viernes, 30 de noviembre de 2007
La restauración del retablo del Señor de la Cañita, en la iglesia orotavense de San Juan, saca a la luz elementos ocultos


(Diario de Avisos, 29 - IX, Miguel Gómez, La Orotava) La restauración del patrimonio histórico-artístico es una ardua labor que requiere una gran precisión y considerables dosis de paciencia. No obstante, en ocasiones proporciona alguna que otra sorpresa. Un ejemplo de ello es el trabajo que Marcos Hernández Moreno, doctor en Bellas Artes, desarrolla en la iglesia de San Juan Bautista de La Orotava.

Si hace algo más de un año Hernández, que entonces se ocupaba de restaurar el retablo del Calvario, descubría en el frontal un vanitas (alegoría barroca que representa la fugacidad de la existencia), ahora ha vuelto a rescatar elementos que permanecían ocultos, en este caso en el retablo del Señor de la Cañita, en el que ha trabajado desde mediados de septiembre. Probablemente, los descubrimientos efectuados en esta ocasión por Hernández no sean tan llamativos para el espectador como el realizado en el retablo del Calvario, pero revisten una singular importancia. Al desmontar el frontal del altar, el restaurador halló en la parte trasera una inscripción que había sido tapada: Año de 1787. Lo doró y ejecutó F. Gerdo et Abreu. Esta anotación atribuye una autoría al frontal y es un hallazgo cuando menos curioso, ya que en una época, el siglo XVIII, en la que, según Hernández, "el artista no tenía consideración de tal", no era habitual la firma de estas obras.

A la pregunta de quién era en concreto este F. Gerdo (Gerardo) et Abreu deberán responder los historiadores, indica el restaurador. No obstante, puede conjeturarse que se trata de un fraile. De hecho, apunta Marcos Hernández, se tiene constancia de que en el convento de Santo Domingo, de donde procede el retablo, había en la época un monje que pintaba, aunque no se conoce su obra. En cuanto a los motivos por los que la firma quedó oculta, cabe relacionarlos con "celos artísticos".

"Espectacular".

Al margen de la aparición de esta inscripción, la limpieza del frontal resultó particularmente "espectacular", ya que la suciedad de la capa de barniz impedía apreciar las calidades de la policromía y de los dorados originales.

No es esta la única sorpresa que guardaba el retablo del Señor de la Cañita. Así, la hornacina principal sufrió una intervención destinada a cubrir la pintura original tras capas de pintura, papel pintado y terciopelo. La labor de Marcos Hernández Moreno ha permitido que los motivos iniciales -unas cenefas típicas del siglo XVIII- salgan de nuevo a la luz. Además, durante el proceso de restauración, Hernández encontró en el interior del retablo dos remates que habían sido arrinconados y sustituidos por otros más modernos en forma de jarrones. Estas piezas han sido restituidas a su emplazamiento original, encima de la cornisa.

Descubrimientos aparte, el trabajo del restaurador ha devuelto su esplendor al retablo. Los colores lucen más vivos y en lo que antes aparecía ante la vista como negro, pueden apreciarse ahora matices insospechados. En cuanto al cuadro situado en la parte superior, que representa a Santo Domingo de Guzmán con la Virgen del Rosario, ha sido colocado en un bastidor para tensarlo y evitar las arrugas.

Concurso.

Marcos Hernández -cuya trayectoria en procesos de restauración incluye intervenciones en las iglesias norteñas de la Peña de Francia (Puerto de la Cruz) y Santa Catalina (Tacoronte)- resultó ganador del concurso convocado por el Obispado. La financiación de los trabajos ha corrido a cargo del Ayuntamiento de La Orotava que, según este profesional, "es de los pocos de Canarias que hace algo en materia de restauración". La presentación del resultado final se celebrará el próximo 15 de diciembre.
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Bogotá (Agencia Fides) - Los Obispos de Colombia “fieles a su misión y a la decisión de ser siempre testigos de esperanza, aún en medio de las dificultades” han publicado un comunicado en el que exhortan a que el enfrentamiento suscitado entre los Presidentes de Venezuela y Colombia no afecte a la búsqueda de la paz.

COMUNICADO CONFERENCIA EPISCOPAL COLOMBIANA


Hemos seguido con interés y preocupación el desarrollo de los acontecimientos relacionados con la facilitación del Presidente Hugo Chávez y la Senadora Piedad Córdoba, en orden a lograr un acuerdo humanitario que ponga fin al drama de los secuestrados.

Fieles a nuestra misión y a la decisión de ser siempre “testigos de esperanza” aún en medio de las dificultades, queremos hacer público el siguiente comunicado:

1. La Iglesia Católica de Colombia ha estado y estará siempre del lado de la Paz. Porque forma parte del Evangelio predicado por Jesús. “Mi paz les dejo, mi paz les doy, pero no se la doy como la que da el mundo”. Así mismo, porque es un derecho de estricto cumplimiento como reza nuestra Constitución Política.

2. El camino de la Paz transita por el sendero de la reconciliación: el odio y la violencia la alejan de ella; el perdón y la comprensión la hacen posible.

3. Por tal motivo, consideramos nuestro deber invitar a los colombianos a colocar por encima de opiniones y sentimientos personales, el bien del País, a dejar de lado la agresividad verbal, a trabajar desinteresadamente por la liberación, sanos y salvos, de todos los hombres y mujeres que aún permanecen injustamente privados de la libertad, y por el cese definitivo de esas prácticas inhumanas.

4. Creemos que en el centro de todo acuerdo, mediación o propuesta que se haga, deben estar las personas de los secuestrados. Son colombianos que no podemos olvidar y cuya suerte nos involucra a todos. Por esta razón, la Iglesia sigue estando dispuesta a colaborar y ofrecer sus buenos oficios a fin de lograr los acuerdos humanitarios que pongan término al flagelo del secuestro y a iniciar, Dios así lo quiera, procesos de Paz.

5. Expresamos total respaldo y apoyo al Señor Presidente de la Republica, a las Instituciones y a quienes se esfuerzan por hacer de nuestro país una mejor nación.

6. Invitamos a todas las personas de fe a elevar una plegaria al Señor de la Paz, por la unidad y la prosperidad de nuestros pueblos.

Bogotá, D.C., 29 de noviembre de 2007

+ Luis Augusto Castro Quiroga
Arzobispo de Tunja
Presidente de la Conferencia Episcopal
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VATICANO - LAS PALABRAS DE LA DOCTRINA a cargo de don Nicola Bux y don Salvatore Vitiello - La realidad es anterior a la ideología. También del “Gender”.

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - En estos tiempos de una tan proclamada sensibilidad ecológica sólo en relación a la naturaleza del hombre está permitido hacer todo y el contrario de todo. Particularmente en occidente, pero gracias a la globalización de la información y de la cultura, de alguna manera también en todo el planeta, se está manifestando como una falsa filosofía que tiene consecuencias evidentemente prácticas en la vida de cada individuo, de la sociedad y de los estados. Se ha puesto en discusión la verdad de la creación del ser humano como hombre y mujer (Gn 1,27). Sin embargo nadie vive teniendo que recorrer de nuevo el camino de miles de años de civilización: todos vivimos acogiendo y dando por descontado todo lo que nos ha precedido, sin ni siquiera sentir la necesidad de agradecer el gran trabajo realizado en los siglos pasados por nuestros hermanos hombres.

Ni siquiera somos capaces de sorprendernos por un dato tan simple como esencial: cada uno de nosotros antes no era y ahora es. Y un día, ya no estará más sobre esta tierra. Una constatación tan elemental como incontestable y que nos habla de como cada uno de nosotros somos un “dato”, que la vida es algo que antes que nada debemos acoger, para poder entender sus coordenadas, su origen y su fin, y sólo en un segundo momento podemos “inventar”, con toda la creatividad que nos da la liberta y que sólo el hombre posee. Pero la libertad no puede ser nunca desarraigo o negación de la realidad. La libertad es conciencia de pertenecer a una historia que inevitablemente nos precede.

En las recientes discusiones sobre la moral sexual y, más profundamente, sobre el conocimiento de propio mundo afectivo, la posición de los que creen poder “inventar” su propio género según el caso lo requiera, reivindican una presunta (e imposible) libertad del hombre del dato biológico, que (aunque no sólo) lo caracteriza, y no hacen otra cosa que manifestar el éxito final de los errores filosóficos de hace más de dos siglos atrás.

El realismo que afirma la posibilidad de la razón de conocer una realidad que la precede y el conocimiento como encuentro, actual y presente, entre el sujeto que conoce y el objeto que es conocido, son las únicas premisas en un discurso filosóficamente aceptable y prácticamente capaz de ser vivido. El propio género no se inventa ni se escoge, es un dato irreversible. Y el género es solamente doble: hombre y mujer. Eso se puede descubrir en el delicadísimo proceso de identificación sexual, el cual tiene una gran necesidad de modelos de referencia definidos, que a su vez no tengan problemas de determinación de género.

Además, justamente porque es un dato, el género se acoge, quizás como un cruz, en todos aquellos casos en los que la identidad biológica y la psicológica no están de acuerdo, abriendo el camino a un trabajo de acompañamiento psicológico y espiritual que garantice la fraternidad y el respeto indispensables para una auténtico crecimiento humano. También en este ámbito la emergencia es educativa: tenemos que volver a educar.

Frente a argumentos tan delicados llama fuertemente la atención el comportamiento de los “abanderados de la identidad irreal”. Las personas, sus caminos, sus fatigas y sus historias son reales. No las posiciones ideológicas y contrapuestas detrás de las cuales se esconden inmensos intereses económicos que no tienen en cuenta para nada a las personas.

Del mismo modo es sorprendente constatar como en los ambientes en los que con más frecuencia se clama por el respeto de la naturaleza y de la sensibilidad ecológica se pretende, precisamente por cuestiones de “género”, superar completamente el dato natural cediendo a inconscientes desviaciones filosóficas y libertinas, existencialmente practicadas, que esclavizan.

El hombre no es sólo el fruto de sus antecedentes biológicos sino que está constituido por estos y, extraordinariamente, en un poco de material está presente un anhelo de Infinito, una total apertura al Misterio, que hace del hombre, hombre y mujer, el punto de autoconciencia del cosmos. Es por eso que el Catecismo de la Iglesia Católica recuerda que “Corresponde a cada uno, hombre y mujer, reconocer y aceptar su identidad sexual. La diferencia y la complementariedad físicas, morales y espirituales, están orientadas a los bienes del matrimonio y al desarrollo de la vida familiar. La armonía de la pareja y de la sociedad depende en parte de la manera en que son vividas entre los sexos la complementariedad, la necesidad y el apoyo mutuos” (2333). (Agencia Fides 29/11/2007; líneas 53, palabras 774)
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El Presidente de la Comisión Episcopal de Fe y Cultura, Mons. Guillermo Rodríguez-Melgarejo, presentó la nueva Encíclica de Benedicto XVI "Spe salvi"


A CARGO DEL PRESIDENTE DE LA COMISIÓN EPISCOPAL DE FE Y CULTURA



¿Qué es una Encíclica?
Una Encíclica es una carta circular escrita por el Obispo de Roma, a quien reconocemos como el sucesor del apóstol Pedro, y dirigida a los Obispos, a los presbíteros y diáconos, a las personas consagradas y a todos los fieles laicos. Es una carta mediante la cual el Papa procura comunicarse con cada bautizado, dado que ha recibido de Jesús la misión de confirmar a sus hermanos (cf. Lc 22,35).
Esta es la segunda carta que Benedicto XVI escribe a los cristianos. La primera, dedicada al amor de caridad («Deus charitas est»), del 25 de diciembre de 2005, fue hecha pública el 25 de enero de 2006. La de hoy lleva como título “En esperanza estamos salvados” y lo ha tomado de la Carta a los Romanos («Spe salvi facti sumus» Rm 8,24). Esta nueva carta tiene como tema central la esperanza cristiana.
En la anterior nos señala que “no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva”. Ahora, nos recuerda “que el Evangelio no es solamente una comunicación de cosas que se pueden saber, sino una comunicación que comporta hechos y cambia la vida. La puerta oscura del tiempo, del futuro, ha sido abierta de par en par. Quien tiene esperanza vive de otra manera; se le ha dado una vida nueva”.

¿Qué decir para presentarla?
Afloran tres adjetivos: vigoroso, audaz y vital.
Es una carta de vigoroso pensamiento. Contrasta con el pensamiento débil y la información fugaz. No ha de extrañarnos que, por ello, necesitemos ejercer la paciencia de sucesivas, reiteradas lecturas, hasta alcanzar la sintonía profunda, fina, de alta fidelidad.
Audaz porque aborda realidades fundamentales de las que no se habla, que habitualmente silenciamos. Sea por las urgencias cotidianas que atolondran, la natural elusión al escozor que suscitan o el espontáneo temor ante lo todavía no conocido.
Vital porque la escribe un hombre que busca. Un no instalado en sus ocho décadas ya vividas. Con la sobriedad del que procura no auto exhibirse y la autenticidad de quien se cuestiona e interroga, incluso frontalmente. Nos encontramos con que la persona que nos escribe es un Benedicto, mayor y vital, que formula no menos de 45 preguntas en el transcurso de esta carta.

Sin partes, ni capítulos
A diferencia de otras cartas, la SPE SALVI (tal es su nombre, tomado de las dos primeras palabras en latín) no está articulada en partes, ni estructurada por capítulos. Constituye un texto corrido, aligerado por no más de una docena de subtítulos.
Podemos, en cambio, reconocer varios núcleos temáticos. Comienza con la escucha de la Palabra de Dios, reconociendo la esperanza en la Biblia. Recorre luego la experiencia de la Iglesia primitiva y aborda los primeros siglos de la mano de san Ambrosio y principalmente de san Agustín, sin omitir citar a san Benito, Máximo el Confesor, Bernardo de Claraval y santo Tomás de Aquino.
Se detiene, con particular atención, en una lectura de la historia de la época moderna en el pensamiento occidental. Es allí donde encontramos citados a Bacon, Kant, Engels, Marx, Lenin y Dostoiewski. Ya en el siglo pasado, presta atención a los grandes pensadores de la escuela de Francfort, Marx Horkheimer y Theodor W. Adorno. Rescata de Henri De Lubac la dimensión comunitaria de la salvación, tan vigente en los textos de los Padres de la Iglesia. Sin omitir una autocrítica del cristianismo moderno, en la medida que se haya centrado solamente en el individuo y su salvación.
Junto a ellos emergen testigos, uno de África y dos del Asia. Desde Sudán recoge lo que fue la existencia esclava y la experiencia liberadora de Josefina Bakhita. Desde el Vietnam, una carta de Pablo Le-Bao-Thin en la que describe su humana experiencia infernal. Cita también al “inolvidable Cardenal Nguyen Van Thuan” y sus trece años de cárcel, “en una situación de desesperación aparentemente total”.

Más cerca de nosotros
Reconoce que el descubrimiento de América y las nuevas conquistas de la técnica, han dado origen a un cambio epocal.
Más cerca de nosotros, esta nueva carta constituye una explicitación y amplificación, a la vez, del tema más recurrente en el Documento Conclusivo de Aparecida: vida, vida plena, vida abundante para todos.
Se pregunta y procura explicar qué es y en qué consiste esa vida plena, feliz, eterna, que sustenta la esperanza. Descarta que la eternidad sea como un “continuo sucederse de días del calendario”. La vislumbra más bien “como el momento pleno de satisfacción, en el cual la totalidad nos abraza y nosotros abrazamos la totalidad. Sería el momento de sumergirse en el océano del amor infinito, en el cual el tiempo –el antes y el después– ya no existe”. La vida plena es un “sumergirse siempre de nuevo en la inmensidad del ser, a la vez que estamos desbordados simplemente por la alegría”.

Horizonte ecuménico
En coherencia con su primera carta acerca del amor de caridad, esta nueva carta sobre la esperanza cristiana revela la amplitud del horizonte ecuménico.
En dos oportunidades hace referencia al diálogo inicial en la celebración del Bautismo, común a todos los cristianos: ¿qué nombre pusieron a vuestro hijo? y los padres indican el nombre; ¿qué piden a la Iglesia? y los padres y padrinos responden: el Bautismo; ¿qué les da el Bautismo? padres y padrinos responden: la vida eterna.
La caridad, la esperanza y la fe, no surgen del hombre. Son un don de Dios. Un don que recibimos gratuitamente en el Bautismo. Lo recibimos como un germen, es decir como una semilla, que ya contiene en sí toda la potencialidad, toda la substancia que habrá luego de desarrollarse, mediante el trabajo de la libertad responsable y la ayuda de la gracia.
En esta perspectiva es una carta ecuménica, apta para ser leída por todos los cristianos. Incluso por aquellos bautizados que ahora se confiesan agnósticos, es decir. «no sabe, no contesta»; también por quienes se consideran escépticos, esto es: «estoy en otra, no me interesa». Vale la pena arriesgarse a la aventura de adentrar pacientemente en ella.

Existencialmente impactante
Sin desatender las consideraciones teológicas, resulta existencialmente impactante toda la parte final de la carta, que lleva como subtítulo “«Lugares» de aprendizaje y del ejercicio de la esperanza”.
Allí afloran y se iluminan realidades bien diversas como: el deseo, la oración, la acción, el trabajo, el sufrimiento, la muerte, la libertad, el juicio, la gracia, el ofrecimiento, la purificación, el sufragio, la condenación y la salvación definitiva, entre otras.
La carta culmina, casi poéticamente, con un párrafo de radiante tono bíblico dedicado a “María, estrella de la esperanza”, reconociendo de un modo explícito que “el «reino» de Jesús era distinto de cómo lo habían podido imaginar los hombres”.

“Santa María, Madre de Dios, Madre nuestra, enséñanos a creer, esperar y amar contigo. Indícanos el camino hacia su reino. Estrella del mar, brilla sobre nosotros y guíanos en nuestro camino”.


+ Guillermo Rodríguez-Melgarejo
30 de noviembre de 2007

TEXTO COMPLETO DE LA ENCICLICA: CARTA ENCÍCLICA SPE SALVI.doc
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El Papa respondió a la carta abierta que 138 líderes musulmanes dirigieron al Santo Padre y a los responsables de las otras Iglesias y confesiones cristianas el pasado 13 de octubre acerca de las bases para el diálogo interreligioso.

Respuesta del Santo Padre a la carta abierta de los 138 líderes religiosos musulmanes


Jueves 29 de noviembre de 2007



Su Alteza Real
Príncipe Ghazi bin Muhammad bin Talal
Palacio Real
Amman
Jordan

Su Alteza Real,

El 13 de octubre de 2007, una carta abierta dirigida a Su Santidad el papa Benedicto XVI y a otros líderes cristianos fue firmada por ciento treinta y ocho líderes religiosos musulmanes, incluyendo a Su Alteza Real. Usted, a su vez, tuvo la amabilidad de presentarla al Obispo Salim Sayegh, Vicario del Patriarca latino de Jerusalén en el Jordán, con el pedido de hacerla llegar a Su Santidad.

El Papa me ha pedido expresar su gratitud a Su Alteza Real y a todos aquellos que firmaron la carta. También desea expresar su aprecio profundo por este gesto, por el espíritu positivo que inspira el texto y por el llamado a un compromiso común para promover la paz en el mundo.

Sin ignorar ni minimizar nuestras diferencias como cristianos y musulmanes, podemos, y por lo tanto, debemos ver aquello que nos une, es decir, la creencia en el Dios único, el Creador providente y Juez universal que al final de los tiempos tratará con cada cual según sus acciones. Todos estamos llamados a disponernos totalmente a Él y obedecer su sagrada voluntad.

Consciente del contenido de su Encíclica Deus Caritas Est (“Dios es Amor”), Su Santidad se sorprendió de manera particular por la atención dada en la carta al doble mandamiento de amar a Dios y al prójimo.

Como debe Usted saber, al inicio de su pontificado, el Papa Benedicto XVI afirmó: “Estoy profundamente convencido de que hemos de afirmar, sin ceder a las presiones negativas del entorno, los valores del respeto recíproco, de la solidaridad y de la paz. La vida de cada ser humano es sagrada, tanto para los cristianos como para los musulmanes. Tenemos un gran campo de acción en el que hemos de sentirnos unidos al servicio de los valores morales fundamentales.” (Discurso a los Representantes de algunas comunidades musulmanas, Colonia, 20 de agosto de 2005). Tal terreno común nos permite basar el diálogo en el efectivo respeto por la dignidad de toda persona humana, el conocimiento objetivo de la religión del otro, el compartir la experiencia religiosa, y finalmente, en el compromiso común para promover el mutuo respeto y la aceptación entre las generaciones más jóvenes. El Papa confía, que una vez alcanzado esto, será posible cooperar de un modo productivo en los campos de la cultura y la sociedad, y en la promoción de la justicia y la paz en la sociedad y en todo el mundo.

Con el propósito de alentar su loable iniciativa, tengo el agrado de comunicarle que Su Santidad desearía mucho recibir a Su Alteza Real y a un grupo limitado de los firmantes de la carta abierta, elegidos por usted. Al mismo tiempo, podría organizarse una reunión de trabajo entre su delegación y el Pontificio Consejo para el Diálogo interreligioso, con la colaboración de algunos Institutos Pontificios especializados, (como el Pontificio Instituto para estudios árabes e islámicos y la Pontificia Universidad Gregoriana). Los detalles precisos de estas reuniones podrían decidirse posteriormente, en caso que esta propuesta sea en principio aceptada por usted.

Aprovecho la ocasión para renovar y asegurar a Su Alteza Real mi más alta consideración.

Cardenal Tarcisio Bertone
Secretario de Estado

Traducción: ACI Prensa
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jueves, 29 de noviembre de 2007
Lahore (Agencia Fides) - A casi un mes de la declaración del estado de emergencia, proclamado por el Presidente Pervez Musharraf el pasado 3 de noviembre, los Obispos católicos lanzan un fuerte llamado a la nación, en el que se pide al gobierno la restauración de los derechos constitucionales y la libertad de los ciudadanos.


OBISPOS CATÓLICOS EXIGEN EL FINAL DEL ESTADO DE EMERGENCIA


La Conferencia de Obispos Católicos de Pakistán (PCBC), representando a cerca de 1.5 millón de Catóicos Pakistaníes y sirviendo al país a través de cientos de escuelas, hospitales y servicios sociales se reunieron el 23 de Noviembre de 2007 en Lahore. Mantuvieron una sesión especial para discutir la situación en el país con respecto a la imposición del estado de emergencia, creciente militancia en NWFP y en áreas tribales, obstáculos en los medios de comunicación, libre expresión y conflictos políticos en el país.

Los Obispos observaron con profunda preocupación que la situación después de la imposición de emergencia el 3 de Noviembre ha preocupado a los pakistanís, dentro y fuera, acerca de la estabilidad y pacífica transición de la democracia. Los Obispos expresaron su conmoción y condena sobre los ataques a la sociedad civil por el mero hecho de expresar su derecho de conciencia y libre expresión.

Las reuniones pacíficas de los abogados y de los activistas de los derechos humanos se interrumpieron con fuerza brutal y también se suprimieron los medios de comunicación como nunca antes. Consideramos que esto es un signo muy malo para el país, y esta preocupación grave se hace oir también por la comunidad internacional.

Mientras urgimos a todos los cristianos a rezar al Dios Todopoderoso que dé la sabiduría a los responsables de la decisión que tienen obligación de dirigir la nación fuera de esta crisis múltiple, desearíamos hacer respetuosa y fuertemente las siguientes recomendaciones a favor del pueblo de Pakistán y de la Iglesia:

Recomendamos:

• La restauración de los derechos fundamentals que requeriría el levantamiento del estado de emergencia y la vuelta a la norma constitucional sin demora.

• Como la democracia es dependiente de un sistema propio de juticia, por eso es urgente y necesario restablecer la independencia de la magistratura. Se debe permitir a los jueces puestos de hecho bajo arresto domiciliario moverse y expresarse libremente.

• Las restricciones sobre los medios de comunicación no hace juego con los ideales de una nación libre, por eso, deben terminar todos los frenos sobre la prensa y medios electrónicos.

• Se debe poner en libertad inmediatamente y sin condiciones a las personas detenidas después de la imposición de la emergencia incluyendo abogados, activistas políticos, estudiantes y defensores de los derechos humanos.

• Se debe constituir una Comisión Electoral independiente, creible y aceptable. Debería haber un elevado campo de juego para que todos los partidos luchen en las próximas elecciones generales.

• El reino de terror de las agencies no estatales a través del país debe ser contrarestado por todos los medios posibles dentro del ámbito de la ley.

Para conseguir una democracia significativa, estable y sostenible, el gobierno debería hacer esfuerzos para que una reconciliación nacional entre los partidos políticos y la sociedad civil deba permitir desempeñar su papel en todos los niveles con el fin de construir un consenso en los temas de importancia vital incluyendo el reto a construir la paz interreligiosa e intersectaria y la armonía por un pacífico ypróspero Pakistán.

Archbispo Lawrence J. Saldanha

Arzobispo de Lahore
Presidente, PCBC

Obispo Anthony T. Lobo
Obispo de Islamabad – Rawalpindi
Secretario General, PCBC


Fecha, Lahore, 23 Noviembre 2007

(Traducción particular no oficial del Inglés)


Publicado por Desconocido @ 23:23  | Hablan los obispos
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ASIA/INDONESIA - “Indonesia, país donde el diálogo interreligioso funciona y da frutos” Entrevista al Jesuita P. Ignazio Ismartono SJ, coordinador del “Servicio de crisis y reconciliación” de la Conferencia Episcopal de Indonesia

Roma (Agencia Fides) - En Indonesia, el país musulmán más populoso del mundo, el diálogo interreligioso funciona y da frutos. Las buenas relaciones entre los líderes se han consolidado y los cristianos son estimados y apreciados en la sociedad, a pesar de algunos episodios negativos, que no invalidan el cuadro general positivo. Es lo afirmado en una entrevista a la Agencia Fides por el Jesuita p. Ignazio Ismartono SJ, coordinador del “Servicio de crisis y reconciliación” de la Conferencia Episcopal de Indonesia y Vicepresidente de la Comisión para el Diálogo Interreligioso. El P. Ismartono, incansable promotor de las relaciones entre cristianos y musulmanes, nos ofrece un cuadro de la situación de Indonesia y explica los fundamentos y las perspectivas del diálogo.

Después del cambio democrático de 1998, ¿cómo se encuentra en la actualidad la situación política y social de Indonesia?

A nivel político estamos al inicio de un proceso de descentralización que se está configurando en la era post-Suharto, el dictador que gobernó el país por más de 30 años. Pero es necesario vigilar para que el centralismo estatal no si sustituya con un “centralismo local”, con hombres fuertes que imponen en las distintas regiones el modelo de un poder absoluto. La joven democracia indonesa debe dar pasos concretos de participación efectiva en el gobierno, de protagonismo de la sociedad civil a nivel local. Ciertamente la democracia no es la panacea para todos los males y debe favorecer el desarrollo económico y social. De otra manera, en un país tan diversificado como Indonesia, se corre el riesgo de la fragmentación. En las zonas del país consideradas “de riesgo” los problemas son muchos y de distinto tipo. En el Norte de Sumatra, en Aceh, donde he podido estar varias veces, se habla de la implementación de la sharia, la ley islámica. Pero la sociedad civil no la quiere. Las instancias del separatismo no dependen de la religión sino más bien de la pobreza. También en la Papua indonesa, en el extremo este del Archipiélago, la población indígena ha quedado fuera de los márgenes de desarrollo, tienen un nivel pobrísimo de instrucción y la explotación de los grandes recursos naturales, en manos de las multinacionales, no se refleja en un crecimiento de las comunidades locales. En las islas Molucas y en Solawesi (teatro de enfrentamientos interreligiosos de 1999 al 2002) la situación ha mejorado y esperamos se mantenga estable. Pero en general hoy en Indonesia el mayor problema es la falta de trabajo, tenemos 42 millones de desocupados, lo que genera pobreza, miseria y tensión social.

¿Actualmente, cómo se constituye el factor “religión” en la vida nacional?

Las dos principales organizaciones islámicas, “Nahdlatul Ulama” y “Muhammadiyah” (que cuentan compresivamente con casi 70 millones de seguidores) continúan a determinar el escenario nacional. Si éstas actúan de manera correcta, haciéndose portadoras de valores y de justas batallas, promoviendo la concordia, el país invocará el camino de la armonía social. El gobierno es consiente del rol clave que estas organizaciones tienen, por lo que trata de involucrarlas. Ciertamente aún existen pequeños grupos que apuestan por la violencia. Lo paradójico es que hay factores y elementos no religiosos que crean problemas religiosos: la repartición de los recursos naturales, los medios de comunicación y la globalización que crean marginación. Por otro lado en Indonesia se hace un uso instrumental de la religión con motivos políticos. Es importante que la gente tome conciencia de este riesgo. Por parte nuestra, en cuanto cristianos, buscamos evitar a toda costa cualquier conflicto, buscamos mantener buenas relaciones con los musulmanes y de promover manifestaciones y campañas comunes para evitar estos peligros.

¿Cuál es la base, el marco que hace funcionar bien el diálogo interreligioso en Indonesia?

El marco que garantiza el diálogo es la “Pancasila”, la filosofía que está a la base del estado, sancionada por la Constitución. Es la filosofía de los cinco principios (panca = cinco, silo = principio): fe en un único Dios supremo; humanidad justa y civil; unidad de Indonesia; democracia guiada por la sabiduría; justicia social. La Pancasila indica lo que hay de bueno en cada religión, los principios comunes como solidaridad, respeto, justicia y por lo tanto es de ayuda a un recorrido de diálogo. La Pancasila es un instrumento para servir, no para dominar: sirve para reafirmar la unidad de Indonesia y el compromiso común de la población indonesia de respetar y promover algunos valores fundamentales, que garantizan la paz y la estabilidad.
En cuanto creyentes en Cristo, es necesario que desarrollemos en la nación un espíritu de fraternidad, igualdad entre comunidad de cultura, etnia y fe diversa, como base de referencia para una coexistencia pacífica. Debemos hacer crecer en todos una actitud positiva y abierta, en el conocimiento recíproco, escucha, comprensión y diálogo.

¿Piensa que el modelo de diálogo entre los líderes en Indonesia pueda ser exportable, y quizás pueda representar un paradigma para otras áreas del mundo?

Para un hombre como yo que busca comprender los localismos (e Indonesia es una nación densa de particularismos, idiomas, culturas, razas, religiones), es difícil hablar de comparaciones o paradigmas. Es necesario considerar siempre el trasfondo histórico y cultural: cuando el Islam llegó a Indonesia, encontró una cultura plasmada por el espíritu hindú-budista; asimismo llegó gracias a los comerciantes, no con la violencia. Los mercaderes árabes respetaron las tradiciones y los usos locales: así el Islam se introdujo gradualmente en la sociedad y en la tradición cultural de Java con discreción, y sin eliminar la tradición. Las modalidades del diálogo están siempre influenciadas por el trasfondo histórico-cultural. El Medio Oriente, por ejemplo, tiene una historia político-social completamente diversa. Tal vez se puede decir que desde el Medio Oriente se puede mirar más allá, hacia el Extremo Oriente, para aferrar algunas dinámicas y estrategias, sobre cómo llevar adelante un diálogo y un encuentro fructuoso entre religiones y culturas, especialmente en la vertiente islámico-cristiana. Es interesante que el gobierno indonesio se haga promotor de un forum religioso y de un modelo de buenas relaciones entre líderes y comunidades de fe diversa.

¿Cómo es considerada la Iglesia en Indonesia?

La Iglesia (los católicos son 6 millones) goza de gran consideración de parte de la gente porque hace mucho en el campo de la instrucción y de la salud. Estas obras son bastante apreciadas sobre todo en el área rural, donde frecuentemente no hay otras estructuras estatales. Queremos servir a las personas en el mejor modo posible, asistiendo sobre todo a los pobres. Los hospitales católicos tienen una sección especial para los indigentes, que no tienen ni siquiera la asistencia sanitaria de base. Los Obispos están construyendo la Caritas indonesa que se llama “Karina”: un gran paso hacia delante para el movimiento de solidaridad que la Iglesia ha siempre asegurado al pueblo indonesio, como se ha visto también en ocasión del tsunami o de los últimos desastres naturales en Java. (PA) (Agencia Fides 28/11/2007 Líneas 75 Palabras 1147)
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Mensaje que ha enviado Benedicto XVI con motivo de la Jornada Mundial del Emigrante y el Refugiado que se celebrará el 13 de enero de 2008 con el tema: «Los jóvenes migrantes».


Queridos hermanos y hermanas:
El tema de la Jornada Mundial del Emigrante y el Refugiado invita este año a reflexionar en particular sobre los jóvenes migrantes. En efecto, las crónicas diarias hablan con frecuencia de ellos. El amplio proceso de globalización del mundo lleva consigo una necesidad de movilidad que impulsa también a muchos jóvenes a emigrar y a vivir lejos de sus familias y de sus propios países. Como consecuencia de esto, la juventud dotada de los mejores recursos intelectuales abandona a menudo los países de origen, mientras en los países que reciben a los migrantes rigen normas que dificultan su efectiva integración. De hecho, el fenómeno de la emigración va aumentando siempre más y abarca un gran número de personas de todas las condiciones sociales. Por consiguiente, con razón, las instituciones públicas, las organizaciones humanitarias y también la Iglesia católica dedican muchos de sus recursos para atender a estas personas en dificultad.

Los jóvenes migrantes son particularmente sensibles a la problemática constituida por la denominada "dificultad de la doble pertenencia": por un lado, sienten vivamente la necesidad de no perder la cultura de origen, mientras, por el otro, surge en ellos el comprensible deseo de insertarse orgánicamente en la sociedad que los acoge, sin que esto, no obstante, implique una completa asimilación y la consiguiente pérdida de las tradiciones ancestrales. Entre esa juventud están las jóvenes, más fácilmente víctimas de la explotación, de chantajes morales e incluso de toda clase de abusos. ¿Qué decir de los adolescentes, de los menores no acompañados, que constituyen una categoría en peligro entre los que solicitan asilo? Estos chicos y chicas terminan con frecuencia en la calle, abandonados a sí mismos y víctimas de explotadores sin escrúpulos que, más de una vez, los transforman en objeto de violencia física, moral y sexual.

Si observamos más de cerca el sector de los migrantes forzosos, de los refugiados, de los prófugos y de las víctimas del tráfico de seres humanos, encontramos, desafortunadamente, muchos niños y adolescentes. A este respecto, es imposible callar ante las imágenes desgarradoras de los grandes campos de prófugos y de refugiados, presentes en distintas partes del mundo. ¿Cómo no pensar que esos pequeños seres han llegado al mundo con las mismas, legítimas esperanzas de felicidad que los otros? Y, al mismo tiempo, ¿cómo no recordar que la infancia y la adolescencia son fases de fundamental importancia para el desarrollo del hombre y de la mujer, y requieren estabilidad, serenidad y seguridad? Estos niños y adolescentes han tenido como única experiencia de vida los "campos" de permanencia obligatoria, donde se hallan segregados, lejos de los centros habitados y sin la posibilidad de ir normalmente a la escuela. ¿Cómo pueden mirar con confianza hacia su propio futuro? Es cierto que se está haciendo mucho por ellos, pero es verdad también que es necesario dedicarse aún más a ayudarles, mediante la creación de estructuras idóneas de acogida y de formación.

Desde esta perspectiva, precisamente, se plantea la siguiente pregunta: ¿cómo responder a las expectativas de los jóvenes migrantes? ¿Qué hacer para satisfacerlas? Desde luego, hay que contar, en primer lugar, con el apoyo de la familia y de la escuela. Pero, ¡cuán complejas son las situaciones, y numerosas las dificultades que encuentran estos jóvenes en sus contextos familiares y escolares! En las familias se han olvidado los papeles tradicionales que existían en los países de origen y se asiste con frecuencia a un choque entre los padres, que han permanecido anclados a la propia cultura, y los hijos, aculturados con gran rapidez en los nuevos contextos sociales. No hay que descuidar, sin embargo, el esfuerzo que los jóvenes deben realizar para insertarse en los itinerarios educativos vigentes en los países que los acogen. El mismo sistema escolar, por tanto, debería tener en cuenta su situación y prever, para los jóvenes inmigrados, caminos específicos formativos de integración, apropiados a sus necesidades. Será muy importante, también, tratar de crear en las aulas un clima de respeto recíproco y diálogo entre todos los alumnos, sobre la base de los principios y valores universales que son comunes a todas la culturas. El empeño de todos ) docentes, familias y estudiantes ) contribuirá, ciertamente, a ayudar a los jóvenes migrantes a afrontar del mejor modo posible el desafío de la integración y les dará la posibilidad de adquirir todo aquello que puede ser provechoso para su formación humana, cultural y profesional. Esto vale aún más para los jóvenes refugiados, para los que habrá que preparar programas adecuados, tanto en el ámbito escolar como en el del trabajo, con el objeto de garantizarles una preparación, proporcionándoles las bases necesarias para una correcta integración en el nuevo mundo social, cultural y profesional.

La Iglesia considera con especial atención el mundo de los migrantes y pide a los que han recibido en sus países de origen una formación cristiana que hagan fructificar ese patrimonio de fe y de valores evangélicos para que se pueda dar un testimonio coherente en los distintos contextos existenciales. Por esto, precisamente, invito a las comunidades eclesiales de llegada a que acojan cordialmente a los jóvenes y a los pequeños con sus padres, tratando de comprender sus vicisitudes y de favorecer su integración.

Existe, además, entre los migrantes, como ya lo escribí en el Mensaje del año pasado, una categoría que se ha de tener especialmente en cuenta, a saber, la de los estudiantes de otros países que, por motivos de estudio se encuentran lejos de casa. Su número aumenta continuamente; son jóvenes que necesitan una pastoral específica porque no sólo son estudiantes, como todos, sino también migrantes temporales. A menudo se sienten solos, bajo la presión del estudio, y a veces oprimidos por las dificultades económicas. La Iglesia, con materna solicitud, los mira con afecto y procura realizar intervenciones específicas, pastorales y sociales, que tengan en cuenta los grandes recursos de su juventud. Es preciso, igualmente, ayudarles a abrirse al dinamismo de la dimensión intercultural, enriqueciéndose al estar en contacto con otros estudiantes de culturas y religiones distintas. Para los jóvenes cristianos, esta experiencia de estudio y de formación puede ser un campo útil para madurar su fe, estimulada a abrirse a ese universalismo que es elemento constitutivo de la Iglesia católica.
Queridos jóvenes migrantes: preparaos a construir, con vuestros coetáneos, una sociedad más justa y fraterna, cumpliendo escrupulosamente y con seriedad vuestros deberes con vuestras familias y con el Estado. Respetad las leyes y no os dejéis llevar nunca por el odio y la violencia. Procurad, más bien, ser protagonistas, desde ahora, de un mundo donde reinen la comprensión y la solidaridad, la justicia y la paz. En particular a vosotros, jóvenes creyentes, os pido que aprovechéis el tiempo de vuestros estudios para crecer en el conocimiento y en el amor a Cristo. Jesús quiere que seáis verdaderos amigos suyos y por esto es necesario que cultivéis constantemente una íntima relación con Él en la oración y en la dócil escucha de su Palabra. Él quiere que seáis sus testigos y por eso es preciso que os comprometáis a vivir con valor el Evangelio, traduciéndolo en gestos concretos de amor a Dios y de servicio generoso a los hermanos. La Iglesia también os necesita y cuenta con vuestra aportación. Podéis desarrollar una función providencial en el actual contexto de la evangelización. Originarios de culturas distintas, pero unidos todos por la pertenencia a la única Iglesia de Cristo, podéis mostrar que el Evangelio está vivo y es apropiado para cada situación; es un mensaje antiguo y siempre nuevo; Palabra de esperanza y de salvación para los hombres de todas las razas y culturas, de todas las edades y de todas las épocas.

A María, Madre de toda la humanidad, y a José, su castísimo esposo, ambos prófugos con Jesús en Egipto, les encomiendo cada uno de vosotros, vuestras familias, los que trabajan, de distintos modos, en vuestro amplio mundo de jóvenes migrantes, los voluntarios y los agentes de pastoral que os acompañan con su disponibilidad y su apoyo de amigos.

Que el Señor esté siempre cerca de vosotros y de vuestras familias, para que, juntos, podáis superar los obstáculos y las dificultades materiales y espirituales que encontráis en vuestro camino. Acompaño estos votos con una especial Bendición Apostólica para cada uno de vosotros y para las personas que os rodean.

Vaticano, 18 de octubre, 2007
BENEDICTUS PP. XVI


[Traducción distribuida por la Santa Sede
© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por Desconocido @ 22:38  | Habla el Papa
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ZENIT publica la intervención que pronunció Benedicto XVI el miércoles, 28 de Noviembre de 2007, durante la audiencia general, en la que meditó sobre la figura de San Efrén, considerado como el más grande de los padres de la Iglesia en Siria.

Queridos hermanos:

Según una opinión común hoy, el cristianismo sería una religión europea, que habría exportado la cultura de este continente a otros países. Pero la realidad es mucho más compleja, pues la raíz de la religión cristiana se encuentra en el Antiguo Testamento y, por tanto, en Jerusalén y en el mundo semítico. El cristianismo se alimenta siempre de esta raíz del Antiguo Testamento. Su expansión en los primeros siglos tuvo lugar tanto hacia occidente, hacia el mundo greco-latino, donde después inspiró la cultura Europa, como hacia oriente, hasta Persia, la India, ayudando de este modo a suscitar una cultura específica, con lenguas semíticas, y con una propia identidad.

Para mostrar esta multiformidad cultural de la única fe cristiana de los inicios, en la catequesis del miércoles pasado hablé de un representante de este otro cristianismo, Afraates el sabio persa, para nosotros casi desconocido. En esta misma línea quisiera hablar hoy de san Efrén el sirio, nacido en Nísibis en torno al año 306 en el seno de una familia cristiana.

Fue el representante más importante del cristianismo en el idioma siríaco y logró conciliar de manera única la vocación de teólogo con la de poeta. Se formó y creció junto a Santiago, obispo de Nísibis (303-338), y junto a él fundó la escuela teológica de su ciudad. Ordenado diácono, vivió intensamente la vida de la comunidad local hasta el año 363, en el que Nísibis cayó en manos de los persas. Entonces Efrén emigró a Edesa, donde continuó predicando. Murió en esta ciudad en el año 373, al quedar contagiado en su obra de atención a los enfermos de peste.

No se sabe a ciencia cierta si era monje, pero en todo caso es seguro que decidió seguir siendo diácono durante toda su vida, abrazando la virginidad y la pobreza. De este modo, en el carácter específico de su cultura, se puede ver la común y fundamental identidad cristiana: la fe, la esperanza --esa esperanza que permite vivir pobre y casto en este mundo, poniendo toda expectativa en el Señor-- y por último la caridad, hasta ofrecer el don de sí mismo en el cuidado de los enfermos de peste.

San Efrén nos ha dejando una gran herencia teológica: su considerable producción puede reagruparse en cuatro categorías: obras escritas en prosa (sus obras polémicas y los comentarios bíblicos); obras en prosa poética; homilías en verso; y por último los himnos, sin duda la obra más amplia de Efrén. Es un autor prolífico e interesante en muchos aspectos, pero sobre todo desde el punto de vista teológico.

El carácter específico de su trabajo consiste en unir teología y poesía. Al acercarnos a su doctrina, tenemos que insistir desde el inicio en esto: hace teología de forma poética. La poesía le permite profundizar en la reflexión teológica a través de paradojas e imágenes. Al mismo tiempo, su teología se hace liturgia, se hace música: de hecho, era un gran compositor, un músico. Teología, reflexión sobre la fe, poesía, canto, alabanza a Dios, van juntos; y, precisamente por este carácter litúrgico, aparece con nitidez en la teología de Efrén la verdad divina. En la búsqueda de Dios, al hacer teología, sigue el camino de la paradoja y del símbolo. Privilegia las imágenes contrapuestas, pues le sirven para subrayar el misterio de Dios.

Ahora no puedo hablar mucho de él, en parte porque es difícil de traducir la poesía, pero para dar al menos una idea de su teología poética quisiera citar pasajes de dos himnos. Ante todo, y de cara también al próximo Adviento, os propongo unas espléndidas imágenes tomadas de los himnos «Sobre la natividad de Cristo». Ante la Virgen, Efrén manifiesta con inspiración su maravilla:

«El Señor vino a ella
para hacerse siervo.
El Verbo vino a ella
para callar en su seno.
El rayo vino a ella
para no hacer ruido.
El pastor vino a ella,
y nació el Cordero, que llora dulcemente.
El seno de María
ha trastocado los papeles:
Quien creó todo
se ha apoderado de él, pero en la pobreza.
El Altísimo vino a ella (María),
pero entró humildemente.
El esplendor vino a ella,
pero vestido con ropas humildes.
Quien todo lo da
experimentó el hambre.
Quien da de beber a todos
Sufrió la sed.
Desnudo salió de ella,
quien todo lo reviste (de belleza)» (Himno «De Nativitate» 11, 6-8).

Para expresar el misterio de Cristo, Efrén utiliza una gran variedad de temas, de expresiones, de imágenes. En uno de sus himnos pone en relación a Adán (en el paraíso) con Cristo (en la Eucaristía).

«Fue cerrando
con la espada del querubín,
hasta dejar cerrado
el camino del árbol de la vida.
Pero para los pueblos,
el Señor de este árbol
se ha entregado él mismo como alimento,
como oblación (eucarística).
Los árboles del Edén
fueron dados como alimento
al primer Adán.
Por nosotros el jardinero
del Jardín en persona
se hizo alimento
para nuestras almas.
De hecho, todos nosotros habíamos salido
del Paraíso junto con Adán,
que lo dejó a sus espaldas.
Ahora que ha sido retirada la espada,
abajo (en la cruz) por la lanza
podemos regresar» (Himno 49, 9-11).

Para hablar de la Eucaristía, Efrén utiliza dos imágenes: las brasas o el carbón ardiente, y la perla. El tema de las brasas está tomado del profeta Isaías (Cf. 6, 6). Es la imagen del serafín, que toma las brasas con las tenazas y roza simplemente los labios del profeta para purificarlos; el cristiano, por el contrario, toca y digiere las mismas Brasas, al mismo Cristo:

«En tu pan se esconde el Espíritu,
que no puede digerirse;
en tu vino está el fuego, que no puede beberse.
El Espíritu en tu pan, el fuego en tu vino:
ésta es la maravilla acogida por nuestros labios.
El serafín no podía acercar sus dedos a las brasas,
a las que sólo pudieron acercarse los labios de Isaías;
ni los dedos las tomaron, ni los labios las digirieron;
pero el Señor nos ha concedido a nosotros ambas cosas.
El fuego descendió con ira para destruir a los pecadores,
pero el fuego de la gracia desciende sobre el pan y allí permanece.
En vez del fuego que destruyó al hombre,
hemos comido el fuego en el pan
y hemos sido salvados» (Himno «De Fide», 10, 8-10).

Un ejemplo más de los himnos de san Efrén, donde habla de la perla como símbolo de la riqueza y de la belleza de la fe:

«Coloqué (la perla), hermanos, en la palma de mi mano
para poder examinarla.
La observé por todos los lados:
tenía el mismo aspecto desde todos los lados.
Así es la búsqueda del Hijo, inescrutable,
pues es totalmente luminosa.
En su limpidez, vi al Límpido,
que no se opaca;
en su pureza,
vi al símbolo del cuerpo de nuestro Señor,
que es puro.
En su carácter indivisible, vi la verdad,
que es indivisible» (Himno sobre la Perla 1, 2-3).

La figura de Efrén sigue siendo plenamente actual para la vida de varias Iglesias cristianas. Lo descubrimos en primer lugar como teólogo, que a partir de la Sagrada Escritura reflexiona poéticamente en el misterio de la redención del hombre realizada por Cristo, Verbo de Dios encarando. Hace una reflexión teológica expresada con imágenes y símbolos tomados de la naturaleza, de la vida cotidiana y de la Biblia. Efrén confiere a la poesía y a los himnos para la Liturgia un carácter didáctico y catequético; se trata de himnos teológicos y, al mismo tiempo, adecuados para ser recitados en el canto litúrgico. Efrén se sirve de estos himnos para difundir, con motivo de las fiestas litúrgicas, la doctrina de la Iglesia. Con el pasar del tiempo, se han convertido en un instrumento catequético sumamente eficaz para la comunidad cristiana.

Es importante la reflexión de Efrén sobre el tema de Dios creador: en la creación no hay nada aislado, y el mundo es, junto a la Sagrada Escritura, una Biblia de Dios. Al utilizar de manera equivocada su libertad, el hombre trastoca el orden del cosmos. Para Efrén, dado que no hay Redención sin Jesús, tampoco hay Encarnación sin María. Las dimensiones divinas y humanas del misterio de nuestra redención se encuentran en los escritos de Efrén; de manera poética y con imágenes tomadas fundamentalmente de las Escrituras, anticipa el trasfondo teológico y en cierto sentido el mismo lenguaje de las grandes definiciones cristológicas de los Concilios del siglo V.

Efrén, honrado por la tradición cristiana con el título de «cítara del Espíritu Santo», decidió seguir siendo diácono de su Iglesia durante toda la vida. Fue una decisión decisiva y emblemática: fue diácono, es decir servidor, ya sea en el ministerio litúrgico, ya sea de manera más radical en el amor a Cristo, cantado por él de manera sin par, ya sea por último en la caridad a los hermanos, a quienes introdujo con maestría excepcional en el conocimiento de la Revelación divina.


[Al final de la audiencia, el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español, dijo:]

Queridos hermanos y hermanas:
San Efrén puede ser considerado el más grande de los Padres siríacos, así como el poeta más renombrado de toda la época patrística. Permaneció como diácono hasta su muerte en Edesa, a causa de la peste contraída mientras curaba a los enfermos. En sus muchas obras consiguió armonizar su vocación de teólogo con la de poeta, sirviéndose de imágenes, símbolos y paradojas, para expresar y profundizar sus reflexiones teológicas. En efecto, Efrén compuso muchas poesías e himnos litúrgicos para difundir entre los fieles la doctrina de la Iglesia. Destaca ante todo su reflexión sobre Dios creador; para él la creación, junto con la Sagrada Escritura, es como una Biblia de Dios. La presencia de Jesús en el seno de María le lleva a considerar la altísima dignidad y el papel fundamental de la mujer, hablando siempre de ella con sensibilidad y respeto. Además, en los textos de Efrén se encuentran ya las dimensiones humana y divina del misterio de la redención, anticipando así el trasfondo teológico y hasta el mismo lenguaje de las grandes definiciones cristológicas de los Concilios del siglo V.

Saludo cordialmente a los visitantes de lengua española. En particular, a los distintos grupos venidos de Argentina, España, México, y de otros países latinoamericanos. Siguiendo la enseñanza y el ejemplo de san Efrén, os invito a dejaros guiar en vuestras vidas por el amor de Cristo, para servir a Dios y a los hermanos con generosa y alegre dedicación. Muchas gracias.

Traducción del original italiano realizada por Jesús Colina
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miércoles, 28 de noviembre de 2007
Artículo publicado en la revita "Iglesia Nivariense", número 78 NOVIEMBRE 2007


EONARDO RUIZ DEL CASTILLO
DIRECIUR DE CARITAS DIOcE&ANA DE TENERIFE


MI NOMBRE ES CÁRITAS


• H ola!, ¿qué tal?... ¿Cómo te llamas?... ¡Qué bonito
nombre!... ¿Cuántos años tienes?... ¡Claro, es cierto!... no es relevante... a mí no me importa la edad, sino el deseo de participar... Te lo preguntaba porque veo que eres muy joven y eso me produce una profunda alegría, porque cuando veo a los jóvenes acerca-ros a mí, me lleno de gozo.

Mi nombre es Cáritas y llevo grabado en él el AMOR. El Amor que Cristo nos transmitió a favor de los más empobrecidos de nuestra sociedad. No en vano mi nombre significa eso. ¿Conoces la Carta Encíclica de nuestro Papa Benedicto XVI, "Deus Caritas Est?... ¡Me alegro que la hayas leído varias veces!... Entonces sabrás que su título se traduce como: "Dios es Amor". ¿Lo ves?... Cáritas = Amor...

¡Sí, dime!... ¡Buena pregunta me haces!... Mi edad es de relativa juventud; en España fui creada en el año 1947 y aquí en Tenerife, seis años después, o sea en 1953, siendo mi primer Delegado el Reverendo Don Luís Reyes Pérez, fallecido el pasado año 2006.

Estoy arropada por una serie de personas —voluntarias y contratadas que viven y manifiestan su compromiso con los pobres. Que transmiten a ellos su amor, su profundo amor por los que llamo los últimos y no atendidos. También hay quienes los definen como los sin voz. Ten en cuenta que las personas contratadas están conmigo por ese amor profundo y desinteresado hacia los que tocan mi puerta en demanda de ayuda, atención, cariño, escucha y muchas otras cosas más. Porque son capaces y, podrían hacerlo, de estar trabajando en otro lugar con mejor remuneración y menos horas
de jornada; pero eso no les llena, no les complace; porque su amor preferencial por los empobrecidos y necesitados, es primordial a cualquier otra connotación.

Las Cáritas Parroquiales y Arciprestales de la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna o Nivariense (Tenerife), hacen la Cáritas Diocesana de Tenerife. Soy la expresión concreta del Amor de Dios a los hombres y mujeres, desde la Iglesia de Cristo, que se manifiesta de forma prioritaria a los más necesitados. También el cauce ordinario y oficial de la Iglesia particular para la acción caritativo-social. ¿Ves?... "Soy la expresión concreta del amor..." Amor; todo en mí es Amor, ya te lo dije antes...

No es posible en tan poco tiempo hablarte de todo cuanto hago por esas personas que se encuentran en exclusión social y, en muchos casos, sin un techo; sin un hogar. Los resultados son gracias al esfuerzo extraordinario y la dedicación plena y absoluta de quienes te decía: Voluntarios y contrata-dos, y por la generosidad de personas muy sensibles que me apoyan y me ayudan, no sólo económicamente sino con otras muchas obras que son fundamenta-les para yo poder dar no sólo el pez que alimenta a esas personas, sino las enseñanzas necesarias para que aprendan a pescar, y finalmente entregarles la caña. También el buen hacer del estamento público y privado a modo de subvenciones, me permite (en un alto porcentaje) llevar a cabo mi labor.

Mi campo de actuación es muy amplio y abarca las casas de acogida en Santa Cruz de Tenerife y Puerto de la Cruz; un Centro de baja exigencia para quienes de día están deambulando por las calles en Santa Cruz; un centro
para la atención a personas con problemas de alcohol; otro centro para enfermos de VIH (SIDA), único en Canarias; dos casas de acogida para inmigrantes, una en Santa Cruz y otra en Granadilla; un centro de asesoramiento, orientación jurídica y atención social básica para inmigrantes en Santa Cruz... dentro del colectivo en exclusión. Un programa de mujer para su inserción en el mundo laboral; programas de familia como Atacaite, para mujeres solas y familias monoparentales; otro para mujeres jóvenes con hijos; centros de día para mayo-res de 65 años y un hogar tutelado para estos mayores... y un largo etcétera que abarca también el Arca de Empleo con diversidad de cursos para la formación y apoyo a la inserción laboral, a través de convenios con el Servicio Canario de Empleo. Precisamente espero poder comenzar en breve tres cursos: Carpintería de la madera, Agricultura Ecológica y Confección Textil.

¿Te has hecho una idea de mis actividades?... ¿Sí?... ¡Cuánto me alegro!... Pues ahora sólo me queda pedir tu colaboración. Porque necesito aumentar el voluntariado; necesito a personas voluntarias que se impliquen en tareas con mayo-res, con inmigrantes, con el grupo de los sin techo-sin hogar... con un colectivo muy dificil pero que no por ello podemos dejar de lado: enfermos de VIH (Sida). ¿Te decides?... ¡Anda!, contacta conmigo en el teléfono 922 277 212 y pregunta por el Departamento de Promoción y Animación de la Comunidad; ellos te informarán de todo cuánto quieras saber. Yo te lo agradeceré... pero sobre todo las personas con las que vas a trabajar y vas a transmitirles tu amor desinteresado, que son muchas. Gracias.
Publicado por Desconocido @ 23:16  | Artículos de interés
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Cáritas
Diocesano de
Tenerife

Santa Cruz de Santiago de Tenerife,
Noviembre de 2007



Estimado Hermano Sacerdote:

Esta no pretende ser una carta más entre los Servicios Generales de Cáritas y usted, sino que su objetivo es comunicarnos con nuestros hermanos responsables de Parroquias y de sus Cáritas, para casi inmersos en las fiestas navideñas, enviarle nuestra Felicitación con el ruego de que la haga extensiva a toda la comunidad parroquial. Al mismo tiempo le agradecemos la aportación económica que su parroquia viene realizando a lo largo del año en favor de los más pobres, a través de las colectas del Primer Domingo de Mes y vísperas (colectas para Cáritas). Agradecimiento, porque no olvidamos el valioso apoyo de esa parroquia para los últimos y y no atendidos, que es el ser y estar de Cáritas.

Igualmente damos las gracias a las comunidades parroquiales por su implicación en la Campaña de Perú, con motivo del terremoto de agosto pasado; informándoles que la recaudación obtenida en la Diócesis hasta el cierre de campaña, asciende a 98.420,10 Euros.

Le informamos además que, como todos los años éste, la Campaña de Navidad que Cáritas lleva a cabo, sigue con el lema iniciado el pasado año 2006: «Los Derechos Humanos son universales, las oportunidades deberían serio», dedicado específicamente a otro Derecho fundamental como la Salud: «Primeros auxilios. Segundas oportunidades». Sabemos que las personas ca-rentes de recursos y en exclusión están expuestas a altos riesgos personales y ambientales, careciendo en muchos casos de acceso a la información y a la asistencia sanitaria. Si mejoramos la salud de estas personas, podremos prevenir la pobreza y generar mayor riqueza. Permítame que le hagamos una sugerencia, en base a la campaña navideña que se haga en su parroquia o Cáritas parroquial. ¿Podría ir destinada a paliar estas carencias en la sanidad de las personas que no se les reconoce aún ese derecho? En sus manos dejamos la decisión.

Por otro lado, con la finalización del año y para cerrar el ejercicio contable, ROGAMOS a aquellas parroquias que por cualquier causa se hayan retrasado en ingresar el 20% de las colectas del primer domingo de mes, correspondiente al ejercicio 2007, en concepto de «Primeros Domingos de mes y Vísperas» y nos las remitan a lo largo de este mes de Diciembre. Ese 20% se seguirá ingresando en la cuenta corriente de CajaCanarias n° 2065 0000 06 1 114000222.

En los primeros meses del próximo 2008 remitiremos cuadrante de las aportaciones correspondientes al año 2007, por las parroquias que conforman su arciprestazgo, para su comprobación y corrección por si hubiera algún error de cualquier índole.

Reiterando nuestro agradecimiento por su estimable colaboración, para cualquier duda, o aclaración económica, puede ponerse en contacto con el Administrador de los Servicios Generales, Francisco Fumero, en el número de teléfono 922 277 212.

Fraternalmente en Cristo.

Leornardo Luis del Castillo
Director

Aurelio Feliciano Sosa
Delegado Episcopal


Cl. Juan Pablo II, n° 23 - Entlo. izqda. - Tfno. 922 277 212 - Fax: 922 277 250 - 38004 SANTA CRUZ DE TENERIFE
Web: www.caritastenerife.org
E-Mail: serviciosgenerales@caritastenerife.org
Publicado por Desconocido @ 23:12  | Comunicados Diocesanos
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San José (Agencia Fides) - Los Obispos de Costa Rica se han pronunciado en un comunicado sobre el Tratado de sobre la aprobación del Proyecto de Ley “Adhesión de Costa Rica al Tratado de Budapest sobre el reconocimiento del Depósito de Microorganismos a los fines del Procedimiento en Materia de Patentes”.


OBISPOS SE PRONUNCIAN SOBRE EL TRATADO DE BUDAPEST



A la Opinión Pública
Comunicado de la Conferencia Episcopal de Costa Rica


Aprobación del Proyecto de Ley “Adhesión de Costa Rica al Tratado de Budapest sobre el reconocimiento del Depósito de Microorganismos a los fines del Procedimiento en Materia de Patentes”
Los Obispos de la Conferencia Episcopal de Costa Rica considerando:

1. Que el ser humano creado a imagen y semejanza de Dios, posee una dignidad que no debemos ofender o mancillar sino, al contrario, todos estamos obligados a respetar y promover.

2. Que el don de la vida es un regalo de Dios que debemos cuidar desde el momento de la concepción (esto es, desde la fertilización del óvulo y fecundación) hasta su muerte natural.

3. Que bajo el expediente número 16.123 de la Asamblea Legislativa, se tramita el Proyecto de Ley Adhesión de Costa Rica al Tratado de Budapest sobre el Reconocimiento Internacional del Depósito de Microorganismos a los fines del Procedimiento en Materia de Patentes.

4. Que con el Tratado de Budapest se crean una serie de instituciones denominadas "autoridades internacionales de depósito" las cuales, son instituciones científicas que funcionan como un “banco de cultivos”, capaces de conservar los microorganismos que les sean depositados.

5. Que el Tratado de Budapest no define el término “microorganismo” por lo que, el mismo, puede ser interpretado en sentido amplio, a criterio de cada parte contratante.

6. Que quienes promueven la adhesión del Tratado de Budapest manifiestan que "nuestra legislación nacional define el término microorganismo en el artículo 7 inciso 23 de la Ley N.º 7788, Ley de Biodiversidad"[1], a saber:"Microorganismo: Organismos unicelulares y multicelulares capaces de realizar sus procesos vitales, independientemente de otros organismos. Incluye también los virus."

7. Que hay ciudadanos quienes, de forma seria y responsable, se oponen al Tratado de Budapest, por la falta de definición de microorganismo y al considerar que "esta ausencia de definición, deja en primera instancia al Tratado sin un objeto definido, restándole al mismo la seguridad jurídica necesaria para su implementación. En añadidura, esta situación, no sólo da pie a un eventual choque de criterios entre las Partes; sino que deja un amplio espectro para la categorización de microorganismos; lo que sin la estipulación de las debidas excepciones abre la posibilidad de registrar organismos no patentables desde una visión bioética, como material genético humano, por ejemplo, pero también “cualquier material biológico” que según se desprende de documentos oficiales puede ir desde ADN, ARN, semilla, embriones y nematodos, que de ninguna manera podrían calificar como “microorganismos”. [2]

8. Que la Conferencia Episcopal de Costa Rica comparte la preocupación de que el Tratado de Budapest, en la corriente legislativa, al no definir que los gametos y embriones humanos están excluidos como “microorganismos”, podría ser interpretado ahora o en el futuro, como que el término los incluye, lesionando así la dignidad de la persona y sus derechos.

9. Que el ordenamiento jurídico costarricense se ha caracterizado por ser respetuoso de la vida humana desde el momento de la concepción hasta la muerte natural. Entre otras normas supra legales, se encuentran el artículo 21 de la Constitución Política, el artículo 4 de la Convención Americana de Derechos Humanos, y el preámbulo y el artículo 6 de la Convención de los Derechos del Niño.

10. Que de conformidad con el artículo 12 del Código de la Niñez y de la Adolescencia las personas menores de edad tienen derecho a la vida desde el momento de la concepción y de conformidad con el artículo 31 del Código Civil “se reputa nacida para todo lo que la favorezca desde 300 días antes de su nacimiento.”

11. Que la reiterada jurisprudencia de la Sala Constitucional, de acatamiento obligatorio por disposición de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, ha defendido la dignidad del ser humano y el derecho a la vida desde el momento de la concepción, indicando que: “… acepta que los avances científicos y tecnológicos en el campo de la medicina, en general, tienden al mejoramiento de las condiciones de vida del ser humano. (...) Sin embargo, es preciso cuestionarse si todo lo científicamente posible es compatible con las normas y principios que tutelan la vida humana, vigentes en Costa Rica, y, hasta qué punto, la persona humana admite ser objeto o resultado de un procedimiento técnico de producción. Cuando el objeto de la manipulación técnica es el ser humano, (...) el análisis debe superar el plano de lo técnicamente correcto o efectivo. Debe prevalecer el criterio ético que inspira los instrumentos de Derechos Humanos suscritos por nuestro país: el ser humano nunca puede ser tratado como un simple medio, pues es el único que vale por sí mismo y no en razón de otra cosa. Si hemos admitido que el embrión es un sujeto de derecho y no un mero objeto, debe ser protegido igual que cualquier otro ser humano. Solamente la tesis contraría permitiría admitir que sea congelado, vendido, sometido a experimentación e, incluso, desechado (...) El embrión humano es persona desde el momento de la concepción, por lo que no puede ser tratado como objeto, para fines de investigación, ser sometido a procesos de selección, conservado en congelación, y lo que es fundamental para la Sala, no es legítimo constitucionalmente que sea expuesto a un riesgo desproporcionado de muerte" (voto 2306-2000).

12. Que de acuerdo con una interpretación hermenéutica del derecho, de aprobarse el Tratado de Budapest, éste necesariamente deberá ser interpretado en concordancia con todo el ordenamiento jurídico costarricense, es decir de forma tal que no lesione la dignidad del ser humano ni su derecho inviolable a la vida.

13. Que en Costa Rica, la consulta preceptiva de constitucionalidad, es un requisito sustancial de rango constitucional para la incorporación de tratados internacionales, según lo dispone el artículo 96 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional y por ello le corresponde a la Sala Constitucional emitir una opinión consultiva previa sobre la constitucionalidad o no del proyecto de adhesión al Tratado de Budapest, en la cual se definirá si éste es acorde con el Derecho de nuestra Constitución, a la dignidad del ser humano y a la inviolabilidad de la vida humana.

14. Que una norma con rango constitucional que explícitamente proteja a los seres humanos en sus etapas más vulnerables como al principio y al final de su vida, tendría un gran efecto educativo y preventivo.


Con base en lo expuesto, los Obispos de la Conferencia Episcopal de Costa Rica, como Pastores del Pueblo de Dios, recomendamos:

1. A las Señoras y Señores Diputados, que dados los avances de la ciencia y la biotecnología, se hace necesario establecer en Costa Rica con rango constitucional normas claras y explícitas que protejan la dignidad del ser humano y la inviolabilidad del derecho a la vida desde el momento de la fecundación ( fusión del óvulo con el espermatozoide) hasta la muerte natural de la persona humana, todo con el fin de preservar para las generaciones futuras de Costa Rica el derecho a la vida de todo ser humano. Debería establecerse en nuestra Constitución que ningún ser humano, independientemente de su edad y cualquier otra circunstancia, puede sufrir ningún trato degradante o que lo lesione en su dignidad y derechos. En virtud de lo cual los exhortamos a aprobar aquellas reformas constitucionales que se requieran para garantizar el respeto a este primer derecho fundamental.

2. Que mientras esta reforma constitucional entre en vigencia, se firme un compromiso expreso por parte de todos aquellos diputados que crean en la dignidad del ser humano y en la inviolabilidad de la vida de que se aprobará en un futuro inmediato dicha reforma.

3. En caso de que este compromiso claro y escrito no garantice la aprobación de este artículo constitucional, que no se apruebe el Proyecto de Ley “Adhesión de Costa Rica al Tratado de Budapest sobre el Reconocimiento Internacional del Depósito de Microorganismos a los fines del Procedimiento en Materia de Patentes”.

Dado en la Sede de la Conferencia Episcopal de Costa Rica el día 22 de noviembre del 2007.

Monseñor José Francisco Ulloa Rojas
Presidente de la Conferencia Episcopal
Obispo diocesano de Cartago
Monseñor Hugo Barrantes Ureña
Arzobispo Metropolitano de San José
Vicepresidente de la Conferencia Episcopal
Monseñor Óscar Fernández Guillén
Secretario General
Obispo diocesano de Puntarenas
Monseñor Ángel San Casimiro F.
Obispo diocesano de Alajuela y
Administrador Apostólico de Sede Vacante de Ciudad Quesada
Monseñor Vittorino Girardi Stellin
Obispo diocesano de Tilarán
Monseñor Guillermo Loría Garita
Obispo diocesano de San Isidro de El General
Monseñor José Rafael Quirós Quirós
Obispo diocesano de Limón

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[1] Dictamen Afirmativo de Mayoría Expediente Legislativo No. 16123
[2] Dictamen Negativo de Minoría Expediente Legislativo No. 16123
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AMERICA/BOLIVIA - “En nombre del Dios de la Vida, les invito a frenar la carrera al precipicio de los odios y rencores al que han empujado a nuestro pueblo”: Mensaje del Presidente de la Conferencia Episcopal

Roma (Agencia Fides) - El Cardenal Julio Terrazas, Arzobispo de Santa Cruz y Presidente de la Conferencia Episcopal de Bolivia, ha expresado el lunes 26 su solidaridad con el pueblo de Bolivia y con todos sus hermanos obispos que en estos momentos trabajan por la paz en la sociedad boliviana, a través de una mensaje telefónico desde Roma donde se encontraba para participar en el Consistorio. En el Mensaje el Cardenal expresa su honda preocupación por la situación y la violencia que se ha desatado en el país que se ha saldado la cifra de 300 heridos y 3 muertos (ver Fides 26/11/2007)

“Como pastor y como boliviano estoy cerca de ustedes, especialmente de los que más están sufriendo por causa de esta situación”, afirma el Presidente de la Conferencia Episcopal.

“No es fácil hablar de paz en medio del conflicto, peor aún cuando se incentiva y se aplaude este conflicto - afirma el Cardenal Terrazas - Sin embargo, no hay otra palabra más adecuada para enderezar los senderos del dolor y de la muerte”. Una paz que sea, continua el Presidente de la Conferencia Episcopal, “fundamento del amor y de la reconciliación, impregnada de justicia, de verdad y de libertad; que dignifique el diálogo y la búsqueda de soluciones a los problemas humanos que envuelven a todo el país”

A continuación el Cardenal pide a todos los bolivianos “pensar no sólo en una Carta Magna escrita en el papel, sino en diseñar el alma y el corazón de cada boliviano y boliviana que peregrina en esta tierra bendita; pues sólo en el corazón crecen nuevos sentimientos y nuevas actitudes. Ya hace tiempo, que los obispos de Bolivia manifestamos que ‘si una Carta Magna no cambia el corazón, no es más que letra sin alma y sin vida’”.

Concluye el mensaje con un fuerte llamamiento: “En nombre del Dios de la Vida, les invito a frenar la carrera al precipicio de los odios y rencores al que han empujado a nuestro pueblo. Es hora de reconstruir el tejido de una patria desgarrada, este es el momento de curar las heridas para cimentar entre todos una paz llena de justicia y de verdad”. (RG) (Agencia Fides 28/11/2007 Líneas: 28 Palabras: 397)
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VATICANO - La misión de la Iglesia en el Magisterio postconciliar (primera parte) - a cura del P. Adriano Garuti y Lara De Angelis

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - En el período postconciliar se ha asistido, en nombre del pluralismo religioso, a una especie de nivelación: Cristo era presentado como uno de tantos mediadores de salvación y la Iglesia como una de las muchas vías de salvación, por lo que se llegó a hablar de crisis de las misiones. En particular, se ha asistido a una crisis en la tradicional y meritoria labor misionera, hasta el punto que se preguntaban si mereciera la pena gastar hombres y energías en esta empresa. En realidad, más que desde el punto de vista eclesiológico, la crisis venía de una memoria equivocada de los errores realizados y de la nueva relación con las otras religiones. Como estas últimas ya no se veían en términos de oposiciones sino de consideración y de aprecio, por todo lo que tienen de auténtico y de santo (cfr. LG 17) nacía, inevitablemente, el gran interrogante sobre el sentido de las misiones.

Contra tal tendencia los Papas Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI intervinieron, para reivindicar la unicidad salvífica de Cristo y de la Iglesia y por consiguiente el derecho y deber de la Iglesia a desarrollar su actividad misionera. Pablo VI en la Evangelii Nuntiandi, el 8 de diciembre de 1975, partiendo de la conciencia de que Cristo es evangelio de Dios, afirma que la Iglesia es una comunidad evangelizada y evangelizadora y por tanto, tiene como su identidad más profunda y como vocación propia la evangelización, es decir, existe para evangelizar (n. 7). A continuación indica el fundamento de tal afirmación con estas precisas palabras: "La Iglesia nace de la acción evangelizadora de Jesús y de los Doce… Nacida, por consiguiente, de la misión de Jesucristo, la Iglesia es a su vez enviada por El. La Iglesia permanece en el mundo hasta que el Señor de la gloria vuelva al Padre. Permanece como un signo, opaco y luminoso al mismo tiempo, de una nueva presencia de Jesucristo…. Ella lo prolonga y lo continúa" (n. 15). El compromiso misionero es un mandato divino, por el que toda la Iglesia "es misionera, y la obra evangelizadora es un deber fundamental del pueblo de Dios" (n. 59).

Juan Pablo II, en su primear encíclica, en el que quiso trazar el programa de su Pontificado, la Redemptor hominis (4 de marzo de 1979), subraya la estrecha unión entre la misión de Cristo y la misión de la Iglesia: "la Iglesia vive el Misterio del Dios… y busca continuamente caminos para acercar este Misterio de Su Maestro Señor al género humano, a los pueblos, a los naciones a todo hombre. La Iglesia existe para la misión, es para la misión… existe para hacer posible el encuentro entre Cristo y el hombre" (n. 7). La misión constituye, pues, la sustancia de la Iglesia y su preocupación fundamental. Para llegar a demostrar como la Iglesia pueda hacer posible este encuentro Juan Pablo II ha usado la expresión: "Jesucristo es la camino principal de la Iglesia", precisando que: "Él mismo es nuestro camino a la casa del Padre, y también es el camino de cada hombre". En la misma línea se enlaza la encíclica Redemptoris Missio, del 7 de diciembre de 1995, dedicada a la permanente validez del mandato misionero: "La Iglesia es misionera por su propia naturaleza ya que el mandato de Cristo no es algo contingente y externo, sino que alcanza al corazón mismo de la Iglesia" (n. 62) (5 - continua) (Agencia Fides 27/11/2007; Líneas: 39 Palabras: 599)
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martes, 27 de noviembre de 2007
Discurso que dirigió Benedicto XVI a la Confederación de cofradías de las diócesis de Italia el pasado 10 de noviembre.

Queridos hermanos y hermanas:

Me alegra acogeros y os saludo a todos vosotros, que idealmente representáis el vasto y variado mundo de las cofradías presentes en todas las regiones y diócesis de Italia. Saludo a los prelados que os acompañan y, en particular, a monseñor Armando Brambilla, obispo auxiliar de Roma y delegado de la Conferencia episcopal italiana para las cofradías y las asociaciones, agradeciéndole las palabras que me ha dirigido en vuestro nombre. Saludo al doctor Francesco Antonetti, presidente de la Confederación de las cofradías italianas, así como a los miembros de los consejos directivos y a vuestros consiliarios.

Vosotros, queridos amigos, habéis venido a la plaza de San Pedro con vuestros trajes característicos, que evocan antiguas tradiciones cristianas muy arraigadas en el pueblo de Dios. Gracias por vuestra visita, que quiere ser una manifestación coral de fe y, al mismo tiempo, un gesto que expresa adhesión filial al Sucesor de Pedro.

¿Cómo no recordar inmediatamente la importancia y la influencia que las cofradías han ejercido en las comunidades cristianas de Italia ya desde los primeros siglos del milenio pasado? Muchas de ellas, suscitadas por personas llenas de celo, se han convertido pronto en asociaciones de fieles laicos dedicados a poner de relieve algunos rasgos de la religiosidad popular vinculados a la vida de Jesucristo, especialmente a su pasión, muerte y resurrección, a la devoción a la Virgen María y a los santos, uniendo casi siempre obras concretas de misericordia y de solidaridad.

Así, desde los orígenes, vuestras cofradías se han distinguido por sus formas típicas de piedad popular, a las que se unían muchas iniciativas de caridad en favor de los pobres, los enfermos y los que sufren, implicando a numerosos voluntarios, de todas las clases sociales, en esta competición de ayuda generosa a los necesitados. Se comprende mejor este espíritu de caridad fraterna si se tiene en cuenta que comenzaron a surgir durante la Edad Media, cuando aún no existían formas estructuradas de asistencia pública que garantizaran intervenciones sociales y sanitarias a los sectores más débiles de la colectividad. Dicha situación ha perdurado a lo largo de los siglos sucesivos, podríamos decir hasta nuestros días, en que, a pesar del incremento del bienestar económico, todavía no han desaparecido las bolsas de pobreza y, por tanto, hoy como en el pasado, queda mucho por hacer en el campo de la solidaridad.

Sin embargo, las cofradías no son simples sociedades de ayuda mutua o asociaciones filantrópicas, sino un conjunto de hermanos que, queriendo vivir el Evangelio con la certeza de ser parte viva de la Iglesia, se proponen poner en práctica el mandamiento del amor, que impulsa a abrir el corazón a los demás, de modo especial a quienes se encuentran en dificultades.

El amor evangélico, amor a Dios y amor a los hermanos, es el signo distintivo y el programa de vida de todo discípulo de Cristo, así como de toda comunidad eclesial. Es evidente que en la sagrada Escritura el amor a Dios está íntimamente unido al amor al prójimo (cf. Mc 12, 29-31). "La caridad —escribí en la encíclica “Deus caritas est”— no es una especie de actividad de asistencia social que también se podría dejar a otros, sino que pertenece a su naturaleza y es manifestación irrenunciable de su propia esencia" (n. 25). Sin embargo, para comunicar a los hermanos la ternura previdente del Padre celestial es necesario surtirse en el manantial, que es Dios mismo, mediante momentos prolongados de oración, mediante la escucha constante de su Palabra y mediante una existencia totalmente centrada en el Señor y alimentada con los sacramentos, especialmente la Eucaristía.

En la época de grandes cambios que estamos atravesando, la Iglesia en Italia os necesita también a vosotros, queridos amigos, para llevar el anuncio del Evangelio de la caridad a todos, recorriendo caminos antiguos y nuevos. Así pues, vuestras beneméritas cofradías, arraigadas en el sólido fundamento de la fe en Cristo, con la singular multiplicidad de carismas y la vitalidad eclesial que las distingue, han de seguir difundiendo el mensaje de la salvación en medio del pueblo, actuando en las múltiples fronteras de la nueva evangelización.

Para cumplir esta importante misión, necesitáis cultivar siempre un amor profundo al Señor y una dócil obediencia a vuestros pastores. Con estas condiciones, vuestras cofradías, manteniendo bien firmes los requisitos de "evangelicidad" y "eclesialidad", podrán seguir siendo escuelas populares de fe vivida y talleres de santidad; podrán seguir siendo en la sociedad "fermento" y "levadura" evangélica, contribuyendo a suscitar la renovación espiritual que todos deseamos.

Por tanto, es vasto el campo en el que debéis trabajar, queridos amigos, y os animo a multiplicar las iniciativas y actividades de cada una de vuestras cofradías. Os pido sobre todo que cuidéis vuestra formación espiritual y tendáis a la santidad, siguiendo los ejemplos de auténtica perfección cristiana, que no faltan en la historia de vuestras cofradías. Muchos de vuestros hermanos, con valentía y gran fe, se han distinguido a lo largo de los siglos como sinceros y generosos obreros del Evangelio, a veces hasta el sacrificio de la vida. Seguid sus pasos. Hoy es más necesario que nunca cultivar un verdadero impulso ascético y misionero para afrontar los numerosos desafíos de la época moderna.

La Virgen santísima os proteja y os guíe, y desde el cielo os asistan vuestros santos patronos. Con estos sentimientos, formulo para vosotros aquí presentes y para todas las cofradías de Italia el deseo de un fecundo apostolado y, a la vez que os aseguro mi recuerdo en la oración, os bendigo a todos con afecto.

Traducción distribuida por la Santa Sede
© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana
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27 de Noviembre

(Fuente de la Guancha) “En camino con María” será el lema que conducirá la Vigilia de la Inmaculada a nivel arciprestal que tendrá lugar en el convento de las Monjas Concepcionistas de Garachico el 7 de Diciembre de 2007 a las 10,00 horas de la noche. Este encuentro entra dentro de la programación arciprestal de este curso de 2007-2008. En su organización se implican varias parroquias con la finalidad de fortalecer la fe y la unidad arciprestal. Todas las parroquias del arciprestazgo de Icod de los Vinos están llamadas a participar en la celebración.
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Alfonso Aguiló
www.interrogantes.net



«Hete aquí, pues, cerca de los cuarenta y dos años... ¿Qué pensaría de ti el muchacho que eras a los dieciséis, si pudiera juzgarte?

»¿Qué diría de eso que has llegado a ser? ¿Hubiera simplemente consentido en vivir para verse transformado así? ¿Acaso valía la pena? ¿Qué secretas esperanzas no has decepcionado, de las que ni siquiera te acuerdas?

»Sería extraordinariamente interesante, aunque triste, poder enfrentar a estos dos seres, de los que uno prometía tanto y el otro ha cumplido tan poco. Me figuro al joven apostrofando al mayor sin indulgencia: “Me has engañado, me has robado. ¿Dónde están los sueños que te había confiado? ¿Qué has hecho con toda la riqueza que tan locamente puse en tus manos? Yo respondía de ti, había prometido por ti. Y has hecho bancarrota. Más me hubiera valido marcharme con todo lo que aún poseía, y que también has dilapidado...”

»¿Y qué diría el mayor para defenderse? Hablaría de experiencia adquirida, de ideas inútiles echadas por la borda, mostraría algunos libros, hablaría de su reputación, buscaría febrilmente en sus bolsillos, en los cajones de su mesa, para justificarse. Pero se defendería mal, y creo que se avergonzaría.»

Estos párrafos del Diario de Julien Green son una interesante reflexión, tanto para el pasado como para el futuro de cualquier vida. Porque –como ha escrito de Martín Descalzo– toda vida tendría que ser la cosecha de la gran siembra de los años juveniles. Vivir es fructificar. Y no simplemente avanzar y envejecer. La vida es apostar decididamente cuando se es joven, y mantener y mejorar esa apuesta cuando se madura.

Y cabe entonces preguntarse: si ya es difícil mantener esa apuesta de juventud cuando en esos años se sembraron grandes ideales, ¿qué será cuando sólo se sembraron desilusiones o insustancialidad? Cuando una persona joven no tiene ideales, o son pequeños y vulgares, es bien probable que le espere un futuro poco alentador. Por eso quizá una de las mayores infamias es empujar a los jóvenes a la mediocridad o a la desesperanza.

Es verdad que no basta con soñar durante la juventud, porque esos sueños pueden quedar en proyectos ingenuos o ilusorios. Pero quien no sueña nunca, quien se limita sólo a constatar la dificultad, quien siempre se jacta de ser muy realista y considera ingenuos a todos los que aspiran a mejorar ellos y mejorar el mundo en que vivimos, esos no se dan cuenta probablemente de que el enemigo principal no son todos esos que con tanto énfasis señalan fuera, sino que el peor enemigo lo tienen en su interior, en su mediocridad y en su desesperanza.

Y luego, cuando los adultos tendemos tan fácilmente a echar las culpas a tantas circunstancias para justificar el abandono de los que fueron nuestros grandes ideales de juventud, también entonces solemos engañarnos miserablemente. Es cierto que los proyectos de aquellos años necesitaban ser adaptados y modificados a lo largo de la vida, porque la vida da muchas vueltas y hay cosas muy poco previsibles, pero sabemos bien que muchas veces lo que hemos hecho con esos ideales es simplemente rebajarlos, por pereza, por abandono o por mezquindad. Y lo que logramos con eso es ir deshinchando nuestra vida como un globo, casi sin darnos cuenta.

La desesperanza –señala Josef Pieper– está en la misma estructura mental de quien orienta mal su vida. Supone un dolor siempre grande, propio de quien se niega a caminar por el camino hacia la plenitud que su naturaleza le llama.

A la desesperanza no se llega de modo repentino. Su principio y su raíz suelen estar en la pereza (quizá por eso asegura el dicho popular que la pereza es madre de todos los vicios). La pereza es sinónimo de dejadez, de desinterés, y eso siempre conduce a una tristeza que paraliza, que descorazona. Y lo peor es que lleva a un círculo vicioso de desgana que refuerza la dejadez. El hombre perezoso parece querer sustraerse de las obligaciones propias de la grandeza de su misión. Es como una humildad pervertida, propia de quien no quiere aceptar su verdadera condición y sus talentos, porque implican una exigencia. Como un enfermo que no quisiera curarse para que no le exijan lo que se exige a una persona sana.

Hay un tipo de esperanza que surge de la energía juvenil pero se agota con los años, al ir declinando la vida. Sin embargo, la verdadera esperanza es una despreocupada y confiada valentía, que caracteriza y distingue al hombre de espíritu joven y lo hace un modelo tan atractivo. La esperanza da una juventud que es inaccesible a la vejez y a la desilusión. Así, aunque día a día perdemos un poco la juventud natural, podemos día a día renovar nuestra juventud de espíritu. En vez de dar culto a la juventud del cuerpo, de modo exterior y forzado, y que además produce desesperanza al ver cómo se va marchando, hemos de buscar esas cimas más altas a las que se puede remontar la esperanza del hombre que rejuvenece día a día su espíritu.


