, pérdida de la confianza en sí mismo, con sentimientos de inutilidad, inferioridad o de culpabilización excesiva, perspectiva negra del futuro, ideas de muerte e incluso de suicidio. Este vértigo en el que el ser humano puede caer se manifiesta como rampante tristeza, ideas negras, repliegue sobre sí mismo con obsesión de muerte, y caída en el vacío. Presas del miedo, tantos hermanos y hermanas nuestros ven todo con temor, hastío de vivir, voluntad abandonada. Es la náusea y la desesperación. Es el drama interior, que necesita de un profesional especializado, y también de atención pastoral.

A nivel humano en general, sin embargo, pienso que en el drama de la depresión pueden existir algunos factores de predisposición, pero aquí sí, más que nunca, no se debe generalizar, teniendo en cuenta, sobre todo, la multicausalidad a la que hemos hecho alusión más arriba.

Sin entrar ahora en estas líneas en el plano de la responsabilidad moral, creo que para nada menor puede constituir un factor a considerar como desencadenante de la depresión (más allá de todas las predisposiciones genéticas y otras causales), el excesivo perfeccionismo de la persona (¿es ésta una manifestación obsesiva?), es decir, el ansia desmesurada de obtener resultados «perfectos», que nadie pueda atacar o criticar (lo cual esto último, curiosamente, hace a la persona muy vulnerable a la frustración). El perfeccionismo podría ser confundido con el sentido genérico de la «responsabilidad», pero en realidad denota cierto sentimiento de omnipotencia y, diríamos, de «irrealismo», en el sentido de rehusar admitir las propias limitaciones. No es el caso la mayoría de las veces, pero puede ocurrir que dicho perfeccionismo hiperintencional (utilizando un lenguaje más o menos frankliano) se vea teledirigido a logros de anti-valores, como tantas veces son pregonados por algunos medios masivos de comunicación (15).

Ya más en el orden psíquico y psicológico, otro factor importante puede constituir la psico-estructura del sujeto con caracteres paranoicos o paranoides, factor que adquiere repercusión sobre el tema pues quien adolece de una tendencia paranoica es, en cierta medida, impermeable a la experiencia «fáctica» (16) teniendo, como lo tiene, afectado el sentido del discernimiento de sus propias limitaciones o responsabilidades y culpando a los demás (como normalmente su trastorno de personalidad lo lleva a hacerlo) de sus fracasos y frustraciones, los cuales serían otros tantos complots en su contra. Dicha actitud le hace ver a muchos de los que lo rodean (o a todos) como un conjunto de adversarios y enemigos conjurados. Ello le ocasiona aislamiento y rechazo, y, quizá, depresión. Reitero que no estamos tratando aquí de la falta moral (no hay que confundir esto, sin tampoco escindir).

En el mismo orden, tampoco podríamos dejar de mencionar como factores depresivos a la agobiante «soledad» (no la fecunda, sino esa soledad destructiva, que frustra, algunas veces causada por la desconfianza sistemática) y a la parálisis o atrofia de la actividad (mencionada magistralmente por Frankl como hiperintención paralizante) (17), en la cual la persona deprimida experimenta una exacerbación de su sentido de autocrítica y tiende a teñir de negativo sus posibilidades de actuación.

La actitud pastoral: desde un punto de vista psicológico, y humano, diríamos, una persona que ha caído en depresión necesita compañía y ayuda a fines de superar la soledad y aislamiento, necesita que alguien le abra camino a la luz en su vida, necesita ejercitar alguna actividad satisfactoria que le resulte exitosa, abrirse al Bien y a la Verdad, y para ello es preciso que descubra cuáles son las fisuras y grietas de su personalidad por dónde se han filtrado las aguas negras de la depresión. Para esto puede ayudar grandemente una perspectiva espiritual profunda, que redimensione enteramente los actos del drama, para transformarlos en una nueva actuación de vida.


III
UNA RECUPERACIÓN DESDE LA FUENTE DE LA DIMENSIÓN ESPIRITUAL



Lo primero es la aceptación de la propia realidad, la cual, en la medida en que Dios la quiso, o permitió por lo menos, llega a ser «historia sagrada» en el sentido en que ni un cabello cae de nuestra cabeza sin que el Padre celestial lo sepa. En la vida no estamos dejados «A la deriva», como dramática y genialmente lo narra el cuento de Horacio Quiroga… (lo recuerdo de la escuela primaria…) Porque para quienes tienen Fe, « (…) todo coopera al bien de los que aman a Dios» (Rm 8, 28); también la autoestima coopera, y en grande, porque no puede amar a los otros quien no se ama (no «más allá del Sol y de las estrellas», en el decir de Dante Alighieri, sino en la justa medida), por debajo de Dios y amando al prójimo como a sí mismo.

Es claro que si la persona que sufre depresión es creyente, más aún, un cristiano, un católico con claro conocimiento de su fe y de la doctrina sobre Dios Providente y Misericordioso, que puede « (…) hacer de las mismas piedras hijos de Abrahám» (Mt 3, 9), hay elementos muy sólidos para superar el mundo de oscuridad y frustración y de parálisis psíquica.

Por ello, en la atención pastoral de quien padece angustia y depresión ocupa un lugar de primer plano todo lo que pueda robustecer la Fe, comprendiendo por ésta las certezas acerca de la bondad y sabiduría de Dios (en quien «vivimos, nos movemos y existimos» como reza Hch 17, 28), acerca de su presencia y su amoroso poder, acerca del destino de felicidad que Dios quiere para todos los seres humanos, al punto que nos dio a su propio Hijo (cf. Jn 3, 16). También acerca del recibimiento tierno que Dios prodiga a sus hijos descarriados (cf. Lc 15, 11-24), aun sabiendo perfectamente acerca de nuestras limitaciones, flaquezas, astucias y «agachadas» (cf. Salmo 103, 14).

La depresión y la angustia, en lo espiritual, constituyen una dura prueba. El papel de los que cuidan de la persona deprimida, y no tienen una tarea terapéutica específica (por ejemplo quienes atienden a nivel pastoral a quienes más sufren), consiste sobre todo en ayudarle a recuperar la estima de sí misma, la confianza en sus capacidades, el interés por el futuro y el deseo de vivir (18). Por eso, es importante tender la mano a todos los enfermos, ayudarles a percibir el Amor y la ternura de Dios, integrarlos en una comunidad de fe y de vida donde puedan sentirse acogidos, comprendidos, sostenidos, en una palabra, dignos de amar y de ser amados. Para ellos, como para cualquier otro, contemplar a Cristo y dejarse "mirar" por él es una experiencia que los abre a la esperanza y los impulsa a abrirse a la vida en abundancia (cf. Dt 30, 19).

Algo muy importante en la búsqueda de sentido, para un creyente, es asumir el sufrimiento (y por ende la depresión y la angustia), sin quedantismo ni –ciertamente- como forma de trágico masoquismo sino como forma de «participación en la pasión y en la cruz de Cristo» y como una realidad dolorosa que nos habilita, en el decir de San Pablo, para « (…) completar lo que falta a la pasión de Cristo, en favor de su cuerpo que es la Iglesia» (Col 1, 24).

Esto es causa de esperanza y de apertura de una gran ventana de luz, que da a la comprensión del destino de bienaventuranza de la persona humana, al punto que se haga prácticamente manifiesto cómo el camino hacia la vida eterna puede tener que atravesar por una prueba, casi como, en cierto sentido, un propio aniquilamiento y sentimiento de abandono, a imitación de Cristo (19). La oración (¡qué maravilloso es abrirnos a orar!), la participación fructuosa en los sacramentos de la Iglesia serán entonces de inmensa ayuda, en especial la Eucaristía, la Penitencia y la Unción de los enfermos.

Una recuperación espiritual será de invalorable ayuda para quien sufre angustia, depresión y estados de urgente necesidad, porque lo ayudará a amarse más, a valorarse más, y a recobrar el sentido de la justa lucha, de la esperanza y de la salida a la oscuridad de la desesperación. Entonces la gracia y la paz se podrán derramarse como una fuente de bendición, porque siempre podemos salir para ayudar a otros que sufren, y esto trae bendición, porque lo dijo Jesús: «Cuanto ustedes hicieron a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mi me lo hicieron» (Mt. 25,40-45).

Así es para con los enfermos, los más pobres, los que sufren, los abandonados, angustiados y deprimidos.

V
CONCLUSIÓN


La alegría pascual refulge siempre magnífica en la Iglesia y para la humanidad, pues el gozo es el don de Dios del cual, aquélla, la Iglesia, es portadora, en tanto portadora del Evangelio. «La alegría –escribía el converso Paul Claudel, convertido por intercesión de la Virgen durante el cántico del Magníficat en la catedral de Notre Dame– es la primera y la última palabra del Evangelio» (20).

Tanto el anticuerpo como el antídoto para la enfermedad de la oscuridad del corazón es la Fe en Aquél que nos dijo: «Yo soy el camino, la verdad y la vida». Entonces nuestra vida se transforma en una Eucaristía vivida, aun con sufrimiento y dolor (de los cuales, cuanto más aborrecimiento tengamos, más expuestos al sufrimiento estaremos). La alegría cristiana, en cambio, proviene de la esperanza que no defrauda, ese «ya pero todavía no» que es anticipación de la Gloria del Cielo. El Nuevo Testamento está todo penetrado de la Vida que Jesús nos transmite y comunica, y Vida en abundancia (cf Mt 25,21-23; Lc 1,14; 2,10). Nos la comunica a todos sus discípulos; por ello el Evangelio de Juan afirma que la alegría de Jesús vive en el discípulo (Cf Jn 17,13; 1 Jn 1,4; 2 Jn 12), podemos decir, es una «alegría discipular», la cual no cesa incluso coexistiendo con el sufrimiento (Cf Jn 16,20-24; 14,28). El gran Obispo y Doctor de la Iglesia, San Agustín, tiene unas estupendas meditaciones sobre la alegría del discìpulo (21), que tantas veces los cristianos tendríamos que poner más en práctica, también los pastores del Pueblo de Dios; y me incluyo el primero.

Porque esa realidad de Fe y de Esperanza en nuestra vida hace irradiar de luz a todo nuestro ser, y se transforma en fuente de bendición y alegría para los demás, alentando el espíritu y el rostro feliz de cuantos entren en contacto con nosotros, como dice el Libro de los Proverbios sobre el «corazón» (en sentido bíblico: «Lev»): «Corazón contento, cara feliz, corazón abatido, desalienta el espíritu» (Prov. 15, 13).

Pedimos al Señor, por intercesión de la Santísima Virgen María, en su advocación de «Nuestra Señora del Pozo», que saque a nuestros hermanos caídos en el pozo de oscuridad y angustia y nos haga ver su Luz –también a través de las causas segundas de la ciencia-, un Camino de Luz, para pasar «haciendo el bien». En la Fiesta de Nuestra Señora de la Merced, la Libertadora de los cautivos, 24 de septiembre de 2007


Mons. Oscar D. Sarlinga, obispo de Zárate-Campana

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Notas:
(1) La homilía completa de quien suscribe con ocasión de la entronización de la «Madonna del Pozzo», con el significado bíblico y existencial del «pozo», puede encontrarse, entre otros sitios de la web, en: http://www.aica.org/index2.php?pag=sarlinga070318 o bien en la página web del Obispado (obzaratecampana.com.ar) o bien en Camineo.info: http://www.camineo.info/news/190/ARTICLE/2235/2007-03-22.html
(2) La Virgen tuvo durante su vida terrena (y esto está constatado en la Sagrada Escritura) muchos momentos de dolor espiritual, aunque no pudiéramos hablar propiamente de depresión psicológica: la profecía de la espada de dolor que atravesaría su alma (cf. Lc 2, 35); la huida y el exilio en Egipto (cf. Mt 2, 13-15); la pérdida del Niño Jesús, al que encontró luego enseñando en el Templo (cf. Lc 2, 41-50) y su angustiosa presencia al pie de la Cruz (cf. Jn 19, 25-27). Esa experiencia de dolor le brindó, sin embargo, una capacidad especial para compadecer a los miembros de su Hijo sumidos en la aflicción y para interceder por ellos, pidiendo el don del consuelo, la alegría y la fortaleza.
(3) BENEDICTO XVI, Discurso a los enfermos, a los médicos y al personal del Hospital Policlínico San Mateo, de Pavía, en la Visita pastoral a Vigévano y Pavía, Domingo 22 de abril de 2007.
(4) E. CASSELL, "Recognizing Suffering", Hasings Center Report 21 (1991): 24-31, p. 25.
(5) La vida humana no se realiza sino en las diversas y concretas modalidades de la actividad humana, que configura el «existir». Esta última constituye una realidad compleja, la de ser, a la vez, «homo faber» y «homo amicus», «homo politicus» e «homo sapiens», sin olvidar el ser «homo religiosus». (Cf PONTIFICIO CONSEJO PARA LA CULTURA, Per una pastorale della cultura, Pentecoste 1999, n. 2).
(6) Tales como la tristeza, pérdida de interés, apatía, falta del sentido de esperanza.
(7) Como la capacidad de concentración disminuida, indecisión, pesimismo, deseo de muerte.
(8) Manifestada, por ejemplo, a través de la inhibición, lentitud, falta de comunicación o inquietud, impaciencia e hiperactividad.
(9) Es decir, corporales, tales como el insomnio, alteraciones no provocadas por otras causas del apetito y peso, disminución del deseo, pérdida de energía.
(10) Muchos estudiosos de la psicología y de la psiquiatría diferencian entre tres grandes grupos o tipos de depresión: las depresiones «endógenas» (en su origen etimológico: «generadas desde dentro»), que son aquellas no ocasionadas –al menos según lo que se ve clínicamente- por cosa alguna externa, esto es, factor alguno de sufrimiento psicológico. Aquí puede incidir de modo importante la matriz genética. Una segunda especie la constituyen las depresiones llamadas «distímicas», relacionadas con «trastornos» (en el lenguaje moderno, puesto que ya casi no se habla de neurosis) de la personalidad. La frustración, el descontento y la desafección de sí mismas y de lo que las rodean, caracterizan a estas personalidades. Revisten la clásica «amargura» y «frustración» y generalmente hacen episodios depresivos, de mayor o menor intensidad, con carácter crónico. Por último, el tercer grupo, llamado de las «depresiones reactivas», o también conocidas como «trastornos adaptativos depresivos», configura un cuadro depresivo que aparece, precisamente, por motivos «reactivos», o «de reacción a» acontecimientos disparadores, tales como separaciones matrimoniales, problemas familiares, pérdida de un ser querido, dificultades de autoestima, enfermedades físicas, problemas de relación. Son frecuentes en adolescentes y jóvenes, e incluso, con distinta sintomatología e intensidad, en niños.
(11) JUAN PABLO II, Discurso a los participantes en la XVIII Conferencia Internacional sobre «La depresión», promovida por el Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud, Ciudad el Vaticano, 14 noviembre 2003, n. 2.
(12) En cuanto a la historia antigua, la primera manifestación acerca de lo que hoy llamaríamos depresión que conocemos, se halla en Hipócrates, quien en su obra «Las epidemias de la bilis negra», hace referencia a ella, y pone como su síntoma más importante la tristeza. Más adelante se refirieron a la actualmente denominada depresión el gran Celso (del siglo I) y posteriormente Galeno, en el siglo II, quien describe tres modalidades de la llamada «melancolía».
(13) C. LÉVI-STRAUSS, L’homme nu, Plon, 1971.
(14) V. FRANKL, Le dieu inconscient, Coll. Religion et sciences de l’homme, Edition du Centurion, 1975, p. 92-93.
(15) «Es importante ser conscientes de las repercusiones que tienen los mensajes transmitidos por los medios de comunicación sobre las personas, al exaltar el consumismo, la satisfacción inmediata de los deseos, la carrera a un bienestar material cada vez mayor. Es necesario proponer nuevos caminos para que cada uno pueda construir la propia personalidad, cultivando la vida espiritual, fundamento de una existencia madura» (Juan Pablo II, Discurso a los participantes en la XVIII Conferencia Internacional sobre «La depresión», promovida por el Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud, Ciudad el Vaticano, 14 noviembre 2003, n. 2).
(16) Es decir, no es la realidad fáctica lo que le interesa sino cómo la ve desde su psico-estructura, por ejemplo, con sospecha.
(17) En «El hombre doliente», Herder, Barcelona, 1987.
(18) «El papel de quienes atienden a una persona deprimida sin una función específicamente terapéutica consiste sobre todo en ayudarla a recuperar la propia estima, la confianza en sus capacidades, el interés por el futuro, las ganas de vivir. Por eso, es importante tender la mano a los enfermos, hacerles percibir la ternura de Dios, integrarlos en una comunidad de fe y de vida en la que se sientan acogidos, comprendidos, sostenidos, en una palabra, dignos de amar y de ser amados. Para ellos, al igual que para cualquier otra persona, contemplar a Cristo y dejarse «guiar» por Él es la experiencia que les abre a la esperanza y les lleva a optar por la vida» (Juan Pablo II, Discurso a los participantes en la XVIII Conferencia Internacional sobre «La depresión», promovida por el Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud, Ciudad el Vaticano, 14 noviembre 2003, n. 2).
(19) Cuya angustia se tradujo en copioso sudor de sangre (cf. Lc 22, 44), y especialmente, cuando Él en la cruz pronunció el grito desgarrador de «Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado» (Mt 27, 46; Mc 15, 34). Creer en el poder de la gracia es la condición necesaria para rechazar la tentación de la desesperación, y tiene su base en creer en la «kenosis», el anonadamiento de Cristo (cf. Flp 2, 6-9).
(20) Cf. P. POUPARD (Card.), Le christianisme à l’aube du IIIème millénaire, III, L’avenir est à l’espérance, Plon-Mame, 1999, p. 248.
(21) San Agustín, Obispo y Doctor de la Iglesia, profundo conocedor del alma (y de la «psykhé») humana, comenta, respecto a lo que hemos llamado la «alegría discipular»: «Dado que Jesús mismo es la alegría de sus discípulos, esta afirmación del Señor se halla en perfecta armonía con lo que dice San Pablo: «Una vez resucitado de entre los muertos, Cristo no muere más, y la muerte ya no tiene poder sobre él»« (SAN AGUSTÍN, In Joannem, 101,3). El desafío, sin embargo, radica en entrar cada día más en contacto existencial con Jesús Resucitado, a través de la vida del discípulo, la oración, los sacramentos y la práctica de la virtud teologal de la caridad.
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Artículo escrito por monseñor Juan del Río Martín, obispo de Jerez y presidente de la Comisión de la Conferencia Episcopal Española para los Medios de Comunicación.

LA CUESTIÓN DE FONDO


El mundo virtual lo invade todo. La ideología laicista con su correlativo, la «dictadura del relativismo» ha diseñado un «tipo de persona», cerrada en si misma, que se siente arrojada entre las cosas, dominada por lo puramente subjetivo y sentimental, que ha renunciado a todo pretensión de verdad, que reniega de su ser religado y olvida que la religión es un elemento estructural de la conciencia humana, una categoría universal indispensable. Pues bien, este es el planteamiento que subyace en el fondo de los contenidos de la asignatura Educación para la ciudadanía. Aunque todo ello, lleve el gran envoltorio del estudio de los Derechos Humanos, de la Constitución Española y de normas para un vivir cívico…etc., que por lo demás, todo el mundo está de acuerdo. Pero «no se puede dar gato por liebre», al final el pueblo no es tonto y sabe que aquí nos encontramos ante un proyecto ideológico de alto calado. Por eso mismo hay que imponerlo, porque hay sus intereses. No se olvide, que el crear un nuevo paradigma de la persona ha sido la tentación de todos los sistemas totalitarios.

Sin embargo, por mucho aparato mediático que se tenga para expandir esa «nueva imagen», la realidad de la naturaleza humana es tozuda y la historia de las culturas y de los pueblos nos hablan cómo el misterio de la persona reclama un Misterio superior que dé sentido y fundamento a la existencia. Además, esta ideología muestra sus propios límites porque lo que parecía un lenguaje comprendido y compartido por todos acerca del hombre y sus derechos universales, cambia. Ahora ya la dignidad de la persona es algo voluble, debido a que los derechos son negociables, en los contenidos, en el tiempo y en el espacio. En cierto modo, se trata de una caja vacía. El relativismo moral y religioso siempre es una fuga hacia delante, una búsqueda continua de novedad. Esto lleva a un desasosiego a la sociedad que ya no sabe lo que es bueno o malo, lo que está bien y aquello que se ha de evitar. Así, todo ello revela una falta de sentido de la vida, una perdida de entusiasmo, una nostalgia de lo sagrado.

No es posible un auténtico debate con juicios previos ni con cartas en la manga. Por eso, hay que desenmascarar los prejuicios anticatólicos que encierra el laicismo. En primer lugar no es cierto que la religión sea algo propio de una mente primitiva, poco racional y poco científica e inclinada a la intolerancia y al fundamentalismo. Segundo, en una sociedad democrática y plural nadie se debe atribuir quién tiene protagonismo y quién no tiene en la vida pública. La religión no es una «molestia pública», como el humo, que se tolera en privado, pero en público debe someterse a estrechas limitaciones. Tercero, el ordenamiento civil, para que sea auténticamente democrático, necesita valores, y la religión fomenta e inspira valores idóneos para una convivencia pacífica y auténticamente humana. Cuarto, la Iglesia respeta la sana laicidad del Estado y la autonomía de las realidades terrenas (cf. GS, 76).Quinto, la aportación del cristianismo no es solamente un hecho del pasado, sino que encierra en sí una fuerza generadora que se hace presente en cada momento histórico suscitando los elementos que la democracia necesita. Ser católico no es impedimento para ser un ciudadano democrático, es más, los elementos claves que sustentan las democracias modernas tienen su origen en el hecho cristiano. Por último, el cristianismo ha colaborado de muchas maneras, en la formación de la cultura humana, y por lo tanto no ha de sorprender que la laicidad, correctamente entendida, pueda y deba conjugarse con la cultura cristiana.
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La Oficina de Prensa del Obispado de Tenerife nos ha remitido la entrevista al obispo diocesano publicada en "La opinión de Tenerife" DON BERNARDO ÁLVAREZ el 30 de Septiembre de 2007.

La Opinión de Tenerife, domingo 30 de septiembre


Después de un año fatídico, tras el incendio del Obispado y los problemas de la Catedral de La Laguna, afronta con optimismo la remodelación de ambas infraestructuras. Además, se muestra muy crítico con la asignatura de Educación para la Ciudadanía, de la que asegura "se entromete en cuestiones éticas", y por otra parte reconoce el daño que los casos de pederastia generan en la imagen de la Iglesia.


DAVID CUESTA / SANTA CRUZ DE TENERIFE

-¿Satisfecho de cómo se están llevando a cabo las obras de remodelación del Obispado?

-La verdad que sí, porque van a buen ritmo y el equipo multifuncional (que cuenta con arquitectos, profesores de historia y arqueólogos) lo está supervisando todo muy satisfactoriamente.

-¿Ha existido algún tipo de problema con la financiación?

-Hasta ahora no, ya que con lo que hemos recogido de las donaciones de la gente, el seguro y el acuerdo al que hemos llegado con las instituciones hemos podido desarrollar la reforma. Aún así, es cierto que todavía nos falta un millón de euros que esperamos recaudar con colectas en la Diócesis y a través de colaboraciones de otros obispados de la Península. En los dos años que dura la obra creo que no habrá problemas para conseguir el dinero.

-¿Cómo ve el futuro de la Catedral de La Laguna?

-Es muy incierto. Ahora se ha adjudicado la colocación de los andamios para la cúpula, y también al Instituto Torroja un estudio más detallado a ver si se puede salvar la cúpula de la Catedral. Todo ello necesitará un trabajo de seis meses, para luego tomar una decisión.

-¿En qué perjudica la asignatura de Educación para la Ciudadanía a la formación de los niños?

-Educar siempre es bueno. Por eso, si la asignatura se dedicara a explicar la Constitución Española, enseñar los derechos humanos o a educar en las leyes cívicas no habría problema ninguno. El problema es que la asignatura se entromete en cuestiones éticas, orientando a los alumnos en asuntos como la religión o la moralidad. No se puede enseñar a los menores que la sexualidad es libre, hay que inculcarles un modo de comportamiento sexual. Aún así, si no fuera obligatoria no existiría ningún conflicto.

-La Iglesia ha intentado adaptarse, algunas veces con más éxito que otras, a la realidad de la época en la que pervive. ¿Por qué ese empeño de flexibilizar los ideales y adaptarse a la sociedad?

-Lo que caracteriza al cristianismo es la palabra encarnación. Dios se encarnó en una cultura concreta y lo manifestó con una forma de hablar y de vestir determinadas. La Iglesia lo que hace es encarnarse en la sociedad, pero siempre respetando algunas pautas morales. Por ejemplo, pretender que la Iglesia acepte el aborto es contrario al mensaje del evangelio porque va contra un mandamiento que dice que no se puede matar. De todas formas, la religión no se puede adaptar a una sola cultura determinada, de ahí la flexibilidad de la Iglesia. La religión cristiana no es una religión fundamentalista.

-Hace dos años, el anterior obispo ordenó al párroco Evans David, un ex ministro anglicano que está casado. ¿Cómo vio usted esa medida?

-Para mí eso es un dato anecdótico. Evans hombre creyó conveniente dar de lado al anglicanismo porque había apreciado que muchas cosas no eran correctas. La Iglesia permite ordenar a personas casadas, lo que no permite es que los párrocos se casen. Entonces, aunque entiendo que la noticia haya despertado la curiosidad de la gente, no es un hecho tan destacable como para tener la repercusión que se le ha dado.

-Es muy grande el número de personas que han sido bautizadas por costumbre pero que, con el paso del tiempo, no quieren profesar el catolicismo. Estas personas se quejan de la lentitud de los trámites de la apostatación. ¿Por qué no se agiliza el proceso para desvincularse de la Iglesia?

-Actualmente la cosa ha cambiado. Hay cauces muy directos. Si la persona interesada se personifica en el Obispado con la copia de la partida de bautismo y el carné de identidad se puede procesar en un día. Lo que la gente tiene que entender es que no se puede arrancar la página del bautismo. Eso no se puede obviar, aunque no se esté de acuerdo no se puede eliminar. Se puede borrar a la gente de todas partes menos de la partida de bautismo, porque es un hecho que ocurrió. La gente piensa que tenemos un control riguroso de las personas pero eso no es cierto. Es muy difícil contabilizar a todos los bautizados. No hay una fiscalización permanente de las personas. Eso sí, la apostatación tiene sus consecuencias porque después no podrá ser padrino o casarse por la Iglesia. Todo viene por la libertad que tiene el individuo. No se puede dejar tanta responsabilidad a la individualidad. Cada uno ya puede optar por su nombre o su apellido. Hasta el sexo se ha convertido en una opción. El hombre es víctima de su propia debilidad. La persona tiene que ser libre pero de forma razonable ya que si no cae en los vicios del alcohol o las drogas.

"La pederastia afecta mucho a la Iglesia"

En los últimos años se han destapado una serie de casos que han relacionado a miembros de la Iglesia con escándalos de pederastia. ¿Cómo ha afectado todo esto a la imagen de la institución católica?

-La pederastia afecta muchísimo a la imagen de la Iglesia. Primero porque los sacerdotes representan a la Iglesia, son la imagen de la Institución, por eso cualquier acto que ellos realicen repercute enormemente en la sociedad. Más aún si tenemos en cuenta que vivimos en un mundo en el que la imagen es fundamental. La Iglesia siempre es santa, pero al mismo tiempo necesita de purificación constante, al igual que le ocurre a las grandes familias. En la Iglesia a veces se cuelan personas con problemas, porque no podemos olvidar que toda esta gente padece una enfermedad, aunque puede que haya alguno que lo haga por vicio o por malicia. De todas formas, son situaciones que se producen en todos los ámbitos, porque la pederastia también afecta a gente de altos niveles (abogados, médicos o políticos) que ocupan cargos de gran responsabilidad. Esto pone de manifiesto la maldad humana. Por ello, el problema del ser humano está en su corazón.

-¿Cree usted que le da más importancia la gente que no es creyente?

-Lo que sí es cierto es que repercute más en la gente que no cree porque hay muchas personas que, pese a no ser católicos, colaboran con la Institución. De todas formas, me gustaría recalcar que este problema afecta a un número pequeño de personas, lo que pasa es que los medios de comunicación se encargan de hacer grandes las imágenes que en realidad son pequeñas. Yo me pregunto por qué no salen a relucir las grandes obras que realiza la Iglesia, como el centro que tenemos en Finca de España dedicado a la acogida de enfermos de sida. La explicación es que el mal siempre se extiende mucho más fácil y rápido que las buenas acciones. De hecho, lo vemos en los medios de comunicación todos los días, las noticias negativas son las que abren los periódicos.
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VIVA MARÍA


Viva María, viva el Rosario
viva Santo Domingo que lo ha fundado.


El demonio a la oreja
te está diciendo
no reces el Rosario
sigue durmiendo.
Viva María, viva el Rosario
viva Santo Domingo que lo ha fundado.

Quien quiera bendiciones,
paz y alegría,
rezar debe el Rosario
todos los días.
Viva María, viva el Rosario
viva Santo Domingo que lo ha fundado.

Los dieces del Rosario
son escalera
para subir al cielo
las almas buenas.
Viva María, viva el Rosario
viva Santo Domingo que lo ha fundado.

Devoto de María
si gracias quieres,
rezarás el Rosario
y nunca peques.
Viva María, viva el Rosario
viva Santo Domingo que lo ha fundado.

El Rosario a María
todos debemos
rezarle cada día
para ir al cielo.
Viva María, viva el Rosario
viva Santo Domingo que lo ha fundado.
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Programa de actos a celebrar con motivo e la celebración de las Fiestas del Rosario 2007 en la Parroquia de Ntra. Sra. de la Concepción de Los Realejos.

Actos a celebrar en honor de

NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO



VIERNES, DÍA 05:

A las 07:00 horas. Apertura Exposición Fotográfica Histórica del Retablo, que tendrá lugar en el Casino San Agustín (Los Realejos).


SABADO, DÍA 06:

A las 19:00 horas. Solemne Celebración de la Eucaristía con homilía a cargo del Iltmo. Sr. Rvdo. Don Carlos González Quintero (Vicario Episcopal de la Vicaría Territorial "Norte de Tenerife"). La parte coral estará a cargo del Coro "San Andrés y Santa Mónica", bajo la dirección de Don Carmelo Hernández Hernández.

A continuación, Solemne Bendición del Retablo de Ntra. Sra. la Virgen del Rosario. (Ver programa de mano).


DOMINGO, DÍA 07: FESTIVIDAD DE NTRA. SRA. DEL ROSARIO

A las 07:00 horas. Repique de campanas y lluvia de cohetes.

A las 19:00 horas. Solemne Celebración de la Eucaristía con bendición e imposición de medallas a los nuevos miembros de la Cofradía y homilía a cargo del Rvdo. Sr. Don Jesús Mendoza González, Prior de la Basílica de Ntra. Sra. de la Candelaria. La parte coral estará a cargo del Coro "Ntra. Sra. del Carmen", bajo la dirección de Doña María Auxiliadora Plasencia Pérez.

A continuación, Procesión de la Venerada Imagen de Nuestra Señora del Rosario, acompañada del Clero Parroquial, Cofradía, y Banda de Música "Filarmónica" de Los Realejos, hasta la Cruz del Cantillo. Durante el recorrido tendrá lugar la tradicional exhibición de fuegos artificiales a cargo de la Pirotecnia "Hermanos Toste, S. L." de esta Villa.


NOTA: Durante el mes de Octubre habrá rezo del Santo Rosario antes de la misa diaria. Se agradece también el engalanarniento de las fachadas y calles por el recorrido procesional, así corno la asistencia de los vecinos a los actos programados por esta Cofradía.
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Artículo publicado en el programa de actos a realizar con motivo de la fiesta del Rosario en Octubre de 2007.

LA DEVOCIÓN A LA VIRGEN DEL ROSARIO>

En este año de 2.007 se culmina casi ya el Retablo, de estilo barroco, a excepción de algunos detalles, y los dorados del techo mudéjar de la capilla de Nuestra Señora del Rosario.

Si hacemos un recorrido por este tiempo transcurrido, nos quedarán muchas cosas sin decir, aquí en este espacio de lo que ha pasado. Pues desde el incendio de la iglesia de la Concepción, el 3 de noviembre de 1.978, en la que se quemó todo, a excepción de la Virgen del Rosario, que fue salvada por don Antonio Hernández Betancor (q.e.p.d) y don Francisco Garrido Albelo; hasta este mes de agosto de 2.007, que se quitan los andamiajes donde trabajaban los carpinteros y ha dejado despejado todo el lugar, para poder ver el esplendor del Retablo con sus techos pintados, es para los realejeros un motivo más de esperanza y de gozo.

Es lo que dijeron en ese tiempo de tristeza, después de ese fatídico año, don José Hernández Siverio y don Hernán J. González González (q.e.p.d.), hablaban de buscar las fotos del Retablo, luego de comprar madera, ilusionaban a todos, para volver a construir el Retablo, pues la Virgen había que ponerla de nuevo en su lugar. Se cerraron los ojos y dicen que vieron el Retablo terminado, he aquí, que esa visión se ha convertido en realidad y nosotros todos les hemos ayudado.

Por eso todos los cofrades de la Virgen y vecinos de Los Realejos, nos tendremos que sentir en este año, quizás más agraciados de nuestro patrimonio, de nuestra fe, de nuestra lucha, ante las dificultades, y seguir arrimando el hombro para vencer los últimos eslabones de un sueño que se está haciendo realidad. Muchos han sido los que se han quedado sin poder verlo, pero nosotros sí lo estamos viendo, y por ello debemos quizás coronar todas las ilusiones en situaciones a favor de Ella y de todos los que no han podido gozar de ver de nuevo su capilla radiante.

Lo que es cierto, que desde que se abre al culto de nuevo la iglesia de la Concepción, el 27 de junio de 1.993, la Virgen en emotiva y solemne procesión regresa desde la Parroquia del Carmen y se vuelve a instalar en su Capilla, en la que ya se estaba construyendo el Retablo y donde había ya la mesa, el sagrario y las bases de columnas sin tallar; se ha pasado muchas vicisitudes y se ha recaudado muchas pesetas y euros y todos los que hemos participado en esta iniciativa hemos ayudado de acuerdo a nuestras posibilidades.

Por ello esta Junta de Gobierno quiere agradecer a todos los que han contribuido en dicha construcción, pues hay o habemos tantos, que es imposible nombrar a todos: carpinteros, tallista, artistas, cofrades, vecinos, autoridades, lo que sí es cierto, "es que Dios y la Virgen siempre los tendrá a todos en su corazón". Esta Cofradía se merece ese reconocimiento y por ello todos debemos participar y enorgullecernos de haber seguido con la ilusión que nos infundieron, y de acabar haciendo realidad todos los proyectos que quedan aún por concluir.

La Junta de Gobierno de la Venerable Cofradía de Nuestra Sra. del Rosario
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En el capítulo "DESDE LA MISIÓN" se encuentra el interesante artículo EL CENTRO SHINMEIZAN publicado por el Boletín "Misioneros Javerianos", número 435 AGOSTO-SEPTIEMBRE 2007.

EL CENTRO SHINMEIZAN


El diálogo entre las religiones tiene un papel central en la actividad misio¬nera, en la reflexión misionológica y en los tiempos actuales. Entre las diversas formas de diálogo se encuentran El diálogo de la vida, El diálogo de las obras y El diálogo de la experiencia religiosa. Diálogos y encuentro por el cual, personas de diferentes creencias viven una vecindad cordial, comparten esperanzas y preocupaciones, colaboran en proyectos comunes frente a las amenazas a la dignidad del hombre, se sienten convocadas por el Amor de Dios —en quien creen— a favor de la persona humana que es hija de Dios, comparten la profundidad de su vida de oración, la hondura de su contemplación, la alegría y las dificultades en la búsqueda y el encuentro con Dios y con los hermanos y hermanas.
De una modesta experiencia en este campo del diálogo, desde el Centro de oración SHINMEIZAN-Montaña de la Vida, en Japón, nos habla el javeriano P. Sottocornola.


Cuando llegué a Japón, hace 28 años, como misionero me sentía «enviado» y el enviado, el misionero no inventa el mensaje, lo porta. Todo esto es justo y es verdad. Por otra parte, El Concilio Vaticano II ponía de manifiesto que es la Iglesia Local la responsable y la primera maestra en el arte de anunciar y pasar a otros el mensaje.

Yo me pregunté: ¿qué me pide la Iglesia Local como misionero? No he encontrado muchas respuestas o indicaciones por parte del episcopado japonés, pero las encontré a nivel continental asiático.

El diálogo

En 1978 había nacido la FABC (Federación de los Episcopados Asiáticos) y, leyendo con avidez los primeros mensajes de las asambleas plenarias, Taipei 1974 y Barrackpore 1978, he acogido la petición-invitación de que la Iglesia de Asia se pusiera en diálogo con las religiones, para que el anuncio se realizara en el diálogo, un diálogo no sólo de palabras, sino un diálogo basado en la experiencia de vida. También se pedía que la vida cristiana, rara que fuera mejor com prendida por personas de otra religión, estuviera «inculturada», encarnada. El diálogo debía realizarse no tanto entre occidentales y orientales, sino en el interior de la cultura. El lenguaje común debía ser el cultural.

Casa de oración

Esta fue la idea que me empujó a poner en marcha una casa de oración «inculturada». Nuestro intento es el de inspirarnos en la cultura japonesa para dar forma a la manera de vivir nuestra espiritualidad cristiana y, al mismo tiempo, crear un centro de diálogo religioso. Por ejemplo, el primer ámbito de nuestro diálogo, precisamente en cuanto diálogo de vida, es la convivencia con la gente de la localidad en la que vivimos, un pequeño pueblo rural: 50 familias en medio de campos de arroz. Somos los primeros cristianos que han visto en su vida. En todo el ayuntamiento de Nagomi (que es donde vivimos), que cuenta con 16.000 habitantes, hay una familia católica y unos pocos cristianos protestantes.

Relaciones armoniosas

Tenemos relaciones armoniosas con la gente: participamos a sus fiestas, a sus reuniones, al trabajo. Una modesta contribución, por nuestra parte, es el intentar hacer de tal forma que las religiones sean un motivo de empeño en la convivencia armoniosa. Ellos saben que nosotros somos cristianos, los únicos del pueblo. Nosotros sabemos bien que ellos no lo son, son budistas, casi todos, de «La Tierra pura», esto es parte de su pueblo y de sus vidas, de un modo de ser sereno y recíprocamente acogedor, es una forma de vivir el diálogo de vida.

Acogida recíproca

El hecho de que esta localidad nos haya acogido y considere al centro de oración, el CENTRO SHINMEIZAN¬Montaña de la vida, un poco como «su templo»; que muchos de ellos vengan al cen¬tro, a la montaña, para hacer la oración del inicio del año; que el grupo de ancianos venga, cada año, a pasar un día con nosotros en el centro; que los jóvenes nos hayan pedido ellos mismos, desde el inicio de nuestra presencia, organizar con ellos la fiesta de Navidad; es una pequeña experiencia de diálogo, de diálogo de vida.

El año pasado los visitantes han sido un millar algunos se quedan con nosotros unos días, o alguna semana. La mayoría viene por una visita de un día, para conocernos, para saludarnos. Muchas, la mayoría, de estas personas que nos encuentran y que encontramos en este centro no son cristianas. Organizamos un retiro espiritual mensual al cual puede asistir el que quiera y participan un buen número de no cristianos.

P. Franco Sottocornola s.x.
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El párroco de La Guancha ha estado enviando el siguiente comunicado a los miembros de los consejos parroquiales y agentes de pastoral.


PARROQUIA EL DULCE NOMBRE DE JESÚS
LA GUANCHA. TENERIFE
www.fuentedelaguancha.org


22 de Septiembre de 2007


Estimado/a en Cristo:

Con el lema “Haz memoria de Jesucristo Resucitado” se está comenzando a presentar a toda la Diócesis de Tenerife el nuevo Plan Diocesano de Pastoral para el cuatrienio 2007-2011.

El Vicario General Don Domingo Navarro en carta dirigida a los sacerdotes afirma: “Nuestro Plan Diocesano de Pastoral busca, sobre todo, propiciar en toda la Diócesis un esfuerzo humilde, paciente y perseverante para conocer con mayor profundidad el Misterio de Cristo y para dar testimonio de Él”.

Con este motivo se han organizado a nivel de vicarías reuniones, presididas por el Obispo Diocesano Don Bernardo, para darlo a conocer.

Nuestra Vicaría del Norte está convocada a asistir a una reunión el sábado día 6 de Octubre, de 10,OO a 13,OO horas, en el Colegio de “La Pureza de María” en la Montaña de Los Realejos.

Deben asistir todos los miembros de los consejos parroquiales, arciprestales y miembros activos de las diversas áreas parroquiales.

Como Usted es miembro de alguna de las instituciones señaladas ruego haga lo posible para no dejar de asistir. Todos estamos llamados a descubrir el querer de Dios sobre nuestra Iglesia Nivariense teniendo en cuenta que nunca nos faltará la ayuda de Dios.

Un saludo en Cristo,


Sebastián García Martín
Párroco
Artículo que ha escrito monseñor Felipe Arizmendi Esquivel, obispo de la diócesis mexicana de San Cristóbal de Las Casas, con el título «El Evangelio dignifica a los indígenas».

San Cristóbal de las Casas, Chis a 26 de septiembre de 2007



EL EVANGELIO DIGNIFICA A LOS INDIGENAS


VER

En Tekax, Yucatán, llevamos a cabo el VII Encuentro Nacional de Laicos Indígenas, con la participación de un centenar de ellos, provenientes de diversas etnias del país. El tema fue: Cristo y las culturas indígenas. El objetivo, elaborado por ellos: Profundizar y compartir la presencia de Cristo en la diversidad cultural para que, como pueblos indígenas, vivamos en el lugar que nos corresponde en la Iglesia universal y en la sociedad.

En mi ponencia, expuse algo que dijimos en el Documento de Aparecida, y que complementa lo que compartí en mi artículo anterior: “El Evangelio llegó a nuestras tierras en medio de un dramático y desigual encuentro de pueblos y culturas. Las ‘semillas del Verbo’, presentes en las culturas autóctonas, facilitaron a nuestros hermanos indígenas encontrar en el Evangelio respuestas vitales a sus aspiraciones más hondas: Cristo era el Salvador que anhelaban silenciosamente. La visitación de Nuestra Señora de Guadalupe fue acontecimiento decisivo para el anuncio y reconocimiento de su Hijo, pedagogía y signo de inculturación de la fe, manifestación y renovado ímpetu misionero de propagación del Evangelio” (No. 4).

Salvo algunos casos como en Panamá y en la región amazónica, todos los indígenas de América Latina han aceptado el mensaje liberador de Cristo Jesús y cada día asumen más su lugar en la Iglesia; sin embargo, “en algunos casos, permanece una mentalidad y una cierta mirada de menor respeto acerca de los indígenas. De modo que, descolonizar las mentes, el conocimiento, recuperar la memoria histórica, fortalecer espacios y relaciones interculturales, son condiciones para la afirmación de la plena ciudadanía de estos pueblos” (No. 96).

JUZGAR

Como lo habíamos dicho desde 1992, en Santo Domingo, los Pastores reconocemos que “los pueblos indígenas cultivan valores humanos de gran significación; valores que la Iglesia defiende... ante la fuerza arrolladora de las estructuras de pecado manifiestas en la sociedad moderna; son poseedores de innumerables riquezas culturales, que están en la base de nuestra identidad actual; y, desde la perspectiva de la fe, estos valores y convicciones son fruto de ‘las semillas del Verbo’, que estaban ya presentes y obraban en sus antepasados” (No. 92). “Actualmente, el pueblo ha enriquecido estos valores ampliamente por la evangelización, y los ha desarrollado en múltiples formas de auténtica religiosidad popular” (No. 93).

“Como discípulos de Jesucristo, encarnado en la vida de todos los pueblos descubrimos y reconocemos desde la fe las ‘semillas del Verbo’ presentes en las tradiciones y culturas de los pueblos indígenas de América Latina. De ellos valoramos su profundo aprecio comunitario por la vida, presente en toda la creación, en la existencia cotidiana y en la milenaria experiencia religiosa, que dinamiza sus culturas, la que llega a su plenitud en la revelación del verdadero rostro de Dios por Jesucristo” (No. 529).

ACTUAR

“Como discípulos y misioneros al servicio de la vida, acompañamos a los pueblos indígenas y originarios en el fortalecimiento de sus identidades y organizaciones propias, la defensa del territorio, una educación intercultural bilingüe y la defensa de sus derechos. Nos comprometemos también a crear conciencia en la sociedad acerca de la realidad indígena y sus valores, a través de los medios de comunicación social y otros espacios de opinión. A partir de los principios del Evangelio apoyamos la denuncia de actitudes contrarias a la vida plena en nuestros pueblos originarios, y nos comprometemos a proseguir la obra de evangelización de los indígenas, así como a procurar los aprendizajes educativos y laborales con las transformaciones culturales que ello implica” (No. 530).

“La Iglesia estará atenta ante los intentos de desarraigar la fe católica de las comunidades indígenas, con lo cual se las dejaría en situación de indefensión y confusión ante los embates de las ideologías y de algunos grupos alienantes, lo que atentaría contra el bien de las mismas comunidades” (No. 531).

+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo de San Cristóbal de Las Casas


© 2007 CEM :: CONFERENCIA DEL EPISCOPADO MEXICANO

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sábado, 29 de septiembre de 2007
Trabajo sobre la presencia de la Virgen María en Europa publicado en DOSSIER FIDES de Agencia Fides.

MARIA Y EUROPA
(Segunda Parte)

A cargo de N. Bux y S. Vitiello

(Ver María en Holanda)

REPÚBLICA CHECA Y ESLOVAQUIA


Convertidos en dos estados independientes recién en 1993, la República Checa y Eslovaquia presentan sin embargo los mismos orígenes cristianos.
La cristianización de estos territorios se debe en particular al testimonio eficaz de los santos Cirilo y Metodio, que pusieron las bases, no solo de la fe, sino también de una característica piedad mariana, que se convirtió en parte de la vida espiritual y litúrgica, así como intelectual y cultural de ambos países.
Las culturas cristianas de ambos países fueron golpeadas por dos graves heridas a la fe católica, la que se debió a la predicación de Hus en el siglo XV y la de la Reforma Luterana del XVI, que comprometieron por largo tiempo su peculiar catolicidad.
Sin embargo, varios prodigios que se verificaron en ermitas campestres o en bosques, el redescubrimiento de un número considerable de imágenes, así como la protección milagrosa durante las incursiones enemigas, permitieron el continuo surgir de santuarios y de lugares de culto, gracias, sobre todo, al desarrollo de órdenes religiosas. Es necesaria una particular atención a los jesuitas, que bajo la protección de los Habsburgo, restauraron el catolicismo romano, que se fortaleció con la gran devoción mariana propia de ellos.
A ellos se debe la reapertura de muchos santuarios suprimidos o abandonados, estimulando, de esa manera, el antiguo entusiasmo popular por la Madre de Dios, declarada “Protectora” de sus territorios, que así se convirtieron en el “Jardín de María”: esta devoción se documenta en largas procesiones animadas de oraciones y cantos y de banderas y estatuas evocadoras de los misterios de la fe, tanto en el mes de mayo como en el de octubre, con la recitación del santo Rosario, sea en las vísperas de las fiestas marianas con el ayuno, sea en las peregrinaciones.

SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DE STARÀ BOLESLAV - STARÀ BOLESLAV.

Probablemente el más antiguo de Bohemia, fue dedicado inicialmente a los santos Cosme y Damián. La devoción mariana se desarrolló en torno al siglo XVII, luego del redescubrimineto de una placa de metal dorado, sobre la cual estaba grabada una figura mariana. Esta imagen, puesto que fue robada y vuelta a encontrar tres veces durante la guerra de los treinta años, fue denominada “Paladio de Bohemia”. Según la tradición fue donada por san Metodio a santa Ludmila y hasta ahora está expuesta a la devoción del pueblo.

SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DE LOS SIETE DOLORES – ŠAŠTIN.

En 1927 el Santo Padre Pio XI proclamó a la Dolorosa como patrona de Eslovaquia. Este santuario tiene su origen en el voto que una noble mujer húngara, abandonada por su esposo, hizo a la Virgen Dolorosa, por medio del cual se comprometía a construir una ermita en Su honor a cambio del retorno del marido.
Escuchada la petición en poco tiempo, hasta hoy el santuario permanece abierto al culto, si bien el monasterio salesiano anexo fue empleado como cuartel en 1927 para obstaculizar la piedad.
Trabajo sobre la presencia de la Virgen maría en Europa publicado en DOSSIER FIDES de Agencia Fides.

MARIA Y EUROPA
(Segunda Parte)

A cargo de N. Bux y S. Vitiello

(Ver María en Holanda)

POLONIA


“Madre de Dios, Virgen, glorificada por el Señor, María, haznos gracia, Kyrie eleison”, entre las composiciones poéticas más antiguas de la lengua polaca, así reza un himno mariano, cantado hasta el presente como clara expresión de la gran devoción de este pueblo a la Madre de la Iglesia, la “Begurodzica” (Madre de Dios).

En la tierra polaca, caracterizada por una identidad fuertemente católica, que se remonta cerca al año mil, las expresiones de devoción a la Virgen asumen una intensidad y una cordialidad que difícilmente se encuentra en otras partes. La Madre de Dios es parte integrante de la vida pública, social, y ante todo familiar de este pueblo; basta recordar, por ejemplo, que la actividad del campesino o del constructor se iniciaba solo después de haber pedido, por medio de una bendición, la intercesión de la Virgen, sin la cual no habría sido posible el inicio del trabajo.

La primera iglesia construida en Polonia fue consagrada a la Asunta, cuyo culto nunca ha faltado en la devoción popular y fue difundido sobre todo gracias a la orden cisterciense. Un grupo de monjes paulinos, invitados por Luis de Anjou, entonces rey de Hungría y Polonia, a finales del siglo XIV, dio inicio a la construcción del santuario de Jasna Gora, cerca a Częstochowa.

Hacia la mitad del sigo XVI, caracterizado por la influencia de la reforma protestante, se asistió a la reafirmación de la Iglesia católica, sobre todo por obra de los jesuitas y por medio de una fuerte devoción mariana, desde el momento en que la tierra polaca, circundada de poblaciones paganas, tomó conciencia de sí misma como baluarte del catolicismo y proclamó a María “Reina de Polonia”.

SANTUARIO DE LA MADRE DE DIOS JASNA GORA – CZĘSTOCHOWA.

Un episodio significativo de intercesión mariana en la historia polaca se hace remontar a los años del dominio del rey Juan Casimiro (1648-1668), cuando la expansión hacia los territorios del este se convirtió en causa de aquello que se define como el periodo del “diluvio”. El ejército polaco en efecto, sufrió una seria derrota por parte del imperio zarista y contemporáneamente a esta, fue atacado por los suecos. En diciembre de 1655, y precisamente la noche después de Navidad, la marcha imparable de estos al interior de Polonia se detuvo exactamente debajo de los muros del monasterio de Jasna Gora, presentado precedentemente. María, protectora de los débiles, no había permitido que el “palacio” de su reino cayese en manos enemigas. A la luz de ello el rey Casimiro consagró toda la nación a la Virgen, el 1 de abril del año siguiente.

El santuario polaco por excelencia ha sido objeto de numerosas vicisitudes, entre las cuales, en 1430, el saqueo por parte de una banda de husitas provenientes de Bohemia que redujeron a pedazos el ícono allí venerado, el cual tuvo que ser pintado de nuevo. Este sacrilegio alimentó aún más el movimiento de peregrinación y consagró a Jasna Gora como el santuario nacional. La iglesia original de madera constituyó el lugar para una iglesia en mampostería de estilo gótico; esta iglesia permanece hasta ahora como capilla de la imagen, y constituye el corazón de un vasto complejo sagrado. Al siglo XVII se remontan el espléndido monasterio y el muro circundante, construido para la defensa del santuario-castillo.

SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DE WARMIA – GIETRZWALD.

Merece particular mención también la aparición de la Madre Santa en Gietrzwald, el año 1877, durante el cual la zona polaca se encontró sujeta a la “germanización” impuesta por el Canciller Bismarck, hasta el punto que se prohibió incluso el uso de la lengua polaca en toda la zona puesta bajo su dominio. Allí se encontraba una iglesia, en la cual se exponía al culto del pueblo una imagen que reproducía con bastante libertad la de Częstochowa.

Ese año, dos niñas, Jacinta y Barbara, fueron protagonistas de una majestuosa aparición de la Inmaculada Concepción, que, transgrediendo la dura ley del “Canciller de Hierro”, se confió a ellas hablando precisamente en polaco, pidiendo que se recitase el rosario y anunciando el final de la larga persecución religiosa.

Es debida la mención de los santuarios de la Madre de Dios Zebrzydow en Kalwaria Zebrzydowska, de la Inmaculada Concepción de Niepokalanòw, de la Santísima Madre de Piekary en Piekary Slaskie, de Nuestra Señora de las Gracias en Varsovia (en la cual se venera una copia de la imagen de Faenza -Italia- cuya devoción fue difundida por el padre Giacinto Orselli).

De particular relevancia es también el:

SANTUARIO DE LA REINA DE POLONIA DOLOROSA – LICHEN.

Nace de la aparición que se verificó ante un soldado polaco, Tomás Klossowski, que yacía gravemente herido en el campo de batalla de Lipsia (1813), al cual la Virgen concedió la curación y le pidió el hallazgo de un ícono, que él pudo encontrar solo veintitrés años más tarde y que hasta ahora se venera en la capilla del santuario.

SANTUARIO DE LA DIVINA MISERICORDIA – CZĘSTOCHOWA (VIRGEN NEGRA).

Último en este recuento y el más evidente emblema, no sólo polaco sino enteramente católico, del total y ejemplar seguimiento de Cristo en la consagración a María Virgen, el Siervo de Dios Juan Pablo II tuvo un rol fundamental en el reconocimiento de la veracidad del mensaje de la Divina Misericorida, cuya difusión se encargó a la humilde sierva, ahora santa, Faustina Kowalska, de la Congregación de las Hermanas de Nuestra Señora de la Misericordia.

Ella transcurrió los últimos dos años de su vida terrena, para luego nacer al Cielo a la edad de treinta y tres años luego de agudos sufrimientos causados por la tuberculosis, contraída sobre una colina del barrio Lagiewniki, donde se yergue actualmente el santuario de la Divina Misericordia, quizás el más conocido de toda Polonia.

La santidad siempre fecunda de la Kowalska, que, sufriendo y adorando, optó por donarse por completo cotidianamente a Dios, hace de esta colina y de este Santuario el foco de la oración y de la búsqueda del Amor infinito de la Misericordia de Jesucristo, que brota, siempre renovador, de los dos rayos luminosos de Su corazón, como se representa en la imagen aquí custodiada.

El mismo Juan Pablo II renovó el mensaje de la Divina Misericordia, y puso la primera piedra del nuevo Santuario, ubicado exactamente encima del original.
El nuevo proyecto arquitectónico, si bien se caracteriza por la búsqueda de la luminosidad por medio de espacios amplios y majestuosos de concreto armado, no satisface desde el punto de vista litúrgico, pues está privado casi por completo de puntos de referencia religiosos, salvo por la gran imagen que representa la pintura de sor Faustina.

El principal efecto de estas construcciones es la secundariedad del Santísimo Sacramento con respecto a la “funcionalidad”, a la limpieza o a la acústica del espacio religioso. Ocurre por lo tanto, como en este caso, que el Tabernáculo se ve desplazado de Su auténtica centralidad, con la consiguiente e inmediata desorientación de los fieles.

De un impacto mucho mayor es en cambio la antigua capilla interna donde la Kowalska se retiraba a rezar en recogimiento espiritual. Al interior de ella los peregrinos tienen la posibilidad de rezar ante el Santísimo, acompañado de una efigie de la maravillosa Virgen Negra.
ZENITPublicamos el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap. -predicador de la Casa Pontificia- a la liturgia domingo,30 de Septiembre, XXVI del tiempo ordinario.


XXVI Domingo del tiempo ordinario [C]
Amós 6, 1. 4-7; I Timoteo 6, 11-16; Lucas 16, 19-31


Un hombre rico vestía de púrpura y lino


El tema principal que hay que sacar a la luz, a propósito de la parábola del rico epulón que se lee en el Evangelio del próximo domingo, es su actualidad, esto es, cómo la situación se repite hoy, entre nosotros, tanto a nivel mundial como a nivel local. A nivel mundial los dos personajes son los dos hemisferios: el rico epulón representa el hemisferio norte (Europa occidental, América, Japón); el pobre Lázaro, con pocas excepciones, el hemisferio sur. Dos personajes, dos mundos: el primer mundo y el «tercer mundo». Dos mundos de desigual tamaño: el que llamamos «tercer mundo» representa de hecho «dos tercios del mundo». Se está afirmando la costumbre de llamarlo precisamente así: no «tercer mundo» (third world), sino «dos tercios del mundo» (two-third world).

El mismo contraste entre el rico epulón y el pobre Lázaro se repite dentro de cada una de las dos agrupaciones. Hay ricos epulones que viven codo a codo con pobres Lázaros en los países del tercer mundo (aquí, de hecho, su lujo solitario resulta todavía más estridente en medio de la miseria general de las masas), y hay pobres Lázaros que viven codo a codo con ricos epulones en los países del primer mundo. En todas las sociedades llamadas «del bienestar» algunas personas del espectáculo, del deporte, del sector financiero, de la industria, del comercio, cuentan sus ingresos y sus contratos de trabajo sólo en miles de millones (hoy en millones de euros), y todo esto ante la mirada de millones de personas que no saben cómo llegar con su escuálido sueldo o subsidio de desempleo a pagar el alquiler, las medicinas, los estudios de sus hijos.

La cosa más odiosa, en la historia relatada por Jesús, es la ostentación del rico, que éste haga alarde de su riqueza sin miramiento hacia el pobre. Su lujo se manifestaba sobre todo en dos ámbitos, la comida y la ropa: el rico celebraba opíparos banquetes y vestía de púrpura y lino, que eran, en aquel tiempo, telas de rey. El contraste no existe sólo entre quien revienta de comida y quien muere de hambre, sino también entre quien cambia de ropa a diario y quien no tiene un harapo que ponerse. Aquí, en un desfile de modas, se presentó una vez un vestido hecho de láminas de oro; costaba mil millones de las antiguas liras. Tenemos que decirlo sin reticencias: el éxito mundial de la moda italiana y el negocio que determina nos han afectado; ya no prestamos atención a nada. Todo lo que se hace en este sector, también los excesos más evidentes, gozan de una especie de trato especial. Los desfiles de moda que en ciertos períodos llenan los telediarios vespertinos a costa de noticias mucho más importantes, son como representaciones escénicas de la parábola del rico epulón.

Pero hasta aquí no hay, en el fondo, nada de nuevo. La novedad y aspecto único de la denuncia evangélica depende del todo desde el punto de vista de observación del suceso. Todo, en la parábola del rico epulón, se contempla retrospectivamente, desde el epílogo de la historia: «Un día el pobre murió y fue llevado por los ángeles al seno de Abrahán. Murió también el rico y fue sepultado». Si se quisiera llevar la historia a la pantalla, bien se podría partir (como se hace frecuentemente en las películas) de este final de ultratumba y mostrar toda la historia en flashback.

Se han hecho muchas denuncias similares de la riqueza y del lujo a lo largo de los siglos, pero hoy todas suenan retóricas o superficiales, pietistas o anacrónicas. Esta denuncia, después de dos mil años, conserva intacta su carga negativa. El motivo es que quien la pronuncia no es un hombre que esté de parte de ricos o pobres, sino uno que está por encima de las partes y se preocupa tanto de los ricos como de los pobres, incluso tal vez más de los primeros que de los segundos (¡a estos les sabe menos expuestos al peligro!). La parábola del rico epulón no se sugiere por el hastío hacia los ricos o por el deseo de ocupar su lugar, como tantas denuncias humanas, sino por una preocupación sincera de su salvación. Dios quiere salvar a los ricos de su riqueza.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit]
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Día 29 de Septiembre
Fiesta: Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael



Los ángeles ministros de Dios




En estos días en que vivimos tan dependientes de lo inmediato y tangible, tan condicionados por lo práctico a corto plazo, tan predispuestos a no aceptar sino lo que podemos directamente comprobar, pues la mentira se ha establecido entre los hombres, podría parecer de ilusos hablar de ángeles; sino fuera porque se refiere Jesús a ellos en distintos momentos y porque la Iglesia los describe como seres espirituales, no corporales, según enseña unánimemente la Sagrada Escritura y la Tradición. Son criaturas personales e inmortales, dotadas de inteligencia y voluntad, que superan en perfección a todos los seres visibles.

La fe católica y la aceptación de la Biblia conducen de modo necesario a considerar a las criaturas angélicas como otra más de las obras de Dios. Los ángeles se encuentran presentes de tal modo en la historia de la relación de los hombres con Dios, que si negáramos su existencia nada de esa relación se podría sostener. Aparecen, de hecho, junto al hombre con toda naturalidad, como un elemento más de esa existencia sobrenatural y trascendente que nos ha sido revelada. Y su presencia es habitual: unos personajes espirituales, según se desprende de su comportamiento –no están sujetos a las leyes físicas como el hombre– que, en ocasiones, se designan por su nombre propio, como es el caso de Miguel, Gabriel y Rafael. Los vemos al comienzo de la historia de la salvación, en el Paraíso, y en otros numerosos momentos de esa historia, casi siempre como mensajeros de Dios. Especialmente significativo, en este sentido, es el anuncio de la Encarnación del Hijo de Dios a María, por medio del arcángel Gabriel, con lo que dio comienzo la singular y salvadora presencia de Dios en el mundo.

El mismo Jesucristo habla de ellos varias veces. Por ejemplo, cuando se refiere al fin del mundo: Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles... Pero antes habían aparecido ya en gran número con ocasión de su nacimiento, anunciando el hecho a los pastores de Belén; le sirvieron en el desierto después de su ayuno y de haber sido tentado por el diablo; un ángel le confotará en la agonía de Getsemaní; están presentes junto al sepulcro de Cristo resucitado; cuando ascendió finalmente a los cielos, hacen caer a sus discípulos en la cuenta de la realidad que vivían, para que comenzarán sin más dilación la extensión del Evangelio.

Los ángeles son criaturas espirituales que glorifican a Dios sin cesar y que sirven a sus designios salvíficos con las otras criaturas, declara el "Catecismo de la Iglesia Católica". Los ángeles cooperan en toda obra buena que hacemos, afirma santo Tomás de Aquino. Y en el propio "Catecismo" leemos: Los ángeles rodean a Cristo, su Señor. Le sirven particularmente en el cumplimiento de su misión salvífica para con los hombres y la Iglesia venera a los ángeles que la ayudan en su peregrinar terrestre y protegen a todo ser humano. Respetar las leyes inscritas en la creación y las relaciones que derivan de la naturaleza de las cosas es un principio de sabiduría y un fundamento de la moral. Si no mantuviéramos con segura certeza la existencia de los ángeles, ya que aparecen como otra más de las verdades reveladas, estaríamos negando la razón de credibilidad en la fe, que no es verdadera y cierta por ser razonable, sino por la autoridad infalible de Dios que revela.

La Iglesia habla asimismo de la existencia de los demonios, que son ángeles caídos por haber rechazado libremente servir a Dios y su designio. Su opción contra Dios es definitiva. Intentan asociar al hombre en su rebelión contra Dios. Así lo afirma también el "Catecismo de la Iglesia Católica". Y la misma idea, de modo repetido, han recordado los últimos Romanos Pontífices: que el diablo es un ser personal que induce a los hombres a separarse de Dios.

La fiesta de los tres arcángeles que hoy celebramos, debe ser una buena ocasión para que fomentemos más el trato con estos espíritu celestiales. Los ángeles custodios están junto cada uno para asistirnos en nuestro camino hasta la casa del Cielo. No queramos menospreciar a ese príncipe del Paraíso, que desea colaborar con nuestras fuerzas, mientras deseamos ser cada día más agradables a Dios. San Josemaría nos recuerda uno de tantos detalles, recogidos en la Escritura, de natural familiaridad de los primeros fieles con sus ángeles:

Bebe en la fuente clara de los "Hechos de los Apóstoles": en el capítulo XII, Pedro, por ministerio de Angeles libre de la cárcel, se encamina a casa de la madre de Marcos. —No quieren creer a la criadita, que afirma que está Pedro a la puerta. "Angelus ejus est!" —¡será su Angel!, decían.
—Mira con qué confianza trataban a sus Custodios los primeros cristianos.
—¿Y tú?


Entre muchos otros piropos, dedicamos a nuestra Madre del Cielo el de Reina de los Ángeles. A Ella suplicamos confiadamente que nos recuerde, siempre que sea preciso, que contamos para nuestro bien con la poderosa y amable asistencia de nuestro ángel.


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Día 30 de Septiembre
XXVI Domingo del Tiempo Ordinario - c


La virtud de la pobreza



Entre los varios detalles que podrían ser objeto de nuestra meditación en este domingo, a partir del fragmento del evangelio según San Lucas que hoy nos ofrece la Iglesia, nos fijaremos esta vez, de modo particular, en la virtud humana y cristiana de la pobreza. Conviene declararlo de este modo, desde el comienzo de nuestras consideraciones, precisamente porque está muy extendida la convicción de que pobreza es únicamente sinónimo de lamentable desgracia. Se trataría, de acuerdo con esa mentalidad, muy presente en los medios de comunicación y en el hablar cotidiano, de uno de tantos males como pueden pesar sobre los hombres: como la enfermedad, el deshonor, la opresión injustala o la guerra. La pobreza, en fin, sería una lacra que condiciona decisivamente a la existencia de algunas personas o de ciertos pueblos, y que afecta de modo más particular a amplias regiones del planeta. La pobreza reclama, en consecuencia, la solidaridad de la comunidad internacional, por una parte; y también de cada uno en concreto, pues cada uno somos responsables de que nuestros semejantes, los demás hombres –esos que están al alcance de las propias posibilidades de ayuda–, tengan una vida digna. Así entendida, la pobreza es una lesión a la dignidad de la persona que reclama la generosidad de todos.

Lázaro, el hombre pobre y enfermo que pasaba la vida junto a la opulencia del rico, se nos presenta como paradigma de bastantes situaciones actuales. A la vuelta de veinte siglos, las palabras que hoy consideramos, nos recuerdan situaciones actuales de idéntica desigualdad. De hecho, no pocas veces, es además una clamorosa injusticia lo que propicia tal estado de cosas. Es difícil que se pueda exagerar en esta cuestión sobradamente conocida por todos que, a pesar de ser divulgada de modo continuo por los medios de comunicación, bastantes veces se conoce, sin embargo, sólo muy parcialmente y sin el dramatismo que le es propio. Recordemos que los medios difusores de noticias y de información, están habitualmente en poder de los ricos-poderosos y a ellos sirven.

¿Qué pretenden los que desean ser ricos según el mundo? Parece que sus objetivos acaban precisamente ahí: en el logro de esas riquezas y el bienestar consiguiente. Además, la experiencia antigua –según nos muestra la parábola del pobre Lázaro que padece a la puerta del rico– y actual –que cada día contemplamos en tantas desigualdades vergonzosas e injustas– nos demuestra que esa riqueza es apetecida sin control, sin medida alguna; y se desea egoístamente, más y más, sin que importe la situación de los que padecen necesidad. También es conocido el caso de algunos ricos que buscan de intento la pobreza, el subdesarrollo, la miseria, de los demás, para no perder así su hegemonía.

No se puede servir a Dios y a las riquezas, declaró Jesús de modo tajante. Los que se preocupan por los bienes materiales considerándolos lo definitivo, lo necesario para que su vida esté colmada de sentido, el remedio suficiente para la solución de eventuales problemas..., esos han errado en el sentido de su existencia. El dinero, la técnica, el desarrollo, la cultura, la salud, el progreso en general, la capacidad de influir o de dominio..., no pueden pasar de ser medios instrumentales. Nada de eso es malo de suyo, pero se vuelve en verdad nefasto si se lo coloca como objetivo, si no se contempla más allá otra cosa que el bienestar material y la seguridad terrena que puedan proporcionar esos medios; porque, de hecho, son sólo eso: medios. Y el que confunde los medios con el fin de su vida, ha confundido el sentido de su vida. Su existencia está destinada al fracaso, como la del pez que se empeñará en volar: no conseguirá su plenitud en absoluto, por más que se le antoje fascinante el vuelo de las aves y por volar escape del agua.

La tan conocida insatisfacción que producen en el hombre los bienes de este mundo –aunque, desde luego, alguna satisfacción producen, y por eso arrastran a muchos–, debería ser motivo, más que suficiente, para que bastantes dieran un giro decisivo a sus planteamientos, tal vez no comprometidos lo suficiente, por el momento, con la búsqueda decidida de Dios mismo. La pobreza, entendida como desapego intencionado de las cosas, para que sea Dios el fin último del hombre, pasa a ser así una virtud. En este contexto se entienden bien las palabras Jesucristo, alabando a los pobres: Bienaventurados los pobres de espíritu, porque suyo es el Reino de los Cielos. De "espíritu", dice el Señor. No sería pues obstáculo para la pobreza cristiana tanto la materialidad de poseer, cuanto el apego a lo que se tiene. Por eso, no sería pobre en el sentido evangélico de la palabra, el que teniendo poco está, sin embargo, obsesionado con lograr más como objetivo último o decisivo de su existencia.

Así lo explica san Josemaría: No consiste la verdadera pobreza en no tener, sino en estar desprendido: en renunciar voluntariamente al dominio sobre las cosas.
—Por eso hay pobres que realmente son ricos. Y al revés.


Y a propósito de tantas cosas buenas y apetecibles, añade: Despégate de los bienes del mundo. —Ama y practica la pobreza de espíritu: conténtate con lo que basta para pasar la vida sobria y templadamente.
—Si no, nunca serás apóstol
.

¿Qué tendría Santa María para sí? Ante todo –como deseamos cada uno–, tenía a Dios. ¿Para qué más? Nos ponemos bajo su protección, pidiéndole nos recuerde, cuantas veces sea preciso, que sólo Él deber es nuestro Tesoro.


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22 de Septiembre

Los jóvenes Alejandro Amador Luis, natural y vecino de La Guancha, y Jessica Mesa Hernández, natural de San Juan de la Rambla y vecina de la parroquia de San José, contrajeron matrimonio canónico acompañados de un grupo numeroso de familiares y amigos. Fueron sus padrinos Juan Antonio Hernández Hernández.
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Mensaje que, con ocasión del final del Ramadán ('Id al-Fitr 1428 H./ 2007 A.D.), el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso envía a los musulmanes el viernes 28 de Septiembre de 2007.


PONTIFICIO CONSEJO PARA EL DIÁLOGO INTERRELIGIOSO
MENSAJE EN LA CONCLUSIÓN DEL RAMADÁN


"Id al-Fitr 1428 H./ 2007 A.D.
Cristianos y musulmanes:
llamados a promover una cultura de la paz



Queridos amigos musulmanes:

1. Me es particularmente grato presentaros las felicitaciones amistosas y cálidas del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso en vuestra gozosa fiesta de "Id al-Fitr, con la que se concluye el camino recorrido durante el mes de ayuno y oración del Ramadán. Es éste un tiempo fuerte para la vida de la comunidad musulmana, que da a cada uno de los creyentes una fuerza nueva para su existencia personal, familiar y social. Es importante, efectivamente, que cada uno testimonie el mensaje religioso con una vida más íntegra y más conforme al plan del Creador, preocupándose del servicio a los hermanos, y en un clima de solidaridad y fraternidad siempre creciente para con los miembros de otras religiones y para con todos los hombres de buena voluntad dispuestos todos a trabajar conjuntamente para la consecución del bien común.

2. En el difícil momento histórico que atravesamos, los miembros de las diversas religiones tienen sobre todo el deber de actuar, como servidores del Todopoderoso, en favor de la paz, que se alcance mediante el respecto a las propias convicciones personales y comunitarias, así como también con la libertad de la práctica religiosa. La libertad de religión, que no puede quedar reducida a la simple libertad de culto, es ciertamente uno de los aspectos esenciales de la libertad de conciencia, derecho fundamental de toda persona y piedra angular de los derechos humanos. Solamente así se podrá edificar una cultura de la paz y de la solidaridad entre los hombres, implicándose todos en la construcción de una sociedad cada vez más fraterna, haciendo todo lo posible para rechazar todo tipo de violencia, denunciando y repudiando cualquier recurso a la misma, que nunca podrá tener una motivación religiosa, puesto que ella hiere en el hombre la imagen de Dios. Sabemos perfectamente que la violencia, particularmente el terrorismo, que golpea ciegamente causando numerosas víctimas, sobre todo entre los más inocentes, es incapaz de resolver los conflictos, y que no hace más que suscitar el engranaje mortífero del odio destructor, en detrimento del hombre y de las sociedades.

3. Como personas religiosas, tenemos que ser antes de todo educadores de la paz, de los derechos humanos, de una libertad respetuosa para cada uno, así como también de una vida social cada vez más fuerte, porque el hombre debe preocuparse de sus hermanos y hermanas sin discriminación ninguna. Nadie puede ser excluido de la comunidad nacional en razón de su raza, de su religión, ni por ningún otro motivo personal. Todos juntos, miembros de tradiciones religiosas diferentes, estamos llamados a difundir una enseñanza que respete la dignidad de cada persona humana, a difundir un mensaje de amor entre las personas y los pueblos. Tenemos que formar en este espíritu especialmente a las jóvenes generaciones, que tendrán la responsabilidad del mundo de mañana. Es deber de las familias ante todo, luego de las personas con responsabilidades en el mundo educativo, de las Autoridades civiles y religiosas estar muy atentos para prodigar una enseñanza justa y dar a cada uno una educación apropiada en los diversos aspectos señalados, particularmente proporcionando una educación cívica que invite a cada joven a respetar a los que le rodean y a considerarlos como hermanos y hermanas, con los que están llamados a convivir cotidianamente, y no en la indiferencia sino con una atención verdaderamente fraternal. Es más urgente que nunca educar a las jóvenes generaciones en los valores humanos, morales y cívicos fundamentales, imprescindibles tanto para la vida personal, como para la vida común. Toda falta de urbanidad debe ser ocasión para recordar a los jóvenes lo que se espera de ellos en la vida social. Es el bien común de cada sociedad y del mundo en su conjunto lo que está hoy en juego.

4. Es en este espíritu hay que continuar e intensificar el diálogo entre Cristianos y Musulmanes, en su dimensión educadora y cultural, para que se movilicen todas las fuerzas al servicio del hombre y de la humanidad, para que las jóvenes generaciones no se constituyan en bloques culturales o religiosos, unos contra otros, sino como auténticos hermanos y hermanas. El diálogo es un instrumento que nos puede ayudar para salir de esta espiral sin termino de los múltiples conflictos y tensiones que atraviesan nuestras sociedades, para que todos los pueblos puedan vivir en la serenidad y en la paz, en el respeto mutuo y en el buen entendimiento entre todos.

Al fin de alcanzar esto, hago votos para que a través de encuentros e intercambios, Cristianos y Musulmanes trabajen conjuntamente en la estima recíproca para promover la paz y procurar un mejor porvenir para todos los hombres; serán un ejemplo a seguir y a imitar para la juventud de hoy. Así los jóvenes tendrán nueva confianza en la vida social, se comprometerán más y se insertarán en la tarea de su transformación. La educación y el ejemplo serán de este modo para ellos fuente de esperanza para el futuro.

5. Este es el ardiente deseo que quiero poner en común con vosotros: que Cristianos y Musulmanes incrementen más y más sus relaciones amistosas y constructivas para compartir sus específicas riquezas y cuiden particularmente a la cualidad de su testimonio de creyentes.

Os reitero, queridos Amigos Musulmanes, mi más calurosa felicitación por vuestra fiesta y pido al Dios de la paz y de la misericordia que os conceda a todos salud, serenidad y prosperidad.

Cardenal Jean-Louis Tauran
Presidente

Arzobispo Pier Luigi Celata
Secretario
28 de Septiembre

• El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Instituto de Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja) y el Ministerio de Cultura (Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales e Instituto del Patrimonio Histórico Español) firmaron un convenio de colaboración para la investigación sobre análisis del estado actual y procesos de deterioro de la cúpula principal de la catedral de La Laguna, con una cuantía de 233.948 euros. Previamente, el 18 de septiembre, se había aprobado la adjudicación de los andamios exteriores de la cúpula por una cuantía de 145.451 euros. Por tanto, se comenzará en breve la colocación de los mismos para la realización del estudio. Con la colocación de los andamios por fuera de la catedral se podrá analizar trozo por trozo de la cúpula y saber así qué parte se puede salvar y cuál no, siempre con el criterio de intentar conservarla, procurando sólo demoliciones parciales.
ZENIT publica la carta que en nombre de Benedicto XVI ha enviado el secretario de Estado del Papa, el cardenal Tarcisio Bertone, al secretario general de la Organización Mundial del Turismo, Francesco Frangialli, con ocasión de la Jornada Mundial del Turismo, promovida por tal organismo el jueves, 27 de Septiembre e 2007.


Ilmo. Sr. D. Francesco Frangialli
Secretario General de la O.M.T.

Ilustrísimo señor:

El próximo 27 de septiembre se celebrará la Jornada Mundial del Turismo. Por la circunstancia el Santo Padre desea hacerle llegar, a través de mí, su cordial saludo junto con el deseo de que esta fecha sirva para potenciar el fenómeno del turismo en sus valores positivos.

Uno de los fenómenos socio-culturales más característicos que el siglo XX ha confiado al XXI es la progresiva afirmación de la mujer como sujeto creativo en la historia humana. Ya el Beato Juan XXIII, en la Encíclica Pacem in terris, señalaba «la presencia de la mujer en la vida pública» como signo característico de los tiempos modernos, y observaba: «La mujer ha adquirido una conciencia cada día más clara de su propia dignidad humana. Por ello no tolera que se la trate como una cosa inanimada o un mero instrumento; exige, por el contrario, que, tanto en el ámbito de la vida doméstica como en el de la vida pública, se le reconozcan los derechos y obligaciones propios de la persona humana» (n. 39). Oportunamente la Organización Mundial del Turismo propone este año como tema de reflexión: «El turismo: puerta abierta para las mujeres». Esta representa una feliz e importante ocasión para reflexionar sobre varios aspectos del problema, no sólo en lo relativo a la compleja realidad del turismo contemporáneo, sino también para la consideración más general acerca de la concreta acogida de las instancias derivadas de la dignidad propia de la mujer.

Los datos estadísticos más recientes difundidos por la Organización Mundial del Turismo dicen que, si bien con diferencias de país a país y de un área geográfica a la otra, cerca del 46% de la fuerza laboral de la industria turística mundial es femenina. Varían sin embargo las modalidades de empleo, dada la fortísima incidencia de los factores culturales, sociales y religiosos sobre la situación histórica de la mujer. El positivo logro de los resultados económico-financieros, públicos y privados, y la enorme flexibilidad del sector turístico son la causa de tal crecimiento rápido y universal. Por esta razón el turismo, aún estando aún muy necesitado de garantías legislativas, culturales y morales, es en cambio una puerta abierta y con oportunidades propicias para la afirmación de las mujeres en todo lugar del mundo.

Todos los que afrontan un viaje por razones de turismo, de trabajo o de vacaciones, conservan en la memoria la imagen de mujeres que, en distintos momentos del viaje, han intervenido para desempeñar alguna tarea específica. Puede haber sido una empleada de agencia, la azafata del avión, la acompañante del tour, la camarera del restaurante, la gobernanta de las habitaciones, la directora del hotel, la guía del museo, la pobre repartidora de productos y artesanías locales: se trata de presencias con papeles diversos que sin embargo jamás deben entrar en contradicción con la dignidad propia de cada mujer. Es necesario lamentablemente reconocer que, a pesar de esta masiva y funcional presencia femenina, persiste en muchos caso la segregación vertical de la mujer de la gestión directiva y de la responsabilidad organizativa del turismo. La causa de tal fenómeno negativo hay que buscarla en los fuertes prejuicios que permiten todavía que persistan estereotipos y atribuciones tradicionales de papeles subalternos según el género. Y esto sucede en todas partes, pero particularmente en esos lugares del mundo donde la consideración moral, cultural y civil de la mujer la sitúa en condición de minoría y de fuerte injusticia. Con todo, la gran cantidad de hombres y de mujeres que turísticamente están viajando por el mundo crea afrontamientos de mentalidades, internacionaliza cada vez más modelos de vida, abre a costumbres distintas. Todo esto pone los presupuestos de posibles desarrollos positivos. Para que ello se realice los responsables de la Organización Mundial del Turismo, los Estados nacionales con las agencias regionales, las grandes empresas del sector, los sindicatos, las asociaciones de turismo, deben crear estructuras y dedicar recursos económicos para proteger, para desarrollar y para mantener viva la instancia moral, cultural y social del respeto de la mujer y de su efectivo crecimiento en este sector.

Por este responsable compromiso de tutela y de promoción de la mujer también todo turista, sea cual sea la religión, clase social o continente al que pertenezca, deben sentirse en conciencia interpelado: ¡nadie puede considerarse exonerado! A tal fin, hay que actuar una efectiva igualdad de los derechos de las mujeres, garantizándoles la paridad en el trabajo, la libertad religiosa, el respeto de las exigencias relacionadas con la maternidad, la correspondencia de un salario equitativamente percibido. Es necesario favorecer concretamente el derecho al estudio y a la cualificación profesional de la joven y de la mujer, combatiendo con una legislación positiva y conforme toda forma de injusta explotación de su género y de indigno mercantilismo de su cuerpo. Hay que denunciar, de hecho, el intolerable escándalo de cierto turismo sexual que humilla a las mujeres reduciéndolas a una situación de práctica esclavitud. Hay que hacer lo que sea necesario a fin de que el turismo no ceda a una deriva similar, sino que se oriente siempre a ser ocasión de provechoso diálogo entre civilizaciones distintas, que pueden, gracias a este afrontamiento, ennoblecerse y enriquecerse recíprocamente.

Obviamente la Iglesia, en su visión articulada y multipolar, siempre se orienta a tener abierto y crítico el horizonte de la humanización del turismo por las oportunidades que ofrece de crecimiento, de desarrollo y de perfeccionamiento de la persona. También en lo que respecta a la mujer en cuanto tal, el turismo, ética y antropológicamente bien entendido, puede contribuir eficazmente a su elevación en las potencialidades, en la naturaleza relacional, en sentir en femenino el valor de la vida y del espíritu, en el replanteamiento del trabajo y de su beneficio. En este propósito no hay que olvidar que, en el Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de este año, el Santo Padre ha denunciado la insuficiente consideración de la condición femenina «en las concepciones antropológicas persistentes en algunas culturas, que todavía asignan a la mujer un papel de gran sumisión al arbitrio del hombre, con consecuencias ofensivas a su dignidad de persona y al ejercicio de las libertades fundamentales mismas» (n.7). Sólo superando estas formas de discriminación será posible hacer del turismo una carta ganadora para conjugar oportunamente la gestión de la vida del turista con la garantía de la calidad de vida para los residentes. De tal forma el turismo puede convertirse en disfrute auténtico y compartido del tiempo libre y de la naturaleza, experiencia y práctica de una hospitalidad idónea para crear una cultura de la acogida, búsqueda de lo bello y de la sabiduría de la que es rica la tradición bíblica y cristiana.

Desde esta perspectiva, el Santo Padre, mientras desea abundantes dones de sabiduría, de generosidad y de valor para cuantos están comprometidos en un sector tan importante de la vida moderna, invoca sobre usted, señor Secretario General, y sobre sus colaboradores las bendiciones de Dios, «Padre de la luz, en quien no hay variación ni sombra de cambio» (St 1,17).

Uniendo mis deseos por el éxito de la Jornada, aprovecho la ocasión para enviarle mis más cordiales saludos.

Tarcisio Card. Bertone
Secretario de Estado

[Traducción del original italiano realizada por Zenit]
viernes, 28 de septiembre de 2007
Carta semanal del arzobispo de Valencia Don Agustín García-Gasco Vicente.

Domingo 23 de Septiembre de 2007


La dignidad humana, clave de la educación católica


Las escuelas y las universidades católicas incorporan con decisión a su proyecto educativo el reconocimiento de que en Dios se encuentra la fuente de la dignidad humana. Esta verdad fundamental genera un estilo de educar propio, animado por el espíritu evangélico de libertad y de amor.

Desde el más exquisito respeto a la libertad de las personas, las escuelas y las universidades católicas pretenden servir a la configuración, en cada alumno o estudiante, del hombre nuevo que surge de Jesucristo, con la imitación de sus obras, con el ejemplo y la ayuda de la comunidad educativa concreta y de la Iglesia que se hace presente en la educación.

La educación católica entiende que la calidad de la enseñanza está vinculada a la visión cristiana del hombre y del mundo, que le aporta la fe. No se reduce ni a un tiempo ni a una actividad especializada: está presente en todo el quehacer educativo del colegio o de la universidad, de tal manera que el alumno adquiera una verdadera síntesis de fe, cultura y vida.

El elemento primordial, la clave de toda la educación, está en la concepción de la persona que se pretende formar y que subyace a todo proyecto educativo, tanto en la escuela estatal como en cualquier otro tipo de educación.

La fe suministra un aliento de alma para reconocer mejor el valor del ser humano. El hombre, creado a imagen de Dios, tiene dignidad de persona. No es algo, sino alguien; un sujeto personal capaz de conocerse, de darse libremente y de entrar en comunión con Dios y con las otras personas. Ha sido creado para conocer, amar y servir a Dios, para ofrecer en este mundo toda la creación a Dios y para ser elevado a la vida de Dios en el cielo.

La dignidad del ser humano es robustecida con el concurso de la fe. La filiación divina dota de raíces inconmovibles a la dignidad humana, fundamenta la fraternidad universal por la que ha de trabajar todo ser humano y da pleno sentido a su vida. El ser humano es una persona con un destino trascendente e inmortal, libre y responsable ante esta vida y ante la eterna. Este proyecto tiene su realización plena en Jesucristo y el que sigue a Cristo, hombre perfecto, también perfecciona su humanidad.

La esperanza cristiana de que todo proyecto humano camine hacia su plenitud se basa en Cristo, camino, verdad y vida. Cristo asume lo mejor del deseo humano de progreso social, y lo purifica de la malicia y de la tentación de conseguirlo por medio de la explotación de la dignidad de los débiles o por medio de la violencia y de la confrontación social.

En Jesucristo, los alumnos no solamente tienen un ejemplo que imitar en su crecimiento, sino también el amor que no defrauda y en el que se puede confiar absolutamente, la esperanza plena para su vida, la verdadera razón de su esfuerzo, y el auténtico sentido de su vivir. El corazón del humanismo cristiano es el proyecto divino, la concepción de la vida abierta a Dios, que ama a cada persona y la invita a hacerse cada vez más según la imagen de su Hijo.

La escuela y la universidad católicas emplazan a nuestra cultura a que reemprenda una y otra vez su compromiso con la dignidad humana. Una generación no puede dedicarse a relativizar los valores, a problematizar las virtudes humanas y a hacer oídos sordos a las exigencias del amor sin crear un grave daño social, decadencia humana y moral. Toda escuela y toda universidad están llamadas a ir en otra dirección y a ser las expresiones más claras del compromiso con la dignidad humana de los alumnos, como servicio esencial a las familias y a la sociedad.

Con mi bendición y afecto,
Publicado por verdenaranja @ 0:22  | Hablan los obispos
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AMERICA/ESTADOS UNIDOS - Los Obispos piden realizar todos los esfuerzos posibles para terminar con el tráfico de seres humanos "un horrible crimen contra la dignidad y los derechos de las personas".


USCCB Comisión sobre Migración
Declaración de Monseñor Reverendo Gerald R. Barnes
Obispo de San Bernardino, California
Presidente, USCCB Comisión sobre Migración
Sobre Tráfico Humano
12 de Septiembre de 2007


El movimiento de los pueblos a todos los niveles es parte de una experiencia del colectivo humano. Hay un elemento de esta experiencia que debe ser erradicado: el comercio de seres humanos a través de uso del fraude, fuerza, y coerción con el propósito de prostitución forzada o trabajo forzado.

Ahora, en el siglo 21, esta práctica alcanza todos los rincones del globo, desde Asia y África a Europa y las Américas. Está también presente en los Estados Unidos, así se trafica a vulnerables hombres, mujeres y niños dentro de nuestro país desde otras tierras. Es más, ciudadanos de U.S. y residentes son traficados dentro de nuestro país.

Nosotros, La Comisión sobre la Migración de la Conferencia de Obispo Católicos de Estados Unidos, llamamos la atención sobre esta trágica realidad para tomar conciencia entre los católicos y otros de Buena voluntad sobre su impacto devastador sobre vulnerables personas. Urgimos a los católicos a trabajar juntamente para identificar a los supervivientes del tráfico humano y ayudar a rescatarlos de su esclavitud.

La Enseñanza Católica y el Tráfico Humano

La Iglesia Católica ha condenado el tráfico humano y ha desarrollado programas de servicio social para ayudar y proteger a los supervivientes.

Durante el Concilio Vaticano II la Iglesia Católica reafirmó su compromiso histórico acerca del trabajo forzado estableciendo que “la esclavitud, prostitución, la venta de mujeres y niños y las condiciones vergonzosas de trabajo donde las personas son tratadas como instrumentos de ganancia antes que personas libres y responsables” son “infamias” y “una afrenta a los valores fundamentales… valores enraizados en la verdadera naturaleza de la persona humana”. 1

En la declaración anual de 2006 sobre la Migración, titulada “Migraciones: Un signo de los Tiempos”, el Papa Benedicto XVI deploró el “el tráfico de seres humanos – especialmente mujeres – que prosperan donde las oportunidades para mejorar su nivel de vida o incluso para sobrevivir son limitados”. Igualmente la Santa Sede acentuó preocupaciones relacionadas en una carta reciente a las Naciones Unidas, diciendo, “(El trato de la mujer), no como una persona humana con derechos sobre unas bases iguales con los demás, sino como un objeto para ser explotado, muchísimas veces sirve de base a la violencia contra las mujeres”… (un contexto en el que) una plaga creciente es el comercio de las mujeres y muchachas, así como diversas formas de prostitución”. 2

El Papa Juan Pablo II, en una carta con ocasión de la Conferencia Internacional sobre “la esclavitud del siglo 21 - la Dimensión de los Derechos Humanos al traficar en Seres Humanos”, estableció que el comercio humano “constituye una ofensa horrorosa contra la dignidad humana y una violación grave de los derechos fundamentales. Particularmente repugnante de este comercio, y se debe reconocer como una violación intrínseca de la dignidad humana y de los derechos humanos”. 3

Los obispos católicos de los Estados Unidos y México han hablado también sobre el tema, llamando a los gobernantes de Estados Unidos y México a trabajar juntos para coger a los traficantes y destruir la red del comercio: “Uno y otro gobierno deben buscar con diligencia terminar el comercio en personas humanas : Ambos, uno y otro gobierno deberían conseguir más efectivamente información sobre las operaciones del comercio y deberían comprometerse en acción conjunta en apresar y perseguir a los traficantes” 4

La Comisión de Obispos Católicos de Estados Unidos sobre Migración reafirmó el compromiso de los Obispos Católicos de Estados Unidos de terminar con esta práctica abominable: “la Iglesia Católica… en los Estados Unidos permanece preparada para trabajar con nuestro gobierno a terminar esta plaga. No podemos descansar hasta que el comercio de personas humanas sea eliminado del globo” 5

La realidad del tráfico humano

Tanto como unas 700.000 personas son objeto de comercio globalmente cada año – hombres, mujeres y niños. Los supervivientes del comercio humano están comúnmente cogidos por la pobreza y la carencia de oportunidad. Están también enganchados por su desesperación y su percepción de la migración como una ruta de escape accesible. Muchas veces buscan escapar la vida en una agobiante barriada, con la esperanza de encontrar la oportunidad y un futuro más brillante en cualquier lugar.

