mi?rcoles, 31 de octubre de 2007
ZENITpublica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap. --predicador de la Casa Pontificia-- a la liturgia de la Solemnidad de todos los santos, que la Iglesia celebra el 1 de noviembre.

Solemnidad de todos los santos
Apocalipsis 7, 2-4.9-14; 1 Juan 3, 1-3; Mateo 5, 1- 12a


Quiénes son los santos



Hace tiempo que los científicos envían señales al cosmos en espera de respuestas de parte de seres inteligentes en algún planeta perdido. La Iglesia desde siempre mantiene un diálogo con los habitantes de otro mundo, los santos. Es cuanto proclamamos al decir: «Creo en la comunión de los santos». Aunque existieran habitantes fuera del sistema solar, la comunicación con ellos sería imposible porque entre la pregunta y la respuesta pasarían millones de años. Aquí en cambio la respuesta es inmediata porque existe un centro de comunicación y de encuentro común que es Cristo Resucitado.

Tal vez también por el momento del año en que cae, la Solemnidad de todos los santos tiene algo especial que explica su popularidad y las numerosas tradiciones ligadas a ella en algunos sectores de la cristiandad. El motivo está en lo que dice Juan en la segunda lectura. En esta vida «somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos»; somos como el embrión en el seno de la madre que anhela nacer. Los santos han «nacido» (la liturgia llama «día del nacimiento», dies natalis, al día de su muerte); contemplarles es contemplar nuestro destino. Mientras a nuestro alrededor la naturaleza se desnuda y caen las hojas, la fiesta de todos los santos nos invita a mirar a lo alto; nos recuerda que no estamos destinados a marchitarnos en tierra para siempre, como las hojas.

El pasaje del Evangelio es el de las Bienaventuranzas. Una en particular ha inspirado la elección del pasaje: «Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia porque serán saciados». Los santos son aquellos que han tenido hambre y sed de justicia, esto es, en lenguaje bíblico, de santidad. No se han resignado a la mediocridad, no se han contentado con medias tintas.

Nos ayuda a entender quiénes son los santos la primera lectura de la Solemnidad. Son «los que han lavado sus vestiduras en la sangre del Cordero». La santidad se recibe de Cristo; no es de producción propia. En el Antiguo Testamento ser santos quería decir «estar separados» de todo lo que es impuro; en la acepción cristiana quiere decir más bien lo contrario, o sea, «estar unidos», se entiende que a Cristo.

Los santos, esto es, los salvados, no son sólo los que enumera el calendario o el santoral. Existen también los «santos desconocidos»: quienes arriesgaron su vida por los hermanos, los mártires de la justicia y de la libertad, o del deber, los «santos laicos», como alguien les ha llamado. Sin saberlo, también sus vestiduras han sido lavadas en la sangre del Cordero, si han vivido según la conciencia y les ha importado el bien de los hermanos.

Surge espontáneamente una pregunta: ¿qué hacen los santos en el paraíso? La respuesta está, también aquí, en la primera lectura: los salvados adoran, echan sus coronas ante el trono, gritando: «Alabanza, honor, bendición, acción de gracias...». Se realiza en ellos la verdadera vocación humana, que es la de ser «alabanza de la gloria de Dios» (Ef 1,14). Su coro es guiado por María, que en el cielo continúa su canto de alabanza: «Proclama mi alma la grandeza del Señor». Es en esta alabanza donde los santos encuentran su bienaventuranza y su gozo: «Se alegra mi espíritu en Dios». El hombre es aquello que ama y aquello que admira. Amando y alabando a Dios uno se ensimisma con Dios, se participa de su gloria y de su propia felicidad.

Un día, un santo, San Simeón el Nuevo Teólogo, tuvo una experiencia mística de Dios tan fuerte que exclamó para sí: «Si el paraíso no es más que esto, ¡me basta!». Pero la voz de Cristo le dijo: «Eres bien mezquino si te contentas con esto. El gozo que has experimentado en comparación con el del paraíso es como un cielo pintado en papel respecto al verdadero cielo».

[Traducción del original italiano realizada por Zenit.]

Publicado por verdenaranja @ 23:37  | Espiritualidad
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ZENIT publica la intervención de Benedicto XVI en la audiencia general del miércoles, 31 de octubre de 2007, dedicada a presentar la figura de san Máximo, obispo de Turín.


Queridos hermanos y hermanas:

Entre el final del siglo IV e inicios del V, otro Padre de la Iglesia, después de san Ambrosio, contribuyó decididamente a la difusión y a la consolidación del cristianismo en Italia del norte: se trata de san Máximo, quien era obispo de Turín en el año 398 un año después de la muerte de Ambrosio. Quedan muy pocas noticias de él; ahora bien, nos ha llegado una colección de unos noventa «Sermones». En ellos se puede constatar la profunda y vital unión del obispo con su ciudad, que atestigua un punto evidente de contacto entre el ministerio episcopal de Ambrosio y el de Máximo.

En aquel tiempo graves tensiones turbaban la convivencia civil. Máximo, en este contexto, logró unir al pueblo cristiano en torno a su persona de pastor y maestro. La ciudad estaba amenazada por grupos desperdigados de bárbaros que, al penetrar por las entradas orientales, avanzaban hasta los Alpes occidentales. Por este motivo, Turín estaba constantemente rodeada de guarniciones militares, y se convirtió, en los momentos críticos, en refugio para las poblaciones que huían del campo y de los centros urbanos sin protección.

Las intervenciones de Máximo, ante esta situación, testimonian el compromiso de reaccionar ante la degradación civil y ante la disgregación. Aunque es difícil determinar la composición social de los destinatarios de los «Sermones», parece que la predicación de Máximo, para superar el riesgo de ser genérica, se dirigía específicamente a un núcleo seleccionado de la comunidad cristiana de Turín, constituido por ricos propietarios de tierras, que tenían sus fincas en el campo turinés y la casa en la ciudad. Fue una lúcida decisión pastoral del obispo, quien concibió esta predicación como el camino más eficaz para mantener y reforzar sus lazos con el pueblo.

Para ilustrar en esta perspectiva el ministerio de Máximo en su ciudad, quisiera presentar como ejemplo los «Sermones» 17 y 18, dedicados a un tema siempre actual, el de la riqueza y la pobreza en las comunidades cristianas. También en este sentido se daban agudas tensiones en la ciudad. Se acumulaban y ocultaban riquezas. «Uno no piensa en las necesidades del otro», constataba amargamente el obispo en su «Sermón» número 17.

«De hecho, muchos cristiano no sólo no distribuyen lo que tienen, sino que roban a los demás. No sólo no llevan a los pides los apóstoles lo que han recogido, sino que además apartan de los pies de los sacerdotes a sus hermanos que buscan ayuda». Y concluye: «En nuestra ciudad hay muchos huéspedes y peregrinos. Haced lo que habéis prometido» adhiriendo a la fe, «para que no se diga también de vosotros lo que se dijo de Ananías: “No habéis mentido a los hombres, sino a Dios”» («Sermón» 17, 2-3).

En el «Sermón» sucesivo, el número 18, Máximo critica las formas comunes de depredación de las desgracias de los demás. «Dime, cristiano», exhorta el obispo a sus fieles, «dime, ¿por qué has tomado la presa abandonada por los predadores? ¿Por qué has metido en tu casa una “ganancia” depredada y contaminada?». «Pero», añade, «quizá dices que la has comprado y por esto crees que evitas así la acusación de avaricia. Pero de este modo no hay relación entre lo que se compra y lo que se vende. Comprar es algo bueno, pero en tiempo de paz, cuando se vende con libertad, y no cuando se vende lo que ha sido robado en un saqueo… Compórtate, por tanto, como cristiano y como ciudadano que compra para devolver» («Sermón» 18, 3).

Sin mostrarlo mucho, Máximo predicó una relación profunda entre los deberes del cristiano y los del ciudadano. Para él, vivir la vida cristiana significa también asumir los compromisos civiles. Por el contrario el cristiano que, «a pesar de que puede vivir con su trabajo, atrapa la presa del otro con el furor de las fieras» o «acecha a su vecino, tratando cada día de arañar parte de sus confines, de adueñarse de sus productos», no le parece ni siquiera semejante a la zorra que degolla las gallinas, sino al lobo que se lanza contra los cerdos («Sermón» 41,4).

Por lo que se refiere a la prudente actitud de defensa asumida por Ambrosio para justificar su famosa iniciativa de rescatar a los prisioneros de guerra, se pueden ver con claridad los cambios históricos que tuvieron lugar en la relación entre el obispo y las instituciones ciudadanas. Contando ya con el apoyo de una legislación que pedía a los cristianos redimir a los prisioneros, Máximo, ante el derrumbe de las autoridades civiles del Imperio Romano, se sentía plenamente autorizado para ejercer en este sentido un auténtico poder de control sobre la ciudad.

Este poder se haría después cada vez más amplio y eficaz, hasta llegar a suplir la ausencia de magistrados y de las instituciones civiles. En este contexto, Máximo no sólo se dedica a alentar en los fieles al amor tradicional hacia la patria ciudadana, sino que proclama también el preciso deber de afrontar los gastos fiscales, por más pesados y desagradables que parezcan («Sermón» 26, 2).

En definitiva, el tono y la esencia de los «Sermones» implican una mayor conciencia de la responsabilidad política del obispo en las específicas circunstancias históricas. Es la «atalaya» de la ciudad. ¿Acaso no son estas atalayas, se pregunta Máximo en el «Sermón» 92, «los beatísimos obispos que, colocados por así decir en una roca elevada de sabidurías para la defensa de los pueblos, ven desde lejos los males que llegan?».

Y en el «Sermón» 89 el obispo de Turín ilustra a los fieles sus tareas, sirviéndose de una comparación singular entre la función episcopal y la de las abejas: «Como la abeja», dice, los obispos «observan la castidad del cuerpo, ofrecen la comida de la vida celestial, utilizan el aguijón de la ley. Son puros para santificar, dulces para reconfortar, severos para castigar». De este modo, san Máximo describe la tarea del obispo en su época.

En definitiva, el análisis histórico y literario demuestra una conciencia cada vez mayor de la responsabilidad política de la autoridad eclesiástica, en un contexto en el que estaba sustituyendo de hecho a la civil. Es el desarrollo del ministerio del obispo en el noroeste de Italia, a partir de Eusebio, que «como un monje», vivía en su ciudad de Verceli, hasta Máximo de Turín, que «como un centinela» se encontraba en la roca más elevada de la ciudad.

Es evidente que el contexto histórico, cultural y social hoy es profundamente diferente. El actual contexto es más bien el descrito por mi venerado predecesor, el Papa Juan Pablo II, en la exhortación postsinodal «Ecclesia in Europa», en la que ofrece un articulado análisis de los desafíos y de los signos de esperanza para la Iglesia en Europa hoy (6-22). En todo caso, independientemente del cambio de circunstancias, siguen siendo válidas las obligaciones del creyente ante su ciudad y su patria. La íntima relación entre el «ciudadano honesto» y el «buen cristiano» sigue totalmente vigente.

Para concluir quisiera recordar lo que dice la constitución pastoral «Gaudium et spes» para aclarar uno de los aspectos más importantes de la unidad de vida del cristiano: la coherencia entre la fe y el comportamiento, entre Evangelio y cultura. El Concilio exhorta a los fieles «a cumplir con fidelidad sus deberes temporales, guiados siempre por el espíritu evangélico. Se equivocan los cristianos que, pretextando que no tenemos aquí ciudad permanente, pues buscamos la futura, consideran que pueden descuidar las tareas temporales, sin darse cuenta de que la propia fe les obliga al más perfecto cumplimiento de todas ellas según la vocación personal de cada uno» (n. 43).

Siguiendo el magisterio de san Máximo y de otros muchos Padres, hagamos nuestro el deseo del Concilio, que haya cada vez más fieles que quieran «ejercer todas sus actividades temporales haciendo una síntesis vital del esfuerzo humano, familiar, profesional, científico o técnico, con los valores religiosos, bajo cuya altísima jerarquía todo coopera a la gloria de Dios» (ibídem), y de este modo al bien de la humanidad.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit. Al final de la audiencia, el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español, dijo:]

Queridos hermanos y hermanas:
A comienzos del siglo quinto, San Máximo de Turín contribuyó decisivamente a la consolidación del cristianismo en el norte de Italia. Se conservan pocas noticias de su vida, sin embargo, han llegado hasta nosotros unos noventa Sermones suyos. En ellos se puede constatar el vínculo profundo que unió a este insigne Obispo con la ciudad de la que fue Pastor. Frente a las graves tensiones de su tiempo, San Máximo logró congregar al pueblo cristiano a través de sus enseñanzas, atajando de este modo el deterioro de la convivencia y los conatos de dispersión. En su predicación, subrayó la coherencia entre fe y vida, entre Evangelio y cultura. Aunque el contexto social actual sea distinto, el magisterio de este Padre de la Iglesia no ha perdido su vigencia, pues hoy puede seguirse afirmando que la fe no aleja al cristiano de las tareas temporales, sino que, por el contrario, como ya señaló el Concilio Vaticano II, obliga a su perfecto cumplimiento, según la vocación personal de cada uno. Sobre esto mismo, yo pude reflexionar también hace unos años en la Nota doctrinal que escribí sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida política.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. En particular, a los grupos parroquiales, a la Hermandad de María Santísima en su Soledad, de Sevilla, a los peregrinos de Zaragoza y Menorca, así como a los venidos de México y otros países latinoamericanos. Acogiendo la exhortación de San Máximo de Turín, tratemos de afrontar nuestros deberes cívicos a la luz del Evangelio. Muchas gracias.

[© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]

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VENEZUELA - Comunicado del Consejo Nacional de Laicos ante la reforma constitucional : “La actual propuesta no es aceptable por contradecir Derechos Humanos ineludibles” (Fides)

COMUNICADO A LA OPINIÓN PÚBLICA


El Consejo Nacional de Laicos ante el proyecto de Reforma Constitucional

1. El Consejo Nacional de Laicos de Venezuela, movido por la reciente Exhortación Pastoral de la Conferencia Episcopal Venezolana “Estamos llamados a vivir en Libertad” se dirige a todos los venezolanos para expresar nuestra solidaridad con lo expuesto en dicha Exhortación, brindarles total apoyo a los legítimos Pastores de la Iglesia y para fijar posición sobre el proyecto de Reforma Constitucional. Por ello asumimos la responsabilidad de decir nuestra palabra como venezolanos y como católicos, guiados por los principios de la Doctrina Social de la Iglesia y por los valores de verdad, libertad y justicia.

2. La reforma constitucional que se nos propone no es una modificación parcial de nuestra carta fundamental, sino un cambio radical en ella. Lo que se nos pide aprobar son nuevas bases para la vida social, la mayor parte de las cuales contradicen los derechos humanos fundamentales de la convivencia social. Aceptar los contenidos y el procedimiento escogido en este Proyecto sería legitimarlos como si no violaran los principios y estructuras fundamentales de la vigente Constitución. No se puede ignorar además que “Todos los hombres deben estar inmunes de coacción, tanto por parte de personas particulares como de grupos sociales y de cualquier potestad humana... de tal manera que ni se obligue a nadie a obrar contra su conciencia ni se le impida que actúe conforme a ella...” .

3. El procedimiento mediante el cual se ha tramitado la reforma, además de su carácter inconstitucional, es un obstáculo para que ella cumpla con los fines de solidaridad democrática que le son propios. Al efecto, cabe destacar entre otros, los siguientes aspectos: La elaboración del proyecto en un cenáculo cerrado; su trámite apresurado por parte de la Asamblea Nacional así como, el intento de esta de modificar otras disposiciones constitucionales, violando los procedimientos establecidos en la constitución vigente; la manipulación de los recursos financieros y comunicacionales del Estado para conducir a la población a un falso dilema plebiscitario. Estos elementos objetivos resultan, por decir lo menos, difícilmente conciliables con la naturaleza nacional e incluyente que como pacto de convivencia la Constitución debe tener.

4. Aunque reconocemos algunos elementos positivos en el Proyecto, la forma global propuesta para su aprobación impediría que estos puedan ser considerados. Con la reforma que se nos propone se decidiría el marco dentro del cual se desarrollaría la vida de los venezolanos en el futuro. Decidiríamos sobre la vida de nuestros hijos: las posibilidades del desarrollo de su personalidad, su libertad, sus derechos, su trabajo, sus oportunidades. Es más que evidente que ello solo podría decidirse en el seno de una Asamblea Nacional Constituyente, sin perjuicio, desde luego, de los derechos inherentes a la dignidad de la persona humana.

5. A lo largo del articulado de la reforma propuesta se advierte un signo colectivista que contradice los valores que inspiran los procedimientos democráticos y pluralistas señalados por la Doctrina Social de la Iglesia: “... la dignidad de toda persona humana, el respeto de los derechos del hombre, la asunción del “bien común” como fin y criterio regulador de la vida política” .

6. La primacía del bien común es un principio distinto en su raíz a la subordinación de la persona al colectivo. Por bien común se entiende “el conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro más pleno y más fácil de su propia perfección” . La vida social es una vía de realización de la persona y no una forma de sumisión de ésta.

7. La reforma, redefiniendo la sociedad, nos propone: la sustitución de la “defensa y desarrollo de la persona” por la comuna como “célula geo-humana”; el “Poder Popular”, con los “consejos comunales”, lo que evidencia una peligrosa confusión entre sociedad política y sociedad civil, desconociendo la autonomía de éstas que es la clave de su diálogo fecundo; el cambio de un “Estado Democrático y Social de Derecho y de Justicia” por un “Estado Socialista”.

8. Las Disposiciones Fundamentales de la Constitución definen al Estado venezolano como “Democrático y Social de Derecho y de Justicia” (Art.2). El proyecto de reforma nos presenta, como un perfeccionamiento del Estado Democrático, el “Estado Socialista Venezolano”, explicitado, en cambio, según la línea del castro-comunismo.

9. El proceso de descentralización, un avance democrático, sustentado en el principio de subsidiaridad, es vaciado de contenido al crearse instancias directamente dependientes del poder nacional, con atribuciones y recursos, pero sin control democrático por parte de la ciudadanía. “Con el principio de subsidiaridad contrastan las formas de centralización, de burocratización, de asistencialismo, de presencia injustificada y excesiva del Estado y del aparato público” . Como bien señala Benedicto XVI: “Lo que hace falta no es un Estado que regule y domine todo, sino que generosamente reconozca y apoye, de acuerdo al principio de subsidiaridad, las iniciativas que surgen de las diversas fuerzas sociales y que unen la espontaneidad con la cercanía a los hombres necesitados de auxilio”.

10. La propiedad, cuya función social está en la conciencia de la humanidad desde hace tiempo y que no es un fin sino un medio, se diluye en una aparente variedad de “formas” donde predomina exageradamente el poder económico del Estado, distorsionando las relaciones de éste con la sociedad civil, lo que genera situaciones estructurales de injusticia. Además, a la propiedad privada se la pone bajo sospecha de ilegitimidad y se la asocia en el discurso con el egoísmo, cuando en realidad es “absolutamente necesaria para la autonomía personal y familiar” y una “ampliación de la libertad humana” y se olvida que la libertad económica y la iniciativa privada (Art.112) son un derecho inalienable que hay que promover y tutelar. “La experiencia nos muestra que la negación de tal derecho o su limitación en nombre de una pretendida “igualdad” de todos en la sociedad reduce o, sin más, destruye de hecho el espíritu de iniciativa, es decir la subjetividad creativa del ciudadano”.

11. Al apreciar la Democracia no sólo como un respeto formal a las reglas, sino una aceptación convencida de los valores que la inspiran, Juan Pablo II indicaba: “Por esto mismo no puede favorecer la formación de grupos dirigentes restringidos que, por intereses particulares o por motivos ideológicos, usurpan el poder del Estado.”

12. En la reforma constitucional propuesta se plantea un Estado desproporcionadamente poderoso con relación a la sociedad de la que es servidor. El predominio creciente del Poder Ejecutivo Nacional va en perjuicio de la distribución de los demás poderes y de las posibilidades reales de ejercer un control democrático por parte de los ciudadanos. Y en la cúspide del gobierno, el Presidente de la República, reelegible indefinidamente y con exagerados poderes de disposición de todos los recursos del Estado. Ello contrasta con la enseñanza sana y sabia de Juan Pablo II: “Es preferible que un poder esté equilibrado por otros poderes y otras esferas de competencia, que lo mantengan en su justo límite. Es éste el principio del “Estado de derecho”, en el cual es soberana la ley y no la voluntad arbitraria de los hombres” .

13. Los católicos no podemos desatender el reclamo que hacen a nuestra conciencia los graves sufrimientos a causa de la injusticia de numerosos seres humanos. Nuestro deber es contribuir no a su acentuación o agravamiento, sino a reemplazarla con la justicia, más aún, “una justicia abierta al horizonte de la solidaridad y el amor” . No es verdad que haya un camino único y obligatorio, y menos si éste es uno comprobadamente ineficaz, y radicalmente injusto e inhumano. Al efecto, es oportuno recordar las palabras de un noble y valiente pastor de nuestro pueblo, Monseñor Rafael Arias Blanco, en su histórica carta de hace ya 50 años: “Entre el socialismo materialista y estatólatra, que considera al individuo como una mera pieza en la gran maquinaria del Estado, y el materializado capitalismo liberal, que no ve en el obrero sino un instrumento de producción, una máquina valiosa, productora de nuevas máquinas en su prole, está la doctrina eterna del Evangelio, que considera a cada uno de nosotros, sin distinción de clases ni de razas, como persona humana, como hijos de Dios, como base y fuente de los derechos humanos.”

14. Por todo lo expuesto, concluimos que la actual propuesta no es aceptable por contradecir Derechos Humanos ineludibles. Invitamos a los católicos y a todas las personas de buena voluntad a orar, a reflexionar sobre el actual proyecto y a tomar posición, a la luz de los principios fundamentales para toda persona y para la sociedad. Sin menoscabo del deber insoslayable que tenemos de ser promotores de justicia, de reconciliación y de paz.

15. La Iglesia aprecia el sistema de la democracia en la medida en que asegura la participación de los ciudadanos en las opciones políticas . Es fundamental, por lo tanto, que se creen las condiciones para que la población pueda participar y decidir:
No por prejuicios, sino en nombre de principios.
No por defender intereses, sino para defender valores.
No a favor o en contra de un gobierno, sino por un país.
¡Es nuestro derecho como venezolanos! ¡Es nuestro deber con Venezuela!

Caracas 30 de Octubre de 2007

VATICANO - El tema elegido por el Santo Padre Benedicto XVI para la Jornada mundial de las Comunicaciones Sociales 2008: "Los medios: en la encrucijada entre protagonismo y servicio. Buscar la Verdad para compartirla"

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - "Los medios: en la encrucijada entre protagonismo y servicio. Buscar la Verdad para compartirla". Es el tema elegido por el Papa Benedicto XVI para la 42 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 2008. "El tema elegido por el Santo Padre par ala Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales invita a reflexionar sobre el papel de los medios, sobre todo por el creciente riesgo de que se conviertan en referencia de sí mismos, y ya no -o no sólo- en instrumentos al servicio de la verdad. Verdad que debe ser buscada y compartida", afirma el arzobispo Claudio Maria Celli, Presidente del Consejo Pontificio de las Comunicaciones Sociales, el dicasterio de la Santa Sede que prepara la documentación de estudio y el soporte litúrgico sobre el tema, para distribuir a las Conferencias Episcopales y a las organizaciones católicas internacionales de comunicaciones sociales.

La Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, la única Jornada mundial establecida por el Concilio Vaticano II ("Inter Mirifica", 1963) - continúa el comunicado difundido por la Sala de Prensa de la Santa Sede - se celebra en muchos países, por recomendación de los Obispos del mundo, el domingo que precede a Pentecostés (en el 2008, el 4 de mayo) . El Mensaje del Santo Padre para esta Jornada se es publica tradicionalmente con ocasión de la solemnidad de San Francisco de Sales, patrono de los periodistas (24 de enero). (S.L) (Agencia Fides 31/10/2007; Líneas: 20 Palabras: 269)

El Instituto de Teología de las Islas Canarias envía programa de XXII SEmana de Teología y XII Jornadas de historia de la Iglesia en Canarias, bajo el título de "EL RELATO DE LA FE CRISTIANA EN EL ARTE Y EN EL TIEMPO".

PROGRAMA
Sede de Tenerife


Lunes 26
19'00 h. Apertura
MONS. BERNARDO ALVAREZ AFONSO, Obispo Nivariense
D. JUAN PEDRO RIVERO, Vice-Director del ISTIC

19'15 h. la Ponencia
El número y el Misterio en la arquitectura religiosa.
D. JOSÉ MIGUEL MÁRQUEZ ZÁRATE, Arquitecto

20'00 h. Descanso

20'15 h. 2' Ponencia Restaurar ¿para qué?
DÑA. Ma JOSÉ MONTILLA GARCÍA, Restauradora

21'00 h. 3a Ponencia Didáctica de un museo.
DÑA. MARÍA DE LOS ÁNGELES PÉREZ REYES, Documentalista de la Casa Colón

Martes 27
19'00 h. 4' Ponencia
El sentido cristiano en el arte. D. PABLO JESÚS MARTÍNEZ MARRERO, Profesor de Historia del Arte Cristiano del ISTIC

19'45 h. 5' Ponencia
Los inventarlos parroquiales, necesidad pastoral e instrumento para la historia. D. ELÍAS ZAIT LEÓN, Profesor de Historia de la Iglesia del
ISTIC

20'30 h. Descanso

20'45 h. 6' Ponencia Archivo: memoria y profecía. D. MIGUEL ÁNGEL NAVARRO MEDEROS, Profesor de Historia de la Iglesia del ISTIC

21'30 h. Mesa redonda

Miércoles 28
19'00 h. 7' Ponencia
El patrimonio y la acción catequética.
D. MANUEL IÑIGUEZ RUIZ DE CLA-vlJo, Secretario de la Comisión de Patrimonio Histórico de la
CEE

19'45 h. 8a Ponencia
Los museos de la Iglesia: su función cultural y evangelizadora.
D. JOSÉ LAVANDERA LOPEZ Director del Archivo Histórico Diocesano de la Diócesis de Canarias

20'30 h. Descanso

20'45 h. 9' Ponencia
La puesta en valor del Patrimonio Eclesiástico como recurso cultural.
DÑA. MARÍA DE LOS REYES HERNÁNDEZ SOCORRO, Catedrática de Historia de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

21'30 h. Mesa redonda

Jueves 29
19'00 h. 10 Ponencia Régimen del patrimonio cultural de la Iglesia en la legislación autonómica.
DÑA. ISABEL ALDONONDO ECHEVARRÍA, Catedrática de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid

19'45 h. 11' Ponencia
Lo común entre la autoridad civil y eclesiástica en materia de Patrimonio Histórico de la Iglesia.
D. JUAN ARTILES SÁNCHEZ Vicario de Justicia de la Diócesis de Canarias

20'30 h. Descanso

20'45 h. 12' Ponencia
Bases para la cooperación Iglesia-Estado en defensa del patrimonio histórico-artísticocultural.
D. DANIEL PADILLA PIÑERO Profesor de Derecho Canónico del ISTIC

21'30 h. Mesa redonda

Viernes 30
19'00 h. 13' Ponencia
El arte al servicio de la liturgia.
D. AURELIO GARCÍA MAGIAS, Delegado Diocesano de Liturgia de Valladolid

19'45 h. 14' Ponencia
Los órganos históricos de Canarias, un patrimonio en vías de recuperación al ser-vicio de la liturgia.
DÑA. ROSARIO ALVAREZ MARTÍNEZ, Catedrática de Historia de la Música de la Universidad de La Laguna

20'30 h. Descanso

20'45 h. 15a Ponencia
La imagen artística y su recuperación en el espacio litúrgico
D. GERARDO FUENTES PÉREZ, Profesor de Historia del Arte de la Universidad de La Laguna

21'30 h. Clausura
21'45 h. Mesa redonda

Artículo publicado en BLOG MD, 9 - Noviembre 200, de Centro de Pastorla Litúrgica.

La ofrenda
de las confirmaciones



Sobre el tema de las ofrendas en la misa se ha hablado mucho, y se ha debatido mucho, sobre todo por el sentido de las ofrendas simbólicas de misas especiales como confirmaciones u otras fiestas.

La idea es que, junto al pan y al vino, nos ofrecemos nosotros mismos, nuestra vida, llevando al altar todo lo que somos y vivimos. Ofrecemos el sacrificio de Cristo y nos ofrecemos nosotros mismos con el sacerdote, y esto lo expresan muy bien las ofrendas. aunque también es cierto que a veces se ha abusado y se presentan ofrendas simbólicas que no se sabe muy bien a qué vienen y después se pasan a recoger en la sacristía; o sea, que nada de ofrenda. Por esto, hay que hacer visible la ofrenda del pan y del vino. Y, con ellos, presentar alguna ofrenda real, que signifique el compromiso y la solidaridad de la comunidad con la Iglesia y los necesitados.

En las parroquias de Vilafranca del Penedés, en las confirmaciones, hace ya tiempo que eliminamos las ofrendas simbólicas, y hacemos lo siguiente.
Unas semanas antes de la celebración explicamos a los grupos a confirmar cuál es el sentido de las ofrendas, y les invitamos a que ellos mismos hagan una ofrenda solidaria en el día de su confirmación. Y que den idea de causas, lugares o entidades u ONG a las que querrían destinar la aportación. Se recogen las propuestas, se votan y se opta por una. El día antes de la confirmación, junto al pan y el vino, se ofrece lo que se ha recogido, se explica y además se invita a toda la comunidad a añadirse al donativo de los chicos y chicas confirmandos, se hace una colecta en aquel momento que se añade a lo que los chicos y chicas han recogido.

Esto les ayuda a entender, y a vivir, este sentido de solidaridad propio de la Eucaristía, y, en general, la fe cristiana que chicos y chicas profesan de manera especial en el día de la confirmación.- Xavier Aymerich


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Instituto Superior de Teología de las islas Canarias
"Virgen de Candelaria"
SEDE DE TENERIFE
Edificio del Seminario Diocesano, La Verdellada, sin — Apdo. 19, 38207 - La Laguna —
Tenerife.
Tfno. 922252540 - Fax. 922252067; www.cettenerife.org secretariacet@cettenerifeorg


La Laguna, 29 de Octubre de 2007


Estimado amigo:

Reciba un cordial saludo en nombre propio y en el de cuantos colaboran con el Departamento Fe-Cultura del Instituto Superior de Teología.

El motivo de la presente es ponerle en conocimiento de la celebración de la XXII Semana de Teología, que se desarrollará desde el día 26 hasta el 30 de noviembre, de 7 de la tarde a 9'30 de la noche. Este año el tema de reflexión estará en torno a "El relato de la fe cristiana en el arte y en el tiempo".

Le adjunto el cartel anunciador y algunas hojas de información. Siempre puede ser interesante animar a los agentes de pastoral de su comunidad a esta semana de formación, así como a todas las personas que quieran.
Al tratarse de un curso que tiene reconocidos 2 créditos de libre elección por la Universidad de La Laguna, tal vez interese, también, a algún universitario de su comunidad parroquial. Agradecemos que aproveche y, desde el ambón, comunique esta información a los feligreses de su parroquia y a todos los que pueda interesarle el tema.

En esta ocasión es D. Miguel Angel Navarro Mederos, el Director de la XXII Semana de Teología. Se trata de un proyecto conjunto con la Diócesis de Canarias, que lo acoge dentro de sus XII Jornadas de Historia de la Iglesia en Canarias.

Confiamos poder durante esta próxima Semana de Teología. Cordialmente

Juan Pedro Rivero González
Director del ISTIC, sede de Tenerife

martes, 30 de octubre de 2007
Llamamiento lanzado por la Conferencia Episcopal Colombiana tras las elecciones celebradas el domingo 28 de octubre para elegir a los representantes en las Gobernaciones, Alcaldías, Asambleas, Concejos Municipales y Juntas Administradoras Locales, por medio de un comunicado titulado “La paz: un compromiso inaplazable”


LA PAZ: UN COMPROMISO INAPLAZABLE


A LOS GOBERNADORES, ALCALDES, DIPUTADOS, CONCEJALES Y EDILES
ELEGIDOS EN LA JORNADA ELECTORAL DEL DOMINGO 28 DE OCTUBRE

El pueblo colombiano ha concurrido a las urnas y elegido, en forma democrática, a los hombres y mujeres que habrán de representarlo en las Gobernaciones, Alcaldías, Asambleas, Concejos Municipales y Juntas Administradoras Locales.

A todos los elegidos les hacemos llegar nuestro saludo de congratulación y una voz de aliento para que se comprometan a fondo con la causa de la Paz. Como Iglesia nos comprometemos a colaborar con ustedes en la construcción de una Colombia reconciliada y en la búsqueda del bien común para todos.

1. El nivel más elemental de paz es la ausencia de guerra. Hay otros niveles superiores de paz como la aceptación de vivir en el mismo territorio sin agredirse, la paz como una amistosa y sana convivencia entre las personas, la paz como calidad y plenitud de vida y la paz más plena, aquella otorgada de diversas maneras a toda la humanidad, don de Dios manifestado en Cristo:

“Les dejo la paz. Les doy mi paz; pero la paz que Yo les doy no es como la que da el mundo” (Jn 14,27). Se trata de esa paz integral que brota no sólo de la justicia sino del amor a Dios y a los hermanos.

En Colombia debemos mirar todas las formas de paz pero reconociendo que todavía no hemos alcanzado su nivel más elemental: la de ausencia de la confrontación fratricida.

2. La imposibilidad de avanzar en el logro de esta forma más elemental de paz, nos ha llevado a convivir con la guerra, a vivir en la guerra y en muchos casos a vivir de la guerra. La consecuencia es el debilitamiento del sentido humanitario, el descenso general del nivel de confianza y el desaliento frente a los desafíos que hay que superar.

3. Debilitamiento y desaliento unidos nos han vuelto tímidos para exigir la búsqueda del diálogo con miras a la paz. Es más fácil pedir la solución armada que la solución dialogada.

El altísimo grado de desconfianza entre los actores armados y el Estado ayuda a reforzar la solicitud de esta respuesta armada. Precisamente el diálogo al que nos referimos es un diálogo que se hace con los enemigos no con los amigos, un diálogo que como ambiente ideal debería hacerse en medio de la tregua y sin embargo, como lo muestran tantas historias de procesos de paz, a veces se realizan en medio de las lágrimas y con un alto nivel de desconfianza inicial.

La búsqueda de la verdad, la justicia y la reparación que se abre paso en nuestro país hoy sobre tantos hechos que han dejado un sinnúmero de víctimas y un mar de lágrimas, ha de ser ocasión para avanzar hacia la paz y no hacia una nueva cadena de venganzas.

4. Cada día tenemos la impresión, aún si las estadísticas no la corroboran, que los desplazados en diferentes lugares del país no disminuyen; las personas y familias enteras buscando angustiadas la manera de salir del país para salvar sus vidas, no disminuyen; los asesinatos cometidos por los alzados en armas ya sea contra aspirantes al servicio político en el país, contra campesinos sencillos o ciudadanos de las grandes ciudades, no disminuyen. Se puede argüir que no es verdad, que hay efectiva disminución de estos hechos de violencia y ojalá sea así. Ello no hace que sea menos trágica la situación porque muchos o pocos son siempre un signo de que la paz como ausencia de guerra está aún por construirse.

5. Invitamos a los nuevos dirigentes de los departamentos y municipios, Gobernadores, Alcaldes, Diputados, Concejales y Ediles, a que sobre la base de su deber de proteger la vida, honra y bienes de los ciudadanos, manifiesten una nueva audacia en favor de la paz, una nueva creatividad para buscar caminos de paz, un nuevo estilo que motive a entrar por los caminos de la justicia y la reconciliación.

Si bien las negociaciones directas son tarea exclusiva del Gobierno Central, las acciones a favor de la paz no lo son. En una época se decía que lo pequeño es hermoso. No desestimen cualquier acto por pequeño que sea que puedan realizar para avanzar hacia la paz, no sólo hacia la más elemental sino hacia todas las que constituyen una verdadera cultura de paz.

6. Hemos evidenciado cuán importante es para la sociedad la implementación de la seguridad democrática. Sin embargo, debemos aspirar a mucho más en términos de seguridad para alcanzar también un mayor nivel de paz. Cuando a Agesilao II rey de Esparta le preguntaban por qué la ciudad, a diferencia de otras, no tenía murallas de seguridad, él respondía que su muralla era la virtud de los ciudadanos ¡Y debe ser la nuestra!

Cuando se viaja por los caminos de la patria se encuentran anuncios que dicen “Viaje tranquilo, su Ejército lo protege”. Surge espontáneo un sentimiento de agradecimiento a la Fuerza Pública. Pero hay que lograr también otro tipo de seguridad, aquella que está construida desde adentro, desde la calidad ética, desde el corazón que sabe amar sin fronteras y para quien todo ser humano sin excepción es el propio hermano y cuya integridad de vida es también su responsabilidad. No pierdan la oportunidad de fomentar desde su nueva condición de servidores públicos una cultura de paz basada en la rectitud de vida y la conciencia ética.

7. Que Dios nuestro Padre quien en Jesucristo nos ha manifestado su proyecto de vida para la humanidad, y su Espíritu que nos comunica la fuerza y las ganas de vivir en una fraternidad cada vez más elevada, los acompañe en ésta su gestión que vemos con mucha esperanza para el logro de la paz y la prosperidad en Colombia. La Virgen María los cobije con su solicitud maternal.

Bogotá, D.C., 29 de octubre de 2007

+ Luis Augusto Castro Quiroga
Arzobispo de Tunja
Presidente de la Conferencia Episcopal

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VATICANO - La naturaleza misionera de la Iglesia en el designio salvífico de Dios - del P. Adriano Garuti y Lara De Angelis

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - Hoy como hace un tiempo, la misión requiere coraje. Hablar de ello es muy fácil. Vivirla exige ya mucho más. Estar presente en el mundo tal como es, hechizado por el espejismo del dinero y del poder, atravesado por la violencia, estar allí dentro con la fuerza del Evangelio exige una gran dosis de valentía. El concepto de misión es uno de los que ha sufrido un cambio de sentido en estos últimos tiempos. En el pasado, sobre todo a partir de la época de los grandes descubrimientos geográficos, indicaba sencillamente la actividad de la Iglesia entre los pueblos todavía no evangelizados. La renovación teológica, que comenzó al inicio del siglo pasado, ha producido una interpretación distinta del tema. Esta nueva visión ha permitido una reforma eclesiológica del concepto. En efecto, la misión ha sido vista cómo elemento de auto identificación. La Iglesia ha comprendido que no es ella misma si no es misionera. Si por una parte la Iglesia ha comprendido que es misionera por naturaleza, por otra, el concepto de misión no está ya circunscrito al mundo todavía no evangelizado, sino que asume un carácter pastoral respecto a los fieles que ya creen en Cristo, para alimentar y hacer cada vez más madura, en ellos, la fe y desarrollar la vida divina hasta llevarlos a la perfecta unión con el Señor.

La Iglesia peregrina es, pues, misionera por su naturaleza, "puesto que procede de la misión del Hijo y de la misión del Espíritu Santo, según el designio de Dios Padre" (AG 2; cfr LG 2-4). Mas que nuestra, la misión es obra de Dios. Antes que ser tarea por realizar, es amor que se debe acoger. La Iglesia no existe por si y para si misma, sino que es una prolongación en el tiempo y en el espacio de la presencia de Cristo y de su misión.

Ella está llamada por su naturaleza a salir de si misma en un movimiento hacia el mundo para ser signo, instrumento, presencia del amor y de la salvación de Dios. La misión está en el corazón mismo de la Iglesia y la invade completamente, es su misma razón de ser, es un reflejo del amor de Cristo y tiene la tarea de irradiar esta misma luz sobre todos los hombres.

La Iglesia, por tanto, está llamada a continuar la obra de Dios, éste es su fundamento, Sacramento de la presencia de Dios para los hombres, ella está llamada a anunciar a Jesucristo como alegre mensaje para el mundo, como luz y esperanza en medio de los interrogantes que el mundo se plantea, como sentido nuevo que ofrece una llave de búsqueda. La misión no se casa con el miedo, exige salir, ponerse en camino y responder a una llamada que viene de fuera. (1 - continua) (Agencia Fides 30/10/2007; Líneas: 32 Palabras: 492)

DELEGACIÓN DIOCESANA DE LITURGIA
DELEGACIÓN DE CATEQUESIS
INSTITUTO SUPERIOR DE TEOLOGÍA DE LAS ISLAS CANARIAS
DIÓCESIS DE SAN CRISTOBAL DE LA LAGUNA


Jornadas Diocesanas de Liturgia

“Dejad que los niños vengan a mí”


La Eucaristía en la Iniciación Cristiana de niños y adolescentes

Seminario Diocesano
9 y 10 de noviembre de 2007



http://delegaciones.obispadodetenerife.es/Liturgia/


DATOS INFORMATIVOS

Director:Ángel Rubio Castro
Obispo auxiliar de la Archidiócesis de Toledo
Doctor en Catequética

Horario:
9 y 10 de noviembre
Viernes, de 18:30 a 20:30
Sábado, de 10:00 a 13:00 y 16:00 a 20:30
Lugar: Seminario Diocesano de La Laguna

Se termina con la celebración de la Eucaristía

Matrícula:
15 euros, que se abonarán en la Secretaría de las Jornadas a la hora de la entrega del material.
Opción de créditos del ISTIC: 1,5 créditos que se abonará en la secretaría del centro, al retirar el certificado.

Inscripción e información:
ISTIC 922 252540
de 9:00 a 13:00 y de 16:00 a 20:00 horas
Delegación de Catequesis 922 31 49 68 de 10 a 13 horas
En la página web de esta Delegación de Liturgia


Destinatarios:
Religiosos / as, seminaristas, equipos de liturgia parroquial, grupos de oración, alumnos del ISTIC, agentes de pastoral y toda persona interesada en profundizar en esta dimensión de la liturgia.

Nota: No están previstos los almuerzos en la jornada.

PARA SACERDOTES

VIERNES, 9 DE NOVIEMBRE
(10:00 – 13:00)

1. La iniciación cristiana al servicio de la Nueva Evangelización.
2. Cuestiones prácticas sobre la iniciación cristiana y la Eucaristía con niños.

Homilía que pronunció el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, en la misa de acción de gracias por la beatificación de 498 mártires de la persecución religiosa que se vivió en España en los años treinta del siglo pasado.

La celebración eucarística tuvo lugar el lunes, 29 de Octubre de 2007, en la basílica de San Pedro del Vaticano con la participación de unos 8.000 peregrinos.


Queridos Hermanos en el Episcopado,
Amados sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles laicos:

La Beatificación de cuatrocientos noventa y ocho mártires de España, que celebramos ayer, ha sido una ocasión para constatar una vez más cómo la cadena de cristianos que han sido atraídos por el ejemplo de Jesús y sostenidos por su amor no se ha interrumpido desde los comienzos de la predicación apostólica.

Ahora estamos reunidos para elevar una ferviente acción de gracias al Señor por este acontecimiento eclesial. Queremos acogernos a la intercesión de estos hermanos nuestros, cuya vida se ha convertido para nosotros, y para el pueblo de Dios que peregrina en España y en otros países, en un potente foco de luz y en una apremiante invitación a vivir el Evangelio radicalmente y con sencillez, dando testimonio público y valiente de la fe que profesamos.

Todo martirio tiene lugar ciertamente en circunstancias históricas trágicas que, asumiendo a veces la forma de persecución, llevan a una muerte violenta por causa de la fe. Pero, en medio de ese drama, el mártir sabe trascender el momento histórico concreto y contemplar a sus semejantes desde el corazón de Dios. Gracias a esa luz que le viene de lo alto, y en virtud de la sangre del Cordero (cf. Ap 12,11), el mártir antepone la confesión de la fe a su propia vida, contrarrestando así la agresión con la plegaria y con la entrega heroica de sí mismo. Amando a sus enemigos y rogando por los que lo persiguen (cf. Mt 5,44), el mártir hace visible el misterio de la fe recibida y se convierte en un gran signo de esperanza, anunciando con su testimonio la redención para todos. Al unir su sangre a la de Cristo sacrificado en la cruz, la inmolación del mártir se transforma en ofrenda ante el trono de Dios, implorando clemencia y misericordia para sus perseguidores. Como nos enseña el Papa Juan Pablo II, «ellos han sabido vivir el Evangelio en situaciones de hostilidad y persecución... hasta el testimonio supremo de la sangre... Ellos muestran la vitalidad de la Iglesia... Más radicalmente aún, demuestran que el martirio es la encarnación suprema del Evangelio de la esperanza» (Ecclesia in Europa, 13).

De esta forma, el martirio es para la Iglesia un signo elocuente de cómo su vitalidad no depende de meros proyectos o cálculos humanos, sino que brota más bien de la total adhesión a Cristo y a su mensaje salvador. Bien sabían esto los mártires, cuando buscaron su fuerza no en el afán de protagonismo, sino en el amor absoluto a Jesucristo, a costa incluso de la propia vida.

Para comprender mejor el verdadero sentido cristiano del martirio debemos, pues, dejar que hablen los propios mártires. Ellos, con su ejemplo, nos han confiado un testamento que a veces no nos atrevemos a abrir. En cambio, si les prestamos atención, sus vidas nos hablarán sin duda de fe, de fortaleza, de generosa valentía y de ardiente caridad, frente a una cultura que trata de apartar o menospreciar los valores morales y humanos que nos enseña el propio Evangelio.

De todos es conocido que el siglo XX dio a la Iglesia en España grandes frutos de vida cristiana: la fundación de congregaciones e institutos religiosos dedicados a la enseñanza, a la asistencia hospitalaria y a los más pobres y a diversas obras culturales y sociales. Destacan también grandes ejemplos de santidad, así como un elevado número de mártires obispos, sacerdotes, seminaristas, religiosos, religiosas y fieles laicos.

Estos mártires no han sido propuestos al pueblo de Dios por su implicación política, ni por luchar contra nadie, sino por ofrecer sus vidas como testimonio de amor a Cristo y con la plena conciencia de sentirse miembros de la Iglesia. Por eso, en el momento de la muerte, todos coincidían en dirigirse a quienes les mataban con palabras de perdón y de misericordia. Así, entre tantos ejemplos parecidos, resulta conmovedor escuchar las palabras que uno de los religiosos Franciscanos de la Comunidad de Consuegra dirigía a sus hermanos: «Hermanos, elevad vuestros ojos al cielo y rezad el último padrenuestro, pues dentro de breves momentos estaremos en el Reino de los cielos. Y perdonad a los que os van a dar muerte».

Por eso, estos nuevos Beatos han enriquecido a la Iglesia de España con su sacrificio, siendo hoy para nosotros testimonio de fe, de esperanza firme contra todo temor y de un amor hasta el extremo (cf. Jn 13,1). Su muerte constituye para todos un importante acicate que nos estimula a superar divisiones, a revitalizar nuestro compromiso eclesial y social, buscando siempre el bien común, la concordia y la paz.

Estos queridos hermanos y hermanas nuestros, entre los cuales se encontraban también dos franceses, dos mexicanos y un cubano, precisamente por su amor a la vida entregaron la suya a Cristo. Vivieron una vida ejemplar, dedicados plenamente a sus diferentes apostolados, convencidos de la opción religiosa que habían hecho o del cumplimiento de sus deberes familiares. Estos testigos humildes y decididos del Evangelio son luminarias que orientan nuestra peregrinación terrena. Al venerar hoy a todos ellos que, como nos enseña el libro del Apocalipsis, «vienen de la gran tribulación» (ibíd., 7,14), suplicamos al Señor que nos conceda su fe intrépida, su firme esperanza y su profunda caridad.

Queridos hermanos y hermanas, nos encontramos en Roma, donde en los comienzos de la Iglesia un sinfín de mártires confesaron su fe en Cristo hasta derramar su sangre. Tanto aquellos cristianos de la primera hora, como los que ayer han sido beatificados, no sólo han de suscitar en nosotros un mero sentimiento de admiración. Ellos no son simples héroes o personajes de una época lejana. Su palabra y sus gestos nos hablan a nosotros y nos impulsan a configurarnos cada vez más plenamente con Cristo, encontrando en Él la fuente de la que brota la auténtica comunión eclesial, para dar en la sociedad actual un testimonio coherente de nuestro amor y entrega a Dios y a nuestros hermanos.

Ellos nos ayudan con su ejemplo y su intercesión para que, en la hora presente, no nos dejemos vencer por el desaliento o la confusión, evitando la inercia o el lamento estéril. Porque éste es también, como lo fue el suyo, un tiempo de gracia, una ocasión propicia para compartir con los demás el gozo de ser discípulos de Cristo.

Con su vida y el testimonio de su muerte nos enseñan que la auténtica felicidad se halla en escuchar al Señor y en poner en práctica su Palabra (cf. Lc 11,28). Por eso el servicio más precioso que podemos prestar hoy a nuestros hermanos es ayudarles a encontrarse con Cristo, que es «el Camino, la Verdad y la Vida» (cf. Jn 14,6), el único que puede saciar las más nobles aspiraciones humanas.

Dios quiera que esta Beatificación suscite en España una fuerte llamada a reavivar la fe cristiana e intensificar la comunión eclesial, pidiendo al Señor que la sangre de estos mártires sea semilla fecunda de numerosas y santas vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada, así como una constante invitación a las familias, fundadas en el sacramento del Matrimonio, a que sean para sus hijos ejemplo y escuela del verdadero amor y «santuario» del gran don de la vida.

Finalmente, pidamos también al Señor que el ejemplo de santidad de los nuevos mártires alcance para la Iglesia en España y en las otras Naciones de las cuales algunos de ellos eran originarios, muchos frutos de auténtica vida cristiana: un amor que venza la tibieza, una ilusión que estimule la esperanza, un respeto que dé acogida a la verdad y una generosidad que abra el corazón a las necesidades de los más pobres del mundo.

Que la Virgen María, Reina de los Mártires, nos obtenga de su divino Hijo esta gracia que ahora, con total confianza, ponemos en sus manos de Madre. Amén.

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ZENIT publica el discurso que dirigió Benedicto XVI el lunes, 29 de Octubre de 2007, a los participantes en el vigésimo quinto Congreso Internacional de los Farmacéuticos Católicos.



Señor presidente,
Queridos amigos :

Con mucha alegría os doy la bienvenida, miembros del Congreso Internacional de Farmacéuticos Católicos, con motivo de vuestro vigésimo quinto congreso, que tiene por tema: «Las nuevas fronteras de la farmacia». El desarrollo actual de los medicamentos y las posibilidades terapéuticas que se derivan exige que los farmacéuticos reflexionen en las funciones cada vez más amplias que están llamados a desempeñar, en particular, como intermediarios entre el médico y el paciente; tienen además un papel educativo ante los pacientes en el uso adecuado de los medicamentos y sobre todo a la hora de informar sobre las implicaciones éticas de la utilización de ciertos medicamentos.

En este campo, no es posible anestesiar las conciencias, por ejemplo, ante los efectos de moléculas que tienen por objetivo evitar la anidación de un embrión o abreviar la vida de una persona. El farmacéutico debe invitar a cada uno a un despertar de humanidad para que todo ser sea protegido desde su concepción hasta su muerte natural, y que los medicamentos cumplan verdaderamente con su papel terapéutico.

Por otra parte, ninguna persona puede ser utilizada, de manera irresponsable, como objeto para realizar experimentos terapéuticos; éstos tienen que desarrollarse según los protocolos que respetan las normas éticas fundamentales. Todo tratamiento o experimento tiene que tener por perspectiva mejorar el bienestar de la persona, y no sólo la búsqueda de avances científicos. Perseguir el bien para la humanidad no puede hacerse en detrimento del bien de las personas en tratamiento. En el campo moral, vuestra Federación tiene que afrontar la cuestión de la objeción de conciencia, que es un derecho y que debe ser reconocido a vuestra profesión, para que no tengáis que colaborar, directa o indirectamente, en el suministro de productos que tienen por objetivo opciones claramente inmorales, como por ejemplo, el aborto y la eutanasia.

Es necesario, también, que las diferentes estructuras farmacéuticas, desde los laboratorios hasta los hospitales y la oficinas, así como el conjunto de nuestros contemporáneos, tengan la preocupación de la solidaridad en el campo terapéutico, para permitir el acceso a los tratamientos y a los medicamentos de primera necesidad a todas las capas de la población y en todos los países, en particular, a las personas más pobres.

Que bajo la guía del Espíritu Santo, como farmacéuticos católicos, podáis sacar de la vida de fe y de la enseñanza de la Iglesia los elementos que os guiarán en vuestro camino profesional junto a los enfermos, que tienen necesidad de un apoyo humano y moral para vivir en la esperanza y para encontrar los recursos interiores que les ayudarán en su vida.

Os corresponde, además, ayudar a los jóvenes que entran en las diferentes profesiones farmacéuticas a reflexionar en las implicaciones éticas cada vez más delicadas de sus actividades y decisiones. Para ello, es necesario movilizar y reunir al conjunto de los profesionales católicos de la salud y a las personas de buena voluntad, para profundizar en su formación no sólo a nivel técnico, sino también en lo que afecta a las cuestiones de bioética, así como para proponer una formación al conjunto de la profesión.

Dado que el ser humano es imagen de Dios, debe estar siempre en el centro de la investigación y de las opciones en materia biomédica. Al mismo tiempo, es fundamental el principio natural del deber de aportar tratamientos al enfermo. Las ciencias biomédicas están al servicio del hombre; si no fuera así, no tendrían más que un carácter frío e inhumano. Todo saber científico, en el campo de la salud, o toda decisión terapéutica están al servicio del ser humano enfermo, considerado en su ser integral, quien debe ser un socio activo en los cuidados y respetado en su autonomía.

Al encomendaros tanto a vosotros como a los enfermos a los que estáis llamados a atender a la intercesión de Nuestra Señora y de san Alberto Magno, os imparto, así como los miembros de vuestra federación y a vuestras familias, la Bendición apostólica.

[Traducción del original francés realizada por Zenit
© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]

Publicado por verdenaranja @ 23:37  | Habla el Papa
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ZENIT publica la carta que Benedicto XVI envió al profesor Giovanni Maria Vian el sábado, 27 de Octubre de 2007, día en que asumió el cargo de nuevo director de «L'Osservatore Romano».

Al Ilustrísimo Señor
Profesor Giovanni Maria Vian

Con gran estima y sincero afecto le dirijo mi saludo en el momento en que usted, querido profesor, asume el cargo de director de «L'Osservatore Romano», una tarea de gran responsabilidad dada la naturaleza peculiar del diario Vaticano.

Su formación cultural como historiador del cristianismo, en especial su conocimiento de la historia del papado contemporáneo, su experiencia periodística como editorialista de diversos diarios y periódicos, la decenal colaboración con «L'Osservatore Romano» y también la pertenencia a una ilustre familia de gran tradición cristiana en el fiel servicio a la Santa Sede, constituyen una garantía segura para la delicada función a usted confiada.

Se introduce así usted en la larga y gran historia del «diario del Papa» que, iniciada en 1861, ha visto sucederse en la dirección a diversas personalidades, desde el abogado de Forli Nicola Zanchini, junto al periodista Giuseppe Bastia, que asumieron en primer lugar el cargo, hasta el apreciado profesor Mario Agnes.

Nacido para sostener la libertad de la Santa Sede en un momento crítico y providencial de su historia, «L'Osservatore Romano» siempre ha difundido las enseñanzas de los Romanos Pontífices y las intervenciones de sus más estrechos colaboradores sobre los problemas cruciales que la humanidad encuentra en su camino.

Es conocida la opción de imparcialidad que caracterizó la información del diario vaticano durante la primera guerra mundial. En la vorágine de los acontecimientos que se sucedieron entonces, y después durante la segunda tragedia bélica del siglo XX, «L'Osservatore Romano» --desde finales de 1929 trasladado dentro del Estado vaticano-- incrementó ulteriormente su prestigio y su difusión, gracias también a la posibilidad que tenía el periódico de acudir a fuentes de información que en aquel período sólo la independencia vaticana podía garantizar.

Órgano de información autorizado y respetado, precisamente entonces fue acompañado por importantes periódicos («L'illustrazione vaticana», «L'Osservatore della Domenica», «Ecclesia»), mientras que más tarde comenzó a ser publicado en ediciones periódicas en distintos idiomas, a fin de asegurarle una difusión realmente internacional.

Esta dimensión mundial, que se hará ahora más concreta y eficaz a través de las posibilidades actualmente ofrecidas por la presencia «en red», resulta cuánto más importante para expresar en verdad la realidad de la Iglesia universal, la comunión de todas las Iglesias locales y su enraizamiento en las distintas situaciones, en un contexto de sincera amistad con las mujeres y los hombres de nuestro tiempo.

Buscando y creando ocasiones de diálogo, «L'Osservatore Romano» podrá servir cada vez mejor a la Santa Sede, mostrando la fecundidad del encuentro entre fe y razón, gracias al cual se hace posible también una cordial colaboración entre creyentes y no creyentes. Su tarea fundamental sigue siendo obviamente la de favorecer en las culturas de nuestro tiempo esa apertura confiada y, a la vez, profundamente razonable al Trascendente sobre el cual, en última instancia, se funda el respeto de la dignidad y de la auténtica libertad de todo ser humano.

Invocando sobre usted, sobre el subdirector --el doctor Carlo Di Cicco--, así como sobre sus colaboradores y sobre cuantos trabajan por la realización del diario, la materna protección de María Santísima y la intercesión de San Pedro, gustosamente imparto a todos, como prenda de copiosos favores celestiales, mi Bendición.

En el Vaticano, 27 de octubre de 2007

BENEDICTUS PP. XVI

[Traducción del original italiano realizada por Zenit]

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Discurso que dirigió Benedicto XVI el sábado, 27 de Octubre de 2007, al nuevo embajador de Ecuador ante la Santa Sede, el señor Fausto Cordovez Chiriboga.


Señor Embajador:
1. Me es grato recibir las Cartas que lo acreditan como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la República del Ecuador ante la Santa Sede. A la vez que le doy mi cordial bienvenida en este solemne acto, quiero expresar una vez más el sincero afecto que siento por todos los hijos e hijas de esa noble Nación.

Le agradezco el deferente saludo que ha tenido a bien transmitirme de parte del Señor Presidente Constitucional, Dr. Rafael Correa Delgado, así como las amables expresiones para con esta Sede Apostólica y mi persona, las cuales testimonian también los filiales sentimientos del pueblo ecuatoriano. Le ruego, pues, que tenga la bondad de hacerle llegar mi sincero reconocimiento.

2. Durante mi visita al Ecuador, como representante del Papa Juan Pablo II en el año 1978, tuve la dicha de encontrarme con un pueblo pacífico, sencillo y acogedor, pero sobre todo muy arraigado en la fe cristiana que, como usted ha destacado en sus palabras, ha dado tantos frutos a lo largo de varias generaciones. En este sentido quiero recordar a Santa Marianita de Jesús y de modo especial a la joven seglar, Beata Narcisa de Jesús, tan querida por el pueblo fiel, el cual desea poder verla pronto canonizada.

En sus Santos, los fieles cristianos descubren el fruto maduro de una fe que ha marcado su historia. Se trata de un patrimonio transmitido a lo largo de los siglos, y que bajo diversas expresiones de piedad popular y del arte, junto con los valores morales, cívicos y sociales, forma parte de su identidad como Nación.

3. La humanidad se encuentra hoy ante nuevos escenarios de libertad y esperanza, turbados a menudo por situaciones políticas inestables y por las consecuencias de estructuras sociales débiles. Además, se va ampliando cada vez más la interdependencia entre los Estados. Por esto es necesario y urgente trabajar por la construcción de un orden interno e internacional que promueva la convivencia pacífica, la cooperación, el respeto de los derechos humanos y el reconocimiento, ante todo, del puesto central de la persona y de su inviolable dignidad.

En este sentido, y pensando en los numerosos ecuatorianos que emigran a otros países en condiciones difíciles, buscando un futuro mejor para sí mismos y sus familias, no podemos olvidar que "el amor -caritas- siempre será necesario, incluso en la sociedad más justa. No hay orden estatal, por justo que sea, que haga superfluo el servicio del amor. Quien intenta desentenderse del amor se dispone a desentenderse del hombre en cuanto hombre" (Deus caritas est, 28). La caridad es, pues, la que, como generoso don de sí mismo al otro, ha generado y sigue generando ese entramado de obras educativas, asistenciales, de promoción y desarrollo, que honran a la Iglesia y a la sociedad ecuatoriana.

4. La Iglesia católica, mediante su propio ministerio pastoral, y que "en virtud de su misión y su naturaleza, no está ligada a ninguna forma de cultura humana o sistema político, económico o social" («Gaudium et spes», 42), realiza una importante aportación al bien común del País. De ahí se ve la necesidad de promover y afianzar el ámbito de libertad que le han reconocido los textos constitucionales y legales del Ecuador. Por eso es de esperar también que el nuevo ordenamiento constitucional contemple las más amplias garantías para la libertad religiosa de los ecuatorianos, de modo que la Nación pueda contar con un marco legal, conforme también al contexto y a los acuerdos internacionales.

5. La libertad de acción de la Iglesia, además de ser un derecho inalienable, es condición primordial para llevar a cabo su misión entre el pueblo, incluso en circunstancias difíciles. Por eso, "lo que hace falta no es un Estado que regule y domine todo, sino que reconozca y apoye generosamente, de acuerdo con el principio de subsidiaridad, las iniciativas que surgen de las diversas fuerzas sociales" (Deus caritas est, 28).

No puede tampoco ser otra la aspiración de un gobierno democrático empeñado en fomentar una cultura de respeto e igualdad ante la ley, así como un ejercicio ejemplar de la autoridad, orientada a servir a todo el pueblo. Por todo ello, el Gobierno ecuatoriano ha manifestado su decidida voluntad de atender con prioridad a los más necesitados, inspirándose en la Doctrina Social de la Iglesia. Es de desear, pues, que los ciudadanos puedan disfrutar de todos los derechos, junto con sus correspondientes obligaciones, obteniendo mejores condiciones de vida y un acceso más fácil a una vivienda digna y al trabajo, a la educación y a la salud, en el pleno respeto de la vida desde su concepción hasta su término natural.

7. Señor Embajador, antes de concluir este encuentro deseo expresarle mis mejores deseos por el feliz desempeño de su alta misión, que ayude a fortalecer los tradicionales lazos de diálogo y cooperación entre el Ecuador y la Santa Sede, rogándole que tenga la bondad de hacerse intérprete de mis sentimientos ante su Gobierno y demás Autoridades nacionales. Al mismo tiempo, tengo presente en mi plegaria al querido pueblo ecuatoriano, a la vez que imploro abundantes bendiciones del Altísimo sobre el Ecuador, sobre usted, su distinguida familia y sus colaboradores.

[Texto original en español
© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]

Publicado por verdenaranja @ 23:30  | Habla el Papa
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Palabras de PRÓLOGO del párroco en las Fiestas 2007 del Santísimo Cristo del Calvario de Icod de los Vinos en Tenerife

Les invito un año más, a vivir las fiestas del Santísimo Cristo del Calvario con sentimientos de San Pablo que nos dice: "Nosotros os de gloriarnos en la cruz de nuestro Señor Jesucristo".

Cristo en su cruz del Calvario nos es presentado a los fieles en su aspecto de sufrimiento, de dura necesidad de la vida, de vía por la que seguir a Cristo, pero no olvidemos su aspecto glorioso: como motivo de honor y no de llanto. Celebración gozosa del misterio de la Cruz, que, de instrumento de ignominia y suplicio, Cristo ha transformado en instrumento de salvación. Estos son los días, cantaba un antiguo poeta cristiano, en los que "refulge el misterio de la Cruz".

Les invito a que con la mirada observéis como ha visto la cruz de Cristo la tradición de la Iglesia, sencillamente mirad como lo ha representado el arte cristiano. Ha habido en la historia dos modos fundamentales de representar la cruz y el crucifijo: modo antiguo y modo moderno. Del modo antiguo y como ejemplo: el mosaico de la basílica de San Clemente en Roma, del modo moderno nuestro Cristo del Calvario. En el antiguo citado aparece la cruz en la parte central de un árbol, lleno de hojas, flores, frutos pájaros que llenan todo el universo. Los frutos son los santos, los redimidos, todas las pequeñas figuras entre un capitel y otro de ramas. Cristo aparece erecto, como sobre un trono, sin más dolor. De la cruz se levanta un vuelo de palomar hacia lo alto. En la cima, una mano tiene preparada una corona. Sobre lo más alto, en una pequeña ventana de medio punto, Cristo, ya resucitado, constituido Señor, con el libro de los Evangelios en la mano y un gesto de bendecir.

Ahora pasemos al modo moderno y como ejemplo nuestro Cristo del Calvario: Las manos y los pies se contorsionan con los clavos como retoño de vides, la cabeza agoniza bajo un haz de espinas, el cuerpo todo llagado.

¿Cuál es la diferencia entre estos dos modos de representar la cruz?
Los dos enfocan un aspecto verdadero del misterio. El modo de nuestro Cristo, modo moderno, dramático, real, desgarrador, representa la cruz vista "por delante" "de cara" en su cruda realidad, en el momento en que Cristo se muere encima de ella, la cruz símbolo del mal, del sufrimiento del mundo y de la tremenda realidad de la muerte.

¿Qué ponía en claro el misterio de la cruz según el modo antiguo?
Iluminaba no las, causas, sino los efectos de la cruz, no lo que produce la cruz sino lo que es producido por la cruz; reconciliación paz, gloria, seguridad, vida eterna. La contemplaban por así decirlo "desde atrás" después que ha sido pronunciado el "todo está cumplido".

Icodenses: en estas fiestas del Santísimo Cristo del Calvario uniendo el modo moderno de considerar la cruz con el antiguo celebrad con gozo la cruz gloriosa. La mañana de Pascua, la Iglesia se dirige a María, la madre imperturbable del primer Calvario y la "consuela" con estas palabras "Reina del cielo, alégrate, aleluya, ha resucitado, como lo había prometido, aleluya.

Yo queriendo hacer lo mismo con mis feligreses os digo: Celebrad con alegría las fiestas del Santísimo Cristo del Calvario. En verdad "refulge el misterio de la Cruz" brilla y esclarece nuestra existencia en el mundo.

Vuestro Párroco,
Carlos González Quintero

Publicado por verdenaranja @ 23:25  | Espiritualidad
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Información extraída de folleto explicativo con motivo del 50 aniversario de presencia en Tenerife del Instituto de Misioneras Seculares.

PRIMERA EXPANSIÓN Y ARRAIGO DEL GRUPO EN CANARIAS


El núcleo de la C E se fue convirtiendo en foco de expansión a otros lugares y realidades, que se consideraron apropiados para la proyección evangélica y como respuesta a necesidades importantes de la sociedad y de la Iglesia:

Además de Ejercicios Espirituales, se promueven los Movimientos Apostólicos, la promoción humana desde diversos ángulos, y más tarde los grupos de renovación conciliar, tanto en la C E como en parroquias y barrios.

Un grupo lleva toda esa actividad a La Palma y se ubica allí.

Se colabora con el equipo directivo de Caritas Diocesana, en la puesta en marcha de la Escuela de Asistentes Sociales y de varios Institutos filiales.

Algunas personas del Instituto empiezan tareas profesionales diversas.

De esta forma se constituyen tres grupos que desarrollan su misión en aspectos bien diferenciados: evangelización directa, ámbito social de la Iglesia y otros ámbitos profesionales.

Poco a poco el IMS va hincando sus raíces en tierra canaria. La primera que se siente llamada a vivir el Carisma del Instituto es Candelaria Zárate. Siguen otras y el grupo crece en número, lo que posibilita la expansión a otros campos y lugares, como La Gomera, promoción de la mujer, sanidad, enseñanza, comercio...

CÓMO REPERCUTE LA ASAMBLEA 68 EN EL IMS DE CANARIAS


El proceso posterior a la Asamblea de 1968 Tenerife, a plantear a la Diócesis la modificación de gestión de la Casa de Ejercicios: no se puede asumir institucionalmente, pero sí personalmente por algunos miembros del IMS. Al no aceptar el Obispo la nueva fórmula, se prolonga el compromiso un año más, hasta que se deja definitivamente en 1976.

El grupo se va estableciendo en pequeños núcleos de convivencia: sólo personas del IMS, éstas con otras personas o con la propia familia. Con un sentido fuerte de pertenencia a la comunidad Zona, siendo ésta la que acompaña y ayuda a crecer, y con la que se discierne toda la vida desde la fe y el propio Carisma.

El IMS se define como Instituto Secular, y la vida de todos sus miembros se va configurando como tal. Conscientes de la misión común de transparentar a Cristo y colaborar con Él en hacer presente el Reino, cada una asume personalmente su misión, aunque insertas en realidades diversas.

Los campos de trabajo en el mundo secular se diversifican: educativo, sanitario, sindical, político, cultural, social (marginación, infancia, mujer...), empresa-comercio... Y al interior de la Iglesia, se colabora en Parroquias y Delegaciones diocesanas, se promueven los Movimientos Apostólicos; y se participa en grupos y colectivos variados, donde se entiende que los laicos pueden y deben estar presentes.

HASTA HOY… Y HACIA EL FUTURO


A ese primer grupo se van añadiendo nuevas personas y más tarde hemos llegado otras, en la actualidad la mayoría somos canarias. En estos años hemos hecho un camino sembrado de aciertos y errores, de fidelidad y apertura al Espíritu y muchas veces, sin duda, necesitado de conversión. Camino que para nosotras es motivo de gozo y de acción de gracias, y en el que permanecemos esperanzadas:

_ Porque estamos convencidas de que el Señor nos guía y sostiene.
- Porque creemos que es un regalo valioso que hemos recibido de Él, aunque " lo llevemos en vasijas de barro".
- Porque consideramos que hacemos un servicio a la Iglesia aportándole nuestra peculiaridad.
- Porque pensamos que nuestro Carisma, tan válido para nosotras, puede responder hoy al deseo de compromiso de otras personas.
- Y tal como decimos en la fórmula de la consagración, recogiendo el sentir de San Pablo:

“Confiamos en que el que inició en nosotras esta obra la irá consumando hasta el día de Cristo Jesús”.

Información sacada de folleto explicativo con motivo del 50 aniversario de la presencia del Instituto de Misioneras Seculares en Tenerife.

EL IMS EN TENERIFE, LOS INICIOS


En febrero de 1954, llegan las primeras misioneras a Tenerife. Y es en el verano de 1957 cuando, a instancias del Obispo D. Domingo Pérez Cáceres, llega el grupo que ha de poner en marcha la Casa de Ejercicios. En esa primera época las actividades se centran en:

- Organización/gestión de la Casa de Ejercicios

(C.E.) Propaganda y captación de colaboradores a distintos niveles, con ayuda de seglares y sacerdotes interesados en su puesta en marcha.

- Evangelización. Atención personalizada a los ejercitantes y alumnas. Colaboración en Parroquias y pueblos de toda la Diócesis, como ayuda a la promoción humana, al crecimiento en la fe y a difundir las actividades de la C E.

Fueron tiempos de impulso y consolidación de la C E, al servicio de la renovación de la fe y sus consecuencias en el ser cristiano.

Información sacada de folleto publicado con motivo de 50 aniversario de presencia de las Misioneras Seculares en Tenerife.


PRIMEROS TIEMPOS DEL INSTITUTO


En la época inicial, la misión del Instituto se efectúa principalmente a través de Casas de Ejercicios, con la modalidad de obras propias. Aunque siempre hubo miembros del IMS que no salieron de su casa y de su ambiente.

Se trabaja mucho en obras sociales, en los Movimientos de Acción Católica, con emigrantes en diferentes países europeos... Y la expansión misionera llega a América del Norte y del Sur, Europa, África...

Cuando muere Don Rufino, el Instituto sólo tiene cinco años y medio, apenas pudo él ver sus frutos. En ese momento, el grupo hace suyas las palabras que le ha oído a él muchas veces: "Si la obra es de Dios seguirá adelante, y si no ¿para qué la queremos?".

CAMBIOS INSTITUCIONALES, A RAIZ DEL CONCILIO


El Concilio Vaticano II, que coincide con los 25 años de la fundación del Instituto, supone para éste un enorme revulsivo.

Por fidelidad a la Iglesia, que insiste en la autonomía de lo secular y en la tarea específica de los laicos en la transformación del mundo, el Instituto realiza un profundo extenso debate interno. Reflexiona sobre el "ser" de los institutos Seculares, al considerar que esta forma de consagración es la que mejor responde a la idea inicial de Don Rufino.

Y todo lo anterior desemboca en la 1ª Asamblea General del IMS, en 1968, con importantes consecuencias en su estructura organizativa y en la vida personal de sus miembros. Esto afecta:

- A la misión y compromiso. Se dejan progresivamente las obras propias institucionales, asumiendo cada persona su compromiso individual como "levadura en la masa” y "presencia de Iglesia" en medio de la realidad. El campo de misión de cada una se discierne comunitariamente desde la Palabra y orientaciones de la Iglesia, las posibilidades personales y las necesidades sociales. Se hace análisis de la realidad y se profundiza en la opción por los pobres, lo que hace al IMS replantearse lugares y formas de evangelización. Cada una asume su riesgo económico y vive de su propio trabajo, como cualquier seglar.

- A la vida comunitaria. Se establecen los Equipos y la ayuda personal, como medios cercanos para vivir el Carisma. Se profundiza en la consagración secular. El lugar de residencia de cada una está condicionado por la misión y el trabajo que se realice. Y para potenciar la unidad de criterios y la comunión: un Plan de Formación Permanente para todo el IMS, susceptible de adaptarse a la realidad de cada Zona y cultura; y un Plan de Formación de Nuevos Miembros, que se lleva a cabo en las Zonas, con actividades comunes para todo el Instituto. Y además, jornadas de Estudio, Convivencias Interzonas, Ejercicios Espirituales, organizados para todo el IMS yen el ámbito de cada Zona.

- A la estructural. Se aligera la trama institucional. La organización se hace por Zonas territoriales, con su Coordinadora. El Gobierno Central se configura a través de la Asamblea General representativa, y de la Comisión Central con una Directora General.

FIELES DIFUNTOS
2 de noviembre de 2006




El Dios de la vida, que ha resucitado a su Hijo Jesucristo de entre los muertos, esté con todos vosotros.

Celebramos hoy la eucaristía en la conmemoración de todos los fieles difuntos. Recordamos de un modo especial a todos aquellos hermanos y hermanas nuestros que nos han dejado. Oramos por ellos, ofrecemos esta misa por ellos. Porque confiamos en el amor misericordioso de Dios, y porque creemos que Jesús muerto y resucitado nos abre las puertas de la vida para siempre. Y a la vez, esta celebración nos ayuda a reforzar nuestra fe, y a llenarnos de consuelo y de esperanza.

A. penitencial: Comencemos nuestra celebración haciendo un momento de silencio y reconociendo que no siempre avanzamos por el camino de la verdadera vida.

Tú que con tu resurrección has destruido el pecado y la muerte. SEÑOR, TEN PIEDAD.
Tú que con tu resurrección has renovado la creación'
entera. CRISTO, TEN PIEDAD.
- Tú que con tu resurrección das la alegría a los vivos y la vida a los muertos. SEÑOR, TEN PIEDAD.

Antes de las lecturas: Dispongámonos a escuchar ahora la Palabra de Dios, unas lecturas que hoy nos traen, más allá del dolor y la tristeza de la muerte, un mensaje de consuelo y esperanza: la confianza en el amor de Dios, la fe en la vida eterna, la adhesión a Jesús muerto y resucitado.
Es importante cantar siempre una antífona de respuesta al salmo responsorial, para crear clima de oración. También hoy, y con mayor razón, dado que acostumbran a participar de la Eucaristía asistentes no habituales.

Oración universal: Al Dios del amor y de la vida, en quien creemos, en quien confiamos, le presentamos ahora nuestras peticiones, diciendo: ESCÚCHANOS, PADRE.

1. Por la Iglesia, por todos los cristianos. Que demos testimonio de la vida y la esperanza de Jesús en medio de nuestro mundo. OREMOS:

2. Por todos los hombres y mujeres, especialmente los que sufren. Que encuentren en la fe un estímulo de vida y de esperanza. OREMOS:

3. Por nuestros familiares y amigos difuntos. Que Dios les llene de su amor, y a nosotros nos dé consuelo y paz. OREMOS:

4. Por todos los difuntos, especialmente los que han muerto en el último año. Que gocen de la plenitud de la vida con Jesús resucitado. OREMOS:

5. Por todos nosotros. Que vivamos cada día siguiendo a Jesús, que es el camino, la verdad y la vida. OREMOS:
Escucha, Padre, las intenciones que te hemos presentado por Cristo, nuestro Señor, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Padrenuestro: Digamos ahora juntos el padrenuestro, la oración de los hijos de Dios. Unidos con Jesús, y como él nos enseñó, nos atrevemos a decir:

CPL


Publicado por verdenaranja @ 22:30  | Liturgia
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ZENIT publica la intervención que pronunció el historiador Andrea Riccardi, fundador de la Comunidad de San Egidio, ante la asamblea plenaria del encuentro de representantes religiosos por la paz que convocó este movimiento en Nápoles del 21 al 23 de octubre.


Un humo de pesimismo insidia a menudo nuestros ojos. No logramos ver el futuro. Siempre se pueden encontrar razones para justificar el pesimismo. Existen. Muchas razones se encuentran en la violencia cotidiana en los rincones del mundo. Violencia terrorista, violencia criminal en un mondo que, para más de la mitad de la población, es urbanizado. Mundo de ciudades más que de campo. Violencia de la guerra, ennoblecida con facilidad, como instrumento normal y necesario para solucionar los conflictos. Son muchas las razones que justifican el pesimismo, hijo de un gran miedo de los demás. El humo del pesimismo no deja ver el rostro humano del otro y, en el fondo, justifica la violencia. El pesimismo en cambio parece la verdad ineluctable de la historia.

Pero el miedo, para pueblos, naciones, culturas, no es solo sentimiento. Se convierte en política. Es la incapacidad de un gran diseño que hace que un país y el mundo sean mejores. El miedo se convierte en cultura. Es la cultura del desprecio por el otro, porque pertenece a otra religión, a otra etnia, es distinto. La cultura del desprecio es antigua como la historia del hombre pero, en este tiempo de globalización, tiene una reviviscencia impresionante. Somos muchos. Nos queremos proteger y separar de los demás.

El virus del desprecio produce efectos dañinos y a largo plazo. Queridos amigos, el desprecio hacia el pueblo hebreo produjo el Holocausto. El desprecio ha destruido puentes fecundos entre musulmanes y cristianos, construidos en el pasado. La seguridad del desprecio alimenta el terrorismo en nombre de la religión, que golpea sin ver el rostro de quien tiene delante. El desprecio, día tras día, excava abismos.

Si realiza a menudo aquella cadena mortal de la cual escribe el profeta Oseas: «Si siembran viento, cosecharán tempestad». Pero hoy parece que no haya miedo por la tempestad que está llegando; que no se tema el abismo por el que se camina.

Ante un mundo tan grande, en el cual gracias a la globalización vemos todo somos presa de un pánico de lo inmenso. Más aún el vértigo de la globalización. Y tenemos miedo. Miedo, desprecio, en el fondo pereza mental, contraposiciones, agresividad, desinterés… todo se puede adscribir a un mundo prisionero del vértigo de la globalización.

Claro, en el mundo de hoy, se siente la nostalgia de una interpretación omnicomprensiva. La proporcionaban las ideologías, que acabaron. Eran ídolos que daban la seguridad de tener entre las manos la fórmula para luchar para un radiante porvenir. Así pues se quebró el providencialismo de la economía que, con el desarrollo de los mercados, prometía paz y libertad. Vimos que la democracia no es un mesianismo al cual convertir, sino una historia que construir dentro de pueblos concretos. Entonces, ¿después de la edad de las ideologías, después de las ilusiones de la década de los noventa, llega el tiempo del pesimismo y de las razones de la fuerza?

Interpretar el horizonte internacional como choque de civilizaciones y de religiones es ideológico: significa querer encontrar un motor de la historia, como hacían las ideologías. Pero tiene una repercusión concreta: lleva a despreciar al otro y a creer que en su destino, en sus cromosomas religiosos, está escrita la guerra contra mí.

La renuncia a pensar en un destino común de la humanidad, en un bien común, que es en primer lugar la paz, se alimenta de la ilusión de que existe mi paz, prescindiendo de la paz de todos. La renuncia a trabajar por un destino común de la humanidad lleva a rehabilitar la guerra y no garantiza la paz para mí. Hoy la paz es más global que ayer.

¿Son ilusiones ante un destino inevitable o a poderosas fuerzas de la historia? El hombre creyente sabe que no hay nada inevitable. La historia es rica en cambios repentinos y milagros. Es rica en momentos inesperados, en fuerzas sumergidas que emergen. Lo digo, con convicción personal y con la de mis amigos de Sant’Egidio: convicción que nace de confrontarse cotidianamente con las heridas de los pobres y de los países pobres, porque no somos profesionales del diálogo, sino amigos de los pobres y hostiles a la guerra, madre de todas las pobrezas. De ahí el amor por el diálogo.

El espíritu tiene una fuerza, humilde y humillada, que puede mover montañas. La Pira, un gran italiano, hombre del encuentro, escribió a Juan XXIII en 1959: «La oración es una fuerza histórica que mueve los pueblos y las naciones». En Birmania hemos visto la fuerza desarmada de los monjes: y hoy escucharemos a uno de ellos. Hace quince años, en Mozambique, vimos el milagro de la paz de un pueblo que se reconcilia, por el que San Egidio ha trabajado mucho (y siento el deber de saludar a los amigos mozambiqueños, entre los que saludo con gran respeto a la Sra. Guebuza). Los hombres y las mujeres del espíritu tienen una fuerza profunda.

Los líderes religiosos, que respondieron a la convocatoria de Nápoles, lo hicieron porque no ceden al pesimismo. Creen que la realidad no es solo la que se ve, que se compra, que se gana con la lucha, que se conquista: es también el mundo del espíritu. Lo dicen las grandes religiones con lenguas, teologías, distintas. Las religiones no son ni iguales ni equivalentes. No lo digo solo como creyente, sino como persona que se dedica a la vida de los pueblos. Todas las religiones recuerdan, en maneras diferentes, que el espíritu da la vida, que el espíritu hace vivir y que sin el espíritu se construye un mundo en el cual nos ahogamos.

El mundo del espíritu no es una realidad premoderna, eliminada por el progreso. Es antigua como las montañas, decía Gandhi. Pero es una estructura decisiva de la existencia humana.

Los líderes religiosos que respondieron a la convocatoria de Nápoles manifiestan su interés por estar juntos. Sabemos bien que las religiones pelearon y rivalizaron. Pero también es verdad que las corrientes espirituales profundas las atravesaron y las hermanaron. ¿Cómo no recordar el monaquismo que, en diferentes mundos religiosos, de Asia a Occidente, inspiró existencias humanas y hermanó historias de espíritus? Hay una historia secreta de comunicaciones íntimas entre los creyentes y entre los santos. Ningún hombre es una isla, decía el grande monje Thomas Merton; pero además ningún mundo, ninguna religión es realmente una isla.

Los religiosos, respondiendo a la invitación de Nápoles, dicen con voz alta y fuerte que tienen la intención de dialogar y que creen en el diálogo. ¿Es una moda? El diálogo es algo intrínseco a las religiones: nace en la misma oración que es diálogo, aunque es silencio, escucha, y en cualquier manera afirman que no somos autosuficientes, sino necesitamos a Aquel que está mucho más allá de nosotros.

Los líderes religiosos dan muestra de los tesoros de sabiduría, tesoros bruñidos por siglos de historia y por las vivencias de millones de creyentes. «Si no se espera nada del otro, el diálogo nace ya muerto», escribió el monje Enzo Bianchi. ¡Qué tristeza cuando millones de hombres con su amor, su dolor, su fe, no significan nada para mí y no espero nada de ellos! La expectativa de los demás, que son distintos, es el inicio de la esperanza y la base de la amistad: los demás, que no creen como yo, existen, me interesan, merecen respeto, tienen algo que decirme, vivo con ellos… Confluir hacia un lugar de diálogo, hoy Nápoles, demuestra que las religiones no quieren el distanciamiento sino el diálogo. El diálogo ayuda al espíritu a soplar con más fuerza. Saludo con gratitud a las insignes personalidades aquí reunidas, que nos dan esperanza.

Confluyen en Nápoles. La invitación que han aceptado les ha llegado de la Comunidad de San Egidio, a la que muchos de ustedes han acompañado a lo largo de más de veinte años de camino en el espíritu de Asís. Pero la invitación viene de esta Iglesia de Nápoles y de su arzobispo, el cardenal Sepe, que vive unos momentos complicados en una ciudad grande, hermosa, pero llena de problemas. Nápoles, en el mundo, tiene una imagen de ciudad de violencia. Es cierto que en Nápoles existe violencia, al igual que en otras grandes ciudades del mundo. Pero está floreciendo una gran esperanza. El cardenal Sepe, arzobispo de Nápoles, es testigo y protagonista de una nueva etapa de esperanza en esta ciudad, hermosa y fuerte: es una etapa que ahonda sus raíces sobre todo en motivos espirituales. Junto con el cardenal, gran amigo mío desde hace muchos años, aprovecho la ocasión para saludar al Presidente de la Región, al Presidente de la Provincia y al Alcalde de Nápoles, y agradecerles por cuanto han hecho para nuestro encuentro.

La invitación para venir a Nápoles sigue la estela del inolvidable encuentro de Asís que Juan Pablo II quiso celebrar en 1986: «Aquel encuentro –escribió a la Comunidad de Sant’Egidio aquel Papa– tenía una fuerza espiritual desgarradora: era como una fuente a la que se vuelve… una fuente capaz de desencadenar nuevas energías de paz». ¡Lo fue y lo será cada encuentro en el nombre de la paz!

Religiones milenarias no ceden ante la resignación, provocada por la emoción del momento o de una imagen televisiva. Desde siempre el valor de la paz está vinculado al mundo del espíritu. Los espirituales pueden y deben hablar de los problemas del mundo (y lo haremos en estos días): lo harán con políticos, hombres de cultura, laicos. En este tiempo es muy necesario dialogar, cuando se dibujan en el horizonte fuerzas desestabilizadoras, terrorismo, amenazas de guerra y de una guerra que puede sobrepasar un territorio.

¡Hace falta una nueva audacia para hablar de paz en el nombre del espíritu y del hombre! Es una nueva iniciativa que debe florecer en las encrucijadas de la historia, en los lugares de oración. Debe florecer en la cultura y en la práctica de la convivencia, en el arte del diálogo, en la sinceridad de la amistad. Se ha avanzado mucho, pero ahora la situación exige algo más. Hace falta una iniciativa convincente de paz. Cuando florecen el diálogo y el espíritu se crea simpatía entre los hombres, los pueblos y las religiones. Simpatía que todos necesitamos, que los humildes necesitan, que las civilizaciones necesitan, ante el lento proceso de distanciamiento entre mundos y civilizaciones, que corre el peligro de provocar terremotos.

El florecimiento del diálogo de paz y en el espíritu debe reunir a multitud de mundos que van hacia el distanciamiento. Hay fronteras delicadas, como las de la relación entre Asia y Occidente, sobre la que se negocia mucho y se reflexiona poco; las de la vital relación entre África y Europa. África, que a menudo queda apartada al margen de la historia, tiene una función vital. Y aprovecho la ocasión para saludar con respeto y amistad al Presidente de la República de Tanzania, un país en el que musulmanes y cristianos viven juntos en paz y en simpatía. Hay fronteras delicadas como las de la Unión Europea. Recientemente el Presidente Prodi ha contribuido enormemente para que sean una propuesta de civilización en el mundo. Lo saludo y le doy las gracias por su presencia y su interés. El distanciamiento de los mundos produce separación y posteriormente violencia.

La violencia ha sido la compañera de viaje del gran y dramático siglo XX. La paz que se esperaba al final del siglo no llegó. La violencia ha significado muerte, privación de libertad y vidas atropelladas. La violencia quiere destruir la humanidad del hombre y hacer de él un no-hombre. Esta era la violencia del «gulag» y del «lager». Es la violencia que utiliza los símbolos religiosos. La declaración del Bósforo, bajo los auspicios del patriarca Bartolomeo, afirma: «La explotación de los símbolos religiosos para apoyar la causa de un nacionalismo agresivo es una traición de la universalidad de la fe…».

El siglo pasado conocimos muchas violencias: la de la economía, la de dejar morir a multitud de personas de sida por falta de cuidados; la violencia absurda contra las mujeres, con la que se quiere humillar a la compañera y la madre del hombre; y, por último, la inútil pero reveladora violencia contra los lugares de culto (sinagogas, mezquitas, iglesias, templos) que quiere borrar la pista de la vida espiritual de la tierra de los hombres. Un lugar de oración, aunque ya no se utilice, recuerda siempre que la paz es el nombre de Dios: es un monumento de paz y de espíritu.

Hoy el mundo necesita una iniciativa desinteresada de paz en el nombre del Espíritu. Es conquistar los corazones al respeto del hombre. Es hacer crecer en las mentes el sentido de la unidad de la familia humana. Es, en definitiva, una cultura del espíritu que libra de la violencia y de sus raíces. Las religiones pueden hacer mucho, si escuchan el grito de dolor y la petición alarmada que llega de tantos lugares del mundo. Benedicto XVI (y estamos emocionados por las palabras de aliento que hoy ha dirigido a una delegación de esta asamblea), con serena claridad, ha afirmado: «El espíritu de Asís, que desde aquel evento continúa difundiéndose por el mundo, se opone al espíritu de violencia, al abuso de la religión como pretexto para la violencia».

Por eso estoy convencido de que estos tres días en Nápoles, de diálogo, de amistad, de oración, reforzarán un vínculo que permitirá que los mundos religiosos estén menos solos, que la paz sea más fuerte, que las religiones sean más amigas. El espíritu de Asís se convierte en espíritu de Nápoles, quiere ser el espíritu de un mundo de paz.

ZENIT A mediodía del domingo, 28 de Octubre de 2007, tras la beatificación de 498 mártires del siglo XX en España, presidida por el cardenal José Saraiva Martins, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, Benedicto XVI se asomó a la ventana de su estudio para rezar el Ángelus con los peregrinos congregados en la plaza de San Pedro. Estas fueron las palabras que pronunció antes y después de la oración mariana.


Queridos hermanos y hermanas:

Esta mañana, aquí, en la plaza de San Pedro, han sido proclamados beatos 498 mártires asesinados en España en los años treinta del siglo pasado. Doy las gracias al cardenal José Saraiva Martins, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, quien ha presidido la celebración, mientras saludo cordialmente a los peregrinos reunidos con motivo de esta alegre ocasión.

