Viernes, 30 de noviembre de 2007
La restauraci?n del retablo del Se?or de la Ca?ita, en la iglesia orotavense de San Juan, saca a la luz elementos ocultos


(Diario de Avisos, 29 - IX, Miguel G?mez, La Orotava) La restauraci?n del patrimonio hist?rico-art?stico es una ardua labor que requiere una gran precisi?n y considerables dosis de paciencia. No obstante, en ocasiones proporciona alguna que otra sorpresa. Un ejemplo de ello es el trabajo que Marcos Hern?ndez Moreno, doctor en Bellas Artes, desarrolla en la iglesia de San Juan Bautista de La Orotava.

Si hace algo m?s de un a?o Hern?ndez, que entonces se ocupaba de restaurar el retablo del Calvario, descubr?a en el frontal un vanitas (alegor?a barroca que representa la fugacidad de la existencia), ahora ha vuelto a rescatar elementos que permanec?an ocultos, en este caso en el retablo del Se?or de la Ca?ita, en el que ha trabajado desde mediados de septiembre. Probablemente, los descubrimientos efectuados en esta ocasi?n por Hern?ndez no sean tan llamativos para el espectador como el realizado en el retablo del Calvario, pero revisten una singular importancia. Al desmontar el frontal del altar, el restaurador hall? en la parte trasera una inscripci?n que hab?a sido tapada: A?o de 1787. Lo dor? y ejecut? F. Gerdo et Abreu. Esta anotaci?n atribuye una autor?a al frontal y es un hallazgo cuando menos curioso, ya que en una ?poca, el siglo XVIII, en la que, seg?n Hern?ndez, "el artista no ten?a consideraci?n de tal", no era habitual la firma de estas obras.

A la pregunta de qui?n era en concreto este F. Gerdo (Gerardo) et Abreu deber?n responder los historiadores, indica el restaurador. No obstante, puede conjeturarse que se trata de un fraile. De hecho, apunta Marcos Hern?ndez, se tiene constancia de que en el convento de Santo Domingo, de donde procede el retablo, hab?a en la ?poca un monje que pintaba, aunque no se conoce su obra. En cuanto a los motivos por los que la firma qued? oculta, cabe relacionarlos con "celos art?sticos".

"Espectacular".

Al margen de la aparici?n de esta inscripci?n, la limpieza del frontal result? particularmente "espectacular", ya que la suciedad de la capa de barniz imped?a apreciar las calidades de la policrom?a y de los dorados originales.

No es esta la ?nica sorpresa que guardaba el retablo del Se?or de la Ca?ita. As?, la hornacina principal sufri? una intervenci?n destinada a cubrir la pintura original tras capas de pintura, papel pintado y terciopelo. La labor de Marcos Hern?ndez Moreno ha permitido que los motivos iniciales -unas cenefas t?picas del siglo XVIII- salgan de nuevo a la luz. Adem?s, durante el proceso de restauraci?n, Hern?ndez encontr? en el interior del retablo dos remates que hab?an sido arrinconados y sustituidos por otros m?s modernos en forma de jarrones. Estas piezas han sido restituidas a su emplazamiento original, encima de la cornisa.

Descubrimientos aparte, el trabajo del restaurador ha devuelto su esplendor al retablo. Los colores lucen m?s vivos y en lo que antes aparec?a ante la vista como negro, pueden apreciarse ahora matices insospechados. En cuanto al cuadro situado en la parte superior, que representa a Santo Domingo de Guzm?n con la Virgen del Rosario, ha sido colocado en un bastidor para tensarlo y evitar las arrugas.

Concurso.

Marcos Hern?ndez -cuya trayectoria en procesos de restauraci?n incluye intervenciones en las iglesias norte?as de la Pe?a de Francia (Puerto de la Cruz) y Santa Catalina (Tacoronte)- result? ganador del concurso convocado por el Obispado. La financiaci?n de los trabajos ha corrido a cargo del Ayuntamiento de La Orotava que, seg?n este profesional, "es de los pocos de Canarias que hace algo en materia de restauraci?n". La presentaci?n del resultado final se celebrar? el pr?ximo 15 de diciembre.

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Bogot? (Agencia Fides) - Los Obispos de Colombia ?fieles a su misi?n y a la decisi?n de ser siempre testigos de esperanza, a?n en medio de las dificultades? han publicado un comunicado en el que exhortan a que el enfrentamiento suscitado entre los Presidentes de Venezuela y Colombia no afecte a la b?squeda de la paz.

COMUNICADO CONFERENCIA EPISCOPAL COLOMBIANA


Hemos seguido con inter?s y preocupaci?n el desarrollo de los acontecimientos relacionados con la facilitaci?n del Presidente Hugo Ch?vez y la Senadora Piedad C?rdoba, en orden a lograr un acuerdo humanitario que ponga fin al drama de los secuestrados.

Fieles a nuestra misi?n y a la decisi?n de ser siempre ?testigos de esperanza? a?n en medio de las dificultades, queremos hacer p?blico el siguiente comunicado:

1. La Iglesia Cat?lica de Colombia ha estado y estar? siempre del lado de la Paz. Porque forma parte del Evangelio predicado por Jes?s. ?Mi paz les dejo, mi paz les doy, pero no se la doy como la que da el mundo?. As? mismo, porque es un derecho de estricto cumplimiento como reza nuestra Constituci?n Pol?tica.

2. El camino de la Paz transita por el sendero de la reconciliaci?n: el odio y la violencia la alejan de ella; el perd?n y la comprensi?n la hacen posible.

3. Por tal motivo, consideramos nuestro deber invitar a los colombianos a colocar por encima de opiniones y sentimientos personales, el bien del Pa?s, a dejar de lado la agresividad verbal, a trabajar desinteresadamente por la liberaci?n, sanos y salvos, de todos los hombres y mujeres que a?n permanecen injustamente privados de la libertad, y por el cese definitivo de esas pr?cticas inhumanas.

4. Creemos que en el centro de todo acuerdo, mediaci?n o propuesta que se haga, deben estar las personas de los secuestrados. Son colombianos que no podemos olvidar y cuya suerte nos involucra a todos. Por esta raz?n, la Iglesia sigue estando dispuesta a colaborar y ofrecer sus buenos oficios a fin de lograr los acuerdos humanitarios que pongan t?rmino al flagelo del secuestro y a iniciar, Dios as? lo quiera, procesos de Paz.

5. Expresamos total respaldo y apoyo al Se?or Presidente de la Republica, a las Instituciones y a quienes se esfuerzan por hacer de nuestro pa?s una mejor naci?n.

6. Invitamos a todas las personas de fe a elevar una plegaria al Se?or de la Paz, por la unidad y la prosperidad de nuestros pueblos.

Bogot?, D.C., 29 de noviembre de 2007

+ Luis Augusto Castro Quiroga
Arzobispo de Tunja
Presidente de la Conferencia Episcopal

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VATICANO - LAS PALABRAS DE LA DOCTRINA a cargo de don Nicola Bux y don Salvatore Vitiello - La realidad es anterior a la ideolog?a. Tambi?n del ?Gender?.

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - En estos tiempos de una tan proclamada sensibilidad ecol?gica s?lo en relaci?n a la naturaleza del hombre est? permitido hacer todo y el contrario de todo. Particularmente en occidente, pero gracias a la globalizaci?n de la informaci?n y de la cultura, de alguna manera tambi?n en todo el planeta, se est? manifestando como una falsa filosof?a que tiene consecuencias evidentemente pr?cticas en la vida de cada individuo, de la sociedad y de los estados. Se ha puesto en discusi?n la verdad de la creaci?n del ser humano como hombre y mujer (Gn 1,27). Sin embargo nadie vive teniendo que recorrer de nuevo el camino de miles de a?os de civilizaci?n: todos vivimos acogiendo y dando por descontado todo lo que nos ha precedido, sin ni siquiera sentir la necesidad de agradecer el gran trabajo realizado en los siglos pasados por nuestros hermanos hombres.

Ni siquiera somos capaces de sorprendernos por un dato tan simple como esencial: cada uno de nosotros antes no era y ahora es. Y un d?a, ya no estar? m?s sobre esta tierra. Una constataci?n tan elemental como incontestable y que nos habla de como cada uno de nosotros somos un ?dato?, que la vida es algo que antes que nada debemos acoger, para poder entender sus coordenadas, su origen y su fin, y s?lo en un segundo momento podemos ?inventar?, con toda la creatividad que nos da la liberta y que s?lo el hombre posee. Pero la libertad no puede ser nunca desarraigo o negaci?n de la realidad. La libertad es conciencia de pertenecer a una historia que inevitablemente nos precede.

En las recientes discusiones sobre la moral sexual y, m?s profundamente, sobre el conocimiento de propio mundo afectivo, la posici?n de los que creen poder ?inventar? su propio g?nero seg?n el caso lo requiera, reivindican una presunta (e imposible) libertad del hombre del dato biol?gico, que (aunque no s?lo) lo caracteriza, y no hacen otra cosa que manifestar el ?xito final de los errores filos?ficos de hace m?s de dos siglos atr?s.

El realismo que afirma la posibilidad de la raz?n de conocer una realidad que la precede y el conocimiento como encuentro, actual y presente, entre el sujeto que conoce y el objeto que es conocido, son las ?nicas premisas en un discurso filos?ficamente aceptable y pr?cticamente capaz de ser vivido. El propio g?nero no se inventa ni se escoge, es un dato irreversible. Y el g?nero es solamente doble: hombre y mujer. Eso se puede descubrir en el delicad?simo proceso de identificaci?n sexual, el cual tiene una gran necesidad de modelos de referencia definidos, que a su vez no tengan problemas de determinaci?n de g?nero.

Adem?s, justamente porque es un dato, el g?nero se acoge, quiz?s como un cruz, en todos aquellos casos en los que la identidad biol?gica y la psicol?gica no est?n de acuerdo, abriendo el camino a un trabajo de acompa?amiento psicol?gico y espiritual que garantice la fraternidad y el respeto indispensables para una aut?ntico crecimiento humano. Tambi?n en este ?mbito la emergencia es educativa: tenemos que volver a educar.

Frente a argumentos tan delicados llama fuertemente la atenci?n el comportamiento de los ?abanderados de la identidad irreal?. Las personas, sus caminos, sus fatigas y sus historias son reales. No las posiciones ideol?gicas y contrapuestas detr?s de las cuales se esconden inmensos intereses econ?micos que no tienen en cuenta para nada a las personas.

Del mismo modo es sorprendente constatar como en los ambientes en los que con m?s frecuencia se clama por el respeto de la naturaleza y de la sensibilidad ecol?gica se pretende, precisamente por cuestiones de ?g?nero?, superar completamente el dato natural cediendo a inconscientes desviaciones filos?ficas y libertinas, existencialmente practicadas, que esclavizan.

El hombre no es s?lo el fruto de sus antecedentes biol?gicos sino que est? constituido por estos y, extraordinariamente, en un poco de material est? presente un anhelo de Infinito, una total apertura al Misterio, que hace del hombre, hombre y mujer, el punto de autoconciencia del cosmos. Es por eso que el Catecismo de la Iglesia Cat?lica recuerda que ?Corresponde a cada uno, hombre y mujer, reconocer y aceptar su identidad sexual. La diferencia y la complementariedad f?sicas, morales y espirituales, est?n orientadas a los bienes del matrimonio y al desarrollo de la vida familiar. La armon?a de la pareja y de la sociedad depende en parte de la manera en que son vividas entre los sexos la complementariedad, la necesidad y el apoyo mutuos? (2333). (Agencia Fides 29/11/2007; l?neas 53, palabras 774)

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El Presidente de la Comisi?n Episcopal de Fe y Cultura, Mons. Guillermo Rodr?guez-Melgarejo, present? la nueva Enc?clica de Benedicto XVI "Spe salvi"


A CARGO DEL PRESIDENTE DE LA COMISI?N EPISCOPAL DE FE Y CULTURA



?Qu? es una Enc?clica?
Una Enc?clica es una carta circular escrita por el Obispo de Roma, a quien reconocemos como el sucesor del ap?stol Pedro, y dirigida a los Obispos, a los presb?teros y di?conos, a las personas consagradas y a todos los fieles laicos. Es una carta mediante la cual el Papa procura comunicarse con cada bautizado, dado que ha recibido de Jes?s la misi?n de confirmar a sus hermanos (cf. Lc 22,35).
Esta es la segunda carta que Benedicto XVI escribe a los cristianos. La primera, dedicada al amor de caridad (?Deus charitas est?), del 25 de diciembre de 2005, fue hecha p?blica el 25 de enero de 2006. La de hoy lleva como t?tulo ?En esperanza estamos salvados? y lo ha tomado de la Carta a los Romanos (?Spe salvi facti sumus? Rm 8,24). Esta nueva carta tiene como tema central la esperanza cristiana.
En la anterior nos se?ala que ?no se comienza a ser cristiano por una decisi?n ?tica o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientaci?n decisiva?. Ahora, nos recuerda ?que el Evangelio no es solamente una comunicaci?n de cosas que se pueden saber, sino una comunicaci?n que comporta hechos y cambia la vida. La puerta oscura del tiempo, del futuro, ha sido abierta de par en par. Quien tiene esperanza vive de otra manera; se le ha dado una vida nueva?.

?Qu? decir para presentarla?
Afloran tres adjetivos: vigoroso, audaz y vital.
Es una carta de vigoroso pensamiento. Contrasta con el pensamiento d?bil y la informaci?n fugaz. No ha de extra?arnos que, por ello, necesitemos ejercer la paciencia de sucesivas, reiteradas lecturas, hasta alcanzar la sinton?a profunda, fina, de alta fidelidad.
Audaz porque aborda realidades fundamentales de las que no se habla, que habitualmente silenciamos. Sea por las urgencias cotidianas que atolondran, la natural elusi?n al escozor que suscitan o el espont?neo temor ante lo todav?a no conocido.
Vital porque la escribe un hombre que busca. Un no instalado en sus ocho d?cadas ya vividas. Con la sobriedad del que procura no auto exhibirse y la autenticidad de quien se cuestiona e interroga, incluso frontalmente. Nos encontramos con que la persona que nos escribe es un Benedicto, mayor y vital, que formula no menos de 45 preguntas en el transcurso de esta carta.

Sin partes, ni cap?tulos
A diferencia de otras cartas, la SPE SALVI (tal es su nombre, tomado de las dos primeras palabras en lat?n) no est? articulada en partes, ni estructurada por cap?tulos. Constituye un texto corrido, aligerado por no m?s de una docena de subt?tulos.
Podemos, en cambio, reconocer varios n?cleos tem?ticos. Comienza con la escucha de la Palabra de Dios, reconociendo la esperanza en la Biblia. Recorre luego la experiencia de la Iglesia primitiva y aborda los primeros siglos de la mano de san Ambrosio y principalmente de san Agust?n, sin omitir citar a san Benito, M?ximo el Confesor, Bernardo de Claraval y santo Tom?s de Aquino.
Se detiene, con particular atenci?n, en una lectura de la historia de la ?poca moderna en el pensamiento occidental. Es all? donde encontramos citados a Bacon, Kant, Engels, Marx, Lenin y Dostoiewski. Ya en el siglo pasado, presta atenci?n a los grandes pensadores de la escuela de Francfort, Marx Horkheimer y Theodor W. Adorno. Rescata de Henri De Lubac la dimensi?n comunitaria de la salvaci?n, tan vigente en los textos de los Padres de la Iglesia. Sin omitir una autocr?tica del cristianismo moderno, en la medida que se haya centrado solamente en el individuo y su salvaci?n.
Junto a ellos emergen testigos, uno de ?frica y dos del Asia. Desde Sud?n recoge lo que fue la existencia esclava y la experiencia liberadora de Josefina Bakhita. Desde el Vietnam, una carta de Pablo Le-Bao-Thin en la que describe su humana experiencia infernal. Cita tambi?n al ?inolvidable Cardenal Nguyen Van Thuan? y sus trece a?os de c?rcel, ?en una situaci?n de desesperaci?n aparentemente total?.

M?s cerca de nosotros
Reconoce que el descubrimiento de Am?rica y las nuevas conquistas de la t?cnica, han dado origen a un cambio epocal.
M?s cerca de nosotros, esta nueva carta constituye una explicitaci?n y amplificaci?n, a la vez, del tema m?s recurrente en el Documento Conclusivo de Aparecida: vida, vida plena, vida abundante para todos.
Se pregunta y procura explicar qu? es y en qu? consiste esa vida plena, feliz, eterna, que sustenta la esperanza. Descarta que la eternidad sea como un ?continuo sucederse de d?as del calendario?. La vislumbra m?s bien ?como el momento pleno de satisfacci?n, en el cual la totalidad nos abraza y nosotros abrazamos la totalidad. Ser?a el momento de sumergirse en el oc?ano del amor infinito, en el cual el tiempo ?el antes y el despu?s? ya no existe?. La vida plena es un ?sumergirse siempre de nuevo en la inmensidad del ser, a la vez que estamos desbordados simplemente por la alegr?a?.

Horizonte ecum?nico
En coherencia con su primera carta acerca del amor de caridad, esta nueva carta sobre la esperanza cristiana revela la amplitud del horizonte ecum?nico.
En dos oportunidades hace referencia al di?logo inicial en la celebraci?n del Bautismo, com?n a todos los cristianos: ?qu? nombre pusieron a vuestro hijo? y los padres indican el nombre; ?qu? piden a la Iglesia? y los padres y padrinos responden: el Bautismo; ?qu? les da el Bautismo? padres y padrinos responden: la vida eterna.
La caridad, la esperanza y la fe, no surgen del hombre. Son un don de Dios. Un don que recibimos gratuitamente en el Bautismo. Lo recibimos como un germen, es decir como una semilla, que ya contiene en s? toda la potencialidad, toda la substancia que habr? luego de desarrollarse, mediante el trabajo de la libertad responsable y la ayuda de la gracia.
En esta perspectiva es una carta ecum?nica, apta para ser le?da por todos los cristianos. Incluso por aquellos bautizados que ahora se confiesan agn?sticos, es decir. ?no sabe, no contesta?; tambi?n por quienes se consideran esc?pticos, esto es: ?estoy en otra, no me interesa?. Vale la pena arriesgarse a la aventura de adentrar pacientemente en ella.

Existencialmente impactante
Sin desatender las consideraciones teol?gicas, resulta existencialmente impactante toda la parte final de la carta, que lleva como subt?tulo ??Lugares? de aprendizaje y del ejercicio de la esperanza?.
All? afloran y se iluminan realidades bien diversas como: el deseo, la oraci?n, la acci?n, el trabajo, el sufrimiento, la muerte, la libertad, el juicio, la gracia, el ofrecimiento, la purificaci?n, el sufragio, la condenaci?n y la salvaci?n definitiva, entre otras.
La carta culmina, casi po?ticamente, con un p?rrafo de radiante tono b?blico dedicado a ?Mar?a, estrella de la esperanza?, reconociendo de un modo expl?cito que ?el ?reino? de Jes?s era distinto de c?mo lo hab?an podido imaginar los hombres?.

?Santa Mar?a, Madre de Dios, Madre nuestra, ens??anos a creer, esperar y amar contigo. Ind?canos el camino hacia su reino. Estrella del mar, brilla sobre nosotros y gu?anos en nuestro camino?.


+ Guillermo Rodr?guez-Melgarejo
30 de noviembre de 2007

TEXTO COMPLETO DE LA ENCICLICA: CARTA ENC?CLICA SPE SALVI.doc

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El Papa respondi? a la carta abierta que 138 l?deres musulmanes dirigieron al Santo Padre y a los responsables de las otras Iglesias y confesiones cristianas el pasado 13 de octubre acerca de las bases para el di?logo interreligioso.

Respuesta del Santo Padre a la carta abierta de los 138 l?deres religiosos musulmanes


Jueves 29 de noviembre de 2007



Su Alteza Real
Pr?ncipe Ghazi bin Muhammad bin Talal
Palacio Real
Amman
Jordan

Su Alteza Real,

El 13 de octubre de 2007, una carta abierta dirigida a Su Santidad el papa Benedicto XVI y a otros l?deres cristianos fue firmada por ciento treinta y ocho l?deres religiosos musulmanes, incluyendo a Su Alteza Real. Usted, a su vez, tuvo la amabilidad de presentarla al Obispo Salim Sayegh, Vicario del Patriarca latino de Jerusal?n en el Jord?n, con el pedido de hacerla llegar a Su Santidad.

El Papa me ha pedido expresar su gratitud a Su Alteza Real y a todos aquellos que firmaron la carta. Tambi?n desea expresar su aprecio profundo por este gesto, por el esp?ritu positivo que inspira el texto y por el llamado a un compromiso com?n para promover la paz en el mundo.

Sin ignorar ni minimizar nuestras diferencias como cristianos y musulmanes, podemos, y por lo tanto, debemos ver aquello que nos une, es decir, la creencia en el Dios ?nico, el Creador providente y Juez universal que al final de los tiempos tratar? con cada cual seg?n sus acciones. Todos estamos llamados a disponernos totalmente a ?l y obedecer su sagrada voluntad.

Consciente del contenido de su Enc?clica Deus Caritas Est (?Dios es Amor?), Su Santidad se sorprendi? de manera particular por la atenci?n dada en la carta al doble mandamiento de amar a Dios y al pr?jimo.

Como debe Usted saber, al inicio de su pontificado, el Papa Benedicto XVI afirm?: ?Estoy profundamente convencido de que hemos de afirmar, sin ceder a las presiones negativas del entorno, los valores del respeto rec?proco, de la solidaridad y de la paz. La vida de cada ser humano es sagrada, tanto para los cristianos como para los musulmanes. Tenemos un gran campo de acci?n en el que hemos de sentirnos unidos al servicio de los valores morales fundamentales.? (Discurso a los Representantes de algunas comunidades musulmanas, Colonia, 20 de agosto de 2005). Tal terreno com?n nos permite basar el di?logo en el efectivo respeto por la dignidad de toda persona humana, el conocimiento objetivo de la religi?n del otro, el compartir la experiencia religiosa, y finalmente, en el compromiso com?n para promover el mutuo respeto y la aceptaci?n entre las generaciones m?s j?venes. El Papa conf?a, que una vez alcanzado esto, ser? posible cooperar de un modo productivo en los campos de la cultura y la sociedad, y en la promoci?n de la justicia y la paz en la sociedad y en todo el mundo.

Con el prop?sito de alentar su loable iniciativa, tengo el agrado de comunicarle que Su Santidad desear?a mucho recibir a Su Alteza Real y a un grupo limitado de los firmantes de la carta abierta, elegidos por usted. Al mismo tiempo, podr?a organizarse una reuni?n de trabajo entre su delegaci?n y el Pontificio Consejo para el Di?logo interreligioso, con la colaboraci?n de algunos Institutos Pontificios especializados, (como el Pontificio Instituto para estudios ?rabes e isl?micos y la Pontificia Universidad Gregoriana). Los detalles precisos de estas reuniones podr?an decidirse posteriormente, en caso que esta propuesta sea en principio aceptada por usted.

Aprovecho la ocasi?n para renovar y asegurar a Su Alteza Real mi m?s alta consideraci?n.

Cardenal Tarcisio Bertone
Secretario de Estado

Traducci?n: ACI Prensa

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Jueves, 29 de noviembre de 2007
Lahore (Agencia Fides) - A casi un mes de la declaraci?n del estado de emergencia, proclamado por el Presidente Pervez Musharraf el pasado 3 de noviembre, los Obispos cat?licos lanzan un fuerte llamado a la naci?n, en el que se pide al gobierno la restauraci?n de los derechos constitucionales y la libertad de los ciudadanos.


OBISPOS CAT?LICOS EXIGEN EL FINAL DEL ESTADO DE EMERGENCIA


La Conferencia de Obispos Cat?licos de Pakist?n (PCBC), representando a cerca de 1.5 mill?n de Cat?icos Pakistan?es y sirviendo al pa?s a trav?s de cientos de escuelas, hospitales y servicios sociales se reunieron el 23 de Noviembre de 2007 en Lahore. Mantuvieron una sesi?n especial para discutir la situaci?n en el pa?s con respecto a la imposici?n del estado de emergencia, creciente militancia en NWFP y en ?reas tribales, obst?culos en los medios de comunicaci?n, libre expresi?n y conflictos pol?ticos en el pa?s.

Los Obispos observaron con profunda preocupaci?n que la situaci?n despu?s de la imposici?n de emergencia el 3 de Noviembre ha preocupado a los pakistan?s, dentro y fuera, acerca de la estabilidad y pac?fica transici?n de la democracia. Los Obispos expresaron su conmoci?n y condena sobre los ataques a la sociedad civil por el mero hecho de expresar su derecho de conciencia y libre expresi?n.

Las reuniones pac?ficas de los abogados y de los activistas de los derechos humanos se interrumpieron con fuerza brutal y tambi?n se suprimieron los medios de comunicaci?n como nunca antes. Consideramos que esto es un signo muy malo para el pa?s, y esta preocupaci?n grave se hace oir tambi?n por la comunidad internacional.

Mientras urgimos a todos los cristianos a rezar al Dios Todopoderoso que d? la sabidur?a a los responsables de la decisi?n que tienen obligaci?n de dirigir la naci?n fuera de esta crisis m?ltiple, desear?amos hacer respetuosa y fuertemente las siguientes recomendaciones a favor del pueblo de Pakist?n y de la Iglesia:

Recomendamos:

? La restauraci?n de los derechos fundamentals que requerir?a el levantamiento del estado de emergencia y la vuelta a la norma constitucional sin demora.

? Como la democracia es dependiente de un sistema propio de juticia, por eso es urgente y necesario restablecer la independencia de la magistratura. Se debe permitir a los jueces puestos de hecho bajo arresto domiciliario moverse y expresarse libremente.

? Las restricciones sobre los medios de comunicaci?n no hace juego con los ideales de una naci?n libre, por eso, deben terminar todos los frenos sobre la prensa y medios electr?nicos.

? Se debe poner en libertad inmediatamente y sin condiciones a las personas detenidas despu?s de la imposici?n de la emergencia incluyendo abogados, activistas pol?ticos, estudiantes y defensores de los derechos humanos.

? Se debe constituir una Comisi?n Electoral independiente, creible y aceptable. Deber?a haber un elevado campo de juego para que todos los partidos luchen en las pr?ximas elecciones generales.

? El reino de terror de las agencies no estatales a trav?s del pa?s debe ser contrarestado por todos los medios posibles dentro del ?mbito de la ley.

Para conseguir una democracia significativa, estable y sostenible, el gobierno deber?a hacer esfuerzos para que una reconciliaci?n nacional entre los partidos pol?ticos y la sociedad civil deba permitir desempe?ar su papel en todos los niveles con el fin de construir un consenso en los temas de importancia vital incluyendo el reto a construir la paz interreligiosa e intersectaria y la armon?a por un pac?fico ypr?spero Pakist?n.

Archbispo Lawrence J. Saldanha

Arzobispo de Lahore
Presidente, PCBC

Obispo Anthony T. Lobo
Obispo de Islamabad ? Rawalpindi
Secretario General, PCBC


Fecha, Lahore, 23 Noviembre 2007

(Traducci?n particular no oficial del Ingl?s)


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ASIA/INDONESIA - ?Indonesia, pa?s donde el di?logo interreligioso funciona y da frutos? Entrevista al Jesuita P. Ignazio Ismartono SJ, coordinador del ?Servicio de crisis y reconciliaci?n? de la Conferencia Episcopal de Indonesia

Roma (Agencia Fides) - En Indonesia, el pa?s musulm?n m?s populoso del mundo, el di?logo interreligioso funciona y da frutos. Las buenas relaciones entre los l?deres se han consolidado y los cristianos son estimados y apreciados en la sociedad, a pesar de algunos episodios negativos, que no invalidan el cuadro general positivo. Es lo afirmado en una entrevista a la Agencia Fides por el Jesuita p. Ignazio Ismartono SJ, coordinador del ?Servicio de crisis y reconciliaci?n? de la Conferencia Episcopal de Indonesia y Vicepresidente de la Comisi?n para el Di?logo Interreligioso. El P. Ismartono, incansable promotor de las relaciones entre cristianos y musulmanes, nos ofrece un cuadro de la situaci?n de Indonesia y explica los fundamentos y las perspectivas del di?logo.

Despu?s del cambio democr?tico de 1998, ?c?mo se encuentra en la actualidad la situaci?n pol?tica y social de Indonesia?

A nivel pol?tico estamos al inicio de un proceso de descentralizaci?n que se est? configurando en la era post-Suharto, el dictador que gobern? el pa?s por m?s de 30 a?os. Pero es necesario vigilar para que el centralismo estatal no si sustituya con un ?centralismo local?, con hombres fuertes que imponen en las distintas regiones el modelo de un poder absoluto. La joven democracia indonesa debe dar pasos concretos de participaci?n efectiva en el gobierno, de protagonismo de la sociedad civil a nivel local. Ciertamente la democracia no es la panacea para todos los males y debe favorecer el desarrollo econ?mico y social. De otra manera, en un pa?s tan diversificado como Indonesia, se corre el riesgo de la fragmentaci?n. En las zonas del pa?s consideradas ?de riesgo? los problemas son muchos y de distinto tipo. En el Norte de Sumatra, en Aceh, donde he podido estar varias veces, se habla de la implementaci?n de la sharia, la ley isl?mica. Pero la sociedad civil no la quiere. Las instancias del separatismo no dependen de la religi?n sino m?s bien de la pobreza. Tambi?n en la Papua indonesa, en el extremo este del Archipi?lago, la poblaci?n ind?gena ha quedado fuera de los m?rgenes de desarrollo, tienen un nivel pobr?simo de instrucci?n y la explotaci?n de los grandes recursos naturales, en manos de las multinacionales, no se refleja en un crecimiento de las comunidades locales. En las islas Molucas y en Solawesi (teatro de enfrentamientos interreligiosos de 1999 al 2002) la situaci?n ha mejorado y esperamos se mantenga estable. Pero en general hoy en Indonesia el mayor problema es la falta de trabajo, tenemos 42 millones de desocupados, lo que genera pobreza, miseria y tensi?n social.

?Actualmente, c?mo se constituye el factor ?religi?n? en la vida nacional?

Las dos principales organizaciones isl?micas, ?Nahdlatul Ulama? y ?Muhammadiyah? (que cuentan compresivamente con casi 70 millones de seguidores) contin?an a determinar el escenario nacional. Si ?stas act?an de manera correcta, haci?ndose portadoras de valores y de justas batallas, promoviendo la concordia, el pa?s invocar? el camino de la armon?a social. El gobierno es consiente del rol clave que estas organizaciones tienen, por lo que trata de involucrarlas. Ciertamente a?n existen peque?os grupos que apuestan por la violencia. Lo parad?jico es que hay factores y elementos no religiosos que crean problemas religiosos: la repartici?n de los recursos naturales, los medios de comunicaci?n y la globalizaci?n que crean marginaci?n. Por otro lado en Indonesia se hace un uso instrumental de la religi?n con motivos pol?ticos. Es importante que la gente tome conciencia de este riesgo. Por parte nuestra, en cuanto cristianos, buscamos evitar a toda costa cualquier conflicto, buscamos mantener buenas relaciones con los musulmanes y de promover manifestaciones y campa?as comunes para evitar estos peligros.

?Cu?l es la base, el marco que hace funcionar bien el di?logo interreligioso en Indonesia?

El marco que garantiza el di?logo es la ?Pancasila?, la filosof?a que est? a la base del estado, sancionada por la Constituci?n. Es la filosof?a de los cinco principios (panca = cinco, silo = principio): fe en un ?nico Dios supremo; humanidad justa y civil; unidad de Indonesia; democracia guiada por la sabidur?a; justicia social. La Pancasila indica lo que hay de bueno en cada religi?n, los principios comunes como solidaridad, respeto, justicia y por lo tanto es de ayuda a un recorrido de di?logo. La Pancasila es un instrumento para servir, no para dominar: sirve para reafirmar la unidad de Indonesia y el compromiso com?n de la poblaci?n indonesia de respetar y promover algunos valores fundamentales, que garantizan la paz y la estabilidad.
En cuanto creyentes en Cristo, es necesario que desarrollemos en la naci?n un esp?ritu de fraternidad, igualdad entre comunidad de cultura, etnia y fe diversa, como base de referencia para una coexistencia pac?fica. Debemos hacer crecer en todos una actitud positiva y abierta, en el conocimiento rec?proco, escucha, comprensi?n y di?logo.

?Piensa que el modelo de di?logo entre los l?deres en Indonesia pueda ser exportable, y quiz?s pueda representar un paradigma para otras ?reas del mundo?

Para un hombre como yo que busca comprender los localismos (e Indonesia es una naci?n densa de particularismos, idiomas, culturas, razas, religiones), es dif?cil hablar de comparaciones o paradigmas. Es necesario considerar siempre el trasfondo hist?rico y cultural: cuando el Islam lleg? a Indonesia, encontr? una cultura plasmada por el esp?ritu hind?-budista; asimismo lleg? gracias a los comerciantes, no con la violencia. Los mercaderes ?rabes respetaron las tradiciones y los usos locales: as? el Islam se introdujo gradualmente en la sociedad y en la tradici?n cultural de Java con discreci?n, y sin eliminar la tradici?n. Las modalidades del di?logo est?n siempre influenciadas por el trasfondo hist?rico-cultural. El Medio Oriente, por ejemplo, tiene una historia pol?tico-social completamente diversa. Tal vez se puede decir que desde el Medio Oriente se puede mirar m?s all?, hacia el Extremo Oriente, para aferrar algunas din?micas y estrategias, sobre c?mo llevar adelante un di?logo y un encuentro fructuoso entre religiones y culturas, especialmente en la vertiente isl?mico-cristiana. Es interesante que el gobierno indonesio se haga promotor de un forum religioso y de un modelo de buenas relaciones entre l?deres y comunidades de fe diversa.

?C?mo es considerada la Iglesia en Indonesia?

La Iglesia (los cat?licos son 6 millones) goza de gran consideraci?n de parte de la gente porque hace mucho en el campo de la instrucci?n y de la salud. Estas obras son bastante apreciadas sobre todo en el ?rea rural, donde frecuentemente no hay otras estructuras estatales. Queremos servir a las personas en el mejor modo posible, asistiendo sobre todo a los pobres. Los hospitales cat?licos tienen una secci?n especial para los indigentes, que no tienen ni siquiera la asistencia sanitaria de base. Los Obispos est?n construyendo la Caritas indonesa que se llama ?Karina?: un gran paso hacia delante para el movimiento de solidaridad que la Iglesia ha siempre asegurado al pueblo indonesio, como se ha visto tambi?n en ocasi?n del tsunami o de los ?ltimos desastres naturales en Java. (PA) (Agencia Fides 28/11/2007 L?neas 75 Palabras 1147)

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Mensaje que ha enviado Benedicto XVI con motivo de la Jornada Mundial del Emigrante y el Refugiado que se celebrar? el 13 de enero de 2008 con el tema: ?Los j?venes migrantes?.


Queridos hermanos y hermanas:
El tema de la Jornada Mundial del Emigrante y el Refugiado invita este a?o a reflexionar en particular sobre los j?venes migrantes. En efecto, las cr?nicas diarias hablan con frecuencia de ellos. El amplio proceso de globalizaci?n del mundo lleva consigo una necesidad de movilidad que impulsa tambi?n a muchos j?venes a emigrar y a vivir lejos de sus familias y de sus propios pa?ses. Como consecuencia de esto, la juventud dotada de los mejores recursos intelectuales abandona a menudo los pa?ses de origen, mientras en los pa?ses que reciben a los migrantes rigen normas que dificultan su efectiva integraci?n. De hecho, el fen?meno de la emigraci?n va aumentando siempre m?s y abarca un gran n?mero de personas de todas las condiciones sociales. Por consiguiente, con raz?n, las instituciones p?blicas, las organizaciones humanitarias y tambi?n la Iglesia cat?lica dedican muchos de sus recursos para atender a estas personas en dificultad.

Los j?venes migrantes son particularmente sensibles a la problem?tica constituida por la denominada "dificultad de la doble pertenencia": por un lado, sienten vivamente la necesidad de no perder la cultura de origen, mientras, por el otro, surge en ellos el comprensible deseo de insertarse org?nicamente en la sociedad que los acoge, sin que esto, no obstante, implique una completa asimilaci?n y la consiguiente p?rdida de las tradiciones ancestrales. Entre esa juventud est?n las j?venes, m?s f?cilmente v?ctimas de la explotaci?n, de chantajes morales e incluso de toda clase de abusos. ?Qu? decir de los adolescentes, de los menores no acompa?ados, que constituyen una categor?a en peligro entre los que solicitan asilo? Estos chicos y chicas terminan con frecuencia en la calle, abandonados a s? mismos y v?ctimas de explotadores sin escr?pulos que, m?s de una vez, los transforman en objeto de violencia f?sica, moral y sexual.

Si observamos m?s de cerca el sector de los migrantes forzosos, de los refugiados, de los pr?fugos y de las v?ctimas del tr?fico de seres humanos, encontramos, desafortunadamente, muchos ni?os y adolescentes. A este respecto, es imposible callar ante las im?genes desgarradoras de los grandes campos de pr?fugos y de refugiados, presentes en distintas partes del mundo. ?C?mo no pensar que esos peque?os seres han llegado al mundo con las mismas, leg?timas esperanzas de felicidad que los otros? Y, al mismo tiempo, ?c?mo no recordar que la infancia y la adolescencia son fases de fundamental importancia para el desarrollo del hombre y de la mujer, y requieren estabilidad, serenidad y seguridad? Estos ni?os y adolescentes han tenido como ?nica experiencia de vida los "campos" de permanencia obligatoria, donde se hallan segregados, lejos de los centros habitados y sin la posibilidad de ir normalmente a la escuela. ?C?mo pueden mirar con confianza hacia su propio futuro? Es cierto que se est? haciendo mucho por ellos, pero es verdad tambi?n que es necesario dedicarse a?n m?s a ayudarles, mediante la creaci?n de estructuras id?neas de acogida y de formaci?n.

Desde esta perspectiva, precisamente, se plantea la siguiente pregunta: ?c?mo responder a las expectativas de los j?venes migrantes? ?Qu? hacer para satisfacerlas? Desde luego, hay que contar, en primer lugar, con el apoyo de la familia y de la escuela. Pero, ?cu?n complejas son las situaciones, y numerosas las dificultades que encuentran estos j?venes en sus contextos familiares y escolares! En las familias se han olvidado los papeles tradicionales que exist?an en los pa?ses de origen y se asiste con frecuencia a un choque entre los padres, que han permanecido anclados a la propia cultura, y los hijos, aculturados con gran rapidez en los nuevos contextos sociales. No hay que descuidar, sin embargo, el esfuerzo que los j?venes deben realizar para insertarse en los itinerarios educativos vigentes en los pa?ses que los acogen. El mismo sistema escolar, por tanto, deber?a tener en cuenta su situaci?n y prever, para los j?venes inmigrados, caminos espec?ficos formativos de integraci?n, apropiados a sus necesidades. Ser? muy importante, tambi?n, tratar de crear en las aulas un clima de respeto rec?proco y di?logo entre todos los alumnos, sobre la base de los principios y valores universales que son comunes a todas la culturas. El empe?o de todos ) docentes, familias y estudiantes ) contribuir?, ciertamente, a ayudar a los j?venes migrantes a afrontar del mejor modo posible el desaf?o de la integraci?n y les dar? la posibilidad de adquirir todo aquello que puede ser provechoso para su formaci?n humana, cultural y profesional. Esto vale a?n m?s para los j?venes refugiados, para los que habr? que preparar programas adecuados, tanto en el ?mbito escolar como en el del trabajo, con el objeto de garantizarles una preparaci?n, proporcion?ndoles las bases necesarias para una correcta integraci?n en el nuevo mundo social, cultural y profesional.

La Iglesia considera con especial atenci?n el mundo de los migrantes y pide a los que han recibido en sus pa?ses de origen una formaci?n cristiana que hagan fructificar ese patrimonio de fe y de valores evang?licos para que se pueda dar un testimonio coherente en los distintos contextos existenciales. Por esto, precisamente, invito a las comunidades eclesiales de llegada a que acojan cordialmente a los j?venes y a los peque?os con sus padres, tratando de comprender sus vicisitudes y de favorecer su integraci?n.

Existe, adem?s, entre los migrantes, como ya lo escrib? en el Mensaje del a?o pasado, una categor?a que se ha de tener especialmente en cuenta, a saber, la de los estudiantes de otros pa?ses que, por motivos de estudio se encuentran lejos de casa. Su n?mero aumenta continuamente; son j?venes que necesitan una pastoral espec?fica porque no s?lo son estudiantes, como todos, sino tambi?n migrantes temporales. A menudo se sienten solos, bajo la presi?n del estudio, y a veces oprimidos por las dificultades econ?micas. La Iglesia, con materna solicitud, los mira con afecto y procura realizar intervenciones espec?ficas, pastorales y sociales, que tengan en cuenta los grandes recursos de su juventud. Es preciso, igualmente, ayudarles a abrirse al dinamismo de la dimensi?n intercultural, enriqueci?ndose al estar en contacto con otros estudiantes de culturas y religiones distintas. Para los j?venes cristianos, esta experiencia de estudio y de formaci?n puede ser un campo ?til para madurar su fe, estimulada a abrirse a ese universalismo que es elemento constitutivo de la Iglesia cat?lica.
Queridos j?venes migrantes: preparaos a construir, con vuestros coet?neos, una sociedad m?s justa y fraterna, cumpliendo escrupulosamente y con seriedad vuestros deberes con vuestras familias y con el Estado. Respetad las leyes y no os dej?is llevar nunca por el odio y la violencia. Procurad, m?s bien, ser protagonistas, desde ahora, de un mundo donde reinen la comprensi?n y la solidaridad, la justicia y la paz. En particular a vosotros, j?venes creyentes, os pido que aprovech?is el tiempo de vuestros estudios para crecer en el conocimiento y en el amor a Cristo. Jes?s quiere que se?is verdaderos amigos suyos y por esto es necesario que cultiv?is constantemente una ?ntima relaci?n con ?l en la oraci?n y en la d?cil escucha de su Palabra. ?l quiere que se?is sus testigos y por eso es preciso que os compromet?is a vivir con valor el Evangelio, traduci?ndolo en gestos concretos de amor a Dios y de servicio generoso a los hermanos. La Iglesia tambi?n os necesita y cuenta con vuestra aportaci?n. Pod?is desarrollar una funci?n providencial en el actual contexto de la evangelizaci?n. Originarios de culturas distintas, pero unidos todos por la pertenencia a la ?nica Iglesia de Cristo, pod?is mostrar que el Evangelio est? vivo y es apropiado para cada situaci?n; es un mensaje antiguo y siempre nuevo; Palabra de esperanza y de salvaci?n para los hombres de todas las razas y culturas, de todas las edades y de todas las ?pocas.

A Mar?a, Madre de toda la humanidad, y a Jos?, su cast?simo esposo, ambos pr?fugos con Jes?s en Egipto, les encomiendo cada uno de vosotros, vuestras familias, los que trabajan, de distintos modos, en vuestro amplio mundo de j?venes migrantes, los voluntarios y los agentes de pastoral que os acompa?an con su disponibilidad y su apoyo de amigos.

Que el Se?or est? siempre cerca de vosotros y de vuestras familias, para que, juntos, pod?is superar los obst?culos y las dificultades materiales y espirituales que encontr?is en vuestro camino. Acompa?o estos votos con una especial Bendici?n Apost?lica para cada uno de vosotros y para las personas que os rodean.

Vaticano, 18 de octubre, 2007
BENEDICTUS PP. XVI


[Traducci?n distribuida por la Santa Sede
? Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]

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ZENIT publica la intervenci?n que pronunci? Benedicto XVI el mi?rcoles, 28 de Noviembre de 2007, durante la audiencia general, en la que medit? sobre la figura de San Efr?n, considerado como el m?s grande de los padres de la Iglesia en Siria.

Queridos hermanos:

Seg?n una opini?n com?n hoy, el cristianismo ser?a una religi?n europea, que habr?a exportado la cultura de este continente a otros pa?ses. Pero la realidad es mucho m?s compleja, pues la ra?z de la religi?n cristiana se encuentra en el Antiguo Testamento y, por tanto, en Jerusal?n y en el mundo sem?tico. El cristianismo se alimenta siempre de esta ra?z del Antiguo Testamento. Su expansi?n en los primeros siglos tuvo lugar tanto hacia occidente, hacia el mundo greco-latino, donde despu?s inspir? la cultura Europa, como hacia oriente, hasta Persia, la India, ayudando de este modo a suscitar una cultura espec?fica, con lenguas sem?ticas, y con una propia identidad.

Para mostrar esta multiformidad cultural de la ?nica fe cristiana de los inicios, en la catequesis del mi?rcoles pasado habl? de un representante de este otro cristianismo, Afraates el sabio persa, para nosotros casi desconocido. En esta misma l?nea quisiera hablar hoy de san Efr?n el sirio, nacido en N?sibis en torno al a?o 306 en el seno de una familia cristiana.

Fue el representante m?s importante del cristianismo en el idioma sir?aco y logr? conciliar de manera ?nica la vocaci?n de te?logo con la de poeta. Se form? y creci? junto a Santiago, obispo de N?sibis (303-338), y junto a ?l fund? la escuela teol?gica de su ciudad. Ordenado di?cono, vivi? intensamente la vida de la comunidad local hasta el a?o 363, en el que N?sibis cay? en manos de los persas. Entonces Efr?n emigr? a Edesa, donde continu? predicando. Muri? en esta ciudad en el a?o 373, al quedar contagiado en su obra de atenci?n a los enfermos de peste.

No se sabe a ciencia cierta si era monje, pero en todo caso es seguro que decidi? seguir siendo di?cono durante toda su vida, abrazando la virginidad y la pobreza. De este modo, en el car?cter espec?fico de su cultura, se puede ver la com?n y fundamental identidad cristiana: la fe, la esperanza --esa esperanza que permite vivir pobre y casto en este mundo, poniendo toda expectativa en el Se?or-- y por ?ltimo la caridad, hasta ofrecer el don de s? mismo en el cuidado de los enfermos de peste.

San Efr?n nos ha dejando una gran herencia teol?gica: su considerable producci?n puede reagruparse en cuatro categor?as: obras escritas en prosa (sus obras pol?micas y los comentarios b?blicos); obras en prosa po?tica; homil?as en verso; y por ?ltimo los himnos, sin duda la obra m?s amplia de Efr?n. Es un autor prol?fico e interesante en muchos aspectos, pero sobre todo desde el punto de vista teol?gico.

El car?cter espec?fico de su trabajo consiste en unir teolog?a y poes?a. Al acercarnos a su doctrina, tenemos que insistir desde el inicio en esto: hace teolog?a de forma po?tica. La poes?a le permite profundizar en la reflexi?n teol?gica a trav?s de paradojas e im?genes. Al mismo tiempo, su teolog?a se hace liturgia, se hace m?sica: de hecho, era un gran compositor, un m?sico. Teolog?a, reflexi?n sobre la fe, poes?a, canto, alabanza a Dios, van juntos; y, precisamente por este car?cter lit?rgico, aparece con nitidez en la teolog?a de Efr?n la verdad divina. En la b?squeda de Dios, al hacer teolog?a, sigue el camino de la paradoja y del s?mbolo. Privilegia las im?genes contrapuestas, pues le sirven para subrayar el misterio de Dios.

Ahora no puedo hablar mucho de ?l, en parte porque es dif?cil de traducir la poes?a, pero para dar al menos una idea de su teolog?a po?tica quisiera citar pasajes de dos himnos. Ante todo, y de cara tambi?n al pr?ximo Adviento, os propongo unas espl?ndidas im?genes tomadas de los himnos ?Sobre la natividad de Cristo?. Ante la Virgen, Efr?n manifiesta con inspiraci?n su maravilla:

?El Se?or vino a ella
para hacerse siervo.
El Verbo vino a ella
para callar en su seno.
El rayo vino a ella
para no hacer ruido.
El pastor vino a ella,
y naci? el Cordero, que llora dulcemente.
El seno de Mar?a
ha trastocado los papeles:
Quien cre? todo
se ha apoderado de ?l, pero en la pobreza.
El Alt?simo vino a ella (Mar?a),
pero entr? humildemente.
El esplendor vino a ella,
pero vestido con ropas humildes.
Quien todo lo da
experiment? el hambre.
Quien da de beber a todos
Sufri? la sed.
Desnudo sali? de ella,
quien todo lo reviste (de belleza)? (Himno ?De Nativitate? 11, 6-8).

Para expresar el misterio de Cristo, Efr?n utiliza una gran variedad de temas, de expresiones, de im?genes. En uno de sus himnos pone en relaci?n a Ad?n (en el para?so) con Cristo (en la Eucarist?a).

?Fue cerrando
con la espada del querub?n,
hasta dejar cerrado
el camino del ?rbol de la vida.
Pero para los pueblos,
el Se?or de este ?rbol
se ha entregado ?l mismo como alimento,
como oblaci?n (eucar?stica).
Los ?rboles del Ed?n
fueron dados como alimento
al primer Ad?n.
Por nosotros el jardinero
del Jard?n en persona
se hizo alimento
para nuestras almas.
De hecho, todos nosotros hab?amos salido
del Para?so junto con Ad?n,
que lo dej? a sus espaldas.
Ahora que ha sido retirada la espada,
abajo (en la cruz) por la lanza
podemos regresar? (Himno 49, 9-11).

Para hablar de la Eucarist?a, Efr?n utiliza dos im?genes: las brasas o el carb?n ardiente, y la perla. El tema de las brasas est? tomado del profeta Isa?as (Cf. 6, 6). Es la imagen del seraf?n, que toma las brasas con las tenazas y roza simplemente los labios del profeta para purificarlos; el cristiano, por el contrario, toca y digiere las mismas Brasas, al mismo Cristo:

?En tu pan se esconde el Esp?ritu,
que no puede digerirse;
en tu vino est? el fuego, que no puede beberse.
El Esp?ritu en tu pan, el fuego en tu vino:
?sta es la maravilla acogida por nuestros labios.
El seraf?n no pod?a acercar sus dedos a las brasas,
a las que s?lo pudieron acercarse los labios de Isa?as;
ni los dedos las tomaron, ni los labios las digirieron;
pero el Se?or nos ha concedido a nosotros ambas cosas.
El fuego descendi? con ira para destruir a los pecadores,
pero el fuego de la gracia desciende sobre el pan y all? permanece.
En vez del fuego que destruy? al hombre,
hemos comido el fuego en el pan
y hemos sido salvados? (Himno ?De Fide?, 10, 8-10).

Un ejemplo m?s de los himnos de san Efr?n, donde habla de la perla como s?mbolo de la riqueza y de la belleza de la fe:

?Coloqu? (la perla), hermanos, en la palma de mi mano
para poder examinarla.
La observ? por todos los lados:
ten?a el mismo aspecto desde todos los lados.
As? es la b?squeda del Hijo, inescrutable,
pues es totalmente luminosa.
En su limpidez, vi al L?mpido,
que no se opaca;
en su pureza,
vi al s?mbolo del cuerpo de nuestro Se?or,
que es puro.
En su car?cter indivisible, vi la verdad,
que es indivisible? (Himno sobre la Perla 1, 2-3).

La figura de Efr?n sigue siendo plenamente actual para la vida de varias Iglesias cristianas. Lo descubrimos en primer lugar como te?logo, que a partir de la Sagrada Escritura reflexiona po?ticamente en el misterio de la redenci?n del hombre realizada por Cristo, Verbo de Dios encarando. Hace una reflexi?n teol?gica expresada con im?genes y s?mbolos tomados de la naturaleza, de la vida cotidiana y de la Biblia. Efr?n confiere a la poes?a y a los himnos para la Liturgia un car?cter did?ctico y catequ?tico; se trata de himnos teol?gicos y, al mismo tiempo, adecuados para ser recitados en el canto lit?rgico. Efr?n se sirve de estos himnos para difundir, con motivo de las fiestas lit?rgicas, la doctrina de la Iglesia. Con el pasar del tiempo, se han convertido en un instrumento catequ?tico sumamente eficaz para la comunidad cristiana.

Es importante la reflexi?n de Efr?n sobre el tema de Dios creador: en la creaci?n no hay nada aislado, y el mundo es, junto a la Sagrada Escritura, una Biblia de Dios. Al utilizar de manera equivocada su libertad, el hombre trastoca el orden del cosmos. Para Efr?n, dado que no hay Redenci?n sin Jes?s, tampoco hay Encarnaci?n sin Mar?a. Las dimensiones divinas y humanas del misterio de nuestra redenci?n se encuentran en los escritos de Efr?n; de manera po?tica y con im?genes tomadas fundamentalmente de las Escrituras, anticipa el trasfondo teol?gico y en cierto sentido el mismo lenguaje de las grandes definiciones cristol?gicas de los Concilios del siglo V.

Efr?n, honrado por la tradici?n cristiana con el t?tulo de ?c?tara del Esp?ritu Santo?, decidi? seguir siendo di?cono de su Iglesia durante toda la vida. Fue una decisi?n decisiva y emblem?tica: fue di?cono, es decir servidor, ya sea en el ministerio lit?rgico, ya sea de manera m?s radical en el amor a Cristo, cantado por ?l de manera sin par, ya sea por ?ltimo en la caridad a los hermanos, a quienes introdujo con maestr?a excepcional en el conocimiento de la Revelaci?n divina.


[Al final de la audiencia, el Papa salud? a los peregrinos en varios idiomas. En espa?ol, dijo:]

Queridos hermanos y hermanas:
San Efr?n puede ser considerado el m?s grande de los Padres sir?acos, as? como el poeta m?s renombrado de toda la ?poca patr?stica. Permaneci? como di?cono hasta su muerte en Edesa, a causa de la peste contra?da mientras curaba a los enfermos. En sus muchas obras consigui? armonizar su vocaci?n de te?logo con la de poeta, sirvi?ndose de im?genes, s?mbolos y paradojas, para expresar y profundizar sus reflexiones teol?gicas. En efecto, Efr?n compuso muchas poes?as e himnos lit?rgicos para difundir entre los fieles la doctrina de la Iglesia. Destaca ante todo su reflexi?n sobre Dios creador; para ?l la creaci?n, junto con la Sagrada Escritura, es como una Biblia de Dios. La presencia de Jes?s en el seno de Mar?a le lleva a considerar la alt?sima dignidad y el papel fundamental de la mujer, hablando siempre de ella con sensibilidad y respeto. Adem?s, en los textos de Efr?n se encuentran ya las dimensiones humana y divina del misterio de la redenci?n, anticipando as? el trasfondo teol?gico y hasta el mismo lenguaje de las grandes definiciones cristol?gicas de los Concilios del siglo V.

Saludo cordialmente a los visitantes de lengua espa?ola. En particular, a los distintos grupos venidos de Argentina, Espa?a, M?xico, y de otros pa?ses latinoamericanos. Siguiendo la ense?anza y el ejemplo de san Efr?n, os invito a dejaros guiar en vuestras vidas por el amor de Cristo, para servir a Dios y a los hermanos con generosa y alegre dedicaci?n. Muchas gracias.

Traducci?n del original italiano realizada por Jes?s Colina
? Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana

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Mi?rcoles, 28 de noviembre de 2007
Art?culo publicado en la revita "Iglesia Nivariense", n?mero 78 NOVIEMBRE 2007


EONARDO RUIZ DEL CASTILLO
DIRECIUR DE CARITAS DIOcE&ANA DE TENERIFE


MI NOMBRE ES C?RITAS


? H ola!, ?qu? tal?... ?C?mo te llamas?... ?Qu? bonito
nombre!... ?Cu?ntos a?os tienes?... ?Claro, es cierto!... no es relevante... a m? no me importa la edad, sino el deseo de participar... Te lo preguntaba porque veo que eres muy joven y eso me produce una profunda alegr?a, porque cuando veo a los j?venes acerca-ros a m?, me lleno de gozo.

Mi nombre es C?ritas y llevo grabado en ?l el AMOR. El Amor que Cristo nos transmiti? a favor de los m?s empobrecidos de nuestra sociedad. No en vano mi nombre significa eso. ?Conoces la Carta Enc?clica de nuestro Papa Benedicto XVI, "Deus Caritas Est?... ?Me alegro que la hayas le?do varias veces!... Entonces sabr?s que su t?tulo se traduce como: "Dios es Amor". ?Lo ves?... C?ritas = Amor...

?S?, dime!... ?Buena pregunta me haces!... Mi edad es de relativa juventud; en Espa?a fui creada en el a?o 1947 y aqu? en Tenerife, seis a?os despu?s, o sea en 1953, siendo mi primer Delegado el Reverendo Don Lu?s Reyes P?rez, fallecido el pasado a?o 2006.

Estoy arropada por una serie de personas ?voluntarias y contratadas que viven y manifiestan su compromiso con los pobres. Que transmiten a ellos su amor, su profundo amor por los que llamo los ?ltimos y no atendidos. Tambi?n hay quienes los definen como los sin voz. Ten en cuenta que las personas contratadas est?n conmigo por ese amor profundo y desinteresado hacia los que tocan mi puerta en demanda de ayuda, atenci?n, cari?o, escucha y muchas otras cosas m?s. Porque son capaces y, podr?an hacerlo, de estar trabajando en otro lugar con mejor remuneraci?n y menos horas
de jornada; pero eso no les llena, no les complace; porque su amor preferencial por los empobrecidos y necesitados, es primordial a cualquier otra connotaci?n.

Las C?ritas Parroquiales y Arciprestales de la Di?cesis de San Crist?bal de La Laguna o Nivariense (Tenerife), hacen la C?ritas Diocesana de Tenerife. Soy la expresi?n concreta del Amor de Dios a los hombres y mujeres, desde la Iglesia de Cristo, que se manifiesta de forma prioritaria a los m?s necesitados. Tambi?n el cauce ordinario y oficial de la Iglesia particular para la acci?n caritativo-social. ?Ves?... "Soy la expresi?n concreta del amor..." Amor; todo en m? es Amor, ya te lo dije antes...

No es posible en tan poco tiempo hablarte de todo cuanto hago por esas personas que se encuentran en exclusi?n social y, en muchos casos, sin un techo; sin un hogar. Los resultados son gracias al esfuerzo extraordinario y la dedicaci?n plena y absoluta de quienes te dec?a: Voluntarios y contrata-dos, y por la generosidad de personas muy sensibles que me apoyan y me ayudan, no s?lo econ?micamente sino con otras muchas obras que son fundamenta-les para yo poder dar no s?lo el pez que alimenta a esas personas, sino las ense?anzas necesarias para que aprendan a pescar, y finalmente entregarles la ca?a. Tambi?n el buen hacer del estamento p?blico y privado a modo de subvenciones, me permite (en un alto porcentaje) llevar a cabo mi labor.

Mi campo de actuaci?n es muy amplio y abarca las casas de acogida en Santa Cruz de Tenerife y Puerto de la Cruz; un Centro de baja exigencia para quienes de d?a est?n deambulando por las calles en Santa Cruz; un centro
para la atenci?n a personas con problemas de alcohol; otro centro para enfermos de VIH (SIDA), ?nico en Canarias; dos casas de acogida para inmigrantes, una en Santa Cruz y otra en Granadilla; un centro de asesoramiento, orientaci?n jur?dica y atenci?n social b?sica para inmigrantes en Santa Cruz... dentro del colectivo en exclusi?n. Un programa de mujer para su inserci?n en el mundo laboral; programas de familia como Atacaite, para mujeres solas y familias monoparentales; otro para mujeres j?venes con hijos; centros de d?a para mayo-res de 65 a?os y un hogar tutelado para estos mayores... y un largo etc?tera que abarca tambi?n el Arca de Empleo con diversidad de cursos para la formaci?n y apoyo a la inserci?n laboral, a trav?s de convenios con el Servicio Canario de Empleo. Precisamente espero poder comenzar en breve tres cursos: Carpinter?a de la madera, Agricultura Ecol?gica y Confecci?n Textil.

?Te has hecho una idea de mis actividades?... ?S??... ?Cu?nto me alegro!... Pues ahora s?lo me queda pedir tu colaboraci?n. Porque necesito aumentar el voluntariado; necesito a personas voluntarias que se impliquen en tareas con mayo-res, con inmigrantes, con el grupo de los sin techo-sin hogar... con un colectivo muy dificil pero que no por ello podemos dejar de lado: enfermos de VIH (Sida). ?Te decides?... ?Anda!, contacta conmigo en el tel?fono 922 277 212 y pregunta por el Departamento de Promoci?n y Animaci?n de la Comunidad; ellos te informar?n de todo cu?nto quieras saber. Yo te lo agradecer?... pero sobre todo las personas con las que vas a trabajar y vas a transmitirles tu amor desinteresado, que son muchas. Gracias.

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C?ritas
Diocesano de
Tenerife

Santa Cruz de Santiago de Tenerife,
Noviembre de 2007



Estimado Hermano Sacerdote:

Esta no pretende ser una carta m?s entre los Servicios Generales de C?ritas y usted, sino que su objetivo es comunicarnos con nuestros hermanos responsables de Parroquias y de sus C?ritas, para casi inmersos en las fiestas navide?as, enviarle nuestra Felicitaci?n con el ruego de que la haga extensiva a toda la comunidad parroquial. Al mismo tiempo le agradecemos la aportaci?n econ?mica que su parroquia viene realizando a lo largo del a?o en favor de los m?s pobres, a trav?s de las colectas del Primer Domingo de Mes y v?speras (colectas para C?ritas). Agradecimiento, porque no olvidamos el valioso apoyo de esa parroquia para los ?ltimos y y no atendidos, que es el ser y estar de C?ritas.

Igualmente damos las gracias a las comunidades parroquiales por su implicaci?n en la Campa?a de Per?, con motivo del terremoto de agosto pasado; inform?ndoles que la recaudaci?n obtenida en la Di?cesis hasta el cierre de campa?a, asciende a 98.420,10 Euros.

Le informamos adem?s que, como todos los a?os ?ste, la Campa?a de Navidad que C?ritas lleva a cabo, sigue con el lema iniciado el pasado a?o 2006: ?Los Derechos Humanos son universales, las oportunidades deber?an serio?, dedicado espec?ficamente a otro Derecho fundamental como la Salud: ?Primeros auxilios. Segundas oportunidades?. Sabemos que las personas ca-rentes de recursos y en exclusi?n est?n expuestas a altos riesgos personales y ambientales, careciendo en muchos casos de acceso a la informaci?n y a la asistencia sanitaria. Si mejoramos la salud de estas personas, podremos prevenir la pobreza y generar mayor riqueza. Perm?tame que le hagamos una sugerencia, en base a la campa?a navide?a que se haga en su parroquia o C?ritas parroquial. ?Podr?a ir destinada a paliar estas carencias en la sanidad de las personas que no se les reconoce a?n ese derecho? En sus manos dejamos la decisi?n.

Por otro lado, con la finalizaci?n del a?o y para cerrar el ejercicio contable, ROGAMOS a aquellas parroquias que por cualquier causa se hayan retrasado en ingresar el 20% de las colectas del primer domingo de mes, correspondiente al ejercicio 2007, en concepto de ?Primeros Domingos de mes y V?speras? y nos las remitan a lo largo de este mes de Diciembre. Ese 20% se seguir? ingresando en la cuenta corriente de CajaCanarias n? 2065 0000 06 1 114000222.

En los primeros meses del pr?ximo 2008 remitiremos cuadrante de las aportaciones correspondientes al a?o 2007, por las parroquias que conforman su arciprestazgo, para su comprobaci?n y correcci?n por si hubiera alg?n error de cualquier ?ndole.

Reiterando nuestro agradecimiento por su estimable colaboraci?n, para cualquier duda, o aclaraci?n econ?mica, puede ponerse en contacto con el Administrador de los Servicios Generales, Francisco Fumero, en el n?mero de tel?fono 922 277 212.

Fraternalmente en Cristo.

Leornardo Luis del Castillo
Director

Aurelio Feliciano Sosa
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San Jos? (Agencia Fides) - Los Obispos de Costa Rica se han pronunciado en un comunicado sobre el Tratado de sobre la aprobaci?n del Proyecto de Ley ?Adhesi?n de Costa Rica al Tratado de Budapest sobre el reconocimiento del Dep?sito de Microorganismos a los fines del Procedimiento en Materia de Patentes?.


OBISPOS SE PRONUNCIAN SOBRE EL TRATADO DE BUDAPEST



A la Opini?n P?blica
Comunicado de la Conferencia Episcopal de Costa Rica


Aprobaci?n del Proyecto de Ley ?Adhesi?n de Costa Rica al Tratado de Budapest sobre el reconocimiento del Dep?sito de Microorganismos a los fines del Procedimiento en Materia de Patentes?
Los Obispos de la Conferencia Episcopal de Costa Rica considerando:

1. Que el ser humano creado a imagen y semejanza de Dios, posee una dignidad que no debemos ofender o mancillar sino, al contrario, todos estamos obligados a respetar y promover.

2. Que el don de la vida es un regalo de Dios que debemos cuidar desde el momento de la concepci?n (esto es, desde la fertilizaci?n del ?vulo y fecundaci?n) hasta su muerte natural.

3. Que bajo el expediente n?mero 16.123 de la Asamblea Legislativa, se tramita el Proyecto de Ley Adhesi?n de Costa Rica al Tratado de Budapest sobre el Reconocimiento Internacional del Dep?sito de Microorganismos a los fines del Procedimiento en Materia de Patentes.

4. Que con el Tratado de Budapest se crean una serie de instituciones denominadas "autoridades internacionales de dep?sito" las cuales, son instituciones cient?ficas que funcionan como un ?banco de cultivos?, capaces de conservar los microorganismos que les sean depositados.

5. Que el Tratado de Budapest no define el t?rmino ?microorganismo? por lo que, el mismo, puede ser interpretado en sentido amplio, a criterio de cada parte contratante.

6. Que quienes promueven la adhesi?n del Tratado de Budapest manifiestan que "nuestra legislaci?n nacional define el t?rmino microorganismo en el art?culo 7 inciso 23 de la Ley N.? 7788, Ley de Biodiversidad"[1], a saber:"Microorganismo: Organismos unicelulares y multicelulares capaces de realizar sus procesos vitales, independientemente de otros organismos. Incluye tambi?n los virus."

7. Que hay ciudadanos quienes, de forma seria y responsable, se oponen al Tratado de Budapest, por la falta de definici?n de microorganismo y al considerar que "esta ausencia de definici?n, deja en primera instancia al Tratado sin un objeto definido, rest?ndole al mismo la seguridad jur?dica necesaria para su implementaci?n. En a?adidura, esta situaci?n, no s?lo da pie a un eventual choque de criterios entre las Partes; sino que deja un amplio espectro para la categorizaci?n de microorganismos; lo que sin la estipulaci?n de las debidas excepciones abre la posibilidad de registrar organismos no patentables desde una visi?n bio?tica, como material gen?tico humano, por ejemplo, pero tambi?n ?cualquier material biol?gico? que seg?n se desprende de documentos oficiales puede ir desde ADN, ARN, semilla, embriones y nematodos, que de ninguna manera podr?an calificar como ?microorganismos?. [2]

8. Que la Conferencia Episcopal de Costa Rica comparte la preocupaci?n de que el Tratado de Budapest, en la corriente legislativa, al no definir que los gametos y embriones humanos est?n excluidos como ?microorganismos?, podr?a ser interpretado ahora o en el futuro, como que el t?rmino los incluye, lesionando as? la dignidad de la persona y sus derechos.

9. Que el ordenamiento jur?dico costarricense se ha caracterizado por ser respetuoso de la vida humana desde el momento de la concepci?n hasta la muerte natural. Entre otras normas supra legales, se encuentran el art?culo 21 de la Constituci?n Pol?tica, el art?culo 4 de la Convenci?n Americana de Derechos Humanos, y el pre?mbulo y el art?culo 6 de la Convenci?n de los Derechos del Ni?o.

10. Que de conformidad con el art?culo 12 del C?digo de la Ni?ez y de la Adolescencia las personas menores de edad tienen derecho a la vida desde el momento de la concepci?n y de conformidad con el art?culo 31 del C?digo Civil ?se reputa nacida para todo lo que la favorezca desde 300 d?as antes de su nacimiento.?

11. Que la reiterada jurisprudencia de la Sala Constitucional, de acatamiento obligatorio por disposici?n de la Ley de la Jurisdicci?n Constitucional, ha defendido la dignidad del ser humano y el derecho a la vida desde el momento de la concepci?n, indicando que: ?? acepta que los avances cient?ficos y tecnol?gicos en el campo de la medicina, en general, tienden al mejoramiento de las condiciones de vida del ser humano. (...) Sin embargo, es preciso cuestionarse si todo lo cient?ficamente posible es compatible con las normas y principios que tutelan la vida humana, vigentes en Costa Rica, y, hasta qu? punto, la persona humana admite ser objeto o resultado de un procedimiento t?cnico de producci?n. Cuando el objeto de la manipulaci?n t?cnica es el ser humano, (...) el an?lisis debe superar el plano de lo t?cnicamente correcto o efectivo. Debe prevalecer el criterio ?tico que inspira los instrumentos de Derechos Humanos suscritos por nuestro pa?s: el ser humano nunca puede ser tratado como un simple medio, pues es el ?nico que vale por s? mismo y no en raz?n de otra cosa. Si hemos admitido que el embri?n es un sujeto de derecho y no un mero objeto, debe ser protegido igual que cualquier otro ser humano. Solamente la tesis contrar?a permitir?a admitir que sea congelado, vendido, sometido a experimentaci?n e, incluso, desechado (...) El embri?n humano es persona desde el momento de la concepci?n, por lo que no puede ser tratado como objeto, para fines de investigaci?n, ser sometido a procesos de selecci?n, conservado en congelaci?n, y lo que es fundamental para la Sala, no es leg?timo constitucionalmente que sea expuesto a un riesgo desproporcionado de muerte" (voto 2306-2000).

12. Que de acuerdo con una interpretaci?n hermen?utica del derecho, de aprobarse el Tratado de Budapest, ?ste necesariamente deber? ser interpretado en concordancia con todo el ordenamiento jur?dico costarricense, es decir de forma tal que no lesione la dignidad del ser humano ni su derecho inviolable a la vida.

13. Que en Costa Rica, la consulta preceptiva de constitucionalidad, es un requisito sustancial de rango constitucional para la incorporaci?n de tratados internacionales, seg?n lo dispone el art?culo 96 de la Ley de la Jurisdicci?n Constitucional y por ello le corresponde a la Sala Constitucional emitir una opini?n consultiva previa sobre la constitucionalidad o no del proyecto de adhesi?n al Tratado de Budapest, en la cual se definir? si ?ste es acorde con el Derecho de nuestra Constituci?n, a la dignidad del ser humano y a la inviolabilidad de la vida humana.

14. Que una norma con rango constitucional que expl?citamente proteja a los seres humanos en sus etapas m?s vulnerables como al principio y al final de su vida, tendr?a un gran efecto educativo y preventivo.


Con base en lo expuesto, los Obispos de la Conferencia Episcopal de Costa Rica, como Pastores del Pueblo de Dios, recomendamos:

1. A las Se?oras y Se?ores Diputados, que dados los avances de la ciencia y la biotecnolog?a, se hace necesario establecer en Costa Rica con rango constitucional normas claras y expl?citas que protejan la dignidad del ser humano y la inviolabilidad del derecho a la vida desde el momento de la fecundaci?n ( fusi?n del ?vulo con el espermatozoide) hasta la muerte natural de la persona humana, todo con el fin de preservar para las generaciones futuras de Costa Rica el derecho a la vida de todo ser humano. Deber?a establecerse en nuestra Constituci?n que ning?n ser humano, independientemente de su edad y cualquier otra circunstancia, puede sufrir ning?n trato degradante o que lo lesione en su dignidad y derechos. En virtud de lo cual los exhortamos a aprobar aquellas reformas constitucionales que se requieran para garantizar el respeto a este primer derecho fundamental.

2. Que mientras esta reforma constitucional entre en vigencia, se firme un compromiso expreso por parte de todos aquellos diputados que crean en la dignidad del ser humano y en la inviolabilidad de la vida de que se aprobar? en un futuro inmediato dicha reforma.

3. En caso de que este compromiso claro y escrito no garantice la aprobaci?n de este art?culo constitucional, que no se apruebe el Proyecto de Ley ?Adhesi?n de Costa Rica al Tratado de Budapest sobre el Reconocimiento Internacional del Dep?sito de Microorganismos a los fines del Procedimiento en Materia de Patentes?.

Dado en la Sede de la Conferencia Episcopal de Costa Rica el d?a 22 de noviembre del 2007.

Monse?or Jos? Francisco Ulloa Rojas
Presidente de la Conferencia Episcopal
Obispo diocesano de Cartago
Monse?or Hugo Barrantes Ure?a
Arzobispo Metropolitano de San Jos?
Vicepresidente de la Conferencia Episcopal
Monse?or ?scar Fern?ndez Guill?n
Secretario General
Obispo diocesano de Puntarenas
Monse?or ?ngel San Casimiro F.
Obispo diocesano de Alajuela y
Administrador Apost?lico de Sede Vacante de Ciudad Quesada
Monse?or Vittorino Girardi Stellin
Obispo diocesano de Tilar?n
Monse?or Guillermo Lor?a Garita
Obispo diocesano de San Isidro de El General
Monse?or Jos? Rafael Quir?s Quir?s
Obispo diocesano de Lim?n

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[1] Dictamen Afirmativo de Mayor?a Expediente Legislativo No. 16123
[2] Dictamen Negativo de Minor?a Expediente Legislativo No. 16123

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AMERICA/BOLIVIA - ?En nombre del Dios de la Vida, les invito a frenar la carrera al precipicio de los odios y rencores al que han empujado a nuestro pueblo?: Mensaje del Presidente de la Conferencia Episcopal

Roma (Agencia Fides) - El Cardenal Julio Terrazas, Arzobispo de Santa Cruz y Presidente de la Conferencia Episcopal de Bolivia, ha expresado el lunes 26 su solidaridad con el pueblo de Bolivia y con todos sus hermanos obispos que en estos momentos trabajan por la paz en la sociedad boliviana, a trav?s de una mensaje telef?nico desde Roma donde se encontraba para participar en el Consistorio. En el Mensaje el Cardenal expresa su honda preocupaci?n por la situaci?n y la violencia que se ha desatado en el pa?s que se ha saldado la cifra de 300 heridos y 3 muertos (ver Fides 26/11/2007)

?Como pastor y como boliviano estoy cerca de ustedes, especialmente de los que m?s est?n sufriendo por causa de esta situaci?n?, afirma el Presidente de la Conferencia Episcopal.

?No es f?cil hablar de paz en medio del conflicto, peor a?n cuando se incentiva y se aplaude este conflicto - afirma el Cardenal Terrazas - Sin embargo, no hay otra palabra m?s adecuada para enderezar los senderos del dolor y de la muerte?. Una paz que sea, continua el Presidente de la Conferencia Episcopal, ?fundamento del amor y de la reconciliaci?n, impregnada de justicia, de verdad y de libertad; que dignifique el di?logo y la b?squeda de soluciones a los problemas humanos que envuelven a todo el pa?s?

A continuaci?n el Cardenal pide a todos los bolivianos ?pensar no s?lo en una Carta Magna escrita en el papel, sino en dise?ar el alma y el coraz?n de cada boliviano y boliviana que peregrina en esta tierra bendita; pues s?lo en el coraz?n crecen nuevos sentimientos y nuevas actitudes. Ya hace tiempo, que los obispos de Bolivia manifestamos que ?si una Carta Magna no cambia el coraz?n, no es m?s que letra sin alma y sin vida??.

Concluye el mensaje con un fuerte llamamiento: ?En nombre del Dios de la Vida, les invito a frenar la carrera al precipicio de los odios y rencores al que han empujado a nuestro pueblo. Es hora de reconstruir el tejido de una patria desgarrada, este es el momento de curar las heridas para cimentar entre todos una paz llena de justicia y de verdad?. (RG) (Agencia Fides 28/11/2007 L?neas: 28 Palabras: 397)

VATICANO - La misi?n de la Iglesia en el Magisterio postconciliar (primera parte) - a cura del P. Adriano Garuti y Lara De Angelis

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - En el per?odo postconciliar se ha asistido, en nombre del pluralismo religioso, a una especie de nivelaci?n: Cristo era presentado como uno de tantos mediadores de salvaci?n y la Iglesia como una de las muchas v?as de salvaci?n, por lo que se lleg? a hablar de crisis de las misiones. En particular, se ha asistido a una crisis en la tradicional y meritoria labor misionera, hasta el punto que se preguntaban si mereciera la pena gastar hombres y energ?as en esta empresa. En realidad, m?s que desde el punto de vista eclesiol?gico, la crisis ven?a de una memoria equivocada de los errores realizados y de la nueva relaci?n con las otras religiones. Como estas ?ltimas ya no se ve?an en t?rminos de oposiciones sino de consideraci?n y de aprecio, por todo lo que tienen de aut?ntico y de santo (cfr. LG 17) nac?a, inevitablemente, el gran interrogante sobre el sentido de las misiones.

Contra tal tendencia los Papas Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI intervinieron, para reivindicar la unicidad salv?fica de Cristo y de la Iglesia y por consiguiente el derecho y deber de la Iglesia a desarrollar su actividad misionera. Pablo VI en la Evangelii Nuntiandi, el 8 de diciembre de 1975, partiendo de la conciencia de que Cristo es evangelio de Dios, afirma que la Iglesia es una comunidad evangelizada y evangelizadora y por tanto, tiene como su identidad m?s profunda y como vocaci?n propia la evangelizaci?n, es decir, existe para evangelizar (n. 7). A continuaci?n indica el fundamento de tal afirmaci?n con estas precisas palabras: "La Iglesia nace de la acci?n evangelizadora de Jes?s y de los Doce? Nacida, por consiguiente, de la misi?n de Jesucristo, la Iglesia es a su vez enviada por El. La Iglesia permanece en el mundo hasta que el Se?or de la gloria vuelva al Padre. Permanece como un signo, opaco y luminoso al mismo tiempo, de una nueva presencia de Jesucristo?. Ella lo prolonga y lo contin?a" (n. 15). El compromiso misionero es un mandato divino, por el que toda la Iglesia "es misionera, y la obra evangelizadora es un deber fundamental del pueblo de Dios" (n. 59).

Juan Pablo II, en su primear enc?clica, en el que quiso trazar el programa de su Pontificado, la Redemptor hominis (4 de marzo de 1979), subraya la estrecha uni?n entre la misi?n de Cristo y la misi?n de la Iglesia: "la Iglesia vive el Misterio del Dios? y busca continuamente caminos para acercar este Misterio de Su Maestro Se?or al g?nero humano, a los pueblos, a los naciones a todo hombre. La Iglesia existe para la misi?n, es para la misi?n? existe para hacer posible el encuentro entre Cristo y el hombre" (n. 7). La misi?n constituye, pues, la sustancia de la Iglesia y su preocupaci?n fundamental. Para llegar a demostrar como la Iglesia pueda hacer posible este encuentro Juan Pablo II ha usado la expresi?n: "Jesucristo es la camino principal de la Iglesia", precisando que: "?l mismo es nuestro camino a la casa del Padre, y tambi?n es el camino de cada hombre". En la misma l?nea se enlaza la enc?clica Redemptoris Missio, del 7 de diciembre de 1995, dedicada a la permanente validez del mandato misionero: "La Iglesia es misionera por su propia naturaleza ya que el mandato de Cristo no es algo contingente y externo, sino que alcanza al coraz?n mismo de la Iglesia" (n. 62) (5 - continua) (Agencia Fides 27/11/2007; L?neas: 39 Palabras: 599)

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Martes, 27 de noviembre de 2007
Discurso que dirigi? Benedicto XVI a la Confederaci?n de cofrad?as de las di?cesis de Italia el pasado 10 de noviembre.

Queridos hermanos y hermanas:

Me alegra acogeros y os saludo a todos vosotros, que idealmente represent?is el vasto y variado mundo de las cofrad?as presentes en todas las regiones y di?cesis de Italia. Saludo a los prelados que os acompa?an y, en particular, a monse?or Armando Brambilla, obispo auxiliar de Roma y delegado de la Conferencia episcopal italiana para las cofrad?as y las asociaciones, agradeci?ndole las palabras que me ha dirigido en vuestro nombre. Saludo al doctor Francesco Antonetti, presidente de la Confederaci?n de las cofrad?as italianas, as? como a los miembros de los consejos directivos y a vuestros consiliarios.

Vosotros, queridos amigos, hab?is venido a la plaza de San Pedro con vuestros trajes caracter?sticos, que evocan antiguas tradiciones cristianas muy arraigadas en el pueblo de Dios. Gracias por vuestra visita, que quiere ser una manifestaci?n coral de fe y, al mismo tiempo, un gesto que expresa adhesi?n filial al Sucesor de Pedro.

?C?mo no recordar inmediatamente la importancia y la influencia que las cofrad?as han ejercido en las comunidades cristianas de Italia ya desde los primeros siglos del milenio pasado? Muchas de ellas, suscitadas por personas llenas de celo, se han convertido pronto en asociaciones de fieles laicos dedicados a poner de relieve algunos rasgos de la religiosidad popular vinculados a la vida de Jesucristo, especialmente a su pasi?n, muerte y resurrecci?n, a la devoci?n a la Virgen Mar?a y a los santos, uniendo casi siempre obras concretas de misericordia y de solidaridad.

As?, desde los or?genes, vuestras cofrad?as se han distinguido por sus formas t?picas de piedad popular, a las que se un?an muchas iniciativas de caridad en favor de los pobres, los enfermos y los que sufren, implicando a numerosos voluntarios, de todas las clases sociales, en esta competici?n de ayuda generosa a los necesitados. Se comprende mejor este esp?ritu de caridad fraterna si se tiene en cuenta que comenzaron a surgir durante la Edad Media, cuando a?n no exist?an formas estructuradas de asistencia p?blica que garantizaran intervenciones sociales y sanitarias a los sectores m?s d?biles de la colectividad. Dicha situaci?n ha perdurado a lo largo de los siglos sucesivos, podr?amos decir hasta nuestros d?as, en que, a pesar del incremento del bienestar econ?mico, todav?a no han desaparecido las bolsas de pobreza y, por tanto, hoy como en el pasado, queda mucho por hacer en el campo de la solidaridad.

Sin embargo, las cofrad?as no son simples sociedades de ayuda mutua o asociaciones filantr?picas, sino un conjunto de hermanos que, queriendo vivir el Evangelio con la certeza de ser parte viva de la Iglesia, se proponen poner en pr?ctica el mandamiento del amor, que impulsa a abrir el coraz?n a los dem?s, de modo especial a quienes se encuentran en dificultades.

El amor evang?lico, amor a Dios y amor a los hermanos, es el signo distintivo y el programa de vida de todo disc?pulo de Cristo, as? como de toda comunidad eclesial. Es evidente que en la sagrada Escritura el amor a Dios est? ?ntimamente unido al amor al pr?jimo (cf. Mc 12, 29-31). "La caridad ?escrib? en la enc?clica ?Deus caritas est?? no es una especie de actividad de asistencia social que tambi?n se podr?a dejar a otros, sino que pertenece a su naturaleza y es manifestaci?n irrenunciable de su propia esencia" (n. 25). Sin embargo, para comunicar a los hermanos la ternura previdente del Padre celestial es necesario surtirse en el manantial, que es Dios mismo, mediante momentos prolongados de oraci?n, mediante la escucha constante de su Palabra y mediante una existencia totalmente centrada en el Se?or y alimentada con los sacramentos, especialmente la Eucarist?a.

En la ?poca de grandes cambios que estamos atravesando, la Iglesia en Italia os necesita tambi?n a vosotros, queridos amigos, para llevar el anuncio del Evangelio de la caridad a todos, recorriendo caminos antiguos y nuevos. As? pues, vuestras benem?ritas cofrad?as, arraigadas en el s?lido fundamento de la fe en Cristo, con la singular multiplicidad de carismas y la vitalidad eclesial que las distingue, han de seguir difundiendo el mensaje de la salvaci?n en medio del pueblo, actuando en las m?ltiples fronteras de la nueva evangelizaci?n.

Para cumplir esta importante misi?n, necesit?is cultivar siempre un amor profundo al Se?or y una d?cil obediencia a vuestros pastores. Con estas condiciones, vuestras cofrad?as, manteniendo bien firmes los requisitos de "evangelicidad" y "eclesialidad", podr?n seguir siendo escuelas populares de fe vivida y talleres de santidad; podr?n seguir siendo en la sociedad "fermento" y "levadura" evang?lica, contribuyendo a suscitar la renovaci?n espiritual que todos deseamos.

Por tanto, es vasto el campo en el que deb?is trabajar, queridos amigos, y os animo a multiplicar las iniciativas y actividades de cada una de vuestras cofrad?as. Os pido sobre todo que cuid?is vuestra formaci?n espiritual y tend?is a la santidad, siguiendo los ejemplos de aut?ntica perfecci?n cristiana, que no faltan en la historia de vuestras cofrad?as. Muchos de vuestros hermanos, con valent?a y gran fe, se han distinguido a lo largo de los siglos como sinceros y generosos obreros del Evangelio, a veces hasta el sacrificio de la vida. Seguid sus pasos. Hoy es m?s necesario que nunca cultivar un verdadero impulso asc?tico y misionero para afrontar los numerosos desaf?os de la ?poca moderna.

La Virgen sant?sima os proteja y os gu?e, y desde el cielo os asistan vuestros santos patronos. Con estos sentimientos, formulo para vosotros aqu? presentes y para todas las cofrad?as de Italia el deseo de un fecundo apostolado y, a la vez que os aseguro mi recuerdo en la oraci?n, os bendigo a todos con afecto.

Traducci?n distribuida por la Santa Sede
? Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana

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27 de Noviembre

(Fuente de la Guancha) ?En camino con Mar?a? ser? el lema que conducir? la Vigilia de la Inmaculada a nivel arciprestal que tendr? lugar en el convento de las Monjas Concepcionistas de Garachico el 7 de Diciembre de 2007 a las 10,00 horas de la noche. Este encuentro entra dentro de la programaci?n arciprestal de este curso de 2007-2008. En su organizaci?n se implican varias parroquias con la finalidad de fortalecer la fe y la unidad arciprestal. Todas las parroquias del arciprestazgo de Icod de los Vinos est?n llamadas a participar en la celebraci?n.

Alfonso Aguil?
www.interrogantes.net



?Hete aqu?, pues, cerca de los cuarenta y dos a?os... ?Qu? pensar?a de ti el muchacho que eras a los diecis?is, si pudiera juzgarte?

??Qu? dir?a de eso que has llegado a ser? ?Hubiera simplemente consentido en vivir para verse transformado as?? ?Acaso val?a la pena? ?Qu? secretas esperanzas no has decepcionado, de las que ni siquiera te acuerdas?

?Ser?a extraordinariamente interesante, aunque triste, poder enfrentar a estos dos seres, de los que uno promet?a tanto y el otro ha cumplido tan poco. Me figuro al joven apostrofando al mayor sin indulgencia: ?Me has enga?ado, me has robado. ?D?nde est?n los sue?os que te hab?a confiado? ?Qu? has hecho con toda la riqueza que tan locamente puse en tus manos? Yo respond?a de ti, hab?a prometido por ti. Y has hecho bancarrota. M?s me hubiera valido marcharme con todo lo que a?n pose?a, y que tambi?n has dilapidado...?

??Y qu? dir?a el mayor para defenderse? Hablar?a de experiencia adquirida, de ideas in?tiles echadas por la borda, mostrar?a algunos libros, hablar?a de su reputaci?n, buscar?a febrilmente en sus bolsillos, en los cajones de su mesa, para justificarse. Pero se defender?a mal, y creo que se avergonzar?a.?

Estos p?rrafos del Diario de Julien Green son una interesante reflexi?n, tanto para el pasado como para el futuro de cualquier vida. Porque ?como ha escrito de Mart?n Descalzo? toda vida tendr?a que ser la cosecha de la gran siembra de los a?os juveniles. Vivir es fructificar. Y no simplemente avanzar y envejecer. La vida es apostar decididamente cuando se es joven, y mantener y mejorar esa apuesta cuando se madura.

Y cabe entonces preguntarse: si ya es dif?cil mantener esa apuesta de juventud cuando en esos a?os se sembraron grandes ideales, ?qu? ser? cuando s?lo se sembraron desilusiones o insustancialidad? Cuando una persona joven no tiene ideales, o son peque?os y vulgares, es bien probable que le espere un futuro poco alentador. Por eso quiz? una de las mayores infamias es empujar a los j?venes a la mediocridad o a la desesperanza.

Es verdad que no basta con so?ar durante la juventud, porque esos sue?os pueden quedar en proyectos ingenuos o ilusorios. Pero quien no sue?a nunca, quien se limita s?lo a constatar la dificultad, quien siempre se jacta de ser muy realista y considera ingenuos a todos los que aspiran a mejorar ellos y mejorar el mundo en que vivimos, esos no se dan cuenta probablemente de que el enemigo principal no son todos esos que con tanto ?nfasis se?alan fuera, sino que el peor enemigo lo tienen en su interior, en su mediocridad y en su desesperanza.

Y luego, cuando los adultos tendemos tan f?cilmente a echar las culpas a tantas circunstancias para justificar el abandono de los que fueron nuestros grandes ideales de juventud, tambi?n entonces solemos enga?arnos miserablemente. Es cierto que los proyectos de aquellos a?os necesitaban ser adaptados y modificados a lo largo de la vida, porque la vida da muchas vueltas y hay cosas muy poco previsibles, pero sabemos bien que muchas veces lo que hemos hecho con esos ideales es simplemente rebajarlos, por pereza, por abandono o por mezquindad. Y lo que logramos con eso es ir deshinchando nuestra vida como un globo, casi sin darnos cuenta.

La desesperanza ?se?ala Josef Pieper? est? en la misma estructura mental de quien orienta mal su vida. Supone un dolor siempre grande, propio de quien se niega a caminar por el camino hacia la plenitud que su naturaleza le llama.

A la desesperanza no se llega de modo repentino. Su principio y su ra?z suelen estar en la pereza (quiz? por eso asegura el dicho popular que la pereza es madre de todos los vicios). La pereza es sin?nimo de dejadez, de desinter?s, y eso siempre conduce a una tristeza que paraliza, que descorazona. Y lo peor es que lleva a un c?rculo vicioso de desgana que refuerza la dejadez. El hombre perezoso parece querer sustraerse de las obligaciones propias de la grandeza de su misi?n. Es como una humildad pervertida, propia de quien no quiere aceptar su verdadera condici?n y sus talentos, porque implican una exigencia. Como un enfermo que no quisiera curarse para que no le exijan lo que se exige a una persona sana.

Hay un tipo de esperanza que surge de la energ?a juvenil pero se agota con los a?os, al ir declinando la vida. Sin embargo, la verdadera esperanza es una despreocupada y confiada valent?a, que caracteriza y distingue al hombre de esp?ritu joven y lo hace un modelo tan atractivo. La esperanza da una juventud que es inaccesible a la vejez y a la desilusi?n. As?, aunque d?a a d?a perdemos un poco la juventud natural, podemos d?a a d?a renovar nuestra juventud de esp?ritu. En vez de dar culto a la juventud del cuerpo, de modo exterior y forzado, y que adem?s produce desesperanza al ver c?mo se va marchando, hemos de buscar esas cimas m?s altas a las que se puede remontar la esperanza del hombre que rejuvenece d?a a d?a su esp?ritu.


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Los Obispos Auxiliares de Caracas junto con el Consejo Presbiteral han emitido un comunicado en el que manifiestan su ?preocupaci?n por el nivel de violencia y el consiguiente deterioro de la convivencia ciudadana.


Comunicado conjunto de los se?ores Obispos Auxiliares
y del Consejo Presbiteral de la Arquidiocesis de Caracas


EN SOLIDARIDAD CON EL SR. ARZOBISPO
CARDENAL JORGE UROSA SAVINO


Como cristianos cat?licos, como ciudadanos y como leg?timos Pastores de la Iglesia Cat?lica en Venezuela, queremos expresar nuestra adhesi?n humana y cristiana al Arzobispo de Caracas, el Sr. Cardenal Jorge Urosa Savino, ante las reiteradas y graves descalificaciones, ofensas, insultos y amenazas proferidas contra su persona y otros miembros del clero, por parte del Ciudadano Presidente de la Rep?blica, y de algunos altos personeros de su gobierno.

Es de notar que desde comienzos de este mes de noviembre, el Sr. Cardenal Arzobispo se encuentra en Roma participando en labores propias del Colegio Cardenalicio, convocado por Su Santidad Benedicto XVI, con motivo de la creaci?n de nuevos cardenales y en las reuniones ordinarias de la Pontificia Comisi?n Justicia y Paz, a la cual pertenece tambi?n nuestro Arzobispo.

En esta ocasi?n, queremos reiterar nuestra preocupaci?n por el nivel de violencia y el consiguiente deterioro de la convivencia ciudadana, que tales ofensas originan en el contexto de un proceso eleccionario que exige m?s bien un clima de reflexi?n, acerca del contenido de la propuesta constitucional que se somete a la votaci?n de los ciudadanos.

En el presente proceso de an?lisis y discusi?n de la propuesta presidencial, que supone cambios significativos y determinantes en la Constituci?n Nacional, todos los ciudadanos hemos sido formalmente llamados a participar y a aportar nuestros puntos de vista. En este sentido, tanto el Sr. Cardenal como los dem?s Obispos de Venezuela, cumpliendo su deber pastoral y de conciencia ciudadana en pro del bien com?n, han expresado sus ponderadas opiniones, acerca del tema propuesto a toda la naci?n. Consideramos que emitir un parecer razonado no constituye ning?n delito si no m?s bien es un deber pastoral para cualquier Obispo de la Iglesia Cat?lica, cuando est? en juego el bien com?n.

Las descalificaciones, ofensas, insultos y amenazas contra el Sr. Arzobispo de Caracas, quien nunca ha ofendido ni faltado el respeto al Primer Magistrado ni a ning?n personero del gobierno nacional, no solamente desdicen de la majestad de la primera magistratura, sino que adem?s ofenden al pueblo cat?lico y a todos los ciudadanos respetuosos de la dignidad humana y de sus derechos inherentes. Pensamos que quienes han sido constituidos en autoridad, est?n llamados a cumplir un rol ejemplarizante, tanto en sus palabras como en sus actitudes.

Al estar conscientes de nuestra disposici?n cristiana de perdonar a quienes nos ofenden, tambi?n estamos consientes de nuestro deber pastoral de exhortar y exigir un cambio de actitud al respecto, a favor de una convivencia humana m?s digna de todos.

Invocamos a Jesucristo nuestro Se?or y Salvador y la intercesi?n de nuestra Madre Maria de Coromoto, por la paz y la fraternidad de todos los venezolanos.

Caracas, 26 de noviembre de 2007


Mons. Sa?l Figueroa
Gobernador Eclesi?stico a.i.
de la Arquidi?cesis de Caracas

Mons. Nicol?s Berm?dez
Obispo Auxiliar

Mons. Luis Armando Tineo
Obispo Auxiliar

Mons. Jes?s Gonz?lez de Z?rate
Obispo Auxiliar (E)

Los Miembros del Consejo Presbiteral de la Arquidi?cesis de Caracas

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Comunicado que ha emitido la presidencia de la Conferencia Episcopal de Venezuela ante la inminencia del refer?ndum sobre la propuesta de reforma constitucional, presentada por el presidente Hugo Ch?vez.


1. Dentro de pocos d?as el pueblo venezolano deber? concurrir a las urnas electorales para pronunciarse en refer?ndum sobre la propuesta de reforma constitucional, presentada al pa?s por el Ciudadano Presidente de la Rep?blica y la Asamblea Nacional. Con ese motivo, los Obispos miembros de la Presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana queremos dirigirnos nuevamente a los cat?licos y a todos los venezolanos y venezolanas de buena voluntad.

2. Reiteramos nuestra convicci?n expresada en anteriores documentos de que dicha reforma es innecesaria, moralmente inaceptable e inconveniente para el pa?s. Adem?s de restringir muchos derechos humanos civiles, sociales y pol?ticos consagrados en la Constituci?n, crea motivos de discriminaci?n pol?tica e introduce nuevos campos de enfrentamiento y polarizaci?n entre los venezolanos.

3. Recordamos que todos los ciudadanos tienen el derecho a tener una opini?n sobre la propuesta de reforma y a expresarla democr?ticamente. Por consiguiente, nadie tiene derecho a agraviar o insultar a quienes disientan de ella. Rechazamos los ataques, difamatorios e injuriosos contra el Sr. Cardenal Jorge Urosa Savino, Arzobispo de Caracas, los Obispos en general y otras personalidades y sectores del pueblo venezolano.

4. Llamamos a todos los electores a participar activamente y a expresarse libre y conscientemente con el voto. Recordamos al Consejo Nacional Electoral la imperiosa obligaci?n constitucional, democr?tica y ?tica que tienen ante Dios y ante la Patria de asegurar la transparencia de la consulta, tanto en el mismo proceso comicial como en la entrega de los resultados.

5. En estos d?as previos a una decisi?n hist?rica de la cual depender? el futuro de nuestra querida Venezuela, estamos todos llamados a asumir actitudes cristianas y c?vicas de sensatez, cordura, respeto a los dem?s, junto con el compromiso de trabajar para que impere un clima de paz y de sana convivencia.

6. Invitamos a todos los cat?licos, a todos los cristianos y a todos los hombres y mujeres de cualquier religi?n, a orar intensamente a Dios para que todos contribuyamos a construir los caminos de la paz. Ponemos esta intenci?n en manos de nuestra amorosa madre, la Sant?sima Virgen de Coromoto, Patrona de Venezuela.

Caracas, 26 de noviembre de 2007
Con nuestra bendici?n,


Ubaldo R. Santana Sequera
Arzobispo de Maracaibo
Presidente de la CEV

Roberto L?ckert Le?n
Arzobispo de Coro
1er. Vicepresidente de la CEV

Jorge CARDENAL Urosa Savino
Arzobispo de Caracas
2do. Vicepresidente de la CEV

Ram?n Viloria Pinz?n
Obispo de Puerto Cabello
Secretario General de la CEV

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Sucre (Agencia Fides) - Ante la gravedad de los hechos que se han sucedido en los ?ltimos d?as en el pa?s, la Secretaria General de la Conferencia Episcopal Boliviana ha emitido dos comunicados, el 23 y 25 de noviembre, en los que expresan su honda preocupaci?n por los sucesos y realizan un llamamiento urgente a la poblaci?n a abandonar el camino de la violencia, al respeto a la vida, al cese de todos los enfrentamientos y a buscar la pacificaci?n.


CONSENSO URGENTE

Comunicado de la Secretar?a General de la Conferencia Episcopal Boliviana.


Ante la gravedad de los hechos que acontecen en los ?ltimos d?as en el pa?s, la Secretar?a General de la Conferencia Episcopal Boliviana expresa su honda preocupaci?n, hace un llamado urgente a la poblaci?n y quiere compartir algunas reflexiones y exhortaciones oportunas:
La Iglesia Cat?lica ha reconocido y apoyado desde su origen el proceso de la Asamblea Constituyente como ?una gran oportunidad de apertura a la esperanza (?) que nos mueve a tender puentes de encuentro y reconciliaci?n?? (Mensaje de los Obispos bolivianos de Marzo de 2006). Sin embargo, es importante tambi?n ser conscientes del desgaste que ha sufrido este espacio, debido a las posturas intransigentes y a la ingerencia de intereses ajenos a la propia Asamblea, como se?alamos los Obispos hace pocos d?as.
No es responsable mantener un clima de enfrentamiento y recurrir a grupos de presi?n, sin aportar con honestidad y transparencia, a la soluci?n de los problemas que atravesamos. La convivencia pac?fica y estabilidad que demanda nuestro pueblo, no pueden ser abordadas solamente como mero discurso. Corresponde a los dirigentes pol?ticos, sociales y c?vicos ofrecer propuestas concretas y justas, actuar con desprendimiento y escucharse mutuamente para lograr la soluci?n de los temas de conflicto.
Es urgente que todas las autoridades y los responsables de sectores y organizaciones pol?ticas, sociales y civiles promuevan en la poblaci?n boliviana y, de manera particular, en los sectores en conflicto, una visi?n cada vez m?s integral de los problemas, en base a la verdad y la justicia con miras al bien com?n. Solamente por esa v?a se pueden crear las condiciones necesarias para el di?logo y el consenso que necesitamos.
Es una aberraci?n, que contradice los principios humanos y cristianos, usar las necesidades y aspiraciones humanas como recurso de c?lculo pol?tico, e instrumentalizar a grupos sociales como recursos de presi?n, m?s a?n cuando estas medidas pueden conducir a lamentables enfrentamientos entre hermanos.
Exhortamos a todos a volver a la racionalidad y a deponer actitudes y acciones que s?lo dividen y enfrentan, de manera especial a todos los responsables de la sociedad, a asumir su grave responsabilidad, para canalizar un sano y aut?ntico di?logo social que compatibilice las aspiraciones particulares con el bienestar general de toda la poblaci?n.
Instamos a todos los ciudadanos a no dejarse llevar por las actitudes de enfrentamiento y descalificaciones mutuas, ya que todos somos hermanos e hijos del mismo Padre, Dios.
A los medios de comunicaci?n social, les animamos insistentemente a contribuir en la b?squeda de salidas pac?ficas por medio de una informaci?n veraz, serena y orientadora.
Que el inicio del Tiempo de Adviento que nos prepara a todos los bautizados para la llegada de Nuestro Salvador, nos permita revestirnos de la madurez, humildad, desprendimiento y vocaci?n de servicio que nuestro pueblo necesita. Convocamos a la poblaci?n cristiana cat?lica y a todos los creyentes a elevar sus oraciones al Se?or de la Vida para que nos conceda los dones de la reconciliaci?n, la unidad y la paz.


La Paz, 23 de noviembre de 2007.
Mons. Jes?s Ju?rez
Obispo de la Di?cesis de El Alto
Secretario General C.E.B.


?BASTA DE VIOLENCIA, CONSTRUYAMOS LA VIDA!>

Frente a los ?ltimos hechos, sucedidos en Sucre, que hieren profundamente la convivencia fraterna en nuestro pa?s, con el coraz?n lleno de dolor por las muertes injustas y el sufrimiento de tantos hermanos, hacemos un llamado vehemente de respeto a la vida, al cese de todos los enfrentamientos y a buscar la pacificaci?n.

Este debe ser el momento del di?logo y de la racionalidad, no de los enfrentamientos. ?Debemos sentarnos como hermanos y plantear juntos nuestro futuro!

A los grupos hoy enfrentados queremos decirles que este no es el camino para construir un futuro para Bolivia; las heridas y la sangre siembran odio y seguir?n dividi?ndonos. Es necesario deponer las armas de la violencia y reconciliarnos entre todos.

A los responsables pol?ticos, sociales y c?vicos les pedimos que orienten a sus bases y que, superando visiones parciales, se pongan al servicio de la pacificaci?n y el bien del pa?s.

A las familias que est?n sufriendo por la p?rdida de sus seres queridos y a los heridos todos, manifestamos nuestra solidaridad y los acompa?amos con nuestras oraciones.

A las personas de paz, desconcertadas y desanimadas por los ?ltimos acontecimientos, les exhortamos a mantenerse firmes en su postura de pacificadores y en la esperanza de que s? es posible la construcci?n de un pa?s por la v?a del di?logo, en el respeto de la vida y la dignidad de toda persona, en la b?squeda del bien com?n y en la atenci?n a los marginados y ?ltimos de nuestra sociedad.

A Dios, que, siendo Se?or de la historia, se hizo servidor y dio su vida para que todos la tengamos en abundancia, pedimos que ilumine el coraz?n y la mente de todos los bolivianos, para que, desde la responsabilidad que nos compete a cada uno, no escatimemos ning?n esfuerzo para superar este momento de dolor y divisi?n y nos encaminemos por caminos de paz y fraternidad.