Mezclada con estas causas de raíz económica está la demanda en naciones desarrolladas por los servicios del comercio sexual y trabajo forzado. El tráfico humano nunca será verdaderamente vencido sin eliminar el consumismo que lo alimenta y sin procesar a aquellos actores en los países receptores, incluyendo el nuestro, que se benefician por la explotación de seres humanos vulnerables.

Es en esto de “la oferta y la demanda” el entorno global donde florecen los traficantes humanos, prometiendo a víctimas desprevenidas una oportunidad de viajar a una tierra extranjera por empleo y sueldo. Al final del viaje, encuentran coerción, abuso, incitación al delito, y explotación en un burdel, una sala de masaje, una fábrica ilícita, o una avanzada agricultura. Con el tiempo son descubiertos, si alguna vez, son traumatizados por abuso físico, mental y psicológico en papeles de prostitución, sirvientes domésticos, o trabajos manuales. Muchos llegan a una desgracia con enfermedad o llegan a infestarse con HIV. Algunos pierden sus vidas.

Este no es un problema que existe meramente lejos y en países en desarrollo. Existe también aquí en los Estados Unidos, donde miles de personas han traficado cada año con propósito de prostitución forzada o trabajo forzado.

Se estima que tanto como 17.500 seres humanos cada año son objeto del tráfico dentro de los Estados Unidos. Hombres, mujeres y niños han sido forzados a trabajar en la prostitución y han sido forzados en diferentes tipos de trabajo Manuel, sin pago o protección.

Traficar con personas es una forma moderna de hoy de esclavitud, y es la más grande manifestación de esclavitud hoy día.

La respuesta al tráfico humano

La comunidad global, incluyendo los Estados Unidos está solamente empezando a comprender el campo y el impacto de la venta de personas humanas en el mundo. Como resultado, la respuesta humana a este fenómeno ha sido lenta. Nuevos esfuerzos que involucren a toda la comunidad internacional son necesarios para eliminar las causas de la raíz de esto, para ofrecer cuidado y atención propios para las supervivientes, y para traer a los culpables a la justicia.

En los Estados Unidos, la Obra de Protección de las Victimas del Tráfico de 2000 provee una importante armazón para responder al tráfico humano. Sin embargo, tristemente no ha sido cumplida en una manera que efectivamente proteja a los supervivientes o reprima a las naciones responsables que no cogen o persiguen a los traficantes. Esta legislación debería ser reautorizada, adecuadamente fundamentada, y cumplida agresivamente. 6

El gobierno federal, en cooperación con el estado y gobiernos locales, deberían incrementar los esfuerzos educacionales de tal manera que todos los americanos lleguen a ser más concientes de este problema. De modo parecido, se debería poner énfasis sobre el descubrimiento y cuidado de las víctimas y proveerlas con protección legal y servicios sociales tan pronto como sea posible. Esto es particularmente verdad para las víctimas del tráfico infantil, que son más susceptibles a los horrores de la largo tiempo de este crimen.

Llamamos al Congreso que legisle una extensa reforma de la inmigración que provea vías legales para hombres, mujeres, y sus familias para entrar al país y trabajo legal y seguro. Las personas indocumentadas deseosas de encontrar trabajo son fácil presa de los traficantes humanos.

El gobierno de los Estados Unidos debe también trabajar con los gobiernos extranjeros para erradicar las redes del tráfico humano. A largo plazo, la comunidad global debe trabajar juntamente para reducir los factores que hacen a las personas vulnerables a los traficantes, tal como la carencia de oportunidad económica en los países de envío, especialmente para las mujeres.

Llamada a la acción

Como institución global que está presente en las naciones de origen como en las naciones que sirven como mercados para el tráfico humano, la Iglesia Católica está bien colocada para identificar y rescatar a los supervivientes del tráfico humano. De hecho, La Iglesia Católica provee importantes servicios sociales para los supervivientes en los Estados Unidos y en todo el mundo.

Mucho más se debe hacer y los católicos en nuestro país pueden ayudar, particularmente educando a compañeros católicos y a otros acerca de la realidad de este crimen. Las Parroquias pueden servir como lugar de encuentro para discutir este tema y como un centro de acción para ayudar a identificar la los supervivientes y proveerles ayuda.

Llamamos a todos los católicos a buscar caminos para asistir a las diócesis y a los gobiernos locales en la búsqueda de supervivientes. Los Católicos también `pueden ayudar a educar a los campaneros católicos y a otros acerca de las consecuencias de este crimen.

Conclusión

Es duro imaginar que, en el siglo 21, prójimos puedan ser explotados y forzados a trabajar en la industria del sexo y en otras industrias contra de su voluntad.

Como obispos católicos, nos comprometemos a usar los recursos de la iglesia para ayudar a acabar esta aflicción. Nos comprometemos también a usar la autoridad de nuestra enseñanza a educar a los católicos y a otros acerca del tráfico humano.

El tráfico humano es un crimen horrible contra la dignidad básica y los derechos de la persona humana y se deben gastar todos los esfuerzos para terminarlo. Finalmente, debemos trabajar juntamente – la iglesia, el estado y la comunidad – para eliminar las causas y mercados de raíz que permiten que los traficantes prosperen; ayudar a los supervivientes de este crimen; y asegurar que un día pronto el tráfico de seres humanos desaparezca de la faz de la tierra.

Miembros

Arzobispo Gerald Barnes, Presidente
Arzobispo Sean O’Malley
Arzobispo Kevin Farrell
Arzobispo Curtis John Guillory
Arzobispo Gerald Kicanas
Arzobispo Dominic Luong
Arzobispo Armando Ochoa

Consultores
Su Eminencia Francis Cardinal George, O.M.I.
Su Eminencia Adam Cardinal Maida
Su Eminencia Theodore Cardinal McCarrick
Arzobispo J. Kevin Boland
Arzobispo Edgar da Cunha, SDV
Arzobispo Nicholas DiMarzio
Arzobispo John Kinney
Arzobispo John Manz
Arzobispo Joseph Perry
Arzobispo Thomas Wenski
Most Reverend John Wester
Reverendo Jerry Brown
Hermana RayMonda Du Vall
Sr. Robert Gilligan
Sr. Ken Hackett
Sr. Don Kerwin



1 Guadium et Spes, 27 –Concilio Vaticano Segundo

2. Rescatando mujeres de los malos tratos: Declaración al tercer Comité de la Sesión sesenta de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre el artículo: “Implementación del resultado de la Cuarta Conferencia Mundial sobre mujeres y de la Sesión Especial de la Asamblea General titulada: “Mujeres 2000: Igualdad de género, desarrollo y paz en el siglo 21”. Arzobispo Migliore 17 de Octubre de 2005.

3. Papa Juan Pablo II, carta al Arzobispo Jean Luois Tauran con ocasión de la Conferencia Internacional sobre la esclavitud del siglo 21 – la Dimensión de los derechos humanos al traficar en los seres humanos, 15 de Mayo de 2002.

4. Obispos Católicos de Estados Unidos y de México, Forasteros ya no: Juntos en viaje de esperanza, Enero de 2004, n. 191.

5. Declaración del Obispo Thomas Wenski, Conferencia de Prensa sobre lanzamiento de Iniciativa anti-tráfico en Florida Central, 9 de Junio de 2004.

6. La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB) ha recomendado consistentemente por cambios a la Acción de Protección de las Víctimas del Tráfico Humano del 2000 para mejor proteger a las víctimas de niños del tráfico y a asegurar que todas las víctimas sean más fácilmente más identificadas y provistas de cuidado.

(Traducción del inglés particular no oficial)
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jueves, 27 de septiembre de 2007
Secretariado Nacional para la Familia, de la Conferencia Episcopal Argentina, ha emitido un comunicado oficial en el que aludiendo a las autoridades públicas nacionales y provinciales que intervinieron en el asesinato de un niño por nacer, expresa que «matar es inhumano, y cuando quien mata es el gobierno, pierde toda credibilidad y también muere la democracia».

Los medios de comunicación informaron ampliamente sobre un nuevo homicidio intrauterino. La madre de una joven discapacitada de Paraná -embarazada de 4 meses-, pidió que eliminaran a su nieto, porque no podía hacerse cargo de su crianza. El padre de la joven embarazada, se ofreció a adoptarlo y hacerse cargo de él. Insólitamente, el tribunal superior de Entre Ríos condenó a muerte a la persona por nacer, en lugar de aceptar el pedido de su abuelo. Los médicos del paranaense Hospital Materno Infantil San Roque, se negaron a ejecutar la sentencia, por razones clínicas y de conciencia. Antes que quedara firme la sentencia, la menor fue llevada a escondidas a Mar del Plata, y en un hospital público de dicha ciudad, se cometió el homicidio prenatal. El ministro de salud (sic) entrerriano declaró a la prensa que, ni bien cometido el aborto, habló telefónicamente con el ministro de salud (sic) de la Nación, quien "en todo momento estuvo a nuestra disposición". Es la cultura de la muerte, en su versión más hipócrita y cruel. Hay muchos elementos para analizar, entre otros:

a) La corte entrerriana sostuvo que en el caso "Tanús", la Corte Suprema había autorizado un aborto, declarando constitucional el art. 86 del Código Penal. En verdad dicho fallo dejó expresamente aclarado, que el caso fue un adelantamiento del parto, pues el feto era viable y, por tanto quedaba excluido el aborto. Fundar un fallo en una falsedad es un delito. Se llama prevaricato (art. 269 del Código Penal). Aún no se inició el proceso de destitución de los firmantes de ese fallo inicuo.

b) Con el aborto sin control judicial se podría eliminar o sustituir la prueba para descubrir al autor de la violación. Al respecto vale recordar el caso de la niña "Rosa", nicaragüense de 10 años, a quien en el año 2.003 le fue realizado un aborto "terapéutico", a pedido de su madre. En julio de este año, el supuesto violador fue liberado al haberse demostrado su inocencia. El verdadero abusador siguió sometiéndola, y tiene con ella un hijo ya de 19 meses. El violador es el antiguo y actual concubino de su madre. Cuando "El Nuevo Diario" encontró a "Rosa", en un albergue de la Red de Mujeres de Nicaragua, se supo la verdadera historia de esta niña. El pueblo y el gobierno nicaragüense reaccionaron acertadamente. El 17 de septiembre pasado, por 63 votos a 3, la Legislatura Nacional eliminó del Código Penal, la no punibilidad del aborto terapéutico.

c) Todo problema humano tiene una solución humana. La adopción es la respuesta a la pobreza, la incapacidad o la imposibilidad de criar un niño. Matar es inhumano. Cuando quien mata es el gobierno, pierde toda credibilidad y también muere la democracia.

Buenos Aires, 26 de septiembre de 2007
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El Secretariado Nacional para la Familia, de la Conferencia Episcopal Argentina, ha emitido un comunicado oficial en el que afirman que “todo problema humano tiene una solución humana.

LA SOMBRA DE HERODES


Una vez más, la provincia de Buenos Aires ha ofrecido un quirófano, lugar donde habitualmente se procura sanar y salvar vidas- para consumar el, crimen abominable: matar a un niño, al que se le conculcó el derecho a nacer.

Repasemos el caso: En Entre Ríos, una joven discapacitada concibió, como resultado de una violación. La abuela de la criatura solicitó la realización de un aborto, que finalmente fue autorizado por el Supremo Tribunal de Justicia. ¿Tendremos que acostumbrarnos a que los encargados de administrar justicia la violen, ignorando derechos fundamentales que gozan de tutela constitucional? Los médicos del Hospital San Roque, de Paraná, en una decisión que los honra, se negaron por razones de conciencia a suprimir una vida inocente; estimaron, además, razonablemente, que la salud de la joven mamá que merece todo nuestro respeto y nuestro afecto corría riesgos con la operación, y no con el avance de su embarazo y con el parto. El ministro de Salud de la Nación, añadiendo un nuevo mérito a su currículo de promotor de la cultura de la muerte, consiguió que la joven fuera derivada al Hospital Interzonal Especializado Materno Infantil de Mar del Plata. Le ayudó en su propósito el ministro de Salud bonaerense, el mismo que ha dado permiso para practicar abortos mediante un insólito acto administrativo. Con cobertura “legal” y con medios oficiales se privó del derecho a nacer a un niño que llevaba varios meses de vida.
Deliberadamente lo llamo niño, porque así corresponde según el ordenamiento jurídico argentino. Al adherir a la Convención de los Derechos del Niño, nuestro país estableció que debe considerarse tal a todo ser humano desde el momento de la concepción y hasta los 18 años de edad. Esta declaración tiene valor constitucional. Vale la pena subrayar que el reconocimiento del embrión humano como sujeto de derechos se apoya en certezas científicas y no en creencias religiosas. Causa admiración que el gobernador de la provincia de Buenos Aires incurra, sobre este punto, en un grueso error. En efecto, acaba de afirmar, respecto del caso que comentamos: creo que cada uno tiene derecho a tener su creencia religiosa, pero no obligarle a los demás a tener las conductas que su religión le indica; así ha dicho al avalar a los médicos que “según él” “han cumplido con su responsabilidad”. Ahora bien, ¡no se trata de creencias religiosas, sino de certezas proporcionadas por la biología, la genética, la embriología y el derecho!

La confusión y los prejuicios ideológicos impiden aceptar una verdad que es de orden meramente racional, no de fe; natural, científica, no religiosa. Un periodista, al informar sobre el caso desliza su opinión y habla del “interminable calvario judicial” que habría sufrido la joven discapacitada hasta que el Tribunal Superior autorizara la operación abortiva. ¡Calvario es el que le impusieron al pobre niño, y no judicial sino sangriento, mortal! Un corresponsal en Mar del Plata anuncia: “se le practicó aquí un aborto terapéutico”, y repite “se concretó el aborto terapéutico”. ¡Terapéutico! ¿A quién se curó con el aborto, y de qué enfermedad? ¡Eugenésico, habría que decir en todo caso, y discriminatorio! ¿Se trata de ignorancia o de mala fe?

Pero la ideología abortista va mucho más allá; no acepta límites a su intolerancia y a su prepotencia, sobre todo cuando se apoya en el poder político. Una diputada de Entre Ríos, que dice identificarse ‘con las organizaciones de mujeres y de derechos humanos’, está analizando la posibilidad de pedir un jury por mal desempeño a la defensora de Pobres y Menores y a la jueza de Familia, simplemente porque intervinieron cumpliendo con su deber de tutelar el derecho a la vida del niño por nacer. Insiste la legisladora: ‘vamos a analizar cada hecho de este caso, porque hubo violaciones a los derechos humanos sobre esta joven y su familia’.

Del niño no se habla. Claro, no hemos visto su rostro; no hubo tiempo de llamarlo con su nombre. No mereció la protección del INADI. Como si no hubiera existido. Pero lo cierto es que vivía, y lo han matado.
El totalitarismo de los abortistas se cierne sobre la Argentina como una siniestra amenaza. Como la sombra de Herodes. ¿Recuerda el lector a Herodes el Grande, aquel tirano que en su obsesión de eliminar al Mesías masacró a los inocentes de Belén y sus alrededores?

+ Héctor Aguer, Arzobispo de La Plata
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VATICANO - AVE MARIA por don Luciano Alimandi - ¡Se debe tomar en serio al Señor!

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - No nos engañemos: ¡la experiencia del Señor Jesús en la vida, el gusto de su presencia pacificadora y sanante debe ser tomada en serio! Acoger a Jesús significa siempre darle más espacio en nuestra existencia mediante la fe verdadera, que hace que nos comprometamos completamente, y no sólo parcialmente, en el camino de la conversión personal, en cada estado de vida. Si el compromiso de conversión es sólo parcial significa que Jesús no es considerado el Señor de la vida, pero alguien que se merece sólo la mitad, sólo una parte de nuestro corazón y no la totalidad de todo nuestro ser.

Frecuentemente el compromiso de amar y de servir al Señor lo reducimos y lo fragmentamos en el tiempo y, no dándonos cuenta, se hace imposible el admirable intercambio entre su Santo Espíritu y el nuestro, desde el momento en que se obstaculiza la acción constante y maravillosa de la gracia santificante, que no admite estorbos pecaminosos.
Dios quisiera transformar nuestra existencia, la quisiera irradiar toda con su Luz, y en cambio… “los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malvadas” (Jn 3,19). El Evangelio nos muestra claramente que no está permitido seguir al Señor en otro modo que en el que Él ha mandado. Por esto la necesidad de la presencia de la santa Tradición en la Iglesia, para que aquello que es verdadero, santo, sagrado, no sea arrastrado por el tiempo que corre y por los hombres que corren en el tiempo. Las verdades de fe, las exigencias de la “sequela Christi”, permanecen las mismas durante los siglos, como la Palabra de Dios; por lo tanto no pueden existir caminos facilitados, descontados, abreviados hacia la santidad. El Señor no ha venido para engañar a los hombres, ni tanto menos para vender una mercadería al mejor comprador.

El Señor, a diferencia de nosotros, no es un oportunista. Los hombres, no pudiendo soportar más la fuerza invencible de la Verdad que emanaba de toda su Persona, de cada una de sus palabras, de cada una de sus acciones - signo indeleble de que Dios había bajado a la tierra y caminaba en medio de ellos -, ¡lo crucificaron!

El Señor Jesús, en fuerza del mandamiento divino, no viene a negociar la salvación, sino que Él es la salvación, no viene a traernos un poco de luz, sino que Él es la Luz; no viene a decirnos algunas verdades más, sino que Él es la Verdad, ¡toda la Verdad! Por esto no deja espacios de incertidumbre sobre lo que pide: “si uno me ama, observará mi palabra y mi Padre lo amará y nosotros vendremos a él y pondremos nuestra morada con él” (Jn 14,23).

El Señor Resucitado, justamente porque lo es, es digno de recibir toda nuestra atención y todo nuestro compromiso, como reza aquel hermosísimo pasaje del Apocalipsis: “Tu eres digno, oh Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria, el honor y el poder, porque tú has creado todas las cosas, y por tu voluntad fueron creadas y subsisten” (Ap 4,1).
A la luz de la Verdad que es el Señor Jesús, también las pruebas de la vida, sean estas pequeñas o grandes, adquieren un significado nuevo, que es también una prueba concreta y puntual de cuanto nuestro corazón está verdaderamente dirigido hacia el Reino de Dios. Cuando nos cae encima una cruz, en cualquier situación nos encontremos, debemos decir con San Pablo: “todo concurre para el bien de aquello que aman a Dios” (Rm 8,28). ¡Todo! También en las pruebas más duras, si son vividas con el Señor - adhiriéndonos a su palabra, creyendo sin peros ni condiciones a las promesas de las bienaventuranzas -, experimentaremos que el cielo oscuro se abrirá y ante la mente aparecerán horizontes mejores y más altos, bienes inmensamente más grandes de aquellos que la prueba misma nos quita acá abajo: la salud, los afectos, las seguridades, los sueños de realización humana, la fama, los honores…

Tomar al Señor en serio, a lo largo de esta breve vida sobre la tierra, significa poderse unir en el Cielo al número de todos aquellos “que han pasado a través de la gran tribulación y han lavado y blanqueado sus vestidos con la sangre del Cordero. Por eso, están delante del trono de Dios, y día y noche le sirven en su templo; y el que está sentado en el trono les dará refugio en su santuario. Ya no sufrirán hambre ni sed. No los abatirá el sol ni ningún calor abrasador. Porque el Cordero que está en el trono los pastoreará y los guiará a fuentes de agua viva; y Dios les enjugará toda lágrima de sus ojos” (Ap 7,14-17). A la cabeza de este ejército de luz está la Reina de los Santos que, en su “testamento” acá abajo, nos ha dejado una sola consigna: tomad en serio a mi Hijo, “haced lo que Él os diga” (Jn 2,5). (Agencia Fides 26/9/2007; líneas 51, palabras 848)
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ZENIT publica la intervención de Benedicto XVI en la audiencia general del miércoles, 25 de Septiembre de 2007, dedicada a presentar los últimos momentos de vida de san Juan Crisóstomo y su enseñanza social.


Queridos hermanos y hermanas:
Continuamos nuestra reflexión sobre san Juan Crisóstomo. Tras el período pasado en Antioquía, en el año 397, fue nombrado obispo de Constantinopla, capital del Imperio romano de Oriente. Desde el inicio, Juan proyectó la reforma de su Iglesia: la austeridad del palacio episcopal tenía que ser un ejemplo para todos: clero, viudas, monjes, personas de la corte y ricos.

Por desgracia no pocos de ellos, tocados por sus juicios, se alejaron de él. Solícito con los pobres, Juan fue llamado también «el limosnero». Como administrador atento logró crear instituciones caritativas muy apreciadas. Su capacidad emprendedora en los diferentes campos hizo que algunos le vieran como un peligroso rival. Sin embargo, como auténtico pastor, trataba a todos de manera cordial y paterna. En particular, siempre tenía gestos de ternura especial por la mujer y dedicaba una atención particular al matrimonio y a la familia. Invitaba a los fieles a participar en la vida litúrgica, que hizo espléndida y atractiva con creatividad genial.

A pesar de su bondad, no tuvo una vida tranquila. Pastor de la capital del Imperio, se vio envuelto a menudo en intrigas políticas por sus continuas relaciones con las autoridades y las instituciones civiles. A nivel eclesiástico, dado que había depuesto en Asia, en el año 401 a seis obispos indignamente elegidos, fue acusado de haber superado los límites de su jurisdicción, convirtiéndose en diana de acusaciones fáciles. Otro pretexto de ataques contra él fue la presencia de algunos monjes egipcios, excomulgados por el patriarca Teófilo de Alejandría, que se refugiaron en Constantinopla. Después se creó una fuerte polémica causada por las críticas de Crisóstomo a la emperatriz Eudoxia y a sus cortesanas, que reaccionaron desacreditándolo e insultándolo. De este modo, fue depuesto, en el sínodo organizado por el mismo patriarca Teófilo, en el año 403, y condenado a un primer exilio breve. Tras regresar, la hostilidad que suscitó a causa de sus protestas contra las fiestas en honor de la emperatriz, que el obispo consideraba como fiestas paganas, lujosas, y la expulsión de los presbíteros encargados de los bautismos en la Vigilia Pascual del año 404 marcaron el inicio de la persecución contra Juan Crisóstomo y sus seguidores, llamados «juanistas».

Entonces, Juan denunció con una carta los hechos al obispo de Roma, Inocencio I. Pero ya era demasiado tarde. En el año 406 fue exiliado nuevamente, esta vez en Cucusa, Armenia. El Papa estaba convencido de su inocencia, pero no tenía poder para ayudarle. No se pudo celebrar un concilio, promovido por Roma para lograr la pacificación entre las dos partes del Imperio y entre sus Iglesias. El duro viaje de Cucusa a Pitionte, destino al que nunca llegó, debía impedir las visitas de los fieles y romper la resistencia del prelado agotado: ¡la condena al exilio fue una auténtica condena a muerte! Son conmovedoras las numerosas cartas del exilio, en las que Juan manifiesta sus preocupaciones pastorales con tonos de dolor por las persecuciones contra los suyos. La marcha hacia la muerte se detuvo en Comana Pontica. Allí Juan fue llevado a la capilla del mártir san Basilisco, donde entrego el espíritu a Dios y fue sepultado, como mártir junto al mártir (Paladio, «Vida» 119). Era el 14 de septiembre de 407, fiesta de la Exaltación de la santa Cruz. La rehabilitación tuvo lugar en el año 438 con Teodosio II. Las reliquias del santo obispo, colocadas en la iglesia de los Apóstoles, en Constantinopla, fueron transportadas en el año 1204 a Roma, en la primitiva Basílica de Constantino, y yacen en ahora en la capilla del Coro de los Canónigos de la Basílica de San Pedro.

El 24 de agosto de 2004 una parte importante de las misma fue entregada por el Papa Juan Pablo II al patriarca Bartolomé I de Constantinopla. La memoria litúrgica del santo se celebra el 13 de septiembre. El beato Juan XXIII le proclamó patrón del Concilio Vaticano II.

De Juan Crisóstomo se dijo que, cuando se sentó en el trono de la Nueva Roma, es decir, Constantinopla, Dios hizo ver en él un segundo Pablo, un doctor del universo. En realidad, en Crisóstomo se da una unidad esencial de pensamiento y de acción tanto en Antioquía como en Constantinopla. Sólo cambian su papel y las situaciones. Al meditar en las ocho obras realizadas por Dios en la secuencia de los seis días, en el comentario del Génesis, Juan Crisóstomo quiere hacer que los fieles se remonten de la creación al Creador: «Es de gran ayuda saber qué es la criatura y qué es el Creador», dice. Nos muestra la belleza de la creación y la transparencia de Dios en su creación, que se convierte de este modo en una especie de «escalera» para ascender a Dios, para conocerle.

Pero a este primer paso le sigue otro: este Dios, creador, es también el Dios de la condescendencia («synkatabasis»). Nosotros somos débiles para «ascender», nuestros ojos son débiles. De este modo, Dios se convierte en el Dios de la condescendencia, que envía al hombre caído y extranjero una carta, la Sagrada Escritura. De este modo, la creación y la escritura se completan. A la luz de la Escritura, de la carta que Dios nos ha dado, podemos descifrar la creación. Dios es llamado «padre tierno» («philostorgios») (ibídem), médico de las almas (Homilía 40,3 sobre el Génesis), madre (ibídem) y amigo cariñoso («Sobre la Providencia» 8,11-12).

Pero al primer paso de la creación como «escalera» hacia Dios y al segundo de la condescendencia de Dios, a través de la carta que nos ha dado, la Sagrada Escritura, se le añade un tercer paso: Dios no sólo nos transmite una carta, en definitiva, Él mismo baja, se encarna, se convierte realmente en «Dios con nosotros», nuestro hermano hasta la muerte en la Cruz.

Y a estos tres pasos --Dios que se hace visible en la creación, Dios que nos envía una carta, Dios que desciende y se convierte en uno de nosotros-- se llega al final a un cuarto paso: en la vida y acción del cristiano, el principio vital y dinámico es el Espíritu Santo («Pneuma»), que transforma la realidad del mundo. Dios entra en nuestra misma existencia a través del Espíritu Santo y nos transforma desde dentro de nuestro corazón.

Con este telón de fondo, precisamente en Constantinopla, Juan, al comentar los Hechos de los Apóstoles, propone el modelo de la Iglesia primitiva (Hechos 4, 32-37) como modelo para la sociedad, desarrollando una «utopía» social (como una «ciudad ideal»). Se trataba, de hecho, de dar un alma y un rostro cristiano a la ciudad. En otras palabras, Crisóstomo comprendió que no es suficiente hacer limosna, ayudar a los pobres de vez en cuando, sino que es necesario crear una nueva estructura, un nuevo modelo de sociedad; un modelo basado en la perspectiva del Nuevo Testamento. Es la nueva sociedad que se revela en la Iglesia naciente. Por tanto, Juan Crisóstomo se convierte de este modo en uno de los grandes padres de la Doctrina Social de la Iglesia: la vieja idea de la «polis» griega es sustituida por una nueva idea de ciudad inspirada en la fe cristiana. Crisóstomo defendió como Pablo (Cf. 1 Corintios 8, 11) el primado de cada cristiano, de la persona en cuanto tal, incluso del esclavo y del pobre. Su proyecto corrige de este modo la tradicional visión de la «polis» griega, de la ciudad, en la que amplias capas de la población quedaban excluidas de los derechos de ciudadanía, mientras en la ciudad cristiana todos son hermanos y hermanas con los mismos derechos. El primado de la persona es también la consecuencia del hecho de que basándose en ella se construye la ciudad, mientras que en la «polis» griega la patria se ponía por encima del individuo, que quedaba totalmente subordinado a la ciudad en su conjunto. De este modo, con Crisóstomo comienza la visión de una sociedad construida con la conciencia cristiana. Y nos dice que nuestra «polis» es otra, «nuestra patria está en los cielos» (Filipenses 3, 20) y esta patria nuestra, incluso en esta tierra, nos hace a todos iguales, hermanos y hermanas, y nos obliga a la solidaridad.

Al final de su vida, desde el exilio en las fronteras de Armenia, «el lugar más remoto del mundo», Juan, enlazando con su primera predicación del año 386, retomó el tema que tanto le gustaba del plan que Dios tiene para la humanidad: es un plan «inefable e incomprensible», pero seguramente guiado por Él con amor (Cf. «Sobre la providencia» 2, 6). Esta es nuestra certeza. Aunque no podamos descifrar los detalles de la historia personal y colectiva, sabemos que el plan de Dios está siempre inspirado por su amor. De este modo, a pesar de sus sufrimientos, Juan Crisóstomo reafirmaba el descubrimiento de que Dios ama a cada uno de nosotros con un amor infinito, y por este motivo quiere la salvación de todos. Por su parte, el santo obispo, cooperó con esta salvación con generosidad, sin ahorrar nada, durante todo su vida. De hecho, consideraba como último fin de su existencia esa gloria de Dios que, ya moribundo, dejó como último testamento: «¡Gloria a Dios por todo!» (Paladio, «Vida» 11).

[Traducción del original italiano realizada por Zenit. Al final de la audiencia, el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español, dijo:]

Queridos hermanos y hermanas:
Continuamos hoy la catequesis sobre san Juan Crisóstomo. Nombrado obispo de Constantinopla proyectó la reforma de su Iglesia. La austeridad del palacio episcopal debía ser ejemplo para todos. Por su solicitud con los pobres fue llamado el «limosnero». Trataba a todos paternalmente, especialmente a las familias. No obstante su bondad, fue víctima de intrigas políticas, siendo condenado al exilio, desde el cual escribió numerosas cartas pastorales.

Meditando el libro del Génesis, guía a los fieles de la creación al Creador, que es el Dios de la condescendencia, y por eso llamado también «padre tierno», médico de las almas, madre y amigo afectuoso. Une a Dios Creador y Dios Salvador, ya que Dios deseó tanto la salvación del hombre que no se reservó a su único Hijo. Comentando los Hechos de los Apóstoles propone el modelo de la Iglesia primitiva, desarrollando una utopía social, casi una «ciudad ideal». Trataba de dar un rostro cristiano a la ciudad, afrontando los principales problemas, especialmente las relaciones entre ricos y pobres, a través de una inédita solidaridad.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, especialmente a los sacerdotes del Pontificio Colegio Mexicano, a los diversos grupos parroquiales, al Centro de Capacitación de Toledo, así como a los demás peregrinos venidos de España, México, Chile, Argentina y de otros países latinoamericanos. Que las enseñanzas de san Juan Crisóstomo nos ayuden a descubrir el amor infinito con que Dios nos ama y que quiere la Salvación de todos los hombres. Muchas gracias.

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miércoles, 26 de septiembre de 2007
26 Septiembre (ACI).- Al proseguir durante la Audiencia General de hoy su catequesis sobre San Juan Crisóstomo, el Papa Benedicto XVI afirmó este gran padre de la Doctrina Social de la Iglesia “entendió que no era suficiente dar limosnas” y “ayudar a los pobres”, sino que se necesitaba “crear una nueva estructura, un nuevo modelo de la sociedad basado en la visión del Nuevo Testamento”.

Ante más de 20 mil feligreses presentes en la Plaza de San Pedro, el Santo Padre continuó esta mañana el ciclo de catequesis sobre los Padres Apostólicos, esta vez sobre algunos aspectos del pensamiento de San Juan Crisóstomo, nombrado en el 397 obispo de Constantinopla, capital del imperio romano de Oriente.

Al comentar los Hechos de los Apóstoles, señaló el Pontífice, este Padre de la Iglesia propone "el modelo de la Iglesia primitiva, como modelo de la sociedad, desarrollando una ‘utopía social’, la idea de una ciudad ideal, tratando de dar un alma y un rostro cristiano a la ciudad”.

Es decir, Crisóstomo –llamado ‘el Limosnero’ por su solicitud con los pobres y por haber creado apreciadas instituciones caritativas, recordó el Papa– “entendió que no era suficiente dar limosnas, ayudar a los pobres, caso por caso, sino que era necesario crear una nueva estructura, un nuevo modelo de la sociedad basado en la visión del Nuevo Testamento. Por eso, podemos considerarle uno de los grandes padres de la Doctrina Social de la Iglesia”, señaló Benedicto XVI.

Con Pablo, continuó, “sostenía el primado de la persona, incluido el esclavo y el pobre”, contrastando con la estructura de la polis griega donde “vastos sectores de la población estaban excluidos del derecho de ciudadanía”, mientras “en la ciudad cristiana todos son hermanos y hermanas con los mismos derechos”.

Sagradas Escrituras, carta de Dios al hombre

Tras anotar en su alocución que de este Padre “se dice que Dios hizo ver en él un segundo Pablo, un doctor del Universo”, el Pontífice señaló los cuatro pasos que, según Crisóstomo, Dios da en su obra de salvación.

Para el “Boca de Oro”, el relato creacional del Génesis “guía a los fieles de la creación al Creador" que es, además, "el Dios de la condescendencia que envía al ser humano caído y ajeno una carta, las Sagradas Escrituras". Al final, "es Dios mismo quien baja hacia nosotros, se encarna, muere en la Cruz, se transforma realmente en Dios con nosotros, en hermano nuestro".

"A estos tres pasos: Dios visible en la creación, Dios nos escribe una carta y Dios baja y se convierte en uno de nosotros, se une al final un cuarto, dentro de la vida y la acción del cristiano, el principio vital y dinámico del Espíritu Santo, que transforma la realidad del mundo. Dios entra en nuestra existencia y nos transforma desde dentro".

En su catequesis, Benedicto XVI anotó que "a pesar de su bondad”, San Juan Crisóstomo “se vio envuelto a menudo en intrigas políticas, por sus continuas relaciones con las autoridades y las instituciones civiles y fue condenado al exilio", muriendo en el 407.

Concluida la audiencia, Benedicto XVI retornó a su residencia en Castelgandolfo.
EUROPA/ESLOVAQUIA - Congreso promovido por las Pontificias Obras Misioneras sobre los “Fidei donum”, para ayudar a los sacerdotes “a descubrir la dimensión misionera de la vida cotidiana de la Iglesia”

Bratislava (Agencia Fides) - A la vigilia de la Jornada Misionera Mundial, que se celebra este año el domingo 21 de octubre, y en el año conmemorativo del 50º de la publicación de la encíclica “Fidei donum” del Papa Pío XII, las Pontificias Obras Misioneras de Eslovaquia están promoviendo un Congreso para todos los sacerdotes de la nación, que se celebrará del 17 al 19 de octubre sobre el tema de los Fidei donum. Relator principal será el Card. Jozef Tomko, actual Presidente del Pontificio Comité para los Congresos Eucarísticos Internacionales, originario de la Eslovaquia y Prefecto Emérito de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos. Otros relatores serán Su Exc. Mons Viliam Judak, Obispo de Nitra, y Mons. Frantisek Kapusnak, Director Nacional de las POM en Eslovaquia. Entre los invitados está el P. Jan Piotrowski, Director nacional de las POM en Polonia. Como explica a la Agencia Fides Mons. Kapusnak, “el Congreso está dirigido a todos los sacerdotes de Eslovaquia, para ayudarlos a descubrir la dimensión misionera de la vida cotidiana de la Iglesia”. Según los datos ofrecidos por las POM en Eslovaquia, son alrededor de 200 los Fidei donum eslovacos que trabajan en el extranjero, y unos veinte los que trabajan en Eslovaquia. (S.L.) (Agencia Fides 25/9/2007; líneas 14, palabras 214)
COMUNICADO DE PRENSA


Buenos Aires, 25 de Septiembre de 2007


Frente a los acontecimientos que son de público conocimiento, la Comisión Nacional de Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal Argentina quiere manifestar:

1. su solidaridad con el dolor humano que seguramente están padeciendo la joven a la que se le practicó el aborto, como también sus familiares,

2. expresar la necesidad de respetar el derecho a la vida bajo cualquier circunstancia.

En nuestro compromiso para convertirnos de habitantes a ciudadanos, no es posible pensar un país que incluya a todos, si no es respetado el primero de los derechos humanos.
Pedimos al Señor por el alma de este niño y para que, como argentinos y frente a estos problemas complejos, podamos encontrar soluciones alternativas a la violencia y a la cultura de la muerte.

COMISIÓN NACIONAL JUSTICIA Y PAZ
CONFERENCIA EPISCOPAL ARGENTINA



Para más información:
Marina de Estrada - 154.060.3928

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Dios quiere nuestra salvación



No puede sino asombrarnos la escena evangélica que nos presenta la Iglesia en la fiesta de San Mateo. Se trata precisamente de las circunstancias que rodearon a la llamada a seguirle, que Jesús dirigió al que sería el apóstol y evangelista del primer evangelio, cuando pasaba junto a donde recaudaba impuestos. Mateo se ocupaba, como publicano, de cobrar el tributo que la autoridad romana exigía al pueblo de Israel. Entre otras, era ésta una de las obligaciones que pesaba sobre el pueblo elegido, como consecuencia de haber sido dominados política y militarmente por los romanos.

Podríamos detenernos en bastantes detalles del relato, que no deben pasarnos inadvertidos: la majestad de Jesús que, sin más, llama mientras va pasando a seguirle de por vida; lo que descubriría Mateo: hombre práctico como pocos, sin duda, difícil de engañar, para que una sola palabra de Jesús le bastara para comprender nítidamente que valía la pena cambiar su vida actual por el seguimiento de Cristo; el entusiasmo suyo tras la decisión, que le lleva a organizar una fiesta invitando a sus amigos; la actitud, en cambio, de los fariseos, que parecen incapaces de ver con buenos ojos algo de lo que el Señor realiza; el afán salvador, en fin, de Jesucristo: no he venido a llamar a los justos sino a los pecadores, concluye.

Podemos, esta vez, detenernos precisamente en esto último, que parece inundar el alma del Señor, y así lo manifiesta en bastantes momentos de su paso por la tierra: Al ver a las multitudes se llenó de compasión por ellas, porque estaban maltratadas y abatidas como ovejas que no tienen pastor...; tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Pues Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él...; no temáis, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el Reino. En muchos más momentos manifiesta Jesús el cariño divino a los hombres. En la conversión con Zaqueo, otro colega de Mateo, que era jefe de publicanos y lo hospeda en su casa, Jesús manifiesta: Hoy ha llegado la salvación a esta casa, pues también éste es hijo de Abrahán; porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido.

Parece necesario, con una necesidad gozosamente imprescindible, que nos sintamos muy queridos por Dios. Conviene que meditemos hasta el fondo, en la medida de nuestras fuerzas humanas –aunque siempre sean pequeñas, de pobre criatura– que un gran Amor nos quiere, y ha pensado para los hombres la mayor de las felicidades posibles. Aunque no sea fácil de entender, porque habitualmente pensamos en términos de derechos y de obligaciones –según una lógica humana–, el plan creador de Dios, que hace posible nuestra existencia, nos conduce –si libremente somos dóciles a él– al inimaginable deleite de su intimidad. No cabe pensar en mayor bien que aquél que de suyo satisface cada potencia de nuestra carne y nuestro espíritu.

No se trata, desde luego, de una cuestión de derechos adquiridos, que logremos en virtud de unos ciertos méritos. Diríamos –para entendernos– en una cuestión en la que las palabras resultarán siempre pobres, que así ha sido el plan de Dios Gratuitamente nos ha amado, sin iniciativa alguna de nuestra parte; y no tenemos, al respecto, nada que decir, nada que objetar que sea razonable. Lo cual sería tan absurdo como plantear objeciones a que las personas en este mundo sean hombres o mujeres, o que caminamos habitualmente sobre nuestros pies. Se trata, en efecto, de un convencimiento primario, básico de la fe cristiana: la vida del hombre únicamente se consuma en Dios; y en Él y sólo en Él, compartiendo su Vida Eterna, logra el hombre su plenitud.

La llamada al apostolado de Mateo, discípulo del Señor y, como veíamos, autor del primer evangelio; por las circunstancias que la rodearon, es una manifestación práctica y eficaz del deseo salvador universal divino, concretado por Jesucristo al llegar a la plenitud de los tiempos, en palabras de San Pablo. Cabría pensar que los justos, por su justicia, ya caminan con sus pasos orientados hacia Dios. Se apoyan en la Gracia –efecto primario de la Redención– en su progreso hacia la santidad. Pero los pecadores, los que viven de modo habitual en la injusticia, en franca oposición a los preceptos divinos, esos precisan más; esos sí que necesitan una asistencia más específica, que los anime a retirarse de sus desvíos, cuando ejercitan su libertad. Les es tanto más necesaria esa ayuda, cuanto menos la echan en falta, porque, siendo imprescindible para la salvación, para la felicidad completa, no la quieren. Son, evidentemente –aunque no sepan– los más necesitados de auxilio divino.

No he venido a llamar a los justos sino a los pecadores. Parece la declaración más sencilla y sincera que se podría hacer acerca del amor de Dios, y así se expresaba Jesucristo, Dios mismo encarnado. Dios, que quiere que todos los hombres se salven, como manifiesta el Apóstol a su discípulo Timoteo, no se comporta, en Jesús como tantas veces los humanos, que excluimos de nuestro trato –casi sistemáticamente– a quienes nos ofenden. Nuestro Señor vino al mundo porque los hombres –simplificando– somos malos, pecadores. He ahí la razón de su venida, tomando carne humana de Santa María. Su vida de infancia y de trabajo en este mundo nuestro, su predicación y su Pasión, muerte y Resurrección, han sido sólo por amor al género humano: para que podamos alcanzar aquella Gloria a la que el hombre fue destinado. Pero siempre en razón del pecado y de los pecadores: los pecados y nuestra maldad, atraen el amor de Dios.

Que el entusiasmo agradecido de Mateo, en su nueva vida con Cristo, nos contagie también a cada uno, y nos ayude a contemplar a Nuestro Señor, como el amigo incondicional que nunca se desdice de su amistad, aunque no seamos merecedores de ella. Sin duda, con esa actitud nos sentiremos más dispuestos a evitar lo que ofende a Dios; más aún, desearemos agradarle con amor en nuestro comportamiento de cada día.

La Madre de Dios, Madre nuestra, aliente esos deseos.


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Ilusión por la santidad


Nos podría sorprender, en una primera apreciación, el fragmento evangélico que hoy consideramos. Ese hombre, mal trabajador, que no es honrado con el dinero que administra, recibe, sin embargo, por su hábil estratagema –especialmente injusta, por otra parte– la alabanza de su señor. El hombre rico, el señor, como siempre representa a Dios. Y, en este caso, declara admirable la actitud final de su criado, aunque hubiera sido asimismo digno de condena, por su injusticia y falta de lealtad. Existe, pues, algo en el comportamiento del administrador infiel que debemos los cristianos aprender.

Naturalmente, en ningún momento dice Jesús que la conducta del administrador deba tomarse, en su conjunto, como ejemplo. Más aún, aprueba la actitud del hombre rico, que despide al administrador por su mala gestión que, de hecho, en absoluto se revela o protesta por la decisión de su amo. La vida del empleado es, pues, una vida delictuosa, aunque, bien es cierto, con algún rasgo decididamente admirable.

La vida de los hombres nunca es, como es sabido, del todo buena o mala. Pero no es infrecuente, sin embargo, encontrar personas a las que nada les parece que deben mejorar. A efectos prácticos, su comportamiento cotidiano concreto y su vida en general estarían ya suficientemente bien. No necesitan, por consiguiente, complicarse con hipotéticas posibilidades de rectificar para bién. Para otro tipo de personas, por el contrario, las cosas son bien diferentes. Tienen una impresión tan negativa de sí mismos, que se consideran incapaces de lo bueno: en toda su conducta les parece observar aspectos negativos; lo que, tal vez, les induce a desistir de mejorar, pues, en cualquier caso, siempre arrastrarán de un modo u otro defectos.

La realidad franca y desapasionada de cada uno nos manifiesta, más bien, que el comportamiento diario es consecuencia de una serie de virtudes y defectos. Esos hábitos de la conducta, que a todos nos afectan, acaban teniendo en ocasiones manifestaciones prácticas muy patentes. Así sucede, por ejemplo, con el administrador de la parábola. De tal modo parece que procedía dolosamente en su trabajo, que hasta llegó a oídos de su señor. Tal vez su avaricia, su comodidad, su egoísmo, o cualquier otro de sus defectos, resultaban ya patentes a los ojos de los demás. Pero no era, sin embargo, todo negativo en aquel hombre. Su sagacidad y astucia, su hábil inteligencia..., pero puesta al servicio del bien, podrían ser buenas armas para trabajar por su señor; una vez corregidos, naturalmente, los vicios que hacían intolerable por más tiempo espacio su permanencia al frente de la administración.

Siendo sinceros con nosotros mismos, contemplándonos con la franqueza de sabernos conocidos a la perfección por Dios, Señor y Padre nuestro, advertimos en nosotros conductas en parte buenas y malas. En el origen de cada acción nuestra –que es en la práctica un acto de amor o de desamor con Dios– existe un rasgo de nuestro carácter que condiciona ese comportamiento y que convendrá alentar o, por el contrario, corregir. Es preciso, por tanto, poner interés en ello, pues está en juego nuestro amor a Dios.

Al hilo de esta parábola que hoy nos ofrece la Iglesia, fijémonos en si nos esmeramos, como el administrador infiel, en emplear nuestros mejores recursos de tesón, de amistades, de inteligencia..., de ingenio humano en una palabra, pero al servicio de nuestra santidad y de la extensión del Reino de los Cielos. Pues, parece Jesús manifestar, para vergüenza no pocas veces de los que desean serle fieles, que los hijos de este mundo son más sagaces en lo suyo que los hijos de la luz. Nos vendrá muy bien, en efecto, sentirnos avergonzados, y reconocer que bastantes se mueven –y mucho– buscando lo suyo, egoístamente incluso, sin un ideal sobrenatural, pero con gran eficacia. Diríamos que hacen muy bien el mal; que de hecho se desviven por ideales en el fondo pequeños y ridículos, vistas las cosas, como debe ser, con ojos sobrenaturales, con los ojos de la fe. Los hijos de Dios, en cambio, parecemos estáticos frente a ellos: como si no estuviéramos bastante convencidos de lo que ganamos sirviendo a Dios. Como si no amáramos a Dios lo bastante; como si no nos valiera la pena.

Santa María, nuestra Madre, nos abrirá como a niños los ojos de la ilusión, para ver más y más claro cada día el brillo inigualable del ideal de Jesucristo.


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Alfonso Aguiló
www.interrogantes.net


El ser humano ha buscado siempre actuar sobre su estado de ánimo. Desde niños hemos observado que unos sentimientos nos sumergen en la desdicha y nos gustaría librarnos de ellos, y para eso hemos ido ensayando unas técnicas sencillas, válidas para los casos más simples. Si estoy irritado por culpa del cansancio, me basta con descansar para ver las cosas ya de otro modo. Si estoy aburrido, busco compañía y entretenimiento. Si siento miedo, pruebo a considerar la poca gravedad de su causa, o a reírme de ella, o a distraerme con otra cosa para ver si el miedo se desvanece.

Pero sabemos que estas estrategias tienen serias limitaciones ante estados sentimentales más complejos, sobre todo cuando se trata de sentimientos ya bastante incorporados a nuestras vidas y que forman parte de nuestro estilo sentimental.

Unas veces, la solución será actuar sobre las causas de aquello que nos está afectando negativamente. Otras, esto no será posible, y tendremos que esforzarnos por cambiar nuestra respuesta sentimental ante cosas inevitables que nos suceden. Como señalaba aquella vieja sentencia, hemos de tener valentía para cambiar lo que se puede cambiar, serenidad para aceptar lo que no se puede cambiar, y sabiduría para distinguir lo uno de lo otro.

—Lo malo es que a veces hay cosas que podrían cambiarse, pero no queremos enfrentarnos a ellas de verdad.

Son fenómenos de escapismo en los que, de forma más o menos consciente, eludimos o ignoramos la realidad y buscamos refugio en otras cosas. En sus grados más elevados, es lo que sucede con el recurso al alcohol, el juego, los estimulantes o la droga. Son fugas que pretenden mejorar el resultado del balance sentimental, pero sin cambiar las partidas (en esto, actúan igual que hacen los malos contables). En vez de asumir lo que les sucede, intentan escapar, y por mal camino.

No son las cosas que nos pasan
lo que nos hace
felices o desdichados,
sino el modo
en que las asumimos.


Las estructuras sentimentales forman parte del carácter. A una persona cobarde o pesimista suelen faltarle fuerzas para enfrentarse a las diferentes situaciones que le depara la vida. En cambio, una persona decidida y optimista superará con buen ánimo las dificultades que se le presenten. Y una persona agresiva puede arruinar su familia o el ambiente de su lugar de trabajo con sus intemperancias.

—Pero todo el mundo prefiere tener un carácter optimista y alegre, por ejemplo; lo que pasa es que no es fácil lograrlo.

Efectivamente, todo el mundo prefiere la alegría a la tristeza, la serenidad a la angustia, el ánimo a la depresión, el amor al odio, y la generosidad a la envidia. Lo malo es que, como dices, al llegar a la edad adulta nos encontramos con que no somos como nos gustaría ser, y vemos que tenemos un estilo sentimental ya muy hecho, que es como un núcleo duro dentro de nosotros, muy resistente al cambio. Por eso, acometer cuanto antes la educación del carácter –y con ella, la educación de los sentimientos–, es tan decisivo para lograr una vida feliz.

—Eso está claro, pero ¿cómo se pueden corregir esas diferencias en el tono afectivo personal?

Las personas tendemos a buscar refugio en lo que nos resulta menos costoso (eso no siempre es malo, pero bastantes veces sí). Por eso debemos procurar no encerrarnos en esas zonas de comodidad que todos tenemos: soledad, retraimiento, inhibición, falta de autoridad, resistencia a expresar lo que pensamos o sentimos, etc. Hemos de poner esfuerzo para salir de esos cálidos refugios y así modelar poco a poco nuestro estilo sentimental. Naturalmente, ese esfuerzo ha de mantenerse durante largos periodos de tiempo, hasta que se asuman como rasgos ordinarios de nuestro carácter.

—¿Y piensas que puede llegarse a un estado sentimental en el que apenas haya sentimientos desagradables?

Es una pregunta interesante. Los sentimientos suelen revelar significados reales, y por eso resulta muy peligroso pretender aniquilarlos sistemáticamente.

Por ejemplo, si jamás tuviéramos sentimientos de culpa o de vergüenza, seríamos unos sinvergüenzas, o al menos unos frescos, puesto que todos hacemos cosas mal (al menos de vez en cuando). Si jamás tuviéramos sentimientos de miedo, seríamos unos temerarios peligrosísimos. Y si jamás sintiéramos ira, es posible que fuéramos unos pasotas impresentables.

O sea, hay muchos sentimientos desagradables que son positivos y necesarios. Para modelar el propio estilo sentimental que compone nuestro carácter, lo que necesitamos es saber qué conviene cambiar, y cómo.

Pero no pensemos que es cuestión
simplemente de eliminar
los sentimientos desagradables.


Porque eso también conduciría a la ruina personal. Educar los sentimientos es algo más complejo que eso.


ZENIT publica la intervención que pronunció en nombre de la Santa Sede el lunes, 24 de Septiembre de 2007, monseñor Pietro Parolin, subsecretario para las Relaciones con los Estados, en la sesión de la Asamblea General de Naciones Unidas dedicada al cambio climático que llevaba por título: «El futuro está en nuestras manos: cómo afrontar el reto del cambio climático».



Señor presidente:
Gracias por darme la oportunidad de expresar algunas consideraciones de la Santa Sede a la luz de lo que hoy hemos escuchado de labios de las distinguidas personas que precedentemente han tomado la palabra.

El cambio climático es una seria preocupación y una responsabilidad ineludible para científicos y otros expertos, para líderes políticos y gubernamentales, para administradores locales y organizaciones internacionales, así como para todo sector de la sociedad humana y para cada persona. Mi delegación desea subrayar el imperativo moral, según el cual, todos, sin excepción, tienen la grave responsabilidad de proteger el ambiente.

Ante las diferentes reacciones e interpretaciones de los informes del Panel Internacional sobre Cambio Climático (IPCC por sus siglas en ingles, ndr.), las mejores evaluaciones científicas han establecido una relación entre la actividad humana y el cambio climático. De todos modos, los resultados de estas valoraciones científicas, y las incertidumbres que permanecen, no deberían ser exageradas ni minimizadas en nombre de la política, de ideologías o del interés personal.

Más bien, ahora, necesitan ser estudiadas más a fondo para dar una base seria a la creciente preocupación y para tomar decisiones efectivas.

Recientemente ha sido desestabilizador constatar cómo algunos comentaristas han dicho que nosotros deberíamos explotar nuestro mundo hasta el final, sin tener en cuenta las consecuencias, utilizando una visión del mundo supuestamente basada en la fe. Creemos firmemente que se trata de una actitud fundamentalmente imprudente. En el extremo opuesto están quienes consideran que la tierra es el único bien, y que ven a la humanidad como una amenaza irredimible para la tierra, cuya población y actividad tienen que ser controladas con medios drásticos.

Nosotros creemos firmemente que estas afirmaciones ponen a los seres humanos y sus necesidades al servicio de una ecología inhumana. He expuesto estas dos posiciones extremas para ilustrar lo que quiero decir: algunas actitudes semejantes, aunque sean menos extremas, podrían también impedir claramente todo intento profundo global de promover la mitigación, adaptación y resistencia [ante los efectos del cambio climático, ndr.], así como la salvaguarda de nuestro futuro común.

Señor presidente:

Dado que ningún país puede resolver por sí mismo los problemas relacionados con nuestro medio ambiente debemos anteponer la acción colectiva al interés personal. Para la comunidad internacional esto supone la adopción de una estrategia política coordinada y eficaz capaz de responder a esta compleja cuestión. Debería encontrar los caminos y los medios de mitigación y adaptación que son económicamente posibles para la mayoría, valorizaría el desarrollo sostenible y promovería un ambiente sano. El aspecto económico de estos caminos y medios debería ser seriamente tenido en cuenta, considerando que las naciones pobres y sectores de la sociedad son particularmente vulnerables a las consecuencias adversas del cambio climático, ya que sus recursos y su capacidad para adaptarse a este cambio y mitigar sus repercusiones son muy limitados.

Es previsible que estos programas de mitigación y de adaptación encuentren una serie de barreras y obstáculos, no tanto de carácter tecnológico natural, sino más bien de carácter social, como el comportamiento y las preferencias de los consumidores, y de naturaleza política, como las políticas gubernamentales.

Tenemos que prestar atención a la educación, en especial a la de los jóvenes, para cambiar actitudes innatas y egoístas de consumo y abuso de los recursos naturales. Al mismo tiempo, políticas gubernamentales que ofrezcan incentivos económicos y ayudas financieras a tecnologías más adaptadas al ambiente darán al sector privado la señal positiva que necesita para programar su desarrollo en esta dirección. Por ejemplo, en estos momentos, la investigación en recursos energéticos y en la mejora de la eficacia energética sería más atractiva si estuviera acompañada por fondos públicos y por otros incentivos financieros.

Señor presidente:

Con frecuencia escuchamos en las salas de las Naciones Unidas que «la protección es una responsabilidad». La Santa Sede cree que esto se aplica también al contexto del cambio climático.

Los estados tienen la responsabilidad compartida de defender el clima mundial a través de la mitigación y de la adaptación, y sobre todo tienen la responsabilidad compartida de defender nuestro planeta y de asegurar que las generaciones presentes y futuras puedan vivir en un ambiente sano y seguro.

El camino hacia el logro de un nuevo acuerdo internacional sobre el cambio climático no siempre está acompañado por una singladura igualmente rápida y eficaz para poner en práctica esos acuerdos. Los Estados pueden adoptar libremente convenciones y tratados internacionales, pero si las palabras no son acompañadas por una acción eficaz, haremos muy poco para impedir un mundo inhóspito y acabaremos reuniéndonos dentro de poco tiempo para lamentar otro fracaso colectivo.

Deseamos sinceramente que los Estados aprovechen la oportunidad que se les presenta dentro de poco con la próxima Conferencia sobre el Cambio Climático que se celebrará en Bali.

Gracias, señor presidente.
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Artículo publicado en Boletín "Misoneros Javerianos" número 435, AGOSTO-SEPTIEMBRE 2007.


ÁFRICA SIGUE CRECIENDO


A los doce años de la primera Asamblea sinodal de los obispos de África, nuestra iglesia está dando los primeros pasos hacia la celebración de un segundo sínodo para Africa. Para ayudarnos a examinar mejor los lineamenta, es útil reflexionar brevemente sobre unos signos alentadores presentes en la iglesia de Africa, ver los problemas y los retos para la reconciliación, la justicia y la paz en las sociedades africanas y, por último, lo que la iglesia católica ha hecho o puede hacer en este sentido.

Hay muchas diferencias en la situación de cada iglesia de los 53 países que forman el continente africano. Por lo tanto no podemos generalizar. Las indicaciones que siguen miran a la vida interna de la iglesia en los países africanos.

Signos alentadores

Nadie duda que África sea una iglesia en crecimiento. Los expertos dicen que, para la cristiandad mundial, Africa es el continente que más crece anualmente. Todos los años hay muchos africanos-as que reciben el bautismo. En algunos países los seminarios y los noviciados femeninos tienen más solicitudes de ingresos de los que, humanamente, puedan acoger. Además, en Africa, se crean continuamente nuevas diócesis y nuevas parroquias.

Pero Africa no se conforma sólo con los números. Podemos encontrar indicios de un crecimiento de la fe en el creciente número de monasterios y de instituciones eclesiales presentes en Africa, en los retiros que las parroquias ofrecen a sus fieles a lo largo de todo el año, en tantas parroquias que funcionan sin sacerdote residente, en el crecimiento de centros diocesanos de pastoral y de catequesis, en las numerosas reuniones organizadas en las diócesis para reflexionar y actualizar la Exhortación apostólica post-sinodal Ecclesia in Africa.

No falta tampoco el carisma de la santidad en Africa. Se están examinando muchas causas de beatificación. Entre las más recientes la del que fue presidente de Tanzania Julius Nyerere. Los africanos buscan la manera de vivir su fe de forma cada vez más profunda. Los laicos se muestran muy activos. Los sacerdotes y los religiosos desarrollan actividades misioneras dentro y fuera de Africa.

Problemas y retos

Por otra parte, la iglesia en África no está encerrada en sí misma. Comparte los gozos y las esperanzas, los problemas y los retos de toda la sociedad africana. La dolorosa situación de violencia y de guerra en Somalia, la tragedia de Darfur, las situaciones aún sin solución en Costa de Marfil y en la región de los Gran-es Lagos, son siempre motivos de seria preocupación.

Pobreza y miseria, enfermedades y —sobre todo— el SIDA, son problemas concretos que han hecho mella en un amplio sector de la población o lo tienen esclavizado.

Al mismo tiempo, en los últimos 12 años, África ha celebrado acontecimientos positivos, como el paso del apartheid a la democracia en la República de Sudáfrica; partidos hasta ayer de la oposición han ganado las elecciones en Senegal, Ghana, Malawi y Zambia; y los significativos adelantos hacia una mayor democratización en muchos países.

Papel de la Iglesia

La iglesia católica, sin pretender entrar en campo político o económico, sabe que puede contribuir, con la predicación del evangelio, a la conversión de los corazones, al respeto de los derechos de los pueblos, al reconocimiento de las culpas y a la reconciliación, a la clemencia y a la armonía. A los fieles laicos se les invita continuamente a tomar conciencia y a hacerse cargo de su propia misión de llevar el espíritu de Cristo a los diferentes sectores de la vida social.

Las diócesis de Africa emprenden iniciativas concretas de solidaridad cristiana hacia los pobres y necesitados. Muchas conferencias episcopales tienen su «Comisión para la justicia y la paz» que ayuda también a la educación de los ciudadanos en sus derechos y sus deberes de voto.

Los obispos, reunidos en conferencias, discuten sobre los problemas nacionales con valentía y amor. Los desplaza-dos y los prófugos encuentran en la iglesia una institución que se preocupa por ellos y quiere hacer nacer en su rostro una sonrisa.

La discusión sobre los «Lineamenta» (para el próximo Sínodo africano) ayudará a enfocar las diferentes maneras con que la iglesia en Africa puede trabajar por la reconciliación, la justicia y la paz en este gran continente. ■

Cardenal Francis Arinze
Nigeria

Publicado por verdenaranja @ 22:54  | Misiones
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HIMNO AL SANTO HERMANO PEDRO

¡OH, PEDRO DE
VILAFLOR,
PRIMER SANTO DE
CANARIAS!
DIOS HIZO TU CORAZÓN
CANARIO DE GUATEMALA.


1. Llevaste pan a los pobres
en tu mano solidaria
y fue antorcha en tu camino
la Virgen de Candelaria.
Así hiciste universal
tu cuna de bruma y lava
y has llevado al santoral
olor de alisio y retama.

2. En la tierra peregrino
de Fe, de Amor y Esperanza.
Consuelo de desvalidos, A
póstol de Guatemala.

Tu sueño, tu Fundación;
tu Patria, la Patria hermana;
dos orillas y una voz,
Hermano Pedro, te aclaman.

3. Excelso por ser humilde,
por ser pastor de las almas.
Comparten tu misma historia
dos tierras que a ti te cantan.
Tu entrega a los marginados
y tu vida consagrada,
han pintado los altares
con bandera azul y blanca.



Espacio religioso «Cueva del-Santo Hermano Pedro».
12r o12cfrAqJo
Tfno: 922-176-505 (El Médano, Granadilla de Abona)

Publicado por verdenaranja @ 22:45  | Espiritualidad
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AMERICA/HONDURAS - El X Encuentro Continental de la Red Informática de la Iglesia en América Latina (RIIAL) concluye con el compromiso de crear nuevas formas de presencia y servicios a la luz de la Gran Misión continental (Fides)

ENCUENTRO CONTINENTAL DE LA RED INFORMÁTICA
PARA AMÉRICA LATINA – RIIAL

(Tegucigalpa, 17 – 21 de septiembre de 2007)

CONCLUSIONES


ANÁLISIS

En el espíritu de Aparecida, vivimos un kairós que nos lleva a asumir comprometidamente como RIIAL este tiempo en la vitalidad del Espíritu que se expresa en diversos dones, carismas y variados oficios (DA 150):

1. Se constata la madurez de la RIIAL evidenciada por la calidad de las experiencias y proyectos en curso.

2. La RIIAL es una red multimediática que ofrece servicios de comunión eclesial en AL mediante el intercambio de conocimientos y experiencias acorde con el avance de las Tecnologías de Información y Comunicación (TICs)

3. La RIIAL es respuesta a las exigencias socioculturales y evangelizadoras de cada contexto y momento histórico. Como red está en permanente movimiento,
construcción y usa del Internet (DA 129, 130, 25)
4. La RIIAL como diakonía de carácter transversal: La RIIAL como servicio, medio y soporte de medios para optimizar la comunicación al interior de todas las pastorales y, desde su experiencia, tendiendo vectores de cambio en el panorama de los medios de América Latina. La RIIAL como formadora y facilitadora de la cultura digital en la Iglesia en orden a la misión y a la construcción de discípulos permanentes DA 486.

5. Tarea cultural de la RIIAL: En un ambiente de relativismo se ha de abrir la tarea comunicativa RIIAL irradiando a la construcción de cultura, en respeto a la pluralidad y “envolviendo la variedad de sentidos, sea capaz de proyectarla en un sentido histórico común” (DA 43 – 46)

6. Cultura digital: La RIIAL tiene que evidenciar a la Iglesia como significativa en este contexto y ser agencia de sentido en medio de él. Ella hace discernimiento sobre el significado y consecuencias para el hombre, para la sociedad y para la Iglesia en las relaciones y formas intraeclesiales nuevas que emergen de su implantación; comprende, decanta y proyecta nuevos servicios pastorales desde esta cultura propiciando el encuentro con la fe para llegar a la verdad que es Cristo (DA 477-479, 484).

7. Cultura RIIAL de trabajo en red: La preeminencia de los últimos, la comunión eclesial a partir de redes y el trabajo en red como servicio a la pastoral de la Iglesia (DA 172, 522), esforzándonos por mantener el contacto personal cara a cara.

8. La RIIAL, en tanto mística, Mantiene unidas la formación y la conversión. El horizonte de nuestra presencia en los medios es la verdad de Jesucristo y su evangelio del reino del amor, la justicia , la paz y la alegría (DA 522).

9. La RIIAL como “Tejedora de redes” en la Iglesia: Esta tarea la desarrolla en espíritu de subsidiaridad y solidaridad en orden a crear sintonías entre técnicos, agentes de pastoral y pastores, de manera que todas las realidades eclesiales puedan servirse de la RIIAL (DA 406e).

10. Servicio universal de la RIIAL: La RIIAL es un organismo de la Iglesia latinoamericana con vocación de servicio a la Iglesia Universal.

11. La RIIAL es testimonio del uso evangelizador de las tecnologías de comunicación en la Iglesia y procura también avanzar eclesialmente hacia el aprovechamiento de las tecnologías de Información y el uso de las diversas tecnologías del Conocimiento.


PROSPECTIVA

Desde una perspectiva de futuro encontramos como retos en la RIIAL:

12. La Comunicación para la comunión en orden a la misión: Dentro del ámbito de la cultura digital y la pastoral de conjunto la RIIAL, en su dinámica de red de redes, ha de ser facilitadora para crear comunidad en comunión para la misión “que nos permita superar el egoísmo para encontrarnos plenamente en el servicio al otro”(DA 132-133, 240).

13. La inclusión digital y social como tarea RIIAL: Vista en un sentido integral e integrador (acceso, oportunidades, formación para la conciencia crítica, mística y alfabetización digital DA 65, 486f, 490).

14. Sistematizar la experiencia eclesiológica subyacente a la vida de la RIIAL para ofrecerla como testimonio de vida de fe y aporte al PCCS en la construcción de una teología de la comunicación.

15. Construir como RIIAL, sin perder la dinámica procesual, un plan de comunicaciones en la perspectiva de Aparecida que se pueda monitorear y evaluar en cada encuentro según objetivos, indicadores y metas propuestas, definiendo en él prioridades relacionadas con formación, investigación, incidencia, espiritualidad, pastoral y gestión.

16. La RIIAL debe dar un salto cualitativo para favorecer más decididamente la edición, producción y publicación de unidades didácticas en lenguaje y formatos digitales como servicio para otras pastorales (familiar, catequesis, juvenil, cultura, etc.).

17. Apoyar la reflexión y construcción de modelos y experiencias de formación en pastoral de la comunicación y cultura digital dentro de los seminarios mayores.

18. Desarrollar alianzas estratégicas con organizaciones y entidades sociales afines a la labor de la RIIAL

19. Plantear estrategias de encuentro virtual que nos permita revisar, debatir las líneas y acciones dirigidas a continuar lo establecido en cada encuentro RIIAL, planteando con mayor claridad el diseño pedagógico y metodológico de los espacios ya dispuestos para ello (foros, Ágora y aula virtual).

20. Recuperar iniciativas RIIAL y hacerlas operativas.

21. Temas pendientes: brecha digital y alfabetización informática, videoconferencias internacionales, apertura de espacios de diálogo intraeclesial en Internet, convergencia digital.

ACCIONES DE FUTURO

Vemos como tareas pendientes para la RIIAL:

22. Prever procesos de capacitación en periodismo digital, edu-comunicación, redes sociales, gestión del conocimiento en red y catequesis virtual, aprovechando los proyectos que las entidades RIIAL ya vienen trabajando.

23. Directorio de recursos: Documentos, talleres, películas, conferencias, banco de programas, comunidad de páginas web, recursos humanos, etc.

24. Grupo interdisciplinar de investigación y reflexión que trabaje los retos antropológicos y pastorales que supone la cultura digital empleando las diversas modalidades (presencial, a distancia) y el proyecto Ágora.

25. Propiciar otros colectivos virtuales que asociados al Centro Guadalupe ofrezcan espacios de formación y producción acordes con las necesidades RIIAL del continente dentro del contexto de la Cultura digital (vg. Grupo de investigación y desarrollo).

26. Apoyar la comunión entre los presbiterios y sus respectivos obispos aportando estrategias y herramientas RIIAL para tal fin.

27. Preparar la sostenibilidad económica de los proyectos RIIAL a través de una Fundación.
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AMERICA/COSTA RICA - Los Obispos piden votar según principios éticos en el referéndum sobre el TLC; llamamientos, iniciativas de oración por la paz social y la comunión (Fides)

Comunicado de la Conferencia Episcopal de Costa Rica
en relación con el referendo sobre el TLC


Por un voto éticamente responsable.

1. Los costarricense estamos a las puertas de una importante efeméride nacional y desde nuestra misión de pastores somos conscientes que no debemos quedar “al margen en la lucha por la justicia” (S.S. Benedicto XVI, Deus Caritas est 28). Pues la Iglesia “colabora purificando la razón de todos aquellos elementos que la ofuscan e impiden la realización de una liberación integral. También es tarea de la Iglesia ayudar con la predicación, la catequesis, la denuncia, y el testimonio del amor y de justicia, para que se despierten en la sociedad las fuerzas espirituales necesarias y se desarrollen los valores sociales. Sólo así las estructuras serán realmente más justas, podrán ser eficaces y sostenerse en el tiempo” (Aparecida 385).

2. Desde esta perspectiva, consideramos necesario invitar a todos los y las costarricenses a participar en el referendo del próximo 7 de octubre, y así cumplir con el deber cívico de ejercer nuestra voluntad y libertad de voto, conforme a la propia conciencia, iluminada por los principios éticos propuestos por el Magisterio de la Iglesia.

3. Tenemos claro que todo Tratado de Libre Comercio, aunque sea tan solo un instrumento de políticas comerciales, debe enmarcarse dentro de la concepción de desarrollo “que es el paso, para cada uno y para todos, de condiciones de vida menos humanas, a condiciones más humanas” (S.S. Pablo VI, Populorum Progressio 20). Es decir, no puede justificarse sólo como el beneficio de unos pocos, sino el de todos los grupos ciudadanos. Por eso, su calidad ética está definida por su contribución al bien común de la sociedad, es decir, de todos los que la integran, no sólo el de algunos, y ni siquiera únicamente el de la mayoría.

4. En esta concepción de desarrollo, que es la que la Iglesia ha venido proponiendo en su Magisterio Social, son elementales no sólo los principios de eficiencia, competitividad y productividad, sino también, y de manera prioritaria, los principios de justicia, equidad, solidaridad, opción preferencial por los pobres, libertad, autonomía, participación, diálogo y respeto por el ambiente.

5. Para discernir si estos principios están presentes en cualquier Tratado de Libre Comercio es necesario preguntarse:
a. ¿Corrige o aumenta la creciente brecha social y económica interna?
b. ¿Ayuda a eliminar o deja inalterables las raíces de la pobreza?
c. ¿Fortalece o debilita la capacidad nacional para decidir con autonomía sobre el propio desarrollo?
d. ¿Quedan los productores costarricenses más fortalecidos o más vulnerables frente al socio comercial?
e. ¿Respeta la vida humana tal como se estipula en nuestro ordenamiento jurídico?

6. Con estas orientaciones, que resumen las que hemos venido proponiendo desde el año 2005, reafirmamos nuestro compromiso de iluminar desde el Evangelio y la Enseñanza Social de la Iglesia el ser y el quehacer de la comunidad nacional. No nos corresponde decir si hay que votar sí o no en el referendo, porque “incumbe a las comunidades cristianas analizar con objetividad la situación propia de su país, esclarecerla mediante la luz de la palabra inalterable del Evangelio, deducir principios de reflexión, normas de juicio y directrices de acción según las enseñanzas sociales de la Iglesia” (S.S. Pablo VI, Octogesima Adveniens 4).
7. Una vez realizado el referendo, exhortamos a todos los sectores a respetar nuestro estado social de derecho y a aceptar el resultado con madurez y serenidad, de tal manera que se evite todo aquello que pueda amenazar la paz social. Corresponderá a todas las fuerzas vivas de la Nación, unirnos en un diálogo transparente y abierto, para consolidar la paz que tiene como nombre el desarrollo. Un desarrollo humano, integral y solidario que propicie el bien común y una sociedad más justa, equitativa e inclusiva.

8. Ponemos en manos de Nuestro Señor Jesucristo, Príncipe de la paz, y bajo la protección de Nuestra Señora de los Ángeles, patrona y Madre de los costarricenses, este referendo que por primera vez celebramos en nuestra querida Costa Rica.

Dios bendiga a nuestra Patria.

Dado en la Sede de la Conferencia Episcopal, el día 20 de setiembre del 2007.

Comisión permanente de la Conferencia Episcopal.
+José Francisco Ulloa Rojas.
Obispo diocesano de Cartago.
Presidente de la Conferencia Episcopal.


+Hugo Barrantes Ureña.
Arzobispo Metropolitano de San José.
Vicepresidente.

+Óscar Fernández Guillén.
Obispo diocesano de Puntarenas.
Secretario General.
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martes, 25 de septiembre de 2007
Discurso que entregó Benedicto XVI el lunes, 24 de Septiembre de 2007, al recibir las cartas credenciales del nuevo embajador de Nicaragua ante la Santa Sede, José Cuadra Chamorro.


Señor Embajador:

1. Recibo complacido de sus manos las Cartas que lo acreditan como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la República de Nicaragua ante la Santa Sede y, a la vez que le agradezco las amables palabras que ha tenido a bien dirigirme, le doy mi más cordial bienvenida en este solemne acto con el que inicia la misión encomendada por su Gobierno, la cual ya ejerció entre 1997 y 1998.

Le ruego que haga llegar al Señor Daniel Ortega Saavedra, Presidente de la República, mis mejores deseos de paz, bienestar y prosperidad para su querida Nación, tan duramente probada por el reciente huracán "Félix". Como ya hice en su momento, elevo de nuevo mi oración al Todopoderoso por las víctimas humanas y expreso mi cercanía espiritual a los numerosos damnificados que han perdido su vivienda o sus instrumentos de trabajo. Es de esperar que, además de la ayuda interna, reciban generosas aportaciones por parte de la comunidad internacional.

2. Nicaragua, como tantos otros Países, tiene que afrontar diversos problemas de orden económico, social y político. Encontrar los medios para resolverlos no es tarea fácil, ya que se ha de contar siempre no sólo con la buena disposición y colaboración de los ciudadanos, sino sobre todo con la de los responsables de las diferentes instancias políticas y empresariales. Es indispensable, pues, la unión de esfuerzos y voluntades para hacer posible una decidida acción de los gobernantes ante los retos de un mundo globalizado, los cuales hay que acometer con espíritu de auténtica solidaridad.

Esta virtud cristiana y también humana -decía mi predecesor Juan Pablo II- ha de inspirar la acción de los individuos, de los gobiernos, de los organismos e instituciones internacionales, así como de todos los miembros de la sociedad civil, que se han de sentir comprometidos a trabajar por un auténtico desarrollo de los pueblos y de las naciones, teniendo como objetivo el bien de todos y de cada uno, como enseña la doctrina social católica (cf. «Sollicitudo rei socialis», 40-41).

3. En sus palabras, Señor Embajador, se ha referido a las prioridades señaladas por su Gobierno, como son lograr la llamada "Hambre cero", combatir el problema de las drogas, incrementar la alfabetización y eliminar la pobreza. Para alcanzar estos objetivos y reducir así la desigualdad entre quienes lo tienen todo y quienes carecen de bienes básicos como la educación, la salud y la vivienda, es fundamental la transparencia y honradez en la gestión pública que, frente a cualquier forma de corrupción, favorecen la credibilidad de las autoridades ante los ciudadanos y son determinantes para un justo desarrollo.

Ante estos objetivos, los responsables de las entidades civiles encontrarán en la Iglesia en Nicaragua, a pesar de la escasez de sus recursos pero con la firmeza de los principios inspirados en el Evangelio, una colaboración sincera para la búsqueda de soluciones justas. Se han de reconocer también sus esfuerzos por hacer crecer la conciencia y responsabilidad de los ciudadanos fomentando su participación y su empeño por atender las necesidades de quienes a menudo están sumidos en la pobreza y la marginación.

Los Obispos en su País, desde las estructuras nacionales y diocesanas, y fieles a su misión estrictamente pastoral, ofrecen su disponibilidad a mantener un diálogo y una comunicación constante y sincera con el Gobierno, contribuyendo a que se den las condiciones esenciales que favorezcan una verdadera reconciliación, instaurando un clima de paz y de auténtica justicia social. Sin embargo, "el deber inmediato de actuar en favor de un orden justo en la sociedad es más bien propio de los laicos" («Deus caritas est», 28), los cuales deben desarrollar su actividad política como "caridad social". En este sentido me dirigía a los Nuncios Apostólicos en América Latina, durante el encuentro con ellos, el 17 de febrero pasado (cf. «L’Osservatore Romano», edic. en lengua española, 23 febrero 2007, p. 10).

4. La Santa Sede quiere también expresar su reconocimiento a Nicaragua por su posición en los foros multilaterales sobre temas sociales, especialmente el respeto a la vida, frente a no pocas presiones internas e internacionales. En este sentido cabe considerar muy positivo que, el año pasado, la Asamblea Nacional aprobase la derogación del aborto terapéutico. A este respecto, es imprescindible incrementar la ayuda del Estado y de la sociedad misma a las mujeres que tienen graves problemas con su embarazo.

Junto con el insoslayable tema de la vida, se percibe una urgente necesidad de rescatar y promover los valores humanos y morales, ante tantas formas de violencia, incluso en los hogares, a menudo fruto de la desintegración de la familia o de la degradación de las costumbres. La Iglesia en Nicaragua es bien consciente de esta triste realidad y trata de afrontarla con sus enseñanzas y programas pastorales, pero también es necesaria la intervención de las instituciones públicas con programas educativos apropiados en lo que se refiere a la organización de la vida social.

5. Señor Embajador, al final de este acto quiero formularle mis mejores deseos por el feliz desempeño de sus funciones, que ayuden a fortalecer los tradicionales lazos de buena avenencia y cooperación entre Nicaragua y la Santa Sede. Le ruego que transmita mi saludo al Señor Presidente de la República, a la vez que tengo presente en mi plegaria, por intercesión de Sor María Romero, la primera y tan querida Beata de su País, a todo el pueblo nicaragüense. Pido al Altísimo que lo asista siempre en la misión que hoy comienza, a la vez que invoco abundantes bendiciones sobre usted y sus colaboradores, así como sobre los gobernantes y ciudadanos de Nicaragua.

[Texto original en español
© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
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Artículo publicado en Boletín "Misioneros Javerianos" AGOSTO-SEPTIEMBRE 2007, Número 435.


LA INCULTURACIÓN EN EUROPA (IV)

P. Carlos Collantes

(Ver primera parte aquí)
(Ver segunda parte aquí)
(Ver tercera parte aquí)



Vivimos tiempos de éticas sin compromiso, sin esfuerzo; se lleva un estilo de vida «descomprometido», ligero. ¿Para qué entregarse a una causa noble con decisión, con tesón, con esperanza? Ni las grandes verdades, ni las causas exigentes, ni los nobles ideales interesan, interesa el disfrutar porque todo es efímero, pasajero. Lo nuestro son los pequeños compromisos «indoloros», que no incomoden, que no desestabilicen, que no vayan a las raíces ni de la conciencia ni de la situación, que no toquen las causas.

En la sensibilidad actual posmoderna se acentúa de manera exagerada el valor del presente que se convierte en tiempo único; un presente efímero y fugaz que hay que disfrutar a tope, en detrimento del pasado y del futuro que se silencian y ocultan. Y una buena manera de disfrutar del presente es consumir. ¿Posponer la felicidad a un futuro ilusorio o irreal? ¿Por qué sacrificar un disfrute inmediato, concreto por un futuro incierto, nebuloso? Al proponer como objetivo el disfrute «compulsivo» del presente, se eliminan de la conciencia exigencias fuertes, arriesgadas, compromisos duraderos, generosos. Se elimina el pasado con su huella, su recuerdo, su «peso». Podemos recordarlo mediante celebraciones siempre y cuando no se hable demasiado de la historia de las víctimas, de los que cayeron en el camino en aras del «progreso>, victimas de intereses, de ideologías o de pretendidas «verdades».

Ocultamiento interesado

Desde otras posiciones interesadas se difumina y oscurece el futuro, que es lo que queda a quienes están oprimidos y luchan con esperanza contra la injusticia en pos de un futuro más humano. La fuerza que sostiene a tantos hermanos de pie y les ofrece razones para seguir viviendo y luchando es el anhelo de un futuro mejor. Querer ocultar el futuro intentando que desaparezca del horizonte es una estrategia sutil para desalentar a unos y adormecer a otros. Pretenden anestesiar ideales, sueños de un mundo mejor, la utopía de la transformación social, robarnos las ganas de luchar por un mundo más justo. Cuando se oculta el futuro, la salvación acontece en el presente: disfruta, si puedes ¿y si no? resígnate, te ha tocado estar en el campo de los fracasados. Y si la niebla oculta el futuro, si borran el horizonte hacia el que caminar como hermanos de un mismo pueblo ¿dónde que-da la lucha común, el compartir, la solidaridad, la esperanza? Nos invitan a instalarnos en la desgana y la apatía, en el conformismo y la resignación.

Pero nosotros los cristianos somos un pueblo de peregrinos, tenemos una tradición viva, y el pasado tiene un nombre bonito: la fidelidad de Dios. Y ese pasado es memoria que ilumina, ayuda a comprender y sostiene. ¿Cómo insertar a los jóvenes en esa tradición cuando no existe el pasado? Y el futuro tiene también un hermoso rostro: las promesas de Dios, de un Dios fiel. Una promesa que motiva, despierta energías, entusiasma, moviliza. Cuando sólo existe el presente fugaz, efímero que hay que disfrutar —si puedes y tienes suerte porque has nacido en el Norte rico— ¿cómo podemos educar a los jóvenes en valores como la solidaridad, la justicia para todos, la esperanza, la utopía? ¿Dónde que-dan los sueños que alimentan la esperanza, dónde el amor que sostiene la esperanza? Y ¿dónde queda el Dios de la fidelidad y de la promesa?


Disfruta, no pienses

Esta concentración del tiempo en el presente no es ingenua, el materialismo del que a veces nos quejamos tiene mu-
cho que ver con esta concepción; puesto que sólo existe el presente, disfruta al máximo sin hacerte demasiadas preguntas. «Si me va bien, ¿por qué necesito pensar en el futuro?», me decía un joven. No quieren que pensemos que todo está conectado: el Norte —la riqueza de unos— y el Sur, —el empobrecimiento de una gran mayoría—. Y si nos «arrebatan» el futuro y anestesian los sueños de fraternidad universal ¿qué es lo que queda entonces? El pragmatismo materialista. El aire cultural que respiramos, impregnado fuertemente de individualismo y subjetivismo con tintes hedonistas, penetra las decisiones —pequeñas y gran-des— de tanta gente. Cuando «desaparece» el futuro y la esperanza se debilita, surgen por doquier sucedáneos, futuros de sustitución: el auge
de la «futurología». Horóscopos, adivinos, vendedores de humo, explotadores de la credulidad o de los miedos, de la curiosidad o de la ansiedad. Otros buscan por doquier energías positivas... ola imposible eterna juventud.

Claro que hay que vivir en el presente —es lo único que tenemos— sin evasiones ni escapismos, transformándolo. Nuestra fe en un más allá feliz no puede ni debe enfriar nuestro compromiso por hacer la tierra más habitable, justa y humana para todos. Por ello tenemos que pensar y construir juntos un futuro común de manera justa y solidaria.
Y aunque el compromiso militante, responsable, exigente parece retroceder, para construirlo podemos aprovechar el potencial ético y de solidaridad que existe entre nosotros en tantas personas, grupos, asociaciones. Ocuparse de lo justo es necesario, y la justicia —la bíblica— comienza en ese Dios que escucha el grito de los oprimidos. La opción preferencial por los pobres supone una gran dosis de esperanza, fe en el futuro, fe en un Dios amante de la vida, defensor de los oprimidos.

Nuestro Dios es el Dios de la esperanza, de los «cielos nuevos y la tierra nueva» que confía a los creyentes el presente para transformarlo conforme a sus sueños: "Que todos sean uno"; el Dios que quiere que una vida más digna y humana para todos sus hijos e hijas, vida que se transforma en una convivencia más fraterna y justa, más compasiva y solidaria; el Dios que despierta confianza y gozo. El Dios de Jesucristo que nos invita a trabajar en su viña, en la acogida y construcción de su Reino.

Testigos del Evangelio

La poderosa y frágil sociedad de nuestros días no parece ejarse seducir por el evangelio, al contrario pretende erigirse en ídolo seductor que inocula sutilmente en nuestros corazones su escala de valores, sus criterios de juicio, su
estilo de vida que se infiltra en nuestras decisiones y actitudes, aparentemente espontáneas o reflexivas, pero tal vez interiorizadas sin demasiada crítica. La desilusión, la anemia espiritual, la flojera apostólica debilitan el empuje misionero de nuestras comunidades cristianas. El entusiasmo no es hoy el rasgo distintivo de nuestra fe-esperanza. Esta debilidad-flojera está causada, en parte, por el enorme influjo seductor de la cultura que nos envuelve.

«De tales obstáculos, que perduran en nuestro tiempo, nos limitaremos a citar la falta defervor, tanto más grave cuanto que viene de adentro. Dicha falta de fervor se man¿fiiesta en la fatiga y desilusión, en la acomodación al ambiente y en el desinterés, y sobre todo en la falta de alegría y de esperanza... Por ello, a todos aquellos que por cualquier título o en cualquier grado tienen la obligación de evangelizan Nos los exhortamos a alimentar siempre el fervor del espíritu... Conservemos, pues, el fervor espiritual. Conservemos la dulce y confortadora alegría de evangelizar, incluso cuando hay que sembrar entre lágrimas...» (Pablo VI Evangelii Nuntiandi, 80)

Sólo en parte, hay otras causas que de-penden de nuestra pobre experiencia de Dios, de nuestra relación superficial, intermitente, mediocre con El. Faltan profetas. La misión es manifestación y fruto de una vida cristiana sólida, convencida, entusiasta, y si ésta se resiente, la misión se debilita. La inculturación del evangelio en nuestra sociedad pasa por el testimonio de vida de nuestras comunidades cristianas. ■

«El hombre, por muy autónomo que sea, y la política, por muy democrática que quiera ser, tienen carencias tan importantes como no poder fabricar valores sino sólo recibirlos... La autonomía es la fabricación de leyes que están al servicio de los valores, pero no crea valores tan democráticos como la libertad, la igualdad o la fraternidad. Esos estaban ya allí y de ellos hablaban las religiones. Atrás queda la ingenuidad de tantos laicistas que ven la solución del problema de la religión en su relegación a la sacristía... pero la religión tiene algo que decir en dos puntos cruciales del hombre moderno: en el tipo de hombre que queremos ser y si es posible construir otro mundo». (Reyes Mate)
Artículo publicado en Boletín Informativo de la obra "Mater Christi", número 66, Septiembre-Diciembre 2007.


Qué fácil es encontrar al culpable, y no precisamente uno mismo, cuando una situación se torna negativa o es anómala.
Es algo que se puede comprobar con gran facilidad y sin necesidad de ir muy lejos.

Cualquiera sabe que le resulta muy difícil reconocer los propios errores, tanto para sí como ante los demás, aunque esto último sea aún más complicado, porque el res-peto humano, la falta de sencillez o de humildad, el orgullo, la vanidad... llevan a la persona a no mostrarse con la transparencia deseada y necesaria.

Pero estos motivos no parece que sean los que realmente hagan que la persona reaccione con un comportamiento, social, comunitario o personal, poco defendible, y tantas veces injustificable.

Mas bien habrá que encontrar la respuesta en el escaso sentido de la responsabilidad con el que se vive.
Echar la culpa al otro por sistema, o querer justificar la situación incorrecta, con todos los perjuicios que ello acarrea, sin aceptar lo que puede ser más que probable: que alguna responsabilidad tiene uno mismo en el hecho o situación negativa surgida, no deja de ser algo, cuando menos, bochornoso.

Parece que estos tiempos no se caracterizan, precisamente, por encontrar en la sociedad personas capaces de un compromiso coherente con el lugar que les ocupa o la responsabilidad que les corresponde. Se prefiere pasar sin significarse, y poder, así, marchar subidos al tren de la vida sin complicaciones.

Estimulados por la sociedad de consumo y apegados a todo lo que ella ofrece, se va dando de lado a valores importantes para la persona y el entorno vital que la acompaña.

No se quiere atender a las condiciones y consecuencias que impone este "tren de la vida sin complicaciones", a las "exigencias" que va imponiendo progresivamente y que terminarán condicionándolo todo, de tal forma, que puede llevar a la persona a situaciones definitivas y sin retorno.

Se puede llegar a verdaderas esclavitudes sutiles, que, sin tal apariencia, hacen que las personas vivan inmersas en unos roles impropios de su situación personal y social real, o lejos de unos principios morales que recibió en su momento; que cultivó y que, de una forma bastarda y engañosa, abandonó en un momento dado, ante cualquier señuelo de bienestar: dinero, parcelas de influencia y de poder, vanidades del mundo, etc.

Y a cambio de todo esto, la persona, que aparentará felicidad, en el fondo será una felicidad ficticia, porque realmente no está viviendo como sus principios marcaban y exigían. Disfrutará de un bienestar exterior, que no pocas veces se le hará cuesta arriba, porque también éste pedirá unas compensaciones duras de satisfacer. Bienestar material que quisiera cambiar por la paz de su con-ciencia, que, con alguna frecuencia, se ve violentada al tener que aceptar y secundar pensamientos y acciones que la repugnan, o simplemente contrarios a sus principios morales.

Lógicamente toda esta situación no termina en la persona individual, sujeto de un comportamiento responsable o irresponsable, sino que por derivación lógica afecta e influye en su entorno de influencia: familiar, laboral, social, etc.

Y lo hace de una forma tan determinante, que sin poder evitarlo ejerce unas con-secuencias benéficas o negativas, según la realidad y el desarrollo del comportamiento en cuestión.