La inscripción en la lista de los beatos de un número tan grande de mártires demuestra que el supremo testimonio de la sangre no es una excepción reservada sólo a algunos individuos, sino una posibilidad realista para todo el pueblo cristiano. Se trata de hombres y mujeres de diferentes edades, vocaciones y condición social, que pagaron con su vida la fidelidad a Cristo y a su Iglesia.

Se les aplican adecuadamente las expresiones de san Pablo, que resuenan en la liturgia de este domingo: «Porque yo estoy a punto de ser derramado en libación y el momento de mi partida es inminente. He competido en la noble competición, he llegado a la meta en la carrera, he conservado la fe» (2 Timoteo 4, 6-7). Pablo, detenido en Roma, ve cómo se aproxima la muerte y traza un balance de reconocimiento y esperanza. En paz con Dios y consigo mismo, afronta serenamente la muerte, con la conciencia de haber entregado totalmente la vida, sin ahorrar nada, al servicio del Evangelio.

El mes de octubre, dedicado de manera particular al compromiso misionero, se concluye de este modo con el luminoso testimonio de los mártires españoles, que se suman a los mártires Albertina Berkenbrock, Emmanuel Gómez González y Adilio Daronch, y Franz Jägerstätter, proclamados beatos en días pasados en Brasil y en Austria.

Su ejemplo testimonia que el Bautismo compromete a los cristianos a participar con valentía en la difusión del Reino de Dios, cooperando si es necesario con el sacrificio de la misma vida. Ciertamente no todos están llamados al martirio cruento. Existe también un «martirio» incruento, que no es menos significativo, como el de Celina Chludzinska Borzecka, esposa, madre de familia, viuda y religiosa, beatificada ayer en Roma: es el testimonio silencioso y heroico de los muchos cristianos que viven el Evangelio sin compromisos, cumpliendo su deber y dedicándose generosamente al servicio de los pobres.

Este martirio de la vida ordinaria es un testimonio particularmente importante en las sociedades secularizadas de nuestro tiempo. Es la pacífica batalla del amor que todo cristiano, como Pablo, tiene que combatir incansablemente; la carrera por difundir el Evangelio que nos compromete hasta la muerte. Que nos ayude y asista en nuestro testimonio diario la Virgen María, Reina de los Mártires y Estrella de la Evangelización.


[Traducción del original italiano realizada por Zenit. Tras rezar el Ángelus, el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español, dijo:]

Saludo con afecto a los fieles de lengua española. En particular, saludo a mis hermanos obispos de España, a los sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas y fieles que habéis tenido el gozo de participar en la beatificación de un numeroso grupo de mártires del pasado siglo en vuestra nación, así como a los que siguen esta oración mariana a través de la radio y la televisión. Damos gracias a Dios por el gran don de estos testigos heroicos de la fe que, movidos exclusivamente por su amor a Cristo, pagaron con su sangre su fidelidad a Él y a su Iglesia. Con su testimonio iluminan nuestro camino espiritual hacia la santidad, y nos alientan a entregar nuestras vidas como ofrenda de amor a Dios y a los hermanos. Al mismo tiempo, con sus palabras y gestos de perdón hacia sus perseguidores, nos impulsan a trabajar incansablemente por la misericordia, la reconciliación y la convivencia pacífica. Os invito de corazón a fortalecer cada día más la comunión eclesial, a ser testigos fieles del Evangelio en el mundo, sintiendo la dicha de ser miembros vivos de la Iglesia, verdadera esposa de Cristo. Pidamos a los nuevos Beatos, por medio de la Virgen María, Reina de los Mártires, que intercedan por la Iglesia en España y en el mundo; que la fecundidad de su martirio produzca abundantes frutos de vida cristiana en los fieles y en las familias; que su sangre derramada sea semilla de santas y numerosas vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras. ¡Que Dios os bendiga!

[© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]

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Datos sacados del folleto explicativo del Instituto de Misionesras Seculares, que celebran el 50 aniversario de su presencia en Tenerife.

CARISMA FUNDACIONAL DEL INSTITUTO DE MISIONERAS SECULARES (IMS)


Un grupo de mujeres apasionadas por Cristo, corno fundamento de de su vida y misión.

"Pídanle que se conviertan a Cristo, que su gloria sea la de Él, que no se contenten ni vanaglorien sino de que El viva en ustedes y contagien su vida y su amor".

Viviendo una consagración a Dios, en medio del mundo.

"El alimento con el cual la misionera nutrirá su espíritu, será la voluntad de Dios. Tiene que haber como una constante encarnación de Dios en la misionera, y ésta se realiza cuando cumple su voluntad". "No podemos tender a una deserción de la vida, sino a una penetración en ella, en cualquier dominio, a fin de influir en ella".

Con una formación profunda, fundamentada en la Sagrada Escritura.

"Las quiero con una espiritualidad evangélica, forjadas en la sencillez del evangelio". "La Biblia ha de ser el centro de su preparación doctrinal y de su formación espiritual".

Que viven y actúan en medio del mundo, con libertad y flexibilidad, rigiéndose a base de conciencia y responsabilidad.

"En toda su actuación, ustedes son las responsables. El espíritu del Instituto es dar pocas norrnas y muchos criterios". "Sean firmes en lo fundamental y flexibles en lo accidental".

Al servicio de la Iglesia universal.

"No cabe en ustedes una misión capilla, su campo es toda la Iglesia". "Deben tener un corazón universal".

Intentando responder siempre al momento presente.

"Hacer que los hombres de hoy crean en el Cristo de hoy". "No se aten a la letra de lo que les digo. Respondan a la necesidad actual en que vivan, que para eso son".

Todo ello, con un perfil humano de sinceridad, discreción, flexibilidad y firmeza, disponibilidad y alegría, un gran amor ala Naturaleza...

"Las quiero primero mujeres y luego santas".

Datos de los inicios del Instituto de Misioneras Seculares (IMS), publicados en folleto con motivo del 50 aniversario de su presencia en la Diócesis de Tenerife.

INICIOS DEL INSTITUTO DE MISIONERAS SECULARES (IMS)


D. Rufino Aldabalde - Trecu, sacerdote de Vitoria (1904-1945 anees Misioneras Evangélicas Diocesanas). Piensa él en unas mujeres al servicio de la Iglesia, algo nuevo, sin hábitos ni demasiadas trabas reglamentarias, pero sí con una exigencia de entrega total. Que vivan en el mundo siendo parte de él, como María la madre de jesús. Animadas por una gran pasión por Cristo, convencidas, contagiando entusiasmo, viviendo su fe y su vida como una unidad. Sus palabras así lo expresan:

"Los apóstoles ejercían un ministerio universal, estaban en todas partes: en sus casas, se desenvolvían en el anónimo, en distintas esferas, predicaban a toda clase de gente...
El ejemplo de sus vidas era el más estupendo milagro del Mª Camino Gorostizacristianismo. Creo que en el siglo XX se debe repetir este espectáculo. La Iglesia necesita apóstoles que estén en contacto directo con el mundo.

Ustedes han sido llamadas a implantar el reino de Cristo en otras personas, que las han de descubrir en esos barrios deshechos, en esas fábricas, en esos pueblos que tienen a Cristo en los sagrarios, pero que no le conocen y pasan como si fuera extranjero..."

Mª Camino Gorostiza es la primera que comparte su proyecto y coincide con él en que "el mundo y la Iglesia están necesitados de la aportación de la mujer, de su compromiso responsable".

Puede decirse que Don Rufino se adelanta a su tiempo en la valoración positiva de la mujer. Considera la feminidad un don preciado que hay que hacer rendir para el Evangelio.

La comunidad del Instituto de Misioneras Seculares anuncia actos con m,otivo de su presencia en la Diócesis de Tenerife.

Instituto de
misioneras seculares


Canarias 1957-2007


Queridas amigas y amigos:

En estos momentos estamos celebrando los 50 años de la presencia del IMS en Canarias. Con este motivo, queremos compartir con todas las personas que nos han acompañado y han posibilitado la realización de nuestra misión en la sociedad y en la Iglesia, nuestro profundo gozo por la llamada del Señor a seguirle, desde nuestro Carisma Específico, con nuestra presencia en la realidad, intentando transformarla según el Evangelio.

Queremos vivir este momento, tomando conciencia de los retos que nos plantea el Siglo XXI., para seguir dando la respuesta adecuado a las nuevas necesidades, haciendo Memoria de Jesucristo.

Para agradecer al Señor el proceso de estos años y las nuevas perspectivas de futuro, te invitamos a participar:

En la Isla de Tenerife :

- Charla Coloquio: "EN EL MUNDO Y PARA EL. MUNDO. LAS ASOCIACIONES LAICALES Y LOS INSTITUTOS SECULARES EN EL SIGLO XXI", impartida par nuestra compañera Rosario Pino Capote, que se realizará el jueves 22 de noviembre a las 19,30 horas. en el Colegio de la Salle de Santa Cruz de Tenerife.

- CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTTA que, presidida por nuestro Obispo, D. Bernardo Álvarez y el Arzobispo Emérito de Zaragoza, D. Elías Yenes, realizaremos el próximo domingo 25 de Noviembre, a las 18 horas, en la Parroquia de la Cruz del Señor de Santa Cruz de Tenerife.

En la Isla de la Palma:

- Charla Coloquio: "EN EL MUNDO Y PARA EL MUNDO. LAS ASOCIACIONES LAICALES Y LOS INSTITUTOS SECULARES EN EL. SIGLO XXI", impartida por nuestra compañera Rosario Pino Capote, que se realizará el martes, día 27 de noviembre a las 20,00 horas. en el Salón del Palacio de Salazar, Calle O'Daly n° 22, de Santa Cruz de la Palma.

Nos alegraría poder contar con tu presencia en estos actos, según tus posibilidades.
Un saludo muy cordial

COMUNIDAD IMS DE TENERIFE


Santa Cruz de Tenerife, Octubre de 2007


IMS Tenerife – C/ Ferrnín Morín s/n - Edificio Guayarmina Bi. 2 - 5° E - 38007 Santa Cruz de Tenerife
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lunes, 29 de octubre de 2007

Artículo publicado en el programa de fiestas de fiestas del "Santísimo Cristo del Calvario de Icod 2007", escrito por el periodista y profesor José Fernando Díaz Medina

CARTA A ICOD



Te escribo esta carta, Ciudad, porque tengo la seguridad de que te gustará. Sabes que para los icodenses, las Fiestas del Santísimo Cristo del Calvario son fechas señaladas que marcan la sobreabundancia de la alegría, un tiempo en que se sacan por tus calles las mejores galas. Sí, te vuelves señorial, movilizando tus infinitos recursos para alegrar a todos los participantes. Levantas la voz nuevamente y todos hacemos un alto en el camino, en el quehacer fecundo y constructivo, para dedicar unos días a tus jornadas de conmemoración y solemnidad.

Septiembre, siempre en septiembre, es cuando las manecillas del reloj te señalan puntualmente hacia la celebración de tus Fiestas Mayores. Cada año, vives tus símbolos y ritos apreciando escenarios múltiples y variados. Y hoy, como ayer, nos asomamos con curiosidad a tus señales de obsequio. Las escalas de los ruidos y sonidos festivos se aumentan y particularizan. Todas las fidelidades están en pie. Yes el último domingo de septiembre, cuando la fantasía y la realidad se confunden y culminan en una suerte de apoteosis: la Fiesta de Arte. Sí, Ciudad, como sin duda recordarás punto por punto ese es el día superior, una jornada hermosa donde se dan cita la música y la literatura.

¡Fiestas del Cristo! Los recuerdos se aglomeran ahora atropelladamente al intentar la síntesis. Muchas veces me he preguntado si no fue tu orgullo y señorío lo que ha dictado el buen hacer de estas Fiestas de Septiembre. Así, la solemne Misa y Procesión del Retorno son momentos de extraordinario fervor. Como siempre, el sentido de lo grandioso te hace vibrar en el orden de la caridad tan sustancial al cristianismo. La Iglesia de San Marcos se abarrota, se pone a tope para el responso, y mucha gente tiene que permanecer fuera, esperando. Los icodenses te rendimos este modesto homenaje filial, queremos siempre en ese Vía Crucis de recogimiento dejar testimonio de gratitud.
Yo, la verdad, de pequeño las vivía más que nunca en múltiples aventuras. Pero hubo más, Ciudad. La alegría adoptaba distintas formas. Te acordarás que los niños de entonces fuimos felices en tu regazo. En efecto, estas Fiestas se nos pasaban en un suspiro, y uno de los instantes cruciales era presenciar el acto de la Entrada del Crucificado en la Plaza del Calvario donde atronaba una lluvia de voladores. Al amor de la noche, crecía el rumor de nuestras travesuras. Todo esto lo consigo ver con perfecta claridad cuando hablo del pasado con mis amigos. En el rompecabezas encajo unas piezas con otras. Añoranzas entrañables de aquellas fiestas del Santísimo Cristo que nos regalaste. Sobre todo, gozábamos en los recorridos procesionales, llenos de fuegos pirotécnicos, "ruedas de fuego", que antes se explosionaban muy cerca de la gente creando sustos considerables. ¿Quién no las recuerda?

Esta carta nace de una satisfacción. Con la memoria como arma, soy testigo excepcional de las emociones vividas en cada pálpito recreado dadas las hechuras con que estaba dispuesto Icod. Gracias a aquellos días de celebraciones procuramos poblar de recuerdos y delicias el mundo de la niñez, en que los niños a través de la pleitesía cobramos el diseño imaginativo y real de la persona futura, pues hay siempre en el hombre la posibilidad de volverse niño para hacerse infinitamente creador. Supongo que este estado de cosas se debía principalmente a la circunstancia de que Icod en sí era atractivo para el recreo y la alegría. Lo que nunca olvidaré, Ciudad, es que la vida que llevaba con mis amigos en tí estaba llena de encanto y así permanece aún en mis recuerdos.

Hacíamos muchas cosas en aquellos breves días de septiembre. ¿Te acuerdas? Comenzaba el tierno otoño y en el aire ya se percibía el olor a las hojas amarillas de los árboles. Girando recuerdos en el carrusel infantil aprecio que me sentía de veras transportado perezosamente hacía la estación otoñal. Eran jornadas festivas que zarandeaban tu ser. Cuando comenzaba a oscurecer, el Parque Andrés De Lorenzo-Cáceres y Ossuna se iluminaba con todas las luces. Eso me gustaba. He disfrutado, sin duda, con los repiques mañaneros. También con las exhibiciones de las bandas de música. Bueno, desde entonces siempre que he oído sus rítmicas marchas la emoción llena todos los espacios de mi recuerdo.

Puedo recordar, porque lo pide la ocasión, otras muchas vivencias del ayer. Por ejemplo, los primeros días del curso en el "Sector Oeste" de los Pabellones de la Parada. En mi fantasía lo puedo ver todo. Hay mucha gente que cree que una impresión depositada en la memoria de un niño en los primeros años de su existencia no puede seguir ahí más de cinco o seis años, pero eso es un error. Yo recuerdo y aprecio todos esos momentos en este territorio icodense que te pertenece. Vienen a la memoria lugares secretos para los juegos de mi infancia, reflejos donde derramábamos vivencias, sueños v aspiraciones. Todo está sellado en mis recuerdos.

Ciudad de Icod de los Vinos, las razones que te confieren tu carácter único son innumerables, pero quizá debiéramos centrar en pequeños detalles el conocimiento preciso y precioso sobre la identidad icodense. Cualquier mínimo aspecto sobre las costumbres, tradiciones, gastronomía, festejos y modos de ser de tus habitantes es un recurso inagotable. O, mejor dicho, un tesoro en el que caben todos o casi todas las influencias culturales tomadas desde hace cinco siglos de historia, con las connotaciones migratorias por todos conocidas en estas latitudes, y respecto a las cuales se ha percibido siempre una viva nostalgia con América.
Bueno, Ciudad, conoces de sobra que por muchos motivos para los icodenses tu Cristo del Calvario es el Cristo de los Emigrantes. Su rostro sufriente tiene dureza, dolor, lágrimas y sangre. Ante Él suplicaron, imploraron y se encomendaron en la partida. Ante Él rezaron, cumplieron y agradecieron el retorno. Los indianos han llorado las nostalgias del terruño. Y la ermita es el lugar privilegiado que envuelve todas esas promesas con América en un halo de devoción y de ternura. Como digo, sus fortalezas religiosas, en términos de fe y certeza sobrehumana se sienten profundamente en nuestro imaginario local.

Verdaderamente, en el misterio de la Crucifixión tienes en Icod ejemplos de calidad incuestionable. De entre ellos, merece singular atención esta impresionante obra escultórica. Cuantos hemos vivido en Cristo estos días entendemos el sentido de estas palabras. Simbólicamente, observando la Imagen Venerada vemos sufrir al Hijo de Dios, hecho hombre. Jesús nos enseña a mirar de cerca el sufrimiento. Nos basta ver su rostro castigado, azotado, resignado, para ver ahí reflejado el rostro de todos los hombres. Te confieso que siempre me ha estremecido el patetismo y la profunda espiritualidad que irradia esta imagen tan sentida popularmente. De anónimo cubano, tallada en escultura, técnicamente en bulto redondo, está fechada alrededor de 1730 (siglo XVIII).

Bien, permíteme que dé un salto en el tiempo y evoque, eso sí, aquel escrito de Gutiérrez Albelo. Nadie como don Emeterio que en Gloría estará. El poema que sigue, muy hermoso, se refiere a tu alma de Ciudad y se titula "Cristo de Icod". Dice:

Cristo de Icod, oculto y solitario,
que presides el Valle y sus alcores.
Drago lleno de heridas, milenario,
y Teide augusto que revienta en flores.

Cristo de Icod, mi Cristo del Calvario,
que alumbraste la fe de mis mayores:
Si hoy de nuevo me acerco a tu Santuario
y adorno su dintel con mis fervores...

Que mis versos te sirvan de sudario
y el corazón se trueque en incensario,
y hasta en sostén mis brazos pecadores.

Cristo de Icod, oculto y solitario.
Drago lleno de heridas, milenario,
y Teide augusto que revienta en flores.



Bueno, quizá haya llegado el momento de despedirnos. No cometeré el pecado de los discursos largos. Éste es el final de mi carta, Ciudad. Ansiosos estamos por apreciar el programa jubilar de las Fiestas Mayores en esta edición del año 2007. No lo sé, pero barrunto que te gustará que participemos todos, que sea gozo de diversión y viva alegría. Concluyo expresando mi cordial y fraterno agradecimiento. Hasta la próxima oportunidad. Tuyo para siempre.

Septiembre 2007

JOSÉ FERNANDO DÍAZ MEDINA


DOMINGO 31 DEL TIEMPO ORDINARIO - C
4 de noviembre de 2007


El Señor Jesús, que nos ama, nos perdona y nos salva, esté con todos vosotros.

La historia de Zaqueo que hoy escucharemos en el evangelio es una de las que mejor nos muestran la salvación y la alegría que Jesús nos trae. Aquel hombre rico y sin escrúpulos se siente atraído por Jesús, hace lo que sea para verlo, Jesús se le acerca, entra en su casa, y aquel encuentro le cambia la vida.
También nosotros nos hemos sentido atraídos por Jesús, también a nosotros Jesús se nos ha acercado y ha entrado en nuestra casa, también a nostros este encuentro con él nos ha cambiado la vida. Y hoy, una vez más, estamos aquí para sentir la alegría de su presencia, y para aprender a vivir como él nos enseña.

A. penitencial: Con fe en la vida nueva de Jesús, comencemos la celebración de la Eucaristía.

Tú, que nos amas y nos llamas a seguirte. SEÑOR, TEN PIEDAD.
Tú, que eres bueno y misericordioso. CRISTO, TEN PIEDAD.
Tú, que has venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido. SEÑOR, TEN PIEDAD.

1. lectura (Sabiduná 11,23—12,2): La primera lectura nos habla de cuál es la actitud de Dios ante nuestras infidelidades. Es la actitud que Jesús tendrá con Zaqueo en el evangelio.

2. lectura (2 Tesalonicenses 1,11—2,2): En estos últimos domingos del año litúrgico, en la segunda lectura escucharemos una carta de san Pablo que habla sobre cómo debemos afrontar la espera de la venida definitiva de Jesucristo.

Oración universal: Presentemos ahora nuestras plegarias al Padre, por nosotros, por la Iglesia, y por todos nuestros hermanos, los hombres y mujeres del mundo entero. Oremos diciendo: ESCÚCHANOS, PADRE.

1. Por la Iglesia. Que dé siempre testimonio del amor de Jesús, que ofrece a todos salvación y perdón. OREMOS:

2. Por los que, como Zaqueo, se enriquecen a costa de los demás. Que descubran la llamada de Jesús y se conviertan. OREMOS:

3. Por los países que están en guerra. Que sean capa-ces de buscar acuerdos que hagan posible la paz y el bienestar de todos los ciudadanos. OREMOS:

4. Por los enfermos. Que puedan recuperar la salud y volver a la vida normal y cotidiana. OREMOS:

5. Por... OREMOS:

6. Por todos nosotros. Que el Señor nos acompañe siempre y nos haga mejores cristianos. OREMOS:

Dios, Padre nuestro, que eres la fuente de toda bondad. Te pedimos que escuches nuestras plegarias, y muestra tu amor a todos tus hijos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro: Como Jesús nos ha enseñado, y llenos de confianza en Dios nuestro Padre, ahora, antes de comulgar, nos atrevemos a decir:

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Homilía que pronunció el domingo, 28 de Octubre de 2007, el cardenal José Saraiva Martins, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, durante la celebración eucarística en la que beatificó, en nombre del Papa, a 498 mártires del siglo XX en España.


Eminentísimos señores cardenales,
Excelentísimos señores obispos y hermanos en el sacerdocio,
Respetables autoridades,
Hermanas y hermanos en Cristo:

1. Por encargo y delegación del Papa Benedicto XVI, he tenido la dicha de hacer público el documento mediante el cual el Santo Padre proclama beatos a cuatrocientos noventa y ocho mártires que derramaron su sangre por la fe durante la persecución religiosa en España, en los años mil novecientos treinta y cuatro, treinta y seis y treinta y siete. Entre ellos hay obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles laicos, mujeres y hombres; tres de ellos tenían dieciséis años y el mayor setenta y ocho.

Este grupo tan numeroso de beatos manifestaron hasta el martirio su amor a Jesucristo, su fidelidad a la Iglesia Católica y su intercesión ante Dios por todo el mundo. Antes de morir perdonaron a quienes les perseguían --es más, rezaron por ellos--, como consta en los procesos de beatificación instruidos en las archidiócesis de Barcelona, Burgos, Madrid, Mérida-Badajoz, Oviedo, Sevilla y Toledo; y en la diócesis de Albacete, Ciudad Real, Cuenca, Gerona, Jaén, Málaga y Santander.

El Catecismo de la Iglesia Católica afirma: «El martirio es el supremo testimonio de la verdad de la fe” (a 2473). En efecto, seguir a Jesús, significa seguirlo también en el dolor y aceptar las persecuciones por amor del Evangelio (cf. Mt 24,9-14;Mc.13,9-13; Lc 21,12-19): «Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre” (Mc 13,13; cf. Jn 15,21). Cristo nos había anticipado que nuestras vidas estarían vinculadas a su destino.

2. El logotipo de esta beatificación, de una importancia notable por el gran número de nuevos beatos, tiene como elemento central una cruz de color rojo, símbolo del amor llevado hasta derramar la sangre por Cristo. Acompaña a la cruz una palma estilizada, que intencionalmente se asemeja a unas lenguas de fuego, en la que vemos representada la victoria alcanzada por los mártires con su fe que vence al mundo (cfr. 1 Jn 1, 4), así como también el fuego del Espíritu Santo que se posa sobre los Apóstoles el día de Pentecostés, y asimismo la zarza que arde y no se consume con una llama, en la que Dios se presenta a Moisés en el relato del Éxodo y es expresión de su mismo ser: el Amor que se da y nunca se extingue.

Estos símbolos están enmarcados por una leyenda circular, que recuerda un mapa del mundo: «Beatificación mártires de España». Dice «mártires de España» y no «mártires españoles», porque España es el lugar donde fueron martirizados, y es también la Patria de gran parte de ellos, pero hay también quienes provenían de otras naciones, concretamente de Francia, México y Cuba. En cualquier caso, los mártires no son patrimonio exclusivo de una diócesis o nación, sino que, por su especial participación en la Cruz de Cristo, Redentor del universo, pertenecen al mundo entero, a la Iglesia universal.

Se ha elegido como lema para esta beatificación unas palabras del Señor recogidas en el Evangelio de San Mateo: «Vosotros sois la luz del mundo» (Mt 5,14). Como declara el Concilio Vaticano II al comienzo de su Constitución sobre la Iglesia, Jesucristo es la luz de las gentes [1]; esa luz se refleja a lo largo de los siglos en el rostro de la Iglesia y hoy, de manera especial, resplandece en los mártires cuya memoria estamos celebrando. Jesucristo es la luz del mundo (Jn 1, 5-9), que alumbra nuestras inteligencias para que, conociendo la verdad, vivamos de acuerdo con nuestra dignidad de personas humanas y de hijos de Dios y seamos también nosotros luz del mundo que alumbra a todos los hombres con el testimonio de una vida vivida en plena coherencia con la fe que profesamos.

3. «He combatido bien mi batalla, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe» (2 Tim 4, 7). Así escribe San Pablo, ya al final de su vida, en el texto de la segunda lectura de este domingo. Con su muerte, estos mártires hicieron realidad las mismas convicciones de San Pablo.

Los mártires no consiguieron la gloria sólo para sí mismos. Su sangre, que empapó la tierra, fue riego que produjo fecundidad y abundancia de frutos. Así lo expresaba, invitándonos a conservar la memoria de los mártires, el Santo Padre Juan Pablo II en uno de sus discursos: «Si se perdiera la memoria de los cristianos que han entregado su vida por confesar la fe, el tiempo presente, con sus proyectos y sus ideales, perdería una de sus características más valiosas, ya que los grandes valores humanos y religiosos dejarían de estar corroborados por un testimonio concreto inscrito en la historia» [2].

No podemos contentarnos con celebrar la memoria de los mártires, admirar su ejemplo y seguir adelante en nuestra vida con paso cansino. ¿Qué mensaje transmiten los mártires a cada uno de nosotros aquí presentes?

Vivimos en una época en la cual la verdadera identidad de los cristianos está constantemente amenazada y esto significa que ellos o son mártires, es decir, adhieren a su fe bautismal en modo coherente, o tienen que adaptarse.

Ya que la vida cristiana es una confesión personal cotidiana de la fe en el Hijo de Dios hecho hombre esta coherencia puede llegar en algunos casos hasta la efusión de la sangre.

Pero como la vida de un solo cristiano donada en defensa de la fe tiene el efecto de fortalecer toda la Iglesia, el hecho de proponer el ejemplo de los mártires significa recordar que la santidad no consiste solamente en la reafirmación de valores comunes para todos sino en la adhesión personal a Cristo Salvador del cosmos y de la historia. El martirio es un paradigma de esta verdad desde el acontecimiento de Pentecostés.

La confesión personal de la fe nos lleva a descubrir el fuerte vínculo entre la conciencia y el martirio.

«El sentido profundo del testimonio de los mártires», según escribía el cardenal Ratzinger, está en que «ellos testimonian la capacidad de la verdad sobre el hombre como límite de todo poder y garantía de su semejanza con Dios. Es en este sentido que los mártires son los grandes testimonios de la conciencia, de la capacidad otorgada al hombre de percibir, más allá del poder, también el deber y por lo tanto abrir el camino hacia el verdadero progreso, hacia la verdadera elevación humana» (J. Ratzinger, «Elogio della coscienza», Roma, «Il Sabato» 16 de marzo de 1991, p. 89).

4. Los mártires se comportaron como buenos cristianos y, llegado el momento, no dudaron en ofrendar su vida de una vez, con el grito de «¡Viva Cristo Rey!» en los labios. A los hombres y a las mujeres de hoy nos dicen en voz muy alta que todos estamos llamados a la santidad, todos, sin excepción, como ha declarado solemnemente el Concilio Vaticano II al dedicar un capítulo de su documento más importante --la Constitución «Lumen gentium», sobre la Iglesia-- a la «llamada universal a la santidad». ¡Dios nos ha creado y redimido para que seamos santos! No podemos contentarnos con un cristianismo vivido tibiamente.

La vida cristiana no se reduce a unos actos de piedad individuales y aislados, sino que ha de abarcar cada instante de nuestros días sobre la tierra. Jesucristo ha de estar presente en el cumplimiento fiel de los deberes de nuestra vida ordinaria, entretejida de destalles aparentemente pequeños y sin importancia, pero que adquieren relieve y grandeza sobrenatural cuando están realizados con amor de Dios. Los mártires alcanzaron la cima de su heroísmo en la batalla en la que dieron su vida por Jesucristo. El heroísmo al que Dios nos llama se esconde en las mil escaramuzas de nuestra vida de cada día. Hemos de estar persuadidos de que nuestra santidad --esa santidad, no lo dudemos, a la que Dios nos llama-- consiste en alcanzar lo que Juan Pablo II ha llamado el «nivel alto de la vida cristiana ordinaria» [3].

El mensaje de los mártires es un mensaje de fe y de amor. Debemos examinarnos con valentía, y hacer propósitos concretos, para descubrir si esa fe y ese amor se manifiestan heroicamente en nuestra vida.

Heroísmo también de la fe y del amor en nuestra actuación como personas insertas en la historia, como levadura que provoca el fermento justo. La fe, nos dice Benedicto XVI, contribuye a purificar la razón, para que llegue a percibir la verdad [4]. Por eso, ser cristianos coherentes nos impone no inhibirnos ante el deber de contribuir al bien común y moldear la sociedad siempre según justicia, defendiendo --en un diálogo informado por la caridad-- nuestras convicciones sobre la dignidad de la persona, sobre la vida desde la concepción hasta la muerte natural, sobre la familia fundada en la unión matrimonial una e indisoluble entre un hombre y una mujer, sobre el derecho y deber primario de los padres en lo que se refiere a la educación de los hijos y sobre tantas otras cuestiones que surgen en la experiencia diaria de la sociedad en que vivimos.

Concluimos, unidos al Papa Benedicto XVI y a la Iglesia universal, que vive en los cinco Continentes, invocando la intercesión de los mártires beatificados hoy y acudiendo confiadamente a Nuestra Señora Reina de los mártires para que inflamados por un vivo deseo de santidad sigamos su ejemplo.


[1] Concilio Vaticano II, Const. «Lumen gentium», n. 1.

[2] Juan Pablo II, «Mensaje a la VIII Sesión Pública de las Academias Pontificias», 2003, n. 6.

[3] Juan Pablo II, Carta Apostólica «Nuovo Millennio ineunte», 6-1-2001, n. 31. 4

[4] Benedicto XVI, encíclica «Deus caritas est», nn. 28-29.

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domingo, 28 de octubre de 2007
En una entrevista para la COPE, realizada el pasado domingo por Javier Alonso, el cardenal arzobispo de Madrid ha hablado sobre el significado del martirio cristiano y la importancia de la beatificación, el próximo 28 de octubre, de 498 mártires españoles durante la persecución religiosa en España en los años 30 del siglo XX.




Dentro de muy poquito tiempo, el 28 de octubre, tenemos la beatificación de los 498 mártires.

Ciertamente, en Roma. Un gran día para la Iglesia en el mundo, pero de una manera muy especial para la Iglesia en España y, por supuesto, también para la Iglesia en Madrid.

Siguiendo la actualidad, la Conferencia Episcopal Española ha organizado un acto académico que se va a celebrar en breve, el pró- ximo viernes, bajo el título El siglo de los mártires y la persecución religiosa en España. Preguntando a bote pronto, don Antonio, ¿la Iglesia pretende reabrir viejas heridas?

La Iglesia, cuando venera a sus mártires, lo que quiere ofrecer es testigos y testimonios de caridad heroica, de los que dan la vida por los dem ás, porque la han dado y la dan por Cristo. Yeso siempre es un camino y un surco abierto para que ese amor prenda entre nosotros y la reconciliaci ón sea el signo del presente y el futuro de una sociedad concreta, en este caso de Europa, donde hubo muchos mártires en el siglo XX. Yde España, donde hubo muchísimos mártires, uno de los lugares donde más se vio el martirio en el siglo XX, de toda la Iglesia en todo el mundo. Eso es lo que confiamos obtener como fruto de las beatificaciones, un impuslo espiritual dentro de la Iglesia y para la sociedad, donde la primacía del amor que se da, del testimonio por el amor de Cristo y por la cruz de Cristo, siembre en los espíritus y los corazones de la sociedad española sentimientos de amor fraterno, de perdón mutuo, de concordia, y de paz.

Para mucha gente, el tema propio del martirio cristiano les resulta inalcanzable, es una cuestión para otros, o meramente ajena. ¿Cómo comunicar el martirio cristiano?

Muchas veces habría que empezar por la experirencia de la propia vida. La necesidad de darse a los demás, la donación de lo que uno es, se presenta muchísimas veces en la vida ordinaria de las personas. Los problemas de la madre, de la familia, del que sirve al enfermo, del que se entrega a los pobres, del que se da a sí mismo en cualquier circunstancia de la vida; de algún modo, eso es martirio, una forma de testimonio martirial que conecta con el de Cristo, el primer Mártir, que abre un camino nuevo del martirio en la Historia. El Hijo de Dios se hace hombre para sufrir en la Cruz y dar la vida en la Cruz por los hombres. Por eso, si no se entiende el misterio del amor, no se entiende el misterio de la Cruz y del martirio cristiano. Pero sí se entiende el misterio de Dios como misterio de amor, y el misterio de la Cruz como el lugar, el momento. El Señor, en el lugar de la Cruz, da la vida siendo Hijo de Dios, pero tambi én siendo Hijo del Hombre, por la salvación del hombre; así también se entiende el martirio. Un mártir es el que, por ese Crucificado, da su vida, y por eso la da por los demás. Yno antepone a Cristo nada, ni siquiera a su propia vida, aunque lo amenacen e insulten, aunque le digan que si reniega de Cristo salvará su propia vida. No antepone nada, ni su propia vida, a Cristo.

¿Por qué debería ser trascendental que todos los madrileños que podamos vayamos a Roma en peregrinación, con alguna de las varias posibilidades que tenemos?

Yo creo que muchos madrileños deberían ir. El grupo de los mártires madrileños refleja muy bien las características de todo el grupo de los 498 mártires. Lo refleja como un grupo de mártires donde la juventud prima de una forma llamativa. De los 176 mártires que fueron martirizados en Madrid, 61 tienen una edad que va desde los 17 a los 30 años, jovencísimos. Los demás, también muy jóvenes; entre 30, 40 y 50, la inmensa mayoría. Que esos jóvenes nuestros, de la Iglesia y de Espa ña de aquellos momentos, amasen tanto a Cristo, que no prefiriesen nada anteponiéndolo a Él, que diesen todo por Él, es un acto de amor cuyos frutos seguro que estamos todavía recogiendo. Con las beatificaciones del 28 de octubre, podremos constatar y, de alguna forma, favorecer y promover eso. Por lo tanto, creo que la participación en la peregrinaci ón es una colaboración bellísima a esa gran siembra de amor cristiano que es reconcilicación, perdón y paz verdadera para la España del presente y del futuro.

Entonces también animamos a muchos jóvenes para que se acerquen a la peregrinación el próximo 28 de octubre.

Efectivamente, ahí tienen unos modelos fantásticos de lo que es ser cristiano, y de cómo se vive y se muere cristianamente.


Publicado por verdenaranja @ 22:59  | Entrevistas
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Artículo en el que monseñor Felipe Arizmendi Esquivel, obispo de San Cristóbal de las Casas, en el estado sureño de Chiapas, reflexiona sobre uno de los temas que han sido vedados por muchos años en México: la educación religiosa dentro de las escuelas financiadas por el Estado.

San Cristóbal de las Casas, Chis a 24 de octubre de 2007


¿RELIGION EN LAS ESCUELAS PUBLICAS?


VER
Se desató una andanada de insultos contra la jerarquía católica, por apoyar la iniciativa de reformas a la Constitución, pidiendo que haya más libertad religiosa y se pueda enseñar religión en las escuelas públicas, si los padres de familia lo piden, como es su derecho. Esta petición no es para imponer a todos los mexicanos el catolicismo, sino para que haya opciones diversas, según la decisión de los papás. El mismo derecho tienen los protestantes, los de otras religiones, y los que no profesan ninguna. Queremos libertad educativa, no imposición del Estado.

JUZGAR
El artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, de la ONU, ratificada por nuestro país, indica: “La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos… Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos”.

En nuestro país, este derecho humano no se respeta en las escuelas públicas, pues no hay libertad para que los padres de familia escojan una educación que sea conforme a su fe. El Estado impone un solo tipo de educación, y hay algunos temas, como la educación sexual, que no toma en cuenta los principios católicos sobre la sexualidad. No estamos en contra de que se imparta, sino rechazamos algunos contenidos de los libros oficiales.

En muchos países democráticos se respeta este derecho, sin mayor problema, desde hace muchos años. En Alemania, por ejemplo, el Estado reconoce que los padres de familia son quienes han de escoger qué tipo de educación prefieren. Si deciden que la escuela imparta una materia religiosa, pueden seleccionar entre la católica y la luterana, que son las mayoritarias. Si no quieren religión, se imparte a los alumnos clases de civismo, de valores humanos. El Estado paga a los maestros de religión y los implementos pedagógicos. De esta forma, reciben formación religiosa no sólo los ricos y las clases medias, que pueden pagar colegiaturas en las escuelas privadas, sino todos los ciudadanos que así lo deseen. Es lo mismo que pasa en muchos otros países. ¡Ojalá nuestros críticos conozcan otras legislaciones y comparen!

Los obispos de América Latina expresamos en el Documento de “Aparecida”: “Un principio irrenunciable para la Iglesia es la libertad de enseñanza… Por el hecho de haberles dado la vida, los padres asumieron la responsabilidad de ofrecer a sus hijos condiciones favorables para su crecimiento y la grave obligación de educarlos. La sociedad ha de reconocerlos como los primeros y principales educadores.” (No. 339).

“Este intransferible derecho… ha de ser decididamente garantizado por el Estado. Por esta razón, el poder público, … atendiendo a la justicia distributiva, debe distribuir las ayudas públicas –que provienen de los impuestos de todos los ciudadanos– de tal manera que la totalidad de los padres, al margen de su condición social, pueda escoger, según su conciencia, en medio de una pluralidad de proyectos educativos, las escuelas adecuadas para sus hijos” (No. 340).

ACTUAR
No pretendemos que el Estado imparta religión. No es esa su tarea. Eso corresponde a la familia, en primer lugar, y a la comunidad creyente de las diferentes denominaciones. Pero debe respetar la decisión de los progenitores, que pagan con sus impuestos el trabajo de los maestros, los libros de texto y todo el aparato institucional. El Estado no es dueño de la educación, sino su servidor y administrador.

Sabemos que van a pasar muchos años para que se reconozca este derecho humano a la libertad religiosa en la educación pública, pero hay que luchar por ello. No queremos que el Estado haga nuestro trabajo, sino que respete el derecho de los padres de familia. Sabemos que el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación no está abierto a esta demanda, pero llegará el tiempo que sus dirigentes comprenderán las razones y aceptarán.

+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo de San Cristóbal de Las Casas

© 2007 CEM :: CONFERENCIA DEL EPISCOPADO MEXICANO

Publicado por verdenaranja @ 22:53  | Hablan los obispos
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ZENIT.org  El Observador publica una intervención del doctor por la Academia Internacional de Filosofía en el Principado de Liechtenstein, Rodrigo Guerra López, director del Proyecto «Centro Karol Wojtyla para la investigación social avanzada» y miembro de la Academia Pontificia para la Vida, sobre «Racionalidad y cristianismo en el discurso de Benedicto XVI en la Universidad de Ratisbona (12 de septiembre de 2006).


Introducción

Ratisbona es una pequeña ciudad de la región de Bavaria situada en las orillas del Río Danubio [1]. Actualmente cuenta con 150 mil habitantes y ha sido morada, a través de su larga historia, de personajes sumamente variados como San Alberto Magno, Johannes Kepler u Oskar Schindler.

En los años que transcurren de 1969 a 1977, la recién inaugurada Universidad de la ciudad, ofreció una oportunidad de trabajo a Joseph Ratzinger para ampliar su dedicación como investigador y docente. En su autobiografía, nuestro autor comenta que el motivo principal por el que aceptó una cátedra de teología dogmática en este lugar, dejando su puesto en la Universidad de Tubinga, fue porque «quería desarrollar» su «teología en un contexto menos agitado y no quería estar implicado en continuas polémicas» [2]. Cuando Ratzinger escribía este último aserto, no se imaginaba, siquiera lejanamente, que algún día sería elegido Pontífice de la Iglesia católica. Mucho menos pensaba que Ratisbona, apacible lugar para la vida académica, sería el lugar en el que nacería una intensa controversia en torno a un pequeño discurso que él, en su calidad de Papa, dirigiría a un conjunto de profesores el día 12 de septiembre del año 2006.

Las reacciones y contra-reacciones aparecidas alrededor del discurso pontificio en Ratisbona fueron innumerables y llenaron los espacios periodísticos durante varias semanas. No es nuestro propósito abundar en ellas. De hecho, es fácil advertir que un discurso pontificio sobre una cuestión esencial para el presente y el futuro del cristianismo en el nuevo escenario mundial, fue gravemente tergiversado por algunos medios de comunicación, por algunos analistas y por algunos líderes político-religiosos.

Pasada la tormenta mediática, lo importante es volver al texto original y tratar de descubrir cuál es la cuestión de fondo que gravita en las palabras del Papa. Más allá de los juegos de poder que algunos implementaron: ¿cuál es la intuición que mueve a Benedicto XVI en esta intervención realizada en el contexto de una visita pastoral a Alemania? ¿Qué es lo que desea subrayar al hablar frente a los representantes del mundo de la ciencia y la cultura en el Aula Magna de la Universidad de Ratisbona?

1. Un texto antiguo

El Papa Benedicto XVI comenta que ha leído recientemente un texto antiguo, posiblemente redactado a finales del siglo XIV, y que cuenta el diálogo sobre cristianismo e Islam mantenido por el emperador bizantino Manuel II Paleólogo y un persa particularmente culto. El diálogo versa sobre diversas materias. Pero una idea llama la atención del Pontífice: el emperador se pronuncia en contra de la difusión de la fe a través de la violencia. La violencia, según Manuel II Paleólogo, contrasta con la esencia de Dios y del alma. Y así, llega a sostener textualmente que:

«Dios no se complace con la sangre —dice—; no actuar según la razón (σὺν λόγω) es contrario a la naturaleza de Dios. La fe es fruto del alma, no del cuerpo. Por tanto, quien quiere llevar a otra persona a la fe necesita la capacidad de hablar bien y de razonar correctamente, y no recurrir a la violencia ni a las amenazas. (...) Para convencer a un alma razonable no hay que recurrir al propio brazo ni a instrumentos contundentes ni a ningún otro medio con el que se pueda amenazar de muerte a una persona» [3].

Luego de citar este texto, Benedicto XVI a renglón seguido comenta:

«En esta argumentación contra la conversión mediante la violencia, la afirmación decisiva es: no actuar según la razón es contrario a la naturaleza de Dios» [4].

¿A qué razón se refiere el Papa? A la razón humana. De hecho, el discurso en Ratisbona fue leído en alemán. El término usado en particular para señalar la referencia a la razón fue: «Vernunftgemäß». Cuando esta palabra se usa como adjetivo significa: «razonable». Cuando se usa como adverbio quiere decir: «de acuerdo con la razón», «según la razón», «conforme a la razón».

De esta manera, podemos observar que Benedicto XVI, citando un texto antiguo, coloca la discusión en un contexto singularísimo, plenamente actual, y al mismo tiempo, vinculado con lo mejor del pensamiento clásico: ¿es auténticamente humano actuar conforme a la razón? ¿la actuación según la razón se opone a la esencia de Dios? La cuestión sobre Dios ¿es razonable?

2. La cuestión de la «razón»

¿Por qué el Papa privilegia este enfoque? ¿Por qué se percibe un acento en los problemas en torno a la «racionalidad»? Desde mi punto de vista esto responde a una cuestión histórica capital: en la antigüedad cristiana y en el medioevo, el desafío central que el cristianismo experimentó fue el reto lanzado en contra del núcleo de la fe: la Trinidad, las cuestiones centrales de la cristología, etc. Otra manera de afirmar esto mismo es reconocer que la historia de la Iglesia durante largo tiempo estuvo marcada por la historia de las herejías. Existían autores y movimientos que rompían con el depósito de la fe de manera directa: negando la Encarnación, negando algún rasgo esencial de las relaciones intra-trinitarias, y tantas otras cosas. Por el contrario, para el cristianismo de nuestro tiempo el problema fundamental no es en primer lugar la fe, sino cómo se concibe la razón. ¿Qué quiere decir esto?

Que la fe surge como una realidad inderivable, en su absoluta originalidad, sólo en el campo de una razón que no se ha visto reducida, deformada, mutilada. La fe se aprecia en su especificidad irreductible sólo cuando la razón se deja interpelar por un rostro, por un afecto que conmueve al corazón y le ofrece como verdad suprema la primacía total del Amor que lo abraza y lo perdona.

Por ejemplo, una razón instrumental, animada por intereses utilitarios, que tiende a acoger solamente la dimensión pragmática de la realidad, tiende a limitar su capacidad de mirar, de manera que nos hace apreciar y gozar sólo de un aspecto de lo real, de una cierta apariencia de lo real, separada de su verdadero significado. Cuando así sucede, la razón se torna en el principal enemigo de la posibilidad de un Misterio que salve [5]. La razón se vuelve puramente formal y el cristianismo se disuelve en moralismo [6].

3. Cristianismo: opción por la prioridad de la razón

Por el contrario, cuando la razón está abierta al estupor ante la totalidad de los factores de lo real, tal y como se puede constatar en algunos de los mejores momentos del pensamiento griego antiguo [7], su horizonte en principio se encuentra virtualmente abierto para acoger la revelación de una racionalidad superior a la humana, que de manera gratuita se ofrezca ante los hombres. La pretensión cristiana precisamente consiste en esto: en que la razón humana se encuentra sorprendida con la novedad de que el «Logos» (palabra, razón) que es desde siempre, se introduce de manera libre y empírica en la historia para habitar entre nosotros (Cf. Jn 1, 1-14). El encuentro entre el mensaje bíblico y el pensamiento griego no es, entonces, «una simple casualidad» [8] sino que Benedicto XVI dirá que «el patrimonio griego, críticamente purificado, forma parte integrante de la fe cristiana» [9].

Esta es una idea que Joseph Ratzinger, como teólogo, ya había desarrollado con amplitud antes de ser elegido Papa. Por ejemplo, en una conferencia pronunciada en La Sorbona a fines de 1999, cuyo provocador título es La victoria de la inteligencia en el mundo de las religiones, él decía:

«El cristianismo tiene, en esta perspectiva, sus precursores y su preparación en la racionalidad filosófica, no en las religiones. (…Así,) se remite a lo divino que puede mostrarse en el análisis racional de la realidad. (…) Esto significa que la fe cristiana no se fundamenta en la poesía o en la política (estas dos grandes fuentes de la religión), sino en el conocimiento. En el cristianismo, la racionalidad se ha convertido en religión y no ya en su adversario» [10].

Sin embargo, esta convicción tiene importantes resistencias culturales en el contexto presente gracias al relativismo y el escepticismo que brotan de un modelo de racionalidad que pre-selecciona los factores de la realidad que han de ser considerados como auténticamente racionales, en lugar de cultivar una apertura irrestricta ante cualquier dato, ante cualquier fenómeno. Dicho de otro modo, la cuestión es:

«Si sigue siendo verdad aquella convicción fundamental de la fe cristiana y de su filosofía: In principio erat Verbum – al principio de todo estaba la fuerza creadora de la razón. La fe cristiana es hoy como ayer la opción por la prioridad de la razón y de lo racional» [11].

¿No es acaso esto una posición gnóstica? ¿No se está enfatizando demasiado a la razón con merma del lugar que ocupa la fe en la vida del hombre?

La respuesta a estas preguntas es negativa. El gnosticismo afirma un camino de ascensión gradual a través del conocimiento. El pelagianismo, a su modo, sostiene lo mismo pero por vía de la voluntad. El resultado de un planteamiento ascensional de la vida humana es la construcción de una aristocracia espiritual, de una secta de puros y sabios en la que se restringe el acceso a los no-coherentes, a los ignorantes, a los que están caídos. Es esencial al gnosticismo que la razón termine regulando el contenido de la fe. Dicho de otro modo, el estupor ante la Persona de Jesús, el estupor que realmente conmueve la vida, se suprime metodológicamente por un conjunto de parámetros formales que son propuestos como camino de perfección y como mediación adecuada entre la persona humana y Cristo.

Por el contrario, primero como teólogo y luego como Pontífice de la Iglesia católica, Joseph Ratzinger, en continuidad con el Evangelio, con los Padres de la Iglesia y con los santos, ha descubierto que la esencia del cristianismo consiste en la absoluta gratuidad de la Encarnación y de la Redención, es decir, en la primacía absoluta del Amor personal de Dios, de su Misericordia [12]. Por ello, el cristianismo sin negar la relevancia de la razón advierte que la verdad más grande a la que la razón humana puede acceder consiste en reconocer al Amor, consiste en que sólo el Amor es digno de fe… que el Amor ha acontecido dentro de la historia, se ha abajado al máximo (kénosis) y nos ha amado primero. Ratzinger dice: «la persona (…) necesita una razón que llegue hasta el fondo del corazón. Solo cuando el entendimiento permanece abierto a la magna razón, puede ser realmente inteligente y conocer la verdad.» [13]. Sólo de esta manera el cristianismo se repropone como propuesta realmente universal y abierta a todos. Sólo de esta manera el cristianismo se afirma como una propuesta creíble.

4. Carácter personalista de la razón y sentido religioso

La primacía del Amor permite que la razón mantenga una apertura y un realismo fundamentales. Es precisamente cuando la persona cultiva de manera deliberada una actitud de esta manera, que puede entender que el cristianismo es una provocación permanente y no algo meramente temporal para los fines de semana y fiestas de guardar.

Hay una razón metafísica profunda en esto: la razón es apertura constitutiva a lo dado, a acoger receptivamente la estructura objetiva de la realidad [14]. Todo ente goza por su inteligibilidad intrínseca de un cierto grado de auto-datidad (Selbst-gegeben). Sin embargo, no todo ente posee la misma inteligibilidad. El despliegue analógico de lo real ofrece multitud de grados y matices. De hecho, existen entes cuya oscuridad quoad se es enorme debido a que su esencia está fuertemente comprometida con elementos material-potenciales que dificultan apreciar su dimensión actual – y por ende, inteligible –. Sin embargo, existen entes máximamente oferentes, máximamente inteligibles quoad se y simultáneamente quoad nos. Me refiero a los entes que no sólo gozan de una cierta participación intensiva del acto de ser en ellos, sino de aquellos que además gracias a una especial modalidad de esta participación intensiva, han sido creados como capaces de entregarse de manera voluntaria en el amor. No hay ser que se ofrezca más como «dato» que aquel que se ofrece como «don», es decir, que aquel que voluntariamente se revela. Sólo un «yo» capaz de decir desde la libertad e intimidad de su corazón «soy tuyo», «me entrego», puede al ofrecerse, realizar a la razón en su horizonte último, en su dimensión más profunda y constitutiva.

Esta breve consideración nos permite entender el carácter personalista de la estructura de la razón. La razón no halla su objeto más adecuado sino en el encuentro con las personas. Las personas finitas, las personas creadas, sin duda ofrecen una oportunidad inmensa para la realización de esta vocación. Sin embargo, es en la posibilidad de revelación de una Persona infinita dónde la razón no sólo puede quedar plenificada sino radicalmente rebasada y sorprendida. Precisamente por este hecho, la razón no sólo posee un carácter personalista sino que su estructura más íntima consiste en el deseo incontenible de la unión amorosa definitiva del ser humano con una Persona que no defraude, que siempre permanezca y que se muestre enteramente en su verdad.

Uno de los pasajes más significativos de esta tensión estructural de la razón y del corazón humanos hacia el destino se encuentra en el Fedón. Platón intuye que las incursiones filosóficas de los naturalistas se quedan en un nivel de penetración puramente fenoménico (primera navegación). Descubre con gran entusiasmo que el acceso a lo suprasensible es una incursión amorosa y ardua en algo superior (segunda navegación). Sin embargo, en un cierto momento, advierte algo que nunca antes había sospechado: que sería muy deseable que el destino último de la vida se autorevelara y se mostrara como es:

«Me parece (...) que la verdad segura en estas cosas no se puede alcanzar de ningún modo en la vida presente, o al menos sólo con grandísimas dificultades. Pero pienso que es una vileza no estudiar bajo todo punto de vista las cosas que se han dicho al respecto, o abandonar la investigación antes de haberlo examinado todo. Porque en estas cosas, una de dos: o se logra aprender de otros cuál es la verdad, o se la descubre por uno mismo, o si esto no se consigue, habrá que agarrarse al mejor y más seguro de entre todos los razonamientos humanos y, sobre este, como sobre una balsa, afrontar el riesgo de una travesía sobre el mar de la vida; a menos que no se pueda hacer el viaje de un modo más seguro y con un riesgo menor sobre una nave más sólida, es decir, teniendo confianza en una revelación divina» [15].

¿Qué nos enseña Platón en este pasaje? Lo mismo que Benedicto XVI en el discurso de Ratisbona: que el sentido religioso de las personas no es una realidad heterogénea a la estructura constitutiva de la razón sino que es su exigencia fundamental [16]. Así es como puede entenderse que «una razón que sea sorda a lo divino y relegue la religión al ámbito de las subculturas, es incapaz de entrar en el diálogo de las culturas». Sin embargo, el Papa va más allá cuando sostiene que es también la propia fe cristiana la que por su naturaleza exige de un asentimiento racional: «partiendo verdaderamente de la íntima naturaleza de la fe cristiana y, al mismo tiempo, de la naturaleza del pensamiento griego ya fusionado con la fe, Manuel II podía decir: No actuar «con el logos» es contrario a la naturaleza de Dios» [17].

5. A modo de conclusión: ¿qué hacer con la fe?

Así las cosas, la fe ¿cuándo y cómo ha de interactuar con la razón? ¿habrá que dejarla para la práctica de vida privada? ¿habrá que hacer una «epoché» metodológica sobre de ella? ¿Acaso lo más conveniente será que actuemos y pensemos como si la novedad del acontecimiento cristiano no existiera en la historia? ¿Es racional colocar a la fe como un elemento un tanto incómodo, un tanto extraño, que obstaculiza a la razón al momento que busca ser «razonable»?

Si la fe hay que suspenderla metodológicamente al momento de pensar con rigor es porque la propia fe se ha volatilizado, ha perdido su contenido empírico y su dimensión verificable (esta es la esencia de la herejía docetista). Pero si la fe es certeza de la Amistad a la que hemos sido confiados de manera histórica y concreta, entonces es imposible para un creyente en Jesucristo no pensar dejándose provocar por ella: «si la razón no es una esfera abierta a la fe – que resulta después sostenida por la fe e impulsada -, si esta no es un lugar que puede entrar en relación directa con la fe, entonces la fe resulta algo irracional, queda reducida de modo fideísta, pertenece por tanto al ámbito de la costumbre y no de la verdad.» [18].

El 28 de enero de 2007, Benedicto XVI retoma explícitamente algunos de los temas del Discurso en Ratisbona, ahora con ocasión de la celebración de la fiesta de Tomás de Aquino. Ahí el Papa señala:

«Es urgente, por tanto, redescubrir de una manera nueva la racionalidad humana abierta a la luz del «Logos» divino y a su perfecta revelación que es Jesucristo, Hijo de Dios hecho hombre. Cuando la fe cristiana es auténtica no mortifica la libertad ni la razón humana; entonces, ¿por qué la fe y la razón deben tenerse miedo, si al encontrarse y al dialogar pueden expresarse de la mejor manera? La fe supone la razón y la perfecciona, y la razón, iluminada por la fe, encuentra la fuerza para elevarse al conocimiento de Dios y de las realidades espirituales. La razón humana no pierde nada al abrirse a los contenidos de fe, es más, estos exigen su libre y consciente adhesión» [19].

El discurso del Papa en Ratisbona es una invitación para ensanchar la razón, no para agobiarla. El ensanchamiento no se logra por vía doctrinal sino por vía del encuentro personal. Para facilitar el itinerario de la razón y de la libertad Dios ha querido manifestarse a través de situaciones reales, de encuentros, que nos permitan verificar y vibrar con particular intensidad. Dios se sirve de rostros concretos gracias a los cuales la vida se devela interesante y bella. Delante de aquello que más nos atrae, que más nos interesa, se vuelve urgente implicarse con toda nuestra persona para comprender y abrazar hasta el fondo lo que tenemos delante. Nunca como en esas situaciones nuestra humanidad urge una respuesta de significado exhaustivo. Jamás basta una respuesta parcial o superficial.

Precisamente esta estructura antropológica dispone para el encuentro con Cristo. El conocimiento afectivo del otro en cuanto signo del Misterio presente es la modalidad vivida de una relación de amistad entre razón y fe. Que esto no es un proyecto particular sino el método esencial para un cristianismo conforme a la razón, es la tesis central de las palabras del Papa y de su valiente anuncio en Ratisbona.

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NOTAS
[ ] La ciudad de Ratisbona es conocida principalmente como Regensburg, su nombre original en alemán.
[2] RATZINGER, J. Mi vida. Recuerdos (1927-1977), Encuentro, Madrid 2005, p. 142.
[3] KHOURY, Th. Manuel II Paleólogo, Entretiens avec un Musulman. 7e controverse, Sources chrétiennes, n. 115, París 1966, citado en: BENEDICTO XVI, «Fe, razón y Universidad. Recuerdos y reflexiones», Discurso con los representantes del mundo de la cultura en la Universidad de Ratisbona, 12 de septiembre de 2007.
[4] «Der entscheidende Satz in dieser Argumentation gegen Bekehrung durch Gewalt lautet: Nicht vernunftgemäß handeln ist dem Wesen Gottes zuwider». (BENEDIKT XVI, "Glaube, Vernunft und Universität. Erinnerungen und Reflexionen" (12. September 2006). Las cursivas son nuestras.
[5] Cf. PRADES, J. «¿Es la razón enemiga del misterio?», conferencia del 22 de agosto de 2006, en el Meeting para la amistad entre los pueblos, Rimini, Italia, publicado en Huellas. Litterae Communionis, Año X, n. 9, octubre 2006, p.p. 18-25.
[6] «La tentación de transformar el cristianismo en moralismo y de concentrar todo en la acción moral del hombre es grande en todos los tiempos. (...) Creo que la tentación de reducir el cristianismo a moralismo es grandísima incluso en nuestro tiempo (...) Dicho de otro modo, Agustín enseña que la santidad y la rectitud cristianas no consisten en ninguna grandeza sobrehumana o talento superior. Si fuera así, el cristianismo se convertiría en una religión para algunos héroes o para grupos de elegidos.» (RATZINGER, J. «Presentación del libro El Poder y la Gracia. Actualidad de San Agustin» en 30 Giorni, n. 5, 2005).
[7] Cf. PLATÓN, Teeteto, 155 d; ARISTÓTELES, Metafísica A 2, 982 b 12.
[8] BENEDICTO XVI, op. cit.
[9] Ibidem.
[10] RATZINGER, J. Fede, verità, tolleranza, Cantagalli, Milano 2003, p. 178.
[11] Ibidem, p.p. 190-191.
[12] Cf. BENEDICTO XVI, Deus Caritas est.
[13] RATZINGER, J. Colaboradores de la verdad, Rialp, Madrid 1991, p, 74.
[14 SEIFERT, J. Back to Things in Themselves. A Phenomenological Foundation for Classical Realism, Routledge & Kegan Paul, New York-London 1987.
[15] Algunos pensamos que esta es la hipótesis sobre una «tercera navegación» que sin suprimir a la «segunda» (la metafísica) la realice en máximo grado: PLATÓN, Fedón, 85 c.
[16] Cf. GIUSSANI, L. El sentido religioso, Encuentro, Madrid 1998.
[17] BENEDICTO XVI, «Fe, razón y Universidad. Recuerdos y reflexiones», Discurso con los representantes del mundo de la cultura en la Universidad de Ratisbona, 12 de septiembre de 2007.
[18] RATZINGER, J. «Das Christentum wollte immer mehr sein als nur Tradition», en Frankfurter Allgemeine Zeitung, 8.3.2000, p. 8.
[19] BENEDICTO XVI, «Por una alianza entre fe y razón». Intervención durante el Angelus del 28 de enero de 2007.


28 Octubre (ACI).- Durante el Ángelus de este domingo, que prosiguió a la beatificación de 498 mártires españoles, el Papa Benedicto XVI invitó a los cristianos del mundo a vivir los compromisos bautismales, especialmente el de la evangelización, hasta la entrega de la propia vida.

“La contemporánea inscripción en el elenco de loa Beatos de un número tan grande de mártires demuestra que el supremo testimonio de la sangre no es una excepción reservada sólo a algunos individuos, sino una eventualidad realista para todo el pueblo cristiano”, explicó el Pontífice.

“Se trata en efecto –agregó- de hombres y mujeres de diversas edades, vocación, y condición social, que han pagado con la vida su fidelidad a Cristo y a su Iglesia”.

El Santo Padre recordó que el mes de octubre, “dedicado de manera particular al compromiso misionero, se cierra así con el luminoso testimonio de los mártires españoles, que vienen a sumarse al testimonio de Albertina Berkenbrock, Emmanuel Gómez Gonzáles, Adilio Daronch y Franz Jägerstätter, proclamados beatos los días pasados en Brasil y en Austria”.

“Su ejemplo testimonia que el bautismo compromete a los cristianos a participar con valor en la difusión del reino de Dios, cooperando si es necesario con el sacrificio de la propia vida”, subrayó el Santo Padre.

“No todos, ciertamente, están llamados al martirio cruento. Existe sin embargo un ‘martirio’ incruento, que no es menos significativo, como el de Celina Chludzinska Borzzcka, esposa, madre de familia, viuda y religiosa, beatificada ayer en Roma: es el testimonio silencioso y heroico de tantos cristianos que viven el Evangelio sin concesiones, cumpliendo su deber y dedicándose generosamente al servicio de los pobres”.

El Pontífice señaló que “este martirio de la vida ordinaria es un testimonio tanto más importante en las sociedades secularizadas de nuestro tiempo. Es la pacífica batalla del amor de cada cristiano, que como Pablo, debe infatigablemente combatir; la carrera por difundir el Evangelio que nos compromete hasta la muerte”.

“Que nos ayude y nos asista, en nuestro diario testimonio, la Virgen María, Reina de los Mártires y Estrella de la Evangelización.

Unas palabras para España

Al final del Ángelus, hablándole a la numerosa delegación española, el Pontífice saludó con afecto a los fieles de lengua española, “en particular, saludo a mis Hermanos Obispos de España, a los sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas y fieles que habéis tenido el gozo de participar en la beatificación de un numeroso grupo de mártires del pasado siglo en vuestra Nación, así como a los que siguen esta oración mariana a través de la radio y la televisión”.

“Damos gracias a Dios por el gran don de estos testigos heroicos de la fe que, movidos exclusivamente por su amor a Cristo, pagaron con su sangre su fidelidad a Él y a su Iglesia. Con su testimonio iluminan nuestro camino espiritual hacia la santidad, y nos alientan a entregar nuestras vidas como ofrenda de amor a Dios y a los hermanos. Al mismo tiempo, con sus palabras y gestos de perdón hacia sus perseguidores, nos impulsan a trabajar incansablemente por la misericordia, la reconciliación y la convivencia pacífica”.

“Os invito de corazón –prosiguió- a fortalecer cada día más la comunión eclesial, a ser testigos fieles del Evangelio en el mundo, sintiendo la dicha de ser miembros vivos de la Iglesia, verdadera esposa de Cristo”.

“Pidamos a los nuevos Beatos, por medio de la Virgen María, Reina de los Mártires, que intercedan por la Iglesia en España y en el mundo; que la fecundidad de su martirio produzca abundantes frutos de vida cristiana en los fieles y en las familias; que su sangre derramada sea semilla de santas y numerosas vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras”, concluyó.

ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap. --predicador de la Casa Pontificia-- a la liturgia del próximo domingo, XXX del tiempo ordinario.


XXX Domingo del tiempo ordinario [C]
Sirácida 12-14. 16-18; 2 Timoteo 4,6-8.16-18; Lucas 18, 9-14


El fariseo y el publicano


El Evangelio de este domingo es la parábola del fariseo y del publicano. Quien acuda a la iglesia el domingo oirá un comentario más o menos de este tipo. El fariseo representa el conservador que se siente en orden con Dios y con los hombres y mira con desprecio al prójimo. El publicano es la persona que ha errado, pero lo reconoce y pide por ello humildemente perdón a Dios; no piensa en salvarse por méritos propios, sino por la misericordia de Dios. La elección de Jesús entre estas dos personas no deja dudas, como indica el final de la parábola: este último vuelve a casa justificado, esto es, perdonado, reconciliado con Dios; el fariseo regresa a casa como había salido de ella: manteniendo su justicia, pero perdiendo la de Dios.

A fuerza de oírla y de repetirla yo mismo, esta explicación en cambio ha empezado a dejarme insatisfecho. No es que esté equivocada, pero ya no responde a los tiempos. Jesús decía sus parábolas para la gente que le escuchaba en aquel momento. En una cultura cargada de fe y religiosidad como aquella de Galilea y Judea del tiempo, la hipocresía consistía en ostentar la observancia de la ley y santidad, porque éstas eran las cosas que atraían el aplauso.

En nuestra cultura secularizada y permisiva, los valores han cambiado. Lo que se admira y abre camino al éxito es más bien lo contrario de otro tiempo: es el rechazo de las normas morales tradicionales, la independencia, la libertad del individuo. Para los fariseos la contraseña era «observancia» de las normas; para muchos, hoy, la contraseña es «trasgresión». Decir de un autor, de un libro o de un espectáculo que es «transgresor» es hacerle uno de los cumplidos más anhelados.

En otras palabras, hoy debemos dar la vuelta a los términos de la parábola, para salvaguardar la intención original. ¡Los publicanos de ayer son los nuevos fariseos de hoy! Actualmente es el publicano, el transgresor, quien dice a Dios: «Te doy gracias, Señor, porque no soy como aquellos fariseos creyentes, hipócritas e intolerantes, que se preocupan del ayuno, pero en la vida son peores que nosotros». Parece que hay quien paradójicamente ora así: «¡Te doy gracias, oh Dios, porque soy un ateo!».

Rochefoucauld decía que la hipocresía es el tributo que el vicio paga a la virtud. Hoy es frecuentemente el tributo que la virtud paga al vicio. Se tiende, de hecho, especialmente por parte de los jóvenes, a mostrarse peor y más desvergonzado de lo que se es, para no parecer menos que los demás.

Una conclusión práctica, válida tanto en la interpretación tradicional aludida al inicio como en la desarrollada aquí, es ésta. Poquísimos (tal vez nadie) están siempre del lado del fariseo o siempre del lado del publicano, esto es, justos en todo o pecadores en todo. La mayoría tenemos un poco de uno y un poco del otro. Lo peor sería comportarnos como el publicano en la vida y como el fariseo en el templo. Los publicanos eran pecadores, hombres sin escrúpulos que ponían dinero y negocios por encima de todo; los fariseos, al contrario, eran, en la vida práctica, muy austeros y observantes de la Ley. Nos parecemos, por lo tanto, al publicano en la vida y al fariseo en el templo si, como el publicano, somos pecadores y, como el fariseo, nos creemos justos.

Si tenemos que resignarnos a ser un poco el uno y el otro, entonces que al menos sea al revés: ¡fariseos en la vida y publicanos en el templo! Como el fariseo, intentemos no ser en la vida ladrones e injustos, procuremos observar los mandamientos y pagar las tasas; como el publicano, reconozcamos, cuando estamos en presencia de Dios, que lo poco que hemos hecho es todo don suyo, e imploremos, para nosotros y para todos, su misericordia.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit]

Publicado por verdenaranja @ 21:32  | Espiritualidad
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Comentario a las lecturas del domingo 30 del tiempo ordinario - c, publicado en Diario de Avisos el 28 de Octubre de 2007.

Medio fariseo,
medio publicano


DANIEL PADILLA


Yo, ¿qué soy? ¿Fariseo o publicano? -He aquí, Señor la pregunta que me ha rondado toda la semana-. Al pensarla, me horrorizaba que me vieras reflejado en la arrogancia del fariseo. Pero estaba seguro, al mismo tiempo, de no poseer la limpia humildad del publicano. Aquí están, para mi vergüenza, los siete rostros que, ante el espejo, en mí veo.

Sábado. Me presiento "fariseo-pavo-real". Narciso. Admirador de mí mismo. "Satisfecho", que quiere decir: "Encantado de lo que he hecho". Estoy acostumbrado a repasar reiteradamente en mi libro de contabilidad el "Haber". Y casi nunca el "Debe". Evito cuidadosamente pensar en las cosas que "debía haber hecho".

Domingo. "Fariseo-cuantitativo". Así soy. Valoro mi vida por la cantidad, no por la calidad. En un sermón de bodas de oro sacerdotales, oí que el predicador decía: "¡Qué hermosura! ¡Cuántas misas celebradas! ¡Cuántas absoluciones impartidas! ¡Cuántas asistencias a moribundos!". Hubo un tiempo en que se me hizo creer que mi vivencia de la "presencia de Dios" dependía del número de jaculatorias que hiciera. Pertenezco a un gremio que olvidó tu consejo: "Cuando recen, no digan muchas palabras". Por el contrario, he medido mi entidad religiosa por la cantidad: rezar muchos rosarios, hacer muchas limosnas y "ayunar dos veces por semana".

Lunes. Fariseo en "comparativo de superioridad". Me gusta compararme, Señor, y que me comparen. ¡La vida como competición, qué quieres! Desde pequeño, me acostumbraron a ello: "Notas" para las asignaturas; "notas" en disciplina; "notas" hasta en piedad. Y, claro, luego, "hasta
en el hablar se me nota que soy galileo". Acepto muy complacido que me digan: "Eres el mejor", "Tú no eres como los
demás hombres".

Martes. Como consecuencia de ello, me siento "casta, élite, puro, de graduación superior". Mucho me temo, Señor,
que más o menos conscientemente, por ser de un país privilegiado, por poseer un cierto bagaje intelectual-artístico, etcétera., me siento "fariseo, hijo de fariseos", raza aparte, ejemplar admirable y único, merecedor de "estar de pie, en un píodium, en medio del templo".

Miércoles. Pero también soy "publicano". Sé darme golpes de pecho. Y ponerme de rodillas. Aunque reconozco que puede ser un simple "gesto, postura, retahíla, rutina sin sentido". Tanto me han explicado la conveniencia de rezar el "Señor mío Jesucristo" en momentos clave, que he atribuido a estos formulismos, eficacias taumatúrgicas. Dicho el "yo pecador", me quedo "limpio y ancho". Tengo miedo de que este modo de ser publicano sea un nuevo modo de estar "satisfecho", de ser "fariseo".

Jueves. Todavía más. Como conozco tu juicio sobre los dos personajes de la parábola, instintivamente me coloco al lado del "publicano". Incluso, trato de aventajarle y llego hasta la humillación, diciendo: "¡Si yo no valgo para nada! ¡Conmigo no puedes contar! ¡Siempre fracaso!". Lo gordo es que ni yo mismo me lo creo. Es un fariseísmo disfrazado de publicanismo. Es el peor orgullo: "Presumir de humilde".

Viernes. Sálvame, Señor. Con San Agustín te digo: "Que Te conozca y que me conozca". Que me dé cuenta real de que Tú eres el Creador y yo la criatura. Es decir, el desamparo, la desproporción entre lo que quiero y lo que puedo. Y que, si tengo unos talentos, como dice Cabodevilla, "no debo mirarlos como valores, sino como deberes", no como méritos, sino como responsabilidades. ¡Sálvame Señor, de este ser híbrido que soy: centauro monstruoso, mitad caballo y mitad hombre; mitad fariseo, mitad publicano!

Publicado por verdenaranja @ 21:28  | Espiritualidad
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s?bado, 27 de octubre de 2007
Semillas de Paz
Explicación teológico-catequética del himno


JOSÉ LUIS MORENO, pbro.
Vicario general. Diócesis de Calahorra
y La Calzada-Logroño



Estribillo
Semillas de paz,
mártires de Cristo,
signos del amor,
valientes testigos,
antorchas de fe
en nuestro camino.


En el estribillo se repite el tema principal, que después se ampliará y explicará en las estrofas. Se quiere subrayar, con el Mensaje de la Conferencia Episcopal, la idea de que los mártires murieron perdonando y, por tanto, son semillas de paz, signos de amor y de reconciliación. Por otra parte, se indica que son mártires de Cristo y valientes testigos, es decir, que no mueren por motivos políticos sino por razones de fe. Finalmente se indica que son un ejemplo a seguir hoy, antorchas de fe en nuestro camino, no mero recuerdo histórico, sino programa de futuro.

Estrofa 1 (1ª parte)
Es semilla de cristianos
vuestra sangre martirial,
es perdón de los hermanos
y esperanza de la paz


La 1ª estrofa recoge casi literalmente la famosa frase de Tertuliano: “La sangre de los mártires es semilla de cristianos” (Apologético 50,13). Evoca la vitalidad eclesial de la Iglesia en España después de la guerra civil, el florecimiento de vocaciones sacerdotales y a la vida consagrada, la fecundidad del apostolado seglar. La mera explicación sociológica no basta. Hay razones teológicas y de fe: la sangre de tantos mártires unida a la de Cristo, y fecundada por el Espíritu, fue semilla de vida para la Iglesia en España.

Al mismo tiempo se recuerda el tema enunciado en el estribillo “semillas de paz”: esa sangre, en lugar de reclamar venganza o sembrar odio, rubrica el compromiso de perdón de quienes murieron perdonando, como Jesucristo y, por tanto, se convierte en semilla de fraternidad y reconciliación, mensaje importante para la sociedad española actual. Por eso la sangre, como semilla buena, se convierte en esperanza de la paz para la sociedad actual. Y con Juan Pablo II podemos afirmar que “el martirio es la encarnación suprema del Evangelio de la esperanza” (Ecclesia in Europa, 13).

Estrofa 1 (2ª parte)
Sois racimo bien maduro
que el Señor prensó en su cruz,
trigo sois limpio y fecundo
triturado por Jesús.


Estos versos explican la vinculación de los mártires con Cristo. Si en el estribillo se habla de mártires de Cristo, dejando clara la identidad, frente a cualquier otra interpretación espúrea, ahora se recoge la idea paulina del con Cristo y en Cristo, porque murieron “concrucificados” con Él; y además se dice por Jesús para resaltar el motivo por el que dieron la vida. Esta relación cristológica se expresa a través de dos símbolos sugerentes y de larga tradición: el racimo y el trigo. Ambos tienen connotaciones martiriales y a la vez eucarísticas, lo cual contribuye a que el himno pueda ser cantado perfectamente en un contexto litúrgico. El símbolo del racimo se presta a una buena exposición catequética: se trata de un conjunto de mártires (racimo formado por muchos granos), que han derramado su sangre por Cristo, como Él en la cruz. Se le califica de “maduro”, aludiendo a la “madurez en Cristo”, es decir, la santidad cristiana, que alcanza su perfección en el martirio. En este caso la cruz-martirio actúa como prensa del lagar. El tema es de una larga tradición literaria e iconográfica que se apoya en la interpretación referida a Cristo en la pasión de aquel texto de Is 63,2-3: “¿Por qué está rojo tu vestido y tu ropaje como el de un lagarero? El lagar he pisado yo solo”. Por ejemplo, el mártir San Cipriano comentaba: “Se habla del lagar, del pisado y del prensado, porque así como no se puede ofrecer a beber vino, si no se pisa y prensa antes la uva, así nosotros no podemos beber la sangre de Cristo si no hubiese sido antes pisado y prensado Él y hubiese bebido el cáliz Él el primero, para invitar a beber a los que creen en él” (Carta 63,7).
El símbolo del trigo triturado recuerda el bellísimo anhelo de San Ignacio de Antioquía, que llevado al martirio, exclamaba: “Trigo soy de Dios y por los dientes de las fieras he de ser molido, a fin de ser presentado como limpio pan de Cristo” (Carta a los Romanos 4,1). Por otra parte, los epítetos tienen también su significado: “limpio”, además de aparecer en el texto ignaciano, indica la santidad en alusión a la bienaventuranza de “los limpios de corazón” (cf. Mt 5,8); “fecundo” recuerda el dicho de Jesús, que anticipaba el sentido de su muerte y de los que mueren en Él y por Él: “si el grano de trigo cae en tierra y muere da mucho fruto” (Jn 12,24).

Estrofa 2
En España el siglo veinte
resplandece en santidad,
pues dais vida en vuestra muerte
a una nueva humanidad.


Si la estrofa primera presenta más el aspecto de la muerte, propio del martirio, esta subraya el triunfo y la eficacia que ya se insinuaba en la estrofa anterior. El trigo, si muere, da fruto: así Cristo, resucitado tras la muerte y así los mártires en Cristo son causa de vitalidad.
La estrofa comienza identificando a los mártires, a los que se dirige este himno: los del siglo XX en España. Se recoge el tema de la luz en la palabra “resplandece”, uniéndola a la santidad. Implícitamente se alude a la rica historia de santidad de la Iglesia en España a lo largo de los siglos, que se ha seguido manifestando en el siglo veinte y que sigue iluminando los albores del nuevo Milenio.

La letra juega con la paradoja y el contraste: murieron, pero su muerte no es un fracaso, sino que genera vida. Es la paradoja cristiana que expresó Jesucristo: “quien quiera salvar su vida la perderá; pero quien pierda su vida por mí, la encontrará” (Mt 16,25).
Los frutos del martirio se sintetizan en la generación de “una nueva humanidad”, recogiendo una expresión del Mensaje de la Conferencia Episcopal, que indica que los mártires con su testimonio “preludian el triunfo de la vida sobre la muerte y el nacimiento de unos cielos nuevos y una tierra nueva (cf. Ap 6,9ss.; 7,13-17; 11,11s; 20,4ss.)”. Por eso los mártires son “signo de esperanza” para la humanidad, como los llamó Juan Pablo II (Ecclesia in Europa, 13). Y se convierten en semillas de esa nueva “civilización del amor”, que la Iglesia está llamada a construir como sacramento de salvación en el mundo.

Estrofa 3 (1ª parte)
Entregadnos el testigo
que hoy queremos recoger,
por seguir en el camino
al Señor, Testigo fiel.


Así como las estrofas anteriores miran a los mártires y el resultado de su martirio, esta última mira a los fieles cristianos. Estos versos tienen en cuenta más el aspecto de “ejemplo” a imitar, que compromete a los devotos de los mártires. Es la “Iglesia peregrina”, que mira la vida de quieneshan seguido fielmente a Jesucristo y nos han precedido en el camino (cf. Lumen Gentium, 50).
La letra evoca el pasaje de la Carta a los Hebreos: “También nosotros, teniendo en torno nuestro tan gran nube de testigos, sacudamos todo lastre y el pecado que nos asedia y corramos con fortaleza la prueba que se nos propone, fijos los ojos en Jesús, el que inicia y consuma la fe, el cual, en lugar del gozo que se le proponía, soportó la cruz sin miedo a la ignominia y está sentado a la diestra del trono de Dios” (Hb 12,1-2). La comparación de la vida cristiana con una carrera es típicamente paulina (cf. Gal 5,7; 1 Cor 9,24-26; Flp 2,16; 3,12-14; 2 Tim 4,7). Y puede seguir siendo un buen símbolo catequético.
La estrofa utiliza esa comparación y le añade una concreción: “la carrera de relevos”, en la que los corredores se pasan el “testigo”. Eso permite jugar con las palabras: los que fueron mártires, es decir “testigos”, nos pasan ahora el testigo, para que nosotros les relevemos en la carrera: ahora nos toca a nosotros ser testigos. Y el que precede a todos es el primer Mártir, a quien en la Iglesia primitiva se le llamaba “el Testigo fiel” (cf. Ap 1,5; 3,14). Se hace aquí una llamada al seguimiento del Señor en el camino de la vida. La expresión del estribillo “antorchas de fe en nuestro camino” es el mismo tema. La antorcha olímpica que va de mano en mano en una carrera de relevos, será un símbolo de fácil aplicación en la catequesis.
Se habla de seguir al “Señor”, dándole el nombre sobre todo nombre, que adquiere Cristo con su muerte y Resurrección (cf. Flp 2,11). El Mensaje de la Conferencia Episcopal comenta que los mártires “a la hora del sacrificio mostraron serenidad y profunda paz, alabaron a Dios y proclamaron a Cristo como el único Señor”. Es el sentido que tenía aquel grito de “Viva Cristo Rey” que sabemos que muchos de ellos proclamaron al morir.

Estrofa 3 (2ª parte)
Dadnos gozo y valentía
al sembrar la paz y el bien,
proclamando en nuestra vida
la alegría de la fe


Con los versos últimos nos dirigimos a los mártires como “intercesores”. Y las gracias y favores que les pedimos son los que ellos han vivido. Se pide “valentía”, recogiendo una palabra muy empleada en los Hechos de los Apóstoles para referirse al estilo con el que los discípulos daban testimonio de Cristo: con valor, con “parresía” (Hch 4,13); es la oración que hace la comunidad: “Concede a tus siervos que puedan predicar tu Palabra con toda valentía” (Hch 4,29). Palabra y realidad importante para los cristianos de hoy, que podemos tener la tentación de contemporizar o de diluir nuestra identidad en una sociedad secularizada.
Pero también se pide “gozo”, que es un fruto del Espíritu Santo, y una característica de los primeros cristianos en medio de las persecuciones (Hch 2,46; 5,41).
A continuación se sugieren algunos campos donde dar testimonio: sembrar la paz y el bien, como una síntesis de las Bienaventuranzas, y se hace con la expresión “sembrar la paz”, que recuerda el tema del estribillo “semillas de paz”, que es hilo conductor de todo el himno. También se pide la intercesión de los mártires para proclamar explícitamente la fe en medio de la vida y en un ambiente social que cada vez se aleja más de la fe. La palabra proclamando evoca el kerigma, el anuncio de Cristo muerto y resucitado, Salvador del hombre. Se escoge la palabra alegría para referirse a la fe, por su alusión al carácter de “Buena Nueva” –Evangelio– del anuncio y por su connotación de gozo y esperanza. Se reafirma así la aportación positiva de la fe cristiana, por la que los mártires dieron su vida. Un buen final para el himno.

SEMILLAS DE PAZ. HIMNO EN HONOR A LOS MÁRTIRES DEL SIGLO XX EN ESPAÑA

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Como los mártires
Himno joven en honor a los mártires del siglo XX en España


Letra: LUIS ALFREDO DÍAZ BRITO


A-Fijaron sus ojos en Cristo
y ya no volvieron atrás.
A´- Sabían de quien se fiaban
Y esa razón pudo más.
B- Llevaban los ojos vendados
atados de manos y pies.
A- Pero el corazón palpitando
henchido de amor y de fe.


C- Como los mártires,
nuestros hermanos
de tierra hispana,
queremos ser:
dar nuestras vidas
unir las manos
y prepararnos
para un nuevo amanecer.


A -Si hoy nuestros pasos vacilan
si hoy se nos cansa la fe.
A´- Debemos fijar nuestros ojos
en Cristo y con fuerza creer.
B- Quitar de los ojos las vendas
librar nuestras manos y pies.
A- Y con corazón bien dispuesto
seguir como ellos tras Él.


C- Como los mártires,
nuestros hermanos
de tierra hispana,
queremos ser:
dar nuestras vidas
unir las manos
y prepararnos
para un nuevo amanecer.

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Alocución a los peregrinos en la Basílica de San Pablo con motivo de la Beatificación de Mártires del Siglo XX en España, 27 de octubre de 2007.


CARDENAL CARLOS AMIGO VALLEJO
ARZOBISPO DE SEVILLA

Roma (San Pablo extramuros), 27 de octubre de 2007


Hemos venido a Roma para visitar la tumba de los mártires y para escuchar las maravillas que Dios Padre hace con el testimonio de sus hijos, pues los mártires, con la fuerza del Espíritu Santo, proclaman, con el precio de su vida, que nada se puede anteponer al amor de Cristo.

Los mártires son patrimonio ejemplar de la Iglesia. Su testimonio conmueve y arrastra al conocimiento de Cristo, el testigo fiel, por el que ofrecieron su vida. Dieron testimonio del Hijo de Dios y Dios Padre da ahora testimonio de ellos glorificando su memoria y poniéndolos como ejemplo para el pueblo cristiano.


Razones que avalan su muerte santa. Murieron por su fe en el Dios que se había revelado en Jesucristo y por la libertad de conciencia de llevar la fidelidad a Jesucristo hasta las últimas consecuencias.

Estuvieron firmes en la confesión del nombre de Cristo y pagaron con su vida el precio de la paz para su conciencia. Eran testigos de la verdad y la verdad les hace hombres y mujeres libres, con la mejor libertad: la del Espíritu que vive en nosotros.


La ejemplaridad de su testimonio. Desvelan la belleza de la fe cristiana y demuestran, con la evidencia del amor, que es posible vencer el mal con la fuerza del bien. Eran sufridos en la tribulación, porque se alegraban en la esperanza.


¿Qué esperamos de estas beatificaciones? La sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos. Con ellos compartimos la misma esperanza que obliga a la Iglesia a ir peregrinando entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios.
En los mártires se ilumina el misterio de la cruz. Ellos y su testimonio es causa de nuestra alegría. El Señor ha estado grande con nosotros al ofrecernos la vida y el ejemplo de estos mártires.

Después de atroces torturas, confirmaron su fe. Murieron pero vencieron; ahora los recordamos en la gloria de Cristo resucitado (Benedicto XVI). En ellos nos habla el Espíritu de Dios.

Jesucristo ayer con estos 498 mártires. Jesucristo hoy, que nos llama a ser testigos suyos en el mundo. Jesucristo, siempre. Él es el más santo entre nuestros mártires. El Testigo fiel.

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Saludo a los peregrinos en la Basílica de San Pablo con motivo de beatificación de 498 mártires del siglo XX en España.


MONS. RICARDO BLÁZQUEZ
OBISPO DE BILBAO,
PRESIDENTE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA

Roma (San Pablo extramuros), 27 de octubre de 2007



La Iglesia de Roma conserva los sepulcros de los apóstoles Pedro y Pablo como “trofeos” de su fidelidad a Jesucristo y como acreditación de la autoridad apostólica de la Sede de Roma. Estamos reunidos donde Pablo, en la vía ostiense, fue decapitado, culminando el testimonio de fe y amor a Jesucristo, que lo llamó a su seguimiento y al apostolado en el camino de Damasco. Saludo a los peregrinos venidos de lejos y de cerca para participar en la gozosa celebración de la beatificación de 498 mártires de nuestras diócesis: Señores obispos, religiosos y religiosas de las congregaciones a las que pertenecieron y enaltecieron los mártires, hermanos y hermanas de todos los rincones de la Iglesia en España. Saludo con respeto y afecto al señor embajador de España ante la Santa Sede. Agradezco, en nombre de la Conferencia Episcopal Española, la hospitalidad que en esta basílica emblemática de Roma nos ofrece el arcipreste de la misma Card. Andrea Cordero Lanza de Montezemolo.

Queridos peregrinos, hemos custodiado como un tesoro la memoria de nuestros mártires, que nos han precedido con la antorcha de la fe y de la santidad. Son un don precioso de Dios que recibimos con gratitud; estamos dispuestos con la fuerza del Señor a proclamar la fe y a vivir con fidelidad, alentados por su testimonio sublime, en las situaciones concretas de nuestra historia. El martirio de estos hermanos nos une con el Señor y nos dignifica a todos.

Los mártires situados ante la alternativa, no buscada ni provocada por ellos, de renegar de la fe cristiana y así salvar la vida, o de mantenerse adheridos al Señor y así perderla, prefirieron en un gesto admirable entregar la vida temporal y recibir la Vida eterna, recordando las palabras del Maestro: “Quien pierde su vida por mí y por el Evangelio, la salvará” (Mc 8,35). “Nadie tiene amor más grande que el que da su vida por sus amigos” (Jn 15,13). Los mártires recibieron de Jesús la gracia de su amistad, y ellos le devolvieron viviendo y muriendo por El la misma amistad. ¡Qué elocuente se hace el Evangelio en la proximidad de los mártires!

En el proceso de los mártires se ha concentrado la fidelidad a Dios a través de unos gestos expresivos de la totalidad. Como muchos mártires de la Iglesia en los primeros siglos murieron aclamando a Jesús como el Señor (Iesus Kýrios), así también los mártires que van a ser beatificados mañana murieron aclamando con los labios y el corazón: ¡Viva Cristo Rey! A algunos el rosario los identificó como cristianos y en la hora suprema supieron que era una señal decisiva. Unos murieron porque participaban en la Eucaristía; y otros por el hecho de ser sacerdotes, frailes o monjas. Los que tuvieron la oportunidad se unieron en el martirio a aquéllos con los que habían compartido su fe, la profesión religiosa y los trabajos apostólicos.

Los mártires han rubricado con su sangre un mensaje que queremos recibir hondamente en estos extraordinarios días. Su muerte martirial glorifica el poder de Dios que hace de la fragilidad de los hombres su propio testimonio. Todo lo pudieron en Aquel que les dio fuerza (cf. Fil 4,13; 2 Cor 12,9-10; Col 1,29). ¡Que importante es la fe en Dios que orientó la vida y decidió la muerte de sus fieles! En nuestro tiempo estamos llamados a mostrar que para la vida personal, familiar y social no es indiferente creer en Dios que no creer en El. Todo cambia con la luz y la fuerza que emite la fe en nuestro Señor Jesucristo. Los mártires nos preguntan hoy sobre la valentía de nuestra fe. Los hermanos mártires nos estimulan a ser fieles, a confiar en Dios que nunca defrauda y no abandona ni siquiera en la persecución. Con la autoridad que les confiere su muerte por el Señor nos recuerda una exhortación evangélica: Si ellos murieron perdonando, debemos nosotros recorrer los caminos del perdón, de la reconciliación y de la paz. Su actitud ante la muerte es una fuerte invitación a la convivencia respetuosa en la pluralidad.

Queridos peregrinos, deseo a todos unos días de gracia del Señor; que la proximidad al sucesor de Pedro, el papa Benedicto XVI, nos fortalezca en la unidad de la fe y del amor.