Secretar?a General
Conferencia Episcopal Boliviana

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Declaraci?n de los Obispos de Chile al termino de la Asamblea Plenaria celebrada del 19 al 22 de noviembre

QUE EL DI?LOGO SE ABRA PASO ENTRE NOSOTROS


Declaraci?n al t?rmino de la 94? Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal de Chile


?Ma?ana tras ma?ana el Se?or despierta mi o?do
para escuchar como los disc?pulos? (Isa?as 50,4)


1. En v?speras del tiempo de Adviento que nos prepara a la Navidad, nuestra mirada de fe se vuelve hacia Jesucristo, el Pr?ncipe de la Paz y Se?or de la Vida; y desde ?l a la Iglesia y al pueblo de Chile. Con nuestra oraci?n y pensamiento cercano a los pueblos del Norte Grande que se han visto remecidos por el terremoto, y con nuestro coraz?n unido a las familias que mucho han perdido, hemos vivido la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal de Chile.

2. Tuvimos en estos d?as la oportunidad de despedirnos de Monse?or Aldo Cavalli, quien durante seis a?os ha servido como Nuncio Apost?lico de Su Santidad Benedicto XVI en Chile, y que ahora parte a tierras colombianas. Le hemos expresado nuestra gratitud por su misi?n pastoral y por la cercan?a que ha mostrado hacia las comunidades y sus pastores en las di?cesis. Que el Se?or retribuya copiosamente su servicio y le bendiga en sus nuevas tareas. Tambi?n hemos elegido a los Obispos del Comit? Permanente, de la Comisi?n Pastoral y de otros organismos de servicio eclesial.

3. La tarea fundamental que nos ha congregado en esta Asamblea es la preparaci?n de las pr?ximas Orientaciones Pastorales que conducir?n a la Iglesia en Chile durante los cinco a?os venideros. Y lo hemos hecho a partir del impulso prof?tico de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano de Aparecida, y de la Primera Asamblea Eclesial, que vivimos recientemente en nuestra patria. Ambos acontecimientos han sido una experiencia muy valiosa de comuni?n y participaci?n que ocurre providencialmente el a?o en que celebramos el centenario del natalicio del cardenal Ra?l Silva Henr?quez y los 50 a?os de la Conferencia Episcopal.

4. A partir de Jesucristo y su Evangelio, creyendo en ?l como ?Camino Verdad y Vida? (Jn 14,6) y considerando los acontecimientos de la realidad nacional, nos ha parecido conveniente decir una palabra al pa?s con relaci?n a algunas situaciones de la hora presente.

5. En el ?ltimo tiempo, peque?os y grandes acuerdos en distintos planos de la vida social nos han confirmado que el di?logo es el principal camino para la soluci?n de conflictos y para fortalecer los liderazgos en la participaci?n y corresponsabilidad social. Los consensos alcanzados en materia de reforma educacional, con el respaldo de un abanico amplio de miradas, lo mismo que los esfuerzos desplegados para solucionar de modo pac?fico conflictos internacionales, laborales y pol?ticos, son logros que nos confirman esa convicci?n. Por el contrario, cada vez que se imponen medidas unilaterales frente a asuntos de inter?s p?blico, como por ejemplo algunas pol?ticas emanadas de la autoridad de salud, resultan contra la ciudadan?a, que es la principal perjudicada por atentar en contra de la sexualidad humana y la familia.

6. Afirmamos con el Santo Padre que m?s all? del di?logo ?las estructuras justas son? una condici?n indispensable para una sociedad justa, pero no nacen ni funcionan sin un consenso moral de la sociedad sobre los valores fundamentales y sobre la necesidad de vivir esos valores con las necesarias renuncias, incluso contra el inter?s personal?. En particular esperamos que el Consejo Asesor Presidencial para la Equidad y el Trabajo, llegue a proponer soluciones que vayan en beneficio de los m?s pobres. Es un deber moral de nuestro pa?s aproximarnos al Bicentenario con avances concretos hacia una mayor justicia social.

7. Animamos a todas las personas de buena voluntad que buscan acuerdos, que promueven el di?logo y que se declaran abiertas a ?l, m?s all? de sus leg?timas opciones ideol?gicas o de los intereses que representan. Creemos que la disposici?n a escuchar a quienes piensan distinto y a sentarse a la mesa con ellos es un rasgo indispensable de los l?deres que el pa?s necesita. En cambio, el fracaso del di?logo posterga soluciones urgentes para los m?s necesitados. El di?logo parece ser, en definitiva, la v?a obligada para enfrentar y superar un deterioro en nuestra convivencia diaria, que miramos con preocupaci?n.

8. De un modo especial nos duele y alarma las situaciones de violencia que se generan al interior del hogar y otras expresiones de violencia que conmueven y desestabiliza nuestra convivencia cotidiana. No podemos resignarnos a que los golpes resuelvan lo que el di?logo no puede zanjar. Las historias de mujeres golpeadas por aquellos que les han jurado amor son una luz de alerta para los indicadores de nuestro ?desarrollo?. Esta salvaje agresi?n, que muchas veces se oculta o minimiza, no nos puede dejar indiferentes.

9. Examinemos con qu? testimonio estamos ense?ando a las nuevas generaciones a resolver conflictos por la v?a del di?logo. La educaci?n para una aut?ntica cultura de la paz es una tarea urgente para la felicidad de las familias, y el crecimiento integral de j?venes y ni?os. ?ste es uno de los desaf?os m?s urgentes que nuestro pa?s tiene por delante, en la perspectiva del pr?ximo Bicentenario.

10. No podemos celebrar el nacimiento del Se?or de la Vida, sin manifestar la profunda tristeza que nos embarga al constatar una persistente actitud atentatoria contra la vida humana. Reiteramos nuestro insistente y respetuoso llamado a las autoridades gubernamentales y parlamentarias para que acojan y protejan la vida desde su concepci?n hasta su muerte natural.

11. En el esp?ritu de Navidad, tiempo de esperanza manifestamos la convicci?n de que ?la presencia de Dios, la amistad con el Hijo de Dios encarnado, la luz de su Palabra, son siempre condiciones fundamentales para la presencia y eficiencia de la justicia y del amor en nuestras sociedades? (Benedicto XVI). Acogiendo la invitaci?n de Aparecida a ser disc?pulos misioneros, nos comprometemos en esta tarea y confiamos a nuestra Madre, la Sant?sima Virgen Mar?a cuyo mes celebramos en este tiempo, que interceda por el bien de esta Patria que tanto amamos.


LA ASAMBLEA PLENARIA DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE CHILE


Punta de Tralca, 23 de noviembre de 2007

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Carta enviada por la presidencia del CELAM en la que afirman que ?la irrupci?n en la Catedral es un signo contradictorio ante la propia cultura mexicana y ante la Iglesia?. Por ello la presidencia del CELAM muestra su rechazo del acto y su solidaridad con esa Arquidi?cesis.


CARTA DE LA PRESIDENCIA DEL CELAM AL CARDENAL RIVERA POR HECHOS OCURRIDOS EN LA CATEDRAL DE M?XICO


Bogot?, 22 de noviembre de 2007


Emmo. Se?or Cardenal
Norberto Rivera Carrera
Arzobispo de M?xico y
Se?ores Obispos Auxiliares
M?XICO

Muy estimado Se?or Cardenal,
con sorpresa hemos tenido conocimiento que una serie de expresiones p?blicas en la ciudad de M?xico han desembocado en la arbitraria irrupci?n de cerca de 200 personas de manera violenta el domingo pasado en su iglesia catedralicia en plena celebraci?n de la Misa. El pretexto que se us? para esto es totalmente absurdo. Desde ese d?a la Catedral ha permanecido cerrada al p?blico como expresi?n de dolor y en la espera de una aclaraci?n del hecho.
La irrupci?n en la Catedral es un signo contradictorio ante la propia cultura mexicana y ante la Iglesia. Esa hermosa Catedral es un claro s?mbolo de la fe creyente en Jesucristo de un pueblo que la ha hecho cultura propia y tambi?n de la presencia evangelizadora de la Iglesia al servicio de la vida de ese pueblo. La Presidencia de este Consejo Episcopal Latinoamericano quisiera por estas l?neas expresar nuestra contestaci?n a ese acto y nuestra solidaridad con esa Arquidi?cesis en vista de estos hechos.
Esperamos, Se?or Cardenal, que estos hechos no vuelvan a repetirse y la Catedral sea abierta pronto para provecho del mismo pueblo creyente mexicano. En la cercan?a del tiempo de Adviento, por la intercesi?n de N. Sra. de Guadalupe, este doloroso hecho nos impulse a esperar a?n con mayor fuerza la llegada de Navidad que nos trae al Pr?ncipe de la Paz.
Reciba un especial saludo de nuestra Presidencia,

+ Raymundo Damasceno Assis
Arzobispo de Aparecida, Brasil
Presidente del CELAM

+ Baltazar Enrique Porras Cardozo
Arzobispo de M?rida, Venezuela
Primer Vicepresidente del CELAM

+ Andr?s Stanovnik, OFM.Cap.
Arzobispo de Corrientes, Argentina
Segundo Vicepresidente del CELAM

+ V?ctor S?nchez Espinosa
Obispo Auxiliar de M?xico, M?xico
Secretario General del CELAM

+ Emilio Aranguren Echeverr?a
Obispo de Holgu?n, Cuba
Presidente del Comit? Econ?mico del CELAM

Lunes, 26 de noviembre de 2007
Ciudad del M?xico (Agencia Fides) - La Catedral Primada de M?xico ha reabierto sus puertas nuevamente al culto el s?bado pasado a las 5 de la tarde, para las V?speras de la solemnidad de Nuestro Se?or Jesucristo Rey del Universo, quedando as? nuevamente abierta al culto y al servicio de la comunidad cristiana, seg?n se lee en el comunicado publicado por el Concejo episcopal de la Arquidi?cesis Primada de M?xico.


ARQUIDI?CESIS PRIMADA DE M?XICOM?xico D.F., a 25 de noviembre de 2007

COMUNICADO DEL CONCEJO EPISCOPAL
DE LA ARQUIDIOCESIS PRIMADA DE M?XICO



A TODOS LOS FIELES CRISTIANOS DE LA ARQUIDIOCESIS PRIMADA DE MEXICO,
A LAS DIVERSAS AUTORIDADES CIVILES Y ECLESIASTICAS
A NUETROS DIVERSOS HERMANOS CRISTIANOS Y DE OTRAS CONFESIONES RELIGIOSAS,
A LOS DIVERSOS GRUPOS, INSTITUCIONES, ASOCIACIONES PUBLICAS Y PRIVADAS,
Y ATODAS LAS PERSONAS DE BUENA VOLUNTAD.


1.- La Iglesia Catedral es el principal templo de la Di?cesis y el mas importante, ya que es el signo de unidad de la iglesia Particular, donde se cumple el sagrado Ministerio Episcopal del Obispo, en cierto modo, es la madre de todas las iglesias de la Di?cesis, es el centro capital de la vida lit?rgica diocesana. La Catedral es tambi?n signo del magisterio y de la potestad del Pastor de la Di?cesis donde se manifiesta la santificaci?n de las personas, y se da culto y gloria a Dios. De ah? que el Obispo ha de proveer para que las celebraciones lit?rgicas de la Catedral se desarrollen con el decoro y respeto de las rubricas favoreciendo el mayor fervor comunitario que son apropiados. A fin de que se manifieste lo se?alado, se encomienda al Cabildo de Can?nigos la atenci?n solemne y ordinaria de l culto publico

2.- El Cabildo Catedralicio posee en la Di?cesis un singular papel y particular cometido, que vienen avalados por una antiqu?sima tradici?n de la Iglesia Universal cuyas manifestaciones son, no solo jur?dicas y lit?rgicas, sino tambi?n art?sticas y constituyen uno de los elementos que van conformando a la Cristiandad.

3.- La Catedral es la Sede del Pastor de la Di?cesis, que gu?a y acompa?a a su pueblo indicando con la palabra y el testimonio de vida por la autoridad recibida de Cristo, el camino a recorrer. El Obispo es el gu?a que va edificando al pueblo de Dios a ?l encomendado.

4.- El Pastor de esta Arquidi?cesis, el Emmo. Se?or Cardenal Norberto Rivera Carrera, a no ser que tenga un verdadero impedimento, asiste el domingo, D?a del Se?or, a la Iglesia Catedral, celebrando diversas acciones culturales y presidiendo la Celebraci?n Eucar?stica que es la fuente y culminaci?n de toda la vida Cristiana.

5.- El pasado domingo 18 de noviembre, en ausencia del Emmo. Sr. Cardenal Arzobispo, momentos antes de que el M.I. Sr. Can?nigo. Rub?n ?vila Enr?quez, De?n o presidente del Cabildo Catedralicio, diera inicio a la Celebraci?n Lit?rgica, se produjeron los hechos de desencuentros por todos conocidos. Hechos que nos duelen y laceran ya que la Iglesia es signo de comuni?n y unidad, mas nunca de divisi?n. Una vez terminada la celebraci?n del M.I. Sr. De?n, habiendo consultado al Concejo Episcopal y en vista de los antecedentes, se tom? la decisi?n de no abrir la Catedral y la parroquia del Sagrario Metropolitano a partir del lunes 19 de noviembre, hasta que se tuviera la certeza de estar garantizada la seguridad de la feligres?a, y de la misma Catedral con todo lo que implica.

6.- El Concejo Episcopal de la Arquidi?cesis reunido el pasado 21 de noviembre, dio instrucciones precisas para que el Sr. Vicario General, Moderador de la Curia en su car?cter de representante legal de la Arquidi?cesis de M?xico A.R. actuara conforme a derecho can?nico y civil ante las autoridades competentes, ya que la Catedral Metropolitana es una Asociaci?n derivada de la Misma.

7.- Considerando que la autoridad civil garantiza la seguridad de la feligres?a, de los asistentes a Catedral, de los Ministros de culto, y de los bienes que se resguardan en bien inmueble propiedad de la Naci?n, as? como de garant?as de cuidado de la integridad del mismo Sr. Cardenal, y una vez escuchado a Cabildo Catedralicio, el Concejo Episcopal determin? que en acto de desagravio y de oraci?n se reanudara nuevamente el culto propio de la Catedral Metropolitana y de la parroquia del Sagrario anexa a la Catedral, con las v?speras de la Solemnidad lit?rgica de Cristo Rey, el d?a de ayer s?bado 24 de noviembre de 2007 en punto de las 16:30hrs.

8.- El Concejo Episcopal, quiere dejar constancia de un agradecimiento por las manifestaciones que se han dado a trav?s de los diferentes medios, todos rechazando estos lamentables sucesos y pidiendo a Dios que, por intercesi?n de su Sant?sima Madre, no se vuelvan a repetir.

9.- Hacemos patente nuestro agradecimiento y reconocimiento:
Al Gobierno del Distrito Federal
Al Gobierno Federal
A los diversos Poderes de la Uni?n
A los diversos sectores de la Sociedad Civil, como son los Partidos Pol?ticos.
A las Asociaciones de diversa ?ndole, grupos, movimientos, personas del campo acad?mico, cultural, empresarial y potras m?ltiples personas que a titulo personal, corporativo o asociativo han manifestado su solidaridad.
Un Particular se?alamiento a los medios de comunicaci?n masiva (Prensa, Radio, Televisi?n, y Medios electr?nicos) por su cobertura y espacio.
As? como a miembros de grupos cristianos cat?licos y de otras asociaciones religiosas por manifestar su rechazo a los hechos ocurridos en la Catedral Metropolitana.

10.- El Concejo Episcopal, en ausencia del Emmo. Sr. Cardenal, pero en conocimiento de ?l:
Agradece las declaraciones vertidas por la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM, y por diversos Cardenales, Arzobispos y Obispos, tanto de M?xico como de todo el mundo, entre estos, el manifestado por el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM).
Tambi?n el Concejo Episcopal y el Cabildo Metropolitano agradece a los fieles cristianos del Arzobispado de M?xico y a otros fieles de los distintos estados de la Republica como el extranjero, y agradecemos la comprensi?n de todos aquellos que se vieron afectadas por actos cultuales, culturales y administrativos.

11.- Que Dios los bendiga y acompa?e siempre. Por su atenci?n Gracias.

+Mons. Carlos Brice?o Arch
Obispo Auxiliar de M?xico

+Mons. Marcelino Hern?ndez Rodr?guez
Obispo Auxiliar de M?xico

+Mons. Felipe Tejeda Garc?a
Obispo Auxiliar de M?xico

+Mons. Antonio Ortega Franco
Obispo Auxiliar de M?xico

+Mons. Francisco Clavel Gil
Obispo Auxiliar de M?xico

+Mons. Jon?s Guerrero Corona
Obispo Auxiliar de M?xico

+Mons. V?ctor S?nchez Espinosa
Obispo Auxiliar de M?xico

+Mons. Rogelio Esquivel Medina
Obispo Auxiliar de M?xico

Mons. Guillermo Moreno Bravo
Moderador de la Curia

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ZENITPublicamos la homil?a que pronunci? Benedicto XVI el s?bado, 24 de Noviembre de 2007, durante la celebraci?n de la Palabra con motivo del consistorio ordinario p?blico para la creaci?n de 23 nuevos cardenales que tuvo lugar en la Bas?lica de San Pedro en el Vaticano.

?El Se?or os pide y os conf?a el servicio del amor?


Se?ores cardenales,
venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio,
queridos hermanos y hermanas:

En esta bas?lica vaticana, coraz?n del mundo cristiano, se renueva hoy un significativo y solemne acontecimiento eclesial: el consistorio ordinario p?blico para la creaci?n de 23 nuevos cardenales, con la imposici?n del birrete y la asignaci?n del t?tulo. Es un acontecimiento que suscita cada vez una emoci?n especial, y no s?lo entre quienes son admitidos a formar parte del Colegio cardenalicio con estos ritos, sino entre toda la Iglesia, desbordante de alegr?a por este elocuente signo de unidad cat?lica.

La misma ceremonia, en su estructura, subraya el valor de la tarea que los nuevos cardenales est?n llamados a desempe?ar cooperando estrechamente con el sucesor de Pedro, e invita al pueblo de Dios a rezar para que en su servicio estos hermanos nuestros permanezcan siempre fieles a Cristo, si es necesario, hasta el sacrificio de la vida, y se dejen guiar ?nicamente por su Evangelio. Nos unimos por tanto con fe a su alrededor y elevamos ante todo al Se?or nuestra acci?n de gracias con la oraci?n.

En este clima de alegr?a y de intensa espiritualidad os saludo con afecto a cada uno de vosotros, queridos hermanos, que desde hoy sois miembros del Colegio cardenalicio, escogidos para ser, seg?n una antigua instituci?n, los consejeros y colaboradores m?s cercanos del sucesor de Pedro en la gu?a de la Iglesia.

Saludo y doy las gracias al arzobispo Leonardo Sandri, que en vuestro nombre me ha dirigido corteses y deferentes palabras, subrayando al mismo tiempo el significado y la importancia del momento eclesial que estamos viviendo.

Deseo recordar, adem?s, al fallecido monse?or Ignacy Jez, a quien el Dios de toda gracia llam? a su presencia antes del nombramiento para ofrecerle una corona mucho m?s grande: la gloria eterna en Cristo.

Mi cordial saludo se dirige, despu?s, a los se?ores cardenales presentes y tambi?n a quienes no han podido estar f?sicamente con nosotros, pero que se encuentran aqu? unidos espiritualmente. La celebraci?n del consistorio siempre es una ocasi?n providencial para ofrecer ?urbi et orbi?, a la ciudad de Roma y al todo el mundo, el testimonio de esa unidad singular que une a los cardenales en torno al Papa, obispo de Roma.

En esta solemne circunstancia, quiero dirigir tambi?n un saludo respetuoso y deferente a las representaciones gubernamentales y a las personalidades aqu? reunidas de todas las partes del mundo, as? como a los familiares, amigos, sacerdotes, religiosas y religiosos, y a los fieles de las diferentes Iglesias locales de las que proceden los nuevos purpurados.

Saludo, por ?ltimo, a todos aquellos que se han reunido aqu? para estar a su lado y expresar con alegr?a festiva su estima y afecto.

Con esta celebraci?n, vosotros, queridos hermanos, qued?is introducidos con pleno t?tulo en la veneranda Iglesia de Roma, de la que el sucesor de Pedro es el pastor. En el Colegio de los cardenales revive de este modo el antiguo ?presbyterium? del obispo de Roma, cuyos componentes, desempe?ando funciones pastorales y lit?rgicas en las diferentes iglesias, le aseguraban su preciosa colaboraci?n en el cumplimiento de las tareas ligadas a su ministerio apost?lico universal.

Las circunstancias han cambiado y la gran familia de los disc?pulos de Cristo est? hoy diseminada en todo el continente hasta llegar a los rincones m?s remotos de la tierra, habla pr?cticamente todos los idiomas del mundo, y a ella pertenecen pueblos de toda cultura. La diversidad de los miembros del Colegio cardenalicio, tanto por su proveniencia geogr?fica como cultural, subraya este crecimiento providencial y manifiesta al mismo tiempo las nuevas exigencias pastorales a las que tiene que responder el Papa.

Por tanto, la universalidad, la catolicidad de la Iglesia, se refleja muy bien en la composici?n del Colegio de los cardenales: much?simos son pastores de comunidades diocesanas, otros est?n al servicio directo de la Sede Apost?lica, otros han ofrecido servicios benem?ritos en sectores espec?ficos pastorales.

Cada uno de vosotros, queridos y venerados hermanos neocardenales, representa por tanto a una porci?n del articulado Cuerpo m?stico de Cristo que es la Iglesia difundida por doquier. Se muy bien todo el cansancio y sacrificio que hoy implica la atenci?n de las almas, pero conozco la generosidad que fundamenta vuestra actividad apost?lica cotidiana.

Por este motivo, en esta circunstancia, quiero confirmaros mi sincero aprecio por el servicio que hab?is prestado fielmente durante tantos a?os de trabajo en los diferentes ?mbitos del ministerio eclesial, servicio que ahora, al ser elevados a la p?rpura cardenalicia, est?is llamados a realizar con una responsabilidad a?n m?s grande, en ?ntima comuni?n con el obispo de Roma.

Ahora pienso con afecto en las comunidades confiadas a vuestra atenci?n pastoral y, de manera especial, a las que sufren a causa de diferentes desaf?os y dificultades. Entre ?stas, ?c?mo no dirigir la mirada con aprensi?n y afecto, en este momento de alegr?a, a las queridas comunidades cristianas que se encuentran en Irak?

Estos hermanos y hermanas nuestros en la fe experimentan en su propia carne las dram?ticas consecuencias de un conflicto que perdura y viven en una situaci?n pol?tica sumamente fr?gil y delicada. Al llamar a formar parte del Colegio de los cardenales al patriarca de la Iglesia caldea, he querido expresar concretamente mi cercan?a espiritual y mi afecto a esas poblaciones. Queremos, juntos, queridos y venerados hermanos, reafirmar la solidaridad de toda la Iglesia a favor de los cristianos de aquella amada tierra y exhortar a que se invoque del Dios misericordioso la deseada reconciliaci?n y la paz para todos los pueblos involucrados.

Acabamos de escuchar la Palabra de Dios que nos ayuda a comprender mejor el momento solemne que estamos viviendo. En el pasaje evang?lico, Jes?s acaba de recordar por tercera vez la suerte que le espera en Jerusal?n, pero la ambici?n de los disc?pulos toma el lugar del miedo que en un primer momento les hab?a asaltado.

Tras la confesi?n de Pedro en Cesarea y la discusi?n por el camino sobre qui?n de ellos ser?a el m?s grande, la ambici?n lleva a los hijos de Zebedeo a reivindicar para s? mismos los mejores puestos en el reino mesi?nico, al final de los tiempos. En esta carrera a los privilegios, los dos saben muy bien lo que quieren, al igual que los otros diez, a pesar de su ?virtuosa? indignaci?n. Pero, en realidad, no saben lo que est?n pidiendo. Jes?s se lo da a entender hablando en t?rminos muy diferentes del ?ministerios? que les espera. Corrige la burda concepci?n del m?rito que tienen, seg?n la cual, el hombre puede ganarse derechos ante Dios.

El Evangelista Marcos nos recuerda, queridos y venerados hermanos, que todo aut?ntico disc?pulo de Cristo s?lo puede aspirar a una cosa: a compartir su pasi?n sin reivindicar recompensa alguna. El cristiano est? llamado a asumir la condici?n de ?siervo?, siguiendo las huellas de Jes?s, entregando su vida por los dem?s de manera gratuita y desinteresada. No debe caracterizar cada uno de vuestros gestos y apalabras la b?squeda del poder y del ?xito, sino la humilde entrega de s? mismo por el bien de la Iglesia.

La verdadera grandeza cristiana, de hecho, no consiste en dominar, sino en servir. Jes?s nos repite a cada uno de nosotros que ?l no ?ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos? (Marcos 10, 45). Este es el ideal que debe orientar vuestro servicio.

Queridos hermanos, al pasar a formar parte del Colegio de los cardenales, el Se?or os pide y os conf?a el servicio del amor: amor a Dios, amor a su Iglesia, amor a los hermanos con la m?xima e incondicional entrega, ?usque ad sanguinis effusionem? [?hasta el derramamiento de la sangre?, ndt.], como dice la f?rmula de la imposici?n de la birreta y como muestra el color rojo de los h?bitos que vest?s.

Sed ap?stoles de Dios que es Amor y testigos de la esperanza evang?lica: esto espera de vosotros el pueblo cristiano. La ceremonia de hoy subraya la gran responsabilidad que recae sobre cada uno de vosotros, venerados y queridos hermanos, y que es confirmada en las palabras del ap?stol Pedro que acabamos de escuchar: ?Dad culto al Se?or, Cristo, en vuestros corazones, siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que os pida raz?n de vuestra esperanza? (1 Pedro 3, 15). Esta responsabilidad no evita los riesgos sino que, como sigue recordando Pedro, ?m?s vale padecer por obrar el bien, si esa es la voluntad de Dios, que por obrar el mal? (1 Pedro 3, 17). Cristo os pide que confes?is ante los hombres su verdad, que abrac?is y compart?is su causa; y que hag?is todo esto ?con dulzura y respeto, manteniendo una buena conciencia? (1 Pedro 3, 15-16), es decir, con esa humildad interior que es fruto de la cooperaci?n con la gracia de Dios.

Queridos hermanos y hermanas: ma?ana en esta misma bas?lica tendr? la alegr?a de celebrar la eucarist?a en la solemnidad de Cristo Rey del universo, junto a los nuevos cardenales, y les entregar? el anillo. Ser? una oportunidad particularmente importante y oportuna para reafirmar nuestra unidad en Cristo y para renovar nuestra voluntad com?n de servirle con total generosidad. Acompa?adles con vuestra oraci?n para que respondan al don recibido con entrega plena y constante.

Nos dirigimos ahora con confianza a Mar?a, Reina de los Ap?stoles. Que su presencia espiritual, en este singular cen?culo sea para los nuevos cardenales y para todos nosotros prenda de la constante efusi?n del Esp?ritu Santo que gu?a a la Iglesia en su camino en la historia. ?Am?n!

Traducci?n del original italiano realizada por Jes?s Colina
? Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana

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Material enviado por el Vicario General para celebraciones durante el Adviento siguiendo el Plan Diocesano de Pastoral en el a?o dedicado a la parroquia.


PARROQUIA QUE CREE EN JESUCRISTO


?No nos hagamos ilusiones: sin el camino espiritual, de poco servir?an los instrumentos externos de la comuni?n. Se convertir?an en medios sin alma, m?scaras de comuni?n m?s que sus modos de expresi?n y crecimiento? (Juan Pablo II)

OBJETIVOS

1. Hacer ver a los agentes de pastoral la importancia de la comuni?n en la parroquia

a. Cuestionar a los agentes de pastoral como viven su fe personalmente.

b. Cuestionar a los agentes de pastoral si la fe personal la viven comunitariamente.

2. Buscar los medios para que la comuni?n sea vivida en la parroquia.

DESARROLLO, DURANTE UNA TARDE CON LOS AGENTES DE PASTORAL
Y QUIENES QUIERAN.


1? parte Oraci?n y reflexi?n

? Hacer un peque?o retiro con los texto que les presentamos (Hch 2, 42-47) y posteriormente la reflexi?n.

o Hacer memoria de Jesucristo resucitado, del encuentro personal al encuentro comunitario.

? Compartir en grupos la reflexi?n personal, las sombras, las luces y esperanzas en nuestra parroquia.


2? parte La Parroquia como casa y escuela de comuni?n

o Parroquia como lugar de acogida y comuni?n

o La parroquia como lugar de comuni?n intraeclesial

o La parroquia como engendradora de grupos de vida cristiana

o La parroquia como lugar donde se vive la fe ?ntegra: cre?da, celebrada, vivida y orada.

 Trabajar el documento del ?credo en el que no creo?, para analizar c?mo es la fe que se vive y transmite en la parroquia y evaluar si es la fe que profesa, celebra y vive la Iglesia.

3? parte Celebraci?n de la Palabra

? Concluir con una peque?a celebraci?n de la Palabra.



1? Parte. Oraci?n reflexi?n


Hechos de los Ap?stoles, 2, 42-47

Acud?an asiduamente a la ense?anza de los ap?stoles, a la comuni?n, a la fracci?n del pan y a las oraciones. El temor se apoderaba de todos, pues los ap?stoles realizaban muchos prodigios y se?ales. Todos los creyentes viv?an unidos y ten?an todo en com?n; vend?an sus posesiones y sus bienes y repart?an el precio entre todos, seg?n la necesidad de cada uno. Acud?an al Templo todos los d?as con perseverancia y con un mismo esp?ritu, part?an el pan por las casas y tomaban el alimento con alegr?a y sencillez de coraz?n. Alababan a Dios y gozaban de la simpat?a de todo el pueblo. El Se?or agregaba cada d?a a la comunidad a los que se hab?an de salvar.

Palabra de Dios

No sin dificultades, las primeras comunidades se fueron construyendo sobre el cimiento de los ap?stoles y con el mensaje, aun fresco, que aquellos testigos directos de la resurrecci?n de Cristo, les hab?an trasmitido. ??lo que hemos o?do, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que contemplamos y tocaron nuestras manos acerca de la Palabra de vida, ?pues la Vida se manifest?, y nosotros la hemos visto y damos testimonio y os anunciamos la Vida eterna, que estaba vuelta hacia el Padre y que se nos manifest? lo que hemos visto y o?do, os lo anunciamos, para que tambi?n vosotros est?is en comuni?n con nosotros. Y nosotros estamos en comuni?n con el Padre y con su Hijo Jesucristo? (1Jn. 1,1-3)

Los primeros creyentes, acogieron en Esp?ritu y en verdad el mensaje del Resucitado, lo creyeron, lo celebraron y vivieron, y, haci?ndolo oraci?n, se dieron cuenta de la necesidad de transmitirlo y anunciarlo. Lo recibido, fue transmitido.

El mensaje comunicado y acogido no ten?a otro objetivo que el de ?estar en comuni?n con el resto de hermanos de fe, y todos con el Padre y su Hijo Jesucristo? (1Jn. 1, 3)

Y pronto, muy pronto, asumieron en sus vidas personales y comunitarias ?los mismos sentimientos de Jes?s? (Filp. 2), hasta el punto de formar ?un solo coraz?n y una sola alma? (Hch, 4,32).

El texto de Hechos que hemos le?do nos recuerda su estilo de vida y de presencia:

- Conscientes de no haber conseguido a?n la corona de gloria, sino descubri?ndose en un proceso comunitario de santidad, acud?an asiduamente a la ense?anza de los ap?stoles (instrucci?n privada, liturgia de la palabra).
- Las necesidades de los hermanos se convert?an en propias, viviendo la aut?ntica comuni?n (koinon?a, colecta para los pobres)
- Comuni?n que se reflejaba celebrativamente en la fracci?n del pan (la Eucarist?a (Lc 24,35), liturgia eucar?stica. Junto a la Eucarist?a, se habla de la comida compartida, un ?agape? durante el cual se celebraba, como pone de manifiesto tambi?n la carta a los Corintios).

- y en la alabanza compartida, en sus oraciones, la gran mayor?a s?lmicas, heredadas del juda?smo.

Adem?s, como sigue insistiendo el texto:

- Viv?an unidos, no solo por la cercan?a f?sica, sino por la que rompe las distancias, como pueden ser, la interior, de la un mismo pensar y sentir.

- Ten?an todo en com?n (?) seg?n las necesidades de cada uno (la contribuci?n material es v?nculo y prueba de fraternidad (cf. Hch 4,34-35)).

- Acud?an al Templo (?) con perseverancia y con un mismo esp?ritu

- Part?an el pan por las casas

- Tomaban el alimento con alegr?a y sencillez de coraz?n
- Alababan a Dios

La comunidad no vive su propia vida de forma aislada o cerrada, sino que Gozaban de la simpat?a de todo el pueblo, ya que se hac?an presentes en la vida social, como la levadura en la masa.
Aquellos primeros creyentes, acogieron en Esp?ritu y en verdad el mensaje del Resucitado, lo creyeron, lo celebraron y vivieron, y, haci?ndolo oraci?n se dieron cuenta de la necesidad de transmitirlo y anunciarlo. Lo recibido, fue transmitido.

Y pronto, muy pronto, no sin dificultades, asumieron en sus vidas personales y comunitarias ?los mismo sentimiento de Jes?s?.
Por una parte, ense?an en el templo (Hch 5,42). Por otra, los ap?stoles hac?an muchos ?signos y prodigios?, manifestaci?n del Esp?ritu en ellos (v. 43). Esto causaba la admiraci?n de los presentes y la conversi?n de muchos llamados a la fe, que se iban agregando al grupo.
Y ?el Se?or agregaba cada d?a a la comunidad a los que se deb?an de salvar, As?, tambi?n, el Se?or ha seguido y sigue agregando, a lo largo del espacio y del tiempo de la historia a los que deben salvarse, cumpliendo la promesa de su presencia (Mt. 28, 19-20)

Tambi?n nosotros, en palabras de nuestro Obispo, ?hombres y mujeres del Tercer Milenio, que hemos conocido y cre?do en Jesucristo, animados por la certeza de su presencia, estamos llamados a anunciar aqu? y ahora ?con renovado impulso? ?lo que hemos visto y o?do acerca de la Palabra de vida? para hacer a otros part?cipes de nuestra ?comuni?n con el Padre y con su Hijo Jesucristo?.

Pero, para ello, (como aquellas primeras comunidades) necesitamos nosotros mismos afianzar nuestra fe. Necesitamos ?o?r?, ?tocar con nuestras manos?, ?ver con nuestros ojos?, a Cristo ?la Palabra de vida?. Es decir, necesitamos cultivar una fe viva, de adhesi?n y seguimiento de Jes?s, para poder dar testimonio de lo que hemos visto, porque de lo que se trata es de ?presentar? a Jes?s a los dem?s, no s?lo de hablar de El?.


La espiritualidad de comuni?n que viv?an aquellas comunidades, tiene su origen en la profunda experiencia de fe que ten?an sus creyentes. Su adhesi?n firme a Jesucristo, a quien conocieron, amaron y siguieron, los impulsaba a salir al encuentro fraterno de los otros y construir iglesia, comunidad de bautizados reunidos en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp?ritu Santo. Creer en Jes?s, no s?lo supon?a creerlo a ?l y a su mensaje, sino creer en ?l como quien nos introduce en el misterio de comuni?n por excelencia, el misterio Trinitario, y desde ?l, hacerlo imagen viva en medio de la humanidad y de nuestra comunidad.
Porque en Palabras de Juan Pablo II en la NMI "Si verdaderamente hemos contemplado el rostro de Cristo, queridos hermanos y hermanas, nuestra programaci?n pastoral se inspirar? en el "mandamiento nuevo" que ?l nos dio: "Que, como yo os he amado, as? os am?is tambi?n vosotros los unos a los otros" (Jn 13,34)" (NMI 42).
Y contin?a:

"Espiritualidad de la comuni?n significa ante todo una mirada del coraz?n sobre todo hacia el misterio de la Trinidad que habita en nosotros, y cuya luz ha de ser reconocida tambi?n en el rostro de los hermanos que est?n a nuestro lado. Espiritualidad de la comuni?n significa, adem?s, capacidad de sentir al hermano de fe en la unidad profunda del Cuerpo m?stico y, por tanto, como "uno que me pertenece", para saber compartir sus alegr?as y sus sufrimientos, para intuir sus deseos y atender a sus necesidades, para ofrecerle una verdadera y profunda amistad. Espiritualidad de la comuni?n es tambi?n capacidad de ver ante todo lo que hay de positivo en el otro, para acogerlo y valorarlo como regalo de Dios: un "don para m?", adem?s de ser un don para el hermano que lo ha recibido directamente. En fin, espiritualidad de la comuni?n es saber "dar espacio" al hermano, llevando mutuamente la carga de los otros (cf. Ga 6,2) y rechazando las tentaciones ego?stas que continuamente nos asechan y engendran competitividad, ganas de hacer carrera, desconfianza y envidias.?(43)
Por consiguiente, esta espiritualidad fraterna deber?a ocupar un espacio importante en toda comunidad y grupo parroquial. Pero eso implica que los agentes vivamos esta espiritualidad de comuni?n entre nosotros. Hoy es indispensable formar siempre una verdadera comunidad educativa que est? impregnada de esp?ritu comunitario y que est? abierta a una comunidad eclesial m?s amplia.
El Papa no se limita a recordar el mandamiento del amor o a exhortamos a que lo vivamos en la existencia cotidiana. Pide m?s bien que toda la organizaci?n y la planificaci?n de la actividad de la Iglesia est?n efectivamente marcadas por ese amor fraterno.
Fortalecer nuestra fe en Jesucristo, afianzar nuestra adhesi?n y confianza en ?l, son pues, requisitos y exigencias, para construir la comunidad que so?amos y anhelamos. Comunidad que, desde la sociedad y compartiendo sus esperanzas e inquietudes (Encarnaci?n), con gozo y entusiasmo, propone y testimonia en su diario vivir el mensaje del Evangelio desde una experiencia profunda de encuentro con el Se?or Jes?s (Resurrecci?n), ofreciendo un sentido de la vida (Ema?s), acogiendo a todos (Buen Pastor) y solidarizando con los m?s necesitados (Buen Samaritano). Una comunidad, que lejos de desentenderse de la sociedad, la asume con una preocupaci?n paternal y ternura maternal.

Ese sue?o, ya hecho realidad en varios aspectos y en diferentes sectores eclesiales, nos da esperanza para seguir ilusion?ndonos con ?l y creyendo que es posible. En nuestras comunidades concretas seguro que hemos podido contemplar agradecidos este esp?ritu comunitario que sale de uno mismo a favor del otro, a favor de todos. C?mo nos hemos enriquecido con la puesta en servicio de los carismas por parte del hermano y c?mo todos, como cuerpo m?stico de Cristo, hemos pasado de la infancia a una fe adulta. Pero, no todo est? conseguido, a?n, nos falta camino por recorrer, comunidad de construir, por eso, tambi?n las palabras que Pablo dirige a los cristianos de Filipos son dirigidas con insistencia a nosotros:

"Yo os pido por el est?mulo del vivir en Cristo, por el consuelo del amor, por la comuni?n en el Es?p?ritu, por la en?tra?able compasi?n, que colm?is mi alegr?a, siendo todos del mismo sentir, con un mismo amor, un mismo esp?ritu, unos mismos sen?timientos. Nada hag?is por rivalidad, ni por vana?gloria, sino con humildad, con?siderando cada cual a los dem?s como superiores a s? mismo, buscando cada cual no su propio inter?s sino el de los dem?s" (Fil 2, 1-4)

Por tanto, Hacer memoria de Jesucristo, de lo ya conocido y vivido con ?l, nos urge, para en ?l, con ?l y por ?l, hacer comuni?n. Vivir la espiritualidad de comuni?n que todos deseamos.

Por otro lado, personal y comunitariamente, hemos de preguntarnos y evaluar si la fe que vivimos y transmitimos (cada uno, la catequesis parroquial, las homil?as, nuestras actitudes vitales, la celebraci?n de los sacramentos) es una fe ?ntegra, o sea, correctamente profesada, vivida, celebrada y hecha oraci?n. Tendremos que valorar si lo que vivimos y transmitimos es toda la fe de la Iglesia y si est? oscurecido alguno de sus aspectos., o sea:

? creer en Dios creador, Uno y Trino y en su designio salv?fico;

?ser santificado por ?l en la vida sacramental;

? amarle con todo el coraz?n y amar al pr?jimo como a s? mismo;

? orar esperando la venida de su Reino y el encuentro cara a cara con El.


Para la reflexi?n:

Distintos niveles de reflexi?n:

1.- ?Qu? alimenta la vida y la misi?n de la primitiva comunidad? ?qu? alimenta la tuya? Tu comunidad parroquial, tu grupo, ?experimenta el crecimiento? ?A qu? crees que se debe? ?Qu? dicen de tu comunidad o grupo quienes la contemplan desde fuera? ?C?mo reaccionan ante ella?
2.- ?Veo a todos como hermanos? ?Los siento como "uno que me pertenece" y por lo tanto alguien de quien debo hacerme cargo? ?Recibo y valoro todo lo bueno que tienen los dem?s "como un don para m?"? ?Le doy espacio, superando todo ego?smo?


A.- SOMBRAS en nuestra comunidad?

- Distanciamiento con el p?rroco?
- Entre grupos parroquiales
- Con los padres/madres de los ni?os de catequesis
- Con la realidad social
- La di?cesis o iglesia????????????????????..

B.- LUCES DE ESPERENZA en nuestra comunidad

- Aspectos a valorar
- Aspectos a potenciar
- Aspectos a convertir o purificar
- Aspectos a buscar

Compartir por grupos, para luego hacer una puesta en com?n.


2? Parte. La Parroquia casa y escuela de comuni?n

La parroquia s?lo se puede entender en referencia permanente a la Iglesia local, que es la unidad eclesial completa. La Parroquia es como una c?lula viva de la Iglesia particular o di?cesis, en donde los cristianos de un pueblo o de un sector geogr?fico de una ciudad viven la comuni?n de fe, de culto y de misi?n con la misma Iglesia diocesana y, a trav?s de est?, con todo el cuerpo de las Iglesias. La comuni?n eclesial, a?n conservando siempre su dimensi?n universal, encuentra su expresi?n m?s visible e inmediata en la parroquia. Ella es la ?ltima localizaci?n de la Iglesia; es en cierto sentido, la misma Iglesia que vive entre las casas de sus hijos y de sus hijas.

La parroquia es la misma Iglesia que se hace presente junto a nuestros hogares como una realidad profunda de comuni?n y de misi?n. En la parroquia podemos y debemos vivir la comuni?n de fe, de culto de misi?n con la Iglesia diocesana y, a trav?s de ella con la Iglesia universal.

La Iglesia comuni?n

Antes trabajar la parroquia como escuela de comuni?n comenzamos hablando de la Iglesia comuni?n. La comuni?n es el eje vertebrados de la comprensi?n de la Iglesia porque la Iglesia es comuni?n: comuni?n de personas con Dios; comuni?n de personas entre ellas; comuni?n de personas con las dem?s personas del mundo; comuni?n de dones y servicios? para entender mejor la eclesiolog?a de comuni?n tenemos que fundamentarnos en la teolog?a trinitaria. El punto de partida es la experiencia de los disc?pulos con Jes?s y de estos entre s?. La adhesi?n a la persona de Jes?s es lo que hab?a transformado sus vidas y la que los hab?a introducido en un experiencia comunitaria distinta. A partir de la Pascua, va ha ir experimentando el sentido pleno de la salvaci?n: participa del misterio del amor trinitario, perdonado y abierto a la esperanza de participar de la alegr?a de los hijos de Dios.

La salvaci?n se encuentra en Dios, un Dios Padre, Hijo y Esp?ritu Santo. El encuentro y la comuni?n con el Padre se establece por la mediaci?n del Hijo y la vida que de ?l procede es la que establece la comuni?n con el Padre y con los hermanos. Es el Esp?ritu Santo el que la hace posible.

La comuni?n por su ra?z trinitaria se abre a la humanidad y a la historia. Al ser recibida por el ser humano, esa comuni?n nos constituye no s?lo hijos de Dios, sino tambi?n en hermanos de todos los hombres. Esa comuni?n tiene una base y una expresi?n sacramental: el bautismo es el inicio de la comuni?n porque hace participar en el misterio Pascual y regala la nueva filiaci?n en Cristo por el Esp?ritu.
La comuni?n posee una versi?n y una apertura eclesiol?gica: la participaci?n en la misma crea comunidad a pesar de la diversidad de ministerios y carismas. Esta comuni?n nos abre a la misi?n universal. Por medio de ella damos testimonio y anunciamos a Cristo al mundo de hoy.

Para hacer de la Parroquia una casa y escuela de comuni?n, que mejor que seguir las palabras de Juan Pablo II en la Novo Milenio Inneunte: ?hacer de la Iglesia la casa y la escuela de la comuni?n: ?ste es el gran desaf?o que tenemos ante nosotros en el milenio que comienza, si queremos ser fieles al designio de Dios y responder tambi?n a las esperanzas del mundo?.

Parroquia, lugar de acogida

La acogida es uno de los aspectos a trabajar con mayor insistencia en el trabajo pastoral hoy, especialmente cuando esa persona que acude es alguien que no suele frecuentar la vida parroquial por diferentes motivos. Sin embargo, la acogida tiene un alcance m?s profundo que su dimensi?n pastoral. Es la manera sencilla y natural de vivir el amor fraterno que debe caracterizarnos a los disc?pulos de Jes?s. En nuestra sociedad hay mucha gente que sufre el problema de la soledad y que buscan a alguien a quien poder manifestar sus problemas y sus sentimientos m?s profundos y que no buscan una soluci?n a sus problemas sino que se les escuche.
No nos conviene olvidar que se est? produciendo un fen?meno nuevo, aunque todav?a minoritario: el retorno a la fe de los que se alejaron un d?a por motivos diferentes. Como por ejemplo, los j?venes no bautizados, padres de ni?os de primera comuni?n etc. Son ocasiones importantes en la que la parroquia esta llamada a reflejar con m?s hondura el rostro de Cristo Buen pastor y del Padre de la par?bola del hijo pr?digo.

La parroquia lugar de comuni?n intraeclesial

Otra misi?n de la parroquia es ayudar a los bautizados a comprender que el Se?or quiso salvar a los hombres no individualmente, sino constituir un pueblo que le conociera en la verdad y le sirviera. Este pueblo es la Iglesia que construido por Cristo en orden a la comuni?n de vida, de caridad y de verdad es empleado tambi?n por el como instrumento de la redenci?n y es enviado a todo el mundo como luz y sal de la tierra.

Esta dimensi?n comunitaria de la fe se aprende y se interioriza en la parroquia en la que deja de ser una hermosa teor?a para convertirse en una realidad visible. En ella convergen la multitud de los carismas y ministerios al servicio de la evangelizaci?n. Est? comuni?n como realidad tambi?n humana, no est? exenta de dificultades y tensiones. Pero lo que importa es que el di?logo, la escucha mutua y leal y la b?squeda sincera de la voluntad de Dios permitan al Esp?ritu Santo abrirse caminos en medio de nuestras debilidades.

Esta comuni?n dialogante tiene que avanzar hacia la mutua aceptaci?n de los diversos carismas, que han dado lugar a diferentes asociaciones y

movimientos. La pluralidad es una riqueza que pone de manifiesto la imaginaci?n creadora y la grandeza de Dios, siempre que no se convierta en dispersi?n y que ning?n grupo pretenda tener la exclusiva de los caminos del Se?or. Ha de expresarse en la comuni?n dentro de la Iglesia local que tiene su expresi?n en la parroquia. En ella cabemos todos y todos tenemos un lugar y una parte en la ?nica misi?n.

La comuni?n ha de ponerse de manifiesto en que todos debemos vivir y proclamar la ?ntegra, ?nica y misma fe. Lo que distingue a unos ministerios de otros no debe consistir en que unos se dediquen a la predicaci?n olvidando la caridad ni en que otros se dediquen a la caridad, descuidando la vida lit?rgica. Lo que ha de diferenciar a los diversos ministerios es el acento que ponen en cada uno de estos aspectos y la forma de trabajo con que desarrolla su misi?n, consientes, sin embargo, de que todos necesitan completar su tarea con la aportaci?n de los dem?s miembros. S?lo desde esta comuni?n apost?lica conseguiremos que nuestra presentaci?n del evangelio no descuide ninguna de sus dimensiones esenciales.

La parroquia como engendradora de grupos de vida cristiana

Necesitamos crear en la parroquia peque?os grupos de vida cristiana, donde se pueda compartir personalmente la fe y la vida, se encuentre en el punto de referencia necesario y el apoyo mediato para expresar y vivir la fe, se propicien itinerarios de formaci?n cristiana m?s adecuados y donde se pueda orar.

Presencia en la parroquia de los movimientos y grupos apost?licos

Dentro de las experiencias comunitarias parroquiales se debe inscribir la presencia de los distintos movimientos y grupos apost?licos presentes en nuestra di?cesis y en la Iglesia. Una presencia que bien articulada est? llamada a ser una riqueza por los carismas que cada grupo aporta a la comunidad y por lo espec?fico de su forma de apostolado.

La parroquia como lugar de servicio pastoral

A partir de los grupos cristianos habr? que organizar los servicios pastorales que necesite la parroquia.

Elegir de estas pistas tres que t? crees que son importantes para tu parroquia hoy.

Pistas de acci?n para una parroquia como casa y escuela de comuni?n

1. Estructurar la parroquia en peque?as comunidades, creando nuevos grupos comunitarios de vida cristiana que sean punto de referencia para la vida de sus miembros.

2. Potenciar y poner al servicio de la comunidad los distintos carismas y ministerios presentes en la parroquia.

3. Dar importancia a la acogida.

4. Invitar a participar en los causes formativos ofrecidos por la di?cesis.

5. Facilitar y animar a la participaci?n en los encuentros arciprestales y diocesanos organizados por las delegaciones respectivas.

6. Nombrar representantes en las comisiones arciprestales y en el consejo de pastoral arciprestal.

7. Potenciar la comuni?n y comunicaci?n entre los diferentes grupos, organizando un encuentro o asamblea parroquial.

8. Revitalizar o crear los ?rganos de comuni?n y responsabilidad, especialmente el consejo pastoral parroquial.

9. Cuidar la creaci?n y funcionamiento de la comisi?n de asuntos econ?micos.

10. Mejorar la experiencia y transmisi?n de una fe ?ntegra, proclamada, celebrada, vivida y hecha oraci?n


Celebraci?n de la Palabra

Monici?n para ambientar la celebraci?n

Nos hemos reunido en esta tarde al finalizar nuestra reuni?n, para poner en la manos de Dios nuestro trabajo realizado y sus frutos, junto compartimos una misma fe que nos impulsa a trabajar la comuni?n en nuestra comunidad parroquial, por ello nos reunimos en torno al Se?or que es el que nos convoca para escuchar su Palabra y hacerla vida.

Canto: ?Un solo Se?or?

Saludo del sacerdote.

Oraci?n

Dios todopoderoso y eterno, que re?nes lo que est? disperso y conservas lo que has unido, mira con amor al pueblo de tu Hijo, para que, cuantos han recibido un mismo bautismo, vivan unidos por la misma fe y por el mismo amor. Por nuestro Se?or Jesucristo.

Canto: ?Aleluya?

Lectura del Evangelio seg?n san Mateo 18, 19-22. Peque?a reflexi?n del sacerdote

(Para el gesto es necesario unas tiras de cartulinas de diferentes colores que representen la pluralidad, para luego unirlas y formar una cadena que se situar?a en torno a la cuna, que representar?a que Jes?s es el centro de la comunidad)

Monici?n al gesto

Hemos trabajado durante toda la tarde como estamos viviendo la comuni?n en nuestra parroquia, para simbolizar lo que hemos reflexionado vamos a realizar el siguiente gesto. Cada uno tomar? un pedazo de cartulina que le simboliza a ?l y los iremos uniendo hasta formar una cadena y ofrec?rsela a Jes?s pobre en el pesebre. Durante el gesto se puede cantar ?Somos un pueblo que camina?

Oraci?n del Padre nuestro

Gesto de la paz

Oraci?n final
Dios Padre bueno que has querido que compartamos en esta tarde nuestra fe y nuestro compromiso de vivir de acuerdo con ella, te pedimos que nos hagas capaces de vivir unidos por tu amor. Por Jesucristo nuestro Se?or.

Bendici?n.

Canto a la Virgen ?la Virgen Sue?a caminos?

OBISPADO DE TENERIFE
Vicar?a General
C/ Plaza del Adelantado 10. 38201 ? La Laguna
Tlf.: 922 314 962
Santa Cruz de Tenerife ? Islas Canarias ? ESPA?A





San Crist?bal de La Laguna, 26 de Noviembre de 2007.


Estimados compa?eros.

Tal y como estaba programado, desde la Vicar?a General les enviamos el material de la segunda acci?n concreta de este curso, preferentemente, dedicado a la Parroquia dentro del Plan Diocesano de Pastoral. La propuesta que realizamos conviene aterrizarla, concretarla teniendo en cuenta la realidad en la que servimos. Ning?n material sirve para implementarse adecuadamente sin esta concreci?n ?ltima.

Es muy conveniente que todos, cada uno, programemos durante el mes de diciembre esta acci?n, encuadrada en el tiempo de adviento y, por tanto, en el ambiente pre-navide?o de estas jornadas. En este momento, consiguientemente, ?Hacemos Memoria de Jesucristo? como luz para todos nosotros, es decir, recordamos y actualizamos que Jesucristo, ?l y no cualquier otro, es el que nos gu?a y conduce por la vida, el que aclara nuestros pasos, el que ense?a nuestras opciones, el que muestra los criterios?, en definitiva, es el que se nos vuelve a ofrecer, obstinadamente, como nuestro Se?or.

Con el paso del curso parece necesario que, con cierta frecuencia, recordemos el PDP. en la oraci?n, en la evaluaci?n y seguimiento de la marcha pastoral en la parroquia, el arciprestazgo, los grupos, movimientos, delegaciones, etc.

Esta sencilla acci?n responde al objetivo primero del PDP: ?Jesucristo en quien creemos?. Pretendemos, por tanto, ayudar a vivenciar en la parroquia, por una parte, la llamada espiritualidad de comuni?n, a trav?s de un momento de retiro-oraci?n y, por otra, evaluar, en la medida de lo posible, si nuestra fe, y la que transmitimos personal y parroquialmente, es una fe ?ntegra conforme a las dimensiones que recoge el Catecismo de la Iglesia Cat?lica, es decir, correctamente profesada, vivida, celebrada y hecha oraci?n.

Sin otra novedad, me despido, agradeciendo el trabajo pastoral de todos y dese?ndoles un buen Adviento, camino de Bel?n.
Antonio M. P?rez Morales
Vicario General


Comentario al evangelio del martes de la vig?sima cuarta semana del tiempo ordinario, sacado de "Ens??anos a orar de Guillermo Guti?rrez".

Ni piedra sobre piedra

El templo de Jerusal?n fue una de las maravillas del mundo. Frente a esa maravilla un negro presagio: no quedar? piedra sobre piedra.

Todo pasa, Dios no cambia y permanece. En el confusionismo universal har?n aparici?n falsos profetas. ??No os dej?is enga?ar!?, previene Jes?s. No hay m?s que un Salvador.
La ruina del templo entra en el juego de los avatares humanos. Planes divinos adentro, pueden descubrirse dos razones principales. La primera es la autosanci?n de la ciudad al no reconocer la visita del d?a del Se?or (Lc 19,44). El rechazo de Dios lleva al caos. Los que pidieron la muerte de Jes?s incurrieron en ese caos.

Teol?gica y simb?licamente existe otra raz?n. Jes?s habl? tambi?n de la destrucci?n del templo de su cuerpo: ?Destruid este templo y yo lo reedificar? en tres d?as? (Jn 2,19). La afirmaci?n puede entenderse como el fin de una etapa de la historia y comienzo de una nueva, en que cesan los signos para dar paso a las realidades. El templo era un signo. Jes?s es el templo definitivo que hace innecesario el templo de piedras. Es en Jes?s donde los verdaderos adoradores deber?n dar culto a Dios en esp?ritu y en verdad (Jn 4,24).

San Pablo formul? y desarroll? el pensamiento de que todo bautizado se convierte en templo vivo del Esp?ritu. El nuevo culto en esp?ritu y verdad postula una interiorizaci?n de la religi?n donde lo puro y lo impuro, lo bueno y lo malo se valoran seg?n la intenci?n del coraz?n (Mt 15,10-20; Mc 7,14-23). Es ante todo en el coraz?n donde hay que buscar y dar culto a Dios. ?No busques fuera, dentro de ti habita la verdad? (san Agust?n). Buscamos una religiosidad cristoc?ntrica, enraizada en lo m?s profundo del coraz?n y no nutrida de vac?as exterioridades. ?El hombre fiel a su conciencia permanece fiel a su destino, es hombre bueno y terminar? en la felicidad. El hombre que traiciona su conciencia es un hombre perverso que corre derecho a su ruina. La desgracia sale del pecado como el gusano de la podredumbre? (Tilman Pesch).

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Oraci?n dicha antes de comenzar la reuni?n arciprestal del Arciprestazgo de Icod de los Vinos en Tenerife


INVOCACI?N AL ESP?RITU SANTO POR EL ARCIPRESTAZGO


Esp?ritu Santo, danos capacidad
para buscar este d?a la verdad,
y vivirla con ilusi?n y alegr?a.

Esp?ritu de Jes?s, que has movido
a tantos que nos han precedido en la fe;
mu?venos hoy a nosotros
a rastrear tus huellas,
a dejarnos conducir por ti.

Esp?ritu del Padre, abre nuestro coraz?n,
para que la Palabra de Vida
encuentre acomodo en nosotros,
en nuestra comunidad parroquial,
en nuestro arciprestazgo,
y podamos as? orar con agradecimiento.

Esp?ritu de Dios, recrea nuestro ?nimo
y fortalece nuestra voluntad,
y, en serenidad,
ay?danos a discernir con amor
y aceptar la llamada que continuamente nos diriges
para continuar la tarea que tu Hijo comenz?.
Y sigue suscitando entre nosotros
personas dispuestas
a acoger tu invitaci?n y tu mensaje.

Que nuestro arciprestazgo sea una fuente para todo el pueblo, en la que vengan a beber el agua fresca de tu gracia.
Que sea el hogar donde todos encuentren su cobijo
y la escuela en la que todos puedan aprender.

Y T?, fuente inagotable de luz y vitalidad,
s? siempre nuestra compa??a,
y la Sant?sima Virgen, nuestra gu?a.
Por los siglos de los siglos. Am?n.

Publicado por verdenaranja @ 23:02  | Oraciones
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El Delegado de Misiones de Tenerife nos recuerda actos a realizar en un futuro inmediato organizados por la Delegaci?n.

DELEGACI?N DE MISIONES
Obispado de Tenerife


La Laguna, 14 de noviembre de 2007


Querido hermano/a:
Recibe un saludo fraterno desde esta Delegaci?n que intenta animar, con el apoyo de ustedes, la dimensi?n misionera "ad gentes" en nuestra di?cesis.

Hemos comenzado el curso con la campa?a del Domund y para ello hemos contado con la presencia y animaci?n de dos misioneros durante todo el mes de octubre. Doy las gracias por la acogida que les han dispensado en muchos lugares; se han ido contentos por el trabajo realizado. Por otro lado, pedir perd?n por alguna deficiencia en el env?o del material; se ha intentado hacer lo mejor posible pero faltaba la mano de Alicia por razones de enfermedad. Lo han empaquetado un grupo de voluntarios con mucha dedicaci?n y cari?o a quienes les doy las gracias.
En este mes de noviembre hemos despedido a Alicia que se retira por razones de edad y de salud, han sido 25 a?os de trabajo en nuestra di?cesis, especialmente 18 a?os como Vicedelegada de Misiones; todos hemos disfrutado de su acogida y buen hacer en la animaci?n misionera. Tambi?n hemos dado la bienvenida a Gladis Rguez. Hdez, natural de La Palma, que se incorpora a la Delegaci?n de Misiones para servir apost?licamente en esta ?rea de la pastoral.

Te recuerdo que en el mes de enero celebraremos la Jornada de Infancia Misionera y para ello debemos tener presente algunos aspectos:

a) Sembradores de estrellas cuyo objetivo es felicitar La Navidad en nombre de los misioneros. La celebraci?n de env?o y las estrellitas hay que pedirlas directamente a la oficina de la Delegaci?n en el Obispado. En Santa Cruz y La Laguna se ha elegido el 22 de diciembre, s?bado, por la ma?ana.

b) Preparar, si vas a participar, la Marcha Misionera y el Festival de la Canci?n Misionera (letra y m?sica in?dita) con el lema: "MANOS A LA OBRA". Estos eventos los celebraremos el s?bado 26 de enero en Candelaria.

c) Recibir y divulgar los materiales de Infancia Misionera (haznos saber si la cantidad de material es la adecuada).

d) Revistas Gesto y Supergesto: es un buen material para la formaci?n de ni?os y adolescentes. A nivel informativo debes saber que se distribuyen en nuestra di?cesis unos 10.000 n?meros de Gesto y 2000 n?meros de Supergesto. Estas fechas son propicias para darlas a conocer.
Dentro del Plan de Acci?n Pastoral, este a?o lo dedicamos a potenciar la vida parroquial. Desde la Delegaci?n de Misiones hemos puesto como objetivo: La creaci?n en cada parroquia de un Grupo de Animaci?n Misionera. Se tratar?a de que algunas personas, con sensibilidad, asumieran el objetivo de la animaci?n misionera parroquial especialmente de las distintas campa?as que se van jalonando a lo 1 go del a?o. Nosotros nos comprometer?amos a facilitar el material para su forma i n y para la puesta en marcha. Somos conscientes que s?n la colaboraci?n de los p?relo s y de otros agentes de pastoral, este objetivo se queda en el papel.

Sin otro particular y dese?ndote un feliz Adviento, qued? a tu disposici?n

Juan Manuel Y?nes
Delegado de Misione

DOMINGO 1 DE ADVIENTO / A
2 de diciembre de 2007


El Se?or, que nos trae la paz, la luz y la vida, est? con todos vosotros.

Resuena hoy en nuestra asamblea un anuncio lleno de esperanza: ?el Se?or viene! Viene a renovar nuestras vidas, viene a renovar el camino de la humanidad y conducirlo hacia su Reino.
- Hoy, al comenzar el tiempo de Adviento, se nos llama a vivir con alegr?a ese anuncio gozoso y a responder a ?l. Para recibir al Se?or hoyytodos los d?as, y para vivir un d?a para siempre en los cielos nuevos y la tierra nueva que ?l nos ofrece.

Corona de Adviento: Comencemos ahora la celebraci?n encendiendo el primer cirio de la corona de Adviento, que nos se?ala el camino hacia la fiesta de la Navidad.

Alguien de la asamblea, o el propio celebrante, enciende un cirio de la corona de Adviento. Entretanto, se puede cantar otra estrofa del canto de entrada, o bien decir las siguientes invocaciones, o lo que sea costumbre en el lugar.

- T?, Se?or Jes?s, luz en la oscuridad. SE?OR, TEN PIEDAD
- T?, Se?or Jes?s, paz de las naciones. CRISTO, TEN PIEDAD
- T?, Se?or Jes?s, gu?a y camino para todos los pueblos.
SE?OR, TEN PIEDAD.

1. lectura (Isa?as 2,1-5): Las palabras del libro de Isa?as acompa?ar?n cada domingo nuestro camino de Adviento. Palabras de esperanza, de fe, de futuro. Escuch?moslas con el coraz?n muy abierto a la Buena Noticia de Dios.

Salmo (121): Cantemos ahora la alegr?a de caminar hacia el Se?or, la misma alegr?a de los israelitas cuando sub?an a la ciudad santa de Jerusal?n.

2. lectura (Romanos 13,11-14): Escuchemos ahora la llamada de san Pablo, que nos invita a no desaprovechar este tiempo que Dios nos da.


Oraci?n universal: Mientras esperamos la venida definitiva del Se?or, oremos para que su amor, su paz, su luz, transformen ya ahora nuestras vidas y las de nuestros hermanos. Oremos diciendo (cantando): VEN, SE?OR JES?S

1. Para que llegue el d?a en que todos los hombres y mujeres del mundo entero puedan vivir en paz, con esperanza, confiados ante el futuro. OREMOS AL SE?OR:

2. Para que los gobernantes, los pol?ticos, los que tienen el poder econ?mico o militar, trabajen sinceramente por el bienestar de todos, y especialmente de los que menos tienen. OREMOS AL SE?OR:

3. Para que el pueblo de Israel, que recibi? desde muy antiguo la llamada del Se?or, se esfuerce al servicio de la paz y muestre ante el mundo el rostro amoroso de Dios. OREMOS AL SE?OR:

4. Para que la Iglesia entera, todos los cristianos, vivamos con alegr?a nuestra fe y la vida nueva que hemos recibido. OREMOS AL SE?OR:

5. Para que todos nosotros, reunidos al empezar este tiempo de Adviento para celebrar la Eucarist?a, convirtamos nuestro coraz?n para preparar la venida del Se?or. OREMOS AL SE?OR:

Ven, Se?or Jes?s. Ven, y renueva el camino de la humanidad. T?, que vives y reinas por...

Padrenuestro: Fieles a la ense?anza de Jesucristo, pidamos al Padre que venga a nosotros su Reino.

Invitaci?n a la comuni?n: ?ste es el Mes?as de Dios que viene a salvar a todos los pueblos. Dichosos los llamados a la mesa de su Reino.

CPL

Publicado por verdenaranja @ 22:51  | Liturgia
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ZENIT publica las palabras que pronunci? Benedicto XVI el domingo, 25 de Noviembre de 2007, al rezar la oraci?n mariana del ?ngelus tras la concelebraci?n eucar?stica con los 23 nuevos cardenales en la que les entreg? el anillo cardenalicio.



Queridos hermanos y hermanas:

El martes pr?ximo, en Annapolis, en los Estados Unidos, israel?es y palestinos, con la ayuda de la comunidad internacional, pretenden relanzar el proceso de negociaci?n para encontrar una soluci?n justa y definitiva al conflicto que desde hace sesenta a?os ensangrienta Tierra Santa y que tantas l?grimas y sufrimientos ha provocado en los dos pueblos.

Os pido que os un?is a la Jornada de Oraci?n convocada para hoy por la Conferencia de los Obispos Cat?licos de los Estados Unidos para implorar del Esp?ritu de Dios la paz para esa regi?n tan querida por nosotros y los dones de la sabidur?a y de la valent?a para todos los protagonistas del importante encuentro.

Despu?s de la conclusi?n de la solemne celebraci?n de hoy, deseo dirigir mi cordial saludo a los presentes, incluidos quienes se quedaron en el exterior de la Bas?lica. Expreso gratitud especial a los fieles que han venido de lejos para acompa?ar a los nuevos cardenales y participar en este acontecimiento, que manifiesta de manera singular la unidad y la universalidad de la Iglesia cat?lica. A las distinguidas autoridades civiles, les renuevo mi saludo deferente.

[A continuaci?n, el Papa habl? en franc?s, ingl?s y alem?n. En espa?ol, dijo: ]

Saludo con afecto a los peregrinos de lengua espa?ola. De modo especial, a los Obispos, sacerdotes, religiosas, religiosos y fieles que hab?is venido de Argentina, Espa?a y M?xico, acompa?ando a los nuevos Cardenales. Pidamos al Esp?ritu Santo, por intercesi?n de la Virgen Mar?a, que los sostenga e ilumine con su gracia para que, llenos de amor a Dios y estrechamente unidos al Sucesor de Pedro, contin?en entregando fielmente su vida al servicio de la Iglesia y de los hombres. ?Feliz solemnidad de Cristo Rey!

[Tras hablar en portugu?s y polaco, volvi? hablar en italiano para decir:]

Nos disponemos ahora a rezar, como de costumbre, la oraci?n del ?ngelus. En ocasiones como ?sta, se siente a?n m?s viva la presencia espiritual de Mar?a Sant?sima. Como en el Cen?culo de Jerusal?n, se encuentre en medio de nosotros y nos acompa?a en esta etapa del camino eclesial. A la Virgen le queremos encomendar los nuevos miembros del Colegio cardenalicio para que ayude a cada uno de ellos, as? como para todos los ministros de la Iglesia, a imitar siempre a Cristo en el servicio generoso a Dios y a su Pueblo, para participar en su gloriosa realeza.

Traducci?n del original italiano realizada por Zenit
? Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana

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Domingo, 25 de noviembre de 2007
Carta dirigida a los diocesanos por el obispo de Tenerife Don Bernardo ?lvarez con motivo del Dia de la Iglesia Diocesana.


Un cambio trascendental...
que afecta a tu Iglesia


Con el reciente acuerdo alcanzado entre el Estado espa?ol y la Santa Sede, se ha producido un cambio sustancial en el modelo de financiaci?n de la Iglesia Cat?lica en Espa?a.

A partir de ahora tenemos que aprender a vivir por nosotros mismos, el sostenimiento econ?mico de la Iglesia depende exclusivamente de los cat?licos y de cuantos valoran su labor.

Ser? tu generosidad la que nos permitir? continuar anunciando la Buena Noticia de Cristo Resucitado y seguir ayudando a los m?s necesitados. Tu aportaci?n personal y el 0,7% de tu Declaraci?n de la Renta, si marcas la casilla a favor de la Iglesia, ser?n los ingresos de la Iglesia, y como sabes, no supone ning?n gasto a?adido a los impuestos que pagas.

Nosotros seguiremos viviendo sencillamente, como nos exige el Evangelio, y seguiremos ejerciendo nuestra labor sin desfallecer. Cualquier donativo llegar? a su destino, de forma directa y transparente.

Si eres cat?lico o valoras la labor de la Iglesia, colabora. Porque todos necesitamos vivir nuestra fe. Pero todav?a hay tantos que necesitan tanto...

+ Bernardo ?lvarez Alfonso
Obispo de Tenerife

Exhortaci?n pastoral que ha publicado la Conferencia EpiscopalPopulorum Progressio? de Pablo VI y en el vig?simo aniversario de la enc?clica ?Sollicitudo Rei Socialis? de Juan Pablo II. Espa?ola con motivo del cuadrag?simo aniversario de la enc?clica ?

?Para que tengan vida en abundancia? (Jn 10,10)



I.- GOZOSO ANIVERSARIO
1.- Celebramos con gozo, en este a?o 2007, el 40 aniversario de la publicaci?n de la Enc?clica ?Populorum Progressio? de Pablo VI (26 de marzo de 1967), que coincide con el 20 aniversario de la Enc?clica ?Sollicitudo Rei Socialis? de Juan Pablo II (30 de diciembre de 1987). Se trata de dos documentos relevantes del Magisterio social de la Iglesia.

Efectivamente, la Enc?clica ?Populorum Progressio? sigue sorprendi?ndonos por su gran actualidad. Los temas vertebradores de su ense?anza giran alrededor del desarrollo integral del ser humano y de los pueblos de la tierra; la llamada a dar respuesta a los retos que desaf?an a la justicia internacional y el compromiso de la Iglesia ante este desarrollo ejerciendo como abogada de los pobres; y que las personas sean art?fices de su propio desarrollo. Las directrices de acci?n encaminadas a resolverlos contin?an siendo hoy los grandes temas de la justicia social internacional. Su luminosa directriz ?El desarrollo es el nuevo nombre de la paz?[1] es de plena vigencia. Siguiendo en la misma l?nea, la Enc?clica ?Sollicitudo Rei Socialis? destaca el car?cter moral del verdadero desarrollo y afirma que la paz es fruto de la solidaridad[2].

Por esta raz?n queremos conmemorar y celebrar este aniversario, de manera que pueda contribuir a subrayar algunas de sus ense?anzas que nos parecen m?s necesarias en el momento actual. Siguiendo a Benedicto XVI, destacamos como prioridades la vivencia de la comuni?n eclesial y la misi?n evangelizadora en el mundo. As? lo ha subrayado el actual Papa en su primera Carta enc?clica ?Deus Caritas est?, al indicar que la misi?n de la Iglesia en el mundo consiste en mostrar el amor de Dios a la humanidad a trav?s del amor de los cristianos en la vida diaria.

2.- La proclamaci?n del Evangelio, que es parte esencial de la misi?n eclesial, se realiza mediante el ?testimonio y la palabra?. La celebraci?n del 40 aniversario nos permite unir la palabra de la ense?anza social de la Iglesia y el testimonio de las comunidades e instituciones eclesiales al servicio de la acci?n caritativa y social.

No queremos que pase este acontecimiento sin manifestar a las comunidades cristianas y, tambi?n a toda la sociedad, nuestra memoria agradecida del pasado, nuestro compromiso decidido ante los retos del presente y nuestra mirada serena hacia el futuro.

II.- CONOCIMIENTO Y RECONOCIMIENTO POR LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA

3.- Sentimos un agradecimiento por el pasado. La Iglesia, ya desde sus or?genes, siguiendo la ense?anza de la Palabra de Dios y, despu?s, de los Santos Padres, desarroll? y puso en pr?ctica su doctrina social. Tambi?n en nuestros d?as anticip? su mirada hacia la globalizaci?n del mundo contempor?neo, mucho antes de que gran parte de la sociedad tomara conciencia de la magnitud del fen?meno de la mundializaci?n y la globalizaci?n, fruto de los movimientos econ?micos, sociales, pol?ticos y culturales de la humanidad.

4.- ?C?mo no recordar de manera agradecida la preciosa definici?n de Pablo VI sobre el ?verdadero desarrollo?? ?Es el paso, para cada uno y para todos de condiciones de vida menos humanas, a condiciones m?s humanas?[3]. Pero el desarrollo ?a?ade el Papa? no se reduce a un simple crecimiento econ?mico. Para ser aut?ntico debe ser integral, es decir, que debe promover a todos los hombres y a todo el hombre; debe ayudar a pasar de situaciones menos humanas (como son) las carencias materiales de los que est?n privados del m?nimo vital y las carencias morales de los que est?n mutilados por el ego?smo. Menos humanas: las estructuras opresoras que provienen del abuso del tener o del abuso del poder, de las explotaciones de los trabajadores o de la injusticia de las transacciones. M?s humanas: el remontarse de la miseria a la posesi?n de lo necesario, la victoria sobre las calamidades sociales, la ampliaci?n de los conocimientos, la adquisici?n de la cultura. M?s humanas tambi?n: el aumento en la consideraci?n de la dignidad de los dem?s, la orientaci?n hacia el esp?ritu de pobreza (cf. Mt 5, 3), la cooperaci?n en el bien com?n, la voluntad de paz. M?s humanas todav?a: el reconocimiento, por parte del hombre, de los valores supremos, y de Dios, que de ellos es la fuente y el fin. M?s humanas, por fin y especialmente: la fe, don de Dios acogido por la buena voluntad de los hombres, y la unidad de la caridad de Cristo, que nos llama a todos a participar, como hijos, en la vida de Dios vivo, Padre de todos los hombres[4].

5.- La Ense?anza Social de la Iglesia, desde la publicaci?n de la Enc?clica Rerum Novarum de Le?n XIII (1891) hasta la publicaci?n de Deus Caritas est de nuestros d?as, ha seguido un proceso de evoluci?n significativo y esperanzador: si el punto de partida fue la cuesti?n obrera, luego se pas? a la cuesti?n social y ahora se aborda la cuesti?n mundial. El Concilio Vaticano II asumi? esta ense?anza social y la situ? en el conjunto de la doctrina y de la acci?n pastoral de la Iglesia en el mundo, justamente en uno de sus documentos m?s emblem?ticos como es la Constituci?n pastoral ?Gaudium et Spes? (1965). Los documentos posteriores al Concilio han elaborado una doctrina social encaminada a dar respuesta a la complejidad de la cuesti?n mundial[5].

6.- El conjunto de esta doctrina social constituye un patrimonio de gran valor para la Iglesia y su misi?n en el mundo y, a la vez, ofrece una esperanza para toda la sociedad. Como dijo Juan Pablo II:

es un corpus doctrinal renovado, que se va articulando a medida que la Iglesia, en la plenitud de la Palabra revelada por Jesucristo y mediante la asistencia del Esp?ritu Santo (cf. Jn 14, 16.26; 16, 13-15), lee los hechos seg?n se desenvuelven en el curso de la historia[6].

Por este motivo, hacemos una llamada a cada uno de los cristianos y a todas las comunidades de la Iglesia que peregrina en Espa?a, para que sean altavoces vivos que den a conocer los principios, criterios y directrices de la ense?anza social de la Iglesia. Urgimos tambi?n a que los estudiantes de Teolog?a y los candidatos al sacerdocio conozcan bien esta Doctrina[7], y a que las Facultades de Teolog?a y los Institutos Superiores de Ciencias Religiosas act?en espec?ficamente en su estudio y difusi?n. El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia[8] puede ser un excelente instrumento para ello.

III.- COMUNICACI?N Y EVANGELIZACI?N

7.- Sin embargo, la mejor manera de mostrar nuestro agradecimiento hacia el pasado es el compromiso decidido ante los desaf?os de manera que podamos crecer, especialmente, en la comuni?n eclesial y en el dinamismo de la misi?n evangelizadora.

En efecto, la Iglesia en Espa?a tiene una gran vitalidad en su acci?n caritativa y social. Es una vitalidad que se manifiesta en los compromisos diarios de muchos cristianos que viven la fe en su vida matrimonial y familiar[9], profesional, social, cultural, sindical, pol?tica y religiosa. Tambi?n se manifiesta esta vitalidad, en el compromiso de las comunidades parroquiales, las congregaciones religiosas, las asociaciones de los laicos y, en definitiva, en las numerosas iniciativas socio-caritativas de cada Iglesia diocesana.

8.- Adem?s, esta vitalidad de la Iglesia emerge, de una manera especial, en la existencia de algunas instituciones eclesiales con presencia p?blica destacada, significativa y reconocida en nuestra sociedad como, por ejemplo, C?ritas, Manos Unidas, Misiones, Pastoral Penitenciaria, Justicia y Paz, Pastoral de la Salud, as? como la ingente labor de los misioneros (sacerdotes, religiosos y laicos) apoyados en su labor por tantas asociaciones y ONGs cat?licas, y tantas personas de buena voluntad.

Tanto la vida de las comunidades cristianas como la acci?n eclesial de estas instituciones citadas, realizan la llamada permanente de la Iglesia a dar respuesta a los problemas sociales de la comunidad humana mediante el desarrollo integral, y a ser testigos del amor de Dios. La necesidad de reivindicar el desarrollo integral, la visi?n trascendente de la persona humana, abierta al misterio de Dios, viene urgida por los prejuicios secularistas y laicistas de nuestra ?poca:

?Qu? ha tra?do Jes?s realmente, si no ha tra?do la paz al mundo, el bienestar para todos, un mundo mejor? ?Qu? ha tra?do? La respuesta es muy sencilla: a Dios, ha tra?do a Dios? y, con ?l, la verdad sobre nuestro origen y nuestro destino; la fe, la esperanza y el amor. S?lo nuestra dureza de coraz?n nos hace pensar que esto es poco[10].

La propuesta coherente y tenaz de una visi?n del ser humano abierta a Dios y la confesi?n p?blica de la verdad de la fe a este respecto, es urgente e insustituible en nuestra ?poca para la causa del desarrollo de nuestra sociedad y de todos los pueblos.

9.- La celebraci?n del 40 aniversario de ?Populorum Progressio? es una gran oportunidad para potenciar la cooperaci?n y la comuni?n de todos los bautizados y, al mismo tiempo, estimular la comuni?n entre las diversas instituciones eclesiales, que manifiestan la acci?n caritativa y social de la comunidad cristiana al servicio de toda la sociedad y, en especial, de los pueblos que sufren las consecuencias del subdesarrollo. Nos comprometemos a acompa?ar el crecimiento de estas instituciones, a cuidar su identidad eclesial[11], a potenciar la coordinaci?n y a estimular la acci?n decidida mediante programas dirigidos a los pa?ses pobres. Para ello es necesario vivir la espiritualidad de comuni?n con las caracter?sticas que se?alaba el papa Juan Pablo II: mirar el misterio de la Trinidad que habita en nosotros y en los dem?s; sentir al hermano como ?uno que me pertenece?; ver lo positivo en el otro y considerarlo un regalo de Dios para m?; saber ?dar espacio? al hermano, evitando desconfianza y envidias[12].

A la vez no podemos desentendernos de la pobreza que azota a grandes regiones y naciones de nuestro planeta, especialmente en los pa?ses del Sur.

10.- Hoy en d?a siguen teniendo gran actualidad las palabras del papa Pablo VI:

Enti?ndasenos bien: la situaci?n presente tiene que afrontarse valerosamente y combatirse y vencerse las injusticias que trae consigo. El desarrollo exige transformaciones audaces, profundamente innovadoras. Hay que emprender, sin esperar m?s, reformas urgentes. Cada uno debe aceptar generosamente su papel, sobre todo los que por su educaci?n, su situaci?n y su poder tienen grandes posibilidades de acci?n[13].

Y esta llamada se dirige a todas las comunidades cristianas, pero tambi?n a los responsables de las naciones: ?Toca a los poderes p?blicos escoger y ver el modo de imponer los objetivos que proponerse, las metas que hay que fijar, los medios para llegar a ella, estimulando al mismo tiempo todas las fuerzas, agrupadas en esta acci?n com?n?[14].

11.- De modo inseparable a la comuni?n y a la caridad, afrontamos el gran reto de la evangelizaci?n. La Iglesia que nace de la Pascua y Pentecost?s tiene la misi?n de anunciar a Cristo Resucitado a todas las generaciones hasta el fin de los tiempos. Cristo anunci? el Reino de Dios proclamando el Evangelio y curando a los enfermos. La novedad del mensaje evang?lico de las ?bienaventuranzas? la hac?a real mediante la pr?ctica de las ?obras de misericordia?[15].

De igual forma, nosotros podremos evangelizar la sociedad y la cultura de hoy, a condici?n de que demos testimonio a la vez de Jesucristo y del compromiso por la justicia y el amor que brota de la fe.

La doctrina social es parte integrante del ministerio de evangelizaci?n de la Iglesia. Todo lo que ata?e a la comunidad de los hombres ?situaciones y problemas relacionados con la justicia, la liberaci?n, el desarrollo, las relaciones entre los pueblos, la paz? no es ajeno a la evangelizaci?n. Esta no ser?a completa si no tuviese en cuenta la mutua conexi?n que se presenta constantemente entre el Evangelio y la vida concreta, personal y social del hombre[16].

La mentalidad actual de nuestra sociedad secular, antes que plantearse la credibilidad de un mensaje, observa y exige la credibilidad del mensajero. La celebraci?n del aniversario de las enc?clicas citadas es una buena oportunidad para manifestar la credibilidad de la Iglesia y del mensaje evang?lico que proclama.

12.- El 40 Aniversario de ?Populorum Progressio? es, por tanto, una nueva llamada que nos impulsa a mostrar el amor de la Iglesia frente a los conflictos e injusticias del mundo globalizado. La comunidad cat?lica, al mismo tiempo que proclama la Palabra y celebra la Eucarist?a, da testimonio de la fe que se manifiesta en la esperanza y se realiza en el amor.

De esta manera, la Iglesia mediante sus instituciones caritativas y sociales, al mismo tiempo que coopera con todas las personas y grupos que trabajan al servicio de la justicia y la paz, manifiesta el amor entra?able de Dios hacia todos los hombres de la tierra, desde una opci?n preferencial por los pobres y los excluidos. El mismo Pablo VI destac? el nexo intr?nseco e inseparable entre evangelizaci?n y promoci?n humana ?desarrollo, liberaci?n? en la Exhortaci?n apost?lica ?Evangelii Nuntiandi? (1975), publicada despu?s del S?nodo de los Obispos sobre la evangelizaci?n de los pueblos[17].

IV.- ESPIRITUALIDAD ENCARNADA

13.- Teniendo en cuenta la ense?anza de la Doctrina Social de la Iglesia, y de modo especial ?Populorum Progressio? y ?Sollicitudo Rei Socialis? , queremos seguir siendo ?voz de los que no tienen voz? y ?signo y salvaguardia de la trascendencia de la persona? y contribuir a su dignidad ayud?ndole en sus necesidades, f?sicas, ps?quicas, sociales y espirituales[18]. Cuando los cristianos intentamos vivir como Cristo vivi? y amar como ?l am?, somos un signo viviente del amor de Dios y, adem?s, una fuente de esperanza para la humanidad. Esta es la aportaci?n espec?fica de la Iglesia al bien com?n de la sociedad.

14.- Frente a los desaf?os de la secularizaci?n y la urgencia del di?logo intercultural e interreligioso, queremos dar testimonio de que la espiritualidad cristiana no se confunde con el subjetivismo superficial de una espiritualidad intrascendente, sino que intenta vivir una espiritualidad encarnada, al estilo del Evangelio, que une profundamente la profesi?n personal de fe (creer), con la vivencia comunitaria de la fe (vivir y celebrar) y con la profesi?n p?blica de la misma. La conmemoraci?n de la Enc?clica ?Populorum Progressio? nos ofrece una buena oportunidad para cultivar esta esperanza y comprometernos en la transformaci?n de lasociedad seg?n el proyecto de Dios sobre la historia.

15.- ?Populorum Progressio? expresa muy bien la relaci?n de la Teolog?a con la espiritualidad y la acci?n pastoral, porque unifica la profesi?n y la celebraci?n de la fe con la vivencia de la caridad. Adem?s, relaciona ?ntimamente la caridad que brota del amor de Dios, con la edificaci?n de la comunidad cristiana (comuni?n) y con el anuncio del evangelio a la sociedad de nuestro tiempo con hechos y palabras (misi?n). As?, la celebraci?n del 40 aniversario de ?Populorum Progressio? puede contribuir a la maduraci?n de un modelo de ser cristiano que une la profesi?n de fe, fruto de acoger la Palabra, con la vivencia de la caridad y del compromiso social, que nacen de la Eucarist?a, el ?sacramento de la caridad?, tal como nos ha recordado Benedicto XVI:

No podemos permanecer pasivos ante ciertos procesos de globalizaci?n que con frecuencia hacen crecer desmesuradamente en todo el mundo la diferencia entre ricos y pobres... El Se?or Jes?s, Pan de vida eterna, nos apremia y nos hace estar atentos a las situaciones de pobreza en que se halla todav?a gran parte de la humanidad[19].

Se tratar?a de ?humanizar la globalizaci?n y globalizar la solidaridad?[20].

16.- El Plan de Pastoral de la Conferencia Episcopal para el quinquenio 2006-2010 lo hemos vertebrado en torno a la Eucarist?a. En ?l subrayamos la vinculaci?n necesaria entre la comuni?n eucar?stica y el servicio de la caridad[21]. En esa l?nea deseamos tambi?n que la conmemoraci?n de las Enc?clicas ?Populorum Progressio? y ?Sollicitudo Rei Socialis? , as?como la aplicaci?n de sus orientaciones a los problemas actuales, se entronquen en la Eucarist?a, fuente, centro y cumbre de la vida cristiana y de toda la Evangelizaci?n.

17.- Mar?a en Can? de Galilea es un ejemplo de solicitud y preocupaci?n por los problemas de los dem?s. Que ella nos ayude a crecer en sensibilidad hacia los temas sociales, en fraternidad y solidaridad, de modo que ?los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, sean a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los disc?pulos de Cristo?[22]. Que fortalezca a los misioneros en su hermosa labor de anunciar la Buena Nueva de la Salvaci?n en todos los rincones de la tierra y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad que trabajan por la paz y el desarrollo de los pueblos; que interceda para que nuestro mundo alcance un progreso justo y fraterno y para que cada uno se realice como persona humana y, as?, se alcance la igualdad y la paz.


NOTAS

[1] Pablo VI, ?Populorum Progressio?, 76.
[2] Juan Pablo II, ?Sollicitudo Rei Socialis? , 39.
[3] Pablo VI, ?Populorum Progressio?, 20.
[4] Pablo VI, ?Populorum Progressio?, 21.
[5] Entre los documentos clave podemos recordar: Quadragesimo anno (1931); ?Populorum Progressio? (1967); Octogessima Adveniens de Pablo VI (1971); La Justicia en el Mundo del S?nodo de los Obispos (1971); Laborem Exercens (1981); ?Sollicitudo Rei Socialis? (1987); Centesimus Annus de Juan Pablo II (1991) y Deus caritas est (2005).
[6] Juan Pablo II, ?Sollicitudo Rei Socialis? , 1.
[7] cf. Congregaci?n para la Educaci?n Cat?lica, Orientaciones para el estudio y ense?anza de la Doctrina Social de la Iglesia en la formaci?n de los sacerdotes (1988).
[8] Pontificio Consejo ?Justicia y Paz?, Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia (2004).
[9] cf. Juan Pablo II, Familiaris consortio (1981) y Evangelium vitae (1995).
[10] J. Ratzinger (Benedicto XVI), Jes?s de Nazaret,69-70.
[11] cf. Conferencia Episcopal Espa?ola, La Caridad de Cristo nos apremia. Reflexiones en torno a la ?eclesialidad? de la acci?n caritativa y social de la Iglesia (2004).
[12] cf. Juan Pablo II, Novo Millennio Ineunte, 43.
[13] Pablo VI, ?Populorum Progressio?, 32.
[14] Pablo VI, ?Populorum Progressio?, 33.
[15] cf. Lc 10; Mt 5, 1-12; Mt 25, 31-46; Jn 13, 1-17.
[16] Pontificio Consejo ?Justicia y Paz?, Compendio de la doctrina social de la Iglesia, 66.
[17] cf. Pablo VI, Evangelii Nuntiandi, 31.
[18] cf. Conferencia Episcopal Espa?ola, La caridad en la vida de la Iglesia. Propuestas de acci?n pastoral (1993); Comisi?n Episcopal de Pastoral Social, La Iglesia y los pobres (1994).
[19] Benedicto XVI, Sacramentum Caritatis, 90.
[20] Juan Pablo II, Discurso a la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales (27-IV-2001).
[21] cf. Conferencia Episcopal Espa?ola, Plan Pastoral 2006-2010. ?Yo soy el pan de vida? (Jn 6, 35). Vivir de la Eucarist?a, esp., 32-41.
[22] Concilio Vaticano II, Gaudium et Spes, 1.

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Carta enviada por el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, al presidente de la Conferencia Episcopal Espa?ola, monse?or Ricardo Bl?zquez, obispo de Bilbao.


Vaticano, 17 de noviembre de 2007


Se?or Obispo:


Me complace dirigirme a Su Excelencia y, por su medio, a todos los miembros de esa Conferencia Episcopal, para transmitirles el gozo del Santo Padre Benedicto XVI por su numerosa participaci?n, as? como por la de tantos sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas y fieles laicos, en la Beatificaci?n de 498 m?rtires del siglo XX en Espa?a. ?l ha apreciado mucho el esmero con el que se ha preparado este acontecimiento, tan significativo para toda la Iglesia, en las di?cesis y comunidades religiosas de las que proced?an los nuevos Beatos, y tambi?n el fervor manifestado en la solemne celebraci?n que tuvo lugar en la Plaza de San Pedro el domingo 28 octubre pasado.

El Papa conoce bien y sigue con atenci?n la situaci?n de la Iglesia en ese Pa?s, de muy profundas ra?ces cristianas, la cual tanto ha aportado y est? llamada a seguir aportando con su acci?n misionera para el crecimiento de la fe y su difusi?n en otras partes del mundo. Asimismo, los alienta encarecidamente a entregarse con esp?ritu de abnegaci?n y generosidad al servicio de los fieles, as? como a mantener y fortalecer la comunicaci?n fraterna, testimonio y ejemplo de la comuni?n que ha de caracterizar a cada comunidad eclesial.

En esta circunstancia, Su Santidad pide al Se?or que el sacrificio heroico de estos M?rtires obtenga abundantes frutos para la Iglesia y la sociedad actual, y ruega adem?s al Esp?ritu Santo, por intercesi?n de la Virgen Mar?a, que los sostenga e ilumine en su ministerio pastoral. Con esta firme esperanza, les imparte con gran afecto la Bendici?n Apost?lica.

Aprovecho esta ocasi?n para renovarle, Se?or Obispo, los sentimientos de mi consideraci?n y sincera estima en Cristo.

Cardenal Tarcisio Bertone
Secretario de Estado de Su Santidad

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25 Noviembre (ACI).- Dar constantemente la vida por la Iglesia y rezar por la paz y la unidad, especialmente entre los disc?pulos de Jesucristo, como ?primera y principal misi?n?, pidi? hoy el Papa Benedicto XVI a los 23 nuevos cardenales en la Misa en la que les impuso el anillo cardenalicio.

Durante la Eucarist?a concelebrada en la Bas?lica de San Pedro por los purpurados creados ayer en el Consistorio, el Santo Padre entreg? a cada uno de los nuevos Pr?ncipes de la Iglesia, cuatro de ellos latinoamericanos y tres espa?oles, el anillo que simboliza su pertenencia al Colegio Cardenalicio y la ?nueva dignidad, solicitud pastoral y uni?n m?s s?lida con la Sede del Ap?stol San Pedro?.

?Recibe el anillo de la mano de Pedro y s? conocedor de que con el amor del Pr?ncipe de los Ap?stoles se refuerza tu amor hacia la Iglesia?, dec?a el Pont?fice al entregar a cada nuevo cardenal este s?mbolo cardenalicio, que junto al ?capelo? recibido ayer, constituyen los principales distintivos de la nueva dignidad.

Durante la homil?a, el Papa reflexion? sobre la misi?n y responsabilidad que asumen los nuevos cardenales record?ndoles que ?llevando el anillo cardenalicio, est?n constantemente llamados a dar la vida por la Iglesia?.

Refiri?ndose a la solemnidad que la Iglesia celebra hoy, Jesucristo Rey del Universo, les record? que en este s?mbolo cardenalicio est? representada la crucifixi?n, como ?invitaci?n a recordar a qu? Rey deben servir y sobre cu?l trono ?l ha sido puesto y c?mo ha sido fiel hasta el final para vencer el pecado y la muerte?.

Al respecto, subray? que la crucifixi?n de Jesucristo es el ?acontecimiento central? y ?el mayor acto de amor de toda la historia?, destacando que la ?amistad? con ?l es la ?nica que da ?sentido y valor? a la responsabilidad otorgada.

En particular, Benedicto XVI pidi? a los nuevos miembros del Colegio Cardenalicio que asuman ?la oraci?n por la paz y la unidad? como su ?primera y principal misi?n?, especialmente ?la paz entre todos los disc?pulos de Cristo, como signo de la paz que Jesucristo vino a instaurar en el mundo?.

En presencia de representantes diplom?ticos, delegaciones de los pa?ses de los nuevos purpurados, familiares, amigos y peregrinos que participaron en la Misa ya sea en el interior de la bas?lica vaticana como en la Plaza de San Pedro, Benedicto XVI dijo que contaba siempre con la ayuda de los nuevos Pr?ncipes de la Iglesia, "tanto colegial como individualmente".

Carta a Mi querido Te?filo del Padre Antonio Mar?a Hern?ndez del Hogar Santa Rita del puerto de la Cruz en Tenerife, publicada en la revista "Como las Abejas", n?mero 35, Septiembre-Octubre 2007.

Mi querido amigo Te?filo, puedes estar tranquilo, que por ning?n motivo puedo sentir repugnancia de tu vida. No te voy a tener en cuenta, ni voy a poner en tela de juicio, lo que me has contado en otras ocasiones. Ni tampoco creo que me hayas dicho tantas mentiras, y ni siquiera que hayas sido tan falso y hayas hecho da?o a tanta gente. Tampoco quiero yo caer en la trampa de cometer lo mismo que t? te criticas a ti mismo. Yo no conozco, por supuesto, la totalidad de la vida de todo el mundo; pero entiendo que, salvo algunas excepciones de hombres y mujeres que desde que nacieron tuvieron una vida transparente y santa, la mayor?a de los mortales, hemos sido un poco hip?critas y pecadores.

Ser totalmente coherentes y que lo que creemos vaya en consonancia total con lo que hacemos y que toda nuestra amistad sea aut?ntica es un tanto dif?cil. Esto no quiere decir que yo, en ninguno de los modos, quiera justificar el mal, ni la hipocres?a que tanto aborrec?a el Se?or y menos la doble vida. "Esto nadie con dos dedos de frente puede quererlo". Lo que quiero, mi amigo Te?filo, es que aproveches este momento de tu vida un tanto desconcertante para que recapacites. Hay una cosa muy importante que te ha ocurrido y es, que te hayas percatado, de la vida indigna que est?s llevando y que, por lo menos, hayas querido poner fin a esta situaci?n ambigua y que t? mismo hayas optado por no seguir as?.

No obstante, hay algo, amigo Te?filo, que debes de tener en cuenta, para, por lo menos, partir de un punto en el que los dos estemos de acuerdo y es que, es imposible que Dios te haya dado por condenado, o desahuciado, como si tu vida no tuviera arreglo. El mero hecho de que est?s ahora mismo vivo, es la mayor se?al que indica que Dios te sigue queriendo. Dios te sigue esperando. Dios tiene una gran paciencia y aunque t? le des larga, ?l sigue insistiendo un d?a y otro d?a, para ver si caes en la cuenta de tus incoherencias, de tu falta de honradez y des el primer paso que un d?a dio el hijo pr?digo. Te acuerdas ?Verdad? Aquel famoso joven, lleg? a los m?s bajos vicios que le llevaron a la corrupci?n. A cu?nta gente habr?a enga?ado. Se hundi? hasta el cuello en el pantano de la maldad. Ya no amaba a nadie. Empez? a sentir repugnancia de s? mismo, a darse cuenta de que era un verdadero canalla, que ya ni merec?a de que su padre le admitiera como hijo, sino como un trabajador cualquiera, sin ning?n privilegio. Y s?lo se acord? del Padre, cuando ya no pod?a aguantar m?s y lo estaba pasando muy amargo. Tambi?n ten?a verg?enza de volver a su casa, y que le despreciaran, porque se lo ten?a merecido, por la vida de corrupci?n que estaba llevando, poni?ndose a?n a un nivel m?s bajo que los mismos cochinos; pero por otra parte, el padre, como t? bien sabes, mi buen Te?filo, cada d?a iba al mirador, sacaba los lentes de largo alcance para ver si ven?a el hijo. ?Cu?ntas veces se habr? vuelto el padre triste y lleno de l?grimas, con los lentes colgados sobre los hombros, pensando en ese hijo! Ni una noticia, ni una llamada telef?nica, ni un telegrama, ni una carta con alg?n mercader que podr?a pasar por su casa. ?Qu? pensamientos pasar?an por la cabeza del padre? ?D?nde estar? mi hijo?\ ?Estar? vivo? ?Estar? muerto? ?Estar? enfermo? ?Se lo habr? comido una fiera? Qu? impotencia ?Verdad? No pod?a hacer nada. No sab?a en qu? pa?s del Mundo se encontraba su hijo.

El Evangelio s?lo dice que se fue con todo lo suyo a "un pa?s lejano". Por eso en el mismo Evangelio, cuenta San Lucas, que en una de esas idas al mirador, con los famosos catalejos divis? a lo lejos a su hijo, "mejor, a algo que se parec?a a su hijo", sucio, desgre?ado, cargado de malos olores, sin afeitar, con una barba abandonada; pero ?l sab?a que aquella piltrafa de hombre era su hijo, y a pesar de su vejez, se olvida de los callos, del reuma, y de las caderas rotas y se embala emocionado, y llega al hijo, le aprieta entre sus brazos y se lo come, literalmente, "a besos". Le parece mentira. Aquel mont?n de carne vestida de harapos era su hijo y no le da asco y no le rechaza por las malas obras y su mal estado. Ni siquiera le reprocha la vida horrorosa que ha llevado, ni le reprende porque su hijo se desapareci? y no daba se?ales de vida. No le deja ni hablar al hijo. "Anden, prep?renle un ba?o, p?nganle zapatos, calcetines, ropa nueva, colonia, ?chenle un buen pelado y un afeitado, traigan la mejor orquesta, no importa lo que cueste, y hagamos un banquete". "Mi hijo, mi hijo querido ha vuelto, lo he recuperado. Est? vivo".

Yo creo, mi amigo Te?filo, que con este ejemplo sacado del Evangelio, tendr?s un vivo retrato de qui?n es Dios, y con qu? facilidad pasa p?gina a nuestra vida, si tenemos la honradez de "abrir de par en par las puertas de nuestra conciencia", como t? bien dices, y pones al descubierto todos los recovecos del laberinto de tu situaci?n espiritual.

Respecto al da?o que has hecho en tu vida y de las consecuencias ciertamente que hayas podido cometer, pienso que la mejor manera de que se olvide todo el mal que has hecho es que empieces, sin darle m?s vueltas, a cambiar de conducta y no lo dejes para m?s tarde, sino empieza ahora mismo. Esta es una nueva oportunidad que te est? dando Dios ?Qui?n sabe si ser? la ?ltima oportunidad! Respecto a que muchos han muerto sin t? haberle pedido perd?n, o que se hayan podido condenar por tu culpa. Primero, no sabemos qu? habr? pasado con sus vidas aunque t? le hayas llevado por un camino equivocado. Dios es tambi?n Dios de ellos. Haz lo que puedes hacer ahora, que es rezar, rezar y hacer penitencia por ellos.

Tambi?n temes aceptar la triste realidad, de que algunos que a?n viven, ya no crean en ti porque se han sentido enga?ados y que no s?lo les hayas perdido como amigos y que ni te saluden, sino no puedas impedir, que puedan a?n odiarte, maldecirte y hasta intentar vengarse de ti, y hacerte tambi?n da?o. Ah? no puedes hacer nada, sino que t? no se lo tengas en cuenta, que no guardes rencor a nadie, ni desees mal ni a tu peor enemigo.

Recuerda de que en adelante, tu vida sea abierta, que no vaya por una parte lo que dices y por otra lo que haces. Que de una vez por todas, tu misma vida sea real, y el resto d?jalo en manos de Dios. Acu?rdate que al mismo Se?or, le criticaron y le odiaron hasta tal punto que lo crucificaron en una cruz, confundi?ndole con aquellos famosos ladrones. Y era el mismo Dios. Pero al final la verdad siempre triunfa. Y Jes?s triunf? resucitando, ya no pueden los hombres matarle de nuevo.

Venga, mi amigo Te?filo, ya est? bien de larga esta carta. Pero son tantas las cosas que quisiera decirte que siempre se me hace corta. De todos modos, levanta ese ?nimo, camina erguido con la cabeza levantada, sinti?ndote hijo de Dios. Creo que t? habr?s sido malo; pero pienso que no tanto como aquel hijo pr?digo y ya ves c?mo termin? aquella bonita historia contada por el mismo Cristo nuestro Se?or. Hasta siempre amigo Te?filo, y con la esperanza puesta en Dios que tanto te quiere, como nadie te ha querido, ni te querr?, jam?s. Ese es el verdadero Dios, que te quiere, como la mejor de las madres.

Publicado por verdenaranja @ 19:08  | Cartas a Te?filo
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Comentario al evangelio (Lc 21, 1-4) del lunes de la trig?sima cuarta semana del Tiempo Ordinario sacado del libro "Ens??ame tus caminos" de Guillermo Guti?rrez.


Confrontaci?n

Jes?s fue un cr?tico de la sociedad de su tiempo. Entre las muchas confrontaciones con los l?deres del pueblo hay dos que tienen relaci?n con el dinero y el templo. La primera es un ataque de dial?ctica y de l?tigo contra los adoradores del dinero que convert?an el templo, casa de oraci?n, en ?guarida de ladrones?. La segunda es la observaci?n complacida en la modesta aportaci?n de la viuda pobre para el sustento del pueblo. ?Esa mujer ha echado m?s que los otros?, advierte. Y justifica: ?los otros han dado un poco de lo que les sobra, ?sta ha dado todo lo que ten?a?. Sus palabras son un elogio de la generosidad del coraz?n que se desprende de todo lo que tiene aunque tenga poco. En adelante tendr? derecho esa mujer a esperarlo todo de Dios. ?Podr? el Padre celestial negar nada a quien por amor suyo se ha desprendido de todo? La valoraci?n hecha por Jes?s descalifica las valoraciones cuantificantes de los donativos en beneficio de algo.

Esa pobre viuda puede convertirse en ejemplo paradigm?tico de una confianza ilimitada en la Providencia que no abandona a su suerte a los p?jaros del campo. La existencia toda de la pobre viuda cae con su moneda en el tronco del templo como en las manos del Padre providente. En su pobreza es ella mucho m?s que los p?jaros y los lirios. Y queda incluida en la promesa hecha a los pobres de esp?ritu a los que pertenece el Reino de los Cielos. O tambi?n: donde est? tu tesoro all? est? tu coraz?n. El tesoro de esta mujer es Dios.