Sin duda que está bien que la persona se esfuerce por conseguir un bienestar familiar, laboral y social adecuado, y lo más beneficioso posible para sí y los suyos, pero lo que nunca debe hacer es hipotecar los valores esenciales, que han de ser el motor de la vida, por realidades terrenales que son tan superfluas como transitorias.

Es una verdadera lástima que el hombre, ser trascendente en su esencia misma, se comporte tantas veces como algo exclusivo de este mundo terrenal, con la paradoja de que, como interiormente siente su trascendencia, reduzca esta vida trascendente a la misma materialidad, y pretenda que lo transitorio y caduco sea como si fuera a durar siempre, aunque en el fondo sepa que no es así, pero todas sus respuestas a la vida pretenden que testimonien lo contrario.

A la base de toda esta realidad está el sentido de la responsabilidad, de la que lamentablemente se abdica con alguna frecuencia, sin reparar en que al vivir sin este sentido de la responsabilidad, lo que termina lográndose es, de alguna manera, la degradación misma de la persona, porque entre las pérdidas más sensibles estará la pérdida de su auténtica la libertad.

Se quiera o no, la persona tiene una capacidad de derecho para reconocer y aceptar las consecuencias de lo que hace libremente. Y esta capacidad se llama responsabilidad.

Cuando la persona se comporta responsablemente quiere decir que para ella no cabe el "todo vale", que se ejercita con demasiada frecuencia en nuestra sociedad contemporánea, porque priman los egoísmos y deseos de cualquier tipo, que han de conseguirse "como sea". Se dice que no, porque la justicia y los derechos humanos prevalecen por encima de todo, pero al fin, en la brega diaria de la vida, se comprueba infinidad de veces que el comportamiento personal no es así.

Los medios de comunicación, particularmente los denominados 'de masas', hacen un muy mal servicio a las personas y a la sociedad cuando no fomentan este sentido de la responsabilidad, mostrando modelos de comportamiento que para nada están determinados por los principios de la libertad interior auténtica, que ha de llevar a la exigencia personal del reconocimiento y asunción de las consecuencias en todas sus dimensiones y las respuestas que éstas demanden.

No valen los modelos de vida que aparecen como unos adalides de la libertad, porque pueden hacer lo que quieren en muchos aspectos de la vida, pero en el fondo no viven responsablemente al no aceptar y asumir las verdaderas consecuencias de sus actos.

Vivir con un verdadero sentido de la responsabilidad, exige mucho a la persona, porque a todo lo que es importante y trascendente en la vida ha de tener y dársele una respuesta adecuada.

Se puede decir, finalmente, que una persona, cuando quiere ser responsable y vivir como tal, ha de reflexionar mucho sobre sus opciones y sus comportamientos, así como en las consecuencias que tendrán, por-que no puede aceptar cualquier cosa para conseguir un fin, ya que ni "todo vale", ni "el fin justifica los medios".
Se ha recibido en la parroquia invitación a la participación en las celebraciones de la consagración de dos nuevos miembros al Ordo Virginum.

Que en ti, Señor, lo encuentre todo
y sepa preferirte sobre todas las cosas.

De la Oración Consecratoria


La Laguna, 15 de septiembre de 2007


Estimado hermano en Cristo:

Con la celebración del Concilio Vaticano II se produjo la recuperación del Ordo Virginum, tan antiguo como la propia Iglesia.

En nuestra Diócesis, con gozo, nos sentimos queridas por Dios. Dios está grande con nosotros, se nos regala y este año lo hace con la llamada de Chary y de Toy, que serán consagradas en el Orden de Las Vírgenes por nuestro obispo, Don Bernardo.

María del Rosario Santos Ramos, Chary, será consagrada el 21 de octubre, en la Parroquia de Nuestra Señora de La Concepción de La Laguna, a las 19'30 horas.

Rosario Mendoza Méndez, Toy, será consagrada en La Gomera, concretamente en la Parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación, en Hermigua, el domingo 11 de noviembre, a las 11'30 horas.

Con alegría le invitamos a participar en estas celebraciones. Asimismo, agradecemos que, con sus oraciones, nos siga ayudando a ser signo visible del amor de Dios.
Cuente con nuestras oraciones.

Orden de las Vírgenes Consagradas Diócesis de San Cristóbal de La Laguna

lunes, 24 de septiembre de 2007
Trabajo sobre la presencia de la Virgen María en Europa publicado en DOSSIER FIDES de agencia Fides.

MARIA Y EUROPA
(Segunda Parte)

A cargo de N. Bux y S. Vitiello



HOLANDA


Los Países Bajos conocieron por primera vez el Acontecimiento cristiano en 384, gracias a la evangelización de san Servacio, primer apóstol de esas regiones; desarrolló su ministerio en Maastricht (en el sur, en el límite con Bélgica). Se relata que aquí habría construido una capilla dedicada a la Virgen Madre, a partir de la cual se habría luego desarrollado el actual majestuoso santuario.

La necesaria reevangelización de esas tierras, después de las invasiones de las poblaciones bárbaras en el siglo VII, fue obra de los monjes itinerantes irlandeses, entre los cuales recordamos a san Wilfrido y a san Wilibrordo (657-738), que se convirtió después en el santo más popular de los Países Bajos. Ejerció su propio ministerio principalmente en Utrecht, donde fundó una iglesia mariana.

El pueblo católico holandés floreció en medio de las “competencias ciudadanas” del año Mil, en las cuales todas las instituciones de la sociedad de entonces se empeñaban en procurar para la propia ciudad la protección de la Virgen, sobre todo por medio de la adopción de una imagen milagrosa, frecuentemente de dimensiones reducidas y sin particulares pretensiones estético-artísticas; un pueblo que conoció la involucración humana de las peregrinaciones, que, más que cualquier otra cosa, sancionó la unión histórica entre los Países Bajos y la vecina Bélgica, rica en numerosos destinos de culto.

Tampoco a este país le fue ahorrado el golpe protestante, que se concretó, sobre todo en la persecución calvinista a los católicos. Estos, objetivamente en minoría, se vieron privados de sus propios derechos fundamentales, entre ellos los derechos políticos, y se les impidió ejercer públicamente el culto, asistiendo indefensos a la equiparación de la expresión de la propia fe con un mero delito sancionable a veces penalmente.

Suprimido todo lo que llamara a la oración, de modo particular los santuarios, más allá de la evidente furia iconoclasta, fue suprimida toda fiesta, peregrinación o procesión. De esa manera sólo fue posible para los católicos holandeses, continuar las prácticas religiosas camuflándolas bajo otras formas, con el fin de preservar y custodiar la propia identidad cristiana y, por lo tanto, también nacional.

Es el caso de ‘s-Hertogenbosch, en el cual la antigua procesión que se realizaba durante siete tardes consecutivas, se convirtió en un recatado y silencioso paseo.

Los católicos pudieron ver nuevamente reconocida su propia identidad, dignidad y libertad sólo hacia el final del siglo XVIII con la ocupación napoleónica y la expulsión de los Orange. En este periodo el Pueblo de Dios recuperó las catedrales previamente confiscadas, entre las cuales amerita una mención particular la de “Nuestra Señora del Bosque de ‘s-Hertogenbosh”.

SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DEL BOSQUE – ‘S-HERTOGENBOSH.

La construcción tardo-gótica tiene su origen en el culto de una estatua milagrosa, custodiada actualmente en la capilla de esta grandiosa y estupenda catedral.

Dicha estatua, removida inicialmente por su poco valor y colocada en un depósito, atrajo todo el culto popular, cuando en el vano intento por volverla a trasladar, desde el momento en que había sido reubicada en la catedral luego de numerosas insistencias de un obrero, se verificaron numerosas curaciones prodigiosas, documentadas con precisión.

SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA ESTRELLA DEL MAR – MAASTRICHT.

En Maastricht, cuna del cristianismo holandés, el culto mariano es antiquísimo y con raíces profundas. La iglesia actual se remonta al siglo XII y tiene el aspecto de una fortaleza, con torres de defensa y aspilleras. La estatua que se custodia actualmente allí se remonta al siglo XV y probablemente sustituyó una imagen más antigua.

La población conoció la peregrinación a la Virgen Estrella del Mar a inicios del siglo XVI, y su culto se prolongó hasta 1639, cuando la ciudad fue sometida por los protestantes. En este año la estatua experimentó un periodo de complejas peregrinaciones entre Bélgica y Holanda, que concluyeron solo hacia la mitad del siglo pasado, cuando la imagen fue vuelta a ubicar en su lugar.
Mons. Juan Carlos Romanín, Obispo de Río Gallegos (Argentina) en una Carta Pastoral sobre el compromiso ciudadano ante las próximas elecciones presidenciales del 28 de octubre. Río Gallego (Agencia Fides)

SOBRE EL COMPROMISO CIUDADANO
Y LAS PRÓXIMAS ELECCIONES


Carta pastoral de monseñor Juan Carlos Romanín SDB, obispo de Río Gallegos (19 de setiembre de 2007)


Queridos hermanos y hermanas:

En este tiempo que nos acercan a las próximas elecciones, quiero recordarles lo que los Obispos de Argentina hemos reflexionado y compartido para “los hijos de la Iglesia y para todos los hombres y mujeres de buena voluntad” en el pasado mes de abril.

Descubrir nuestra vocación por el bien común es hacernos corresponsables de la vida social y política de nuestra Provincia y de la Nación.


Allí hemos dicho:

1. “Este año, marcado de manera particular por las elecciones, es una ocasión propicia para que hagamos un examen serio de nuestro comportamiento social, y analicemos cómo es el cumplimiento de nuestros deberes y la exigencia de nuestros derechos, sea como simples ciudadanos, sea como autoridades llamadas a ejercer la función para la que son elegidas.

2. El acto eleccionario requiere el conocimiento de las propuestas y el pleno ejercicio de la libertad del ciudadano. Esto compromete al que se postula, quien debe definir claramente su programa de acción política, y al que debe votar, a informarse debidamente de la probidad de los candidatos y de la dimensión ética de sus propuestas.

3. La trascendencia del acto eleccionario exige una gran transparencia, que lo aleje de prácticas demagógicas y presiones indebidas, como el clientelismo y la dádiva, que desvirtúan su profundo significado y degradan la cultura cívica. Por otra parte, es obligación del ciudadano controlar la gestión del gobernante.


Algunos desafíos a tener presentes

4. Son muchos los desafíos que debemos enfrentar. Señalamos algunos que nos parecen más significativos y nos comprometen como ciudadanos:

a. la vida: es un don de Dios y el primero de los derechos humanos que debemos respetar. Corresponde que la preservemos desde el momento de la concepción y cuidemos su existencia y dignidad hasta su fin natural;
b. la familia: fundada en el matrimonio entre varón y mujer, es la célula básica de la sociedad y la primera responsable de la educación de los hijos. Debemos fortalecer sus derechos y promover la educación de los jóvenes en el verdadero sentido del amor y en el compromiso social;
c. el bien común: es el bien de todos los hombres y de todo el hombre. Debemos ponerlo por sobre los bienes particulares y sectoriales. Su primacía sustenta y fortalece los tres poderes del Estado, cuya autonomía, real y auténtica, se hace imprescindible para el ejercicio de la democracia. Dicho bien común se afianza cuando la autoridad sanciona leyes justas y vela por su acatamiento. También el ciudadano está obligado en conciencia a cumplirlas, salvo que se opongan a la ley natural;
d. la inclusión: debemos priorizar medidas que garanticen y aceleren la inclusión de todos los ciudadanos. La pobreza y la inequidad, no obstante el crecimiento económico y los esfuerzos realizados, siguen siendo problemas fundamentales. Toda gestión social, política y económica debe estar orientada al logro de una mayor equidad, que permita a todos la participación en los bienes espirituales, culturales y materiales;
e. el federalismo: tenemos que promover el verdadero federalismo, que supone el fortalecimiento institucional de las Provincias, con su necesaria y justa autonomía respecto del poder central. Los poderes del Estado se ennoblecen cuando consolidan la estructura federal y republicana del País;
f. políticas de Estado: la experiencia nos ha enseñado que una sociedad no crece necesariamente cuando lo hace su economía, sino sobre todo cuando madura en su capacidad de diálogo y en su habilidad para gestar consensos que se traduzcan en políticas de Estado, que orienten hacia un proyecto común de Nación. Este sigue siendo un fuerte desafío para nuestra democracia.

5. Nuestro país sufre todavía fragmentación y enfrentamientos, que se manifiestan tanto en la impunidad, como en desencuentros y resentimientos. Nos queda pendiente la deuda de la reconciliación. En este sentido, el Papa nos recuerda que “las condiciones para establecer una paz verdadera son la restauración de la justicia, la reconciliación y el perdón”.
Como Equipo de Pastoral Social Diocesano, entendemos que los criterios y orientaciones pastorales presentados como fruto de la reflexión de los Obispos argentinos aportan claridad y horizonte al conjunto Nacional.
Creemos conveniente hacer algunas precisiones en lo que atañe a nuestra realidad local (Santa Cruz y Tierra del Fuego) es por esto que sumamos algunos párrafos de los mensajes y comunicados de prensa realizados a lo largo del presente año:
- “Todo reclamo debe ser escuchado, recibido y gestionado por las autoridades competentes en un estado democrático” (21 de marzo 2007).
- “Ya es tiempo que la justicia en Santa Cruz pueda independizarse del poder político…Porque sólo la justicia puede ser garante de la paz social, sólo la justicia aleja la violencia, la prepotencia, el encubrimiento, la impunidad, y sólo la justicia nos permitirá vincularnos de una manera más democrática y más humana “ (18 de agosto de 2007)
- “Que la concreción de contextos de diálogo faciliten nuestra convivencia democrática y recuperen la paz social desde la garantía de la justicia”. (31 de mayo de 2007).

Que estas acentuaciones: la ESCUCHA, el DIÁLOGO, la JUSTICIA, iluminen el horizonte de convivencia social que necesitamos en nuestras Provincias diocesanas de la mano de quienes están y quienes asuman la responsabilidad de gobernar para todos.

Que la Virgen María, nuestra Señora de Luján, nos acompañe con su intercesión en este camino del pueblo que peregrina en la Diócesis de Río Gallegos.

Mons. Juan Carlos Romanín SDB, obispo de Río Gallegos
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Discurso que pronunció Benedicto XVI el 9 de septiembre, al término de su viaje apostólico a Austria –con ocasión del 850º aniversario de la fundación del Santuario de Mariazell--, a representantes del mundo del voluntariado austriaco que se dieron cita en la «Konzerthaus», el famoso palacio de los conciertos de Viena.


VIAJE APOSTÓLICO
DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI
A AUSTRIA
CON OCASIÓN DEL 850 ANIVERSARIO
DE LA FUNDACIÓN DEL SANTUARIO DE MARIAZELL


DISCURSO DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI
A LOS COLABORADORES VOLUNTARIOS
DE LOS ORGANISMOS DE AYUDA


Domingo 9 de septiembre de 2007


Honorable señor presidente federal;
reverendísimo monseñor arzobispo Kothgasser;
queridos colaboradores y colaboradoras voluntarios y honorarios de los diversos organismos de ayuda de Austria;
ilustres señoras y señores;
y, sobre todo, queridos jóvenes amigos:

He esperado con particular alegría este encuentro con vosotros, que se realiza al final de mi visita a Austria. Y, naturalmente, se suma también la alegría de haber podido escuchar no sólo una admirable interpretación de Mozart, sino inesperadamente también a los Niños cantores de Viena. Os doy las gracias de todo corazón. Es hermoso encontrarse con personas que en nuestra sociedad tratan de dar un rostro al mensaje del Evangelio; ver personas, ancianas y jóvenes, que hacen experimentar de forma concreta en la Iglesia y en la sociedad el amor que nos debe conquistar a los cristianos: el amor de Dios es lo que nos hace reconocer en el otro al prójimo, al hermano o a la hermana.

Expreso mi gratitud y mi admiración por el generoso compromiso de tantas personas de diferentes edades en el voluntariado en este país; a todos vosotros y a los que desempeñan de forma gratuita un encargo en Austria quisiera expresarles hoy mi particular reconocimiento. Le doy las gracias de corazón a usted, estimado señor presidente; a usted, querido arzobispo de Salzburgo; y sobre todo a vosotros, jóvenes representantes de los voluntarios de Austria, por las hermosas y profundas palabras que me habéis dirigido.

Gracias a Dios, para muchos es una cuestión de honor comprometerse voluntariamente en favor de los demás, de una asociación, de una unión o de determinadas situaciones de bien común. Ese compromiso significa ante todo una ocasión para formar la personalidad y para insertarse en la vida social con una contribución activa y responsable. Sin embargo, la disponibilidad a una actividad de voluntariado se basa a veces en muchas y diversas motivaciones. A menudo en el origen existe simplemente el deseo de hacer algo que tenga sentido y sea útil, y de abrir nuevos campos de experiencia. Naturalmente, de esa forma los jóvenes también buscan, con razón, la alegría y actividades gratificantes, una experiencia de auténtica camaradería en una actividad común llena de sentido. Con frecuencia, las ideas y las iniciativas personales van acompañadas de un amor efectivo al prójimo; así, la persona se integra en una comunidad que lo sostiene.

En este momento, quiero expresar mi gratitud más sincera por la marcada "cultura del voluntariado" en Austria. Quiero dar las gracias a todas las mujeres, a todos los hombres, a todos los jóvenes y a todos los niños. En efecto, a menudo es notable el compromiso de los niños en el voluntariado; basta pensar sólo en la acción de los "Cantores de la estrella" durante el tiempo navideño. Usted, querido arzobispo, ya lo ha mencionado. Sobre todo, quisiera dar las gracias también por los servicios pequeños y grandes, y por los esfuerzos que no siempre llaman la atención.

Muchas gracias, y que Dios os recompense por vuestra contribución a la edificación de una "civilización del amor", que se pone al servicio de todos y construye la patria. El amor al prójimo no se puede delegar; el Estado y la política, con la solicitud, por lo demás necesaria, por la situación social —como usted, señor presidente, ha afirmado—, no pueden sustituirlo. El amor al prójimo requiere siempre el compromiso personal y voluntario, para el cual ciertamente el Estado puede y debe crear condiciones generales favorables. Gracias a este compromiso, la ayuda mantiene su dimensión humana y no se despersonaliza. Y precisamente por eso vosotros, los voluntarios, no sois "tapagujeros" en la red social, sino personas que de verdad contribuyen a dar un rostro humano y cristiano a nuestra sociedad.

Precisamente los jóvenes desean que su capacidad y sus talentos sean "suscitados y descubiertos". Los voluntarios quieren ser interpelados personalmente: "Te necesito", "tú eres capaz". ¡Cuánto bien nos hace una petición de este tipo! Precisamente en su sencillez humana, nos remite de modo indirecto al Dios que nos ha querido a cada uno de nosotros y que a cada uno ha dado su tarea personal, más aún, que necesita de cada uno de nosotros y espera nuestro compromiso.

Así, Jesús ha llamado a los hombres y les ha dado la valentía para llevar a cabo cosas grandes, que por sí mismos no se sentirían capaces de hacer. Dejarse llamar, decidirse y después emprender un camino sin la acostumbrada pregunta sobre la utilidad y los beneficios: esta actitud dejará huellas sanadoras. Los santos han indicado este camino con su vida. Es un camino interesante y apasionante, un camino generoso y muy actual. El "sí" a un compromiso de voluntariado y solidaridad es una decisión que nos hace libres y nos abre a las necesidades de los demás; a las exigencias de la justicia, de la defensa de la vida y de la salvaguardia de la creación. En los compromisos de voluntariado entra en juego la dimensión clave de la imagen cristiana de Dios y del hombre: el amor a Dios y el amor al prójimo.

Queridos voluntarios, señoras y señores, comprometerse en el voluntariado constituye un eco de la gratitud y es la transmisión del amor recibido. "Deus vult condiligentes", "Dios quiere personas que amen con él", afirmó el teólogo Duns Escoto en el siglo XIV (Opus Oxoniense III, d. 32, q. 1, n. 6). Visto así, el compromiso gratuito tiene mucho que ver con la gracia. Una cultura que quiere contabilizarlo todo y pagarlo todo, que sitúa la relación entre los hombres en una especie de corsé de derechos y deberes, experimenta gracias a las innumerables personas comprometidas gratuitamente que la vida misma es un don inmerecido.

Aunque las motivaciones y también los caminos del compromiso del voluntariado puedan ser diversos, múltiples e incluso contradictorios, en resumidas cuentas todos se basan en la profunda comunión que brota de la "gratuidad". Hemos recibido gratuitamente de nuestro Creador la vida; hemos sido liberados gratuitamente del callejón sin salida del pecado y del mal; nos ha sido dado gratuitamente el Espíritu, con sus múltiples dones. En mi encíclica escribí: "El amor es gratuito; no se practica para obtener otros objetivos" (Deus caritas est, 31). "Quien es capaz de ayudar reconoce que, precisamente de este modo, también él es ayudado; el poder ayudar no es mérito suyo ni motivo de orgullo. Es gracia" (ib., 35). Transmitamos gratuitamente, con nuestro compromiso, con nuestra actividad de voluntariado, lo que hemos recibido. Esta lógica de la gratuidad está por encima del simple deber y poder moral.

Sin el compromiso del voluntariado, el bien común y la sociedad no podían, no pueden y no podrán perdurar. La disponibilidad espontánea vive y se demuestra más allá del cálculo y de la compensación esperada; rompe las reglas de la economía de mercado. En efecto, el hombre es mucho más que un simple factor económico, que se valora según criterios económicos. El progreso y la dignidad de una sociedad dependen siempre precisamente de las personas que hacen más de lo que constituye su deber estricto.

Señoras y señores, el compromiso del voluntariado es un servicio a la dignidad del hombre, que se fundamenta en el hecho de haber sido creado a imagen y semejanza de Dios. San Ireneo de Lyon, en el siglo II, dijo: "La gloria de Dios es el hombre que vive, y la vida del hombre es la visión de Dios" (Adversus haereses IV, 20, 7). Y Nicolás de Cusa, en su obra sobre la visión de Dios, desarrolló este pensamiento así: "Puesto que el ojo está allí donde se encuentra el amor, siento que tú me amas. (...) Tu mirar, Señor, es amar. (...) Al mirarme, tú, Dios escondido, me permites descubrirte. (...) Tu mirar vivifica. (...) Tu mirar significa obrar" (De visione Dei, Die Gottesschau, en: Philosophisch-Theologische Schriften, hg. und eingef. von Leo Gabriel, übersetzt von Dietlind und Wilhelm Dupré, Viena 1967, Bd. III, 105-111). La mirada de Dios, la mirada de Jesús, nos trasmite el amor de Dios. Hay miradas que pueden caer en el vacío o incluso despreciar. Y miradas que pueden conferir aprecio y expresar amor. Las personas comprometidas gratuitamente confieren aprecio al prójimo, recuerdan la dignidad del hombre y suscitan alegría de vida y esperanza. Los exponentes del voluntariado son custodios y abogados de los derechos del hombre y de su dignidad.

Con la mirada de Jesús va unida también otra forma de mirar. "Lo vio y dio un rodeo", se lee en el evangelio acerca del sacerdote y del levita que ven al hombre medio muerto a la vera del camino, pero no intervienen (cf. Lc 10, 31-32). Hay quien ve y finge no ver; tiene la necesidad ante los ojos y, sin embargo, permanece indiferente; esto forma parte de las corrientes frías de nuestro tiempo. En la mirada de los demás, precisamente en la mirada de quien necesita nuestra ayuda, experimentamos la exigencia concreta del amor cristiano.

Jesucristo no nos enseña una mística "de ojos cerrados", sino una mística "de mirada abierta", es decir, del deber absoluto de percibir la condición de los demás, la situación en la que se encuentra el hombre que, según el evangelio, es nuestro prójimo. La mirada de Jesús, la escuela de los ojos de Jesús, nos lleva a una cercanía humana, a la solidaridad, a compartir nuestro tiempo, a compartir nuestras cualidades y también nuestros bienes materiales. Por eso, "cuantos trabajan en las instituciones caritativas de la Iglesia deben distinguirse por el hecho de que no se limitan a realizar con destreza lo más conveniente en cada momento —también esto es importante—, sino por su dedicación al otro con atenciones que brotan del corazón. (...) Este corazón ve dónde se necesita amor y actúa en consecuencia" (Deus caritas est, 31). Sí, "tengo que llegar a ser una persona que ama, una persona de corazón abierto, que se conmueve ante la necesidad del otro. Entonces encontraré a mi prójimo, o mejor dicho, será él quien me encuentre" (Joseph Ratzinger, Benedicto XVI, Jesús de Nazaret, Madrid 2007, p. 238).

Por último, el mandamiento del amor a Dios y al prójimo (cf. Mt 22, 37-40; Lc 10, 27) nos recuerda que es a Dios mismo, mediante el amor al prójimo, a quien los cristianos honramos. El arzobispo Kothgasser ha citado ya las palabras de Jesús: "Cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis" (Mt 25, 40). Si en el hombre concreto que encontramos está presente Jesús, entonces la actividad gratuita puede convertirse en una experiencia de Dios. La participación en las situaciones y en las necesidades de los hombres lleva a un "nuevo" estar juntos y actúa "dando sentido". Así, el servicio gratuito puede ayudar a sacar a las personas del aislamiento e integrarlas en la comunidad.

Por último, quisiera recordar la fuerza y la importancia de la oración para quienes están comprometidos en la actividad caritativa. La oración a Dios es camino para salir de la ideología o de la resignación ante la magnitud de la necesidad. "Los cristianos, a pesar de todas las incomprensiones y confusiones del mundo que les rodea, siguen creyendo en la "bondad de Dios y su amor al hombre" (Tt 3, 4). Aunque estén inmersos, como los demás hombres, en las dramáticas y complejas vicisitudes de la historia, permanecen firmes en la certeza de que Dios es Padre y nos ama, aunque su silencio siga siendo incomprensible para nosotros" (Deus caritas est, 38).

Queridos colaboradores voluntarios y honorarios de las obras de ayuda en Austria, señoras y señores, cuando uno no sólo cumple su deber en la profesión o en la familia —y para cumplirlo bien se requiere ya mucha fuerza y un gran amor—, sino que también se compromete en favor de los demás, poniendo su valioso tiempo libre al servicio del hombre y de su dignidad, su corazón se dilata. Los voluntarios no comprenden de modo estrecho el concepto de prójimo; reconocen también en el "lejano" al prójimo que es aceptado por Dios y al que, con nuestra ayuda, debe llegar la obra de redención realizada por Cristo. El otro, el prójimo en el sentido del Evangelio, se convierte para nosotros en un interlocutor privilegiado ante las presiones y las constricciones del mundo en el que vivimos. Quien respeta la "prioridad del prójimo" vive y actúa según el Evangelio y participa también en la misión de la Iglesia, que siempre mira a todo el hombre y quiere hacerle sentir el amor de Dios.

Queridos voluntarios, la Iglesia sostiene plenamente vuestro servicio. Estoy convencido de que, también en el futuro, los voluntarios de Austria serán fuente de grandes bendiciones; os acompaño a todos con mi oración. Imploro para todos la alegría del Señor (cf. Ne 8, 10), que es nuestra fortaleza. Que Dios esté siempre cerca de vosotros y os guíe continuamente con la ayuda de su gracia.

[Traducción distribuida por la Santa Sede
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ZENIT publica la intervención de Benedicto XVI al introducir el domingo, 23 de Septiembre de 2007, la oración mariana del Ángelus, que rezó junto a varios miles de peregrinos en el patio de la residencia pontificia de Castel Gandolfo.


¡Queridos hermanos y hermanas!

Esta mañana he visitado la diócesis de Velletri, de la que fui Cardenal titular durante varios años. Ha sido un encuentro familiar que me ha permitido revivir momentos del pasado ricos de experiencias espirituales y pastorales. En el curso de la solemne celebración eucarística, comentando los textos litúrgicos, me he detenido a reflexionar sobre el recto uso de los bienes terrenos, un tema que este domingo el evangelista Lucas, de varios modos, vuelve a proponer a nuestra atención. Contando la parábola de un administrador deshonesto, pero más bien astuto, Cristo enseña a sus discípulos cuál es la mejor manera de utilizar el dinero y las riquezas materiales, esto es, compartirlas con los pobres procurándose así su amistad, en vista del Reino de los cielos. «Haceos amigos con el dinero injusto –dice Jesús--, para que, cuando llegue a faltar, os reciban en las eternas moradas» (Lc 16,9). El dinero no es «deshonesto» en sí mismo, pero más que cualquier otra cosa puede cerrar al hombre en un ciego egoísmo. Se trata por lo tanto de realizar una especie de «conversión» de los bienes económicos: en lugar de usarlos sólo por interés propio, hay que pensar también en la necesidad de los pobres, imitando a Cristo mismo, el cual –escribe Pablo-- «siendo rico se hizo pobre para enriquecernos a nosotros con su pobreza» (2 Co 8,9). Parece una paradoja: Cristo no nos ha enriquecido con su riqueza, sino con su pobreza, esto es, con su amor que le empujó a darse totalmente a nosotros.

Aquí podría abrirse un vasto y complejo campo de reflexión sobre el tema de la riqueza y de la pobreza, también a nivel mundial, donde se confrontan dos lógicas económicas: la lógica del beneficio y la de la equitativa distribución de los bienes, que no están en contradicción una con otra, con tal de que su relación esté bien ordenada. La doctrina social católica siempre ha sostenido que la distribución equitativa de los bienes es prioritaria. El beneficio es naturalmente legítimo y, en la justa medida, necesario para el desarrollo económico. Juan Pablo II escribió en la Encíclica Centesimus annus: «La moderna economía de empresa comporta aspectos positivos, cuya raíz es la libertad de la persona, que se expresa en el campo económico y en otros campos» (n. 32). Sin embargo, añade, el capitalismo no hay que considerarlo como el único modelo válido de organización económica (n. 35). La emergencia del hambre y la ecológica denuncian, con creciente evidencia, que la lógica del beneficio, si es predominante, incrementa la desproporción entre ricos y pobres y una ruinosa explotación del planeta. Cuando, en cambio, prevalece la lógica de compartir y de la solidaridad, es posible enderezar la ruta y orientarla hacia un desarrollo equitativo y sostenible.

Que María Santísima, que en el Magnificat proclama: el Señor «a los hambrientos colma de bienes, a los ricos los despide vacíos» (Lc 1,53), ayude a los cristianos a usar con sabiduría evangélica, esto es, con generosa solidaridad, los bienes terrenos, e inspire a los gobiernos y a los economistas estrategias de miras amplias que favorezcan el auténtico progreso de los pueblos.

[Traducción realizada por Zenit. Tras rezar el Ángelus, el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español dijo:]

Saludo a los peregrinos de lengua española, particularmente a los fieles de San Justo de Argentina y a los alumnos de la Academia de Guerra y Academia Politécnica del Ejército de Chile.

Siguiendo las enseñanzas del evangelio de hoy usad adecuadamente los bienes terrenos y humanizad las estructuras económicas a fin de que todos puedan llevar una vida más digna y acorde con los planes del Dios. ¡Feliz domingo!

[© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
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Artículo publicado en Boletín mensual de información misionera de "Misioneros Javerianos", número 435 AGOSTO-SEPTIEMBRE.

ENTRE NOSOTROS


compartiendo una ilusión


LA MISION EN CHINA


Desde que el Beato Conforti, en su juventud, piensa en «las misiones» su anhelo más profundo es seguir los pasos de San Francisco Javier, por lo tanto piensa en Asia y, sobre todo, en China, donde Javier se quedó a las puertas.

Conforti, en sus cartas al cardenal Ledochoswski, Prefecto de «Propaganda Fide», le escribe: «Por otra parte, si se me permite expresar humildemente un deseo, pediría, preferentemente, una misión en Asia ya que esa tierra cuenta con el mayor número de infieles y fue el campo del sublime apostolado de San Francisco Javier»; «Le ex-preso mi más vivo agradecimiento por la bondad con que se ha dignado
acoger las primicias de este seminario (los dos primeros javerianos) y destinarlos al Vicariato de Chansi en China.

Gozo y amargura

El 3 de marzo de 1899, Mons. Confeti experimentó una de las mayores alegrías de su vida: poder enviar a China a los dos primeros Javerianos, se trataba del P. Caio Rastelli y del diácono Odoardo Manini; los dos trabajarían con Mons. Fogolla, un obispo franciscano.

La alegría de Mons. Conforti pronto se transformó en amargura: Rastelli murió en China, dos años después, de tifus; Manini, que se había quedado solo y enfermo, tuvo que regresar a Italia. La realización del sueño de Conforti había durado poco, más aún, parecía que empezaba con un fracaso.

Nuevo comienzo

El fracaso no fue tal, Mons. Conforti seguía trabajando por realizar su sueño; tres años después mandaba a China cuatro
nuevos misioneros. Durante su vida, Mons. Conforti, envío 22 expediciones de javerianos a China, por un total de más de
50 misioneros: la presencia javeriana en China duró 50 años, hasta que todos los misioneros fueron expulsados de China
por el nuevo régimen de Mao-tse-tung.

Presencia javeriana

Durante los primeros años, los javerianos trabajaron en Vicariatos encomendados a otras congregaciones; con el pasar del tiempo, su inmersión en la realidad China y el crecimiento de número de javerianos, a la familia de Mons. Conforti le fueron confiados dos vicariatos: En 1906 nació el vicariato de Honan Occidental, con ocho millones de habitantes, el obispo fue el javeriano P. Luigi Calza. En 1929 se creó el vicariato de Loyang cuyo primer obispo fue el javeriano P. Assuero Bassi.

Actividad misionera

La actividad de los misioneros, en los años de la llegada de los javerianos, encontró muchas dificultades a causa de la sucesión de diversas guerras: la guerra civil, la invasión japonesa, la segunda guerra mundial. Cuando Italia se alió con Japón los italianos fueron considerados enemigos de China, sus actividades prohibidas, sus estructuras demolidas: escuelas, iglesias, hospitales...

Terminada la segunda guerra mundial las actividades pastorales, educativas y sanitarias se reemprendieron y tomaron un nuevo vigor; se funda una nueva misión en Ichun en Kiang-si; se abrieron una casa en Pekín para el estudio
del idioma y otra para el noviciado javeriano, en 1949 los jóvenes chinos Luis Wang, Agustín Yang y Simón Liu ingresaron en la familia javeriana.

Conforti en China

El deseo de Conforti de visitar China se hizo realidad en septiembre de 1928. Permaneció allí casi dos meses visitando a los javerianos y a las comunidades cristianas. La impresión que Conforti tuvo de China fue la de un «pueblo con un futuro prometedor y que en un tiempo no muy lejano tendrá una influencia decisiva en el equilibrio mundial». «Durante mi permanencia en China —escribió después— he podido darme cuenta de las numerosas cualidades de sus gentes...Se nota por todas par-tes que, donde llega el trabajo del misionero, florece la vida cristiana y social. iSi fuese mayor el número de misioneros y catequistas!»

El final de un sueño

Como consecuencia de «la gran mar-cha» emprendida por Maotse-tung (1947) las diversas confesiones religiosas padecieron persecuciones, procesos populares, cárceles, torturas y, finalmente, fueron toda,-expulsados. El último javeriano expulsado, en 1954, fue e Obispo de Loyang Mons. As suero Bassi.

Fue el fin de un sueño y e comienzo de una expansión los javerianos se dispersaron por otras partes del mundo.

P. Luis Pérez Hernández s.x
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DOMINGO 26 DEL TIEMPO ORDINARIO / C
30 de septiembre de 2007



Jesús, el Señor, que un domingo más nos reúne en torno a su mesa, esté con todos vosotros.

Nuestra reunión dominical tiene su origen -lo sabemos muy bien- en aquel día en que Jesús reunió a sus apóstoles en el cenáculo, antes de su muerte en cruz. El quiso que repitiéramos sus gestos y sus palabras de aquella noche "en memoria suya".
- Muchos párrafos de la Biblia describen el trato de Dios con la humanidad en forma de banquete. Porque compartir una mesa festiva es una de las mejores experiencias de buena relación entre las personas.

A. penitencial: Ahora, antes de participar de la mesa del Señor, pidamos ser limpios de pecado.

- Tú, que haces justicia a los oprimidos. SEÑOR, TEN PIEDAD.
Tú, que das pan a los hambrientos. CRISTO, TEN PIEDAD. Tú, que libertas a los cautivos. SEÑOR, TEN PIEDAD.

Dios Padre, rico en misericordia, perdone nuestros pecados...

1. lectura (Amós 6,la.4-7): Como el domingo pasado, también hoy la primera lectura es del profeta Amós. Son palabras duras, fuertes, claras. Que nos dicen sin rodeos lo que piensa nuestro Dios sobre los pobres y los ricos.

Salmo (145): Cantemos ahora a nuestro Dios, que está a favor de los pobres y quiere salvarlos.

2. lectura (1 Timoteo 6,11-16): Al término de su vida, Pablo escribe a su querido discípulo Timoteo. Escuchemos su exhortación como una llamada dirigida también a nosotros.

Oración universal: Oremos con fe a Dios nuestro Padre, antes de participar de la mesa que él nos prepara. Oremos diciendo: PADRE, ESCÚCHANOS.

1. Por la iglesia entera, por el papa y nuestro obispo, por los sacerdotes y diáconos, y por todos los responsables de nuestras comunidades. OREMOS:

2. Por los misioneros y misioneras, y por todos los que han dejado su tierra para trabajar al servicio de los países pobres. OREMOS:

3. Por nuestra ciudad (Por nuestro pueblo) de por el ayuntamiento, por el alcalde y los concejales, y por todos nuestros conciudadanos. OREMOS:

4. Por los funcionarios y técnicos de la administración pública, por todos los que tienen como misión hacer que funcione la vida colectiva. OREMOS:

5. Por los jóvenes que viven en la inseguridad de no encontrar trabajo estable, por las parejas que no pueden casarse por problemas económicos.
OREMOS:

6. Por nosotros, y por nuestras familias, y por nuestros amigos, y por toda la gente que conocemos.
OREMOS:

Escucha, Padre, la oración de tus hijos. Haznos generosos en el compartir nuestros bienes, para que así seamos dignos del banquete del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio: La mesa de aquel hombre rico del evangelio de hoy era una mesa de mal y de pecado. Ahora, como todos los domingos, Jesús nos invita a una mesa muy distinta: la mesa de su amor, la mesa de los pobres, la mesa de la vida.

Padrenuestro: Pidamos que a nadie falte el pan de cada día, tanto éste que alimenta el espíritu, como aquel que alimenta el cuerpo. Juntos, nos atrevemos a decir:

CPL
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domingo, 23 de septiembre de 2007
Discurso pronunciado por el arzobispo Dominique Mamberti, secretario vaticano para las relaciones con los Estados, en el Congreso internacional sobre "Secularización y cristianismo en Europa", organizado por la Universidad Europea de Roma y el Consejo superior de investigaciones científicas italiano el 29 de mayo de 2007.



Eminencias;
excelencias;
distinguidas autoridades;
ilustres señoras y señores:

Es para mí motivo de alegría participar en este congreso, y deseo enmarcar mi reflexión en el ámbito del que me ocupo más directamente, o sea, la relación entre la Iglesia y la comunidad política.

Para la Iglesia católica, el concilio Vaticano II expresa claramente la lógica de esta relación. La constitución Gaudium et spes afirma: "La comunidad política y la Iglesia son entre sí independientes y autónomas en su propio campo. Sin embargo, ambas, aunque por diverso título, están al servicio de la vocación personal y social de los mismos hombres. Este servicio lo realizarán tanto más eficazmente en bien de todos cuanto procuren mejor una sana cooperación entre ambas, teniendo en cuenta también las circunstancias de lugar y tiempo" (n. 76).

Esta relación de colaboración, en el respeto de las diferentes identidades, tiende hoy a sustituirse con un "modelo de indiferencia", si no de exclusión, en cuanto que niega el papel público de la religión. Al respecto, puede ser emblemático un episodio relacionado con la reciente campaña para las elecciones presidenciales en Francia, durante la cual uno de los candidatos declaró, en una entrevista, que el cristianismo es parte determinante de la identidad nacional. Al día siguiente, el primer secretario de un partido político criticó dicha toma de posición, declarando: "No hay lugar para la religión en la República que queremos, (...) lo cual no impide aceptar la libertad de conciencia".

Por desgracia, no he leído ni reacciones ni desmentidos a esa afirmación perentoria. Se trata de una concepción de la laicidad que ya no caracteriza al poder secular en cuanto distinto del religioso, sino que tiende a presentarse como una filosofía de vida, una concepción nueva e integral del mundo que excluye, por principio, que las visiones religiosas del mundo tengan un influjo racional y público.

Según muchos de sus defensores, esa laicidad sería una manera de liberarse, sobre todo, de la religión. En consecuencia, el cristianismo debería quedar confinado al último rincón que la ideología secularista le asigna: la conciencia individual. Ante algunas actitudes o incluso ante algunas leyes, se tiene la impresión de que la religión es una "molestia pública", como el humo, por ejemplo, que se puede tolerar en privado, pero que en público debe someterse a estrechas limitaciones.

Sin embargo, si se mira bien, también la ideología secularista, con su correlativo, el relativismo moral, muestra sus límites, y los observadores más agudos se han dado cuenta de ello. Por ejemplo, parecía que los derechos humanos constituían un lenguaje comprendido y compartido, pero ahora palabras como dignidad humana, persona y libertad expresan significados diversos y, a menudo, divergentes. Para algunos, dichos valores se refieren a la persona humana, caracterizada por una dignidad permanente y por unos derechos válidos siempre, en todas partes y para todos; para otros, en cambio, se refieren a una persona cuya dignidad va cambiando y cuyos derechos son siempre negociables, en los contenidos, en el tiempo y en el espacio. En cierto modo, se trata de una caja vacía. Así se corre el riesgo de que los derechos humanos, sobre los que se construye la legitimidad de la modernidad política, faciliten indirectamente la inestabilidad. El relativismo moral, por su parte, provoca una fuga hacia adelante, una búsqueda continua de novedad, que impulsa al legislador a escuchar a grupos minoritarios, en perjuicio de las preocupaciones de la mayoría de la gente.

Por tanto, se nota un vacío de sentido y una pérdida de entusiasmo. Al respecto, la actual situación de estancamiento de la Unión europea es muy significativa. En consecuencia, surge la exigencia de colmar ese vacío con una reflexión cultural y ética más profunda, y se comprende que la sociedad secularizada no pueda privarse de la reserva de sentido contenida en la religión.

Para mantener vivos los valores seculares sobre los que se funda, la democracia tiene necesidad de la religión, de la que, por lo demás, muchos de ellos han surgido. Basta pensar, por ejemplo, en la noción de "persona", que se fue formando durante los debates sobre la teología trinitaria de los tres primeros siglos de la era cristiana; en la idea de autonomía de las realidades naturales; o en el principio de subsidiariedad. Así pues, el cristianismo ha colaborado, de muchas maneras, en la formación de la cultura humana, y por tanto no ha de sorprender que la laicidad, correctamente entendida, pueda y deba conjugarse con la cultura cristiana.

Así se ponen las premisas para un diálogo fecundo entre cristianismo y cultura contemporánea, incluso a nivel público. La aportación del cristianismo no es solamente un hecho del pasado: la fuerza generadora que ha tenido a lo largo de la historia sigue actuando hoy, engendrando los elementos que la democracia necesita.

Con frecuencia se repite que la democracia se rige por la regla de la mayoría. Pero es necesario tener en cuenta que la democracia no puede entenderse sólo en el sentido de un procedimiento. Como recuerda el Compendio de la doctrina social de la Iglesia, "una auténtica democracia no es sólo el resultado de un respeto formal de las reglas, sino que es el fruto de la aceptación convencida de los valores que inspiran los procedimientos democráticos: la dignidad de toda persona humana, el respeto de los derechos del hombre, la asunción del "bien común" como fin y criterio regulador de la vida política. Si no existe un consenso general sobre estos valores, se pierde el significado de la democracia y se compromete su estabilidad" (n. 407).

Por tanto, el ordenamiento civil, para ser auténticamente democrático, necesita valores, y la religión es capaz de inspirar valores idóneos para una convivencia pacífica y auténticamente respetuosa del hombre. La verdadera democracia solamente puede edificarse sobre una base firme y sólida, constituida ante todo por la plena verdad del hombre. Y la Iglesia tiene el deber de elevar su voz allí donde la verdad fundamental del hombre comienza a ser manipulada o negada, donde se violan los derechos inalienables de la persona.

La Iglesia, por consiguiente, no pretende sustituir a los Estados, sino contribuir a iluminar los principios universales que constituyen la base de las democracias y que algunas decisiones políticas pueden ofuscar o descuidar. Por eso, si las autoridades eclesiásticas formulan propuestas o manifiestan reservas con respecto a leyes o disposiciones de las instituciones civiles, no se trata de injerencia, sino más bien de libre manifestación de sus opiniones -la cual compete a todo ciudadano- y también de una forma de ejercicio de la misión propia de la Iglesia de iluminar las conciencias para el bien común. En cambio, sería una manifestación de intolerancia de la sociedad o de las autoridades civiles tratar de impedir que la Iglesia cumpla esa misión específica, o denigrarla porque no comparte ciertas opciones.

Asimismo, en Europa el cristianismo ofrece un conjunto original e insustituible de ideas y de experiencias concretas, de las que es históricamente portador, y revitaliza el patrimonio que ha forjado la identidad del continente.

Hoy en día este continente se debe considerar también en el ámbito más vasto y articulado de la realidad mundial. Por eso, el diálogo entre secularización y cristianismo no puede prescindir de esta especificidad global. Desde esta perspectiva, la fe cristiana y la racionalidad secular, conscientes de que son dos protagonistas de la cultura occidental, deberían relacionarse con las otras grandes culturas, con las que se identifican poblaciones incluso más numerosas que la población europea. Esta relación, polifónica y abierta a la razón, también podría ayudar a redescubrir o profundizar valores y normas deseados por todos los hombres, permitiéndoles obtener nueva fuerza de iluminación y mayor fuerza operativa.

Por último, como cristianos debemos esforzarnos por transformar las dificultades en oportunidades y, en consecuencia, también convertir en ocasiones los desafíos planteados por la secularización. En este sentido, estamos llamados a mostrar que la fe cristiana desarrollada en Europa es también un medio para hacer confluir razón y cultura, y para mantenerlas juntas, en una unidad que incluya la acción.

Además, y concluyo, la secularización puede estimularnos a redescubrir el cristianismo en su esencialidad y a dar razón de él en un mundo que a menudo lo rechaza. A este mundo podemos y debemos mostrarle que nuestra fe no es una reliquia del pasado, sino un tesoro del presente y una inversión para el futuro; más aún, es la mejor inversión, porque es la más fecunda y la que da frutos para la eternidad.
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Artículo “Cristo Jesús, el mejor regalo de nuestra vida” escrito por monseñor Rodrigo Aguilar Martínez, obispo de Tehuacan (México), a la luz del Documento de Aparecida.



Vuelvo al Documento de Aparecida, el cual es fruto de la V Conferencia General de los Obispos de Latinoamérica y el Caribe, que tuvo lugar en Aparecida, Brasil, el pasado mes de mayo.

El tema central del Documento es que por el bautismo estamos llamados a ser discípulos y misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos en Él tengan vida.

Entresaco y comento algunos números del Documento, que sirva como una motivación para que usted acuda a dicho documento y lo lea de manera íntegra, con mucho provecho.

“Conocer a Jesús es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona; haberlo encontrado nosotros es lo mejor que nos ha ocurrido en la vida, y darlo a conocer con nuestra palabra y obras es nuestro gozo.” (DA 29).

“En el encuentro con Cristo queremos expresar la alegría de ser discípulos del Señor y de haber sido enviados con el tesoro del Evangelio. Ser cristiano no es una carga sino un don: Dios Padre nos ha bendecido en Jesucristo su Hijo, Salvador del mundo.” (DA 28).

“La alegría que hemos recibido en el encuentro con Jesucristo, a quien reconocemos como el Hijo de Dios encarnado y redentor, deseamos que llegue a todos los hombres y mujeres heridos por las adversidades; deseamos que la alegría de la buena noticia del Reino de Dios, de Jesucristo vencedor del pecado y de la muerte, llegue a todos cuantos yacen al borde del camino, pidiendo limosna y compasión (cf. Lc 10,29-37; 18,25-43). La alegría del discípulo es antídoto frente a un mundo atemorizado por el futuro y agobiado por la violencia y el odio. La alegría del discípulo no es un sentimiento de bienestar egoísta sino una certeza que brota de la fe, que serena el corazón y capacita para anunciar la buena noticia del amor de Dios.” (DA 29).

“Creemos y anunciamos ´la buena noticia de Jesús, Mesías, Hijo de Dios´(Mc 1,1). Como hijos obedientes a la voz del Padre, queremos escuchar a Jesús (cf. Lc 9,35) porque Él es el único Maestro (cf. Mt 23,8). Como discípulos suyos, sabemos que sus palabras son Espíritu y Vida (cf. Jn 6,63.68). Con la alegría de la fe, somos misioneros para proclamar el Evangelio de Jesucristo y, en Él, la buena nueva de la dignidad humana, de la vida, de la familia, del trabajo, de la ciencia y de la solidaridad con la creación.” (DA 103)

Si nos hemos encontrado verdaderamente con Cristo Jesús, no podemos quedar indiferentes ante su presencia. Por principio de cuentas, eso nos lleva a dejarnos amar, porque Él nos ha amado aun siendo nosotros pecadores. Reconociéndonos amados por Cristo Jesús, Quien nos trae el amor de Dios Padre, nos sentimos impulsados a amarle de la misma manera. Esto es la conversión: dejarnos amar y amar, cambiando nuestra forma de pensar y de vivir, aceptando a Cristo totalmente, de manera especial su cruz y su resurrección.

Por lo mismo, nos vemos motivados a cultivar nuestra relación con Cristo Jesús como discípulos y misioneros. El Papa Benedicto XVI ha dicho, gráficamente, que “discipulado y misión son como las dos caras de una misma medalla: cuando el discípulo está enamorado de Cristo, no puede dejar de anunciar al mundo que sólo Él nos salva.” (Discurso inaugural a la V conferencia)

Nos ayuda a crecer como discípulos misioneros la preparación y la celebración de los sacramentos. Las pláticas que se dan en este sentido, no son como una camisa de fuerza que se tenga que poner para poder recibir el sacramento, sino una magnífica oportunidad para incrementar nuestra conciencia y vivencia de discípulos misioneros. Lo mismo podemos decir de la catequesis permanente, que no ha de estar reducida a la edad infantil, sino que debe prolongarse toda la vida. Lo digo pensando especialmente en los jóvenes y los adultos.

Por otro lado, esta formación constante o permanente como discípulos misioneros, que no sea sólo de manera individual, sino en comunión, puesto que los discípulos misioneros de Cristo Jesús somos hijos del mismo Padre Dios, por lo mismo hermanos entre nosotros. Al respecto, recordamos lo que nos decía el Papa Juan Pablo II al inicio de este milenio sobre la espiritualidad de la comunión, que es:

• “Una mirada del corazón sobre todo hacia el misterio de la Trinidad que habita en nosotros, y cuya luz ha de ser reconocida también en el rostro de los hermanos que están a nuestro lado”.

• “Capacidad de sentir al hermano de fe en la unidad profunda del Cuerpo místico y, por tanto, como ‘uno que me pertenece’”.

• “Capacidad de ver ante todo lo que hay de positivo en el otro, para acogerlo y valorarlo como regalo de Dios: ‘un don para mí’”.

• “Saber ‘dar espacio’ al hermano, llevando mutuamente la carga de los otros (cfr. Ga 6,2). (NMI 43).

Que la vivencia, la relación y las actividades de que usted tenga este día, sean disfrutando y compartiendo el máximo regalo de Cristo Jesús en nuestra vida.

+ Rodrigo Aguilar Martínez
Obispo de Tehuacán
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El Esclavo Mayor del Santísimo Cristo de La Laguna relata sus vivencias ante la figura de la imagen del Cristo, publicadas en el porgrama de la Fiestas de Septiembre 007.


EL RECUERDO DE SU MIRADA

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Quisiera recordar corno homenaje a mi padre Ildefonso La-Boche Lecuona, quien fue Esclavo Mayor en el año 1955, que en una reunión informal celebrada en casa un mes de agosto para comentar las fiestas que se avecinaban, y en la que se encontraban el Sr. Obispo de la Diócesis, don Domingo Pérez Cáceres, y los miembros de la Junta de Gobierno —don Antonio Izquierdo, don Juan y don Luis Marrero, don José Valcárcel, don Agustín Guerra, don Domingo Martín, don Rafael Delgado y don Alberto Delgado—le preguntó a don Domingo: «Sr. Obispo, ¿cree Vd. que mis hijos estarán en disposición de recibir la medalla de la Esclavitud?». Don Domingo, sin vacilar y mirándonos, le respondió: «que sigan el designio que les tiene encomendado el Santísimo Cristo». Fue entonces, y tras esa pregun¬ta, cuando poco tiempo después tuvo lugar mi inicio en la Esclavitud al tomar la medalla y hacer el juramento un nueve de septiembre.

Pasan los años y en mi memoria se aglutinan innumerables recuerdos de aquellas fiestas de sep¬tiembre: lo trascendente y relevante de las procesiones del día 14, la banda militar de cornetas y tam¬bores y los jinetes a caballo con un realce espectacular abriendo la solemne comitiva procesional, las aceras rebosantes de fieles llegados de múltiples pueblos de la isla que contemplan en respetuoso silen¬cio la Sagrada Imagen, o las largas filas de Esclavos que con gran recogimiento y fervor acompañaban al Cristo Crucificado. En aquella época aún no tenía claro el Misterio de su muerte; sin embargo, mi mirada, aún infantil, se quedaba fija en la belleza de aquella Imagen, y sobre todo, embargado por la emoción, no podía dejar de mirarla prendado de la serenidad y humildad que exhalaba,... Aún recuerdo su mirada.

Entresaco unos versos del célebre poeta canario Juan Pérez Delgado Nijota, de 1951.

Hay mucha gente en Santa Cruz
y en los pueblos del interior
que asiste a la entrada del Cristo
con un criterio encantador.
Están todo el día 14
entregados a sus quehaceres;
resolviendo asuntos los hombres
y terminando el traje las mujeres.

El Cristo llega ya. ¡Cuidado!
Ya está debajo del templete.
Empieza el motín de la traca
y la revolución del cohete.
Y aquella gente que ha venido
tan solamente a ver la Entrada,
se agacha. se tapa, se esconde,
y; naturalmente, no ve nada.

Allá a la caída de la tarde,
toman el auto o el tranvía
entre apretones y codazos,
tan peculiares de ese día.
Llegan de noche a La Laguna.
Empujando entran en la plaza,
se acercan a Capitanía
o se pierden en la masa.

Aún sin terminar los fuegos,
corren todos cogidos de la mano
a coger. sitio en el tranvía
o el autobús interurbano.

De cualquier modo tornan
a casa contentos y dándose pisto
y diciendo a sus amistades:
iHemos visto la Entrada del Cristo!


Transcurre el tiempo, vienen nuevas generaciones, se suceden acontecimientos, pero esos versos aún tienen sentido en nuestro contexto actual. Los sentimientos continúan siendo los mismos, y éstos, aún hoy, son transmitidos de padres a hijos como a mime sucedió, y ya sea el día grande de la Exaltación de la Santa Cruz o en cualquier otro momento, seguro que todos seguimos recordando su mirada, la mirada de El Moreno, el cariñoso nombre con el que los hijos devotos lo llaman en sus oraciones. Y a todo esto, se une el sentimiento de devoción que los laguneros y todos los canarios que alguna vez han ido a rezar postrados en el Santuario, guardan en sus corazones.

Pero queridos Esclavos, ese sentimiento de devoción y culto a la Sagrada Imagen no es suficiente. Nuestros Estatutos, a los que el día de la toma de la medalla juramos acatar, nos indican que hay que fomentar la práctica de las virtudes cristianas y la aceptación del mensaje evangélico; requerir en la vida personal y familiar, perseverar el testimonio de espiritualidad con la oración, el ejercicio de la caridad y la frecuencia de los Sacramentos, y una ejemplar imagen de comportamiento público auténticamente cristiano.'Podo esto es el espíritu que la Esclavitud nos exige a sus miembros.

Disfrutemos de estas Fiestas pero tengamos presente que, aunque su sagrada faz tenga bajados los párpados, El nos ve, por lo que recuerdo, y termino con la frase del comienzo... AÚN RECUERDO SU MIRADA

Como acontecimiento para cerrar el año de la concesión a la Esclavitud del título de Real por S. M. el rey don Alfonso XIII, he recurrido al alcalde de la Villa orotavense, don Isaac Valencia Domínguez, a requerimiento mío, permitiese que los miembros de la Asociación de Alfombristas de La Orotava rea¬lizasen, como cariñoso homenaje al Santísimo Cristo lagunero, la confección de un tapiz con tierras de Las Cañadas para que el día 9, a la salida de la procesión del traslado a la Catedral, sirviese de alfom¬bra al paso del trono del Santísimo Cristo de La Laguna.


Emilio La Roche Machado
Esclavo Mayor
Bajo el título ¡Qué buenos son los santos! Algunos consejos para poner en práctica, el padre Antonio María Hernández, de Hogar Santa Rita en el Puerto de la Cruz, Tenerife nos habla sobre la obediencia.
Publicado en la revista "Como las Abejas", número 34, JULIO-AGOSTO.


Es la obediencia la virtud más recomendada por el Señor y en el vocabulario de la vida religiosa se dice que el que manda puede equivocarse; pero el que obedece nunca se equivoca. A Santa Rita para probar su obediencia le mandaron que regará un palo seco de una viña y Ella lo cumplió a rajatabla y Dios premió su obediencia haciendo que brotara de ese palo seco un hermoso parral que todavía después de más de 500 años sigue dando uvas. La Virgen después de que el Angel San Gabriel le aclaró que iba a ser Virgen, como Ella quería y madre, como Dios quería, dijo sin más: Okey, "Fiat", "Hágase como Tú has dicho". "He aquí la esclava del Señor". Decía un santo, que el amor propio, el amor a hacer lo que queremos, muere un cuarto de hora después de morir nosotros. Hemos de tener mucha humildad y pedir a Dios mucha fe, para ver en todo la voluntad de Dios y decir cada día. Lo que Tú quieras Señor y no lo que yo quiera.

Las personas consagradas en la vida religiosa, hacen promesas ojuramentos de practicarlos tres conocidos votos de obediencia, pobreza y castidad; Algunas comunidades hacen un cuarto voto, pero el más difícil de cumplir es el voto de obediencia; porque es poner a disposición de otra persona también humana la voluntad propia y la libertad que es como la principal característica del ser humano. Los que viven en un convento ven con más claridad a quien tienen que obedecer y las normas, constituciones o reglas que deben de obedecer; pero en la calle, y hablo de una manera especial para la gente del pueblo, que no tienen ni voto ni constituciones, solamente las normas generales emitidas por Dios, para toda la humanidad que son los "10 mandamientos". Por eso debemos estar siempre despiertos y abiertos a cumplir el querer de Dios, manifestado a través de las diferentes circunstancias de la vida. Debemos repetir cada día "hágase Señor tu voluntad y no la mía".

Todos vivimos en una sociedad, en una familia y uno cumple la voluntad de Dios obedeciendo las leyes justas de la sociedad en la que vivimos. Cumplir las leyes de tráfico en todos sus detalles; un stop, un ceda el paso, una dirección prohibida, aparcar donde sólo se puede. Pagar los tributos legalmente
aprobados: luz, agua, teléfono, basura, contribución. Decía el Señor, "páguenle al César lo que es del César". Seguir las normas de una comunidad de viviendas, o el reglamento de un deporte concreto, el respeto y consideración hacia nuestros padres, o superiores, o el jefe correspondiente de cada uno. Aceptar el frío o el calor, la lluvia, o el sol, todo querido o permitido por Dios. Saber que nuestra libertad está limitada y condicionada. No solamente tú eres libre, todos somos libres y mi libertad termina donde comienza tu libertad. Dios que es el director de toda la humanidad no lo tiene nada fácil.

Qué fácil sería dirigir este Mundo si cada uno cumpliera con su finalidad, el papel que le toca en este complicado puzzle de la humanidad, un día gritó el Señor: "mi libertad les hará libre" y no hay nadie que haya sido más libre que el Señor y que todos los Santos y Santas que han pasado por nuestro planeta Tierra con los ojos puestos en Dios, sólo preocupados por cumplir su voluntad. Ver en la autoridad civil, también la voluntad de Dios, en todo aquello que no sea pecado ni vaya contra los mandamientos de Dios. Le dijo el Señor a Pilatos; tú no me mandarías, si no hubieras recibido de lo alto la autoridad. A la hora de obedecer o hacerle caso a alguien siempre miramos quien nos manda y no lo que manda, y según qué persona está detrás de esa autoridad le hacemos caso o no. Qué poca fe tenemos. Se dice en San Lucas que Jesús estaba sujeto a la Virgen y a San José y él era Dios.

Una manera de obedecer y hacer la voluntad de Dios, es el estar siempre dispuesto a colaborar, a que cuenten con nosotros sin tener que pedírnoslo por favor. El estar muy atentos escuchando el parecer de los demás, el admitir ideas de los demás, que reconozcamos que son superiores a las nuestras. El estar disponible a compartir proyectos, aunque uno se lleve la fama y otro el provecho, o que tú hagas algo y no te lo reconozcan y que encima otro se apropié como suyo, lo que un día tu hiciste o dijiste. iQué más da! Dios está arriba. El lo sabe todo y la verdad al final se sabe, aunque tú hagas las cosas y otro se anote los puntos. Trabaja a fondo perdido, no pasa nada. Sencillamente coopera para que todo marche mejor, no te importe que a ti te anulen. Dios sabe y basta.
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Comentario a las lecturas del Domingo XXV del Tiempo Ordinario publicado en "Diario de Avisos" el 23 de Septiembre de 2007 bajo el epígrafe general "el domingo, fiesta de los cristianos".

La grandeza de lo
pequeño


DANIEL PADILLA


Por encima de la anécdota de la parábola del mayordomo infiel, lo que se me queda grabado es la sentencia final de Jesús, la moraleja: "El que es de fiar en lo menudo, también en lo importante es de fiar". Y me parece que, con esto de "lo grande" y de "lo pequeño", pueden darse diferentes posturas.Cuatro concretamente.

Hay quienes se preocupan de las cosas grandes, las cosas de cierta entidad y volumen, pero descuidan las menudas, no les dan importancia. Así, ese padre, gerente de una gran empresa, que mueve los hilos de muchos negocios florecientes. Pero que descuida esta "cosa mínima" que es dialogar con sus hijos, jugar con ellos, escuchar sus "pequeñeces". Así también, ese apóstol imprescindible de todas las reuniones de pastoral y de trabajo, pero que olvida esa minucia - "el alma de todo apostolado"-: la oración.

Otros. Los que, al revés, están obsesionados por los detalles, pero dejan a un lado el tema principal, el tema
grande. Hay hijos, muy educados, que todavía dan un beso a sus padres antes de retirarse a dormir. Pero que han levantado una muralla de secretos y silencio entre su mundo y el de esos padres. Algo parecido ocurría con aquellos fariseos -de ayer y de hoy- a los que Jesús advirtió: "Ustedes limpian muy bien la copa por fuera, pero por dentro están llenos de podredumbre.

Asimismo, es de triste y alarmante actualidad. Los que "pasan" de todo: de lo divino y de lo humano, de lo grande y de lo pequeño. Si les hablas de lo trascendente, te cortan con displicencia: "Déjate de rollos...". Y si les hablas de los buenos modales, la carcajada es mayúscula.

Finalmente, gracias a Dios, se dan también en la vida seres admirables y únicos que se aventuran hacia "lo grande" y cuidan de "lo pequeño". Pienso en el Santo Hermano Pedro o en el Beato José de Anchieta o en Ignacio de Acevedo y los mártires de Taza-corte, colosos de mil caminos y apóstoles de mil aventuras. Pero que cuidaban de su "volcán interior" con la oración de sus noches escondidas. Pienso en Teresa de Jesús, que vivía la alta mística escalonando las "moradas" de su "castillo interior". Pero que sabía descender, casi sin transición, de sus éxtasis y arrobamientos, a lo más infantil y humano: a hacer sonar el tambor y las castañuelas para alegrar a sus monjas. Pienso, en fin, en el bendito Juan XXIII, que era capaz de lanzarnos, en pleno siglo XX, a la revolución de un concilio ecuménico. Pero que, al mismo tiempo, en un gesto di-minuto y sencillo, regalaba a los presos de la cárcel romana su presencia y cercanía.

Ya comprenderán que esta última postura es la postura a conseguir: "Cuidar lo grande y lo pequeño". Pero, haciéndolo, además, con la táctica que parece indicar Jesús: "Por lo pequeño a lo grande".

¡Qué claro está, en ese aspecto, el camino de María!: "Porque ha visto Dios la humillación de su esclava, desde ahora me Ilamárán dichosa todas las generaciones". Allá estaba ella, silenciosa y disimulada, en Nazaret, haciendo esas pequeñas "soserías" de la casa: la limpieza, la comida, el vestido, el cuidado de Jesús...Es decir, lo "poco". Y Dios le confió el cuidado de lo "mucho". De "señora de la casa de Nazaret" pasó a ser "Señora de la Casa del Cielo" y "Madre de la Iglesia". De esclava, a Reina. ¡"Salto a fama”! ¡Cosas de Dios!
Publicado por verdenaranja @ 20:21  | Espiritualidad
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23 Septiembre (ACI).- El Papa Benedicto XVI visitó esta mañana la diócesis de Velletri, al sur de Roma, donde tras haber rezado ante el ícono Crux Veliterna, celebró la Santa Eucaristía en la Plaza de San Clemente recordando en su homilía que los bienes terrenos deben ser medios que nos lleven a ganar las riquezas verdaderas y eternas del cielo.

“La vida del cristiano exige el valor de ir contra la corriente, de amar como Jesús, que llegó al sacrificio de sí mismo en la cruz. Por medio de las riquezas terrenas debemos procurarnos aquellas verdaderas y eternas: si en efecto se encuentra gente lista a todo tipo de deshonestidad con tal de asegurarse un bienestar material siempre aleatorio, cuánto más nosotros cristianos deberíamos preocuparnos de prever a nuestra eterna felicidad por medio de los bienes de esta tierra”, dijo el Pontífice.

Asimismo destacó la oración en cuanto “gran gesto de caridad”, sobre todo cuando se reza por las otras personas. La definió también como gran “aporte espiritual para la edificación de una Comunidad eclesial fiel a Cristo y a la construcción de una sociedad más justa y solidaria”.

En esa misma línea, el Pontífice recordó la centralidad del amor, afirmando que se trata de “la esencia del cristianismo, que hace al creyente y a la comunidad cristiana un fermento de esperanza y de paz en todo ambiente, atentos especialmente a las necesidades de los pobres y de los necesitados”.

Benedicto XVI enfatizó que la misión común del cristiano es la de “ser fermento de esperanza y de paz porque creemos en el amor. El amor hace vivir la Iglesia, y porque el amor es eterno la hace vivir para siempre”.

Retomando su reflexión sobre el recto uso de los bienes, el Papa dijo que “en el fondo se trata de la decisión entre el egoísmo y el amor, entre la justicia y la deshonestidad, en definitiva entre Dios y Satanás”.

Terminada la Eucaristía el Papa bendijo una columna conmemorativa de bronze que le fue regalada en ocasión de su viaje apostólico a Alemania y del cumplimiento de sus 80 años de edad. Seguidamente el Santo Padre se dirigió a la catedral, desde donde regresó a su residencia en Castelgandolfo.
19 de Septiembre

(Fuente de la Guancha) Entre las diversas actividades programadas para este año por la Esclavitud del Cristo de La Laguna está realizar una peregrinación a la iglesia de la Guancha. Acto que no es nuevo al venir haciéndolo desde hace varios años a diversas parroquias de la isla. Tendrá lugar el 7 de Octubre, en el que nuestra parroquia celebra con toda solemnidad a Ntra. Sra. del Rosario en su día litúrgico. Se realizará conforme al siguiente programa: A las once de la mañana partirá la comitiva desde la Ermita del Calvario recorriendo las calles de Domingo Hernández y del Vínculo hasta llegar al templo parroquial donde será recibida por el párroco, mayordomo del Rosario y hermana mayor de la Cofradía de la Santa Pasión para proceder a la celebración de la Santa Misa. Al concluir ésta se procesionará acompañando a la centenaria y venerada imagen del Rosario.


Trabajo sobre la presencia de María en Europa publicado en DOSSIER FIDES de Agencia Fides.

MARIA Y EUROPA
(Segunda Parte)

A cargo de N. Bux y S. Vitiello




MALTA


La Polonia del Mediterráneo, la isla de Malta asistió, gracias a la conquista normanda, al florecimiento del culto mariano, cuyas oraciones tuvieron un rol determinante durante la resistencia de los católicos malteses al incesante asedio de 1565, por obra de doscientas naves provenientes de la islámica Estambul, con vistas a ejercer el control del Mediterráneo. En la víspera de la Natividad de María, el inesperado retiro de la flota turca fue interpretado como un signo claro de la protección de la Santísima Virgen. Así, el 7 de septiembre se celebra desde entonces como el día de la Virgen de las Victorias, además de ser fiesta nacional. Perdida la libertad de autodeterminación por la conquista napoleónica de 1798, hecha posible por el debilitamiento de la Soberana Orden de Malta, la isla pasó en 1814 a la soberanía de Gran Bretaña. Malta se convirtió en estado independiente del Commonwealth recién en 1964.

IGLESIA DE LA ASUNTA – MOSTA.

Destacada entre las empresas más grandiosas de la arquitectura mundial, la Iglesia de la Asunta de Mosta, construida a finales del siglo XIX, constituye una copia casi perfecta y de dimensiones insignificantemente menores, del Panteón de Roma, a tal punto que ha merecido el título de la “tercera cúpula” del mundo, después de San Pedro en el Vaticano y del mismo Panteón. El glorioso edificio, extremadamente exigente desde el punto de vista arquitectónico, fue realizado por un maestro de obras casi analfabeto, pero heredero del arte secular de los malteses para trabajar la piedra local.
Durante la gran guerra, las mismas bombas italianas que semidestruyeron la Polonia del Mediterráneo, cayeron varias veces sobre la gran cúpula, pero inexplicablemente rodaron sin explotar y cayeron de ella. También en ello la población reconoció un signo de protección por parte de la Reina de los Apóstoles.

SANTUARIO DE TA’ PINU – ISLA DE GOZO.

Una de las imágenes marianas más queridas por los malteses fue custodiada en la zona noroccidental de la isla de Gozo, en una iglesita, en lugar de la cual hoy se alza el santuario de Ta’Pinu. La imagen fue colocada por un tal Filippo Guaci (cuyo sobrenombre era Pino, de donde el nombre del santuario) en 1619, en la que en ese entonces era una simple capilla campestre, presente en el lugar desde el tardo Medioevo; el pintor italiano Amedeo Perugino había pintado allí una imagen de la Virgen Asunta al Cielo. La edificación del santuario se remonta al reciente 1883, luego de una aparición de la Virgen a una campesina del lugar, Carmni Grima. Ella, al pasar al lado de la iglesita, sintió que la llamaba una voz femenina y, luego de haberse asomado esa voz le dijo: “Recita tres Ave Marias en honor de los tres días en los cuales mi cuerpo yació en la tumba”. Habiendo confiado lo sucedido a un piadoso joven del lugar, la mujer descubrió que también este, de manera semejante, había sido invitado a rezar por la “llaga escondida” de Jesús, es decir, por la que el peso de la Cruz le había producido en el hombro.
El obispo local, luego de haber interrogado a los dos videntes, autorizó el ejercicio del culto, que se volvió a difundir renovado cuando, en 1887, los habitantes de la isla superaron milagrosamente inmunes una epidemia de cólera.
El nuevo santuario, de estilo románico-bizantino, fue consagrado en 1931, y la imagen fue coronada por el Capítulo Vaticano en 1935.
sábado, 22 de septiembre de 2007
Santo Domingo (Agencia Fides). La Conferencia del Episcopado Dominicano ha convocado una rueda de prensa para dar a conocer el documento publicado por los Obispos al termino de su Asamblea Plenaria celebrada a finales del mes de agosto 2007.

NOTA SOBRE LA DESPENALIZACIÓN DEL ABORTO


CONFERENCIA DEL EPISCOPADO DOMINICANO


La Conferencia del Episcopado Dominicano, en su reciente Asamblea Plenaria, celebrada desde el domingo 26 al viernes 31 de Agosto del 2007, ha decidido dirigir una breve Nota al pueblo dominicano, ante la amenaza que se cierne frente a la eventual despenalización del aborto.

Nosotros los Obispos de las 12 Diócesis de la Republica Dominicana, queremos reafirmar lo siguiente:

(1) El código genético de cada vida humana concebida en el vientre materno es único, original e irrepetible. La ciencia asegura que la fecundación del ovulo y el espermatozoide produce una nueva criatura humana, que tiene un código genético distinto al de su madre, que no es parte del cuerpo de ella y tiene la misma dignidad que sus progenitores, por tanto, sus padres no pueden disponer de esa nueva vida que tiene su desarrollo autónomo, continuo y progresivo. Destruir el desarrollo de esta vida constituye un crimen jamás justificable.

(2) La defensa de los derechos humanos fundamentales, es precisamente el Derecho a la Vida, que ha de ser protegida desde su concepción hasta su muerte natural. Es un imperativo ético para la Iglesia, el Gobierno, los Legisladores, las Organizaciones Nacionales e Internacionales y para todo ciudadano asumir la defensa de la vida humana, por encima de cualquier circunstancia. “Ninguna circunstancia, ninguna finalidad, ninguna ley en el mundo, podrá jamás hacer lícito un acto que es intrínsecamente ilícito, porque es contrario a la ley de Dios, escrita en el corazón de todo hombre, reconocible por la razón misma y proclamada por la Iglesia” (Juan Pablo II – Evangelium Vitae. 25.03.95).

(3) La Constitución de la Republica Dominicana que es nuestra ley sustantiva, fundamenta claramente el derecho a la Vida y considera el aborto como un delito. (cfr Constitución de la República, Art. 8. Ley 2501: la ley del Niño por nacer, Gaceta Oficial 1072, 2001 y el Código Penal dominicano Art. 317).

(4) Llamamos la atención sobre las presiones que ejercen Organismos Internacionales y algunas ONGS sobre nuestro Gobierno y los Legisladores. ¡No vendamos nuestra independencia, tan dolorosamente conquistada! Sabemos de estas presiones que son inaceptables, pero les pedimos que no claudiquen ante el valor fundamental de la vida, ya que lo fundamental es permanente y lo contingente es pasajero. Recordemos que la “Interrupción Voluntaria del Embarazo” (IVE), no es más que un mentiroso, malicioso e irresponsable eufemismo para disimular el crimen del aborto.

(5) Hacemos un llamado a médicos, juristas, legisladores, artistas, grupos profesionales, sindicales y madres, que tienen clara conciencia del valor inviolable de la vida y que sienten el imperativo moral de defenderla, cuidarla y protegerla, a que se pronuncien a favor de la Vida y en contra de la pretendida despenalización del aborto.

(6) Compartimos con las personas que tristemente defienden el aborto en circunstancias especiales como violación o incesto, amenaza de muerte de la madre y deformación del feto; todo lo doloroso de estas situaciones y les pedimos tomar conciencia de que la solución a estos casos, no es el aborto; sino la búsqueda de soluciones responsables desde el punto de vista médico, jurídico, familiar y social, que somos los responsables de crear las condiciones de atención digna a las madres con embarazos no deseados y a las criaturas que de ellas van a nacer.
(7) Recordemos que lo legal no suplanta lo moral, ni mucho menos suprime el sufrimiento físico y sicológico, ni el sentimiento de culpabilidad de quien aborta o colabora, aún cuando sea en casos especiales.

(8) Dirigimos una palabra a las madres que han abortado y a los que experimentan la culpa de haber colaborado con abortos. Sabemos que han sufrido profundamente. Confiamos su arrepentimiento a la misericordia de Dios. Sean ustedes ahora testigos de excepción, haciendo un llamado a la defensa de la Vida Humana siempre y en cualquier circunstancia.

(9) Invitamos a todos los defensores de la Vida Humana, sean católicos o no, y a los hermanos de denominaciones cristianas y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, a que hagamos causa común de defensa y protección del valor supremo de cada Vida Humana.

(10) Recordamos a todos los dominicanos, que la Iglesia, con sus obispos, sacerdotes, diáconos y fieles, ha sido y será siempre coherente con los principios éticos y morales y de manera particular con la defensa de la Vida Humana. Fray Antón de Montesinos defendió la vida y la dignidad de los indígenas y recibió el rechazo de las autoridades de su tiempo. El Episcopado Dominicano, salió a la defensa de la Vida Humana en la famosa Carta Pastoral del 25 de enero del 1960: “Cada ser humano, aun antes de su nacimiento ostenta un cúmulo de derechos anteriores y superiores a los de cualquier Estado”. Con esta posición defendía la vida de tantos dominicanos que eran acribillados durante la dictadura de Trujillo. Naturalmente, también recibió el rechazo de las autoridades del momento.

(11) No corresponde al Estado, ni a Legisladores, ni a grupo humano alguno, atribuirse la potestad de decidir sobre un derecho individual, singular y original, que no puede ni debe ser violado. Es inconcebible que la capacidad intelectual de los legisladores y políticos se vuelque contra la misma Vida Humana y quiera justificar erróneamente la legalización y despenalización del crimen del aborto. La defensa de la Vida Humana es un imperativo ético que hunde sus raíces en la ley natural, que no puede ni debe ser manipulada por ningún poder, ni por ninguna legislación que condena a muerte a un ser humano absolutamente indefenso.

(12) Invitamos a todas las parroquias del país, de cada diócesis, con sus sacerdotes, consagrados y fieles, a hacer una demostración pública en defensa de la Vida Humana, organizando el rezo del Santo Rosario y promoviendo otras celebraciones que contribuyan a la toma de conciencia para defender la misma Vida Humana.

Esta Nota ha de ser leída, en todas las comunidades donde se celebre la Eucaristía, el 1er Domingo después de recibida y darla a conocer a través de los medios de comunicación social, particularmente, los que son propiedad de la Iglesia..


Les bendecimos de Corazón.
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Discurso que dirigió Benedicto XVI a los políticos y al Cuerpo Diplomático el 7 de septiembre en la residencia imperial de Hofburg, durante su visita pastoral a Viena


Estimado señor presidente federal;
estimado señor canciller federal;
ilustres miembros del Gobierno federal;
honorables diputados del Parlamento nacional y miembros del Senado federal;
ilustres presidentes regionales;
estimados representantes del Cuerpo diplomático;
ilustres señoras y señores:

Introducción
Es para mí una gran alegría y un honor encontrarme hoy con usted, señor presidente federal, y con los miembros del Gobierno federal, así como con los representantes de la vida política y pública de la República de Austria. Este encuentro en la residencia de Hofburg refleja las buenas relaciones, marcadas por la confianza recíproca, que existen entre su país y la Santa Sede, de las que ha hablado usted, señor presidente. Por eso me alegro vivamente.

Las relaciones entre la Santa Sede y Austria forman parte de la vasta red de relaciones diplomáticas, en las que Viena constituye una importante encrucijada, pues aquí tienen su sede también numerosas organizaciones internacionales. Me complace la presencia de tantos representantes diplomáticos, a quienes saludo cordialmente. Os agradezco, señoras y señores embajadores, vuestro compromiso no sólo al servicio de los países que representáis y de sus intereses, sino también al servicio de la causa común de la paz y el entendimiento entre los pueblos.
Austria

Esta es mi primera visita como Obispo de Roma y Pastor supremo de la Iglesia católica universal a este país, que, sin embargo, ya conozco desde hace mucho tiempo por mis numerosas visitas anteriores. Para mí —permitidme decirlo— es realmente una gran alegría estar aquí. Tengo aquí muchos amigos y, como vecino bávaro, el estilo de vida de Austria y sus tradiciones me son familiares. Mi gran predecesor, de venerada memoria, el Papa Juan Pablo II visitó Austria tres veces. Cada vez fue recibido muy cordialmente por los habitantes de este país, sus palabras fueron escuchadas con atención y sus viajes apostólicos han dejado huellas imborrables.

En los últimos años y décadas, Austria ha logrado grandes éxitos, que incluso hace dos generaciones nadie hubiera soñado. Vuestro país no sólo ha experimentado un notable progreso económico, sino que también ha desarrollado una convivencia social ejemplar, que se puede resumir con la expresión "solidaridad social". Los austriacos, con razón, se sienten agradecidos por ello, y no sólo lo manifiestan abriendo su corazón a los pobres y necesitados de su país, sino también siendo generosos al mostrar solidaridad con ocasión de catástrofes y desastres en el mundo. Las grandes iniciativas de Licht ins Dunkel ("Luz en la oscuridad") antes de Navidad, y Nachbar in Not ("Vecino necesitado") constituyen un elocuente testimonio de esos sentimientos.

Austria y la ampliación de la Unión europea
Nos encontramos en un lugar histórico, que durante siglos fue sede del gobierno de un Imperio que abarcaba vastas áreas de Europa central y oriental. Este lugar y este momento nos brindan una ocasión providencial para dirigir nuestra mirada a toda la Europa actual. Tras los horrores de la guerra y las traumáticas experiencias del totalitarismo y la dictadura, Europa emprendió el camino hacia una unidad del continente capaz de asegurar un orden duradero de paz y justo desarrollo. La dolorosa división que partió el continente durante décadas ha sido superada políticamente, pero la unidad está aún, en gran parte, por realizar en la mente y en el corazón de las personas. Aunque después de la caída del telón de acero, en 1989, algunas esperanzas excesivas quedaron defraudadas, y en algunos aspectos se pueden formular críticas justificadas contra algunas instituciones europeas, el proceso de unificación se puede considerar un logro de gran alcance, que ha traído un período de paz, desde hacía mucho tiempo desconocido, a este continente, antes desgarrado por continuos conflictos y fatales guerras fratricidas.

Para los países de Europa central y oriental, en particular, la participación en ese proceso es un incentivo ulterior para consolidar dentro de sus fronteras la libertad, el estado de derecho y la democracia. A este respecto, quiero recordar la contribución que dio mi predecesor el Papa Juan Pablo II a este proceso histórico. También Austria, como país puente, al encontrarse en el confín entre Occidente y Oriente, ha contribuido en gran medida a esta unión y además —no debemos olvidarlo— se ha beneficiado mucho de ella.
Europa

La "casa europea", como solemos llamar a la comunidad de este continente, sólo será para todos un buen lugar para vivir si se construye sobre un sólido fundamento cultural y moral de valores comunes tomados de nuestra historia y de nuestras tradiciones. Europa no puede y no debe renegar de sus raíces cristianas, que representan un componente dinámico de nuestra civilización mientras avanzamos por el tercer milenio. El cristianismo ha modelado profundamente este continente, como lo atestiguan en todos los países, particularmente en Austria, no sólo las numerosas iglesias y los importantes monasterios. La fe se manifiesta sobre todo en las innumerables personas a las que, a lo largo de la historia hasta hoy, ha impulsado a una vida de esperanza, amor y misericordia. Mariazell, el gran santuario nacional de Austria, es también un lugar de encuentro para varios pueblos de Europa. Es uno de los lugares en donde los hombres han encontrado, y siguen encontrando, la "fuerza de lo alto" para una vida recta.

En estos días, el testimonio de la fe cristiana en el centro de Europa se manifiesta también en la "III Asamblea ecuménica europea" que se está celebrando en Sibiu-Hermannstadt (Rumania), cuyo lema es: "La luz de Cristo ilumina a todos los hombres. Esperanza de renovación y unidad en Europa". Viene espontáneamente a la memoria el recuerdo del Katholikentag centro-europeo, que en el año 2004, con el tema: "Cristo, esperanza de Europa", congregó a numerosos creyentes en Mariazell.

Hoy se habla a menudo del modelo de vida europeo. Con esa expresión se alude a un orden social que combina eficacia económica con justicia social, pluralismo político con tolerancia, liberalidad con apertura; pero también significa conservación de valores que otorgan a este continente su característica peculiar. Este modelo, con los condicionamientos de la economía moderna, afronta un gran desafío. La —a menudo citada— globalización no se puede detener, pero la política tiene la tarea urgente y la gran responsabilidad de regularla y limitarla para evitar que se realice a expensas de los países más pobres y, en los países ricos, de las personas pobres, y que vaya en detrimento de las futuras generaciones.

Ciertamente, como sabemos, Europa también ha vivido y sufrido terribles caminos equivocados. Entre ellos: restricciones ideológicas de la filosofía, de la ciencia y también de la fe; el abuso de la religión y la razón con fines imperialistas; la degradación del hombre mediante un materialismo teórico y práctico; y, por último, la degeneración de la tolerancia en una indiferencia sin referencias a valores permanentes. Pero Europa también se ha caracterizado por una capacidad de autocrítica que la distingue y cualifica en el vasto panorama de las culturas del mundo.

La vida
Fue en Europa donde se formuló por primera vez la noción de derechos humanos. El derecho humano fundamental, el presupuesto de todos los demás derechos, es el derecho a la vida misma. Esto vale para la vida desde el momento de la concepción hasta la muerte natural. En consecuencia, el aborto no puede ser un derecho humano; es exactamente lo opuesto. Es una "profunda herida social", como destacaba continuamente nuestro difunto hermano el cardenal Franz König.

Al afirmar esto, no expreso solamente una preocupación de la Iglesia. Más bien, quiero actuar como abogado de una petición profundamente humana y portavoz de los niños por nacer, que no tienen voz. No cierro los ojos ante los problemas y los conflictos que experimentan muchas mujeres, y soy consciente de que la credibilidad de mis palabras depende también de lo que la Iglesia misma hace para ayudar a las mujeres que atraviesan dificultades.

En este contexto, hago un llamamiento a los líderes políticos para que no permitan que los hijos sean considerados una especie de enfermedad, y para que en vuestro ordenamiento jurídico no sea abolida, en la práctica, la calificación de injusticia atribuida al aborto. Lo digo impulsado por la preocupación por los valores humanos. Pero este es sólo un aspecto de lo que nos preocupa. El otro es la necesidad de hacer todo lo posible para que los países europeos estén nuevamente dispuestos a acoger a los niños. Impulsad a los jóvenes a fundar nuevas familias en el matrimonio y a convertirse en madres y padres. De este modo, no sólo les haréis un bien a ellos mismos, sino también a toda la sociedad. También apoyo decididamente vuestros esfuerzos políticos por fomentar condiciones que permitan a las parejas jóvenes criar a sus hijos. Pero todo ello no serviría de nada si no logramos crear nuevamente en nuestros países un clima de alegría y confianza en la vida, en el que los niños no sean considerados una carga, sino un don para todos.

Otra gran preocupación que tengo es el debate sobre lo que se ha llamado "ayuda activa a morir". Existe el temor de que, algún día, sobre las personas gravemente enfermas se ejerza una presión tácita o incluso explícita para que soliciten la muerte o se la procuren ellos mismos. La respuesta adecuada al sufrimiento del final de la vida es una atención amorosa y el acompañamiento hacia la muerte —especialmente con la ayuda de los cuidados paliativos— y no la "ayuda activa a morir".

Sin embargo, para realizar un acompañamiento humano hacia la muerte hacen falta reformas estructurales en todos los campos del sistema sanitario y social, y la organización de estructuras para los cuidados paliativos. También se deben tomar medidas concretas para el acompañamiento psicológico y pastoral de las personas gravemente enfermas y de los moribundos, de sus parientes, de los médicos y del personal sanitario. En este campo el "Hospizbewegung" está realizando una buena labor. Sin embargo, la totalidad de esas tareas no puede delegarse solamente a ellos. Muchas otras personas deben estar dispuestas —o ser impulsadas a esa disponibilidad— a dedicar tiempo e incluso recursos a la asistencia amorosa de los enfermos graves y de los moribundos.

El diálogo de la razón
Por último, también forma parte de la herencia europea una tradición de pensamiento que considera esencial una correspondencia sustancial entre fe, verdad y razón. Aquí, en definitiva, se trata de ver si la razón está al principio de todas las cosas y en su fundamento, o si no es así. Se trata de ver si la realidad tiene su origen en la casualidad y la necesidad y, por tanto, si la razón es un producto casual secundario de lo irracional y si, en el océano de la irracionalidad, se convierte, en fin de cuentas, en algo sin sentido; o si es verdad, en cambio, lo que constituye la convicción de fondo de la fe cristiana: "In principio erat Verbum", "En el principio era la Palabra", es decir, en el origen de todas las cosas está la Razón creadora de Dios, que decidió comunicarse a nosotros, los seres humanos.

Permitidme citar, en este contexto, a Jürgen Habermas, un filósofo que no profesa la fe cristiana, el cual afirma: "Para la auto-conciencia normativa del tiempo moderno, el cristianismo no ha sido solamente un catalizador. El universalismo igualitario, del que brotaron las ideas de libertad y de convivencia solidaria, es una herencia directa de la justicia judía y de la ética cristiana del amor. Esta herencia, sustancialmente inalterada, ha sido siempre hecha propia de modo crítico y nuevamente interpretada. Hasta hoy no existe una alternativa a ella".

Las tareas de Europa en el mundo
Sin embargo, por el carácter único de su vocación, Europa tiene también una responsabilidad única en el mundo. A este respecto, ante todo no debe renunciar a sí misma. Europa, que desde el punto de vista demográfico está envejeciendo rápidamente, no debe convertirse en un continente viejo espiritualmente. Además, será cada vez más consciente de sí misma si asume la responsabilidad que le corresponde en el mundo por su singular tradición espiritual, por sus extraordinarios recursos y por su gran poder económico. Por tanto, la Unión europea debe desempeñar un papel destacado en la lucha contra la pobreza en el mundo y en el compromiso en favor de la paz.

Con gratitud podemos constatar que los países de Europa y la Unión europea son de los que más contribuyen al desarrollo internacional, pero también deberían hacer sentir su importancia política, por ejemplo, ante los urgentísimos desafíos que plantea África, las inmensas tragedias de ese continente, como el flagelo del sida, la situación en Darfur, la injusta explotación de los recursos naturales y el preocupante tráfico de armas.

Asimismo, los esfuerzos diplomáticos o políticos de Europa y de los países que la integran no pueden descuidar la situación siempre grave de Oriente Próximo, en donde resulta necesaria la contribución de todos para promover la renuncia a la violencia, el diálogo recíproco y una auténtica coexistencia pacífica. También deben seguir mejorando las relaciones de Europa con las naciones de América Latina y con las del continente asiático, mediante oportunos vínculos de intercambio.