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Carta abierta con ocasión del 40 aniversario de la Ley del Aborto de 1967 de los Presidentes de las Conferencias de Obispos Católicos de Escocia, Inglaterra y Gales.

22 de Octubre de 2007

(Traducción particular no oficial desde el inglés)


El 40 aniversario de la ley del aborto de 1967 es un momento importante para la reflexión. Nos da a todos una oportunidad de buscar el estimar la vida humana y apoyar a las mujeres en circunstancias difíciles. La ley afecta a las actitudes, pero eso por sí mismo no obliga a nadie a tener un aborto. Incluso sin un cambio en la ley el índice del aborto pudiera bajar dramáticamente si cambiaran las opiniones y corazones.

La naturaleza milagrosa de la reproducción humana ha llegado a ser más que nunca evidente a través de los avances actuales en la tecnología médica. En 1967 la ecografía fue una herramienta primitiva, la máquina ecocardiográfica hoy día puede revelar en detalles extraordinarios el desarrollo de un vida humana en la matriz. Los niños prematuros están ahora capacitados para sobrevivir incluso en edades más jóvenes. La biología del desarrollo hace cada vez más claro el bello e intrincado proceso del desarrollo continuo y crecimiento del solo único organismo que es formado en la concepción. Así es cuando nuestras vidas comienzan. Desde este punto, hay una nueva vida que no es la vida del padre ni la de la madre. En el 2007 lo entendemos mejor que antes, porque lo hemos visto con nuestros propios ojos, el maravilloso proceso de la vida que se lleva a un final por el aborto.

En estos años desde 1967 mucho se ha hecho del eslogan “el derecho de las mujeres a elegir”. Aunque el derecho a hacer una elección genuina es exactamente lo que muchísimas mujeres, que dicen que tuvieron que abortar, no debieron.

La Ley de 1967 tuvo la intención de resolver el problema del aborto ilegal, sobre la base de que era la mayor causa de muerte en las mujeres embarazadas. Aunque nuestros países ahora efectúan 200.000 abortos cada año. Tenemos una de las leyes más liberales de aborto en Europa con el aborto por arriba de las 24 semanas y el aborto en caso de incapacidad (y en algunos otros campos) hasta el nacimiento. Cualquiera que sea nuestra creencia religiosa o convicción política, el aborto a esta escala solo puede ser una fuente de angustia y profundo dolor para todos nosotros. La Iglesia Católica por todo el mundo ha sido constante en su oposición al aborto como un mal moral, y ha estado resuelta a dar la voz al silencioso llanto por amor y reconocimiento que pertenece a cada vida humana. La Iglesia ha estado por muchos años en nuestros países en la vanguardia ofreciendo cuidado práctico, emocional y espiritual a las mujeres y niños en necesidad. Ha buscado, también, ayudar a muchas mujeres, y hombres, que sufren dolor, pena y pérdida al seguir la experiencia del aborto.

El aborto es un momento de elección. El aborto es siempre una elección entre la vida y la muerte, pero reconocemos que se hace en complejas situaciones personales y domésticas. Puede ser especialmente difícil para la madre si ella se siente abandonada por su pareja o teniendo el niño perderá el apoyo de su familia y de la sociedad. Las mujeres en esta situación pueden sentirse intensamente solas. Muchas mujeres y hombres, también, ya sienten la presión del cariño por sus familias. Muchas veces tienen que arreglárselas con cargas financieras y con las demandas de una carrera. En tales situaciones, las relaciones familiares pueden sentirse tan tensas que no sienten que pueden acoger con agrado otra vida. Si el embarazo es no deseado puede ser más fácil sostener que de alguna manera está en los intereses del niño no nacer porque el niño no será bienvenido. A veces, la vida del niño se ve como una innecesaria limitación para la madre y el padre. La vida del niño se pone en oposición a la de ellos. Cuando esto sucede el aborto puede ser descrito como el menor de dos males que elimina un obstáculo hacia “el éxito” de la vida de los padres. Aunque la vida, especialmente la nueva vida, nunca es en última instancia una pérdida. Es un don que siempre enriquece, una promesa llena de esperanza. Nunca deberíamos permitir ser convencidos de otra manera. Muchas veces, “el derecho de las mujeres a elegir” no consigue reconocer el rol del padre: Parece pasar sobre el hecho que la mayoría de los hombres quieren ser padres de sus hijos. Si aceptamos “el derecho de las mujeres a elegir” como el principio regulador una tal profunda elección entre la vida y la muerte, entonces más que animar a los hombres a aceptar responsalibidad, puede suponer su negativa o evasión.

Para cualquiera que esté involucrado, el aborto habrá sido muchas veces una decisión penosa y pasmosa. Para muchas mujeres es algo en el que ellas, quizá también para su hijo no nacido, habrán sido las víctimas. Esto es por lo que creemos que el aborto no sólo es una decisión personal, es también sobre las decisiones que nuestra sociedad hace para ayudar a las mujeres, a sus parejas y familias en estas situaciones. Si nuestra sociedad hiciera de la vida su opción entonces no hay razón por la que el niño, la madre y el padre, y en verdad toda la familia de la sociedad no pudiera avanzar hacia la realización de su potencial. El aborto roba a cada uno su futuro. Individualmente y como sociedad creemos que no tenemos otra elección: dar a luz a la vida.

¿Cómo podemos todos ayudar a traer el cambio? No hay nada que pare nuestra sociedad de la acción a favorecer un nuevo entendimiento y acercamiento a las relaciones, responsabilidad y mutua ayuda:

. Siendo padres y familias que quieran la vida y ayuden a nuestras hijas e hijos a hacer decisiones que sean de responsabilidad para la vida.

. Proporcionando compresivo asesoramiento psicológico y ayuda para las mujeres jóvenes que se encuentran embarazadas.

. Proporcionando más y mejores facilidades para apoyar y ayudar a las madres jóvenes que eligieron tener sus niños.

. Desmontando la cinta transportadora que puede muchas veces llevar a una mujer joven a tener un aborto temprano sin que se hayan adecuadamente explorado y buscado otras alternativas. Hacer de la libertad auténtica de elección una realidad es el primer y crucial paso en el cambio fundamental de pensamiento y corazón.

. Apoyando y desarrollando mejor programas educacionales que pongan el don de las relaciones sexuales dentro del contexto del matrimonio de de la fidelidad. Tales programas pueden ayudar a las personas a entender de manera realista la alegría y la responsabilidad sagrada de la paternidad. Pueden informarles acerca de los recursos disponibles dentro de la Iglesia católica y de la sociedad para ayudar a las familias y a los padres en los momentos de dificultad.

. Respetando y apoyando la decisión de aquellos en la asistencia sanitaria que se niegan llevarla a cabo o ayudar en los abortos en el campo de la conciencia

. Presionando para un cambio alcanzable en la ley a la luz de los avances en los desarrollos médicos, incluso si el Parlamento no aboliera la ley. Manteniendo mientras tanto el principio de la sacralizad de la vida humana, es juntamente lícito e importante para aquellos que en la vida pública se oponen al aborto sobre el principio de trabajar y votar por la creciente mejora alcanzable de lo que es una ley injusta.

La fe católica nos permite ver la gloria radiante de la vida humana desde su principio hasta su fin. Cuando conocemos que cada persona cualquiera que sea su edad, raza o condición lleva la imagen de Dios, vemos su infinito valor y dignidad. Si tenemos esta visión de fe o no, mantener la vida es el valor central de cada sociedad que quiere prosperar.
La Iglesia católica se ofrece a participar con otros trabajando por este cambio oportuno de corazón y de mente. Esperamos y rogamos por el bien de nuestra común humanidad, y de las vidas con la apuesta, que los 40 próximos años se dirá una historia muy diferente. El tiempo de tomar un diferente camino es ahora.

Cardinal Keith O’Brien
President
Cardinal Cormac Murphy-O’Connor
President

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15 de Octubre
Fiesta: Santa Teresa de Jesús, virgen y doctora



La fuerza y la confianza de la oración



Celebramos con alegría la fiesta de Santa Teresa de Jesús, Doctora de la Iglesia. Teresa de Cepeda y Ahumada tomó el nombre de Teresa de Jesús al ingresar en el Carmelo. El cambio de nombre supuso para ella mucho más que cumplir con lo establecido para el momento de la profesión religiosa. Significaba, en efecto, el cambio profundo que quiso llevar a cabo en su vida: de ser una mujer como la mayoría, dedicada a sus intereses particulares y de relaciones familiares y sociales en general, sería en adelante, de modo exclusivo, para Jesús. No habría ya más afanes en su vida que los de Cristo. Su nombre de religiosa expresa, pues, posiblemente del modo más sintético y real, lo que fue la vida de esta santa a partir del momento en que decidió consagrarse a Dios.

No fue sencillo para Teresa de Jesús alcanzar esa santidad –identificación plena con Cristo– que se le presentó como un ideal fascinante en sus años de juventud. Fue necesario que pusiera lo personal muy en segundo término y en todos los aspectos. Sin embargo, con el paso de los años, mostró una fuerza consigo misma y una capacidad de impulso hacia la perfección genuina exigida por Jesucristo, que admiró y hasta desconcertó a los de su misma orden religiosa. De modo particular, llamó la atención y recibió críticas, de algunos sectores en cierta medida acomodados y poco exigentes respecto a su rigor primigenio. A partir de aquella situación se sintió impulsada a emprender una profunda reforma del Carmelo, recobrando así el espíritu que dio origen a la Orden.

¿Cómo fue capaz una mujer, sin recursos ni influencias, de establecer tan profundos cambios, claramente negativos desde un punto de vista humano, y contra el parecer de la mayoría? ¿Cuál fue el estímulo que hizo posible el sorprendente desarrollo posterior de su Empresa? Pues era insólito su sacrificio en una sociedad cada vez más afanada en las comodidades de una vida fácil. No se podía entender el sentido de tan rigurosa exigencia. De diversos modos, la Santa de Ávila se remitía siempre a la oración para señalar la causa, el origen, el único fundamento consistente de cualquier tarea eficaz al servicio de Dios. En su propia oración aprendió Santa Teresa que, viviendo la vida con Dios en un trato habitual, los hombres podemos y debemos sentirnos siempre triunfadores a pesar de aparentes contratiempos, que serán siempre momentáneos, pues no es posible que, empeñados en sus mismos afanes, podamos fracasar con Él.

En cambio, sin oración tenemos garantizada la esterilidad: el que no deja de andar e ir adelante, aunque tarde, llega. No me parece es otra cosa perder el camino sino dejar la oración. Es su viva experiencia, de un permanente empeño por agradar a Dios yendo de su mano, con la impresión, en ocasiones, de que todo ese esfuerzo es excesivo, poco eficaz en apariencia. Sin embargo, insiste en la necesidad de no abandonar la oración, aunque parezca estéril: La oración no es problema de hablar o de sentir, sino de amar. Y se ama, esforzándose en intentar decir algo al Señor, aunque no se diga nada. Cuando Dios quiere, el alma nota, hasta de modo sensible, la eficacia y la paz de la súplica: Entrando un día en el oratorio, vi una imagen que habían traído allí a guardar (...). Era de Cristo muy llagado y tan devota que, en mirándola, toda me turbó de verle tal, porque representaba bien lo que pasó por nosotros. Fue tanto lo que sentí de lo mal que había agradecido aquellas llagas, que el corazón me parece se me partía y arrojéme cabe Él con grandísimo derramamiento de lágrimas, suplicándole me fortaleciese de una vez para no ofenderle. Y en otro momento concluye: Siempre salía consolada de la oración y con nuevas fuerzas.

Ante nuestros ojos está, visible por todo el mundo, la eficacia santificadora de esta Santa, que trasciende mucho más allá del ámbito carmelitano, y hace sentir sus efectos en otras familias religiosas y en toda sociedad católica. El sentido común y sobrenatural, la gracia humana con un gran ingenio y espíritu práctico para la vida, su indudable talento literario y poético, y hasta el sentido del humor de Teresa de Ávila, han quedado para la historia de la cultura y de la espiritualidad como un animante estímulo para cuantos nos resistimos a ser vulgares.

Acudimos a su particular asistencia en el día de su fiesta, para que no desistamos de la oración confiada en los momento de dificultad, convencidos de que, con Jesucristo, nunca podremos perder, a pesar de que, por momentos, la tentación nos sugiera pensamientos de desánimo. La Madre de Dios, Virgen Poderosa, según la aclamamos en las Letanías del Santo Rosario, nos confirma que, de la mano de Dios, siempre vamos seguros.



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Día 18 de Octubre
Fiesta: San Lucas Evangelista



Talante de apóstol



El pasaje de san Lucas que nos ofrece la Iglesia en su Liturgia en el día de su fiesta, es de gran utilidad para nuestra meditación; pues los cristianos deseamos ardientemente extender, más y más en el mundo, el mensaje y la vida que el Hijo Dios vino a entregarnos como inapreciable tesoro para toda la humanidad.

Reparamos primeramente en el interés de Jesús por nosotros: en ese cuidado por facilitarnos las cosas, preparando una buena acogida al Evangelio de la salvación de los hombres. Para ello envía por delante a un grupo numeroso de discípulos, para que su posterior presencia y sus palabras fueran más eficaces: si la gente había tenido con antelación alguna noticia de Él, comprenderían mejor el sentido de sus palabras y de sus obras. No había tiempo que perder –la mies es mucha, pero los obreros pocos–; convenía, pues, organizar el trabajo apostólico del modo más eficaz.

En todo caso, advierte a aquellos primeros discípulos –colaboradores suyos en la propagación de la Gran Noticia de la Salvación prevista por el Creador para todos los hombres–, que la suplica a Dios, rogándole más trabajadores para la Empresa evangelizadora, debe ser lo primero. Se trata, en efecto, de una tarea que excede con mucho las capacidades de quienes a ella se dedican materialmente. Nunca será suficiente la sola gestión apostólica: hablar, moverse, insistir, convencer a unos y otros por un cierto talento para ser persuasivos... Ya lo advertía el Espíritu Santo por un salmo: Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los constructores. Cuanto queremos que sea relevante para la Vida Eterna, debemos llevarlo a cabo con la fuerza que Dios nos da: con su Gracia. Y no quiere negar nuestro Padre Dios esa ayuda a sus hijos que con sencillez y confiados le suplican.

Para que no tuvieran duda alguna de la necesidad imprescindible de esa Fuerza del Cielo, insiste Jesucristo en su advertencia, haciéndoles ver que no lo tendrán fácil. La imagen es muy gráfica: serán ellos como ovejas entre lobos. Encontrarán de ordinario oposición a sus palabras. Recordemos que no pocas veces fueron perseguidos hasta la muerte, cuantos practicaban y difundían el Evangelio. Sin embargo, con igual rotundidad les garantiza el éxito en su misión. Regresan, en efecto, triunfantes y gozosos habiendo experimentado la verdad de las palabras de Cristo. Experiencia, por otra parte, no ausente de sacrificios; pues no debieron poner su confianza en los instrumentos humanos, que tan razonablemente y con tanto esmero se preparan y aseguran como algo imprescindible para las empresas humanas. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias, les dice: ni siquiera lo que puede parecer más imprescindible será necesario. Lo único verdaderamente necesario e imprescindible es el auxilio divino.

Aprovechemos este día para preguntarnos, en el silencio de nuestra meditación ante nuestro Padre Dios, si nos sentimos también, en medio de nuestro mundo y de nuestros quehaceres de cada día, enviados como aquellos setenta y dos a preparar como mejor sepamos las almas de amigos y conocidos, que deben dar una respuesta más afirmativa y generosa a los requerimientos del Cielo. ¡Cuántos cambiarían si fuéramos más apostólicos...! Bastantes perderían parte –al menos– de su cómoda tranquilidad y sentirían la urgencia de complicarse la vida, de renunciar a esa paz pasiva, al descubrir la apasionante belleza de extender el Reino de Dios en el mundo. Pronto iban a comprobar –tal vez con sorpresa–, que nada de aquello tan apetecible, o que en otro tiempo parecía vital, es en realidad necesario. Más bien se cae en la cuenta de que lo único verdaderamente necesario, es cumplir la voluntad de Dios, amarle sobre todas las cosas, y así aseguramos la felicidad en esta vida y la Bienaventuranza Eterna.

Nuestra Madre de el Cielo es también Reina de los Apóstoles. ¡Dejémonos gobernar por nuestra Reina y Madre! Con suavidad y fortaleza sabe conducirnos al cumplimiento de los deseos del Señor en el trato con nuestros iguales. Podremos así entender –con su ayuda– que, en todo apostolado, lo primero es la oración y, todo lo demás, debe ser consecuencia de ella.


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Editorial EDICE · Madrid 2007
Portada: JUAN SALVADOR
© Editorial EDICE
Depósito Legal: M-45406-2007
I.S.B.N.-13: 978-84-7141-642-1
Edita: Editorial EDICE - Conferencia Episcopal Española
Imprime: Campillo Nevado, S.A. - Antonio González Porras, 35-3
28019 MADRID



Semillas de paz

Himno en honor
a los mártires del siglo XX en España


Letra: JOSÉ LUIS MORENO, pbro.


Estribillo

Semillas de paz,
mártires de Cristo,
signos del amor,
valientes testigos,
antorchas de fe
en nuestro camino.


Estrofas

1. Es semilla de cristianos
vuestra sangre martirial,
es perdón de los hermanos
y esperanza de la paz.
Sois racimo bien maduro
que el Señor prensó en su cruz,
trigo sois limpio y fecundo
triturado por Jesús.

2. En España el siglo veinte
resplandece en santidad,
pues dais vida en vuestra muerte
a una nueva humanidad.

3. Entregadnos el testigo
que hoy queremos recoger,
por seguir en el camino
al Señor, Testigo fiel.
Dadnos gozo y valentía
al sembrar la paz y el bien,
proclamando en nuestra vida
la alegría de la fe.



La letra del himno está inspirada en el Mensaje “Vosotros sois la luz del mundo” de la Conferencia Episcopal Española, con motivo de la Beatificación de 498 mártires del siglo XX en
España, que proclama que los mártires son signo de esperanza y testigos de Dios y de la humanidad nueva.

Particularmente explica: “Ellos han dado gloria a Dios con su vida y con su muerte y se convierten para todos nosotros en signos de amor, de perdón y de paz. Los mártires, al unir su sangre a la de Cristo, son profecía de redención y de un futuro divino, verdaderamente mejor, para cada persona y para la Humanidad”.

Intenta transmitir este mensaje a través de un lenguaje popular, con símbolos expresivos y pertenecientes a la tradición cristiana, tomados del Nuevo Testamento y de los Padres de la Iglesia: semilla, racimo prensado, trigo triturado, luz y antorcha, carrera…

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div style="text-align:center">Día 28 de Octubre
Domingo XXX del Tiempo Ordinario


Veracidad de vida cristiana



La parábola que consideramos este domingo en la Santa Misa nos pone ante los ojos un ejemplo de falta de conocimiento propio. Nos conviene por eso a todos sentirnos aludidos, ya que deseamos mejorar rectificando nuestros errores, que siempre tendremos en esta vida. El reconocimiento de nuestros defectos nos es imprescindible para combatirlos. No es malo, por tanto, advertir que, en mayor o menor medida, hay en cada uno un fariseo como el de la parábola; por el contrario, nos conviene saberlo para luchar contra él. Para empezar, ya estamos, como aquel, en actitud de oración. De sobra sabemos que es bueno rezar, pero es a partir de la oración –defectuosa– como se presenta el problema. Un verdadero problema, si acabamos pensando que no es necesario exigirnos más, que ya hacemos bastante ante Dios. Quien piensa así, como consecuencia, no se arrepiente ni pide perdón, no hace propósitos de mejora, porque no siente dolor de sus pecados. Posiblemente en su oración se dedica únicamente a pedir favores.

No es infrecuente encontrarse con personas que se extrañan de que se les plantee la posibilidad de hacer más. Los hay que casi piensan se exceden, que hacen un favor a alguien –a Dios tal vez– por cumplir algunas normas de piedad. Los fallos, las omisiones, sus defectos en definitiva, plasmados una y otra vez en la conducta de cada día –la que Dios espera de ellos– les parecen siempre comprensibles; lo cual es cierto y hasta bueno que así lo consideren; lo malo es que, además, esas faltas les parecen disculpables ante sí mismos y, por su puesto, ante los demás. El resultado o conclusión de ese modo de pensar es que no se rectifica, pues no se ve la necesidad, no habiendo dolor por faltas cometidas. El verdadero propósito de la enmienda es manifestación natural sólo del verdadero dolor de los pecados. Está, por así decir, incluído en ese "pesar" en el alma por haber ofendido a Dios o por no haber sabido amarle.

Pidamos al Señor que nos libre de esa actitud que convive tantas veces con nosotros, que no es otra cosa que falta de auténtica oración, falta de interés por amar a Dios y de egoísmo y exceso de amor propio. La preocupación de algunos por ser buenos cristianos, en el fondo, puede ser eso: amor propio, no propiamente amor de Dios. Se busca, en efecto, más la tranquilidad de la conciencia y el sentirse justificado o satisfecho de uno mismo, que amar a Dios todo lo posible, con toda la capacidad de amar –mucha o poca– de que se dispone. No es raro que, pensando así, más de uno pueda sentirse aludido por aquel punto de Camino, en el que se retrata al que intenta ser cristiano sin verdadero amor al Señor: Ya sé que evitas los pecados mortales. —¡Quieres salvarte! —Pero no te preocupa ese continuo caer deliberadamente en pecados veniales, aunque sientes la llamada de Dios, para vencerte en cada caso.
—Tu tibieza hace que tengas esa mala voluntad.

Aquel hombre fariseo estaba demasiado preocupado por cumplir, en el más estricto sentido de la expresión. Actuaba correctamente por miedo: porque si no ... sufriría las consecuencias. Tenía de Dios un concepto negativo y monstruoso. Pensaba que había que cumplir la ley "por la cuenta que te trae...", en el fondo, por lo mismo. No se había enterado de que tenemos en Dios, por su infinita bondad, una permanente y gratuita ocasión de desarrollo. Podemos engrandecernos a su medida, fundirnos con Él por el amor, amando con obras lo que Él ama. Así es nuestra vida como Dios la espera de cada uno.

¿Qué pretendo, qué pretendemos cada uno en el fondo, con nuestro empeño por ser un buen cristiano? ¿Tengo muy presente que mi vida, precisamente por ser humana –no meramente animal–, es una permanente ocasión de amar a Dios? Debemos considerarlo en profundidad, no vaya a ser que todo el empeño por ser buen cristiano, por seguir a Jesucristo, por vivir el Evangelio, o como quiera que expresemos el interés por Dios, acabe siendo, de hecho, tan sólo un vulgar interés por el propio yo. Podría tratarse en realidad de una reacción de miedo: "porque si no...", por lo que podría perder si menosprecio ciertas prácticas. Sería, desde luego, como para dudar de que quiero agradar a Dios con mi vida, porque le amo.

Cuando se quiere a Dios de verdad, todo lo propio deseamos dirigirlo hacia Él. Nada por Él parece demasiado, al contrario, cualquier detalle de generosidad, hasta el más heroico, parece pequeño, una insignificancia, para el alma que ama. Se quisiera dar mucho más, pues todo parece poco para lo que merece el Ser Amado: Dios, para el alma cristiana. No parece, por eso, demasiado cuidar un detalle pequeño: de poca importancia se suele decir... Por el contrario, si es pequeño, razón de más para no resistirse, para ofrecerlo a Dios con ilusionado primor con tal de agradarle. Si no, es que flaquea el amor: siendo tan pequeño, tan fácil... Y por lo mismo, el alma enamorada se examina intentando descubrir un detalle y otro, grandes y pequeños, con los que mejorar la conducta, pues sabe que en las obras está la verdad de lo que se quiere a otro, que en este caso es Dios.

La vida de nuestra Madre fue un continuo empeño de su parte para que en Ella se cumpliera la voluntad del Señor. A Santa María nos encomendamos, rogándole nos conceda un espíritu sincero que busque no sólo mejorar si no, ante todo, agradar a Dios: amarle.


Publicado por verdenaranja @ 14:24  | Espiritualidad
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viernes, 26 de octubre de 2007
VATICANO - LAS PALABRAS DE LA DOCTRINA de don Nicola Bux y don Salvador Vitiello - Castidad e integridad de la persona

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - El realismo al que el conocimiento de Cristo y de la Iglesia nos ha acostumbrado, impone reconocer que el camino hacia la integridad o la madurez o la perfección o el equilibrio del hombre es un recorrido hecho de etapas y momentos sucesivos, no necesariamente en orden creciente y, en todo caso, dependiente de las fundamentales facultades del hombre como son la inteligencia, la voluntad y la libertad y, no menos, de las diferentes circunstancias socioculturales en las que se encuentra la persona. La integridad es pues siempre una conquista y un camino que se debe comenzar cada día, apoyándose en lo mejor de si mismo y mirando a quién, en este camino, ha realizado pasos que pueden ser recorridos con provecho.

Tal conciencia no nos deja consternados frente a la frecuente experiencia del humano desorden, experiencia que, no raramente, se presenta en todo su dramatismo y que no encuentra fácilmente espacios de escucha, intercambio y comprensión en un ámbito sociocultural predominantemente basado en una idea abstracta de hombre, que censura el hombre real, quizá imperfecto y limitado, pero real. La mirada inteligente de los múltiples testimonios de desesperación nos hace argüir, cada vez con mayor autenticidad, que esta derivan de una errada y parcial concepción del propio yo. La costumbre de concebir las diversas esferas de la persona como "secciones diferentes" a las que hay que dar respuestas diferentes, ha dado como resultado, un ser humano que no logra entenderse si no como “ser que responde a determinados automatismos", que encuentra su propia realización llenando los propios vacíos, esto es, respondiendo de modo mecánico a los diversos impulsos que posee.

Este modo de actuar, que se ha convertido en moda común y al que es obligatorio adecuarse, puede resultar satisfactorio para el hombre que no se detiene a mirar alrededor, a considerar con toda la capacidad de profundización que la razón le ofrece, la realidad que le circunda.

Para el hombre razonable, es decir por el que usa la razón a fondo sin prejuicios, tal modo de vivir no puede sino resultar triste, frustrante e irrespetuoso de la propia dignidad. La felicidad como experiencia de la persona en su totalidad es sólo el resultado de una vida que, en cada momento, tiene en cuenta todas las exigencias que el hombre tiene y que son iguales para todos. Lograr comprender integralmente el yo es la consecuencia de un trabajo sobre si, de una educación, y es un don que hace más capaz de acoger al otro, un ser humano como nosotros.

Todos estos elementos son asumidos admirablemente y reelaborados por el cristiano bautizado que, fiel a las promesas bautismales, busca la imitación de Aquel cuyo nombre ha sido bautizado. La imitación de Cristo pobre, casto y obediente no está reservada únicamente al consagrado en una determinada forma de vida sino que todo bautizado, consagrado y regenerado por el agua y el Espíritu, está llamado a una vida casta que deje trasparentar la unicidad de la propia relación con el Misterio, cifra auténtica de la humanidad propia y la ajena.

La virtud de la castidad está íntimamente ligada a la de la templanza que aspira a hacer que sea la razón quien conduzca a las pasiones y a los apetitos de la sensibilidad humana. (Cf. Catecismo de la Iglesia Católica n. 2341). El cristiano tendrá cuidado de encontrar todos los medios necesarios para llegar a la práctica de la virtud de la castidad y en particular: el conocimiento de si, la obediencia a los mandamientos divinos, el ejercicio de las virtudes morales y la fidelidad a la oración como lugar primario de custodia del propio yo.

En la relación con Dios el cristiano queda establemente anclado a la certeza de que la castidad es un don, una gracia (Cf CCC n. 2345), fruto del Espíritu Santo: es el Espíritu Santo quien dona el poder imitar la pureza de Cristo Dios y Maestro: existe pues un espacio entre la voluntad de cada fiel y la realización de ella: es el espacio de la acción divina que cada uno de nosotros está llamado a reconocer con sencillez de corazón. (Agencia Fides 25/10/2007; Líneas: 49 Palabras: 714)

Publicado por verdenaranja @ 23:12  | Espiritualidad
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Fatima Center envía las siguientes noticias en inglés.


BIGGEST EVER ONLY WAY TO WORLD PEACE CONFERENCE HELD IN BRAZIL


The Archdiocese of Botucatu, Brazil, was the venue for the Fatima Center's first-ever regional peace conference, Only Way To World Peace, which was held during the week of August 20th. Nearly 200 bishops and priests from all over Latin America converged on this city near Sao Paulo for five solid days of learning and discussion about the Message of Our Lady of Fatima.

Hot topics of discussion were the decline of the Church in Latin America, the ongoing controversy over the Third Secret, and the recent Motu Proprio on the restoration of the Latin Tridentine Mass. Nine speakers, including Father Nicholas Gruner, the Fatima Priest, gave 25 different talks on these and other subjects. Click on Fatima On Demand to watch and listen to the speeches, in your choice of English, Portuguese or Spanish.

According to conference organizers, this was the first such meeting to be held in the developing world. "We forget," Father Gruner said, "that in spite of modern communications, places like Latin America are far from Rome, thus somewhat out of touch with developments and controversies in the Church today. For instance, many of the priests I spoke to were not aware of the Motu Proprio. That is why it is so important that we give them these opportunities to get together and get answers to their questions about our Catholic Faith."

Planning is now under way for the next regional conference, which will be held in India early in the new year. Organizers say they have already been contacted by scores of bishops and priests who hope to attend.

Beginning in 1992 in Fatima, Our Lady's Apostolate has regularly brought together hundreds of bishops, priests and lay people from around the world to publicly discuss the Fatima Message and its vital importance to peace in the world and the Church. To read, listen to or watch important materials from these historic and deeply inspiring gatherings, click on Fatima Peace Conferences.

RESTORATION OF THE LATIN MASS:

Is it really happening?


The president of the Ecclesia Dei commission, which helps the Vatican in its outreach to traditionalist Catholics, said in September that "from this point [September 14th], priests can decide to celebrate the Mass using the old [Tridentine] rite, without permission from the Holy See or the bishop."

In an interview with Vatican Radio, Cardinal Dario Castrillon-Hoyos explained that Pope Benedict XVI's Motu Proprio, Summorum Pontificum, affirms the right of any priest to use the "extraordinary form" of the Latin liturgy. "It is, therefore, unnecessary to ask for any other permission," he said.

It is troubling that the Vatican continues to call the Mass-of-All-Time the "extraordinary form". One would think that since the Traditional Mass was never abrogated -- as the Pope stated clearly -- it would be the Novus Ordo Mass which is truly the "extraordinary form".

In an accompanying letter to the bishops, the Pope stressed that he was in no way rolling back the reforms of Vatican II. Vatican spokesman Rev. Federico Lombardi said the Motu Proprio "doesn't impose any return to the past, it doesn't mean any weakening of the authority of the Council nor the authority and responsibility of bishops."

Some bishops, especially in North America and Europe, are apparently interpreting this to mean that their permission is still required. They have warned their priests against using the 1962 Missal without explicit permission from the diocese, even though Cardinal Castrillon-Hoyos says this is not so.

Now we are to see the traditional Mass coexist alongside the Protestantized Novus Ordo Mass. The Pope said that the new Mass celebrated in the vernacular that emerged after Vatican II would remain the "normal" form of Mass, while the Tridentine version would remain an "extraordinary" form that, according to the Vatican, would probably only be sought by relatively few Catholics.

Whether the majority of Catholics will, as James Bannister predicted in "Will the Vatican Withdraw the 'New Coke' and Give Us Back the Classic?", "vote with their feet" and return to the traditional Mass, leaving Novus Ordo liturgies even more empty of worshippers than they are already, remains to be seen.

Father Paul Kramer's excellent book, The Suicide of Altering the Faith in the Liturgy is available from The Fatima Shoppe.

"Papal Document Vindicates Adherents of Latin Mass"

Full text of the Motu Proprio

"Benedict XVI's letter to the bishops"

VATICAN-CHINA RELATIONS:

Getting better or getting worse?


On July 16th, officials of the Chinese Catholic Patriotic Association -- the pseudo-church set up by the Communists to supplant the Roman Catholic Church in China -- announced that they had selected a new Bishop of Beijing. Joseph Li Shan, a parish priest in the CCPA archdiocese of Beijing, was named to succeed Michele Fu Tieshan, the government-approved head of the archdiocese, who died in April. AsiaNews reports that although the bishop-elect was not appointed by the Pope, he was one of several candidates to whom the Vatican "raised no objection". AsiaNews says the bishop-elect was selected through an "independent process that appears to be an effort to compromise between the demands of the Holy See and those of the [Communist] Beijing government".

Coming as it did not three weeks after the release of Pope Benedict XVI's letter to Chinese Catholics, the appointment appears to be a deliberate provocation, aimed at testing the resolve of the Holy See.

The argument over who has the right to appoint bishops is one of the main obstacles to improved relations between China and the Vatican. The Communists are afraid of losing control of the "church" which they set up in 1957, after the Communists severed ties with the Vatican and expelled all foreign priests.

Since then, many local priests have been imprisoned, tortured and even executed. Several who remain loyal to Rome are still in jail because of their opposition to CCPA. China says it now has about five million Catholics, but there are believed to be twice as many who worship in underground churches. The Pope's letter said Catholics could now worship in state "churches", even if their priests had no links with the Pope, if finding Vatican-approved clergy caused "grave inconvenience".

We can only wonder why the Vatican should seek to win the approval of the Chinese Communists, by softening its stance on the CCPA and otherwise compromising its stand in favor of the freedom of religion and democracy for which so many Chinese Catholics have suffered.

It seems to us that now, when China is seeking to improve its human-rights image in the West ahead of the Olympics, is the time for Rome to stand fast. The Chinese Catholic Patriotic Association (CCPA) is by definition schismatic. It cannot ever be part of the Roman Catholic Church because it owes its allegiance not to Rome and the Pope, but to Beijing and atheistic Communism.

"Full Text of Pope's Letter to Chinese Catholics"

"100-year-old sanctuary of Our Lady of Mount Carmel ordered destroyed in China"

"Support or sellout?"

"Catholics to be banned from 2008 Olympics in China?"


MUST RUSSIA CONVERT TO CATHOLICISM?

Our Lady says yes; the Vatican says yes


Led by Father Nicholas Gruner, Our Lady's Apostolate has called consistently and tirelessly for nearly three decades for the Pope, in union with the bishops, to solemnly and publicly consecrate Russia to Our Lady's Immaculate Heart. Through that Consecration, Our Lady of Fatima promised us, Russia will be converted.

Converted to what? Surely the answer must be, to the Roman Catholic Faith. That means the Orthodox believers, our schismatic brethren, must abandon the schism of nearly a thousand years and return to the fold of Rome. At least, that was what the Church always taught and we always thought. In recent times, though, some Catholics, even priests and bishops, seem to have forgotten this.

According to the Interfax news agency, Russia 's leading Catholic prelate, Archbishop Tadeusz Kondrusiewicz, said at a conference in Moscow marking the 90th anniversary of the Virgin Mary's appearances at Fatima, that it is "completely wrong" to think that the Virgin's prediction about the conversion of Russia meant that all Russians would come into the Roman Church.

With all respect to the Archbishop, it seems that if he has not lost the faith entirely, he has forgotten what the Church has always taught. Extra Ecclesiam nulla salus! Outside the Church there is no salvation!

Let us hope that Archbishop Kondrusiewicz has now read "Responses to Some Questions Regarding Certain Aspects of the Doctrine on the Church", released by the Vatican this summer. This text was signed by the prefect of the Congregation for the Doctrine of the Faith (CDF), and approved by Pope Benedict XVI.

This short document is a must-read for all those in danger of being taken in by the false ecumenism which is one of the "fruits" of Vatican II. This document reaffirms the traditional teaching that the Roman Catholic Church is the one, true Church founded by Our Lord Jesus Christ, in which only are to be found all of the elements necessary to our salvation.

The text said the Council (Vatican II) used the term "church" in reference to Orthodox Churches because, although separated from the Catholic Church, they have preserved apostolic succession, the ordained priesthood and the Eucharist. Nevertheless, the document continues, they "lack something in their condition as particular Churches" because they are not in union with the Pope.

As for "the Christian communities born out of the Reformation", i.e. the Protestants, the text declares that because they do not enjoy apostolic succession -- the unbroken succession of bishops going back to St. Peter -- they "cannot, according to Catholic doctrine, be called 'Churches' in the proper sense."

The key words here are "according to Catholic doctrine". Extra ecclesiam nulla salus is dogma, and has been for over 700 years! According to Unam Sanctam, written in 1302, "it is absolutely necessary for the salvation of every human creature to be subject to the Roman Pontiff." The Fourth Lateran Council (1215 A.D.) profession of faith says: "One, moreover, is the universal Church of the faithful, outside of which no one at all is saved." Devout though many Russians and other Orthodox believers may be, they need to come back to Rome, welcoming the embrace of the Roman Catholic Church, to be saved.

Let us remember that the Blessed Virgin appeared at Fatima before the Communist revolution. When She asked us to obtain for Her Immaculate Heart the conversion of Russia, She was speaking of a nation which was officially Orthodox, not officially atheist as it later became. Clearly Our Lady of Fatima intended and intends today the conversion of Russia from Orthodoxy to Catholicism.

Full text of "Responses to Some Questions Regarding Certain Aspects of the Doctrine on the Church"

"Why don't we proselytize?"


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ZENITPublicamos el comentario que ha preparado el padre Raniero Cantalamessa OFM Cap. –predicador de la Casa Pontificia— sobre Francisco y Clara, a propósito de la emisión, en la televisión pública italiana, de una miniserie sobre los dos grandes santos de Asís.

P. Raniero Cantalamessa


Francisco y Clara,
dos enamorados, pero ¿de quién?


Se ha hecho cosa corriente hablar de la amistad entre Clara y Francisco en términos de amor humano. En su conocido ensayo sobre Enamoramiento y amor, Francisco Alberoni escribe que «la relación entre Santa Clara y San Francisco tiene todas las características de un enamoramiento transferido (o sublimado) a la divinidad». «Francisco y Clara», de Fabrizio Costa, la serie televisiva emitida en Rai Uno los días 6 y 7 de octubre, mejor tal vez que «Hermano Sol y Hermana Luna» de Zeffirelli, ha sabido evitar esta cesión al romanticismo, sin quitar nada a la belleza también humana de un encuentro así.

Como cualquier hombre, aunque sea santo, Francisco puede haber experimentado la atracción de la mujer y del sexo. Las fuentes refieren que para vencer una tentación de este tipo una vez el santo se arrojó en pleno invierno a la nieve. ¡Pero no se trataba de Clara! Cuando entre un hombre y una mujer hay unión en Dios, si es auténtica, excluye toda atracción de tipo erótico, sin que exista siquiera lucha. Es como refugiarse. Es otro tipo de relación. Entre Clara y Francisco había ciertamente un fortísimo vínculo también humano, pero de tipo paterno y filial, no esponsal. Francisco llamaba a Clara su «plantita», y Clara llamaba a Francisco «nuestro padre».

El entendimiento extraordinariamente profundo entre Francisco y Clara que caracteriza la epopeya franciscana no viene «de la carne y de la sangre». No es, por poner un ejemplo igualmente célebre, como aquél entre Eloisa y Abelardo. Si así hubiera sido, habría dejado tal vez una huella en la literatura, pero no en la historia de la santidad. Con una conocida expresión de Goethe, podríamos llamar a la de Francisco y Clara una «afinidad electiva», a condición de entender «electiva» no sólo en el sentido de personas que se han elegido recíprocamente, sino en el sentido de personas que han realizado la misma elección.

Antoine de Saint-Exupéry escribió que «amarse no quiere decir mirarse el uno al otro, sino mirar juntos en la misma dirección». Clara y Francisco en verdad no pasaron la vida mirándose el uno al otro, estando bien juntos.

Intercambiaron poquísimas palabras, casi sólo las referidas en las fuentes. Había una estupenda discreción entre ellos, tanta que el santo a veces era amablemente reprochado por sus hermanos por ser demasiado duro con Clara.

Sólo al final de la vida vemos atenuarse este rigor en las relaciones y a Francisco buscar cada vez con mayor frecuencia consuelo y confirmación junto a su «Plantita». Es en San Damián donde se refugia próximo a la muerte, devorado por enfermedades, y está cerca de ella cuando entona el canto de Hermano Sol y Hermana Luna, con aquel elogio de «Hermana Agua», «útil y humilde y preciosa y casta», que parece escrito pensando en Clara.

En lugar de mirarse el uno al otro, Clara y Francisco miraron en la misma dirección. Y se sabe cuál fue para ellos esta «dirección». Clara y Francisco eran como los dos ojos que miran siempre en la misma dirección. Dos ojos no son sólo dos ojos, o sea, un ojo repetido; ninguno de los dos es sólo un ojo de reserva o de recambio. Dos ojos que contemplan el objeto desde ángulos diversos dan profundidad, relevancia al objeto, permiten «envolverlo» con la mirada. Así fue para Clara y Francisco. Contemplaron al mismo Dios, al mismo Señor Jesús, al mismo Crucificado, la misma Eucaristía, pero desde «ángulos», con dones y sensibilidad propios: los masculinos y los femeninos. Juntos percibieron más de lo que habrían podido hacer dos Franciscos o dos Claras.

Si existe una laguna en la serie sobre Francisco y Clara es tal vez la insuficiente relevancia prestada a la oración, y con ella a la dimensión sobrenatural de sus vidas. Una laguna probablemente inevitable cuando la vida de los santos se lleva a la pantalla. La oración es silencio, quietud, soledad, mientras que la palabra «cine» viene del griego kinema, ¡que significa movimiento! La excepción es la película «El gran silencio» sobre la vida de los cartujos, pero no resistiría en la pequeña pantalla.

En el pasado se tendía a presentar la personalidad de Clara demasiado subordinada a la de Francisco, precisamente como la «hermana Luna» que vive del reflejo de la luz del «hermano Sol». El ejemplo en este sentido es el libro publicado el verano pasado sobre «la amistad entre Francisco y Clara» (John M. Sweeney, Light in the Dark Age: the Friendship of Francis and Clare of Assisi, Paraclete Press 2007 ).

Tanto más es de elogiar, en la serie televisiva, la elección de presentar a Francisco y a Clara como dos vidas paralelas, que se entrecruzan y se desarrollan en sincronía, con igual espacio dado a uno y otro. Es la primera vez que ocurre de esta forma. Ello responde a la sensibilidad actual orientada a evidenciar la importancia de la presencia femenina en la historia, pero en nuestro caso corresponde a la realidad y no es algo forzado.

La escena que más me ha impactado al ver el preestreno de «Francisco y Clara» es la inicial, emblemática, una especie de clave de lectura de toda la historia. Francisco camina en un prado, Clara le sigue introduciendo sus pies, casi jugando, en las huellas que deja Francisco, y a su pregunta: «¿Estás siguiendo mis huellas?», responde luminosa: «No, otras mucho más profundas».

[Traducción del original italiano realizada por Zenit]

Publicado por verdenaranja @ 22:45  | Espiritualidad
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DOMINGO 30 DEL TIEMPO ORDINARIO / C
28 de octubre de 2007


La paz, la caridad y la fe, de parte de Dios Padre y de
Jesucristo, el Señor, estén con todos vosotros.

Hermanos y hermanas, sed bienvenidos. Nos volvemos a reunir. Con más o menos preocupaciones, esperemos que sin demasiada prisa, dispuestos a escuchar la Palabra de Dios, y a partir el pan de la Eucaristía. Siempre desde nuestra humildad. No somos mejores ni peores que los demás. Pero sí somos conscientes del amor que Dios nos da. Y eso nos convierte en necesitados: de fe, de perdón, de afecto. Y elevamos al Señor nuestra oración: "Ten compasión, somos pecadores". Él nos escucha y nos llena de alegría. Esta debe ser nuestra actitud, un domingo más.

A. penitencial: Humildes y penitentes, como el publicano en el templo, acerquémonos al Dios justo, y pidámosle que tenga piedad de nosotros, que también nos reconocemos pecadores.

Confesando nuestros pecados, te decimos: SEÑOR, TEN PIEDAD.
Sabiendo que eres rico en misericordia, te suplicamos: CRISTO, TEN PIEDAD.
Confiados porque conoces nuestra debilidad, a ti acudimos: SEÑOR, TEN PIEDAD.

Antes de las lecturas: Hoy, en el evangelio, escucharemos la parábola del fariseo y el publicano en el templo. Jesús nos indica que no debemos creernos los mejores del mundo, que la falta de humildad es lo peor a los ojos de Dios. La primera lectura es del Eclesiástico. Su autor es un sabio que vivió en Jerusalén unos trescientos años antes de Cristo. En el fragmento que vamos a escuchar nos dice que Dios ayuda a los pobres, a los oprimidos, a los más necesitados, a los humildes, y que nada ni nadie pueden hacer que ceje en darles su favor. El salmo responsorial lo subraya así: "Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha".

Oración universal: Oremos con confianza a Dios Padre, siempre dispuesto a acoger nuestros deseos y nuestros anhelos en favor de los más desfavorecidos. Unámonos a cada petición diciendo: ESCÚCHANOS, SEÑOR.

1. Por todos cuantos formamos la Iglesia: que Dios nos ayude a vivir con coraje una fe profunda y plena. OREMOS.

2. Por todas las naciones de la tierra: que las relaciones entre los seres humanos se rijan por la justicia y el amor. OREMOS.

3. Por los que, en cualquier lugar del mundo, son perseguidos a causa de su fe: que el testimonio de los mártires les dé fortaleza en su fidelidad al Señor. OREMOS.

4. Por los hombres y mujeres sin recursos, por los que sufren prisión, por los discriminados por causas sociales, laborales, económicas, sexuales o por su origen: que reciban de la comunidad cristiana un trato justo, lleno de respeto y de amor. OREMOS.

5. Por todos nosotros: que Dios nos dé una esperanza firme y un amor ferviente para ser testigos de la Buena Noticia de Jesucristo. OREMOS.

Oh Dios, de quien procede toda bondad, acoge nuestras oraciones, y danos aquella paz que el mundo no puede dar. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Padrenuestro: Sintiéndonos pobres y confiando plenamente en el Señor, que ha derribado del trono a los poderosos y ha enaltecido a los humildes, nos atrevemos a decir:

CPL

Publicado por verdenaranja @ 22:38  | Liturgia
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jueves, 25 de octubre de 2007
ZENITPublicamos la intervención de Benedicto XVI en la audiencia general del miércoles, 23 de Octubre de 2007, dedicada a presentar la figura de san Ambrosio, obispo de Milán.


Queridos hermanos y hermanas:
El santo obispo Ambrosio, del que quien os hablaré hoy, falleció en Milán en la noche entre el 3 y el 4 de abril del año 397. Era el alba del sábado santo. El día anterior, hacia las cinco de la tarde, se había puesto a rezar, postrado en el lecho, con los brazos abiertos en forma de cruz. De este modo participaba en el solemne triduo pascual, en la muerte y en la resurrección del Señor. «Nosotros veíamos que se movían sus labios», atestigua Paulino, el diácono fiel que por invitación de Agustín escribió su «Vida», «pero no escuchábamos su voz».

De repente, parecía que la situación llegaba a su fin. Honorato, obispo de Verceli, que estaba ayudando a Ambrosio y que dormía en el piso superior, se despertó al escuchar una voz que le repetía: «¡Levántate pronto! Ambrosio está a punto de morir…». Honorato bajó inmediatamente --sigue contando Paulino-- «y le ofreció el santo Cuerpo del Señor. Nada más tomarlo, Ambrosio entregó el espíritu, llevándose consigo el viático. De este modo, su alma, alimentada por la virtud de esa comida, goza ahora de la compañía de los ángeles» («Vida» 47).

En aquel viernes santo del año 397 los brazos abiertos de Ambrosio moribundo expresaban su participación mística en la muerte y resurrección del Señor. Era su última catequesis: en el silencio de las palabras, seguía hablando con el testimonio de la vida.

Ambrosio no era anciano cuando falleció. No tenía ni siquiera sesenta años, pues nació en torno al año 340 a Tréveris, donde su padre era prefecto de las Galias. La familia era cristiana. Cuando falleció su padre, su madre le llevó a Roma, siento todavía un muchacho, y le preparó para la carrera civil, dándole una sólida educación retórica y jurídica. Hacia el año 370 le propusieron gobernar las provincias de Emilia y Liguria, con sede en Milán. Precisamente allí hervía la lucha entre ortodoxos y arrianos, sobre todo después de la muerte del obispo arriano Ausencio. Ambrosio intervino para pacificar los espíritus de las dos facciones enfrentadas, y su autoridad fue tal que, a pesar de que no era más que un simple catecúmeno, fue proclamado por el pueblo obispo de Milán.

Hasta ese momento, Ambrosio era el más alto magistrado del Imperio en Italia del norte. Sumamente preparado culturalmente, pero desprovisto del conocimiento de las Escrituras, el nuevo obispo se puso a estudiarlas con fervor. Aprendió a conocer y a comentar la Biblia a través de las obras de Orígenes, el indiscutible maestro de la «escuela de Alejandría». De este modo, Ambrosio llevó al ambiente latino la meditación de las Escrituras comenzada por Orígenes, comenzando en occidente la práctica de la «lectio divina».

El método de la «lectio» llegó a guiar toda la predicación y los escritos de Ambrosio, que surgen precisamente de la escucha orante de la Palabra de Dios. Un célebre inicio de una catequesis ambrosiana muestra egregiamente la manera en que el santo obispo aplicaba el Antiguo Testamento a la vida cristiana: «Cuando hemos leído las historias de los Patriarcas y las máximas de los Proverbios, hemos afrontado cada día la moral --dice el obispo de Milán a sus catecúmenos y a los neófitos-- para que, formados por ellos, os acostumbréis a entrar en la vida de los Padres y a segur el camino de la obediencia a los preceptos divinos» («Los misterios» 1,1).

En otras palabras, los neófitos y los catecúmenos, según el obispo, tras haber aprendido el arte de vivir moralmente, podía considerarse que ya estaban preparados para los grandes misterios de Cristo. De este modo, la predicación de Ambrosio, que representa el corazón de su ingente obra literaria, parte de la lectura de los libros sagrados («los Patriarcas», es decir, los libros históricos, y «los Proverbios», es decir, los libros sapienciales), para vivir según la Revelación divina.

Es evidente que el testimonio personal del predicador y la ejemplaridad de la comunidad cristiana condicionan la eficacia de la predicación. Desde este punto de vista es significativo un pasaje de las «Confesiones» de san Agustín. Había venido a Milán como profesor de retórica; era escéptico, no cristiano. Estaba buscando, pero no era capaz de encontrar realmente la verdad cristiana. Al joven retórico africano, escéptico y desesperado, no le movieron a convertirse definitivamente las bellas homilías de Ambrosio (a pesar de que las apreciaba mucho). Fue más bien el testimonio del obispo y de su Iglesia milanesa, que rezaba y cantaba, unida como un solo cuerpo. Una Iglesia capaz de resistir a la prepotencia del emperador y de su madre, que en los primeros días del año 386 habían vuelto a exigir la expropiación de un edificio de culto para las ceremonias de los arrianos. En el edificio que tenía que ser expropiado, cuenta Agustín, «el pueblo devoto velaba, dispuesto a morir con su propio obispo». Este testimonio de las «Confesiones» es precioso, pues muestra que algo se estaba moviendo en la intimidad de Agustín, quien sigue diciendo: «Y nosotros también, a pesar de que todavía éramos tibios participábamos en la excitación de todo el pueblo» («Confesiones» 9, 7).

De la vida y del ejemplo del obispo Ambrosio, Agustín aprendió a creer y a predicar. Podemos hacer referencia a un famoso sermón del africano, que mereció ser citado muchos siglos después en la Constitución conciliar «Dei Verbum»: «Es necesario --advierte de hecho la «Dei Verbum» en el número 25--, que todos los clérigos, sobre todo los sacerdotes de Cristo y los demás que como los diáconos y catequistas se dedican legítimamente al ministerio de la palabra, se sumerjan en las Escrituras con asidua lectura y con estudio diligente, para que ninguno de ellos resulte --y aquí viene la cita de Agustín—“predicador vacío y superfluo de la palabra de Dios que no la escucha en su interior”». Había aprendido precisamente de Ambrosio esta «escucha en su interior», esta asiduidad con la lectura de la Sagrada Escritura con actitud de oración para acoger realmente en el corazón y asimilar la Palabra de Dios.

Queridos hermanos y hermanas: quisiera presentaros una especie de «icono patrístico» que, interpretado a la luz de lo que hemos dicho, representa eficazmente el corazón de la doctrina de Ambrosio. En el mismo libro de las «Confesiones», Agustín narra su encuentro con Ambrosio, ciertamente un encuentro de gran importancia para la historia de la Iglesia. Escribe textualmente que, cuando visitaba al obispo de Milán, siempre le veía rodeado de un montón de personas llenas de problemas, por quienes se desvivía para atender sus necesidades. Siempre había una larga fila que estaba esperando hablar con Ambrosio para encontrar en él consuelo y esperanza. Cuando Ambrosio no estaba con ellos, con la gente (y esto sucedía en brevísimos espacios de tiempo), o estaba alimentando el cuerpo con la comida necesaria o el espíritu con las lecturas. Aquí Agustín canta sus maravillas, porque Ambrosio leía las escrituras con la boca cerrada, sólo con los ojos (Cf. «Confesiones». 6, 3). De hecho, en los primeros siglos cristianos la lectura sólo se concebía para ser proclamada, y leer en voz alta facilitaba también la comprensión a quien leía. El hecho de que Ambrosio pudiera pasar las páginas sólo con los ojos es para el admirado Agustín una capacidad singular de lectura y de familiaridad con las Escrituras. Pues bien, en esa lectura, en la que el corazón se empeña por alcanzar la comprensión de la Palabra de Dios --este es el «icono» del que estamos hablando--, se puede entrever el método de la catequesis de Ambrosio: la misma Escritura, íntimamente asimilada, sugiere los contenidos que hay que anunciar para llevar a la conversión de los corazones.

De este modo, según el magisterio de Ambrosio y de Agustín, la catequesis es inseparable del testimonio de vida. Puede servir también para el catequista lo que escribí en la «Introducción al cristianismo» sobre los teólogos. Quien educa en la fe no puede correr el riesgo de presentarse como una especie de «clown», que recita un papel «por oficio». Más bien, utilizando una imagen de Orígenes, escritor particularmente apreciado por Ambrosio, tiene que ser como el discípulo amado, que apoyó la cabeza en el corazón del Maestro, y allí aprendió la manera de pensar, de hablar, de actuar. Al final de todo, el verdadero discípulo es quien anuncia el Evangelio de la manera más creíble y eficaz.

Al igual que el apóstol Juan, el obispo Ambrosio, que nunca se cansaba e repetir: «"Omnia Christus est nobis!”; ¡Cristo es todo para nosotros!», sigue siendo un auténtico testigo del Señor. Con sus mismas palabras, llenas de amor por Jesús, concluimos así nuestra catequesis: «"Omnia Christus est nobis!”. Si quieres curar una herida, él es el médico; si estás ardiendo de fiebre, él es la fuente; si estás oprimido por la iniquidad, él es la justicia; si tienes necesidad de ayuda, él es la fuerza; si tienes miedo de la muerte, él es la vida; si deseas el cielo, él es el camino; si estás en las tinieblas, él es la luz…Gustad y ved qué bueno es el Señor, ¡bienaventurado el hombre que espera en él!» («De virginitate» 16,99). Nosotros también esperamos en Cristo. De este modo seremos bienaventurados y viviremos en la paz.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit. Al final de la audiencia, Benedicto XVI saludó en varios idiomas a los peregrinos. En español, dijo:]

Queridos hermanos y hermanas:
San Ambrosio, Obispo de Milán, aprendió de Orígenes a conocer y comentar la Biblia. Trasladó al ambiente latino la meditación de las Escrituras, iniciando en Occidente la práctica de la lectio divina, la cual orientó su predicación y escritos, que brotan precisamente de la escucha orante de la Palabra de Dios.

San Agustín, que aprendió a predicar de la vida y ejemplo de san Ambrosio, relata en sus Confesiones que su conversión no fue debida tanto a las homilías de éste, como al testimonio de la Iglesia milanesa, que rezando como un solo cuerpo fue capaz de resistir a la prepotencia del emperador. Refiere también su sorpresa al ver como Ambrosio leía las Escrituras con la boca cerrada, ya que en aquel tiempo la lectura estaba concebida para ser proclamada en voz alta, a fin de facilitar su comprensión. En eso se entrevé el método de la catequesis ambrosiana: la Escritura, íntimamente asimilada, sugiere los contenidos que se deben anunciar para convertir los corazones. La catequesis es, pues, inseparable del testimonio de vida.

Saludo a los peregrinos de lengua española, especialmente a los mexicanos de Puebla, Culiacán y Guadalajara, y a la parroquia San Anastasio, de Panamá. También a los grupos de españoles, particularmente al de Castellana del Mar, a las Asociaciones de Gallegos en Madrid y al Colegio de las Esclavas de La Coruña. Concluyamos con las palabras de san Ambrosio "¡Cristo es todo para nosotros!" Aprended de su corazón su modo de pensar, hablar y actuar ya que los verdaderos discípulos, principalmente los educadores en la fe, son aquellos que anuncian el Evangelio del modo más creíble y eficaz. ¡Muchas gracias!

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Quito (Agencia Fides) - El Cardenal Antonio González Zumárraga, Arzobispo emérito de Quito, Presidente de Honor de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana y Presidente de la Comisión Central del Tercer Congreso Misionero Americano - CAM 3 ha presentado la "Historia de las Misiones en el Ecuador".

HISTORIA DE LAS MISIONES EN EL ECUADOR


A manera de Prólogo

LA HORA DE DIOS

“Ha llegado ya la hora de Dios”. Con estas palabras informaban los misioneros francisanos al Rey de España el inicio de su acción evangelizadora en la Florida en 1612. Esos mismos frailes continuaban: “En la cual todos los indios desean ser buenos cristianos. Y así, de muy lejos vienen a pedir el bautismo”. Estas palabras se pueden aplicar a casi todas las regiones de la América Española, pues el ingente trabajo evangelizador se vio respondido por la actitud llena de esperanza de los indígenas. Las fuentes coetáneas nos obligan a aceptar esta realidad, sin desconocer su lado obscuro: el antitestimonio por parte de muchos cristianos, más empeñados en afianzar su poder que en extender el Reino de Dios.
En el presente trabajo S.E. el Sr. Cardenal Antonio González, Arzobispo Emérito de Quito, ha logrado una síntesis clara y completa de la historia de las misiones en nuestro país desde esa inicial “Hora de Dios” hasta la actualidad. Sin triunfalismos desbocados ni complejos de culpa pone en manos del lector un texto divulgativo utilísimo, no se empantana en la erudición académica pero cumple con las especificidades de la más exigente labor científica.
Estas páginas son indispensables, pues muestran la verdadera cara de la Iglesia Ecuatoriana, empeñada en la predicación de la Palabra de Dios pero también en volver más digna la vida de los más pobres y olvidados. Pero no nos llamemos a engaño: los misioneros “eran los únicos hospitaleros de los indios”, como decía un cura en la Colonia, pero ante todo predicaban la palabra de Dios, pues vivían aquello que Benedicto XVI ha recordado en su Jesús de Nazareth: “Este milagro (de la multiplicación) de los panes supone tres elementos: le precede la búsqueda de Dios, de su palabra, de una recta orientación de toda la vida. Además, el pan se pide a Dios. Y, por último, un elemento fundamental del milagro es la mutua disposición a compartir. Escuchar a Dios se convierte en vivir con Dios, y lleva de la fe al amor, al descubrimiento del otro. Jesús no es indiferente al hambre de los hombres, a sus necesidades materiales, pero las sitúa en el contexto adecuado y les concede la prioridad debida”.
Con mesura y sin tremendismo el autor nos comunica las dificultades entorpecedoras de la labor misionera, a veces provenientes de la geografía, en otras de las autoridades y de los malos ejemplos, en otras de las costumbres y culturas tan disímiles. Pero vemos también el esfuerzo por vencer los obstáculos fortalecido por la fe y el amor. En rotundo decir de Benedicto XVI en el libro citado: “Quien sigue la voluntad de Dios sabe que en todos los horrores que le ocurran nunca perderá una última protección. Sabe que el fundamento del mundo es el amor y que, por ello, incluso cuando ningún hombre pueda o quiera ayudarle, él puede seguir adelante poniendo su confianza en Aquel que le ama”.
Por estas cortas páginas enjundiosas pasan obispos, sacerdotes diocesanos, religiosos, monjas, algún laico en la retaguardia, lo cual nos muestra la unidad evangelizadora de la Iglesia, nos hace ver que esta comunidad se ha lanzado a proponer a Cristo como el Salvador. Lo ha hecho con altos y bajos, con fidelidades y pecados, no siempre comprendió las especificidades culturales, pero ha sido y es fiel al mandato del Señor de predicar su Evangelio a todas las naciones.
La ausencia de clero indígena se constituyó en la más onerosa falla de la Iglesia, el pecado permanente y los prejuicios del tiempo se confabularon para impedir el crecimiento de comunidades con pastores propios. De allí también que en muchos casos la palabra predicada no se convirtiera en acontecimiento salvífico y se degradara en semilla comida por las aves del cielo.
Es de esperar que este folleto de S.E. el Sr. Cardenal Antonio González llegue a muchas manos, sobre todo de los jóvenes. También es de desear que otras plumas publiquen más textos cortos de divulgación sobre la vida y la fe de la Iglesia Católica, pues en este mundo de constantes persecuciones, desde las calumnias a los martirios, se impone una nueva apologética, como pedía hace algunos años el Cardenal Joseph Ratzinger.

Carlos Freile
Director
Academia Ecuatoriana de Historia Eclesiástica



Introducción
Las misiones católicas nacen con la Iglesia misma, pues tienen su origen en el mandato de Cristo: “Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. … Ellos salieron a predicar por todas partes, colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con las señales que la acompañaban” (Mc 16,15 y 20). Al principio los misioneros siguieron las grandes vías del Imperio Romano y encendieron la luz de la fe desde Irlanda hasta Persia. Dadas las falencias técnicas en las comunicaciones el avance fue lento, pero nunca se detuvo. En Oriente sufrió un detenimiento que dura hasta hoy por el destructivo avance del Islam cuyos seguidores llegaron al extremo de talar las vides para impedir que los católicos pudiesen celebrar el Santo Sacrificio de la Misa. Pero Dios saca triunfos de derrotas y el impulso misionero se lanzó hacia los países nórdicos desde la Isla de los Monjes.
Después de las hazañas marítimas de los portugueses, los misioneros llegaron no solo a las costas de África, sino de allí a la India y al extremo Oriente, siendo la figura máxima de ese proceso san Francisco Javier. En esos mismos años se abrió la gran epopeya misionera del Nuevo Mundo, con todas sus luces y sombras. En todas las “capitulaciones” que los reyes firmaron con los conquistadores se incluían las cláusulas que obligaban a traer misioneros y a escucharles en caso de dudas.

La Primera Época.
Con los conquistadores llegaron varios misioneros, entre ellos fray Vicente Valverde OP, que fue el primer obispo de la América del Sur. Fray Marcos de Niza, franciscano, fue testigo de la conquista del Reino de Quito y el primero en denunciar los excesos de los expedicionarios. Otro dominico, Fray Gaspar de Carvajal, en camino al Dorado bautizó varios indígenas en la región oriental, en compañía de fray Gonzalo de Vera, mercedario, años después, ya fundada Baeza en 1559, otros frailes predicadores se hicieron cargo de esos pueblos en medio de grandes dificultades por los abusos de encomenderos y mercaderes, como lo atestiguó fray Pedro Bedón, religioso criollo. Su cohermano, fray Hilario Pacheco regentó cátedra de quichua desde 1581 con el texto de fray Domingo de Santo Tomás, editado en Lima en 1560. Los dominicos también se hicieron cargo de varias doctrinas en la región de Canelos, desde Baños hacia el oriente, estuvieron allí hasta fines del siglo XVIII. Por la misma época varios sacerdotes seculares misionaban en las regiones de Macas y de Londoño, al sur.
En la Sierra, en la Costa, excepto Esmeraldas, y en la región oriental más cercana a la Cordillera se fundaron muchas “doctrinas”, pre-parroquias en donde se enseñaba a los indígenas la fe católica. Este sistema estuvo unido desde tiempos de Mons. Pedro de la Peña, hacia 1570, con el agrupar a los habitantes en pueblos, pues antes vivían dispersos. Aproximadamente unos 25.000 indígenas estaban sujetos a las “encomiendas” por las cuales debían ser cristianizados y pagar el tributo no al rey sino a su encomendero, lamentablemente estas encomiendas se convirtieron en fuente de abusos e injusticias, con la perpetua denuncia y oposición del clero, sobre todo de los obispos. El clero también tuvo la honrosa primacía de luchar contra la mita.
Para el siglo XVII en la conciencia de los quiteños ya se veía a la región oriental como tierra de misiones entre infieles y se consideraba a la serranía como ya cristianizada, la zona costera era vista como evangelizada en parte, pues hacia el interior todavía vivían indios no bautizados.
Es importante señalar que desde el inicio los misioneros tuvieron en la Virgen María un puntal permanente para la evangelización, trajeron diferentes advocaciones a lo largo de los años, como del Carmen, de las Mercedes, Loreto, Pompeya, Guadalupe (primero la española, luego la mexicana), la Purísima, a ellas se unieron las nuevas advocaciones nacidas en estas tierras: El Quinche, Agua Santa, El Cisne, Las Cajas…. Con toda razón se ha afirmado que la Madre de Dios es “la estrella de la evangelización de América Latina”.

La Santa Sede da la encomienda a los Reyes Católicos la empresa de la evangelización de América.
Descubiertas las nuevas tierras e islas de América por Colón, un vasto campo antes desconocido se abre a la evangelización. Esta misión le incumbe primordialmente al Papa, quien tiene la facultad de seleccionar y enviar misioneros para la predicación del Evangelio. Para la obtención de este fin espiritual, en las circunstancias concretas de fines del siglo XV, el Papa juzgó conveniente confiar, mediante un precepto formal, a los Reyes Católicos esta responsabilidad de la evangelización del Nuevo Mundo. Esto lo hizo el Papa Alejandro VI mediante la Bula “Inter coetera” del 4 de mayo de 1.493. Con esta Bula el Papa impone a los Reyes Católicos el formal mandato de procurar la evangelización del Nuevo Mundo, mediante la selección y envío de misioneros idóneos “Os mandamos, en virtud de santa obediencia, que así como lo prometéis, y no dudamos lo cumpliréis por vuestra grande devoción y regia magnanimidad, habréis de destinar a las tierras firmes e islas antedichas varones probos y temerosos de Dios, doctos, instruidos y experimentados para adoctrinar a los indígenas y habitantes dichos en la fe católica e imponerlos en las buenas costumbres, poniendo toda la debida diligencia en todo lo antedicho”. Para facilitar la empresa evangelizadora que el Papa confía a los Reyes Católicos, les hace la donación de las tierras nuevas y la demarcación de la zona para sus nuevos descubrimientos. Termina el Pontífice concediendo a los Reyes Católicos la exclusiva evangelización de las tierras descubiertas, privando de ella a las demás naciones.
Merced a la donación de América hecha por el Pontífice a la Corona de España para que la evangelizara, merced al expreso mandato pontificio, en virtud de santa obediencia”, de ocuparse de la cristianización del Nuevo Mundo, los reyes Católicos van a sentir gravada su “Real conciencia” con tan honrosa, pero al mismo tiempo delicada responsabilidad. Para descargo de su conciencia, para dar cumplimiento al mandato del Pontífice, los Reyes van a poner especial empeño en la selección y envío de misioneros, en la fundación de iglesias, van a orientar sus cuidados a la conveniente organización de la Iglesia, eligiendo a los obispos, vigilando por la conducta de los clérigos, dando fuerza con su aprobación a las decisiones conciliares y sinodales.
Las cajas reales van a abrirse para los gastos no pequeños exigido por la magna obra misional de América, de ellas saldrá el dinero necesario para la adquisición aún del vino necesario para el santo Sacrificio y del aceite para la lámpara del Santísimo Sacramento. La misión encomendada a la Corona española por medio de la “Inter coetera” es el centro de donde arrancarán los demás privilegios.
Los deseos de los Reyes Católicos de propagar la le Católica en las tierras descubiertas por Colón se ponen en práctica desde el segundo viaje del Almirante.
Los Reyes procuran que en la nueva expedición vayan sacerdotes y, por medio de sus procuradores en la Corte de Roma, piden a Alejandro VI que conceda facultades especiales a Fray Bernardo Boil, jefe de la primera expedición de misioneros.
Contestación a esta petición de los Reyes es la Bula “Piis Fidelium” del 25 de junio de 1.493, por la cual. el Papa se dirige al “querido hijo Bernardo Boil”, hermano de la orden de los Mínimos, Vicario de dicha orden en los Reynos de España”, y le concede facultades especiales, constituyéndole en el primer Vicario Apostólico de las Indias Occidentales, aunque hubo de durar poco tiempo su misión, al parecer por desacuerdos habidos con Colón.
Por medio de la Bula “Eximiae devotionis” del 16 de noviembre de 1.501, el Papa Borja concedió a la Corona española los diezmos que habrían de pagar los habitantes de las Indias. La concesión es perpetua, pero no a título gratuito. La Santa Sede se aseguró previamente de que la subvención del clero y la provisión de lo necesario para el culto quedaran claramente reconocidas como obligaciones de los Reyes y de sus sucesores.

Concesión explícita del Patronato sobre las Iglesias del Nuevo Mundo a los Reyes de la Castilla y León.
Pocos altos después de iniciada la labor misional en el Nuevo Mundo descubierto por Colón, los Reyes Católicos piensan que e1establecimiento de diócesis con obispos residenciales será e1 medio más eficaz para asegurar la obtención del fin que se habían propuesto, al solicitar de la Santa Sede la donación da las tierras descubiertas: procurar la conversión de sus habitantes a la fe católica
El 15 de noviembre de 1.504 obtienen de Roma la Bula “”Illius fulciti” por la cual se erigen las primeras tres diócesis de América: Yaguata, Magua y Bayana en la Isla Española, actual República Dominicana. Este Bula de Julio II no hacía mención alguna del derecho de Patronato en favor de los Reyes Católicos. Esta omisión disgustó al Rey Fernando, pues la Bula llegó a sus manos después de la muerte de la Reina Isabel, acaecida en Medina del Campo el 25 de Noviembre de 1.504. El Rey Fernando escribió el 13 de Septiembre de 1.505 a su embajador Francisco de Rojas, dándole instrucciones para que obtuviera del Pontífice, juntamente con otras concesiones, la del Patronato sobre la Iglesia en el Nuevo Mundo. El 28 de Julio de 1.508 expidió el Sumo Pontífice Julio II la Bula “Universalis Ecclesiae” con la cual concedió a los Reyes Fernando y Juana y al Rey de Castilla y León que con el tiempo sea “el derecho de Patronato y de presentar personas idóneas para las citadas iglesias Yaguatense, Magense y Bayunense y otras cualesquiera Metropolitanas, Iglesias Catedrales, Monasterios y Dignidades Mayores… así como para cualesquiera otros beneficios eclesiásticos y lugares piadosos que hayan de vacar en los dichos lugares e islas”.
El Patronato sobre las iglesias de las Indias está concedido a los Reyes de CastilIa y León. Desde su origen tiene este Patronato unas cualidades características: Perpetuidad puesto que se concede al Rey de Castilla y León que por el tiempo fuere; Exclusividad como consecuencia de la exclusiva facultad otorgada a los Reyes para fundar, erigir y construir iglesias; Universalidad ya que se extiende a todos los beneficios eclesiásticos y lugares píos.
Con razón se considera la Bula “Universalis Ecclesiae” de Julio II como la carta orgánica del derecho de Patronato concedido a los monarcas españoles sobre las Iglesias de América Latina. Cuando el mismo Papa Julio II erige, por medio de la Bula “Romanus Pontifex”, del 8 de Agosto de 1.511, las tres que real y efectivamente resultan ser las primeras diócesis americanas, Santo Domingo. La Concepción y San Juan de Puerto Rico, sufragáneas de la Metropolitana de Sevilla, concede perpetuamente el derecho de Patronato y presentación al Rey de Castilla y León.
Con el ejercicio del derecho de Patronato, sobre todo en tiempos de los Austria, fueron nombrados santos y celosos obispos en las Indias occidentales, como Santo Toribio de Mogrovejo, Arzobispo de Lima; Fray Luis López de Solís, Obispo de Quito y Fray Agustín de Coruña, Obispo de Popayán.
El crecimiento misional hizo que el papa Gregorio XV funde en 1622 la Congregatio de Propaganda Fide, para coordinar todos los esfuerzos de la Iglesia universal en la predicación de la fe a los pueblos que no la conocían, pues los Patronatos español y portugués, ponían dificultades a las labores misioneras como se lee en las Collectanea Sacrae Congregatonis de Propaganda Fide, ejemplo señero es que mientras el Papa y el Cardenal Ingoli, prefecto de la esa Congregación, aprobaban sin restricciones la ordenación de sacerdotes indígenas, las Coronas ibéricas se oponían a ello con lo que pusieron dificultades enormes a la conversión de los nativos, por lo que algún historiador y teólogo actual ha sostenido que hubo una evangelización estéril en el mundo americano.

Misiones de los Franciscanos.
En 1633 fray Francisco Anguita con algunos compañeros inició la misión en el río Putumayo, entre los indios evangelizados se encontraban los famosos icajnates o encabellados y los omaguas. En 1645 dos franciscanos entraron a la región de Canelos y bautizaron a muchos, otros pasaron a misionar a los jíbaros pero no pudieron hacerlo por la presencia de soldados. Después de algunos años esas misiones pasaron a los jesuitas. Con altos y bajos la misiones del Putumayo fueron atendidas por los franciscanos, en 1693 tenían cuatro pueblos y seguían avanzando. En 1737 el famoso religioso riobambeño fray Fernando de Jesús Larrea y Dávalos fundó el Colegio de Misiones de Pomasqui del cual salieron varios religiosos para las selvas orientales. Este mismo fraile se dedicó a las misiones urbanas con gran cosecha espiritual durante toda su vida. En 1750 el Colegio pasó a Popayán, población perteneciente a Quito en esas épocas, pues estaba más cerca de los territorios a misionar. De allí salieron misioneros que unidos a otros llegados de España predicaron la fe hasta fines del siglo XVIII. Poco a poco las misiones del Putumayo se quedaron sin misioneros tanto por el cierre del Colegio de Popayán cuanto porque, tras la expulsión de los jesuitas en 1767, algunos franciscanos fueron encargados de las Misiones de Mainas dependientes del Colegio de Ocopa. Allí tuvo gran protagonismo fray José Manuel Plaza hasta mediados del siglo XIX cuando pasó al obispado de Cuenca.

El desarrollo de las misiones de los padres de la Compañía de Jesús.
En 1603 el padre Rafael Ferrer inició entre los cofanes las que llegarían a ser inmensas y trascendentales misiones de la Compañía en el suelo oriental, al poco tiempo ya había llegado hasta el Amazonas por el Napo. Lamentablemente las autoridades quisieron imponer un encomendero a los cofanes por lo que éstos provocaron la muerte del afanoso misionero en 1610. También fracasaron las primeras misiones de Mainas a cargo de mercedarios y agustinos por la misma razón. Por eso los jesuitas se opusieron a esta intromisión de la autoridad civil porque la encomienda no tenia razón de ser cuando ya había sacerdotes que predicaban la fe con conocimiento y virtud. En 1639 los padres Gaspar de Cugía y Lucas de la Cueva tomaron a su cargo esta difícil misión. Desde el principio trataron de enseñar la fe junto con las primeras letras. Estas fueron misiones muy extensas pues abarcaban un territorio que va desde la cordillera de los Andes hasta cerca de la población de Manaos en Brasil y al sur del Amazonas por el Ucayali, el Huallaga y el Yavarí hasta el grado 8 de latitud sur, con innumerables pueblos de diversísimas lenguas y culturas. Esa actividad multifacética me lleva a un comentario necesario sobre la realidad de las misiones después de que el fanatismo jacobino expulsara a los padres de la Compañía en 1767, para ello dejo la palabra a dos testigos de esa época.
El mismo obispo de Mainas, fray Hipólito Sánchez Rangel, exclamaba con triste despecho en 1813: “Desde que salieron los jesuitas de estas tierras no ha habido quien se contraiga a su fomento espiritual ni temporal; todos se han buscado a sí mismos. De esta proposición que es absoluta y de una eterna verdad se ha seguido naturalmente lo que estamos viendo y tocando con dolor, que ya no ha quedado cosa alguna de lo que aquellos padres establecieron y solo hay lo que produce la madre naturaleza” (Fray Enrique Vacas Galindo: Colección de documentos sobre los límites ecuatoriano-peruanos, Quito, 1902, T.II, p. 320). El Pacificador Toribio Montes, personaje que merece un estudio profundo para colocarlo en su verdadero sitial histórico, informaba en 1816: “… las misiones de Mainas se hallan en un sensible atraso … a falta de un necesario cultivo han vuelto varias poblaciones a la barbarie y gentilidad de que fueron sacadas a grande costa…. Los jesuitas tenían sus casas parroquiales proveídas de las necesarias librerías, y todas las iglesias decentemente adornadas, de las que apenas ha quedado rastro; ellos proporcionaban a las poblaciones las comodidades de la vida. …
Los jesuitas han dejado en estas provincias una memoria muy grata, contándose de ellos su incasable tesón en predicar la doctrina cristiana, en administrar los santos sacramentos, su beneficencia con los menesterosos, su desvelo en la educación pública y su exacta probidad”. Y concluye con la noticia que el Ayuntamiento de Quito ha solicitado al rey “se digne establecer en esta ciudad la Compañía de Jesús”. (Rafael Jaramillo: Nuestros derechos territoriales en el Oriente, Guayaquil, 1892, p. 11, cit. por Miranda, p. 179).

Aspectos organizativos.
La existencia del Patronato, por una parte, y la Bula Exponi Nobis (1522), llamada “Omnímoda”, de Adriano VI, por otra, dio origen a problemas y dificultades no solo en cuanto a quien debía responsabilizarse en el envío de misioneros sino en cuanto a la forma de escogerlos: tanto el rey como los superiores religiosos, y como es natural el Papa, querían tener cartas en el asunto. El proceso en conjunto tenía facetas positivas y negativas. Entre las primeras tenemos la misma propaganda misional hecha por los propios misioneros que regresaban con ese fin a Europa o mandaban cartas edificantes, también las gracias espirituales que el Papa concedía a quienes se lanzaban a la aventura misionera y las mercedes y honores concedidos por los reyes. En el caso de los franciscanos desempeñó un papel interesante el hecho de que una monja muy famosa del siglo XVII, la Venerable María de Jesús de Agreda, todavía en vida se había aparecido a indígenas de México instándoles a la conversión, lo cual provocó un gran entusiasmo por ir a las misiones. El mencionado franciscano Fernando de Jesús Larrea fue muy devoto de esta monja. Entre los jesuitas era tal el número de quienes deseaban venir a misionar en las Indias que se les llamaba “indípetas”.
Existían también factores adversos, más allá de las dificultades normales como la lejanía, los sacrificios y dureza de la vida misionera, entre ellos está la misma campaña disuasiva de otros religiosos, excepto entre los jesuitas, quienes solían ser personas que habían regresado fracasadas de Indias y desprestigiaban a las misiones, otros, en cambio, afirmaban que al llegar a América recibirían destinos diferentes a las misiones propiamente dichas. También enfriaban el entusiasmo de los candidatos los informes negativos sobre las realidades de América como la famosa Brevísima relación de la destrucción de las Indias del padre Las Casas, los prejuicios acerca de la capacidad de los indígenas para recibir la fe y la triste fama, ni siempre bien fundada, de muchos religiosos americanos, por eso algunos decían que no querían venir “a ayudar a salvar a las ánimas ajenas y a infernar las suyas propias”. También algunos provinciales se oponían no solo por el temor de perder religiosos buenos y quedarse sin personal suficiente, sino por la convicción de que las misiones en América eran “cosa perdida”. Todo ello impulsó al Papa a castigar con excomunión ipso facto incurrenda a cualquiera que estorbase el paso de misioneros a Indias (Bula Exponi nobis, ya citada).
No es infrecuente que en el estudio de las misiones se deje de lado un aspecto dirimente aunque no fundamental: el costo de los viajes, no siempre las provincias estaban en capacidad económica de sufragar los gastos por lo cual pedían ayuda a la corona. Pero las autoridades, sobre todo al principio, no tenían en cuenta los costos de los hospedajes (“entretenimientos”) en los conventos o casas de los puertos de embarque, pues casi siempre los viajeros debían alojarse dos o tres meses a la espera de la flota y su número a veces llegaba al centenar. Súmese a ello los costos de transporte de los enseres, libros, alimentos para la travesía, etc. (Entre los “enseres” contamos: ornamentos, tela para manteles, candelabros, campanillas, vinajeras, aras, moldes para hostias, cuadros, incensarios, velas, misales, vino, aceite, harina, sayales, campanas, ropa, cobijas, tela para colchones y almohadas, etc.).

La selección de misioneros.
Tanto la Santa Sede como la Corona tuvieron gran cuidado en la selección del personal que debía pasar a Indias para evitar los problemas de todos conocidos, los requisitos son bien conocidos tanto en materia de virtud como de ciencia y de salud, a los que se añadía la disponibilidad para el martirio, también es sabido que no siempre los dos filtros eran suficientes, pero la Corona, muy consciente de su responsabilidad jurídica y moral tomó la decisión de controlar uno por uno a los eclesiásticos que pasaban a Indias con el fin de ir a las misiones entre infieles. A partir de 1552 se estableció que todo clérigo llegado a América de manera clandestina debía ser reembarcado en el menor tiempo posible con la pérdida de sus facultades y estipendios. En todo caso no hay que olvidar que el cardenal Francisco Jiménez de Cisneros había restablecido la disciplina eclesiástica en el clero secular y regular de Castilla desde 1480.

Los métodos.
Al principio los misioneros se limitaban a preguntar a los indios si deseaban el bautismo para impartirles el sacramento, con la idea de reforzar después poco a poco a lo largo del tiempo , pero también con la intención de frenar el mal trato por parte de los conquistadores, pero poco a poco se convencieron de que sin una transformación cultural la fe no se arraigaba, por eso insistieron en que los pueblos que vivían separados por familias se juntasen en pueblos (las tan conocidas “reducciones” de los franciscanos continuadas por los jesuitas), abandonasen por consiguiente las costumbres nómadas, de allí la introducción de animales como las gallinas y los ganados vacuno y porcino cuya crianza impedía el moverse de un lugar a otro (el asunto no fue fácil pues los indígenas mataban de inmediato la vaca y esperaban el regalo de otra, acostumbrados como estaban a encontrar caza en la selva).

Mucho se ha criticado el hecho de que los misioneros castigaban a los indios que no asistían a la “doctrina”, o sea a las clases de catecismo, lo cual parece que sucedió en algunos lugares de la Sierra, pero es posible también que esos castigos más bien se dieran para evitar las recaídas en costumbres paganas pecaminosas, sobre todo la lujuria y la venganza, parece ser que el misionero administraba un castigo físico como penitencia al neoconverso que no perseveraba en la monogamia, por ejemplo.

Era frecuente que se hiciese aprender de memoria las principales oraciones de la Fe Católica y a partir de eso enseñar la doctrina, con ese fin se tenía la ayuda de muchachos despiertos que repetían lo dicho por el misionero cuando éste se ausentaba a visitar otros poblados.

Las misiones: obra de fe, no de dominio.
La obra de los misioneros solo se explica por la fe. Esos sacerdotes no se motivaron ni por la fama ni el poder, ni por el dinero ni la humana gratitud, sino simplemente por la gloria de Dios y la salvación de las almas. Debemos recordar en primer lugar las peripecias del viaje desde Europa, que solía pasar por Cartagena de Indias, con los consabidos ataques de piratas y de indios caribes al servicio de los ingleses y holandeses que perseguían con saña a los misioneros, y solo a ellos, para asesinarlos, esto sin contar los naufragios, en una ocasión fallecieron cuarenta misioneros cerca de las islas Canarias. Varios misioneros entregaron su vida ya por enfermedades, dado el empeño de cuidar a sus catecúmenos enfermos, ya ahogados en los ríos, ya perdidos en la selva, ya asesinados por odio o a la fe o como víctimas propiciatorias de los abusos de otros. Solo la cruz de Cristo tiene la fuerza de impulsar a tantos hombres valiosos a dejarlo todo y a esconderse entre selvas llenas de peligros, cuyos habitantes hablaban diversísimas lenguas, en perpetua separación de otros hombres de su idioma y cultura, rodeados de tribus “que no tenían más oficio que el homicidio”. Escribe el padre Francisco X. Zephyris: “La vida les parece (a los misioneros) mucho más amarga que la misma muerte. Su único consuelo reside en el diario sacrificio de la misa, para estar siempre alimentados, saciados, fortalecidos y deleitados por el cuerpo y sangre de su Redentor. Sin embargo, también esta fuente consoladora se ciega a veces, si el vino se convierte en vinagre, o si a más de éste faltan las hostias y la harina, o si llega demasiado tarde desde Quito, … o si se estropea en el camino o se pierde junto con el mensajero”.

Sabemos que en el siglo XVIII se propagó la optimista pero irreal tesis del “buen salvaje” corrompido por la civilización y sobre todo por el cristianismo, frente a eso el padre Lucero cuenta ciertas características de una tribu amazónica: los hijos hieren y pegan a los padres, los padres matan a los hijos, sobre todo a las niñas recién nacidas, los esposos matan a sus esposas si han tenido pocos o ningún hijo, entierran vivos a los infantes, los estrangulan o los arrojan a los ríos, en banquetes rituales comen la carne de los difuntos y así en este tenor. En diferentes lugares nos hablan de las dificultades en los viajes, la falta de canoas y de bogas, del desamparo en que viajaban, del alimento reducido a plátanos y yuca (dice el padre: “el hambre, que bajo aquellas circunstancias es un buen condimento, les dio el sabor necesario”), de las espinas que desgarraban las carnes, de los mosquitos en numero inconmensurable, de la lluvia incesante. Pero el mismo padre Richter reflexiona: “Bajo tantas penas nos consolábamos con las alegrías divinas, teniendo nuestro espíritu extático, pensando en Dios: las espinas nos parecían rosas; el tiempo transcurrió tan rápido que estos once días nos parecieron uno. Pero nada nos consolaba tanto como el hecho de que, por lo menos cada cuarto día, celebramos el santo sacrificio de la misa, teniendo la oportunidad de comulgar”. Piénsese en que debían racionar al máximo el vino y la harina de trigo pues no podían saber cuánto iban a durar esas travesías y cuándo lograrían reabastecerse. Los españoles de los pueblos interioranos les vendían esos insumos a precios elevadísimos y en cambio les pagaban una miseria por los productos que sacaban de la selva.

“La Iglesia conciencia crítica de la conquista”.
Esta definición está tomada de un artículo del conocido historiador Fidel González Fernández (véase bibliografía) quien demuestra que el catolicismo brindó a los misioneros una “enorme capacidad de autocrítica en relación con la conquista como se demuestra en la correspondencia entre los misioneros y la Corona, en las polémicas entre misioneros y encomenderos y en los encendidos debates sobre el asunto que se dieron en España” (p. 266). En todas partes y en todos los tiempos los misioneros fueron los defensores de la justicia y los propiciadores de un encuentro pacífico y constructivo, de allí, por ejemplo, el empeño en aprender lenguas y elaborar gramáticas y diccionarios, de allí el afán de conservar la memoria histórica de los pueblos. La Iglesia fue en realidad “el lugar humano” para el encuentro entre los pueblos (autor citado).

Las Misiones en la República.

A partir de la Independencia las misiones tuvieron curas nombrados por el mismo obispo de Quito, así en Canelos, Quijos, en el Napo y en el Putumayo, algunos fueron religiosos otros seculares. El obispo de Quito, Rafael Lasso de la Vega, dispuso que la residencia de los franciscanos en Pomasqui vuelva a ser Colegio de Propaganda Fide.

En 1843 la Convención Nacional pidió el restablecimiento de la Compañía de Jesús, pero tan solo en 1869 pudieron hacerse cargo de las misiones en el Oriente conforme a una disposición del II Concilio Provincial Quitense: “Dicha misión extenderase por las comarcas del Napo, Macas, Gualaquiza y Zamora”. Hasta ese momento había sido Vicario Apostólico Mons. Vicente Daniel Pástor desde 1866. Los jesuitas recomenzaron su labor con entusiasmo, llevaron artesanos y maestros para las escuelas, entre ellos figura la beata Mercedes de Jesús Molina, futura fundadora del Instituto de Santa Mariana de Jesús. No faltaron sinsabores, ya sea por las continuas vejaciones de los colonos blancos a los indígenas, ya por los asaltos de los nativos todavía paganos que asesinaban a los ya convertidos. Para esta época el método empleado para la conversión de los indígenas era el de llevar a los niños a internados con el fin de apartarlos de la vida pagana de sus mayores con sus malos ejemplos de lujuria y de crueldad.

La Fundación de los Vicariatos.
En 1888 el presidente Antonio Flores Jijón, amigo personal del Papa León XIII, suplicaba a la Santa Sede: “Que todo el Territorio Oriental del Ecuador sea distribuido entre los cuatro Vicariatos Apostólicos siguientes: del Napo, de Canelos y Macas, de Méndez y Gualaquiza, de Zamora. Que los dos primeros continúen regidos por los RR.PP. Jesuitas y Dominicanos, como lo están ya; el tercero de Méndez y Gualaquiza, sea confiado a los Padres de la Piadosa Sociedad Salesiana de Don Bosco, de feliz memoria, y el de Zamora, a los Religiosos Franciscanos, últimamente establecidos en Loja”. Esta solicitud fue atendida por el Papa casi de inmediato.

Las Misiones de los Jesuitas en el Napo.
Los jesuitas tenían hacia 1890, 35 misioneros entre sacerdotes y hermanos, ellos llevaban adelante una gran labor en predicación y en enseñanza escolar. En esta labor colaboraban las religiosas del Buen Pastor. Su presencia molestó a los colonos blancos que explotaban a los indios y cometían toda clase de infamias, éstos organizaron una revuelta precedida de calumnias. Pero lo peor llegó con el gobierno liberal anticatólico de Eloy Alfaro: a los jesuitas se les dio cuatro días de plazo para abandonar las misiones por el Amazonas, se les acusó de entregar informaciones a Colombia (este mismo gobierno alfarista entregó años más tarde esos territorios al vecino país sin justificación alguna) y de sacar dinero al extranjero. Esta medida significó el abandono no solo religioso sino civil de cerca de dos mil familias indígenas que pasaron a la esclavitud de los comerciantes y caucheros, sobre todo colombianos, con la complicidad de las “autoridades” ecuatorianas. Como decenas de pobladores blancos e indígenas pidieron al Arzobispo de Quito, Mons. José R. González Calisto que enviara sacerdotes, éste prelado lo hizo luego de solucionar las dificultades canónicas. Pero en 1916 no quedaba ni un solo sacerdote diocesano en esas regiones.