Devoci?n y exhibicionismo frente a frente; mediocridad calculada y generosidad total. En las iglesias de todo el mundo se organizan casi ininterrumpidas colectas en favor de esta o aquella necesidad. Es toma de conciencia agradecida de lo que se posee y de solidaridad compasiva por lo que no tienen otros. Pero la devoci?n aut?ntica no puede concebirse sin una participaci?n activa en los movimientos de inspiraci?n cristiana en busca de soluci?n a los problemas sociales. La gran verdad es que la genuina y devota generosidad consiste m?s en darse a s? mismo que en dar algo de las cosas.

Publicado por verdenaranja @ 18:55  | Espiritualidad
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Lectura.- Lm 3, 17 - 26
Evanqelio.- Mt 11, 25 - 30


Nosotros creemos que la vida es m?s fuerte que la muerte. En el Credo decimos: "Creo en la Resurrecci?n de la carne". Se entiende, no en sentido literal, sino en el sentido de que recuperaremos nuestro compa?ero de fatigas (el cuerpo) en estado glorioso.

Los cristianos nos atrevemos a creer que no quedamos hu?rfanos, pues lo mismo que resucit? Jes?s a una Vida distinta, gloriosa, resucitar?n tambi?n nuestros seres queridos y nosotros mismos. La fe y la esperanza van unidas. Dec?a Huna uno: " S?lo el que cree de verdad, puede esperar". Y s?lo el que espera de verdad puede creer. Porque no creemos, sino lo que esperamos y no esperamos, sino lo que creemos.

La esperanza es el otro lado de la fe, que nos certifica que Dios quiere a los hombres y al mundo, que los cuida, los ama y los salva.
Nos hace mucha falta la fe, pero nos hace tambi?n mucha falta la esperanza. Hoy hay muchas personas que no encuentran sentido a la vida. No creen que el mundo ni el hombre pueda mejorar. Viven como resignados, arrastrando sus vidas sin ilusi?n. O buscan alegr?as baratas que taponen la desaz?n que muchos llevan dentro.

Pero lo m?s asombroso es que haya cristianos que parecen vivir sin esperanza. Hace la impresi?n de que no esperan cosas buenas. Los ni?os, en la noche de Reyes, se acuestan con los ojos brillantes, est?n como expectantes. Saben que el regalo vendr?, que llegar? sin fallo y gozan m?s esper?ndolo que posey?ndolo.

A los cristianos se nos nota poco que creemos en la Resurrecci?n, en la Vida Eterna. No se nos ve como viajeros en camino hacia la felicidad eterna. Tenemos, me parece, las mismas caras aburridas que el resto de la gente. Y la verdad es que nuestra historia termina bien, muy bien. Al otro lado de la muerte nos espera Dios, como esperan los padres a los hijos, con los brazos abiertos.

Y tenemos que convencernos de que Dios no quiere la enfermedad, ni el dolor ni la muerte. El proyecto de Dios es que el hombre viva feliz, en paz completa, Y hacia eso, seamos conscientes o no, nos orienta y hacia eso nos estimula.
Como tambi?n acompa?a nuestra debilidad y nuestras dificultades y est? cerca de nosotros sosteni?ndonos en los momentos especialmente dif?ciles de nuestra vida.
Me gustar?a que todos pudi?ramos experimentar como el autor de la la lectura: "Que la misericordia del Se?or no se termina. Es m?s, se renueva cada ma?ana. " Su fidelidad es grande como el mar".

Ay?danos, Se?or, a sentir tu amor en esta situaci?n. Sabemos, porque la vida as? nos lo est? ense?ando, que muchas veces los gestos de amor no son entendidos. Incluso algunas veces hay gestos de amor que son costosos de recibir. Quisi?ramos, Se?or, confiar en tu fidelidad, en que tu amor no se termina, que se re-nueva cada ma?ana.

N. con su vida nos deja este testimonio: el de la sencillez, el de la humildad y el del servicio callado. Seguro que siendo bueno, sencillo y servicial tampoco siempre habr? sido entendido por los suyos y por los dem?s.

N. y tantas otras personas, transparentan con su vida esta realidad, esta pasta de la que todos estamos hechos. En definitiva, transparentan el rostro de Dios, el gran secreto de la vida.

Tenemos que pedir al Se?or que nos ayude a confiar en la persona que ama, que es sencilla y servicial. El que ama, no muere. A una vida de entrega le espera Nueva Vida. La persona que ama vivir para siempre. Lo dice San Pablo: La fe y la esperanza pasar?n, s?lo el amor permanecer?.

A nosotros que nos duele la muerte de N. y que valoramos su vida por lo que tuvo de entrega, de sencillez y de servicio nos queda una cosa: el deseo de vivir con esas mismas actitudes, que por otra parte est?n al alcance de todos.
Hay cosas que no est?n al alcance de todos. Pero ser atentos, cordiales, serviciales, sencillos, bondadosos, "buena gente"... eso est? al alcance de todos. Tiene todos la materia, la pasta para condimentar la existencia con estos valores.

Seguimos la Eucarist?a para pedir al Se?or que nos acompa?e, que nos ayude en este momento y en los dem?s momentos en que hemos de ser hombres y mujeres que se si

Publicado por verdenaranja @ 18:48  | Homil?as
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Comentario a las lecturas del domingo, solemnidad de Cristo, Rey, publicado en Diario de Avisos, el d?a 25 de Noviembre de 2007 bajo el epigrafe "el domingo, fiesta de los cristianos".

Cristo Rey: INRI


DANIEL PADILLA


Al leer ese letrero que colocaron sobre tu cabeza, en la cruz, -"Jes?s Nazareno Rey de los Jud?os"-, me doy cuenta, Se?or, de que toda tu vida estuvo marcada entre dos acusaciones contradictorias. Unos, te rechazaron por "demasiado divino". Otros, por "demasiado humano". Unos, por demasiado "religioso". Otros, por demasiado "pol?tico y temporalista". An?s y Caif?s representan el primer sector. Ellos, como jefes religiosos del pueblo, te hicieron una pregunta concreta: "?Eres el Hijo de Dios?". Y, cuando asentiste, se rasgaron las vestiduras dram?ticamente y dijeron que "blasfemabas", que eras demasiado "celeste y espiritual". Pensaron, por tanto, que no pod?an contar contigo para ning?n movimiento liberador del poder romano. La alternativa de gobierno, por otra parte, que T? ofrec?as - "un reino de verdad y vida, de santidad y gracia, de justicia, amor y paz"- les debi? sonar a algo "fantasmal y ang?lico". Por eso, te condenaron.

Pilato, al rev?s, te consider? demasiado "pol?tico". A Pilato, adorador de muchos dioses, no le quitaba el sue?o que t? te proclamaras "Hijo de Dios". Lo que le preocup? fue o?rte decir que "eras Rey y que para eso hab?as venido al mundo". Eso s? pod?a dar al traste con sus planes de mando. Por eso, te hizo aclarar las cosas. No fuera a ser que tuviera raz?n la chusma cuando dec?a que "te hab?an visto pervirtiendo al pueblo, prohibiendo pagar tributo al C?sar y asegurando que eras el Mes?as-Rey". S?. Pilato representa a quienes te acusaban de demasiado "pol?tico y temporalista" con esa idea de tu "reino".

Pues, bien. Desde entonces, Se?or, esas dos acusaciones han ca?do siempre sobre tu Iglesia. Unos, la han tachado de "ang?lica y espiritual", desencarnada, desinteresada de los problemas humanos, sociales y pol?ticos. Otros, al rev?s, la han tildado de "meterse mucho en pol?tica", "encarnarse peligrosamente". Cada vez que el Papa Juan Pablo II hablaba sobre la "vida de la gracia o los sacramentos"; sobre "valores espirituales", sobre "Dios" -Dives in misericordia-, han dicho que "se evad?a", que se trasladaba a un mundo muy "espiritual". Cada vez que los obispos han hablado de derechos humanos, condenando la opresi?n o la injusticia, tomando postura hacia los pobres o marginados, han dicho que "se sal?a de su ?mbito", que se compromet?a demasiado "en lo temporal".

Es posible, claro, dada su condici?n de "pueblo peregrinante y en marcha", que, seg?n los tiempos y las circunstancias, haya puesto el acento unas veces m?s en una vertiente y otras en otra. Pero hoy d?a, quienes pertenecemos a la Iglesia sabemos muy claro que no podemos renunciar a ninguno de los dos costados a los que T? no renunciaste. T? eras Dios y hombre. Hijo de Dios y Rey del Universo. Y como tal te presentaste. Pues nosotros, seguidores tuyos, somos "ciudadanos del cielo" y "peregrinos de la tierra". Tenemos un fin sobre-natural hacia el que se encaminan nuestros pasos y para ello contamos con todo el mundo de "gracia" que T? nos mereciste. Pero, en ning?n caso, ese fin sobrenatural permite inhibimos de la problem?tica del "hombre total", ya que "la gracia se edifica sobre la naturaleza, pero sin destruirla".

Por todo lo cual, tambi?n nosotros, como T?, necesitamos "rebajamos y sometemos" hasta conseguir todos los nobles intereses del hombre. Ya, al decir "nobles", est? claro que excluimos al "pecado". Nosotros, al reconocerte hoy "Dios y Rey", estamos contigo. Y por eso precisamente nos reconocemos a nosotros mismos como "hijos de Dios" y "pueblo de reyes".

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Monse?or Mario De Gasper?n Gasper?n, obispo de Quer?taro, al respecto del reciente nombramiento como cardenal de la Iglesia Cat?lica del arzobispo de Monterrey, monse?or Francisco Robles Ortega.

ROJO P?RPURA

El haber sido nombrado cardenal de la santa Iglesia cat?lica significa ?la entera disponibilidad que debo tener para derramar mi sangre, si fuera el caso, por la fe en Jesucristo, por la Iglesia, en estrecha comuni?n con el Papa?, confes? el se?or arzobispo de Monterrey Mons. Francisco Robles Ortega. En efecto, eso significa seg?n la tradici?n de la Iglesia cat?lica, el rojo p?rpura de su vestimenta; el rojo evoca, en el uso de los colores lit?rgicos, la sangre de los m?rtires.

La Iglesia en el siglo pasado se ti?? de rojo por todo el mundo. Nunca hab?an sido canonizados tantos m?rtires como en el siglo que acaba de pasar y en lo que llevamos de ?ste, herencia de aqu?l. El grupo m?s numeroso fue el de cerca de quinientos M?rtires de la persecuci?n espa?ola (dos mexicanos entre ellos) reci?n beatificados en la Plaza de san Pedro, en Roma, precedido por los M?rtires mexicanos de Cristo Rey y de Santa Mar?a de Guadalupe durante la persecuci?n religiosa de Calles. Con raz?n dijo el Papa Juan Pablo II que la Iglesia hab?a vuelto a ser ?la Iglesia de los m?rtires?. En ninguna ?poca, ni menos en la actual, la Iglesia ?ni el cristiano- puede excluir el martirio de su horizonte.

En M?xico, el cardenalato est? unido estrechamente con el martirio. Cuando se nombr? al primer cardenal mexicano, el elegido fue el se?or arzobispo de Guadalajara Monse?or Jos? Garibi Rivera, sin duda por sus copiosos m?ritos, pero sobre todo en reconocimiento a esas tierras regadas por la sangre del martirio. Es digno de notarse que el cardenal reci?n nombrado es tambi?n originario de esas regiones, como ?l mismo lo expresa: ?Soy precisamente de un pueblo que goza de uno de esos m?rtires, canonizado recientemente por el Papa Juan Pablo II, San Jos? Mar?a Robles Hurtado: Mi paisano?. De tierra y pueblo de m?rtires es el nuevo cardenal mexicano.

No es fortuito ?para el creyente nada sucede al acaso- que el se?or cardenal de Guadalajara Monse?or Juan de Jes?s Posadas haya sido cobardemente asesinado en esas tierras y que el esclarecimiento de su muerte sea a?n cuenta pendiente de las autoridades con el pueblo cat?lico, el primer ofendido; menos lo es que los se?ores cardenales actuales, tanto el de la ciudad de M?xico como el de Guadalajara, hayan sido y sean constantemente objeto de hostigamientos y agravios. La profanaci?n de la Catedral Metropolitana (escenas que, para verg?enza nuestra, han dado la vuelta al mundo), la amenaza a los fieles y a los sacerdotes reunidos en oraci?n, no son m?s que otro eslab?n de la cadena con que quieren los autores, fautores y encubridores (aunque se autonombren ?creyentes?), aprisionar a la Iglesia en la persona de sus pastores. Por eso, junto con la felicitaci?n que hacemos llegar al se?or cardenal de Monterrey Monse?or Francisco Robles Ortega por su nombramiento, le ofrecemos nuestras oraciones por el fiel cumplimiento de su alta misi?n.

+Mario De Gasper?n Gasper?n
Obispo de Quer?taro

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ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap. --predicador de la Casa Pontificia-- a la liturgia del domingo, XXXIV del tiempo ordinario, 25 de Noviembre.


XXXIV Domingo del tiempo ordinario [C]
2 Samuel 5, 1-3; Colosenses 1,12-20; Lucas 23, 35-43


Jesucristo Rey del universo y de los corazones


La solemnidad de Cristo Rey, en cuanto a su instituci?n, es bastante reciente. La estableci? el Papa P?o XI en 1925 en respuesta a los reg?menes pol?ticos ateos y totalitarios que negaban los derechos de Dios y de la Iglesia. El clima del que naci? la solemnidad es, por ejemplo, el de la revoluci?n mexicana, cuando muchos cristianos afrontaron la muerte gritando hasta el ?ltimo aliento: ?Viva Cristo Rey?. Pero si la instituci?n de la fiesta es reciente, no as? su contenido y su idea central, que es en cambio antiqu?sima y nace, se puede decir, con el cristianismo. La frase ?Cristo reina? tiene su equivalente en la profesi?n de fe: ?Jes?s es el Se?or?, que ocupa un puesto central en la predicaci?n de los ap?stoles.

El pasaje evang?lico es el de la muerte de Cristo, porque es en ese momento cuando Cristo empieza a reinar en el mundo. La cruz es el trono de este rey. ?Hab?a encima de ?l una inscripci?n: "Este es el Rey de los jud?os"?. Aquello que en las intenciones de los enemigos deb?a ser la justificaci?n de su condena, era, a los ojos del Padre celestial, la proclamaci?n de su soberan?a universal.

Para descubrir c?mo nos toca de cerca esta fiesta, basta con recordar una distinci?n sencill?sima. Existen dos universos, dos mundos o cosmos: el macrocosmos, que es el universo grande y exterior a nosotros, y el microcosmos, o peque?o universo, que es cada hombre. La liturgia misma, en la reforma que sigui? al Concilio Vaticano II, sinti? la necesidad de trasladar el acento de la fiesta, haciendo ?nfasis en su aspecto humano y espiritual, m?s que en el ?por as? decirlo? pol?tico. La oraci?n de la solemnidad ya no pide, como hac?a en el pasado, que ?se conceda a todas las familias de los pueblos someterse a la dulce autoridad de Cristo?, sino que ?toda criatura, libre de la esclavitud del pecado, le sirva y alabe sin fin?.

En el momento de la muerte de Cristo, se lee en el pasaje evang?lico --record?moslo--, pend?a sobre su cabeza la inscripci?n ?Jes?s es el Rey de los jud?os?; los presentes le desafiaban a mostrar abiertamente su realeza y muchos, tambi?n entre los amigos; se esperaban una demostraci?n espectacular de su realeza. Pero ?l eligi? mostrar su realeza preocup?ndose de un solo hombre, y encima malhechor: ?Jes?s, acu?rdate de mi cuando est?s en tu reino. Le respondi?: "En verdad te digo, hoy estar?s conmigo en el para?so"?.

En esta perspectiva, el interrogante importante que hay que hacerse en la solemnidad de Cristo Rey no es si reina o no en el mundo, sino si reina o no dentro de m?; no si su realeza est? reconocida por los Estados y por los gobiernos, sino si es reconocida y vivida por m?. ?Cristo es Rey y Se?or de mi vida? ?Qui?n reina dentro de mi, qui?n fija los objetivos y establece las prioridades: Cristo o alg?n otro? Seg?n san Pablo, existen dos modos posibles de vivir: o para uno mismo o para el Se?or (Rm 14, 7-9). Vivir ?para uno mismo? significa vivir como quien tiene en s? mismo el propio principio y el propio fin; indica una existencia cerrada en s? misma, orientada s?lo a la propia satisfacci?n y a la propia gloria, sin perspectiva alguna de eternidad. Vivir ?para el Se?or?, al contrario, significa vivir por ?l, esto es, en vista de ?l, por y para su gloria, por y para su reino.

Se trata verdaderamente de una nueva existencia, frente a al cual la muerte ha perdido su car?cter irreparable. La contradicci?n m?xima que el hombre experimenta desde siempre ?aquella entre la vida y la muerte-- ha sido superada. La contradicci?n m?s radical ya no es aquella entre ?vivir? y ?morir?, sino entre vivir ?para uno mismo? y vivir ?para el Se?or?.

[Traducci?n del original italiano realizada por Zenit]

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Día 21 de Noviembre
Presentación de la Santísima Virgen


Disponibles para Dios




Celebramos una fiesta de nuestra Madre que no tiene su origen en el Evangelio, sino en una antigua tradición, según la cual la Santísima Virgen –llena de Gracia desde su concepción– hizo una dedicación de sí misma a Dios a impulsos del Espíritu Santo. Celebramos hoy, por tanto, la entrega de la Virgen a los planes divinos que acabó manifestándose en aquel, he aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra: su respuesta a las palabras de Gabriel, que le anunciaban lo que Dios esperaba de Ella.

Merece la Virgen que la felicitemos por su disponibilidad confiada a Dios, que fue el origen de tantas riquezas divinas, para Ella y –por Ella– para todos los hombres. Cumplimos así las proféticas palabras que María dirigió a Isabel, la que sería madre del Bautista: Me llamarán bienaventurada todas las generaciones. Porque contemplándonos hijos de Dios y herederos del Cielo, nos sale casi sin proponérnoslo, alabar, festejar, proclamar su grandeza y alegrarnos entre nosotros por Santa María, que nos ha traído tanto bien.

Contemplando a la Virgen en esta fiesta nos vamos preparando para la gran solemnidad del próximo día 8 de diciembre, la Inmaculada Concepción, que en bastantes lugares se celebra con su Novena, para honrar más aún a la Madre de Dios y disponernos por su ejemplo a ser mejores cristianos.

Pidamos a María que sepamos vivir más atentos a los requerimientos divinos; que en esta fiesta en que nos alegramos por su completa entrega a los planes de Dios, queramos también nosotros amarle cumpliendo su voluntad, firmemente persuadidos de que desea para cada uno siempre lo mejor.

Por el breve pasaje de san Mateo que hoy nos presenta la liturgia de la Santa Misa, podría parecer a primera vista que Jesús tiene un desaire con su Madre y con sus parientes. Pero, evidentemente, el cariño del Señor por Santa María era y es el mayor que un hijo puede sentir por su madre. Así lo sabía también Ella y por eso las palabras de su Hijo en modo alguno la contristaron. Ponía el Señor de manifiesto con su respuesta: He aquí mi madre y mis hermanos –señalando a los discípulos–, la grandeza de su propio corazón. Su amor de predilección por los que tratan decididamente de agradar a Dios, es como el que se siente por los más queridos: como el amor a la propia madre y a los más íntimos.

Si la Virgen acoge todo el amor de su Hijo, es gracias a su completa disponibilidad al querer de Dios para Ella. María se deja querer –diríamos–, cuanto Dios quiere quererla y la ama –como a Hija, Esposa y Madre– con el inmenso amor de su divino corazón. ¡Que nosotros también nos dejemos querer cuanto Dios quiera querernos! Para eso le pedimos, por intercesión de su Madre, en esta fiesta de su disponibilidad completa al Señor, que no queramos empeñar nuestro corazón en amores que de algún modo nos cierran al gran Amor que Dios nos tiene reservado.

En las obras está el amor. No tanto en el resultado visible de nuestra conducta, que tantas veces depende de circunstancias ajenas a la voluntad, cuanto en nuestro corazón y en el deseo –que procura llevarse a la práctica– por agradar al Señor antes que a nadie y que a nosotros mismos. Preguntémonos si tenemos interés en amar a Dios con toda nuestra vida, si de hecho vamos buscando agradarle con los quehaceres cotidianos. La Virgen, sin obras extraordinarias, amaba a Dios lo indecible, porque en su vida sencilla de mujer joven en un pueblo de Galilea, trataba de complacer a su Señor con el modo de trabajar, con sus diversiones, con sus oraciones o en el trato con los demás...

Los evangelios, si no dicen nada de la infancia de María, sí que nos cuentan en cambio algunos detalles de su vida, desde que recibe la embajada de Gabriel hasta que contempla a su Hijo muerto en la Cruz. Siempre la veremos dándose a los demás y con una absoluta confianza en Dios, a quien, inspirada por el Espíritu Santo, trató filialmente desde su niñez. De su Padre Dios obtenía la fortaleza y la constancia para ser en todo momento una ayuda, un estímulo, un consuelo... y una alegría; porque, sin duda, el entusiasmo de María al saberse tan cerca del Señor contagiaría también el ánimo de los demás: daba gusto estar con Ella. La Iglesia la llama, en las Letanías del Santo Rosario, "Causa de nuestra alegría".

Quizá a nosotros nos falta generosidad con nuestro Dios y por eso no siempre vivimos contentos. Invoquemos como niños a nuestra Madre del Cielo: ¡Causa de nuestra alegría, ruega por nosotros!


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Día 25 de Noviembre
XXXIV Domingo. Solemnidad: Jesucristo, Rey del Universo
Cristo Rey con todo derecho



El último domingo del Tiempo Ordinario celebramos la solemnidad de Cristo, Rey del Universo. Nos ofrece hoy la Iglesia un pasaje, de san Lucas en este caso, en el que aparece Jesús despreciado y materialmente humillado por los judíos, por haber manifestado su condición real. Según nos narran los Evangelios, poco antes había reconocido ser el Rey de los judíos, respondiendo a la pregunta de Pilato. Pero el Señor no se había otorgado a sí mismo la realeza y mucho menos usurpaba indebidamente un título al considerarse Rey. Ya los Magos, por una revelación cuya naturaleza desconocemos, relacionaron la estrella que vieron en Oriente con el nacimiento del Rey de los judíos. Rey de Israel lo reconoció Natanael, cuando Jesús le dijo que lo había visto antes que Felipe bajo la higuera. Y asimismo la muchedumbre, saciada por los panes y los peces multiplicados milagrosamente por Jesús, quiere proclamarlo Rey, pero en aquella ocasión se marchó al monte Él solo.
El domingo anterior a su muerte acoge, sin embargo, el Señor los clamores de la gente que lo proclaman hijo de David y Rey, y hasta reprende a los fariseos que se escandalizan: Os digo que si éstos callan gritarán las piedras, les dice. Se cumple con su paso por Jerusalén cabalgando un borrico lo que profetizó Zacarías: No temas, hija de Sión. Mira a tu rey, que llega montado en un pollino de asna. Y al viernes siguiente, sabiendo que le esperaba la muerte, no teme proclamar ante Pilato su condición real, aunque dejando claro que no es un reino terreno el suyo.

A pesar de las burlas que se escucharon al pie de la Cruz era cierta la inscripción: «Este es el Rey de los judíos» referida a Cristo. Tan seguro estaba el Señor del poder que garantizaba su realeza, que no tenía necesidad de demostrarlo a los que le retaban: Si tú eres el Rey de los judíos, sálvate a ti mismo. Se hubiera comportado, de haberlo hecho, como tantos poderosos de este mundo que necesitan mostrar su fuerza para ser respetados por otros que también se consideran fuertes. Jesucristo, en cambio, siendo Dios y absolutamente poderoso; Señor y Rey de cuanto existe y de todo el poder que puede ser pensado, no siente esa necesidad: doy mi vida para tomarla de nuevo. Nadie me la quita, sino que yo la doy libremente. Tengo poder para darla y tengo poder para tomarla de nuevo. Por esto, poco antes de morir, puede decir al buen ladrón que lo reconoce como Rey: hoy estarás conmigo en el Paraíso.

También en nuestro tiempo algunos son incapaces de entender otros reinados que los de la fuerza, las riquezas, las influencias... Con esos poderes se imponen algunos materialmente. Se trata en todo caso de reinados de aquí, que para unos y para otros duran, en el mejor de los casos, mientras están en el mundo. Conviene por ello recordar, como nos enseña el salmo segundo refiriéndose a Nuestro Señor, que por el contrario Su Reino es un Reino eterno y todos los reyes le servirán y obedecerán. ¡Qué seguridad, sentirse en un Reino así!, un Reino de justicia, de amor y de paz. Porque, siendo gobernado por la misma bondad, podemos sentirnos siempre seguros y además, su Reino no tendrá fin, como decimos al recitar el Credo.

El cristiano, consciente de seguir a Cristo, existiendo bajo Cristo, vive orgullosamente seguro. Aclama desde el fondo de su corazón, como en un permanente domingo de Ramos: Hosanna, bendito el que viene en nombre del Señor, el Rey de Israel... ¡Hosanna al Hijo de David!... ¡Hosanna en las alturas! Y así van pasando para él sus días, ocupado ordinariamente en actividades semejantes a las de cualquiera –se diría que su vida no tiene nada de especial–, pero convencido, sin embargo, de ser, en cierto sentido, extraordinario: más próximo a Dios por voluntad del Creador que al resto de la Creación, al sentirse capaz de difundir a los otros hombres el talento incomparable de reconocerse hijo de Dios y destinado a ser uno con Él eternamente.

La gran solemnidad que hoy celebramos nos inunda, por tanto, de una alegría contagiosa. No nos conformamos con exultar interiormente, ni tampoco sólo con "los nuestros", al reconocernos junto a otros cristianos hijos aunque siervos de tan gran Rey. La misma Gracia que nos hace ser de la familia de Dios, ha puesto, por así decir, en cada uno, la necesidad imperiosa de comunicar a la humanidad entera esta gran verdad de nuestra gozosa condición: un tesoro demasiado grande para dejarlo encerrado sólo en cada uno; y parece, más bien, que su valor se acrecienta en nosotros cuanto más se comparte.

Es lo que debía sentir la Madre de Dios, que no puede contenerse y exulta: mi alma alaba al Señor y se llena de gozo mi espíritu en Dios mi Salvador.




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S?bado, 24 de noviembre de 2007
JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO
25 de Noviembre de 2007



Que Jesucristo, el rey de la vida, del amor y del perd?n, est? con todos vosotros.

Estamos al final del a?o lit?rgico. Llevamos ya muchos domingos escuchando de forma continua el evangelio de Lucas, que nos va ofreciendo los hechos y las palabras de Jes?s, que son Buena Noticia de vida y de esperanza. Y hoy, en este ?ltimo domingo, nuestros ojos se fijan en ?l, en Jes?s, y lo reconocemos como Se?or, como Rey, como aquel que gu?a nuestras vidas y gu?a tambi?n la historia entera de la humanidad.

Y este Rey que celebramos y al que queremos seguir, lo contemplamos hoy como un hombre fracasado, torturado, humillado en el suplicio de la cruz. Pero es all?, en aquel lugar de fracaso, donde nosotros lo reconocemos como la presencia m?s plena del amor de Dios. All? muestra toda su ternura al ladr?n que le pide ayuda. All? nos muestra, tambi?n a nosotros, su proximidad amorosa a nuestras vidas mientras caminamos por este mundo, y la promesa de la vida para siempre cuando el camino de este mundo se acabe.

A. penitencial: Ante Cristo clavado en la cruz, el Salvador del mundo, pidamos gracia y perd?n para celebrar esta Eucarist?a. (Silencio).

- T?, que eres la plenitud de todo cuanto existe. SE?OR,
TEN PIEDAD.
- T?, que con tu sangre nos has abierto el camino hacia Dios. CRISTO, TEN PIEDAD.
- T?, que eres la cabeza de tu cuerpo, la Iglesia. SE?OR, TEN PIEDAD.


1. lectura (2 Samuel 5,1-3): Escuchemos ahora una historia antigua: el momento en el que los israelitas eligen a David como rey. Es como un s?mbolo de lo que Jes?s es para nosotros.

2. lectura (Colosenses 1,12-20): La segona lectura nos habla de Jesucristo con palabras muy solemnes, que san Pablo recoge de un himno de los primeros cristianos. Unas palabras solemnes que manifiestan la fe en aquel que luego, en el evangelio, contemplaremos clavado en la cruz.

Oraci?n universal: A Jes?s, Se?or nuestro, nuestro Rey y nuestro Camino, or?mosle diciendo: SE?OR JES?S, ACU?RDATE DE NOSOTROS.

1. Por la Iglesia, por todos los que, en el mundo entero, queremos seguir el camino del Evangelio. OREMOS:

2. Por los que trabajan para hacer de este mundo un lugar de paz, en el que toda persona pueda vivir con esperanza y confianza. OREMOS:

3. Por los pobres y los enfermos, por los que se sienten abandonados, por todos los que viven en el dolor y la tristeza. OREMOS:

4. Por nuestros familiares y amigos que han muerto.
OREMOS:

5. Por nosotros, los que hoy nos hemos reunido en esta Iglesia para celebrar el domingo, el d?a del Se?or.
OREMOS:

Se?or Jes?s, que en la cruz perdonaste a los que te condenaban y prometiste el para?so al ladr?n que te ped?a ayuda; escucha nuestras s?plicas y env?anos tu Esp?ritu, para que en este mundo se haga presente cada vez m?s tu Reino de verdad y de vida, de santidad y de gracia, de justicia, de amor y de paz. T?, que vives y reinas...

Padrenuestro: Reunidos en torno a la mesa de Jesucristo, y fieles a su ense?anza, nos atrevemos a decir:

CPL

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Los Obispos de Kenia fueron recibidos en audiencia por Benedicto XVI, el 19 de noviembre de 2007, con ocasi?n de la visita Ad Limina Apostolorum.


Mis queridos Hermanos Obispos,
Es con gran alegr?a que les doy la bienvenida a ustedes, los Obispos de Kenia, en vuestra visita quinquenal a las tumbas de los Ap?stoles Pedro y Pablo, una visita que sirve para fortalecer los lazos de amor fraternal y comuni?n entre nosotros. Doy las gracias al Arzobispo Njue por sus amables palabras que me dirigi? de vuestra parte. Vuestra solicitud de uno hacia otro y por el pueblo confiado a vuestro cuidado, vuestro amor del Se?or y vuestra devoci?n al Sucesor de Pedro son para m? una fuente de profunda alegr?a y de acci?n de gracias. Cada obispo tiene una particular responsabilidad de construir la unidad del reba?o, consciente de la oraci?n de Se?or ?que ellos puedan ser uno, como t?, Padre, est?s en m? y yo en ti? (Jn 17, 21). Unidos en una fe, participando de un ?nico Bautismo y creyendo en un solo Se?or, (cf. Ef 4, 5), la Iglesia es una a trav?s del mundo, aunque al mismo tiempo ella est? marcada por una rica diversidad de tradiciones y expresiones culturales. En ?frica, el color y la vivacidad con que los fieles manifiestan sus sentimientos religiosos ha a?adido una nueva dimensi?n al rico tapiz de la cultura mundial cristiana, mientras al mismo tiempo el fuerte cari?o a los valores tradicionales asociados con la vida familiar pueden ayudar a expresar la fe compartida que est? en el coraz?n de la unidad misteriosa de la iglesia (cf. Ecclesia in Africa, 63). Cristo mismo es la fuente y la garant?a de vuestra unidad toda vez que ?l ha vecido todas las formas de divisi?n a trav?s de su muerte en la Cruz y nos ha reconciliado con Dios en el ?nico cuerpo (cf. Ef. 2, 14). Doy gracias, queridos Hermanos, por predicar el amor de Cristo y exhortar a vuestro pueblo a la tolerancia, al respeto y al amor de sus hermanos y hermanas y de todas las personas. En este sentido ejercit?is el ministerio prof?tico que el Se?or ha confiado a la Iglesia, y en particular al Sucesor de los Ap?stoles (cf. Pastores Gregis, 26).

En verdad son los Obispos quienes, como ministros y signos de comuni?n en Cristo, son preferentemente llamados a hacer manifiesta la unidad de su Iglesia. La naturaleza colegial del ministerio episcopal remonta sus or?genes a los Doce Ap?stoles, llamados juntamente por Cristo y determinados a la tarea de proclamar el Evangelio y a hacer disc?pulos de todas las naciones. Su misi?n pastoral se contin?a por los miembros del Colegio episcopal de tal manera ?quien oye a ellos est? oyendo a Cristo? (Lumen Pentium, 20). Os urjo a continuar vuestra fraternal cooperaci?n de uno a otro en el esp?ritu de la comunidad de los disc?pulos de Cristo, unidos en vuestro amor por ?l y en el Evangelio que proclam?is. Mientras cada uno de ustedes tiene una aportaci?n individual a hacer la voz colegial com?n de la Iglesia en vuestro pa?s, es importante asegurar que esta variedad de perspectivas siempre sirve para enriquecer la unidad del Cuerpo de Cristo, tal como la unidad de los Doce fue aumentada y fortalecida por los dones diferenctes de los Ap?stoles mismos. Vuestra dedicaci?n al trabajo conjuntamente en temas de preocupaci?n eclesial y social traer? gran fruto para la vida de la Iglesia en Kenia y para la efectividad de vuestro ministerio episcopal.

Dentro de cada di?cesis, la vitalidad y la armon?a del presbiterado ofrece claro signo de la vitalidad de la Iglesia local. Las estructuras de consulta y de participaci?n son necesarias, pero pueden ser inefectivas si el propio esp?ritu est? perdido. Como Obispos, debemos constantemente esforzarnos por construir el sentido de comunidad entre nuestros sacerdotes, unidos en el amor de Cristo y en su ministerio sacramental. La vida puede ser dif?cil para los sacerdotes hoy d?a. Pueden sentirse aislados o solos y abrumados por sus responsabilidades pastorales. Debemos estar cercanos a ellos y animarles, en primer lugar, a que permanezcan firmemente arraigados en la oraci?n, porque solo aquellos que se alimentan a s? mismos son capaces de alimentar a su vez a los dem?s. Que beban profundamente de las fuentes de la Sagrada Escritura y de la celebraci?n diaria y reverente de la sagrada Eucarist?a. Que se den a s? mismos generosamente al rezo de la Liturgia de las Horas, oraci?n que se hace ?en comuni?n con todos los que rezan a lo largo de la historia, oraci?n en comuni?n con Jesucristo? (Carta a los sacerdotes y di?conos permanentes de Bavaria, 14 de Septiembre 2006). Rezando en este sentido incluyen y representan a los otros que puede carecer del tiempo o de energ?a o capacidad para rezar, y as? el poder de la oraci?n, la presencia de Jesucristo, renueva su sacerdocio y fluye hacia el mundo (cf. Ibidem). Ayudad a vuestros sacerdotes en este sentido a crecer en solidaridad de uno para otro, con su pueblo, y con ustedes, como vuestros colaboradores consagrados. El d?alogo respetuoso e ?ntimo entre los Obispos y sacerdotes no s?lo construye la Iglesia local sino tambi?n edifica la comunidad entera. En verdad, la unidad visible entre los l?deres espirituales puede ser un poderoso ant?doto contra la divisi?n dentro de la amplia familia del pueblo de Dios.

Un foco clave de unidad en una comunidad es la instituci?n del matrimonio y vida familiar, que el pueblo de ?frica mantiene en particular estima. El amor fiel de las parejas cristianas casadas es una bendici?n para vuesto pa?s, que expresa sacramentalmente la alianza indisoluble entre Cristo y su Iglesia. Este precioso tresoro debe ser guardado a toda costa. Con demasiada frecuencia, las enfermedades que ocupan gran parte de la sociedad africana, tal como la promiscuidad, poligamia y la proliferaci?n de enfermedades transmitidas sexualmente, pueden estar directamente relacionadas a nociones desordenadas del matrimonio y la vida familiar. Por esta raz?n es importante asistir a los padres en el ense?ar a sus hijos c?mo vivir una visi?n cristiana del matrimonio, concebido como una uni?n indisoluble entre un hombre y una mujer, esencialmente iguales en su humanidad (cf. Ecclesia in Africa, 82) y abierto a la generaci?n de una nueva vida. Mientras esta comprensi?n de la vida familiar cristiana encuentra una profunda resonanacia en ?frica, es materia de gran preocupaci?n que la cultura secular globalizada est? ejerciendo una influencia creciente en las comunidades locales como resultado de campa?as por agencias que promueven el aborto. Esta destrucci?n directa de una vida humana inocente nunca se puede justificar, por dif?ciles las circunstancias que puedan conducir a alguien a considerar tomar un tal grave paso. Cuando prediqu?is el Evangelio de la Vida, recordad a vuestro pueblo que el derecho a la vida de cada ser inocente humano, nacido o no nacido, es absoluto y se aplica por igual a toda persona con ninguna excepci?n de cualquiera que sea. Esta igualdad ?es la base de toda aut?ntica relaci?n social que, para que sea verdadermente tal, puede solo ser encontrada en la verdad y en la justicia? (Evangelium vitae, 57). La comunidad cat?lica debe ofrecer ayuda a aquellas mujeres que pueden encontrar dif?cil aceptar un ni?o, sobre todo cuando est?n apartadas de su familia y amigos. Asimismo, la comunidad deber?a estar abierta a recibir a todas las que se arrepienten de haber participado en el grave pecado del aborto, y deber?a guiarlas con caridad pastoral a aceptar la gracia del perd?n, la necesidad de la penitencia, y la alegr?a de entrar una vez m?s dentro de la vida nueva de Cristo.

La Iglesia en Kenia es bien conocida por la excelente contribuci?n hecha por sus instituciones educacionales en formar generaciones de j?venes en los s?lidos principios ?ticos y en el abrir sus inteligencias a dedicarse al di?logo pac?fico y respetuoso con miembros de otros grupos sociales o religiosos. Al mismo tiempo cuando una mentalidad secularista y relativista est? cada vez m?s imponi?ndose a trav?s de medios globales de comunicaci?n social, es mucho m?s esencial que continu?is promoviendo la calidad y la identidad cat?lica de vuestras escuelas, universidades y seminarios. Dad los pasos necesarios en orden a afirmar y clarificar su propio estatus institucional. La sociedad se beneficia grandemente de los cat?licos cultos que conocen y practican la doctrina social de la Iglesia. Hoy d?a hay una particular necesidad por profesionales sumamente formados y personas de integridad en el e?rea de la medicina, donde los avances en tecnolog?a contin?an levantando serias cuestiones morales. El di?logo ecum?nico e interreligioso presenta asimismo serios retos que pueden ser solo dirigidos adecuadamente dentro de la base una seria catequesis en los principios de la doctrina cat?lica, seg?n expuesto en el Catecismo de la Iglesia Cat?lica. S? que continuar?is siendo vigilantes acerca de la calidad y contenido de la ense?anza que se ofrece a los j?venes a trav?s de las instituciones educacionales de la Iglesia, de tal manera que la luz de la verdad de Cristo pueda resplandecer siempre m?s brillantemente sobre la tierra y el pueblo de Kenia.

Mis queridos hermanos Obispos, as? como gui?is vuestro pueblo dentro de la unidad por la que Cristo rog?, hacedlo con ardiente caridad y firme autoridad, constantes y la paciencia y en la ense?anza (cf. 2 Tim 4, 2). Por favor transmitid mis cari?osos saludos y mi est?mulo orante a vuestro querido pueblo, y atodos aquellos que son activos en el servicio de la Iglesia, a trav?s de la oraci?n o en las parroquias y puestos de misi?n, en la educaci?n, en la actividad humanitaria y en la asistencia sanitaria. A cada uno de ustedes a aquellos confiados a vuestro cuidado pastoral, imparto cordialmente mi Apost?lica Bendici?n.

(Traducci?n particular no oficial desde el Ingl?s)



El texto completo del discurso del Santo Padre, en ingl?s
http://www.evangelizatio.org/portale/adgentes/pontefici/pontefice.php?id=943

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Viernes, 23 de noviembre de 2007
Editorial San Pablo env?a novedades del mes de Noviembre que colocamos a continuaci?n.

Noviembre de 2007



Catequesis - Materiales complementarios catequesis infantil
COMPACT-DISC
EL CARACOL Joaqu?n Garc?a de Dios


Catequesis - Materiales complementarios catequesis infantil
FOLLETO
EL CARACOL Joaqu?n Garc?a de Dios


DVD-V?deo-CDROM - DVD
DVD
NACER DE NUEVO


DVD-V?deo-CDROM - DVD
DVD
YO ME ENTREGO A TI


Infantil y juvenil - Autoayuda infantil
LIBRO
GU?A DE ACTITUDES Y COMPORTAMIENTOS PARA NI?OS
Tom McIntyre


Infantil y juvenil - Autoayuda infantil
LIBRO
GU?A ESCOLAR PARA NI?OS CON DIFICULTADES DE APRENDIZAJE
Rhoda Cummings, Gary Fisher


Infantil y juvenil - Autoayuda infantil
LIBRO
PSICOLOG?A PARA NI?OS
Jonni Kincher


Infantil y juvenil - Libro religioso infantil y juvenil
LIBRO
SAN PABLO
Piero Ventura, Juan Mar?a Laboa


Libro Religioso - Arte y Atlas
LIBRO

ATLAS HIST?RICO DE LA CULTURA MEDIEVAL
Roberto Barbieri


Libro Religioso - Biograf?as
LIBRO
BENEDICTA DE LA CRUZ
Florencio Garc?a Mu?oz

Libro Religioso - Espiritualidad
LIBRO
AUTORRETRATO
Maravillas de Jes?s

Libro Religioso - Espiritualidad
LIBRO
LOS DOS PILARES
Slawomir Biela


Libro Religioso - Libro religioso infantil y juvenil
LIBRO
TERESA DE ?VILA
Piero Ventura, Antonio M. Sicari


Libro Religioso - Teolog?a
LIBRO
LA FE DE LOS CRISTIANOS
Anselm Gr?n


Libro Religioso - Vida religiosa
LIBRO
ALTERNATIVOS Y POBRES
Felice Scalia


M?sica - M?sica Contempor?nea
COMPACT-DISC
CURACI?N M?GICA
Fridrik Karlsson

M?sica - M?sica Contempor?nea
COMPACT-DISC
RELAJACI?N M?GICA
Fridrik Karlsson

Carmen T?llez

Dpto. Promoci?n - Ed. San Pablo (Espa?a)
[email protected]


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Boletin_parroquias mailing list
[email protected]
http://lists.editorial.sanpablo.es/mailman/listinfo/boletin_parroquias

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VATICANO - LAS PALABRAS DE LA DOCTRINA por don Nicola Bux y don Salvatore Vitiello - Realizar toda justicia

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - Los temas de la paz, de la justicia, de la solidaridad, de los derechos humanos y de la ecolog?a siempre reciben mayor atenci?n, tanto en el ?mbito de los medios de comunicaci?n, como en lo que com?nmente viene definido como ?opini?n p?blica?, que luego es construida art?sticamente por unos pocos ?ma?tre ? penser?.

La misma palabra con autoridad de la Iglesia y del Magisterio recibe amplificaciones muy diversas seg?n trate uno de estos temas o anuncie el Evangelio, la verdad sobre Jes?s de Nazaret, Se?or y Cristo, sobre la Iglesia, sobre el hombre y sobre el destino de la historia. Los mencionados ?valores humanos? son absolutamente irrenunciables y buscarlos tenazmente es parte integrante del cuidado que tiene la Iglesia por todo el hombre y por todos los hombres.

Sin embargo, dos cuestiones se encuentran ante la cultura contempor?nea y la autoconciencia de la propia Iglesia: el origen de estos valores y la tarea espec?fica de la misi?n recibida de Cristo. La cultura contempor?nea tiende a afirmar valores, incluso ampliamente compartidos, de los que, sin embargo, no es capaz de ?encontrar? o recordar su ra?z, su origen, su raz?n. Y cuando no se comprende o no se tiene ya presente la raz?n ?ltima de un determinado comportamiento o de una acci?n, hay un gran peligro de que con el tiempo estos se pierdan.

La Iglesia tiene siempre bien presente, y los hombres de Iglesia deber?an tenerlo, que su primera tarea no es la de promover una ?justicia humana?, quiz?s obtenida solo aparentemente al muy alto precio del sacrificio de la libertad personal. Tarea de la Iglesia es anunciar, con franqueza apost?lica, que s?lo en el misterio de la Muerte y Resurrecci?n de Jesucristo se ha ?realizado toda justicia?, y que los hombres, liberados del pecado y de la muerte, en Cristo redescubren, o al menos pueden redescubrir, su dignidad de criaturas y con ella el fundamento ?ltimo e inmutable de cualquier otro valor humano.

La justicia social, los derechos humanos y todos los otros ?valores sensibles? tienen su fundamento ?ltimo en la creaci?n de Dios y en la consiguiente dignidad absoluta del ser humano, de la persona, que en ning?n caso se puede instrumentalizar ni cient?fica, ni socialmente. Sin olvidar nunca que, por la condici?n de la naturaleza humana, limitada y pecadora, herida por el pecado original, la justicia puede ser m?s acogida como don que realizada como ?obra aut?noma? del hombre. El Catecismo de la Iglesia Cat?lica da la siguiente definici?n: ?La justicia es la virtud moral que consiste en la constante y firme voluntad de dar a Dios y al pr?jimo lo que les es debido. La justicia para con Dios es llamada ?la virtud de la religi?n?. Para con los hombres, la justicia dispone a respetar los derechos de cada uno y a establecer en las relaciones humanas la armon?a que promueve la equidad respecto a las personas y al bien com?n? (n. 1807).
En tal sentido, la primera justicia, que precede a cualquier otra, es reconocer a Dios como Se?or de la historia y del hombre. El reconocimiento de los ?derechos de Dios? no puede estar nunca separado del reconocimiento de los ?derechos del hombre?, es m?s, constituye la premisa de estos as? como la garant?a indispensable contra toda forma de intento abierto o escondido de instrumentalizaci?n de los derechos mismos, en clave de poder y de control de la cultura y de la sociedad.
Mirar el fundamento de los valores es, como ense?a San Agust?n, el ?nico modo para no transformarlos en ?dolos peligrosos. Reconocer que toda justicia se realiza en Cristo y que es realizada por ?l en la historia personal de cada hombre as? como en la historia total de la humanidad, es la garant?a m?s segura de libertad y democracia. Para toda la sociedad. Para todos. (Agencia Fides 22/11/2007; l?neas 43, palabras 615)

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VATICANO - El Motu Propio Summorum Pontificum es "tambi?n un signo para toda la Iglesia sobre algunos principios teol?gico-disciplinales que se deben salvaguardar para una profunda renovaci?n, tan deseada por el Concilio" - Entrevista a Su Exc. Mons. Albert Malcolm Ranjith, Arzobispo Secretario de la Congregaci?n para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - El 14 de septiembre entr? en vigor el Motu Propio Summorum Pontificum promulgado por el Papa Benedicto XVI el 7 de julio de 2007 y dedicado al rito de San P?o V revisado en 1962 por el Papa Juan XXIII. Con el Motu Propio (iniciativa promovida por quien tiene facultades para ello) vuelve la posibilidad de celebrar con el Misal tridentino sin tener que pedir necesariamente el permiso del Obispo. Con el Concilio Vaticano II y en particular, con la reforma lit?rgica de 1970 promovida por el Papa Pablo VI, el antiguo Misal fue sustituido por el nuevo y, aunque oficialmente no fue nunca abolido, los fieles deb?an tener el permiso expreso del Obispo para utilizarlo. Un permiso sancionado en otro Motu Propio: Ecclesia Dei adflicta firmado por el Papa Juan Pablo II el 2 de julio de 1988. Hoy, con el nuevo Motu Propio, ya no es necesario este permiso y cualquier "grupo estable" de fieles puede pedir libremente al propio p?rroco la posibilidad de celebrar siguiendo el antiguo Misal. La Agencia Fides ha dirigido algunas preguntas a este respecto a Su Exc. Monse?or Albert Malcolm Ranjith, Arzobispo Secretario de la Congregaci?n para el Culto Divino y la disciplina de los Sacramentos.

Excelencia Reverend?sima, ?cu?l es en su opini?n el sentido profundo del Motu Propio Summorum Pontificum?

Veo en esta decisi?n no s?lo la solicitud del Santo Padre de abrir el camino para la vuelta en la plena comuni?n de la Iglesia, de los seguidores de Monse?or Lefebvre, sino tambi?n un signo para toda la Iglesia sobre algunos principios teol?gico-disciplinales que se deben salvaguardar para una profunda renovaci?n, tan deseada por el Concilio.
Me parece que hay un fuerte deseo del Papa de corregir esas tentaciones visibles en algunos ambientes que ven el Concilio como un momento de ruptura con el pasado y de un nuevo inicio. Basta recordar su discurso a la Curia Romana el 22 de diciembre de 2005. Por otra parte tampoco el Concilio fue pensado, en s? mismo, en estos t?rminos. Tanto en sus elecciones doctrinales como en las lit?rgicas como tambi?n en las jur?dico-pastorales, el Concilio constituy? un momento de profundizaci?n y actualizaci?n de la rica herencia teol?gico-espiritual de la Iglesia en su historia bimilenaria. Con el Motu Propio el Papa quiere afirmar claramente que toda tentaci?n de desprecio de estas veneradas tradiciones est? fuera de lugar. El mensaje est? claro: progreso, s?, pero no a costa, o sin la historia. Tambi?n la reforma lit?rgica debe ser fiel a todo lo que ha sucedido desde los inicios hasta hoy, sin exclusiones.
Por otro lado, no debemos olvidar nunca que para la Iglesia Cat?lica la Revelaci?n Divina no procede tan s?lo de la Sagrada Escritura, sino tambi?n de la Tradici?n viviente de la Iglesia. Esta fe nos distingue claramente de otras manifestaciones de la fe cristiana. Para nosotros la verdad es lo que emerge, por as? decir, de estos dos polos, es decir Sagrada Escritura y Tradici?n. Esta posici?n es para m? mucho m?s rica que otras visiones porque respeta la libertad del Se?or de guiarnos hacia una m?s adecuada comprensi?n de la verdad revelada incluso a trav?s de lo que suceder? en el futuro. Naturalmente, el proceso de discernimiento de lo que emerge viene realizado por medio del Magisterio de la Iglesia. Pero lo que debemos entender es la importancia atribuida a la Tradici?n. La Constituci?n Dogm?tica Dei Verbum afirm? claramente esta verdad (DV 10).
Adem?s la Iglesia es una realidad que supera los niveles de una pura invenci?n humana. Ella es el Cuerpo M?stico de Cristo, la Jerusal?n celeste y la estirpe elegida por Dios. Ella, por tanto, supera las fronteras terrenas y toda limitaci?n de tiempo y es una realidad que transciende en mucho su manifestaci?n terrenal y jer?rquica. Por tanto, todo lo que se recibe en ella, deber? ser fielmente transmitido. Nosotros no somos ni inventores de la verdad ni sus due?os, sino tan s?lo quienes la reciben y tienen la misi?n de protegerla y transmitirla a los otros. Como dec?a San Pablo hablando de la Eucarist?a: "yo recib? del Se?or aquello que a su vez os he transmitido" (1Cor 11, 23). El respeto de la Tradici?n no es pues una elecci?n nuestra libre en la b?squeda de la verdad sino que es su misma base que debe ser aceptada. La fidelidad pues a la Tradici?n, es una actitud esencial de la misma Iglesia. El Motu Propio se debe entender, en mi opini?n, en este sentido. Este es un posible est?mulo para una necesaria correcci?n de la ruta. En efecto, en algunas de las elecciones de la reforma lit?rgica realizadas despu?s del Concilio, se han adoptado orientaciones que han ofuscado algunos aspectos de la liturgia, mejor reflejada que la praxis precedente, porque, para algunos, se ha entendido la renovaci?n lit?rgica como algo a realizar ex novo. Por el contrario, sabemos bien que no fue tal la intenci?n de la Sacrosanctum Concilium, que revela que "las nuevas formas se desarrollen, por decirlo as?, org?nicamente a partir de las ya existentes" (SC 23).

Una caracter?stica del Pontificado de Benedicto XVI parece que sea la insistencia en una correcta hermen?utica del Concilio Vaticano II. En su opini?n ?el Motu Propio ?Summorum Pontificum? va en esta direcci?n? Si es as?, ?en que sentido?

Siendo ya Cardenal, el Papa ya hab?a rechazado en sus escritos un cierto esp?ritu de exuberancia visible en algunos c?rculos teol?gicos motivados en un llamado ?esp?ritu del Concilio? que para ?l era en realidad un autentico ?anti esp?ritu? o un ?Konzils- Ungeist? (Relaci?n sobre la Fe, San Pablo 2005, capitulo 2). Cito textualmente dicho escrito en el que el Papa subraya: ?hay que oponerse decididamente a este esquema de un antes y un despu?s en la historia de la iglesia, algo completamente injustificado seg?n los mismo documentos del Vaticano II que no hacen sino reafirmar la continuidad del catolicismo? (ibid p. 33).
Un error tal de interpretaci?n del Concilio y del camino hist?rico-teol?gico de la iglesia ha influido en todos los sectores eclesiales, incluida la liturgia. Una cierta actitud de f?cil rechazo de los progresos eclesiol?gicos y teol?gicos, como tambi?n de los lit?rgicos del ?ltimo milenio por un lado y una ingenua idolizaci?n de lo que habr?a sido la mens de la Iglesia llamada de los primeros cristianos por otro, han tenido un influjo importante en la reforma lit?rgico-teol?gica de la era post conciliar.
El rechazo categ?rico de la Misa pre-conciliar como un resto de una ?poca ya ?superada? ha sido el causante de esta mentalidad. Son muchos los que han visto as? las cosas, aunque gracias a Dios, no todos.
La misma Sacrosantum Concilum, la Constituci?n Conciliar sobre la Liturgia, no ofrece ninguna justificaci?n a dicha actitud. Tantos en los principios generales como en las normas propuestas, el Documento es sobrio y fiel a lo que significa la vida lit?rgica de la iglesia, Bata leer el numero 23 del documento para convencerse de dicho esp?ritu de sobriedad.
Algunas de estas reformas han abandonado elementos importantes de la liturgia con las relativas consideraciones teol?gicas: ahora es necesario e importante recuperar estos elementos. El Papa, considera el rito de San P?o V, revisado por el Beato Juan XXIII como un camino para recuperar esos elementos ofuscados por la reforma. Seguramente habr? reflexionado mucho sobre la decisi?n; sabemos que ha consultado a diversos sectores de la iglesia sobre dicha cuesti?n y, a pesar de algunas posiciones contrarias, ha decidido permitir la libre celebraci?n de dicho Rito. Esta elecci?n no es tanto, como dicen algunos una vuelta al pasado, cuanto la necesidad de reequilibrar de modo integro los aspectos eternos, trascendentes y celestiales con los terrestres y comunitarios de la liturgia. Esto ayudar? a establecer eventualmente un equilibrio entre el sentido de lo sagrado y del misterio por un lado y los gestos externos y las actitudes y compromisos socio-culturales que se derivan de la Liturgia.

Cuando era todav?a Cardenal, Joseph Ratzinger insist?a mucho en la necesidad de leer el Concilio Vaticano II, partiendo de su primer documento, esto es, la Sacrosantum Concilium ?Por qu? cree Vd. que los Padres conciliares quisieron dedicarse sobre todo a la liturgia?

Antes de todo, detr?s de dicha elecci?n estaba seguramente la conciencia de la importancia vital de la liturgia para la iglesia. La liturgia, podemos decir, es el ojo del cicl?n, porque lo que se celebra es lo que se cree y lo que se vive: el famoso axioma Lex orandi, lex credenti. Por ello, toda reforma verdadera pasa por la liturgia. Los Padres eran conscientes de su importancia. Por otro lado, la reforma lit?rgica era un proceso ya en acto incluso antes del Concilio a partir sobre todo del Motu Propio Tra le Sollecitudini de San P?o X y la Mediator Dei de P?o XII.
Es San P?o X quien atribuye a la liturgia la expresi?n ?fuente primaria? del autentico esp?ritu cristiano. Quiz? tambi?n la existencia de estructuras y la experiencia de quienes buscaban el estudio y la introducci?n de algunas reformas lit?rgicas, mov?a a los Padres Conciliares a elegir la liturgia como una de las primeras materias en las sesiones del Concilio., El Papa Pablo VI reflejaba la mens de los Padres conciliares sobre la cuesti?n cuando dijo: ?Nos rendimos en esto el homenaje conforme a la escala de valores y deberes: Dios en el primer puesto; la oraci?n, nuestra primera obligaci?n; la liturgia, la primera fuente de la vida divina que se nos comunica, la primera escuela de nuestra vida espiritual, el primer don que podemos hacer al pueblo cristianos....? (Pablo VI, discurso de clausura del 2? per?odo del Concilio, 4 de diciembre de 1963).

Muchos han le?do la publicaci?n del Motu propio "Summorum Pontificum" como una voluntad del Pont?fice de acercar a la Iglesia a los cism?ticos lefebvrianos. ?Vd. cree que es as?? ?Va tambi?n en este sentido el Motu Propio?

Si, pero no s?lo. El Santo Padre explicando las motivaciones de su decisi?n. Tanto en el texto del Motu Propio como en la carta de presentaci?n escrita a los Obispos, enumera tambi?n otras razones importantes. Naturalmente habr? tenido en cuenta la petici?n, cada vez m?s creciente, realizada por numerosos grupos y sobre todo por la Sociedad de San P?o X y la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro como tambi?n de Asociaciones de Laicos, por la liberalizaci?n de la Misa de San P?o V. Asegurar la integraci?n total de los Lefebvrianos era importante por el hecho de que con frecuencia se han cometido errores de juicio en el pasado, causando divisiones in?tiles en la Iglesia, divisiones que en este momento resultan casi insuperables. El Papa habla de este posible peligro en la carta de presentaci?n del Documento escrita a los Obispos.

?Cu?les son en su opini?n las problem?ticas m?s urgentes de una justa celebraci?n de la Sagrada liturgia? ?Cu?les las instancias sobre las que m?s se debe insistir?

Creo que en la creciente petici?n de liberar la Misa de San P?o V, el Papa haya visto signos de un cierto vaciamiento espiritual debido al modo como vienen celebrados los momentos lit?rgicos hasta ahora en la Iglesia. Dicha dificultad viene tanto de ciertas orientaciones de la reforma lit?rgica post conciliar que tend?an a reducir, o mejor a?n, a confundir aspectos esenciales de la fe, como de actitudes atrevidas y poco fieles a la disciplina lit?rgica de la misma reforma; esto se constata en todas partes.
Creo que una de las causas del abandono de algunos elementos importantes, del rito tridentino en la realizaci?n de la reforma post conciliar por parte de algunos sectores lit?rgicos es el resultado de un abandono o una infravaloraci?n de lo que sucedi? en el segundo milenio de la historia de la liturgia. Algunos liturgistas ve?an los avances de este per?odo en un modo negativo. Tal juicio es err?neo porque cuando se habla de la tradici?n viviente de la Iglesia no se puede elegir aqu? y all? lo que concuerda con nuestras ideas preconcebidas. La Tradici?n, considerada en un sentido general incluso en los ?mbitos de la ciencia, filosof?a o teolog?a, es siempre algo vivo que contin?a desarroll?ndose y progresando tanto en los momentos altos como en los bajos de la historia. La Tradici?n viviente es para la Iglesia una de las fuentes de la revelaci?n divina y es fruto de un proceso de evoluci?n contin?o. Eso es tambi?n as? en la tradici?n lit?rgica, con la "t" min?scula. Los avances de la liturgia en el segundo milenio tienen su valor. La Sacrosanctum Concilium no habla de un nuevo Rito, o de un momento de ruptura, sino de una reforma que surge org?nicamente de lo que ya existe. Es por ello que el Papa dice: "En la historia de la Liturgia hay crecimiento y progreso pero ninguna ruptura. Lo que para las generaciones anteriores esa sagrado, tambi?n para nosotros permanece sagrado y grande y no puede ser improvisamente totalmente prohibido o incluso perjudicial" (Carta a los Obispos, 7 de julio de 2007). Idolatrar lo que ha sucedido en el primer Milenio en detrimento del siguiente es, pues, una actitud poco cient?fica. Los Padres Conciliares no mostraron dicha actitud.
Una segundo problema ser?a el de una crisis de obediencia al Santo Padre que se nota en algunos ambientes. Si dicha actitud de autonom?a es visible entre algunos eclesi?sticos, e incluso en los rangos m?s altos de la Iglesia, no favorece ciertamente a la noble misi?n que Cristo ha confiado a su Vicario.
Se oye que en algunas naciones o di?cesis los Obispos han emanado reglas que pr?cticamente anulan o deforman la intenci?n del Papa. Dicho comportamiento no es conforme a la dignidad y nobleza de la vocaci?n de un Pastor de la Iglesia. No digo que todos hagan esto. La mayor?a de los Obispos y eclesi?sticos han aceptado, con el debido sentido de reverencia y obediencia, la voluntad del Papa. Eso es realmente loable. Pero por desgracia, ha habido voces de protesta por parte de algunos.
Al mismo tiempo no se puede ignorar que dicha decisi?n era necesaria porque, como dice el Papa sobre la Santa Misa: "en muchos lugares no se celebraba de una manera fiel a las prescripciones del nuevo Misal, sino que ?ste lleg? a entenderse como una autorizaci?n e incluso como una obligaci?n a la creatividad, la cual llev? a menudo a deformaciones de la Liturgia hasta el l?mite de lo soportable". "Hablo por experiencia", contin?a el Papa "porque he vivido tambi?n yo aquel periodo con todas sus expectativas y confusiones. Y he visto hasta qu? punto han sido profundamente heridas por las deformaciones arbitrarias de la Liturgia personas que estaban totalmente radicadas en la fe de la Iglesia" (Carta a los Obispos). El resultado de tales abusos fue un creciente esp?ritu de nostalgia por la Misa de San P?o V. Adem?s un sentimiento de desinter?s general de leer y respetar tanto los documentos normativos de la Santa Sede, como las Instrucciones y Premisas de los libros lit?rgicos lo cual empeor? la situaci?n. La liturgia no parece todav?a que figure todav?a lo suficiente en la lista de las prioridades de los Cursos de Formaci?n continua de los eclesi?sticos.
Distingamos bien. La reforma post conciliar no es completamente negativa; antes bien hay muchos aspectos positivos en todo lo que se realiz?. Pero tambi?n se introdujeron cambios de forma abusiva que se contin?an realizando a pesar de sus efectos nocivos en la fe y la vida lit?rgica de la Iglesia.
Hablo aqu? por ejemplo de un cambio efectuado en la reforma, la cual no fue propuesta ni por los Padres Conciliares ni por la Sacrosanctum Concilium, esto es, la comuni?n recibida en la mano. Eso ha contribuido de alg?n modo a una cierta disminuci?n de la fe en la Presencia real de Cristo en la Eucarist?a. Esta praxis y la abolici?n de las balaustradas del presbiterio, de los reclinatorios de las iglesias y la introducci?n de pr?cticas que obligan a los fieles a estar sentados o de pie durante la elevaci?n del Sant?simo Sacramento reducen el genuino significado de la Eucarist?a y, el sentido de la profunda adoraci?n que debe dirigir la Iglesia al Se?or, el Unig?nito Hijo de Dios. Adem?s, la Iglesia, morada de Dios se usa en algunos lugares como un aula para encuentros fraternos, conciertos o celebraciones interreligiosas. En algunas iglesias el Sant?simo Sacramento est? pr?cticamente escondido y abandonado en una peque?a capilla poco visible y poco decorada. Todo esto oscurece la fe, tan central de la Iglesia, en la presencia real de Cristo. Para nosotros cat?licos la Iglesia es esencialmente la morada del eterno.
Otro serio error es el de confundir los papeles espec?ficos del clero y los laicos en el altar haciendo del presbiterio un lugar confuso, con demasiado movimiento y no ciertamente "el lugar" d?nde el cristiano percibe el sentido de estupor y resplandor ante la presencia y la acci?n salv?fica del Dios. El uso de las danzas, de instrumentos musicales y de cantos que tienen m?s bien podo de lit?rgico, no son en absoluto conformes con el entorno sagrado de la iglesia y de la liturgia; a?ado adem?s ciertas homil?as de car?cter pol?tico-social y con frecuencia poco preparadas. Todo esto desnaturaliza la celebraci?n del S. Misa y hace de ello una coreograf?a y una manifestaci?n de teatralidad, pero no de fe.
Tambi?n hay otros aspectos poco coherentes con la belleza y el estupor de lo que se celebra en el altar. No todo va mal con el Novus Ordo pero hay muchas cosas todav?a que deben ser puestas en orden evitando ulteriores da?os a la vida de la Iglesia. Creo que nuestra actitud hacia el Papa, sus decisiones y la expresi?n de su solicitud por el bien de la Iglesia debe ser la que San Pablo encomend? a los Corintios - ?pero que todo sea para edificaci?n" (1Cor 14, 26). (P.L.R) (Agencia Fides 16/11/2007; L?neas: Palabras:

Links:
Dossier de Fides sobre el Motu propio, de don Nicola Bux y don Salvatore Vitiello
http://www.fides.org/aree/news/newsdet.php?idnews=13714&lan=ita

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Caritas Diocesana nos comunidad actividad que se realizar? el D?a de los sin Techo.


?Caf? y calor?


Domingo 25 de noviembre
D?a de los Sin Techo



En estos ?ltimos a?os, las personas sin hogar sufren con especial incidencia las consecuencias negativas de un ?tejido social? que no dispone de recursos apropiados para responder a sus demandas. La Campa?a del D?a de los Sin Techo, se presenta este a?o bajo el lema ?Con una salud digna para todos?, abordando las dificultades que las Personas Sin Techo tienen en el acceso a este derecho fundamental, lo que en la pr?ctica supone, la p?rdida de la condici?n de ciudadano.

Con motivo de este d?a C?ritas realizar? una muestra fotogr?fica en el Proyecto CAF? y CALOR, abierta a todas las personas sensibles a esta realidad.

El material fotogr?fico forma parte de un trabajo realizado por Mart?n Vidal, educador del proyecto, quien ha intentado mostrar la realidad de las personas sin hogar.

La muestra estar? abierta todos los d?as desde el d?a 25 de noviembre al 6 de diciembre, de las 21:30 a las 22:30 horas, en la Avenida B?lgica N?14

Jueves, 22 de noviembre de 2007
21 Noviembre (ACI).- Durante la Audiencia General de hoy, celebrada en la Plaza de San Pedro ante unas 15 mil personas, el Papa Benedicto XVI prosigui? sus catequesis sobre los Padres Apost?licos, esta vez sobre Afraates "el Sabio", gran figura del siglo IV en Siria, destacando que la humildad "no es un aspecto secundario en la vida espiritual del cristiano" pues por ella "el cristiano puede entrar en relaci?n con el Se?or".

Sobre Afraates, el Santo Padre se?al? que "era originario de una comunidad eclesial que se encontraba en la frontera entre el juda?smo y el cristianismo, muy ligada a la Iglesia madre de Jerusal?n que quer?a seguir fiel a la tradici?n jud?o-cristiana de la que se sent?a hija". De ah? que se definiera "disc?pulo de las Sagradas Escrituras, que consideraba su ?nica fuente de inspiraci?n".

En sus obras, explic? el Pont?fice, Afraates "presenta la salvaci?n como una cura y, por tanto a Cristo mismo como m?dico", mientras "el pecado es una herida que solo la penitencia puede sanar".

Para Afraates, se?al? el Papa, "la vida cristiana se centra en la imitaci?n de Cristo" y considera "la humildad una de las virtudes m?s acordes para sus disc?pulos". La humildad, explic?, "no es un aspecto secundario en la vida espiritual del cristiano: la naturaleza del ser humano es humilde y es Dios quien lo exalta a su gloria".

La humildad, que para Aafrates "no es un valor negativo", es camino de uni?n con Dios: "permaneciendo humilde tambi?n en la realidad terrena en la que vive, el cristiano puede entrar en relaci?n con el Se?or", explic?.

M?s adelante, el Papa expuso que la visi?n de "el Sabio" sobre el ser humano y su realidad corporal, "es muy positiva: el cuerpo humano est? llamado a la belleza, a la alegr?a, a la luz" y "la fe hace posible una caridad sincera que se expresa en el amor a Dios y al pr?jimo".

Finalmente, Benedicto XVI se?al? que tambi?n es clave en el pensamiento de Afraates el concepto de ayuno, que "entiende en un sentido muy amplio: ayuno de alimentos como pr?ctica necesaria para ser caritativo, de las palabras vanas o detestables, de la c?lera, de la propiedad de bienes".

VATICANO - AVE MARIA a cargo de Mons. Luciano Alimandi - ?Qu? grande es Mar?a!

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - El pr?ximo domingo celebraremos la solemnidad de N.S. Jesucristo Rey del Universo, mientras hoy recordamos la Presentaci?n de la Beata Virgen Mar?a en el Templo: la criatura m?s pura es ofrecida a Dios, a ?l se consagra, para preparar el camino al Rey de reyes. La Virgen se ha ofrecido enteramente al Padre, en cada fibra de su ser totalmente puro y transparente, porque inmaculado. En modo misterioso, la Providencia divina preparaba a Mar?a sin que ella lo supiese, a?o tras a?o, para ser el verdadero Templo del Hijo de Dios, su casa virginal en la tierra, ?Aquella que lo habr?a donado al mundo como Salvador!?

Una ni?a toda ella santa se consagraba para siempre al Dios Omnipotente, que habr?a realizado en Ella las maravillas m?s grandes en beneficio de todos los Pueblos. ?El Rey vendr? y ha venido porque la Reina estaba lista para acogerlo!
Solo Mar?a Sant?sima ha sido hecha capaz, por la fuerza de la gracia divina, de ser la Madre de Dios y, por lo tanto, ser elevada a una dignidad que Santo Tom?s de Aquino describe ?casi infinita?: ?la beata Virgen Mar?a, porque es Madre de Dios, tiene una dignidad en cierto modo infinita, derivante del bien infinito que es Dios? (Santo Tom?s de Aquino, Summa Theologiae, I, q. 25, a. 6). ?Meditamos lo suficiente estas palabras del Doctor de la Iglesia?
Solo sobre Ella, en efecto, el Esp?ritu Santo ha descendido para obrar el m?s grande milagro de todos los tiempos: ?el Verbo se hizo carne y vino a habitar en medio de nosotros? (Jn 1, 14). Quien detiene la mirada sobre Mar?a, animado por una fe simple y pura, as? como Jes?s la ha querido,

contemplando el misterio de la encarnaci?n de Dios, no podr? sino sorprenderse de la excelsa grandeza de la Virgen Madre. Dios le ha donado, en el orden de la econom?a de la salvaci?n, un rol absolutamente ?nico: el de ser la Madre del Redentor y, por ello, tambi?n la Madre de todos los redimidos.
Este rol universal de Mar?a es progresivamente descubierto y nosotros cristianos del ventun?simo siglo, no hemos ciertamente llegado a la cumbre del conocimiento de Mar?a; menos a?n nuestras alabanzas podr?n ser suficientes para exaltar su grandeza. ?De Mar?a nunquam satis?, recita un famoso dicho, y esto es verdadero incluso hasta nuestros d?as. La experiencia bimilenaria de la Iglesia nos dice claramente que la profec?a del Magn?ficat se realiza, puntualmente, en cada siglo, en modo evidente: ?Todas las generaciones te llamar?n beata?.

As? como Isabel proclam? ??bendita t? entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ?A qu? debo que la madre de mi Se?or venga a m??? (Lc 1, 42- 43), porque ha reconocido en Ella la extraordinaria dignidad de Madre del Salvador, as? tambi?n el Pueblo de Dios en camino, descubre siempre en Mar?a nuevas maravillas y, animado por el Esp?ritu Santo, bajo la gu?a del Magisterio de la Iglesia, eleva alabanzas, la invoca sin cansarse y da testimonio de su grandeza.
Llamar ?beata? a Mar?a no significa solamente venerarla sino tambi?n reconocer cada vez m?s las profundidades y alturas de gracia, que su vocaci?n contiene, y que se vierten en el coraz?n de cada uno y del mundo entero. Toda verdadera madre, en efecto, dona todo aquello que posee a los hijos, comenzando por su propia vida; ?cu?nto m?s a?n la Madre de todas las madres! La aut?ntica devoci?n mariana se nutre del amoroso conocimiento de la Madre de Dios, que no puede sino generar el filial testimonio de nuestro pertenecer a Ella. S?, Mar?a es grande y potente porque es la Madre de nuestro Redentor que desde la Cruz nos ha confiado a Ella: ?Mujer, he ah? a tu Hijo?.

?Mujer eres tan grande y tanto vales/ que quien gracia quiere y a T? no recurre/ es como quien quiere volar sin alas?. Estos versos altamente po?ticos que Dante ha dedicado a la Virgen en la Divina Comedia, expresan claramente la mediaci?n materna de Mar?a: quien quiere experimentar los milagros de la gracia, se diriga con confianza a la Madre de Dios y , como en Can?, Jes?s transformar? incluso los eventos de nuestra fr?gil existencia, cambiando la calidad y haci?ndolos evenetos de misericordia.

La Virgen camina al lado del Hijo por los caminos del mundo y por los caminos misteriososdel Esp?ritu, lo introduce en la historia comunitaria y personala, pidi?ndole en el banquete de nuestros d?as el milagro que nos parec?a imposible, pero que, con Ella, se realiza siempre: el de la santidad. Este poder de Mar?a se revela a todos aquellos que a Ella se dirigen y que la aclaman gozosos: ??Bendita t? entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ?A qu? debo que la madre de mi Se?or venga a m??? (Agencia Fides 21/11/2007; l?neas 53, palabras 817)

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VATICANO - Personas consagradas y laicos juntos en la gran aventura de la educaci?n cristiana: se present? el nuevo documento de la Congregaci?n para la Educaci?n Cat?lica

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - El objetivo del documento ?Educar juntos en la escuela cat?lica. Misi?n compartida por personas consagradas y fieles laicos?, bajo la direcci?n de la Congregaci?n para la Educaci?n Cat?lica, es ?ofrecer algunos puntos de reflexi?n sobre la misi?n educativa compartida por personas consagradas y fieles laicos en la escuela cat?lica. El documento parte de lo que actualmente se hace en la campo de la misi?n educativa compartida, y busca tener un car?cter propositivo alentando la formaci?n y la proyectividad de los fieles laicos y de personas consagradas en el campo educativo y escol?stico cat?lico?. Con estas palabras el Card. Zenon Grocholewski, Prefecto de la Congregaci?n para la Educaci?n Cat?lica (de los Seminarios y de los Institutos de Estudio), present? el documento el 20 de noviembre, en la Sala de Prensa de la Santa Sede.

M?s de un bill?n de j?venes est?n en edad escolar, 58 millones son los maestros a los que se une el personal no-docente, record? el Cardenal. Las instituciones escol?sticas de la Iglesia incluyen adem?s 250.000 escuelas con cerca de 42 millones de alumnos. Miles son adem?s los maestros cat?licos, entre lo cuales muchos son consagrados, que desarrollan su misi?n educativa en numerosas escuelas del Estado.

?Es importante se?alar el creciente inter?s en los temas de la educaci?n por parte de la opini?n p?blica y de la comunidad internacional? subray? el Card. Grocholewski, evidenciando los elementos comunes del panorama educativo contempor?neo: el fen?menos de la globalizaci?n, no s?lo econ?mica sino tambi?n cultural, pol?tica y educativa; la aplicaci?n de la nuevas tecnolog?as, la informatizaci?n difusa, la rapidez de las comunicaciones; las problem?ticas ligadas al ambiente y a las cuestiones de la bio?tica.
No faltan sin embargo se?ales preocupantes: el contexto hodierno de la escuela esta ciertamente signado por una profunda inconformidad. Adem?s de un ?extendido cansancio por parte de los maestros, que se sienten desmotivados y ven frustrada su tarea educativa?, el Cardenal se?al? el aumento de la violencia en la escuela y entre los adolescentes y la dificultad de las familias de ser parte activa de la comunidad educativa escol?stica. ?Se asiste, adem?s, una p?rdida de sentido de la educaci?n estrechamente ligada a la p?rdida de los valores, sobretodo de aquellos que sostienen las decisiones en la vida: la familia, el trabajo, las opciones morales. As? la educaci?n sufre tambi?n de males que afligen a la sociedad: el difundido subjetivismo, el relativismo moral y el nihilismo. La tradici?n pedag?gica cat?lica pone en relieve con fuerza la centralidad de la persona humana en el recorrido educativo?.

?La correcta educaci?n de los ni?os y de los j?venes es cuesti?n de extrema importancia para el bien de la Iglesia y de la humanidad, para formar un mundo mejor? subray? el CArd. Grocholewski, exhortando a los religiosos y laicos a colaborar, en una harm?nica integraci?n, en el cuidado de la educaci?n de las nuevas generaciones.

Mons. Angelo Vincenzo Zani, Subsecretario de la misma Congregaci?n, record? en su intervenci?n que la ?escuela cat?lica act?a en todas las ?reas geogr?ficas, incluso en aquellas donde no hay libertad religiosa, o que son socialmente y econ?micamente m?s desventajazas, con una estupefaciente capacidad de responder a las emergencias y a las necesidades formativas, no obstante muchas veces existan grandes dificultades?. En este sentido cit? una serie de ejemplos de tal presencia: En L?bano, el programa de la escuela cat?lica tiene como objetivo principal llevar a los j?venes al di?logo y a la colaboraci?n entre musulmanes y cristianos. En algunas ?reas del pa?s los no cat?licos constituyen el 99% de los alumnos de las escuelas cat?licas. En Nepal, donde la mayor?a de la poblaci?n es hinduista, en el 2004 el rey asigno un premio de benem?rito a dos misioneros por su compromiso en el campo de la instrucci?n, por su contribuci?n a la vida social, econ?mica, cultural y al progreso de la poblaci?n de Nepal. En Dakar, Senegal, en 1949 los Padres maristas fundaron la escuela ?Santa Mar?a de Hann?, que en 1977 fue asimilada a los liceos franceses fuera del territorio de la Rep?blica francesa. La frecuentan 3.500 alumnos con 170 profesores, y est? abierta a j?venes provenientes de toda ?frica Occidental franc?fona, de todas las confesiones religiosas y de todas las categor?as socio-econ?micas. Luego que los maristas se retiraron, la di?cesis entr? a hacerse cargo con la ayuda de los laicos, conservado el estilo y el esp?ritu originales. La escuela, que ha recibido el premio UNESCO, se inspira en un proyecto educativo orientado a educar en la paz y a realizar un ?foyer?, con el objeto de hacer dialogar a las diversas culturas para construir un mundo fundado en la fraternidad. Un acento particular ha sido puesto por Mons. Zani en la presencia de la escuela cat?lica en Europa central y oriental: ?La ca?da del comunismo ha desbloqueado una situaci?n que se prolongava por a?os, haciendo re-descubrir el valor de la persona y de la libertad tambi?n en los procesos formativos. En muchos de estos pa?ses se han puesto en acci?n revisiones profundas de las legislaciones escol?sticas, en las cuales est?n previstos ahora reconocimientos y sost?n econ?mico para las escuelas cat?licas?.

Finalmente Mons. Zani present? una serie de estad?sticas sobre los docentes en las escuelas cat?licas: hoy, de los 3.500.00 maestros de las escuelas cat?licas la mayor?a esta formada por laicos, con un porcentaje muy diverso en las distintas partes del mundo. En el arco de los ?ltimos a?os se ha registrado una fuerte ca?da en el n?mero de religiosos y religiosas y un considerable aumento en el n?mero del personal laico docente. Sin embargo, se nota que esta transformaci?n, lejos de constituir un empobrecimiento, constituye un grande potencial para la escuela cat?lica?, evidenci? el Subsecretario.

El Prof. Roberto Zappal?, Rector de los Liceos del Instituto Gonzaga de Mil?n, expuso finalmente la estructura del documento, que pretende ser una contribuci?n de reflexi?n sobre tres aspectos fundamentales que tienen que ver con la colaboraci?n entre los fieles laicos y los consagrados en la escuela cat?lica. A estos tres aspectos se dedicaron las tres secciones en las que se articula el documento: la comuni?n en la misi?n educativa; un camino de formaci?n para educar juntos; la comuni?n para abrirse a los otros. (S.L.) (Agencia Fides 21/11/2007; l?neas 75, palabras 1055)

Links:
El texto integral de las intervenciones, en italiano
http://www.fides.org/ita/vita_chiesa/cec_201107.html

C?RITAS DENUNCIA LA SITUACI?N SOCIO-SANITARIA DE LAS PERSONAS EXCLU?DAS



La Campa?a del D?a de los Sin Techo, se presenta este a?o bajo el lema ?Con una salud digna para todos?, abordando las dificultades que las personas sin hogar tienen en el acceso a este derecho fundamental. En este a?o, C?ritas ha atendido a 500 personas, invirtiendo 300.000 euros en proyectos espec?ficos para su atenci?n.


Domingo 22 de noviembre

En estos ?ltimos a?os, las personas sin hogar sufren con especial incidencia las consecuencias negativas de un ?tejido social? que no dispone de recursos apropiados para responder a sus demandas. La Campa?a del D?a de los Sin Techo, que se presenta el d?a 25 de noviembre, bajo el lema ?Con una salud digna para todos?, aborda las dificultades que las Personas Sin Hogar tienen en el acceso a este derecho fundamental, lo que en la pr?ctica supone, la p?rdida de la condici?n de ciudadano.

C?ritas Diocesana de Tenerife atendi? en 2006 a 259 personas sin hogar a trav?s de sus proyectos espec?ficos, cifra que ha ascendido a 500 personas de enero a octubre de 2007, adem?s de las personas atendidas en los servicios de acogida parroquiales.

El perfil que presenta este colectivo es el de var?n, de aproximadamente cuarenta a?os, nacional, con estudios primarios y con problem?ticas asociadas a salud mental, desempleo, salud f?sica y drogodependencia. Adem?s, ha habido un aumento del n?mero de j?venes, mujeres e inmigrantes, as? como de las denuncias de agresiones f?sicas que sufren los sin hogar.

C?ritas Diocesana de Tenerife ha destinado en este ejercicio un importe total de 300.000 euros a programas de ayuda para el colectivo sin techo.

Con motivo de este d?a C?ritas realizar? una muestra fotogr?fica en el Proyecto Caf? y Calor, en Santa Cruz de Tenerife, desde el d?a 25 de noviembre al 6 de diciembre, de 21:30 a 22:30 horas, abierta a todas las personas sensibles a la realidad de este colectivo. Adem?s, dentro del marco de la Campa?a, se ha realizado una cena ben?fica cuyos fondos ir?n destinados al Casa de acogida Mar?a Blanca, en el Puerto de La Cruz.


* Para m?s informaci?n, contactar con Javier Guti?rrez Rubio, coordinador del Departamento de Acci?n Social de C?ritas Diocesana de Tenerife: 922.27.72.12 - 699.17.02.12

La Campa?a del D?a de los Sin Techo, se presenta este a?o bajo el lema ?Con una salud digna para todos?, abordando las dificultades que las personas sin hogar tienen en el acceso a este derecho fundamental. En este a?o, C?ritas ha atendido a 500 personas, invirtiendo 300.000 euros en proyectos espec?ficos para su atenci?n.


Domingo 22 de noviembre

En estos ?ltimos a?os, las personas sin hogar sufren con especial incidencia las consecuencias negativas de un ?tejido social? que no dispone de recursos apropiados para responder a sus demandas. La Campa?a del D?a de los Sin Techo, que se presenta el d?a 25 de noviembre, bajo el lema ?Con una salud digna para todos?, aborda las dificultades que las Personas Sin Hogar tienen en el acceso a este derecho fundamental, lo que en la pr?ctica supone, la p?rdida de la condici?n de ciudadano.

C?ritas Diocesana de Tenerife atendi? en 2006 a 259 personas sin hogar a trav?s de sus proyectos espec?ficos, cifra que ha ascendido a 500 personas de enero a octubre de 2007, adem?s de las personas atendidas en los servicios de acogida parroquiales.

El perfil que presenta este colectivo es el de var?n, de aproximadamente cuarenta a?os, nacional, con estudios primarios y con problem?ticas asociadas a salud mental, desempleo, salud f?sica y drogodependencia. Adem?s, ha habido un aumento del n?mero de j?venes, mujeres e inmigrantes, as? como de las denuncias de agresiones f?sicas que sufren los sin hogar.

C?ritas Diocesana de Tenerife ha destinado en este ejercicio un importe total de 300.000 euros a programas de ayuda para el colectivo sin techo.

Con motivo de este d?a C?ritas realizar? una muestra fotogr?fica en el Proyecto Caf? y Calor, en Santa Cruz de Tenerife, desde el d?a 25 de noviembre al 6 de diciembre, de 21:30 a 22:30 horas, abierta a todas las personas sensibles a la realidad de este colectivo. Adem?s, dentro del marco de la Campa?a, se ha realizado una cena ben?fica cuyos fondos ir?n destinados al Casa de acogida Mar?a Blanca, en el Puerto de La Cruz.


* Para m?s informaci?n, contactar con Javier Guti?rrez Rubio, coordinador del Departamento de Acci?n Social de C?ritas Diocesana de Tenerife: 922.27.72.12 - 699.17.02.12

Art?culo del Padre Fenando Lorente, o. h., publicado en EL D?A el mi?rcoles 21 de Noviembre de 2007 bajo el ep?grafe general "Luz en el camino".

Luz en el Camino Fernando Lorente, o.h. *


Juan Pablo II, en Europa


CON GOZO y gratitud se est? resaltando la primera venida de Juan Pablo II a Espa?a, hace 25 a?os (l982-2007) con todo su mensaje apost?lico. Es muy digno que los espa?oles recordemos este acontecimiento hist?rico, como sin duda lo estar?n haciendo los ciudadanos de los dem?s pa?ses europeos que corrieron la misma suerte. Pero, para ellos y para nosotros, es a?n m?s importante conocer la respuesta que dimos y le estamos dando actualmente. Aqu?, hoy llevamos la atenci?n a las tres propuestas-respuestas que dej? marcadas Juan Pablo II con sus palabras y obras en todas las naciones que visit?. Las sintetizamos:

Primera: la Europa del siglo XXI tiene que superar definitivamente la dial?ctica que viene enfrentando desde el siglo XVIII a la fe y a la secularizaci?n como totalmente incompatibles. Los l?mites entre los dos ?rdenes han sido transferidos muchas veces en el pasado por la religi?n, no dando "al C?sar lo que es del C?sar y a Dios lo que es Dios". (Juan Pablo II. En el Parlamento Europeo, 11-XI-1988). Pero hoy, tras dos siglos de impacto de los humanismos agn?sticos o ateos, estamos instalados en una imparable y abusiva modernidad secularizada, que tiene mucho de "pensamiento d?bil" y que no ha sido capaz de ofrecer a las preguntas fundamentales que se hace el ser humano m?s respuesta que la evasi?n hacia la periferia de su ser, el "figurar" desenfrenado o la superficialidad de la existencia. Creemos -sigue puntualizando Juan Pablo II- que es posible realizar una s?ntesis entre fe y secularizaci?n -elementos aparentemente opuestos pero que nos parecen complementarios- si acercamos a definir bien los l?mites de la secularizaci?n y los de la fe en la nueva Europa. En sus or?genes, los "padres de Europa" fueron capaces de realizarla en gran medida.

Segunda: Son muy laudables los esfuerzos realizados en Europa por frenar el fundamentalismo. Pero es deseable que no se oriente de forma unilateral, pues tan demoledores son los fundamentalismos "activos" (esa actitud intransigente del laicismo militante, que no permite ni siquiera plantear la posibilidad de intervenci?n de las religiones en la construcci?n de Europa) como los fundamentalismos "pasivos" (que reclaman una neutralidad basada en ignorar la influencia del factor religioso en la vida p?blica, pues, bajo la protesta de respetar al no creyente, se est? discriminando en muchas ocasiones al creyente. Pensamos que, hasta hoy, el hecho religioso no s?lo forma parte de la tradici?n hist?rica de Europa (es decir, de su pasado) sino de la realidad europea actual, pues un elevado porcentaje de ciudadanos europeos son creyentes. Y el cristianismo no s?lo ha sido una realidad individual de millones de europeos a lo largo de la historia, sino institucional y p?blica,

Tercera: los hombres (y las mujeres) de Europa -y por tanto las instituciones que los representan- necesitan referencias inmutables que garanticen sus derechos y el ejercicio de sus deberes. Estas referencias est?n inscritas en la naturaleza humana y religiosa cristiana -con todos los presuntos o reales cometidos a lo largo de la historia- esta siendo garante de ellas. Por otra parte, "el respeto a aquello que es sagrado para otros, y el respeto a lo sagrado en general, a Dios (es) un respeto perfectamente exigible incluso a aquel que no est? dispuesto a creer en Dios". (J. Ratzinger. Cf. "Alfa y Omega", 3-I-1002, p.5). A este respecto, los cristianos de Europa tienen la responsabilidad hist?rica de salir de su apat?a. "No es normal que hombres cristianos vivan en una cultura atea. O los hombres ( y mujeres) creyentes rehacen la cultura acomodada a su fe o la cultura terminar? por hacerlos ateos a ellos" ( y a ellas). Por esto, la llamada de Juan Pablo II a la nueva evangelizaci?n de Europa fue siempre constante:

"Deseo -escribe Juan Pablo II- dirigirme a las comunidades cristianas y a todos los creyentes en Cristo, pidi?ndoles pongan por obra una amplia y articulada acci?n cultural. En efecto, resulta urgente y necesario mostrar -con la fuerza propia de argumentaciones convincentes y de ejemplos capaces de arrastrar- que edificar la nueva Europa bas?ndola en los valores que la forjaron a lo largo de toda su historia y que arraigan en la tradici?n cristiana, resultando beneficioso para todos, con independencia de la tradici?n filos?fica o espiritual de pertenencia, y constituye el s?lido cimiento de una convivencia m?s humana y m?s pac?fica a fuer de respetuosa con todos y cada uno".

(Mensaje a los participantes en el Congreso espa?ol. ?Hacia una Constituci?n Europea? 2?-VI-2002, p.7). La fe cristiana y cat?lica constituye la identidad del pueblo espa?ol. Por eso, conocer y profundizar en el pasado de un pueblo es afianzar y enriquecer su propia identidad. ?No romp?is con vuestras ra?ces cristianas! S?lo as? ser?is capaces de aportar al mundo europeo la riqueza cultural de vuestra historia". (Juan Pablo II, peregrino a Santiago de Compostela, 9-II-1982).

Durante estos 25 a?os, la sociedad espa?ola en general, los diversos partidos pol?ticos y los gobiernos sucedidos hasta el presente en Espa?a y los constituidos en las dem?s naciones europeas ?han protegido estas ra?ces cristianas o vienen intentando de una forma directa e indirecta, poder eliminarlas a un plazo m?s o menos largo? La verdadera respuesta la conoceremos por sus "frutos".

* Capell?n de la Cl?nica

S. Juan de Dios

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Se ha recibido invitaci?n desde el ISTIC a la presentaci?n del libro "Hombres y mujeres de oraci?n" de Monse?or El?as Yanes.


Este viernes d?a 23 de noviembre a las 20.00 horas, en el Edificio del Seminario Diocesano de Tenerife tendremos la presentaci?n del libro:

Hombres y Mujeres de oraci?n,


del Excmo. y Rvdmo. Sr. D. El?as Yanes ?lvarez, Arzobispo Em?rito de Zaragoza.


Intervendr?n: el Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Bernardo ?lvarez Afonso, Obispo de la Di?cesis Nivariense; el Ilmo. Sr. Dr. D. Juan Pedro Rivero Gonz?lez, Director del ISTIC de Tenerife y el Ilmo. Sr. D. Juan Manuel Yanes Marrero, Rector del Seminario Diocesano de Tenerife.



INVITACI?N



---------------------------------------------------------------------------------
Instituto Superior de Teolog?a de las Islas Canarias
"Virgen de Candelaria", Sede de Tenerife
Edificio del Seminario
La Verdellada, s/n - 38207
La Laguna - Tenerife
Tfno. 922252540 - Fax. 922252067
[email protected]
www.cettenerife.org

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Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - El Santo Padre Benedicto XVI recibi? en audiencia el 16 de noviembre a los participantes del Encuentro de Superiores Generales de las Sociedades Misioneras de Vida Apost?lica, promovido por la Congregaci?n para la Evangelizaci?n de los Pueblos, acompa?ados por el Prefecto del Dicasterio Misionero, el Card. Ivan Dias. Participaron los Superiores Generales (o sus Delegados) de quince Sociedades Misioneras de derecho pontificio y seis de derecho diocesano.

DISCURSO DEL PAPA A LAS SOCIEDADES DE VIDA APOST?LICA QUE DEPENDEN DE PROPAGANDA FIDEI


Eminencia,
Excelencias,
Queridos hermanos,

Es de particular agrado para m? saludarles a ustedes, los Superiores Generales de las Sociedades Misioneras de Vida Apost?lica, reunidos aqu? en Roma a la invitaci?n de la Congregaci?n para la Evangelizaci?n de los Pueblos. Vuestra Asamblea, que re?ne juntamente a los Superiores de las quince Sociedades Misioneras de derecho pontificio y las sies de derecho diocesano, conlleva testimonio elocuente de la vitalidad continua del impulso misionero en la Iglesia y el esp?ritu de comuni?n uniendo a vuestros miembros y sus m?ltiples actividades al sucesor de Pedro y a su ministerio universal.

Vuestro encuentro es tambi?n un signo concreto de la hist?rica relaci?n entre las diversas Sociedades Misioneras de vida apost?lica y la Congregaci?n para la Evangelizaci?n de los Pueblos. En estos d?as hab?is buscado examinar nuevos caminos de consolidar y de fortalecer esta relaci?n privilegiada. Como observ? el Concilio Vaticano Segundo, el mandato de Cristo de predicar el Evangelio a toda criatura implica primeramente e inmediatamente al Colegio de los Obispos, cum et sub Petro (cf. Ad Gentes, 38). Dentro de la unidad jer?rquica del Cuerpo de Cristo, enriquecido por la diversidad de dones y carismas dados por el Esp?ritu, la comuni?n con los sucesores de los ap?stoles mantiene el criterio y la garant?a del aprovechamiento espiritual de la toda la actividad misionera. Porque la comuni?n en la fe, esperanza y amor es en s? misma signo y muestra de la unidad y paz aque es el plan de Dios en Cristo por toda la familia humana.

Uno de los indicios prometedores de una renovaci?n en la conciencia misionera de la Iglesia en d?cadas recientes ha sido el deseo creciente de muchos hombres y mujeres laicos, ya solteros o casados, de cooperar generosamente en la missio ad gentes. Como el Concilio acentu?, el trabajo de la evangelizaci?n es un deber fundamental que incumbe sobre todo el pueblo de Dios, y todos los bautizados est?n llamados a una ?conciencia viva de su responsabilidad de extender el Evangelio? (Ad Gentes, 36). Mientras algunas sociedades misioneras han tenido una larga historia e ?ntima colaboraci?n con hombres y mujeres laicos, otras han desarrollado solo recientemente formas de asociaci?n de laicos con su apostolado. Dada la extensi?n y la importancia de la contribuci?n hecha por estas asociaciones al trabajo de las diversas Sociedades, la forma propia de su cooperaci?n deber?a ser regida naturalmente por estatutos y claras directivas respetuosas de la propia identidad can?nica de cada instituto.

Queridos amigos, nuestro encuentro hoy me da una oportunidad grata para expresarles mi gratitud a ustedes y a todos los miembros de vuestras Sociedades, pasados y presentes, por vuestro compromiso constante a la misi?n de ls Iglesia. Hoy, como en el pasado, los misioneros contin?an dejando sus familias y casas muchas veces con gran sacrificio, con el solo prop?sito de proclamar la Buena Nueva de Cristo y servirle en sus hermanos y hermanas. Muchos de ellos, tambi?n en nuestro tiempo, han confirmado heroicamente su predicaci?n por el derramamiento de su sangre, y han contribuido a establecer la Iglesia en tierras lejanas. Hoy, las circunstancias cambiadas han conducido en muchos casos a una disminuci?n en el n?mero de j?venes que son atraidos a las Sociedades misioneras, y a un consecuente declive en la extensi?n misionera. Todo lo mismo, como el anterior Papa Juan Pablo II insiti?, la missio ad gentes est? todav?a solo empezando, y el Se?or est? convoc?ndonos, a todos nosotros, a comprometernos de todo coraz?n a su servicio (cf. Redemptoris Missio, 1). ?La mies es mucha? (Mt 9, 37). Conscientes de los retos que ten?is enfrente, os animo a seguir fielmente en los pasos de vuestros fundadores, y a estimular con amor los charismas y el celo apost?lico que hab?is heredado de ellos, confiando que contin?a trabajando con ustedes y que confirma vuestra predicaci?n con signos de su presencia y poder (cf. Mc 16, 20).
Con gran afecto, les encomiendo, juntamente con los miembros y socios de vuestras diversas Sociedades, a la protecci?n amorosa de Mar?a, Madre de la Iglesia. A todos ustedes gustosamente les imparto mi Bendici?n Apost?lica como un compromise de sabidur?a, fortaleza y paz en el Se?or.

(Traducci?n particular no oficial desde el Ingl?s)

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Mi?rcoles, 21 de noviembre de 2007
AMERICA/CHILE - Los Obispos reunidos en Asamblea Plenaria renuevan los cargos de la Conferencia Episcopal: Mons. Alejandro Goic Karmelic, reelegido como Presidente

Santiago de Chile (Agencia Fides) - Los Obispos de Chile est?n celebrando en esta semana hasta el viernes 23, su 94 Asamblea Plenaria en Punta de Tralca. Los trabajos comenzaron con una Misa presidida por el Nuncio Apost?lico Mons. Aldo Cavalli, que constituye tambi?n su despedida oficial pues ha sido nombrado Nuncio en Colombia.

El tema principal de trabajo en esta Asamblea es la elaboraci?n de las pr?ximas Orientaciones Pastorales de la Iglesia en Chile para el per?odo 2008-2012, cuya redacci?n definitiva deber? ser aprobada en la asamblea siguiente de abril. Adem?s, como es costumbre, los Obispos reflexionar?n sobre diversas materias de la realidad eclesial, pastoral y nacional.

En el marco de esta Asamblea en el d?a de ayer tuvo lugar la elecci?n del Presidente y Vicepresidente de la Conferencia Episcopal, de dos obispos miembros del Comit? Permanente, de los cinco obispos integrantes de la Comisi?n Pastoral y de otras Comisiones Episcopales.

El obispo de Rancagua, monse?or Alejandro Goic Karmelic, ha sido reelegido por un segundo per?odo de tres a?os como presidente de la Conferencia Episcopal de Chile (CECh), inform? este martes esta instituci?n. Adem?s del presidente de la CECh, tambi?n fueron reelectos como vicepresidente, Mons. Gonzalo Duarte Garc?a de Cort?zar, Obispo de Valpara?so, y otros dos miembros del Comit? Permanente: el Arzobispo de Santiago, el cardenal Francisco Javier Err?zuriz Ossa, y el Arzobispo de Concepci?n, monse?or Ricardo Ezzati Andrello.

Completa el Comit? Permanente el secretario general, cuyo cargo no se renueva en esta oportunidad, y que actualmente ejerce monse?or Cristi?n Contreras Villarroel, obispo auxiliar de Santiago. (RG) (Agencia Fides 21/11/2007 L?neas: 23 Palabras: 278)

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Comunicado emitido por los religiosas y religiosas de Venezuela reunidos en Asamblea en el que muestran sus ?inquietudes y propuestas ante algunos aspectos fundamentales de la situaci?n nacional?. (Fides)

VENEZUELA: POR LA JUSTICIA, LA PAZ Y LA ESPERANZADe la Conferencia Venezolana de Religiosas y Religiosos


A nuestros hermanos y hermanas en la fe:

Nosotros religiosos y religiosas de Venezuela, seguidores de Jes?s, reunidos en asamblea, consideramos nuestro deber compartir con ustedes, amigos y compa?eros de camino, nuestras inquietudes y propuestas ante algunos aspectos fundamentales de la situaci?n nacional.

Manifestamos nuestra preocupaci?n ante el crecimiento de la violencia, la confrontaci?n, la intolerancia, la divisi?n del pa?s, y lo que pueda significar el someter a refer?ndum el Proyecto de Reforma Constitucional.

Independientemente de la posici?n pol?tica de cada persona, la que respetamos profundamente, consideramos que no ha habido tiempo suficiente para que todos los venezolanos conozcamos los contenidos e implicaciones de la Reforma Constitucional para el presente y el futuro del pa?s.

Este Proyecto modifica sustancialmente la Constituci?n vigente aprobada por el pueblo en 1999. Establece un modelo de pa?s, con un pensamiento ?nico en donde una buena parte de los venezolanos quedan excluidos. Esto pone en peligro el pluralismo inclusivo que permite una convivencia pac?fica entre todos.

Vemos, tambi?n, con preocupaci?n, que el proyecto de Reforma Constitucional aunque deja espacios de gesti?n en manos del pueblo, a trav?s de los consejos comunales y las comunas, al mismo tiempo concentra el poder y las decisiones pol?ticas en la figura del Presidente, quien nombra a los dirigentes y asigna los recursos y, de esta manera, quita poder real al pueblo. De igual modo, esta concentraci?n de poder se ve reflejada en los nombramientos de los miembros de las Fuerzas Armadas, en el manejo del Banco Central de Venezuela y dem?s instituciones del Estado. Todo ello atenta directamente contra la democracia participativa consagrada en la actual Constituci?n y enraizada en el anhelo irrenunciable de todo venezolano.

Otro aspecto, que no podemos ignorar, es el control de la informaci?n y la suspensi?n del debido proceso en situaciones de emergencia nacional, porque es un atentado contra los derechos humanos.

El refer?ndum planteado exige de cada persona un conocimiento a fondo del Proyecto de Reforma Constitucional y de las implicaciones de su aprobaci?n. Por tanto, cada uno de nosotros, deber? expresarse seg?n su conciencia y asumir las consecuencias de su decisi?n.

No queremos concluir sin manifestar nuestra comuni?n con el pueblo creyente y sus Pastores. Nos duelen y rechazamos los insultos y descalificaciones a sus personas y a sus palabras. Creemos en el derecho a disentir, a expresarse libremente, siempre que sea con respeto y reconocimiento a la dignidad de cada persona.

Los religiosos y religiosas de Venezuela apostamos por la esperanza, por la reconciliaci?n, por el di?logo y la convivencia entre hermanos; y nos comprometemos a seguir gastando nuestras vidas en la construcci?n de una Venezuela donde todos estemos incluidos, y podamos vivir en justicia y en paz. Invitamos a todos a unirnos en ferviente oraci?n a Mar?a nuestra Madre para que ella sostenga nuestras voluntades y nos alcance de Dios el cumplimiento de nuestros deseos.


Sus hermanos y hermanas Superiores Mayores de la Vida Religiosa Venezolana

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VATICANO - Jornada Pro Orantibus - ?Vida contemplativa, riqueza y don?: una contribuci?n de las Benedictinas de Santa Mar?a de Rosano

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - El Papa P?o XII instituy? el 21 de noviembre de 1953, memoria lit?rgica de la Presentaci?n de la Virgen Mar?a en el Templo, la ?Jornada Pro Orantibus?. En esta circunstancia todos los fieles son invitados a dar gracias al Se?or por el don de la vida claustral, y en particular por tantos hermanos y hermanas que en los conventos de clausura de todo el mundo contribuyen a la edificaci?n del Reino de Dios elevando al Se?or una oraci?n incesante y continua. La Jornada invita a dirigirse a los monasterios, para sostenerlos con nuestra ayuda espiritual y material, y recuerda al hombre contempor?neo, frecuentemente inmerso en los ritmos convulsivos y fren?ticos de la vida moderna, la importancia de poner en el centro de la propia existencia a Jesucristo y la oraci?n. Para esta ocasi?n, la Agencia Fides publica una contribuci?n de las Benedictinas de Santa Mar?a de Rosano que tiene por tema ?Vida contemplativa, riqueza y don?.