Publicado por Desconocido @ 22:42  | Artículos de interés
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Los Obispos Auxiliares de Caracas junto con el Consejo Presbiteral han emitido un comunicado en el que manifiestan su “preocupación por el nivel de violencia y el consiguiente deterioro de la convivencia ciudadana.


Comunicado conjunto de los señores Obispos Auxiliares
y del Consejo Presbiteral de la Arquidiocesis de Caracas


EN SOLIDARIDAD CON EL SR. ARZOBISPO
CARDENAL JORGE UROSA SAVINO


Como cristianos católicos, como ciudadanos y como legítimos Pastores de la Iglesia Católica en Venezuela, queremos expresar nuestra adhesión humana y cristiana al Arzobispo de Caracas, el Sr. Cardenal Jorge Urosa Savino, ante las reiteradas y graves descalificaciones, ofensas, insultos y amenazas proferidas contra su persona y otros miembros del clero, por parte del Ciudadano Presidente de la República, y de algunos altos personeros de su gobierno.

Es de notar que desde comienzos de este mes de noviembre, el Sr. Cardenal Arzobispo se encuentra en Roma participando en labores propias del Colegio Cardenalicio, convocado por Su Santidad Benedicto XVI, con motivo de la creación de nuevos cardenales y en las reuniones ordinarias de la Pontificia Comisión Justicia y Paz, a la cual pertenece también nuestro Arzobispo.

En esta ocasión, queremos reiterar nuestra preocupación por el nivel de violencia y el consiguiente deterioro de la convivencia ciudadana, que tales ofensas originan en el contexto de un proceso eleccionario que exige más bien un clima de reflexión, acerca del contenido de la propuesta constitucional que se somete a la votación de los ciudadanos.

En el presente proceso de análisis y discusión de la propuesta presidencial, que supone cambios significativos y determinantes en la Constitución Nacional, todos los ciudadanos hemos sido formalmente llamados a participar y a aportar nuestros puntos de vista. En este sentido, tanto el Sr. Cardenal como los demás Obispos de Venezuela, cumpliendo su deber pastoral y de conciencia ciudadana en pro del bien común, han expresado sus ponderadas opiniones, acerca del tema propuesto a toda la nación. Consideramos que emitir un parecer razonado no constituye ningún delito si no más bien es un deber pastoral para cualquier Obispo de la Iglesia Católica, cuando está en juego el bien común.

Las descalificaciones, ofensas, insultos y amenazas contra el Sr. Arzobispo de Caracas, quien nunca ha ofendido ni faltado el respeto al Primer Magistrado ni a ningún personero del gobierno nacional, no solamente desdicen de la majestad de la primera magistratura, sino que además ofenden al pueblo católico y a todos los ciudadanos respetuosos de la dignidad humana y de sus derechos inherentes. Pensamos que quienes han sido constituidos en autoridad, están llamados a cumplir un rol ejemplarizante, tanto en sus palabras como en sus actitudes.

Al estar conscientes de nuestra disposición cristiana de perdonar a quienes nos ofenden, también estamos consientes de nuestro deber pastoral de exhortar y exigir un cambio de actitud al respecto, a favor de una convivencia humana más digna de todos.

Invocamos a Jesucristo nuestro Señor y Salvador y la intercesión de nuestra Madre Maria de Coromoto, por la paz y la fraternidad de todos los venezolanos.

Caracas, 26 de noviembre de 2007


Mons. Saúl Figueroa
Gobernador Eclesiástico a.i.
de la Arquidiócesis de Caracas

Mons. Nicolás Bermúdez
Obispo Auxiliar

Mons. Luis Armando Tineo
Obispo Auxiliar

Mons. Jesús González de Zárate
Obispo Auxiliar (E)

Los Miembros del Consejo Presbiteral de la Arquidiócesis de Caracas
Publicado por Desconocido @ 22:37  | Hablan los obispos
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Comunicado que ha emitido la presidencia de la Conferencia Episcopal de Venezuela ante la inminencia del referéndum sobre la propuesta de reforma constitucional, presentada por el presidente Hugo Chávez.


1. Dentro de pocos días el pueblo venezolano deberá concurrir a las urnas electorales para pronunciarse en referéndum sobre la propuesta de reforma constitucional, presentada al país por el Ciudadano Presidente de la República y la Asamblea Nacional. Con ese motivo, los Obispos miembros de la Presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana queremos dirigirnos nuevamente a los católicos y a todos los venezolanos y venezolanas de buena voluntad.

2. Reiteramos nuestra convicción expresada en anteriores documentos de que dicha reforma es innecesaria, moralmente inaceptable e inconveniente para el país. Además de restringir muchos derechos humanos civiles, sociales y políticos consagrados en la Constitución, crea motivos de discriminación política e introduce nuevos campos de enfrentamiento y polarización entre los venezolanos.

3. Recordamos que todos los ciudadanos tienen el derecho a tener una opinión sobre la propuesta de reforma y a expresarla democráticamente. Por consiguiente, nadie tiene derecho a agraviar o insultar a quienes disientan de ella. Rechazamos los ataques, difamatorios e injuriosos contra el Sr. Cardenal Jorge Urosa Savino, Arzobispo de Caracas, los Obispos en general y otras personalidades y sectores del pueblo venezolano.

4. Llamamos a todos los electores a participar activamente y a expresarse libre y conscientemente con el voto. Recordamos al Consejo Nacional Electoral la imperiosa obligación constitucional, democrática y ética que tienen ante Dios y ante la Patria de asegurar la transparencia de la consulta, tanto en el mismo proceso comicial como en la entrega de los resultados.

5. En estos días previos a una decisión histórica de la cual dependerá el futuro de nuestra querida Venezuela, estamos todos llamados a asumir actitudes cristianas y cívicas de sensatez, cordura, respeto a los demás, junto con el compromiso de trabajar para que impere un clima de paz y de sana convivencia.

6. Invitamos a todos los católicos, a todos los cristianos y a todos los hombres y mujeres de cualquier religión, a orar intensamente a Dios para que todos contribuyamos a construir los caminos de la paz. Ponemos esta intención en manos de nuestra amorosa madre, la Santísima Virgen de Coromoto, Patrona de Venezuela.

Caracas, 26 de noviembre de 2007
Con nuestra bendición,


Ubaldo R. Santana Sequera
Arzobispo de Maracaibo
Presidente de la CEV

Roberto Lückert León
Arzobispo de Coro
1er. Vicepresidente de la CEV

Jorge CARDENAL Urosa Savino
Arzobispo de Caracas
2do. Vicepresidente de la CEV

Ramón Viloria Pinzón
Obispo de Puerto Cabello
Secretario General de la CEV
Publicado por Desconocido @ 22:18  | Hablan los obispos
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Sucre (Agencia Fides) - Ante la gravedad de los hechos que se han sucedido en los últimos días en el país, la Secretaria General de la Conferencia Episcopal Boliviana ha emitido dos comunicados, el 23 y 25 de noviembre, en los que expresan su honda preocupación por los sucesos y realizan un llamamiento urgente a la población a abandonar el camino de la violencia, al respeto a la vida, al cese de todos los enfrentamientos y a buscar la pacificación.


CONSENSO URGENTE

Comunicado de la Secretaría General de la Conferencia Episcopal Boliviana.


Ante la gravedad de los hechos que acontecen en los últimos días en el país, la Secretaría General de la Conferencia Episcopal Boliviana expresa su honda preocupación, hace un llamado urgente a la población y quiere compartir algunas reflexiones y exhortaciones oportunas:
La Iglesia Católica ha reconocido y apoyado desde su origen el proceso de la Asamblea Constituyente como “una gran oportunidad de apertura a la esperanza (…) que nos mueve a tender puentes de encuentro y reconciliación…” (Mensaje de los Obispos bolivianos de Marzo de 2006). Sin embargo, es importante también ser conscientes del desgaste que ha sufrido este espacio, debido a las posturas intransigentes y a la ingerencia de intereses ajenos a la propia Asamblea, como señalamos los Obispos hace pocos días.
No es responsable mantener un clima de enfrentamiento y recurrir a grupos de presión, sin aportar con honestidad y transparencia, a la solución de los problemas que atravesamos. La convivencia pacífica y estabilidad que demanda nuestro pueblo, no pueden ser abordadas solamente como mero discurso. Corresponde a los dirigentes políticos, sociales y cívicos ofrecer propuestas concretas y justas, actuar con desprendimiento y escucharse mutuamente para lograr la solución de los temas de conflicto.
Es urgente que todas las autoridades y los responsables de sectores y organizaciones políticas, sociales y civiles promuevan en la población boliviana y, de manera particular, en los sectores en conflicto, una visión cada vez más integral de los problemas, en base a la verdad y la justicia con miras al bien común. Solamente por esa vía se pueden crear las condiciones necesarias para el diálogo y el consenso que necesitamos.
Es una aberración, que contradice los principios humanos y cristianos, usar las necesidades y aspiraciones humanas como recurso de cálculo político, e instrumentalizar a grupos sociales como recursos de presión, más aún cuando estas medidas pueden conducir a lamentables enfrentamientos entre hermanos.
Exhortamos a todos a volver a la racionalidad y a deponer actitudes y acciones que sólo dividen y enfrentan, de manera especial a todos los responsables de la sociedad, a asumir su grave responsabilidad, para canalizar un sano y auténtico diálogo social que compatibilice las aspiraciones particulares con el bienestar general de toda la población.
Instamos a todos los ciudadanos a no dejarse llevar por las actitudes de enfrentamiento y descalificaciones mutuas, ya que todos somos hermanos e hijos del mismo Padre, Dios.
A los medios de comunicación social, les animamos insistentemente a contribuir en la búsqueda de salidas pacíficas por medio de una información veraz, serena y orientadora.
Que el inicio del Tiempo de Adviento que nos prepara a todos los bautizados para la llegada de Nuestro Salvador, nos permita revestirnos de la madurez, humildad, desprendimiento y vocación de servicio que nuestro pueblo necesita. Convocamos a la población cristiana católica y a todos los creyentes a elevar sus oraciones al Señor de la Vida para que nos conceda los dones de la reconciliación, la unidad y la paz.


La Paz, 23 de noviembre de 2007.
Mons. Jesús Juárez
Obispo de la Diócesis de El Alto
Secretario General C.E.B.


¡BASTA DE VIOLENCIA, CONSTRUYAMOS LA VIDA!>

Frente a los últimos hechos, sucedidos en Sucre, que hieren profundamente la convivencia fraterna en nuestro país, con el corazón lleno de dolor por las muertes injustas y el sufrimiento de tantos hermanos, hacemos un llamado vehemente de respeto a la vida, al cese de todos los enfrentamientos y a buscar la pacificación.

Este debe ser el momento del diálogo y de la racionalidad, no de los enfrentamientos. ¡Debemos sentarnos como hermanos y plantear juntos nuestro futuro!

A los grupos hoy enfrentados queremos decirles que este no es el camino para construir un futuro para Bolivia; las heridas y la sangre siembran odio y seguirán dividiéndonos. Es necesario deponer las armas de la violencia y reconciliarnos entre todos.

A los responsables políticos, sociales y cívicos les pedimos que orienten a sus bases y que, superando visiones parciales, se pongan al servicio de la pacificación y el bien del país.

A las familias que están sufriendo por la pérdida de sus seres queridos y a los heridos todos, manifestamos nuestra solidaridad y los acompañamos con nuestras oraciones.

A las personas de paz, desconcertadas y desanimadas por los últimos acontecimientos, les exhortamos a mantenerse firmes en su postura de pacificadores y en la esperanza de que sí es posible la construcción de un país por la vía del diálogo, en el respeto de la vida y la dignidad de toda persona, en la búsqueda del bien común y en la atención a los marginados y últimos de nuestra sociedad.

A Dios, que, siendo Señor de la historia, se hizo servidor y dio su vida para que todos la tengamos en abundancia, pedimos que ilumine el corazón y la mente de todos los bolivianos, para que, desde la responsabilidad que nos compete a cada uno, no escatimemos ningún esfuerzo para superar este momento de dolor y división y nos encaminemos por caminos de paz y fraternidad.


Secretaría General
Conferencia Episcopal Boliviana
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Declaración de los Obispos de Chile al termino de la Asamblea Plenaria celebrada del 19 al 22 de noviembre

QUE EL DIÁLOGO SE ABRA PASO ENTRE NOSOTROS


Declaración al término de la 94ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal de Chile


“Mañana tras mañana el Señor despierta mi oído
para escuchar como los discípulos” (Isaías 50,4)


1. En vísperas del tiempo de Adviento que nos prepara a la Navidad, nuestra mirada de fe se vuelve hacia Jesucristo, el Príncipe de la Paz y Señor de la Vida; y desde Él a la Iglesia y al pueblo de Chile. Con nuestra oración y pensamiento cercano a los pueblos del Norte Grande que se han visto remecidos por el terremoto, y con nuestro corazón unido a las familias que mucho han perdido, hemos vivido la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal de Chile.

2. Tuvimos en estos días la oportunidad de despedirnos de Monseñor Aldo Cavalli, quien durante seis años ha servido como Nuncio Apostólico de Su Santidad Benedicto XVI en Chile, y que ahora parte a tierras colombianas. Le hemos expresado nuestra gratitud por su misión pastoral y por la cercanía que ha mostrado hacia las comunidades y sus pastores en las diócesis. Que el Señor retribuya copiosamente su servicio y le bendiga en sus nuevas tareas. También hemos elegido a los Obispos del Comité Permanente, de la Comisión Pastoral y de otros organismos de servicio eclesial.

3. La tarea fundamental que nos ha congregado en esta Asamblea es la preparación de las próximas Orientaciones Pastorales que conducirán a la Iglesia en Chile durante los cinco años venideros. Y lo hemos hecho a partir del impulso profético de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano de Aparecida, y de la Primera Asamblea Eclesial, que vivimos recientemente en nuestra patria. Ambos acontecimientos han sido una experiencia muy valiosa de comunión y participación que ocurre providencialmente el año en que celebramos el centenario del natalicio del cardenal Raúl Silva Henríquez y los 50 años de la Conferencia Episcopal.

4. A partir de Jesucristo y su Evangelio, creyendo en Él como “Camino Verdad y Vida” (Jn 14,6) y considerando los acontecimientos de la realidad nacional, nos ha parecido conveniente decir una palabra al país con relación a algunas situaciones de la hora presente.

5. En el último tiempo, pequeños y grandes acuerdos en distintos planos de la vida social nos han confirmado que el diálogo es el principal camino para la solución de conflictos y para fortalecer los liderazgos en la participación y corresponsabilidad social. Los consensos alcanzados en materia de reforma educacional, con el respaldo de un abanico amplio de miradas, lo mismo que los esfuerzos desplegados para solucionar de modo pacífico conflictos internacionales, laborales y políticos, son logros que nos confirman esa convicción. Por el contrario, cada vez que se imponen medidas unilaterales frente a asuntos de interés público, como por ejemplo algunas políticas emanadas de la autoridad de salud, resultan contra la ciudadanía, que es la principal perjudicada por atentar en contra de la sexualidad humana y la familia.

6. Afirmamos con el Santo Padre que más allá del diálogo “las estructuras justas son… una condición indispensable para una sociedad justa, pero no nacen ni funcionan sin un consenso moral de la sociedad sobre los valores fundamentales y sobre la necesidad de vivir esos valores con las necesarias renuncias, incluso contra el interés personal”. En particular esperamos que el Consejo Asesor Presidencial para la Equidad y el Trabajo, llegue a proponer soluciones que vayan en beneficio de los más pobres. Es un deber moral de nuestro país aproximarnos al Bicentenario con avances concretos hacia una mayor justicia social.

7. Animamos a todas las personas de buena voluntad que buscan acuerdos, que promueven el diálogo y que se declaran abiertas a él, más allá de sus legítimas opciones ideológicas o de los intereses que representan. Creemos que la disposición a escuchar a quienes piensan distinto y a sentarse a la mesa con ellos es un rasgo indispensable de los líderes que el país necesita. En cambio, el fracaso del diálogo posterga soluciones urgentes para los más necesitados. El diálogo parece ser, en definitiva, la vía obligada para enfrentar y superar un deterioro en nuestra convivencia diaria, que miramos con preocupación.

8. De un modo especial nos duele y alarma las situaciones de violencia que se generan al interior del hogar y otras expresiones de violencia que conmueven y desestabiliza nuestra convivencia cotidiana. No podemos resignarnos a que los golpes resuelvan lo que el diálogo no puede zanjar. Las historias de mujeres golpeadas por aquellos que les han jurado amor son una luz de alerta para los indicadores de nuestro “desarrollo”. Esta salvaje agresión, que muchas veces se oculta o minimiza, no nos puede dejar indiferentes.

9. Examinemos con qué testimonio estamos enseñando a las nuevas generaciones a resolver conflictos por la vía del diálogo. La educación para una auténtica cultura de la paz es una tarea urgente para la felicidad de las familias, y el crecimiento integral de jóvenes y niños. Éste es uno de los desafíos más urgentes que nuestro país tiene por delante, en la perspectiva del próximo Bicentenario.

10. No podemos celebrar el nacimiento del Señor de la Vida, sin manifestar la profunda tristeza que nos embarga al constatar una persistente actitud atentatoria contra la vida humana. Reiteramos nuestro insistente y respetuoso llamado a las autoridades gubernamentales y parlamentarias para que acojan y protejan la vida desde su concepción hasta su muerte natural.

11. En el espíritu de Navidad, tiempo de esperanza manifestamos la convicción de que “la presencia de Dios, la amistad con el Hijo de Dios encarnado, la luz de su Palabra, son siempre condiciones fundamentales para la presencia y eficiencia de la justicia y del amor en nuestras sociedades” (Benedicto XVI). Acogiendo la invitación de Aparecida a ser discípulos misioneros, nos comprometemos en esta tarea y confiamos a nuestra Madre, la Santísima Virgen María cuyo mes celebramos en este tiempo, que interceda por el bien de esta Patria que tanto amamos.


LA ASAMBLEA PLENARIA DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE CHILE


Punta de Tralca, 23 de noviembre de 2007
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Carta enviada por la presidencia del CELAM en la que afirman que “la irrupción en la Catedral es un signo contradictorio ante la propia cultura mexicana y ante la Iglesia”. Por ello la presidencia del CELAM muestra su rechazo del acto y su solidaridad con esa Arquidiócesis.


CARTA DE LA PRESIDENCIA DEL CELAM AL CARDENAL RIVERA POR HECHOS OCURRIDOS EN LA CATEDRAL DE MÉXICO


Bogotá, 22 de noviembre de 2007


Emmo. Señor Cardenal
Norberto Rivera Carrera
Arzobispo de México y
Señores Obispos Auxiliares
MÉXICO

Muy estimado Señor Cardenal,
con sorpresa hemos tenido conocimiento que una serie de expresiones públicas en la ciudad de México han desembocado en la arbitraria irrupción de cerca de 200 personas de manera violenta el domingo pasado en su iglesia catedralicia en plena celebración de la Misa. El pretexto que se usó para esto es totalmente absurdo. Desde ese día la Catedral ha permanecido cerrada al público como expresión de dolor y en la espera de una aclaración del hecho.
La irrupción en la Catedral es un signo contradictorio ante la propia cultura mexicana y ante la Iglesia. Esa hermosa Catedral es un claro símbolo de la fe creyente en Jesucristo de un pueblo que la ha hecho cultura propia y también de la presencia evangelizadora de la Iglesia al servicio de la vida de ese pueblo. La Presidencia de este Consejo Episcopal Latinoamericano quisiera por estas líneas expresar nuestra contestación a ese acto y nuestra solidaridad con esa Arquidiócesis en vista de estos hechos.
Esperamos, Señor Cardenal, que estos hechos no vuelvan a repetirse y la Catedral sea abierta pronto para provecho del mismo pueblo creyente mexicano. En la cercanía del tiempo de Adviento, por la intercesión de N. Sra. de Guadalupe, este doloroso hecho nos impulse a esperar aún con mayor fuerza la llegada de Navidad que nos trae al Príncipe de la Paz.
Reciba un especial saludo de nuestra Presidencia,

+ Raymundo Damasceno Assis
Arzobispo de Aparecida, Brasil
Presidente del CELAM

+ Baltazar Enrique Porras Cardozo
Arzobispo de Mérida, Venezuela
Primer Vicepresidente del CELAM

+ Andrés Stanovnik, OFM.Cap.
Arzobispo de Corrientes, Argentina
Segundo Vicepresidente del CELAM

+ Víctor Sánchez Espinosa
Obispo Auxiliar de México, México
Secretario General del CELAM

+ Emilio Aranguren Echeverría
Obispo de Holguín, Cuba
Presidente del Comité Económico del CELAM
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lunes, 26 de noviembre de 2007
Ciudad del México (Agencia Fides) - La Catedral Primada de México ha reabierto sus puertas nuevamente al culto el sábado pasado a las 5 de la tarde, para las Vísperas de la solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo Rey del Universo, quedando así nuevamente abierta al culto y al servicio de la comunidad cristiana, según se lee en el comunicado publicado por el Concejo episcopal de la Arquidiócesis Primada de México.


ARQUIDIÓCESIS PRIMADA DE MÉXICOMéxico D.F., a 25 de noviembre de 2007

COMUNICADO DEL CONCEJO EPISCOPAL
DE LA ARQUIDIOCESIS PRIMADA DE MÉXICO



A TODOS LOS FIELES CRISTIANOS DE LA ARQUIDIOCESIS PRIMADA DE MEXICO,
A LAS DIVERSAS AUTORIDADES CIVILES Y ECLESIASTICAS
A NUETROS DIVERSOS HERMANOS CRISTIANOS Y DE OTRAS CONFESIONES RELIGIOSAS,
A LOS DIVERSOS GRUPOS, INSTITUCIONES, ASOCIACIONES PUBLICAS Y PRIVADAS,
Y ATODAS LAS PERSONAS DE BUENA VOLUNTAD.


1.- La Iglesia Catedral es el principal templo de la Diócesis y el mas importante, ya que es el signo de unidad de la iglesia Particular, donde se cumple el sagrado Ministerio Episcopal del Obispo, en cierto modo, es la madre de todas las iglesias de la Diócesis, es el centro capital de la vida litúrgica diocesana. La Catedral es también signo del magisterio y de la potestad del Pastor de la Diócesis donde se manifiesta la santificación de las personas, y se da culto y gloria a Dios. De ahí que el Obispo ha de proveer para que las celebraciones litúrgicas de la Catedral se desarrollen con el decoro y respeto de las rubricas favoreciendo el mayor fervor comunitario que son apropiados. A fin de que se manifieste lo señalado, se encomienda al Cabildo de Canónigos la atención solemne y ordinaria de l culto publico

2.- El Cabildo Catedralicio posee en la Diócesis un singular papel y particular cometido, que vienen avalados por una antiquísima tradición de la Iglesia Universal cuyas manifestaciones son, no solo jurídicas y litúrgicas, sino también artísticas y constituyen uno de los elementos que van conformando a la Cristiandad.

3.- La Catedral es la Sede del Pastor de la Diócesis, que guía y acompaña a su pueblo indicando con la palabra y el testimonio de vida por la autoridad recibida de Cristo, el camino a recorrer. El Obispo es el guía que va edificando al pueblo de Dios a Él encomendado.

4.- El Pastor de esta Arquidiócesis, el Emmo. Señor Cardenal Norberto Rivera Carrera, a no ser que tenga un verdadero impedimento, asiste el domingo, Día del Señor, a la Iglesia Catedral, celebrando diversas acciones culturales y presidiendo la Celebración Eucarística que es la fuente y culminación de toda la vida Cristiana.

5.- El pasado domingo 18 de noviembre, en ausencia del Emmo. Sr. Cardenal Arzobispo, momentos antes de que el M.I. Sr. Canónigo. Rubén Ávila Enríquez, Deán o presidente del Cabildo Catedralicio, diera inicio a la Celebración Litúrgica, se produjeron los hechos de desencuentros por todos conocidos. Hechos que nos duelen y laceran ya que la Iglesia es signo de comunión y unidad, mas nunca de división. Una vez terminada la celebración del M.I. Sr. Deán, habiendo consultado al Concejo Episcopal y en vista de los antecedentes, se tomó la decisión de no abrir la Catedral y la parroquia del Sagrario Metropolitano a partir del lunes 19 de noviembre, hasta que se tuviera la certeza de estar garantizada la seguridad de la feligresía, y de la misma Catedral con todo lo que implica.

6.- El Concejo Episcopal de la Arquidiócesis reunido el pasado 21 de noviembre, dio instrucciones precisas para que el Sr. Vicario General, Moderador de la Curia en su carácter de representante legal de la Arquidiócesis de México A.R. actuara conforme a derecho canónico y civil ante las autoridades competentes, ya que la Catedral Metropolitana es una Asociación derivada de la Misma.

7.- Considerando que la autoridad civil garantiza la seguridad de la feligresía, de los asistentes a Catedral, de los Ministros de culto, y de los bienes que se resguardan en bien inmueble propiedad de la Nación, así como de garantías de cuidado de la integridad del mismo Sr. Cardenal, y una vez escuchado a Cabildo Catedralicio, el Concejo Episcopal determinó que en acto de desagravio y de oración se reanudara nuevamente el culto propio de la Catedral Metropolitana y de la parroquia del Sagrario anexa a la Catedral, con las vísperas de la Solemnidad litúrgica de Cristo Rey, el día de ayer sábado 24 de noviembre de 2007 en punto de las 16:30hrs.

8.- El Concejo Episcopal, quiere dejar constancia de un agradecimiento por las manifestaciones que se han dado a través de los diferentes medios, todos rechazando estos lamentables sucesos y pidiendo a Dios que, por intercesión de su Santísima Madre, no se vuelvan a repetir.

9.- Hacemos patente nuestro agradecimiento y reconocimiento:
Al Gobierno del Distrito Federal
Al Gobierno Federal
A los diversos Poderes de la Unión
A los diversos sectores de la Sociedad Civil, como son los Partidos Políticos.
A las Asociaciones de diversa índole, grupos, movimientos, personas del campo académico, cultural, empresarial y potras múltiples personas que a titulo personal, corporativo o asociativo han manifestado su solidaridad.
Un Particular señalamiento a los medios de comunicación masiva (Prensa, Radio, Televisión, y Medios electrónicos) por su cobertura y espacio.
Así como a miembros de grupos cristianos católicos y de otras asociaciones religiosas por manifestar su rechazo a los hechos ocurridos en la Catedral Metropolitana.

10.- El Concejo Episcopal, en ausencia del Emmo. Sr. Cardenal, pero en conocimiento de él:
Agradece las declaraciones vertidas por la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM, y por diversos Cardenales, Arzobispos y Obispos, tanto de México como de todo el mundo, entre estos, el manifestado por el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM).
También el Concejo Episcopal y el Cabildo Metropolitano agradece a los fieles cristianos del Arzobispado de México y a otros fieles de los distintos estados de la Republica como el extranjero, y agradecemos la comprensión de todos aquellos que se vieron afectadas por actos cultuales, culturales y administrativos.

11.- Que Dios los bendiga y acompañe siempre. Por su atención Gracias.

+Mons. Carlos Briceño Arch
Obispo Auxiliar de México

+Mons. Marcelino Hernández Rodríguez
Obispo Auxiliar de México

+Mons. Felipe Tejeda García
Obispo Auxiliar de México

+Mons. Antonio Ortega Franco
Obispo Auxiliar de México

+Mons. Francisco Clavel Gil
Obispo Auxiliar de México

+Mons. Jonás Guerrero Corona
Obispo Auxiliar de México

+Mons. Víctor Sánchez Espinosa
Obispo Auxiliar de México

+Mons. Rogelio Esquivel Medina
Obispo Auxiliar de México

Mons. Guillermo Moreno Bravo
Moderador de la Curia
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ZENITPublicamos la homilía que pronunció Benedicto XVI el sábado, 24 de Noviembre de 2007, durante la celebración de la Palabra con motivo del consistorio ordinario público para la creación de 23 nuevos cardenales que tuvo lugar en la Basílica de San Pedro en el Vaticano.

«El Señor os pide y os confía el servicio del amor»


Señores cardenales,
venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio,
queridos hermanos y hermanas:

En esta basílica vaticana, corazón del mundo cristiano, se renueva hoy un significativo y solemne acontecimiento eclesial: el consistorio ordinario público para la creación de 23 nuevos cardenales, con la imposición del birrete y la asignación del título. Es un acontecimiento que suscita cada vez una emoción especial, y no sólo entre quienes son admitidos a formar parte del Colegio cardenalicio con estos ritos, sino entre toda la Iglesia, desbordante de alegría por este elocuente signo de unidad católica.

La misma ceremonia, en su estructura, subraya el valor de la tarea que los nuevos cardenales están llamados a desempeñar cooperando estrechamente con el sucesor de Pedro, e invita al pueblo de Dios a rezar para que en su servicio estos hermanos nuestros permanezcan siempre fieles a Cristo, si es necesario, hasta el sacrificio de la vida, y se dejen guiar únicamente por su Evangelio. Nos unimos por tanto con fe a su alrededor y elevamos ante todo al Señor nuestra acción de gracias con la oración.

En este clima de alegría y de intensa espiritualidad os saludo con afecto a cada uno de vosotros, queridos hermanos, que desde hoy sois miembros del Colegio cardenalicio, escogidos para ser, según una antigua institución, los consejeros y colaboradores más cercanos del sucesor de Pedro en la guía de la Iglesia.

Saludo y doy las gracias al arzobispo Leonardo Sandri, que en vuestro nombre me ha dirigido corteses y deferentes palabras, subrayando al mismo tiempo el significado y la importancia del momento eclesial que estamos viviendo.

Deseo recordar, además, al fallecido monseñor Ignacy Jez, a quien el Dios de toda gracia llamó a su presencia antes del nombramiento para ofrecerle una corona mucho más grande: la gloria eterna en Cristo.

Mi cordial saludo se dirige, después, a los señores cardenales presentes y también a quienes no han podido estar físicamente con nosotros, pero que se encuentran aquí unidos espiritualmente. La celebración del consistorio siempre es una ocasión providencial para ofrecer «urbi et orbi», a la ciudad de Roma y al todo el mundo, el testimonio de esa unidad singular que une a los cardenales en torno al Papa, obispo de Roma.

En esta solemne circunstancia, quiero dirigir también un saludo respetuoso y deferente a las representaciones gubernamentales y a las personalidades aquí reunidas de todas las partes del mundo, así como a los familiares, amigos, sacerdotes, religiosas y religiosos, y a los fieles de las diferentes Iglesias locales de las que proceden los nuevos purpurados.

Saludo, por último, a todos aquellos que se han reunido aquí para estar a su lado y expresar con alegría festiva su estima y afecto.

Con esta celebración, vosotros, queridos hermanos, quedáis introducidos con pleno título en la veneranda Iglesia de Roma, de la que el sucesor de Pedro es el pastor. En el Colegio de los cardenales revive de este modo el antiguo «presbyterium» del obispo de Roma, cuyos componentes, desempeñando funciones pastorales y litúrgicas en las diferentes iglesias, le aseguraban su preciosa colaboración en el cumplimiento de las tareas ligadas a su ministerio apostólico universal.

Las circunstancias han cambiado y la gran familia de los discípulos de Cristo está hoy diseminada en todo el continente hasta llegar a los rincones más remotos de la tierra, habla prácticamente todos los idiomas del mundo, y a ella pertenecen pueblos de toda cultura. La diversidad de los miembros del Colegio cardenalicio, tanto por su proveniencia geográfica como cultural, subraya este crecimiento providencial y manifiesta al mismo tiempo las nuevas exigencias pastorales a las que tiene que responder el Papa.

Por tanto, la universalidad, la catolicidad de la Iglesia, se refleja muy bien en la composición del Colegio de los cardenales: muchísimos son pastores de comunidades diocesanas, otros están al servicio directo de la Sede Apostólica, otros han ofrecido servicios beneméritos en sectores específicos pastorales.

Cada uno de vosotros, queridos y venerados hermanos neocardenales, representa por tanto a una porción del articulado Cuerpo místico de Cristo que es la Iglesia difundida por doquier. Se muy bien todo el cansancio y sacrificio que hoy implica la atención de las almas, pero conozco la generosidad que fundamenta vuestra actividad apostólica cotidiana.

Por este motivo, en esta circunstancia, quiero confirmaros mi sincero aprecio por el servicio que habéis prestado fielmente durante tantos años de trabajo en los diferentes ámbitos del ministerio eclesial, servicio que ahora, al ser elevados a la púrpura cardenalicia, estáis llamados a realizar con una responsabilidad aún más grande, en íntima comunión con el obispo de Roma.

Ahora pienso con afecto en las comunidades confiadas a vuestra atención pastoral y, de manera especial, a las que sufren a causa de diferentes desafíos y dificultades. Entre éstas, ¿cómo no dirigir la mirada con aprensión y afecto, en este momento de alegría, a las queridas comunidades cristianas que se encuentran en Irak?

Estos hermanos y hermanas nuestros en la fe experimentan en su propia carne las dramáticas consecuencias de un conflicto que perdura y viven en una situación política sumamente frágil y delicada. Al llamar a formar parte del Colegio de los cardenales al patriarca de la Iglesia caldea, he querido expresar concretamente mi cercanía espiritual y mi afecto a esas poblaciones. Queremos, juntos, queridos y venerados hermanos, reafirmar la solidaridad de toda la Iglesia a favor de los cristianos de aquella amada tierra y exhortar a que se invoque del Dios misericordioso la deseada reconciliación y la paz para todos los pueblos involucrados.

Acabamos de escuchar la Palabra de Dios que nos ayuda a comprender mejor el momento solemne que estamos viviendo. En el pasaje evangélico, Jesús acaba de recordar por tercera vez la suerte que le espera en Jerusalén, pero la ambición de los discípulos toma el lugar del miedo que en un primer momento les había asaltado.

Tras la confesión de Pedro en Cesarea y la discusión por el camino sobre quién de ellos sería el más grande, la ambición lleva a los hijos de Zebedeo a reivindicar para sí mismos los mejores puestos en el reino mesiánico, al final de los tiempos. En esta carrera a los privilegios, los dos saben muy bien lo que quieren, al igual que los otros diez, a pesar de su «virtuosa» indignación. Pero, en realidad, no saben lo que están pidiendo. Jesús se lo da a entender hablando en términos muy diferentes del «ministerios» que les espera. Corrige la burda concepción del mérito que tienen, según la cual, el hombre puede ganarse derechos ante Dios.

El Evangelista Marcos nos recuerda, queridos y venerados hermanos, que todo auténtico discípulo de Cristo sólo puede aspirar a una cosa: a compartir su pasión sin reivindicar recompensa alguna. El cristiano está llamado a asumir la condición de «siervo», siguiendo las huellas de Jesús, entregando su vida por los demás de manera gratuita y desinteresada. No debe caracterizar cada uno de vuestros gestos y apalabras la búsqueda del poder y del éxito, sino la humilde entrega de sí mismo por el bien de la Iglesia.

La verdadera grandeza cristiana, de hecho, no consiste en dominar, sino en servir. Jesús nos repite a cada uno de nosotros que Él no «ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos» (Marcos 10, 45). Este es el ideal que debe orientar vuestro servicio.

Queridos hermanos, al pasar a formar parte del Colegio de los cardenales, el Señor os pide y os confía el servicio del amor: amor a Dios, amor a su Iglesia, amor a los hermanos con la máxima e incondicional entrega, «usque ad sanguinis effusionem» [«hasta el derramamiento de la sangre», ndt.], como dice la fórmula de la imposición de la birreta y como muestra el color rojo de los hábitos que vestís.

Sed apóstoles de Dios que es Amor y testigos de la esperanza evangélica: esto espera de vosotros el pueblo cristiano. La ceremonia de hoy subraya la gran responsabilidad que recae sobre cada uno de vosotros, venerados y queridos hermanos, y que es confirmada en las palabras del apóstol Pedro que acabamos de escuchar: «Dad culto al Señor, Cristo, en vuestros corazones, siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que os pida razón de vuestra esperanza» (1 Pedro 3, 15). Esta responsabilidad no evita los riesgos sino que, como sigue recordando Pedro, «más vale padecer por obrar el bien, si esa es la voluntad de Dios, que por obrar el mal» (1 Pedro 3, 17). Cristo os pide que confeséis ante los hombres su verdad, que abracéis y compartáis su causa; y que hagáis todo esto «con dulzura y respeto, manteniendo una buena conciencia» (1 Pedro 3, 15-16), es decir, con esa humildad interior que es fruto de la cooperación con la gracia de Dios.

Queridos hermanos y hermanas: mañana en esta misma basílica tendré la alegría de celebrar la eucaristía en la solemnidad de Cristo Rey del universo, junto a los nuevos cardenales, y les entregaré el anillo. Será una oportunidad particularmente importante y oportuna para reafirmar nuestra unidad en Cristo y para renovar nuestra voluntad común de servirle con total generosidad. Acompañadles con vuestra oración para que respondan al don recibido con entrega plena y constante.

Nos dirigimos ahora con confianza a María, Reina de los Apóstoles. Que su presencia espiritual, en este singular cenáculo sea para los nuevos cardenales y para todos nosotros prenda de la constante efusión del Espíritu Santo que guía a la Iglesia en su camino en la historia. ¡Amén!

Traducción del original italiano realizada por Jesús Colina
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Material enviado por el Vicario General para celebraciones durante el Adviento siguiendo el Plan Diocesano de Pastoral en el año dedicado a la parroquia.


PARROQUIA QUE CREE EN JESUCRISTO


“No nos hagamos ilusiones: sin el camino espiritual, de poco servirían los instrumentos externos de la comunión. Se convertirían en medios sin alma, máscaras de comunión más que sus modos de expresión y crecimiento” (Juan Pablo II)

OBJETIVOS

1. Hacer ver a los agentes de pastoral la importancia de la comunión en la parroquia

a. Cuestionar a los agentes de pastoral como viven su fe personalmente.

b. Cuestionar a los agentes de pastoral si la fe personal la viven comunitariamente.

2. Buscar los medios para que la comunión sea vivida en la parroquia.

DESARROLLO, DURANTE UNA TARDE CON LOS AGENTES DE PASTORAL
Y QUIENES QUIERAN.


1º parte Oración y reflexión

• Hacer un pequeño retiro con los texto que les presentamos (Hch 2, 42-47) y posteriormente la reflexión.

o Hacer memoria de Jesucristo resucitado, del encuentro personal al encuentro comunitario.

• Compartir en grupos la reflexión personal, las sombras, las luces y esperanzas en nuestra parroquia.


2º parte La Parroquia como casa y escuela de comunión

o Parroquia como lugar de acogida y comunión

o La parroquia como lugar de comunión intraeclesial

o La parroquia como engendradora de grupos de vida cristiana

o La parroquia como lugar donde se vive la fe íntegra: creída, celebrada, vivida y orada.

 Trabajar el documento del “credo en el que no creo”, para analizar cómo es la fe que se vive y transmite en la parroquia y evaluar si es la fe que profesa, celebra y vive la Iglesia.

3º parte Celebración de la Palabra

• Concluir con una pequeña celebración de la Palabra.



1ª Parte. Oración reflexión


Hechos de los Apóstoles, 2, 42-47

Acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión, a la fracción del pan y a las oraciones. El temor se apoderaba de todos, pues los apóstoles realizaban muchos prodigios y señales. Todos los creyentes vivían unidos y tenían todo en común; vendían sus posesiones y sus bienes y repartían el precio entre todos, según la necesidad de cada uno. Acudían al Templo todos los días con perseverancia y con un mismo espíritu, partían el pan por las casas y tomaban el alimento con alegría y sencillez de corazón. Alababan a Dios y gozaban de la simpatía de todo el pueblo. El Señor agregaba cada día a la comunidad a los que se habían de salvar.

Palabra de Dios

No sin dificultades, las primeras comunidades se fueron construyendo sobre el cimiento de los apóstoles y con el mensaje, aun fresco, que aquellos testigos directos de la resurrección de Cristo, les habían trasmitido. “…lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que contemplamos y tocaron nuestras manos acerca de la Palabra de vida, —pues la Vida se manifestó, y nosotros la hemos visto y damos testimonio y os anunciamos la Vida eterna, que estaba vuelta hacia el Padre y que se nos manifestó— lo que hemos visto y oído, os lo anunciamos, para que también vosotros estéis en comunión con nosotros. Y nosotros estamos en comunión con el Padre y con su Hijo Jesucristo” (1Jn. 1,1-3)

Los primeros creyentes, acogieron en Espíritu y en verdad el mensaje del Resucitado, lo creyeron, lo celebraron y vivieron, y, haciéndolo oración, se dieron cuenta de la necesidad de transmitirlo y anunciarlo. Lo recibido, fue transmitido.

El mensaje comunicado y acogido no tenía otro objetivo que el de “estar en comunión con el resto de hermanos de fe, y todos con el Padre y su Hijo Jesucristo” (1Jn. 1, 3)

Y pronto, muy pronto, asumieron en sus vidas personales y comunitarias “los mismos sentimientos de Jesús” (Filp. 2), hasta el punto de formar «un solo corazón y una sola alma» (Hch, 4,32).

El texto de Hechos que hemos leído nos recuerda su estilo de vida y de presencia:

- Conscientes de no haber conseguido aún la corona de gloria, sino descubriéndose en un proceso comunitario de santidad, acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles (instrucción privada, liturgia de la palabra).
- Las necesidades de los hermanos se convertían en propias, viviendo la auténtica comunión (koinonía, colecta para los pobres)
- Comunión que se reflejaba celebrativamente en la fracción del pan (la Eucaristía (Lc 24,35), liturgia eucarística. Junto a la Eucaristía, se habla de la comida compartida, un “agape” durante el cual se celebraba, como pone de manifiesto también la carta a los Corintios).

- y en la alabanza compartida, en sus oraciones, la gran mayoría sálmicas, heredadas del judaísmo.

Además, como sigue insistiendo el texto:

- Vivían unidos, no solo por la cercanía física, sino por la que rompe las distancias, como pueden ser, la interior, de la un mismo pensar y sentir.

- Tenían todo en común (…) según las necesidades de cada uno (la contribución material es vínculo y prueba de fraternidad (cf. Hch 4,34-35)).

- Acudían al Templo (…) con perseverancia y con un mismo espíritu

- Partían el pan por las casas

- Tomaban el alimento con alegría y sencillez de corazón
- Alababan a Dios

La comunidad no vive su propia vida de forma aislada o cerrada, sino que Gozaban de la simpatía de todo el pueblo, ya que se hacían presentes en la vida social, como la levadura en la masa.
Aquellos primeros creyentes, acogieron en Espíritu y en verdad el mensaje del Resucitado, lo creyeron, lo celebraron y vivieron, y, haciéndolo oración se dieron cuenta de la necesidad de transmitirlo y anunciarlo. Lo recibido, fue transmitido.

Y pronto, muy pronto, no sin dificultades, asumieron en sus vidas personales y comunitarias “los mismo sentimiento de Jesús”.
Por una parte, enseñan en el templo (Hch 5,42). Por otra, los apóstoles hacían muchos “signos y prodigios”, manifestación del Espíritu en ellos (v. 43). Esto causaba la admiración de los presentes y la conversión de muchos llamados a la fe, que se iban agregando al grupo.
Y “el Señor agregaba cada día a la comunidad a los que se debían de salvar, Así, también, el Señor ha seguido y sigue agregando, a lo largo del espacio y del tiempo de la historia a los que deben salvarse, cumpliendo la promesa de su presencia (Mt. 28, 19-20)

También nosotros, en palabras de nuestro Obispo, “hombres y mujeres del Tercer Milenio, que hemos conocido y creído en Jesucristo, animados por la certeza de su presencia, estamos llamados a anunciar aquí y ahora —con renovado impulso— “lo que hemos visto y oído acerca de la Palabra de vida” para hacer a otros partícipes de nuestra “comunión con el Padre y con su Hijo Jesucristo”.

Pero, para ello, (como aquellas primeras comunidades) necesitamos nosotros mismos afianzar nuestra fe. Necesitamos “oír”, “tocar con nuestras manos”, “ver con nuestros ojos”, a Cristo “la Palabra de vida”. Es decir, necesitamos cultivar una fe viva, de adhesión y seguimiento de Jesús, para poder dar testimonio de lo que hemos visto, porque de lo que se trata es de “presentar” a Jesús a los demás, no sólo de hablar de El”.


La espiritualidad de comunión que vivían aquellas comunidades, tiene su origen en la profunda experiencia de fe que tenían sus creyentes. Su adhesión firme a Jesucristo, a quien conocieron, amaron y siguieron, los impulsaba a salir al encuentro fraterno de los otros y construir iglesia, comunidad de bautizados reunidos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Creer en Jesús, no sólo suponía creerlo a él y a su mensaje, sino creer en él como quien nos introduce en el misterio de comunión por excelencia, el misterio Trinitario, y desde él, hacerlo imagen viva en medio de la humanidad y de nuestra comunidad.
Porque en Palabras de Juan Pablo II en la NMI "Si verdaderamente hemos contemplado el rostro de Cristo, queridos hermanos y hermanas, nuestra programación pastoral se inspirará en el "mandamiento nuevo" que él nos dio: "Que, como yo os he amado, así os améis también vosotros los unos a los otros" (Jn 13,34)" (NMI 42).
Y continúa:

"Espiritualidad de la comunión significa ante todo una mirada del corazón sobre todo hacia el misterio de la Trinidad que habita en nosotros, y cuya luz ha de ser reconocida también en el rostro de los hermanos que están a nuestro lado. Espiritualidad de la comunión significa, además, capacidad de sentir al hermano de fe en la unidad profunda del Cuerpo místico y, por tanto, como "uno que me pertenece", para saber compartir sus alegrías y sus sufrimientos, para intuir sus deseos y atender a sus necesidades, para ofrecerle una verdadera y profunda amistad. Espiritualidad de la comunión es también capacidad de ver ante todo lo que hay de positivo en el otro, para acogerlo y valorarlo como regalo de Dios: un "don para mí", además de ser un don para el hermano que lo ha recibido directamente. En fin, espiritualidad de la comunión es saber "dar espacio" al hermano, llevando mutuamente la carga de los otros (cf. Ga 6,2) y rechazando las tentaciones egoístas que continuamente nos asechan y engendran competitividad, ganas de hacer carrera, desconfianza y envidias.”(43)
Por consiguiente, esta espiritualidad fraterna debería ocupar un espacio importante en toda comunidad y grupo parroquial. Pero eso implica que los agentes vivamos esta espiritualidad de comunión entre nosotros. Hoy es indispensable formar siempre una verdadera comunidad educativa que esté impregnada de espíritu comunitario y que esté abierta a una comunidad eclesial más amplia.
El Papa no se limita a recordar el mandamiento del amor o a exhortamos a que lo vivamos en la existencia cotidiana. Pide más bien que toda la organización y la planificación de la actividad de la Iglesia estén efectivamente marcadas por ese amor fraterno.
Fortalecer nuestra fe en Jesucristo, afianzar nuestra adhesión y confianza en él, son pues, requisitos y exigencias, para construir la comunidad que soñamos y anhelamos. Comunidad que, desde la sociedad y compartiendo sus esperanzas e inquietudes (Encarnación), con gozo y entusiasmo, propone y testimonia en su diario vivir el mensaje del Evangelio desde una experiencia profunda de encuentro con el Señor Jesús (Resurrección), ofreciendo un sentido de la vida (Emaús), acogiendo a todos (Buen Pastor) y solidarizando con los más necesitados (Buen Samaritano). Una comunidad, que lejos de desentenderse de la sociedad, la asume con una preocupación paternal y ternura maternal.

Ese sueño, ya hecho realidad en varios aspectos y en diferentes sectores eclesiales, nos da esperanza para seguir ilusionándonos con él y creyendo que es posible. En nuestras comunidades concretas seguro que hemos podido contemplar agradecidos este espíritu comunitario que sale de uno mismo a favor del otro, a favor de todos. Cómo nos hemos enriquecido con la puesta en servicio de los carismas por parte del hermano y cómo todos, como cuerpo místico de Cristo, hemos pasado de la infancia a una fe adulta. Pero, no todo está conseguido, aún, nos falta camino por recorrer, comunidad de construir, por eso, también las palabras que Pablo dirige a los cristianos de Filipos son dirigidas con insistencia a nosotros:

"Yo os pido por el estímulo del vivir en Cristo, por el consuelo del amor, por la comunión en el Es¬píritu, por la en¬trañable compasión, que colméis mi alegría, siendo todos del mismo sentir, con un mismo amor, un mismo espíritu, unos mismos sen¬timientos. Nada hagáis por rivalidad, ni por vana¬gloria, sino con humildad, con¬siderando cada cual a los demás como superiores a sí mismo, buscando cada cual no su propio interés sino el de los demás" (Fil 2, 1-4)

Por tanto, Hacer memoria de Jesucristo, de lo ya conocido y vivido con él, nos urge, para en él, con él y por él, hacer comunión. Vivir la espiritualidad de comunión que todos deseamos.

Por otro lado, personal y comunitariamente, hemos de preguntarnos y evaluar si la fe que vivimos y transmitimos (cada uno, la catequesis parroquial, las homilías, nuestras actitudes vitales, la celebración de los sacramentos) es una fe íntegra, o sea, correctamente profesada, vivida, celebrada y hecha oración. Tendremos que valorar si lo que vivimos y transmitimos es toda la fe de la Iglesia y si está oscurecido alguno de sus aspectos., o sea:

– creer en Dios creador, Uno y Trino y en su designio salvífico;

–ser santificado por Él en la vida sacramental;

– amarle con todo el corazón y amar al prójimo como a sí mismo;

– orar esperando la venida de su Reino y el encuentro cara a cara con El.


Para la reflexión:

Distintos niveles de reflexión:

1.- ¿Qué alimenta la vida y la misión de la primitiva comunidad? ¿qué alimenta la tuya? Tu comunidad parroquial, tu grupo, ¿experimenta el crecimiento? ¿A qué crees que se debe? ¿Qué dicen de tu comunidad o grupo quienes la contemplan desde fuera? ¿Cómo reaccionan ante ella?
2.- ¿Veo a todos como hermanos? ¿Los siento como "uno que me pertenece" y por lo tanto alguien de quien debo hacerme cargo? ¿Recibo y valoro todo lo bueno que tienen los demás "como un don para mí"? ¿Le doy espacio, superando todo egoísmo?


A.- SOMBRAS en nuestra comunidad…

- Distanciamiento con el párroco…
- Entre grupos parroquiales
- Con los padres/madres de los niños de catequesis
- Con la realidad social
- La diócesis o iglesia……………………………………………………..

B.- LUCES DE ESPERENZA en nuestra comunidad

- Aspectos a valorar
- Aspectos a potenciar
- Aspectos a convertir o purificar
- Aspectos a buscar

Compartir por grupos, para luego hacer una puesta en común.


2ª Parte. La Parroquia casa y escuela de comunión

La parroquia sólo se puede entender en referencia permanente a la Iglesia local, que es la unidad eclesial completa. La Parroquia es como una célula viva de la Iglesia particular o diócesis, en donde los cristianos de un pueblo o de un sector geográfico de una ciudad viven la comunión de fe, de culto y de misión con la misma Iglesia diocesana y, a través de está, con todo el cuerpo de las Iglesias. La comunión eclesial, aún conservando siempre su dimensión universal, encuentra su expresión más visible e inmediata en la parroquia. Ella es la última localización de la Iglesia; es en cierto sentido, la misma Iglesia que vive entre las casas de sus hijos y de sus hijas.

La parroquia es la misma Iglesia que se hace presente junto a nuestros hogares como una realidad profunda de comunión y de misión. En la parroquia podemos y debemos vivir la comunión de fe, de culto de misión con la Iglesia diocesana y, a través de ella con la Iglesia universal.

La Iglesia comunión

Antes trabajar la parroquia como escuela de comunión comenzamos hablando de la Iglesia comunión. La comunión es el eje vertebrados de la comprensión de la Iglesia porque la Iglesia es comunión: comunión de personas con Dios; comunión de personas entre ellas; comunión de personas con las demás personas del mundo; comunión de dones y servicios… para entender mejor la eclesiología de comunión tenemos que fundamentarnos en la teología trinitaria. El punto de partida es la experiencia de los discípulos con Jesús y de estos entre sí. La adhesión a la persona de Jesús es lo que había transformado sus vidas y la que los había introducido en un experiencia comunitaria distinta. A partir de la Pascua, va ha ir experimentando el sentido pleno de la salvación: participa del misterio del amor trinitario, perdonado y abierto a la esperanza de participar de la alegría de los hijos de Dios.

La salvación se encuentra en Dios, un Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. El encuentro y la comunión con el Padre se establece por la mediación del Hijo y la vida que de él procede es la que establece la comunión con el Padre y con los hermanos. Es el Espíritu Santo el que la hace posible.

La comunión por su raíz trinitaria se abre a la humanidad y a la historia. Al ser recibida por el ser humano, esa comunión nos constituye no sólo hijos de Dios, sino también en hermanos de todos los hombres. Esa comunión tiene una base y una expresión sacramental: el bautismo es el inicio de la comunión porque hace participar en el misterio Pascual y regala la nueva filiación en Cristo por el Espíritu.
La comunión posee una versión y una apertura eclesiológica: la participación en la misma crea comunidad a pesar de la diversidad de ministerios y carismas. Esta comunión nos abre a la misión universal. Por medio de ella damos testimonio y anunciamos a Cristo al mundo de hoy.

Para hacer de la Parroquia una casa y escuela de comunión, que mejor que seguir las palabras de Juan Pablo II en la Novo Milenio Inneunte: “hacer de la Iglesia la casa y la escuela de la comunión: éste es el gran desafío que tenemos ante nosotros en el milenio que comienza, si queremos ser fieles al designio de Dios y responder también a las esperanzas del mundo”.

Parroquia, lugar de acogida

La acogida es uno de los aspectos a trabajar con mayor insistencia en el trabajo pastoral hoy, especialmente cuando esa persona que acude es alguien que no suele frecuentar la vida parroquial por diferentes motivos. Sin embargo, la acogida tiene un alcance más profundo que su dimensión pastoral. Es la manera sencilla y natural de vivir el amor fraterno que debe caracterizarnos a los discípulos de Jesús. En nuestra sociedad hay mucha gente que sufre el problema de la soledad y que buscan a alguien a quien poder manifestar sus problemas y sus sentimientos más profundos y que no buscan una solución a sus problemas sino que se les escuche.
No nos conviene olvidar que se está produciendo un fenómeno nuevo, aunque todavía minoritario: el retorno a la fe de los que se alejaron un día por motivos diferentes. Como por ejemplo, los jóvenes no bautizados, padres de niños de primera comunión etc. Son ocasiones importantes en la que la parroquia esta llamada a reflejar con más hondura el rostro de Cristo Buen pastor y del Padre de la parábola del hijo pródigo.

La parroquia lugar de comunión intraeclesial

Otra misión de la parroquia es ayudar a los bautizados a comprender que el Señor quiso salvar a los hombres no individualmente, sino constituir un pueblo que le conociera en la verdad y le sirviera. Este pueblo es la Iglesia que construido por Cristo en orden a la comunión de vida, de caridad y de verdad es empleado también por el como instrumento de la redención y es enviado a todo el mundo como luz y sal de la tierra.

Esta dimensión comunitaria de la fe se aprende y se interioriza en la parroquia en la que deja de ser una hermosa teoría para convertirse en una realidad visible. En ella convergen la multitud de los carismas y ministerios al servicio de la evangelización. Está comunión como realidad también humana, no está exenta de dificultades y tensiones. Pero lo que importa es que el diálogo, la escucha mutua y leal y la búsqueda sincera de la voluntad de Dios permitan al Espíritu Santo abrirse caminos en medio de nuestras debilidades.

Esta comunión dialogante tiene que avanzar hacia la mutua aceptación de los diversos carismas, que han dado lugar a diferentes asociaciones y

movimientos. La pluralidad es una riqueza que pone de manifiesto la imaginación creadora y la grandeza de Dios, siempre que no se convierta en dispersión y que ningún grupo pretenda tener la exclusiva de los caminos del Señor. Ha de expresarse en la comunión dentro de la Iglesia local que tiene su expresión en la parroquia. En ella cabemos todos y todos tenemos un lugar y una parte en la única misión.

La comunión ha de ponerse de manifiesto en que todos debemos vivir y proclamar la íntegra, única y misma fe. Lo que distingue a unos ministerios de otros no debe consistir en que unos se dediquen a la predicación olvidando la caridad ni en que otros se dediquen a la caridad, descuidando la vida litúrgica. Lo que ha de diferenciar a los diversos ministerios es el acento que ponen en cada uno de estos aspectos y la forma de trabajo con que desarrolla su misión, consientes, sin embargo, de que todos necesitan completar su tarea con la aportación de los demás miembros. Sólo desde esta comunión apostólica conseguiremos que nuestra presentación del evangelio no descuide ninguna de sus dimensiones esenciales.

La parroquia como engendradora de grupos de vida cristiana

Necesitamos crear en la parroquia pequeños grupos de vida cristiana, donde se pueda compartir personalmente la fe y la vida, se encuentre en el punto de referencia necesario y el apoyo mediato para expresar y vivir la fe, se propicien itinerarios de formación cristiana más adecuados y donde se pueda orar.

Presencia en la parroquia de los movimientos y grupos apostólicos

Dentro de las experiencias comunitarias parroquiales se debe inscribir la presencia de los distintos movimientos y grupos apostólicos presentes en nuestra diócesis y en la Iglesia. Una presencia que bien articulada está llamada a ser una riqueza por los carismas que cada grupo aporta a la comunidad y por lo específico de su forma de apostolado.

La parroquia como lugar de servicio pastoral

A partir de los grupos cristianos habrá que organizar los servicios pastorales que necesite la parroquia.

Elegir de estas pistas tres que tú crees que son importantes para tu parroquia hoy.

Pistas de acción para una parroquia como casa y escuela de comunión

1. Estructurar la parroquia en pequeñas comunidades, creando nuevos grupos comunitarios de vida cristiana que sean punto de referencia para la vida de sus miembros.

2. Potenciar y poner al servicio de la comunidad los distintos carismas y ministerios presentes en la parroquia.

3. Dar importancia a la acogida.

4. Invitar a participar en los causes formativos ofrecidos por la diócesis.

5. Facilitar y animar a la participación en los encuentros arciprestales y diocesanos organizados por las delegaciones respectivas.

6. Nombrar representantes en las comisiones arciprestales y en el consejo de pastoral arciprestal.

7. Potenciar la comunión y comunicación entre los diferentes grupos, organizando un encuentro o asamblea parroquial.

8. Revitalizar o crear los órganos de comunión y responsabilidad, especialmente el consejo pastoral parroquial.

9. Cuidar la creación y funcionamiento de la comisión de asuntos económicos.

10. Mejorar la experiencia y transmisión de una fe íntegra, proclamada, celebrada, vivida y hecha oración


Celebración de la Palabra

Monición para ambientar la celebración

Nos hemos reunido en esta tarde al finalizar nuestra reunión, para poner en la manos de Dios nuestro trabajo realizado y sus frutos, junto compartimos una misma fe que nos impulsa a trabajar la comunión en nuestra comunidad parroquial, por ello nos reunimos en torno al Señor que es el que nos convoca para escuchar su Palabra y hacerla vida.

Canto: “Un solo Señor”

Saludo del sacerdote.

Oración

Dios todopoderoso y eterno, que reúnes lo que está disperso y conservas lo que has unido, mira con amor al pueblo de tu Hijo, para que, cuantos han recibido un mismo bautismo, vivan unidos por la misma fe y por el mismo amor. Por nuestro Señor Jesucristo.

Canto: “Aleluya”

Lectura del Evangelio según san Mateo 18, 19-22. Pequeña reflexión del sacerdote

(Para el gesto es necesario unas tiras de cartulinas de diferentes colores que representen la pluralidad, para luego unirlas y formar una cadena que se situaría en torno a la cuna, que representaría que Jesús es el centro de la comunidad)

Monición al gesto

Hemos trabajado durante toda la tarde como estamos viviendo la comunión en nuestra parroquia, para simbolizar lo que hemos reflexionado vamos a realizar el siguiente gesto. Cada uno tomará un pedazo de cartulina que le simboliza a él y los iremos uniendo hasta formar una cadena y ofrecérsela a Jesús pobre en el pesebre. Durante el gesto se puede cantar “Somos un pueblo que camina”

Oración del Padre nuestro

Gesto de la paz

Oración final
Dios Padre bueno que has querido que compartamos en esta tarde nuestra fe y nuestro compromiso de vivir de acuerdo con ella, te pedimos que nos hagas capaces de vivir unidos por tu amor. Por Jesucristo nuestro Señor.

Bendición.

Canto a la Virgen “la Virgen Sueña caminos”
Publicado por Desconocido @ 23:38  | Comunicados Diocesanos
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OBISPADO DE TENERIFE
Vicaría General
C/ Plaza del Adelantado 10. 38201 – La Laguna
Tlf.: 922 314 962
Santa Cruz de Tenerife – Islas Canarias – ESPAÑA





San Cristóbal de La Laguna, 26 de Noviembre de 2007.


Estimados compañeros.

Tal y como estaba programado, desde la Vicaría General les enviamos el material de la segunda acción concreta de este curso, preferentemente, dedicado a la Parroquia dentro del Plan Diocesano de Pastoral. La propuesta que realizamos conviene aterrizarla, concretarla teniendo en cuenta la realidad en la que servimos. Ningún material sirve para implementarse adecuadamente sin esta concreción última.

Es muy conveniente que todos, cada uno, programemos durante el mes de diciembre esta acción, encuadrada en el tiempo de adviento y, por tanto, en el ambiente pre-navideño de estas jornadas. En este momento, consiguientemente, ‘Hacemos Memoria de Jesucristo’ como luz para todos nosotros, es decir, recordamos y actualizamos que Jesucristo, Él y no cualquier otro, es el que nos guía y conduce por la vida, el que aclara nuestros pasos, el que enseña nuestras opciones, el que muestra los criterios…, en definitiva, es el que se nos vuelve a ofrecer, obstinadamente, como nuestro Señor.

Con el paso del curso parece necesario que, con cierta frecuencia, recordemos el PDP. en la oración, en la evaluación y seguimiento de la marcha pastoral en la parroquia, el arciprestazgo, los grupos, movimientos, delegaciones, etc.

Esta sencilla acción responde al objetivo primero del PDP: ‘Jesucristo en quien creemos’. Pretendemos, por tanto, ayudar a vivenciar en la parroquia, por una parte, la llamada espiritualidad de comunión, a través de un momento de retiro-oración y, por otra, evaluar, en la medida de lo posible, si nuestra fe, y la que transmitimos personal y parroquialmente, es una fe íntegra conforme a las dimensiones que recoge el Catecismo de la Iglesia Católica, es decir, correctamente profesada, vivida, celebrada y hecha oración.

Sin otra novedad, me despido, agradeciendo el trabajo pastoral de todos y deseándoles un buen Adviento, camino de Belén.
Antonio M. Pérez Morales
Vicario General


Publicado por Desconocido @ 23:21  | Comunicados Diocesanos
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Comentario al evangelio del martes de la vigésima cuarta semana del tiempo ordinario, sacado de "Enséñanos a orar de Guillermo Gutiérrez".

Ni piedra sobre piedra

El templo de Jerusalén fue una de las maravillas del mundo. Frente a esa maravilla un negro presagio: no quedará piedra sobre piedra.

Todo pasa, Dios no cambia y permanece. En el confusionismo universal harán aparición falsos profetas. «¡No os dejéis engañar!», previene Jesús. No hay más que un Salvador.
La ruina del templo entra en el juego de los avatares humanos. Planes divinos adentro, pueden descubrirse dos razones principales. La primera es la autosanción de la ciudad al no reconocer la visita del día del Señor (Lc 19,44). El rechazo de Dios lleva al caos. Los que pidieron la muerte de Jesús incurrieron en ese caos.

Teológica y simbólicamente existe otra razón. Jesús habló también de la destrucción del templo de su cuerpo: «Destruid este templo y yo lo reedificaré en tres días» (Jn 2,19). La afirmación puede entenderse como el fin de una etapa de la historia y comienzo de una nueva, en que cesan los signos para dar paso a las realidades. El templo era un signo. Jesús es el templo definitivo que hace innecesario el templo de piedras. Es en Jesús donde los verdaderos adoradores deberán dar culto a Dios en espíritu y en verdad (Jn 4,24).

San Pablo formuló y desarrolló el pensamiento de que todo bautizado se convierte en templo vivo del Espíritu. El nuevo culto en espíritu y verdad postula una interiorización de la religión donde lo puro y lo impuro, lo bueno y lo malo se valoran según la intención del corazón (Mt 15,10-20; Mc 7,14-23). Es ante todo en el corazón donde hay que buscar y dar culto a Dios. «No busques fuera, dentro de ti habita la verdad» (san Agustín). Buscamos una religiosidad cristocéntrica, enraizada en lo más profundo del corazón y no nutrida de vacías exterioridades. «El hombre fiel a su conciencia permanece fiel a su destino, es hombre bueno y terminará en la felicidad. El hombre que traiciona su conciencia es un hombre perverso que corre derecho a su ruina. La desgracia sale del pecado como el gusano de la podredumbre» (Tilman Pesch).
Publicado por Desconocido @ 23:06  | Espiritualidad
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Oración dicha antes de comenzar la reunión arciprestal del Arciprestazgo de Icod de los Vinos en Tenerife


INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO POR EL ARCIPRESTAZGO


Espíritu Santo, danos capacidad
para buscar este día la verdad,
y vivirla con ilusión y alegría.

Espíritu de Jesús, que has movido
a tantos que nos han precedido en la fe;
muévenos hoy a nosotros
a rastrear tus huellas,
a dejarnos conducir por ti.

Espíritu del Padre, abre nuestro corazón,
para que la Palabra de Vida
encuentre acomodo en nosotros,
en nuestra comunidad parroquial,
en nuestro arciprestazgo,
y podamos así orar con agradecimiento.

Espíritu de Dios, recrea nuestro ánimo
y fortalece nuestra voluntad,
y, en serenidad,
ayúdanos a discernir con amor
y aceptar la llamada que continuamente nos diriges
para continuar la tarea que tu Hijo comenzó.
Y sigue suscitando entre nosotros
personas dispuestas
a acoger tu invitación y tu mensaje.

Que nuestro arciprestazgo sea una fuente para todo el pueblo, en la que vengan a beber el agua fresca de tu gracia.
Que sea el hogar donde todos encuentren su cobijo
y la escuela en la que todos puedan aprender.

Y Tú, fuente inagotable de luz y vitalidad,
sé siempre nuestra compañía,
y la Santísima Virgen, nuestra guía.
Por los siglos de los siglos. Amén.
Publicado por Desconocido @ 23:02  | Oraciones
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El Delegado de Misiones de Tenerife nos recuerda actos a realizar en un futuro inmediato organizados por la Delegación.

DELEGACIÓN DE MISIONES
Obispado de Tenerife


La Laguna, 14 de noviembre de 2007


Querido hermano/a:
Recibe un saludo fraterno desde esta Delegación que intenta animar, con el apoyo de ustedes, la dimensión misionera "ad gentes" en nuestra diócesis.

Hemos comenzado el curso con la campaña del Domund y para ello hemos contado con la presencia y animación de dos misioneros durante todo el mes de octubre. Doy las gracias por la acogida que les han dispensado en muchos lugares; se han ido contentos por el trabajo realizado. Por otro lado, pedir perdón por alguna deficiencia en el envío del material; se ha intentado hacer lo mejor posible pero faltaba la mano de Alicia por razones de enfermedad. Lo han empaquetado un grupo de voluntarios con mucha dedicación y cariño a quienes les doy las gracias.
En este mes de noviembre hemos despedido a Alicia que se retira por razones de edad y de salud, han sido 25 años de trabajo en nuestra diócesis, especialmente 18 años como Vicedelegada de Misiones; todos hemos disfrutado de su acogida y buen hacer en la animación misionera. También hemos dado la bienvenida a Gladis Rguez. Hdez, natural de La Palma, que se incorpora a la Delegación de Misiones para servir apostólicamente en esta área de la pastoral.

Te recuerdo que en el mes de enero celebraremos la Jornada de Infancia Misionera y para ello debemos tener presente algunos aspectos:

a) Sembradores de estrellas cuyo objetivo es felicitar La Navidad en nombre de los misioneros. La celebración de envío y las estrellitas hay que pedirlas directamente a la oficina de la Delegación en el Obispado. En Santa Cruz y La Laguna se ha elegido el 22 de diciembre, sábado, por la mañana.

b) Preparar, si vas a participar, la Marcha Misionera y el Festival de la Canción Misionera (letra y música inédita) con el lema: "MANOS A LA OBRA". Estos eventos los celebraremos el sábado 26 de enero en Candelaria.

c) Recibir y divulgar los materiales de Infancia Misionera (haznos saber si la cantidad de material es la adecuada).

d) Revistas Gesto y Supergesto: es un buen material para la formación de niños y adolescentes. A nivel informativo debes saber que se distribuyen en nuestra diócesis unos 10.000 números de Gesto y 2000 números de Supergesto. Estas fechas son propicias para darlas a conocer.
Dentro del Plan de Acción Pastoral, este año lo dedicamos a potenciar la vida parroquial. Desde la Delegación de Misiones hemos puesto como objetivo: La creación en cada parroquia de un Grupo de Animación Misionera. Se trataría de que algunas personas, con sensibilidad, asumieran el objetivo de la animación misionera parroquial especialmente de las distintas campañas que se van jalonando a lo 1 go del año. Nosotros nos comprometeríamos a facilitar el material para su forma i n y para la puesta en marcha. Somos conscientes que sín la colaboración de los párelo s y de otros agentes de pastoral, este objetivo se queda en el papel.

Sin otro particular y deseándote un feliz Adviento, quedó a tu disposición

Juan Manuel Yánes
Delegado de Misione
Publicado por Desconocido @ 22:57  | Noticias arciprestales
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DOMINGO 1 DE ADVIENTO / A
2 de diciembre de 2007


El Señor, que nos trae la paz, la luz y la vida, esté con todos vosotros.

Resuena hoy en nuestra asamblea un anuncio lleno de esperanza: ¡el Señor viene! Viene a renovar nuestras vidas, viene a renovar el camino de la humanidad y conducirlo hacia su Reino.
- Hoy, al comenzar el tiempo de Adviento, se nos llama a vivir con alegría ese anuncio gozoso y a responder a él. Para recibir al Señor hoyytodos los días, y para vivir un día para siempre en los cielos nuevos y la tierra nueva que él nos ofrece.

Corona de Adviento: Comencemos ahora la celebración encendiendo el primer cirio de la corona de Adviento, que nos señala el camino hacia la fiesta de la Navidad.

Alguien de la asamblea, o el propio celebrante, enciende un cirio de la corona de Adviento. Entretanto, se puede cantar otra estrofa del canto de entrada, o bien decir las siguientes invocaciones, o lo que sea costumbre en el lugar.

- Tú, Señor Jesús, luz en la oscuridad. SEÑOR, TEN PIEDAD
- Tú, Señor Jesús, paz de las naciones. CRISTO, TEN PIEDAD
- Tú, Señor Jesús, guía y camino para todos los pueblos.
SEÑOR, TEN PIEDAD.

1. lectura (Isaías 2,1-5): Las palabras del libro de Isaías acompañarán cada domingo nuestro camino de Adviento. Palabras de esperanza, de fe, de futuro. Escuchémoslas con el corazón muy abierto a la Buena Noticia de Dios.

Salmo (121): Cantemos ahora la alegría de caminar hacia el Señor, la misma alegría de los israelitas cuando subían a la ciudad santa de Jerusalén.

2. lectura (Romanos 13,11-14): Escuchemos ahora la llamada de san Pablo, que nos invita a no desaprovechar este tiempo que Dios nos da.


Oración universal: Mientras esperamos la venida definitiva del Señor, oremos para que su amor, su paz, su luz, transformen ya ahora nuestras vidas y las de nuestros hermanos. Oremos diciendo (cantando): VEN, SEÑOR JESÚS

1. Para que llegue el día en que todos los hombres y mujeres del mundo entero puedan vivir en paz, con esperanza, confiados ante el futuro. OREMOS AL SEÑOR:

2. Para que los gobernantes, los políticos, los que tienen el poder económico o militar, trabajen sinceramente por el bienestar de todos, y especialmente de los que menos tienen. OREMOS AL SEÑOR:

3. Para que el pueblo de Israel, que recibió desde muy antiguo la llamada del Señor, se esfuerce al servicio de la paz y muestre ante el mundo el rostro amoroso de Dios. OREMOS AL SEÑOR:

4. Para que la Iglesia entera, todos los cristianos, vivamos con alegría nuestra fe y la vida nueva que hemos recibido. OREMOS AL SEÑOR:

5. Para que todos nosotros, reunidos al empezar este tiempo de Adviento para celebrar la Eucaristía, convirtamos nuestro corazón para preparar la venida del Señor. OREMOS AL SEÑOR:

Ven, Señor Jesús. Ven, y renueva el camino de la humanidad. Tú, que vives y reinas por...

Padrenuestro: Fieles a la enseñanza de Jesucristo, pidamos al Padre que venga a nosotros su Reino.

Invitación a la comunión: Éste es el Mesías de Dios que viene a salvar a todos los pueblos. Dichosos los llamados a la mesa de su Reino.

CPL
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ZENIT publica las palabras que pronunció Benedicto XVI el domingo, 25 de Noviembre de 2007, al rezar la oración mariana del Ángelus tras la concelebración eucarística con los 23 nuevos cardenales en la que les entregó el anillo cardenalicio.



Queridos hermanos y hermanas:

El martes próximo, en Annapolis, en los Estados Unidos, israelíes y palestinos, con la ayuda de la comunidad internacional, pretenden relanzar el proceso de negociación para encontrar una solución justa y definitiva al conflicto que desde hace sesenta años ensangrienta Tierra Santa y que tantas lágrimas y sufrimientos ha provocado en los dos pueblos.

Os pido que os unáis a la Jornada de Oración convocada para hoy por la Conferencia de los Obispos Católicos de los Estados Unidos para implorar del Espíritu de Dios la paz para esa región tan querida por nosotros y los dones de la sabiduría y de la valentía para todos los protagonistas del importante encuentro.

Después de la conclusión de la solemne celebración de hoy, deseo dirigir mi cordial saludo a los presentes, incluidos quienes se quedaron en el exterior de la Basílica. Expreso gratitud especial a los fieles que han venido de lejos para acompañar a los nuevos cardenales y participar en este acontecimiento, que manifiesta de manera singular la unidad y la universalidad de la Iglesia católica. A las distinguidas autoridades civiles, les renuevo mi saludo deferente.

[A continuación, el Papa habló en francés, inglés y alemán. En español, dijo: ]

Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española. De modo especial, a los Obispos, sacerdotes, religiosas, religiosos y fieles que habéis venido de Argentina, España y México, acompañando a los nuevos Cardenales. Pidamos al Espíritu Santo, por intercesión de la Virgen María, que los sostenga e ilumine con su gracia para que, llenos de amor a Dios y estrechamente unidos al Sucesor de Pedro, continúen entregando fielmente su vida al servicio de la Iglesia y de los hombres. ¡Feliz solemnidad de Cristo Rey!

[Tras hablar en portugués y polaco, volvió hablar en italiano para decir:]

Nos disponemos ahora a rezar, como de costumbre, la oración del Ángelus. En ocasiones como ésta, se siente aún más viva la presencia espiritual de María Santísima. Como en el Cenáculo de Jerusalén, se encuentre en medio de nosotros y nos acompaña en esta etapa del camino eclesial. A la Virgen le queremos encomendar los nuevos miembros del Colegio cardenalicio para que ayude a cada uno de ellos, así como para todos los ministros de la Iglesia, a imitar siempre a Cristo en el servicio generoso a Dios y a su Pueblo, para participar en su gloriosa realeza.

Traducción del original italiano realizada por Zenit
© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana
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domingo, 25 de noviembre de 2007
Carta dirigida a los diocesanos por el obispo de Tenerife Don Bernardo Álvarez con motivo del Dia de la Iglesia Diocesana.


Un cambio trascendental...
que afecta a tu Iglesia


Con el reciente acuerdo alcanzado entre el Estado español y la Santa Sede, se ha producido un cambio sustancial en el modelo de financiación de la Iglesia Católica en España.

A partir de ahora tenemos que aprender a vivir por nosotros mismos, el sostenimiento económico de la Iglesia depende exclusivamente de los católicos y de cuantos valoran su labor.

Será tu generosidad la que nos permitirá continuar anunciando la Buena Noticia de Cristo Resucitado y seguir ayudando a los más necesitados. Tu aportación personal y el 0,7% de tu Declaración de la Renta, si marcas la casilla a favor de la Iglesia, serán los ingresos de la Iglesia, y como sabes, no supone ningún gasto añadido a los impuestos que pagas.

Nosotros seguiremos viviendo sencillamente, como nos exige el Evangelio, y seguiremos ejerciendo nuestra labor sin desfallecer. Cualquier donativo llegará a su destino, de forma directa y transparente.

Si eres católico o valoras la labor de la Iglesia, colabora. Porque todos necesitamos vivir nuestra fe. Pero todavía hay tantos que necesitan tanto...

+ Bernardo Álvarez Alfonso
Obispo de Tenerife
Publicado por Desconocido @ 20:36  | Habla el Obispo Diocesano
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Exhortación pastoral que ha publicado la Conferencia EpiscopalPopulorum Progressio» de Pablo VI y en el vigésimo aniversario de la encíclica «Sollicitudo Rei Socialis» de Juan Pablo II. Española con motivo del cuadragésimo aniversario de la encíclica «

«Para que tengan vida en abundancia» (Jn 10,10)



I.- GOZOSO ANIVERSARIO
1.- Celebramos con gozo, en este año 2007, el 40 aniversario de la publicación de la Encíclica «Populorum Progressio» de Pablo VI (26 de marzo de 1967), que coincide con el 20 aniversario de la Encíclica «Sollicitudo Rei Socialis» de Juan Pablo II (30 de diciembre de 1987). Se trata de dos documentos relevantes del Magisterio social de la Iglesia.

Efectivamente, la Encíclica «Populorum Progressio» sigue sorprendiéndonos por su gran actualidad. Los temas vertebradores de su enseñanza giran alrededor del desarrollo integral del ser humano y de los pueblos de la tierra; la llamada a dar respuesta a los retos que desafían a la justicia internacional y el compromiso de la Iglesia ante este desarrollo ejerciendo como abogada de los pobres; y que las personas sean artífices de su propio desarrollo. Las directrices de acción encaminadas a resolverlos continúan siendo hoy los grandes temas de la justicia social internacional. Su luminosa directriz «El desarrollo es el nuevo nombre de la paz»[1] es de plena vigencia. Siguiendo en la misma línea, la Encíclica «Sollicitudo Rei Socialis» destaca el carácter moral del verdadero desarrollo y afirma que la paz es fruto de la solidaridad[2].

Por esta razón queremos conmemorar y celebrar este aniversario, de manera que pueda contribuir a subrayar algunas de sus enseñanzas que nos parecen más necesarias en el momento actual. Siguiendo a Benedicto XVI, destacamos como prioridades la vivencia de la comunión eclesial y la misión evangelizadora en el mundo. Así lo ha subrayado el actual Papa en su primera Carta encíclica «Deus Caritas est», al indicar que la misión de la Iglesia en el mundo consiste en mostrar el amor de Dios a la humanidad a través del amor de los cristianos en la vida diaria.

2.- La proclamación del Evangelio, que es parte esencial de la misión eclesial, se realiza mediante el «testimonio y la palabra». La celebración del 40 aniversario nos permite unir la palabra de la enseñanza social de la Iglesia y el testimonio de las comunidades e instituciones eclesiales al servicio de la acción caritativa y social.

No queremos que pase este acontecimiento sin manifestar a las comunidades cristianas y, también a toda la sociedad, nuestra memoria agradecida del pasado, nuestro compromiso decidido ante los retos del presente y nuestra mirada serena hacia el futuro.

II.- CONOCIMIENTO Y RECONOCIMIENTO POR LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA

3.- Sentimos un agradecimiento por el pasado. La Iglesia, ya desde sus orígenes, siguiendo la enseñanza de la Palabra de Dios y, después, de los Santos Padres, desarrolló y puso en práctica su doctrina social. También en nuestros días anticipó su mirada hacia la globalización del mundo contemporáneo, mucho antes de que gran parte de la sociedad tomara conciencia de la magnitud del fenómeno de la mundialización y la globalización, fruto de los movimientos económicos, sociales, políticos y culturales de la humanidad.

4.- ¿Cómo no recordar de manera agradecida la preciosa definición de Pablo VI sobre el «verdadero desarrollo»? «Es el paso, para cada uno y para todos de condiciones de vida menos humanas, a condiciones más humanas»[3]. Pero el desarrollo —añade el Papa— no se reduce a un simple crecimiento económico. Para ser auténtico debe ser integral, es decir, que debe promover a todos los hombres y a todo el hombre; debe ayudar a pasar de situaciones menos humanas (como son) las carencias materiales de los que están privados del mínimo vital y las carencias morales de los que están mutilados por el egoísmo. Menos humanas: las estructuras opresoras que provienen del abuso del tener o del abuso del poder, de las explotaciones de los trabajadores o de la injusticia de las transacciones. Más humanas: el remontarse de la miseria a la posesión de lo necesario, la victoria sobre las calamidades sociales, la ampliación de los conocimientos, la adquisición de la cultura. Más humanas también: el aumento en la consideración de la dignidad de los demás, la orientación hacia el espíritu de pobreza (cf. Mt 5, 3), la cooperación en el bien común, la voluntad de paz. Más humanas todavía: el reconocimiento, por parte del hombre, de los valores supremos, y de Dios, que de ellos es la fuente y el fin. Más humanas, por fin y especialmente: la fe, don de Dios acogido por la buena voluntad de los hombres, y la unidad de la caridad de Cristo, que nos llama a todos a participar, como hijos, en la vida de Dios vivo, Padre de todos los hombres[4].

5.- La Enseñanza Social de la Iglesia, desde la publicación de la Encíclica Rerum Novarum de León XIII (1891) hasta la publicación de Deus Caritas est de nuestros días, ha seguido un proceso de evolución significativo y esperanzador: si el punto de partida fue la cuestión obrera, luego se pasó a la cuestión social y ahora se aborda la cuestión mundial. El Concilio Vaticano II asumió esta enseñanza social y la situó en el conjunto de la doctrina y de la acción pastoral de la Iglesia en el mundo, justamente en uno de sus documentos más emblemáticos como es la Constitución pastoral «Gaudium et Spes» (1965). Los documentos posteriores al Concilio han elaborado una doctrina social encaminada a dar respuesta a la complejidad de la cuestión mundial[5].

6.- El conjunto de esta doctrina social constituye un patrimonio de gran valor para la Iglesia y su misión en el mundo y, a la vez, ofrece una esperanza para toda la sociedad. Como dijo Juan Pablo II:

es un corpus doctrinal renovado, que se va articulando a medida que la Iglesia, en la plenitud de la Palabra revelada por Jesucristo y mediante la asistencia del Espíritu Santo (cf. Jn 14, 16.26; 16, 13-15), lee los hechos según se desenvuelven en el curso de la historia[6].

Por este motivo, hacemos una llamada a cada uno de los cristianos y a todas las comunidades de la Iglesia que peregrina en España, para que sean altavoces vivos que den a conocer los principios, criterios y directrices de la enseñanza social de la Iglesia. Urgimos también a que los estudiantes de Teología y los candidatos al sacerdocio conozcan bien esta Doctrina[7], y a que las Facultades de Teología y los Institutos Superiores de Ciencias Religiosas actúen específicamente en su estudio y difusión. El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia[8] puede ser un excelente instrumento para ello.

III.- COMUNICACIÓN Y EVANGELIZACIÓN

7.- Sin embargo, la mejor manera de mostrar nuestro agradecimiento hacia el pasado es el compromiso decidido ante los desafíos de manera que podamos crecer, especialmente, en la comunión eclesial y en el dinamismo de la misión evangelizadora.

En efecto, la Iglesia en España tiene una gran vitalidad en su acción caritativa y social. Es una vitalidad que se manifiesta en los compromisos diarios de muchos cristianos que viven la fe en su vida matrimonial y familiar[9], profesional, social, cultural, sindical, política y religiosa. También se manifiesta esta vitalidad, en el compromiso de las comunidades parroquiales, las congregaciones religiosas, las asociaciones de los laicos y, en definitiva, en las numerosas iniciativas socio-caritativas de cada Iglesia diocesana.

8.- Además, esta vitalidad de la Iglesia emerge, de una manera especial, en la existencia de algunas instituciones eclesiales con presencia pública destacada, significativa y reconocida en nuestra sociedad como, por ejemplo, Cáritas, Manos Unidas, Misiones, Pastoral Penitenciaria, Justicia y Paz, Pastoral de la Salud, así como la ingente labor de los misioneros (sacerdotes, religiosos y laicos) apoyados en su labor por tantas asociaciones y ONGs católicas, y tantas personas de buena voluntad.