Los Misioneros Josefinos en el Napo

Mons. Federico González S. encargó un tiempo la misión del Napo a los padres dominicos de Canelos pero les fue imposible llevar adelante ambas misiones, por ello su sucesor, Mons. Manuel M. Pólit L. pidió a la Sagrada Congregación de Propaganda FIDE, una congregación misionera para esa misión. La Congregación pidió a los padres josefinos que se hicieran cargo de ella, lo que fue aceptado por los superiores. Los primeros misioneros llegaron en 1922 y pusieron la casa principal en Tena. Como era tradición, los josefinos no solo se esmeraron en la predicación de la fe sino en el desarrollo cultural y económico con escuelas, cultivos nuevos, acequias, luz eléctrica y el tendido del hilo telefónico hasta Ambato. En 1924 llegaron las madres Doroteas para colaborar en esa misión. Los frutos de la labor misionera y cultural de los padres josefinos han sido notorios, cabe recordar la figura señera del gran organizador Mons. Maximiliano Spiller.

La Prefectura Apostólica de Canelos

La región de Canelos a cargo de los frailes dominicos pasó a ser Prefectura Apostólica en 1886. Los misioneros iniciaron su actividad con la educación de los niños, con la compra de los niños que los infieles abandonaban y con los matrimonios muy jóvenes para iniciar comunidades cristianas, pues entre los adultos la siembra parecía estéril. No faltaron los ataques violentos de grupos opuestos a la evangelización. Aquí pasó cinco años de misionero el conocido polígrafo fray Enrique Vacas Galindo. También se distinguió por su labor cultural (vocabularios, gramáticas, catecismos…) fray Agustín M. León. No cabe olvidar a fray Juan M. Riera, quien buscó un nuevo camino hacia la Sierra por Alao, y fue después Obispo de Portoviejo y de Guayaquil, con fama de santo. Otro religioso que recibió la consagración episcopal fue fray Alberto Zambrano P. obispo de Loja en 1972. En 1976 esta jurisdicción eclesiástica pasó a llamarse Vicariato Apostólico del Puyo. Los dominicos tuvieron la sacrificada ayuda de las religiosas dominicas y con el paso del tiempo de otras comunidades femeninas.

El Vicariato Apostólico de Méndez y Gualaquiza

Los padres salesianos llegaron al Ecuador en 1888 en base a un convenio con el gobierno para dedicarse a la enseñanza de los niños pobres para llevar “la luz de la fe a miles de pobres indios”. En 1893 la Santa Sede les entregó el Vicariato de Méndez y Gualaquiza para misionar entre los indígenas llamados en esos años “jíbaros”, hoy con su nombre auténtico: shuar. Los primeros misioneros en entrar a la selva fueron el p. Joaquín Spinelli y el hermano coadjutor Jacinto Pankeri (quien años después en medio de la persecución alfarista tuvo grandes dificultades con el arzobispo de Quito Mons. Federico González Suárez por su defensa de los derechos de los salesianos sobre determinada propiedad cuando fueron expulsados). El primer vicario apostólico fue Mons. Santiago Costamagna, veterano misionero en la Argentina. Este obispo tuvo que salir del país desterrado con sus cohermanos, tan solo el p. Francisco Mattana se negó a salir “para quedarse con sus jibaritos”. El segundo vicario fue Mons. Domingo Comín desde 1920 y por muchos años. Los salesianos vencieron enormes dificultades en las misiones: fundaron internados para niños y niñas, en esto con la colaboración inmensa de las Hijas de María Auxiliadora, construyeron caminos y puentes, compusieron diccionarios y gramáticas, escribieron los mitos y las leyendas, fundaron dispensarios médicos y radiodifusoras, construyeron campos de aviación, con un largo etcétera en el que se incluye la fundación de la Federación de Centros Shuar, hoy autónoma.

El Vicariato Apostólico de Zamora

Los frailes franciscanos recibieron la Prefectura de Zamora en 1892 y se encontraron con muchas dificultades, la primera la negativa tenaz de los indígenas de aceptar la fe y sobre todo la moral católicas, pero también la falta de medios económicos. Hubo algunos años de casi paralización, hasta que hacia 1920 se volvieron a abrir centros misionales con relativo éxito, sobre todo con la presencia de colonos a pesar de la oposición de ciertas personas que pretendían monopolizar la tenencia de la tierra. Desde 1936 se unieron a la labor misionera las Religiosas Franciscanas. Conforme a lo ya dicho como tradicional los franciscanos no solo cumplieron su misión de propagar la fe sino que colaboraron con el progreso material y cultural: con escuelas, con talleres y con la instalación de la luz eléctrica, donaron a los indígenas un trapiche para la elaboración de raspadura, construyeron puentes, introdujeron ganado, fundaron colegios agropecuarios, escuelas de líderes, etc. En 1964 fue consagrado el primer Vicario Apostólico, fray Jorge Mosquera.

Prefectura Apostólica de Sucumbíos

En 1924 el Papa Pío XI en respuesta a una solicitud del arzobispo de Quito Mons. Manuel M. Pólit L. creó la Prefectura Apostólica de San Miguel de Sucumbíos y la encargó al obispo de Ibarra, Mons. Alberto M. Ordóñez.

Pero poco podía hacer el prelado por la falta de personal, por eso se dirigió a los Carmelitas Descalzos cuando llegaron al Ecuador en 1928 para que se hicieran cargo de esa misión. Así lo hicieron con todo entusiasmo. Uno de los primeros misioneros, el padre Hieroteo Valbuena de la Virgen del Carmen, en una interesante relación detalla toda la impedimenta que debía llevar el misionero: traje de marinero (sic). Botas holgadas, poncho encauchado, polainas, catre plegable, mosquitero, botiquín de mano, cobijas livianas, olla y cuchara, alimentos, entre otras cosas, con lo cual nos hace ver que allí no había prácticamente nada.

El primer Vicario General fue el padre Brocardo de San José. Entre otras obras beneméritas los padres carmelitas iniciaron la construcción de un puente internacional, recogieron la moneda colombiana e introdujeron la nacional, establecieron un mercado popular, abrieron caminos vecinales, etc.

En 1937, la Prefectura fue entregada pleno jure a los padres carmelitas y fue el primer Prefecto el padre Pacífico Cembranos. Los misioneros recibieron la ayuda de las Religiosas Mercedarias y con ellas fundaron escuelas, colegios y dispensarios médicos (se retiraron en 1975). A ellas les siguieron las Carmelitas Misioneras y las Dominicas de la Presentación. Después del Vaticano II, organizaron cursillos para laicos y reuniones de los sacerdotes para planificar la labor misionera que luego se vio complicada por la explotación petrolera y la penetración de otros sistemas de valores en el mundo selvático. En 1984 la Santa Sede elevó la Prefectura a Vicariato y nombró primer Vicario al padre Gonzalo López Marañón.

La Prefectura Apostólica del Aguarico

Los padres capuchinos regresaron al Ecuador en 1949, luego de la expulsión decretada en tiempos de Alfaro. En 1953 el Papa Pío XII creó la Prefectura Apostólica del Aguarico, separándola del Vicariato Apostólico del Napo y la encomendó a los Hermanos Menores capuchinos “ad nutum Sanctae sedis” y fue su primer Prefecto el padre Miguel Gamboa de Arrazu.

Desde el inicio además de la predicación de la fe se dedicaron a fundar escuelas, dispensarios médicos, talleres, centros ganaderos, piladora de arroz, planta de electricidad, aserraderos mecánicos, etc. En 1954 entraron las Misioneras Lauritas a colaborar en tan amplio campo de labor apostólica hasta su retiro por falta de personal en 1977. Este mismo año llegaron las Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia. Poco a poco los misioneros liberaron a los indígenas de la opresión de dueños de tierras y de comerciantes por medio de la instalación de tiendas comunales y del empleo de trabajadores con salarios justos, fundaron cooperativas y dieron formación artesanal. Organizaron comunas indígenas para evitar el robo de las tierras. La Prefectura fue elevada a Vicariato en 1984, y también allí la presencia de campos petrolíferos trajo complicaciones que los misioneros tuvieron que enfrentar con valentía y creatividad. Consecuencia de ello fue la muerte, el 21 de julio de 1987, de Mons. Alejandro Labaka y de la religiosa terciaria capuchina, Inés Arango que le acompañaba en el intento de iniciar contactos con grupos indígenas todavía alejados de la fe y molestados por las petroleras.

Vicariato Apostólico de Esmeraldas de Esmeraldas

El 14 de diciembre de 1945. ka Santa Sede hizo de la provincia de Esmeraldas la prefectura Apostólica de Esmeraldas y confió la responsabilidad pastoral de esa prefectura al sacerdote carmelita, Fray Hieroteo Balbuena.

Para asegurar la definitivamente la acción misionera en la provincia de Esmeraldas la Santa Sede erigió, el 14 de noviembre de 1957, el Vicariato Apostólico de Esmeraldas y confió al Instituto religioso misionero de los Combonianos la responsabilidad pastoral de la misión de Esmeraldas. Mons. Agelo Barbisotti fue consagrado como el primer Obispo Vicario Apostólico de Esmeraldas.

Los padres combonianos han trabajado con intenso celo apostólico en la evangelización de la provincia de Esmeraldas y en atención pastoral a los afroamericanos que son numerosos en la provincia. Desde tiempos de Mons. Bartolucci, que fue el segundo Vicario Apostólico de Esmeraldas, el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) le ha confiado la presidencia del departamento de Misiones y la animación de la pastoral de los afroamericanos.

Mons. Eugenio Arellano Fernández es el tercer Vicario Apostólico de Esmeraldas y Vicepresidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana entre 2005 y 2008.

Prefectura Apostólica de Galápagos.

La Santa Sede erigió la Prefectura Apostólica de Galápagos el 6 de mayo 1950. Hasta esa fecha las Islas Galápagos formaban parte del Obispado de Guayaquil. La misión de Galápagos fue confiada por la Santa Sede a la Provincia Franciscana de Frailes Menores de Ecuador.

Se estableció la sede de la Prefectura Apostólica en Puerto Baquerizo, Isla san Cristóbal, Ecuador. Han trabajado con gran abnegación y entrega los Prefectos Apostólicos: Mons. Hugolino Cerasuolo, antes de ser Obispo Auxiliar de Guayaquil; Mons. Víctor Manuel Maldonado y actualmente es el Prefecto Apostólico Mons. Manuel Valarezo Luziriaga, quien fue elevado a la dignidad episcopal, como Obispo titular de Questoriana, el 23 de .

Las Misiones Diocesanas de Victoria, San Sebastián y Bilbao en el Ecuador

Cuando en la diócesis de Guayaquil se contaba con poco clero, tenía que atender pastoralmente también a la provincia de Los Ríos, el Obispo de Guayaquil recurrió al Papa Pío XII en demanda de que la Santa Sede buscara misioneros para la provincia de Los Ríos. El Papa Pío XII, enterado de que las diócesis vascongadas de Victoria, San Sebastián y Bilbao disponía de clero abundante y bien formado, pidió a los Obispos de esas diócesis que enviarán clero de sus misiones diocesanas a la provincia de Los Ríos en Ecuador.

La Santa Sede erigió el Vicariato Apostólico de Los Ríos, el 15 de Julio de 1948, nombrando como Vicario Apostólico a Mons. Astudillo, sacerdote de origen cuencano que trabajaba en Guayaquil.

Cuando, hacia 1950, vinieron a Los Ríos los sacerdotes de las diócesis vascongadas, la Santa Sede estableció la Prelatura Nullios de los Ríos, con fecha 10 de Septiembre de 1951. El primer prelado de Los Ríos fue Mons. Víctor Garaygordóbil Berrisbeitia, quien fue consagrado Obispo titular de Pudenziana, el 30 de Enero de 1964. Los sacerdotes de las misiones diocesanas vascas fueron a colaborar pastoralmente en la diócesis de Machala y en la de Portoviejo.

El 28 de Junio de 1984 fue nombrado segundo prelado de los Ríos Mons. Ramón Martínez de Ezquerecocha Suso, quien fue nombrado Obispo de Babahoyo el 22 de agosto de 1994, fecha en la que la prelatura de Los Ríos fue elevada a la Categoría de Diócesis de Babahoyo.

Nuevos caminos

Desde mediados del siglo XX y con el empuje tanto del Vaticano II como de las Conferencias de Medellín y Puebla, los misioneros han incorporado a su labor los datos de las ciencias antropológicas, sociológicas y económicas. Se ha dado una evolución comprensible desde el europeísmo del siglo XVI hacia el actual respeto por las culturas autóctonas, de allí el empeño de predicar la fe sin que eso signifique la negación total de los valores tradicionales y de la formas de vida no reñidas con el Evangelio.

Nuevos desafíos se han dado en el campo de los derechos humanos, tanto individuales como grupales, frente a los embates del narcotráfico, de la guerrilla en países vecinos, de la deforestación agresiva, de los cambios de costumbres propiciados por las dádivas inconsultas, del antitestimonio humano y cristiano de autoridades y colonos materializados y hedonizados.

Los misioneros de los últimos años han continuado la antigua tradición de quienes iniciaron la evangelización en nuestra América: junto a la sacrificada predicación de la fe y del mensaje de salvación de Cristo, el Señor, mantuvieron una constante y valiente defensa del indígena, del pobre, del desvalido. Si a ello se une la ciclópea labor de promoción humana y de educación se puede afirmar que los misioneros siempre cumplieron aquello que Benedicto XVI afirmó hace pocas semanas: que es preciso presentar a la fe como amiga del hombre.

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VATICANO - AVE MARIA a cargo de don Luciano Alimandi - “Buscar las cosas de arriba”

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - El Cielo no es una fábula narrada a los pequeños, mas una certeza que Jesús ha donado a sus discípulos, a todos aquellos que creen en Él y que realizan su voluntad. Lo ha prometido en modo explícito: “en la casa de mi Padre hay muchos sitios. Si no, os lo hubiera dicho. Voy a prepararos un lugar” (Jn 14, 2). ¡Qué alegría para el cristiano saber que para él el Cielo es de casa, que vale verdaderamente vivir el Evangelio y prepararse para una buena muerte con una buena vida, para poder escuchar, en el día supremo, aquella sagrada Palabra de Jesús: “hoy estarás conmigo en el Paraíso”! Vivir con Dios por toda la eternidad es el gozo más grande que pueda existir. Por ello vivir con la conciencia que estamos “a dos pasos” del Cielo debería ser fácil para un cristiano y sin embargo, con frecuencia, él constata la dificultad de acercarse al Cielo en la cotidianidad; ¿por qué sucede esto?

Para encontrar el camino hacia el Cielo, es necesario buscar las cosas del Cielo, como nos dice san Pablo: “Buscad las cosas de arriba, donde se encuentra Cristo a la diestra de Dios” (Col 3, 1). Podríamos hacer una larga lista de las cosas de arriba, nombremos algunas: la confianza, la esperanza, la caridad, la paz, la oración, la contemplación, la adoración, la reconciliación, el dar gracias, el perdón, la infancia espiritual, la humildad, la libertad, la verdad, la simplicidad, la alegría, la sabiduría, el ardor, la mansedumbre, el silencio, la eternidad... Todos dones que tienen al Señor como su propio fin, pertenecientes a la esfera de lo sobrenatural, porque son frutos del Espíritu Santo. Las cosas de abajo, que son antepuestas a las cosas de arriba, son aquellas que terminan en el pecado: orgullo, amor propio, vanidad, egoísmo, soberbia, astucia, avaricia, ira, celos, poder, honor, admiración de sí, envidia, apego a los bienes materiales...

De aquello que se piensa, uno se puede dar cuenta de que cosa se desea y de que cosa se desea se podrá juzgar si se están buscando las cosas del Cielo o si se afana por las cosas de abajo, como quien “acumula tesoros para sí, y no se enriquece delante de Dios” (Lc 12, 21).

¡Si piensas en las cosas de arriba, durante el día, significa que tu deseo está orientado hacia el Cielo! Es tan simple esta ecuación. ¡Una parte de nuestra conversión cotidiana consiste justamente en el quitar la mirada de las cosas de abajo, para mantener el corazón libre para pensar en Dios y en sus cosas! Nosotros sabemos muy bien que nuestro corazón no puede ser ocupado, al mismo tiempo, por dos deseos opuestos, no puede seguir a dos “patrones” que compiten. Como nos dice Jesús, “ningún siervo puede servir a dos patrones: odiará a uno y amará a otro o se afeccionará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y a mamona” (Lc 16, 13). Es única la opción que Dios pone delante de nosotros: ¡quién quiera conquistar la vida y quiera seguirme, tendrá que dejar todo aquello que no corresponde a mi santidad!

El Señor, ciertamente no el hombre, ha creado el alma y ha dispuesto que esta pueda ser guiada o por el bien o por el mal, según la libre opción que la persona hará. El infierno existe no porque es fruto de la falta de amor de Dios por sus criaturas, sino porque la libertad que Él ha donado al hombre es talmente incondicionada, que esta puede, absurdamente, decirle no, optando por separarse de Él. La reflexión sobre el infierno debería llevar al hombre creyente no a dudar de Dios sino a temblar frente a la posibilidad que él mismo pueda darle las espaldas a su Creador. La conciencia de tener tal libertad debería empujarlo a la gratitud ejemplar hacia tal Creador y a decidirse por Él, por las “cosas del Padre”, según una conciencia verdaderamente formada a la luz de la Revelación divina. Por lo tanto, ¡o se decide por vivir virtuosamente, o vivirá como aquellos que viven sin Dio!
El primer esfuerzo que debe ser realizado por la mañana debería ser justamente el de buscar al Señor, sus cosas, para que durante la jornada se viva mirando al Cielo. El medio privilegiado para buscar al Señor es, sin lugar a dudas, la oración, que suscita y alimenta el deseo de Dios sin el cual sucumbimos al deseo mundano, confundiendo por algo real aquello que solamente parece, pero que real no es. “Nosotros ciudadanos del Cielo” (Fil 3, 20), parafraseando a San Pablo, ¿con qué frecuencia sintonizamos por la mañana? ¿Con aquella divina o aquella terrena? ¡Existen muchas frecuencias posibles, tantos pensamientos que pueden convertirse en dominantes según quien los domina: el Cielo o el mundo! Cada cristiano está llamado a convertirse en un apóstol del Cielo, a llevar consigo a tantas otras almas, repitiendo con confianza, la oración enseñada por la Virgen a los tres videntes de Fátima después de haberles mostrado la visión del infierno: “Cuando recitéis el rosario, decid después de cada misterio: ¡Oh Jesús mío! Perdónanos, libéranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las alamas, especialmente aquellas que tienen mayor necesidad”. (Agencia Fides 24/10/2007; líneas 55, palabras 889).

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24 Octubre (ACI).- Al dedicar la catequesis de este miércoles a la importante figura de San Ambrosio de Milán, el Papa Benedicto XVI destacó que quienes tienen la tarea de predicar las enseñanzas de la Iglesia no puede ser como un payaso que sólo interpreta un papel, sino que deben dar un testimonio de vida.

Ante más de 30 000 fieles reunidos en la Plaza de San Pedro, el Pontífice recordó que San Ambrosio (340 ca. - 397), considerado uno de los cuatro máximos doctores de la Iglesia, aprendió de Orígenes a conocer y a comentar la Biblia.

Así, “trasladó al ambiente latino la meditación de las Escrituras, iniciando en Occidente la práctica de la ‘lectio divina’, la cual orientó su predicación y escritos, que brotan precisamente de la escucha de la Palabra de Dios".

Con él, siguió el Santo Padre, los catecúmenos “aprendían primero el arte de vivir bien para prepararse después a los grandes misterios de Cristo” y su predicación partía “de la lectura de los Libros Sagrados, para vivir en conformidad con la revelación divina”.

“Es evidente que el testimonio personal del predicador y la necesidad de ser ejemplo para la comunidad cristiana condicionan la eficacia de la predicación. Desde este punto de vista es también decisivo el contexto vital, la realidad de la Palabra vivida”, explicó el Santo Padre.

Benedicto XVI recordó que San Agustín relata en sus Confesiones que su conversión no se debía “solamente a las hermosas homilías” de Ambrosio, que conoció en Milán, sino ante todo “a su testimonio y al de su Iglesia milanesa, que cantaba y rezaba compacta como un cuerpo sólo”.

San Agustín narra también su sorpresa al ver como Ambrosio, cuando estaba sólo, leía las Escrituras con la boca cerrada, ya que en aquel tiempo la lectura estaba concebida para ser proclamada en voz alta, para facilitar su comprensión.

"En esa lectura, donde el corazón se esfuerza por comprender la palabra de Dios -subrayó el Santo Padre-, se entrevé el método de la catequesis ambrosiana: la Escritura íntimamente asimilada, sugiere los contenidos que se deben anunciar para convertir los corazones”.

Así, “la catequesis es, pues, inseparable del testimonio de vida”; dijo el Papa, subrayando que “quien educa en la fe no puede correr el riesgo de aparecer como un clown, que interpreta un papel, sino que debe ser como Juan, el discípulo amado, que apoyaba la cabeza en el corazón de su Maestro y allí aprendía la forma de pensar, de hablar y de actuar”.

San Ambrosio murió la noche del Viernes Santo, con los brazos extendidos en forma de cruz. “Así expresaba -concluyó el Papa- su participación mística en la muerte y en la resurrección del Señor. Esta fue su última catequesis. En el silencio de las palabras, hablaba todavía con el testimonio de su vida”.

mi?rcoles, 24 de octubre de 2007
Información sacada de DOSSIER FIDES del PANORAMA MISIONERO DE LOS CONTINENTES en el capítulo de América Latina.


Una gran vitalidad misionera


Congresos misioneros, simposios, talleres, misiones rurales y urbanas etc… son algunas de las numerosas iniciativas que la Iglesia en América Latina ha realizado durante este año. Se ha llevado a cabo la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe que ha impulsado una Gran Misión en todo el Continente. Y América se prepara ya con intensidad a la celebración de su Tercer Congreso Misionero Americano CAM 3 que se celebrara en agosto del 2008 en Ecuador. Además numerosas países han celebrado Congresos Nacionales o se preparan para celebrarlos en los próximos meses. Y es que según afirmaba en un coloquio con la Agencia Fides el P. Timoteo Lehane, Director Nacional de las Obras Misionales Pontificias en Ecuador, “América tiene una gran experiencia de animación misionera con todos los Congresos Misioneros que ha realizado”, pero debe sin embargo, “dar más pasos para ser más misionera, para salir de sus fronteras. América será misionera desde la pobreza, la pequeñez y el martirio y tendrá que ir definiendo como se va a realizar esto”. Por ello el consideraba que el fruto principal del CAM 3 será “consolidar el caminar misionero de América tratando de poner o proponer algunos pasos concretos que se puede ir haciendo poco a poco”.

Del 24 al 25 de marzo se realizó en la sede nacional de las Obras Misionales Pontificias de Argentina, el Encuentro Nacional de Delegados de grupos misioneros, convocado por la Comisión Episcopal de Misiones y la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe. Según afirmó el P. Adrian Santarelli, Secretario de la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe, “estos grupos en la Argentina son una realidad muy fuerte, y muestra de la vitalidad de la Iglesia diocesana. En muchos lugares distantes de sus sedes parroquiales o en situación de mayor dificultad son atendidos por estos equipos misioneros en determinadas épocas del año y en algunos casos de forma permanente. Están formados por laicos religiosas y sacerdotes y manifiestan de una manera muy clara, la vitalidad y entrega misionera de la Iglesia”. Son más de 600 los grupos registrados por el secretariado de la Propagación de la Fe. Muchos surgen de parroquias y otros de movimientos y asociaciones.

La iglesia de Argentina ha celebrado también en agosto en San Nicolás, provincia de Buenos Aires el Tercer Congreso Misionero Nacional (COMINA 3) con el lema “Pentecostés continúa, Argentina escucha y responde”. Entre los objetivos del congreso se buscaba fortalecer la animación y cooperación misionera en las Iglesias particulares, dar respuesta a la convocatoria misionera de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe y preparar la participación y aportes de la Iglesia Argentina para el Tercer Congreso Misionero Americano (CAM 3) que tendrá lugar en Quito (Ecuador) en el 2008.

En Argentina tiene gran actividad el Centro de Misionología para el Cono Sur ‘Juan Pablo cuyo objetivo es formar agentes desde la perspectiva de la misión y sostener el compromiso evangelizador de la iglesias en América Latina. En este año 2007 el Centro ha celebrado el 10 de febrero sus 25 años de actividad y servicio a la misión. Con este motivo se han llevado a cabo diversas actividades durante todo el año.

También en Perú ha habido varias iniciativas misioneras. En la diócesis de Abancy se celebró a finales del 2006 el Segundo Congreso Misionero Diocesano (II COMDA) en el que bajo el lema “Con la fuerza de la Eucaristía Familia Misionera”, se reunieron 2.800 misioneros procedentes de las provincias de Abancay, Andahuaylas, Chincheros y Aimaraes. Un evento que fortaleció el ardor misionero en la jurisdicción ubicada en una de las zonas andinas más pobres del país. El Congreso supuso un “momento importante para tomar conciencia de que la Iglesia Católica no puede existir sin evangelizar y que a todos los bautizados Cristo ha confiado el don y el feliz deber de anunciar la Buena Noticia”. El Congreso fue también un fuerte llamamiento a vivir intensamente la Eucaristía como fuente de la misión: “Si la Eucaristía ocupa el centro de nuestras vidas, podremos llevar con alegría, cada uno desde su propio carisma, la Buena Nueva de la Salvación hasta los confines de la tierra”.

En enero se llevó a cabo en Lima el Primer Encuentro Nacional de Misioneros y Misioneras italianos residentes en Perú para el fortalecimiento de la espiritualidad misionera y establecer lazos de fraternidad y conocimiento mutuo El encuentro era convocado por la "Fundación CUM" (Centro Unitario Missionario), perteneciente a la Conferencia Episcopal Italiana, un organismo que atiende la formación de los misioneros italianos por medio de diversas iniciativas dirigidas tanto a sacerdotes fidei donum como a religiosos, religiosas y laicos.

Se realizó también a principios de marzo en Lima (Perú) el Primer Encuentro de Misioneros Laicos de los países Bolivarianos: con el lema “Con Jesús más allá de las fronteras” con Misioneros provenientes de Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia y Panamá organizado por la Coordinadora Continental del Laicado Misionero de América y el Centro Nacional Misionero (CENAMIS) de la Comisión Episcopal de Misiones. El Encuentro giró en torno al tema central “Vocación, Formación y Envío de los Misioneros Laicos ad gentes” y tenía como objetivo general reflexionar sobre el acompañamiento, la formación y el envío de los misioneros laicos para servir a la misión universal, a la luz del documento de participación de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe. Se buscaba además preparar el envío de misioneros laicos ad gentes Latinoamericanos para iniciar una gran misión en la región y hacer de este continente la “casa y escuela de comunión para la misión”.

Los Obispos de Perú trataron durante la celebración de su 89º Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal en enero el tema de la misión. El tema principal era la “Formación de los laicos: identidad, compromiso y misión”. Los Obispos destacaron que “la nueva evangelización es una necesidad real y urgente de nuestra Iglesia. No hay nada más renovador que volver a las fuentes de nuestra fe, volver al fundamento, volver a Jesucristo”
En el Mensaje de inauguración, del Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, Mons. Miguel Cabrejos Vidarte, destacó que los principales desafíos a los que debe enfrentarse Perú hoy se encuentran en la disminución de la practica religiosa entre los católicos debido al crecimiento que han experimentado los grupos no católicos en los últimos 50 años: “actualmente, entre el 15 y 20% de peruanos ya se definen como miembros de una institución religiosa no católica”. También se observa “una creciente brecha entre la “natalidad” y la participación en los sacramentos de iniciación cristiana... más del 25% de los escolares en el Perú no están bautizados y la disminución de la participación dominical en la Eucaristía se mantiene”.

En Paraguay se ha llevado a cabo en febrero de este año el V Congreso Nacional de la Infancia Misionera con el lema "Somos pequeños Grandes misioneros de Jesucristo". Participaron niños, adolescente y animadores de la Infancia Misionera, de 12 Diócesis y 1 Vicariato, en total 1900 misioneros, provenientes de 60 parroquias del país. El Congreso contó también con la presencia del Secretario Internacional de la Obra de la Infancia Misionera, el Padre Patricio Byrne, quien reflexiono con lo niños sobre "La historia y Carisma de la Obra de I.M". El Congreso, según afirmó la Secretaria Nacional, fue un gran éxito y produjo una gran animación misionera en la diócesis organizadora. Los niños se albergaron en casi 800 familias de la ciudad, lo cual significo un encuentro de animación desde la familia.

También los Obispos de Colombia trataron durante la Asamblea Plenaria celebrada del 5 al 9 de febrero “La acción misionera de la Iglesia”. El objetivo de la Asamblea era profundizar en la misión Ad Gentes, ad intra y ad extra, en armonía con el potencial misionera de la iglesia en Colombia. En el discurso de inauguración Mons. Luis Augusto Castro Quiroga, Arzobispo de Tunja y Presidente de la Conferencia Episcopal Colombiana afirmó: “Todos los Obispos animamos el compromiso misionero en primer lugar en nosotros mismos.... Deseamos sentir nuevamente el mandato misionero, vibrar con sus exigencias, luchar por sus objetivos y realizar todo esto como Iglesia, en comunión para la misión, todos juntos, Obispos, Sacerdotes, Religiosos y Laicos, que unidos nos aprestamos a vivir nuestra identidad de discípulos y misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos en él tengan vida”.
Recordó así mismo que todo cristiano “es misionero cuando acepta ser enviado para dar a conocer y obedecer a Cristo en medio de aquellos que no lo conocen ni lo reconocen como Señor”. Por ello, “debemos retornar a esta forma de ser misioneros, sin descuidar el apoyo a los misioneros consagrados para este servicio de por vida. Estamos llamados a retomar la acción misionera universal como una realidad que está en el corazón de la pastoral... Y debemos hacerlo en eficaz colaboración con las Obras Misionales Pontificias, que ocupan un primer puesto en la acción misionera de la Iglesia”, afirma el Presidente de la Conferencia Episcopal.
Afirma a continuación que el objetivo de la acción misionera es tanto el primer anuncio del Evangelio como la implantación de la iglesia y la promoción de los valores del Reino. “En un momento como el presente - continua Mons. Castro Quiroga - en el que los antivalores toman fuerza... es necesario enfatizar el sembrar estos valores del Reino proclamados por Jesús con su vida y con su mensaje evangélico, tarea misionera formidable en la que los laicos ocupan hoy el primer lugar”.
Las Obras Misionales Pontificias de Colombia y el Centro Nacional Misionero buscan motivar a los seminaristas para la misión ad gentes, Para ello, del 24 al 27 de Junio 2007 pasados se realizó el V Encuentro Nacional Misionero de seminaristas, con el lema “Discípulos Misioneros para comunicar la vida de Dios”. Participaron en el Encuentro 136 Seminaristas de 38 Seminarios de los 55 que hay en Colombia, pertenecientes a 48 Diócesis. Acompañaron a los Seminaristas 5 Sacerdotes Diocesanos.

En México se ha celebrado en este año el centenario del nacimiento de Mons. Alonso Manuel Escalante, primer Superior General de los Misioneros de Guadalupe, “un Pastor que entregó su vida por el anuncio misionero de la fe”. Con motivo de este Centenario se celebró en noviembre el IV Simposio Internacional de Misionología. El evento se situó en el marco de un año lleno de aniversarios para los misioneros de Guadalupe: los 50 años del Seminario Menor de Misiones; el centenario del nacimiento de Mons. Escalante; 50 años de la misión en Japón y 25 años de presencia en Angola. El tema general del Simposio es el discipulado y la misión de la iglesia de México y América. El Cardenal Ivan Dias, Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos envió un mensaje al P. Juan José A. Luna Erreguerena, Superior General de los Misioneros de Guadalupe y a todos los participantes en el Simposio, en el que recuerda el espíritu que animó la vida de este Pastor quien “vivió en plena docilidad al Espíritu Santo y se dejó plasmar interiormente por él, para hacerse cada vez más semejante a Cristo”. Concluye el Cardenal Dias su Mensaje con un llamamiento a los Misioneros de Guadalupe a “conservar en su autenticidad y profundidad, en todas vuestras actividades, la especificidad de vuestro carisma: la evangelización de los no creyentes, llevar la buena noticia de la resurrección de Cristo a todos aquellos que no lo conocen, invitar a los hombres, por medio del anuncio y del testimonio de la fe, a recibir la filiación divina que Jesucristo ha procurado a todo hombre y que es comunicada a los fieles por medio del bautismo”.
En julio se celebró el 9º Congreso Juvenil Misionero (CONAJUM) con el lema “Jóvenes de Jesucristo, discípulos y misioneros”, para afrontar el reto del Nuevo milenio. Cada tres años, las Obras Misionales Pontificias de México realizan un Congreso Juvenil Misionero, en comunión con alguna de las diócesis del País, con el fin de despertar entre los jóvenes el espíritu misionero, que les permita fortalecer su fe y transmitirla a otros jóvenes. Este año se ha celebrado en Guadalajara del 26 al 29 de julio de 2007. Asistieron cerca de 12 mil jóvenes de todas las diócesis de México, así como Obispos, religiosos y religiosas involucrados en el servicio de la juventud misionera de la Iglesia.
Los Obispos de México han realizado a lo largo del año numerosos llamamientos a todos los fieles del país para que respondan al llamamiento misionero. Ante los graves pecados que vive México y que generan violencia, narcotráfico y corrupción, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) se ha declarado en estado de Misión Permanente, según el compromiso adquirido al termino de la V conferencia General, para buscar a los más alejados de la Iglesia asumiendo el reto de evangelizar sin olvidar los deberes sociales de la Iglesia

En El Salvador la Conferencia Episcopal junto con las Obras Misionales Pontificias anunciaron oficialmente en junio de este año la celebración de lo que será el Primer Congreso Misionero Nacional en el país que se llevará a cado del 16 al 18 de mayo del 2008. El objetivo del Congreso es suscitar y fomentar la conciencia y compromiso misionero en la Iglesia salvadoreña de modo que lleve en los niveles parroquiales y diocesanos a una acción real y comprometida en la misión ad gentes.
Este primer Congreso Misionero marca una paso adelante en el camino misionero de El Salvador en los últimos años, sobre todo a partir de la celebración del CAM 2 en la ciudad de Guatemala en noviembre del 2003. En aquella ocasión, los directores diocesanos de las Obras Misionales Pontificias y los vicarios de pastoral reflexionaron sobre algo fundamental: que la dimensión misionera no es una acción marginal sino que está inserta en la pastoral ordinaria de la Iglesia particular y de cada parroquia. Por otro lado, la celebración de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano, ha suscitado la reflexión y el compromiso de todos los bautizados en el anuncio del Evangelio. La iglesia de El Salvador se está también preparando a la celebración del Tercer Congreso Misionero CAM 3 que se celebrará en Quito (Ecuador) en agosto del 2008. “Todos estos acontecimientos eclesiales - afirman los Obispos - son para nosotros una verdadera motivación a retomar con nuevo ardor y entusiasmo el mandato Misionero de Jesús: ‘Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación’
El Congreso Nacional tendrá por tema ‘Parroquia, comunidad misionera’. En esto momentos se está en fase de preparación del Congreso, para lo cual se han creado diversas comisiones y los Obispos han propuesto dedicar de manera especial todo este año a la preparación del Congreso,

En Ecuador es especialmente fuerte la actividad misionera ya que será la sede del Tercer Congreso Misionero Americano (CAM 3). El Congreso se realizará del 12 al 17 de agosto del 2008. Por tanto todo este año 2007 está siendo trascendental en el proceso de preparación. En noviembre del 2006 se definieron el tema: “La Iglesia en discipulado misionero” y el lema: “América con Cristo: escucha, aprende y anuncia”. En febrero del 2007 tuvo lugar un encuentro de los Directores diocesanos de las Obras Misionales Pontificias en Ecuador, donde se realizó la programación nacional para animar y formar la acción misionera en todo el país. Además se delinearon las líneas de cooperación a nivel nacional y diocesano para promover el CAM 3 en todo el Ecuador. También se programó la preparación y realización de los Pre Congresos Americanos misioneros en cada una de las Iglesias particulares, y se delinearon los criterios para escoger a los congresistas que participarán en el CAM 3.
En el mes de marzo se llevó a cabo en la ciudad de Lima (Perú) la reunión de los Directores Nacionales de OMP de América Latina, donde se presentó el borrador del instrumento de Trabajo. Este Instrumento de Trabajo es el fruto de casi dos años de trabajo de la Comisión Teológica, después de recibir varios aportes.
Los Obispos han aprobado la idea propuesta de que los restos Santa Teresa de Lisieux, Patrona de las misiones, vayan a Ecuador y pasen por todas las diócesis. Permanecerán de uno a tres días en cada diócesis en la Catedral durante el día y por la noche van a ser veladas en conventos de clausura. Si hay carmelitas en su convento y si no hay en otros conventos de clausura. Los restos de la santa llegarán antes del inicio del CAM3 y permanecerán hasta que concluya el evento,. En total estarán unas ocho semanas en el país.
Está previsto también que en las diócesis particulares se organicen pre-CAM para elegir a los delegados y preparar los temas. Del 30 de julio al 3 de agosto se celebró, en la ciudad de Quito (Ecuador) el Segundo Simposio Internacional de Misionología con el titulo “Antropología y Pastoral de la Misión”, dentro de este camino de preparación al Tercer Congreso Misionero CAM 3
Durante la celebración de este Segundo Simposio Internacional fue presentado ante delegaciones de 17 países de América que participaron el Instrumento de Trabajo del CAM 3. El Instrumento es fruto de tres años de trabajo de la Comisión Teológica del CAM 3 El Instrumento ha sido enviado a todos los Obispos Presidentes de todas las Conferencias Episcopales en América, para que lo conozcan invitándoles a que en sus respectivas Conferencias Episcopales empiecen su estudio y reflexión y motiven a todas las Iglesias particulares a involucrarse en este proceso. También se ha enviado a todos los Obispos de la iglesia Ecuatoriana con la misma finalidad. El Instrumento está articulado en cinco capítulos que llevan por título: “La Iglesia en discipulado misionero”, “Nuestra vida misionera en América desde los CAMS-COMLAS”, “Discipulado: Comunidad discípula de Jesús”, “Pentecostés: Comunidad llevada por el Espíritu” y por último, “Evangelización: Comunidad misionera para la humanidad”.
Dada la importancia que Conferencia Episcopal Ecuatoriana está dando a la preparación y celebración del CAM 3, la CXVIII Asamblea Plenaria de los Obispos celebrada del 23 al 27 de abril del 2007 tuvo por tema "La Dimensión Misionera de la Iglesia". Durante la misma se realizó una programación con el objetivo de iniciar en toda la Iglesia ecuatoriana el proceso de preparación del CAM 3 y la celebración del Año Misionero, determinado por la Conferencia episcopal en el 2008, y se presentó a los Obispos una carta pastoral en clave misionera para recoger sus sugerencias y opiniones, que tiene como objetivo motivar la conciencia misionera del pueblo del Ecuador.

En Cuba se ha celebrado este año los 15 años de presencia de la Obra Pontificia de la Infancia Misionera. Para celebrarlo se realizó del 13 al 25 de julio el Tercer Congreso Misionero de la Infancia Misionera. En efecto en el año 1992 volvió a resurgir en la Arquidiócesis de Camaguey esta Obra Pontificia en Cuba, después que había desaparecido en 1961, al nacionalizarse los colegios católicos, donde estaba presente. En total participaron 396 niños y adolescentes misioneros y 72 asesores

En Venezuela también se ha aprobado en este año la celebración del Tercer Congreso Misionero Nacional. Las Obras Misionales Pontificias (OMP) de Venezuela, acompañado del Consejo Misionero Nacional (COMINA), presentaron en la LXXXII Asamblea del Episcopado Venezolano, realizada en el mes de enero de 2007, la propuesta del III Congreso Nacional Misionero, la cual fue acogida con beneplácito y se realizará del 26 al 30 de marzo de 2008, en la ciudad de Caracas. Con este congreso se busca despertar en el católico venezolano el llamamiento a la Fe y para ello se seguirá una metodología propia según la situación eclesiástica de cada zona pastoral. El camino de preparación inició en los primeros meses del 2007 con una primera etapa de preparación en las distintas Provincias Eclesiásticas del país

Una vez mas se ha llevado a cabo en Chile la IV Edición de ‘Misión País’, una de las muchas iniciativas misioneras que se contemplan en el país. En la Misión País más de 2.500 jóvenes universitarios, distribuidos en 58 zonas del país para llevar a todos el testimonio de su vida cristiana. Han participado 56 universidades de todo el territorio nacional. La Misión País 2007 fue lanzada oficialmente el viernes 5 de enero en el Campus San Joaquín de la Pontificia Universidad Católica. A continuación los jóvenes se dirigieron al Templo Votivo de Maipú, donde tuvieron una Misa de envío a las 18:00 horas presidida por el Cardenal Francisco Javier Errázuriz, Arzobispo de Santiago. La misión se extendió hasta el 15 de enero. Además Misión País recibió aproximadamente 150 misioneros extranjeros provenientes de países como Brasil, Argentina, Ecuador, Cuba, Perú, Bolivia, Uruguay, entre otros. Este proyecto tiene gran relevancia social, pues realiza talleres familiares, visitas a hogares de ancianos, de niños, cárceles, hospitales a lo largo del país, poniendo al servicio de Chile las herramientas profesionales con que cuentan los universitarios, siempre iluminados por el Amor fraterno que viene de Cristo. En la Misión País tiene especial importancia el “casa a casa”. La Misión País contempla además distintas actividades que buscan evangelizar a través de la cultura, el deporte y la religiosidad popular.

En Uruguay se ha llevado a cabo el Primer Simposio Misionero en el marco del 50º aniversario de la Encíclica “Fidei Donum”, de la Gran Misión Continental y la preparación al CAM 3 bajo el lema "Todas las Iglesias para todo el mundo" organizado por el Departamento de Misiones de la Conferencia Episcopal Uruguaya (CEU) y las Obras Misionales Pontificias

Publicado por verdenaranja @ 23:56  | Misiones
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Carta que ha enviado al Patriarca ortodoxo ruso, Alejo II, el arzobispo saliente de la arquidiócesis de la Madre de Dios en Moscú, monseñor Tadeusz Kondrusiewicz, nombrado por Benedicto XVI arzobispo de Minsk-Mohilev, Bielorrusia.


Su Santidad, Patriarca Alejo II:


Con su altísima resolución, promulgada el 21 de septiembre, el Papa de Roma Benedicto XVI, me envía a un nuevo lugar de servicio en la arquidiócesis de Minsk-Mohilev.

Después de 16 años de cuidado pastoral de los católicos rusos, regreso a mi país natal dejando en Moscú una parte de mi corazón y recordando felices momentos de próspera cooperación con la Iglesia rusa ortodoxa y con Su Santidad.

Con profundo agradecimiento por la ayuda para hacer frente a los retos del mundo moderno, le agradezco a Usted el alto aprecio que dio a nuestra labor en las palabras de bienvenida en el Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa donde destacó que «la comunidad de católicos rusos iene un sincero respeto por parte de la Iglesia ortodoxa rusa».

Quedando de Usted en fiel estima, veo el futuro con la esperanza de ue nuestras Iglesias desarrollen el diálogo y la cooperación.


Con una oración a Dios,


Arzobispo Tadeusz Kondrusiewicz

[Traducción del original ruso realizada por Zenit]

Publicado por verdenaranja @ 23:39  | Hablan los obispos
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ZENIT publica el «Llamamiento final de paz» que se promulgó este martes al concluir el encuentro internacional de representantes de las religiones convocado por la Comunidad de San Egido en la ciudad italiana de Nápoles. Benedicto XVI participó en la inauguración el 21 de octubre de 2007.



Hombres y mujeres de diferentes religiones, procedentes de muchas partes del mundo, nos hemos reunido en Nápoles para estrechar lazos fraternos, para invocar de Dios el gran don de la paz. El nombre de Dios es la paz.

En el corazón del Mediterráneo y de esta extraordinaria ciudad, que conoce bien la miseria y la grandeza del corazón, nos hemos inclinado ante las heridas del mundo. Hay una enfermedad que todo lo contamina y que se llama violencia. La violencia es la oscura compañera cotidiana de demasiados hombres y mujeres de nuestro planeta. Hay guerras, terrorismo, pobreza y desesperación, abuso del planeta. Se nutre desprecio, se aturde en el odio, se mata la esperanza y se siembra miedo, se golpea a los inocentes, se desfigura la humanidad. La violencia es una tentación para el corazón del hombre, que le dice: «no puede cambiar nada». Este pesimismo hace creer que es imposible vivir juntos.

Desde Nápoles podemos decir con más fuerza que ayer que quien usa el nombre de Dios para odiar al otro, para cometer actos de violencia, para hacer la guerra, blasfema contra el nombre de Dios.

Como nos dijo Benedicto XVI: «No se puede justificar nunca el mal y la violencia invocando el nombre de Dios».

Inclinándonos ante nuestras tradiciones religiosas, hemos escuchado el dolor del sur del mundo, y hemos experimentado el peso del pesimismo que se eleva desde el siglo XX con su carga de guerras y de ilusiones caídas. Se necesita la fuerza del Espíritu de amor que ayuda a reconstruir y reunir una humanidad divida. La fuerza del espíritu cambia el corazón del hombre y la historia.

Entrando en lo profundo de nuestras tradiciones religiosas, hemos redescubierto cómo, sin diálogo, no hay esperanza, y uno queda condenado al miedo al otro. El diálogo no anula las diferencias. El diálogo enriquece la vida y deshace el pesimismo que lleva a ver en el otro una amenaza. El diálogo no es la ilusión de los débiles, sino la sabiduría de los fuertes que saben confiar en la fuerza débil de la oración: la oración cambia el mundo y el destino de la humanidad. El diálogo no debilita la identidad de nadie, sino que mueve a cada uno a ver lo mejor del otro. Nada se pierde con el diálogo, todo es posible con el diálogo.

A quien sigue matando, a quien sigue sembrando terrorismo y hace la guerra en el nombre de Dios, le repetimos: «¡Alto! ¡No matéis! La violencia es siempre un fracaso para todos».

Nos comprometemos a buscar y a proponer a nuestros hermanos en religión el arte de convivir. No hay alternativa a la unidad de la familia humana. Se necesitan constructores valientes, en todas las culturas, en todas las tradiciones religiosas. Necesitamos la globalización del espíritu que permite ver lo que ya no se puede ver, la belleza de la vida del otro, en toda circunstancia, incluso en la más difícil.

Nuestras tradiciones religiosas nos enseñan que la oración es una fuerza histórica que mueve a los pueblos y las naciones. Humildemente ponemos esta sabiduría antigua al servicio de todos los pueblos y de cada hombre y mujer para abrir una nueva estación de libertad del miedo y del desprecio del otro. Es el espíritu e Asís que aquí, desde Nápoles, se opone con fuerza y valentía al espíritu de violencia y a todo abuso de la religión como pretexto para la violencia.

Convencidos de que, por este camino, la paz puede convertirse en un don para todo el mundo, nos encomendamos al Altísimo.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit]

Publicado por verdenaranja @ 23:35  | Espiritualidad
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OCEANIA/AUSTRALIA - Carta Pastoral del Obispo de Ballarat para animar la participación en la JMJ de Sydney

Ballarat (Agencia Fides) - La JMJ dará a los jóvenes de la diócesis, a los de Australia y de todo el mundo la oportunidad de tener una experiencia de Dios, de fraternidad, de comunión e intercambio, que difícilmente podrán repetir. Es lo que afirma Mons. Peter Connors, Obispo de Ballarat, en una Carta Pastoral titulada "Seréis mis testigos", en la que anima fuertemente a los jóvenes de su diócesis y de toda la Australia a participar con alegría, entusiasmo y fe en la Jornada Mundial de la Juventud que se tendrá en Sydney en el 2008. Mons. Connors ha difundido la Carta en coincidencia con la visita en su diócesis del icono y de la Cruz de la JMJ, del 20 al 29 de octubre.
"Es una ocasión que recuerda a todas las comunidades parroquiales - señala el Obispo - que deben contactar con todos los jóvenes del territorio, en sus lugares de reunión, ofreciéndoles apoyo y estímulo para participar en las actividades de la JMJ, invitándolos a continuar la experiencia en la vida de la comunidad parroquial". Precisamente la presencia del icono y la Cruz creará en la diócesis la atmósfera justa y la posibilidad de saborear y compartir el espíritu de la JMJ, ha añadido
Mientras tanto los organizadores de la Jornada Mundial de la Juventud 2008 han abierto las inscripciones para los expositores del "Vocations Expo" que se tendrá en Sydney durante la semana de la JMJ, del 15 al 20 de julio de 2008. Será una exposición dinámica, con espacios para debates y ocasiones para conocer todos los estados vocacionales de la vida, entre ellos el sacerdocio, el matrimonio, la familia y la laicidad, además de la llamada a la vida religiosa y consagrada. La "Vocations Expo" es una componente central de toda JMJ, y brinda a los visitantes la oportunidad de informarse sobre las distintas vocaciones en la Iglesia. (PA) (Agencia Fides 23/10/2007 Líneas: 22 Palabras: 329)

Links:
El texto integral de la Carta Pastoral del Obispo de Ballarat
http://www.ballarat.catholic.org.au/userfiles//WYD_Pastoral_Letter_2007.pdf

Homilía Basílica de Ntra. Sra. de Coromoto
Cardenal Jorge Urosa Savino Arzobispo de Caracas


Guanare, 20 de octubre de 2007


Amadísimos hermanos:

Como peregrinos, con inmensa alegría, hemos venido los Arzobispos y Obispos de Venezuela a postrarnos a los pies de María, nuestra Madre celestial, la Virgen de Coromoto, en esta solemne ocasión en la cual se ejecuta el Decreto Pontificio de elevación de este bellísimo santuario de la Virgen de Coromoto al título y dignidad de BASILICA MENOR.
En efecto: Su Excelencia Mons. José Sotero Valero, Obispo de Guanare, movido por su anhelo de promover el culto a María de Coromoto, la Patrona de Venezuela, y a enaltecer cada vez más este santuario, que es como el corazón espiritual de nuestra patria, solicitó al Santo Padre Benedicto XVI ese privilegio. Y el Papa, con el mayor gusto así lo concedió, para alegría de los católicos de Portuguesa y de su Obispo, sacerdotes y religiosos.

Hoy en una demostración de unidad y comunión, los Arzobispos y Obispos de Venezuela nos hacemos presentes aquí con ustedes mis queridos hermanos, para ratificar nuestro inmenso amor a María Santísima, nuestra cohesión como episcopado, y nuestro respaldo y felicitaciones a S. E. Mons. Valero, dignísimo obispo de esta querida Diócesis de Guanare.
Lo hacemos en una concelebración eucarística, la máxima expresión de la sagrada liturgia católica, en la que participan Ustedes, fieles de la Diócesis de Guanare y de muchas otras partes del país, que se han hecho presentes aquí en homenaje de amor filial y confiada súplica a nuestra madre amorosa por tantas necesidades, materiales y espirituales, personales y nacionales.

Conmemoramos en éste momento el santo sacrificio redentor del Señor, su pasión y muerte, y celebramos su gloriosa resurrección. Sí, mis queridos hermanos: como enseña nuestra fe, cada vez que celebramos el santo sacrificio de la Misa, la sagrada Eucaristía, conmemoramos y anunciamos la muerte y resurrección de Cisto, hasta que El vuelva, hasta el fin de los tiempos. Celebramos aquí el triunfo de Jesucristo sobre el pecado y el mal, sobre el demonio y la muerte. Y nos llenamos de alegría y de fortaleza espiritual, porque sabemos que El ha vencido a los enemigos de la felicidad humana, que El está con nosotros, y que mediante nuestra fe y la participación digna y fructuosa en la Sagrada Eucaristía, recibiendo el cuerpo y la sangre del Señor, El nos alimenta y alienta, nos comunica su vida, y nos hace hijos de Dios, para que vivamos de acuerdo a su palabra y consigamos la felicidad en esta vida y en la vida eterna.

LA COROMOTO
Celebramos con gozo a nuestra madre celestial, la Santísima Virgen de Coromoto. Le damos gracias a Dios porque tuvo a bien dignarse enviarnos, como misionera de salvación, de elevación espiritual, a su madre amorosa, para que en las personas del Cacique Coromoto y su familia, nos indicara el camino de la vida, de la justicia y de la paz: la fe en Cristo, verdadero camino de la realización humana, de la fraternidad y de la convivencia social, de la salvación y de la felicidad en esta vida y en la vida eterna.
El año de 1652, cuando tuvo lugar la aparición de María Santísima en las sabanas de Guanare, es sin duda un momento estelar en la vida de la Iglesia en Venezuela. Aquella Iglesia joven, incipiente, que apenas daba sus primeros pasos en nuestra querida Venezuela, recibió la espléndida visita de María. Es una muestra indudable del amor de Dios a nuestro pueblo venezolano, y por supuesto un motivo para que nosotros, los fieles católicos sintamos una profunda e intensa devoción a María de Coromoto.
Y ya sabemos que esa devoción debe expresarse en la vida diaria en el seguimiento del ejemplo de María, que nos indica precisamente el camino a seguir: "He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra". El camino de la vida no es otro que el cumplimiento de la Palabra de Dios, de sus Consejos evangélicos, de los 10 mandamientos, que son, para todos nosotros, senderos hacia la vida eterna y hacia la paz y la felicidad en el hogar y en la convivencia social.
¡Bendigamos, pues al Señor, por la generosidad con que nos hace ver a María Santísima nuestra Patrona nacional, la Virgen de Coromoto, como nuestra madre amorosa, y como el ejemplo en el seguimiento de Jesucristo!

DISCÍPULOS DE JESUCRISTO
En esta hermosísima celebración, llenos de fervor y de alegría hemos escuchado el relato de la visita de los pastores al pesebre. Ellos acababan de oir el sorprendente anuncio del Angel, que les había anunciado el gran gozo del nacimiento del Mesías, del Hijo de Dios hecho hombre: "Os anuncio una gran alegría: ¡¡Os ha nacido hoy un salvador, que es el Cristo Señor!!" Sobrecogidos de emoción, y acogiendo con fe esa maravillosa noticia, fueron corriendo a ver a María, a José y al Niño Dios. ¡Qué ejemplo de prontitud, de respuesta de fe, de docilidad; de seguimiento del anuncio de Jesús, nos dan a todos nosotros los pastores!
Ellos se retiraron del pesebre felices y contentos, y contaron a muchos lo que habían visto y oído. Se convirtieron así en seguidores, discípulos del Mesías, del Niño Dios, y en misioneros, heraldos, comunicadores de ese mensaje maravilloso: el mundo, el hombre agobiado, la mujer llena de problemas, la humanidad entera, todos nosotros, mis queridos hermanos, tenemos en Jesús al Salvador, al único en cuyo nombre podemos tener la salvación y el perdón de los pecados.
Hace pocos meses los obispos de América Latina y del Caribe nos reunimos en una ciudad Mariana de Brasil, la ciudad de la Inmaculada Concepción Aparecida. Allí estuvimos meditando y considerando los retos de la hora presente para la Iglesia en nuestros países. Y allí señalamos que el camino es ser discípulos y misioneros de Jesucristo, nuestro Divino Salvador. Sí, mis queridos hermanos, ese es el camino del cristiano. Tenemos la gloria, el privilegio, la inmensa gracia de Dios de ser discípulos de Jesús, nuestro divino Redentor, el rey de reyes y señor de los señores.
Nuestra fe nos enseña que no seguimos simplemente a un hombre extraordinario; ni a un gran profeta; mucho menos a un líder político o a un potentado de este mundo. Los cristianos sabemos que Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre, es Dios, "Dios de Dios y Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero", como rezamos en el Credo. El no es ningún líder político, ningún rey de este mundo, sino el rey de la verdad y de la vida, de la santidad y de la gracia, de la justicia, del amor y de la paz. El no puede ser encerrado en esquemas socio políticos, ni ser reducido a una parcialidad o a una ideología, sino que ha venido a indicarnos a todos los hombres y mujeres del mundo de ayer y de hoy, el camino de la elevación espiritual, de la aceptación de Dios, de la vivencia de la fe; el camino de la práctica de la caridad, viviendo en respuesta a la inmensa magnanimidad y bondad de Dios. El mismo Jesucristo nos ha revelado, como lo proclama con fuerza el Papa Benedicto XVI, que Dios es Amor. No podemos entonces minimizarlo, empequeñecerlo, reduciéndolo a una especie de promotor de un sistema sociopolítico alguno.
Somos discípulos de Jesucristo, del mismo Dios, y eso es algo maravilloso. Por lo cual le damos gracias a El, que con tanta generosidad se nos ha manifestado. ¡Reafirmemos en esta celebración, acogidos al calor maternal de la Virgen de Coromoto, nuestra fe en Jesucristo, nuestra fe en Dios Uno y Trino, nuestra gloriosa condición católica!
¡Qué grande es ser, como de hecho lo somos, hijos de Dios, discípulos de Jesucristo y con la Virgen María, miembros de nuestra Santa Iglesia Católica! Por todo ello, ¡¡demos gracias a Dios!!

MISIONEROS DE JESUCRISTO
Y asumamos con alegría, con entusiasmo, con fidelidad, nuestra condición de misioneros de Jesucristo. Se trata de que cada uno de nosotros, los aquí presentes: padres y madres de familia, jóvenes, niños; fieles laicos, asociados o no en los diversos movimientos, asociaciones y grupos de apostolado seglar; los religiosos y consagrados, los sacerdotes y Obispos, sintamos con fuerza ese llamado a la Nueva Evangelización que nos ha hecho Juan Pablo II, más recientemente Benedicto XVI, y ahora, el Concilio Plenario de Venezuela y los Obispos latinoamericanos y del Caribe en el Documento de Aparecida: el llamado a anunciar con intenso ardor apostólico la persona, el mensaje, la obra, los dones de Jesucristo para el pueblo venezolano.
Estamos llamados a organizarnos cada vez mejor, a planificar y realizar una labor constante, particularizada, de evangelización y de catequesis. Recuerdo que el papa Juan Pablo II nos pidió a los Obispos venezolanos organizar y desarrollar una "Catequesis capilar". Sintiendo el orgullo de nuestra fe, de nuestra unión con Dios, de nuestra identidad católica, estamos llamados a vivir con alegría nuestra condición cristiana, y a proclamar a nuestros hermanos, en los diversos ambientes donde nos movemos, la Buena Nueva de salvación que movió a los Pastores de Belén, y que la Virgen de Coromoto presentó a los venezolanos como camino de paz y de salvación.

TESTIMONIO DE UNIDAD
Y para hacerlo hemos de dar testimonio de nuestra unidad eclesial, de nuestra cohesión en torno a Jesucristo, como miembros de su cuerpo místico, que es la Santa Iglesia católica. Si, queridos hermanos: Hemos de fortalecer nuestra unidad eclesial. En un mundo dividido, los católicos todos: Obispos, sacerdotes, miembros de los institutos de vida consagrada, y todos los fieles cristianos, independientemente de nuestras diferencias personales, de nuestra condición social, de nuestra proveniencia geográfica y sobre todo, de nuestras simpatías políticas, hemos de mantener siempre la unidad.
Unidos como un cuerpo compacto en torno a Jesucristo, bajo la dirección del papa Benedicto XVI y de los obispos, que somos los únicos, auténticos y legítimos pastores de la Iglesia católica en Venezuela. Como ciudadanos de Venezuela, los Obispos ejercemos nuestro derecho, y tenemos el deber de opinar sobre la situación del país. Lo hacemos sin parcialidad política, sin banderías políticas, con el único propósito de iluminar con la luz del Evangelio y de la Doctrina Social de la Iglesia el camino de Venezuela, que debe ser siempre de justicia, de paz, progreso e inclusión de todos los venezolanos.
Las enseñanzas de los Obispos en los documentos colectivos del Episcopado venezolano, de la Conferencia Episcopal Venezolana forman parte del magisterio social de la Iglesia. Insisto, los presbíteros, los sacerdotes, no estamos, y no podemos estar al servicio de una bandería política, sea cual sea. Debemos nuestra fidelidad al Señor y no a los potentados de este mundo. Estamos llamados a ser padres y hermanos de todos. Estamos llamados a trabajar y defender los caminos de la paz, que son los caminos de la justicia, de los derechos humanos, de la convivencia social. Y eso es lo que hacemos los Obispos de Venezuela cuando en nuestros documentos colectivos señalamos vías para la paz, y alertamos ante los peligros que puedan impedir esa paz. Así lo hemos hecho desde hace muchísimos años, y lo continuaremos haciendo, hablando, repito, no para complacer a una parcialidad política, sino para promover el bien común de todo el pueblo venezolano, sea cual sea su simpatía partidista.
Hay voces que nos atacan, que quieren dividirnos, que quieren separar al pueblo de sus legítimos pastores, que somos los obispos, legítimos sucesores de los apóstoles, a quienes el Espíritu Santo puso a regir la iglesia de Dios. Pues bien, queridos hermanos: No sucumbamos a esas tentaciones. Recordemos esa frase de Nuestro Señor Jesucristo en el huerto de los olivos: "heriré al pastor y se dispersarán las ovejas" (Mt. 26, 31).

CONCLUSIÓN:
Mis queridos hermanos: con alegría y profundo fervor exclamamos: ¡Salve Aurora Jubilosa, de una Patria soberana!
¡Salve, gloriosa Virgen María, madre de Dios y madre nuestra!; ¡Salve, Virgen de Coromoto! ¡Salve, Virgen de los llanos! Acudimos a ti hoy para reafirmar nuestra fe en Jesucristo, como pediste al pueblo venezolano en estas sabanas en 1652. Acudimos a tu Basílica para reafirmar nuestra alegría de ser hijos de Dios, y nuestra fidelidad como discípulos de Jesucristo. Hoy queremos también reafirmar nuestra decisión de proclamar, de difundir, enseñar a los niños en las familias y en las Escuelas, a los jóvenes, a todos los venezolanos, el Evangelio luminoso de Jesucristo. Reafirmamos nuestro deseo de continuar la Nueva Evangelización que nos pide el Papa Juan Pablo II, el Concilio Plenario de Venezuela y el Documento de Aparecida. Queremos anunciar que Dios es amor, que estamos llamados a la vida sobrenatural y a la felicidad eterna; que somos hermanos y debemos vivir en el amor, practicando los Mandamientos de la Ley de Dios y practicando las virtudes cristianas; queremos reafirmar nuestra voluntad de trabajar por la paz, promoviendo siempre la libertad, la justicia y la solidaridad.
Aquí en tu Santuario reafirmamos nuestra devoción filial, nuestro amor, nuestro deseo de imitarte, de seguir a Jesucristo en el cumplimiento de los Diez Mandamientos de la Ley de Dios. Damos gracias al Papa Benedicto XVI, que ha tenido la bondad de elevar este bellísimo y majestuoso Templo al título, grado y dignidad de Basílica Menor. Felicitamos a los guanareños, y especialmente al clero y religiosos de esta Diócesis y, particularmente a S. E. Mons. José Sotero Valero, por haber obtenido esta gracia para Portuguesa, para Guanare, y para nuestra querida Venezuela.
Hoy Madre de Coromoto, te pedimos que nos ayudes a tener un intenso ardor apostólico un gran entusiasmo en nuestra labor pastoral. Y te pedimos también que nos fortalezcas en nuestra unidad, Que podamos seguir a Jesucristo y anunciarlo con valentía, proclamando los grandes valores de su Reino, que es el "Reino de la verdad y de la vida; de la santidad y la gracia de la justicia, el amor y la paz"8 Prefacio de la solemnidad de Cristo Rey). Amén.

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AFRICA/SIERRA LEONA - “Cristianos y musulmanes trabajen juntos por el bien de las naciones de la región”, afirman los Obispos anglófonos de África Occidental
Freetown (Agencia Fides)


COMUNICADO

EMITIDO POR LA ASOCIACIÓN DE LAS CONFERENCIAS DE ÁFRICA
OCCIDENTAL ANGLÓFONA (AECAWA)

(Traducción particular, no oficial, desde el inglés)


Salutación

Nosotros, los obispos católicos de Gambia, Sierra Leona, Liberia, Ghana y Nigeria, reunidos bajo la Asociación de las Conferencias Episcopales de África Occidental Anglófona (AECAWA), al final de nuestra undécima Asamblea Plenaria en Freetwon, Sierra Leona desde el 5 al 12 de Octubre de 2007, damos gracias a Dios nuestro Padre por permitirnos realizar su voluntad.

Enviamos a ustedes, nuestros hermanos y hermanas en Cristo y a todos los hombres de buena voluntad, la paz de Dios y la bendición en el nombre de nuestro Señor Jesucristo y la compañía del Espíritu Santo. Como creyentes en Jesucristo, hemos considerado fervientemente nuestras relaciones con nuestros hermanos y hermanas de la fe Islámica. Estimamos como nuestro deber profético comunicarles al menos algunos de los puntos principales de interés e importancia que emergieron de nuestras deliberaciones.

Peámbulo

Asistidos por eruditos cristianos e islámicos, hemos reafirmado que los cristianos y los musulmanes participan de una historia de bien tanto como de amargos recuerdos. El diálogo cristiano-musulmán es un camino para recordar juntamente los tiempos en que las comunidades vivían en paz la una con la otra, pero también ofrece espacio para oír relatos y experiencias llenas de recuerdos dolorosos, de controversias y escisiones que han condicionado el presente. Mientras recordamos con gratitud a Dios los buenos recuerdos,
No obstante no tenemos miedo de tratar casos de conflicto en nuestra común historia y en nuestra vida presente juntamente.

Queremos abrir nuevas puertas al diálogo porque creemos que este es el único camino que podemos verdaderamente cultivar en relación de uno a otro, y juntamente defender la dignidad humana y la paz. Queremos profundizar nuestro diálogo de tal manera que podamos entrar en el corazón del problema: la promoción de la paz en nuestra sub-región de África Occidental.

Por esta razón, lo encontramos providencial que esta Asamblea plenaria sobre el tema, la Iglesia y la Colaboración Cristiano-Musulmana en África occidental tenga lugar en Sierra Leona, un país donde cristianos y musulmanes han estado viviendo en armonía y en amor durante centurias. Nos fijamos con gratitud a Dios que la relación entre las dos religiones en este país permanezca como el factor mayor que apresuró el proceso de paz durante el reciente turbulento pasado de su historia y contribuyó en no medida pequeña a las elecciones pacíficas que han tenido lugar hace poco. Nos damos cuenta con satisfacción que existe similar armonía entre cristianos y musulmanes en otros países de nuestra sub-región, aunque en menor escala.

Valores compartidos

Desde nuestro punto de vista, hubo paz y relaciones cordiales entre el Cristianismo y el Islam en nuestra sub región, especialmente desde que las dos encontraron apoyo en similares valores fundamentales religiosos, como la unicidad de Dios, la necesidad de la oración, el valor de limosna, lo irremplazable del ayuno y la importancia de las peregrinaciones.

Además, los cristianos y musulmanes tomaron más o menos la misma posición sobre temas de moral sexual. Ensalzan la dignidad de la vida de familia y rechazan la promiscuidad, el lesbianismo, la homosexualidad, prostitución y aborto. Ellos también tienen respeto por las mismas personalidades bíblicas.

Sobre la base de tales puntos comunes de intereses, creemos que las dos religiones traerán sus respectivos recursos espirituales de fe y devoción para dirigirlos a retos tales como la pobreza, enfermedad, subdesarrollo y mal gobierno.

Fuentes de conflicto

Es fundamental para nuestra fe como cristianos que Jesucristo es el Hijo de Dios, el único mediador entre nosotros y Dios. Por esta razón, algunos cristianos se sublevan porque algunos no cristianos han abusado de Jesús en su manera de pensar. En el mismo sentido, algunos musulmanes sencillamente no pueden tolerar lo que ellos consideran ser un insulto a Mahoma.

Somos conscientes que las principales fuentes de conflicto entre cristianos y musulmanes son la intolerancia, militarismo y fundamentalismo de algunas pequeñas minorías de cristianos y musulmanes. Lamentamos que estas actitudes violentas son pasadas de adultos a los niños, que los toman indiscriminadamente y llegan a ser ellos mismos militantes con la convicción de que están siendo fieles a su religión.

Además, las autoridades civiles de nuestros diversos países muchas veces fracasan al llevar a cabo su responsabilidad civil de arrestar a los criminales y llevarlos a la ley. Por su parte, muchos líderes religiosos permanecen silenciosos frente a la violencia y actividades criminales perpetradas por estos pocos miembros.

Puntos de colaboración

Un área práctica de colaboración es la lucha contra la corrupción. Sabemos cuán perniciosa es la corrupción para la paz, desarrollo y justicia y cómo, a pesar de esto, ha tomado profundas raíces en nuestras sociedades. Afortunadamente, nuestros principios religiosos y los santos libros prácticamente coinciden en esta materia: “no robarás” es válido para todos.

Por lo tanto, Cristianos y Musulmanes deberían estar dispuestos a trabajar juntos en un programa anti-corrupción concreto, práctico. Deberíamos estar dispuestos a unir las manos juntamente que dejen ver signos claros y mensajes compartidos de condena de la corrupción en todas sus formas. Colectivamente, deberíamos estar dispuestos a hacer algo acerca del desempleo, crimen, venganza, indisciplina e ignorancia. Positivamente, podemos considerar cómo cooperar en la protección del medio ambiente, bajar los gastos funerarios, colocar una escuela o una clínica, apoyar el liderazgo de la comunidad en cuestión, y asistir a los niños necesitados en su educación, la independencia de su afiliación religiosa. Otra área para una acción conjunta es la protección de la sacralizad de la vida humana.

Agrupaciones interreligiosas

Por esta razón, sugerimos que tales programas se deben promover por agrupaciones religiosas que están ya en existencia en nuestra sub-región y donde no existen, se pueden establecer en el pueblo, el distrito, en las comunidades regionales o estatales, y a nivel nacional. Tales agrupaciones se reunirían regularmente y considerarían cómo mejor valorar la situación en su comunidad. Exhortamos también que se deben formar asociaciones de jóvenes de las dos religiones y que se organicen entre ellos deportes sanos, competiciones culturales y educacionales.

Diálogo

Hemos identificado cinco formas distintas de diálogo inter-religioso: el diálogo de vida, el diálogo colaborativo, el diálogo de experiencia religiosa, el diálogo teológico y el diálogo oficial entre las autoridades religiosas. El diálogo de vida supone dar pasos positivos o promover acciones conjuntas asimiladas y emanadas de un amor sincero. Debe ser espontáneo, que responda a situaciones humanas a pesar de la filiación. El diálogo de cooperación supone hacer un firme propósito de trabajar conjuntamente.

En nuestros esfuerzos en promover el diálogo de experiencia religiosa, debemos tener presente que las tensiones cristiano-musulmanas son muchas veces importadas y que antes de la llegada de las dos religiones, el africano era creyente que aceptó y respetó la libertad de religión. Es más, la profesión de diversos credos dentro de una misma familia permaneció como una antigua práctica en el contexto tradicional. El dialogo interfe fue probablemente vivido diariamente en las casas y comunidades, más bien discutido en palabras. En los niveles teológicos y oficiales, por tanto, deberíamos procurar construir el diálogo cristiano-musulmán sobre estos valores tradicionales de mutua aceptación y respeto.

Dificultades

No ignoramos que hay dificultades, sinceras y artificiales, en el camino de colaboración entre cristianos y musulmanes. Con frecuencia hay sospechas, discordias, intromisión política, etc. Lo que los cristianos conceden a los musulmanes no es muchas veces correspondido. Además, algunos musulmanes erróneamente identifican la Iglesia cristiana con el Occidente y pasan a echar la culpa al Cristianismo por las acciones del Occidente.

A la vista de tales penosos obstáculos, exhortamos a los cristianos a no ceder. Es precisamente cuando enfrentados con la no cooperación y la ausencia de relación recíproca que nosotros deberíamos reconocer los límites de nuestros esfuerzos humanos en dirigir estas dificultades y aceptarlas como una invitación a llevar nuestra cruz y seguir a nuestro Salvador. San Pablo nos recuerda que la cruz fue escándalo para los judíos y locura para los gentiles, pero para aquellos que creen en Jesús, el poder de Dios y la sabiduría de Dios (1 Cor 1, 23-24)

En este aspecto, exhortamos que el diálogo y las relaciones inter-religiosas no lleven a salir de nuestras doctrinas para favorecer a los musulmanes o a esperar que los musulmanes adopten el pensamiento cristiano para que nosotros estemos dispuestos a relacionarnos. Nosotros, por tanto, pedimos que a los fieles cristianos se les dé una sólida formación en los principios básicos de su religión para tenga lugar un diálogo significativo. En el mismo sentido, llamamos a todas nuestras autoridades civiles a estar llenas de su sagrada responsabilidad a crear el entorno adecuado para que todos sus ciudadanos vivan en paz y seguridad.

Rev. John Onayekan
Arzobispo de Abuja
Presidente a AECAWA

Fr William Avenya
Secretario General

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martes, 23 de octubre de 2007
UNIDOS COMO HERMANOS, CONSTRUYAMOS COSTA RICA


Mensaje de la Conferencia Episcopal de Costa Rica en las circunstancias actuales del país.

Los Obispos, en cumplimiento de nuestra misión pastoral, procuramos iluminar éticamente, con la luz del Evangelio y el Magisterio Social de la Iglesia, el proceso del Referéndum sobre el Tratado de Libre Comercio de Centroamérica con Estados Unidos (TLC), que culminara con la participación ciudadana mediante el voto libre y responsable, el pasado domingo 7 de octubre del 2007. Igual tarea queremos asumir en estas circunstancias.

ESPECIAL RECONOCIMIENTO

El pueblo costarricense dio, una vez más, muestras de su confianza en los procesos democráticos y de su voluntad de resolver sus diferencias y conflictos por la vía pacífica. Muchos ciudadanos y ciudadanas se involucraron en este proceso y se pusieron al servicio de una causa que consideraron noble. Esta entrega y dedicación perfilan una nueva forma de expresar el sentido patriótico y de servicio social a la comunidad de la que forman parte. A la vez, la ferviente participación ciudadana y patriótica del pueblo costarricense, merece nuestro sincero reconocimiento y felicitación.

UN PUEBLO CON ALTAS ASPIRACIONES

La expresión entusiasta de la ciudadanía en este primer Referéndum de nuestra historia democrática, debe interpretarse como un clamor del pueblo que aspira a alcanzar metas de contenido ético: una nueva manera de hacer política y de conducir la economía, un nuevo modelo de desarrollo y, en definitiva, la construcción solidaria de un proyecto de país.
Innumerables personas vieron a lo largo de la discusión y debate sobre el TLC y en la celebración del Referéndum, la oportunidad para dar un giro al rumbo de desarrollo de Costa Rica, hacia una forma de convivencia más inclusiva, más equitativa, más justa y más solidaria.
Si bien el TLC fue aprobado por un poco más de la mitad de los electores (51,6%), apenas un poco menos de la mitad se pronunció en contra (48,4%). No podemos despreocuparnos de un estimable sector del electorado que se expresa por la vía de la abstención, que alcanza alrededor del 40 % de los inscritos en el padrón que se abstuvieron de participar.
Deben existir, pues, temas muy serios y de fondo para que los ánimos y voluntades del pueblo se concentraran de manera tan firme en direcciones tan diversas hasta el final.

A LA LUZ DEL MAGISTERIO DE LA IGLESIA

La Iglesia consciente que su tarea esencial es la evangelización y que incluye la opción preferencial por los pobres, el desarrollo humano integral y la auténtica liberación humana, nos recuerda el Documento de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano en Aparecida (Cf. DA 146), queremos asumir con nueva fuerza esta opción “sin la cual no es posible un orden justo en la sociedad” (DA 399). Es justo en esta dimensión en la que todos los que pertenecemos a la Iglesia y todos los ciudadanos y ciudadanas de buena voluntad debemos unirnos, más allá de otras diferencias.
La verdadera promoción humana “debe ser integral, es decir, promover a todos los hombres y a todo el hombre” ( Pablo VI, PP15).
Teniendo claro este principio, sostenemos que con la aplicación del Tratado de Libre Comercio no debe haber ganadores y perdedores. Si por limitaciones del instrumento jurídico económico negociado, los beneficios del mismo se van a repartir de manera desigual, tenemos la obligación moral, pueblo y gobierno, no simplemente de mitigar o compensar a los afectados, sino de realizar los cambios necesarios para revertir los mecanismos generadores de desigualdad que se encuentran dentro de la misma dinámica de la economía. No podemos olvidar que “Conducida por una tendencia que privilegia el lucro y estimula la competencia, la globalización sigue una dinámica de concentración de poder y riqueza en manos de pocos…” (DA62). Por ello, debemos promover una economía diferente marcada por la solidaridad, la justicia y el respeto a los derechos humanos. ( Cf. DA64).
Para el cumplimiento de estos principios, hacemos un vehemente llamado, a la luz del Documento de Aparecida, a nuestros laicos que desde su condición de discípulos de Jesucristo impulsen su preparación y compromiso para intervenir en los asuntos sociales (DA400). Al mismo tiempo, hacemos nuestro, la incitativa de Aparecida para incidir en la acción de los Estados para la aprobación de políticas sociales y económicas que respondan a las necesidades de la población y que conduzcan hacia un desarrollo sostenible; para hacer una permanente lectura cristiana y una aproximación pastoral a la realidad de nuestro Continente (DA403). De esta manera, tendremos “elementos concretos para exigir que aquellos que tienen la responsabilidad de diseñar y aprobar las políticas que afectan a nuestros pueblos, lo hagan desde una perspectiva ética, solidaria y auténticamente humanista. (DA395).

MOMENTO PRIVILEGIADO

Este es, sin duda, un momento privilegiado para nuestra Nación y lo vemos con mucha esperanza, por cuanto, con palabras del Doctor Oscar Arias, Presidente de la República, en su discurso al conocerse los resultados del referéndum, “la página del futuro del país, todavía está en blanco”. Tenemos pues, la gran oportunidad de escribir esta página entre todos y ennoblecer, una vez más, nuestra historia.
Y ahora nos preguntamos, ¿qué es lo que sigue? Queremos responder, como lo hemos hecho siempre, desde el punto de vista ético.

LEYES DE IMPLEMENTACIÓN Y OTRAS MEDIDAS DE EQUIDAD

En el plazo inmediato, un primer reto para nuestro país, se plantea con las leyes de implementación del Tratado de Libre Comercio (DR-CAPTA). Un doble criterio ético para su discusión debe ser, por una parte, la exclusión de cualquier medida que afecte el respeto a derechos fundamentales como el derecho a la vida, a una existencia digna, a las prácticas tradicionales de producción y comercio solidarios. Por otra, la justa exigencia de que vayan acompañadas de otras medidas que beneficien a quienes se encuentran en situación de mayor debilidad ante el impacto de la nueva legislación.

DIALOGO CIUDADANO

Hacemos un llamado respetuoso a todos los sectores, instancias y personas involucrados en el reciente proceso de referéndum para que, desde el amor patrio que les anima, promuevan el respeto a la voluntad de la mayoría y a la institucionalidad del país.
Debemos empeñarnos todos en un diálogo ciudadano para elaborar una Agenda Nacional de Desarrollo y un proyecto de país que responda a los intereses de todos. Si bien este proyecto es de largo alcance y no puede realizarse de inmediato, sí debe desde ya establecerse un calendario para realizar actividades conducentes a crear las condiciones que permitan iniciar dicho diálogo con amplia participación ciudadana, a la brevedad posible.
Este planteamiento responde a las aspiraciones de esos amplios sectores expresadas en el proceso de Referéndum y está conforme con el llamado del Documento de Aparecida de “apoyar la participación de la sociedad civil para la reorientación y consiguiente rehabilitación ética de la política” (DA406), y de perfeccionar “una democracia puramente formal, fundada en la limpieza de los procedimientos electorales” para avanzar hacia “una democracia participativa y basada en la promoción y respeto de los derechos humanos” (DA74).


CONCLUSION

Confiando plenamente en las consoladoras palabras del Señor, “No tengan miedo yo he vencido al mundo” (Jn.16,33), ponemos también, el futuro de nuestra querida Patria en las manos amorosas de la Santísima Virgen María, Reina de los Ángeles, Patrona de Costa Rica, Ella ha marcado la historia de unidad y paz de nuestro país, que Ella interceda para que continuemos caminando como hermanos.

San José, 17 de octubre de 2007


LOS OBISPOS DE COSTA RICA

+Mons. José Francisco Ulloa Rojas
Obispo diocesano de Cartago
Presidente de la Conferencia Episcopal


+Mons. Hugo Barrantes Ureña
Arzobispo Metropolitano de San José
Vicepresidente de la Conferencia Episcopal

+Mons. Guillermo Loría Garita
Obispo diocesano de San Isidro
de El General


+Mons. Óscar Fernández Guillén
Obispo diocesano de Puntarenas
Secretario General

+Mons. Ángel Sancasimiro Fernández
Obispo diocesano de Alajuela Administrador Apostólico
Sede Vacante de Ciudad Quesada

+Mons. José Rafael Quirós Quirós
Obispo Diocesano de Limón.

+Mons. Vittorino Girardi Stellin
Obispo Diocesano de Tilarán

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EUROPA/INGLATERRA - Una coalición de ONG´s de Europa y América manifiestan denuncian la manipulación y el engaño del Congreso internacional “Women Deliver”: “En lugar de ser un congreso sobre la Vida lo han convertido en el Congreso de la Muerte” (Fides)


“COMUNICADO AL COMITÉ ORGANIZADOR DEL CONGRESO “LA MUJER DA VIDA” (Woman deliver) (LONDRES, 20 de octubre de 2007)


ENTREGADO A: Jill Sheffield, Presidenta de Family Care Internacional y del Comité Organizador


CC: Dra. Asha-Rose Migiro, Vice Secretaria General de las Naciones Unidas y Co-Directora honorífica del Congreso

Las organizaciones abajo firmantes queremos expresar nuestra profunda decepción y malestar por el fracaso del Congreso Women Deliver en su objetivo por alcanzar la 5º Meta del Desarrollo del Milenio, que consiste en la reducción de la mortalidad materna.

Los Delegados hemos sido invitados a asistir a un Congreso Internacional para analizar las causas, prevención y tratamiento de las complicaciones durante el embarazo y el parto que han causado la muerte de tantas mujeres, particularmente en países en vías de desarrollo, y a buscar soluciones eficaces a este grave problema.

Lamentablemente, la agenda en este Congreso ha estado tan sesgada ideológicamente hacia la promoción del aborto, que las verdaderas necesidades de atención a la salud materna e infantil han sido ignoradas en las sesiones plenarias y han estado escasamente presentes en los paneles de discusión.

Numerosos informes de Naciones Unidas como el “The World’s Women 2005: Progress in Statistics”, han concluido que no hay datos rigurosos disponibles sobre el índice de mortalidad materna, aborto incluido, especialmente en los países en vías de desarrollo. Por lo tanto la presentación, como un hecho indiscutible, de datos sin fundamento sobre el aborto ilegal sólo puede ser interpretada como un intento deliberado de manipular a los asistentes al Congreso y a la comunidad internacional.

El asegurar que los “abortos no seguros” son sólo aquellos que son ilegales o encubiertos (y deducir, consecuentemente, que el aborto legal es seguro) es al mismo tiempo engañoso y científicamente erróneo. El hecho de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) no esté recopilando información acerca de la mortalidad relacionada con los abortos legales es totalmente inaceptable, si es que existe un verdadero compromiso por contar con estadísticas basadas en datos precisos y significativos.

Las afirmaciones escuchadas en el Congreso respecto a que las mejoras en la tasa de mortalidad materna dependen de la promoción del aborto legal no sólo son falsas, sino que además desvían la atención de la necesidad urgente del acceso a una atención sanitaria básica, atención especializada en los partos y emergencias obstétricas.

Por lo tanto, nos oponemos al hecho de que:

- Miembros del Comité Organizador, incluyendo la Federación Internacional de Planificación Familiar (IPPF) y Marie Stopes Internacional, que tienen intereses económicos en la provisión del aborto, hayan utilizado este Congreso para promover su propia agenda y extender el aborto en los países en vías de desarrollo.

- El Comité Organizador ha intentado generar un falso consenso en torno a ideas preconcebidas para asegurar que solamente aquellos puntos de vista que refuerzan dichas ideas estuvieran representados en el congreso.

- El Congreso ha dejado de lado los principales temas relacionados con la mortalidad materna (condiciones básicas de salud, acceso a las vacunas, agua potable, salubridad, nutrición básica, atención primaria médica en el periodo post y peri natal, fístula, mutilación genital femenina, hemorragias, preclampsia…) Este abandono es un serio acto de negligencia que conduce no sólo a continuar sino a aumentar los riesgos asociados a la salud materna.

Hacemos un llamamiento a los organizadores y colaboradores en el Congreso a centrarse en el cuidado de la salud básica, la atención especializada y obstétrica de emergencia, que han sido la clave en la disminución de la mortalidad materna en los países desarrollados, en lugar de explotar la tragedia de la mortalidad materna para promover un supuesto derecho al aborto.

Organizaciones firmantes:

• INSTITUTO DE POLÍTICA FAMILIAR (IPF), ECOSOC estatus consultivo en Naciones Unidas.
• CONCERNED WOMEN OF AMERICA (CWA), ECOSOC estatus consultivo en Naciones Unidas.
• MATERCARE INTERNATIONAL (MCI), ECOSOC estatus consultivo en Naciones Unidas.
• WORLD FEDERATION OF CATHOLIC MEDICAL ASSOCIATIONS (FIAMC), ECOSOC estatus consultivo en Naciones Unidas.
• UNITED FAMILIES INTERNATIONAL (UFI), ECOSOC estatus consultivo en Naciones Unidas.
• SOCIETY FOR THE PROTECTION OF THE UNBORN CHILDREN (SPUC), ECOSOC estatus consultivo en Naciones Unidas.
• WORLD UNION OF CATHOLIC WOMEN’S ORGANISATIONS (WUCWO), ECOSOC estatus consultivo en Naciones Unidas.
• FEDERACIÓN ESPAÑOLA DE ASOCIACIONES PROVIDA, ECOSOC estatus consultivo en Naciones Unidas.
• CATHOLIC FAMILY AND HUMAN RIGHTS INSTITUTE (C-FAM)
• AMERICAN ASOCIATION OF PROLIFE OBSTETRITIANS AND GINECOLOGISTS (AAPLOG)
• INSTITUTO MUJER Y VIDA, España
• COMITÉ NACIONAL PROVIDA DE MEXICO, A.C.
• SALUD SEXUAL Y REPRODUCTIVA DE MÉXICO, A.C.
• CULTURA DE LA VIDA DE MÉXICO, A.C.

lunes, 22 de octubre de 2007
Mensaje que ha enviado el cardenal Claudio Hummes, prefecto de la Congregación vaticana para el Clero, a los catequistas del mundo, 18 de Octubre de 2007.

Queridos catequistas:


¡La paz del Señor esté con ustedes!

En este primer año de mi servicio al Santo Padre, Benedicto XVI, en la Congregación para el Clero, a la cual está confiada también la catequesis, deseo hacerles llegar mi saludo cordial y fraterno.
A Dios bueno y grande en el amor, rico en misericordia, pido que los bendiga de modo muy especial.

Lo hago en la Fiesta de San Lucas evangelista, recordando su contribución fundante para el anuncio universal de Jesucristo muerto y resucitado y de su Reino.

Deseo, antes que nada, decirles mi admiración por su servicio eclesial a menudo incansable en la educación de la fe católica de muchos catecúmenos o de ya bautizados confiados a ustedes.
Les aseguro mi cariño como hermanos y hermanas queridos, comprometidos en la buena lucha por la fe que les solicita a menudo sacrificios heroicos, a los que, sin embargo, ustedes responden con alegría y perseverancia.

En la cotidiana fidelidad a Dios y fidelidad al hombre, ustedes siguen siendo para sus comunidades parroquiales una verdadera riqueza. Ustedes son uno de los signos más prometedores, con el cual el Señor no deja de confortarnos y de sorprendernos.

Continúen mostrando pasión y voluntad en la adquisición sincera de esa fisonomía propia de maestros, educadores y testigos de la verdad para transmitirla integralmente y fielmente al hombre de nuestro tiempo.

Sean capaces de fortalecer su fe, "siempre dispuestos a defenderse de cualquiera que les pida razón de la esperanza que ustedes tienen" [1Pe 3,15], con la oración, con la formación, con la caridad. Siempre sean alegres y diligentes para que, también a través de su obra, "Dios sea glorificado en todo por Jesucristo. A él sea la gloria y el poder" [1 Pe 4,11].

Los exhorto a rezar y a cultivar con confianza una relación de amor, de dedicación, de escucha y de silencio con el Señor.

¡En un mundo a menudo sin esperanza, víctima de la violencia y del egoísmo, que cada gesto, cada sonrisa, cada palabra de ustedes sea un testimonio viviente que el Señor ha vencido el pecado y la muerte y que el amor es posible!

Los exhorto a redescubrir las raíces profundas de vuestro testimonio en el Bautismo y en la Confirmación. A nutrir vuestro servicio de catequistas con el alimento de los fuertes: la Eucaristía.
A revelar el rostro de Cristo a todos los que encuentren, en la gratuidad y en la fidelidad de su servicio.

Que el Espíritu del Señor haga nueva vuestra vida y haga crecer la comunión entre ustedes.

“Que el mundo actual — que busca a veces con angustia, a veces con esperanza — pueda así recibir la Buena Nueva, no a través de evangelizadores tristes y desalentados, impacientes o ansiosos, sino a través de ministros del Evangelio, cuya vida irradia el fervor de quienes han recibido, ante todo en sí mismos, la alegría de Cristo, y aceptan consagrar su vida a la tarea de anunciar el Reino de Dios y de implantar la Iglesia en el mundo”. (EN 80)

Invoco sobre ustedes la Bendición que tanto amaba San Francisco de Asís:
"Que el Señor te bendiga y te proteja.
Haga resplandecer su rostro sobre ti y te done su misericordia.
Que el Señor dirija su mirada sobre ti y te done su paz."

Y que la Virgen María, Estrella de la evangelización, los conduzca y los asista y sea para ustedes signo de segura esperanza.