?La jornada ?pro orantibus?, nacida como ocasi?n de ayuda material a las comunidades de vida contemplativa claustral, se ha desarrollado en los a?os como una oportunidad para reproponer a los cristianos de todas las latitudes el misterio de la contemplaci?n, esa componente esencial de la vida de cada creyente en Cristo a la cual, con una vocaci?n de consagraci?n especial, son llamados en modo total y permanente hombres y mujeres que, don?ndose exclusivamente y enteramente a Dios, en la penitencia, la oraci?n y la alabanza, ofrecen a la iglesia este servicio para el bien com?n.

La ciencia biol?gica con sus estudios siempre m?s profundos y la ciencia social, que en los tiempos modernos ha evidenciado y clasificado los mecanismos de la vida relacional, han destacado el hecho que cada organismo existe y se desarrolla con la participaci?n de todos sus componentes que, a su modo, colaboran e interact?an para alcanzar la plenitud de su realizaci?n.

Ya San Pablo hab?a parangonado la Iglesia a un cuerpo cuya cabeza es Cristo, y cuyos miembros son todos los bautizados unidos por la caridad y comprometidos en conseguir la madurez plena en ?l. El pueblo de Dios, guiado por los ricos contenidos evidenciados por el Concilio Vaticano II y por los Pont?fices que se han ido sucediendo en la conducci?n de la Iglesia, ha realizado grandes progresos en la conciencia del deber de todos de hacerse cargo del anuncio del Evangelio y de la realizaci?n concreta del bien de los hermanos, pero con frecuencia la esfera en la que se siente la urgencia y la necesidad de un servicio est? ligada a la parte material del hombre. Todos est?n dispuestos a reconocer la utilidad de personas que se dediquen al cuidado de los enfermos, los ni?os, los pobres, o de quien busca soluciones concretas para los dramas de la droga, del rechazo de la vida, o del ?uso? de las personas para fines exclusivamente hedonistas y ego?stas.

Menos clara es la conciencia de que el hombre est? compuesto tambi?n de una parte espiritual y que, incluso llegado a eliminar todas las causas de sufrimientos materiales y de malestar social, no encentra su plena realizaci?n sino en el encuentro individual, concreto y vital con Dios. En este campo cada ser humano debe llevar a cabo un camino estrictamente personal que se desarrolla en la parte m?s secreta de su alma, donde entra solo Dios y donde el don incondicionado del Amor toca a su puerta para pedir a la criatura su consentimiento activo para hacerla plenamente feliz.

Nadie puede percibir las vetas de santidad y los abismos de miseria que pueden celarse en lo ?ntimo de la conciencia, s?lo el Se?or puede conocer e intervenir con una ayuda eficaz pero, seg?n el plano miserioso seg?n el cual Dios quiere necesitar de nosotros, incluso en esta obra, en realidad tan suya, ?l busca nuestra colaboraci?n.

Esta es la gran misi?n de las almas contemplativas: donar su propia vida a Dios para que ?l pueda usarla como y donde quiera, pueda servirse de ella como de una reserva inacabable de amor, de fuerza, de superaci?n, de generosidad, de esperanza y de perd?n con el cual corroborar y casi catalizar el compromiso del individuo concreto, tan necesario. A nosotras, monjas, que cada d?a alimentamos este tesoro, no nos importa saber qui?nes son los destinatarios de nuestra oraci?n, del sacrificio y del don, porque tenemos la certeza de que el Se?or los har? ciertamente alcanzar a quienes verdaderamente tienen necesidad, incluso aunque nadie desde el exterior pueda siquiera suponerlo.

Hoy, sobretodo en las sociedades occidentales siempre m?s ricas de cosas pero cada vez m?s pobres en valores, la vida contemplativa est? llamada a dar un gran testimonio del amor. En el contacto con un Monasterio, los hombres de hoy pueden aprender a descubrir aquello que verdaderamente realiza a la persona, pueden comprender que la fuente de la sonrisa serena y alegre que encuentran en la clausura viene de la certeza de que Dios es amor y que por ello todo lo que acontece en la existencia, que nosotros con una medida puramente humana dividimos en buenos y malos, es veh?culo de una gracia que nos ayuda a crecer y avanzar hacia la plenitud de la vida, de aquella vida que ya se inici? aqu?, en el tiempo, pero que encontrar? su pleno cumplimiento en Dios por toda la eternidad.

Cada criatura nace con una vocaci?n querida por el Se?or para aquella persona, en un momento hist?rico dado, en alg?n preciso lugar de la tierra; es ?l quien sabe verdaderamente de qu? hay necesidad y -sin descuidar la obra preciosa e insustituible de todos los religiosos comprometidos en el apostolado directo y en las diversas obras de servicio a los m?s peque?os, d?biles y sufrientes- se debe decir que es precisamente el gran vac?o que en nuestro tiempo parece invadir a las almas, lo que lo mueve a multiplicar las vocaciones a la vida contemplativa para que su presencia ayude a la humanidad a reencontrar el camino al Para?so, ?nico camino en el que todos los hombres pueden andar juntos en el respeto rec?proco, en la ayuda mutua, en la paz profunda que construye el amor.

Y tal vez, los j?venes de hoy en d?a, que experimentan la falsa libertad de la independencia de toda imposici?n externa y de todo valor que no encuentre en ellos la motivaci?n necesaria, pero junto con sus inevitables desfogues y gozos ef?meros que se convierten r?pidamente en depresi?n y en falta de sentido de la vida, precisamente por estos motivos -s?lo si encentran adultos capaces de ayudarlos y alentarlos- perciben m?s f?cilmente la fascinaci?n de un llamado al don total y gratuito de s?, para socorrer a la humanidad en sus necesidades m?s verdaderas y profundas: reencontrar la fe en Dios Creador y Padre, Verdad y Vida y en ?l reencontrar tambi?n el Camino y redescubrirse hermanos en la paz y en la verdadera alegr?a?. Las Benedictinas de S. Mar?a de Rosano (Agencia Fides 20/11/2007; l?neas 76, palabras 1171).

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Discurso Inaugural del Excmo. y Rvmo.Sr. D. Ricardo Bl?zquez P?rez, Obispo de Bilbao, Presidente de la Conferencia Episcopal Espa?ola

Madrid, 19-22 de noviembre de 2007


Queridos hermanos en el episcopado,
Se?oras y Se?ores:

Al comenzar la presente Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Espa?ola, reciban todos mi saludo cordial. Doy la bienvenida a los Se?ores Cardenales, Arzobispos y Obispos; este encuentro nos ofrece la oportunidad de escucharnos mutuamente, deliberar con detenimiento y adoptar las eventuales decisiones sobre las cuestiones pastorales que a todos nos conciernen. Saludo con afecto al Se?or Nuncio; su presencia en la sesi?n inaugural es una ocasi?n oportuna para a trav?s de ?l manifestar al Papa Benedicto XVI nuestra cordial, honda y obediente comuni?n. Saludo con gratitud a los colaboradores de la Conferencia Episcopal, sin cuya leal y eficaz ayuda no podr?a cumplir adecuadamente su cometido. Con afecto y respeto saludo a los periodistas, que cubren la informaci?n sobre nuestros trabajos, y deseo que mi saludo llegue tambi?n a cuantos reciban su comunicaci?n.

El d?a 17 de octubre nombr? el Papa Cardenales al Sr. Arzobispo de Valencia, Mons. Agust?n Garc?a-Gasco, y al Sr. Arzobispo de Barcelona, Mons. Llu?s Mart?nez Sistach; la elecci?n es un reconocimiento de sus personas y de sus di?cesis. Fue elegido tambi?n Cardenal el padre Urbano Navarrete, nacido en Camarena de la Sierra (Teruel); excelente profesor de Derecho Can?nico y reconocido maestro de canonistas en la Pontificia Universidad Gregoriana, de la que fue tambi?n Rector; la designaci?n muestra la gratitud del Papa a su largo, cualificado y fiel servicio a la Iglesia. En esta apertura de la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Espa?ola reitero en nombre propio y en el de la Conferencia nuestra cordial felicitaci?n a los tres nuevos Cardenales. Con palabras del Papa pedimos al Se?or que ?sepan testificar con valor en toda circunstancia su amor a Cristo y a la Iglesia?.

Felicito al P. Mart?nez Camino, que ha sido nombrado anteayer Obispo Auxiliar de Madrid.

1.- Beatificaci?n de 498 m?rtires.

El d?a 28 de octubre fue un d?a luminoso por fuera y por dentro; un sol radiante brillaba en la plaza de San Pedro en Roma y un gozo grande llenaba el coraz?n de los participantes. Fueron beatificados 498 m?rtires del siglo XX en Espa?a; 2 Obispos (Ciudad Real y Cuenca), 24 sacerdotes diocesanos; 462 religiosos y religiosas, 1 di?cono, 1 subdi?cono, 1 seminarista y 7 laicos. Pr?cticamente todas las di?cesis estaban concernidas de cerca, o porque en ellas nacieron, o porque en sus ?mbitos desarrollaron su misi?n, o porque en ellas dieron el supremo testimonio a nuestro Se?or Jesucristo. En consonancia con esta amplitud de lugares de origen, de ejercicio de su vocaci?n y de su amanecer a la vida eterna (el martirio era celebrado en la Iglesia antigua como ?dies natalis?), tomaron parte en la celebraci?n casi todos los Obispos de la Conferencia Episcopal Espa?ola, mostrando as? que la Iglesia local es la ?patria de todas las vocaciones?.

El excelente libro, publicado por EDICE y editado por la Directora de la Oficina para las Causas de los Santos, Qui?nes son y de d?nde vienen. 498 m?rtires del siglo XX en Espa?a, con el estilo espec?fico del martirologio nos informa suficientemente acerca de la trayectoria de cada uno de los m?rtires, cuyos nombres ya est?n escritos en el libro de la vida (cf. Apoc 3,5). Haci?ndome eco de la Conferencia Episcopal quiero expresar el agradecimiento a D?a. M? Encarnaci?n Gonz?lez por el trabajo generoso, diligente y esforzado que culmin? en la beatificaci?n del d?a 28. La fiesta lit?rgica de los nuevos beatos fue fijada por el Santo Padre Benedicto XVI para el 6 de noviembre en los lugares y modos establecidos por el derecho.

Los historiadores espa?oles y extranjeros han estudiado mucho y previsiblemente continuar?n estudiando lo que aconteci? en Espa?a en el decenio de los treinta; la bibliograf?a es abundant?sima. Fue un periodo agitado y doloroso de nuestra historia; la convivencia social se rompi? hasta tal punto que en guerra fratricida lucharon unos contra otros. Con sus conclusiones los investigadores nos ayudan a comprender hechos y datos, causas y consecuencias; sus interpretaciones, debidamente contratadas, nos acercan con la mayor objetividad posible a la realidad muy compleja. Deseamos que se haga plena luz sobre nuestro pasado: Qu? ocurri?, c?mo ocurri?, por qu? ocurri?, qu? consecuencias trajo. Esta aproximaci?n abierta, objetiva y cient?fica evita la pretensi?n de imponer a la sociedad entera una determinada perspectiva en la comprensi?n de la historia. La memoria colectiva no se puede fijar selectivamente; es posible que sobre los mismos acontecimientos existan apreciaciones diferentes, que se ir?n acercando si existe el deseo aut?ntico de comprender la realidad.

Cada grupo humano ?una sociedad concreta, la Iglesia cat?lica en un espacio geogr?fico, una congregaci?n religiosa, un partido pol?tico, un sindicato, una instituci?n acad?mica- tienen derecho a rememorar su historia, a cultivar su memoria colectiva, ya que de esta manera profundizan tambi?n en su identidad. La Iglesia cat?lica, por ejemplo, en el Concilio Vaticano II busc? su reforma y renovaci?n volviendo a las fuentes. Este conocimiento que actualiza el pasado, adem?s de ensanchar la memoria compartida por el grupo, puede sugerir actuaciones de cara al futuro, ya que memoria y esperanza est?n ?ntimamente unidas. Pero no es acertado volver al pasado para reabrir heridas, atizar rencores y alimentar desavenencias. Miramos al pasado con el deseo de purificar la memoria, de corregir posibles fallos, de buscar la paz. Recordamos sin ira las etapas anteriores de nuestra historia, sin ?nimo de revancha, sino con la disponibilidad de afirmar lo propio y de fomentar al mismo tiempo el respeto a lo diferente, ya que nadie tiene derecho a sofocar los leg?timos sentimientos de otro ni a imponerle los propios. La b?squeda de la convivencia en la verdad, la justicia y la libertad debe guiar el ejercicio de la memoria. Con las siguientes palabras expres? lo que venimos diciendo Mons. Antonio Montero, Arzobispo em?rito de M?rida-Badajoz, en su extraordinaria obra presentada en su momento como tesis doctoral en la Universidad Pontificia de Salamanca: ?Que los hechos se conozcan bien, pero desprovistos en todo lo posible de cualquier fermento pasional? (Historia de la persecuci?n religiosa en Espa?a 1936-1939, Madrid 1961, p. VIII). Y alguien, que perdi? a sus padres profundamente cat?licos en aquella persecuci?n, ha afirmado en manifestaciones recientes: ?Un cristiano no puede dejarse llevar del odio, aunque sea en nombre de la justicia?.

Al recordar la historia nos encontraremos seguramente con hechos que marcaron el tiempo y con personas relevantes. En muchas ocasiones tendremos motivos para dar gracias a Dios por lo que se hizo y por las personas que actuaron; y probablemente en otros momentos ante actuaciones concretas, sin erigirnos orgullosamente en jueces de los dem?s, debemos pedir perd?n y reorientarnos, ya que la ?purificaci?n de la memoria?, a que nos invit? Juan Pablo II, implica tanto el reconocimiento de las limitaciones y de los pecados como el cambio de actitud y el prop?sito de la enmienda. No es casual coincidencia que entre las celebraciones del A?o Jubilar adquirieran un sentido peculiar tanto la conmemoraci?n de los testigos de la fe del siglo XX, en el marco incomparable del Coliseo de Roma, como la impresionante celebraci?n del perd?n el primer domingo de Cuaresma en la bas?lica de San Pedro, en que el Papa, abrazado a la cruz del Se?or, pidi? perd?n por los pecados de los hijos de la Iglesia. Ya antes, en la Carta apost?lica Tertio Millenio Adveniente nn. (33-37), en el umbral del tercer milenio, exhort? a que la Iglesia se preparara para reconocer las ?formas de antitestimonio y de esc?ndalo? por haberse alejado del esp?ritu de Cristo y de su Evangelio, y al mismo tiempo declar? que era preciso que las Iglesias locales no perdieran ?el recuerdo de quienes han sufrido el martirio?; m?xime teniendo presente que, en el siglo pasado, la Iglesia ha sido de nuevo Iglesia de m?rtires. Los que nos han precedido como cristianos en la Iglesia pueden haber sido testigos luminosos del Evangelio, y en otras ocasiones pueden haber realizado lo que el Evangelio desaprueba. Todos nosotros, conscientes de nuestra fragilidad, debemos pedir diariamente a Dios Padre que nos libre de caer en la tentaci?n.

La Conferencia Episcopal Espa?ola, sintonizando con el esp?ritu de Juan Pablo II, hizo p?blico poco antes de cruzar el umbral del a?o 2000 un documento titulado La fidelidad de Dios dura siempre. Mirada de fe al siglo XX (20 de noviembre de 1999), en que se un?an pasado, presente y futuro como en el canto del Magn?ficat de la Virgen Mar?a. Acci?n de gracias por los dones recibidos, reconocimiento de nuestros pecados y petici?n de perd?n, y confianza en las promesas de Dios. De aquel documento son las siguientes palabras que pertenecen a la segunda parte: ?Tambi?n Espa?a se vio arrastrada a la guerra civil m?s destructiva de su historia. No queremos se?alar culpas de nadie en esta tr?gica ruptura de la convivencia entre los espa?oles. Deseamos m?s bien pedir el perd?n de Dios para todos los que se vieron implicados en acciones que el Evangelio reprueba, estuvieran en uno u otro lado de los frentes trazados por la guerra. La sangre de tantos conciudadanos nuestros derramada como consecuencia de odios y venganzas, siempre injustificables, y en el caso de muchos hermanos y hermanas como ofrenda martirial de la fe, sigue clamando al Cielo para pedir la reconciliaci?n y la paz. Que esta petici?n de perd?n nos obtenga del Dios de la paz la luz y la fuerza necesarias para saber rechazar siempre la violencia y la muerte como medio de resoluci?n de las diferencias pol?ticas y sociales? (n. 14). Debemos estudiar la historia para conocerla siempre mejor; y una vez le?das sus p?ginas, aprendamos sus principales lecciones: La convivencia de todos en las diversidades leg?timas, la afirmaci?n de la propia identidad de manera no agresiva sino respetuosa de otras, la colaboraci?n entre todos los ciudadanos para construir la casa com?n sobre los cimientos de la justicia, de la libertad y de la paz. Recordamos la historia no para enfrentarnos sino para recibir de ella o la correcci?n por lo que hicimos mal o el ?nimo para proseguir en la senda acertada.

La palabra m?rtir tiene varias acepciones en el Diccionario de la Real Academia Espa?ola de la Lengua. De las diferentes acepciones recuerdo ahora dos: 1) ?Persona que padece muerte por amor de Jesucristo y en defensa de la religi?n cristiana?, y 2) ?Persona que muere o padece mucho en defensa de otras creencias, convicciones y causas?. Aunque nosotros nos referimos a los m?rtires cristianos, mostramos nuestro respeto a las personas que han mantenido sus convicciones y han servido a sus causas hasta afrontar las ?ltimas consecuencias. La beatificaci?n de los m?rtires por la autoridad apost?lica de la Iglesia no supone desconocimiento ni minusvaloraci?n del comportamiento moral de otras personas, sostenido con sacrificios y radicalidad. Ante toda persona que lucha honradamente por la libertad de los oprimidos, por la defensa de los pobres y por la solidaridad entre todos los hombres inclinamos nuestra cabeza, remitiendo a Dios el juicio ?ltimo de su vida y de la nuestra.

Los m?rtires cristianos -tambi?n los 498 beatificados el d?a 28 de octubre- certifican con su muerte la importancia de la fe en Dios. Esta fe los orient? mientras viv?an y, en sublime lecci?n, afrontaron la muerte poniendo en manos de Dios su existencia entera, confiados en su amor y en su fidelidad. A la hora de la verdad, el poder de la fe fue para ellos lo decisivo. Con la luz y la fuerza de la fe pusieron en juego lo m?s personal y b?sico, es decir, la misma vida. Podemos decir con palabras de J. Ortega y Gasset pronunciadas en un contexto distinto: Los incit? a morir lo que los hab?a excitado a vivir. Los m?rtires, situados ante la alternativa, no deseada ni provocada por ellos, de renegar de la fe en Dios y as? salvar la vida, o de mantenerse adheridos al Se?or y as? perderla, prefirieron en un gesto admirable entregar la vida temporal, confiando que de su amor omnipotente recibir?an la Vida eterna. En ellos se cumplieron literalmente las palabras de Jes?s: ?Quien pierda su vida por m? y por el Evangelio, la salvar? (Mc 8,35). Comparadas con esa alternativa sobre la vida o la muerte, otras opciones de car?cter cultural, pol?tico, ideol?gico, o social quedan en un nivel muy distinto. La fe en Dios, la confianza en la verdad del Evangelio, la esperanza en la Vida eterna, ejercieron sobre los m?rtires un poder que nos sobrecoge. El martirio es como un test que comprueba inequ?vocamente la calidad de un cristiano. La estatura espiritual y moral de los hombres alcanza en los m?rtires la talla suprema.

Los m?rtires, consiguientemente, nos interrogan acerca de la valent?a y de la humildad de nuestra fe; y, por lo mismo, denuncian sin palabras los acomodos y componendas a que podemos someter la alt?sima relevancia de la fe. Benedicto XVI dijo el domingo 28 despu?s de rezar el ??ngelus?: ?Damos gracias a Dios por el gran don de estos testigos heroicos de la fe que, movidos exclusivamente por su amor a Cristo, pagaron con su sangre su fidelidad a ?l y a la Iglesia. Con su testimonio iluminan nuestro camino espiritual hacia la santidad, y nos alientan a entregar nuestras vidas como ofrenda de amor a Dios y a los hermanos?.

Los m?rtires proclaman con su sangre convertida en elocuente palabra: Pod?is arrancarnos la vida, pero no la fe en Dios que nos ama; el poder de la Verdad, ejercido suavemente sobre nuestra conciencia, pone un l?mite infranqueable que nos fortalece para no ceder ni a los halagos ni a las amenazas. Porque el alma s?lo es de Dios, hay una zona en el centro de la personalidad del hombre donde ?nicamente Dios es el Se?or; el hombre tiene las llaves de la puerta de su coraz?n que s?lo libremente abre a Dios (cf. Apoc 3,20); los m?rtires tienen una zona reservada al amor a Dios y donde brilla la dignidad del hombre creado a su imagen y semejanza, que no pueden forzar ni la crueldad de los tormentos ni el temor a la muerte.

Me permito citar unas palabras muy atinadas, que unen teolog?a, m?stica y poes?a, de un eminente te?logo de nuestra Iglesia: ?Esta divina palabra ?Dios- no la podemos olvidar, ni asegurar como propiedad, ni usar como moneda de cambio para los gastos diarios. Tampoco podemos callarla, ni dejarla en vac?o o arrojarla contra el pr?jimo. Tenemos que devolverle su peso y su luz, su lumbre y su gracia. Porque ella sigue siendo santa y santificadora, a pesar de haber sido manchada y ensangrentada por los hombres. Ha habitado en tantos corazones justos, ha suscitado tanto amor y esperanza, tanta paz y justicia, que al proferirla vienen a nosotros como olas bienhechoras toda la verdad, la compasi?n, todas las flores y frutos que han brotado en su seno? (O. Gonz?lez de Cardedal, Dios, Salamanca 2004, p. 9). Los m?rtires, siguiendo a Jes?s, que dio un bello testimonio con su confesi?n ante Poncio Pilato (cf. 1 Tim 6,13), profesaron admirablemente la fe en Dios; en su coraz?n Dios se convirti? en fuente de amor, de valor, de serenidad, de esperanza y de perd?n. Los m?rtires, que desde el principio de la historia de la Iglesia suscitaron la admiraci?n no s?lo de los hermanos cristianos sino tambi?n de los paganos, riegan y vivifican el ?rbol de la Iglesia. Con f?rmula concisa expres? Tertuliano esta misteriosa fecundidad: La sangre de los m?rtires es como una semilla, la sangre de los m?rtires es semilla de cristianos.

Cuando el autor de la Carta a los Hebreos establece el contraste entre la antigua alianza sellada por Dios con Israel junto al monte Sina? y la nueva alianza sellada con la humanidad, pondera entre otros elementos la excelencia de la sangre de Jesucristo, Mediador de la nueva y eterna alianza, sobre la sangre de Abel. La pasi?n de Jes?s ha otorgado a sus palabras y a la Escritura entera su significaci?n definitiva y salv?fica. A diferencia de la sangre de Abel, que clamaba desde el suelo hasta Dios pidiendo venganza (cf. G?n 4,10), la sangre de Jes?s habla mejor que la de Abel? (Heb 12,24): La voz que viene del cielo es en adelante la de la sangre de Jes?s, que ofrece perd?n (cf. A. Vanhoye, Sacerdotes antiguos, sacerdote nuevo, Salamanca 1984, pp. 215-216). Porque Jes?s el Maestro muri? perdonando (cf. Lc 23,34), lo imitaron desde el principio (cf. Act 7,60), y fueron sus disc?pulos invitados a bendecir a los perseguidores (cf. Rom 12,14). Como Dios estaba en Cristo perdonando a la humanidad, puso en boca del Ap?stol ?la palabra de la reconciliaci?n? (cf. 2 Cor 5,19). Llama la atenci?n que el ofrecimiento del perd?n a los perseguidores haya sido una constante, a veces con expresiones bell?simas, de nuestros m?rtires.

Los m?rtires, habiendo sido perdonados y queridos por Dios, ofrecen tambi?n el perd?n. No denuncian ni se?alan a nadie, no guardan rencor en su coraz?n; siguiendo a Jes?s, su sangre pronuncia tambi?n una palabra de perd?n. Esta reacci?n de los m?rtires es de una generosidad humanamente incomprensible; s?lo puede explicarse porque el Esp?ritu del Amor, el Esp?ritu de Jesucristo, alienta en su coraz?n. Apoyados en la conducta de los m?rtires, que murieron perdonando, se afirm? reiteradamente en la beatificaci?n y en su entorno anterior y posterior este mensaje: La beatificaci?n de los m?rtires no va contra nadie, a nadie se echa en cara su muerte, a nadie se acusa, a nadie se pide cuentas. He aqu? algunas expresiones autorizadas de la coherencia que debe existir entre la conducta de los m?rtires y la nuestra: ?Con sus palabras y gestos de perd?n hacia sus perseguidores, nos impulsan a trabajar incansablemente por la misericordia, la reconciliaci?n y la convivencia pac?fica? (Benedicto XVI). ?Su muerte constituye para todos un importante acicate que nos estimula a superar divisiones, a revitalizar nuestro compromiso eclesial y social, buscando siempre el bien com?n, la concordia y la paz? (Card. T. Bertone). ?Los m?rtires, que murieron perdonando, son el mejor aliento para que todos fomentemos el esp?ritu de reconciliaci?n? (Mensaje de la Conferencia Episcopal Espa?ola del d?a 26 de abril de 2007). Su muerte es una siembra de paz y de reconciliaci?n generosa entre todos. Hacemos memoria de un cap?tulo de la historia de nuestra Iglesia, muy doloroso en su tiempo y hoy hondamente gozoso, que nos invita a asimilar la magn?fica lecci?n de fe en Dios y de misericordia que nos dejaron los m?rtires. ?Que su ejemplo e intercesi?n nos fortalezcan en la transmisi?n de la fe, en la comuni?n eclesial, en la colaboraci?n al bien com?n de la sociedad y en los trabajos por la paz!

Los m?rtires nos ense?an a mantener la fidelidad a Dios, el amor a Jesucristo y el servicio a los hombres, no s?lo en el ?ltimo trance y en las situaciones cruciales de la vida, sino tambi?n en la existencia cotidiana. Frente al desgaste por el paso del tiempo y contra la amenaza de la rutina, la entereza de los m?rtires nos invita a superar la mediocridad. La fidelidad sacrificada y constante tiene que ver tambi?n con lo heroico. ?Que el discurrir diario y a veces mon?tono de la vida no trivialice el amor sino lo acrisole!

Los m?rtires reflejan la vitalidad de nuestras di?cesis y congregaciones religiosas en las que o bien nacieron y crecieron en la fe, cumplieron su misi?n o rindieron el supremo testimonio de amor a nuestro Se?or Jesucristo. En la hora de la prueba definitiva sorprende el vigor de su fe. Estos m?rtires son nuestros y dignifican a nuestras familias y comunidades cristianas, pero no son patrimonio exclusivo de nuestras Iglesias locales, ya que pertenecen a Jesucristo y por ello a la Iglesia universal. M?s a?n, tienen mucho que decir a nuestra sociedad y a toda la humanidad, ya que su grandeza moral levanta la calidad del mundo; su forma de morir nos dice que merece la pena buscar la fuente de donde mana semejante generosidad y entrega.

2.- ?Iglesia en Espa?a y Pastoral de las migraciones?

Se presenta a la aprobaci?n de esta Asamblea Plenaria una nueva redacci?n del documento ?Iglesia en Espa?a y Pastoral de las migraciones? que ha sido preparado por la Comisi?n Episcopal de Migraciones. Es un documento amplio y rico, que contiene reflexiones teol?gicas y orientaciones pr?cticas. Pretende responder a la nueva situaci?n del fen?meno de las migraciones. En los siguientes t?rminos describe su intenci?n: ?Dotar a nuestra Iglesia, que camina en Espa?a, de un instrumento para responder al fen?meno social de la emigraci?n, para ofrecer una ayuda eficaz a las v?ctimas de los movimientos migratorios, para acoger a nuestros hermanos en la fe y afrontar el reto de una nueva evangelizaci?n con todas las exigencias que plantea, para ayudar a la Iglesia a ser signo e instrumento de la acci?n de Dios en nuestro tiempo para todos los hombres y mujeres, que viven en nuestro pa?s, sea cual sea su procedencia, cultura, religi?n o condici?n social?. Estamos convencidos de que prestar? un buen servicio a la pastoral de la Iglesia y, adem?s, ser? una llamada de atenci?n a los ciudadanos ante el fen?meno social de la migraci?n que afecta e interpela a toda la sociedad.

Aunque las migraciones sean coextensivas a la historia de la humanidad, constituyen hoy una caracter?stica de nuestra ?poca. El Papa Benedicto XVI ha calificado las migraciones como ?uno de los signos de nuestro tiempo?. Son movimientos de poblaci?n dentro de los mismos continentes y sobre todo hacia los continentes m?s ricos.

Por lo que se refiere a nuestro pa?s, el fen?meno migratorio ha cambiado de signo en los ?ltimos a?os. Hemos pasado de ser pa?s de emigraci?n a ser uno de los pa?ses de Europa con m?s elevado n?mero de inmigrantes; esta inversi?n, adem?s, se ha realizado en poco tiempo. Las cifras son elocuentes: En diez a?os el n?mero de extranjeros ha pasado de 542.314 en 1996 a 4.144.166 en 2006. En los ?ltimos cinco a?os se ha dado una media de crecimiento de 500.000 por a?o. La experiencia de haber sido pueblo de emigraci?n debe recordarnos aquellas palabras del ?xodo: ?Forasteros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto? (22,20); y particularmente las de Jes?s en el Evangelio: ?Fui forastero y me hospedasteis? (Mt 25,35).

El documento al que nos referimos pretende responder a las exigencias de la nueva situaci?n del fen?meno de las migraciones y actualizar las orientaciones y sugerencias pastorales sintonizando con las ?ltimas directrices de la Iglesia cat?lica. La conmemoraci?n del XXV aniversario de la Instrucci?n De Pastorali Migratorum Cura ofreci? la oportunidad a la Conferencia Episcopal Espa?ola de hacer p?blico en 1994 el documento Pastoral de las Migraciones en Espa?a; pues bien, la Instrucci?n Erga Migrantes Caritas Christi, publicada el a?o 2004 por el Consejo Pontificio de Pastoral para los Emigrantes y los Itinerantes, nos ofrece de nuevo la ocasi?n de aplicar esta Instrucci?n a nuestra realidad concreta, profundamente cambiada en los ?ltimos a?os. El amor de Cristo, la Caritas Christi, que anima la vida de la Iglesia, debe abarcar a todos. Adoptar? en la pr?ctica ?diversas formas y expresiones, seg?n la condici?n de los destinatarios de la acci?n de la Iglesia. Ser? una pastoral en el sentido estricto para los cat?licos. Revestir? el car?cter de pastoral ecum?nica entre los hermanos cristianos de otras tradiciones. Se centrar? m?s en el di?logo interreligioso con los creyentes de otras religiones y estar? siempre marcada, con unos y con otros, por el amor de Cristo. Pero nadie quedar? fuera del cuidado y atenci?n de la Iglesia?.

Un inmigrante no es s?lo mano de obra para producir; es, ante todo, una persona, miembro de la familia humana, hermano nuestro, hijo de Dios. La visi?n humana y cristiana del hombre nos impulsa a promover la acogida, el respeto, la ayuda, la comprensi?n, la solidaridad. La integraci?n de los inmigrantes exige, tanto por parte del pa?s de acogida como por parte de los trabajadores y de sus familias, un esfuerzo paciente y sostenido; los inmigrantes deben ser reconocidos en sus derechos humanos y laborales y ellos a su vez deben respetar las leyes y tradiciones leg?timas del pa?s que los recibe. Si unos y otros trabajan en la b?squeda de la integraci?n de los inmigrantes, los posibles brotes de rechazo y exclusi?n ser?n sofocados f?cilmente. Con estas reflexiones te?ricas y pr?cticas, surgidas de una experiencia larga y eficaz, presta la Conferencia Episcopal -as? confiamos y deseamos-, una ayuda valiosa a nuestras di?cesis e incluso a toda la sociedad espa?ola

3.- Centenario del nacimiento del Cardenal Taranc?n

El d?a 14 de mayo de 1907 naci? en Burriana (Castell?n de la Plana) el Cardenal Vicente Enrique y Taranc?n. En la apertura de la presente Asamblea Plenaria lo recordamos con profunda gratitud. Nuestra memoria es homenaje y reconocimiento de su persona y de su obra. Fue, en una coyuntura crucial, un don de Dios para la Iglesia y la sociedad espa?ola. Evocamos hoy al Cardenal Taranc?n, conscientes de que forma parte relevante de nuestra historia. Aunque las personas se sucedan y las urgencias pastorales cambien, la Iglesia es hogar de todos los cristianos y es cat?lica tambi?n en la pluralidad de generaciones y la variedad de situaciones hist?ricas. Hacemos memoria ante Dios de quienes nos han precedido con la se?al de la fe, con la dedicaci?n al servicio del Evangelio y con la entrega personal a la misi?n de la Iglesia, en medio de gozos, fatigas y sufrimientos.

En una mirada retrospectiva, recapitulando el Cardenal Taranc?n el decenio en que presidi? la Conferencia Episcopal Espa?ola, manifest? la intenci?n que le hab?a guiado. ?Me propuse dos objetivos: Aplicar a Espa?a las ense?anzas del Concilio Vaticano II en lo referente a la independencia de la Iglesia de todo poder pol?tico y econ?mico, y procurar que la comunidad cristiana se convirtiese en instrumento eficaz de reconciliaci?n para superar el enfrentamiento entre los espa?oles que hab?a culminado en la guerra civil?. La Iglesia en el Concilio no s?lo promovi? una renovaci?n profunda de sus actitudes y estructuras internas, sino tambi?n orient? de manera distinta las relaciones con el mundo, con la sociedad y con el hombre. Estos cambios eran m?s delicados, en nuestra Iglesia por la riqueza de la vida cristiana que estaba en cambio, y en la sociedad, a la que se deb?an evitar traumas innecesarios en la transici?n de un r?gimen personal a un r?gimen democr?tico con los numerosos y profundos cambios implicados. Fueron directrices para Taranc?n tanto el amor a la Iglesia como el servicio a nuestro pueblo; fue consciente de la situaci?n singular y de la alta responsabilidad que se le confiaba cuando pens? en ?l Pablo VI para liderar a la Iglesia en aquella delicada situaci?n y cuando la Conferencia Episcopal lo eligi? y reeligi? como su Presidente.

Actuando en sinton?a con las directrices del Papa Pablo VI y expresando, adem?s, lo que las nuevas generaciones de Obispos, sacerdotes, religiosos y seglares anhelaban, pudo cumplir el encargo con dedicaci?n y acierto. Sus dotes humanas y experiencia pastoral lo hicieron apto para recibir tal misi?n en aquella hora hist?rica; con la desenvoltura que le caracteriz? dir?a de s? mismo que era un hombre a quien pusieron en un puesto dif?cil en un momento dif?cil. De alguna manera era Don Vicente memoria viva de nuestra Iglesia y de nuestra sociedad; hombre de esp?ritu abierto, avizor del futuro, sensible como un sism?grafo a los movimientos subterr?neos de la sociedad, de natural optimista y decidido, h?bil y sagaz. Fue una persona que, asumiendo el encargo otorgado y la responsabilidad real y simb?lica que se le reconoci?, contribuy? poderosamente a que nuestra Iglesia acometiera los cambios necesarios. Imprimi? a la Iglesia un dinamismo que le permiti? acompa?ar a la sociedad en una encrucijada de gran trascendencia para ambas, ya que deb?an tomar decisiones de largo alcance. El Cardenal Enrique y Taranc?n busc? siempre la concordia, respetando la pluralidad y fomentando el di?logo; con buen instinto supo rodearse de valiosos colaboradores. Sin olvidar el pasado miraba al futuro, y por ello confiaba en las nuevas generaciones y les daba la palabra. Afirmaba abiertamente que la Iglesia ve?a con buenos ojos la llegada de la democracia y el pluralismo que le es inherente.

Damos gracias a Dios porque a trav?s del Cardenal Taranc?n la Iglesia respondi? con dignidad y clarividencia al desaf?o que le planteaban la aplicaci?n del Concilio en aquella fase concreta y la transici?n de nuestra sociedad. A la distancia de varios decenios y con la perspectiva que nos proporciona el tiempo transcurrido, podemos reconocer que la Iglesia estuvo a la altura del momento hist?rico; y la sociedad espa?ola qued? en general satisfecha de la transici?n de un r?gimen a otro, por cuyo ?xito felicitaron otros pa?ses al nuestro. La actitud con que fue aplicado el Concilio y con que se afrontaron los cambios sociales y pol?ticos no fue s?lo coyuntural; aunque la situaci?n presente sea en muchos aspectos diversa, hay valores permanentes. En la galer?a de Presidentes de la Conferencia Episcopal ha sido colocado el retrato del Cardenal Taranc?n, que nos recuerda un tramo decisivo de nuestra historia. Como los dem?s retratos de la galer?a, es obra que agradecemos de Sor Isabel Guerra.

4.- Hace 25 a?os nos visit? el Papa Juan Pablo II

Hace veinticinco a?os, el d?a 31 de octubre de 1982, a las seis de la tarde - una hora despu?s de su llegada al aeropuerto de Barajas - Juan Pablo II entraba en esta casa. Despu?s de saludar a los Obispos, se dirigi? directamente a la capilla para postrarse en profunda oraci?n ante el Sagrario. Era la primera vez que un Papa visitaba Espa?a. Quiso comenzar su visita pastoral encontr?ndose con los Obispos. Y quiso que aquel encuentro quedara expresamente enmarcado por la presencia eucar?stica del Resucitado. En nuestra capilla, por primera vez, un Sucesor de Pedro, rodeado por todos los miembros de la Conferencia Episcopal, se arrodillaba en nuestro suelo ante Jesucristo, presente en la Eucarist?a. Esa misma noche, terminado el encuentro con los Obispos, el Papa sal?a de esta casa para presidir la vigilia eucar?stica que la Adoraci?n Nocturna hab?a preparado en la Parroquia de Nuestra Se?ora de Guadalupe. Antes, en esta aula, hab?a dirigido a los Obispos un memorable discurso que releemos con gusto en estos d?as. Juan Pablo II inaugur? as? oficialmente esta casa, como conmemora la l?pida que flanquea, abajo, la puerta de la capilla. La sede de nuestra Conferencia ha quedado de este modo felizmente unida a su primera visita apost?lica y a su memoria.

No puedo pretender hacer ahora ni siquiera un breve resumen de los diez d?as de intenso peregrinar de Juan Pablo II por buena parte de la geograf?a espa?ola, visitando a todos los sectores del pueblo cristiano. Pero deseo subrayar que aquellas inolvidables jornadas supusieron una gracia de Dios muy especial para la Iglesia que peregrina en Espa?a. Podr?amos decir que aquel viaje apost?lico del Papa constituy? de hecho para nosotros como el comienzo de una nueva etapa del camino eclesial posterior al Concilio Vaticano II. Juan Pablo II confirm? de modo muy vigoroso a sus hermanos de Espa?a en la fe de Jesucristo. Por una parte, su presencia actu? como un revulsivo para el alma cristiana de nuestro pueblo incluidos, naturalmente, los pastores - que se sinti? reconocida y querida por el Papa y, al mismo tiempo, espoleada y animada a la fidelidad y a la esperanza. Por otra parte, sus palabras y sus gestos dirigieron una vez m?s la mirada de nuestras Iglesias y de todos nosotros a lo que constituy? desde el principio el centro de su ministerio: a Jesucristo como ?nico salvador del ser humano y al hombre como camino de la Iglesia. Si algunas dificultades hab?an podido dar paso a ciertos miedos, volvimos a escuchar con gozo de los labios del Papa en nuestras iglesias y en nuestras plazas: "?No teng?is miedo! ?Abrid las puertas a Cristo!"

La ?ltima enc?clica de aquel gran Papa, que vers? sobre "La Iglesia que vive de la Eucarist?a" (Ecclesia de Eucharistia), nos invit? a todos a reavivar la fe y la pastoral sobre la Eucarist?a. El vigente Plan Pastoral de la Conferencia Episcopal, para los a?os 2006-2010, se centra tambi?n en "vivir de la Eucarist?a", como reza su t?tulo. Recordemos que estos Planes Pastorales se comenzaron a hacer con motivo de la visita del Papa que ahora conmemoramos. El primero de ellos, de 1983, se titulaba: "La visita del Papa a Espa?a y el servicio a la fe nuestro pueblo". Pienso que la realizaci?n del actual Plan, que prev? la celebraci?n de un Congreso Eucar?stico a modo de colof?n de las actividades programadas, es un excelente modo de agradecer a Dios el pontificado de Juan Pablo II y de continuar con el trabajo de la nueva evangelizaci?n, impulsado por ?l.

Ponemos en manos de Mar?a, la madre del Se?or y estrella de la evangelizaci?n los trabajos de esta Asamblea. (CEE)

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Santiago de Chile (Agencia Fides) - Su Exc. Mons. Alejandro Goic Karmelic, Obispo de Rancaguay Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile ha anunciado la publicaci?n de una Carta Pastoral a todos los que habitan y trabajan en los campos del pa?s, despu?s de haber realizado, junto a varios obispos, un extenso y fecundo proceso de di?logo.

CARTA DE MOTIVACI?N DEL PRESIDENTE DE LA CECH



PREPAREMOS LA TIERRA



Motivaci?n del Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile en v?speras de la Carta Pastoral a los Hombres y Mujeres del Campo

1. El Obispo Presidente del Instituto Nacional de Pastoral Rural (INPRU), Mons. Enrique Troncoso Troncoso, Obispo de Melipilla, entregar? pr?ximamente una Carta Pastoral a todos los que habitan y trabajan en los campos de nuestro pa?s, despu?s de haber realizado, junto a varios obispos, un extenso y fecundo proceso de di?logo con ustedes, gracias al servicio del INPRU en todo el pa?s. En v?speras de este anuncio, quisiera invitar a todos los agentes evangelizadores que animan nuestras comunidades en el mundo rural y a los dirigentes de organizaciones de este ?mbito que deseen sumarse a esta iniciativa, a prepararse con entusiasmo para este momento.

2. Se ha podido escuchar lo que ustedes nos han contado: sus alegr?as y penas, sus preocupaciones ante lo mucho que ha cambiado la vida y el trabajo del campo, sus esperanzas ante las oportunidades que parecieran abrirse para la vida del campesino. Tambi?n se han conocido sus perplejidades e impotencia ante situaciones injustas que persisten, como tambi?n las dificultades que tienen para desarrollar sus organizaciones. Una vez m?s, se acoge y valora el gran amor que tienen por la tierra, sus familias y tradiciones, as? como su profunda fe en Jesucristo y adhesi?n a la Iglesia.

3. Desde nuestra ?ltima Carta a los hombres y mujeres del campo chileno, en 1993, hemos vivido un per?odo de grandes cambios que tocan todos los aspectos de la vida: al ritmo de la globalizaci?n ha cambiado el modo de producci?n y comercializaci?n agraria, se ha profundizado el cambio de la agricultura tradicional a nuevos productos, y se ha desarrollado una potente agroindustria. Aunque los Tratados de Libre Comercio han abierto nuevas oportunidades, tambi?n siembran temores y desconcierto. Crece el abismo entre grandes y peque?os productores. Se ha invertido en caminos y se han aumentado los subsidios de viviendas rurales. Ha crecido el n?mero de trabajadores agr?colas de temporada, muchos de ellos afectados por inestabilidad laboral e indefensi?n legal. La llegada de los medios de comunicaci?n, especialmente la televisi?n e Internet al campo nos permite conectarnos con el mundo, nos aporta informaci?n y conocimiento, pero tambi?n formas de vida ajenas a la cultura campesina y sus valores. Los j?venes emigran cada vez m?s y en algunos lugares del campo, en que s?lo hay adultos mayores y ni?os, la vida familiar se debilita.

4. Estamos viviendo, sin duda, una ?poca de muchos cambios. Eso no s?lo significa que son muchos los cambios. Ocurre que son tan profundos que hemos entrado en una nueva ?poca de la vida rural y campesina. Esta nueva ruralidad no es igual en todos los lugares y hace que la vida en el campo sea cada vez m?s diversificada, con situaciones muy distintas de personas y de trabajos, de producci?n y rentabilidad econ?mica, de acceso a cr?ditos, a nuevas tecnolog?as, y tambi?n de vivencias muy diversas de valores y de religiosidad. En esta nueva ruralidad han entrado la industria, con sus modos de producci?n, y el mundo urbano, con sus ritmos, formas de vida y de relaciones. En esta nueva situaci?n a veces no se sabe bien qu? es lo urbano y qu? es lo rural.

5. Por momentos se percibe que estamos ante una forma de invasi?n que aplasta, sin respeto, lo genuino del campo. Pero, en realidad, los cambios tienen luces y sombras: lo nuevo no siempre es bueno, y en lo de antes no todo era mejor que ahora. Las situaciones nuevas exigen respuestas nuevas que tengan en cuenta la historia del mundo rural, su cultura y sus valores. Tenemos aqu? nuevos desaf?os que asumir, nuevos problemas por solucionar, y nuevas oportunidades por aprovechar.

6. Interesa promover, ante todo, que se cuide la vida de los hombres y mujeres del campo, sus familias, sus ni?os, sus j?venes y ancianos. Hay que cuidar la calidad y dignidad de la vida del hombre del campo, sus culturas y sus valores, sus formas de relacionarse y organizarse.

7. Ante los cambios que vivimos, el mundo rural tiene que ser considerado de una nueva manera, y eso exige una responsabilidad de todos: de los mismos campesinos, de las autoridades, de los profesionales y de los empresarios. El campo necesita hoy un nuevo trato. Porque una sociedad sana es aquella capaz de acoger y cuidar el mundo rural como un don de Dios.

8. Quiero invitarles a hacer un discernimiento de esta situaci?n que vivimos en el campo, es decir, a mirar esta realidad con los ojos de Dios para buscar lo que ?l quiere. Tenemos que estar especialmente atentos a cuatro grandes valores:

- que se respete siempre la dignidad de cada persona humana;
- que la solidaridad sea la base de las relaciones, tanto en el mundo rural como en toda la sociedad;
- que se respete el principio de subsidiariedad por el cual se valora el aporte original propio de cada persona y organizaci?n; y
- que se promueva el bien com?n y el destino universal de los bien, velando por los derechos de los m?s pobres y sufrientes.

9. Los rasgos y dones de la cultura campesina son un regalo para todos y fuente de valores para toda la sociedad. En una sociedad tecnificada centrada en la productividad econ?mica, la riqueza cultural campesina nos adentra en la sabidur?a de Dios manifestada en su creaci?n.

10. En la sabidur?a del mundo rural reconocemos la capacidad de contemplar y admirar la belleza y armon?a de la naturaleza, obra de Dios; la valoraci?n del ritmo de los tiempos y estaciones; el cuidado de la tierra como herencia para futuras generaciones; el sentido religioso que se aprecia en la vida de los santuarios; la confianza en Dios; la paciencia para esperar el fruto de la semilla; el sentido sagrado de la familia y el respeto a los mayores; la hospitalidad; el compartir sencillo y sin apuros; la solidaridad con el hermano afligido; el sacrificio ante la adversidad; el trato centrado en la persona m?s que en el rol que ella cumple; el amor a las tradiciones.

11. Pero la cultura campesina tambi?n tiene limitaciones que pueden opacar sus riquezas: el excesivo consumo de alcohol; la violencia como modo de enfrentar los conflictos; el machismo, el maltrato en la familia; la tendencia a hablar mal de la gente, a burlarse y a destacar lo negativo; la dificultad para perdonar y superar pleitos del pasado; el pesimismo; la desconfianza; el rechazo de los cambios; la pasividad.

12. Cuando la vocaci?n propia de cada ser humano, particularmente del mundo campesino, no es valorada, respetada y promovida, se empobrece toda la vida humana.

13. La Iglesia est? presente en el mundo campesino desde sus inicios y al servicio de esta vocaci?n original del mundo rural. Del mismo modo, quiere estar presente cada vez m?s a trav?s de los mismos hombres y mujeres del campo que viven de la fe en Jesucristo.

14. En la Carta Pastoral, que se dar? a conocer el 12 de diciembre pr?ximo, en la fiesta de Nuestra Se?ora de Guadalupe, se profundizar? sobre estos aspectos y se abordar?n algunas situaciones del mundo rural que requieren especial atenci?n, como la familia, los j?venes, los adultos mayores, el derecho al trabajo, las pol?ticas agrarias y la educaci?n.

15. Tambi?n procuramos dialogar con ustedes sobre el anuncio del Evangelio que nuestra Iglesia ha realizado en el mundo rural, servicio en el que tenemos muchas riquezas que agradecer, pero tambi?n algunas sombras y cruces que nos invitan a la conversi?n.

16. Ustedes nos han dicho que necesitan la palabra orientadora de la Iglesia y la quieren m?s presente en los problemas del mundo rural. Esta invitaci?n constituye un hermoso desaf?o. Estoy cierto que, mediante el testimonio de una Iglesia cada vez m?s fiel a su identidad y m?s viva en todas sus manifestaciones, la gente podr? seguir encontr?ndose con Jesucristo y renovar la vida y la esperanza de los ambientes rurales.

17. Si el mundo rural vive un tiempo nuevo, una nueva ruralidad, es urgente una nueva vida de disc?pulos misioneros para la evangelizaci?n de este tiempo nuevo. Les animo a todos a hacer este camino en sus parroquias y comunidades rurales, en los movimientos apost?licos, en las organizaciones campesinas y de empresarios agr?colas, en las instituciones responsables de pol?ticas agrarias y, en las instancias educativas.

18. En este mes de Mar?a que ahora celebramos, y que se vive con una especial devoci?n en las parroquias, capillas y colegios de las zonas rurales de Chile, conf?o a la intercesi?n de la Sant?sima Virgen estas intenciones nuestras, junto al servicio que brinda la Iglesia y tantas personas y organizaciones de buena voluntad en el mundo campesino.

? Alejandro Goic Karmelic
Obispo de Rancagua
Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile

Santiago de Chile, 15 de Noviembre de 2007

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Martes, 20 de noviembre de 2007
Testimonios, a trav?s de sus cartas, de San Daniel Comboni de lo que le costaba despedirse de los suyos.

San Daniel Comboni tuvo que despedirse muchas veces de sus padres, de sus familiares y amigos, a causa de sus viajes a ?frica. Era su vocaci?n, ten?a que marchar; pero, como escribe en sus cartas, su coraz?n se quedaba entre los suyos. Mientras vivieron sus padres, fue-ron su gran preocupaci?n, sent?a una gran pena por dejarlos solos, pero su conciencia respond?a a una llamada de Dios, y march? dej?ndolos en sus manos.

Os transcribo algunos textos de sus cartas en las que manifestaba su preocupaci?n y sus sentimientos.


Escrib?a a su p?rroco de Limone sul Carda:

"La primera dificultad para ir a la misi?n es la preocupaci?n de abandonar a mis pobres padres, que en este mundo no han tenido otro consuelo que el de un ?nico hijo... Si consulto con mi conciencia, me siento inclinado a decidirme a marchar; si miro a la familia, me que-do aterrado..." (Escritos 4.8).
j "?Oh, cu?nto me aflige el sacrificio que esos dos pobrecitos (los padres) hacen separ?ndose de m?!... No s? como hacer para despedirme por ?ltima vez de ellos... Ahora le ruego encarecidamente que use todo su ingenio para preparar con todo arte, y m?s con la ayuda de Dios y Mar?a, a mis desolados padres..." (Escritos 14-15).

Escribe a sus padres desde Jerusal?n:

"Vosotros no estabais acompa??ndome con el cuerpo en estos santos lugares; pero yo me hallaba siempre con vosotros con el esp?ritu, de modo que no avanc? un paso sin que me imaginase estar con vosotros en esta peregrinaci?n religiosa" (Escritos 27).

A su primo Eustaquio desde Jerusal?n:

"?Oh, me parece que hace mil a?os que no hablo, que no converso contigo...! ?Cu?ntas veces entre el bramido de los vientos y el fluctuar de las olas siento un peso en el coraz?n de tan separado como estoy de vosotros!" (Escritos 86).

A su padre desde El Cairo:

En Alejandr?a he encontrado una carta tuya acompa?ada de una de mam?, las cuales me han consolado hasta cierto punto. Digo hasta cierto punto porque veo que los dos est?is muy apenados por mi separaci?n. Pero ?no sab?is que no doy un paso sin llevaros en el coraz?n? Ya escriba, camine, pasee o coma, me parece siempre estar a vuestro lado... ?Animo, pues!" (Escritos 132).

Publicado por verdenaranja @ 22:54  | Espiritualidad
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NOVIEMBRE:

Para que en la Pen?nsula Coreana crezca el esp?ritu de reconciliaci?n y de paz. Oremos.

DICIEMBRE:

Para que la Encarnaci?n del Hijo de Dios, que la Iglesia celebra solemnemente en la Navidad, ayude a los pueblos del Continente Asi?tico a reconocer en Jes?s el Enviado de Dios, ?nico Salvador del mundo. Oremos.

Publicado por verdenaranja @ 22:48  | Misiones
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Comentario a la despedida de Jes?s de sus disc?pulos, publicado en Bobel?n Bimestral - NOVIEMBRE-DICIEMBRE 2007 de "MISIONEROS de la Tercera Edad".


Un coraz?n que ama no puede dejar de sentir una cierta tristeza cuando debe separarse de las personas que ama. Jes?s se despidi? de sus disc?pulos con tristeza, pero con palabras de consuelo y de ?nimo. Los cap?tulos 14-16 del Evangelio de San Juan muestran el amor de Jes?s por los suyos y lo hace con palabras salidas del coraz?n. Sus disc?pulos estaban asustados ante la inminente "marcha" de Jes?s, y les consuela dici?ndoles: "Tened confianza y amad".

"HIJOS M?OS, YA POCO TIEMPO VOY A ESTAR CON VOSOTROS. VOSOTROS ME BUSCAR?IS, Y, LO MISMO QUE LES DIJE A LOS JUD?OS, OS DIGO TAMBI?N A VOSOTROS: ADONDE YO VOY, VOSOTROS NO POD?IS VENIR. OS DOY UN MANDAMIENTO NUEVO: QUE OS AM?IS LOS UNOS A LOS OTROS. QUE, COMO YO OS HE AMADO, AS? OS AM?IS TAMBI?N VOSOTROS LOS UNOS A LOS OTROS. EN ESTO CONOCER?N TODOS QUE SOIS DISC?PULOS M?OS: SI OS TEN?IS AMOR LOS UNOS A LOS OTROS" (Jn 13,33-35).
"NO OS DEJARE HU?RFANOS: VOLVER? A VOSOTROS. DENTRO DE POCO EL MUNDO YA NO ME VER?, PERO VOSOTROS S? ME VER?IS, PORQUE YO VIVO Y TAMBI?N VOSOTROS VIVIR?IS" (Jn 14,18-19).
"TAMBI?N VOSOTROS ESTAIS TRISTES AHORA, PERO VOLVER? A VEROS Y SE ALEGRAR? VUESTRO CORAZ?N Y NADIE OS PODR? QUITAR VUESTRA ALEGR?A" (Jn 16,22).


Seguramente, los disc?pulos estar?an agitados escuchando la despedida de Jes?s. El Se?or lo primero que hace es invitarles a que no tengan miedo por nada. Les dice: "No perd?is la calma".

En el mismo Evangelio de San Juan, Jes?s dijo que ?l era nuestro camino; por lo tanto, nuestro rumbo es claro, porque ?l mismo nos indica el camino en todo momento. Jes?s, con mucho cari?o, nos invita a amarle y a no cansarnos de seguir su camino y nos da un signo para que nosotros mismos reconozcamos si le seguimos y le amamos de veras: "El que me ama, guardar? mi palabra"; "el que no me ama, no guardar? mis palabras".

En su despedida Jes?s no quiere que estemos tristes, sino todo lo contrario, quiere que estemos alegres y que participemos de su misma alegr?a, la alegr?a de sentirse amado por Dios y tener el convencimiento que est? haciendo la voluntad del Padre. Esta alegr?a, si permanecemos unidos a El, nadie nos la podr? quitar. Como consecuencia de este amor de Dios, nos dice que debemos amarnos unos a otros.

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Comentario a la primera lectura del mi?rcoles de trig?simotercera semana del tiempo ordinario sacado del libro "Ens??ame tus caminos" de Guillermo Guti?rrez.

Valor que da un gran ideal


El hombre es creado para alabar? servir a Dios y mediante esto salvarse. Dios est? en el origen, medio y fin de nuestra vida. En esta convicci?n vivieron ya algunos piadosos del AT y desde esta convicci?n dieron gustosos la vida para no desviarse de su destino final.

La fidelidad puede exigir gestos heroicos como el de estos hermanos alentados por su madre. A la admiraci?n sucede una pregunta de rutina: ?Por qu? permite Dios cosas semejantes? ?Son indispensables? La raz?n no acaba con la lista de preguntas agresivas. Quiz? la mejor raz?n la da esta madre de coraz?n fuerte: Dios lo sabe y conduce todo. El hombre de fe act?a siempre en la convicci?n de que todo colabora para el bien de los que aman a Dios (Rom 8,28). La muerte no encuentra otra mejor explicaci?n en las horas incomprensibles.

Es profundamente emotiva la entereza con que un muchacho se encara con el suplicio con la fuerza que le inspira un gran ideal: los j?venes lo contemplar?n mudos y los adultos comprender?n hasta qu? profundidades pueden calar las ense?anzas morales bien fundadas.

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Lunes, 19 de noviembre de 2007
Texto del mensaje de los obispos de M?xico al teminar la 84 Asamblea Ordinaria, Noviembre de 2007.

Lago de Guadalupe, Estado de M?xico., 16 de noviembre de 2007


MENSAJE DE LOS OBISPOS DE M?XICO AL PUEBLO DE DIOS

Disc?pulos y misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos en ?l tengan vida
?Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida? (Jn 14,6)



1. Los Obispos de M?xico, reunidos en la 84a Asamblea Plenaria, saludamos con afecto a todo el Pueblo de Dios y compartimos la alegr?a porque nuestro hermano Mons. Francisco Robles Ortega, Arzobispo de Monterrey, ha sido llamado por el Papa Benedicto XVI para integrarse al Colegio de Cardenales de la Iglesia Universal, lo cual es una gracia y distinci?n para la Iglesia en M?xico.


2. En la agenda de trabajo de nuestra Asamblea nos hemos hecho eco del Acontecimiento de Aparecida, Brasil, habiendo realizado un estudio sobre el Documento Conclusivo de la V Conferencia General, con la finalidad de llevarlo a la pr?ctica en nuestras Di?cesis.


3. Miramos, junto con el Papa y los Obispos de Am?rica, los grandes retos que deben afrontar la Iglesia y la sociedad en el momento actual, entre los cuales sobresalen: a) La globalizaci?n, que en ciertos aspectos es un logro de la gran familia humana y que, regida por la ?tica, debe estar al servicio de la persona; sin embargo, tiene el riesgo de llevar a grandes monopolios y de convertir el lucro en valor supremo y generar, a fin de cuentas, pobreza; b) La democracia, en la cual se ha avanzado, pero es necesario que sea m?s participativa y basada en la promoci?n y respeto de los derechos humanos; c) Un cierto debilitamiento de la vida cristiana en el conjunto de la sociedad y de la propia pertenencia a la Iglesia cat?lica, debido al secularismo, al hedonismo y al indiferentismo, pero tambi?n al escaso acompa?amiento de parte nuestra a los fieles laicos, y a una evangelizaci?n con poco ardor y sin nuevos m?todos y expresiones.


4. A la luz del Acontecimiento y del Documento de Aparecida, como disc?pulos y misioneros de Jesucristo, queremos dar una respuesta a los retos de nuestro pa?s proclamando el Evangelio, que se expresa en el anuncio de la buena nueva de la vida, de la dignidad humana, de la familia, del trabajo, del destino universal de los bienes y la ecolog?a, a fin de que nuestro pa?s contribuya a que Latinoam?rica y El Caribe formen parte del Continente de la esperanza y del amor.


5. Queremos subrayar, con palabras del Papa Benedicto XVI, que s?lo con Dios podremos afrontar la problem?tica actual, porque ?quien excluye a Dios de su horizonte falsifica el concepto de realidad y, en consecuencia, s?lo puede terminar en caminos equivocados y con recetas destructivas... S?lo quien reconoce a Dios, conoce la realidad y puede responder a ella de modo adecuado y realmente humano.? (Discurso Inaugural, 3).


6. Por eso, en nuestra reflexi?n como pastores, hemos querido clarificar los caminos para llevar a cabo una renovada evangelizaci?n que atienda las diversas situaciones por las que atraviesan las personas, mirando especialmente aquellos rostros sufrientes que nos duelen: las personas que viven en la calle, los migrantes, los enfermos, los adictos dependientes, los detenidos en las c?rceles y nuestros hermanos ind?genas.


7. Empe?aremos nuestro esfuerzo para que todos experimentemos un encuentro personal con Jesucristo vivo, que nos lleve a una conversi?n personal y a un cambio de vida integral, a fin de ser disc?pulos misioneros. Nos disponemos a emprender una nueva etapa en nuestro caminar pastoral, declar?ndonos en misi?n permanente; para ello ?Jes?s invita a todos a participar en su misi?n. ?Que nadie se quede con los brazos cruzados!? (Mensaje Final de Aparecida, 4). Aceptemos con valent?a a Cristo, Camino, Verdad y Vida, ya que quien lo hace ?tiene garantizada la paz y la felicidad en esta y en la otra vida? (Documento de Aparecida, 246).


8. En nuestra misi?n, para llevar a cabo la renovaci?n de la Iglesia fijamos la atenci?n sobre los distintos campos de realidad, entre ellos la familia, patrimonio de la humanidad, y los j?venes, quienes son mayor?a en nuestra poblaci?n y reclaman la fuerza de nuestro testimonio y un lenguaje claro y significativo, que los atraiga y anime en su pertenencia a la Iglesia.


9. Como una responsabilidad permanente de nuestra misi?n de pastores, expresamos nuestra opci?n por anunciar el Evangelio que ilumina el valor de la vida humana, la cual debemos cuidar especialmente dentro de las familias, donde nace y se acoge generosa y responsablemente. Tenemos la esperanza de que ?los legisladores, gobernantes y profesionales de la salud, conscientes de la dignidad de la vida humana... la defiendan y protejan de los cr?menes abominables del aborto y de la eutanasia? (Documento de Aparecida, 436).


10. Debemos trabajar incansablemente con la convicci?n de que ?la presencia de Dios, la amistad con el Hijo de Dios encarnado, la luz de su palabra, son siempre condiciones fundamentales para la presencia y eficiencia de la justicia y del amor en nuestras sociedades? (Discurso Inaugural, 4), y de que la urgente misi?n evangelizadora debe abrazar con el amor de Dios a todas las personas y de modo especial a los pobres que sufren y se encuentran en necesidades urgentes.


11. Basados en este compromiso, nos hemos solidarizado con nuestros hermanos que han padecido los dram?ticos acontecimientos de las inundaciones en Tabasco y Chiapas, quienes necesitan que sigamos respondiendo con prontitud y de manera permanente a sus gritos y peticiones de auxilio. Agradecemos a la pastoral social-caritas por su generosa colaboraci?n.


12. Nos unimos a las esperanzas de todos los Obispos de Am?rica Latina y El Caribe. Por ello, esperamos: ser una Iglesia viva, fiel y cre?ble; mantener con renovado esfuerzo nuestra opci?n preferencial por los pobres; trabajar con todas las personas de buena voluntad para favorecer la presencia de Dios en la sociedad, y fortalecer con audacia la pastoral de la familia y de la vida.


13. Les invitamos a estar muy atentos a participar en los diversos eventos evangelizadores que ayudan a fortalecer la fe de los creyentes: el Congreso Eucar?stico Nacional que se realizar? en mayo de 2008 en Morelia; el Congreso Eucar?stico Internacional a celebrarse en junio del mismo a?o en Qu?bec, Canad?, y el VI Encuentro Mundial de las Familias, en enero de 2009 en la ciudad de M?xico, que ser? un importante acontecimiento y bendici?n para la Iglesia y la sociedad.


14. Unidos a todo nuestro pueblo creyente y orante, confiamos a Santa Mar?a de Guadalupe, primera disc?pula y misionera al servicio de la vida, los proyectos e impulsos que brotaron de nuestro encuentro, para que llevemos a cabo la misi?n de la Iglesia, bajo el soplo del nuevo Pentecost?s vivido en Aparecida.


Por los Obispos de M?xico,

+ Carlos Aguiar Retes
Obispo de Texcoco
Presidente de la CEM
+ Jos? Leopoldo Gonz?lez Gonz?lez
Obispo Auxiliar de Guadalajara
Secretario General de la CEM

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ZENIT publica el discurso que el s?bado dirigi? Benedicto XVI al recibir en audiencia a los participantes de la XXII Conferencia Internacional que ha promovido ?del 15 al 17 de noviembre-- en el Vaticano el Pontificio Consejo para la Pastoral de los Agentes Sanitarios (o Pastoral de la Salud) sobre el tema ?La pastoral en el cuidado de los enfermos ancianos?.


Con Cristo ?es posible afrontar y superar toda prueba f?sica y espiritual?




Se?ores cardenales,
venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio,
ilustres se?ores y se?oras:

Me alegra encontraros con ocasi?n de esta Conferencia Internacional organizada por el Pontificio Consejo para la Pastoral de los Agentes Sanitarios. Dirijo a cada uno mi cordial saludo, en primer lugar al se?or cardenal Javier Lozano Barrag?n, con sentimientos de gratitud por las amables expresiones que me ha expresado en nombre de todos. Junto a ?l saludo al secretario y a los dem?s miembros del Pontificio Consejo, a las autorizadas personalidades presentes y a cuantos han participado en este encuentro para reflexionar juntos sobre el tema de la atenci?n pastral a los enfermos ancianos. Se trata de un aspecto hoy central de la pastoral de la salud que, gracias al aumento de la media de edad, interesa a una poblaci?n cada vez m?s numerosa, portadora de m?ltiples necesidades, pero a la vez de indudables recursos humanos y espirituales.

Si es cierto que la vida humana en cada fase es digna del m?ximo respeto, en algunas vertientes lo es a?n m?s cuando est? marcada por la ancianidad y la enfermedad. La ancianidad constituye la ?ltima etapa de nuestra peregrinaci?n terrena, que tiene fases distintas, cada una con sus propias luces y sombras. Se cuestiona: ?tiene a?n sentido la existencia de un ser humano que discurre en condiciones muy precarias porque es anciano y est? enfermo? ?Por qu?, cuando el desaf?o de la enfermedad se hace dram?tico, seguir defendiendo la vida, sin aceptar m?s bien la eutanasia como una liberaci?n? ?Es posible vivir la enfermedad como una experiencia humana que hay que asumir con paciencia y valor?

Con estas preguntas debe medirse qui?n est? llamado a acompa?ar a los ancianos enfermos, especialmente cuando parecen no tener ya posibilidades de curaci?n. La actual mentalidad eficientista tiende con frecuencia a marginar a estos hermanos y hermanas nuestras que sufren, casi como si fueran s?lo un ?peso? y ?un problema? para la sociedad. Quien tiene sentido de la dignidad humana sabe que, en cambio, hay que respetarles y sostenerles mientras afrontan serias dificultades ligadas a su estado. Es incluso justo que se recurra tambi?n, cuando es necesario, al empleo de cuidados paliativos, los cuales, aunque no pueden curar, son capaces sin embargo de aliviar los sufrimientos que se derivan de la enfermedad. Siempre, con todo, junto a las indispensables atenciones cl?nicas, es necesario mostrar una capacidad concreta de amar, porque los enfermos tienen necesidad de compresi?n, de consuelo y de constante aliento y acompa?amiento. Los ancianos, en particular, deben ser ayudados a recorrer de manera consciente y humana el ?ltimo tramo de la existencia terrena, para prepararse serenamente a la muerte, que ?los cristianos lo sabemos? es un tr?nsito hacia el abrazo del Padre celestial, lleno de ternura y de misericordia.

Desear?a a?adir que esta necesaria solicitud pastoral hacia los ancianos enfermos no puede dejar de involucrar a las familias. En general es oportuno hacer cuanto sea posible para que sean las propias familias las que acojan y se hagan cargo de ellos con afecto reconocido, de forma que los ancianos enfermos puedan pasar el ?ltimo per?odo de la vida en su casa y prepararse a la muerte en un clima de calor familiar. Tambi?n cuando fuera necesario el ingreso en estructuras sanitarias, es importante que no decaiga el v?nculo del paciente con sus seres queridos y su propio entorno. Que en los momentos m?s dif?ciles, el enfermo, sostenido por la atenci?n pastoral, sea alentado a encontrar la fuerza para afrontar su dura prueba en la oraci?n y con el consuelo de los Sacramentos. Que est? rodeado de hermanos en la fe, dispuestos a escucharle y a compartir sus sentimientos. Es ?ste, realmente, el verdadero objetivo de la atenci?n ?pastoral? de las personas ancianas, especialmente cuando est?n enfermas, y m?s todav?a si lo est?n gravemente.

En varias ocasiones, mi venerado predecesor Juan Pablo II, que especialmente durante la enfermedad ofreci? un testimonio ejemplar de fe y de valor, exhort? a los cient?ficos y a los m?dicos a comprometerse en la investigaci?n para prevenir y curar las enfermedades ligadas al envejecimiento, sin ceder jam?s a la tentaci?n de recurrir a pr?cticas de acortamiento de la vida enferma y anciana, pr?cticas que resultar?an ser, de hecho, formas de eutanasia. Que no olviden los cient?ficos, los investigadores, los m?dicos, los enfermeros, as? como los pol?ticos, los administradores y los agentes pastorales que ?la tentaci?n de la eutanasia se presenta como uno de los s?ntomas m?s alarmantes de la cultura de la muerte que avanza sobre todo en las sociedades del bienestar? (Evangelium vitae, 64). La vida del hombre es don de Dios que todos estamos llamados a custodiar siempre. Tal deber corresponde tambi?n a los agentes sanitarios, cuya misi?n espec?fica es hacerse ?ministros de la vida? en todas sus fases, particularmente en aquellas caracterizadas por la fragilidad conectada a la enfermedad. Se necesita un compromiso general para que la vida humana sea respetada no s?lo en los hospitales cat?licos, sino en todo lugar de tratamiento.

Para los cristianos es la fe en Cristo la que ilumina la enfermedad y la condici?n de la persona anciana, como cualquier otro evento y fase de la existencia. Jes?s, muriendo en la cruz, dio al sufrimiento humano un valor y un significado trascendente. Ante el sufrimiento y la enfermedad los creyentes est?n invitados a no perder la serenidad, porque nada, ni siquiera la muerte, puede separarnos del amor de Cristo. En ?l y con ?l es posible afrontar y superar toda prueba f?sica y espiritual y, precisamente en el momento de mayor debilidad, experimentar los frutos de la Redenci?n. El Se?or resucitado se manifiesta, en cuantos creen en ?l, como el viviente que transforma la existencia dando sentido salv?fico tambi?n a la enfermedad y a la muerte.

Queridos hermanos y hermanas: mientras invoco sobre cada uno de vosotros y sobre vuestro trabajo diario la materna protecci?n de Mar?a, Salus infirmorum, y de los santos que emplearon su existencia al servicio de los enfermos, os exhorto a trabajar siempre para difundir el ?evangelio de la vida?. Con tales sentimientos os imparto de coraz?n la Bendici?n Apost?lica, extendi?ndola gustosamente a vuestros seres queridos, a vuestros colaboradores y particularmente a las personas ancianas enfermas.

[Traducci?n del original italiano realizada por Zenit]

Publicado por verdenaranja @ 23:35  | Habla el Papa
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Homil?a que pronunci? el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado de Benedicto XVI, en la celebraci?n eucar?stica de beatificaci?n de Ceferino Namuncur?, que tuvo lugar el 11 de noviembre en Chimpay, di?cesis de Viedma (Argentina).


Queridos hermanos y hermanas:

"En aquel tiempo, lleno de la alegr?a del Esp?ritu Santo, Jes?s exclam?: "Te doy gracias, Padre, Se?or del cielo y de la tierra"" (Lc 10, 21).

En esta santa misa que tengo la inmensa alegr?a de presidir, concelebrando con mis hermanos en el episcopado y con tantos sacerdotes, acompa?ados de numerosos fieles venidos de diversos lugares de esta naci?n, doy gracias al Se?or por todos los que os hab?is congregado aqu?, formando una multitud jubilosa, para participar en la beatificaci?n del siervo de Dios Ceferino Namuncur?. A todos os saludo y expreso mi gran afecto con un abrazo de paz.

Hoy, junto con Jes?s y con toda su Iglesia, y llenos de la alegr?a del Esp?ritu Santo, damos tambi?n nosotros gracias al Padre, Se?or del cielo y de la tierra, porque ha revelado a la gente sencilla, y no a los sabios del mundo, los profundos misterios de su vida y de su amor (cf. ib.).

Dios comunica su vida, es decir, la santidad, a los peque?os, a los pobres, a los que tienen sed de justicia, a los que trabajan por la paz, a los perseguidos, a los que se empe?an cada d?a en vencer el mal a fuerza de bien.

El episodio asombroso de la zarza ardiente, tan importante en la revelaci?n del Antiguo Testamento, nos recuerda que entre la criatura y el Creador hay un abismo de por s? infranqueable. Sin embargo, en Jesucristo ?el Hijo de Dios que se hizo peque?o y pobre, y que se anonad? hasta la muerte de cruz? ese abismo ha quedado colmado de tal manera que, quien cree en ?l, puede participar de la vida misma de Dios.

Hoy celebramos estos prodigios de la gracia en un joven araucano, Ceferino Namuncur?, hijo del "gran cacique de la pampa". El Santo Padre Benedicto XVI, al que expresamos con afecto nuestro agradecimiento, ha querido que este muchacho de diecinueve a?os sea inscrito en el cat?logo de los beatos.

Pero, ?qui?n es Ceferino y cu?l es el secreto de su santidad?

Como bien sabemos, Ceferino naci? en una familia ilustre y generosa de la poderosa tribu de los indios araucanos, en tierras de la Patagonia. La santidad pudo florecer en ?l porque encontr? un terreno f?rtil y rico en cualidades humanas, propias de su tierra y de su estirpe, cualidades que ?l asumi? y perfeccion?.

Nos agrada ver en el beato Ceferino toda la historia tantas veces dram?tica de su pueblo. ?l resume en su persona los sufrimientos, aspiraciones y anhelos de los mapuches a los que durante los a?os de su infancia les fue anunciado el Evangelio, y abri?ndose ellos al don de la fe.
Alabar hoy al Se?or por el beato Ceferino significa recordar y apreciar en lo m?s hondo las antiguas tradiciones del pueblo mapuche, audaz e ind?mito, al mismo tiempo que nos ayuda a descubrir la fecundidad del Evangelio, que nunca destruye los valores aut?nticos que hay en una cultura, sino que los asume, purifica y perfecciona.

La misma vida del nuevo beato es como una "par?bola" de esta profunda verdad. Ceferino jam?s olvid? que era mapuche. En efecto, su ideal supremo era ser ?til a su gente. Ahora bien, su encuentro con las ense?anzas del Evangelio hizo posible que realizara su aspiraci?n fundamental desde una nueva perspectiva: dese? ardientemente llegar a ser salesiano y sacerdote, "para mostrar" a sus hermanos mapuches "el camino hacia el cielo".

Como modelo de vida eligi? a santo Domingo Savio. Este alumno predilecto de don Bosco fue proclamado santo por P?o XII en 1954 y, con ello, se canonizaba en cierto modo la "receta simple" de la santidad, que "el padre y maestro de los j?venes" entreg? un d?a a Domingo. Una receta que m?s o menos dice as?: "Que est?s siempre alegre; cumple bien tus deberes de estudio y de piedad; ayuda a tus compa?eros".

La alegr?a ante todo. "Sonr?e con los ojos", dec?an de Ceferino sus compa?eros. Era el alma de los recreos, en los que participaba con creatividad y entusiasmo, a veces incluso con ?mpetu. Era prestidigitador, lo que le mereci? el t?tulo de "mago". Organizaba diversas competiciones y ense?aba a sus compa?eros la mejor forma de preparar los arcos y las flechas, para adiestrarlos posteriormente en el tiro al blanco.

Don Bosco recomendaba tambi?n a Domingo Savio sus deberes de estudio y de piedad. Ya en Italia, en el colegio salesiano de Villa Sora, en Frascati, Ceferino logr? en pocos meses ser el segundo de la clase, a pesar de que tuviera alguna dificultad con la lengua italiana. En su expediente acad?mico destaca su ?ptimo resultado en lat?n: este era un requisito importante para llegar a ser sacerdote.

La piedad de Ceferino era la t?pica de los ambientes salesianos, anclada firmemente en los sacramentos, particularmente en la Eucarist?a, considerada como "la columna" del sistema pedag?gico de don Bosco. Por esto Ceferino desempe?aba con gusto el cargo de sacrist?n. Durante los meses en que estuvo en Tur?n se le ve?a pasar largas horas en el santuario de Mar?a Auxiliadora, en ?ntimo di?logo con Jes?s.

En fin, don Bosco recomendaba a Domingo que ayudara a sus compa?eros. A este respecto, es impresionante el testimonio de un salesiano, don Iorio. Tres d?as antes de que muriera Ceferino, don Iorio fue a visitarlo al hospital de los Hermanos de San Juan de Dios, de la isla Tiberina en Roma. Nuestro beato, al que le quedaba poco tiempo de vida, le dijo: "Padre, yo me marchar? dentro de poco, sin embargo le encomiendo a este pobre joven que tiene su cama junto a la m?a. Venga con frecuencia a visitarlo... ?Sufre tanto! De noche casi no duerme, tiene mucha tos...". Ceferino dec?a esto a pesar de que ?l mismo se encontraba en una situaci?n mucho peor, ya que, de hecho, no pod?a dormir nada.

Todos los que entran en la bas?lica de San Pedro en el Vaticano pueden ver en la parte alta, en la ?ltima hornacina de la derecha de la nave central, una gran estatua de san Juan Bosco que se?ala el altar y la tumba de san Pedro. Junto a ?l est?n dos j?venes, uno tiene facciones europeas y el otro los rasgos t?picos de los latinoamericanos. Es evidente la referencia a estos dos j?venes santos: Domingo Savio y Ceferino Namuncur?. Es la ?nica representaci?n de j?venes que se encuentra en dicha bas?lica. Queda as? esculpido en m?rmol, en el centro de la cristiandad, el ejemplo de la santidad juvenil y, al mismo tiempo, queda reflejada la perenne validez de las intuiciones pedag?gicas de don Bosco: en un siglo y medio, tanto en la Patagonia como en Italia, y en tantas otras partes del mundo, el sistema educativo de don Bosco ha dado frutos insospechados y ha forjado h?roes y santos.

?Beato Ceferino, nos encomendamos ahora a tu poderosa intercesi?n: ay?danos en nuestro camino, para que podamos avanzar tambi?n por las sendas de la santidad, fieles a las ense?anzas de don Bosco.

T? has alcanzado la cumbre de la perfecci?n evang?lica cumpliendo bien los deberes cotidianos. T? nos recuerdas as? que la santidad no es algo excepcional, reservada a un grupo de privilegiados: la santidad es la vocaci?n com?n de todos los bautizados y la meta laboriosa de la vida cristiana ordinaria.

Ay?danos a comprender que, por encima de todo, una sola cosa es importante: ser santos, como ?l, el Se?or, es santo.

Beato Ceferino, gu?anos con tu mirada sonriente y mu?stranos el camino del cielo. Acomp??anos a todos al encuentro de tu amigo Jes?s. Am?n.

Publicado por verdenaranja @ 23:29  | Hablan los obispos
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Palabras del Observador permanente de la Santa Sede ante la ONU, el arzobispo Celestino Migliore, quien ha intervenido el 8 de noviembre ante el tercer comit? de la 62? sesi?n de la asamblea General.

INTERVENCI?N DE MONSE?OR CELESTINO MIGLIORE


Se?or Presidente,
La Santa Sede expresa profundo aprecio al UNHCR por todos sus esfuerzos al ayudar a 32.9 millones de personas que han sido confiadas a su protecci?n este a?o. En particular, conozco con satisfacci?n las iniciativas creativas para las m?s eficientes operaciones y por un mejor entendimiento de los retos, tales como el Field Protection Reference Group, el di?logo prometedor sobre los retos de protecci?n centrados sobre el nexo asilo-migraci?n y el Acercamiento de Grupo, que ha hecho posible intervenciones m?s precisas y coherentes en situaciones de emergencia.

Frente a una creciente fatiga y pesimismo que aparece de vez en cuando dentro de la comunidad internacional en el ?rea de la asistencia humanitaria, esta ocasi?n parece apropiada para recordar que el UNHCR es uno de los instrumentos esenciales con el que el Estado y la comunidad internacional en su totalidad cumple con su compromiso de proteger a aquellos que dejan sus casas por varias razones. Sin embargo tal responsabilidad no puede ser dejada solo al oficio del Alto Comisionado. Adem?s los estados afectados tienen el deber de proteger a esas personas y sostenerlas con firme voluntad pol?tica y recursos financieros adecuados. Realizando su parte, los Estados establecen una s?lida base sobre la que las operaciones del UNHCR pueden construirse.

Los desaf?os son muchos, complejos y desalentadores. Nuestro sentido de humanidad se confronta cada d?a con noticias de emigrantes y refugiados ?generalmente una mezcla de ambos y la mayor?a de las veces indocumentados - que procuran cruzar las fronteras en busca de seguridad y de mejores condiciones de vida. En tales intentos, muchas vidas se pierden cada d?a. No estamos hablando aqu? de casos espor?dicos. Adem?s, tenemos detr?s de nosotros masas de personas en el movimiento por varias causas y con motivaciones diversas: gentes conducidas fuera de sus casas por conflictos armados y persecuciones, gentes huyendo de la pobreza extrema, gentes obligadas a emigrar a causa de la degradaci?n del medio ambiente y desastres naturales.

Se han expresado preocupaciones que la situaci?n de tales personas se alcanza en ?reas legales poco definidas, especialmente cuando se mueven por las fronteras de pa?ses o regiones con pol?ticas r?gidas de migraci?n. Las preocupaciones crecen cuando las dudas surgen mirando a la aplicaci?n de instrumentos de existencia internacional o cuando no existen instrumentos legales de protecci?n. Parece no obstante urgente considerar un esfuerzo internacional coordinado, con una mirada a buscar una mayor claridad en la existencia de instrumentos legales de protecci?n o, si fuera necesario, establecer nuevos.

Sin embargo, a pesar de tales ?reas legales poco definidas y con independencia de su situaci?n como refugiados, las personas desplazadas o migrantes indocumentados, su dignidad y sus derechos humanos no pueden ser violados ni ignorados. Su derecho a la vida, a la seguridad personal, a la libertad de conciencia y de religi?n, a la no discriminaci?n, especialmente de aquellos m?s vulnerables como los ni?os, viene antes que cualquier consideraci?n legal o pol?tica. Mi delegaci?n por tanto pide a todos los pa?ses y regiones comprometidas a emplear todas aquellas medidas que sean aptas para asegurar que los derechos humanos de esos pueblos en tales situaciones precarias sean adecuadamente protegidos y su dignidad humana respetada.

Se?or Presidente,

M?s concretamente, estamos angustiados por las condiciones penosas de aquellos que huyen debido a los conflictos duraderos en la Rep?blica Democr?tica del Congo, en el Chad, en Darfur, en Afganist?n y en otras numerosas regiones, entre las que el Oriente Medio destaca con sus muchos problemas.

En particular, la Santa Sede desear?a una vez m?s llamar la atenci?n de la comunidad internacional al sufrimiento de los refugiados iraqu?es y personas desplazadas, que huyen de ataques in discriminados, desde actos sectarios y violentos basados en convicciones pol?ticas y religiosas y sobre la afiliaci?n a grupos sociales espec?ficos. Este ha sido el m?s r?pido y masivo desplazamiento en los ?ltimos a?os.
La Santa Sede desea expresas aprecio a los pa?ses vecinos de Irak que contin?an soportando las cargas al acoger millones de personas. La comunidad internacional debe sostener a esos pa?ses y el UNHCR en su trabajo de asegurar que los refugiados iraqu?es y personas desplazadas no se sientan abandonadas y reciban alojamiento digno.

El Papa Benedicto XVI y muchas instituciones cat?licas han pedido repetidamente medias urgentes necesarias para garantizar protecci?n y una asistencia a tales personas, mientras buscan que las condiciones mejoren en sus pa?ses para permitir su retorno.

Se?or Presidente,
Estos grandes retos humanitarios s?lo se pueden afrontar responsablemente a trav?s de una colaboraci?n factual entre estados, organizaciones internacionales, organizaciones no gubernamentales y sociedad civil. Tal colaboraci?n , conducida por confianza rec?proca y solidaridad, puede verdaderamente generar respuestas coherentes y concretas al grito de ayuda de aquellos con necesidad de protecci?n internacional

Gracias, Se?or Presidente.

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Homil?a para las exequias de una persona muy creyente.

No os aflij?is: Yo soy la Vida


Lecturas:

1Ts 4, 12 -17
Jn. 11,32 ? 45

La Palabra de Dios siempre motiva en nosotros alguna reflexi?n. Hay un tema que instintivamente tratamos de rehuir. Es el tema de la muerte. La vida nos mantiene en una preocupaci?n continua y seg?n sea en invierno o en verano estamos ocupados en nuestros quehaceres. Es la rutina de la casa, la rutina del trabajo, de la vecindad o la preocupaci?n de hoy o del ma?ana, la inquietud del futuro sea para nosotros o para nuestros seres queridos.

En una palabra: vivimos totalmente preocupados por la multiplicidad de ocupaciones que nos ata?en dependiendo de nuestra responsabilidad.

Y l?gicamente este tema de la muerte lo tenemos orillado, un poco ladeado. Y cuando llega el fallecimiento de un familiar o una persona amiga, nos movilizamos para expresar desde la oraci?n, la fe en el Mas All?, como lo estamos haciendo ahora.

El hecho de que Dios haya llamado a nuestro/a hermano/a N. nos habla de que estamos en un camino, m?s o menos largo. Y ese camino nos lleva a una Meta. Y esto nos ha de llevar a preguntarnos c?mo tenemos que vivir para llegar a esa meta, qu? pasos hemos de dar para alcanzar ese objetivo.

Ante todo tiene que funcionar en nuestra vida el sentido de la fe. Por eso el Ap?stol San Pablo dice bien claramente: " No os aflij?is como aquellos que no tienen ni fe ni esperanza". O sea, nos considera sabedores de cu?l es la suerte de los difuntos. Dios nos llamar?. Y esa fe se fundamenta en que Cristo ha muerto y ha resucitado. Vino a salvarnos. Muri? y resucit? y nos ha garantizado a nosotros llegar a esa Meta, a ese destino, en condiciones favorables y sobre todo garantiza nuestra Resurrecci?n. Esa es nuestra Fe y nuestra Esperanza.

En el Evangelio hemos escuchado aquella situaci?n que le plantea Marta a Jes?s por la muerte de su hermano L?zaro. Cristo le lleva a una conclusi?n clara, v?lida tambi?n para nosotros, cuando dice. "Yo soy la Resurrecci?n y la Vida. El que cree en mi aunque haya muerto vivir? y el que est? vivo y cree en m? no morir? para siempre". Y provoca en ella una actitud de fe: "Si, Se?or, yo creo que T? eres el Mes?as, el Hijo de Dios".
Y nosotros tenemos que vivir tambi?n con este convencimiento. Hemos sido llamados por el Bautismo a la fe cristiana. Tambi?n nosotros hemos de proclamar: "S?, Se?or, yo creo en ti. T? has dado la vida por m?". Y tambi?n voy caminando hacia un objetivo, hacia una Meta. Si es que me he trazado ese objetivo claro, iluminado por la fe y confianza en Dios, que nos va a dar sus promesas. Aquello que esperamos al final de nuestra vida, aquello que deseamos y esperamos para los de-m?s, aquello que a trav?s de nuestra oraci?n le manifestamos a Dios.

La fe nos dice que nuestra relaci?n con Dios y la esperanza que motiva nuestro quehacer cristiano es relaci?n con Dios y proyecci?n a la vida, en la solidaridad, en la familia, en el trabajo, en la atenci?n a los pobres... La fe cristiana nos motiva. As? la han asumido los que nos han precedido en la fe. As? la hemos de asumir nosotros para vivir la fe y la esperanza.

Tambi?n nosotros esperamos alcanzar del Se?or ese final feliz. Eso es lo que pedimos hoy para nuestro hermano N. El Se?or que le ha llamado a su Gloria, le conceda esa plenitud de vida en los Cielos. Y a los familiares que les d? serenidad en el esp?ritu, paz en el Se?or. En El creemos. En El esperamos. Y por eso como nos dice San Pablo En El nos movemos y existimos, sabiendo lo que esperamos " la aparici?n gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo.

Publicado por verdenaranja @ 22:15  | Homil?as
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Domingo, 18 de noviembre de 2007
ZENITPublicamos la intervenci?n de Benedicto XVI antes y despu?s de rezar la oraci?n mariana del ?ngelus junto a varios miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro en el Vaticano, el domingo 18 de Noviembre de 2007.

?Queridos hermanos y hermanas!

En la p?gina evang?lica del hoy, San Lucas vuelve a proponer a nuestra reflexi?n la visi?n b?blica de la historia y refiere las palabras de Jes?s que invitan a los disc?pulos a no tener miedo, sino a afrontar dificultades, incomprensiones y hasta persecuciones con confianza, perseverando en la fe en ?l. ?Cuando oig?is hablar de guerras y revoluciones ?dice el Se?or--, no os aterr?is; porque es necesario que sucedan primero estas cosas, pero el fin no es inmediato? (Lc 21,9). Consciente de esta advertencia, desde el inicio la Iglesia vive en la espera orante del retorno de su Se?or, escrutando los signos de los tiempos y poniendo en guardia a los fieles de recurrentes mesianismos, que de vez en vez anuncian como inminente el fin del mundo. En realidad, la historia debe seguir su curso, que comporta tambi?n dramas humanos y calamidades naturales. En ella se desarrolla el proyecto de salvaci?n al que Cristo ha dado ya cumplimiento en su encarnaci?n, muerte y resurrecci?n. Este misterio la Iglesia sigue anunciando y poniendo por obra con la predicaci?n, con la celebraci?n de los sacramentos y el testimonio de la caridad.

Queridos hermanos y hermanas: acojamos la invitaci?n de Cristo de afrontar los sucesos diarios confiando en su amor providente. No temamos por el futuro, incluso cuando nos pueda parecer de tintes sombr?os, porque el Dios de Jesucristo, que asumi? la historia para abrirla a su cumplimiento trascendente, es su alfa y omega, el principio y el fin (v. Ap 1,8). ?l nos garantiza que en cada peque?o pero genuino acto de amor est? todo el sentido del universo, y que quien no duda en perder la propia vida por ?l, la reencontrar? en plenitud (v. Mt 16,25).

A tener viva tal perspectiva nos invitan, con singular eficacia, las personas consagradas, que han puesto sin reservas sus vidas al servicio del Reino de Dios. Entre ?stas desear?a recordar particularmente a las llamadas a la contemplaci?n en los monasterios de clausura. A ellas la Iglesia dedica una Jornada especial el mi?rcoles pr?ximo, 21 de noviembre, memoria de la presentaci?n de la Virgen Mar?a en el Templo. Mucho debemos a estas personas que viven de lo que la Providencia les procura mediante la generosidad de los fieles. El monasterio, ?como oasis espiritual, indica al mundo de hoy lo m?s importante, m?s a?n, al final la ?nica cosa decisiva: existe una raz?n ?ltima por la que vale la pena vivir, que es Dios y su amor inescrutable? (Heiligenkreuz, 9 de septiembre de 2007). La fe que opera en la caridad es el verdadero ant?doto contra la mentalidad nihilista, que en nuestra ?poca cada vez va extendiendo m?s su influencia en el mundo.

Nos acompa?a en la peregrinaci?n terrena Mar?a, Madre del Verbo encarnado. A Ella le pedimos que sostenga el testimonio de todos los cristianos, para que se apoye siempre sobre una fe s?lida y perseverante.

[Traducci?n del original italiano realizada por Zenit. Despu?s de rezar el ?ngelus, el Papa salud? a los peregrinos en varios idiomas. En espa?ol dijo:]

Saludo a los peregrinos de lengua espa?ola que han participado en esta oraci?n mariana. Invito a todos a imitar a Mar?a en su disponibilidad para acoger la palabra y la voluntad del Se?or, siendo as? templos vivos de su presencia entre los hombres y testigos de su amor. ?Feliz domingo!

[? Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]

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Discurso que el Papa dirigi? al nuevo Embajador de Indonesia ante la Santa Sede, S. E. el Se?or Suprapto Martosetomo, con ocasi?n de la presentaci?n de las Cartas Credenciales, el 12 de noviembre de 2007.


Excelencia

Me alegro de darle la bienvenida al Vaticano al presentar la Cartas por las que Usted se acredita como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la Rep?blica de Indonesia ante la Santa Sede. Le doy las gracias muy cordialmente por los saludos que me ha tra?do del Gobierno y del pueblo Indonesio, y le pido por favor trasmitir mis propios saludos al Presidente Susilo Bambang Yudhoyono, juntamente con la seguridad de mis oraciones por la paz y prosperidad de la naci?n y sus ciudadanos.
Su Excelencia ha hablado del compromiso de Indonesia de llevar a cabo pol?ticas encaminadas a avanzar en los nobles fines de la democracia y la armon?a social consagradas en la Constituci?n y expresadas elocuentemente en la filosof?a nacional de Pancasila. Esta determinaci?n, que pide sacrificio, esfuerzos decididos para discernir y promover el bien com?n, y la cooperaci?n de todos los grupos pol?ticos y sociales, es indispensable para vencer las fuerzas de polarizaci?n y conflicto, llevando hacia delante la renovaci?n de la vida econ?mica y consolidando un justo orden democr?tico en el respeto pleno por los derechos de cada individuo y comunidad.
Ciertamente en el presente una de las amenazas graves para el ideal querido de Indonesia de la unidad nacional es el fen?meno del terrorismo internacional. Aprecio profundamente su reafirmaci?n de la posici?n del Gobierno de condenar la violencia terrorista, bajo cualquier pretexto que ocurra, como una ofensa criminal que, por su desprecio de la vida humana y libertad, mina los verdaderos fundamentos de la sociedad. Este es particularmente el caso cuando el Santo nombre de Dios se invoca como una justificaci?n para tales actos. La Iglesia a todos los niveles, en fidelidad a la ense?anza de su Maestro, inequ?vocamente condena la manipulaci?n de la religi?n con fines pol?ticos, mientras urge la aplicaci?n de la ley internacional humanitaria en todo aspecto de la lucha contra el terrorismo ( cf. Mensaje para el D?a de la Paz de 2007, 14)

Indonesia, como pa?s de muchas religiones con la poblaci?n m?s grande de musulmanes que cualquier naci?n en el mundo, juega un papel importante y positivo en favorecer la cooperaci?n interreligiosa, ya sea dentro de sus l?mites ya en la comunidad internacional. El di?logo, respecto a las convicciones de los otros, y la colaboraci?n al servicio de la paz son los medios m?s seguros para proteger la concordia social. Estos est?n entre los m?s nobles fines que pueden llevar juntamente los hombres y mujeres de buena voluntad, y, en particular, todos aquellos que adoran al ?nico Dios que es el Creador y el Se?or caritativo de toda la familia humana. Un desarrollo prometedor en este aspecto se representa por las instancias crecientes de cooperaci?n entre cristianos y musulmanes en Indonesia, encaminados particularmente en la prevenci?n de conflictos ?tnicos y religiosos en las m?s agitadas ?reas.

Aunque los cat?licos de Indonesia son una peque?a minor?a, desean participar plenamente en la vida de la naci?n, ?para contribuir al progreso material y espiritual de la sociedad, y para ser fuentes de cohesi?n y armon?a? (cf. Carta al Cuerpo Diplom?tico Acreditado en la Santa Seda, 8 de Enero 2007). A trav?s de su red de instituciones educacionales y de asistencia sanitaria, buscan ofrecer un servicio significativo a sus hermanos y hermanas, sin importar la religi?n, e inculcar los valores ?ticos fundamentales por un aut?ntico progreso c?vico y coexistencia pac?fica. A pesar de que su derecho al libre ejercicio de su religi?n en completa igualdad con sus conciudadanos es garantizado por la constituci?n nacional, la protecci?n de este derecho humano fundamental pide una vigilancia constante por parte de todos. En este aspecto me fijo que Indonesia ha accedido recientemente a la Alianza Internacional de los Derechos Civiles y pol?ticos, y estoy seguro que esta voluntad ayuda a consolidar m?s la libertad y a legitimar la autonom?a de los cristianos individuales y de sus instituciones.

Como Indonesia ahora pertenece como un miembro no permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprovecho la ocasi?n presente para expresar mi confianza que los principios que inspiran sus propias pol?ticas nacionales de pacificaci?n, di?logo y tolerancia capacitar?n a Indonesia a hacer una contribuci?n fructuosa a la soluci?n de los conflictos globales y a la promoci?n de la paz basada en la solidaridad y acuerdo internacionales por el desarrollo integral de los individuos y de los pueblos.

Excelencia, al asumir Usted la misi?n de representar la Rep?blica de Indonesia en la Santa Sede, por favor acepte mis buenos deseos personales por el ?xito de su importante trabajo. Est? seguro que puede siempre contar con las oficinas de la Santa Sede para ayudarle y apoyarle en la realizaci?n de sus altas responsabilidades. Para Usted y su familia, y para todo el querido pueblo Indonesio, invoco cordialmente las abundantes bendiciones del Dios Todopoderoso.

(Traducci?n particular no oficial desde el ingl?s)

Publicado por verdenaranja @ 23:20  | Habla el Papa
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Discurso que dirigi? el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, en el encuentro que mantuvo en Buenos Aires con los obispos de Argentina el 9 de noviembre de 2007.

Queridos hermanos en el episcopado:

Doy gracias al Se?or que me ofrece la posibilidad de reunirme hoy con los pastores del pueblo de Dios que vive y trabaja en la naci?n argentina. A cada uno de ustedes manifiesto mis m?s sinceros sentimientos de fraternidad. Al encontrarme en d?as pasados con el Santo Padre para informarle de este viaje, me encarg? que les transmitiera a ustedes su afectuoso saludo y su cercan?a espiritual, as? como a las comunidades diocesanas que presiden en la caridad. ?l conoce bien la situaci?n de la Iglesia en Argentina y les anima a continuar con entusiasmo en su misi?n al servicio del Evangelio, esforz?ndose por ser gu?as firmes y padres sol?citos de la grey confiada a sus cuidados pastorales, custodiando la sana doctrina y promoviendo incansablemente obras de justicia y caridad. Su Santidad les apoya siempre, les acompa?a con la oraci?n y les recuerda especialmente en la celebraci?n cotidiana de la santa misa.

Con la celebraci?n de la V Conferencia general del Episcopado latinoamericano y del Caribe en Aparecida, los obispos han querido dar un renovado impulso a la nueva evangelizaci?n en las Iglesias locales de esta parte del mundo. Se trata, ciertamente, de un gran desaf?o pastoral, que llama a todo bautizado a dar un testimonio coherente de la propia fe, as? como de su pertenencia gozosa al pueblo de Dios, sinti?ndose verdaderos disc?pulos y misioneros de Jesucristo, camino, verdad y vida. Esto presupone, como condici?n indispensable, una permanente conversi?n interior a Cristo, un encuentro personal y comunitario con ?l, ?nico Redentor nuestro. Que Cristo, s?lo Cristo, sea, pues, el coraz?n y el centro de la tan deseada y aut?ntica renovaci?n pastoral y misionera de la Iglesia en Latinoam?rica.

Ante los muchos desaf?os que el mundo actual presenta a la acci?n evangelizadora, hemos de volver a reafirmar nuestra humilde convicci?n de que la Iglesia, tanto hoy como hace dos mil a?os, puede ofrecer a los hombres el pan de la salvaci?n. S?lo la Iglesia es portadora de este proyecto amoroso, que no es simplemente humano. La Iglesia anuncia y ofrece a Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre, Redentor del hombre y de todo el hombre. Y esto interpela de un modo particular a todos nosotros, obispos de la Iglesia cat?lica, ya que "nuestro cometido es ser para cada persona, de manera eminente y visible, un signo vivo de Jesucristo, maestro, sacerdote y pastor" (cf. Lumen gentium, 21).

En este sentido, resulta oportuno recordar que la oraci?n, que es fundamental en la vida de todo cristiano, con mayor motivo lo ha de ser en la vida y el ministerio de todo obispo. As? lo recordaba el Papa Benedicto XVI en su discurso a los obispos nombrados en el ?ltimo a?o: "Hoy, en el ministerio de un obispo, los aspectos organizativos son absorbentes; los compromisos, m?ltiples; las necesidades, numerosas; pero en la vida de un sucesor de los Ap?stoles el primer lugar debe estar reservado para Dios. Especialmente de este modo ayudamos a nuestros fieles" (Discurso, 22 de septiembre de 2007: L'Osservatore Romano, edici?n en lengua espa?ola, 28 de septiembre de 2007, p. 5).

Adem?s, es muy elocuente que el Santo Padre, tomando el nombre de Benedicto, haya querido proponer a los hombres, en el plano de la fe, la primac?a de Dios sobre la acci?n: ora et labora. La convicci?n del Papa es firme: los grandes problemas que afligen al mundo y a la Iglesia no se superar?n transformando a los cristianos en activistas, sino en disc?pulos de oraci?n. Es cierto que, a los cristianos, como a los dem?s ciudadanos, se les ha de pedir dedicaci?n pol?tica, competencia profesional, promover la solidaridad y la libertad, los derechos y la justicia. Pero lo propio de los cristianos es la oraci?n al Dios vivo.

Sin embargo, rezar, seg?n el Santo Padre, no consiste s?lo en repetir f?rmulas a un Dios que resuelve todos los problemas, sino ante todo en una experiencia de vida que transforma, mejora la capacidad de amar y deja entrever el camino hacia la felicidad interior. Como ha repetido en distintas ocasiones, Benedicto XVI insiste en que, antes de cualquier programa de acci?n, debe estar la adoraci?n, que nos hace libres de verdad e ilumina nuestra actuaci?n.

Queridos hermanos, que su compromiso sea siempre el de dar nuevo vigor a la comuni?n eclesial y conservarla, en primer lugar, entre ustedes mismos y tambi?n entre sus comunidades diocesanas. En algunos casos, esto exigir? de nosotros, pastores, ?nimo, decisi?n y firmeza; otras veces ser? necesario recurrir a la paciencia y a la comprensi?n; siempre tenemos que revestirnos de mansedumbre, de caridad y de prudencia. Sobre todo, tenemos que estar unidos a Cristo y aprender de ?l, el buen Pastor, a ser buenos pastores del reba?o que se nos ha confiado.

Merece la pena subrayar la particular atenci?n que cada obispo ha de reservar a sus sacerdotes. Puesto que son los m?s estrechos colaboradores del ministerio episcopal y participan en el ?nico sacerdocio de Cristo, el Papa Juan Pablo II dec?a: "El obispo ha de tratar de comportarse siempre con sus sacerdotes como padre y hermano que los quiere, escucha, acoge, corrige, conforta, pide su colaboraci?n y hace todo lo posible por su bienestar humano, espiritual, ministerial y econ?mico" (Pastores gregis, 47). En este sentido se expresa tambi?n Su Santidad Benedicto XVI en el discurso antes mencionado: "En vuestra oraci?n, queridos hermanos, deben ocupar un lugar particular vuestros sacerdotes, para que perseveren siempre en su vocaci?n y sean fieles a la misi?n presbiteral que se les ha encomendado. Para todo sacerdote es muy edificante saber que el obispo, del que ha recibido el don del sacerdocio o que, en cualquier caso, es su padre y su amigo, lo tiene presente en la oraci?n, con afecto, y que est? siempre dispuesto a acogerlo, escucharlo, sostenerlo y animarlo" (22 de septiembre de 2007).