Tanto la vida de las comunidades cristianas como la acción eclesial de estas instituciones citadas, realizan la llamada permanente de la Iglesia a dar respuesta a los problemas sociales de la comunidad humana mediante el desarrollo integral, y a ser testigos del amor de Dios. La necesidad de reivindicar el desarrollo integral, la visión trascendente de la persona humana, abierta al misterio de Dios, viene urgida por los prejuicios secularistas y laicistas de nuestra época:

¿Qué ha traído Jesús realmente, si no ha traído la paz al mundo, el bienestar para todos, un mundo mejor? ¿Qué ha traído? La respuesta es muy sencilla: a Dios, ha traído a Dios… y, con Él, la verdad sobre nuestro origen y nuestro destino; la fe, la esperanza y el amor. Sólo nuestra dureza de corazón nos hace pensar que esto es poco[10].

La propuesta coherente y tenaz de una visión del ser humano abierta a Dios y la confesión pública de la verdad de la fe a este respecto, es urgente e insustituible en nuestra época para la causa del desarrollo de nuestra sociedad y de todos los pueblos.

9.- La celebración del 40 aniversario de «Populorum Progressio» es una gran oportunidad para potenciar la cooperación y la comunión de todos los bautizados y, al mismo tiempo, estimular la comunión entre las diversas instituciones eclesiales, que manifiestan la acción caritativa y social de la comunidad cristiana al servicio de toda la sociedad y, en especial, de los pueblos que sufren las consecuencias del subdesarrollo. Nos comprometemos a acompañar el crecimiento de estas instituciones, a cuidar su identidad eclesial[11], a potenciar la coordinación y a estimular la acción decidida mediante programas dirigidos a los países pobres. Para ello es necesario vivir la espiritualidad de comunión con las características que señalaba el papa Juan Pablo II: mirar el misterio de la Trinidad que habita en nosotros y en los demás; sentir al hermano como «uno que me pertenece»; ver lo positivo en el otro y considerarlo un regalo de Dios para mí; saber «dar espacio» al hermano, evitando desconfianza y envidias[12].

A la vez no podemos desentendernos de la pobreza que azota a grandes regiones y naciones de nuestro planeta, especialmente en los países del Sur.

10.- Hoy en día siguen teniendo gran actualidad las palabras del papa Pablo VI:

Entiéndasenos bien: la situación presente tiene que afrontarse valerosamente y combatirse y vencerse las injusticias que trae consigo. El desarrollo exige transformaciones audaces, profundamente innovadoras. Hay que emprender, sin esperar más, reformas urgentes. Cada uno debe aceptar generosamente su papel, sobre todo los que por su educación, su situación y su poder tienen grandes posibilidades de acción[13].

Y esta llamada se dirige a todas las comunidades cristianas, pero también a los responsables de las naciones: «Toca a los poderes públicos escoger y ver el modo de imponer los objetivos que proponerse, las metas que hay que fijar, los medios para llegar a ella, estimulando al mismo tiempo todas las fuerzas, agrupadas en esta acción común»[14].

11.- De modo inseparable a la comunión y a la caridad, afrontamos el gran reto de la evangelización. La Iglesia que nace de la Pascua y Pentecostés tiene la misión de anunciar a Cristo Resucitado a todas las generaciones hasta el fin de los tiempos. Cristo anunció el Reino de Dios proclamando el Evangelio y curando a los enfermos. La novedad del mensaje evangélico de las «bienaventuranzas» la hacía real mediante la práctica de las «obras de misericordia»[15].

De igual forma, nosotros podremos evangelizar la sociedad y la cultura de hoy, a condición de que demos testimonio a la vez de Jesucristo y del compromiso por la justicia y el amor que brota de la fe.

La doctrina social es parte integrante del ministerio de evangelización de la Iglesia. Todo lo que atañe a la comunidad de los hombres —situaciones y problemas relacionados con la justicia, la liberación, el desarrollo, las relaciones entre los pueblos, la paz— no es ajeno a la evangelización. Esta no sería completa si no tuviese en cuenta la mutua conexión que se presenta constantemente entre el Evangelio y la vida concreta, personal y social del hombre[16].

La mentalidad actual de nuestra sociedad secular, antes que plantearse la credibilidad de un mensaje, observa y exige la credibilidad del mensajero. La celebración del aniversario de las encíclicas citadas es una buena oportunidad para manifestar la credibilidad de la Iglesia y del mensaje evangélico que proclama.

12.- El 40 Aniversario de «Populorum Progressio» es, por tanto, una nueva llamada que nos impulsa a mostrar el amor de la Iglesia frente a los conflictos e injusticias del mundo globalizado. La comunidad católica, al mismo tiempo que proclama la Palabra y celebra la Eucaristía, da testimonio de la fe que se manifiesta en la esperanza y se realiza en el amor.

De esta manera, la Iglesia mediante sus instituciones caritativas y sociales, al mismo tiempo que coopera con todas las personas y grupos que trabajan al servicio de la justicia y la paz, manifiesta el amor entrañable de Dios hacia todos los hombres de la tierra, desde una opción preferencial por los pobres y los excluidos. El mismo Pablo VI destacó el nexo intrínseco e inseparable entre evangelización y promoción humana —desarrollo, liberación— en la Exhortación apostólica «Evangelii Nuntiandi» (1975), publicada después del Sínodo de los Obispos sobre la evangelización de los pueblos[17].

IV.- ESPIRITUALIDAD ENCARNADA

13.- Teniendo en cuenta la enseñanza de la Doctrina Social de la Iglesia, y de modo especial «Populorum Progressio» y «Sollicitudo Rei Socialis» , queremos seguir siendo «voz de los que no tienen voz» y «signo y salvaguardia de la trascendencia de la persona» y contribuir a su dignidad ayudándole en sus necesidades, físicas, psíquicas, sociales y espirituales[18]. Cuando los cristianos intentamos vivir como Cristo vivió y amar como Él amó, somos un signo viviente del amor de Dios y, además, una fuente de esperanza para la humanidad. Esta es la aportación específica de la Iglesia al bien común de la sociedad.

14.- Frente a los desafíos de la secularización y la urgencia del diálogo intercultural e interreligioso, queremos dar testimonio de que la espiritualidad cristiana no se confunde con el subjetivismo superficial de una espiritualidad intrascendente, sino que intenta vivir una espiritualidad encarnada, al estilo del Evangelio, que une profundamente la profesión personal de fe (creer), con la vivencia comunitaria de la fe (vivir y celebrar) y con la profesión pública de la misma. La conmemoración de la Encíclica «Populorum Progressio» nos ofrece una buena oportunidad para cultivar esta esperanza y comprometernos en la transformación de lasociedad según el proyecto de Dios sobre la historia.

15.- «Populorum Progressio» expresa muy bien la relación de la Teología con la espiritualidad y la acción pastoral, porque unifica la profesión y la celebración de la fe con la vivencia de la caridad. Además, relaciona íntimamente la caridad que brota del amor de Dios, con la edificación de la comunidad cristiana (comunión) y con el anuncio del evangelio a la sociedad de nuestro tiempo con hechos y palabras (misión). Así, la celebración del 40 aniversario de «Populorum Progressio» puede contribuir a la maduración de un modelo de ser cristiano que une la profesión de fe, fruto de acoger la Palabra, con la vivencia de la caridad y del compromiso social, que nacen de la Eucaristía, el «sacramento de la caridad», tal como nos ha recordado Benedicto XVI:

No podemos permanecer pasivos ante ciertos procesos de globalización que con frecuencia hacen crecer desmesuradamente en todo el mundo la diferencia entre ricos y pobres... El Señor Jesús, Pan de vida eterna, nos apremia y nos hace estar atentos a las situaciones de pobreza en que se halla todavía gran parte de la humanidad[19].

Se trataría de «humanizar la globalización y globalizar la solidaridad»[20].

16.- El Plan de Pastoral de la Conferencia Episcopal para el quinquenio 2006-2010 lo hemos vertebrado en torno a la Eucaristía. En él subrayamos la vinculación necesaria entre la comunión eucarística y el servicio de la caridad[21]. En esa línea deseamos también que la conmemoración de las Encíclicas «Populorum Progressio» y «Sollicitudo Rei Socialis» , asícomo la aplicación de sus orientaciones a los problemas actuales, se entronquen en la Eucaristía, fuente, centro y cumbre de la vida cristiana y de toda la Evangelización.

17.- María en Caná de Galilea es un ejemplo de solicitud y preocupación por los problemas de los demás. Que ella nos ayude a crecer en sensibilidad hacia los temas sociales, en fraternidad y solidaridad, de modo que «los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, sean a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo»[22]. Que fortalezca a los misioneros en su hermosa labor de anunciar la Buena Nueva de la Salvación en todos los rincones de la tierra y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad que trabajan por la paz y el desarrollo de los pueblos; que interceda para que nuestro mundo alcance un progreso justo y fraterno y para que cada uno se realice como persona humana y, así, se alcance la igualdad y la paz.


NOTAS

[1] Pablo VI, «Populorum Progressio», 76.
[2] Juan Pablo II, «Sollicitudo Rei Socialis» , 39.
[3] Pablo VI, «Populorum Progressio», 20.
[4] Pablo VI, «Populorum Progressio», 21.
[5] Entre los documentos clave podemos recordar: Quadragesimo anno (1931); «Populorum Progressio» (1967); Octogessima Adveniens de Pablo VI (1971); La Justicia en el Mundo del Sínodo de los Obispos (1971); Laborem Exercens (1981); «Sollicitudo Rei Socialis» (1987); Centesimus Annus de Juan Pablo II (1991) y Deus caritas est (2005).
[6] Juan Pablo II, «Sollicitudo Rei Socialis» , 1.
[7] cf. Congregación para la Educación Católica, Orientaciones para el estudio y enseñanza de la Doctrina Social de la Iglesia en la formación de los sacerdotes (1988).
[8] Pontificio Consejo «Justicia y Paz», Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia (2004).
[9] cf. Juan Pablo II, Familiaris consortio (1981) y Evangelium vitae (1995).
[10] J. Ratzinger (Benedicto XVI), Jesús de Nazaret,69-70.
[11] cf. Conferencia Episcopal Española, La Caridad de Cristo nos apremia. Reflexiones en torno a la ‘eclesialidad’ de la acción caritativa y social de la Iglesia (2004).
[12] cf. Juan Pablo II, Novo Millennio Ineunte, 43.
[13] Pablo VI, «Populorum Progressio», 32.
[14] Pablo VI, «Populorum Progressio», 33.
[15] cf. Lc 10; Mt 5, 1-12; Mt 25, 31-46; Jn 13, 1-17.
[16] Pontificio Consejo «Justicia y Paz», Compendio de la doctrina social de la Iglesia, 66.
[17] cf. Pablo VI, Evangelii Nuntiandi, 31.
[18] cf. Conferencia Episcopal Española, La caridad en la vida de la Iglesia. Propuestas de acción pastoral (1993); Comisión Episcopal de Pastoral Social, La Iglesia y los pobres (1994).
[19] Benedicto XVI, Sacramentum Caritatis, 90.
[20] Juan Pablo II, Discurso a la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales (27-IV-2001).
[21] cf. Conferencia Episcopal Española, Plan Pastoral 2006-2010. «Yo soy el pan de vida» (Jn 6, 35). Vivir de la Eucaristía, esp., 32-41.
[22] Concilio Vaticano II, Gaudium et Spes, 1.
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Carta enviada por el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, al presidente de la Conferencia Episcopal Española, monseñor Ricardo Blázquez, obispo de Bilbao.


Vaticano, 17 de noviembre de 2007


Señor Obispo:


Me complace dirigirme a Su Excelencia y, por su medio, a todos los miembros de esa Conferencia Episcopal, para transmitirles el gozo del Santo Padre Benedicto XVI por su numerosa participación, así como por la de tantos sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas y fieles laicos, en la Beatificación de 498 mártires del siglo XX en España. Él ha apreciado mucho el esmero con el que se ha preparado este acontecimiento, tan significativo para toda la Iglesia, en las diócesis y comunidades religiosas de las que procedían los nuevos Beatos, y también el fervor manifestado en la solemne celebración que tuvo lugar en la Plaza de San Pedro el domingo 28 octubre pasado.

El Papa conoce bien y sigue con atención la situación de la Iglesia en ese País, de muy profundas raíces cristianas, la cual tanto ha aportado y está llamada a seguir aportando con su acción misionera para el crecimiento de la fe y su difusión en otras partes del mundo. Asimismo, los alienta encarecidamente a entregarse con espíritu de abnegación y generosidad al servicio de los fieles, así como a mantener y fortalecer la comunicación fraterna, testimonio y ejemplo de la comunión que ha de caracterizar a cada comunidad eclesial.

En esta circunstancia, Su Santidad pide al Señor que el sacrificio heroico de estos Mártires obtenga abundantes frutos para la Iglesia y la sociedad actual, y ruega además al Espíritu Santo, por intercesión de la Virgen María, que los sostenga e ilumine en su ministerio pastoral. Con esta firme esperanza, les imparte con gran afecto la Bendición Apostólica.

Aprovecho esta ocasión para renovarle, Señor Obispo, los sentimientos de mi consideración y sincera estima en Cristo.

Cardenal Tarcisio Bertone
Secretario de Estado de Su Santidad
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25 Noviembre (ACI).- Dar constantemente la vida por la Iglesia y rezar por la paz y la unidad, especialmente entre los discípulos de Jesucristo, como “primera y principal misión”, pidió hoy el Papa Benedicto XVI a los 23 nuevos cardenales en la Misa en la que les impuso el anillo cardenalicio.

Durante la Eucaristía concelebrada en la Basílica de San Pedro por los purpurados creados ayer en el Consistorio, el Santo Padre entregó a cada uno de los nuevos Príncipes de la Iglesia, cuatro de ellos latinoamericanos y tres españoles, el anillo que simboliza su pertenencia al Colegio Cardenalicio y la “nueva dignidad, solicitud pastoral y unión más sólida con la Sede del Apóstol San Pedro”.

“Recibe el anillo de la mano de Pedro y sé conocedor de que con el amor del Príncipe de los Apóstoles se refuerza tu amor hacia la Iglesia”, decía el Pontífice al entregar a cada nuevo cardenal este símbolo cardenalicio, que junto al “capelo” recibido ayer, constituyen los principales distintivos de la nueva dignidad.

Durante la homilía, el Papa reflexionó sobre la misión y responsabilidad que asumen los nuevos cardenales recordándoles que “llevando el anillo cardenalicio, están constantemente llamados a dar la vida por la Iglesia”.

Refiriéndose a la solemnidad que la Iglesia celebra hoy, Jesucristo Rey del Universo, les recordó que en este símbolo cardenalicio está representada la crucifixión, como “invitación a recordar a qué Rey deben servir y sobre cuál trono Él ha sido puesto y cómo ha sido fiel hasta el final para vencer el pecado y la muerte”.

Al respecto, subrayó que la crucifixión de Jesucristo es el “acontecimiento central” y “el mayor acto de amor de toda la historia”, destacando que la “amistad” con Él es la única que da “sentido y valor” a la responsabilidad otorgada.

En particular, Benedicto XVI pidió a los nuevos miembros del Colegio Cardenalicio que asuman “la oración por la paz y la unidad” como su “primera y principal misión”, especialmente “la paz entre todos los discípulos de Cristo, como signo de la paz que Jesucristo vino a instaurar en el mundo”.

En presencia de representantes diplomáticos, delegaciones de los países de los nuevos purpurados, familiares, amigos y peregrinos que participaron en la Misa ya sea en el interior de la basílica vaticana como en la Plaza de San Pedro, Benedicto XVI dijo que contaba siempre con la ayuda de los nuevos Príncipes de la Iglesia, "tanto colegial como individualmente".
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Carta a Mi querido Teófilo del Padre Antonio María Hernández del Hogar Santa Rita del puerto de la Cruz en Tenerife, publicada en la revista "Como las Abejas", número 35, Septiembre-Octubre 2007.

Mi querido amigo Teófilo, puedes estar tranquilo, que por ningún motivo puedo sentir repugnancia de tu vida. No te voy a tener en cuenta, ni voy a poner en tela de juicio, lo que me has contado en otras ocasiones. Ni tampoco creo que me hayas dicho tantas mentiras, y ni siquiera que hayas sido tan falso y hayas hecho daño a tanta gente. Tampoco quiero yo caer en la trampa de cometer lo mismo que tú te criticas a ti mismo. Yo no conozco, por supuesto, la totalidad de la vida de todo el mundo; pero entiendo que, salvo algunas excepciones de hombres y mujeres que desde que nacieron tuvieron una vida transparente y santa, la mayoría de los mortales, hemos sido un poco hipócritas y pecadores.

Ser totalmente coherentes y que lo que creemos vaya en consonancia total con lo que hacemos y que toda nuestra amistad sea auténtica es un tanto difícil. Esto no quiere decir que yo, en ninguno de los modos, quiera justificar el mal, ni la hipocresía que tanto aborrecía el Señor y menos la doble vida. "Esto nadie con dos dedos de frente puede quererlo". Lo que quiero, mi amigo Teófilo, es que aproveches este momento de tu vida un tanto desconcertante para que recapacites. Hay una cosa muy importante que te ha ocurrido y es, que te hayas percatado, de la vida indigna que estás llevando y que, por lo menos, hayas querido poner fin a esta situación ambigua y que tú mismo hayas optado por no seguir así.

No obstante, hay algo, amigo Teófilo, que debes de tener en cuenta, para, por lo menos, partir de un punto en el que los dos estemos de acuerdo y es que, es imposible que Dios te haya dado por condenado, o desahuciado, como si tu vida no tuviera arreglo. El mero hecho de que estés ahora mismo vivo, es la mayor señal que indica que Dios te sigue queriendo. Dios te sigue esperando. Dios tiene una gran paciencia y aunque tú le des larga, Él sigue insistiendo un día y otro día, para ver si caes en la cuenta de tus incoherencias, de tu falta de honradez y des el primer paso que un día dio el hijo pródigo. Te acuerdas ¿Verdad? Aquel famoso joven, llegó a los más bajos vicios que le llevaron a la corrupción. A cuánta gente habría engañado. Se hundió hasta el cuello en el pantano de la maldad. Ya no amaba a nadie. Empezó a sentir repugnancia de sí mismo, a darse cuenta de que era un verdadero canalla, que ya ni merecía de que su padre le admitiera como hijo, sino como un trabajador cualquiera, sin ningún privilegio. Y sólo se acordó del Padre, cuando ya no podía aguantar más y lo estaba pasando muy amargo. También tenía vergüenza de volver a su casa, y que le despreciaran, porque se lo tenía merecido, por la vida de corrupción que estaba llevando, poniéndose aún a un nivel más bajo que los mismos cochinos; pero por otra parte, el padre, como tú bien sabes, mi buen Teófilo, cada día iba al mirador, sacaba los lentes de largo alcance para ver si venía el hijo. ¡Cuántas veces se habrá vuelto el padre triste y lleno de lágrimas, con los lentes colgados sobre los hombros, pensando en ese hijo! Ni una noticia, ni una llamada telefónica, ni un telegrama, ni una carta con algún mercader que podría pasar por su casa. ¿Qué pensamientos pasarían por la cabeza del padre? ¿Dónde estará mi hijo?\ ¿Estará vivo? ¿Estará muerto? ¿Estará enfermo? ¿Se lo habrá comido una fiera? Qué impotencia ¿Verdad? No podía hacer nada. No sabía en qué país del Mundo se encontraba su hijo.

El Evangelio sólo dice que se fue con todo lo suyo a "un país lejano". Por eso en el mismo Evangelio, cuenta San Lucas, que en una de esas idas al mirador, con los famosos catalejos divisó a lo lejos a su hijo, "mejor, a algo que se parecía a su hijo", sucio, desgreñado, cargado de malos olores, sin afeitar, con una barba abandonada; pero él sabía que aquella piltrafa de hombre era su hijo, y a pesar de su vejez, se olvida de los callos, del reuma, y de las caderas rotas y se embala emocionado, y llega al hijo, le aprieta entre sus brazos y se lo come, literalmente, "a besos". Le parece mentira. Aquel montón de carne vestida de harapos era su hijo y no le da asco y no le rechaza por las malas obras y su mal estado. Ni siquiera le reprocha la vida horrorosa que ha llevado, ni le reprende porque su hijo se desapareció y no daba señales de vida. No le deja ni hablar al hijo. "Anden, prepárenle un baño, pónganle zapatos, calcetines, ropa nueva, colonia, échenle un buen pelado y un afeitado, traigan la mejor orquesta, no importa lo que cueste, y hagamos un banquete". "Mi hijo, mi hijo querido ha vuelto, lo he recuperado. Está vivo".

Yo creo, mi amigo Teófilo, que con este ejemplo sacado del Evangelio, tendrás un vivo retrato de quién es Dios, y con qué facilidad pasa página a nuestra vida, si tenemos la honradez de "abrir de par en par las puertas de nuestra conciencia", como tú bien dices, y pones al descubierto todos los recovecos del laberinto de tu situación espiritual.

Respecto al daño que has hecho en tu vida y de las consecuencias ciertamente que hayas podido cometer, pienso que la mejor manera de que se olvide todo el mal que has hecho es que empieces, sin darle más vueltas, a cambiar de conducta y no lo dejes para más tarde, sino empieza ahora mismo. Esta es una nueva oportunidad que te está dando Dios ¡Quién sabe si será la última oportunidad! Respecto a que muchos han muerto sin tú haberle pedido perdón, o que se hayan podido condenar por tu culpa. Primero, no sabemos qué habrá pasado con sus vidas aunque tú le hayas llevado por un camino equivocado. Dios es también Dios de ellos. Haz lo que puedes hacer ahora, que es rezar, rezar y hacer penitencia por ellos.

También temes aceptar la triste realidad, de que algunos que aún viven, ya no crean en ti porque se han sentido engañados y que no sólo les hayas perdido como amigos y que ni te saluden, sino no puedas impedir, que puedan aún odiarte, maldecirte y hasta intentar vengarse de ti, y hacerte también daño. Ahí no puedes hacer nada, sino que tú no se lo tengas en cuenta, que no guardes rencor a nadie, ni desees mal ni a tu peor enemigo.

Recuerda de que en adelante, tu vida sea abierta, que no vaya por una parte lo que dices y por otra lo que haces. Que de una vez por todas, tu misma vida sea real, y el resto déjalo en manos de Dios. Acuérdate que al mismo Señor, le criticaron y le odiaron hasta tal punto que lo crucificaron en una cruz, confundiéndole con aquellos famosos ladrones. Y era el mismo Dios. Pero al final la verdad siempre triunfa. Y Jesús triunfó resucitando, ya no pueden los hombres matarle de nuevo.

Venga, mi amigo Teófilo, ya está bien de larga esta carta. Pero son tantas las cosas que quisiera decirte que siempre se me hace corta. De todos modos, levanta ese ánimo, camina erguido con la cabeza levantada, sintiéndote hijo de Dios. Creo que tú habrás sido malo; pero pienso que no tanto como aquel hijo pródigo y ya ves cómo terminó aquella bonita historia contada por el mismo Cristo nuestro Señor. Hasta siempre amigo Teófilo, y con la esperanza puesta en Dios que tanto te quiere, como nadie te ha querido, ni te querrá, jamás. Ese es el verdadero Dios, que te quiere, como la mejor de las madres.
Publicado por Desconocido @ 19:08  | Cartas a Teófilo
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Comentario al evangelio (Lc 21, 1-4) del lunes de la trigésima cuarta semana del Tiempo Ordinario sacado del libro "Enséñame tus caminos" de Guillermo Gutiérrez.


Confrontación

Jesús fue un crítico de la sociedad de su tiempo. Entre las muchas confrontaciones con los líderes del pueblo hay dos que tienen relación con el dinero y el templo. La primera es un ataque de dialéctica y de látigo contra los adoradores del dinero que convertían el templo, casa de oración, en «guarida de ladrones». La segunda es la observación complacida en la modesta aportación de la viuda pobre para el sustento del pueblo. «Esa mujer ha echado más que los otros», advierte. Y justifica: «los otros han dado un poco de lo que les sobra, ésta ha dado todo lo que tenía». Sus palabras son un elogio de la generosidad del corazón que se desprende de todo lo que tiene aunque tenga poco. En adelante tendrá derecho esa mujer a esperarlo todo de Dios. ¿Podrá el Padre celestial negar nada a quien por amor suyo se ha desprendido de todo? La valoración hecha por Jesús descalifica las valoraciones cuantificantes de los donativos en beneficio de algo.

Esa pobre viuda puede convertirse en ejemplo paradigmático de una confianza ilimitada en la Providencia que no abandona a su suerte a los pájaros del campo. La existencia toda de la pobre viuda cae con su moneda en el tronco del templo como en las manos del Padre providente. En su pobreza es ella mucho más que los pájaros y los lirios. Y queda incluida en la promesa hecha a los pobres de espíritu a los que pertenece el Reino de los Cielos. O también: donde está tu tesoro allí está tu corazón. El tesoro de esta mujer es Dios.

Devoción y exhibicionismo frente a frente; mediocridad calculada y generosidad total. En las iglesias de todo el mundo se organizan casi ininterrumpidas colectas en favor de esta o aquella necesidad. Es toma de conciencia agradecida de lo que se posee y de solidaridad compasiva por lo que no tienen otros. Pero la devoción auténtica no puede concebirse sin una participación activa en los movimientos de inspiración cristiana en busca de solución a los problemas sociales. La gran verdad es que la genuina y devota generosidad consiste más en darse a sí mismo que en dar algo de las cosas.
Publicado por Desconocido @ 18:55  | Espiritualidad
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Lectura.- Lm 3, 17 - 26
Evanqelio.- Mt 11, 25 - 30


Nosotros creemos que la vida es más fuerte que la muerte. En el Credo decimos: "Creo en la Resurrección de la carne". Se entiende, no en sentido literal, sino en el sentido de que recuperaremos nuestro compañero de fatigas (el cuerpo) en estado glorioso.

Los cristianos nos atrevemos a creer que no quedamos huérfanos, pues lo mismo que resucitó Jesús a una Vida distinta, gloriosa, resucitarán también nuestros seres queridos y nosotros mismos. La fe y la esperanza van unidas. Decía Huna uno: " Sólo el que cree de verdad, puede esperar". Y sólo el que espera de verdad puede creer. Porque no creemos, sino lo que esperamos y no esperamos, sino lo que creemos.

La esperanza es el otro lado de la fe, que nos certifica que Dios quiere a los hombres y al mundo, que los cuida, los ama y los salva.
Nos hace mucha falta la fe, pero nos hace también mucha falta la esperanza. Hoy hay muchas personas que no encuentran sentido a la vida. No creen que el mundo ni el hombre pueda mejorar. Viven como resignados, arrastrando sus vidas sin ilusión. O buscan alegrías baratas que taponen la desazón que muchos llevan dentro.

Pero lo más asombroso es que haya cristianos que parecen vivir sin esperanza. Hace la impresión de que no esperan cosas buenas. Los niños, en la noche de Reyes, se acuestan con los ojos brillantes, están como expectantes. Saben que el regalo vendrá, que llegará sin fallo y gozan más esperándolo que poseyéndolo.

A los cristianos se nos nota poco que creemos en la Resurrección, en la Vida Eterna. No se nos ve como viajeros en camino hacia la felicidad eterna. Tenemos, me parece, las mismas caras aburridas que el resto de la gente. Y la verdad es que nuestra historia termina bien, muy bien. Al otro lado de la muerte nos espera Dios, como esperan los padres a los hijos, con los brazos abiertos.

Y tenemos que convencernos de que Dios no quiere la enfermedad, ni el dolor ni la muerte. El proyecto de Dios es que el hombre viva feliz, en paz completa, Y hacia eso, seamos conscientes o no, nos orienta y hacia eso nos estimula.
Como también acompaña nuestra debilidad y nuestras dificultades y está cerca de nosotros sosteniéndonos en los momentos especialmente difíciles de nuestra vida.
Me gustaría que todos pudiéramos experimentar como el autor de la la lectura: "Que la misericordia del Señor no se termina. Es más, se renueva cada mañana. " Su fidelidad es grande como el mar".

Ayúdanos, Señor, a sentir tu amor en esta situación. Sabemos, porque la vida así nos lo está enseñando, que muchas veces los gestos de amor no son entendidos. Incluso algunas veces hay gestos de amor que son costosos de recibir. Quisiéramos, Señor, confiar en tu fidelidad, en que tu amor no se termina, que se re-nueva cada mañana.

N. con su vida nos deja este testimonio: el de la sencillez, el de la humildad y el del servicio callado. Seguro que siendo bueno, sencillo y servicial tampoco siempre habrá sido entendido por los suyos y por los demás.

N. y tantas otras personas, transparentan con su vida esta realidad, esta pasta de la que todos estamos hechos. En definitiva, transparentan el rostro de Dios, el gran secreto de la vida.

Tenemos que pedir al Señor que nos ayude a confiar en la persona que ama, que es sencilla y servicial. El que ama, no muere. A una vida de entrega le espera Nueva Vida. La persona que ama vivir para siempre. Lo dice San Pablo: La fe y la esperanza pasarán, sólo el amor permanecerá.

A nosotros que nos duele la muerte de N. y que valoramos su vida por lo que tuvo de entrega, de sencillez y de servicio nos queda una cosa: el deseo de vivir con esas mismas actitudes, que por otra parte están al alcance de todos.
Hay cosas que no están al alcance de todos. Pero ser atentos, cordiales, serviciales, sencillos, bondadosos, "buena gente"... eso está al alcance de todos. Tiene todos la materia, la pasta para condimentar la existencia con estos valores.

Seguimos la Eucaristía para pedir al Señor que nos acompañe, que nos ayude en este momento y en los demás momentos en que hemos de ser hombres y mujeres que se si
Publicado por Desconocido @ 18:48  | Homilías
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Comentario a las lecturas del domingo, solemnidad de Cristo, Rey, publicado en Diario de Avisos, el día 25 de Noviembre de 2007 bajo el epigrafe "el domingo, fiesta de los cristianos".

Cristo Rey: INRI


DANIEL PADILLA


Al leer ese letrero que colocaron sobre tu cabeza, en la cruz, -"Jesús Nazareno Rey de los Judíos"-, me doy cuenta, Señor, de que toda tu vida estuvo marcada entre dos acusaciones contradictorias. Unos, te rechazaron por "demasiado divino". Otros, por "demasiado humano". Unos, por demasiado "religioso". Otros, por demasiado "político y temporalista". Anás y Caifás representan el primer sector. Ellos, como jefes religiosos del pueblo, te hicieron una pregunta concreta: "¿Eres el Hijo de Dios?". Y, cuando asentiste, se rasgaron las vestiduras dramáticamente y dijeron que "blasfemabas", que eras demasiado "celeste y espiritual". Pensaron, por tanto, que no podían contar contigo para ningún movimiento liberador del poder romano. La alternativa de gobierno, por otra parte, que Tú ofrecías - "un reino de verdad y vida, de santidad y gracia, de justicia, amor y paz"- les debió sonar a algo "fantasmal y angélico". Por eso, te condenaron.

Pilato, al revés, te consideró demasiado "político". A Pilato, adorador de muchos dioses, no le quitaba el sueño que tú te proclamaras "Hijo de Dios". Lo que le preocupó fue oírte decir que "eras Rey y que para eso habías venido al mundo". Eso sí podía dar al traste con sus planes de mando. Por eso, te hizo aclarar las cosas. No fuera a ser que tuviera razón la chusma cuando decía que "te habían visto pervirtiendo al pueblo, prohibiendo pagar tributo al César y asegurando que eras el Mesías-Rey". Sí. Pilato representa a quienes te acusaban de demasiado "político y temporalista" con esa idea de tu "reino".

Pues, bien. Desde entonces, Señor, esas dos acusaciones han caído siempre sobre tu Iglesia. Unos, la han tachado de "angélica y espiritual", desencarnada, desinteresada de los problemas humanos, sociales y políticos. Otros, al revés, la han tildado de "meterse mucho en política", "encarnarse peligrosamente". Cada vez que el Papa Juan Pablo II hablaba sobre la "vida de la gracia o los sacramentos"; sobre "valores espirituales", sobre "Dios" -Dives in misericordia-, han dicho que "se evadía", que se trasladaba a un mundo muy "espiritual". Cada vez que los obispos han hablado de derechos humanos, condenando la opresión o la injusticia, tomando postura hacia los pobres o marginados, han dicho que "se salía de su ámbito", que se comprometía demasiado "en lo temporal".

Es posible, claro, dada su condición de "pueblo peregrinante y en marcha", que, según los tiempos y las circunstancias, haya puesto el acento unas veces más en una vertiente y otras en otra. Pero hoy día, quienes pertenecemos a la Iglesia sabemos muy claro que no podemos renunciar a ninguno de los dos costados a los que Tú no renunciaste. Tú eras Dios y hombre. Hijo de Dios y Rey del Universo. Y como tal te presentaste. Pues nosotros, seguidores tuyos, somos "ciudadanos del cielo" y "peregrinos de la tierra". Tenemos un fin sobre-natural hacia el que se encaminan nuestros pasos y para ello contamos con todo el mundo de "gracia" que Tú nos mereciste. Pero, en ningún caso, ese fin sobrenatural permite inhibimos de la problemática del "hombre total", ya que "la gracia se edifica sobre la naturaleza, pero sin destruirla".

Por todo lo cual, también nosotros, como Tú, necesitamos "rebajamos y sometemos" hasta conseguir todos los nobles intereses del hombre. Ya, al decir "nobles", está claro que excluimos al "pecado". Nosotros, al reconocerte hoy "Dios y Rey", estamos contigo. Y por eso precisamente nos reconocemos a nosotros mismos como "hijos de Dios" y "pueblo de reyes".
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Monseñor Mario De Gasperín Gasperín, obispo de Querétaro, al respecto del reciente nombramiento como cardenal de la Iglesia Católica del arzobispo de Monterrey, monseñor Francisco Robles Ortega.

ROJO PÚRPURA

El haber sido nombrado cardenal de la santa Iglesia católica significa «la entera disponibilidad que debo tener para derramar mi sangre, si fuera el caso, por la fe en Jesucristo, por la Iglesia, en estrecha comunión con el Papa», confesó el señor arzobispo de Monterrey Mons. Francisco Robles Ortega. En efecto, eso significa según la tradición de la Iglesia católica, el rojo púrpura de su vestimenta; el rojo evoca, en el uso de los colores litúrgicos, la sangre de los mártires.

La Iglesia en el siglo pasado se tiñó de rojo por todo el mundo. Nunca habían sido canonizados tantos mártires como en el siglo que acaba de pasar y en lo que llevamos de éste, herencia de aquél. El grupo más numeroso fue el de cerca de quinientos Mártires de la persecución española (dos mexicanos entre ellos) recién beatificados en la Plaza de san Pedro, en Roma, precedido por los Mártires mexicanos de Cristo Rey y de Santa María de Guadalupe durante la persecución religiosa de Calles. Con razón dijo el Papa Juan Pablo II que la Iglesia había vuelto a ser «la Iglesia de los mártires». En ninguna época, ni menos en la actual, la Iglesia –ni el cristiano- puede excluir el martirio de su horizonte.

En México, el cardenalato está unido estrechamente con el martirio. Cuando se nombró al primer cardenal mexicano, el elegido fue el señor arzobispo de Guadalajara Monseñor José Garibi Rivera, sin duda por sus copiosos méritos, pero sobre todo en reconocimiento a esas tierras regadas por la sangre del martirio. Es digno de notarse que el cardenal recién nombrado es también originario de esas regiones, como él mismo lo expresa: «Soy precisamente de un pueblo que goza de uno de esos mártires, canonizado recientemente por el Papa Juan Pablo II, San José María Robles Hurtado: Mi paisano». De tierra y pueblo de mártires es el nuevo cardenal mexicano.

No es fortuito –para el creyente nada sucede al acaso- que el señor cardenal de Guadalajara Monseñor Juan de Jesús Posadas haya sido cobardemente asesinado en esas tierras y que el esclarecimiento de su muerte sea aún cuenta pendiente de las autoridades con el pueblo católico, el primer ofendido; menos lo es que los señores cardenales actuales, tanto el de la ciudad de México como el de Guadalajara, hayan sido y sean constantemente objeto de hostigamientos y agravios. La profanación de la Catedral Metropolitana (escenas que, para vergüenza nuestra, han dado la vuelta al mundo), la amenaza a los fieles y a los sacerdotes reunidos en oración, no son más que otro eslabón de la cadena con que quieren los autores, fautores y encubridores (aunque se autonombren «creyentes»), aprisionar a la Iglesia en la persona de sus pastores. Por eso, junto con la felicitación que hacemos llegar al señor cardenal de Monterrey Monseñor Francisco Robles Ortega por su nombramiento, le ofrecemos nuestras oraciones por el fiel cumplimiento de su alta misión.

+Mario De Gasperín Gasperín
Obispo de Querétaro
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ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap. --predicador de la Casa Pontificia-- a la liturgia del domingo, XXXIV del tiempo ordinario, 25 de Noviembre.


XXXIV Domingo del tiempo ordinario [C]
2 Samuel 5, 1-3; Colosenses 1,12-20; Lucas 23, 35-43


Jesucristo Rey del universo y de los corazones


La solemnidad de Cristo Rey, en cuanto a su institución, es bastante reciente. La estableció el Papa Pío XI en 1925 en respuesta a los regímenes políticos ateos y totalitarios que negaban los derechos de Dios y de la Iglesia. El clima del que nació la solemnidad es, por ejemplo, el de la revolución mexicana, cuando muchos cristianos afrontaron la muerte gritando hasta el último aliento: «Viva Cristo Rey». Pero si la institución de la fiesta es reciente, no así su contenido y su idea central, que es en cambio antiquísima y nace, se puede decir, con el cristianismo. La frase «Cristo reina» tiene su equivalente en la profesión de fe: «Jesús es el Señor», que ocupa un puesto central en la predicación de los apóstoles.

El pasaje evangélico es el de la muerte de Cristo, porque es en ese momento cuando Cristo empieza a reinar en el mundo. La cruz es el trono de este rey. «Había encima de él una inscripción: "Este es el Rey de los judíos"». Aquello que en las intenciones de los enemigos debía ser la justificación de su condena, era, a los ojos del Padre celestial, la proclamación de su soberanía universal.

Para descubrir cómo nos toca de cerca esta fiesta, basta con recordar una distinción sencillísima. Existen dos universos, dos mundos o cosmos: el macrocosmos, que es el universo grande y exterior a nosotros, y el microcosmos, o pequeño universo, que es cada hombre. La liturgia misma, en la reforma que siguió al Concilio Vaticano II, sintió la necesidad de trasladar el acento de la fiesta, haciendo énfasis en su aspecto humano y espiritual, más que en el –por así decirlo— político. La oración de la solemnidad ya no pide, como hacía en el pasado, que «se conceda a todas las familias de los pueblos someterse a la dulce autoridad de Cristo», sino que «toda criatura, libre de la esclavitud del pecado, le sirva y alabe sin fin».

En el momento de la muerte de Cristo, se lee en el pasaje evangélico --recordémoslo--, pendía sobre su cabeza la inscripción «Jesús es el Rey de los judíos»; los presentes le desafiaban a mostrar abiertamente su realeza y muchos, también entre los amigos; se esperaban una demostración espectacular de su realeza. Pero Él eligió mostrar su realeza preocupándose de un solo hombre, y encima malhechor: «Jesús, acuérdate de mi cuando estés en tu reino. Le respondió: "En verdad te digo, hoy estarás conmigo en el paraíso"».

En esta perspectiva, el interrogante importante que hay que hacerse en la solemnidad de Cristo Rey no es si reina o no en el mundo, sino si reina o no dentro de mí; no si su realeza está reconocida por los Estados y por los gobiernos, sino si es reconocida y vivida por mí. ¿Cristo es Rey y Señor de mi vida? ¿Quién reina dentro de mi, quién fija los objetivos y establece las prioridades: Cristo o algún otro? Según san Pablo, existen dos modos posibles de vivir: o para uno mismo o para el Señor (Rm 14, 7-9). Vivir «para uno mismo» significa vivir como quien tiene en sí mismo el propio principio y el propio fin; indica una existencia cerrada en sí misma, orientada sólo a la propia satisfacción y a la propia gloria, sin perspectiva alguna de eternidad. Vivir «para el Señor», al contrario, significa vivir por Él, esto es, en vista de Él, por y para su gloria, por y para su reino.

Se trata verdaderamente de una nueva existencia, frente a al cual la muerte ha perdido su carácter irreparable. La contradicción máxima que el hombre experimenta desde siempre –aquella entre la vida y la muerte-- ha sido superada. La contradicción más radical ya no es aquella entre «vivir» y «morir», sino entre vivir «para uno mismo» y vivir «para el Señor».

[Traducción del original italiano realizada por Zenit]
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Día 21 de Noviembre
Presentación de la Santísima Virgen


Disponibles para Dios




Celebramos una fiesta de nuestra Madre que no tiene su origen en el Evangelio, sino en una antigua tradición, según la cual la Santísima Virgen –llena de Gracia desde su concepción– hizo una dedicación de sí misma a Dios a impulsos del Espíritu Santo. Celebramos hoy, por tanto, la entrega de la Virgen a los planes divinos que acabó manifestándose en aquel, he aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra: su respuesta a las palabras de Gabriel, que le anunciaban lo que Dios esperaba de Ella.

Merece la Virgen que la felicitemos por su disponibilidad confiada a Dios, que fue el origen de tantas riquezas divinas, para Ella y –por Ella– para todos los hombres. Cumplimos así las proféticas palabras que María dirigió a Isabel, la que sería madre del Bautista: Me llamarán bienaventurada todas las generaciones. Porque contemplándonos hijos de Dios y herederos del Cielo, nos sale casi sin proponérnoslo, alabar, festejar, proclamar su grandeza y alegrarnos entre nosotros por Santa María, que nos ha traído tanto bien.

Contemplando a la Virgen en esta fiesta nos vamos preparando para la gran solemnidad del próximo día 8 de diciembre, la Inmaculada Concepción, que en bastantes lugares se celebra con su Novena, para honrar más aún a la Madre de Dios y disponernos por su ejemplo a ser mejores cristianos.

Pidamos a María que sepamos vivir más atentos a los requerimientos divinos; que en esta fiesta en que nos alegramos por su completa entrega a los planes de Dios, queramos también nosotros amarle cumpliendo su voluntad, firmemente persuadidos de que desea para cada uno siempre lo mejor.

Por el breve pasaje de san Mateo que hoy nos presenta la liturgia de la Santa Misa, podría parecer a primera vista que Jesús tiene un desaire con su Madre y con sus parientes. Pero, evidentemente, el cariño del Señor por Santa María era y es el mayor que un hijo puede sentir por su madre. Así lo sabía también Ella y por eso las palabras de su Hijo en modo alguno la contristaron. Ponía el Señor de manifiesto con su respuesta: He aquí mi madre y mis hermanos –señalando a los discípulos–, la grandeza de su propio corazón. Su amor de predilección por los que tratan decididamente de agradar a Dios, es como el que se siente por los más queridos: como el amor a la propia madre y a los más íntimos.

Si la Virgen acoge todo el amor de su Hijo, es gracias a su completa disponibilidad al querer de Dios para Ella. María se deja querer –diríamos–, cuanto Dios quiere quererla y la ama –como a Hija, Esposa y Madre– con el inmenso amor de su divino corazón. ¡Que nosotros también nos dejemos querer cuanto Dios quiera querernos! Para eso le pedimos, por intercesión de su Madre, en esta fiesta de su disponibilidad completa al Señor, que no queramos empeñar nuestro corazón en amores que de algún modo nos cierran al gran Amor que Dios nos tiene reservado.

En las obras está el amor. No tanto en el resultado visible de nuestra conducta, que tantas veces depende de circunstancias ajenas a la voluntad, cuanto en nuestro corazón y en el deseo –que procura llevarse a la práctica– por agradar al Señor antes que a nadie y que a nosotros mismos. Preguntémonos si tenemos interés en amar a Dios con toda nuestra vida, si de hecho vamos buscando agradarle con los quehaceres cotidianos. La Virgen, sin obras extraordinarias, amaba a Dios lo indecible, porque en su vida sencilla de mujer joven en un pueblo de Galilea, trataba de complacer a su Señor con el modo de trabajar, con sus diversiones, con sus oraciones o en el trato con los demás...

Los evangelios, si no dicen nada de la infancia de María, sí que nos cuentan en cambio algunos detalles de su vida, desde que recibe la embajada de Gabriel hasta que contempla a su Hijo muerto en la Cruz. Siempre la veremos dándose a los demás y con una absoluta confianza en Dios, a quien, inspirada por el Espíritu Santo, trató filialmente desde su niñez. De su Padre Dios obtenía la fortaleza y la constancia para ser en todo momento una ayuda, un estímulo, un consuelo... y una alegría; porque, sin duda, el entusiasmo de María al saberse tan cerca del Señor contagiaría también el ánimo de los demás: daba gusto estar con Ella. La Iglesia la llama, en las Letanías del Santo Rosario, "Causa de nuestra alegría".

Quizá a nosotros nos falta generosidad con nuestro Dios y por eso no siempre vivimos contentos. Invoquemos como niños a nuestra Madre del Cielo: ¡Causa de nuestra alegría, ruega por nosotros!


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Día 25 de Noviembre
XXXIV Domingo. Solemnidad: Jesucristo, Rey del Universo
Cristo Rey con todo derecho



El último domingo del Tiempo Ordinario celebramos la solemnidad de Cristo, Rey del Universo. Nos ofrece hoy la Iglesia un pasaje, de san Lucas en este caso, en el que aparece Jesús despreciado y materialmente humillado por los judíos, por haber manifestado su condición real. Según nos narran los Evangelios, poco antes había reconocido ser el Rey de los judíos, respondiendo a la pregunta de Pilato. Pero el Señor no se había otorgado a sí mismo la realeza y mucho menos usurpaba indebidamente un título al considerarse Rey. Ya los Magos, por una revelación cuya naturaleza desconocemos, relacionaron la estrella que vieron en Oriente con el nacimiento del Rey de los judíos. Rey de Israel lo reconoció Natanael, cuando Jesús le dijo que lo había visto antes que Felipe bajo la higuera. Y asimismo la muchedumbre, saciada por los panes y los peces multiplicados milagrosamente por Jesús, quiere proclamarlo Rey, pero en aquella ocasión se marchó al monte Él solo.
El domingo anterior a su muerte acoge, sin embargo, el Señor los clamores de la gente que lo proclaman hijo de David y Rey, y hasta reprende a los fariseos que se escandalizan: Os digo que si éstos callan gritarán las piedras, les dice. Se cumple con su paso por Jerusalén cabalgando un borrico lo que profetizó Zacarías: No temas, hija de Sión. Mira a tu rey, que llega montado en un pollino de asna. Y al viernes siguiente, sabiendo que le esperaba la muerte, no teme proclamar ante Pilato su condición real, aunque dejando claro que no es un reino terreno el suyo.

A pesar de las burlas que se escucharon al pie de la Cruz era cierta la inscripción: «Este es el Rey de los judíos» referida a Cristo. Tan seguro estaba el Señor del poder que garantizaba su realeza, que no tenía necesidad de demostrarlo a los que le retaban: Si tú eres el Rey de los judíos, sálvate a ti mismo. Se hubiera comportado, de haberlo hecho, como tantos poderosos de este mundo que necesitan mostrar su fuerza para ser respetados por otros que también se consideran fuertes. Jesucristo, en cambio, siendo Dios y absolutamente poderoso; Señor y Rey de cuanto existe y de todo el poder que puede ser pensado, no siente esa necesidad: doy mi vida para tomarla de nuevo. Nadie me la quita, sino que yo la doy libremente. Tengo poder para darla y tengo poder para tomarla de nuevo. Por esto, poco antes de morir, puede decir al buen ladrón que lo reconoce como Rey: hoy estarás conmigo en el Paraíso.

También en nuestro tiempo algunos son incapaces de entender otros reinados que los de la fuerza, las riquezas, las influencias... Con esos poderes se imponen algunos materialmente. Se trata en todo caso de reinados de aquí, que para unos y para otros duran, en el mejor de los casos, mientras están en el mundo. Conviene por ello recordar, como nos enseña el salmo segundo refiriéndose a Nuestro Señor, que por el contrario Su Reino es un Reino eterno y todos los reyes le servirán y obedecerán. ¡Qué seguridad, sentirse en un Reino así!, un Reino de justicia, de amor y de paz. Porque, siendo gobernado por la misma bondad, podemos sentirnos siempre seguros y además, su Reino no tendrá fin, como decimos al recitar el Credo.

El cristiano, consciente de seguir a Cristo, existiendo bajo Cristo, vive orgullosamente seguro. Aclama desde el fondo de su corazón, como en un permanente domingo de Ramos: Hosanna, bendito el que viene en nombre del Señor, el Rey de Israel... ¡Hosanna al Hijo de David!... ¡Hosanna en las alturas! Y así van pasando para él sus días, ocupado ordinariamente en actividades semejantes a las de cualquiera –se diría que su vida no tiene nada de especial–, pero convencido, sin embargo, de ser, en cierto sentido, extraordinario: más próximo a Dios por voluntad del Creador que al resto de la Creación, al sentirse capaz de difundir a los otros hombres el talento incomparable de reconocerse hijo de Dios y destinado a ser uno con Él eternamente.

La gran solemnidad que hoy celebramos nos inunda, por tanto, de una alegría contagiosa. No nos conformamos con exultar interiormente, ni tampoco sólo con "los nuestros", al reconocernos junto a otros cristianos hijos aunque siervos de tan gran Rey. La misma Gracia que nos hace ser de la familia de Dios, ha puesto, por así decir, en cada uno, la necesidad imperiosa de comunicar a la humanidad entera esta gran verdad de nuestra gozosa condición: un tesoro demasiado grande para dejarlo encerrado sólo en cada uno; y parece, más bien, que su valor se acrecienta en nosotros cuanto más se comparte.

Es lo que debía sentir la Madre de Dios, que no puede contenerse y exulta: mi alma alaba al Señor y se llena de gozo mi espíritu en Dios mi Salvador.




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sábado, 24 de noviembre de 2007
JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO
25 de Noviembre de 2007



Que Jesucristo, el rey de la vida, del amor y del perdón, esté con todos vosotros.

Estamos al final del año litúrgico. Llevamos ya muchos domingos escuchando de forma continua el evangelio de Lucas, que nos va ofreciendo los hechos y las palabras de Jesús, que son Buena Noticia de vida y de esperanza. Y hoy, en este último domingo, nuestros ojos se fijan en él, en Jesús, y lo reconocemos como Señor, como Rey, como aquel que guía nuestras vidas y guía también la historia entera de la humanidad.

Y este Rey que celebramos y al que queremos seguir, lo contemplamos hoy como un hombre fracasado, torturado, humillado en el suplicio de la cruz. Pero es allí, en aquel lugar de fracaso, donde nosotros lo reconocemos como la presencia más plena del amor de Dios. Allí muestra toda su ternura al ladrón que le pide ayuda. Allí nos muestra, también a nosotros, su proximidad amorosa a nuestras vidas mientras caminamos por este mundo, y la promesa de la vida para siempre cuando el camino de este mundo se acabe.

A. penitencial: Ante Cristo clavado en la cruz, el Salvador del mundo, pidamos gracia y perdón para celebrar esta Eucaristía. (Silencio).

- Tú, que eres la plenitud de todo cuanto existe. SEÑOR,
TEN PIEDAD.
- Tú, que con tu sangre nos has abierto el camino hacia Dios. CRISTO, TEN PIEDAD.
- Tú, que eres la cabeza de tu cuerpo, la Iglesia. SEÑOR, TEN PIEDAD.


1. lectura (2 Samuel 5,1-3): Escuchemos ahora una historia antigua: el momento en el que los israelitas eligen a David como rey. Es como un símbolo de lo que Jesús es para nosotros.

2. lectura (Colosenses 1,12-20): La segona lectura nos habla de Jesucristo con palabras muy solemnes, que san Pablo recoge de un himno de los primeros cristianos. Unas palabras solemnes que manifiestan la fe en aquel que luego, en el evangelio, contemplaremos clavado en la cruz.

Oración universal: A Jesús, Señor nuestro, nuestro Rey y nuestro Camino, orémosle diciendo: SEÑOR JESÚS, ACUÉRDATE DE NOSOTROS.

1. Por la Iglesia, por todos los que, en el mundo entero, queremos seguir el camino del Evangelio. OREMOS:

2. Por los que trabajan para hacer de este mundo un lugar de paz, en el que toda persona pueda vivir con esperanza y confianza. OREMOS:

3. Por los pobres y los enfermos, por los que se sienten abandonados, por todos los que viven en el dolor y la tristeza. OREMOS:

4. Por nuestros familiares y amigos que han muerto.
OREMOS:

5. Por nosotros, los que hoy nos hemos reunido en esta Iglesia para celebrar el domingo, el día del Señor.
OREMOS:

Señor Jesús, que en la cruz perdonaste a los que te condenaban y prometiste el paraíso al ladrón que te pedía ayuda; escucha nuestras súplicas y envíanos tu Espíritu, para que en este mundo se haga presente cada vez más tu Reino de verdad y de vida, de santidad y de gracia, de justicia, de amor y de paz. Tú, que vives y reinas...

Padrenuestro: Reunidos en torno a la mesa de Jesucristo, y fieles a su enseñanza, nos atrevemos a decir:

CPL
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Los Obispos de Kenia fueron recibidos en audiencia por Benedicto XVI, el 19 de noviembre de 2007, con ocasión de la visita Ad Limina Apostolorum.


Mis queridos Hermanos Obispos,
Es con gran alegría que les doy la bienvenida a ustedes, los Obispos de Kenia, en vuestra visita quinquenal a las tumbas de los Apóstoles Pedro y Pablo, una visita que sirve para fortalecer los lazos de amor fraternal y comunión entre nosotros. Doy las gracias al Arzobispo Njue por sus amables palabras que me dirigió de vuestra parte. Vuestra solicitud de uno hacia otro y por el pueblo confiado a vuestro cuidado, vuestro amor del Señor y vuestra devoción al Sucesor de Pedro son para mí una fuente de profunda alegría y de acción de gracias. Cada obispo tiene una particular responsabilidad de construir la unidad del rebaño, consciente de la oración de Señor “que ellos puedan ser uno, como tú, Padre, estás en mí y yo en ti” (Jn 17, 21). Unidos en una fe, participando de un único Bautismo y creyendo en un solo Señor, (cf. Ef 4, 5), la Iglesia es una a través del mundo, aunque al mismo tiempo ella esté marcada por una rica diversidad de tradiciones y expresiones culturales. En África, el color y la vivacidad con que los fieles manifiestan sus sentimientos religiosos ha añadido una nueva dimensión al rico tapiz de la cultura mundial cristiana, mientras al mismo tiempo el fuerte cariño a los valores tradicionales asociados con la vida familiar pueden ayudar a expresar la fe compartida que está en el corazón de la unidad misteriosa de la iglesia (cf. Ecclesia in Africa, 63). Cristo mismo es la fuente y la garantía de vuestra unidad toda vez que él ha vecido todas las formas de división a través de su muerte en la Cruz y nos ha reconciliado con Dios en el único cuerpo (cf. Ef. 2, 14). Doy gracias, queridos Hermanos, por predicar el amor de Cristo y exhortar a vuestro pueblo a la tolerancia, al respeto y al amor de sus hermanos y hermanas y de todas las personas. En este sentido ejercitáis el ministerio profético que el Señor ha confiado a la Iglesia, y en particular al Sucesor de los Apóstoles (cf. Pastores Gregis, 26).

En verdad son los Obispos quienes, como ministros y signos de comunión en Cristo, son preferentemente llamados a hacer manifiesta la unidad de su Iglesia. La naturaleza colegial del ministerio episcopal remonta sus orígenes a los Doce Apóstoles, llamados juntamente por Cristo y determinados a la tarea de proclamar el Evangelio y a hacer discípulos de todas las naciones. Su misión pastoral se continúa por los miembros del Colegio episcopal de tal manera “quien oye a ellos está oyendo a Cristo” (Lumen Pentium, 20). Os urjo a continuar vuestra fraternal cooperación de uno a otro en el espíritu de la comunidad de los discípulos de Cristo, unidos en vuestro amor por él y en el Evangelio que proclamáis. Mientras cada uno de ustedes tiene una aportación individual a hacer la voz colegial común de la Iglesia en vuestro país, es importante asegurar que esta variedad de perspectivas siempre sirve para enriquecer la unidad del Cuerpo de Cristo, tal como la unidad de los Doce fue aumentada y fortalecida por los dones diferenctes de los Apóstoles mismos. Vuestra dedicación al trabajo conjuntamente en temas de preocupación eclesial y social traerá gran fruto para la vida de la Iglesia en Kenia y para la efectividad de vuestro ministerio episcopal.

Dentro de cada diócesis, la vitalidad y la armonía del presbiterado ofrece claro signo de la vitalidad de la Iglesia local. Las estructuras de consulta y de participación son necesarias, pero pueden ser inefectivas si el propio espíritu está perdido. Como Obispos, debemos constantemente esforzarnos por construir el sentido de comunidad entre nuestros sacerdotes, unidos en el amor de Cristo y en su ministerio sacramental. La vida puede ser difícil para los sacerdotes hoy día. Pueden sentirse aislados o solos y abrumados por sus responsabilidades pastorales. Debemos estar cercanos a ellos y animarles, en primer lugar, a que permanezcan firmemente arraigados en la oración, porque solo aquellos que se alimentan a sí mismos son capaces de alimentar a su vez a los demás. Que beban profundamente de las fuentes de la Sagrada Escritura y de la celebración diaria y reverente de la sagrada Eucaristía. Que se den a sí mismos generosamente al rezo de la Liturgia de las Horas, oración que se hace “en comunión con todos los que rezan a lo largo de la historia, oración en comunión con Jesucristo” (Carta a los sacerdotes y diáconos permanentes de Bavaria, 14 de Septiembre 2006). Rezando en este sentido incluyen y representan a los otros que puede carecer del tiempo o de energía o capacidad para rezar, y así el poder de la oración, la presencia de Jesucristo, renueva su sacerdocio y fluye hacia el mundo (cf. Ibidem). Ayudad a vuestros sacerdotes en este sentido a crecer en solidaridad de uno para otro, con su pueblo, y con ustedes, como vuestros colaboradores consagrados. El díalogo respetuoso e íntimo entre los Obispos y sacerdotes no sólo construye la Iglesia local sino también edifica la comunidad entera. En verdad, la unidad visible entre los líderes espirituales puede ser un poderoso antídoto contra la división dentro de la amplia familia del pueblo de Dios.

Un foco clave de unidad en una comunidad es la institución del matrimonio y vida familiar, que el pueblo de África mantiene en particular estima. El amor fiel de las parejas cristianas casadas es una bendición para vuesto país, que expresa sacramentalmente la alianza indisoluble entre Cristo y su Iglesia. Este precioso tresoro debe ser guardado a toda costa. Con demasiada frecuencia, las enfermedades que ocupan gran parte de la sociedad africana, tal como la promiscuidad, poligamia y la proliferación de enfermedades transmitidas sexualmente, pueden estar directamente relacionadas a nociones desordenadas del matrimonio y la vida familiar. Por esta razón es importante asistir a los padres en el enseñar a sus hijos cómo vivir una visión cristiana del matrimonio, concebido como una unión indisoluble entre un hombre y una mujer, esencialmente iguales en su humanidad (cf. Ecclesia in Africa, 82) y abierto a la generación de una nueva vida. Mientras esta comprensión de la vida familiar cristiana encuentra una profunda resonanacia en África, es materia de gran preocupación que la cultura secular globalizada esté ejerciendo una influencia creciente en las comunidades locales como resultado de campañas por agencias que promueven el aborto. Esta destrucción directa de una vida humana inocente nunca se puede justificar, por difíciles las circunstancias que puedan conducir a alguien a considerar tomar un tal grave paso. Cuando prediquéis el Evangelio de la Vida, recordad a vuestro pueblo que el derecho a la vida de cada ser inocente humano, nacido o no nacido, es absoluto y se aplica por igual a toda persona con ninguna excepción de cualquiera que sea. Esta igualdad “es la base de toda auténtica relación social que, para que sea verdadermente tal, puede solo ser encontrada en la verdad y en la justicia” (Evangelium vitae, 57). La comunidad católica debe ofrecer ayuda a aquellas mujeres que pueden encontrar difícil aceptar un niño, sobre todo cuando están apartadas de su familia y amigos. Asimismo, la comunidad debería estar abierta a recibir a todas las que se arrepienten de haber participado en el grave pecado del aborto, y debería guiarlas con caridad pastoral a aceptar la gracia del perdón, la necesidad de la penitencia, y la alegría de entrar una vez más dentro de la vida nueva de Cristo.

La Iglesia en Kenia es bien conocida por la excelente contribución hecha por sus instituciones educacionales en formar generaciones de jóvenes en los sólidos principios éticos y en el abrir sus inteligencias a dedicarse al diálogo pacífico y respetuoso con miembros de otros grupos sociales o religiosos. Al mismo tiempo cuando una mentalidad secularista y relativista está cada vez más imponiéndose a través de medios globales de comunicación social, es mucho más esencial que continuéis promoviendo la calidad y la identidad católica de vuestras escuelas, universidades y seminarios. Dad los pasos necesarios en orden a afirmar y clarificar su propio estatus institucional. La sociedad se beneficia grandemente de los católicos cultos que conocen y practican la doctrina social de la Iglesia. Hoy día hay una particular necesidad por profesionales sumamente formados y personas de integridad en el eárea de la medicina, donde los avances en tecnología continúan levantando serias cuestiones morales. El diálogo ecuménico e interreligioso presenta asimismo serios retos que pueden ser solo dirigidos adecuadamente dentro de la base una seria catequesis en los principios de la doctrina católica, según expuesto en el Catecismo de la Iglesia Católica. Sé que continuaréis siendo vigilantes acerca de la calidad y contenido de la enseñanza que se ofrece a los jóvenes a través de las instituciones educacionales de la Iglesia, de tal manera que la luz de la verdad de Cristo pueda resplandecer siempre más brillantemente sobre la tierra y el pueblo de Kenia.

Mis queridos hermanos Obispos, así como guiáis vuestro pueblo dentro de la unidad por la que Cristo rogó, hacedlo con ardiente caridad y firme autoridad, constantes y la paciencia y en la enseñanza (cf. 2 Tim 4, 2). Por favor transmitid mis cariñosos saludos y mi estímulo orante a vuestro querido pueblo, y atodos aquellos que son activos en el servicio de la Iglesia, a través de la oración o en las parroquias y puestos de misión, en la educación, en la actividad humanitaria y en la asistencia sanitaria. A cada uno de ustedes a aquellos confiados a vuestro cuidado pastoral, imparto cordialmente mi Apostólica Bendición.

(Traducción particular no oficial desde el Inglés)



El texto completo del discurso del Santo Padre, en inglés
http://www.evangelizatio.org/portale/adgentes/pontefici/pontefice.php?id=943
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viernes, 23 de noviembre de 2007
Editorial San Pablo envía novedades del mes de Noviembre que colocamos a continuación.

Noviembre de 2007



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EL CARACOL Joaquín García de Dios


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FOLLETO
EL CARACOL Joaquín García de Dios


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GUÍA DE ACTITUDES Y COMPORTAMIENTOS PARA NIÑOS
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GUÍA ESCOLAR PARA NIÑOS CON DIFICULTADES DE APRENDIZAJE
Rhoda Cummings, Gary Fisher


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LIBRO
PSICOLOGÍA PARA NIÑOS
Jonni Kincher


Infantil y juvenil - Libro religioso infantil y juvenil
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SAN PABLO
Piero Ventura, Juan María Laboa


Libro Religioso - Arte y Atlas
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ATLAS HISTÓRICO DE LA CULTURA MEDIEVAL
Roberto Barbieri


Libro Religioso - Biografías
LIBRO
BENEDICTA DE LA CRUZ
Florencio García Muñoz

Libro Religioso - Espiritualidad
LIBRO
AUTORRETRATO
Maravillas de Jesús

Libro Religioso - Espiritualidad
LIBRO
LOS DOS PILARES
Slawomir Biela


Libro Religioso - Libro religioso infantil y juvenil
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TERESA DE ÁVILA
Piero Ventura, Antonio M. Sicari


Libro Religioso - Teología
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LA FE DE LOS CRISTIANOS
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Libro Religioso - Vida religiosa
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CURACIÓN MÁGICA
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RELAJACIÓN MÁGICA
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VATICANO - LAS PALABRAS DE LA DOCTRINA por don Nicola Bux y don Salvatore Vitiello - Realizar toda justicia

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - Los temas de la paz, de la justicia, de la solidaridad, de los derechos humanos y de la ecología siempre reciben mayor atención, tanto en el ámbito de los medios de comunicación, como en lo que comúnmente viene definido como “opinión pública”, que luego es construida artísticamente por unos pocos “maître à penser”.

La misma palabra con autoridad de la Iglesia y del Magisterio recibe amplificaciones muy diversas según trate uno de estos temas o anuncie el Evangelio, la verdad sobre Jesús de Nazaret, Señor y Cristo, sobre la Iglesia, sobre el hombre y sobre el destino de la historia. Los mencionados “valores humanos” son absolutamente irrenunciables y buscarlos tenazmente es parte integrante del cuidado que tiene la Iglesia por todo el hombre y por todos los hombres.

Sin embargo, dos cuestiones se encuentran ante la cultura contemporánea y la autoconciencia de la propia Iglesia: el origen de estos valores y la tarea específica de la misión recibida de Cristo. La cultura contemporánea tiende a afirmar valores, incluso ampliamente compartidos, de los que, sin embargo, no es capaz de “encontrar” o recordar su raíz, su origen, su razón. Y cuando no se comprende o no se tiene ya presente la razón última de un determinado comportamiento o de una acción, hay un gran peligro de que con el tiempo estos se pierdan.

La Iglesia tiene siempre bien presente, y los hombres de Iglesia deberían tenerlo, que su primera tarea no es la de promover una “justicia humana”, quizás obtenida solo aparentemente al muy alto precio del sacrificio de la libertad personal. Tarea de la Iglesia es anunciar, con franqueza apostólica, que sólo en el misterio de la Muerte y Resurrección de Jesucristo se ha “realizado toda justicia”, y que los hombres, liberados del pecado y de la muerte, en Cristo redescubren, o al menos pueden redescubrir, su dignidad de criaturas y con ella el fundamento último e inmutable de cualquier otro valor humano.

La justicia social, los derechos humanos y todos los otros “valores sensibles” tienen su fundamento último en la creación de Dios y en la consiguiente dignidad absoluta del ser humano, de la persona, que en ningún caso se puede instrumentalizar ni científica, ni socialmente. Sin olvidar nunca que, por la condición de la naturaleza humana, limitada y pecadora, herida por el pecado original, la justicia puede ser más acogida como don que realizada como “obra autónoma” del hombre. El Catecismo de la Iglesia Católica da la siguiente definición: “La justicia es la virtud moral que consiste en la constante y firme voluntad de dar a Dios y al prójimo lo que les es debido. La justicia para con Dios es llamada ‘la virtud de la religión’. Para con los hombres, la justicia dispone a respetar los derechos de cada uno y a establecer en las relaciones humanas la armonía que promueve la equidad respecto a las personas y al bien común” (n. 1807).
En tal sentido, la primera justicia, que precede a cualquier otra, es reconocer a Dios como Señor de la historia y del hombre. El reconocimiento de los “derechos de Dios” no puede estar nunca separado del reconocimiento de los “derechos del hombre”, es más, constituye la premisa de estos así como la garantía indispensable contra toda forma de intento abierto o escondido de instrumentalización de los derechos mismos, en clave de poder y de control de la cultura y de la sociedad.
Mirar el fundamento de los valores es, como enseña San Agustín, el único modo para no transformarlos en ídolos peligrosos. Reconocer que toda justicia se realiza en Cristo y que es realizada por Él en la historia personal de cada hombre así como en la historia total de la humanidad, es la garantía más segura de libertad y democracia. Para toda la sociedad. Para todos. (Agencia Fides 22/11/2007; líneas 43, palabras 615)
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VATICANO - El Motu Propio Summorum Pontificum es "también un signo para toda la Iglesia sobre algunos principios teológico-disciplinales que se deben salvaguardar para una profunda renovación, tan deseada por el Concilio" - Entrevista a Su Exc. Mons. Albert Malcolm Ranjith, Arzobispo Secretario de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - El 14 de septiembre entró en vigor el Motu Propio Summorum Pontificum promulgado por el Papa Benedicto XVI el 7 de julio de 2007 y dedicado al rito de San Pío V revisado en 1962 por el Papa Juan XXIII. Con el Motu Propio (iniciativa promovida por quien tiene facultades para ello) vuelve la posibilidad de celebrar con el Misal tridentino sin tener que pedir necesariamente el permiso del Obispo. Con el Concilio Vaticano II y en particular, con la reforma litúrgica de 1970 promovida por el Papa Pablo VI, el antiguo Misal fue sustituido por el nuevo y, aunque oficialmente no fue nunca abolido, los fieles debían tener el permiso expreso del Obispo para utilizarlo. Un permiso sancionado en otro Motu Propio: Ecclesia Dei adflicta firmado por el Papa Juan Pablo II el 2 de julio de 1988. Hoy, con el nuevo Motu Propio, ya no es necesario este permiso y cualquier "grupo estable" de fieles puede pedir libremente al propio párroco la posibilidad de celebrar siguiendo el antiguo Misal. La Agencia Fides ha dirigido algunas preguntas a este respecto a Su Exc. Monseñor Albert Malcolm Ranjith, Arzobispo Secretario de la Congregación para el Culto Divino y la disciplina de los Sacramentos.

Excelencia Reverendísima, ¿cuál es en su opinión el sentido profundo del Motu Propio Summorum Pontificum?

Veo en esta decisión no sólo la solicitud del Santo Padre de abrir el camino para la vuelta en la plena comunión de la Iglesia, de los seguidores de Monseñor Lefebvre, sino también un signo para toda la Iglesia sobre algunos principios teológico-disciplinales que se deben salvaguardar para una profunda renovación, tan deseada por el Concilio.
Me parece que hay un fuerte deseo del Papa de corregir esas tentaciones visibles en algunos ambientes que ven el Concilio como un momento de ruptura con el pasado y de un nuevo inicio. Basta recordar su discurso a la Curia Romana el 22 de diciembre de 2005. Por otra parte tampoco el Concilio fue pensado, en sí mismo, en estos términos. Tanto en sus elecciones doctrinales como en las litúrgicas como también en las jurídico-pastorales, el Concilio constituyó un momento de profundización y actualización de la rica herencia teológico-espiritual de la Iglesia en su historia bimilenaria. Con el Motu Propio el Papa quiere afirmar claramente que toda tentación de desprecio de estas veneradas tradiciones está fuera de lugar. El mensaje está claro: progreso, sí, pero no a costa, o sin la historia. También la reforma litúrgica debe ser fiel a todo lo que ha sucedido desde los inicios hasta hoy, sin exclusiones.
Por otro lado, no debemos olvidar nunca que para la Iglesia Católica la Revelación Divina no procede tan sólo de la Sagrada Escritura, sino también de la Tradición viviente de la Iglesia. Esta fe nos distingue claramente de otras manifestaciones de la fe cristiana. Para nosotros la verdad es lo que emerge, por así decir, de estos dos polos, es decir Sagrada Escritura y Tradición. Esta posición es para mí mucho más rica que otras visiones porque respeta la libertad del Señor de guiarnos hacia una más adecuada comprensión de la verdad revelada incluso a través de lo que sucederá en el futuro. Naturalmente, el proceso de discernimiento de lo que emerge viene realizado por medio del Magisterio de la Iglesia. Pero lo que debemos entender es la importancia atribuida a la Tradición. La Constitución Dogmática Dei Verbum afirmó claramente esta verdad (DV 10).
Además la Iglesia es una realidad que supera los niveles de una pura invención humana. Ella es el Cuerpo Místico de Cristo, la Jerusalén celeste y la estirpe elegida por Dios. Ella, por tanto, supera las fronteras terrenas y toda limitación de tiempo y es una realidad que transciende en mucho su manifestación terrenal y jerárquica. Por tanto, todo lo que se recibe en ella, deberá ser fielmente transmitido. Nosotros no somos ni inventores de la verdad ni sus dueños, sino tan sólo quienes la reciben y tienen la misión de protegerla y transmitirla a los otros. Como decía San Pablo hablando de la Eucaristía: "yo recibí del Señor aquello que a su vez os he transmitido" (1Cor 11, 23). El respeto de la Tradición no es pues una elección nuestra libre en la búsqueda de la verdad sino que es su misma base que debe ser aceptada. La fidelidad pues a la Tradición, es una actitud esencial de la misma Iglesia. El Motu Propio se debe entender, en mi opinión, en este sentido. Este es un posible estímulo para una necesaria corrección de la ruta. En efecto, en algunas de las elecciones de la reforma litúrgica realizadas después del Concilio, se han adoptado orientaciones que han ofuscado algunos aspectos de la liturgia, mejor reflejada que la praxis precedente, porque, para algunos, se ha entendido la renovación litúrgica como algo a realizar ex novo. Por el contrario, sabemos bien que no fue tal la intención de la Sacrosanctum Concilium, que revela que "las nuevas formas se desarrollen, por decirlo así, orgánicamente a partir de las ya existentes" (SC 23).

Una característica del Pontificado de Benedicto XVI parece que sea la insistencia en una correcta hermenéutica del Concilio Vaticano II. En su opinión ¿el Motu Propio “Summorum Pontificum” va en esta dirección? Si es así, ¿en que sentido?

Siendo ya Cardenal, el Papa ya había rechazado en sus escritos un cierto espíritu de exuberancia visible en algunos círculos teológicos motivados en un llamado “espíritu del Concilio” que para él era en realidad un autentico “anti espíritu” o un “Konzils- Ungeist” (Relación sobre la Fe, San Pablo 2005, capitulo 2). Cito textualmente dicho escrito en el que el Papa subraya: “hay que oponerse decididamente a este esquema de un antes y un después en la historia de la iglesia, algo completamente injustificado según los mismo documentos del Vaticano II que no hacen sino reafirmar la continuidad del catolicismo” (ibid p. 33).
Un error tal de interpretación del Concilio y del camino histórico-teológico de la iglesia ha influido en todos los sectores eclesiales, incluida la liturgia. Una cierta actitud de fácil rechazo de los progresos eclesiológicos y teológicos, como también de los litúrgicos del último milenio por un lado y una ingenua idolización de lo que habría sido la mens de la Iglesia llamada de los primeros cristianos por otro, han tenido un influjo importante en la reforma litúrgico-teológica de la era post conciliar.
El rechazo categórico de la Misa pre-conciliar como un resto de una época ya “superada” ha sido el causante de esta mentalidad. Son muchos los que han visto así las cosas, aunque gracias a Dios, no todos.
La misma Sacrosantum Concilum, la Constitución Conciliar sobre la Liturgia, no ofrece ninguna justificación a dicha actitud. Tantos en los principios generales como en las normas propuestas, el Documento es sobrio y fiel a lo que significa la vida litúrgica de la iglesia, Bata leer el numero 23 del documento para convencerse de dicho espíritu de sobriedad.
Algunas de estas reformas han abandonado elementos importantes de la liturgia con las relativas consideraciones teológicas: ahora es necesario e importante recuperar estos elementos. El Papa, considera el rito de San Pío V, revisado por el Beato Juan XXIII como un camino para recuperar esos elementos ofuscados por la reforma. Seguramente habrá reflexionado mucho sobre la decisión; sabemos que ha consultado a diversos sectores de la iglesia sobre dicha cuestión y, a pesar de algunas posiciones contrarias, ha decidido permitir la libre celebración de dicho Rito. Esta elección no es tanto, como dicen algunos una vuelta al pasado, cuanto la necesidad de reequilibrar de modo integro los aspectos eternos, trascendentes y celestiales con los terrestres y comunitarios de la liturgia. Esto ayudará a establecer eventualmente un equilibrio entre el sentido de lo sagrado y del misterio por un lado y los gestos externos y las actitudes y compromisos socio-culturales que se derivan de la Liturgia.

Cuando era todavía Cardenal, Joseph Ratzinger insistía mucho en la necesidad de leer el Concilio Vaticano II, partiendo de su primer documento, esto es, la Sacrosantum Concilium ¿Por qué cree Vd. que los Padres conciliares quisieron dedicarse sobre todo a la liturgia?

Antes de todo, detrás de dicha elección estaba seguramente la conciencia de la importancia vital de la liturgia para la iglesia. La liturgia, podemos decir, es el ojo del ciclón, porque lo que se celebra es lo que se cree y lo que se vive: el famoso axioma Lex orandi, lex credenti. Por ello, toda reforma verdadera pasa por la liturgia. Los Padres eran conscientes de su importancia. Por otro lado, la reforma litúrgica era un proceso ya en acto incluso antes del Concilio a partir sobre todo del Motu Propio Tra le Sollecitudini de San Pío X y la Mediator Dei de Pío XII.
Es San Pío X quien atribuye a la liturgia la expresión “fuente primaria” del autentico espíritu cristiano. Quizá también la existencia de estructuras y la experiencia de quienes buscaban el estudio y la introducción de algunas reformas litúrgicas, movía a los Padres Conciliares a elegir la liturgia como una de las primeras materias en las sesiones del Concilio., El Papa Pablo VI reflejaba la mens de los Padres conciliares sobre la cuestión cuando dijo: “Nos rendimos en esto el homenaje conforme a la escala de valores y deberes: Dios en el primer puesto; la oración, nuestra primera obligación; la liturgia, la primera fuente de la vida divina que se nos comunica, la primera escuela de nuestra vida espiritual, el primer don que podemos hacer al pueblo cristianos....” (Pablo VI, discurso de clausura del 2° período del Concilio, 4 de diciembre de 1963).

Muchos han leído la publicación del Motu propio "Summorum Pontificum" como una voluntad del Pontífice de acercar a la Iglesia a los cismáticos lefebvrianos. ¿Vd. cree que es así? ¿Va también en este sentido el Motu Propio?

Si, pero no sólo. El Santo Padre explicando las motivaciones de su decisión. Tanto en el texto del Motu Propio como en la carta de presentación escrita a los Obispos, enumera también otras razones importantes. Naturalmente habrá tenido en cuenta la petición, cada vez más creciente, realizada por numerosos grupos y sobre todo por la Sociedad de San Pío X y la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro como también de Asociaciones de Laicos, por la liberalización de la Misa de San Pío V. Asegurar la integración total de los Lefebvrianos era importante por el hecho de que con frecuencia se han cometido errores de juicio en el pasado, causando divisiones inútiles en la Iglesia, divisiones que en este momento resultan casi insuperables. El Papa habla de este posible peligro en la carta de presentación del Documento escrita a los Obispos.

¿Cuáles son en su opinión las problemáticas más urgentes de una justa celebración de la Sagrada liturgia? ¿Cuáles las instancias sobre las que más se debe insistir?

Creo que en la creciente petición de liberar la Misa de San Pío V, el Papa haya visto signos de un cierto vaciamiento espiritual debido al modo como vienen celebrados los momentos litúrgicos hasta ahora en la Iglesia. Dicha dificultad viene tanto de ciertas orientaciones de la reforma litúrgica post conciliar que tendían a reducir, o mejor aún, a confundir aspectos esenciales de la fe, como de actitudes atrevidas y poco fieles a la disciplina litúrgica de la misma reforma; esto se constata en todas partes.
Creo que una de las causas del abandono de algunos elementos importantes, del rito tridentino en la realización de la reforma post conciliar por parte de algunos sectores litúrgicos es el resultado de un abandono o una infravaloración de lo que sucedió en el segundo milenio de la historia de la liturgia. Algunos liturgistas veían los avances de este período en un modo negativo. Tal juicio es erróneo porque cuando se habla de la tradición viviente de la Iglesia no se puede elegir aquí y allá lo que concuerda con nuestras ideas preconcebidas. La Tradición, considerada en un sentido general incluso en los ámbitos de la ciencia, filosofía o teología, es siempre algo vivo que continúa desarrollándose y progresando tanto en los momentos altos como en los bajos de la historia. La Tradición viviente es para la Iglesia una de las fuentes de la revelación divina y es fruto de un proceso de evolución continúo. Eso es también así en la tradición litúrgica, con la "t" minúscula. Los avances de la liturgia en el segundo milenio tienen su valor. La Sacrosanctum Concilium no habla de un nuevo Rito, o de un momento de ruptura, sino de una reforma que surge orgánicamente de lo que ya existe. Es por ello que el Papa dice: "En la historia de la Liturgia hay crecimiento y progreso pero ninguna ruptura. Lo que para las generaciones anteriores esa sagrado, también para nosotros permanece sagrado y grande y no puede ser improvisamente totalmente prohibido o incluso perjudicial" (Carta a los Obispos, 7 de julio de 2007). Idolatrar lo que ha sucedido en el primer Milenio en detrimento del siguiente es, pues, una actitud poco científica. Los Padres Conciliares no mostraron dicha actitud.
Una segundo problema sería el de una crisis de obediencia al Santo Padre que se nota en algunos ambientes. Si dicha actitud de autonomía es visible entre algunos eclesiásticos, e incluso en los rangos más altos de la Iglesia, no favorece ciertamente a la noble misión que Cristo ha confiado a su Vicario.
Se oye que en algunas naciones o diócesis los Obispos han emanado reglas que prácticamente anulan o deforman la intención del Papa. Dicho comportamiento no es conforme a la dignidad y nobleza de la vocación de un Pastor de la Iglesia. No digo que todos hagan esto. La mayoría de los Obispos y eclesiásticos han aceptado, con el debido sentido de reverencia y obediencia, la voluntad del Papa. Eso es realmente loable. Pero por desgracia, ha habido voces de protesta por parte de algunos.
Al mismo tiempo no se puede ignorar que dicha decisión era necesaria porque, como dice el Papa sobre la Santa Misa: "en muchos lugares no se celebraba de una manera fiel a las prescripciones del nuevo Misal, sino que éste llegó a entenderse como una autorización e incluso como una obligación a la creatividad, la cual llevó a menudo a deformaciones de la Liturgia hasta el límite de lo soportable". "Hablo por experiencia", continúa el Papa "porque he vivido también yo aquel periodo con todas sus expectativas y confusiones. Y he visto hasta qué punto han sido profundamente heridas por las deformaciones arbitrarias de la Liturgia personas que estaban totalmente radicadas en la fe de la Iglesia" (Carta a los Obispos). El resultado de tales abusos fue un creciente espíritu de nostalgia por la Misa de San Pío V. Además un sentimiento de desinterés general de leer y respetar tanto los documentos normativos de la Santa Sede, como las Instrucciones y Premisas de los libros litúrgicos lo cual empeoró la situación. La liturgia no parece todavía que figure todavía lo suficiente en la lista de las prioridades de los Cursos de Formación continua de los eclesiásticos.
Distingamos bien. La reforma post conciliar no es completamente negativa; antes bien hay muchos aspectos positivos en todo lo que se realizó. Pero también se introdujeron cambios de forma abusiva que se continúan realizando a pesar de sus efectos nocivos en la fe y la vida litúrgica de la Iglesia.
Hablo aquí por ejemplo de un cambio efectuado en la reforma, la cual no fue propuesta ni por los Padres Conciliares ni por la Sacrosanctum Concilium, esto es, la comunión recibida en la mano. Eso ha contribuido de algún modo a una cierta disminución de la fe en la Presencia real de Cristo en la Eucaristía. Esta praxis y la abolición de las balaustradas del presbiterio, de los reclinatorios de las iglesias y la introducción de prácticas que obligan a los fieles a estar sentados o de pie durante la elevación del Santísimo Sacramento reducen el genuino significado de la Eucaristía y, el sentido de la profunda adoración que debe dirigir la Iglesia al Señor, el Unigénito Hijo de Dios. Además, la Iglesia, morada de Dios se usa en algunos lugares como un aula para encuentros fraternos, conciertos o celebraciones interreligiosas. En algunas iglesias el Santísimo Sacramento está prácticamente escondido y abandonado en una pequeña capilla poco visible y poco decorada. Todo esto oscurece la fe, tan central de la Iglesia, en la presencia real de Cristo. Para nosotros católicos la Iglesia es esencialmente la morada del eterno.
Otro serio error es el de confundir los papeles específicos del clero y los laicos en el altar haciendo del presbiterio un lugar confuso, con demasiado movimiento y no ciertamente "el lugar" dónde el cristiano percibe el sentido de estupor y resplandor ante la presencia y la acción salvífica del Dios. El uso de las danzas, de instrumentos musicales y de cantos que tienen más bien podo de litúrgico, no son en absoluto conformes con el entorno sagrado de la iglesia y de la liturgia; añado además ciertas homilías de carácter político-social y con frecuencia poco preparadas. Todo esto desnaturaliza la celebración del S. Misa y hace de ello una coreografía y una manifestación de teatralidad, pero no de fe.
También hay otros aspectos poco coherentes con la belleza y el estupor de lo que se celebra en el altar. No todo va mal con el Novus Ordo pero hay muchas cosas todavía que deben ser puestas en orden evitando ulteriores daños a la vida de la Iglesia. Creo que nuestra actitud hacia el Papa, sus decisiones y la expresión de su solicitud por el bien de la Iglesia debe ser la que San Pablo encomendó a los Corintios - “pero que todo sea para edificación" (1Cor 14, 26). (P.L.R) (Agencia Fides 16/11/2007; Líneas: Palabras:

Links:
Dossier de Fides sobre el Motu propio, de don Nicola Bux y don Salvatore Vitiello
http://www.fides.org/aree/news/newsdet.php?idnews=13714&lan=ita
Publicado por Desconocido @ 22:57  | Hablan los obispos
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Caritas Diocesana nos comunidad actividad que se realizará el Día de los sin Techo.