Conclusión
Estimado señor presidente federal; ilustres señoras y señores, Austria es un país colmado de bendiciones: una gran belleza natural que, año tras año, atrae a millones de personas para sus vacaciones; una extraordinaria riqueza cultural, creada y acumulada por muchas generaciones; y numerosas personas dotadas de talento artístico y de gran capacidad creativa. Por doquier se pueden ver los frutos de la diligencia y de las habilidades de la población que trabaja. Este es un motivo de gratitud y de sano orgullo. Pero, ciertamente, Austria no es una "isla feliz", y no se considera así. La autocrítica siempre es útil y, desde luego, es muy común en Austria. Un país que ha recibido mucho, también debe dar mucho. Puede contar en gran medida con sus propios recursos, pero también debe exigirse a sí mismo cierta responsabilidad con respecto a los países vecinos, a Europa y al mundo.

Mucho de lo que Austria es y posee, se lo debe a la fe cristiana y a su beneficiosa eficacia sobre las personas. La fe ha modelado profundamente el carácter de este país y a su gente. Por eso, todos deben tener la preocupación de no permitir que un día en este país sólo las piedras hablen del cristianismo. Sin una intensa fe cristiana, Austria ya no sería Austria.

A vosotros y a todos los austriacos, especialmente a los ancianos y los enfermos, así como a los jóvenes, que tienen aún la vida por delante, deseo la esperanza, la confianza, la alegría y la bendición de Dios. Muchas gracias.

[Traducción distribuida por la Santa Sede
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ZENITPublicamos el discurso que en la mañana del viernes, 21 de Septiembre, dirigió Benedicto XVI en Castel Gandolfo a los participantes en el encuentro promovido por la Intencional Democrática de Centro y Demócrata Cristiana (IDC), a quienes recibió en audiencia.


Señor presidente,
honorables parlamentarios,
distinguidos señores y señoras:

Me alegra recibirles durante los trabajos del Comité Ejecutivo de la Internacional Democrática de Centro y Demócrata Cristiana, y deseo, ante todo, dirigir un cordial saludo a las numerosas delegaciones presentes, que proceden de muchas naciones del mundo. Dirijo un saludo especial al presidente, el honorable Pier Ferdinando Casini, y le agradezco las corteses palabras que me ha dirigido en nombre de los presentes. Vuestra visita me da la oportunidad de ofrecer a vuestra atención algunas consideraciones sobre valores e ideales que han sido forjados o profundizados de manera decisiva por la tradición cristiana en Europa y en el mundo entero.

Sé que vosotros, aún en la variedad de vuestras procedencias, compartís no pocos de sus principios, como por ejemplo la centralidad de la persona y el respeto de los derechos humanos, el compromiso por la paz y la promoción de la justicia para todos. Hacéis por lo tanto referencia a principios fundamentales, que están relacionados entre sí, como demuestra la experiencia de la historia. Cuando, en efecto, los derechos humanos son violados, es la propia dignidad de la persona la que es herida; si la justicia vacila, la paz está en peligro. Por otro lado, la justicia, por su parte, puede decirse verdaderamente humana sólo si la visión ética y moral sobre la que se funda se centra en la persona y en su inalienable dignidad.

Honorables señores y señoras: vuestra actividad, que se inspira en tales principios, se hace hoy más difícil todavía por el clima de profundos cambios que viven nuestras comunidades. Por esto desearía alentaros aún más a proseguir en el esfuerzo de servir el bien común, actuando para que no se difundan ni se refuercen ideologías que pueden oscurecer o confundir las conciencias y transmitir una ilusoria visión de la verdad y del bien. Existe, por ejemplo, en el campo económico una tendencia que identifica el bien con el beneficio y de tal forma disuelve la fuerza del ethos desde el interior, acabando por amenazar el beneficio mismo. Algunos sostienen que la razón humana es incapaz de captar la verdad y, por lo tanto, de perseguir el bien que corresponde a la dignidad de la persona. Hay también quien considera legítima la eliminación de la vida humana en su fase prenatal o en la terminal. Preocupante es además la crisis de la familia, célula fundamental de la sociedad fundada en el matrimonio indisoluble de un hombre y de una mujer. La experiencia demuestra que cuando la verdad del hombre es ultrajada, cuando la familia se mina en sus fundamentos, la paz misma está amenazada, el derecho corre peligro de verse comprometido y, como consecuencia lógica, se va hacia injusticias y violencias.

Existe otro ámbito que os interesa mucho, y es el de la defensa de la libertad religiosa, derecho fundamental insuprimible, inalienable e inviolable, enraizado en la dignidad de todo ser humano y reconocido por varios documentos internacionales, entre ellos, sobre todo, la Declaración Universal de los Derechos del Hombre. El ejercicio de tal libertad comprende también el derecho a cambiar de religión, que hay que garantir no sólo jurídicamente, sino también en la práctica diaria. La libertad religiosa responde, en efecto, a la intrínseca apertura de la criatura humana a Dios, Verdad plena y sumo Bien, y su valoración constituye una expresión fundamental de respeto de la razón humana y de su capacidad de verdad. La apertura a la trascendencia constituye una garantía indispensable para la dignidad humana porque existen anhelos y exigencias del corazón de cada persona que sólo en Dios encuentran compresión y respuesta. ¡No se puede por lo tanto excluir a Dios del horizonte del hombre y de la historia! He aquí por qué hay que acoger el deseo común a todas las tradiciones auténticamente religiosas de mostrar públicamente la propia identidad, sin estar obligados a esconderla o mimetizarla.

El respeto de la religión contribuye, además, a desmentir el repetido reproche de haber olvidado a Dios, con el que algunas redes terroristas intentan justificar sus amenazas a la seguridad de las sociedades occidentales. El terrorismo representa un fenómeno gravísimo que frecuentemente llega a instrumentalizar a Dios y desprecia de manera injustificable la vida humana. La sociedad tiene ciertamente el derecho de defenderse, pero este derecho, como cualquier otro, hay que ejercerlo siempre en el pleno respeto de las reglas morales y jurídicas también en lo relativo a la elección de los objetivos y de los medios. En los sistemas democráticos el uso de la fuerza no justifica jamás la renuncia a los principios del Estado de Derecho. ¿Es que se puede proteger la democracia amenazando sus fundamentos? Por lo tanto es necesario tutelar incansablemente la seguridad de la sociedad y de sus miembros, salvaguardando en cambio los derechos inalienables de toda persona. El terrorismo hay que combatirlo con determinación y eficacia en la conciencia de que, si el mal es un misterio difundido, la solidaridad de los hombres en el bien es un misterio aún más extendido.

La doctrina social de la Iglesia católica ofrece, al respecto, elementos de reflexión útiles para promover la seguridad y la justicia, tanto a nivel nacional como internacional, a partir de la razón, del derecho natural y también del Evangelio, esto es, a partir de cuanto es conforme a la naturaleza de todo ser humano y también la trasciende. La Iglesia sabe que no es su tarea hacer valer ella misma políticamente esta doctrina suya: su objetivo es servir a la formación de la conciencia en la política y contribuir para que crezca la percepción de las verdaderas exigencias de la justicia y, a la vez, la disponibilidad para actuar de acuerdo con ellas, también cuando ello estuviera en contraste con situaciones de interés personal (Deus caritas est, 28). En esta misión, la Iglesia se conduce por el amor por Dios y por el hombre, y por el deseo de colaborar con todas las personas de buena voluntad para construir un mundo donde se salvaguarden la dignidad y los derechos inalienables de todas las personas. A cuantos comparten la fe en Cristo, la Iglesia pide testimoniarla hoy, con mayor valor y generosidad. La coherencia de los cristianos es de hecho indispensable también en la vida política, para que la «sal» del compromiso apostólico no pierda su «sabor», y la «luz» de los ideales evangélicos no sea oscurecida en su acción cotidiana.

Honorables señores y señoras: gracias otra vez por esta grata visita. Mientras hago fervientes votos por vuestro trabajo, aseguro un recuerdo en la oración para que Dios os bendiga a vosotros, a vuestras familias, y os obtenga sabiduría, coherencia y vigor moral para servir a la grande y noble causa del hombre y del bien común.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit
© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por verdenaranja @ 15:35  | Habla el Papa
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ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap. -predicador de la Casa Pontificia- a la liturgia del domingo, XXV del tiempo ordinario, 23 Septiembre.

XXV Domingo del tiempo ordinario [C]
Amós 8, 4-6; I Timoteo 2, 1-8; Lucas 16,1-13


Haceos amigos con el dinero



El Evangelio de este domingo nos presenta una parábola en cierto modo bastante actual, la del administrador infiel. El personaje central es el administrador de un propietario de tierras, figura muy popular también en nuestros campos, cuando regían sistemas usufructuarios.

Como las mejores parábolas, ésta es como un drama en miniatura, lleno de movimiento y de cambios de escena. La primera tiene como actores al administrador y a su señor y concluye con un despido tajante: «Ya no puedes ser administrador». Éste no esboza siquiera una autodefensa. Tiene la conciencia sucia y sabe perfectamente que de lo que se ha enterado el patrón es cierto. La segunda escena es un soliloquio del administrador que se acaba de quedar solo. No se da por vencido; piensa enseguida en soluciones para garantizarse un futuro. La tercera escena –el administrador y los campesinos— revela el fraude que ha ideado con ese fin: «“¿Tú cuánto debes?” Respondió: “Cien cargas de trigo”. Le dijo: “Toma tu recibo y escribe ochenta”». Un caso clásico de corrupción y de falsa contabilidad que nos hace pensar en frecuentes episodios parecidos en nuestra sociedad, si bien a escala mucho mayor.

La conclusión es desconcertante: «El señor alabó al administrador injusto porque había obrado astutamente». ¿Es que Jesús aprueba o alienta la corrupción? Es necesario recordar la naturaleza del todo especial de la enseñanza en parábolas. La parábola no hay que trasladarla en bloque y con todos sus detalles en el plano de la enseñanza moral, sino sólo en aquel aspecto que el narrador quiere valorar. Y está claro cuál es la idea que Jesús ha querido inculcar con esta parábola. El señor alaba al administrador por su sagacidad, no por otra cosa. No se afirma que se vuelva atrás en su decisión de despedir a este hombre. Es más, visto su rigor inicial y la prontitud con la que descubrió la nueva estafa, podemos imaginar fácilmente la continuación, no relatada, de la historia. Tras haber alabado al administrador por su astucia, el señor debe haberle ordenado que devolviera inmediatamente el fruto de sus transacciones deshonestas, o pagarlas con la cárcel si no podía saldar la deuda. Esto, o sea, la astucia, es también lo que alaba Jesús, fuera de parábolas. Añade, de hecho, casi como comentario a las palabras de ese señor: «Los hijos de este mundo son más astutos con los de su generación que los hijos de la luz».

Aquel hombre, frente a una situación de emergencia, cuando estaba en juego su porvenir, dio prueba de dos cosas: de extrema decisión y de gran astucia. Actuó pronta e inteligentemente (si bien no honestamente) para ponerse a salvo. Esto –viene a decir Jesús a sus discípulos— es lo que debéis hacer también vosotros para poner a salvo no el futuro terreno, que dura algunos años, sino el futuro eterno. «La vida –decía un filósofo antiguo— a nadie se le da en propiedad, sino a todos en administración» (Séneca). Somos todos los «administradores»; por ello debemos hacer como el hombre de la parábola. Él no dejó las cosas para mañana, no se durmió. Está en juego algo más importante como para confiarlo al azar.

El Evangelio a menudo hace diversas aplicaciones prácticas de esta enseñanza de Cristo. En la que se insiste más tiene que ver con el uso de la riqueza y del dinero: «Yo os digo: haceos amigos con el dinero injusto, para que, cuando llegue a faltar, os reciban en las eternas moradas». Es como decir: haced como aquel administrador; haceos amigos de quienes un día, cuando os encontréis en necesidad, puedan acogeros. Estos amigos poderosos, se sabe, son los pobres, puesto que Cristo considera dado a Él en persona lo que se da al pobre. Los pobres, decía San Agustín, son, si lo deseamos, nuestros correos y porteadores: nos permiten transferir, desde ahora, nuestros bienes en la morada que se está construyendo para nosotros en el más allá.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit]
Publicado por verdenaranja @ 15:32  | Espiritualidad
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viernes, 21 de septiembre de 2007
Comunicado que ha emitido la presidencia de la Conferencia Episcopal Peruana con el título «Para un rostro humano de la minería».


«Los pueblos de América Latina tienen derecho a una vida plena, propia de los hijos de Dios, con condiciones más humanas; libres de amenazas del hambre, y de toda forma de violencia» (N° 4 Mensaje inaugural de S.S. Benedicto XVI - V Conferencia del Episcopado Latinoamericano - Aparecida – Brasil)


Nuestro país ha sido ampliamente bendecido por Dios al dotarnos de diversas fuentes de vida y riqueza natural. El Perú es considerado uno de los principales países del mundo depositario de una gran diversidad de plantas, animales, peces, bosques y riqueza minera. En la historia de nuestros pueblos se han desarrollado grandes culturas que aprendieron a aprovechar esas riquezas en comunión con la creación de Dios.

Estas diversas fuentes de riqueza material, bien utilizadas, permiten un significativo crecimiento de las actividades económicas, de la recaudación fiscal, y de las inversiones en desarrollo social en las regiones del país. De esta manera, pueden colaborar al progreso de la nación y al bien común de todos los peruanos.

En este contexto, la Iglesia no puede ser contraria a que se aprovechen debidamente los recursos naturales del país, incluida la riqueza minera y alienta que se avance en aquellos aspectos que permitan lograr «esas condiciones de vida más humanas», -un rostro humano de la minería- que Su Santidad, el Papa Benedicto XVI, solicitara recientemente en Aparecida, Brasil.

No obstante, constatamos que en el Perú continuamos teniendo un alto porcentaje de pobladores en condición de pobreza. Esperamos que con el esfuerzo de todos se siga disminuyendo este porcentaje, para lo cual es fundamental una auténtica y plural participación en la solución de las dificultades que puedan surgir a la hora de promover inversiones, tanto en lo referente a la protección ambiental como en el desarrollo social, de modo que se pueda alcanzar consensos perdurables para el bien común de la Nación.

Como Pastores del Pueblo de Dios, alentamos que se hagan todos los esfuerzos para construir una cultura de paz, mediante un diálogo justo, equitativo, constructivo, de tolerancia de las opiniones diversas, y que se fundamente en la defensa irrenunciable de la dignidad de la persona humana y del bien común.

Recordamos que cuando la Iglesia quiere expresarse institucionalmente, lo hace sólo a través de sus Pastores reunidos en la Conferencia Episcopal.

El progreso del Perú nos exige a todos diálogo, formar bien las conciencias, dar y tener acceso a información plena y adecuada, escucha y apertura generosa para alcanzar juntos la verdad, más aun en momentos en que se hace necesario revestirnos de confianza y esperanza para construir juntos un país en el que todos tengamos espacio y posibilidad de desarrollo.

Lima, 19 de Septiembre de 2007

+ Héctor Miguel Cabrejos Vidarte OFM
+ Javier Del Río Alba
+ Juan Luis Cardenal Cipriani Thorne
+ Juan José Larrañeta Olleta O.P.

PRESIDENCIA DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL PERUANA
Publicado por verdenaranja @ 23:28  | Hablan los obispos
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ORACIÓN A MARÍA,
NUESTRA MADRE Y
NUESTRA GUÍA.


María, nuestra Madre y nuestra Guía,
acoge con maternal solicitud nuestra súplica
y guía todos nuestros pensamientos,
deseos, palabras y obras,
para que siempre cumplámos
la voluntad de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Amén.

Publicado por verdenaranja @ 23:22  | Oraciones
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ESCUELA DIOCESANA DE AGENTES
DE PASTORAL


Instituto Superior de Teología de las Islas Canarias
Sede de Tenerife

Curso académico 2007/2008


Cursos abiertos en el presente año:

1° Curso
2° Curso
Y
Especialidad de
Catequesis
Liturgia
Matrimonio y Familia
Y Pastoral Juvenil


(Jueves de 8'OOh. a 9'30h pm.)

INFORMACIÓN Y MATRÍCULA:

ISTIC-Tenerife, Edificio del Seminario Diocesano.
La Verdellada, s/n. 38207 – La Laguna
922 252540 1 922 259721
Fax: 922 252067

secretariacet@cettenerife.org

Fecha de inicio de las clases:
18 de octubre de 2007

Instituto Superior de Teología de las Islas Canarias
"Virgen de Candelaria"
SEDE DE TENERIFE


Edificio del Seminario Diocesano, La Verdellada, sin — Apdo. 19, 38207 - La Laguna — Tenerife. Tfno. 922252540 - Fax. 922252067; www.cettenerife.orgsecretariacet@cettenerife.org SEDE DE GRAN CANARIA Campus Universitario de Tafira, Apdo. 75 - Tafira Afta, 35017 — Las Palmas de Gran Canaria Tfno. 928452946 — Fax. 928452947; centecan@idecnet.com

La Laguna, Tenerife, a 15 de septiembre de 2007.


A la atención de los Párrocos y Responsables de movimientos apostólicos de la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna, Tenerife.

Estimado en Cristo, el Señor:

Recibe un cordial saludo en este inicio del curso pastoral.

Puede que le interese esta información para los agentes de pastoral de su Parroquia.

Como sabe, desde hace años funciona en nuestra Diócesis, vinculada al Instituto Superior de Teología y a la Vicaría General, en su sección Pastoral, la ESCUELA DIOCESANA DE AGENTES DE PASTORAL. El Objetivo de la Escuela de Agentes de Pastoral es ofrecer una formación completa sobre la doctrina de la fe cristiana y una formación especifica en algún ámbito particular (Catequesis, Liturgia, Matrimonio y Familia, Pastoral Juvenil...)

La formación se imparte de tal manera que sólo hay que acudir al ISTIC un día a la semana, en horario de tarde, de 8'00 a 9'30. El resto es estudio personal y trabajo del alumno en su casa.

Estamos seguros que a los catequistas, a los responsables de liturgia, a los monitores de prebautismal o prematrimonial, a los responsables de la pastoral juvenil, a los miembros de hermandades y cofradías, etc. les pudiera venir muy bien. Pero para ello, la labor del párroco es fundamental a la hora de entusiasmarles con este proyecto. Incluso no estaría mal que la misma parroquia les subvencionara esta formación a quienes colaboran de manera desinteresada con ella.

En la última reunión de los responsables de la Escuela Diocesana de Agentes de Pastoral surgió una idea muy interesante. Se comentaba que siempre cargamos pastoralmente a los mismos agentes de pastoral y encima les exigíamos formación. Y surgió la idea de tener en cuenta a aquellas personas que son cercanas, que acuden a las celebraciones de la misa, que tienen tiempo libre, que las conocemos y que tal vez podrían iniciar este tipo de formación y, llegado el caso, incorporarse luego en una colaboración más profunda con la parroquia. ¿Por qué no invitarles o proponérselo? Incorporar nuevos agentes de pastoral era un objetivo del Plan Pastoral. Podríamos tenerlo en cuenta.

En estos primeros momentos del curso estarás recibiendo mucha información, cartas; ...soy consciente. No eches ésta en saco roto. Ayudar que nuestros fíele sepan dar mejor razón de su fe es una tarea que repercutir luego en bien de parroquiales. La matrícula de un curso completo es de 80 €. Existe un fondo d sería un buen detalle o regalo del párroco.

Quedo a tu disposición.

Juan Pedro Rivero González
Historia del escapulario verde y la hermana Justina Bisqueyburu, publicada en Boletin Informativo "al margen" de la obra Mter Chisti, númeo 66, Septiembre-Diciembre 2007.

"EL ESCAPULARIO VERDE"


Esta vez no traemos una
Advocación, propiamente
dicha, de la Santísima Virgen,
sino una intervención
de su inmenso Amor maternal a
todos los hombres.



En una agitada calle de París, se encuentra el Convento de las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl. Es un convento muy activo, porque las personas vienen de todo el mundo para orar en la Capilla y pedir la intercesión de la Virgen Inmaculada, Madre de Dios.

Vienen aquí porque la Capilla es un lugar sagrado, un lugar donde el Cielo se une a la tierra de una manera especial. Esta unión de Cielo y tierra comenzó en 1830, cuando Santa Catalina Labouré experimentaba las visiones de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa. Durante el curso de estas visiones, la Virgen prometió que todos los que vinieran aquí con Fe recibirían inmensas gracias a través de su intercesión, a través de su Divino Hijo, Jesús.

La historia del Escapulario Verde empieza en esta misma Capilla, pero nueve años después, y con otra Hermana, Justina Bisqueyburu. Es a ella a quien Nuestra Señora del Escapulario de Verde se le aparecía.
La Hermana Justina Bisqueyburu nació el 11 de noviembre de 1817, en el pueblo de Mauleon, en los bajos Pirineos de Francia. Pasó sus primeros años con la hermana de su madre. Su vida en ese momento era simple, como la de cualquier niña de su edad. Cuando cumplió los 22 años, Justina se unió a las Hermanas de Caridad de San Vicente de Paúl, una Congregación muy popular y extendida en Francia, y fundada en los grandes principios de espiritualidad y caridad del gran `Monseñor Vicente', que era como a él se le refería. El Convento de la Congregación estaba en la Rue du Bac, en París, una calle bulliciosa en el corazón del sector comercial de la ciudad.

Brevemente después de su llegada al Convento, Justina comenzó a experimentar gracias místicas y manifestaciones sobrenaturales.

El 28 de enero de 1840, durante su retiro de noviciado, estando orando en silencio en la Capilla del convento, se le apareció, sobresaltándola, la Santísima Virgen María. La Madre de Dios tenía un vestido largo de seda blanca dejando al descubierto sus pies. Encima del vestido tenía un manto del más pálido azul. Su cabello caía suavemente sobre sus hombros y no estaba cubierto por un velo. La Hermana observó que las manos de la Santísima Virgen estaban dobladas hacia su pecho y sosteniendo el Inmaculado Corazón, del cual salían llamas resplandecientes. La Madre de Dios no dijo nada.

Esta visión se repitió al final del retiro de la Hermana Justina y en otras cinco ocasiones durante el curso de su noviciado. En cada ocasión, la Santísima Virgen no decía nada y los detalles de cada visión eran idénticos.

Después de hacer sus primeros votos, Sor Justina fue enviada al pueblo de Blangy, para trabajar allí con las Hermanas de su Congregación. Al poco tiempo de su llegada, las Hermanas se reunieron para celebrar la fiesta del Nacimiento de la Santísima Virgen María. Sor Justina se encontraba en oración meditando en esta celebración. De pronto tuvo una nueva visión, esta vez diferente a la de ocasiones anteriores.

La Santísima Virgen se le aparece vestida igual que en las otras ocasiones: con un vestido de seda blanca cubierto por el manto azul pálido, yen sus manos sosteniendo el Inmaculado Corazón, resplandeciente con las más intensas y deslumbrantes llamas que salían de él. Pero, tenía algo diferente: en su mano izquierda sostenía lo que parecía ser un Escapulario o insignia de alguna clase. A diferencia de otros Escapularios, éste tenía un sólo cuadrado de tela en lugar de dos. El cuadrado de tela estaba atado con cordones verdes. En él estaba una imagen de la Virgen de la misma forma en que se la había aparecido a Sor Justina en sus anterio¬res visiones, sosteniendo en su mano dere¬cha su Inmaculado Corazón.

Al voltear la imagen, la religiosa vio "un Corazón ardiendo con rayos más deslumbrantes que el sol y tan transparente como el cristal." El Corazón fue perforado por una espada y rodeado por una oración en forma oval, y en la parte superior de óvalo, una Cruz de oro. En la oración se lee: "Inmaculado Corazón de María, ruega por nosotros, ahora y en la hora de nuestra muerte."

Durante esta visión se le dio a conocer por una revelación interior el significado de esta aparición. Se le reveló que este el Escapulario del Inmaculado Corazón sería un poderoso instrumento para la conversión de
almas, particularmente aquellas que no tienen Fe, y que por medio de él, la Santísima Virgen obtendría para ellos, mediante su Hijo, la gracia de una muerte en 'gracia de Dios'. Se le hizo también saber a la religiosa el
deseo de la Madre de Dios de que el escapulario fuese propagado por todas partes para que estas gracias particulares, lleguen a todas las almas que abracen esta devoción.

Siempre humilde y prudente, y desconfiada de ella misma, la Hermana Justina temía que lo que ella había experimentado fuera sólo el producto de su imaginación. Le contó estas experiencias a su Superiora, y le pidió que no dijera nada. Sin embargo, también le pidió que si ella consideraba necesario, le contaría todo lo ocurrido al Director Espiritual.

En apariciones subsiguientes la Virgen se apareció de la misma forma, insistiendo en que se propagara la devoción a este escapulario. Finalmente, los Escapularios se empezaron a fabricar y a ser distribuidos por las Hermanas en París, luego por toda Francia y fuera de ella. Con este fin, las Hermanas habían recibido la aprobación formal y el impulso necesario de Su Santidad, Papa Pío IX, en 1870.

La Hermana Justina mantuvo un velo de silencio sobre estas manifestaciones y sólo hablo de ellas con aquéllas personas directamente responsables de su preparación espiritual. Y así, la Hermana Justina era vista únicamente como una Hermana religiosa humilde y fiel, como tantas otras, fiel a la Regla, obediente a aquéllos cuya autoridad estaba por encima de ella, y compasiva con aquéllos que necesitaran de su ayuda. Al finalizar su formación religiosa, la Sor Justina dedicó calladamente la mayoría de sus años en varios hospitales de la Congregación en Francia, y se le recordó después como una Hermana diligente, capaz, compasiva y gentil.

El Escapulario Verde no requiere ninguna fórmula particular de investidura sino una simple bendición de cualquier Sacerdote católico. A diferencia de otros Escapularios que hacen necesario llevarlos puestos, el Escapulario Verde puede llevarse puesto o estar con uno, e incluso tenerlo entre las pertenencias de uno. La oración encontrada en el Escapulario debe orarse al menos diariamente. Si la persona para quien estas gracias se buscan no dice la oración, entonces debe hacerla la persona que le haya entrega-do el Escapulario o se lo haya puesto en su alcance.

Las gracias particulares de este Sacramental son para inducir y ahondar en la devoción al Inmaculado Corazón de María, y para la conversión de corazones y almas.

También, este Escapulario ha sido dado por Nuestra Señora, particularmente como un don para los enfermos. Se le puede poner en sus ropas, en su cama o en su habitación. Si la persona a quien se le aplica no dijera la jaculatoria, el que le haya proporcionado el escapulario, debe decirla por el enfermo.
Los prodigios que ha producido este escapulario atestiguan la bendición y el cumplimiento de la promesa de la Virgen a todos los que lo lleven y digan la jaculatoria: "Hará grandes conversiones, particularmente para alcanzar la buena muerte a los pecadores y a los que no tienen fe".


Publicado por verdenaranja @ 23:06
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Información sobre la institución MATER CHRISTI PUBLICADA en boletín informativo "al margen", número 66 Septiembre-Diciembre 2007.

MATER CHRISTI


Es una Institución de Vida Consagrada con una vocación definida por la entrega a la evangelización en sectores marginales de la sociedad.

Esto quiere decir que los miembros de ATER CHRISTI viven como opción de vida, 3 consagración a Dios en pobreza, castidad obediencia en medio del mundo.

La actividad evangelizadora se realiza a partir del encuentro personal y directo con las personas en sus propios lugares de ambiente», aquellos que frecuentan un determinado tipo de personas.
Son ambientes de marginación de diferente tipo, que en nuestra sociedad actual, tan orgullosa de sí misma, siguen estando ahí ofreciendo diferentes formas de esclavit¬ud y dependencia.

Desde el encuentro personal y el establecimiento de una relación individualizada, se ofrece a la persona la ayuda necesaria para que pueda romper con todo aquello que la tiene atrapada, esclavizada, diríamos, y aunque está claro que será principalmente desde un encuentro personal e íntimo con Jesucristo, el camino que se abre será largo duro, porque ha de superarse junto con la dependencia" que sea, otras repercusiones que se manifiestan tanto en lo físico como en psicológico.

Se trata sencillamente de `tenderle una mano', y si la acepta, comenzar una nueva a que exige la ruptura con la que lleva, que 'á, como se ha dicho, larga en la recuperación y rehabilitación del sujeto humano, de su dignidad como persona, para, a la vez, ir con¬siguiendo la libertad total.

Hay que aceptar que es una tarea costosa en primer lugar para el propio afectado, que ha de poner toda su voluntad, por muy escasa que ésta sea, ya que ha de superar infinidad de luchas y combates interiores. Por parte de MATER CHRISTI tendrá toda la ayuda que necesite, tanto humana y moral, como personal y material, para poder llegar a la meta, que es, Ser persona en su digni¬dad. Ser hijo de Dios.

Esto hace que los miembros Consagrados de MATER CHRISTI, tanto en su rama femenina como masculina, tengan muy presente y vivo que la llamada a la que han respondido les ha pedido TODO: en tiempo, entrega, dedicación, bienes materia-les, perseverancia…

Y es posible hacerlo porque caminan de la mano de María la Virgen, la que sienten y tie¬nen como Madre y Guía, y, también, abiertos siempre al Espíritu Santo, que, con sus Dones, orienta y marca los caminos que han de recorrer. Todo esto, lógicamente exige una vida intensa en Dios por la oración, tanto comunitaria como personal, por los sacra¬mentos, por la vida de piedad, etc.

Además, MATER CHRISTI cuenta con una rama de Colaboradores, a la que puede pertenecer cualquier persona que, no pudien¬do acceder por su estado de vida o porque no se sienta llamada a la consagración, se sien-te, en cambio, identificada con el carisma y la espiritualidad de la Institución.

Los Colaboradores viven vinculados a MATER CHRISTI y se reúnen semanalmente para orar, reflexionar y prestar su ayuda y colaboración en la misión evangelizadora de la Institución.

Por otra parte, hay otro grupo de perso¬nas e instituciones que igualmente son muy cercanos a la Obra de MATER CHRISTI: son los Bienhechores. Ellos, con su apoyo eco¬nómico hacen posible que toda la actividad de MATER CHRISTI se pueda realizar, pues es una tarea con alto coste económico que la propia Institución no puede generar por sí misma en el volumen necesario.

Para aquellas personas que leyendo esta breve reseña, pueda interesarles conocer mejor MATER CHRISTI o compartir su expe¬riencia de vida, con sumo gusto se les ofrece la siguiente información.

- Se publica el Boletín informativo: «al margen», que se distribuye gratuitamente a quien lo quiera. Sólo basta pedirlo telefónica-mente al número (34) 915 329 192, o por carta a: MATER CHRISTI - Apartado de Correos núm. 50073 - 28080 Madrid.

- Semanalmente hay reuniones de las Comunidades de Colaboradores.

- Mensualmente hay Retiros Espirituales, abiertos a todo el Pueblo de Dios, en diferen¬tes localidades.
- Tanto para informarse de cualquiera de las dos actividades anteriores, como para otro tipo de consulta o información, se pue¬den dirigir al teléfono o dirección postal señalados más arriba.

Deseamos que ésta, quizás y casi seguro, primera aproximación a esta Obra apostólica y evangelizadora de la Iglesia, que es MATER CHRISTI, sea el comienzo, por lo menos, de una relación de fraternidad y Caridad en esa UNIDAD que Cristo pidió al Padre para su Iglesia (Jn. 17, 21-22).

A su disposición quedamos y hasta pronto.
Publicado por verdenaranja @ 22:54  | Misiones
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jueves, 20 de septiembre de 2007
VATICANO - AVE MARIA a cargo de don Luciano Alimandi - “La conversión no acepta demoras”

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - Una de las tentaciones más frecuentes para quien está encaminado en el camino del Señor, es aquella de rendirse frente al pecado, frente a las propias tendencias pecaminosas y convencerse que es necesario integrarlas en la propia vida en vez de combatirlas. Pero el plan de Dios para el hombre, así como ha sido revelado por Jesucristo, es el que los Padres griegos llaman “la divinización de la criatura”, es decir la transformación en Cristo: “y no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí” (Gal 2, 20).

Un falso concepto de misericordia es con frecuencia la causa de la caída en el camino de la conversión. En efecto, si bien es verdad que la misericordia divina perdona todo pecado al pecador que lo confiesa, es también verdadero que Esta es un fuego que quiere quemar todo aquello que se opone a la santidad de Dios. “Sed perfectos como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (Mt 5, 48). La Palabra de Dios no deja espacio a malentendidos o a compensaciones.
El Señor Jesús ha venido a vencer el pecado y a traer al hombre la inocencia original, llamándolo a una continua conversión. La conversión es auténtica cuando es cotidiana y no es reenviada al mañana. ¡A nosotros solo nos pertenece el hoy, porque el mañana podría no existir más! En el lenguaje de Dios no existe la palabra “mañana” cuando se hace referencia a la conversión: “no endurezcáis hoy vuestro corazón, escuchad la voz del Señor” (cf. Sal 94, 8). Jesús quiere entrar “hoy” en nuestra vida: “Zaqueo, baja pronto; porque conviene que hoy me quede yo en tu casa” (Lc 19, 5).
Es cierto, mientras permanezcamos en la tierra seremos pecadores, pero pecadores que no aman el pecado sino que lo odian; pecadores que se dejan purificar continuamente por la Sangre de Cristo y hacen penitencia para reparar las consecuencias de sus pecados. Los Santos se renegaron cada día a sí mismos, como Jesús pide a cada uno: “Decía a todos: ‘Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame’” (Lc 9, 23).
Es necesario negar nuestras tendencias pecaminosas cada día; si no las renegamos estas nos vencerán y seremos rápidamente sus súbditos, perdiendo nuestra verdadera libertad. El pecado no nos hace más fuertes: el prepotente, el arrogante, el envidioso, el malhablado, el ambicioso… no es un fuerte sino un débil, que no se ha liberado sino que es prisionero de sí mismo y de sus pasiones.

Los Santos han sido las criaturas más libres porque han donado todo a Cristo-Verdad, ¡también sus pecados! No han dado tregua al propio egoísmo en sus numerosas manifestaciones y, reconociendo su fuerza brutal, se han dispuesto contra ellos sin ninguna compasión. No se puede tener piedad con el pecado, pero se la debe tener siempre con los pecadores. Como Jesús nos muestra en el encuentro con la pública pecadora, que los judíos quería lapidar: “Tampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no peques más” (Jn 8, 11).
Los Santos, en medio a sus fragilidades y a sus luchas, han aprendido a no secundar los deseos pecaminosos y no se han hecho la ilusión de que basta confesarlos para vencerlos. La confesión es el primer paso, es pedir la gracia vital y necesaria, pero el paso sucesivo es el “huir de las ocasiones próximas de pecado”, como rezamos en el acto de dolor antes de la absolución. Los Santos siempre han denunciado la irreconciabilidad entre el deseo de Dios y el deseo del mundo. Estos han vivido la compasión máxima por el pecador, y la tolerancia cero hacia el pecado; ¡nunca lo han pintado con colores hermosos!

El poder del pecado sobre el alma no debe ser menospreciado y la Iglesia nos pide renunciar totalmente, como lo hacemos al renovar las promesas del bautismo: “¿Renunciáis al pecado, para vivir en la libertad de los hijos de Dios? ¡Renuncio! ¿Renunciáis a las seducciones del mal, para no dejaros dominar por el pecado? ¡Renuncio! ¿Renunciáis a Satanás, origen y causa de todo pecado? ¡Renuncio!”

El pecado, a pesar de parecer a veces ridículo, no debe ser ridiculizado, de otro modo ridiculizará a quien no lo toma en serio. ¡Somos nosotros los que nos convertimos en sus instrumentos sino lo renegamos! El pecado grave parece a veces como algo inconsistente, pero en realidad tiene un poder tremendo sobre el hombre que se deja aplastar por este. El pecado, en efecto, aprisiona al hombre en el propio egoísmo, nutriendo la concupiscencia lo hace concentrarse y dar vueltas en el vació de sí mismo: como un molino de agua que arrastra todo aquello que se encuentra en su rayo de acción.

Los Santos han buscado con todas sus fuerzas el huir de la fuerza de atracción del pecado, en miles modos han sido tentados por el Maligno, es cierto, también han caído pero se han levantado porque eran aleados con la potencia invencible del Señor Jesús y de su Santísima Madre, ¡que siempre los ha sostenido! Pero, ¿en qué consiste en el fondo la santidad? “En no anteponer nada al amor de Cristo. En esto consiste la santidad, propuesta válida para cada cristiano y que se ha convertido en verdadera urgencia pastoral en nuestra época…” (Benedicto XVI, Ángelus del 10 de julio del 2005). (Agencia Fides 19/9/2007; líneas 61, palabras 911)
Publicado por verdenaranja @ 23:19  | Espiritualidad
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Cienfuegos (Agencia Fides) - En este año 2007 en que se celebran los 50 años de la publicación de la Encíclica “Fidei Donum” del Papa Pío XII, el sábado 15 de septiembre, festividad de la Virgen de los Dolores, fue ordenado Obispo de Cienfuegos (Cuba) un sacerdote español Fidei Donum, el P. Domingo Oropesa Lorente originario de la diócesis de Toledo (España).


ALOCUCIÓN DE MONS. DOMINGO OROPESA LORENTE,
OBISPO DE CIENFUEGOS-CUBA


1. Saludos:
Saludo, en primer lugar, y de forma muy entrañable a mis hermanos en el Episcopado, a los Eminentísimos y Reverendísimos Señores Cardenales, a los Excelentísimos y Reverendísimos Señores Arzobispos, al Excelentísimo Señor Nuncio Apostólico, a los Excelentísimos y Reverendísimos Obispos de Cuba y de España aquí presentes, y con un fuerte abrazo para los obispos Eméritos.
Mons. Domingo Oropesa
Agradezco a los hermanos en el Episcopado en Cuba su acogida desde el primer momento. Agradezco a la Nunciatura, a la Conferencia, y a las Diócesis de Cienfuegos y Camagüey todas las gestiones que han realizado. Me ofrezco, desde ahora mismo, a mis hermanos en el episcopado en Cuba para lo que necesiten de mí.
Saludo con afecto sincero a la Señora Caridad Diego, Encargada de la Oficina de Asuntos Religiosos del CCPCC. y otros colaboradores. De igual forma saludo a las autoridades de Cienfuegos, Sancti Spiritu y Camagüey. Y les agradezco que nos hayan facilitado transporte y otros medios necesarios para que todo pudiera desarrollarse de la forma más digna.
Saludo a las autoridades de España aquí presentes. Con un sincero afecto al Excmo. Sr. Embajador de España en Cuba, al Excmo. Sr. Vicepresidente Primero de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, y con el deseo de que le haga llegar mis saludos al Excmo. Sr. Presidente y a su antecesor en el cargo. De igual forma saludo y al Excmo. Sr. Cónsul General de España. Al representante del Ayuntamiento de Alcázar de San Juan.
Saludo de corazón a todos los sacerdotes: los que habéis venido de España, de Camagüey, de otras diócesis de Cuba y muy especialmente a los de mi presbiterio de Cienfuegos.
Saludo a los diáconos y a sus esposas e hijos. Que vuestro testimonio haga que otros deseen servir así en la Iglesia.
Saludo a los religiosos y religiosas. Que vuestros carismas llegados de distantes y distintos lugares del mundo nos sigan enriqueciendo y que vuestro obrar como consagrados anime a muchos a ser sólo para el Señor.
Saludo a los queridos seminaristas, pido a Dios por vuestra perseverancia, y que un día os consagréis para un santo servicio a los hermanos y hermanas de nuestra querida Cuba. Esto mismo deseo para los que se están preparando al diaconado permanente o viven etapas de noviciado.
Saludo a los laicos, los hermanos y hermanas en el Señor, que han venido de España, de la Parroquia de Santa María la Mayor de Alcázar de San Juan, de El Puente del Arzobispo de Toledo; a los que han llegado de Camagüey, y de allí, a los de Céspedes y Florida, y a los del resto de Cuba. En un número superior a los seiscientos. Saludo a los hermanos y hermanas de distintas partes de Cienfuegos que han querido estar aquí hoy. Otros más de ochocientos. Y saludo a los hermanos de la ciudad de Cienfuegos. ¡Qué trabajo tan inmenso habéis realizado! Teníais preparado hospedaje en la noche pasada para más de ciento ochenta personas; habéis ofrecido desayuno a más de quinientas y ofreceréis almuerzo a más de dos mil. Y habéis trabajado con esfuerzo y dedicación en la preparación de esta celebración litúrgica para sus diversas formas de participar: celebrando, leyendo, escuchando, comulgando, cantando, acolitando, viendo.., y todo para gloria de Dios.
Saludo a todos los que en muchas partes han rezado y están rezando en este momento.

2. Ahora, quiero darme a conocer a ustedes.

Me llamo Domingo Oropesa Lorente, tengo 56 años y nací el 10 de octubre de 1950 en un pueblo de La Mancha, o mejor, en el Corazón de La Mancha, como así se le llama a Alcázar de San Juan.
Me crié en el seno de una familia sencilla y no con muchos recursos. económicos. Mi padre, Gabriel, sabía un poco leer y escribir; mi madre, Marcela, era analfabeta. Hijo solo. Hubo una hermana mayor que yo, pero falleció antes de aparecer yo en el mundo. Vivimos los tres de los ingresos por el trabajo de mi padre, que durante algunos años fue de doce horas diarias para comprar la casa y que yo estudiara. Me alegra y enorgullece deberle todo y sólo a mis padres cuento recibí en esa etapa de mi vida. Sé que para mi padre y mi madre, su hijo era su única y gran ilusión y sé que desde el cielo lo seguiré siendo para ellos. Tuve el gozo como hijo sacerdote de confesarlos y darles la comunión y el sacramento de la unción antes de la muerte de cada uno. Esto ni lo he olvidado ni lo olvidaré jamás. Y no dudo que estarán a mi lado para que a la hora de mi muerte el Señor me prepare como a ellos.
En mi niñez y adolescencia viví algo de vida cristiana: catequesis, misas, confesiones, sacramentos y nació en mí un especial amor a la Virgen. Más tarde vinieron años de alejamiento total de la práctica religiosa. Abandonados los estudios trabajé en mi pueblo en una fábrica de refrescos, iba a vendimiar (cortar las uvas), a coger lentejas y sarmientos (ramas de la mata de la uva).
Después de cumplido el servicio militar me fui a Barcelona solo y con una maleta. Antes me había apuntado en la Embajada de Canadá para cortar árboles en aquel país, pero, no me mandaron ni el hacha; me inscribí a un llamado: “Muchacho la marina te llama”, pero no me llamaron, y también pensé en ir a trabajar a Alemania, pero no fui. Mi desorientación era asombrosa.
En Barcelona encontré una comunidad de Cursillos de Cristiandad para Jóvenes. Al frente de todos, un sacerdote ejemplar: el P. Ginés. Allí me enseñaron a amar y a vivir la doctrina que emana del magisterio de la Iglesia. Allí me rehice en lo cristiano y en lo humano. ¡Qué comunidad aquella! ¡Cuántas vocaciones sacerdotales! De aquella comunidad estamos aquí dos obispos y dos sacerdotes, tres de los cuales entramos juntos en el Seminario: Mons. José Angel Sáiz Meneses, Obispo de Tarrasa y P. Miguel Sebastián Romero y un servidor. El cuarto, que ingresó después, es el P. Manel Homar Toboso. También hay aquí dos laicos. Uno de ellos tiene nueve hijos.
Me reincorporé a los estudios y empecé a entregarle mi vida al Señor. Allí trabajé primero en un supermercado de origen francés y más tarde en un laboratorio farmacéutico.
Después de cuatro años, marché al Seminario Mayor de Toledo y me encontré con el Cardenal Arzobispo de Toledo D. Marcelo González Martín del que aprendí a amar la Iglesia Santa. Y también conocí al sacerdote diocesano D. José Rivera Ramírez, ya muerto, y, con el proceso de beatificación esperando el milagro. De éste recibí la fuerza de la esperanza cristiana: Dios lo que promete lo da; Dios lo puede todo. Dios siempre nos espera y ama para transformar nuestra vida y, por lo tanto, no hay motivos, sabiendo lo que puede obrar Jesucristo, para el desánimo ni en lo personal ni en lo eclesial. Y también algo para vivir en la Iglesia, decía él, con sus tres fundamentos: los obispos, la eucaristía y los pobres.
Ordenado de sacerdote en 1984, estuve quince años en diferentes parroquias de Toledo, allí aprendí a ser sacerdote. Allí pude recoger el testimonio de más de trescientos sacerdotes asesinados en la pasada guerra civil española. Algunos de estos sacerdotes serán beatificados el próximo día 28 de octubre en Roma. Entre ellos el P. Domingo Sánchez Lázaro, párroco de El Puente del Arzobispo, donde yo tuve el mismo cargo durante ocho años. Viví en la misma casa y utilicé su mismo despacho y pasaba mis manos, en algunos momentos, hojeando sus libros parroquiales. Cómo pude escuchar lo bien que hablaban de él las personas mayores que lo conocieron. Otro intercesor más. Y de El Puente del Arzobispo hay un Obispo aquí presente: Mons. Demetrio Fernández González, hijo de padres santos y buen amigo.
Y en 1999 por medio del llamado a los sacerdotes para las misiones hecha por el entonces Arzobispo de Toledo, y más tarde Cardenal, D. Francisco Álvarez Martínez, despertando el espíritu misionero en la Diócesis, me ofrecí con otros sacerdotes diocesanos primero para ir a Perú y después para venir a Cuba. Lo segundo se realizó.
Y con todo esto vivido llegué a Cuba. No vine porque era español sino porque era sacerdote de la Iglesia, razón por la que estoy ahora en Cienfuegos.
Durante mi primera visita a España, estando ya en Cuba, fue nombrado como Arzobispo de Toledo, Don Antonio Cañizares Llovera, ahora Cardenal. Pude estar en su toma de posesión y al día siguiente hablar con él. Me animó en mi labor misionera. Y hoy él está aquí con sus dos obispos auxiliares, Mons. Angel Rubio Castro y Mons. Carmelo Borobia Isasa, en mi toma de posesión como obispo de Cienfuegos. He leído y meditado sus pastorales cargadas de sabia y abundante doctrina y de ímpetu apostólico. Me animó con entusiasmo a prepararme para este momento y los que vengan.
Aquí, en Cuba, he estado ocho años en la Arquidiócesis de Camagüey, al principio con Mons. Adolfo Rodríguez Herrera, un gigante inmenso de la Iglesia Católica en Cuba. Cómo recuerdo esos deseos que un día manifestó de no importarle repetir su vida con la misma situación que vivió la Iglesia y él vivió en la Iglesia. Qué hombre tocado del Espíritu Santo para vivir en su iglesia cubana. Siempre que hablaba con él se incrementaban mis deseos de entregarme más y mejor.
Y hasta hace unos días con Mons. Juan García Rodríguez. Hombre de misión apostólica y de atención a los pobres. Supliendo la falta de sacerdotes por distintas partes de Camagüey un día y otro día. Cuando la tarea hay que hacerla él se pone rápidamente manos a la obra. Hermoso testimonio de pastor. También le debo mucho a la diócesis camagüeyana. Ahí conocí el corazón inmenso del pueblo cubano.
He vivido ocho años en el presbiterio camagüeyano. ¡Muy buena gente! Los hay más viejitos y más jóvenes, los hay diocesanos y religiosos, los hay cubanos y de otras partes. Pero, todos grandes trabajadores en la viña del Señor. Me han dado el hermoso testimonio de trabajar estando cansados. También les debo mucho. Deseo recordar al entonces P. Wily, que me rodó en mi cuarentena para el aplatanamiento y al P. Pacheco que me acogió en la Parroquia de Florida.
En mi tiempo entre los camagüeyanos, ni un solo rechazo, ni de creyentes ni de no creyentes, y un trato delicado por parte de los sacerdotes, diáconos, religiosas y laicos más comprometidos. Inolvidable mi comunidad de Céspedes y últimamente la de Florida. He sido muy feliz en ambos sitios.
Y ahora en Cienfuegos: “La Perla del Sur”. ¿Se cumplirá la parábola? ¿Será ésta mi gran perla? Si. Pero, no porque hasta ahora hubiera tenido “otras perlas” escasas de valor, sino porque en plan de Dios estaba, que en la Iglesia Católica, en Cienfuegos, recibiera la plenitud del sacerdocio de Cristo y El que es la gran perla, el gran tesoro, ha añadido, hoy, más riquezas a mi corazón para todos ustedes.
Un tesoro que incluye otro: el presbiterio. Quisiera vivir como obispo en mi nuevo presbiterio de las palabras del Papa Pablo VI al inaugurar la Asamblea de Medellín en la catedral de Bogotá: “Si un obispo concentrase sus cuidados más asiduos, más inteligentes, más pacientes, más cordiales, en formar, en asistir, en escuchar, en guiar, en instruir, en amonestar, en confortar a su clero, habría empleado bien su tiempo, su corazón y su actividad” (24 de agosto de 1968), y de lo que se dice en el n° 111 del Directorio “Ecclesiae Imago” sobre el ministerio pastoral de los obispo: “El Obispo considera como un sacrosanto deber conocer a sus presbíteros diocesanos, sus caracteres y capacidades, sus aspiraciones y tenor de vida espiritual, su celo e ideales, su estado de salud y sus condiciones económicas, su familia y todo lo que diga relación a ellos”. Pidan al Señor que actúe de este modo.
Pero hay más tesoros en mí gran perla: la vida consagrada. “El valor eminente de la vida consagrada por la profesión de los consejos evangélicos (pobreza, castidad y obediencia) y su función tan necesaria en el momento actual, tienen que contribuir al mayor bien de la Iglesia.” (Decreto “Perfectae caritatis, 1” del CV II). Sois un bien inmenso en nuestra Diócesis de Cienfuegos. Vuestros diversos carismas enriquecen la vida de cada fiel de esta Iglesia particular. Le pido a Dios que me ponga a vuestro lado como quiere la Iglesia: “En el ejercicio de su función de padre y pastor, los obispos han de ser servidores de los suyos.” (Decreto “Christus Dominus, 16” del CV II). En mi deseo de servir incluyo también a nuestro diácono permanente.
Y otra riqueza en la gran perla: Los laicos. “Cristo, el gran Profeta, que proclamó el Reino del Padre con el testimonio de su vida y con la fuerza de su palabra, realiza su función profética hasta la plena manifestación de su gloria. Lo hace no sólo a través de la Jerarquía, que enseña en su nombre y con su poder, sino también por medio de los laicos” (Constitución “Lumen gentium “, na 35 dei CV II). Sois testigos del Señor en medio del mundo. Y quiero ser un obispo que siempre os acompañe en vuestra dimensión apostólica para dar a conocer a Cristo Jesús.
He querido decirles que lo que sé y lo que vivo se lo debo a la Iglesia, y deseo que siga siendo así ahora en Cienfuegos. Siempre en la Iglesia y donde ella quiera.

3. Y quisiera a continuación decirles algo con un sentido más doctrinal:

3.1. Vivir en el Señor y para el Señor en la Iglesia Católica.
“Porque ninguno de nosotros vive para sí mismo, como tampoco muere nadie para sí mismo. Si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así que, en la vida y en ¡a muerte, somos dei Señor. Porque Cristo murió y volvió a la vida para eso, para ser Señor de vivos y muertos” (Rm 14, 7-9).
Nosotros como católicos no somos seguidores de las ideas de un hombre muerto ni de nadie que vaya a morirse. Somos seguidores de Cristo resucitado. Esto nos diferencia esencialmente de aquellos que siguen ideas, objetivos o planes que resultan a veces caóticos u otros pensamientos que incluso pudieran ser buenos para una sociedad o para un tiempo corto o largo de la historia, porque Jesucristo no es uno más de la amplia lista de pensadores, es el Hijo de Dios hecho hombre, que por todos murió y para todos resucitó. Su palabra no es que contiene algunas verdades, es que es la Verdad, porque es la palabra de Dios mismo. Y la Iglesia no es una institución humana más, entre muchas otras, la Iglesia es el Cuerpo Cristo que vive en la historia, con su Cabeza viva, Cristo resucitado, en ella siempre presente. Por lo tanto, la Iglesia no es un grupo de personas que vive del recuerdo de la vida y de las enseñanzas de Cristo, como alguien o algo del pasado, sino la Esposa del Señor que vive de su presencia salvadora de forma constante. Si alguien quisiera vernos como una mera asociación estatuaria es que no sabe lo que ve o, lo que sería peor, es que no nos estamos mostrando bien.
Fuera de Dios siempre aparecen males, incluso, han aparecido males por parte de hombres y mujeres de Iglesia. De ahí que el Papa Juan Pablo II hablara de “Perdonamos y pedimos perdón”, en el entorno del Jubileo del Año 2000. Esto siempre será una constante a nivel personal y a nivel comunitario.
Debemos seguir viviendo y anunciando a Jesucristo y su doctrina recogida en su Iglesia. Dios es necesario para el hombre y, es más, no lo daña sino que lo sana como nadie lo podrá hacer jamás. Y no dejando de afirmar: “Lo que vivo en lo humano lo vivo con la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí” (Gal 2, 29). No es que fuera de la Iglesia no pueda haber bondades, claro que las hay, pero a ellas nos acercamos con Cristo. Pero nunca debemos ir ni a nada ni a nadie si se nos alejara del Señor, pues nos quedaríamos vacíos y muertos, “en comparación con eso tan extraordinario que es conocer a Cristo Jesús” (Flp 3, 7). Debemos seguir diciendo siempre como el apóstol Pablo: Cristo es mi vida” Flp 1, 21).

3.2. Edificar la propia vida para la eternidad mejorando nuestro mundo.
El cristiano es el hombre de la esperanza, aunque a su alrededor todo se derrumbe: estructuras, planes, vidas..., porque, “Dios no nos ha destinado para cólera, sino para obtener la salvación por nuestro Señor Jesucristo” (1 Tes 5, 9). Cristo puede salvar al hombre siempre: con riqueza o con pobreza, con libertad o sin ella, con amores o con odios, en el norte o en el sur... Pero, la eternidad hay que buscarla y hay que comenzar a degustarla en este mundo, aquí y ahora. “Entiendan lo que esperamos a raíz del llamado de Dios, qué herencia tan grande y gloriosa reserva Dios a sus santos” (Ef 1, 18). Esto que el hombre de fe espera: la eternidad, no significa, por anhelar el cielo, viva como en otro planeta, aislado, mirando a las nubes. Su compromiso con Cristo, su Salvador, lo sitúa en medio del mundo como luz y como sal. Y el cristiano debe desear y buscar el progreso de la sociedad donde vive y el mayor bienestar para los hombres y mujeres de su tiempo y del futuro, y que los nietos vivan mejor que los abuelos y no al revés. Por eso un político puede ser católico, o un gran científico, o un campesino. La historia está llena de estos testimonios. Pero el cristiano sabe que después de este mundo y habiéndose desgastado en el mundo y por los hombres y mujeres que en él viven, le “espera la corona de gloria que no se marchita” (II Tm 4, 7). Todo debe hacerse para ser glorificados con Cristo, para caminar y llegar a la eternidad.

3.3. Manifestar la auténtica caridad cristiana con los más necesitados.
La caridad, el amor de Dios en el cristiano, es el móvil para estar en este mundo. Debemos ser inmensamente caritativos desde nuestras comunidades cristianas como en los primeros tiempos: “Al que tenía mucho no le sobraba y al que tenía poco no le faltaba” (II Cor 8, 15).
Cito la Encíclica del Papa Benedicto XVI “Deus caritas est” (Dios es amor): “La Iglesia no puede ni debe pretender por cuenta propia la empresa política de realizar la sociedad más justa posible. No puede ni debe sustituir al Estado. Pero tampoco puede ni debe quedarse al margen en la lucha por la justicia” (n° 28a). Por esto, podemos urgir y orientar a cualquier pais del mundo para que el salario de sus trabajadores sea tal que les permita a estos vivir dignamente en la alimentación, en el vestido, en la vivienda, en el ocio y en el ahorro.
Afirma el Papa: “Desde el siglo XIX se ha planteado una objeción contra la actividad caritativa de la Iglesia... Los pobres, se dice, no necesitan obras de caridad, sino de justicia” (n° 26). Pero, añade: “El amor -la caridad- siempre será necesario, incluso en la sociedad más justa” (n° 28b). Preguntémonos: ¿Se regulará por medio de leyes que unos cristianos animen a un joven a que deje la droga? o, ¿qué a unas personas necesitadas de medicamentos, otras se les consigan de donde sea? o, ¿qué unos padres que han perdido un hijo sean visitados y animados por otros desde la fe en el Señor? o, ¿qué alguien que ha perdido todo en un incendio sea socorrido de manera urgente por los más cercanos? o, ¿qué a alguien que necesita cierta cantidad de dinero se le preste sin intereses y sin prisas de devolución? Está claro que no.
Pero, además, ante nuevas necesidades, sigue diciendo el Papa: “Han surgido numerosas formas nuevas de colaboración entre entidades estatales y eclesiales, que se han demostrado ser fructíferas” (n° 30b). Y cito de Cuba un hermoso ejemplo: el asilo que se está construyendo en Camagüey. Colaboran entidades estatales y eclesiales. ¿Cuál es el fin de la obra? ¿Es para las entidades estatales o eclesiales? Es para ofrecer a las personas mayores un final de la vida lo más digno posible. Un buen objetivo común. Para la tercera edad todo trabajo, esfuerzo y desgaste siempre será poco. Qué injusticia imperdonable cometeríamos si no ayudáramos a quienes han desgastado su vida de forma sacrificada por nosotros. En este campo no hay tiempo que perder pues el anciano cada día lo es más y sus necesidades aumentan. Vamos contrarreloj. En este terreno, como en tantos otros, hagámonos ricos en buenas obras y demos a todos de buen corazón (cf. 1 Tm 6, 18).

3.4. ¿Qué voy hacer como obispo?
Comenzar a sentirme hermano de mis hermanos obispos cubanos. Ponerme a su dispocición. Para mí están priorizados. Deseo uninne a vuestro trabajos en favor de este bendito pueblo cubano. Vuestras vidas siempre las he considerado un gran testimonio para mí. Agradezco a Mons. Emilio Aranguren Echeverría las deferencias fraternales que ha tenido conmigo desde mi nombramiento y para preparar las diversas celebraciones que hemos vivido y comeremos. Y a Mons. Juan García Rodríguez sus ayudas para vivir este día y el don de mi consagración episcopal.


Y en esta Diócesis de Cienfuegos lo primero conocerles a ustedes como hermanos en la fe. Deseo visitar una por una todas las parroquias y allí estar con los sacerdotes, diácono, religiosos, religiosas y laicos. Escucharles y que me escuchen. Discernir juntos lo que el Señor nos ofrece para después obrar. El debe llevar y llevará siempre la iniciativa. No nos fallará jamás. Y contamos también con la ayuda de María Inmaculada.
Ánimo, hermanos: “Él nos mantendrá firmes hasta el fin, para que estemos sin tacha el día que venga Cristo Jesús, nuestro Señor” (1 Cor 1, 8), y, juntos, sigamos “luchando con la fuerza de Cristo” (Col 1,29). Amén. Así sea.
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El Instrumento del CAM 3 está articulado en cinco capítulos que llevan por título: “La Iglesia en discipulado misionero”, “Nuestra vida misionera en América desde los CAMS-COMLAS”, “Discipulado: Comunidad discípula de Jesús”, “Pentecostés: Comunidad llevada por el Espíritu” y por último, “Evangelización: Comunidad misionera para la humanidad”.



SINTESIS DEL INSTRUMENTUM DE TRABAJO


Capítulo 1
La Iglesia en discipulado misionero
Contiene una mirada inicial al Instrumento de Trabajo y la presentación de los ejes temáticos: Discipulado, Pentecostés y Evangelización. Además nos habla de María como modelo de discípula y misionera.

Capítulo 2
Nuestra vida misionera en América desde los CAMS-COMLAS
Proceso histórico que ha ido marcando la identidad y el compromiso misioneros de la Iglesia en América.
- Las preguntas de este capítulo quieren ser una provocación para ayudarnos a descubrir en qué punto estamos, a darnos cuenta cuál es el sentido misionero que tiene nuestra Iglesia.

Capítulo 3
Discipulado : Comunidad discípula de Jesús

1. Jesús es el enviado del Padre a la humanidad y por la humanidad.
Jesús entra y vive el proceso infinito del discipulado tanto referido al Padre como a la humanidad. Esto es, Escucha y Aprende del Padre; y, también Anuncia quién es el Padre a la humanidad. Por otro lado, Escucha a la humanidad y aprende de ella; anuncia a la humanidad a través de la encarnación. Jesús siendo Dios respeta lo humano en lo cotidiano, le da importancia; permaneció 30 años compartiendo la vida cotidiana de la humanidad. Estas actitudes tanto hacia el Padre como hacia la humanidad van marcando las diferentes opciones que toma.



2. La misión de Jesús: hacia la conformación y formación de discípulos…participes de su misión.
La primera etapa de la misión de Jesús – su vida publica, inicia con el ENCUENTRO (el encuentro de Jesús con sus primeros discípulos). Vemos como en su primer encuentro llama a pescadores a ser sus discípulos…los llama y los invita para luego enviarlos a la humanidad. Y esto se sigue repitiendo a lo largo de la historia, ya que el discipulado lleva siempre al discipulado.
Lo mas lindo de todo ese encuentro y conformación de sus discípulos es como se va entablando una profunda intimidad y amistad. “Ya no los llamo siervos sino AMIGOS”. JESUS llama – invita para que estuvieran con EL.

3. El discipulado se da siempre en comunidad.
Los discípulos están en comunión con Jesús y con los demás discípulos y así forman la comunidad de discípulos de Jesús. Además el discípulo va formándose en la comunidad.

4. Los procesos de formación de los discípulos y las actitudes del discípulo en la misión.

…Sobre las preguntas:
- Las tres primeras preguntas nos invitan y cuestionan para volver al discipulado de Jesús, para recuperar nuestra identidad de discípulos. Nos provocan a Escuchar, Aprender y Anunciar al Jesús histórico de ayer, hoy y siempre.
- Las dos últimas preguntas nos llevan a examinar cómo hemos asumido este discipulado en nuestra vida y a descubrir las señales o signos del discipulado que los demás pueden ver en nuestra vida.

Capítulo 4
Pentecostés: Comunidad llevada por el Espíritu

Una Iglesia llevada a presenciar el Dios de la VIDA y propiciar la BONDAD de DIOS en la humanidad …entre dones y carismas

1. En Pentecostés es el Espíritu Santo quien convoca y llama al discipulado para formar la comunidad, para comprometerse con la humanidad. Es un llamado a una pertenencia a Jesús, a la comunidad y a la humanidad.
PENTECOSTES…
• el ESPIRITU SANTO nos impregna y nos impulsa a redescubrir el verdadero sentido de nuestra FE y el sentido de nuestra COMUNIDAD.
• El ESPIRITU consagra en nosotros la MISION encomendada por Jesús.

2. Llevados por el Espíritu nos encontramos en la misión.
La misión es un punto de encuentro para ser discípulos (Escuchar, Aprender y Anunciar) y para ser Iglesia. El Espíritu garantiza la continuidad del proyecto realizado por Jesús. El Espíritu hace que el discipulado lleve dentro de sí el “Mittere”, el ser enviado a la misión.

3. La Iglesia en estado siempre de misión…
ESCUCHA PERMANENTEMENTE al ESPIRITU. La Iglesia se interpela y se compromete según los signos de los tiempos.

4. La Espiritualidad misionera es aquella de los llamados, convocados para seguir Jesús y para ser enviados (Iglesia). Estamos llamados a vivir un estado permanente de Pentecostés no sólo para sentirnos enviados sino para llenarnos del Espíritu, de su gozo por el anuncio a fin de poder vencer el miedo. (Lc 4).



Pentecostés es la celebración del gozo de haber sido llamados con la “nueva alianza” desde la resurrección de Jesús, del gozo de ser “aliados de Jesús”

Sobre las preguntas:
- La primera pregunta se refiere a la dimensión Trinitaria de la misión. Se subraya la obra del Padre en la creación (pro-vida), la del Hijo en la salvación (evangelización, renovación, transformación – el mensaje de Jesús), y la del Espíritu que es la santificación.
- La segunda se refiere a las características que debe tener la tarea misionera del siglo XXI para responder a los diferentes desafíos y signos de los tiempos. Sin duda el discipulado es una de ellas, con sus actitudes de: Escuchar, Aprender y Anunciar, de estar atentos a las semillas del verbo y a ser discípulos humanistas.
- La tercera pregunta enfoca las características de la espiritualidad misionera del mundo de hoy. Existen tres que no pueden faltar: el encuentro con Dios, el envío y la fidelidad.

Capítulo 5
Evangelización: Comunidad misionera para la humanidad
El EVANGELIO…en pro-a la vida, en pro-al ser humano, en pro-a la humanidad

1. Ser una Iglesia en discipulado misionero para la humanidad, nos hace encontrarnos en torno de la humanidad, estar a la escucha de la humanidad. Este tema se reflexionó en Aparecida en los números 169. 170 y 171.
La misión no se significa “llevar”, sino responder a lo que la humanidad espera, a las provocaciones que nos llegan de ella. Para ello la Iglesia necesita sensibilidad para percibir las necesidades, humildad para saber que no tiene todas las respuestas y generosidad para entregarse sin reservas. Todo esto teniendo presente que la misión es la clave de la humanidad y la humanidad es la clave de la misión.

2. La misión se la realiza siempre en fidelidad a Jesús (por nuestra identidad de discípulos) y en fidelidad a la humanidad (por la misión misma). Viviendo siempre las actitudes de : Escuchar, Aprender y Anunciar.

3. La misionalización de la Iglesia se da cuando ésta vive en estado permanente de misión y de evangelización. Lo cual se da si ella vive también un estado permanente de Discipulado y de Pentecostés.

Sobre las preguntas:
- La primera pregunta nos lleva a reflexionar que la misión es de Dios, es el proyecto de amor y de vida que Dios tiene para la humanidad. Dios es la fuente de la misión.
- La segunda pregunta nos invita a reflexionar sobre el discipulado para la humanidad (discipulado misionero) como identidad de la misión hoy. Algunas características de este discipulado misionero son: la comunidad, la comunión, la experiencia fecunda de Dios, el dejarse llevar por el Espíritu Santo, el ir al encuentro de los individuos y de los pueblo, el salir a los lugares donde más se necesita, la pasión por anunciar el Evangelio, etc.
- Las dos últimas preguntas nos invitan a tratar de identificar hasta que punto la dimensión misionera está integrada en nuestros planes pastorales, a darnos cuenta si la misión ha llegado a ser su eje transversal, su fuente de inspiración.
Publicado por verdenaranja @ 23:04  | Misiones
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Presentación del Instrumento de Trabajo realizada por el Cardenal Antonio González Zumárraga, Arzobispo emérito de Quito y Presidente de la Comisión Central del CAM 3


LA IGLESIA EN DISCIPULADO MISIONERO



PRESENTACIÓN

Nuestra reflexión acerca del camino de la Iglesia misionera en América tiene lugar en medio de luces y sombras de nuestro tiempo. Nos afligen, pero no nos desconciertan, algunos de los grandes cambios que experimentamos. Hemos recibido dones inapreciables, que nos ayudan a mirar la realidad como discípulos misioneros de Jesucristo.
Con esta mirada inicial podemos decir que el camino que han realizado los Congresos Misioneros, Latinoamericanos primero y Americanos luego, han sido decisivos para la animación, formación y concientización misionera de nuestro continente. Inclusive han servido de inspiración para que se impulsen y realicen congresos similares en otros Continentes.

Nuestros congresos han sido preparados por sendos Instrumentos de Trabajo. Éstos se han convertido en la “carta de navegación misionera” de América, ya que han marcado la reflexión y el análisis misionológico y, por otra parte, han proyectado la realidad y los desafíos misioneros de nuestro continente.

En la elaboración del presente Instrumento ha trabajado intensamente la Comisión Teológica del CAM 3, nombrada por la Conferencia Episcopal Ecuatoriana y presidida por Mons. Julio Terán Dutari, Obispo de Ibarra, e integrada también por Mons. Luis Sánchez, Obispo de Tulcán y Secretario de la misma Conferencia Episcopal, junto con otros sacerdotes, religiosas y laicos. Han transcurrido casi tres años de estudio de fuentes, reflexión y análisis detenido de la realidad continental, y proyección misionera de nuestras Iglesias Particulares. Se han recabado sugerencias de los directores nacionales de Obras Misionales Pontificias y se ha trabajado en coordinación con el CELAM, sobre todo considerando la preparación y realización del V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe. Todo esto ha permitido que se determinara el tema del Congreso: “La Iglesia en discipulado misionero”, en plena concordancia con el tema de la V Conferencia: “Discípulos y Misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos en Él tengan vida”.

Definido el tema del CAM3 comla8, se estructuró la temática alrededor de tres palabras claves, que determinan los tres ejes centrales del documento:

Discipulado: Nuestra Iglesia como comunidad discípula de Jesús Pentecostés: Nuestra Iglesia como comunidad llevada por el Espíritu. Evangelización: Nuestra Iglesia como comunidad misionera para la humanidad.

Para profundizar esta temática, realizamos en agosto de 2006 el primer Simposio Internacional de Misionologia, con delegados de 16 países, donde logramos, gracias al aporte de los participantes, delinear el lema del Congreso, que la Comisión Teológica afinó en estos términos: “América con Cristo: escucha, aprende y anuncia”.

Con el tema, los ejes centrales y el lema así establecidos, la Comisión Teológica llevó adelante la elaboración del Instrumento de Trabajo, con un cronograma que permitió tomar en cuenta, para la redacción final, el documento conclusivo de Aparecida, por considerarlo de inmensa importancia para la vida y proyección misionera de América.

En este caminar preparatorio se proyectó también, junto con el CELAM, el segundo Simposio internacional de Misionologia (agosto de 2007), para reflexionar sobre la antropología y la pastoral de la misión, como un aporte al CAM 3 y a la gran misión continental que ha propuesto la V Conferencia en Aparecida.

Esperamos que el Instrumento de Trabajo provoque en todo el continente un proceso de reflexión y análisis misionero que responda a esta época de cambio de paradigmas, en que la misión “ad gentes” es la “misión para la humanidad”: “El campo de la misión ad gentes se ha ampliado notablemente y no se puede definir solo basándose en consideraciones geográficas o jurídicas. En efecto, los verdaderos destinatarios de la actividad misionera del pueblo de Dios no son solo los pueblos no cristianos y las tierras lejanas sino también los ámbitos socioculturales y, sobre todo, los corazones”. De esta manera, se vive la fe católica «con los pies en la tierra y los ojos dirigidos al cielo», de ahí que una buena pastoral «ayuda a ver la belleza de todos los dones» para ponerlos al servicio del Evangelio a fin de que llegue hasta los confines de la tierra.


Antonio Cardenal González Zumárraga
ARZOBISPO EMERITO DE QUITO
Presidente de Honor de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana
Presidente de la Comisión Central del CAM 3
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EUROPA/ALEMANIA - Los "Cantores de la Estrella - Sternsinger" de la Infancia Misionera alemana ayudan a más de 1,6 millones de niños en el mundo: comienza la 50 colecta sobre el tema "Sternsinger por un mundo unido"

Aachen (Agencia Fides) - Los cerca de 500.000 chicos "Sternsinger" ("Cantores de la Estrella”) alemanes tienen un motivo más para estar orgullosos de su labor a favor de sus coetáneos más necesitados: con su 49ª campaña, que concluyó a principios de este año 2007, han recogido en 38,8 millones de Euros. Han participado en la iniciativa 12.223 parroquias alemanas. Con el resultado de este año (exactamente 38.808.602 Euros) han superado la colecta del año anterior de 155.688 Euros, consiguiendo el segundo resultado más alto desde que comenzó esta iniciativa en 1959. En el 2005, bajo la impresión de la tragedia del Tsunami en el sudeste asiático, el resultado de la colecta fue de 47,6 millones de Euros.

Vistiendo los tradicionales vestidos de los Reyes Magos, con su estrella y sus cantos, los "Cantores de la Estrella” llaman a las puertas de las casas alemanas durante las Navidades y los primeros días del año. Cerca de medio millón de niños en las 12.500 parroquias católicas de Alemania llevan así la bendición "C+M+B" ("Christus mansionem benedicat - Cristo bendiga esta casa") a las familias, recogiendo ofertas para sus coetáneos que sufren en todo el mundo. La colecta de los "Cantores de la Estrella” alemanes también se ha difundido por otros países colindantes, y se ha convertido en la mayor iniciativa de solidaridad en todo el mundo, que ve a los niños trabajar a favor de sus coetáneos pobres.

Con ocasión de su reciente viaje a Austria, en el encuentro del Papa Benedicto XVI con los miembros de las organizaciones de voluntariado de la Iglesia y de la sociedad civil, la tarde del domingo 9 de septiembre, ha recordado la iniciativa de los Cantores de la Estrella, que también en tierra austriaca tiene una gran tradición: "el trabajo voluntario de los niños es, en efecto, imponente; basta pensar sólo en la acción de los "Sternsinger" durante el tiempo navideño"… (ver Fides 11/9/2007).

Los organizadores de la iniciativa - la Infancia Misionera alemana y la Unión de la Juventud Católica alemana (BDKJ) - podrán sustentar con el dinero recogido este año unos 3.000 proyectos para niños que sufren en África, América Latina, Asia, Oceanía y Europa del este. Serán más de 1,6 millones los niños en las regiones pobres del mundo que podrán gozar de la ayuda de los "Sternsiger."

El Presidente de la Infancia Misionera alemana, Mons. Winfried Pilz, ha expresado su gratitud hacia los donantes y los niños, jóvenes y adultos, que han participado en la iniciativa: "Es sencillamente estupendo, que el resultado de nuestra maravillosa iniciativa alcance cada vez mayores resultada. No se da por supuesto que deba ser así. Por ello, nos anima para comenzar nuestra 50 colecta". La colecta de los "Sternsinger 2008”, que tendrá por lema "Sternsinger por un mundo unido", será presentada en el saloncillo de la catedral de Colonia el 21 de septiembre. Unos 100 niños representarán en directo la representación del cartel, dónde se ven muchos niños alrededor de un globo. (MS) (Agencia Fides, 19/09/2007 - Líneas: 39 Palabras: 532)
La oficina de prensa del obispado de Tenefie nos remite la siguiente información.

- El próximo lunes 24 de septiembre, a las 18:30 horas tendrá lugar le Eucaristía de acción de gracias por el 60 aniversario de la bendición del templo de San José, en Santa Cruz de Tenerife. La misa estará presidida por el obispo emérito, Damián Iguacen Borau. La bendición de esta iglesia la realizó Domingo Pérez Cáceres a los tres días de su consagración como obispo, concretamente, el 21 de septiembre de 1947.
ZENITPublicamos la intervención de Benedicto XVI durante la audiencia general del miércoles, 19 de Septiembre de 2007, celebrada en la plaza de San Pedro en el Vaticano, dedicada a presentar las claves de la doctrina de San Juan Crisóstomo.



¡Queridos hermanos y hermanas!

Este año se cumple el decimosexto centenario de la muerte de San Juan Crisóstomo (407-2007). Juan de Antioquía, llamado Crisóstomo, esto es, «Boca de oro» por su elocuencia, puede decirse que sigue vivo hoy, también por sus obras. Un anónimo copista dejó escrito que éstas «atraviesan todo el orbe como rayos fulminantes». Sus escritos también nos permiten a nosotros, como a los fieles de su tiempo, que repetidamente se vieron privados de él a causa de sus exilios, vivir con sus libros, a pesar de su ausencia. Es cuanto él mismo sugería desde el exilio en una carta (Cf. A Olimpiade, Carta 8,45).

Nacido en torno al año 349 en Antioquía de Siria (actualmente Antakya, en el sur de Turquía), desarrolló allí el ministerio presbiteral durante cerca de once años, hasta el año 397, cuando, nombrado obispo de Constantinopla, ejerció en la capital del Imperio el ministerio episcopal antes de los dos exilios, seguidos en breve distancia uno del otro, entre el año 403 y el 407. Nos limitamos hoy a considerar los años antioquenos del Crisóstomo.

Huérfano de padre en tierna edad, vivió con su madre, Antusa, quien le transmitió una exquisita sensibilidad humana y una profunda fe cristiana. Frecuentados los estudios inferiores y superiores, coronados por los cursos de filosofía y de retórica, tuvo como maestro a Libanio, pagano, el más célebre rétor del tiempo. En su escuela, Juan se convirtió en el más grande orador de la antigüedad tardía griega. Bautizado en el año 368 y formado en la vida eclesiástica por el obispo Melecio, fue por él instituido lector en 371. Este hecho marcó la entrada oficial de Crisóstomo en el cursus eclesiástico. Frecuentó, de 367 a 372, el Asceterio, un tipo de seminario de Antioquía, junto a un grupo de jóvenes, algunos de los cuales fueron después obispos, bajo la guía del famoso exégeta Diodoro de Tarso, que encaminó a Juan a la exégesis histórico-literal, característica de la tradición antioquena.

Se retiró después durante cuatro años entre los eremitas del cercano monte Silpio. Prosiguió aquel retiro otros dos años que vivió solo en una gruta bajo la guía de un «anciano». En ese período se dedicó totalmente a meditar «las leyes de Cristo», los Evangelios y especialmente las Cartas de Pablo. Enfermándose, se encontró en la imposibilidad de cuidar de sí mismo y por ello tuvo que regresar a la comunidad cristiana de Antioquia (Cf. Palladio, Vita, 5). El Señor –explica el biógrafo— intervino con la enfermedad en el momento justo para permitir a Juan seguir su verdadera vocación. En efecto, escribirá él mismo que, puesto en la alternativa de elegir entre el gobierno de la Iglesia y la tranquilidad de la vida monástica, habría preferido mil veces el servicio pastoral (Cf. Sobre el sacerdocio, 6,7): precisamente a éste se sentía llamado el Crisóstomo. Y aquí se realizó el giro decisivo de su historia vocacional: ¡pastor de almas a tiempo completo! La intimidad con la Palabra de Dios, cultivada durante los años del eremitismo, había madurado en él la urgencia de predicar el Evangelio, de dar a los demás cuanto él había recibido en los años de meditación. El ideal misionero le lanzó así, alma de fuego, a la atención pastoral.

Entre el año 378 y el 379 regresó a la ciudad. Diácono en 381 y presbítero en 386, se convirtió en célebre predicador en las iglesias de su ciudad. Pronunció homilías contra los arrianos, seguidas de aquellas conmemorativas de los mártires antioquenos y de otras sobre las principales festividades litúrgicas: se trata de una gran enseñanza de la fe en Cristo, también a la luz de sus Santos. El año 387 fue el «año heroico» de Juan, el de la llamada «revuelta de las estatuas». El pueblo derribó las estatuas imperiales en señal de protesta contra el aumento de los impuestos. En aquellos días de Cuaresma y de angustia con motivo de los inminentes castigos por parte del emperador, pronunció sus veintidós vibrantes Homilías de las estatuas, orientadas a la penitencia y a la conversión. Le siguió el período de serena atención pastoral (387-397).

El Crisóstomo se sitúa entre los Padres más prolíficos: de él nos han llegado 17 tratados, más de 700 homilías auténticas, los comentarios a Mateo y a Pablo (Cartas a los Romanos, a los Corintios, a los Efesios y a los Hebreos) y 241 cartas. No fue un teólogo especulativo. Transmitió, en cambio, la doctrina tradicional y segura de la Iglesia en una época de controversias teológicas suscitadas sobre todo por el arrianismo, esto es, por la negación de la divinidad de Cristo. Es por lo tanto un testigo fiable del desarrollo dogmático alcanzado por la Iglesia en el siglo IV-V. Su teología es exquisitamente pastoral; en ella es constante la preocupación de la coherencia entre el pensamiento expresado por la palabra y la vivencia existencial. Es éste, en particular, el hilo conductor de las espléndidas catequesis con las que preparaba a los catecúmenos a recibir el Bautismo. Próximo a la muerte, escribió que el valor del hombre está en el «conocimiento exacto de la verdad y rectitud en la vida» (Carta desde el exilio). Las dos cosas, conocimiento de la verdad y rectitud de vida, van juntas: el conocimiento debe traducirse en vida. Toda intervención suya se orientó siempre a desarrollar en los fieles el ejercicio de la inteligencia, de la verdadera razón, para comprender y traducir en la práctica las exigencias morales y espirituales de la fe.

Juan Crisóstomo se preocupa de acompañar con sus escritos el desarrollo integral de la persona, en las dimensiones física, intelectual y religiosa. Las diversas etapas del crecimiento son comparadas a otros tantos mares de un inmenso océano: «El primero de estos mares es la infancia» (Homilía 81,5 sobre el Evangelio de Mateo). En efecto «precisamente en esta primera edad se manifiestan las inclinaciones al vicio y a la virtud». Por ello la ley de Dios debe ser desde el principio impresa en el alma «como en una tablilla de cera» (Homilía 3,1 sobre el Evangelio de Juan): de hecho es ésta la edad más importante. Debemos tener presente cuán fundamental es que en esta primera fase de la vida entren realmente en el hombre las grandes orientaciones que dan la perspectiva justa a la existencia. Crisóstomo por ello recomienda: «Desde la más tierna edad abasteced a los niños de armas espirituales y enseñadles a persignar la frente con la mano» (Homilía 12,7 sobre la Primera Carta a los Corintios). Llegan después la adolescencia y la juventud: «A la infancia le sigue el mar de la adolescencia, donde los vientos soplan violentos..., porque en nosotros crece... la concupiscencia» (Homilía 81,5 sobre el Evangelio de Mateo). Llegan finalmente el noviazgo y el matrimonio: «A la juventud le sucede la edad de la persona madura, en la que sobrevienen los compromisos de familia: es el tiempo de buscar esposa» (Ibíd. ). Del matrimonio él recuerda los fines, enriqueciéndolos –con la alusión a la virtud de la templanza-- de una rica trama de relaciones personalizadas. Los esposos bien preparados cortan así el camino al divorcio: todo se desarrolla con gozo y se pueden educar a los hijos en la virtud. Cuando nace el primer hijo, éste es «como un puente; los tres se convierten en una sola carne, dado que el hijo reúne a las dos partes» (Homilía 12,5 sobre la Carta a los Colosenses), y los tres constituyen «una familia, pequeña Iglesia» (Homilía 20,6 sobre la Carta a los Efesios).

La predicación del Crisóstomo tenía lugar habitualmente en el curso de la liturgia, «lugar» en el que la comunidad se construye con la Palabra y la Eucaristía. Aquí la asamblea reunida expresa la única Iglesia (Homilía 8,7 sobre la Carta a los Romanos), la misma palabra se dirige en todo lugar a todos (Homilía 24,2 sobre la Primera Carta a los Corintios) y la comunión eucarística se hace signo eficaz de unidad (Homilía 32,7 sobre el Evangelio de Mateo). Su proyecto pastoral se insertaba en la vida de la Iglesia, en la que los fieles laicos con el Bautismo asumen el oficio sacerdotal, real y profético. Al fiel laico él dice: «También a ti el Bautismo te hace rey, sacerdote y profeta» (Homilía 3,5 sobre la Segunda Carta a los Corintios). Surge de aquí el deber fundamental de la misión, porque cada uno en alguna medida es responsable de la salvación de los demás: «Éste es el principio de nuestra vida social... ¡no interesarnos sólo en nosotros!» (Homilía 9,2 sobre el Génesis). Todo se desenvuelve entre dos polos: la gran Iglesia y la «pequeña Iglesia», la familia, en recíproca relación.

Como podéis ver, queridos hermanos y hermanas, esta lección del Crisóstomo sobre la presencia auténticamente cristiana de los fieles laicos en la familia y en la sociedad, es hoy más actual que nunca. Roguemos al Señor para que nos haga dóciles a las enseñanzas de este gran Maestro de la fe.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit. Al final de la audiencia, el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español, dijo:]

Queridos hermanos y hermanas:

Este año se cumple el decimosexto centenario de la muerte de san Juan Crisóstomo, llamado «Boca de oro» por su elocuencia, que le convirtió en el más grande orador del cristianismo griego antiguo. Nacido en Antioquía, al sur de la actual Turquía, vivió retirado como eremita en una gruta durante cuatro años, hasta que la enfermedad le hizo volver a su ciudad donde comenzó a dedicarse a su auténtica vocación: ser maestro de almas, predicador y Pastor de la Iglesia.

Es uno de los Padres de la Iglesia más prolíficos. Fue un teólogo pastoral más que especulativo, preocupado sobre todo por la coherencia entre lo que se profesa con las palabras y lo que se vive, sintiendo la necesidad de poner práctica las exigencias morales y espirituales de la fe. Por eso son famosas su catequesis, orientadas a forjar en todas las etapas de la vida una personalidad integral, física, intelectual y religiosa. Su predicación tenía lugar habitualmente en las celebraciones litúrgicas, donde la comunidad se edifica con la Palabra y la Eucaristía, y donde la asamblea es expresión de la única Iglesia y la Eucaristía es signo eficaz de unidad.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular al grupo de la diócesis de Tudela, Navarra, al del Colegio Francisco de Asís, de Santiago de Chile, a los provenientes de la Arquidiócesis de Salta y a los miembros de la Obra Hogares Nuevos. Invito a todos a acoger con gozo la lección de san Juan Crisóstomo sobre la presencia y testimonio auténticamente cristiano de los fieles en la familia y en la sociedad.
Muchas gracias.

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Carta semanal del Arzobispo de Valencia Don Agustín García-Gasco Vicente. (archivalencia.org)

Domingo 16 de Septiembre de 2007


Una educación de calidad accesible a todos


Las escuelas y universidades católicas están llamadas a contribuir con alegría y convicción a que se difunda cada vez más el compromiso con la dignidad de todo ser humano.

Todo tipo de escuela recibe en nuestro texto constitucional un claro cometido: tiene que estar al servicio del pleno desarrollo de la personalidad humana. Así lo determina el artículo 27.2 de la Constitución Española. La escuela católica responde a la finalidad misma de la educación que nuestra Constitución reconoce y así comparte objetivos similares con la escuela estatal y con los distintos tipos de escuela de iniciativa social.

El modelo educativo que recoge la Constitución señala que la educación tiene una finalidad que puede ser alcanzada por distintos medios. El verdadero éxito de la educación está en que dichos medios cumplan los fines de la educación: que se consiga desarrollar cada vez mejor las potencialidades de los niños, de los jóvenes y de todos los ciudadanos, que siempre nos encontraremos en condiciones de crecer y superarnos.

Resulta imprescindible que la familia y los educadores reclamemos nuestro derecho a que se extienda una educación de calidad, accesible a todos. Mejorar la calidad de la enseñanza es el objetivo. El debate entre lo público y lo privado está superado en una sociedad moderna que se articula en torno a la libertad.

Toda obra educativa, privada o pública, tiene un significado social y su idoneidad vendrá marcada por el cumplimiento de sus fines, por el desarrollo de una enseñanza que haga posible el óptimo desarrollo del alumno y de sus capacidades intelectuales, sociales, afectivas, morales y religiosas. Así lo hemos recordado los Obispos españoles en el documento sobre la escuela católica.

El Concilio Vaticano II precisó con claridad en qué consiste hoy la misión de la escuela católica y de toda escuela, con una clara sintonía con nuestro texto constitucional: cultivar con cuidado las facultades intelectuales; desarrollar la capacidad de recto juicio; introducir en el patrimonio de la cultura conquistado por generaciones pasadas; promover el sentido de los valores; preparar a la vida profesional; fomentar el trato amistoso entre los alumnos de diversa índole, contribuyendo a la mutua comprensión.

Para cumplir con esta misión, la escuela católica debe ser una verdadera comunidad educativa, un centro en el que participan conjuntamente en los trabajos y en los beneficios tanto las familias, como los maestros, las diversas asociaciones de la vida cultural, cívica y religiosa, así como la sociedad civil y toda la comunidad humana.

Las escuelas y las universidades católicas están hoy en día especialmente llamadas a recordar ese carácter inherente de “comunidad educativa” que reclama su misión. Sin la colaboración mutua de todos los agentes implicados en la educación no se distingue su finalidad.

Las escuelas y las universidades católicas expresan la acción educativa de la Iglesia y no se limitan a añadir algo al desarrollo de la personalidad del alumno o del estudiante. La Iglesia, como especialista en humanidad, hunde las raíces de su acción en la naturaleza misma del hombre, y en la dignidad de la persona que esta realidad conlleva. Todo hombre y mujer como imagen de Dios se encuentra con una dignidad trascendente y superior al fruto irracional del azar. Esta sabiduría educativa es decisiva en tiempos en los que una parte de los creadores de la cultura parecen militar en el relativismo, en el desconcierto, en el pesimismo antropológico o en el nihilismo con respecto a los valores y las virtudes humanas.

La Iglesia, convencida de que su mensaje conecta con los deseos más profundos del corazón humano, reivindica la dignidad de la vocación humana, devolviendo la esperanza a quienes desesperan de su destino más alto. El gran tema de la educación hoy es reconocer cuál es la fuente de la dignidad de todo ser humano. El progreso científico-técnico es algo muy positivo e irrenunciable y que adquiere toda su grandeza cuando se concilia con la dignidad superior del ser humano.

La cultura que pretende expulsar a Dios, que intenta impedir que se divulgue la posibilidad trascendente del hombre deja más expuestos a los seres humanos a las arbitrariedades del poder político, económico o social que acaban siendo la única instancia superior.

Las escuelas y universidades católicas están llamadas a contribuir con alegría y convicción a que se difunda cada vez más el compromiso con la dignidad de todo ser humano por medio de la educación integral.

Con mi bendición y afecto,
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19 Septiembre (ACI).- Al presentar durante la Audiencia General celebrada esta mañana en la Plaza de San Pedro la figura y pensamiento de San Juan Crisóstomo, el Papa Benedicto XVI destacó que al referirse al noviazgo y al matrimonio, este “Maestro de la fe” aseguraba que "los esposos bien preparados cierran el camino al divorcio”.

Tras su llegada en helicóptero al Vaticano desde su residencia estival de Castelgandolfo, a unos 20 kilómetros de Roma, el Santo Padre presidió en recinto vaticano ante miles de feligreses el acostumbrado encuentro de los miércoles en el que prosiguió con el ciclo de catequesis sobre los Padres Apostólicos.

El Pontífice recordó que este año se cumple el decimosexto centenario de la muerte de San Juan Crisóstomo, nacido en el 349 en Antioquía de Siria, al sur de la actual Turquía. “Llamado Crisóstomo, es decir, ‘Boca de oro’ por su elocuencia, se puede decir que vive todavía hoy a través de sus obras”.

Este santo presbítero, célebre predicador en las iglesias de su ciudad, señaló el Papa, es “uno de los Padres más prolíficos” por sus numerosos tratados, homilías –más de 700– , comentarios y cartas.

“No fue un teólogo especulativo. Transmitió la doctrina tradicional y segura de la Iglesia en una época de controversias teológicas suscitadas sobre todo por el arrianismo, es decir, la negación de la divinidad de Cristo", explicó el Pontífice.