La Iglesia en Argentina, por lo que he podido conocer, es muy activa en su compromiso de anunciar el Evangelio y en la catequesis, realizando un gran esfuerzo en la formaci?n permanente del clero y dem?s agentes de pastoral. La formaci?n, que incluye en primer lugar una educaci?n para la oraci?n personal y lit?rgica, es hoy particularmente necesaria para hacer que los cristianos est?n preparados para responder, de modo maduro y consciente, a los desaf?os del mundo actual. Es necesario, por tanto, una acci?n catequ?tica y una educaci?n cristiana que forme un laicado s?lido y convencido. Hace falta, adem?s, que la Iglesia no sea percibida como una simple organizaci?n humanitaria, sino en su realidad m?s aut?ntica, como familia de Dios animada por el amor de Cristo, cuyo objetivo es hacer llegar a cada hombre y mujer el mensaje ?ntegro de la salvaci?n. Las obras de promoci?n humana, que se realizan con gran generosidad, ser?n entonces el testimonio visible del amor de Cristo, que quiere que todos los hombres lleguen al conocimiento de la verdad y experimenten la fuerza renovadora de su Esp?ritu.

A medida que se conoce m?s a Cristo, se acrecienta el deseo de alimentarse de su Cuerpo y de su Sangre. A este prop?sito, el concilio Vaticano II afirma que el sacrificio eucar?stico es "fuente y cima de toda la vida cristiana" (Lumen gentium, 11). Toda comunidad cristiana crece alrededor de la Eucarist?a y experimenta su acci?n eficaz y santificadora, especialmente cuando se re?ne en el d?a del Se?or, el domingo. Parece oportuno subrayar aqu? que, desde los primeros tiempos de la Iglesia, los pastores han recordado continuamente a los fieles la importancia de santificar el d?a del Se?or, as? como la necesidad de participar en la asamblea lit?rgica.

Es muy importante a este respecto el cuidado de los sacerdotes en fomentar una celebraci?n lit?rgica digna y piadosa, as? como el esfuerzo por desarrollar una profunda y extensa catequesis entre los fieles, que les lleve a participar con m?s plenitud en los sagrados misterios. Para que la celebraci?n eucar?stica dominical sea m?s fructuosa es necesario tambi?n el acercamiento y la familiaridad cada vez m?s profunda con la palabra de Dios, la cual constituye una parte esencial de la celebraci?n.

La Iglesia es una gran familia a la que Jes?s nos convoca y en la que nos inserta. ?l nos llama a participar en su misi?n mediante una riqueza de ministerios. El encuentro con Cristo en la Eucarist?a despierta en el cristiano un fuerte deseo de anunciar el Evangelio y testimoniarlo en la sociedad, para hacerla m?s humana y solidaria. De la Eucarist?a ha brotado a lo largo de los siglos una inmensa riqueza de caridad, de generosidad para compartir las dificultades de los dem?s, de amor para trabajar por un mundo m?s justo, pac?fico y fraterno.

Adem?s, el misterio de Cristo que la Iglesia proclama, celebra y vive, se hace visible de un modo privilegiado all? donde una comunidad concreta tiende a la santidad. Como gusta repetir el Papa Benedicto XVI, ser santos es, en el fondo, ser amigos fieles y verdaderos de Cristo, reconocerlo y amarlo de modo concreto en los hermanos. Cada comunidad deber?a reflejar esta luz de santidad y alegr?a.

Pienso en estos momentos en la parroquia, ese conjunto de bautizados que, como un peque?o cosmos, re?ne a todos los miembros de la Iglesia: sacerdotes, religiosos y fieles laicos, cada uno seg?n su propia vocaci?n. Es en las familias cristianas, en las cuales se vive y se transmite la fe a los hijos, donde nacen y maduran las vocaciones al servicio del reino de Dios.

Por eso es tan importante que las comunidades parroquiales sean espacios visibles de concordia, escuelas de oraci?n, espejos de caridad y manantiales de esperanza, de modo que todos sus miembros experimenten el gozo de sentirse amados por el Se?or y por sus hermanos, y sientan tambi?n la necesidad de transmitir a quienes les rodean la plenitud de felicidad que da el ser disc?pulos de Cristo. En este sentido, s? que ustedes est?n muy impulsados a compartir, sobre todo con los j?venes, esta riqueza que proviene del Evangelio, y tambi?n su solicitud por la pastoral vocacional y el acompa?amiento formativo y espiritual de los candidatos al sacerdocio y a la vida consagrada.

Queridos hermanos, deseo agradecer, por ?ltimo, todas sus atenciones, de modo particular las palabras que el presidente de la Conferencia episcopal me ha dirigido, en nombre de todos, al principio de este encuentro, y que me han ofrecido la ocasi?n para compartir estas reflexiones. Asimismo, he querido hacerme int?rprete de la constante solicitud del Santo Padre por las diversas comunidades eclesiales de Am?rica Latina. En su nombre les animo a caminar con la confianza puesta en Dios, fieles a su misi?n de ense?ar al pueblo fiel con la palabra y con el ejemplo de vida.

Que la Virgen Mar?a, a la que el pueblo argentino se dirige con filial devoci?n invoc?ndola con muchas y bellas advocaciones, nos sostenga y gu?e en nuestro ministerio pastoral. Sobre todos imploro la especial intercesi?n de santo Toribio de Mogrovejo, patrono del Episcopado latinoamericano. Por mi parte, les tengo presentes en la oraci?n y, con gran afecto, les renuevo los sentimientos de mi fraterna estima en Cristo.

Publicado por verdenaranja @ 19:44  | Hablan los obispos
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Se ha recibido en la parroquia comunicaci?n del delegado de Caritas Arciprestal comunicando la distinci?n que le ha hecho el CIT de Icod de los Vinos.

Caritas
Arciprestal de
load de los Vinos


CIRCULAR


922 122 401 922 122 401
[email protected],hotrnail.com
Plaza de la Candelaria, s/n, Icod de los Vinos
Icod de los Vinos,

12 de noviembre de 2007

Por medio de la presente se les comunica a C?ritas Diocesana y parroquiales del Arciprestazgo de Icod que la Junta Directiva del centro de Iniciativas y Turismo ha acordado conceder la CEPA DE HONOR 2007 a C?ritas Arciprestal de Icod de los Vinos.

Dicho acto tendr? lugar el pr?ximo 24 de noviembre a las 20:00 horas en la Sociedad Centro Icod d a~od de los Vinos, por lo que esperamos contar con la presencia de todos, a qG~e se nos concede por nuestra labor conjunta.
Atentamente

Comentario a las lecturas del domingo 33 del tiempo ordinario - C publicado en DIARIO DE AVISOS del domingo 18 de Noviembre de 2007 bajo el epigrafe "el domingo, fiesta de los cristianos".

Perseverar
es la clave


DANIEL PADILLA


Si no fuera una irreverencia, te dir?a, Se?or, que eres un "aguafiestas". Para muestra, el bot?n del evangelio de hoy.

Estaban tus seguidores, quiz? en un atardecer rojizo y oto?al, y t? les sacas de su ?xtasis con un inesperado jarro de agua fr?a: "De todo eso no quedar? piedra sobre piedra".

Yo ya s? que un buen m?dico debe avisar a sus pacientes de la gravedad de sus males y del riesgo de una operaci?n. Yo ya s? que un buen profesor, al comenzar el curso, debe se?alar las posibles dificultades de su asignatura. Pero, ?caramba!, T?... te pasas. Bien est? que nos recuerdes que "no tenemos aqu? ciudad permanente, sino que andamos buscando la del futuro". Bien est? aquel interrogante que nos lanzaste: "?De qu? te sirve ganar el mundo, si pierdes tu alma?". Pero, para subrayarnos la "transitoriedad de esta vida", ?no pod?as haber dicho simplemente: "Bella es esta ciudad de Jerusal?n con su templo; pero m?s bella es la Jerusal?n celestial?". Pues, no. T? vas y, en frases breves y cortantes, lo sueltas todo: "Que nadie os enga?e, ya vendr?n usando mi nombre. Habr?
guerras y revoluciones. Se alzar? pueblo contra pueblo. Terremotos, Epidemias, Hambres, Espantos, Signos en el
cielo. Les echar?n mano. Ir?n a los tribunales. Hasta sus padres les traicionar?n". As?, sin circunloquios. Sin
pa?os calientes. ?Te llamaban "maestro", s?. Y de verdad lo eras! Pero tus m?todos pedag?gicos, Se?or, me resultan muy "sorprendentes".

Y, sin embargo, hay una l?nea, la ?ltima de tu discurso, que creo es la clave de todo: "Con vuestra perseverancia, salvar?n vuestras almas". Diagnosticabas con crudeza, s?, la enfermedad. Pero ofrec?as con limpieza la medicina:
"La perseverancia". La perseverancia ser? el secreto de tus seguidores. Ya, en otra ocasi?n, hab?as dicho: "Quien po-
ne su mano en el arado y vuelve la vista para atr?s, no es digno de ser disc?pulo m?o". Esa es la m?xima que ofre-
ces al cristiano. T? no quieres a tu lado fichajes "de un d?a", amigos de un momento, fuegos de artificio. T? eres partidario de planificar bien el camino, de estudiarlo, y de caminar luego, a lo seguro. Para que nadie pueda decirnos: "Este hombre empez? a construir, pero no supo terminar". T? no quieres que hagamos "muchas" cosas, sino que hagamos quiz? una sola, pero con "mucha garra".

Ese es justamente nuestro gran fallo. Comenzamos cada a?o nuestra aventura cristiana a buen ritmo, con fuerte pedaleo, pero pronto nos vamos descolgando del pelot?n de cabeza, como en las "vueltas ciclistas". Nos lanzamos al matrimonio, por ejemplo, con toda la belleza y la rotundidad de las palabras lit?rgicas: "Te aceptar? en las alegr?as y en las penas, en la salud y en la enfermedad". Pero a la primera contrariedad, buscamos el portillo de la anulaci?n o del divorcio. Y as?, siempre. Somos una atolondrada manada de "iniciadores de todo" que, a la menor dificultad, nos convertimos en "continuadores de nada".

Quiz? por eso T? nos hablaste tan claro. Es como si nos dijeras: "No se entusiasmen demasiado ante lo bello y f?cil. Prep?rense, m?s bien, para lo duro y dificil".

Mucho me temo, Se?or, que con todos mis d?as vividos, s?lo vaya consiguiendo ofrecerte una pobre "sinfon?a inacabada".

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18 Noviembre (ACI).- Ante de miles de feligreses reunidos en la Plaza de San Pedro para el rezo del ?ngelus Dominical, el Papa Benedicto XVI rechaz? los ?recurrentes mesianismos? que una y otra vez anuncian como inminente el fin del mundo y explic? que ?la historia sigue su curso, y comporta tambi?n dramas humanos y calamidades naturales?.

Al reflexionar sobre la lectura del evangelio de este Domingo, el Santo Padre record? que, desde su inicio, la Iglesia ?vive en la atenci?n orante de su Se?or, escrutando los signos de los tiempos y manteniendo en guardia a los fieles de los recurrentes mesianismos, que de cuando en cuando anuncian como inminente el fin del mundo?.

"En realidad, ?precis? el Pont?fice? la historia tiene que seguir su curso, que comporta tambi?n dramas humanos y calamidades naturales. En ella se desarrolla un dise?o de salvaci?n a la cual Cristo ya ha dado cumplimiento en su encarnaci?n, muerte y resurrecci?n. Este misterio la Iglesia contin?a anunci?ndolo y actu?ndolo con la predicaci?n, con la celebraci?n de los sacramentos y el testimonio de la caridad?.

Ante estos episodios, ?no temamos el porvenir?, dijo el Papa, quien inst? a los feligreses a acoger ?la invitaci?n de Cristo de enfrentar los eventos cotidianos fi?ndose de su amor?.

Ant?doto contra el nihilismo: fe y caridad

Finalmente, Benedicto XVI resalt? el ejemplo de caridad de las personas consagradas, especialmente a los que ?se han retirado en contemplaci?n en los monasterios de clausura? y a quienes la Iglesia dedica una Jornada especial el pr?ximo 21 de noviembre.

Los monasterios, se?al?, son ?oasis espirituales? que indican que Dios y su amor inescrutable son la ?ltima raz?n por la cual vale la pena vivir.

?La fe que opera en la caridad es el verdadero ant?doto contra la mentalidad nihilista, que en nuestra ?poca va siempre extendiendo m?s su influjo en el mundo?, resalt?.

La CEE he editado un DOSSIER informativo con motivo de la Campa?a de Comunicaci?n para el sostenimiento econ?mico de la Iglesia Espa?ola en el que se encuentra el siguiente cap?tulo:

EL SOSTENIMIENTO DE LA IGLESIA CAT?LICA EN ESPA?A


La colaboraci?n del Estado: principales hitos en la financiaci?n de la Iglesia 1979: Acuerdo entre el Estado Espa?ol y la Santa Sede sobre Asuntos Econ?micos seg?n el cual ?el Estado se compromete a colaborar con la Iglesia Cat?lica en la consecuci?n de su adecuado sostenimiento econ?mico, con respeto absoluto del principio de libertad religiosa? (reflejada en la Constituci?n de 1978). Se establece una ?nica cantidad para el sostenimiento de la Iglesia y se fija un periodo de tres a?os para implantar un sistema de asignaci?n tributaria (ser?n los contribuyentes
quienes determinen si desean que una parte de sus impuestos se destine a la Iglesia)

1988: Primer ejercicio que se aplica la asignaci?n tributaria. Se establece que el porcentaje de los impuestos que se destinar? a la Iglesia ser? 0,5239% y, como
alternativa, se ofrece a los contribuyentes la casilla de ?otros fines de inter?s social?. Se fija un nuevo periodo transitorio de tres a?os en el que la asignaci?n tributaria
sustituir? progresivamente a la aportaci?n del Estado. Y se se?ala que este sistema tiene que aportar a la Iglesia recursos de cuant?a similar, por lo que la dotaci?n a la
Iglesia tendr? un complemento anual con cargo a los Presupuestos.

2000: Se establece la compatibilidad entre la asignaci?n en la declaraci?n de IRPF
a favor de la Iglesia y la destinada a otros fines sociales. Los contribuyentes pueden marcar ambas opciones, sin que disminuya la cantidad dedicada a las diferentes partidas.
2002: Se publica la Ley de Mecenazgo que equipara, a efectos fiscales, a la Iglesia con el resto del sector no lucrativo del pa?s (fundaciones, ONG, etc.)

2006: El Gobierno y la Iglesia acuerdan un nuevo modelo de financiaci?n que elimina la dotaci?n directa del Estado a la Iglesia, aumenta la asignaci?n del IRPF del 0,5239% al 0,7% y elimina la exenci?n del IVA.

2007: Entrada en vigor del nuevo modelo de financiaci?n.

2008: Primera campa?a de la Renta (correspondiente al ejercicio 2007) en que se elimina la dotaci?n directa del Estado y se asigna a la Iglesia el 0,7% del IRPF de
quienes marquen la casilla de la Iglesia.

El nuevo sistema de asignaci?n tributaria a favor de la Iglesia Durante el mes de diciembre de 2006, la Nunciatura Apost?lica (representante de la Santa Sede en Espa?a) y el Ministerio de Asuntos Exteriores acuerdan la reforma
del sistema de asignaci?n tributaria y la adaptaci?n del r?gimen de IVA de la Iglesia a los requerimientos de la Comisi?n Europea.

La Ley de presupuestos de 2007 incluye el desarrollo de dicho sistema, que se resume en los siguientes puntos:

o Elevaci?n, con car?cter indefinido, del porcentaje de asignaci?n tributaria que
pasa del 0,5239 al 0,7%. No se establece un periodo concreto de vigencia del sistema para evitar que cada a?o tenga que regularse el porcentaje, que ser? del 0,7% salvo que se establezca lo contrario.

o Para su sostenimiento, la Iglesia percibir? ?nicamente, la cantidad que resulte de la asignaci?n tributaria. Desaparece el complemento presupuestario, es decir, la Iglesia deja de recibir cantidades con cargo a los presupuestos Generales del Estado para su sostenimiento b?sico.

o La primera declaraci?n en la que los contribuyentes podr?n asignar el 0,7% se realizar? en 2008.

o El importe a cuenta a recibir durante el a?o 2007 se eleva en un 4%, con relaci?n a 2006. Se pacta este peque?o incremento de los pagos a cuenta con criterios de prudencia.

o El dinero recibido a cuenta en 2007 se liquidar? en un sentido u otro antes del 30 noviembre del 2008, cuando se tengan los datos de la declaraci?n efectuada meses antes.

o Se elevan a definitivas las cantidades recibidas en 2006.

o Hay un compromiso de mejora de la memoria justificativa que entrega la Iglesia cada a?o. Se aportar? una informaci?n m?s sencilla y ?til sobre el destino de los fondos obtenidos por la asignaci?n tributaria.

o Se renuncia a la exenci?n por IVA en la adquisici?n de bienes inmuebles y en la adquisici?n de objetos destinados al culto.

Principales cambios en el sistema de financiaci?n de la Iglesia Cat?lica, tras el acuerdo de 2006

Antes del acuerdo:

o El Estado realizaba aportaciones a la Iglesia con cargo a los Presupuestos Generales.

o Los ingresos obtenidos a trav?s de la X en la declaraci?n de IRPF eran del 0,5239% de la cuota integra de los contribuyentes que expresamente marcaban la casilla de la Iglesia Cat?lica.

o La Iglesia estaba exenta de pagar el IVA en la adquisici?n de bienes inmuebles y de objetos destinados al culto.

Con el nuevo modelo de financiaci?n:

o Se eliminan las aportaciones directas del Estado con cargo a los Presupuestos
o Desaparece la exenci?n del IVA.
o Se incrementa el coeficiente de asignaci?n en la declaraci?n de la renta del
0,5239% al 0,7%

Fuentes de financiaci?n de la Iglesia Cat?lica en Espa?a tras el acuerdo de 2006

o Aportaciones directas de los fieles: Es la principal fuente de financiaci?n de las entidades de la Iglesia y debe ser incrementada con las acciones decomunicaci?n que se van a desarrollar. Entre ellas, podemos destacar:

? Donativos y colectas ordinarias.
? Suscripciones peri?dicas.
? Cuotas familiares o personales, entregadas mediante transferencia bancaria
permanente a favor de la Parroquia o la Di?cesis.
? Herencias
? Aranceles: Cantidades recibidas por intenciones de misas, expedientes
matrimoniales.
? Colectas extraordinarias: Campa?as destinadas a alg?n fin concreto (DOMUND, Campa?a contra el Hambre, etc.)
o Colaboraci?n con el Estado: A partir de la Declaraci?n de 2007 (a realizar en 2008), la Iglesia s?lo recibir? del Estado el 0,7% de la cuota ?ntegra de los contribuyentes que manifiesten su deseo de que ese porcentaje de sus impuestos vaya a la Iglesia Cat?lica.

o Rendimientos del patrimonio eclesi?stico: La Iglesia ha ido constituyendo un patrimonio estable que custodia con criterios de prudencia, cumpliendo la voluntad de sus donantes, y del que obtiene rendimientos para acometer obras
apost?licas. Estos bienes aportan un rendimiento que en ning?n caso supera el 5% de los ingresos de una Di?cesis.
o Otras fuentes de financiaci?n:

? Ingresos por la realizaci?n de algunas actividades econ?micas: trabajo en colegios, hospitales, etc.; editoriales; librer?as; etc.
? Subvenciones obtenidas a trav?s de las convocatorias p?blicas para programas de atenci?n social
? Acceso a fondos para rehabilitaci?n del patrimonio cultural
La fiscalidad actual de la Iglesia Cat?lica en Espa?a
La ?Ley de Mecenazgo? (Ley 49/2002) equipara el r?gimen fiscal de la Iglesia al del resto de entidades del sector no lucrativo (ONG, Fundaciones, etc.)

El r?gimen fiscal actual es el siguiente:

o Est?n exentos del pago de Impuesto de Sociedades los donativos, las colectas, los rendimientos del patrimonio mobiliario (intereses, dividendos, etc.) e inmobiliario (alquileres, etc.) y las plusval?as generadas por ventas de patrimonio.

o Tambi?n est?n exentas algunas actividades econ?micas de asistencia social, las prestadas en hospitales y colegios, las editoriales y librer?as, las visitas culturales,
la realizaci?n de cursos o conferencias, las actividades deportivas y aquellas cuyo importe no supere los 20.000 euros.
o Est?n exentas del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) las propiedades de la Iglesia en los que se llevan a cabo las actividades antes mencionadas.

o Las instituciones de la Iglesia quedan exentas del pago del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales a ra?z de la Ley de Mecenazgo.

o Por ?ltimo, la Iglesia est? exenta del pago de plusval?as por terrenos, del Impuesto sobre sucesiones y donaciones y del Impuesto de Actividades Econ?micas.

La financiaci?n de otras Iglesias europeas

A la hora de comparar la aportaci?n econ?mica del Estado de las principales iglesias europeas, conviene hacer una distinci?n entre aquellos pa?ses que se declaran confesionales (Reino Unido, Dinamarca, Noruega, Suecia, Finlandia y Grecia) y los aconfesionales (B?lgica, Holanda, Luxemburgo, Austria, Alemania, Francia e Italia).

En los pa?ses confesionales hay pr?cticamente una fusi?n entre Iglesia y Naci?n. La Iglesia pasa a ser un organismo estatal m?s, incluso con departamento ministerial propio. Los oficios religiosos son servicios p?blicos en el sentido administrativo del t?rmino y sus oficiantes son funcionarios estatales. L?gicamente, en estos pa?ses existe una dotaci?n estatal presupuestaria que constituye uno de los cap?tulos de
los Presupuestos Generales del Estado. Y esta dotaci?n se aporta ?nicamente a la Iglesia considerada oficial.

En los pa?ses aconfesionales, todos, con la ?nica excepci?n de Francia, mantienen la aportaci?n estatal a las Iglesias con cargo a los Presupuestos. Veamos cada caso de forma separada:

B?lgica, Holanda y Luxemburgo

La legislaci?n menciona expresamente a la Iglesia y mantiene la dotaci?n presupuestaria. Tambi?n hay dotaciones a otras confesiones e iglesias que cumplen determinados requisitos legales.

Austria

Mantiene una dotaci?n estatal que se actualiza cada dos a?os. Las Iglesias, apoy?ndose en la ley, obtienen la aportaci?n de los fieles por medio de oficinas eclesi?sticas. Adem?s, se garantiza por parte del Estado la posibilidad de exigir la
aportaci?n de los fieles ante los tribunales.

Alemania

Se garantiza a las iglesias el derecho reconocido por la Ley de percibir impuestos.

La recaudaci?n del impuesto eclesi?stico corre a cargo del Estado, que lo pone a disposici?n de las distintas Iglesias y asociaciones filos?ficas que tengan el car?cter
de corporaciones de derecho p?blico. Adem?s, las diversas Regiones contribuyen con prestaciones financieras a las distintas iglesias de sus respectivos territorios,
merced a los concordatos y convenios eclesi?sticos que tienen firmados. Los impuestos eclesi?sticos constituyen en Alemania el 75% de la financiaci?n total de las Iglesias. El impuesto eclesi?stico es un tributo impuesto por las Iglesias y es
proporcional (se calcula en funci?n de la cuant?a que se debe pagar al fisco), oscilando entre el 8% y el 9% sobre la renta o el salario.

Italia

Incorpora el sistema de asignaci?n tributaria. Desde el a?o 1990, el 8 por mil del impuesto sobre la renta de las personas f?sicas se destina a fines de inter?s social, bajo la gesti?n del Estado, y a fines religiosos, bajo la directa gesti?n de la Iglesia Cat?lica, seg?n las opciones expresadas por los contribuyentes. Sin embargo, el sistema italiano aporta mejoras respecto al espa?ol: en el caso de aquellas
declaraciones en las que expresamente no se elige ninguna de las dos opciones, se destina ese porcentaje en proporci?n a las opciones expresadas. Adem?s, se prev? el mantenimiento por parte del Estado de 3.870 templos de valor hist?rico-art?stico y los ciudadanos cat?licos podr?n detraer a efectos fiscales hasta un m?ximo de 540 euros en concepto de limosnas debidamente entregadas y justificadas.

Resumiendo, el sistema espa?ol es similar al italiano (por el sistema en s? y por la previsi?n de hacerlo accesible a otras confesiones), aunque resulta inferior a ?ste, tanto por la menor asignaci?n tributaria, como por el complemento del
mantenimiento de los templos de valor hist?rico-art?stico.
El futuro del Sostenimiento Econ?mico de la Iglesia
A ra?z del Acuerdo firmado entre la Nunciatura Apost?lica y el Gobierno en 2006, se amplia el grado de autofinanciaci?n de la Iglesia.

A partir de ahora, el sostenimiento econ?mico de la Iglesia Cat?lica depender? exclusivamente de la voluntad de sus fieles y simpatizantes. Es decir, se debe producir un cambio de mentalidad entre los cat?licos, que tendr?n que asumir su
responsabilidad en la financiaci?n de su Iglesia (marcando la X en su declaraci?n de IRPF o realizando aportaciones peri?dicas a su parroquia o di?cesis).

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AFRICA/GHANA - Son m?s de 27 millones los esclavos modernos: intervenci?n del Secretario del Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes en el Seminario sobre las nuevas esclavitudes promovido por los Obispos africanos y europeos

Cape Coast (Agencia Fides) - Son 27 millones los esclavos modernos, afirma S.E Mons. Agostino Marchetto, Secretario del Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, citando los datos de la organizaci?n Internacional del Trabajo (ILO), en su intervenci?n en el Seminario "Conozco los sufrimientos de mi pueblo" (Es. 3, 7). La esclavitud y las nuevas esclavitudes", promovido por los Obispos africanos y europeos, que se tiene a Cape Coast en Ghana (ver Fides 7, 14 y 15 de noviembre de 2007). En su discurso Mons. Marchetto ha recordado las 3 categor?as de esclavitud moderna establecidas por el ILO: la impuesta por el Estado, la impuesta por privados para explotaci?n sexual y la impuesta por privados con fines de explotaci?n econ?mica. A la primera categor?a pertenecen tambi?n los ni?os soldado: seg?n una relaci?n de las Naciones Unidas los j?venes menores de 18 a?os obligados alistarse son 300.000 en todo el mundo.
La explotaci?n de personas, se?ala Mons. Marchetto, se ve favorecido por otro drama moderno, el de el gran n?mero de desplazados y evacuados causados por guerras, insurrecciones y en algunos casos por desastres naturales. Mons. Marchetto recuerda que a finales del 2006 eran 32,9 millones las personas que entraban en las categor?as de asistidas por el Alto Comisariado de la ONU para los Refugiados. "Muy probablemente los que no tienen status legal o no tienen una documentaci?n adecuada no han sido incluidos en esta consideraci?n" se?ala Mons. Marchetto. Las personas en posici?n irregular ?pueden ser particularmente sometidas a diversas formas de tr?fico y explotaci?n".

El Secretario del Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes ha delineado a continuaci?n como la comunidad internacional hab?a promovido una legislaci?n para impedir el tr?fico y la explotaci?n de los seres humanos, a partir de la Convenci?n sobre el Trabajo forzado desde 1930 hasta la Convenci?n contra el Tr?fico de seres humanos del Consejo de Europa que entrar? en vigor el 1? de febrero del 2008.

"Otro paso importante es la decisi?n tomada por el Consejo de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas de nombrar un Relator Especial sobre las formas contempor?neas de esclavismo" afirma Mons. Marchetto. ?Un fraile franciscano, Joseph Legounou, que muri? hace un a?o, habl? ante una reuni?n de la ONU sobre las actuales formas de esclavitud en ?frica occidental, y en particular en su Pa?s nativo, el Togo" recuerda el Secretario del Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes reafirmando que "la Iglesia no ha permanecido indiferente o callada frente a las modernas formas de esclavitud."

A este prop?sito Mons. Marchetto cita las numerosas intervenciones de los Pont?fices sobre el tema y los numerosos documentos producidos por el Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes de todo el mundo. Adem?s la Iglesia est? junto a las v?ctimas del tr?fico: asistiendo a las mujeres para salir del giro infernal de la prostituci?n forzada y ayudando a los ni?os soldado a integrarse en la sociedad civil (como ocurre en muchos Pa?ses africanos).

"No podemos olvidar que la causa profunda del horroroso fen?meno de las nuevas formas de esclavitud es sobre todo la enorme diferencia econ?mica entre Pa?ses ricos y pobres, y entre los ricos y los pobres dentro del mismo Pa?s" concluye Mons. Marchetto. (L.M) (Agencia Fides 16/11/2007 L?neas: 42 Palabras: 581)

Links:
Intervenci?n de Mons. Marchetto, en ingl?s:
http://www.fides.org/eng/documents/ghanamigrationnewslaveries07.doc

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Homil?a que pronunci? el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, el 10 de noviembre en Fort?n Mercedes, durante una misa celebrada ante la tumba del beato Ceferino Namuncur?.


Queridos hermanos y hermanas:

"El Dios de Abrah?n, Dios de Isaac, Dios de Jacob, no es Dios de muertos, sino de vivos".

Esta tarde celebramos la Eucarist?a, es decir nuestra acci?n de gracias al Dios de los vivos, en la tumba del venerable siervo de Dios Ceferino Namuncur?, que ma?ana, por voluntad del Santo Padre Benedicto XVI, ser? inscrito en el cat?logo de los beatos.

Ante este luminoso ejemplo de santidad juvenil queremos reconocer y proclamar que el amor es m?s fuerte que la muerte. Mirando a este peque?o y, sin embargo, gran h?roe de la fe, deseamos confesar la perenne validez de la paradoja evang?lica del "perder la vida para encontrarla de nuevo", inscrita ante todo en el coraz?n de Dios y, despu?s, como consecuencia, en el coraz?n humano. La vida entregada, regalada, "gastada" en favor de los otros, no muere nunca: permanece para siempre. El amor total, que es don gratuito de s? mismo, rompe las barreras, acerca los pueblos y las culturas, acrecienta la humanidad, y deja el signo indeleble de la vida que no muere.

Este es el proyecto del "pan partido y del vino derramado", que ahora celebramos, y que Ceferino, enamorado de la Eucarist?a, personific? generosamente durante su corta vida.

En la noche del Jueves santo de 1904, un a?o antes de morir, vivi? ?l una profunda y misteriosa experiencia eucar?stica. "Oy? una voz suave" ?as? confes? Ceferino un d?a despu?s a sus amigos?, "una voz que me llamaba insistentemente, dici?ndome: "Ven, amigo, ven". Me sorprendi? no ver a nadie junto a mi cama; pero, cuando me despert?, descubr? en mis manos una estampa de la Eucarist?a, que tengo siempre la costumbre de poner en la funda de la almohada, y cuando la bes?, me pareci? o?r nuevamente aquella insistente invitaci?n".

"Ven, amigo, ven": el Dios de los vivos llamaba a Ceferino a la vida eucar?stica, a esa vida que deja vac?a la tumba y vence la muerte.

?Qu? puede ofrecer a nuestra existencia un adolescente que muere, cuando apenas tiene diecinueve a?os? ?Qu? mensaje nos ha dejado con su breve existencia? ?Qu? es lo que qued? grabado en el coraz?n de quienes lo conocieron?

Muchas cosas han quedado impresas en el coraz?n de quien conoci? a Ceferino. Los testimonios del proceso can?nico est?n envueltos, por as? decir, en una atm?sfera de admiraci?n y nostalgia. Como muestra, se puede recordar un frase de mons. Cagliero. Contemplando emocionado el candor que irradiaba la figura de Ceferino, el ap?stol de la Patagonia exclam?: "En este muchacho se ve que reina la gracia".

Se ha dicho, y es verdad, que "hace m?s ruido un ?rbol que cae que un bosque que crece". Los peri?dicos generalmente est?n llenos de "otras historias", las que manifiestan los l?mites de nuestra humanidad y la triste herencia del pecado original. Sin embargo, no debemos olvidar que la historia de los hombres es, sobre todo, una historia de gracia, siempre sostenida e iluminada por la providencia de Dios, y en la que los verdaderos h?roes son los santos que la llenan, los reconocidos y tambi?n los no canonizados: este es precisamente el bosque que crece silenciosamente.

El siervo de Dios Pablo VI sol?a repetir que "el hombre contempor?neo escucha m?s a gusto a los que dan testimonio que a los que ense?an, o si escucha a los que ense?an es porque dan testimonio" (Evangelii nuntiandi, 41). Desde Pablo VI hasta el Papa Benedicto XVI, pasando por el extraordinario testimonio de vida de Juan Pablo II, la Iglesia ha desarrollado, entre el segundo y el tercer milenio de su historia, una verdadera y propia "teolog?a del testimonio", que quiz?s todav?a no se ha desarrollado debidamente como disciplina acad?mica.

Es verdad, en cualquier caso, que "los libros de texto" indispensables para progresar en esta disciplina, destinada a renovar la teolog?a actual, a menudo repetitiva e "intelectualista", son precisamente la vida de los santos, entre las que se incluye con justo t?tulo la del pr?ximo nuevo beato.

Debemos dar gracias al Se?or por habernos dado a Ceferino, un peque?o pero gran testigo de la fe.

Am?n.

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Uno de los asistentes a la Quinta reuni?n de CELAM fue el obispo de San Crist?bal de las Casas, monse?or Felipe Arizmendi Esquivel, quien en el siguiente art?culo ofrece las claves para le lectura, interpretaci?n y puesta en pr?ctica del "Acontecimiento" de Aparecida.

Grandes l?neas de ?Aparecida?
RECOMENZAR DESDE CRISTO


VER
Los obispos mexicanos estamos reunidos, en nuestra LXXXIV Asamblea ordinaria, para estudiar el Documento de Aparecida, que elaboramos en mayo pasado en Brasil, aprobado ya por el Papa Benedicto XVI. Lo mismo est?n haciendo las dem?s Conferencias Episcopales de los pa?ses de nuestro subcontinente. Junto con nuestras comunidades, queremos responder a lo que el Esp?ritu ha dicho y pedido a nuestras Iglesias.

No faltan comentaristas, incluso un protestante furibundo contra todo lo cat?lico, que s?lo resaltan los cambios que hicieron los colaboradores del Papa, como si esto quitara autoridad y densidad al documento. Otros le quieren buscar deficiencias, como alguien que me pregunt?, en una conferencia di sobre el tema, qu? le faltaba al documento; era su gran inquietud. Es obvio que el texto no es una enciclopedia, que trate de todo, sino s?lo remarca lo que en este momento requiere nuestra Iglesia.

?Cu?les son las grandes l?neas del documento? Tratar? de exponer, en art?culos sucesivos, algunas de las que considero m?s importantes. Ahora resalto la que juzgo como b?sica.

JUZGAR
Desde la introducci?n, el documento nos invita a centrarnos en lo fundamental, que es el encuentro personal con Cristo: ?A todos nos toca recomenzar desde Cristo, reconociendo que no se comienza a ser cristiano por una decisi?n ?tica o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientaci?n decisiva? (No. 12).

No nos podemos confiar ni estar tranquilos porque en M?xico los cat?licos somos mayor?a, pues no s?lo disminuye el n?mero, sino que la fe de muchos es muy d?bil y fragmentaria. Por ello, ?la Iglesia est? llamada a repensar profundamente y relanzar con fidelidad y audacia su misi?n en las nuevas circunstancias... Se trata de confirmar, renovar y revitalizar la novedad del Evangelio arraigada en nuestra historia, desde un encuentro personal y comunitario con Jesucristo, que suscite disc?pulos y misioneros. Ello no depende tanto de grandes programas y estructuras, sino de hombres y mujeres nuevos que encarnen dicha tradici?n y novedad, como disc?pulos de Jesucristo y misioneros de su Reino, protagonistas de vida nueva? (No. 11).

La Iglesia no es fin en s? misma; es para Cristo y el pueblo. ?Aqu? est? el reto fundamental que afrontamos: mostrar la capacidad de la Iglesia para promover y formar disc?pulos y misioneros que respondan a la vocaci?n recibida y comuniquen por doquier, por desborde de gratitud y alegr?a, el don del encuentro con Jesucristo. No tenemos otro tesoro que ?ste. No tenemos otra dicha ni otra prioridad que ser instrumentos del Esp?ritu de Dios, en Iglesia, para que Jesucristo sea encontrado, seguido, amado, adorado, anunciado y comunicado a todos, no obstante todas las dificultades y resistencias. ?ste es el mejor servicio ??su servicio!? que la Iglesia tiene que ofrecer a las personas y naciones? (No. 14).

ACTUAR?Conocer a Jesucristo por la fe es nuestro gozo; seguirlo es una gracia, y transmitir este tesoro a los dem?s es un encargo que el Se?or, al llamarnos y elegirnos, nos ha confiado? (No. 18). Por ello, nuestro empe?o es que todos los cat?licos ?y a?n los no creyentes- conozcan m?s a Jesucristo, se apasionen por su Evangelio y lo contagien a su alrededor.

Nos sentimos dichosos de ser cristianos y cat?licos. ?En el encuentro con Cristo queremos expresar la alegr?a de ser disc?pulos del Se?or y de haber sido enviados con el tesoro del Evangelio. Ser cristiano no es una carga sino un don: Dios Padre nos ha bendecido en Jesucristo su Hijo, Salvador del mundo? (No. 28). ?La alegr?a que hemos recibido en el encuentro con Jesucristo, ? deseamos que llegue a todos... Conocer a Jes?s es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona; haberlo encontrado nosotros es lo mejor que nos ha ocurrido en la vida, y darlo a conocer con nuestra palabra y obras es nuestro gozo? (No. 29).

?Quieres ser aut?ntico creyente? Atr?vete a conocer a Jes?s y ?brele las puertas. ?Encontrar?s vida plena y no quedar?s defraudado!

+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo de San Crist?bal de Las Casas

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S?bado, 17 de noviembre de 2007
ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap. --predicador de la Casa Pontificia-- a la liturgia del domingo, XXXIII del tiempo ordinario, 18 de Septiembre de 2007.


XXXIII Domingo del tiempo ordinario [C]
Malaqu?as 3, 19-20a; 2 Tesalonicenses 3, 7-12; Lucas 21, 5-19


Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma


El Evangelio de este domingo forma parte de los famosos discursos sobre el fin del mundo, caracter?sticos de los ?ltimos domingos del a?o lit?rgico. Parece que en una de las primeras comunidades cristianas, la de Tesal?nica, hab?a creyentes que sacaban de estos discursos de Cristo una conclusi?n err?nea: es in?til afanarse, trabajar y producir, porque total todo est? a punto de terminarse; mejor vivir al d?a, sin asumir compromisos a largo plazo, tal vez viviendo un poco del cuento.

A estos responde San Pablo en la segunda lectura: ?Nos hemos enterado de que hay entre vosotros algunos que viven desordenadamente, sin trabajar nada, pero meti?ndose en todo. A estos les mandamos y les exhortamos en el Se?or Jesucristo a que trabajen con sosiego para comer su propio pan?. Al comienzo del pasaje, San Pablo recuerda la regla que ha dado a los cristianos de Tesal?nica: ?Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma?.

Esta era una novedad para los hombres de entonces. La cultura a la que pertenec?an despreciaba el trabajo manual; lo consideraban degradante para la persona, como para dejarlo a esclavos e incultos. Pero la Biblia tiene una visi?n distinta. Desde la primera p?gina presenta a Dios que trabaja durante seis d?as y descansa el s?ptimo. Todo esto, antes a?n de que en la Biblia se hable del pecado. El trabajo forma parte, por lo tanto, de la naturaleza originaria del hombre, no de la culpa ni del castigo. El trabajo manual es tan digno como el intelectual y espiritual. Jes?s mismo dedica una veintena de a?os al primero (suponiendo que haya empezado a trabajar hacia los trece a?os) y s?lo un par de a?os al segundo.

Un laico escribi?: ??Qu? sentido y qu? valor tiene nuestro trabajo de laicos ante Dios? Es verdad que los laicos nos dedicamos tambi?n a muchas obras de bien (caridad, apostolado, voluntariado); pero la mayor parte del tiempo y de las energ?as de nuestra vida tenemos que dedicarlas al trabajo. As? que, si el trabajo no vale para el cielo, nos encontraremos con bien poco para la eternidad. Todas las personas a las que hemos preguntado no han sabido darnos respuestas satisfactorias. Nos dicen: "?Ofreced todo a Dios!". ?Pero basta esto??.

Respondo: No; el trabajo no vale s?lo por la ?buena intenci?n? que se pone al hacerlo, o por el ofrecimiento que se hace de ?l a Dios por la ma?ana; vale tambi?n por s? mismo, como participaci?n en la obra creadora y redentora de Dios y como servicio a los hermanos. El trabajo humano ?dice un texto del Concilio-- ?es para el trabajador y para su familia el medio ordinario de subsistencia; por ?l el hombre se une a sus hermanos y les hace un servicio, puede practicar la verdadera caridad y cooperar al perfeccionamiento de la creaci?n divina. No s?lo esto. Sabemos que, con la oblaci?n de su trabajo a Dios, los hombres se asocian a la propia obra redentora de Jesucristo? (Gaudium et spes, 67).

No importa tanto qu? trabajo hace uno, sino c?mo lo hace. Esto restablece una cierta igualdad, dejando de lado todas las diferencias (a veces injustas y escandalosas) de categor?a y de remuneraci?n. Una persona que ha desempe?ado tareas humild?simas en la vida puede ?valer? mucho m?s que quien ha ocupado puestos de gran prestigio.

El trabajo, se dec?a, es participaci?n en la acci?n creadora de Dios y en la acci?n redentora de Cristo, y es fuente de crecimiento personal y social, pero tambi?n, se sabe, es fatiga, sudor, dolor. Puede ennoblecer, pero igualmente puede vaciar y consumir. El secreto es poner el coraz?n en lo que hacen las manos. No es tanto la cantidad o el tipo de trabajo que se hace lo que cansa, sino la falta de entusiasmo y de motivaci?n. A las motivaciones terrenas del trabajo, la fe a?ade una eterna: nuestras obras, dice el Apocalipsis, nos acompa?ar?n (Ap 14,13).

[Traducci?n del original italiano realizada por Zenit]

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D?a 18 de Noviembre
XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario



Padecer a causa del Evangelio



Reconsideremos lo que nos ense?a la Iglesia en este domingo del Tiempo Ordinario, a punto de finalizar ya el ciclo Lit?rgico. Podemos, como cada a?o, meditar en el fin del mundo, en los acontecimientos ?ltimos de la existencia humana sobre la tierra, pero tambi?n en la precisa realidad de la vida del hombre y en su sentido, tal y como han sido queridos por Dios desde el principio. Lo que se anuncia, lo que suceder? y que, en cierta medida, est? ya sucediendo, es y ser? la manifestaci?n necesaria de nuestra condici?n tal y como fue creada.
Vendr?n d?as en los que de esto que veis no quedar? piedra sobre piedra que no sea destruida, respondi? Jes?s: todo esto pasar?. El mundo material que contemplamos no es para siempre. As? conclu?mos tambi?n estudiando las cosas cient?ficamente, al constatar la caducidad inapelable de lo material. Es, asimismo, la experiencia que vamos teniendo, seg?n se suceden las generaciones. Cada d?a contemplamos, en efecto, el sucederse de las cosas y de las personas. Tal vez por esto no tuvo Jes?s r?plica a pesar de ser tan radical en su afirmaci?n.

Se levantar? pueblo contra pueblo y reino contra reino; habr? grandes terremotos y hambre y peste en diversos lugares. Las circunstancias de la vida y del mundo ser?n en general adversas para el hombre. Pero, de modo particular, para los justos, para los que, fieles a Jesucristo, quieran vivir su doctrina. Es muy interesante saberlo de antemano para que no nos extra?emos de ser mal acogidos o de presentir que nos criticar?n si somos fieles al Evangelio y, m?s a?n, si damos testimonio de vida cristiana: Os echar?n mano y os perseguir?n, entreg?ndoos a las sinagogas y a las c?rceles, llev?ndoos ante reyes y gobernadores por causa de mi nombre: esto os suceder? para dar testimonio.

De alg?n modo ?m?s bien de muchos modos?, tambi?n ahora sucede esto. Aunque no estamos ?seg?n parece? en el fin del mundo, es habitual que lluevan cr?ticas sobre los cristianos. Cr?ticas con una clamorosa ausencia de sentido cr?tico: "es inadmisible en nuestros d?as ?dicen? esta pertinacia en oponerse a la contracepci?n, al aborto..."; y, "...vivimos en una sociedad laica y plural ?prosiguen?, no debemos, por consiguiente, condicionarnos por prejuicios, que son ?nicamente frenos de ideolog?as religiosas..." Se ve a Dios y a lo que de ?l procede como un enemigo o un rival al que combatir; alguien y algo de lo que librarse a toda costa, pues ser?a contrario a la capacidad y necesidad humana de desarrollo y felicidad.

En el fondo es s?lo una actitud voluntarista e irracional. Pues nada lo es m?s que la afirmaci?n de una absoluta autonom?a humana: que autootorgarse decidir el sentido del propio destino, como si el hombre hubiera pensado y configurado previamente su sentido y su destino antes de existir. Se niega el principio de causalidad (no hay efecto sin causa) para la realidad humana que contemplamos y el hombre se constituye en causa libre y v?lida de su existencia.

Nosotros, sin embargo, afirmamos con el himno eucar?stico: Te adoro con devoci?n, Dios escondido. Y lo decimos humildemente, pero m?s ciertos que nadie; porque, una vez m?s, contemplamos c?mo se cumplen las palabras del Se?or: convenceos de que no deb?is tener preparado de antemano c?mo os vais a defender; porque yo os dar? palabras y sabidur?a que no podr?n resistir ni contradecir todos vuestros adversarios. Es justamente la impresi?n que debe tener el Romano Pont?fice, cuando se le niega con burla ir?nica, descalific?ndole por mayor?a de votos, sin argumentos, cuando asegura, por ejemplo, el deber respetar y amar la vida humana desde el inicio, o la necesidad de hacer una distribuci?n m?s equitativa de los recursos naturales. Los enemigos del Evangelio pueden tener la fuerza pero no la raz?n.

Porque, mientras tanto, la vida nuestra contrasta decididamente con la de la mayor?a, y esto, lejos de producirnos inseguridad nos confirma, si cabe, m?s en la verdad y valor de una actitud que cuesta bastante mantener. Pero ya nos habl? claramente Nuestro Se?or de la injusticia que padecer?amos: ser?is entregados incluso por padres y hermanos, parientes y amigos, y matar?n a algunos de vosotros, y todos os odiar?n a causa de mi nombre.

Por mucho que nos cueste, seremos capaces de ir contra corriente, sobre todo si contamos con Mar?a: Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecer?. Con vuestra perseverancia salvar?is vuestras almas, nos prometi? su Hijo. Nuestra Madre adem?s nos protege, y perseverar con Ella es f?cil.


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Lago de Guadalupe (Agencia Fides) - Los Obispos de M?xico continuando sus trabajos de la Asamblea Plenaria han emitido un comunicado invitando a todos los fieles a participar en los Congresos Eucar?sticos que tendr?n lugar el a?o pr?ximo, recordando que ?la vida de la Iglesia Cat?lica est? centrada en el Misterio de la Eucarist?a?.

Lago de Guadalupe, Estado de M?xico., 15 de noviembre de 2007


Congresos Eucar?sticos


La vida de la Iglesia Cat?lica est? centrada en el Misterio de la Eucarist?a. Es la fuente y cumbre de su vitalidad y existencia. Es el alimento del alma, es el Cuerpo de nuestro Dios vivo. Es por ello que celebramos la Fiesta Eucar?stica con gran solemnidad y contemplamos este sacramento en los sagrarios de nuestros Templos.

El Magisterio de la Iglesia nos ha ense?ado que para amar m?s a tan excelso Don Divino, debemos conocerlo m?s profunda e ?ntimamente. Es por ello que cada cuatro a?os, la Iglesia propone estudiar a fondo el tema de la Sagrada Comuni?n a trav?s de un Congreso internacional Eucar?stico.

Tenemos el gusto de recibir la invitaci?n directa de los organizadores del pr?ximo Congreso Eucar?stico Internacional, presididos por el Cardenal Marc Ouellet, Arzobispo de Qu?bec, a quien tenemos el honor de recibir en la sede de la CEM, y que hoy preside esta conferencia de prensa. Ser? el XLIX Congreso Eucar?stico y tendr? lugar en la ciudad de Qu?bec, Canad?, del 15 al 22 de junio de 2008.

El 17 de octubre de 2004, el querido Papa Juan Pablo II confiaba a la Arquidi?cesis de Quebec la misi?n de organizar este gran acontecimiento internacional. Es una gran oportunidad para invitar a los cat?licos del mundo entero a celebrar su fe en la Eucarist?a y dar testimonio del Evangelio, viviendo momentos de oraci?n, de reflexi?n y de fraternidad. Y a todos los habitantes de Am?rica, asumir el reto derivado del encuentro de Aparecida, de convertirnos en Disc?pulos, Misioneros y Testigos del Amor de Cristo al servicio hermanos.

En sinton?a con la din?mica de preparaci?n de este XLIX Congreso Eucar?stico Internacional, el Episcopado decidi? efectuar el IV Congreso Eucar?stico Nacional, que se llevar? a cabo en la Arquidi?cesis de Morelia, del 1 al 4 de mayo de 2008, con el objetivo de favorecer la realizaci?n precedente de los Congresos Eucar?sticos Diocesanos, generando as? un gran himno homenaje de toda nuestra Patria a Cristo presente en la Eucarist?a.

El Congreso Eucar?stico Internacional se celebrar? en el mismo a?o que se celebra el 400? aniversario de fundaci?n de la ciudad de Quebec, primer establecimiento franc?s permanente en Am?rica y sede de la primera Di?cesis cat?lica al norte de M?xico. A lo largo de numerosas festividades del a?o 2008, el pueblo canadiense recordar? a hombres y mujeres de fe que han construido un pa?s de profundas y siempre vivas ra?ces cristianas.

Deseamos que sean numerosos los asistentes al Congreso, en especial un nutrido n?mero de mexicanos provenientes de todas nuestras Di?cesis, que participen activamente en los eventos civiles y religiosos que se vivir?n en Canad? durante este a?o tan especial.

Sentimos una alegr?a particular de saber que viviremos momentos que nos permitir?n apreciar mejor el don de Dios hecho luz para la vida del mundo. Encomendamos a Nuestra Madre Sant?sima de Guadalupe los trabajos previos de este Congreso Eucar?stico, el cual estamos seguros, brindar? un gran apoyo a la Gran Misi?n Continental que nos ha dejado como tarea el Magisterio Latinoamericano en el Documento de Aparecida.

Por los Obispos de M?xico,

+ Carlos Aguiar Retes
Obispo de Texcoco
Presidente de la CEM
+ Jos? Leopoldo Gonz?lez Gonz?lez
Obispo Auxiliar de Guadalajara
Secretario General de la CEM

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VATICANO - Se abre la XXII Conferencia Internacional promovida por el Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud sobre el tema: "La pastoral en la atenci?n de los ancianos enfermos"

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - "Hoy en el mundo viven 390 millones de personas de m?s de 65 a?os y se prev? que aumenten hasta 800 millones en 2025. En pa?ses con una esperanza de vida que supera los 60 a?os viven 500 millones de personas; por otra parte, 50 millones viven en pa?ses donde el porcentaje de vida no supera los 45 a?os; Sierra Leona, en ?frica, por ejemplo, tiene un porcentaje de 39 a?os". Son datos ofrecidos por el Card. Javier Lozano Barrag?n, Presidente del Pontificio Consejo para la Pastoral de de los Agentes Sanitarios en la presentaci?n de la Conferencia Internacional promovida por el Consejo Pontificio del que es Presidente, que se abre hoy, 15 de noviembre, y continuar? hasta el s?bado 17 de noviembre en el aula nueva del S?nodo, en el Vaticano, sobre el tema "La pastoral en la atenci?n de los ancianos enfermos"

"Las enfermedades cr?nicas son m?s comunes en las personas de edad avanzada; especialmente despu?s de los 70-75 a?os las personas sufren por enfermedades de tipo tumoral y coronario; el ochenta por ciento de las muertes de personas con m?s de 65 a?os ocurren a causa de problemas circulatorios. En todas estas personas se nota un empeoramiento del o?do, de la vista y de las funciones mentales. Algunos localizan la ra?z de estos males especialmente en tres causas: sedentarismo, tabaquismo y r?gimen inadecuado. Ante estos hechos y otros parecidos - ha continuado el Card. Barrag?n -, nos hemos planteado c?mo asistir mejor pastoralmente a estas personas, dada la grand?sima importancia de su vida en la etapa definitiva".

A esta pregunta tratar?n de dar respuesta 30 cient?ficos de 20 naciones, competentes en el campo geri?trico, biom?dico, hist?rico, filos?fico, teol?gico y pastoral. El programa de los tres d?as prev? en efecto el an?lisis de como se ha ocupado la Iglesia de esta pastoral a lo largo de los siglos, fij?ndose en el ejemplo de algunos Santos, el examen de datos cient?ficos pertinentes, la situaci?n demogr?fica, las principales enfermedades, antiguas y nuevas, en el contexto de la globalizaci?n, los or?genes de estas enfermedades a todos los niveles. Despu?s nos interrogaremos sobre la respuesta de la Iglesia a esta realidad. Antes de llegar a las conclusiones pr?cticas, habr? un di?logo interreligioso sobre esta pastoral desde el punto de vista del juda?smo, islam, hinduismo y budismo, as? como de la actual cultura post-moderna.

"Nuestra Conferencia Internacional - ha subrayado el Card. Barrag?n - reviste un sentido completamente particular: tratar pastoralmente a los enfermos en esta etapa significa abrirles la puerta en nombre del Se?or, para que El les ayude a llegar a la plenitud total de la salud que, no en vano, es llamada salud eterna". (S.L) (Agencia Fides 15/11/2007, L?neas. 33 Palabras: 481)

Links:
Texto completo de la intervenci?n del Card. Barrag?n
http://www.fides.org/ita/vita_chiesa/pcps_141107.html

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CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 16 noviembre 2007 (ZENIT.org).- El subsecretario del Pontificio Consejo para la Promoci?n de la Unidad de los Cristianos, monse?or Eleuterio Fortino, acaba de publicar un art?culo explicativo sobre el quinto documento del dialogo teol?gico cat?lico-ortodoxo o ?Documento de R?vena?.

Difundido por el citado dicasterio y aprobado por la Comisi?n mixta internacional para el di?logo teol?gico entre la Iglesia cat?lica romana y la Iglesia ortodoxa, tal documento est? encabezado por una nota que recalca su procedencia de una Comisi?n; por lo tanto no debe entenderse como una declaraci?n magisterial.

?L'Osservatore Romano? (edici?n en italiano del 17 de noviembre de 2007, distribuida la tarde anterior, como es habitual) se hace veh?culo de la aclaraci?n de monse?or Fortino. Por su inter?s, ofrecemos ?ntegro su contenido.

* * *

Quinto documento del dialogo teol?gico cat?lico-ortodoxo

Comienza la reflexi?n sobre el papel del obispo de Roma

Eleuterio F. Fortino

La X sesi?n plenaria de la Comisi?n mixta del di?logo teol?gico entre la Iglesia cat?lica y la Iglesia ortodoxa en su conjunto, que tuvo lugar en R?vena (8-15 de octubre de 2007), concord? e hizo p?blico un documento titulado ?Consecuencias eclesiol?gicas de la naturaleza sacramental de la Iglesia: comuni?n eclesial, conciliaridad y autoridad?. El documento es complejo y denso en aspectos hist?ricos, eclesiol?gicos, can?nicos. Como conclusi?n de la sesi?n se ley?, p?rrafo a p?rrafo, y se aprob? por todos los miembros presentes antes de que los dos co-presidentes lo declararan aprobado y publicable con un embargo de un mes.

El ?ltimo n?mero del documento expresa la convicci?n de la importancia del resultado alcanzado en estos t?rminos: ?Nosotros, miembros de la Comisi?n internacional [...] estamos convencidos de que la declaraci?n arriba citada representa un progreso positivo y significativo en nuestro di?logo y proporciona una s?lida base para la discusi?n futura sobre la cuesti?n del primado en la Iglesia a un nivel universal?. El documento expresa una etapa en el di?logo que vislumbra ante s? un camino a?n largo. El documento se sit?a en la perspectiva de la visi?n de la comuni?n eclesial (koinon?a, communio) as? como ha surgido de los primeros cuatro documentos publicados por esta Comisi?n. En el intento de describir la naturaleza de la comuni?n eclesial se hab?a afirmado que ella se funda en la unidad de fe, de sacramentos y de ministerio. ?Sobre la base de tales afirmaciones comunes de nuestra fe ?se declara en el presente documento? debemos ahora sacar las consecuencias eclesiol?gicas y can?nicas derivadas de la naturaleza sacramental de la Iglesia?. El documento parte de un doble interrogante: ?de qu? modo la vida de la Iglesia manifiesta su estructura sacramental? ?Cu?l es la relaci?n entre la autoridad inherente a toda instituci?n eclesial y la conciliaridad que deriva del misterio de la Iglesia como comuni?n?

El documento se articula en dos partes. En la primera se presentan los fundamentos de la conciliaridad y de la autoridad en la Iglesia, dos dimensiones trenzadas entre s? para sustentar la comuni?n eclesial y hacerla arm?nicamente activa. En la comuni?n eclesial ?se afirma? todos los fieles son responsables de la vida de la Iglesia, y no s?lo los obispos, si bien estos tienen un carisma y un papel propio. Al proclamar la fe de la Iglesia y al aclarar las normas del comportamiento cristiano, los obispos por instituci?n divina tienen una tarea espec?fica, cuya autoridad (exous?a) no es ?algo que la comunidad delega?, sino al contrario, ?es un don del Esp?ritu Santo destinado al servicio (diakon?a) de la comunidad y jam?s ejercido fuera de ella?. En este punto se cita a San Cipriano, seg?n el cual el obispo est? en la Iglesia y la Iglesia en el obispo. Un modo particular con el que se expresa la autoridad y la conciliaridad en la vida de la Iglesia son los concilios locales, regionales y ecum?nicos. La dimensi?n conciliar de la vida de la Iglesia pertenece a su naturaleza m?s profunda. En el documento se recalca que ?los concilios constituyen el principal modo de ejercicio de la comuni?n entre los obispos?, pero en la historia se indican otras expresiones, como cartas de comuni?n, consultas, recursos a ayudas en tiempos dif?ciles, en momentos de crisis, de cismas o de herej?as.

La segunda parte del documento trata de modo espec?fico de la ?triple actualizaci?n de la conciliaridad y de la autoridad?. Esta perspectiva se introduce con la afirmaci?n de que ?la dimensi?n conciliar de la Iglesia debe estar presente en los tres niveles de la comuni?n eclesial: local, regional y universal?. A nivel local se entiende la di?cesis confiada al obispo. A nivel regional se entiende un conjunto de Iglesias locales (metr?polis, patriarcado) con sus obispos que reconocen a aqu?l que es el primero entre ellos. Para el nivel universal se afirma en el documento que ?aquellos que son los primeros (pr?toi) en las diversas regiones, junto a todos los obispos, colaboran en lo que respecta a la totalidad de la Iglesia. A este nivel los pr?toi deben reconocer a qui?n es el primero entre ellos?.

Cuanto es afirmado para este tercer nivel contiene la novedad del documento porque introduce la visi?n de la catolicidad de la Iglesia y el papel del obispo de Roma en ella, del que, en la pr?xima fase de di?logo, se deber?n precisar de com?n acuerdo sus prerrogativas. En esta visi?n el documento trata el papel de los concilios ecum?nicos en la historia, instrumentos privilegiados de conciliaridad y de autoridad. El documento afirma: ?La conciliaridad a nivel universal, ejercida en los concilios ecum?nicos, implica un papel activo del obispo de Roma, como pr?tos entre los obispos en las sedes mayores, en el consenso de la asamblea de los obispos. Aunque el obispo de Roma no haya convocado los concilios ecum?nicos de los primeros siglos, y no los haya presidido nunca, ?l estuvo sin embargo involucrado en el proceso decisional de tales concilios?. Primado y conciliaridad son ?rec?procamente interdependientes?. El documento aqu? observa que en los distintos niveles de la vida de la Iglesia ?local, regional, universal-- ?el primado debe ser siempre considerado en el contexto de la conciliaridad y, an?logamente, la conciliaridad en el contexto del primado?. El documento entra m?s directamente en el problema del pr?tos a nivel universal. Recuerda ante todo que ?ambas partes (cat?licos y ortodoxos) concuerdan sobre el hecho de que Roma, en cuanto Iglesia que preside en la caridad, ocupaba el primer puesto de la t?xis y que el obispo de Roma era por lo tanto el pr?tos entre los patriarcas?.

Por lo que respecta al primado en los diversos niveles, el documento afirma dos puntos:

a) Se trata de una pr?ctica firmemente fundada en la tradici?n can?nica de la Iglesia.

b) Mientras el hecho del primado a nivel universal es aceptado por Oriente y por Occidente, existen diferencias tanto acerca del modo seg?n el cual debe ser ejercido como acerca de sus fundamentos escritur?sticos y teol?gicos.

El documento se?ala varios caminos de investigaci?n.

Ante todo uno de car?cter hist?rico; las dos partes en di?logo ?no est?n de acuerdo en la interpretaci?n de los testimonios hist?ricos en lo relativo a las prerrogativas del obispo de Roma en cuanto pr?tos, cuesti?n incluida en diversas formas ya en el primer milenio?.

En perspectiva plantea la siguiente cuesti?n: ??Cu?l es la funci?n espec?fica del obispo de la primera sede en una eclesiolog?a de koinon?a??.

Este interrogante coincide con la petici?n que hizo el Papa Juan Pablo II de un di?logo fraterno a fin de ?encontrar una forma de ejercicio del primado que, sin renunciar a lo esencial de su misi?n, se abra a una situaci?n nueva. (...) Que el Esp?ritu Santo nos d? su luz e ilumine a todos los Pastores y te?logos de nuestras Iglesias para que busquemos, por supuesto juntos, las formas con las que este ministerio pueda realizar un servicio de fe y de amor reconocido por unos y otros? (Ut unum sint, 95).

Tal vez el di?logo cat?lico-ortodoxo es la respuesta m?s comprometida a la petici?n del Papa Juan Pablo II.

El presente documento de la Comisi?n mixta internacional ha concordado una base s?lida para el di?logo sobre la cuesti?n crucial y ha proyectado un plan concreto para la continuaci?n del estudio ulterior. Por ahora, ha decidido el tema para la pr?xima sesi?n plenaria que tendr? lugar en el mes de octubre de 2009. El tema ser? la continuaci?n de aqu?l concluido en R?vena y su profundizaci?n: ?El papel del obispo de Roma en la comuni?n eclesial en el primer milenio?. El di?logo, bien orientado, queda positivamente abierto.

[Traducci?n del original italiano realizada por Zenit]

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Mensaje de Benedicto XVI con ocasi?n de la XII sesi?n p?blica de las Academias Pontificias.


Al venerado hermano
Mons. GIANFRANCO RAVASI
Presidente del Consejo pontificio para la cultura

Con ocasi?n de la XII sesi?n p?blica de las Academias pontificias, cuyo consejo de coordinaci?n preside usted, me alegra dirigirle, querido hermano, un saludo especial juntamente con mis mejores deseos de un fecundo ministerio, orientado a promover e incrementar el di?logo de la Iglesia con las culturas de nuestro tiempo.

En esta circunstancia deseo, asimismo, dar muy cordialmente las gracias al se?or cardenal Paul Poupard por el generoso y valioso servicio que ha prestado a la Iglesia durante sus veinticinco a?os de trabajo como presidente del Consejo pontificio para la cultura, y por el impulso que dio a las Academias pontificias, cuya renovaci?n institucional promovi? y cuya actividad al servicio de toda la Iglesia alent?.

Siguiendo esta l?nea, mi predecesor, de venerada memoria, el Papa Juan Pablo II instituy? en 1996 un premio especial destinado a animar y sostener la investigaci?n y el empe?o de j?venes estudiosos y de instituciones particularmente benem?ritas que, con sus actividades culturales o art?sticas espec?ficas, contribuyen de modo significativo a la promoci?n del humanismo cristiano al inicio del tercer milenio.

La celebraci?n de esta sesi?n p?blica renueva de a?o en a?o una ocasi?n espec?fica de encuentro y de colaboraci?n entre las Academias pontificias, reunidas en su consejo de coordinaci?n, para armonizar las diversas iniciativas, todas ellas orientadas a un objetivo preciso: promover, tanto en la Iglesia como en el mundo profano, una cultura digna de la existencia humana, fecundada por la fe, capaz de proponer la belleza de la vida cristiana y de responder adecuadamente a los desaf?os, cada vez m?s numerosos, del actual contexto cultural y religioso.

As? pues, juntamente con usted, se?or presidente, saludo a los se?ores cardenales, a los hermanos en el episcopado, a los embajadores, a los sacerdotes, a los responsables y a los miembros de las Academias pontificias, y a todos los participantes en el encuentro. En esta solemne sesi?n p?blica han sido protagonistas dos Academias ?la Academia pontificia romana de arqueolog?a y la Academia pontificia cultorum martyrum?, las cuales han propuesto el tema de este encuentro: "Testigos de su amor (Sacramentum caritatis, 85). El amor de Dios manifestado por los m?rtires y por las obras de la Iglesia".

Me complace especialmente la elecci?n de este tema, particularmente querido por m?, que remite a un cap?tulo significativo de la exhortaci?n apost?lica Sacramentum caritatis. En ella subray? una vez m?s el nexo fundamental entre la celebraci?n de los misterios divinos y el testimonio de la vida, entre la experiencia de encuentro con el misterio de Dios, fuente de asombro y de alegr?a interior, y el dinamismo de un compromiso renovado que nos lleva a ser, precisamente, "testigos de su amor". Recordando que Jes?s mismo es "el testigo fiel y veraz" (cf. Ap 1, 5), enviado por el Padre al mundo para dar testimonio de la verdad (cf. Jn 18, 37), debemos convencernos de que precisamente el testimonio coherente y convencido de los creyentes es "el medio como la verdad del amor de Dios llega al hombre en la historia, invit?ndolo a acoger libremente esta novedad radical" (Sacramentum caritatis, 85).

A este prop?sito, hoy es m?s necesario que nunca volver a proponer el ejemplo de los m?rtires cristianos, tanto de la antig?edad como de nuestro tiempo, en cuya vida y en cuyo testimonio, llevado hasta el derramamiento de la sangre, se manifiesta de modo supremo el amor de Dios.

Tambi?n mi venerado predecesor el siervo de Dios Juan Pablo II propuso a toda la Iglesia, sobre todo en el contexto del gran jubileo del a?o 2000, el ejemplo de los m?rtires, y en la bula de convocaci?n de ese jubileo, Incarnationis mysterium, escribi?: "Un signo perenne, pero hoy particularmente significativo, de la verdad del amor cristiano es la memoria de los m?rtires. Que no se olvide su testimonio. Ellos son los que han anunciado el Evangelio dando su vida por amor. El m?rtir, sobre todo en nuestros d?as, es signo de ese amor m?s grande que compendia cualquier otro valor" (n. 13).

Asimismo, merecen especial menci?n todas las obras de caridad que han florecido a lo largo de los siglos gracias al compromiso de fieles generosos. En estos veinte siglos de historia cristiana, much?simos creyentes, pastores o fieles, impulsados por el fuego interior del amor a Cristo, han creado y promovido iniciativas de caridad e instituciones ben?ficas, para salir al encuentro de las necesidades de los m?s pobres y manifestar as? de un modo concreto el nexo ?ntimo e indisoluble que existe entre amor a Dios y amor al pr?jimo. Tambi?n en la actualidad numerosas obras de caridad promovidas por los creyentes constituyen un testimonio extraordinario de lo que puede hacer el amor de Dios cuando es acogido en el coraz?n del hombre.

Algunos estudiosos han hecho objeto de atento an?lisis esta historia gloriosa. Siguiendo la tradici?n, que ya tiene m?s de diez a?os, le ruego, se?or presidente, que entregue el premio de las Academias pontificias, que a propuesta del consejo de coordinaci?n entre las Academias pontificias, ha sido atribuido al doctor Antongiulio Granelli por la tesis de doctorado que lleva por t?tulo: "Il cimitero di Panfilo sulla via Salaria vetus a Roma", defendida en la Universidad "La Sapienza" de Roma. En ella, a trav?s de un estudio profundo, realizado con un enfoque interdisciplinar, se ilustra el cementerio de P?nfilo, poco estudiado con anterioridad, coloc?ndolo en el sugestivo contexto del testimonio cristiano desarrollado en el primer tramo de la v?a Salaria vetus, cuyo s?mbolo m?s elocuente, documentado en el cementerio por un grafito, es el m?rtir P?nfilo.

Asimismo, aceptando la sugerencia del mismo consejo de coordinaci?n, le ruego que entregue tambi?n, como signo de aprecio y de aliento, una medalla del pontificado al estudioso doctor Massimiliano Ghilardi, por la obra: "Gli arsenali della fede. Tre saggi su apologia e propaganda delle catacombe romane", Roma 2006. Este libro repasa los acontecimientos relativos al descubrimiento de catacumbas e hipogeos cristianos, poniendo de relieve el uso apolog?tico de esos descubrimientos.

Por ?ltimo, se?or presidente, le ruego que manifieste a todos los acad?micos, y especialmente a los miembros de la Academia pontificia romana de arqueolog?a y de la Academia pontificia cultorum martyrum, mi vivo aliento a proseguir con entusiasmo siempre renovado su labor, para que su compromiso en los diversos ?mbitos culturales y art?sticos sea realmente un testimonio luminoso y bello, que resplandezca tambi?n ante los hombres de hoy impuls?ndolos a glorificar al Padre que est? en los cielos (cf. Mt 5, 16).

Con estos sentimientos, a la vez que encomiendo a cada uno de los miembros de las Academias pontificias a la intercesi?n celestial de los santos m?rtires, testigos del amor de Dios, as? como a la materna protecci?n de la sant?sima Virgen Mar?a, Madre de Cristo y Reina de los m?rtires, le imparto de coraz?n a usted, se?or presidente, y a todos los presentes una bendici?n apost?lica especial.

Vaticano, 8 de noviembre de 2007
[Traducci?n distribuida por la Santa Sede
? Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]

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Viernes, 16 de noviembre de 2007

La Iglesia Española está poniendo en marcha campaña de comunicación, en una primera fase desde el 6 de Noviembre al 7 de Diciembre, para acercar su labor y dar a conocer el
destino de sus fondos a los ciudadanos, para que quienes estén interesados en colaborar con su actividad lo hagan con total libertad. Con este motivo la CEE ha editado un DOSSIER sobre la Iglesia Católica en España, de donde se ha sacado la siguiente información:

LA IGLESIA CATÓLICA EN ESPAÑA



Organización

La Iglesia Católica en España está compuesta por varias instituciones autónomas e independientes desde el punto de vista jurídico y de organización. Entre ellas se puede destacar:

o Nunciatura Apostólica. Organismo que representa a la Santa Sede en España.

o Conferencia Episcopal Española. Es una “institución permanente integrada por los Obispos de España, en comunión con el Romano Pontífice, para el ejercicio conjunto de algunas funciones pastorales del Episcopado Español" (Estatutos, Art 1,1), esto no quiere decir que sea una "gran diócesis" que abarque a las demás; cada una tiene su autonomía.

o 14 Provincias Eclesiásticas.
o 69 diócesis.
o 22.700 parroquias.
o 905 monasterios de clausura.
o Órdenes y Congregaciones religiosas.
13.000 cofradías, hermandades, fundaciones, ONG inscritas en el Registro de entidades religiosas.
o Fundaciones pías no autónomas.
o Otras instituciones como el Arzobispado castrense, organismos supradiocesanos (Universidades Pontificas, Universidades Católicas, etc.)

En total, existen unas 40.000 instituciones eclesiásticas en España. Todas estas entidades operan con la autonomía que les ofrece la normativa canónica. No existe por tanto un único órgano de decisión, ni en el ámbito organizativo ni en el económico.

Actividades que desarrolla

Cuatro son las áreas principales en las que podemos dividir la actividad de la Iglesia:

1. Actividad pastoral: la razón principal de ser de la Iglesia es la labor evangelizadora (“Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”, Mt 28, 18). La Iglesia, como depositaria de la Buena Noticia, tiene la misión de anunciar esta palabra de salvación al mundo (“Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación”, Mc 16,15).

2. Labor asistencial: numerosos sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos asisten a diario a los más desfavorecidos (enfermos, niños, ancianos, inmigrantes, personas discapacitadas, etc.).

3. Labor educativa: los centros educativos de la Iglesia no se limitan exclusivamente a la transmisión de conocimientos intelectuales. En todos ellos desarrollan un modelo propio de educación que transmite también, junto con la fe, un conjunto de valores (familia, estudio, trabajo, honradez, amistad, generosidad...) que contribuyen a la mejora de la convivencia. 4. Conservación de Patrimonio: la Iglesia es depositaria de un patrimonio histórico-artístico de incalculable valor (catedrales, iglesias, ermitas, documentos, imágenes, libros, etc.), que conserva y pone a disposición de todos los ciudadanos.

La recaudación proveniente de la asignación tributaria, que los contribuyentes libre y voluntariamente asignan a la Iglesia, se destina a sostener al clero y a mantener el culto (actividad litúrgica).

Ninguno de los fines anteriormente expuestos puede ser contemplado de manera aislada. Hay personas que valoran solamente la actividad social de la Iglesia pero que descalifican el resto. Los miles de voluntarios de la Iglesia no nacen por generación espontánea. Son personas que han recibido el anuncio de la Buena Noticia a través de la predicación y que viven y alimentan su fe en la comunidad eclesial. Esa experiencia es la que da razón de ser a toda su actividad.

Si tuviéramos que resumir las principales aportaciones de la Iglesia a la sociedad española, podríamos afirmar que:

La Iglesia está presente en los acontecimientos más importantes de la vida, acompañando a las personas que se acercan a Dios en los momentos más importantes de la existencia humana: en los felices (matrimonio, bautismo, confirmación) y también en los dolorosos (pecado, enfermedad, muerte). Por la Iglesia, el Dios del Amor, visible en Jesucristo, se acerca a cada uno para darle sentido y esperanza.

La Iglesia, como Pueblo de Dios, brinda a la sociedad valores permanentes que nos ayudan a crecer como personas y mejoran la convivencia entre los hombres: fe, defensa de los derechos humanos, fraternidad, dignidad de la persona, solidaridad, perdón, superación, esfuerzo, etc.

La Iglesia ayuda a los más necesitados de la sociedad: mendigos, familias rotas y desestructuradas, inmigrantes, ancianos, enfermos, etc.

Estas actividades son realizadas en su mayoría por personas que entregan su vida a los demás. Los sacerdotes y los agentes de pastoral, que están al servicio de la comunidad cristiana, desempeñan, una labor discreta y muchas veces ignorada que construye el bien común de la sociedad.

La Iglesia contribuye al desarrollo cultural y educativo de sus miembros, así como al crecimiento de la persona con múltiples iniciativas y centros de educación y enseñanza.
Los misioneros de la Iglesia Católica, repartidos por todo el mundo, predican el Evangelio de Jesucristo. Es precisamente la experiencia del Amor de Dios, que viven y predican, la que les lleva reconocer en el prójimo el rostro de Cristo, de manera particular en los más necesitados. A menudo reconocemos el testimonio heroico de misioneros que mantienen su compromiso con hombres y mujeres de zonas que viven situaciones de guerra y extrema dificultad: hambrunas, persecuciones, etc., y que, en ocasiones, ponen en peligro su vida por llevar a cabo su misión.

La vida de la Iglesia como comunidad cristiana da lugar a múltiples asociaciones y a un amplio voluntariado que promueve actividades sociales tanto de ámbito religioso (movimientos apostólicos y cofradías) como civil. Estas actividades contribuyen al bien común con su respuesta a las más variadas realidades y necesidades sociales.

La Iglesia a lo largo de la Historia ha creado un patrimonio cultural y artístico que configura la imagen de nuestras ciudades y pueblos y que es expresión de su fe. En sus diferentes planos de actuación, la Iglesia mantiene, restaura y sigue desarrollando y creando los necesarios e imprescindibles bienes muebles e inmuebles para el desarrollo de su actividad.

Algunas cifras

Para hacernos una idea más concreta de la actividad que desarrolla la Iglesia, vamos a aportar una serie de cifras que reflejan el trabajo diario de varios miles de sacerdotes, religiosos, religiosas, seglares y voluntarios. Son datos que muestran fríamente la magnitud de esta labor, pero no deben hacernos olvidar que tras ellos hay personas que contribuyen a aportar esperanza a quienes más lo necesitan.

Labor pastoral:

o Número de parroquias: 22.700. (en estas cifras, no se contemplan las ermitas y otros centros de culto)
o Número de sacerdotes: 20.000
o Porcentaje de españoles que se declaran católicos: 77,6%
o Número de personas que acuden semanalmente a misa: 7-8 millones
o Número de bautizos: 283.226
o Primeras Comuniones: 265.801
o Confirmaciones: 132.885
o Matrimonios eclesiásticos canónicos: 150.739

Labor asistencial:

o Número de centros en los que la Iglesia Católica desarrolla esta actividad:

107 centros hospitalarios
128 ambulatorios y dispensarios
876 casas de la Iglesia para ancianos, enfermos crónicos, inválidos y minusválidos
937 orfanatos y otros centros para la tutela de la infancia
321 guarderías infantiles
365 centros especiales de educación o reeducación social
144 centros de caridad y sociales
305 consultorios y centros para la defensa de la vida y la familia
82 centros penitenciarios
73 centros para la acogida de reclusos en libertad provisional
54 centros para atención de toxicómanos
24 centros para atención de enfermos de SIDA

o Número de personas asistidas en estos centros:

387.356 personas asistidas en centros hospitalarios
849.728 asistidos en ambulatorios y dispensarios
57.653 en casas para ancianos o personas con minusvalías
10.835 en orfanatos y centros de tutela de la infancia
10.607 en guarderías infantiles
53.140 en centros de educación especial
324.377 en otros centros de asistencia social
79.868 en consultorios familiares
45.000 en centros penitenciarios

Labor educativa:

o 5.000 colegios concertados de preescolar, infantil, primaria y secundaria
o 200 centros de educación universitaria
o Número de alumnos educados en centros concertados: 1.741.697
o Ahorro en costes para el Estado de los centros concertados: 2.920 millones de €
(Según datos del Ministerio de Educación una plaza en un centro público tiene
un coste anual de 3.518 Euros, mientras que en un centro concertado esa misma
plaza cuesta al erario público 1.841 Euros).

Conservación del Patrimonio:

Patrimonio Inmueble: Catedrales, iglesias, ermitas, etc.
Patrimonio Mueble: Imágenes, esculturas, pinturas, objetos litúrgicos, ornamentos, etc.
Patrimonio Documental
Patrimonio Bibliográfico
Patrimonio Arqueológico
Patrimonio Etnológico

Realizar una valoración de lo que supone para la sociedad el mantenimiento y conservación de todo este patrimonio es tarea imposible, pero es evidente que no se puede concebir nuestro país sin este patrimonio cultural.

Austeridad

Una vez repasadas algunas cifras, conviene detenernos en otros datos que nos pueden dar una idea del clima de austeridad en que se mueven las instituciones de la Iglesia:

o Según los datos del Fondo Común Interdiocesano de 2007, la asignación de un Obispo es de 900 € mensuales,
o La gran mayoría de los sacerdotes de nuestro país perciben entre 600 y 800€ de sustentación base
o Los sacerdotes cotizan a la seguridad social por la base mínima y no tienen las oberturas ordinarias de baja laboral o desempleo.
o La gran mayoría de los sacerdotes jubilados reciben la pensión mínima.
o Muchas de las actividades que lleva a cabo la Iglesia son realizadas de forma ltruista por miles de voluntarios.


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Jueves, 15 de noviembre de 2007
Entrevista al Obispo Ciocesano de Tenerife Don Bernardo ?lvarez Afonso con motivo de EL D?A DE LA IGLESIA DIOCESANA - 2007.

El Obispo de Tenerife, Monse?or D. Bernardo ?lvarez Afonso
Es indiscutible que la Iglesia aporta a la sociedad grandes
beneficios, no s?lo en relaci?n con el derecho a la libertad religiosa de los ciudadanos sino, tambi?n, en el cultivo de los valores c?vicos y el desarrollo arm?nico de la vida social. Adem?s de la acci?n directa en el campo educativo y en la atenci?n a las personas m?s necesitadas, la Iglesia con su misi?n espec?ficamente religiosa contribuye a la formaci?n de ciudadanos libres, honrados y responsables, pues de la fe cristiana derivan criterios, orientaciones y energ?as que sirven para establecer y consolidar una sociedad m?s justa y solidaria.

Como es l?gico, igual que en cualquier otra faceta de la vida social, la actividad de la Iglesia necesita de unos medios humanos y materiales. Por eso, adem?s de contar con la desinteresada prestaci?n personal de muchos fieles, la Iglesia necesita recursos econ?micos para hacer frente los costes que se generan en los distintos ?mbitos de su acci?n. ?De d?nde obtiene la Iglesia esos recursos?

Actualmente las ?nicas fuentes de financiaci?n que tiene la Iglesia son las aportaciones voluntarias de los fieles y el 0,7 % de la cuota ?ntegra del IRPF, de aquellos contribuyentes
que as? lo marquen expresamente (poniendo la ?X?) en la casilla correspondiente de su declaraci?n de la renta. Con motivo del ?D?a de la Iglesia Diocesana?, el Obispo de la Di?cesis, D. Bernardo ?lvarez Afonso, hace un llamamiento a contribuir al sostenimiento econ?mico de la Iglesia con responsabilidad y generosidad.

- ?D. Bernardo, el apoyo econ?mico a la labor que realiza la Iglesia s?lo se hace en este d?a?

Por supuesto que no. El ?D?a de la Iglesia Diocesana? se hace una colecta especial, ciertamente, pero la colaboraci?n
econ?mica para el sostenimiento de la Iglesia ha de ser una acci?n permanente.
De hecho los fieles hacen aportaciones a lo largo de todo el a?o de diversas formas (colecta de la misas, donativos con ocasi?n de la celebraci?n de los sacramentos,
cuotas, donaciones espont?neas, legados... sin olvidar el poner la ?X? a favor de la Iglesia Cat?lica al realizar
la declaraci?n de la Renta). Lo que sucede es que todas estas aportaciones juntas no alcanzan para cubrir las necesidades y, adem?s, muchas veces no se hacen m?s cosas (sobre todo en el campo de la acci?n socio-caritativa) por falta de medios econ?micos. Por eso continuamente tenemos que recordar e insistir a todos los cat?licos sobre su deber de ?ayudar a la Iglesia en sus necesidades?. Un verdadero cristiano siente la Iglesia como algo propio y, por tanto, asume la responsabilidad de contribuir seg?n sus posibilidades a la financiaci?n de la misma.

- El 79,6 % de los espa?oles se declaran cat?licos. ?Por qu? no se da un mayor compromiso a la hora de contribuir al sostenimiento econ?mico de la Iglesia?

Porque hay poca conciencia de esta necesidad y esto, fundamentalmente, por dos razones. Una, porque en Espa?a existe la falsa idea, a veces interesadamente difundida en determinados medios, de que el Estado financia a la Iglesia, cuando en realidad ?hasta este a?o 2007? el 91% de lo que la Iglesia recibe por la v?a de la hacienda p?blica proviene de las declaraciones de la renta de quienes pusieron la ?X ?en la casilla correspondiente (son por tanto aportaciones voluntarias de personas concretas), mientras que s?lo el 9 % procede de los Presupuestos Generales del Estado. A partir
del a?o 2008 la Iglesia s?lo va a recibir lo proveniente de la declaraci?n de la renta, si bien el % ser? del 0,7 en lugar el 0,52 anterior (en pa?ses de nuestro entorno el % es mayor: Dinamarca, 1 %; Suecia, 1,25%; Suiza, 2%... Alemania tiene un ?impuesto religioso? espec?fico, lo que permite que una Di?cesis como Colonia, reciba m?s del doble que toda Espa?a). La otra causa del poco compromiso, proviene de un deficiente sentido de Iglesia por parte de una amplia mayor?a de cat?licos espa?oles que no tienen reparo en llamarse
a si mismos: ?cat?licos no practicantes?. Quien no practica la fe, dif?cilmente se sentir? obligado a contribuir al sostenimiento de la Iglesia o, si alguna vez lo hace, contribuir? espor?dicamente y con poca generosidad. De hecho, en honor a la verdad, la Iglesia hace todo lo que hace gracias a la generosidad de una minor?a de cat?licos
(aquellos que participan asiduamente en la vida de la Iglesia).

- ?Qu? aporta la Iglesia a la sociedad?

Respondo con palabras de Concilio Vaticano II que, partiendo
de la convicci?n de que las energ?as que la Iglesia puede comunicar a la sociedad humana tienen su fundamento
en la fe, la esperanza y la caridad aplicadas a la vida pr?ctica, hace la siguiente afirmaci?n: ?La misi?n propia que Cristo confi? a su Iglesia no es de orden pol?tico, econ?mico
o social. El fin que le asign? es de orden religioso. Pero precisamente de esta misma misi?n religiosa derivan
funciones, luces y energ?as
que pueden servir para establecer y consolidar la comunidad
humana seg?n la ley divina. M?s a?n, donde sea necesario, seg?n las circunstancias de tiempo y de lugar, la misi?n de la Iglesia puede crear, mejor dicho, debe crear, obras al servicio de todos, particularmente de los necesitados,
como son, por ejemplo, las obras de misericordia u otras semejantes?.

- ?Qu? le pedir?a a los cat?licos
de cara al futuro?


Como Obispo tengo el derecho y el deber de recordar a los cat?licos que la Iglesia como ?casa y familia de todos?
es, tambi?n, ?cosa de todos?. A veces da la sensaci?n
de que a la hora de colaborar con la Iglesia lo hacemos
a rega?adientes o como quien hace un favor, como si la Iglesia fuera algo ajeno que ?ni me va ni me viene?. Asimismo,
a la hora de colaborar, no todos los cat?licos somos lo generosos que podemos y debemos ser porque no valoramos
lo que hace la Iglesia, o lo consideramos como algo innecesario y superfluo de lo que se puede prescindir.
?Sentirse Iglesia? es algo connatural
de quien se considera cat?lico. Por eso, un buen cat?lico
ha de ver lo que la Iglesia es y hace como algo propio y apoyarlo con alma coraz?n y vida, como se apoya todo lo que nos interesa (nuestro equipo de f?tbol, nuestro partido
pol?tico, nuestro colegio profesional, etc.). Un cat?lico no puede pasar por alto su deber de contribuir
al sostenimiento econ?mico de su Iglesia, ser?a una grave irresponsabilidad en sus deberes religiosos y, al mismo tiempo, con su omisi?n impide que se pueda hacer el bien a muchas m?s personas y a la sociedad en su conjunto. Dejando a un lado los enormes beneficios indirectos, las estad?sticas nos demuestran que en ninguna otra instituci?n la aportaci?n econ?mica tiene un efecto multiplicador y una rentabilidad
social tan grande. En acci?n directa, s?lo en educaci?n,
las instituciones de la Iglesia ahorran a los Presupuestos
Generales del Estado m?s de 3000 millones de euros al a?o. Y, si hablamos de los casi 4500 centros de asistencia social, entre hospitales, ambulatorios, casas de ancianos, centros para tutela de la infancia,... donde son atendidas m?s de dos millones de personas, ?a cu?nto asciende la rentabilidad de lo que hace la Iglesia?

?

Publicado por verdenaranja @ 23:54  | Entrevistas
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AFRICA/CAMERUN - Bakassi: ficha

Roma (Agencia Fides) - El origen de la disputa territorial se remonta a 1885 cuando Gran Breta?a y Alemania eran las potencias coloniales que controlaban Nigeria y Camer?n respectivamente. Entre finales de ochocientos y principios del Novecientos, las dos potencias coloniales alcanzaron una serie de acuerdos para delimitar las fronteras entre sus correspondientes posesiones coloniales. Con respecto a Bakassi, Gran Breta?a y Alemania alcanzaron un acuerdo seg?n el cual, las aguas territoriales de la pen?nsula fueron asignadas a Gran Breta?a, mientras que el territorio de Bakassi fue agregado a la colonia alemana de Camer?n.

Despu?s del estallido de la Primera Guerra Mundial, Camer?n fue invadido por las tropas brit?nicas que lo conquistaron en 1916. Con el Tratado de Versailles (1919) Camer?n fue dividido entre Francia y Gran Breta?a. La pen?nsula de Bakassi entr? a formar parte del Camer?n brit?nico, que fue confiado a una administraci?n conjunta con la de Nigeria. Pero la Nigeria y Camer?n brit?nico no estado nunca unidos en un ?nico territorio. El estatuto de Bakassi como miembro del Camer?n brit?nico fue ratificado por una serie de acuerdos entre Francia y Gran Breta?a.

En 1960, Camer?n consigui? la independencia. Con un plebiscito organizado por las Naciones Unidas, la poblaci?n de Bakassi, la mayor parte de la cual era ?tnicamente af?n a las poblaciones de la regi?n nigeriana confinante, decide formar parte de Camer?n.

En los a?os 70 Nigeria y Camer?n renegociaron las frontera de las aguas territoriales pero la posesi?n de la pen?nsula no fue puesta en tela de juicio.

La disputa inici? en los primeros a?os 90, cuando Nigeria comenz? a efectuar prospecciones petrol?feras en las aguas que dan a la pen?nsula. En diciembre de 1993, al menos 500 soldados nigerianos conquistaron dos peque?as islas de la zona disputada por los dos pa?ses. Desde entonces los soldados de Abuja han construido en las dos islas fortificaciones e incluso escuelas y hospitales. En febrero del 2003, los militares nigerianos y cameruneses se enfrentan en sangrientos combates que dejan sobre el terreno 33 muertos por parte nigeriana y una muerte de entre los cameruneses.
En el curso de los a?os Noventa, Camer?n se apel? a la Corte del Haya venciendo la disputa en el octubre del 2002 cuando la Corte dio la soberan?a sobre Bakassi a Camer?n, recurriendo a un tratado colonial fechado en 1913. De momento s?lo 13 aldeas han pasadas bajo la bandera camerunese, el resto de la pen?nsula todav?a est? bajo control administrativo y militar nigeriano. La ?ltima confrontaci?n pol?tica de la comisi?n mixta nigeriano-camerunense, compuesta bajo la ?gida de la ONU, para implementar susodicha decisi?n termin?, por en?sima vez, sin ning?n resultado, posponiendo sine die la resoluci?n del conflicto diplom?tico. Ahora la cuesti?n pasa a las cumbres del ambos Pa?ses con un probable encuentro entre los correspondientes presidentes, el nigeriano Olusegun Obasanjo y el camerunese Paul Biya. Seg?n el gobierno nigeriano cerca del 90% de los habitantes de Bakassi son pescadores de origen nigeriano. (L.M) (Agencia Fides 24/6/2005 L?neas: 36 Palabras: 493)

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VATICANO - AVE MARIA de don Luciano Alimandi - La inquietud del coraz?n humano

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - Si nuestra felicidad s?lo dependiera de las criaturas o de las cosas creadas, caer?a inevitablemente en la relatividad, temporal, pasajera; toda alegr?a ligada al hoy, precisamente mientras se la est? viviendo, ha pasado ya con el tiempo que se la lleva consigo. ?S?lo queda de la misma un vago recuerdo? pasado! El hombre vive con frecuencia de recuerdos bellos pero que han pasado en el tiempo y de esperanzas de un futuro mejor que nunca se realizan seg?n nuestros deseos y que m?s bien, por el contrario, se convierte en una pesada carga de tristeza nost?lgica, porque nunca se logra alcanzar ese bien inmenso que se llama: ?felicidad!

Cuando el Se?or Jes?s en el Evangelio habla de Su alegr?a, de Su amor y de Su paz, nos revela el secreto de la felicidad, que consiste en poseer bienes eternos, que persisten en el tiempo, porque nos los ha dado ?l. Estos dones imperecederos, deber?amos escribirlos con las iniciales may?sculas para distinguirlos de los bienes terrenales que, por el contrario, terminan y pasan. La Alegr?a, el Amor y la Paz son bienes inmutables porque provienen del Dios de la Vida, que es el Alfa y Omega o sea el Principio y el Fin de la existencia de toda criatura y de toda la creaci?n. "Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre" (Eb 13, 8), y s?lo ?l, el Hijo de Dios que ha bajado del Cielo, puede darle al hombre bienes eternos, como lo revel? a sus ap?stoles antes de volver a la Casa del Padre: " Os dejo la paz, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo" (Jn 14, 27), "Os he dicho esto, para que mi gozo est? en vosotros, y vuestro gozo sea colmado" (Jn 15, 11).

Las criaturas humanas, precisamente porque han sido creadas a imagen y semejanza de Dios que es eterno, est?n sedientas de bienes duraderos: de alegr?as y de amores que no terminan, de espacios infinitos y de instantes ilimitados? la mayor desgracia que puede ocurrirle al hombre es buscar estos bienes entre las cosas de aqu? abajo, entre los amores de este mundo que, por muy bellos y grandes que sean, siempre ser?n como una gota respecto al oc?ano ilimitado del amor de Dios, que hace vivir en Su gloria y felicidad celeste a los ?ngeles y a los beatos del Para?so.

Si no nos convertimos al Se?or que hace felices a los Santos, no conseguiremos liberarnos de nuestro hombre exterior para mejorar nuestro hombre interior; nuestra "vista" interior no se desarrollar? y permanecer? cegada por la apariencia, nuestro "o?do" interior quedar? trastornado por los ruidos del mundo y sordo a las cosas de Dios; nosotros iremos mendigado de puerta en puerta, de acontecimiento en acontecimiento, de criatura en criatura? alguna miga de felicidad, adulterada por el mundo, esparcida aqu? y all?, que nunca podr? llenar nuestro coraz?n: ?nos has hecho, Se?or, para ti, Se?or, y nuestro coraz?n est? inquieto hasta que repose en ti" (S. Agust?n).

Dios ha dejado la huella de su existencia, de su amor infinito y eterno, en la sed insaciable de felicidad que tiene nuestro coraz?n; pero para reconocer a Dios necesitamos encontrarnos con Jes?s, que nos revela el verdadero Rostro del Padre, que es la Verdad de nuestros m?s profundos suspiros y anhelos de Vida y de Alegr?a sin fin. ?Nadie puede amar la muerte habiendo sido creados para la vida eterna. Nadie ama la tristeza porque ha sido creado para la alegr?a eterna. Nadie ama la nada porque ha sido creado para el ser! S?lo la gracia de Cristo puede restaurar en el hombre el orden original querido por Dios, la jerarqu?a de valores y dones, que el pecado ha trastornado.

Es el pecado el verdadero enemigo de la felicidad del hombre. Es similar a la "lava" que sale del coraz?n del hombre que, cuando se cede a las pasiones, se convierte en un "volc?n" en erupci?n; una "lava" que all? por donde va lleva la muerte: "de dentro, del coraz?n de los hombres, salen las intenciones malas: fornicaciones, robos, asesinatos, adulterios, avaricias, maldades, fraude, libertinaje, envidia, injuria, insolencia, insensatez. Todas estas perversidades salen de dentro y contaminan al hombre? (Mc 7, 21-23). S?lo el Se?or Jes?s tiene el poder de frenar esta "lava", de destruir el pecado que lleva al hombre a la tierra y lo aparta del Cielo. He aqu? porque los ni?os, en el candor de su edad y sin la malicia del pecado, perciben el atractivo de Jes?s cuando se les anuncia; ninguno entre ellos se convierte en enemigo de Dios eligiendo lo que es inmundo, porque su coraz?n est? libre de las pasiones y desea el bien.
Cu?ntos hombres, por desgracia, se obstinan en afirmar que el pecado no existe, que no hace mal, que es algo inevitable en nuestro camino? Este modo de pensar permite a la "lava" seguir desliz?ndose, haciendo la existencia humana cada vez m?s pesada. Si en el coraz?n del cristiano disminuye el deseo de la confesi?n sacramental, la ceniza del pecado tambi?n lo ciegan y la mirada del alma se hace opaca. De este modo ya no ve el contraste que hay entre lo "blanco" de una vida en gracia de Dios y lo "negro" de una vida en el pecado no perdonado; ??l entreve un gris difuso, que parece inocuo y es por el contrario letal!

En medio de este paisaje lunar, de una vida gris o negra, el Se?or no se rinde y de vez en cuando, en la medida que la libertad humana se lo permite, deja o?r esa eterna verdad que invita con mansedumbre: "no salgas fuera de ti, entra en ti mismo; la verdad est? en tu hombre interior, y descubriendo que tu naturaleza es mudable, transciende a ti mismo.... Trata pues de llegar all? d?nde la misma lumbre de la raz?n recibe la luz" (S. Agust?n) (Agencia Fides 14/11/2007; L?neas: 61 Palabras: 1.003)

Publicado por verdenaranja @ 23:25  | Espiritualidad
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Seg?n refiere el Arzobispado de Lima, a un mes del inicio de las ventas en las librer?as del Per?, se han vendido m?s que 2.500 copias de "Jes?s de Nazaret", el ?ltimo libro del Papa Benedicto XVI, que de este modo se ha convertido en el libro religioso m?s vendido en Per? y tambi?n el libro m?s vendido del 2007 en el mercado editorial peruano, seg?n los responsables del "Grupo Planeta". (C.E) (Agencia Fides 14/11/2007; L?neas: Palabras:

?Jes?s de Nazaret? es el libro religioso m?s vendido en el Per? en los ?ltimos a?os

A un mes de su lanzamiento editorial en el Per?, se han vendido m?s de 2 mil 500 ejemplares de ?Jes?s de Nazaret?, el m?s reciente libro de Benedicto XVI convirti?ndose no s?lo en el libro religioso de mayor venta en nuestro pa?s en los ?ltimos a?os; sino tambi?n, en uno de los libros con mayor ?xito en ventas en lo que va del 2007 en el mercado editorial peruano, seg?n representantes del Grupo Planeta.

La misma casa editora inform? que, en vista de la acogida de esta publicaci?n ha iniciado una primera reimpresi?n de ?Jes?s de Nazaret?, la cual estiman que estar? en las librer?as este mes, ya que a la fecha se ha agotado el primer lote de libros que se distribuy? en el pa?s.

Sobre esta publicaci?n hay que destacar que tiene un gran valor teol?gico y espiritual; y sobre todo, es un libro especial porque su autor es el Papa. Adem?s, se puede decir que no se requiere una preparaci?n especializada para leerlo.

Joseph Ratzinger empez? a escribir ?Jes?s de Nazaret? cuando era cardenal, en 2003 y lo concluy? a finales de septiembre del a?o 2006, siendo Papa. El libro se puso en circulaci?n con ocasi?n de su cumplea?os, en abril ?ltimo. Se comprende que la expectativa a nivel mundial, desde que se anunci? el libro, haya sido muy grande, y que se haya convertido en un best seller. Por ejemplo, tras su aparici?n en EE.UU., en pocos d?as, se convirti? en un suceso de ventas.

La obra busca hacer mucho bien a sacerdotes, obispos, religiosos, te?logos, catequistas, profesores de religi?n y, en general, a toda persona con alguna inquietud religiosa. Los j?venes encontrar?n en sus p?ginas a Jes?s, ?amigo que nunca falla?. Adem?s, toda persona que busque orientaci?n sobre su vida hallar? un norte seguro, guiado por la sabidur?a de Benedicto XVI.

Aunque este escrito no sea un acto formalmente magisterial del Papa, de hecho confirma en la fe a los cristianos, quienes pueden haber padecido perturbaciones, incertidumbres e inseguridades en su fe en los ?ltimos a?os. El autor pasa f?cilmente de la consideraci?n sobre los hechos y las palabras de Jes?s a presentar su significaci?n para la Iglesia y para el hombre actual.

El libro posee la misma portada y formato en todas las versiones. La traducci?n peruana tiene el mismo n?mero de p?ginas que la original italiana, a saber 447 p?ginas. Se lee c?modamente, pues cuenta con un tipo de letra grande y por los espacios que en las p?ginas separan los p?rrafos dedicados a una reflexi?n y a otra.

?Jes?s de Nazaret? se puede adquirir en las principales cadenas de librer?as de Lima as? como en los principales supermercados y establecimientos comerciales de Lima y del interior del pa?s.

Sala de Prensa
Plaza Mayor s/n. Lima. Tlf. 427-1217
[email protected]

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Declaraci?n que han emitido los obispos de Uruguay en pleno debate en el pa?s sobre el aborto. El documento lleva por t?tulo: ?Defendiendo la vida humana ganamos todos?. (Noviembre 2007)



Ante el tr?mite del Proyecto de Ley de ?Salud Sexual y Reproductiva?, que favorece la pr?ctica del aborto, los obispos del Uruguay queremos expresar:

1. Hoy en d?a, gracias a modernas tecnolog?as, todos podemos apreciar el maravilloso desarrollo de la vida humana en el interior de una madre junto a la esperanza que trae una vida en gestaci?n, especialmente cuando una mujer la abraza, la familia se ilusiona y la sociedad le brinda protecci?n. Ese peque?o ser es ya sujeto de derechos. Nuestra legislaci?n le reconoce el derecho a heredar en el caso de que el padre fallezca durante su gestaci?n. No es ?algo? sino ?alguien?. Por lo tanto no se puede ejercer sobre ?l un derecho absoluto de propiedad.

2. No desconocemos las circunstancias dif?ciles en que nacen muchos ni?os en nuestro pa?s. Pero hay que mirar las causas de estos desequilibrios sociales, vinculados al desigual reparto de oportunidades; por lo que el 50% de ni?os del pa?s est?n naciendo en hogares carenciados.

3. Reconociendo la dificultad de muchas mujeres que afrontan un embarazo no deseado, pensamos que esta delicada situaci?n debe atenderse con solicitud, pero nunca enfrent?ndolas como un r?gido dilema. Los conflictos humanos no se solucionan verdaderamente eliminando una parte, en particular cuando esta parte es un sujeto de derecho, completamente inocente e indefensa.

4. Algunos acusan a los cristianos o creyentes de ?fundamentalistas? por defender el derecho de los concebidos no nacidos. Cinco siglos antes de Cristo fue el m?dico Hip?crates, quien se neg? a poner sus conocimientos m?dicos al servicio de la muerte: ?Tampoco dar? ninguna medicina mortal, ni siquiera cuando me la pidan; adem?s no dar? consejos al respecto, ni facilitar? a ninguna mujer el aborto?.

5. Nuestra postura contraria al aborto, no est? fundamentada prioritariamente en premisas de orden religioso, porque el derecho de un ser humano a nacer est? inscrito en la misma naturaleza humana, que en el desarrollo posterior desplegar? los rasgos que son su sello de dignidad: inteligencia, libertad, responsabilidad y conciencia.

6. Legalizar el aborto no cambia lo malo en bueno. Una vez que se concreta las cosas terminan mal para todos. Se pierde una vida humana. La madre queda con heridas que no cierran f?cilmente. El m?dico va contra la esencia de su noble profesi?n. La sociedad pierde una vida al no abrirle sus brazos. La cultura de la vida queda golpeada.

7. Expresamos la m?xima consideraci?n y respeto por toda mujer, que se transforma en veneraci?n y agradecimiento cuando contemplamos su maternidad, tanto biol?gica como en todas las formas en que este talento femenino se prodiga en la vida social.

8. Cuando el pueblo de Israel soport? a?os oscuros de esclavitud y el fara?n egipcio sentenci? a muerte a los hijos varones, la valiente ?desobediencia civil? de las parteras, encontr? la manera de responder a esta pol?tica genocida, argumentando que, ?como las mujeres hebreas son m?s robustas, cuando acudimos para asistirlas, ya dieron a luz? (Ex 1,19). Aquellas mujeres representaban el sentimiento humanitario de tantas mujeres y manos solidarias que en cada etapa de la historia han colaborado para engendrar, alentar o adoptar vidas humanas fr?giles en medio de angustias, sin doblegarse ante ning?n fara?n.