“Café y calor”


Domingo 25 de noviembre
Día de los Sin Techo



En estos últimos años, las personas sin hogar sufren con especial incidencia las consecuencias negativas de un “tejido social” que no dispone de recursos apropiados para responder a sus demandas. La Campaña del Día de los Sin Techo, se presenta este año bajo el lema “Con una salud digna para todos”, abordando las dificultades que las Personas Sin Techo tienen en el acceso a este derecho fundamental, lo que en la práctica supone, la pérdida de la condición de ciudadano.

Con motivo de este día Cáritas realizará una muestra fotográfica en el Proyecto CAFÉ y CALOR, abierta a todas las personas sensibles a esta realidad.

El material fotográfico forma parte de un trabajo realizado por Martín Vidal, educador del proyecto, quien ha intentado mostrar la realidad de las personas sin hogar.

La muestra estará abierta todos los días desde el día 25 de noviembre al 6 de diciembre, de las 21:30 a las 22:30 horas, en la Avenida Bélgica Nº14
Publicado por Desconocido @ 21:43  | Comunicados Diocesanos
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jueves, 22 de noviembre de 2007
21 Noviembre (ACI).- Durante la Audiencia General de hoy, celebrada en la Plaza de San Pedro ante unas 15 mil personas, el Papa Benedicto XVI prosiguió sus catequesis sobre los Padres Apostólicos, esta vez sobre Afraates "el Sabio", gran figura del siglo IV en Siria, destacando que la humildad "no es un aspecto secundario en la vida espiritual del cristiano" pues por ella "el cristiano puede entrar en relación con el Señor".

Sobre Afraates, el Santo Padre señaló que "era originario de una comunidad eclesial que se encontraba en la frontera entre el judaísmo y el cristianismo, muy ligada a la Iglesia madre de Jerusalén que quería seguir fiel a la tradición judío-cristiana de la que se sentía hija". De ahí que se definiera "discípulo de las Sagradas Escrituras, que consideraba su única fuente de inspiración".

En sus obras, explicó el Pontífice, Afraates "presenta la salvación como una cura y, por tanto a Cristo mismo como médico", mientras "el pecado es una herida que solo la penitencia puede sanar".

Para Afraates, señaló el Papa, "la vida cristiana se centra en la imitación de Cristo" y considera "la humildad una de las virtudes más acordes para sus discípulos". La humildad, explicó, "no es un aspecto secundario en la vida espiritual del cristiano: la naturaleza del ser humano es humilde y es Dios quien lo exalta a su gloria".

La humildad, que para Aafrates "no es un valor negativo", es camino de unión con Dios: "permaneciendo humilde también en la realidad terrena en la que vive, el cristiano puede entrar en relación con el Señor", explicó.

Más adelante, el Papa expuso que la visión de "el Sabio" sobre el ser humano y su realidad corporal, "es muy positiva: el cuerpo humano está llamado a la belleza, a la alegría, a la luz" y "la fe hace posible una caridad sincera que se expresa en el amor a Dios y al prójimo".

Finalmente, Benedicto XVI señaló que también es clave en el pensamiento de Afraates el concepto de ayuno, que "entiende en un sentido muy amplio: ayuno de alimentos como práctica necesaria para ser caritativo, de las palabras vanas o detestables, de la cólera, de la propiedad de bienes".
Publicado por Desconocido @ 22:35  | Noticias internacionales
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VATICANO - AVE MARIA a cargo de Mons. Luciano Alimandi - ¡Qué grande es María!

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - El próximo domingo celebraremos la solemnidad de N.S. Jesucristo Rey del Universo, mientras hoy recordamos la Presentación de la Beata Virgen María en el Templo: la criatura más pura es ofrecida a Dios, a Él se consagra, para preparar el camino al Rey de reyes. La Virgen se ha ofrecido enteramente al Padre, en cada fibra de su ser totalmente puro y transparente, porque inmaculado. En modo misterioso, la Providencia divina preparaba a María sin que ella lo supiese, año tras año, para ser el verdadero Templo del Hijo de Dios, su casa virginal en la tierra, ¡Aquella que lo habría donado al mundo como Salvador!”

Una niña toda ella santa se consagraba para siempre al Dios Omnipotente, que habría realizado en Ella las maravillas más grandes en beneficio de todos los Pueblos. ¡El Rey vendrá y ha venido porque la Reina estaba lista para acogerlo!
Solo María Santísima ha sido hecha capaz, por la fuerza de la gracia divina, de ser la Madre de Dios y, por lo tanto, ser elevada a una dignidad que Santo Tomás de Aquino describe “casi infinita”: “la beata Virgen María, porque es Madre de Dios, tiene una dignidad en cierto modo infinita, derivante del bien infinito que es Dios” (Santo Tomás de Aquino, Summa Theologiae, I, q. 25, a. 6). ¿Meditamos lo suficiente estas palabras del Doctor de la Iglesia?
Solo sobre Ella, en efecto, el Espíritu Santo ha descendido para obrar el más grande milagro de todos los tiempos: “el Verbo se hizo carne y vino a habitar en medio de nosotros” (Jn 1, 14). Quien detiene la mirada sobre María, animado por una fe simple y pura, así como Jesús la ha querido,

contemplando el misterio de la encarnación de Dios, no podrá sino sorprenderse de la excelsa grandeza de la Virgen Madre. Dios le ha donado, en el orden de la economía de la salvación, un rol absolutamente único: el de ser la Madre del Redentor y, por ello, también la Madre de todos los redimidos.
Este rol universal de María es progresivamente descubierto y nosotros cristianos del ventunésimo siglo, no hemos ciertamente llegado a la cumbre del conocimiento de María; menos aún nuestras alabanzas podrán ser suficientes para exaltar su grandeza. “De María nunquam satis”, recita un famoso dicho, y esto es verdadero incluso hasta nuestros días. La experiencia bimilenaria de la Iglesia nos dice claramente que la profecía del Magníficat se realiza, puntualmente, en cada siglo, en modo evidente: “Todas las generaciones te llamarán beata”.

Así como Isabel proclamó “¡bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿A qué debo que la madre de mi Señor venga a mí?” (Lc 1, 42- 43), porque ha reconocido en Ella la extraordinaria dignidad de Madre del Salvador, así también el Pueblo de Dios en camino, descubre siempre en María nuevas maravillas y, animado por el Espíritu Santo, bajo la guía del Magisterio de la Iglesia, eleva alabanzas, la invoca sin cansarse y da testimonio de su grandeza.
Llamar “beata” a María no significa solamente venerarla sino también reconocer cada vez más las profundidades y alturas de gracia, que su vocación contiene, y que se vierten en el corazón de cada uno y del mundo entero. Toda verdadera madre, en efecto, dona todo aquello que posee a los hijos, comenzando por su propia vida; ¡cuánto más aún la Madre de todas las madres! La auténtica devoción mariana se nutre del amoroso conocimiento de la Madre de Dios, que no puede sino generar el filial testimonio de nuestro pertenecer a Ella. Sí, María es grande y potente porque es la Madre de nuestro Redentor que desde la Cruz nos ha confiado a Ella: “Mujer, he ahí a tu Hijo”.

“Mujer eres tan grande y tanto vales/ que quien gracia quiere y a Tí no recurre/ es como quien quiere volar sin alas”. Estos versos altamente poéticos que Dante ha dedicado a la Virgen en la Divina Comedia, expresan claramente la mediación materna de María: quien quiere experimentar los milagros de la gracia, se diriga con confianza a la Madre de Dios y , como en Caná, Jesús transformará incluso los eventos de nuestra frágil existencia, cambiando la calidad y haciéndolos evenetos de misericordia.

La Virgen camina al lado del Hijo por los caminos del mundo y por los caminos misteriososdel Espíritu, lo introduce en la historia comunitaria y personala, pidiéndole en el banquete de nuestros días el milagro que nos parecía imposible, pero que, con Ella, se realiza siempre: el de la santidad. Este poder de María se revela a todos aquellos que a Ella se dirigen y que la aclaman gozosos: “¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿A qué debo que la madre de mi Señor venga a mí?” (Agencia Fides 21/11/2007; líneas 53, palabras 817)
Publicado por Desconocido @ 22:27  | Espiritualidad
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VATICANO - Personas consagradas y laicos juntos en la gran aventura de la educación cristiana: se presentó el nuevo documento de la Congregación para la Educación Católica

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - El objetivo del documento “Educar juntos en la escuela católica. Misión compartida por personas consagradas y fieles laicos”, bajo la dirección de la Congregación para la Educación Católica, es “ofrecer algunos puntos de reflexión sobre la misión educativa compartida por personas consagradas y fieles laicos en la escuela católica. El documento parte de lo que actualmente se hace en la campo de la misión educativa compartida, y busca tener un carácter propositivo alentando la formación y la proyectividad de los fieles laicos y de personas consagradas en el campo educativo y escolástico católico”. Con estas palabras el Card. Zenon Grocholewski, Prefecto de la Congregación para la Educación Católica (de los Seminarios y de los Institutos de Estudio), presentó el documento el 20 de noviembre, en la Sala de Prensa de la Santa Sede.

Más de un billón de jóvenes están en edad escolar, 58 millones son los maestros a los que se une el personal no-docente, recordó el Cardenal. Las instituciones escolásticas de la Iglesia incluyen además 250.000 escuelas con cerca de 42 millones de alumnos. Miles son además los maestros católicos, entre lo cuales muchos son consagrados, que desarrollan su misión educativa en numerosas escuelas del Estado.

“Es importante señalar el creciente interés en los temas de la educación por parte de la opinión pública y de la comunidad internacional” subrayó el Card. Grocholewski, evidenciando los elementos comunes del panorama educativo contemporáneo: el fenómenos de la globalización, no sólo económica sino también cultural, política y educativa; la aplicación de la nuevas tecnologías, la informatización difusa, la rapidez de las comunicaciones; las problemáticas ligadas al ambiente y a las cuestiones de la bioética.
No faltan sin embargo señales preocupantes: el contexto hodierno de la escuela esta ciertamente signado por una profunda inconformidad. Además de un “extendido cansancio por parte de los maestros, que se sienten desmotivados y ven frustrada su tarea educativa”, el Cardenal señaló el aumento de la violencia en la escuela y entre los adolescentes y la dificultad de las familias de ser parte activa de la comunidad educativa escolástica. “Se asiste, además, una pérdida de sentido de la educación estrechamente ligada a la pérdida de los valores, sobretodo de aquellos que sostienen las decisiones en la vida: la familia, el trabajo, las opciones morales. Así la educación sufre también de males que afligen a la sociedad: el difundido subjetivismo, el relativismo moral y el nihilismo. La tradición pedagógica católica pone en relieve con fuerza la centralidad de la persona humana en el recorrido educativo”.

“La correcta educación de los niños y de los jóvenes es cuestión de extrema importancia para el bien de la Iglesia y de la humanidad, para formar un mundo mejor” subrayó el CArd. Grocholewski, exhortando a los religiosos y laicos a colaborar, en una harmónica integración, en el cuidado de la educación de las nuevas generaciones.

Mons. Angelo Vincenzo Zani, Subsecretario de la misma Congregación, recordó en su intervención que la “escuela católica actúa en todas las áreas geográficas, incluso en aquellas donde no hay libertad religiosa, o que son socialmente y económicamente más desventajazas, con una estupefaciente capacidad de responder a las emergencias y a las necesidades formativas, no obstante muchas veces existan grandes dificultades”. En este sentido citó una serie de ejemplos de tal presencia: En Líbano, el programa de la escuela católica tiene como objetivo principal llevar a los jóvenes al diálogo y a la colaboración entre musulmanes y cristianos. En algunas áreas del país los no católicos constituyen el 99% de los alumnos de las escuelas católicas. En Nepal, donde la mayoría de la población es hinduista, en el 2004 el rey asigno un premio de benemérito a dos misioneros por su compromiso en el campo de la instrucción, por su contribución a la vida social, económica, cultural y al progreso de la población de Nepal. En Dakar, Senegal, en 1949 los Padres maristas fundaron la escuela “Santa María de Hann”, que en 1977 fue asimilada a los liceos franceses fuera del territorio de la República francesa. La frecuentan 3.500 alumnos con 170 profesores, y está abierta a jóvenes provenientes de toda África Occidental francófona, de todas las confesiones religiosas y de todas las categorías socio-económicas. Luego que los maristas se retiraron, la diócesis entró a hacerse cargo con la ayuda de los laicos, conservado el estilo y el espíritu originales. La escuela, que ha recibido el premio UNESCO, se inspira en un proyecto educativo orientado a educar en la paz y a realizar un “foyer”, con el objeto de hacer dialogar a las diversas culturas para construir un mundo fundado en la fraternidad. Un acento particular ha sido puesto por Mons. Zani en la presencia de la escuela católica en Europa central y oriental: “La caída del comunismo ha desbloqueado una situación que se prolongava por años, haciendo re-descubrir el valor de la persona y de la libertad también en los procesos formativos. En muchos de estos países se han puesto en acción revisiones profundas de las legislaciones escolásticas, en las cuales están previstos ahora reconocimientos y sostén económico para las escuelas católicas”.

Finalmente Mons. Zani presentó una serie de estadísticas sobre los docentes en las escuelas católicas: hoy, de los 3.500.00 maestros de las escuelas católicas la mayoría esta formada por laicos, con un porcentaje muy diverso en las distintas partes del mundo. En el arco de los últimos años se ha registrado una fuerte caída en el número de religiosos y religiosas y un considerable aumento en el número del personal laico docente. Sin embargo, se nota que esta transformación, lejos de constituir un empobrecimiento, constituye un grande potencial para la escuela católica”, evidenció el Subsecretario.

El Prof. Roberto Zappalà, Rector de los Liceos del Instituto Gonzaga de Milán, expuso finalmente la estructura del documento, que pretende ser una contribución de reflexión sobre tres aspectos fundamentales que tienen que ver con la colaboración entre los fieles laicos y los consagrados en la escuela católica. A estos tres aspectos se dedicaron las tres secciones en las que se articula el documento: la comunión en la misión educativa; un camino de formación para educar juntos; la comunión para abrirse a los otros. (S.L.) (Agencia Fides 21/11/2007; líneas 75, palabras 1055)

Links:
El texto integral de las intervenciones, en italiano
http://www.fides.org/ita/vita_chiesa/cec_201107.html
Publicado por Desconocido @ 22:23  | Noticias internacionales
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CÁRITAS DENUNCIA LA SITUACIÓN SOCIO-SANITARIA DE LAS PERSONAS EXCLUÍDAS



La Campaña del Día de los Sin Techo, se presenta este año bajo el lema “Con una salud digna para todos”, abordando las dificultades que las personas sin hogar tienen en el acceso a este derecho fundamental. En este año, Cáritas ha atendido a 500 personas, invirtiendo 300.000 euros en proyectos específicos para su atención.


Domingo 22 de noviembre

En estos últimos años, las personas sin hogar sufren con especial incidencia las consecuencias negativas de un “tejido social” que no dispone de recursos apropiados para responder a sus demandas. La Campaña del Día de los Sin Techo, que se presenta el día 25 de noviembre, bajo el lema “Con una salud digna para todos”, aborda las dificultades que las Personas Sin Hogar tienen en el acceso a este derecho fundamental, lo que en la práctica supone, la pérdida de la condición de ciudadano.

Cáritas Diocesana de Tenerife atendió en 2006 a 259 personas sin hogar a través de sus proyectos específicos, cifra que ha ascendido a 500 personas de enero a octubre de 2007, además de las personas atendidas en los servicios de acogida parroquiales.

El perfil que presenta este colectivo es el de varón, de aproximadamente cuarenta años, nacional, con estudios primarios y con problemáticas asociadas a salud mental, desempleo, salud física y drogodependencia. Además, ha habido un aumento del número de jóvenes, mujeres e inmigrantes, así como de las denuncias de agresiones físicas que sufren los sin hogar.

Cáritas Diocesana de Tenerife ha destinado en este ejercicio un importe total de 300.000 euros a programas de ayuda para el colectivo sin techo.

Con motivo de este día Cáritas realizará una muestra fotográfica en el Proyecto Café y Calor, en Santa Cruz de Tenerife, desde el día 25 de noviembre al 6 de diciembre, de 21:30 a 22:30 horas, abierta a todas las personas sensibles a la realidad de este colectivo. Además, dentro del marco de la Campaña, se ha realizado una cena benéfica cuyos fondos irán destinados al Casa de acogida María Blanca, en el Puerto de La Cruz.


* Para más información, contactar con Javier Gutiérrez Rubio, coordinador del Departamento de Acción Social de Cáritas Diocesana de Tenerife: 922.27.72.12 - 699.17.02.12
Publicado por Desconocido @ 22:17  | Comunicados Diocesanos
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La Campaña del Día de los Sin Techo, se presenta este año bajo el lema “Con una salud digna para todos”, abordando las dificultades que las personas sin hogar tienen en el acceso a este derecho fundamental. En este año, Cáritas ha atendido a 500 personas, invirtiendo 300.000 euros en proyectos específicos para su atención.


Domingo 22 de noviembre

En estos últimos años, las personas sin hogar sufren con especial incidencia las consecuencias negativas de un “tejido social” que no dispone de recursos apropiados para responder a sus demandas. La Campaña del Día de los Sin Techo, que se presenta el día 25 de noviembre, bajo el lema “Con una salud digna para todos”, aborda las dificultades que las Personas Sin Hogar tienen en el acceso a este derecho fundamental, lo que en la práctica supone, la pérdida de la condición de ciudadano.

Cáritas Diocesana de Tenerife atendió en 2006 a 259 personas sin hogar a través de sus proyectos específicos, cifra que ha ascendido a 500 personas de enero a octubre de 2007, además de las personas atendidas en los servicios de acogida parroquiales.

El perfil que presenta este colectivo es el de varón, de aproximadamente cuarenta años, nacional, con estudios primarios y con problemáticas asociadas a salud mental, desempleo, salud física y drogodependencia. Además, ha habido un aumento del número de jóvenes, mujeres e inmigrantes, así como de las denuncias de agresiones físicas que sufren los sin hogar.

Cáritas Diocesana de Tenerife ha destinado en este ejercicio un importe total de 300.000 euros a programas de ayuda para el colectivo sin techo.

Con motivo de este día Cáritas realizará una muestra fotográfica en el Proyecto Café y Calor, en Santa Cruz de Tenerife, desde el día 25 de noviembre al 6 de diciembre, de 21:30 a 22:30 horas, abierta a todas las personas sensibles a la realidad de este colectivo. Además, dentro del marco de la Campaña, se ha realizado una cena benéfica cuyos fondos irán destinados al Casa de acogida María Blanca, en el Puerto de La Cruz.


* Para más información, contactar con Javier Gutiérrez Rubio, coordinador del Departamento de Acción Social de Cáritas Diocesana de Tenerife: 922.27.72.12 - 699.17.02.12
Publicado por Desconocido @ 22:15  | Comunicados Diocesanos
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Artículo del Padre Fenando Lorente, o. h., publicado en EL DÍA el miércoles 21 de Noviembre de 2007 bajo el epígrafe general "Luz en el camino".

Luz en el Camino Fernando Lorente, o.h. *


Juan Pablo II, en Europa


CON GOZO y gratitud se está resaltando la primera venida de Juan Pablo II a España, hace 25 años (l982-2007) con todo su mensaje apostólico. Es muy digno que los españoles recordemos este acontecimiento histórico, como sin duda lo estarán haciendo los ciudadanos de los demás países europeos que corrieron la misma suerte. Pero, para ellos y para nosotros, es aún más importante conocer la respuesta que dimos y le estamos dando actualmente. Aquí, hoy llevamos la atención a las tres propuestas-respuestas que dejó marcadas Juan Pablo II con sus palabras y obras en todas las naciones que visitó. Las sintetizamos:

Primera: la Europa del siglo XXI tiene que superar definitivamente la dialéctica que viene enfrentando desde el siglo XVIII a la fe y a la secularización como totalmente incompatibles. Los límites entre los dos órdenes han sido transferidos muchas veces en el pasado por la religión, no dando "al César lo que es del César y a Dios lo que es Dios". (Juan Pablo II. En el Parlamento Europeo, 11-XI-1988). Pero hoy, tras dos siglos de impacto de los humanismos agnósticos o ateos, estamos instalados en una imparable y abusiva modernidad secularizada, que tiene mucho de "pensamiento débil" y que no ha sido capaz de ofrecer a las preguntas fundamentales que se hace el ser humano más respuesta que la evasión hacia la periferia de su ser, el "figurar" desenfrenado o la superficialidad de la existencia. Creemos -sigue puntualizando Juan Pablo II- que es posible realizar una síntesis entre fe y secularización -elementos aparentemente opuestos pero que nos parecen complementarios- si acercamos a definir bien los límites de la secularización y los de la fe en la nueva Europa. En sus orígenes, los "padres de Europa" fueron capaces de realizarla en gran medida.

Segunda: Son muy laudables los esfuerzos realizados en Europa por frenar el fundamentalismo. Pero es deseable que no se oriente de forma unilateral, pues tan demoledores son los fundamentalismos "activos" (esa actitud intransigente del laicismo militante, que no permite ni siquiera plantear la posibilidad de intervención de las religiones en la construcción de Europa) como los fundamentalismos "pasivos" (que reclaman una neutralidad basada en ignorar la influencia del factor religioso en la vida pública, pues, bajo la protesta de respetar al no creyente, se está discriminando en muchas ocasiones al creyente. Pensamos que, hasta hoy, el hecho religioso no sólo forma parte de la tradición histórica de Europa (es decir, de su pasado) sino de la realidad europea actual, pues un elevado porcentaje de ciudadanos europeos son creyentes. Y el cristianismo no sólo ha sido una realidad individual de millones de europeos a lo largo de la historia, sino institucional y pública,

Tercera: los hombres (y las mujeres) de Europa -y por tanto las instituciones que los representan- necesitan referencias inmutables que garanticen sus derechos y el ejercicio de sus deberes. Estas referencias están inscritas en la naturaleza humana y religiosa cristiana -con todos los presuntos o reales cometidos a lo largo de la historia- esta siendo garante de ellas. Por otra parte, "el respeto a aquello que es sagrado para otros, y el respeto a lo sagrado en general, a Dios (es) un respeto perfectamente exigible incluso a aquel que no está dispuesto a creer en Dios". (J. Ratzinger. Cf. "Alfa y Omega", 3-I-1002, p.5). A este respecto, los cristianos de Europa tienen la responsabilidad histórica de salir de su apatía. "No es normal que hombres cristianos vivan en una cultura atea. O los hombres ( y mujeres) creyentes rehacen la cultura acomodada a su fe o la cultura terminará por hacerlos ateos a ellos" ( y a ellas). Por esto, la llamada de Juan Pablo II a la nueva evangelización de Europa fue siempre constante:

"Deseo -escribe Juan Pablo II- dirigirme a las comunidades cristianas y a todos los creyentes en Cristo, pidiéndoles pongan por obra una amplia y articulada acción cultural. En efecto, resulta urgente y necesario mostrar -con la fuerza propia de argumentaciones convincentes y de ejemplos capaces de arrastrar- que edificar la nueva Europa basándola en los valores que la forjaron a lo largo de toda su historia y que arraigan en la tradición cristiana, resultando beneficioso para todos, con independencia de la tradición filosófica o espiritual de pertenencia, y constituye el sólido cimiento de una convivencia más humana y más pacífica a fuer de respetuosa con todos y cada uno".

(Mensaje a los participantes en el Congreso español. ¿Hacia una Constitución Europea? 2º-VI-2002, p.7). La fe cristiana y católica constituye la identidad del pueblo español. Por eso, conocer y profundizar en el pasado de un pueblo es afianzar y enriquecer su propia identidad. ¡No rompáis con vuestras raíces cristianas! Sólo así seréis capaces de aportar al mundo europeo la riqueza cultural de vuestra historia". (Juan Pablo II, peregrino a Santiago de Compostela, 9-II-1982).

Durante estos 25 años, la sociedad española en general, los diversos partidos políticos y los gobiernos sucedidos hasta el presente en España y los constituidos en las demás naciones europeas ¿han protegido estas raíces cristianas o vienen intentando de una forma directa e indirecta, poder eliminarlas a un plazo más o menos largo? La verdadera respuesta la conoceremos por sus "frutos".

* Capellán de la Clínica

S. Juan de Dios
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Se ha recibido invitación desde el ISTIC a la presentación del libro "Hombres y mujeres de oración" de Monseñor Elías Yanes.


Este viernes día 23 de noviembre a las 20.00 horas, en el Edificio del Seminario Diocesano de Tenerife tendremos la presentación del libro:

Hombres y Mujeres de oración,


del Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Elías Yanes Álvarez, Arzobispo Emérito de Zaragoza.


Intervendrán: el Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Bernardo Álvarez Afonso, Obispo de la Diócesis Nivariense; el Ilmo. Sr. Dr. D. Juan Pedro Rivero González, Director del ISTIC de Tenerife y el Ilmo. Sr. D. Juan Manuel Yanes Marrero, Rector del Seminario Diocesano de Tenerife.



INVITACIÓN



---------------------------------------------------------------------------------
Instituto Superior de Teología de las Islas Canarias
"Virgen de Candelaria", Sede de Tenerife
Edificio del Seminario
La Verdellada, s/n - 38207
La Laguna - Tenerife
Tfno. 922252540 - Fax. 922252067
secretariacet@cettenerife.org
www.cettenerife.org
Publicado por Desconocido @ 0:13  | Noticias de religión
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Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - El Santo Padre Benedicto XVI recibió en audiencia el 16 de noviembre a los participantes del Encuentro de Superiores Generales de las Sociedades Misioneras de Vida Apostólica, promovido por la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, acompañados por el Prefecto del Dicasterio Misionero, el Card. Ivan Dias. Participaron los Superiores Generales (o sus Delegados) de quince Sociedades Misioneras de derecho pontificio y seis de derecho diocesano.

DISCURSO DEL PAPA A LAS SOCIEDADES DE VIDA APOSTÓLICA QUE DEPENDEN DE PROPAGANDA FIDEI


Eminencia,
Excelencias,
Queridos hermanos,

Es de particular agrado para mí saludarles a ustedes, los Superiores Generales de las Sociedades Misioneras de Vida Apostólica, reunidos aquí en Roma a la invitación de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos. Vuestra Asamblea, que reúne juntamente a los Superiores de las quince Sociedades Misioneras de derecho pontificio y las sies de derecho diocesano, conlleva testimonio elocuente de la vitalidad continua del impulso misionero en la Iglesia y el espíritu de comunión uniendo a vuestros miembros y sus múltiples actividades al sucesor de Pedro y a su ministerio universal.

Vuestro encuentro es también un signo concreto de la histórica relación entre las diversas Sociedades Misioneras de vida apostólica y la Congregación para la Evangelización de los Pueblos. En estos días habéis buscado examinar nuevos caminos de consolidar y de fortalecer esta relación privilegiada. Como observó el Concilio Vaticano Segundo, el mandato de Cristo de predicar el Evangelio a toda criatura implica primeramente e inmediatamente al Colegio de los Obispos, cum et sub Petro (cf. Ad Gentes, 38). Dentro de la unidad jerárquica del Cuerpo de Cristo, enriquecido por la diversidad de dones y carismas dados por el Espíritu, la comunión con los sucesores de los apóstoles mantiene el criterio y la garantía del aprovechamiento espiritual de la toda la actividad misionera. Porque la comunión en la fe, esperanza y amor es en sí misma signo y muestra de la unidad y paz aque es el plan de Dios en Cristo por toda la familia humana.

Uno de los indicios prometedores de una renovación en la conciencia misionera de la Iglesia en décadas recientes ha sido el deseo creciente de muchos hombres y mujeres laicos, ya solteros o casados, de cooperar generosamente en la missio ad gentes. Como el Concilio acentuó, el trabajo de la evangelización es un deber fundamental que incumbe sobre todo el pueblo de Dios, y todos los bautizados están llamados a una “conciencia viva de su responsabilidad de extender el Evangelio” (Ad Gentes, 36). Mientras algunas sociedades misioneras han tenido una larga historia e íntima colaboración con hombres y mujeres laicos, otras han desarrollado solo recientemente formas de asociación de laicos con su apostolado. Dada la extensión y la importancia de la contribución hecha por estas asociaciones al trabajo de las diversas Sociedades, la forma propia de su cooperación debería ser regida naturalmente por estatutos y claras directivas respetuosas de la propia identidad canónica de cada instituto.

Queridos amigos, nuestro encuentro hoy me da una oportunidad grata para expresarles mi gratitud a ustedes y a todos los miembros de vuestras Sociedades, pasados y presentes, por vuestro compromiso constante a la misión de ls Iglesia. Hoy, como en el pasado, los misioneros continúan dejando sus familias y casas muchas veces con gran sacrificio, con el solo propósito de proclamar la Buena Nueva de Cristo y servirle en sus hermanos y hermanas. Muchos de ellos, también en nuestro tiempo, han confirmado heroicamente su predicación por el derramamiento de su sangre, y han contribuido a establecer la Iglesia en tierras lejanas. Hoy, las circunstancias cambiadas han conducido en muchos casos a una disminución en el número de jóvenes que son atraidos a las Sociedades misioneras, y a un consecuente declive en la extensión misionera. Todo lo mismo, como el anterior Papa Juan Pablo II insitió, la missio ad gentes está todavía solo empezando, y el Señor está convocándonos, a todos nosotros, a comprometernos de todo corazón a su servicio (cf. Redemptoris Missio, 1). “La mies es mucha” (Mt 9, 37). Conscientes de los retos que tenéis enfrente, os animo a seguir fielmente en los pasos de vuestros fundadores, y a estimular con amor los charismas y el celo apostólico que habéis heredado de ellos, confiando que continúa trabajando con ustedes y que confirma vuestra predicación con signos de su presencia y poder (cf. Mc 16, 20).
Con gran afecto, les encomiendo, juntamente con los miembros y socios de vuestras diversas Sociedades, a la protección amorosa de María, Madre de la Iglesia. A todos ustedes gustosamente les imparto mi Bendición Apostólica como un compromise de sabiduría, fortaleza y paz en el Señor.

(Traducción particular no oficial desde el Inglés)

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miércoles, 21 de noviembre de 2007
AMERICA/CHILE - Los Obispos reunidos en Asamblea Plenaria renuevan los cargos de la Conferencia Episcopal: Mons. Alejandro Goic Karmelic, reelegido como Presidente

Santiago de Chile (Agencia Fides) - Los Obispos de Chile están celebrando en esta semana hasta el viernes 23, su 94 Asamblea Plenaria en Punta de Tralca. Los trabajos comenzaron con una Misa presidida por el Nuncio Apostólico Mons. Aldo Cavalli, que constituye también su despedida oficial pues ha sido nombrado Nuncio en Colombia.

El tema principal de trabajo en esta Asamblea es la elaboración de las próximas Orientaciones Pastorales de la Iglesia en Chile para el período 2008-2012, cuya redacción definitiva deberá ser aprobada en la asamblea siguiente de abril. Además, como es costumbre, los Obispos reflexionarán sobre diversas materias de la realidad eclesial, pastoral y nacional.

En el marco de esta Asamblea en el día de ayer tuvo lugar la elección del Presidente y Vicepresidente de la Conferencia Episcopal, de dos obispos miembros del Comité Permanente, de los cinco obispos integrantes de la Comisión Pastoral y de otras Comisiones Episcopales.

El obispo de Rancagua, monseñor Alejandro Goic Karmelic, ha sido reelegido por un segundo período de tres años como presidente de la Conferencia Episcopal de Chile (CECh), informó este martes esta institución. Además del presidente de la CECh, también fueron reelectos como vicepresidente, Mons. Gonzalo Duarte García de Cortázar, Obispo de Valparaíso, y otros dos miembros del Comité Permanente: el Arzobispo de Santiago, el cardenal Francisco Javier Errázuriz Ossa, y el Arzobispo de Concepción, monseñor Ricardo Ezzati Andrello.

Completa el Comité Permanente el secretario general, cuyo cargo no se renueva en esta oportunidad, y que actualmente ejerce monseñor Cristián Contreras Villarroel, obispo auxiliar de Santiago. (RG) (Agencia Fides 21/11/2007 Líneas: 23 Palabras: 278)
Publicado por Desconocido @ 22:39  | Noticias de religión
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Comunicado emitido por los religiosas y religiosas de Venezuela reunidos en Asamblea en el que muestran sus “inquietudes y propuestas ante algunos aspectos fundamentales de la situación nacional”. (Fides)

VENEZUELA: POR LA JUSTICIA, LA PAZ Y LA ESPERANZADe la Conferencia Venezolana de Religiosas y Religiosos


A nuestros hermanos y hermanas en la fe:

Nosotros religiosos y religiosas de Venezuela, seguidores de Jesús, reunidos en asamblea, consideramos nuestro deber compartir con ustedes, amigos y compañeros de camino, nuestras inquietudes y propuestas ante algunos aspectos fundamentales de la situación nacional.

Manifestamos nuestra preocupación ante el crecimiento de la violencia, la confrontación, la intolerancia, la división del país, y lo que pueda significar el someter a referéndum el Proyecto de Reforma Constitucional.

Independientemente de la posición política de cada persona, la que respetamos profundamente, consideramos que no ha habido tiempo suficiente para que todos los venezolanos conozcamos los contenidos e implicaciones de la Reforma Constitucional para el presente y el futuro del país.

Este Proyecto modifica sustancialmente la Constitución vigente aprobada por el pueblo en 1999. Establece un modelo de país, con un pensamiento único en donde una buena parte de los venezolanos quedan excluidos. Esto pone en peligro el pluralismo inclusivo que permite una convivencia pacífica entre todos.

Vemos, también, con preocupación, que el proyecto de Reforma Constitucional aunque deja espacios de gestión en manos del pueblo, a través de los consejos comunales y las comunas, al mismo tiempo concentra el poder y las decisiones políticas en la figura del Presidente, quien nombra a los dirigentes y asigna los recursos y, de esta manera, quita poder real al pueblo. De igual modo, esta concentración de poder se ve reflejada en los nombramientos de los miembros de las Fuerzas Armadas, en el manejo del Banco Central de Venezuela y demás instituciones del Estado. Todo ello atenta directamente contra la democracia participativa consagrada en la actual Constitución y enraizada en el anhelo irrenunciable de todo venezolano.

Otro aspecto, que no podemos ignorar, es el control de la información y la suspensión del debido proceso en situaciones de emergencia nacional, porque es un atentado contra los derechos humanos.

El referéndum planteado exige de cada persona un conocimiento a fondo del Proyecto de Reforma Constitucional y de las implicaciones de su aprobación. Por tanto, cada uno de nosotros, deberá expresarse según su conciencia y asumir las consecuencias de su decisión.

No queremos concluir sin manifestar nuestra comunión con el pueblo creyente y sus Pastores. Nos duelen y rechazamos los insultos y descalificaciones a sus personas y a sus palabras. Creemos en el derecho a disentir, a expresarse libremente, siempre que sea con respeto y reconocimiento a la dignidad de cada persona.

Los religiosos y religiosas de Venezuela apostamos por la esperanza, por la reconciliación, por el diálogo y la convivencia entre hermanos; y nos comprometemos a seguir gastando nuestras vidas en la construcción de una Venezuela donde todos estemos incluidos, y podamos vivir en justicia y en paz. Invitamos a todos a unirnos en ferviente oración a María nuestra Madre para que ella sostenga nuestras voluntades y nos alcance de Dios el cumplimiento de nuestros deseos.


Sus hermanos y hermanas Superiores Mayores de la Vida Religiosa Venezolana
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VATICANO - Jornada Pro Orantibus - “Vida contemplativa, riqueza y don”: una contribución de las Benedictinas de Santa María de Rosano

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - El Papa Pío XII instituyó el 21 de noviembre de 1953, memoria litúrgica de la Presentación de la Virgen María en el Templo, la “Jornada Pro Orantibus”. En esta circunstancia todos los fieles son invitados a dar gracias al Señor por el don de la vida claustral, y en particular por tantos hermanos y hermanas que en los conventos de clausura de todo el mundo contribuyen a la edificación del Reino de Dios elevando al Señor una oración incesante y continua. La Jornada invita a dirigirse a los monasterios, para sostenerlos con nuestra ayuda espiritual y material, y recuerda al hombre contemporáneo, frecuentemente inmerso en los ritmos convulsivos y frenéticos de la vida moderna, la importancia de poner en el centro de la propia existencia a Jesucristo y la oración. Para esta ocasión, la Agencia Fides publica una contribución de las Benedictinas de Santa María de Rosano que tiene por tema “Vida contemplativa, riqueza y don”.

«La jornada “pro orantibus”, nacida como ocasión de ayuda material a las comunidades de vida contemplativa claustral, se ha desarrollado en los años como una oportunidad para reproponer a los cristianos de todas las latitudes el misterio de la contemplación, esa componente esencial de la vida de cada creyente en Cristo a la cual, con una vocación de consagración especial, son llamados en modo total y permanente hombres y mujeres que, donándose exclusivamente y enteramente a Dios, en la penitencia, la oración y la alabanza, ofrecen a la iglesia este servicio para el bien común.

La ciencia biológica con sus estudios siempre más profundos y la ciencia social, que en los tiempos modernos ha evidenciado y clasificado los mecanismos de la vida relacional, han destacado el hecho que cada organismo existe y se desarrolla con la participación de todos sus componentes que, a su modo, colaboran e interactúan para alcanzar la plenitud de su realización.

Ya San Pablo había parangonado la Iglesia a un cuerpo cuya cabeza es Cristo, y cuyos miembros son todos los bautizados unidos por la caridad y comprometidos en conseguir la madurez plena en Él. El pueblo de Dios, guiado por los ricos contenidos evidenciados por el Concilio Vaticano II y por los Pontífices que se han ido sucediendo en la conducción de la Iglesia, ha realizado grandes progresos en la conciencia del deber de todos de hacerse cargo del anuncio del Evangelio y de la realización concreta del bien de los hermanos, pero con frecuencia la esfera en la que se siente la urgencia y la necesidad de un servicio está ligada a la parte material del hombre. Todos están dispuestos a reconocer la utilidad de personas que se dediquen al cuidado de los enfermos, los niños, los pobres, o de quien busca soluciones concretas para los dramas de la droga, del rechazo de la vida, o del “uso” de las personas para fines exclusivamente hedonistas y egoístas.

Menos clara es la conciencia de que el hombre está compuesto también de una parte espiritual y que, incluso llegado a eliminar todas las causas de sufrimientos materiales y de malestar social, no encentra su plena realización sino en el encuentro individual, concreto y vital con Dios. En este campo cada ser humano debe llevar a cabo un camino estrictamente personal que se desarrolla en la parte más secreta de su alma, donde entra solo Dios y donde el don incondicionado del Amor toca a su puerta para pedir a la criatura su consentimiento activo para hacerla plenamente feliz.

Nadie puede percibir las vetas de santidad y los abismos de miseria que pueden celarse en lo íntimo de la conciencia, sólo el Señor puede conocer e intervenir con una ayuda eficaz pero, según el plano miserioso según el cual Dios quiere necesitar de nosotros, incluso en esta obra, en realidad tan suya, Él busca nuestra colaboración.

Esta es la gran misión de las almas contemplativas: donar su propia vida a Dios para que Él pueda usarla como y donde quiera, pueda servirse de ella como de una reserva inacabable de amor, de fuerza, de superación, de generosidad, de esperanza y de perdón con el cual corroborar y casi catalizar el compromiso del individuo concreto, tan necesario. A nosotras, monjas, que cada día alimentamos este tesoro, no nos importa saber quiénes son los destinatarios de nuestra oración, del sacrificio y del don, porque tenemos la certeza de que el Señor los hará ciertamente alcanzar a quienes verdaderamente tienen necesidad, incluso aunque nadie desde el exterior pueda siquiera suponerlo.

Hoy, sobretodo en las sociedades occidentales siempre más ricas de cosas pero cada vez más pobres en valores, la vida contemplativa está llamada a dar un gran testimonio del amor. En el contacto con un Monasterio, los hombres de hoy pueden aprender a descubrir aquello que verdaderamente realiza a la persona, pueden comprender que la fuente de la sonrisa serena y alegre que encuentran en la clausura viene de la certeza de que Dios es amor y que por ello todo lo que acontece en la existencia, que nosotros con una medida puramente humana dividimos en buenos y malos, es vehículo de una gracia que nos ayuda a crecer y avanzar hacia la plenitud de la vida, de aquella vida que ya se inició aquí, en el tiempo, pero que encontrará su pleno cumplimiento en Dios por toda la eternidad.

Cada criatura nace con una vocación querida por el Señor para aquella persona, en un momento histórico dado, en algún preciso lugar de la tierra; es Él quien sabe verdaderamente de qué hay necesidad y -sin descuidar la obra preciosa e insustituible de todos los religiosos comprometidos en el apostolado directo y en las diversas obras de servicio a los más pequeños, débiles y sufrientes- se debe decir que es precisamente el gran vacío que en nuestro tiempo parece invadir a las almas, lo que lo mueve a multiplicar las vocaciones a la vida contemplativa para que su presencia ayude a la humanidad a reencontrar el camino al Paraíso, único camino en el que todos los hombres pueden andar juntos en el respeto recíproco, en la ayuda mutua, en la paz profunda que construye el amor.

Y tal vez, los jóvenes de hoy en día, que experimentan la falsa libertad de la independencia de toda imposición externa y de todo valor que no encuentre en ellos la motivación necesaria, pero junto con sus inevitables desfogues y gozos efímeros que se convierten rápidamente en depresión y en falta de sentido de la vida, precisamente por estos motivos -sólo si encentran adultos capaces de ayudarlos y alentarlos- perciben más fácilmente la fascinación de un llamado al don total y gratuito de sí, para socorrer a la humanidad en sus necesidades más verdaderas y profundas: reencontrar la fe en Dios Creador y Padre, Verdad y Vida y en Él reencontrar también el Camino y redescubrirse hermanos en la paz y en la verdadera alegría». Las Benedictinas de S. María de Rosano (Agencia Fides 20/11/2007; líneas 76, palabras 1171).
Publicado por Desconocido @ 22:31  | Espiritualidad
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Discurso Inaugural del Excmo. y Rvmo.Sr. D. Ricardo Blázquez Pérez, Obispo de Bilbao, Presidente de la Conferencia Episcopal Española

Madrid, 19-22 de noviembre de 2007


Queridos hermanos en el episcopado,
Señoras y Señores:

Al comenzar la presente Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española, reciban todos mi saludo cordial. Doy la bienvenida a los Señores Cardenales, Arzobispos y Obispos; este encuentro nos ofrece la oportunidad de escucharnos mutuamente, deliberar con detenimiento y adoptar las eventuales decisiones sobre las cuestiones pastorales que a todos nos conciernen. Saludo con afecto al Señor Nuncio; su presencia en la sesión inaugural es una ocasión oportuna para a través de él manifestar al Papa Benedicto XVI nuestra cordial, honda y obediente comunión. Saludo con gratitud a los colaboradores de la Conferencia Episcopal, sin cuya leal y eficaz ayuda no podría cumplir adecuadamente su cometido. Con afecto y respeto saludo a los periodistas, que cubren la información sobre nuestros trabajos, y deseo que mi saludo llegue también a cuantos reciban su comunicación.

El día 17 de octubre nombró el Papa Cardenales al Sr. Arzobispo de Valencia, Mons. Agustín García-Gasco, y al Sr. Arzobispo de Barcelona, Mons. Lluís Martínez Sistach; la elección es un reconocimiento de sus personas y de sus diócesis. Fue elegido también Cardenal el padre Urbano Navarrete, nacido en Camarena de la Sierra (Teruel); excelente profesor de Derecho Canónico y reconocido maestro de canonistas en la Pontificia Universidad Gregoriana, de la que fue también Rector; la designación muestra la gratitud del Papa a su largo, cualificado y fiel servicio a la Iglesia. En esta apertura de la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española reitero en nombre propio y en el de la Conferencia nuestra cordial felicitación a los tres nuevos Cardenales. Con palabras del Papa pedimos al Señor que “sepan testificar con valor en toda circunstancia su amor a Cristo y a la Iglesia”.

Felicito al P. Martínez Camino, que ha sido nombrado anteayer Obispo Auxiliar de Madrid.

1.- Beatificación de 498 mártires.

El día 28 de octubre fue un día luminoso por fuera y por dentro; un sol radiante brillaba en la plaza de San Pedro en Roma y un gozo grande llenaba el corazón de los participantes. Fueron beatificados 498 mártires del siglo XX en España; 2 Obispos (Ciudad Real y Cuenca), 24 sacerdotes diocesanos; 462 religiosos y religiosas, 1 diácono, 1 subdiácono, 1 seminarista y 7 laicos. Prácticamente todas las diócesis estaban concernidas de cerca, o porque en ellas nacieron, o porque en sus ámbitos desarrollaron su misión, o porque en ellas dieron el supremo testimonio a nuestro Señor Jesucristo. En consonancia con esta amplitud de lugares de origen, de ejercicio de su vocación y de su amanecer a la vida eterna (el martirio era celebrado en la Iglesia antigua como “dies natalis”), tomaron parte en la celebración casi todos los Obispos de la Conferencia Episcopal Española, mostrando así que la Iglesia local es la “patria de todas las vocaciones”.

El excelente libro, publicado por EDICE y editado por la Directora de la Oficina para las Causas de los Santos, Quiénes son y de dónde vienen. 498 mártires del siglo XX en España, con el estilo específico del martirologio nos informa suficientemente acerca de la trayectoria de cada uno de los mártires, cuyos nombres ya están escritos en el libro de la vida (cf. Apoc 3,5). Haciéndome eco de la Conferencia Episcopal quiero expresar el agradecimiento a Dña. Mª Encarnación González por el trabajo generoso, diligente y esforzado que culminó en la beatificación del día 28. La fiesta litúrgica de los nuevos beatos fue fijada por el Santo Padre Benedicto XVI para el 6 de noviembre en los lugares y modos establecidos por el derecho.

Los historiadores españoles y extranjeros han estudiado mucho y previsiblemente continuarán estudiando lo que aconteció en España en el decenio de los treinta; la bibliografía es abundantísima. Fue un periodo agitado y doloroso de nuestra historia; la convivencia social se rompió hasta tal punto que en guerra fratricida lucharon unos contra otros. Con sus conclusiones los investigadores nos ayudan a comprender hechos y datos, causas y consecuencias; sus interpretaciones, debidamente contratadas, nos acercan con la mayor objetividad posible a la realidad muy compleja. Deseamos que se haga plena luz sobre nuestro pasado: Qué ocurrió, cómo ocurrió, por qué ocurrió, qué consecuencias trajo. Esta aproximación abierta, objetiva y científica evita la pretensión de imponer a la sociedad entera una determinada perspectiva en la comprensión de la historia. La memoria colectiva no se puede fijar selectivamente; es posible que sobre los mismos acontecimientos existan apreciaciones diferentes, que se irán acercando si existe el deseo auténtico de comprender la realidad.

Cada grupo humano –una sociedad concreta, la Iglesia católica en un espacio geográfico, una congregación religiosa, un partido político, un sindicato, una institución académica- tienen derecho a rememorar su historia, a cultivar su memoria colectiva, ya que de esta manera profundizan también en su identidad. La Iglesia católica, por ejemplo, en el Concilio Vaticano II buscó su reforma y renovación volviendo a las fuentes. Este conocimiento que actualiza el pasado, además de ensanchar la memoria compartida por el grupo, puede sugerir actuaciones de cara al futuro, ya que memoria y esperanza están íntimamente unidas. Pero no es acertado volver al pasado para reabrir heridas, atizar rencores y alimentar desavenencias. Miramos al pasado con el deseo de purificar la memoria, de corregir posibles fallos, de buscar la paz. Recordamos sin ira las etapas anteriores de nuestra historia, sin ánimo de revancha, sino con la disponibilidad de afirmar lo propio y de fomentar al mismo tiempo el respeto a lo diferente, ya que nadie tiene derecho a sofocar los legítimos sentimientos de otro ni a imponerle los propios. La búsqueda de la convivencia en la verdad, la justicia y la libertad debe guiar el ejercicio de la memoria. Con las siguientes palabras expresó lo que venimos diciendo Mons. Antonio Montero, Arzobispo emérito de Mérida-Badajoz, en su extraordinaria obra presentada en su momento como tesis doctoral en la Universidad Pontificia de Salamanca: “Que los hechos se conozcan bien, pero desprovistos en todo lo posible de cualquier fermento pasional” (Historia de la persecución religiosa en España 1936-1939, Madrid 1961, p. VIII). Y alguien, que perdió a sus padres profundamente católicos en aquella persecución, ha afirmado en manifestaciones recientes: “Un cristiano no puede dejarse llevar del odio, aunque sea en nombre de la justicia”.

Al recordar la historia nos encontraremos seguramente con hechos que marcaron el tiempo y con personas relevantes. En muchas ocasiones tendremos motivos para dar gracias a Dios por lo que se hizo y por las personas que actuaron; y probablemente en otros momentos ante actuaciones concretas, sin erigirnos orgullosamente en jueces de los demás, debemos pedir perdón y reorientarnos, ya que la “purificación de la memoria”, a que nos invitó Juan Pablo II, implica tanto el reconocimiento de las limitaciones y de los pecados como el cambio de actitud y el propósito de la enmienda. No es casual coincidencia que entre las celebraciones del Año Jubilar adquirieran un sentido peculiar tanto la conmemoración de los testigos de la fe del siglo XX, en el marco incomparable del Coliseo de Roma, como la impresionante celebración del perdón el primer domingo de Cuaresma en la basílica de San Pedro, en que el Papa, abrazado a la cruz del Señor, pidió perdón por los pecados de los hijos de la Iglesia. Ya antes, en la Carta apostólica Tertio Millenio Adveniente nn. (33-37), en el umbral del tercer milenio, exhortó a que la Iglesia se preparara para reconocer las “formas de antitestimonio y de escándalo” por haberse alejado del espíritu de Cristo y de su Evangelio, y al mismo tiempo declaró que era preciso que las Iglesias locales no perdieran “el recuerdo de quienes han sufrido el martirio”; máxime teniendo presente que, en el siglo pasado, la Iglesia ha sido de nuevo Iglesia de mártires. Los que nos han precedido como cristianos en la Iglesia pueden haber sido testigos luminosos del Evangelio, y en otras ocasiones pueden haber realizado lo que el Evangelio desaprueba. Todos nosotros, conscientes de nuestra fragilidad, debemos pedir diariamente a Dios Padre que nos libre de caer en la tentación.

La Conferencia Episcopal Española, sintonizando con el espíritu de Juan Pablo II, hizo público poco antes de cruzar el umbral del año 2000 un documento titulado La fidelidad de Dios dura siempre. Mirada de fe al siglo XX (20 de noviembre de 1999), en que se unían pasado, presente y futuro como en el canto del Magníficat de la Virgen María. Acción de gracias por los dones recibidos, reconocimiento de nuestros pecados y petición de perdón, y confianza en las promesas de Dios. De aquel documento son las siguientes palabras que pertenecen a la segunda parte: “También España se vio arrastrada a la guerra civil más destructiva de su historia. No queremos señalar culpas de nadie en esta trágica ruptura de la convivencia entre los españoles. Deseamos más bien pedir el perdón de Dios para todos los que se vieron implicados en acciones que el Evangelio reprueba, estuvieran en uno u otro lado de los frentes trazados por la guerra. La sangre de tantos conciudadanos nuestros derramada como consecuencia de odios y venganzas, siempre injustificables, y en el caso de muchos hermanos y hermanas como ofrenda martirial de la fe, sigue clamando al Cielo para pedir la reconciliación y la paz. Que esta petición de perdón nos obtenga del Dios de la paz la luz y la fuerza necesarias para saber rechazar siempre la violencia y la muerte como medio de resolución de las diferencias políticas y sociales” (n. 14). Debemos estudiar la historia para conocerla siempre mejor; y una vez leídas sus páginas, aprendamos sus principales lecciones: La convivencia de todos en las diversidades legítimas, la afirmación de la propia identidad de manera no agresiva sino respetuosa de otras, la colaboración entre todos los ciudadanos para construir la casa común sobre los cimientos de la justicia, de la libertad y de la paz. Recordamos la historia no para enfrentarnos sino para recibir de ella o la corrección por lo que hicimos mal o el ánimo para proseguir en la senda acertada.

La palabra mártir tiene varias acepciones en el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua. De las diferentes acepciones recuerdo ahora dos: 1) “Persona que padece muerte por amor de Jesucristo y en defensa de la religión cristiana”, y 2) “Persona que muere o padece mucho en defensa de otras creencias, convicciones y causas”. Aunque nosotros nos referimos a los mártires cristianos, mostramos nuestro respeto a las personas que han mantenido sus convicciones y han servido a sus causas hasta afrontar las últimas consecuencias. La beatificación de los mártires por la autoridad apostólica de la Iglesia no supone desconocimiento ni minusvaloración del comportamiento moral de otras personas, sostenido con sacrificios y radicalidad. Ante toda persona que lucha honradamente por la libertad de los oprimidos, por la defensa de los pobres y por la solidaridad entre todos los hombres inclinamos nuestra cabeza, remitiendo a Dios el juicio último de su vida y de la nuestra.

Los mártires cristianos -también los 498 beatificados el día 28 de octubre- certifican con su muerte la importancia de la fe en Dios. Esta fe los orientó mientras vivían y, en sublime lección, afrontaron la muerte poniendo en manos de Dios su existencia entera, confiados en su amor y en su fidelidad. A la hora de la verdad, el poder de la fe fue para ellos lo decisivo. Con la luz y la fuerza de la fe pusieron en juego lo más personal y básico, es decir, la misma vida. Podemos decir con palabras de J. Ortega y Gasset pronunciadas en un contexto distinto: Los incitó a morir lo que los había excitado a vivir. Los mártires, situados ante la alternativa, no deseada ni provocada por ellos, de renegar de la fe en Dios y así salvar la vida, o de mantenerse adheridos al Señor y así perderla, prefirieron en un gesto admirable entregar la vida temporal, confiando que de su amor omnipotente recibirían la Vida eterna. En ellos se cumplieron literalmente las palabras de Jesús: “Quien pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará” (Mc 8,35). Comparadas con esa alternativa sobre la vida o la muerte, otras opciones de carácter cultural, político, ideológico, o social quedan en un nivel muy distinto. La fe en Dios, la confianza en la verdad del Evangelio, la esperanza en la Vida eterna, ejercieron sobre los mártires un poder que nos sobrecoge. El martirio es como un test que comprueba inequívocamente la calidad de un cristiano. La estatura espiritual y moral de los hombres alcanza en los mártires la talla suprema.

Los mártires, consiguientemente, nos interrogan acerca de la valentía y de la humildad de nuestra fe; y, por lo mismo, denuncian sin palabras los acomodos y componendas a que podemos someter la altísima relevancia de la fe. Benedicto XVI dijo el domingo 28 después de rezar el “ángelus”: “Damos gracias a Dios por el gran don de estos testigos heroicos de la fe que, movidos exclusivamente por su amor a Cristo, pagaron con su sangre su fidelidad a Él y a la Iglesia. Con su testimonio iluminan nuestro camino espiritual hacia la santidad, y nos alientan a entregar nuestras vidas como ofrenda de amor a Dios y a los hermanos”.

Los mártires proclaman con su sangre convertida en elocuente palabra: Podéis arrancarnos la vida, pero no la fe en Dios que nos ama; el poder de la Verdad, ejercido suavemente sobre nuestra conciencia, pone un límite infranqueable que nos fortalece para no ceder ni a los halagos ni a las amenazas. Porque el alma sólo es de Dios, hay una zona en el centro de la personalidad del hombre donde únicamente Dios es el Señor; el hombre tiene las llaves de la puerta de su corazón que sólo libremente abre a Dios (cf. Apoc 3,20); los mártires tienen una zona reservada al amor a Dios y donde brilla la dignidad del hombre creado a su imagen y semejanza, que no pueden forzar ni la crueldad de los tormentos ni el temor a la muerte.

Me permito citar unas palabras muy atinadas, que unen teología, mística y poesía, de un eminente teólogo de nuestra Iglesia: “Esta divina palabra –Dios- no la podemos olvidar, ni asegurar como propiedad, ni usar como moneda de cambio para los gastos diarios. Tampoco podemos callarla, ni dejarla en vacío o arrojarla contra el prójimo. Tenemos que devolverle su peso y su luz, su lumbre y su gracia. Porque ella sigue siendo santa y santificadora, a pesar de haber sido manchada y ensangrentada por los hombres. Ha habitado en tantos corazones justos, ha suscitado tanto amor y esperanza, tanta paz y justicia, que al proferirla vienen a nosotros como olas bienhechoras toda la verdad, la compasión, todas las flores y frutos que han brotado en su seno” (O. González de Cardedal, Dios, Salamanca 2004, p. 9). Los mártires, siguiendo a Jesús, que dio un bello testimonio con su confesión ante Poncio Pilato (cf. 1 Tim 6,13), profesaron admirablemente la fe en Dios; en su corazón Dios se convirtió en fuente de amor, de valor, de serenidad, de esperanza y de perdón. Los mártires, que desde el principio de la historia de la Iglesia suscitaron la admiración no sólo de los hermanos cristianos sino también de los paganos, riegan y vivifican el árbol de la Iglesia. Con fórmula concisa expresó Tertuliano esta misteriosa fecundidad: La sangre de los mártires es como una semilla, la sangre de los mártires es semilla de cristianos.

Cuando el autor de la Carta a los Hebreos establece el contraste entre la antigua alianza sellada por Dios con Israel junto al monte Sinaí y la nueva alianza sellada con la humanidad, pondera entre otros elementos la excelencia de la sangre de Jesucristo, Mediador de la nueva y eterna alianza, sobre la sangre de Abel. La pasión de Jesús ha otorgado a sus palabras y a la Escritura entera su significación definitiva y salvífica. A diferencia de la sangre de Abel, que clamaba desde el suelo hasta Dios pidiendo venganza (cf. Gén 4,10), la sangre de Jesús habla mejor que la de Abel” (Heb 12,24): La voz que viene del cielo es en adelante la de la sangre de Jesús, que ofrece perdón (cf. A. Vanhoye, Sacerdotes antiguos, sacerdote nuevo, Salamanca 1984, pp. 215-216). Porque Jesús el Maestro murió perdonando (cf. Lc 23,34), lo imitaron desde el principio (cf. Act 7,60), y fueron sus discípulos invitados a bendecir a los perseguidores (cf. Rom 12,14). Como Dios estaba en Cristo perdonando a la humanidad, puso en boca del Apóstol “la palabra de la reconciliación” (cf. 2 Cor 5,19). Llama la atención que el ofrecimiento del perdón a los perseguidores haya sido una constante, a veces con expresiones bellísimas, de nuestros mártires.

Los mártires, habiendo sido perdonados y queridos por Dios, ofrecen también el perdón. No denuncian ni señalan a nadie, no guardan rencor en su corazón; siguiendo a Jesús, su sangre pronuncia también una palabra de perdón. Esta reacción de los mártires es de una generosidad humanamente incomprensible; sólo puede explicarse porque el Espíritu del Amor, el Espíritu de Jesucristo, alienta en su corazón. Apoyados en la conducta de los mártires, que murieron perdonando, se afirmó reiteradamente en la beatificación y en su entorno anterior y posterior este mensaje: La beatificación de los mártires no va contra nadie, a nadie se echa en cara su muerte, a nadie se acusa, a nadie se pide cuentas. He aquí algunas expresiones autorizadas de la coherencia que debe existir entre la conducta de los mártires y la nuestra: “Con sus palabras y gestos de perdón hacia sus perseguidores, nos impulsan a trabajar incansablemente por la misericordia, la reconciliación y la convivencia pacífica” (Benedicto XVI). “Su muerte constituye para todos un importante acicate que nos estimula a superar divisiones, a revitalizar nuestro compromiso eclesial y social, buscando siempre el bien común, la concordia y la paz” (Card. T. Bertone). “Los mártires, que murieron perdonando, son el mejor aliento para que todos fomentemos el espíritu de reconciliación” (Mensaje de la Conferencia Episcopal Española del día 26 de abril de 2007). Su muerte es una siembra de paz y de reconciliación generosa entre todos. Hacemos memoria de un capítulo de la historia de nuestra Iglesia, muy doloroso en su tiempo y hoy hondamente gozoso, que nos invita a asimilar la magnífica lección de fe en Dios y de misericordia que nos dejaron los mártires. ¡Que su ejemplo e intercesión nos fortalezcan en la transmisión de la fe, en la comunión eclesial, en la colaboración al bien común de la sociedad y en los trabajos por la paz!

Los mártires nos enseñan a mantener la fidelidad a Dios, el amor a Jesucristo y el servicio a los hombres, no sólo en el último trance y en las situaciones cruciales de la vida, sino también en la existencia cotidiana. Frente al desgaste por el paso del tiempo y contra la amenaza de la rutina, la entereza de los mártires nos invita a superar la mediocridad. La fidelidad sacrificada y constante tiene que ver también con lo heroico. ¡Que el discurrir diario y a veces monótono de la vida no trivialice el amor sino lo acrisole!

Los mártires reflejan la vitalidad de nuestras diócesis y congregaciones religiosas en las que o bien nacieron y crecieron en la fe, cumplieron su misión o rindieron el supremo testimonio de amor a nuestro Señor Jesucristo. En la hora de la prueba definitiva sorprende el vigor de su fe. Estos mártires son nuestros y dignifican a nuestras familias y comunidades cristianas, pero no son patrimonio exclusivo de nuestras Iglesias locales, ya que pertenecen a Jesucristo y por ello a la Iglesia universal. Más aún, tienen mucho que decir a nuestra sociedad y a toda la humanidad, ya que su grandeza moral levanta la calidad del mundo; su forma de morir nos dice que merece la pena buscar la fuente de donde mana semejante generosidad y entrega.

2.- “Iglesia en España y Pastoral de las migraciones”

Se presenta a la aprobación de esta Asamblea Plenaria una nueva redacción del documento “Iglesia en España y Pastoral de las migraciones” que ha sido preparado por la Comisión Episcopal de Migraciones. Es un documento amplio y rico, que contiene reflexiones teológicas y orientaciones prácticas. Pretende responder a la nueva situación del fenómeno de las migraciones. En los siguientes términos describe su intención: “Dotar a nuestra Iglesia, que camina en España, de un instrumento para responder al fenómeno social de la emigración, para ofrecer una ayuda eficaz a las víctimas de los movimientos migratorios, para acoger a nuestros hermanos en la fe y afrontar el reto de una nueva evangelización con todas las exigencias que plantea, para ayudar a la Iglesia a ser signo e instrumento de la acción de Dios en nuestro tiempo para todos los hombres y mujeres, que viven en nuestro país, sea cual sea su procedencia, cultura, religión o condición social”. Estamos convencidos de que prestará un buen servicio a la pastoral de la Iglesia y, además, será una llamada de atención a los ciudadanos ante el fenómeno social de la migración que afecta e interpela a toda la sociedad.

Aunque las migraciones sean coextensivas a la historia de la humanidad, constituyen hoy una característica de nuestra época. El Papa Benedicto XVI ha calificado las migraciones como “uno de los signos de nuestro tiempo”. Son movimientos de población dentro de los mismos continentes y sobre todo hacia los continentes más ricos.

Por lo que se refiere a nuestro país, el fenómeno migratorio ha cambiado de signo en los últimos años. Hemos pasado de ser país de emigración a ser uno de los países de Europa con más elevado número de inmigrantes; esta inversión, además, se ha realizado en poco tiempo. Las cifras son elocuentes: En diez años el número de extranjeros ha pasado de 542.314 en 1996 a 4.144.166 en 2006. En los últimos cinco años se ha dado una media de crecimiento de 500.000 por año. La experiencia de haber sido pueblo de emigración debe recordarnos aquellas palabras del Éxodo: “Forasteros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto” (22,20); y particularmente las de Jesús en el Evangelio: “Fui forastero y me hospedasteis” (Mt 25,35).

El documento al que nos referimos pretende responder a las exigencias de la nueva situación del fenómeno de las migraciones y actualizar las orientaciones y sugerencias pastorales sintonizando con las últimas directrices de la Iglesia católica. La conmemoración del XXV aniversario de la Instrucción De Pastorali Migratorum Cura ofreció la oportunidad a la Conferencia Episcopal Española de hacer público en 1994 el documento Pastoral de las Migraciones en España; pues bien, la Instrucción Erga Migrantes Caritas Christi, publicada el año 2004 por el Consejo Pontificio de Pastoral para los Emigrantes y los Itinerantes, nos ofrece de nuevo la ocasión de aplicar esta Instrucción a nuestra realidad concreta, profundamente cambiada en los últimos años. El amor de Cristo, la Caritas Christi, que anima la vida de la Iglesia, debe abarcar a todos. Adoptará en la práctica “diversas formas y expresiones, según la condición de los destinatarios de la acción de la Iglesia. Será una pastoral en el sentido estricto para los católicos. Revestirá el carácter de pastoral ecuménica entre los hermanos cristianos de otras tradiciones. Se centrará más en el diálogo interreligioso con los creyentes de otras religiones y estará siempre marcada, con unos y con otros, por el amor de Cristo. Pero nadie quedará fuera del cuidado y atención de la Iglesia”.

Un inmigrante no es sólo mano de obra para producir; es, ante todo, una persona, miembro de la familia humana, hermano nuestro, hijo de Dios. La visión humana y cristiana del hombre nos impulsa a promover la acogida, el respeto, la ayuda, la comprensión, la solidaridad. La integración de los inmigrantes exige, tanto por parte del país de acogida como por parte de los trabajadores y de sus familias, un esfuerzo paciente y sostenido; los inmigrantes deben ser reconocidos en sus derechos humanos y laborales y ellos a su vez deben respetar las leyes y tradiciones legítimas del país que los recibe. Si unos y otros trabajan en la búsqueda de la integración de los inmigrantes, los posibles brotes de rechazo y exclusión serán sofocados fácilmente. Con estas reflexiones teóricas y prácticas, surgidas de una experiencia larga y eficaz, presta la Conferencia Episcopal -así confiamos y deseamos-, una ayuda valiosa a nuestras diócesis e incluso a toda la sociedad española

3.- Centenario del nacimiento del Cardenal Tarancón

El día 14 de mayo de 1907 nació en Burriana (Castellón de la Plana) el Cardenal Vicente Enrique y Tarancón. En la apertura de la presente Asamblea Plenaria lo recordamos con profunda gratitud. Nuestra memoria es homenaje y reconocimiento de su persona y de su obra. Fue, en una coyuntura crucial, un don de Dios para la Iglesia y la sociedad española. Evocamos hoy al Cardenal Tarancón, conscientes de que forma parte relevante de nuestra historia. Aunque las personas se sucedan y las urgencias pastorales cambien, la Iglesia es hogar de todos los cristianos y es católica también en la pluralidad de generaciones y la variedad de situaciones históricas. Hacemos memoria ante Dios de quienes nos han precedido con la señal de la fe, con la dedicación al servicio del Evangelio y con la entrega personal a la misión de la Iglesia, en medio de gozos, fatigas y sufrimientos.

En una mirada retrospectiva, recapitulando el Cardenal Tarancón el decenio en que presidió la Conferencia Episcopal Española, manifestó la intención que le había guiado. “Me propuse dos objetivos: Aplicar a España las enseñanzas del Concilio Vaticano II en lo referente a la independencia de la Iglesia de todo poder político y económico, y procurar que la comunidad cristiana se convirtiese en instrumento eficaz de reconciliación para superar el enfrentamiento entre los españoles que había culminado en la guerra civil”. La Iglesia en el Concilio no sólo promovió una renovación profunda de sus actitudes y estructuras internas, sino también orientó de manera distinta las relaciones con el mundo, con la sociedad y con el hombre. Estos cambios eran más delicados, en nuestra Iglesia por la riqueza de la vida cristiana que estaba en cambio, y en la sociedad, a la que se debían evitar traumas innecesarios en la transición de un régimen personal a un régimen democrático con los numerosos y profundos cambios implicados. Fueron directrices para Tarancón tanto el amor a la Iglesia como el servicio a nuestro pueblo; fue consciente de la situación singular y de la alta responsabilidad que se le confiaba cuando pensó en él Pablo VI para liderar a la Iglesia en aquella delicada situación y cuando la Conferencia Episcopal lo eligió y reeligió como su Presidente.

Actuando en sintonía con las directrices del Papa Pablo VI y expresando, además, lo que las nuevas generaciones de Obispos, sacerdotes, religiosos y seglares anhelaban, pudo cumplir el encargo con dedicación y acierto. Sus dotes humanas y experiencia pastoral lo hicieron apto para recibir tal misión en aquella hora histórica; con la desenvoltura que le caracterizó diría de sí mismo que era un hombre a quien pusieron en un puesto difícil en un momento difícil. De alguna manera era Don Vicente memoria viva de nuestra Iglesia y de nuestra sociedad; hombre de espíritu abierto, avizor del futuro, sensible como un sismógrafo a los movimientos subterráneos de la sociedad, de natural optimista y decidido, hábil y sagaz. Fue una persona que, asumiendo el encargo otorgado y la responsabilidad real y simbólica que se le reconoció, contribuyó poderosamente a que nuestra Iglesia acometiera los cambios necesarios. Imprimió a la Iglesia un dinamismo que le permitió acompañar a la sociedad en una encrucijada de gran trascendencia para ambas, ya que debían tomar decisiones de largo alcance. El Cardenal Enrique y Tarancón buscó siempre la concordia, respetando la pluralidad y fomentando el diálogo; con buen instinto supo rodearse de valiosos colaboradores. Sin olvidar el pasado miraba al futuro, y por ello confiaba en las nuevas generaciones y les daba la palabra. Afirmaba abiertamente que la Iglesia veía con buenos ojos la llegada de la democracia y el pluralismo que le es inherente.

Damos gracias a Dios porque a través del Cardenal Tarancón la Iglesia respondió con dignidad y clarividencia al desafío que le planteaban la aplicación del Concilio en aquella fase concreta y la transición de nuestra sociedad. A la distancia de varios decenios y con la perspectiva que nos proporciona el tiempo transcurrido, podemos reconocer que la Iglesia estuvo a la altura del momento histórico; y la sociedad española quedó en general satisfecha de la transición de un régimen a otro, por cuyo éxito felicitaron otros países al nuestro. La actitud con que fue aplicado el Concilio y con que se afrontaron los cambios sociales y políticos no fue sólo coyuntural; aunque la situación presente sea en muchos aspectos diversa, hay valores permanentes. En la galería de Presidentes de la Conferencia Episcopal ha sido colocado el retrato del Cardenal Tarancón, que nos recuerda un tramo decisivo de nuestra historia. Como los demás retratos de la galería, es obra que agradecemos de Sor Isabel Guerra.

4.- Hace 25 años nos visitó el Papa Juan Pablo II

Hace veinticinco años, el día 31 de octubre de 1982, a las seis de la tarde - una hora después de su llegada al aeropuerto de Barajas - Juan Pablo II entraba en esta casa. Después de saludar a los Obispos, se dirigió directamente a la capilla para postrarse en profunda oración ante el Sagrario. Era la primera vez que un Papa visitaba España. Quiso comenzar su visita pastoral encontrándose con los Obispos. Y quiso que aquel encuentro quedara expresamente enmarcado por la presencia eucarística del Resucitado. En nuestra capilla, por primera vez, un Sucesor de Pedro, rodeado por todos los miembros de la Conferencia Episcopal, se arrodillaba en nuestro suelo ante Jesucristo, presente en la Eucaristía. Esa misma noche, terminado el encuentro con los Obispos, el Papa salía de esta casa para presidir la vigilia eucarística que la Adoración Nocturna había preparado en la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe. Antes, en esta aula, había dirigido a los Obispos un memorable discurso que releemos con gusto en estos días. Juan Pablo II inauguró así oficialmente esta casa, como conmemora la lápida que flanquea, abajo, la puerta de la capilla. La sede de nuestra Conferencia ha quedado de este modo felizmente unida a su primera visita apostólica y a su memoria.

No puedo pretender hacer ahora ni siquiera un breve resumen de los diez días de intenso peregrinar de Juan Pablo II por buena parte de la geografía española, visitando a todos los sectores del pueblo cristiano. Pero deseo subrayar que aquellas inolvidables jornadas supusieron una gracia de Dios muy especial para la Iglesia que peregrina en España. Podríamos decir que aquel viaje apostólico del Papa constituyó de hecho para nosotros como el comienzo de una nueva etapa del camino eclesial posterior al Concilio Vaticano II. Juan Pablo II confirmó de modo muy vigoroso a sus hermanos de España en la fe de Jesucristo. Por una parte, su presencia actuó como un revulsivo para el alma cristiana de nuestro pueblo incluidos, naturalmente, los pastores - que se sintió reconocida y querida por el Papa y, al mismo tiempo, espoleada y animada a la fidelidad y a la esperanza. Por otra parte, sus palabras y sus gestos dirigieron una vez más la mirada de nuestras Iglesias y de todos nosotros a lo que constituyó desde el principio el centro de su ministerio: a Jesucristo como único salvador del ser humano y al hombre como camino de la Iglesia. Si algunas dificultades habían podido dar paso a ciertos miedos, volvimos a escuchar con gozo de los labios del Papa en nuestras iglesias y en nuestras plazas: "¡No tengáis miedo! ¡Abrid las puertas a Cristo!"

La última encíclica de aquel gran Papa, que versó sobre "La Iglesia que vive de la Eucaristía" (Ecclesia de Eucharistia), nos invitó a todos a reavivar la fe y la pastoral sobre la Eucaristía. El vigente Plan Pastoral de la Conferencia Episcopal, para los años 2006-2010, se centra también en "vivir de la Eucaristía", como reza su título. Recordemos que estos Planes Pastorales se comenzaron a hacer con motivo de la visita del Papa que ahora conmemoramos. El primero de ellos, de 1983, se titulaba: "La visita del Papa a España y el servicio a la fe nuestro pueblo". Pienso que la realización del actual Plan, que prevé la celebración de un Congreso Eucarístico a modo de colofón de las actividades programadas, es un excelente modo de agradecer a Dios el pontificado de Juan Pablo II y de continuar con el trabajo de la nueva evangelización, impulsado por él.

Ponemos en manos de María, la madre del Señor y estrella de la evangelización los trabajos de esta Asamblea. (CEE)
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Santiago de Chile (Agencia Fides) - Su Exc. Mons. Alejandro Goic Karmelic, Obispo de Rancaguay Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile ha anunciado la publicación de una Carta Pastoral a todos los que habitan y trabajan en los campos del país, después de haber realizado, junto a varios obispos, un extenso y fecundo proceso de diálogo.

CARTA DE MOTIVACIÓN DEL PRESIDENTE DE LA CECH



PREPAREMOS LA TIERRA



Motivación del Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile en vísperas de la Carta Pastoral a los Hombres y Mujeres del Campo

1. El Obispo Presidente del Instituto Nacional de Pastoral Rural (INPRU), Mons. Enrique Troncoso Troncoso, Obispo de Melipilla, entregará próximamente una Carta Pastoral a todos los que habitan y trabajan en los campos de nuestro país, después de haber realizado, junto a varios obispos, un extenso y fecundo proceso de diálogo con ustedes, gracias al servicio del INPRU en todo el país. En vísperas de este anuncio, quisiera invitar a todos los agentes evangelizadores que animan nuestras comunidades en el mundo rural y a los dirigentes de organizaciones de este ámbito que deseen sumarse a esta iniciativa, a prepararse con entusiasmo para este momento.

2. Se ha podido escuchar lo que ustedes nos han contado: sus alegrías y penas, sus preocupaciones ante lo mucho que ha cambiado la vida y el trabajo del campo, sus esperanzas ante las oportunidades que parecieran abrirse para la vida del campesino. También se han conocido sus perplejidades e impotencia ante situaciones injustas que persisten, como también las dificultades que tienen para desarrollar sus organizaciones. Una vez más, se acoge y valora el gran amor que tienen por la tierra, sus familias y tradiciones, así como su profunda fe en Jesucristo y adhesión a la Iglesia.

3. Desde nuestra última Carta a los hombres y mujeres del campo chileno, en 1993, hemos vivido un período de grandes cambios que tocan todos los aspectos de la vida: al ritmo de la globalización ha cambiado el modo de producción y comercialización agraria, se ha profundizado el cambio de la agricultura tradicional a nuevos productos, y se ha desarrollado una potente agroindustria. Aunque los Tratados de Libre Comercio han abierto nuevas oportunidades, también siembran temores y desconcierto. Crece el abismo entre grandes y pequeños productores. Se ha invertido en caminos y se han aumentado los subsidios de viviendas rurales. Ha crecido el número de trabajadores agrícolas de temporada, muchos de ellos afectados por inestabilidad laboral e indefensión legal. La llegada de los medios de comunicación, especialmente la televisión e Internet al campo nos permite conectarnos con el mundo, nos aporta información y conocimiento, pero también formas de vida ajenas a la cultura campesina y sus valores. Los jóvenes emigran cada vez más y en algunos lugares del campo, en que sólo hay adultos mayores y niños, la vida familiar se debilita.

4. Estamos viviendo, sin duda, una época de muchos cambios. Eso no sólo significa que son muchos los cambios. Ocurre que son tan profundos que hemos entrado en una nueva época de la vida rural y campesina. Esta nueva ruralidad no es igual en todos los lugares y hace que la vida en el campo sea cada vez más diversificada, con situaciones muy distintas de personas y de trabajos, de producción y rentabilidad económica, de acceso a créditos, a nuevas tecnologías, y también de vivencias muy diversas de valores y de religiosidad. En esta nueva ruralidad han entrado la industria, con sus modos de producción, y el mundo urbano, con sus ritmos, formas de vida y de relaciones. En esta nueva situación a veces no se sabe bien qué es lo urbano y qué es lo rural.

5. Por momentos se percibe que estamos ante una forma de invasión que aplasta, sin respeto, lo genuino del campo. Pero, en realidad, los cambios tienen luces y sombras: lo nuevo no siempre es bueno, y en lo de antes no todo era mejor que ahora. Las situaciones nuevas exigen respuestas nuevas que tengan en cuenta la historia del mundo rural, su cultura y sus valores. Tenemos aquí nuevos desafíos que asumir, nuevos problemas por solucionar, y nuevas oportunidades por aprovechar.

6. Interesa promover, ante todo, que se cuide la vida de los hombres y mujeres del campo, sus familias, sus niños, sus jóvenes y ancianos. Hay que cuidar la calidad y dignidad de la vida del hombre del campo, sus culturas y sus valores, sus formas de relacionarse y organizarse.

7. Ante los cambios que vivimos, el mundo rural tiene que ser considerado de una nueva manera, y eso exige una responsabilidad de todos: de los mismos campesinos, de las autoridades, de los profesionales y de los empresarios. El campo necesita hoy un nuevo trato. Porque una sociedad sana es aquella capaz de acoger y cuidar el mundo rural como un don de Dios.

8. Quiero invitarles a hacer un discernimiento de esta situación que vivimos en el campo, es decir, a mirar esta realidad con los ojos de Dios para buscar lo que Él quiere. Tenemos que estar especialmente atentos a cuatro grandes valores:

- que se respete siempre la dignidad de cada persona humana;
- que la solidaridad sea la base de las relaciones, tanto en el mundo rural como en toda la sociedad;
- que se respete el principio de subsidiariedad por el cual se valora el aporte original propio de cada persona y organización; y
- que se promueva el bien común y el destino universal de los bien, velando por los derechos de los más pobres y sufrientes.

9. Los rasgos y dones de la cultura campesina son un regalo para todos y fuente de valores para toda la sociedad. En una sociedad tecnificada centrada en la productividad económica, la riqueza cultural campesina nos adentra en la sabiduría de Dios manifestada en su creación.

10. En la sabiduría del mundo rural reconocemos la capacidad de contemplar y admirar la belleza y armonía de la naturaleza, obra de Dios; la valoración del ritmo de los tiempos y estaciones; el cuidado de la tierra como herencia para futuras generaciones; el sentido religioso que se aprecia en la vida de los santuarios; la confianza en Dios; la paciencia para esperar el fruto de la semilla; el sentido sagrado de la familia y el respeto a los mayores; la hospitalidad; el compartir sencillo y sin apuros; la solidaridad con el hermano afligido; el sacrificio ante la adversidad; el trato centrado en la persona más que en el rol que ella cumple; el amor a las tradiciones.

11. Pero la cultura campesina también tiene limitaciones que pueden opacar sus riquezas: el excesivo consumo de alcohol; la violencia como modo de enfrentar los conflictos; el machismo, el maltrato en la familia; la tendencia a hablar mal de la gente, a burlarse y a destacar lo negativo; la dificultad para perdonar y superar pleitos del pasado; el pesimismo; la desconfianza; el rechazo de los cambios; la pasividad.

12. Cuando la vocación propia de cada ser humano, particularmente del mundo campesino, no es valorada, respetada y promovida, se empobrece toda la vida humana.

13. La Iglesia está presente en el mundo campesino desde sus inicios y al servicio de esta vocación original del mundo rural. Del mismo modo, quiere estar presente cada vez más a través de los mismos hombres y mujeres del campo que viven de la fe en Jesucristo.

14. En la Carta Pastoral, que se dará a conocer el 12 de diciembre próximo, en la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, se profundizará sobre estos aspectos y se abordarán algunas situaciones del mundo rural que requieren especial atención, como la familia, los jóvenes, los adultos mayores, el derecho al trabajo, las políticas agrarias y la educación.

15. También procuramos dialogar con ustedes sobre el anuncio del Evangelio que nuestra Iglesia ha realizado en el mundo rural, servicio en el que tenemos muchas riquezas que agradecer, pero también algunas sombras y cruces que nos invitan a la conversión.

16. Ustedes nos han dicho que necesitan la palabra orientadora de la Iglesia y la quieren más presente en los problemas del mundo rural. Esta invitación constituye un hermoso desafío. Estoy cierto que, mediante el testimonio de una Iglesia cada vez más fiel a su identidad y más viva en todas sus manifestaciones, la gente podrá seguir encontrándose con Jesucristo y renovar la vida y la esperanza de los ambientes rurales.

17. Si el mundo rural vive un tiempo nuevo, una nueva ruralidad, es urgente una nueva vida de discípulos misioneros para la evangelización de este tiempo nuevo. Les animo a todos a hacer este camino en sus parroquias y comunidades rurales, en los movimientos apostólicos, en las organizaciones campesinas y de empresarios agrícolas, en las instituciones responsables de políticas agrarias y, en las instancias educativas.

18. En este mes de María que ahora celebramos, y que se vive con una especial devoción en las parroquias, capillas y colegios de las zonas rurales de Chile, confío a la intercesión de la Santísima Virgen estas intenciones nuestras, junto al servicio que brinda la Iglesia y tantas personas y organizaciones de buena voluntad en el mundo campesino.

† Alejandro Goic Karmelic
Obispo de Rancagua
Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile

Santiago de Chile, 15 de Noviembre de 2007
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martes, 20 de noviembre de 2007
Testimonios, a través de sus cartas, de San Daniel Comboni de lo que le costaba despedirse de los suyos.

San Daniel Comboni tuvo que despedirse muchas veces de sus padres, de sus familiares y amigos, a causa de sus viajes a África. Era su vocación, tenía que marchar; pero, como escribe en sus cartas, su corazón se quedaba entre los suyos. Mientras vivieron sus padres, fue-ron su gran preocupación, sentía una gran pena por dejarlos solos, pero su conciencia respondía a una llamada de Dios, y marchó dejándolos en sus manos.

Os transcribo algunos textos de sus cartas en las que manifestaba su preocupación y sus sentimientos.


Escribía a su párroco de Limone sul Carda:

"La primera dificultad para ir a la misión es la preocupación de abandonar a mis pobres padres, que en este mundo no han tenido otro consuelo que el de un único hijo... Si consulto con mi conciencia, me siento inclinado a decidirme a marchar; si miro a la familia, me que-do aterrado..." (Escritos 4.8).
j "¡Oh, cuánto me aflige el sacrificio que esos dos pobrecitos (los padres) hacen separándose de mí!... No sé como hacer para despedirme por última vez de ellos... Ahora le ruego encarecidamente que use todo su ingenio para preparar con todo arte, y más con la ayuda de Dios y María, a mis desolados padres..." (Escritos 14-15).

Escribe a sus padres desde Jerusalén:

"Vosotros no estabais acompañándome con el cuerpo en estos santos lugares; pero yo me hallaba siempre con vosotros con el espíritu, de modo que no avancé un paso sin que me imaginase estar con vosotros en esta peregrinación religiosa" (Escritos 27).