Tras destacar que "su teología era exquisitamente pastoral”, pues en ella era constante “la preocupación por la coherencia entre el pensamiento expresado por la palabra y lo que se vive”, el Santo Padre afirmó este santo se preocupó asimismo de “acompañar con sus escritos el desarrollo integral de la persona, en las dimensiones física, intelectual y religiosa”.

Antídoto contra el divorcio

Más adelante, el Papa destacó el pensamiento del Crisóstomo respecto a las etapas de la vida del ser humano, resaltando la vigencia y actualidad de sus ideas.

San Juan destacaba la importancia de la infancia, "porque es cuando se manifiestan las inclinaciones al vicio y a la virtud y, por ello, es en esta edad cuando la ley de Dios tiene que ser grabada desde el inicio en el alma ‘como sobre una tabla de cera’”. A esta etapa “sigue el mar de la adolescencia, donde los vientos soplan violentos, porque es cuando crece la concupiscencia”.

En sus escritos, este Padre de la Iglesia aborda el periodo del noviazgo y el matrimonio y afirma que “los esposos bien preparados cierran el camino al divorcio. Todo se desarrolla con alegría y se puede educar a los hijos en la virtud. Después, cuando nace el primer niño se forma un puente; los tres se convierten en una sola carne, porque el hijo une las dos partes y los tres constituyen ‘una familia, una pequeña Iglesia’”.

Al final de la catequesis, Benedicto XVI recordó que San Juan Crisóstomo también se dirige en sus escritos a los fieles laicos, que “con el Bautismo asumen el oficio sacerdotal, real y profético. Esta lección del Crisóstomo sobre la presencia auténticamente cristiana de los fieles laicos en la familia y en la sociedad sigue siendo todavía hoy más actual que nunca”.

Concluida la audiencia, el Santo Padre retornó a Castelgandolfo.
Conversación que mantuvo Benedicto XVI el 7 de septiembre de 2007 en el avión que le llevaba a Austria para realizar su séptimo viaje internacional.



--Santo Padre, en este viaje vuelve usted a un país que conoce desde su infancia. ¿Qué importancia concede a este regreso a Austria?

--Benedicto XVI: Mi viaje quiere ser sobre todo una peregrinación. Quiero insertarme en la larga fila de los peregrinos a lo largo de los siglos —son 850 años— y así, como peregrino con los peregrinos, orar con los que oran. Me parece importante este signo de la unidad que crea la fe: unidad entre los pueblos, porque es una peregrinación de muchos pueblos, y unidad entre los tiempos; por tanto, es un signo de la fuerza unificadora, de la fuerza de reconciliación que entraña la fe. En este sentido, quiere ser un signo de la universalidad de la comunidad de fe de la Iglesia y también un signo de humildad y, sobre todo, de la confianza que tenemos en Dios, de la prioridad de Dios; Dios existe, necesitamos la ayuda de Dios. Y, naturalmente, también es expresión de amor a la Virgen. Así pues, solamente quiero confirmar estos elementos esenciales de la fe en este momento de la historia.

--La Iglesia austriaca en los años 90 atravesó un período difícil e inquieto, con tensiones pastorales y contestaciones. Santo Padre, ¿cree usted que estas dificultades ya se han superado? ¿Piensa ayudar con esta visita a sanar las heridas y a promover la unidad en la Iglesia, también entre los que se sienten al margen de la Iglesia?

--Benedicto XVI: Ante todo quisiera dar las gracias a todos los que han sufrido en estos últimos años. Sé que la Iglesia en Austria ha vivido tiempos difíciles; por eso, expreso mi agradecimiento a todos —laicos, religiosos y sacerdotes— los que en medio de esas dificultades han permanecido fieles a la Iglesia, dando testimonio de Jesús, y han sabido reconocer el rostro de Cristo en una Iglesia de pecadores. No creo que hayan quedado totalmente superadas esas dificultades. La vida en este siglo —aunque esto vale en cierto sentido para todos los siglos— sigue siendo difícil. También la fe se vive siempre en contextos difíciles. Pero espero ayudar un poco a la curación de esas heridas, y veo que hay una nueva alegría de la fe, hay un nuevo impulso en la Iglesia. En la medida de mis posibilidades quiero confirmar esta disponibilidad a seguir adelante con el Señor, a confiar en que el Señor permanece presente en su Iglesia y que así, precisamente viviendo la fe en la Iglesia, podemos llegar también nosotros a la meta de nuestra vida y contribuir a un mundo mejor.

--Austria es un país de tradición profundamente católica y, a pesar de ello, también muestra signos de secularización. Santo Padre, ¿con qué mensaje de estímulo espiritual se va a dirigir a la sociedad austriaca?

--Benedicto XVI: Yo sólo quiero confirmar a la gente en la fe, pues precisamente también hoy necesitamos a Dios, necesitamos una orientación que dé una dirección a nuestra vida. Una vida sin orientación, sin Dios, no tiene sentido; queda vacía. El relativismo lo relativiza todo y, al final, ya no se puede distinguir el bien del mal. Por tanto, sólo quiero confirmar en esta convicción, que resulta cada vez más evidente, de nuestra necesidad de Dios, de Cristo, y de la gran comunión de la Iglesia, que une a los pueblos y los reconcilia.

--Viena es sede de muchas organizaciones internacionales, entre las que se halla la Agencia internacional de la energía atómica, y es lugar tradicional de encuentro entre Oriente y Occidente. Santo Padre, ¿piensa enviar mensajes también sobre la política internacional, sobre la paz o sobre las relaciones con la ortodoxia y con el islam, para superar divergencias y polémicas?

--Benedicto XVI: Mi viaje no es político; como he dicho, es una peregrinación. Son sólo dos días. Al principio sólo estaba prevista la peregrinación a Mariazell; ahora, justamente, tenemos más tiempo para estar también en Viena, para estar con diversos componentes de la sociedad austriaca. En este tiempo tan breve no están previstos inmediatamente encuentros con otras confesiones o religiones: sólo un momento ante el monumento de la Shoah, para mostrar nuestra tristeza, nuestro arrepentimiento y también nuestra amistad con nuestros hermanos judíos, para seguir adelante en esta gran unión que Dios ha creado con su pueblo. Así pues, inmediatamente no están previstos esos mensajes. Sólo al inicio, en el encuentro con el mundo político, quiero hablar un poco de esta realidad que es Europa, de las raíces cristianas de Europa, del camino que conviene tomar. Pero es obvio que hacemos todo siempre basándonos en el diálogo tanto con los demás cristianos como con los musulmanes y con las demás religiones. El diálogo está siempre presente: es una dimensión de nuestra actividad, aunque en esta circunstancia no se hará tan explícito a causa del carácter específico de esta peregrinación.

[Traducción distribuida por la Santa Sede
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Nociones acerca de la planificación pastoral y catequética puesta en nuestras manos por la Delegación Diocesana de Catequesis de la Diócesis de Tenerife.

PLANIFICACIÓN Y ACCIÓN PASTORAL Y CATEQUÉTICA




1. La planificación, expresión de la racionalidad humana.

La planificación forma parte de la conducta humana ordinaria. El hombre, en cuanto ser racional, se define en su acción por la relación coherente entre el objetivo que se propone y la elección, organización y utilización de los medios y métodos más aptos para conseguirlo. Es por ello que, de una buena, mediocre o improvisada planificación puede depender la mayor o menor eficacia de la acción, incluso el éxito o fracaso de la misma.

Y es que planificar y programar es necesario. Una comunidad cristiana o un grupo de catequistas no pueden trabajar de un modo eficaz sin explicitar lo que pretenden con su acción, y los medios y métodos más aptos que van a emplear para lograrlo. El mismo Jesús da por supuesto ese planteamiento previo a la acción con imágenes muy gráficas: "¿Quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero para calcular los gastos y ver si tiene para terminarla? ¿Qué Rey, si va a ir a la guerra contra otro, no se sienta a considerar si puede enfrentarse con diez mil al que viene contra él con veinte mil?" (Le 14, 28.31). Ni en la acción evangelizadora ni en la acción catequética se puede actuar ciega e irracionalmente: "El apóstol no es uno que corre sin rumbo fijo o alguien que da golpes al aire" (cf 1Cor 9, 26-27).


II. Planificación pastoral y acción catequética.

Los obispos latinoamericanos, en su III Conferencia general celebrada en Puebla (Méjico) en 1969, describían así fa acción pastoral planificada: "Es la respuesta específica, consciente e intencional a las necesidades de evangelización. Deberá realizarse en un proceso de participación, en todos los niveles, de las comunidades y personas interesadas, educándolas en la metodología de análisis de la realidad, para la reflexión sobre dicha realidad a partir del evangelio, la opción por los objetivos y los medios más aptos y su uso más racional para la acción evangelizadora" (n. 1307).


Los elementos que definen más exactamente dicha planificación son estos:


a) La planificación parte de la realidad. Esto es, conocer la situación social, cultural y religiosa del ambiente o contexto humano en el que la comunidad cristiana realiza su acción, e interpretar esa situación a luz del evangelio.

b) Es un proceso educativo, que comprende:

1) Análisis de la realidad;
2) Reflexión sobre la realidad a partir del evangelio.
3) Opción por los objetivos a conseguir en la acción evangelizadora, y
4) Elección de los medios más aptos y su uso más racional para alcanzar los objetivos prefijados.

c) Es un proceso dinámico y flexible y, por ello, simultáneamente provisional.

d) Implica a toda la comunidad, grupo o institución eclesial. Que el proceso de planificación pida la más amplia participación, no es sólo un modo de hacer eficazmente, sino también un modo de "hacer Iglesia".

e) Debe realizarse en todos los niveles de la comunidad. Centrándonos en la catequesis, es fácil distinguir en la comunidad cristiana inmediata tres niveles fundamentales:

1. El nivel básico de los catequistas de los grupos de adultos, de jóvenes, de niños...;

2. El nivel intermedio del equipo responsable de coordinar la catequesis de una determinada edad o etapa catequética, y

3. El nivel último del equipo responsable de la totalidad de la acción catequética de la comunidad.

Esos tres niveles fundamentales de actuación y responsabilidad pueden distinguirse también en la Iglesia particular:

1. El nivel básico de los responsables de la acción catequética en las comunidades cristianas inmediatas (parroquiales o no);
2. El nivel intermedio de los responsables de la acción catequética en las zonas pastorales o vicariales, y...
3. El nivel último de responsables de la acción catequética de la Diócesis.

III. Proceso metodológico.

1. Análisis de la situación.

a). Análisis de la situación del contexto social. Los grados de estudio y las técnicas para conocer y analizar esa realidad pueden ser muy variadas, y van desde el conocimiento inmediato reflexionado en grupo, al estudio sociológico científicamente elaborado. De cualquier modo, al término del análisis deberán aparecer claramente expresados:

1) Los problemas sociales y humanos más importantes;
2) Las mentalidades y estilos e vida dominantes, con sus valores y contravalores en relación al Reino de Dios;
3) Los diferentes modos de situarse ante el hecho cristiano.


b) Análisis de la situación de la acción evangelizadora. Esto es:

1. Las actividades, personas y tiempo que se dedican a la acción misionera con los no creyentes y alejados, a la acción catecumenal con los convertidos y a la acción pastoral con los fieles;
2. El equilibrio y dinamismo interno entre las diferentes acciones eclesiales: la acción misionera, la catequesis y otras formas de educación de la fe, la acción litúrgica, la vida comunitaria, la pastoral social y caritativa de la comunidad, la presencia evangelizadora en los ambientes;
3. La coordinación, de hecho entre los distintos agentes de pastoral.


c) Análisis de la situación de la acción catequética: "Cómo está ubicada de hecho la catequesis, en proceso evangelizador; el equilibrio y la articulación entre los diferentes sectores catequéticos (niños, adolescentes, jóvenes, adultos...); la coordinación de la catequesis con ls educación cristiana familiar, con la educación escolar, con la enseñanza religiosa escolar y con las otras formas de educación de la fe; la calidad interna; los contenidos que se están impartiendo y la metodología que se utiliza; las características de los catequistas y su formación" (DGC 279).


2. Interpretación teológico-pastoral y catequética de la situación. Conviene explicitar este paso en el proceso de la planificación. La interpretación supone un marco criteriológico, formado por los documentos orientadores del magisterio y la reflexión sistemática ofrecida por las ciencias catequéticas, a partir del cual, la comunidad cristiana, la institución o la Iglesia particular, se pregunta acerca de si la situación catequizadora que actualmente se realiza responde a las necesidades de catequización descubiertas; o más concretamente: ¿qué habría que hacer?, ¿qué tareas faltan?, ¿cómo mejorar las acciones que se realizan?.


3. Formulación de las acciones preferenciales. Fruto de la interpretación teológico-pastoral y catequética, y como expresión de la situación deseada, deben formularse las opciones preferenciales o prioridades en la acción catequética. Estas señalan unas metas a conseguir a largo plazo, un ideal posible.


4. Balance de los recursos actuales y previsibles. Este balance es lo que permite hacer una programación realista. Indicadores para ese balance pueden ser los siguientes: 1). Personas con las que cuento 2). Tiempo de que disponen 3). Espacio y medios materiales. 4). Recursos económicos. 5). Otras condiciones que ayudarán o dificultarán en la acción.


5. Programación de la acción catequética. Que supone:

a) Formulación de los objetivos. Los objetivos son resultados preestablecidos, más o menos alejados en el tiempo, que se pretenden alcanzar con la propia acción. Constituyen, por tanto, resultados evaluables y no meras finalidades. Mientras que las finalidades expresan propósitos, aspiraciones o ideales que estimulan la acción de un grupo, los objetivos, precisión suficiente para guiar la programación, la conducción y la evaluación de la acción.

b) Preparación de los programas de acción. Para que un programa lleve una acción eficaz, debe constar de los siguientes elementos: objetivos; lo que hay que hacer (actividades), quién o quiénes son los responsables de hacerlo; cuándo se va a hacer (fechas); cómo (modalidad o método a seguir); con qué medíos o recursos materiales. En él se ha prever también la evaluación: cuándo y cómo.

c) Organización y coordinación de los recursos. Una vez establecidos los programas, es necesario organizar y coordinar los recursos humanos —personas, grupos, instituciones- y los recursos materiales que exigen los programas de acción, de modo que lo planificado se desarrolle de una manera orgánica y puedan lograrse finalmente los objetivos propuestos.


6. Realización de los programas de acción. El proceso ha de estar desarrollado de tal modo que la realización esté asegurada y responda a los objetivos formulados. Esto será posible si cuantos intervienen en ta acción han hecho propias la programación, la organización y la coordinación previstas.


7. Evaluación. Tanto cuando la evaluación es periódica como cuando se hace al final del programa de acción, consiste en verificar o comprobar si los resultados que se están obteniendo o se han obtenido corresponden a los objetivos formulados y en qué grado se han conseguido, y asimismo si los elementos de la programación son o han sido adecuados para la consecución de (os mismos.


Cuestionario para trabajar por grupos:


1. En una frase, cuál es la conclusión que saco yo de este documento.

2. Qué no he entendido, o no ha quedado suficientemente claro de este documento (señalar máximo dos cosas).

3. ¿Conozco, existe planificación anual en mi grupo de referencia más cercano (parroquia, movimiento, delegación diocesana, etc)? ¿Conozco el Plan Diocesano de Pastoral de la Diócesis?

4. A la luz de lo leído, ¿Qué puedo yo hacer para que en mi grupo de referencia más cercano:

a. Se lleve una pastoral planificada si sé que no existe?
b. Se mejore la "calidad" de los planes anuales si sé que ya se elaboran?

5. ¿Qué aspecto de la acción evangelizadora de la Iglesia crees que precisa de una más urgente atención, y por tanto de una más cuidadosa y mejor "planificación? En tu ámbito eclesial concreto, eso a qué se correspondería y cómo?


miércoles, 19 de septiembre de 2007
En vistas a la programación pastoral 2007-2008 de la catequesis, la Delegación Diocesana propone:

Planificación de la catequesis parroquial


Para planificar la acción catequética dirigida a los miembros de la comunidad cristiana, la parroquia deberá tener en cuenta lo siguiente:

a) Reconocer la importancia prioritaria de la catequesis de adultos, tanto la de aquellos que ya han recibido los sacramentos de la iniciación cristiana como de los no bautizados que se muestren dispuestos a recibir y acoger el mensaje evangélico.

b) Plantearse el anuncio del evangelio a los alejados y a los que viven en situación de indiferencia religiosa. Los encuentros de preparación para el Matrimonio y para la celebración del Bautismo de hijos y la recepción del sacramento de la Eucaristía pueden ser ocasiones propicias para este anuncio.

c) Construir un núcleo comunitario formado por los cristianos maduros, ya iniciados en la fe y con una formación sólida, que sea el referente de la catequesis parroquial.
Si en la planificación de la catequesis parroquial se tienen en cuenta estos criterios referentes a la catequesis de adultos, la catequesis destinada a los niños, adolescentes y jóvenes se beneficiará enormemente.
Explicación del lema escogido para este año de 2007-2008 para la catequesis en la diócesis de Tenerife.

La parroquia, hogar de la Catequesis


A pesar de la nueva realidad, la parroquia sigue siendo el lugar más significativo donde se forma y manifiesta la comunidad cristiana y donde los cristianos toman conciencia de ser Pueblo de Dios, sobre todo por el hecho de que la parroquia es el lugar visible donde se expresa de manera particular la vitalidad de la Iglesia diocesana.

Por eso, la parroquia es el lugar privilegiado de la catequesis, y debe ser la animadora del conjunto de la acción catequética de la Iglesia diocesana en la zona respectiva. Es decir, debe impulsar y coordinar la catequesis que se realiza, procurando asegurar la debida complementariedad entre todas las instituciones y comunidades cristianas que colaboren en esta tarea.

En particular, la parroquia es la institución eclesial más idónea para programar y llevar a cabo procesos de catequesis de adultos dirigidos a los creyentes que acuden con ocasión de la recepción de algún sacramento, como son el Bautismo, la Eucaristía, el Matrimonio, etc., y también es el lugar idóneo para la catequesis dirigida a la tercera edad, que encuentra un ambiente de acogida y de servicio a la comunidad.

En la actual situación de nuestra diócesis, todas las comunidades parroquiales se deben sentir llamadas a dar un renovado impulso a su acción misionera, para hacer llegar el mensaje salvador de Jesucristo a los ciudadanos con los cuales puedan entrar en relación, aprovechando todas las ocasiones posibles. A menudo esta acción misionera requerirá una buena dosis de creatividad y de espíritu de renovación de la pastoral tradicional. 96
Entre los materiales enviados por la Delegación diocesana de Catequesis de la Diócesis de Tenerife se enuentra la carta del Cardenal Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires. A continuación podemos leerla.

CARTA A LOS CATEQUISTAS


Carta del cardenal Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, a los catequistas (21 de agosto de 2007)

"El llama a cada una por su nombre,
y las hace salir..."

(Jn 10, 3)




Queridos Catequistas:

Como todos los años la Fiesta de San Pío X es ocasión para que juntos demos gracias a Dios por este hermoso ministerio eclesial en el que la Palabra se vuelve comprensible y significativa para la vida de tantos niños, jóvenes y adultos. Lo hago en el marco siempre actual del camino que estamos recorriendo como Iglesia diocesana en estado de asamblea, a fin de encontrar las actitudes propias que hagan posible una evangelización orientada hacia las periferias para que todos y no simplemente algunos tengan vida en plenitud.

Les escribo consciente de las enormes dificultades que presenta la tarea de ustedes. La transmisión de la fe nunca ha sido labor sencilla pero en estos tiempos de cambios epocales el desafío todavía es mayor: "... Nuestras tradiciones culturales ya no se transmiten de una generación a otra con la misma fluidez que en el pasado. Ello afecta, incluso, a ese núcleo más profundo de cada cultura, constituido por la experiencia religiosa, que resulta ahora igualmente difícil de transmitir a través de la educación y de la belleza de las expresiones culturales, alcanzando aun hasta la misma familia que, como lugar del diálogo y de la solidaridad intergeneracional, había sido uno de los vehículos más importantes de la transmisión de la fe" (Aparecida, 39). De ahí que necesitamos "...recomenzar desde Cristo, desde la contemplación de quien nos ha revelado en su misterio la plenitud del cumplimiento de la vocación humana y de su sentido" (Aparecida, 41). Sólo poniendo la mirada en el Señor podremos cumplir su misión y adoptar sus actitudes.

Uno de los aportes más lúcidos de la reciente Asamblea de Aparecida ha sido tomar conciencia de que quizás el peligro mayor de la Iglesia no haya que buscarlo afuera sino dentro mismo de sus hijos; en la eterna y sutil tentación del abroquelamiento y encierro para estar protegidos y seguros:

La Iglesia"... no puede replegarse frente a quienes sólo ven confusión, peligros y amenazas o de quienes pretenden cubrir la variedad y complejidad de situaciones con una capa de ideologismos gastados o de agresiones irresponsables. Se trata de confirmar, renovar y revitalizar la novedad del Evangelio arraigada en nuestra historia, desde un encuentro personal y comunitario con Jesucristo que suscite discípulos y misioneros. Ello no depende tanto de grandes programas y estructuras, sino de hombres y mujeres nuevos que encarnen dicha tradición y novedad, como discípulos de Jesucristo y misioneros de su Reino, protagonistas de vida nueva para una América Latina que quiere reconocerse con la luz y la fuerza del Espíritu.

No resistiría a los embates del tiempo una fe católica reducida a bagaje, a elenco de normas y prohibiciones, a prácticas de devoción fragmentadas, a adhesiones selectivas y parciales de las verdades de la fe, a una participación ocasional en algunos sacramentos, a la repetición de principios doctrinales, a moralismos blandos o crispados que no convierten la vida de los bautizados. Nuestra mayor amenaza "es el gris pragmatismo de la vida cotidiana de la Iglesia en el cual aparentemente todo procede con normalidad, pero en realidad la fe se va desgastando y degenerando en mezquindad"(1). A todos nos toca "recomenzar desde Cristo"(2), reconociendo que "no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva"3). (Aparecida, 11-12)

Este centrarnos en Cristo paradójicamente nos tiene que descentralizar. Porque donde hay verdadera vida en Cristo hay salida en nombre de Cristo. iEsto es auténticamente recomenzar en Cristo? Es reconocernos llamados por El a estar con El, a ser sus discípulos pero para experimentar la gracia del envío, para salir a anunciar, para ir al encuentro del otro (Cf. Mc 3, 14). Recomenzar desde Cristo es mirar al Maestro Bueno que nos invita a salirnos de nuestro camino habitual para hacer de lo que acontece junto al camino, al borde, en la periferia, experiencia de projimidad y verdadero encuentro con el amor que nos hace libres y plenos.

Recuerdo lo que compartía con ustedes en el uno de los primeros EAC, hace muchos años atrás: "...Una cosa que hay que tener en cuenta para orientar la catequesis es que lo recibido debe ser anunciado (cf.1 Cor, 15:3). El corazón del catequista se somete a este doble movimiento: centrípeto y centrífugo (recibir y dar). Centrípeto en cuanto "recibe" el kerigma como don, lo acoge en el centro de su corazón. Centrífugo, en cuanto lo anuncia con una necesidad existencial ("ay de mí si no evangelizo"). El regalo del kerigma es misionante: en esta tensión se mueve el corazón del catequista. Se trata de un corazón eclesial que "escucha religiosamente la Palabra de Dios y la proclama con coraje" (VAT II, Dei Verbum), 3.

Permítanme que insista sobre esto con ustedes quienes, por ser catequistas, por acompañar el proceso de crecimiento de la fe, por estar comprometidos en la enseñanza, puede el "tentador" hacerles creer que su ámbito de acción se reduce a lo intraeclesial, y íos lleve a estar demasiado en torno al templo y al atrio. Eso suele acontecer... Cuando nuestras palabras, nuestro horizonte, tienen la perspectiva del encierro y del pequeño mundo, no ha de asombrarnos que nuestra catequesis pierda la fuerza de? Kerigma y se trasforme en enseñanza insípida de doctrina, en transmisión frustrante de normas morales, en experiencia agotadora de estar sembrando inutilmente,
Por eso, "recomenzar desde Cristo" es concretamente imitar al Maestro Bueno, al único que tiene Palabra de Vida Eterna y salir una y mil veces a los caminos, en busca de la persona en sus más diversas situaciones.

"Recomenzar desde Cristo" es mirar al Maestro Bueno; al que supo diferenciarse de los rabinos de su tiempo porque su enseñanza y su ministerio no quedaban localizados en la explanada del templo sino que fue capaz de "hacerse camino", porque salió al encuentro de la vida de su pueblo para hacerlos partícipes de las primicias del Reino. (Lc 9, 57, 62).

"Recomenzar desde Cristo" es cuidar la oración en medio de una cultura agresivamente pagana, para que el alma no se arrugue, el corazón no pierda su calor y la acción no se deje invadir por la pusilanimidad.
"Recomenzar desde Cristo" es sentirse interpelados por su palabra, por su envío y no ceder a la tentación minimalista de contentarse con sólo conservar la fe, y darse por satisfecho de que alguno siga viniendo a la catequesis.

"Recomenzar desde Cristo" entraña emprender continuamente la peregrinación hacia la periferia. Como Abraham, modelo del peregrino incansable, lleno de libertad, sin miedo, porque confiaba en Señor. El era su fuerza y su seguridad, por eso supo no detenerse en su caminar, porque lo hacía en la presencia del Señor (Cf. Gn 17, 1).
Además en la vida de todo cristiano de todo discípulo, de todo catequista, no falta la experiencia del desierto, de la purificación interior, de la noche oscura, de la obediencia de la fe, como la que vivió nuestro padre Abraham. Pero ahí también está la raíz deildiscipulado. Los cansancios del camino no pueden acobardar y detener nuestros pasos porque equivaldría a paralizar la vida. Recomenzar desde Cristo es dejarse desinstalar para no aferrarse a lo ya adquirido, a lo seguro, a lo de siempre. Y porque sólo en Dios descansa mi alma, por eso salgo al encuentro de las almas.

"Recomenzar desde Cristo" supone no tenerle miedo a la periferia. Aprendamos de Jonás a quien hemos mirado en más de una oportunidad en este año. Su figura es paradigmática en este tiempo de tantos cambios e incertidumbre. Es un hombre piadoso, que tiene una vida tranquila y ordenada. Pero justamente, como a veces este tipo de espiritualidad puede traernos tanto orden, tanta claridad en el modo de vivir la religión, lo lleva a encuadrar rígidamente los lugares de su misión, a dejarse tentar por la seguridad de lo que "siempre se había hecho". Y para el asustadizo Jonás el envío a Nínive trajo crisis, desconcierto, miedo. Resultaba una invitación a asomarse a lo desconocido, a lo que no tiene respuesta, a la periferia de su mundo eclesial. Y por eso el discípulo quiso escapar de la misión, prefirió huir...

Las huidas no son buenas. Muchas esconden traiciones, renuncias. Y suelen tener semblantes tristes y conversaciones amargas (Cf. Lc 24, 17-18). En la vida de todo cristiano; de todo discípulo, de todo catequista tendrá que estar el animarse a la periferia, el salir de sus esquemas; de lo contrario no podrá hoy ser testigo del Maestro; es más, seguramente se convertirá en piedra y escándalo para los demás (Cf. Mt 16,23).
"Recomenzar desde Cristo" es tener en todo momento la experiencia de que Él es nuestro único pastor, nuestro único centro. Por eso centrarnos en Cristo significa "salir con Cristo". Y así, nuestra salida a la periferia no será alejarnos del centro, sino permanecer en la vid y dar de esta manera verdadero fruto en su amor (Jn 15, 4). La paradoja cristiana exige que el itinerario del corazón del discípulo necesite salir para poder permanecer, cambiar para poder ser fiel.

Por ello, desde aquella bendita madrugada del domingo de la historia, resuenan en el tiempo y el espacio las palabras del ángel que acompaña el anuncio de la resurrección: "Vayan, digan a sus discípulos y a Pedro, que él irá antes que ustedes a Galilea; allí lo verán" (Mc 16, 7). El Maestro siempre nos precede, El va adelante (Lc 19,28) y, por eso, nos pone en camino, nos enseña a no quedarnos quietos, Si hay algo más opuesto al acontecimiento pascual es el decir: «estamos aquí, que vengan». El verdadero discípulo sabe y cuida un mandato que le da identidad, sentido y belleza a su creer:

"Vayan..."(Mt, 28,19). Entonces sí el anuncio será kerygma; la religión, vida plena; el discípulo, auténtico cristiano.

Sin embargo la tentación del encierro, del miedo paralizante acompañó también los primeros pasos de los seguidores de Jesús: "... estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos por temor..." (Jn 20, 19-20). Hoy como ayer podemos tener miedo. Hoy también muchas veces estamos con las puertas cerradas. Reconozcamos que estamos en deuda.

Hoy, al darte gracias por toda tu entrega, querido catequista, me animo una vez más a pedirte: salí, dejá la cueva, abrí puertas, anímate a transitar caminos nuevos. La fidelidad no es repetición. Buenos Aires necesita que no dejes de pedir al Señor la creatividad y audacia para atravesar murallas y esquemas que posibiliten, como en aquella gesta de Pablo y Bernabé, la alegría de muchos hermanos (Cf. Hc 15.3).
Te invito a que una vez más volvamos nuestra mirada y oración a la Virgen de Luján. Pidámosle que transforme nuestro corazón vacilante y temeroso para que como San Pablo hagamos realidad una Iglesia fiel, que conoce de heridas, peligros y sufrimientos por haber descubierto que, cuando el amor nos apremia, todo es poco para que suene en la periferia la Buena Noticia de Jesús (Cf. 2 Co 11,26).

Te pido, por favor, que reces por mí para que sea un buen catequista. Que Jesús te bendiga y la Virgen Santa te cuide.

Afectuosamente,

Buenos Aires, 21 de agosto de 2007

Card. Jorge Mario Bergoglio SJ, arzobispo de Buenos Aires


Notas:

RATZINGER, J., Situación actual de la fe y la teología, Conferencia pronunciada en el encuentro de Presidentes de Comisiones Episcopales de América Latina para la Doctrina de la fe, celebrado en Guadalajara, México (1996), Publicado en L'Osservatore Romano, el 1 de noviembre de 1996.
Cf. NMI 28-29.
DCE 1.


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Guión litúrgico propuesto por la Delegación Diocesana de Catequesis para la celebración del DÍA DEL CATEQUISTA EN LA DIÓCESIS DE TENERIFE.


MONICIÓN DE ENTRADA

Queremos hoy celebrar comunitariamente la grandeza y la belleza de la vocación del catequista. Los catequistas constituyen un gran regalo para toda la Iglesia. Son un verdadero don para esta Diócesis y para esta comunidad parroquial. Todos los bautizados hemos recibido la misión de evangelizar, y todos debemos ser corresponsables en esta tarea. Hoy queremos tomar conciencia de esta misión que es de todos, pero que algunos, los catequistas, asumimos de forma particular. Somos enviados por la Iglesia para anunciar la Buena Nueva, y así ser partícipes de la misión de Jesús Maestro.

Hoy toda la Comunidad Diocesana celebra el Día de la Catequesis bajo el lema "LA PARROQUIA: HOGAR DE LA CATEQUESIS" Es la aportación que la Catequesis quiere hacer al nuevo plan diocesano que este año está dedicado a la parroquia como lugar privilegiado del anuncio de la Palabra a niños, jóvenes y adultos.

ORACIÓN COLECTA

Dios Padre, que has confiado a tu Iglesia la misión de anunciar el evangelio de Jesucristo a todos los hombres de todos los tiempos, envía tu Espíritu sobre estos catequistas, a fin de que todos ellos sean fieles dispensadores de la Palabra de la verdad, desempeñando a la perfección su ministerio.
Infunde en sus corazones el amor y el celo de tu reino, pon en sus labios tu Palabra de salvación y concédeles la alegría de poder colaborar al crecimiento de tu Iglesia. Por Jesucristo nuestro Señor. AMÉN.

MONICIÓN LECTURAS

Dios a lo largo de toda la historia siempre ha salido al encuentro del hombre. Hoy sale a tu encuentro, quiere comunicarte su Palabra de amor como Padre que ama a sus hijos. Por eso, preparemos el corazón para escucharle.

PROPUESTA DE LECTURAS Y REFLEXIÓN

Primera Lectura

Naamán, sirio, un extranjero, también recibe la graci regeneradora del Señor, según el segundo libro de los Reyes, que E nuestra primera lectura de hoy. Y guarda evidente relación con Evangelio de este domingo. Parece que son más agradecidos Ic extraños que los hijos del Pueblo de Dios. ¿Nos ocurre esto a nosotros ¿Somos agradecidos con el Señor Nuestro Dios?

Salmo

Este salmo 97 era una pieza importante para el pueblo judíi Pues en su texto se dice que el "Señor es el Juez de toda la tierra". Y s hacía una invitación a todas las criaturas —judíos y gentiles—a que alaben a Dios, Rey del Universo. Y para nosotros, hoy, esa invitación E más que suficiente. Hemos de agradecer todo al Señor.

Segunda Lectura

Continuamos con la lectura de la Carta de Pablo a Tímoteo que es una de las piezas pastorales más importantes del apóstol de los gentiles. Y hoy nos dice de manera clara que si perseveramos. Es nuestra fe, reinaremos con Cristo. Es una gran oferta, ¿no es parece?

Evangelio,

Cuándo el Señor se refiere a que sólo un extranjero ha venido agradecer la curación, debemos de preguntarnos cada uno de nosotros ¿Somos agradecidos con nuestro Señor Jesucristo que sale a nuestro encuentro y nos salva? Este es el mensaje fundamental del evangelio c Lucas que oiremos ahora. Hoy, en el que celebramos el día de Catequesis debemos de revisar si realmente nos apasiona encontrarnos con Jesús que se manifiesta a través de su Palabra.

PRESENTACION DE CATEQUISTAS

(Un padre o madre de familia llama a cada uno de ellos por su nombre y salen de sus sitios para ocupar un lugar visible en el presbiterio y luego continúa diciendo)

Una de las actividades más importantes de nuestra comunidad es la catequesis, donde los catequizandos reciben los fundamentos de la fe y la formación suficiente para vivir la fe cristiana. Cada día se hace más difícil esta labor. Nosotros, los padres y madres, les agradecemos a los catequistas su dedicación y les pedimos que sigan en este empeño, por difícil que sea, porque necesitamos de su ayuda.

Sacerdote:

Queridos hermanos: En primer lugar, me dirijo a ustedes, madres y padres, que tienen a sus hijos en catequesis. Son muchas las dificultades que lleva consigo esta labor. Y mucho más cuando nos olvidamos de nuestras responsabilidades. Por eso, les pido que acompañen a los catequistas en la formación cristiana de sus hijos y ayuden a sus hijos a dar los primeros pasos en la vida de la fe.

En segundo lugar, ustedes, catequistas, alégrense de la tarea que les ha encomendado la Iglesia. Los catequizandos les necesitan, pero nosotros también. Por eso, les agradecemos vuestra generosidad y vuestro trabajo.

Somos conscientes de las dificultades que van a tener, pero saben que Dios no les abandona y que la parroquia pone a su disposición todo lo que necesitan para realizar lo mejor posible vuestra labor.

Desde aquí, y en nombre de toda la comunidad, pedimos la gracia y la bendición de Dios para todos ustedes y para los adultos, niños y jóvenes que van a educar en la fe durante este curso que ahora comienza. Amén.

Todos juntos vamos a proclamar el Credo. Es la fe de la Iglesia en la que todos hemos nacido. Pero hoy, vamos a proclamar nuestra fe con la fórmula que usamos en el bautismo:

-Les pregunto a todos

¿Creen en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra?
Si, creo¿Creen en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que nació de SantE María Virgen, murió, fue sepultado, resucitó de entre los muertos y est1 sentado a la derecha del Padre?
Sí, creo
¿Creen en el Espíritu Santo, en la Santa Iglesia Católica, en la comuniór de los Santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de lo: muertos y en la vida eterna?
Sí. creo

Esta es nuestra fe, esta es la fe de la Iglesia que nos gloriamos de profesar en Cristo Jesús, Señor nuestro. Amén

*Les pregunto a los catequistas

¿Quieren, por tanto, ser testigos de esta fe de la Iglesia que todos har recibido?
Sí, quiero
¿Se comprometen a transmitir la fe de la Iglesia, que hemos proclamadc juntos, y a educarla en los miembros de nuestra comunidad?
Si, me comprometo

Que el Espíritu de Dios Padre y de Jesucristo, el Señor, les fortalezca y les guíe en el ejercicio de esta tarea y de esta responsabilidad que han contraído ante la Iglesia. Amén

SÍMBOLO QUE SE ENTREGA

(se acerca de uno en uno y le entrega el material, mientras le dice)

Sacerdote:

Recibe el material de la formación, profundiza lo que en él se enseñe, para que puedas vivir aquello que luego inicies con tus catequizandos.

Hay un power point titulado: "Quién..." que se puede proyectar ahora y
terminar los catequistas recitando la oración que se encuentra al final del
mismo (la van leyendo desde la pantalla)
Aquellos que no lo proyecten, pueden escuchar la canción del mismo y al
final, alguien de la comunidad lee: GRACIAS CATEQUISTA
O, solamente alguien de la comunidad lee: GRACIAS CATEQUISTA



ORACIÓN DE LOS FIELES

• Por la Iglesia, presente en todo el mundo, para que no cese en su empeño por anunciar el Evangelio a todos los hombres, roguemos al Señor.

Por el Papa, los Obispos, los Presbíteros, los Diáconos y demás ministros de la Palabra, para que sean fieles transmisores de la misma y testigos de su fuerza salvadora, roguemos al Señor.

• Por todos los que trabajan en la obra de la evangelización y la catequesis, para que ni el fracaso los desanime, ni el éxito les envanezca, roguemos al Señor.

• Por todos los que han de ser catequizados, para que el Espíritu Santo los ilumine y los asista, roguemos al Señor.

• Por todos los que nos hemos reunido, para que el Señor despierte y sostenga en nosotros el sentirnos Iglesia y la conciencia de la propia responsabilidad en la obra de la evangelización y de la catequesis, roguemos al Señor.
Escucha, Padre de todos los hombres, nuestra oración esperanzada. Te pedimos que todos seamos, cada vez más, servidores de la vida que tú has sembrado en nosotros. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.

PRESENTACIÓN OFRENDAS

(Dos catequistas presentan una libreta y unos rotuladores de colores)

Ofrecemos esta libreta y estos colores, ayúdanos a pintar de color nuestras reuniones de catequesis Señor y que éstas sean iluminadas con tu luz, que es Luz verdadera.

(Dos catequistas presentan el pan y el vino)

Ofrecemos ante el altar el pan y vino. Es el alimento del ser humano, sacado de la tierra, con su trabajo y con su sudor. Que este pan y este vino se conviertan para nosotros en vida y en salvación.

SUGERENCIAS DE CANTOS

ENTRADA:

"Iglesia Peregrina" (C. Gabaráin); "Vamos cantando al Señor" (Espinosa); "Juntos como hermanos" (C. Gabaráin); "Somos un pueblo que camina" (Vicente Mateu); "En el nombre del Señor, nos hemos reunidos" (Salmo de la Comunidad).

CANTO INTERLECCIONAL:

"Anunciaremos tu Reino, Señor" (Halffter); "Tu palabra me da vida" (Espinosa); "Siempre confío en mi Dios" (Espinosa).

CANCIÓN DEL ENVIO:

"Id y enseñad" ("Sois la semilla...": Gabaráin); "Canción del Testigo" (Espinosa).

OFERTORIO:

(Espinosa); "Este pan y vino" (Erdorzain). "Te presentamos el vino y el pan" (Espiosa); "Te ofrecemos, Señor".

COMUNIÓN:

"Te conocimos, Señor, al partir el pan" (Madurga); "Quédate con nosotros" (Teulé); "Arriésgate" (Erdozaín); "¿Le conocéis?" (Olivar-Manzano); "Cerca está el Señor" (Erdozaín).

DESPEDIDA:

"Demos gracias" (Pentecostales"; Gracias, Señor" (Gabaráin);"Himno de la alegría" (M. Ríos- Beethoven).

CANTO A MARÍA :

"Madre de nuestra alegría" "Madre de los jóvenes" (Gabaráin).


La Delegación Diocesana de Catequesis ha puesto en nuestras manos unos materiales para la celebración del "día del Catequista" en la diócesis e Tenerife.

GRACIAS CATEQUISTA


Gracias catequista, por responder a la llamada gratuita de Dios que te constituyó en educador de la fe de tus hermanos.
Gracias catequista, porque con tu alegría, disponibilidad, amor y paciencia me ayudas a descubrir la presencia amorosa de Jesús.

Gracias catequista, porque con tu vida sencilla y comprometida me enseñas que el cristianismo vivido al servicio de los hermanos es fuente de felicidad.

Gracias catequista, porque a través del estudio asiduo de la Palabra y de la doctrina de la Iglesia para compartirlo conmigo me liberas, ahora entiendo porque decía Jesús, «la verdad os hará libre».

Gracias catequista, porque lo que me enseñas no es solo el fruto del estudio de grandes volúmenes de doctrina sino tu simple y bella experiencia de fe.

Gracias catequista, porque me anunciaste a Jesús no solo con las palabras, sino, también con los gestos, la mirada y el silencio.

Gracias catequista, porque no respondiste a mis preguntas haciéndome creer que sabías mucho, sino, que me ayudaste a entrar en mí permitiéndome escuchar el espíritu que habla dentro de mí.

Gracias catequista, porque me enseñaste a percibir a Dios como Padre y me enseñaste a dirigirme a él como una hija.
Gracias catequista, porque al tener tanta paciencia conmigo me enseñaste a respetar el ritmo de los otros así como Dios hace con cada uno de nosotros.

Gracias catequista, porque me haces vivir el día del catecismo como día de encuentro, de fiesta, de comunidad, de reflexión, un día diferente a los otros.

Gracias catequista, por aceptar las críticas y correcciones sin desanimarte, y por estar siempre en búsqueda de nuevos métodos y experiencias.

Gracias catequista, por escucharme, animarme, exigirme, guiarme a Jesús y hacerme sentir miembro vivo de mi comunidad parroquial,

Gracias por ser compañero en el camino de mi fe.

martes, 18 de septiembre de 2007
Trabajo sobre la Virgen María en Europa, publicado por DOSSIER FIDES de Agencia http://www.fides.org.

MARIA Y EUROPA
(Segunda Parte)

A cargo de N. Bux y S. Vitiello




LITUANIA, LETONIA, ESTONIA

Las últimas en ser evangelizadas, en torno al siglo XIII, época puesta bajo la protección de la Santísima Virgen, las poblaciones bálticas conquistaron la independencia sólo a finales de 1991, después del sometimiento a la Unión Soviética durante el segundo conflicto mundial.
La ola reformadora protestante del siglo XVI, luterana y calvinista, golpeó las tres naciones, que hasta ese momento estaban bajo el control de la Orden Teutónica, cuyo mismo gran maestro, Alberto Hohenzollern, se adhirió al luteranismo en 1525.

SANTUARIO DE LA NATIVIDAD DE MARÍA – SILUVA (LITUANIA)

Apoyo indispensable de la “reforma católica”, con la consiguiente reevangelización de aquellas tierras, fue constituido en el lugar del santuario entonces destruido de Siluva, además de por la indispensable obra de los padres jesuitas, por la aparición de María, en 1612. Allí, dos pastorcillos fueron testigos de la visión de una joven mujer que lloraba irrefrenablemente con un niño en brazos; la imagen se desvaneció pronto. El pastor calvinista local, después de haber reprendido severamente a los niños, se dirigió al lugar para desmentir aquellas voces y disolver la multitud que se había reunido allí, pero, estupefacto, vio en persona lo que se le había narrado. A la pregunta del pastor acerca de los motivos de su llanto, la Virgen respondió: “Hubo un tiempo en que mi Hijo era adorado aquí por mi pueblo. Pero este terreno sagrado ha sido abandonado ahora al hierro del arado y a los pastizales”. La resonancia de lo acontecido llegó también al sacristán de la antigua iglesia, el cual, ciego desde hacía varios años, cuando llegó al lugar, recuperó milagrosamente la vista, de modo que pudo indicar el lugar en el cual el párroco católico había sepultado el ícono de la Virgen, para salvaguardarla de la furia iconoclasta calvinista, durante la cual fue arrasado hasta el suelo el santuario primitivo. El acontecimiento, que tuvo de inmediato una importante resonancia, llamó a muchos a a la conversión.
El principal obstáculo al intento reiterado e insistente de “rusificación” de aquellas tierras, en particular luego de las insurrecciones anti-zaristas de 1831, fue precisamente la renovada fe católica. Allí donde en la historia, para afirmar un ideal cualquiera, se ha considerado necesaria la eliminación de algunos elementos de la realidad, no se ha gozado nunca de una posición libre frente a ella, de un primado del amor por la verdad. La fe en Jesús de Nazaret, Verdad suma, es la única en la historia que conserva y ha conservado la razón humana, en su dimensión más auténtica, y la plena conciencia de sí mismos y de la propia identidad. La violencia de la ideología intentó de hecho destruir las realidades que constituían los símbolos mismos de las naciones: la Iglesia de San Casimiro de Vilnius, corazón de la Lituania católica y máxima expresión arquitectónica del país, fue confiscada por el ejército ruso; la comunidad carmelita del santuario de la Puerta del Aurora, siempre en Vilnius, fue expulsada; en 1866 se prohibieron mediante disposiciones legislativas las peregrinaciones.
El pueblo, fortalecido por la propia fe y por la protección mariana, se opuso siempre unánime a esta invasión ideológica, tanto que el general ruso Mura’ëv, líder principal de la feroz represión, escribió en el informe enviado al zar Alejandro II: “Es necesario no engañarse y es necesario saber que mientras exista el catolicismo en el país, el gobierno no logrará someterlo”.
La devoción mariana experimentó una importante expansión en estas tierras en los años que van de 1917, con la caída del zarismo por obra de la revolución comunista, hasta 1940, año en el cual Rusia ocupó estos territorios. Se recuperó la tradición de las peregrinaciones que encontraron su expresión más elevada en la peregrinación a Siluva. Fue tal la vitalidad mariana báltica que suscitó la admiración del entonces nuncio apostólico en Polonia, monseñor Achille Ratti, que luego sería Papa con el nombre de Pio XI, el cual definió a Lituania como “Tierra de María”. La definición agradó tanto a la población lituana, que la hizo propia.
También bajo la dictadura comunista las peregrinaciones siguieron constituyendo, para la población, un momento fundamental de expresión de la propia fidelidad a Cristo y a la Iglesia, al igual que de la identidad nacional. La majestuosidad de los acontecimientos marianos fue tal, que redujo a la impotencia a las autoridades políticas.

SANTUARIO DE LA VIRGEN NEGRA – AGLONA (LETONIA)

Entre los principales lugares bálticos de culto, merece nuestra atención el santuario de la Virgen Negra de Aglona en Letonia. Surgida en el año 1699 como simple iglesita de madera, anexa a un convento de dominicos y ubicada en medio de un espeso bosque de abetos, su construcción conoció una notable ampliación en 1768, luego de los prodigios que se verificaron en la veneración de la imagen de madera que representa el santuario mariano de Torki, la cual, por el color que fue tomando con el tiempo, es llamada “Virgen Negra”, y de la creciente predilección que adquirió como meta de peregrinaciones.
Trabajo sobre la presencia de la Virgen María en Europa, ñpublicado por DOSSIER FIDES de Agencia Fides.


MARIA Y EUROPA
(Segunda Parte)

A cargo de N. Bux y S. Vitiello




IRLANDA

Los santuarios irlandeses visibles actualmente se remontan al siglo XI, puesto que las tierras irlandesas --las cuales, si bien situadas en los límites del mundo conocido, fueron de las más fértiles para la conversión luego de la evangelización iniciada el año 432 por san Patricio, originario de Bretaña--, sufrieron en el siglo VIII las incursiones de las poblaciones vikingas, que saquearon y destruyeron los monasterios de todo el norte de Europa.

El reflorecimiento de la fe católica y, por lo tanto, de la devoción mariana, se debe al establecimiento en la isla de poblaciones normandas, a partir del siglo XI, las cuales volvieron a dedicar a la Santísima Virgen muchos lugares que habían estado precedentemente dedicados a los santos locales.

NUESTRA SEÑORA DE LA ISLA – LADY’S ISLAND

Es este el caso de Nuestra Señora de la isla, localidad dedicada previamente a san Barry. La peregrinación a este lugar siguió siendo practicada incluso durante los períodos de mayor persecución por parte de los ingleses, durante el reino de Enrique VIII, con características fuertemente penitenciales: se recorría el perímetro de la isla varias veces, caminando descalzo por el agua. En estos periodos, el fervor católico irlandés se convirtió también en símbolo de la identidad nacional y cultural negada por mucho tiempo por la opresión inglesa. En los momentos de mayor persecución siempre la conciencia de la pertenencia a Cristo y el consecuente confiarse del hombre a su Creador se hacen más intensos y evidentes, no como consecuencia de la necesidad de una toma de posición en el conflicto, sino como un anhelo irreprimible de la verdad por parte del hombre ante la injustificable negación de la misma.
En 1647 la primera asamblea nacional del nuevo reino proclamó a María como su protectora. En 1641 el pueblo irlandés, guiado por el comandante Owen Roe O’Neill, adoptó como grito de guerra “Santa María” y como estandarte del ejército la figura de la Virgen con el Niño. Pero la resistencia fue vencida pronto por las tropas de Oliver Cromwell, el cual, habiendo recorrido toda la isla, destruyó todo vestigio de culto católico y demolió todas las iglesias y conventos.
Lo que permitió a los irlandeses custodiar su identidad católica y alimentar eficazmente la fe fue la recitación, personal o en el hogar doméstico, del Santo Rosario, el cual tuvo un papel tan importante que se convirtió en una característica nacional.
Las leyes penales contra los católicos fueron abolidas recién en 1828 y la rehabilitación social y económica tuvo que esperar un tiempo mayor. Los antiguos santuarios y conventos no fueron reedificados y hasta ahora las ruinas yacen solitarias en medio del campo. Por ello en Irlanda no es posible divisar la presencia de ningún santuario, a excepción del de Knock.

NUESTRA SEÑORA REINA DE IRLANDA – KNOCK

Santuario mariano nacional, constituye meta obligada para todo buen católico irlandés.
Este lugar se origina en una aparición de la Virgen acompañada de San José y de san Juan Evangelista, completada por un altar que tiene encima al Cordero Divino y la Cruz. La aparición se remonta al 21 de agosto de 1879 y se verificó en presencia de quince personas de diversas edades. El santuario goza de la presencia anual de cerca de un millón de peregrinos. El acontecimiento contribuyó a reducir la tensión social y el odio hacia los ingleses y fue interpretado como un signo de la ayuda celestial y un llamado a permanecer fieles a la Iglesia Católica y en particular a la Divina Eucaristía y al culto mariano. El mismo obispo del lugar, Monseñor John McHale, comentó con las siguientes palabras la respuesta favorable de la comisión que estudió los hechos de Knock: “Es un privilegio para la pobre gente del oeste, en su miseria y en su sufrimiento, que la Virgen se haya aparecido a ellos”.
A 1976 se remonta la construcción de una gran iglesia, que se unió al templo parroquial, y la localidad fue honrada con la visita del Siervo de Dios Juan Pablo II el 30 de setiembre de 1979, aniversario de la aparición.
ZENIT publica la intervención del arzobispo Claudio María Celli, nuevo presidente del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, al inaugurar el lunes, 17 de Septiembre de 2007, la décima reunión continental de la Red Informática de la Iglesia en América Latina (RIIAL).


Es una gran alegría encontrarme de nuevo en estas tierras hondureñas a las que me unen profundos lazos de historia compartida, de amistad y de hermandad en la fe. Aquí me siento realmente en mi casa, y lo mismo podrán decir todos los participantes en el encuentro ahora que pueden gustar la hospitalidad de este pueblo tan generoso y lleno de calor humano. Gracias, Señor Cardenal, por su apertura en acoger esta Reunión, y por su constante apoyo a todo lo que signifique buena comunicación en la Iglesia. El Pontificio Consejo se beneficia constantemente de su amplitud de miras y su grandeza de corazón.

Me hace aún más grata esta visita el acompañar por primera vez una Reunión Continental de la RIIAL, que además es ya la décima celebrada. Este número redondo de algún modo expresa un punto de llegada, un estado de madurez de la Red, tras un proceso largo y esforzado de quienes la fundaron: el Pontificio Consejo de las Comunicaciones Sociales en la persona de Mons. Enrique Planas, y el CELAM, cuyo entonces Obispo Secretario General era Mons. Darío Castrillón. Puede decirse que la RIIAL es resultado de la comunión eclesial y de la amplitud de miras de estas dos instituciones. Hoy es una realidad presente en prácticamente todos los Episcopados de América Latina, es parte orgánica en la estructura el CELAM, cuenta con una enorme cantidad de servicios muy prácticos y útiles par la pastoral. Más aún, la RIIAL se ha convertido ya en una «cultura eclesial” de uso de las nuevas tecnologías, insistiendo en la primacía de la comunión y la misión, y no cediendo en el esfuerzo de llegar hasta los más necesitados.

Pero esta madurez alcanza en este encuentro un punto de inflexión hacia nuevos derroteros. Una serie de circunstancias importantes han cambiado desde la última vez que ustedes se reunieron en Cochabamba en el año 2005 y marcan fuertemente la nueva fase que ahora iniciamos. Se ha celebrado la Va. Conferencia General del Episcopado en Aparecida, que da un decidido impulso a la dimensión misionera de la Iglesia en el continente; se han renovado las autoridades del Pontificio Consejo y también las del CELAM. Asistimos a un panorama tecnológico en plena aceleración, que no puede dejarnos indiferentes y nos interpela directamente. Además, la Iglesia está preparándose para el próximo Sínodo de los Obispos, que será nada menos que sobre la Palabra de Dios en la vida de la Iglesia. La comunicación de Dios a los seres humanos será el centro de nuestra atención y hemos de estar preparados con amor y disponibilidad, con apertura para dejarnos vivificar por ella y para servirla sin reservas.

Ahora bien. En estas nuevas circunstancias, ¿dónde encontramos la brújula adecuada que nos oriente en el camino a seguir? Creo que una vez más hay que acercarnos al faro luminoso que es el Concilio Vaticano II y que debe seguir orientando nuestos pasos: «La Iglesia sólo desea una cosa: continuar, bajo la guía del Espíritu, la obra misma de Cristo, quien vino al mundo para dar testimonio de la verdad, para salvar y no para juzgar, para servir y no para ser servido. (...) Para cumplir esta misión es deber permanente de la Iglesia escrutar a fondo los signos de los tiempos e interpretarlos a la luz del Evangelio, de forma que, acomodándose a cada generación, pueda la Iglesia responder a los perennes interrogantes de la humanidad sobre el sentido de la vida presente y de la vida futura y sobre la mutua relación de ambas.» (Gaudium et spes, 3 y 4).

El Concilio abrió un cauce muy importante en la historia de la Iglesia, recordándonos que nuestra tarea es siempre la misma y a la vez es nueva cada día; que sigue el paso de los tiempos pero tiene su norte en la Eternidad y en el Amor Misericordioso que ha irrumpido en nuestra Historia con la Encarnación del Verbo de Dios.

«El ser humano es para la comunicación y para la comunión», dice el Documento de Aparecida (n. 130).

El mundo contemporáneo es hoy más que nunca ejemplo de ello. O al menos, de su búsqueda. Nos encontramos en una sociedad marcada precisamente por la comunicación, en intensidad y en extensión, por la cantidad de mensajes que recibimos y emitimos diariamente. Muchos millones de seres humanos hoy están «hiper-comunicados», al menos con teléfonos móviles y con Internet, buscando relaciones humanas más gratificantes, discutiendo temas, encontrándose en el contexto del ciberespacio. Como bien señala el Documento de Aparecida, viven sumergidos en esa atmósfera de significados, tantas veces inconexos y hasta opuestos entre sí.

Pero hay algo nuevo dentro de lo nuevo. Las noticias ya no las dan sólo los periódicos o la televisión. Cada persona puede ser emisora, cada grupo puede crear sus propios órganos de información. La noticia puede salir de los vecinos de un barrio a través de sms o enviando fotos y filmaciones a You-Tube. La información la crean y la difunden los jóvenes a través de blogs y wikis. Las nuevas generaciones comparten música, fotografías, videos, textos, de manera inmediata y casi sin percibir la complejidad de la tecnología que les permite este modo de vida. Para ellos su hábitat normal, es el clima en el que se mueven, el lenguaje que hablan, el marco cultural en que piensan y deciden. El Cardenal Martini lo anticipaba en su famosa Carta Pastoral de los primeros años 90 «La orla del manto»: «Los medios ya no son sólo una pantalla que se mira o una radio que se escucha. Más bien son una atmósfera, un ambiente en el que estamos inmersos, algo que nos rodea y nos invade por todas partes. Estamos sumergidos en este mundo de sonidos, imágenes, colores, impulsos y vibraciones, como el hombre primitivo estaba inmerso en la selva o el pez en el agua. Es nuestro entorno. Los medios son una nueva forma de estar vivos.» (p. 11).

Este es el nuevo Areópago donde se dialoga, y donde muchos van a la búsqueda de usuarios, vistos como posibles compradores en un gran mercado de cosas, de imágenes, de ideas.

A la vez este areópago, en la medida en que se vehicula a través de medios tecnológicos, deja fuera del diálogo a millones de personas que no pueden acceder a él, tanto por falta de medios como de cultura de uso. La info-pobreza es mucho mayor cuanto más avanzan los sectores más pudientes de la sociedad y se hacen info-ricos.

El Santo Padre Benedicto XVI está impulsando a los creyentes a vivir una mayor adultez en la fe, una verdadera entrega al Señor, que haga fecunda la acción evangelizadora, en particular en las Iglesias que peregrinan en América Latina. Los Obispos en Aparecida, recogiendo esa indicación, animan a los creyentes a un encuentro personal con Cristo, a tener una auténtica vida comunitaria, y a sentirse misioneros en el mundo que les ha tocado vivir. Pues bien, parte importante de este mundo es la sociedad mediática de hoy. El anuncio de Cristo resucitado y vivo, que obra en los bautizados, no puede aceptar pasivamente las radicales transformaciones socioculturales en acto, sino más bien ofrecer al mundo contemporáneo y futuro la Palabra salvadora.

No olvidemos que «la comunión y el progreso en la convivencia humana son los fines principales de la comunicación social y de sus instrumentos» (Communio et progressio, 1); éstos también «potencian toda colaboración» (Ib., n. 7).

Todo esto nos interpela, nos hace preguntarnos qué trayecto hemos recorrido y cómo debemos emprender los caminos del futuro. Durante los cuarenta años que han pasado desde el Concilio, la Iglesia ha caminado mucho en el campo de la comunicación. En este momento en que Aparecida plantea una nueva fase de la Iglesia en América Latina, recojo algunos de los desafíos del momento actual:

1. El desafío de la inculturación del Evangelio.
La comunicación auténtica nunca es unidireccional, pues quedaría pobre e incompleta. La comunicación que transforma y une es la que acoge la realidad del otro.

«El mismo Cristo en su vida se presentó como el perfecto ‘Comunicador’. Por la encarnación se revistió de la semejanza de aquellos que después iban a recibir su mensaje, proclamado tanto con palabras como con su vida entera, con fuerza y constancia, desde dentro, es decir, desde en medio de su pueblo. Sin embargo, se acomodaba a su forma y modo de hablar y pensar ya que lo hacía desde su misma situación y condición» («Communio et progressio», n. 11). Hoy ese clima y condición están marcados por las comunicaciones.

Pensemos también en María de Guadalupe, señalada por Juan Pablo II como «modelo de una evangelización perfectamente inculturada». Tal como hizo el Verbo Encarnado, Ella misma se adapta a la mentalidad de su interlocutor, a su cultura, a su ritmo. Es portadora de un mensaje que no está hecho sólo de palabras. Es gesto, es forma, es imagen, es lenguaje, es idioma. Es una comunicación amorosa y llena de aceptación por el mundo del otro, a la vez que ejerce un efecto dinamizador que cambia para siempre al interlocutor. Juan Diego se ve reconocido en su profunda dignidad de ser humano, y más aún, elevado a una alta tarea: es enviado en misión para ser portador de un mensaje que le supera.

Así, la Iglesia y la sociedad están en comunicación. La Iglesia Madre y Maestra, como madre escucha, comprende, acompaña. Ha de escuchar en profundidad qué dice, qué busca esta sociedad con sus diversos ámbitos culturales, cuáles son los lenguajes que comprende y en los que se expresa, cuáles las categorías de su pensamiento. Como maestra enseña el Evangelio, instruye en la Palabra de Dios, se pone al servicio de las personas para que crezcan y se desarrollen plenamente de manera armónica según el plan de Dios.

Por su parte, la sociedad es invitada también a escuchar en profundidad para comprender el mensaje de Cristo sin reducirlo ni manipularlo, acogerlo en su integridad, transmitido por una Iglesia que necesariamente es histórica y se expresa en las categorías de su tiempo.

Este encuentro sólo será posible si el Evangelio es inculturado, y alcanza todos los ámbitos de la cultura.

2. El desafío de la armonización
Como bien señala el documento de Aparecida, «la Iglesia cuenta con más medios que nunca para la evangelización de la cultura (...). Tenemos radios, televisión, cine, prensa, Internet, páginas web y la RIIAL, que nos llenan de esperanza». (D. Ap 99 f). Todos estos medios, que el Papa Pio XII llamaba «dones de Dios» (Miranda prorsus, ) han ido surgiendo como flores en un campo, animados por un gran entusiasmo evangelizador y espíritu de servicio. Pero aún queda el desafío de sintonizarnos en un acorde común que no distraiga, sino facilite a los diversos públicos la comprensión del mensaje del Evangelio de Cristo vivo. Los medios y pueden ayudar a las personas a «alcanzar un mayor sentido comunitario» (C.p. n. 8); ¡Cuánto más debe suceder eso en el seno de la Iglesia! El desafío puede también llamarse coordinación o sintonización –que no uniformidad- de los medios eclesiales.

Esta armonización expresa nuestro espíritu de pueblo de Dios, y de algún modo contrasta con la tendencia individualista en la que es fácil caer cuando uno está absorto en realizar la propia tarea. La eclesiología de comunión que el Concilio impulsó se expresa, más que en las palabras, en la vivencia de hecho y en el testimonio de las tareas cotidianas.

3. El desafío de la formación
En una sociedad como la nuestra no podemos permitirnos ser «analfabetos mediáticos», es decir, ignorar el abecedario del lenguaje de hoy, que en cambio niños y jóvenes manejan perfectamente. A ellos hemos de ofrecerles marcos de referencia para que puedan seleccionar y asimilar esos mensajes de manera que adquieran significado; a los Agentes de Pastoral, empezando por los Obispos, sacerdotes, formadores, religiosos y religiosas, padres de familia, etc., los elementos de la cultura digital para que comprendan desde sus raíces los dinamismos de la sociedad actual.

El propio medio informático ofrece enormes potencialidades, como nunca antes, para la formación interactiva, para el diálogo fructuoso y la construcción grupal de contenidos. La Iglesia ha saltado rápidamente a este campo y existen hermosas experiencias, pero aún tenemos mucho tramo por recorrer.

4. El desafío del sentido
El Documento de Aparecida describe muy bien esos sectores de la sociedad que dan la impresión de estar confusos y no saber a dónde van. Ha detectado la crisis del significado: la carencia de criterios para seleccionar la información, puntos de referencia sobre la importancia de los temas, jerarquías de valores para orientarse en ese bombardeo de mensajes.

La Iglesia tiene el tesoro del Evangelio. A partir de él puede, de manera inculturada, ofrecer claves de comprensión, criterios para seleccionar los mensajes, espacios de reflexión y silencio para que Cristo pueda hacerse presente con su paz en medio del bullicio. Sólo así las personas podrán crecer en libertad y responsabilidad para llevar su vida adelante en la sociedad de hoy. La llamada ‘sociedad de la información’ ha de pasar a ser, como se ha dicho muchas veces, ‘sociedad del conocimiento’, y mejor aún, ‘civilización del Amor’.

El gran impulso del Concilio apuntaba ya en esa dirección, y la Communio et progressio sigue esa trayectoria: «Los medios crean un lenguaje nuevo que permite a los hombres conocerse mejor y acercarse más fácilmente los unos a los otros. Y cuanto más libremente se comprenden y más cordialmente se vuelven hacia los demás, tanto más caminan hacia la justicia y la paz, la benevolencia y la mutua ayuda, el amor y, consiguientemente, hacia la comunión» (n. 12).

5. El desafío de la información
En una de las épocas sociales con mayores facilidades para la comunicación, siguen siendo millones de personas las que están poco informadas o peor aún, desinformadas sobre la Iglesia y su mensaje. Los cauces que difunden las noticias sobre ella suelen ser las grandes agencias informativas comerciales, afanadas por abreviar y vender las noticias. Ello muchas veces reduce o incluso desvirtúa los mensajes que desearíamos comunicar.

La Iglesia ha avanzado mucho en el campo informativo; en los últimos diez años ha habido una floración de iniciativas radiofónicas, digitales, televisivas; pero tenemos aún el gran desafío de perfeccionar los lenguajes, los formatos, las estrategias de difusión y la capilaridad de nuestra presencia en los medios. Es necesario que las noticias católicas alcancen en directo a un público mucho mayor, que pueda acceder a ellas en su integridad, sin deformaciones o manipulaciones.

6. El desafío de la inclusión.
No podemos contentarnos con avivar el diálogo y la presencia entre quienes ya participan de esta cultura. Nos compete esforzarnos día a día en la inclusión de los menos favorecidos, de los olvidados, para que la sociedad no se pierda la enorme riqueza humana que ellos poseen, y para que ellos no queden ignorados y sin oportunidades de desarrollarse y crecer en igualdad de dignidad con el resto de sus contemporáneos. En esto la RIIAL realiza una tarea muy importante que ha de ser ampliada y puesta en relación con otras entidades sensibles a esta realidad. Que nadie quede excluido del banquete de la cultura y del diálogo social.

Si el Documento de Puebla señaló que la Evangelización es comunicación, los Obispos en Santo Domingo recordaron que la Evangelización, anuncio del Reino, es «para que vivamos en comunión» (n. 279). El Documento de Aparecida es todo él un impulso a la comunicación misionera. En Aparecida los Obispos ven ya a la sociedad y a la Iglesia en clave comunicativa para el encuentro con Dios y para la experiencia de la comunión. Esta es nuestra tarea porque es el modo como Dios mismo actúa: se revela para incorporarnos a su Vida, que es Amor y Unidad. El próximo Sínodo sobre la Palabra de Dios en la vida de la Iglesia ha de encontrarnos dispuestos, vigilantes, articulados, ágiles para ponernos al servicio de esa Palabra.

La RIIAL ha sido desde sus inicios mucho más que tecnología. Es espíritu de servicio a la comunión en el campo de las nuevas tecnologías. Pues sigamos juntos en esa línea, realizando una auténtica diakonia de la cultura digital. Mantengamos un diálogo constante entre el Pontificio Consejo y el CELAM, con los Episcopados del continente, con religiosos y religiosas, con los movimientos laicos, las iniciativas de formación, con el pueblo de Dios activo y entusiasta, discerniendo los modos concretos como hemos de servir a la comunicación y la comunión en esta sociedad y a las personas realmente existentes que hoy la conforman.
Publicado por verdenaranja @ 23:28  | Hablan los obispos
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VATICANO - "El luminoso testimonio de fe" dejado por el heroico Pastor, el Card. Van Thuân, ha sido recordado por el Santo Padre Benedicto XVI

Castel Gandolfo (Agencia Fides) - Han transcurrido cinco años, pero todavía está viva en la mente y en el corazón de cuántos lo conocieron la noble figura de este fiel siervo del Señor. También yo conservo no pocos recuerdos personales de los encuentros que tuve con él aquí durante los años de su servicio, en la Curia Romana." Con estas palabras el Santo Padre Benedicto XVI ha iniciado su discurso durante la audiencia concedida esta mañana en el Palacio Apostólico de Castel Ganbdolfo a los Oficiales y Colaboradores del Consejo Pontificio Justicia y Paz, con ocasión del quinto aniversario de la muerte del Cardenal François-Xavier Nguyên Van Thuân.
"Aprovecho con gusto la ocasión para subrayar, una vez más, el luminoso testimonio de fe que este heroico Pastor nos ha dejado - ha dicho el Santo Padre -. ¿Cómo olvidar los sobresalientes rasgos de su sencilla e inmediata cordialidad? ¿Cómo no destacar la capacidad que tenía para dialogar y hacerse cercano a todos? Lo recordamos con mucha admiración, mientras vuelven a nuestra mente las grandes visiones, colmadas de esperanza, que lo animaron y que él supo proponer de modo fácil y cautivador; su fervoroso compromiso en la difusión de la doctrina social de la Iglesia entre los pobres del mundo, el anhelo por la evangelización en su continente, Asia, la capacidad que tenía de coordinar las actividades de caridad y de promoción humana que promovía y sostenía en los lugares más recónditos de la tierra
En particular el Papa ha destacado como el Cardenal Van Thuân era "un hombre de esperanza", "vivía de esperanza y la difundía entre todos los que encontraba. Gracias a esta energía espiritual resistió a todas las dificultades físicas y morales". Benedicto XVI ha dicho por último que acoge con alegría la noticia de la apertura de la Causa de beatificación "de este singular profeta de la esperanza cristiana", y ha invitado a rezar "para que su ejemplo sea por nosotros una válida enseñanza". (S.L) (Agencia Fides 15/9/2007; Líneas: 25 Palabras: 351)

Links:
Texto completo del discurso del Santo Padre, en italiano
http://www.evangelizatio.org/portale/adgentes/pontefici/pontefice.php?id=887
La oficina de prensa del Obispado de Tenerife nos ha remitido el siguiente articulo de Agencia EFE - Madrid

Un "plan de comunicación" de los obispos informará sobre la realidad de la Iglesia


EFE
Madrid



La Conferencia Episcopal Española (CEE), que preside Ricardo Blázquez , ha puesto en marcha un "plan de comunicación" para informar a la sociedad sobre la realidad de la Iglesia, sobre el nuevo sistema de asignación tributaria y sobre la labor pastoral y social que desarrollan obispos, sacerdotes, religiosos, misioneros y seglares.

La CEE persigue mostrar a la sociedad la tarea que realiza la Iglesia católica en España y recuerdan en un comunicado difundido ayer por su gabinete de prensa, que "forma parte de la vida cotidiana de nuestro país" y que su labor contribuye "de manera decisiva al crecimiento y desarrollo de la sociedad".

Los obispos intentan informar sobre los retos del nuevo sistema de asignación tributaria tras el Acuerdo alcanzado entre la Iglesia y el Gobierno español en diciembre de 2006, y en el que se establece un nuevo modelo que, desde enero de este año, ha dejado de ser un sistema mixto de dotación directa con cargo a los Presupuestos Generales del Estado, para ser un sistema exclusivo de asignación tributaria del IRPF. Por tanto, recuerda el comunicado, "a partir de ahora, el sostenimiento económico de la Iglesia Católica en España pasa a depender, única y exclusivamente, de los católicos y de quienes valoran la labor que ésta desarrolla en nuestro país". Y sus "fuentes principales de financiación serán las aportaciones periódicas y donaciones que realizan los fieles y el 0,7% de la cuota íntegra de los contribuyentes que marquen en su declaración de IRPF la casilla correspondiente".

Conscientes del riesgo que conlleva esta modificación en el sistema de financiación, la CEE "ha decidido abordar un completo plan para el que ha seleccionado, mediante concurso, a Advise, consultora estratégica especializada en marketing, publicidad y comunicación, con el fin de que desarrolle el proyecto", informó ayer su departamento de comunicación. El equipo de profesionales de Advise "asesorará en la estrategia de actuación y seleccionará a los colaboradores para las diferentes áreas: publicidad, planificación y compra de medios, relaciones públicas, BTL, formación e Internet". Por parte de la CEE, los trabajos serán coordinados por la Oficina para el Sostenimiento de la Iglesia Católica, compuesta por Antonio Algora, Obispo de Ciudad Real y Obispo Responsable de la Oficina y Juan José Beltrán, director del Secretariado para el Sostenimiento de la Iglesia.
La oficina de prensa del Obispado de Tenerife nos ha remitido el siguiente artículo publicado en EL DÍA

"Ahora importa más marcar la X de la Iglesia en la Renta"


El obispo de Ciudad Real y responsable del Secretariado para el Sostenimiento Económico de la Iglesia de la Conferencia Episcopal, Antonio Algora, adelantó a EL DÍA la campaña que se difundirá en España para que los contribuyentes conozcan el nuevo modelo de financiación, que elimina la asignación del Estado.

DORY MERINO, El Día, Tenerife

El obispo de Ciudad Real y responsable del Secretariado para el Sostenimiento Económico de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Antonio Algora Hernando, adelantó a EL DÍA la campaña que se difundirá en nuestro país para que los ciudadanos conozcan el nuevo modelo de financiación de la Iglesia, que elimina la asignación presupuestaria por parte del Estado y recalcó que, a partir de ahora, "importa mucho más marcar la X en la declaración de la Renta".
Así lo manifestó monseñor Algora, que se encuentra en Tenerife por ser el predicador del Quinario del Cristo de La Laguna. Entre las novedades que relató el prelado, destaca que la campaña informativa surge a raíz del cambio en el modelo de financiación de la Iglesia en España, que queda exclusivamente en manos de los fieles y simpatizantes. Ahora se destinará a la Iglesia el 0,7% del IRPF (impuesto sobre la renta de las personas físicas). Es decir, el Estado dará 70 céntimos de cada cien euros que se paguen a Hacienda si se marca la X. Algora recalcó que al marcar la casilla, el contribuyente no tiene que pagar más, sino que el Estado lo saca de los impuestos.
Con la campaña, según manifestó Algora, se busca informar a la población de que poner la X "no cuesta nada al contribuyente". Dijo que la recaudación que obtiene la Iglesia de la Renta rondaba el 20% de los costes de las actividades que realiza.
Desaparecen exenciones
El nuevo modelo de financiación también elimina la dotación presupuestaria del Estado y desaparece la exención del IVA y del IGIC para los objetos de culto. El prelado aclaró que es compatible marcar la casilla de la Iglesia y la de otras actividades sociales.
Indicó que hasta ahora, el 35% de los contribuyentes marcan la casilla de la Iglesia, pero, en su opinión, se prevé un aumento. Señaló que en España son 12 millones de personas las que practican la religión católica de forma permanente.
Además, el obispo precisó que la modificación conlleva que la Iglesia tiene la obligación de justificar en qué invierte el dinero. Este es el objetivo de la campaña informativa que se desarrollará, tanto en la Diócesis Nivariense, como en el resto de las del país, para que los ciudadanos conozcan las actividades que lleva a cabo la Iglesia, "muchas más que celebrar bodas y bautizos", indicó.
Por ejemplo, algo que no conocen en profundidad los ciudadanos es la tarea asistencial que desarrolla la Iglesia, que supone un "ahorro" de costes para el Estado de "varios miles de millones de euros". Explicó que su departamento desea transmitir a los ciudadanos cómo redunda en el bien de la sociedad la tarea entregada de los cristianos, "basada en el amor gratuito, como enseñó Jesucristo, modelo de la caridad, que es entregar la vida a los semejantes".
Algora, también vocal de la Comisión Episcopal del Apostolado Seglar y responsable de Pastoral Obrera, que lleva como lema episcopal "Pro eis", cuya traducción podría ser "consagrar la vida en favor de los demás", manifestó que dedica gran parte de su tiempo al ámbito de la doctrina social del trabajador, "porque me preocupa que se cumplan los derechos del mundo laboral en esta sociedad", afirmó.
Trabajo sobre la presencia de la Virgen María en Europa, publicado por DOSSIER FIDES de Agencia Fides.


MARÍA Y EUROPA
(Primera Parte)

Por N. Bux y S. Vitiello



GRECIA

La gloriosa Hélade, cuna de la expresión más poética de la infinita pregunta del hombre, encontró históricamente así como culturalmente respuesta en el Cristianismo. A través de Constantino llegó a ser parte del Imperio Bizantino. Un grande y amplio desarrollo del culto de la Virgen se realizó después del Concilio de Éfeso (431), que se celebró en una iglesia mariana y que tuvo como lema «María Theotokos» (María Madre de Dios). Muchos templos paganos fueron transformados en iglesias cristianas y fueron frecuentemente dedicados a María; entre ellos de fundamental importancia para la “conversión” del Partenón de Atenas, intitulado, en el año 432, a la Aghia Sofia (Santa Sabiduría: El Verbo, Cristo) y luego, en el año 662, a la Paniaghia Ateniotissa (la Toda Santa de Atenas) que se impuso definitivamente al culto de la diosa pagana Atenas. La historia de este país se une inseparablemente a la del Imperio romano de Oriente, catalizador, en lo que fue su capital, Bisanzio, de todo el prestigio cultural y político griego. Nos dispensamos del profundizar dicho aspecto, ateniéndonos a tratar de los principales lugares de culto mariano de la península helénica.


NUESTRA SEÑORA DE LA ANUNCIACIÓN – ISLA DE TINOS

El santuario más célebre y frecuentado de Grecia, situado en esta isla de las Cíclades, tiene su origen en el descubrimiento, que se remonta al 1823 después de una indicación recibida en sueños por una religiosa, del antiguo icono de la Evengherestia (Anunciada). Inicialmente se excavó en el lugar indicado pero no se encontró nada aparte de los restos de una antigua iglesia dedicada a San Juan Bautista. Con las piedras que fueron recuperadas de esta iglesia los obreros dedicaron en el lugar una pequeña capilla dedicada a la Virgen y, justo al final de los trabajos, un pichón se estrelló contra una vieja mesa, revelando de este modo el icono que estaban buscando desde el inicio. La emoción suscitada fue tal que involucró y fortaleció a toda la población que estaba viviendo la espera de la inminente liberación de la secular dominación turca iniciada el 29 de mayo de 1453. El momento central de las celebraciones está representado por la procesión del 15 de agosto de cada año, en la cual el espléndido icono, revestido de oro y de gemas, y protegida por un precioso BALDACCHINO, es llevada a través de la isla entre cantos e invocaciones.
Una mención particular lo ameritan los santuarios de la Toda Santa del escalón de oro (Crissoscalitissa), la Toda Santa de la gruta (Nisiros) y en particular el santuario de la Toda Santa “Portatissa”.

SANTUARIO DE LA TODA SANTA PORTATISSA –
IVIRON – MONTE ATOS


El icono, entre los más venerados del Monte Atos, según la tradición, pertenece a una viuda de Nicea, la cual lo cuidó protegiéndolo contra la furia iconoclasta; sin embargo en el año 829 un soldado lo descubrió y, en el tentativo de destruirla, le dio a la imagen un golpe de espada. Golpeada en donde se encontraba el rostro, de la herida salió sangre. El soldado impresionado por el prodigio se convirtió, sin embargo la buena viuda confió el icono a las aguas del mar, para evitar que fuese sometida a ulteriores peligros, y así la imagen llegó, después de algún tiempo, a una playa cerca del monasterio georgiano de Iviron, uno de los veinte grandes monasterios del Atos. El nombre de “Portatissa” se debe al continuo descubrimiento de la imagen mariana en la puerta de ingreso del monasterio, a pesar de los repetidos intentos de colocarla al interno de la iglesia. Por esto los monjes se vieron obligados a edificar la capilla, en la que aún hoy el icono es venerado, justamente al ingreso del monasterio. En el día de la fiesta, con una solemne procesión hasta el altar, se conmemora su descubrimiento.
Trabajo sobre la presencia de la Virgen María en Europa publicado en DOSSIER FIDES de Agencia Fides.


MARÍA Y EUROPA
(Primera Parte)

Por N. Bux y S. Vitiello




GRAN BRETAÑA

La inseparabilidad de las dimensiones petrina y mariana de la Iglesia de Cristo, garantes de unidad para la Iglesia misma y de auténtica custodia de la Verdad toda entera, ha sido varias veces testimoniada en la historia, ya que cada vez que se faltó a la fidelidad al ministerio de los sucesores de Pedro, se verificó también un inexplicable y obstinado rechazo hacia el culto a María Virgen.

Así sucedió con el cisma de 1534 que se realizó bajo Enrique VIII, también en tierra británica, donde la devoción mariana, transmitida por la evangelización de los pueblos anglos y sajones, que encontró su primera expresión en San Agustín de Canterbury, enviado por el Papa Gregorio Magno en el 597, fue gravemente minada por la supresión de monasterios y santuarios, los cuales fueron confiscados por la corona inglesa, por consejo de los ministros filoprotestantes Thomas Cromwell y Thomas Cranmer.

SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DE LA SANTA CASA – WALSINGHAM

Recién a inicios de 1800 fue posible asistir a una recuperación del culto a María, tanto por parte de los católicos, después de la abolición de las leyes contra ellos, cuanto por una gran parte de la realidad anglicana, que justamente en la devoción mariana parece que redescubre la nostalgia de dicha belleza, que constituye aún hoy un punto de acercamiento a la Iglesia católica.

Entre los primeros de Europa, el santuario de Walsingham constituye el más excelente lugar de culto mariano en tierras británicas. Según la tradición, fue fundado en el año 1061 por una cierta Richeldis, quien recibió en sueños la orden de erigir una capilla a imitación de la Santa Casa de Nazareth. Esta capilla, dado el desarrollo del culto, fue encerrada en una suntuosa iglesia gótica. Después de su destrucción, en 1538, Walsingham pudo ver de nuevo recién en 1934 la reconstrucción de un santuario en cuyo interior fue colocada la Santa Casa. El mismo año fue inaugurado el santuario católico en la antigua Slipper Chapel, la Capilla de las Sandalias, llamada de este modo porque los peregrinos normalmente se quitaban el calzado la última milla para seguirla a pie desnudo.

SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DEL CONSUELO - WEST GRINSTEAD

En Sussex, al sur de Londres, el santuario de Nuestra Señora del Consuelo, gracias a la protección de los católicos Lord Carylls, sobrevivió a la tempestad reformadora, convirtiéndose así, además de en centro de culto para los fieles católicos, en refugio para el irreducible clero católico clandestino, fervoroso guardián de la ortodoxia en tierras ingleses.

Con el intensificarse de las persecuciones religiosas, la iglesia fue demolida y reconstruida en otro lugar para evitar la violencia iconoclasta. En 1863, después de haber recogido ayudas en toda Europa, el nuevo capellán Jean Marie, proveniente de Francia, erigió una iglesia más grande y, como imagen para la veneración trajo de Turín (Italia) una copia del cuadro de la Virgen de la Consolación. Cada año desde Westminster se organiza una peregrinación de agradecimiento al Señor y a Su Madre Misericordiosa por haber conservado en Inglaterra la fe católica.
(16 septiembre 2007) ZENIT publica la declaración final del congreso celebrado en Roma por la Comisión Internacional para la Pastoral Penitenciaria Católica celebrado en días pasados.


Los miembros de la Comisión Internacional de la Pastoral Penitenciaria Católica (ICCPPC), obispos, presbíteros, diáconos, religiosas, religiosos, personas consagradas y laicos de 62 países de todo el mundo, enviados por nuestras respectivas Conferencias Episcopales para participar en el XII Congreso Mundial de la ICCPPC tenido en Casa La Salle de Roma, del 5 al 12 de septiembre de 2007, con el lema «Descubriendo el rostro de Cristo en cada persona presa», hemos tratado de hacer nuestras las palabras de la Carta a los Hebreos: «Acordaos de los presos como si estuvierais con ellos encarcelados» (Heb 13, 3).

Hemos tenido muy presente el célebre Mensaje del Papa Juan Pablo II para el Jubileo en las cárceles: «Jesús es compañero de viaje paciente, que sabe respetar los tiempos y los ritmos del corazón humano». También hemos evocado las valiosas aportaciones del Papa Benedicto XVI en su Discurso durante nuestra audiencia privada recordándonos que somos «llamados a ser heraldos de la infinita compasión y del perdón de Dios».

Proclamamos que el ministerio penitenciario forma parte ineludible del ministerio pastoral de la Iglesia desde sus orígenes.

Somos conscientes de que visitar y liberar a los presos (Mt 25, 36; Lc 4,18) es expresión del amor de Dios y clara manifestación de su propia esencia (Deus caritas est 25). Por consiguiente, declaramos:

1-. Que «el ser humano es el camino de la Iglesia» (Redemptor hominis 14; Centesimus annus 53) y su rostro evoca el rostro mismo de Cristo. Su dignidad inalienable y los derechos fundamentales que le son inherentes devienen de ser «imagen y semejanza» (Gn 1,26) de su divino Creador. Aún privado de libertad, por las razones que fueren, nada ensombrece esta imagen.

2-. Que en bastantes países no se garantizan los derechos humanos de las personas presas; tampoco se asegura su libertad religiosa y se obstaculiza a la Iglesia en la atención a las necesidades espirituales y materiales de las personas encarceladas. Muchas cárceles están superpobladas, se cometen abusos contra los encarcelados y no se satisfacen sus necesidades básicas. En numerosas legislaciones aún subsiste la pena de muerte y otras condenas desmesuradas incompatibles con la dignidad humana. Estas expresiones inhumanas de crueldad institucional deben de ser rectificadas. Exigimos la abolición de la pena de muerte, el fin de toda forma de tortura y la observancia de las Reglas y Normas de las Naciones Unidas en la esfera de la prevención del delito y la justicia penal.

3-. Que el vigente sistema de justicia criminal en muchos países fracasa en la satisfacción de las necesidades de la infancia en conflicto con la ley, así como de los grupos de población especialmente vulnerable como las personas con enfermedades mentales, drogodependientes, extranjeras o ancianas. Solicitamos que las leyes, los programas y los sistemas se pongan al servicio de la atención de las necesidades de estos colectivos.

4-. Que las leyes penales y de extranjería son abusivas. Nos identificamos con las palabras del Papa Juan Pablo II: «el mundo no necesita muros sino puentes» (16 de noviembre de 2003). Apostamos firmemente por una justicia que reconstruya, que proteja y que repare; una justicia que responsabilice a los infractores de sus hechos; una justicia que repare a las víctimas, tan frecuentemente ignoradas y olvidadas por el vigente sistema penal; una justicia que implique a la propia comunidad para facilitar el proceso de rehabilitación y, consiguientemente, reintegrar a la víctima y al infractor en su seno.

5-. Que reconocemos y agradecemos la destacable tarea del ministerio de la Pastoral Penitenciaria en muchos países del mundo que, a pesar de las limitaciones e innumerables dificultades, están haciendo de ella una auténtica Pastoral de justicia, libertad, misericordia, reconciliación y esperanza que visibiliza el amor de Dios. Ofreciendo ayuda espiritual, nutriendo la fe de las personas encarceladas con el Evangelio y los sacramentos de la Iglesia, respondiendo a necesidades materiales y prestando asistencia legal para salvaguardar sus derechos fundamentales están ayudando a convertir «el tiempo en prisión en tiempo de Dios».

6-. Que podríamos atender mejor a las necesidades de las personas privadas de libertad si fuésemos integrados formalmente en la estructura canónica de la Iglesia.

7-. Que somos conscientes de que «queda mucho por hacer» y de que todavía «nuestra conciencia no puede permanecer tranquila» (Mensaje Jubilar).
Confiados en la bondad del Amor de Dios, capaz de «hacer nuevas todas las cosas» (Ap 21,5), encomendamos en sus manos a nuestros hermanos y hermanas encarcelados y todas nuestras aspiraciones. Sabemos bien que su paciencia nos acompaña y que amorosamente nos presiona para «descubrir el rostro de Cristo en cada preso».

Con la ayuda de Dios, a ello seguiremos consagrando nuestros esfuerzos.
Roma, a 11 de septiembre de 2007.
VATICANO - Benedicto XVI a las Clarisas: “No siempre tiene eco en la opinión pública el compromiso silencioso de quienes buscan poner en práctica con simplicidad y alegría el Evangelio… pero es verdaderamente extraordinario el aporte que vosotros dais a la obra apostólica y misionera de la Iglesia en el mundo”

Castelgandolfo (Agencia Fides) - “Esto es, queridas Hermanas, aquello que el Papa espera de vosotras: que seáis antorchas ardientes de amor, ‘manos juntas’ que velan en oración incesante, separadas totalmente del mundo, para sostener el ministerio de aquel que Jesús ha llamado a guiar su Iglesia. ‘Hermanas pobres’ que, siguiendo el ejemplo de san Francisco y de santa Clara, observan ‘el santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, viviendo en obediencia, sin nada propio que les pertenezca y en castidad’.” Es cuanto pidió el Santo Padre Benedicto XVI a las Religiosas Clarisas del Monasterio “Inmaculada Concepción” de Albano Laziale, recibidas en audiencia el sábado 15 de septiembre en el Palacio Apostólico de Castelgandolfo.
El Santo Padre destacó: “No siempre tiene eco en la opinión pública el compromiso silencioso de quienes buscan poner en práctica con simplicidad y alegría el Evangelio ‘sine glossa’, pero -tengan la certeza- que es verdaderamente extraordinario el aporte que vosotros dais a la obra apostólica y misionera de la Iglesia en el mundo, y Dios continuará bendiciéndoos con el don de tantas vocaciones como ha hecho hasta ahora”.
La comunidad se encuentra en el territorio de las Villas Pontificias, y el Papa agradeció a las religiosas “por el apoyo cotidiano de la oración y por la intensa participación espiritual en la misión del Pastor de la Iglesia universal”. “En el silencio de la clausura y en el don total y exclusivo de vosotras mismas a Cristo según el carisma franciscano, vosotras dais a la Iglesia un servicio precioso”.
Recorriendo la historia del Monasterio, Benedicto XVI destacó que tantos de sus Predecesores se han encontrado con la Fraternidad de las Clarisas, reafirmando siempre “la importancia de vuestro testimonio de contemplativas”. Finalmente el Santo Padre confió las Clarisas a la intercesión de san Francisco, santa Clara y de tantos santos y santas de su Orden, para que las ayuden a “perseverar fielmente hasta el final” en su vocación. (S.L.) (Agencia Fides 15/9/2007; líneas 27, palabras 368)

Links:
El texto completo del discurso del Santo Padre, en italiano
http://www.evangelizatio.org/portale/adgentes/pontefici/pontefice.php?id=884
lunes, 17 de septiembre de 2007
Intervención de Benedicto XVI al rezar el domingo, 16 de Septiembre de 2007, la oración mariana del Ángelus junto a varios miles de peregrinos congregados en el patio de la residencia pontificia de Castel Gandolfo.


Queridos hermanos y hermanas:

La liturgia nos vuelve a presentar hoy a nuestra meditación el capítulo XV del Evangelio de Lucas, una de las páginas más sublimes y conmovedoras de la Sagrada Escritura. Es bello pensar que en el mundo entero, allí donde la comunidad cristiana se reúna para celebrar la eucaristía dominical, resuena en este día esta Buena Noticia de verdad y salvación: Dios es amor misericordioso.