9. Los uruguayos necesitamos multiplicar se?ales de amparo a la vida humana en medio de la emigraci?n y el invierno demogr?fico que comprometen el futuro. El bienestar de nuestro pueblo requiere hijos e hijas que alegren los hogares, colmen las aulas y espacios educativos o de esparcimiento. Estamos a favor del desarrollo integral de la vida humana, que como obispos cat?licos la miramos desde la perspectiva de Jesucristo, que ha venido al mundo para traer vida digna y abundante.


Florida, 12 de noviembre de 2007

Mons. Carlos Mar?a Collazzi sdb
Obispo de Mercedes
Presidente de la CEU

Mons. Ra?l Scarrone
Obispo de Florida
Vicepresidente de la CEU

Mons. Nicol?s Cotugno sdb
Arzobispo de Montevideo

Mons. Pablo Galimberti
Obispo de Salto

Mons. Julio Bonino
Obispo de Tacuaremb?

Mons. Rodolfo Wirz
Obispo de Maldonado-Punta del Este

Mons. Orlando Romero
Obispo de Canelones

Mons. Francisco Barbosa
Obispo de Minas

Mons. Arturo Fajardo
Obispo de San Jos? de Mayo

Mons. Roberto C?ceres
Obispo Em?rito de Melo

Mons. Daniel Gil
Obispo Em?rito de Salto

Mons. Hermes Gar?n
Obispo Auxiliar de Canelones

Mons. Heriberto Bodeant
Obispo Auxiliar de Salto

Mons. Mart?n P?rez Scremini
Obispo Auxiliar de Montevideo

Mons. Luis Del Castillo sj
Obispo de Melo
Secretario General de la CEU

Publicado por verdenaranja @ 23:11  | Hablan los obispos
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ZENIT publica la intervenci?n que pronunci? Benedicto XVI el mi?rcoles, 14 de Noviembre de 2007, en la que concluy? la presentaci?n de la figura de san Jer?nimo (347-419/420),, que hab?a comenzado el mi?rcoles precedente (Cf. Zenit, 7 de noviembre de 2007).


Queridos hermanos y hermanas:

Continuamos hoy presentando la figura de san Jer?nimo. Como dijimos el mi?rcoles pasado, dedic? su vida al estudio de la Biblia, hasta el punto de que fue reconocido por mi predecesor, el Papa Benedicto XVI, como ?eminente doctor en la interpretaci?n de las Sagradas Escrituras?. Jer?nimo subrayaba la alegr?a y la importancia de familiarizarse con los textos b?blicos: ??No te parece que est?s --ya aqu?, en la tierra-- en el reino de los cielos, cuando se vive entre estos textos, cuando se medita en ellos, cuando no se busca otra cosa?? (Ep?stola 53, 10). En realidad, dialogar con Dios, con su Palabra, es en un cierto sentido presencia del Cielo, es decir, presencia de Dios. Acercarse a los textos b?blicos, sobre todo al Nuevo Testamento, es esencial para el creyente, pues ?ignorar la Escritura es ignorar a Cristo?. Es suya esta famosa frase, citada por el Concilio Vaticano II en la constituci?n ?Dei Verbum? (n. 25).

?Enamorado? verdaderamente de la Palabra de Dios, se preguntaba: ??C?mo es posible vivir sin la ciencia de las Escrituras, a trav?s de las cuales se aprende a conocer al mismo Cristo, que es la vida de los creyentes?? (Ep?stola 30, 7). La Biblia, instrumento ?con el que cada d?a Dios habla a los fieles? (Ep?stola 133, 13), se convierte de este modo en est?mulo y manantial de la vida cristiana para todas las situaciones y para toda persona.

Leer la Escritura es conversar con Dios: ?Si rezas --escribe a una joven noble de Roma--hablas con el Esposo; si lees, es ?l quien te habla? (Ep?stola 22, 25). El estudio y la meditaci?n de la Escritura hacen sabio y sereno al hombre (Cf. ?In Eph.?, pr?logo). Ciertamente para penetrar de una manera cada vez m?s profunda en la Palabra de Dios se necesita una aplicaci?n constante y progresiva. Por este motivo, Jer?nimo recomendaba al sacerdote Nepociano: ?Lee con mucha frecuencia las divinas Escrituras; es m?s, que el Libro no se caiga nunca de tus manos. Aprende en ?l lo que tienes que ense?ar? (Ep?stola 52, 7). A la matrona romana, Leta, le daba estos consejos para la educaci?n cristiana de su hija: ?Aseg?rate de que estudie todos los d?as alg?n pasaje de la Escritura? Que acompa?e la oraci?n con la lectura, y la lectura con la oraci?n? Que ame los Libros divinos en vez de las joyas y los vestidos de seda? (Ep?stola 107,9.12). Con la meditaci?n y la ciencia de las Escrituras se ?mantiene el equilibrio del alma? (?Ad Eph.?, pr?l.). S?lo un profundo esp?ritu de oraci?n y la ayuda del Esp?ritu Santo pueden introducirnos en la comprensi?n de la Biblia: ?Al interpretar la Sagrada Escritura siempre tenemos necesidad de la ayuda del Esp?ritu Santo? (?In Mich.?, 1,1,10,15).

Un amor apasionado por las Escrituras caracteriz? por tanto toda la vida de Jer?nimo, un amor que siempre trat? de suscitar en los fieles. Recomendaba a una de sus hijas espirituales: ?Ama la Sagrada Escritura y la sabidur?a te amar?; ?mala tiernamente, y te custodiar?; h?nrala y recibir?s sus caricias. Que sea para ti como tus collares y tus pendientes? (Ep?stola 130, 20). Y a?ad?a: ?Ama la ciencia de la Escritura, y no amar?s los vicios de la carne? (Ep?stola 125,11).

Para Jer?nimo, un criterio metodol?gico fundamental en la interpretaci?n de las Escrituras era la sinton?a con el magisterio de la Iglesia. Por nosotros mismos nunca podemos leer la Escritura. Encontramos demasiadas puertas cerradas y caemos en errores. La Biblia fue escrita por el Pueblo de Dios y para el Pueblo de Dios, bajo la inspiraci?n del Esp?ritu Santo. S?lo en esta comuni?n con el Pueblo de Dios podemos entrar realmente con el ?nosotros? en el n?cleo de la verdad que Dios mismo nos quiere comunicar. Para ?l una aut?ntica interpretaci?n de la Biblia ten?a que estar siempre en armon?a con la fe de la Iglesia cat?lica. No se trata de una exigencia impuesta a este libro desde el exterior; el Libro es precisamente la voz del Pueblo de Dios que peregrina y s?lo en la fe de este Pueblo podemos estar, por as? decir, en el tono adecuado para comprender la Sagrada Escritura. Por este motivo, Jer?nimo alentaba: ?Permanece firmemente unido a la doctrina de la tradici?n que te ha sido ense?ada para que puedas exhortar seg?n la sana doctrina y refutar a quienes la contradicen? (Ep?stola 52,7). En particular, dado que Jesucristo fund? su Iglesia sobre Pedro, todo cristiano, conclu?a, debe estar en comuni?n ?con la C?tedra de san Pedro. Yo s? que sobre esta piedra est? edificada la Iglesia? (Ep?stola 15, 2). Por tanto, con claridad, declaraba: ?Estoy con quien est? unido a la C?tedra de san Pedro? (Ep?stola 16).

Jer?nimo no descuida el aspecto ?tico. Con frecuencia reafirma el deber de acordar la vida con la Palabra divina. Una coherencia indispensable para todo cristiano y particularmente para el predicador, a fin de que sus acciones no contradigan sus discursos.

As? exhorta al sacerdote Nepociano: ?Que tus acciones no desmientan tus palabras, para que no suceda que, cuando prediques en la Iglesia, alguien en su intimidad comente: ??Por qu? entonces t? no act?as as???. Curioso maestro el que, con el est?mago lleno, se poner a pronunciar discursos sobre el ayuno; incluso un ladr?n puede criticar la avaricia; pero en el sacerdote de Cristo la mente y la palabra deben estar de acuerdo? (Ep?stola 52,7).

En otra carta, Jer?nimo confirma: ?Aunque tenga una espl?ndida doctrina, es vergonzosa la persona que se siente condenada por la propia conciencia? (Ep?stola 127,4). Hablando de la coherencia, observa: el Evangelio debe traducirse en actitudes de aut?ntica caridad, pues en todo ser humano est? presente la Persona misma de Cristo. Dirigi?ndose, por ejemplo, al presb?tero Paulino, que despu?s lleg? a ser obispo de Nola y santo, Jer?nimo le da este consejo: ?El verdadero templo de Cristo es el alma del fiel: adorna este santuario, embell?celo, deposita en ?l tus ofrendas y recibe a Cristo. ?Qu? sentido tiene decorar las paredes con piedras preciosas si Cristo muere de hambre en la persona de un pobre?? (Ep?stola 58,7).

Jer?nimo concretiza: es necesario ?vestir a Cristo en los pobres, visitarle en los que sufren, darle de comer en los hambrientos, cobijarle en los que no tienen un techo? (Ep?stola 130, 14). El amor por Cristo, alimentado con el estudio y la meditaci?n, nos permite superar toda dificultad: ?Si nosotros amamos a Jesucristo y buscamos siempre la uni?n con ?l, nos parecer? f?cil lo que es dif?cil? (Ep?stola 22,40).

Jer?nimo, definido por Pr?spero de Aquitania, ?modelo de conducta y maestro del g?nero humano? (?Carmen de ingratis?, 57), nos ha dejado tambi?n una ense?anza rica y variada sobre el ascetismo cristiano. Recuerda que un valiente compromiso por la perfecci?n requiere una constante vigilancia, frecuentes mortificaciones, aunque con moderaci?n y prudencia, un asiduo trabajo intelectual o manual para evitar el ocio (Cf, Ep?stolas 125, 11 y 130, 15), y sobre todo la obediencia a Dios: ?No hay nada que le agrade tanto a Dios como la obediencia?, que es la m?s excelsa de las virtudes? (?Hom. de oboedientia?: CCL 78,552). Del camino asc?tico pueden formar tambi?n parte las peregrinaciones. En particular, Jer?nimo las impuls? a Tierra Santa, donde los peregrinos eran acogidos y hospedados en edificios surgidos junto al monasterio de Bel?n, gracias a la generosidad de la mujer noble Paula, hija espiritual de Jer?nimo (Cf. Ep?stola 108,14).

No hay que olvidar, por ?ltimo, la contribuci?n ofrecida por Jer?nimo a la pedagog?a cristiana (Cf. Ep?stolas 107 y 128). Se propone formar ?un alma que tiene que convertirse en templo del Se?or? (Ep?stola 107,4), una ?gema precios?sima? a los ojos de Dios (Ep?stola 107, 13). Con profunda intuici?n aconseja preservarla del mal y de las ocasiones de pecado, evitar las amistades equ?vocas o que disipan (Cf. Ep?stola 107,4 y 8-9; Cf. tambi?n Ep?stola 128, 3-4). Exhorta sobre todo a los padres a crear un ambiente de serenidad y de alegr?a alrededor de los hijos, para que les estimulen en el estudio y en el trabajo, y les ayuden con la alabanza y la emulaci?n (Cf. Ep?stolas 107,4 y 128,1) a superar las dificultades, favoreciendo en ellos las buenas costumbres y preserv?ndoles de las malas porque --dice citando una frase de Publilio Siro que hab?a escuchado en la escuela-- ?a duras penas lograr?s corregirte de las cosas a las que te vas acostumbrando tranquilamente? (Ep?stola 107, 8).

Los padres son los principales educadores de los hijos, los maestros de vida. Con mucha claridad Jer?nimo, dirigi?ndose a la madre de una muchacha y luego al padre, advierte, como expresando una exigencia fundamental de toda criatura humana que se asoma a la existencia: ?Que ella encuentre en ti a su maestra y que su inexperta adolescencia se oriente hacia ti maravillada. Que nunca vea en ti ni en su padre actitudes que la lleven al pecado. Recordad que pod?is educarla m?s con el ejemplo que con la palabra? (Ep?stola 107, 9).

Entre las principales intuiciones de Jer?nimo como pedagogo hay que subrayar la importancia atribuida a una sana e integral educaci?n desde la primera infancia, la peculiar responsabilidad atribuida a los padres, la urgencia de una formaci?n moral religiosa, la exigencia del estudio para lograr una formaci?n humana m?s completa.

Adem?s, hay un aspecto bastante descuidado en los tiempos antiguos, pero que era considerado vital por nuestro autor: la promoci?n de la mujer, a quien reconoce el derecho a una formaci?n completa: humana, acad?mica, religiosa, profesional.

Y precisamente hoy vemos c?mo la educaci?n de la personalidad en su integridad, la educaci?n en la responsabilidad ante Dios y ante los hombres, es la aut?ntica condici?n de todo progreso, de toda paz, de toda reconciliaci?n y de toda exclusi?n de la violencia. Educaci?n ante Dios y ante el hombre: la Sagrada Escritura nos ofrece la gu?a de la educaci?n y, por tanto, del aut?ntico humanismo.

No podemos concluir estas r?pidas observaciones sobre este gran padre de la Iglesia sin mencionar la eficaz contribuci?n que ofreci? a la salvaguarda de elementos positivos y v?lidos de las antiguas culturas jud?a, griega y romana en la naciente civilizaci?n cristiana. Jer?nimo reconoci? y asimil? los valores art?sticos, la riqueza de los sentimientos y la armon?a de las im?genes presentes en los cl?sicos, que educan el coraz?n y la fantas?a en los nobles sentimientos.

Sobre todo, puso en el centro de su vida y de su actividad la Palabra de Dios, que indica al hombre las sendas de la vida, y le revela los secretos de la santidad. Por todo esto precisamente en nuestros d?as podemos sentirnos profundamente agradecidos con san Jer?nimo.

[Traducci?n del original italiano realizada por Zenit. Al final de la audiencia, el Papa salud? a los peregrinos en varios idiomas. En espa?ol, dijo:]


Queridos hermanos y hermanas:
Continuamos la catequesis sobre san Jer?nimo, quien por su apasionado amor al estudio de la Biblia fue declarado ?doctor eminente en la interpretaci?n de la Escritura?. Un criterio metodol?gico fundamental para su interpretaci?n es, seg?n ?l, la sinton?a con el Magisterio de la Iglesia. Por ello dice: ?Yo estoy con quien est? unido a la C?tedra de san Pedro?. Leer la Biblia es conversar con Dios. Su meditaci?n frecuente hace al hombre sabio y sereno.

Desde el aspecto ?tico, afirma que la coherencia de la vida con la Palabra es indispensable para todo cristiano y particularmente para el predicador, a fin de que sus acciones no contradigan sus palabras. Fue modelo de conducta y maestro de ascetismo, recordando que la perfecci?n requiere constante vigilancia, frecuentes mortificaciones, asiduo trabajo intelectual o manual para evitar el ocio, y sobre todo obediencia a Dios. Las peregrinaciones, especialmente a Tierra Santa, pueden entrar a formar parte del camino asc?tico.

Jer?nimo hizo una gran aportaci?n a la pedagog?a cristiana. Destac? la importante responsabilidad de los padres como primeros y principales educadores de sus hijos. Consider? tambi?n vital la promoci?n de la mujer y contribuy? eficazmente a la salvaguardia de los elementos positivos de la cultura jud?a, griega y romana en la naciente civilizaci?n cristiana.

Saludo a los peregrinos espa?oles, especialmente a los del Arciprestazgo de Abegondo, de Santiago de Compostela, a los de la Parroquia de Serantes, de Ferrol y a los miembros de la Hermandad de Santa Marta, de Madrid. Tambi?n a los estudiantes chilenos de Santiago, a los venezolanos de Maracaibo, a los mexicanos y de otros pa?ses latinoamericanos. Agradeciendo al Se?or la vida de san Jer?nimo, seguid sus ense?anzas y poned la Palabra de Dios en el centro de vuestra vida y actividades. Ella os gu?a a la santidad. ?Gracias!

[? Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]

Publicado por verdenaranja @ 23:04  | Habla el Papa
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?MUEREN CADA D?A INJUSTAMENTE HERMANOS Y HERMANAS Y AQU? NO
PASA NADA!


(Obispado de Tenerife) Un d?a y el otro tambi?n, nos llegan noticias del fallecimiento de personas adultas y de menores que rumbo a Canarias, como punto de entrada a la sociedad del bienestar, son tragadas por las aguas del Oc?ano.

La ?nica causa inmediata de estas muertes es la capacidad que tienen nuestros hermanos y hermanas empobrecidos del continente africano para asumir el riesgo de lanzarse
en b?squeda de una vida m?s digna. Pero sabemos que ?sta no es la causa de fondo.

Por frecuentes, nos hemos acostumbrado a estas noticias y parece que no nos inmutamos ante ellas? ?porque aqu? no pasa nada?, ?no son de los nuestros??

Hoy nos llega la noticia de fuentes oficiales mauritanas que han muerto 47 inmigrantes subsaharianos en su intento de alcanzar las costas canarias. Estas personas viajaban en una
embarcaci?n que llevaba 19 d?as en el mar, de la que fueron rescatadas 96, procedentes en su mayor?a de Senegal, Mali y Gambia. ?Los 47 fallecidos hab?an sido arrojados por la borda
antes de que la embarcaci?n naufragara y murieron a consecuencia del hambre, la sed y el fr?o?.?.

Mientras tanto, nosotros, los pueblos del primer mundo, ?los civilizados?, con los responsables pol?ticos, sociales y econ?micos a la cabeza, seguimos plante?ndonos la vida como
si fu?ramos los ?nicos due?os de los bienes de la tierra. Consumimos sin cesar e irresponsablemente aquello que el Creador ha puesto a disposici?n de todo el g?nero humano.

Ante estas noticias, no podemos permanecer impasibles. Aunque tenemos la convicci?n de que toda muerte ha de producir vida y vida en abundancia, no podemos ocultar nuestro sufrimiento por tantas muertes injustas y nuestra indignaci?n al ser conscientes de que vivimos en una parte del mundo que se ha ?desarrollado? y construido, a lo largo de los siglos,
en clave de dominaci?n y de expoliaci?n.

Indignados y a la vez con esperanza fundada de que es posible otro mundo diferente: m?s humano, m?s justo y m?s fraterno y solidario.

Hasta ahora, todos hemos vivido por lo general como si ?no pasara nada?. Sin embargo, estamos convencidos y convencidas de que este comportamiento no nos lleva a nada positivo,
tampoco a los pueblos y habitantes del primer mundo. Tarde o temprano se har? justicia.

Todos y cada uno tenemos en el fondo de nuestro ser la capacidad para cambiar. Estos hechos reclaman de nosotros un cambio radical, personal y global. Si agudizamos nuestra
capacidad creativa y la conciencia social colectiva que nos ayudar? a poner los medios adecuados para acelerar, pac?ficamente, el cambio de unas condiciones menos humanas a otras condiciones m?s humanas y dignas para todos los habitantes de nuestra tierra.

?Te apuntas a esta movida?... Aprendamos a ser cr?ticos con nosotros mismos, con nuestra forma de ser, de estar y de vivir y con la organizaci?n de nuestra sociedad. Demos los
pasos posibles, aunque creamos que son peque?os.

COMISI?N DIOCESANA DE JUSTICIA Y PAZ
TENERIFE

Mi?rcoles, 14 de noviembre de 2007
Art?culo semanal del Padre Fernando Lorente, o. h. publicado en EL D?A, el mi?rcoles 14 de Noviembre de 2007, en la secci?n CRITERIOS bajo el ep?grafe "Luz en el Camino".

Luz en el Camino Fernando Lorente, o.h. *


El cristianismo


EL PAPA actual, unos a?os antes de ser elegido Pont?fice, en la residencia de los jesuitas en Frascati, bastante cerca de Roma, explicaba lo que era el Cristianismo, su situaci?n actual y sus desaf?os. Resumimos esta comunicaci?n tan admirable y oportuna para los tiempos que vivimos en lo religioso y en lo pol?tico:

"No he pretendido nunca imponer determinada direcci?n al tim?n de la historia. Y si Nuestro Se?or mismo termina en la cruz, est? claro que no se llega r?pidamente a obtener resultados. Por eso me parece que no hay que preocuparse por criterios cuantitativos de ?xito. No somos una empresa comercial que se gu?a por las cifras y puede decir nuestra pol?tica ha tenido ?xito porque las ventas han crecido. Quiz?s debamos abandonar la idea de Iglesia nacional o de masas. Es probable que venga una ?poca distinta en la historia de la Iglesia, una ?poca nueva en la cual el Cristianismo vendr? a encontrarse en la situaci?n del grano de mostaza, formando grupos de peque?as dimensiones, aparentemente carentes de influencia que, sin embargo, vivan intensamente contra el mal y traigan bien al mundo.

Se cree conocer la Iglesia tach?ndola de sistema anticuado y esclerotizado, muchas personas tienen esa impresi?n. No son muchos, por el contrario, los que la creen capaz de ofrecer un nuevo punto de partida respecto a los habituales modos de vida. S?lo lo ven as? los que han conseguido superar la experiencia de la modernidad.

La sustancia de esta fe es que reconocemos en Cristo al Hijo de Dios, vivo, encarnado y convertido en hombre; que por medio suyo creemos en Dios, en el Dios Trino, creador del cielo y de la tierra; que creemos que este Dios, en cierta medida, se adapta tanto, puede llegar a ser tan peque?o, como para preocuparse de los hombres y haber comenzado una historia con el hombre, cuyo veh?culo principal, cuyo lugar de expresi?n privilegiado, es la Iglesia

Es fascinante que una instituci?n con tantas debilidades humanas, y a pesar de tantos fallos, se mantenga intacta en su continuidad, y que yo, viviendo en esta gran comunidad, pueda sentirme en comuni?n con todos los vivos y muertos; y que yo encuentre en ella incluso una certeza en todo aquello que es esencial para mi vida, una certeza sobre la que puedo fundar mi vida, con la que puedo vivir y morir.

Los cat?licos son hombres como los otros, con todos los grados de bondad y de maldad, pero quien vive con paciencia la fe y se deja modelar por ella, a trav?s de muchas derrotas y debilidades, es purificado y se hace bueno. Quiero decir que hay dos cosas evidentes: que el hombre es un ser moral, responsable de s? mismo y del conjunto de la humanidad, y que tambi?n es un ser que s?lo de Dios puede recibir los recursos que necesita para seguir avanzando. Si no existiese esta barca, habr?a que inventarla. Corresponde a deseos humanos tan profundos, y tan profundamente intr?nsecos a la naturaleza humana si no quiere perder sus energ?as esenciales, que esta barca no debe hundirse".

Con esta sencilla forma del Santo Padre, nos explica qu? es el Catolicismo, su situaci?n y sus desaf?os. Nos dice que:

-La historia est? demostrando que el poder de la fe es superior a todos los poderes de la incredulidad y de la impiedad. Con el solo poder de su fe en Jes?s, la Iglesia sigue superviviendo mientras sus sucesivos enemigos van muriendo sin conseguir matarla.

-La Iglesia evidencia su condici?n sobrehumana ense?ando, mandando y obrando con arreglo al Evangelio, en contradicci?n con los criterios, los intereses y las pretensiones mundanales humanas.

-El Cristianismo, por su indefectible perennidad, es coet?neo de todas las generaciones humanas. Es, pues, siempre nuevo y actual, porque son siempre nuevos y actuales los hombre que lo encarnan.

?Qu? realidad tan divina y humana. Y cuyas huellas son tan claras y abundantes, a niveles hist?ricos -eclesi?sticos y civiles-, particularmente en todo el continente europeo! ?Qu? contraste por ese empe?o terco de no reconocer, al menos, sus ra?ces cristianas por parte de algunos gobiernos y pol?ticos en sus respectivos Estados, como lo est? intentando actualmente el de Espa?a.


* Capell?n de la Cl?nica S. Juan de Dios

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Carta semanal del Arzobispo de Valladolid, Mons. Braulio Rodr?guez Plaza, titulada "Desaf?os para la fe" 11-11-07


En ocasiones, los desaf?os son momentos que crean oportunidades que Dios nos concede. Por ejemplo, Espa?a se ha acercado mucho al llamado modelo de vida europeo. Con esa expresi?n se alude a un orden social que combina eficacia econ?mica con justicia social, pluralismo pol?tico con tolerancia, liberalidad con apertura. Cosas todas buenas, pero que representan un gran desaf?o para la econom?a y la pol?tica: que el desarrollo econ?mico y social no se realice a expensas de los pa?ses m?s pobres, de las personas m?s pobres, y que no vaya en detrimento de las futuras generaciones. Y los cat?licos debemos ser los que primero demos ejemplo en este ?mbito.

Se viven en nuestros ambientes europeos restricciones de la filosof?a, de la ciencia y tambi?n de la fe; se llega a la degradaci?n del ser humano mediante un materialismo te?rico y pr?ctico, y la tolerancia se ha convertido muchas veces en indiferencia a valores permanentes. Este es un desaf?o formidable, pero no podemos olvidar que significa tambi?n una oportunidad de mostrar la fuerza de nuestra fe, a no ser que nosotros seamos los primeros que caigamos en esos riesgos porque participamos de lleno en esa mentalidad.

Fue en Europa donde se formul? por primera vez la noci?n de derechos humanos. El derecho fundamental, el presupuesto de los dem?s derechos, es el derecho a la vida misma, desde el momento de la concepci?n hasta la muerte natural. He aqu? un desaf?o formidable, pero una oportunidad que se convierte en ?signo de los tiempos? si sabemos vivir la vida como don y no como estorbo. Dec?a Benedicto XVI en un reciente viaje a Austria que ?al afirmar esto, no expreso solamente una preocupaci?n de la Iglesia. M?s bien, quiero actuar como abogado de una petici?n profundamente humana y portavoz de los ni?os por nacer, que no tienen voz. No cierro los ojos ante los problemas y los conflictos que experimentan muchas mujeres, y soy consciente de que la credibilidad de mis palabras depende tambi?n de lo que la Iglesia misma hace para ayudar a las mujeres que atraviesan dificultades?.

Es necesario que los l?deres pol?ticos no permitan que los hijos sean considerados una enfermedad, cuando ya han permitido que el aborto sea considerado un derecho humano. Pero es preciso que no lo consideremos nosotros, los cat?licos, num?ricamente mayor?a, pero con brazos ca?dos. Lo mismo ha de decirse acerca del debate en torno a lo que se ha llamado ?ayuda activa a morir?. ?Participamos nosotros de esa misma mentalidad? La respuesta adecuada al sufrimiento del final de la vida es una atenci?n amorosa y el acompa?amiento hacia la muerte ?especialmente con la ayuda de los cuidados paliativos? y no la ayuda activa a morir. Demos ejemplo los cat?licos y ver?n que ese comportamiento nuestro hace posibles otras salidas a estos problemas.

Muchos m?s desaf?os podr?amos indicar. Pero no quiero abrumar, sino animar a que en la vida diaria, en los entornos en los que vivimos, estemos activos, dialogando y mostrando que entre fe, verdad y raz?n hay una correspondencia sustancial y no oposici?n. La convicci?n de fondo de la vida cristiana es: ?En el principio estaba el Logos/la Palabra?, es decir, en el origen de todas las cosas est? la Raz?n creadora de Dios, que decidi? comunicarse a nosotros, los seres humanos.

Publicado por verdenaranja @ 23:35  | Hablan los obispos
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14 Noviembre (ACI).- Al continuar su catequesis iniciada la semana pasada sobre San Jer?nimo, en la Audiencia General de hoy celebrada en la Plaza de San Pedro, el Papa Benedicto XVI subray? que para el autor de la Vulgata "un criterio metodol?gico fundamental para la interpretaci?n de las Escrituras, era la sinton?a con el Magisterio de la Iglesia?.

Al respecto observ? que ?no podemos leer solos las Escrituras porque encontramos demasiadas puertas cerradas y caemos en errores. La Biblia fue escrita por el Pueblo de Dios y para el Pueblo de Dios. Solo en esta comuni?n con el Pueblo de Dios podemos entrar realmente con el ?nosotros? en el n?cleo de la verdad que Dios mismo nos quiere decir?. En este contexto, Benedicto XVI record? la frase de San Jer?nimo: "Yo estoy con quien est? unido a la C?tedra de San Pedro".

Tras resaltar que este Padre de la Iglesia era un "enamorado de la Palabra de Dios" y "doctor eminente en la interpretaci?n de las Sagradas Escrituras", el Pont?fice destac? que la Biblia era para Jer?nimo "est?mulo y fuente de la vida cristiana para todas las situaciones y para cada persona. Leer la escritura es conversar con Dios".

San Jer?nimo, prosigui? el Papa, "no se olvida del aspecto ?tico y a menudo reafirma el deber de concordar la vida con la Palabra divina. Una coherencia indispensable para todo cristiano y particularmente para el predicador, a fin de que sus acciones no contradigan sus palabras".

Para el santo, el Evangelio debe traducirse en actitud de caridad verdadera, porque en todo ser humano est? presente la persona de Cristo" y concretiza: "Hay que vestir a Cristo en los pobres, visitarlo en los que sufren, nutrirlo en los que tienen hambre, cobijarlo en los que carecen de techo".

Finalmente, Benedicto XVI resalt? el aporte de San Jer?nimo a la pedagog?a cristiana, indicando que una de sus ?principales intuiciones? fue la importancia que le dio a ?una educaci?n integral y sana desde la primera infancia y la exigencia del estudio para una formaci?n humana m?s completa?.

Homil?a pronunciada por el Nuncio Apost?lico en M?xico, S.E.R. Mons. Christophe Pierre, en la inauguraci?n de la LXXXIV Asamblea Plenaria de la CEM


Eminent?simo Sr. Cardenal Norberto Rivera, Arzobispo de M?xico
Excelent?simo Sr. Carlos Aguiar, Presidente de la CEM con los miembros de la Presidencia.
Excelent?simos Se?ores Arzobispos y Obispos, Monse?ores, Sacerdotes, Religiosos y laicos.

Por la primera vez, desde mi llegada a este querido pa?s, donde el Santo Padre Benedicto XVI me ha hecho el honor de confiarme la responsabilidad de representarlo y de trabajar en su nombre como servidor de la comuni?n, deseo una vez m?s saludar a cada uno de ustedes y agradecerles su calurosa acogida. Recuerdo con emoci?n mi primera celebraci?n en este Santuario, tan querido por todos, y las palabras que el Se?or Cardenal de M?xico y el Presidente de la CEM, en nombre de todos Uds., pronunciaron y que me hicieron sentir en mi propia casa.

Estos primeros meses me han permitido establecer una relaci?n de conocimiento y amistad rec?proca, que espero, pueda ir creciendo y profundiz?ndose. Con agrado he respondido a sus varias invitaciones a visitar algunas de sus di?cesis y, en cada ocasi?n, he experimentado el calor de su pueblo y los sentimientos profundos que lo animan hacia la persona del Santo Padre, que siempre reconocen en la persona de su Representante.

Esas primeras visitas me han permitido percibir la vitalidad de sus Iglesias locales y el celo apost?lico de sus Pastores para anunciar el Evangelio en un contexto siempre m?s complejo. En las varias ciudades de la frontera Uds. me han hecho entender la situaci?n, algunas veces dram?tica, de la inmigraci?n y he admirado el modo como buscan responder a los m?ltiples desaf?os de un pueblo que desea salir de la situaci?n de pobreza.

Con admiraci?n he visto la prontitud de la respuesta de todas las di?cesis al momento de las inundaciones que han afectado la di?cesis de Tabasco y Chiapas y quiero, en esta ocasi?n, reiterar los sentimientos expresados en las palabras del Santo Padre al Excelent?simo Sr. Obispo Benjam?n Castillo, el cual no ha faltado de mostrarse como el digno Pastor de su sufrida grey.

El y tambi?n los otros Pastores de las iglesias afectadas, necesitar?n ciertamente un continuo apoyo de toda la Iglesia mexicana que no dejar? de expresar as? el sentimiento de comuni?n y solidaridad que la caracteriza. En tales circunstancias se puede apreciar la existencia de estructuras eclesiales que permiten responder de modo eficaz a los desaf?os de una sociedad en la cual la Iglesia est? llamada a ser signo visible del amor ofrecido por Dios a los nombres.

Me parece que en esta fase de consolidaci?n de las estructuras de la Conferencia Episcopal, es necesario interrogarse sobre la capacidad de nuestra Iglesia, a sus varios niveles, diocesanos y nacionales, de poder responder a lo que los hombres m?s necesitan.

En esta 84 Asamblea Plenaria del Episcopado Mexicano, ustedes buscan acercarse al encuentro de Aparecida en vista de impulsar la nueva Evangelizaci?n en M?xico. Me complace la frase "Acontecimiento de Aparecida" ya que tenemos que considerar lo sucedido, como un evento del Esp?ritu que gu?a siempre la Iglesia de Cristo y ayuda a sus miembros a vivir su vocaci?n y su misi?n.

Creo que el desaf?o m?s grande para esta Iglesia, es ser verdaderamente Iglesia, es decir, signo vivo de la presencia de Dios en la realidad humana, para anunciar el Evangelio al mundo de hoy con su cultura que cambia, como lo analiza con precisi?n el documento conclusivo, y tambi?n como el Santo Padre lo subray? en su discurso inaugural.

El Papa Benedicto XVI quiso justamente fijar su atenci?n sobre algunos campos prioritarios para llevar a cabo la renovaci?n de la Iglesia, y lo dijo en el contexto de una relativizaci?n de valores y de un avance del secularismo. ?l identific? en particular la familia, los sacerdotes, los religiosos, religiosas y consagrados, los laicos, con una particular menci?n a los movimientos eclesiales y los j?venes, indic?ndonos la importancia de una pastoral vocacional. Me parece que ah? nos encontramos con los grupos de personas m?s sensibles a las transformaciones culturales que en M?xico, como en todo el mundo, experimentamos y tenemos el deber de considerar con atenci?n y lucidez.

En un mundo caracterizado por una dificultad siempre m?s grande de tener puntos de referencia y que valoriza la indeterminaci?n y el subjetivismo, es decir, que deja que las personas escojan el rumbo de su propia vida a partir de una experiencia subjetiva, y de una libertad que no acepta ser orientada, los Obispos en Aparecida han querido reproponer a todos de vivir como fundamento de su vida la experiencia del encuentro con Aquel, que Dios envi? para revelamos el verdadero sentido de la vida.

Este sentido lo encontramos cuando, como lo dijo Benedicto XVI en su primera Enc?clica "Dios es Amor", el amor divino ilumina nuestro af?n humano, tan fundamental en toda existencia de amar. En esa experiencia, que fue vivida por los disc?pulos y que cada uno de nosotros estamos llamados a realizar, podemos encontrar un sentido a nuestra propia existencia.

La Iglesia de Am?rica Latina propone a sus miembros el reto de vivir un encuentro personal con Cristo, que debe traducirse en una existencia de Disc?pulo. Obispos, Sacerdotes, Religiosos, Laicos, todos seg?n su propia llamada, no pueden asumir concretamente su propia vocaci?n sin que sea vivida como una relaci?n personal con el Hijo de Dios y sigue siendo, en todos los actos de su vida, un Disc?pulo.

El documento de Aparecida nos ofrece elementos muy preciosos para poder desarrollar concretamente, sea el encuentro con Cristo, sea el discipulado. He notado con cual insistencia y lucidez los Obispos quieren poner al centro la Sagrada Escritura y me permito citar el N.249: "La lectura orante, en la tradici?n eclesial y la ?Lectio divina? conduce al encuentro con Jes?s Maestro, al conocimiento del misterio de Jes?s Mes?as, a la comuni?n con Jes?s Hijo de Dios, y al testimonio de Jes?s Se?or del universo".

Los Obispos insisten tambi?n en los sacramentos como modo privilegiado para que los disc?pulos puedan celebrar y asumir el Misterio Pascua. La Iglesia misma es Sacramento de la presencia de Dios y tiene como responsabilidad y misi?n de ofrecer la salvaci?n y la comuni?n con Dios a trav?s de los sacramentos, en particular la Eucarist?a y el Sacramento de la Reconciliaci?n.

Ellos invitan a poner al centro de la vida, la oraci?n personal y comunitaria para poder alimentar la amistad con Jesucristo y asumir la voluntad del Padre. En estos aspectos, podemos encontrar el centro de lo que nuestra Iglesia necesita para poder cumplir su misi?n, que es esencialmente demostrar al mundo que Dios es Amor.

Este amor se manifestar? de un modo especial hacia los pobres, afligidos y enfermos, que, como nos dice el N.247, reclaman nuestro compromiso y nos dan testimonio de fe, paciencia en el sufrimiento y constante lucha para seguir viviendo.

La renovaci?n que los Obispos esperan dentro de la Iglesia y que es ciertamente una exigencia para esta Iglesia que peregrina en M?xico, depende en consecuencia, esencialmente, del redescubrimiento de la vocaci?n y misi?n de cada uno de sus miembros. Hay que retomar, para cada categor?a de personas, un itinerario formativo de los disc?pulos, basado sobre una espiritualidad trinitaria del encuentro con Cristo y un rescate efectivo de todo lo que la Iglesia nos ofrece, sea la Palabra de Dios, la liturgia y los Sacramentos, la Piedad Popular, y en particular la espiritualidad Mariana, tan fuerte y central para nosotros.

Esto provocar? una conversi?n personal que ser? el fundamento de una vitalidad nueva de nuestra Iglesia, para que sea aut?nticamente misionera. El desaf?o de la misi?n para presentar a nuestro mundo la cara aut?ntica del Cristo que se acerca a los hombres al punto de dar su vida para que encuentren la vida y le den sentido, es el segundo aspecto que los Obispos, guiados por el esp?ritu, proponen a esta Iglesia.

En verdad, la Iglesia necesita urgentemente de entrar en una actitud misionera para ofrecer a los hombres de hoy la verdad de la salvaci?n que s?lo Cristo, porque es Dios, nos trae.

El reto es grande, como lo sabemos, en un mundo tentado por la indiferencia y el materialismo y en el cual muchos movimientos religiosos y sectas presentan una religi?n que pretende responder a las necesidades m?s inmediatas de las personas, pero que reduce la persona de Cristo a un ?dolo.

Tenemos todos que descubrir y vivir la exigencia misionera que corresponde a la voluntad de Cristo cuando envi? sus disc?pulos para anunciar el Evangelio a todo el mundo. El Santo Padre nos dice que los primeros que necesitan de este anuncio son los j?venes y las familias, pero subraya tambi?n que nosotros sacerdotes y religiosos necesitamos ser evangelizados.

La Iglesia ser? misionera si cada uno de sus miembros tiene una fuerte conciencia de la necesidad de anunciar el Evangelio donde vive para transformar la realidad y establecer el Reino de Dios. Esto no se podr? vivir si no estamos en comuni?n los unos con los otros. El rol esencial de una Conferencia Episcopal se encuentra precisamente en dar a todos los miembros de la Iglesia la posibilidad de vivir esta comuni?n eclesial tan esencial para que la Iglesia sea cre?ble en una sociedad que tiende, o a veces quiere, descalificarla o destruirla.


Al comienzo de sus trabajos que iniciamos de frente a la imagen tan querida de la Madre de todos los Mexicanos, Nuestra Se?ora de Guadalupe, pedimos a ella que nos ayude a nunca perder el sentido de la comuni?n, es decir, del amor mutuo que los Pastores escogidos por Dios, para guiar su Iglesia en esta tierra, deben cultivar para poder responder al Amor divino y anunciarlo a una sociedad que tiende tambi?n a dividirse en vez de buscar unidad y solidaridad.

Que Dios bendiga a los Obispos de M?xico y los ayude a ser ellos mismos Disc?pulos y Misioneros, dando as? un testimonio a sus colaboradores en el Sacerdocio, a los Religiosos llamados a resplandecer el Amor divino a trav?s del ejercicio concreto de sus propios carismas, y a los Laicos enviados en el mundo para construir la civilizaci?n del amor. Que todos sean disc?pulos y misioneros. AM?N.

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Mensaje que han dado los Obispos de Bolivia al pueblo de Dios al t?rmino de su Asamblea Plenaria celebrada del 8 al 13 de noviembre, en el que reflexionan sobre la realidad de la Iglesia y la sociedad en el pa?s, descubriendo luces y sombras que ?si por una parte nos dan esperanza, por otra nos preocupan y afligen?. (Fides)

MENSAJE DE LOS SE?ORES OBISPOS AL PUEBLO DE DIOS,
EN LA LXXXV ASAMBLEA DE LA CEB



HAGAMOS DE BOLIVIA UNA CASA DE HERMANOS
PARA VIVIR Y CONVIVIR CON DIGNIDAD



Los Obispos de Bolivia, reunidos en Asamblea bajo la acci?n del Esp?ritu Santo, queremos como pastores seguir impulsando la tarea de anunciar la Buena Noticia de Jesucristo, Camino, Verdad y Vida, para que nuestro pueblo tenga vida en ?l.

Al reflexionar sobre la realidad de nuestra Iglesia y nuestra sociedad, descubrimos luces y sombras que, si por una parte nos dan esperanza, por otra nos preocupan y afligen.

En estas consideraciones nos ha acompa?ado el Documento final de la V? Conferencia General de los Obispos de Am?rica Latina y El Caribe, celebrada en el Santuario de Aparecida en Brasil, acontecimiento providencial y verdadero Pentecost?s que seguimos viviendo y que marca las l?neas pastorales de los pr?ximos a?os en nuestra Iglesia.


LA VOCACION CRISTIANA
Aparecida nos recuerda que Jes?s vino a traernos un mensaje de vida, esperanza y amor. Nos urge partir de un encuentro personal con Cristo para acogerlo como fieles disc?pulos y compartirlo como verdaderos misioneros, ya que ?no se comienza a ser cristiano por una decisi?n ?tica o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona que da un nuevo horizonte a la vida? (Benedicto XVI - Dios es Amor 1). Todos los cristianos estamos convocados a esta tarea y debemos involucrarnos en el compromiso de mejorar la vida de nuestro pueblo, porque Dios nos ha hecho sujetos de derechos y deberes en la creaci?n e historia.

TIEMPOS DE CAMBIO
Los tiempos que vivimos en Bolivia, como en todo el continente, se caracterizan por grandes cambios que inciden profundamente en nuestra vida y en todos los ?mbitos de la sociedad.
Desde la perspectiva del Evangelio de la vida, que como Iglesia constantemente hemos anunciado, es motivo de esperanza el reconocimiento que est?n adquiriendo los pueblos ind?genas y los sectores, hist?ricamente marginados, en el seno de nuestra sociedad, como actores y ciudadanos con pleno derecho. Muestra de eso es la elevaci?n en Bolivia a rango de Ley de la Declaraci?n de las Naciones Unidas sobre los Derechos Ind?genas. Hoy no podemos pensar en una nueva Bolivia sin la participaci?n de los pueblos ind?genas, con sus riquezas culturales, morales y espirituales.
As? mismo, queremos destacar las iniciativas y preocupaciones por mejorar la calidad de vida de los sectores m?s vulnerables. Ellos son para la Iglesia, siguiendo la pr?ctica de Jes?s, los predilectos y quienes tienen que estar en el coraz?n de todos, particularmente de los que rigen los destinos de los pueblos.

CAMBIOS PARA UNA SOCIEDAD MAS JUSTA Y FRATERNA
Estamos convencidos de la necesidad de cambios importantes y urgentes en el pa?s. Todo cambio, sin embargo, puede ser ambiguo; por s? s?lo no es garant?a de progreso, crecimiento y bienestar. Para que realmente el cambio abra a nuevos horizontes de paz, justicia y convivencia fraterna, es indispensable que se realice en el respeto de la dignidad de toda persona humana y de su identidad cultural y religiosa, y que salvaguarde la libertad individual y colectiva en el ejercicio de los derechos y responsabilidades.
De ninguna manera se debe pretender, por principio, imponer el cambio u oponerse a ?l, recurriendo al enfrentamiento, a la violencia, a las amenazas o a manipulaciones de grupos o sectores de la poblaci?n; pues son actitudes que, adem?s de sembrar dolor, sufrimiento y luto en muchas familias y en la sociedad, van en contra de la convivencia social y desvirt?an la democracia.
El clima de tensi?n que se vive crea en los ciudadanos un sentimiento de inseguridad ante el futuro, agravado por los problemas econ?micos, como la falta de fuentes de trabajo y la subida del costo de vida, que perjudican de manera directa a los m?s pobres y marginados. Sin embargo, las perspectivas macroecon?micas muestran que se puede disponer de considerables recursos, que esperamos sean invertidos positivamente para mejorar la calidad de vida de los habitantes de nuestro pa?s.
Aparecida nos proporciona elementos de juicio muy iluminadores acerca de esta compleja problem?tica: ?Urge crear estructuras que consoliden un orden social, econ?mico y pol?tico en el que no haya inequidad y donde haya posibilidades para todos. Igualmente, se requieren nuevas estructuras que promuevan una aut?ntica convivencia humana, que impidan la prepotencia de algunos y faciliten el di?logo constructivo para los necesarios consensos sociales? (Aparecida N. 384).

RECUPERAR LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE
Es urgente recuperar el sentido de racionalidad en las relaciones entre bolivianos, desterrando el recurso a la violencia que se ha convertido casi en una pr?ctica normal, como se constata continuamente en el acontecer nacional.
S?lo y ?nicamente con el di?logo constructivo y sincero se lograr? superar las diferencias y se alcanzar?n las transformaciones urgentes requeridas en el pa?s. Esto vale de manera especial para la Asamblea Constituyente a fin de que pueda cumplir con la grave responsabilidad de configurar estos cambios en la nueva Constituci?n Pol?tica del Estado, tal como el pueblo boliviano le ha confiado.
Reafirmamos lo expresado en nuestro Mensaje de marzo de 2006: ?Como Iglesia reconocemos en la Constituyente una gran oportunidad de apertura a la esperanza, sin duda un ?signo de los tiempos?, que nos mueve a tender puentes de encuentro y reconciliaci?n, de di?logo, transparencia y b?squeda de consensos indispensables para una democracia verdadera, en la que todos podamos ejercer en libertad nuestros derechos y cumplir nuestras obligaciones?.
Esta gran oportunidad, con todas las esperanzas que despert? en la conciencia del pa?s, tenemos que decirlo con dolor, est? empantanada y con grave riesgo de fracasar por radicalismos, intransigencias, intereses sectoriales y revanchismos de un lado y otro.
Creemos que es preciso atenerse al marco de legalidad establecido y asumir, con claridad y decisi?n, los principios humanos y cristianos, que son la base de toda convivencia social: la dignidad de la persona humana, el destino universal de los bienes, la subsidiariedad, la participaci?n, la solidaridad, el bien com?n, y los valores de la libertad, la verdad, la justicia, la caridad, la transparencia y la paz (Cfr. Mensaje CEB marzo 2006).

ADVIENTO TIEMPO DE RECONCILIACION Y ESPERANZA
Estas circunstancias dif?ciles, se?aladas anteriormente, no son las determinantes en la vida del cristiano, que ve la realidad con una perspectiva m?s amplia. Los cristianos somos conscientes de la presencia y acci?n de Dios en nuestras vidas y de la importancia decisiva de su amor, recibido gracias a Jesucristo que se hizo uno de nosotros; amor que nos abre al camino de la vida plena, en todas las dimensiones personales, familiares, sociales, religiosas y culturales.
El Adviento, que se acerca, nos introduce al misterio del nacimiento de Jes?s en la Navidad. Es un tiempo que nos llama a la conversi?n aut?ntica hacia Dios y los hermanos, lo cual implica un cambio profundo en la manera de pensar y en las actitudes que debemos asumir y que son necesarias para erradicar la inequidad que hoy existe en nuestro pa?s. ?Todas las aut?nticas transformaciones se fraguan y forjan en el coraz?n de las personas e irradian en todas las dimensiones de su existencia y convivencia. No hay nuevas estructuras, si no hay hombres nuevos que movilicen y hagan converger en los pueblos, ideales y poderosas energ?as morales y religiosas ? (Aparecida N. 538).
El Adviento es sobre todo tiempo de nueva vida, como nos se?alan los Obispos de Am?rica Latina: ?En el coraz?n y la vida de nuestros pueblos late un fuerte sentido de esperanza, no obstante las condiciones de vida que parecen ofuscar toda esperanza. Ella se experimenta y alimenta en el presente, gracias a los dones y signos de vida nueva que se comparte; compromete en la construcci?n de un futuro de mayor dignidad y justicia?(Aparecida N. 536), de una casa de hermanos, donde todos tengamos una morada para vivir y convivir con dignidad.
Como Pastores y tambi?n como ciudadanos de este pa?s, hacemos un llamado apremiante a deponer intransigencias y enfrentamientos, a utilizar las grandes potencialidades culturales, sociales, morales y espirituales que tenemos en nuestros pueblos, y a aprovechar este tiempo propicio que nos prepara a la Navidad para reconciliarnos y trabajar juntos, con la ayuda de Dios, por el progreso verdadero que todos deseamos.
Que Mar?a, la Virgen de la Esperanza, nos traiga, con su Hijo Jes?s, los tiempos nuevos que tanto anhelamos para nuestra Patria.

Cochabamba, 13 de noviembre de 2007

LOS OBISPOS DE BOLIVIA

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VATICANO - EL 8 de diciembre la apertura de las celebraciones por el 150? aniversario de las Apariciones de la Virgen Inmaculado en Lourdes

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - El pr?ximo 8 diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepci?n de la Virgen Maria, se abrir? las celebraciones por el 150? aniversario de las Apariciones de la Virgen Inmaculado en Lourdes. Este Jubileo del 2008, que es el tercero despu?s del Jubileo del 1908 (por el 50?), y del 1958 (por el centenario) se sit?a "en la perspectiva de la nueva evangelizaci?n" ha dicho Su Exc. Mons. Jacques Perrier, Obispo de Tarbes y Lourdes, presentando esta ma?ana las iniciativas por el A?o jubilar en la Sala de prensa de la Santa Sede. " Los santuarios y las peregrinaciones ocupan hoy un lugar importante en la vida religiosa... Los santuarios son lugares de evangelizaci?n silenciosa" ha afirmado Mons. Perrier, anunciando que el Congreso mariano-mariologico en programa en Lourdes en septiembre de 2008 tomar? en consideraci?n el renovado atractivo que ejercen los santuarios, y en particular los santuarios mariano.
Para celebrar el a?o jubilar de Lourdes se han elegido 12 temas en los que Lourdes tiene competencia gracias a su mensaje inicial y su experiencia de siglo y medio. La misi?n de la Iglesia en cada uno de estos campos ser? ilustrada por iniciativas diversas. Este las "Doce misiones de Lourdes": la Iglesia en misi?n con los voluntarios, al servicio de los otros; la Iglesia en misi?n con Maria; la Iglesia en misi?n hacia los j?venes; la Iglesia en misi?n por la unidad de los cristianos; la Iglesia en misi?n para llamar a la conversi?n; la Iglesia en misi?n hacia los enfermos; la Iglesia en misi?n entre los minusv?lidos; la Iglesia en misi?n entre las naciones; la Iglesia en misi?n por la paz; la Iglesia en misi?n nutrida por la eucarist?a; la Iglesia en misi?n por el encuentro interreligioso; la Iglesia en misi?n entre los excluidos.

El Obispo de Tarbes y Lourdes ha anunciado tambi?n que se ha preparado para los peregrinos un "Camino del Jubileo? marcado por cuatro etapas, desde el bautismo a la Eucarist?a: el Baptisterio parroquial d?nde fue bautizada Bernadette, la pobre vivienda de la familia Soubirous, el camino hacia la Gruta, la capilla d?nde Bernadette recibi? la Primera Comuni?n. El Jubileo tambi?n ser? ocasi?n de algunas publicaciones sobre el mensaje de Lourdes, en diversas lenguas y dirigidas a todas las edades. Tambi?n se ha compuesto una Misa jubilar a cargo del maestro de capilla de los Santuarios, fr. Jean-Paul L?cot. El 8 de diciembre, en la apertura del Jubileo, se inaugurar?n los mosaicos que representan los Misterios de la Luz del Santo Rosario, realizados por el p. Marko Iv?n Rupnik, en homenaje al Papa Juan Pablo II. Seg?n Mons. Perrier la presencia del Papa Benedicto XVI en Lourdes en este A?o Jubilar es segura pero todav?a no definida, ya que en la carta mandada por el Papa el pasado mes de julio, el Santo Padre afirmaba: "conf?o al Se?or la esperanza que es m?a, de poder estar presente en un momento significativo del a?o jubilar". Las celebraciones por los 150 a?os de las apariciones en la gruta de Lourdes concluir?n el 8 de diciembre de 2008. (S.L.), Agencia Fides 13/11/2007; L?neas: 36 Palabras: 537)

Links:
El texto integral de la intervenci?n de Mons. Perrier, en franc?s
http://www.fides.org/ita/approfondire/2007/cs_150immacolata_131107.html

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Discurso que dirigi? Benedicto XVI a un grupo del Movimiento ?Familias Nuevas?, surgido del carisma de los Focolares, el 3 de noviembre pasado.

Queridos hermanos y hermanas:

Bienvenidos y gracias por vuestra visita. Proven?s de los cinco continentes y pertenec?is al Movimiento ?Familias Nuevas?, nacido hace 40 a?os en el ?mbito del Movimiento de los Focolares. Por tanto, sois una ramificaci?n de los Focolares, y hoy form?is una red de 800.000 familias que act?an en 182 naciones, todas comprometidas a hacer de su casa un "hogar" que irradie en el mundo el testimonio de una vida familiar centrada en el Evangelio.
A cada uno de vosotros mi m?s cordial saludo, que se extiende tambi?n a todos los que han querido acompa?aros a este encuentro. De modo particular, saludo a vuestros responsables centrales, que se han hecho int?rpretes de los sentimientos comunes y me han ilustrado el estilo con el que trabaja y los objetivos de vuestro Movimiento. Agradezco el saludo que me han transmitido de parte de Chiara Lubich, a la que env?o de coraz?n mi saludo y mis mejores deseos, d?ndole las gracias porque, con sabidur?a y firme adhesi?n a la Iglesia, sigue guiando a la gran familia de los Focolares.

Como nos acaban de recordar, es precisamente en el ?mbito de esta vasta y benem?rita instituci?n donde vosotras, queridas parejas de esposos, os pon?is al servicio del mundo de las familias con una acci?n pastoral importante y siempre actual, orientada seg?n cuatro directrices: la espiritualidad, la educaci?n, la sociabilidad y la solidaridad. En efecto, vuestro compromiso de evangelizaci?n es silencioso y profundo, orientado a testimoniar que s?lo la unidad familiar, don de Dios-Amor, puede transformar la familia en un verdadero nido de amor, una casa acogedora de la vida y una escuela de virtudes y de valores cristianos para los hijos.

Ante los numerosos desaf?os sociales y econ?micos, culturales y religiosos que la sociedad contempor?nea debe afrontar en todas las partes del mundo, vuestra obra, verdaderamente providencial, constituye un signo de esperanza y un aliento a las familias cristianas para ser "espacio" privilegiado donde se proclame en la vida de cada d?a, incluso en medio de muchas dificultades, la belleza de poner en el centro a Jesucristo y de seguir fielmente su Evangelio.
El tema mismo de vuestro encuentro ??Una casa construida sobre roca: el Evangelio vivido, respuesta a los problemas de la familia hoy?? pone de relieve la importancia de este itinerario asc?tico y pastoral. El secreto es precisamente vivir el Evangelio. Por tanto, en los trabajos de vuestras asambleas durante estos d?as, adem?s de las contribuciones que ilustran la situaci?n en que se encuentra hoy la familia en los diversos contextos culturales, hab?is previsto con raz?n la profundizaci?n de la palabra de Dios y la escucha de testimonios que muestran c?mo el Esp?ritu Santo act?a en los corazones y en la vida familiar, incluso en situaciones complejas y dif?ciles.

Basta pensar en la incertidumbre de los novios ante opciones definitivas para el futuro, en la crisis de las parejas, en las separaciones y en los divorcios, as? como en las uniones irregulares, en la condici?n de las viudas, en las familias que se encuentran en dificultades, en la acogida de los menores abandonados. Deseo de coraz?n que, tambi?n gracias a vuestro compromiso, se descubran estrategias pastorales que permitan salir al encuentro de las crecientes necesidades de la familia contempor?nea y de los m?ltiples desaf?os que debe afrontar, para que pueda cumplir su misi?n peculiar en la Iglesia y en la sociedad.
Al respecto, en la exhortaci?n apost?lica postsinodal ?Christifideles laici?, mi venerado y amado predecesor Juan Pablo II escribi?: ?La Iglesia sostiene que el matrimonio y la familia constituyen el primer campo para el compromiso social de los fieles laicos? (n. 40). Para cumplir su vocaci?n, la familia, consciente de que es la c?lula primaria de la sociedad, no debe olvidar que puede sacar fuerza de la gracia de un sacramento, querido por Cristo para corroborar el amor entre el hombre y la mujer: un amor entendido como una entrega rec?proca y profunda.

Como afirm? tambi?n Juan Pablo II, ?la familia recibe la misi?n de custodiar, revelar y comunicar el amor, como reflejo vivo y participaci?n real del amor de Dios por la humanidad y del amor de Cristo Se?or por la Iglesia su esposa? (?Familiaris consortio?, 17). As? pues, seg?n el proyecto divino, la familia es un lugar sagrado y santificador, y la Iglesia, desde siempre cercana a ella, la sostiene en su misi?n hoy m?s a?n, puesto que son numerosas las amenazas que se ciernen sobre ella tanto desde el interior como desde el exterior.
Para no ceder al desaliento hace falta la ayuda divina; por eso, es necesario que todas las familias cristianas miren con confianza a la Sagrada Familia, la original ?iglesia dom?stica? en la que ?por misterioso designio de Dios vivi? escondido largos a?os el Hijo de Dios: es, pues, el prototipo y ejemplo de todas las familias cristianas? (ib., 45).

Queridos hermanos y hermanas, la humilde y santa Familia de Nazaret, icono y modelo de toda familia humana, os dar? su apoyo celestial. Pero es indispensable que recurr?is constantemente a la oraci?n, a la escucha de la palabra de Dios y a una intensa vida sacramental, junto con un esfuerzo continuo por vivir el mandamiento de Cristo del amor y del perd?n. El amor no busca su inter?s, no toma en cuenta el mal recibido, sino que se alegra con la verdad. El amor ?todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta? (cf. 1 Co 13, 5-7).

Queridos hermanos y hermanas, proseguid vuestro camino y sed testigos de este Amor, que os transformar? cada vez m?s en ?coraz?n? y ?levadura? de todo el Movimiento ?Familias Nuevas?. Os aseguro mi recuerdo en la oraci?n por cada uno de vosotros, por vuestras actividades y por cuantos encontr?is en vuestro apostolado, y con afecto os imparto ahora a todos la bendici?n apost?lica.

[Traducci?n distribuida de la Santa Sede
? Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]

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Martes, 13 de noviembre de 2007
Carta semanal del Arzobispo de Valencia Don Agustín García-Gasco Vicente para el Domingo 04 de Noviembre de 2007.

El proyecto educativo católico



La acción educativa de la Iglesia hace posible el ejercicio del derecho de los padres a la educación de sus hijos, según sus convicciones.

Los cristianos creemos firmemente en la libertad de las personas y en la fuerza maravillosa que la educación puede ejercer para abrir nuevos horizontes a cada ser humano y a la propia humanidad. Por medio de la razón y la libertad es posible lograr adhesiones hacia una sociedad fundada verdaderamente en el amor cristiano que culmina con la gracia de la fe.

Durante siglos la Iglesia ha tenido un destacado papel en la educación como creadora de las primeras universidades y también en la enseñanza básica a las personas más humildes ante la pasividad de los estados. Los importantes cambios operados con la aparición de los estados modernos, su función social y la enseñanza obligatoria generalizada pueden llevar a preguntarnos por el sentido que tiene en la actualidad la enseñanza católica.

La acción educativa de la Iglesia hace posible el ejercicio del derecho de los padres a la educación de sus hijos, según sus convicciones. Por ello, los centros educativos católicos son responsables ante sus propios alumnos y ante sus padres de las enseñanzas y actitudes que imparten. La congruencia de cada colegio católico es fundamental para no defraudar a las familias que confían la educación de sus hijos. Estos centros educativos tienen la obligación de procurar una enseñanza de calidad y de planificar su subsistencia y crecimiento, pero no pueden ser concebidos como una mera actividad lucrativa. El balance positivo de los centros educativos viene otorgado por la calidad humana y profesional que logran en su formación.

Para que la participación de los padres sea efectiva, conviene potenciar la sintonía de pensamiento, palabra, consejo y ejemplo de los padres con la acción educativa del colegio. Resulta muy conveniente la creación de modos, lugares y tiempos de diálogo, encuentro, reflexión y celebración de toda la comunidad educativa, que hagan justicia a la misión propia y original de la familia.

La complementariedad de acción entre familias, titulares, profesores, profesionales de la administración y alumnos es el fundamento del buen funcionamiento de la comunidad educativa en las escuelas y en las universidades católicas.

El compromiso con el proyecto común de todos sus responsables es un factor esencial para la participación de padres y alumnos en la acción educativa desde el colegio hasta la universidad. Los centros educativos católicos han de presentar el proyecto educativo que expresa el compromiso de todos por educar.

A los profesores laicos compete la responsabilidad sobre el debido desarrollo del proyecto educativo católico. Como fieles laicos están plenamente implicados en la misión de la Iglesia, y les corresponde testificar cómo la fe cristiana constituye la única respuesta plenamente válida a los problemas y expectativas que la vida plantea a cada hombre y a cada sociedad.

El profesor católico está llamado a ser una auténtica imagen del hombre evangélico. Esto supone cuidar con esmero la apertura de miras en sus propuestas educativas e investigadoras, la actitud de servicio al centro y a sus alumnos, la entrega personal buscando el crecimiento del alumno y la gloria de Dios, el espíritu de fraterna solidaridad con todos y la integridad de su vida moral.

El deber de asumir responsabilidades se acrecienta cuando los profesores aceptan las tareas de dirección. Este paso conlleva asumir todos los elementos identificativos de la educación católica y que se expresan sobre todo en la impregnación cristiana del saber y de la cultura que se transmite en la escuela. Es imprescindible superar los riesgos de absorción de las tareas burocráticas a costa de descuidar la formación integral del alumnado.

Los alumnos esperan de sus educadores no sólo maestros en su saber y saber enseñar, sino también testigos de una vida de fe en la que pueden encontrar los signos mediante los cuales Dios se hace presente. Las celebraciones litúrgicas y la colaboración con el proyecto pastoral son ocasiones para que el profesor muestre este plus de entrega y de convicción por amor a Cristo y a su Iglesia. La fe complementa a la razón y acrecienta el compromiso por una sociedad más justa en la que impere el amor.


Con mi bendición y afecto,


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AMERICA/CHILE - Nace una Asamblea Mundial de Parlamentarios por la Vida: ?la apuesta por la Vida no puede ser la apuesta de un pa?s o de unos parlamentarios sino la apuesta de toda la Humanidad?

Santiago de Chile (Agencia Fides) - Se ha constituido en Santiago de Chile la Asamblea Mundial de Parlamentarios por la Vida, con la participaci?n de mas de medio centenar de parlamentarios y gobernantes de 17 pa?ses, seg?n informa la Red Europea del Instituto de Pol?tica Familiar en una nota enviada a la Agencia Fides. Seg?n Lola Velarde, Presidenta de la Red Europea del IPF, este hecho ?constituye un gran paso sin precedentes a nivel mundial, pues por primera vez en la historia, mas de medio centenar de parlamentarios y gobernantes de 17 pa?ses se han unido para trabajar por la defensa de la vida?.

El acto ha tenido lugar en la Universidad chilena de Santo Tomas con la participaci?n de 400 personas entre parlamentarios, alcaldes, concejales, representantes de asociaciones pro-vida y j?venes universitarios. Durante el mismo se celebr? una Mesa Redonda, sobre experiencias exitosas en favor de la Vida en Am?rica Latina relatando casos ocurridos en M?xico, Per? y Chile y, muy especialmente, en Nicaragua donde recientemente se ha evitado la implantaci?n de la ley del aborto gracias a una intensa movilizaci?n. En esta primera Asamblea se buscan establecer los objetivos y estrategias para conseguir un verdadero respeto a la dignidad de la persona desde su concepci?n natural hasta la muerte y, en definitiva, de todos los derechos humanos que solo pueden construirse desde el respeto primario y fundamental de la vida.

Seg?n afirma Lola Velarde, el denominador com?n de todos los que intervinieron en esta primera jornada ha sido ?la necesidad de abordar la pol?tica a favor de la vida desde la autentica transversalidad sin constituir monopolio de ning?n partido pol?tico ya que se configura como una autentica estrategia a favor de la defensa de los derechos humanos donde pueden y deben estar personas y parlamentarios de diversas sensibilidades e ideolog?as?. En efecto, ?es la hora de la globalizaci?n de la Vida?, pues la apuesta por la Vida ?no puede ser la apuesta de un pa?s o de unos parlamentarios sino la apuesta de toda la Humanidad?. En este sentido esta Asamblea de Parlamentarios por la Vida constituye un primer paso.

Seg?n se ha acordado en esta Primera Asamblea, que la pr?xima cumbre tendr? lugar en el 2.008 en Espa?a contando para ello con la colaboraci?n de la universidad Santo Tomas de Santiago de Chile y la Fundaci?n espa?ola San Pablo-CEU, marc?ndose como objetivos el incremento tanto de pa?ses participantes como en el n?mero de parlamentarios y gobernantes que se adhieran al ?Compromiso por la Vida?. (RG) (Agencia Fides 13/11/2007 L?neas: 33 Palabras: 452)

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El Delegado Diocesano de Hermandades y Cofrad?as anuncia Jornadas de Hermandades con el programa.

DELEGACI?N DE HERMANDADES Y COFRAD?AS
Di?cesis de Tenerife


La Laguna, 10 de noviembre de 2007


Estimado en Cristo:

El pr?ximo d?a 25 de noviembre (Domingo de Jesucristo Rey del Universo) celebraremos las JORNADAS DIOCESANAS DE HERMANDADES SACRAMENTALES Y ASOCIACIONES EUCAR?STICAS. En esta ocasi?n, el encuentro ser? en el la parroquia de San Bartolom? Ap?stol de Tejina ? La Laguna.

16,00 horas de la tarde: ACOGIDA
16,30 horas: REFLEXI?N ?La parroquia, comunidad de comunidades? a cargo de D. Celso Gonz?lez Concepci?n, di?cono permanente y profesor del ISTIC ? Sede Tenerife
17,00 horas: CONCELEBRACI?N EUCAR?STICA
18,00 horas: PROCESI?N con el Sant?simo Sacramento por las calles de Tejina
19,00 horas: ?GAPE COMPARTIDO en en los salones parroquiales


Estamos invitados todos, pero de manera especial, los miembros de las Hermandades del Sant?simo y la Adoraci?n Nocturna, as? como, todas las Cofrad?as y Hermandades diocesanas y miembros de las comunidades parroquiales.
Poco a poco se ha ido consolidando este espacio para el encuentro, la convivencia y la oraci?n. Si lo cree oportuno, ser?a bueno animar a todas aquellas personas de su parroquia para que participen en esta jornada para la reflexi?n, el encuentro y de oraci?n y, sobre todo, hacer llegar esta carta a los hermanos/as mayores de las hermandades y cofrad?as que pudiesen existir en su comunidad.
Gracias de antemano y que el Dios que nos invita a ser activos y contemplativos nos fortalezca en la misi?n de evangelizar.

Jes?s M. Gil Ag??n
Delegado
Delegaci?n Diocesana de Cofrad?as y Hermandades

Alfonso Aguil?


Aprender a educar los sentimientos sigue siendo hoy una de las grandes tareas pendientes. Muchas veces se olvida que los sentimientos son una poderosa realidad humana, y que ?para bien o para mal? son habitualmente lo que con m?s fuerza nos impulsa o nos retrae en nuestro actuar. Las personas que gozan de una buena educaci?n afectiva suelen sentirse m?s satisfechas, son m?s eficaces y hacen rendir mejor su talento natural. En cambio, quienes no logran dominar bien su vida emocional, se debaten en constantes luchas internas que socavan su capacidad de pensar, de trabajar y de relacionarse con los dem?s. Sobre estas cuestiones entrevistamos hoy a Alfonso Aguil?, autor del libro Educar los sentimientos (Colecci?n "Hacer Familia", Palabra, 1999).


Antonio Orozco Delcl?s
iglesia.org


EL OCASO DE UN MITO

-?Siendo tan importante la educaci?n de los sentimientos, por qu? tantas personas consideran el coeficiente intelectual como el principal indicador del talento personal?

-El asunto viene de antiguo. Desde comienzos del siglo XX, se difundi? mucho la idea de que el coeficiente intelectual es un dato de partida invariable y decisivo en la vida de una persona. Afortunadamente, esa idea entr? en crisis hace ya bastantes a?os, pues est? claro que poseer un elevado coeficiente intelectual puede predecir tal vez qui?n obtendr? ?xito acad?mico ?tal como suele evaluarse hoy en nuestro sistema educativo?, pero no mucho m?s. No es una garant?a de ?xito profesional, y mucho menos de una vida acertada y feliz.

Hay otras muchas capacidades que tienen m?s importancia, y entre ellas est?n las relativas a la educaci?n de los sentimientos, como el conocimiento propio, el autocontrol y el equilibrio emocional, la capacidad de motivarse a uno mismo y a otros, el talento social, el optimismo, la capacidad para reconocer y comprender los sentimientos de los dem?s, etc.

-?Y al prestar tanta atenci?n a la educaci?n de los sentimientos, no cabe el riesgo de caer en una educaci?n excesivamente sentimental?

-Son cosas distintas. Ser persona de mucho coraz?n, o poseer una profunda capacidad afectiva, no constituye en s? ning?n peligro. Y si lo constituye, ser? en la misma medida en que resulta peligroso tener una gran fuerza de voluntad o una portentosa inteligencia: depende de para qu? se utilicen.

Como es l?gico, no se trata de sustituir a la raz?n por los sentimientos, ni tampoco lo contrario. Se trata de reconciliar cabeza y coraz?n, tanto en la familia como en las aulas o en las relaciones humanas en general.


RECONCILIAR CABEZA Y CORAZ?N

-?Y c?mo puede buscarse ese equilibrio?

-De entrada, no podemos desacreditar el coraz?n porque algunos lo consideren simple sentimentalismo; ni la inteligencia porque otros la vean como un mero racionalismo; ni la voluntad porque otros la reduzcan a un necio voluntarismo. La clave est? en encontrar una buena armon?a.

Por ejemplo, en las ?ltimas d?cadas se han declarado diversas cruzadas contra diferentes problemas que amenazan nuestra sociedad: fracaso escolar, alcoholismo, embarazos de adolescentes, drogas, violencia juvenil, etc. Sin embargo, una y otra vez se comprueba que suele llegarse demasiado tarde, cuando la situaci?n ha alcanzado ya grandes proporciones y est? fuertemente arraigada en la vida de esas personas.

Y eso sucede porque la informaci?n, siendo importante, por s? sola suele resolver muy poco. La mayor?a de las veces el problema no es propiamente la droga, ni el alcohol, ni el fracaso escolar, sino las crisis afectivas que atraviesan esas personas, y que les llevan a buscar refugio en esos errores.

-?La soluci?n entonces es educar mejor los sentimientos?

-En gran parte s?. Al hombre no siempre le basta con comprender lo que es razonable para luego, s?lo con eso, practicarlo. El comportamiento humano est? lleno de sombras y de matices que escapan al rigor de la l?gica, y que campan por sus respetos moviendo resortes subconscientes de la voluntad y los sentimientos.

-Pero tener mucho coraz?n a veces tambi?n traiciona...

-Est? claro que hay numerosos vicios y defectos que pueden coexistir con un gran coraz?n. Hay gente de mucho coraz?n que son alcoh?licos, irascibles, mentirosos o poco honrados. Pero de modo general puede decirse que la riqueza y la plenitud de una persona dependen en gran medida de su capacidad afectiva.

Lo m?s propiamente humano es ser una persona de coraz?n, pero sin dejar que ?ste nos tiranice. Es decir, sin considerarlo la gu?a suprema de nuestra vida, sino logrando que sea la inteligencia quien se encargue de educarlo. Educarlo para que nos lleve a apasionarnos con cosas grandes, con ideales por los que merezca la pena luchar. Es verdad que las pasiones hacen llorar y sufrir, pero no por eso han de ser algo negativo, porque ?acaso se puede dar una buena clase, o sacar adelante un proyecto importante, o amar de verdad a otra persona, desde la indiferencia? Sin apasionamiento, ?habr?an existido los grandes hombres que han llenado de luz y de fuerza nuestra historia, nuestra literatura, nuestra cultura? Educar bien nuestras pasiones nos hace m?s humanos, m?s libres, m?s valiosos.


?UNA REALIDAD OSCURA Y MISTERIOSA?

-?Y cree que la educaci?n de los sentimientos es una tarea un tanto descuidada?

-S?. Como ha se?alado Jos? Antonio Marina, la confusa impresi?n de que los sentimientos son una realidad oscura y misteriosa, poco racional, casi ajena a nuestro control, ha provocado en muchas personas un considerable desinter?s por profundizar en su educaci?n. Sin embargo, los sentimientos son influenciables, corregibles, estimulables. Pueden modelarse bastante m?s de lo que a primera vista parece.

Es cierto que la mayor?a de los sentimientos no se pueden producir directa y libremente. No podemos generar sentimientos de alegr?a o de tristeza con la misma facilidad con que hacemos otros actos de voluntad (como gobernamos, por ejemplo, los movimientos de los brazos). Pero s? podemos influir en nuestra alegr?a o nuestra tristeza de modo indirecto, preparando el terreno en nuestro interior, estimulando o rechazando las respuestas afectivas que van surgiendo espont?neamente en nuestro coraz?n.

-Algunos consideran que eso es esconder los sentimientos espont?neos para sustituirlos por otros que en realidad no se tienen, y que por tanto son falsos, o al menos artificiales.

-Pienso que no debe verse as?, pues lo que se busca no es el falseamiento de los sentimientos, sino construir nuestro propio estilo emocional. Debemos ser protagonistas de nuestra propia vida, en vez de pensar que estamos atados a un inexorable destino sentimental.

Si una persona advierte, por ejemplo, que est? siendo dominada por sentimientos de envidia, o de ego?smo, o de resentimiento, lo que debe hacer es procurar contener esos sentimientos negativos, al tiempo que procura estimular los correspondientes sentimientos positivos. De esa manera, con el tiempo lograr? que ?stos acaben imponi?ndose sobre aqu?llos, y as? ir? transformando positivamente su propia vida emocional.

-?Y los sentimientos influyen en las virtudes?

-Cada estilo sentimental favorece unas acciones y entorpece otras. Por tanto, cada estilo sentimental favorece o entorpece una vida psicol?gicamente sana, y favorece o entorpece la pr?ctica de las virtudes o valores que deseamos alcanzar. No puede olvidarse que la envidia, el ego?smo, la agresividad, o la pereza, son ciertamente carencias de virtud, pero tambi?n son carencias de la adecuada educaci?n de los sentimientos que favorecen o entorpecen esa virtud. La pr?ctica de las virtudes favorece la educaci?n del coraz?n, y viceversa.


SER BUENA PERSONA

-?Y qu? relaci?n piensa usted que hay entre educaci?n de los sentimientos y educaci?n moral?

-Voy a contestarle partiendo de un ejemplo. Recuerdo una ocasi?n, hace tiempo, en que un profesor amigo m?o, refiri?ndose a un alumno suyo de once a?os, de aspecto simp?tico y despierto, me dec?a:

?Ese chico es realmente extraordinario, una persona de mucho talento?; es una l?stima que no tenga buen coraz?n. Le gusta distraer a los dem?s, meterles en l?os y despu?s zafarse y quitarse ?l de en medio. Suele ir a lo suyo, aunque, como es listo, lo sabe disimular. Pero si te fijas bien, te das cuenta de que es ego?sta hasta extremos sorprendentes.

Saca unas notas muy buenas, y tiene grandes dotes para casi todo. Lo malo es que parece disfrutar humillando a los que son m?s d?biles o menos inteligentes, y se muestra insensible ante su sufrimiento. Y no pienses que le tengo man?a. Es el m?s brillante de la clase, pero no es una buena persona. Me impresiona su cabeza, pero me aterra su coraz?n?.

Cuando observamos casos como el de ese chico, comprendemos enseguida que debe prestarse una atenci?n muy particular a la educaci?n moral. Y que una buena educaci?n sentimental ha de ayudar, entre otras cosas, a aprender -en lo posible- a disfrutar haciendo el bien y sentir disgusto haciendo el mal.

-Eso no siempre es f?cil. ?C?mo puede lograrse?

-En nuestro interior hay sentimientos que nos empujan a obrar bien, y, junto a ellos, pululan tambi?n otros que son como insectos infecciosos que amenazan nuestra vida moral. Por eso debemos procurar modelar nuestros sentimientos para que nos ayuden lo m?s posible a sentirnos bien con aquello que nos ayuda a construir una vida personal arm?nica, plena, lograda. Y a sentirnos mal en caso contrario.


EL ATRACTIVO DEL BIEN

-Pero hay ocasiones en que hacer el bien no resulta nada atractivo...

-Es cierto, y por eso digo que hay que procurar educar los sentimientos para que ayuden lo m?s posible a la vida moral. Por ejemplo, si una persona siente desagrado al mentir, y satisfacci?n cuando es sincero, eso ser? una gran ayuda en su vida moral. Igual que si se siente molesto cuando es desleal, o ego?sta, o perezoso, o injusto, porque todo eso le alejar? de esos errores, y a veces con bastante m?s fuerza que muchos otros argumentos. De ah? la importancia de educar sabiendo mostrar con viveza el atractivo de la virtud y el bien.

-?Por qu? es tan importante esa imagen?

-Si una persona logra formarse una idea atractiva de las virtudes que desea adquirir, y procura tener bien presentes esas ideas, es mucho m?s f?cil que llegue a poseer esas virtudes. Lograr?, adem?s, que ese camino sea menos penoso y m?s satisfactorio. Por el contrario, si piensa constantemente en el atractivo de los vicios que desea evitar (un atractivo pobre y rastrero, pero que siempre existe, y cuya fuerza no debe menospreciarse), lo m?s probable es que el innegable encanto que siempre tienen esos errores le haga m?s dif?cil despegarse de ellos.

Por eso, profundizar en el atractivo del bien, representarlo en nuestro interior como algo atractivo, alegre y motivador, es m?s importante de lo que parece. Muchas veces, los procesos de mejora se malogran simplemente porque la imagen de lo que uno se ha propuesto llegar no es lo bastante sugestiva o deseable.

-?Entonces, con una ?ptima educaci?n de los sentimientos, apenas costar?a esfuerzo llevar una vida ejemplar?

-Est? claro que de modo habitual costar? menos. De todas formas, por muy buena que sea la educaci?n de una persona, hacer el bien le supondr? con frecuencia un vencimiento, y a veces grande. Pero esa persona sabe bien que siempre sale ganando con el buen obrar.


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Lunes, 12 de noviembre de 2007
Los Obispos de Venezuela han publicado un comunicado en el piden poner fin a las agresiones y descalificaciones y a evitar los enfrentamientos violentos entre los venezolanos. (Fides)

COMUNICADO DE LA PRESIDENCIA DE LA
CONFERENCIA EPISCOPAL DE VENEZUELA


!BUSCA LA PAZ Y ANDA TRAS ELLA? (Cfr. Sal. 34, 15)

1. Ante la propuesta de Reforma Constitucional, apoyada por unos y cuestionada por otros, Venezuela vive momentos de gran intensidad pol?tica, que han llevado a leg?timas manifestaciones estudiantiles pero tambi?n a actos de violencia verbal y f?sica que perturban la paz.

2. Para contribuir a rescatar y promover el necesario clima de convivencia social, la Presidencia de la Conferencia Episcopal hace un llamado a todo el pueblo venezolano, y en particular a los Poderes nacionales, y a los dirigentes sociales, pol?ticos y estudiantiles, de cualquier sector o simpat?a pol?tica, a poner todo el empe?o en actuar con serenidad, con esp?ritu realmente democr?tico, dentro del marco de la Constituci?n y las leyes, para mantener la paz y evitar cualquier acto de violencia, que rechazamos venga de donde venga. Es preciso evitar los enfrentamientos violentos entre los venezolanos.

3. Las manifestaciones pacificas son una legitima expresi?n (Art. 68) de la pluralidad pol?tica consagrada en nuestra Carta Magna como uno de los valores superiores del Estado (Art.2). No se deben satanizar d?ndoles a priori connotaci?n de "conspiraci?n desestabilizadora". Deploramos los actos de violencia que se han producido en algunas Universidades, los cuales deben ser debidamente esclarecidos y sancionados de conformidad con la Constituci?n y las leyes.

4. El Estado y el Gobierno est?n constitucionalmente obligados a garantizar a todos los venezolanos el disfrute progresivo de los derechos humanos (Art. 19), particularmente el derecho a manifestar pac?fica y p?blicamente su acuerdo o desacuerdo con la propuesta de la Reforma Constitucional sin ser objeto de ataques, descalificaciones u ofensas. Cualquier acci?n violenta por grupos afectos o contrarios al Gobierno debe ser controlada por el Estado en cumplimiento de ese deber constitucional.

5. Llamamos a todos los ciudadanos, a los dirigentes pol?ticos tanto del oficialismo como de la oposici?n y, en particular, a las autoridades nacionales, - que por su investidura marcan siempre el ritmo del pa?s -, a la sensatez y al respeto a todos los venezolanos, a la ponderaci?n y a la tolerancia pol?tica, y a la resoluci?n de los conflictos con el coraje de utilizar el dialogo y el entendimiento para resolver nuestras diferencias. Nadie tiene derecho a agredir, descalificar u ofender a quienes disientan de su opini?n.

6. Finalmente reiteramos nuestra disposici?n a favorecer el encuentro con el dialogo constructivo, y a seguir trabajando en cumplimiento de nuestra misi?n evangelizadora para que Venezuela sea realmente de todos, y caminemos juntos por los senderos de la verdad, la justicia, la libertad y la paz. Invitamos a la intensa oraci?n por Venezuela, e imploramos sobre nuestra querida Patria la bendici?n de Dios Nuestro Se?or y la maternal protecci?n de Nuestra Patrona, la Virgen de Coromoto.

Caracas, 8 de noviembre de 2007

Firman:
Mons. Ubaldo Santana S., Arzobispo de Maracaibo, Presidente;
Mons. Roberto L?ckert L., Arzobispo de Coro, 1er Vicepresidente;
Cardenal Jorge Urosa S., Arzobispo de Caracas, 2do. Vicepresidente;
Mons. Ram?n Viloria P., Obispo de Puerto Cabello, Secretario General.

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ZENIT publica la intervenci?n de Benedicto XVI antes y despu?s de rezar la oraci?n mariana del ?ngelus junto a varios miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano, el domingo 11 de Noviembre de 2007.


Queridos hermanos y hermanas:
Hoy la Iglesia recuerda a san Mart?n, obispo de Tours, uno de los santos m?s celebrados y venerados de Europa. Nacido de padres paganos en Panonia, actual Hungr?a, en torno al a?o 316, su padre le orient? hacia la carrera militar. Cuando todav?a era adolescente, Mart?n encontr? el cristianismo y, superando muchas dificultades, se inscribi? entre los catec?menos para prepararse al Bautismo. Recibi? el sacramento en torno a los veinte a?os, pero tuvo que permanecer todav?a durante mucho tiempo en el ej?rcito, donde dio testimonio de su nuevo estilo de vida: respetuoso y comprensivo con todos, trataba a su servidor como a un hermano, y evitaba las diversiones vulgares.

Tras dejar el servicio militar, se fue a vivir a Poitiers, en Francia, junto al santo obispo Hilario. ?ste le orden? di?cono y presb?tero, opt? por la vida mon?stica y fund?, con algunos disc?pulos, el monasterio m?s antiguo conocido en Europa, en Ligug?.

Unos diez a?os despu?s, los cristianos de Tours, al quedarse sin pastor, le aclamaron como obispo. Desde entonces, Mart?n se dedic? con celo ardiente a la evangelizaci?n de las zonas rurales y a la formaci?n del clero. Si bien se le atribuyen muchos milagros, san Mart?n es famoso sobre todo por un acto de caridad fraterna. Cuando todav?a era un joven soldado, se encontr? en el camino a un pobre aterido temblando de fr?o. Tom? su capa y, cort?ndola en dos con la espada, le dio una de las partes. En la noche se le apareci? Jes?s en sue?os, sonriente, envuelto en esa misma capa.

Queridos hermanos y hermanas: el gesto de caridad de san Mart?n se enmarca en la misma l?gica que llev? a Jes?s a multiplicar los panes a las muchedumbres hambrientas, pero sobre todo a darse a s? mismo como alimento para la humanidad en la Eucarist?a, signo supremo del amor de Dios, ?Sacramentum caritatis?.

Con la l?gica del compartir se expresa de manera aut?ntica el amor al pr?jimo. Que san Mart?n nos ayude a comprender que s?lo a trav?s de un compromiso com?n por compartir es posible responder al gran desaf?o de nuestro tiempo: construir un mundo de paz y de justicia en el que cada persona pueda vivir con dignidad.

Esto puede tener lugar si prevalece el modelo mundial de aut?ntica solidaridad, capaz de asegurar a todos los habitantes del planeta comida, agua, los tratamientos m?dicos necesarios, el trabajo y los recursos energ?ticos, as? como los bienes culturales, el saber cient?fico y tecnol?gico.

Nos dirigimos ahora a la Virgen Mar?a para que ayude a todos los cristianos a ser, como san Mart?n, testigos generosos del Evangelio de la caridad, e incansables constructores de la solidaridad.

[Despu?s de rezar el ?ngelus, el Papa salud? a los peregrinos en varios idiomas. En italiano, dijo:]

La Asamblea Nacional libanesa elegir? pr?ximamente al nuevo Jefe de Estado. Como demuestran las numerosas iniciativas emprendidas en estos d?as, se trata de un paso crucial del que depende la misma supervivencia del L?bano y de sus instituciones. Me uno a las preocupaciones expresadas recientemente por el patriarca maronita, su beatitud el cardenal Nasrallah Sfeir, y a su deseo de que en el nuevo presidente puedan reconocerse todos los libaneses.

Suplicamos juntos a Nuestra Se?ora del L?bano para que inspire en todas las partes interesadas el necesario desapego de los intereses personales y una aut?ntica pasi?n por el bien com?n.

[En espa?ol, dijo:]

Saludo con afecto a los fieles de lengua espa?ola, de modo especial a las comunidades eclesiales de Argentina y a la presente delegaci?n de ese querido Pa?s, as? como a los miembros de la gran Familia Salesiana, que celebran hoy, con inmensa alegr?a, la beatificaci?n del Venerable Siervo de Dios Ceferino Namuncur?. Damos gracias al Se?or por el testimonio extraordinario de este joven estudiante de diecinueve a?os que, animado por su devoci?n a la Eucarist?a y por su amor a Cristo, deseaba ser salesiano y sacerdote para mostrar el camino hacia el cielo a sus hermanos mapuches. Con su vida ilumina nuestro camino hacia la santidad, invit?ndonos a amar a nuestros hermanos con el amor con que Dios nos ama. Pidamos a Mar?a Auxiliadora que el ejemplo del nuevo Beato, produzca abundantes frutos de vida cristiana, principalmente entre los j?venes. ?Feliz domingo!

[? Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]

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En la 94? ASAMBLEA PLENARIA de la Conferencia Episcopal Argentina celebrada en Pilar, 5-9 de noviembre de 2007, los obispos argentinos han publicado una Carta Pastoral con el t?tulo: La droga, sin?nimo de muerte".

LA DROGA, SINONIMO DE MUERTE


Los obispos argentinos, reunidos en nuestra Asamblea Plenaria hemos recogido el eco doloroso de muchas familias de todo el pa?s, cuyos hijos quedaron atrapados por los efectos de la droga y sus secuelas de muerte y destrucci?n.
En la Argentina que anhelamos no sobra nadie. Sin embargo, la droga y su comercio de muerte se han instalado entre nosotros; entr? para quedarse en la escuela, en el club, en la esquina, en los boliches y recitales, en la cancha, en las c?rceles y hasta en los lugares de trabajo. Tan flagrante marginaci?n de nuestros ni?os y j?venes nos produce mucho dolor y ?la Iglesia no puede permanecer indiferente ante este flagelo que est? destruyendo a la humanidad, especialmente a las nuevas generaciones? (Doc. Aparecida, 422).
Toda la vida de Jes?s es manifestaci?n del infinito amor de Dios por nosotros, significado en sus gestos de compasi?n y misericordia. Muere en la Cruz por todos, y resucita para darnos vida en abundancia. Sus palabras reflejan siempre lo que llevaba en el coraz?n. As? lo vemos, por ejemplo, en la par?bola del buen samaritano. Aquel hombre ca?do a la vera del camino, herido y golpeado por ladrones, es signo de los que est?n abatidos y agobiados por toda clase de males. Hoy nos interpelan de modo particular los rostros sufrientes de quienes est?n atrapados y condenados por una de las calamidades m?s grandes de estos ?ltimos tiempos, como es el consumo y las adicciones a la droga.

1. Indignos escenarios de muerte

El narco-negocio se instal? en nuestro pa?s, prospera exitosamente, destruye familias y mata. Nuestro territorio ha dejado de ser s?lo un pa?s de paso. Observaciones confiables y de diversas fuentes nos advierten que el consumo arraiga en los j?venes, y avanza sobre la inocencia y fragilidad de los ni?os. Cuando se asocian a las malas compa??as del alcohol, los inhalantes, la violencia y el desamparo, el resultado es un complot para el exterminio.
Desde los m?s altos niveles su tr?fico genera corrupci?n y muerte: asesinatos por encargo, extorsiones, dependencias esclavizantes, prostituci?n. ?El uso abusivo de drogas es una grave falta moral porque afecta a la salud e incita a actividades clandestinas igualmente da?inas? (Catecismo de la Iglesia Cat?lica, n? 2291).
En todos los ambientes, los que prueban la droga por curiosidad y se convierten en adictos, si no llegan a una muerte prematura, frenan su crecimiento y desarrollo personal. Todo lo que est? relacionado con la droga es deshumanizante, anula el don de la libertad, sumerge en el fracaso los proyectos de vida y somete a las familias a duras pruebas.
Los familiares y amigos de los adictos se enfrentan d?a a d?a, con impotencia, a un enemigo de enorme capacidad de mal. No est? dem?s decir, que una persona drogada resigna su espacio en la sociedad: todos pierden sus v?nculos afectivos, el obrero su trabajo, el joven y el ni?o la escolaridad.
En este angustioso marco, la Iglesia proclama la Buena Noticia de Dios que nos conduce a la Vida: Jesucristo, que ha vencido a la muerte y nos ha se?alado el camino de salvaci?n. Con los obispos de Am?rica Latina anunciamos que ?la alegr?a que hemos recibido en el encuentro con Jesucristo, a quien reconocemos como el Hijo de Dios encarnado y redentor, deseamos que llegue a todos los hombres y mujeres heridos por las adversidades; deseamos que la alegr?a de la Buena Noticia del Reino de Dios, de Jesucristo vencedor del pecado y de la muerte, llegue a todos cuantos yacen al borde del camino, pidiendo limosna y compasi?n (cf. Lc 10, 29-37; 18, 25-43). Conocer a Jes?s es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona; haberlo encontrado nosotros es lo mejor que nos ha ocurrido en la vida, y darlo a conocer con nuestra palabra y obras es nuestro gozo? (Doc. Aparecida, 29).

2. Las causas

?Por qu? la droga encuentra un campo tan propicio para su expansi?n?. Juan Pablo II dice que ?la droga no es como un rayo que cae en una noche luminosa y estrellada. M?s bien es como un rayo que cae en una noche tormentosa...?. Esa noche tormentosa describe el vac?o existencial que produce el contexto consumista y hedonista en el que vivimos. Nuestra sociedad ha distorsionado el sentido de la vida y los valores. El ?ser m?s? ha dado paso al ?tener m?s?.
Los j?venes se sienten sin ra?ces, obligados a afrontar un presente fugaz y un futuro incierto. Se suma a esto que muchas veces no encuentran adultos disponibles para la escucha y la comprensi?n. De tal forma, que la drogadicci?n no es s?lo un problema de ?sustancias?, sino m?s bien de cultura, valores, conductas y opciones. Es expresi?n de un malestar profundo que algunos llaman ?vac?o existencial?. As? pues, para una cantidad creciente de j?venes, se afianza la convicci?n que vivir no tiene sentido, no vale la pena. M?s de una vez, hemos escuchado decir a j?venes en situaci?n de riesgo: ?yo ya estoy jugado?; para ellos, felicidad, libertad, amor, son s?lo palabras huecas, tan vac?as como sus bolsillos o est?magos. Padecen la ?vida deshonrada?, en una sociedad inh?spita e indiferente, y muchas veces sin una contenci?n de sus hogares y familias.
El demonio,?padre de la mentira? odia la salud y la vida, busca aliados para expandir como peste este veneno. Genera verdaderas estructuras de pecado que desprecian el amor y la dignidad humana.

3. Caminos a recorrer

Todos sabemos algo acerca de la droga, es un tema de la vida cotidiana en nuestras casas. Al mismo tiempo, advertimos que es una realidad muy compleja: por un lado, su organizaci?n con m?todos mafiosos y v?nculos insospechables en todos los niveles parece no tener l?mites; por otro, la ausencia de valores en todos los estratos sociales, el esc?ndalo de la pobreza y la exclusi?n social, achican los horizontes y esperanzas de nuestros j?venes. Al no reconocer la profundidad y gravedad de esta deuda para con las generaciones del presente, estamos favoreciendo su negocio letal. Nos falta la valent?a y el coraje necesarios para encarar seriamente este problema. La indiferencia, el consumismo, la desuni?n de la familia, sumados al poderoso tr?fico y comercio de drogas, abre el camino para destruir a los m?s vulnerables: nuestros chicos y chicas. Porque confiamos en la prevenci?n educativa, nos parece insuficiente la atenci?n que presta a este tema la Ley de Educaci?n Nacional, recientemente aprobada.
La lucha contra la droga-dependencia no es un interrogante sin respuesta, aunque ?sta nunca ser? sencilla. La situaci?n es grave y requiere una acci?n mancomunada de toda la sociedad, que a corto plazo pueda transformarse en pol?tica de estado.

La experiencia nos ense?a que los caminos para enfrentarla van en tres direcciones:

* Promover una cultura de la vida, fundada en la dignidad trascendente de toda persona humana, llamada a ser feliz y a vivir libre de toda esclavitud; cu?nto m?s de estos falsos para?sos de la droga.
* Despejar la falsa ilusi?n de que de la adicci?n se entra y se sale f?cilmente. Por supuesto que muchos, con gran esfuerzo y apelando a diversas ayudas y tratamientos, podr?n recuperarse. Recordemos que siempre el amor de Dios se acerca a quienes se disponen a crecer en dignidad: ?En el mundo tendr?n tribulaciones, pero no teman, Yo he vencido al mundo? (Jn. 16,33)
* Denunciar y perseguir a los mercaderes de la muerte que con el escandaloso comercio de la droga est?n destruyendo a la humanidad, especialmente a las nuevas generaciones, para lo cual deben concurrir todos los recursos que cuenta nuestro Estado de derecho, en una lucha frontal contra el tr?fico y el consumo.

4. El Evangelio anuncia la cultura de la vida

Jes?s nos da fuerzas cuando nos dice:?Yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia? (Jn 10,10). A todos los que fueron tocados por esta miseria y sufren esta penosa esclavitud, especialmente a los ni?os y j?venes, queremos abrazarlos y llevarlos al Coraz?n de Cristo para decirles que ?Dios nos ama, que su existencia no es una amenaza para el hombre, que est? cerca con el poder salvador y liberador de su Reino, que nos acompa?a en la tribulaci?n, que alienta incesantemente nuestra esperanza en medio de todas las pruebas? (Doc. Aparecida, 30).
El desaf?o es grande. Entre todos debemos generar una red social que propicie la cultura de la vida. En este esfuerzo es fundamental el concurso de toda la sociedad, para gestar un compromiso solidario que comprenda a madres y padres, docentes, funcionarios, medios de comunicaci?n, instituciones religiosas; en fin, para que en todos los ?mbitos sociales haya una contundente opci?n por la vida fundada en la dignidad de la persona. Debemos recrear caminos de esperanza, fortaleciendo metas e ideales, que den sentido a la existencia, reconstruyendo una cultura, en la que el esfuerzo, el sacrificio y a?n el dolor, hagan prever una cosecha de frutos abundantes para el bien com?n.

Esta red social deber? propiciar:

- la denuncia de hechos delictivos o pol?ticas que por acci?n u omisi?n favorezcan las adicciones.
- una estrategia de prevenci?n basada en tareas educativas en todos los niveles, fundamentalmente en el seno de la familia, las iglesias, la escuela, las fuentes de trabajo, las comunidades barriales y en todos los ambientes donde se dignifique y se celebre la vida.
- la multiplicaci?n de espacios sanantes donde se facilite la recuperaci?n de los adictos y su reinserci?n a la sociedad.

El Se?or Jes?s proclam? ?bienaventurados a los que son misericordiosos porque obtendr?n misericordia? (Mt 5,7). A la escucha de esta Palabra, queremos animar y caminar junto a todas las personas que han acercado su coraz?n a la causa que nos ocupa: en primer lugar a las madres que ven sufrir a sus hijos y se organizan para protegerlos. A los hombres y mujeres, que con responsabilidad y amor al pr?jimo, no pasan de largo ante la tragedia que nos embarga y entristece a todos. Alentamos especialmente a los profesionales del Derecho y la Justicia a obrar con celeridad ante este flagelo, pues est?n en juego miles de vidas que necesitan la protecci?n de la Ley para seguir creciendo como ciudadanos.

Agradecemos a Dios que muchas instituciones religiosas y organizaciones de la sociedad civil ya trabajan en variadas iniciativas terap?uticas de prevenci?n y contenci?n. Invitamos a todos a obrar como el buen samaritano. Como Iglesia, con la fuerza que nos viene del Evangelio de la Vida y con los humildes medios que contamos, renovamos nuestro deseo de estar al servicio de la sociedad para comprometernos solidariamente a enfrentar este mal. Para ello, estamos elaborando un programa de acci?n pastoral que sea signo del amor de Dios por los que sufren. Confiamos que nuestro Padre habr? de inspirarnos a todos para que logremos dar la respuesta oportuna y eficaz a este drama.
La Virgen Sant?sima, como buena Madre nos acompa?ar? en esta misi?n. Los heridos por las adicciones la buscan y Ella les pertenece y la sienten como madre y hermana.

Pilar, 9 de noviembre de 2007
En las v?speras de la beatificaci?n de Ceferino Namuncur?
94? Asamblea Plenaria de la CEA

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Mensaje que han enviado los obispos de Paraguay con el título: « Por la esperanza de una vida mejor para nuestro pueblo». (Asunción, 9 de Noviembre de 2007)

POR LA ESPERANZA DE UNA VIDA MEJOR PARA NUESTRO PUEBLO



A los Sacerdotes, Diáconos, Religiosos y Religiosas

A los fieles laicos y a todas las personas de buena voluntad

Los Obispos del Paraguay, comprometidos en promover en nuestro pueblo la vida plena que nos viene de Jesús, quien dijo “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14, 16), queremos compartir algunas reflexiones en este momento histórico marcado por grandes problemas nacionales. Al mismo tiempo, con la ayuda de Dios y la esperanza de una vida mejor para nuestro pueblo, contamos con grandes posibilidades para resolverlos.

1. Con la mirada de discípulos y misioneros de Jesucristo percibimos que la pobreza económica en crecimiento se ha instalado fuertemente en medio de nuestro pueblo. A pesar de algunos avances realizados en el campo de la salud, educación, la macroeconomía, y las viviendas populares, continúan los problemas. En la práctica nuestra gente no recibe la atención necesaria de la salud en general. La reforma educativa no ha preparado adecuadamente a los docentes y no ha logrado resolver los graves problemas de la educación, el aumento de la desocupación, la carencia de vivienda digna. La solución de estos problemas debe tener un decidido acompañamiento y un sostenido respaldo de los medios de comunicación.

Los últimos acontecimientos de los devastadores incendios en varias regiones de nuestro país, y la falta de agua potable en las regiones afectadas por la sequía, han dejado al descubierto la desprotección de nuestro pueblo desesperanzado. Esto evidenció la incapacidad de prevenir los siniestros, sea por falta de profesionalidad o por la misma negligencia demostrada que, hasta ahora, golpea fuertemente a los más débiles. Igualmente se constató la precariedad de los recursos técnicos al no resolver con competencia dichos problemas. Aún reconociendo el espíritu solidario de nuestra gente para ofrecer una asistencia inmediata a los problemas mencionados, constatamos que esto no basta, es necesario encontrar nuevas modalidades de prevención y de asistencia sostenida y progresiva.

2. Ante esa situación, nuestra mirada se vuelca hacia Cristo y su Iglesia, buscando la luz que ilumine nuestro caminar.

Contemplamos a Jesús, movido por su profundo amor a “Jerusalén”, su amada ciudad, al verla dividida y dominada por intereses extraños, lejos del anhelo de Dios. Jesús llora sobre ella (Cfr. Lc 19, 41-42). ¿Cuál es ese anhelo de Dios? Es el ver unidos a sus hijos en “Jerusalén” en torno a la centralidad de Dios, reunidos los hombres entre si en la comunidad humana, como Pueblo de Dios. Pero, viéndolos divididos, debilitados, en grupos de intereses mezquinos que producen desplazados, Jesús dice: “Cuántas veces quise juntar a tus hijos y tú no lo has querido” (Mt 23,37).

El hombre avanza en el desarrollo humano sostenible adhiriéndose a los valores fundamentales, bebiendo de la fuente de donde proceden la justicia y la paz como se lee en el Salmo 85: “La Gracia y la Verdad se han encontrado, la Justicia y la Paz se han abrazado: de la tierra está brotando la verdad y del cielo se asoma la justicia.” Sólo así los hombres pueden trabajar unidos y transitar por los verdaderos caminos de la paz, del desarrollo y de su propia dignificación.

En las Bienaventuranzas Jesús nos muestra el camino diciendo: “Dichosos los que trabajan por la paz”, “Dichosos los que buscan la justicia y sufren por ella”(Mt 5, 1, ss).

3. Como discípulos y misioneros de Jesucristo lanzamos una segunda mirada sobre el fenómeno de las migraciones. Esto nos hace reconocer la impotencia del pueblo y sus autoridades para resolver los problemas sociales y económicos. Entre otras causas mencionamos la injusta distribución de las riquezas y de los bienes nacionales, la carencia de trabajo bien remunerado, la falta de salud pública para todos, una educación que no forma personalidades con valores.

Esta realidad se agrava ante los crecientes desplazamientos de nuestros hermanos y hermanas que dejan su pueblo de origen y llegan hasta los centros urbanos, y de aquellos que forzosamente abandonan el país, en busca de mejores condiciones económicas y sociales para su propio sustento y el de sus familiares. Sus consecuencias son la disgregación de las familias, la fuga de profesionales jóvenes que no encuentran un futuro digno y seguro en su país, la disminución de la población y de la mano de obra cualificada y finalmente la lenta desintegración de la misma sociedad.

4. La luz que la Iglesia nos ofrece ante esta situación reside en la importancia que tiene la familia para la sociedad, porque ella “es la comunidad natural en donde se experimenta la sociabilidad humana, contribuye en modo único e insustituible al bien de la sociedad… una sociedad a medida de la familia es la mejor garantía contra toda tendencia de tipo individualista o colectivista, porque en ella es siempre la persona el centro de atención, como fin y nuncacomo medio. Es evidente que las personas y el buen funcionamiento de la sociedad están estrechamente relacionadas con la prosperidad de la comunidad conyugal y familiar” (CDSI, 213). Además nos dice el Magisterio de la Iglesia que “El trabajo es el fundamento sobre el que se forma la vida familiar, la cual es un derecho natural y una vocación del hombre. El trabajo asegura los medios de subsistencia y garantiza el proceso educativo de los hijos” (CDSI, 294).

5. Finalmente como discípulos y misioneros de Jesucristo ofrecemos algunas consideraciones sobre la vida democrática de nuestro país.