Ciudad del Vaticano, 18 de octubre de 2007
Fiesta de San Lucas evangelista

Claudio card. Hummes
Prefecto

[Traducción distribuida por la Congregación para el Clero]

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Homilía que pronunció el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, en las solemnes celebraciones conclusivas del 90° aniversario de las apariciones de las Virgen en Fátima, celebradas el 14 de octubre de 2007.


Venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio;
queridos hermanos y hermanas:

Con esta solemne celebración concluye la misión que el Santo Padre me encomendó de representarlo aquí, en Fátima, con ocasión del 90° aniversario de las apariciones de la Virgen María a los tres pastorcillos, en Cova de Iría. Ayer, como en aquel 13 de octubre de 1917, era sábado. Hoy nos reunimos de nuevo en esta hermosa iglesia, que hace dos días tuve la alegría de dedicar a la Santísima Trinidad, para celebrar la Eucaristía en el día del Señor, pascua semanal.
Acabamos de escuchar las palabras del apóstol san Pablo: "Acuérdate de Jesucristo, resucitado de entre los muertos, descendiente de David" (2 Tm 2, 8). El domingo, cada domingo, nos renueva esta exhortación, y nosotros damos gracias a Dios porque nos da la posibilidad de volverla a escuchar hoy aquí, en Fátima, lugar escogido por la Virgen para transmitir, mediante los tres pastorcillos, su mensaje maternal a la Iglesia y al mundo entero.

Deseo manifestar mi agradecimiento al obispo de Leiría-Fátima, y a sus colaboradores, por la acogida que me ha sido dispensada como legado pontificio. He podido constatar con alegría una vez más la profunda devoción al Sucesor de Pedro que se respira en Portugal y de modo particular en esta tierra bendita.

Saludo a los obispos, a los sacerdotes, a los religiosos y a las religiosas, a las autoridades y a todos los peregrinos presentes. Saludo a los fieles que a través de las conexiones televisivas se unen a nosotros desde Portugal, desde Italia y desde otras partes del mundo. Saludo en especial a los feligreses de la parroquia de Fátima y de las otras tres parroquias contiguas al santuario. A todos y cada uno les transmito el saludo y la bendición de Su Santidad Benedicto XVI, cuya voz podremos escuchar en el Ángelus, precisamente al finalizar esta santa misa.

Queridos hermanos y hermanas, tratemos de comprender la palabra de Dios que se acaba de proclamar. El evangelio habla del encuentro de diez leprosos con Jesús. Los cura a todos, pero sólo uno, un samaritano, vuelve para darle las gracias y es a este extranjero agradecido a quien dice: "Tu fe te ha salvado" (Lc 17, 19). Así pues, los diez leprosos fueron "curados" de su enfermedad, pero sólo uno fue "salvado": aquel que por su fe glorificó a Dios y dio gracias a Jesús.

San Lucas pone de relieve que el leproso salvado era un extranjero. También era extranjero Naamán, jefe del ejército sirio y enfermo de lepra, del que habla la primera lectura. Se curó cuando, obedeciendo a la palabra del profeta Eliseo, fue a lavarse en las aguas del río Jordán. La palabra de Dios destaca, como hemos cantado en el estribillo del Salmo responsorial, que "el Señor revela a las naciones su salvación".

La apertura universal de la salvación y la fidelidad a Israel, que a primera vista pueden parecer opuestas, son en realidad dos aspectos inseparables y recíprocos del mismo misterio salvífico: precisamente la intensidad y la firmeza del amor de Dios por el pueblo que eligió son las que convierten este amor en una "bendición" para todos los pueblos (cf. Gn 12, 3). Esto se manifiesta en el grado más alto en la cruz de Cristo, signo máximo de su entrega a las ovejas perdidas de la casa de Israel y, al mismo tiempo, de la redención de la humanidad entera.

La palabra de Dios que resuena en la liturgia de hoy en todo el mundo adquiere un significado muy particular para nosotros que la escuchamos en este lugar bendito, marcado hace 90 años por la presencia particular de María. Aquí todo sigue estando iluminado por esta presencia espiritual, la cual nos ofrece también una perspectiva de lectura del mensaje de las Escrituras, que podemos sintetizar así: María fue preservada de la lepra del pecado, vivió en perenne acción de gracias a Dios y se convirtió en icono de la salvación; ella, "llena de gracia", es signo de la fidelidad de Dios a sus promesas, imagen y modelo de la Iglesia, nuevo Israel abierto a todas las naciones; María participó plenamente en el misterio pascual del Hijo: murió con él y vive con él, perseveró con él y reina con él para siempre (cf. 2 Tm 2, 11-12).

La hermosa Señora se presenta a los pastorcillos resplandeciente de luz; pero en sus palabras, y a veces también en su rostro, velado en parte por la tristeza, es constante la referencia a la realidad del pecado; muestra a los niños su Corazón inmaculado coronado de espinas, y explica que son necesarios su oración y su sacrificio para reparar los numerosos males que ofenden a Dios, para que cese la guerra y reine en el mundo la paz.

El lenguaje de María es sencillo, adaptado a los niños, pero no está dulcificado ni es como el de las fábulas; más aún, con palabras muy realistas, los introduce en el drama de la vida; les pide su colaboración y, al ver que Jacinta, Francisco y Lucía tienen una disponibilidad generosa, les revela: "Entonces, deberéis sufrir mucho, pero la gracia de Dios será vuestra fuerza" (Primera aparición, 13 de mayo de 1917).

La Virgen escoge niños inocentes como colaboradores suyos privilegiados para combatir, con las armas de la oración y la penitencia, el sacrificio y el sufrimiento, la terrible lepra del pecado que corrompe a la humanidad. ¿Por qué lo hace? Porque esto responde al método de Dios, el cual "ha escogido lo débil del mundo, para confundir lo fuerte, (...) lo que no es, para reducir a la nada lo que es" (1 Co 1, 27-28).

Podemos pensar en el ejemplo de tantos niños que han afrontado, y también hoy siguen afrontando, el sufrimiento y la enfermedad con serenidad, consolando a sus padres y a sus familiares en momentos de tan gran prueba. Entre estos estupendos ejemplos de pequeños apóstoles de Cristo me complace recordar la figura extraordinaria de Silvio Dissegna, un muchacho piamontés que murió de cáncer a los doce años, cuya causa de beatificación ya está introducida.

Noventa años después de las apariciones, Fátima sigue siendo un faro de esperanza consoladora, pero también un fuerte estímulo a la conversión. La luz que María hizo resplandecer a los ojos de los pastorcillos, y que se manifestó a tanta gente en el milagro del sol el día 13 de octubre, indica que la gracia de Dios es más fuerte que el pecado y la muerte.

Sin embargo, María pide a todos conversión y penitencia; quiere corazones sencillos, que acepten generosamente orar y sufrir para la reparación de los pecados, para la conversión de los pecadores y para la salvación de las almas. María espera la respuesta de todos sus hijos.

Queridos hermanos y hermanas, acojamos su invitación y permanezcamos fieles a nuestra vocación cristiana. Ofrezcamos cada día fervientes oraciones, especialmente el santo rosario, y nuestros sufrimientos, para la reparación de los pecados y la paz en el mundo. Considerémonos pequeños y humildes hijos suyos, deseosos de vivir para alabanza y gloria de la santísima Trinidad, a quien esta iglesia está felizmente dedicada. Amén.

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ZENIT publica el saludo que dirigió Benedicto XVI el domingo, 21 de Octubre de 2007, a las 13,00 horas en el aula magna del seminario arzobispal de Nápoles a los jefes de las delegaciones que participan en el Encuentro Internacional por la Paz, promovido por la Comunidad de San Egidio del 21 al 23 de octubre con el tema: «Por un mundo sin violencia. Religiones y culturas en diálogo».


Santidad, beatitudes,
ilustres autoridades,
representantes de las Iglesias y comunidades eclesiales,
gentiles exponentes de las grandes religiones mundiales:

Aprovecho con mucho gusto esta oportunidad para saludar a las personalidades congregadas aquí, en Nápoles, con motivo del XXI encuentro sobre el tema: «Por un mundo sin violencia. Religiones y culturas en diálogo». Vosotros representáis, en cierto sentido, los diferentes mundos y patrimonios religiosos de la humanidad, vistos por la Iglesia católica con sincero respeto y atención cordial. Expreso mi aprecio al señor cardenal Crescenzio Sepe y a la arquidiócesis de Nápoles que acoge este encuentro y a la comunidad de San Egidio, que trabaja con entrega para favorecer el diálogo entre religiones y culturas con el «espíritu de Asís».

El encuentro de hoy nos remonta al año 1986, cuando mi venerado predecesor Juan Pablo II invitó en la colina de san Francisco a altos representantes religiosos a rezar por la paz, subrayando en aquella circunstancia el lazo intrínseco que une una auténtica actitud religiosa con la aguda sensibilidad por este bien fundamental de la humanidad. En el año 2002, tras los dramáticos acontecimientos del 11 de septiembre del año precedente, el mismo Juan Pablo II volvió a convocar en Asís a los líderes religiosos para pedir a Dios que detenga las graves amenazas que se ciernen sobre la humanidad, en especial a causa del terrorismo.

En el respeto de las diferencias de las diferentes religiones, todos estamos llamados a trabajar por la paz y a vivir el compromiso concreto por promover la reconciliación entre los pueblos. Este es el auténtico «espíritu de Asís», que se opone a toda forma de violencia y al abuso de la religión como pretexto para la violencia. Ante un mundo lacerado por conflictos, en el que en ocasiones se justifica la violencia en nombre de Dios, es importante subrayar que las religiones no pueden ser nunca instrumentos de odio; nunca se puede llegar a justificar el mal y la violencia invocando el nombre de Dios.

Por el contrario, las religiones pueden y tienen que ofrecer preciosos recursos para construir una humanidad pacífica, pues hablan de paz al corazón del hombre. La Iglesia católica quiere seguir recorriendo el camino del diálogo para favorecer el entendimiento entre las diferentes culturas, tradiciones y sabidurías religiosas. Deseo vivamente que este espíritu se difunda cada vez más sobre todo allí donde las tensiones son más fuertes, allí donde la libertad y el respeto del otro son negados y donde hombres y mujeres sufren a causa de las consecuencias de la intolerancia y de la incomprensión.

Queridos amigos: que estos días de trabajo y de escucha en la oración sean fecundos para todos. Con este motivo dirijo mi oración al Eterno Dios, para que derrame sobre cada uno de los participantes en el encuentro la abundancia de sus bendiciones, de su sabiduría y de su amor. Que libere el corazón de los hombres de todo odio y de toda raíz de violencia y nos haga a todos artífices de la civilización del amor.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit
© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]

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ZENIT publica las palabras que pronunció Benedicto XVI el domingo, 21 de Octubre de 2007, antes de rezar el Ángelus junto a miles de peregrinos congregados en la plaza del Plebiscito de Nápoles al concluir la celebración eucarística.



Al final de esta solemne celebración, deseo renovaros a todos vosotros, queridos amigos de Nápoles, mi saludo y mi agradecimiento por la cordial acogida que me habéis brindado. Quiero dirigir un saludo particular a las delegaciones venidas de diferentes partes del mundo para participar en el Encuentro Internacional por la Paz, organizado por la Comunidad de San Egidio, que tiene por tema: «Por un mundo sin violencia. Religiones y culturas en diálogo». Que esta importante iniciativa cultural y religiosa contribuya a consolidar la paz en el mundo.

Recemos por esto. Pero recemos hoy también de manera especial por los misioneros. Se celebra la Jornada Misionera Mundial, que tiene un lema sumamente significativo: «Todas las Iglesias para todo el mundo». Cada Iglesia particular es corresponsable de la evangelización de toda la humanidad y esta cooperación entre las Iglesias fue incrementada por el Papa Pío XII con la encíclica «Fidei donum», hace cincuenta años. No dejemos que les falte nuestro apoyo material y espiritual a quienes trabajan en las fronteras de la misión: sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos, que con frecuencia experimentan graves dificultades en su trabajo, y en ocasiones incluso persecuciones.

Encomendamos estas intenciones de oración a María santísima, a quien en el mes de octubre nos gusta invocar con el título con el que es venerada en el cercano santuario de Pompeya: reina del santo Rosario. Le encomendamos, en particular, los muchos migrantes reunidos en peregrinación desde Caserta.

Que proteja también la Virgen santa a quienes están comprometidos de diferentes maneras con el bien común y con el orden justo de la sociedad, como se ha subrayado durante la edición numero 45 de la Semana Social de los católicos italianos, que se ha celebrado en estos días en Pistoia y Pisa, al celebrarse los cien años de la primera semana, promovida sobre todo por Giuseppe Toniolo, ilustre figura de economista cristiano.

Ante nosotros se presentan muchos problemas y desafíos. Hace falta un fuerte compromiso por parte de todos, en particular de los fieles laicos que trabajan en el campo social y político, para asegurar a cada persona, y en particular a los jóvenes, las condiciones indispensables para desarrollar sus propios talentos naturales y para que tomen decisiones maduras de vida al servicio de sus propios familiares y de toda la comunidad.

Y ahora nos dirigimos a la Virgen con la oración del Ángelus.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit
© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]

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Mensaje que publicaron los obispos de Ecuador el viernes, 19 de Octubre de 2007, al final de su asamblea plenaria.


Nuestro País vive hoy una realidad marcada por el deseo de grandes cambios positivos que afecten profundamente la vida de la Nación para bien de todos.

Los Obispos de la Iglesia Ecuatoriana contemplamos con dolor los rostros de nuestros hermanos que sufren; entre ellos:

- Muchos pobres, desempleados, emigrantes, desplazados que buscan sobrevivir con una economía informal.

- Muchas mujeres son excluidas en razón de su sexo, raza o situación socioeconómica.

- Niños y jóvenes que reciben educación de baja calidad y no tienen oportunidades de avanzar en sus estudios ni conseguir trabajo.

- Comunidades indígenas y afroecuatorianas que en muchas ocasiones no son tratadas con dignidad e igualdad de oportunidades.

- Niños y niñas sometidos al trabajo y la prostitución infantil.

- Niños víctimas del aborto.

- Nos preocupan quienes dependen de la droga, las víctimas del alcoholismo, los portadores del VIH….

- Los niveles de inseguridad ciudadana, de delincuencia y violencia social son alarmantes.

Sufrimos con todos los que sufren soledad y se ven excluidos de la convivencia familiar y social. Es también alarmante el nivel de corrupción en las instituciones públicas y en las economías que involucra tanto al sector público como al sector privado, a lo que se suma una notable falta de transparencia y rendición de cuentas a la ciudadanía. Comprendemos y valoramos que el pueblo se haya manifestado masivamente a favor de UN CAMBIO.

Esperamos que la próxima Asamblea Constituyente pueda realizar los cambios más convenientes y elevamos nuestra oración al Señor para que ilumine a sus miembros.

Los Obispos de la Iglesia Ecuatoriana reunidos en Asamblea Plenaria, a la luz del Evangelio y bajo la guía de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, realizada en Aparecida-Brasil, queremos transmitirles en esta situación, la esperanza y la alegría de ser discípulos misioneros de Jesucristo Camino, Verdad y Vida que consolida los valores de nuestra identidad y desde ella da respuesta a esta dolorosa realidad.

Como pastores insistimos en unos aspectos fundamentales que deberán ser tomados en cuenta en la Nueva Constitución.

DIGNIDAD DE LA PERSONA HUMANA: Es imagen de Dios con su yo insustituible. El Estado nace de la interrelación de las personas para promover la expresión y el desarrollo de las mismas.

EDUCACIÓN: Centrada en la persona humana y sus grandes valores. Educación de calidad para todos. La educación en libertad creativa, dentro de un marco común acordado en el Estado, es indispensable para que los ecuatorianos desarrollemos nuestras potencialidades. El Estado garantice el derecho que tienen los padres de familia a escoger libremente la educación de sus hijos y a promoverla dentro de un marco común acorde a nuestra identidad nacional.

FAMILIA-VIDA:
- El Estado garantice y proteja la vida humana, como derecho primario inalienable de toda persona. Ninguna autoridad puede lesionar directa o indirectamente este derecho.

- El Estado y las Leyes protejan a la familia, formada por un hombre y una mujer, origen de la vida y célula fundamental de toda sociedad. Favorezcan la paternidad responsable y la unidad de la familia en la procreación.

- El Estado y las Leyes protejan la vida desde su concepción hasta su fin natural y favorezcan su desarrollo y crecimiento en salud, seguridad, educación, trabajo, como medios para evitar su desintegración.

- El Estado proporcione servicios médicos asequibles a todos los ecuatorianos.

CORRUPCIÓN Y POBREZA: - El Estado garantice la creación de los elementos necesarios para que los ciudadanos, las funciones del Poder Público y los órganos de control impidan su corrupción en todas sus formas.

- Los organismos del Estado, en todos sus niveles, promoverán planes y programas de desarrollo para erradicar la pobreza y prestar atención preferencial a los sectores menos favorecidos de la sociedad.

ESTRUCTURAS DEL ESTADO: Las reformas que requiere la estructura del Estado en las actuales circunstancias deben tender al robustecimiento de la unidad nacional y de una democracia real y participativa basada en la persona y en la que se alcance la necesaria equidad y armonía entre el bien común y los intereses particulares.

Sentimos como Buena Nueva la Dignidad Humana y bendecimos a Dios por la dignidad de la persona humana, anterior al Estado, creada a su imagen y semejanza. Le alabamos por los hombres y mujeres que en el Ecuador, movidos por su fe trabajan incansablemente en defensa de la dignidad de la persona humana, especialmente de los pobres y marginados.

Quito, octubre 19 del 2007

+ Néstor Herrera Heredia, ,
OBISPO DE MACHALA
Presidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana.

+Luis Antonio Sánchez,
OBISPO DE TULCÁN
Secretario General de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana.

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Los Obispos de Ecuador han presentado durante la celebración de su Asamblea Plenaria del 15 al 19 de octubre 2007, una Carta Misionera para animar la Iglesia del Ecuador hacia el Tercer Congreso Misionero CAM3 y hacia la Gran Misión Continental, renovando el seguimiento entusiasta de Jesucristo como discípulos y misioneros. Quito (Agencia Fides)

CARTA MISIONERA


Queridos amigos y hermanos en la fe:

Los obispos del Ecuador nos dirigimos a ustedes para invitarlos a renovar su seguimiento entusiasta de Jesucristo como discípulos y misioneros suyos. Les escribimos esta carta con motivo de dos acontecimientos importantes para nuestra Iglesia: 1º) la reciente celebración de la Vª Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, que tuvo lugar en Aparecida (Brasil), y que trató el tema «Discípulos y misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos en Él tengan vida»; 2º) la realización del III Congreso Americano Misionero –CAM 3- y del Octavo Congreso Misionero Latinoamericano –comla 8-, que tendrán lugar en nuestra Patria en agosto del año 2008.


Perspectiva histórica de la Misión

1. Esos dos acontecimientos misioneros se inscriben en un amplio contexto misionero. En efecto, las misiones católicas nacen junto con la Iglesia en el día de Pentecostés. Desde entonces, los apóstoles empezaron a predicar el Evangelio en su comunidad local y en el mundo de su época, para hacer conocer, amar y seguir a Jesucristo.

2. En nuestra Patria, las misiones empezaron en los albores de la Conquista, bajo la protección de la Virgen María, a cuyo patrocinio siempre ha encomendado la Iglesia su acción misionera.

3. Con profundo espíritu de fe, sacrificio heroico y entrega generosa, los misioneros instruían y educaban a los indígenas en la fe católica y realizaban a favor de ellos diversas acciones humanitarias. Evangelizaron a la gente, de acuerdo con la visión y posibilidades de ese tiempo.

4. En general, se ha realizado la evangelización con conciencia de la realidad social y en conexión con la promoción humana. Los misioneros han sido respetuosos de las culturas indígenas. Además, la espiritualidad y carisma de las familias religiosas han enriquecido la labor misionera de la Iglesia.

5. Pero la labor misionera, como toda realidad humana, también ha tenido sus sombras y falencias, que ahora es preciso reconocer humildemente y corregir. Así, pues, nos hace falta promover y formar la conciencia misionera a todo nivel. No se ha logrado responder con una adecuada evangelización a la cultura secularista y laicista. También necesitamos mayor apertura y generosidad: estamos acostumbrados a recibir y nos cuesta dar desde nuestra pobreza. Por ello, el Ecuador tiene muy pocos misioneros “ad gentes”.

6. En estos últimos años, para reavivar el espíritu misionero en el Pueblo de Dios y responder a las necesidades del mundo de hoy, se vienen realizando Congresos Misioneros en diversos países. El que tendrá lugar el próximo año en Quito, será una preciosa ocasión para que todos revitalicemos nuestro compromiso misionero.


Jesús de Nazaret, el primer Misionero

7. Jesús es el fundamento y modelo de nuestra misión evangelizadora. Él es consciente de que ha sido enviado por el Padre para anunciar la Buena Nueva o Evangelio de salvación a todos. Para cumplir esta misión, hace suyo el plan del Padre sobre el “Reino de Dios”, que equivale a “vida plena” y “salvación total”.

8. Para el cumplimiento de la misión confiada por el Padre, Jesús llamó a varios discípulos. De entre ellos «designó a Doce, a los que llamó apóstoles, para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar» (Mc 1,14). A ellos les inculcó un amor apasionado por el Reino, en torno al cual giraba toda su actividad y predicación.

9. La multiforme actividad de Jesús está enmarcada en un plan que apunta a la transformación total de la situación presente del mundo, con vistas a la vida plena ofrecida por Dios. Mediante sus palabras y obras, Jesús va revelando ese proyecto y lo propone a quienes lo escuchan, con el fin de que también ellos lo hagan activamente suyo.

10. Jesús, el Buen Pastor, quiere comunicarnos vida y ponerse al servicio de la vida en todas sus dimensiones, lo que demuestra con su predicación y actitudes (cf. Aparecida, 353). «La vida en Cristo incluye la alegría de comer juntos, el entusiasmo por progresar, el gusto de trabajar y aprender, el gozo de servir a quien nos necesite, el contacto con la naturaleza, el entusiasmo de los proyectos comunitarios, el placer de una sexualidad vivida según el Evangelio, y todas las cosas que el Padre nos regala como signos de su amor sincero» (Aparecida, 356).

11. Jesús hizo a los Doce partícipes de su misma misión, que se convierte en mandato evangelizador después de su resurrección: «Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos y bautícenlos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a poner por obra todo lo que les he mandado» (Mt 28,18-20). Estas palabras expresan la voluntad testamentaria de Jesús para sus seguidores de todos los tiempos.


La Iglesia, continuadora de la misión evangelizadora de Jesucristo

12. Para que sus discípulos lleven a cabo la misión evangelizadora, Jesús los enriqueció con el don del Espíritu Santo, en Pentecostés; los llenó de ardor, de valentía y anhelos de santidad. Desde entonces empezaron predicar por todas partes, fuera del ámbito del pueblo judío. Es lo que llamamos la misión ad gentes.

13. Las primeras comunidades de seguidores de Cristo comunican el Evangelio de Jesús, a partir de la experiencia pascual. Por eso, una de las características de estas comunidades es la de ser “testigos de la resurrección”. Esto implica en los evangelizadores un esfuerzo concreto por un nuevo estilo de vida conforme al Evangelio de Jesús. En efecto, la conversión constante es el imperativo de Cristo para entrar en el Reino. Es también contenido fundamental de la predicación de sus discípulos.

14. La santidad es la meta del camino de conversión, que es proceso-hacia Dios. Pues bien, «la santidad es un presupuesto fundamental y una condición insustituible para realizar la misión salvífica de la Iglesia…Es necesario suscitar un nuevo anhelo de santidad entre los misioneros y en toda la comunidad cristiana, particularmente entre aquellos que son los colaboradores más íntimos de los misioneros» (RM 90).

15. El impulso misionero nace en la comunidad eclesial del amor de Dios. Por amor, Dios quiere que todos se salven. Para ello envía a su Hijo, que obedece al Padre por amor. Asimismo, los seguidores de Cristo, por amor, tienen que hacer todo lo posible para que, gracias a su compromiso misionero, la voluntad salvífica de Dios se realice. Para ello están enriquecidos con el don del Espíritu Santo: «el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado» (Rom 5,5).

16. La obra de evangelización es tarea esencial de toda la Iglesia, que, en sus distintos niveles (universal, diocesano y parroquial), es depositaria de la misión salvífica de Cristo. La Iglesia no puede renunciar a realizar su misión, tanto entre los ya bautizados como entre los que todavía no han oído hablar de Cristo.

17. La Iglesia, por recibir y realizar la misma misión de Cristo, debe estar al servicio de una vida plena para todos (cf. Aparecida, 358-359). Esta tarea se vuelve cada vez más imperiosa, pues constatamos que la llamada “cultura de la muerte” se hace sentir de diversos modos en nuestra Patria.


Compromiso misionero de los discípulos de Cristo

18. La Iglesia es siempre discípula de Cristo, el único Maestro. Es al mismo tiempo misionera, porque es seguidora de Cristo, el Misionero por excelencia. Por eso, la vocación y misión esencial de la Iglesia es la evangelización de todos los hombres. Además, los discípulos de Cristo empiezan a ser cristianos y miembros de la Iglesia en el seno de la Iglesia particular, en una porción de Iglesia llamada “parroquia” y en la “iglesia doméstica”, que es la familia.

19. La misión que la Iglesia recibe de Cristo y confía a sus miembros es la misma para todos: ser luz de las naciones para llevar la salvación de Dios hasta los confines de la tierra. Dentro de la Iglesia, como miembros suyos, todos los bautizados también reciben la misión de Cristo: «Insertos por el bautismo en el cuerpo místico de Cristo, robustecidos por la confirmación en la fortaleza del Espíritu Santo, es el mismo Señor el que los destina al apostolado» (AA 3).

20. Los discípulos de Cristo «por esencia somos misioneros en virtud del bautismo y de la confirmación, nos formamos con un corazón universal, abierto a todas las culturas y a todas las verdades, cultivando nuestra capacidad de contacto humano y de diálogo. Estamos dispuestos, con la valentía que nos da el Espíritu, a anunciar a Cristo donde no es aceptado, con nuestra vida, con nuestra acción con nuestra profesión de fe y con su Palabra» (Aparecida, 377).

21. Es preciso tomar con mayor decisión el compromiso de apertura misionera: «Para no caer en la trampa de encerrarnos en nosotros mismos, debemos formarnos como discípulos misioneros sin fronteras, dispuestos a ir a la ‘otra orilla’, aquella en la que Cristo no es aún reconocido como Dios y Señor, y la Iglesia no está todavía presente» (Aparecida, 376).

22. Jesús sigue enviando hoy a evangelizar. Esta tarea tiene tres exigencias fundamentales: 1) que el discípulo sea testigo creíble a partir de su propio encuentro con Cristo, quien lo ha impulsado a la conversión y a la santidad; 2) que el discípulo se comprometa a comunicar a otros la alegre noticia de haberse encontrado con Cristo, para propiciar también en ellos el encuentro con el Señor y formar con ellos la comunidad de los creyentes; 3) que, a partir de este encuentro personal con el Señor, se impulse, desde la comunidad de creyentes, el proceso permanente del seguimiento de Jesús: en esto consiste la santidad cristiana, que está al alcance de todos.

23. La Iglesia tiene que proclamar la buena nueva de forma total: mediante el testimonio, mediante el anuncio y mediante las obras. Lo más importante es el testimonio, al cual están llamados todos los cristianos; en este sentido, pueden ser auténticos evangelizadores. El testimonio por excelencia es la vida santa del misionero, de la familia cristiana y de la comunidad eclesial.


Una misión para comunicar vida

24. La vida se acrecienta dándola y se debilita en el aislamiento y la comodidad. De hecho, los que más disfrutan de la vida son los que, dejando ciertas seguridades y comodidades, se entusiasman por comunicar la vida a los demás. Jesús nos enseña que una excesiva preocupación por la propia vida atenta contra la calidad humana y cristiana de esta misma vida (cf. Jn 12,25). La vida madura en la medida en que se la entrega para dar vida a los otros. Esto es en definitiva la misión (cf. Aparecida, 360).

25. Procurando ser fieles a las orientaciones y exhortaciones de Aparecida, los obispos del Ecuador asumimos el compromiso de una Gran Misión, «que nos exigirá profundizar y enriquecer todas las razones y motivaciones que permitan convertir a cada creyente en un discípulo misionero. Necesitamos desarrollar la dimensión misionera de la vida en Cristo. La Iglesia necesita una fuerte conmoción que le impida instalarse en la comodidad, el estancamiento y la tibieza, al margen del sufrimiento de los pobres del Continente. Necesitamos que cada comunidad cristiana se convierta en un poderoso centro de irradiación de la vida en Cristo. Esperamos un nuevo Pentecostés que nos libre de la fatiga, la desilusión, la acomodación al ambiente; una venida del Espíritu que renueve nuestra alegría y nuestra esperanza. Por eso se volverá imperioso asegurar cálidos espacios de oración comunitaria que alimenten el fuego de un ardor incontenible y hagan posible un atractivo testimonio de unidad» (Aparecida, 362).

26. «La fuerza de este anuncio de vida será fecunda si lo hacemos con el estilo adecuado, con las actitudes del Maestro, teniendo siempre a la Eucaristía como fuente y cumbre de toda la actividad misionera» (Aparecida, 363).

27. Oportunamente daremos las orientaciones para la Gran Misión, que se realizará en cada una de las jurisdicciones eclesiásticas de nuestro país. Desde ya se requiere de parte de todos un “renovado ardor” por este acontecimiento eclesial, profundo espíritu de comunión eclesial, disponibilidad a la acción del Espíritu Santo y ferviente oración.

28. Invitamos cordialmente a todos a actualizar y personalizar la misión o envío de Cristo. El imperativo evangelizador que Jesucristo hace a la Iglesia universal, lo hace también a la Iglesia particular y, dentro de ella, a cada parroquia, a cada párroco, a cada fiel cristiano. La respuesta depende de todos y de cada uno. Ojalá escuchemos esta voz del Señor en estos momentos privilegiados de la Gran Misión después de Aparecida y en preparación al CAM 3 – comla 8.

29. Como ya lo hemos dicho, en toda esta tarea misionera contamos con la protección de la Virgen María: «reconocemos en ella una imagen perfecta de la discípula misionera. Ella nos exhorta a hacer lo que Jesús nos diga (cf. Jn 2,5)… Junto con ella, queremos estar atentos, una vez más, a la escucha del Maestro» (Aparecida, 364).

30. Que la Virgen María estimule nuestro compromiso de discípulos y misioneros de su Hijo, en el seno de las propias comunidades parroquiales y en la apertura misionera ad gentes. Ponemos bajo su maternal protección las diversas iniciativas evangelizadoras y, sobre todo, la dimensión misionera de nuestra Iglesia.


Los Obispos del Ecuador

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Puntos para la reflexión personal o grupal

1) Perspectiva histórica de la Misión: ¿Cuáles son los aspectos más significativos hoy?
2) Jesús de Nazaret, el primer misionero: ¿Qué hizo Jesús para cumplir su misión? ¿Qué nos pide hoy a nosotros?
3) La Iglesia, continuadora de la misión evangelizadora de Jesucristo: ¿Por qué la Iglesia es esencialmente misionera? La Iglesia debe estar al servicio de la vida: ¿Cuáles son las principales necesidades y el lugar donde ustedes viven y trabajan?
4) Compromiso misionero de los discípulos de Cristo: ¿Qué nos exige Cristo de modo concreto y operativo? ¿A qué nos comprometemos?
5) Una misión para comunicar vida: ¿En qué aspectos se debe trabajar más para combatir la “cultura de la muerte” y fomentar la “cultura de la vida”? ¿Qué nos pide hoy el Dios de la vida?

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EUROPA/ESPAÑA - “Nacido para evangelizar”: abierto el Bicentenario de San Antonio Maria Claret un gran apóstol que realizó una desbordante actividad misionera durante su vida

Barcelona (Agencia Fides) - Este fin de semana 20 -21 de octubre ha tenido lugar la apertura oficial del bicentenario del nacimiento de San Antonio María Claret en la localidad en Sallent, en Barcelona (España). Durante todo el año, a lo largo y ancho del mundo, la Familia Claretiana desplegará un amplio abanico de actividades. Los actos conclusivos del Año Claretiano, tendrán lugar en el verano del 2008 en Tanzania, en una fecha todavía por determinar.

El lema del Bicentenario es “Nacido para evangelizar” que hace referencia al hecho del nacimiento -motivo del jubileo- y al eje de la vida del santo: la evangelización, el anuncio del Evangelio. Con esta celebración se busca dar a conocer la figura de tan importante evangelizador y misionero y la huella de su espíritu en más de sesenta naciones del mundo entero.

Durante el fin de semana se han reunido en Sallet representantes de toda la Familia Claretiana del mundo que consta de siete Instituciones: los Misioneros Claretianos, dos instituciones de seglares: Filiación Cordimariana y los Seglares Claretianos y cinco congregaciones religiosas femeninas: las Misioneras Claretianas, fundadas en 1855, las Misioneras de María Inmaculada, las Misioneras Cordimarianas, las Misioneras de la Institución Claretiana y las Misioneras de S. Antonio Mª Claret. En las celebraciones han estado presentes también Mons. Romá Casanova Obispos de Vic, Mons. Dionisio García Ibáñez, arzobispo de Santiago de Cuba y siete obispos claretianos, venidos de Chile, Colombia, España, Honduras y Puerto Rico.

San Antonio Maria Clarte nace el 23 de diciembre de 1807 en Sallent (Barcelona). En 1829 entra en el seminario de Vic y es ordenado sacerdote en Solsona (Lérida) el 13 de junio de1835 a los 27 años. En 1839 decide ir a Roma para ofrecerse a la Congregación para la Evangelización de los Pueblos a ser destinado a las misiones. Con el título de Misionero Apostólico recorre toda Cataluña misionando y predicando y también las Islas Canarias del 1841 a 1849. En 1849 funda el 16 de julio, en Vic, la Congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María (Misioneros Claretianos). El 4 de agosto es nombrado Arzobispo de Santiago de Cuba donde inicia una desbordante actividad misionera durante seis intensos años. En 1855 funda en Paris las Religiosas de María Inmaculada (Misioneras Claretianas). Nombrado confesor de la Reina Isabel II en 1857 marcha a Madrid. Desarrolla una intensa actividad aprovechando los viajes en los que ha de acompañar a la Reina. En 1869 participa en las sesiones del Concilio Vaticano I. Enfermo regresa a Francia y el 24 de octubre de 1870 muere en la abadía cisterciense de Fontfroide, a los 63 años. Fue beatificado en 1934 por el Papa Pío XI y canonizado en 1950 por Pío XII. (RG) (Agencia Fides 22/10/2007 Líneas: 34 Palabras: 479)

Links:
El sitio del Bicentenario
http://www.anyclaret.org

Se he recibido información sob re jornadas informativas sobre gestión asociativa.

ESCUELA DIOCESANA “IRICHEN”




JORNADA: “Gestión asociativa y la aplicación del nuevo Reglamento de Asociaciones de Canarias”

La Administración Canaria dispone de fondos para apoyar el trabajo de las diferentes asociaciones. Tiene, también, competencias sobre los modos de gestión, afiliación, registros, estado de cuentas, libros, etc. de las Asociaciones Canarias. Para ello ha decretado un nuevo Reglamento para su gestión.

Ocurre que muchas veces los grupos, asociaciones, fundaciones… de todo tipo, ignoran el modo de acceder a subvenciones que el Gobierno de Canarias pone a disposición de la sociedad o las gestionan ineficazmente. O que no saben las posibilidades que existen. O se complican con los trámites…

Para responder a todos estos interrogantes la Escuela Diocesana “Irichen” les invita a que asistan el Sábado, 3 de Noviembre de 2007, de 9,30 a 1,30 a las Jornadas Informativas que organizamos en la Delegación Diocesana de Enseñanza, (trasera del Seminario).


Entrada libre

No es preciso inscribirse previamente.

El obispo de Tehuacán y responsable de la dimensión de la familia en la Conferencia del Episcopado Mexicano, monseñor Rodrigo Aguilar Martínez, ha escrito un mensaje con motivo de la Jornada Mundial de la Misiones que se lleva a cado el domingo 21 de octubre.

Cristo nos envía a todos


El próximo domingo 21 de octubre celebraremos la Jornada Mundial de las Misiones, que el Papa Benedicto XVI nos ha invitado a vivir bajo el lema "Todas las Iglesias para todo el mundo".

Ahora bien, en medio del pluralismo religioso actual; igualmente en el anhelo que buscamos de que haya una auténtica libertad religiosa ¿tiene sentido celebrar un Domingo de las Misiones, incluso a nivel mundial? ¿No será una celebración fuera de lugar, fuera de época?

Vayamos por pasos, aunque sea mencionados brevemente.

El Documento de Aparecida nos dice que "conocer a Jesús es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona; haberlo encontrado nosotros es lo mejor que nos ha ocurrido en la vida, y darlo a conocer con nuestra palabra y obras es nuestro gozo." (DA 29).

"En el encuentro con Cristo queremos expresar la alegría de ser discípulos del Señor y de haber sido enviados con el tesoro del Evangelio. Ser cristiano no es una carga sino un don: Dios Padre nos ha bendecido en Jesucristo su Hijo, Salvador del mundo." (DA 28).
Si de verdad nos convencen estas palabras del Documento de Aparecida; si de verdad asumimos que Cristo Jesús es el mejor regalo para nosotros y es un gozo compartirlo a los demás, el ser discípulos de Jesús nos lanza inmediatamente a ser misioneros.

"La alegría que hemos recibido en el encuentro con Jesucristo, a quien reconocemos como el Hijo de Dios encarnado y redentor, deseamos que llegue a todos... La alegría del discípulo es antídoto frente a un mundo atemorizado por el futuro y agobiado por la violencia y el odio." (DA 29).

El auténtico discípulo de Jesús no puede callar, sino que se siente impulsado a que los demás también reciban, conozcan, celebren y sigan a Cristo Jesús.

"¡Necesitamos salir al encuentro de las personas, las familias, las comunidades y los pueblos para comunicarles y compartir el don del encuentro con Cristo, que ha llenado nuestras vidas de ´sentido´, de verdad y de amor, de alegría y de esperanza!... urge acudir en todas las direcciones para proclamar que el mal y la muerte no tienen la última palabra, que el amor es más fuerte, que hemos sido liberados y salvados por la victoria pascual del Señor de la historia" (DA 548)

El espíritu misionero del discípulo no es pretender imponer a todos que crean en Cristo Jesús perteneciendo a la Iglesia Católica; se trata, más bien, de que quien ha experimentado el corazón reconfortado y encendido con el regalo que es Cristo Jesús, sienta el deber de anunciar que Jesucristo es Camino, Verdad y Vida. La persona que recibe el mensaje, queda en libertad de rechazar o seguir a Cristo Jesús. Pero el discípulo siente el deber de no quedarse egoístamente con este don de Jesucristo.

El Papa Benedicto XVI nos impulsa a que "todas las Iglesias tengamos el espíritu misionero para todo el mundo"

Es bueno tener en cuenta algunos datos estadísticos:

" La población mundial es de 6,453,628,000 (cerca de seis mil quinientos millones)

" Nos reconocemos cristianos sólo el 33%; de modo que 67% no creen en Cristo.

" De entre los cristianos que son católicos, el 90% están alejados de su fe y práctica religiosa; sólo el 10% son católicos comprometidos.

" El espíritu misionero ha de romper los esquemas y estructuras de una pastoral de conservación, en que nos contentamos con tener la agenda llena de actividades con los que son comprometidos, para "navegar mar adentro" anunciando a Jesucristo en tres niveles:

--Una nueva evangelización para los católicos alejados: los que casi no van a Misa, no participan en otros sacramentos;

--Una labor de ecumenismo: para los que creen en Cristo y no son católicos, buscando la unidad, qué nos une y no tanto qué nos divide;

--Un diálogo interreligioso (misión ad gentes): para los que no creen en Cristo.

Cristo Jesús, enviado por Dios Padre, nos envía a nosotros, dándonos la promesa de estar con nosotros todos los días hasta el fin del mundo (cf. Mt 28,20). La misión no es una serie de tareas, llenas de esfuerzo y fatiga, sino un modo de hacer presente a Jesús y su Evangelio donde quiera que estemos, "hasta los últimos rincones de la tierra" (Hch 1,8).

Si estamos unidos como discípulos a Cristo Jesús, también estamos unidos a todos los que son sus discípulos; así, en comunión con Cristo y con los demás discípulos, sí se puede llegar a todas las naciones. Por otro lado, desde nuestro "lugarcito", en la ciudad o en el campo, nos unimos en oración y en ayuda material a quienes participan físicamente en los diversos niveles de misión que se han mencionado: nueva evangelización, ecumenismo, diálogo interreligioso.

"Cristo es la fuente inagotable de la misión de la Iglesia" (Benedicto XVI) y Cristo nos envía a todos: niños, jóvenes, adultos, ancianos; obispos, sacerdotes, religiosas y laicos; sanos y enfermos; que todos vivamos nuestro seguimiento y anuncio de Cristo Jesús con espíritu misionero.

+ Rodrigo Aguilar Martínez
Obispo de Tehuacán

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El evento, que ha tenido lugar en el “Madonna Renewal Centre” en Nkpor, en la Arquidiócesis de Onitsha desde el 26 al 30 de septiembre, ha sido organizado por las POM y por el Consejo Misionero Nacional de Nigeria, bajo el auspicio de la Conferencia Episcopal Nigeriana. El tema del Congreso fue: “Seréis mis testigos”.
Al término del Congreso han sido publicadas las Resoluciones finales.

(Traducción particular desde el inglés)



RESOLUCIONES DEL PRIMER CONGRESO MISIONERO NACIONAL

Tema: “Seréis mis testigos”



Preámbulo

1. El primer Congreso Católico Nacional de Nigeria, organizado por las Sociedades Pontificias de la Misión, y el Consejo Nacional Misionero de Nigeria, tuvo lugar bajo los auspicios de la Conferencia de Obispos Católicos de Nigeria (CBCN) en “Madonna Renewal Centre” en Nkpor, en la Archidiócesis de Onitsha desde el 26 al 30 de septiembre de 2007. El tema del Congreso fue “Seréis mis testigos” (He 1, 8).

2. Estamos agradecidos a Dios por este gran acontecimiento de fe en nuestro país. Apreciamos la presencia y la participación activa del Reverendísimo Felix Alaba Job, el presidente de CBCN, el Reverendísimo Valerian Okeke, anfitrión y el Arzobispo Metropolitano de la provincia eclesiástica de Onitsha, Reverendísimo George Dodo, obispo de Zaria, y otros obispos que honraron el acontecimiento con su presencia. Nuestra gratitud sincera también se dirige a las hermanas del Inmaculado Corazón y al personal del Madonna Renewal Centre, Nkpor, por su hospitalidad y servicios.

3. El Congreso que fue convocado para rezar, reflexionar, meditar y volver a examinar nuestra participación en esta misión universal de la iglesia coincide con la celebración del 50 aniversario de la célebre Encíclica del Papa Pío XII, Fidei Donum.

El Congreso elaboró las resoluciones y recomendaciones siguientes:

El Mandato Misionero
4. El mandato de Cristo a evangelizar a todo el mundo (cf. Mt 28, 19-20) no es algo sujeto a o externo hacia, sino algo que está en el verdadero corazón del ser de la Iglesia. En otras palabras, el mandato nos implica verdaderamente como individuos, y miembros del Cuerpo de Cristo, la Iglesia.

5. El Congreso recomienda que las palabras del Santo Padre, Benedicto XVI en su mensaje para el domingo de la Misión Mundial 2007, sean tomadas seriamente, a saber, que “el esfuerzo misionero es el primer servicio que la Iglesia debe a la humanidad hoy día, para orientar y evangelizar los cambios culturales y étnicos y ofrecer la salvación de Cristo a los hombres y mujeres de nuestros días humillados y oprimidos en muchas partes del mundo a causa de la pobreza endémica, violencia y negación sistemática de los derechos humanos” (n. 4)

La Trinidad como fundamento de la Misión
6. Afirmamos que la fe que vivimos y proclamamos está anclada en el Misterio de la Santísima Trinidad y que a través de la Santísima Trinidad, existe una única visión de misión – cuando Dios sea todo en todos a través de Cristo en el Espíritu Santo. La Misión es lo que Dios es y lo que Dios hace por el bien del avance de su reino en el mundo. En el mismo sentido, misión es lo que la Iglesia es y lo que la Iglesia hace al anunciar el Evangelio en las misiones de dentro y de fuera por las actividades misionales. “Toda la Iglesia es misionera y la obra de la tarea fundamental de la evangelización del pueblo de Dios…” (Vat II: Ad gentes divinitus, 35)

7. El crecimiento de la Iglesia es debido principalmente a la inspiración y ayuda interior del Espíritu Santo. Deberíamos siempre invocar al Espíritu Santo como el animador y nuestras misiones.

Los Pasos de los primeros Misioneros en Nigeria
8 Los primeros misioneros sufrieron y murieron en número. En la tumba de uno de sus miembros los primeros misioneros dijeron una gran oración, “que, de estos huesos, pueda surgir una gran Iglesia” Hicieron grandes sacrificios, construyeron escuelas, hospitales, compraron esclavos para hacerlos libres. Su única motivación se encuentra en 2 Corintios 5, 1-4: “el amor de Cristo nos urge”.

9. Hemos tomado la decisión con las mismas ganas de ofrecer oraciones y hacer grandes sacrificios a favor del crecimiento continuo de la fe en Nigeria y en las misiones, a pesar de los obstáculos que pudieran surgir en nuestro esfuerzo misionero

10. Hemos tomado la decisión de que los misioneros de hoy se imbuyan del espíritu de los primeros misioneros, espíritu de evangelización, previsión, objetividad, y valentía apostólica.

11. Hemos tomado la decisión de compartir los verdaderos valores cristianos con nuestros vecinos y estar más comprometidos en la misión universal de la Iglesia.

Capacitación y formación de los laicos en Nigeria
12. El crecimiento de la Iglesia es llevado a cabo exteriormente por la acción de hombres y mujeres al modo humano. En orden a fortalecer el vigor misionero, este Congreso recomienda fuertemente el establecimiento de una estructura para la formación de los laicos ya sea para la entrega programada ya para la animación de la misión en sus respectivas localidades, toda vez que la Iglesia es esencialmente misionera.

13. Nuestros misioneros laicos necesitan estar continuamente bien informados y preparados para ser un instrumento efectivo de la misión, especialmente en las difíciles regiones hostiles del mundo.

14. A pesar de las prácticas culturales, se deberían dar tanto a hombres como a mujeres iguales oportunidades educativas y de poder.

15. El Movimiento de jóvenes Misioneros (YOMM) de Nigeria se estableció para ser un movimiento de alcance misionero/evangélico para la juventud dentro de las edades de 14 a 25 años que, como los apóstoles, son dotados de la responsabilidad de llevar el testimonio del Evangelio. De ahí su consigna: Cristo, a todo el mundo. Recomendamos y urgimos a nuestros jóvenes que lleguen a ser miembros activos de este movimiento.

16. Es necesario movilizar a todos los laicos en una vía más extensiva para la misión.
Determinamos que junto con YOMM, se establezcan y se promuevan los siguientes movimientos: Movimiento Misionero de adultos (ADUMM), Movimiento misionero de la familia (FAMM), y el Movimiento Misionero de los Enfermos de los Ancianos (MMOSA).

Capacitación y Formación de Catequistas
17. Los primeros misioneros aprendieron a apreciar el papel de los catequistas en la misión evangelizadora de la Iglesia y los utilizaron ampliamente. Elogiamos el compromiso dedicado de nuestros queridos catequistas, los “soldados de a pie” de la evangelización. Determinamos preparar a nuestros catequistas para hacerlos más relevantes en el terreno rápidamente cambiante de la misión de nuestro pueblo y de fuera.

18. Los Ritos de la Iniciación Cristiana de Adultos (RCIA) se deberían intensificar en las parroquias.

Revisión de nuestras estrategias misioneras
19. La Iglesia tiene que distinguirse en las áreas de servicio al pueblo como educación, salud, servicio social, desarrollo humano general.

20. Determinamos reexaminar estos esfuerzos misioneros y preguntarnos algunas cuestiones, evaluar, volver a examinar el modo de cómo estamos haciendo misión, y mirar al interior para descubrir la calidad de nuestra fe.

Estructuras de Apoyo a nuestros Misioneros
21. El tiempo ha llegado para la iglesia en nuestro país de cambiar el punto de mira de ser primariamente una devoción a una Iglesia de misión. En otras palabras, deberíamos y debemos intentar ser una Iglesia que mira hacia fuera. Para hacer esto efectivamente debemos intentar “redescubrir juntos la necesidad urgente de relanzar la actividad misionera, de ver los múltiples desafíos de nuestro tiempo” (Benedicto XVI).

22. Determinamos compartir nuestra fe y valores cristianos con nuestros vecinos, asegurando que nuestra religiosidad está bien informada por un alto sentido de la misión.

23. Queremos renovar nuestro compromiso a la misión universal, especialmente porque hemos visto indicios suficientes de que Nigeria es capaz de enviar más y más misioneros a otras partes del mundo. Los misioneros necesitan apoyo seguro, económico, espiritual, moral y aparte de eso, basarse en la naturaleza y exigencias de la misión.

24. Determinamos erigir una sólida estructura de ayuda a nuestros misioneros. Recomendamos seriamente que CBCN establezca un especial Fondo de Inversión misional (SMEF) y una Oficina de Misión para facilitar iniciativas misioneras ya sean locales ya de fuera.

25. Recomendamos que las Iglesias y organizaciones estén organizadas y estructuradas a ser más una misión orientada y para alcance de misión, para hacer un mayor compromiso financiero a las actividades misioneras.

Respuesta de Nigeria a la misión
26. La fundación de la Sociedad Misionera de San Pablo, el 23 de octubre de 1977, por la CBCN ahora trabajando en la mayoría de los cinco continentes del mundo es un paso en la dirección correcta. La mayoría de las congregaciones religiosas indígenas, institutos y diócesis enviando también misioneros a diferentes partes del país y del mundo en general es hasta ahora otra cosa.

27. Encomendamos y apoyamos la formación de un programa preparatorio y de orientación diseñados para los sacerdotes, religiosos y laicos hombres y mujeres del equipo fidei donum, para ser enviados a la misión con las estrategias y aptitudes básicas y fundamentales de la misión.

28. La formación en los seminarios y en las otras casas de formación se deberían diversificar para prever y acomodar los temas multiculturales, étnicos, raciales y de género que pueden ser obstáculos para la misión.

29. La formación permanente es esencialmente importante para todos los presbíteros, religiosos y fieles laicos.

30. Determinamos celebrar un Congreso Nacional de la Misión cada cuatro años, precedido por celebraciones diocesanas y provinciales.

31. Determinamos que el departamento de la Misión y Diálogo, con la aprobación de la CBCN, publicará las actas de este Congreso y las hará disponibles a todos los seminarios y casas de formación lo más antes posible.

32. Recomendamos que las actas de este Congreso nacional de la Misión llegue a se un material de recurso para la preparación de la 2ª Asamblea Especial para África.

Cooperación Misionera
33. Reconocemos que la misión es una y que debería ser tenida como tal. Las diócesis y las congregaciones religiosas participan de esta misma misión. Por tanto se deben hacer esfuerzos para involucrar a todos los Obispos, Sacerdotes, Hombre, Mujeres, Jóvenes y Religiosos en la tarea de la misión.

34. Recomendamos las vías prácticas que la Conferencia de Obispos Católicos de Nigeria (CBCN) propone: fomentando la cooperación misionera, promoviendo vocaciones a la misión, formando Club en los seminarios y casas de formación, designando sacerdotes a iniciar iniciativas misioneras, especialmente las Sociedades Pontificias de la Misión ya sea a nivel nacional o diocesano, organizando celebraciones de una semana anual de la misión, enviando considerable contribución financiera para las misiones a la Santa Sede cada año, animando a las congregaciones extranjeras a reclutar vocaciones en Nigeria y ayudándolas a establecer su presencia en Nigeria; y a un compromiso con la inculturación, el ecumenismo, diálogo interreligioso como misión práctica.

35. Los sacerdotes deberían estar abiertos y permitir ministros colaboradores o los fieles laicos compartidos, cada uno con sus propias competencias.

36. El Congreso subrayó la importancia de la franqueza a recibir y trabajar con otras Congregaciones, en la diversificación de la misión. En vistas del hecho que una Congregación pueda no estar en una posición de suministrar todos los especialistas requeridos para un proyecto particular asignado o asumido por la Congregación, determinamos que es necesario desarrollar conciencia de cooperación con otras Congregaciones.

37. Gran énfasis se debería dar a la formación del personal nativo - sacerdotes, religiosos, y laicos en relación con la misión. Desde que algunos de los países donde nuestros sacerdotes y misioneros van a trabajar o nunca han tenido suficiente personal desde su principio o no están obteniendo suficientes vocaciones, ni podemos cruzarnos de brazos y no hacer nada ni podemos procurar justamente suministrarles suficiente personal o peor todavía reemplazarlos.

38. El misionero debe considerar el país o territorio al que él o ella es enviado a predicar como una segunda casa y amarlo con la caridad debida. Él o ella no está para buscar ventaja terrena para su país o instituto religioso, sino más bien para lo que puede ayudar hacia la salvación de las almas y la construcción de la Iglesia local.

39. La finalidad de la Iglesia es llevar la luz sobrenatural de la fe a todos los pueblos, establecer la Iglesia sobre sólidos fundamentos entre los pueblos no cristianos, y ponerla bajo su propia jerarquía nativa, y promover los intereses de la civilización y de la cultura. Pretende en fraternal cooperación entre naciones, una opción clara por los pobres y oprimidos. El misionero debe, por tanto, no destruir la cultura de los pueblos, sino conservar cualquier cosa que sea naturalmente buena, justa o bella en la cultura de los pueblos (cf. Evangelii Praecones).

Sociedades Pontificias de la Misión (PMS)
40. Las Sociedades Pontificias de la Misión son acciones humanas de hombres y mujeres hechas para provocar o darse cuenta de los efectos de la acción del Espíritu Santo. Comprometidos con la responsabilidad de crear conciencia en nuestros católicos de llegar a ser misioneros, PMS deberían ser bienvenidas y apoyadas en todas nuestras parroquias y diócesis.

41. Es nuestra sincera esperanza y plegaria que a través de este primer Congreso Nacional de la Misión, la Iglesia en nuestro país puede ser revivida, renovada y llena con celo misionero para ser testigo auténtico del Evangelio ya entre nosotros como fuera.

42. Alegre y resueltamente confiamos nuestras misiones y esfuerzos misioneros al cuidado amoroso de nuestra bendita Madre María, Reina de Nigeria, Estrella de la Evangelización, y modelo de los misioneros, que nuestro testimonio por la proclamación de la Palabra y vida de testigo produzca frutos mayores siempre aceptables a nuestro Salvador y Señor Jesucristo.


Reveredísimo. Felix Alaba Job
Presidente of CBCN

Reveredísimo. Mathew M. Ndagoso
Presidente, Misión y Diálogo

Muy Reverendo Monseñor. Hypolite Adigwe
Director, PMS y Misión y Diálogo

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domingo, 21 de octubre de 2007
21 Octubre (ACI).- Este medio día el Papa Benedicto XVI rezó el Ángelus dominical en la ciudad de Nápoles, Italiana, en el marco de su visita pastoral, y al introducir la oración mariana recordó la importancia del compromiso cristiano de todos los laicos en la realidad social.

El Santo Padre aprovechó la ocasión para pedir por “los misioneros” en el día que se celebra “la Jornada Mundial Misionera que tiene un lema bastante significativo: ‘Todas las Iglesias para todo el mundo’”.

“Cada Iglesia particular es corresponsable de la evangelización de toda la humanidad y esta cooperación entre las Iglesias fue incrementada por el Papa Pio XII con la Encíclica Fidei donum, hace 50 años”.

El Papa exhortó a que “no falte nuestro apoyo espiritual y material a cuantos operan en las fronteras de la misión: sacerdotes, religiosas, religiosas y laicos, que van adelante encontrándose con graves dificultades, hasta persecuciones”.

Asimismo confió “a la Virgen Santa a cuantos están comprometidos por el bien común y por un justo orden social. Muchos son los problemas y los desafíos que hoy tenemos al frente. Se necesita de un fuerte compromiso de todos, especialmente de los fieles laicos que trabajan en el campo social y político, para asegurar a cada persona las condiciones indispensables para desarrollar los propios talentos naturales y madurar generosas opciones de vida en servicio de los seres queridos y de toda la comunidad”.

Seguidamente rezó el Ángelus y saludó a los presentes en diversos idiomas.

Comentario a las lecturas del Domingo 29 del Tiempo Ordinario - C, publicado en el Diario de Avisos el domingo 21 de Octubre de 2007.

Orar es cosa de
enamorados


DANIEL PADILLA


En el evangelio de hoy, Jesús aparece tratando de explicar que
"debemos orar siempre". Miren: a los que solemos hablar de "oración", nos ocurre una cosa. Que queremos construir la casa, empezando por el tejado. Continuamente hablamos a nuestros oyentes sobre la necesidad y lo beneficioso de la oración. Les proporcionamos para ello definiciones de la misma y las cualidades que tiene que tener. Completamos nuestros argumentos diciéndoles que "Jesús oraba". Y añadimos, además que nos enseñó un modelo de oración: el "Padre nuestro".

Pero cada vez estoy más convencido de que lo importante no es disertar atinadamente sobre la oración y escribir tratados sobre ella. Sino presentar con todo atractivo la figura de Jesús. Es decir, exponer "el Dios de Jesús" con tal colorido, con tal verdad, que las gentes, mis oyentes, se enamoren de Él.

Porque, convenzámonos, la oración es "cosa de enamorados". A un enamorado no hace falta animarle para que "se manifieste y comunique" con su amada, para que le cuente sus alegrías y sus penas, sus temores y sus sueños. Pues, eso: la oración es la manifestación espontánea, fluvial e incontenida de alguien que se ha enamorado de Alguien. Y, como una necesidad imperiosa, y de todas las maneras habidas y por haber, le expresa lo que siente y le cuenta lo que lleva dentro.

Alabanza. Y lo que lleva dentro, unas veces será deseos de "alabar". Sí, amigos, alabaremos a Dios "por su inmensa grandeza", "por su bondad", qué sé yo. La oración de alabanza es el piropo que se le escapa a la criatura ante las obras del Creador. ¿Cómo poder contener nuestra admiración ante ese Dios que "mil gracias derramando, pasó por estos sotos con presura, y yéndolos mirando, con sólo su figura, vestidos los dejó de su hermosura"? ¿Cómo no decir a cada paso a Jesús: "¡Dichoso el vientre que te llevó!"?

Gratitud. Otras veces, saldrá de nosotros el agradecimiento. / "¿Qué tienes tú que no hayas recibido?", decía San Pablo. Y lo tengo que decir yo. Pues, aunque la vida muchas veces se me llene de sombras, la verdad es que son tantos los beneficios recibidos, tantos los talentos otorgados, las loterías de nuestro diario vivir, que "es justo y necesario que en todo tiempo y lugar te demos gracias, Señor".

Perdón. También brotará de nosotros la necesidad de pedir perdón y disculpas. Por las torpezas cometidas, por los olvidos y por las traiciones. ¿Qué enamorado, mínimamente sensible, no dice a cada paso a su amada: "Perdóname, por favor"? ¿Qué cristiano, por muy inconsciente que sea, no cae en la cuenta de su "falta de correspondencia a la gracia" y consiguientemente de su necesidad de rezar: "por mi culpa, por mi gran culpa"? Decía el poeta: "¡Tengo tanto incienso, tanto, que quemar...!".

Petición. Y surgirá también en nosotros la urgencia de "pedir". No sólo porque Jesús lo dijo: "Pidan y recibirán". Es que, además, si he caído en la cuenta de "quién es el Dios de Jesús" y he caído igualmente en la cuenta de las muchas limitaciones que yo tengo, "pedir" sería un ejercicio habitual. Nace de la confianza. Por eso los niños, sabios siempre, se suben a los brazos de sus padres y pi-den..., piden... Aún sabiendo que sus padres, muchas veces, no les van a dar lo que piden o les van a dar otras cosas que no piden.

Concluyendo. Jesús quería convencernos de que "debemos orar siempre, sin desanimarnos". Y nos contó la historia de un juez que, a pesar de ser malo, hizo justicia a quien se lo pedía.

Amigos: si yo consigo "enamorarme de Jesús" y descubrir que "el Dios que hay en El" no es un juez malo, sino un "Padre", el verdadero Padre, la oración emanará de mí mismo siempre, "en todo tiempo y lugar".

"Orar, entonces, es cosa de enamorados".

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OBISPADO NIVARIENSE
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DÍA HISTÓRICO PARA LA DIÓCESIS
CHINGUARO YA ES SANTUARIO DE CULTO PERMANENTE


Con tres vivas a la Virgen de Chinguaro, el Obispo Bernardo Álvarez, finalizaba la histórica celebración de traslado del cuadro de la Virgen de Chinguaro desde el templo de S. Pedro de Güímar, donde había permanecido durante más de treinta años, hasta el Sitio Histórico citado en cuyo espacio ha sido consagrado como Santuario de Culto Permanente su ermita.

Unos 600 años después de que los guanches güimareros encontraran una imagen de la Virgen en la playa de Chimisay y la trasladaran a la cueva de Chinguaro, cerca de la casa del Mencey Acaymo, el obispo nivariense consagró este sábado la ermita construida en el entorno de esa cueva.

"Achmayex Guayaxerach Achoron Achaman" fueron las palabras guanches con las que un joven aborigen, Antón Guanche, que había sido cristianizado en Lanzarote explicó tras regresar a su tierra natal al Mencey de Acaymo que la imagen de mujer que había encontrado en la playa y que había trasladado hasta su lugar de residencia, ubicado en el actual sitio histórico de Chinguaro, era "la madre del sustentador de cielo y tierra", explicación con la que se inició el primer culto cristiano en Tenerife, incluso antes de la conquista y la evangelización de esta tierra.

Sin duda, fue una jornada muy emotiva e importante para la historia de la diócesis nivariense que, tal y como anunció el propio Obispo, será recordada anualmente con una fiesta en el lugar haciéndola coincidir permanentemente, como ocurriera en esta ocasión, con la Jornada del Domund, día de la propagación de la fe.

En la Eucaristía estaban concelebrando los dos obispos eméritos, Damián Iguacen y Felipe Fernández, ambos muy vinculados a la recuperación de este lugar emblemático tanto desde el punto de vista etnográfico como religioso. Tampoco quisieron perderse este evento el presidente insular, Ricardo Melchor, cuyo impulso fue decisivo para ver cumplida esta obra, además del Alcalde de Güímar y otros responsables públicos.

El Prelado Nivariense, durante la homilía, explicó que se trataba de inaugurar oficialmente el espacio en el que antes de la conquista los guanches honraban a la Virgen María aparecida en la playa de Chimisay (Güímar) sobre el año 1320. El obispo recordó la procedencia del nombre de la Virgen del Socorro, cuando por los nervios y el peso de la imagen los aborígenes tinerfeños descansaron donde actualmente se ubica la ermita del Socorro. Según el cronista fray Espinosa, la imagen de la Virgen permaneció durante 30 ó 40 años en la casa del rey de Güímar y, después, fue trasladada a la Cueva de Achbinico o San Blas, a impulso del converso Antón Guanche, donde recibió el nombre de Nuestra Señora de la Candelaria. La Virgen fue, de este modo, pionera, adelantada a la evangelización de la isla de Tenerife y, por ello, primera misionera.

Con esta consagración se hace realidad el proyecto del obispo emérito Damián Iguacen Borau, de impulsar una ruta mariana compuesta por el triángulo compuesto por Chimisay, la playa en la que los antiguos guanches encontraron la imagen, la Basílica de Candelaria y Chinguaro, que a partir de ahora cierra este triángulo, al convertirse en Santuario de Culto Permanente.

Popular TV-Tenerife emitirá un amplio reportaje del traslado del cuadro de la Virgen de Chinguaro hasta el que va a ser su Santuario Permanente, en el Sitio Histórico que lleva su nombre, y de la Consagración del mismo

En DOSSIER FIDES se encuentran las estadísticas de la Iglesia Católica según "Anuario Estadístico de la Iglesia" (Diciembre 2005).

LAS ESTADISTICAS DE LA IGLESIA CATOLICA


Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - Con ocasión de la Jornada Misionera Mundial, como es usual, la Agencia Fides presenta algunas estadísticas en modo que ofrecer un cuadro panorámico de la Iglesia en el mundo. Las tablas se han sacado del último "Anuario Estadístico de la Iglesia" publicado, (actualizado al 31 de diciembre de 2005), y conciernen a los miembros de la Iglesia, sus estructuras pastorales, las actividades en el campo sanitario, asistencial y educativo. Entre paréntesis se indica la variación, aumento (+) o disminución (-) con respecto al año anterior.

Población mundial
Al 31 de diciembre de 2005 la población mundial era igual a 6.463.234.000 personas, con un aumento de 74.734.000 unidades respecto al año anterior. El aumento global concierne a todos los continentes a excepción de Europa, que confirma la disminución de la población registrada en los últimos años: África + 21.910.000; América + 8.200.000; Asia + 45.850.000; Oceanía + 488.000; Europa - 1.714.000.
Católicos
A la misma fecha el número de católicos era igual a 1.114.966.000 con un aumento total de 16.600.000 unidades con respecto del año anterior. El aumento afecta a todos los continentes, comprendida Europa que el año anterior había registrado por el contrario, una disminución: África + 4.653.000; América + 6.828.000; Asia + 3.083.000; Europa + 1.906.000; Oceanía +130.000.
El porcentaje de católicos ha crecido globalmente en 0,06% certificando al 17,25%. Respecto a los continentes, se han registrado aumentos en todos los lugares, aunque sean leves: África +0,11; América +0,19; Asia +0,05; Europa +0,37 y Oceanía +0,01.

Habitantes y católicos para sacerdote
El número de habitantes por sacerdote ha aumentado en el mundo en 143 unidades, alcanzando la cuota 12.591. El reparto por continentes registra aumentos en América, Europa y Oceanía, disminuciones en África y Asia: África -286; América +106: Asia -1.228; Europa +22; Oceanía + 225.
El número de católicos para sacerdote ha aumentado en total en 37 unidades, alcanzando el número de 2.743. También aquí se registran aumentos en América, Europa y Oceanía, disminuciones en África y Asia: África -20; América +80; Asia -24; Europa +21; Oceanía +60.

Circunscripciones eclesiásticas y estaciones misioneras
Las circunscripciones eclesiásticas son 12 más respecto al año anterior, llegando a 2.915, con aumentos en todos los continentes: África +2; América +2; Asia +4; Europa +3; Oceanía +1. Las estaciones misioneras con sacerdote domiciliado son en total 1.315, 285 menos respecto del año anterior, y han disminuido en todos los continentes: una disminución significativa se registra en Asia (-194) y en Europa (-37) dónde el número prácticamente se ha diezmado. Las estaciones misioneras sin sacerdote domiciliado han aumentado en conjunto en 6.691 unidades, casi el doble del incremento del año anterior, alcanzando el número de 121.872. Los aumentos se registran en todos los continentes, más marcados en África, +2.271 y Asia (+3.981), siguen América (+400), Europa (+27), Oceanía (+12).

Obispos
El número de Obispos en el mundo ha aumentado en 57 unidades, alcanzando el número de 4.841. El incremento afecta a América (+31), Asia, (+11) y Europa (+15), mientras que una situación igual a la del año anterior se registra en África y Oceanía. En total aumentan tanto los Obispos diocesanos como los religiosos. Los Obispos diocesanos son 3.650, 34 más respecto del año anterior, mientras que los Obispos religiosos son 1.191, con un aumento de 23 unidades. El aumento de los Obispos diocesanos afecta en la práctica a todos los continentes: América (+18), Asia (+7), Europa (+11), con una leve disminución en África, (-1) y Oceanía (-1). Para los Obispos religiosos se registran aumentos, aunque de poca entidad, en todos los continentes, sobre todo en América (+13), seguida por Asia y Europa, ( +4) y África y Oceanía (+1).

Sacerdotes y diáconos permanentes
El número total de sacerdotes en el mundo ha aumentado en 520 unidades, alcanzando la cuota de 406.411. Los aumentos están en África, (+1.111) y Asia (+1.831), mientras que los otros continentes registran disminuciones: América (-639), Europa, (-1.699) y Oceanía (-84). Los sacerdotes diocesanos en el mundo han aumentado globalmente en 929 unidades, con aumentos en África (+ 806), América (+370), Asia (+833), y disminuciones en Europa, (-1.002) y Oceanía (-78) como sucedió el año precedente. Los sacerdotes religiosos han disminuido en 409 unidades y en total son 136.649. Cabe señalar un aumento, como el año anterior, en Asia, (+998) y África (+305), mientras las disminuciones se dan en América, (-1.009), Europa, (-697) y Oceanía (-6).
Los diáconos permanentes en el mundo han aumentado en 1.067 unidades, alcanzando el número de 33.391. El aumento más consistente se confirma también este año en América, (+655) y Europa (+398), seguidas de Oceanía, (+15) y África (+6). La única disminución concierne a Asia (-7). Los diáconos permanentes diocesanos son en el mundo 32.837, con aumentos registrados en todos los continentes (en total 1.028 unidades). Los diáconos permanentes religiosos son 554, aumentado en 39 unidades respecto al año anterior, con aumentos en América (+6), Europa (+42), Oceanía, (+2) y disminuciones en África,( -1) y Asia (-10).

Religiosos y religiosas
Los religiosos no sacerdotes han disminuidos globalmente en 322 unidades llegando a 54.708. Aumentos se registran en África, +157 y Asia (+138), mientras la disminución afecta a América, (-130), Europa (-368) y Oceanía (-119). La disminución global de las religiosas (-6.930) que son en conjunto 760.529 se reparte del siguiente modo: aumentos en Asia (+2.736) y en África (+1.306); disminuciones en Europa (-6.903), América, (-3.902) y Oceanía (-167).

Institutos seculares
Los miembros de los Institutos seculares masculinos son en conjunto 741 con un aumento global de 69 unidades respecto al año anterior. Los aumentos se registran en todos los continentes, sobre todo América, (+29) y Europa (+28), seguidos de Asia, (+9) y África (+3). Oceanía es estable, con 1 solo miembro. Los miembros de los Institutos seculares femeninos han disminuido en cambio en conjunto en 231 unidades con un total de 28.039 miembros. La única disminución concierne, también este año, a Europa (-469), mientras en todos los otros continentes se registran aumentos: África (+24), América (+136), Asia (+87), Oceanía (+1).

Misioneros laicos y Catequistas
El número de los Misioneros laicos en el mundo es igual a 200.022 unidades, con un aumento global de 13.555 unidades y aumentos en África (+166), América (+11.969), Europa (+1.607). Disminuciones en Asia ( -82) y Oceanía (-105).
Los Catequistas en el mundo han aumentado s en conjunto en 33.905 unidades alcanzando la cuota de 2.974.703. Los aumentos se registran en todos los continentes, particularmente sensibles, también este año, en Asia (+22.098). Sigue África (+4.723), Europa (+3.553), América (+2.002), Oceanía (+1.529).

Seminaristas mayores
El número de seminaristas mayores, diocesanos y religiosos, ha aumentado globalmente en 1.395 unidades, alcanzando el número de 114.439. Los aumentos se registran en África (+789), América, (+210) y Asia (+846), mientras que los otros continentes señalan disminuciones: Europa (-443) y Oceanía (-7). Los seminaristas mayores diocesanos son 72.188, (+347 con respecto del año anterior) y los religiosos 42.251 (+1.048). Para los seminaristas diocesanos los aumentos afectan a África (+429), América, (+79) y Oceanía (+18), mientras la disminución está en Asia, (-116) y Europa (-63). Los seminaristas religiosos aumentan en África (+360), América (+131) y Asia (+962) mientras disminuyen en Europa ( -380) y Oceanía (-25).

Seminaristas menores
El número de seminaristas menores, diocesanos y religiosos, ha crecido globalmente en 457 unidades, alcanzando el número de 102.042. Han aumentado en conjunto sólo en África (+1.706), mientras que en otro lugar están en disminución: América (-703), Asia (-392), Europa, (-106) y Oceanía (-48). Los seminaristas menores diocesanos son 77.755 (+622) y los religiosos 24.287 (-165). Para los seminaristas diocesanos y para los religiosos los aumentos sólo afectan a África, (diocesanos +973, religiosos +733). Los seminaristas diocesanos también crecen en Asia (+543), mientras disminuyen en América (-864), Europa ( -8) y Oceanía (-22). Los seminaristas religiosos crecen en América (+161) mientras que disminuyen en otro lugar: Asia (-935), Europa (-98) y Oceanía (-26).

Institutos de instrucción y educación
En el campo de la instrucción y la educación la Iglesia administra 64.279 escuelas maternas, con un aumento de 1.206 institutos con respecto del año anterior, frecuentadas por 6.166.698 alumnos; 91.480 escuelas primarias (+390) para 28.084.076 alumnos; 39.096 institutos secundarios (+819) para 16.232.070 alumnos. Además sigue a 1.813.169 jóvenes de las escuelas superiores y 2.789.840 universitarios.

Institutos de beneficencia y asistencia
Los institutos de beneficencia y asistencia administradas por la Iglesia comprenden 5.246 hospitales, ninguna variación con respecto al año anterior, con las presencias mayores en América, (1.712) y Europa (1.257); 17.530 dispensarios, con un aumento de 306 unidades con respecto del año anterior, en su mayoría en América (5.363), África (5.292) y Asia (3.626); 577 leproserías (-71) distribuido principalmente en Asia (315) y África (211); 15.208 casas para ancianos, enfermos crónicos y minusválidos (+281) en su mayoría concentrados en Europa (8.295) y América (3.868); 9.616 orfanatos (-547) un tercio de los cuales en Asia (3.212); 10.939 jardines de infancia (+7); 13.485 centros de consulta matrimonial (-381) distribuidos en gran parte en Europa (5.620) y América (4.915); 31.312 centros de educación o reeducación social y 10.825 instituciones de otro tipo. (S.L) (Agencia Fides 21/10/2007)

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Audiencia del Santo Padre Benedicto XVI a los participantes en el encuentro del Consejo Superior de las Obras Misionales Pontificias y al Congreso Mundial de los Misioneros "Fidei Donum" (de DOSSIER FIDES -Octubre 2007)

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - El Santo Padre Benedicto XVI ha recordado el 50° aniversario, el 21 de abril de 1957, de la publicación de la Encíclica "Fidei donum" del Siervo de Dios Papa Pio XII, durante la audiencia concedido el sábado 5 de mayo de 2007 a los participantes en el encuentro del Consejo superior de las Obras Misionales Pontificias y el Congreso mundial de los Misioneros "Fidei donum", para conmemorar el 50° aniversario de la encíclica. Este el texto del discurso del Santo Padre:

Señor Cardenal;
venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio;
queridos hermanos y hermanas:
Me alegra mucho encontrarme con vosotros después de la solemne celebración eucarística presidida por el señor cardenal Ivan Dias, prefecto de la Congregación para la evangelización de los pueblos. A él, en primer lugar, dirijo mi cordial saludo, a la vez que le agradezco las palabras que me ha dirigido en vuestro nombre. Hago extensivo mi saludo al secretario y a los colaboradores del dicasterio misionero, a los prelados y a los sacerdotes presentes, a los religiosos, a las religiosas y a todos los que han participado en el congreso celebrado en los días pasados para conmemorar el 50° aniversario de la carta encíclica Fidei donum del siervo de Dios Papa Pío XII.
Han pasado cincuenta años desde que este venerado predecesor mío, ante la evolución de los tiempos y la aparición de nuevos pueblos y naciones en el escenario de la historia, con clarividente sabiduría pastoral comprendió que se abrían inéditos y providenciales horizontes e itinerarios misioneros para el anuncio del Evangelio en África.
En efecto, Pío XII miraba especialmente a África cuando, con intuición profética, pensó en el nuevo "sujeto" misionero, que de las primeras palabras de la encíclica tomó el nombre de "fidei donum". Quería estimular, además de las formas tradicionales, un nuevo tipo de cooperación misionera entre las comunidades cristianas llamadas "antiguas" y las que acababan de nacer o estaban naciendo en los territorios de reciente evangelización. A las primeras las invitaba a mandar en ayuda de las Iglesias "jóvenes", que tenían un crecimiento prometedor, algunos sacerdotes a fin de que colaboraran con los Ordinarios del lugar durante un tiempo determinado.
Así escribía el Papa Pacelli: "Considerando, por un lado, las innumerables legiones de hijos nuestros que, sobre todo en los países de antigua tradición cristiana, participan del bien de la fe y, por otro, la masa aún más numerosa de los que todavía esperan el mensaje de la salvación, sentimos el ardiente deseo de exhortaros, venerables hermanos, a que con vuestro celo sostengáis la causa santa de la expansión de la Iglesia en el mundo. Quiera Dios que, como consecuencia de nuestro llamamiento, el espíritu misionero penetre más a fondo en el corazón de todos los sacerdotes y que, a través de su ministerio, inflame a todos los fieles" (AAS 49 [1957] 226).
Por tanto, era doble el objetivo que animaba al venerado Pontífice: por una parte, suscitar en todos los miembros del pueblo cristiano un renovado "fuego" misionero; y, por otra, promover una colaboración más consciente entre las diócesis de antigua tradición y las regiones de primera evangelización. A lo largo de estos cinco decenios la invitación de Pío XII ha sido reafirmada, en numerosas ocasiones, por todos mis predecesores y, también gracias al impulso que dio el concilio Vaticano II, se ha ido multiplicando el número de los sacerdotes "fidei donum", que juntamente con religiosos y voluntarios laicos han partido en misión a África y a otras regiones del mundo, a veces a costa de no pocos sacrificios para sus diócesis de pertenencia.
Quisiera aquí dar las gracias en particular a estos hermanos y hermanas nuestros, algunos de los cuales han derramado su sangre por difundir el Evangelio. Como sabéis bien, la experiencia misionera deja una huella indeleble en quienes la realizan y, al mismo tiempo, contribuye a alimentar la comunión eclesial que a todos los bautizados nos hace sentirnos miembros de la única Iglesia, Cuerpo místico de Cristo.
A lo largo de estos decenios, se han intensificado los contactos y los intercambios misioneros, también gracias al desarrollo y al multiplicarse de los medios de comunicación, de forma que la Iglesia prácticamente ha entrado en contacto con todas las civilizaciones y culturas. Por otra parte, el intercambio de dones entre las comunidades eclesiales de antigua y de reciente fundación ha constituido un enriquecimiento mutuo y ha favorecido el aumento de la conciencia de que todos somos "misioneros", es decir, de que todos estamos implicados, aunque sea de modos diversos, en el anuncio y en el testimonio del Evangelio.
A la vez que damos gracias al Señor por el compromiso misionero que se está llevando a cabo, no podemos por menos de constatar simultáneamente las dificultades que se presentan hoy en este campo. Entre ellas, me limito a subrayar la disminución y el envejecimiento del clero en las diócesis que en otros tiempos enviaban misioneros a regiones lejanas. Ciertamente, en el contexto de una crisis vocacional generalizada, esto constituye un desafío que es preciso afrontar.
El congreso organizado por la Pontificia Unión misional para conmemorar el 50° aniversario de la Fidei donum, os ha permitido analizar atentamente esta situación que vive hoy la Iglesia. Aunque no podemos ignorar los problemas y las sombras, debemos mirar al futuro con confianza, dando renovada y más auténtica identidad a los misioneros "fidei donum", en un contexto mundial que indudablemente ha cambiado con respecto al de los años 50 del siglo pasado.
Si son numerosos los desafíos que afronta la evangelización en nuestra época, también son numerosos los signos de esperanza que en todas las partes del mundo testimonian una estimulante vitalidad misionera del pueblo cristiano. Y, sobre todo, es necesario que nunca se pierda la conciencia de que el Señor, antes de dejar a los discípulos para ir al cielo, al enviarlos a anunciar su Evangelio en todos los rincones del mundo, les aseguró: "He aquí que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo" (Mt 28, 20).
Queridos hermanos y hermanas, esta certeza no nos debe abandonar nunca. El Dueño de la mies no dejará que falten obreros en su mies, si con confianza e insistentemente se lo pedimos en la oración y en la dócil escucha de su palabra y de sus enseñanzas. A este respecto, deseo reiterar la invitación que Pío XII dirigió a los fieles de entonces: "Especialmente durante estos años —escribió en su encíclica— tal vez decisivos para el porvenir del catolicismo en muchos países, multipliquemos las misas celebradas por las intenciones de las misiones; son las intenciones mismas de nuestro Señor, que ama a su Iglesia y que la quisiera ver extendida y floreciente por todos los lugares de la tierra" (AAS 49 [1957] 239).
Hago mía esta exhortación, convencido de que el Señor, saliendo al encuentro de nuestras incesantes súplicas, seguirá bendiciendo con abundantes frutos apostólicos el compromiso misionero de la Iglesia. Encomiendo este deseo a María, Madre y Reina de los Apóstoles, a la vez que de corazón os imparto a vosotros, aquí presentes, y a todos los misioneros del mundo una bendición apostólica especial. (Agencia Fides 7/5/2007)

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s?bado, 20 de octubre de 2007
Día 21 de Octubre
Domingo XXIX del Tiempo Ordinario


Contemplando la bondad de Dios



Como tantas otras veces contemplamos al Señor, en esta ocasión guiados por san Lucas, adoctrinando a la gente. Les muestra Jesús al mismo Dios: que te conozca y que me conozca, le pedimos nosotros con san Agustín. Y nos ponemos en manos del Espíritu Santo, abandonados confiadamente, como hijos pequeños que somos de nuestra Madre del Cielo, mientras contemplamos en silencio a Jesús que nos habla.

Cualquiera puede entender que el Señor se dirigía a la gente aquel día como Maestro. Sería una de esas ocasiones que dieron pie al asombro de los judíos: nunca habló nadie así... Como otras veces, utiliza Jesús en su enseñanza una parábola, de modo que se grave más fácilmente la doctrina en sus oyentes, acostumbrados a aprender por este sistema, que era común en los maestros de la época.

Ese día quiso dejar claro, mediante un ejemplo sencillo, cómo es el talante de Dios con los hombres, sus elegidos, y qué equivocados discurrimos cuando no somos sencillos, cuando no ponemos en Él toda la confianza, cuando –en el fondo– lo equiparamos a nosotros, que somos tantas veces indiferentes, apáticos, cómodos, egoístas, como ajenos a las inquietudes y dificultades de los demás.

¿Qué derecho tenemos a pensar que Dios no es lo bastante bueno, lo bastante misericordioso, lo bastante Padre? Nos cuesta sentirnos en su presencia amorosa y fuerte –siempre a nuestro favor– y nos quedamos, en cambio, solos con nosotros mismos. Una fría y egoísta soledad, cargada de temor por el fracaso y la falta de recursos, pretendemos que sea en ocasiones el impulso de nuestros actos. Estimulados por el miedo, se nos antoja que los proyectos que nos aguardan: profesionales, familiares, sociales de muy diverso tipo... son, ante todo, problemas; problemas nuestros que debemos sacar adelante solos, a pura fuerza. Todos tenemos problemas y cada uno debe resolver los suyos, concluimos tal vez no pocas veces. Es la soledad inevitable –incluso rodeados de una multitud– de una vida sin un Padre Dios.

Una niña pequeñita iba hace años con sus padres en tren, viajando de noche. Era en uno de esos departamentos con varias literas. En el mismo departamento había otras tres personas. Sus padres habían salido un momento.
— "Mamá, ¿estás ahí?", pregunta la pequeña ya con la luz apagada: (silencio).
— "Mamá, ¿estás ahí?..." insiste: (silencio)...
— "Papá, ¿estás ahí?...": (silencio)...
— "Papá, (estremecida) ¿estás ahí?..."
— "¡NO!, (responde una voz ronca) ¡mamá no está aquí, papá no está aquí, pero yo sí estoy aquí tratando de dormirme!, ¡¡por lo tanto, cállate!!" (silencio más prolongado).
— "Oye, Mamá" –pregunta por fin la niña–, "¿era Dios?"

No tenemos capacidad para imaginarnos la maravilla de Dios, ni el amor que nos tiene. Debemos decir de su amor por nosotros lo que san Pablo del Cielo, que ni ojo vió, ni oído oyó, ni pasó a hombre por el pensamiento... lo que Dios nos tiene reservado. ¡Auméntanos, Señor, la esperanza! ¡Soñad y os quedaréis cortos!, aconsejaba san Josemaría. Y si se cumplen nuestros sueños respecto a la extensión de la labor apostólica y al propio progreso espiritual, es ante todo, porque es inmenso el cariño que Dios nos tiene; porque no nos regatea la Gracia que esperamos de Él. En esa ayuda divina se fundamenta nuestro sueño ilusionado.

¡Aparta, Señor, de mí –le suplicamos– ese resto de visión estrecha que todavía tengo al contemplarte! Quizá es que te contemplo poco. Voy, Señor, tan a lo mío, incluso cuanso quiero hacer las cosas por Ti, que no te doy tiempo a que me inundes con tu Gracia. Termino por llevar a cabo asuntos técnicamente acabados, pero tal vez sólo con la perfección propia de una cadena de montaje, sin alma, sin tu Gracia, sin tu ayuda; y sin la alegría y la paz del hijo pequeño que termina –claro– una pequeñez casi siempre, pero para su padre. Por eso se hace grande cualquier cosa del hijo.

¡Galopar, galopar!... –leemos en Camino– ¡Hacer, hacer!... Fiebre, locura de moverse... Maravillosos edificios materiales...
Espiritualmente: tablas de cajón, percalinas, cartones repintados... ¡galopar!, ¡hacer! —Y mucha gente corriendo: ir y venir.
Es que trabajan con vistas al momento de ahora: "están" siempre "en presente". —Tú... has de ver las cosas con ojos de eternidad, "teniendo en presente" el final y el pasado...
Quietud. —Paz. —Vida intensa dentro de ti. Sin galopar, sin la locura de cambiar de sitio, desde el lugar que en la vida te corresponde, como una poderosa máquina de electricidad espiritual, ¡a cuántos darás luz y energía!..., sin perder tu vigor y tu luz.

Eso le pedimos al Paráclito: Llena también de amor los corazones, como dice el himno litúrgico, de cuantos de un modo u otro dependen de mí. Es lo mejor que puedo desearles: ese optimismo sobrenatural tan propio de los santos. Como san Pablo, que habla de la libertad y la gloria de los hijos de Dios..., de alegrarse siempre en el Señor... Y aconsejaba: ora comáis, ora bebáis o hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.

María –¡cómo no!– es modelo perfecto de contemplación y optimismo, de fe y esperanza. Se siente contemplada por su Creador, amada; es por eso la bienaventurada entre todas las generaciones, y no hay criatura feliz como Ella.


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Juan Pedro Rivero, director del ISTIC, informa sobre curso sobre "Los textos literarios sobre la reliíón cristiana"

Saliendo al paso de tantas polémicas, se inaugura un curso sobre:

Los textos literarios sobre la religión cristiana: entre la historia y la ciencia.


El Código Da Vinci, el evangelio apócrifo de Judas, la tumba de Jesús y María, etc., son temas presentes en el debate cultural actual, en la opinión pública, que cuestionan los orígenes del cristianismo conforme se conocían hasta hoy. Más allá del interés mediático y editorial, son temas que merecen una aproximación seria, rigurosa y fundamentada.

Con este objetivo, la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y el Instituto Superior de Teología de Canarias organizan, a partir del lunes, un curso que lleva por título: “Los textos literarios de la religión cristiana: entre la historia y la ciencia”. El mismo se imparte en la Sede de la UNED de la calle S. Agustín, en La Laguna

Durante tres días, biblistas, teólogos y periodistas ayudarán a los participantes a tratar de responder críticamente a cuestiones como: ¿Qué sabemos realmente de Jesús? ¿por qué celebramos el nacimiento el 25 de diciembre; estaba Jesús soltero, casado o viudo; Jesús tuvo hermanos; cómo se transmitieron los evangelios; qué aportan los manuscritos del Quumram; qué relación tuvo Jesús con la Magdalena; quiso fundar una Iglesia? Etc.

Los organizadores pretenden, de este modo, lograr un básico conocimiento de los escritos canónicos, llamados evangelios, y una aproximación a su entorno cultural y literario que posibilite una adecuada interpretación de los textos.

Los profesores Juan Rodelas, José González Luis, Juan Barreto y José Checa, junto con los periodistas, Juan Manuel Betancourt, Juan Carlos González y José Antonio Pardellas, entre otros, ayudarán a los alumnos a alcanzar los objetivos citados.

Más información: Juan Pedro Rivero 659 641 243; José Checa: 696 635 143. Programa en www.obispadodetenerife.es

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El delegado de Misiones de la Diócesis de Tenerife envía conmunicación.

Este Domingo: JORNADA MUNDIAL DEL DOMUND 2007


Unos 80 misioneros de la diócesis trabajan en otras tierras

“Dichosos los que creen”, es el lema escogido este año para celebrar el DOMUND, o lo que es lo mismo, la Obra de la Propagación de la Fe. Se trata de una institución de la Iglesia Universal que se encarga de atender las necesidades misioneras de la Iglesia en todo el mundo. Concretamente, procedentes de nuestra Diócesis Nivariense, hay alrededor de 80 misioneros llevando a cabo sus labores de evangelización y promoción en otros países, sobre todo, en tierras latinoamericanas.

La actividad de cooperación espiritual y material de esta Obra es permanente durante todo el año, pero alcanza especial significación durante el llamado “Octubre misionero”. El día del DOMUND (21 de octubre) es el centro de la celebración misionera y sus principales fines son: animar el espíritu misionero en las personas, conseguir medios económicos para ayudar a los misioneros en su trabajo evangelizador, fomentar las vocaciones misioneras, animar la cooperación espiritual a favor de las misiones y favorecer el envío de misioneros para la evangelización del mundo.

El total de ayudas distribuidas en 2006 con las aportaciones de 2005 fue de 128.772.510 dólares. Concretamente, España destinó 20.141.015 euros a las diversas iniciativas misioneras repartidas por los cinco continentes. Entre ellas se encuentran los seminarios e instituciones eclesiales y los proyectos educativos, sociales y de salud.

Con ocasión de esta campaña, hay un amplio grupo de misioneros y misioneras a disposición de los medios de comunicación para ser entrevistados. Además, si quisieran saber alguna información sobre la campaña del DOMUND, organizada por OBRAS MISIONALES PONTIFICIAS, pueden contactar con Mons. Francisco Pérez González, Arzobispo de Pamplona, Obispo de Tudela y Director Nacional de OMP y Anastasio Gil, subdirector nacional de OMP.