El Evangelista Lucas ha recogido en este capítulo tres parábolas sobre la misericordia divina: las dos más breves, comunes a Mateo y Marcos, son la de la oveja perdida y la de la moneda perdida; la tercera, larga, articulada y que sólo presenta este evangelista, es la famosa parábola del Padre misericordioso, conocida normalmente como el «hijo pródigo». En esta página evangélica parece que casi se puede escuchar la voz de Jesús, que se revela en el rostro de su Padre y de nuestro Padre.

En el fondo, para esto vino al mundo: para hablarnos del Padre, para dárnoslo a conocer, hijos perdidos, y resucitar en nuestros corazones la alegría de pertenecer a él, la esperanza de ser perdonados y restituidos a nuestra plena dignidad, el deseo de vivir para siempre en su casa, que es también nuestra casa.

Jesús contó las tres parábolas de la misericordia porque los fariseos y los escribas hablaban mal de Él, al ver que recibía a pecadores e incluso que comía con ellos (Cf. Lucas 15, 1-3). Entonces él explicó con su típico lenguaje que Dios no quiere que se pierda ni siquiera uno de sus hijos y su espíritu desborda de alegría cuando un pecador se convierte. La verdadera religión consiste entonces en entrar en sintonía con este Corazón «rico en misericordia», que nos exige que amemos a todos, incluso a los alejados y a los enemigos, imitando al Padre celestial que respeta la libertad de cada uno y que atrae a todos hacia sí con la fuerza invencible de su fidelidad. Este es el camino que Jesús muestra a quienes quieren ser sus discípulos: «No juzguéis… no condenéis… perdonad y se os perdonará; dad y se os dará… Sed misericordiosos como es misericordioso vuestro Padre» (Lucas 6, 36-38). En estas palabras encontramos indicaciones sumamente concretas para nuestro comportamiento diario de creyentes.

En nuestro tiempo, la humanidad tiene necesidad de que se proclame y testimonie con vigor la misericordia de Dios. Intuyó esta urgencia pastoral, de manera profética, el querido Juan Pablo II, quien fue un gran apóstol de la divina Misericordia. Al Padre misericordioso dedicó su segunda encíclica y durante todo su pontificado se convirtió en misionero del amor de Dios a todas las personas. Tras los trágicos acontecimientos del 11 de septiembre de 2001, que ensombrecieron el alba del tercer milenio, invitó a los cristianos y a los hombres de buena voluntad a creer que la Misericordia de Dios es más fuerte que todo mal, y que sólo en la Cruz de Cristo se encuentra la salvación del mundo.

Que María, Madre de Misericordia, a quien ayer contemplamos como Virgen de los Dolores a los pies de la Cruz, nos alcance el don de confiar siempre en el amor de Dios y nos ayude a ser misericordiosos como nuestro Padre que está en los cielos.

[Tras rezar el Ángelus, el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En italiano, dijo:]

Esta mañana, en Polonia, en el santuario de Lichen, el cardenal Tarcisio Bertone, mi secretario de Estado, ha proclamado en mi nombre beato al padre Stanislaw Papczynski, fundador de la Congregación de los Clérigos Marianos. Saludo cordialmente a los fieles reunidos con esta feliz circunstancia y a los numerosos devotos del nuevo beato, que veneran en él a un sacerdote ejemplar en la predicación, en la formación de los laicos, padre de los pobres y apóstol de la oración de sufragio por los difuntos.

Del mismo modo, esta mañana, en Burdeos, el cardenal José Saraiva Martins, prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos, ha proclamado en mi nombre a sor Marie Celine de la Presentación de la Virgen María, monja profesa de la Segunda Orden de san Francisco. Su vida, marcada por la cruz, quiso ser un signo de amor, como ella misma decía: «Tengo sed de ser una rosa de caridad».

Deseo también recordar al padre Basilio Antonio Maria Moreau, fundador de la Congregación de la Santa Cruz, beatificado ayer en Le Mans por el cardenal prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos.

Encomiendo a la intercesión de estos nuevos beatos de manera especial a sus hijos espirituales para que sigan con ardor el luminoso testimonio de profetas de Dios, Señor de toda vida.

Se celebra hoy el vigésimo aniversario de la adopción del «Protocolo de Montreal» sobre las sustancias que empobrecen la capa de ozono provocando graves daños al ser humano y al ecosistema. En las últimas décadas, gracias a una ejemplar colaboración con la comunidad internacional entre política, ciencia y economía, se han alcanzado importantes resultados, con positivas repercusiones para las generaciones presentes y futuras. Espero que por parte de todos se intensifique la cooperación para promover el bien común, el desarrollo y la salvaguardia de la creación, reforzando la alianza entre el hombre y el ambiente, que tiene que ser espejo del amor creador de Dios, de quien provenimos y hacia quien nos encaminamos.

[En español, dijo:]

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Os invito a cultivar sentimientos de reconciliación y perdón, como nos indica el Evangelio que hemos leído hoy, para fortalecer nuestra condición de hijos de Dios y la fraternidad entre los hombres. ¡Feliz domingo!

[Hablando nuevamente en italiano, añadió]
Con alegría doy la bienvenida al prior general y a los hermanos de la Orden de San Agustín, que están celebrando en estos días el capítulo general. Les aseguro un recuerdo en la oración para que el Señor favorezca con abundantes gracias los trabajos capitulares y la vida de toda la Orden en los diferentes países del mundo donde está presente.

[© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
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EL CARTEL DEL PLAN DE PASTORAL
Nota aclaratoria del autor del cartel



383x564px - 45.1 KB Con la portada del Plan de Pastoral se ha buscado resumir el espíritu que lo impregna. Es cierto que, aparentemente, puede chocar puesto que no responde a los cánones a los que estamos acostumbrados en el estilo de los documentos eclesiales, pero creemos que eso mismo forma parte de la idea central que vertebra todo el nuevo Plan. Por todo ello pasarnos a explicar el cartel que trata de dar respuesta, en imagen, a lo que sugiere el lema: "Haz memoria de Jesucristo Resucitado":

a. Se ha elegido una expresión de arte el "Pop Art" muy recurrente en los años 60 de los cuales tenemos muestras muy famosas como las de Andy Warhol buscando la lectura inequívoca de las obras creadas. Un arte que en la actualidad agrada mucho y que está volviendo a ponerse de moda sobre todo en decoración.

b. Partiendo del lema, la elección de la forma del cartel nos recuerda que el mensaje de Jesucristo se mantiene en el tiempo pero que, como diría Juan Pablo II, hay que volver a decirlo a la gente de hoy con nuevo ardor y con nuevos métodos.

c. De forma rectangular y sobre fondo negro para destacar toda la luminosidad, el cartel se divide en tres grupos de tres fotografías. Cada una de esas fotografías muestran rostros de personas de todas las edades sonriendo. Los destinatarios del plan son las personas, sin límite de edad, porque todos formamos parte de la Iglesia y entre todos, llevamos adelante el proyecto del Reino, cada uno en su situación y en su lugar concreto. Sonríen porque la acogida de Jesucristo y su mensaje siempre produce alegría. Una alegría necesariamente crucificada. Una alegría que brota de la capacidad de hacer memoria, no como un mero ejercicio de repasar historias aprendidas, sino de revivir en el corazón, aquello que ha vertebrado y vertebra toda una existencia. Un hombre que pierde la memoria se pierde a si mismo. Cada rostro cuenta una historia y cada historia, es historia de salvación.

d. En el centro Jesucristo. El rostro de la Sábana San-ta. Es un guiño al tiempo, y a la memoria. Un rostro que ha pennanecido inalterable durante los siglos como su mensaje, que ocupa el centro de la composición como el deseo de colocarle a El como centro de la vida y utilizando la misma técnica que la aplicada al resto de la imágenes para simbolizar la Encarnación que asume todo lo humano.

e. La contraportada, basada en la misma técnica, está dividida en cuatro por cuatro. En horizontal y vertical las imágenes hacen referencia a los cuatro años del plan y representan las realidades a las que se dirige cada año. Horizontal, símbolo de la duración del plan (cuatro años) y vertical, símbolo de la continuidad de las acciones durante ese tiempo. No se agotan anualmente sino que se prolongan y se comienzan. En el centro el rostro de Cristo dividido en cuatro para remarcar quien es el centro y el motivo del Plan

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Comentario al evangelio del miércoles de la vigésimo cuarta semana del tiempo ordinario, cogido del libro "Enséñame tus caminos" de Guillermo Gutiérrez.

Los hombres de esta generación


Describe Jesús la irracionalidad de los eternos insatisfechos que reaccionan a bandazos en función del buen o mal humor. El no sintonizar con sus gustos hace a uno sencillamente inaceptable. Surge aquí inmediatamente una pregunta: «¿Dependen mis relaciones con Dios del pie con el que me levanto?». Si me relaciono con él sólo cuando «lo siento» puede suceder que mi humor no me lo aconseje nunca o, en el mejor de los casos, hago de-pender a Dios de una buena digestión. Pero «sentirlo» suele depender más de la intensidad con que se le busca que de los sentimientos que me invaden.

En la parábola del sembrador se habla de disparidad en la acogida de la semilla (Mt 13,1-9) y los invitados a las bodas encontraron diferentes pretextos para no asistir (Mt 22,1-14). Hay corazones eternamente insatisfechos, negativamente críticos... donde tampoco la palabra de Dios fructifica porque no es aceptada. El que no quiere aceptar una invitación puede siempre encontrar fáciles disculpas. Y como Dios no llama por teléfono, basta con hacerse el sordo y ya tenemos la negativa dada. Jesús condena esta forma de conducta con el ridículo de los niños en la calle.
Los hombres de aquella generación rechazaron la predicación de Juan. Vino detrás de él Jesús con una ascética y un humanismo diferentes y le rechazaron también. Los publicanos, por el contrario, aceptaron primero la predicación de Juan y luego las enseñanzas de Jesús. Son dos conductas opuestas y dos distintos juicios de valor.

Existen corrientes críticas empeñadas en no aceptar lo que no encaja en sus sentimientos y cuando no encuentran nada real se complacen en hacer futurismo sobre la Iglesia del año 2000. Los sencillos alabados en el evangelio empiezan por aceptar su condición de pecadores y luego la necesidad de Dios. Es la suprema sabiduría.
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Comentario al evangelio del martes de la vigésimo cuarta semana del tiempo ordinario, publicado en el libro "Enséñame tus caminos" de Guillermo Gutiérrez.

¡No llores más!


El episodio de Naín es más que una trágica historia con final feliz. Se trata de una garantía de la fe y de una pre¬gunta sobre la confianza. El pasaje viene a enseñar: nadie queda exento de la muerte pero la fe en Jesús quita a la muerte su máscara de terror y su poder de destrucción.

El cortejo de la vida y el cortejo de la muerte se enfrentan en Naín, localidad de Galilea, cercana a Nazaret. El difunto joven, su madre viuda. Esa mujer carecerá en adelante de la protección de un hombre en el ámbito de lo afectivo, económico y jurídico. El comentario de Lucas es el mejor comentario y desvela lo que va a pasar: «Jesús tuvo compasión al ver a la madre». Lo demás se intuye.

Lucas es el evangelista de la misericordia y el cronista de María. La viuda de Naín ante su hijo muerto le lleva a pensar en la soledad de María junto a la cruz. ¿Pensaba Jesús en su propia muerte y en la desolación de su madre? Dirigiéndose al muerto le ordenó: «¡Muchacho, levántate!». Y se lo entregó a su madre. Desde la cruz se dirigirá a Juan para entregárselo a María. En este milagro se revela el aspecto maternal del amor de Dios.

Al ver al muerto resucitado creyeron muchos en él. Nuevas, insospechadas perspectivas se abrían ante sus ojos. La muerte no era ya el silencio definitivo. Existía Alguien cercano a nosotros capaz de trastornar las leyes físicas y poner lenitivo en las morales. La existencia de otro mundo hacía de repente irrupción en éste en el que nada es definitivo: todo puede cambiar, se puede pedir todo, incluso la vuelta a la vida. Hay un Dios que resucita a los muertos. La vieja alquimia para trasformar la vida decadente en eterna juventud se hace realidad por la fe en la palabra y la confianza en el amor de Jesús. En una perspectiva espiritual, cada encuentro con Dios en la conversión es un milagro de su poder de de-volver a la vida. La reconciliación sacramental es un encuentro con el poder perdonador. De allí surge un hombre resucitado a la vida, que es entregado a la Madre Iglesia.
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DOMINGO 25 DEL TIEMPO ORDINARIO / C
23 de septiembre de 2007


La paz y la bondad de Dios, nuestro Padre, estén con todos vosotros.

- Hoy, en este día de más tranquilidad y descanso, los cristianos nos reunimos para celebrar lo que es el fundamento de nuestra fe: que Jesús está en medio de nosotros, que él acompaña nuestras vidas, que vale la pena seguirle, porque su camino nos conduce a la vida más plena.
- Con alegría, unidos con todos los hermanos y hermanas del mundo entero, comencemos esta Eucaristía.

A. penitencial: En silencio, pidamos perdón por nuestras infidelidades al camino de Jesús (Silencio)

- Tú, que levantas del polvo al desvalido. SEÑOR, TEN PIEDAD.
- Tú, que siendo rico te hiciste pobre por nosotros, CRISTO, TEN PIEDAD.
- Tú, que eres nuestro camino y nuestra vida, SEÑOR, TEN PIEDAD.

1. lectura (Amós 8,4-7): Dios no soporta a los que se aprovechan de los pobres. El profeta, en esta primera lectura, amenaza a los ricos y les dice que Dios no olvidará la injusticia que cometen.

Salmo (112): Unámonos ahora en la alabanza a nuestro Dios, porque él está a favor de los pobres.


2. lectura (1 Timoteo 2,1-8): Continuamos hoy la lectura de la primera carta de san Pablo a Timoteo, que empezamos el domingo pasado. Escuchemos las exhortaciones que hoy nos hace el apóstol.

Antes del aleluya (Ev : Lucas 16,1-13): Hay gente que en la vida sólo busca su propio interés, y para conseguirlo es capaz de hacer lo que sea, como el administrador del que nos hablará hoy el evangelio. Nosotros, que seguimos a Jesús y buscamos el Reino de Dios, debemos hacer también todo lo que sea necesario para conseguirlo. Escuchemos ahora esta palabra de vida. Pongámonos de pie.

Oración universal: Nosotros no buscamos nuestro propio interés por encima de todo sino que buscamos el bien de toda persona. Por eso en nuestra oración nos abrimos a toda la humanidad, diciendo: PADRE, ESCÚCHANOS:

1. Por la humanidad entera: que Dios infunda en los corazones de todos un firme deseo de justicia y de fraternidad. OREMOS:

2. Por la Iglesia, por todos los cristianos: que seamos en el mundo un testimonio de servicio a los pobres; que nos alejemos siempre del afán de riqueza. OREMOS:

3. Por los países que viven sometidos a la pobreza y al hambre: que su dolor conmueva los corazones de nuestros países ricos. OREMOS:

4. Por los que están en la cárcel: que encuentren ayuda para iniciar una vida más humana y más digna. OREMOS:

5. Por los niños y los jóvenes que han empezado el curso: que puedan crecer sanos de cuerpo y de espíritu. OREMOS:

6. Por los maestros y profesores: que quieran mucho a los chicos y chicas que quieren educar. OREMOS:

7. Por nosotros: que esta Eucaristía nos lleve a seguir más de cerca el Evangelio de Jesús. OREMOS:

Escucha, Padre, las oraciones que te presenta tu pueblo, y concédenos los dones de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro: Como Jesús nos enseñó, ahora, antes de participar de su mesa, nos atrevemos a decir:

CPL
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Lecturas.- la 1 Cor 15, 15 — 57
Evangelio.- (A elegir )


Hace X años nacía a la vida en este pueblo nuestro/a hermano/a N. que a lo largo de su dilatada historia ha ido conociendo también la evolución y el cambio realizado en este pueblo durante todos estos años.
El creció en este pueblo.

Pero para él ya ha terminado el camino. Para él ha terminado una época de la vida. Y al cerrarse una etapa en la historia de una persona puede suscitar en los que quedamos como tres actitudes importantes:

En primer lugar, sabemos que el final de una vida de cualquier ser querido produce dolor, tristeza, pena, sobre todo cuando se produce de una manera un tanto inesperada, como ha sido el caso de N. En toda persona existe la esperanza de seguir disfrutando, la esperanza de seguir realizando proyectos, esperanzas.

Por ello, el final de la vida de una persona produce tristeza para las personas que han recorrido junto a esa persona una misma trayectoria. Día a día han ido escribiendo una historia mezclada de acontecimientos gozosos junto a otros en los que ha podido aparecer el dolor y la cruz.

1°.- La primera actitud que produce la muerte es la de la SOLIDARIDAD con los que viven estos momentos de dolor y de tristeza. En este caso, de solidaridad con la esposa y con la hija de N. Naturalmente, los cristianos participamos de esta solidaridad además de con la presencia física, con la oración, como estamos haciendo ahora.

2°.- La segunda actitud debe ser la del AGRADECIMIENTO. El hecho de llegar una persona al final de un camino vivido con honradez, debe servir para dar gracias a Dios por todo lo bueno que pudo haber a lo largo de su vida, por la capacidad de sacrificio, de entrega, de amor derramado a lo largo de todos estos años. Por lo que desde su sencillez, desde su trabajo anónimo, contribuyó al bienestar de su familia, como también del pueblo en general.

Damos gracias también porque desde esa misma sencillez, él supo disfrutar la vida. Supo disfrutar del campo, de la naturaleza, de ese paseo al que era tan aficionado. Estoy seguro de que al contemplar la belleza del campo, la belleza de la naturaleza habrá disfrutado, y ello le habrá llevado también a Dios. Desde la con¬templación de la naturaleza podemos llegar a Dios.

Por ello podemos decir con Jesús, como escuchábamos en el Evangelio: "Te doy gracias, Padre, porque has escondido estas cosas a los humildes y sencillos y se las has ocultado a la gente importante"

Damos, pues, gracias a Dios porque para ser felices en la vida, para ser feliz N. no ha necesitado tener muchas cosas, mucho dinero, muchos objetos. Podemos ser felices disfrutando de lo que tenemos a nuestro alcance, aunque sean cosas sencillas y pequeñas.

Una tercera actitud que no debe alta en la muerte de una persona es la de la ESPERANZA.
Aunque es cierto que nuestro hermano N. ha terminado un camino, sabemos que ese final no es de destrucción total. Como nos decía San Pablo en la 1-a lectura "la muerte ha sido absorbida en la Vida".
La muerte de nuestro hermano N. ha sido absorbida en la Resurrección de Jesús. Y es que, desde la fe en la Palabra de Jesús y desde nuestro propio testimonio, tenemos la garantía de que la muerte es semilla de vida, semilla de Resurrección.
Por ello, podemos estar seguros de que todos los esfuerzos, sacrificios, en¬trega que ha demostrado y ha repartido nuestro hermano N. no sólo han tenido su recompensa en este mundo, sino que tendrán también su premio allá junto a Dios.

Vamos a pedir al Señor que todo el bien realizado por nuestro hermano N. a lo largo de su vida sea recompensado por el amor de Dios. Y ya desde las alturas pueda contemplar esa gran belleza de la bondad y de la inmensidad de Dios. Y que el Padre, que es amor y misericordia, perdone también los desfallecimientos que haya podido tener en su caminar.
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domingo, 16 de septiembre de 2007
Ante la violencia, los obispos consideran que el desafío de Chile es «educar en la paz»

EDUCAR PARA LA PAZ, DESAFÍO PARA CHILE


1. Los chilenos nos aprestamos a iniciar la celebración de Fiestas Patrias. En los principales templos cristianos daremos gracias a Dios por el regalo de Chile. Para algunas familias será además, ocasión de merecido descanso. Y para muchos será, sin duda, una oportunidad de relevar los valores y tradiciones de nuestra cultura nacional y popular. Lamentablemente, los violentos episodios ocurridos en Santiago la noche del pasado martes 11 de septiembre, estremecen nuestra memoria, y producen sentimientos encontrados en este tiempo de fiesta, en el mes de Chile.

2. Nos duele la muerte injusta de un carabinero, hombre querido por su familia y sus compañeros, servidor de su patria y de su gente. Nos inquieta la violencia irracional de personas que se amparan en la oscuridad y en el tumulto para herir, agredir y saquear. Nos asombra ver a niños pequeños manipulando armas. Nos conmueve que se ataque a las escuelas donde se educan los pobres para que tengan mejores oportunidades, o que se destruya y robe los modestos bienes de los propios vecinos.

3. Nos preocupa esta colusión peligrosa en que la delincuencia y el narcotráfico se apoderan de muchas poblaciones, barrios y vías públicas. La violencia irracional todo lo desnaturaliza y corrompe. De un modo muy particular, nos preocupa la magnitud de las agresiones y de la violencia, como también la aparición de armas en manos irresponsables, que impulsan al caos. Creemos que estos síntomas son una luz poderosa y urgente de alerta sobre nuestra convivencia.

4. Si miramos nuestra convivencia social, constatamos cómo la violencia se va enquistando en distintos ámbitos de nuestra vida: al interior del hogar y la familia, con episodios también fatales que nos han conmovido; en los colegios, incluso en los cursos básicos; en la vida laboral; en el desenvolvimiento cotidiano de nuestras ciudades, en el tránsito y en el transporte público. Hay una predisposición a la agresividad y la violencia que es sumamente preocupante.

5. Necesitamos redoblar esfuerzos en el desafío de educar para la paz. Educar para la paz no es sólo una tarea de autoridades. Urge conversar el tema en el hogar, en los colegios, organizaciones comunitarias y sociales. A los medios de comunicación también corresponde reflexionar sobre las maneras directas e indirectas en que se exacerba la violencia. Pero, ante todo, necesitamos apreciar más el testimonio coherente de la gente de paz, de las instituciones encargadas de proteger el orden y la seguridad, como Carabineros de Chile, y de las personas de buena voluntad que enfrentan las agresiones con diálogo y con amor. Esos gestos convencen más que cualquier discurso.

6. En este mes de la patria, en que celebramos el centenario del natalicio del Cardenal Raúl Silva Henríquez, hacemos nuestras sus palabras, pronunciadas en otro contexto histórico, pero que adquieren también hoy una dramática actualidad: “Tenemos que matar el odio, antes de que el odio envenene y mate el alma de Chile”.

7. Al Señor pedimos que nos regale una cultura de la paz. Encomendamos esta intención a la Virgen del Carmen, Madre de nuestro Chile.



+ Alejandro Goic Karmelic
Obispo de Rancagua
Presidente de la CECh

+ Gonzalo Duarte García de Cortázar
Obispo de Valparaíso
Vicepresidente

+ Cardenal Francisco Javier Errázuriz Ossa
Arzobispo de Santiago

+ Ricardo Ezzati Andrello
Arzobispo de Concepción

+Cristián Contreras Villarroel
Obispo Auxiliar de Santiago
Secretario General


Santiago de Chile, 14 de septiembre de 2007
Publicado por verdenaranja @ 23:53  | Hablan los obispos
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ZENIT publica la intervención que pronunció el cardenal Renato R. Martino, presidente del Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz el 7 de septiembre en el XII Congreso Internacional de la Comisión Internacional de Pastoral Penitenciaria Católica «Pastoral Penitenciaria – La misión de la Iglesia».


Deseo, en primer lugar, saludar respetuosamente a todos los participantes en este XII Congreso Mundial de Pastoral Penitenciaria Católica. Les expreso igualmente mi alegría por encontrarme aquí, en medio de todos Ustedes, Obispos, Sacerdotes, Religiosos, Religiosas y Fieles cristianos laicos que hacen concreta y tangible la misericordia y la compasión del Buen Samaritano entre todos aquellos que componen el mundo penitenciario. Sí, Ustedes con su compromiso cristiano representan el rostro de la Iglesia, una Iglesia que quiere ser madre y servidora de todos, especialmente de los más débiles. Una Iglesia samaritana que se acerca a sus hijos heridos por el dolor y la necesidad, hambrientos de justicia, de paz y de misericordia.

La misión de la Iglesia y el mundo penitenciario.

El mayor servicio que la Iglesia ofrece a los hombres y mujeres de todos los tiempos, de todas las latitudes y en todas las circunstancias, es el de evangelizarlos. La Exhortación apostólica Evangelii nuntiandi, afirma que la evangelización es para la Iglesia su «dicha y vocación propia... su identidad más profunda. Ella existe para evangelizar» [1], para provocar el encuentro del hombre con Cristo, su cometido fundamental es, en efecto, «dirigir la mirada del hombre, orientar la conciencia y la experiencia de toda la humanidad hacia el misterio de Cristo, ayudar a todos los hombres a tener familiaridad con la profundidad de la Redención, que se realiza en Cristo Jesús» [2].

Evangelizar es la prioridad suprema de la Iglesia. La necesidad más profunda del alma humana es buscar a Dios. Ustedes en las cárceles, en primera línea, han palpado esta urgente necesidad, quieren despertarla y proponer caminos para satisfacerla, convencidos de que no es algo imposible de lograr, porque Dios se ha hecho hombre, ha venido al mundo para que los hombres que lo buscan lo puedan encontrar. Porque Jesucristo, como ha afirmado Juan Pablo II en el Jubileo del año 2000, sale siempre al encuentro del hombre, de todo hombre, cualquiera que sea su situación.

Los agentes de pastoral penitenciaria tienen la gran misión de ser instrumentos que preparen el terreno para que se dé este encuentro. A ello están dirigidas todas sus actividades pastorales, porque ser y vivir como cristianos no nace de una buena intención o de una gran idea, sino del encuentro con una Persona, Jesucristo, encuentro que a todos, particularmente a quienes se encuentran en situaciones de dificultad, conduce a creer en el amor [3]. Es ésta la inspiración de fondo, el mandamiento nuevo del amor, la que debe motivar toda acción al servicio de los demás, es esta experiencia la que representará la prueba fehaciente de que los agentes pastorales han tenido una verdadera experiencia de encuentro con Dios, en Jesucristo [4]. Sólo así no se perderá la ruta hacia la cual deben dirigirse todas sus actividades en las prisiones, es decir, a provocar el encuentro personal de cada prisionero con Jesucristo, camino de libertad plena para todos. Junto con esta altísima misión de hacer que los hombres y mujeres en las cárceles se encuentren con Dios, Ustedes tienen a la vez la oportunidad y la gracia de encontrar a Dios en los hombres y mujeres de las cárceles, de evangelizar y de ser evangelizados.

El eje central de la evangelización: la fidelidad.

La evangelización tiene un eje central: la fidelidad. Fidelidad al mensaje de salvación que se anuncia y fidelidad a los hombres y mujeres a los que se ha de transmitir intacto y vivo; no manipulado, no desgastado, no reducido, a nada ni a nadie sometido [5]. Manteniendo esta fidelidad, los agentes de la pastoral penitenciaria deberán buscar y encontrar los medios para transmitir el Mensaje de salvación a quienes viven en las prisiones.

El primero de estos medios será el del testimonio [6]. Un testimonio de vida coherente con el mensaje de Cristo que se predica en las prisiones, debe acompañar siempre el anuncio explícito, para despertar la inquietud por Cristo de quienes ven y escuchan, porque «la caridad de las obras corrobora la caridad de las palabras» [7].

Tengan la certeza de que su labor pastoral entre los encarcelados es importantísima para la vida y misión de la Iglesia, porque «el testimonio evangélico, al que el mundo es más sensible, es el de la atención a las personas y el de la caridad para con los pobres y los pequeños, con los que sufren. La gratuidad de esta actitud y de estas acciones, que contrastan profundamente con el egoísmo presente en el hombre, hace surgir unas preguntas precisas que orientan hacia Dios y el Evangelio» [8]. El lenguaje que mejor entiende y motiva más al hombre de hoy es el del servicio, especialmente el que se ofrece a los más débiles. La opción preferencial por los pobres ha sido y continúa siendo vital para la misión de la Iglesia, porque la pone a prueba y la fortalece, y también porque servir y promover a los pobres significa crecer en humanidad. La predicación evangélica, acompañada de su testimonio, es semilla de justicia, de paz y de misericordia, que con la gracia de Dios, germina siempre, produciendo frutos de verdadera liberación, no obstante la maleza que la rodea.

Evangelizar indica un proceso, un camino ininterrumpido por recorrer, camino de renovación interior, de continua conversión personal, de liberación auténtica, camino que necesariamente evita las ideologías y las alianzas políticas de parte. El evangelizador de las prisiones debe ser un ferviente cultivador de la verdad, porque es la verdad la que hace libres. La ideología es contraria a la verdad, de aquí un punto de vital importancia para el agente de pastoral, para el discípulo de Aquel que se nos reveló como Camino, Verdad y Vida. El evangelizador del mundo penitenciario, por fidelidad a la verdad del mensaje que anuncia y por fidelidad a quienes lo anuncia, debe estar libre de ideologías de cualquier color, de izquierdas o de derechas, de las que quieren callar la denuncia o de las que buscan silenciar el anuncio; las ideologías siempre fomentan el odio y la división, enconan las heridas en lugar de sanarlas. La sabiduría evangélica enseña claramente lo que la experiencia humana comprueba siempre, que la violencia no puede sino generar violencia, nunca justicia, ni paz, ni reconciliación. Sería una grave contradicción combatir las situaciones injustas que denunciamos con las mismas armas que utilizan quienes las provocan, sería desastroso que aquellos que son identificados como instrumentos de paz, predicadores de reconciliación, quisieran vencer la violencia recurriendo a ella, acabar con la marginación marginando, luchar contra la corrupción corrompiendo.

La pastoral penitenciaria, pastoral de la misericordia.
Las Sagradas Escrituras, especialmente los Evangelios, nos confirman que la Misericordia es absolutamente necesaria para ser seguidores de Jesús, porque el Señor no la recomienda o aconseja. El Señor la manda: «Sed misericordiosos, como vuestro Padre es misericordioso» (Lc, 6,36). Para que sea autentica misericordia ha de practicarse sin distinción de personas, a semejanza del Padre celestial. Esta virtud debe estar particularmente presente entre los miembros de la pastoral penitenciaria, como un signo de contradicción en una sociedad que ve a la misericordia como una debilidad, que busca expulsar de su vida la benevolencia y la compasión, que excluye y se olvida de quienes han fallado y los considera indignos de seguir formando parte de ella. Una sociedad que, sin embargo, no está carente de responsabilidad frente a quienes han cometido un delito. Quien se encuentra en prisión descontando una pena «ha nacido y crecido en una sociedad, en la que se ha formado y de la cual ha tenido las posibilidades concretas para su vivir y actuar. Su comportamiento es también un fracaso de la sociedad, no sin responsabilidades compartidas, en el generar o conservar lógicas y estructuras insolidarias o inadecuadas para el bien común, en el consentir de hecho modelos y estilos de vida que facilitan o al menos consienten profundas deformaciones interiores y comportamientos desviados» [9]. Sólo por citar un ejemplo, una de las causas por las que muchos hombres y mujeres jóvenes se encuentran en prisión es el comercio y consumo de drogas. Esto tiene otras causas de fondo, entre ellas la pobreza, la disgregación de la familia, la cultura hedonista que nos rodea, el fomento del culto al poder y al aparecer Muchos de los hombres y mujeres que viven privados de libertad han tenido menos oportunidades en la vida, carentes de educación, de una familia integrada, de medios económicos suficientes para una vida digna, circunstancias que no cancelan su responsabilidad personal, pero sí la disminuyen.

El Rostro de Cristo, luz que ilumina el servicio de la Pastoral Penitenciaria
Sólo con la luz de la fe cristiana podemos descubrir al Dios escondido en la carne maltratada y en el corazón contrito de los hombres y mujeres que sufren en las prisiones y contemplar el Rostro de Cristo en cada uno de los encarcelados. Es a la luz de este Rostro que surgen nuevos horizontes y se fortalece la esperanza para quienes están comprometidos en servir a la gente del mundo penitenciario, en las múltiples y complejas áreas que abarca este servicio pastoral:

- En la defensa de los derechos humanos de los encarcelados [10]
Uno de los desafíos más urgentes de la pastoral penitenciaria es la defensa de los derechos humanos de las personas privadas de su libertad, ésta es una obra de misericordia de vital importancia. La violación de los derechos humanos en las prisiones provoca mayor marginación, exclusión y sufrimiento. La primera pobreza es cuando los derechos humanos no son respetados. Uno de los casos más evidentes de pobreza, en este sentido, es cuando la vida de una persona humana es suprimida. La Iglesia cree y proclama que los derechos humanos son universales, inviolables e inalienables, que deben ser protegidos, no individualmente sino en su totalidad, que debemos de trabajar para superar la distancia entre la letra y el espíritu de los derechos humanos.

La defensa y promoción de los derechos fundamentales de la persona humana forma parte de la misión pastoral de la Iglesia, comenzando por el derecho a la vida. Reitero aquí, una vez más, la posición de rechazo a la pena de muerte y el apoyo a las iniciativas que tienen como objetivo defender la vida, desde la concepción hasta la muerte natural. La pena de muerte empobrece a la sociedad que la legítima y comete, porque corre graves peligros, como el de castigar a personas inocentes, fomentar la venganza antes que la auténtica justicia social. La pena de muerte es una ofensa clara de la inviolabilidad de la vida humana y, para quienes creemos en el Dios de la vida y de la misericordia, representa un desprecio de la enseñanza evangélica del perdón [11]. No se puede castigar un crimen con otro crimen, la pena de muerte no hace justicia a las víctimas, y afirma un principio gravísimo, es decir, que «en ciertos casos la vida humana puede ser deliberadamente suprimida, a juicio de quien tiene el poder político necesario para decidir cuando y por qué… la vida de una persona se confía al juicio y a la decisión de alguien. La pena de muerte se quiere justificar en nombre del bien común, un bien que no ha sido tutelado. Y precisamente quien no ha sabido o no ha podido tutelarlo, declara querer hacerlo suprimiendo la vida de una persona culpable (declarándose así inocente), y renunciando, precisamente, con esa decisión a perseguir el bien común, que necesariamente incluye el bien de la persona condenada. Se quiere resolver la peligrosidad social del culpable suprimiendo su vida, sin prever a ello con otras medidas posibles. Debemos preguntarnos: ¿existe un peligro social mayor que el de poder suprimir la vida de una persona?» [12].

- En la búsqueda de alternativas
La Iglesia con su servicio pastoral al mundo, del que la realidad carcelaria forma parte, ofrece un punto de referencia moral para la formación de las conciencias, para la renovación moral de la sociedad y de sus estructuras. El cristiano, a la luz del Rostro de Cristo, confinado en las prisiones, debe sentirse impulsado por la misericordia a trabajar en su servicio, haciendo todo lo que deba y pueda para cambiar la situación inhumana en que viven la mayoría de los encarcelados.

Los agentes que evangelizan el mundo de las cárceles deben impulsar y colaborar en todas aquellas iniciativas que favorezcan la renovación del sistema penitenciario, con creatividad y esperanza impulsarlo para que éste busque alternativas a la reclusión, evite que las penas sean desproporcionadas al delito cometido y a las circunstancias del encarcelado o detenido. Por otra parte, si bien es cierto que a la pastoral penitenciaria como institución de la Iglesia no le compete declarar culpables o inocentes, formular las leyes, administrar la justicia en una sociedad, sí tiene el derecho y el deber de denunciar todas aquellas situaciones que lesionan la dignidad de la persona humana, de proponer el Evangelio y los principios de su doctrina social para colaborar en la formación de las conciencias de quienes tienen la obligación de administrar la justicia, incluidas las autoridades y guardias carcelarios, promover la reflexión sobre el sentido de las penas, abrir horizontes a iniciativas que vuelvan más humano el sistema penitenciario, apelar a la conciencia de la sociedad y de sus instituciones. La Iglesia debe unir fuerzas con las demás instituciones de la sociedad para fomentar y fortalecer medidas para la prevención del delito y para la reinserción en la sociedad de quienes salen de las prisiones. Los agentes de la pastoral penitenciaria pueden realizar y realizan en este campo una labor encomiable;

- En todas las situaciones que encuentran.
Existen situaciones que requieren una mayor reflexión, y que se han tratado ampliamente y deberán seguirse tratando, siempre a la luz del Evangelio. Me refiero brevemente a algunas de estas situaciones:
- La atención y cuidado de las víctimas del delito. Éstas han sufrido a causa de los errores de otros, una especial atención se les debe brindar también a ellas, para evitar que se hundan en la tristeza, la desesperanza o el deseo de venganza. Cuando han sido objeto de un mal reparable, en justicia se debe reparar, pero siempre a la luz de la misericordia de Dios que abre horizontes para el perdón, la reconciliación y la pacificación. En el compromiso de la pastoral penitenciaria no deben ser olvidadas.
- La denuncia profética de toda clase de tortura en las prisiones. Una sociedad que se considere civilizada, democrática y moderna debe hacer todo lo posible por cancelar todo tipo de prácticas que degradan física y moralmente a las personas en prisión.
- El cuidado de las familias de los detenidos, porque éstas generalmente se convierten en otras personas castigadas, y con frecuencia soportan un peso mayor que la condena que sus familiares cumplen privados de su libertad física. Las mujeres, especialmente las madres de familia deben solas velar por el sustento y la educación de los hijos. Ellos son, con mucha frecuencia, los miembros más vulnerables en el amplio espectro del mundo penitenciario. La pastoral penitenciaria católica, y la Iglesia toda, tiene un desafío muy importante en implementar una pastoral familiar para los miembros de las familias en condiciones particularmente vulnerables. Las comunidades parroquiales, particularmente aquellas a las que pertenecen estas familias, deben implicarse para aliviar, con la caridad de los miembros de la comunidad, las necesidades de las familias de los prisioneros. La primera acción será la de evitar cualquier marginación.
- La concienciación de la sociedad. La sociedad no puede cerrar los ojos, no puede ser indiferente ante la realidad penitenciaria, si bien es cierto que cada uno es responsable de sus actos, es también cierto que a la sociedad le corresponde parte de la responsabilidad, y en base a esa responsabilidad ella debe ponerse en movimiento para remediar o prevenir el delito. Una sociedad que simplemente identifica al culpable y lo condena, evita cuestionarse a sí misma, sus criterios, estilos de vida, opciones y estructuras.

La Pastoral Penitenciaria, una misión eclesial.

Soy consciente de que el servicio pastoral de la Iglesia en las prisiones es muy amplio y abarca diversas áreas y sectores, me he limitado a mencionar sólo algunos. Quiero ahora, antes de terminar, subrayar algo que me parece muy importante, basado en lo que hasta aquí he propuesto para la reflexión sobre el tema que me han asignado. Se trata de la identidad de la Comisión Internacional y de las Comisiones Nacionales de Pastoral Penitenciaria Católicas.

Cada Comisión de pastoral se organiza y estructura de acuerdo a su realidad concreta, lo importante es no olvidar que el servicio en las cárceles es un trabajo de Iglesia. La Comisión Internacional de Pastoral Penitenciaria Católica es una ONG oficialmente reconocida, pero su identidad eclesial es importantísima, a partir de ella se entiende lo que hace, cómo lo hace y por qué lo hace. A partir de su identidad eclesial se formulan los programas, los medios y los tiempos de sus actividades. A partir de su identidad eclesial entiende y realiza mejor también la colaboración con otras organizaciones de otras religiones que trabajan a favor de los encarcelados. El ecumenismo en el marco del servicio a los encarcelados es un tema que requiere una reflexión amplia y profunda.

La identidad eclesial de la pastoral penitenciaria requiere la fidelidad a Dios y al hombre en la Iglesia. La comunión es a la vez el horizonte y la fuente de energía para realizar los planes de Dios a favor del hombre, la restauración de su diseño de amor por los hombres en los ambientes carcelarios. El principal servicio es anunciar el evangelio de la dignidad del hombre, revelar el hombre al hombre mismo, esto se realiza sólo a la luz de Cristo en la Iglesia. El lema de la Comisión Internacional de Pastoral Penitenciaria Católica, habla por sí solo: Vinculum unitatis. Todas las actividades y servicios que se realizan en este campo, y en todos los campos de la pastoral de la Iglesia, serán fecundos si se hacen en unidad, si se realizan en comunión. Así, el sacerdote que sirve a sus hermanos y hermanas en dificultad, no las sirve a titulo personal, es un apóstol, un enviado por su Obispo, y el Obispo, como primer responsable de su comunidad, quiere con la colaboración de sus sacerdotes, cuidar de quienes Dios le ha confiado. Entre quienes le ha confiado no exclusiva, pero sí preferencialmente están los pobres, los más débiles, y entre estos se encuentran los encarcelados.

El trabajo que Ustedes realizan en las prisiones es de los más exigentes, cada uno de los agentes pastorales penitenciarios se enfrenta a retos y desafíos enormes que no deben ni pueden afrontar solos y desarmados, de aquí que es necesario estar insertados en una comunidad eclesial y en un proceso de formación integral permanente.

Les deseo un fecundo trabajo de oración, estudio y convivencia en estos días del Congreso, a la vez que les expreso mi admiración y agradecimiento por su compromiso de servir a Cristo en las prisiones. -------------------------NOTAS
[1] Evangelii nuntiandi, 14.

[2] Redemptor hominis, 10.

[3] Cf. Deus caritas est, 1.

[4] Cf. Novo Millennio Ineunte, 42.

[5] Cf. Evangelii nuntiandi, 4.

[6] Cf. Id., 41.

[7] Novo millennio ineunte, 50.

[8] Redemptoris missio, 42.

[9] S. Bastianel: «Pena di morte. Considerazioni etiche»: AA.VV. Chi è senza peccato scagli la prima pietra. La pena di morte in discussione, PUG, Roma 2007, p. 81.

[10] Remito para la ampliación del argumento, a las actas del Seminario Internacional sobre los Derechos Humanos de los Presos, organizado conjuntamente por el Pontificio Consejo «Justicia y Paz» y la Comisión Internacional de la Pastoral Penitenciaria Católica, Roma, 1 – 2 de marzo de 2005.

[11] Cf. Evangelium vitae, 56: Santa Sede, Declaración con motivo del congreso mundial sobre la pena de muerte celebrado en París, 7 de febrero de 2007.

[12] S. Bastianel, op. cit., pp. 86 – 87.
Artículo del obispo diocesano de Tenerife, publicado en programa de Fiestas de Septiembre, del Cristo de La Laguna.

LA "HORA NONA" AYER Y HOY



Cada año, cuando llega septiembre, en la ciudad de San Cristóbal de La Laguna, celebramos «por todo lo alto» las Fiestas del Cristo. El centro de atención es la singular imagen de Cristo Crucificado que se venera en el Santuario del antiguo Convento de San Miguel de las Victorias, bajo el cuidado de los Padres Franciscanos y de la centenaria Pontificia, Real y Venerable Esclavitud del Santísimo Cristo de La Laguna.

El 14 de septiembre es el día en que la Iglesia celebra en todo el mundo la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, como homenaje de fe y gratitud a Cristo que por «la Santa Cruz redimió al mundo». En nuestras islas, la Fiesta de la Cruz la celebramos en mayo y dejamos para septiembre la fiestas de Cristo Crucificado, como es caso del Cristo de La Laguna.

En uno y otro caso traemos a la memoria que «por nosotros y por nuestra salvación» Cristo murió crucificado. Por nosotros y para nuestro beneficio Jesucristo aceptó morir como un criminal, aunque era totalmente inocente. Esta es la razón fundamental para hacer las fiestas «en honor del Cristo crucifica-do», tan magníficamente representado en la atrayente y venerada imagen del Cristo lagunero; en ella contemplamos el amor de Dios que tanto amó al mundo que entregó a su propio Hijo para que nos salvemos por medio de El.

El propio Cristo se presentó a sí mismo como aquél que no ha venido a ser servido, sino a servir v a dar su vida como rescate por muchos (Mc. 10, 15). Al decir que vino para dar su vida en rescate por muchos, jesús alude a la entrega de la propia vida en la Cruz, hecha «en rescate por muchos», es decir, por la inmensa multitud humana, por «todos», también por nosotros hombres y mujeres del siglo XXI. Y por eso, porque nos reconocemos destinatarios de su sacrificio redentor, es por lo que celebramos estas «fiestas en su honor», mediante la veneración de la Sagrada Imagen del Santísimo Cristo de La Laguna.

Y tal como la Iglesia nos enseña, esta veneración no significa que la imagen reciba reverencia en sí misma, sino que la reverencia se dirige a la persona de Cristo a quien la imagen representa. Sí, a través de la imagen del Cristo de La Laguna queremos encontrarnos con Cristo vivo y presente en la Palabra de la Biblia y en los Sacramentos de la Iglesia, porque creemos que jesucristo es el alía y la omega, el principio y el fin de todo. Él es el único maestro que debe instruimos el único Señor del que dependemos, la única cabeza a la que debemos estar unidos, el cínico modelo al que debernos asemejamos. el único médico que nos debe curar el único pastor que nos debe alimentar; el único camino que debemos seguir; la única verdad que debemos creer; la única vida que debe vivificamos, lo único que nos debe bastar en todo. Todo fiel que no esté unido a Cristo como el sarmiento a la vid se cae, se seca y sólo sirve para ser arrojado al fuego. En cambio, si estamos en jesucristo yJesucr-isto está en nosotros, no debernos temer ninguna condena (San Luís María Grignon de >Montfort, Tratado sobre la verdadera devoción a María, n. 61).

Con ocasión de las fiestas de este año 2007, al participar y contemplar al Santísimo Cristo Crucificado en las distintas celebraciones (descendimiento v veneración, procesiones, quinario, etc.), les invito a considerar el significado profundo de «la hora de nona». es decir, la hora en que murió Jesús, como nos indica el evangelio de San Marcos. Jesucristo murió en la Cruz a la «hora nona» (tres de la tarde). Como reza un himno de la liturgia:

Se cubrieron de luto los montes
a la hora de nona.
El Señor rasgó el velo del templo
a la hora de nona.
Dieron gritos las piedras en duelo
a la hora de nona.
Y Jesús inclinó la cabeza
a la hora de nona.

Hora de gracia
en que Dios de su paz a la tierra
por la sangre de Cristo.

Levantaron los ojos los pueblos
a la hora de nona.
Contemplaron al que traspasaron
a la hora de nona.
Del costado manó sangre y agua
a la hora de nona.
Quien lo vio es quien da testimonio
a la hora de nona.

Hora de gracia
en que Dios de su paz a la tierra
por la sangre de Cristo.

[]osé Luís Blanco Vega]

Pero, además, la «hora de nona», que en los misteriosos designios de Dios fue la «hora de la salvación», es también la hora en que se consumó la injusticia de quienes rechazaron aJesús y, al mismo tiempo, en aquella «hora nona», en la Cruz de Cristo estaban concentradas todas las cruces de todos los hombres de la historia que como El han sido, son v serán víctimas de la maldad de los seres humanos (hombres v mujeres) respecto a sus semejantes. Por eso, la «hora nona» de Cristo nos remite a la «hora nona» de los que hoy —en cualquier parte del mundo— sufren en su cuerpo y en su espíritu. Así lo expresa magníficamente un canto litúrgico:

Planearon su muerte en silencio,
asustaron con gritos al pueblo
y en un leño colgaron su cuerpo
a la hora de nona, a la hora de nona
el Señor, el Señor murió.
el Señor murió.


Es la hora de nona en mi pueblo,
las sirenas de alarma han sonado
y mi pueblo se queda dormido
y mi hermano llora y mi hermano muere
y el clamor de su voz no nos duele,
y mi hermano muere.
Es la hora de nona en la tierra,
es la hora del hambre y la muerte
es la hora del odio y la guerra.

es la hora de nona, cuando sufre mi pueblo
cuando crece el dolor e el engaño,
cuando falla el amor:
Por nuestro amor murió el Señor
en la cruz. murió el Señor;
Él nos mandó
dar la vida como hermanos
en señal de amor
[Carmelo Erdozain]

Ojalá que todos los actos de estas Fiestas del Cristo sean expresión de nuestra voluntad de no hacer sufrir a nadie con nuestra conducta y al mismo tiempo— compromiso de ayudar a llevar «su cruz» a quienes nos necesitan. De poco servirán las Fiestas en honor del Santísimo Cristo de La Laguna si a nuestro lado se sigue repitiendo «la hora de nona».

+ Bernardo Álvarez Afonso
OBISPO NIVARIENSE
El Esclavo Mayor de la Real esclavitud del Cristo de La Laguna anuncia peregrinación para el día 7 de octubre a la iglesia parroquial de La Guancha.


PONTIFICIA, REAL Y VENERABLE ESGLAVITUD
DEL SANTÍSIMO CRISTO DE LA LAGUNA


Rvdo. Sr. Cura Párroco del Dulce Nombre de Jesús

Me dirijo a Vd. como Esclavo Mayor de la Pontificia Real y Venerable Esclavitud del Cristo de La Laguna, para ponerle es su conocimiento que es costumbre, al finalizar las Fiestas que se celebran en su honor en el presente mes de septiembre, realizar una Peregrinación a un Pueblo de la Isla que se designe, habiendo pensado que en este año en que conmemoramos la concesión a la Esclavitud del título de Real, que se realizase, al Municipio de La Guancha.

Corno en la visita que le efectué en su Parroquia y, dada las fechas que se propusieron, Vd. indicaba que el 7 de Octubre era el día mas conveniente, dado que ese día se celebraba la fiesta litúrgica de Ntra. Sra. del Rosario en su Parroquia de ese Municipio, por lo que ya he enviado también carta solicitando fuese recibido por la Sra. Alcaldesa para exponerle el programa de actos a celebrar.

Como Vd. me indicaba, también me he reunido con miembros de la Cofradía de la Santa Pasión a los efectos de que nos acompañasen en la celebración de la Eucaristía y a continuación en la procesión con la venerada imagen de la Stma. Virgen del Rosario

Agradeciendo de antemano su inestimable colaboración, reciba un cordial saludo.

San Cristóbal de La Laguna, 11 de Septiembre de 2007

Fdo. Emilio La Roche machado
ESCLAVO MAYOR


RVDO. SR. CURA PARROCO DEL DULCE NOMBRE DE JESUS
Comentario a las lecturas del Domingo XXIV del Tiempo Ordinario - C, publicado en el Diario de Avisos, bajo el epígrafe general "el domingo, fiesta de los cristianos"

Jugando a profesor


DANIEL PADILLA



Siempre que leo las tres parábolas de esta fecha, me vienen deseos de adoptar una actitud decididamente calificadora, como de profesor de colegio, y siento impulsos de poner "notas" a los personajes que en ella intervienen. Sobre todo, al leer la última, la del Hijo Pródigo. Es más: la simple exposición de los hechos que hizo Jesús lo está pidiendo.

Pues, bien, jugando a las calificaciones, mis "notas" serían éstas. Al hijo pródigo -el que se fue de casa- le pondría un "5", un "suficiente". Al hijo mayor, un "0", un "muy deficiente". Y al padre, por supuesto, un "10". Un "10" porque no hay un "11". Una puntuación tan alta y sobresalida, que desbordara todos los inventos de los profesores para dar una "matrícula de honor". Y si hubiera que dar explicaciones evaluando, lo razonaría, más o menos, así. Al pródigo, un "5", porque representa al tipo normal y mediocre que somos la mayoría de los hombres. Y no se me escandalice nadie, por favor. ¿Quién no se ha escapado alguna vez de casa? ¿Quién no ha desertado de la fidelidad jurada o del cumplimiento del deber? ¿Quién no ha dilapidado alegremente los dones que le ha dado el Padre?

Somos así. Nos gusta la aventura. Queremos probarlo todo. Especialmente lo más novedoso, lo más llamativo, aunque para ello haya que despilfarrar la herencia. El lado ligeramente encomiable del pródigo está, naturalmente, en su vuelta a casa. Pero ya digo que "ligeramente encomiable". Porque es claro que, si volvió, no era por un amor desinteresado o por la pena que le produjo la herida causada al padre. Era, simplemente, por hambre, por frío, por necesidad de un cobijo medianamente cálido. Parece ser que toda su "sed de novedades" se tornó, poco a poco, en "sed de seguridad".

Un "5", por lo tanto.

El hijo mayor, -¡qué quieren!- aún reconociendo que puede ser mi propio retrato mil veces, no me gusta. Su estilo es deplorable. Aquella resistencia a participar en la alegría paterna, aquel modo tan grosero y ruin de pasar la factura a su padre: -"yo siempre he estado contigo y nunca me has dado un cabrito..."- , aquel oponerse a dar la bienvenida a su hermano, es...muy triste.

Y sin embargo, parece que así suele ser: las personas somos mucho más capaces de "llorar con el que llora" que de alegrarnos con la suerte de los demás. Asistimos a funerales y mostramos condolencia ante el dolor que llega a los amigos. Pero algo se nos rebela dentro cuando al vecino le toca la lotería y no a nosotros. De ahí ha salido, creo, ese refrán que dice: "Todos los feos tienen suerte". Sí, al hijo mayor, con permiso de ustedes, le pongo un "0". Y no lo echo de clase, porque ya "no se lleva".

En cuanto al padre... Bueno, está claro que ese padre pertenece a otra esfera. Más aún, creo que lo único que Jesús quería es que nos fijáramos bien en él. En esa alegría infantil y desbordada que muestra ante la vuelta del pródigo. En ese amor, falto de orgullo y dispuesto a la humillación, que le hace salir de casa, tanto para abrazar a quien llega tan maltrecho, como para rogar al "nuevo rebelde", por favor y casi de rodillas, que entre en casa y abrace a su hermano. Lo que Jesús quería es que lleguemos a calibrar esa incapacidad del padre para el rencor, y lo triste que resulta abandonarlo, como el pródigo, o enfrentarse a él, como el mayor. Sí, yo a este padre le pongo un "10", porque no hay un "11". Un sobresaliente que rebase todas las matrículas de honor. A veces leemos o vemos que la esposa de tal víctima del terrorismo ha perdonado a los asesinos. Y, se nos hace un nudo en la garganta y el alma se nos llena de ternura. ¿Saben por qué? Porque, desde ese momento, esa madre, salvadas todas las distancias, empieza a parecerse mucho al padre de la parábola. Es decir, al Dios-Padre que nos reveló Jesús.
Para terminar estas líneas, no encuentro otra cosa mejor que ponerme a rezar la vieja oración, subrayando bien las siguientes frases:

- Padre nuestro del cielo, perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
- Que se haga verdad en mí, Señor, esta segunda parte.
16 de Septiembre

(Fuente de la Guancha) Dentro de la misa dominical de la mañana contrajeron matrimonio los jóvenes Jesús Manuel Luis Rodríguez, natural y vecino de Garachico, y Yurena Luis Díaz, natural y vecina de nuestra parroquia. Fueron sus padrinos Jairo Luis Díaz y Candelaria Díaz Socas.


15 de Septiembre

(Fuente de la Guancha) Contrajeron matrimonio canónico dentro de la misa de vísperas los jóvenes Víctor Hugo Medina padilla y María Onelia Luis Rodríguez, ambos vecinos de nuestra parroquia de La Guancha. Fueron sus padrinos Antonio Luis Rodríguez y Esther González Hernández.


9 y 10 de Septiembre

(Fuente de la Guancha) Dos procesiones, una el domingo segundo del mes de Septiembre y otra al día siguiente, junto con la misa del lunes al mediodía, constituyen los actos principales religiosos de las Fiestas Patronales en honor de San José. La predicación estuvo a cargo del M. I. Sr. Don Clemente Pérez García, doctoral de la Santa Iglesia Catedral de La Laguna. Las partes cantadas fueron llevadas por la Coral “Santa Cecilia” de Tacoronte.
Asistió el Ayuntamiento de San Juan de la Rambla en pleno, acompañado por alcaldes de los pueblos vecinos de La Guancha, Icod, Los Realejos y La Orotava.


14 de Septiembre

(Fuente de la Guancha) Los vecinos de la Calle Calvario de La Guancha estuvieron de fiesta. Desde la mañana los cohetes, la música y los adornos en torno a la ermita anunciaban que se trataba de un día especial para ellos, vivido con ilusión y alegría. El acto principal fue la celebración de la Santa Misa en la tarde del día litúrgico de la Exaltación de la Cruz. El párroco en su homilía comentó las palabras de la liturgia del Viernes Santo: “Mirad el árbol de la Cruz, done colgó el Salvador del mundo: ved y adorémosle”.


12 de Septiembre

(Fuente de la Guancha) Un número considerable de vecinos, amigos y sacerdotes se reunió en la tarde del 12 de Septiembre en el templo parroquial de Ntra. Sra. del Carmen en Llanito Perera en el municipio de Icod de los Vinos para asistir a la toma de posesión de la parroquia del sacerdote Don Jorge Concepción Feliciano. Don Jorge cesa en la parroquia de Ntra. Sra. de Buen Paso y es destinado por razones pastorales a Ntra. Sra. del Carmen en el mismo municipio de Icod de los Vinos, permaneciendo como párroco también de la parroquia de Santa Bárbara. Actualmente lleva la responsabilidad de Caritas Arciprestal.


13 y 14 de Septiembre

http://www.fuentedelaguancha.org El sacerdote Silvestre Gorrín Rivero, hasta ahora párroco de San Juan Bautista de Puntallana en la isla de La palma, tomó posesión de las parroquias de San Isidro y de Ntra. Ntra. De Buen Paso, ambas en el municipio de Icod de los Vinos, los días 13 y 14 de Septiembre respectivamente. Don Silvestre es natural de Arico y lleva ejerciendo el ministerio sacerdotal ocho años. A través de unos signos realizados en la liturgia como la entrega de la Palabra y las llaves del sagrario, el sentarse en la sede y la renovación de las promesas sacerdotales se expresó su dedicación a la comunidad y a su ministerio. Sea Bienvenido al arciprestazgo.


16 Septiembre (ACI).- A las doce horas de hoy, miles de peregrinos se dieron cita en el Palacio Apostólico de Castelgandolfo para rezar el Ángelus Dominical con el Papa Benedicto XVI, quien afirmó que la verdadera religión es aquella en la que la persona entra en sintonía con el corazón rico de misericordia de Dios haciéndose capaz de amar a todos a imitación del Padre.

“Dios es amor misericordioso”, fueron las palabras con las que el Santo Padre dio inicio a su reflexión en base a capítulo 15 del Evangelio según san Lucas.

El Papa apuntó que “casi pareciera escuchar la voz de Jesús que nos revela el rostro del Padre, suyo y nuestro”, y es que en efecto “Él ha venido al mundo” para “hablarnos del Padre; para hacérnoslo conocer, hijos perdidos, y resucitar en nuestros corazones el gozo de pertenecerle, la esperanza de ser perdonado y restituidos a nuestra plena dignidad, el deseo de habitar por siempre en su casa, que es también nuestra casa”.

“Dios no quiere que se pierda ni siquiera uno solo de sus hijos, y su alma desborda en alegría cuando un pecador se convierte”, agregó el Pontífice.

Asimismo definió la verdadera religión como aquella que “consiste en entrar en sintonía con este Corazón ‘rico de misericordia’, que nos pide amar a todos, imitando al Padre celeste que respeta la libertad de cada uno y nos atrae a sí con la fuerza invencible de su fidelidad”.

Citando también el capítulo seis del mismo Evangelio, el Papa anotó que cuantos quieren ser discípulos de Jesús deben seguir el camino que Él muestra: “No juzguéis... no condenéis... perdonad y seréis perdonados; dad y recibiréis... sed misericordiosos como es misericordioso vuestro Padre”.

Hacia el final de su alocución, el Santo Padre recordó al Siervo de Dios Juan Pablo II, quien “dedicó su segunda Encíclica al Padre misericordioso” y quien “a lo largo de todo su pontificado se hizo misionero del amor de Dios y de todas las gentes”, recordando que “la Misericordia de Dios es más fuerte que todo mal, y que solo en la Cruz de Cristo se encuentra la salvación del mundo”.
El obispo Don Felipe Ferández García presenta el Plan Diocesano de pastoral para los años 2003-2007. Dejamos constancia cuando ya está en comienzo otro plan y por otro obispo.

PRESENTACIÓN DEL PLAN PASTORAL 2003-2007 POR EL OBISPO DIOCESANO


Queridos diocesanos:

Quiero presentaros personalmente el PLAN DIOCESANO DE PASTORAL para los años 2003-2007. Con unas líneas sencillas, pero hondas. Con sentido de fe y de esperanza. Cumpliendo, en el fondo, lo que me indica en el Directorio del Ministerio Pastoral de los Obispos:

"Para que aproveche más cada día al cuidado pastoral de la diócesis, es necesario que el- Obispo proponga un Plan General o líneas de acción - Tener una cierta obligatoriedad apostólica para toda la diócesis. Este Plan debe:

-Tener una cierta obligatoriedad

- Al mismo tiempo debe tener flexibilidad para que pueda adaptarse a las necesidades de la diócesis siempre variables, dejando también lugar a otras tareas e iniciativas ".

Lo hago también en cumplimiento de las orientaciones de nuestro Sínodo Diocesano. No podemos olvidar que el Plan anterior, con sus sombras y luces, como acabamos de revisar, quiso ser aplicación d Sínodo Diocesano. No podía ser de otra manera. Porque en el Sínodo Diocesano tenemos, como señalé en no pocos momentos, lo que el Señor nos dice ahora a nuestra Iglesia Diocesana, lo que Dios espera de nosotros. De ahí que el nuevo Plan 2003-2007 nazca igualmente en esta onda de continuar aplicando nuestro Primer Sínodo Diocesano.

Es curioso, a este respecto, que el Papa, en su reciente Exhortación Apostólica Ecclesia in Europa recogiendo las reflexiones de los Padres sinodales, entre otras muchas consideraciones, dignas todas de mayor atención, haya escrito un largo párrafo que vale perfectamente para nosotros y nuestro Plan Diocesano de Pastoral:

«Esto dice el que tiene las siete estrellas en su mano derecha, el que camina entre los siete candeleros de oro [...], el Primero y el Ultimo, el que estuvo muerto y revivió [...], el Hijo Dios» (Ap 2, 1.8.18). Jesús mismo es el que habla a su Iglesia. Su mensaje se dirige a cada u de las Iglesias particulares y concierne su vida interna, caracterizada a veces por la presencia de concepciones y mentalidades incompatibles con la tradición evangélica, víctima a menudo de diversas formas de persecución y, lo que es más peligroso aún, afectada por síntomas preocupantes de mundanización, pérdida de la fe primigenia y connivencia con la lógica del mundo. No es raro que las comunidades ya no tengan el amor que antes tenían (cf. Ap 2, 4)
.
Se observa cómo nuestras comunidades eclesiales tienen que forcejear con debilidades, fatigas, contradicciones. Necesitan escuchar también de nuevo la voz del Esposo que las invita la conversión, las incita a actuar con entusiasmo en las nuevas situaciones y las llama a comprometerse en la gran obra de la « nueva evangelización ». La Iglesia tiene -que someter constantemente al juicio de la palabra de Cristo y vivir su dimensión humana con una actitud de purificación para ser cada vez más y mejor la Esposa sin mancha ni arruga, engalanada c un vestido de lino puro resplandeciente (cf. Ef 5, 27; Ap 19, 7-8).
De este modo, Jesucristo llama a nuestras Iglesias en Europa a la conversión, y ellas, con Señor y gracias a su presencia, se hacen portadoras de esperanza para la humanidad» (EiE 23).

Tampoco podemos olvidar, como horizonte, otros escritos del Magisterio de la Iglesia como son Carta Apostólica "Novo Millenio Ineunte" o el mismo Plan de la Conferencia Episcopal Española para 1 años 2002-2005. En la Exhortación del Papa mencionada, se nos invita a los "Pastores de las Iglesias particulares a que, ayudados por la participación de los diversos sectores del Pueblo de Dios, señalen las etapas del camino futuro, sintonizando la opciones de cada Comunidad con las iglesias colindantes y con las de Iglesia universal" (NMI 29). Eso, y ninguna otra cosa, es lo que se ha hecho entre nosotros y eso, y ninguna otra cosa, quiere ser el presente Plan Diocesano de Pastoral.

De ahí que, antes de seguir adelante, no estaría de más que nos parásemos y nos preguntásemos:

¿Cómo reacciono yo ante un nuevo Plan Diocesano de Pastoral? ¿Lo veo más que conveniente? ¿lo veo necesario? ¿Lo valoro como un camino por el que el Señor quiere conducirnos?

¿Me dejo yo conducir? ¿Estoy dispuesto a cooperar desde dentro, con toda honradez, con toda el alma? ¿Oraré y trabajaré por su cumplimiento?

Nuestro Plan Diocesano de Pastoral 2003-2007 se centra en un objetivo general: "Hacia una Iglesia Diocesana que acoge y anuncia a Jesucristo y su Evangelio".

Está aquí, ciertamente, todo lo que tiene que hacer la Iglesia de todos los tiempos, y que hoy menos que ayer, no puede dejar de hacer. El "hacia..." ya indica un proceso, un camino, algo que no está del todo alcanzando ni lo estará nunca, pero que siempre conviene tener en cuenta.

Si comenzamos por la primera parte señalada: "acoger a Jesucristo", os confieso que a mí me pare la más importante. Y nada fácil, por supuesto. Porque acoger hoy a Jesucristo, creer -de verdad- en Él, dejarnos conducir por Él, descansar en Él... en ningún tiempo, y tampoco hoy, ha sido fácil. Y ahí tenemos una tarea preciosa con cuantos ya se confiesan creyentes pero que pueden -y podemos- serlo muy a medias viviendo dependientes, excesivamente dependientes, en no pocas ocasiones, de otras motivaciones. Nada tiene, pues, de extraño que el Papa nos haya dicho en la Carta Apostólica NMI:

"Recordar esta verdad elemental -la necesidad de la santidad-, poniéndola como fundamento de la programación pastoral que nos atañe al inicio del nuevo milenio, podría parecer, en un primer momento, algo poco práctico. ¿Acaso se puede "programar" la santidad? ¿Qué puede significar esta palabra en la lógica de una plan pastoral?
En realidad, poner la programación pastoral bajo el signo de la santidad es una opción llena de consecuencias. Significa expresar la convicción de que, si el Bautismo es una verdadera entrada en la santidad de Dios por medio de la inserción en Cristo y la in-habitación de su Espíritu sería un contrasentido contentarse con una vida mediocre, vivida según una ética minimalista una religiosidad superficial" (NMI 31)

Y aquí brotan de nuevo un buen puñado de preguntas que no estaría de más que todos nos hiciésemos individualmente. ¿He acogido yo de verdad a Jesucristo en mi vida? ¿Qué trato y qué intimidad tengo con él? ¿Cómo cultivo esta intimidad? ¿Vivo y actúo atento a Él por encima de todo? ¿Me dejo guiar por El? ¿Intento, por encima de todo, ser santo?

Si de acoger a Jesucristo pasamos al "anuncio de Jesucristo y de su Evangelio", es decir, al anuncio de Jesucristo con todas las consecuencias que tiene en el orden personal, familiar, social, cultural, económico y político, entramos en otro capítulo del que hoy, en nuestra diócesis, no menos que en Europa entera, estamos más que necesitados. De ahí que el Papa haya podido escribir en "LA IGLESIA EN EUROPA":

"En la Asamblea sinodal se ha consolidado la certeza, clara y apasionada, de que la Iglesia ha de ofrecer a Europa el bien más precioso y que nadie más puede darle: la fe en Jesucristo fuente de la esperanza que no defrauda, don que está en el origen de la unidad espiritual y cultural de los pueblos europeos, y que todavía hoy y en el futuro puede ser una aportación esencial a su desarrollo e integración. Sí, después de veinte siglos, la Iglesia se presenta al principio del tercer milenio con el mismo anuncio de siempre, que es su único tesoro: Jesucristo el Señor; en Él, y en ningún otro, podemos salvarnos (cf. Hch 4, 12). La fuente de la esperanza para Europa y el mundo entero, es Cristo, y « la Iglesia es el canal a través del cual pasa y difunde la ola de gracia que fluye del Corazón traspasado del Redentor».

En base a esta confesión de fe brota de nuestro corazón y de nuestros labios « una alegre confesión de esperanza: ¡Tú, Señor, resucitado y vivo, eres la esperanza siempre nueva de la Iglesia y de la humanidad; Tú eres la única y verdadera esperanza del hombre y de la historia; eres entre nosotros "la esperanza de la gloria" (Col 1, 27) ya en esta vida y también más allá la muerte! En Ti y contigo podemos alcanzar la verdad, nuestra existencia tiene un sentido comunión es posible, la diversidad puede transformarse en riqueza, la fuerza del Reino ya está actuando en la historia y contribuye a la edificación de la ciudad del hombre, la caridad da valor perenne a los esfuerzos de la humanidad, el dolor puede hacerse salvífico, la vida vencerá a la muerte y lo creado participará de la gloria de los hijos de Dios" (EiE 18).

Es más: El Papa, pensando en Europa, es decir, en nosotros, los canarios, que formamos parte de Europa sólo políticamente, sino también culturalmente, y que a tantos europeos recibimos en nuestras tierras, habla no sólo de nueva evangelización o nuevo anuncio, sino de un primer anuncio:

"En varias partes de Europa se necesita un primer anuncio del Evangelio: crece el número de personas no bautizadas, sea por la notable presencia de emigrantes pertenecientes a otras religiones, sea porque también los hijos de familias de tradición cristiana no han recibido el Bautismo, unas veces por la dominación comunista y otras por una indiferencia religiosa generalizada. De hecho, Europa ha pasado a formar parte de aquellos lugares tradicionalmente cristianos en los además de una nueva evangelización, se impone en ciertos casos una primera evangelización.

La Iglesia no puede eludir el deber de un diagnóstico claro que permita preparar los remedios oportunos. En el «viejo» Continente existen también amplios sectores sociales y culturales en los que se necesita una verdadera y auténtica misión ad gentes" (EiE 46)

En definitiva, lo que se intenta con el Plan Diocesano de Pastoral es promover una generación de cristianos adultos en la fe que puedan enfrentarse con libertad crítica a la situación cultural en que nos encontramos y anunciar a Jesucristo y su Evangelio a los hombres y mujeres de nuestro tiempo con todo el ardor y la creatividad del Espíritu Santo. Es en el fondo lo que pide el Papa en su reciente Exhortación Apostólica EiE:

"La actual situación cultural y religiosa de Europa exige la presencia de católicos adultos fe y de comunidades cristianas misioneras que testimonien la caridad de Dios a todos los hombres. El anuncio del Evangelio de la esperanza comporta, por tanto, que se promueva el paso de una fe sustentada por costumbres sociales, aunque sean apreciables, a una fe más personal y madura, iluminada y convencida.
Los cristianos, pues, han de tener una fe que les permita enfrentarse críticamente con la cultura actual, resistiendo a sus seducciones; incidir eficazmente en los ámbitos culturales, económicos, sociales y políticos; manifestar que la comunión entre los miembros de la Iglesia católica y con los otros cristianos es más fuerte que cualquier vinculación étnica; transmitir con al la fe a las nuevas generaciones; construir una cultura cristiana capaz de evangelizar la cu más amplia en que vivimos" (EiE 50)

Y siguen surgiendo preguntas: Desde la experiencia de Jesucristo, ¿tengo sensibilidad por anunciarlo a los hombres y mujeres de nuestro tiempo? ¿Estoy plenamente convencido de que el anuncio de Jesucristo no ha perdido vigencia alguna en nuestro tiempo porque "no se nos ha dado otro nombre -tampoco hoy- en el que el hombre pueda encontrar la salvación" (Hch 4,12), la respuesta a sus preguntas y a sus anhelos? ¿Soy consciente de las coordenadas culturales en que nos encontramos? ¿Me siento abierto no sólo nueva evangelización sino también, y en no pocos casos, a un primer anuncio? ¿Lo vivo así desde dentro? ¿Lo vivo con esperanza, confiando no en mí, sino en la fuerza del Espíritu?

Muchas otras consideraciones se me ocurriría hacer a propósito de nuestro Plan. Pero vayan solamente tres breves indicaciones:

1. El Plan debe ser acogido por todos. Por las llamadas "estructuras verticales", las Delegaciones Diocesanas, por ejemplo, y por las así llamadas "estructuras pastorales horizontales" como las parroquias, muy en primer lugar, y los arciprestazgos. Si el Plan, de una manera u otra, no llega a las parroquias y a los feligreses, puede quedarse, en gran medida, en el aire. De ahí que pida, por amor de Dios, -nunca mejor dicho- que el párroco y los Consejos pastorales parroquiales estudien y acojan el Plan en su conjunto. Nadie, en principio, debe situarse al margen del Plan.

2. El Plan está abierto a las adaptaciones que en cada caso se estimen razonablemente necesarias. No es un Plan rígido. Es un camino. Seguro en su formulación general, abierto en los métodos y flexible en las circunstancias que así lo pidan.

3. Finalmente, no conviene olvidar, por volver al punto de partida, que "no será una fórmula la que nos salve, pero sí una Persona y la certeza que ella nos infunde: ¡Yo estoy con vosotros! No se trata, pues, de inventar un nuevo programa. El programa ya existe. Es el de siempre, recogido por el Evangelio y la Tradición viva. Se centra en Cristo. Sin embargo, es necesario que programa formule orientaciones pastorales adecuadas a las condiciones de cada comunidad" (NMI 29).

No voy a extenderme más... Ni voy, por supuesto, a intentar comentar los distintos objetivos específicos con las líneas que los hacen asequibles y viables.

Lo que deseo subrayar, por encima de todo, es cómo estamos en sintonía con la Iglesia Universal, con el Obispo de Roma, que acaba de hablamos a través de la Exhortación del Papa Juan Pablo II, Ecclesia in Europa, con la que nuestro Plan tiene tantas afinidades.

Y lo que he querido poner también de relieve es la importancia de la actitud personal con que me sitúo ante el Plan. Un Plan, por cierto, sugerido, trabajado y formulado por los más diversos sectores del Pueblo de Dios y, en último término, por los organismos más representativos de la Diócesis, como han sido el Consejo Diocesano de Pastoral y el Consejo Presbiteral. De ahí que, reconociendo la importancia de la actitud personal con que cada uno nos situemos ante el Plan, me atreva a concluir estas líneas con nuevas preguntas: ¿Cómo me sitúo a la hora de la verdad ante el Plan que el Señor nos presenta a través de su Iglesia?
¿Estoy abierto? ¿Lo acojo? ¿Estoy abierto a intentar hacerlo vida allí donde Dios me ha puesto, sea sacerdote, consagrado, fiel cristiano laico?

¿Me veo profundamente necesitado de acoger yo mismo a Jesucristo vivo, resucitado, cada día? ¿Siento deseos de anunciarlo y facilitar el encuentro con Él a quienes no lo conocen y no se han encontrado con Él? ¿Me doy cuenta del cambio cultural que se ha dado entre nosotros, en Europa, y, en cierto sen en el mundo entero? ¿Cómo vivo yo mi fe y cómo vivo mi apostolado en medio de este cambio? ¿Desde la necesidad de la comunión eclesial y veo el sentido y el valor de un Plan Diocesano de Pastoral a este fin?

Quizá todas las preguntas que podamos hacernos las encontramos ya en aquellas famosas y conocidas palabras de Pablo VI: "¿Creéis verdaderamente lo que anunciáis? ¿Vivís lo que creéis? ¿Predicáis verdaderamente lo que vivís? Sin esta marca de santidad nuestra palabra difícilmente abrirá brecha en el corazón del hombre de nuestro tiempo" (EN 76).

En manos de Santa María, de San José, y de nuestro primer santo canario, el Santo Hermano Pedro -él sí que supo acoger y anunciar a Jesucristo y su Evangelio- quiero poner la acogida y la realización del ni Plan Diocesano de Pastoral, 2003-2007, plenamente confiado en que en la diócesis, todos los cristianos, conscientes de nuestra fe, sabremos cooperar, cada uno desde la vocación a la que Dios nos ha llamado y la misión que Él mismo nos ha confiado, a la realización del Plan Diocesano de Pastoral 2003-2007. ¡Así sea!

Dado en San Cristóbal de La Laguna, a 16 de Julio de 2003. Fiesta de la Virgen del Candelaria.

Felipe Fernández García
Trabajo sobre la presencia de María en Europa, publicado en DOSSIER FIDES de Agencia Fides.

MARÍA Y EUROPA
(Primera Parte)

Por N. Bux y S. Vitiello



ALEMANIA

Durante el reino del emperador cristiano del Sacro Imperio Romano, Carlomagno, vinculado tanto a Alemania cuanto a Francia, el culto mariano conoció un momento de gran esplendor en el pueblo alemán, esplendor que todavía hoy se dirige a la Santa Madre de Dios llamándola con el título de “Unsere Liebe Frau” (Nuestra amada Señora).

CAPILLA PALATINA – AQUISGRÁN

A este período pertenece, por encargo del emperador mismo, la edificación de la Capilla Palatina en la ciudad de Aachen (Aquisgrán), sede periférica del imperio, en la cual se conserva el sepulcro del emperador del Sacro Imperio Romano, y donde por setecientos años recibieron la corona los emperadores germanos. Allí fueron colocadas importantes reliquias marianas provenientes de Constantinopla que inmediatamente atrajeron un notable número de peregrinos. Entre estos, una particular mención debe ser hecha, más allá del problema de su autenticidad, que no es fácil solucionar, del vestido que usó la Virgen durante la Navidad y los pañales del Niño Jesús. La exposición de las reliquias se realiza aún cada siete años y el evento hace que muchedumbres de todas partes se dirijan al lugar.
La arquitectura mariana alemana se expresa notablemente en el estilo románico durante los siglos X y XI, con la edificación de las mayores catedrales del país, entre las cuales la catedral de Spira y de Maguncia, así como la edificación de muchos monasterios que fueron siempre meta de peregrinaciones: Santa María en Capitolio en Colonia, el monasterio de Treviri, de Reichenau, de Ratisbona, y sobre todo el de Maria Laach, grandiosa construcción, célebre por su ininterrumpida tradición de estudios teológicos. A fines del 1200, la llegada del estilo gótico estimuló fuertemente la producción de obras maestras arquitectónicas dedicadas a María.
La orden de los capuchinos y la de los jesuitas fueron de importancia fundamental en la defensa de la auténtica y sana devoción mariana, sobre todo durante la iconoclastía suscitada por la influencia luterana. Dichas órdenes tuvieron el mérito de purificar al pueblo alemán de las tendencias devocionalísticas. Una mención particular la merece el padre jesuita San Pedro Canisio.

NUESTRA SEÑORA DE LAS VERDES PRADERAS – ALTÖTTING

“Nuestra Señora de las verdes praderas”, en Altötting, principal santuario del Sur de Alemania y en particular de la católica Baviera, tiene su origen en la obra de San Ruperto, apóstol de la región, quien transformó un templo pagano en un oratorio mariano. Allí Carlomagno hizo edificar sucesivamente la Capilla de las Gracias, con planta octagonal, y un monasterio. Este último fue devastado por las incursiones de los húngaros todavía paganos, quienes dejaron sin embargo la iglesia intacta. En 1228 el santuario, abandonado por largo tiempo, fue restituido a su antiguo esplendor por obra de los duques de Baviera, en particular por los de la familia Wittelsbach. Los corazones de los reyes de esta dinastía se conservan todavía en las urnas situadas en la Capilla de las Gracias. La imagen que se venera hoy en Altötting se remonta al 1300 y es una pequeña estatua de tilo que representa a la Virgen sentada con el Niño, normalmente revestida por un grandioso vestido y colocada al centro de un altar riquísimo.

SANTUARIO DE MARIA HILF – PASSAU

El manto de la Reina del Cielo se extienda asimismo sobre numerosos Sancti Locii de la tierra alemana; entre estos recordamos en modo especial el primer santuario dedicado a “Maria Hilf”, erigido en la ciudad de Passau a inicios del 1600, cuando el decano de la catedral de la ciudad, después de haber mandado hacer, para su devoción, una copia del cuadro del famoso pintor Lucas Cranach, en el que el Niño parece casi refugiarse en los brazos de la Madre (de donde el título de María Ayuda), la expuso en una pequeña capilla que, después de la enorme llegada de fieles peregrinos, tuvo que ser sustituida tempranamente por un santuario; cinco buenos volúmenes de grandes dimensiones recogen el testimonio de gracias y curaciones recibidas, por intercesión de la Bienaventurada Virgen, en este lugar.
Trabajo sobre la presencia de maría en Europa, publicado en DOSSIER FIDES de Agencia Fides.

MARÍA Y EUROPA
(Primera Parte)

Por N. Bux y S. Vitiello




FRANCIA

«El reino de Francia es el reino de María». Estas fueron las palabras con las que el entonces Pontífice Urbano II, a fines del año 1000, expresó su asombro cuando, a través de la tierra francesa por la predicación de la primera cruzada, asistió a los numerosos testimonios de la devoción mariana con la que este pueblo había adornado todo el país.
Francia tiene santuarios marianos que se remontan al siglo VI, época de la evangelización de las poblaciones celtas.
La auténtica majestad francesa se le debe atribuir al soberano Carlomagno, autor del Sacro Imperio Romano. Él mismo se preocupó de edificar numerosos santuarios y nutrió una sincera y profunda veneración por la Virgen, tanto que ordenó ser sepultado con una estatua de Ella apoyada en el pecho. Bajo su reinado surgió, en la ciudad de París, junto a la antigua catedral del patrono de la ciudad, San Esteban, una iglesia dedicada a la Santa Madre de Dios, cuyo culto rápidamente se hizo prevalente respecto al culto del protomártir. Nació así la catedral de “Notre Dame”. En los dos siglos siguientes se sucedieron emperadores y reyes profundamente vinculados al culto de la Bienaventurada Virgen y el mismo estilo gótico, que se afirmó en este período, tuvo un vínculo estrecho a la devoción mariana: las primeras ocho catedrales góticas edificadas en el Norte de Francia - Chartres, París, Reims, Laon, Rouen, Bayeux, Erveux, Amiens - están todas dedicadas a Ella.
Las tierras francas vieron el continuo crecimiento del amor por la Santa Madre de Dios durante el regreso de las cruzadas llegando al reino de Luis XIII, cuyas acciones políticas estuvieron marcadas, cada una, por un gesto de piedad. Memorable en 1635, durante la guerra contra España, la consagración del reino a la Virgen realizada por él: arrodillado en una pequeña iglesia destruida, cerca del campo de batalla. Este gesto, conocido como “el voto de Luis XIII”, tuvo una profunda resonancia que duró mucho en el alma de los franceses.
Asimismo, en la época en que más se trató de minar la devoción a María, por parte de la herejía jansenista y la corriente de pensamiento ilustrado, el Señor donó a la Iglesia Católica la bella figura de Luis Grignon de Montfort. La grandeza de este paladín del amor de la Santa Virgen Madre, despreciado cuando no desconocido por sus contemporáneos, resplandece en su pleno fulgor aún hoy.
Medio siempre privilegiado para la custodia y la transmisión de la fe, la devoción mariana jugó un papel fundamental durante y después de la invasión ideológica realizada por la Revolución francesa, durante la cual Notre Dame fue reducida a templo de la diosa razón.
Después de la caída de Napoleón, fueron las apariciones marianas que caracterizaron la vida espiritual del pueblo francés, y por intercesión de la Santa Virgen, algunos hombres de prestigio de la sociedad de entonces se dejaron fascinar por el Señor y, con la propia vida, dieron testimonio de Él, dando nueva vida al catolicismo de este país: Estrade, Carrel, Huismans, Bloy, Claudel y Maritain.

El testimonio y el entusiasmo que acompañaron a la primera peregrinatio Mariae, durante la cual la Virgen de Boulogne atravesó todo Francia para luego llegar a Lourdes el 7 de septiembre de 1942, fueron tales que suscitaron el 23 de mayo del año sucesivo, con ocasión de la consagración por parte del episcopado francés de la nación al Corazón Inmaculado de María, una nueva peregrinación que con estas palabras fue acogida con el asombro de Robert d’Aucort, académico de Francia: «Treinta mil kilómetros han sido recorridos, a pie, por los “siervos” de nuestra Señora del Gran Regreso... Sobre sus rostros, en sus miradas, brillaba la fe de las grandes multitudes en oración del siglo XIII». Las innumerables peregrinationes Mariae que se han realizado en todo el mundo después de la guerra han tenido como modelo y estímulo la de Notre Dame du grand rétour.
La primera aparición se realizó en la noche del 18 de julio de 1930, en la casa madre de los hijos de la caridad de París, ante Santa Catalina Labouré. La Mater Ecclesiae le encargó a la entonces joven novicia que hiciera acuñar y que difundiera una medalla según el modelo que le era mostrado: sobre la parte posterior la figura de l Virgen con los brazos abiertos de los cuales parten rayos, con los pies aplastando la cabeza de la serpiente tentadora. Alrededor del borde se lee la invocación: «Oh María concebida sin pecado, reza por nosotros que recurrimos a Ti». Quien usase la medalla habría obtenido gracias particulares por intercesión de la Bienaventurada Virgen.
La religiosa permanecerá en el anonimato por toda la vida y será entonces el padre jesuita Aladel, a quien ella se había confiado, quien la difundirá. La difusión de la “Medalla milagrosa” suscitó un gran movimiento de apostolado, aún hoy bastante vivo.

NUESTRA SEÑORA DE LA SALETTE – LA SALETTE

Con la aparición mariana que se realizó en 1846 ante dos muchachos, Maximino, de once años, y Melania, de catorce, dedicados al pastoreo para sus patrones, tuvo su origen el santuario de “Nuestra Señora de La Salette”, que se eleva a 1800 metros sobre el nivel del mar. En la aparición la Virgen Madre pidió, con lágrimas en los ojos, que el pueblo francés se convirtiese para evitar el castigo de Su Hijo, enojado con ellos.
Dicha aparición, rápidamente reconocida por la autoridad episcopal del lugar, marcó el ya casi inesperado regreso de la población francesa a la fe católica.
Siempre la Inmaculada Virgen invita al hombre a la conversión, generando a Cristo en el corazón de cada uno e intercediendo ante el Padre para que a cada uno se le conceda el tiempo necesario para la conversión a la Verdad.

NUESTRA SEÑORA DE LOURDES – LOURDES

En la gruta de Massabielle, donde el 11 de febrero de 1858, a la niña Bernadette Soubirous, de catorce años, hija de un pobre ganadero, se le apareció una Señora que decía ser la Inmaculada Concepción, hoy millones de fieles se dirigen cada año en peregrinación para pedir gracias, haciendo de este santuario la principal meta de peregrinación mariana en Europa, el santuario de “Nuestra Señora de Lourdes”.
Entre el 11 de febrero y el 16 de julio la aparición se repitió dieciocho veces, muchas de las cuales se caracterizaron por la simple presencia silenciosa de la Virgen. En la octava aparición Ella le pidió a Bernadette que rece por los pecadores y que bese la tierra en signo de penitencia; en la siguiente aparición le pidió que bebiese y se lavase en el charco de fango al ingreso de la gruta, que después de pocas horas se transformó en la actual fuente de agua abundante; en la decimotercera aparición le pidió que transmita a los sacerdotes Su deseo de que las personas se dirigiesen allí en procesión y que se construya una capilla.
En 1862 el obispo de Tarbes, monseñor Laurence, reconoció la autenticidad de las apariciones. La joven Bernadette en 1866 entró al convento de Nevers, donde nació al cielo en 1879 a la edad de treinta y seis años. El Santo Padre Pío XI la incluyó entre las huestes de los santos en 1925.
La interminable resonancia que la verdad siempre tiene en el corazón del hombre, así como el eco que suscitaron las apariciones en la opinión pública francesa, permitieron el desarrollo inmediato del santuario. El clima espiritual que suscitó el Locus Mariae, la solemnidad de las celebraciones, así como la dignidad y el recogimiento que lo caracterizan, hicieron de él un modelo de inspiración para todos los sucesivos santuarios marianos. La primera iglesia, la iglesia superior en estilo neogótico construida sobre el espolón que se eleva por encima de la gruta, fue inaugurada en 1871. La iglesia inferior, llamada iglesia del Rosario, en estilo románico-bizantino, surgió en 1889. En 1958 se añadió a ellas una tercera iglesia en cemento armado, destinada a la acogida de más de veinte mil personas.
sábado, 15 de septiembre de 2007
Nota de comentario de la Congregación para la Doctrina de la Fe a las respuestas a preguntas de la Conferencia Episcopal Estadounidense sobre la alimentación e hidratación artificiales.


La Congregación para la Doctrina de la Fe ha respondido a algunas preguntas presentadas el 11 de julio de 2005, por S. E. R. Mons. William S. Skylstad, Presidente de la Conferencia Episcopal Estadounidense, sobre la alimentación e hidratación de los pacientes que se encuentran en la condición comúnmente denominada "estado vegetativo". El objeto de las preguntas es si la alimentación e hidratación de estos pacientes, sobre todo cuando son suministradas por vía artificial, no constituye una carga excesivamente pesada para ellos, sus familiares y para el sistema sanitario, hasta el punto de poder ser consideradas, también a la luz de la doctrina moral de la Iglesia, un medio extraordinario o desproporcionado, y, por lo tanto, moralmente no obligatorio.

A favor de la posibilidad de renunciar a la alimentación e hidratación de estos pacientes se invoca frecuentemente el Discurso del Papa Pío XII a los participantes en un Congreso de Anestesiología el 24 de noviembre de 1957. Allí el Pontífice confirmaba dos principios éticos generales. Por una parte, la razón natural y la moral cristiana enseñan que, en caso de enfermedad grave, el paciente y los que lo atienden tienen el derecho y el deber de aplicar los cuidados médicos necesarios para conservar la salud y la vida. Por otra parte, ese deber comprende generalmente el uso de medios que, consideradas todas las circunstancias, son ordinarios, o sea, que no constituyen una carga extraordinaria para el paciente o para los demás. Una obligación más rígida sería demasiado gravosa para la mayoría de las personas y haría demasiado difícil la consecución de bienes más importantes. La vida, la salud y todas las actividades temporales están subordinadas los fines espirituales. Naturalmente esto no impide que se haga más de lo que sea estrictamente obligatorio para conservar la vida y la salud, con tal de no faltar a deberes más graves.

Hay que notar, ante todo, que las respuestas dadas por Pío XII se referían al uso e interrupción de las técnicas de reanimación. Pero el caso en cuestión nada tiene que ver con esas técnicas. Los pacientes en "estado vegetativo" respiran espontáneamente, digieren naturalmente los alimentos, realizan otras funciones metabólicas y se encuentran en una situación estable. No pueden, sin embargo, alimentarse por sí mismos. Si no se les suministra artificialmente alimento y líquido mueren, y la causa de la muerte no es una enfermedad o el "estado vegetativo", sino únicamente inanición y deshidratación. Por otra parte, la suministración artificial de agua y alimento generalmente no impone una carga pesada ni al paciente ni a sus familiares. No conlleva gastos excesivos, está al alcance de cualquier sistema sanitario medio, no requiere de por sí hospitalización y es proporcionada a su finalidad: impedir que el paciente muera por inanición y deshidratación. No es ni tiene la intención de ser una terapia resolutiva, sino un cuidado ordinario para conservar la vida.