A su primo Eustaquio desde Jerusalén:

"¡Oh, me parece que hace mil años que no hablo, que no converso contigo...! ¡Cuántas veces entre el bramido de los vientos y el fluctuar de las olas siento un peso en el corazón de tan separado como estoy de vosotros!" (Escritos 86).

A su padre desde El Cairo:

En Alejandría he encontrado una carta tuya acompañada de una de mamá, las cuales me han consolado hasta cierto punto. Digo hasta cierto punto porque veo que los dos estáis muy apenados por mi separación. Pero ¿no sabéis que no doy un paso sin llevaros en el corazón? Ya escriba, camine, pasee o coma, me parece siempre estar a vuestro lado... ¡Animo, pues!" (Escritos 132).
Publicado por Desconocido @ 22:54  | Espiritualidad
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NOVIEMBRE:

Para que en la Península Coreana crezca el espíritu de reconciliación y de paz. Oremos.

DICIEMBRE:

Para que la Encarnación del Hijo de Dios, que la Iglesia celebra solemnemente en la Navidad, ayude a los pueblos del Continente Asiático a reconocer en Jesús el Enviado de Dios, único Salvador del mundo. Oremos.
Publicado por Desconocido @ 22:48  | Misiones
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Comentario a la despedida de Jesús de sus discípulos, publicado en Bobelín Bimestral - NOVIEMBRE-DICIEMBRE 2007 de "MISIONEROS de la Tercera Edad".


Un corazón que ama no puede dejar de sentir una cierta tristeza cuando debe separarse de las personas que ama. Jesús se despidió de sus discípulos con tristeza, pero con palabras de consuelo y de ánimo. Los capítulos 14-16 del Evangelio de San Juan muestran el amor de Jesús por los suyos y lo hace con palabras salidas del corazón. Sus discípulos estaban asustados ante la inminente "marcha" de Jesús, y les consuela diciéndoles: "Tened confianza y amad".

"HIJOS MÍOS, YA POCO TIEMPO VOY A ESTAR CON VOSOTROS. VOSOTROS ME BUSCARÉIS, Y, LO MISMO QUE LES DIJE A LOS JUDÍOS, OS DIGO TAMBIÉN A VOSOTROS: ADONDE YO VOY, VOSOTROS NO PODÉIS VENIR. OS DOY UN MANDAMIENTO NUEVO: QUE OS AMÉIS LOS UNOS A LOS OTROS. QUE, COMO YO OS HE AMADO, ASÍ OS AMÉIS TAMBIÉN VOSOTROS LOS UNOS A LOS OTROS. EN ESTO CONOCERÁN TODOS QUE SOIS DISCÍPULOS MÍOS: SI OS TENÉIS AMOR LOS UNOS A LOS OTROS" (Jn 13,33-35).
"NO OS DEJARE HUÉRFANOS: VOLVERÉ A VOSOTROS. DENTRO DE POCO EL MUNDO YA NO ME VERÁ, PERO VOSOTROS SÍ ME VERÉIS, PORQUE YO VIVO Y TAMBIÉN VOSOTROS VIVIRÉIS" (Jn 14,18-19).
"TAMBIÉN VOSOTROS ESTAIS TRISTES AHORA, PERO VOLVERÉ A VEROS Y SE ALEGRARÁ VUESTRO CORAZÓN Y NADIE OS PODRÁ QUITAR VUESTRA ALEGRÍA" (Jn 16,22).


Seguramente, los discípulos estarían agitados escuchando la despedida de Jesús. El Señor lo primero que hace es invitarles a que no tengan miedo por nada. Les dice: "No perdáis la calma".

En el mismo Evangelio de San Juan, Jesús dijo que Él era nuestro camino; por lo tanto, nuestro rumbo es claro, porque Él mismo nos indica el camino en todo momento. Jesús, con mucho cariño, nos invita a amarle y a no cansarnos de seguir su camino y nos da un signo para que nosotros mismos reconozcamos si le seguimos y le amamos de veras: "El que me ama, guardará mi palabra"; "el que no me ama, no guardará mis palabras".

En su despedida Jesús no quiere que estemos tristes, sino todo lo contrario, quiere que estemos alegres y que participemos de su misma alegría, la alegría de sentirse amado por Dios y tener el convencimiento que está haciendo la voluntad del Padre. Esta alegría, si permanecemos unidos a El, nadie nos la podrá quitar. Como consecuencia de este amor de Dios, nos dice que debemos amarnos unos a otros.
Publicado por Desconocido @ 22:46  | Espiritualidad
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Comentario a la primera lectura del miércoles de trigésimotercera semana del tiempo ordinario sacado del libro "Enséñame tus caminos" de Guillermo Gutiérrez.

Valor que da un gran ideal


El hombre es creado para alabar… servir a Dios y mediante esto salvarse. Dios está en el origen, medio y fin de nuestra vida. En esta convicción vivieron ya algunos piadosos del AT y desde esta convicción dieron gustosos la vida para no desviarse de su destino final.

La fidelidad puede exigir gestos heroicos como el de estos hermanos alentados por su madre. A la admiración sucede una pregunta de rutina: ¿Por qué permite Dios cosas semejantes? ¿Son indispensables? La razón no acaba con la lista de preguntas agresivas. Quizá la mejor razón la da esta madre de corazón fuerte: Dios lo sabe y conduce todo. El hombre de fe actúa siempre en la convicción de que todo colabora para el bien de los que aman a Dios (Rom 8,28). La muerte no encuentra otra mejor explicación en las horas incomprensibles.

Es profundamente emotiva la entereza con que un muchacho se encara con el suplicio con la fuerza que le inspira un gran ideal: los jóvenes lo contemplarán mudos y los adultos comprenderán hasta qué profundidades pueden calar las enseñanzas morales bien fundadas.
Publicado por Desconocido @ 22:29  | Espiritualidad
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lunes, 19 de noviembre de 2007
Texto del mensaje de los obispos de México al teminar la 84 Asamblea Ordinaria, Noviembre de 2007.

Lago de Guadalupe, Estado de México., 16 de noviembre de 2007


MENSAJE DE LOS OBISPOS DE MÉXICO AL PUEBLO DE DIOS

Discípulos y misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos en Él tengan vida
“Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14,6)



1. Los Obispos de México, reunidos en la 84a Asamblea Plenaria, saludamos con afecto a todo el Pueblo de Dios y compartimos la alegría porque nuestro hermano Mons. Francisco Robles Ortega, Arzobispo de Monterrey, ha sido llamado por el Papa Benedicto XVI para integrarse al Colegio de Cardenales de la Iglesia Universal, lo cual es una gracia y distinción para la Iglesia en México.


2. En la agenda de trabajo de nuestra Asamblea nos hemos hecho eco del Acontecimiento de Aparecida, Brasil, habiendo realizado un estudio sobre el Documento Conclusivo de la V Conferencia General, con la finalidad de llevarlo a la práctica en nuestras Diócesis.


3. Miramos, junto con el Papa y los Obispos de América, los grandes retos que deben afrontar la Iglesia y la sociedad en el momento actual, entre los cuales sobresalen: a) La globalización, que en ciertos aspectos es un logro de la gran familia humana y que, regida por la ética, debe estar al servicio de la persona; sin embargo, tiene el riesgo de llevar a grandes monopolios y de convertir el lucro en valor supremo y generar, a fin de cuentas, pobreza; b) La democracia, en la cual se ha avanzado, pero es necesario que sea más participativa y basada en la promoción y respeto de los derechos humanos; c) Un cierto debilitamiento de la vida cristiana en el conjunto de la sociedad y de la propia pertenencia a la Iglesia católica, debido al secularismo, al hedonismo y al indiferentismo, pero también al escaso acompañamiento de parte nuestra a los fieles laicos, y a una evangelización con poco ardor y sin nuevos métodos y expresiones.


4. A la luz del Acontecimiento y del Documento de Aparecida, como discípulos y misioneros de Jesucristo, queremos dar una respuesta a los retos de nuestro país proclamando el Evangelio, que se expresa en el anuncio de la buena nueva de la vida, de la dignidad humana, de la familia, del trabajo, del destino universal de los bienes y la ecología, a fin de que nuestro país contribuya a que Latinoamérica y El Caribe formen parte del Continente de la esperanza y del amor.


5. Queremos subrayar, con palabras del Papa Benedicto XVI, que sólo con Dios podremos afrontar la problemática actual, porque “quien excluye a Dios de su horizonte falsifica el concepto de realidad y, en consecuencia, sólo puede terminar en caminos equivocados y con recetas destructivas... Sólo quien reconoce a Dios, conoce la realidad y puede responder a ella de modo adecuado y realmente humano.” (Discurso Inaugural, 3).


6. Por eso, en nuestra reflexión como pastores, hemos querido clarificar los caminos para llevar a cabo una renovada evangelización que atienda las diversas situaciones por las que atraviesan las personas, mirando especialmente aquellos rostros sufrientes que nos duelen: las personas que viven en la calle, los migrantes, los enfermos, los adictos dependientes, los detenidos en las cárceles y nuestros hermanos indígenas.


7. Empeñaremos nuestro esfuerzo para que todos experimentemos un encuentro personal con Jesucristo vivo, que nos lleve a una conversión personal y a un cambio de vida integral, a fin de ser discípulos misioneros. Nos disponemos a emprender una nueva etapa en nuestro caminar pastoral, declarándonos en misión permanente; para ello “Jesús invita a todos a participar en su misión. ¡Que nadie se quede con los brazos cruzados!” (Mensaje Final de Aparecida, 4). Aceptemos con valentía a Cristo, Camino, Verdad y Vida, ya que quien lo hace “tiene garantizada la paz y la felicidad en esta y en la otra vida” (Documento de Aparecida, 246).


8. En nuestra misión, para llevar a cabo la renovación de la Iglesia fijamos la atención sobre los distintos campos de realidad, entre ellos la familia, patrimonio de la humanidad, y los jóvenes, quienes son mayoría en nuestra población y reclaman la fuerza de nuestro testimonio y un lenguaje claro y significativo, que los atraiga y anime en su pertenencia a la Iglesia.


9. Como una responsabilidad permanente de nuestra misión de pastores, expresamos nuestra opción por anunciar el Evangelio que ilumina el valor de la vida humana, la cual debemos cuidar especialmente dentro de las familias, donde nace y se acoge generosa y responsablemente. Tenemos la esperanza de que “los legisladores, gobernantes y profesionales de la salud, conscientes de la dignidad de la vida humana... la defiendan y protejan de los crímenes abominables del aborto y de la eutanasia” (Documento de Aparecida, 436).


10. Debemos trabajar incansablemente con la convicción de que “la presencia de Dios, la amistad con el Hijo de Dios encarnado, la luz de su palabra, son siempre condiciones fundamentales para la presencia y eficiencia de la justicia y del amor en nuestras sociedades” (Discurso Inaugural, 4), y de que la urgente misión evangelizadora debe abrazar con el amor de Dios a todas las personas y de modo especial a los pobres que sufren y se encuentran en necesidades urgentes.


11. Basados en este compromiso, nos hemos solidarizado con nuestros hermanos que han padecido los dramáticos acontecimientos de las inundaciones en Tabasco y Chiapas, quienes necesitan que sigamos respondiendo con prontitud y de manera permanente a sus gritos y peticiones de auxilio. Agradecemos a la pastoral social-caritas por su generosa colaboración.


12. Nos unimos a las esperanzas de todos los Obispos de América Latina y El Caribe. Por ello, esperamos: ser una Iglesia viva, fiel y creíble; mantener con renovado esfuerzo nuestra opción preferencial por los pobres; trabajar con todas las personas de buena voluntad para favorecer la presencia de Dios en la sociedad, y fortalecer con audacia la pastoral de la familia y de la vida.


13. Les invitamos a estar muy atentos a participar en los diversos eventos evangelizadores que ayudan a fortalecer la fe de los creyentes: el Congreso Eucarístico Nacional que se realizará en mayo de 2008 en Morelia; el Congreso Eucarístico Internacional a celebrarse en junio del mismo año en Québec, Canadá, y el VI Encuentro Mundial de las Familias, en enero de 2009 en la ciudad de México, que será un importante acontecimiento y bendición para la Iglesia y la sociedad.


14. Unidos a todo nuestro pueblo creyente y orante, confiamos a Santa María de Guadalupe, primera discípula y misionera al servicio de la vida, los proyectos e impulsos que brotaron de nuestro encuentro, para que llevemos a cabo la misión de la Iglesia, bajo el soplo del nuevo Pentecostés vivido en Aparecida.


Por los Obispos de México,

+ Carlos Aguiar Retes
Obispo de Texcoco
Presidente de la CEM
+ José Leopoldo González González
Obispo Auxiliar de Guadalajara
Secretario General de la CEM
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ZENIT publica el discurso que el sábado dirigió Benedicto XVI al recibir en audiencia a los participantes de la XXII Conferencia Internacional que ha promovido –del 15 al 17 de noviembre-- en el Vaticano el Pontificio Consejo para la Pastoral de los Agentes Sanitarios (o Pastoral de la Salud) sobre el tema «La pastoral en el cuidado de los enfermos ancianos».


Con Cristo «es posible afrontar y superar toda prueba física y espiritual»




Señores cardenales,
venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio,
ilustres señores y señoras:

Me alegra encontraros con ocasión de esta Conferencia Internacional organizada por el Pontificio Consejo para la Pastoral de los Agentes Sanitarios. Dirijo a cada uno mi cordial saludo, en primer lugar al señor cardenal Javier Lozano Barragán, con sentimientos de gratitud por las amables expresiones que me ha expresado en nombre de todos. Junto a él saludo al secretario y a los demás miembros del Pontificio Consejo, a las autorizadas personalidades presentes y a cuantos han participado en este encuentro para reflexionar juntos sobre el tema de la atención pastral a los enfermos ancianos. Se trata de un aspecto hoy central de la pastoral de la salud que, gracias al aumento de la media de edad, interesa a una población cada vez más numerosa, portadora de múltiples necesidades, pero a la vez de indudables recursos humanos y espirituales.

Si es cierto que la vida humana en cada fase es digna del máximo respeto, en algunas vertientes lo es aún más cuando está marcada por la ancianidad y la enfermedad. La ancianidad constituye la última etapa de nuestra peregrinación terrena, que tiene fases distintas, cada una con sus propias luces y sombras. Se cuestiona: ¿tiene aún sentido la existencia de un ser humano que discurre en condiciones muy precarias porque es anciano y está enfermo? ¿Por qué, cuando el desafío de la enfermedad se hace dramático, seguir defendiendo la vida, sin aceptar más bien la eutanasia como una liberación? ¿Es posible vivir la enfermedad como una experiencia humana que hay que asumir con paciencia y valor?

Con estas preguntas debe medirse quién está llamado a acompañar a los ancianos enfermos, especialmente cuando parecen no tener ya posibilidades de curación. La actual mentalidad eficientista tiende con frecuencia a marginar a estos hermanos y hermanas nuestras que sufren, casi como si fueran sólo un «peso» y «un problema» para la sociedad. Quien tiene sentido de la dignidad humana sabe que, en cambio, hay que respetarles y sostenerles mientras afrontan serias dificultades ligadas a su estado. Es incluso justo que se recurra también, cuando es necesario, al empleo de cuidados paliativos, los cuales, aunque no pueden curar, son capaces sin embargo de aliviar los sufrimientos que se derivan de la enfermedad. Siempre, con todo, junto a las indispensables atenciones clínicas, es necesario mostrar una capacidad concreta de amar, porque los enfermos tienen necesidad de compresión, de consuelo y de constante aliento y acompañamiento. Los ancianos, en particular, deben ser ayudados a recorrer de manera consciente y humana el último tramo de la existencia terrena, para prepararse serenamente a la muerte, que –los cristianos lo sabemos— es un tránsito hacia el abrazo del Padre celestial, lleno de ternura y de misericordia.

Desearía añadir que esta necesaria solicitud pastoral hacia los ancianos enfermos no puede dejar de involucrar a las familias. En general es oportuno hacer cuanto sea posible para que sean las propias familias las que acojan y se hagan cargo de ellos con afecto reconocido, de forma que los ancianos enfermos puedan pasar el último período de la vida en su casa y prepararse a la muerte en un clima de calor familiar. También cuando fuera necesario el ingreso en estructuras sanitarias, es importante que no decaiga el vínculo del paciente con sus seres queridos y su propio entorno. Que en los momentos más difíciles, el enfermo, sostenido por la atención pastoral, sea alentado a encontrar la fuerza para afrontar su dura prueba en la oración y con el consuelo de los Sacramentos. Que esté rodeado de hermanos en la fe, dispuestos a escucharle y a compartir sus sentimientos. Es éste, realmente, el verdadero objetivo de la atención «pastoral» de las personas ancianas, especialmente cuando están enfermas, y más todavía si lo están gravemente.

En varias ocasiones, mi venerado predecesor Juan Pablo II, que especialmente durante la enfermedad ofreció un testimonio ejemplar de fe y de valor, exhortó a los científicos y a los médicos a comprometerse en la investigación para prevenir y curar las enfermedades ligadas al envejecimiento, sin ceder jamás a la tentación de recurrir a prácticas de acortamiento de la vida enferma y anciana, prácticas que resultarían ser, de hecho, formas de eutanasia. Que no olviden los científicos, los investigadores, los médicos, los enfermeros, así como los políticos, los administradores y los agentes pastorales que «la tentación de la eutanasia se presenta como uno de los síntomas más alarmantes de la cultura de la muerte que avanza sobre todo en las sociedades del bienestar» (Evangelium vitae, 64). La vida del hombre es don de Dios que todos estamos llamados a custodiar siempre. Tal deber corresponde también a los agentes sanitarios, cuya misión específica es hacerse «ministros de la vida» en todas sus fases, particularmente en aquellas caracterizadas por la fragilidad conectada a la enfermedad. Se necesita un compromiso general para que la vida humana sea respetada no sólo en los hospitales católicos, sino en todo lugar de tratamiento.

Para los cristianos es la fe en Cristo la que ilumina la enfermedad y la condición de la persona anciana, como cualquier otro evento y fase de la existencia. Jesús, muriendo en la cruz, dio al sufrimiento humano un valor y un significado trascendente. Ante el sufrimiento y la enfermedad los creyentes están invitados a no perder la serenidad, porque nada, ni siquiera la muerte, puede separarnos del amor de Cristo. En Él y con Él es posible afrontar y superar toda prueba física y espiritual y, precisamente en el momento de mayor debilidad, experimentar los frutos de la Redención. El Señor resucitado se manifiesta, en cuantos creen en Él, como el viviente que transforma la existencia dando sentido salvífico también a la enfermedad y a la muerte.

Queridos hermanos y hermanas: mientras invoco sobre cada uno de vosotros y sobre vuestro trabajo diario la materna protección de María, Salus infirmorum, y de los santos que emplearon su existencia al servicio de los enfermos, os exhorto a trabajar siempre para difundir el «evangelio de la vida». Con tales sentimientos os imparto de corazón la Bendición Apostólica, extendiéndola gustosamente a vuestros seres queridos, a vuestros colaboradores y particularmente a las personas ancianas enfermas.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit]
Publicado por Desconocido @ 23:35  | Habla el Papa
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Homilía que pronunció el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado de Benedicto XVI, en la celebración eucarística de beatificación de Ceferino Namuncurá, que tuvo lugar el 11 de noviembre en Chimpay, diócesis de Viedma (Argentina).


Queridos hermanos y hermanas:

"En aquel tiempo, lleno de la alegría del Espíritu Santo, Jesús exclamó: "Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra"" (Lc 10, 21).

En esta santa misa que tengo la inmensa alegría de presidir, concelebrando con mis hermanos en el episcopado y con tantos sacerdotes, acompañados de numerosos fieles venidos de diversos lugares de esta nación, doy gracias al Señor por todos los que os habéis congregado aquí, formando una multitud jubilosa, para participar en la beatificación del siervo de Dios Ceferino Namuncurá. A todos os saludo y expreso mi gran afecto con un abrazo de paz.

Hoy, junto con Jesús y con toda su Iglesia, y llenos de la alegría del Espíritu Santo, damos también nosotros gracias al Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque ha revelado a la gente sencilla, y no a los sabios del mundo, los profundos misterios de su vida y de su amor (cf. ib.).

Dios comunica su vida, es decir, la santidad, a los pequeños, a los pobres, a los que tienen sed de justicia, a los que trabajan por la paz, a los perseguidos, a los que se empeñan cada día en vencer el mal a fuerza de bien.

El episodio asombroso de la zarza ardiente, tan importante en la revelación del Antiguo Testamento, nos recuerda que entre la criatura y el Creador hay un abismo de por sí infranqueable. Sin embargo, en Jesucristo —el Hijo de Dios que se hizo pequeño y pobre, y que se anonadó hasta la muerte de cruz— ese abismo ha quedado colmado de tal manera que, quien cree en él, puede participar de la vida misma de Dios.

Hoy celebramos estos prodigios de la gracia en un joven araucano, Ceferino Namuncurá, hijo del "gran cacique de la pampa". El Santo Padre Benedicto XVI, al que expresamos con afecto nuestro agradecimiento, ha querido que este muchacho de diecinueve años sea inscrito en el catálogo de los beatos.

Pero, ¿quién es Ceferino y cuál es el secreto de su santidad?

Como bien sabemos, Ceferino nació en una familia ilustre y generosa de la poderosa tribu de los indios araucanos, en tierras de la Patagonia. La santidad pudo florecer en él porque encontró un terreno fértil y rico en cualidades humanas, propias de su tierra y de su estirpe, cualidades que él asumió y perfeccionó.

Nos agrada ver en el beato Ceferino toda la historia tantas veces dramática de su pueblo. Él resume en su persona los sufrimientos, aspiraciones y anhelos de los mapuches a los que durante los años de su infancia les fue anunciado el Evangelio, y abriéndose ellos al don de la fe.
Alabar hoy al Señor por el beato Ceferino significa recordar y apreciar en lo más hondo las antiguas tradiciones del pueblo mapuche, audaz e indómito, al mismo tiempo que nos ayuda a descubrir la fecundidad del Evangelio, que nunca destruye los valores auténticos que hay en una cultura, sino que los asume, purifica y perfecciona.

La misma vida del nuevo beato es como una "parábola" de esta profunda verdad. Ceferino jamás olvidó que era mapuche. En efecto, su ideal supremo era ser útil a su gente. Ahora bien, su encuentro con las enseñanzas del Evangelio hizo posible que realizara su aspiración fundamental desde una nueva perspectiva: deseó ardientemente llegar a ser salesiano y sacerdote, "para mostrar" a sus hermanos mapuches "el camino hacia el cielo".

Como modelo de vida eligió a santo Domingo Savio. Este alumno predilecto de don Bosco fue proclamado santo por Pío XII en 1954 y, con ello, se canonizaba en cierto modo la "receta simple" de la santidad, que "el padre y maestro de los jóvenes" entregó un día a Domingo. Una receta que más o menos dice así: "Que estés siempre alegre; cumple bien tus deberes de estudio y de piedad; ayuda a tus compañeros".

La alegría ante todo. "Sonríe con los ojos", decían de Ceferino sus compañeros. Era el alma de los recreos, en los que participaba con creatividad y entusiasmo, a veces incluso con ímpetu. Era prestidigitador, lo que le mereció el título de "mago". Organizaba diversas competiciones y enseñaba a sus compañeros la mejor forma de preparar los arcos y las flechas, para adiestrarlos posteriormente en el tiro al blanco.

Don Bosco recomendaba también a Domingo Savio sus deberes de estudio y de piedad. Ya en Italia, en el colegio salesiano de Villa Sora, en Frascati, Ceferino logró en pocos meses ser el segundo de la clase, a pesar de que tuviera alguna dificultad con la lengua italiana. En su expediente académico destaca su óptimo resultado en latín: este era un requisito importante para llegar a ser sacerdote.

La piedad de Ceferino era la típica de los ambientes salesianos, anclada firmemente en los sacramentos, particularmente en la Eucaristía, considerada como "la columna" del sistema pedagógico de don Bosco. Por esto Ceferino desempeñaba con gusto el cargo de sacristán. Durante los meses en que estuvo en Turín se le veía pasar largas horas en el santuario de María Auxiliadora, en íntimo diálogo con Jesús.

En fin, don Bosco recomendaba a Domingo que ayudara a sus compañeros. A este respecto, es impresionante el testimonio de un salesiano, don Iorio. Tres días antes de que muriera Ceferino, don Iorio fue a visitarlo al hospital de los Hermanos de San Juan de Dios, de la isla Tiberina en Roma. Nuestro beato, al que le quedaba poco tiempo de vida, le dijo: "Padre, yo me marcharé dentro de poco, sin embargo le encomiendo a este pobre joven que tiene su cama junto a la mía. Venga con frecuencia a visitarlo... ¡Sufre tanto! De noche casi no duerme, tiene mucha tos...". Ceferino decía esto a pesar de que él mismo se encontraba en una situación mucho peor, ya que, de hecho, no podía dormir nada.

Todos los que entran en la basílica de San Pedro en el Vaticano pueden ver en la parte alta, en la última hornacina de la derecha de la nave central, una gran estatua de san Juan Bosco que señala el altar y la tumba de san Pedro. Junto a él están dos jóvenes, uno tiene facciones europeas y el otro los rasgos típicos de los latinoamericanos. Es evidente la referencia a estos dos jóvenes santos: Domingo Savio y Ceferino Namuncurá. Es la única representación de jóvenes que se encuentra en dicha basílica. Queda así esculpido en mármol, en el centro de la cristiandad, el ejemplo de la santidad juvenil y, al mismo tiempo, queda reflejada la perenne validez de las intuiciones pedagógicas de don Bosco: en un siglo y medio, tanto en la Patagonia como en Italia, y en tantas otras partes del mundo, el sistema educativo de don Bosco ha dado frutos insospechados y ha forjado héroes y santos.

¡Beato Ceferino, nos encomendamos ahora a tu poderosa intercesión: ayúdanos en nuestro camino, para que podamos avanzar también por las sendas de la santidad, fieles a las enseñanzas de don Bosco.

Tú has alcanzado la cumbre de la perfección evangélica cumpliendo bien los deberes cotidianos. Tú nos recuerdas así que la santidad no es algo excepcional, reservada a un grupo de privilegiados: la santidad es la vocación común de todos los bautizados y la meta laboriosa de la vida cristiana ordinaria.

Ayúdanos a comprender que, por encima de todo, una sola cosa es importante: ser santos, como él, el Señor, es santo.

Beato Ceferino, guíanos con tu mirada sonriente y muéstranos el camino del cielo. Acompáñanos a todos al encuentro de tu amigo Jesús. Amén.
Publicado por Desconocido @ 23:29  | Hablan los obispos
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Palabras del Observador permanente de la Santa Sede ante la ONU, el arzobispo Celestino Migliore, quien ha intervenido el 8 de noviembre ante el tercer comité de la 62ª sesión de la asamblea General.

INTERVENCIÓN DE MONSEÑOR CELESTINO MIGLIORE


Señor Presidente,
La Santa Sede expresa profundo aprecio al UNHCR por todos sus esfuerzos al ayudar a 32.9 millones de personas que han sido confiadas a su protección este año. En particular, conozco con satisfacción las iniciativas creativas para las más eficientes operaciones y por un mejor entendimiento de los retos, tales como el Field Protection Reference Group, el diálogo prometedor sobre los retos de protección centrados sobre el nexo asilo-migración y el Acercamiento de Grupo, que ha hecho posible intervenciones más precisas y coherentes en situaciones de emergencia.

Frente a una creciente fatiga y pesimismo que aparece de vez en cuando dentro de la comunidad internacional en el área de la asistencia humanitaria, esta ocasión parece apropiada para recordar que el UNHCR es uno de los instrumentos esenciales con el que el Estado y la comunidad internacional en su totalidad cumple con su compromiso de proteger a aquellos que dejan sus casas por varias razones. Sin embargo tal responsabilidad no puede ser dejada solo al oficio del Alto Comisionado. Además los estados afectados tienen el deber de proteger a esas personas y sostenerlas con firme voluntad política y recursos financieros adecuados. Realizando su parte, los Estados establecen una sólida base sobre la que las operaciones del UNHCR pueden construirse.

Los desafíos son muchos, complejos y desalentadores. Nuestro sentido de humanidad se confronta cada día con noticias de emigrantes y refugiados –generalmente una mezcla de ambos y la mayoría de las veces indocumentados - que procuran cruzar las fronteras en busca de seguridad y de mejores condiciones de vida. En tales intentos, muchas vidas se pierden cada día. No estamos hablando aquí de casos esporádicos. Además, tenemos detrás de nosotros masas de personas en el movimiento por varias causas y con motivaciones diversas: gentes conducidas fuera de sus casas por conflictos armados y persecuciones, gentes huyendo de la pobreza extrema, gentes obligadas a emigrar a causa de la degradación del medio ambiente y desastres naturales.

Se han expresado preocupaciones que la situación de tales personas se alcanza en áreas legales poco definidas, especialmente cuando se mueven por las fronteras de países o regiones con políticas rígidas de migración. Las preocupaciones crecen cuando las dudas surgen mirando a la aplicación de instrumentos de existencia internacional o cuando no existen instrumentos legales de protección. Parece no obstante urgente considerar un esfuerzo internacional coordinado, con una mirada a buscar una mayor claridad en la existencia de instrumentos legales de protección o, si fuera necesario, establecer nuevos.

Sin embargo, a pesar de tales áreas legales poco definidas y con independencia de su situación como refugiados, las personas desplazadas o migrantes indocumentados, su dignidad y sus derechos humanos no pueden ser violados ni ignorados. Su derecho a la vida, a la seguridad personal, a la libertad de conciencia y de religión, a la no discriminación, especialmente de aquellos más vulnerables como los niños, viene antes que cualquier consideración legal o política. Mi delegación por tanto pide a todos los países y regiones comprometidas a emplear todas aquellas medidas que sean aptas para asegurar que los derechos humanos de esos pueblos en tales situaciones precarias sean adecuadamente protegidos y su dignidad humana respetada.

Señor Presidente,

Más concretamente, estamos angustiados por las condiciones penosas de aquellos que huyen debido a los conflictos duraderos en la República Democrática del Congo, en el Chad, en Darfur, en Afganistán y en otras numerosas regiones, entre las que el Oriente Medio destaca con sus muchos problemas.

En particular, la Santa Sede desearía una vez más llamar la atención de la comunidad internacional al sufrimiento de los refugiados iraquíes y personas desplazadas, que huyen de ataques in discriminados, desde actos sectarios y violentos basados en convicciones políticas y religiosas y sobre la afiliación a grupos sociales específicos. Este ha sido el más rápido y masivo desplazamiento en los últimos años.
La Santa Sede desea expresas aprecio a los países vecinos de Irak que continúan soportando las cargas al acoger millones de personas. La comunidad internacional debe sostener a esos países y el UNHCR en su trabajo de asegurar que los refugiados iraquíes y personas desplazadas no se sientan abandonadas y reciban alojamiento digno.

El Papa Benedicto XVI y muchas instituciones católicas han pedido repetidamente medias urgentes necesarias para garantizar protección y una asistencia a tales personas, mientras buscan que las condiciones mejoren en sus países para permitir su retorno.

Señor Presidente,
Estos grandes retos humanitarios sólo se pueden afrontar responsablemente a través de una colaboración factual entre estados, organizaciones internacionales, organizaciones no gubernamentales y sociedad civil. Tal colaboración , conducida por confianza recíproca y solidaridad, puede verdaderamente generar respuestas coherentes y concretas al grito de ayuda de aquellos con necesidad de protección internacional

Gracias, Señor Presidente.
Publicado por Desconocido @ 23:13  | Noticias de religión
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Homilía para las exequias de una persona muy creyente.

No os aflijáis: Yo soy la Vida


Lecturas:

1Ts 4, 12 -17
Jn. 11,32 – 45

La Palabra de Dios siempre motiva en nosotros alguna reflexión. Hay un tema que instintivamente tratamos de rehuir. Es el tema de la muerte. La vida nos mantiene en una preocupación continua y según sea en invierno o en verano estamos ocupados en nuestros quehaceres. Es la rutina de la casa, la rutina del trabajo, de la vecindad o la preocupación de hoy o del mañana, la inquietud del futuro sea para nosotros o para nuestros seres queridos.

En una palabra: vivimos totalmente preocupados por la multiplicidad de ocupaciones que nos atañen dependiendo de nuestra responsabilidad.

Y lógicamente este tema de la muerte lo tenemos orillado, un poco ladeado. Y cuando llega el fallecimiento de un familiar o una persona amiga, nos movilizamos para expresar desde la oración, la fe en el Mas Allá, como lo estamos haciendo ahora.

El hecho de que Dios haya llamado a nuestro/a hermano/a N. nos habla de que estamos en un camino, más o menos largo. Y ese camino nos lleva a una Meta. Y esto nos ha de llevar a preguntarnos cómo tenemos que vivir para llegar a esa meta, qué pasos hemos de dar para alcanzar ese objetivo.

Ante todo tiene que funcionar en nuestra vida el sentido de la fe. Por eso el Apóstol San Pablo dice bien claramente: " No os aflijáis como aquellos que no tienen ni fe ni esperanza". O sea, nos considera sabedores de cuál es la suerte de los difuntos. Dios nos llamará. Y esa fe se fundamenta en que Cristo ha muerto y ha resucitado. Vino a salvarnos. Murió y resucitó y nos ha garantizado a nosotros llegar a esa Meta, a ese destino, en condiciones favorables y sobre todo garantiza nuestra Resurrección. Esa es nuestra Fe y nuestra Esperanza.

En el Evangelio hemos escuchado aquella situación que le plantea Marta a Jesús por la muerte de su hermano Lázaro. Cristo le lleva a una conclusión clara, válida también para nosotros, cuando dice. "Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mi aunque haya muerto vivirá y el que está vivo y cree en mí no morirá para siempre". Y provoca en ella una actitud de fe: "Si, Señor, yo creo que Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios".
Y nosotros tenemos que vivir también con este convencimiento. Hemos sido llamados por el Bautismo a la fe cristiana. También nosotros hemos de proclamar: "Sí, Señor, yo creo en ti. Tú has dado la vida por mí". Y también voy caminando hacia un objetivo, hacia una Meta. Si es que me he trazado ese objetivo claro, iluminado por la fe y confianza en Dios, que nos va a dar sus promesas. Aquello que esperamos al final de nuestra vida, aquello que deseamos y esperamos para los de-más, aquello que a través de nuestra oración le manifestamos a Dios.

La fe nos dice que nuestra relación con Dios y la esperanza que motiva nuestro quehacer cristiano es relación con Dios y proyección a la vida, en la solidaridad, en la familia, en el trabajo, en la atención a los pobres... La fe cristiana nos motiva. Así la han asumido los que nos han precedido en la fe. Así la hemos de asumir nosotros para vivir la fe y la esperanza.

También nosotros esperamos alcanzar del Señor ese final feliz. Eso es lo que pedimos hoy para nuestro hermano N. El Señor que le ha llamado a su Gloria, le conceda esa plenitud de vida en los Cielos. Y a los familiares que les dé serenidad en el espíritu, paz en el Señor. En El creemos. En El esperamos. Y por eso como nos dice San Pablo En El nos movemos y existimos, sabiendo lo que esperamos " la aparición gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo.
Publicado por Desconocido @ 22:15  | Homilías
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domingo, 18 de noviembre de 2007
ZENITPublicamos la intervención de Benedicto XVI antes y después de rezar la oración mariana del Ángelus junto a varios miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro en el Vaticano, el domingo 18 de Noviembre de 2007.

¡Queridos hermanos y hermanas!

En la página evangélica del hoy, San Lucas vuelve a proponer a nuestra reflexión la visión bíblica de la historia y refiere las palabras de Jesús que invitan a los discípulos a no tener miedo, sino a afrontar dificultades, incomprensiones y hasta persecuciones con confianza, perseverando en la fe en Él. «Cuando oigáis hablar de guerras y revoluciones –dice el Señor--, no os aterréis; porque es necesario que sucedan primero estas cosas, pero el fin no es inmediato» (Lc 21,9). Consciente de esta advertencia, desde el inicio la Iglesia vive en la espera orante del retorno de su Señor, escrutando los signos de los tiempos y poniendo en guardia a los fieles de recurrentes mesianismos, que de vez en vez anuncian como inminente el fin del mundo. En realidad, la historia debe seguir su curso, que comporta también dramas humanos y calamidades naturales. En ella se desarrolla el proyecto de salvación al que Cristo ha dado ya cumplimiento en su encarnación, muerte y resurrección. Este misterio la Iglesia sigue anunciando y poniendo por obra con la predicación, con la celebración de los sacramentos y el testimonio de la caridad.

Queridos hermanos y hermanas: acojamos la invitación de Cristo de afrontar los sucesos diarios confiando en su amor providente. No temamos por el futuro, incluso cuando nos pueda parecer de tintes sombríos, porque el Dios de Jesucristo, que asumió la historia para abrirla a su cumplimiento trascendente, es su alfa y omega, el principio y el fin (v. Ap 1,8). Él nos garantiza que en cada pequeño pero genuino acto de amor está todo el sentido del universo, y que quien no duda en perder la propia vida por Él, la reencontrará en plenitud (v. Mt 16,25).

A tener viva tal perspectiva nos invitan, con singular eficacia, las personas consagradas, que han puesto sin reservas sus vidas al servicio del Reino de Dios. Entre éstas desearía recordar particularmente a las llamadas a la contemplación en los monasterios de clausura. A ellas la Iglesia dedica una Jornada especial el miércoles próximo, 21 de noviembre, memoria de la presentación de la Virgen María en el Templo. Mucho debemos a estas personas que viven de lo que la Providencia les procura mediante la generosidad de los fieles. El monasterio, «como oasis espiritual, indica al mundo de hoy lo más importante, más aún, al final la única cosa decisiva: existe una razón última por la que vale la pena vivir, que es Dios y su amor inescrutable» (Heiligenkreuz, 9 de septiembre de 2007). La fe que opera en la caridad es el verdadero antídoto contra la mentalidad nihilista, que en nuestra época cada vez va extendiendo más su influencia en el mundo.

Nos acompaña en la peregrinación terrena María, Madre del Verbo encarnado. A Ella le pedimos que sostenga el testimonio de todos los cristianos, para que se apoye siempre sobre una fe sólida y perseverante.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit. Después de rezar el Ángelus, el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español dijo:]

Saludo a los peregrinos de lengua española que han participado en esta oración mariana. Invito a todos a imitar a María en su disponibilidad para acoger la palabra y la voluntad del Señor, siendo así templos vivos de su presencia entre los hombres y testigos de su amor. ¡Feliz domingo!

[© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por Desconocido @ 23:59  | Habla el Papa
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Discurso que el Papa dirigió al nuevo Embajador de Indonesia ante la Santa Sede, S. E. el Señor Suprapto Martosetomo, con ocasión de la presentación de las Cartas Credenciales, el 12 de noviembre de 2007.


Excelencia

Me alegro de darle la bienvenida al Vaticano al presentar la Cartas por las que Usted se acredita como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la República de Indonesia ante la Santa Sede. Le doy las gracias muy cordialmente por los saludos que me ha traído del Gobierno y del pueblo Indonesio, y le pido por favor trasmitir mis propios saludos al Presidente Susilo Bambang Yudhoyono, juntamente con la seguridad de mis oraciones por la paz y prosperidad de la nación y sus ciudadanos.
Su Excelencia ha hablado del compromiso de Indonesia de llevar a cabo políticas encaminadas a avanzar en los nobles fines de la democracia y la armonía social consagradas en la Constitución y expresadas elocuentemente en la filosofía nacional de Pancasila. Esta determinación, que pide sacrificio, esfuerzos decididos para discernir y promover el bien común, y la cooperación de todos los grupos políticos y sociales, es indispensable para vencer las fuerzas de polarización y conflicto, llevando hacia delante la renovación de la vida económica y consolidando un justo orden democrático en el respeto pleno por los derechos de cada individuo y comunidad.
Ciertamente en el presente una de las amenazas graves para el ideal querido de Indonesia de la unidad nacional es el fenómeno del terrorismo internacional. Aprecio profundamente su reafirmación de la posición del Gobierno de condenar la violencia terrorista, bajo cualquier pretexto que ocurra, como una ofensa criminal que, por su desprecio de la vida humana y libertad, mina los verdaderos fundamentos de la sociedad. Este es particularmente el caso cuando el Santo nombre de Dios se invoca como una justificación para tales actos. La Iglesia a todos los niveles, en fidelidad a la enseñanza de su Maestro, inequívocamente condena la manipulación de la religión con fines políticos, mientras urge la aplicación de la ley internacional humanitaria en todo aspecto de la lucha contra el terrorismo ( cf. Mensaje para el Día de la Paz de 2007, 14)

Indonesia, como país de muchas religiones con la población más grande de musulmanes que cualquier nación en el mundo, juega un papel importante y positivo en favorecer la cooperación interreligiosa, ya sea dentro de sus límites ya en la comunidad internacional. El diálogo, respecto a las convicciones de los otros, y la colaboración al servicio de la paz son los medios más seguros para proteger la concordia social. Estos están entre los más nobles fines que pueden llevar juntamente los hombres y mujeres de buena voluntad, y, en particular, todos aquellos que adoran al único Dios que es el Creador y el Señor caritativo de toda la familia humana. Un desarrollo prometedor en este aspecto se representa por las instancias crecientes de cooperación entre cristianos y musulmanes en Indonesia, encaminados particularmente en la prevención de conflictos étnicos y religiosos en las más agitadas áreas.

Aunque los católicos de Indonesia son una pequeña minoría, desean participar plenamente en la vida de la nación, “para contribuir al progreso material y espiritual de la sociedad, y para ser fuentes de cohesión y armonía” (cf. Carta al Cuerpo Diplomático Acreditado en la Santa Seda, 8 de Enero 2007). A través de su red de instituciones educacionales y de asistencia sanitaria, buscan ofrecer un servicio significativo a sus hermanos y hermanas, sin importar la religión, e inculcar los valores éticos fundamentales por un auténtico progreso cívico y coexistencia pacífica. A pesar de que su derecho al libre ejercicio de su religión en completa igualdad con sus conciudadanos es garantizado por la constitución nacional, la protección de este derecho humano fundamental pide una vigilancia constante por parte de todos. En este aspecto me fijo que Indonesia ha accedido recientemente a la Alianza Internacional de los Derechos Civiles y políticos, y estoy seguro que esta voluntad ayuda a consolidar más la libertad y a legitimar la autonomía de los cristianos individuales y de sus instituciones.

Como Indonesia ahora pertenece como un miembro no permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprovecho la ocasión presente para expresar mi confianza que los principios que inspiran sus propias políticas nacionales de pacificación, diálogo y tolerancia capacitarán a Indonesia a hacer una contribución fructuosa a la solución de los conflictos globales y a la promoción de la paz basada en la solidaridad y acuerdo internacionales por el desarrollo integral de los individuos y de los pueblos.

Excelencia, al asumir Usted la misión de representar la República de Indonesia en la Santa Sede, por favor acepte mis buenos deseos personales por el éxito de su importante trabajo. Esté seguro que puede siempre contar con las oficinas de la Santa Sede para ayudarle y apoyarle en la realización de sus altas responsabilidades. Para Usted y su familia, y para todo el querido pueblo Indonesio, invoco cordialmente las abundantes bendiciones del Dios Todopoderoso.

(Traducción particular no oficial desde el inglés)

Publicado por Desconocido @ 23:20  | Habla el Papa
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Discurso que dirigió el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, en el encuentro que mantuvo en Buenos Aires con los obispos de Argentina el 9 de noviembre de 2007.

Queridos hermanos en el episcopado:

Doy gracias al Señor que me ofrece la posibilidad de reunirme hoy con los pastores del pueblo de Dios que vive y trabaja en la nación argentina. A cada uno de ustedes manifiesto mis más sinceros sentimientos de fraternidad. Al encontrarme en días pasados con el Santo Padre para informarle de este viaje, me encargó que les transmitiera a ustedes su afectuoso saludo y su cercanía espiritual, así como a las comunidades diocesanas que presiden en la caridad. Él conoce bien la situación de la Iglesia en Argentina y les anima a continuar con entusiasmo en su misión al servicio del Evangelio, esforzándose por ser guías firmes y padres solícitos de la grey confiada a sus cuidados pastorales, custodiando la sana doctrina y promoviendo incansablemente obras de justicia y caridad. Su Santidad les apoya siempre, les acompaña con la oración y les recuerda especialmente en la celebración cotidiana de la santa misa.

Con la celebración de la V Conferencia general del Episcopado latinoamericano y del Caribe en Aparecida, los obispos han querido dar un renovado impulso a la nueva evangelización en las Iglesias locales de esta parte del mundo. Se trata, ciertamente, de un gran desafío pastoral, que llama a todo bautizado a dar un testimonio coherente de la propia fe, así como de su pertenencia gozosa al pueblo de Dios, sintiéndose verdaderos discípulos y misioneros de Jesucristo, camino, verdad y vida. Esto presupone, como condición indispensable, una permanente conversión interior a Cristo, un encuentro personal y comunitario con él, único Redentor nuestro. Que Cristo, sólo Cristo, sea, pues, el corazón y el centro de la tan deseada y auténtica renovación pastoral y misionera de la Iglesia en Latinoamérica.

Ante los muchos desafíos que el mundo actual presenta a la acción evangelizadora, hemos de volver a reafirmar nuestra humilde convicción de que la Iglesia, tanto hoy como hace dos mil años, puede ofrecer a los hombres el pan de la salvación. Sólo la Iglesia es portadora de este proyecto amoroso, que no es simplemente humano. La Iglesia anuncia y ofrece a Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre, Redentor del hombre y de todo el hombre. Y esto interpela de un modo particular a todos nosotros, obispos de la Iglesia católica, ya que "nuestro cometido es ser para cada persona, de manera eminente y visible, un signo vivo de Jesucristo, maestro, sacerdote y pastor" (cf. Lumen gentium, 21).

En este sentido, resulta oportuno recordar que la oración, que es fundamental en la vida de todo cristiano, con mayor motivo lo ha de ser en la vida y el ministerio de todo obispo. Así lo recordaba el Papa Benedicto XVI en su discurso a los obispos nombrados en el último año: "Hoy, en el ministerio de un obispo, los aspectos organizativos son absorbentes; los compromisos, múltiples; las necesidades, numerosas; pero en la vida de un sucesor de los Apóstoles el primer lugar debe estar reservado para Dios. Especialmente de este modo ayudamos a nuestros fieles" (Discurso, 22 de septiembre de 2007: L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 28 de septiembre de 2007, p. 5).

Además, es muy elocuente que el Santo Padre, tomando el nombre de Benedicto, haya querido proponer a los hombres, en el plano de la fe, la primacía de Dios sobre la acción: ora et labora. La convicción del Papa es firme: los grandes problemas que afligen al mundo y a la Iglesia no se superarán transformando a los cristianos en activistas, sino en discípulos de oración. Es cierto que, a los cristianos, como a los demás ciudadanos, se les ha de pedir dedicación política, competencia profesional, promover la solidaridad y la libertad, los derechos y la justicia. Pero lo propio de los cristianos es la oración al Dios vivo.

Sin embargo, rezar, según el Santo Padre, no consiste sólo en repetir fórmulas a un Dios que resuelve todos los problemas, sino ante todo en una experiencia de vida que transforma, mejora la capacidad de amar y deja entrever el camino hacia la felicidad interior. Como ha repetido en distintas ocasiones, Benedicto XVI insiste en que, antes de cualquier programa de acción, debe estar la adoración, que nos hace libres de verdad e ilumina nuestra actuación.

Queridos hermanos, que su compromiso sea siempre el de dar nuevo vigor a la comunión eclesial y conservarla, en primer lugar, entre ustedes mismos y también entre sus comunidades diocesanas. En algunos casos, esto exigirá de nosotros, pastores, ánimo, decisión y firmeza; otras veces será necesario recurrir a la paciencia y a la comprensión; siempre tenemos que revestirnos de mansedumbre, de caridad y de prudencia. Sobre todo, tenemos que estar unidos a Cristo y aprender de él, el buen Pastor, a ser buenos pastores del rebaño que se nos ha confiado.

Merece la pena subrayar la particular atención que cada obispo ha de reservar a sus sacerdotes. Puesto que son los más estrechos colaboradores del ministerio episcopal y participan en el único sacerdocio de Cristo, el Papa Juan Pablo II decía: "El obispo ha de tratar de comportarse siempre con sus sacerdotes como padre y hermano que los quiere, escucha, acoge, corrige, conforta, pide su colaboración y hace todo lo posible por su bienestar humano, espiritual, ministerial y económico" (Pastores gregis, 47). En este sentido se expresa también Su Santidad Benedicto XVI en el discurso antes mencionado: "En vuestra oración, queridos hermanos, deben ocupar un lugar particular vuestros sacerdotes, para que perseveren siempre en su vocación y sean fieles a la misión presbiteral que se les ha encomendado. Para todo sacerdote es muy edificante saber que el obispo, del que ha recibido el don del sacerdocio o que, en cualquier caso, es su padre y su amigo, lo tiene presente en la oración, con afecto, y que está siempre dispuesto a acogerlo, escucharlo, sostenerlo y animarlo" (22 de septiembre de 2007).

La Iglesia en Argentina, por lo que he podido conocer, es muy activa en su compromiso de anunciar el Evangelio y en la catequesis, realizando un gran esfuerzo en la formación permanente del clero y demás agentes de pastoral. La formación, que incluye en primer lugar una educación para la oración personal y litúrgica, es hoy particularmente necesaria para hacer que los cristianos estén preparados para responder, de modo maduro y consciente, a los desafíos del mundo actual. Es necesario, por tanto, una acción catequética y una educación cristiana que forme un laicado sólido y convencido. Hace falta, además, que la Iglesia no sea percibida como una simple organización humanitaria, sino en su realidad más auténtica, como familia de Dios animada por el amor de Cristo, cuyo objetivo es hacer llegar a cada hombre y mujer el mensaje íntegro de la salvación. Las obras de promoción humana, que se realizan con gran generosidad, serán entonces el testimonio visible del amor de Cristo, que quiere que todos los hombres lleguen al conocimiento de la verdad y experimenten la fuerza renovadora de su Espíritu.

A medida que se conoce más a Cristo, se acrecienta el deseo de alimentarse de su Cuerpo y de su Sangre. A este propósito, el concilio Vaticano II afirma que el sacrificio eucarístico es "fuente y cima de toda la vida cristiana" (Lumen gentium, 11). Toda comunidad cristiana crece alrededor de la Eucaristía y experimenta su acción eficaz y santificadora, especialmente cuando se reúne en el día del Señor, el domingo. Parece oportuno subrayar aquí que, desde los primeros tiempos de la Iglesia, los pastores han recordado continuamente a los fieles la importancia de santificar el día del Señor, así como la necesidad de participar en la asamblea litúrgica.

Es muy importante a este respecto el cuidado de los sacerdotes en fomentar una celebración litúrgica digna y piadosa, así como el esfuerzo por desarrollar una profunda y extensa catequesis entre los fieles, que les lleve a participar con más plenitud en los sagrados misterios. Para que la celebración eucarística dominical sea más fructuosa es necesario también el acercamiento y la familiaridad cada vez más profunda con la palabra de Dios, la cual constituye una parte esencial de la celebración.

La Iglesia es una gran familia a la que Jesús nos convoca y en la que nos inserta. Él nos llama a participar en su misión mediante una riqueza de ministerios. El encuentro con Cristo en la Eucaristía despierta en el cristiano un fuerte deseo de anunciar el Evangelio y testimoniarlo en la sociedad, para hacerla más humana y solidaria. De la Eucaristía ha brotado a lo largo de los siglos una inmensa riqueza de caridad, de generosidad para compartir las dificultades de los demás, de amor para trabajar por un mundo más justo, pacífico y fraterno.

Además, el misterio de Cristo que la Iglesia proclama, celebra y vive, se hace visible de un modo privilegiado allí donde una comunidad concreta tiende a la santidad. Como gusta repetir el Papa Benedicto XVI, ser santos es, en el fondo, ser amigos fieles y verdaderos de Cristo, reconocerlo y amarlo de modo concreto en los hermanos. Cada comunidad debería reflejar esta luz de santidad y alegría.

Pienso en estos momentos en la parroquia, ese conjunto de bautizados que, como un pequeño cosmos, reúne a todos los miembros de la Iglesia: sacerdotes, religiosos y fieles laicos, cada uno según su propia vocación. Es en las familias cristianas, en las cuales se vive y se transmite la fe a los hijos, donde nacen y maduran las vocaciones al servicio del reino de Dios.

Por eso es tan importante que las comunidades parroquiales sean espacios visibles de concordia, escuelas de oración, espejos de caridad y manantiales de esperanza, de modo que todos sus miembros experimenten el gozo de sentirse amados por el Señor y por sus hermanos, y sientan también la necesidad de transmitir a quienes les rodean la plenitud de felicidad que da el ser discípulos de Cristo. En este sentido, sé que ustedes están muy impulsados a compartir, sobre todo con los jóvenes, esta riqueza que proviene del Evangelio, y también su solicitud por la pastoral vocacional y el acompañamiento formativo y espiritual de los candidatos al sacerdocio y a la vida consagrada.

Queridos hermanos, deseo agradecer, por último, todas sus atenciones, de modo particular las palabras que el presidente de la Conferencia episcopal me ha dirigido, en nombre de todos, al principio de este encuentro, y que me han ofrecido la ocasión para compartir estas reflexiones. Asimismo, he querido hacerme intérprete de la constante solicitud del Santo Padre por las diversas comunidades eclesiales de América Latina. En su nombre les animo a caminar con la confianza puesta en Dios, fieles a su misión de enseñar al pueblo fiel con la palabra y con el ejemplo de vida.

Que la Virgen María, a la que el pueblo argentino se dirige con filial devoción invocándola con muchas y bellas advocaciones, nos sostenga y guíe en nuestro ministerio pastoral. Sobre todos imploro la especial intercesión de santo Toribio de Mogrovejo, patrono del Episcopado latinoamericano. Por mi parte, les tengo presentes en la oración y, con gran afecto, les renuevo los sentimientos de mi fraterna estima en Cristo.
Publicado por Desconocido @ 19:44  | Hablan los obispos
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Se ha recibido en la parroquia comunicación del delegado de Caritas Arciprestal comunicando la distinción que le ha hecho el CIT de Icod de los Vinos.

Caritas
Arciprestal de
load de los Vinos


CIRCULAR


922 122 401 922 122 401
caritasdcod@,hotrnail.com
Plaza de la Candelaria, s/n, Icod de los Vinos
Icod de los Vinos,

12 de noviembre de 2007

Por medio de la presente se les comunica a Cáritas Diocesana y parroquiales del Arciprestazgo de Icod que la Junta Directiva del centro de Iniciativas y Turismo ha acordado conceder la CEPA DE HONOR 2007 a Cáritas Arciprestal de Icod de los Vinos.

Dicho acto tendrá lugar el próximo 24 de noviembre a las 20:00 horas en la Sociedad Centro Icod d a~od de los Vinos, por lo que esperamos contar con la presencia de todos, a qG~e se nos concede por nuestra labor conjunta.
Atentamente
Publicado por Desconocido @ 19:35  | Noticias arciprestales
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Comentario a las lecturas del domingo 33 del tiempo ordinario - C publicado en DIARIO DE AVISOS del domingo 18 de Noviembre de 2007 bajo el epigrafe "el domingo, fiesta de los cristianos".

Perseverar
es la clave


DANIEL PADILLA


Si no fuera una irreverencia, te diría, Señor, que eres un "aguafiestas". Para muestra, el botón del evangelio de hoy.

Estaban tus seguidores, quizá en un atardecer rojizo y otoñal, y tú les sacas de su éxtasis con un inesperado jarro de agua fría: "De todo eso no quedará piedra sobre piedra".

Yo ya sé que un buen médico debe avisar a sus pacientes de la gravedad de sus males y del riesgo de una operación. Yo ya sé que un buen profesor, al comenzar el curso, debe señalar las posibles dificultades de su asignatura. Pero, ¡caramba!, Tú... te pasas. Bien está que nos recuerdes que "no tenemos aquí ciudad permanente, sino que andamos buscando la del futuro". Bien está aquel interrogante que nos lanzaste: "¿De qué te sirve ganar el mundo, si pierdes tu alma?". Pero, para subrayarnos la "transitoriedad de esta vida", ¿no podías haber dicho simplemente: "Bella es esta ciudad de Jerusalén con su templo; pero más bella es la Jerusalén celestial?". Pues, no. Tú vas y, en frases breves y cortantes, lo sueltas todo: "Que nadie os engañe, ya vendrán usando mi nombre. Habrá
guerras y revoluciones. Se alzará pueblo contra pueblo. Terremotos, Epidemias, Hambres, Espantos, Signos en el
cielo. Les echarán mano. Irán a los tribunales. Hasta sus padres les traicionarán". Así, sin circunloquios. Sin
paños calientes. ¡Te llamaban "maestro", sí. Y de verdad lo eras! Pero tus métodos pedagógicos, Señor, me resultan muy "sorprendentes".

Y, sin embargo, hay una línea, la última de tu discurso, que creo es la clave de todo: "Con vuestra perseverancia, salvarán vuestras almas". Diagnosticabas con crudeza, sí, la enfermedad. Pero ofrecías con limpieza la medicina:
"La perseverancia". La perseverancia será el secreto de tus seguidores. Ya, en otra ocasión, habías dicho: "Quien po-
ne su mano en el arado y vuelve la vista para atrás, no es digno de ser discípulo mío". Esa es la máxima que ofre-
ces al cristiano. Tú no quieres a tu lado fichajes "de un día", amigos de un momento, fuegos de artificio. Tú eres partidario de planificar bien el camino, de estudiarlo, y de caminar luego, a lo seguro. Para que nadie pueda decirnos: "Este hombre empezó a construir, pero no supo terminar". Tú no quieres que hagamos "muchas" cosas, sino que hagamos quizá una sola, pero con "mucha garra".

Ese es justamente nuestro gran fallo. Comenzamos cada año nuestra aventura cristiana a buen ritmo, con fuerte pedaleo, pero pronto nos vamos descolgando del pelotón de cabeza, como en las "vueltas ciclistas". Nos lanzamos al matrimonio, por ejemplo, con toda la belleza y la rotundidad de las palabras litúrgicas: "Te aceptaré en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad". Pero a la primera contrariedad, buscamos el portillo de la anulación o del divorcio. Y así, siempre. Somos una atolondrada manada de "iniciadores de todo" que, a la menor dificultad, nos convertimos en "continuadores de nada".

Quizá por eso Tú nos hablaste tan claro. Es como si nos dijeras: "No se entusiasmen demasiado ante lo bello y fácil. Prepárense, más bien, para lo duro y dificil".

Mucho me temo, Señor, que con todos mis días vividos, sólo vaya consiguiendo ofrecerte una pobre "sinfonía inacabada".
Publicado por Desconocido @ 19:31  | Artículos de interés
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18 Noviembre (ACI).- Ante de miles de feligreses reunidos en la Plaza de San Pedro para el rezo del Ángelus Dominical, el Papa Benedicto XVI rechazó los “recurrentes mesianismos” que una y otra vez anuncian como inminente el fin del mundo y explicó que “la historia sigue su curso, y comporta también dramas humanos y calamidades naturales”.

Al reflexionar sobre la lectura del evangelio de este Domingo, el Santo Padre recordó que, desde su inicio, la Iglesia “vive en la atención orante de su Señor, escrutando los signos de los tiempos y manteniendo en guardia a los fieles de los recurrentes mesianismos, que de cuando en cuando anuncian como inminente el fin del mundo”.

"En realidad, –precisó el Pontífice– la historia tiene que seguir su curso, que comporta también dramas humanos y calamidades naturales. En ella se desarrolla un diseño de salvación a la cual Cristo ya ha dado cumplimiento en su encarnación, muerte y resurrección. Este misterio la Iglesia continúa anunciándolo y actuándolo con la predicación, con la celebración de los sacramentos y el testimonio de la caridad”.

Ante estos episodios, “no temamos el porvenir”, dijo el Papa, quien instó a los feligreses a acoger “la invitación de Cristo de enfrentar los eventos cotidianos fiándose de su amor”.

Antídoto contra el nihilismo: fe y caridad

Finalmente, Benedicto XVI resaltó el ejemplo de caridad de las personas consagradas, especialmente a los que “se han retirado en contemplación en los monasterios de clausura” y a quienes la Iglesia dedica una Jornada especial el próximo 21 de noviembre.

Los monasterios, señaló, son “oasis espirituales” que indican que Dios y su amor inescrutable son la última razón por la cual vale la pena vivir.

“La fe que opera en la caridad es el verdadero antídoto contra la mentalidad nihilista, que en nuestra época va siempre extendiendo más su influjo en el mundo”, resaltó.
Publicado por Desconocido @ 19:06  | Noticias internacionales
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La CEE he editado un DOSSIER informativo con motivo de la Campaña de Comunicación para el sostenimiento económico de la Iglesia Española en el que se encuentra el siguiente capítulo:

EL SOSTENIMIENTO DE LA IGLESIA CATÓLICA EN ESPAÑA


La colaboración del Estado: principales hitos en la financiación de la Iglesia 1979: Acuerdo entre el Estado Español y la Santa Sede sobre Asuntos Económicos según el cual “el Estado se compromete a colaborar con la Iglesia Católica en la consecución de su adecuado sostenimiento económico, con respeto absoluto del principio de libertad religiosa” (reflejada en la Constitución de 1978). Se establece una única cantidad para el sostenimiento de la Iglesia y se fija un periodo de tres años para implantar un sistema de asignación tributaria (serán los contribuyentes
quienes determinen si desean que una parte de sus impuestos se destine a la Iglesia)

1988: Primer ejercicio que se aplica la asignación tributaria. Se establece que el porcentaje de los impuestos que se destinará a la Iglesia será 0,5239% y, como
alternativa, se ofrece a los contribuyentes la casilla de “otros fines de interés social”. Se fija un nuevo periodo transitorio de tres años en el que la asignación tributaria
sustituirá progresivamente a la aportación del Estado. Y se señala que este sistema tiene que aportar a la Iglesia recursos de cuantía similar, por lo que la dotación a la
Iglesia tendrá un complemento anual con cargo a los Presupuestos.

2000: Se establece la compatibilidad entre la asignación en la declaración de IRPF
a favor de la Iglesia y la destinada a otros fines sociales. Los contribuyentes pueden marcar ambas opciones, sin que disminuya la cantidad dedicada a las diferentes partidas.
2002: Se publica la Ley de Mecenazgo que equipara, a efectos fiscales, a la Iglesia con el resto del sector no lucrativo del país (fundaciones, ONG, etc.)

2006: El Gobierno y la Iglesia acuerdan un nuevo modelo de financiación que elimina la dotación directa del Estado a la Iglesia, aumenta la asignación del IRPF del 0,5239% al 0,7% y elimina la exención del IVA.

2007: Entrada en vigor del nuevo modelo de financiación.

2008: Primera campaña de la Renta (correspondiente al ejercicio 2007) en que se elimina la dotación directa del Estado y se asigna a la Iglesia el 0,7% del IRPF de
quienes marquen la casilla de la Iglesia.

El nuevo sistema de asignación tributaria a favor de la Iglesia Durante el mes de diciembre de 2006, la Nunciatura Apostólica (representante de la Santa Sede en España) y el Ministerio de Asuntos Exteriores acuerdan la reforma
del sistema de asignación tributaria y la adaptación del régimen de IVA de la Iglesia a los requerimientos de la Comisión Europea.

La Ley de presupuestos de 2007 incluye el desarrollo de dicho sistema, que se resume en los siguientes puntos:

o Elevación, con carácter indefinido, del porcentaje de asignación tributaria que
pasa del 0,5239 al 0,7%. No se establece un periodo concreto de vigencia del sistema para evitar que cada año tenga que regularse el porcentaje, que será del 0,7% salvo que se establezca lo contrario.

o Para su sostenimiento, la Iglesia percibirá únicamente, la cantidad que resulte de la asignación tributaria. Desaparece el complemento presupuestario, es decir, la Iglesia deja de recibir cantidades con cargo a los presupuestos Generales del Estado para su sostenimiento básico.

o La primera declaración en la que los contribuyentes podrán asignar el 0,7% se realizará en 2008.

o El importe a cuenta a recibir durante el año 2007 se eleva en un 4%, con relación a 2006. Se pacta este pequeño incremento de los pagos a cuenta con criterios de prudencia.

o El dinero recibido a cuenta en 2007 se liquidará en un sentido u otro antes del 30 noviembre del 2008, cuando se tengan los datos de la declaración efectuada meses antes.

o Se elevan a definitivas las cantidades recibidas en 2006.

o Hay un compromiso de mejora de la memoria justificativa que entrega la Iglesia cada año. Se aportará una información más sencilla y útil sobre el destino de los fondos obtenidos por la asignación tributaria.

o Se renuncia a la exención por IVA en la adquisición de bienes inmuebles y en la adquisición de objetos destinados al culto.

Principales cambios en el sistema de financiación de la Iglesia Católica, tras el acuerdo de 2006

Antes del acuerdo:

o El Estado realizaba aportaciones a la Iglesia con cargo a los Presupuestos Generales.

o Los ingresos obtenidos a través de la X en la declaración de IRPF eran del 0,5239% de la cuota integra de los contribuyentes que expresamente marcaban la casilla de la Iglesia Católica.

o La Iglesia estaba exenta de pagar el IVA en la adquisición de bienes inmuebles y de objetos destinados al culto.

Con el nuevo modelo de financiación:

o Se eliminan las aportaciones directas del Estado con cargo a los Presupuestos
o Desaparece la exención del IVA.
o Se incrementa el coeficiente de asignación en la declaración de la renta del
0,5239% al 0,7%

Fuentes de financiación de la Iglesia Católica en España tras el acuerdo de 2006

o Aportaciones directas de los fieles: Es la principal fuente de financiación de las entidades de la Iglesia y debe ser incrementada con las acciones decomunicación que se van a desarrollar. Entre ellas, podemos destacar:

• Donativos y colectas ordinarias.
• Suscripciones periódicas.
• Cuotas familiares o personales, entregadas mediante transferencia bancaria
permanente a favor de la Parroquia o la Diócesis.
• Herencias
• Aranceles: Cantidades recibidas por intenciones de misas, expedientes
matrimoniales.
• Colectas extraordinarias: Campañas destinadas a algún fin concreto (DOMUND, Campaña contra el Hambre, etc.)
o Colaboración con el Estado: A partir de la Declaración de 2007 (a realizar en 2008), la Iglesia sólo recibirá del Estado el 0,7% de la cuota íntegra de los contribuyentes que manifiesten su deseo de que ese porcentaje de sus impuestos vaya a la Iglesia Católica.

o Rendimientos del patrimonio eclesiástico: La Iglesia ha ido constituyendo un patrimonio estable que custodia con criterios de prudencia, cumpliendo la voluntad de sus donantes, y del que obtiene rendimientos para acometer obras
apostólicas. Estos bienes aportan un rendimiento que en ningún caso supera el 5% de los ingresos de una Diócesis.
o Otras fuentes de financiación:

• Ingresos por la realización de algunas actividades económicas: trabajo en colegios, hospitales, etc.; editoriales; librerías; etc.
• Subvenciones obtenidas a través de las convocatorias públicas para programas de atención social
• Acceso a fondos para rehabilitación del patrimonio cultural
La fiscalidad actual de la Iglesia Católica en España
La “Ley de Mecenazgo” (Ley 49/2002) equipara el régimen fiscal de la Iglesia al del resto de entidades del sector no lucrativo (ONG, Fundaciones, etc.)

El régimen fiscal actual es el siguiente:

o Están exentos del pago de Impuesto de Sociedades los donativos, las colectas, los rendimientos del patrimonio mobiliario (intereses, dividendos, etc.) e inmobiliario (alquileres, etc.) y las plusvalías generadas por ventas de patrimonio.

o También están exentas algunas actividades económicas de asistencia social, las prestadas en hospitales y colegios, las editoriales y librerías, las visitas culturales,
la realización de cursos o conferencias, las actividades deportivas y aquellas cuyo importe no supere los 20.000 euros.
o Están exentas del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) las propiedades de la Iglesia en los que se llevan a cabo las actividades antes mencionadas.

o Las instituciones de la Iglesia quedan exentas del pago del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales a raíz de la Ley de Mecenazgo.

o Por último, la Iglesia está exenta del pago de plusvalías por terrenos, del Impuesto sobre sucesiones y donaciones y del Impuesto de Actividades Económicas.

La financiación de otras Iglesias europeas

A la hora de comparar la aportación económica del Estado de las principales iglesias europeas, conviene hacer una distinción entre aquellos países que se declaran confesionales (Reino Unido, Dinamarca, Noruega, Suecia, Finlandia y Grecia) y los aconfesionales (Bélgica, Holanda, Luxemburgo, Austria, Alemania, Francia e Italia).

En los países confesionales hay prácticamente una fusión entre Iglesia y Nación. La Iglesia pasa a ser un organismo estatal más, incluso con departamento ministerial propio. Los oficios religiosos son servicios públicos en el sentido administrativo del término y sus oficiantes son funcionarios estatales. Lógicamente, en estos países existe una dotación estatal presupuestaria que constituye uno de los capítulos de
los Presupuestos Generales del Estado. Y esta dotación se aporta únicamente a la Iglesia considerada oficial.

En los países aconfesionales, todos, con la única excepción de Francia, mantienen la aportación estatal a las Iglesias con cargo a los Presupuestos. Veamos cada caso de forma separada:

Bélgica, Holanda y Luxemburgo

La legislación menciona expresamente a la Iglesia y mantiene la dotación presupuestaria. También hay dotaciones a otras confesiones e iglesias que cumplen determinados requisitos legales.

Austria

Mantiene una dotación estatal que se actualiza cada dos años. Las Iglesias, apoyándose en la ley, obtienen la aportación de los fieles por medio de oficinas eclesiásticas. Además, se garantiza por parte del Estado la posibilidad de exigir la
aportación de los fieles ante los tribunales.

Alemania

Se garantiza a las iglesias el derecho reconocido por la Ley de percibir impuestos.

La recaudación del impuesto eclesiástico corre a cargo del Estado, que lo pone a disposición de las distintas Iglesias y asociaciones filosóficas que tengan el carácter
de corporaciones de derecho público. Además, las diversas Regiones contribuyen con prestaciones financieras a las distintas iglesias de sus respectivos territorios,
merced a los concordatos y convenios eclesiásticos que tienen firmados. Los impuestos eclesiásticos constituyen en Alemania el 75% de la financiación total de las Iglesias. El impuesto eclesiástico es un tributo impuesto por las Iglesias y es
proporcional (se calcula en función de la cuantía que se debe pagar al fisco), oscilando entre el 8% y el 9% sobre la renta o el salario.

Italia

Incorpora el sistema de asignación tributaria. Desde el año 1990, el 8 por mil del impuesto sobre la renta de las personas físicas se destina a fines de interés social, bajo la gestión del Estado, y a fines religiosos, bajo la directa gestión de la Iglesia Católica, según las opciones expresadas por los contribuyentes. Sin embargo, el sistema italiano aporta mejoras respecto al español: en el caso de aquellas
declaraciones en las que expresamente no se elige ninguna de las dos opciones, se destina ese porcentaje en proporción a las opciones expresadas. Además, se prevé el mantenimiento por parte del Estado de 3.870 templos de valor histórico-artístico y los ciudadanos católicos podrán detraer a efectos fiscales hasta un máximo de 540 euros en concepto de limosnas debidamente entregadas y justificadas.

Resumiendo, el sistema español es similar al italiano (por el sistema en sí y por la previsión de hacerlo accesible a otras confesiones), aunque resulta inferior a éste, tanto por la menor asignación tributaria, como por el complemento del
mantenimiento de los templos de valor histórico-artístico.
El futuro del Sostenimiento Económico de la Iglesia
A raíz del Acuerdo firmado entre la Nunciatura Apostólica y el Gobierno en 2006, se amplia el grado de autofinanciación de la Iglesia.

A partir de ahora, el sostenimiento económico de la Iglesia Católica dependerá exclusivamente de la voluntad de sus fieles y simpatizantes. Es decir, se debe producir un cambio de mentalidad entre los católicos, que tendrán que asumir su
responsabilidad en la financiación de su Iglesia (marcando la X en su declaración de IRPF o realizando aportaciones periódicas a su parroquia o diócesis).
Publicado por Desconocido @ 0:37  | Noticias Nacionales
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AFRICA/GHANA - Son más de 27 millones los esclavos modernos: intervención del Secretario del Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes en el Seminario sobre las nuevas esclavitudes promovido por los Obispos africanos y europeos

Cape Coast (Agencia Fides) - Son 27 millones los esclavos modernos, afirma S.E Mons. Agostino Marchetto, Secretario del Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, citando los datos de la organización Internacional del Trabajo (ILO), en su intervención en el Seminario "Conozco los sufrimientos de mi pueblo" (Es. 3, 7). La esclavitud y las nuevas esclavitudes", promovido por los Obispos africanos y europeos, que se tiene a Cape Coast en Ghana (ver Fides 7, 14 y 15 de noviembre de 2007). En su discurso Mons. Marchetto ha recordado las 3 categorías de esclavitud moderna establecidas por el ILO: la impuesta por el Estado, la impuesta por privados para explotación sexual y la impuesta por privados con fines de explotación económica. A la primera categoría pertenecen también los niños soldado: según una relación de las Naciones Unidas los jóvenes menores de 18 años obligados alistarse son 300.000 en todo el mundo.
La explotación de personas, señala Mons. Marchetto, se ve favorecido por otro drama moderno, el de el gran número de desplazados y evacuados causados por guerras, insurrecciones y en algunos casos por desastres naturales. Mons. Marchetto recuerda que a finales del 2006 eran 32,9 millones las personas que entraban en las categorías de asistidas por el Alto Comisariado de la ONU para los Refugiados. "Muy probablemente los que no tienen status legal o no tienen una documentación adecuada no han sido incluidos en esta consideración" señala Mons. Marchetto. Las personas en posición irregular “pueden ser particularmente sometidas a diversas formas de tráfico y explotación".

El Secretario del Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes ha delineado a continuación como la comunidad internacional había promovido una legislación para impedir el tráfico y la explotación de los seres humanos, a partir de la Convención sobre el Trabajo forzado desde 1930 hasta la Convención contra el Tráfico de seres humanos del Consejo de Europa que entrará en vigor el 1° de febrero del 2008.

"Otro paso importante es la decisión tomada por el Consejo de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas de nombrar un Relator Especial sobre las formas contemporáneas de esclavismo" afirma Mons. Marchetto. “Un fraile franciscano, Joseph Legounou, que murió hace un año, habló ante una reunión de la ONU sobre las actuales formas de esclavitud en África occidental, y en particular en su País nativo, el Togo" recuerda el Secretario del Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes reafirmando que "la Iglesia no ha permanecido indiferente o callada frente a las modernas formas de esclavitud."

A este propósito Mons. Marchetto cita las numerosas intervenciones de los Pontífices sobre el tema y los numerosos documentos producidos por el Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes de todo el mundo. Además la Iglesia está junto a las víctimas del tráfico: asistiendo a las mujeres para salir del giro infernal de la prostitución forzada y ayudando a los niños soldado a integrarse en la sociedad civil (como ocurre en muchos Países africanos).

"No podemos olvidar que la causa profunda del horroroso fenómeno de las nuevas formas de esclavitud es sobre todo la enorme diferencia económica entre Países ricos y pobres, y entre los ricos y los pobres dentro del mismo País" concluye Mons. Marchetto. (L.M) (Agencia Fides 16/11/2007 Líneas: 42 Palabras: 581)

Links:
Intervención de Mons. Marchetto, en inglés:
http://www.fides.org/eng/documents/ghanamigrationnewslaveries07.doc
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Se ha recibido en la parroquia información del taller de organería "Rey Lozano Organeros".

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Homilía que pronunció el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, el 10 de noviembre en Fortín Mercedes, durante una misa celebrada ante la tumba del beato Ceferino Namuncurá.


Queridos hermanos y hermanas:

"El Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob, no es Dios de muertos, sino de vivos".

Esta tarde celebramos la Eucaristía, es decir nuestra acción de gracias al Dios de los vivos, en la tumba del venerable siervo de Dios Ceferino Namuncurá, que mañana, por voluntad del Santo Padre Benedicto XVI, será inscrito en el catálogo de los beatos.

Ante este luminoso ejemplo de santidad juvenil queremos reconocer y proclamar que el amor es más fuerte que la muerte. Mirando a este pequeño y, sin embargo, gran héroe de la fe, deseamos confesar la perenne validez de la paradoja evangélica del "perder la vida para encontrarla de nuevo", inscrita ante todo en el corazón de Dios y, después, como consecuencia, en el corazón humano. La vida entregada, regalada, "gastada" en favor de los otros, no muere nunca: permanece para siempre. El amor total, que es don gratuito de sí mismo, rompe las barreras, acerca los pueblos y las culturas, acrecienta la humanidad, y deja el signo indeleble de la vida que no muere.

Este es el proyecto del "pan partido y del vino derramado", que ahora celebramos, y que Ceferino, enamorado de la Eucaristía, personificó generosamente durante su corta vida.

En la noche del Jueves santo de 1904, un año antes de morir, vivió él una profunda y misteriosa experiencia eucarística. "Oyó una voz suave" —así confesó Ceferino un día después a sus amigos—, "una voz que me llamaba insistentemente, diciéndome: "Ven, amigo, ven". Me sorprendió no ver a nadie junto a mi cama; pero, cuando me desperté, descubrí en mis manos una estampa de la Eucaristía, que tengo siempre la costumbre de poner en la funda de la almohada, y cuando la besé, me pareció oír nuevamente aquella insistente invitación".

"Ven, amigo, ven": el Dios de los vivos llamaba a Ceferino a la vida eucarística, a esa vida que deja vacía la tumba y vence la muerte.

¿Qué puede ofrecer a nuestra existencia un adolescente que muere, cuando apenas tiene diecinueve años? ¿Qué mensaje nos ha dejado con su breve existencia? ¿Qué es lo que quedó grabado en el corazón de quienes lo conocieron?

Muchas cosas han quedado impresas en el corazón de quien conoció a Ceferino. Los testimonios del proceso canónico están envueltos, por así decir, en una atmósfera de admiración y nostalgia. Como muestra, se puede recordar un frase de mons. Cagliero. Contemplando emocionado el candor que irradiaba la figura de Ceferino, el apóstol de la Patagonia exclamó: "En este muchacho se ve que reina la gracia".

Se ha dicho, y es verdad, que "hace más ruido un árbol que cae que un bosque que crece". Los periódicos generalmente están llenos de "otras historias", las que manifiestan los límites de nuestra humanidad y la triste herencia del pecado original. Sin embargo, no debemos olvidar que la historia de los hombres es, sobre todo, una historia de gracia, siempre sostenida e iluminada por la providencia de Dios, y en la que los verdaderos héroes son los santos que la llenan, los reconocidos y también los no canonizados: este es precisamente el bosque que crece silenciosamente.

El siervo de Dios Pablo VI solía repetir que "el hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan, o si escucha a los que enseñan es porque dan testimonio" (Evangelii nuntiandi, 41). Desde Pablo VI hasta el Papa Benedicto XVI, pasando por el extraordinario testimonio de vida de Juan Pablo II, la Iglesia ha desarrollado, entre el segundo y el tercer milenio de su historia, una verdadera y propia "teología del testimonio", que quizás todavía no se ha desarrollado debidamente como disciplina académica.

Es verdad, en cualquier caso, que "los libros de texto" indispensables para progresar en esta disciplina, destinada a renovar la teología actual, a menudo repetitiva e "intelectualista", son precisamente la vida de los santos, entre las que se incluye con justo título la del próximo nuevo beato.

Debemos dar gracias al Señor por habernos dado a Ceferino, un pequeño pero gran testigo de la fe.

Amén.
Publicado por Desconocido @ 0:10  | Hablan los obispos
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Uno de los asistentes a la Quinta reunión de CELAM fue el obispo de San Cristóbal de las Casas, monseñor Felipe Arizmendi Esquivel, quien en el siguiente artículo ofrece las claves para le lectura, interpretación y puesta en práctica del "Acontecimiento" de Aparecida.

Grandes líneas de “Aparecida”
RECOMENZAR DESDE CRISTO


VER
Los obispos mexicanos estamos reunidos, en nuestra LXXXIV Asamblea ordinaria, para estudiar el Documento de Aparecida, que elaboramos en mayo pasado en Brasil, aprobado ya por el Papa Benedicto XVI. Lo mismo están haciendo las demás Conferencias Episcopales de los países de nuestro subcontinente. Junto con nuestras comunidades, queremos responder a lo que el Espíritu ha dicho y pedido a nuestras Iglesias.

No faltan comentaristas, incluso un protestante furibundo contra todo lo católico, que sólo resaltan los cambios que hicieron los colaboradores del Papa, como si esto quitara autoridad y densidad al documento. Otros le quieren buscar deficiencias, como alguien que me preguntó, en una conferencia di sobre el tema, qué le faltaba al documento; era su gran inquietud. Es obvio que el texto no es una enciclopedia, que trate de todo, sino sólo remarca lo que en este momento requiere nuestra Iglesia.

¿Cuáles son las grandes líneas del documento? Trataré de exponer, en artículos sucesivos, algunas de las que considero más importantes. Ahora resalto la que juzgo como básica.

JUZGAR
Desde la introducción, el documento nos invita a centrarnos en lo fundamental, que es el encuentro personal con Cristo: “A todos nos toca recomenzar desde Cristo, reconociendo que no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva” (No. 12).

No nos podemos confiar ni estar tranquilos porque en México los católicos somos mayoría, pues no sólo disminuye el número, sino que la fe de muchos es muy débil y fragmentaria. Por ello, “la Iglesia está llamada a repensar profundamente y relanzar con fidelidad y audacia su misión en las nuevas circunstancias... Se trata de confirmar, renovar y revitalizar la novedad del Evangelio arraigada en nuestra historia, desde un encuentro personal y comunitario con Jesucristo, que suscite discípulos y misioneros. Ello no depende tanto de grandes programas y estructuras, sino de hombres y mujeres nuevos que encarnen dicha tradición y novedad, como discípulos de Jesucristo y misioneros de su Reino, protagonistas de vida nueva” (No. 11).

La Iglesia no es fin en sí misma; es para Cristo y el pueblo. “Aquí está el reto fundamental que afrontamos: mostrar la capacidad de la Iglesia para promover y formar discípulos y misioneros que respondan a la vocación recibida y comuniquen por doquier, por desborde de gratitud y alegría, el don del encuentro con Jesucristo. No tenemos otro tesoro que éste. No tenemos otra dicha ni otra prioridad que ser instrumentos del Espíritu de Dios, en Iglesia, para que Jesucristo sea encontrado, seguido, amado, adorado, anunciado y comunicado a todos, no obstante todas las dificultades y resistencias. Éste es el mejor servicio –¡su servicio!– que la Iglesia tiene que ofrecer a las personas y naciones” (No. 14).

ACTUAR“Conocer a Jesucristo por la fe es nuestro gozo; seguirlo es una gracia, y transmitir este tesoro a los demás es un encargo que el Señor, al llamarnos y elegirnos, nos ha confiado” (No. 18). Por ello, nuestro empeño es que todos los católicos –y aún los no creyentes- conozcan más a Jesucristo, se apasionen por su Evangelio y lo contagien a su alrededor.

Nos sentimos dichosos de ser cristianos y católicos. “En el encuentro con Cristo queremos expresar la alegría de ser discípulos del Señor y de haber sido enviados con el tesoro del Evangelio. Ser cristiano no es una carga sino un don: Dios Padre nos ha bendecido en Jesucristo su Hijo, Salvador del mundo” (No. 28). “La alegría que hemos recibido en el encuentro con Jesucristo, … deseamos que llegue a todos... Conocer a Jesús es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona; haberlo encontrado nosotros es lo mejor que nos ha ocurrido en la vida, y darlo a conocer con nuestra palabra y obras es nuestro gozo” (No. 29).

¿Quieres ser auténtico creyente? Atrévete a conocer a Jesús y ábrele las puertas. ¡Encontrarás vida plena y no quedarás defraudado!

+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo de San Cristóbal de Las Casas
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sábado, 17 de noviembre de 2007
ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap. --predicador de la Casa Pontificia-- a la liturgia del domingo, XXXIII del tiempo ordinario, 18 de Septiembre de 2007.


XXXIII Domingo del tiempo ordinario [C]
Malaquías 3, 19-20a; 2 Tesalonicenses 3, 7-12; Lucas 21, 5-19


Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma


El Evangelio de este domingo forma parte de los famosos discursos sobre el fin del mundo, característicos de los últimos domingos del año litúrgico. Parece que en una de las primeras comunidades cristianas, la de Tesalónica, había creyentes que sacaban de estos discursos de Cristo una conclusión errónea: es inútil afanarse, trabajar y producir, porque total todo está a punto de terminarse; mejor vivir al día, sin asumir compromisos a largo plazo, tal vez viviendo un poco del cuento.