OMP: 91 590 00 43 y 619 74 14 98.
Delegado de Misiones en Tenerife (Juan Manuel Yanes): 922252540 y 629080774

Discurso que dirigió Benedicto XVI el 8 de octubre de 2007 a los miembros del cabildo de la basílica Vaticana.

Queridos miembros del cabildo vaticano:

Desde hace tiempo deseaba encontrarme con vosotros, y aprovecho de buen grado esta ocasión para manifestaros personalmente mi estima y mi afecto. Os dirijo un saludo cordial a cada uno. En particular, saludo al arcipreste, monseñor Angelo Comastri, al que agradezco las palabras con las que ha presentado a esta antigua y venerable institución. Saludo también al vicario, monseñor Vittorio Lanzani, a los canónigos y a los coadjutores. He apreciado que usted, señor arcipreste, haya recordado la presencia ininterrumpida de clero orante en la basílica vaticana desde los tiempos de san Gregorio Magno: una presencia continua, que voluntariamente no ha querido ser llamativa, sino fiel y perseverante.

Sin embargo, precisamente vosotros, queridos canónigos, sabéis bien que vuestro cabildo comenzó en el año 1053, cuando el Papa León IX confirmó al arcipreste y a los canónigos de San Pedro, establecidos en el monasterio de san Esteban el Mayor, las posesiones y los privilegios concedidos por sus predecesores. Después, en el pontificado de Eugenio IV (1145-1153), el cabildo asumió las características de una comunidad bien estructurada y autónoma. En suma, hubo un paso largo y gradual desde una estructura monástica, puesta al servicio de la basílica, hasta la actual estructura canónica.

Bajo la guía del arcipreste, la actividad del cabildo vaticano se orientó desde sus orígenes hacia diversos ámbitos de compromiso: el ámbito litúrgico, para la celebración coral y la atención diaria de los servicios anexos al culto; el ámbito administrativo, para la gestión del patrimonio de la basílica y de las iglesias filiales; el ámbito pastoral, en el que el cabildo tenía el encargo de la pastoral del barrio Borgo; y el ámbito caritativo, en el que el cabildo prestaba servicios propios de asistencia y de colaboración con el hospital del Espíritu Santo y otras instituciones.

Desde el siglo XI hasta hoy se cuentan once Papas que formaron parte del cabildo vaticano, y entre estos me complace recordar en particular a dos Papas del siglo XX: Pío XI y Pío XII. Desde el siglo XVI, cuando comenzó la construcción de la nueva basílica —el año pasado celebramos el V centenario de la colocación de la primera piedra—, la historia del cabildo vaticano se entrelaza con la de la Fábrica de san Pedro, dos instituciones separadas, pero unidas en la persona del arcipreste, que se encarga de garantizar una beneficiosa colaboración recíproca.

En el siglo pasado, especialmente durante los últimos decenios, la actividad del cabildo en la vida de la basílica vaticana se orientó progresivamente hacia el redescubrimiento de sus verdaderas funciones originarias, que consisten sobre todo en el ministerio de la oración. Si la oración es fundamental para todos los cristianos, para vosotros, queridos hermanos, es una tarea, por decirlo así, "profesional". Como dije durante mi reciente viaje a Austria, la oración es servicio al Señor, que merece ser alabado y adorado siempre, y al mismo tiempo es testimonio para los hombres. Y donde se alaba y adora a Dios con fidelidad, no falta la bendición (cf. Discurso a los monjes cistercienses de la abadía de Heiligenkreuz, 9 de septiembre de 2007: L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 21 de septiembre de 2007, p. 6). La naturaleza propia del cabildo vaticano y la contribución que el Papa espera de vosotros es recordar con vuestra presencia orante junto a la tumba de san Pedro que no se debe anteponer nada a Dios; que la Iglesia está totalmente orientada a él, a su gloria; que el primado de Pedro está al servicio de la unidad de la Iglesia y que esta, a su vez, está al servicio del designio salvífico de la santísima Trinidad.

Queridos y venerados hermanos, confío mucho en vosotros y en vuestro ministerio para que la basílica de San Pedro sea un auténtico lugar de oración, de adoración y de alabanza al Señor. En este lugar sagrado, adonde llegan cada día miles de peregrinos y turistas de todo el mundo, más que en cualquier otro lugar es necesario que junto a la tumba de San Pedro haya una comunidad estable de oración, que garantice continuidad con la tradición y al mismo tiempo interceda por las intenciones del Papa en el hoy de la Iglesia y del mundo.

Desde esta perspectiva, invoco sobre vosotros la protección de san Pedro, de san Juan Crisóstomo, cuyas reliquias se conservan precisamente en vuestra capilla, y de los demás santos y beatos presentes en la basílica. Que sobre vosotros vele la Virgen Inmaculada, cuya imagen venerada por vosotros en la capilla del Coro fue coronada por el beato Pío IX en 1854 y rodeada de estrellas cincuenta años después, en 1904, por san Pío X.

Os doy las gracias una vez más por el celo con que lleváis a cabo vuestra tarea y, a la vez que os aseguro un recuerdo especial en la santa misa, os imparto de corazón la bendición apostólica a vosotros y a vuestros seres queridos.


[Traducción distribuida por la Santa Sede
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Exhortación del episcopado venezolano sobre la propuesta de la reforma constitucional publicada el viernes,19 de Octubre de 2007, en la sede de la Conferencia Episcopal de ese país.

"LLAMADOS A VIVIR EN LIBERTAD" (Gl 5, 13)

A todos los católicos y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad



I- INTRODUCCION

1. Los Arzobispos y Obispos de Venezuela, como ciudadanos y como legítimos pastores de la Iglesia, compartiendo con el pueblo las angustias y esperanzas de cada momento histórico, hemos decidido dirigirnos a todos los venezolanos, a los residentes en nuestro país y, en particular, a los fieles católicos, ante la propuesta de Reforma Constitucional presentada a la nación el pasado 15 de Agosto por el ciudadano Presidente de la República, a la cual se agrega ahora lo propuesto por la Comisión Mixta de la Asamblea Nacional.

2. Nuestra contribución tiene el propósito de iluminar, desde una valoración ética, el juicio y la decisión que sobre el proyecto de Reforma corresponde asumir a los venezolanos en asunto de tanta importancia para el presente y el futuro del país. Fundamentamos esta iluminación en los principios y criterios del Evangelio, de la Doctrina Social de la Iglesia y de los numerosos documentos emanados de nuestra Conferencia Episcopal. Nos impulsan la convicción de que la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela ha de seguir siendo patrimonio de todos los venezolanos, sin exclusión, y nuestro compromiso de fomentar la convivencia pacífica de todos los ciudadanos y la concordia entre los diversos sectores e instituciones para la construcción de un destino común como nación.

3. En nuestra fraterna y solidaria reflexión y discernimiento pastoral de la situación del país y, como portadores del clamor y preocupación de muchas comunidades y personas, hemos examinado la relación entre el contenido de la Reforma con las exigencias de la persona humana, su conciencia, su libertad, sus derechos, su dignidad, y con la concepción cristiana de la mayoría de la sociedad venezolana. Hemos considerado también los cambios más relevantes que plantea la propuesta, así como algunas de las consecuencias de índole ética y social que se seguirían de dicha Reforma.

4. En los países democráticos una Constitución es un pacto social, el resultado de las deliberaciones, discusiones y acuerdos de una Asamblea Constituyente, u otro cuerpo políticamente plural que represente al pueblo, y de una consulta electoral libre, confiable y pacífica; su finalidad es garantizar el Estado de Derecho para todas las personas, la estabilidad jurídica de las instituciones y el bienestar integral del conjunto de los ciudadanos. Su legitimidad radica en que acoja la pluralidad de posturas que tienen derecho a convivir en una sociedad democrática. En su articulado quedan claramente establecidos la definición del Estado y sus órganos, siempre al servicio del pueblo, el modelo de país y los principios y valores esenciales por los que el pueblo soberano quiere regir su vida y la de sus instituciones. En consecuencia, el verdadero sujeto de la Constitución es el pueblo, no el Estado y menos aún el gobierno; por eso ella debe expresar el acuerdo de todos los sectores, corrientes e ideologías. No puede ser la consagración de las ideas o propósitos políticos de un determinado grupo partidista. Consiguientemente, una modificación de la "Carta Magna" debe apoyarse en el mayor consenso posible.

II.- NUESTRAS PREOCUPACIONES ANTE LA PROPUESTA

5. La Reforma ha sido presentada como un instrumento para dar mayor poder al pueblo, especialmente a través del denominado "Poder Popular". En ella se ofrece la reducción de la jornada laboral, y a los trabajadores independientes la tan deseada seguridad social. Sin embargo, se acentúa la concentración de poder en manos del Presidente de la República y se favorece el autoritarismo. Punto central de esta Reforma es que Venezuela pase de "Estado democrático y social de derecho y de justicia" (Art. 2 de la actual Constitución) a ser un "Estado Socialista" (art. 16 de la propuesta). Algunos artículos condicionan la participación del pueblo y la actividad de los ciudadanos a la sola construcción del socialismo (Art. 70) y de la economía socialista (Art. 112). Esto limita la libertad de los venezolanos; se incrementa excesivamente el poder del Estado, se elimina la descentralización, y el gobierno controla muchísimos espacios de la vida ciudadana. En ese modelo socialista, el Estado y el gobierno estarían dirigidos por un Presidente que puede ser reelecto - sólo él - continuamente, con un poder amplísimo que le permitiría disponer constitucionalmente de las instituciones, propiedades y recursos. Esto es verdaderamente grave y modificaría la estructura fundamental del Estado democrático.

6. Un modelo de Estado socialista, marxista-leninista, estatista, es contrario al pensamiento del Libertador Simón Bolívar (Cf. Discurso ante el Congreso de Angostura), y también contrario a la naturaleza personal del ser humano y a la visión cristiana del hombre, porque establece el dominio absoluto del Estado sobre la persona. Experiencias de otros países demuestran que en tal sistema, el Estado y su gobierno se convierten en opresores de las personas y de la sociedad, coartan la libertad personal y la expresión religiosa, y causan un gravísimo deterioro en la economía, produciendo una pobreza generalizada. Ejemplo de ello han sido los países de Europa Oriental, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, y, más cerca de nosotros, la República de Cuba. En ese escenario se establecería una discriminación con quienes no participen de la ideología socialista, se reducirían los derechos políticos de muchos venezolanos, y la noción de "pueblo" tendría un carácter restringido y excluyente identificado sólo con las personas y grupos que adhieren al socialismo.

7. El pluralismo político es uno de los valores fundamentales consagrados por la actual Constitución (Art. 2). La implantación de un Estado Socialista es excluyente, e implica el cese del pluralismo y de la libertad política y de conciencia de los ciudadanos. Es un hecho comprobado que dentro de un Estado democrático pueden existir partidos socialistas y gobiernos socialistas. Abundan ejemplos en el mundo actual como Chile y Brasil. En cambio, en un "Estado socialista", tal como se propone en Venezuela, toda la actividad política, social, económica y cultural se encuadra dentro de una única opción, un pensamiento único.

8. Con respecto al capitalismo y al socialismo, los Obispos nos hemos manifestado en diversas ocasiones. La solución al drama de la pobreza, de las injusticias sociales, de las hirientes desigualdades, no está en el capitalismo salvaje ni en el socialismo marxista, sino en la práctica de la justicia social y de una efectiva caridad (Cf. Juan Pablo II, Encíclica Centesimus Annus 33, 48 y 49).

9. Otros cambios propuestos restringen derechos ya consagrados en la actual Constitución, lo que atenta contra el principio de progresividad de los derechos humanos garantizado en el Art. 19 de la actual Constitución. En este campo de los derechos humanos y constitucionales, algunas disposiciones representan una patente involución, como los artículos 337, 338 y 339 de la Reforma sobre los estados de excepción, que suspenden el derecho al debido proceso (Art. 49) y a la información (Art. 57 y 58). El nuevo poder del Estado, el "Poder Popular", no nace del sufragio ni de elecciones (R. Art.136), y su promoción, organización y registro es competencia del Poder Nacional (R. Art. 156, 35). Se vulnera de este modo la libertad de asociación (Art. 52), poniéndola en manos del Estado, lo cual quebranta el carácter democrático y electivo de todos los niveles de gobierno, previsto en el artículo 6 de la Constitución, y le quita poder al pueblo. Además, ya el pueblo es sujeto del poder y lo que necesita es tener el pleno ejercicio de sus derechos y libertades y que le presten servicios eficientes quienes han sido elegidos libremente para esas funciones. La genuina democracia no consiste sólo en la elección de las autoridades; "no basta una democracia puramente formal, fundada en la limpieza de los procedimientos electorales, sino que es necesaria una democracia participativa y basada en la promoción y respeto de los derechos humanos. Una democracia sin valores (…), se vuelve fácilmente una dictadura y termina traicionando el pueblo" (Documento de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, Aparecida 74).

10. Esta propuesta de Reforma más que enfrentar y superar la problemática vivida en el país, profundizaría la polarización entre los venezolanos, dificultaría la convivencia social con el peligro de generar nuevos odios y conflictos, que queremos evitar. Los obispos renovamos el llamado, que repetidas veces hemos hecho, al diálogo y a la reconciliación y ratificamos nuestra disposición de seguir acompañando al pueblo venezolano con el anuncio valiente y decidido del Evangelio y el compromiso de compartir sus alegrías, temores y esperanzas.

III. PERSONA Y LIBERTAD

11. Dios nos ha creado como personas libres con capacidad de organizar la vida personal y la vida social. Vida y libertad son inseparables. Dios libera, porque es el Dios de la vida; se revela en la historia liberando a su pueblo, no quiere que ninguna nación esté esclavizada o dominada por otra, ni por sus propias autoridades. La libertad no es una condición abstracta del ser humano y de la sociedad. La libertad es un derecho fundamental innato en cada ser humano, que no tiene otros límites que la libertad y los derechos de los demás. Todo lo que se opone a la libertad, se opone a la vida. La supresión de la libertad no corrige las injusticias sino que agrega otras, asfixiantes e insoportables.

12. Conforme a la enseñanza de la Iglesia, la persona humana, el pueblo, y no el Estado, son el centro de toda la vida social. El Estado existe para la persona y para el pueblo, y no al revés. En esta línea el Concilio Vaticano II declara: «El principio, el sujeto y el fin de todas las instituciones sociales es y debe ser la persona humana» (GS 25). El Catecismo de la Iglesia Católica expresa: «Cuando el Estado no pone su poder al servicio de los derechos de todo ciudadano, y particularmente de quien es más débil, se quebrantan los fundamentos mismos del Estado de derecho» (CEC 2273). Y Juan Pablo II en la Encíclica Centesimus Annus nos dice que el «Estado totalitario tiende, además, a absorber en sí mismo la nación, la sociedad, la familia, las comunidades religiosas y las mismas personas» (C.A. 45 b).

13. La doctrina de la Iglesia en este aspecto tiene una específica incidencia en el campo político. El principio de subsidiaridad debe aplicarse para construir una auténtica democracia. Esto es, que el Estado debe ayudar pero no absorber ni suplantar las iniciativas, la libertad y la responsabilidad de las personas y de los grupos sociales. En su Encíclica «Dios es amor» el Papa Benedicto XVI advierte: «Lo que hace falta no es un Estado que regule y domine todo, sino que generosamente reconozca y apoye, de acuerdo con el principio de subsidiaridad, las iniciativas que surgen de las diversas fuerzas sociales y que unen la espontaneidad con la cercanía a los hombres necesitados de auxilio» (28 b).

IV- DECISIÓN QUE MIRA AL FUTURO

14. La Constitución y la Reforma planteada no son un asunto sólo de partidos o de un determinado sector de la población. Es algo de interés nacional que nos afecta a todos. Nadie debe desentenderse, ni dejar de participar en su discusión, ni negarse a asumir una posición ante la propuesta de Reforma. Eso sería un gravísimo error.

15. El debate sobre la Reforma, no puede considerarse como un simple conflicto entre "oficialismo y oposición", entre "ricos y pobres". Es algo que concierne al futuro de todo el pueblo venezolano. Y en este debate, nadie debe discriminar, ni excluir, ni ofender a quienes sustenten una opinión contraria a la suya.

16. En síntesis, nuestra posición en cuanto al proyecto de Reforma puede formularse así:
- el proyecto presentado a la consideración del pueblo venezolano, debido a la radicalidad y profundidad de los cambios introducidos en la estructura del Estado, va más allá de una Reforma.

- la proposición de un "Estado Socialista" es contraria a principios fundamentales de la actual Constitución, y a una recta concepción de la persona y del Estado.

- la propuesta de Reforma excluye a sectores políticos y sociales del país, que no estén de acuerdo con el Estado Socialista, restringe las libertades y representa un retroceso en la progresividad de los derechos humanos.

- por cuanto el proyecto de Reforma vulnera los derechos fundamentales del sistema democrático y de la persona, poniendo en peligro la libertad y la convivencia social, la consideramos moralmente inaceptable a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia.

V -CONCLUSIÓN: ESTAMOS LLAMADOS A VIVIR EN LIBERTAD Y A SER CONSTRUCTORES DE PAZ

17. Solamente quien es libre, construye la paz. "Felices los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios", nos dice Jesucristo (Mt. 5, 12). Cada uno de los cristianos está, pues, llamado a descubrir y promover caminos de justicia y reconciliación en la familia, en cada comunidad, en toda la nación:

"Venezuela quiere y reclama a gritos (…), que se termine con los odios, los insultos y las descalificaciones y que sus hijos e hijas se reconcilien, se respeten y vivan en paz" (Exhortación de la CEV, Julio 2007)

18. Como pastores de la Iglesia invitamos a todos los fieles a orar intensamente por nuestra Patria e invocamos las luces del Espíritu Santo sobre todos los ciudadanos en esta difícil toma de decisión e imploramos el auxilio de Nuestra Señora de Coromoto, Patrona de Venezuela, a cuyos pies en su "Basílica Menor" de Guanare, título con que el Santo Padre Benedicto XVI ha honrado y enaltecido su templo, nos postraremos en confiada súplica por el bien de la República.

Con nuestra afectuosa bendición episcopal,

Firman, los arzobispos y obispos de Venezuela

Caracas, 19 de octubre de 2007

Publicado por verdenaranja @ 23:28  | Hablan los obispos
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ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap., predicador de la Casa Pontificia, a la liturgia del próximo domingo, XXIX del tiempo ordinario.

XXIX Domingo del tiempo ordinario [C]
Exodo 17, 8-13a; 2 Timoteo 3, 14-4,2; Lucas 18, 1-8



Les dijo una parábola sobre la necesidad de orar



El evangelio [dominical] empieza así: «En aquel tiempo, Jesús les decía una parábola a sus discípulos para inculcarles que era preciso orar siempre sin desfallecer». La parábola es la de la viuda importuna. A la pregunta: «¿Cuántas veces hay que orar?», Jesús responde: ¡Siempre! La oración, como el amor, no soporta el cálculo de las veces. ¿Hay que preguntarse tal vez cuántas veces al día una mamá ama a su niño, o un amigo a su amigo? Se puede amar con grandes diferencias de conciencia, pero no a intervalos más o menos regulares. Así es también la oración.

Este ideal de oración continua se ha llevado cabo, en diversas formas, tanto en Oriente como en Occidente. La espiritualidad oriental la ha practicado con la llamada oración de Jesús: «Señor Jesucristo, ¡ten piedad de mí!». Occidente ha formulado el principio de una oración continua, pero de forma más dúctil, tanto como para poderse proponer a todos, no sólo a aquellos que hacen profesión explícita de vida monástica. San Agustín dice que la esencia de la oración es el deseo. Si continuo es el deseo de Dios, continua es también la oración, mientras que si falta el deseo interior, se puede gritar cuanto se quiera; para Dios estamos mudos. Este deseo secreto de Dios, hecho de recuerdo, de necesidad de infinito, de nostalgia de Dios, puede permanecer vivo incluso mientras se está obligado a realizar otras cosas: «Orar largamente no equivale a estar mucho tiempo de rodillas o con las manos juntas o diciendo muchas palabras. Consiste más bien en suscitar un continuo y devoto impulso del corazón hacia Aquél a quien invocamos».

Jesús nos ha dado Él mismo el ejemplo de la oración incesante. De Él se dice en los evangelios que oraba de día, al caer de la tarde, por la mañana temprano y que pasaba a veces toda la noche en oración. La oración era el tejido conectivo de toda su vida.

Pero el ejemplo de Cristo nos dice también otra cosa importante. Es ilusorio pensar que se puede orar siempre, hacer de la oración una especie de respiración constante del alma incluso en medio de las actividades cotidianas, si no reservamos también tiempos fijos en los que se espera a la oración, libres de cualquier otra preocupación. Aquel Jesús a quien vemos orar siempre es el mismo que, como todo judío de su tiempo, tres veces al día –al salir el sol, en la tarde durante los sacrificios del templo y en la puesta de sol-- se detenía, se orientaba hacia el templo de Jerusalén y recitaba las oraciones rituales, entre ellas el Shema Israel, Escucha Israel. El Sábado participa también Él, con los discípulos, en el culto de la sinagoga y varios episodios evangélicos suceden precisamente en este contexto.

La Iglesia igualmente ha fijado, se puede decir que desde el primer momento de vida, un día especial para dedicar al culto y a la oración, el domingo. Todos sabemos en qué se ha convertido, lamentablemente, el domingo en nuestra sociedad; el deporte, en particular el fútbol, de ser un factor de entretenimiento y distensión, se ha transformado en algo que con frecuencia envenena el domingo... Debemos hacer lo posible para que este día vuelva a ser, como estaba en la intención de Dios al mandar el descanso festivo, una jornada de serena alegría que consolida nuestra comunión con Dios y entre nosotros, en la familia y en la sociedad.

Es un estímulo para nosotros, cristianos modernos, recordar las palabras que los mártires Saturnino y sus compañeros dirigieron, en el año 305, al juez romano que les había mandado arrestar por haber participado en la reunión dominical: «El cristiano no puede vivir sin la Eucaristía dominical. ¿No sabes que el cristiano existe para la Eucaristía y la Eucaristía para el cristiano?».

[Traducción del original italiano realizada por Zenit]

Publicado por verdenaranja @ 23:21  | Espiritualidad
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viernes, 19 de octubre de 2007
Mensaje que ha enviado Benedicto XVI a Su Beatitud Daniel, nuevo patriarca de la Iglesia ortodoxa rumana.


A Su Beatitud
DANIEL
Arzobispo de Bucarest
Patriarca de la Iglesia ortodoxa rumana

Con gran alegría y con sentimientos de comunión fraterna he sabido de su elección a la sede patriarcal de la Iglesia ortodoxa de Rumanía, sucediendo así a nuestro venerable hermano en Cristo Su Beatitud Teoctist.

Al comenzar su nueva misión, me uno muy particularmente a usted, Beatitud, así como al Santo Sínodo del Patriarcado rumano, a todo el clero y a los fieles, que lo reciben con alegría a usted, el nuevo pastor llamado a guiar a la Iglesia ortodoxa rumana. Pido al Espíritu Santo que lo sostenga en este arduo cargo. Que ayude a la Iglesia ortodoxa rumana en su desarrollo, para que afronte, con vitalidad renovada, los cambios y la reorganización material y espiritual necesarios en el período que vivimos, después de las dificultades experimentadas durante el pasado reciente, en el que existían numerosas limitaciones a la libertad y a veces persecuciones manifiestas.

Que el Señor lo acompañe para que su Iglesia responda a las expectativas del pueblo rumano y le dé cada vez más la esperanza que necesita para avanzar por el camino de la vida y para transmitir a las generaciones jóvenes los valores morales y espirituales fundamentales, a fin de afrontar las diferentes corrientes ideológicas que hoy atraen a muchos de nuestros contemporáneos.

En esta bendita ocasión, en la que me uno espiritualmente a usted, le deseo, Beatitud, un servicio pastoral fecundo, iluminado por la luz de Cristo y fortalecido por el poder del Espíritu Santo. ¿Cómo no recordar el encuentro solemne entre mi predecesor, de venerada memoria, y Su Beatitud Teoctist y los miembros del Santo Sínodo en Bucarest, en el palacio patriarcal, el 8 de mayo de 1999? Esa primera visita de un Papa a un país donde la Iglesia ortodoxa es mayoritaria abre un camino de esperanza, que es necesario proseguir con el fin de llegar a la unidad plena. Hago mías hoy las palabras que pronunció el Papa Juan Pablo II en esa circunstancia: "Sepa, Beatitud, que los católicos acompañan a sus hermanos ortodoxos mediante su oración y su disponibilidad a cualquier forma de colaboración. Todos estamos llamados a anunciar juntos el único Evangelio, con amor y estima recíproca" (Discurso durante el encuentro con el Patriarca y los miembros del Santo Sínodo, 8 de mayo de 1999, n. 2: L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 14 de mayo de 1999, p. 10). El espíritu que animaba estas palabras y el compromiso que proclamaban siguen teniendo actualidad para mí mismo y para la Iglesia católica, al subrayar que es muy necesario intensificar los vínculos que nos unen, para el bien de la Iglesia.

De igual modo, nuestras relaciones deben reforzarse para responder a las necesidades actuales en Europa y en el mundo, tanto en el ámbito religioso como en el social. Un testimonio común de los cristianos es cada vez más necesario para responder a nuestra vocación común y a las urgencias de nuestro tiempo. Quiero también reafirmarle cuánto aprecio el compromiso que la Iglesia ortodoxa rumana siempre ha manifestado en el seno de la Comisión mixta internacional para el diálogo teológico, mediante una participación activa y positiva de sus delegados. Estoy seguro de que quiere proseguir e intensificar el diálogo entre ortodoxos y católicos durante nuevas fases del diálogo, con el que nos preparamos a abordar cuestiones cruciales para nuestras relaciones.

Con paciencia, caridad recíproca y esperanza, también deberemos resolver cuestiones sin duda menores, pero que, en el ámbito local, aún constituyen un obstáculo para la comunión fraterna entre católicos y ortodoxos, puesto que los cristianos muy a menudo conviven sin buscar siempre los vínculos diarios que podrían ser particularmente valiosos para las relaciones entre católicos y ortodoxos.

Desde esta perspectiva, todos deberían recordar que, en la víspera de su pasión y de su muerte redentora, Jesús dijo a sus discípulos: "Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros. Que, como yo os he amado, así os améis también vosotros los unos a los otros" (Jn 13, 34). El mandamiento del Señor debe llevarnos sin cesar a todos hacia nuevas relaciones, prólogo de la unidad plena.

Con estos sentimientos de alegría sincera y con la certeza de un compromiso común al servicio de la unidad de la Iglesia, le expreso mis más cordiales felicitaciones y le reafirmo mi afecto en el Señor Jesucristo, orando por usted, por los pastores y por todos los fieles de la Iglesia ortodoxa de Rumanía.

Castelgandolfo, 27 de septiembre de 2007

[Traducción distribuida por la Santa Sede
© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]

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VATICANO - Las palabras de la doctrina, a cargo de don Nicola Bux y don Salvatore Vitiello- Desde el “espíritu” al “fantasma” del Concilio

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - Si en el momento de enviar al mundo a sus discípulos, el Señor les hubiese dado una agenda de problemas sobre la relación que tendría que tener con las sociedades y las culturas, los pobres hubieran escapado. Los hechos se dieron de otro modo. Ellos debían “solamente” anunciar que Dios ha venido en medio de nosotros, curar a los enfermos, expulsar a los demonios, dar gratuitamente aquello que habían recibido. Tampoco los Concilios de la Iglesia no se ocuparon de otra cosa sino de profundizar en la fe en la persona de Jesús, para llevar al mundo a Dios. Pero sucede que, la tentación de un malentendido “eclesiocentrismo” -para nombrarlo con un lenguaje afín- es dura hasta la muerte: hace sostener a algunos cristianos “conciliares” que del Concilio Vaticano II brotó “un nuevo vocabulario eclesial”.

He aquí un ensayo ejemplar de lectura del escenario del mundo y de las tareas de la Iglesia “a la luz del Concilio” -un intercalar obligado-, recurrente entre los adeptos a los trabajos intraeclesiales, en este caso uno de los tantos presuntos modernos y “bien informados”: “Una diversa manera de mirar el dialogo con el mundo contemporáneo, con las sociedades, con las culturas, con las ciencias, con los hombres y con las mujeres concretas. Desde el Concilio se dieron debates, hasta batallas, hasta el cisma consumado en 1988” - el de Lefevre. Y después, un escándalo inaudito: “Decenas de teólogos fueron desautorizados, criticados, suspendidos de la enseñanza, reducidos al silencio, en algunos casos expulsados u obligados a la auto expulsión de la Iglesia, porque sus investigaciones, sus libros, sus enseñanzas, partiendo del Concilio, buscaban abrir nuevos caminos, no siempre gratos, no siempre comprendidos, no siempre claros”.

Parecía que, antes del Concilio, la Iglesia no vivía en la realidad, que la época patrística, los teólogos medievales y los Santos modernos no habían conocido los debates y las confrontaciones cerradas. En lo que se refiere a los “así llamados” teólogos ‘reducidos al silencio’ realmente la afirmación es increíble: visto que, por ejemplo, Leonardo Boff acaba de escribir hace poco un libro contra el pensamiento y la persona del Papa. Lo importante, en algunos casos, es que se hable “partiendo del Concilio”; y en efecto solo se trata de la partida, para después hablar de algo totalmente distinto, y ciertamente no de aquello que verdaderamente dijo el Concilio. Para muchos no es aquello que el Concilio Vaticano II realmente afirmó lo que cuenta, sino la interpretación que debe ser dada al Concilio: por lo general se tiende a considerarlo una “nueva creación”, por la cual el rol de la Iglesia en el mundo se convierte sobre todo en el de “denunciar las injusticas y comprometerse en lo social” en nombre de la fe, sin antes preguntarse qué es la fe, ni preocuparse del silencio sobre la esperanza no más ultra terrena. ¿Pero qué virtud teologal sería si valiese solo para este mundo?
Parece que, para los adeptos a los trabajos, el “espíritu del Concilio”, del que se hablaba hasta hace algún tiempo, ha dejado espacio a un fantasma “globalizado y globalizante” que “circunda en la Iglesia de todos los continentes y lleva consigo preguntas precisas e ineludibles: ¿Qué forma de dialogo tener con las múltiples sociedades, culturas y religiones? Y si hasta ahora la Iglesia se ha esforzado en encontrar la voluntad de Dios” -destacan que- “¿será necesario que se comprometa para hacer que el mundo sea menos injusto?”

A decir verdad, el buen pueblo cristiano sabía que en la Iglesia esparcida por el mundo sopla el Espíritu Santo y que, si alguien circunda “paralelamente”, no es un fantasma sino “el diablo, como león rugiente” (1 Pe 5, 8). Además, el pueblo cristiano sabe que el único mandato de Cristo a la Iglesia es el dialogo, sí, pero aquello de la salvación, que habla de Dios, o en una sola palabra el Evangelio; un dialogo siempre nuevo a cada generación, como recuerda la Evageli nuntiandi de Pablo VI o la nueva Evangelización de Juan Pablo II. Es esta la tarea permanente de la Iglesia: curar al hombre del pecado, no con improbables recetas a la moda o con el activismo, sino con el fármaco de la inmortalidad que es Cristo, que cura y resucita al hombre de todas las generaciones, que de otro modo permanece enfermo y muere.
Esto no ha sido “inventado” por algún Concilio, ni se podría inventar otra receta: valía antes del Vaticano II y tendrá valor siempre. El sentido de la correcta interpretación del Concilio que ha obrado una reforma y no una ruptura, es indicado por el Papa Benedicto XVI, es válido para toda época y generación eclesial y no es otra cosa que la actuación continua de la palabra del Verbo: “Yo hago nuevas todas las cosas” (Ap. 21, 5).

La auténtica novedad, hoy en día, sería el diálogo entre razón y fe, si no fuese en verdad un dialogo ya antiguo: résale al evangelista Juan que escribió: “Al principio era el Logos”, el Verbo, la Palabra, la Razón a partir de la cual han sido hechas todas las cosas. La Iglesia lee el Concilio, lo comprende y lo actúa solo a la luz del Logos eterno que es desde el inicio y que anima con el Espíritu Santo. No existe otro Espíritu, ni siquiera ‘conciliar’, que pueda guiarla. Sería solo un fantasma. (Agencia Fides 18/10/2007; líneas 59, palabras 918)

RECORDANDO LA HISTORIA



Y se llega al 19 de octubre de 1941, fecha en que cesa en la Presidencia Nacional de los Jóvenes de Acción Católica Española para ingresar en el Seminario [1]. El Consejo Superior ha dado lo mejor que tenía, la propia persona de su Presidente. Con él acudieron otros muchos, varios del Consejo. El índice de vocaciones despertadas es expresión de que la Obra crece en santidad.

En su despedida el Arzobispo de Valladolid, Dr. García y García, en el acto de clausura de las Jornadas Nacionales de Oración y Estudio de Presidentes Diocesanos, celebradas en Valladolid, felicita a Manuel Aparici de una manera muy singular, a su «queridísimo Manolo», a quien desde hace muchos años lo lleva en su corazón, e «interpretando el sentir de los demás Prelados de España, le da las gracias por todo lo que ha trabajado por la vida de la Iglesia, fomentando la Juventud Masculina de Acción Católica. «¿Qué ha hecho Manuel Aparici? Muchísimo, –dice el Sr. Arzobispo–. No voy a enumerarlo. Dos datos. Cuando empezó su Presidencia, hace ahora siete años, había 20.000 jóvenes y 400 Centros; hoy, al dejarla, hay 100.000 jóvenes y 2.000 Centros» [2]. Y le da las gracias por lo que ha hecho y por lo que va a hacer.

»¿Qué ha hecho? Trabajar siempre como un joven de Acción Católica ¿Dónde? En la calle, en el centro de recreo, en el taller, en la cárcel roja, en el frente de la caridad. Donde quiera que estaban sus pies, estaba su corazón, estaba su entendimiento. El entendimiento, pensando en la Acción Católica; el corazón y las manos, trabajando para acumular jóvenes, para formarlos y lanzarlos por España [uno de sus grandes amores] como apóstoles para hacer la España grande que soñamos.

»Pero ¿qué estoy diciendo? ¡Qué ganas de perder el tiempo y de agotar energías! Me estoy esforzando por darle la enhorabuena y tengo en la mano un telegrama de Su Santidad el Papa. ¡En pie, jóvenes de Acción Católica! Que vais a oír la palabra del Papa por medio del Emmo. y Rvdmo. Sr. Cardenal Secretario de Estado [Eugenio Pacelli]:

»Al dejar Manolo Aparici Presidencia Juventud de Acción Católica Augusto Pontífice, testimoniándole paternal benevolencia por abnegada labor con concesión Cruz Pro Ecclesia et Pontifice, otórgale de corazón implorada bendición apostólica, extensiva nuevo Presidente a quien auguro –¡el Papa! ¡El Papa augura!– continuo acierto-elevado cargo y a todos los Presidentes y asistentes al Congreso Nacional Juventud Católica Valladolid» [3].

Por su parte, el Consiliario Diocesano de los Jóvenes de Acción Católica de Zaragoza [4] le agradece cuanto ha hecho por la causa de Dios en la Juventud de Acción Católica y de modo especial por el bien de sus jóvenes.

Una semana después, el día 26, va a Zaragoza a despedirse de la Virgen del Pilar y a ofrecerle la insignia.

Meses antes, a primeros de febrero de este mismo año, los Presidentes de todos los Consejos Diocesanos de España le hicieron un homenaje que consistió en la entrega de una insignia de la Juventud de Acción Católica de oro, esmeraldas y brillantes y un pergamino, en reconocimiento por la obra de apostolado que había realizado en la guerra y en la paz [5].

Con este motivo, anota en su Diario:

«Hoy [9 de febrero de 1941] hace ocho días que los Presidentes diocesanos me tributaron un homenaje. Algo sabía de un pergamino, pero la intervención de Ullastres y la insignia que me regalaron me cogió completamente de improviso.

»Ante aquella letanía que desgranó Ullastres ¿sabéis quien os guió en los años difíciles ... ? ¿Sabéis quién forjó los Centros de Vanguardia?, etc. etc. Yo iba diciendo por lo bajo, el Señor.

»¡Quisiste servirte de lo más bajo y deleznable para mostrar tu amor a las almas! ¡Bendito seas mil y mil veces por tus infinitas misericordias!

»Pero este homenaje tiene un significado muy hondo. Todos estos buenísimos muchachos me agasajaron y aplaudieron creyéndome muy tuyo, pero tú sabes, Dios mío, cuan poco me he dado a ti, si es que me he dado algo; tú sabes cuantos obstáculos pone la miseria de mi nada a tu gracia; tú sabes, Señor, que mis infidelidades, ingratitudes y pecados son más numerosos que mis cabellos. Mas, a pesar de todo, confío en ti. Como tú me hiciste decirles: Tú no naces a cada momento sobre los altares, en las almas que vuelven a la gracia y en las que entran en la gloria del Padre, para fracasar ni ser vencido, que tus nombres son Dios Fuerte, Admirable, Mesías, Socorro del Padre, Ungido, Libertador, Príncipe de la Paz, Rey del siglo futuro, y tú triunfas siempre en los que tienen buena voluntad de darse a ti. Dame, Señor, tu gracia para tener esa buena voluntad.

»Pero, ¡qué digo, Dios mío! Si todos esos jóvenes no son sino instrumentos tuyos por los cuales tú quieres ungirme. Si con su palabra tú me dices que me entregue y, puesto que lo quieres, quieres también darme tu gracia.

»Así me lo decías hace un momento desde la Hostia Santa: “Yo he venido a poner fuego a la tierra, ¿y qué he de querer sino que arda?” Yo he venido a poner fuego a la tierra de tu corazón y qué he de querer, amado mío, sino que arda en amores de mis almas.

»Confía en mí, que el fuego de mi Corazón consumirá la escoria del corazón tuyo. Confía en mí, que yo te abrasaré en mí sed, y con ella y por ella tú vendrás del todo a mí, para que te dé mi agua viva con la que me ganes almas y aplaques mi sed» .



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[1] «La petición del Cardenal Pla y Deniel de que retrasase su ingreso en el Seminario … se relaciona con el deseo de que, a pesar de cesar en la Presidencia Nacional de los Jóvenes de Acción Católica siguiese, en cierto modo, proyectando su influencia sobre la Juventud como seglar» (Virgilio José López Cid).

[2] Es decir, en sus siete años de actuación al frente de la Obra, este propagandista incansable ha quintuplicado el número de Centros y afiliados.

Es más, «bajo su Presidencia, la Acción Católica en su rama de jóvenes alcanzó las cotas más altas no sólo en cifras de asociados ... sino en presencia social, en actividades e incluso en ofrenda martirial durante la guerra ... ; muchos de ellos murieron sólo por el hecho de ser de la Juventud Católica .... », afirma Alejandro Fernández Pombo (Diario YA. Se desconoce la fecha. CP., p. 9458).

[3] SIGNO de fecha 25 de octubre de 1941.

[4] Aunque la firma es ilegible, el membrete de la carta, hace pensar que se trata de él.

[5] Dos meses después aproximadamente, el 6 de diciembre de 1941, la Unión Diocesana de Navarra comunicaba a Manuel Aparici que la IV Asamblea Diocesana le había dedicado el más emocionado recuerdo y le enviaba, por medio de Antonio García–Pablos, un obsequio, el Cáliz de Navarra, en el que esperan que sabrá fundir su cariño con el que él les tiene en el Señor (Cáliz que no se ha encontrado pese a los esfuerzos realizados).

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12 DE OCTUBRE

La visita durante los días 12 y 13 de Octubre (2007) a la isla del Hierro del grupo parroquial Guancha-San José tuvo su momento central en Santuario de la Virgen de los Reyes, patrona de la isla, ubicado en el lugar llamado la Dehesa. Allí el grupo participó en la Eucaristía a los pies de la venerada imagen.
Durante la estancia en el santuario se dieron los datos históricos en relación con la imagen, que se colocan a continuación y que se pueden encontrar en isla del Hierro:

Un día 6 de enero de 1.546 aparece la imagen de la Virgen en las costas de Orchilla. Según cuenta la tradición, la dejaron unos marineros que se dirigían a América, a cambio de víveres para la dura travesía. La talla se depositó en el Caracol, en la cueva que llamaron a partir de ese momento "Cueva de La Virgen". Allí la adoraban y le ofrecían sus presentes, bajo la advocación de Virgen de Los Reyes, en memoria del día de su Aparición.

De esta manera, se convirtió en la protectora y patrona de La Dehesa y de los ganados, acordándose celebrar una festividad anual en su honor el 25 de abril, fiesta que se ha seguido celebrando hasta nuestros días bajo el nombre de "Fiesta de los Pastores".
Nombran a un Mayordomo y le entregan todos el primer cordero que les nace y el primer queso que fabrican, para de este modo aumentar el patrimonio de la Virgen día a día y poderle construir a la Madre su casa. Este hecho se produce construyéndose una ermita en las proximidades del Caracol, que albergará a la imagen y a los pastores en las noches frías y húmedas. Un lunes, 25 de abril del año 1.577 se celebra y canta la primera misa en el santuario herreño, la Ermita de La Virgen de Los Reyes.

Ya en el año 1.614 una terrible sequía asoló la isla. Los pastores pusieron en conocimiento del párroco la imagen custodiada para rogarle por la tan deseada lluvia. De esta manera, se supo de su existencia en todos los pueblos. Después de conceder las lluvias solicitadas, La Virgen de Los Reyes fue proclamada en 1.643 Patrona Titular de Las Aguas; fecha en la que la agricultura se empezaba a desarrollar en la isla.
Pero en 1.740 la ausencia de precipitaciones fue muy notable, así que los humildes pastores condujeron a la imagen hasta la Villa de Valverde para dedicarle una novena. Muy pronto llovió de una manera copiosa por toda la isla. Como símbolo de máximo agradecimiento, el 26 de enero de 1.741 reunidos en la Parroquia capitalina, la Justicia y Regimiento de la isla, presididos por el Alcalde Mayor, teniente don Juan de Ayala Barreda, el gobernador de las armas, capitán don Pío de Espinosa Guadarrama, el Beneficiado Rector y Vicario don Cayetano Padrón de la Barrera, Francisco Miguel de Castro, Padre Guardián del convento franciscano, alcaldes pedáneos y muchos vecinos firmaron el voto de llevar en peregrina romería a la Virgen desde su ermita hasta la Villa de Valverde cada cuatro años, siendo la primera Bajada, como se denomina la fiesta religiosa, en 1.745.

En las rayas es inevitable la rivalidad entre los pueblos: el que lleva la imagen no quiere dejarla, y el que tiene que recibirla se afana por hacerlo cuanto antes. Cada pueblo recibe a la "Madre Amada" acompañado de sus Santos Patronos. Sabinosa con San Simón, El Pinar con San Antón, El Golfo con San Salvador, Isora con San José, San Andrés con el santo del mismo nombre, El Barrio con San Pedro y Tiñor y Valverde con San Isidro y San Telmo del Puerto.

Los bailarines de El Golfo habían perdido su raya en los años treinta, y en La Bajada de 1.977 solicitaron que les fuera devuelta. Les fue concedido el tramo desde las cercanías de La Cruz de Los Reyes hasta el cruce de la carretera general en su desvío hacia la Hoya de El Morcillo.

Uno de los momentos más entrañables y fraternales es el del almuerzo en La Cruz de Los Reyes, donde se tienden los manteles y se comparten con todo los presentes los productos típicos, carne, pescado, papas arrugadas, vino y las típicas quesadillas. Esta escena es una muestra del carácter humilde y pacífico del pueblo y de la idiosincrasia tan particular de las gentes de El Hierro.

Luego disfrutaron de la belleza y del silencio del lugar.

jueves, 18 de octubre de 2007
Carta semanal del Arzobispo de Valencia Don Agustín Garcçia-Gasco para el Domingo 14 de Octubre de 2007.

Fe y Razón en la escuela



Por naturaleza, el ser humano busca la verdad. No se contenta con la conquista de verdades parciales, fácticas o científicas. Su búsqueda tiende hacia una verdad ulterior que pueda explicar el sentido de su vida y que no puede encontrar solución si no es en el Absoluto, en Dios.

La vida de fe tiene un desarrollo intelectual que debe ser plenamente atendido por la enseñanza católica, tanto en la escuela como en la universidad. La fe es también un saber razonable, un saber que se traduce en expresiones objetivas de valor universal, un hábito de la inteligencia iluminado y ampliado en su campo por la revelación cristiana.

Cuando se considera con detenimiento esta dimensión intelectual e incluso científica de la fe, se acepta con soltura que el diálogo de la fe con la razón responde tanto al interés del alumno como a las funciones propias de la escuela y de la universidad.

La Iglesia confía en la razón y en la educación. Por ello ha impulsado desde hace siglos Universidades y centros docentes que transformen y hagan cada vez más digna la vida del ser humano. Al mismo tiempo, recuerda que la razón no ha de cerrarse en sí misma, sino que ha de dar cuenta de que el ser humano está llamado también a una verdad que trasciende. El profesor católico ilumina el proceso de aprendizaje desde la perspectiva cristiana. Parte de valores irrenunciables desde lo cuales camina hacia la verdad.

El núcleo de estos valores es la dignidad primaria del ser humano como persona, que lo eleva sobre todos los otros seres de la tierra y le concede la posición de absoluto privilegio de ser capaz de trascendencia. La dignidad humana está indisolublemente vinculada a Dios, porque es Él quien ha puesto en el corazón del hombre el deseo de conocer la verdad, de conocerle a Él, para que conociéndolo y amándolo pueda alcanzar también la plena verdad sobre sí mismo.

El profesor católico está llamado a mantener una triple actitud: una continua apertura a la razón plena del hombre y a la búsqueda de la verdad; una creciente sensibilidad crítica hacia los valores y contravalores que conforman la cultura más cercana e influyen en su entorno; una constante y necesaria renovación del acontecimiento cristiano vivido en el corazón.

Como recordó Benedicto XVI a los universitarios, el profesor católico constata con su acción que la fe cristiana es fuente de conocimiento y que, por el contrario, una razón que es sorda a lo divino y que relega la religión al espectro de las subculturas es incapaz de entrar en diálogo con las culturas. El profesor católico, al tiempo que imparte los contenidos académicos obligatorios, pretende descubrir y comunicar a sus alumnos el sentido trascendente que los planteamientos científicos pueden entrañar desde la perspectiva cristiana.

De este modo, el alumno estará en condiciones de descifrar en cada uno de los saberes que recibe el sentido sobrenatural que contienen. Es imprescindible que las escuelas y las universidades católicas transmitan el patrimonio cultural cristiano y ofrezcan a los niños y a los jóvenes los elementos de su cultura en toda su verdad y realidad, mediante una presentación creyente de los mismos. Omitir la perspectiva cristiana no da más libertad. Los alumnos tienen el derecho de conocer la visión cristiana que impregna la cultura europea desde hace dos milenios para comprender nuestro mundo y tener elementos para decidir con libertad que es inherente al cristianismo.

La educación es uno de los mayores bienes que posee nuestra civilización, pero es un bien que necesita permanecer ubicado en la fuente que le da sentido. No es lo mismo educar desde el humanismo o desde el anti-humanismo destructivo. No es lo mismo educar desde la búsqueda humilde de la verdad que desde el orgullo de quien niega la verdad, proclamando como única verdad un relativismo que conduce a la negación del bien y del mal. No es lo mismo reconocer en cada ser humano el derecho a la vida y a la libertad, que relativizar dichos derechos en función de su raza, de su cultura o de su riqueza. El compromiso católico con la educación pretende preservar íntegros todos sus bienes.

Las escuelas y universidades católicas han de dar razón de su fe y de su esperanza en toda ocasión. Así testifican su propia identidad y ayudan al alumno para que descubra la plenitud del ser humano realizada en Jesucristo. Él es el Hombre nuevo, es la clave para comprender el misterio del hombre, es quien da sentido a toda la vida y la realidad, a todo el contenido de bien humano, propio de la escuela y de la universidad.

Con mi bendición y afecto,

Publicado por verdenaranja @ 23:46  | Hablan los obispos
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El Pontificio Consejo Justicia y Paz ha publicado las «Bienaventuranzas del político» formuladas por el siervo de Dios, el cardenal Van Thuân –quien presidió el dicasterio-- en 2002, año de su muerte.

Las bienaventuranzas del político


1. Bienaventurado el político que tiene un elevado conocimiento y una profunda conciencia de su papel.

El Concilio Vaticano II definió la política «arte noble y difícil» (Gaudium et spes, 73). A más de treinta años de distancia y en pleno fenómeno de globalización, tal afirmación encuentra confirmación al considerar que, a la debilidad y a la fragilidad de los mecanismos económicos de dimensiones planetarias se puede responder sólo con la fuerza de la política, esto es, con una arquitectura política global que sea fuerte y esté fundada en valores globalmente compartidos.

2. Bienaventurado el político cuya persona refleja la credibilidad.

En nuestros días, los escándalos en el mundo de la política, ligadas sobre todo al elevado coste de las elecciones, se multiplican haciendo perder credibilidad a sus protagonistas. Para volcar esta situación, es necesaria una respuesta fuerte, una respuesta que implique reforma y purificación a fin de rehabilitar la figura del político.

3. Bienaventurado el político que trabaja por el bien común y no por su propio interés.

Para vivir esta bienaventuranza, que el político mire su conciencia y se pregunte: ¿estoy trabajando para el pueblo o para mí? ¿Estoy trabajando por la patria, por la cultura? ¿Estoy trabajando para honrar la moralidad? ¿Estoy trabajando por la humanidad?

4. Bienaventurado el político que se mantiene fielmente coherente,

con una coherencia constante entre su fe y su vida de persona comprometida en política;
con una coherencia firme entre sus palabras y sus acciones;
con una coherencia que honra y respeta las promesas electorales.

5. Bienaventurado el político que realiza la unidad y, haciendo a Jesús punto de apoyo de aquélla, la defiende.

Ello, porque la división es autodestrucción. Se dice en Francia: «los católicos franceses jamás se han puesto en pié a la vez, más que en el momento del Evangelio». ¡Me parece que este refrán se puede aplicar también a los católicos de otros países!

6. Bienaventurado el político que está comprometido en la realización de un cambio radical,

y lo hace luchando contra la perversión intelectual;
lo hace sin llamar bueno a lo que es malo;
no relega la religión a lo privado;
establece las prioridades de sus elecciones basándose en su fe;
tiene una charta magna: el Evangelio.

7. Bienaventurado el político que sabe escuchar,

que sabe escuchar al pueblo, antes, durante y después de las elecciones;
que sabe escuchar la propia conciencia;
que sabe escuchar a Dios en la oración.
Su actividad brindará certeza, seguridad y eficacia.

8. Bienaventurado el político que no tiene miedo.

Que no tiene miedo, ante todo, de la verdad: «¡la verdad –dice Juan Pablo II-- no necesita de votos!».
Es de sí mismo, más bien, de quien deberá tener miedo. El vigésimo presidente de los Estados Unidos, James Garfield, solía decir: «Garfield tiene miedo de Garfield».
Que no tema, el político, los medios de comunicación. ¡En el momento del juicio él tendrá que responder a Dios, no a los medios!

François-Xavier Card. Nguyên Van Thuân

[Traducción del original italiano realizada por Zenit]

Publicado por verdenaranja @ 23:36  | Espiritualidad
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ZENITPublicamos la intervención de Benedicto XVI en la audiencia general del miércoles, 17 de Octubre de 2007, dedicada a presentar la figura de san Eusebio de Verceli. Al final de la intervención, el pontífice anunció la creación de veintitrés nuevos cardenales el próximo 24 de noviembre.


Queridos hermanos y hermanas:

En esta mañana os invito a reflexionar sobre san Eusebio de Verceli, primer obispo de Italia del norte del que tenemos noticias seguras. Nacido en Cerdeña a inicios del siglo IV, en su tierna edad se transfirió a Roma con su familia. Más tarde fue instituido lector: de este modo pasó a formar parte del clero de la Urbe, en tiempos en los que la Iglesia sufría la grave prueba de la herejía arriana.

La gran estima que rodeaba a Eusebio explica su elección, en el año 345, a la cátedra episcopal de Verceli. El nuevo obispo comenzó inmediatamente una intensa obra de evangelización en un territorio que todavía era en buena parte pagano, especialmente en las zonas rurales.

Inspirado por san Atanasio, que había escrito «La vida de san Antonio», iniciador del monaquismo en Oriente, fundó en Verceli una comunidad sacerdotal, semejante a una comunidad monástica. Ese cenobio dio al clero de Italia del norte un significativo carácter de santidad apostólica, y suscitó figuras de importantes obispos, como Limenio y Onorato, sucesores de Eusebio en Verceli, Gaudencio en Novara, Esuperancio en Tortona, Eustasio en Aosta, Eulogio en Ivrea, Máximo en Turín, todos ellos venerados por la Iglesia como santos.

Sólidamente formado en la fe del Concilio de Nicea, Eusebio defendió con todas sus fuerzas la plena divinidad de Jesucristo, definido por el «Credo» de Nicea «de la misma naturaleza» del Padre. Con este objetivo se alió con los grandes padres del siglo IV, sobre todo con san Atanasio, el heraldo de la ortodoxia nicena, contra la política filo-arriana del emperador.

Para el emperador la fe arriana, más sencilla, era políticamente más útil como ideología del imperio. Para él no contaba la verdad, sino la oportunidad política: quería utilizar la religión como lazo de unidad del imperio. Pero estos grandes padres resistieron defendiendo la verdad contra la dominación de la política. Por este motivo, Eusebio fue condenado al exilio, al igual que otros obispos de Oriente y de Occidente: como el mismo Atanasio, como Hilario de Poiters --de quien hablamos la semana pasada-- como Osio de Córdoba. En Escitópolis, en Palestina, donde fue confinado entre el año 355 y el 360, Eusebio escribió una página estupenda de su vida.

También allí fundó un cenobio con un pequeño grupo de discípulos y desde allí mantuvo el carteo con sus fieles de Piamonte, como demuestra sobre todo la segunda de las tres Cartas de Eusebio reconocidas como auténticas.

Posteriormente, después del año 350, fue exiliado en Capadocia y Tebaida, donde sufrió graves malos tratos físicos. En el año 361, al fallecer Constancio II, le sucedió el emperador Juliano, llamado el apóstata, a quien no le interesaba el cristianismo como religión del imperio, sino que quería más bien restaurar el paganismo. Acabó con el exilio de estos obispos y de este modo permitió también que Eusebio volviera a tomar posesión de su sede.

En el año 362 fue invitado por Anastasio a participar en el Concilio de Alejandría, que decidió el perdón a los obispos arrianos a condición de que regresaran al estado laical. Eusebio pudo seguir ejerciendo durante unos diez años su ministerio episcopal, hasta la muerte, entablando con su ciudad una relación ejemplar, que inspiró el servicio pastoral de otros obispos de Italia del norte, de quienes hablaremos en las próximas catequesis, como san Ambrosio de Milán y san Máximo de Turín.

La relación entre el obispo de Verceli y su ciudad queda iluminada sobre todo por dos testimonios epistolares. El primero se encuentra en la Carta ya citada, que Eusebio escribió desde el exilio de Escitópolis «a los queridísimos hijos y a los presbíteros tan deseados, así como a los santos pueblos firmes en la fe de Verceli, Novara, Ivrea y Tortona» («Ep. Secunda», CCL 9, p. 104). Estas expresiones iniciales, que muestran la conmoción del buen pastor ante su grey, encuentran amplia confirmación al final de la Carta, en los saludos afectuosísimos del padre a todos y a cada uno de sus hijos de Verceli, con expresiones desbordantes de cariño y amor.

Hay que destacar ante todo la relación explícita que une al obispo con las «sanctae plebes» no sólo de Verceli --la primera, y por años la única diócesis del Piamonte--, sino también con las de Novara, Ivrea y Tortona, es decir, las comunidades que, dentro de la misma diócesis, habían logrado una cierta consistencia y autonomía.

Otro elemento interesante aparece en la despedida de la Carta: Eusebio pide a sus hijos y a sus hijas que saluden «también a quienes están fuera de la Iglesia, y que se dignan amarnos: “etiam hos, qui foris sunt et nos dignantur diligere"». Signo evidente de que la relación del obispo con su ciudad no se limitaba a la población cristiana, sino que se extendía también a aquéllos que, estando fuera de la Iglesia, reconocían en cierto sentido su autoridad espiritual y amaban a este hombre ejemplar.

El segundo testimonio de la relación singular que se daba entre el obispo y su ciudad aparece en la Carta que san Ambrosio de Milán escribió a los cristianos de Verceli en torno al año 394, más de 20 años después de la muerte de Eusebio («Ep. extra collectionem 14»: Maur. 63). La Iglesia de Verceli estaba pasando un momento difícil: estaba dividida y sin pastor. Con franqueza, Ambrosio declara que le cuesta reconocer en ellos a «la descendencia de los santos padres, que dieron su aprobación a Eusebio nada más verle, sin haberle conocido antes, olvidando incluso a sus propios conciudadanos».

En la misma Carta, el obispo de Milán atestigua clarísimamente su estima por Eusebio: «Un hombre grande», escribe perentoriamente, que «mereció ser elegido por toda la Iglesia». La admiración de Ambrosio por Eusebio se basaba sobre todo en el hecho de que el obispo de Verceli gobernaba su diócesis con el testimonio de su vida: «Con la austeridad del ayuno gobernaba su Iglesia». De hecho, también Ambrosio estaba fascinado, como lo reconoce él mismo, por el ideal monástico de la contemplación de Dios, que Eusebio había buscado siguiendo las huellas del profeta Elías.

En primer lugar, escribe Ambrosio, el obispo de Verceli reunió al propio clero en «vita communis» y le educó en la «observancia de las reglas monásticas, a pesar de que vivía en medio de la ciudad». El obispo y su clero tenían que compartir los problemas de sus conciudadanos, y lo hicieron de una manera creíble cultivando al mismo tiempo una ciudadanía diferente, la del Cielo (Cf. Hebreos 13, 14). Y de este modo edificaron una auténtica ciudadanía, una auténtica solidaridad común entre los ciudadanos de Verceli.

De este modo, Eusebio, asumiendo la causa de la «sancta plebs» de Verceli, vivía en medio de la ciudad como un monje, abriendo la ciudad a Dios. Esta dimensión, por tanto, no le quitó nada a su ejemplar dinamismo pastoral. Entre otras cosas, parece que instituyó en Verceli las iglesias rurales para un servicio eclesial ordenado y estable, y promovió los santuarios marianos para la conversión de las poblaciones rurales paganas. Por el contrario, este «carácter monástico» daba una dimensión particular a la relación del obispo con su ciudad. Al igual que los apóstoles, por quienes Jesús rezaba en la Última Cena, los pastores y los fieles de la Iglesia «están en el mundo» (Juan 17, 11), pero no son «del mundo».

Por este motivo, los pastores, recordaba Eusebio, tienen que exhortar a los fieles a no considerar las ciudades del mundo como su morada estable, sino que deben buscar la Ciudad futura, la Jerusalén definitiva del cielo. Esta «dimensión escatológica» permite a los pastores y a los fieles salvaguardar la jerarquía justa de valores, sin doblegarse jamás a las modas del momento y a las injustas pretensiones del poder político. La auténtica jerarquía de valores, parece decir toda la vida de Eusebio, no la deciden los emperadores de ayer o de hoy, sino que procede de Jesucristo, el Hombre perfecto, igual al Padre en la divinidad, y al mismo tiempo hombre como nosotros.

Refiriéndose a esta jerarquía de valores, Eusebio no se cansa de «recomendar efusivamente» a sus fieles que custodien «con todos los medios la fe, que mantengan la concordia, que sean asiduos en la oración» («Ep. Secunda», cit.).

Queridos amigos, también yo os recomiendo de todo corazón estos valores perennes, y os bendigo y saludo con las mismas palabras con las que el santo obispo Eusebio concluía su segunda Carta: «Me dirijo a todo vosotros, hermanos míos y santas hermanas, hijos e hijas, fieles de los dos sexos y de toda edad, para que… llevéis nuestro saludo también a aquéllos que están fuera de la Iglesia, y que se dignan amarnos» (ibídem).

[Traducción del original italiano realizada por Zenit. Al final de la audiencia, Benedicto XVI saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español, dijo:]

Queridos hermanos y hermanas:
San Eusebio de Verceli nació en Cerdeña a comienzos del siglo IV. Trasladado a Roma, más tarde fue elegido Obispo de Vercelli. Formado sólidamente en la fe nicena, defendió la plena divinidad de Cristo frente a la política imperial filoarriana, siendo por ello desterrado a Palestina, donde escribió algunas Cartas a su grey. Una vez puesto en libertad, pudo regresar a su ciudad, en la que estableció una relación encomiable no sólo con los cristianos, sino con toda la población, lo cual fue fuente de inspiración para otros Obispos. En el ejercicio de su ministerio episcopal, su estilo monacal no mermó su dinamismo pastoral. Este Santo Pastor nos dice con su vida que la auténtica escala de valores no proviene de los Emperadores de ayer o de hoy, sino de Jesucristo, igual al Padre en la divinidad, sin dejar por ello de ser hombre. Por eso, Eusebio recomienda siempre a sus fieles «custodiar con especial esmero la fe, mantener la concordia y ser asiduos en la oración». También yo os recomiendo con todo el corazón estos valores perennes.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. En particular, a las Hermanas Agustinas Misioneras, que celebran su Capítulo General, y a los grupos venidos de España, Panamá, Puerto Rico, México, Colombia, Perú, Argentina y de otros países latinoamericanos. Siguiendo la enseñanza y ejemplo de san Eusebio de Verceli, no veamos las ciudades del mundo como nuestra morada definitiva, sino busquemos más bien la Jerusalén del cielo, fieles a Jesucristo, Dios y hombre verdadero. Muchas gracias.

[© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]

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VATICANO - AVE MARIA por don Luciano Alimandi - ¡Creados para el Cielo!

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - ¡“Vengo del Cielo”! Con estas palabras la Virgen María, apareciendo a los pastorcillos de Fátima, reveló el lugar de su proveniencia a Lucía que se lo preguntaba. El mensaje de Fátima, del que este año se recuerda el nonagésimo aniversario, nos recuerda que hemos sido creados para el Cielo y que es hacia el Cielo que deberíamos orientar nuestra experiencia acá abajo. Justamente porque estamos destinados al Paraíso, al lugar de la infinita felicidad, llevamos dentro de nosotros, como el más grande anhelo, el de ser felices, de vivir el gozo íntimo y la verdadera paz. Las cosas de la tierra no pueden nunca llenar y apagar nuestra realidad espiritual, que llamamos alma y que solo puede ser nutrida por cosas espirituales, por bienes celestes y no cosas terrenas. La sed de felicidad, que el hombre lleva dentro de sí, viene de esta realidad del espíritu que está en él y que, siendo inmensa, hace inmenso el deseo de apagamiento y de gozo que invade el corazón humano.
Querer saciar la sed con una sola gota, que apenas encontrada ya se evapora, es pura ilusión. El hombre sediento, si fuese solamente detrás de gotas, moriría pronto de sed. Cuantas veces, desgraciadamente, nos engañamos buscando saciar la sed del Cielo, del Infinito, de lo Eterno, con gotas, minúsculos fragmentos de alegrías y placeres terrenos, que no logran nunca apagar el alma humana. Ellas se evaporan en el momento mismo en que son consumidas. Entonces, en vez de detenernos a reflexionar y entrar en nuestra intimidad para buscar la Razón de la nostalgia de amor que sentimos insaciable, continuamos la demente carrera de los sentidos detrás de las miles de gotitas, que siempre anuncian una felicidad y que siempre se evapora como la gota. Así el hombre, en vez de beber en la Fuente de agua viva, de dejarse amar por Dios, corre detrás de las gotas, engañándose y encerrándose en un círculo vicioso, como un perro que se muerde continuamente la cola.
Nosotros cristianos no podemos pretender encontrar el Cielo, la verdadera alegría, la paz profunda, la libertad del espíritu… en las cosa de acá abajo. No podemos pensar a la vida eterna como a algo que iniciará solamente después de nuestra muerte. Quien entiende así la vida eterna, es lógico que tratará de vivir en función de las cosas de acá abajo, dejando al más allá las cosas de arriba.
Esta es una grave distorsión de nuestra fe en el Señor Jesús, que nos ha prometido claramente que la vida eterna, el Reino de Dios, inicia ya aquí desde el momento de nuestro primer encuentro con Él: “el reino de Dios no llega llamando la atención, y nadie dirá: Aquí está, o: allá está. ¡Porque el reino de Dios está en medio a vosotros!” (Lc 17, 21).
Nuestra vida, desde ahora, es participación al Reino de Jesús, comunicación a la vida eterna, si nos dejamos invadir cada vez más por las cosas de arriba, despojándonos progresivamente de las cosas de acá abajo, que son transitorias, pasan rápidamente y se pierden con el tiempo.
Todo lo que es terrenal, recibido de los hombres o del mundo, no es eterno. Solo el buen Dios, que es Eterno, sabe darnos dones eternos, pero para recibirlos es necesario tener una verdadera fe en Él, como la tuvieron los santos, que pudieron proclamar con la vida: “la roca de mi corazón es Dios, es Dios mi suerte para siempre” (Sal 73, 26). Para seguir al Señor se dejaron a sí mismos, dejaron sus pequeños y grandes egoísmos, superando la fascinación de las cosas terrenas por la incomparable fascinación de las cosas del Cielo, bastante superiores a las de la tierra. Los santos pusieron su suerte en las manos de Dios y nunca se arrepintieron, habiendo creído que es el Señor que guía todos los eventos, hermosos o feos de la vida, hasta hacerse Él mismo: ¡su suerte para siempre! Buscaron primero el reino de Dios y su justicia y todo el resto les ha sido dado por añadidura, según la promesa del Señor (cfr. Mt 6, 33), que tomaron a la letra y que, literalmente, se realizó.
Así es la fe de los santos: se toma en serio cada palabra de Jesús y gusta de su realización. Ocupándose solamente de amar a Dios y en Dios a toda criatura, el corazón de los santos ha saboreado cada vez más las cosas del Cielo y ha perdido el gusto por las cosas de la tierra, justamente como prometió Jesús: “quien bebe del agua que yo le daré, no tendrá nunca más sed, es más, el agua que yo le daré se convertirá en una fuente que salta para la vida eterna” (Jn 4, 14). A cada uno de nosotros se nos presenta cotidianamente la opción: volar hacia el cielo o arrastrarnos por la tierra. Por esto la Virgen aparece, viene del Cielo para mostrarnos donde está nuestra verdadera Patria y para conducirnos allá, ya que “Ella es el refugio y el camino que conduce a Dios” (Benedicto XVI, saludo en portugués en el Ángelus del 14 de octubre de 2007). (Agencia Fides 17/10/2007; líneas 50, palabras 866)

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VATICANO - El Santo Padre Benedicto XVI anunció un Consistorio para nombrar nuevos Cardenales

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - Al final de la audiencia general de hoy, 17 de octubre, el Santo Padre Benedicto XVI anunció para el próximo 24 de noviembre un Consistorio en el que procederá al nombramiento de algunos nuevos Cardenales. Estas las palabras del Papa: “Tengo la alegría de anunciar que el 24 de noviembre próximo, vigilia de la Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo, habrá un Consistorio en el cual, derogando de una unidad el límite numérico establecido por el Papa Pablo VI, confirmado por mi venerado Predecesor Juan Pablo II en la Constitución Apostólica Universi dominici gregis (cfr n. 33), nombraré dieciocho nuevos cardenales. Estos son sus nombres:

1. Mons. Leonardo Sandri, Prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales;
2. Mons. John Patrick Foley, Pro-Gran Maestro de la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén;
3. Mons. Giovanni Lajolo, Presidente de la Pontificia Comisión y de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano;
4. Mons. Paul Joseph Cordes, Presidente del Pontificio Consejo "Cor Unum";
5. Mons. Angelo Comastri, Arcipreste de la Basilica Vaticana, Vicario General para el Estado de la Ciudad del Vaticano;
6. Mons. Stanislaw Rylko, Presidente del Pontificio Consejo para los Laicos;
7. Mons. Raffaele Farina, Archivero y Bibliotecario de la Iglesia;
8. Mons. Agustín García-Gasco Vicente, Arzobispo de Valencia (España);
9. Mons. Seán Baptist Brady, Arzobispo de Armagh (Irlanda);
10. Mons. Lluís Martínez Sistach, Arzobispo de Barcelona (España);
11. Mons. André Vingt-Trois, Arzobispo de París (Francia);
12. Mons. Angelo Bagnasco, Arzobispo de Génova (Italia);
13. Mons. Théodore-Adrien Sarr, Arzobispo de Dakar (Senegal);
14. Mons. Oswald Gracias, Arzobispo de Bombay (India);
15. Mons. Francisco Robles Ortega, Arzobispo de Monterrey (México);
16. Mons. Daniel N. DiNardo, Arzobispo de Galveston-Houston (Estados Unidos);
17. Mons. Odilio Pedro Scherer, Arzobispo de São Paulo (Brasil);
18. Mons. John Njue, Arzobispo de Nairobi (Kenya).
Deseo asimismo elevar a la dignidad cardenalicia a tres venerados prelados y dos beneméritos eclesiásticos, particularmente meritorios por su compromiso al servicio de la Iglesia:
1. S.B. Emmanuel III Delly, Patriarca de Babilonia de los Caldeos;
2. Mons. Giovanni Coppa, Nuncio Apostólico Emérito de Checoslovaquia y República Checa;
3. Mons. Estanislao Esteban Karlic, Arzobispo Emérito de Paraná (Argentina).
4. P. Urbano Navarrete, S.I., Rector Emérito de la Pontificia Universidad Gregoriana.
5. P. Umberto Betti, O.F.M., Rector Emérito de la Pontificia Universidad Lateranense.
Entre estos últimos pensaba elevar también a la púrpura al anciano Obispo Ignacy Jez, de Koszalin-Kolobrzeg (Polonia), benemérito Prelado, que falleció ayer repentinamente. Ofrecemos una oración de sufragio por él”. (S.L.) (Agencia Fides 17/10/2007; líneas 38, palabras 428)

AMERICA/VENEZUELA - “Se discípulo y misionero. Yo soy el Camino y la Verdad y la Vida” lema de la Jornada Misionera Mundial. En camino hacia el Tercer Congreso Misionero Nacional

Caracas (Agencia Fides) - Con el lema “Se discípulo y misionero. Yo soy el Camino y la Verdad y la Vida”, las Obras Misionales Pontificias de Venezuela celebrarán la Jornada Misionera el próximo domingo 21 de octubre, según informa a la Agencia Fides el Director Nacional, P. José Rafael Romero Linares. Durante todo el mes se ha estado realizando animaciones a nivel de diócesis, parroquias y escuelas católicas que continuará hasta noviembre con las Asambleas de Delegados diocesanos de misiones, Repetidores de Jovenmisión, Asesores de la Adolescencia Misionera y de la Infancia Misionera.
El primero de octubre tuvo lugar la apertura del mes misionero con una Misa presidida por el Padre José Romero. El domingo 7 de octubre se celebró una Eucaristía y tuvo lugar un Encuentro con los Grupos misioneros parroquiales. El martes 9 hubo una reunión con el clero de Caracas para informar y ver la animación del Tercer Congreso Nacional Misionero y al día siguiente con el clero y laicos de la arquidiócesis de Coro para realizar la animación misionera del mes de octubre. El sábado 20 tendrá lugar la Vigilia de oración del Domund Animada por Hnas. Terciarias Capuchinas. Y el domingo 21 se celebrará la Eucaristía principal de la Jornada en la Catedral de Caracas. El domingo 28 está prevista la realización de la Caminata Juvenil Misionera organizada por los sacerdotes y laicos de la Consolata. Además de estas actividades a nivel nacional cada diócesis organiza numerosas actividades de animación misionera.
Además las OMP de Venezuela están promoviendo y preparando el Tercer Congreso Nacional Misionero (CONAMI) que se realizará en Caracas del 9 al 13 de abril de 2008, con el lema “Venezuela es tu hora, sé discípula misionera” y con el tema “Discípulos y Misioneros en Venezuela y en el Mundo de hoy”. Este Tercer Congreso se realiza a 10 años del anterior y por ello, “parece conveniente una nueva convocatoria que sirva de impulso a la acción de la Iglesia en Venezuela y mas allá de sus fronteras”. Además el Concilio Plenario de Venezuela manifestó el deseo de renovar la conciencia misionera de la Iglesia en Venezuela en todos sus niveles, sectores y realidades y, por otro lado, la V Conferencia General de Aparecida buscó “poner a la Iglesia en Estado de Misión” mediante la convocatoria de una gran Misión continental. Este Congreso busca despertar en los bautizados el deseo de ser discípulos y misioneros para la misión ad-gentes. (RG) (Agencia Fides 17/10/2007 Líneas: 31 Palabras: 434)

Links:
Para mayor información
http://www.ompvenezuela.com

Mensaje que ha escrito Benedicto XVI al director general del Fondo de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), con motivo de la Jornada Mundial de la Alimentación.



Excelentísimo Señor Jacques Diouf
Director General
de la Organización de las Naciones Unidas
para la Alimentación y la Agricultura (FAO)

1. Este año la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) que usted dirige, al recordar una vez más su fundación, invita a la Comunidad internacional a tratar sobre uno de los desafíos más graves de nuestro tiempo: liberar del hambre a millones de seres humanos, cuyas vidas están en peligro por falta del pan cotidiano.

El tema elegido para esta Jornada, «El derecho a la alimentación», abre idealmente las reflexiones que la Comunidad internacional se prepara a hacer con ocasión de las celebraciones por el 60° aniversario de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre. Esta coincidencia ayuda a pensar en la importancia que el derecho a la alimentación tiene para la feliz consecución de otros derechos, empezando ante todo por el derecho fundamental a la vida.

Debemos constatar que los esfuerzos realizados hasta ahora no parecen haber disminuido significativamente el número de hambrientos en el mundo, a pesar de que todos reconocen que la alimentación es un derecho primario. Esto es debido quizás a que se tiende a actuar motivados, sólo o principalmente, por consideraciones técnicas y económicas, olvidando la prioridad de la dimensión ética del «dar de comer a los hambrientos». Esta prioridad atañe al sentimiento de compasión y solidaridad propio del ser humano, que lleva a compartir unos con otros no sólo los bienes materiales, sino el amor del que todos tenemos necesidad. Efectivamente, damos demasiado poco si sólo ofrecemos cosas materiales.

2. Los datos disponibles muestran que el incumplimiento del derecho a la alimentación se debe no sólo a causas de tipo natural sino, sobre todo, a situaciones provocadas por el comportamiento de los hombres y que desembocan en un deterioro general de tipo social, económico y humano. Cada vez son más numerosas las personas que, a causa de la pobreza o de conflictos sangrientos, se ven obligadas a dejar sus casas y sus seres queridos para buscar sustento fuera de su tierra. No obstante los compromisos internacionales, muchas de ellas son rechazadas.

Es necesario, por tanto, que madure entre los miembros de la Comunidad de las Naciones una conciencia solidaria que considere la alimentación como un derecho universal de todos los seres humanos, sin distinciones ni discriminaciones.

3. El objetivo de erradicar el hambre y, al mismo tiempo, contar con una alimentación sana y suficiente, requiere también métodos y acciones específicas que permitan una explotación de los recursos que respete el patrimonio de la creación. Trabajar en esta dirección es una prioridad que conlleva no sólo beneficiarse de los resultados de la ciencia, de la investigación y de las tecnologías, sino tener también en cuenta los ciclos y el ritmo de la naturaleza conocidos por la gente de zonas rurales, así como proteger los usos tradicionales de las comunidades indígenas, dejando a un lado razones egoístas y exclusivamente económicas.

El derecho a la alimentación, por lo que implica, tiene una repercusión inmediata tanto en su dimensión individual como comunitaria, que afecta a pueblos enteros y grupos humanos. Pienso de modo particular en la situación de los niños —primeras víctimas de esta tragedia—, retrasados a veces en su desarrollo físico y psíquico y, en tantas ocasiones, obligados a un trabajo forzado o alistados entre los grupos armados a cambio de recibir unos pocos alimentos. A este respecto, pongo mi esperanza en las iniciativas que se han emprendido a nivel multilateral para favorecer la alimentación escolar y que permiten a comunidades enteras, cuya supervivencia está amenazada por el hambre, mirar con mayor confianza hacia su futuro.

Es apremiante, pues, un empeño común y concreto en el que todos los miembros de la sociedad, tanto en el ámbito individual como internacional, se sientan comprometidos a cooperar para hacer posible el derecho a la alimentación, cuyo incumplimiento constituye una violación evidente de la dignidad humana y de los derechos que derivan de ella.

4. El conocimiento de los problemas del mundo agrícola y de la inseguridad alimenticia, la capacidad demostrada para proponer planes y programas de solución, son un mérito fundamental de la FAO y dan testimonio de una aguda sensibilidad por las aspiraciones de cuantos reclaman condiciones de vida más humanas.

En este momento en el que hay tantos problemas de esta índole, aunque también se entrevén nuevas iniciativas que pueden contribuir a aliviar el drama del hambre, les aliento a ustedes a seguir trabajando para que se garantice una alimentación que responda a las necesidades actuales y así cada persona, creada a imagen de Dios, pueda crecer según su verdadera dimensión humana.

La Iglesia Católica se siente cercana a ustedes en este esfuerzo y, a través de sus diversas instituciones, desea continuar colaborando para sostener los anhelos y las esperanzas de aquellas personas y pueblos hacia los cuales se dirige la acción de la FAO.

Éstas son, Señor Director General, algunas reflexiones que deseo proponer a la atención de quienes, con diferentes responsabilidades, trabajan para ofrecer a la familia humana un porvenir libre del drama del hambre, a la vez que invoco sobre ustedes y sobre sus trabajos la constante bendición del Altísimo.

Vaticano, 4 de octubre de 2007

BENEDICTUS PP. XVI

[Texto original en español
© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]

Publicado por verdenaranja @ 0:33  | Habla el Papa
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17 de octubre

(Fuente de la Guancha) Se ha recibido invitación y programa de los actos de la consagración de la Capilla y traslado de la Virgen de Chiguaro.

Chinguaro es un lugar histórico. Hace ya más de seiscientos años en ese rincón comenzó la incorporación de la fe a la cultura guanche. En ese lugar resonó por primera vez la Buena Noticia del Evangelio de labios del primer guanche cristiano. Ahí se llamó por primera vez a la virgen “Madre del Sustentador del Cielo y Tierra” (ACHMAYEX GUAYAXERACH ACHAMAN). Ahí se depositó la imagen que los guanches encontraron en Chimisay.

Después de sortear muchos obstáculos se llega a la consagración de la capilla que tendrá lugar el sábado 20 de Octubre, comenzando los actos a las 16,00 horas.


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17 de Octubre

(Fuente de la Guancha) Dos encuentros importantes llevará a cabo en fechas próximas la Delegación Diocesana de pastoral Vocacional: La II Vigilia de la Esperanza y la Asamblea de Pastoral Vocacional. La Cueva del Santo Hermano Pedro en El Médano-Granadilla será el escenario de la Vigilia en fecha de 31 de Octubre a las 21,30 horas. El sábado 3 de Noviembre de 11,00 a 12,30 horas será el Seminario Diocesano el que acogerá a los participantes en la Asamblea Vocacional con el objetivo de presentar programación y recoger inquietudes y sugerencias.


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mi?rcoles, 17 de octubre de 2007
La Delegación Diocesana de Tenerife nos ofrece este material para el Envío de los Agentes de la Pastoral de la Salud.

CELEBRACIÓN DEL ENVÍO
Para los agentes de
PASTORAL DE LA SALUD


(Después de la comunión,
o en otro momento que se vea oportuno)


El sacerdote u otra persona dice:

Acérquense los servidores de los enfermos. (Llamarlos por su nombre).

Sacerdote:

Hermanos todos:
Muchas veces hemos proclamado desde este lugar que Jesús ha sido y es salud, médico y medicina para el cuerpo y para el alma de los que sufren.
Lo hemos visto acercarse. Lo hemos visto tocar y sanar
a los enfermos. Lo hemos visto dando vida en abundancia a aquéllos para los que la vida no era vida de verdad. Lo hemos visto perdonando, para que la salud sea total.

En Él hemos visto el amor preferente del Padre
por sus hijos que más sufren, su cercanía y su consuelo.

Desde aquí también hemos visto y oído a Jesús enviar
a los discípulos con un doble encargo: anunciar la Buena Nueva de la salvación de Dios y hacerla realidad curando enfermos. Hasta nosotros llega hoy su Palabra y su mandato.
Y nosotros la hemos oído.

Nosotros somos Iglesia y por eso, sabemos que somos
el Cuerpo de Cristo, la voz de Cristo, el corazón de Cristo, las manos de Cristo ante nuestros vecinos.

Por eso, no podemos descuidar este encargo y esta misión que Jesús nos encomienda.

Queremos, como El, acercamos a los que sufren
y que nuestra cercanía y nuestro amor le hable al enfermo de la cercanía y el amor del Padre del cielo.

La misión es de la Iglesia toda, de la parroquia toda.
Pero como todos no podemos ir, vayan ustedes en nuestro nombre. Vayan en nombre de Jesús. Vayan en nombre de la Iglesia.
Seguro que el Espíritu de Jesús, derramado en nuestros corazones, les acompañará y hará eficaz vuestro servicio.


OREMOS:

Padre del cielo, Padre nuestro, que amas a todos tus hijos, especialmente a los que más sufren, porque más te necesitan, derrama sobre estos hijos tuyos el Espíritu que llenaba el corazón de tu Hijo Jesús, el Espíritu que le hizo pasar por este mundo "haciendo el bien".
Pon en sus corazones tu amor, para que sean signo de tu amor grande e incondicional.
Pon en sus bocas palabras de consuelo y esperanza. Pon en sus manos capacidad para servir y ayudar.
Pon en sus pies diligencia para acercarse a quien los necesite. Llénalos de tu Paz para que vayan dando la Paz
a todos los cansados y agobiados.
Te lo pedimos, Padre, por tu Hijo Jesús,
el que ya ha vencido el mal que a nosotros aún nos duele,
el que ha vencido la muerte que a nosotros aún nos amenaza, y que vive por los siglos de los siglos.

AMÉN.


(Luego se acerca cada uno de los agentes e impone las manos sobre la cabeza de cada uno. Si se ve conveniente le puede entregar algún signo. Y terminado el gesto, les dice a todos delante de la comunidad:)

Vayan en nombre de Jesús.
Vayan en nombre de la Iglesia.
Vayan en nombre de nuestra parroquia.


(Termina la celebración con el)

Podéis ir en Paz

Publicado por verdenaranja @ 23:48  | Liturgia
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DIOCESIS DE TENERIFE
Pastoral de la Salud


Dios, el Padre, nos ha hermanado. Un saludo.

Jesús, con sus palabras, anunciaba el Reinado de Dios.
Con sus obras de salud, con su acogida, con su misericordia, lo hacía presente. Por eso podía decir: "El Reino ya está en medio de ustedes" (Lucas 10, 9).
Y sus últimas palabras en este mundo fueron "Vayan... "(Mateo 28, 19). Ir a los que Él fue, decir lo que Él dijo y hacer lo que Él hizo.

Y en este "yendo", porque Él nos envió, estamos embarcados todos. Secar lágrimas, calmar dolores, ofrecer cercanía y consuelo, sembrar vida, cuidar y defender la vida, hacer presente al Padre en medio de sus hijos... para que la plenitud del Reino, como nos anuncia San Juan en el Apocalipsis (cap 21), vaya estando más cerca. En ese empeño está la Iglesia, en ese empeño debe estar la Iglesia.

Tenemos un nuevo plan de Pastoral. En él se nos dice: "... de modo que nuestra manera de vivir y anunciar el evangelio sea un testimonio del amor preferencial de Dios por los más pobres y heridos por la vida. Que este Plan Diocesano de Pastoral nos ayude en este empeño necesario, y en la tarea de edificar, desde el amor del Señor que actúa en nosotros, una Iglesia samaritana, para estos tiempos de postmodernidad.
Y en este primer año hay una prioridad especial: LA PARROQUIA. Construir una parroquia, cuerpo de Cristo, en la que se vean las obras de Cristo y se escuchen sus palabras. Una parroquia en la que las prioridades de Cristo sean nuestras prioridades.
Está claro que, a lo largo de los siglos, se han introducido en la vida parroquial elementos que no están ni estaban en el evangelio ni en la primitiva Iglesia. Y a esos elementos dedicamos mucho tiempo, energía y presupuesto. Y está claro también que elementos fundamentales del evangelio se han descuidado notablemente. El "vayan y anuncien la Buena Noticia y curen enfermos... " (Mateo 10, 7 y 8) es hoy un imperativo urgente que descubre carencias en nuestras comunidades parroquiales. Para Jesús los pobres, los enfermos ERAN SU PRIORIDAD. ¿Lo es para nosotros, para nuestras parroquias? ¿Es nuestra parroquia "cristiana" si tenemos prioridades distintas a las de Cristo?
Dios nos ayude en este año, centrado en la parroquia, a empujar el mismo carro que Jesús está empujando, a arrimar el hombro donde El lo tiene puesto, a poner el corazón donde Jesús pone el suyo.

Desde la Delegación de Pastoral de la Salud, queremos ayudar. Por eso les enviamos una serie de consideraciones y sugerencias, para que se las planteen. Y nos ofrecemos a ayudar, en lo que podamos, en cualquier cosa que necesiten de nosotros. Ocúpennos, por favor.

1. Si el cuidado de los enfermos fue la ocupación prioritaria de Jesús, y, desde ahí, anunció el Reino, una parroquia que descuide la cercanía y atención a los enfermos, va por un camino distinto al Maestro. Que no termine el curso sin que en todas las parroquias haya un equipo de Pastoral de la Salud.

2. En todas las parroquias hay gente adulta, que sabe mucho de la vida, y que quizás no están en otras cosas. A estas personas se las podría invitar a prestar este servicio a sus hermanos, formando el equipo de Pastoral de la Salud. Con algo de formación, lo podrían hacer bien. Nos ofrecemos a reunirnos con ellos.

3. ¿Por qué no dedicar un domingo al mes a hacer presente a los enfermos en la celebración de la Eucaristía. Llevar a los que puedan ir, pedir por ellos, recordando sus nombres, hacerles llegar cualquier hoja que se reparta en la parroquia, ayudarles a que sigan la Misa por radio o televisión...
4. Que reciban con frecuencia la Eucaristía los que no puedan participar en la celebración. Para ello dar los pasos necesarios para que haya ministros extraordinarios de la Eucaristía. Nuestro obispo nos anima a ello.
5. Jesús envió a los discípulos a "sanar enfermos". Y tenemos el Sacramento de sanación de la Unción de los Enfermos. No lo dejemos para el último momento, así evitaremos que siga siendo extrema-unción, despojándolo de su sentido sanador.
6. Para ello es muy importante también celebrar, el VI domingo de Pascua, comunitariamente, la Pascua del Enfermo. Prepararlo bien con los agentes de pastoral de la salud.
7. Cada arciprestazgo, cada parroquia debe plantearse cómo hacer presente a Jesús en los centros de mayores que haya en su zona. Porque son de los más necesitados, son los amados de Dios. Que sean los amados nuestros.
8. Les enviamos la plantilla de programación para hacer la misma, tanto en el arciprestazgo como en la Parroquia. Los arciprestes y el cura y laico responsables en el arciprestazgo deben conseguir que dicho plan se haga poniendo fechas... Sin plan concreto, no se hace nada.
9. Les enviamos también una pequeña celebración de envío para los agentes de pastoral de la salud. Si les parece conveniente, la usan. Así se le dará reconocimiento eclesial a la misión de cuidar a los enfermos.

Y nada más por el momento. A lo largo del curso ya nos iremos comunicando para dar los pasos necesarios para que la Pastoral de la Salud, eso tan querido por nuestro pueblo, vaya dejando su huella en la vida de nuestra gente. Se trata de conseguir que nuestras parroquias sean en verdad CUERPO DE CRISTO, que anuncia y hace lo que hemos

Dios los bendice, seguro que los bendice.

Ismael Martín
En nombre de la Delegación de Pastoral de la Salud.

Delegación Diocesana de Pastoral Vocacional
C/. Nava y Grimón 10 La Laguna-Tenerife
Tel.: 922 25 25 40

La Laguna, 10 de Octubre de 2007


A/A de todos los que le "queme", preocupe la pastoral vocacional; sacerdotes, consagrados, laicos:

En medio de este mes misionero de octubre, en que son enviados nuestros catequistas, iniciamos un nuevo Plan Diocesano de Pastoral, celebramos el DOMUND, el comienzo de curso en el Seminario....en medio de tantas y variadas tareas pastorales para anunciar a Jesucristo resucitado a nuestras gentes, nos ponemos en contacto contigo para darte las gracias por tu oración y preocupación por las vocaciones de especial consagración.
Desde esta delegación queremos invitarte, y te hagas portavoz entre los tuyos de dos encuentros importantes D. m.:

*II VIGILIA DE LA ESPERANZA por las vocaciones que celebraremos en la Cueva del santo Hermano Pedro,-El Médano Granadilla- el 31 de Octubre a las 21:30 horas.

*ASAMBLEA de pastoral vocacional sábado día 3 de noviembre en el Seminario de 11 a 12.30 de la mañana. El objetivo es presentar la programación de la Delegación, lo que ofrecemos desde nuestras posibilidades, escuchar tus inquietudes, sugerencias...Si tienes sensibilidad por esta pastoral y no la ves como una "maría o cenicienta", en medio de tantos trabajos por el Reino, nos gustaría contar con tu presencia en estos encuentros y los animes en 'u zona.
Para todo lo que necesites, estamos a tu disposición.

Recibe un saludo del Equipo de la Delegación y en su nombre,
Francisco Ignacio Hernández Rivero
Delegado Diocesano de P V

Colocamos programa de actos con motivo de la consagración de la capilla e Chiguaro y traslado de la Virgen

PROGRAMA

ACTOS RELIGIOSOS


TRIDUO EN HONOR A LA VIRGEN DE CHINGUARO

Miércoles 17:

Parroquia de S. Pedro Apóstol: 19,00 h. Sta Misa. Preside y predica el Ilmo. Sr. D. Damián Iguacén Borau, Obispo Emérito de la Diócesis Nivariense. Canta el Coro Parroquial.

Jueves 18:

Parroquia de S. Pedro. Apóstol: 19,00 h. Sta Misa. Preside y predica el Ilmo. Sr. D. Damián Iguacén Borau, Obispo Emérito de la Diócesis Nivariense. Canta la rondalla "Flor del Valle".