Lo que, por el contrario, puede constituir una carga notable es el hecho de tener un pariente en "estado vegetativo", si ese estado se prolonga en el tiempo. Es una carga semejante a la de atender a un tetrapléjico, a un enfermo mental grave, a un paciente con Alzheimer avanzado, etc. Son personas que necesitan asistencia continua por espacio de meses e incluso años. Pero el principio formulado por Pío XII no puede ser interpretado, por razones obvias, como si fuera lícito abandonar a su propia suerte a los pacientes cuya atención ordinaria imponga una carga considerable para la familia, dejándolos morir. Este no es el sentido en el que Pío XII hablaba de medios extraordinarios.

Todo hace pensar que a los pacientes en "estado vegetativo" se les debe aplicar la primera parte del principio formulado por Pío XII: en caso de enfermedad grave, hay derecho y deber de aplicar los cuidados médicos necesarios para conservar la salud y la vida. El desarrollo del Magisterio de la Iglesia, que ha seguido de cerca los progresos de la medicina y los interrogantes que estos suscitan, lo confirma plenamente.

La Declaración sobre la eutanasia, publicada por la Congregación para la Doctrina de la Fe el 5 de mayo de 1980, explica la distinción entre medios proporcionados y desproporcionados, y entre tratamientos terapéuticos y cuidados normales que se deben prestar al enfermo: «Ante la inminencia de una muerte inevitable, a pesar de los medios empleados, es lícito en conciencia tomar la decisión de renunciar a unos tratamientos que procurarían únicamente una prolongación precaria y penosa de la existencia, sin interrumpir sin embargo los cuidados normales debidos al enfermo en casos similares» (parte IV). Menos aún se pueden interrumpir los cuidados ordinarios para los pacientes que no se encuentran ante la muerte inminente, como lo es generalmente el caso de los que entran en "estado vegetativo", para quienes la causa de la muerte sería precisamente la interrupción de los cuidados ordinarios.

El 27 de junio de 1981 el Pontificio Consejo Cor Unum publicó un documento titulado Algunas cuestiones de ética relativas a los enfermos graves y a los moribundos, en que se afirma, entre otras cosas: «Pero permanece la obligación estricta de procurar a toda costa la aplicación de los medios llamados "mínimos", los que están destinados normalmente y en las condiciones habituales a mantener la vida (alimentación, transfusión de sangre, inyecciones, etc.). Interrumpir su administración constituirá prácticamente querer poner fin a la vida del paciente» (n. 2.4.4).

En un discurso dirigido a los participantes de un Curso internacional de actualización sobre las preleucemias humanas, del 15 de noviembre de 1985, el Papa Juan Pablo II, haciendo referencia a la Declaración sobre la eutanasia, afirmó claramente que, en virtud del principio de la proporcionalidad de los cuidados médicos, no nos podemos eximir «del esfuerzo médico necesario para sostener la vida ni de la atención con medios normales de mantenimiento vital», entre los cuales está ciertamente la suministración de alimento y líquidos, y advierte que no son lícitas las omisiones que tienen la finalidad «de acortar la vida para mitigar el sufrimiento al paciente o a los familiares».

En 1995 el Pontificio Consejo para la Pastoral de los Asistentes Sanitarios publicó la Carta de los agentes sanitarios. En el n. 120 se afirma explícitamente: «La alimentación y la hidratación, aun artificialmente administradas, son parte de los cuidados normales que siempre se le han de proporcionar al enfermo cuando no resultan gravosos para él: su indebida suspensión significa una verdadera y propia eutanasia».

El Discurso de Juan Pablo II a un grupo de Obispos de los Estados Unidos de América en visita ad limina, del 2 de octubre de 1998, es explícito al respecto: la alimentación y la hidratación son consideradas como cuidados médicos normales y medios ordinarios para la conservación de la vida. Es inaceptable interrumpirlos o no administrarlos si la muerte del paciente es la consecuencia de esa decisión. Estaríamos ante una eutanasia por omisión (cf. n.4).

En el Discurso del 20 de marzo de 2004, dirigido a los participantes en un congreso internacional sobre "tratamientos de mantenimiento vital y estado vegetativo. Progresos científicos y dilemas éticos", Juan Pablo II confirmó en términos muy claros lo que ya se había dicho en los documentos antes citados, y ofreció también la interpretación de los mismos apropiada a las circunstancias. El pontífice subrayó los siguientes puntos:

1) «Para indicar la condición de aquellos cuyo "estado vegetativo" se prolonga más de un año, se ha acuñado la expresión estado vegetativo permanente. En realidad, a esta definición no corresponde un diagnóstico diverso, sino sólo un juicio de previsión convencional, que se refiere al hecho de que, desde el punto de vista estadístico, cuanto más se prolonga en el tiempo la condición de estado vegetativo, tanto más improbable es la recuperación del paciente» (n. 2).1

2) Frente a quienes ponen en duda la misma "cualidad humana" de los pacientes en "estado vegetativo permanente", es necesario reafirmar «que el valor intrínseco y la dignidad personal de todo ser humano no cambian, cualesquiera que sean las circunstancias concretas de su vida. Un hombre, aunque esté gravemente enfermo o impedido en el ejercicio de sus funciones superiores, es y será siempre un hombre; jamás se convertirá en un "vegetal" o en un "animal"» (n. 3).

3) «El enfermo en estado vegetativo, en espera de su recuperación o de su fin natural, tiene derecho a una asistencia sanitaria básica (alimentación, hidratación, higiene, calefacción, etc.), y a la prevención de las complicaciones que se derivan del hecho de estar en cama. Tiene derecho también a una intervención específica de rehabilitación y a la monitorización de los signos clínicos de su eventual recuperación. En particular, quisiera poner de relieve que la administración de agua y alimento, aunque se lleve a cabo por vías artificiales, constituye siempre un medio natural de conservación de la vida, no un acto médico. Por tanto, su uso se debe considerar, en principio, ordinario y proporcionado, y como tal moralmente obligatorio, en la medida y mientras se demuestre alcanzar su finalidad propia, que en este caso consiste en proporcionar alimento al paciente y alivio a sus sufrimientos» (n. 4).

4) Los documentos precedentes son asumidos e interpretados en ese sentido: «la obligación de proporcionar "los cuidados normales debidos al enfermo en esos casos" (Congregación para la Doctrina de la Fe, Declaración sobre la eutanasia, parte IV), incluye también el empleo de la alimentación y la hidratación (cf. Pontificio Consejo Cor unum, Algunas cuestiones de ética relativas a los enfermos graves y a los moribundos, n. 2.4.4; Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud, Carta de los agentes sanitarios, n. 120). La valoración de las probabilidades, fundada en las escasas esperanzas de recuperación cuando el estado vegetativo se prolonga más de un año, no puede justificar éticamente el abandono o la interrupción de los cuidados mínimos al paciente, incluidas la alimentación y la hidratación. En efecto, el único resultado posible de su suspensión es la muerte por hambre y sed. En este sentido, si se efectúa consciente y deliberadamente, termina siendo una verdadera eutanasia por omisión» (n. 4).

Por lo tanto, las Respuestas que la Congregación para la Doctrina de la Fe da ahora, están en línea con los documentos de la Santa Sede apenas citados y, en particular, con el Discurso de Juan Pablo II del 20 de marzo de 2004. Los contenidos fundamentales son dos. Se afirma, en primer lugar, que la suministración de agua y alimento, incluso por vía artificial, es, en principio, un medio ordinario y proporcionado para la conservación de la vida para los pacientes en "estado vegetativo". «Por lo tanto es obligatorio en la medida y mientras se demuestre que cumple su propia finalidad, que consiste en procurar la hidratación y la nutrición del paciente». En segundo, lugar se precisa que ese medio ordinario de mantenimiento vital se debe asegurar incluso a los que caen en "estado vegetativo permanente", porque se trata de personas, con su dignidad humana fundamental.

Al afirmar que suministrar alimento y agua es, en principio, moralmente obligatoria, la Congregación para la Doctrina de la Fe no excluye que, en alguna región muy aislada o extremamente pobre, la alimentación e hidratación artificiales puede que no sean físicamente posibles, entonces ad impossibilia nemo tenetur, aunque permanece la obligación de ofrecer los cuidados mínimos disponibles y de buscar, si es posible, los medios necesarios para un adecuado mantenimiento vital. Tampoco se excluye que, debido a complicaciones sobrevenidas, el paciente no pueda asimilar alimentos y líquidos, resultando totalmente inútil suministrárselos. Finalmente, no se descarta la posibilidad de que, en algún caso raro, la alimentación e hidratación artificiales puedan implicar para el paciente una carga excesiva o una notable molestia física vinculada, por ejemplo, a complicaciones en el uso del instrumental empleado.

Estos casos excepcionales nada quitan, sin embargo, al criterio ético general, según el cual la suministración de agua y alimento, incluso cuando hay que hacerlo por vías artificiales, representa siempre un medio natural de conservación de la vida y no un tratamiento terapéutico. Por lo tanto, hay que considerarlo ordinario y proporcionado, incluso cuando el "estado vegetativo" se prolongue.

______________________

1 La terminología que se refiere a las diferentes fases y formas del "estado vegetativo" es objeto de controversia, pero para el juicio moral eso es irrelevante.

[Traducción del original italiano distribuida por la Santa Sede]
ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap. -predicador de la Casa Pontificia- a la liturgia del domingo XXIV del tiempo ordinario, 16 de Septiembre del Tiempo Ordinario - C.

XXIV Domingo del tiempo ordinario [C]
Exodo 32, 7-11.13-14; I Timoteo 1, 12-17; Lucas 15, 1-32


El padre corrió a su encuentro



En la liturgia de este domingo se lee íntegramente el capítulo decimoquinto del Evangelio de Lucas, que contiene las tres parábolas llamadas «de la misericordia»: la oveja perdida, la dracma perdida y el hijo pródigo. «Un padre tenía dos hijos...». Basta con oír estas palabras para que quien tenga una mínima familiaridad con el Evangelio exclame enseguida: ¡la parábola del hijo pródigo! En otras ocasiones he subrayado el significado espiritual de parábola: esta vez desearía subrayar en ella un aspecto poco desarrollado, pero extremadamente actual y cercano a la vida. En su fondo la parábola no es sino la historia de una reconciliación entre padre e hijo, y todos sabemos qué vital es una reconciliación así para la felicidad tanto de padres como de hijos.

Quién sabe por qué la literatura, el arte, el espectáculo, la publicidad, se aprovechan de una sola relación humana: la de trasfondo erótico entre el hombre y la mujer, entre esposo y esposa. Publicidad y espectáculo no hacen más que cocinar este plato de mil maneras. Dejamos en cambio sin explorar otra relación humana igualmente universal y vital, otra de las grandes fuentes de alegría de la vida: la relación padre-hijo, el gozo de la paternidad. En literatura la única obra que trata de verdad este tema es la «Carta al padre», de F. Kafka (la famosa novela «Padres e hijos» de Turgenev no trata en realidad de la relación entre padres e hijos, sino entre generaciones distintas).

Si en cambio se ahonda con serenidad y objetividad en el corazón del hombre se descubre que, en la mayoría de los casos, una relación conseguida, intensa y serena con los hijos es, para un hombre adulto y maduro, no menos importante y satisfactoria que la relación hombre-mujer. Sabemos cuán importante es esta relación también para el hijo o la hija y el tremendo vacío que deja su ruptura.

Igual que el cáncer ataca, habitualmente, los órganos más delicados del hombre y de la mujer, la potencia destructora del pecado y del mal ataca los núcleos vitales de la existencia humana. No hay nada que se someta al abuso, a la explotación y a la violencia como la relación hombre-mujer, y no hay nada que esté tan expuesto a la deformación como la relación padre-hijo: autoritarismo, paternalismo, rebelión, rechazo, incomunicación.

No hay que generalizar. Existen casos de relaciones bellísimas entre padre e hijo y yo mismo he conocido varias de ellas. Pero sabemos que hay también, y más numerosos, casos negativos de relaciones difíciles entre padres e hijos. En el profeta Isaías se lee esta exclamación de Dios: «Hijos crié y saqué adelante, y ellos se rebelaron contra mí» (Is 1, 2). Creo que muchos padres hoy en día saben, por experiencia, qué quieren decir estas palabras.

El sufrimiento es recíproco; no es como en la parábola, donde la culpa es única y exclusivamente del hijo... Hay padres cuyo sufrimiento más profundo en la vida es ser rechazados o hasta despreciados por los hijos. Y hay hijos cuyo sufrimiento más profundo e inconfesado es sentirse incomprendidos, no estimados o incluso rechazados por el padre.

He insistido en el aspecto humano y existencial de la parábola del hijo pródigo. Pero no se trata sólo de esto, o sea, de mejorar la calidad de vida en este mundo. Entra en el esfuerzo de una nueva evangelización la iniciativa de una gran reconciliación entre padres e hijos y la necesidad de una sanación profunda de su relación. Se sabe lo mucho que la relación con el padre terreno puede influir, positiva o negativamente, en la propia relación con el Padre celestial y por lo tanto la misma vida cristiana. Cuando nació el precursor Juan Bautista el ángel dijo que una de sus tareas sería la de «hacer volver los corazones de los padres a los hijos y los corazones de los hijos hacia los padres» [Cf. Lc 1,17. Ndr], una misión más actual que nunca.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit]
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Miles de personas y numerosas autoridades acompañan a la venerada imagen en su regreso al Real Santuario


(Diario de Avisos, 15 - IX, J.F.J., La Laguna) Las fiestas del Cristo de La Laguna vivieron ayer su jornada grande con la celebración de la Exaltación de la Santa Cruz y la procesión de regreso de la venerada imagen a su Real Santuario, en presencia de miles de personas y con la participación de una nutrida representación de autoridades civiles y militares. La jornada más multitudinaria de las fiestas patronales se completó con la tradicional exhibición pirotécnica, que tuvo lugar al filo de la medianoche.

La alcaldesa Ana Oramas ostentó por tercera vez la representación del Rey, por lo que ocupó un papel destacado entre las autoridades en la procesión matinal. También estuvieron presentes, entre otros, el presidente del Gobierno canario, Paulino Rivero, así como sus consejeros José Miguel Ruano y Mercedes Roldós; el presidente del Parlamento, Antonio Castro Cordobez; el presidente del Cabildo Insular, Ricardo Melchior, el consejero socialista Santiago Pérez; y los ediles del Ayuntamiento de Santa Cruz Hilario Rodríguez, Jaime Hernández-Abad, Juan Manuel Brito Arceo y Manuel Parejo.

Los actos comenzaron con la salida del Pendón Real desde el Ayuntamiento. El estandarte fue portado en esta ocasión por Jaime Hernández Abad y el concejal lagunero Javier Álvarez. Detrás los acompañaba una batería de honores. Ya en el exterior de la iglesia de La Concepción, Ana Oramas, como representante real, pasó revista a las tropas y saludó a todas las autoridades y a los miembros de la Esclavitud del Cristo.

Acto seguido, dio comienzo la solemne celebración eucarística, presidida por el obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez Afonso, y el de Ciudad Real, Antonio Ángel Algora Hernando. La misa fue cantada por los coros del Orfeón La Paz y Epifanía, dirigidos, respectivamente, por Juan Ramón Vinagre Delgado y María Vianney Contreras Díaz.

Finalizada la eucaristía, tuvo lugar la procesión de retorno del Cristo a su santuario en la plaza San Francisco, acompañado de autoridades civiles, militares y eclesiásticas. Una vez en la plaza, la venerada imagen fue colocada bajo un arco especial para que el Ejército desfilase ante ella, con el consiguiente aplauso de los presentes.

Ya por la noche, dio comienzo la celebración del Octavario en el Santuario del Cristo, con una misa predicada por Francisco González Ferrera, padre guardián rector de la Comunidad Franciscana de La Laguna. Acto seguido, tuvo lugar una nueva procesión del Cristo por las principales calles de la ciudad, visitando los conventos de Santa Clara y Santa Catalina. Al regreso del Santísimo Cristo a la plaza tuvo lugar la esperada exhibición pirotécnica del día grande de las fiestas, con los fuegos lanzados desde el risco de San Roque y, a continuación, la quema de la tradicional traca en la plaza.
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Jóvenes laguneros: con Cristo, ¡remad mar adentro!


HA LLEGADO tu hora Cristo de La Laguna, de cruzar el dintel de San Miguel de las Victorias, y pisar el Atrio Seráfico, que sabe a sacrificios, misericordia y alabanzas..., que esa tarde del 9 de septiembre se llena de "himnos", jubilosos, y de alfombra de la maestría de La Orotava. Te sigo y pregunto: "Señor, ¿qué quieres que haga?". La pregunta es acuciante, cuando tu venerable imagen toca la plaza, en estos días no desangelada, sino engalanada. La pregunta es inquietante al mirar los rostros de los jóvenes de Aguere, muchos bautizados, son Iglesia, pero no vienen, no participan, o también porque no les hemos dejado ser..., pero te miran, Señor, y pregunto: ¿será que tendremos que ir con ellos y hacia ellos en la realidad pura de la vida e invitarles a seguirte, y ahí hablarles de tí; será que no te hablamos de ellos..., será que estamos lejos...? No sé.

Ha llegado la hora de las exigencias de ser cristianos, algo que no resulta aceptable hoy, en que somos más sensibles al influjo del ambiente; vivimos bajo el signo de lo emocional y lo provisorio, dominados por la dictadura del relativismo, que en muchos corazones acrecienta sentimientos de incertidumbre, inseguridad, inestabilidad. Víctimas de la duda, refugiados en la simple emotividad. Seducidos por la pseudocultura del "part time", del "zapping", de lo "light", que no deja espacio para la utopía; atrapados por el materialismo, que genera una personalidad difusa, que imposibilita para vivir las exigencias del cristianismo.

Ha llegado la hora de ver que los jóvenes sóis víctimas de todo, también de nuestras estructuras, heridos por el subjetivismo exagerado, con "pactos a la baja", la generación del "ya", que dejó de soñar con el futuro, atraída por el eterno presente, con dificultades para asumir compromisos de vida; habéis perdido la ilusión, o hemos hecho que la perdáis; tal vez, porque nosotros la hemos perdido, y sin ilusión es imposible vivir; jóvenes cansados, resignados, que van sin saber por qué; o más bien, ¿no somos nosotros los cansados, resignados? Sin embargo, la realidad cristiana es que todos estamos llamados a ser y vivir en Cristo. Os veo más dispuestos a asumir con gozo, prontitud y radicalidad la forma de vida del Crucificado; veo que intentáis buscar nuevos cauces para vivir el Evangelio de forma auténtica y creativa; veo que si confiáis en la Palabra del Señor (cf. Lc 5,5), podéis abrazar con ilusión el futuro para vivir con valentía la pasión por Cristo y por la humanidad.

Ha llegado la hora de descubrir que el mar en el que os ha tocado vivir está agitado, o nosotros os hemos situado en un mar muy agitado (cf. Lc 8.23). Para ser cristiano tenéis que confrontaros con un contexto complejo y ambiguo, con una cultura en la que el cambio cotiza al alza, como expresión de dinamismo, avance y capacidad creadora, y que, por el contrario, desvaloriza, que sacraliza el desorden del espíritu, que arrastra hacia un abismo, y aleja de la convicción y la firmeza de lo esencial. Una cultural que genera y comercializa el ser e interrumpe la esperanza y el amor de Dios, y se hunde en el más atroz egocentrismo; con una cultura saturada de "saberes", pero que ignora la sabiduría de lo fundamental, y al ignorar somos muchedumbre solitaria, tentada por un individualismo que apaga la alegría, erosiona la identidad e incuba una existencia blanda; con una cultura cuyo lema: "nada a largo plazo", que corroe la confianza, la lealtad, la vida; que potencia el narcisismo; cultura que tiende a la colonización del espíritu, metiéndoos en un narcótico mundo artificial, de apariencias, de engaños, mentiras, falsedades, hipocresías... que se guardan en el "estuche del protocolo".

Es la hora, jóvenes laguneros, vuestra hora de ¡remar mar adentro! (cf. Lc. 5.4). "¡Sed robustos en la fe!" (cf. I Cor 16,13). Si queréis seguir a Jesús, tenéis que estar preparados para ir contracorriente. Seguir a Cristo supone asumir un proyecto contracultural basado en una sólida y profunda experiencia de Dios y en la radicalidad evangélica. La vida cristiana no es para mediocres, ni admite rebajas. Jesús lo pide todo, el Señor te quiere, porque antes Él lo dio todo y nos amó primero. Ser de Cristo es una alternativa de vida al modelo que nos presenta la posmodernidad, una alternativa generadora de felicidad, frente al hedonismo, el consumismo, la degradación de las relaciones humanas y a la erotización; al individualismo y a las ansias de poder, ser y apostar por Cristo es apostar por la libertad, la verdad, la fraternidad. Vosotros, como el Teide, sóis patrimonio de Cristo. Aspirad más alto, pues con y por vosotros merece la pena luchar.

Es la hora de remar mar adentro y si os sentís llamados para seguir a Cristo os digo: confiad en el Señor y seréis dichosos, proclamad las maravillas que Él hace en vosotros y decid: "Grande es el Señor" (cf. Sal 39); que sus mandatos sean vuestra delicia, gozad con su palabra y vivid su voluntad (cf. Sal 118,41-48). No os canséis de hacer el bien. La Laguna os necesita, os necesitamos todos (aún más, me atrevo a ser osado y deciros: ¡os queremos!) porque todos juntos y con Cristo haremos de La Laguna lo que es: Patrimonio de Fraternidad.

Es la hora, y el "Moreno", el Cristo de La Laguna, se encuentra en la puerta de la Concepción. Me vuelvo hacia vosotros y franciscanamente os invito: venid y entremos juntos a la casa del Señor, porque juntos, como Iglesia, viviremos la paz y el bien de Cristo.

Laguneros: ¡felices fiestas!

* Rector del Real Santuario

del Santísimo Cristo de La Laguna. Publicado en el Día
Trabajo sobre la presencia de María en Europa, publicado en DOSSIER FIDES de Agencia Fides.

MARÍA Y EUROPA
(Primera Parte)
Por N. Bux y S. Vitiello




BULGARIA

La opción del Rey Boris (882-889) de adherir definitivamente al Patriarcado de Oriente en el año 885, cuyo centro era entonces Constantinopla, hoy Estambul, ciertamente determinó la orientación religiosa de la historia de la población búlgara hacia la confesión ortodoxa.

En este país el culto mariano, de fundamental importancia para la liturgia eslava, introducida en el mismo período por los discípulos de San Cirilo y Metodio, fue el vehículo privilegiado para la transmisión de la fe y piedra fundamental de la espiritualidad popular, particularmente en el período de la ocupación turca, iniciada en 1393 y llevada adelante hasta la independencia del país en 1878.

La invasión turca fue de tal dimensión que determinó el abandono de la lengua búlgara y, por lo tanto, la cultura nacional así como el mismo idioma fueron conservadas solamente en los monasterios del país, a través de la fidelidad a la celebración litúrgica en eslavo y a la edificación de importantes bibliotecas, en particular en los monasterios de Rila y Trojan y en los de Zograf y sobre el Monte Atos. Las escuelas de estos monasterios, a las que fueron admitidos también laicos, mostraron plenamente la propia riqueza ya que fueron las únicas que ofrecieron una respuesta a la necesidad de aprendizaje dictado por el resurgimiento de la conciencia popular nacional en el siglo XIX.

Bulgaria conoció entonces el tentativo ideológico de hacer de la propia Iglesia una sierva del poder político, cuando entró en la órbita del régimen comunista soviético. Pero también entonces el profundo sentido popular de pertenencia fue tal que no permitió su destrucción.


SANTUARIO DE LA MADRE DE DIOS PROTECTORA – RILI
A comienzos del siglo X surge el primer monasterio búlgaro fundado en Rila por el santo eremita Juan Rilski, a quien se le atribuye el título de patrono de la nación búlgara y cuyo cuerpo todavía es custodiada en este lugar. El monasterio, dedicado a la Madre de Dios Protectora, representa el corazón no sólo del cristianismo sino de toda la cultura de este país. El Cristianismo, en efecto, ha revelado y revela así al mundo su ser el único auténtico guardián de la verdad del hombre, de su auténtica dimensión personal, de su misma historia, ya que nunca, respondiendo a su necesidad infinita, ha debido censurar algún aspecto de la existencia humana, sino que cada detalle y cada instante de ella ha encontrado y encuentra su realización plena en el Señor Jesús.

El monasterio de Rila, al que el pueblo está particularmente vinculado debido a su función fundamental de salvaguarda de la cultura nacional durante la dominación turca, fue destruido en un incendio en 1833. Inmediatamente tuvo lugar un concurso nacional para su reedificación restituyendo así su antiguo esplendor. El icono de la Bienaventurada Virgen María, que allí se venera, don del emperador bizantino Miguel Commeno en el siglo XIII fue denominada con razón “Protectora”.
La ciudad celebra hoy el día grande de las fiestas del Cristo con la procesión, al mediodía, de la venerada imagen hacia su santuario, el traslado del Estandarte Real, los honores a la alcaldesa, Ana Oramas, como representante del Rey, y la exhibición de fuegos.


(EL DÍA, 14 - IX, D. BARBUZANO, La Laguna) Las fiestas del Cristo, que cumplen este año el cuarto centenario de su institucionalización, llegan hoy a su mayor cota de devoción y solemnidad con la procesión de la venerada imagen al mediodía y monumental exhibición de fuegos artificiales por la noche, como actos más sobresalientes.

El Cristo de La Laguna da hoy más que nunca un abrazo a la ciudad porque es su día grande, y ello, a lo largo de la historia, lo han reflejado los afamados poetas. Domingo J. Manrique emociona al decir que "entre nubes de púrpura, coronado de espinas,/surge Jesús, abriendo sus brazos redentores/a todas las angustias, a todos los corazones". Antonio Zerolo habla de "los brazos extendidos que a todos nos bendice y nos abraza", mientras que Emeterio Gutiérrez Albelo destaca el "abrazo en que se funde la humanidad entera". Y como remate, Ramón Cué dijo en el pasado lo que siempre sucede tal que hoy, ya que "Tenerife es sólo un trono/para llevar por los mares,/ con los dos brazos abiertos,/en procesión de milagros,/ a su Cristo lagunero".

Pero antes de que el Cristo abra sus brazos al pueblo, muchos serán los que primero acudan a Él para brindarle los suyos, empezando los actos, a las 10:00 horas, con la procesión cívico-militar del traslado del Estandarte Real desde las Casas Consistoriales hasta la iglesia de la Concepción, con la asistencia de las primeras autoridades civiles y militares.

A las 11:00 horas, con todas las autoridades en formación protocolaria y fuerzas militares, llegará el representante del Rey de España, que este año ha recaído en la alcaldesa de La Laguna, Ana Oramas, quien pasará revista a las tropas, acompañada del teniente general jefe del Mando de Canarias, José Luis Vega Alba. La alcaldesa, después de saludar a las diferentes autoridades, entrará en la Concepción, una vez que el Esclavo Mayor del Cristo, Emilio La Roche Machado, le entregue el bastón de plata de la Esclavitud.

Acto seguido, dará comienzo la solemne celebración eucarística, presidida por el obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez Afonso, y el de Ciudad Real, Antonio Ángel Algora Hernando. La misa será cantada por los coros del Orfeón La Paz y Epifanía, dirigidos, respectivamente, por Juan Ramón Vinagre Delgado y María Vianney Contreras Díaz.

A su término tendrá lugar la procesión de retorno del Cristo a su santuario, acompañado de autoridades civiles, militares y eclesiásticas presentes. Cuando el Crucificado moreno llegue a la plaza de San Francisco, será colocado bajo un arco especial para que el Ejército desfile ante dicha imagen, lo cual siempre es objeto de grandes aplausos por parte del público.

Por la noche, el Cristo volverá a salir en procesión de su santuario con dirección a la Concepción, donde habrá una ofrenda pirotécnica para luego regresar a la plaza de San Francisco, desde donde presidirá los fuegos del Risco de San Roque, donde varias pirotecnias quemarán sus mejores fuegos, concluyendo todo con la tradicional traca que elevará al cielo más de 20.000 voladores.

El tranvía, con el Cristo

En previsión de la gran afluencia de público que se espera para hoy, Metropolitano ha decidido poner un servicio especial de refuerzo del tranvía para hoy desde las 21:00 horas hasta las 2 de la madrugada. Hasta las 24:00 horas, pasarán cada 10 minutos por parada y sentido, y a partir de dicha hora, el servicio será cada 20 minutos. El resto de la noche, los tranvías operarán en su horario nocturno habitual.
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Viernes, 14 septiembre 2007 ZENIT publica las respuestas de la Congregación para la Doctrina de la Fe a preguntas de la Conferencia Episcopal Estadounidense sobre la alimentación e hidratación artificiales.


Primera pregunta: ¿Es moralmente obligatorio suministrar alimento y agua (por vías naturales o artificiales) al paciente en «estado vegetativo», a menos que estos alimentos no puedan ser asimilados por el cuerpo del paciente o no se le puedan suministrar sin causar una notable molestia física?

Respuesta: Sí. Suministrar alimento y agua, incluso por vía artificial, es, en principio, un medio ordinario y proporcionado para la conservación de la vida. Por lo tanto es obligatorio en la medida y mientras se demuestre que cumple su propia finalidad, que consiste en procurar la hidratación y la nutrición del paciente. De ese modo se evita el sufrimiento y la muerte deivados de la inanición y la deshidratación.

Segunda pregunta: ¿Si la nutrición y la hidratación se suministran por vías artificiales a un paciente en "estado vegetativo permanente", pueden ser interrumpidos cuando los médicos competentes juzgan con certeza moral que el paciente jamás recuperará la consciencia?

Respuesta: No. Un paciente en "estado vegetativo permanente" es una persona, con su dignidad humana fundamental, por lo cual se le deben los cuidados ordinarios y proporcionados que incluyen, en principio, la suministración de agua y alimentos, incluso por vías artificiales.


El Sumo Pontífice Benedicto XVI, en la audiencia concedida al infrascrito Cardenal Prefecto, ha aprobado las presentes Respuestas, decididas en la Sesión Ordinaria de la Congregación, y ha ordenado que sean publicadas.

Dado en Roma, en la sede de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el 1 de agosto de 2007.

William Cardenal Levada
Prefecto
Angelo Amato, S.D.B.
Arzobispo titular de Sila
Secretario

[Traducción del original en latín distribuida por la Santa Sede]
Madrid (Agencia Fides) - Ante la inminencia del inicio del curso escolar, las 31 asociaciones y plataformas civiles promotoras de la objeción de conciencia, han elaborado un decálogo con el fin de dar criterios prácticos a los padres que se vean afectados por la Educación para la Ciudadanía durante el curso 2007-2008.



DECÁLOGO PARA LOS PADRES OBJETORES FRENTE A EDUCACIÓN
PARA LA CIUDADANÍA CON HIJOS EN 3º DE LA ESO A LOS QUE AFECTA
LA ASIGNATURA EN EL CURSO 2007- 2008


1. LIBERTAD DE EDUCACIÓN.- La actuación de los padres se ampara en la libertad ideológica y religiosa (art. 16.1 de la Constitución) y en la libertad de educación. Los poderes públicos están constitucionalmente obligados a garantizar “el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus
propias convicciones” (art. 27. 3 de la Constitución española).

2. DERECHO CONSTITUCIONAL A LA OBJECIÓN DE CONCIENCIA.- La
objeción de conciencia es, según la jurisprudencia del Tribunal Constitucional, un derecho reconocido explícita e implícitamente en la Constitución Española (art. 16.1 sobre la libertad ideológica y religiosa), para cuya aplicación no es necesario un desarrollo legal específico para cada materia o caso. Los padres objetores ejercen un derecho constitucional y por tanto es inadmisible en nuestro Estado de Derecho ningún tipo de sanción, perjuicio o represalia por parte de la Administración.

3. PRESENTACIÓN DE LA OBJECIÓN.- Para ejercer la objeción de conciencia basta con presentar, en cualquier momento -antes o después del inicio del curso-, un escrito en la Dirección del Colegio comunicando esta opción. Se trata de una comunicación (no de una “solicitud”) que el centro tiene obligación de recibir. Si hubiera alguna dificultad al respecto, puede enviarse un burofax desde una oficina de
Correos o desde el ordenador a través de la página web
www.correos.es o bien presentarse el escrito en el registro general de la Subdelegación o Delegación del Gobierno en nuestra provincia.

4. COPIA SELLADA DEL ESCRITO.- Es fundamental pedir y conservar una copia sellada del mencionado escrito de objeción de conciencia o, en su caso, del correspondiente resguardo del burofax, pues esta copia o resguardo es la prueba de nuestra objeción y la base para cualquier
reclamación o recurso posterior.

5. ASISTENCIA DEL ALUMNO AL CENTRO.- En ningún caso la presentación de la objeción de conciencia justifica la inasistencia del alumno al Colegio, aunque la clase de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos coincida con el principio o el final de la jornadaescolar. En horario escolar, el alumno debe estar SIEMPRE en el colegio, salvo que concurran otro tipo de causas ajenas a la asignatura o la
objeción de conciencia. En otro caso, podría producirse una falta de absentismo escolar no justificable y por ello no hay que atender las órdenes verbales de que el niño se marche a casa, salvo que expresamente y por escrito se le dispense de su obligación de estar en el centro.

6. NO ASISTENCIA A LAS CLASES DE EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA.-Desde el momento de la presentación del escrito de objeción de conciencia, el alumno no debe asistir NUNCA a las clases de Educación para la Ciudadanía. Si el centro escolar organiza clases alternativas comunicándoselo así a la Administración, el alumno podrá asistir a estas
clases si respetan la elección de los padres.

7. ACTIVIDADES ALTERNATIVAS A EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA.- La Dirección del Colegio es responsable del menor mientras éste permanezca en el centro, por lo que a aquella corresponde dar la debida atención educativa al alumno durante el tiempo de no asistencia a las clases de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos.
Los padres prestarán la máxima colaboración a la Dirección del centro para el buen desarrollo de dicha atención, siempre y cuando no se realice con criterios contrarios a sus convicciones. En ese tiempo el alumno podrá realizar, por ejemplo, estudio en la biblioteca, asistir a clase de otra asignatura normal, realizar trabajos sobre la Constitución u
otras materias, realizar deporte, etc.

8. COMUNICACIONES POR ESCRITO DEL COLEGIO O LA ADMINISTRACIÓN
CONTRARIAS AL RECONOCIMIENTO DEL DERECHO A LA OBJECIÓN.-
Ante cualquier comunicación de la Dirección del Colegio o de la Administración que pueda significar un perjuicio presente o futuro para los padres o el alumno (como pueden ser la denegación del derecho a la objeción, el recordatorio del carácter obligatorio de la asignatura o la amenaza de consecuencias negativas, incluidas el suspenso en la
asignatura, la no promoción o la no obtención del título
correspondiente) los padres iniciarán el trámite de asesoramiento al que se refiere el apartado 10 siguiente.

9. COMUNICACIONES MERAMENTE VERBALES DEL COLEGIO O LA
ADMINISTRACIÓN QUE PUEDAN SER GRAVES.-
Aun tratándose de una comunicación meramente verbal del Colegio o la Administración, si por las circunstancias en que aquella se produce o por su gravedad, se plantean dudas sobre sus posibles consecuencias, es conveniente pedir asesoramiento cuanto antes.

10. ASESORAMIENTO E INICIO Y TRAMITACIÓN DE ACCIONES LEGALES.- El
Servicio de Asistencia Jurídica al Objetor (contacto a través de los teléfonos 914132957, 915325865 y 690780616) presta a los padres asesoramiento y, si así lo desean éstos, se encargará de iniciar y tramitar las acciones legales oportunas -tanto administrativas como judicialespara
la defensa de sus derechos. Este Servicio tiene carácter
estrictamente gratuito y está formado por una red de abogados y procuradores que colaboran desinteresadamente con la causa de la libertad de enseñanza y de conciencia.
Los plazos para los recursos son muy breves (en el supuesto más normal, 10 días) por lo que el contacto con el servicio de asesoramiento debe ser lo más inmediato posible.
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viernes, 14 de septiembre de 2007
ASIA/INDONESIA - “Flores, isla feliz para la convivencia islámico-cristiana en las familias, en las escuelas, en la sociedad”: es el testimonio de Sor Daniela Martinello, misionera en Indonesia desde hace 13 años.

Ende (Agencia Fides) - “La isla de flores es un feliz ejemplo de armonía islámico-cristiana. Cristianismo e Islam conviven pacíficamente en las familias, en las escuelas, en la sociedad. Esto sucede cuando existe respeto, reciprocidad absoluta, convergencia hacia el objetivo del bien común para la sociedad”: es lo que explica en un coloquio con la Agencia Fides Sor Daniela Martinello, de las hermanas de la Sagrada Faz, misionera italiana en Indonesia desde hace 13 años.

La Isla de Flores (que los lugareños llaman Pulau Bunga, es decir “isla de las flores”) se encuentra en el archipiélago indonesio, al este de Bali, y es el único lugar de Indonesia - país de gran mayoría musulmana, con cerca de 200 millones de fieles - donde la religión cristiana es mayoritaria respecto del Islam, por herencia de la colonización portuguesa: de una población de cerca de 1,5 millones de personas, los católicos son el 60% y los musulmanes el 40%.

Sor Daniela nos cuenta que desde el inicio de la misión de las Hermanas de la Sagrada Faz, congregación fundada por la Beata María Pía Mastena con el carisma de “propagar, repara, reestablecer la Sagrada Faz del dulce Jesús en las almas”: “En 1991, recibimos una invitación en Asia y partimos para Indonesia, donde actualmente residimos en Flores y en Timor. En este pueblo del extremo oriente asiático el carisma ha sido acogida, encarnado y enriquecido en el estilo sobrio y meditativo propio de esta gente que sabe interiorizar el valor del silencio, de la serenidad, de la justa medida de todas las cosas. Nosotras, religiosas italianas e indonesias, vivimos con simplicidad el Evangelio con las personas entre las que trabajamos: los niños de las escuelas, aquellos de la catequesis, los jóvenes universitarios y aquellos representantes de diversos grupos parroquiales, adultos de diversas asociaciones comprometidas en la pastoral parroquial. Además, nos ocupamos de los pobres que vienen a nuestras casas y de aquellos necesitados que vamos a buscar: enfermos, encarcelados, y todos aquellos que se dirigen a nosotros, sean católicos, musulmanes, hindúes, protestantes, con los que vivimos serenamente, alimentando el diálogo y el ecumenismo”.

Hoy, las religiosas de la Sagrada Faz trabajan en la Arquidiócesis de Ende, y también en los pueblos de Maumere, Kupang, en Timor, otra isla indonesia, comprometidas a desarrollar un servicio pastoral de base: “Hemos encontrado un contexto en el que hay mucho entusiasmo hacia la fe, pero las raíces son poco profundas, ya que persiste un fondo de creencias animistas. Existe una realidad laical muy fuerte y desarrollada, pero se nota una carencia en la formación: en esto es sumamente útil nuestro trabajo. Hemos iniciado el trabajo con los niños, desarrollando una Infancia Misionera, y hemos abierto una escuela materna, en la que damos una educación humana y religiosa a los niños, siempre en diálogo y en acuerdo con la autoridad gobernativa”.

Es extraordinaria en Flores, observa Sor Daniela, la experiencia de las relaciones islámico-cristianas: “Hay una armoniosa convivencia islámico-cristiana también en las familias, las cuales con frecuencia tienen hijos de diversas religiones. Recuerdo la historia de dos gemelos, uno católico, el otro musulmán, ejemplo de armonía. El hecho es que existe todavía en Flores una institución familiar con una sólida tradición cultural, y prevalece el legamen de sangre. Además, en Flores funciona muy bien el Forum para el diálogo Cultural, que frecuentemente interviene para dirimir los conflictos ligados a cuestiones de diversa índole, que son resueltas por un equipo mixto, sin dejar que se introduzcan enemistades en dichas comunidades”.

Además, las dos comunidades están siempre atentas a la eventual presencia de extremismos: “En los periodos de las fiestas católicas e islámicas se presta mucha atención a las nuevas caras. Los habitantes locales mantienen lejos a eventuales exponentes radicales que vienen de afuera (recordemos el caso de la guerra en las islas Molucche). Frecuentemente los jóvenes islámicos hacen ronde en torno a Iglesias Católicas y los Católicos en torno a las mezquitas para evitar infiltraciones de extremistas. Y la policía misma está muy atenta. Hay plena reciprocidad: se busca evitar que las pequeñas tensiones se conviertan en grandes, también porque existe una situación de pobreza que puede ser terreno fértil para los radicalismos”.

También en las escuelas existe una ósmosis entre católicos y musulmanes: “Las escuelas islámicas no están cerradas rígidamente, sino que están abiertas a la presencia de alumnos católicos, y viceversa, niños musulmanes frecuentan nuestras escuelas. En ambas, en acuerdo con las autoridades civiles locales, existe el permiso para la respectiva hora de religión: nosotras, las hermanas, hemos podido acudir a las escuelas musulmanas a realizar pastoral vocacional entre el alumnado católico”.

Se debe notar que el de Flores es un Islam abierto y tolerante, profundamente influenciado por la mística islámica sufí. Y debemos recordar, dice Sor Daniela, “que también el primer presidente indonesio Sukarno, que fue exiliado a Flores, tuvo modo de entrar en diálogo y en relación con la comunidad católica y recibió algunos valores en la elaboración de la ‘Pancasila’, documento de los cinco principios fundamentales que inspiran la vida social indonesia”.

“Entre las comunidades -concluye la religiosa- hay pleno respeto y acuerdo, existen óptimas relaciones, ya que ambas comunidades tienen en mucho el bien común”. Un ejemplo que se espera pueda contagiar otras áreas de tensión del archipiélago indonesio y pueda llegar más allá de los confines de Flores, para la convivencia islámico cristiana en todo el mundo. (PA) (Agencia Fides 12/9/2007; líneas 66, palabras 923)
VATICANO - AVE MARIA por don Luciano Alimandi - “¡Mira a la estrella, llama a María!”

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - El amor de Dios se derrama en nuestro corazones cuando nos encuentra abiertos en la fe al amor verdadero, que consiste en amar a Dios por Dios y a los hermanos por los hermanos. En otras palabras el amor es auténtico cuando es gratuito, desinteresado, cuando se olvida de sí mismo y se dirige al otro: el Otro que es Dios, el otro que es el prójimo. “El amor exige siempre salir de sí mismos, exige siempre dejarse a sí mismos” (Benedicto XVI, 9 de septiembre de 2007). El amor verdadero es exactamente lo opuesto del amor propio que se cierra sobre sí mismo y no se abre y no se dona.

Esta es la condición del hombre sin la gracia: no puede donar lo que no ha recibido. Para poder amar con amor auténtico el hombre tiene necesidad por lo tanto de la Verdad-Amor que es el Señor Jesús. “Sin mí no podéis hacer nada” dice Jesús en el Evangelio; todo cristiano, de todo tiempo, se encuentra a sí mismo en estas palabras del Maestro porque las experimenta en su carne misma, a lo largo de la existencia humana. Él confía plenamente en Jesús, lo sigue cada día tomando la propia Cruz y se pierde a sí mismo para encontrarlo a Él: “Quien quiera salvar la propia vida, la perderá, pero quien pierda la propia vida por mí, la salvará”. Sólo así nos hacemos capaces de un nuevo y misterioso amor, que supero toda expectativa nuestra y nos hace personas nuevas en lo íntimo, justamente porque ya no somos nosotros sino el Amor de Dios en nosotros.

Cuantas veces, en la vida, el cristiano tiene la experiencia de este maravilloso intercambio entre su miseria y la riqueza de la gracia de Dios, viviendo así aquella extraordinaria aventura realizada por todos aquellos que se han perdido a sí mismos por el Señor y que han recibido a cambio su corazón, su pensamiento, sus intenciones y su amor. Primera entre todos fue María, que es para nosotros Madre y modelo de total donación y plena acogida de Dios, como el Santo Padre recordó recientemente: “el amor de Dios, que ‘se perdió a sí mismo’ por nosotros entregándose a nosotros, nos dona la libertad interior para ‘perder’ nuestra vida, para encontrar así la vida verdadera. La participación a este amor dio a María la fuerza para decir su ‘sí’ sin reservas (…). Plenamente disponible, totalmente abierta en su intimidad y libre de sí, dio a Dios la posibilidad de colmarla con su Amor, con el Espíritu Santo. Así María, la mujer simple, pudo recibir en sí misma al Hijo de Dios y donar al mundo el Salvador que se había donado a Ella” (Benedicto XVI, 9 de septiembre de 2007).
La Virgen, desde la Anunciación hasta la Cruz, está a nuestro lado para hacernos comprender el misterio de este amor crucificado, de este amor lleno de sufrimiento, que, si es acogido en unión con Cristo, no representa ya una amenaza, ni una derrota, sino, con la gracia redentora, se convierte para nosotros y para los demás en camino que conduce a Dios.
En este día dedicado al Santísimo Nombre de María repetimos la estupenda oración de San Bernardo, siguiendo al Santo Padre que invitó a todos a “hacerse ‘niño’ confiadamente ante María, como lo hizo el Hijo mismo de Dios. San Bernardo dice, y nosotros decimos con él: ‘Mira a la estrella, llama a María… En los peligros, en las angustias, en las incertidumbres, piensa en María, llama a María. No se aleje tu su nombre de tu boca, no se aleje de tu corazón… Siguiéndola no te pierdes, rezándole no desesperas, pensando en ella no te equivocas. Si ella te sostiene, no caes; si ella te protege, no temes; si ella te guía, no te cansas, si ella te concede su favor, llegarás a tu meta’” (Benedicto XVI, 9 de septiembre de 2007). (Agencia Fides 12/9/2007; líneas 40, palabras 665)
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Caritas diocesana de Tenerife informa sobre grupo de voluntariado de nominado "Ser joven te enreda".


Buenos días!!!

Les mando información sobre el grupo de voluntariado joven de Cáritas denominado "Ser joven te enreda".

Lo forman jóvenes de entre 17 y 25 años, con ganas de divertirse, reflexionar, aprender, y sobre todo actuar.
En este grupo tienen la oportunidad de conocer gente, pasarselo bien, y en especial transformar la realidad ayudando a quienes más lo necesitan.

Este grupo no pretende suplantar los grupos de fe, sino ser un complemento a estos, ofreciendo esa parte más de acción al servicio del reino.

También pretende ser una alternativa para esos jóvenes que no se acercan a nuestras iglesias, pero que tienen una motivación por ayudar a los demás.

¿Donde y cuando nos reunimos?

La primera reunión de este curso será el Domingo 7 de Octubre a las 18:30 en la Plaza de la Cruz del Señor Nº 1, entrada por Santiago Beyro.

Sin Jóvenes este proyecto no tiene sentido. Por lo que rogamos que transmitan la información y sobre todo motiven a los jóvenes de su alrededor para que se animen a colaborar con nosotros.

Les mando la imagen del cartel y del folleto informativo, esperando que me llamen para llevarles impresos todos los que necesiten.

Los telefonos de contacto son:
- Irene: 619 626 496
- Tere: 670 806 998.

Correo electrónico: serjoventenreda@caritastenerife.org
Oración distribuida entre los miembros del grupo arciprestal de profesores de Religión de Icod en su primera reunión de curso.

ORACIÓN PARA EL NUEVO CURSO


Señor del Tiempo y de la Vida:
Gracias por esta nueva oportunidad de «empezar y seguir» preguntando, buscando, aprendiendo, construyendo.

Para que algo sea nuevo quiero pedirte que mi mirada gane en hondura y detalle
para que vea más claramente el discurrir de mis días
junto a mis compañeros, amigos y la humanidad entera
como una travesía hacia el crecimiento, la entrega,
el amor y la lucha por un mundo más humano y más justo para todos.

Hazme caminar consciente y atento a todos los lugares y personas con los que me iré cruzando en este tiempo, y que conozca, por experiencia,
qué bellos son los pies del mensajero que anuncia tu Buena Noticia.

Quítame el miedo a los cambios y a las preguntas que me oprimen el corazón y la mente
para que los acoja serenamente y aprenda a vivir con ellos
hasta el día en que sea posible una decisión, una respuesta.
Que dé la bienvenida con una sonrisa
a todos los que me ofrezcan su mano
y sepa crear con ellos una red de acogida, de presencia, de implicación y solidaridad
de modo que cada nombre y cada historia me sean importantes.

Que reciba como un regalo tuyo personal
cada una de las cosas creadas y sepa disfrutarlas,
pero también cuidarlas y compartirlas no sólo con los míos.
Que el manantial de la ternura y la compasión,
que brotan de tus entrañas de misericordia,
manen sin cesar dentro de mí, día y noche
y comprenda y acoja los gozos y las lágrimas
de cada uno de tus hijos, mis hermanos.

Que cada mañana despierte sereno y con bríos,
con la acción de gracias en mis labios y en mi corazón y que mis palabras y mis hechos, pequeños o grandes, proclamen que todo es gracia, oportunidad y don.

Que mi espíritu esté abierto para descubrir lo que de mí quieres en cada momento
y que mi oración sea un tiempo de amor y de vida,
de sabiduría y docilidad a tu Palabra y a tus palabras de valentía y fortaleza, de generosidad y reconciliación de paz y de permitirte sembrar en mí mil inquietudes, que me hagan madurar como persona y mejorar
el pequeño rincón de la tierra en el que me has puesto.

Te ofrezco todas las horas de este nuevo curso
para que, como levadura evangélica,
sin miedos ni falsas excusas,
sea capaz de fermentar este mundo en tu Nombre, haciéndolo nuevo, tierno, ¡más tuyo!

Y que tú me salgas continuamente al encuentro
con tu bendición, siendo mi Roca, mi Fuerza,
mi Consuelo y mi Apoyo...
aunque yo me olvidara de ti
y guárdame de todo mal. Amén.

Enrique Martínez, cmf

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jueves, 13 de septiembre de 2007
DOSSIER FIDES sobre la presencia de María en Europa

MARÍA Y EUROPA
(Primera Parte)

Por N. Bux y S. Vitiello




BÉLGICA


País entre aquellos en que la devoción a la Santa Madre de Dios ha encontrado los corazones más fértiles, Bélgica vivió con asombro, alrededor de los siglos III y IV, la cristianización de las fiestas paganas como consecuencia de la evangelización de los pueblos bárbaros.

Gratia non tollit naturam sed eam perficit. La Cristianización no apuntó a eliminar la celebración de las fiestas que ya existían sino a darles un nuevo significado, realizando exactamente lo que Cristo realiza en el corazón de cada uno. Él «no nos salva de nuestra humanidad sino a través de ella» (Benedicto XVI, Mensaje Urbi et Orbi, Navidad 2005).
La fiesta de mayo fue dedicada así a la Bienaventurada Virgen, quien, a través de la edificación de capillas e imágenes marianas al interno de los pueblos y sobre todo de los bosques, purificó prácticas supersticiosas y creencias paganas autóctonas.

Entre el 625 y el 750 surgieron a lo largo de las tierras de la antigua Bélgica cuarenta y cinco monasterios benedictinos, fuentes visibles del inacabable amor por Cristo y por Su Santa Madre.

Entre las muchas hermandades que, después del año Mil, enriquecieron la vida religiosa del país, vinculando su nacimiento a algunos santuarios marianos, tres ameritan una atención particular. Parece que la más antigua es la hermandad de Nuestra Señora de Tongres, surgida junto al santuario del mismo nombre en 1093. Alrededor de tres siglos después, en la Fiandre, vieron la luz las hermandades del Rosario y de la Bienaventurada Virgen de los Siete Dolores.

NUESTRA SEÑORA DE BEAURING – BEAURING

En Beauring, provincia de Namur, ante cuatro muchachas y un niño, desde el 2 de diciembre de 1932 hasta el 3 de enero de 1933, la Virgen se apareció sobre un majuelo en el jardín de una casa de descanso para monjas, presentándose como “Madre de Dios” y “Reina del Cielo” y prometiendo de convertir a los pecadores a cambio de oraciones, de la edificación de una capilla y de una peregrinación a ella. Como antes en Fátima, la Dulce Virgen mostró el propio corazón, no coronado de espinas sino recubierto de oro y por lo tanto glorificado y esplendoroso de amor por Dios y por el hombre. Los efectos de esta manifestación fueron inmediatamente visibles: decenas de miles de personas participaron a las últimas apariciones, haciendo de esta casa de descanso una importante meta de peregrinación.

Como muchas veces sucede, después de tal llamada del Sensus Fidei, fue dado reconocimiento efectivo a la dulce aparición: el jardín con el majuelo fue transformado en un santuario al abierto, extendiéndose en un segundo tiempo por las tierras del antiguo castillo de Beauraing, con su respectivo parque, y cubriendo parte de la plaza con un edificio destinado a reparar a los peregrinos enfermos de la intemperie.

El Obispo de Namur permitió el culto público en 1943 y en 1948 reconoció la autenticidad de las apariciones y de dos curaciones realizadas en los primeros tiempos.

NUESTRA SEÑORA DE LOS POBRES – BANNEUX

Como testimonio de la eficacia histórica de la acción divina en el espacio y en el tiempo, según el método de la Encarnación de Nuestro Señor Jesucristo, en los años después de la primera guerra mundial surgió y se desarrolló una gran ciudad, Banneux, poco lejos de Liegi, al Oeste del País, cuyo origen está vinculado inseparablemente a las apariciones de la Reina del Cielo, tanto que aún hoy es llamada comúnmente con el título de “ciudad mariana”.

Aquí la Virgen, por ocho veces desde el 15 de enero al 2 de marzo de 1933, inmediatamente después de la última manifestación en Beauraing, se apareció, circundada y coronada de luz, a Mariette Beco, de once años, hija de padres pobres y honestos pero religiosamente no practicantes. Esa tarde de enero, mientras esperaba en la ventana el regreso de su hermano Julien, la muchacha vio por primera vez a la Santa Madre Celeste, vestida como una mujer que con su luminosidad contrastaba la oscuridad del invierno.

La Dulce Señora, en las apariciones que siguieron, la invitó a sumergir las manos en una pequeña fuente de agua helada, para dar alivio a los enfermos.

Después de las celestes apariciones se edificó, justamente en el jardín de la familia Beco, en breve tiempo, el principal santuario mariano belga, dedicado a Nuestra Señora de los Pobres; constituido no por una basílica sino por una capilla, por explícita indicación de la Virgen, junto a algunos edificios en cuyo centro se reservó una gran explanada para acoger las celebraciones con participación de un gran número de fieles. desde 1933, en efecto, a pesar de las difundidas desconfianzas locales por las peregrinaciones, Banneux fue testigo de al menos unos cien provenientes de toda Europa.
El título de santuario nacional de Bélgica es atribuido en cambio a la iglesia de “Nuestra Señora de Hal”, situada en el camino que lleva de Mons a Bruxelles. Lo que le dio el mérito de obtener este título es el haber asistido, a los pies de sus muros y bajo la protección de la Virgen Madre, a muchas batallas determinantes para la independencia del país. La estatua que representa a la Santa Madre sentada en un trono mientras da de lactar al Niño Jesús, imagen donada por la reina de Hungría Santa Isabel a su hija Sofía, que se casó en Bélgica, fue expuesta para la veneración en el siglo XIII y más precisamente en el año 1257. En los siglos XIV y XV se erigieron la magnífica iglesia gótica y la capilla en la que se venera la santa imagen. La fama de los milagros, escrupulosamente documentados, obtenidos por intercesión de Nuestra Señora de Hal fue tal, que muchas ciudades, incluso en Francia, fueron a Ella dedicadas.
DOSSIER FIDES sobre María en Europa. Colocamos Marçía en Austria.

MARÍA Y EUROPA
(Primera Parte)

Por N. Bux y S. Vitiello




AUSTRIA


La Santa Madre de Dios, a Quien el pueblo austriaco asignó el título de “Magna Mater Austriae”, ha siempre acompañado a la historia de estas tierras, invocada como “Maria Hilf”, Ayuda de los Cristianos. La población de aquellas tierras fue educada en la devoción mariana por los primeros cristianos de Italia del Norte. Posteriormente se enriqueció con las enseñanzas del Santo Obispo Ambrosio, quien mandó sus propios misioneros, capaces de mostrar a María como Madre tierna y afectuosa con sus hijos, sólido baluarte contra las huestes de Satanás.

La milagrosa liberación de la ciudad de Viena del asedio de doscientos mil soldados turcos, en el verano de 1683, es atribuida a la intercesión de la Bienaventurada Virgen. Para agradecer a la Divina Auxiliadora fueron enviados los trofeos de guerra al santuario de Passou, ahora ciudad alemana, y con ocasión de tal evento el Santo Padre Inocencio XI instituyó la fiesta del Santo Nombre de María, que se celebra en toda la Iglesia el 12 de septiembre de cada año.

El mérito del notable desarrollo del culto mariano se deve a las órdenes regulares, primero la benedictina y luego la cisterciense, premonstratense, franciscana y dominica, las cuales difundieron por todas partes imágenes, capillas, iglesias y santuarios dedicados a la Santa Madre de Dios.

En la abadía benedictina de Lambach, edificada en el 1032 por San Adalberto, aparece entre los frescos la Bienaventurada Virgen entronizada, como la Nicopeia bizantina. En la iglesia conventual de Seckau domina desde el siglo XII, una milagrosa imagen de María. En Rein, en la más antigua abadía cisterciense de Austria, construida en 1129 por Leopoldo I, marqués de Estiria, sonríe la Virgen coronada de espigas, parecida a Santa María de las Gracias de Milán. En la iglesia de los Escoceses, en Viena, desde 1158 atrae a los fieles la Domina en piedra, llevada por los monjes benedictinos escoceses e irlandeses desde Regensburg.

SANTUARIO DE MARIAZELL – ESTIRIA
Considerado el más famoso de Europa central, así como el lugar religioso y espiritual predilecto de las poblaciones católicas del área del Danubio, el santuario mariano de “Mariazell”, colocado entre las montañas de la Estiria, se origina en la celda del monje Magnus. Él, proveniente del monasterio benedictino de Sant Lambert, alrededor de 1157, se establece entre aquellos montes llevando consigo una estatua mariana de madera de tilo, que según la tradición fue esculpida por él mismo. La santidad de vida del monje así como la notoriedad de los milagros que allí se realizaron, condujeron a un movimiento de numerosos peregrinos y además, en el 1200, el Príncipe Enrique Vladislav de Moravia, como agradecimiento por la curación de una grave enfermedad, hizo edificar la primera iglesia intitulada a Mariazell, “Madre de la gente eslava”.

Dos siglos más tarde, en 1370 fue meta de otro importante benefactor del santuario, el rey de Hungría Luis de Angio, quien, en agradecimiento por una inesperada victoria militar, como ex-voto mandó erigir la suntuosa capilla en la que hasta hoy se venera a la antigua imagen, colocada al centro de la iglesia como en la Santa Casa de Loreto. La notoriedad del Locus Sanctus entre las montañas de Estiria y el sucesivo mayor flujo del Pueblo de Dios tienen un importante desarrollo alrededor del siglo XVII, cuando la misma corte imperial organizaba la gran peregrinación anual de Viena. Al mismo periodo se remontan el aspecto actual del santuario y la riquísima decoración interna: de la iglesia gótica precedente se conserva el portal con la torre que sobresale y la capilla del rey Luis. Bajo el emperador José II y con las guerras napoleónicas que siguieron, la peregrinación a Mariazell fue frecuentemente impedida y el santuario sufrió varias veces saqueos, pero siempre volvió a florecer.
El importante reconocimiento y la devoción por María Madre de las gentes eslavas por parte de tantos peregrinos, y en particular por parte de ciertas autoridades temporales, y el consiguiente compromiso de estas últimas en la progresiva edificación del santuario, testimonian la universalidad de la necesidad infinita del hombre mendigo de Cristo y la única plena correspondencia a esta necesidad en Cristo mendigo del corazón del hombre, siempre a través de la intercesión continua de Su Santa Madre ya que, como escribió Dante Alighieri: «qual vuol grazia ed a te non ricorre, sua disianza vuol volar sanz’ali».

Todo hombre está llamado a encontrar a Jesucristo y en Él a realizarse a sí mismo a través de Su santa voluntad. El Señor actúa en la historia saliendo al encuentro del corazón del hombre sin exigir nada que no sea la misma naturaleza humana. «Me dejé encontrar por quien no Me buscaba, le dije “aquí estoy” a quien no invocaba Mi Nombre» (Is 65, 1). También una cierta conciencia de la propia necesidad infinita es sucesiva a la misma respuesta de Cristo, quien es el único que “revela el hombre al hombre”. Por lo tanto, como no se necesita, para el encuentro con la Persona de Jesús de Nazareth, ninguna predisposición moral, no se necesita tampoco la condición social, sino que Él se manifiesta gestis verbisque, a través de los rostros de quienes Lo aman. Interés último, en efecto, del Cuerpo Místico de Cristo en la historia, la Santa Madre Iglesia, es la Salus animarum.
Cómo es grande el alma del hombre, más grande es sólo Dios (Santa Teresa de Ávila).
Trabajo sobre el papel y presencia de María en el continente europeo, contenido en DOSSIER FIDES de Agencia Fides.

MARÍA Y EUROPA
(Primera Parte)
Por N. Bux y S. Vitiello




INTRODUCCIÓN


Con el presente trabajo se busca mostrar algunos elementos históricos respecto al origen y al desarrollo de los principales santuarios de Europa dedicados a la Bienaventurada Virgen María. Por una opción precisa, así como por el inseparable vínculo que siempre une el crecimiento y la visibilidad de estos Sancti Loci con el sobresalto del corazón del Pueblo de Dios, será evidenciado aquello que la adhesión libre y auténtica por parte del Sensus Fidei, con el inmediato movimiento “peregrino” que siempre lo acompaña, haya mostrado y muestre a todo el mundo.

Desde el momento en que no es posible indicar una preeminencia de un Locus Mariae con respecto a otro, siendo Ella la que solicita, con Sus milagrosas apariciones o indicaciones, el surgir de cada santuario, se analizarán los principales entre estos procediendo según el criterio de la ubicación geográfica en el territorio europeo, en base al orden alfabético de los países e individuando aquellos hacia los cuales el Pueblo Santo de Dios más se ha puesto en marcha.
La peregrinación, inseparable de la existencia del santuario y explícito reconocimiento de este mismo como lugar privilegiado de encuentro con el Misterio, expresa, en su mismo ser, el grito del hombre, enraizado en su necesidad de que la respuesta que sólo la relación con Dios da al corazón del hombre, pueda abrazar toda la propia existencia, toda la propia vida, la propia cotidianeidad. La peregrinación hace de lo cotidiano un movimiento hacia Cristo.
Subsidios litúrgicos para la celebración de presentación de el plan Diocesano de pastoral para el cuatrienio 2007-2011.


CELEBRACIÓN DE PRESENTACIÓN DEL
PLAN DIOCESANO DE PASTORAL 2007 • 2011
EN LAS EUCARISTÍAS PARROQUIALES DEL 6 Y 7 DE OCTUBRE


MONICIÓN DE ENTRADA

Con gozo ponemos en marcha el nuevo Plan Diocesano de Pastoral. Han pasado más dos mil años desde que Jesús dijo: “Id al mundo entero y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” Todo lo que la Iglesia ha sido, es y será es fruto del cumplimiento de esas palabras. El Señor Jesús fiel a su promesa, ha estado, está y estará siempre presente. También nosotros, hombres y mujeres del Tercer Milenio, que hemos conocido y creído en Jesucristo, animados por la certeza de su presencia, estamos llamados a anunciar aquí y ahora-con renovado impulso- “lo que hemos visto y oído acerca de la Palabra de la Vida” para hacer a otros partícipes de nuestra “comunión con el Padre y con su Hijo Jesucristo”. Hacer y ayudar a “Hacer memoria de Jesucristo Resucitado” es el reto y la invitación que se nos hace para este cuatrienio en nuestra Diócesis. Todos estamos llamados, desde la fe, a arrimar el hombro, a trabajar codo con codo, a descubrir el querer de Dios sobre nuestra Iglesia Nivariense. Por eso, ponemos en marcha el nuevo Plan Diocesano de Pastoral con el triple propósito de afianzar nuestra fe y adhesión personal a Jesucristo, de participar más plenamente en su vida celebrando los misterios de la salvación, y de anunciarlo con la “parresía” y el ardor que nos da el Espíritu Santo.
Pidamos al Señor que alimentados por él en esta celebración, nos conduzca en esta etapa que comenzamos para que nunca nos falte su aliento.

CANTO DE ENTRADA: “IGLESIA PEREGRINA”

ORACIÓN COLECTA

Señor, maestro y guardián de tu Iglesia, infunde en tus siervos el espíritu de inteligencia, de verdad y de paz, para que conozcan de veras tu voluntad divina, y una vez conocida, la cumplan con total fidelidad. Por nuestro Señor Jesucristo... Amén.

MONICIÓN A LAS LECTURAS

“Cuando San Pablo le dice a Timoteo “haz memoria de Jesucristo Resucitado”, confía que es así como su discípulo podrá superar los temores y afrontar las dificultades por las que está pasando en ese momento. Por eso, “hacer memoria de Jesucristo”, tener presente su vida y su palabra, “traerlo de nuevo al corazón”, es la tarea que nos proponemos realizar con nuestro Plan Diocesano de Pastoral”(De la presentación del Obispo del PDP).
Al prestar atención a la Palabra de Dios, nos sentimos llamados a la tarea por el mismo Señor.

Para la SEGUNDA LECTURA: 2 Tm 2, 8-13

HOMILÍA

(Tener presente la introducción que hace el Obispo del PDP,
haciendo especial incidencia en las páginas 13, 14, 15, 16 y 17)

ENTREGA DEL PDP (Al Consejo Parroquial, en una de las eucaristías dominicales)

MONICIÓN A LA ENTREGA

Nuestra Diócesis desea comenzar el nuevo Plan Diocesano de Pastoral pero para ello, además de la ayuda de Dios, motor primero de todo, es necesaria la colaboración de cuantos formamos la Iglesia, que se hace presente en nuestra parroquia, para que la letra se concrete y se haga realidad. El Consejo Parroquial, como órgano permanente, colegiado, de carácter consultivo, en el que está representado las distintas realidades parroquiales, tiene la misión de promover, potenciar, dinamizar y coordinar las tareas pastorales. Acoger, trabajar, concretar y difundir el plan, es el cometido fundamental que se les encomienda. Como signo de ello, el Párroco que nos pone en comunión con la Iglesia Diocesana, entregará a cada uno de sus miembros el nuevo Plan Diocesano. Y ellos distribuirán entre todos el tríptico explicativo. Que en este gesto vaya el deseo de acogida y apertura a la voluntad de Dios por parte de todos los que formamos esta comunidad parroquial.

(Mientras se van acercando al que preside, se canta)


ORACIÓN DE LOS FIELES

1. Por la Iglesia, por el Papa Benedicto XVI, por nuestro Obispo Bernardo y por todo el colegio Episcopal, para que sigan siendo testigos del evangelio en medio del mundo. R/S.

2. Por los gobernantes, para que en sus decisiones se dejen guiar por la luz del Espíritu y busquen, por encima de cualquier otro interés, el bien común. R/S.

3. Por la paz, la de las armas y la de las almas, por todas las situaciones de conflicto en nuestro mundo, por las guerras olvidadas, por cuantos las padecen, para que en medio de tanta división siga resonando la invitación de Jesús: dichosos los pacíficos. R/S.

4. Por los sacerdotes, las vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa, por nuestros seminaristas, para que nunca falten en la Iglesia quienes distribuyan el Pan de la Vida a los hermanos. R/S.

5. Por los frutos del nuevo Plan Diocesano de Pastoral, por cada uno de nosotros, para que haciendo memoria de Jesucristo Resucitado seamos sus testigos en medio del mundo. R/S.

NOTA: *En lugar visible debe estar el cartel
*Es conveniente, que al finalizar la Eucaristía, los miembros del Consejo Parroquial, distribuyan el tríptico entre todos los asistentes.
*También, como se indica, puede hacerse la entrega del PDP después de la lectura del Evangelio, en una de las eucaristías dominicales al Consejo Parroquial. El Consejo Parroquial puede distribuir el “tríptico” entre la asamblea. Y hacer, por parte del párroco, una breve explicación sobre el mismo.


)
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LIMA, 13 Sep. 07 / 05:14 am (ACI).- El Arzobispo de Piura y Tumbes, Mons. José Antonio Eguren, invitó a los más de 600 niños reunidos en el Primer Encuentro Arquidiocesano de Monaguillos, a ser amigos y testigos de Cristo en el servicio del altar, "animando a los demás a que participen en la Misa con mucho fervor y con mucho amor".

"No se olviden, ustedes son los amigos que Jesús ha escogido para que sean sus testigos. Este amor que reciben en la Eucaristía, llévenlo también a sus familias, y a todas aquellas personas que más necesitan amor o sufren soledad", expresó el Prelado durante la Eucaristía celebrada en la parroquia San José Obrero.

Durante su homilía, Mons. Eguren recordó sus años de monaguillo y cómo fue descubriendo y confirmando su vocación al sacerdocio. "Escuchen la voz de Jesús cada vez que se acercan a servirlo en la Misa. La Eucaristía es el lugar privilegiado para escuchar su voz, de repente a más de uno de ustedes lo llama a ser sacerdote, a prestarle su voz y sus manos para que a través tuyo" pueda dar los sacramentos.

Asimismo, los exhortó a acrecentar su devoción a Santa María, "rezándole todos los días, no sólo porque es nuestra Madre y la Madre de Dios, sino porque sin ella, en cierto sentido, no hubiese sido posible el misterio de la Eucaristía. Y de San Tarcisio, patrono de los monaguillos que entregó hasta su propia vida por amor a la Eucaristía".

Finalmente, el Arzobispo dejó a los niños la tarea de hacer crecer el número de monaguillos en sus parroquias, siendo los mejores apóstoles de sus amigos.
ZENITPublicamos la intervención de Benedicto XVI en la audiencia general del miércoles, 12 de Septiembre de 2007, dedicada a comentar su séptimo viaje internacional realizado a Austria del 7 al 9 de septiembre.

Queridos hermanos:

Quiero detenerme a reflexionar sobre la visita pastoral que he tenido la alegría de realizar en días pasados a Austria, país que me es particularmente familiar, tanto porque es vecino de mi tierra natal como por los numerosos contactos que siempre he tenido con él. El motivo específico de esta visita eran los 850 años del santuario de Mariazell, el más importante de Austria, predilecto también de los fieles húngaros y muy visitado por peregrinos de otras naciones vecinas.

Por tanto, ante todo ha sido una peregrinación que ha tenido como lema «Mirar a Cristo»: encontrar a María que nos muestra a Jesús. Doy las gracias de corazón al cardenal
Schönborn, arzobispo de Viena, y a todo el episcopado del país por el gran empeño con que han preparado mi visita. Doy las gracias al gobierno austriaco y a todas las autoridades civiles y militares que han prestado su colaboración; en particular, doy las gracias al señor presidente federal por la cordialidad con la que me ha acogido y acompañado en los diferentes momentos de la visita.

La primera etapa fue la «Mariensäule», histórica columna en la que está colocada la Virgen Inmaculada: allí tuve un encuentro con miles de jóvenes y comencé mi peregrinación. Después me dirigí a la Judenplatz para rendir homenaje al monumento que recuerda a la Shoah.

Teniendo en cuenta la historia de Austria y de sus cercanas relaciones con la Santa Sede, así como la importancia de Viena en la política internacional, el programa de este viaje pastoral comprendió los encuentros con el presidente de la República y con el Cuerpo Diplomático. Se trata de oportunidades preciosas en las que el sucesor de Pedro tiene la posibilidad de exhortar a los responsables de las naciones para que favorezcan siempre la causa de la paz y del auténtico desarrollo económico y social.

Pensando especialmente en Europa, renové mi aliento a continuar con el actual proceso de unificación basándose en los valores inspirados en el patrimonio común cristiano. Mariazell, de hecho, es uno de los símbolos del encuentro de los pueblos europeos en torno a la fe cristiana. ¿Cómo olvidar que Europa es portadora de una tradición de pensamiento que une fe, razón y sentimiento? Ilustres filósofos, independientemente de su fe, han reconocido el papel central del cristianismo para preservar la conciencia moderna de desviaciones nihilistas o fundamentalistas. El encuentro con la autoridades políticas y diplomáticas de Viena fue, por tanto, sumamente propicio para introducir mi viaje apostólico en el contexto actual del continente europeo.

La peregrinación propiamente hablando la realicé en la jornada del sábado 8 de septiembre, fiesta de la Natividad de María, a la que está dedicado el Santuario de Mariazell. Tuvo su origen en el año 1157, cuando un monje benedictino de la cercana abadía de San Lambrecht, enviado a predicar a ese lugar, experimentó la prodigiosa ayuda de María, de quien llevaba una pequeña estatua de madera. La celda («Zell») en la que el monje colocó la estatuilla se convirtió después en meta de peregrinaciones y, con el pasar de los siglos, se le dedicó un importante santuario, donde todavía hoy se venera a la Virgen de las Gracias, llamada «Magna Mater Austriae».

Para mí ha sido una gran alegría regresar como sucesor de Pedro a ese lugar santo y tan querido para los pueblos de Europa centro-oriental. Allí pude admirar la ejemplar valentía de miles y miles de peregrinos que, a pesar de la lluvia y el frío, quisieron estar presentes en esta celebración, con gran alegría y fe, y donde ilustré el tema central de mi visita: «Mirar a Cristo», tema que los obispos de Austria habían profundizado sabiamente en el camino de preparación que duró nueve meses. Pero sólo al llegar al Santuario comprendimos plenamente este lema: mirar a Cristo. Ante nosotros se encontraban la estatua de la Virgen, que con una mano indica a Jesús Niño y, en lo alto, encima del altar de la basílica, el crucifijo. Allí alcanzó su meta nuestra peregrinación: contemplamos el rostro de Dios en ese Niño en brazos de la Madre y en ese Hombre con los brazos abiertos. Mirar a Jesús con los ojos de María significa encontrar a Dios Amor, que por nosotros se hizo hombre y murió en la cruz.

Al final de la misa en Mariazell conferí el «mandato» a los componentes de los Consejos pastorales parroquiales, que acaban de ser renovados en toda Austria. Un elocuente gesto eclesial con el que puse bajo la protección de María a la gran «red» de las parroquias al servicio de la comunión y de la misión. En el Santuario viví después momentos de gozosa fraternidad con los obispos del país y la comunidad benedictina. Encontré a los sacerdotes, los religiosos, los diáconos y seminaristas y con ellos celebré las vísperas. Espiritualmente unidos a María, ensalzamos al Señor por la humilde entrega de tantos hombres y mujeres que se encomiendan a su protección y se consagran al servicio de Dios. Estas personas, a pesar de sus límites humanos, es más, precisamente en la sencillez y en la humildad de su humanidad, se esfuerzan por ofrecer a todos un reflejo de la bondad y de la belleza de Dios, siguiendo a Jesús por el camino de la pobreza, la castidad y la obediencia, los tres votos que deben ser comprendido en su auténtico significado cristológico, no individualista, sino relacional y eclesial.

En la mañana del domingo celebré la solemne eucaristía en la catedral de San Esteban, en Viena. En la homilía, quise profundizar de manera particular en el significado y el valor del domingo, en apoyo del movimiento «Alianza en defensa del domingo libre». Adhieren a este movimiento personas y grupos que no son cristianos. Como creyentes, obviamente, tenemos motivaciones profundas para vivir el día del Señor, tal y como la Iglesia nos ha enseñado. «Sine dominico non possumus!»: sin el Señor y su día no podemos vivir, declararon los mártires de Abitinia (actual Túnez) en el año 304. Tampoco nosotros, cristianos del año 2000, podemos vivir sin el domingo: un día que da sentido al trabajo y al descanso, que actualiza el significado de la creación y de la redención, que expresa el valor de la libertad y del servicio al prójimo… Todo esto es el domingo: ¡mucho más que un precepto! Si las poblaciones herederas de una antigua civilización cristina abandonan este significado y dejan que el domingo quede reducido al fin de semana o a un tiempo para dedicarse a intereses mundanos y comerciales, quiere decir que han decidido renunciar a la propia cultura.

No lejos de Viena se encuentra la abadía de Heiligenkreuz, de la Santa Cruz, y ha sido para mí una alegría visitar esa floreciente comunidad de monjes cistercienses, ¡que existe sin interrupción desde hace 874 años! Unida a la abadía se encuentra una Facultad de Filosofía y Teología, que desde hace poco tiempo ha alcanzado el título de «pontificia». Al dirigirme en particular a los monjes, recordé la gran enseñanza de san Bernardo sobre el Oficio Divino, subrayando el valor de la oración como servicio de alabanza y de adoración debido a Dios por su infinita belleza y bondad. No debe anteponerse nada a este servicio sagrado, dice la Regla benedictina (43,3), de manera que toda la vida, con sus tiempos de trabajo y de descanso, sea recapitulada en la liturgia y orientada a Dios. Tampoco puede quedar separado de la vida espiritual y de la oración el estudio teológico, como afirmó con fuerza el propio san Bernardo de Claraval, padre de la Orden del Císter. La presencia de la Academia de Teología junto a la abadía testimonia esta unión entre fe y razón, entre corazón y mente.

El último encuentro de mi viaje fue con el mundo del voluntariado. Quise así manifestar mi aprecio a las muchas personas, de diferentes edades, que se comprometen gratuitamente al servicio del prójimo, tanto en la comunidad eclesial como en la civil. El voluntariado no es sólo «hacer»: es ante todo una manera de ser, que comienza con el corazón, con una actitud de agradecimiento por la vida, y lleva a «restituir» y compartir con el prójimo los bienes recibidos. En esta perspectiva, quise alentar nuevamente la cultura del voluntariado. La acción del voluntariado no debe ser vista como una intervención para «tapar agujeros» del Estado o de las instituciones públicas, sino más bien como una presencia complementaria y siempre necesaria para mantener viva la atención por los últimos y promover un estilo personalizado de asistencia. Por tanto, no hay nadie que no pueda ser voluntario: incluso la persona mas pobre y desaventajada tiene seguramente mucho que compartir con los demás, ofreciendo su propia contribución para construir la civilización del amor.

Concluyendo, renuevo mi acción de gracias al Señor por esta visita-peregrinación a Austria. Meta central ha sido una vez más un santuario mariano, en torno al cual e ha podido vivir una intensa experiencia eclesial, como una semana antes había sucedido en Loreto, con los jóvenes italianos. Además, en Viena y en Mariazell se ha podido ver, en particular, a la realidad viva, fiel y variada, de la Iglesia católica presente tan numerosa en las citas previstas. Ha sido una presencia gozosa y contagiante de una Iglesia que, como María, está llamada a «mirar a Cristo» siempre para poderle mostrar y ofrecer a todos; una Iglesia maestra y testigo de un «sí» generoso a la vida en todas sus dimensiones; una Iglesia que actualiza su tradición de dos mil años al servicio de un futuro de paz y de auténtico progreso social para toda la familia humana.

[Al final de la audiencia, el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español, dijo:]

Queridos hermanos y hermanas:
Mi reciente visita pastoral a Austria ha sido para conmemorar el 850 (ochocientos cincuenta) aniversario del Santuario de Mariazell, símbolo del encuentro entre los pueblos europeos y la fe cristiana. Allí hice un nuevo llamamiento a continuar el proceso de unificación europea sobre la base del patrimonio común de los valores cristianos. Siguiendo el tema central de la visita, exhorté a los fieles a mirar a Cristo con los ojos de María, para descubrir en Él a Dios Amor, que por nosotros se hizo hombre y murió en la cruz. Durante la Misa en la Catedral hablé sobre la importancia del domingo como el día que da sentido al trabajo y al descanso. En la Abadía Benedictina de la Santa Cruz subrayé el valor de la oración como alabanza y adoración a Dios. Por último, manifesté mi aprecio hacia las personas del voluntariado, que se entregan al servicio del prójimo, contribuyendo así a la construcción de la civilización del amor. En Viena y en Mariazell se hizo presente la realidad viva de la Iglesia en la Europa actual: una Iglesia que defiende la vida en todas sus dimensiones y etapas, y que continúa trabajando por la paz y por el verdadero progreso de la humanidad.

Saludo cordialmente a los visitantes de lengua española. En particular, a las Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará, a los peregrinos de la diócesis de Cádiz y de Querétaro, así como a los distintos grupos venidos de España, Argentina, Ecuador y de otros países latinoamericanos. Que vuestra visita a las tumbas de los Apóstoles Pedro y Pablo renueve vuestra fe en Dios y acreciente vuestro amor hacia la Iglesia fundada por Cristo. Muchas gracias.

[© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
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EUROPA/FRANCIA - “Peregrinos y Santuarios, caminos de paz, espacios de misericordia”: se abrió en Lourdes el V Congreso Europeo de la Pastoral de Peregrinaciones y Santuarios, durante la vigilia de la apertura del año jubilar por el 150º aniversario de las apariciones de la Virgen

Lourdes (Agencia Fides) - Con la presencia de unas cien personas entre Directores de peregrinos y Rectores de santuarios de 20 países de Europa, se abrió el 10 de septiembre, en Lourdes, el V Congreso Europeo de Pastoral de los Peregrinos y Santuarios, promovido por el Pontificio Consejo de la Pastoral para los Inmigrantes e Itinerantes en colaboración con el Santuario de Lourdes. Durante la apertura de los trabajos se dio lectura al mensaje con el que el Santo Padre Benedicto XVI envió su bendición a los participantes, firmado por el Cardenal Tarcisio Bertone. El Papa expresó su deseo de que el encuentro favorezca una siempre más viva contemplación de Cristo, Verbo del Padre, para suscitar un testimonio evangélico creciente y generoso.
El alcalde de Lourdes, Jean-Pierre Artiganave, dirigió luego un saludo de bienvenida. Los trabajos del congreso fueron introducidos por el Card. Renato Raffaele Martino, Presidente del Pontificio Consejo de la Pastoral para los Migrantes e Itinerantes, quien se dirigió a los participantes considerando dos características fundamentales del Continente Europeo: las comunes raíces cristianas y la creciente mobilidad de personas e ideas. La Iglesia ha sido llamada a interpretarlas -afirmó el Cardenal- promoviendo la fraternidad y la solidaridad.
Seguidamente el Purpurado, con vistas al evento que se celebrará en Lourdes a partir del 8 de diciembre próximo, es decir el 150º aniversario de las apariciones de la Virgen a Bernardita, subrayó la importancia de invocar como don del Padre un corazón de niño, abierto para acoger la Buena Nueva y, por lo tanto, abierto a la conversión, primera gracia de toda peregrinación. También el tema pastoral del Santuario de Lourdes de este año exhorta de esta manera: “Dejaos reconciliar con Dios”. En el camino espiritual de la peregrinación cada uno está llamado a experimentar el amor y particularmente el perdón de Cristo. Es necesario, por ello, ayudar a los peregrinos a encontrar un verdadero recogimiento para que en el silencio y en la comunión entre ellos, descubran a Dios que habla en la paz del corazón, siguiendo el ejemplo de San Francisco de Asís, el cual se dejó guiar hacia la experiencia de Dios-Amor, convirtiéndose en hombre de paz, tolerancia y diálogo.
En un mundo -continuó el Card. Martino- que relega la enfermedad y la debilidad a los marginados de la sociedad, los Directores de Peregrinaciones y los Rectores de Santuarios dan testimonio de que el corazón de Dios es ante todo misericordia. Pero su ejercicio debe superar los confines de aquellas fuentes de espiritualidad que son los Santuarios y las Peregrinaciones mismas, a fin de que la dignidad de cada persona humana sea el centro de nuestras preocupaciones, frente a los problemas que presenta la sociedad de nuestro tiempo.
El Obispo de Lourdes, Mons. Jacques Terrier, dirigió sucesivamente su saludo a los participantes centrando su discurso en torno al 150º aniversario de las apariciones de la Virgen, para el cual el Santuario se está preparando. Efectivamente, en el 2008 Lourdes celebrará dicha fiesta jubilar. Un jubileo, según la Biblia, es un “año de gracia”, de alegría, de liberación y de nuevo comienzo. La Iglesia retoma dicha tradición bíblica, y los Pontífices han proclamado periódicamente un año santo, así como jubileos extraordinarios. Las apariciones tuvieron lugar en 1858, que era precisamente un año jubilar extraordinario. En él encontramos los elementos que el Papa y el Obispo de aquel entonces deseaban para tal evento: catequesis, oración y penitencia. No obstante la joven Bernardita no gozó de una buena salud, ni de bienestar material, emanaba una inmensa alegría. Desde entonces se cumple cada día en Lourdes, en cierto sentido, la gracia del jubileo: “anunciar a los pobres una alegre noticia… proclamar a los prisioneros la liberación y a los ciegos la vista” (Lc 4,18-19). Lourdes es un “jubileo permanente”. (S.L.) (Agencia Fides 11/9/2007; líneas 48, palabras 671)
miércoles, 12 de septiembre de 2007
Mons. Jesús Juárez, Obispo de la diócesis de El Alto y secretario General de la Conferencia Episcopal boliviana ha realizado también un nuevo llamamiento a la responsabilidad y la paz.


LLAMADO A LA RESPONSABILIDAD Y A LA PAZ


La situación general del país y los acontecimientos de las últimas horas muestran una creciente escalada de confrontación y violencia que no nos hace ningún bien.

Percibimos que no se trata ya de un problema entre departamentos sino de un problema nacional que afecta a todos, puesto que está en juego la convivencia pacífica y el proceso democrático.

Lecciones aprendidas de nuestra reciente historia advierten que no podemos dejar que las cosas lleguen a un punto de descontrol. Pedimos al Gobierno asumir su responsabilidad, no como “mediador” sino como principal responsable y garante de las libertades ciudadanas y de la paz social para todos los bolivianos.

A los líderes sociales y políticos en conflicto, les instamos a deponer actitudes intransigentes, medidas de presión y recursos violentos, a fin de viabilizar únicamente a través del diálogo la solución a la crisis. Exhortamos a todos a no instrumentalizar a sectores de la población como medios de presión que pueden terminar en enfrentamientos, incluso con pérdidas humanas.

Un diálogo auténtico debe tomar en cuenta el respeto a las diferencias, la libertad de expresión legítima de las demandas de la población y la aceptación del debate como medio de solución.

Siguiendo el mensaje de Jesucristo hacemos un llamado a la paz, a la serenidad y a la oración a todos los bolivianos, y que, como dice el salmo 28, el Señor bendiga a su pueblo con el don de la paz.

Mons. Jesús Juárez SDB
Obispo de la Diócesis de El Alto
Secretario General de la
Conferencia Episcopal Boliviana

La Paz, 6 de septiembre de 2007
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El Alto (Agencia Fides) - Los Obispos de Bolivia, reunidos en Trinidad, con ocasión de la Consagración Episcopal de Mons. Francisco Focardi o.f.m., Obispo Auxiliar del Beni, han publicado un comunicado ante la situación general del país, titulado “Dialogo y bien común”.


DIÁLOGO Y BIEN COMÚN


“Les ruego, hermanos, en el nombre de Cristo Jesús, nuestro Señor, que se pongan de acuerdo y superen sus divisiones…”. (I Cor 1, 10)

Los Obispos de Bolivia, reunidos en Trinidad, en ocasión de la Consagración Episcopal de nuestro hermano Mons. Francisco Focardi o.f.m., Obispo Auxiliar del Beni, ante la situación general del país, en actitud de pastores y en sintonía con las preocupaciones de nuestro pueblo, exhortamos a los hombres y mujeres de buena voluntad, a redoblar esfuerzos para encontrar espacios de pacífica convivencia, desarrollo y justicia, en un marco de libertad y democracia.

Asamblea Constituyente
El país ha depositado sus esperanzas en el proceso de cambio que vivimos: esto requiere capacidad de diálogo y concertación entre todos. Sin embargo, escenarios como el de la Asamblea Constituyente, nos expresan una permanente confrontación, radicalismos e intereses de grupo, elementos que la obstaculizan y la ponen en riesgo de fracasar. Reafirmamos nuestra esperanza de que este proceso culmine en resultados que permitan recobrar una vida con certeza de futuro y bienestar.

Conflicto por la sede de poderes
El sensible asunto de la sede de los poderes Legislativo y Ejecutivo, más allá de la legitimidad en su consideración, amenaza seriamente la unidad entre bolivianos. Es tiempo de recuperar la serenidad y debatir el tema con otros ánimos, levantar medidas radicales y condicionamientos, con el objetivo de buscar, ante todo, el bien común, el interés nacional y de las regiones.

Tribunal Constitucional
Otro factor de confrontación es el proceso que se sigue a cuatro magistrados del Tribunal Constitucional. Exhortamos a que se respete el debido proceso en el marco netamente jurídico.
La construcción de la institucionalidad es un objetivo ineludible del Estado. Ésta debe estar al servicio de la gente y de la vida en plenitud, y ser el refugio de los más débiles, tarea fundamental de la democracia que vivimos en Bolivia desde 1982.

Vida cotidiana
El país vive un clima de enfrentamiento de fuerzas que lo único que buscan es prevalecer, sin importarles el bien común. Mientras tanto, problemas que impactan la vida cotidiana de la ciudadanía, como el incremento del costo de vida, la falta de empleo, la creciente inseguridad ciudadana, no son debidamente atendidos por la comunidad política nacional, cuya confrontación e intolerancia provoca desorientación e incertidumbre en la población.

Interculturalidad y racismos
Bolivia ha tenido avances en el reconocimiento y valoración de su interculturalidad, proceso que puede verse afectado por actitudes radicales y racistas, impulsadas por intereses personales, de grupo o regionalistas que podrían conducir al país a divisiones profundas.

Exhortación y oración.
Invocando al Dios de la vida, los Obispos de la Iglesia Católica, acompañamos el caminar del pueblo y exhortamos a quienes tienen en sus manos, desde el Estado y desde la sociedad, la dirección del país, a despojarse de actitudes de confrontación, y en aras de construir una sociedad democrática con justicia social, inclusiva y participativa, recuperar el diálogo como el mejor instrumento para la convivencia pacífica y democrática de nuestro pueblo.

Invitamos a todas las personas de fe a unirse en oración ferviente para superar estos momentos difíciles y encontrar el camino de la reconciliación y unidad.

Mons. Jesús Juárez P. s.d.b.
Obispo de la Diócesis de El Alto,
Secretario General
Conferencia Episcopal Boliviana

La Paz, 4 de septiembre de 2007
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ZENIT publica el Mensaje Final de la III Asamblea Ecuménica Europea (www.eea3.org), celebrada en Sibiu (Rumanía) del 4 al 9 de septiembre, con la participación de 2.500 delegados católicos, ortodoxos y protestantes en torno al lema «¡La luz de Cristo ilumina a todos!».


III ASAMBLEA ECUMÉNICA EUROPEA
Sibiu, Rumanía
4 – 9 septiembre 2007

MENSAJE FINAL DE LA ASAMBLEA
SÁBADO, 8 DE SEPTIEMBRE DE 2007
FESTIVIDAD DE LA NATIVIDAD DE LA VIRGEN MARÍA

¡La luz de Cristo ilumina a todos!