A estos responde San Pablo en la segunda lectura: «Nos hemos enterado de que hay entre vosotros algunos que viven desordenadamente, sin trabajar nada, pero metiéndose en todo. A estos les mandamos y les exhortamos en el Señor Jesucristo a que trabajen con sosiego para comer su propio pan». Al comienzo del pasaje, San Pablo recuerda la regla que ha dado a los cristianos de Tesalónica: «Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma».

Esta era una novedad para los hombres de entonces. La cultura a la que pertenecían despreciaba el trabajo manual; lo consideraban degradante para la persona, como para dejarlo a esclavos e incultos. Pero la Biblia tiene una visión distinta. Desde la primera página presenta a Dios que trabaja durante seis días y descansa el séptimo. Todo esto, antes aún de que en la Biblia se hable del pecado. El trabajo forma parte, por lo tanto, de la naturaleza originaria del hombre, no de la culpa ni del castigo. El trabajo manual es tan digno como el intelectual y espiritual. Jesús mismo dedica una veintena de años al primero (suponiendo que haya empezado a trabajar hacia los trece años) y sólo un par de años al segundo.

Un laico escribió: «¿Qué sentido y qué valor tiene nuestro trabajo de laicos ante Dios? Es verdad que los laicos nos dedicamos también a muchas obras de bien (caridad, apostolado, voluntariado); pero la mayor parte del tiempo y de las energías de nuestra vida tenemos que dedicarlas al trabajo. Así que, si el trabajo no vale para el cielo, nos encontraremos con bien poco para la eternidad. Todas las personas a las que hemos preguntado no han sabido darnos respuestas satisfactorias. Nos dicen: "¡Ofreced todo a Dios!". ¿Pero basta esto?».

Respondo: No; el trabajo no vale sólo por la «buena intención» que se pone al hacerlo, o por el ofrecimiento que se hace de él a Dios por la mañana; vale también por sí mismo, como participación en la obra creadora y redentora de Dios y como servicio a los hermanos. El trabajo humano –dice un texto del Concilio-- «es para el trabajador y para su familia el medio ordinario de subsistencia; por él el hombre se une a sus hermanos y les hace un servicio, puede practicar la verdadera caridad y cooperar al perfeccionamiento de la creación divina. No sólo esto. Sabemos que, con la oblación de su trabajo a Dios, los hombres se asocian a la propia obra redentora de Jesucristo» (Gaudium et spes, 67).

No importa tanto qué trabajo hace uno, sino cómo lo hace. Esto restablece una cierta igualdad, dejando de lado todas las diferencias (a veces injustas y escandalosas) de categoría y de remuneración. Una persona que ha desempeñado tareas humildísimas en la vida puede «valer» mucho más que quien ha ocupado puestos de gran prestigio.

El trabajo, se decía, es participación en la acción creadora de Dios y en la acción redentora de Cristo, y es fuente de crecimiento personal y social, pero también, se sabe, es fatiga, sudor, dolor. Puede ennoblecer, pero igualmente puede vaciar y consumir. El secreto es poner el corazón en lo que hacen las manos. No es tanto la cantidad o el tipo de trabajo que se hace lo que cansa, sino la falta de entusiasmo y de motivación. A las motivaciones terrenas del trabajo, la fe añade una eterna: nuestras obras, dice el Apocalipsis, nos acompañarán (Ap 14,13).

[Traducción del original italiano realizada por Zenit]
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Día 18 de Noviembre
XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario



Padecer a causa del Evangelio



Reconsideremos lo que nos enseña la Iglesia en este domingo del Tiempo Ordinario, a punto de finalizar ya el ciclo Litúrgico. Podemos, como cada año, meditar en el fin del mundo, en los acontecimientos últimos de la existencia humana sobre la tierra, pero también en la precisa realidad de la vida del hombre y en su sentido, tal y como han sido queridos por Dios desde el principio. Lo que se anuncia, lo que sucederá y que, en cierta medida, está ya sucediendo, es y será la manifestación necesaria de nuestra condición tal y como fue creada.
Vendrán días en los que de esto que veis no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida, respondió Jesús: todo esto pasará. El mundo material que contemplamos no es para siempre. Así concluímos también estudiando las cosas científicamente, al constatar la caducidad inapelable de lo material. Es, asimismo, la experiencia que vamos teniendo, según se suceden las generaciones. Cada día contemplamos, en efecto, el sucederse de las cosas y de las personas. Tal vez por esto no tuvo Jesús réplica a pesar de ser tan radical en su afirmación.

Se levantará pueblo contra pueblo y reino contra reino; habrá grandes terremotos y hambre y peste en diversos lugares. Las circunstancias de la vida y del mundo serán en general adversas para el hombre. Pero, de modo particular, para los justos, para los que, fieles a Jesucristo, quieran vivir su doctrina. Es muy interesante saberlo de antemano para que no nos extrañemos de ser mal acogidos o de presentir que nos criticarán si somos fieles al Evangelio y, más aún, si damos testimonio de vida cristiana: Os echarán mano y os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a las cárceles, llevándoos ante reyes y gobernadores por causa de mi nombre: esto os sucederá para dar testimonio.

De algún modo –más bien de muchos modos–, también ahora sucede esto. Aunque no estamos –según parece– en el fin del mundo, es habitual que lluevan críticas sobre los cristianos. Críticas con una clamorosa ausencia de sentido crítico: "es inadmisible en nuestros días –dicen– esta pertinacia en oponerse a la contracepción, al aborto..."; y, "...vivimos en una sociedad laica y plural –prosiguen–, no debemos, por consiguiente, condicionarnos por prejuicios, que son únicamente frenos de ideologías religiosas..." Se ve a Dios y a lo que de Él procede como un enemigo o un rival al que combatir; alguien y algo de lo que librarse a toda costa, pues sería contrario a la capacidad y necesidad humana de desarrollo y felicidad.

En el fondo es sólo una actitud voluntarista e irracional. Pues nada lo es más que la afirmación de una absoluta autonomía humana: que autootorgarse decidir el sentido del propio destino, como si el hombre hubiera pensado y configurado previamente su sentido y su destino antes de existir. Se niega el principio de causalidad (no hay efecto sin causa) para la realidad humana que contemplamos y el hombre se constituye en causa libre y válida de su existencia.

Nosotros, sin embargo, afirmamos con el himno eucarístico: Te adoro con devoción, Dios escondido. Y lo decimos humildemente, pero más ciertos que nadie; porque, una vez más, contemplamos cómo se cumplen las palabras del Señor: convenceos de que no debéis tener preparado de antemano cómo os vais a defender; porque yo os daré palabras y sabiduría que no podrán resistir ni contradecir todos vuestros adversarios. Es justamente la impresión que debe tener el Romano Pontífice, cuando se le niega con burla irónica, descalificándole por mayoría de votos, sin argumentos, cuando asegura, por ejemplo, el deber respetar y amar la vida humana desde el inicio, o la necesidad de hacer una distribución más equitativa de los recursos naturales. Los enemigos del Evangelio pueden tener la fuerza pero no la razón.

Porque, mientras tanto, la vida nuestra contrasta decididamente con la de la mayoría, y esto, lejos de producirnos inseguridad nos confirma, si cabe, más en la verdad y valor de una actitud que cuesta bastante mantener. Pero ya nos habló claramente Nuestro Señor de la injusticia que padeceríamos: seréis entregados incluso por padres y hermanos, parientes y amigos, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán a causa de mi nombre.

Por mucho que nos cueste, seremos capaces de ir contra corriente, sobre todo si contamos con María: Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá. Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas, nos prometió su Hijo. Nuestra Madre además nos protege, y perseverar con Ella es fácil.


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Lago de Guadalupe (Agencia Fides) - Los Obispos de México continuando sus trabajos de la Asamblea Plenaria han emitido un comunicado invitando a todos los fieles a participar en los Congresos Eucarísticos que tendrán lugar el año próximo, recordando que “la vida de la Iglesia Católica está centrada en el Misterio de la Eucaristía”.

Lago de Guadalupe, Estado de México., 15 de noviembre de 2007


Congresos Eucarísticos


La vida de la Iglesia Católica está centrada en el Misterio de la Eucaristía. Es la fuente y cumbre de su vitalidad y existencia. Es el alimento del alma, es el Cuerpo de nuestro Dios vivo. Es por ello que celebramos la Fiesta Eucarística con gran solemnidad y contemplamos este sacramento en los sagrarios de nuestros Templos.

El Magisterio de la Iglesia nos ha enseñado que para amar más a tan excelso Don Divino, debemos conocerlo más profunda e íntimamente. Es por ello que cada cuatro años, la Iglesia propone estudiar a fondo el tema de la Sagrada Comunión a través de un Congreso internacional Eucarístico.

Tenemos el gusto de recibir la invitación directa de los organizadores del próximo Congreso Eucarístico Internacional, presididos por el Cardenal Marc Ouellet, Arzobispo de Québec, a quien tenemos el honor de recibir en la sede de la CEM, y que hoy preside esta conferencia de prensa. Será el XLIX Congreso Eucarístico y tendrá lugar en la ciudad de Québec, Canadá, del 15 al 22 de junio de 2008.

El 17 de octubre de 2004, el querido Papa Juan Pablo II confiaba a la Arquidiócesis de Quebec la misión de organizar este gran acontecimiento internacional. Es una gran oportunidad para invitar a los católicos del mundo entero a celebrar su fe en la Eucaristía y dar testimonio del Evangelio, viviendo momentos de oración, de reflexión y de fraternidad. Y a todos los habitantes de América, asumir el reto derivado del encuentro de Aparecida, de convertirnos en Discípulos, Misioneros y Testigos del Amor de Cristo al servicio hermanos.

En sintonía con la dinámica de preparación de este XLIX Congreso Eucarístico Internacional, el Episcopado decidió efectuar el IV Congreso Eucarístico Nacional, que se llevará a cabo en la Arquidiócesis de Morelia, del 1 al 4 de mayo de 2008, con el objetivo de favorecer la realización precedente de los Congresos Eucarísticos Diocesanos, generando así un gran himno homenaje de toda nuestra Patria a Cristo presente en la Eucaristía.

El Congreso Eucarístico Internacional se celebrará en el mismo año que se celebra el 400° aniversario de fundación de la ciudad de Quebec, primer establecimiento francés permanente en América y sede de la primera Diócesis católica al norte de México. A lo largo de numerosas festividades del año 2008, el pueblo canadiense recordará a hombres y mujeres de fe que han construido un país de profundas y siempre vivas raíces cristianas.

Deseamos que sean numerosos los asistentes al Congreso, en especial un nutrido número de mexicanos provenientes de todas nuestras Diócesis, que participen activamente en los eventos civiles y religiosos que se vivirán en Canadá durante este año tan especial.

Sentimos una alegría particular de saber que viviremos momentos que nos permitirán apreciar mejor el don de Dios hecho luz para la vida del mundo. Encomendamos a Nuestra Madre Santísima de Guadalupe los trabajos previos de este Congreso Eucarístico, el cual estamos seguros, brindará un gran apoyo a la Gran Misión Continental que nos ha dejado como tarea el Magisterio Latinoamericano en el Documento de Aparecida.

Por los Obispos de México,

+ Carlos Aguiar Retes
Obispo de Texcoco
Presidente de la CEM
+ José Leopoldo González González
Obispo Auxiliar de Guadalajara
Secretario General de la CEM
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VATICANO - Se abre la XXII Conferencia Internacional promovida por el Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud sobre el tema: "La pastoral en la atención de los ancianos enfermos"

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - "Hoy en el mundo viven 390 millones de personas de más de 65 años y se prevé que aumenten hasta 800 millones en 2025. En países con una esperanza de vida que supera los 60 años viven 500 millones de personas; por otra parte, 50 millones viven en países donde el porcentaje de vida no supera los 45 años; Sierra Leona, en África, por ejemplo, tiene un porcentaje de 39 años". Son datos ofrecidos por el Card. Javier Lozano Barragán, Presidente del Pontificio Consejo para la Pastoral de de los Agentes Sanitarios en la presentación de la Conferencia Internacional promovida por el Consejo Pontificio del que es Presidente, que se abre hoy, 15 de noviembre, y continuará hasta el sábado 17 de noviembre en el aula nueva del Sínodo, en el Vaticano, sobre el tema "La pastoral en la atención de los ancianos enfermos"

"Las enfermedades crónicas son más comunes en las personas de edad avanzada; especialmente después de los 70-75 años las personas sufren por enfermedades de tipo tumoral y coronario; el ochenta por ciento de las muertes de personas con más de 65 años ocurren a causa de problemas circulatorios. En todas estas personas se nota un empeoramiento del oído, de la vista y de las funciones mentales. Algunos localizan la raíz de estos males especialmente en tres causas: sedentarismo, tabaquismo y régimen inadecuado. Ante estos hechos y otros parecidos - ha continuado el Card. Barragán -, nos hemos planteado cómo asistir mejor pastoralmente a estas personas, dada la grandísima importancia de su vida en la etapa definitiva".

A esta pregunta tratarán de dar respuesta 30 científicos de 20 naciones, competentes en el campo geriátrico, biomédico, histórico, filosófico, teológico y pastoral. El programa de los tres días prevé en efecto el análisis de como se ha ocupado la Iglesia de esta pastoral a lo largo de los siglos, fijándose en el ejemplo de algunos Santos, el examen de datos científicos pertinentes, la situación demográfica, las principales enfermedades, antiguas y nuevas, en el contexto de la globalización, los orígenes de estas enfermedades a todos los niveles. Después nos interrogaremos sobre la respuesta de la Iglesia a esta realidad. Antes de llegar a las conclusiones prácticas, habrá un diálogo interreligioso sobre esta pastoral desde el punto de vista del judaísmo, islam, hinduismo y budismo, así como de la actual cultura post-moderna.

"Nuestra Conferencia Internacional - ha subrayado el Card. Barragán - reviste un sentido completamente particular: tratar pastoralmente a los enfermos en esta etapa significa abrirles la puerta en nombre del Señor, para que El les ayude a llegar a la plenitud total de la salud que, no en vano, es llamada salud eterna". (S.L) (Agencia Fides 15/11/2007, Líneas. 33 Palabras: 481)

Links:
Texto completo de la intervención del Card. Barragán
http://www.fides.org/ita/vita_chiesa/pcps_141107.html
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CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 16 noviembre 2007 (ZENIT.org).- El subsecretario del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, monseñor Eleuterio Fortino, acaba de publicar un artículo explicativo sobre el quinto documento del dialogo teológico católico-ortodoxo o «Documento de Rávena».

Difundido por el citado dicasterio y aprobado por la Comisión mixta internacional para el diálogo teológico entre la Iglesia católica romana y la Iglesia ortodoxa, tal documento está encabezado por una nota que recalca su procedencia de una Comisión; por lo tanto no debe entenderse como una declaración magisterial.

«L'Osservatore Romano» (edición en italiano del 17 de noviembre de 2007, distribuida la tarde anterior, como es habitual) se hace vehículo de la aclaración de monseñor Fortino. Por su interés, ofrecemos íntegro su contenido.

* * *

Quinto documento del dialogo teológico católico-ortodoxo

Comienza la reflexión sobre el papel del obispo de Roma

Eleuterio F. Fortino

La X sesión plenaria de la Comisión mixta del diálogo teológico entre la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa en su conjunto, que tuvo lugar en Rávena (8-15 de octubre de 2007), concordó e hizo público un documento titulado «Consecuencias eclesiológicas de la naturaleza sacramental de la Iglesia: comunión eclesial, conciliaridad y autoridad». El documento es complejo y denso en aspectos históricos, eclesiológicos, canónicos. Como conclusión de la sesión se leyó, párrafo a párrafo, y se aprobó por todos los miembros presentes antes de que los dos co-presidentes lo declararan aprobado y publicable con un embargo de un mes.

El último número del documento expresa la convicción de la importancia del resultado alcanzado en estos términos: «Nosotros, miembros de la Comisión internacional [...] estamos convencidos de que la declaración arriba citada representa un progreso positivo y significativo en nuestro diálogo y proporciona una sólida base para la discusión futura sobre la cuestión del primado en la Iglesia a un nivel universal». El documento expresa una etapa en el diálogo que vislumbra ante sí un camino aún largo. El documento se sitúa en la perspectiva de la visión de la comunión eclesial (koinonìa, communio) así como ha surgido de los primeros cuatro documentos publicados por esta Comisión. En el intento de describir la naturaleza de la comunión eclesial se había afirmado que ella se funda en la unidad de fe, de sacramentos y de ministerio. «Sobre la base de tales afirmaciones comunes de nuestra fe –se declara en el presente documento— debemos ahora sacar las consecuencias eclesiológicas y canónicas derivadas de la naturaleza sacramental de la Iglesia». El documento parte de un doble interrogante: ¿de qué modo la vida de la Iglesia manifiesta su estructura sacramental? ¿Cuál es la relación entre la autoridad inherente a toda institución eclesial y la conciliaridad que deriva del misterio de la Iglesia como comunión?

El documento se articula en dos partes. En la primera se presentan los fundamentos de la conciliaridad y de la autoridad en la Iglesia, dos dimensiones trenzadas entre sí para sustentar la comunión eclesial y hacerla armónicamente activa. En la comunión eclesial –se afirma— todos los fieles son responsables de la vida de la Iglesia, y no sólo los obispos, si bien estos tienen un carisma y un papel propio. Al proclamar la fe de la Iglesia y al aclarar las normas del comportamiento cristiano, los obispos por institución divina tienen una tarea específica, cuya autoridad (exousìa) no es «algo que la comunidad delega», sino al contrario, «es un don del Espíritu Santo destinado al servicio (diakonìa) de la comunidad y jamás ejercido fuera de ella». En este punto se cita a San Cipriano, según el cual el obispo está en la Iglesia y la Iglesia en el obispo. Un modo particular con el que se expresa la autoridad y la conciliaridad en la vida de la Iglesia son los concilios locales, regionales y ecuménicos. La dimensión conciliar de la vida de la Iglesia pertenece a su naturaleza más profunda. En el documento se recalca que «los concilios constituyen el principal modo de ejercicio de la comunión entre los obispos», pero en la historia se indican otras expresiones, como cartas de comunión, consultas, recursos a ayudas en tiempos difíciles, en momentos de crisis, de cismas o de herejías.

La segunda parte del documento trata de modo específico de la «triple actualización de la conciliaridad y de la autoridad». Esta perspectiva se introduce con la afirmación de que «la dimensión conciliar de la Iglesia debe estar presente en los tres niveles de la comunión eclesial: local, regional y universal». A nivel local se entiende la diócesis confiada al obispo. A nivel regional se entiende un conjunto de Iglesias locales (metrópolis, patriarcado) con sus obispos que reconocen a aquél que es el primero entre ellos. Para el nivel universal se afirma en el documento que «aquellos que son los primeros (pròtoi) en las diversas regiones, junto a todos los obispos, colaboran en lo que respecta a la totalidad de la Iglesia. A este nivel los pròtoi deben reconocer a quién es el primero entre ellos».

Cuanto es afirmado para este tercer nivel contiene la novedad del documento porque introduce la visión de la catolicidad de la Iglesia y el papel del obispo de Roma en ella, del que, en la próxima fase de diálogo, se deberán precisar de común acuerdo sus prerrogativas. En esta visión el documento trata el papel de los concilios ecuménicos en la historia, instrumentos privilegiados de conciliaridad y de autoridad. El documento afirma: «La conciliaridad a nivel universal, ejercida en los concilios ecuménicos, implica un papel activo del obispo de Roma, como pròtos entre los obispos en las sedes mayores, en el consenso de la asamblea de los obispos. Aunque el obispo de Roma no haya convocado los concilios ecuménicos de los primeros siglos, y no los haya presidido nunca, él estuvo sin embargo involucrado en el proceso decisional de tales concilios». Primado y conciliaridad son «recíprocamente interdependientes». El documento aquí observa que en los distintos niveles de la vida de la Iglesia –local, regional, universal-- «el primado debe ser siempre considerado en el contexto de la conciliaridad y, análogamente, la conciliaridad en el contexto del primado». El documento entra más directamente en el problema del pròtos a nivel universal. Recuerda ante todo que «ambas partes (católicos y ortodoxos) concuerdan sobre el hecho de que Roma, en cuanto Iglesia que preside en la caridad, ocupaba el primer puesto de la tàxis y que el obispo de Roma era por lo tanto el pròtos entre los patriarcas».

Por lo que respecta al primado en los diversos niveles, el documento afirma dos puntos:

a) Se trata de una práctica firmemente fundada en la tradición canónica de la Iglesia.

b) Mientras el hecho del primado a nivel universal es aceptado por Oriente y por Occidente, existen diferencias tanto acerca del modo según el cual debe ser ejercido como acerca de sus fundamentos escriturísticos y teológicos.

El documento señala varios caminos de investigación.

Ante todo uno de carácter histórico; las dos partes en diálogo «no están de acuerdo en la interpretación de los testimonios históricos en lo relativo a las prerrogativas del obispo de Roma en cuanto pròtos, cuestión incluida en diversas formas ya en el primer milenio».

En perspectiva plantea la siguiente cuestión: «¿Cuál es la función específica del obispo de la primera sede en una eclesiología de koinonìa?».

Este interrogante coincide con la petición que hizo el Papa Juan Pablo II de un diálogo fraterno a fin de «encontrar una forma de ejercicio del primado que, sin renunciar a lo esencial de su misión, se abra a una situación nueva. (...) Que el Espíritu Santo nos dé su luz e ilumine a todos los Pastores y teólogos de nuestras Iglesias para que busquemos, por supuesto juntos, las formas con las que este ministerio pueda realizar un servicio de fe y de amor reconocido por unos y otros» (Ut unum sint, 95).

Tal vez el diálogo católico-ortodoxo es la respuesta más comprometida a la petición del Papa Juan Pablo II.

El presente documento de la Comisión mixta internacional ha concordado una base sólida para el diálogo sobre la cuestión crucial y ha proyectado un plan concreto para la continuación del estudio ulterior. Por ahora, ha decidido el tema para la próxima sesión plenaria que tendrá lugar en el mes de octubre de 2009. El tema será la continuación de aquél concluido en Rávena y su profundización: «El papel del obispo de Roma en la comunión eclesial en el primer milenio». El diálogo, bien orientado, queda positivamente abierto.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit]
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Mensaje de Benedicto XVI con ocasión de la XII sesión pública de las Academias Pontificias.


Al venerado hermano
Mons. GIANFRANCO RAVASI
Presidente del Consejo pontificio para la cultura

Con ocasión de la XII sesión pública de las Academias pontificias, cuyo consejo de coordinación preside usted, me alegra dirigirle, querido hermano, un saludo especial juntamente con mis mejores deseos de un fecundo ministerio, orientado a promover e incrementar el diálogo de la Iglesia con las culturas de nuestro tiempo.

En esta circunstancia deseo, asimismo, dar muy cordialmente las gracias al señor cardenal Paul Poupard por el generoso y valioso servicio que ha prestado a la Iglesia durante sus veinticinco años de trabajo como presidente del Consejo pontificio para la cultura, y por el impulso que dio a las Academias pontificias, cuya renovación institucional promovió y cuya actividad al servicio de toda la Iglesia alentó.

Siguiendo esta línea, mi predecesor, de venerada memoria, el Papa Juan Pablo II instituyó en 1996 un premio especial destinado a animar y sostener la investigación y el empeño de jóvenes estudiosos y de instituciones particularmente beneméritas que, con sus actividades culturales o artísticas específicas, contribuyen de modo significativo a la promoción del humanismo cristiano al inicio del tercer milenio.

La celebración de esta sesión pública renueva de año en año una ocasión específica de encuentro y de colaboración entre las Academias pontificias, reunidas en su consejo de coordinación, para armonizar las diversas iniciativas, todas ellas orientadas a un objetivo preciso: promover, tanto en la Iglesia como en el mundo profano, una cultura digna de la existencia humana, fecundada por la fe, capaz de proponer la belleza de la vida cristiana y de responder adecuadamente a los desafíos, cada vez más numerosos, del actual contexto cultural y religioso.

Así pues, juntamente con usted, señor presidente, saludo a los señores cardenales, a los hermanos en el episcopado, a los embajadores, a los sacerdotes, a los responsables y a los miembros de las Academias pontificias, y a todos los participantes en el encuentro. En esta solemne sesión pública han sido protagonistas dos Academias —la Academia pontificia romana de arqueología y la Academia pontificia cultorum martyrum—, las cuales han propuesto el tema de este encuentro: "Testigos de su amor (Sacramentum caritatis, 85). El amor de Dios manifestado por los mártires y por las obras de la Iglesia".

Me complace especialmente la elección de este tema, particularmente querido por mí, que remite a un capítulo significativo de la exhortación apostólica Sacramentum caritatis. En ella subrayé una vez más el nexo fundamental entre la celebración de los misterios divinos y el testimonio de la vida, entre la experiencia de encuentro con el misterio de Dios, fuente de asombro y de alegría interior, y el dinamismo de un compromiso renovado que nos lleva a ser, precisamente, "testigos de su amor". Recordando que Jesús mismo es "el testigo fiel y veraz" (cf. Ap 1, 5), enviado por el Padre al mundo para dar testimonio de la verdad (cf. Jn 18, 37), debemos convencernos de que precisamente el testimonio coherente y convencido de los creyentes es "el medio como la verdad del amor de Dios llega al hombre en la historia, invitándolo a acoger libremente esta novedad radical" (Sacramentum caritatis, 85).

A este propósito, hoy es más necesario que nunca volver a proponer el ejemplo de los mártires cristianos, tanto de la antigüedad como de nuestro tiempo, en cuya vida y en cuyo testimonio, llevado hasta el derramamiento de la sangre, se manifiesta de modo supremo el amor de Dios.

También mi venerado predecesor el siervo de Dios Juan Pablo II propuso a toda la Iglesia, sobre todo en el contexto del gran jubileo del año 2000, el ejemplo de los mártires, y en la bula de convocación de ese jubileo, Incarnationis mysterium, escribió: "Un signo perenne, pero hoy particularmente significativo, de la verdad del amor cristiano es la memoria de los mártires. Que no se olvide su testimonio. Ellos son los que han anunciado el Evangelio dando su vida por amor. El mártir, sobre todo en nuestros días, es signo de ese amor más grande que compendia cualquier otro valor" (n. 13).

Asimismo, merecen especial mención todas las obras de caridad que han florecido a lo largo de los siglos gracias al compromiso de fieles generosos. En estos veinte siglos de historia cristiana, muchísimos creyentes, pastores o fieles, impulsados por el fuego interior del amor a Cristo, han creado y promovido iniciativas de caridad e instituciones benéficas, para salir al encuentro de las necesidades de los más pobres y manifestar así de un modo concreto el nexo íntimo e indisoluble que existe entre amor a Dios y amor al prójimo. También en la actualidad numerosas obras de caridad promovidas por los creyentes constituyen un testimonio extraordinario de lo que puede hacer el amor de Dios cuando es acogido en el corazón del hombre.

Algunos estudiosos han hecho objeto de atento análisis esta historia gloriosa. Siguiendo la tradición, que ya tiene más de diez años, le ruego, señor presidente, que entregue el premio de las Academias pontificias, que a propuesta del consejo de coordinación entre las Academias pontificias, ha sido atribuido al doctor Antongiulio Granelli por la tesis de doctorado que lleva por título: "Il cimitero di Panfilo sulla via Salaria vetus a Roma", defendida en la Universidad "La Sapienza" de Roma. En ella, a través de un estudio profundo, realizado con un enfoque interdisciplinar, se ilustra el cementerio de Pánfilo, poco estudiado con anterioridad, colocándolo en el sugestivo contexto del testimonio cristiano desarrollado en el primer tramo de la vía Salaria vetus, cuyo símbolo más elocuente, documentado en el cementerio por un grafito, es el mártir Pánfilo.

Asimismo, aceptando la sugerencia del mismo consejo de coordinación, le ruego que entregue también, como signo de aprecio y de aliento, una medalla del pontificado al estudioso doctor Massimiliano Ghilardi, por la obra: "Gli arsenali della fede. Tre saggi su apologia e propaganda delle catacombe romane", Roma 2006. Este libro repasa los acontecimientos relativos al descubrimiento de catacumbas e hipogeos cristianos, poniendo de relieve el uso apologético de esos descubrimientos.

Por último, señor presidente, le ruego que manifieste a todos los académicos, y especialmente a los miembros de la Academia pontificia romana de arqueología y de la Academia pontificia cultorum martyrum, mi vivo aliento a proseguir con entusiasmo siempre renovado su labor, para que su compromiso en los diversos ámbitos culturales y artísticos sea realmente un testimonio luminoso y bello, que resplandezca también ante los hombres de hoy impulsándolos a glorificar al Padre que está en los cielos (cf. Mt 5, 16).

Con estos sentimientos, a la vez que encomiendo a cada uno de los miembros de las Academias pontificias a la intercesión celestial de los santos mártires, testigos del amor de Dios, así como a la materna protección de la santísima Virgen María, Madre de Cristo y Reina de los mártires, le imparto de corazón a usted, señor presidente, y a todos los presentes una bendición apostólica especial.

Vaticano, 8 de noviembre de 2007
[Traducción distribuida por la Santa Sede
© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
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viernes, 16 de noviembre de 2007

La Iglesia Española está poniendo en marcha campaña de comunicación, en una primera fase desde el 6 de Noviembre al 7 de Diciembre, para acercar su labor y dar a conocer el
destino de sus fondos a los ciudadanos, para que quienes estén interesados en colaborar con su actividad lo hagan con total libertad. Con este motivo la CEE ha editado un DOSSIER sobre la Iglesia Católica en España, de donde se ha sacado la siguiente información:

LA IGLESIA CATÓLICA EN ESPAÑA



Organización

La Iglesia Católica en España está compuesta por varias instituciones autónomas e independientes desde el punto de vista jurídico y de organización. Entre ellas se puede destacar:

o Nunciatura Apostólica. Organismo que representa a la Santa Sede en España.

o Conferencia Episcopal Española. Es una “institución permanente integrada por los Obispos de España, en comunión con el Romano Pontífice, para el ejercicio conjunto de algunas funciones pastorales del Episcopado Español" (Estatutos, Art 1,1), esto no quiere decir que sea una "gran diócesis" que abarque a las demás; cada una tiene su autonomía.

o 14 Provincias Eclesiásticas.
o 69 diócesis.
o 22.700 parroquias.
o 905 monasterios de clausura.
o Órdenes y Congregaciones religiosas.
13.000 cofradías, hermandades, fundaciones, ONG inscritas en el Registro de entidades religiosas.
o Fundaciones pías no autónomas.
o Otras instituciones como el Arzobispado castrense, organismos supradiocesanos (Universidades Pontificas, Universidades Católicas, etc.)

En total, existen unas 40.000 instituciones eclesiásticas en España. Todas estas entidades operan con la autonomía que les ofrece la normativa canónica. No existe por tanto un único órgano de decisión, ni en el ámbito organizativo ni en el económico.

Actividades que desarrolla

Cuatro son las áreas principales en las que podemos dividir la actividad de la Iglesia:

1. Actividad pastoral: la razón principal de ser de la Iglesia es la labor evangelizadora (“Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”, Mt 28, 18). La Iglesia, como depositaria de la Buena Noticia, tiene la misión de anunciar esta palabra de salvación al mundo (“Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación”, Mc 16,15).

2. Labor asistencial: numerosos sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos asisten a diario a los más desfavorecidos (enfermos, niños, ancianos, inmigrantes, personas discapacitadas, etc.).

3. Labor educativa: los centros educativos de la Iglesia no se limitan exclusivamente a la transmisión de conocimientos intelectuales. En todos ellos desarrollan un modelo propio de educación que transmite también, junto con la fe, un conjunto de valores (familia, estudio, trabajo, honradez, amistad, generosidad...) que contribuyen a la mejora de la convivencia. 4. Conservación de Patrimonio: la Iglesia es depositaria de un patrimonio histórico-artístico de incalculable valor (catedrales, iglesias, ermitas, documentos, imágenes, libros, etc.), que conserva y pone a disposición de todos los ciudadanos.

La recaudación proveniente de la asignación tributaria, que los contribuyentes libre y voluntariamente asignan a la Iglesia, se destina a sostener al clero y a mantener el culto (actividad litúrgica).

Ninguno de los fines anteriormente expuestos puede ser contemplado de manera aislada. Hay personas que valoran solamente la actividad social de la Iglesia pero que descalifican el resto. Los miles de voluntarios de la Iglesia no nacen por generación espontánea. Son personas que han recibido el anuncio de la Buena Noticia a través de la predicación y que viven y alimentan su fe en la comunidad eclesial. Esa experiencia es la que da razón de ser a toda su actividad.

Si tuviéramos que resumir las principales aportaciones de la Iglesia a la sociedad española, podríamos afirmar que:

La Iglesia está presente en los acontecimientos más importantes de la vida, acompañando a las personas que se acercan a Dios en los momentos más importantes de la existencia humana: en los felices (matrimonio, bautismo, confirmación) y también en los dolorosos (pecado, enfermedad, muerte). Por la Iglesia, el Dios del Amor, visible en Jesucristo, se acerca a cada uno para darle sentido y esperanza.

La Iglesia, como Pueblo de Dios, brinda a la sociedad valores permanentes que nos ayudan a crecer como personas y mejoran la convivencia entre los hombres: fe, defensa de los derechos humanos, fraternidad, dignidad de la persona, solidaridad, perdón, superación, esfuerzo, etc.

La Iglesia ayuda a los más necesitados de la sociedad: mendigos, familias rotas y desestructuradas, inmigrantes, ancianos, enfermos, etc.

Estas actividades son realizadas en su mayoría por personas que entregan su vida a los demás. Los sacerdotes y los agentes de pastoral, que están al servicio de la comunidad cristiana, desempeñan, una labor discreta y muchas veces ignorada que construye el bien común de la sociedad.

La Iglesia contribuye al desarrollo cultural y educativo de sus miembros, así como al crecimiento de la persona con múltiples iniciativas y centros de educación y enseñanza.
Los misioneros de la Iglesia Católica, repartidos por todo el mundo, predican el Evangelio de Jesucristo. Es precisamente la experiencia del Amor de Dios, que viven y predican, la que les lleva reconocer en el prójimo el rostro de Cristo, de manera particular en los más necesitados. A menudo reconocemos el testimonio heroico de misioneros que mantienen su compromiso con hombres y mujeres de zonas que viven situaciones de guerra y extrema dificultad: hambrunas, persecuciones, etc., y que, en ocasiones, ponen en peligro su vida por llevar a cabo su misión.

La vida de la Iglesia como comunidad cristiana da lugar a múltiples asociaciones y a un amplio voluntariado que promueve actividades sociales tanto de ámbito religioso (movimientos apostólicos y cofradías) como civil. Estas actividades contribuyen al bien común con su respuesta a las más variadas realidades y necesidades sociales.

La Iglesia a lo largo de la Historia ha creado un patrimonio cultural y artístico que configura la imagen de nuestras ciudades y pueblos y que es expresión de su fe. En sus diferentes planos de actuación, la Iglesia mantiene, restaura y sigue desarrollando y creando los necesarios e imprescindibles bienes muebles e inmuebles para el desarrollo de su actividad.

Algunas cifras

Para hacernos una idea más concreta de la actividad que desarrolla la Iglesia, vamos a aportar una serie de cifras que reflejan el trabajo diario de varios miles de sacerdotes, religiosos, religiosas, seglares y voluntarios. Son datos que muestran fríamente la magnitud de esta labor, pero no deben hacernos olvidar que tras ellos hay personas que contribuyen a aportar esperanza a quienes más lo necesitan.

Labor pastoral:

o Número de parroquias: 22.700. (en estas cifras, no se contemplan las ermitas y otros centros de culto)
o Número de sacerdotes: 20.000
o Porcentaje de españoles que se declaran católicos: 77,6%
o Número de personas que acuden semanalmente a misa: 7-8 millones
o Número de bautizos: 283.226
o Primeras Comuniones: 265.801
o Confirmaciones: 132.885
o Matrimonios eclesiásticos canónicos: 150.739

Labor asistencial:

o Número de centros en los que la Iglesia Católica desarrolla esta actividad:

107 centros hospitalarios
128 ambulatorios y dispensarios
876 casas de la Iglesia para ancianos, enfermos crónicos, inválidos y minusválidos
937 orfanatos y otros centros para la tutela de la infancia
321 guarderías infantiles
365 centros especiales de educación o reeducación social
144 centros de caridad y sociales
305 consultorios y centros para la defensa de la vida y la familia
82 centros penitenciarios
73 centros para la acogida de reclusos en libertad provisional
54 centros para atención de toxicómanos
24 centros para atención de enfermos de SIDA

o Número de personas asistidas en estos centros:

387.356 personas asistidas en centros hospitalarios
849.728 asistidos en ambulatorios y dispensarios
57.653 en casas para ancianos o personas con minusvalías
10.835 en orfanatos y centros de tutela de la infancia
10.607 en guarderías infantiles
53.140 en centros de educación especial
324.377 en otros centros de asistencia social
79.868 en consultorios familiares
45.000 en centros penitenciarios

Labor educativa:

o 5.000 colegios concertados de preescolar, infantil, primaria y secundaria
o 200 centros de educación universitaria
o Número de alumnos educados en centros concertados: 1.741.697
o Ahorro en costes para el Estado de los centros concertados: 2.920 millones de €
(Según datos del Ministerio de Educación una plaza en un centro público tiene
un coste anual de 3.518 Euros, mientras que en un centro concertado esa misma
plaza cuesta al erario público 1.841 Euros).

Conservación del Patrimonio:

Patrimonio Inmueble: Catedrales, iglesias, ermitas, etc.
Patrimonio Mueble: Imágenes, esculturas, pinturas, objetos litúrgicos, ornamentos, etc.
Patrimonio Documental
Patrimonio Bibliográfico
Patrimonio Arqueológico
Patrimonio Etnológico

Realizar una valoración de lo que supone para la sociedad el mantenimiento y conservación de todo este patrimonio es tarea imposible, pero es evidente que no se puede concebir nuestro país sin este patrimonio cultural.

Austeridad

Una vez repasadas algunas cifras, conviene detenernos en otros datos que nos pueden dar una idea del clima de austeridad en que se mueven las instituciones de la Iglesia:

o Según los datos del Fondo Común Interdiocesano de 2007, la asignación de un Obispo es de 900 € mensuales,
o La gran mayoría de los sacerdotes de nuestro país perciben entre 600 y 800€ de sustentación base
o Los sacerdotes cotizan a la seguridad social por la base mínima y no tienen las oberturas ordinarias de baja laboral o desempleo.
o La gran mayoría de los sacerdotes jubilados reciben la pensión mínima.
o Muchas de las actividades que lleva a cabo la Iglesia son realizadas de forma ltruista por miles de voluntarios.


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jueves, 15 de noviembre de 2007
Entrevista al Obispo Ciocesano de Tenerife Don Bernardo Álvarez Afonso con motivo de EL DÍA DE LA IGLESIA DIOCESANA - 2007.

El Obispo de Tenerife, Monseñor D. Bernardo Álvarez Afonso
Es indiscutible que la Iglesia aporta a la sociedad grandes
beneficios, no sólo en relación con el derecho a la libertad religiosa de los ciudadanos sino, también, en el cultivo de los valores cívicos y el desarrollo armónico de la vida social. Además de la acción directa en el campo educativo y en la atención a las personas más necesitadas, la Iglesia con su misión específicamente religiosa contribuye a la formación de ciudadanos libres, honrados y responsables, pues de la fe cristiana derivan criterios, orientaciones y energías que sirven para establecer y consolidar una sociedad más justa y solidaria.

Como es lógico, igual que en cualquier otra faceta de la vida social, la actividad de la Iglesia necesita de unos medios humanos y materiales. Por eso, además de contar con la desinteresada prestación personal de muchos fieles, la Iglesia necesita recursos económicos para hacer frente los costes que se generan en los distintos ámbitos de su acción. ¿De dónde obtiene la Iglesia esos recursos?

Actualmente las únicas fuentes de financiación que tiene la Iglesia son las aportaciones voluntarias de los fieles y el 0,7 % de la cuota íntegra del IRPF, de aquellos contribuyentes
que así lo marquen expresamente (poniendo la “X”) en la casilla correspondiente de su declaración de la renta. Con motivo del “Día de la Iglesia Diocesana”, el Obispo de la Diócesis, D. Bernardo Álvarez Afonso, hace un llamamiento a contribuir al sostenimiento económico de la Iglesia con responsabilidad y generosidad.

- ¿D. Bernardo, el apoyo económico a la labor que realiza la Iglesia sólo se hace en este día?

Por supuesto que no. El “Día de la Iglesia Diocesana” se hace una colecta especial, ciertamente, pero la colaboración
económica para el sostenimiento de la Iglesia ha de ser una acción permanente.
De hecho los fieles hacen aportaciones a lo largo de todo el año de diversas formas (colecta de la misas, donativos con ocasión de la celebración de los sacramentos,
cuotas, donaciones espontáneas, legados... sin olvidar el poner la “X” a favor de la Iglesia Católica al realizar
la declaración de la Renta). Lo que sucede es que todas estas aportaciones juntas no alcanzan para cubrir las necesidades y, además, muchas veces no se hacen más cosas (sobre todo en el campo de la acción socio-caritativa) por falta de medios económicos. Por eso continuamente tenemos que recordar e insistir a todos los católicos sobre su deber de “ayudar a la Iglesia en sus necesidades”. Un verdadero cristiano siente la Iglesia como algo propio y, por tanto, asume la responsabilidad de contribuir según sus posibilidades a la financiación de la misma.

- El 79,6 % de los españoles se declaran católicos. ¿Por qué no se da un mayor compromiso a la hora de contribuir al sostenimiento económico de la Iglesia?

Porque hay poca conciencia de esta necesidad y esto, fundamentalmente, por dos razones. Una, porque en España existe la falsa idea, a veces interesadamente difundida en determinados medios, de que el Estado financia a la Iglesia, cuando en realidad —hasta este año 2007— el 91% de lo que la Iglesia recibe por la vía de la hacienda pública proviene de las declaraciones de la renta de quienes pusieron la “X “en la casilla correspondiente (son por tanto aportaciones voluntarias de personas concretas), mientras que sólo el 9 % procede de los Presupuestos Generales del Estado. A partir
del año 2008 la Iglesia sólo va a recibir lo proveniente de la declaración de la renta, si bien el % será del 0,7 en lugar el 0,52 anterior (en países de nuestro entorno el % es mayor: Dinamarca, 1 %; Suecia, 1,25%; Suiza, 2%... Alemania tiene un “impuesto religioso” específico, lo que permite que una Diócesis como Colonia, reciba más del doble que toda España). La otra causa del poco compromiso, proviene de un deficiente sentido de Iglesia por parte de una amplia mayoría de católicos españoles que no tienen reparo en llamarse
a si mismos: “católicos no practicantes”. Quien no practica la fe, difícilmente se sentirá obligado a contribuir al sostenimiento de la Iglesia o, si alguna vez lo hace, contribuirá esporádicamente y con poca generosidad. De hecho, en honor a la verdad, la Iglesia hace todo lo que hace gracias a la generosidad de una minoría de católicos
(aquellos que participan asiduamente en la vida de la Iglesia).

- ¿Qué aporta la Iglesia a la sociedad?

Respondo con palabras de Concilio Vaticano II que, partiendo
de la convicción de que las energías que la Iglesia puede comunicar a la sociedad humana tienen su fundamento
en la fe, la esperanza y la caridad aplicadas a la vida práctica, hace la siguiente afirmación: “La misión propia que Cristo confió a su Iglesia no es de orden político, económico
o social. El fin que le asignó es de orden religioso. Pero precisamente de esta misma misión religiosa derivan
funciones, luces y energías
que pueden servir para establecer y consolidar la comunidad
humana según la ley divina. Más aún, donde sea necesario, según las circunstancias de tiempo y de lugar, la misión de la Iglesia puede crear, mejor dicho, debe crear, obras al servicio de todos, particularmente de los necesitados,
como son, por ejemplo, las obras de misericordia u otras semejantes”.

- ¿Qué le pediría a los católicos
de cara al futuro?


Como Obispo tengo el derecho y el deber de recordar a los católicos que la Iglesia como “casa y familia de todos”
es, también, “cosa de todos”. A veces da la sensación
de que a la hora de colaborar con la Iglesia lo hacemos
a regañadientes o como quien hace un favor, como si la Iglesia fuera algo ajeno que “ni me va ni me viene”. Asimismo,
a la hora de colaborar, no todos los católicos somos lo generosos que podemos y debemos ser porque no valoramos
lo que hace la Iglesia, o lo consideramos como algo innecesario y superfluo de lo que se puede prescindir.
“Sentirse Iglesia” es algo connatural
de quien se considera católico. Por eso, un buen católico
ha de ver lo que la Iglesia es y hace como algo propio y apoyarlo con alma corazón y vida, como se apoya todo lo que nos interesa (nuestro equipo de fútbol, nuestro partido
político, nuestro colegio profesional, etc.). Un católico no puede pasar por alto su deber de contribuir
al sostenimiento económico de su Iglesia, sería una grave irresponsabilidad en sus deberes religiosos y, al mismo tiempo, con su omisión impide que se pueda hacer el bien a muchas más personas y a la sociedad en su conjunto. Dejando a un lado los enormes beneficios indirectos, las estadísticas nos demuestran que en ninguna otra institución la aportación económica tiene un efecto multiplicador y una rentabilidad
social tan grande. En acción directa, sólo en educación,
las instituciones de la Iglesia ahorran a los Presupuestos
Generales del Estado más de 3000 millones de euros al año. Y, si hablamos de los casi 4500 centros de asistencia social, entre hospitales, ambulatorios, casas de ancianos, centros para tutela de la infancia,... donde son atendidas más de dos millones de personas, ¿a cuánto asciende la rentabilidad de lo que hace la Iglesia?


Publicado por Desconocido @ 23:54  | Entrevistas
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AFRICA/CAMERUN - Bakassi: ficha

Roma (Agencia Fides) - El origen de la disputa territorial se remonta a 1885 cuando Gran Bretaña y Alemania eran las potencias coloniales que controlaban Nigeria y Camerún respectivamente. Entre finales de ochocientos y principios del Novecientos, las dos potencias coloniales alcanzaron una serie de acuerdos para delimitar las fronteras entre sus correspondientes posesiones coloniales. Con respecto a Bakassi, Gran Bretaña y Alemania alcanzaron un acuerdo según el cual, las aguas territoriales de la península fueron asignadas a Gran Bretaña, mientras que el territorio de Bakassi fue agregado a la colonia alemana de Camerún.

Después del estallido de la Primera Guerra Mundial, Camerún fue invadido por las tropas británicas que lo conquistaron en 1916. Con el Tratado de Versailles (1919) Camerún fue dividido entre Francia y Gran Bretaña. La península de Bakassi entró a formar parte del Camerún británico, que fue confiado a una administración conjunta con la de Nigeria. Pero la Nigeria y Camerún británico no estado nunca unidos en un único territorio. El estatuto de Bakassi como miembro del Camerún británico fue ratificado por una serie de acuerdos entre Francia y Gran Bretaña.

En 1960, Camerún consiguió la independencia. Con un plebiscito organizado por las Naciones Unidas, la población de Bakassi, la mayor parte de la cual era étnicamente afín a las poblaciones de la región nigeriana confinante, decide formar parte de Camerún.

En los años 70 Nigeria y Camerún renegociaron las frontera de las aguas territoriales pero la posesión de la península no fue puesta en tela de juicio.

La disputa inició en los primeros años 90, cuando Nigeria comenzó a efectuar prospecciones petrolíferas en las aguas que dan a la península. En diciembre de 1993, al menos 500 soldados nigerianos conquistaron dos pequeñas islas de la zona disputada por los dos países. Desde entonces los soldados de Abuja han construido en las dos islas fortificaciones e incluso escuelas y hospitales. En febrero del 2003, los militares nigerianos y cameruneses se enfrentan en sangrientos combates que dejan sobre el terreno 33 muertos por parte nigeriana y una muerte de entre los cameruneses.
En el curso de los años Noventa, Camerún se apeló a la Corte del Haya venciendo la disputa en el octubre del 2002 cuando la Corte dio la soberanía sobre Bakassi a Camerún, recurriendo a un tratado colonial fechado en 1913. De momento sólo 13 aldeas han pasadas bajo la bandera camerunese, el resto de la península todavía está bajo control administrativo y militar nigeriano. La última confrontación política de la comisión mixta nigeriano-camerunense, compuesta bajo la égida de la ONU, para implementar susodicha decisión terminó, por enésima vez, sin ningún resultado, posponiendo sine die la resolución del conflicto diplomático. Ahora la cuestión pasa a las cumbres del ambos Países con un probable encuentro entre los correspondientes presidentes, el nigeriano Olusegun Obasanjo y el camerunese Paul Biya. Según el gobierno nigeriano cerca del 90% de los habitantes de Bakassi son pescadores de origen nigeriano. (L.M) (Agencia Fides 24/6/2005 Líneas: 36 Palabras: 493)
Publicado por Desconocido @ 23:31  | Artículos de interés
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VATICANO - AVE MARIA de don Luciano Alimandi - La inquietud del corazón humano

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - Si nuestra felicidad sólo dependiera de las criaturas o de las cosas creadas, caería inevitablemente en la relatividad, temporal, pasajera; toda alegría ligada al hoy, precisamente mientras se la está viviendo, ha pasado ya con el tiempo que se la lleva consigo. ¡Sólo queda de la misma un vago recuerdo… pasado! El hombre vive con frecuencia de recuerdos bellos pero que han pasado en el tiempo y de esperanzas de un futuro mejor que nunca se realizan según nuestros deseos y que más bien, por el contrario, se convierte en una pesada carga de tristeza nostálgica, porque nunca se logra alcanzar ese bien inmenso que se llama: ¡felicidad!

Cuando el Señor Jesús en el Evangelio habla de Su alegría, de Su amor y de Su paz, nos revela el secreto de la felicidad, que consiste en poseer bienes eternos, que persisten en el tiempo, porque nos los ha dado Él. Estos dones imperecederos, deberíamos escribirlos con las iniciales mayúsculas para distinguirlos de los bienes terrenales que, por el contrario, terminan y pasan. La Alegría, el Amor y la Paz son bienes inmutables porque provienen del Dios de la Vida, que es el Alfa y Omega o sea el Principio y el Fin de la existencia de toda criatura y de toda la creación. "Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre" (Eb 13, 8), y sólo Él, el Hijo de Dios que ha bajado del Cielo, puede darle al hombre bienes eternos, como lo reveló a sus apóstoles antes de volver a la Casa del Padre: " Os dejo la paz, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo" (Jn 14, 27), "Os he dicho esto, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea colmado" (Jn 15, 11).

Las criaturas humanas, precisamente porque han sido creadas a imagen y semejanza de Dios que es eterno, están sedientas de bienes duraderos: de alegrías y de amores que no terminan, de espacios infinitos y de instantes ilimitados… la mayor desgracia que puede ocurrirle al hombre es buscar estos bienes entre las cosas de aquí abajo, entre los amores de este mundo que, por muy bellos y grandes que sean, siempre serán como una gota respecto al océano ilimitado del amor de Dios, que hace vivir en Su gloria y felicidad celeste a los ángeles y a los beatos del Paraíso.

Si no nos convertimos al Señor que hace felices a los Santos, no conseguiremos liberarnos de nuestro hombre exterior para mejorar nuestro hombre interior; nuestra "vista" interior no se desarrollará y permanecerá cegada por la apariencia, nuestro "oído" interior quedará trastornado por los ruidos del mundo y sordo a las cosas de Dios; nosotros iremos mendigado de puerta en puerta, de acontecimiento en acontecimiento, de criatura en criatura… alguna miga de felicidad, adulterada por el mundo, esparcida aquí y allá, que nunca podrá llenar nuestro corazón: “nos has hecho, Señor, para ti, Señor, y nuestro corazón está inquieto hasta que repose en ti" (S. Agustín).

Dios ha dejado la huella de su existencia, de su amor infinito y eterno, en la sed insaciable de felicidad que tiene nuestro corazón; pero para reconocer a Dios necesitamos encontrarnos con Jesús, que nos revela el verdadero Rostro del Padre, que es la Verdad de nuestros más profundos suspiros y anhelos de Vida y de Alegría sin fin. ¡Nadie puede amar la muerte habiendo sido creados para la vida eterna. Nadie ama la tristeza porque ha sido creado para la alegría eterna. Nadie ama la nada porque ha sido creado para el ser! Sólo la gracia de Cristo puede restaurar en el hombre el orden original querido por Dios, la jerarquía de valores y dones, que el pecado ha trastornado.

Es el pecado el verdadero enemigo de la felicidad del hombre. Es similar a la "lava" que sale del corazón del hombre que, cuando se cede a las pasiones, se convierte en un "volcán" en erupción; una "lava" que allí por donde va lleva la muerte: "de dentro, del corazón de los hombres, salen las intenciones malas: fornicaciones, robos, asesinatos, adulterios, avaricias, maldades, fraude, libertinaje, envidia, injuria, insolencia, insensatez. Todas estas perversidades salen de dentro y contaminan al hombre” (Mc 7, 21-23). Sólo el Señor Jesús tiene el poder de frenar esta "lava", de destruir el pecado que lleva al hombre a la tierra y lo aparta del Cielo. He aquí porque los niños, en el candor de su edad y sin la malicia del pecado, perciben el atractivo de Jesús cuando se les anuncia; ninguno entre ellos se convierte en enemigo de Dios eligiendo lo que es inmundo, porque su corazón está libre de las pasiones y desea el bien.
Cuántos hombres, por desgracia, se obstinan en afirmar que el pecado no existe, que no hace mal, que es algo inevitable en nuestro camino… Este modo de pensar permite a la "lava" seguir deslizándose, haciendo la existencia humana cada vez más pesada. Si en el corazón del cristiano disminuye el deseo de la confesión sacramental, la ceniza del pecado también lo ciegan y la mirada del alma se hace opaca. De este modo ya no ve el contraste que hay entre lo "blanco" de una vida en gracia de Dios y lo "negro" de una vida en el pecado no perdonado; ¡él entreve un gris difuso, que parece inocuo y es por el contrario letal!

En medio de este paisaje lunar, de una vida gris o negra, el Señor no se rinde y de vez en cuando, en la medida que la libertad humana se lo permite, deja oír esa eterna verdad que invita con mansedumbre: "no salgas fuera de ti, entra en ti mismo; la verdad está en tu hombre interior, y descubriendo que tu naturaleza es mudable, transciende a ti mismo.... Trata pues de llegar allá dónde la misma lumbre de la razón recibe la luz" (S. Agustín) (Agencia Fides 14/11/2007; Líneas: 61 Palabras: 1.003)
Publicado por Desconocido @ 23:25  | Espiritualidad
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Según refiere el Arzobispado de Lima, a un mes del inicio de las ventas en las librerías del Perú, se han vendido más que 2.500 copias de "Jesús de Nazaret", el último libro del Papa Benedicto XVI, que de este modo se ha convertido en el libro religioso más vendido en Perú y también el libro más vendido del 2007 en el mercado editorial peruano, según los responsables del "Grupo Planeta". (C.E) (Agencia Fides 14/11/2007; Líneas: Palabras:

“Jesús de Nazaret” es el libro religioso más vendido en el Perú en los últimos años

A un mes de su lanzamiento editorial en el Perú, se han vendido más de 2 mil 500 ejemplares de “Jesús de Nazaret”, el más reciente libro de Benedicto XVI convirtiéndose no sólo en el libro religioso de mayor venta en nuestro país en los últimos años; sino también, en uno de los libros con mayor éxito en ventas en lo que va del 2007 en el mercado editorial peruano, según representantes del Grupo Planeta.

La misma casa editora informó que, en vista de la acogida de esta publicación ha iniciado una primera reimpresión de “Jesús de Nazaret”, la cual estiman que estará en las librerías este mes, ya que a la fecha se ha agotado el primer lote de libros que se distribuyó en el país.

Sobre esta publicación hay que destacar que tiene un gran valor teológico y espiritual; y sobre todo, es un libro especial porque su autor es el Papa. Además, se puede decir que no se requiere una preparación especializada para leerlo.

Joseph Ratzinger empezó a escribir “Jesús de Nazaret” cuando era cardenal, en 2003 y lo concluyó a finales de septiembre del año 2006, siendo Papa. El libro se puso en circulación con ocasión de su cumpleaños, en abril último. Se comprende que la expectativa a nivel mundial, desde que se anunció el libro, haya sido muy grande, y que se haya convertido en un best seller. Por ejemplo, tras su aparición en EE.UU., en pocos días, se convirtió en un suceso de ventas.

La obra busca hacer mucho bien a sacerdotes, obispos, religiosos, teólogos, catequistas, profesores de religión y, en general, a toda persona con alguna inquietud religiosa. Los jóvenes encontrarán en sus páginas a Jesús, “amigo que nunca falla”. Además, toda persona que busque orientación sobre su vida hallará un norte seguro, guiado por la sabiduría de Benedicto XVI.

Aunque este escrito no sea un acto formalmente magisterial del Papa, de hecho confirma en la fe a los cristianos, quienes pueden haber padecido perturbaciones, incertidumbres e inseguridades en su fe en los últimos años. El autor pasa fácilmente de la consideración sobre los hechos y las palabras de Jesús a presentar su significación para la Iglesia y para el hombre actual.

El libro posee la misma portada y formato en todas las versiones. La traducción peruana tiene el mismo número de páginas que la original italiana, a saber 447 páginas. Se lee cómodamente, pues cuenta con un tipo de letra grande y por los espacios que en las páginas separan los párrafos dedicados a una reflexión y a otra.

“Jesús de Nazaret” se puede adquirir en las principales cadenas de librerías de Lima así como en los principales supermercados y establecimientos comerciales de Lima y del interior del país.

Sala de Prensa
Plaza Mayor s/n. Lima. Tlf. 427-1217
prensa@arzobispadodelima.org
Publicado por Desconocido @ 23:22  | Noticias de religión
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Declaración que han emitido los obispos de Uruguay en pleno debate en el país sobre el aborto. El documento lleva por título: «Defendiendo la vida humana ganamos todos». (Noviembre 2007)



Ante el trámite del Proyecto de Ley de «Salud Sexual y Reproductiva», que favorece la práctica del aborto, los obispos del Uruguay queremos expresar:

1. Hoy en día, gracias a modernas tecnologías, todos podemos apreciar el maravilloso desarrollo de la vida humana en el interior de una madre junto a la esperanza que trae una vida en gestación, especialmente cuando una mujer la abraza, la familia se ilusiona y la sociedad le brinda protección. Ese pequeño ser es ya sujeto de derechos. Nuestra legislación le reconoce el derecho a heredar en el caso de que el padre fallezca durante su gestación. No es «algo» sino «alguien». Por lo tanto no se puede ejercer sobre él un derecho absoluto de propiedad.

2. No desconocemos las circunstancias difíciles en que nacen muchos niños en nuestro país. Pero hay que mirar las causas de estos desequilibrios sociales, vinculados al desigual reparto de oportunidades; por lo que el 50% de niños del país están naciendo en hogares carenciados.

3. Reconociendo la dificultad de muchas mujeres que afrontan un embarazo no deseado, pensamos que esta delicada situación debe atenderse con solicitud, pero nunca enfrentándolas como un rígido dilema. Los conflictos humanos no se solucionan verdaderamente eliminando una parte, en particular cuando esta parte es un sujeto de derecho, completamente inocente e indefensa.

4. Algunos acusan a los cristianos o creyentes de «fundamentalistas» por defender el derecho de los concebidos no nacidos. Cinco siglos antes de Cristo fue el médico Hipócrates, quien se negó a poner sus conocimientos médicos al servicio de la muerte: «Tampoco daré ninguna medicina mortal, ni siquiera cuando me la pidan; además no daré consejos al respecto, ni facilitaré a ninguna mujer el aborto».

5. Nuestra postura contraria al aborto, no está fundamentada prioritariamente en premisas de orden religioso, porque el derecho de un ser humano a nacer está inscrito en la misma naturaleza humana, que en el desarrollo posterior desplegará los rasgos que son su sello de dignidad: inteligencia, libertad, responsabilidad y conciencia.

6. Legalizar el aborto no cambia lo malo en bueno. Una vez que se concreta las cosas terminan mal para todos. Se pierde una vida humana. La madre queda con heridas que no cierran fácilmente. El médico va contra la esencia de su noble profesión. La sociedad pierde una vida al no abrirle sus brazos. La cultura de la vida queda golpeada.

7. Expresamos la máxima consideración y respeto por toda mujer, que se transforma en veneración y agradecimiento cuando contemplamos su maternidad, tanto biológica como en todas las formas en que este talento femenino se prodiga en la vida social.

8. Cuando el pueblo de Israel soportó años oscuros de esclavitud y el faraón egipcio sentenció a muerte a los hijos varones, la valiente «desobediencia civil» de las parteras, encontró la manera de responder a esta política genocida, argumentando que, «como las mujeres hebreas son más robustas, cuando acudimos para asistirlas, ya dieron a luz» (Ex 1,19). Aquellas mujeres representaban el sentimiento humanitario de tantas mujeres y manos solidarias que en cada etapa de la historia han colaborado para engendrar, alentar o adoptar vidas humanas frágiles en medio de angustias, sin doblegarse ante ningún faraón.

9. Los uruguayos necesitamos multiplicar señales de amparo a la vida humana en medio de la emigración y el invierno demográfico que comprometen el futuro. El bienestar de nuestro pueblo requiere hijos e hijas que alegren los hogares, colmen las aulas y espacios educativos o de esparcimiento. Estamos a favor del desarrollo integral de la vida humana, que como obispos católicos la miramos desde la perspectiva de Jesucristo, que ha venido al mundo para traer vida digna y abundante.


Florida, 12 de noviembre de 2007

Mons. Carlos María Collazzi sdb
Obispo de Mercedes
Presidente de la CEU

Mons. Raúl Scarrone
Obispo de Florida
Vicepresidente de la CEU

Mons. Nicolás Cotugno sdb
Arzobispo de Montevideo

Mons. Pablo Galimberti
Obispo de Salto

Mons. Julio Bonino
Obispo de Tacuarembó

Mons. Rodolfo Wirz
Obispo de Maldonado-Punta del Este

Mons. Orlando Romero
Obispo de Canelones

Mons. Francisco Barbosa
Obispo de Minas

Mons. Arturo Fajardo
Obispo de San José de Mayo

Mons. Roberto Cáceres
Obispo Emérito de Melo

Mons. Daniel Gil
Obispo Emérito de Salto

Mons. Hermes Garín
Obispo Auxiliar de Canelones

Mons. Heriberto Bodeant
Obispo Auxiliar de Salto

Mons. Martín Pérez Scremini
Obispo Auxiliar de Montevideo

Mons. Luis Del Castillo sj
Obispo de Melo
Secretario General de la CEU
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ZENIT publica la intervención que pronunció Benedicto XVI el miércoles, 14 de Noviembre de 2007, en la que concluyó la presentación de la figura de san Jerónimo (347-419/420),, que había comenzado el miércoles precedente (Cf. Zenit, 7 de noviembre de 2007).


Queridos hermanos y hermanas:

Continuamos hoy presentando la figura de san Jerónimo. Como dijimos el miércoles pasado, dedicó su vida al estudio de la Biblia, hasta el punto de que fue reconocido por mi predecesor, el Papa Benedicto XVI, como «eminente doctor en la interpretación de las Sagradas Escrituras». Jerónimo subrayaba la alegría y la importancia de familiarizarse con los textos bíblicos: «¿No te parece que estás --ya aquí, en la tierra-- en el reino de los cielos, cuando se vive entre estos textos, cuando se medita en ellos, cuando no se busca otra cosa?» (Epístola 53, 10). En realidad, dialogar con Dios, con su Palabra, es en un cierto sentido presencia del Cielo, es decir, presencia de Dios. Acercarse a los textos bíblicos, sobre todo al Nuevo Testamento, es esencial para el creyente, pues «ignorar la Escritura es ignorar a Cristo». Es suya esta famosa frase, citada por el Concilio Vaticano II en la constitución «Dei Verbum» (n. 25).

«Enamorado» verdaderamente de la Palabra de Dios, se preguntaba: «¿Cómo es posible vivir sin la ciencia de las Escrituras, a través de las cuales se aprende a conocer al mismo Cristo, que es la vida de los creyentes?» (Epístola 30, 7). La Biblia, instrumento «con el que cada día Dios habla a los fieles» (Epístola 133, 13), se convierte de este modo en estímulo y manantial de la vida cristiana para todas las situaciones y para toda persona.

Leer la Escritura es conversar con Dios: «Si rezas --escribe a una joven noble de Roma--hablas con el Esposo; si lees, es Él quien te habla» (Epístola 22, 25). El estudio y la meditación de la Escritura hacen sabio y sereno al hombre (Cf. «In Eph.», prólogo). Ciertamente para penetrar de una manera cada vez más profunda en la Palabra de Dios se necesita una aplicación constante y progresiva. Por este motivo, Jerónimo recomendaba al sacerdote Nepociano: «Lee con mucha frecuencia las divinas Escrituras; es más, que el Libro no se caiga nunca de tus manos. Aprende en él lo que tienes que enseñar» (Epístola 52, 7). A la matrona romana, Leta, le daba estos consejos para la educación cristiana de su hija: «Asegúrate de que estudie todos los días algún pasaje de la Escritura… Que acompañe la oración con la lectura, y la lectura con la oración… Que ame los Libros divinos en vez de las joyas y los vestidos de seda» (Epístola 107,9.12). Con la meditación y la ciencia de las Escrituras se «mantiene el equilibrio del alma» («Ad Eph.», pról.). Sólo un profundo espíritu de oración y la ayuda del Espíritu Santo pueden introducirnos en la comprensión de la Biblia: «Al interpretar la Sagrada Escritura siempre tenemos necesidad de la ayuda del Espíritu Santo» («In Mich.», 1,1,10,15).

Un amor apasionado por las Escrituras caracterizó por tanto toda la vida de Jerónimo, un amor que siempre trató de suscitar en los fieles. Recomendaba a una de sus hijas espirituales: «Ama la Sagrada Escritura y la sabiduría te amará; ámala tiernamente, y te custodiará; hónrala y recibirás sus caricias. Que sea para ti como tus collares y tus pendientes» (Epístola 130, 20). Y añadía: «Ama la ciencia de la Escritura, y no amarás los vicios de la carne» (Epístola 125,11).

Para Jerónimo, un criterio metodológico fundamental en la interpretación de las Escrituras era la sintonía con el magisterio de la Iglesia. Por nosotros mismos nunca podemos leer la Escritura. Encontramos demasiadas puertas cerradas y caemos en errores. La Biblia fue escrita por el Pueblo de Dios y para el Pueblo de Dios, bajo la inspiración del Espíritu Santo. Sólo en esta comunión con el Pueblo de Dios podemos entrar realmente con el «nosotros» en el núcleo de la verdad que Dios mismo nos quiere comunicar. Para él una auténtica interpretación de la Biblia tenía que estar siempre en armonía con la fe de la Iglesia católica. No se trata de una exigencia impuesta a este libro desde el exterior; el Libro es precisamente la voz del Pueblo de Dios que peregrina y sólo en la fe de este Pueblo podemos estar, por así decir, en el tono adecuado para comprender la Sagrada Escritura. Por este motivo, Jerónimo alentaba: «Permanece firmemente unido a la doctrina de la tradición que te ha sido enseñada para que puedas exhortar según la sana doctrina y refutar a quienes la contradicen» (Epístola 52,7). En particular, dado que Jesucristo fundó su Iglesia sobre Pedro, todo cristiano, concluía, debe estar en comunión «con la Cátedra de san Pedro. Yo sé que sobre esta piedra está edificada la Iglesia» (Epístola 15, 2). Por tanto, con claridad, declaraba: «Estoy con quien esté unido a la Cátedra de san Pedro» (Epístola 16).

Jerónimo no descuida el aspecto ético. Con frecuencia reafirma el deber de acordar la vida con la Palabra divina. Una coherencia indispensable para todo cristiano y particularmente para el predicador, a fin de que sus acciones no contradigan sus discursos.

Así exhorta al sacerdote Nepociano: «Que tus acciones no desmientan tus palabras, para que no suceda que, cuando prediques en la Iglesia, alguien en su intimidad comente: “¿Por qué entonces tú no actúas así?”. Curioso maestro el que, con el estómago lleno, se poner a pronunciar discursos sobre el ayuno; incluso un ladrón puede criticar la avaricia; pero en el sacerdote de Cristo la mente y la palabra deben estar de acuerdo» (Epístola 52,7).

En otra carta, Jerónimo confirma: «Aunque tenga una espléndida doctrina, es vergonzosa la persona que se siente condenada por la propia conciencia» (Epístola 127,4). Hablando de la coherencia, observa: el Evangelio debe traducirse en actitudes de auténtica caridad, pues en todo ser humano está presente la Persona misma de Cristo. Dirigiéndose, por ejemplo, al presbítero Paulino, que después llegó a ser obispo de Nola y santo, Jerónimo le da este consejo: «El verdadero templo de Cristo es el alma del fiel: adorna este santuario, embellécelo, deposita en él tus ofrendas y recibe a Cristo. ¿Qué sentido tiene decorar las paredes con piedras preciosas si Cristo muere de hambre en la persona de un pobre?» (Epístola 58,7).

Jerónimo concretiza: es necesario «vestir a Cristo en los pobres, visitarle en los que sufren, darle de comer en los hambrientos, cobijarle en los que no tienen un techo» (Epístola 130, 14). El amor por Cristo, alimentado con el estudio y la meditación, nos permite superar toda dificultad: «Si nosotros amamos a Jesucristo y buscamos siempre la unión con Él, nos parecerá fácil lo que es difícil» (Epístola 22,40).

Jerónimo, definido por Próspero de Aquitania, «modelo de conducta y maestro del género humano» («Carmen de ingratis», 57), nos ha dejado también una enseñanza rica y variada sobre el ascetismo cristiano. Recuerda que un valiente compromiso por la perfección requiere una constante vigilancia, frecuentes mortificaciones, aunque con moderación y prudencia, un asiduo trabajo intelectual o manual para evitar el ocio (Cf, Epístolas 125, 11 y 130, 15), y sobre todo la obediencia a Dios: «No hay nada que le agrade tanto a Dios como la obediencia…, que es la más excelsa de las virtudes» («Hom. de oboedientia»: CCL 78,552). Del camino ascético pueden formar también parte las peregrinaciones. En particular, Jerónimo las impulsó a Tierra Santa, donde los peregrinos eran acogidos y hospedados en edificios surgidos junto al monasterio de Belén, gracias a la generosidad de la mujer noble Paula, hija espiritual de Jerónimo (Cf. Epístola 108,14).

No hay que olvidar, por último, la contribución ofrecida por Jerónimo a la pedagogía cristiana (Cf. Epístolas 107 y 128). Se propone formar «un alma que tiene que convertirse en templo del Señor» (Epístola 107,4), una «gema preciosísima» a los ojos de Dios (Epístola 107, 13). Con profunda intuición aconseja preservarla del mal y de las ocasiones de pecado, evitar las amistades equívocas o que disipan (Cf. Epístola 107,4 y 8-9; Cf. también Epístola 128, 3-4). Exhorta sobre todo a los padres a crear un ambiente de serenidad y de alegría alrededor de los hijos, para que les estimulen en el estudio y en el trabajo, y les ayuden con la alabanza y la emulación (Cf. Epístolas 107,4 y 128,1) a superar las dificultades, favoreciendo en ellos las buenas costumbres y preservándoles de las malas porque --dice citando una frase de Publilio Siro que había escuchado en la escuela-- «a duras penas lograrás corregirte de las cosas a las que te vas acostumbrando tranquilamente» (Epístola 107, 8).

Los padres son los principales educadores de los hijos, los maestros de vida. Con mucha claridad Jerónimo, dirigiéndose a la madre de una muchacha y luego al padre, advierte, como expresando una exigencia fundamental de toda criatura humana que se asoma a la existencia: «Que ella encuentre en ti a su maestra y que su inexperta adolescencia se oriente hacia ti maravillada. Que nunca vea en ti ni en su padre actitudes que la lleven al pecado. Recordad que podéis educarla más con el ejemplo que con la palabra» (Epístola 107, 9).

Entre las principales intuiciones de Jerónimo como pedagogo hay que subrayar la importancia atribuida a una sana e integral educación desde la primera infancia, la peculiar responsabilidad atribuida a los padres, la urgencia de una formación moral religiosa, la exigencia del estudio para lograr una formación humana más completa.

Además, hay un aspecto bastante descuidado en los tiempos antiguos, pero que era considerado vital por nuestro autor: la promoción de la mujer, a quien reconoce el derecho a una formación completa: humana, académica, religiosa, profesional.

Y precisamente hoy vemos cómo la educación de la personalidad en su integridad, la educación en la responsabilidad ante Dios y ante los hombres, es la auténtica condición de todo progreso, de toda paz, de toda reconciliación y de toda exclusión de la violencia. Educación ante Dios y ante el hombre: la Sagrada Escritura nos ofrece la guía de la educación y, por tanto, del auténtico humanismo.

No podemos concluir estas rápidas observaciones sobre este gran padre de la Iglesia sin mencionar la eficaz contribución que ofreció a la salvaguarda de elementos positivos y válidos de las antiguas culturas judía, griega y romana en la naciente civilización cristiana. Jerónimo reconoció y asimiló los valores artísticos, la riqueza de los sentimientos y la armonía de las imágenes presentes en los clásicos, que educan el corazón y la fantasía en los nobles sentimientos.

Sobre todo, puso en el centro de su vida y de su actividad la Palabra de Dios, que indica al hombre las sendas de la vida, y le revela los secretos de la santidad. Por todo esto precisamente en nuestros días podemos sentirnos profundamente agradecidos con san Jerónimo.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit. Al final de la audiencia, el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español, dijo:]


Queridos hermanos y hermanas:
Continuamos la catequesis sobre san Jerónimo, quien por su apasionado amor al estudio de la Biblia fue declarado «doctor eminente en la interpretación de la Escritura». Un criterio metodológico fundamental para su interpretación es, según él, la sintonía con el Magisterio de la Iglesia. Por ello dice: «Yo estoy con quien esté unido a la Cátedra de san Pedro». Leer la Biblia es conversar con Dios. Su meditación frecuente hace al hombre sabio y sereno.

Desde el aspecto ético, afirma que la coherencia de la vida con la Palabra es indispensable para todo cristiano y particularmente para el predicador, a fin de que sus acciones no contradigan sus palabras. Fue modelo de conducta y maestro de ascetismo, recordando que la perfección requiere constante vigilancia, frecuentes mortificaciones, asiduo trabajo intelectual o manual para evitar el ocio, y sobre todo obediencia a Dios. Las peregrinaciones, especialmente a Tierra Santa, pueden entrar a formar parte del camino ascético.

Jerónimo hizo una gran aportación a la pedagogía cristiana. Destacó la importante responsabilidad de los padres como primeros y principales educadores de sus hijos. Consideró también vital la promoción de la mujer y contribuyó eficazmente a la salvaguardia de los elementos positivos de la cultura judía, griega y romana en la naciente civilización cristiana.

Saludo a los peregrinos españoles, especialmente a los del Arciprestazgo de Abegondo, de Santiago de Compostela, a los de la Parroquia de Serantes, de Ferrol y a los miembros de la Hermandad de Santa Marta, de Madrid. También a los estudiantes chilenos de Santiago, a los venezolanos de Maracaibo, a los mexicanos y de otros países latinoamericanos. Agradeciendo al Señor la vida de san Jerónimo, seguid sus enseñanzas y poned la Palabra de Dios en el centro de vuestra vida y actividades. Ella os guía a la santidad. ¡Gracias!

[© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por Desconocido @ 23:04  | Habla el Papa
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¡MUEREN CADA DÍA INJUSTAMENTE HERMANOS Y HERMANAS Y AQUÍ NO
PASA NADA!


(Obispado de Tenerife) Un día y el otro también, nos llegan noticias del fallecimiento de personas adultas y de menores que rumbo a Canarias, como punto de entrada a la sociedad del bienestar, son tragadas por las aguas del Océano.

La única causa inmediata de estas muertes es la capacidad que tienen nuestros hermanos y hermanas empobrecidos del continente africano para asumir el riesgo de lanzarse
en búsqueda de una vida más digna. Pero sabemos que ésta no es la causa de fondo.

Por frecuentes, nos hemos acostumbrado a estas noticias y parece que no nos inmutamos ante ellas… “porque aquí no pasa nada”, “no son de los nuestros”…

Hoy nos llega la noticia de fuentes oficiales mauritanas que han muerto 47 inmigrantes subsaharianos en su intento de alcanzar las costas canarias. Estas personas viajaban en una
embarcación que llevaba 19 días en el mar, de la que fueron rescatadas 96, procedentes en su mayoría de Senegal, Mali y Gambia. “Los 47 fallecidos habían sido arrojados por la borda
antes de que la embarcación naufragara y murieron a consecuencia del hambre, la sed y el frío….”.

Mientras tanto, nosotros, los pueblos del primer mundo, “los civilizados”, con los responsables políticos, sociales y económicos a la cabeza, seguimos planteándonos la vida como
si fuéramos los únicos dueños de los bienes de la tierra. Consumimos sin cesar e irresponsablemente aquello que el Creador ha puesto a disposición de todo el género humano.

Ante estas noticias, no podemos permanecer impasibles. Aunque tenemos la convicción de que toda muerte ha de producir vida y vida en abundancia, no podemos ocultar nuestro sufrimiento por tantas muertes injustas y nuestra indignación al ser conscientes de que vivimos en una parte del mundo que se ha “desarrollado” y construido, a lo largo de los siglos,
en clave de dominación y de expoliación.

Indignados y a la vez con esperanza fundada de que es posible otro mundo diferente: más humano, más justo y más fraterno y solidario.

Hasta ahora, todos hemos vivido por lo general como si “no pasara nada”. Sin embargo, estamos convencidos y convencidas de que este comportamiento no nos lleva a nada positivo,
tampoco a los pueblos y habitantes del primer mundo. Tarde o temprano se hará justicia.

Todos y cada uno tenemos en el fondo de nuestro ser la capacidad para cambiar. Estos hechos reclaman de nosotros un cambio radical, personal y global. Si agudizamos nuestra
capacidad creativa y la conciencia social colectiva que nos ayudará a poner los medios adecuados para acelerar, pacíficamente, el cambio de unas condiciones menos humanas a otras condiciones más humanas y dignas para todos los habitantes de nuestra tierra.

¿Te apuntas a esta movida?... Aprendamos a ser críticos con nosotros mismos, con nuestra forma de ser, de estar y de vivir y con la organización de nuestra sociedad. Demos los
pasos posibles, aunque creamos que son pequeños.

COMISIÓN DIOCESANA DE JUSTICIA Y PAZ
TENERIFE

Publicado por Desconocido @ 8:41  | Comunicados Diocesanos
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miércoles, 14 de noviembre de 2007
Artículo semanal del Padre Fernando Lorente, o. h. publicado en EL DÍA, el miércoles 14 de Noviembre de 2007, en la sección CRITERIOS bajo el epígrafe "Luz en el Camino".

Luz en el Camino Fernando Lorente, o.h. *


El cristianismo


EL PAPA actual, unos años antes de ser elegido Pontífice, en la residencia de los jesuitas en Frascati, bastante cerca de Roma, explicaba lo que era el Cristianismo, su situación actual y sus desafíos. Resumimos esta comunicación tan admirable y oportuna para los tiempos que vivimos en lo religioso y en lo político:

"No he pretendido nunca imponer determinada dirección al timón de la historia. Y si Nuestro Señor mismo termina en la cruz, está claro que no se llega rápidamente a obtener resultados. Por eso me parece que no hay que preocuparse por criterios cuantitativos de éxito. No somos una empresa comercial que se guía por las cifras y puede decir nuestra política ha tenido éxito porque las ventas han crecido. Quizás debamos abandonar la idea de Iglesia nacional o de masas. Es probable que venga una época distinta en la historia de la Iglesia, una época nueva en la cual el Cristianismo vendrá a encontrarse en la situación del grano de mostaza, formando grupos de pequeñas dimensiones, aparentemente carentes de influencia que, sin embargo, vivan intensamente contra el mal y traigan bien al mundo.

Se cree conocer la Iglesia tachándola de sistema anticuado y esclerotizado, muchas personas tienen esa impresión. No son muchos, por el contrario, los que la creen capaz de ofrecer un nuevo punto de partida respecto a los habituales modos de vida. Sólo lo ven así los que han conseguido superar la experiencia de la modernidad.

La sustancia de esta fe es que reconocemos en Cristo al Hijo de Dios, vivo, encarnado y convertido en hombre; que por medio suyo creemos en Dios, en el Dios Trino, creador del cielo y de la tierra; que creemos que este Dios, en cierta medida, se adapta tanto, puede llegar a ser tan pequeño, como para preocuparse de los hombres y haber comenzado una historia con el hombre, cuyo vehículo principal, cuyo lugar de expresión privilegiado, es la Iglesia

Es fascinante que una institución con tantas debilidades humanas, y a pesar de tantos fallos, se mantenga intacta en su continuidad, y que yo, viviendo en esta gran comunidad, pueda sentirme en comunión con todos los vivos y muertos; y que yo encuentre en ella incluso una certeza en todo aquello que es esencial para mi vida, una certeza sobre la que puedo fundar mi vida, con la que puedo vivir y morir.

Los católicos son hombres como los otros, con todos los grados de bondad y de maldad, pero quien vive con paciencia la fe y se deja modelar por ella, a través de muchas derrotas y debilidades, es purificado y se hace bueno. Quiero decir que hay dos cosas evidentes: que el hombre es un ser moral, responsable de sí mismo y del conjunto de la humanidad, y que también es un ser que sólo de Dios puede recibir los recursos que necesita para seguir avanzando. Si no existiese esta barca, habría que inventarla. Corresponde a deseos humanos tan profundos, y tan profundamente intrínsecos a la naturaleza humana si no quiere perder sus energías esenciales, que esta barca no debe hundirse".

Con esta sencilla forma del Santo Padre, nos explica qué es el Catolicismo, su situación y sus desafíos. Nos dice que:

-La historia está demostrando que el poder de la fe es superior a todos los poderes de la incredulidad y de la impiedad. Con el solo poder de su fe en Jesús, la Iglesia sigue superviviendo mientras sus sucesivos enemigos van muriendo sin conseguir matarla.

-La Iglesia evidencia su condición sobrehumana enseñando, mandando y obrando con arreglo al Evangelio, en contradicción con los criterios, los intereses y las pretensiones mundanales humanas.

-El Cristianismo, por su indefectible perennidad, es coetáneo de todas las generaciones humanas. Es, pues, siempre nuevo y actual, porque son siempre nuevos y actuales los hombre que lo encarnan.

¡Qué realidad tan divina y humana. Y cuyas huellas son tan claras y abundantes, a niveles históricos -eclesiásticos y civiles-, particularmente en todo el continente europeo! ¡Qué contraste por ese empeño terco de no reconocer, al menos, sus raíces cristianas por parte de algunos gobiernos y políticos en sus respectivos Estados, como lo está intentando actualmente el de España.


* Capellán de la Clínica S. Juan de Dios
Publicado por Desconocido @ 23:41  | Artículos de interés
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Carta semanal del Arzobispo de Valladolid, Mons. Braulio Rodríguez Plaza, titulada "Desafíos para la fe" 11-11-07


En ocasiones, los desafíos son momentos que crean oportunidades que Dios nos concede. Por ejemplo, España se ha acercado mucho al llamado modelo de vida europeo. Con esa expresión se alude a un orden social que combina eficacia económica con justicia social, pluralismo político con tolerancia, liberalidad con apertura. Cosas todas buenas, pero que representan un gran desafío para la economía y la política: que el desarrollo económico y social no se realice a expensas de los países más pobres, de las personas más pobres, y que no vaya en detrimento de las futuras generaciones. Y los católicos debemos ser los que primero demos ejemplo en este ámbito.

Se viven en nuestros ambientes europeos restricciones de la filosofía, de la ciencia y también de la fe; se llega a la degradación del ser humano mediante un materialismo teórico y práctico, y la tolerancia se ha convertido muchas veces en indiferencia a valores permanentes. Este es un desafío formidable, pero no podemos olvidar que significa también una oportunidad de mostrar la fuerza de nuestra fe, a no ser que nosotros seamos los primeros que caigamos en esos riesgos porque participamos de lleno en esa mentalidad.

Fue en Europa donde se formuló por primera vez la noción de derechos humanos. El derecho fundamental, el presupuesto de los demás derechos, es el derecho a la vida misma, desde el momento de la concepción hasta la muerte natural. He aquí un desafío formidable, pero una oportunidad que se convierte en «signo de los tiempos» si sabemos vivir la vida como don y no como estorbo. Decía Benedicto XVI en un reciente viaje a Austria que «al afirmar esto, no expreso solamente una preocupación de la Iglesia. Más bien, quiero actuar como abogado de una petición profundamente humana y portavoz de los niños por nacer, que no tienen voz. No cierro los ojos ante los problemas y los conflictos que experimentan muchas mujeres, y soy consciente de que la credibilidad de mis palabras depende también de lo que la Iglesia misma hace para ayudar a las mujeres que atraviesan dificultades».