Viernes 19:

Parroquia de S. Pedro Apóstol: 18,00 h. Recorrido histórico fotográfico de Chinguaro, presentado por D. Julio González Sánchez Director Emérito del Archivo Histórico de la Diócesis.
Clausura de la exposición "Chinguaro".
Parroquia de S. Pedro Apóstol: 19,00 h. Sta. Misa. Presides predica el Ilmo. Sr D. Damián Iguacén Borau, Obispo Emérito de la Diócesis Nivariense. Canta el coro "Amigos del Arte .

Sábado 20:

CONSAGRACION DE LA CAPILLA
Y TRASLADO DE LA VIRGEN DE CHINGUARO.


Parroquia de S. Pedro Apóstol: 16,00 h. Desde la Parroquia Matriz de S. Pedro Apóstol, traslado de la Virgen de Chinguaro hasta el comienzo de la Cuesta de las Cruces, acompañada por la Banda de Cometas y Tambores "Cristo de la Columna".

17,30 h.
Desde la Cuesta de Chinguaro, procesión solemne, acompañada del Ilmo. Sr Obispo Nivariense, D. Bernardo Alvarez Afonso, Obispos Eméritos D. Damián Iguacén Borau y D. Felipe Fernández García, sacerdotes del Arciprestazgo e invitados, autoridades, Hermandad del Santísimo Sacramento de la parroquia de San Pedro Apóstol, Cofradía de Guanches y Banda de Música de1 "Patronato Amigos del Arte".

18,00 h.

SOLENME EUCARISTÍA DE CONSAGRACIÓN DE LA ERMITA DE CHINGUARO.
Preside y predica el Ilmo. Sr. D. Bernardo Álvarez Afonso, Obispo Nivariense. Canta el Coro "Miguel Castillo", dirigido por Dña. Célida Alzola Alberto.

ACTOS CULTURALES


I ENCUENTRO DE HISTORIA EN CHINGUARO

Salón de actos de la Casa de la Cultura, a las 20,00 h.

Martes, 16 de octubre

D. Gerardo Fuentes Pérez
"La imagen, un recurso de catequesis"

Miércoles, 17 de octubre

Doña Eva Rodríguez Lorenzo
"Chinguaro a través de la arqueología"

Jueves, 18 de octubre

D. Carlos Rodríguez Morala
"La Virgen vestida: Veras Efigies de la Virgen de Candelaria"

Viernes, 19 de octubre

Lorenzo Santana Rodríguez
"Evolución del culto a la Virgen de Candelaria en el siglo XVI"

Artículo publicado en el programa de Actos con motivo de la consagración de la Ermita de Chinguaro en Güimar, municipio del Sur de Tenerife.

Los poderosos Menceyes de Güímar habitaran en Chinguaro. Este paraje fue el centro político desde el que se organizaba un amplio territorio coincidente con el Sureste de la Isla de Tenerife, desde la actual Santa Cruz hasta Arico. En el cauce del barranco un "Eres", depósito de arenas que permite la conservación de una cantidad de agua de lluvia, propiciaba la pervivencia del grupo humano. En los alrededores de Chinguaro existía un "Tagoror" y una torre de vigilancia El Taro, que permanece muy modificada.

En Chinguaro se depositó la imagen de María que los guanches hallaron en Chimisay. En esta cueva se desarrolló uno de los episodios más trascendentales de la Evangelización isleña. Un joven guanhe, que con anterioridad había sido apresado en las costas para su cristianización en Lanzarote donde le impusieron el nombre de Antón, había conseguido regresar a su tierra natal. A su regreso a Güímar se dirigió a la cueva del Mencey, donde éste le mostró la imagen aparecida Cuando Antón vio la imagen de la Virgen realizó la primera catequesis de Tenerife. Usando los elementos de la religión aborigen exclamó que la imagen hallada era "la Madre del Sustentador de Cielo y Tierra" y lo hizo como es natural con unas palabras guanches que por su índole religiosa han pervivido hasta la actualidad: ACHMAYEX GUAYAXERACH ACHORON ACHAMAN.

Después de la conquista de la Isla, Chinguaro permaneció como un lugar de peregrinación local. El importante Camino Real de Candelaria se trazó en sus inmediaciones, de forma que muchos peregrinos y viajeros pudieron frecuentar el paraje. Con el tiempo el lugar recibió el nombre de Las Cruces debido a la presencia de este signo cristiano. Entre los años 1793 y 1806 Francisco Escolar y Serrano elaboró su Estadística de las Islas Canarias en la que indicaba: "...Otros lugares de culto son...la Santa Cruz, en la misma cueva donde según la tradición habitaba el rey de Güímar:. "

Andando el tiempo se construyó una ermita sobre la cueva donde se situó a la Virgen según la tradición de Güimar: La imagen de la ermita sobre la cueva fue recogida en 1827 por el cónsul de Francia en Tenerife, Sabino Berthelot, tras su conocida visita a las fiestas de San Pedro. Esta constituye un referente gráfico e histórico de lo que fue Chinguaro en un pasado no tan remoto.

El deterioro de Chinguaro comenzó en 1913 con la construcción de la Chama de las Ches. El escombro resultante de limpiar el vaso de la presa se depositó sin respeto, sepultando la Cueva del Mencey y el "Eres" del cauce. Hacia 1928 un grupo de güimareros responsables practicaron un acceso por medio de escaleras, mediante el cual se bajaba a la cueva, que había quedado bajo tierra. Sobre aquel depósito de tierras se plataron jardines que muchos recordamos.

A finales de los años 70 se desplomaba la antigua Capilla de Las Cruces, que había sido muy transformada y los parroquianos trasladaban a la parroquia de San Pedro el cuadro de Chinguaro y otros enseres tan humildes como el Via Crucis, conseguido juntando estampas de un jarabe para la tos.

El deseo de recuperar Chinguaro ha sido evidente: aportaciones notables de los emigrantes en Venezuela, inocentes ventas de dulces en las fiestas de San Pedro, y un sinfn de reuniones y proyectos que han durado casi tres décadas.

El camino ha sido complicado, con momentos de verdadera oscuridad. Acciones tan importantes como la retirada de los escombros del vaso del barranco; el descubrimiento de restos aborígenes en la cueva principal; o tan controvertidas como demolición de los restos de la Ennita, jalonaron un proceso muy difícil. En el año 2000 era evidente el punto muerto en el que se encontraba. Ello obligó a reiniciar todo, con la voluntad clara de consensuar las intenciones de la Diócesis Nivariense, Cabildo de Tenerife y Ayuntamiento de Güímar. El acuerdo entre las tres instituciones ha permitido la compra de terrenos y la constucción de la Ermita, según el proyecto ganador del Concurso de Idas Internacional convocado en 2001.

El equipo ganador, bajo el nombre de "Tajea", planteó un ambicioso plan, del cual sólo se ha efectuado una primera fase. Desde hace pocos meses el viajero que pasa por el Camino de Tonazo descubre una Ermita sobre la cueva del barranco, algo que en sustancia es similar a lo que vio Berthelot en 1827.

Y aunque la Emita es de factura moderna en sus puertas se puede apreciar la imagen característica del grabado mandado a realizar por el cónsul francés.

Javier Eloy Campos Torres 2007

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Reproducimos palabras del párroco de San Pedro de Güimar, isla de Tenerife, publicadas en programa de Actos con motivo de la Consagración de la Capilla de Chinguaro.


Con alegría profunda, después de tres décadas, les invitamos a los actos de }reparación y consagración del sitio histórico de Chinguaro.

Desde hace ya más de seiscientos años un rico mensaje resuena en Chinguaro que es uno de los rincones más devotos, poéticos y bellos de nuestras Islas.

En Chinguaro comenzó la incorporación de la fe a la cultura guanche. "Luego que llegaron a las cuevas del mencey colocáronla dentro de una pequeña que jumo a su habitación terna, llamada Anchen, poniéndola sobre una piedra que forrada en pieles de gamuza sirvióle a la santa imagen de altar y de trono..., de común sentimiento le ofrecieron, cala cual según su devoción y posibilidad, las más hermosas cabras de sus rrbaños".

En Chinguaro, con motivo de visar la imagen, hicieron las paces los Mameyes enfrentados. "Juntos y hablados, en lo que se resuelven es en admiración y espanto..., y pues que lremos tratado de paces, siendo esta Mujer la inventora, guardemos la paz Y la que hizo la paz entre Dios y d hombre, también las hace y con su presencia confirma ente aquestos reyes".

En Chinguaro resonó por primera vez la Buena Noticia del Evangelio de labios del primer guanche cristiano y en lengua aborigen. Aquí se llamó a la Virgen "Madre del Sustentador de Cielo y Tierra". Aquí Antón Güimarés hizo retumbar su voz de prea>tsor y preparó un pueblo bien dispuesto para rocrbir d mensaje cristiano.

Recogemos respetuosamente la tradición de nuestro pueblo. Muchos años antes de llegar a Tenerife la noticia del Evangelio, llegó la imagen sagrada, no sabemos cómo, pero suscitó en los guanches una indecible curiosidad y un indescriptible interés y respeto hacia aquella figura

La Virgen amaneció en la playa de Chimisay como "Estrella de la Mañana", anunciando el día, la salida del Sol, Cristo el Señor. Es para nosotros "Estrella de Evangelización","Aurora"de nuestra historia

A Chinguaro la trasladaron dádole la mejor habitación de sus cuevas, poreso Chiguaro es un espacio venerable lamado a ser lugar de meditación, reflexión y oración, apto para la concentraión de peregrinos, para convivencias, retiros, vigilias..., y desde ese momento la Virgen se apderó y ganó para siemrpe el coraz´´on de los canarios.

Rubén José Fagundo García
Párroco-Arcipreste.

17 Octubre (ACI).- Al dedicar la Audiencia General de este miércoles a San Eusebio de Vercelli, el Papa Benedicto XVI recordó que la escala de valores del cristiano proviene de Cristo, no de los “emperadores” de hoy.

Ante más de 30 000 fieles reunidos en la Plaza de San Pedro, el Santo Padre destacó la figura del Santo nacido en Cerdeña (Italia), a comienzos del siglo IV, que se educó en Roma y fue elegido Obispo de Vercelli en el 345.

San Eusebio se dedicó con gran empeño a la evangelización de las zonas rurales, en gran parte paganas, y fundó una comunidad sacerdotal inspirada en el modelo monástico, de la que brotaron importantes obispos y santos.

Eusebio, recordó el Pontífice, “formado sólidamente en la fe nicena, en la fe del Dios trinitario”, explicó el Papa, defendió “la plena divinidad de Jesucristo” frente a la política filo arriana del emperador Constancio, para quien la fe arriana era "políticamente más útil". Esta actitud le valió el destierro, primero a Palestina y posteriormente a Capadocia y Tebaida.

No obstante, el Obispo mantuvo siempre lazos epistolares con la comunidad de sus fieles, y en sus cartas les pide que “saluden también a aquellos que están fuera de la Iglesia y que se dignan de nutrir por nosotros sentimientos de amor”, dijo el Santo Padre, y agregó que “era evidente que la relación del Obispo con su ciudad no se limitaba a los cristianos, sino que se extendía también a aquellos que de alguna forma reconocían su autoridad espiritual y amaban a este hombre ejemplar”.

Cuando el emperador Juliano el Apóstata sucedió a Constancio, Eusebio pudo regresar a su patria. Educó al clero de su diócesis en la “observancia de las reglas monásticas, si bien viviesen en medio de la ciudad”, porque “el Obispo y el clero debían compartir los problemas de los ciudadanos de forma creíble”, cultivando al mismo tiempo “una ciudadanía diversa: la del cielo”. De esa forma, subrayó Benedicto XVI, construyeron "una solidaridad común".

El Papa Benedicto XVI destacó que “el pastor y los fieles de la Iglesia están en el mundo, pero no son del mundo. Por eso, los pastores deben exhortar a sus fieles a no considerar las ciudades del mundo como su morada estable sino a buscar la definitiva Jerusalén celestial”.

“Esta decisión –agregó– permite a los pastores y a los fieles salvaguardar la escala justa de valores, sin doblegarse jamás a las modas del momento y a las injustas pretensiones del poder político”.

“La auténtica escala de valores no procede del emperador de ayer o de hoy, sino de Jesucristo, el hombre perfecto, igual al Padre en la divinidad y hombre como nosotros. Por eso, Eusebio recomienda siempre a sus fieles ‘custodiar con especial esmero la fe, mantener la concordia y ser asiduos en la oración’”, dijo el Santo Padre.

“También yo os recomiendo de todo corazón estos valores perennes”, concluyó.

ZENIT publica el comunicado difundido desde la Sala de Prensa de la Santa Sede al término de la X Sesión Plenaria que la Comisión Mixta Internacional católico-ortodoxa de diálogo teológico ha celebrado en la ciudad italiana de Rávena.



COMISIÓN MIXTA INTERNACIONAL PARA EL DIÁLOGO TEOLÓGICO
ENTRE LA IGLESIA CATÓLICA ROMANA Y LA IGLESIA ORTODOXA

X Sesión Plenaria

Rávena, Italia, 8-14 octubre 2007


COMUNICADO

El décimo encuentro de la Comisión Mixta Internacional para el Diálogo Teológico entre la Iglesia ortodoxa y al Iglesia católica romana se ha celebrado en Rávena, Italia, una ciudad caracterizada por monumentos históricos y artísticos muchos de los cuales se remontan a la época bizantina. El encuentro se ha desarrollado del 8 al 14 de octubre, generosamente acogido por la Archidiócesis de Rávena-Cervia.

Estuvieron presentes veintisiete de los treinta miembros católicos de la Comisión (cardenales, arzobispos, obispos, sacerdotes y teólogos laicos). Los miembros ortodoxos (metropolitas y obispos; sacerdotes y teólogos laicos) representaron al Patriarcado ecuménico, al Patriarcado de Alejandría, al Patriarcado de Antioquía, al Patriarcado de Jerusalén, al Patriarcado de Moscú, al Patriarcado de Serbia, al Patriarcado de Rumanía, al Patriarcado de Georgia, a la Iglesia de Chipre, a la Iglesia de Grecia, a la Iglesia de Polonia, a la Iglesia de Albania, a la Iglesia de las Tierras Checas y de Eslovaquia, a la Iglesia de Finlandia y a la Iglesia Apostólica de Estonia. Los representantes del Patriarcado de Bulgaria no pudieron participar.

Los trabajos de la Comisión fueron dirigidos por sus dos co-presidentes, el cardenal Walter Kasper y el metropolita Ioannis de Pérgamo, ayudados por dos co-secretarios, el metropolita Gennadios de Sassima (Patriarcado ecuménico) y monseñor Eleuterio F. Fortino del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos.

La sesión plenaria tuvo comienzo en la Basílica de Sant'Apollinar in Classe, el 8 de octubre por la tarde, con la celebración de Vísperas presidida por el Arzobispo Rávena-Vervia, S. E. Monseñor Giuseppe Verucchi, y con una Oración de los miembros ortodoxos.

Al dirigirse a los presentes, el Arzobispo de Rávena afirmó: «Nos alegra teneros aquí. Ruegan por vosotros nuestras dos comunidades contemplativas, los religiosos y las religiosas, los sacerdotes y las comunidades parroquiales. Mientras estáis empeñados en el diálogo y en la búsqueda de los caminos que nos acerquen más a la plena comunión, no os molestaremos, sino que os abrazaremos con nuestro afecto y nuestra oración».

Prefecto de Rávena, S. E. la Señora Floriana De Sanctis dio la bienvenida a los miembros de la Comisión en la Prefectura, y expresó la esperanza de que «el deseo del diálogo, de comprender y de ser comprendidos, que caracteriza a la Comisión Mixta, pueda ser un signo a imitar por cada uno de nosotros, en la vida de cada día». En el encuentro en la Prefectura estuvieron también presentes el Alcalde de Rávena, el Presidente de la Región, el Presidente de la Provincia y otras autoridades civiles.

Durante sus trabajos la Comisión trató el siguiente tema: «Las consecuencias eclesiológicas y canónicas de la naturaleza sacramental de la Iglesia: Comunión eclesial, Conciliaridad y Autoridad en la Iglesia». El estudio del tema había sido ya iniciado en la precedente Sesión Plenaria de Belgrado, 18-25 septiembre 2006, sobre la base de un proyecto elaborado en Moscú, en 1990, por el Comité Mixto de Coordinación de la Comisión, proyecto que no había sido debatido en sesión plenaria hasta 2006. En el curso de la presente sesión el estudio se ha completado y se ha aprobado un documento común. Tal documento acordado ofrece una sólida base para el futuro trabajo de la Comisión.

El primer día del encuentro, como es praxis de la Comisión, los miembros católicos romanos y ortodoxos se reunieron separadamente para coordinar su respectivo trabajo. Durante el encuentro ortodoxo, el delegado del Patriarcado de Moscú presentó la decisión de su Iglesia de retirarse de la reunión de la Comisión con motivo de la presencia en ella de delegados de la Iglesia de Estonia, declarada «autónoma» por el Patriarcado ecuménico, un estatuto no reconocido por el Patriarcado de Moscú, y ello a pesar del hecho de que el Patriarcado ecuménico, con el acuerdo de todos los miembros ortodoxos presentes, había ofrecido una solución de compromiso, esto es: tomar nota del no reconocimiento del Patriarcado de Moscú de la Iglesia autónoma de Estonia.

El tema de la próxima sesión plenaria será el siguiente: «El papel del Obispo de Roma en la comunión de la Iglesia en el primer milenio».

El lugar y la fecha del próximo Comité Mixto de Coordinación se decidirán próximamente.

La décima Asamblea Plenaria concluyó en la oración. El sábado 13 de octubre los miembros católicos celebraron la Eucaristía en la catedral de Rávena, en presencia de los miembros ortodoxos. El domingo 14 de octubre los miembros ortodoxos celebraron la Divina Liturgia en la Basílica de San Vitale en presencia de los miembros católicos. En ambas ocasiones participaron el Arzobispo de Rávena, miembros del clero y laicos de la ciudad.

El encuentro de la Comisión se ha distinguido por el espíritu de amistad y la colaboración marcada por confianza recíproca. Los miembros de la Comisión han apreciado profundamente la generosa hospitalidad de la Archidiócesis de Rávena y han encomendado con particular intensidad la continuación del trabajo de la Comisión a la oración de los fieles.

Rávena, Italia, 14 octubre 2007

[Traducción del original en inglés realizada por Zenit]

ZENITPublicamos la intervención que pronunció Benedicto XVI el domingo, 15 de Octubre de 2007, al rezar la oración mariana del Ángelus.


Queridos hermanos y hermanas:
El Evangelio de este domingo presenta a Jesús curando a diez leprosos, de los cuales sólo uno, samaritano y por tanto extranjero, vuelve para darle las gracias (Cf. Lucas 17, 11-19). El Señor le dice: «Levántate y vete; tu fe te ha salvado» (Lucas 17, 19).

Este pasaje evangélico nos invita a una reflexión doble. Ante todo, hace pensar en dos niveles de curación: uno más superficial, afecta al cuerpo; el otro, más profundo, a lo íntimo de la persona, lo que la Biblia llama el «corazón», y de ahí se irradia a toda la existencia. La curación completa y radical es la «salvación». El mismo lenguaje común, al distinguir entre «salud» y «salvación», nos ayuda a comprender que la salvación es mucho más que la salud: es, de hecho, una vida nueva, plena, definitiva. Además, aquí Jesús, como en otras circunstancias, pronuncia la expresión: «tu fe te ha salvado». La fe salva al hombre, restableciéndole en su relación profunda con Dios, consigo mismo y con los demás; y la fe se expresa con el reconocimiento. Quien, como el samaritano curado, sabe dar las gracias, demuestra que no lo considera todo como algo que se le debe, sino como un don que, aunque llegue a través de los hombres o de la naturaleza, en última instancia proviene de Dios. La fe comporta, entonces, la apertura del hombre a la gracia del Señor; reconocer que todo es don, todo es gracia. ¡Qué tesoro se esconde en una pequeña palabra: «gracias»!

Jesús cura diez enfermos de lepra, enfermedad que entonces era considerada como una «impureza contagiosa», que exigía un rito de purificación (Cf. Levítico 14,1–37). En realidad, la lepra que realmente desfigura al hombre y a la sociedad es el pecado. El orgullo y el egoísmo engendran en el espíritu indiferencia, odio y violencia. Sólo Dios, que es Amor, puede curar esta lepra del espíritu, que desfigura el rostro de la humanidad. Al abrir el corazón a Dios, la persona que se convierte es sanada interiormente del mal.

«Convertíos y creed en el Evangelio» (Cf. Marcos 1,15). Jesús hizo esta invitación al inicio de su vida pública, que sigue resonando en la Iglesia, hasta el punto de que incluso la Virgen Santísima en sus apariciones, especialmente en los últimos tiempos, siempre ha renovado este llamamiento.

Hoy pensamos en particular en Fátima, donde, precisamente hace 90 años, del 13 de mayo al 13 de octubre de 1917, la Virgen se apareció a los tres pastorcillos: Lucía, Jacinta y Francisco. Gracias a la conexión televisiva, quisiera hacerme espiritualmente presente en ese Santuario mariano, donde el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, ha presidido en mi nombre las celebraciones conclusivas de un aniversario tan significativo.

Le saludo cordialmente, así como a los demás cardenales, a los obispos presentes, a los sacerdotes que trabajan en el santuario y a los peregrinos venidos de todas las partes del mundo con este motivo. Pedimos a la Virgen el don de una conversión de todos los cristianos, para que se anuncie y testimonie con coherencia y fidelidad el perenne mensaje evangélico, que indica a la humanidad el camino de la auténtica paz.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit. Al final del Ángelus, el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español, dijo:]

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española que participan en esta oración mariana, especialmente al grupo de la Parroquia San Felipe Neri, de Orizaba, México. Que el gozo por la salvación, que el Señor ha traído al mundo, inunde los corazones y los hogares y nos lleve a darle gracias incesantemente por este don inigualable. Feliz domingo.

[En italiano, añadió:]
Siguen llegando diariamente de Irak graves noticias de atentados y violencia, que sacuden la conciencia de quienes llevan en su corazón el bien de ese país y la paz de la región. Entre éstas, me ha llegado hoy la noticia del secuestro de dos buenos sacerdotes de la archidiócesis siro-católica de Mosul, amenazados de muerte. Hago un llamamiento a los secuestradores para que dejen en libertad cuanto antes a los dos religiosos y, repitiendo una vez más que la violencia no resuelve las tensones, elevo al Señor una sentida oración por su liberación, por quienes sufren violencia y por la paz.

[© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]

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14 de Octubre

(Fuente de la Guancha) El mismo día en que celebramos el inicio oficial de la Catequesis y el envío de los catequistas recibieron en sacramento del Bautismo tres niños: dos en La Guancha, Besay y Javier; y una niña en San José, Alba.


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EXCURSIÓN A LA ISLA DEL HIERRO


12 y 13 de Octubre

(Fuente de la Guancha) La excusión a la isla del Hierro ha sido la última dentro del programa de excursiones parroquiales para este año de 2007. Un grupo de cuarenta personas de las parroquias de San José y de La Guancha realizaron la visita de dos días a la “Isla del Meridiano” y la más pequeña de las siete islas canarias que fue considerada hasta el descubrimiento de América como el extremo más occidental del mundo. Tiene hermosos paisajes, suelo fértil y cuenta con varios montes de pinos, hayas gigantes y sabinas.
Comenzamos el recorrido en Valverde, la capital con la iglesia de la Concepción del siglo XVIII. Continuamos por la zona Norte con la visita al pintoresco caserío de Pozo de Las Calcosas, el Charco Manso y los pueblos de El Mocanal, Érense y Guarazoca. Desde los miradores de La Peña y Jinama descubrimos una visión deslumbradora del Valle del Golfo con sus paredes abruptas. Nos dirigimos luego pasando por San Andrés al Oeste parándonos en el pueblo del Pinar con su vasto bosque de pino canario que desciende hasta el valle de Las Playas. Llegamos al pequeño pueblo pesquero de La Restinga donde almorzamos. Pernoctamos en Frontera, famoso por sus exquisitos vinos y sus plantaciones de plátanos y piña tropical. Al siguiente día en dirección a la Dehesa hicimos parada en el “Pozo de la Salud” para después de subir por el escarpado acantilado llegar a la ermita de Ntra. Sra. de los Reyes donde el párroco acompañante celebró la Eucaristía. Terminamos la estancia en la isla con la visita a Tamaduste, pequeño centro turístico y el pueblo de la Caleta.


REAPERTURA Y BENDICIÓN DEL TEMPLO PARROQUIAL DE SANTO DOMINGO DE LA GUANCHA DESPUÉS DE LAS OBRAS DE REHABILITACIÓN


14 de Octubre

(Fuente de la Guancha) En la tarde del día 14 de octubre tuvo lugar la bendición y reapertura de la iglesia parroquial de Santo Domingo de La Guancha. El acto comenzó con la intervención de la Sra. Alcaldesa del municipio, que dio las gracias y destacó la labor de la Comisión, colaboradores y la empresa constructora por la diligencia e interés mostrado en la realización de las obras. A continuación el Sr. Obispo recibe de manos de la Alcaldesa la llave del templo, entregándola a su vez al párroco quien abre la puerta para proceder a la bendición y celebración de la Eucaristía. Durante la homilía el Obispo incide en que “la falta del templo no significa que falte la Iglesia porque más que el templo es importante es la Iglesia formada por hombres y mujeres unidos a Cristo” y reitera su gratitud a los vecinos y al Ayuntamiento.
Con las palabras del párroco y un pequeño refrigerio para todos los asistentes terminó el acto.


14 de octubre

(Fuente de la Guancha) Bajo el lema “LA PARROQUIA, HOGAR DE LA CATEQUESIS” celebramos en nuestra parroquia el Día de la Catequesis, uniéndonos a toda la Diócesis. Los catequistas constituyen un gran regalo para la vida parroquial. Con el envío de los catequistas se quiso significar que aunque todos los bautizados hemos recibido la misión de evangelizar y debemos ser responsables sin embargo los catequistas asumen esta responsabilidad de una manera especial.
En una sencilla ceremonia los catequistas hicieron pública confesión de fe y ante la comunidad se comprometieron a transmitir la fe de la Iglesia. El párroco a su vez les impartió la bendición y les ofreció el material para la catequesis.


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martes, 16 de octubre de 2007
DOMINGO 29 DEL TIEMPO ORDINARIO / C
21 de octubre de 2007


(Hoy, penúltimo domingo de octubre, conmemoramos el Domingo Mundial de la Propagación de la Fe (Domund). Por eso, proponemos las oraciones de una de las misas por la evangelización de los pueblos (Misal, págs. 928-930). Las lecturas, sin embargo, son las del domingo 29 del tiempo ordinario).


La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y de
Jesucristo, el Señor, estén con todos vosotros.

Un domingo más nos reunimos para celebrar la Eucaristía. Y hoy es el Domund, el domingo en el que toda la Iglesia recuerda de forma especial a los misioneros, esos hombres y mujeres que han entregado su vida para la evangelización, y también para la promoción humana, de los pueblos lejanos, de los países de misión. Una tarea ésta que nos urge a todos, también aquí en nuestros ambientes. Oremos, pues, hoy sobre todo por la misión evangelizadora de todos los cristianos, y seamos también solidarios con los proyectos misioneros, que son de todos.

A. penitencial: Comencemos nuestra celebración reconociendo que a menudo olvidamos que todos hemos sido enviados a proclamar el evangelio: que no nos comprometemos lo suficiente, que no somos solidarios con los que lo hacen. Pidamos perdón en un momento de silencio.

- Tú, que has venido a buscar al que estaba perdido:
SEÑOR, TEN PIEDAD.
- Tú, que has querido dar la vida por la salvación del mundo. CRISTO, TEN PIEDAD.
Tú, que reúnes a tus hijos dispersos. SEÑOR, TEN PIEDAD.

1. lectura (Éxodo 17,8-13): Una escena del Antiguo Testamento nos preparará ahora para escuchar después el evangelio. Es un ejemplo de oración intensa. Sin duda que la oración cristiana es muy distinta de la que escucharemos en esta lectura, pero la confianza en Dios que aquí se manifiesta es un estímulo para todos nosotros.

2. lectura (2Timoteo 3,14-4,2): Las palabras que ahora escucharemos se dirigen a cada uno de nosotros. Cada uno de nosotros, y nuestra comunidad, y toda la Iglesia, estamos llamados a anunciar el Evangelio de Jesús a todo el mundo.

Oración universal: Presentemos ahora nuestras oraciones, hoy especialmente por la acción misionera de la Iglesia. Oremos diciendo: ESCÚCHANOS, PADRE.

1. Por la Iglesia, por todos los cristianos. Que todos sintamos el anhelo de anunciar la buena noticia del evangelio a todo el mundo. OREMOS:

2. Por los misioneros y misioneras. Que continúen realizando su labor evangelizadora con alegría y esperanza. OREMOS:

3. Por los que no conocen a Jesucristo o por los que se han alejado del camino de la fe. Que puedan llegar a descubrir la luz del evangelio. OREMOS:

4. Por los países que viven sumergidos en la pobreza, la violencia, la injusticia. Que el evangelio sea buena noticia transformadora de esas realidades y puedan avanzar en la mejora de su situación. OREMOS:

5. Por todos nosotros. Que unamos cada día a la oración humilde y sincera nuestro testimonio de vida cristiana. OREMOS:

Escucha, Padre, nuestras oraciones, y derrama tu amor sobre todos los hombres y mujeres del mundo entero. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro: Unidos a todos los cristianos del mundo, de los diferentes pueblos y culturas, pero sintiéndonos hermanos en una misma fe, nos dirigimos al Dios del cielo diciendo:

CPL

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lunes, 15 de octubre de 2007
Artículo publicado en el Boletín número 167, Abril-Junio 2007, de "Manos Unidas" en la sección INFORME.

Explotados y excluidos
de la escuela



“Yo empecé a trabajar de muy chico y el trabajo infantil es muy difícil. A pesar de que nosotros salimos a las ciudades a ganar dinero, salimos a perder el cariño de nuestros padres u otras actividades que nosotros como niños deberíamos estar haciendo, como por ejemplo estudiar”. Este testimonio de Adolfo Ramírez, que desde los 12 años trabaja como carretillero en el mercado central de la Ciudad de México, ilustra bien el objetivo de este informe: un niño siente perder la oportunidad de estudiar, porque se ve obligado a trabajar. Actualmente, muchos millones de niños son utilizados, en general de modo abusivo y en contra de su voluntad y condición, en las más diversas actividades, privándolos de la oportunidad de ir a la escuela. El caldo de cultivo de las diversas formas de explotación infantil suele ser la pobreza, en todas sus expresiones.

Entre los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), establecidos en 2000, no se incluyó explícitamente la eliminación del trabajo infantil, pero sí figura el objetivo de lograr la enseñaza primaria universal. Asimismo, en una de las metas se introduce una exhortación a promover el trabajo decente y productivo para los jóvenes. Ambos aspectos son elementos importantes de cualquier estrategia destinada a erradicar el trabajo infantil, incluyendo también la eliminación de las peores formas de trabajo infantil y el trabajo forzoso.

En la última década, diversos Organismos de las Naciones Unidas y Organizaciones No Gubernamentales están tratando de establecer la relación entre el trabajo infantil, la reducción de la pobreza y la iniciativa “Educación para Todos” (Jontiem 1990 y Dakar 2000). Esto se debe también a que se ha avanzado en el conocimiento del trabajo infantil en todo el mundo, y se ha ampliado el consenso respecto de la urgencia de erradicar esta lacra.

I.- LA EXPLOTACIÓN LABORAL INFANTIL

La forma más extendida de explotación infantil es, sin duda, la laboral. Esta explotación es todavía más sangrante si, bajo lo laboral, se esconden las formas peores del trabajo infantil, como son la esclavitud, la trata de niños, la servidumbre por deudas y otras formas de trabajo forzoso, el reclutamiento en conflictos armados, la prostitución, la pornografía y otras actividades ilícitas. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) presentó en el año 2002 el informe “Un futuro sin trabajo infantil”, y advirtió que este problema no afecta sólo a los países en vías de desarrollo, pues en los países desarrollados también se presenta, sobre todo, en el sector de las manufacturas. Así, cita expresamente dentro de la UE, además de a España, a Portugal y a Italia. Cuatro años más tarde, este organismo de las Naciones Unidas publicó el Informe “La eliminación del trabajo infantil: un objetivo a nuestro alcance” (2006), en el que se aprecian algunos avances en la eliminación de este problema.

¿Qué es el “trabajo infantil”?

Según el Informe de OIT (2006) las nuevas estimaciones y tendencias globales se presentan bajo tres categorías: niños económicamente activos, niños que trabajan y niños que realizan trabajos peligrosos.

Las nuevas estimaciones indican que en 2004 había aproximadamente 317 millones de niños económicamente activos de 5 a 17 años de edad, 218 millones de los cuales podrían considerarse niños trabajadores. De estos últimos, 126 millones realizaban trabajos peligrosos. Las cifras correspondientes al grupo de edad más limitado de 5 a 14 años eran de 191 millones en el caso de los niños económicamente activos, de 166 millones en el de los niños trabajadores, y de 74 millones el de los que se dedicaban a trabajos peligrosos.

Entre el año 2000-2004, se estima que la tendencia ha sido la siguiente: el número de niños trabajadores de 5 a 14 años de edad y de 5 a 17 años se redujo un 11 por ciento. Sin embargo, se redujo mucho más en el caso de los trabajos peligrosos: un 26 por ciento en el caso del grupo de 5 a 17 años y un 33 por ciento en el de 5 a 14 años.

La incidencia del trabajo infantil (porcentaje de niños que trabajan) en 2004 se calcula en 13,9 por ciento en el caso del grupo de 5 a 17 años de edad, en comparación con un 16 por ciento en 2000. En conjunto, se desprende de éstos y otros datos que el trabajo infantil está disminuyendo, y cuanto más perjudicial el tipo de trabajo y más vulnerables los niños afectados, más rápida ha sido la disminución.

La agricultura: el sector con mayor índice
de trabajo infantil


La inmensa mayoría de los niños que trabajan lo hacen en la agricultura: el 70 por ciento, o más de 130 millones de niñas y niños menores de 15 años de edad. Los niños de las zonas rurales, en especial las niñas, suelen comenzar a trabajar a temprana edad, entre 5 y 7 años. En algunos países se calcula que los niños menores de 10 años representan el 20 por ciento del trabajo infantil de las zonas rurales. Gran parte de ese trabajo es invisible y no está reconocido, ya que se absorbe dentro de las unidades de trabajo familiar.

El elemento «explotación agrícola familiar», que es universal y está estrechamente vinculado a la cultura y la tradición, dificulta reconocer que hay niños que pueden estar siendo explotados sistemáticamente, ya que el trabajo que realizan puede ser percibido como «solidaridad familiar», sin tener en cuenta que ese tiempo debería dedicarse a la educación.

La agricultura es un ámbito «especial» y difícil para poner en marcha acciones contra el trabajo infantil. No obstante, precisamente por todos los factores citados y la imposibilidadm, para los niños de ser escolarizados, la agricultura debería ser un sector prioritario para la erradicación del trabajo infantil.

Tendencias regionales

En todas las regiones se registra una disminución del trabajo infantil. No obstante, el sur de Asia presenta uno de los peores índices de explotación laboral infantil, con más de 100 millones de menores en esta situación, obligados a hacer jornadas de 12 y más horas al día, a cambio de unos 20 euros al mes.

Latinoamérica registra una disminución llamativa, del 16,1 al 5,1 por ciento, entre 2000-2004. A pesar de todo, la industria de la minería, la extracción de oro y la fabricación de ladrillos se aprovechan del esfuerzo de gran parte de los 17 millones de menores de 5 a 17 años que trabajan en la región. Esto no tiene una solución fácil, ya que el salario de estos niños representa un importante porcentaje de la renta de muchos países pobres. A este respecto, se calcula que las ganancias de los menores de 17 años en Latinoamérica suponen entre un 10 y un 20% de los ingresos de sus familias.

En el África Subsahariana, región con la mayor incidencia de trabajo infantil, se registró una ligera disminución de la tasa de actividad, que pasó del 28,8 al 26,4 por ciento, entre 2000-2004. Sin embargo, coincide que en el continente se encuentran regiones con las peores tasas de matriculación y alfabetización del mundo.

Ocupación infantil y educación de las niñas

En los últimos cuatro años no se han producido cambios importantes en la distribución del trabajo infantil por sexo. Los niños siguen estando más expuestos que las niñas al trabajo infantil fuera de casa, en particular a los trabajos peligrosos: en las minas y canteras la presencia de niños es muy superior. Sin embargo, en el trabajo doméstico hay una mayor presencia de niñas.

Según el Informe Estado Mundial de la Infancia 2007, las niñas corren el riesgo de perder su escolarización cuando las madres trabajan. El hecho de que las madres que trabajan necesiten un cuidador que las sustituya, hace que muchos niños corran el riesgo de no ir a la escuela, o de abandonarla, para ocuparse de sus hermanos menores, de las tareas del hogar, o de ambas cosas. En Egipto, por ejemplo, se considera normal que las niñas se ocupen de la mayor parte de las labores de la casa. A menudo los padres se muestran reacios a enviar a las niñas a la escuela, ya que no se considera una buena inversión educarlas, pensando que pronto se casarán y se marcharán de casa.

El impacto del trabajo de los niños
en su asistencia y resultados escolares


Según las estimaciones globales sobre el trabajo infantil realizadas por la OIT, cerca de la mitad de los niños trabajadores están matriculados en la escuela. Por lo tanto, cabe preguntarse qué repercusiones tiene el trabajo en la asistencia a la escuela y en los beneficios de la educación. Las horas de trabajo son un indicador importante para conocer qué relación existe entre trabajo y escuela; pero ¿cómo determinar el límite que no se puede sobrepasar? En un estudio del Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC), basado en datos recientes obtenidos en Brasil, Kenya, Líbano, Sri Lanka y Turquía, se indicaba que sí había ciertas diferencias entre los niños que trabajan y los que no trabajan en cuanto al rendimiento escolar (por ejemplo, asistencia regular, retrasos, cansancio o abandono).

La explotación laboral puede producir analfabetos de por vida. Los niños que trabajan, si tienen tiempo y no están agotados, pueden frecuentar una escuela informal, pero no obtendrán un título elemental. En general, las largas jornadas y las penosas condiciones en que los niños realizan su trabajo impiden su acceso a la educación, les agota física e intelectualmente y, al mismo tiempo, provocan en sus países graves efectos socioeconómicos, como el aumento del desempleo en la población activa, pues estos menores ocupan el puesto de trabajo de la población adulta.

No todo el trabajo infantil es explotador

La Declaración de los Derechos del Niño afirma: “La humanidad debe al niño lo mejor que puede darle (...). El niño gozará de una protección especial y dispondrá de oportunidades y servicios, dispensado todo ello por la ley y por otros medios, para que pueda desarrollarse física, mental, moral, espiritual y socialmente en forma saludable y normal, así como en condiciones de libertad y dignidad ... El niño debe ser protegido contra toda forma de abandono, crueldad y explotación”.

No todo el trabajo infantil es rechazable. El concepto de «trabajo infantil» se basa en el Convenio sobre la edad mínima, 1973 (núm. 138), de la OIT, que contiene la definición más completa y reconocida a nivel internacional del concepto de edad mínima de admisión al empleo o al trabajo, lo cual implica una «actividad económica».

En Manos Unidas somos partidarios de que el trabajo de los niños está en la escuela. Sin embargo, reconocemos que, en determinadas situaciones, la realización de tareas apropiadas, debidamente reguladas y compatibles con la asistencia a la escuela, puede aportar a los niños habilidades y responsabilidades, mantener unidas a las familias y contribuir a los ingresos familiares. Al evaluar el alcance del trabajo infantil y dibujar soluciones, es crucial definir qué es el trabajo infantil y distinguir las formas explotadoras de las formas apropiadas. No nos cabe duda de que el trabajo que exige al niño dedicación exclusiva, que le provoca estrés físico, social o psicológico, que se desarrolla en la calle, es trabajo explotador; el trabajo que impide al niño escolarizarse, el que humilla su dignidad y sus derechos (como la esclavitud, la explotación sexual, la trata …) es trabajo explotador.

Los Convenios 138 y 182 de OIT establecen los tipos de trabajo que entran dentro de los límites establecidos por la ley y qué tipos de trabajo se consideran inaceptables, a saber: las formas incuestionablemente peores de trabajo infantil; un trabajo realizado por un niño que no alcanza la edad mínima especificada para el tipo de trabajo de que se trate y que, por consiguiente, impida probablemente la educación y el pleno desarrollo del niño; un trabajo que ponga en peligro el bienestar físico, mental o moral del niño, y que se denomina «trabajo peligroso».

II.- OTRAS CAUSAS DE EXCLUSIÓN Y
ABANDONO ESCOLAR


Abandono de la educación por matrimonio prematuro

Según el Informe Estado Mundial de la Infancia 2007, en numerosos países del Sudeste Asiático y Asia Oriental, los padres envían a sus hijas a trabajar en el servicio doméstico porque lo consideran una buena preparación para el matrimonio.

En Ghana, muchas madres animan a sus hijas a hacer lo mismo. En la India, las chicas jóvenes suelen acompañar a sus madres cuando van a trabajar en el servicio doméstico, de modo que a la edad de 8 o 9 años, ellas mismas acaban aceptando este tipo de empleo.

Se ha constatado una relación entre esta práctica y el matrimonio prematuro de las niñas en varias regiones de África y Asia, aunque resulta difícil conocer el número de matrimonios prematuros, debido a la cantidad de ellos que no se inscriben y que, por tanto, son ilegales. Los padres optan por preparar y casar a sus hijas a edades tempranas por diferentes motivos: porque consideran que son una carga económica, por ayudar a la supervivencia de la propia familia, por proteger a la niña del peligro de sufrir agresiones sexuales… Pero puede ser también por discriminación: a las mujeres se les casa siendo aún niñas con el fin de garantizar la docilidad y obediencia en el hogar del esposo y asegurar una reproducción longeva.

Lo cierto es que el matrimonio prematuro suele tener consecuencias muy perniciosas para las niñas, una de ellas es el abandono de la educación: una vez casadas, las niñas tienden a dejar la escuela.

La prostitución y las actividades ilícitas

De conformidad con lo dispuesto en el Convenio 182, los Estados Miembros de la OIT que hayan ratificado ese instrumento tienen la obligación de hacer frente con carácter urgente a la utilización de niños en la prostitución, al tráfico de niños con fines laborales y sexuales y a la utilización de niños en actividades ilícitas, como el tráfico de drogas.

La trata de niños y niñas con fines sexuales o laborales es un proceso que desemboca en otras formas peores de trabajo infantil. Según las estimaciones contenidas en el Informe global de OIT (2002) sobre el trabajo infantil, cerca de 1,2 millones de niños fueron víctimas de trata. La explotación sexual con fines comerciales es una de las formas incuestionablemente peores de explotación infantil que se manifiesta de muy diversas formas y está relacionada con la cuestión de la trata. Según OIT y UNICEF, cerca de 1,8 millones de niños están en la prostitución; y cada año, más de 1 millón de niños y niñas son víctimas de la prostitución, la trata y la venta con fines sexuales, o se los utiliza en la pornografía infantil. Muchos niños de la calle, víctimas de trata con fines de explotación laboral, suelen terminar ejerciendo alguna forma de actividad ilícita, como tráfico de drogas, robos menores, mendicidad y proxenetismo.

Niños afectados por
conflictos armados


El número de menores involucrados en conflictos armados ha aumentado en el último decenio y, en general, se calcula que asciende a cerca de 300.000, sobre todo en África, pero también en Asia y Colombia. Según datos de UNICEF, la proporción de niñas puede llegar al 40 por ciento. Aunque muchos tienen 15 años o más, se ha observado una marcada tendencia a reclutar niños más jóvenes. “Son utilizados como combatientes, mensajeros, espías, portadores, cocineros, y las niñas a menudo son explotadas sexualmente, privándoles de sus derechos e infancia”, denuncia Ann Veneran, Directora General de UNICEF, en la Conferencia Internacional “Liberemos a los niños de la guerra”, celebrada los días 5 y 6 de febrero de 2007 en París.

El primer intento del IPEC de abordar la cuestión de los niños soldados tuvo lugar en octubre de 2002 con la realización de una serie de evaluaciones rápidas en Burundi, Congo, República Democrática del Congo y Rwanda. Ahora el programa interregional también se ocupa de Colombia, Filipinas y Sri Lanka (países principales), así como de Costa de Marfil, Liberia, Sierra Leona y Uganda (países secundarios).

La reeducación, integración y readaptación de los antiguos niños soldados son prioridades fundamentales. En este marco, la formación para la obtención de calificaciones es un elemento clave. La comunidad internacional debe responsabilizarse y los políticos deben implicarse, en orden a erradicar el drama del “niño soldado”.

Trabajo forzoso y servidumbre por deudas

Algo más de dos tercios (5,7 millones de niños) de las peores formas de trabajo infantil más intolerables corresponden al trabajo forzoso y la servidumbre por deudas. El régimen de servidumbre en el sector agrícola, en la industria ladrillera, en el trabajo infantil doméstico, en las minas y las canteras, están siendo el objetivo del Programa Especial de Acción para Combatir el Trabajo Forzoso.

III.- CONCLUSIÓN

Cómo romper este círculo de explotación y exclusión

Un estudio presentado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), durante el I Congreso Mundial de Niños sobre Trabajo Infantil (Florencia, 2004), revela que, contrariamente a lo que muchos creen, mandar a los niños a la escuela es más rentable que mandarlos a una fábrica, al campo o a una mina. Eliminar la mano de obra infantil costaría 760.000 millones de dólares, pero arrojaría unos beneficios de 5,1 billones en el 2020. En América Latina, por ejemplo, el costo de la eliminación del empleo infantil rondaría los 76.600 millones de dólares y los beneficios llegarían a 407.200 millones en el 2020. Por otro lado, los organizadores del citado Congreso aseguran que enviar a la escuela a los niños trabajadores costaría 11.000 millones de dólares, más o menos lo que el mundo gasta cada tres días en armamento o el presupuesto anual de los europeos en artículos cosméticos.

Según el Informe OIT (2006), la erradicación del trabajo infantil y la reducción de la pobreza a través del desarrollo económico guardan una estrecha relación, pero esta relación no se da de manera automática. Deben aplicarse políticas coherentes que conjuguen el acceso de los niños a la educación, programas contra la explotación infantil y el impacto económico para las familias. El ritmo de la erradicación del trabajo infantil se acelera cuando las estrategias «abren oportunidades» para la gente pobre. Por ejemplo, se avanza en la lucha contra el trabajo infantil cuando los esfuerzos en materia de desarrollo se centran en la reducción de la pobreza en las zonas rurales, cuando se va aumentando progresivamente el número de años de la educación obligatoria y cuando los organismos gubernamentales, los empleadores, los sindicatos y otros actores aúnan fuerzas para aplicar las leyes sobre el empleo relativas a la edad mínima para trabajar y crean oportunidades para evitar que los niños caigan en la trampa de empezar a trabajar precozmente, sobre todo en condiciones peligrosas.

La educación es la clave

Para Manos Unidas la educación es clave no sólo como estrategia preventiva, sino como proceso de capacitación para la vida cotidiana y la autonomía en la adquisición de medios de vida. Los proyectos citados en este informe, relativos sólo al año 2006, son una pequeña muestra de casi cincuenta años de lucha contra el analfabetismo, la apuesta continuada por garantizar el acceso de los niños y niñas a la escuela, erradicando las causas que les ponen en situación de riesgo y de abandono escolar, los marginan y excluyen por motivos económicos, culturales o sociales.

Departamento de Estudios y Documentación
de Manos Unidas.


Los Obispos del Perú reunidos en la 90ª Asamblea Extraordinaria del Episcopado Peruano, ante la próxima realización del Censo Nacional, IX de Población y VI de Vivienda, que se llevará a cabo en todo el país el próximo domingo 21 de octubre, nos vemos en la necesidad de precisar lo siguiente:

1. Reconociendo la muy buena voluntad de los dirigentes del INEI durante todo el proceso de organización, manifestamos nuestra preocupación, sobre la manera en que está formulada la pregunta Nº 20 de la “Quinta Sección” (Características de la Población), de la Cédula Censal a usarse, la cual interroga acerca de la Religión que profesa el empadronado, ya que las opciones en ella indicadas pueden llevar a confusión en la respuesta, dado que la Iglesia Católica es también cristiana y evangélica, tanto por su anuncio, como por los valores que la inspiran.
2. Por lo tanto, debido a la confusión a la que pueden conducir los términos usados en la Cédula Censal, exhortamos al INEI a una especial atención en la formación de los empadronadores sobre esta pregunta en concreto, para que no sucedan equívocos en el momento del empadronamiento. Por otra parte, podría prestarse a que personas sencillas sean inducidas a responder equivocadamente.
3. Igualmente, con espíritu de colaboración al Censo, invocamos a todos nuestros fieles a estar especialmente atentos a esta pregunta y responder con claridad la opción “Católica” (Quinta Sección de la Cédula Censal, Pregunta 20, opción Nº 1) verificando que el empadronador lo registre así en la cedula censal. (CEP)

Lima, 12 de octubre de 2007

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Llamamiento lanzado por los Obispos de Guatemala ante las próximas elecciones que se llevarán a cabo el 4 de noviembre, para elegir en segunda vuelta, al Presiente de la República.

COMUNICADO DE LA CONFERENCIA
EPISCOPAL DE GUATEMALA

ANTE LA SEGUNDA VUELTA DEL PR0CESO ELECTORAL 2007


1. En menos de tres semanas los guatemaltecos estamos convocados nuevamente a las urnas para elegir, en segunda vuelta, al próximo Presidente de la República. Exhortamos y animamos a los ciudadanos a participar de forma consciente, responsable y numerosa. La legitimidad de la elección presidencial dependerá de la proporción de votantes que concurra a ejercer el voto.


2. Pedimos a los candidatos a la Presidencia que se esfuercen por levantar el nivel cívico de la campaña electoral. Las descalificaciones tendenciosas, las mentiras burdas, los ataques personales o a través de intermediarios y los hechos de violencia no ayudan a construir una imagen seria y responsable de los candidatos. La disputa por los votos de los ciudadanos indecisos puede terminar orillando a muchos ciudadanos más al cansancio que conduce a la abstención que al entusiasmo por participar votando por un candidato. Recordamos que desde la ética cristiana la autoridad es siempre servicio para alcanzar el bien común, dentro del marco legal y con responsabilidad moral.


3. La Iglesia católica, como institución, no se inclina más a votar por uno que por otro candidato ni sugiere tampoco que se deba recomendar a uno o descalificar al otro. Cada ciudadano, en conciencia, debe decidir por quién emitir su voto y cada católico, en conciencia, debe pedirle a Dios que le ilumine para decidir por quién votar.



4. Pedimos al Padre de quien deriva toda autoridad en la tierra (cf. Rom. 13,1), que ilumine la mente y las voluntades de las autoridades ya electas para el ejercicio del gobierno municipal y del poder legislativo, con el fin de que sus acciones y deliberaciones tengan siempre como motivo el bien común, y estén libres de intereses meramente partidarios o sectoriales. Esta es también nuestra oración para el candidato presidencial que obtenga el respaldo de la mayoría de los electores.


5. Quienes ejercen la oposición en el gobierno, tanto en el ámbito legislativo como en el municipal, también son colaboradores en el ejercicio del poder, no para entorpecer y detener toda iniciativa gubernamental, sino para asegurar que las políticas de gobierno estén libres de intereses sectoriales y partidarios y se orienten de verdad hacia el bien común y el interés más general del pueblo de Guatemala.


6. El Señor Dios de la paz nos conceda que el derecho y la justicia imperen en nuestro país, para que caminemos hacia un desarrollo sostenible e incluyente, que permita una vida más digna para todos. En este mes de octubre pedimos a la Virgen María, bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario, Patrona de Guatemala, interceda por todos nosotros para alcanzarnos estas gracias.



Guatemala, 12 de octubre de 2007.




 Álvaro L. Ramazzini Imeri
Obispo de San Marcos
Presidente de la
Conferencia Episcopal de Guatemala

 Gonzalo de Villa, S.J.
Obispo de Sololá-Chimaltenango
Secretario General de la
Conferencia Episcopal Guatemala

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EUROPA/ITALIA - Publicada la Nota de la Comisión Episcopal para la Evangelización de los Pueblos y la Cooperación entre las Iglesias de la CEI en el 50° aniversario de la Encíclica “Fidei donum”

Roma (Agencia Fides) - “La Iglesia italiana agradece al Señor por los centenares de presbíteros y muchos laicos fidei donum enviados en estos cincuenta años y alienta a los que están viviendo esta experiencia y a sus diócesis a valorarla en toda su riqueza... Creemos que esta experiencia no ha perdido su fuerza originaria. Estamos seguros que será toda la Iglesia la que saldrá ganando, no sólo las jóvenes comunidades de tierras lejanas, sino también nuestras diócesis, muchas veces demasiado cerradas en sí mismas. Si tendrán la valentía de continuar a donar con alegría, la experiencia fidei donum constituirá un bocanada de Espíritu que contribuirá a renovar el rostro de nuestras diócesis” Se concluye con esta invitación a la esperanza la Nota de la Comisión Episcopal para la Evangelización de los Pueblos y la Cooperación entre las Iglesias de la Conferencia Episcopal Italiana que lleva como título “De la fecunda memoria a la valiente iniciativa” publicada con ocasión del 50° aniversario de la Encíclica de Pío XII “Fidei donum”.

La Nota, con fecha 1ero de octubre, fiesta de Santa Teresa del Niño Jesús, y con firma del Arzobispo de Trento, Luigi Bressan, Presidente de la Comisión Episcopal para la Evangelización de los Pueblos y la Cooperación entre las Iglesias, se articula en 4 capítulos, una introducción y una conclusión. “Releyendo con cincuenta años de distancia la experiencia de los presbíteros y de los laicos fidei donum, desde los primeros y valientes pasos hasta las formas de cooperación entre Iglesias que han ido madurando en el tiempo —escribe en la Presentación Mons. Bressan— no es difícil darse cuenta como esta experiencia ha contribuido al crecimiento misionero de nuestras comunidades, en un intercambio de dones entre la Iglesia que envía y la que acoge... En profunda sintonía con el constante compromiso de los Papas en los últimos cincuenta años, la Comisión Episcopal para la evangelización de los pueblos y la cooperación entre las Iglesias quiere confirmar la importancia de la missio ad gente, incluso cuando sentimos las dificultades y la falta de medios y sacerdotes, seguros que la generosidad de nuestras Iglesias será recompensada por el Señor. En particular, queremos relanzar en el contexto italiano la propuesta misionera inaugurada con la encíclica de Pío XII”.

En el primer capítulo de la Nota se hace un recorrido en orden cronológico de los documentos de los Papas y de la Conferencia Episcopal Italiana sobre la misión, partiendo de la Fidei Donum de Pío XII, evidenciando en cada uno las principales referencias a los fidei donum. En el segundo capítulo se reflexiona sobre el significado de esta experiencia, considerándola también valida para la actualidad. En cincuenta años, los presbíteros fidei donum italianos han sido cerca de 1900. Actualmente son 564 los sacerdotes diocesanos empeñados en el servicio misionero, provenientes de 116 diócesis. Ellos constituyen el 4% de los misioneros italianos, que se calculan entre 14 mil y 15 mil, y el 1,6% de los sacerdotes diocesanos. Los laicos fidei donum, para los que se ha estipulado un acuerdo con la CEI, son 240 de los cuales 114 casados, y provienen de 53 diócesis. En total, entre sacerdotes y laicos, los fidei donum italianos actualmente con 804, constituyendo el 5,6% de los misioneros italianos en el mundo.

“La partida de los sacerdotes y laicos de las diócesis y de las parroquias con el mandato del propio obispo ha llevado la misión al corazón de las comunidades que envían, ayudando a sentir la missio ad gentes como una realidad que involucra a todas las comunidades y a todos los cristianos. El servicio en misión, las cartas circulares, las relaciones nacidas con las Iglesias hermanas, las visitas de los obispos, de los sacerdotes y de los laicos a los misioneros, han permitido a nuestras comunidades sentirse parte de la Iglesia universal y confrontarse con la vida de los cristianos de otras partes del mundo. De esta manera los fidei donum han ayudado a hacer más visible la naturaleza misionera de la Iglesia y al mismo tiempo han mostrado su fecundidad”

El tercer capítulo de la Nota está dedicado a la reconfiguración de los fidei donum según el Magisterio de estos 50 años y según las nuevas perspectivas de la cooperación misionera. Para lo cual se delinea la figura del laico fidei donum y la estructura de las “fraternidades fidei donum” compuestas por presbiterios, laicos y religiosos. Se habla de cooperación entre diócesis, de la animación misionera vocacional y de la formación de los seminaristas, sin olvidar las dificultades del recambio y los temores del retorno de los Fidei donum.

En el último capítulo encontramos algunas indicaciones operativas en vistas al futuro. Se hace referencia a los grandes cambios socio-religiosos de los últimos 50 años: “basta sólo pensar en el enorme desarrollo de la tecnología informática, en los grandes progresos de la ciencia aplicada, pero también en la pobreza y en la miseria de grandes áreas del África, de América Latina y Asia; al drama de las enfermedades... al cultivo, comercio y uso de las drogas, junto a otras formas de alteración de las conciencias, incluida la difusión de costumbres sexuales desenfrenadas; a la expansión agresiva de las sectas religiosas;... al tráfico de armas, de niños y de órganos;... al recurso a la guerra como instrumento para resolver los conflictos y a la emergencia ecológica que esta comprometiendo seriamente la vida de nuestro planeta”. A continuación de afirma que al mismo tiempo la Iglesia ve hoy en día grandes oportunidades: se crean situaciones de particular apertura a Cristo; crece en las comunidades cristianas más jóvenes y vivas la conciencia de que el Evangelio y su práctica permiten una lectura crítica de la realidad y constituye el verdadero empuje para el cambio; de las Iglesias de África, América Latina y Asia llegan en la actualidad testimonios cuestionantes de vitalidad y entusiasmo.

Frente a este escenario “resulta hoy más evidente que antes como el envío de misioneros a las Iglesias hermanas beneficia a la Iglesia que manda. De hecho nos pone en contacto con problemáticas distintas, sin encerrarnos en las nuestras con el riesgo de agigantarlas; permite además ‘respirar’ ritmos pastorales diversos, abriéndonos a nuevas metodologías y a un mayor entusiasmo.

En el futuro próximo será siempre más importante estudiar y valorizar las relaciones con las Iglesias en las que los misioneros diocesanos desarrollan su ministerio, y al mismo tiempo, cultivar el contacto con las Iglesias que los han enviado, así como su regreso al final del periodo establecido”.

En la “redefinición de las zonas de misión de los Fidei Donum” se subraya que “la atención de los fidei donum italianos ha estado dirigida sobre todo a América Latina, mientras que Asia ha sido prácticamente excluida. El motivo determinante ha sido probablemente lingüístico —castellano y portugués son idiomas afines al italiano—, pero quizás también han influenciado otros motivos: el continente latinoamericano aparece más homogéneo desde el punto de vista cultural y religioso y aunque el continente africano este geográficamente más ‘cercano’ en la actualidad aparece más deteriorado.

Sería deseable que en el futuro haya una atención mayor a Asia donde los cristianos constituyen todavía una minoría mínima pero muy dinámica”
En este capítulo se confirma el rol fundamental de la Oficina/Centro Misionero Diocesano y la importancia de instituirlo en todas las diócesis italianas. “En concreto a la Oficina/Centro Misionero Diocesano se le pide desarrollar actividades de animación y comunicación entre las experiencias misioneras presentes en el territorio; asumir y promover iniciativas de comunión y de intercambio entre las Iglesias; interactuar con las otras oficinas y organismos pastorales para darles a todas las actividades diocesanas un horizonte misionero. Para que la misión no parezca una iniciativa sólo de algunos sino un deber fundamental de todo el pueblo cristiano, es necesario que se realice un proyecto misionero diocesano que tenga como objetivo el crecimiento de la conciencia de la naturaleza misionera y universal de la Iglesia en todos sus componentes”. (S.L.) (Agencia Fides 12/10/2007; líneas 95, palabras 1350)

Links:
El texto integral de la Nota en italiano
http://www.fides.org/ita/documents/nota_50_anni_Fidei_donum.doc

domingo, 14 de octubre de 2007

Fundada por Paulina Jaricot en Francia en 1822, La Obra de la Propagación de la Fe busca promover y sostener las vocaciones misiones y cooperar espiritual y materialmente con la tarea misionera de la Iglesia.


Paulina Jaricot nació en Lyón (Francia) en 1799. A los 17 años tuvo la inspiración de consagrar toda su vida al servicio de Dios y de la Iglesia como cristiana seglar en medio del mundo. La Sociedad de las Misiones Extranjeras de París había fundado en 1817, una de asociación en la que se pedía a sus miembros, además de oraciones, la colaboración material con una aportación por semana para la propagación de la fe. Paulina Jaricot se une a esta asociación a la que también ayudó a incorporarse a otras personas, especialmente de entre las obreras de la fábrica textil de su cuñado en Lyon.


Pero las colectas resultaban modestas e irregulares. Entonces, en otoño de 1819, tuvo Paulina la inspiración de organizarlas de otra manera: agrupar diez socios bajo un responsable que recogería de cada uno lo correspondiente a la aportación de un día cada semana; cada diez responsables de la decena habría un responsable de la centena, y cada diez jefes de la centena habría un responsable del millar. Así resultaba una red de oraciones, de recolección de fondos y de propaganda misional.
La asociación conoció un rápido desarrollo entre las gentes más humildes de Francia: obreros, criados y pequeños artesanos. En 1820 Paulina pudo hacer el primer envío importante a las misiones extranjeras de China.
Así, el 2 de mayo de 1822, nació la Obra de la Propagación de la Fe, una Obra que iría creciendo mientras Paulina se escondía como una más entre los asociados. Siguió trabajando hasta su muerte en 1862, para difundir esta gran asociación que tanto beneficiaba a las misiones.
No tardaría la Obra en extenderse por otros países gracias a la colaboración del Papa León XIII. Así, en el año 1922 la Santa Sede la declara órgano oficial de la Iglesia para las Misiones, con sede central a Roma y subsedes nacionales en cada país.
El Papa Pío XI fue el gran impulsor del Domund, cuando, en 1926 solicitó la institución de una jornada en todo el mundo católico en favor de dicha obra. Nació así la "Jornada Mundial de las Misiones", que más tarde recibió el nombre oficial de "Domingo Mundial de las Misiones".
En este año 2001 se celebra el 75 aniversario de su fundación.

La Obra de la Propagación de la Fe en España

Monseñor Ángel Sagarminaga, primer Director Nacional de las Obras Misionales Pontificias en España, fue, sin lugar a dudas, el gran promotor de la Jornada de las Misiones en nuestro país.
Ya en 1926 las diócesis de Santander y Zamora celebraron por primera vez esta jornada. Las colectas fueron modestas, pero pusieron la semilla de esta obra gigantesca, cuya influencia general no podía preverse entonces. Al año siguiente son ya nueve las diócesis que celebran el Domund: Vitoria, Gerona, Salamanca, Mallorca, Ciudad Rodrigo, Tudela, Teruel, más las dos anteriores.
Fue así como antes de que estallara la guerra civil en España se había implantado la Jornada. Hasta 1939 fueron años difíciles, pero no por eso el entusiasmo decayó. Finalmente, vinieron tiempos mejores que permitieron al Domund arraigarse poco a poco entre los españoles.


En 1943 Don Ángel, guiado por su imaginación y su sentido de animación misionera unió las dos sílabas iniciales de las palabras Domingo Mundial y lanzó a la calle el eslogan: DOMUND, que es como popularmente conocemos en España a la Jornada Mundial de las Misiones.


España, tradicionalmente ha sido, y sigue siendo, un país eminentemente misionero con una gran tradición en vocaciones. En la actualidad son más de 25.000 los misioneros españoles que se dedican en cuerpo y alma a la misiones. Además ocupa los primeros puestos de países que colaboran con la Misiones gracias a la generosidad de todos los españoles.
(Domund.org)


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Alfonso Aguiló
www.interrogantes.net



De la misma manera que la inteligencia humana logra sacar del petróleo energía para que los aviones vuelen, o consigue producir luz eléctrica a partir del agua embalsada, también la inteligencia puede y debe actuar para obtener lo mejor de nuestra vida sentimental.

Pensemos, por ejemplo, en un sentimiento de miedo que nos está empujando a actuar cobardemente y traicionar nuestros principios. Ante ese estímulo, quizá deseamos claudicar, pero, al tiempo, queremos sobreponernos y superar el miedo. Ese doble nivel supone una doble incitación, una doble llamada, un doble obstáculo: de nuevo vemos que unos valores sentidos nos llaman desde nuestro corazón, y unos valores pensados desde nuestra cabeza.

Ante ese dilema, decidimos. Y, al hacerlo, entregamos el control de nuestro comportamiento a una u otra instancia: a la cabeza o al corazón. Lo propiamente humano es actuar de acuerdo con los dictados de sus valores pensados, aunque en algunos casos esos valores estén inevitablemente enfrentados al sentimiento.

—Hablas de dar prioridad a la cabeza sobre el corazón: ¿eso no conduce a estilos de vida fríos y cerebrales, ajenos a los sentimientos?

No se trata de partir al hombre en dos mitades: la cabeza y el corazón. Es preciso integrar cabeza y corazón, y el hecho de que la inteligencia tutele la vida sentimental no quiere decir que deba aniquilarla. Al contrario, la inteligencia –si es verdaderamente inteligente, y perdón por la redundancia– debe preocuparse de educar los sentimientos; no dedicarse a apagarlos sistemáticamente, sino a estimular unos y contener otros, según sean buenos o malos, adecuados o inadecuados.

Por ejemplo, la indignación puede ser adecuada o inadecuada. Ante una situación de injusticia grave que presenciamos, lo adecuado es sentir indignación, y si no es así, será quizá porque no percibimos esa injusticia (y esa ignorancia puede ser culpable), o porque percibimos la injusticia pero nos deja indiferentes (quizá por una mala insensibilidad, o por falta de compasión y de sentido de la justicia), o porque incluso nos alegra (en cuyo caso hay odio o envidia).

Sentir indignación ante la injusticia es algo positivo. Lo que probablemente ya no lo será es que esa indignación nos lleve a la furia, la rabia o la pérdida del propio control.

Conducir los sentimientos —Entonces, ¿cuál es la misión de la inteligencia en la educación de los sentimientos?

Debemos utilizar los afectos –vuelvo a glosar a José Antonio Marina– como utilizamos, por ejemplo, las fuerzas de la naturaleza. No podemos alterar las mareas, ni el viento, ni el encrespamiento del oleaje, pero podemos utilizar su fuerza para navegar.

El viento, la marea, el oleaje, las tormentas, etc., son como las fuerzas de los sentimientos espontáneos: surgen sin que podamos hacer nada por evitarlos, al menos en ese momento. Gracias a la inteligencia, podemos hacer que nuestra vida tome un determinado rumbo afectivo, con objeto de llegar al puerto de destino que buscamos. Para lograrlo, es preciso contar con esas fuerzas irremediables de nuestra afectividad primaria, pero sabiendo emplearlas de modo inteligente. El manejo del timón y nuestra habilidad con el juego de las velas es como la guía que la inteligencia ejerce sobre los sentimientos a través de la voluntad.

Una inteligente educación de los sentimientos y de la voluntad hará que sepamos adónde queremos ir, escojamos la mejor ruta, preveamos en lo posible las inclemencias del tiempo, y manejemos con pericia nuestros propios recursos para hacer frente a los vientos contrarios y aprovechar lo mejor posible los favorables.


14 Octubre (ACI).- Miles de peregrinos se dieron cita esta mañana en la Plaza de san Pedro para rezar el Ángelus Dominical con el Papa Benedicto XVI, quien al introducir la oración mariana explicó el Evangelio de hoy y recordó que solo el amor de Dios es capaz de curar la indiferencia, el odio y la violencia que tanto mal hacen al ser humano y a la sociedad.

El Santo Padre explicó que el Evangelio hodierno nos lleva a “pensar en dos grados de curación: uno, más superficial, que hace referencia al cuerpo; el otro, más profundo, que toca la intimidad de la persona”.

Asimismo hizo notar que “es la fe la que salva al hombre, restableciendolo en su relación profunda con Dios, consigo mismo y con los otros; y la fe se expresa con el reconocimiento”.

“Quien como el samaritano curado, sabe agradecer, demuestra que no cosidera todo como algo merecido, sino como un don que proviene en última instancia de Dios”, agregó.

Más adelante descató que la fe es justamente el “abrirse del hombre a la gracia del Señor; reconocer que todo es don, todo es gracia”.

También agregó que “la lepra que turba al hombre y a la sociedad actual es el pecado; son el orgullo y el egoísmo que generan en el alma humana la indiferencia, el odio y la violencia. Esta lepra del Espíritu, que desfigura el rostro de la humanidad solo la puede curar Dios que es Amor”.

Finalmente exhortó con el Evangelio: “Convertíos y creed en el Evangelio” y rezó con los presentes el Ángelus.

En el díptico de difusión de la XV Asamblea Regional Canaria de la Renovación Carismática da a conocer la personalidad de Genry Batista.

Genry Batista

Nacido en Republica Dominicana.

Casado y Padre de dos hijos Emmanuel y Yazmín
Maestro por vocación Miembro de uno de los Grupos Juveniles
Católico con mas de 25 años "La Comprensión" Fue Miembro del equipo Nacional de la renovación Católica Carismática en Republica Dominicana. Periodista Grafico, Locutor y productor, Misionero Católico con mas de 16 años viajando por el mundo anunciando el evangelio.

Consagrado en el año 2004 en la congregación de Laicos ( Comunidad Misionera Padre Fantino ). Productor de uno de los programas de radio Católicos con mas raiting en la Ciudad de New York. Fundador y director del Ministerio de Evangelización Jesús Quiere Sanarte en la Arquidiócesis de Newark NJ. Y actualmente fundador y director de la radio estación católica por Internet numero uno "Radio Inmaculada".

En el Año 1988 tuvo un encuentro con Cristo vivo. Tiempo después fueron invitados por el P. Emiliano Tardif. A un retiro de sanción en su casa en la Anunciación en Santo Domingo Desde entonces ha dado su vida y talento a Dios y a la Iglesia viajando por el mundo Compartiendo su testimonio de vida y conversión tocando a millones de vidas Le acompaña el hermano Elvis Hernández que pertenece al Ministerio Jesús quiere sanarte y al Ministerio de Alabanza.

HORARIO ASAMBLEA

Viernes 26 de Octubre

16.30 Acogida 17.00 Alabanza 18.00 Presentación
18.15 Enseñanza Descanso
19.30 Eucarística.

Sábado 27 de Octubre


9.00 Acogida
9.30 Alabanza
10.30 Enseñanza
Descanso
12.00 Adoracion y acto penitencial Almuerzo
16.00 Acogida
16.15 Alabanza
17.00 Enseñanza
Descanso
18.30 Intersección
19.30 Eucaristía

Domingo 28 de Octubre

9.00 Acogida
9.15 Laudes y alabanza
10.15 Enseñanza
Descanso
11.45 Exposición del Santísimo y procesión 12.30 Eucaristía y testimonios
Despedida

Cometario a las lecturas del domingo veintiocho del Tiempo Ordinnario publicado en Diario de Avisos el Domingo, 14 de Octubre de 2007, bajo el epígrafe "el comingo, fiesta de los cristianos".

¡Niño!, ¿qué
se dice?


DANIEL PADILLA


Recuerdo una escena de mi infancia que se repitió con cierta frecuencia. Ustedes recordarán otras semejantes. Venía una visita a casa. Y, después de un rato de charla, aquella visita me entregaba un paquetito de regalo. Yo me quedaba absorto, desenvolviéndolo. Y, entonces, invariablemente, intervenía mi madre: "¡Niño! ¿Qué se dice?" "Muchas gracias", tartamudeaba yo, levemente sonrojado.

Pues bien, al igual que nuestra madre, eso es lo que nos recuerda Jesús en el Evangelio de hoy: "¿No eran diez los curados? Los otros nueve, ¿dónde están?". Porque fueron diez, efectivamente, los leprosos curados. Pero sólo uno demostró esa mínima regla de cortesía que es la gratitud.

Y tengo la impresión de que el hombre de hoy, tanto individual como colectivamente, está muy ufano, "sacando pecho" por muchas cosas y se envanece por mil inventos y adelantos. Y le está ha¬ciendo falta que alguien le recuerde la frase de Pablo: "¿Qué tienes tú, que no hayas recibido?". O las palabras de nuestra madre: "¡Niño!, ¿qué se dice?".
Permítanme una experiencia personal. Hace años tuvieron que intervenirme de una inesperada operación en San Juan de Dios. Todo hubo de decidirse sin tardanzas ni titubeos. Y, gracias a Dios y al equipo de médicos, religiosos y religiosas, enfermeras, etcetera, hoy se los cuento. Pero lo más que recuerdo de aquel trance, es el fuerte sentimiento de "gratitud" que me invadió. Me hacía "dar gracias" en cada palabra, en cada gesto, en cada pensamiento. Creo que entendí entonces el sentido verdadero de la "gratitud", su necesidad.

Parece ser que algo parecido, pero mucho más sorprendente, ocurre a quienes han vivido momentos de terror y angustia por causa de un secuestro. Al ser liberados, en vez de sentir odio hacia sus secuestradores, parecen sentir una inexplicable gratitud. Es lo que se ha llamado el "síndrome de Estocolmo". Diríase que la cercanía a la muerte, una vez soslayada, produce esa extraña gratitud hacia los más cercanos, incluidos los propios enemigos.

Y mi pregunta es ésta: "¿Por qué la gratitud ha de nacer únicamente en momentos de excepción, en situaciones límite? "Todo es gracia" - dijo Bernanos-. Y aunque no lo hubiera dicho, analizando nuestra propia trayectoria existencial, comprobamos que "mientras íbamos de camino, hemos sido mil veces curados de la lepra". ¡Son tantas las posibilidades de desgracia que nos rondan! Vivimos inmersos en un mosaico tan triste de desgarros, dolores, miserias y lepras diferentes, que el "verse liberado" a cada paso de ellas, es razón suficiente para "darnos media vuelta en el camino, como el samaritano, y buscar al Señor para darle gracias".

Hace algunos años se lanzó en una ciudad española un bello eslogan de convivencia. Se multiplicó en carteleras, letreros luminosos y cuños de correos. Decía así: "La cortesía es la flor de la caridad". En Tenerife se ha intentado con las campañas: "Tenerife, isla 10" o "Tenerife, isla amable".

Me parece algo hermoso, que debiéramos esculpir en nuestros corazones. Porque el "dar gracias", desde una vertiente puramente humana, es una bella y elemental norma de cortesía. Pero, desde la vertiente evangélica, "dar gracias" es una de las más elegantes y necesarias maneras de "amar a Dios", de tener Caridad con El.

Publicado por verdenaranja @ 18:05  | Espiritualidad
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Se ha recibido invitación a la participación en la XV Asamblea General para los días 26, 27 y 28 de octubre en el Puerto de la Cruz.


RENOVACION CARISMÁTICA
CATOLICA CANARIA


Estimados /as Hermanos /as en Cristo:

“Venid a mí los que estáis cansados y agobiados y encontraréis descanso” (Mt 11, 28), bajo este lema La Renovación Carismática Católica Canaria celebrará su XV Asamblea Regional.

Nos gustaría que nos acompañara en este gran encuentro con Dios y para Dios, con los hermanos y para los hermanos.

Se celebrará los días 26,27 y 28 Octubre 2007 en el Parque San Francisco (Puerto de la Cruz).

Nos ayudará a vivir esta palabra, con sus enseñanzas y su testimonio, el hermano Genry Batista de Republica Dominicana. Fundador y director del Ministerio de Evangelización "Jesús quiere sanarte" y viene acompañado por Elvis Hernández que pertenece al mismo Ministerio y al Ministerio de Alabanza.
Todo comenzará con la ayuda del Espíritu Santo el viernes 26 a las 16,30 de la tarde.

Un gran acontecimiento en el que podrá sentir y vivir la alegría de un pueblo que alaba y bendice a su Señor.
Dios quiere reunir, una vez más, a todos los hermanos de cada una de nuestras islas así como aquellos a los que deseéis invitar. Es el Señor quien te invita y te espera.

Queremos invitarle especialmente al acto penitencial del sábado día 27 a las 12,00h en el que Dios y los hermanos necesitan tanto su presencia y servicio.

Seguros de la intercesión de nuestra Madre María, y con la esperanza de que Dios quiere permanecer en medio de nosotros, por todo lo que Él hace y por todo lo que Él es, le damos gracias a Nuestro Señor Jesucristo.


Confiamos y agradecemos su asistencia y colaboración. Un cordial saludo:

La Coordinadora Regional
y el Asesor Espiritual

s?bado, 13 de octubre de 2007
12 de Octubre
FIESTA: Nuestra Señora del Pilar


Descubrir la Voluntad de Dios y vivirla


Celebramos la fiesta de la Virgen del Pilar, y tomamos ocasión de los versículos de san Lucas que nos ofrece la Liturgia de la Iglesia en la Misa de esta fiesta, para meditar en la singular alabanza que Jesús hace de su Madre. Pues, aunque pareciera que Nuestro Señor rectifica a la mujer que desea proclamar de modo expreso y públicamente la excelencia de María, el Señor más bien declara –del mejor modo posible, por cierto– la razón profunda por la que Ella, su Madre, merece, antes que ninguna otra persona, esa alabanza.

No es su maternidad, en el sentido biológico de la expresión –el vientre que te llevó y los pechos que te criaron–, tal como expresa la mujer del pueblo, la razón profunda de la excelencia de la Madre de Dios. Sin duda, el cuerpo de María ha sido el más perfecto de los cuerpos humanos, después del de su divino Hijo; pero la maravilla de María está ante todo en su espíritu. Que no es lo corporal lo que caracteriza de modo específico al ser humano. Y siendo María toda la hermosura y plenitud física que puede ser pensada en una mujer, sin embargo, si es en verdad la bendita entre todas mujeres, según proclamó de ella Isabel, su prima, lo es, sobre todo, porque es la llena de Gracia, en palabras de Gabriel.

La Gracia de Dios, que Santa María tiene en plenitud, supone una sintonía con el Creador máxima en Nuestra Madre: la mayor identificación y unión con Dios que es posible en una criatura. Santa María debe su excelencia, no tanto a lo que –podríamos decir– tiene como propio en Ella misma. Pues cualquier cualidad personal de María, siendo humana, y corporal en este caso, posee un valor necesariamente relativo por ser criatura. La Madre de Dios es ciertamente maravillosa sobre todo en su espíritu: que está en todo momento en máxima sintonía con Dios. Su entendimiento, su imaginación, su memoria, sus afectos, sus ilusiones...; en suma, toda su capacidad de pensar y de amar, se dirige de continuo a Él. Lo demás –lo que no es Dios–, siendo efecto de la creación, María lo contempla como realidades que manifiestan la gloria divina y, a las personas, como criaturas con capacidad de darle gloria en el ejercicio de su libertad. Las cosas, en sentido estricto, no pueden ser buenas o malas, ya que no tienen capacidad moral al no ser libres; las personas, en cambio, nos definimos respecto a Dios en cada momento por nuestras acciones libres. Según sea nuestra actitud para con Dios, somos buenos o malos.

La alabanza de Jesús corresponde, por tanto, antes que nada a su Madre. Bienaventurados más bien los que escuchan la palabra de Dios y la guardan, dice el Señor. María "escucha" de continuo la voz de su Creador. A cada paso se le manifiesta su querer nítidamente, porque no tiene más interés que descubrir la voluntad de Dios para sí misma, para el mundo, para los hombres ... Su exquisita sensibilidad sobrenatural, siendo la llena de Gracia, le hace comprender a la perfección lo que Dios espera en cada instante del mundo y de la vida de los hombres. María es la que escucha a Dios por antonomasia. La que descubre el querer divino –siempre amoroso por lo demás– para cada momento de su vida. Nada la distrae de Dios, y así puede agradarle en todo. Su amor es un amor auténtico, con obras. Y a los hombres y mujeres del mundo, los contempla asimismo como portadores de capacidades para amar a Dios, destinados a lo divino y de una felicidad eterna, por la correspondencia libre de sus obras.

Haber descubierto la Voluntad de Dios, de nuestro Creador y Señor, reclama del hombre un empeño por identificarse con esa Voluntad con todas las fuerzas. Nada de lo que reconocemos como querer divino nos debe resultar indiferente. El buen cristiano vibra en deseos de ver establecida la voluntad divina por todas partes: hágase tu Voluntad en la tierra como en el cielo, rezamos muy frecuentemente. Nos consume esa impaciencia, mientras vemos que no son las cosas a nuestro alrededor como las quiere Dios. Y pedimos perdón por los que no saben valorar ese Señorío y Amor divinos que debe establecerse de modo universal.

Sabemos por la fe que el destino del mundo es inseparable de un triunfo clamoroso y glorioso de Dios ante toda la creación. Diríamos, entonces, que la Voluntad de Dios está llamada a triunfar indudablemente: es omnipotente, como Dios mismo. Por otra parte y en otro sentido, la Voluntad de Dios ha quedado encomendada, en algunos aspectos, como una tarea para el hombre. Decimos, por esto, que debemos cumplir la Voluntad de Dios. Ya que gozamos de capacidad de opción en tantas manifestaciones del comportamiento humano, debemos configurar nuestra vida –entendida como tarea que vamos actualizando segundo a segundo– con ese querer divino que podemos descubrir. También a cada paso, levantando los ojos del espíritu hacia Dios, descubrimos lo que espera Nuestro Señor de nosotros hoy y ahora, lo que más le agrada entre las varias opciones que se nos presentan. Amarle consiste, desde luego, en escoger aquello que nos "pide", aunque tal vez nos pueda costar, no sea lo más fácil o lo que más apetece.

Si en María nada distrae de Dios su entendimiento; si, persuadida de su pequeñez y de la grandeza de su Creador, únicamente piensa en Él, y en el mundo que debe manifestar su gloria, de modo particular en la vida de los hombres; de modo semejante sucede con su voluntad. La Madre de Dios es, asimismo, la que guarda por antonomasia la divina palabra, la Voluntad de Dios. He aquí la esclava del Señor, declaró ante el arcángel, manifestando así lo que sería el programa de su completa existencia. La vida de María se consuma, pues, plenamente en la condición que su divino Hijo exige a los Bienaventurados: que escuchan la palabra de Dios y la guardan.

Sigamos el consejo de san Josemaría: Invoca a la Santísima Virgen; no dejes de pedirle que se muestre siempre madre tuya: "monstra te esse Matrem!", y que te alcance, con la gracia de su Hijo, claridad de buena doctrina en la inteligencia, y amor y pureza en el corazón, con el fin de que sepas ir a Dios y llevarle muchas almas.


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Día 14 de Octubre
XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario


La vida como ocasión de amar


Lo que sucedió aquel día, hace casi dos mil años, nos resula plenamente actual. La condición humana –herida por el pecado original– y nuestro mal uso de la libertad son ocasión de manifestaciones de egoismo y desconsideración, como la que narra san Lucas y la Iglesia hoy nos recuerda.

Pidamos al Espíritu Santo su luz para nuestro corazón, de modo que contemplemos las diversas circunstancias de nuestra existencia y, en general, de la vida de los hombres con los ojos de Cristo. Supliquémosle comprender el valor de la belleza y bondad natural, del agradecimiento, de la generosidad... Es necesario captar la verdad profunda, para muchos escondida, de aquella enseñanza permanente de Jesús, según la cual es mejor dar que recibir, atesorando así verdadera riqueza en los cielos.

Lamentablemente, domina hoy –como en otros tiempos– una cultura de intereses materiales para la que la categoría individual se relaciona directamente con el confort, la capacidad de éxito social, la riqueza, la salud, etc. Ser agradecido, ayudar a los que nos rodean o terminar bien un trabajo, no tendría, en cambio, especial interés a menos que se apreciara con claridad un cierto beneficio por ello. Estamos habituados a contemplar esta actitud con demasiada frecuencia. Y, de tal modo vamos a veces a lo nuestro, que ni caemos en la cuenta de que tenemos posibilidades –con nuestro tiempo, nuestro esfuerzo, nuestros medios– de favorecer a otros que viven con necesidades de diverso tipo. En nuestros días están muy facilitadas las relaciones humanas. Los medios de comunicación, asimismo hoy muy accesibles, nos hacen conocer cada día tantas situaciones lamentables, no pocas veces, en efecto, al alcance de nuestra generosidad si estamos dispuestos a tomarnos la molestia.

Bastantes carecen, por ejemplo, de la necesaria formación espiritual-religiosa. Es un hecho muy fácil de comprobar. Lo notamos a diario en las conversaciones con amigos y conocidos. ¿Qué actitud tomo ante esa deficiencia en personas que conozco? Porque hay quien se prepara especialmente bien, pensando no sólo en su personal necesidad: el deber de conocer a Dios y la doctrina cristiana para agradarle con la propia vida, sino también considerando que se puede y se debe ayudar a otros a ser mejores. Pero para ello se requiere una específica formación doctrinal y apostólica. Son personas que no sólo piensan en sí y en lo suyo, sino también, y de modo permanente, en lo ajeno y actúan en consecuencia para mejorarlo.

Jesús merecía agradecimiento después de aquel gran milagro, lo exigía la justicia aunque no pudiera, en rigor, calificarse de delito la actitud de los que no volvieron a dar las gracias. Y es que estamos demasiado habituados a realizar las cosas por las malas: porque si no... sufriremos las consecuencias. Parece que tiende a desaparecer la cultura de la generosidad, según la cual, "si puedo hacer el bien lo haré". Ciertamente me costará, pues tendré que renunciar a una conducta más cómoda o a cierto beneficio mío en favor de otro, pero así actúo mejor. Con este criterio agradeció el milagro aquel samaritano curado de la lepra por Jesús, que aparentemente ya estaba curado y no tenía aparentemente más que ganar, por glorificar a Dios y postrarse ante Cristo.

Se reclama para la vida cristiana, tal como la pide Nuestro Señor a todos, una actitud siempre positiva, de amor, de derroche en el amor. Es típico del cristiano una vida magnánima, de la que Jesús nos da buen ejemplo: pero vayamos a otras ciudades –dice a sus discípulos tras algunos milagros o después de haber enseñado en cierto lugar– para que también allí enseñe la Buena Noticia. No se conforma con el bien realizado, ni únicamente sale al paso de las necesidades que unos y otros le manifiestan, ni está exigente cristiana en no incurrir en delitos. Cuando ha concluído en una ciudad, enseguida se dirige a otra donde presupone que vendrá bien su ayuda y su doctrina. Y su amor espléndido se adelanta –sin que se lo pidan– en otra ocasión, compadecido de la muchedunbre que pasaría hambre sin su intervención milagrosa: Me da mucha pena la muchedumbre, porque ya llevan tres días conmigo y no tienen qué comer, y no quiero despedirlos en ayunas, no vaya a ser que desfallezcan en el camino. Así son los sentimientos de Cristo, que deben ser modelo de los nuestros.

¿Qué más puedo hacer?, ¿a dónde más puedo llegar?, ¿cómo puedo ayudar mejor a esa persona?, ¿qué más podría hacer por ella? Necesitamos esa actitud de amor propia de Dios, que no ganaba nada haciéndose hombre, que no perdía nada si no se hubiera encarnado. ¡Qué bien se expresa san Juan, diciendo: ¡Dios es amor! Es donación eterna de máximo bien. Démosle gracias porque a ningún otro ser, como al hombre, ha favorecido tanto: nos hizo hijos suyos en Jesucristo. Pidámosle perdón porque no sabemos valorar su cariño. Incluso a veces podemos ver solamente una carga en lo que nos pide, y no ante todo una oportunidad de desarrollo personal, una oportunidad, una ocasión de amarle, y de enriquecernos de verdad con ese amor.

Es claro que, siendo así por voluntad divina nuestra existencia: destinada a la intimidad y perfección con Él; no está, sin embargo, exenta de esfuerzo y de dolor. La dimensión de trabajo, que acompaña cada uno de nuestros días, es lo que garantiza la libertad humana, lo que asegura que no hacemos las cosas movidos por un instinto, ni por la mayor facilidad del asunto de que se trate. Si nos proponemos algo porque es bueno y lo hacemos aunque nos cuesta, es porque reconocemos en ello la voluntad de Dios y, en nuestro querer, el amor que le tenemos: ¡Démosle gracias!

A nuestra Madre le rogamos que nos consiga de la Trinidad Beatísima una fe a la medida de su fe, para que nos sintamos, como Ella, dichosos por la elección divina e ilusionados contemplando en el horizonte de nuestra existencia, junto a cada mandamiento, una permanente ocasión de amar.


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Articuló de monseñor Javier Echevarría, Prelado del Opus Dei, con ocasión del aniversario de la canonización de San Josemaría Escrivá, que tuvo lugar el 6 de octubre de 2002.

6 octubre 2007 ABC


Hace cinco años, el 6 de octubre de 2002, ante una muchedumbre de personas procedentes de todo el mundo, Juan Pablo II proclamó la santidad de Josemaría Escrivá de Balaguer, Fundador del Opus Dei. Al día siguiente, en la audiencia celebrada en la Plaza de San Pedro para los asistentes a la canonización, definió a San Josemaría como el santo de lo ordinario. Con esta expresión sintetizaba el núcleo del mensaje que este sacerdote fiel había predicado: las actividades comunes –la vida familiar, el trabajo profesional, las relaciones sociales– son senda que conduce al Cielo, si se camina con los ojos puestos en Dios y con deseos de ayudar al prójimo.

He tenido la fortuna –don de Dios lo considero– de ser testigo directo, durante un cuarto de siglo, de la solicitud de San Josemaría por ayudar a muchas personas a superar la fractura entre la vida de fe y la existencia ordinaria. Desde el comienzo del Opus Dei, el 2 de octubre de 1928, enseñó que todas las realidades humanas nobles, en cuanto queridas por Dios y asumidas por Jesucristo en la Encarnación, pueden ser camino de santidad. «Hay un algo santo, divino, escondido en las situaciones más comunes, que toca a cada uno de vosotros descubrir» (Homilía Amar al mundo apasionadamente, 8-X-1967). Lo transmitía –a nivel teológico o en forma de consejo práctico– a mujeres y a hombres de los más diversos ámbitos profesionales y sociales, en conversaciones personales o en encuentros multitudinarios, como en la homilía que acabo de citar, predicada ante más de veinte mil personas en el campus de la Universidad de Navarra.