Nosotros, peregrinos cristianos de toda Europa y más allá, damos testimonio del poder transformador de esta luz, que es más poderosa que las tinieblas, y la proclamamos como esperanza que abraza todos los aspectos para nuestras Iglesias, para toda Europa y para el mundo entero.

En el nombre del Dios Trino, Padre, Hijo y Espíritu Santo, nos hemos reunido en la ciudad de Sibiu, Rumanía (4-9 de septiembre de 2007). Esta Tercera Asamblea Ecuménica Europea se ha caracterizado por la riqueza de la espiritualidad y de la tradición ortodoxa. Recalcamos y renovamos los serios compromisos que ya hemos asumido en Basilea y en Graz y lamentamos que, hasta ahora, no hemos conseguido tener fe en algunos de ellos. Con todo, nuestra confianza en el poder transformador de la luz de Cristo es más fuerte que la oscuridad de la resignación, del fatalismo, del temor y de la indiferencia.

Nuestra Tercera Asamblea Ecuménica comenzó en 2006 en Roma y prosiguió en 2007 en Wittemberg. En el marco de esta peregrinación ecuménica se han organizado numerosos encuentros regionales, además del de las Iglesias ortodoxas en Rodas y el de jóvenes en St. Maurice. Acogemos con alegría el empeño de los jóvenes y la contribución que han ofrecido a la Asamblea. Asistida y motivada por la Charta Oecumenica, nuestra Asamblea ha llevado adelante el trabajo iniciado en las asambleas precedentes y han representado una ocasión para un intercambio de dones y de enriquecimiento recíproco.

No estamos solos en esta peregrinación. Cristo está con nosotros y en la gran nube de los testigos (Hb 12,1), los mártires contemporáneos nos acompañan: el testimonio de sus vidas y de sus muertes nos inspira a nivel individual y como cuerpo. En comunión con ellos, nos comprometemos a actuar de manera que la luz de Cristo transfigurado resplandezca por medio de nuestros testimonios, profundamente arraigados en la oración y en el amor. Esta es nuestra humilde repuesta al sacrificio de sus vidas.

LA LUZ DE CRISTO EN LA IGLESIA

La luz de Cristo nos lleva a vivir para los demás y en comunión entre nosotros. Nuestro testimonio a favor de la esperanza y de la unidad por Europa y por el mundo será creíble sólo si proseguimos nuestro camino hacia la unidad visible. Unidad no significa uniformidad. Existe un enorme valor al volver a experimentar esa koinonia y en el intercambio de esos dones espirituales que han dado fuerza al movimiento ecuménico desde el principio.

En Sibiu hemos sentido de nuevo la dolorosa herida de la división entre nuestras Iglesias. Esto afecta también a nuestra compresión de su unidad. Los evidentes desarrollos históricos y culturales en el cristianismo oriental y occidental han contribuido a estas diferencias, y su comprensión exige nuestra urgente atención y un diálogo permanente.

Estamos convencidos de que la familia cristiana ampliada debe afrontar las cuestiones doctrinales y debe también buscar un consenso más amplio respecto a los valores morales derivados del Evangelio y un estilo de vida creíble que testimonie en el gozo la luz de Cristo en nuestro exigente mundo laico moderno, en la esfera privada así como en la pública.

Nuestra espiritualidad cristiana constituye un tesoro precioso: una vez abierto, revela la variedad de sus riquezas y abre nuestros corazones a la belleza del rostro de Jesús y al poder de la oración. Sólo si estamos más cerca de nuestro Señor Jesucristo nos podemos acercar más entre nosotros y experimentar la verdadera koinonia. No podemos dejar de compartir estas riquezas con todos los hombres y las mujeres que buscan la luz en este continente. Los hombres y las mujeres espirituales comienzan con la propia conversión y esto lleva a la transformación del mundo. Nuestro testimonio ante la luz de Cristo se corresponde a un empeño fiel a escuchar, vivir y compartir nuestras historias de vida y de esperanza que nos han modelado como discípulos de Cristo.

Primera recomendación: Recomendamos renovar nuestra misión como individuos creyentes y como Iglesias para proclamar a Cristo como la Luz y el Salvador del mundo.

Segunda recomendación: Recomendamos proseguir el debate sobre el reconocimiento recíproco del bautismo, teniendo en cuenta los importantes resultados sobre este tema en diversos países y siendo conscientes de que la cuestión está profundamente conectada con una comprensión de la Eucaristía, del ministerio y de la eclesiología en general.

Tercera recomendación: Recomendamos encontrar los modos de experimentar las actividades que nos unan: la oración del uno por el otro y por la unidad, peregrinaciones ecuménicas, formación teológica y estudio en común, iniciativas sociales y diaconales, proyectos culturales, sostener la vida de la sociedad basada en los valores cristianos.

Cuarta recomendación: Recomendamos la participación completa de todo el pueblo de Dios y, en esta Asamblea en particular, a prestar atención al llamamiento de los jóvenes, de los ancianos, de las minorías étnicas, de los discapacitados.

LA LUZ DE CRISTO PARA EUROPA

Sostenemos que todo ser humano ha sido creado a imagen y semejanza de Dios (Gn 1,27) y merece el mismo grado de respeto y amor aunque haya diferencias de credo, cultura, edad, género, origen étnico, desde el inicio de la vida hasta la muerte natural. En la conciencia de que nuestras raíces comunes son mucho más profundas que nuestras divisiones, mientras buscamos la renovación y la unidad y entender el papel de las Iglesia en la sociedad europea de hoy, nos hemos concentrado en el encuentro con las personas de otras religiones. Conscientes, en particular, de la relación única que tenemos con el pueblo judío en cuanto pueblo de la Alianza, rechazamos todas las formas contemporáneas de antisemitismo y, junto a ellas, queremos promover Europa como un continente libre de toda forma de violencia. En nuestra historia europea ha habido períodos de duros conflictos, pero también ha habido etapas de coexistencia pacífica entre las personas de todas las religiones. Hoy no existe otra alternativa al diálogo: no una componenda, sino un diálogo de la vida en el que podamos decir al verdad en el amor. Necesitamos todos aprender más sobre todas las religiones, y las recomendaciones de la Carta Ecuménica habría que desarrollarlas ulteriormente. Dirigimos un llamamiento a nuestros hermanos cristianos y a todos cuantos creen en Dios para que respeten el derecho de las demás personas a la libertad religiosa, y expresamos nuestra solidaridad respecto a las comunidades cristianas que viven en Oriente Medio, en Irak o en otras partes del mundo como minorías religiosas y sienten que su existencia está amenazada.

Encontrado a Cristo en nuestros hermanos y en nuestras hermanas en la necesidad (Mt 25, 44-45), iluminados a la vez por la luz de Cristo, nosotros, cristianos, de acuerdo con los mandamientos de la Biblia por la unidad de la humanidad (Gn 1, 26-27), nos comprometemos: a arrepentirnos del pecado de la exclusión, a profundizar en nuestra comprensión de la «alteridad», a defender la dignidad y los derechos de cada ser humano, a asegurar la tutela de quienes más la necesitan, a compartir la luz de Cristo que otros trajeron a Europa. Hacemos un llamamiento a los Estados europeos a fin de que pongan fin a la injustificable detención administrativa ilegal de los migrantes, realicen todo esfuerzo para asegurar la inmigración regular, la integración de los migrantes, de los refugiados y de quienes piden asilo, apoyen el valor de la unidad de la familia y combatan el tráfico de seres humanos y su explotación. Dirigimos un llamamiento a las Iglesias para que intensifiquen su atención pastoral de los inmigrantes vulnerables.

Quinta recomendación: Recomendamos que nuestras iglesia reconozcan que los inmigrantes cristianos no son simples destinatarios de atención religiosa, sino que pueden desempeñar un papel completo y activo en la vida de la Iglesia y de la sociedad; que ofrezcan una mejor atención pastoral para los migrantes, los demandantes de asilo y los refugiados; que promuevan los derechos de las minorías étnicas en Europa, en particular del pueblo gitano.

Muchos de nosotros estamos agradecidos por haber podido experimentar profundos cambios en Europa en las últimas décadas. Europa es más de la Unión Europea. Como cristianos compartimos la responsabilidad de plasmar Europa como un continente de paz, solidaridad, participación y sostenibilidad. Apreciamos el empeño de las instituciones europeas: la UE, el Consejo de Europa y la OSCE por un diálogo abierto, transparente y regular con las Iglesias de Europa. Los más altos representantes nos han honrado con su presencia y han expresado en tal modo un fuerte interés en nuestro trabajo. Debemos afrontar el desafío de llevar energía espiritual a este diálogo. Europa nació como un proyecto político para garantizar la paz y ahora debe transformarse en una Europa de los pueblos, más que en un espacio económico.

Sexta recomendación: Recomendamos desarrollar la Carta Ecuménica como directriz capaz de estimular nuestro camino ecuménico en Europa.

LA LUZ DE CRISTO PARA EL MUNDO ENTERO

La Palabra de Dios nos interpela a nosotros y a nuestra cultura europea: ¡los que viven ya no deberían vivir para sí mismos, sino por aquél que ha muerto por ellos y ha resucitado! Los cristianos deben estar libres del temor y de la insaciable avaricia que nos empuja a vivir para nosotros mismos, impotentes, prevenidos y cerrados. La Palabra de Dios nos invita a no desperdiciar el precioso patrimonio de aquellos que en los últimos 60 años han trabajado por la paz y la unidad en Europa. La paz es un don extraordinario y precioso. Países enteros aspiran a la paz. Pueblos enteros esperan ser liberados de la violencia y del terror. Nos comprometemos con apremio a renovar nuestros esfuerzos por estos objetivos. Rechazamos la guerra como instrumento para la resolución de los conflictos, para los cuales promovemos los medios no violentos, y expresamos nuestra viva preocupación por el rearme militar. ¡La violencia y el terrorismo en nombre de la religión son una negación de la religión!

La luz de Cristo resplandece en el término «justicia», uniéndola con la misericordia divina. Así iluminada, escapa a cualquier pretensión ambigua. En todo el mundo –también en Europa— el actual proceso de la radical globalización del mercado está profundizando la división de la sociedad humana entre vencedores y vencidos, disminuye el valor de innumerable personas, tiene implicaciones catastróficas en términos ambientales y, de forma específica en lo relativo a los cambios climáticos, no es compatible con un futuro sostenible de nuestro planeta.

Séptima recomendación: Exhortamos a todos los cristianos europeos a sostener firmemente los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas como medida práctica urgente para aliviar la pobreza.

Octava recomendación: Recomendamos que, por parte del CCEE y de la CEC, junto a las Iglesias de Europa y a las Iglesias de los demás continentes, se ponga en marcha un proyecto consultivo que afronte las problemáticas de la responsabilidad europea respecto a la justicia ecológica, ante la amenaza de los cambios climáticos; la responsabilidad europea en relación con un adecuado planteamiento de la globalización, así como respecto al pueblo gitano y las demás minorías étnicas europeas.

Hoy más que nunca reconocemos que África, un continente ya íntimamente unido con nuestra historia y con nuestro futuro, experimenta niveles de pobreza ante los cuales no podemos permanecer indiferentes e inactivos. Las heridas de África han conmovido el corazón de nuestra Asamblea.

Novena recomendación: Recomendamos sostener las iniciativas para la cancelación de la deuda y la promoción del comercio equitativo y solidario.

A través de un diálogo sincero y objetivo, contribuyamos y promovamos la creación de una Europa renovada en la que los inmutables principios y valores morales cristianos, obtenidos directamente del Evangelio, sirven de testimonio y nos impulsan a un compromiso activo en la sociedad europea. Nuestra tarea consiste en promover estos principios y valores, no sólo en la vida privada, sino también en la esfera pública. Deseamos cooperar con las personas de las demás religiones que comparten nuestra preocupación por crear una Europa de los valores que prospere también política y económicamente.

Preocupados por la creación de Dios, rogamos una mayor sensibilidad y respeto por su maravillosa diversidad. Trabajemos para contrarrestar su vergonzosa explotación a causa de la cual toda la creación gime esperando la redención (Rm 8, 22-23) y comprometámonos por emplearnos en la reconciliación entre la humanidad y la naturaleza.

Décima recomendación: Recomendamos que el período entre el 1 de septiembre y el 4 de octubre se dedique a orar por la protección de la creación y a la promoción de estilos de vida sostenibles para contribuir a invertir la tendencia del cambio climático.

Rendimos homenaje a cuantos han contribuido a este camino, en particular a los jóvenes de Young Oikumene, que han exhortado a los participantes de esta Asamblea a ser valientes en vivir el Evangelio, nos unimos en la oración.

Oh Cristo, Verdadera Luz que ilumina y santifica a cada ser humano que viene a este mundo : haz que brille sobre nosotros la luz de tu presencia, para que en ella podamos contemplar la luz inaccesible, y guía nuestros senderos para poner por obra tus mandamientos. Danos la salvación y llévanos a tu reino eterno, porque Tú eres nuestro Creador y Dador de todo lo que es bueno. Nuestra esperanza descansa en Ti y te damos gloria, ahora por siempre. Amen.

[Traducción realizada por Zenit]
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Discuros que pronunció Benedicto XVI en el aeropuerto de Viena el 7 de Septiembre de 2007.

Austria, 7-IX- 2007
Ceremonia de Bienvenida en el aeropuerto internacional de Viena, Schwechat



Señor Presidente
Señor Canciller
Eminencia
Querido hermanos Obispos
Señoras y Señores
Queridos amigos jóvenes

Con gran alegría estoy ahora poniendo mis pies por vez primera desde el principio de mi pontificado en la tierra de Austria, un país que conozco bien, no sólo por su cercanía geográfica a mi lugar de nacimiento. Le doy las gracias, Sr. Presidente, por las cordiales palabras con las que Usted me ha dado la bienvenida en el nombre de todo el pueblo austriaco. Usted sabe cuán cercano me siento a su tierra nativa y a muchas gentes y lugares de su país. Este espacio cultural en el corazón de Europa transciende las fronteras y trae juntamente ideas y energías desde diversas partes del continente. La cultura de este país está profundamente imbuida con el mensaje de Cristo y la actividad que la Iglesia ha llevado en su nombre. Todo esto, y mucho más, me da una sensación intensa, queridos amigos austriacos, de estar “en casa” aquí en medio de ustedes.

La razón de mi venida a Austria es el 850 aniversario del santuario de Mariazell. Este santuario mariano de alguna manera representa el corazón maternal de Austria, y ha tenido siempre importancia particular también para los húngaros y los pueblos eslavos. Simboliza una apertura que no sólo transciende las fronteras físicas y nacionales sino, en la persona de María, nos recuerda una dimensión esencial de los seres humanos: su capacidad de apertura a Dios y a su palabra de verdad.

En este sentido, desearía, durante estos tres días aquí en Austria, ir como peregrino a Mariazell. En los años recientes, me ha agradado notar entre mucha gente un interés creciente por la idea de peregrinación.
Viajando como peregrinos, los jóvenes en particular han encontrado un nuevo camino para reflexionar y meditar; llegan a conocerse uno a otro y juntos encuentran la creación y la historia de fe que, muchas veces y quizás inesperadamente, experimentan como una fuente de fortaleza para el presente. Pretendo que mi peregrinación a Mariazell sea un viaje hecho en compañía de todos los peregrinos de nuestro tiempo. Con este espíritu dentro de poco presidiré al pueblo en la oración en el centro de Viena, oración que, como una peregrinación espiritual, acompañará estos días por vuestro país.

Mariazell no sólo representa 850 años de historia, sino nos enseña sobre la base de esta historia – como reflejada en la estatua de la Madre bendita señalando a Cristo su hijo – el camino hacia el futuro. En vista de esto, hoy desearía, junto con las autoridades políticas de Austria y los representantes de organizaciones internacionales, mirar también a nuestro presente y a nuestro futuro.

Mañana, la fiesta de la Natividad de maría, la fiesta patronal de Mariaell, me llevará a ese santo lugar. En la celebración de la Eucaristía en el frente de la Basílica, nos reuniremos como María nos ha enseñado, alrededor de Cristo, que viene en medio de nosotros .Le pediremos que nos ayude para mejor contemplarle, para verle en nuestros hermanos y hermanas, para servirle en ellos, y para caminar con él en el camino que conduce al padre. Como peregrinos al santuario, estaremos unidos en la oración y, gracias a los medios de comunicación, unidos también con los fieles y todos los hombres y mujeres de buena voluntad desde este país y lejos fuera de sus fronteras.

Peregrinación significa más que un viajar al santuario. El viaje de vuelta hacia la vida de cada día es fundamental. Cada semana de nuestra vida ordinaria empieza con el Domingo, con este don liberador de Dios que deseamos recibir y atesorar. Y así celebraremos la Misa este domingo en la Catedral de San Esteban – en comunión con todos aquellos congregados para la santa Misa en las iglesias parroquiales de Austria y de todo el mundo.

Señoras y señores, sé que en Austria mucha gente, el domingo, el día de descanso del trabajo, y durante su tiempo libre en otros días de la semana, se compromete en el trabajo voluntario y el servicio a los demás. Tal compromiso, ofrecido generosa y desinteresadamente en beneficio de los demás, también marca la peregrinación de nuestra vida. Quien quiera que “cuide” a su prójimo comprendiéndole y ayudándole, cuida a Cristo y le sirve. Guiados y animados por María, que desea aguzar nuestra mirada como cristianos, en orden a ver los desafíos que necesitan ser encontrados en el espíritu del Evangelio y, llenos de gratitud y esperanza, a caminar desde el pasado que ha sido a veces difícil, auque siempre lleno de gracia, hacia un futuro de promesa.

(Traducción del inglés, particular-no oficial)
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martes, 11 de septiembre de 2007
Colocamos a continuación el Plan Diocesano de Pastoral de la Diócesis de Tenerife, islas canarias, para el cuatrienio 2007-2011. (Ver presentación del obispo)

PLAN DIOCESANO DE ACCIÓN PASTORAL

"Haz memoria de Jesucristo Resucitado"


El ocho de diciembre de dos mil ocho celebraremos el décimo aniversario de la solemne clausura de nuestro primer Sínodo Diocesano. Hemos recorrido las etapas programadas bajo el lema general de Renovación, Comunión y Misión. Una década después, damos gracias a Dios por los frutos de aquel verdadero acontecimiento del Espíritu y proseguimos la aplicación de sus Constituciones Sinodales en el tercer Plan Diocesano de Pastoral que asume sus directrices y orientaciones.

Nuestra realidad socio-cultural, a diez años vista de aquel 1998, podemos afirmar que es sustancialmente parecida y mantiene algunas de sus constantes. Sin embargo, como se ha venido manifestando, conviene advertir en nuestro tiempo una profundización en los retos que se plantean a la misión evangelizadora de la Iglesia Diocesana y al fortalecimiento de la fe de los creyentes. Ahora, corno dijera entonces nuestro actual Obispo Emérito don Felipe, es importante ponernos en actitud de conversión personal y de renovación espiritual, "a fin de escuchar los gemidos del Espíritu y saber discernir sus deseos"; para ello, el gran misionero de la predicación Apostólica nos legó una regla de oro:

"Transformaos por la renovación de la mente para que sepáis discernir lo que es voluntad de Dios, lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto" (Rom, 12,2).

Siguiendo la estela del Papa Juan Pablo II pensarnos que "todo lo que nos propongamos, con la ayuda de Dios, debe de estar fundado en la oración y en la contemplación para no caer en el activismo, con el riesgo fácil de hacer por hacer"1 Mantengamos, por ello, la convicción de que el Evangelio es un manantial de verdad y vida tan precioso en nuestro aquí y en nuestro ahora, como en tiempos de Jesús; un tesoro sin igual para nosotros y para el mundo. Quien lo vive de verdad experimenta la salvación, siente el impulso irresistible de comunicarlo a los demás y su testimonio se hace creíble y eficaz. Para vivirlo se nos abre un camino seguro: seguir a Jesús, cada cual según su propia vocación, bajo la guía del Espíritu2.

Damos gracias por el empeño con que se trabaja en los distintos ámbitos de nuestra Iglesia Diocesana y por los frutos que están dando muchos proyectos y acciones eclesiales, al tiempo que, en comunión con el vigente Plan Pastoral de la Conferencia Episcopal, llevamos también las preocupaciones ya apuntadas desde hace tiempo:

* Las que tienen su origen en una cultura pública que se aleja decididamente de la fe cristiana y camina hacia un humanismo inmanentista. Esto se manifiesta en diversas formas mentales o actitudes vitales: las tendencias laicistas en la organización de la sociedad, la desidentificación de la realidad misma del matrimonio y la familia, los atentados contra la vida del concebido no nacido, el recorte de libertades en materia educativa, la deriva de una parte de la juventud, sometida a nuevas formas de esclavitud.

* Las que surgen en la misma vida interna de la Iglesia: la débil transmisión de la fe a las generaciones jóvenes; la desorientación que afecta a un buen número de sacerdotes, religiosos y laicos; la disminución de vocaciones para el sacerdocio y para los institutos de vida consagrada; la pobreza de vida litúrgica y sacramental de no pocas comunidades cristianas; la aparición de nuevas formas de disenso teológico y eclesial, y la escasa presencia pública de los católicos. El problema de fondo, al que una pastoral de futuro tiene que prestar la máxima atención, es la secularización interna. La cuestión principal a la que la Iglesia ha de hacer frente hoy en España se encuentra tanto en la sociedad (lo que llamamos la cultura ambiente) como en su propio interior; es un problema de casa y no sólo de fuera.3


Los católicos de estas islas tenemos que asumir plenamente que nuestra situación, en este inicio del siglo XXI, continúa siendo de misión. Misión que ha de apoyarse y llevarse adelante desde el encuentro gozoso con Jesús vivo que nos invita a comunicar, con humildad, pero con firmeza, el tesoro hallado. Llevarnos este tesoro de la fe en vasijas de barro (2 Cor 4,7) Pero sigue siendo un tesoro y, por ello, resuena en nosotros la Buena Noticia de la salvación. ¡Conocer y anunciar a Jesús! Si a nosotros esto no nos hiciese felices ¿cómo podríamos hacer llegar a los demás su encanto? Nos urge, pues, tener coraje misionero, priorizar el objetivo de la evangeli¬zación, dejarnos evangelizar más plenamente también nosotros, devolver el atractivo que conserva nuestra fe y nuestra Iglesia, "casa y escuela de comunión, (...) si queremos ser fieles al designio de Dios y responder también a las esperanzas profundas de las mujeres y hombres", este es el reto, que tiene la Iglesia en el inicio del nuevo milenio4.

Un impulso que Benedicto XVI expresa de múltiples formas y que se concentra en el anuncio del Dios Amor como centro de todo el mensaje cristiano. En realidad, "el amor de Dios por nosotros es una cuestión fundamental para la vida y plantea preguntas decisivas sobre quién es Dios y quiénes somos nosotros"<sup>5.

Somos requeridos a un trabajo cordial y entusiasta de renovación de lo que hemos heredado y quizá ha perdido vigor o ha desvirtuado su fundamento y, al mismo tiempo, se nos llama para la edificación de obra nueva y para la propuesta valiente y generosa de la fe a los hombres y mujeres de hoy.

Por consiguiente, consideramos que la atención decidida por una pastoral misionera, con todas las consecuencias que esto conlleva, se constituye en la tarea prioritaria de nuestra Iglesia diocesana. Optar por una más apasionada evangelización nos pide, por una parte, prestar atención al ser humano de hoy, mirarlo con los ojos de Dios, es decir, con amor, tomando en consideración su cultura, lo que vive, sien-te y piensa, conociendo a fondo sus aspiraciones y sus heridas, sus limitaciones y sus posibilidades. En una palabra, integramos en la gran corriente de en-carnación que arranca de Jesús, hecho en todo igual a los hombres, excepto en el pecado, y que vino al mundo para salvarlo. Y nos reclama, por otra parte, tener siempre activada nuestra vivencia de Jesucristo y de su Evangelio, de manera que aflore fácilmente a nuestros labios y que en todo momento estemos siempre a dispuestos ofrecer una respuesta a quien nos pida dar razón de nuestra esperanza.6

Por otro lado, como pedía Juan Pablo TI, es preciso: "Que toda la Iglesia en Europa sienta como dirigida a ella la exhortación y la invitación del Señor: arrepiéntete, conviértete, «ponte en vela, reanima lo que te queda y está a punto de morir» (Ap 3, 2) "7, y citaba unas palabras del Mensaje final del Sínodo de 1999 dedicado a Europa: "el secularismo que contagia a un amplio sector de cristianos que normalmente piensan, deciden y viven «como si Cristo no existiera», lejos de apagar nuestra esperanza, la hace más humilde y capaz de confiar sólo en Dios. De su misericordia recibimos la gracia y el compromiso de la conversión"8

Nuestra Planificación Pastoral quiere propiciar en toda la diócesis un esfuerzo «humilde, paciente y perseverante» para «conocer con mayor profundidad el misterio de Cristo» y «para dar testimonio de El».9 Por ello el nombre en el que somos salvados: Jesucristo, aparece tanto en el Objetivo General que fija la gran dirección de marcha, como en los tres objetivos específicos, que en realidad son dimensiones con un mismo objetivo que han de guiar todas las acciones que los concreten en los distintos ámbitos y con referencia a las distintas personas y situaciones.

Conscientes del momento en que vivimos, debemos centrarnos en lo fundamental del cristianismo, en los contenidos esenciales de la fe. El viaje del cristiano de hoy pasa por ir al corazón de la fe. Es por ello necesario que sepamos afianzar el eje central de la vida y obra de Jesús y que nuestras acciones se encaminen a lo nuclear de la fe y la experiencia de la misma. Se trata de adentrarse en el corazón de la fe para vivirla gozosamente, celebrarla y transmitirla con esperanza. Encaminar todo el Plan Pastoral y, consecuentemente, orientar toda la acción de la Iglesia diocesana en orden a suscitar, cuidar y ayudar a madurar la experiencia de la fe es nuestro gran reto.

Nos recuerda Benedicto XVI que: "No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva" 10. Por tanto, hemos de ayudar a los agentes de pastoral a ser más conscientes y desplegar las actitudes y competencias necesarias, no tanto para hacer "programas nuevos", sino vivir la novedad permanente del evangelio y orientar nuestros esfuerzos a lo nuclear de la vida cristiana: el encuentro con Cristo.11

En orden a esto último, los criterios de discernimiento para ver si cada elección es la mejor opción posible a la hora de la programación de una actividad pastoral concreta tendrían que ser:

- avivar la fe de quienes participen en ella,

- convocar a otros para que se abran y acojan la fe,

- transmitirla tal como la vivimos gozosamente en la Iglesia.

Se trata, por tanto, de focalizar nuestras op¬ciones de fondo y los criterios pastorales para afrontar de manera fecunda la evangelización. Opciones y criterios que concretamos en la perseverancia creativa de las acciones concretas de la pastoral ordinaria, la acogida cordial y la renovación en santidad por parte de las comunidades parroquiales, grupos, movimientos, agentes en general. Todo ello unido a la sólida formación cristiana y pastoral de todos y cada uno, como ya se dijera en nuestra Asamblea Diocesana.

En base a todo ello, nuestro Plan Diocesano de Pastoral 2007-2011, bajo el objetivo fundamental "haz memoria de Jesucristo Resucitado", quiere impulsar en toda la Diócesis el conocimiento, la adhesión y el seguimiento de Jesucristo. Para ello centraremos nuestra atención en el desarrollo de estas tres dimensiones: en El creernos, a El celebramos y a El anunciamos.

CREER


"El secularismo contagia a un amplio sector de cristianos que piensan, deciden y viven, como si Dios no existiera"12. Sólo desde una acogida más plena, más consecuente, más gozosa de Jesucristo por nuestra parte, podemos pensar esperanzadamente en una misión más apasionada y significativa de la Iglesia en y para el mundo de hoy, y al servicio del Reino de Dios. Aunque uno "esté muerto" (desani¬mado, incoherente, vacío...) si cree en Cristo vivirá (cf. Jn. 11,24). La obra que Dios quiere es que crea¬mos en quien El envió (cf. Jn. 6,29). "El que cree en el Hijo tiene vida eterna" (Jn. 3,36). Urge, por tanto, suscitar, cultivar y fortalecer una fe viva (una fe consciente, libre y responsable).

No podemos quedarnos en los medios o sim¬plemente en hacer cosas. No se puede perder de vista lo esencial, hacia lo que tiende todo: "Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y al que tú has enviado, Jesucristo" (Jn. 17,3). Por eso, más allá de planes y de programaciones que son muy convenientes y necesarios pastoralmente para orientar y aunar esfuerzos— es momento de comunicar y fortalecer decididamente la espiritualidad de adhesión y seguimiento de Jesús, en las personas que formarnos la diócesis y los distintos ámbitos comunitarios, con acentos específicos, necesarios para estos momentos. Se trata de diseñar una pastoral en el horizonte de la santidad, centrándola en las personas.

Es esencial para ser buenos discípulos, estar bien alimentados por su Palabra y bien unidos a El en la oración constante y los Sacramentos, especialmente la Eucaristía, ya que en ella, "Dios nos llega corporalmente para seguir actuando en nosotros y por nosotros"13

CELEBRAR

El Papa Benedicto XVI, en La Exhortación Apostólica "Sacramentum Caritatis", pone de manifiesto que la participación activa en la liturgia -que tanto urge el Concilio— parte de una mayor toma de conciencia del misterio que se celebra y de su relación con la vida cotidiana. Durante estos años hemos de implementar acciones que ayuden a los fieles a la participación consciente, piadosa y activa en la celebración litúrgica. No en vano la liturgia es fuente y culmen de la vida de la Iglesia.

Por ello, es preciso impulsar nuestra vida cristiana y la de las comunidades y grupos, emprender acciones y preguntarnos: "¿Se vive la liturgia como fuente y cumbre de la vida eclesial, según las enseñanzas de la Iglesia? El redescubrimiento del valor de la palabra de Dios, que la reforma litúrgica ha realizado, ¿ha encontrado un eco positivo en nuestras celebraciones? ¿Hasta qué punto la liturgia ha entrado en la vida concreta de los fieles y marca el ritmo de cada comunidad? ¿Se entiende como camino de santidad, fuerza interior del dinamismo apostólico y del espíritu misionero eclesial?"14


ANUNCIAR con palabras y obras

Parece existir un consenso amplio en torno a cinco criterios inspiradores en la pastoral de la transmisión de la fe hoy. Como señala Raúl Berzosa, obispo auxiliar de Oviedo, en su libro "La parroquia en la cibercultura: retos y posibilidades", se trata de abrir cauces para ir pasando:

1. De una pastoral de cristiandad a una pastoral misionera. Lo que supone el primer anuncio, valorar la religiosidad popular, saber acoger y salir a la plaza pública, etc.


2. Del "hacer por hacer" a una acción coordinada que cultive todas las dimensiones de la vida cristiana (formativa, celebrativa y misionera).

3. De respuestas puntuales a verdaderos itinerarios de fe, que nos permitan ir pasando de una pastoral de la respuesta a otra de la propuesta audaz y creativa.

4. De respuestas únicas a respuestas diversificadas, según contextos pastorales y teniendo en cuenta la necesaria pastoral de conjunto a implementar desde los arciprestazgos u otras unidades pastorales.

5. De la tarea exclusiva de unos agentes de pastoral aislados a la implicación de toda la comunidad. El desafío comunitario es básico para la evangelización.

Posiblemente convenga, por lo tanto, cuidar una pastoral personalizada y diversificada, valorar el contacto personal, como lo hacía Jesús con María, Marta, la Samaritana o Nicodemo.

Es muy importante favorecer procesos de conversión que nos lleven a descubrir con alegría la acción del Espíritu entre nosotros y nos estimu¬len a colaborar con El, edificando, avanzando en nuevas posibilidades pastorales, sintiendo, desde la caridad con nuestros semejantes, la urgencia de evangelizar. Desde la confianza en la semilla de Dios que estamos llamados a sembrar de modo generoso e incansable, recordando que, en ella, "por débil y pequeña que parezca ante el surco de la realidad histórica, está presente el futuro, pues cada semilla lleva en sí el pan del mañana, la vida de mañana"15

Estamos en tiempos de fidelidad, amasados con una cierta dosis de audacia y modestia, de paciente responsabilidad y aprecio a lo pequeño de la vida ordinaria. Vivimos tiempos de siembra, de caridad, en los que la mejor medicina es ofrecer la Palabra del amor de Dios como sentido de la vida y esperanza cierta para el ser humano de hoy, de modo que nuestra manera de vivir y anunciar el evangelio sea un testimonio del amor preferencial de Dios por los más pobres y heridos por la vida. Que este Plan Diocesano de Pastoral nos ayude en este empeño necesario, y en la tarea de edificar, desde el amor del Señor que actúa en nosotros, una Iglesia samaritana, para estos tiempos de postmodcrnidad.


Objetivo General y Lema:

"Haz memoria de Jesucristo Resucitado

Dimensión 1: Jesucristo en quien Creemos
Dimensión 2: Jesucristo al que Celebramos
Dimensión 3: Jesucristo a quien Anunciamos




OBJETIVO ESPECÍFICO PRIMERO:

JESUCRISTO EN QUIEN CREEMOS


ACCIONES:

1. Realizar una Asamblea Diocesana con participación de representantes de todos los grupos que trabajan en la Pastoral Juvenil - después de un proceso de revisión interna- a fin de elaborar un específico proyecto pastoral con este sector. Iniciando un trabajo en las parroquias, arciprestazgos y diócesis

2. Intensificar e impulsar, si es el caso, los procesos encaminados a la mejor cualificación cristiana y pastoral de los agentes que se estén formando en las parroquias, grupos, movimientos, tratando de seguir unos criterios comunes diocesanos que potencien una espiritualidad laical y el compromiso asociado y público.16

3. Impulsar la implantación de nuevos cauces en la pastoral vocacional, desde los que ya existen y mejorar la coordinación entre la pastoral juvenil, de enseñanza y la de vocaciones.17

4. Promover en nuestras comunidades, grupos, movimientos, etc. una experiencia de Dios que nos ayude a entender la vida como respuesta a la llamada de Dios y consecuentemente a vivir corno discípulos y testigos de Cristo Re¬sucitado, potenciando así una espiritualidad laical y el compromiso asociado y público de los cristianos al servicio del Reino de Dios.

5. Culminar el proceso de elaboración de un Directorio Diocesano de Iniciación Cristiana y evaluar cómo se está llevando este proceso en la diócesis18

OBJETIVO ESPECÍFICO SEGUNDO:


JESUCRISTO AL QUE CELEBRAMOS


ACCIONES:

1. Promover en todas las parroquias y ámbitos pastorales la oración personal y comunitaria, subrayando en la formación la necesidad de una espiritualidad de adhesión y seguimiento, al tiempo que se creen cauces que favorezcan la acogida, el acompañamiento, espiritual y pastoral, a fin de "cuidar a los cuidadores"19.

2. Elaborar un instrumento pastoral que realce y ayude a una mejor vivencia y celebración de los Sacramentos de la Iniciación Cristiana y de la Penitencia, siguiendo las indicaciones del Papa en torno al Misterio que se ha de creer, celebrar y vivir20.

3. Educar en la dimensión celebrativa en todos los procesos catequéticos y formativos.

4. Ofertar instrumentos para educar a los cristianos de cara una activa, consciente y fructuosa participación en el misterio Eucarístico que impulse a trabajar por un mundo más justo y fraterno"21.

5. Revisar e impulsar el trabajo que se realiza en orden a la atención de las manifestaciones de piedad popular, con el fin de éstas sean un medio cada vez más apto para el acercamiento a Jesucristo y a los sacramentos, así como un adecuado cauce muy aprovechable para la evangelización (cf. SC 13), facilitando la armonización con la Liturgia y la fecundación creativa mediante elementos litúrgicos adecuados.

OBJETIVO ESPECÍFICO TERCERO:

JESUCRISTO A QUIEN ANUNCIAMOS



ACCIONES:

1. Realizar un concreto plan para sensibilizar a la comunidad diocesana sobre la importancia que tiene la "realidad de los adultos y de la familia" para la vida de la Iglesia, con el fin de impulsar, con ellos, procesos catecumenales en las distintas comunidades parroquiales y en otros ámbitos.22

2. Realizar una Jornada Diocesana con profeso-res de Enseñanza Religiosa Escolar y agentes de otros ámbitos educativos, de cara al estudio y proposición de acciones concretas que afron¬ten el reto de la nueva realidad de este sector y su incidencia en la pastoral diocesana23.

3. Preparar y realizar una Asamblea sobre la Escuela Católica y los centros de inspiración cristiana presentes en la Diócesis.

4. Promover cauces que ayuden a sensibilizar a la Iglesia y la sociedad sobre el desafío de la in-migración en sus aspectos sociales y pastora-les, ofertando medios para capacitarnos en laatención, acogida, integración y diálogo ecu¬ménico e interreligioso, en los niveles parroquiales, arciprestales y diocesanos.

5. Proseguir la capacitación de los agentes de pastoral para el primer anuncio y la propuesta explícita de Jesucristo en la situación actual, ofertando instrumentos para el mismo, priori¬zando la catequesis de adultos.

6. Potenciar los medios existentes y establecer cauces nuevos que incidan en la familia como transmisora de la fe y como espacio natural donde se vive y descubre la vocación.

7. Adecuar, en clave misionera, la acción pastoral de las parroquias y arciprestazgos, con el fin de adaptarlas a los nuevos tiempos mediante acciones concretas que favorezcan la creación de comunidades cristianas más vivas24.

8. Mejorar la presencia de la Iglesia en los Me-dios de Comunicación Social y en el uso de las Nuevas Tecnologías de la Información, formando a agentes de pastoral, para la integración en estos ámbitos, del mensaje del Evange¬lio y de la vida de la Iglesia.25

9. Intensificar la dimensión evangelizadora y acogedora de la acción socio-caritativa.

10. Mejorar la atención pastoral con ocasión de las manifestaciones de religiosidad popular, las catequesis ocasionales, los espacios de presencia pública de la Iglesia y la acogida en los distintos servicios pastorales.

11. Impulsar los movimientos apostólicos y otros medios concretos para el acompañamiento, la presencia activa y la formación de los laicos en la vida pública, así como emprender iniciativas que favorezcan el apostolado asociado.


TEMPORALIZACIÓN ANUAL

Desde los criterios inspiradores señalados anteriormente y, a la luz de lo aportado por los distintos ámbitos pastorales, vamos a dedicar nuestras accio¬nes preferentes y transversales en los próximos cuatro años, pivotando sobre las tres dimensiones del único objetivo: Creer, Celebrar y Anunciar que mantengan la unidad de la Planificación Pastoral durante el cuatrienio. Para ello, marcamos unos centros de atención y de interés preferente:

2007/2008 Año de la parroquia.

Para alcanzar los objetivos propuestos parece necesario valorar el papel de las parroquias y propiciar su renovación a fin de que sea cada vez más, casa y escuela de oración, comunión y misión, abierta y coordinada con otros ámbitos y espacios evangelizadores. La parroquia está llamada a cambiar y a abrirse a nuevas realidades, es cierto, pero también lo es que sigue siendo una realidad insustituible para, entre otras cosas, vivir la dimensión comunitaria constitutiva del seguimiento de Jesús.

2008/2009 Año de los jóvenes y de las vocaciones.

La Juventud aparece como un gran desafío en nuestra evaluación pastoral. Es conveniente, por tanto, partir de la realidad existente entre nosotros para implantar nuevas ofertas y modos de presencia en el mundo juvenil, desde la perspectiva de fortalecer la fe en Jesucristo y su anuncio. Así mismo es necesario evaluar la formación en el Seminario y la pastoral vocacional de cara a responder a la realidad de la so¬ciedad actual y a las necesidades pastorales.

2009/2010 Año de la iniciación cristiana, con especial atención en la Eucaristía.

La iniciación cristiana es el gran desafío de esta hora. Su culmen es la Eucaristía. "Desde ella brota la transmisión de la fe, la celebración del misterio cristiano, y el servicio al mundo en caridad. Al hablar de transmisión de la fe nos ceñiremos a la tarea educadora de la Iglesia que comprende la catequesis de iniciación, la enseñanza religiosa y teológica, así como la integración del mensaje cristiano en la nueva cultura de la comunicación. La consideración de la celebración del misterio cristiano, nos llevará a ocuparnos de la celebración litúrgica de la Iglesia y de la vida de oración y, por último, el servicio al mundo en caridad nos situará ante los nuevos retos que plantean la misión evangelizadora y la transformación de la sociedad'.26

2010-2011. Año de los adultos, con especial incidencia en la familia.

La familia y el mundo de los adultos aparecían como una opción destacada en las propuestas realizadas para el Plan. Por ello, hemos de promover, re-visar y renovar las acciones pastorales que tengan como objeto y sujeto a los adultos y la familia, impulsando su compromiso en la transformación de la sociedad, siendo semillas del Reino de Dios.


1. NMI 15.
2. Cf. Introducción del documento de los obispos de las Diócesis de Pamplona y Tudela, Bilbao. S. Sebastián y Vitoria. "Vivir y co¬municar el Evangelio hoy". Cuaresma- Pascua 2007. También hemos recogido algunas afirmaciones de la Carta Pastoral de los obispos de las diócesis de Cataluña, "Creer en el evangelio y anunciarlo con nuevo ardor", 2007.
3. Plan Pastoral de la Conferencia Episcopal Española, 2006-2010, "Yo soy el Pan de Vida", 4 (En adelante Plan CEE).
4. Cf. NMI 43.
5. Benedicto XVI, Dios es amor, 2. (En adelante DCS)
6. Cf.1Pe3,15.
7. Ei E 26.
8. Mensaje final del sínodo de 1999, n° 4.
9. Cf.CT72.
10. DCS 1.
11. Cf. NMI, 29: Plan CEE, 3.
12. EiE 26.
13. Benedicto XVI Exhortación Apostólica Postsinodal " Sacramen¬tum Caritatis" 5 (en Adelante SC).
14. Cf. Carta Apostólica "Spiritus et Sponsa" de Juan Pablo II, en el XL Aniversario de la Sacrosantum Concilium, 6.
15. BENEDICTO XVI, "Discurso a los sacerdotes de la diócesis de Aosta ", 25 de julio de 2005.
16. Cf. Constituciones Sinodales (En adelante CS). 227-237.
17. Cf. CS. 55-59. 826.
18. Cf. CS; SC 17-19.
19. Cf. Constituciones Sinodales (en adelante CS) 41. 42; 825.
20. CC. SC en sus diversos capítulos; Plan CEE 20-23; CS 815.
21. Cf. SC 88.
22. Cf. CS 185. 187. 199.
23. Cf. Plan CEE, 15.
24. Cf. CS 832. 835. 838
25. Cf. Plan CEE, 16.
26. Plan CEE, 6.7.
El Departamento de Justicia y Paz de la Vicaría de Solidaridad del Obispado de Quilmes da a conocer la declaración: "Abrazar a las víctimas" (CEA)


ABRAZAR A LAS VICTIMAS


“Dos judíos y un niño acaban de ser ahorcados en
Auschwitz, delante de todos los presos. Los dos judíos
murieron rápidamente, mientras que al niño le costaba
morir. Entonces uno gritó detrás de mi: "¿Dónde está
Dios?". Yo calle. Unos momentos después volvió a gritar:
“Pero bueno, ¿dónde está Dios?" Y una voz dentro de mí
respondió: -¿Dónde está Dios?
¡Ahí, colgado en la horca!”

(Cfr. Moltmann J. Selecciones de Teología, 12 {1973}, 6)



Eran tiempos donde la mano de obra de la muerte avanzaba sobre miles de vidas. Dolorosos tiempos de Guerra Mundial. Horrores. Un niño en la horca, nos cuenta Moltmann. Nuestro psiquismo no puede mucho más que guardar silencio. Sin embargo hay que recomponerse del horror y hablar, expresar, llenar nuestros espacios, charlas, reuniones, eventos, de palabras de vida. El silencio ayuda a recomponernos para luego decir con autoridad la palabra que todos y todas debemos decir: Basta de muerte. Basta de instituciones que configuran seres humanos en máquinas de matar a su prójimo. Basta de instituciones que callan haciéndose cómplices de estos crímenes y de los criminales. Basta de ideologías que reivindican al hombre como lobo del hombre.

Los horrores de las guerras mundiales parecían lejos en la medida en que los Estados a través de organismos internacionales pensaban, consensuaban, elaboraban, planificaban, y hasta declaraban los Derechos Humanos.
Lejos cronológicamente de los sucesos bélicos que sacudieron el siglo XX, no podemos decir que hayamos aprendido de tales hechos monstruosos. En nuestra historia nacional particular, algunos hechos aberrantes vividos en los campos de concentración nazis han sido tristemente repetidos en formas de torturas físicas y psicológicas, en metodología de muerte refinada hasta encontrar una forma distintiva para nuestro país: desapariciones forzadas de personas.

Todas las dictaduras que se desarrollaron en nuestro país entre 1930 y 1980 fueron aportando su "granito de arena", sumando formas aberrantes y despreciables de violación a la dignidad humana. Pero sin dudarlo, la dictadura cívico militar que se inicio el 24 de marzo de 1976 destrozó a miles de personas, familias, y en definitiva a nuestra sociedad que aún "sangra por la herida".

Por supuesto la Iglesia estuvo presente, como en tiempos de Jesús, defendiendo y dando la vida. La lista de hombres y mujeres, defensores y víctimas es muy larga. Los iremos recordando lentamente en otras cartas para tomarnos el tiempo respetuoso que exigen estas vidas extraordinarias. En este tiempo no podemos dejar de mencionar a Carlos Múgica (asesinado en mayo de 1974), a los Padres Palotinos, a los sacerdotes Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville, y el catequista laico Wenceslao Pedernera, asesinados en julio de 1976 en La Rioja. Y por último no podemos dejar de mencionar a ese gran Pastor Monseñor Enrique Angelelli.

Sin embargo, se acusa a otros miembros de la Iglesia, de haber estado en los centros clandestinos de detención, del lado de los torturadores, asesinos y violadores, participando en sesiones de torturas y vejaciones, abusando de la confianza sacerdotal para interrogar, y tantas otras aberraciones.

En estos días se lleva adelante el juicio al sacerdote Cristian Von Wernich. Un profundo dolor mezclado con indignación e impotencia nos inunda como seguidores de Jesús. Somos respetuosos de las leyes, por lo tanto, esperamos que el poder judicial, como institución republicana, juzgue sus actos y decida sobre el futuro de este sacerdote. Futuro que, por cierto, no tuvieron los desaparecidos.

Mientras pedimos y esperamos justicia, hoy como ayer, desde el Departamento Justicia y Paz de esta Diócesis, seguimos solidarizándonos con las víctimas y sus familias, siguiendo el ejemplo de nuestro primer padre obispo Jorge Novak, que en aquellos años del Terrorismo de Estado, sin callar nada y con plena conciencia, defendió la vida.

Así hoy con toda claridad, afirmamos que Dios no está del lado de los victimarios. Está, sin duda, del lado de las víctimas. Él mismo lo experimentó en la cruz. En la cruz de Jesús están las victimas, los crucificados de la historia. No hay alternativa para los que creemos en Jesús: nuestro lugar es desde y con las víctimas.

Por eso queremos decirles, desde nuestro compromiso con la vida, a las familias y allegados de estas víctimas que buscan justicia: Sientan nuestro abrazo de hermanos y hermanas, y en el reciban el amor del Resucitado que también fue víctima en la cruz, de la injusticia de los poderosos y los venció. Reciban en ese abrazo la esperanza, la calidez y la ternura del Espíritu Santo. Alentamos y acompañamos a los testigos que con coraje dan cuenta del horror sufrido en los tribunales. Creemos que solo con la verdad lograremos que un día brille para todos y todas, el sol de la justicia.
Mientras luchamos para que ese día sea posible, sepan que hay lugar para sus dolores en nuestros corazones, brazos y manos de hermanos y hermanos de la Iglesia de Quilmes, que queremos ser fieles al proyecto de Jesús que ha venido para que todos y todas "tengamos vida en abundancia".

DEPARTAMENTO JUSTICIA Y PAZ
VICARIA DE SOLIDARIDAD
OBISPADO DE QUILMES

Av. Calchaquí 1371

(B1879ETA) Quilmes Oeste

E-Mail: justiciaypaz@obisquil.org.ar
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Viena (Agencia Fides) - En la tarde del 7 de septiembre, el Santo Padre Benedicto XVI se dirigió al Hofburg de Viena para la visita de cortesía al Presidente de la República de Austria, Heinz Fischer y, sucesivamente, para el encuentro con las Autoridades y con el Cuerpo Diplomático, en el que estaban presentes también exponentes del mundo de la Cultura, entre los cuales los Rectores de las Universidades austriacas. Después de una breve introducción musical a la que siguió el discurso del Presidente de la República, el Santo Padre Benedicto XVI pronunció un articulado discurso del cual presentamos algunas partes.

Austria
Austria en los últimos años y decenios ha registrado éxitos, que todavía hace dos generaciones nadie habría osado soñar. Vuestro país no sólo ha vivido un notable progreso económico, sino que ha desarrollado también una ejemplar convivencia social, de la que la expresión “solidaridad social” se ha convertido en un sinónimo… Nos encontramos aquí en un lugar histórico, desde el cual por siglos ha sido gobernado un imperio que unió vastas partes de Europa central y oriental. Este lugar y esta hora ofrecen, por lo tanto, una ocasión providencial para colocar la mirada sobre toda la Europa actual. Después de los horrores de la guerra y de las experiencias traumáticas del totalitarismo y de la dictadura, Europa emprendió el camino hacia la unidad del Continente, unidad que tiende a asegurar un orden duradero de paz y de desarrollo justo. La división que por décadas dividió al Continente en modo doloroso se superó, efectivamente, en modo político, pero la unidad debe realizarse todavía en la mente y en el corazón de las personas… En particular, para los países de Europa central y oriental la participación a tal proceso es un ulterior estímulo para consolidar en su interior la libertad, el estado de derecho y la democracia. Quisiera recordar, a tal propósito, el aporte que mi predecesor el Papa Juan Pablo II dio a este proceso histórico…

Europa
La "casa Europa", como amamos llamar la comunidad de este Continente, será para todos un lugar agradable de habitar solamente si se reconstruye sobre un sólido fundamento cultural y moral de valores comunes que sacamos de nuestra historia y de nuestras tradiciones. Europa no puede y no debe renegar sus raíces cristianas. Ellas son un componente dinámico de nuestra civilización para el caminar en el tercer milenio. El cristianismo modeló profundamente a este Continente: de ello dan testimonio en todos los países y particularmente en Austria no sólo las numerosas iglesias y los importantes monasterios. La fe tiene su manifestación sobre todo en las innumerables personas que ella, a lo largo de la historia hasta nuestros días ha llevado a una vida de esperanza, de amor y de misericordia… La tantas veces citada globalización no puede ser detenida, pero es una tarea urgente y una gran responsabilidad de la política la de dar a la globalización el orden y los límites adecuados para evitar que se realice a costas de los países más pobres y de las personas pobres en los países ricos, y para evitar también que se realice a costa de las generaciones futuras. Ciertamente - lo sabemos - Europa ha vivido y sufrido también caminos terriblemente equivocados… Forma parte, sin embargo, de las características de Europa su capacidad de autocrítica que, en el vasto panorama de las culturas del mundo, la distingue y la califica.

La vida
Fue en Europa donde, por vez primera, se formuló el concepto de los derechos humanos. El derecho humano fundamental, presupuesto de todos los demás derechos, es el derecho a la vida misma. Esto vale para la vida desde la concepción hasta su fin natural. El aborto, por lo tanto, no puede ser un derecho humano, sino que es su contrario. Es una “profunda herida social”, como subrayaba incansablemente nuestro difunto Hermano, el Card. Fraz König… Quisiera más bien hacerme abogado de un pedido profundamente humano y portavoz de los nascituros que no tienen voz. Con esto no cierro los ojos a los problemas y a los conflictos de muchas mujeres y me doy cuenta que la credibilidad de nuestro discurso depende también de lo que la Iglesia misma hace para salir en ayuda de las mujeres en dificultad. Apelo en este contexto a los responsables de la política, para que no permitan que los hijos sean considerados casos de enfermedad ni permitan tampoco que la calificación de injusticia que vuestra ordenación jurídica atribuye al aborto sea abolida de hecho. Lo digo movido por la preocupación por los valores humanos. Pero esto no es sino un lado de lo que nos preocupa. El otro es el de hacer todo lo posible para hacer que los países europeos estén de nuevo abiertos a acoger a los niños… Una gran preocupación la constituye para mí también el debate sobre la así llamada “ayuda activa para morir”… La respuesta correcta al sufrimiento y al fin de la vida es una atención amorosa, el acompañamiento hacia la muerte - en particular modo con la ayuda de la medicina paliativa - y no una “ayuda activa para morir”.

El diálogo de la razón
Forma parte de la heredad europea, finalmente, una tradición de pensamiento, para la cual es esencial una correspondencia sustancial entre fe, verdad y razón. Se trata aquí, en definitiva, de la cuestión si la realidad tenga en su origen la casualidad y la necesidad, si por lo tanto la razón sea un casual producto secundario de lo irracional y en el océano de la irracionalidad, a fin de cuentas, no tenga tampoco sentido alguno, o si más bien es todavía verdadero aquello que constituye la convicción de fondo de la fe cristiana: In principio erat Verbum - Al principio era el Verbo - al origen de todas las cosas está la Razón creadora de Dios que ha decidido de participarse a nosotros seres humanos.
Las tareas de Europa en el mundo
El continente que, demográficamente, envejece en modo más rápido no tiene que convertirse en un continente espiritualmente viejo. Europa adquirirá además una mejor conciencia de sí misma si asume una responsabilidad en el mundo que corresponda a su singular tradición espiritual, a sus extraordinarias capacidades y a su gran fuerza económica. La Unión Europea debería por lo tanto asumir un papel de guía en la lucha contra la pobreza en el mundo y en el compromiso a favor de la paz. Con agradecimiento podemos constatar que los países europeos y la Unión Europea se encuentran entre aquellos que más contribuyen al desarrollo internacional, pero deberían también hacer valer su relevancia política frente a, por ejemplo, los desafíos muy urgentes en África, a las inmensas tragedias de este Continente, como el flagelo del SIDA, la situación en el Darfur, la injusta explotación de los recursos naturales y el preocupante tráfico de armas. Asimismo el compromiso político y diplomático de Europa y de sus países no puede olvidar la situación permanentemente grave del Oriente Medio, donde es necesario el aporte de todos para favorecer la renuncia a la violencia, el diálogo recíproco y una convivencia verdaderamente pacífica. Debe continuar creciendo también la relación con las naciones de América Latina y con las del Continente asiático, mediante oportunos vínculos de intercambio.

Conclusión
Austria es un país rico de tantas bendiciones… Mucho de lo que Austria es y tiene se lo debe a la fe cristiana y a su rica eficacia sobre las personas. La fe ha formado profundamente el carácter de este país y de su gente. ¡Debe por lo tanto interesar a todos no permitir que un día en este país quizás sólo las piedras hablen de cristianismo! Una Austria sin una viva fe cristiana ya no sería Austria.
Al final del encuentro el Papa regresó a la Nunciatura Apostólica y, después de la cena, se asomó por el balcón para bendecir a los jóvenes reunidos fuera de la Nunciatura. (S.L.) (Agencia Fides 8/9/2007; líneas 91, palabras 1322)
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Roma (Agencia Fides) - Sierra Leona tiene una extensión de 71.740 km2 y limita al oeste con el Océano Atlántico, al noroeste con Guinea y al sudeste con Liberia. La población es de 5 millones 700 mil habitantes.

Historia. En 1462 el explorador portugués Pedro da Cinta le dio el nombre de Sierra Lioa, luego transformado en el actual del español, a la cadena montañosa que se encuentra frente a una larga parte de la costa del país, no tanto por la presencia de leones, sino por su aspecto salvaje e impenetrable. Los primeros asentamientos europeos se remontan al siglo XVII, cuando se establecieron algunas estaciones comerciales británicas. La presencia inglesa se reforzó en el siglo XVIII con la creación de la compañía Sierra Leona Company, que asumió el control de la costa. Hacia fines del ‘700, gracias a la iniciativa del filántropo inglés Granville Sharp, se asentaron los primeros esclavos liberados. El territorio fue bautizado de nuevo por Sharp como “The Province of Freedom”, la provincia de la libertad. En 1807 el Parlamento británico consideró fuera de la ley el comercio de esclavos y Freetown (la actual capital del país) se convirtió en una base naval y en el lugar de acción judiciaria contra los esclavistas. En 1808 la península comprendida entre la bahía de Sierra Leona y la Yawry Bay se convirtió en colonia de la Corona británica, a donde fueron enviados los esclavos liberados, que dieron vida a la actual etnia de los krios. En 1898 el protectorado británico se extendió al resto del país. En 1951 Gran Bretaña acordó a Sierra Leona una Constitución que le permitía la elección de un gobierno local, que actuaba dentro de los límites concedidos por el protectorado inglés. El 27 de abril de 1961 Sierra Leona obtuvo la independencia en el ámbito de la Commonwealth. El país cayó en manos de una elite restringida dedicada solamente a la explotación de las riquezas nacionales, en particular a la extracción y comercialización de los diamantes. Inició un período de inestabilidad política con los gobiernos que se sucedían unos a otros continuamente, junto con golpes de estado militares. El 19 de abril de 1971 fue proclamada la República (el Jefe de Estado ya no era la Reina de Inglaterra) y el poder se consolidó en las manos del All People’s Congreso, que aseguró un largo período de estabilidad política contrastado sin embargo por una gestión autoritaria del Estado. En los años ’80 la gran deuda del país obligó al gobierno a adoptar medidas severas de austeridad económica que provocaron fuertes protestas populares y una progresiva erosión del consenso del gobierno. En 1991 el Frente Revolucionario Unido (RUF) inició una rebelión que desencadenó una guerra civil de diez años (1991-2002). En 1992 se estableció una junta militar, pero en 1996, después de presiones internacionales, se realizaron elecciones libres, ganadas por Ahmad Tejan Kabbah, un ex diplomático que trabajó en la ONU por más de 20 años. En mayo de 1997 Kabbah fue derrocado por un golpe militar. La nueva junta se alió con los rebeldes del RUF. Kabbah fue establecido de nuevo en el poder por intervención de una fuerza de paz africana guiada por Nigeria. Después de eventos varios, marcados por la intervención consistente de las fuerzas ONU y británicas, el RUF depuso las armas y en enero de 2002 el Presidente Kabbah declaró oficialmente acabada la guerra. En las elecciones de mayo 2002 Kabbah fue reelegido para un segundo mandato.

Economía. La economía nacional depende fuertemente del sector extractivo. Sierra Leona es uno de los mayores productores de diamantes y dispone de una de las mayores reservas mundiales de rutilo, del cual se saca el titanio, estratégico para la industria aeronáutica y armamentística.

Religión. La mayor parte de la población practica la religión tradicional africana; alrededor de una tercera parte son musulmanes. La minoría católica se concentra sobre todo en la capital.

La Iglesia católica: Los católicos son 258 mil distribuidos en 3 diócesis con 60 parroquias. Hay 4 Obispos, 79 sacerdotes diocesanos, 55 sacerdotes religiosos, 38 religiosos profesos y 47 religiosas. Los catequistas son 486. La Iglesia administra 56 escuelas maternas con 5.858 niños; 554 escuelas primarias con 112.579 alumnos; 54 escuelas secundarias con 31.068 estudiantes, 4 hospitales y 7 dispensarios. (L.M.) (Agencia Fides 7/9/2007 líneas 47 palabras 718)
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lunes, 10 de septiembre de 2007
ZENIT publica la homilía que pronunció Benedicto XVI en la mañana del sábado, 8 de Septiembre de 2007, al visitar el santuario mariano de Mariazell, el más importante de Austria, al celebrarse los 850 años de su fundación.


Queridos hermanos y hermanas:

Con nuestra gran peregrinación a Mariazell celebramos la fiesta patronal de este Santuario, la fiesta de la Natividad de María. Hasta aquí, desde hace 850 años, acuden personas de diferentes pueblos y naciones, que rezan llevando consigo los deseos de sus corazones y de sus países, las preocupaciones y las esperanzas más íntimas. De este modo, Mariazell se ha convertido para Austria, y mucho más allá de sus fronteras, en un lugar de paz y de unidad reconciliada. Aquí experimentamos la bondad consoladora de la Madre; aquí encontramos a Jesucristo, en el cual Dios está con nosotros como afirma el pasaje evangélico de hoy - Jesús, de quien la lectura del profeta Miqueas dice «y Él será la Paz» (Cf. 5,4). Hoy nos unimos a esta gran peregrinación de muchos siglos. Nos detenemos ante la Madre del Señor y le imploramos «Muéstranos a Jesús. Muéstranos a nosotros, peregrinos, a quien es al mismo tiempo el camino y la meta: la verdad y la vida.

El pasaje evangélico, que acabamos de escuchar, amplía nuestros horizontes. Presenta la historia de Israel a partir de Abraham como una peregrinación que, con subidas y bajadas, por caminos breves y por caminos largos, al final conduce a Cristo. La genealogía con sus figuras luminosas y oscuras, con sus éxitos y sus fracasos, nos demuestra que Dios también escribe derecho en los renglones torcidos de nuestra historia humana. Dios nos deja nuestra libertad y, sin embargo, sabe encontrar en nuestro fracaso nuevos caminos para su amor. Dios no fracasa. Así esta genealogía es una garantía de la fidelidad de Dios; una garantía de que Dios no nos deja caer, es una invitación a orientar nuestra vida nuevamente hacia Él, a caminar siempre de de nuevo hacia Cristo.

Peregrinar significa estar orientados hacia una cierta dirección, caminar hacia una meta. Esto atribuye también al camino y a su cansancio una belleza propia. Entre los peregrinos de la genealogía de Jesús algunos se habían olvidado de la meta y querían ponerse a sí mismos como meta. Pero el Señor había suscitado de nuevo a personas que se habían dejado impulsar por la nostalgia de la meta, orientando su vida. El impulso hacia la fe cristiana y el inicio de la Iglesia de Jesucristo ha sido posible, porque existían en Israel personas con un corazón en búsqueda --personas que no se acomodaron a la rutina, sino que escrutaron a lo lejos en búsqueda de algo más grande: Zacarías, Isabel, Simeón, Ana, María y José, los Doce y muchos otros. Dado que sus corazones estaban en actitud de espera, podían reconocer en Jesucristo a quien Dios había mandado y ser así el inicio de su familia universal. La Iglesia de las gentes pudo realizarse porque tanto en el área del Mediterráneo como en Asia, a donde llegaban los mensajeros de Jesucristo, había personas a la espera que no se conformaban con lo que hacían y pensaban todos, sino que buscaban la estrella que podía indicarles el camino hacia la Verdad misma, hacia el Dios vivo.

Necesitamos este corazón inquieto y abierto. Es el centro de una peregrinación. También hoy no basta ser y pensar como todos los demás. El proyecto de nuestra vida va más allá. Nosotros tenemos necesidad de Dios, de ese Dios que nos ha mostrado su rostro y abierto su corazón, Jesucristo. Juan, con razón, afirma que «Él es el Hijo único, que está en el seno del Padre» (Juan 1,18); así sólo Él, desde lo íntimo de Dios mismo, podía revelarnos a Dios, y revelarnos quiénes somos nosotros, de dónde venimos y hacia dónde vamos. Ciertamente existen numerosas grandes personalidades en la historia que han hecho bellas y conmovedoras experiencias de Dios. Se quedan, sin embargo, en experiencias humanas con su límite humano. Sólo Él es Dios y por ello sólo Él es el puente, que pone en contacto inmediato a Dios con el hombre. Ahora bien, si nosotros le consideramos como el único Mediador de la salvación válido para todos, que afecta a todos y del cual, en definitiva, todos tienen necesidad, esto no significa de ninguna manera que despreciemos a las otras religiones ni que seamos soberbios de pensamiento, sino únicamente que hemos sido conquistados por quien interiormente nos ha tocado y nos ha colmado de dones para que a la vez podamos entregarlos a los demás. De hecho, nuestra fe se opone decididamente a la resignación que considera al hombre incapaz de la verdad, como si ésta fuera demasiado grande para él.

Según mi convicción, esta resignación ante la verdad es el origen de la crisis de occidente, de Europa. Si para el hombre no existe una verdad, en el fondo, no puede ni siquiera distinguir entre el bien y el mal. Entonces los grandes y maravillosos conocimientos de la ciencia se hacen ambiguos: pueden abrir perspectivas importantes para el bien, para la salvación del hombre, pero también --y lo vemos-- pueden convertirse en una terrible amenaza, en la destrucción del hombre y del mundo.

Necesitamos la verdad. Pero claro, a causa de nuestra historia, tenemos miedo de que la fe en la verdad comporte intolerancia. Si este miedo, que tiene sus buenas razones históricas, nos asalta, es tiempo de contemplar a Jesús como lo vemos aquí, en el santuario de Mariazell. Lo vemos en dos imágenes: como niño en brazos de su Madre y sobre el altar principal de la basílica, crucificado. Estas dos imágenes nos dicen: la verdad no se afirma mediante un poder externo sino que es humilde y sólo es aceptada por el hombre a través de su fuerza interior: el hecho de ser verdadera. La verdad se demuestra a sí misma en el amor. Nunca es propiedad nuestra, no es un producto nuestro, como tampoco es posible producir el amor, sino que sólo se puede recibir y transmitir como don. Necesitamos esta fuerza interior de la verdad. Como cristianos, nos fiamos de esta fuerza de la verdad. Somos testigos de ella. Tenemos que entregarla como la hemos recibido, tal y como se nos ha entregado.

«Mirar a Cristo» es el lema de este día. Esta invitación, para el hombre que busca, se transforma siempre en una espontánea petición, una petición dirigida en particular a María, que nos ha dado a Cristo como Hijo suyo: «¡Muéstranos a Jesús!». Rezamos hoy así con todo el corazón; rezamos así también no sólo en este momento, interiormente, en la búsqueda del Rostro de Redentor. «¡Muéstranos a Jesús!». María responde, presentándonoslo ante todo como niño. Dios se ha hecho pequeño por nosotros. Dios no viene con una fuerza exterior, sino que viene con la impotencia de su amor, que es lo que constituye su fuerza. Se pone en nuestras manos. Pide nuestro amor. Nos invita a hacernos pequeños, a descender de nuestros altos tronos y aprender a ser niños ante Dios. Nos ofrece el Tú. Nos pide que nos fiemos de Él y que aprendamos de ese modo a vivir en la verdad y en el amor. El niño Jesús nos recuerda naturalmente también a todos los niños del mundo, a través de los cuales quiere salir al paso: los niños que viven en la pobreza; que son explotados como soldados; que no han podido experimentar nunca el amor de sus padres; los niños enfermos y los que sufren, pero también en aquellos alegres y sanos. Europa se ha empobrecido de niños: queremos todo para nosotros mismos, y tal vez no nos fiamos demasiado del futuro. Pero la tierra carecerá de futuro si se apagan las fuerzas del corazón humano y de la razón iluminada por el corazón, cuando el rostro de Dios deje de lucir sobre la tierra. Allí donde está Dios, allí hay futuro.

«Mirar a Cristo»: volvamos a dirigir brevemente la mirada al Crucificado sobre el altar mayor. Dios no ha redimido al mundo con la espada, sino con la Cruz. Muriendo, Jesús extiende los brazos. Este es ante todo el gesto de la Pasión, en la que se deja clavar por nosotros, para darnos su vida. Pero los brazos extendidos son al mismo tiempo la actitud del orante, una posición que el sacerdote asume cuando, en la oración, extiende los brazos: Jesús ha transformado la pasión --su sufrimiento y su muerte-- en oración, en un acto de amor a Dios y a los hombres. Por este motivo, los brazos extendidos son también un gesto de abrazo, con el que quiere atraernos hacia sí, abrazarnos en su amor. De este modo, es imagen del Dios vivo, es Dios mismo, y a Él podemos encomendarnos.

«Mirar a Cristo». Si lo hacemos, nos damos cuenta de que el cristianismo es más y algo distinto que un sistema moral, una serie de preceptos y leyes. Es el don de una amistad que perdura en la vida y en la muerte: «No os llamo siervos sino amigos» (Juan 15,15) dice el Señor a los suyos. Nos encomendamos a esta amistad. Pero, precisamente por el hecho de que el cristianismo es más que una moral, al ser el don de la amistad, implica una gran fuerza moral que tanto necesitamos, ante los desafíos de nuestro tiempo. Si con Jesucristo y con su Iglesia volvemos a leer de manera siempre nueva el Decálogo del Sinaí, penetrando en sus profundidades, entonces éste se nos revela como una gran enseñanza. Es ante todo un «sí» a Dios, a un Dios que nos ama y nos guía, que nos apoya y que además nos deja nuestra libertad, es más, la transforma en verdadera libertad (los primeros tres mandamientos). Es un «sí» a la familia (cuarto mandamiento), un «sí» a la vida (quinto mandamiento), un «sí» a un amor responsable (sexto mandamiento), un «sí» a la solidaridad, a la responsabilidad social y a la justicia (séptimo mandamiento) un «sí» a la verdad (octavo mandamiento), y un «sí» al respeto del prójimo y a aquello que le pertenece (noveno y décimo mandamiento). En virtud de la fuerza de nuestra amistad con el Dios viviente, nosotros vivimos este múltiple «sí», y al mismo tiempo lo llevamos como indicador del recorrido por nuestro mundo en esta hora.

«¡Muéstranos a Jesús!». Con esta petición a la Madre del Señor nos hemos puesto en camino hacia este lugar. Esta misma petición nos acompañará en nuestra vida cotidiana. Y sabemos que María escucha nuestra oración: sí, en cualquier momento, cuando miramos a María, nos muestra a Jesús. De este modo podemos encontrar el camino justo, seguirlo paso a paso, con la gozosa confianza de que ese camino lleva a la luz , a la alegría gozo del Amor eterno. Amén.

[Traducción del original alemán realizada por Zenit.
© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
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DOMINGO 24 DEL TIEMPO ORDINARIO / C
16 de setiembre de 2007


La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y de Jesucristo, el Señor y hermano nuestro, estén con todos vosotros.


Hermanas y hermanos. Sed bienvenidos un domingo más a la casa del Padre, nuestro Dios. Tanto nos ama, que envió a su hijo único para salvar, no sólo a los hombres y mujeres de hace dos mil años, sino a la humanidad de todos los tiempos. Y con la humanidad, todo el mundo creado. Hoy, Jesús, el Señor, nos acoge, a nosotros y a todos los que se acercan a escucharle; nos acoge y nos sienta a su mesa. Por él yen el Espíritu Santo, Dios, nuestro Padre, lo celebra con gran alegría.

A. penitencial: Somos la familia de los hijos de Dios, pero también somos pobres pecadores. Nuestra vida es débil. Nuestro corazón se cierra a la Palabra de Dios. No hemos vivido amando como Jesucristo nos ama. Por eso, al empezar esta celebración, pedimos perdón por nuestros pecados.

- Tú que has venido a buscar al que estaba perdido: SEÑOR, TEN PIEDAD.
- Tú que has querido dar la vida en rescate por todos: CRISTO, TEN PIEDAD.
- Tú que reúnes a tus hijos dispersos: SEÑOR, TEN PIEDAD.

Dios todopoderoso, lento a la ira y rico en clemencia, tenga misericordia de nosotros...


El evangelio de hoy nos hace escuchar tres parábolas muy conocidas: la oveja perdida, la moneda perdida, el hijo pródigo. Las tres muestran la compasión de Dios Padre por nosotros. Por eso tiene sentido leerlas seguidas. Sin embargo, puesto que la parábola del hijo pródigo ya fue proclamada el domingo 4 de Cuaresma, hoy se podría optar por leer la versión breve que el mismo leccionarío propone, y terminar la lectura con: «... la misma alegría habrá entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta». No obstante, la siguiente monición presupone la lectura evangélica entera.

Antes de las lecturas: «Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores». En la segunda lectura oiremos esta afirmación de san Pablo, y él se situará como el primero de los pecadores necesitado de la gracia de Dios. Esta compasión, la lectura del libro del Éxodo nos dice que Dios ya la tuvo con el pueblo de Israel cuando, en el desierto, se desviaron pronto de los mandamientos del Señor. La misma compasión que Dios muestra cuando se afana por ír a encontrar la oveja perdida, o cuando se pone a barrer febrilmente para encontrar una moneda, o cuando sale cada día por si, en la lejanía, puede entrever la figura del hijo perdido que vuelve. Siempre tenemos sitio en la mesa de la Palabra y del Cuerpo y la Sangre del Señor. Y tanto en el cielo como en la tierra, entre los ángeles y los hombres de buena voluntad, hay una gran alegría cada vez que, arrepentidos, nos dejamos acoger por el amor del Padre.


Oración universal: Oremos confiados a Dios Padre, sabiendo que escuchará lo que le pidamos. Unámonos a las peticiones diciendo: PADRE, ESCÚCHANOS.

1. Por toda la Iglesia: que sea una presencia viva del Señor en el mundo. OREMOS.

2. Por los pastores de la Iglesia: que sean signo de la misericordia de Dios. OREMOS.

3. Por los que sufren en su corazón, por los enfermos, por los que han perdido toda esperanza, por los que no tienen recursos económicos: que encuentren junto a ellos gestos de ayuda y de solidaridad. OREMOS.

4. Por el curso que estamos comenzando: que sea provechoso para todos. OREMOS.

5. Por todos nosotros: que sepamos compartir lo que somos y lo que tenemos. OREMOS.

Dios, tú que eres amigo de los hombres, concédenos lo que humildemente te hemos pedido. Por... ***


Padrenuestro: Dispuestos a perdonar a quienes nos han ofendido, para obtener el perdón que Dios nos ofrece, nos atrevemos a decir al Padre que nos ama:

CPL
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Lecturas
Sb. 2,1- 4 3 - 9
Evangelio.- Jn. 6,37- 40


Hemos escuchado en la la Lectura un diálogo entre creyentes e increyentes. Los unos piensan que nuestro espíritu, como la bruma de la mañana, se desvanece con la ruina de nuestro cuerpo. Los otros creen en Dios y que El cuida de nosotros, incluso y sobre todo, en el momento de nuestra muerte. Ahí descubriremos su amor y su misericordia.
Yo tengo la impresión de que este diálogo tiene lugar ahora en el interior de cada uno de nosotros, porque todos nosotros, somos a la vez, creyentes e increyentes. ¿Cómo mantener esta esperanza de una vida eterna? ¿Es una verdad inventada por el miedo a la muerte, para consolarnos? Muchos hombres y muchas mujeres de numerosas religiones creen en la vida eterna. ¿Se han equivocado todos?

Mi deseo de vivir, mi deseo de amar, incluso más allá de la muerte,¿es una pura ilusión?¿Somos tan poca cosa como un relámpago en medio de la noche? ¿Hay en nosotros algo inmortal? No os voy a dar pruebas a favor o en contra. Nadie puede probarnos científicamente nada.

Nosotros somos hombres limitados y no conocemos más que una pequeña parte de las cosas. Conocemos sólo un lado de la realidad.

Ante la muerte somos quizá como el niño pequeño en el vientre de su madre al término de la gestación. ¿Cómo experimenta el bebé su salida del seno materno? ¿Como salida a la vida o como salida a la muerte? Quienes están allí para acogerlo saben que es un nacimiento al día, a la luz, a la vida. Pero y él ¿qué sabe?, ¿qué siente?

Así somos nosotros, me parece, al final de nuestra vida terrestre. Salimos de aquí abajo y ¿llegamos a alguna parte? A esta pregunta no puede haber más que una respuesta de fe, como a todas las grandes preguntas que nos presenta la vida.

Yo no he tenido ocasión de conocer a N. pero supongo que, muchas veces en su vida, se habrá esforzado por creer. Habrá apostado por la confianza para vivir en el amor, en la amistad; para comprender lo que ha ido realizando. Vivimos de con-fianza. Sin ella no hay vida posible.
Para saber si alguien nos ama, si la vida vale la pena de ser vivida, si la amistad, la generosidad, la belleza merecen la pena, y es preciso creer en ello! Esa es la primera condición. Si uno no cree en nada, si no se lanza nunca, si no tiene confianza en nadie, eso no es vida.
Hoy, ante el misterio de la muerte alguien os pide un acto de fe. Alguien que merece toda nuestra confianza.
Jesús nos ha hablado hace unos instantes."Dios Padre me ha encargado que os reciba. No, yo no os echaré fuera. Os abriré la puerta y os introduciré en la Vida Eterna". El secreto de Jesucristo es sencillo: la muerte es una puerta y El está ahí en nuestra muerte, para abrirnos.
El secreto de la Vida Eterna y de la fe cristiana es parecido: la muerte no es un callejón sin salida, sino un pasaje en el que al final está Dios.

Estamos acostumbrados a ver la cruz sobre el féretro de nuestros difuntos. Quiere decir que Jesucristo, él en persona, nos acompaña en el oscuro pasaje de la muerte. No me pregunten cómo. Se trata de confiar en la Palabra de Jesús para pensar al mismo tiempo:

"Sí, algo ha terminado hoy para N., pero algo también comienza. Dios me lo promete. Yo confío en El. Y creo".
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Reseña histórica del la Esclavitud del Cristo de la La Laguna según aparece en web oficial http://www.cristodelalaguna.com


La Esclavitud tiene su origen en la primitiva Cofradía del Stmo. Cristo de La Laguna, creada desde la llegada a la Ciudad del Santo Crucifijo, mucho antes de 1545 -fecha de apertura del Concilio de Trento-, y compuesta por hombres y mujeres.

Esta Cofradía fue absorbida por la Venerable Esclavitud que fundaron el 6 de septiembre de 1659 los más distinguidos de la Isla, a iniciativa de Fray Juan de San Francisco, siendo su primer Esclavo Mayor D. Fernando Arias de Saavedra. Compuesta inicialmente por treinta y tres caballeros seglares “ en memoria de los años que Jesucristo estuvo entre los hombres vestido de su santísima humanidad ”, el número de sus componentes se amplía a setenta y dos con las adiciones que en 1884 se hacen a las Constituciones de 1863. Por Decreto de 9 de septiembre de 1889 el Obispo Ramón Torrijos, a solicitud de la Esclavitud, convierte en ilimitado el número de miembros, lo que se recoge en las nuevas Constituciones de 1892.

Desde las Constituciones de 1659 se establecen como cultos públicos principales el acompañamiento a la Santa Imagen el Viernes Santo de madrugada y la celebración de la fiesta principal en el mes de septiembre, en conmemoración de la exaltación de la Santa Cruz.

Hasta el año 1930 se encargó de la organización de los festejos religiosos y populares que la Ciudad celebraba en honor del Santísimo Cristo en el mes de septiembre, fecha en la que se acuerda desentenderse en lo sucesivo de las fiestas populares, pasando a ser de responsabilidad municipal.

La Esclavitud ostenta desde su fundación en 1659 el título de “Venerable”, al que se le adiciona el de “Real” -con autorización para el uso del escudo de las Armas Reales- por Real Orden de S.M. Don Alfonso XIII de fecha 29 de diciembre de 1906, y el de “Pontificia”, concedido por S.S. Pío X el 15 de febrero de 1908.

El Escudo de la Corporación tiene su origen en la S roja y el clavo del mismo color que ostentaban en sus túnicas a ambos lados del pecho los primeros esclavos en la procesión de Semana Santa. El día que se celebraba la fiesta principal en septiembre correspondía ir en traje ordinario.

En las medallas se entrelazaron estos símbolos, los cuales más tarde formaron el escudo de la Esclavitud con las armas Pontificias y Reales.

La medalla actual, ovalada y de plata sobredorada, está compuesta por la S y el clavo entrelazados orlados por una corona de espinas y timbrada por corona real como fiador del cordón de seda roja del que pende.

En sus actos corporativos los miembros de la Esclavitud visten traje negro, con guantes de piel del mismo color.

Nuestra Esclavitud es una asociación pública de fieles sometida a las normas del derecho canónico, constituida para promover entre sus miembros una vida cristiana más perfecta, el ejercicio de las obras de piedad evangélica y el incremento de la devoción y culto al Santísimo Cristo de La Laguna.
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Homilía que pronunció Benedicto XVI el domingo, 9 de Septiembre de 2007, en la mañana en la celebración eucarística que presidió en la catedral San Esteban de Viena.


Queridos hermanos y hermanas
«Sine dominico non possumus!» Sin el don del Señor, sin el Día del Señor no podemos vivir: así respondieron en el año 304 algunos cristianos de Abitinia en la actual Túnez cuando, sorprendidos en la Celebración eucarística dominical, que estaba prohibida, fueron conducidos ante el juez y se les preguntó por qué, de Domingo, habían celebrado la función religiosa cristiana, a sabiendas que esto era castigado con la muerte. «Sine dominico non possumus». En la palabra dominico están enlazados indisolublemente dos significados, cuya unidad debemos de nuevo aprender a percibir. Se encuentra sobretodo el don del Señor – este don es El mismo: el Resucitado, de cuyo contacto y cercanía los cristianos tienen necesidad para ser ellos mismos. Esto, sin embargo, no es sólo un contacto espiritual, interno, subjetivo: el encuentro con el Señor se inscribe en el tiempo a través de un día preciso. Y de esta manera se inscribe en nuestra existencia concreta, corpórea y comunitaria, que es temporalidad. Da a nuestro tiempo, y por tanto a nuestra vida en su conjunto, un centro, un orden interior. Para aquellos cristianos la Celebración eucarística dominical no era un precepto, sino una necesidad interior. Sin Aquel que sostiene nuestra vida con su amor, la vida misma es vacía. Abandonar o traicionar este centro quitaría a la misma vida su fundamento, su dignidad interior y su belleza.

¿Tiene relevancia esta actitud de los cristianos de entonces también para nosotros cristianos de hoy? Sí, es válida también para nosotros, que tenemos necesidad de una relación que nos sostenga y de orientación y contenido a nuestra vida. También nosotros tenemos necesidad del contacto con el Resucitado, que nos sostiene más allá de la muerte. Tenemos necesidad de este encuentro que nos reúne, que nos dona un espacio de libertad, que nos hace mirar más allá del activismo de la vida diaria hacia el amor creador de Dios, del cual provenimos y hacia el cual vamos en camino.

Si volvemos con atención al pasaje evangélico de hoy, y escuchamos al Señor que en él nos habla, nos asustamos. «Quien no renuncia a toda su propiedad y no busca también todos los lazos familiares, no puede ser mi discípulo». «Quisiéramos objetar: ¿pero qué cosa estas diciendo, Señor? ¿Acaso el mundo no tiene necesidad justamente de la familia? ¿Acaso no tiene necesidad del amor paterno y materno, del amor entre padres e hijos, entre el hombre y la mujer? ¿Acaso no tenemos necesidad del amor de la vida, necesidad de la alegría de vivir? ¿Acaso no son necesarias también personas que inviertan en los bienes de este mundo y construyan la tierra que nos ha sido dada, de modo que todos puedan participar de sus dones? ¿Acaso no nos ha sido confiada también la tarea de proveer al desarrollo de la tierra y de sus bienes? Si escuchamos mejor al Señor y lo escuchamos en el conjunto de todo aquello que El nos dice, entonces comprendemos que Jesús no exige de todos la misma cosa. Cada uno tiene su tarea personal y el tipo de seguimiento proyectado para él. En el Evangelio de hoy, Jesús habla directamente de aquello que no es tarea de los muchos que se habían unido a El durante la peregrinación hacia Jerusalén, sino que es una llamada particular para los Doce (apóstoles). Ellos, antes que nada, deben superar el escándalo de la Cruz y luego deben estar preparados para dejar verdaderamente todo y aceptar la misión aparentemente absurda de ir hasta los confines de la tierra y, con su escasa cultura, anunciar a un mundo lleno de presunta erudición y de formación ficticia o verdadera – y en particular también a los pobres y a los sencillos- el Evangelio de Jesucristo. Deben estar preparados, sobre su camino en la vastedad del mundo, para sufrir en primera persona el martirio, y así dar testimonio del Evangelio del Señor crucificado y resucitado. Si la palabra de Jesús esta dirigida principalmente a los Doce, su llamada naturalmente alcanza, más allá del momento histórico, todos los siglos. En todos los tiempos El llama a las personas a contar exclusivamente con El, a dejar todo lo demás y a estar totalmente a su disposición y de este modo a disposición de los demás: a crear oasis de amor desinteresado en un mundo, en el cual tantas veces parecen contar solamente el poder y el dinero. ¡Agradecemos al Señor, porque en todos los siglos nos ha donado hombres y mujeres que por amor suyo han dejado todo lo demás, haciéndose signos luminosos de su amor! ¡Basta pensar en personas como San Benito y Escolástica, como Francisco y Clara, Isabel de Hungría y Eduviges de Polonia, como Ignacio de Loyola, Teresa de Ávila hasta Madre Teresa de Calcuta y Padre Pío! Estas personas, con toda su vida, se han convertido en una interpretación de la palabra de Jesús, que en ellos se hace cercana y comprensiva para nosotros. Oremos al Señor, para que también en nuestro tiempo done a tantas personas el valor de dejarlo todo, para así estar a disposición de todos.

Pero si ahora volvemos al Evangelio, podemos percatarnos de que el Señor no habla solamente de algunos pocos y de su tarea particular; el sentido de aquello que El dice vale para todos. De qué cosa se trata en última instancia, lo expresa una vez más de la siguiente manera: «quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, ése la salvará. Pues, ¿de qué le sirve al hombre haber ganado el mundo entero, si él mismo se pierde o se arruina?» (Lc 9, 24s). Quien quiere solamente poseer la propia vida, tomarla solo para sí mismo, la perderá. Solo quien se entrega recibe su vida. Con otras palabras: solo aquel que ama encuentra la vida. Y el amor requiere siempre el salir de si mismo, requiere abandonarse a sí mismo. Quien mira hacia atrás para buscarse y quiere tener al otro solamente para sí, justamente de este modo pierde a sí mismo y al otro. Sin éste más profundo perderse a sí mismo no hay vida. El inquieto anhelo de vida que hoy no da paz a los hombres acaba en el vacío de la vida perdida. «quien pierda su vida por mí…», dice el Señor: un dejar a sí mismo, en modo más radical, es posible solo si con ello al final no se cae en el vacío, sino en las manos del Amor eterno. Solo el amor de Dios, que ha perdido a sí mismo por nosotros entregándose a nosotros, hace posible también para nosotros el ser libres, de dejar perder y así encontrar verdaderamente la vida. Este es el concepto que el Señor quiere comunicarnos en el pasaje evangélico tan aparentemente duro de este Domingo. Con su palabra El nos dona la certeza de que podemos contar con su amor, con el amor de Dios hecho hombre. Reconocer esto es la sabiduría de la cual habla la lectura de hoy. Aquí también vale la afirmación de que de nada sirve todo el saber del mundo, si no aprendemos a vivir, si no aprendemos qué cosa verdaderamente es importante en la vida.

«Sine dominico non possumus!». Sin el Señor y el día que Le pertenece no se realiza una vida bien lograda. El Domingo, en nuestras sociedades occidentales, se ha transformado en un fin de semana, en tiempo libre. El tiempo libre, especialmente en la prisa del mundo moderno, ciertamente es una cosa bella y necesaria. Pero si el tiempo libre no tiene un centro interior, del cual proviene una orientación en su conjunto, acaba por ser tiempo vacío que no nos fortalece y recrea. El tiempo libre necesita de un centro –el encuentro con Aquel que es nuestro origen y nuestra meta. Mi gran predecesor en la sede episcopal de Munich y Freising, el Cardenal Faulhaber, lo expresó una vez de la siguiente manera: «Da al alma su Domingo, da al Domingo su alma».

Precisamente porque en el Domingo se trata en profundidad el encuentro, en la Palabra y en el Sacramento, con el Cristo resucitado, el alcance de este día abraza la realidad entera. Los primeros cristianos han celebrado el primer día de la semana como Día del Señor, porque era el día de la resurrección. Sin embargo muy pronto la Iglesia tomó conciencia también del hecho de que el primer día de la semana es el día de la mañana de la creación, el día en el que Dios dijo «Haya luz» (Gn 1,3). Por esto el Domingo es para la Iglesia también la fiesta semanal de la creación –la fiesta del agradecimiento y de la alegría por la creación de Dios. En una época, en la cual, a causa de nuestras intervenciones humanas, la creación parece expuesta a múltiples peligros, tendríamos que acoger conscientemente inclusive esta dimensión del Domingo. Para la Iglesia primitiva, el primer día, después, ha asimilado progresivamente también la herencia del séptimo día, el šabbat. Participamos en el reposo de Dios, un reposo que abraza a todos los hombres. Así percibimos en este día un poco de la libertad y de la igualdad de todas las creaturas de Dios.

En la oración de este Domingo recordamos principalmente que Dios, mediante su Hijo, nos ha redimido y adoptado como hijos amados. Luego le pedimos que mire con benevolencia a los creyentes en Cristo y que nos done la verdadera libertad y la vida eterna. Rezamos por la mirada de bondad de Dios. Nosotros mismos tenemos necesidad de esta mirada de bondad, más allá del Domingo, hasta la vida de cada día. Al orar sabemos que esta mirada ya nos ha sido donada, es más, sabemos que Dios nos ha adoptado como hijos, nos ha acogido verdaderamente en la comunión consigo mismo. Ser hijo significa – lo sabía muy bien la Iglesia primitiva- ser una persona libre, no un siervo, sino uno que pertenece personalmente a la familia. Y significa ser heredero. Si nosotros pertenecemos a aquél Dios que es el poder sobre todo poder, entonces no tememos y somos libres. Y somos herederos. La herencia que El nos ha dejado es El mismo, su Amor. Sí, Señor, haz que este conocimiento nos penetre profundamente en el alma y que así aprendamos el gozo de los redimidos. Amén.

[Traducción realizada por «Radio Vaticano»
© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
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09 Sep. Terminado el Ángelus Dominical en Viena el Papa Benedicto XVI entregó una carta dirigida a los niños, que colocamos a continuación:

“¡Queridos niños!

Con ocasión de mi visita apostólica a Austria, estoy feliz por poder dirigirme particularmente a vosotros, que participáis activamente en las iniciativas de la Obra Pontificia de la Infancia Misionera. Os agradezco de corazón por las cartitas y por los dibujos que habéis querido regalarme como signos de vuestro afecto y de vuestra cercanía a mi misión. En ellos se expresan aquellos sentimientos de fe y de amor por los cuales Jesús amaba tanto a los más pequeños y los acogía con los brazos abiertos, poniéndolos como ejemplo a sus discípulos: ‘A quien es como ellos –decía- pertenece el Reino de Dios’.

Deseo deciros que aprecio mucho vuestro compromiso en la Infancia Misionera. Veo en vosotros pequeños colaboradores al servicio que el Papa realiza a la Iglesia y al mundo: vosotros me sostenéis con vuestra oración y también con vuestro compromiso de