Lasituación política de nuestra patria en estos últimos 20 años está marcada por lo que hemos llamado, en su momento, “la apertura democrática”. Hoy nos preguntamos si existe una auténtica democracia en nuestro país. Las elecciones políticas de este tiempo nos indican que no basta una democracia puramente formal, realizada principalmente en los procesos electorales.

No se percibe un auténtico espíritu crítico. Falta un real interés para implantar definitivamente la vigencia del Bien Común Nacional. La política sigue fuertemente marcada por el prebendarismo y por la tradición partidaria, hoy día muy fragmentada. No aparecen las propuestas de un proyecto-país que convenza a la ciudadanía en vista a un cambio de rumbo ante la situación de pobreza, atraso y marginación en que vivimos. Por eso tal vez, se piense solamente en votar sin exigir un programa de gobierno consensuado y sostenible que abarque lo social, político, económico y cultural. Y tan importante como esto es el juicio crítico sobre la capacidad de gestión de las personas que deben implementar dicho programa.

El ejercicio de la política partidaria electoral aún manifiesta antiguas y repetidas características de agresiones mutuas entre candidatos, sin el respeto que merecen las personas y la verdad. Continúan las justificadas desconfianzas que la población tiene hacia los exponentes políticos. Existe poca credibilidad en las promesas electorales. Hay desconcierto sobre el futuro del país. Los propios candidatos deben ofrecer un perfil convincente de patriotismo, coherencia con los principios morales y religiosos y, sobre todo, de una competencia indispensable como futuro estadista.

Una vez más, los Obispos junto con los Sacerdotes y Religiosos, ratificamos, que fieles a la doctrina de la Iglesia, no nos identificamos con ningún partido político. Asimismo no propiciamos ninguna candidatura a los diversos cargos electivos. Mantenemos la absoluta neutralidad que nos es dada por nuestra condición de Pastores al servicio de la unidad de la fe de los cristianos.

6. La Doctrina Social de la Iglesia nos ofrece luces de interpretación sobre la política democrática.

“El sujeto de la autoridad política es el pueblo, considerado en su totalidad, como titular de la Soberanía. El pueblo transfiere de diversos modos el ejercicio de su soberanía aquellos que elige libremente como sus representantes. El sólo consenso popular, sin embargo, no es suficiente para considerar justas las modalidades del ejercicio de la autoridad política” (CDSI, 395).

“La democracia participativa se basa en la promoción y respeto de los derechos humanos. Una democracia sin valores se vuelve fácilmente una dictadura que termina traicionando al pueblo” (cfr. DA, 74).

“La autoridad política debe garantizar la vida ordenada y recta de la comunidad sin suplantar la libre actividad de las personas y de los grupos, sino disciplinándolas y orientándolas hacia la realización del Bien Común, respetando y tutelando la independencia de los sujetos individuales y sociales” (CDSI, 394). “La autoridad debe dejarse guiar por la ley moral: toda su dignidad deriva de ejercitarla en el ámbito del orden moral que tiene a Dios como primer principio y último fin” (CDSI, 396). “La autoridad debe reconocer, respetar y promover los valores humanos y morales esenciales” (CDSI, 397). Por su parte “El ciudadano no está obligado en conciencia a seguir las prescripciones de las autoridades civiles si éstas son contrarias a las exigencias del orden moral, a los derechos fundamentales de las personas o a las enseñanzas del Evangelio” (CDSI, 399).

7. De las anteriores consideraciones brotan compromisos ineludibles y urgentes que como discípulos y misioneros de Jesucristo deben movernos a la acción concreta y eficaz.

Exhortamos a los responsables del Bien Común, Gobierno Nacional y Departamental, Municipios, Secretaría de Emergencia Nacional y otros, a mejorar sus estructuras de prevención y a capacitar a los entes para cualificar sus servicios a fin de ofrecer asistencia rápida para prevenir y solucionar las emergencias coyunturales.

Proponemos que el Gobierno, juntamente con los empresarios y otras entidades, diseñen un Programa específico para la creación de fuentes de trabajo en especial, para las familias más carenciadas, con una opción preferencial por los jóvenes, para evitar el éxodo de nuestros compatriotas al exterior.

Todos somos responsables de elegir conciente y libremente a nuestras autoridades. No hipotequemos nuestra conciencia por un poco de dinero. Usemos del derecho de votar y seamos conscientes que el voto es obligatorio.

Pongamos todo nuestro esfuerzo para que las campañas políticas sean realizadas en el clima de la democracia multipartidaria, en el respeto a las personas y a la verdad, evitando decididamente los ataques personales y ofensas gratuitas lanzadas sin fundamento ni responsabilidad.

Exhortamos a los ciudadanos a que participen activamente en las elecciones con su voto responsable, sabiendo que ello puede contribuir para eliminar la corrupción. Por eso deben fijarse en los programas que contribuyan a la consolidación de la economía solidaria y de una política del servicio al Bien Común como constitutivos de la democracia.

Con espíritu crítico analicemos el perfil de cada candidato para comprobar si se ajusta o no a las cualidades indispensables de futuro estadista y quien debe implementar y fortalecerun sistema democrático.

8. Como discípulos y misioneros de Jesucristo, imploramos la intercesión de San Roque González de Santa Cruz y Compañeros Mártires para el logro de estos compromisos. Rogamos la protección de la Madre de Dios, bajo la advocación de Nuestra Señora de los Milagros de Caacupé.

Con afecto paternal les bendecimos a todos.

Los Obispos del Paraguay

Asunción, 9 de Noviembre de 2007


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ZENIT publica la ?ltima parte de la intervenci?n de monse?or Alejandro Goic Karmelic, obispo de Rancagua, presidente de la Conferencia Episcopal de Chile. ante el Consejo Asesor para la Equidad Social, el pasado 7 de noviembre.


?Por qu? habl? de sueldo ?tico?


Porque vivo en un pa?s mayoritariamente cristiano (cerca del 90%); el mensaje de Jes?s es claro; y tambi?n porque los que tienen otra fe, ? los que no tienen ninguna, anhelan mayoritariamente un Chile mejor para todos.

Aquella miseria que condena a los pobres al hambre, a la enfermedad, a la soledad, al llanto, no tiene su origen en Dios. Al contrario, aquello es un esc?ndalo para ?l. Dios quiere a todos saciados, felices y riendo. Los que no interesan a nadie le interesan a Dios. Los que no tienen a nadie que los defienda le tienen a Dios como Padre. El mensaje y la actuaci?n de Jes?s no significan ahora mismo el final del hambre y la miseria, pero s? una dignidad indestructible de todas las v?ctimas de abusos y atropellos. Todo el mundo ha de saber que son los hijos e hijas predilectos de Dios. Nunca, en ninguna parte, se construir? la vida como la quiere Dios si no es liberando a estos hombres y mujeres de la miseria.

?ste es un momento privilegiado de Chile. Se instal? el tema de la mayor equidad y justicia social. Ustedes han sido llamados por la m?xima autoridad del pa?s, para pensar propuestas y caminos de soluci?n, que despu?s deber?n ser transformadas en leyes para cambiar la actual realidad.

Yo me dirig? a la conciencia cristiana de Chile, especialmente a los que comparten mi fe, pero tambi?n a todos los chilenos y chilenas que no profesan mi fe y que anhelan un pa?s m?s justo.

Hay una actitud b?sica que es fundamental si queremos una mayor justicia social: ponernos en el lugar de los m?s pobres.

Perm?tanme concluir con una historia real reciente: ?Quiso vivir con el sueldo que pagaba y no lleg? a fin de mes?.

El empresario italiano Enzo Rossi, de 42 a?os, ha decidido subir el sueldo de sus empleados en doscientos euros netos al mes despu?s de haber intentado vivir con su salario y llegar s?lo hasta el d?a 20. Rossi, director de la f?brica de pasta Campofilone, declara tras la experiencia que ?es justo tomar m?s de los ricos para d?rselo a los pobres?, seg?n public? el diario La Repubblica en su edici?n digital.

El empresario se asign? un sueldo de mil euros para s? y otros mil para su mujer, que tambi?n trabaja en la sociedad, aunque reconoce que esos dos mil euros de ingresos son superiores, incluso, a los que tienen algunas de las familias de sus empleados.

El empresario explica que decidi? hacer la experiencia porque ?estamos volviendo al siglo XIX cuando en el pueblo hab?a condes y barones, por un lado, y aparceros, por el otro, y se dec?a que los cerdos nac?an sin piernas porque los jamones deb?an ir a los se?ores?.

?En los ?ltimos decenios la vida de los trabajadores creci? y la diferencia con las otras clases sociales hab?a disminuido. Pero ahora se est? volviendo atr?s y hay que remediarlo?.

El empresario comenta que no ha sido capaz de llegar al d?a 20 despu?s de haber pagado las facturas del agua, el gas, el seguro del autom?vil y haber tenido cuidado en el gasto cotidiano. ?Eso significa que en un a?o entero habr?a estado sin dinero durante 120 d?as al a?o; eso no s?lo es pobreza, es tambi?n desesperaci?n.?

Despu?s, hace una met?fora para mejor comprender la situaci?n de no tener dinero a fin de mes: ?me he sentido como uno cuando se sumerge en el mar a veinte metros de profundidad y descubre que la bombona de ox?geno se ha agotado?. Por ello, ha decidido subir el sueldo de sus empleados en 200 euros al mes, ya que ?es lo m?nimo? que pod?a hacer.

?El coste de la vida ha subido 150 euros al mes, seg?n el Instituto Nacional de Estad?stica. Para los que son como yo no es nada, para los trabajadores 150 euros menos son casi dos mil euros al a?o y eso significa no pagar las aver?as del autom?vil o no comprar el ordenador al hijo?.

El empresario explica que en los dos ?ltimos a?os los beneficios de su empresa han ido bien y, por tanto, ?no es justo que el ?nico en disfrutarlos sea yo?.


Con profundo respeto y sincera humildad, le hago una propuesta a cada uno de ustedes, en este hermoso y complejo trabajo que les encomend? la Sra. Presidenta de la Rep?blica:

Dediquen un d?a, o medio d?a a dialogar con un hogar pobre en alguna poblaci?n de Santiago. Vayan en el Transantiago. Penetren en ese hogar, dialoguen con sus integrantes, esc?chenles, p?nganse en su lugar. Estoy seguro que les pasar? algo parecido a lo que vivi? el empresario italiano, Enzo Rossi. Y entonces, a trav?s de ustedes y de su noble servicio a Chile, muchos m?s entender?n que el salario ?tico es una necesidad ?tica para nuestros compatriotas m?s pobres, y que entonces, s?, que el Bicentenario ser? una aut?ntica celebraci?n de humanidad y fraternidad.

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Domingo, 11 de noviembre de 2007
VATICANO - LAS PALABRAS DE LA DOCTRINA de don Nicola Bux y don Salvatore Vitiello - La castidad funda una nueva antropolog?a

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - Las diversas experiencias de "duda met?dica" que se han sucedido a lo largo de la historia y que llegan hasta el actual "pensamiento d?bil", no consiguen hacer dudar de una evidencia primaria, a la que todo hombre debe enfrentarse: la existencia de nuestro yo. Al mismo tiempo, todos experimentan como tal existencia no depende de la propia voluntad personal, sino que tiene su origen fuera de si. Independientemente del tipo de respuesta que se pueda dar a esta d?plice evidencia, continua siendo innegable el hecho de que cada uno se descubre como don que tiene su origen en Otro.

En efecto, el descubrimiento del misterio de la propia naturaleza, permite al hombre declinar en la vida las consecuencias del amor divino del que es objeto. Recordando que es el resultado de un acto de pura gratuidad, se ayuda considerablemente al ser humano a usar la libertad en el intento, con frecuencia fatigoso, de evitar reducir todos y todo a posesi?n propia.

Somos conscientes de que dicha gratuidad por parte de Dios es objetiva y s?lo se experimenta en la vida cuando las relaciones familiares educativas y psico-afectivas, en las que es educada la persona, hagan crecer la certeza de ser querida, amada y ayudada.

Sin embargo, las condiciones para que una verdad se pueda experimentar de forma razonada por la persona, dependen precisamente de la experiencia y no de la verdad misma. En otras palabras, la fatiga por experimentar la gratuidad o el don en el origen de la propia existencia, no significa que ella no exista sino s?lo que necesita sufrir la fatiga para poder reconocerla.

El hombre, capaz de mirarse a si mismo y a los otros de esta manera, se descubre lleno de estupor por la grandeza de lo que ?l es, y en consecuencia lo que los dem?s son. Dicho estupor lo sit?a en una actitud de profundo respeto de la propia persona y de los otros, respeto que exige un espacio de contemplaci?n.

Toda actitud que, partiendo de fatigas e incapacidades objetivas, pretendiera reducir al hombre, respecto a su verdadera naturaleza, resultar?a incapaz de tener en cuenta la realidad seg?n la totalidad de sus factores y en definitiva irrespetuoso de la dignidad humana.

Aplicando todo esto a la castidad, resulta evidente como no est? fuera de la com?n experiencia del hombre, antes bien, es expresi?n aut?ntica de libertad y signo de respeto indispensable entre los individuos. Si no es "anormal" dominar los propios impulsos para que no den lugar a comportamientos inmorales, tampoco puede ser considerado como "anormal" vivir la castidad como dominio de si.
No desconocemos ciertas corrientes de pensamiento que sustentan la inevitable frustraci?n naciente de la imposibilidad de satisfacer todos los impulsos humanos, ni desconocemos la parcialidad de su idea de hombre: no es razonable reducir la persona a un haz de impulsos, en su mayor?a de orden psico-sexual. Creemos poder afirmar que el yo es mucho m?s que sus impulsos y que la eventual no correspondencia entre los propios deseos y su realizaci?n no pueda ser reducida a la esfera psicosexual, sino que sea un elemento inevitable y por tanto, constitutivo de la experiencia humana.

El cristianismo llama "l?mite" o "pecado" a esta no correspondencia plena, evidenciando la fragilidad estructural de la condici?n humana y al mismo tiempo marcando recorridos de verdadera y apaciguante rescato a trav?s de la misericordia.

Para quien ha encontrado a Cristo y ha descubierto su propia existencia amada y salvada por Dios que se ha hecho hombre, la castidad no es una obligaci?n moral frustrante, sino, m?s bien, la alegre respuesta a una vocaci?n de vida plena, realmente humana en la que las relaciones entre las personas son un reflejo, p?lido pero aut?ntico, de la ?nica relaci?n con el Misterio.

Si aparentemente la experiencia de la castidad puede parecer "inhumana" o, en todo caso, contra la plena realizaci?n del hombre, en realidad ella es "sobrehumana" o mejor, para usar una terminolog?a m?s congruente con el desarrollo de la ciencia teol?gica, sobrenatural. Este t?rmino, tan desconocido como criticado, se utiliza para indicar una realidad intensamente humana, que lo desvela al hombre a s? mismo, y en la que es posible encontrar una expl?cita acci?n de lo divino que colabora con la libertad humana para una m?s profunda realizaci?n del yo. (Agencia Fides 9/11/2007; L?neas: 53 Palabras: 740)

Publicado por verdenaranja @ 23:59  | Espiritualidad
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Carta de Monse?or Jos? S?nchez Gonz?lez, Obispo de Sig?enza-Guadalajara, con motivo de campa?a especial en los medios de comunicaci?n de la Iglesia Espa?ola.

Campa?a para el sostenimiento de la Iglesia


Queridos diocesanos:

Desde el pasado d?a 5 de este mes de noviembre y durante unas semanas, la Iglesia en Espa?a quiere hacerse presente de modo especial en los medios de comunicaci?n social ? Prensa, Radio, Televisi?n, Internet? - con el fin de darse a conocer mejor, informar sobre lo que hace y para qu? sirve y, de este modo, invitar a la colaboraci?n y a la corresponsabilidad a los cat?licos y a cuantas personas quieran ayudarnos.

No se trata de vender un producto en el mercado, aunque tengamos que utilizar las t?cnicas habituales de una campa?a informativa o de publicidad. Se trata, en primer lugar, de darnos a conocer como lo que somos, como Iglesia Cat?lica en Espa?a, con las personas que la formamos, con sus instituciones, sus organizaciones, sus obras, sus servicios en el culto, en la acci?n pastoral, de la promoci?n de la justicia y de la paz, de la acci?n social y de la caridad, de la ense?anza y de la educaci?n, de las misiones y de la ayuda a los pa?ses pobres, de la conservaci?n y promoci?n del arte y de la cultura, de la colaboraci?n a la convivencia en paz y a la reconciliaci?n?

Hemos constatado, preguntando a muchas personas, que no se conoce a la Iglesia, que muchos la confunden con una ONG; que otros se gu?an por prejuicios y estereotipos que aparecen con frecuencia en determinados medios de comunicaci?n y tienen de la Iglesia el concepto de una instituci?n caduca, del pasado, enemiga de la democracia y del progreso. Otros la consideran como una organizaci?n financiera con poderosos recursos econ?micos, tal vez fascinados por el rico patrimonio art?stico, cultural, documental, arquitect?nico. Olvidan o no quieren entender que se trata de un patrimonio recibido para ser conservado, mostrado y transmitido a las siguientes generaciones, que a la Iglesia, lejos de proporcionarle recursos econ?micos, le ocasiona enormes gastos, muy por encima de sus posibilidades.

En esta campa?a de informaci?n se trata de manifestarnos como lo que somos, como la Iglesia de Jesucristo en Espa?a, una instituci?n de naturaleza espiritual, cuyo fin principal es la evangelizaci?n, ofreciendo el Evangelio y el seguimiento de Jesucristo y la fe en ?l como Camino Verdad y Vida, acogiendo a cuantos voluntariamente lo decidan como miembros de la familia de los hijos de Dios y como hermanos. Los medios que utiliza para ello son el culto, la oraci?n, la Palabra y el cultivo de la vida de la comunidad en fraternidad.

Por estar en la tierra y no en el cielo o en las nubes, la Iglesia necesita de recursos materiales, adem?s de los medios sobrenaturales. M?s a?n, por atender a las personas en su integridad, la Iglesia proyecta su acci?n en campos como la salud, la educaci?n, la lucha contra el hambre y el subdesarrollo, la acogida a los emigrantes y sin techo, la ayuda al desarrollo integral de las personas y de los pueblos?

Los recursos para sostener la actividad, las obras y servicios de la Iglesia provienen en su mayor parte de los propios miembros de la Iglesia. Este es el ideal y, en buena parte, esta es la realidad de nuestra Iglesia en Espa?a. Por eso queremos insistir en esta campa?a especial y siempre en la responsabilidad de todos los cristianos de colaborar generosamente al sostenimiento de su Iglesia. Aunque tampoco desde?amos la ayuda de las instituciones o de personas no creyentes o de otras religiones, con tal que ello no suponga p?rdida de la independencia y de la libertad o adulteraci?n de los fines propios de la Iglesia.

En esta campa?a se explica tambi?n en qu? consiste el cambio en el sistema de recaudaci?n de fondos de los contribuyentes a trav?s de la declaraci?n de la Renta de las Personas F?sicas (IRPF). Es voluntaria, pero para los cat?licos es una obligaci?n colaborar, y ?ste es un medio adecuado, que no excluye otros y que, adem?s, no supone una carga a?adida. Desde este a?o 2007 ya el porcentaje de asignaci?n a la Iglesia es el del 0,7% del IRPF (Hasta ahora era el de 0,53%) Sin embargo, desaparece para la Iglesia la exenci?n del impuesto IVA, que supon?a una notable entrada y, por otra parte, el Estado no complementar? m?s la cantidad que se recaude por el 0,7% del IRPF, llegue o no llegue a la cantidad que la Iglesia necesita para cubrir gastos. Es decir, la Iglesia, desde este a?o 2007, depender? fundamentalmente s?lo de sus fieles y de otras personas que quieran ayudarle.

Esta es la raz?n de la especial campa?a actual de informaci?n y de sensibilizaci?n: Que tomemos conciencia de que somos Iglesia, que en ella tenemos derechos y obligaciones y que respondamos generosamente colaborando en todo lo que exijan nuestra pertenencia a la Iglesia y nuestra vocaci?n.

Os saluda y bendice vuestro Obispo

+ Jos? S?nchez Gonz?lez
Obispo de Sig?enza-Guadalajara

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11 Noviembre (ACI).- Al rezar hoy en ?ngelus ante los miles de fieles congregados en la Plaza de San Pedro, el Papa Benedicto XVI destac? que el ejemplo del Santo Obispo franc?s, Mart?n de Tours, nos recuerda que ?es posible responder al gran desaf?o de nuestro tiempo: construir un mundo de paz y justicia en el que cada hombre pueda vivir con dignidad?.

Al iniciar su habitual meditaci?n, el Santo Padre indic? que ?la Iglesia recuerda hoy, 11 de noviembre a San Mart?n, Obispo de Tours, uno de los santos m?s c?lebres y venerados de Europa. Nacido de padres paganos en Pannonia, la actual Hungr?a, alrededor del 316, fue alentado por su padre a seguir la carrera militar. Todav?a adolescente, Mart?n encontr? el cristianismo y, superando muchas dificultades, se inscribi? entre los catec?menos para recibir el Bautismo?.

?Recibi? el sacramento hacia los 20 a?os pero todav?a deb?a permanecer en el ej?rcito, en donde dio testimonio de su nuevo g?nero de vida, respetuoso y comprensivo con todos, trataba a su sirviente como a un hermano y evitaba las diversiones vulgares?, destac? el Papa?.

Tras relatar que luego se dirigi? a Poitiers, en donde el Santo Obispo Ilario lo orden? di?cono primero y sacerdote despu?s, el Pont?fice record? que San Mart?n eligi? ?la vida mon?stica, dando as? origen con algunos disc?pulos, al m?s antiguo monasterio conocido en Europa, ubicado en Ligug?.

Unos diez a?os m?s tarde, explic? el Papa, ?los cristianos de Tours, que se hab?an quedado sin pastor, lo aclamaron como su Obispo. Desde entonces Mart?n se dedic? con ardiente celo a la evangelizaci?n y la formaci?n del clero?.

Benedicto XVI destac? luego que ?San Mart?n es famoso sobre todo por un acto de caridad fraterna. Todav?a como joven soldado se encontr? en la calle con un pobre que temblaba de fr?o. Tom? su propio manto y lo cort? en dos con una espada, d?ndole una de las dos partes a ese hombre. Durante la noche se le aparece en sue?os Jes?s, sonriente, envuelto en el mismo manto?.

?Queridos hermanos y hermanas, el gesto caritativo de San Mart?n se inscribe en la misma l?gica que lleva a Jes?s a multiplicar sus panes para la multitud hambrienta, pero sobre todo a dejarse a s? mismo como alimento para la humanidad en la Eucarist?a, signo supremo del amor de Dios, Sacramentum caritatis?, se?al? el Pont?fice.

?Es la l?gica del compartir, con la que se expresa de modo aut?ntico el amor por el pr?jimo. San Mart?n nos ayuda a comprender que sobre todo con el com?n esfuerzo por el compartir, es posible responder al gran desaf?o de nuestro tiempo: construir un mundo de paz y justicia en el que cada hombre pueda vivir con dignidad?, precis?.

El Santo Padre remarc? luego que esto solo ser? posible ?si prevalece un modelo mundial de aut?ntica solidaridad, de tal modo que asegure a todos los habitantes del planeta el alimento, el agua, la cura medicina necesaria, el trabajo y los recursos energ?ticos, as? como tambi?n los bienes culturales, el saber cient?fico y tecnol?gico?.

Finalmente, el Papa invoc? a la Virgen Mar?a, para que ?nos ayude a todos los cristianos a ser, como San Mart?n, testimonio generoso del Evangelio de la caridad e infatigables constructores del compartir solidario?.

11 de Noviembre

(Fuente de la Guancha) En la Eucarist?a Dominical dieron gracias a Dios por los cincuenta a?os de vida de matrimonio los esposos Don Te?filo Hern?ndez Garc?a y Do?a Andrea P?rez Gonz?lez. Contrajeron matrimonio en el a?o 1957. Tienen siete hijos, diecisiete nietos y tres bisnietos. Toda la comunidad parroquial particip? de la alegr?a familiar.


11 de Noviembre

(Fuente de la Guancha) El p?rroco de San Juan Bautista de San Juan de la Rambla Don Manuel Navarro Mederos ha hecho part?cipes a las comunidades donde ejerce su ministerio de su gratitud a Dios por los veinticinco a?os de vida sacerdotal: Parroquia de San Juan Bautista, Santo Domingo de La Guancha y Monasterio de monjas Concepcionistas de Garachico. Fue ordenado sacerdote el 8 de Noviembre de 1982 en Valencia por el Papa Juan Pablo II.
Un grupo de fieles de sus parroquias, unidos a su padre y a dos hermanos sacerdotes, le hicieron una comida-homenaje en un ambiente familiar y agradecido.


Experiencias de un mes de ejercicios espirituales publicadas en la revista "Iglesia Nivariense", SEPTIEMBRE-OCTUBRE, n?mero 77.

MES DE EJERCICIOS EN CANARIAS

Pedro Cambreleng


Tal como se hab?a anunciado desde noviembre del pasado a?o, el Mes de Ejercicios Espirituales ignaciano tuvo lugar del 15 de julio al 14 de agosto de este a?o 2007. La experiencia, ofrecida para ambas Di?cesis canarias, se realiz? en el Monasterio del Socorro

en G?imar, con la hospitalidad y ayuda de los monjes del Instituto del Verbo Encarnado a quienes, desde aqu?, queremos una vez m?s agradecer su acogida y servicialidad que hicieron posible este sue?o.


Doce personas mostraron su deseo de hacer esta experiencia y de ellas seis hicieron el Mes de Ejercicios: dos sacerdotes, dos seminaristas, un religioso bethlemita y una laica Operaria Parroquial. Tras las entrevistas personales realizadas, algunas de ellas fueron invitadas a prepararse para la experiencia en otra ocasi?n, y a otros no se les pudo admitir porque las condiciones del lugar donde se realizaba la experiencia aconsejaba no ampliar el n?mero de los participantes. Fue una decisi?n dolorosa pero con la esperanza de que en la pr?xima ocasi?n puedan realizar sus deseos.

No voy ahora a hablar sobre la experiencia. Preferible es que sean los que la hicieron los que digan lo que vivieron ese mes y lo que ha significado para ellos en su vida de fe. A continuaci?n selecciono algunos p?rrafos de la reflexi?n-evaluaci?n que hicieron d?as despu?s de finalizada la experiencia. Conf?o que ello sea el mejor testimonio de lo que el Mes de Ejercicios ignaciano supone y los frutos que la gracia del Se?or es capaz de operar en cada uno de `los que hacen los Ejercicios'...

..."Se trata de una experiencia vivida por San Ignacio hace unos 450 a?os. Sin embargo, se trata de algo que a?n tiene mucho que decir al hombre y la mujer del siglo XXI. La raz?n es muy sencilla: San Ignacio lo ?nico que trata es poner la vida del ejercitante en sinton?a con Jes?s, con el Evangelio... Se trata de un m?todo con unas caracter?sticas muy originales. El ejercitante entra en unas coordenadas espacio-temporales distintas de las habituales. El espacio es distinto, hay que salir de la casa, de las actividades y entornos donde se realiza la vida ordinaria. El tiempo tambi?n transcurre de forma distinta. Por espacio de un mes la persona est? a la disposici?n de Dios, que por medio del Esp?ritu le va conduciendo a Cristo y lo grande de todo ello es que Dios se manifiesta, cuando el hombre agudiza el o?do interior y se pone a la disposici?n del Misterio. El Misterio acontece, la mayor?a de las veces de forma silenciosa, tanto que puede venir la tentaci?n de pensar que aquello es in?til pero es precisamente en ese silencio de Dios donde, parad?jicamente, El se hace presente.

Adem?s Ignacio propone contemplar los misterios de la vida de Cristo "como si presente me hallase", as? que el ejercitante entra de alguna manera en el siglo primero, en la vida de Jes?s, ya que se trata de contemplar al Jes?s hist?rico para desde su vida vivir la nuestra en el futuro. Se trata de entrar en el Evangelio para que ?ste nos habite. Esto es posible porque la Gracia de Cristo trasciende la historia

"No se trata de algo que aprendes, que nada m?s trabajas, sino algo que se experimenta y se llega a vivir con tal plenitud, que cuando se sale, lo hace uno con ganas, pero curiosamente ?cu?nto los echo de menos!"... S? que hay una cosa que agradezco especialmente: el "conocimiento interno de Cristo" ha crecido en m? de una manera espectacular, porque es ver-dad que sab?a muchas cosas buenas, bonitas y grandes de Jes?s de Nazaret, pero c?mo hab?an ido qued?ndose estancados los sentimientos tan importantes en la vida humana"...

"La experiencia del mes de Ejercicios de S. Ignacio ha sido un inmenso regalo de Dios. San Ignacio nos confronta con la radicalidad del evangelio, sin medias tintas ni componendas, sin autoenga?os. Quien vive y aprovecha a fondo los Ejercicios conquista una libertad y una fortaleza en Cristo, que le dispone para lo que Dios quiera, sea lo que sea
siempre que las siga cuidando d?a a d?a. Por mi parte, sal? intensamente renovado en muchas dimensiones. Ahora intentar? cuidar y profundizar lo que Dios me regal?, que fue mucho".

"Es la primera vez que hago un mes de Ejercicios: yo la denominar?a como una experiencia de Amor... Esta contemplaci?n del Amor de Jes?s fue una vivencia de Amor, de plenitud. Ese Amor te basta y todo lo dem?s te sobra.

..."?Y qu? hac?an durante tanto tiempo para entretenerse?" Es la pregunta que m?s veces he tenido que contestar cuando he llegado de esta experiencia de Ejercicios. Y la respuesta es simple: estar ah?, permanecer, orar, insistir. "Teniendo los ojos , fijos en Jes?s, el que inici? y completa nuestra fe". Esto son los Ejercicios Espirituales ignacianos: fijar la mirada en Jes?s, y desde El miramos a nosotros, mirar nuestra historia, descubriendo en ella una obra maestra de Dios... Ha sido un tiempo de gracia, pero tambi?n de lucha.

No es posible repetir aqu? todo lo que han expresado los ejercitantes en su evaluaci?n. Pero no finalizaremos esta exposici?n sin apuntar su juicio sobre un aspecto de conjunto que, pr?cticamente, se repite en todos ellos:

"Con todo, la experiencia del mes me result? dura y fuerte; aunque mantuve el ritmo y la intensidad, ciertamente agota sin cansar"...

"Es curioso que, a pesar de ser una experiencia dura, fuerte, exigente... sin embargo la volver?a a hacer, no s? cu?ndo"...

Publicado por verdenaranja @ 18:43  | Espiritualidad
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Comentario a las lecturas del domingo treintitres del Tiempo Ordinario publicado en Diario de Avisos el 11 de Nobiembre de 2007, bajo el ep?grafe "el domingo, fiesta de los cristianos"

Se?or de la vida


DANIEL PADILLA


Como nubes oscuras y tristes, a m? tambi?n, Se?or, me suelen cercar las dudas. Sobre todo, en este mes de noviembre, cuando, entre oleadas de melancol?a, siguiendo la tradicional costumbre, voy al cementerio y dejo que los recuerdos y las oraciones surjan espont?neos. No es que sea hombre de cementerios.

Pero algo nos lleva a reflexionar all?, ante la tumba de padre y madre. Y, lo repito, ante ambas, ante la verticalidad inerme de esas dos l?pidas, que se alargan en su fr?o y soleado silencio, algo se revuelve en la veta que todos llevamos de "saduceo". No terminamos de creer en la resurrecci?n. Y brota el interrogante: "?Habr? aqu? terminado ya todo o, aunque all?, en el cielo, los hombres y las mujeres no se casen, estar?n ya am?ndose como los ?ngeles de Dios?".

No te alarmes, Se?or. Mi madre -nuestras madres-, desde mi infancia, igual que la madre de los macabeos que hoy leemos, me transmiti? una fe de resurrecci?n y vida. Me dijo m?s de una vez: "Yo no s? c?mo te has formado en mis entra?as", pero s? que, acabada esta etapa terrena, "el creador de todo volver? a darnos ese aliento y esa vida". Tambi?n mi padre me repiti? sin cesar: "T? reza el Padre nuestro, porque est? en los cielos". Como d?ndome a entender que El permanece siempre, como "fuente de vida", ya que "no es Dios de muertos, sino de vivos".

Pero, qu? quieres, como dijo Newman, "el hombre es un animal que soporta dudas" y, a cada paso, vuelven los interrogan-tes: "?Existir? la inmortalidad o tendr?n raz?n los saduceos que la negaban? ?Estar?n en lo cierto los existencialistas al afirmar que "esta vida carece de sentido y todo conduce a la nada", o me abandonar? a Ti, que aseguras: "Yo soy la resurrecci?n y la vi-da"? ?Acierta Sastre, cuando afirma que "el hombre es una pasi?n in?til", o acertamos quienes recitamos: "Creo en la resurrecci?n de los muertos y en la vida del mundo futuro"?

L?brame de las dudas malas, Se?or. Y ay?dame a comprender tus dos lecciones de hoy.

Primera. Que no podemos aplicar a la vida definitiva y plena nuestros par?metros de aqu? abajo. "Si una mujer ha estado casada, sucesivamente con siete hermanos, ?de cu?l de ellos ser? "mujer" all? al otro lado?". Es como un chiste burlesco. No, amigos, no valen las medidas del desierto para el ancho mundo de lo "infinito". Los sistemas de alimentaci?n y de reproducci?n sexual, y las modas de cubrir nuestros cuerpos con el vestido, son funciones mec?nicas del camino. Pero estos cuerpos, aun siendo los mismos, una vez transfigurados, ser?n "otra cosa". Existir? el amor, por supuesto: el amor verdadero. Pero, como dijo Jes?s: "en el cielo, hombres y mujeres no se casar?n, ser?n como ?ngeles de Dios".

Y segunda. "Dios no es Dios de muertos, sino de vivos". Y eso es algo que lo comprende nuestra l?gica y lo constata nuestra experiencia. Si Dios es amor, tiene que ser, necesariamente, vida. Porque el amor tiende a entregar "vida". Por eso, vida es la Creaci?n. ?Hay algo m?s vital que la Naturaleza, en su constante renacer? Es vida la Providencia, que cuida de las plantas, los pajaritos y los hombres. Es vida la Encarnaci?n. Que lo digan los coet?neos de Jes?s, que a El acud?an como a "fuente de vida", f?sica o espiritual. Y vida fue, parad?jicamente, su misma "muerte". Porque "El vino para darnos vida, y vida en abundancia". Por eso, proclam?: "Yo soy la resurrecci?n y la vida. El que crea en m?, aunque haya muerto, vivir?". Y todav?a a?adi?, como en un desafio: "Si destruyen este cuerpo, en tres d?as lo vol-ver? a resucitar".

?No s? como ser? la vida m?s all? de la muerte! Pero tengo la certeza, que aquellos que ya no est?n con nosotros est?n en buenas manos. Por todo ello, ?yo te alabo, mi Dios, Se?or y dador de vida!

Publicado por verdenaranja @ 18:33  | Espiritualidad
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S?bado, 10 de noviembre de 2007
VATICANO - AVE MARIA de don Luciano Alimandi - La extraordinaria fuerza del amor

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - El mes de noviembre es ligado tradicionalmente a la oraci?n y al sufragio por las almas de los difuntos, por los que nosotros sacerdotes podemos celebrar el 2 de noviembre, d?a de su conmemoraci?n, tres Misas. La ocasi?n de este d?a, que sigue inmediatamente a la solemnidad de todos los Santos, nos lleva a reflexionar sobre la realidad de la muerte o, mejor, de la partida al Cielo. La Divina Providencia al unir de estas dos celebraciones, por todos los Santos y por todos los difuntos, parece indicarnos que son precisamente los Santos los que nos desvelan el misterio de la muerte, comenzando por el Santo de los Santos, el Se?or Jes?s.

La muerte de un Santo es muy distinta de la muerte de una persona que no ha vivido para el Se?or. El nutrid?sima hagiograf?a de los Santos lo demuestra ampliamente: quien ha vivido santamente no se deja llevar de la desesperaci?n, porque se abandona a Aquel que es m?s grande que la muerte, que est? m?s all? de la muerte, el Se?or Jes?s: el ?nico que ha derrotado la muerte con Su resurrecci?n: "Yo soy la resurrecci?n y la vida; ?quien cree en m?, aunque muera, vivir?", (Jn 11, 25). Imitar a los Santos no es cosa de poco, es todo un camino por realizar que dura una vida entera y es todo subida, en el sentido que se va hacia lo que es mejor para el alma, dejando a un lado lo que le supone un obst?culo; ?no es por casualidad que este camino se llama "ascesis", porque se trata de subir!

"Hermana muerte" acerc?ndose a una persona santa la encuentra ya "en alto", unida al Se?or y transformada en ?l, de modo que el tramo que falta a dicha alma para llegar al Cielo es breve, incluso brev?simo, porque el Cielo lo lleva dentro de si.

El Para?so es el inconmensurable don que quiere hacernos el Se?or Jes?s. Por ello, ha venido a la tierra, para llevarnos a la Casa del Padre con ?l: "Padre, que tambi?n los que me has dado est?n conmigo d?nde yo estoy, para que contemplen mi gloria" (Jn 17, 24). Desde el momento que encontramos a Jes?s iniciamos el camino hacia el Cielo; Su ense?anza est? toda orientado al Reino de Dios y con palabras claras ?l lo anuncia a sus disc?pulos: "mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis siervos habr?an combatido para que no fuera entregado a los Jud?os; pero mi reino no es de aqu? " (Jn 18, 36). Solamente puede gozar de este Reino quien se hace peque?o como un ni?o, quien renuncia al propio egocentrismo, al apego a las criaturas y a los bienes creados para dejarse poseer por el Se?or Jes?s.

En el Evangelio de Lucas, que se acaba de leer precisamente el domingo pasado, encontramos el episodio de Zaqueo en Jeric?: un odiado recaudador de impuestos que era peque?o de estatura y que, "a causa de la muchedumbre" en torno a Jes?s, no consegu?a ver al Mes?as entre toda la gente que lo rodeaba. As? ?l, para ver al Se?or, se apresura a subirse a un ?rbol de sic?moro.

Esta figura de convertido, cuya vida cambi? totalmente gracias a la decisi?n de "querer ver a Jes?s", nos ayuda a hacer un discernimiento m?s profundo sobre nuestro efectivo deseo de "encontrar" al Se?or a lo largo de nuestra vida. ?No es f?cil, porque "una muchedumbre" de pensamientos, de tentaciones, de preocupaciones? est? siempre preparada para escond?rnoslo!

"Subirse al sic?moro? significa pues, decidirse a rezar con sinceridad para ser capaces de contemplar el amor de Dios en los hechos y en los encuentros de cada d?a, superando, as?, la "muchedumbre" de distracciones y tentaciones. Zaqueo la hizo y nosotros la haremos si orient?ramos decididamente nuestro coraz?n hacia las realidades y los bienes eternos, elevando nuestra mente por encima de las criaturas y de las realidades creadas para encontrar al Creador. La fuerza para este "cambio" cotidiano, evidentemente, s?lo la podemos recibir del amor, porque es s?lo el amor el que puede conquistar y cambiar nuestro coraz?n; no estoy seguro que las riquezas o los ?xitos o las criaturas? pueden hacernos mejores y m?s santos. S?lo el amor de Dios puede hacer feliz el coraz?n humano llen?ndolo de Si.

Zaqueo cambi? de vida porque se encontr? con el verdadero Amor, en "aquel encuentro imprevisible" con Jes?s como nos ha recordado el Santo Padre Benedicto XVI: "Una vez m?s el Evangelio nos dice que el amor, partiendo del coraz?n de Dios y actuando a trav?s del coraz?n del hombre, es la fuerza que renueva el mundo" (?ngelus 4 de noviembre de 2007). Esta es la fuerza de los santos y es gracias a esta extraordinaria fuerza que las almas de los difuntos pasan del Purgatorio al Para?so, el Lugar del amor infinito de Dios; ?ayud?mosle con la oferta de Santas Misas con nuestras oraciones - sobre todo el Santo Rosario - y con la limosna de llegar lo antes posible! (Agencia Fides 7/11/2007; L?neas: 54 Palabras: 858)

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DOMINGO 33 DEL TIEMPO ORDINARIO / C
18 de noviembre de 2007


Hoy se celebra en Espa?a el "D?a de la Iglesia", para el sostenimiento econ?mico de la comunidad cristiana. Habr? que mencionarlo en el momento oportuno, e invitar a la generosidad en la colecta.
La gracia de Dios, el amor de Jesucristo y el don del Esp?ritu Santo est?n con todos vosotros. Durante este mes de noviembre, en el final del a?o lit?rgico, escuchamos, en las lecturas que se proclaman en nuestras celebraciones, la llamada a mirar hacia el t?rmino de nuestra historia, la de cada uno de nosotros y la de toda la humanidad.

Hoy, este anuncio del final de la historia se nos proclamar? con palabras que parecen destinadas a alarmarnos, porque hablan de dolores y cat?strofes. Pero no debe ser as?. Lo que Jes?s nos anuncia es un mensaje de salvaci?n: pase lo que pase, vaya como vaya todo, ?l ofrece la vida nueva de su Reino a todos los que hayan querido seguir su camino.

A. penitencial: Comencemos esta Eucarist?a con unos momentos de silencio. Dig?mosle a Dios nuestro Padre que confiamos en su amor y que, a pesar de nuestras debilidades, queremos serle fieles. (Silencio).

- T?, que nos ofreces tu amor. SE?OR, TEN PIEDAD.
- T?, que nos ofreces tu felicidad. CRISTO, TEN PIEDAD.
- T?, que nos ofreces tu vida. SE?OR, TEN PIEDAD. Gloria

1. lectura (Malaqu?as 3,19-20a): El profeta Malaqu?as nos habla, en esta breve lectura, del fin del mundo. Para los que queremos seguir el camino del amor de Dios, sus palabras son un anuncio de salvaci?n.


2. lectura (2 Tesalonicenses 3,7-12): La segunda lectura tambi?n nos habla del fin del mundo, pero de un modo muy distinto que el profeta Malaqu?as. En la comunidad de Tesal?nica hab?a cristianos que, como cre?an que el fin del mundo iba a llegar pronto, viv?an sin trabajar y sin hacer nada. Escuchemos lo que les dice san Pablo.

Antes del aleluya ( Lucas 21,5-19): En el evangelio de este domingo, Jes?s nos habla de desgracias y de cat?strofes. Habla de la destrucci?n del templo de Jerusal?n, y habla al mismo tiempo del fin del mundo, como una gran batalla entre el bien y el mal, entre los que han querido seguir su camino de amor y los que han buscado en cambio el poder y el ?xito de este mundo. Y anuncia la victoria final del amor de Dios. Recibamos este mensaje con el canto del aleluya.

Oraci?n universal: Oremos a Dios nuestro Padre, porque ?l es la fuente de toda bondad. Oremos diciendo: ESC?CHANOS, PADRE.

1. Por la Iglesia. Que todos los cristianos colaboremos de coraz?n, seg?n las posibilidades de cada uno. OREMOS:

2. Por los que no creen en Jes?s pero trabajan por la paz, la justicia y la fraternidad. Que el Esp?ritu Santo les d? su fuerza y su gracia. OREMOS:

3. Por los que viven hundidos en la droga ola delincuencia. Que encuentren la ayuda que necesitan para salir de su situaci?n. OREMOS:

4. Por los que nos hemos reunido en esta iglesia para celebrar la Eucarist?a. Que sirvamos a Dios con alegr?a, porque en ?l est? el gozo pleno y verdadero. OREMOS:

Esc?chanos, Padre, y danos tu luz y tu vida. Por Jesucristo nuestro Se?or.

Padrenuestro: Mientras esperamos que llegue la plenitud del Reino de Dios, oremos a nuestro Padre y pid?mosle que se realice aqu? en la tierra su voluntad amorosa, como se realiza ya en el cielo. Como Jesucristo nos ense??, nos atrevemos a decir:

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LA IGLESIA DIOCESANA


Jes?s quiso que la fe se viviera en comunidad. ?l, que valoraba tanto la vida interior, que quiso que la salvaci?n de cada hombre se realizase como individuo, sin embargo, quiso tambi?n que, para creer en ?l y para caminar hacia la salvaci?n, se caminase en compa??a de los hermanos. La hora de la verdad la dejaba al individuo, pero el camino hacia la hora de la verdad la dejaba a la comunidad. Pudo hacer las cosas de otra manera, sin embargo, cre? unas estructuras bautismales, comunitarias, fraternas. El quiso que su fe se viviera as?, en comunidad. Y entonces fund? esta comunidad, la Iglesia, y anunci? su presencia en medio de ella. De hecho, teol?gicamente, para nosotros Cristo hoy es la Iglesia. Cristo se realiza en la Iglesia. La Iglesia es la prolongaci?n de su obra. La Iglesia es hoy el Cristo visible, el ?nico Cristo que hoy podemos ver y tocar. El gran sacramento visible de Cristo es la Iglesia. Ver Ef.5,25-27. Cristo asumi? un aut?ntico matrimonio con la Iglesia y se hizo uno con ella.

Si Jes?s quiso esto, nosotros tendr?amos que preguntarnos: ?Qu? es para nosotros la Iglesia? ?Qu? significa para m? la Iglesia?

Una primera respuesta ser?a: La Iglesia es nuestra Madre y la Iglesia es tambi?n nuestra hija. La Iglesia nos engendra y nosotros la engendramos. Nos engendra con los sacramentos, nos alimenta con el amor compartido y convivido. La Iglesia frente a esa tendencia terrible al individualismo es hoy uno de los pocos elementos agrupadores, aglutinantes, que quedan en la tierra. Frente al ego?smo reinante, la Iglesia trata de alimentar en nosotros los v?nculos de la caridad, del amor.
Pero, al mismo tiempo, la engendramos. Porque hay gente que considera que la Iglesia qued? rematada, acabada, cerrada, completa, en Pentecost?s. Sin embargo, la Iglesia no est? hecha, la Iglesia est? siempre haci?ndose. Cristo, cuando habl? a Pedro, no le dijo: "Sobre esta piedra edifico mi Iglesia", sino: "Sobre esta piedra edificar? mi Iglesia". ?l mismo dej? muy claro que la Iglesia ir?a haci?ndose.

Entonces, hoy la Iglesia est? viviendo, est? haci?ndose, est? creciendo en sus miembros, a trav?s de sus miembros. Todos nosotros somos responsables de su crecimiento, porque Ella crece en la medida en que crecemos nosotros. Nosotros la sostenemos con nuestra santidad o la debilitamos con nuestra mediocridad. La multiplicamos con nuestro testimonio, con nuestro apostolado, o la disminuimos con nuestros pecados. Nosotros somos rostro de la Iglesia, sangre de la Iglesia, carne de la Iglesia, porque Ella se realiza en nosotros. Es muy importante subrayar esto, porque la Iglesia es como es, precisamente porque nosotros la engendramos. Es necesario tener esto muy claro ya que hay mucha gente escandalizada de la Iglesia y tendr?amos que escandalizarnos m?s bien de nosotros.iYa est? bien de echarle las culpas al Papa y a los obispos!

La Iglesia siempre ser? igual a sus hijos. Y, si es mediocre, es porque sus hijos son mediocres. Y, si es santa, es porque sus hijos son santos. Y si es pecadora, es porque sus hijos son pecadores. Por tanto, escandalizarse de la Iglesia, adem?s de un gran farise?smo, indica una gran falta de amor, porque no se escandaliza uno nunca de lo que ama.
Debemos plantearnos con mucha seriedad una triple pregunta: ?Tenemos que amar a la Iglesia? ?Tenemos que aceptar a la Iglesia? ?O tenemos que soportar a la Iglesia?
La respuesta es bastante sencilla: hay que hacer las tres cosas. M?s o menos lo mismo que nos amamos, nos aceptamos y nos soportamos a nosotros mismos.

NOTA.- ?sta es una sencilla reflexi?n que puede ayudar a profundizar en el conocimiento de la Iglesia, ya que "ojos que no ven, coraz?n que no siente". Si por parte de los creyentes no se llega a la convicci?n de que la Iglesia es "madre e hija" nuestra, mal podr?n responsabilizarse de todo lo que ata?e a su misi?n y, sobre todo, les resultar? muy dif?cil, por no decir imposible, ir creciendo en la corresponsabilidad econ?mica.

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DOMINGO XXXIII DURANTE EL A?O - C
18 de Noviembre de 2007


ENTRADA: Hermanas y hermanos: Cada a?o, por estas fechas, en la Eucarist?a que nos disponemos a celebrar, la Palabra de Dios nos recuerda que hemos nacido para la vida eterna. Por eso, las celebraciones de estos domingos de Noviembre son como una invitaci?n a evaluar nuestro camino cristiano, pregunt?ndonos si nuestra vida se mantiene firme en la fidelidad al Evangelio y est? bien orientada hacia la vida eterna, meta de nuestro caminar por la tierra.

Tambi?n, desde hace unos a?os, en este tercer domingo de Noviembre celebramos el D?A DE LA IGLESIA DIOCESANA. En Ella hemos nacido a la vida de Dios. Y en Ella y por medio de Ella hemos recibido y estamos recibiendo innumerables regalos del Se?or. Por eso, debemos quererla, colaborando personalmente en alguna de las actividades pastorales que se realizan en la Parroquia. Debemos cooperar tambi?n en sostener y mejorar la econom?a de la Iglesia Diocesana para que pueda desarrollar su tarea con eficacia, sobre todo, a partir de ahora, ya que el sostenimiento de la Iglesia depender? ?nica y exclusivamente de los cat?licos y de quienes valoran la labor que desarrolla. Desde este a?o, el Estado no entregar? a la Iglesia absolutamente nada. Todo va a depender de nosotros. Es el momento de participar m?s activamente en el d?a a d?a de nuestra Iglesia, no s?lo apoyando la labor y las actividades de cada parroquia y de la Di?cesis, sino tambi?n sinti?ndonos responsables de su econom?a. El sostenimiento de la Iglesia debe ser para todos nosotros se?al de agradecimiento al Se?or por lo que, gratuitamente, hemos recibido y estamos recibiendo de El y muestra de que nos sabemos y sentimos de verdad Iglesia.

LITURGIA DE LA PALABRA

Escuchemos ahora con atenci?n la Palabra de Dios. Las lecturas nos hablan hoy de los ?ltimos tiempos, del fin de todo, de la llamada definitiva a la salvaci?n de Dios.
Pero al mismo tiempo nos hablan de nuestra vida actual, de la vida de todos los d?as: nos hablan de las dificultades, del esfuerzo y de la constancia que hay que mantener por encima y a pesar de todo.
Y nos invitan, sobre todo, a seguir fielmente el camino del Se?or, en espera de la vida en plenitud que ?l nos ha preparado.

ORACI?N UNIVERSAL

1.-Por la Iglesia: para que sea testimonio vivo de la posibilidad de paz, de fraternidad, de justicia y libertad para todos los hombres y todos los pueblos. ROGUEMOS AL SE?OR.

2.-Por el Papa, los obispos, los sacerdotes y religiosos: para que anuncien con alegr?a y esperanza la vida nueva que Dios promete a todos los hombres y mujeres del mundo. ROGUEMOS AL SE?OR.

3.-Por nuestra Iglesia Diocesana, extendida por las Islas de Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro: para que con el esfuerzo de todos los que la formamos avance en el anuncio del Evangelio y, a partir de ahora, pueda sostenerse econ?micamente gracias a nuestra generosidad, ya que desde este momento no depender? de los dineros p?blicos. ROGUEMOS AL SE?OR.

4.-Por todos los cristianos: para que, colaborando en la construcci?n de un mundo m?s justo, aportemos la levadura de la fe y la esperanza del Reino de Dios. ROGUEMOS AL SE?OR.

5.-Por todos nosotros: para que la celebraci?n de la Eucarist?a, "esperando la vuelta de Cristo", nos ayude en nuestro esfuerzo de ser cada vez m?s fieles al Evangelio y as? poder celebrar con El un d?a la gran fiesta de su Reino. ROGUEMOS AL SE?OR.

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Su fiesta se celebra el 11 de Noviembre.


P. Rafael Mar?a L?pez-Mel?s.
webcatolicodejavier.org


San Mart?n naci? en Panonia, Hungr?a, el 316. Sus padres eran paganos. Estudia en Pav?a, donde conoce el Cristianismo. Su padre, que era tribuno militar, para desviarle del cristianismo, le obliga a ingresar en el ej?rcito. Mart?n concilia sus deberes militares con sus aspiraciones cristianas. Vida ejemplar de monje y soldado: valent?a y vida santa y caritativa.

Siendo militar sucedi? el hecho tan tratado en la iconograf?a. Era invierno, y al entrar en Amiens, encuentra un mendigo casi helado, sin ropa. Divide su cl?mide en dos partes y entrega una al pobre. Cristo se le aparece vestido con la media capa: "Mart?n, catec?meno, me ha cubierto con este vestido".

Pronto recibe el bautismo. Deja la milicia para seguir a Cristo. San Hilario de Poitiers quiere ordenarle de di?cono. ?l se queda de exorcista. Vuelve a su patria, convierte a su madre. De nuevo en Poitiers, funda Ligug?, aut?ntico monasterio misional. All? pasa once a?os, feliz en su ambiente, pues Mart?n fue "soldado por fuera, obispo a la fuerza, monje por gusto".

Sulpicio Severo escribi? Cartas y Di?logos y sobre todo la Vida de San Martin. Pocos libros habr?n sido m?s le?dos que ?ste, que ha servido de fuente para llevar por todas partes a trav?s de cantares y poemas, representaciones teatrales, la pintura y la escultura la imagen de este Santo "el m?s popular y conocido de toda Europa".

Un historiador ha contado en Francia 3.667 parroquias dedicadas a ?l y 487 pueblos que llevan su nombre. Un buen n?mero hay tambi?n en Alemania, Italia y Espa?a. Es simp?tico el p?rrafo en que Don Quijote ense?a a Sancho la imagen de San Mart?n y le explica el caso de la capa:

San Mart?n puesto a caballo, part?a la capa con el pobre; y, apenas la hubo visto don Quijote, cuando dijo:

?Este caballero tambi?n fue de los aventureros cristianos, y creo que fue m?s liberal que valiente, como lo puedes echar de ver, Sancho, en que est? partiendo la capa con el pobre y le da la mitad; y sin duda deb?a de ser entonces invierno, que, si no, ?l se la diera toda, seg?n era de caritativo.

?No debi? de ser eso ?dijo Sancho?, sino que se debi? de atener al refr?n que dicen: que para dar y tener, seso es menester.

Mart?n viv?a feliz en Ligug?. Pero Tours se hab?a quedado sin obispo, y el 371 los cristianos de Tours se apoderan de ?l y le imponen el obispado a la fuerza. Establece cerca, para su humilde residencia, el monasterio de Marmoutiers, centro misionero de donde saldr?n San Patricio y San Paulino de Nola. Desde all? parte para sus agotadoras correr?as apost?licas, durante 35 a?os, por toda la Galia. Nada le retiene. Acusa a emperadores, reprime a los herejes, defiende a los d?biles y a los condenados a muerte, realiza innumerables milagros, y entre ellos se le atribuye la resurrecci?n de varios muertos. Su fama es indescriptible. Es llamado "el ap?stol de las Galias" nadie hizo tanto como ?l por Francia cat?lica y San Gregorio de Tours le invoca como "Patr?n especial del mundo entero".

Tan intensos viajes apost?licos, tanta obra de caridad, hasta vaciarse totalmente, agotaron sus fuerzas f?sicas. Se ve?a morir. Sus disc?pulos le piden que no les deje hu?rfanos. Mart?n contest?: "Se?or, si a?n soy necesario, no reh?so el trabajo. S?lo quiero tu voluntad". La liturgia comenta: "?Oh feliz var?n, que ni temi? morir, ni recus? la vida".

Los disc?pulos quer?an colocarle m?s c?modo. "Dejadme as?, les dijo, mirando al cielo, para dirigir mi alma en direcci?n hacia Dios". El demonio no dejaba de importunarle. "?Qu? haces ah?, grit? Mart?n, bestia sanguinaria? No hay nada en m? que te pertenezca, maldito. El seno de Abrah?n me espera". Y entreg? su alma a Dios. Era el 8 de noviembre del a?o 397.

Mart?n fue un asceta, un ap?stol, un hombre de oraci?n, muy influyente en toda la espiritualidad medieval. Su faceta principal, la caridad. El gesto de Amiens, dar media capa, fue superado, cuando siendo obispo, entreg? su t?nica entera a un mendigo gesto menos conocido . Sus mismos milagros, como los de Cristo, fueron milagros de caridad. Pas? haciendo el bien.

An?cdota: San Mart?n de Tours es el Santo Patrono de la ciudad de Buenos Aires, capital de Argentina.

Seg?n la tradici?n, se cuenta que el 20 de octubre de 1580, cuando los ediles espa?oles deb?an elegir qu? santo ser?a el patrono de Buenos Aires, pusieron en un sombrero papelitos con los nombres de varios santos. El primero que sali? fue San Mart?n de Tours y se decidi? realizar de nuevo el sorteo porque ese santo era franc?s y prefer?an que el patrono fuese un santo espa?ol. No se sabe por qu?, el papelito volvi? al sombrero. Al realizarse de nuevo el sorteo, San Mart?n de Tours volvi? a salir dos veces consecutivas m?s, por lo que decidieron nombrarle como Patrono.



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D?a 11 de Noviembre
XXXII Domingo del Tiempo Ordinario


Vida sobrenatural



Nos presenta la Iglesia en este domingo otro momento de la vida de Jes?s, que dar?a pie seguramente a alguno de aquellos comentarios elogiosos de la gente: habla con autoridad, no como los escribas. El Se?or manifiesta una visi?n completa de la vida y la existencia humana. Se refiere a nosotros como quien tiene una comprensi?n total de nuestro origen y nuestro destino. Trasciende, por tanto, la visi?n limitada y tan habitual del hombre concreto, condicionada casi siempre por las impresiones del momento que le ofrecen un concepto de s? muy parcial.
Son verdad las conclusiones que extraemos a partir de la visi?n natural de la vida y de las circunstancias ordinarias de nuestra existencia. Son verdad, pero no agotan la verdad. Como la visi?n que ofrece el mar desde la costa, siendo verdadera, no comprende totalmente el mar ni agota su verdad. Es preciso sobrevolar el mar, sumergirse en ?l a gran profundidad, estudiar los seres vivos que lo habitan y las formas de su fondo, analizar el agua, etc., para lograr entonces un conocimiento m?s acabado, que, por lo dem?s, no conseguiremos tampoco que sea exhaustivo.

Aquellos saduceos, con su visi?n exclusivamente temporal, consideraban esenciales algunas manifestaciones de la vida ligadas a la materialidad y transitoriedad de nuestra existencia terrena. As?, manifestaciones ciertamente importantes, como el hecho de la uni?n matrimonial, de la que depende el mantenimiento de nuestra especie. Dios mismo fund? el matrimonio y es preciso vivirlo de acuerdo con aquella idea original. De este modo cumplimos su voluntad, vivimos seg?n Dios en esta fase terrena de nuestra existencia, que es el momento de merecer. Pero lo definitivo para el hombre no es vivir en este mundo, por decisiva que sea esta fase, nuestra existencia actual. Conviene por esto contemplar este momento como algo provisional ?una mala noche en una mala posada, que dir?a santa Teresa?, pendientes los ojos, iluminados por la fe, de la vida en Dios a la que estamos destinados desde el principio.

Con frecuencia y de muy diversos modos, animaba Jes?s a sus oyentes para que contasen con la proyecci?n trascendente, que de suyo tiene la vida de los hombres. Aconsejaba, as?, la vida de infancia espiritual: vida de trato confiado con Nuestro Padre, que es Dios y quiere colmarnos de sus delicias. Exig?a tambi?n el empe?o por hacer rendir los dones recibidos, de los que se nos pedir? cuentas al t?rmino de esta etapa terrena: entonces cada uno recibir? premio o castigo, seg?n hayan sido sus obras. Otras veces hablaba el Se?or ?con claridad y diferenci?ndolas? de esas dos dimensiones de nuestra vida: una temporal, la de ahora, y otra definitiva que comienza para cada uno a partir de su muerte; y, al final de los tiempos, para toda la humanidad. Es lo que significa, por ejemplo, la par?bola del trigo y la ciza?a. El trigo ?bueno? representa claramente, como explica el mismo Se?or, a los que obran rectamente en la vida; la ciza?a ?mala? son los que act?an injustamente: del mismo modo que se re?ne la ciza?a y se quema en el fuego, as? ser? al fin del mundo. El Hijo del Hombre enviar? a sus ?ngeles y apartar?n de su Reino a todos los que causan esc?ndalo y obran la maldad, y los arrojar?n en el horno del fuego. All? ser? el llanto y rechinar de dientes. Entonces los justos brillar?n como el sol en el Reino de su Padre. Quien tenga o?dos, que oiga.

El Se?or mostr? una vez m?s, con ocasi?n de la pregunta de los saduceos, que la vida que ahora nos ocupa est? destinada a dar paso a otra: la definitiva. Ya entonces algunos ?como ahora?, pretend?an reducir al hombre al quehacer temporal, negando as?, entre otras cosas, toda la ense?anza del Antiguo Testamento, en la que se manifiesta de modo claro, como recuerda el Se?or, que Dios ?que es la vida por antonomasia? tiene presentes de modo actual a todos los hombres, aunque no podamos comprenderlo. Tan Dios y Padre es de Abraham como de Jacob, como de la reina Ester o de Mar?a Magdalena. Poco importar?n en definitiva en la Eternidad algunas circunstancias, que nosotros tal vez podamos valorar mucho, y que Dios quiere para el hombre en nuestro actual estado, pero que se deben a que la condici?n nuestra de ahora es temporal, terrena y transitoria.

Pidamos al Se?or que nos conceda contemplarnos con visi?n sobrenatural ?la ?nica que puede ser verdadera?, que no est? condicionada por lo inmediato de nuestra limitada experiencia. Es claro que para esta visi?n necesitamos fe, vernos en cierta medida como nos ve Dios. Gracias a ese auxilio divino de la fe, se nos potencia la ?ptica humana y somos as? capaces de conocer lo necesario para responder adecuadamente a Dios como personas.

A la Madre de Dios y Madre nuestra nos encomendamos, para que sepamos vernos, como Ella, miembros de la familia de Dios.


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ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap. --predicador de la Casa Pontificia-- a la liturgia del pr?ximo domingo, XXXII del tiempo ordinario.

XXXII Domingo del tiempo ordinario [C]
2 Macabeos 7, 1-2.9-14; 2 Tesalonicenses 2,16-3,5; Lucas 20, 27-38


Dios no es Dios de muertos



En respuesta a la pregunta capciosa de los saduceos sobre el destino de la mujer que ha tenido siete maridos en la tierra, Jes?s reafirma sobre todo el hecho de la resurrecci?n, corrigiendo, a la vez, la representaci?n materialista y caricaturesca que se hacen de ella los saduceos. La bienaventuranza eterna no es sencillamente una potenciaci?n y prolongaci?n de las alegr?as terrenas, con disfrutes de la carne y de la mesa a placer. La otra vida es de verdad otra vida, una vida de calidad diferente. Es, s?, el cumplimiento de todas las esperanzas que el hombre tiene sobre la tierra -e infinitamente m?s--, pero en un plano distinto. ?Los que alcancen a ser dignos de tener parte en aquel mundo y en la resurrecci?n de entre los muertos, ni ellos tomar?n mujer ni ellas marido, ni pueden ya morir, porque son como ?ngeles?.

En la parte final del Evangelio, Jes?s explica el motivo por el que debe haber vida despu?s de la muerte. ?Que los muertos resucitan lo ha indicado tambi?n Mois?s en lo de la zarza, cuando llama al Se?or "el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob". No es un Dios de muertos, sino de vivos, porque para ?l todos viven?. ?D?nde est? en ello la prueba de que los muertos resucitan? Si Dios se define ?el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? y es un Dios de vivos, no de muertos, entonces quiere decir que Abraham, Isaac y Jacob viven en alg?n lugar, si bien, en el momento en que Dios habla a Mois?s, aquellos est?n muertos desde hace siglos.

Interpretando de manera errada la respuesta que Jes?s da a los saduceos, algunos han sostenido que el matrimonio carece de toda continuidad en el cielo. Pero con esa frase Jes?s rechaza la idea caricaturesca que los saduceos presentan del m?s all?, como si fuera una sencilla continuaci?n de las relaciones terrenas entre los c?nyuges; no excluye que estos puedan reencontrar, en Dios, el v?nculo que les ha unido en la tierra.

?Es posible que dos esposos, tras una vida que les ha asociado a Dios en el milagro de la creaci?n, en la vida eterna, ya no tengan nada en com?n, como si todo estuviera olvidado, perdido? ?No estar?a esto en contradicci?n con la palabra de Cristo de que no se debe dividir lo que Dios ha unido? Si Dios les ha unido en la tierra, ?c?mo podr?a separarles en el cielo? ?Toda una vida juntos puede acabar en la nada sin que se desmienta el sentido mismo de la vida aqu? abajo, que es el de preparar la venida del Reino, los cielos nuevos y la tierra nueva?

Es la Escritura misma -no s?lo el natural deseo de los esposos- la que apoya esta esperanza. El matrimonio, dice la Escritura, es ?un gran sacramento? porque simboliza la uni?n entre Cristo y la Iglesia (Ef 5, 32).?Es posible, entonces, que desaparezca precisamente en la Jerusal?n celeste, donde se celebra el eterno banquete nupcial entre Cristo y la Iglesia, del que aquel es imagen?

Seg?n esta visi?n, el matrimonio no acaba del todo con la muerte, sino que se transfigura, se espiritualiza, se sustrae a todos los l?mites que marcan la vida en la tierra, igual que, por lo dem?s, no se olvidan los v?nculos existentes entre padres e hijos, o entre amigos. En el prefacio de la Misa de difuntos la liturgia dice que con la muerte ?la vida no termina, se transforma?; lo mismo se debe decir del matrimonio, que es parte integrante de la vida.

Pero ?qu? decir a quienes han tenido un experiencia negativa, de incomprensi?n y de sufrimiento, en el matrimonio terreno? ?No es para ellos motivo de miedo, m?s que de consuelo, la idea de que el v?nculo no se rompa ni con la muerte? No, porque en el paso desde el tiempo a la eternidad el bien permanece, el mal cae. El amor que les uni?, tal vez por breve tiempo, persiste; no los defectos, las incomprensiones, los sufrimientos que se han causado rec?procamente. Much?simos c?nyuges experimentar?n s?lo cuando se re?nan ?en Dios? el amor verdadero entre s? y, con ?l, el gozo y la plenitud de la uni?n que no disfrutaron en la tierra. Es tambi?n la conclusi?n de Goethe sobre el amor entre Fausto y Margarita: ?S?lo en el cielo lo inalcanzable (o sea, la uni?n plena y pac?fica entre dos criaturas que se aman) ser? realidad?. En Dios todo se entender?, todo se excusar?, todo se perdonar?.

?Y qu? decir de quienes estuvieron leg?timamente casados con varias personas, como los viudos y las viudas que volvieron a contraer matrimonio? (Fue el caso presentado a Jes?s de los siete hermanos que hab?an tenido, sucesivamente, como esposa a la misma mujer). Tambi?n para ellos debemos repetir lo mismo: aquello que hubo de aut?ntico amor y donaci?n con cada uno de los esposos o de las esposas, siendo objetivamente un ?bien? y viniendo de Dios, no ser? suprimido. All? arriba no habr? rivalidades en el amor o celos. Estas cosas no pertenecen al amor verdadero, sino al l?mite intr?nseco de la criatura.

[Traducci?n del original italiano realizada por Zenit]

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Viernes, 09 de noviembre de 2007
El Obispo de M?laga, Mons. Antonio Dorado Soto, record? la necesidad de recuperar el sentido del domingo. 2007-11-11

El domingo es la fiesta primordial de los cristianos


Necesitamos un esfuerzo catequ?tico que nos lleve a descubrir y a meditar en el sentido teol?gico de la Eucarist?a

Durante los ?ltimos diez a?os, Juan Pablo II y la Conferencia Episcopal Espa?ola han insistido en la necesidad de que el Pueblo de Dios recupere el sentido del domingo. En realidad, no hacen sino inculcar lo que dijo ya el Vaticano II: ?La Iglesia, desde la tradici?n apost?lica que tiene su origen en el mismo d?a de la resurrecci?n de Jesucristo, celebra el misterio pascual cada siete d?as, en el d?a que se llama con raz?n ?d?a del Se?or? o domingo.

As? pues, en este d?a los fieles deben reunirse para, escuchando la Palabra de Dios y participando en la Eucarist?a, recordar la pasi?n, resurrecci?n y gloria del Se?or Jes?s, y dar gracias a Dios, que los hizo renacer a la esperanza viva por la resurrecci?n de Jesucristo de entre los muertos. Por consiguiente, el domingo es la fiesta primordial que debe presentarse e inculcarse a la piedad de los fieles, de modo que sea tambi?n un d?a de alegr?a y de liberaci?n del trabajo? (SC 106).

En nuestra di?cesis, las condiciones actuales de vida no facilitan vivir la centralidad del domingo. Sin embargo, es posible rescatar en buena medida su esp?ritu, mediante una catequesis que ponga ante los fieles su rico y hondo significado humano y evang?lico, pues como dijo el Papa Juan Pablo II, ?es la Pascua de la semana, en la que se celebra la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte, la realizaci?n en ?l de la primera creaci?n y el inicio de la ?nueva creaci?n?. Es el d?a de la evocaci?n adoradora y agradecida del primer d?a del mundo y a la vez la prefiguraci?n, en la esperanza activa, del ??ltimo d?a?, cuando Cristo vendr? en su gloria y ?har? un mundo nuevo?? (DD 1).

Aunque como tal domingo no se deber?a limitar a la celebraci?n de la santa misa, es necesario insistir en este punto: la celebraci?n participada y alegre de la Cena del S e ? o r. En nuestras comunidades surge con frecuencia la pregunta de c?mo podemos dar un car?cter m?s atractivo y atrayente a nuestras celebraciones lit?rgicas. Es una pregunta leg?tima y necesaria, que nos debemos hacer. Y la respuesta no consiste en buscar elementos externos novedosos que capten la atenci?n de los miembros de la comunidad. Aparte de que pierden muy pronto su novedad, no suelen conducir a vivir una experiencia honda de salvaci?n.

Por eso necesitamos un esfuerzo catequ?tico que nos lleve a descubrir y a meditar el significado teol?gico de la Eucarist?a, la riqueza de sus ritos y la certeza de que nos lleva a la comuni?n con Jesucristo resucitado.

Al centrar nuestra atenci?n pastoral este a?o en la celebraci?n de la fe, se nos ofrece una oportunidad espl?ndida para desarrollar los contenidos doctrinales de la Eucarist?a, para contrastarlos mediante el trato personal con Jesucristo en la comuni?n sacramental y en la escucha atenta de la Palabra, y para compartirlos en la asamblea congregada. La leg?tima insistencia en el compromiso fraterno con los dem?s ha podido tener como consecuencia no buscaba, pero real, el olvido de que la celebraci?n de la Eucarist?a es la cumbre y la fuente de la evangelizaci?n; el banquete en el que se alimenta la fraternidad del Pueblo de Dios; y el alma de todo apostolado, porque alimenta la caridad de los fieles.

Al recuperar el sentido cristiano del domingo, podemos integrar, en esta fiesta de fe y de esperanza, los valores que se han desarrollado en la sociedad moderna, como es la posibilidad de que la familia conviva en un clima relajado, la oportunidad para disfrutar de la belleza del campo y la visita a museos. Pero siempre, a la luz de la visi?n cristiana de la nueva creaci?n, que ha comenzado con la resurrecci?n de Jesucristo y que se actualiza en la Eucarist?a.

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Entrevista a V?ctor Gonz?lez, nuevo di?cono permanente de la Di?cesis de Tenerife, publicado en la revista "Iglesia Nivariense" SEPTIEMBRE-OCTUBRE 2007, n?mero 77.


"NO ME PUDE RESISTIR AL CALOR DEL ABRAZO DEL PADRE"


V?ctor Gonz?lez, joven profesor de Religi?n, casado y padre de familia, ha sido ordenado di?cono permanente en nuestra Di?cesis. Una vocaci?n que empez? a gestarse desde muy temprana edad. Seg?n nos ha comentado, el acompa?amiento de un sacerdote, el apoyo de un vicario, en la actualidad obispo, y una mujer de fe, fueron las herramientas de las que se vali? Dios para afianzar su vocaci?n.

Detr?s de toda gran persona hay una gran familia. ?Qu? nos puedes decir de tu familia?

Mi familia siempre ha sido humilde. Mi padre se traslad? desde lcod a Santa Cruz para poder trabajar en m?ltiples oficios y as? poder ganarse el pan de sus hijos. Gracias al esfuerzo de mi padre, nunca nos falt? que comer y que vestir. Mi madre siempre desempe?? la bendita labor de ama de casa. De ella aprend? lo que soy y nunca podr? pagarle todo lo que en la vida se sacrific? por m? y mis dos hermanas. Siempre fue una mujer que no dej? nada para ella, su vida era y sigue siendo sus hijos. Mi hermana mayor era la m?s responsable, c?mo no agradecer? todos los pa?ales que le toc? cambiarme y lo que me cuid?. La menor, desempe?? como nadie la tarea de c?mplice de todos mis proyectos e ideas, siempre acud?a a ella para que convenciera ami madre y as?, me dejara
estar un ratito m?s en la calle jugando. Ambas est?n casadas y con hijos: mis sobrinos, a los que quiero mucho, y respondo al nombre de "tato", y Laura, la ?nica chica y mimosa por derecho.

Sabemos que Dios te llam? desde peque?o y que la vocaci?n se viene gestando desde hace mucho tiempo. ?Nos puedes contar c?mo comenz? este proceso?

Cuando era muy peque?o, participaba en mi comunidad parroquial ayudando durante unos a?os al cura Don Juan Vel?squez. Cuando presid?a la Misa, constantemente me fijaba en sus manos, eran grandes, robustas y porosas. Siempre pens? que las manos de Jes?s debieron de ser as?. Poco entes de que muriera, y despu?s de pasar muchos a?os sin verlo y sin saber nada de ?l, me dio la comuni?n en un encuentro de preadolescentes en la Bas?lica de Candelaria, despu?s de recibir al Se?or de sus manos, me reconoci? y me sigui? por el templo hasta que me pregunto ?vitorito? ?Cu?nto me alegro de verte`. Fueron las ?ltimas palabras que escuch? de don Juan. Espero volver o?rlas a las puertas de la casa del Padre, seguro que me estar? esperando all?.

En la ni?ez es mucho m?s f?cil creer en Dios porque a?n conservamos la inocencia. ?Qu? ocurri? cuando te hac?as mayor?

Crec? haciendo lo que un ni?o normal como yo hac?a, estudiar la EGB, luego terminar Formaci?n Profesional en los Salesianos. Eran a?os marcados por el f?tbol, las chicas. la m?sica, etc. Un tiempo en el que Dios en mi vida pas? r?pidamente a un segundo plano. He de decir que durante estos a?os de adolescencia marcados por una aparente indiferencia religiosa, mi amieo v hermano Carlos estuvo siempre ah? para recordarme, con su estilo de vida cristiana, que siempre Dios estaba esper?ndome.

Cristo no se queda inm?vil viendo c?mo uno de sus hijos se aleja de ?l ?Cuando sentiste la verdadera llamada de Cristo?

Un d?a recibo la llamada de Paco, un cura nuevo en mi barrio, que necesitaba a alguien para que pinchara unos discos en una fiesta de fin de a?o destinada a sacar fondos para el arreglo de la parroquia. M?s tarde, una invitaci?n a una convivencia, donde me esperaba Jes?s con una par?bola: "El hijo pr?digo" y el no poder resistirme al calor de los brazos del Padre. Desde ah? suplico constantemente a Dios: ?Jes?s, no dejes que nunca me separe de ti? Paco lo fue todo para mi, y podr?a decir mil cosas sobre ?l que siempre se quedar?an cortas en agradecimiento, un joven como yo que siempre reconoci? en Paco, al mismo Jes?s en la comunidad. El me ense?? todo de Cristo. ?l siempre me se?alaba a Jesucristo.

Ya ten?as a Cristo en tu vida y era el momento de comenzar tu misi?n. ?Qu? ocurri? en los a?os siguientes?

Durante estos a?os, estudi? Magisterio y fue durante el ?ltimo curso en un partido de f?tbol donde conoc? a una chica, mi siempre chica, Pilarica. Mi esposa y madre de mis hijos. Debo de reconocer que al estilo de Mar?a, siempre con el S? por delante. En el momento que le comuniqu? mi vocaci?n al diaconado, ella constantemente con su estilo de vida me dec?a: "Haz lo que El te diga". Pilarica es para m? la chuler?a de Dios y le doy las gracias a ella por la forma que tiene de estar en este mundo. Me cas? hace ocho a?os y prueba de ello son mis dos hijos que no estuvieron all? presentes (siempre me lo recrimina Fran con gracia) pero son la prueba de nuestro amor (nuestra familia) con las mismas dificultades de cualquier otra familia y con las luchas cotidianas de llevarlos al tole, el m?dico, la compra, la ropa, fregar la loza, etc.

?C?mo surge la idea de ser di?cono permanente?

Al poco tiempo de casarme, Paco me comenta la posibilidad de ser di?cono en la Iglesia y durante mucho tiempo estuve madurando esa idea. Fue en la ?ltima visita del papa Juan Pablo II a Espa?a. en Cuatro Vientos y despu?s de escuchar junto con mi mujer al tel?fono eso de: "Saber que se puede..." de Diego Torres cuando me decido por fin a hablar con mi Obispo con un objetivo claro: discernir si la llamada que sent?a era verdadera vocaci?n o simple voluntarismo. Gracias a Don Felipe que siempre tuvo claro mi vocaci?n, y despu?s de un tiempo de discernimiento, el Obispo me admite a la Sagradas Ordenes del Diaconado el 30 de Abril de 2005 junto con el ministerio de Lector. Un a?o despu?s, el d?a 22 de Mayo de 2006 nuestro Obispo Bernardo me concedi? el ministerio de Ac?lito. Debo decir que durante este per?odo, Celso represent?. con su fidelidad a Jesucristo y a la Iglesia, un verdadero referente para m?, ejemplo v?lido para todos aquellos que alg?n d?a se sientan llamados por Dios a ser di?conos casa-dos, buen consejero y amigo.

?Qu? labor pastoral est?s desarrollando y d?nde?

Llevo m?s de 17 a?os de catequista, casi m?s de 10 a?os en el Cardonal, donde finalic? mi trabajo un a?o despu?s de que viniera a la parroquia Don Pedro Bermudez por motivos de traslado de residencia. De Don Pedro Bermudez destaco, sobre todo, su capacidad de oraci?n y cordialidad con todos.
Sigo desempe?ando mis labores pastorales en la Iglesia de Santa Mar?a del Mar y Mar?a Inmaculada-Beato Manuel Gonz?lez junto a mi p?rroco Juan Antonio Guedes. Cuando me preguntaron que qui?n me iba a poner la dalm?tica el d?a de la ordenaci?n, lo tuve m?s que claro. Guedes es el que me ha ense?ado durante estos a?os de pastoral a ser servidor hoy al estilo de Jes?s. Podemos decir muchas cosas de mi p?rroco lindas y bonitas, pero la verdad est? por encima de la amistad y por eso he de reconocer en Guedes al mismo Jes?s Servidor.

Adem?s de ser catequista ?qu? otra responsabilidad tienes?

Soy profesor de religi?n, profesor en el I.S.T.I.C y responsable del departamento de adultos de la Delegaci?n de Catequesis donde he tenido el placer de conocer a Antonio, no voy a decir nada de ?l porque entorpecer?a mi amistad con este cura palmero al que le debo todo el ser, saber y saber hacer de catequista, modelo de adulto en la fe para m? y apasionado de este ministerio de la Palabra. Seguramente no le gustar? que diga esto, pero, se me escap?. Durante este ?ltimo a?o, trabaj? pastoralmente en la Parroquia de San Mat?as.
No quisiera terminar esta entrevista sin dar las gracias p?blicamente a nuestro Obispo. El fue el que me acompa?? en este proceso como Vicario y, qui?n lo iba a decir, lo concluir? como Obispo.

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Art?culo sobre la Hermandad del Sant?simo de la parroquia de Santiago Ap?stol del Realejo de Arriba escrito por ?lvaro Hern?ndez y publicado en el Bolet?n "La voz de Los Realejos", ?n?mero 62 - OCTUBRE 2007, bajo el t?tulo general "Gozos y esperanzas compartidos"


"La Hermandad del Sant?simo de la iglesia de Santiago del Realejo Alto tiene principio, va erigida en su forma actual, el 1? de mayo de 1629", seg?n consta en el correspondiente libro de "Constituciones y Decretos..., que cita el recordado historiador don Guillermo Caunacho.Y se afirma que aparece ya nombrada en documentos del siglo XVI (Uiecis?is). Despu?s de m?s de 378 a?os de su creaci?n, esta instituci?n religiosa contin?a con gran entusiasmo en la actualidad realzando las celebraciones lit?rgicas, de manera especial en el culto a la Eucarist?a. Su proyecto m?s inmediato es sustituir la antigua y deteriorada mesa procesional por otra nueva, para lo cual conf?an en la generosidad de los parroquianos con sus aportaciones. Desde aqu? nos hacemos eco de este llama-miento, porque entendemos que esta obra de car?cter devocional en su origen, contribuir? tambi?n al incremento del patrimonio art?stico del municipio. Seguro que no f altar?n ocasiones para las obras sociales, por si alguien duda.

Durante mucho tiempo tuvo un relevante protagonismo la Hermandad del Sant?simo Sacramento en las manifestaciones externas de la religiosidad popular, corno las procesiones: "las hopas coloradas de los hermanos dan c?lido esplendor a la comitivaa".

El Reglamento aprobado en 1920 restring?a la admisi?n como hermanos a los varones mayores de diecis?is a?os, pero ante las solicitudes de muchas familias se propuso y fue aceptada la reforma de esta circunstancia en la forma siguiente: "ART?CULO 9". Podr?n ser propuestos y admitidos como hermanos todos los troles de uno y otro seso que sean de buena vida v costumbres y conocida religjiosidad. Tambi?n podr?n ser admitidos en el seno de esta corporaci?n todos los ni?os de ambos sexos desde el d?a de su Bautismo (...) Los varones peque?os llevar?an como distintivo una medalla con cinta encarnada, y a los quince a?os ya podr?an cambiar la medalla por la t?nica llamada "hopa". Esta referencia est? tomada de un documento fechado en Realejo Alto en 24 de julio de 1941 y aprobado dos d?as despu?s por el Obispado de Tenerife. Lo firman, respectivamente, el p?rroco don Carlos Delgado yen La Laguna elVicario General don Domingo P?rez C?ceres. (Un dato anecd?tico para la historia de la Hermandad del Sant?simo). Ln los ?ltimos a?os han surgido nuevas cofrad?as o comunidades piadosas que realzan muy dignamente la liturgia en las parroquias de este antiguo Realejo de Taoro.

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El Nuncio Apost?lico en Bolivia, Mons. Ivo Scapolo, destac? tambi?n la presencia del Papa Benedicto XVI en Brasil, como un signo de comuni?n del Sucesor de Pedro con la Iglesia de Am?rica Latina y el Caribe, reflejada en sus mensajes que fueron iluminadores y alentadores no s?lo para la Iglesia particular de Brasil sino para todo el continente. (Fides)


SALUDO DEL NUNCIO APOST?LICO A LA LXXXV ASAMBLEA DE OBISPOS


Saludo del Excmo. Mons. Ivo Scapolo, Nuncio Apost?lico, a los Obispos reunidos en la LXXXV Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Boliviana

Eminent?simo Se?or Cardenal Julio Terrazas Sandoval, Arzobispo de Santa Cruz de la Sierra y Presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana,
Queridos Hermanos Arzobispos y Obispos,
Estimados Miembros de la Secretar?a General:

Expreso mis sentimientos de gratitud al Se?or por el hecho de que por la XI vez tengo el agrado de participar en la Asamblea General de la Conferencia Episcopal Boliviana, momento siempre importante para esta Iglesia particular y tambi?n para la Nunciatura Apost?lica. De hecho cada Asamblea General expresa concreta y claramente, como dice un Documento de la Congregaci?n para los Obispos, que la Conferencia Episcopal es ?el ?rgano privilegiado de uni?n, de coordinaci?n, de rec?proca colaboraci?n de los obispos (...) decididos a trabajar conjuntamente para el bien de sus Iglesias y participar generosamente, junto con el Romano Pont?fice, del cuidado pastoral de todas las Iglesias? [Congregaci?n para los Obispos, Instrumentum laboris ?Las Conferencias Episcopales?, 1? de julio de 1987, Enchiridion Vaticanum, X, p. 1287].
Es para m? una alegr?a dar un fraterno saludo a un nuevo miembro del Colegio Episcopal, Mons. Francisco Focardi, que el Papa Benedicto XVI ha elevado al Episcopado, confi?ndole el cargo de Obispo Auxiliar del Vicariato Apost?lico de El Beni. Agradezco al Se?or por el momento de gracia que la Iglesia en Bolivia ha vivido con ocasi?n de su Consagraci?n Episcopal, realizada en Trinidad el pasado 2 de septiembre. Adem?s de desear al nuevo Obispo que sea siempre instrumento eficaz en las manos de Dios para el bien de aquella Iglesia local, quiero expresar nuevamente sinceros sentimientos de gratitud y aprecio por el generoso y fiel ministerio episcopal cumplido durante muchos a?os por el Obispo Auxiliar em?rito, Mons. Manuel Eguiguren Galarraga.
En el pasado mes de septiembre hubo un cambio en la Secretar?a General de la Conferencia Episcopal: al P. Francisco Flores, S.I., ha sucedido el P. Eugenio Scarpellini. Siento el deber de expresar sentimientos de gratitud al P. Flores por el servicio que ha realizado durante cuatro a?os y por la disponibilidad demostrada en colaborar con la Nunciatura Apost?lica; que el Se?or le conceda poder continuar con entusiasmo y energ?a su servicio a la Iglesia, seg?n el carisma de la Compa??a de Jes?s, a la cual ?l pertenece.
Hago votos para que el flamante Secretario General Adjunto, con satisfacci?n y ?xito, pueda poner sus capacidades humanas y sacerdotales al servicio de la Conferencia Episcopal y, de alguna manera, tambi?n de la Santa Sede.
Mirando lo que ha acontecido durante los ?ltimos meses en la Iglesia a nivel local, continental y mundial, merece una especial menci?n el viaje realizado, en mayo pasado, por el Papa Benedicto XVI a Brasil con motivo de la V Asamblea General de la Conferencia Episcopal de Am?rica Latina y el Caribe. Hemos podido constatar el entusiasmo y el cari?o con los cuales el Sucesor de Pedro ha sido acogido por la Iglesia que est? en Brasil; ha sido tambi?n una ocasi?n para escuchar su palabra iluminadora y alentadora que, si bien ha sido dirigida a los diferentes sectores y realidades de la Iglesia brasile?a ha tenido un especial valor
Mirando lo que ha acontecido durante los ?ltimos meses en la Iglesia a nivel local, continental y mundial, merece una especial menci?n el viaje realizado, en mayo pasado, por el Papa Benedicto XVI a Brasil con motivo de la V Asamblea General de la Conferencia Episcopal de Am?rica Latina y el Caribe. Hemos podido constatar el entusiasmo y el cari?o con los cuales el Sucesor de Pedro ha sido acogido por la Iglesia que est? en Brasil; ha sido tambi?n una ocasi?n para escuchar su palabra iluminadora y alentadora que, si bien ha sido dirigida a los diferentes sectores y realidades de la Iglesia brasile?a ha tenido un especial valor y sentido para todas la Iglesias particulares de Am?rica Latina. Por este motivo he apreciado y apoyado la oportuna iniciativa de la Secretar?a General de editar y difundir una publicaci?n con el texto de los discursos pronunciados por el Santo Padre en tal circunstancia.
La presencia del Vicario de Cristo ha dado un especial resalte a la inauguraci?n de la V Asamblea General del CELAM. Ha sido en primer lugar un importante momento de comuni?n eclesial de los Obispos entre ellos y con el Obispo de Roma, el cual, ?como sucesor de Pedro, es el principio y fundamento perpetuo visible de unidad? (LG 23) de la Iglesia universal. La presencia del Papa y su discurso de inauguraci?n han contribuido notablemente para que la tarea no f?cil de la Asamblea fuese realizada en un atm?sfera de oraci?n, de comuni?n y de unidad. Imaginando todas las gracias que el Se?or ha concedido a los participantes en aquellas semanas de an?lisis, di?logo y discernimiento quiero, con gratitud al Se?or, referirme ahora al fruto de aquel trabajo: el as? llamado ?Documento de Aparecida?. Lo considero un indispensable instrumento de comuni?n eclesial, que permitir? a la Iglesia Cat?lica que est? en Am?rica Latina y en el Caribe cumplir hoy, con eficacia y en unidad de intenciones, la misi?n salv?fica que el Se?or le ha confiado. La misma edici?n del documento, fruto de un acuerdo entre las tres principales Editoras cat?licas, y el realce con el cual ha sido presentado son se?ales positivas de una nueva etapa en la historia de esta Iglesia particular; en este sentido merecen un especial reconocimiento y aprecio todas las iniciativas que se han realizado o que est?n programadas para que el ?Documento de Aparecida? sea conocido, estudiado y asimilado, y as? constituya una importante fuente orientadora para la obra pastoral de los pr?ximos a?os.
En mayo pasado hemos podido captar las diferentes reacciones al Discurso inaugural del Papa Benedicto XVI a la V Asamblea General y la intervenci?n del Card. Julio Terrazas en nombre del Episcopado boliviano. Sin duda ha sido una ocasi?n para reflexionar sobre el papel que la Iglesia tiene en la sociedad y las justas relaciones que deben existir entre la Iglesia Cat?lica y el Estado. A este respecto es oportuno recordar en particular lo que ense?a el Catecismo de la Iglesia Cat?lica, en el n. 2246: ?Pertenece a la misi?n de la Iglesia ?emitir un juicio moral incluso sobre cosas que afectan al orden pol?tico cuando lo exijan los derechos fundamentales de la persona o la salvaci?n de las almas (GS 76)?.
Las relaciones entre la Iglesia y el Estado constituyen un tema de gran actualidad en Bolivia por el hecho de que se est? elaborando una nueva Constituci?n. Por consiguiente, espero que se tome en seria consideraci?n la ?Propuesta de la Iglesia Cat?lica en Bolivia a la Asamblea Constituyente?.
Es un documento que ofrece una valiosa ayuda a todos los bolivianos que buscan salvaguardar instituciones y valores fundamentales tales como la libertad religiosa,
la vida humana desde la concepci?n hasta la muerte natural, el matrimonio entre var?n y mujer, la familia, la libertad de educaci?n.
Pasando ahora a revisar los eventos eclesiales de particular relevancia que se realizar?n en el a?o 2008, ya inminente, quiero mencionar la XII Asamblea General Ordinaria del S?nodo de los Obispos; ella est? programada para el mes de octubre y tendr? como tema ?La Palabra de Dios en la vida y en la misi?n de la Iglesia?. Ser? un momento de gracia para toda la Iglesia universal, cuyos resultados constituir?n otro precioso instrumento para la Iglesia latinoamericana que, seg?n el Documento de Aparecida, se ha comprometido a realizar la Gran Misi?n Continental. Hago votos para que los trabajos que se realizar?n durante esta Asamblea General permitan al Episcopado boliviano ofrecer su valiosa contribuci?n para una reflexi?n actualizada sobre un tema tan importante como es la incidencia de la Palabra de Dios en la vida y en la misi?n de la Iglesia.
En estas ?ltimas semanas todos los obispos del mundo han sido informados tambi?n de la decisi?n del Papa Benedicto XVI de realizar, de junio de 2008 a junio del 2009 el A?o Paulino, para recordar los dos mil a?os del nacimiento de San Pablo. Ser? otra ocasi?n para reflexionar, en comuni?n con toda la Iglesia universal, acerca de la misi?n que el Pueblo de Dios ha de realizar hoy imitando el estilo y el entusiasmo del gran Ap?stol de los paganos. Ojal? que tambi?n en Bolivia se puedan concretar iniciativas que permitan a esta Iglesia local vivir con intensidad este A?o de gracia proclamado por el Santo Padre.
Hace algunas semanas he comunicado a todos ustedes que en el mes de noviembre de 2008 est? programada la Visita ?ad limina Apostolorum?, que es una de las formas concretas con las cuales a lo largo de los siglos la comuni?n eclesial es expresada de manera excelsa? [Congregaci?n para los Obispos, Decreto ?Ad Romanam Ecclesiam?, 29 de junio de 1975, Enchiridion Vaticanum, V, p. 880]. Ser? otro evento de suma importancia, cuya eficacia depende tambi?n del esmero que se pondr? en su preparaci?n y de las oraciones con las cuales los fieles acompa?ar?n a sus pastores en el encuentro con el Sucesor de Pedro y Vicario de Cristo.
Antes de concluir hago una r?pida referencia tambi?n al Coloquio que se ha realizado en La Paz el 25 del octubre pasado sobre el tema ?Evangelizaci?n y Cultura en Bolivia, ayer y hoy?. Esta iniciativa, promovida por la Nunciatura Apost?lica, la Conferencia Episcopal Boliviana y la Universidad Cat?lica Boliviana ?San Pablo?, ha permitido hacer conocer mejor la gran obra misionera que se va realizando en Bolivia desde hace cinco siglos, con m?ltiples beneficios no s?lo espirituales m?s tambi?n sociales, culturales y art?sticos. Sugiero cordialmente que este estudio y reflexi?n pueda realizarse tambi?n en otras circunscripciones eclesi?sticas para permitir que se vea y reconozca en la historia de la Iglesia en Bolivia una p?gina preciosa de la historia de la salvaci?n.

Muchas gracias.

+ Ivo Scapolo
Nuncio Apost?lico

Cochabamba, 8 de noviembre de 2007

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Comenz? ayer 8 de noviembre, en Cochabamba la LXXXV Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Boliviana que concluir? el 13 de noviembre. El Cardenal Julio Terrazas, Presidente de la Conferencia Episcopal, destac? en su mensaje al inicio de la Asamblea la importancia de Aparecida, acontecimiento m?s importante en los ?ltimos a?os para la Iglesia de Am?rica Latina y el Caribe a la que llam? un nuevo Pentecost?s. (Fides)


MENSAJE DEL CARD. JULIO TERRAZAS S. C.SS.R.
PRESIDENTE DE LA CEB
A LA 85? ASAMBLEA DEL EPISCOPADO BOLIVIANO


Ven Se?or de la Justicia, de la Verdad y de la Paz
Esta s?plica que resonar? con mayor frecuencia en el Adviento que se aproxima, enmarca la realizaci?n de nuestra 85? Asamblea ordinaria. Es una gracia del Se?or poder encontrarnos como pastores de la Iglesia en Bolivia y en comuni?n profunda con el alma de nuestros pueblos.
Me alegra acogerlos con una cordial y fraternal bienvenida para celebrar juntos este tiempo de espera y preparaci?n a la venida del Se?or. Nos urge su presencia: presencia que haga crecer abundantemente en nuestra vida personal y social los frutos de la justicia, la verdad y la paz.
En el esp?ritu esperanzador de la llegada del Hijo de Dios, saludo al Se?or Nuncio Apost?lico Mons. Ivo Scapolo, en cuya persona se reaviva la cercan?a espiritual del Santo Padre Benedicto XVI en medio de nosotros, sobre todo por su predilecci?n hacia nuestra Iglesia y a nuestro pa?s. Saludo asimismo al apreciado Presb?tero Marco Ganci, Secretario de la Nunciatura, agradeciendo su servicio eficiente y generoso.
Mis saludos de bienvenida cordial a todos y cada uno de ustedes hermanos arzobispos y obispos de Bolivia. En sus personas va mi recuerdo al Pueblo de Dios que apacientan con tanto celo, a todos nuestros sacerdotes diocesanos, di?conos permanentes y a cuantos conforman la Vida Consagrada de toda Bolivia. Con especial afecto recuerdo a nuestros fieles laicos y a nuestros seminaristas junto a sus abnegados formadores.
Una particular bienvenida a quien por primera vez participa de nuestra Asamblea: al apreciado Mons. Francisco Focardi, OFM, flamante Obispo Auxiliar del Vicariato del Beni. Tuve la dicha y el gozo de ordenarte en el ministerio episcopal como sucesor de los ap?stoles. Tus hermanos obispos te aseguramos el apoyo de la oraci?n y la amistad dese?ndote un servicio evangelizador fruct?fero en el querido pueblo que peregrina en las pampas benianas. Mi pensamiento, como en otras oportunidades evoca la vida de nuestros hermanos obispos em?ritos presentes y a los que no han podido venir, y cuyo testimonio de fe y entrega volvemos a agradecer. Resalto la presencia de Mons. Jes?s L?pez de Lama, Obispo Em?rito de Corocoro. Gracias por volver a tu casa.
Un profundo recuerdo va tambi?n para las hermanas iglesias de Alemania, con las que seguimos un caminar comprometido con la paz y la justicia, reafirmado por la reciente visita de Mons. Norberto Trelle, Obispo de Hildesheim.
Deseo finalizar esta primera parte expresando un gran y sincero agradecimiento al P. Francisco Flores S.J., quien nos acompa?? como Secretario General Adjunto durante varios a?os con dedicaci?n y esp?ritu eclesial. A ?l y a sus superiores les quedamos profundamente reconocidos.
Y al mismo tiempo presento al P. Eugenio Scarpellini que acept? ser el nuevo Secretario General Adjunto de nuestra Conferencia. Gracias P. Eugenio por tu disponibilidad y gracias al Se?or Obispo de B?rgamo, Mons. Roberto Amadei, por su constante solidaridad con nuestras Iglesias.
Hermanos Obispos: cuanto hagamos, reflexionemos, oremos o decidamos estos d?as llevar? el sello de Aparecida; vivencia que toca al ser e identidad de los fieles y exige un accionar pastoral libre de nost?lgicos encadenamientos o de ilusorios encantamientos. La tarea es desafiante y nos toca ponernos en acci?n para que nadie quede fuera de la ?fiesta de la vida? y la convivencia no est? amenazada por la disgregaci?n.

APARECIDA: NUEVO PENTECOST?S
Ni duda cabe que la V Conferencia General del Episcopado celebrada en Aparecida es el acontecimiento m?s importante en los ?ltimos a?os para la Iglesia de Am?rica Latina y el Caribe.

El Esp?ritu de Vida lleg? con nuevo ?mpetu a nuestro continente para despertar en nuestra Iglesia la vivencia del discipulado y la misionariedad en momentos de grandes y vitales cambios y de ingentes desaf?os para la evangelizaci?n.
Aparecida nos permiti? asumir el bagaje de experiencias eclesiales vividas durante su preparaci?n, en la reflexi?n comunitaria y en los momentos fuertes de oraci?n. Desde este acontecimiento esperanzador nos toca reemprender el camino en comuni?n con la vida y la fe de los pueblos latinoamericanos y del Caribe.
El documento conclusivo es el punto de partida, no como letra muerta, sino como experiencia eclesial que se vivi? y se hizo oraci?n entre pastores y los sectores del Pueblo de Dios. Ser?a fantasioso pretender entrar a plenitud en el Documento Conclusivo, si lo separamos del esp?ritu que anim? la celebraci?n, esp?ritu de profunda comuni?n eclesial, de libertad y respeto en la pluralidad del pensamiento y de participaci?n en las deliberaciones. Fue, sin duda, una renovada expresi?n de la colegialidad episcopal.

APARECIDA NOS DESAFIA
La tarea principal que nos espera en esta Asamblea es la de llevar adelante el proceso de preparaci?n de un nuevo Enfoque y Directrices Pastorales para poner en estado de misi?n a nuestras Iglesias locales. Hay que dise?ar el marco de referencia para configurar la identidad del creyente hoy, como ?disc?pulo y misionero de Jesucristo para que nuestros pueblos, en El, tengan vida?
Cuanto Aparecida marca para Am?rica Latina, tiene tambi?n vigencia en la hora actual que vive nuestro pa?s. ?Se abre paso un nuevo per?odo de la historia con desaf?os y exigencias, caracterizado por el desconcierto generalizado que se propaga, por nuevas turbulencias sociales y pol?ticas, por la difusi?n de una cultura lejana y hostil a la tradici?n cristiana, por la emergencia de variadas ofertas religiosas, que tratan de responder, a su manera, a la sed de Dios que manifiestan nuestros pueblos? (10).
El Papa Benedicto XVI nos advert?a de otro desaf?o muy presente tambi?n entre nosotros: ?Se percibe?, nos dec?a en su discurso inaugural, ?un cierto debilitamiento de la vida cristiana del continente en el conjunto de la sociedad y de la propia pertenencia a la Iglesia Cat?lica?.
Frente a estos y otros desaf?os no debemos caer ni en el desaliento ni en la respuesta f?cil. Tendremos que repensar y relanzar con fidelidad y audacia el Evangelio, mensaje de la paz y de la vida, para que nuestros pueblos construyan su dignidad en un ambiente de libertad y de justicia.

APARECIDA NOS DA ESPERANZA Y NOS ANIMA
?El Se?or nos dice: ?no tengan miedo? (Mt 28, 5)... Lo que nos define no son las circunstancias dram?ticas de la vida, ni los desaf?os de la sociedad, ni las tareas que debemos emprender, sino ante todo el amor recibido del Padre gracias a Jesucristo por la unci?n del Esp?ritu Santo? No tenemos otro tesoro que ?ste. No tenemos otra dicha ni otra prioridad que ser instrumentos del Esp?ritu de Dios, en Iglesia, para que Jesucristo sea encontrado, seguido, amado, adorado, anunciado y comunicado a todos, no obstante todas las dificultades y resistencias? (14)
En esta hora, en que renovamos la esperanza, queremos hacer nuestras las palabras de SS. Benedicto XVI al inicio de su Pontificado?: ??No teman! ?Abran, m?s todav?a, abran de par en par las puertas a Cristo!?quien deja entrar a Cristo no pierde nada, nada ?absolutamente nada ? de lo que hace la vida libre, bella y grande. ?No! S?lo con esta amistad se abren las puertas de la vida. S?lo con esta amistad se abren realmente las grandes potencialidades de la condici?n humana. S?lo con esta amistad experimentamos lo que es bello y lo que nos libera? (15).
Estas palabras de aliento parecen pronunciadas para el momento presente que vivimos en Bolivia: momento de tensiones, de amenazas, lenguajes violentos e incomprensiones cimentadas en una cultura de enfrentamientos generalizados. No se dignifica al ser humano ni se le abre espacio a la participaci?n en la vida de la sociedad, sobre estas bases y de esta manera, sino reconociendo la dignidad de cada persona en cuanto hijo de Dios, redimido y amado por Jesucristo y llamado por lo tanto a vivir la amistad con El y con todos los hombres.
Este ha sido tambi?n el mensaje que hemos querido dar a nuestro pa?s con la ?Jornada de Oraci?n? por la reconciliaci?n, la unidad y la paz que celebramos en todas nuestras Iglesias y que estamos convencidos que enraiz? en lo profundo de much?simos corazones.
A todos debe llegarnos este llamado de ser portadores y constructores de esperanza, de paz y de renovado aliento, para encontrar la soluci?n de los problemas que son motivo de divisi?n y ruptura, a trav?s del dialogo y respeto m?tuo, sobre la base del bien com?n y la justicia, y en el marco de la legalidad que garantice la tan deseada convivencia ciudadana.