Fundir vida de fe y vida ordinaria es cuestión de amor. Cuando el amor a Dios es la causa de las acciones del cristiano, resulta natural comenzar, llevar a cabo y concluir las actividades con el pensamiento puesto en el Señor. La fábrica, la oficina, la biblioteca, el laboratorio, el taller, las paredes domésticas, se transforman entonces en escenario del diálogo entre el Creador y la criatura, entre un Padre que ama con locura a sus hijos, y un hijo o una hija que se saben queridos por Dios. Todo se convierte en materia de oración. Asimismo, cuando se cultiva un verdadero amor al prójimo, se siente la llamada a impregnar con el bálsamo de la caridad las relaciones familiares, sociales y profesionales.

Es un mensaje plenamente actual, y singularmente importante en estos momentos en los que, por un lado, se desconfía de las ideologías y, por otro, se experimentan una vez más las consecuencias negativas de acciones guiadas por la lógica del interés o del poder. La caridad cristiana no consiste jamás en algo instrumental, no busca obtener otros objetivos: el amor es gratuito. Vivir la caridad en la vida ordinaria, dice San Josemaría, reclama «corazón grande, sentir las preocupaciones de los que nos rodean, saber perdonar y comprender: sacrificarse, con Jesucristo, por las almas todas» (Es Cristo que pasa, n. 158).

Como ha recordado Benedicto XVI en su primera encíclica, la caridad constituye la opción fundamental de la vida del cristiano. En el quinto aniversario de la canonización de San Josemaría Escrivá, el corazón y la mente se me van también a tantos fieles y cooperadores de la Prelatura del Opus Dei que, junto con amigos y colegas, gastan sus vidas en iniciativas sociales y asistenciales de honda entraña cristiana, en países de los cinco continentes. Siguen de este modo las huellas de la magnanimidad con la que San Josemaría impulsó tantas obras de evangelización y de promoción humana en favor de los más pobres, como recordó Juan Pablo II en su discurso al día siguiente de la canonización. Algunas de esas actividades nacieron justamente para celebrar aquel evento eclesial, con el estilo que hubiera gustado a San Josemaría: es el caso del centro de cuidados paliativos Laguna (en Madrid) o del proyecto de promoción educativa Harambee, destinado a poner en marcha tareas de interés social en países del África subsahariana. Cinco años después, los frutos producidos por estas labores se multiplican de día en día, tanto en quienes las promueven como entre quienes se benefician de ellas.

Con todo, la llamada a ejercitar la caridad cristiana se demuestra igualmente acuciante para quien no se dedica intensamente o exclusivamente a actividades de tipo asistencial. La caridad no se queda en una virtud teórica, y en la vida cotidiana resulta inseparable del cariño humano: «No poseemos –señalaba San Josemaría– un corazón para amar a Dios, y otro para querer a las criaturas: este pobre corazón nuestro, de carne, quiere con un cariño humano que, si está unido al amor de Cristo, es también sobrenatural. Ésa, y no otra, es la caridad que hemos de cultivar en el alma» (Amigos de Dios, n. 229).

En este tiempo desgraciadamente rico en conflictos –a nivel familiar, nacional e internacional–, urge subrayar que poner en práctica la caridad en la vida ordinaria significa, en gran medida, ofrecer y aceptar perdón. El perdón abre la única vía posible para convertir un campo de batalla en un lugar de cooperación solidaria. Ejercitarse en la comprensión, en el perdón dado y recibido, supone ciertamente un camino fatigoso, en el que siempre se precisa recomenzar; pero traza un sendero que alimenta la esperanza. Y al contrario, cuando falta una cultura del perdón se hace difícil mantener la familia unida, trabajar por un objetivo común en la vida ciudadana, sembrar paz y alegría en las relaciones internacionales.

Para el cristiano, además, la caridad constituye el lenguaje más adecuado para transmitir la fe. Como enseña Benedicto XVI: «El amor, en su pureza y gratuidad, es el mejor testimonio del Dios en el que creemos» (Deus Caritas est, n. 31). La evangelización nunca es mera comunicación intelectual. El descubrimiento de las riquezas de la fe va precedido no pocas veces por un encuentro personal: muchos se acercan a Jesucristo, en un contexto de libertad, cuando perciben el cariño de los cristianos. En este sentido, amar a los otros en la vida diaria, con manifestaciones concretas, nos revela un modo de conocer y de darse a conocer. Por eso San Josemaría afirmaba que la evangelización es tarea propia de personas con el corazón grande y los brazos abiertos.

El Concilio Vaticano II declaró que uno de los más graves errores del mundo moderno consiste precisamente en el divorcio entre la fe y la vida diaria (cfr. Gaudium et spes, 43). Cinco años después de la canonización de San Josemaría, el santo de lo ordinario, suplico a Dios que, por su intercesión, nos ayude especialmente a los cristianos a unir en nuestra alma el amor a Dios con el cariño a nuestros hermanos y hermanas, a todas las mujeres y a todos los hombres: que nos sostenga en nuestro empeño por iluminar cada una de nuestras jornadas con el resplandor de la caridad.


Carta con la que Benedicto XVI comunica al presidente del Consejo Pontificio para la Familia, el cardenal Alfonso López Trujillo, que el VI Encuentro Mundial de las Familias se celebrará en la archidiócesis de México del 16 al 18 de enero de 2009 sobre el tema: «La familia, formadora en los valores humanos y cristianos».


Al Señor Cardenal Alfonso López Trujillo
Presidente del Consejo Pontificio para la Familia

El 9 de julio de 2006, al concluir el V Encuentro Mundial de las Familias en Valencia, España, tuve el gusto de anunciar la designación de la Arquidiócesis de México como sede del VI Encuentro. Éste, en continuidad con el inolvidable acontecimiento del año pasado, tendrá lugar del 16 al 18 de enero de 2009 con el tema: "La familia, formadora en los valores humanos y cristianos".

Como primera escuela de vida y de fe, y como "iglesia doméstica", la familia está llamada a educar a las nuevas generaciones en los valores humanos y cristianos para que, orientando su vida según el modelo de Cristo, forjen en ellas una personalidad armónica. En esta tarea tan decisiva para la persona humana, que no se reduce sólo a saber utilizar las realidades que tiene al alcance de la mano, sino que tiende sobre todo a buscar y comprometerse con los ideales y modelos de conducta que le hacen "superior al universo entero" (Gaudium et spes, 14), se ha de contar también con el apoyo de la escuela, de la parroquia y de los diversos grupos eclesiales que favorecen una educación integral del ser humano.

En unos momentos en que se advierte una frecuente disociación entre lo que se dice creer y el modo concreto de vivir y comportarse, este próximo Encuentro Mundial de las Familias se propone alentar a los hogares cristianos en la formación de una recta conciencia moral que, fortalecida por la gracia de Dios, ayude a seguir fielmente su voluntad que nos ha revelado por medio de Jesucristo y que ha sembrado en lo más íntimo del corazón de cada persona (cf. ib. 16)

En esta ocasión, deseo saludar cordialmente a mis Hermanos Obispos de esa querida Nación, de modo especial al Señor Cardenal Norberto Rivera Carrera, Arzobispo de México, comunidad eclesial que acogerá a las familias que, de tantas partes del mundo, participarán en este importante Encuentro.

Pido al Señor que el proceso de preparación y la celebración de este acontecimiento esté iluminado por su gracia y sea para las familias, tanto las que estén presentes como las que se unan espiritualmente, una ocasión especial para vivir con gozo su propia vocación y misión. Con estos sentimientos, las encomiendo a la Sagrada Familia de Nazaret y las bendigo con todo mi afecto.

Vaticano, 1 de octubre de 2007
BENEDICTUS PP. XVI

[Texto original en español
© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]

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ZENITPublicamos el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap., predicador de la Casa Pontificia, a la liturgia del domingo, XXVIII del tiempo ordinario, 14 de Octubre de 2007.


XXVIII Domingo del tiempo ordinario [C]
2 Reyes 5,14-17; 2 Timoteo 2, 8-15; Lucas 17, 11-19


¿Para qué sirven los milagros?



Mientras Jesús estaba de camino a Jerusalén, a la entrada de un pueblo le salieron al encuentro diez leprosos. Parándose a distancia, le dijeron en voz alta: «¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!». Jesús se apiadó de ellos y les dijo: «Id y presentaos a los sacerdotes». Durante el trayecto, los diez leprosos se descubrieron milagrosamente curados. También la primera lectura refiere una curación milagrosa de la lepra: la de Naamán el sirio por obra del profeta Eliseo. Es clara, por lo tanto, la intención de la liturgia de invitarnos a reflexionar sobre el sentido del milagro y en particular del milagro que consiste en la sanación de la enfermedad.

Digamos ante todo que la prerrogativa de hacer milagros se cuenta entre las más atestiguadas en la vida de Jesús. Probablemente la idea dominante que la gente se había hecho de Jesús, durante su vida, más aún que la de que fuera un profeta, era la de ser uno que hacía milagros. Jesús mismo presenta este hecho como prueba de la autenticidad mesiánica de su misión: «Los ciegos ven y los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan» (Mateo 11, 5). No se puede eliminar el milagro de la vida de Jesús sin deshacer toda la trama del Evangelio.

Junto a los relatos de milagros, la Escritura nos ofrece también los criterios para juzgar su autenticidad y su objetivo. El milagro nunca es, en la Biblia, un fin en sí mismo; menos aún debe servir para ensalzar a quien lo realiza y poner al descubierto sus poderes extraordinarios, como casi siempre sucede en el caso de sanadores y taumaturgos que hacen publicidad de sí mismos. Es incentivo y premio de la fe. Es un signo y debe servir para elevar a un significado. Por esto Jesús se muestra tan entristecido cuando, después de haber multiplicado los panes, se da cuenta de que no han entendido de qué era «signo» (v. Marcos 6, 51).

El milagro aparece, en el propio Evangelio, como ambiguo. Se ve en unas ocasiones positivamente, en otras negativamente. Positivamente cuando es acogido con gratitud y alegría, suscita fe en Cristo y abre a la esperanza en un mundo futuro ya sin enfermedad ni muerte; negativamente cuando es solicitado, o incluso exigido, para creer. «¿Qué señal haces para que viéndola creamos en ti?» (Juan 6, 30). «Si no veis señales y prodigios no creéis», decía con tristeza Jesús a quienes le escuchaban (Juan 4, 48). La ambigüedad continúa, bajo otra forma, en el mundo de hoy. Por un lado hay quien busca el milagro a toda costa; está siempre a la caza de hechos extraordinarios, se detiene en ellos y en su utilidad inmediata. En el lado opuesto, hay quienes no dejan espacio alguno al milagro; lo contemplan hasta con cierta molestia, como si se tratara de una manifestación inferior de religiosidad, sin darse cuenta de que, de tal manera, se pretende enseñar a Dios mismo qué es o no la verdadera religiosidad.

Algunos debates recientes suscitados por el «fenómeno padre Pío» han evidenciado cuánta confusión existe aún acerca del milagro. No es verdad, por ejemplo, que la Iglesia considere milagro todo hecho inexplicable (¡de estos, se sabe, está lleno el mundo y también la medicina!). Considera milagro sólo aquel hecho inexplicable que, por las circunstancias en las que ocurre (rigurosamente comprobadas), reviste el carácter de señal divina, esto es, de confirmación dada a una persona o de respuesta a una oración. Si una mujer, de nacimiento sin pupilas, en cierto momento empieza a ver, aún sin pupilas, esto puede ser catalogado como hecho inexplicable, pero si sucede precisamente mientras se confiesa con el padre Pío, como de hecho ocurrió, entonces ya no basta hablar sencillamente de «hecho inexplicable».

Nuestros amigos «laicos», con sus actitud crítica ante los milagros, ofrecen una contribución preciosa a la fe misma, porque se muestran atentos a las falsificaciones fáciles en este terreno. Sin embargo también aquellos deben contemplarse desde una aproximación acrítica. Es igual de equivocado creer a priori en todo lo que circula como milagroso como rechazar a priori todo, sin tomarse siquiera la molestia de examinar sus pruebas. Se puede ser crédulos, pero también... incrédulos, que no es [una actitud] tan distinta.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit]

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VATICANO - LAS PALABRAS DE LA DOCTRINA, de P. Nicola Bux y P. Salvatore Vitiello - No a todos nos es dado comprender

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - Se ha desatado también en Italia el violento ataque al celibato católico que caracteriza desde hace algunos años a la cultura dominante en Occidente. Los periódicos, los servicios de televisión y diversos titulares se han desencadenado en investigaciones, comentarios, impresiones y opiniones, frecuentemente solicitados a personalidades de lo más disparatadas, sobre el tema del celibato.

Dicho fenómeno viene acompañado en muchas ocasiones de “incomentables ejemplos” de infidelidad a la disciplina celibataria, los cuales, como diría San Pablo, “se jactan de aquello de lo que deberían avergonzarse”, y lo hacen incluso públicamente, arrastrando tras sí a personas de buena fe, las que con demasiada frecuencia no poseen las armas suficientes para comprender la complejidad de las cuestiones y terminan dejándose envolver por el carácter “humano” de los casos o por la compasión, así como por el instinto irrefrenable de reducir toda la realidad a “lo que es natural”.

Está fuera de duda que se estamos frente a una “estrategia mediática” la cual, junto a los continuos ataques a formas de subvención económica de la Iglesia Católica, pretende (aunque no lo logre) demoler la imagen pública de la Iglesia, pretendiendo de esta manera deslegitimar sus enseñanzas.
Dejando de lado el hecho que quien escribe está profundamente convencido de que la Verdad camina con sus propios pies y es capaz de hacerse espacio en los corazones, independientemente de todo y de todos, aún así es necesario hacer un examen sobre algunos aspectos del fenómeno.

Primeramente, estamos frente al tentativo de “normalizar” el Catolicismo, haciéndolo homogéneo a la cultura dominante -usando categorías teológicas-, y frente al tentativo de “protestantizar el Catolicismo”.

En realidad se trata de un intento que muchos han realizado, afortunadamente sin éxito. La originalidad del Catolicismo, su irreductibilidad a meras categorías sociales o mundanas, está ligada al misterio mismo de la Encarnación del Verbo, el cual, haciéndose carne, ha transformado esa carne asumida en su “normalidad” en sentido lato, convirtiéndola en el signo irreducible de la presencia de Dios en el mundo.
La irreductibilidad del Catolicismo a categorías socio-culturales dominantes, funda la propia verdad en la pretensión de Jesús de Nazareth, Señor y Cristo, de ser Dios en el Mundo.

Tal pretensión refulge de manera preeminente en aquellos que, por Cristo y sólo por Cristo, eligen ofrecer toda su existencia, incluidas las dimensiones afectiva y sensual, para dar testimonio de Él, y de su victoria sobre el Maligno y sobre la Muerte.

El mundo, que luego de dos mil años, conspira incesantemente para silenciar a Cristo y a la Verdad de su Encarnación, no puede tolerar un testimonio tan eficaz y tan provocante. Un mundo que está tan impregnado de impulsividad instintiva incontrolada, de sensualidad difusa, incluso de “animalidad regresiva” respecto a la dignidad de la naturaleza humana, no soporta que hombres y mujeres, libres y files, “griten” con la propia vida, porque lo eligieron libremente y han sido llamados por el Señor, que Cristo es la única razón para vivir tanto en el presente como en la eternidad.

La Iglesia Católica, en su soberana paciencia y libertad, elige para el ministerio ordenado solamente hombres. Sólo aquellos que han recibido del Señor el carisma extraordinario del celibato y que, por ello, están en grado de testimoniarlo de manera suma. Todos los ataques, particularmente vehementes en estos tiempos, no lograrán cambiar la verdad de las cosas. Por lo demás, el Señor había ya advertido a sus discípulos y a la Iglesia: “no a todos ha sido dado comprender, sino sólo a algunos”. (Agencia Fides 11/10/2007; líneas 47, palabras 610)

Las Obras Misionales Pontificias son cuatro: Pontificia Obra para la Propagación de la Fe, Pontificia Obra de San Pedro Apóstol, Pontificia Obra de la Infancia Misionera y la Pontificia Unión Misionera

Pontificia Obra de la Infancia Misionera


La Obra Pontificia de la Santa Infancia o Infancia Misionera tiene como punto focal el rol que los «pequeños» tienen frente al anuncio del Reino. Los pedidos de ayuda conciernen la realización de programas de instrucción religiosa, asistencia alimenticia y medico-sanitaria, vestido y material escolar, implementación de aulas para el catecismo y de centros para la infancia, adquisición de medicinas, sustentación de niños pobres... La Asamblea General de las Pontificias Obras Misioneras, habiendo examinado los pedidos llegados, en la Asamblea General de mayo del 2007 ha ayudado por un total de $18,258,930. (S.L.) (Agencia Fides 11/10/2007)

http://www.fides.org/ita/documents/sussidi_pom2007.doc

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Las Obras Misionales Pontificias son cuatro: Pontificia Obra para la Propagación de la Fe, Pontificia Obra de San Pedro Apóstol, Pontificia Obra de la Infancia Misionera y la Pontificia Unión Misionera. Aún habiendo sido fundadas en épocas distintas las cuatro Obras constituyen una única institución y tienen como fin fundamental promover el espíritu misionero universal en todo el Pueblo de Dios que es la Iglesia.

“Domus Missionalis”


La Fundación “Domus Missionalis” ha sido creada recientemente por el Papa Benedicto XVI para la gestión de los Colegios Pontificios dependientes de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, para una optimización formativa y económica, más adecuada a las necesidades actuales del mundo de las misiones.

En los colegios “San Pedro Apóstol” y “San Pablo Apóstol”, dependientes de la Domus Missionales, en el Año Académico 2005/2006 han habido 321 sacerdotes provenientes de 62 países estudiando en las Universidades Pontificas de Roma: 147 del África, 22 de América, 145 del Asia, 4 de Oceanía y 3 de Europa.

En el Colegio San José, en el año académico 2005/2006 se encontraban 31 estudiantes.

En el “Foyer Pablo VI” en el Año académico 2005/2006 habían 75 hermanas de 64 congregaciones religiosas provenientes de 24 países estudiando en la Pontificia Universidad Urbaniana en Roma: 19 del África, 15 de América y 41 del Asia.
En el Colegio Mater Ecclesiae, en el año académico 2005/2006 habían 18 estudiantes provenientes de 17 países de África estudiando en Roma.

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Las Obras Misionales Pontificias son cuatro: Pontificia Obra para la Propagación de la Fe, Pontificia Obra de San Pedro Apóstol, Pontificia Obra de la Infancia Misionera y la Pontificia Unión Misionera. Aún habiendo sido fundadas en épocas distintas las cuatro Obras constituyen una única institución y tienen como fin fundamental promover el espíritu misionero universal en todo el Pueblo de Dios que es la Iglesia.

Pontificia Obra de San Pedro Apóstol


La Obra Pontificia de San Pedro Apóstol subvencionó un total de 942 seminarios entre aquellos dependientes y los no dependientes de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos: 503 seminarios menores, 125 seminarios propedéuticos, 314 seminarios mayores. El número de seminaristas sostenidos por la Obra en el 2006 fue de 81,323, divididos de la siguiente manera: 50,130 seminaristas menores, 3,864 seminaristas del propedéutico, 27,197 seminaristas mayores. Las nuevas admisiones en los seminarios mayores han sido de 10,213. En relación a las ordenaciones sacerdotales, si bien los datos no son completos, en el 2006 se han registrado un total de 2,317 divididas de la siguiente manera: África 1,069, América 284, Asia 926, Europa 21, Oceanía 17.

La Asamblea General de las Pontificias Obras Misioneras, habiendo examinando los pedidos llegados ha concedido subsidios por un total de $30,020,015 repartidos de la siguiente manera: A Seminarios menores: subsidios ordinarios $6,393,145; a Seminarios Propedéuticos: subsidios ordinarios $1,672,920; a Seminarios mayores: subsidios ordinarios $14,507,100; a Seminarios menores: subsidios extraordinarios $2,097,500; a Seminarios prop./mayores: subsidios extraordinarios $2,645,200; a Ordenes religiosas: subsidios extraordinarios $15,000; varios subsidios extraordinarios $107,800; a noviciados masculinos: $971,250; a noviciados femeninos: $1,610,100.

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Las Obras Misionales Pontificias son cuatro: Pontificia Obra para la Propagación de la Fe, Pontificia Obra de San Pedro Apóstol, Pontificia Obra de la Infancia Misionera y la Pontificia Unión Misionera. Aún habiendo sido fundadas en épocas distintas las cuatro Obras constituyen una única institución y tienen como fin fundamental promover el espíritu misionero universal en todo el Pueblo de Dios que es la Iglesia.

Pontificia Obra para la Propagación de la Fe


Cada año llegan a la Obra Pontificia para la Propagación de la Fe (POPF) un promedio de 6/7000 proyectos de todo el mundo misionero pidiendo un subsidio. Estos conciernen principalmente al mantenimiento y formación de catequistas, a la construcción y mantenimiento de iglesias, capillas y conventos, a las actividades de las organizaciones diocesanas, al financiamiento del trabajo pastoral de las congregaciones religiosas...
La Asamblea General de las Pontificias Obras Misioneras de mayo del 2007, habiendo examinando los distintos pedidos, ha concedido subsidios por un total de $88,903.750 distribuidos de la siguiente manera: Subsidios ordinarios: $32,645,200; Subsidios para Catequistas: $11,871,700; Medios de Comunicación (Signis): $2,263,400; Subsidios extraordinarios: $42,123,450. (Para su distribución por continentes ver el link)

http://www.fides.org/ita/documents/sussidi_pom2007.doc

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La Oficina de Prensa del obispado de Tenerife nos participa de las Jornadas Diocesanas de Liturgia

">“Dejad que los niños vengan a mí”


La Eucaristía en la iniciación cristiana de los niños y los adolescentes>



Fecha: 9-10 de noviembre

Dirige: Ángel Rubio, Obispo Auxiliar de Toledo

Destinatarios: Equipos de liturgia y catequistas

Lugar: Seminario Diocesano

Organiza: Delegaciones de Liturgia, Catequesis y el ISTIC

INSCRIPCIÓN Y MÁS INFORMACIÓN
http://delegaciones.obispadodetenerife.es/Liturgia/

jueves, 11 de octubre de 2007
Artículo semanal del Padre Fernando Lorente o.h. publicado en EL DÍA, el miércoles 10 de octubre, en la sección CRITERIOS, bajo el épígrafe general "Luz en el camino".

Luz en el Camino Fernando Lorente, o.h. *


Mi sustituto no me esperó


EL GRAN APÓSTOL de Andalucía, san Juan de Ávila, decía de sí mismo y con toda sencillez que "tenía su vida alquilada a los otros". ¡Qué definición tan cabal de lo que estaba siendo toda su vida sacerdotal! Para él, ser sacerdote y vivir su misión significaba: estar pendiente de los demás; ser el hermano para los hermanos; tener su vida expropiada en beneficio del prójimo; que el cristianismo del sacerdote es siempre su ministerio, cuyo servicio a la comunidad es hacer percibir en los fieles lo que el pueblo dijo de Cristo: "Pasó por el mundo haciendo el bien". (Hec. l0,38), el carnet de identidad, el rasgo definitorio de la vida del sacerdote. Su forma de ser es ser Dios y para el prójimo.

Con este espíritu, en el campo de la hospitalidad, mi sustituto, Braulio Novella, durante las vacaciones veraniegas pasadas, dejó esta tierra temporal para pasar a la vida eterna. Se marchó sin esperarme. Como recuerdo espiritual de gratitud a este religioso de san Juan de Dios y a los lectores de este espacio semanal, ofrezco esta reflexión:

Debemos vivir convencidos de que, a fin de cuentas, sólo Dios cuenta en todos los tiempos, lo que nada ni nadie puede sustituir.

En aprender a vivir y en aprender a morir es donde está la síntesis de toda sabiduría humana. Para ello son necesarios todos los días de nuestra existencia para aprender este arte difícil del vivir y, sobre todo, del morir. Aquí no cabe improvisar, Estas clases de artes difíciles de sabiduría humana requieren tiempo, paciencia, reflexión y dedicación. Por este camino percibiremos que la vida tiene sentido, porque precisamente la muerte es la llave que nos permite entrar en el ámbito de la plenitud que es cielo. Por eso, la muerte es el momento más importante y decisivo de la vida. Y el auténtico humanismo no puede quedar defraudado ante la realidad de la muerte, sino al contrario, cobra una nueva dimensión si afirma su fe en la trascendencia. La muerte, por tanto, no es degradante para el ser humano, sino pacífica y lúcida cuando de verdad se ha construido bien la obra de la vida

Y la obra construida de la vida de nuestro Hermano Braulio Novella ha supuesto 63 años de vida religiosa en la asistencia a los enfermos y más de 50 años de sacerdote en este mismo servicio apostólico. Qué bien entendió nuestro hermano la vida hasta abrazarse a la muerte el pasado 5 de septiembre en el Hospital S. Rafael en Madrid de la Orden Hospitalaria. Que la vida y muerte de este religioso de S. Juan de Dios sea semilla de nuevas y abundantes vocaciones religiosas y seglares cristianas al servicio asistencial de los enfermos. Es nuestro mejor recuerdo desde aquí y de esperanza de encontrarnos con él más allá, mientras llega este momento para todos, que todos nos convenzamos de que debemos vivir en la cuenta de que, a fin de cuentas, sólo Dios cuenta en todos los tiempos. Y esta realidad humana-divina con nada ni por nadie se puede sustituir.

* Capellán de la Clínica S. Juan de Dios

Carta semanal del Arzobispo de Valencia Don Agustín García-Gasco Vicente.

Domingo 07 de Octubre de 2007


Fe y Cultura en la Escuela


La novedad constante que procede del Evangelio suscita una nueva manera de mirar, de comprender y de tratar la realidad, de considerar a las personas, los acontecimientos y las cosas.

La realidad social que viven los niños y los jóvenes de hoy, exige que la escuela y la universidad sean verdaderamente eficaces en su función de transmisión de la cultura. Esto resulta especialmente importante cuando los alumnos proceden de la inmigración, de forma que los centros educativos ayudan a una integración sobre la cultura que subyace en la forma de ser y actuar de los pueblos. La asimilación de la cultura por parte de los alumnos es una función esencial, tanto de la escuela como de la universidad, que se realiza de manera explícita, sistemática y crítica.

El alumno asimila progresivamente la cultura a través de las distintas disciplinas escolares, de las asignaturas, de los estudios orientados a la investigación y de las acciones de contenido social. La enseñanza religiosa católica y las materias de contenido ético y teológico universitario, desde el legítimo ejercicio de la libertad religiosa, conforman la asimilación cultural desde la perspectiva de la fe cristiana.

La recepción de la cultura que el alumno experimenta en la escuela y en la universidad se realiza bajo la guía explícita o implícita de un concepto de persona, de una respuesta a la pregunta sobre el origen, naturaleza, vocación, destino y misión del hombre.

El concepto de persona contenido en la transmisión cultural determina la propia orientación de la acción educativa. Y aquí muestra su idoneidad el mensaje cristiano en la escuela y en la universidad, ya que constituye una opción educativa que responde a los más profundos problemas del ser humano, sobre su origen y su destino, sobre la libertad, la justicia, el dolor, la muerte y la inmortalidad.

La fe católica, en diálogo con la cultura, aporta una nueva manera de ser, que no se identifica plenamente con ninguna expresión cultural. La novedad constante que procede del Evangelio suscita una nueva manera de mirar, de comprender y de tratar la realidad, de considerar a las personas, los acontecimientos y las cosas.

La Iglesia hace una llamada a todos los que deseen sentirse educadores católicos y por tanto, modelos del diálogo entre fe y cultura, sobre todo para sus alumnos. Para conseguirlo, deben comenzar por plantearse con todo rigor la congruencia entre el Evangelio y la vida. La fuerza inspiradora de la persona de Cristo debe iluminarles tanto su vida familiar, como el trabajo y la acción política y social. Esta determinación permite vivir en coherencia con el fin del proyecto educativo católico: la formación integral lograda desde la cosmovisión cristiana de la vida.

Se trata de un ejercicio de discernimiento de los valores culturales vigentes en un momento, para asumir lo positivo e integrable con la vida de fe y para desechar lo que entorpece su desarrollo. El educador católico realiza ese ejercicio desde una fe que se vive en la comunión con la Iglesia, a través de la escucha de la Palabra de Dios, del seguimiento de la tradición y de la iluminación del magisterio del Sumo Pontífice y de los Obispos en comunión con él.

El diálogo de la fe con la cultura exige que los profesores, tanto en la escuela como en la universidad, se comporten como quienes proponen valores tras haber realizado su propia síntesis entre fe y razón, nunca como los que imponen con su autoridad sus propios gustos o sus propias opciones, sin haberlas contrastado con el verdadero bien humano que se desprende de la persona de Cristo.

La educación católica sirve a la asimilación de los valores culturales proponiendo modos de actuar que favorecen la dignidad de los alumnos, su conciencia, su libertad y su responsabilidad de buscar la verdad, el bien y la belleza.

Con mi bendición y afecto,

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VATICANO - AVE MARIA por don Luciano Alimandi - Jesús, la única roca de la existencia humana

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - “Y todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción” (Mt 7, 26-27). Podemos decir que seguimos al Señor Jesús sólo cuando pongamos en práctica Su palabra. No basta la escucha, es necesaria la vida. Si, sosteniendo nuestras bellas palabras sobre Jesús, no está el resultado de una vida vivida conforme a esas mismas palabras, entonces el Evangelio declara que hemos construido nuestra existencia sobre la arena y que todo, antes o después, caerá.

La autorealización es, efectivamente, construir sobre la arena de nuestro pobre “yo”, que se cree capaz de edificar la propia existencia, convenciéndose de que la vida le pertenece, que es suya y que, por eso, la puede manejar como mejor cree. Cuando una existencia se deja atrapar por esta convicción y se da cuenta de un momento a otro de estar equivocada, de que la verdadera conversión no consiste solamente en cambiar algunos hábitos - hacerse un poco más bueno y un poco más honesto -, comprenderá que la única construcción capaz de resiste se llama: el Señor Jesús.
Cuando Jesús llamó a los primeros apóstoles a seguirlo, el Evangelio narra que “inmediatamente, dejando las redes, lo siguieron” (cfr. Mc 1, 18). ¿Habían, sin embargo, dejado verdaderamente también las redes que los ataban a sí mismos, a la propia retribución? Efectivamente, caminando descubrirán la triste realidad que encierra al hombre viejo, reconocerán las tantas redes que permanecen escondidas en la arena del propio “yo”, de las cuales el Señor, con infinita paciencia pero sin compromisos contra la verdad, los librará en la medida de su sinceridad y de su confianza en Él, la única roca de la existencia humana.

Entre los discípulos de Jesús hubo quien no lo hizo y simplemente se entusiasmó, comenzó a cambiar, pero sólo en la superficie, engañándose con que eso bastase, olvidando que todo se basaba sobre un falso fundamento: la autorealización. Quería quizás seguir a Cristo, pero no imitarlo, perdiéndose en Él. Cuando la vida, aparentemente nueva, comienza a vacilar ante las exigencias de la verdadera “sequela Christi”, faltó la valentía de comenzar en un nuevo modo.
También nosotros como los discípulos, siguiendo al Señor, a veces sentimos el miedo de perder nuestras seguridades, nuestras ventajas; nos dejamos engañar por las apariencias y quizás preferimos quedarnos atrapados en nuestras redes, en nuestro pequeño mundo, antes que gritar al Señor pidiéndole que nos haga nuevas criaturas: “el la angustia grité al Señor, Él me respondió, el Señor, que me puso a salvo” (Sal 117, 5). Quien tiene la valentía de hacer esto, quien ama al Señor más que a la propia vida y encuentra en Él la fuerza para olvidarse a sí mismo, experimentará ciertamente la liberación prometida por Jesús: “conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” (Jn 8, 36). Día tras días, mes tras mes, gustará cada vez más la libertad de los hijos de Dios, para dedicarse con todo el corazón no sólo a conquistarla para sí mismo, sino también a mostrar el camino a los demás. El camino tiene un nombre: el Señor Jesús, “el camino, la verdad y la vida” (Jn 14, 6).
El único programa que el Señor nos da en cuanto al pecado, en cuanto a las redes, es el de liberarnos de ellas. En efecto, como nos enseña la teología mística, basta un sólo vicio para bloquear el crecimiento en las virtudes, el desarrollo de nuestra libertad interior y la conformación con Jesucristo. Basta un sólo escollo para hacer encallar una nave.

Libres de pensar a Dios, de pensar en Dios, lo somos solamente cuando en nuestra vida no hay ninguna fijación y dependencia de: poder, dinero, honor, placer, superioridad, tristeza, miedo, grandiosidad… En otras palabras, somos libres sólo si no somos dependientes de la lógica del pecado y del egoísmo, pero dependemos de la gracia santificante de Dios, que nos transforma cada vez más en criaturas nuevas, como lo describe admirablemente San Gregorio de Nisa: “Cuando un alma se convierte, odia el pecado, se dedica con todo empeño al bien, acoge en sí la gracia del Espíritu Santo y se hace un ser completamente nuevo. Se realiza entonces la palabra de la Escritura: ‘Echad fuera la levadura vieja para ser una masa nueva’ (1 Cor 5, 7) y también este dicho: ‘Celebramos la fiesta no con la levadura vieja, sino con los ázimos de sinceridad y de verdad’ (1 Cor 5, 8).”
Sólo quien es libre de todo aquello que puede encadenarlo al mundo es verdaderamente capaz de virtud, es decir capaz de Cristo. “Esta es la voluntad de Dios - nos dice San Pablo - vuestra santificación” (1 Ts 4, 3).

Este camino de libertad ha fascinado innumerables personas durante estos veinte siglos de cristianismo, ha elevado hasta el cielo a todos los corazones humildes y a las mentes dispuestas a abrirse a la más bella aventura que exista sobre la tierra, la de acoger a Dios en Su Hijo Jesús nacido de la Virgen María, quien nos Lo ofrece como Lo ofreció a José, Isabel, Juan Bautista y a Zacarías, a los pastores y magos, a los esposos de Caná y a los discípulos, que continúan reuniéndose alrededor de Ella, bajo la Cruz y en el Cenáculo eucarístico para acoger el Amor transformante de Dios. (Agencia Fides 10/10/2007; líneas 56, palabras 925)

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La inauguración de la Iglesia de la SS.ma Trinidad ocurrira en la tarde del 12 de Octubre.

Soñado hace 30 años, la Iglesia de la SS.ma Trinidad será el recinto público más grande del país.
Con una forma redondeada y 125 metros del diámetro, es sostenido por un pilar enorme que soporta toda la cubierta superior evitando la existencia de columnas dentro del templo. El proyecto, dibujado por el arquitecto Alexandros N. Tombazis, combina la luz y la tecnología, buscando el equilibrio y el respecto de la atmósfera alrededor de Fátima.

Con un volumen de casi 130.000 metros cúbicos y una altura de 15 metros, la nueva Iglesia tiene capacidad de 3.175 lugares en un primer plano, pero se puede configurate su estructura para tener 9.000 lugares en caso de necesidad.

Tarcísio Bertone presidirá las celebraciones de final de 90 años de las Apariciones, hasta el 13 de Octubre

El Ministro de Asuntos Exteriores del Vaticano era el elegido para el benedictino XVI, como su legate pontifício a la peregrinación aniversáry internacional de octubre, 90 años después "del Milagro del sol". Habrá cosa cardinal de presidir la inauguración de la nueva iglesia del Santíssima Trindade.
El Tarcísio Bertone es un especialista en Fátima: era él que preparó la publicación de la tercera parte del secreto y él dijo varias veces con la Hermana Lúcia. Él era también el mensajero del Papa a un entierro una de Lucia de Fátima.

Desde la oficina e Prensa del Obispado nos envían artículo del Sr. Vicario General que saldrá en los Medios de Comunicación el domingo 14 de Octubre, en el la diócesis de Tenerife celebra el "Día de la Catequesis"·

La parroquia, hogar de la Catequesis


Este domingo estamos celebrando en la diócesis, el ‘Día de la Catequesis’ bajo el lema: la parroquia: hogar de la catequesis. De este modo, tratamos de mantener la sintonía con el presente curso pastoral dedicado, preferentemente, a este hermoso ámbito pastoral que es la parroquia.
La parroquia es, sin duda, como nos recuerda la Iglesia, el lugar más significativo en que se forma y manifiesta la comunidad cristiana. Ella está llamada a ser una casa de familia, fraternal y acogedora, donde los cristianos se hacen conscientes de ser Pueblo de Dios. También es, por otra parte, el ámbito ordinario donde se nace y se crece en la fe. Constituye, por ello, un espacio comunitario muy adecuado para que el ministerio de la Palabra ejercido en ella sea, al mismo tiempo, enseñanza, educación y experiencia vital.

La parroquia está experimentando hoy, entre nosotros, hondas transformaciones. Profundos cambios sociales la están afectando. No obstante, «ella sigue siendo una referencia importante para el pueblo cristiano, incluso para los no practicantes» y debe continuar siendo todavía la animadora de la catequesis y « su lugar privilegiado », sin dejar por eso de reconocer que, en ciertas ocasiones, la parroquia no puede ser el centro de gravitación de toda la función eclesial de catequizar, y que tiene necesidad de complementarse con otras instituciones y ámbitos.

Para que la catequesis alcance toda su eficacia dentro de la misión evangelizadora de la parroquia se requieren, según el Directorio General de Catequesis, algunas condiciones, a saber:

a) La catequesis de adultos debe asumir siempre una importancia prioritaria. Se trata de impulsar, sin desfallecer, «una catequesis postbautismal, a modo de catecumenado»

b) Hay que plantearse, con valentía renovada, el anuncio a los alejados y a los que viven en situación de indiferencia religiosa. En este empeño, los encuentros presacramentales (preparación al Matrimonio, al Bautismo y a la primera Comunión de los hijos...) pueden resultar, en este momento socio-cultural y eclesial, fundamentales y deben de ser cuidados.

c) Como referente sólido para la catequesis parroquial se requiere la existencia de un núcleo comunitario compuesto por cristianos maduros, ya iniciados en la fe, a los que se les dispense un tratamiento pastoral adecuado y diferenciado. Este objetivo se podrá alcanzar más fácilmente si se promueve en las parroquias la formación de pequeñas comunidades eclesiales.

d) Si se cumplen en la parroquia las anteriores condiciones, que se refieren principalmente a los adultos, la catequesis destinada a niños, adolescentes y jóvenes, que sigue siendo siempre imprescindible, se beneficiará grandemente.
Son condiciones que nos plantean retos ilusionantes y desafíos importantes. En la actual situación de nuestra diócesis, todas las comunidades parroquiales se deben sentir llamadas a dar un renovado impulso a su acción misionera, para hacer llegar el mensaje salvador de Jesucristo a los ciudadanos con los cuales puedan entrar en relación, aprovechando todas las ocasiones posibles. A menudo esta acción misionera requerirá una buena dosis de creatividad y de espíritu de renovación de la pastoral tradicional.
Y todo ello, no lo podemos olvidar, hemos de realizarlo, como nos señala el nuevo Plan Diocesano de Pastoral, haciendo memoria de Jesucristo Resucitado para convertirnos nosotros mismos, en memoria viviente de Él. Este centrarnos en Cristo, paradójicamente, nos tiene que descentralizar. Porque donde hay verdadera vida en Cristo hay salida en su nombre, hay misión, hay evangelización, hay catequesis auténtica y de la buena.
En este día, al agradecer el servicio impagado e impagable de cientos de catequistas, nos invitamos todos y cada uno a transitar caminos nuevos, pidiendo al Señor que nos conceda la creatividad y la audacia necesaria para estos tiempos apasionantes en este servicio educativo y evangelizador que es la catequesis.

Antonio Pérez Morales
Vicario General

Desde el departamento de adultos de la Delegación de Catequesis nos envían carta sobre sus actividades.

Estimado sacerdote:

Como usted bien sabe, desde el curso pasado venimos trabajando con mucha ilusión en la sensibilización y el re-impulso de la Catequesis de Adultos en nuestra Diócesis. Visitamos los diferentes arciprestazgos encontrándonos con una respuesta notable por parte de las distintas parroquias; establecimos los objetivos de cara a los próximos cuatro años coincidiendo con el nuevo PDP; revisamos los diferentes materiales diocesanos y propusimos nuevos recursos; celebramos las “Jornadas de Catequesis de Adultos” con la participación de más de trescientas personas; realizamos el Cursillo correspondiente a la “primera etapa” de catequesis de adultos diocesano; y todo ello, gracias a vuestra colaboración motivada por la preocupación en esta realidad de la Iglesia.

Pues bien, ahora toca “sumarse a lo pequeño” que es lo que más nos gusta. Dejémonos de grandes intenciones y proyectos. Apostemos por el trabajo silencioso y responsable de invitar en nuestras comunidades parroquiales a personas concretas que quieran sumarse a esta realidad y formar un grupo de catequesis de adultos. La oferta es tanto para aquellas personas alejadas, como para las que siempre están pero les cuesta apuntarse a algo, como para aquellos agentes de pastoral que necesiten recorrer un proceso catequético “integral” serio.

Nuestro calendario para la puesta en marcha de los grupos es el siguiente:

1) Desde el 1 de Octubre hasta el 31 de Octubre:
• Reparto de los trípticos de sensibilización e invitación a participar en un grupo parroquial:
 Qué es y no es la CdA
 Para qué sirve un grupo de CdA
 De cuántas etapas consta
 Cómo participar
 Etc
• Carta a los sacerdotes.
• Información en la Web.

2) A partir del 15 de Octubre se pone a disposición el material de la primera etapa:
• Carpeta con los cinco temas de la etapa primera.
• Carpeta con CD de recursos para el catequista.
 NOTA: Se adquieren en la Delegación de Catequesis (por las mañanas o todos los Miércoles de 5 a 7 de la tarde)

3) Desde el 15 de Octubre al 19 de Diciembre:
• Los miembros del departamento pasaremos por las distintas parroquias que hayan formado grupo, para desarrollar con ellos la primera catequesis. Esta catequesis es igual para todos los grupos de la diócesis con la que damos el pistoletazo de salida a este trabajo pastoral.
• En esta catequesis de iniciación se dará toda la información necesaria sobre las diferentes actividades conjuntas que haremos durante este curso 07-08.
 IMPORTANTE: Concretar la fecha de inicio con el departamento. La catequesis durará en torno a hora y media.

Para cualquier otra información no dudes en llamar al 650645468 o presentarse un Miércoles de 5 a 7 en la delegación de catequesis.

Sin más, le saluda atentamente:
Víctor Manuel González Torres
Departamento de Adultos

ZENITPublicamos la intervención de Benedicto XVI en la audiencia general del miércoles, 10 de Octubre de 2007, dedicada a presentar la figura de san Hilario de Poitiers, padre de la Iglesia.


Queridos hermanos y hermanas:
Hoy quisiera hablar de un gran padre de la Iglesia de Occidente, san Hilario de Poitiers, una de las grandes figuras de obispos del siglo IV. Ante los arrianos que consideraban el Hijo de Dios como una criatura, si bien excelente, pero sólo una criatura, Hilario consagró toda su vida a la defensa de la fe en la divinidad de Jesucristo, Hijo de Dios y Dios como el Padre, que le engendró desde la eternidad.

No contamos con datos seguros sobre la mayor parte de la vida de Hilario. Las fuentes antiguas dicen que nació en Poitiers, probablemente hacia el año 310. De familia acomodada, recibió una formación literaria, que puede reconocerse con claridad en sus escritos. Parece que no se crió en un ambiente cristiano. Él mismo nos habla de un camino de búsqueda de la verdad, que le llevó poco a poco al reconocimiento del Dios creador y del Dios encarnado, muerto para darnos la vida eterna. Bautizado hacia el año 345, fue elegido obispo de su ciudad natal en torno al 353-354.

En los años sucesivos, Hilario escribió su primera obra, el «Comentario al Evangelio de Mateo». Se trata del comentario más antiguo en latín que nos ha llegado de este Evangelio. En el año 356 asistió como obispo al sínodo de Béziers, en el sur de Francia, el «sínodo de los falsos apóstoles», como él mismo lo llama, pues la asamblea estaba dominada por obispos filo-arrianos, que negaban la divinidad de Jesucristo. Estos «falsos apóstoles» pidieron al emperador Constancio que condenara al exilio al obispo de Poitiers. De este modo, Hilario se vio obligado a abandonar Galia en el verano del año 356.

Exiliado en Frigia, en la actual Turquía, Hilario entró en contacto con un contexto religioso totalmente dominado por el arrianismo. También allí su solicitud como pastor le llevó a trabajar sin descanso a favor del restablecimiento de la unidad de la Iglesia, basándose en la recta fe formulada por el Concilio de Nicea. Con este objetivo, emprendió la redacción de su obra dogmática más importante y conocida: el «De Trinitate» (sobre la Trinidad).

En ella, Hilario expone su camino personal hacia el conocimiento de Dios y se preocupa de mostrar que la Escritura atestigua claramente la divinidad del Hijo y su igualdad con el Padre no sólo en el Nuevo Testamento, sino también en muchas páginas del Antiguo Testamento, en las que ya se presenta el misterio de Cristo. Ante los arrianos, insiste en la verdad de los nombres del Padre y del Hijo y desarrolla toda su teología trinitaria partiendo de la fórmula del Bautismo que nos entregó el mismo Señor: «En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo».

El Padre y el Hijo son de la misma naturaleza. Y si bien algunos pasajes del Nuevo Testamento podrían hacer pensar que el Hijo es inferior al Padre, Hilario ofrece reglas precisas para evitar interpretaciones equívocas: algunos textos de la Escritura hablan de Jesús como Dios, otros subrayan su humanidad. Algunos se refieren a Él en su preexistencia el Padre; otros toman en cuenta el estado de abajamiento («kénosis»), su descenso hasta la muerte; otros, por último, lo contemplan en la gloria de la resurrección.

En los años de su exilio, Hilario escribió también el «Libro de los Sínodos», en el que reproduce y comenta para los hermanos obispos de Galia las confesiones de fe y otros documentos de sínodos reunidos en Oriente alrededor de la mitad del siglo IV. Siempre firme en la oposición a los arrianos radicales, san Hilario muestra un espíritu conciliador ante quienes aceptaban confesar que el Hijo se asemeja al Padre en la esencia, naturalmente intentando llevarles siempre hacia la plena fe, según la cual, no se da sólo una semejanza, sino una verdadera igualdad entre el Padre y el Hijo en la divinidad.

Esto también nos parece característico: su espíritu de conciliación trata de comprender a quienes todavía no han llegado a la verdad plena y les ayuda, con gran inteligencia teológica, a alcanzar la plena fe en la divinidad verdadera del Señor Jesucristo.

En el año 360 ó 361, Hilario pudo finalmente regresar del exilio a su patria e inmediatamente volvió a emprender la actividad pastoral en su Iglesia, pero el influjo de su magisterio se extendió de hecho mucho más allá de los confines de la misma.

Un sínodo celebrado en París en el año 360 o en el 361 retomó el lenguaje del Concilio de Nicea. Algunos autores antiguos consideran que este cambio antiarriano del episcopado de Galia se debió en buena parte a la fortaleza y mansedumbre del obispo de Poitiers.

Esta era precisamente su cualidad: conjugar la fortaleza en la fe con la mansedumbre en la relación interpersonal. En los últimos años de su vida compuso los «Tratados sobre los Salmos», un comentario a 58 salmos, interpretados según el principio subrayado en la introducción: «No cabe duda de que todas las cosas que se dicen en los salmos deben entenderse según el anuncio evangélico de manera que, independientemente de la voz con la que ha hablado el espíritu profético, todo se refiere al conocimiento de la venida nuestro Señor Jesucristo, encarnación, pasión y reino, y a la gloria y a la potencia de nuestra resurrección» («Instructio Psalmorum» 5).

Ve en todos los salmos esta transparencia del misterio de Cristo y de su Cuerpo, que es la Iglesia. En varias ocasiones, Hilario se encontró con san Martín: precisamente el futuro obispo de Tours fundó un monasterio cerca de Poitiers, que todavía hoy existe. Hilario falleció en el año 367. Su memoria litúrgica se celebra el 13 de enero. En 1851 el beato Pío IX le proclamó doctor de la Iglesia.

Para resumir lo esencial de su doctrina, quisiera decir que el punto de partida de la reflexio´n teológica de Hilario es la fe bautismal. En el «De Trinitate», Hilario escribe: Jesús «mandó bautizar “en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (Cf. Mateo 28,19), es decir, confesando al Autor, al Unigénito y al Don. Sólo hay un Autor de todas las cosas, pues sólo hay un Dios Padre, del que todo procede. Y un solo Señor nuestro, Jesucristo, por quien todo fue hecho (1 Corintios 8,6), y un solo Espíritu (Efesios 4,4), don en todos... No puede encontrase nada que falte a una plenitud tan grande, en la que convergen en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo la inmensidad en el Eterno, la revelación en la Imagen, la alegría en el Don» («De Trinitate» 2, 1).

Dios Padre, siendo todo amor, es capaz de comunicar en plenitud su divinidad al Hijo. Me resulta particularmente bella esta formulación de san Hilario: «Dios sólo sabe ser amor, y sólo sabe ser Padre. Y quien ama no es envidioso, y quien es Padre lo es totalmente. Este nombre no admite compromisos, como si Dios sólo fuera padre en ciertos aspectos y en otros no» (ibídem 9,61).

Por este motivo, el Hijo es plenamente Dios sin falta o disminución alguna: «Quien procede del perfecto es perfecto, porque quien lo tiene todo le ha dado todo» (ibídem 2,8). Sólo en Cristo, Hijo de Dios e Hijo del hombre, encuentra salvación la humanidad. Asumiendo la naturaleza humana, unió consigo a todo hombre, «se hizo la carne de todos nosotros» («Tractatus in Psalmos» 54,9); «asumió la naturaleza de toda carne y, convertido así en la vid verdadera, es la raíz de todo sarmiento» (ibídem 51,16).

Precisamente por este motivo el camino hacia Cristo está abierto a todos, porque ha atraído a todos en su ser hombre, aunque siempre se necesite la conversión personal: «A través de la relación con su carne, el acceso a Cristo está abierto a todos, a condición de que se desnuden del hombre viejo (Cf. Efesios 4,22) y lo claven en su cruz (Cf. Colosenses 2,14); a condición de que abandonen las obras de antes y se conviertan para quedar sepultados con Él en su bautismo, de cara a la vida ( Cf. Colosenses 1,12; Romanos 6,4)» (Ibídem 91, 9).

La fidelidad a Dios es un don de su gracia. Por ello, san Hilario pide al final de su tratado sobre la Trinidad poderse mantener siempre fiel a la fe del bautismo. Es una característica de este libro: la reflexión se transforma en oración y la oración se hace reflexión. Todo el libro es un diálogo con Dios. Quisiera concluir la catequesis de hoy con una de estas oraciones, que se convierte también en oración nuestra: «Haz, Señor --reza Hilario movido por la inspiración-- que me mantenga siempre fiel a lo que profesé en el símbolo de mi regeneración, cuando fue bautizado en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo. Que te adore, Padre nuestro, y junto a ti a tu Hijo; que sea merecedor de tu Espíritu Santo, que procede de ti a través de tu Unigénito… Amén» («De Trinitate» 12, 57).

[Traducción del original italiano realizada por Zenit. Al final de la audiencia, Benedicto XVI saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español, dijo:]

Queridos hermanos y hermanas:
San Hilario de Poitiers nació a comienzos del siglo IV. Crecido en un ambiente poco cristiano fue bautizado años más tarde, después de un camino de búsqueda de la verdad que lo llevó a la fe en Cristo, el Verbo encarnado, salvador del mundo. Posteriormente, fue elegido obispo de su ciudad dedicando toda su vida a defender la fe en la divinidad de Cristo frente a los arrianos, llegando a sufrir por ello el destierro. Entonces escribió un tratado sobre la Trinidad, en el que muestra cómo la Escritura da testimonio claro de la divinidad del Hijo. En otros libros interpreta también los sucesos del Antiguo Testamento como prefiguraciones de la venida de Cristo al mundo. El punto de partida de la reflexión de Hilario es la fe en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, recibida en el bautismo. Dios Padre, que es amor, comunica plenamente su divinidad al Hijo. Éste compartió nuestra condición humana, de tal manera que sólo en Cristo, Verbo encarnado, la humanidad encuentra la salvación. Asumiendo la naturaleza humana, Él ha unido a sí a todo hombre. Por eso, el camino hacia Cristo está abierto para todos, aunque por nuestra parte se requiere siempre la conversión personal.

Saludo cordialmente a los visitantes de lengua española. En particular, a los distintos grupos venidos de España, México, Colombia y otros países latinoamericanos. Siguiendo la enseñanza y el ejemplo de san Hilario de Poitiers, pidamos también para nosotros la gracia de permanecer siempre fieles a la fe recibida en el bautismo, y testimoniar con alegría y convicción nuestro amor a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Muchas gracias.

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DOMINGO 28 DEL TIEMPO ORDINARIO / C
14 de octubre de 2007


La gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con todos vosotros.

- Tenemos muchos motivos para dar gracias a Dios. El está siempre a nuestro lado, él nos ha dado la fe, él nos acompaña en nuestro camino. Tanto si tenemos una vida tranquila como si tenemos problemas, tanto si vemos claro lo que tenemos que hacer como si andamos confusos, tanto si nos sentimos con ánimo de seguir el Evangelio como si tenemos dudas y nos angustian nuestras debilidades, el amor de Dios nunca nos abandona.
- Todos los domingos nos reunimos aquí, y damos gracias a Dios por este amor que nunca falla, por la salvación que hemos recibido, por el perdón y la bondad que él derrama sobre nosotros por medio de Jesucristo.

A. penitencial: Ahora, en silencio, preparémonos para este encuentro de acción de gracias que es la Eucaristía. (Silencio).

- Tú, que nos ayudas y nos acompañas en todo momento. SEÑOR, TEN PIEDAD.
- Tú, que nos muestras siempre tu fidelidad. CRISTO, TEN PIEDAD.
- Tú, que nos haces compartir tu vida. SEÑOR, TEN PIEDAD.

1. lectura (2 Reyes 5,14-17): Es muy importante saber ser agradecido. En esta primera lectura escucharemos un ejemplo de esa actitud de agradecimiento. Un gran personaje ha sido curado de la lepra por la acción del profeta Eliseo. Y, a pesar de su alto rango, es capaz de volver para dar gracias y para reconocer la salvación de Dios.

Salmo (97): Cantemos ahora con el salmo la alabanza a nuestro Dios. El nos ama y nos salva.

2. lectura (2 Timoteo 2,8-13): La segunda lectura que vamos a escuchar nos invita a recordar el fundamento de nuestra fe: Jesús, muerto y resucitado, que nos llama a morir y resucitar con él.

Oración universal: Agradecidos por la salvación que hemos recibido, y llenos de confianza, presentemos al Padre nuestras plegarias diciendo: ESCÚCHANOS, PADRE.

1. Por la Iglesia. Para que el Señor la proteja y la acompañe con su amor, a fin de que dé siempre un fiel testimonio del Evangelio. OREMOS.

2. Por nuestros gobernantes. Para que trabajen al ser-vicio de la concordia, de la paz, y de una vida digna para todos. OREMOS:

3. Por las naciones de África, tan marcadas por las guerras y la pobreza. Para que reciban el apoyo y la ayuda que necesitan para salir de su situación. OREMOS:

4. Por los enfermos. Para que vivan su dolor con paz y confianza, con el consuelo de Dios y la compañía de los que están cerca de ellos. OREMOS:

5. Por nosotros. Para que la Eucaristía de cada domingo nos haga crecer en la fe, la esperanza y el amor.
OREMOS:

Escúchanos, Padre de bondad, y derrama tu Espíritu Santo sobre los hombres y mujeres del mundo entero. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro: Como Jesús nos ha enseñado, llenos de agradecimiento y confianza, nos atrevemos a decir:

CPL

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10 Octubre (ACI).- Al dedicar la Audiencia General de este miércoles al Doctor de la Iglesia San Hilario de Poitiers, el Papa Benedicto XVI destacó que el camino de Cristo está abierto a todos los hombres, pero es necesaria la conversión personal.

Hablando ante más de 23 000 personas reunidas en la Plaza de San Pedro, el Pontífice recordó que el santo, nacido alrededor del 310, se crió probablemente en el paganismo y después de un camino de búsqueda de la verdad se convirtió al cristianismo y se bautizó.

Hilario fue luego elegido Obispo de su ciudad natal hacia el 353, y su oposición al arrianismo, que negaba la naturaleza divina de Cristo, le valió en el año 356 el destierro a Frigia, ordenado por el emperador Constancio, que se había alineado con las decisiones del sínodo de Béziers, donde la mayoría de los obispos eran arrianos.

Volvió a su diócesis en 361 tras la muerte del emperador y murió allí seis años más tarde.

En su obra más importante, "De Trinitate" (La Trinidad), Hilario, dijo el Papa, “muestra su camino personal hacia el conocimiento de Dios y se preocupa por demostrar que las Sagradas Escrituras atestiguan claramente la divinidad del Hijo y su igualdad con el Padre, no solamente en el Nuevo, sino también en el Antiguo Testamento, donde ya se vislumbra el misterio de Cristo”.

El Obispo de Poitiers, siguió el Pontífice, “desarrolla toda su teología trinitaria partiendo de la fórmula del Bautismo que nos da el Señor mismo: en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”.

San Hilario, continuó, ofrece “reglas precisas” para una correcta lectura del Evangelio, explicó el Santo Padre, y escribe que “algunas páginas de la Escritura prefiguran a Jesús como Dios, otras subrayan su humanidad, otras su preexistencia al lado del Padre; su bajada hasta la muerte, y su resurrección”.

“Firme en su oposición contra los arrianos radicales, Hilario muestra un espíritu conciliador frente a los que aceptaban confesar que el Hijo era semejante al Padre en la esencia, siempre intentando conducirles hacia la plena fe: no solo semejanza sino igualdad en la divinidad”, comentó luego Benedicto XVI.

“Dios Padre, siendo todo amor, es capaz de comunicar con plenitud su divinidad al Hijo”, “asumiendo la naturaleza humana el Hijo ha unido a sí a todo el género humano”. “Por eso, el camino hacia Cristo está abierto a todos, aunque se requiera siempre la conversión personal”.

El papel de los santuarios en la evangelizaicón de América Latina publicado en DOSSIER FIDES de Agencia Fides.

EL PAPEL DE LOS SANTUARIOS EN LA
EVANGELIZACIÓN DE AMERICA



LA VIRGEN MARIA EN AMERICA


Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - En la Tercera Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe reunido en Puebla en 1979, sobre el tema de la Evangelización en el presente y futuro de América Latina, recuerda la veneración de Maria de parte de este pueblo desde el primer anuncio del Evangelio: “El Evangelio fue anunciado a nuestro pueblo presentando a la Virgen Maria como su más neta realización. Desde los orígenes Maria ha constituido el gran signo, del rostro materno y misericordioso, de la cercanía al Padre y de Cristo con quien Ella nos invita a entrar en comunión. María ha sido también la voz que ha llevado a unir hombres y pueblos. Los santuarios marianos del continente Americano son signo del encuentro de la fe de la Iglesia con la historia latinoamericana”.

“Es un hecho innegable que la devoción a María es la característica del cristianismo latinoamericano más popular, persistente y original. Ella está presente en los propios orígenes del cristianismo del Nuevo Mundo. Desde el principio, la presencia de María confirió dignidad a los esclavizados, esperanza a los explotados y motivación para todos los movimientos de liberación. Igualmente, dejando a un lado su interpretación, no se puede negar el hecho de la devoción a María” (Virgilio Elizondo)

Podemos afirmar, por consiguiente, que la devoción a Maria es un elemento cualificante del cristianismo latinoamericano; una expresión vital e historiadora que pertenece a su misma identidad. Como todas las realidades de la vida cristiana, la veneración latinoamericana respecto a Maria ha padecido una evolución impuesta por los cambios ocurridos a lo largo de la historia del continente. (P. Marcelo E Méndez OFM, Relación presentada en el 1 Forum Intencional de Mariología en el 2001)
Como muestra de la devoción y espíritu evangelizador que traían los conquistadores, la toma de posesión de muchos lugares en América, así como fundaciones y demarcaciones territoriales se hicieron siempre en nombre de Jesús y la Virgen, siendo bautizadas gran número de ciudades con el nombre de algún santo o diversas advocaciones de María, como es posible observar a lo largo de nuestro territorio. Igualmente, muchas iglesias y capillas fundadas hasta el siglo XIX llevan títulos marianos, unos traídos desde España (de Montserrat, del Pilar, del Rosario, etc.) y otros nacidos en América, con un fuerte carácter hispánico.

Los documentos del episcopado latinoamericano enumeran con amplitud los valores religiosos que, en cuanto expresión de la fe, manifiestan el sustrato católico constitutivo de la cultura latinoamericana, de la que proviene "una unidad espiritual que existe a pesar de la posterior división en naciones y las discordias de tipo económico, político y social". Entre los valores religiosos que impregnan la cultura latinoamericana está indudablemente la devoción a Maria que, en los diferentes países ha reunido las diversas capas sociales contribuyendo, en mayor o menor grado, a crear una conciencia nacional. Basta recordar los títulos de Chiquinquirá, en Colombia; Coromoto, en Venezuela; Copacabana, en Bolivia; Luján, en Argentina; Caacupé, en Paraguay; el Quinche, en Ecuador; Nuestra Sra. Aparecida, en Brasil.

La presencia de Maria como Madre, en la cultura y religiosidad de los pueblos latinoamericanos se expresa en las celebraciones patronales, que son ocasiones de fiesta, de romerías, y promesas por las gracias recibidas. Generalmente son celebraciones comunitarias que hacen olvidar las diferencias y las divisiones de la sociedad. En ellas se mezclan elementos religiosos y profanos en una síntesis humana que quiere reproducir el clima de una alegre celebración familiar de la Madre.

El Santo Padre, Juan Pablo II, con esa sensibilidad tan expresiva ante las manifestaciones de Dios en la historia de los pueblos, en el impresionante “encuentro de las generaciones” realizado en el estadio Azteca de la Ciudad de México, pudo exclamar: «¡América, tierra de Cristo y de María!», apuntando así a la identidad más profunda de estas naciones. En efecto, América es la tierra de Cristo y de María porque ha sabido acoger la Buena Nueva del Evangelio. Es la tierra de Cristo, porque sus hijos y sus pueblos han renacido a una nueva vida en las aguas del Bautismo. Y es la tierra de María, porque desde la evangelización fundante la Virgen ha sabido conducir a sus habitantes al encuentro de su Hijo, el Señor Jesús. Ella, que con su intercesión maternal ha sido la Estrella de la primera evangelización, debe ser también la luz fulgurante que guíe las tareas de la Nueva Evangelización. (Juan Pablo II. Discurso durante el encuentro con todas las generaciones del siglo en el estadio Azteca, Ciudad de México, 23/1/1995).

mi?rcoles, 10 de octubre de 2007
Discurso que pronunció Benedicto XVI el 22 de septiembre en la residencia pontificia de Castel Gandolfo a 107 obispos nombrados en los últimos doce meses.


Queridos hermanos en el episcopado:

Ya es costumbre, desde hace varios años, que los obispos nombrados recientemente se reúnan en Roma para un encuentro que se vive como una peregrinación a la tumba de san Pedro. Os acojo con particular afecto. La experiencia que estáis realizando, además de estimularos en la reflexión sobre las responsabilidades y las tareas de un obispo, os permite reavivar en vuestra alma la certeza de que, al gobernar la Iglesia de Dios, no estáis solos, sino que, juntamente con la ayuda de la gracia, contáis con el apoyo del Papa y el de vuestros hermanos en el episcopado.

Estar en el centro de la catolicidad, en esta Iglesia de Roma, abre vuestras almas a una percepción más viva de la universalidad del pueblo de Dios y aumenta en vosotros la solicitud por toda la Iglesia.

Agradezco al cardenal Giovanni Battista Re las palabras con que ha interpretado vuestros sentimientos y saludo en particular a monseñor Leonardo Sandri, prefecto de la Congregación para las Iglesias orientales. Os saludo a cada uno de vosotros, pensando en vuestras diócesis.
El día de la ordenación episcopal, antes de la imposición de las manos, la Iglesia pide al candidato que asuma algunos compromisos, entre los cuales, además del de anunciar con fidelidad el Evangelio y custodiar la fe, se encuentra el de "perseverar en la oración a Dios todopoderoso por el bien de su pueblo santo". Hoy quiero reflexionar con vosotros precisamente sobre el carácter apostólico y pastoral de la oración del obispo.

El evangelista san Lucas escribe que Jesucristo escogió a los doce Apóstoles después de pasar toda la noche orando en el monte (cf. Lc 6, 12); y el evangelista san Marcos precisa que los Doce fueron elegidos para que "estuvieran con él y para enviarlos" (Mc 3, 14).

Al igual que los Apóstoles, también nosotros, queridos hermanos en el episcopado, en cuanto sus sucesores, estamos llamados ante todo a estar con Cristo, para conocerlo más profundamente y participar de su misterio de amor y de su relación llena de confianza con el Padre. En la oración íntima y personal, el obispo, como todos los fieles y más que ellos, está llamado a crecer en el espíritu filial con respecto a Dios, aprendiendo de Jesús mismo la familiaridad, la confianza y la fidelidad, actitudes propias de él en su relación con el Padre.

Y los Apóstoles comprendieron muy bien que la escucha en la oración y el anuncio de lo que habían escuchado debían tener el primado sobre las muchas cosas que es preciso hacer, porque decidieron: "Nosotros nos dedicaremos a la oración y al ministerio de la Palabra" (Hch 6, 4). Este programa apostólico es sumamente actual. Hoy, en el ministerio de un obispo, los aspectos organizativos son absorbentes; los compromisos, múltiples; las necesidades, numerosas; pero en la vida de un sucesor de los Apóstoles el primer lugar debe estar reservado para Dios. Especialmente de este modo ayudamos a nuestros fieles.

Ya san Gregorio Magno, en la Regla pastoral afirmaba que el pastor "de modo singular debe destacar sobre todos los demás por la oración y la contemplación" (II, 5). Es lo que la tradición formuló después con la conocida expresión: "Contemplata aliis tradere" (cf. santo Tomás de Aquino, Summa Theologiae, II-II, q. 188, a. 6).

En la encíclica Deus caritas est, refiriéndome a la narración del episodio bíblico de la escala de Jacob, quise poner de relieve que precisamente a través de la oración el pastor se hace sensible a las necesidades de los demás y misericordioso con todos (cf. n. 7). Y recordé el pensamiento de san Gregorio Magno, según el cual el pastor arraigado en la contemplación sabe acoger las necesidades de los demás, que en la oración hace suyas: "per pietatis viscera in se infirmitatem caeterorum transferat" (Regla pastoral, ib. ).

La oración educa en el amor y abre el corazón a la caridad pastoral para acoger a todos los que recurren al obispo. Este, modelado en su interior por el Espíritu Santo, consuela con el bálsamo de la gracia divina, ilumina con la luz de la Palabra, reconcilia y edifica en la comunión fraterna.

En vuestra oración, queridos hermanos, deben ocupar un lugar particular vuestros sacerdotes, para que perseveren siempre en su vocación y sean fieles a la misión presbiteral que se les ha encomendado. Para todo sacerdote es muy edificante saber que el obispo, del que ha recibido el don del sacerdocio o que, en cualquier caso, es su padre y su amigo, lo tiene presente en la oración, con afecto, y que está siempre dispuesto a acogerlo, escucharlo, sostenerlo y animarlo.

Además, en la oración del obispo nunca debe faltar la súplica por nuevas vocaciones. Debe pedirlas con insistencia a Dios, para que llame "a los que quiera" para su sagrado ministerio.

El munus sanctificandi que habéis recibido os compromete, asimismo, a ser animadores de oración en la sociedad. En las ciudades en las que vivís y actuáis, a menudo agitadas y ruidosas, donde el hombre corre y se extravía, donde se vive como si Dios no existiera, debéis crear espacios y ocasiones de oración, donde en el silencio, en la escucha de Dios mediante la lectio divina, en la oración personal y comunitaria, el hombre pueda encontrar a Dios y hacer una experiencia viva de Jesucristo que revela el auténtico rostro del Padre.

No os canséis de procurar que las parroquias y los santuarios, los ambientes de educación y de sufrimiento, pero también las familias, se conviertan en lugares de comunión con el Señor. De modo especial, os exhorto a hacer de la catedral una casa ejemplar de oración, sobre todo litúrgica, donde la comunidad diocesana reunida con su obispo pueda alabar y dar gracias a Dios por la obra de la salvación e interceder por todos los hombres.

San Ignacio de Antioquía nos recuerda la fuerza de la oración comunitaria: "Si la oración de uno o de dos tiene tanta fuerza, ¡cuánto más la del obispo y de toda la Iglesia!" (Carta a los Efesios, 5).

En pocas palabras, queridos hermanos en el episcopado, sed hombres de oración. "La fecundidad espiritual del ministerio del obispo depende de la intensidad de su unión con el Señor. Un obispo debe sacar de la oración luz, fuerza y consuelo para su actividad pastoral", como escribe el Directorio para el ministerio pastoral de los obispos (Apostolorum successores, 36).

Al orar a Dios por vosotros mismos y por vuestros fieles, tened la confianza de los hijos, la audacia del amigo, la perseverancia de Abraham, que fue incansable en la intercesión. Como Moisés, tened las manos elevadas hacia el cielo, mientras vuestros fieles libran el buen combate de la fe. Como María, alabad cada día a Dios por la salvación que realiza en la Iglesia y en el mundo, convencidos de que para Dios nada es imposible (cf. Lc 1, 37).

Con estos sentimientos, os imparto a cada uno de vosotros, a vuestros sacerdotes, a los religiosos y las religiosas, a los seminaristas y a los fieles de vuestras diócesis, una bendición apostólica especial.

[Traducción distribuida por la Santa Sede
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Nueve de Julio, 10 de octubre de 2007



Ha concluido el juicio penal contra el sacerdote Christian von Wernich, y el Tribunal lo ha considerado culpable de gravísimos delitos, condenándolo a la pena de reclusión perpetua. El Obispo de Nueve de Julio, cuyo presbiterio integra el mencionado sacerdote, expresa, en nombre de la comunidad eclesial, la convicción que el Evangelio de Jesucristo nos impone a los que queremos ser sus discípulos una conducta que muestre el respeto cabal por nuestros hermanos, condición de una vida social en paz y justicia. Lamentamos que haya habido en nuestra Patria tanta división y tanto odio, que como Iglesia no supimos prevenir ni sanar. Que un sacerdote, por acción o por omisión, estuviera tan lejos de las exigencias de la misión que le fue confiada, nos lleva a pedir perdón, con arrepentimiento sincero, mientras rogamos a Dios Nuestro Señor que nos ilumine para poder cumplir nuestra vocación de unidad y de servicio.
Oportunamente se habrá de resolver, conforme a las disposiciones del Derecho Canónico, acerca de la situación de Christian von Wernich.
Rezamos por él, para que Dios lo asista y le otorgue la gracia que necesita para comprender y reparar el daño ocasionado. Esperamos que nuestra sociedad encuentre el camino de la ansiada reconciliación, la cual requiere la verdad y la justicia, el arrepentimiento y el perdón.


Mons. Martín de Elizalde OSB
Obispo de Nueve de Julio

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Buenos Aires, 9 de Octubre de 2007



Ante el fallo del tribunal que juzgó al sacerdote Von Wernich, la Comisión Nacional de Justicia y Paz quiere manifestar su dolor y su pesar por todas aquellas acciones directas, en colaboración o complicidad, que algunos integrantes de la Iglesia Católica pudieron llevar a cabo y que posibilitaron el secuestro, la tortura y la desaparición de personas durante la ultima dictadura militar en el país.
Queremos expresar nuestra solidaridad con todas las víctimas de ese período de nuestra historia, y esperamos que el accionar de la justicia pueda actuar como reparación y consuelo para los sobrevivientes, sus familiares y la de los desaparecidos.

En nuestro compromiso con el presente y de cara al futuro por afianzar un espacio de amistad y dialogo entre los argentinos, que permita convertirnos "de habitantes a ciudadanos", queremos afirmar que la violencia, en cualquiera de sus expresiones, no es cristiana ni evangélica y mucho menos, si no respeta a los seres humanos y a sus derechos elementales.

Que frente al imperativo de que la justicia busque la verdad sobre el pasado, el desafío de proyectar una nación sin excluídos nos ayude a encontrar los caminos de encuentro y reconciliación que hagan posible en la justicia y en la paz, la construcción de una patria de hermanos.

COMUNICADO DE LA COMISION EJECUTIVA
9 DE OCTUBRE DE 2007



9 de octubre de 2007

En estos días la Iglesia en Argentina está conmovida por el dolor que nos causa la participación de un sacerdote en delitos gravísimos, según la sentencia del Tribunal Oral Federal Nº1 de La Plata.

Creemos que los pasos que la justicia da en el esclarecimiento de estos hechos deben servir para renovar los esfuerzos de todos los ciudadanos en el camino de la reconciliación y son un llamado a alejarnos, tanto de la impunidad como del odio o el rencor

Reiteramos, una vez más, lo que expresamos los Obispos argentinos: "Si algún miembro de la Iglesia, cualquiera fuera su condición, hubiera avalado con su recomendación o complicidad alguno de esos hechos (la represión violenta), habría actuado bajo su responsabilidad personal, errando o pecando gravemente contra Dios, la humanidad y su conciencia"(1). Y también recordamos el pedido de perdón realizado por la Iglesia en el acto de apertura del Encuentro Eucarístico Nacional (Córdoba, 8 de septiembre de 2000)
Pedimos a Jesús Misericordioso y a Nuestra Señora de Luján que nos acompañen en este doloroso camino de reconciliación de todos los argentinos.


Card. Jorge Mario Bergoglio, Arzobispo de Buenos Aires y Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina
Mons. Luis Héctor Villalba, Arzobispo de Tucumán y Vicepresidente 1º de la CEA
Mons. Agustín Radrizzani, Obispo de Lomas de Zamora y Vicepresidente 2ª de la CEA
Mons. Sergio Fenoy, Obispo de San Miguel y Secretario General de la CEA

___________
1. Comunicado de la 111º Comisión Permanente, 8 de marzo de 1995

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Vigilia de Luz publicada en la Revista ILUMINARE, Domund 2007 - Dichosos los que creen - Número 371 Octubre 2007.

VIGILIA DE LUZ


PREPARATIVOS

Se colocan unas telas de colores en el suelo o sobre diferentes alturas representando a los cinco continentes. Encima de ellas, un pan, una sandalia, una venda de ojos y cinco velas de colores grandes.

Cada uno llevará una noticia de periódico que refleje alguna situación para la cual podamos ser luz. Pero se pueden tener preparados algunos recortes de periódico a la entrada.

Abre la procesión de entrada el libro de la Palabra, detrás varios participantes con pequeños candiles (si no es posible, con velas). Al final lo depositan todo delante.

Al finalizar la celebración se les entregará a cada participante una cartulina (tarjeta) en la que se podrá leer: “Dichosos los que crean sin haber visto” (Jn 20,29)


PRIMERA PARTE

Ambientación

Todo país que se precie tiene sus embajadores y Tú, Jesús, antes de marchar al cielo, hiciste embajadores tuyos a los apóstoles, los primeros misioneros. Lo dice San Mateo al final de su evangelio: “Os mando que vayáis por todo el mundo y anunciéis el Evangelio a toda la humanidad”. Lo que tú querías, pienso yo, es que los doce no se quedasen formando una pandilla de amigos que guardan un secreto, tu LUZ, sino que querías que se lo dijesen a los demás. Ellos te hicieron caso y viajaron a todas partes: a Éfeso, a Roma, a la India, a España… como los misioneros de hoy.

Nosotros también queremos ser valientes y no nos quedamos sólo con los amigos de siempre. Queremos ser amigos de todos los hombres y mujeres del mundo y más de los que sufren. Por eso te pedimos que nos ayudes a ser luz en el mundo, luz para quienes viven en la tristeza, luz para aquellas personas que no tienen nuestras comodidades, luz para nuestras familias, para nuestros compañeros de estudio o trabajo, para nuestros amigos…

Ser luz no es tarea fácil, pero estamos llamados a iluminar esos lugares del mundo que necesitan mayor claridad. Nosotros podemos abrir nuestros brazos a todos los hermanos del mundo que tienen necesidad de paz, de fe, de amor, de comprensión, de pan, de luz… Por eso en esta celebración nos vamos a acordar de ellos y vamos a celebrar junto a ellos (En este momento se van encendiendo cada una de las velas de colores del altar queriendo simbolizar que con la fe llega la Luz a todos los pueblos de la tierra).

Siguiendo el lema de este año “Dichosos los que creen”, queremos pedirte, Señor, que nos des fuerza para ser transmisores de tu Buena Noticia allá donde nos encontremos, que seamos verdaderos misioneros de la paz, el amor y el perdón. Que nuestra vida refleje de tal manera la tuya, que muchos otros puedan creer sin “verte”, viendo nuestra forma de vivir. Que el Espíritu nos fortalezca en los momentos más difíciles y nos empuje a proclamar la alegría que sentimos de ser cristianos.

SALUDO DEL PRESIDENTE


Canción ESCUCHA LA VOZ
('Con los ojos de fe' de Nazaret, 1997)

Sueño de invierno en tu habitación,
el mundo se desmorona a tus pies;
pero piensas que alguien leerá tu canción
y te ayudará donde estés.
¡La esperanza no se pierde jamás!,
Una voz te lo dice al pasar:
Lucha por aquello en que un día creerá
aquel niño que escuchas hoy llorar.

La solución está en tus manos (tus manos),
habla con el corazón (oye, escúchalo).
Escucha la voz de ese Dios que ha creído en el amor,
que por ti su vida dio. (bis).

Chabolas escondidas, bares de algún rincón,
son los oscuros lugares donde reside el dolor.
Detrás de esos rostros que no miras al pasar
hay personas que saben amar.
¡La esperanza no se pierde jamás!,
Una voz te lo dice al pasar:
Conseguirás con tu sonrisa, tu fuerza y tu ilusión,
mucho más que sentado en el sillón.

LITURGIA DE LA PALABRA

Jn 20, 19-29

Mt 5, 13-16


(Tiempo de silencio y de interiorización de la Palabra;
se puede poner música suave de fondo)


COMPARTIR SOBRE LA PALABRA

Cada uno sale con la noticia a la que considera que debe dar LUZ. Se irán poniendo las noticias sobre las telas del altar y cada participante será invitado a compartir en qué y con quiénes él puede ser LUZ. Quien preside la celebración entrega tras el compartir una pequeña velita a cada uno como símbolo de que se ha comprometido ante la comunidad y ante Dios a compartir su fe, a ser sal y luz del mundo.

Se intercala entre las diferentes intervenciones antífonas sencillas como:

“Que sea mi vida la sal, que sea mi vida la luz.
Sal que sal, luz que brilla. Sal y fuego es Jesús”

“Nos envías por el mundo a anunciar la Buena Nueva (2),
Mil antorchas encendidas y una nueva primavera (2).





POROFESIÓN DE FE (Con las velas encendidas)

Vosotros sois la luz del mundo. Pero tenéis que descubriros como luz. Tenéis que saber que no se enciende una lámpara para ocultarla debajo de las sombras, sino para ponerla en la cumbre de la vida y que ilumine a todos en la tierra. Entonces no necesitaréis luz de lámpara, ni de sol… Tenéis que saber que no se iluminó vuestro corazón y fuisteis hechos luz para que os ocultéis en vuestra soledad, ni en vuestro egoísmo ni en vuestro capricho. De lo contrario sería inútil toda vuestra luz y os pareceríais a aquellos hombres que nunca descubrieron qué significa ver con el corazón. Y llegaréis a pensar equivocadamente, que sois oscuridad y vacío… Procurad con empeño que vuestra lámpara interior esté encendida. Sólo así lograréis que vuestra voz sea luz en la palabra y lo sea también en el silencio. Y un día, no lejano, sentiréis que habitáis el corazón de la vida y que os acoge el corazón del buen Dios. ¡Dichoso tú que has creído sin ver y que haces Vida el Evangelio en medio de quienes te rodean y en medio de los más necesitados de la tierra!

(Se recita la profesión de fe, el Credo)



SEGUNDA PARTE

AMBIENTACIÓN


Llamados a ser LUZ, no nos podemos olvidar de otros útiles para nuestro camino, iluminando a todos aquellos que nos rodean para llegar a ser verdaderamente dichosos y hacer felices a los demás.

Debemos recordar siempre, que para ser un buen misionero, sembrador de Luz en los corazones de las personas, tenemos que contar con unas sandalias (un participante en la celebración coge las sandalias y las coloca junto a un Cristo o imagen de Jesús) para recorrer el camino de la vida, siempre dispuestos a ofrecer una sonrisa, un rato de escucha, una ayuda concreta, un detalle… a nuestra familia, a nuestros compañeros de clase, a nuestros vecinos… Sandalias que recorran la distancia hacia los más pequeños de nuestro mundo, que se presten a caminar, incluso en los momentos de dificultad.

No podemos llevar una venda en los ojos (un participante coge la venda y la coloca junto al Cristo o imagen de Jesús) para no ver la realidad. Tenemos que ser críticos, “protestones”, ante las situaciones de injusticias y desigualdades entre los países ricos y los países pobres (o en vías de desarrollo). También, a veces, Dios nos pide que confiemos en Él aunque no tengamos las pruebas suficientes, que nos fiemos de su Palabra y nos recuerda que seremos dichosos en la medida en la que seamos capaces de dejarnos inundar por la fuerza del Espíritu Santo, quien guía los pasos de todo buen misionero.

Tenemos que ser conscientes de que si fuéramos pan, cantaríamos a Dios, que nos creó para la vida, y a la tierra, al sol, al agua, que nos nutrieron generosamente. Si fuéramos pan no viviríamos para nosotros mismos, viviríamos para los demás, sin cosas, sin tiempo, siempre disponibles para quien nos necesitara. Si fuéramos pan, seríamos humildes, estaríamos siempre para acompañar, sin fama ni privilegios, anularíamos todo sentimiento de violencia y rencor. Nos dejaríamos triturar en el amor para dar vida (otro coge la hogaza de pan y se coloca junto al Cristo o imagen de Jesús).

Jesús llama felices y dichosos a los que como él recorren los caminos de este mundo, a los que abren sus ojos a la realidad de los hermanos y de Dios y a los que se hacen pan para el mundo. Él es el verdadero misionero, el Enviado del Padre con la unción del Espíritu. Y nosotros queremos, con Él, calzarnos las sandalias, quitarnos las vendas de los ojos y ser pan, para transformarnos en luz del mundo.

Todos juntos alrededor del Cristo o de la imagen de Jesús cantan y luego rezan:



Canción SIEMPRE HAY ALGO QUE CREAR

Siempre en la vida hay algo que crear,
una sonrisa, un cuento o un cantar,
una flor, una luna que pintar,
siempre hay algo que crear.
Una luna que pueda alumbrar,
una canción alegre que inventar,
una oración al Padre que rezar
cuando los hombres lloran por llorar.

Siempre hay algo que crear,
en el cielo, en la tierra o en el mar;
siempre hay algo que crear
con tus manos, con tu voz, con tu cantar. (bis)


PADRENUESTRO



Quien dirige la celebración concluye la vigilia y da la bendición.

Mientras se canta cada uno recibe la tarjeta-cartulina que les servirá para recordar día tras día su compromiso de ser LUZ para todos aquellas personas de su entorno que no han descubierto la alegría de ser cristianos, que dudan, que pierden fácilmente la fe y que necesitan misioneros a su lado que les hagan ver al Dios de Jesús.



Canción final LA VIDA DE UN MISIONERO
(Brotes de Olivo)

La vida de un misionero es dichosa cuando es libre
No se ata a la tierra y de todos se despide.
No echará raíz alguna cual viajero incansable,
Viviendo total despojo sin nada que a él le ate.

Un amor a recorrer, la justicia como afán,
Con la fe en la providencia siendo obrero de la paz.
Con la humildad del pesebre todo el orbe cubriré,
Porque a servir a los más pobres yo mi vida consagré.

No quedaré insensible ante el clamor de los pueblos,
He de hacer presente en mí la miseria que hay en ellos.
Un pesebre de comienzo y una cruz como final,
Es lo que Jesús vivió y en Él yo quiero alcanzar.


Por JMV - Juventudes Marianas Vicencianas
Madrid

Publicado por verdenaranja @ 23:39  | Liturgia
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21 de Octubre
Domingo 29 del Tiempo Oridnario
Liturgia / Domund 2007 Obras Misionales Pontificias


Monición de entrada

Todos los domingos nos reunimos como creyentes en Cristo para celebrar el misterio salvador de su muerte y resurrección. Hoy, además, celebramos el día del DOMUND (Domingo Mundial de la Propagación de la Fe), con el lema “Dichosos los que creen”.
Por eso, hoy recobra para nosotros un sentido especial nuestro encuentro con el Señor y con nuestros hermanos, porque queremos poner de manifiesto nuestra fe, que compartimos no sólo con los que hemos venido a esta celebración, sino también con todos los hombres y mujeres
del mundo que creen en Jesucristo, nuestro Salvador; una fe que es gozosa y alegre y que nos anima a seguir trasmitiéndola como Jesús nos mandó; una fe que nos hace sentirnos más hermanos y que nos empuja a salir al encuentro de las necesidades de los que más lo necesitan; una fe que traspasa todo tipo de fronteras y que nos anima a sentirnos misioneros con aquellos que, en nombre del Señor y de la Iglesia, anuncian el Evangelio como Buena Noticia que nos da la paz y la felicidad. Iniciemos, pues, nuestra misa con alegría.

Acto Penitencial

Es el momento de preparar nuestro corazón para encontrarnos con el Señor. En silencio, pidamos perdón por todo aquello que reconocemos no haber hecho bien y que nos obstaculiza ese encuentro con el Señor y con nuestros hermanos:

· Por las veces que no hemos vivido nuestra fe con alegría. Señor, ten piedad·
Por las veces que hemos ignorado a nuestros hermanos y no les hemos ayudado. Cristo, ten piedad·
Por las veces que olvidamos nuestro compromiso de ser testigos auténticos del amor de Dios en el mundo. Señor, ten piedad

Liturgia de la Palabra

1ª Lectura: La primera lectura nos presenta la figura de Moisés como un hombre de fe, un intercesor y un testigo de Dios. La actitud de Moisés es una actitud de oración y confianza en Dios.

2ª Lectura: San Pablo, en la segunda lectura, insta a
Timoteo a dos cosas fundamentales: en primer lugar, a permanecer en la fe en Cristo Jesús; y en segundo lugar,
a proclamar la Palabra de Dios sin desánimo y sin cansancio, en definitiva, a ser misionero.

Evangelio: Jesús, a través de la parábola que escucharemos, nos invita a ser perseverantes en la oración y a crecer en la fe.

Sugerencias para la Homilía

· Hoy celebramos el DOMUND, el día de las misiones, bajo el lema “Dichosos los que creen”. El hombre está llamado a ser feliz y busca constantemente la felicidad. Muchas veces persigue esta felicidad en los poderes y en las cosas de este mundo, y queda al final insatisfecho y vacío. La felicidad del hombre está en Dios y, así, la encuentra cuando encuentra a Dios en su vida. El Evangelio nos recuerda constantemente que, si queremos ser de verdad “dichosos”, el camino es el seguimiento de Jesucristo, es tener el Evangelio como norma de vida. ·

Para tomar esta opción necesitamos de la fe y la confianza en Dios. Moisés así lo hizo. Sabía que si confiaba en Dios no le fallaría; por eso se atrevió a atacar a Amalec, porque sus fuerzas no estaban en sus ejércitos sino en Dios. Su actitud es de oración –necesaria para buscar y encontrar la felicidad–y con urgenciab e insistencia: con las manos levantadas.


Los misioneros y misioneras son quienes han descubierto la alegría de su fe y no pueden guardársela, sino que tienen que comunicarla para ayudar a que los demás la descubran. Son, como Moisés, esos intercesores por los que Dios puede darse a conocer y actuar en los hombres de todo el mundo. Por eso, el misionero es feliz cuando sale al encuentro de los demás; cuando se pone al servicio de Dios y de los hermanos; cuando,
como dice San Pablo a Timoteo, proclama la Palabra de Dios a tiempo y a destiempo.

La oración es necesaria. Jesús en el Evangelio, a través de la parábola de la viuda inoportuna, nos muestra cómo necesitamos rezar a Dios con la confianza de que nos escucha. Sólo tenemos que ser constantes. Hoy de manera especial estamos orando por los misioneros y misioneras. Que Dios los siga fortaleciendo en la alegría de la fe para que no decaigan y sigan colaborando con Él en la extensión de su Reino. ·

Pero también los misioneros necesitan de nuestra ayuda económica para llevar a cabo estos proyectos evangelizadores. Moisés necesitó de dos apoyos, Aarón y Jur, para poder mantener elevadas sus manos y así ganar la batalla a Amalec. Seamos nosotros esos puntos de apoyo de los misioneros y misioneras del mundo a través de nuestra oración y nuestra ayuda generosa.


Oración de los Fieles

En este día del DOMUND, presentemos, llenos de fe y confianza, nuestras peticiones a Dios nuestro Padre,
que tanto nos ama:

· Por la Iglesia, por todos los cristianos, para que sepamos vivir con alegría la llamada que el Señor nos
hace para anunciar su Evangelio a todos los hombres y mujeres de nuestro mundos. Roguemos al Señor.

· Por los que gobiernan las naciones, para que promuevan el conveniente desarrollo de los pueblos, sobre todo el de los más pobres y necesitados, respetando y fomentando siempre los valores humanos y cristianos. Roguemos al Señor.

· Por los que sufren y pasan cualquier tipo de necesidad, material o espiritual, para que no se desesperen y encuentren en el amor de Dios su consuelo, y en el amor de los hermanos su ayuda y cercanía. Roguemos al Señor.

· Por los misioneros y misioneras que están entregando su vida por el anuncio del Evangelio en todo el mundo, para que nunca se sientan solos, sino que experimenten la alegría de Dios que les acompaña, y nuestra cercanía y respaldo a través de nuestra oración y ayuda generosa. Roguemos al Señor.

· Por los niños y jóvenes, los sacerdotes y consagrados, las familias y todas las personas de buena voluntad,
para que el Señor siembre en sus corazones el ardor misionero y la valentía de salir a anunciar a Cristo
dejándolo todo. Roguemos al Señor.

· Por todos nosotros que participamos en esta eucaristía, para que sepamos valorar la fe que hemos recibido como don, la vivamos, la propaguemos en todos los ambientes donde nos movemos y ayudemos generosamente a los misioneros a llevarla a aquellos que todavía no la han recibido. Roguemos al Señor.

Escucha y acoge, Señor, las súplicas d