Es necesario que los líderes políticos no permitan que los hijos sean considerados una enfermedad, cuando ya han permitido que el aborto sea considerado un derecho humano. Pero es preciso que no lo consideremos nosotros, los católicos, numéricamente mayoría, pero con brazos caídos. Lo mismo ha de decirse acerca del debate en torno a lo que se ha llamado «ayuda activa a morir». ¿Participamos nosotros de esa misma mentalidad? La respuesta adecuada al sufrimiento del final de la vida es una atención amorosa y el acompañamiento hacia la muerte —especialmente con la ayuda de los cuidados paliativos— y no la ayuda activa a morir. Demos ejemplo los católicos y verán que ese comportamiento nuestro hace posibles otras salidas a estos problemas.

Muchos más desafíos podríamos indicar. Pero no quiero abrumar, sino animar a que en la vida diaria, en los entornos en los que vivimos, estemos activos, dialogando y mostrando que entre fe, verdad y razón hay una correspondencia sustancial y no oposición. La convicción de fondo de la vida cristiana es: «En el principio estaba el Logos/la Palabra», es decir, en el origen de todas las cosas está la Razón creadora de Dios, que decidió comunicarse a nosotros, los seres humanos.
Publicado por Desconocido @ 23:35  | Hablan los obispos
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14 Noviembre (ACI).- Al continuar su catequesis iniciada la semana pasada sobre San Jerónimo, en la Audiencia General de hoy celebrada en la Plaza de San Pedro, el Papa Benedicto XVI subrayó que para el autor de la Vulgata "un criterio metodológico fundamental para la interpretación de las Escrituras, era la sintonía con el Magisterio de la Iglesia”.

Al respecto observó que “no podemos leer solos las Escrituras porque encontramos demasiadas puertas cerradas y caemos en errores. La Biblia fue escrita por el Pueblo de Dios y para el Pueblo de Dios. Solo en esta comunión con el Pueblo de Dios podemos entrar realmente con el ‘nosotros’ en el núcleo de la verdad que Dios mismo nos quiere decir”. En este contexto, Benedicto XVI recordó la frase de San Jerónimo: "Yo estoy con quien esté unido a la Cátedra de San Pedro".

Tras resaltar que este Padre de la Iglesia era un "enamorado de la Palabra de Dios" y "doctor eminente en la interpretación de las Sagradas Escrituras", el Pontífice destacó que la Biblia era para Jerónimo "estímulo y fuente de la vida cristiana para todas las situaciones y para cada persona. Leer la escritura es conversar con Dios".

San Jerónimo, prosiguió el Papa, "no se olvida del aspecto ético y a menudo reafirma el deber de concordar la vida con la Palabra divina. Una coherencia indispensable para todo cristiano y particularmente para el predicador, a fin de que sus acciones no contradigan sus palabras".

Para el santo, el Evangelio debe traducirse en actitud de caridad verdadera, porque en todo ser humano está presente la persona de Cristo" y concretiza: "Hay que vestir a Cristo en los pobres, visitarlo en los que sufren, nutrirlo en los que tienen hambre, cobijarlo en los que carecen de techo".

Finalmente, Benedicto XVI resaltó el aporte de San Jerónimo a la pedagogía cristiana, indicando que una de sus “principales intuiciones” fue la importancia que le dio a “una educación integral y sana desde la primera infancia y la exigencia del estudio para una formación humana más completa”.
Publicado por Desconocido @ 23:26  | Noticias internacionales
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Homilía pronunciada por el Nuncio Apostólico en México, S.E.R. Mons. Christophe Pierre, en la inauguración de la LXXXIV Asamblea Plenaria de la CEM


Eminentísimo Sr. Cardenal Norberto Rivera, Arzobispo de México
Excelentísimo Sr. Carlos Aguiar, Presidente de la CEM con los miembros de la Presidencia.
Excelentísimos Señores Arzobispos y Obispos, Monseñores, Sacerdotes, Religiosos y laicos.

Por la primera vez, desde mi llegada a este querido país, donde el Santo Padre Benedicto XVI me ha hecho el honor de confiarme la responsabilidad de representarlo y de trabajar en su nombre como servidor de la comunión, deseo una vez más saludar a cada uno de ustedes y agradecerles su calurosa acogida. Recuerdo con emoción mi primera celebración en este Santuario, tan querido por todos, y las palabras que el Señor Cardenal de México y el Presidente de la CEM, en nombre de todos Uds., pronunciaron y que me hicieron sentir en mi propia casa.

Estos primeros meses me han permitido establecer una relación de conocimiento y amistad recíproca, que espero, pueda ir creciendo y profundizándose. Con agrado he respondido a sus varias invitaciones a visitar algunas de sus diócesis y, en cada ocasión, he experimentado el calor de su pueblo y los sentimientos profundos que lo animan hacia la persona del Santo Padre, que siempre reconocen en la persona de su Representante.

Esas primeras visitas me han permitido percibir la vitalidad de sus Iglesias locales y el celo apostólico de sus Pastores para anunciar el Evangelio en un contexto siempre más complejo. En las varias ciudades de la frontera Uds. me han hecho entender la situación, algunas veces dramática, de la inmigración y he admirado el modo como buscan responder a los múltiples desafíos de un pueblo que desea salir de la situación de pobreza.

Con admiración he visto la prontitud de la respuesta de todas las diócesis al momento de las inundaciones que han afectado la diócesis de Tabasco y Chiapas y quiero, en esta ocasión, reiterar los sentimientos expresados en las palabras del Santo Padre al Excelentísimo Sr. Obispo Benjamín Castillo, el cual no ha faltado de mostrarse como el digno Pastor de su sufrida grey.

El y también los otros Pastores de las iglesias afectadas, necesitarán ciertamente un continuo apoyo de toda la Iglesia mexicana que no dejará de expresar así el sentimiento de comunión y solidaridad que la caracteriza. En tales circunstancias se puede apreciar la existencia de estructuras eclesiales que permiten responder de modo eficaz a los desafíos de una sociedad en la cual la Iglesia está llamada a ser signo visible del amor ofrecido por Dios a los nombres.

Me parece que en esta fase de consolidación de las estructuras de la Conferencia Episcopal, es necesario interrogarse sobre la capacidad de nuestra Iglesia, a sus varios niveles, diocesanos y nacionales, de poder responder a lo que los hombres más necesitan.

En esta 84 Asamblea Plenaria del Episcopado Mexicano, ustedes buscan acercarse al encuentro de Aparecida en vista de impulsar la nueva Evangelización en México. Me complace la frase "Acontecimiento de Aparecida" ya que tenemos que considerar lo sucedido, como un evento del Espíritu que guía siempre la Iglesia de Cristo y ayuda a sus miembros a vivir su vocación y su misión.

Creo que el desafío más grande para esta Iglesia, es ser verdaderamente Iglesia, es decir, signo vivo de la presencia de Dios en la realidad humana, para anunciar el Evangelio al mundo de hoy con su cultura que cambia, como lo analiza con precisión el documento conclusivo, y también como el Santo Padre lo subrayó en su discurso inaugural.

El Papa Benedicto XVI quiso justamente fijar su atención sobre algunos campos prioritarios para llevar a cabo la renovación de la Iglesia, y lo dijo en el contexto de una relativización de valores y de un avance del secularismo. Él identificó en particular la familia, los sacerdotes, los religiosos, religiosas y consagrados, los laicos, con una particular mención a los movimientos eclesiales y los jóvenes, indicándonos la importancia de una pastoral vocacional. Me parece que ahí nos encontramos con los grupos de personas más sensibles a las transformaciones culturales que en México, como en todo el mundo, experimentamos y tenemos el deber de considerar con atención y lucidez.

En un mundo caracterizado por una dificultad siempre más grande de tener puntos de referencia y que valoriza la indeterminación y el subjetivismo, es decir, que deja que las personas escojan el rumbo de su propia vida a partir de una experiencia subjetiva, y de una libertad que no acepta ser orientada, los Obispos en Aparecida han querido reproponer a todos de vivir como fundamento de su vida la experiencia del encuentro con Aquel, que Dios envió para revelamos el verdadero sentido de la vida.

Este sentido lo encontramos cuando, como lo dijo Benedicto XVI en su primera Encíclica "Dios es Amor", el amor divino ilumina nuestro afán humano, tan fundamental en toda existencia de amar. En esa experiencia, que fue vivida por los discípulos y que cada uno de nosotros estamos llamados a realizar, podemos encontrar un sentido a nuestra propia existencia.

La Iglesia de América Latina propone a sus miembros el reto de vivir un encuentro personal con Cristo, que debe traducirse en una existencia de Discípulo. Obispos, Sacerdotes, Religiosos, Laicos, todos según su propia llamada, no pueden asumir concretamente su propia vocación sin que sea vivida como una relación personal con el Hijo de Dios y sigue siendo, en todos los actos de su vida, un Discípulo.

El documento de Aparecida nos ofrece elementos muy preciosos para poder desarrollar concretamente, sea el encuentro con Cristo, sea el discipulado. He notado con cual insistencia y lucidez los Obispos quieren poner al centro la Sagrada Escritura y me permito citar el N.249: "La lectura orante, en la tradición eclesial y la ‘Lectio divina’ conduce al encuentro con Jesús Maestro, al conocimiento del misterio de Jesús Mesías, a la comunión con Jesús Hijo de Dios, y al testimonio de Jesús Señor del universo".

Los Obispos insisten también en los sacramentos como modo privilegiado para que los discípulos puedan celebrar y asumir el Misterio Pascua. La Iglesia misma es Sacramento de la presencia de Dios y tiene como responsabilidad y misión de ofrecer la salvación y la comunión con Dios a través de los sacramentos, en particular la Eucaristía y el Sacramento de la Reconciliación.

Ellos invitan a poner al centro de la vida, la oración personal y comunitaria para poder alimentar la amistad con Jesucristo y asumir la voluntad del Padre. En estos aspectos, podemos encontrar el centro de lo que nuestra Iglesia necesita para poder cumplir su misión, que es esencialmente demostrar al mundo que Dios es Amor.

Este amor se manifestará de un modo especial hacia los pobres, afligidos y enfermos, que, como nos dice el N.247, reclaman nuestro compromiso y nos dan testimonio de fe, paciencia en el sufrimiento y constante lucha para seguir viviendo.

La renovación que los Obispos esperan dentro de la Iglesia y que es ciertamente una exigencia para esta Iglesia que peregrina en México, depende en consecuencia, esencialmente, del redescubrimiento de la vocación y misión de cada uno de sus miembros. Hay que retomar, para cada categoría de personas, un itinerario formativo de los discípulos, basado sobre una espiritualidad trinitaria del encuentro con Cristo y un rescate efectivo de todo lo que la Iglesia nos ofrece, sea la Palabra de Dios, la liturgia y los Sacramentos, la Piedad Popular, y en particular la espiritualidad Mariana, tan fuerte y central para nosotros.

Esto provocará una conversión personal que será el fundamento de una vitalidad nueva de nuestra Iglesia, para que sea auténticamente misionera. El desafío de la misión para presentar a nuestro mundo la cara auténtica del Cristo que se acerca a los hombres al punto de dar su vida para que encuentren la vida y le den sentido, es el segundo aspecto que los Obispos, guiados por el espíritu, proponen a esta Iglesia.

En verdad, la Iglesia necesita urgentemente de entrar en una actitud misionera para ofrecer a los hombres de hoy la verdad de la salvación que sólo Cristo, porque es Dios, nos trae.

El reto es grande, como lo sabemos, en un mundo tentado por la indiferencia y el materialismo y en el cual muchos movimientos religiosos y sectas presentan una religión que pretende responder a las necesidades más inmediatas de las personas, pero que reduce la persona de Cristo a un ídolo.

Tenemos todos que descubrir y vivir la exigencia misionera que corresponde a la voluntad de Cristo cuando envió sus discípulos para anunciar el Evangelio a todo el mundo. El Santo Padre nos dice que los primeros que necesitan de este anuncio son los jóvenes y las familias, pero subraya también que nosotros sacerdotes y religiosos necesitamos ser evangelizados.

La Iglesia será misionera si cada uno de sus miembros tiene una fuerte conciencia de la necesidad de anunciar el Evangelio donde vive para transformar la realidad y establecer el Reino de Dios. Esto no se podrá vivir si no estamos en comunión los unos con los otros. El rol esencial de una Conferencia Episcopal se encuentra precisamente en dar a todos los miembros de la Iglesia la posibilidad de vivir esta comunión eclesial tan esencial para que la Iglesia sea creíble en una sociedad que tiende, o a veces quiere, descalificarla o destruirla.


Al comienzo de sus trabajos que iniciamos de frente a la imagen tan querida de la Madre de todos los Mexicanos, Nuestra Señora de Guadalupe, pedimos a ella que nos ayude a nunca perder el sentido de la comunión, es decir, del amor mutuo que los Pastores escogidos por Dios, para guiar su Iglesia en esta tierra, deben cultivar para poder responder al Amor divino y anunciarlo a una sociedad que tiende también a dividirse en vez de buscar unidad y solidaridad.

Que Dios bendiga a los Obispos de México y los ayude a ser ellos mismos Discípulos y Misioneros, dando así un testimonio a sus colaboradores en el Sacerdocio, a los Religiosos llamados a resplandecer el Amor divino a través del ejercicio concreto de sus propios carismas, y a los Laicos enviados en el mundo para construir la civilización del amor. Que todos sean discípulos y misioneros. AMÉN.
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Mensaje que han dado los Obispos de Bolivia al pueblo de Dios al término de su Asamblea Plenaria celebrada del 8 al 13 de noviembre, en el que reflexionan sobre la realidad de la Iglesia y la sociedad en el país, descubriendo luces y sombras que “si por una parte nos dan esperanza, por otra nos preocupan y afligen”. (Fides)

MENSAJE DE LOS SEÑORES OBISPOS AL PUEBLO DE DIOS,
EN LA LXXXV ASAMBLEA DE LA CEB



HAGAMOS DE BOLIVIA UNA CASA DE HERMANOS
PARA VIVIR Y CONVIVIR CON DIGNIDAD



Los Obispos de Bolivia, reunidos en Asamblea bajo la acción del Espíritu Santo, queremos como pastores seguir impulsando la tarea de anunciar la Buena Noticia de Jesucristo, Camino, Verdad y Vida, para que nuestro pueblo tenga vida en Él.

Al reflexionar sobre la realidad de nuestra Iglesia y nuestra sociedad, descubrimos luces y sombras que, si por una parte nos dan esperanza, por otra nos preocupan y afligen.

En estas consideraciones nos ha acompañado el Documento final de la Vª Conferencia General de los Obispos de América Latina y El Caribe, celebrada en el Santuario de Aparecida en Brasil, acontecimiento providencial y verdadero Pentecostés que seguimos viviendo y que marca las líneas pastorales de los próximos años en nuestra Iglesia.


LA VOCACION CRISTIANA
Aparecida nos recuerda que Jesús vino a traernos un mensaje de vida, esperanza y amor. Nos urge partir de un encuentro personal con Cristo para acogerlo como fieles discípulos y compartirlo como verdaderos misioneros, ya que “no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona que da un nuevo horizonte a la vida” (Benedicto XVI - Dios es Amor 1). Todos los cristianos estamos convocados a esta tarea y debemos involucrarnos en el compromiso de mejorar la vida de nuestro pueblo, porque Dios nos ha hecho sujetos de derechos y deberes en la creación e historia.

TIEMPOS DE CAMBIO
Los tiempos que vivimos en Bolivia, como en todo el continente, se caracterizan por grandes cambios que inciden profundamente en nuestra vida y en todos los ámbitos de la sociedad.
Desde la perspectiva del Evangelio de la vida, que como Iglesia constantemente hemos anunciado, es motivo de esperanza el reconocimiento que están adquiriendo los pueblos indígenas y los sectores, históricamente marginados, en el seno de nuestra sociedad, como actores y ciudadanos con pleno derecho. Muestra de eso es la elevación en Bolivia a rango de Ley de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos Indígenas. Hoy no podemos pensar en una nueva Bolivia sin la participación de los pueblos indígenas, con sus riquezas culturales, morales y espirituales.
Así mismo, queremos destacar las iniciativas y preocupaciones por mejorar la calidad de vida de los sectores más vulnerables. Ellos son para la Iglesia, siguiendo la práctica de Jesús, los predilectos y quienes tienen que estar en el corazón de todos, particularmente de los que rigen los destinos de los pueblos.

CAMBIOS PARA UNA SOCIEDAD MAS JUSTA Y FRATERNA
Estamos convencidos de la necesidad de cambios importantes y urgentes en el país. Todo cambio, sin embargo, puede ser ambiguo; por sí sólo no es garantía de progreso, crecimiento y bienestar. Para que realmente el cambio abra a nuevos horizontes de paz, justicia y convivencia fraterna, es indispensable que se realice en el respeto de la dignidad de toda persona humana y de su identidad cultural y religiosa, y que salvaguarde la libertad individual y colectiva en el ejercicio de los derechos y responsabilidades.
De ninguna manera se debe pretender, por principio, imponer el cambio u oponerse a él, recurriendo al enfrentamiento, a la violencia, a las amenazas o a manipulaciones de grupos o sectores de la población; pues son actitudes que, además de sembrar dolor, sufrimiento y luto en muchas familias y en la sociedad, van en contra de la convivencia social y desvirtúan la democracia.
El clima de tensión que se vive crea en los ciudadanos un sentimiento de inseguridad ante el futuro, agravado por los problemas económicos, como la falta de fuentes de trabajo y la subida del costo de vida, que perjudican de manera directa a los más pobres y marginados. Sin embargo, las perspectivas macroeconómicas muestran que se puede disponer de considerables recursos, que esperamos sean invertidos positivamente para mejorar la calidad de vida de los habitantes de nuestro país.
Aparecida nos proporciona elementos de juicio muy iluminadores acerca de esta compleja problemática: “Urge crear estructuras que consoliden un orden social, económico y político en el que no haya inequidad y donde haya posibilidades para todos. Igualmente, se requieren nuevas estructuras que promuevan una auténtica convivencia humana, que impidan la prepotencia de algunos y faciliten el diálogo constructivo para los necesarios consensos sociales” (Aparecida N. 384).

RECUPERAR LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE
Es urgente recuperar el sentido de racionalidad en las relaciones entre bolivianos, desterrando el recurso a la violencia que se ha convertido casi en una práctica normal, como se constata continuamente en el acontecer nacional.
Sólo y únicamente con el diálogo constructivo y sincero se logrará superar las diferencias y se alcanzarán las transformaciones urgentes requeridas en el país. Esto vale de manera especial para la Asamblea Constituyente a fin de que pueda cumplir con la grave responsabilidad de configurar estos cambios en la nueva Constitución Política del Estado, tal como el pueblo boliviano le ha confiado.
Reafirmamos lo expresado en nuestro Mensaje de marzo de 2006: “Como Iglesia reconocemos en la Constituyente una gran oportunidad de apertura a la esperanza, sin duda un “signo de los tiempos”, que nos mueve a tender puentes de encuentro y reconciliación, de diálogo, transparencia y búsqueda de consensos indispensables para una democracia verdadera, en la que todos podamos ejercer en libertad nuestros derechos y cumplir nuestras obligaciones”.
Esta gran oportunidad, con todas las esperanzas que despertó en la conciencia del país, tenemos que decirlo con dolor, está empantanada y con grave riesgo de fracasar por radicalismos, intransigencias, intereses sectoriales y revanchismos de un lado y otro.
Creemos que es preciso atenerse al marco de legalidad establecido y asumir, con claridad y decisión, los principios humanos y cristianos, que son la base de toda convivencia social: la dignidad de la persona humana, el destino universal de los bienes, la subsidiariedad, la participación, la solidaridad, el bien común, y los valores de la libertad, la verdad, la justicia, la caridad, la transparencia y la paz (Cfr. Mensaje CEB marzo 2006).

ADVIENTO TIEMPO DE RECONCILIACION Y ESPERANZA
Estas circunstancias difíciles, señaladas anteriormente, no son las determinantes en la vida del cristiano, que ve la realidad con una perspectiva más amplia. Los cristianos somos conscientes de la presencia y acción de Dios en nuestras vidas y de la importancia decisiva de su amor, recibido gracias a Jesucristo que se hizo uno de nosotros; amor que nos abre al camino de la vida plena, en todas las dimensiones personales, familiares, sociales, religiosas y culturales.
El Adviento, que se acerca, nos introduce al misterio del nacimiento de Jesús en la Navidad. Es un tiempo que nos llama a la conversión auténtica hacia Dios y los hermanos, lo cual implica un cambio profundo en la manera de pensar y en las actitudes que debemos asumir y que son necesarias para erradicar la inequidad que hoy existe en nuestro país. “Todas las auténticas transformaciones se fraguan y forjan en el corazón de las personas e irradian en todas las dimensiones de su existencia y convivencia. No hay nuevas estructuras, si no hay hombres nuevos que movilicen y hagan converger en los pueblos, ideales y poderosas energías morales y religiosas “ (Aparecida N. 538).
El Adviento es sobre todo tiempo de nueva vida, como nos señalan los Obispos de América Latina: “En el corazón y la vida de nuestros pueblos late un fuerte sentido de esperanza, no obstante las condiciones de vida que parecen ofuscar toda esperanza. Ella se experimenta y alimenta en el presente, gracias a los dones y signos de vida nueva que se comparte; compromete en la construcción de un futuro de mayor dignidad y justicia”(Aparecida N. 536), de una casa de hermanos, donde todos tengamos una morada para vivir y convivir con dignidad.
Como Pastores y también como ciudadanos de este país, hacemos un llamado apremiante a deponer intransigencias y enfrentamientos, a utilizar las grandes potencialidades culturales, sociales, morales y espirituales que tenemos en nuestros pueblos, y a aprovechar este tiempo propicio que nos prepara a la Navidad para reconciliarnos y trabajar juntos, con la ayuda de Dios, por el progreso verdadero que todos deseamos.
Que María, la Virgen de la Esperanza, nos traiga, con su Hijo Jesús, los tiempos nuevos que tanto anhelamos para nuestra Patria.

Cochabamba, 13 de noviembre de 2007

LOS OBISPOS DE BOLIVIA
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VATICANO - EL 8 de diciembre la apertura de las celebraciones por el 150° aniversario de las Apariciones de la Virgen Inmaculado en Lourdes

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - El próximo 8 diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen Maria, se abrirá las celebraciones por el 150° aniversario de las Apariciones de la Virgen Inmaculado en Lourdes. Este Jubileo del 2008, que es el tercero después del Jubileo del 1908 (por el 50°), y del 1958 (por el centenario) se sitúa "en la perspectiva de la nueva evangelización" ha dicho Su Exc. Mons. Jacques Perrier, Obispo de Tarbes y Lourdes, presentando esta mañana las iniciativas por el Año jubilar en la Sala de prensa de la Santa Sede. " Los santuarios y las peregrinaciones ocupan hoy un lugar importante en la vida religiosa... Los santuarios son lugares de evangelización silenciosa" ha afirmado Mons. Perrier, anunciando que el Congreso mariano-mariologico en programa en Lourdes en septiembre de 2008 tomará en consideración el renovado atractivo que ejercen los santuarios, y en particular los santuarios mariano.
Para celebrar el año jubilar de Lourdes se han elegido 12 temas en los que Lourdes tiene competencia gracias a su mensaje inicial y su experiencia de siglo y medio. La misión de la Iglesia en cada uno de estos campos será ilustrada por iniciativas diversas. Este las "Doce misiones de Lourdes": la Iglesia en misión con los voluntarios, al servicio de los otros; la Iglesia en misión con Maria; la Iglesia en misión hacia los jóvenes; la Iglesia en misión por la unidad de los cristianos; la Iglesia en misión para llamar a la conversión; la Iglesia en misión hacia los enfermos; la Iglesia en misión entre los minusválidos; la Iglesia en misión entre las naciones; la Iglesia en misión por la paz; la Iglesia en misión nutrida por la eucaristía; la Iglesia en misión por el encuentro interreligioso; la Iglesia en misión entre los excluidos.

El Obispo de Tarbes y Lourdes ha anunciado también que se ha preparado para los peregrinos un "Camino del Jubileo” marcado por cuatro etapas, desde el bautismo a la Eucaristía: el Baptisterio parroquial dónde fue bautizada Bernadette, la pobre vivienda de la familia Soubirous, el camino hacia la Gruta, la capilla dónde Bernadette recibió la Primera Comunión. El Jubileo también será ocasión de algunas publicaciones sobre el mensaje de Lourdes, en diversas lenguas y dirigidas a todas las edades. También se ha compuesto una Misa jubilar a cargo del maestro de capilla de los Santuarios, fr. Jean-Paul Lécot. El 8 de diciembre, en la apertura del Jubileo, se inaugurarán los mosaicos que representan los Misterios de la Luz del Santo Rosario, realizados por el p. Marko Iván Rupnik, en homenaje al Papa Juan Pablo II. Según Mons. Perrier la presencia del Papa Benedicto XVI en Lourdes en este Año Jubilar es segura pero todavía no definida, ya que en la carta mandada por el Papa el pasado mes de julio, el Santo Padre afirmaba: "confío al Señor la esperanza que es mía, de poder estar presente en un momento significativo del año jubilar". Las celebraciones por los 150 años de las apariciones en la gruta de Lourdes concluirán el 8 de diciembre de 2008. (S.L.), Agencia Fides 13/11/2007; Líneas: 36 Palabras: 537)

Links:
El texto integral de la intervención de Mons. Perrier, en francés
http://www.fides.org/ita/approfondire/2007/cs_150immacolata_131107.html
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Discurso que dirigió Benedicto XVI a un grupo del Movimiento «Familias Nuevas», surgido del carisma de los Focolares, el 3 de noviembre pasado.

Queridos hermanos y hermanas:

Bienvenidos y gracias por vuestra visita. Provenís de los cinco continentes y pertenecéis al Movimiento «Familias Nuevas», nacido hace 40 años en el ámbito del Movimiento de los Focolares. Por tanto, sois una ramificación de los Focolares, y hoy formáis una red de 800.000 familias que actúan en 182 naciones, todas comprometidas a hacer de su casa un "hogar" que irradie en el mundo el testimonio de una vida familiar centrada en el Evangelio.
A cada uno de vosotros mi más cordial saludo, que se extiende también a todos los que han querido acompañaros a este encuentro. De modo particular, saludo a vuestros responsables centrales, que se han hecho intérpretes de los sentimientos comunes y me han ilustrado el estilo con el que trabaja y los objetivos de vuestro Movimiento. Agradezco el saludo que me han transmitido de parte de Chiara Lubich, a la que envío de corazón mi saludo y mis mejores deseos, dándole las gracias porque, con sabiduría y firme adhesión a la Iglesia, sigue guiando a la gran familia de los Focolares.

Como nos acaban de recordar, es precisamente en el ámbito de esta vasta y benemérita institución donde vosotras, queridas parejas de esposos, os ponéis al servicio del mundo de las familias con una acción pastoral importante y siempre actual, orientada según cuatro directrices: la espiritualidad, la educación, la sociabilidad y la solidaridad. En efecto, vuestro compromiso de evangelización es silencioso y profundo, orientado a testimoniar que sólo la unidad familiar, don de Dios-Amor, puede transformar la familia en un verdadero nido de amor, una casa acogedora de la vida y una escuela de virtudes y de valores cristianos para los hijos.

Ante los numerosos desafíos sociales y económicos, culturales y religiosos que la sociedad contemporánea debe afrontar en todas las partes del mundo, vuestra obra, verdaderamente providencial, constituye un signo de esperanza y un aliento a las familias cristianas para ser "espacio" privilegiado donde se proclame en la vida de cada día, incluso en medio de muchas dificultades, la belleza de poner en el centro a Jesucristo y de seguir fielmente su Evangelio.
El tema mismo de vuestro encuentro —«Una casa construida sobre roca: el Evangelio vivido, respuesta a los problemas de la familia hoy»— pone de relieve la importancia de este itinerario ascético y pastoral. El secreto es precisamente vivir el Evangelio. Por tanto, en los trabajos de vuestras asambleas durante estos días, además de las contribuciones que ilustran la situación en que se encuentra hoy la familia en los diversos contextos culturales, habéis previsto con razón la profundización de la palabra de Dios y la escucha de testimonios que muestran cómo el Espíritu Santo actúa en los corazones y en la vida familiar, incluso en situaciones complejas y difíciles.

Basta pensar en la incertidumbre de los novios ante opciones definitivas para el futuro, en la crisis de las parejas, en las separaciones y en los divorcios, así como en las uniones irregulares, en la condición de las viudas, en las familias que se encuentran en dificultades, en la acogida de los menores abandonados. Deseo de corazón que, también gracias a vuestro compromiso, se descubran estrategias pastorales que permitan salir al encuentro de las crecientes necesidades de la familia contemporánea y de los múltiples desafíos que debe afrontar, para que pueda cumplir su misión peculiar en la Iglesia y en la sociedad.
Al respecto, en la exhortación apostólica postsinodal «Christifideles laici», mi venerado y amado predecesor Juan Pablo II escribió: «La Iglesia sostiene que el matrimonio y la familia constituyen el primer campo para el compromiso social de los fieles laicos» (n. 40). Para cumplir su vocación, la familia, consciente de que es la célula primaria de la sociedad, no debe olvidar que puede sacar fuerza de la gracia de un sacramento, querido por Cristo para corroborar el amor entre el hombre y la mujer: un amor entendido como una entrega recíproca y profunda.

Como afirmó también Juan Pablo II, «la familia recibe la misión de custodiar, revelar y comunicar el amor, como reflejo vivo y participación real del amor de Dios por la humanidad y del amor de Cristo Señor por la Iglesia su esposa» («Familiaris consortio», 17). Así pues, según el proyecto divino, la familia es un lugar sagrado y santificador, y la Iglesia, desde siempre cercana a ella, la sostiene en su misión hoy más aún, puesto que son numerosas las amenazas que se ciernen sobre ella tanto desde el interior como desde el exterior.
Para no ceder al desaliento hace falta la ayuda divina; por eso, es necesario que todas las familias cristianas miren con confianza a la Sagrada Familia, la original «iglesia doméstica» en la que «por misterioso designio de Dios vivió escondido largos años el Hijo de Dios: es, pues, el prototipo y ejemplo de todas las familias cristianas» (ib., 45).

Queridos hermanos y hermanas, la humilde y santa Familia de Nazaret, icono y modelo de toda familia humana, os dará su apoyo celestial. Pero es indispensable que recurráis constantemente a la oración, a la escucha de la palabra de Dios y a una intensa vida sacramental, junto con un esfuerzo continuo por vivir el mandamiento de Cristo del amor y del perdón. El amor no busca su interés, no toma en cuenta el mal recibido, sino que se alegra con la verdad. El amor «todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta» (cf. 1 Co 13, 5-7).

Queridos hermanos y hermanas, proseguid vuestro camino y sed testigos de este Amor, que os transformará cada vez más en «corazón» y «levadura» de todo el Movimiento «Familias Nuevas». Os aseguro mi recuerdo en la oración por cada uno de vosotros, por vuestras actividades y por cuantos encontréis en vuestro apostolado, y con afecto os imparto ahora a todos la bendición apostólica.

[Traducción distribuida de la Santa Sede
© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
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martes, 13 de noviembre de 2007
Carta semanal del Arzobispo de Valencia Don Agustín García-Gasco Vicente para el Domingo 04 de Noviembre de 2007.

El proyecto educativo católico



La acción educativa de la Iglesia hace posible el ejercicio del derecho de los padres a la educación de sus hijos, según sus convicciones.

Los cristianos creemos firmemente en la libertad de las personas y en la fuerza maravillosa que la educación puede ejercer para abrir nuevos horizontes a cada ser humano y a la propia humanidad. Por medio de la razón y la libertad es posible lograr adhesiones hacia una sociedad fundada verdaderamente en el amor cristiano que culmina con la gracia de la fe.

Durante siglos la Iglesia ha tenido un destacado papel en la educación como creadora de las primeras universidades y también en la enseñanza básica a las personas más humildes ante la pasividad de los estados. Los importantes cambios operados con la aparición de los estados modernos, su función social y la enseñanza obligatoria generalizada pueden llevar a preguntarnos por el sentido que tiene en la actualidad la enseñanza católica.

La acción educativa de la Iglesia hace posible el ejercicio del derecho de los padres a la educación de sus hijos, según sus convicciones. Por ello, los centros educativos católicos son responsables ante sus propios alumnos y ante sus padres de las enseñanzas y actitudes que imparten. La congruencia de cada colegio católico es fundamental para no defraudar a las familias que confían la educación de sus hijos. Estos centros educativos tienen la obligación de procurar una enseñanza de calidad y de planificar su subsistencia y crecimiento, pero no pueden ser concebidos como una mera actividad lucrativa. El balance positivo de los centros educativos viene otorgado por la calidad humana y profesional que logran en su formación.

Para que la participación de los padres sea efectiva, conviene potenciar la sintonía de pensamiento, palabra, consejo y ejemplo de los padres con la acción educativa del colegio. Resulta muy conveniente la creación de modos, lugares y tiempos de diálogo, encuentro, reflexión y celebración de toda la comunidad educativa, que hagan justicia a la misión propia y original de la familia.

La complementariedad de acción entre familias, titulares, profesores, profesionales de la administración y alumnos es el fundamento del buen funcionamiento de la comunidad educativa en las escuelas y en las universidades católicas.

El compromiso con el proyecto común de todos sus responsables es un factor esencial para la participación de padres y alumnos en la acción educativa desde el colegio hasta la universidad. Los centros educativos católicos han de presentar el proyecto educativo que expresa el compromiso de todos por educar.

A los profesores laicos compete la responsabilidad sobre el debido desarrollo del proyecto educativo católico. Como fieles laicos están plenamente implicados en la misión de la Iglesia, y les corresponde testificar cómo la fe cristiana constituye la única respuesta plenamente válida a los problemas y expectativas que la vida plantea a cada hombre y a cada sociedad.

El profesor católico está llamado a ser una auténtica imagen del hombre evangélico. Esto supone cuidar con esmero la apertura de miras en sus propuestas educativas e investigadoras, la actitud de servicio al centro y a sus alumnos, la entrega personal buscando el crecimiento del alumno y la gloria de Dios, el espíritu de fraterna solidaridad con todos y la integridad de su vida moral.

El deber de asumir responsabilidades se acrecienta cuando los profesores aceptan las tareas de dirección. Este paso conlleva asumir todos los elementos identificativos de la educación católica y que se expresan sobre todo en la impregnación cristiana del saber y de la cultura que se transmite en la escuela. Es imprescindible superar los riesgos de absorción de las tareas burocráticas a costa de descuidar la formación integral del alumnado.

Los alumnos esperan de sus educadores no sólo maestros en su saber y saber enseñar, sino también testigos de una vida de fe en la que pueden encontrar los signos mediante los cuales Dios se hace presente. Las celebraciones litúrgicas y la colaboración con el proyecto pastoral son ocasiones para que el profesor muestre este plus de entrega y de convicción por amor a Cristo y a su Iglesia. La fe complementa a la razón y acrecienta el compromiso por una sociedad más justa en la que impere el amor.


Con mi bendición y afecto,


Publicado por Desconocido @ 22:42  | Hablan los obispos
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AMERICA/CHILE - Nace una Asamblea Mundial de Parlamentarios por la Vida: “la apuesta por la Vida no puede ser la apuesta de un país o de unos parlamentarios sino la apuesta de toda la Humanidad”

Santiago de Chile (Agencia Fides) - Se ha constituido en Santiago de Chile la Asamblea Mundial de Parlamentarios por la Vida, con la participación de mas de medio centenar de parlamentarios y gobernantes de 17 países, según informa la Red Europea del Instituto de Política Familiar en una nota enviada a la Agencia Fides. Según Lola Velarde, Presidenta de la Red Europea del IPF, este hecho “constituye un gran paso sin precedentes a nivel mundial, pues por primera vez en la historia, mas de medio centenar de parlamentarios y gobernantes de 17 países se han unido para trabajar por la defensa de la vida”.

El acto ha tenido lugar en la Universidad chilena de Santo Tomas con la participación de 400 personas entre parlamentarios, alcaldes, concejales, representantes de asociaciones pro-vida y jóvenes universitarios. Durante el mismo se celebró una Mesa Redonda, sobre experiencias exitosas en favor de la Vida en América Latina relatando casos ocurridos en México, Perú y Chile y, muy especialmente, en Nicaragua donde recientemente se ha evitado la implantación de la ley del aborto gracias a una intensa movilización. En esta primera Asamblea se buscan establecer los objetivos y estrategias para conseguir un verdadero respeto a la dignidad de la persona desde su concepción natural hasta la muerte y, en definitiva, de todos los derechos humanos que solo pueden construirse desde el respeto primario y fundamental de la vida.

Según afirma Lola Velarde, el denominador común de todos los que intervinieron en esta primera jornada ha sido “la necesidad de abordar la política a favor de la vida desde la autentica transversalidad sin constituir monopolio de ningún partido político ya que se configura como una autentica estrategia a favor de la defensa de los derechos humanos donde pueden y deben estar personas y parlamentarios de diversas sensibilidades e ideologías”. En efecto, “es la hora de la globalización de la Vida”, pues la apuesta por la Vida “no puede ser la apuesta de un país o de unos parlamentarios sino la apuesta de toda la Humanidad”. En este sentido esta Asamblea de Parlamentarios por la Vida constituye un primer paso.

Según se ha acordado en esta Primera Asamblea, que la próxima cumbre tendrá lugar en el 2.008 en España contando para ello con la colaboración de la universidad Santo Tomas de Santiago de Chile y la Fundación española San Pablo-CEU, marcándose como objetivos el incremento tanto de países participantes como en el número de parlamentarios y gobernantes que se adhieran al “Compromiso por la Vida”. (RG) (Agencia Fides 13/11/2007 Líneas: 33 Palabras: 452)
Publicado por Desconocido @ 22:33  | Noticias de religión
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El Delegado Diocesano de Hermandades y Cofradías anuncia Jornadas de Hermandades con el programa.

DELEGACIÓN DE HERMANDADES Y COFRADÍAS
Diócesis de Tenerife


La Laguna, 10 de noviembre de 2007


Estimado en Cristo:

El próximo día 25 de noviembre (Domingo de Jesucristo Rey del Universo) celebraremos las JORNADAS DIOCESANAS DE HERMANDADES SACRAMENTALES Y ASOCIACIONES EUCARÍSTICAS. En esta ocasión, el encuentro será en el la parroquia de San Bartolomé Apóstol de Tejina – La Laguna.

16,00 horas de la tarde: ACOGIDA
16,30 horas: REFLEXIÓN “La parroquia, comunidad de comunidades” a cargo de D. Celso González Concepción, diácono permanente y profesor del ISTIC – Sede Tenerife
17,00 horas: CONCELEBRACIÓN EUCARÍSTICA
18,00 horas: PROCESIÓN con el Santísimo Sacramento por las calles de Tejina
19,00 horas: ÁGAPE COMPARTIDO en en los salones parroquiales


Estamos invitados todos, pero de manera especial, los miembros de las Hermandades del Santísimo y la Adoración Nocturna, así como, todas las Cofradías y Hermandades diocesanas y miembros de las comunidades parroquiales.
Poco a poco se ha ido consolidando este espacio para el encuentro, la convivencia y la oración. Si lo cree oportuno, sería bueno animar a todas aquellas personas de su parroquia para que participen en esta jornada para la reflexión, el encuentro y de oración y, sobre todo, hacer llegar esta carta a los hermanos/as mayores de las hermandades y cofradías que pudiesen existir en su comunidad.
Gracias de antemano y que el Dios que nos invita a ser activos y contemplativos nos fortalezca en la misión de evangelizar.

Jesús M. Gil Agüín
Delegado
Delegación Diocesana de Cofradías y Hermandades
Publicado por Desconocido @ 22:22  | Comunicados Diocesanos
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Alfonso Aguiló


Aprender a educar los sentimientos sigue siendo hoy una de las grandes tareas pendientes. Muchas veces se olvida que los sentimientos son una poderosa realidad humana, y que –para bien o para mal– son habitualmente lo que con más fuerza nos impulsa o nos retrae en nuestro actuar. Las personas que gozan de una buena educación afectiva suelen sentirse más satisfechas, son más eficaces y hacen rendir mejor su talento natural. En cambio, quienes no logran dominar bien su vida emocional, se debaten en constantes luchas internas que socavan su capacidad de pensar, de trabajar y de relacionarse con los demás. Sobre estas cuestiones entrevistamos hoy a Alfonso Aguiló, autor del libro Educar los sentimientos (Colección "Hacer Familia", Palabra, 1999).


Antonio Orozco Delclós
iglesia.org


EL OCASO DE UN MITO

-¿Siendo tan importante la educación de los sentimientos, por qué tantas personas consideran el coeficiente intelectual como el principal indicador del talento personal?

-El asunto viene de antiguo. Desde comienzos del siglo XX, se difundió mucho la idea de que el coeficiente intelectual es un dato de partida invariable y decisivo en la vida de una persona. Afortunadamente, esa idea entró en crisis hace ya bastantes años, pues está claro que poseer un elevado coeficiente intelectual puede predecir tal vez quién obtendrá éxito académico –tal como suele evaluarse hoy en nuestro sistema educativo–, pero no mucho más. No es una garantía de éxito profesional, y mucho menos de una vida acertada y feliz.

Hay otras muchas capacidades que tienen más importancia, y entre ellas están las relativas a la educación de los sentimientos, como el conocimiento propio, el autocontrol y el equilibrio emocional, la capacidad de motivarse a uno mismo y a otros, el talento social, el optimismo, la capacidad para reconocer y comprender los sentimientos de los demás, etc.

-¿Y al prestar tanta atención a la educación de los sentimientos, no cabe el riesgo de caer en una educación excesivamente sentimental?

-Son cosas distintas. Ser persona de mucho corazón, o poseer una profunda capacidad afectiva, no constituye en sí ningún peligro. Y si lo constituye, será en la misma medida en que resulta peligroso tener una gran fuerza de voluntad o una portentosa inteligencia: depende de para qué se utilicen.

Como es lógico, no se trata de sustituir a la razón por los sentimientos, ni tampoco lo contrario. Se trata de reconciliar cabeza y corazón, tanto en la familia como en las aulas o en las relaciones humanas en general.


RECONCILIAR CABEZA Y CORAZÓN

-¿Y cómo puede buscarse ese equilibrio?

-De entrada, no podemos desacreditar el corazón porque algunos lo consideren simple sentimentalismo; ni la inteligencia porque otros la vean como un mero racionalismo; ni la voluntad porque otros la reduzcan a un necio voluntarismo. La clave está en encontrar una buena armonía.

Por ejemplo, en las últimas décadas se han declarado diversas cruzadas contra diferentes problemas que amenazan nuestra sociedad: fracaso escolar, alcoholismo, embarazos de adolescentes, drogas, violencia juvenil, etc. Sin embargo, una y otra vez se comprueba que suele llegarse demasiado tarde, cuando la situación ha alcanzado ya grandes proporciones y está fuertemente arraigada en la vida de esas personas.

Y eso sucede porque la información, siendo importante, por sí sola suele resolver muy poco. La mayoría de las veces el problema no es propiamente la droga, ni el alcohol, ni el fracaso escolar, sino las crisis afectivas que atraviesan esas personas, y que les llevan a buscar refugio en esos errores.

-¿La solución entonces es educar mejor los sentimientos?

-En gran parte sí. Al hombre no siempre le basta con comprender lo que es razonable para luego, sólo con eso, practicarlo. El comportamiento humano está lleno de sombras y de matices que escapan al rigor de la lógica, y que campan por sus respetos moviendo resortes subconscientes de la voluntad y los sentimientos.

-Pero tener mucho corazón a veces también traiciona...

-Está claro que hay numerosos vicios y defectos que pueden coexistir con un gran corazón. Hay gente de mucho corazón que son alcohólicos, irascibles, mentirosos o poco honrados. Pero de modo general puede decirse que la riqueza y la plenitud de una persona dependen en gran medida de su capacidad afectiva.

Lo más propiamente humano es ser una persona de corazón, pero sin dejar que éste nos tiranice. Es decir, sin considerarlo la guía suprema de nuestra vida, sino logrando que sea la inteligencia quien se encargue de educarlo. Educarlo para que nos lleve a apasionarnos con cosas grandes, con ideales por los que merezca la pena luchar. Es verdad que las pasiones hacen llorar y sufrir, pero no por eso han de ser algo negativo, porque ¿acaso se puede dar una buena clase, o sacar adelante un proyecto importante, o amar de verdad a otra persona, desde la indiferencia? Sin apasionamiento, ¿habrían existido los grandes hombres que han llenado de luz y de fuerza nuestra historia, nuestra literatura, nuestra cultura? Educar bien nuestras pasiones nos hace más humanos, más libres, más valiosos.


¿UNA REALIDAD OSCURA Y MISTERIOSA?

-¿Y cree que la educación de los sentimientos es una tarea un tanto descuidada?

-Sí. Como ha señalado José Antonio Marina, la confusa impresión de que los sentimientos son una realidad oscura y misteriosa, poco racional, casi ajena a nuestro control, ha provocado en muchas personas un considerable desinterés por profundizar en su educación. Sin embargo, los sentimientos son influenciables, corregibles, estimulables. Pueden modelarse bastante más de lo que a primera vista parece.

Es cierto que la mayoría de los sentimientos no se pueden producir directa y libremente. No podemos generar sentimientos de alegría o de tristeza con la misma facilidad con que hacemos otros actos de voluntad (como gobernamos, por ejemplo, los movimientos de los brazos). Pero sí podemos influir en nuestra alegría o nuestra tristeza de modo indirecto, preparando el terreno en nuestro interior, estimulando o rechazando las respuestas afectivas que van surgiendo espontáneamente en nuestro corazón.

-Algunos consideran que eso es esconder los sentimientos espontáneos para sustituirlos por otros que en realidad no se tienen, y que por tanto son falsos, o al menos artificiales.

-Pienso que no debe verse así, pues lo que se busca no es el falseamiento de los sentimientos, sino construir nuestro propio estilo emocional. Debemos ser protagonistas de nuestra propia vida, en vez de pensar que estamos atados a un inexorable destino sentimental.

Si una persona advierte, por ejemplo, que está siendo dominada por sentimientos de envidia, o de egoísmo, o de resentimiento, lo que debe hacer es procurar contener esos sentimientos negativos, al tiempo que procura estimular los correspondientes sentimientos positivos. De esa manera, con el tiempo logrará que éstos acaben imponiéndose sobre aquéllos, y así irá transformando positivamente su propia vida emocional.

-¿Y los sentimientos influyen en las virtudes?

-Cada estilo sentimental favorece unas acciones y entorpece otras. Por tanto, cada estilo sentimental favorece o entorpece una vida psicológicamente sana, y favorece o entorpece la práctica de las virtudes o valores que deseamos alcanzar. No puede olvidarse que la envidia, el egoísmo, la agresividad, o la pereza, son ciertamente carencias de virtud, pero también son carencias de la adecuada educación de los sentimientos que favorecen o entorpecen esa virtud. La práctica de las virtudes favorece la educación del corazón, y viceversa.


SER BUENA PERSONA

-¿Y qué relación piensa usted que hay entre educación de los sentimientos y educación moral?

-Voy a contestarle partiendo de un ejemplo. Recuerdo una ocasión, hace tiempo, en que un profesor amigo mío, refiriéndose a un alumno suyo de once años, de aspecto simpático y despierto, me decía:

«Ese chico es realmente extraordinario, una persona de mucho talento…; es una lástima que no tenga buen corazón. Le gusta distraer a los demás, meterles en líos y después zafarse y quitarse él de en medio. Suele ir a lo suyo, aunque, como es listo, lo sabe disimular. Pero si te fijas bien, te das cuenta de que es egoísta hasta extremos sorprendentes.

Saca unas notas muy buenas, y tiene grandes dotes para casi todo. Lo malo es que parece disfrutar humillando a los que son más débiles o menos inteligentes, y se muestra insensible ante su sufrimiento. Y no pienses que le tengo manía. Es el más brillante de la clase, pero no es una buena persona. Me impresiona su cabeza, pero me aterra su corazón».

Cuando observamos casos como el de ese chico, comprendemos enseguida que debe prestarse una atención muy particular a la educación moral. Y que una buena educación sentimental ha de ayudar, entre otras cosas, a aprender -en lo posible- a disfrutar haciendo el bien y sentir disgusto haciendo el mal.

-Eso no siempre es fácil. ¿Cómo puede lograrse?

-En nuestro interior hay sentimientos que nos empujan a obrar bien, y, junto a ellos, pululan también otros que son como insectos infecciosos que amenazan nuestra vida moral. Por eso debemos procurar modelar nuestros sentimientos para que nos ayuden lo más posible a sentirnos bien con aquello que nos ayuda a construir una vida personal armónica, plena, lograda. Y a sentirnos mal en caso contrario.


EL ATRACTIVO DEL BIEN

-Pero hay ocasiones en que hacer el bien no resulta nada atractivo...

-Es cierto, y por eso digo que hay que procurar educar los sentimientos para que ayuden lo más posible a la vida moral. Por ejemplo, si una persona siente desagrado al mentir, y satisfacción cuando es sincero, eso será una gran ayuda en su vida moral. Igual que si se siente molesto cuando es desleal, o egoísta, o perezoso, o injusto, porque todo eso le alejará de esos errores, y a veces con bastante más fuerza que muchos otros argumentos. De ahí la importancia de educar sabiendo mostrar con viveza el atractivo de la virtud y el bien.

-¿Por qué es tan importante esa imagen?

-Si una persona logra formarse una idea atractiva de las virtudes que desea adquirir, y procura tener bien presentes esas ideas, es mucho más fácil que llegue a poseer esas virtudes. Logrará, además, que ese camino sea menos penoso y más satisfactorio. Por el contrario, si piensa constantemente en el atractivo de los vicios que desea evitar (un atractivo pobre y rastrero, pero que siempre existe, y cuya fuerza no debe menospreciarse), lo más probable es que el innegable encanto que siempre tienen esos errores le haga más difícil despegarse de ellos.

Por eso, profundizar en el atractivo del bien, representarlo en nuestro interior como algo atractivo, alegre y motivador, es más importante de lo que parece. Muchas veces, los procesos de mejora se malogran simplemente porque la imagen de lo que uno se ha propuesto llegar no es lo bastante sugestiva o deseable.

-¿Entonces, con una óptima educación de los sentimientos, apenas costaría esfuerzo llevar una vida ejemplar?

-Está claro que de modo habitual costará menos. De todas formas, por muy buena que sea la educación de una persona, hacer el bien le supondrá con frecuencia un vencimiento, y a veces grande. Pero esa persona sabe bien que siempre sale ganando con el buen obrar.


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lunes, 12 de noviembre de 2007
Los Obispos de Venezuela han publicado un comunicado en el piden poner fin a las agresiones y descalificaciones y a evitar los enfrentamientos violentos entre los venezolanos. (Fides)

COMUNICADO DE LA PRESIDENCIA DE LA
CONFERENCIA EPISCOPAL DE VENEZUELA


!BUSCA LA PAZ Y ANDA TRAS ELLA¡ (Cfr. Sal. 34, 15)

1. Ante la propuesta de Reforma Constitucional, apoyada por unos y cuestionada por otros, Venezuela vive momentos de gran intensidad política, que han llevado a legítimas manifestaciones estudiantiles pero también a actos de violencia verbal y física que perturban la paz.

2. Para contribuir a rescatar y promover el necesario clima de convivencia social, la Presidencia de la Conferencia Episcopal hace un llamado a todo el pueblo venezolano, y en particular a los Poderes nacionales, y a los dirigentes sociales, políticos y estudiantiles, de cualquier sector o simpatía política, a poner todo el empeño en actuar con serenidad, con espíritu realmente democrático, dentro del marco de la Constitución y las leyes, para mantener la paz y evitar cualquier acto de violencia, que rechazamos venga de donde venga. Es preciso evitar los enfrentamientos violentos entre los venezolanos.

3. Las manifestaciones pacificas son una legitima expresión (Art. 68) de la pluralidad política consagrada en nuestra Carta Magna como uno de los valores superiores del Estado (Art.2). No se deben satanizar dándoles a priori connotación de "conspiración desestabilizadora". Deploramos los actos de violencia que se han producido en algunas Universidades, los cuales deben ser debidamente esclarecidos y sancionados de conformidad con la Constitución y las leyes.

4. El Estado y el Gobierno están constitucionalmente obligados a garantizar a todos los venezolanos el disfrute progresivo de los derechos humanos (Art. 19), particularmente el derecho a manifestar pacífica y públicamente su acuerdo o desacuerdo con la propuesta de la Reforma Constitucional sin ser objeto de ataques, descalificaciones u ofensas. Cualquier acción violenta por grupos afectos o contrarios al Gobierno debe ser controlada por el Estado en cumplimiento de ese deber constitucional.

5. Llamamos a todos los ciudadanos, a los dirigentes políticos tanto del oficialismo como de la oposición y, en particular, a las autoridades nacionales, - que por su investidura marcan siempre el ritmo del país -, a la sensatez y al respeto a todos los venezolanos, a la ponderación y a la tolerancia política, y a la resolución de los conflictos con el coraje de utilizar el dialogo y el entendimiento para resolver nuestras diferencias. Nadie tiene derecho a agredir, descalificar u ofender a quienes disientan de su opinión.

6. Finalmente reiteramos nuestra disposición a favorecer el encuentro con el dialogo constructivo, y a seguir trabajando en cumplimiento de nuestra misión evangelizadora para que Venezuela sea realmente de todos, y caminemos juntos por los senderos de la verdad, la justicia, la libertad y la paz. Invitamos a la intensa oración por Venezuela, e imploramos sobre nuestra querida Patria la bendición de Dios Nuestro Señor y la maternal protección de Nuestra Patrona, la Virgen de Coromoto.

Caracas, 8 de noviembre de 2007

Firman:
Mons. Ubaldo Santana S., Arzobispo de Maracaibo, Presidente;
Mons. Roberto Lückert L., Arzobispo de Coro, 1er Vicepresidente;
Cardenal Jorge Urosa S., Arzobispo de Caracas, 2do. Vicepresidente;
Mons. Ramón Viloria P., Obispo de Puerto Cabello, Secretario General.
Publicado por Desconocido @ 21:42  | Hablan los obispos
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ZENIT publica la intervención de Benedicto XVI antes y después de rezar la oración mariana del Ángelus junto a varios miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano, el domingo 11 de Noviembre de 2007.


Queridos hermanos y hermanas:
Hoy la Iglesia recuerda a san Martín, obispo de Tours, uno de los santos más celebrados y venerados de Europa. Nacido de padres paganos en Panonia, actual Hungría, en torno al año 316, su padre le orientó hacia la carrera militar. Cuando todavía era adolescente, Martín encontró el cristianismo y, superando muchas dificultades, se inscribió entre los catecúmenos para prepararse al Bautismo. Recibió el sacramento en torno a los veinte años, pero tuvo que permanecer todavía durante mucho tiempo en el ejército, donde dio testimonio de su nuevo estilo de vida: respetuoso y comprensivo con todos, trataba a su servidor como a un hermano, y evitaba las diversiones vulgares.

Tras dejar el servicio militar, se fue a vivir a Poitiers, en Francia, junto al santo obispo Hilario. Éste le ordenó diácono y presbítero, optó por la vida monástica y fundó, con algunos discípulos, el monasterio más antiguo conocido en Europa, en Ligugé.

Unos diez años después, los cristianos de Tours, al quedarse sin pastor, le aclamaron como obispo. Desde entonces, Martín se dedicó con celo ardiente a la evangelización de las zonas rurales y a la formación del clero. Si bien se le atribuyen muchos milagros, san Martín es famoso sobre todo por un acto de caridad fraterna. Cuando todavía era un joven soldado, se encontró en el camino a un pobre aterido temblando de frío. Tomó su capa y, cortándola en dos con la espada, le dio una de las partes. En la noche se le apareció Jesús en sueños, sonriente, envuelto en esa misma capa.

Queridos hermanos y hermanas: el gesto de caridad de san Martín se enmarca en la misma lógica que llevó a Jesús a multiplicar los panes a las muchedumbres hambrientas, pero sobre todo a darse a sí mismo como alimento para la humanidad en la Eucaristía, signo supremo del amor de Dios, «Sacramentum caritatis».

Con la lógica del compartir se expresa de manera auténtica el amor al prójimo. Que san Martín nos ayude a comprender que sólo a través de un compromiso común por compartir es posible responder al gran desafío de nuestro tiempo: construir un mundo de paz y de justicia en el que cada persona pueda vivir con dignidad.

Esto puede tener lugar si prevalece el modelo mundial de auténtica solidaridad, capaz de asegurar a todos los habitantes del planeta comida, agua, los tratamientos médicos necesarios, el trabajo y los recursos energéticos, así como los bienes culturales, el saber científico y tecnológico.

Nos dirigimos ahora a la Virgen María para que ayude a todos los cristianos a ser, como san Martín, testigos generosos del Evangelio de la caridad, e incansables constructores de la solidaridad.

[Después de rezar el Ángelus, el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En italiano, dijo:]

La Asamblea Nacional libanesa elegirá próximamente al nuevo Jefe de Estado. Como demuestran las numerosas iniciativas emprendidas en estos días, se trata de un paso crucial del que depende la misma supervivencia del Líbano y de sus instituciones. Me uno a las preocupaciones expresadas recientemente por el patriarca maronita, su beatitud el cardenal Nasrallah Sfeir, y a su deseo de que en el nuevo presidente puedan reconocerse todos los libaneses.

Suplicamos juntos a Nuestra Señora del Líbano para que inspire en todas las partes interesadas el necesario desapego de los intereses personales y una auténtica pasión por el bien común.

[En español, dijo:]

Saludo con afecto a los fieles de lengua española, de modo especial a las comunidades eclesiales de Argentina y a la presente delegación de ese querido País, así como a los miembros de la gran Familia Salesiana, que celebran hoy, con inmensa alegría, la beatificación del Venerable Siervo de Dios Ceferino Namuncurá. Damos gracias al Señor por el testimonio extraordinario de este joven estudiante de diecinueve años que, animado por su devoción a la Eucaristía y por su amor a Cristo, deseaba ser salesiano y sacerdote para mostrar el camino hacia el cielo a sus hermanos mapuches. Con su vida ilumina nuestro camino hacia la santidad, invitándonos a amar a nuestros hermanos con el amor con que Dios nos ama. Pidamos a María Auxiliadora que el ejemplo del nuevo Beato, produzca abundantes frutos de vida cristiana, principalmente entre los jóvenes. ¡Feliz domingo!

[© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por Desconocido @ 21:29  | Habla el Papa
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En la 94º ASAMBLEA PLENARIA de la Conferencia Episcopal Argentina celebrada en Pilar, 5-9 de noviembre de 2007, los obispos argentinos han publicado una Carta Pastoral con el título: La droga, sinónimo de muerte".

LA DROGA, SINONIMO DE MUERTE


Los obispos argentinos, reunidos en nuestra Asamblea Plenaria hemos recogido el eco doloroso de muchas familias de todo el país, cuyos hijos quedaron atrapados por los efectos de la droga y sus secuelas de muerte y destrucción.
En la Argentina que anhelamos no sobra nadie. Sin embargo, la droga y su comercio de muerte se han instalado entre nosotros; entró para quedarse en la escuela, en el club, en la esquina, en los boliches y recitales, en la cancha, en las cárceles y hasta en los lugares de trabajo. Tan flagrante marginación de nuestros niños y jóvenes nos produce mucho dolor y “la Iglesia no puede permanecer indiferente ante este flagelo que está destruyendo a la humanidad, especialmente a las nuevas generaciones” (Doc. Aparecida, 422).
Toda la vida de Jesús es manifestación del infinito amor de Dios por nosotros, significado en sus gestos de compasión y misericordia. Muere en la Cruz por todos, y resucita para darnos vida en abundancia. Sus palabras reflejan siempre lo que llevaba en el corazón. Así lo vemos, por ejemplo, en la parábola del buen samaritano. Aquel hombre caído a la vera del camino, herido y golpeado por ladrones, es signo de los que están abatidos y agobiados por toda clase de males. Hoy nos interpelan de modo particular los rostros sufrientes de quienes están atrapados y condenados por una de las calamidades más grandes de estos últimos tiempos, como es el consumo y las adicciones a la droga.

1. Indignos escenarios de muerte

El narco-negocio se instaló en nuestro país, prospera exitosamente, destruye familias y mata. Nuestro territorio ha dejado de ser sólo un país de paso. Observaciones confiables y de diversas fuentes nos advierten que el consumo arraiga en los jóvenes, y avanza sobre la inocencia y fragilidad de los niños. Cuando se asocian a las malas compañías del alcohol, los inhalantes, la violencia y el desamparo, el resultado es un complot para el exterminio.
Desde los más altos niveles su tráfico genera corrupción y muerte: asesinatos por encargo, extorsiones, dependencias esclavizantes, prostitución. “El uso abusivo de drogas es una grave falta moral porque afecta a la salud e incita a actividades clandestinas igualmente dañinas” (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2291).
En todos los ambientes, los que prueban la droga por curiosidad y se convierten en adictos, si no llegan a una muerte prematura, frenan su crecimiento y desarrollo personal. Todo lo que esté relacionado con la droga es deshumanizante, anula el don de la libertad, sumerge en el fracaso los proyectos de vida y somete a las familias a duras pruebas.
Los familiares y amigos de los adictos se enfrentan día a día, con impotencia, a un enemigo de enorme capacidad de mal. No está demás decir, que una persona drogada resigna su espacio en la sociedad: todos pierden sus vínculos afectivos, el obrero su trabajo, el joven y el niño la escolaridad.
En este angustioso marco, la Iglesia proclama la Buena Noticia de Dios que nos conduce a la Vida: Jesucristo, que ha vencido a la muerte y nos ha señalado el camino de salvación. Con los obispos de América Latina anunciamos que “la alegría que hemos recibido en el encuentro con Jesucristo, a quien reconocemos como el Hijo de Dios encarnado y redentor, deseamos que llegue a todos los hombres y mujeres heridos por las adversidades; deseamos que la alegría de la Buena Noticia del Reino de Dios, de Jesucristo vencedor del pecado y de la muerte, llegue a todos cuantos yacen al borde del camino, pidiendo limosna y compasión (cf. Lc 10, 29-37; 18, 25-43). Conocer a Jesús es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona; haberlo encontrado nosotros es lo mejor que nos ha ocurrido en la vida, y darlo a conocer con nuestra palabra y obras es nuestro gozo” (Doc. Aparecida, 29).

2. Las causas

¿Por qué la droga encuentra un campo tan propicio para su expansión?. Juan Pablo II dice que “la droga no es como un rayo que cae en una noche luminosa y estrellada. Más bien es como un rayo que cae en una noche tormentosa...”. Esa noche tormentosa describe el vacío existencial que produce el contexto consumista y hedonista en el que vivimos. Nuestra sociedad ha distorsionado el sentido de la vida y los valores. El “ser más” ha dado paso al “tener más”.
Los jóvenes se sienten sin raíces, obligados a afrontar un presente fugaz y un futuro incierto. Se suma a esto que muchas veces no encuentran adultos disponibles para la escucha y la comprensión. De tal forma, que la drogadicción no es sólo un problema de “sustancias”, sino más bien de cultura, valores, conductas y opciones. Es expresión de un malestar profundo que algunos llaman “vacío existencial”. Así pues, para una cantidad creciente de jóvenes, se afianza la convicción que vivir no tiene sentido, no vale la pena. Más de una vez, hemos escuchado decir a jóvenes en situación de riesgo: “yo ya estoy jugado”; para ellos, felicidad, libertad, amor, son sólo palabras huecas, tan vacías como sus bolsillos o estómagos. Padecen la “vida deshonrada”, en una sociedad inhóspita e indiferente, y muchas veces sin una contención de sus hogares y familias.
El demonio,“padre de la mentira” odia la salud y la vida, busca aliados para expandir como peste este veneno. Genera verdaderas estructuras de pecado que desprecian el amor y la dignidad humana.

3. Caminos a recorrer

Todos sabemos algo acerca de la droga, es un tema de la vida cotidiana en nuestras casas. Al mismo tiempo, advertimos que es una realidad muy compleja: por un lado, su organización con métodos mafiosos y vínculos insospechables en todos los niveles parece no tener límites; por otro, la ausencia de valores en todos los estratos sociales, el escándalo de la pobreza y la exclusión social, achican los horizontes y esperanzas de nuestros jóvenes. Al no reconocer la profundidad y gravedad de esta deuda para con las generaciones del presente, estamos favoreciendo su negocio letal. Nos falta la valentía y el coraje necesarios para encarar seriamente este problema. La indiferencia, el consumismo, la desunión de la familia, sumados al poderoso tráfico y comercio de drogas, abre el camino para destruir a los más vulnerables: nuestros chicos y chicas. Porque confiamos en la prevención educativa, nos parece insuficiente la atención que presta a este tema la Ley de Educación Nacional, recientemente aprobada.
La lucha contra la droga-dependencia no es un interrogante sin respuesta, aunque ésta nunca será sencilla. La situación es grave y requiere una acción mancomunada de toda la sociedad, que a corto plazo pueda transformarse en política de estado.

La experiencia nos enseña que los caminos para enfrentarla van en tres direcciones:

* Promover una cultura de la vida, fundada en la dignidad trascendente de toda persona humana, llamada a ser feliz y a vivir libre de toda esclavitud; cuánto más de estos falsos paraísos de la droga.
* Despejar la falsa ilusión de que de la adicción se entra y se sale fácilmente. Por supuesto que muchos, con gran esfuerzo y apelando a diversas ayudas y tratamientos, podrán recuperarse. Recordemos que siempre el amor de Dios se acerca a quienes se disponen a crecer en dignidad: “En el mundo tendrán tribulaciones, pero no teman, Yo he vencido al mundo” (Jn. 16,33)
* Denunciar y perseguir a los mercaderes de la muerte que con el escandaloso comercio de la droga están destruyendo a la humanidad, especialmente a las nuevas generaciones, para lo cual deben concurrir todos los recursos que cuenta nuestro Estado de derecho, en una lucha frontal contra el tráfico y el consumo.

4. El Evangelio anuncia la cultura de la vida

Jesús nos da fuerzas cuando nos dice:“Yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia” (Jn 10,10). A todos los que fueron tocados por esta miseria y sufren esta penosa esclavitud, especialmente a los niños y jóvenes, queremos abrazarlos y llevarlos al Corazón de Cristo para decirles que “Dios nos ama, que su existencia no es una amenaza para el hombre, que está cerca con el poder salvador y liberador de su Reino, que nos acompaña en la tribulación, que alienta incesantemente nuestra esperanza en medio de todas las pruebas” (Doc. Aparecida, 30).
El desafío es grande. Entre todos debemos generar una red social que propicie la cultura de la vida. En este esfuerzo es fundamental el concurso de toda la sociedad, para gestar un compromiso solidario que comprenda a madres y padres, docentes, funcionarios, medios de comunicación, instituciones religiosas; en fin, para que en todos los ámbitos sociales haya una contundente opción por la vida fundada en la dignidad de la persona. Debemos recrear caminos de esperanza, fortaleciendo metas e ideales, que den sentido a la existencia, reconstruyendo una cultura, en la que el esfuerzo, el sacrificio y aún el dolor, hagan prever una cosecha de frutos abundantes para el bien común.

Esta red social deberá propiciar:

- la denuncia de hechos delictivos o políticas que por acción u omisión favorezcan las adicciones.
- una estrategia de prevención basada en tareas educativas en todos los niveles, fundamentalmente en el seno de la familia, las iglesias, la escuela, las fuentes de trabajo, las comunidades barriales y en todos los ambientes donde se dignifique y se celebre la vida.
- la multiplicación de espacios sanantes donde se facilite la recuperación de los adictos y su reinserción a la sociedad.

El Señor Jesús proclamó “bienaventurados a los que son misericordiosos porque obtendrán misericordia” (Mt 5,7). A la escucha de esta Palabra, queremos animar y caminar junto a todas las personas que han acercado su corazón a la causa que nos ocupa: en primer lugar a las madres que ven sufrir a sus hijos y se organizan para protegerlos. A los hombres y mujeres, que con responsabilidad y amor al prójimo, no pasan de largo ante la tragedia que nos embarga y entristece a todos. Alentamos especialmente a los profesionales del Derecho y la Justicia a obrar con celeridad ante este flagelo, pues están en juego miles de vidas que necesitan la protección de la Ley para seguir creciendo como ciudadanos.

Agradecemos a Dios que muchas instituciones religiosas y organizaciones de la sociedad civil ya trabajan en variadas iniciativas terapéuticas de prevención y contención. Invitamos a todos a obrar como el buen samaritano. Como Iglesia, con la fuerza que nos viene del Evangelio de la Vida y con los humildes medios que contamos, renovamos nuestro deseo de estar al servicio de la sociedad para comprometernos solidariamente a enfrentar este mal. Para ello, estamos elaborando un programa de acción pastoral que sea signo del amor de Dios por los que sufren. Confiamos que nuestro Padre habrá de inspirarnos a todos para que logremos dar la respuesta oportuna y eficaz a este drama.
La Virgen Santísima, como buena Madre nos acompañará en esta misión. Los heridos por las adicciones la buscan y Ella les pertenece y la sienten como madre y hermana.

Pilar, 9 de noviembre de 2007
En las vísperas de la beatificación de Ceferino Namuncurá
94ª Asamblea Plenaria de la CEA
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Mensaje que han enviado los obispos de Paraguay con el título: « Por la esperanza de una vida mejor para nuestro pueblo». (Asunción, 9 de Noviembre de 2007)

POR LA ESPERANZA DE UNA VIDA MEJOR PARA NUESTRO PUEBLO



A los Sacerdotes, Diáconos, Religiosos y Religiosas

A los fieles laicos y a todas las personas de buena voluntad

Los Obispos del Paraguay, comprometidos en promover en nuestro pueblo la vida plena que nos viene de Jesús, quien dijo “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14, 16), queremos compartir algunas reflexiones en este momento histórico marcado por grandes problemas nacionales. Al mismo tiempo, con la ayuda de Dios y la esperanza de una vida mejor para nuestro pueblo, contamos con grandes posibilidades para resolverlos.

1. Con la mirada de discípulos y misioneros de Jesucristo percibimos que la pobreza económica en crecimiento se ha instalado fuertemente en medio de nuestro pueblo. A pesar de algunos avances realizados en el campo de la salud, educación, la macroeconomía, y las viviendas populares, continúan los problemas. En la práctica nuestra gente no recibe la atención necesaria de la salud en general. La reforma educativa no ha preparado adecuadamente a los docentes y no ha logrado resolver los graves problemas de la educación, el aumento de la desocupación, la carencia de vivienda digna. La solución de estos problemas debe tener un decidido acompañamiento y un sostenido respaldo de los medios de comunicación.

Los últimos acontecimientos de los devastadores incendios en varias regiones de nuestro país, y la falta de agua potable en las regiones afectadas por la sequía, han dejado al descubierto la desprotección de nuestro pueblo desesperanzado. Esto evidenció la incapacidad de prevenir los siniestros, sea por falta de profesionalidad o por la misma negligencia demostrada que, hasta ahora, golpea fuertemente a los más débiles. Igualmente se constató la precariedad de los recursos técnicos al no resolver con competencia dichos problemas. Aún reconociendo el espíritu solidario de nuestra gente para ofrecer una asistencia inmediata a los problemas mencionados, constatamos que esto no basta, es necesario encontrar nuevas modalidades de prevención y de asistencia sostenida y progresiva.

2. Ante esa situación, nuestra mirada se vuelca hacia Cristo y su Iglesia, buscando la luz que ilumine nuestro caminar.

Contemplamos a Jesús, movido por su profundo amor a “Jerusalén”, su amada ciudad, al verla dividida y dominada por intereses extraños, lejos del anhelo de Dios. Jesús llora sobre ella (Cfr. Lc 19, 41-42). ¿Cuál es ese anhelo de Dios? Es el ver unidos a sus hijos en “Jerusalén” en torno a la centralidad de Dios, reunidos los hombres entre si en la comunidad humana, como Pueblo de Dios. Pero, viéndolos divididos, debilitados, en grupos de intereses mezquinos que producen desplazados, Jesús dice: “Cuántas veces quise juntar a tus hijos y tú no lo has querido” (Mt 23,37).

El hombre avanza en el desarrollo humano sostenible adhiriéndose a los valores fundamentales, bebiendo de la fuente de donde proceden la justicia y la paz como se lee en el Salmo 85: “La Gracia y la Verdad se han encontrado, la Justicia y la Paz se han abrazado: de la tierra está brotando la verdad y del cielo se asoma la justicia.” Sólo así los hombres pueden trabajar unidos y transitar por los verdaderos caminos de la paz, del desarrollo y de su propia dignificación.

En las Bienaventuranzas Jesús nos muestra el camino diciendo: “Dichosos los que trabajan por la paz”, “Dichosos los que buscan la justicia y sufren por ella”(Mt 5, 1, ss).

3. Como discípulos y misioneros de Jesucristo lanzamos una segunda mirada sobre el fenómeno de las migraciones. Esto nos hace reconocer la impotencia del pueblo y sus autoridades para resolver los problemas sociales y económicos. Entre otras causas mencionamos la injusta distribución de las riquezas y de los bienes nacionales, la carencia de trabajo bien remunerado, la falta de salud pública para todos, una educación que no forma personalidades con valores.

Esta realidad se agrava ante los crecientes desplazamientos de nuestros hermanos y hermanas que dejan su pueblo de origen y llegan hasta los centros urbanos, y de aquellos que forzosamente abandonan el país, en busca de mejores condiciones económicas y sociales para su propio sustento y el de sus familiares. Sus consecuencias son la disgregación de las familias, la fuga de profesionales jóvenes que no encuentran un futuro digno y seguro en su país, la disminución de la población y de la mano de obra cualificada y finalmente la lenta desintegración de la misma sociedad.

4. La luz que la Iglesia nos ofrece ante esta situación reside en la importancia que tiene la familia para la sociedad, porque ella “es la comunidad natural en donde se experimenta la sociabilidad humana, contribuye en modo único e insustituible al bien de la sociedad… una sociedad a medida de la familia es la mejor garantía contra toda tendencia de tipo individualista o colectivista, porque en ella es siempre la persona el centro de atención, como fin y nuncacomo medio. Es evidente que las personas y el buen funcionamiento de la sociedad están estrechamente relacionadas con la prosperidad de la comunidad conyugal y familiar” (CDSI, 213). Además nos dice el Magisterio de la Iglesia que “El trabajo es el fundamento sobre el que se forma la vida familiar, la cual es un derecho natural y una vocación del hombre. El trabajo asegura los medios de subsistencia y garantiza el proceso educativo de los hijos” (CDSI, 294).

5. Finalmente como discípulos y misioneros de Jesucristo ofrecemos algunas consideraciones sobre la vida democrática de nuestro país.

Lasituación política de nuestra patria en estos últimos 20 años está marcada por lo que hemos llamado, en su momento, “la apertura democrática”. Hoy nos preguntamos si existe una auténtica democracia en nuestro país. Las elecciones políticas de este tiempo nos indican que no basta una democracia puramente formal, realizada principalmente en los procesos electorales.

No se percibe un auténtico espíritu crítico. Falta un real interés para implantar definitivamente la vigencia del Bien Común Nacional. La política sigue fuertemente marcada por el prebendarismo y por la tradición partidaria, hoy día muy fragmentada. No aparecen las propuestas de un proyecto-país que convenza a la ciudadanía en vista a un cambio de rumbo ante la situación de pobreza, atraso y marginación en que vivimos. Por eso tal vez, se piense solamente en votar sin exigir un programa de gobierno consensuado y sostenible que abarque lo social, político, económico y cultural. Y tan importante como esto es el juicio crítico sobre la capacidad de gestión de las personas que deben implementar dicho programa.

El ejercicio de la política partidaria electoral aún manifiesta antiguas y repetidas características de agresiones mutuas entre candidatos, sin el respeto que merecen las personas y la verdad. Continúan las justificadas desconfianzas que la población tiene hacia los exponentes políticos. Existe poca credibilidad en las promesas electorales. Hay desconcierto sobre el futuro del país. Los propios candidatos deben ofrecer un perfil convincente de patriotismo, coherencia con los principios morales y religiosos y, sobre todo, de una competencia indispensable como futuro estadista.

Una vez más, los Obispos junto con los Sacerdotes y Religiosos, ratificamos, que fieles a la doctrina de la Iglesia, no nos identificamos con ningún partido político. Asimismo no propiciamos ninguna candidatura a los diversos cargos electivos. Mantenemos la absoluta neutralidad que nos es dada por nuestra condición de Pastores al servicio de la unidad de la fe de los cristianos.

6. La Doctrina Social de la Iglesia nos ofrece luces de interpretación sobre la política democrática.

“El sujeto de la autoridad política es el pueblo, considerado en su totalidad, como titular de la Soberanía. El pueblo transfiere de diversos modos el ejercicio de su soberanía aquellos que elige libremente como sus representantes. El sólo consenso popular, sin embargo, no es suficiente para considerar justas las modalidades del ejercicio de la autoridad política” (CDSI, 395).

“La democracia participativa se basa en la promoción y respeto de los derechos humanos. Una democracia sin valores se vuelve fácilmente una dictadura que termina traicionando al pueblo” (cfr. DA, 74).

“La autoridad política debe garantizar la vida ordenada y recta de la comunidad sin suplantar la libre actividad de las personas y de los grupos, sino disciplinándolas y orientándolas hacia la realización del Bien Común, respetando y tutelando la independencia de los sujetos individuales y sociales” (CDSI, 394). “La autoridad debe dejarse guiar por la ley moral: toda su dignidad deriva de ejercitarla en el ámbito del orden moral que tiene a Dios como primer principio y último fin” (CDSI, 396). “La autoridad debe reconocer, respetar y promover los valores humanos y morales esenciales” (CDSI, 397). Por su parte “El ciudadano no está obligado en conciencia a seguir las prescripciones de las autoridades civiles si éstas son contrarias a las exigencias del orden moral, a los derechos fundamentales de las personas o a las enseñanzas del Evangelio” (CDSI, 399).

7. De las anteriores consideraciones brotan compromisos ineludibles y urgentes que como discípulos y misioneros de Jesucristo deben movernos a la acción concreta y eficaz.

Exhortamos a los responsables del Bien Común, Gobierno Nacional y Departamental, Municipios, Secretaría de Emergencia Nacional y otros, a mejorar sus estructuras de prevención y a capacitar a los entes para cualificar sus servicios a fin de ofrecer asistencia rápida para prevenir y solucionar las emergencias coyunturales.

Proponemos que el Gobierno, juntamente con los empresarios y otras entidades, diseñen un Programa específico para la creación de fuentes de trabajo en especial, para las familias más carenciadas, con una opción preferencial por los jóvenes, para evitar el éxodo de nuestros compatriotas al exterior.

Todos somos responsables de elegir conciente y libremente a nuestras autoridades. No hipotequemos nuestra conciencia por un poco de dinero. Usemos del derecho de votar y seamos conscientes que el voto es obligatorio.

Pongamos todo nuestro esfuerzo para que las campañas políticas sean realizadas en el clima de la democracia multipartidaria, en el respeto a las personas y a la verdad, evitando decididamente los ataques personales y ofensas gratuitas lanzadas sin fundamento ni responsabilidad.

Exhortamos a los ciudadanos a que participen activamente en las elecciones con su voto responsable, sabiendo que ello puede contribuir para eliminar la corrupción. Por eso deben fijarse en los programas que contribuyan a la consolidación de la economía solidaria y de una política del servicio al Bien Común como constitutivos de la democracia.

Con espíritu crítico analicemos el perfil de cada candidato para comprobar si se ajusta o no a las cualidades indispensables de futuro estadista y quien debe implementar y fortalecerun sistema democrático.

8. Como discípulos y misioneros de Jesucristo, imploramos la intercesión de San Roque González de Santa Cruz y Compañeros Mártires para el logro de estos compromisos. Rogamos la protección de la Madre de Dios, bajo la advocación de Nuestra Señora de los Milagros de Caacupé.

Con afecto paternal les bendecimos a todos.

Los Obispos del Paraguay

Asunción, 9 de Noviembre de 2007


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ZENIT publica la última parte de la intervención de monseñor Alejandro Goic Karmelic, obispo de Rancagua, presidente de la Conferencia Episcopal de Chile. ante el Consejo Asesor para la Equidad Social, el pasado 7 de noviembre.


¿Por qué hablé de sueldo ético?


Porque vivo en un país mayoritariamente cristiano (cerca del 90%); el mensaje de Jesús es claro; y también porque los que tienen otra fe, ó los que no tienen ninguna, anhelan mayoritariamente un Chile mejor para todos.

Aquella miseria que condena a los pobres al hambre, a la enfermedad, a la soledad, al llanto, no tiene su origen en Dios. Al contrario, aquello es un escándalo para Él. Dios quiere a todos saciados, felices y riendo. Los que no interesan a nadie le interesan a Dios. Los que no tienen a nadie que los defienda le tienen a Dios como Padre. El mensaje y la actuación de Jesús no significan ahora mismo el final del hambre y la miseria, pero sí una dignidad indestructible de todas las víctimas de abusos y atropellos. Todo el mundo ha de saber que son los hijos e hijas predilectos de Dios. Nunca, en ninguna parte, se construirá la vida como la quiere Dios si no es liberando a estos hombres y mujeres de la miseria.

Éste es un momento privilegiado de Chile. Se instaló el tema de la mayor equidad y justicia social. Ustedes han sido llamados por la máxima autoridad del país, para pensar propuestas y caminos de solución, que después deberán ser transformadas en leyes para cambiar la actual realidad.

Yo me dirigí a la conciencia cristiana de Chile, especialmente a los que comparten mi fe, pero también a todos los chilenos y chilenas que no profesan mi fe y que anhelan un país más justo.

Hay una actitud básica que es fundamental si queremos una mayor justicia social: ponernos en el lugar de los más pobres.

Permítanme concluir con una historia real reciente: «Quiso vivir con el sueldo que pagaba y no llegó a fin de mes».

El empresario italiano Enzo Rossi, de 42 años, ha decidido subir el sueldo de sus empleados en doscientos euros netos al mes después de haber intentado vivir con su salario y llegar sólo hasta el día 20. Rossi, director de la fábrica de pasta Campofilone, declara tras la experiencia que «es justo tomar más de los ricos para dárselo a los pobres», según publicó el diario La Repubblica en su edición digital.

El empresario se asignó un sueldo de mil euros para sí y otros mil para su mujer, que también trabaja en la sociedad, aunque reconoce que esos dos mil euros de ingresos son superiores, incluso, a los que tienen algunas de las familias de sus empleados.

El empresario explica que decidió hacer la experiencia porque «estamos volviendo al siglo XIX cuando en el pueblo había condes y barones, por un lado, y aparceros, por el otro, y se decía que los cerdos nacían sin piernas porque los jamones debían ir a los señores».

«En los últimos decenios la vida de los trabajadores creció y la diferencia con las otras clases sociales había disminuido. Pero ahora se está volviendo atrás y hay que remediarlo».

El empresario comenta que no ha sido capaz de llegar al día 20 después de haber pagado las facturas del agua, el gas, el seguro del automóvil y haber tenido cuidado en el gasto cotidiano. «Eso significa que en un año entero habría estado sin dinero durante 120 días al año; eso no sólo es pobreza, es también desesperación.»

Después, hace una metáfora para mejor comprender la situación de no tener dinero a fin de mes: «me he sentido como uno cuando se sumerge en el mar a veinte metros de profundidad y descubre que la bombona de oxígeno se ha agotado». Por ello, ha decidido subir el sueldo de sus empleados en 200 euros al mes, ya que «es lo mínimo» que podía hacer.

«El coste de la vida ha subido 150 euros al mes, según el Instituto Nacional de Estadística. Para los que son como yo no es nada, para los trabajadores 150 euros menos son casi dos mil euros al año y eso significa no pagar las averías del automóvil o no comprar el ordenador al hijo».

El empresario explica que en los dos últimos años los beneficios de su empresa han ido bien y, por tanto, «no es justo que el único en disfrutarlos sea yo».


Con profundo respeto y sincera humildad, le hago una propuesta a cada uno de ustedes, en este hermoso y complejo trabajo que les encomendó la Sra. Presidenta de la República:

Dediquen un día, o medio día a dialogar con un hogar pobre en alguna población de Santiago. Vayan en el Transantiago. Penetren en ese hogar, dialoguen con sus integrantes, escúchenles, pónganse en su lugar. Estoy seguro que les pasará algo parecido a lo que vivió el empresario italiano, Enzo Rossi. Y entonces, a través de ustedes y de su noble servicio a Chile, muchos más entenderán que el salario ético es una necesidad ética para nuestros compatriotas más pobres, y que entonces, sí, que el Bicentenario será una auténtica celebración de humanidad y fraternidad.
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domingo, 11 de noviembre de 2007
VATICANO - LAS PALABRAS DE LA DOCTRINA de don Nicola Bux y don Salvatore Vitiello - La castidad funda una nueva antropología

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - Las diversas experiencias de "duda metódica" que se han sucedido a lo largo de la historia y que llegan hasta el actual "pensamiento débil", no consiguen hacer dudar de una evidencia primaria, a la que todo hombre debe enfrentarse: la existencia de nuestro yo. Al mismo tiempo, todos experimentan como tal existencia no depende de la propia voluntad personal, sino que tiene su origen fuera de si. Independientemente del tipo de respuesta que se pueda dar a esta dúplice evidencia, continua siendo innegable el hecho de que cada uno se descubre como don que tiene su origen en Otro.