APARECIDA NOS COMPROMETE A LA MISION
La palabra que nos hace el Se?or a ?no tener miedo? es, al mismo tiempo, invitaci?n a dar una respuesta decidida y a comprometernos para compartir nuestra fe en Jesucristo y que en ?l, nuestro pueblo tenga vida.
As? lo entiende y afirma el mensaje final de Aparecida: ?Jes?s invita a todos a participar de su misi?n. ?Que nadie se quede de brazos cruzados! Ser misionero es ser anunciador de Jesucristo con creatividad y audacia en todos los lugares, donde el Evangelio no ha sido suficientemente anunciado o acogido, en especial, en los ambientes dif?ciles y olvidados y m?s all? de nuestras fronteras?( 4).
Asumir Aparecida es una exigencia vital. Es preciso asumirla en forma integral, sin distorsiones y sin lecturas o interpretaciones reductivas para la animaci?n pastoral de nuestras Iglesias locales. Sabemos que el Documento conclusivo puede tener vac?os, pero como dec?a el Card. Martini en una de sus riqu?simas orientaciones pastorales: ?Un plan pastoral que comienza por la enumeraci?n de lagunas o vac?os, est? destinado a crear frustraciones y no esperanzas? (Card. Martini).

LA PALABRA ANIMA LA MISION
La misi?n a la que nos lanza Aparecida, tiene que partir de la Palabra de Dios, Palabra de Vida, que lleve al encuentro personal con Jesucristo, que convoque a vivir la fe en comunidad, y as? ser signos del Reino de Dios en nuestra sociedad. ?La Palabra de Dios en la vida y en la misi?n de la Iglesia?, tema del S?nodo convocado por el Santo Padre, es una de las tareas que nos ocupar? tambi?n en estos d?as en la preparaci?n del aporte de nuestra Iglesia.
Es el Se?or que pone en nuestras manos la vida, la fe y el caminar de nuestros pueblos, para que no nos quedemos mirando cuanto les acontece, sino que los enriquezcamos ofreci?ndoles la presencia cercana y liberadora del Dios de Jesucristo.
Al declarar abierta esta Asamblea, en la que espero nos acompa?e el Se?or de la Justicia, de la Verdad y la Paz, hago m?a la invocaci?n a la Virgen Mar?a que pronunci? el Santo Padre en el Santuario de Aparecida: ?Pidamos a la Madre de Dios, nuestra Se?ora de la Concepci?n Aparecida, que cuide la vida de todos los cristianos. Ella, que es la Estrella de la evangelizaci?n, gu?e nuestros pasos en el camino al reino celestial?.

Gracias.

Julio Cardenal Terrazas
Arzobispo de Santa Cruz
Presidente de la CEB

Cochabamba, 08 de noviembre de 2007

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La Conferencia Episcopal Argentina, al t?rmino de de la 94? Asamblea Plenaria, ha emitido un Mensaje con motivo de la beatificaci?n de CEFERINO NAMUNCUR?.

?CEFERINO, HIJO DE DIOS Y HERMANO DE TODOS?


Al Pueblo de Dios:

Con inmensa gratitud a Dios queremos compartir con todos ustedes la buena noticia de la Beatificaci?n de CEFERINO NAMUNCUR?, que celebraremos el pr?ximo 11 de noviembre en Chimpay (R?o Negro).
Celebrar la beatificaci?n de Ceferino es alegrarnos por el reconocimiento del significado de su vida y de sus virtudes. Y as?, quienes peregrinamos en este mundo lo descubrimos como:

- modelo de encuentro con Cristo y cercan?a de Dios hacia la humanidad;
- ejemplo claro del Evangelio hecho vida en lo cotidiano;
- fuerza y sost?n en las fragilidades y debilidades;
- encuentro y aceptaci?n de otra cultura y religiosidad.

En nuestro caminar como Pueblo de Dios en la Argentina, Ceferino es una clara invitaci?n, entre otros aspectos:

* a descubrirnos hijos de Dios, necesitados de Dios, desterrando as? toda autosuficiencia. Desde peque?o, Ceferino, a la luz de la religiosidad de su raza y luego con el acontecer de la fe cristiana en su vida, se descubri? en las manos de Dios, necesitado y agradecido al Dios creador y Padre de todos,

* a tomar decisiones que marcan la vida. Decisiones abiertas al bien de los dem?s, no cerradas en horizontes mezquinos. Ceferino, a sus 11 a?os se propone ?quiero ser ?til a mi gente?, y all? inicia un camino sin ambig?edades. Camino que lo lleva a anhelar ser misionero y sacerdote para compartir esa Palabra de Dios recibida y llevarla a todos como vida en abundancia,

* a valorar lo cotidiano como el lugar donde se realizan los grandes ideales. La vida sencilla de Ceferino est? marcada por un cotidiano vivir con un gran amor a la familia y a la tierra, con una entrega generosa y alegre a todos, con un esp?ritu de reconciliaci?n y comuni?n, en un amor preferencial por los m?s sufridos.

Ceferino es conocido y amado por muchos. Es uno de nosotros.
Los ni?os y los j?venes encuentran en ?l un ejemplo de vida que despierta y sostiene su esperanza. Ceferino es para ellos un modelo que da razones para vivir en el descubrimiento de la vocaci?n a la que cada uno est? llamado.
Los adultos, en especial los padres de familia, encuentran en ?l sost?n para cuidar todo lo que es importante: los hijos, la uni?n de la familia, el trabajo honesto y sacrificado.
Los ancianos, nuestros abuelos, encuentran en ?l serenidad y gratitud para mirar la vida vivida.
Los enfermos encuentran en ?l valor y fuerzas, porque ?l mismo vivi? y sufri? la experiencia de la enfermedad.
Los pobres, marginados y excluidos encuentran en ?l un mensaje de dignidad y la invitaci?n a no renunciar a ser protagonistas de la historia.
Los poderosos descubren en ?l un fuerte llamado a no aferrarse a sus bienes y a su poder, sino a recorrer el camino del compartir, del abrirse a los dem?s, del hacer de nuestro mundo la mesa de todos.
La gente de campo encuentra en ?l al compa?ero que est? con ellos en el duro trabajo de cada d?a, y los alienta en su lucha por preservar la tierra de todo emprendimiento irresponsable que s?lo busca intereses econ?micos para unos pocos.
La gente de la ciudad, en el ritmo acelerado que le impone la vida, encuentra en ?l la mano amiga que hace a Dios cercano y ayuda a descubrir al vecino como hermano.
Los pueblos originarios descubren en ?l aquel valioso mensaje de cuidar y ofrecer los bienes de su cultura, a valorar el amor a la vida, el sentido de familia y de pertenencia a la comunidad, el amor y el cuidado a la tierra, la apertura a Dios.
Los variados grupos religiosos aprenden de ?l a reconocer y apreciar las expresiones religiosas distintas, y recorrer caminos de di?logo y de colaboraci?n.
Los que no tienen fe, los desalentados, golpeados y abrumados, encuentran en ?l un signo de esperanza y de confianza en su caminar.
La Iglesia toda descubre en ?l un llamado a renovar la fe en Cristo, en la responsabilidad de hacerla vida y anuncio para cada uno.

Todos recibimos de ?l un mensaje de reconciliaci?n.

Estos son algunos de los mensajes que descubrimos en Ceferino: alguien cercano, que nos hace vivir la alegr?a de ser hijos de Dios. Alguien cercano que nos hace hermano de todos. La beatificaci?n confirma esta cercan?a y renueva su testimonio de vida.

Que para nosotros y para todos ustedes, este acontecimiento signifique y exprese la bendici?n de nuestro Padre Dios y el cuidado de nuestra Madre la Virgen de Luj?n.

Pilar, 9 de noviembre de 2007
94? Asamblea Plenaria
Conferencia Episcopal Argentina

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Jueves, 08 de noviembre de 2007
Alegr?a de los Obispos y de la Iglesia chilena por la Beatificaci?n de Ceferino
8 de Noviembre de 2007


Hijo del Pueblo Mapuche, modelo de vida en Cristo


1. En este d?a en que iniciamos en todo nuestro pa?s la celebraci?n del Mes de la Sant?sima Virgen Mar?a, queremos compartir con todos una alegr?a inmensa. El pr?ximo 11 de noviembre ser? beatificado en la localidad de Chimpay (R?o Negro, en la Patagonia Argentina) el venerable Ceferino Namuncur?, joven mapuche argentino-chileno. La Iglesia en Chile se alegra por esta nueva manifestaci?n de la bondad de Dios, al elevar a los altares a un hijo de este noble y sufrido pueblo originario, y al ponerlo como modelo de vida y amigo de los m?s sencillos ante el Se?or.

2. En la breve vida de Ceferino, descubrimos importantes luces para nuestro caminar como personas creyentes y como sociedad.

2.1 Ceferino era hijo de Manuel Namuncur?, Lonko de la Patagonia argentina, y de Rosario Burgos, chilena proveniente de la zona precordillerana de Temuco. Naci? el 26 de agosto de 1886 en una familia numerosa. Tras ser bautizado por un salesiano misionero amigo de su padre, en la Patagonia se nutri? durante 11 a?os de la cultura del pueblo mapuche, del que siempre se sinti? orgulloso.

2.2 Se educ? en colegios de la Congregaci?n Salesiana en Buenos Aires, Viedma y Frascati (cerca de Roma, Italia). Valorando y asumiendo plenamente su identidad ind?gena, acept? lo que el ?otro mundo? le ofrec?a para su formaci?n humana y cristiana. No pod?a dejar de sentir, en su interior de joven santo, un deseo grande de ser todo de Dios, disc?pulo misionero de Cristo en medio de su pueblo. En su adolescencia logr? construir una hermosa s?ntesis entre su cultura mapuche y la fe cristiana.

2.3 En el coraz?n de Ceferino hab?a una sed de infinito, una pureza a toda prueba y un proyecto de Dios. Con bondad enfrent? las humillaciones que sufri? al ser discriminado por su origen mapuche. Con un amor inmenso a la Eucarist?a y a la Sant?sima Virgen Mar?a Auxiliadora, se relacion? con los dem?s con humildad y dignidad.

2.4 Aunque su deseo era servir en el sacerdocio, la voluntad del

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AMERICA/URUGUAY - El domingo 11 Peregrinaci?n Nacional al Santuario de la Virgen de los Treinta Tres: ?Con Mar?a compartimos la alegr?a de nuestra fe?

Florida (Agencia Fides) - Bajo el lema ?Con Mar?a compartimos la alegr?a de nuestra fe?, se va a realizar la Peregrinaci?n Nacional al Santuario de la Virgen de los Treinta Tres, Patrona del pa?s, el pr?ximo d?a 11, segundo domingo del mes de noviembre.
?A?o tras a?o, esta Peregrinaci?n constituye un momento fuerte de nuestras Comunidades en la Casa de Mar?a, Madre de nuestra Patria?, afirman los Obispos en la Carta de invitaci?n a todas las comunidades de la Iglesia peregrina en Uruguay.
El lema de este a?o hace referencia el documento final de la V? Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, en el que se presentaba a la Virgen como disc?pula y misionera que ?con su fe, llega ser el primer miembro de la comunidad de creyentes en Cristo, y tambi?n se hace colaboradora en el renacimiento espiritual de los disc?pulos? (n? 266).
?Pondremos nuestra intenciones en las manos de Mar?a y pediremos la Gracia de recibir el Documento de Aparecida, para dejarnos iluminar en nuestro caminar de disc?pulos y misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos en El tengan vida. ?Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida??, concluyen los Obispos.
El evento comenzar? a las 9,00 de la ma?ana con la recepci?n de los peregrinos. A continuaci?n tendr? lugar el acto central con la celebraci?n de la Santa Misa y a las 16,30 est? prevista una procesi?n con la imagen de la Virgen.
Los artistas del pa?s tributaron ayer mi?rcoles 7 de noviembre un Homenaje a la Patrona del Uruguay, la Virgen de los Treinta y Tres, en el Santuario Nacional. Este tradicional homenaje ha cumplido ya su 13? edici?n . (RG) (Agencia Fides 8/11/2007

Links:
Para mayor informaci?n
http://www.iglesiauruguaya.com/peregrinacion_virgen33.htm

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Art?culo publicad en la revista de la Di?cesis de Tenerife "Iglesia Nivariense" n?mero 77 SEPTIEMBRE-OCTUBRE 2007.

PROGRAMAR PORQUE ES NECESARIO SO?AR


S?lo la comunidad que programa: sabe lo que es, sabe d?nde est?, sabe d?nde quiere ir, sabe c?mo seguir caminando, es consciente de sus l?mites y virtudes, se sabe lo pen?ltimo, al servicio y como mediaci?n del Esp?ritu Santo y de los hombres... Es necesario programar porque es necesario so?ar. Dios ha colo-cado siempre a sus amigos ante utop?as imposibles (Abrah?n, Mois?s, profetas, Pablo)" As? se expresa, a la hora de hablar de la programaci?n pastoral el Obispo Berzosa.

El pr?ximo 6 y 7 de Octubre todas las comunidades parroquiales celebrar?n en las eucarist?as del fin de semana, el comienzo oficial del nuevo Plan Diocesano de Pastoral 2007-2011. Desde comienzos de septiembre el PDP est? siendo presentado y difundido por todas las di?cesis. El mismo es un instrumento al servicio de la acci?n pastoral de nuestra Iglesia Nivariense a fin de ayudarla a realizar su misi?n de evangelizar, santificar y servir de forma conjunta con todas sus comunidades, grupos e instituciones diocesanas. Como se?ala en su introducci?n nuestro Obispo, el PDP se encuentra en un Plan que no es ni m?s ni menos que el Plan salvador de Dios.

Es verdad que, como ha dicho Juan Pablo II, " el programa va existe. Es el de siempre, recogido por el Evangelio y la Tradici?n viva. Se centra, en definitiva, en Cristo mismo, al que hay que conocer; amar e imitar; para vivir en la tierra la vida trinitaria y transformar con ?l la historia... Pero tambi?n nos ha dicho el Papa que "en las Iglesias locales es donde se pueden establecer aquellas indicaciones program?ticas concretas ?objetivos y m?todos de trabajo, de formaci?n y valoraci?n de los agentes y la b?squeda de medios-que permiten que el anuncio de Cristo llegue a las personas, modele las comunidades e incida profundamente mediante el testimonio de los valores evang?licos en la sociedad y en la cultura" (NMI.29).

De esto se trata: de formular orientaciones adecuadas a nuestras condiciones. No ser? posible la evangelizaci?n
y la renovaci?n personal y eclesial sin evangelizadores convencidos, que hayan vivido la experiencia gozosa del encuentro con Cristo. El es el centro de nuestro PDP, por eso su lema es: "Hacer Memoria de Jesucristo Resucitado". como desarrollamos bien en los art?culos que abren esta publicaci?n
El Plan Pastoral va dirigido a todos los grupos e instituciones diocesanas. Entre ellas, como unidad b?sica y concreci?n de la Iglesia en un lugar determinado, reviste singular importancia la Parroquia. A ella va dedicado preferentemente, este primer a?o de implementaci?n de este PDP. Pero la parroquia no trabaja aislada, sino dentro del Arciprestazgo. El ideal ser?a que los sacerdotes del Arciprestazgo, con sus consejos pastorales, determinaran qu? objetivos y acciones van a ser abordados cada a?o, que se distribuyeran responsabilidades, que se fijaran momentos de reflexi?n y de revisi?n de los compromisos asumidos. Funci?n principal del Arcipreste, como lo es la del P?rroco en su parroquia, es la de animar este trabajo conjunto y seguir la aplicaci?n del Plan. Los delegados diocesanos har?n el seguimiento y la concreci?n de los objetivos que se refieran a su Delegaci?n y prestar?n la ayuda necesaria para su realizaci?n. La secci?n de pastoral de la Vicar?a General, deber? realizar. por su parte, el seguimiento del conjunto de los Arciprestazgos y Delegaciones, adem?s de impulsar toda la implementaci?n del Plan.

Al comenzar el curso no conviene olvidar dos cosas:

* Es necesario poner la santidad como fundamento de toda programaci?n pastoral. En este sentido, lo que intenta un Plan Pastoral es situar todas nuestras acciones y energ?as al servicio de la Gracia.

* Un Plan Pastoral no agota toda la actividad de la Iglesia en sus distintos ?mbitos. Estamos haciendo muchas otras tareas pastorales y habr? que seguir haci?ndolas. Un Plan, eso si, busca incrustar a modo de "cu?a" un Objetivo General en el conjunto de actividades de la Iglesia Diocesana.

Nuestra Planificaci?n Pastoral quiere propiciar en toda la di?cesis un esfuerzo ?humilde, paciente y perseverante? para ?conocer con mayor profundidad el misterio de Cristo? y ?para dar testimonio de El?. Por ello su mismo nombre, Jesucristo, aparece tanto en el Objetivo General que fija la gran direcci?n de marcha, como en los tres objetivos espec?ficos, que en realidad son dimensiones de un mismo objetivo, y que han de guiar todas las acciones que los concreten en los distintos ?mbitos y con referencia a las distintas personas y situaciones

Los objetivos se?alados pueden ser b?sicamente cumplidos si realizamos, entre otras, unas ACCIONES que llamamos preferentes y transversales. Preferentes porque son especialmente importantes para el desarrollo de los objetivos planteados, y transversales porque requieren el trabajo coordinado y complementario de todos y cada uno: parroquias, servicios diocesanos y arciprestales, grupos, movimientos, agentes de pastoral en general, etc.

A so?ar, por tanto, a trabajar precedidos por la gracia para haciendo memoria de Cristo Resucitado, convertirnos nosotros en memoria viva de El.

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Informaci?n sacada del Bolet?n Informativo n?mero 59 de Octubre de 2007 de la Funda?ci?n para ayudar a la Formaci?n de Sacerdotes.

?QU? ES CARF?


Centro Acad?mico Romano Fundaci?n -CARF- naci? en 1989 con la misi?n fundamental de ayudar a formar sacerdotes, seminaristas, profesores de religi?n, catequistas... procedentes de los lugares m?s diversos del mundo, en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz de Roma (UPSC) o en las Facultades de Estudios Eclesi?sticos de la Universidad de Navarra (UN).

CARF trata de hacer realidad que quienes sienten la llamada al sacerdocio, cuenten con los medios id?neos para realizar, con altura cient?fica, los estudios previos a su ordenaci?n, recibiendo una formaci?n humana, doctrinal y pastoral, en plena adhesi?n al Magisterio de la Iglesia.


Centro Acad?mico Romano Fundaci?n naci?, hace ya casi 19 a?os, con la finalidad principal de ayudar a que esa idea tan atractiva fuera posible.

Nuestros delegados, colaboradores y simpatizantes, no regatean esfuerzos para ayudar a que cada d?a haya m?s profesores y alumnos de Filosof?a, Teolog?a, Derecho Can?nico y Comunicaci?n Social Institucional que sepan poner, junto al esfuerzo intelectual propio de quien busca la Verdad con un estudio exigente, el de luchar por la santidad.

Tambi?n se es consciente de la importancia que tiene para la evangelizaci?n de la cultura favorecer que estas universidades puedan tener relaciones con otras, desarrollando proyectos conjuntos de investigaci?n, publicaciones, congresos y simposios, encuentros de profesores, etc.

Mucho m?s importante que hacerse cargo del coste de los estudios de un seminarista o de un sacerdote, es apoyar el sostenimiento de estas Universidades, pues son ellas quienes tienen un papel decisivo en la actuaci?n futura de sus alumnos.

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ha llegado a la parroquia el Bolet?n Informativo, Octubre 2007, n?mero 59 de la Fundaci?n para ayudar a la Formaci?n de Sacerdotes (CARF) con la siguiente informaci?n:

C?MO COLABORAR CON CARF


La Iglesia, en su misi?n de evangelizar la sociedad y cambiar el mundo, necesita sacerdotes que difundan el mensaje de Cristo en sinton?a con su Magisterio. De ah? la importancia de asegurar una s?lida formaci?n intelectual y espiritual que les haga capaces de dar respuesta a los nuevos desaf?os que encontrar?n en la sociedad. Ellos son los ministros de Dios y deben difundir una cultura verdaderamente humana y cristiana. Cuando estos hombres vuelven a sus pa?ses de origen, despu?s de estudiar en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz en Roma o en las facultades de Estudios Eclesi?sticos de la Universidad de Navarra, tienen la mejor preparaci?n para ejercer su ministerio al servicio de la di?cesis y se convierten en un referente y est?mulo por su vida espiritual y af?n apost?lico.

Para hacer posible todo esto existen muchas formas de colaborar con CARF, distintas v?as que se adaptan a las posibilidades de cada colaborador:

1 Con una orden de transferencia bancaria a trav?s de la ficha que puede encontrar adjunta a este bolet?n o en: www.carfundacion.org/formulanb.pdf

2 Enviando a CARF un cheque o giro postal.

3 Con tarjeta de cr?dito a trav?s de: www.carfundacion.org/formulario.php

4 Nombrando a CARF como beneficiaria de seguros.

5 Donando inmuebles, terrenos, obras de arte, acciones, valores inmobiliarios.

6 Nombrando a CARF como heredera de todos o parte de los bienes.

7 Dando a conocer la instituci?n a parientes y amigos, difundiendo los boletines informativos y otros materiales (folletos, DVDs) que puede solicitarnos y recibir de manera gratuita.

8 Fondo Libros CARF: ayuda a la adquisici?n de los libros doctrinales y de espiritualidad para sacerdotes.

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En el Bolet?n Informativo de octubre de 2007 de la Fundaci?n para ayuddar a la Formaci?n de Sacerdotes (CARF) est?n publicados los resultados del concurso de Redacci?ndel pasado a?o, que a continuaci?n colocamos:


PRIMERA CATEGOR?A

Primer Premio

"A veces no somos del todo buenos y nos olvidamos de Jes?s, entonces el sacerdote nos ayuda a volver a seguir el camino lo m?s recto posible, habl?ndonos de nuestro Padre Dios. (...) Aprovecho esta carta para dar gracias a todos los sacerdotes, a los que conozco y a los que no, porque gracias a ellos cada d?a conocemos un poco m?s a nuestro amigo Jes?s".Mar?a. 10 a?os.

Segundo Premio

"Un sacerdote es Jes?s en la tierra, el que me perdona los pecados y el que me da el Cuerpo de Jes?s. Es el que reza por todos nosotros y nos dice que hay que rezar mucho por los dem?s". Teresa. 9 a?os.

SEGUNDO CATEGOR?A

Primer Premio

"Jesucristo se quita la t?nica y lava los pies a todos sus disc?pulos (incluido Judas) con una actitud y ejerciendo una funci?n propias de un esclavo. Sin duda esto es lo que es un sacerdote para m? y lo que espero ser yo alg?n d?a". Daniel. 17 a?os.

Segundo Premio

"Ser sacerdote es ser instrumento en las manos de Dios, dejarse tocar por ?l, mostrando al mundo su melod?a, la melod?a que Dios toca en ellos". Xos?. 17 a?os.

Otros participante han escrito

"Los sacerdotes que yo conozco son alegres y divertidos (...). Todos llevan una alegr?a interior que les hace sonre?r, incluso en sus penas y dificultades. Creo que debe de ser porque Jes?s siempre est? presente en sus vidas y les ayuda a servir a los dem?s". Gonzalo. 11 a?os.

"Los curas sirven para que mientras estemos en la tierra podamos o?r lo que Dios nos quiere decir desde el Cielo (...). Ellos pueden o?r a Dios porque han decidido dedicar toda su vida a escucharle. Yo he hecho la prueba y si me quedo en el oratorio muy callado, tambi?n oigo a Dios en mi coraz?n". Diego. 10 a?os.

"El sacerdote de mi colegio, cada vez que me voy a confesar me da un consejo y cuando los pongo en pr?ctica me dan muy buen resultado". Marta. 12 a?os.

"Todos llevan una alegra interior porque Jes?s siempre est? presente en sus vidas"

"La vocaci?n es un don de Dios. ?ste llama a algunas personas para hacerles 'pescadores de hombres' (...) ?C?mo se puede notar la vocaci?n? Para esto, Dios deja a nuestro paso unas se?ales y nos abre los ojos, para descubrirlas". Miguel. 12 a?os.

"El sacerdote nos recuerda que igual que le damos las gracias a alguien por un regalo, debemos hacer lo mismo yendo a Misa para dar gracias a Dios: de habernos dado la vida, de querernos, preocuparse por nosotros, escucharnos cuando hace falta". Ma ?ngeles. 12 a?os.

"Me gustar?a ser sacerdote porque es la vocaci?n m?s grande y porque puedes hacer a muchas personas llegar al Cielo". Santiago. 9 a?os.

"Hay que dar muchas gracias porque est?n con nosotros. (...) Ellos nos perdonan en nombre de Dios. (...) Nos ayudan a acercarnos y a hablar con Dios y con la Virgen". Carmen. 12 a?os.

"A m? especialmente un sacerdote me ayuda a ponerme metas y a llegar a ellas superando todos los obst?culos". Paloma. 12 a?os.

"Nosotros podemos colaborar con los sacerdotes haciendo apostolado, esto es, que t? tienes que hablar con las personas que no creen en Dios, y las que creen pero no practican, para convencerlas de que Dios es el Bien, Dios es el buen camino". Mar?a. 12 a?os.

"El sacerdote tiene la obligaci?n y el deber de ayudar a la gente a ser feliz y amarles". M?nica. 10 a?os.

"Lo que m?s me gusta es que a trav?s de sus manos nos trae a Jes?s en el altar". Nacho. 10 a?os.

"Lo que espero ser alg?n d?a"

"Tambi?n es muy importante que las familias eduquen cristianamente a sus hijos, pues esto facilita que puedan tener vocaci?n sacerdotal. Los padres deben ser los primeros que se alegren cuando un hijo quiera ser sacerdote y le apoyen en todo". Carmen. 12 a?os.

"Es el encargado de decir Misa. Cuando hay alguien enfermo el sacerdote va y le perdona los pecados para que vaya al Cielo". Patricia. 8 a?os.

"Los sacerdotes nos ense?an a querer a Dios, a la Virgen y al Ni?o Jes?s". Alejandra. 12 a?os.

"Me gusta mucho escucharle porque sus palabras me ense?an mucho". Violeta. 10 a?os.

"El sacerdote es una persona especial que nos acompa?a en los grandes acontecimientos de la vida. (...) salvan almas, dan esperanza, son 'H?roes de Dios?. Cristina.

"Lo m?s importante de ellos es que todo lo hacen pensando en los dem?s". Ruth.

"Me ha bautizado, me confiesa todos los lunes y me va a dar la primera Comuni?n. Estoy muy contenta y rezo todos los d?as por los sacerdotes". Carmen. 9 a?os.

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Mi?rcoles, 07 de noviembre de 2007
ZENIT publica la intervenci?n de Benedicto XVI durante la audiencia general del mi?rcoles, 7 de Noviembre de 2007, dedicada a presentar la figura de san Jer?nimo.


Queridos hermanos y hermanas:
Hoy concentraremos nuestra atenci?n en san Jer?nimo, un padre de la Iglesia que puso en el centro de su vida la Biblia: la tradujo al lat?n, la coment? en sus obras, y sobre todo se comprometi? a vivirla concretamente en su larga existencia terrena, a pesar de su conocido car?cter dif?cil y fogoso que le dio la naturaleza.

Jer?nimo naci? en Estrid?n en torno al a?o 347 de una familia cristiana, que le dio una fina formaci?n, envi?ndole a Roma para que perfeccionara sus estudios. Siendo joven sinti? el atractivo de la vida mundana (Cf. Ep?stola 22,7), pero prevaleci? en ?l el deseo y el inter?s por la religi?n cristiana.

Tras recibir el bautismo, hacia el a?o 366, se orient? hacia la vida asc?tica y, al ir a vivir a Aquileya, se integr? en un grupo de cristianos fervorosos, definido por el como una especie de ?coro de bienaventurados? (Chron. ad ann. 374) reunido alrededor del obispo Valeriano.
Se fue despu?s a Oriente y vivi? como eremita en el desierto de Calcide, en el sur de Alepo (Cf. Ep?stolas 14,10), dedic?ndose seriamente al estudio. Perfeccion? el griego, comenz? a estudiar hebreo (Cf. Ep?stola 125,12), trascribi? c?digos y obras patr?sticas (Cf. Ep?stolas 5, 2). La meditaci?n, la soledad, el contacto con la Palabra de Dios maduraron su sensibilidad cristiana.

Sinti? de una manera m?s aguda el peso de su pasado juvenil (Cf. Ep?stola 22, 7), y experiment? profundamente el contraste entre la mentalidad pagana y la cristiana: un contraste que se ha hecho famoso a causa de la dram?tica y viva ?visi?n? que nos dej? en una narraci?n. En ella le pareci? sentir que era flagelado en presencia de Dios, porque era ?ciceroniano y no cristiano? (Cf. Ep?stola 22, 30).

En el a?o 382 se fue a vivir a Roma: aqu?, el Papa D?maso, conociendo su fama de asceta y su competencia como estudioso, le tom? como secretario y consejero; le alent? a emprender una nueva traducci?n latina de los textos b?blicos por motivos pastorales y culturales.

Algunas personas de la aristocracia romana, sobre todo mujeres nobles como Paula, Marcela, Asela, Lea y otras, que deseaban empe?arse en el camino de la perfecci?n cristiana y de profundizar en su conocimiento de la Palabra de Dios, le escogieron como su gu?a espiritual y maestro en el m?todo de leer los textos sagrados. Estas mujeres tamben aprendieron griego y hebreo.

Despu?s de la muerte del Papa D?maso, Jer?nimo dej? Roma en el a?o 385 y emprendi? una peregrinaci?n, ante todo a Tierra Santa, silenciosa testigo de la vida terrena de Cristo, y despu?s a Egipto, tierra elegida por muchos monjes (Cf. ?Contra Rufinum? 3,22; Ep?stola 108,6-14).

En el a?o 386 se detuvo en Bel?n, donde gracias a la generosidad de una mujer noble, Paula, se construyeron un monasterio masculino, uno femenino, y un hospicio para los peregrinos que viajaban a Tierra Santa, ?pensando en que Mar?a y Jos? no hab?an encontrado albergue? (Ep?stola 108,14).

Se qued? en Bel?n hasta la muerte, continuando una intensa actividad: coment? la Palabra de Dios; defendi? la fe, oponi?ndose con vigor a las herej?as; exhort? a los monjes a la perfecci?n; ense?? cultura cl?sica y cristiana a j?venes; acogi? con esp?ritu pastoral a los peregrinos que visitaban Tierra Santa. Falleci? en su celda, junto a la gruta de la Natividad, el 30 de septiembre de 419/420.

La formaci?n literaria y su amplia erudici?n permitieron a Jer?nimo revisar y traducir muchos textos b?blicos: un precioso trabajo para la Iglesia latina y para la cultura occidental. Bas?ndose e los textos originales en griego y en hebreo, compar?ndolos con las versiones precedentes, revis? los cuatro evangelios en lat?n, luego los Salmos y buena parte del Antiguo Testamento.

Teniendo en cuenta el original hebreo y el griego de los Setenta, la cl?sica versi?n griega del Antiguo Testamento que se remonta a tiempos precedentes al cristianismo, y de las precedentes versiones latinas, Jer?nimo, ayudado despu?s por otros colaboradores, pudo ofrecer una traducci?n mejor: constituye la as? llamada ?Vulgata?, el texto ?oficial? de la Iglesia latina, que fue reconocido como tal en el Concilio de Trento y que, despu?s de la reciente revisi?n, sigue siendo el texto ?oficial? de la Iglesia en lat?n.

Es interesante comprobar los criterios a los que se atuvo el gran biblista en su obra de traductor. Los revela ?l mismo cuando afirma que respeta incluso el orden de las palabras de las Sagradas Escrituras, pues en ellas, dice, ?incluso el orden de las palabras es un misterio? (Ep?stola 57,5), es decir, una revelaci?n.

Confirma, adem?s, la necesidad de recurrir a los textos originales: ?En caso de que surgiera una discusi?n entre los latinos sobre el Nuevo Testamento a causa de las lecciones discordantes de los manuscritos, recurramos al original, es decir, al texto griego en el que se escribi? el Nuevo Pacto. Lo mismo sucede con el Antiguo Testamento, si hay divergencia entre los textos griegos y latinos, recurramos al texto original, el hebreo; de este modo, todo lo que surge del manantial lo podemos encontrar en los riachuelos? (Ep?stola 106,2).

Jer?nimo, adem?s, coment? tambi?n muchos textos b?blicos. Para ?l los comentarios tienen que ofrecer opiniones m?ltiples, ?de manera que el lector prudente, despu?s de haber le?do las diferentes explicaciones y de haber conocido m?ltiples pareceres --que tiene que aceptar o rechazar-- juzgue cu?l es el m?s atendible y, como un experto agente de cambio, rechaza la moneda falsa? (?Contra Rufinum? 1,16).

Confut? con energ?a y vivacidad a los herejes que no aceptaban la tradici?n y la fe de la Iglesia. Demostr? tambi?n la importancia y la validez de la literatura cristiana, convertida en una aut?ntica cultura que para entonces ya era digna de ser confrontada con la cl?sica: lo hico redactando ?De viris illustribus?, una obra en la que Jer?nimo presenta las biograf?as de m?s de un centenar de autores cristianos.

Escribi? biograf?as puras de monjes, ilustrando junto a otros itinerarios espirituales el ideal mon?stico; adem?s, tradujo varias obras de autores griegos. Por ?ltimo, en el importante Epistolario, aut?ntica obra maestra de la literatura latina, Jer?nimo destaca por sus caracter?sticas de hombre culto, asceta y gu?a de las almas.

?Qu? podemos aprender de san Jer?nimo? Sobre todo me parece lo siguiente: amar la Palabra de Dios en la Sagrada Escritura. Dice san Jer?nimo: ?Ignorar las escrituras es ignorar a Cristo?. Por ello es importante que todo cristiano viva en contacto y en di?logo personal con la Palabra de Dios, que se nos entrega en la Sagrada Escritura.

Este di?logo con ella debe tener siempre dos dimensiones: por una parte, tiene que darse un di?logo realmente personal, pues Dios habla con cada uno de nosotros a trav?s de la Sagrada Escritura y tiene un mensaje para cada uno. No tenemos que leer la Sagrada Escritura como una palabra del pasado, sino como Palabra de Dios que se nos dirige tambi?n a nosotros y tratar de entender lo que nos quiere decir el Se?or.

Pero para no caer en el individualismo tenemos que tener presente que la Palabra de Dios se nos da precisamente para edificar comuni?n, para unirnos en la verdad de nuestro camino hacia Dios. Por tanto, a pesar de que siempre es una palabra personal, es tambi?n una Palabra que edifica la comunidad, que edifica a la Iglesia. Por ello tenemos que leerla en comuni?n con la Iglesia viva. El lugar privilegiado de la lectura y de la escucha de la Palabra de Dios es la liturgia, en la que al celebrar la Palabra y al hacer presente en el Sacramento el Cuerpo de Cristo, actualizamos la Palabra en nuestra vida y la hacemos presente entre nosotros.

No tenemos que olvidar nunca que la Palabra de Dios trasciende los tiempos. Las opiniones humanas vienen y se van. Lo que hoy es modern?simo, ma?ana ser? viej?simo. La Palabra de Dios, por el contrario, es Palabra de vida eterna, lleva en s? la eternidad, lo que vale para siempre. Al llevar en nosotros la Palabra de Dios, llevamos por tanto en nosotros la vida eterna.

Concluyo con una frase dirigida por san Jer?nimo a san Paulino de Nola. En ella, el gran exegeta expresa precisamente esta realidad, es decir, en la Palabra de Dios recibimos la eternidad, la vida eterna. San Jer?nimo dice: ?Tratemos de aprender en la tierra esas verdades cuya consistencia permanecer? tambi?n en el tiempo? (Ep?stola 53,10).

[Traducci?n del original italiano realizada por Zenit. Al final de la audiencia, el Papa salud? a los peregrinos en varios idiomas. En espa?ol, dijo:]

Queridos hermanos y hermanas:
Dedicamos la catequesis de hoy al Padre de la Iglesia San Jer?nimo, que tuvo como centro de su vida la Biblia. De familia cristiana, en Roma recibi? una esmerada formaci?n. Una vez bautizado se orient? hacia la vida asc?tica y parti? para Oriente, viviendo como eremita en el desierto, donde perfeccion? el griego, estudi? el hebreo y transcribi? c?dices y obras patr?sticas. De vuelta a Roma, el Papa D?maso, lo tom? como secretario y consejero.

Muerto el Papa, peregrin? a Tierra Santa y Egipto, qued?ndose en Bel?n hasta su muerte. All? desarroll? una intensa actividad: coment? la Palabra de Dios; defendi? la fe, oponi?ndose con vigor a los herejes; exhort? a los monjes; ense?? la cultura cl?sica y cristiana a los j?venes; acogi? a los peregrinos. Su gran aportaci?n a la Iglesia latina y a la cultura occidental es la ?Vulgata?, traducci?n latina de la Biblia basada textos precedentes. En su obra ?De viris illustribus?, muestra la importancia de m?s de un centenar de autores cristianos. En su ?Epistolario? se da a conocer como hombre culto, asceta y gu?a de almas.

Saludo a los peregrinos de lengua espa?ola, especialmente a las Religiosas que participan en un Curso para Formadoras en el Instituto Claretianum; a los sacerdotes de Valencia, as? como a los peregrinos de M?xico y de otros pa?ses latinoamericanos. Dej?monos guiar por este sabio maestro del esp?ritu, tratando de aprender en la tierra las verdades que perdurar?n en el cielo.

?Muchas gracias!

[? Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]

Publicado por verdenaranja @ 23:42  | Habla el Papa
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07 Noviembre (ACI).- Al presentar hoy durante la Audiencia General la figura de San Jer?nimo, el gran Padre de la Iglesia autor de la traducci?n al lat?n de la Biblia conocida como la ?Vulgata?, el Papa Benedicto XVI destac? que el cristiano debe amar la Palabra de Dios transmitida por la Sagrada Escritura porque ?ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo" y se?al? el ant?doto contra sus interpretaciones individualistas: ?leerla siempre en comuni?n con la Iglesia viva?.

Durante la catequesis de la audiencia celebrada esta ma?ana en la Plaza de San Pedro en presencia de 40 mil personas, el Santo Padre subray? que este santo, nacido alrededor del 347, "puso en el centro de su vida la Biblia: la tradujo en lengua latina, la coment? en sus obras y sobre todo se comprometi? a vivirla concretamente en su existencia terrena".

Del autor de la Vulgata ?reconocida en el Concilio de Trento texto oficial de la Iglesia latina?, dijo el Pont?fice, ?debemos aprender a amar la Palabra de Dios en la Sagrada Escritura porque ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo". Por eso, es importante "vivir en contacto y en di?logo vivo" con ella.

"Este di?logo ?explic? debe tener dos dimensiones. Por una parte, debe ser un di?logo realmente personal porque Dios tiene un mensaje para cada uno de nosotros. Debemos leer las Escrituras no como palabras del pasado sino como Palabra de Dios que habla tambi?n conmigo y tratar de entender qu? me dice el Se?or".

Ahora bien, precis?, "para no caer en el individualismo debemos tener presente que la Palabra de Dios se nos da para construir comuni?n, para unirnos en esta verdad, en este camino. La Palabra de Dios, aunque sea siempre personal, es siempre una palabra que construye Iglesia. Por eso, debemos leerla siempre en comuni?n con la Iglesia viva. El lugar privilegiado de la escucha de la Palabra de Dios es la liturgia".

"La palabra de Dios trasciende el tiempo. Las opiniones humanas van y vienen. La Palabra de Dios es palabra de vida eterna. Lleva en s? la eternidad, lo que es v?lido para siempre", apunt?.

Vulgata y criterios de traducci?n

Al comentar el gran aporte de San Jer?nimo, la Vulgata, el Papa coment? los criterios elegidos por Jer?nimo para la traducci?n, como el de "respetar incluso el orden de las palabras en las Sagradas Escrituras", porque en ellas hasta ese orden, como escribe Jer?nimo, "es un misterio", es decir, "una revelaci?n".

Jer?nimo reafirma tambi?n "la necesidad de recurrir a los textos originales: el griego para el Nuevo Pacto" y el hebreo para el Antiguo Testamento.

San Jer?nimo

El Pont?fice explic? al inicio de su alocuci?n que San Jer?nimo, de familia cristiana, "recibi? en Roma una esmerada formaci?n y una vez bautizado se orient? hacia la vida asc?tica y parti? para Oriente, viviendo como eremita en el desierto. Perfeccion? el griego, estudi? el hebreo y transcribi? c?dices y obras patr?sticas" y "la meditaci?n, la soledad y el contacto con la Palabra de Dios hicieron madurar su sensibilidad cristiana".

De vuelta a Roma, el Papa D?maso lo tom? como secretario y consejero. Muerto el pont?fice, Jer?nimo peregrin? a Tierra Santa y Egipto y se asent? en Bel?n, donde permaneci? hasta su muerte (419/420).

En Bel?n, San Jer?nimo "coment? la Palabra de Dios, defendi? la fe oponi?ndose con vigor a diversas herej?as; exhort? a los monjes a la perfecci?n; ense?? la cultura cl?sica y cristiana a sus j?venes alumnos y acogi? con solicitud pastoral a los peregrinos que visitaban la Tierra Santa".

"Su preparaci?n literaria y su vasta erudici?n ?dijo el Santo Padre? le permitieron la revisi?n y traducci?n de muchos textos b?blicos: una tarea preciosa para la Iglesia latina y para la cultura occidental".

Santiago (Agencia Fides) - El Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile, Mons. Alejandro Goic, expuso ante la Comisi?n de Salud de la C?mara de Diputados el pensamiento de la Iglesia sobre la defensa de la vida, a prop?sito del debate sobre la comercializaci?n de la llamada "p?ldora del d?a despu?s"

POR UN CHILE M?S HUMANO


Intervenci?n del Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile ante la Comisi?n de Salud de la C?mara de Diputados


Valpara?so, 6 de noviembre de 2007


1. Misi?n de la Iglesia hoy
2. La familia, problema n?mero uno de Chile
3. Normas nacionales sobre la regulaci?n de la fertilidad

1. Misi?n de la Iglesia hoy

?Cu?l es la misi?n de la Iglesia?
La misi?n esencial de la Iglesia es la evangelizaci?n. Anunciar a Jesucristo y su Evangelio: ?Felices los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen? (Lc. 11,28)
La Iglesia, tiene pues esta gran tarea: anunciar a Jesucristo y su Evangelio. Ayudar a los seres humanos al encuentro con Dios, que es, creemos, el camino para la mayor plenitud y felicidad del ser humano. De ah? que la acci?n de la Iglesia es eminentemente pastoral. Tal misi?n la lleva a preocuparse por los problemas reales que afectan al conjunto del pueblo. Conceptos como la inalienable dignidad de la persona desde su origen hasta su fin; la igualdad de todos en su naturaleza personal; el respeto irrestricto a los derechos fundamentales de la persona humana; la convivencia social basada en la verdad, en la libertad, en la justicia, en el amor, en el perd?n y la misericordia; la preocupaci?n real y efectiva por la dignificaci?n de los m?s pobres y desvalidos, el esp?ritu de servicio honesto y responsable y la b?squeda del bien com?n, por parte de aquellos que tienen responsabilidades en el tejido social del pa?s, etc., son, por lo tanto, temas que preocupan a la Iglesia, en fidelidad al mandato del Evangelio.
A esta misi?n esencial ? anunciar el Evangelio e iluminar la realidad con la ?tica del Evangelio ? quiere ser fiel la Iglesia. La Iglesia no tiene otra pretensi?n. Sabe perfectamente que su misi?n es esencialmente religiosa, pero ligada fuertemente a la realidad hist?rica por el misterio de Dios hecho hombre en Jesucristo. Desde entonces, nada de lo humano puede ser ajeno a la Iglesia. Hay quienes quieren reducir a la Iglesia a lo ?ntimo, a la esfera de lo privado, a excluir a Dios de la vida social. ?Una sociedad que excluye conscientemente a Dios y lo relega totalmente a lo privado se autodestruye? (Benedicto XVI).
La Iglesia anuncia a Cristo y su Evangelio, pero ?la Iglesia no puede ni debe emprender por cuenta propia la empresa pol?tica de realizar la sociedad m?s justa posible. No puede ni debe sustituir al Estado. Pero tampoco puede ni debe quedarse al margen en la lucha por la justicia. Debe insertarse en ella a trav?s de la argumentaci?n racional y debe despertar las fuerzas espirituales, sin las cuales la justicia, que siempre exige tambi?n renuncias, no puede afirmarse ni prosperar. La sociedad justa no puede ser obra de la justicia, sino de la pol?tica. No obstante, le interesa sobremanera trabajar por la justicia esforz?ndose por abrir la inteligencia y la voluntad a las exigencias del bien.
La Iglesia no puede sino interesarse sobremanera en trabajar por la justicia; por eso en aquellas cuestiones que tocan la vida de la sociedad y su ordenamiento se trata, pues, que la Iglesia entre en di?logo ?a trav?s de la argumentaci?n racional?.
La fe no se impone, se propone. Finalmente, es un don de Dios. Pero, en la ?ptica que he se?alado, los creyentes tenemos nuestro derecho y nuestro de deber de aportar a la construcci?n de la Patria.

2. La Familia, problema n?mero 1 de Chile

Quiero traer al recuerdo la ?ltima entrevista p?blica de un pastor extraordinario y de un chileno excepcional, como fue el Arzobispo y monje carmelita don Jos? Manuel Santos Ascarza, recientemente fallecido. En la revista Ercilla, en septiembre de 2005 ?l se?al?:

?Son impresionantes las encuestas, por lo vergonzosas. F?jese que en el a?o 2002, el 50,5% de los ni?os nacieron fuera del matrimonio. Es decir, la mitad de los ni?os chilenos no saben lo que es pap? y mam?. Esa es la tragedia. Es macabro (?)
El trabajo que debe hacerse por la familia es fundamental, porque es la base de una sociedad. Si la mitad de los ni?os chilenos no saben lo que es una familia; no saben lo que es pap? y mam? ?Se imagina el hogar que van a formar el d?a de ma?ana? Creo que ese es el problema central de Chile, y nadie habla de ?l?.
Coincido plenamente con ?l: el problema n?mero uno de Chile es la familia. Y aqu? quiero hablar no s?lo como pastor de la Iglesia Cat?lica. Ustedes y la opini?n p?blica conocen el valor que la Iglesia asigna a la familia. Aqu? quiero hablar como un chileno m?s, que ama a su Patria y quiere lo mejor para su tierra.
Que la familia en nuestra Patria vive una crisis profunda es una realidad incuestionable. Recordemos algunas dolorosas realidades: m?s del 50% de los ni?os en Chile nacen fuera del marco de una familia, con todo lo que eso significa en la vida afectiva, social, s?quica, etc., de los ni?os. Me impresion? leer en un diario de circulaci?n nacional una breve biograf?a de cada uno de los j?venes muertos en la tragedia de P. Montt. Dramas de pobreza, soledad, abandono, llenaron las cortas vidas de esos compatriotas nuestros; la realidad de la violencia familiar que s?lo en este a?o ha destruido m?s de 50 vidas de mujeres, madres y esposas; la pobreza material de miles de familias chilenas que viven hacinadas en casas de 30 metros cuadrados, sin espacios para una intimidad conyugal humanizadora y plenificadora de la pareja; abusos sexuales de toda ?ndole que destruyen vidas humanas, especialmente de ni?os y j?venes; sueldos e ingresos insuficientes en miles de hogares nuestros con la angustia consiguiente de no tener dinero para subsistir; una sexualidad que se banaliza, que se hace irresponsable, alentada directa o indirectamente por organizaciones, y a veces, lamentablemente, por altas autoridades p?blicas que festinan sobre un aspecto de la vida humana de tanta riqueza y profundidad; la evasi?n en el alcohol y en la droga, con los consiguientes dramas de delincuencia, tr?fico y corrupci?n que conlleva; la carencia de una educaci?n mejor para los m?s pobres; el hecho de tantos j?venes que tienen relaciones sexuales prematuras e irresponsables como una evasi?n, en medio de una vida sin horizontes y de mucha carencia afectiva, en busca de compensaciones y placer sin importar si existe o no amor, etc.
Podr?a seguir enumerando dramas humanos que afectan a nuestras familias.
La familia es ?el lugar primario de la humanizaci?n de la persona y de la sociedad y cuna de la vida y del amor? (Juan Pablo II ? Christifideles Laici, 40)
El mayor y primario esfuerzo de Chile en esta hora y de cara al futuro es el fortalecimiento de la familia. La familia, siendo la comunidad natural donde se experimenta y aprende de modo ?nico e insustituible al bien de la sociedad. La familia constituye una escuela fundamental de libertad, pues tiene su origen en la libertad del hombre y de la mujer que se comprometen en un proyecto de mutuo amor y servicio
Todo cuanto se haga por cuidar y fortalecer la vida de las familias redundar? en bien de todo el pa?s. Una sociedad crece m?s sana y s?lida cuando la estabilidad familiar es adecuadamente protegida; la solidez del n?cleo familiar, as? como los sistemas laborales que favorecen la adecuada presencia de los padres en la formaci?n integral de sus hijos, redundan en bien de toda la convivencia social.
El progresivo descenso de la natalidad en el pa?s, uno de los m?s bajos del Continente, es un tema preocupante y es necesario preguntarse acerca de las complejas consecuencias futuras de esta tendencia. Formar a los j?venes en una vida afectiva madura y sana, en una libertad con responsabilidad, es una urgencia de nuestro tiempo. La familia es el espacio privilegiado para ello, ayudada por otras instancias de la sociedad.
La educaci?n es otro tema inmenso del momento presente de la Patria. Constituye un ?mbito privilegiado para recrear en cada generaci?n los anhelos de verdad, libertad y justicia que animan nuestras vidas y nuestra historia. ?La educaci?n es un bien p?blico que debe ser valorado y cuidado por todos los ciudadanos. De la calidad de la educaci?n depende la calidad de vida, la superaci?n de la pobreza, el nivel cultural y la nobleza de las relaciones humanas de un pueblo? (Comit? Permanente CECh)

3. Normas nacionales sobre la regulaci?n de la fertilidad

Quiero referirme ahora brevemente a estas Normas que dispuso el Ministerio de Salud, acerca de las cuales la Iglesia en su momento coment? y se pronunci?.
Los debates y problemas de fondo que han suscitado la dictaci?n de estas NORMAS, est?n en su gestaci?n. Un tema tan trascendente y fundamental como es el origen de la vida humana ameritaba un gran debate de toda la comunidad nacional y no la imposici?n de una visi?n unilateral. Todos sabemos que las dos ONG que prepararon el Documento con el Ministerio de Salud tienen una clara pol?tica abortista y que su fin ?ltimo es obtener que en Chile exista una ley de aborto.
Una materia tan delicada ?no exig?a un di?logo con todos los sectores de la sociedad chilena y no s?lo con algunos?
En agosto del 2006 se realiz? el 36? per?odo de sesiones del Comit? para la eliminaci?n de toda forma de discriminaci?n de la mujer (CEDAW)
El Comit? en aquella ocasi?n se?al?, respecto a Chile:
? El comit? observa que Chile no ha ratificado el Protocolo Facultativo del CEDAW, porque ha habido una intensa campa?a comunicacional adversa, encabezada por dos medios de comunicaci?n muy poderosos, y cuyos argumentos han sido la cesi?n de soberan?a que implicar?a la aprobaci?n del protocolo y que, entre otras imposiciones, podr?a obligar al pa?s a legislar para despenalizar el aborto.
? El comit? observa que en Chile no habr?a un adecuado reconocimiento y protecci?n de los derechos reproductivos de las mujeres y que existen leyes que proh?ben y penalizan toda forma de aborto, lo que afectar?a la salud de las mujeres y dar?a lugar al aumento de la mortalidad derivada de la maternidad.
? El organismo ?insta? a la revisi?n de la legislaci?n relacionada con el aborto, con miras a enmendarla para ?proporcionar abortos en condiciones de seguridad y permitir la interrupci?n del embarazo por razones terap?uticas relacionadas con la salud de la mujer, incluida la salud mental??
? El comit? observa que respecto del aborto, el gobierno no ha propuesto legislaci?n, pues no habr?a todav?a las condiciones por la resistencia de los medios de comunicaci?n ?conservadores?, sectores religiosos y partidos pol?ticos.
Debemos decirlo sin eufemismos: aqu? hay un imperialismo ideol?gico y un imperialismo econ?mico. Los poderes pol?ticos y econ?micos del mundo quieren imponer, especialmente a los pa?ses del tercer mundo, su visi?n ideol?gica e impedir que m?s seres humanos participen del banquete de la vida. Las grandes industrias qu?micas y farmac?uticas hacen un gigantesco negocio promoviendo todos los medios posibles de regulaci?n de la natalidad y tambi?n abortivos impidiendo que m?s vidas humanas existan en nuestro continente. Le conviene al ?establishment?.
Por supuesto que hay un problema real de embarazos de adolescentes y transmisi?n del Sida en el pa?s. La Iglesia reconoce la gravedad del problema y plantea la b?squeda de soluciones acordes con la dignidad humana y dentro de una sana antropolog?a.
Cuestiona con firmeza la filosof?a de las Normas y ciertos medios ? como la p?ldora del d?a despu?s - de la que hablar? mi hermano Fernando Chomal?.
Las Normas buscan evitar los efectos del mal y no la causa (de la causa algo he dicho al referirme a los problemas que enfrenta hoy la familia).
Buscan resolver los efectos por mecanismos simplemente t?cnicos al recomendar m?todos preventivos y en algunos casos, potencialmente abortivos, que presuponen una actitud permisiva de la causa del problema. La causa est? en las relaciones sexuales irresponsables (el reciente episodio en Machal? de dos adolescentes de 12 y 13 a?os teniendo relaciones sexuales en el aula de clases es elocuente), y es a ?sta a la que hay que apuntar si queremos de verdad resolver el problema.

El problema de fondo es ?qu? tipo de joven, de mujer, de hombre del ma?ana se quiere formar?; ?cu?l es la relaci?n entre sexualidad y familia? No se trata solamente de dar informaciones a los j?venes, que a menudo no vienen dadas ni siquiera con exactitud, con campa?as en las plazas p?blicas y con espect?culos que banalizan y empobrecen la maravillosa realidad de la sexualidad humana.
Se se?alan t?cnicas y medios para prevenirse de posibles enfermedades y contagios olvidando toda la dimensi?n humana y de valores y testimonios de amor. ?No se tiene confianza en los j?venes! ?No se les cree capaces de vivir una sexualidad humanizadora!.
El desaf?o grande, gigantesco, frente a la idolatr?a del sexo es promover valores de esperanza y de vida, recuperar la dignidad de la persona, especialmente, la dignidad de la mujer. Ella no es objeto de placer que se usa y se bota. Es persona. En clave de fe, tanto la mujer como el var?n son hijos de Dios.
La visi?n consumista y materialista, en este campo, como en otros, deshumaniza a la persona y su sexualidad transform?ndolas s?lo en ?cosas?. Si queremos una sociedad verdaderamente sana, hagamos de los seres humanos verdaderamente personas y no s?lo ense?emos t?cnicas para que no se infecten. Hacer s?lo eso es empobrecer la condici?n humana, es rebajarla s?lo a su animalidad, haci?ndole perder su dignidad m?s profunda.
Termino se?alando que la defensa de la vida en todas sus etapas, es uno de los valores esenciales de la existencia humana y de todo aquello que salvaguarde su dignidad. Con Benedicto XVI proclamo: ?Estos valores, antes de ser cristianos son humanos, por eso ante ellos no puede quedar indiferente y silenciosa la Iglesia, que tiene el deber de proclamar con firmeza la verdad sobre el hombre y sobre su destino? (9-XII-2006).

Muchas gracias.

? Alejandro Goic Karmelic
Obispo de Rancagua
Presidente
Conferencia Episcopal de Chile


Valpara?so. C?mara de Diputados, noviembre 6 de 2007.

Publicado por verdenaranja @ 23:33  | Hablan los obispos
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Ha sido publicado el Documento final del Primer Encuentro Mundial de Sacerdotes, Di?conos y Religiosos/as Gitanos, promovido por el Consejo Pontificio de la Pastoral por los Emigrantes e Itinerantes, que tuvo lugar en Roma del 22 al 25 de septiembre de 2007, sobre el tema "Con Cristo al servicio del Pueblo Gitano" (Fides)


CONSEJO PONTIFICIO PARA LA PASTORAL DE LOS EMIGRANTES E ITINERANTES
Primer Encuentro Mundial de Sacerdotes, Di?conos y Religiosos/as Gitanos


(Roma, 22-25 septiembre 2007)




DOCUMENTO FINAL


I. EL ACONTECIMIENTO

Del 22 al 25 de septiembre, 2007, se celebr? en Roma el Primer Encuentro Mundial de Sacerdotes, Di?conos y Religiosos/as Gitanos, promovido por el Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes. El tema de la reuni?n, ?Con Cristo, al servicio del Pueblo Gitano?, se inspiraba en las Orientaciones para una Pastoral de los Gitanos, Documento publicado por el Consejo Pontificio el 8 de diciembre, 2005. Este propone, entre otras cosas, la preparaci?n de los Gitanos a las tareas pastorales en medio de su pueblo y aboga por una pastoral vocacional para facilitar una aut?ntica implantatio ecclesiae en ese ambiente.
Estaban presentes unas cuarenta personas, entre ellas 33 Gitanos consagrados, procedentes de 9 pa?ses europeos (Eslovaquia, Espa?a, Francia, Hungr?a, Italia, Lituania, Rep?blica Checa, Rumania y Ucrania) y del Brasil. A ?ltimo momento faltaron los delegados de India.
El encuentro comenz? oficialmente el domingo 23 de septiembre, con la Concelebraci?n eucar?stica presidida por S.E. el Arzobispo Agostino Marchetto, Secretario del Dicasterio, quien pronunci? tambi?n la homil?a.
La sesi?n de trabajo inici? con su discurso de apertura. Despu?s de dar una cordial bienvenida, Mons. Marchetto agradeci? a Dios el don de las vocaciones consagradas, en particular en el pueblo gitano. Defini? a los gitanos consagrados un ?signo tangible? de la realizaci?n ? aunque no sin muchas dificultades ? de esa ?implantatio Ecclesiae? en el ambiente gitano, de la que hablan las Orientaciones (cf. n. 101). El Arzobispo Secretario reconoci? luego el valor que representan la vocaci?n al Sacerdocio y la consagraci?n religiosa para la evangelizaci?n y la promoci?n humana del pueblo gitano. Por este valiente testimonio de los consagrados ? afirm? ? ?la Iglesia - por su parte - se muestra, en sus hijos, todav?a muy sofocada por estereotipos y prejuicios respecto a los Gitanos, pero deseosa de un di?logo renovado y de una cordial acogida?. El Presule record? tambi?n que la celebraci?n del Encuentro coincid?a con los diez a?os de la beatificaci?n de Ceferino Gim?nez Malla, el primer gitano elevado al honor de los altares, presentado por la Iglesia como ejemplo significativo de la vocaci?n universal a la santidad, especialmente para los Gitanos que tienen con ?l estrechos v?nculos culturales y ?tnicos.
El Rev. Mons. Novatus Rugambwa, nombrado recientemente Sub-Secretario del Dicasterio, introdujo a los participantes en el tema del Encuentro, presentando el programa correspondiente. En primer lugar, Monse?or subray? c?mo la reuni?n ofrece a los Participantes una oportunidad y un est?mulo para reflexionar sobre lo que dicen las Orientaciones acerca de los Gitanos: su manera de ser, de actuar y de vivir, pero tambi?n sobre las exigencias que comporta la pastoral espec?fica gitana. Despu?s de haber valorado el papel que est?n llamados a desempe?ar los consagrados en el proceso de reconciliaci?n de los Gitanos en la sociedad y en la Iglesia, Monse?or Rugambwa se detuvo brevemente en el aspecto social de la vida de los Gitanos que, desafortunadamente, deja a?n mucho que desear.
A mediod?a, los participantes en el encuentro asistieron a la cita del domingo con el Santo Padre para recitar el Angelus. Despu?s de la oraci?n, el Papa Benedicto XVI les dirigi? las siguientes palabras: ?Queridos hermanos y hermanas, que el tema de vuestro encuentro: Con Cristo al servicio del pueblo gitano, se haga realidad cada vez m?s en la vida de cada uno de vosotros. Por ello oro y os encomiendo a la protecci?n de la Virgen Mar?a?.
En la tarde, el grupo visit? el ?Santuario del Divino Amore?, donde, en la ?peque?a iglesia? dedicada al Beato Ceferino Gim?nez Malla, recit? el Rosario en honor de la Virgen y en homenaje a su Patrono, m?rtir del Rosario. All? los participantes fueron recibidos por Mons. Bruno Nicolini, Encargado para la Di?cesis de Roma de la Pastoral Gitana. Estaba acompa?ado por un peque?o grupo de Gitanos, y estaban presentes tambi?n algunos delegados de la Comunidad de San Egidio, que lleva a cabo un notable trabajo en favor de la promoci?n del pueblo gitano. Se pudo realizar, as?, una experiencia de unidad en la diversidad, tan deseada por los mismos Gitanos.
La primera ponencia del domingo 23 de septiembre, sobre el tema?Vocaci?n como don y como compromiso? ? en el contexto del tema general ?Con Cristo al servicio del Pueblo Gitano? ? estuvo a cargo de Mons. Mario Riboldi, uno de los pioneros de la pastoral espec?fica para el pueblo gitano, con m?s de 50 a?os de dedicaci?n. Partiendo de la consideraci?n b?blica sobre la vocaci?n de los profetas y sacerdotes, el Ponente present? un panorama de la situaci?n de las vocaciones en el ambiente gitano y enseguida examin? los hechos del pasado que contribuyeron a favorecer el desarrollo de las vocaciones, haciendo luego un recuento de la vocaciones que se conocen hoy. Seg?n el cuadro que ?l present?, resulta que los Gitanos consagrados son m?s de 100, procedentes de grupos Rom, Sinti, Cal?, Manouches, Bhill y Jajabor, que viven en 16 pa?ses de Europa, de las Am?ricas y de Asia. Despu?s de haber subrayado la importancia de su misi?n en medio de la propia gente, el Ponente no dej? de poner de relieve los aspectos problem?ticos, como el desprecio, tanto por parte de los payos como de su propia etnia (cf. el Evangelio de Marcos, cap. 6). Mons. Riboldi termin? afirmando que los Gitanos consagrados deben caracterizarse por un gran coraz?n, entregado a la misi?n, a ejemplo de San Pablo, Ap?stol de las gentes.
La ponencia que sigui? fue la de S.E. Mons. Jos? Edson Santana de Oliveira, Obispo de Eun?polis, Promotor episcopal de la Pastoral de los N?madas en el Brasil. El tema era ?Con Cristo al servicio del Pueblo Gitano ? En esp?ritu de caridad y en la comuni?n de los carismas?. El Orador dividi? la ponencia en dos partes, exminando, en la primera, las condiciones socioculturales de los Gitanos en el Brasil. El Pa?s puede sentirse orgulloso de haber tenido un Presidente de la Rep?blica de origen gitano, y de haber establecido, por decisi?n del Gobierno, hace un a?o, la Jornada Nacional del Gitano. En la segunda parte de la ponencia, el Obispo analiz? la obra pastoral de la Iglesia local en favor del pueblo gitano, subrayando que, a pesar de los muchos ?xitos logrados en veinte a?os de trabajo, son todav?a muchos los desaf?os a los que se debe responder.
La tarde del primer d?a estuvo dedicada al di?logo de los Participantes con los Ponentes y al mutuo intercambio de experiencias, cuyos resultados son particularmente ricos y significativos para la pastoral gitana. En primer lugar, ellos presentaron la realidad tan compleja en que vive hoy el pueblo gitano, destacando tambi?n las dificultades que ha de afrontar para ?ser con-siderados? en la Iglesia y en la sociedad. Los resultados de los debates aparecen, en forma sint?tica, en las Conclusiones y Recomendaciones del presente Documento.
El d?a siguiente, lunes 24 de septiembre, comenz? con la Concelebraci?n eucar?stica presidida por el Presidente del Consejo Pontificio, Se?or Cardenal Renato Raffaele Martino. En su homil?a, basada en la Liturgia de la Palabra del d?a (Lucas 8, 16-18), Su Eminencia present? el binomio luz/tinieblas, se?alando c?mo hoy el poder de las tinieblas trata de ofuscar el esplendor de la luz divina. Y subray? que manifestaciones de las tinieblas son el rechazo de Dios, el relativismo religioso, la ?cultura de la muerte?, las guerras, el terrorismo, los aspectos negativos de la globalizaci?n, el desarraigo cultural, la p?rdida de la identidad, etc. Por lo que concierne a la realidad gitana, el Cardenal record? que se permanece en las ?tinieblas todas las veces que el respeto se pliega al odio, o la marginaci?n y el desinter?s prevalecen respecto a la acogida y al compromiso, todas las veces que el bien se rinde ante el mal?. Tambi?n cuando se asiste a actos de violencia y de injusticia contra los Gitanos ? y viceversa ? se cierne sobre las comunidades la oscuridad y la sombra del pecado. Salir de las tinieblas ? insisti? el Emo. Presidente ? no es f?cil, pues exige un empe?o por la verdad, la justicia y la solidaridad, que significa estar con los pobres, los oprimidos, los marginados, los m?s d?biles. La primera victoria de la luz sobre las tinieblas se registra cuando existe el respeto por toda persona, por su dignidad y sus convicciones. Los cristianos, por tanto, y en particular los consagrados a Dios, est?n llamados a ser la transparencia luminosa de Cristo en los ambientes donde trabajan.
La primera ponencia del d?a estuvo a cargo del R. P. Ren? Bernard, S.J., ex-Director Nacional en Francia y trat? de ?La dimensi?n espiritual y lit?rgica de las Orientaciones para una Pastoral de los Gitanos?. El P. Bernard expuso tres puntos: 1. Dimensi?n espiritual de las Orientaciones; 2. De la reconciliaci?n a la comuni?n; 3. ?Qu? tipo de liturgia para el Bautismo? Procur? as? de identificar las modalidades por medio de las cuales la Iglesia cat?lica est? presente entre los Gitanos, y los tiempos necesarios para que la participaci?n de los Gitanos en la Iglesia llegue a ser activa y fructuosa. En primer lugar, el P. Bernard subray? la importancia y el valor de la misi?n y de la presencia fundamental de Gitanos consagrados ?en la frontera? de dos culturas y en un mundo gitano incorporado en la sociedad de los payos. Al hablar luego de la presencia de la Iglesia cat?lica entre los Gitanos, el Ponente propuso una actitud de escucha hacia los Gitanos ? tambi?n hacia los consagrados ? sobre la visi?n que ellos tienen de las Iglesias y Comunidades eclesiales, hoy, ya que la Iglesia cat?lica no es la ?nica que se encuentra en este cruce de caminos. Y el Orador se pregunt?: ?consideran ellos la Iglesia cat?lica como una comunidad que reconoce a nivel local, regional, nacional e internacional al pueblo gitano? El P. Bernard contempl? enseguida el modo en que se realiza el paso de la reconciliaci?n a la comuni?n entre Gitanos y payos para llegar a ?vivir juntos? y ?ser Iglesia?. Esto exige ? afirm? ? que los agentes de pastoral conozcan la realidad en la que se realiza el futuro del pueblo gitano. Por lo que se refiere a los Sacramentos, el Bautismo es una prioridad para la familia gitana ? constat? el Orador ? pero permanece abierta la primera pregunta sobre las verdaderas motivaciones que llevan a los Gitanos a solicitar ese Sacramento.
El R.P. Claude Dumas, actual Director Nacional de la Pastoral de los Gitanos en Francia y primer Sacerdote gitano que ocupa ese cargo, habl? sobre ?Los desaf?os para la evangelizaci?n y la promoci?n humana, a la luz de las Orientaciones?, siempre en el contexto del tema general ?Con Cristo, al servicio del Pueblo Gitano?. En primer lugar, denunci? las distintas formas de intolerancia, de rechazo al ?otro? y de racismo hacia los Gitanos, que impiden que estos ?ltimos se sientan ?hermanos? de los payos y sean considerados como tales por la Iglesia. Seg?n el P. Dumas, la fraternidad entre Gitanos y payos es dif?cil de realizar en una Iglesia considerada por las comunidades gitanas como propiedad de los payos, lejana e inaccesible. Dada esa situaci?n, es necesario construir puentes, lo que supone un di?logo aut?ntico y una reciprocidad; y esto se puede lograr s?lo si Gitanos y payos est?n listos a dar los pasos necesarios ?en una doble direcci?n?. Las Orientaciones, termin? el Ponente, invitan a los Gitanos consagrados, teniendo en cuenta su posici?n, a sensibilizar a su hermanos de etnia y a?tener el valor? de ir al encuentro de los payos.
Los temas de las ponencias fueron examinados, durante los trabajos en grupos, por los Participantes, quienes estudiaron la rica y dif?cil problem?tica de la evangelizaci?n y de la promoci?n humana.
Los trabajos del d?a terminaron con la lectura y la aprobaci?n general de las Conclusiones y las Recomendaciones que presentamos a continuaci?n.

II. CONCLUSIONES

- Se nota una gran diversidad en la realidad de la vida del pueblo gitano, hoy, seg?n los pa?ses en los que se encuentra.
- La cultura gitana contempor?nea se halla en una fase de cambios debido al desarrollo tecnol?gico, la influencia de los mass media y la alfabetizaci?n, que abre nuevas posibilidades para la evangelizaci?n. Por este motivo los Gitanos son siempre m?s conscientes de su propia dignidad y, al mismo tiempo, sienten la necesidad de trabajar en favor de la promoci?n humana de sus hermanos de la misma etnia.
- La relaci?n entre Gitanos y payos est? falseada por un rechazo ancestral, pero se abre en busca de la verdad que le es propia, impregnada de confianza y de amor gratuito, sin ning?n deseo de dominio. Esto exige una relectura del proceso de desarrollo de ese encuentro, para tomar nota de la evoluci?n del lenguaje, de los signos de una mayor confianza, etc. De este modo, tambi?n los payos se ganan el derecho a la palabra, reconocida y escuchada por los Gitanos. El camino es largo, si se quiere llegar a una aut?ntica coparticipaci?n de la Palabra de Cristo para experimentar la alegr?a.
- El lenguaje religioso se encuentra, pues, en una b?squeda continua de la verdad, de parte y parte, siendo Verdad tambi?n la presencia de Cristo reconocida en el otro y en la Palabra del Evangelio que ilumina los acontecimientos de la vida. Es cierto que ahora el lenguaje de las im?genes se introduce en la familia gitana, invadi?ndola a trav?s de la televisi?n, internet, la publicidad, etc. Es un lenguaje que penetra, y ha sido impuesto por el mundo de los payos; por consiguiente, requiere un proceso de discernimiento.
- La Iglesia cat?lica es consciente de que los Gitanos tienen necesidad de cantar, de bailar, en sus celebraciones, de acuerdo con sus costumbres, para poder la expresar la fe tambi?n desde un punto de vista f?sico.
- Los Gitanos consagrados no piden a la Iglesia que les d? un lugar especial, pues ellos tambi?n son miembros del Cuerpo de Cristo. En realidad, lo que se requiere es apertura y disponibilidad, por parte de los Gitanos y de los payos, para transmitirse mutuamente el Evangelio y vivir aut?nticamente la catolicidad de la Iglesia.
- Los Gitanos consagrados desean, adem?s, que la Iglesia de la que forman parte sea, por medio de ellos y con ellos, el lugar donde todo Gitano puede ser reconocido con todas sus riquezas particulares; el lugar donde es igual a cualquier otro cat?lico, por la misma dignidad otorgada a los fieles por un mismo y ?nico Bautismo.
- Los Gitanos consagrados se compromentan a acabar con la imagen que tiende a considerar a los Gitanos solamente como pobres que deben ser ayudados. Es preciso hacer todo lo posible, con los dem?s miembros de la Iglesia, para que estos ?ltimos se consideren tambi?n pobres, y necesitados de aceptar las riquezas humanas y espirituales de las que los Gitanos son portadores. Estos, ?ltimos, por su parte, tienen que estar dispuestos a recibir de los payos.
- Todo servicio se ha de realizar en Cristo y con Cristo, porque de este modo el ser humano puede descubrir la grandeza y la dignidad propia y de los dem?s; las relaciones interpersonales inspiradas en el servicio permiten crear una aut?ntica cultura de acogida, solidaridad y caridad.
- La solicitud por las vocaciones entre los Gitanos es una de las prioridades de esa pastoral espec?fica. Se pide, pues, a los consagrados de origen gitano, una aut?ntica transparencia evang?lica y una convergencia de iniciativas en distintos niveles, para que surjan y se desarrollen los llamamientos a ser nuevos trabajadores en la Vi?a del Se?or.
- El respeto a la diversidad se manifiesta en la comunicaci?n de coraz?n a coraz?n, que depende de nuestra capacidad de empat?a y de todo lo que implica dicho comportamiento, es decir, poner atenci?n a la humanidad del otro y a lo que ?l experimenta, respetando su identidad y sus costumbres, evitando actos y gestos que podr?an herirlo.
- Los Gitanos consagrados tienen un papel particular para iluminar a sus propios hermanos de etnia sobre la presencia de las sectas y de los nuevos movimientos religiosos impregnados de proselitismo no evang?lico; estos se basan, ante todo, en la atracci?n que experimentan los Gitanos por lo maravilloso, que se debe m?s a la emoci?n y a la sensibilidad, que a la comprensi?n de la fe; hay en ellos, adem?s, una necesidad de triunfalismo respecto a la Iglesia cat?lica, considerada como propiedad de los payos.
- Es posible constatar, sobre todo en la Europa oriental, que la pobreza de medios y de condiciones de vida no satisface las necesidades fundamentales de la persona humana y que esta situaci?n se repercute negativamente tambi?n en la tarea pastoral, en favor de los Gitanos, de las respectivas Iglesias Cat?licas Orientales.

III. RECOMENDACIONES

Durante la reuni?n, surgieron distintas propuestas y recomendaciones, que se presentan a continuaci?n.
- Se desea, ante todo, una mutua colaboraci?n entre la Iglesia y las comunidades gitanas. Se solicita, por tanto, al Consejo Pontificio, que pida a las Iglesias locales, tanto a nivel de las Conferencias Episcopales como de las Di?cesis, un mayor empe?o para garantizar a los Gitanos una atenci?n pastoral especial y sostener el trabajo que ya realizan los Agentes de pastoral.
- Habr? que tener en cuenta la posibilidad de crear estructuras semejantes a una Prelatura ( v?ase Orientaciones, nn. 87 y 88) y organizar un seminario internacional para los Gitanos, para favorecer un buen desarrollo de las vocaciones gitanas y garantizarles una adecuada formaci?n espec?fica.
- Se desea la presencia, en cada pa?s, de agentes y animadores pastorales, dedicados exclusivamente a la misi?n evangelizadora y de promoci?n humana del pueblo gitano. Ellos est?n llamados tambi?n a ejercer el papel de mediadores entre la Iglesia y los Gitanos.
- Se hace necesaria una formaci?n espec?fica de los catequistas para evangelizar a los Gitanos, que tenga en cuenta su visi?n y experiencia religiosa y preste una especial atenci?n a la mujer gitana, por ser portadora de valores humanos y religiosos en la familia.
- El trabajo de integraci?n debe partir de la familia, c?lula b?sica de todo grupo humano, lugar fundamental de educaci?n al di?logo, a la coparticipaci?n y a las relaciones creativas y constructivas.
- Puesto que tanto los Gitanos como los payos est?n implicados en actos de racismo, es preciso que la raza no nos separe, sino que se procure favorecer la unidad en la diversidad. Ha llegado el momento de dar al mundo ? sobre la base de la igualdad y dentro de la leg?tima diversidad ? el ?nico signo indicado por Jesucristo: ?De tal manera que puedan ser uno, como lo somos nosotros. Yo en ellos y t? en m?, para que lleguen a la uni?n perfecta, y el mundo pueda reconocer as? que t? me has enviado, y que los amas a ellos como me amas a m? (Jn 17, 22b-23a). Es el momento de dar este signo de amor fraterno, m?s con los hechos que con las palabras, m?s en lo cotidiano de la vida eclesial que en las manifestaciones extraordinarias.
- Se desea que los Sacerdotes, Di?conos y Religiosos/as de origen gitano asuman el papel de ?puente? entre las dos comunidades: gitana y paya. Como personas consagradas por Dios y a Dios, y como ?embajadores de Cristo?, les est? confiado tambi?n del deber de animar, en la sociedad y en la Iglesia, ese paso a la reconciliaci?n y a la comuni?n entre Gitanos y payos.
- Se solicita, por lo que se refiere al problema de las sectas, que la evangelizaci?n de los Gitanos no se limite a la indispensable proclamaci?n del Evangelio, sino que est? apoyada por el testimonio y por v?nculos de amistad, fraternidad e inculturaci?n, para que ellos comprendan que la moralidad no nace de una imposici?n, sino que encuentra su fuente en el amor de Dios. Ante el Movimiento Pentecostal, es tarea de la Iglesia pronunciar palabras prof?ticas capaces de infundir la esperanza en los corazones de los Gitanos y fortalecer su pertenencia religiosa, cat?lica.
- Se recomienda, en fin, buscar las maneras adecuadas de superar la desconfianza general hacia los Gitanos e insistir en una apertura en la sociedad que les d? la posibilidad de insertarse plenamente en ella.

Comunicado de Prensa
ANTE LAS NUEVAS 45 MUERTES TAN
TERRIBLES Y DANTESCAS COMO LAS
OCURRIDAS HACE APENAS 7 D?AS


Hace s?lo una semana enviamos este mismo comunicado ante
un drama muy similar al que hoy nos ha acontecido. Ante este
?HOLOCAUSTO? contempor?neo nos rebelamos contra la pasividad y laaceptaci?n de la cotidianeidad de tantas y tantas muertes. Por ello reiteramos:


?Cu?ntas personas tienen que morir para que se tomen las
medidas efectivas?, ?Hasta cu?ndo vamos a limitarnos a contemplar deforma pasiva la realidad en los medios de comunicaci?n? ?Seguiremos pasando p?gina y alacostumbr?ndonos a ver esta realidad s?lo como una noticia cotidiana?. UNA MUERTE NO ES S?LO UNA NOTICIA M?S, SINO UNA TRAGEDIA HUMANA. C?ritas Diocesana de Canarias y C?ritas Diocesana de Tenerife quieren solidarizarse con las personas y familias que sufren este terrible drama, y denunciar la falta de sensibilidad y el
silencio de algunas instituciones que tienen la responsabilidad de desarrollar m?s pol?ticas efectivas de desarrollo en los pa?ses vecinos, y menos pol?ticas de defensa y castigo hacia los inmigrantes Queremos resaltar el testimonio desgarrador de aquellas personas que ven en
primera fila el sufrimiento y la muerte de tanta y tanta gente inocente, culpable de querer dar un futuro mejor a su familia. Teniendo en cuenta nuestra historia de sociedad migrante nos preguntamos ?Qu? podemos aportar cada uno de nosotros y nosotras para cambiar de una vez por todas esta situaci?n?, ?qu? debemos revisar para encauzar esta
tragedia?, ?recordaremos en los pr?ximos d?as estos terribles
acontecimientos, o ser?n fruto del olvido y la pasividad que nuestro ritmo cotidiano nos impone?.

PROPUESTAS QUE OFRECE LA DELEGACI?N, DESDE LA PROGRAMACI?N CUATRENAL, PARA EL A?O DE LA PARROQUIA (2007 ? 2008)

- Elaborar y distribuir la tarjeta- oraci?n por la Parroquia.
- Ofertar en colaboraci?n con la Delegaci?n de Patrimonio las fechas fundacionales y materiales para la celebraci?n de la Dedicaci?n de la Iglesia Parroquial.
- Hacer una edici?n actualizada con los Propios de la Di?cesis.
- Seguir ofreciendo los materiales lit?rgicos pastorales para los tiempos ?fuertes? del A?o Lit?rgico: Adviento y Navidad. Cuaresma y Pascua.
- Ofrecer materiales para la acogida pastoral e informaci?n de cara a las celebraciones de los sacramentos.
- Seguir actualizando y enriqueciendo la p?gina www de la Delegaci?n haci?ndola veh?culo de transmisi?n de todas las ofertas que se hagan.

ORACIÓN OFRECIDA POR LA DELEGACIÓN DIOCESANA DE LITURGIA DE LA DIÓCESIS DE TENERIFE PARA EL AÑO DEDICADO A LA PARROQUIA.

ORACIÓN POR LA PARROQUIA


Hoy, Señor, quiero darte gracias por mi parroquia.
En ella te estoy descubriendo,
en ella estoy aprendiendo a amarte y a seguirte.
Desde ella escucho tu Buena Noticia,
desde ella recibo el pan necesario para el camino.

Te pido por su párroco,
por todos sus grupos y actividades,
por cuantos la formamos, por los cercanos y los lejanos.

Que nuestra parroquia sea una casa de familia,
fraterna y acogedora,
donde los bautizados y confirmados
tomemos conciencia de ser Pueblo de Dios.

Que sea un rincón cálido,
un lugar donde nos queramos y respetemos,
un espacio donde vivamos como hermanos,
donde, unidos, nos esforcemos
por construir más y mejor tu Reino.

Que todos podamos encontrar en ella
tu presencia, Señor, que hable, santifique, perdone,
consuele y confirme en el Espíritu.

Que alimentados en la mesa de la Palabra
y del pan Eucarístico,
nos sintamos enviados a cumplir la tarea
de hacerte presente en todos los campos de la vida
de este mundo donde nos has colocado.

Amén.

Publicado por verdenaranja @ 22:59  | Oraciones
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Martes, 06 de noviembre de 2007
Alfonso Aguil?
www.interrogantes.net


Jean Bernard es un sacerdote luxemburgu?s de treinta y cinco a?os, cautivo en el campo de concentraci?n de Dachau. Lleva diez meses en el ?Pfarrerblock?, un pabell?n en el que est?n prisioneros 2771 sacerdotes y religiosos de toda Europa.
Un d?a de febrero de 1942, Jean Bernard es liberado y devuelto a su Luxemburgo natal. No se le dan explicaciones hasta que ya est? all?. En realidad, aquello son s?lo nueve d?as de libertad para que visite a su Obispo y le convenza para que haga una declaraci?n de apoyo a Hitler, con objeto de intentar romper as? la total resistencia del clero cat?lico local. A cambio, las autoridades alemanas le ofrecen respetar su vida, la de su familia y la de los dem?s cl?rigos prisioneros. Si huye, o si el objetivo no se logra, los veinte sacerdotes luxemburgueses de Dachau ser?n ejecutados.

El terrible dilema moral planteado a este sacerdote, todav?a joven pero con un notable prestigio en su tierra, es un hecho totalmente real y que ?l mismo describi? en unos recuerdos que, a modo de diario, public? al terminar la Segunda Guerra Mundial. El libro, titulado "Pfarrerblock 25487", en referencia a su n?mero de recluso, est? escrito con sobriedad, sin ning?n patetismo, con una cierta distancia respecto a su propio sufrimiento. Habla de manera rigurosa y precisa, como si estuviera describiendo un paisaje, sin pretender convertirlo en literatura.

Esta dolorosa y lacerante vivencia de Jean Bernard protagoniza la pel?cula ?El Noveno d?a?, del director alem?n Volker Schl?ndorff. El momento central del drama de aquel hombre es cuando le dicen que es libre, porque entonces se da cuenta de que es ?l quien tiene que decidir entre la vida y la muerte. Hasta entonces eran los jefes del campo de concentraci?n los que decid?an si viv?a o mor?a, y de repente esa decisi?n se encuentra en sus propias manos.

Entre m?ltiples presiones Antes sufr?a las brutalidades de Dachau, pero ahora sufre otra tortura mayor, pues han dejado en sus manos la vida del resto de sacerdotes detenidos. Como prisionero, bastaba con que obedeciese las ?rdenes de sus vigilantes, pero ahora, su libertad es una pesada losa sobre su conciencia. Un oficial de la Gestapo le presiona con su plan maquiav?lico, y los encuentros entre ambos se convierten en un aut?ntico duelo dial?ctico entre dos mundos dispares e irreconciliables.

Bernard sabe que no debe ceder a aquel chantaje, pero sufre enormemente al pensar en las consecuencias. Lo sufre con un hero?smo en soledad, porque va qued?ndose cada vez m?s solo ante su conciencia. Recibe presiones del oficial de la Gestapo, de un antiguo te?logo que le enreda con razones ideol?gicas, del vicario del obispo que pretende salvar a los condenados mediante la postura pro-nazi, y la de su propia familia que le aconseja la hu?da al extranjero o la simple claudicaci?n, incapaz de comprender el martirio moral que est? sufriendo. Cualquiera de las salidas que se le plantean, supone una tragedia. La pel?cula es un homenaje a todos esos h?roes desconocidos que se enfrentaron a terribles situaciones de conciencia. Sale a relucir, por ejemplo, c?mo una pastoral del obispo de Utrecht contra Hitler propici? la deportaci?n y muerte de 40.000 cat?licos holandeses, hecho que explica el prudente silencio por el que tuvo que optar P?o XII en algunas ocasiones, aunque algunos lo hayan considerado despu?s como muestra de debilidad o de apoyo al r?gimen.

La propia conciencia El sacerdote aparece con sus imperfecciones y sus dudas, con silencios que pueden ser entendidos como ambig?edad, pero tambi?n con la entereza y honestidad de quien act?a en conciencia. ?l, como miles de personas, de entonces o de ahora, se comport? de modo heroico para decidirse por la mejor de las opciones posibles. Jean Bernard plant? cara al miedo y a la muerte, y volvi? a Dachau. En el Pfarrerblock murieron m?s de mil quinientos sacerdotes cat?licos.

Las decisiones importantes tomadas en conciencia no suelen ser f?ciles. Todos somos tentados por la salida c?moda. Todos tememos las consecuencias desagradables de actuar con honestidad. A todos nos asusta la coacci?n de quienes procuran forzarnos a una decisi?n a su inter?s. Son dilemas y decisiones que todos afrontamos casi siempre en soledad, ante el tribunal de nuestra propia conciencia. Y todos sentimos tambi?n, como Jean Bernard, el peso de la propia cobard?a, de la propia debilidad, del dolor de las consecuencias no queridas de nuestro obrar bien. Pero sabemos tambi?n que la honestidad de nuestra conciencia debe estar por encima de todo eso, por mucho que cueste.


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Situaci?n de la salud enel mundo publicada en DOSSIER FIDES con motivo de la 81? Jornada Misionera Mundial.


SITUACI?N DE LA SALUD EN EL MUNDO


Un informe de las Naciones Unidas evidencia que ?las organizaciones de tipo religioso constituyen una parte importante de la sociedad civil en cuanto garantes de la asistencia sanitaria en los pa?ses en v?as de desarrollo?

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) ? La atenci?n a los enfermos ha sido siempre una parte integral de la misi?n de la Iglesia, que pone en pr?ctica la Caridad de Cristo. El enfermo no puede ser reducido a un simple caso cl?nico, es alguien que espera una relaci?n interpersonal de confianza. Adem?s de las capacidades profesionales, se espera una atenci?n respetuosa, comprensi?n, simpat?a y di?logo. Todos los trabajadores de la salud deben actuar con un profundo respeto por la dignidad de las personas, fieles a una recta conciencia. El constante progreso de la medicina exige una preparaci?n continua y una s?lida formaci?n moral. Se trata de un acto de amor y caridad dirigido a Cristo mismo, que se identifica con el enfermo y asume el rostro del hermano que sufre.
Un informe de la Organizaci?n Mundial de la Salud, publicado el 9 de febrero de 2007, evidencia que ?las organizaciones de tipo religioso (FBOs) constituyen una parte importante de la sociedad civil como garantes de la asistencia sanitaria en los pa?ses en v?as de desarrollo?.
Seg?n el informe, las FBOs han asumido un papel clave en la lucha contra el VIH/Sida en ?frica: entre el 30 y el 70 por ciento de la infraestructura sanitaria presente en el continente est?n bajo su tutela.
El estudio, que busca una mayor colaboraci?n entre las agencias gobernativas y las FBOs, est? centrado en Lesotho y Zambia, donde en el 2005 se registraron tasas de prevalencia del VIH del 23.2 y del 17 por ciento respectivamente. Los hospitales y centros m?dicos Cristianos ofrecen m?s del 40% de las curaciones y de los servicios de asistencia para el VIH en Lesotho y casi un tercio en Zambia.
En el informe se les pide a las FBOs de extender su red de asistencia y de colaborar en estrecho contacto con los gobiernos y con las ONG.
Con ocasi?n de la Jornada Mundial de las Misiones hemos actualizado la situaci?n de la salud en el mundo evidenciando el compromiso de la Iglesia Cat?lica a favor de los enfermos.

Datos estad?sticos generales

Son 1,100 los casos epidemias registrados en los ?ltimos cinco a?os y cuarenta las nuevas enfermedades desconocidas hasta hace una generaci?n. Una o m?s al a?o como promedio, algo nunca antes registrado en la historia de la humanidad. Treinta y nueve, desde 1967 hasta hoy, los agentes pat?genos de enfermedades peligrosas identificados como el AIDS, el S?ndrome respiratorio agudo severo (SRAS), la fiebre del Nilo occidental, la gripe aviar, las fiebres hemorr?gicas de Marburg y de ?bola y el Hantavirus.
Pero las nuevas enfermedades emergentes no han sustituido a las antiguas que se han hecho sentir en los ?ltimos a?os del siglo veinte: del c?lera a la fiebre amarilla, a las infecciones epid?micas meningoc?cicas, a la TBC. Y las enfermedades que aflig?an el mundo medieval, como la lepra y la peste, se manifiestan todav?a en algunas zonas remotas del planeta.
Las enfermedades se trasmiten a una velocidad sin precedentes. Si el c?lera necesit? siglos para llegar a Europa desde la India, donde era end?mico, hoy los agentes contagiosos pueden difundirse a una velocidad nunca antes vista. Los viajes tienen un importante papel. Seg?n se calcula en el 2006 han viajado en avi?n m?s de dos mil millones de personas. En pocas horas una epidemia de una parte del mundo puede convertirse en una amenaza en otra parte.
Nuevas amenazas llegan de las enfermedades relacionadas a las transformaciones ambientales o clim?ticas extremas, a los ataques bioterroristas, a la contaminaci?n o a accidentes industriales capaces de poner en peligro millones de personas en distintos pa?ses. Sin embargo las principales amenazas vienen a?n de la pobreza.
(Datos de la Organizaci?n Mundial de la Salud)


LAS ENFERMEDADES INFECCIOSAS

Las enfermedades infecciosas son las responsables del 43% de la mortandad en los pa?ses en v?as de desarrollo contra el 1% en los pa?ses industrializados. A eso hay que a?adir el dato que el 15% de los tumores son de origen infectivo, por ejemplo, los tumores al h?gado pueden ser provocados por Hbc o Vhc, los de la piel por el Hhv-8 (virus del herpes), los del ?tero por el papilomavirus, los de la naso-faringe por el virus Ebv (Eptstein-Barr Virus) y los del est?mago por la bacteria helicobacter pylori.

Sin embargo el 90% de los decesos causados por enfermedades infecciosas en el mundo son provocados s?lo por seis grupos de agentes infectivos. Las seis principales enfermedades infecciosas que afligen en la actualidad el mundo y el n?mero de personas muertas anualmente por su causa son:

- Sida/VIH, 3,1 millones en 2004.
- Enfermedades respiratorias agudas de origen bact?rico, 3 millones al a?o.
- Enfermedades diarreicas (rotavirus, adenovirus, shigellosis, escherichia coli, c?lera, fiebre tifoidea), 2,5 millones al a?o.
- Tuberculosis, casi 2 millones al a?o.
- Malaria, m?s de un mill?n de muertos al a?o.
- Morbillo, 750,000 muertos al a?o.
Total decesos/a?o: 12.350.000 muertos/a?o.

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ZENIT publica el mensaje que, con el tema ?Cristianos e hind?es: decididos a recorrer un camino de di?logo?, env?a a los hind?es y difunde el Pontificio Consejo para el Di?logo Interreligioso con motivo de la fiesta del Diwali.

Simb?licamente basada en una antigua mitolog?a, esta fiesta representa la victoria de la verdad sobre la mentira, de la luz sobre las tinieblas, de la vida sobre la muerte, del bien sobre el mal. La celebraci?n dura tres d?as, marcando el inicio de un nuevo a?o, la reconciliaci?n familiar, especialmente entre hermanos y hermanas, y la adoraci?n a Dios.

Este a?o muchos hind?es celebrar?n la fiesta el 9 de noviembre.

Cristianos e hind?es: decididos a recorrer un camino de di?logo



Queridos amigos hind?es:

1. Con la llegada del Diwali, vuestra festividad religiosa, estoy seguro de que todos vosotros, en vuestras familias, barrios y comunidades, dedicar?is tiempo a compartir vuestra alegr?a con los dem?s. De parte del Pontificio Consejo para el Di?logo Interreligioso, me alegra tener la oportunidad, por primera vez desde que soy presidente, de enviaros fervientes felicitaciones. Atento a vuestros sentimientos religiosos y respetuoso de vuestras antiguas tradiciones religiosas, espero sinceramente que vuestra b?squeda del Divino, simbolizado por la celebraci?n del Diwali, os ayude a superar las tinieblas con la luz, la falsedad con la verdad, el mal con el bien.

2. El mundo a nuestro alrededor desea ardientemente la paz. Las religiones anuncian la paz porque sacan su propio origen de Dios, el cual, para la fe cristiana, es nuestra paz. ?Podemos nosotros, como creyentes de diversas tradiciones religiosas, no trabajar juntos para recibir el don divino de la paz y difundirlo en torno nuestro de forma que el mundo se convierta para todos los pueblos en un lugar mejor donde que vivir? Nuestras respectivas comunidades deben dedicar atenci?n urgente a la educaci?n de los creyentes, que pueden ser f?cilmente inducidos por una propaganda falsa y enga?osa.

3. La creencia religiosa y la libertad llevan siempre el mismo paso. No puede haber constricci?n en la religi?n: nadie puede ser obligado a creer, ni se puede impedir a nadie creer si quiere. Permitidme recordar una vez m?s la ense?anza del Concilio Vaticano II, que es muy claro en este punto: ?Es uno de los m?s importantes principios de la doctrina cat?lica que el hombre, al creer, debe responder voluntariamente a Dios, y que, por tanto, nadie debe ser forzado a abrazar la fe contra su voluntad? (Declaraci?n sobre la libertad religiosa ?Dignitatis humanae?, n.10). La Iglesia cat?lica, como recientemente ha recordado el Papa Benedicto XVI a los embajadores de la India y de otros pa?ses acreditados ante la Santa Sede, ha sido fiel a esta ense?anza: ?...la paz se arraiga en el respeto de la libertad religiosa, que es un aspecto fundamental y primordial de la libertad de conciencia de las personas y de la libertad de los pueblos? (18 de mayo de 2006). Para las comunidades religiosas comprometidas en construir la paz mundial, constituye un desaf?o importante formar a los creyentes para que sobre todo descubran toda la amplitud y la profundidad de la propia religi?n y, por lo tanto, alentarles a que conozcan a otros creyentes. No olvidemos que la ignorancia es el primero y, tal vez, el principal enemigo la vida de quien cree, mientras que la contribuci?n de cada creyente bien formado, junto a la de los dem?s, constituye un rico recurso para una paz duradera.

5. Como todas las relaciones humanas, tambi?n aquellas entre personas de diferentes religiones requieren alimentarse de encuentros regulares, escucha paciente, colaboraci?n activa y, sobre todo, de una actitud de respeto rec?proco. En consecuencia tenemos que trabajar para construir v?nculos de amistad, como por lo dem?s deben hacer los fieles de cada religi?n. ?La amistad se alimenta de contactos, de comuni?n de sentimientos en las situaciones alegres y tristes, de solidaridad y de intercambio de ayuda? (Juan Pablo II, Mensaje a los participantes en el Congreso Internacional sobre ?Matteo Ricci: por un di?logo entre China y Occidente?, 24 de octubre de 2001, n. 6). En situaciones de incomprensi?n es necesario que las personas se re?nan y se comuniquen entre s? para aclarar, en un esp?ritu fraterno y amistoso, las respectivas creencias, aspiraciones y convicciones. Es s?lo a trav?s de nuestro di?logo, evitando toda forma de prejuicio y de ideas estereotipada sobre los dem?s y testimoniando fielmente nuestros preceptos y ense?anzas religiosas, como podemos realmente superar los conflictos. El di?logo entre seguidores de diversas religiones es hoy el camino necesario, y es verdaderamente el ?nico camino para nosotros, los creyentes. Colaborando juntos podemos hacer mucho para construir una sociedad armoniosa y un mundo pac?fico.

6. Queridos amigos hind?es: la mano que os tiendo calurosamente para felicitarme con vosotros con ocasi?n de vuestra fiesta es tambi?n un gesto de buena voluntad, por parte de la Iglesia cat?lica, para encontraros y colaborar con vosotros, con vuestras familias, con los l?deres de vuestras comunidades y con todos los seguidores del Sanatana dharma, a fin de promover la armon?a en la sociedad y la paz en el mundo. Una vez m?s, os deseo a cada uno un feliz Diwali.

Jean-Louis Tauran
Presidente

+ Pier Luigi Celata
Secretario

[Traducci?n del original italiano realizada por Zenit]

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Homil?a pronunciada por el Cardenal Jorge Mario Bergoglio en la Misa de apertura de la 94? Asamblea Plenaria del Episcopado Argentino.

HOMILIA DEL CARDENAL JORGE MARIO BERGOGLIO

Misa de Apertura de la 94? Asamblea Plenaria - 5 de noviembre de 2007


Rom. 11: 29-36; Lc. 14: 1,12-14


1. La primera lectura comienza con una afirmaci?n contundente, un verdadero dogma de fe, ?los dones y el llamado de Dios son irrevocables? (v.29), afirmaci?n que nos adentra en lo ?ntimo del ser de Dios: su firmeza que es fidelidad aun en medio de nuestros vaivenes, debilidades y pecados: ?si somos infieles ?l es fiel, porque no puede renegar de s? mismo? (2 Tim. 2: 13). Dios fiel en el amor, Dios fiel en la promesa. Esta fidelidad, en el texto que acabamos de escuchar, se expresa en t?rminos de misericordia. En s?lo 3 vers?culos repite cuatro veces la palabra y la coloca en medio del conflictivo comportarse humano ante la promesa de Dios. Para demostrar su profundo ser fiel Dios act?a con misericordia, en misericordia.

2. La misericordia de Dios no puede concebirse como un atributo m?s de su comportamiento para con nosotros sino que constituye el ?mbito mismo de su encuentro con cada uno, con todos nosotros, con su pueblo. Es el modo m?s genuino en que se expresa su fidelidad y la mayor manifestaci?n de su poder, como nos lo recuerda la Iglesia: ?Dios, que manifiestas tu poder sobre todo en la misericordia y el perd?n?[1], un poder aun m?s grande que el de la creaci?n porque esa misericordia lo llevar? a hacerse creatura a s? mismo, al abajamiento y anonadamiento m?ximo, (cfr. Filip. 2: 6-11), para dar lugar al encuentro de amor con su pueblo, con cada uno de sus hijos.

3. No resulta f?cil comprender en teor?a en qu? consista tal fidelidad amorosa que se expresa en misericordia, este ?designio misericordioso? (Ef. 1:9); m?s a?n: es imposible ??Qu? insondables son sus designios y qu? incomprensibles sus caminos! ?Qui?n penetr? en el pensamiento del Se?or?? (Rom.11:33). No podremos entenderla con la fortaleza de nuestro entendimiento. S?lo se la puede contemplar en la flaqueza de la carne, porque esta fidelidad amorosa precisamente es venida en carne para poder aflorar en misericordia. ?No presuman de ustedes mismos? Se nos dice unos vers?culos m?s arriba (v. 25). A la misericordia m?s que entenderla se la encuentra desde nuestra propia nada, nuestras miserias, nuestros pecados. Pablo es elocuente al respecto: ?Doy gracias a nuestro Se?or Jesucristo, porque me ha fortalecido y me ha considerado digno de confianza, llam?ndome a su servicio a pesar de mis blasfemias, persecuciones e insolencias anteriores. Pero fui tratado con misericordia...? (Tim. 1: 12-13). Desde su hedionda bajeza siente que es tratado con misericordia, se siente acariciado por la fidelidad de Dios que lo busca, lo espera y hace fiesta en su encuentro.

4. S?, en el evangelio Dios se manifiesta haciendo fiesta precisamente en el encuentro con lo que estaba perdido, apartado, con aquel que se hab?a autoexclu?do: la oveja, la dracma, el hijo (cfr. Lc. 15). All? es ?l mismo, desde su coraz?n fiel, quien organiza el festejo en la figura del hombre que abre un vinito para festejar con sus amigos el encuentro de la oveja, en la figura de la se?ora que llama a las vecinas, no para sacarle el cuero a la ausente, sino para contarles que ?despu?s de revolver la casa- encontr? la moneda, en la figura del padre que a su hijo ?lo vio venir de lejos? precisamente porque a cada rato se sub?a a la terraza a esperarlo, ese padre que con un abrazo le hace callar el libreto con que el hijo ven?a preparado: nada de palabras, s?lo la ternura y la fiesta de Dios. Cuando Pablo nos dice ?fui tratado con misericordia? se refiere a todo este desborde de amor y fidelidad festivos que se dan en el encuentro del Se?or con nuestro pecado. El coraz?n de Mar?a entiende esto y proclama la grandeza de la fidelidad de Dios que ?mir? con bondad la peque?ez de su servidora? (Lc. 1: 48). La que no supo de pecado se hace muy peque?a y con candor de ni?o escudri?a el misterio y nos anuncia que ?Su misericordia se extiende de generaci?n en generaci?n sobre aquellos que le temen? (Lc. 1:50).

5. En la oraci?n mencionada m?s arriba la Iglesia proclama que Dios manifiesta su poder m?s en el perd?n y la misericordia que en la creaci?n. La Biblia nos dice que en la creaci?n Dios nos amas? con sus manos desde el barro de la tierra; en el perd?n ?en cambio- nos amasa desde el barro de nuestros pecados y lo hace con su coraz?n fiel al amor que no puede desdecirse porque precisamente tiene hipotecado su coraz?n en la fidelidad. Se manifiesta m?s poderoso en redimir que en crear. En su perd?n podemos atisbar otro aspecto de su misericordia que no siempre tenemos en cuenta: su paciencia. Como al hijo de la par?bola Dios nos espera con paciencia renovadamente cotidiana . Y es tambi?n San Pablo quien nos revela este misterio: ?Es doctrina cierta y digna de fe que Jesucristo vino al mundo para salvar a los pecadores, y yo soy el peor de ellos. Si encontr? misericordia, fue para que Jesucristo demostrara en m? toda su paciencia...? (1 Tim. 15: 15-16). La paciencia de Dios esperando el encuentro, atray?ndonos ?con lazos de amor? (Os. 11:4), amasando nuestro ser desde el barro de nuestros pecados, d?ndonos forma y nombre desde all? con la fuerza de su misericordia: cre?ndonos de nuevo y, si es permitido forzar el idioma, misericordi?ndonos (miserando).
6. As?, misericordiando, mir? el Se?or a Mateo, a Zaqueo, al leproso, al ciego, al paral?tico de la piscina (38 a?os lo esper? con paciencia), a la Samaritana, a Pedro despu?s de la triple negaci?n. As? es la misericordia de Dios que se hace paciencia, se hace carne en Cristo y en ?l se manifiesta finalmente en mansedumbre, pues el idioma eminentemente pastoral de la misericordia y la paciencia de Dios es la mansedumbre.

7. Durante estos d?as tendremos ratos de di?logo y ratos de oraci?n; buscaremos la Voluntad de Dios para nuestro actuar como pastores. Pienso que nos har? bien a nosotros, obispos pecadores, adentrarnos en este misterio de la fidelidad divina; nos har? bien confesar al Padre nuestra propia debilidad, pecado, miserias y ?desde all?- atisbar el derroche creador de su misericordia (cfr. Ef. 1: 7-8), los siglos de paciencia condensados sobre cada uno de nosotros. Nos har? bien dejarnos amasar, re-formar, por su misericordia; dejarnos ?misericordiar? por su ternura fiel. Nos har? bien cargar nuestros ojos de contemplaci?n ante la mansedumbre silenciosa de su Hijo en medio de la burla, la desinformaci?n, el ultraje y la calumnia (cfr. Mt. 26:63; Mc. 15:16; Lc. 23:9; Ju. 19:8). La imagen del ?Se?or de la Paciencia? conlleva en s? toda la misericordia div