¡MUEREN CADA DÍA INJUSTAMENTE HERMANOS Y HERMANAS Y AQUÍ NO
PASA NADA!
PASA NADA!
(Obispado de Tenerife) Un día y el otro también, nos llegan noticias del fallecimiento de personas adultas y de menores que rumbo a Canarias, como punto de entrada a la sociedad del bienestar, son tragadas por las aguas del Océano.
La única causa inmediata de estas muertes es la capacidad que tienen nuestros hermanos y hermanas empobrecidos del continente africano para asumir el riesgo de lanzarse
en búsqueda de una vida más digna. Pero sabemos que ésta no es la causa de fondo.
Por frecuentes, nos hemos acostumbrado a estas noticias y parece que no nos inmutamos ante ellas… “porque aquí no pasa nada”, “no son de los nuestros”…
Hoy nos llega la noticia de fuentes oficiales mauritanas que han muerto 47 inmigrantes subsaharianos en su intento de alcanzar las costas canarias. Estas personas viajaban en una
embarcación que llevaba 19 días en el mar, de la que fueron rescatadas 96, procedentes en su mayoría de Senegal, Mali y Gambia. “Los 47 fallecidos habían sido arrojados por la borda
antes de que la embarcación naufragara y murieron a consecuencia del hambre, la sed y el frío….”.
Mientras tanto, nosotros, los pueblos del primer mundo, “los civilizados”, con los responsables políticos, sociales y económicos a la cabeza, seguimos planteándonos la vida como
si fuéramos los únicos dueños de los bienes de la tierra. Consumimos sin cesar e irresponsablemente aquello que el Creador ha puesto a disposición de todo el género humano.
Ante estas noticias, no podemos permanecer impasibles. Aunque tenemos la convicción de que toda muerte ha de producir vida y vida en abundancia, no podemos ocultar nuestro sufrimiento por tantas muertes injustas y nuestra indignación al ser conscientes de que vivimos en una parte del mundo que se ha “desarrollado” y construido, a lo largo de los siglos,
en clave de dominación y de expoliación.
Indignados y a la vez con esperanza fundada de que es posible otro mundo diferente: más humano, más justo y más fraterno y solidario.
Hasta ahora, todos hemos vivido por lo general como si “no pasara nada”. Sin embargo, estamos convencidos y convencidas de que este comportamiento no nos lleva a nada positivo,
tampoco a los pueblos y habitantes del primer mundo. Tarde o temprano se hará justicia.
Todos y cada uno tenemos en el fondo de nuestro ser la capacidad para cambiar. Estos hechos reclaman de nosotros un cambio radical, personal y global. Si agudizamos nuestra
capacidad creativa y la conciencia social colectiva que nos ayudará a poner los medios adecuados para acelerar, pacíficamente, el cambio de unas condiciones menos humanas a otras condiciones más humanas y dignas para todos los habitantes de nuestra tierra.
¿Te apuntas a esta movida?... Aprendamos a ser críticos con nosotros mismos, con nuestra forma de ser, de estar y de vivir y con la organización de nuestra sociedad. Demos los
pasos posibles, aunque creamos que son pequeños.
COMISIÓN DIOCESANA DE JUSTICIA Y PAZ
TENERIFE