En efecto, el descubrimiento del misterio de la propia naturaleza, permite al hombre declinar en la vida las consecuencias del amor divino del que es objeto. Recordando que es el resultado de un acto de pura gratuidad, se ayuda considerablemente al ser humano a usar la libertad en el intento, con frecuencia fatigoso, de evitar reducir todos y todo a posesión propia.

Somos conscientes de que dicha gratuidad por parte de Dios es objetiva y sólo se experimenta en la vida cuando las relaciones familiares educativas y psico-afectivas, en las que es educada la persona, hagan crecer la certeza de ser querida, amada y ayudada.

Sin embargo, las condiciones para que una verdad se pueda experimentar de forma razonada por la persona, dependen precisamente de la experiencia y no de la verdad misma. En otras palabras, la fatiga por experimentar la gratuidad o el don en el origen de la propia existencia, no significa que ella no exista sino sólo que necesita sufrir la fatiga para poder reconocerla.

El hombre, capaz de mirarse a si mismo y a los otros de esta manera, se descubre lleno de estupor por la grandeza de lo que él es, y en consecuencia lo que los demás son. Dicho estupor lo sitúa en una actitud de profundo respeto de la propia persona y de los otros, respeto que exige un espacio de contemplación.

Toda actitud que, partiendo de fatigas e incapacidades objetivas, pretendiera reducir al hombre, respecto a su verdadera naturaleza, resultaría incapaz de tener en cuenta la realidad según la totalidad de sus factores y en definitiva irrespetuoso de la dignidad humana.

Aplicando todo esto a la castidad, resulta evidente como no está fuera de la común experiencia del hombre, antes bien, es expresión auténtica de libertad y signo de respeto indispensable entre los individuos. Si no es "anormal" dominar los propios impulsos para que no den lugar a comportamientos inmorales, tampoco puede ser considerado como "anormal" vivir la castidad como dominio de si.
No desconocemos ciertas corrientes de pensamiento que sustentan la inevitable frustración naciente de la imposibilidad de satisfacer todos los impulsos humanos, ni desconocemos la parcialidad de su idea de hombre: no es razonable reducir la persona a un haz de impulsos, en su mayoría de orden psico-sexual. Creemos poder afirmar que el yo es mucho más que sus impulsos y que la eventual no correspondencia entre los propios deseos y su realización no pueda ser reducida a la esfera psicosexual, sino que sea un elemento inevitable y por tanto, constitutivo de la experiencia humana.

El cristianismo llama "límite" o "pecado" a esta no correspondencia plena, evidenciando la fragilidad estructural de la condición humana y al mismo tiempo marcando recorridos de verdadera y apaciguante rescato a través de la misericordia.

Para quien ha encontrado a Cristo y ha descubierto su propia existencia amada y salvada por Dios que se ha hecho hombre, la castidad no es una obligación moral frustrante, sino, más bien, la alegre respuesta a una vocación de vida plena, realmente humana en la que las relaciones entre las personas son un reflejo, pálido pero auténtico, de la única relación con el Misterio.

Si aparentemente la experiencia de la castidad puede parecer "inhumana" o, en todo caso, contra la plena realización del hombre, en realidad ella es "sobrehumana" o mejor, para usar una terminología más congruente con el desarrollo de la ciencia teológica, sobrenatural. Este término, tan desconocido como criticado, se utiliza para indicar una realidad intensamente humana, que lo desvela al hombre a sí mismo, y en la que es posible encontrar una explícita acción de lo divino que colabora con la libertad humana para una más profunda realización del yo. (Agencia Fides 9/11/2007; Líneas: 53 Palabras: 740)
Publicado por Desconocido @ 23:59  | Espiritualidad
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Carta de Monseñor José Sánchez González, Obispo de Sigüenza-Guadalajara, con motivo de campaña especial en los medios de comunicación de la Iglesia Española.

Campaña para el sostenimiento de la Iglesia


Queridos diocesanos:

Desde el pasado día 5 de este mes de noviembre y durante unas semanas, la Iglesia en España quiere hacerse presente de modo especial en los medios de comunicación social – Prensa, Radio, Televisión, Internet… - con el fin de darse a conocer mejor, informar sobre lo que hace y para qué sirve y, de este modo, invitar a la colaboración y a la corresponsabilidad a los católicos y a cuantas personas quieran ayudarnos.

No se trata de vender un producto en el mercado, aunque tengamos que utilizar las técnicas habituales de una campaña informativa o de publicidad. Se trata, en primer lugar, de darnos a conocer como lo que somos, como Iglesia Católica en España, con las personas que la formamos, con sus instituciones, sus organizaciones, sus obras, sus servicios en el culto, en la acción pastoral, de la promoción de la justicia y de la paz, de la acción social y de la caridad, de la enseñanza y de la educación, de las misiones y de la ayuda a los países pobres, de la conservación y promoción del arte y de la cultura, de la colaboración a la convivencia en paz y a la reconciliación…

Hemos constatado, preguntando a muchas personas, que no se conoce a la Iglesia, que muchos la confunden con una ONG; que otros se guían por prejuicios y estereotipos que aparecen con frecuencia en determinados medios de comunicación y tienen de la Iglesia el concepto de una institución caduca, del pasado, enemiga de la democracia y del progreso. Otros la consideran como una organización financiera con poderosos recursos económicos, tal vez fascinados por el rico patrimonio artístico, cultural, documental, arquitectónico. Olvidan o no quieren entender que se trata de un patrimonio recibido para ser conservado, mostrado y transmitido a las siguientes generaciones, que a la Iglesia, lejos de proporcionarle recursos económicos, le ocasiona enormes gastos, muy por encima de sus posibilidades.

En esta campaña de información se trata de manifestarnos como lo que somos, como la Iglesia de Jesucristo en España, una institución de naturaleza espiritual, cuyo fin principal es la evangelización, ofreciendo el Evangelio y el seguimiento de Jesucristo y la fe en él como Camino Verdad y Vida, acogiendo a cuantos voluntariamente lo decidan como miembros de la familia de los hijos de Dios y como hermanos. Los medios que utiliza para ello son el culto, la oración, la Palabra y el cultivo de la vida de la comunidad en fraternidad.

Por estar en la tierra y no en el cielo o en las nubes, la Iglesia necesita de recursos materiales, además de los medios sobrenaturales. Más aún, por atender a las personas en su integridad, la Iglesia proyecta su acción en campos como la salud, la educación, la lucha contra el hambre y el subdesarrollo, la acogida a los emigrantes y sin techo, la ayuda al desarrollo integral de las personas y de los pueblos…

Los recursos para sostener la actividad, las obras y servicios de la Iglesia provienen en su mayor parte de los propios miembros de la Iglesia. Este es el ideal y, en buena parte, esta es la realidad de nuestra Iglesia en España. Por eso queremos insistir en esta campaña especial y siempre en la responsabilidad de todos los cristianos de colaborar generosamente al sostenimiento de su Iglesia. Aunque tampoco desdeñamos la ayuda de las instituciones o de personas no creyentes o de otras religiones, con tal que ello no suponga pérdida de la independencia y de la libertad o adulteración de los fines propios de la Iglesia.

En esta campaña se explica también en qué consiste el cambio en el sistema de recaudación de fondos de los contribuyentes a través de la declaración de la Renta de las Personas Físicas (IRPF). Es voluntaria, pero para los católicos es una obligación colaborar, y éste es un medio adecuado, que no excluye otros y que, además, no supone una carga añadida. Desde este año 2007 ya el porcentaje de asignación a la Iglesia es el del 0,7% del IRPF (Hasta ahora era el de 0,53%) Sin embargo, desaparece para la Iglesia la exención del impuesto IVA, que suponía una notable entrada y, por otra parte, el Estado no complementará más la cantidad que se recaude por el 0,7% del IRPF, llegue o no llegue a la cantidad que la Iglesia necesita para cubrir gastos. Es decir, la Iglesia, desde este año 2007, dependerá fundamentalmente sólo de sus fieles y de otras personas que quieran ayudarle.

Esta es la razón de la especial campaña actual de información y de sensibilización: Que tomemos conciencia de que somos Iglesia, que en ella tenemos derechos y obligaciones y que respondamos generosamente colaborando en todo lo que exijan nuestra pertenencia a la Iglesia y nuestra vocación.

Os saluda y bendice vuestro Obispo

+ José Sánchez González
Obispo de Sigüenza-Guadalajara
Publicado por Desconocido @ 20:28  | Hablan los obispos
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11 Noviembre (ACI).- Al rezar hoy en Ángelus ante los miles de fieles congregados en la Plaza de San Pedro, el Papa Benedicto XVI destacó que el ejemplo del Santo Obispo francés, Martín de Tours, nos recuerda que “es posible responder al gran desafío de nuestro tiempo: construir un mundo de paz y justicia en el que cada hombre pueda vivir con dignidad”.

Al iniciar su habitual meditación, el Santo Padre indicó que “la Iglesia recuerda hoy, 11 de noviembre a San Martín, Obispo de Tours, uno de los santos más célebres y venerados de Europa. Nacido de padres paganos en Pannonia, la actual Hungría, alrededor del 316, fue alentado por su padre a seguir la carrera militar. Todavía adolescente, Martín encontró el cristianismo y, superando muchas dificultades, se inscribió entre los catecúmenos para recibir el Bautismo”.

“Recibió el sacramento hacia los 20 años pero todavía debía permanecer en el ejército, en donde dio testimonio de su nuevo género de vida, respetuoso y comprensivo con todos, trataba a su sirviente como a un hermano y evitaba las diversiones vulgares”, destacó el Papa”.

Tras relatar que luego se dirigió a Poitiers, en donde el Santo Obispo Ilario lo ordenó diácono primero y sacerdote después, el Pontífice recordó que San Martín eligió “la vida monástica, dando así origen con algunos discípulos, al más antiguo monasterio conocido en Europa, ubicado en Ligugé”.

Unos diez años más tarde, explicó el Papa, “los cristianos de Tours, que se habían quedado sin pastor, lo aclamaron como su Obispo. Desde entonces Martín se dedicó con ardiente celo a la evangelización y la formación del clero”.

Benedicto XVI destacó luego que “San Martín es famoso sobre todo por un acto de caridad fraterna. Todavía como joven soldado se encontró en la calle con un pobre que temblaba de frío. Tomó su propio manto y lo cortó en dos con una espada, dándole una de las dos partes a ese hombre. Durante la noche se le aparece en sueños Jesús, sonriente, envuelto en el mismo manto”.

“Queridos hermanos y hermanas, el gesto caritativo de San Martín se inscribe en la misma lógica que lleva a Jesús a multiplicar sus panes para la multitud hambrienta, pero sobre todo a dejarse a sí mismo como alimento para la humanidad en la Eucaristía, signo supremo del amor de Dios, Sacramentum caritatis”, señaló el Pontífice.

“Es la lógica del compartir, con la que se expresa de modo auténtico el amor por el prójimo. San Martín nos ayuda a comprender que sobre todo con el común esfuerzo por el compartir, es posible responder al gran desafío de nuestro tiempo: construir un mundo de paz y justicia en el que cada hombre pueda vivir con dignidad”, precisó.

El Santo Padre remarcó luego que esto solo será posible “si prevalece un modelo mundial de auténtica solidaridad, de tal modo que asegure a todos los habitantes del planeta el alimento, el agua, la cura medicina necesaria, el trabajo y los recursos energéticos, así como también los bienes culturales, el saber científico y tecnológico”.

Finalmente, el Papa invocó a la Virgen María, para que “nos ayude a todos los cristianos a ser, como San Martín, testimonio generoso del Evangelio de la caridad e infatigables constructores del compartir solidario”.
Publicado por Desconocido @ 20:20  | Noticias internacionales
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11 de Noviembre

(Fuente de la Guancha) En la Eucaristía Dominical dieron gracias a Dios por los cincuenta años de vida de matrimonio los esposos Don Teófilo Hernández García y Doña Andrea Pérez González. Contrajeron matrimonio en el año 1957. Tienen siete hijos, diecisiete nietos y tres bisnietos. Toda la comunidad parroquial participó de la alegría familiar.


Publicado por Desconocido @ 20:17  | Noticias Parroquiales
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11 de Noviembre

(Fuente de la Guancha) El párroco de San Juan Bautista de San Juan de la Rambla Don Manuel Navarro Mederos ha hecho partícipes a las comunidades donde ejerce su ministerio de su gratitud a Dios por los veinticinco años de vida sacerdotal: Parroquia de San Juan Bautista, Santo Domingo de La Guancha y Monasterio de monjas Concepcionistas de Garachico. Fue ordenado sacerdote el 8 de Noviembre de 1982 en Valencia por el Papa Juan Pablo II.
Un grupo de fieles de sus parroquias, unidos a su padre y a dos hermanos sacerdotes, le hicieron una comida-homenaje en un ambiente familiar y agradecido.


Publicado por Desconocido @ 20:14  | Noticias Parroquiales
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Experiencias de un mes de ejercicios espirituales publicadas en la revista "Iglesia Nivariense", SEPTIEMBRE-OCTUBRE, número 77.

MES DE EJERCICIOS EN CANARIAS

Pedro Cambreleng


Tal como se había anunciado desde noviembre del pasado año, el Mes de Ejercicios Espirituales ignaciano tuvo lugar del 15 de julio al 14 de agosto de este año 2007. La experiencia, ofrecida para ambas Diócesis canarias, se realizó en el Monasterio del Socorro

en Güimar, con la hospitalidad y ayuda de los monjes del Instituto del Verbo Encarnado a quienes, desde aquí, queremos una vez más agradecer su acogida y servicialidad que hicieron posible este sueño.


Doce personas mostraron su deseo de hacer esta experiencia y de ellas seis hicieron el Mes de Ejercicios: dos sacerdotes, dos seminaristas, un religioso bethlemita y una laica Operaria Parroquial. Tras las entrevistas personales realizadas, algunas de ellas fueron invitadas a prepararse para la experiencia en otra ocasión, y a otros no se les pudo admitir porque las condiciones del lugar donde se realizaba la experiencia aconsejaba no ampliar el número de los participantes. Fue una decisión dolorosa pero con la esperanza de que en la próxima ocasión puedan realizar sus deseos.

No voy ahora a hablar sobre la experiencia. Preferible es que sean los que la hicieron los que digan lo que vivieron ese mes y lo que ha significado para ellos en su vida de fe. A continuación selecciono algunos párrafos de la reflexión-evaluación que hicieron días después de finalizada la experiencia. Confío que ello sea el mejor testimonio de lo que el Mes de Ejercicios ignaciano supone y los frutos que la gracia del Señor es capaz de operar en cada uno de `los que hacen los Ejercicios'...

..."Se trata de una experiencia vivida por San Ignacio hace unos 450 años. Sin embargo, se trata de algo que aún tiene mucho que decir al hombre y la mujer del siglo XXI. La razón es muy sencilla: San Ignacio lo único que trata es poner la vida del ejercitante en sintonía con Jesús, con el Evangelio... Se trata de un método con unas características muy originales. El ejercitante entra en unas coordenadas espacio-temporales distintas de las habituales. El espacio es distinto, hay que salir de la casa, de las actividades y entornos donde se realiza la vida ordinaria. El tiempo también transcurre de forma distinta. Por espacio de un mes la persona está a la disposición de Dios, que por medio del Espíritu le va conduciendo a Cristo y lo grande de todo ello es que Dios se manifiesta, cuando el hombre agudiza el oído interior y se pone a la disposición del Misterio. El Misterio acontece, la mayoría de las veces de forma silenciosa, tanto que puede venir la tentación de pensar que aquello es inútil pero es precisamente en ese silencio de Dios donde, paradójicamente, El se hace presente.

Además Ignacio propone contemplar los misterios de la vida de Cristo "como si presente me hallase", así que el ejercitante entra de alguna manera en el siglo primero, en la vida de Jesús, ya que se trata de contemplar al Jesús histórico para desde su vida vivir la nuestra en el futuro. Se trata de entrar en el Evangelio para que éste nos habite. Esto es posible porque la Gracia de Cristo trasciende la historia

"No se trata de algo que aprendes, que nada más trabajas, sino algo que se experimenta y se llega a vivir con tal plenitud, que cuando se sale, lo hace uno con ganas, pero curiosamente ¡cuánto los echo de menos!"... Sí que hay una cosa que agradezco especialmente: el "conocimiento interno de Cristo" ha crecido en mí de una manera espectacular, porque es ver-dad que sabía muchas cosas buenas, bonitas y grandes de Jesús de Nazaret, pero cómo habían ido quedándose estancados los sentimientos tan importantes en la vida humana"...

"La experiencia del mes de Ejercicios de S. Ignacio ha sido un inmenso regalo de Dios. San Ignacio nos confronta con la radicalidad del evangelio, sin medias tintas ni componendas, sin autoengaños. Quien vive y aprovecha a fondo los Ejercicios conquista una libertad y una fortaleza en Cristo, que le dispone para lo que Dios quiera, sea lo que sea
siempre que las siga cuidando día a día. Por mi parte, salí intensamente renovado en muchas dimensiones. Ahora intentaré cuidar y profundizar lo que Dios me regaló, que fue mucho".

"Es la primera vez que hago un mes de Ejercicios: yo la denominaría como una experiencia de Amor... Esta contemplación del Amor de Jesús fue una vivencia de Amor, de plenitud. Ese Amor te basta y todo lo demás te sobra.

..."¿Y qué hacían durante tanto tiempo para entretenerse?" Es la pregunta que más veces he tenido que contestar cuando he llegado de esta experiencia de Ejercicios. Y la respuesta es simple: estar ahí, permanecer, orar, insistir. "Teniendo los ojos , fijos en Jesús, el que inició y completa nuestra fe". Esto son los Ejercicios Espirituales ignacianos: fijar la mirada en Jesús, y desde El miramos a nosotros, mirar nuestra historia, descubriendo en ella una obra maestra de Dios... Ha sido un tiempo de gracia, pero también de lucha.

No es posible repetir aquí todo lo que han expresado los ejercitantes en su evaluación. Pero no finalizaremos esta exposición sin apuntar su juicio sobre un aspecto de conjunto que, prácticamente, se repite en todos ellos:

"Con todo, la experiencia del mes me resultó dura y fuerte; aunque mantuve el ritmo y la intensidad, ciertamente agota sin cansar"...

"Es curioso que, a pesar de ser una experiencia dura, fuerte, exigente... sin embargo la volvería a hacer, no sé cuándo"...
Publicado por Desconocido @ 18:43  | Espiritualidad
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Comentario a las lecturas del domingo treintitres del Tiempo Ordinario publicado en Diario de Avisos el 11 de Nobiembre de 2007, bajo el epígrafe "el domingo, fiesta de los cristianos"

Señor de la vida


DANIEL PADILLA


Como nubes oscuras y tristes, a mí también, Señor, me suelen cercar las dudas. Sobre todo, en este mes de noviembre, cuando, entre oleadas de melancolía, siguiendo la tradicional costumbre, voy al cementerio y dejo que los recuerdos y las oraciones surjan espontáneos. No es que sea hombre de cementerios.

Pero algo nos lleva a reflexionar allá, ante la tumba de padre y madre. Y, lo repito, ante ambas, ante la verticalidad inerme de esas dos lápidas, que se alargan en su frío y soleado silencio, algo se revuelve en la veta que todos llevamos de "saduceo". No terminamos de creer en la resurrección. Y brota el interrogante: "¿Habrá aquí terminado ya todo o, aunque allá, en el cielo, los hombres y las mujeres no se casen, estarán ya amándose como los ángeles de Dios?".

No te alarmes, Señor. Mi madre -nuestras madres-, desde mi infancia, igual que la madre de los macabeos que hoy leemos, me transmitió una fe de resurrección y vida. Me dijo más de una vez: "Yo no sé cómo te has formado en mis entrañas", pero sé que, acabada esta etapa terrena, "el creador de todo volverá a darnos ese aliento y esa vida". También mi padre me repitió sin cesar: "Tú reza el Padre nuestro, porque está en los cielos". Como dándome a entender que El permanece siempre, como "fuente de vida", ya que "no es Dios de muertos, sino de vivos".

Pero, qué quieres, como dijo Newman, "el hombre es un animal que soporta dudas" y, a cada paso, vuelven los interrogan-tes: "¿Existirá la inmortalidad o tendrán razón los saduceos que la negaban? ¿Estarán en lo cierto los existencialistas al afirmar que "esta vida carece de sentido y todo conduce a la nada", o me abandonaré a Ti, que aseguras: "Yo soy la resurrección y la vi-da"? ¿Acierta Sastre, cuando afirma que "el hombre es una pasión inútil", o acertamos quienes recitamos: "Creo en la resurrección de los muertos y en la vida del mundo futuro"?

Líbrame de las dudas malas, Señor. Y ayúdame a comprender tus dos lecciones de hoy.

Primera. Que no podemos aplicar a la vida definitiva y plena nuestros parámetros de aquí abajo. "Si una mujer ha estado casada, sucesivamente con siete hermanos, ¿de cuál de ellos será "mujer" allá al otro lado?". Es como un chiste burlesco. No, amigos, no valen las medidas del desierto para el ancho mundo de lo "infinito". Los sistemas de alimentación y de reproducción sexual, y las modas de cubrir nuestros cuerpos con el vestido, son funciones mecánicas del camino. Pero estos cuerpos, aun siendo los mismos, una vez transfigurados, serán "otra cosa". Existirá el amor, por supuesto: el amor verdadero. Pero, como dijo Jesús: "en el cielo, hombres y mujeres no se casarán, serán como ángeles de Dios".

Y segunda. "Dios no es Dios de muertos, sino de vivos". Y eso es algo que lo comprende nuestra lógica y lo constata nuestra experiencia. Si Dios es amor, tiene que ser, necesariamente, vida. Porque el amor tiende a entregar "vida". Por eso, vida es la Creación. ¿Hay algo más vital que la Naturaleza, en su constante renacer? Es vida la Providencia, que cuida de las plantas, los pajaritos y los hombres. Es vida la Encarnación. Que lo digan los coetáneos de Jesús, que a El acudían como a "fuente de vida", física o espiritual. Y vida fue, paradójicamente, su misma "muerte". Porque "El vino para darnos vida, y vida en abundancia". Por eso, proclamó: "Yo soy la resurrección y la vida. El que crea en mí, aunque haya muerto, vivirá". Y todavía añadió, como en un desafio: "Si destruyen este cuerpo, en tres días lo vol-veré a resucitar".

¡No sé como será la vida más allá de la muerte! Pero tengo la certeza, que aquellos que ya no están con nosotros están en buenas manos. Por todo ello, ¡yo te alabo, mi Dios, Señor y dador de vida!
Publicado por Desconocido @ 18:33  | Espiritualidad
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sábado, 10 de noviembre de 2007
VATICANO - AVE MARIA de don Luciano Alimandi - La extraordinaria fuerza del amor

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - El mes de noviembre es ligado tradicionalmente a la oración y al sufragio por las almas de los difuntos, por los que nosotros sacerdotes podemos celebrar el 2 de noviembre, día de su conmemoración, tres Misas. La ocasión de este día, que sigue inmediatamente a la solemnidad de todos los Santos, nos lleva a reflexionar sobre la realidad de la muerte o, mejor, de la partida al Cielo. La Divina Providencia al unir de estas dos celebraciones, por todos los Santos y por todos los difuntos, parece indicarnos que son precisamente los Santos los que nos desvelan el misterio de la muerte, comenzando por el Santo de los Santos, el Señor Jesús.

La muerte de un Santo es muy distinta de la muerte de una persona que no ha vivido para el Señor. El nutridísima hagiografía de los Santos lo demuestra ampliamente: quien ha vivido santamente no se deja llevar de la desesperación, porque se abandona a Aquel que es más grande que la muerte, que está más allá de la muerte, el Señor Jesús: el único que ha derrotado la muerte con Su resurrección: "Yo soy la resurrección y la vida; ¡quien cree en mí, aunque muera, vivirá", (Jn 11, 25). Imitar a los Santos no es cosa de poco, es todo un camino por realizar que dura una vida entera y es todo subida, en el sentido que se va hacia lo que es mejor para el alma, dejando a un lado lo que le supone un obstáculo; ¡no es por casualidad que este camino se llama "ascesis", porque se trata de subir!

"Hermana muerte" acercándose a una persona santa la encuentra ya "en alto", unida al Señor y transformada en Él, de modo que el tramo que falta a dicha alma para llegar al Cielo es breve, incluso brevísimo, porque el Cielo lo lleva dentro de si.

El Paraíso es el inconmensurable don que quiere hacernos el Señor Jesús. Por ello, ha venido a la tierra, para llevarnos a la Casa del Padre con Él: "Padre, que también los que me has dado estén conmigo dónde yo estoy, para que contemplen mi gloria" (Jn 17, 24). Desde el momento que encontramos a Jesús iniciamos el camino hacia el Cielo; Su enseñanza está toda orientado al Reino de Dios y con palabras claras Él lo anuncia a sus discípulos: "mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis siervos habrían combatido para que no fuera entregado a los Judíos; pero mi reino no es de aquí " (Jn 18, 36). Solamente puede gozar de este Reino quien se hace pequeño como un niño, quien renuncia al propio egocentrismo, al apego a las criaturas y a los bienes creados para dejarse poseer por el Señor Jesús.

En el Evangelio de Lucas, que se acaba de leer precisamente el domingo pasado, encontramos el episodio de Zaqueo en Jericó: un odiado recaudador de impuestos que era pequeño de estatura y que, "a causa de la muchedumbre" en torno a Jesús, no conseguía ver al Mesías entre toda la gente que lo rodeaba. Así él, para ver al Señor, se apresura a subirse a un árbol de sicómoro.

Esta figura de convertido, cuya vida cambió totalmente gracias a la decisión de "querer ver a Jesús", nos ayuda a hacer un discernimiento más profundo sobre nuestro efectivo deseo de "encontrar" al Señor a lo largo de nuestra vida. ¡No es fácil, porque "una muchedumbre" de pensamientos, de tentaciones, de preocupaciones… está siempre preparada para escondérnoslo!

"Subirse al sicómoro” significa pues, decidirse a rezar con sinceridad para ser capaces de contemplar el amor de Dios en los hechos y en los encuentros de cada día, superando, así, la "muchedumbre" de distracciones y tentaciones. Zaqueo la hizo y nosotros la haremos si orientáramos decididamente nuestro corazón hacia las realidades y los bienes eternos, elevando nuestra mente por encima de las criaturas y de las realidades creadas para encontrar al Creador. La fuerza para este "cambio" cotidiano, evidentemente, sólo la podemos recibir del amor, porque es sólo el amor el que puede conquistar y cambiar nuestro corazón; no estoy seguro que las riquezas o los éxitos o las criaturas… pueden hacernos mejores y más santos. Sólo el amor de Dios puede hacer feliz el corazón humano llenándolo de Si.

Zaqueo cambió de vida porque se encontró con el verdadero Amor, en "aquel encuentro imprevisible" con Jesús como nos ha recordado el Santo Padre Benedicto XVI: "Una vez más el Evangelio nos dice que el amor, partiendo del corazón de Dios y actuando a través del corazón del hombre, es la fuerza que renueva el mundo" (Ángelus 4 de noviembre de 2007). Esta es la fuerza de los santos y es gracias a esta extraordinaria fuerza que las almas de los difuntos pasan del Purgatorio al Paraíso, el Lugar del amor infinito de Dios; ¡ayudémosle con la oferta de Santas Misas con nuestras oraciones - sobre todo el Santo Rosario - y con la limosna de llegar lo antes posible! (Agencia Fides 7/11/2007; Líneas: 54 Palabras: 858)
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DOMINGO 33 DEL TIEMPO ORDINARIO / C
18 de noviembre de 2007


Hoy se celebra en España el "Día de la Iglesia", para el sostenimiento económico de la comunidad cristiana. Habrá que mencionarlo en el momento oportuno, e invitar a la generosidad en la colecta.
La gracia de Dios, el amor de Jesucristo y el don del Espíritu Santo estén con todos vosotros. Durante este mes de noviembre, en el final del año litúrgico, escuchamos, en las lecturas que se proclaman en nuestras celebraciones, la llamada a mirar hacia el término de nuestra historia, la de cada uno de nosotros y la de toda la humanidad.

Hoy, este anuncio del final de la historia se nos proclamará con palabras que parecen destinadas a alarmarnos, porque hablan de dolores y catástrofes. Pero no debe ser así. Lo que Jesús nos anuncia es un mensaje de salvación: pase lo que pase, vaya como vaya todo, él ofrece la vida nueva de su Reino a todos los que hayan querido seguir su camino.

A. penitencial: Comencemos esta Eucaristía con unos momentos de silencio. Digámosle a Dios nuestro Padre que confiamos en su amor y que, a pesar de nuestras debilidades, queremos serle fieles. (Silencio).

- Tú, que nos ofreces tu amor. SEÑOR, TEN PIEDAD.
- Tú, que nos ofreces tu felicidad. CRISTO, TEN PIEDAD.
- Tú, que nos ofreces tu vida. SEÑOR, TEN PIEDAD. Gloria

1. lectura (Malaquías 3,19-20a): El profeta Malaquías nos habla, en esta breve lectura, del fin del mundo. Para los que queremos seguir el camino del amor de Dios, sus palabras son un anuncio de salvación.


2. lectura (2 Tesalonicenses 3,7-12): La segunda lectura también nos habla del fin del mundo, pero de un modo muy distinto que el profeta Malaquías. En la comunidad de Tesalónica había cristianos que, como creían que el fin del mundo iba a llegar pronto, vivían sin trabajar y sin hacer nada. Escuchemos lo que les dice san Pablo.

Antes del aleluya ( Lucas 21,5-19): En el evangelio de este domingo, Jesús nos habla de desgracias y de catástrofes. Habla de la destrucción del templo de Jerusalén, y habla al mismo tiempo del fin del mundo, como una gran batalla entre el bien y el mal, entre los que han querido seguir su camino de amor y los que han buscado en cambio el poder y el éxito de este mundo. Y anuncia la victoria final del amor de Dios. Recibamos este mensaje con el canto del aleluya.

Oración universal: Oremos a Dios nuestro Padre, porque él es la fuente de toda bondad. Oremos diciendo: ESCÚCHANOS, PADRE.

1. Por la Iglesia. Que todos los cristianos colaboremos de corazón, según las posibilidades de cada uno. OREMOS:

2. Por los que no creen en Jesús pero trabajan por la paz, la justicia y la fraternidad. Que el Espíritu Santo les dé su fuerza y su gracia. OREMOS:

3. Por los que viven hundidos en la droga ola delincuencia. Que encuentren la ayuda que necesitan para salir de su situación. OREMOS:

4. Por los que nos hemos reunido en esta iglesia para celebrar la Eucaristía. Que sirvamos a Dios con alegría, porque en él está el gozo pleno y verdadero. OREMOS:

Escúchanos, Padre, y danos tu luz y tu vida. Por Jesucristo nuestro Señor.

Padrenuestro: Mientras esperamos que llegue la plenitud del Reino de Dios, oremos a nuestro Padre y pidámosle que se realice aquí en la tierra su voluntad amorosa, como se realiza ya en el cielo. Como Jesucristo nos enseñó, nos atrevemos a decir:
Publicado por Desconocido @ 22:58  | Liturgia
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LA IGLESIA DIOCESANA


Jesús quiso que la fe se viviera en comunidad. Él, que valoraba tanto la vida interior, que quiso que la salvación de cada hombre se realizase como individuo, sin embargo, quiso también que, para creer en Él y para caminar hacia la salvación, se caminase en compañía de los hermanos. La hora de la verdad la dejaba al individuo, pero el camino hacia la hora de la verdad la dejaba a la comunidad. Pudo hacer las cosas de otra manera, sin embargo, creó unas estructuras bautismales, comunitarias, fraternas. El quiso que su fe se viviera así, en comunidad. Y entonces fundó esta comunidad, la Iglesia, y anunció su presencia en medio de ella. De hecho, teológicamente, para nosotros Cristo hoy es la Iglesia. Cristo se realiza en la Iglesia. La Iglesia es la prolongación de su obra. La Iglesia es hoy el Cristo visible, el único Cristo que hoy podemos ver y tocar. El gran sacramento visible de Cristo es la Iglesia. Ver Ef.5,25-27. Cristo asumió un auténtico matrimonio con la Iglesia y se hizo uno con ella.

Si Jesús quiso esto, nosotros tendríamos que preguntarnos: ¿Qué es para nosotros la Iglesia? ¿Qué significa para mí la Iglesia?

Una primera respuesta sería: La Iglesia es nuestra Madre y la Iglesia es también nuestra hija. La Iglesia nos engendra y nosotros la engendramos. Nos engendra con los sacramentos, nos alimenta con el amor compartido y convivido. La Iglesia frente a esa tendencia terrible al individualismo es hoy uno de los pocos elementos agrupadores, aglutinantes, que quedan en la tierra. Frente al egoísmo reinante, la Iglesia trata de alimentar en nosotros los vínculos de la caridad, del amor.
Pero, al mismo tiempo, la engendramos. Porque hay gente que considera que la Iglesia quedó rematada, acabada, cerrada, completa, en Pentecostés. Sin embargo, la Iglesia no está hecha, la Iglesia está siempre haciéndose. Cristo, cuando habló a Pedro, no le dijo: "Sobre esta piedra edifico mi Iglesia", sino: "Sobre esta piedra edificaré mi Iglesia". Él mismo dejó muy claro que la Iglesia iría haciéndose.

Entonces, hoy la Iglesia está viviendo, está haciéndose, está creciendo en sus miembros, a través de sus miembros. Todos nosotros somos responsables de su crecimiento, porque Ella crece en la medida en que crecemos nosotros. Nosotros la sostenemos con nuestra santidad o la debilitamos con nuestra mediocridad. La multiplicamos con nuestro testimonio, con nuestro apostolado, o la disminuimos con nuestros pecados. Nosotros somos rostro de la Iglesia, sangre de la Iglesia, carne de la Iglesia, porque Ella se realiza en nosotros. Es muy importante subrayar esto, porque la Iglesia es como es, precisamente porque nosotros la engendramos. Es necesario tener esto muy claro ya que hay mucha gente escandalizada de la Iglesia y tendríamos que escandalizarnos más bien de nosotros.iYa está bien de echarle las culpas al Papa y a los obispos!

La Iglesia siempre será igual a sus hijos. Y, si es mediocre, es porque sus hijos son mediocres. Y, si es santa, es porque sus hijos son santos. Y si es pecadora, es porque sus hijos son pecadores. Por tanto, escandalizarse de la Iglesia, además de un gran fariseísmo, indica una gran falta de amor, porque no se escandaliza uno nunca de lo que ama.
Debemos plantearnos con mucha seriedad una triple pregunta: ¿Tenemos que amar a la Iglesia? ¿Tenemos que aceptar a la Iglesia? ¿O tenemos que soportar a la Iglesia?
La respuesta es bastante sencilla: hay que hacer las tres cosas. Más o menos lo mismo que nos amamos, nos aceptamos y nos soportamos a nosotros mismos.

NOTA.- Ésta es una sencilla reflexión que puede ayudar a profundizar en el conocimiento de la Iglesia, ya que "ojos que no ven, corazón que no siente". Si por parte de los creyentes no se llega a la convicción de que la Iglesia es "madre e hija" nuestra, mal podrán responsabilizarse de todo lo que atañe a su misión y, sobre todo, les resultará muy difícil, por no decir imposible, ir creciendo en la corresponsabilidad económica.
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DOMINGO XXXIII DURANTE EL AÑO - C
18 de Noviembre de 2007


ENTRADA: Hermanas y hermanos: Cada año, por estas fechas, en la Eucaristía que nos disponemos a celebrar, la Palabra de Dios nos recuerda que hemos nacido para la vida eterna. Por eso, las celebraciones de estos domingos de Noviembre son como una invitación a evaluar nuestro camino cristiano, preguntándonos si nuestra vida se mantiene firme en la fidelidad al Evangelio y está bien orientada hacia la vida eterna, meta de nuestro caminar por la tierra.

También, desde hace unos años, en este tercer domingo de Noviembre celebramos el DÍA DE LA IGLESIA DIOCESANA. En Ella hemos nacido a la vida de Dios. Y en Ella y por medio de Ella hemos recibido y estamos recibiendo innumerables regalos del Señor. Por eso, debemos quererla, colaborando personalmente en alguna de las actividades pastorales que se realizan en la Parroquia. Debemos cooperar también en sostener y mejorar la economía de la Iglesia Diocesana para que pueda desarrollar su tarea con eficacia, sobre todo, a partir de ahora, ya que el sostenimiento de la Iglesia dependerá única y exclusivamente de los católicos y de quienes valoran la labor que desarrolla. Desde este año, el Estado no entregará a la Iglesia absolutamente nada. Todo va a depender de nosotros. Es el momento de participar más activamente en el día a día de nuestra Iglesia, no sólo apoyando la labor y las actividades de cada parroquia y de la Diócesis, sino también sintiéndonos responsables de su economía. El sostenimiento de la Iglesia debe ser para todos nosotros señal de agradecimiento al Señor por lo que, gratuitamente, hemos recibido y estamos recibiendo de El y muestra de que nos sabemos y sentimos de verdad Iglesia.

LITURGIA DE LA PALABRA

Escuchemos ahora con atención la Palabra de Dios. Las lecturas nos hablan hoy de los últimos tiempos, del fin de todo, de la llamada definitiva a la salvación de Dios.
Pero al mismo tiempo nos hablan de nuestra vida actual, de la vida de todos los días: nos hablan de las dificultades, del esfuerzo y de la constancia que hay que mantener por encima y a pesar de todo.
Y nos invitan, sobre todo, a seguir fielmente el camino del Señor, en espera de la vida en plenitud que Él nos ha preparado.

ORACIÓN UNIVERSAL

1.-Por la Iglesia: para que sea testimonio vivo de la posibilidad de paz, de fraternidad, de justicia y libertad para todos los hombres y todos los pueblos. ROGUEMOS AL SEÑOR.

2.-Por el Papa, los obispos, los sacerdotes y religiosos: para que anuncien con alegría y esperanza la vida nueva que Dios promete a todos los hombres y mujeres del mundo. ROGUEMOS AL SEÑOR.

3.-Por nuestra Iglesia Diocesana, extendida por las Islas de Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro: para que con el esfuerzo de todos los que la formamos avance en el anuncio del Evangelio y, a partir de ahora, pueda sostenerse económicamente gracias a nuestra generosidad, ya que desde este momento no dependerá de los dineros públicos. ROGUEMOS AL SEÑOR.

4.-Por todos los cristianos: para que, colaborando en la construcción de un mundo más justo, aportemos la levadura de la fe y la esperanza del Reino de Dios. ROGUEMOS AL SEÑOR.

5.-Por todos nosotros: para que la celebración de la Eucaristía, "esperando la vuelta de Cristo", nos ayude en nuestro esfuerzo de ser cada vez más fieles al Evangelio y así poder celebrar con El un día la gran fiesta de su Reino. ROGUEMOS AL SEÑOR.
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Su fiesta se celebra el 11 de Noviembre.


P. Rafael María López-Melús.
webcatolicodejavier.org


San Martín nació en Panonia, Hungría, el 316. Sus padres eran paganos. Estudia en Pavía, donde conoce el Cristianismo. Su padre, que era tribuno militar, para desviarle del cristianismo, le obliga a ingresar en el ejército. Martín concilia sus deberes militares con sus aspiraciones cristianas. Vida ejemplar de monje y soldado: valentía y vida santa y caritativa.

Siendo militar sucedió el hecho tan tratado en la iconografía. Era invierno, y al entrar en Amiens, encuentra un mendigo casi helado, sin ropa. Divide su clámide en dos partes y entrega una al pobre. Cristo se le aparece vestido con la media capa: "Martín, catecúmeno, me ha cubierto con este vestido".

Pronto recibe el bautismo. Deja la milicia para seguir a Cristo. San Hilario de Poitiers quiere ordenarle de diácono. Él se queda de exorcista. Vuelve a su patria, convierte a su madre. De nuevo en Poitiers, funda Ligugé, auténtico monasterio misional. Allí pasa once años, feliz en su ambiente, pues Martín fue "soldado por fuera, obispo a la fuerza, monje por gusto".

Sulpicio Severo escribió Cartas y Diálogos y sobre todo la Vida de San Martin. Pocos libros habrán sido más leídos que éste, que ha servido de fuente para llevar por todas partes a través de cantares y poemas, representaciones teatrales, la pintura y la escultura la imagen de este Santo "el más popular y conocido de toda Europa".

Un historiador ha contado en Francia 3.667 parroquias dedicadas a él y 487 pueblos que llevan su nombre. Un buen número hay también en Alemania, Italia y España. Es simpático el párrafo en que Don Quijote enseña a Sancho la imagen de San Martín y le explica el caso de la capa:

San Martín puesto a caballo, partía la capa con el pobre; y, apenas la hubo visto don Quijote, cuando dijo:

—Este caballero también fue de los aventureros cristianos, y creo que fue más liberal que valiente, como lo puedes echar de ver, Sancho, en que está partiendo la capa con el pobre y le da la mitad; y sin duda debía de ser entonces invierno, que, si no, él se la diera toda, según era de caritativo.

—No debió de ser eso –dijo Sancho–, sino que se debió de atener al refrán que dicen: que para dar y tener, seso es menester.

Martín vivía feliz en Ligugé. Pero Tours se había quedado sin obispo, y el 371 los cristianos de Tours se apoderan de él y le imponen el obispado a la fuerza. Establece cerca, para su humilde residencia, el monasterio de Marmoutiers, centro misionero de donde saldrán San Patricio y San Paulino de Nola. Desde allí parte para sus agotadoras correrías apostólicas, durante 35 años, por toda la Galia. Nada le retiene. Acusa a emperadores, reprime a los herejes, defiende a los débiles y a los condenados a muerte, realiza innumerables milagros, y entre ellos se le atribuye la resurrección de varios muertos. Su fama es indescriptible. Es llamado "el apóstol de las Galias" nadie hizo tanto como él por Francia católica y San Gregorio de Tours le invoca como "Patrón especial del mundo entero".

Tan intensos viajes apostólicos, tanta obra de caridad, hasta vaciarse totalmente, agotaron sus fuerzas físicas. Se veía morir. Sus discípulos le piden que no les deje huérfanos. Martín contestó: "Señor, si aún soy necesario, no rehúso el trabajo. Sólo quiero tu voluntad". La liturgia comenta: "¡Oh feliz varón, que ni temió morir, ni recusó la vida".

Los discípulos querían colocarle más cómodo. "Dejadme así, les dijo, mirando al cielo, para dirigir mi alma en dirección hacia Dios". El demonio no dejaba de importunarle. "¿Qué haces ahí, gritó Martín, bestia sanguinaria? No hay nada en mí que te pertenezca, maldito. El seno de Abrahán me espera". Y entregó su alma a Dios. Era el 8 de noviembre del año 397.

Martín fue un asceta, un apóstol, un hombre de oración, muy influyente en toda la espiritualidad medieval. Su faceta principal, la caridad. El gesto de Amiens, dar media capa, fue superado, cuando siendo obispo, entregó su túnica entera a un mendigo gesto menos conocido . Sus mismos milagros, como los de Cristo, fueron milagros de caridad. Pasó haciendo el bien.

Anécdota: San Martín de Tours es el Santo Patrono de la ciudad de Buenos Aires, capital de Argentina.

Según la tradición, se cuenta que el 20 de octubre de 1580, cuando los ediles españoles debían elegir qué santo sería el patrono de Buenos Aires, pusieron en un sombrero papelitos con los nombres de varios santos. El primero que salió fue San Martín de Tours y se decidió realizar de nuevo el sorteo porque ese santo era francés y preferían que el patrono fuese un santo español. No se sabe por qué, el papelito volvió al sombrero. Al realizarse de nuevo el sorteo, San Martín de Tours volvió a salir dos veces consecutivas más, por lo que decidieron nombrarle como Patrono.



Publicado por Desconocido @ 15:14  | Espiritualidad
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Día 11 de Noviembre
XXXII Domingo del Tiempo Ordinario


Vida sobrenatural



Nos presenta la Iglesia en este domingo otro momento de la vida de Jesús, que daría pie seguramente a alguno de aquellos comentarios elogiosos de la gente: habla con autoridad, no como los escribas. El Señor manifiesta una visión completa de la vida y la existencia humana. Se refiere a nosotros como quien tiene una comprensión total de nuestro origen y nuestro destino. Trasciende, por tanto, la visión limitada y tan habitual del hombre concreto, condicionada casi siempre por las impresiones del momento que le ofrecen un concepto de sí muy parcial.
Son verdad las conclusiones que extraemos a partir de la visión natural de la vida y de las circunstancias ordinarias de nuestra existencia. Son verdad, pero no agotan la verdad. Como la visión que ofrece el mar desde la costa, siendo verdadera, no comprende totalmente el mar ni agota su verdad. Es preciso sobrevolar el mar, sumergirse en él a gran profundidad, estudiar los seres vivos que lo habitan y las formas de su fondo, analizar el agua, etc., para lograr entonces un conocimiento más acabado, que, por lo demás, no conseguiremos tampoco que sea exhaustivo.

Aquellos saduceos, con su visión exclusivamente temporal, consideraban esenciales algunas manifestaciones de la vida ligadas a la materialidad y transitoriedad de nuestra existencia terrena. Así, manifestaciones ciertamente importantes, como el hecho de la unión matrimonial, de la que depende el mantenimiento de nuestra especie. Dios mismo fundó el matrimonio y es preciso vivirlo de acuerdo con aquella idea original. De este modo cumplimos su voluntad, vivimos según Dios en esta fase terrena de nuestra existencia, que es el momento de merecer. Pero lo definitivo para el hombre no es vivir en este mundo, por decisiva que sea esta fase, nuestra existencia actual. Conviene por esto contemplar este momento como algo provisional –una mala noche en una mala posada, que diría santa Teresa–, pendientes los ojos, iluminados por la fe, de la vida en Dios a la que estamos destinados desde el principio.

Con frecuencia y de muy diversos modos, animaba Jesús a sus oyentes para que contasen con la proyección trascendente, que de suyo tiene la vida de los hombres. Aconsejaba, así, la vida de infancia espiritual: vida de trato confiado con Nuestro Padre, que es Dios y quiere colmarnos de sus delicias. Exigía también el empeño por hacer rendir los dones recibidos, de los que se nos pedirá cuentas al término de esta etapa terrena: entonces cada uno recibirá premio o castigo, según hayan sido sus obras. Otras veces hablaba el Señor –con claridad y diferenciándolas– de esas dos dimensiones de nuestra vida: una temporal, la de ahora, y otra definitiva que comienza para cada uno a partir de su muerte; y, al final de los tiempos, para toda la humanidad. Es lo que significa, por ejemplo, la parábola del trigo y la cizaña. El trigo –bueno– representa claramente, como explica el mismo Señor, a los que obran rectamente en la vida; la cizaña –mala– son los que actúan injustamente: del mismo modo que se reúne la cizaña y se quema en el fuego, así será al fin del mundo. El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles y apartarán de su Reino a todos los que causan escándalo y obran la maldad, y los arrojarán en el horno del fuego. Allí será el llanto y rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. Quien tenga oídos, que oiga.

El Señor mostró una vez más, con ocasión de la pregunta de los saduceos, que la vida que ahora nos ocupa está destinada a dar paso a otra: la definitiva. Ya entonces algunos –como ahora–, pretendían reducir al hombre al quehacer temporal, negando así, entre otras cosas, toda la enseñanza del Antiguo Testamento, en la que se manifiesta de modo claro, como recuerda el Señor, que Dios –que es la vida por antonomasia– tiene presentes de modo actual a todos los hombres, aunque no podamos comprenderlo. Tan Dios y Padre es de Abraham como de Jacob, como de la reina Ester o de María Magdalena. Poco importarán en definitiva en la Eternidad algunas circunstancias, que nosotros tal vez podamos valorar mucho, y que Dios quiere para el hombre en nuestro actual estado, pero que se deben a que la condición nuestra de ahora es temporal, terrena y transitoria.

Pidamos al Señor que nos conceda contemplarnos con visión sobrenatural –la única que puede ser verdadera–, que no está condicionada por lo inmediato de nuestra limitada experiencia. Es claro que para esta visión necesitamos fe, vernos en cierta medida como nos ve Dios. Gracias a ese auxilio divino de la fe, se nos potencia la óptica humana y somos así capaces de conocer lo necesario para responder adecuadamente a Dios como personas.

A la Madre de Dios y Madre nuestra nos encomendamos, para que sepamos vernos, como Ella, miembros de la familia de Dios.


Publicado por Desconocido @ 15:08  | Espiritualidad
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ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap. --predicador de la Casa Pontificia-- a la liturgia del próximo domingo, XXXII del tiempo ordinario.

XXXII Domingo del tiempo ordinario [C]
2 Macabeos 7, 1-2.9-14; 2 Tesalonicenses 2,16-3,5; Lucas 20, 27-38


Dios no es Dios de muertos



En respuesta a la pregunta capciosa de los saduceos sobre el destino de la mujer que ha tenido siete maridos en la tierra, Jesús reafirma sobre todo el hecho de la resurrección, corrigiendo, a la vez, la representación materialista y caricaturesca que se hacen de ella los saduceos. La bienaventuranza eterna no es sencillamente una potenciación y prolongación de las alegrías terrenas, con disfrutes de la carne y de la mesa a placer. La otra vida es de verdad otra vida, una vida de calidad diferente. Es, sí, el cumplimiento de todas las esperanzas que el hombre tiene sobre la tierra -e infinitamente más--, pero en un plano distinto. «Los que alcancen a ser dignos de tener parte en aquel mundo y en la resurrección de entre los muertos, ni ellos tomarán mujer ni ellas marido, ni pueden ya morir, porque son como ángeles».

En la parte final del Evangelio, Jesús explica el motivo por el que debe haber vida después de la muerte. «Que los muertos resucitan lo ha indicado también Moisés en lo de la zarza, cuando llama al Señor "el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob". No es un Dios de muertos, sino de vivos, porque para él todos viven». ¿Dónde está en ello la prueba de que los muertos resucitan? Si Dios se define «el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob» y es un Dios de vivos, no de muertos, entonces quiere decir que Abraham, Isaac y Jacob viven en algún lugar, si bien, en el momento en que Dios habla a Moisés, aquellos están muertos desde hace siglos.

Interpretando de manera errada la respuesta que Jesús da a los saduceos, algunos han sostenido que el matrimonio carece de toda continuidad en el cielo. Pero con esa frase Jesús rechaza la idea caricaturesca que los saduceos presentan del más allá, como si fuera una sencilla continuación de las relaciones terrenas entre los cónyuges; no excluye que estos puedan reencontrar, en Dios, el vínculo que les ha unido en la tierra.

¿Es posible que dos esposos, tras una vida que les ha asociado a Dios en el milagro de la creación, en la vida eterna, ya no tengan nada en común, como si todo estuviera olvidado, perdido? ¿No estaría esto en contradicción con la palabra de Cristo de que no se debe dividir lo que Dios ha unido? Si Dios les ha unido en la tierra, ¿cómo podría separarles en el cielo? ¿Toda una vida juntos puede acabar en la nada sin que se desmienta el sentido mismo de la vida aquí abajo, que es el de preparar la venida del Reino, los cielos nuevos y la tierra nueva?

Es la Escritura misma -no sólo el natural deseo de los esposos- la que apoya esta esperanza. El matrimonio, dice la Escritura, es «un gran sacramento» porque simboliza la unión entre Cristo y la Iglesia (Ef 5, 32).¿Es posible, entonces, que desaparezca precisamente en la Jerusalén celeste, donde se celebra el eterno banquete nupcial entre Cristo y la Iglesia, del que aquel es imagen?

Según esta visión, el matrimonio no acaba del todo con la muerte, sino que se transfigura, se espiritualiza, se sustrae a todos los límites que marcan la vida en la tierra, igual que, por lo demás, no se olvidan los vínculos existentes entre padres e hijos, o entre amigos. En el prefacio de la Misa de difuntos la liturgia dice que con la muerte «la vida no termina, se transforma»; lo mismo se debe decir del matrimonio, que es parte integrante de la vida.

Pero ¿qué decir a quienes han tenido un experiencia negativa, de incomprensión y de sufrimiento, en el matrimonio terreno? ¿No es para ellos motivo de miedo, más que de consuelo, la idea de que el vínculo no se rompa ni con la muerte? No, porque en el paso desde el tiempo a la eternidad el bien permanece, el mal cae. El amor que les unió, tal vez por breve tiempo, persiste; no los defectos, las incomprensiones, los sufrimientos que se han causado recíprocamente. Muchísimos cónyuges experimentarán sólo cuando se reúnan «en Dios» el amor verdadero entre sí y, con él, el gozo y la plenitud de la unión que no disfrutaron en la tierra. Es también la conclusión de Goethe sobre el amor entre Fausto y Margarita: «Sólo en el cielo lo inalcanzable (o sea, la unión plena y pacífica entre dos criaturas que se aman) será realidad». En Dios todo se entenderá, todo se excusará, todo se perdonará.

¿Y qué decir de quienes estuvieron legítimamente casados con varias personas, como los viudos y las viudas que volvieron a contraer matrimonio? (Fue el caso presentado a Jesús de los siete hermanos que habían tenido, sucesivamente, como esposa a la misma mujer). También para ellos debemos repetir lo mismo: aquello que hubo de auténtico amor y donación con cada uno de los esposos o de las esposas, siendo objetivamente un «bien» y viniendo de Dios, no será suprimido. Allá arriba no habrá rivalidades en el amor o celos. Estas cosas no pertenecen al amor verdadero, sino al límite intrínseco de la criatura.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit]
Publicado por Desconocido @ 14:38  | Espiritualidad
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viernes, 09 de noviembre de 2007
El Obispo de Málaga, Mons. Antonio Dorado Soto, recordó la necesidad de recuperar el sentido del domingo. 2007-11-11

El domingo es la fiesta primordial de los cristianos


Necesitamos un esfuerzo catequético que nos lleve a descubrir y a meditar en el sentido teológico de la Eucaristía

Durante los últimos diez años, Juan Pablo II y la Conferencia Episcopal Española han insistido en la necesidad de que el Pueblo de Dios recupere el sentido del domingo. En realidad, no hacen sino inculcar lo que dijo ya el Vaticano II: «La Iglesia, desde la tradición apostólica que tiene su origen en el mismo día de la resurrección de Jesucristo, celebra el misterio pascual cada siete días, en el día que se llama con razón «día del Señor» o domingo.

Así pues, en este día los fieles deben reunirse para, escuchando la Palabra de Dios y participando en la Eucaristía, recordar la pasión, resurrección y gloria del Señor Jesús, y dar gracias a Dios, que los hizo renacer a la esperanza viva por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos. Por consiguiente, el domingo es la fiesta primordial que debe presentarse e inculcarse a la piedad de los fieles, de modo que sea también un día de alegría y de liberación del trabajo» (SC 106).

En nuestra diócesis, las condiciones actuales de vida no facilitan vivir la centralidad del domingo. Sin embargo, es posible rescatar en buena medida su espíritu, mediante una catequesis que ponga ante los fieles su rico y hondo significado humano y evangélico, pues como dijo el Papa Juan Pablo II, «es la Pascua de la semana, en la que se celebra la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte, la realización en Él de la primera creación y el inicio de la «nueva creación». Es el día de la evocación adoradora y agradecida del primer día del mundo y a la vez la prefiguración, en la esperanza activa, del «último día», cuando Cristo vendrá en su gloria y «hará un mundo nuevo»» (DD 1).

Aunque como tal domingo no se debería limitar a la celebración de la santa misa, es necesario insistir en este punto: la celebración participada y alegre de la Cena del S e ñ o r. En nuestras comunidades surge con frecuencia la pregunta de cómo podemos dar un carácter más atractivo y atrayente a nuestras celebraciones litúrgicas. Es una pregunta legítima y necesaria, que nos debemos hacer. Y la respuesta no consiste en buscar elementos externos novedosos que capten la atención de los miembros de la comunidad. Aparte de que pierden muy pronto su novedad, no suelen conducir a vivir una experiencia honda de salvación.

Por eso necesitamos un esfuerzo catequético que nos lleve a descubrir y a meditar el significado teológico de la Eucaristía, la riqueza de sus ritos y la certeza de que nos lleva a la comunión con Jesucristo resucitado.

Al centrar nuestra atención pastoral este año en la celebración de la fe, se nos ofrece una oportunidad espléndida para desarrollar los contenidos doctrinales de la Eucaristía, para contrastarlos mediante el trato personal con Jesucristo en la comunión sacramental y en la escucha atenta de la Palabra, y para compartirlos en la asamblea congregada. La legítima insistencia en el compromiso fraterno con los demás ha podido tener como consecuencia no buscaba, pero real, el olvido de que la celebración de la Eucaristía es la cumbre y la fuente de la evangelización; el banquete en el que se alimenta la fraternidad del Pueblo de Dios; y el alma de todo apostolado, porque alimenta la caridad de los fieles.

Al recuperar el sentido cristiano del domingo, podemos integrar, en esta fiesta de fe y de esperanza, los valores que se han desarrollado en la sociedad moderna, como es la posibilidad de que la familia conviva en un clima relajado, la oportunidad para disfrutar de la belleza del campo y la visita a museos. Pero siempre, a la luz de la visión cristiana de la nueva creación, que ha comenzado con la resurrección de Jesucristo y que se actualiza en la Eucaristía.
Publicado por Desconocido @ 23:41  | Hablan los obispos
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Entrevista a Víctor González, nuevo diácono permanente de la Diócesis de Tenerife, publicado en la revista "Iglesia Nivariense" SEPTIEMBRE-OCTUBRE 2007, número 77.


"NO ME PUDE RESISTIR AL CALOR DEL ABRAZO DEL PADRE"


Víctor González, joven profesor de Religión, casado y padre de familia, ha sido ordenado diácono permanente en nuestra Diócesis. Una vocación que empezó a gestarse desde muy temprana edad. Según nos ha comentado, el acompañamiento de un sacerdote, el apoyo de un vicario, en la actualidad obispo, y una mujer de fe, fueron las herramientas de las que se valió Dios para afianzar su vocación.

Detrás de toda gran persona hay una gran familia. ¿Qué nos puedes decir de tu familia?

Mi familia siempre ha sido humilde. Mi padre se trasladó desde lcod a Santa Cruz para poder trabajar en múltiples oficios y así poder ganarse el pan de sus hijos. Gracias al esfuerzo de mi padre, nunca nos faltó que comer y que vestir. Mi madre siempre desempeñó la bendita labor de ama de casa. De ella aprendí lo que soy y nunca podré pagarle todo lo que en la vida se sacrificó por mí y mis dos hermanas. Siempre fue una mujer que no dejó nada para ella, su vida era y sigue siendo sus hijos. Mi hermana mayor era la más responsable, cómo no agradeceré todos los pañales que le tocó cambiarme y lo que me cuidó. La menor, desempeñó como nadie la tarea de cómplice de todos mis proyectos e ideas, siempre acudía a ella para que convenciera ami madre y así, me dejara
estar un ratito más en la calle jugando. Ambas están casadas y con hijos: mis sobrinos, a los que quiero mucho, y respondo al nombre de "tato", y Laura, la única chica y mimosa por derecho.

Sabemos que Dios te llamó desde pequeño y que la vocación se viene gestando desde hace mucho tiempo. ¿Nos puedes contar cómo comenzó este proceso?

Cuando era muy pequeño, participaba en mi comunidad parroquial ayudando durante unos años al cura Don Juan Velásquez. Cuando presidía la Misa, constantemente me fijaba en sus manos, eran grandes, robustas y porosas. Siempre pensé que las manos de Jesús debieron de ser así. Poco entes de que muriera, y después de pasar muchos años sin verlo y sin saber nada de él, me dio la comunión en un encuentro de preadolescentes en la Basílica de Candelaria, después de recibir al Señor de sus manos, me reconoció y me siguió por el templo hasta que me pregunto ¿vitorito? ¡Cuánto me alegro de verte`. Fueron las últimas palabras que escuché de don Juan. Espero volver oírlas a las puertas de la casa del Padre, seguro que me estará esperando allí.

En la niñez es mucho más fácil creer en Dios porque aún conservamos la inocencia. ¿Qué ocurrió cuando te hacías mayor?

Crecí haciendo lo que un niño normal como yo hacía, estudiar la EGB, luego terminar Formación Profesional en los Salesianos. Eran años marcados por el fútbol, las chicas. la música, etc. Un tiempo en el que Dios en mi vida pasó rápidamente a un segundo plano. He de decir que durante estos años de adolescencia marcados por una aparente indiferencia religiosa, mi amieo v hermano Carlos estuvo siempre ahí para recordarme, con su estilo de vida cristiana, que siempre Dios estaba esperándome.

Cristo no se queda inmóvil viendo cómo uno de sus hijos se aleja de él ¿Cuando sentiste la verdadera llamada de Cristo?

Un día recibo la llamada de Paco, un cura nuevo en mi barrio, que necesitaba a alguien para que pinchara unos discos en una fiesta de fin de año destinada a sacar fondos para el arreglo de la parroquia. Más tarde, una invitación a una convivencia, donde me esperaba Jesús con una parábola: "El hijo pródigo" y el no poder resistirme al calor de los brazos del Padre. Desde ahí suplico constantemente a Dios: «Jesús, no dejes que nunca me separe de ti» Paco lo fue todo para mi, y podría decir mil cosas sobre él que siempre se quedarían cortas en agradecimiento, un joven como yo que siempre reconoció en Paco, al mismo Jesús en la comunidad. El me enseñó todo de Cristo. Él siempre me señalaba a Jesucristo.

Ya tenías a Cristo en tu vida y era el momento de comenzar tu misión. ¿Qué ocurrió en los años siguientes?

Durante estos años, estudié Magisterio y fue durante el último curso en un partido de fútbol donde conocí a una chica, mi siempre chica, Pilarica. Mi esposa y madre de mis hijos. Debo de reconocer que al estilo de María, siempre con el Sí por delante. En el momento que le comuniqué mi vocación al diaconado, ella constantemente con su estilo de vida me decía: "Haz lo que El te diga". Pilarica es para mí la chulería de Dios y le doy las gracias a ella por la forma que tiene de estar en este mundo. Me casé hace ocho años y prueba de ello son mis dos hijos que no estuvieron allí presentes (siempre me lo recrimina Fran con gracia) pero son la prueba de nuestro amor (nuestra familia) con las mismas dificultades de cualquier otra familia y con las luchas cotidianas de llevarlos al tole, el médico, la compra, la ropa, fregar la loza, etc.

¿Cómo surge la idea de ser diácono permanente?

Al poco tiempo de casarme, Paco me comenta la posibilidad de ser diácono en la Iglesia y durante mucho tiempo estuve madurando esa idea. Fue en la última visita del papa Juan Pablo II a España. en Cuatro Vientos y después de escuchar junto con mi mujer al teléfono eso de: "Saber que se puede..." de Diego Torres cuando me decido por fin a hablar con mi Obispo con un objetivo claro: discernir si la llamada que sentía era verdadera vocación o simple voluntarismo. Gracias a Don Felipe que siempre tuvo claro mi vocación, y después de un tiempo de discernimiento, el Obispo me admite a la Sagradas Ordenes del Diaconado el 30 de Abril de 2005 junto con el ministerio de Lector. Un año después, el día 22 de Mayo de 2006 nuestro Obispo Bernardo me concedió el ministerio de Acólito. Debo decir que durante este período, Celso representó. con su fidelidad a Jesucristo y a la Iglesia, un verdadero referente para mí, ejemplo válido para todos aquellos que algún día se sientan llamados por Dios a ser diáconos casa-dos, buen consejero y amigo.

¿Qué labor pastoral estás desarrollando y dónde?

Llevo más de 17 años de catequista, casi más de 10 años en el Cardonal, donde finalicé mi trabajo un año después de que viniera a la parroquia Don Pedro Bermudez por motivos de traslado de residencia. De Don Pedro Bermudez destaco, sobre todo, su capacidad de oración y cordialidad con todos.
Sigo desempeñando mis labores pastorales en la Iglesia de Santa María del Mar y María Inmaculada-Beato Manuel González junto a mi párroco Juan Antonio Guedes. Cuando me preguntaron que quién me iba a poner la dalmática el día de la ordenación, lo tuve más que claro. Guedes es el que me ha enseñado durante estos años de pastoral a ser servidor hoy al estilo de Jesús. Podemos decir muchas cosas de mi párroco lindas y bonitas, pero la verdad está por encima de la amistad y por eso he de reconocer en Guedes al mismo Jesús Servidor.

Además de ser catequista ¿qué otra responsabilidad tienes?

Soy profesor de religión, profesor en el I.S.T.I.C y responsable del departamento de adultos de la Delegación de Catequesis donde he tenido el placer de conocer a Antonio, no voy a decir nada de él porque entorpecería mi amistad con este cura palmero al que le debo todo el ser, saber y saber hacer de catequista, modelo de adulto en la fe para mí y apasionado de este ministerio de la Palabra. Seguramente no le gustará que diga esto, pero, se me escapó. Durante este último año, trabajé pastoralmente en la Parroquia de San Matías.
No quisiera terminar esta entrevista sin dar las gracias públicamente a nuestro Obispo. El fue el que me acompañó en este proceso como Vicario y, quién lo iba a decir, lo concluirá como Obispo.
Publicado por Desconocido @ 23:29  | Entrevistas
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Artículo sobre la Hermandad del Santísimo de la parroquia de Santiago Apóstol del Realejo de Arriba escrito por Álvaro Hernández y publicado en el Boletín "La voz de Los Realejos", çnúmero 62 - OCTUBRE 2007, bajo el título general "Gozos y esperanzas compartidos"


"La Hermandad del Santísimo de la iglesia de Santiago del Realejo Alto tiene principio, va erigida en su forma actual, el 1° de mayo de 1629", según consta en el correspondiente libro de "Constituciones y Decretos..., que cita el recordado historiador don Guillermo Caunacho.Y se afirma que aparece ya nombrada en documentos del siglo XVI (Uieciséis). Después de más de 378 años de su creación, esta institución religiosa continúa con gran entusiasmo en la actualidad realzando las celebraciones litúrgicas, de manera especial en el culto a la Eucaristía. Su proyecto más inmediato es sustituir la antigua y deteriorada mesa procesional por otra nueva, para lo cual confían en la generosidad de los parroquianos con sus aportaciones. Desde aquí nos hacemos eco de este llama-miento, porque entendemos que esta obra de carácter devocional en su origen, contribuirá también al incremento del patrimonio artístico del municipio. Seguro que no f altarán ocasiones para las obras sociales, por si alguien duda.

Durante mucho tiempo tuvo un relevante protagonismo la Hermandad del Santísimo Sacramento en las manifestaciones externas de la religiosidad popular, corno las procesiones: "las hopas coloradas de los hermanos dan cálido esplendor a la comitivaa".

El Reglamento aprobado en 1920 restringía la admisión como hermanos a los varones mayores de dieciséis años, pero ante las solicitudes de muchas familias se propuso y fue aceptada la reforma de esta circunstancia en la forma siguiente: "ARTÍCULO 9". Podrán ser propuestos y admitidos como hermanos todos los troles de uno y otro seso que sean de buena vida v costumbres y conocida religjiosidad. También podrán ser admitidos en el seno de esta corporación todos los niños de ambos sexos desde el día de su Bautismo (...) Los varones pequeños llevarían como distintivo una medalla con cinta encarnada, y a los quince años ya podrían cambiar la medalla por la túnica llamada "hopa". Esta referencia está tomada de un documento fechado en Realejo Alto en 24 de julio de 1941 y aprobado dos días después por el Obispado de Tenerife. Lo firman, respectivamente, el párroco don Carlos Delgado yen La Laguna elVicario General don Domingo Pérez Cáceres. (Un dato anecdótico para la historia de la Hermandad del Santísimo). Ln los últimos años han surgido nuevas cofradías o comunidades piadosas que realzan muy dignamente la liturgia en las parroquias de este antiguo Realejo de Taoro.
Publicado por Desconocido @ 23:18  | Cofradías
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El Nuncio Apostólico en Bolivia, Mons. Ivo Scapolo, destacó también la presencia del Papa Benedicto XVI en Brasil, como un signo de comunión del Sucesor de Pedro con la Iglesia de América Latina y el Caribe, reflejada en sus mensajes que fueron iluminadores y alentadores no sólo para la Iglesia particular de Brasil sino para todo el continente. (Fides)


SALUDO DEL NUNCIO APOSTÓLICO A LA LXXXV ASAMBLEA DE OBISPOS


Saludo del Excmo. Mons. Ivo Scapolo, Nuncio Apostólico, a los Obispos reunidos en la LXXXV Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Boliviana

Eminentísimo Señor Cardenal Julio Terrazas Sandoval, Arzobispo de Santa Cruz de la Sierra y Presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana,
Queridos Hermanos Arzobispos y Obispos,
Estimados Miembros de la Secretaría General:

Expreso mis sentimientos de gratitud al Señor por el hecho de que por la XI vez tengo el agrado de participar en la Asamblea General de la Conferencia Episcopal Boliviana, momento siempre importante para esta Iglesia particular y también para la Nunciatura Apostólica. De hecho cada Asamblea General expresa concreta y claramente, como dice un Documento de la Congregación para los Obispos, que la Conferencia Episcopal es “el órgano privilegiado de unión, de coordinación, de recíproca colaboración de los obispos (...) decididos a trabajar conjuntamente para el bien de sus Iglesias y participar generosamente, junto con el Romano Pontífice, del cuidado pastoral de todas las Iglesias” [Congregación para los Obispos, Instrumentum laboris “Las Conferencias Episcopales”, 1° de julio de 1987, Enchiridion Vaticanum, X, p. 1287].
Es para mí una alegría dar un fraterno saludo a un nuevo miembro del Colegio Episcopal, Mons. Francisco Focardi, que el Papa Benedicto XVI ha elevado al Episcopado, confiándole el cargo de Obispo Auxiliar del Vicariato Apostólico de El Beni. Agradezco al Señor por el momento de gracia que la Iglesia en Bolivia ha vivido con ocasión de su Consagración Episcopal, realizada en Trinidad el pasado 2 de septiembre. Además de desear al nuevo Obispo que sea siempre instrumento eficaz en las manos de Dios para el bien de aquella Iglesia local, quiero expresar nuevamente sinceros sentimientos de gratitud y aprecio por el generoso y fiel ministerio episcopal cumplido durante muchos años por el Obispo Auxiliar emérito, Mons. Manuel Eguiguren Galarraga.
En el pasado mes de septiembre hubo un cambio en la Secretaría General de la Conferencia Episcopal: al P. Francisco Flores, S.I., ha sucedido el P. Eugenio Scarpellini. Siento el deber de expresar sentimientos de gratitud al P. Flores por el servicio que ha realizado durante cuatro años y por la disponibilidad demostrada en colaborar con la Nunciatura Apostólica; que el Señor le conceda poder continuar con entusiasmo y energía su servicio a la Iglesia, según el carisma de la Compañía de Jesús, a la cual él pertenece.
Hago votos para que el flamante Secretario General Adjunto, con satisfacción y éxito, pueda poner sus capacidades humanas y sacerdotales al servicio de la Conferencia Episcopal y, de alguna manera, también de la Santa Sede.
Mirando lo que ha acontecido durante los últimos meses en la Iglesia a nivel local, continental y mundial, merece una especial mención el viaje realizado, en mayo pasado, por el Papa Benedicto XVI a Brasil con motivo de la V Asamblea General de la Conferencia Episcopal de América Latina y el Caribe. Hemos podido constatar el entusiasmo y el cariño con los cuales el Sucesor de Pedro ha sido acogido por la Iglesia que está en Brasil; ha sido también una ocasión para escuchar su palabra iluminadora y alentadora que, si bien ha sido dirigida a los diferentes sectores y realidades de la Iglesia brasileña ha tenido un especial valor
Mirando lo que ha acontecido durante los últimos meses en la Iglesia a nivel local, continental y mundial, merece una especial mención el viaje realizado, en mayo pasado, por el Papa Benedicto XVI a Brasil con motivo de la V Asamblea General de la Conferencia Episcopal de América Latina y el Caribe. Hemos podido constatar el entusiasmo y el cariño con los cuales el Sucesor de Pedro ha sido acogido por la Iglesia que está en Brasil; ha sido también una ocasión para escuchar su palabra iluminadora y alentadora que, si bien ha sido dirigida a los diferentes sectores y realidades de la Iglesia brasileña ha tenido un especial valor y sentido para todas la Iglesias particulares de América Latina. Por este motivo he apreciado y apoyado la oportuna iniciativa de la Secretaría General de editar y difundir una publicación con el texto de los discursos pronunciados por el Santo Padre en tal circunstancia.
La presencia del Vicario de Cristo ha dado un especial resalte a la inauguración de la V Asamblea General del CELAM. Ha sido en primer lugar un importante momento de comunión eclesial de los Obispos entre ellos y con el Obispo de Roma, el cual, “como sucesor de Pedro, es el principio y fundamento perpetuo visible de unidad” (LG 23) de la Iglesia universal. La presencia del Papa y su discurso de inauguración han contribuido notablemente para que la tarea no fácil de la Asamblea fuese realizada en un atmósfera de oración, de comunión y de unidad. Imaginando todas las gracias que el Señor ha concedido a los participantes en aquellas semanas de análisis, diálogo y discernimiento quiero, con gratitud al Señor, referirme ahora al fruto de aquel trabajo: el así llamado “Documento de Aparecida”. Lo considero un indispensable instrumento de comunión eclesial, que permitirá a la Iglesia Católica que está en América Latina y en el Caribe cumplir hoy, con eficacia y en unidad de intenciones, la misión salvífica que el Señor le ha confiado. La misma edición del documento, fruto de un acuerdo entre las tres principales Editoras católicas, y el realce con el cual ha sido presentado son señales positivas de una nueva etapa en la historia de esta Iglesia particular; en este sentido merecen un especial reconocimiento y aprecio todas las iniciativas que se han realizado o que están programadas para que el “Documento de Aparecida” sea conocido, estudiado y asimilado, y así constituya una importante fuente orientadora para la obra pastoral de los próximos años.
En mayo pasado hemos podido captar las diferentes reacciones al Discurso inaugural del Papa Benedicto XVI a la V Asamblea General y la intervención del Card. Julio Terrazas en nombre del Episcopado boliviano. Sin duda ha sido una ocasión para reflexionar sobre el papel que la Iglesia tiene en la sociedad y las justas relaciones que deben existir entre la Iglesia Católica y el Estado. A este respecto es oportuno recordar en particular lo que enseña el Catecismo de la Iglesia Católica, en el n. 2246: “Pertenece a la misión de la Iglesia «emitir un juicio moral incluso sobre cosas que afectan al orden político cuando lo exijan los derechos fundamentales de la persona o la salvación de las almas (GS 76)».
Las relaciones entre la Iglesia y el Estado constituyen un tema de gran actualidad en Bolivia por el hecho de que se está elaborando una nueva Constitución. Por consiguiente, espero que se tome en seria consideración la “Propuesta de la Iglesia Católica en Bolivia a la Asamblea Constituyente”.
Es un documento que ofrece una valiosa ayuda a todos los bolivianos que buscan salvaguardar instituciones y valores fundamentales tales como la libertad religiosa,
la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural, el matrimonio entre varón y mujer, la familia, la libertad de educación.
Pasando ahora a revisar los eventos eclesiales de particular relevancia que se realizarán en el año 2008, ya inminente, quiero mencionar la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos; ella está programada para el mes de octubre y tendrá como tema “La Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia”. Será un momento de gracia para toda la Iglesia universal, cuyos resultados constituirán otro precioso instrumento para la Iglesia latinoamericana que, según el Documento de Aparecida, se ha comprometido a realizar la Gran Misión Continental. Hago votos para que los trabajos que se realizarán durante esta Asamblea General permitan al Episcopado boliviano ofrecer su valiosa contribución para una reflexión actualizada sobre un tema tan importante como es la incidencia de la Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia.
En estas últimas semanas todos los obispos del mundo han sido informados también de la decisión del Papa Benedicto XVI de realizar, de junio de 2008 a junio del 2009 el Año Paulino, para recordar los dos mil años del nacimiento de San Pablo. Será otra ocasión para reflexionar, en comunión con toda la Iglesia universal, acerca de la misión que el Pueblo de Dios ha de realizar hoy imitando el estilo y el entusiasmo del gran Apóstol de los paganos. Ojalá que también en Bolivia se puedan concretar iniciativas que permitan a esta Iglesia local vivir con intensidad este Año de gracia proclamado por el Santo Padre.
Hace algunas semanas he comunicado a todos ustedes que en el mes de noviembre de 2008 está programada la Visita “ad limina Apostolorum”, que es una de las formas concretas con las cuales a lo largo de los siglos la comunión eclesial es expresada de manera excelsa” [Congregación para los Obispos, Decreto “Ad Romanam Ecclesiam”, 29 de junio de 1975, Enchiridion Vaticanum, V, p. 880]. Será otro evento de suma importancia, cuya eficacia depende también del esmero que se pondrá en su preparación y de las oraciones con las cuales los fieles acompañarán a sus pastores en el encuentro con el Sucesor de Pedro y Vicario de Cristo.
Antes de concluir hago una rápida referencia también al Coloquio que se ha realizado en La Paz el 25 del octubre pasado sobre el tema “Evangelización y Cultura en Bolivia, ayer y hoy”. Esta iniciativa, promovida por la Nunciatura Apostólica, la Conferencia Episcopal Boliviana y la Universidad Católica Boliviana “San Pablo”, ha permitido hacer conocer mejor la gran obra misionera que se va realizando en Bolivia desde hace cinco siglos, con múltiples beneficios no sólo espirituales más también sociales, culturales y artísticos. Sugiero cordialmente que este estudio y reflexión pueda realizarse también en otras circunscripciones eclesiásticas para permitir que se vea y reconozca en la historia de la Iglesia en Bolivia una página preciosa de la historia de la salvación.

Muchas gracias.

+ Ivo Scapolo
Nuncio Apostólico

Cochabamba, 8 de noviembre de 2007
Publicado por Desconocido @ 23:01  | Hablan los obispos
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Comenzó ayer 8 de noviembre, en Cochabamba la LXXXV Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Boliviana que concluirá el 13 de noviembre. El Cardenal Julio Terrazas, Presidente de la Conferencia Episcopal, destacó en su mensaje al inicio de la Asamblea la importancia de Aparecida, acontecimiento más importante en los últimos años para la Iglesia de América Latina y el Caribe a la que llamó un nuevo Pentecostés. (Fides)


MENSAJE DEL CARD. JULIO TERRAZAS S. C.SS.R.
PRESIDENTE DE LA CEB
A LA 85º ASAMBLEA DEL EPISCOPADO BOLIVIANO


Ven Señor de la Justicia, de la Verdad y de la Paz
Esta súplica que resonará con mayor frecuencia en el Adviento que se aproxima, enmarca la realización de nuestra 85º Asamblea ordinaria. Es una gracia del Señor poder encontrarnos como pastores de la Iglesia en Bolivia y en comunión profunda con el alma de nuestros pueblos.
Me alegra acogerlos con una cordial y fraternal bienvenida para celebrar juntos este tiempo de espera y preparación a la venida del Señor. Nos urge su presencia: presencia que haga crecer abundantemente en nuestra vida personal y social los frutos de la justicia, la verdad y la paz.
En el espíritu esperanzador de la llegada del Hijo de Dios, saludo al Señor Nuncio Apostólico Mons. Ivo Scapolo, en cuya persona se reaviva la cercanía espiritual del Santo Padre Benedicto XVI en medio de nosotros, sobre todo por su predilección hacia nuestra Iglesia y a nuestro país. Saludo asimismo al apreciado Presbítero Marco Ganci, Secretario de la Nunciatura, agradeciendo su servicio eficiente y generoso.
Mis saludos de bienvenida cordial a todos y cada uno de ustedes hermanos arzobispos y obispos de Bolivia. En sus personas va mi recuerdo al Pueblo de Dios que apacientan con tanto celo, a todos nuestros sacerdotes diocesanos, diáconos permanentes y a cuantos conforman la Vida Consagrada de toda Bolivia. Con especial afecto recuerdo a nuestros fieles laicos y a nuestros seminaristas junto a sus abnegados formadores.
Una particular bienvenida a quien por primera vez participa de nuestra Asamblea: al apreciado Mons. Francisco Focardi, OFM, flamante Obispo Auxiliar del Vicariato del Beni. Tuve la dicha y el gozo de ordenarte en el ministerio episcopal como sucesor de los apóstoles. Tus hermanos obispos te aseguramos el apoyo de la oración y la amistad deseándote un servicio evangelizador fructífero en el querido pueblo que peregrina en las pampas benianas. Mi pensamiento, como en otras oportunidades evoca la vida de nuestros hermanos obispos eméritos presentes y a los que no han podido venir, y cuyo testimonio de fe y entrega volvemos a agradecer. Resalto la presencia de Mons. Jesús López de Lama, Obispo Emérito de Corocoro. Gracias por volver a tu casa.
Un profundo recuerdo va también para las hermanas iglesias de Alemania, con las que seguimos un caminar comprometido con la paz y la justicia, reafirmado por la reciente visita de Mons. Norberto Trelle, Obispo de Hildesheim.
Deseo finalizar esta primera parte expresando un gran y sincero agradecimiento al P. Francisco Flores S.J., quien nos acompañó como Secretario General Adjunto durante varios años con dedicación y espíritu eclesial. A él y a sus superiores les quedamos profundamente reconocidos.
Y al mismo tiempo presento al P. Eugenio Scarpellini que aceptó ser el nuevo Secretario General Adjunto de nuestra Conferencia. Gracias P. Eugenio por tu disponibilidad y gracias al Señor Obispo de Bérgamo, Mons. Roberto Amadei, por su constante solidaridad con nuestras Iglesias.
Hermanos Obispos: cuanto hagamos, reflexionemos, oremos o decidamos estos días llevará el sello de Aparecida; vivencia que toca al ser e identidad de los fieles y exige un accionar pastoral libre de nostálgicos encadenamientos o de ilusorios encantamientos. La tarea es desafiante y nos toca ponernos en acción para que nadie quede fuera de la “fiesta de la vida” y la convivencia no esté amenazada por la disgregación.

APARECIDA: NUEVO PENTECOSTÉS
Ni duda cabe que la V Conferencia General del Episcopado celebrada en Aparecida es el acontecimiento más importante en los últimos años para la Iglesia de América Latina y el Caribe.

El Espíritu de Vida llegó con nuevo ímpetu a nuestro continente para despertar en nuestra Iglesia la vivencia del discipulado y la misionariedad en momentos de grandes y vitales cambios y de ingentes desafíos para la evangelización.
Aparecida nos permitió asumir el bagaje de experiencias eclesiales vividas durante su preparación, en la reflexión comunitaria y en los momentos fuertes de oración. Desde este acontecimiento esperanzador nos toca reemprender el camino en comunión con la vida y la fe de los pueblos latinoamericanos y del Caribe.
El documento conclusivo es el punto de partida, no como letra muerta, sino como experiencia eclesial que se vivió y se hizo oración entre pastores y los sectores del Pueblo de Dios. Sería fantasioso pretender entrar a plenitud en el Documento Conclusivo, si lo separamos del espíritu que animó la celebración, espíritu de profunda comunión eclesial, de libertad y respeto en la pluralidad del pensamiento y de participación en las deliberaciones. Fue, sin duda, una renovada expresión de la colegialidad episcopal.

APARECIDA NOS DESAFIA
La tarea principal que nos espera en esta Asamblea es la de llevar adelante el proceso de preparación de un nuevo Enfoque y Directrices Pastorales para poner en estado de misión a nuestras Iglesias locales. Hay que diseñar el marco de referencia para configurar la identidad del creyente hoy, como “discípulo y misionero de Jesucristo para que nuestros pueblos, en El, tengan vida”
Cuanto Aparecida marca para América Latina, tiene también vigencia en la hora actual que vive nuestro país. “Se abre paso un nuevo período de la historia con desafíos y exigencias, caracterizado por el desconcierto generalizado que se propaga, por nuevas turbulencias sociales y políticas, por la difusión de una cultura lejana y hostil a la tradición cristiana, por la emergencia de variadas ofertas religiosas, que tratan de responder, a su manera, a la sed de Dios que manifiestan nuestros pueblos” (10).
El Papa Benedicto XVI nos advertía de otro desafío muy presente también entre nosotros: “Se percibe”, nos decía en su discurso inaugural, “un cierto debilitamiento de la vida cristiana del continente en el conjunto de la sociedad y de la propia pertenencia a la Iglesia Católica”.
Frente a estos y otros desafíos no debemos caer ni en el desaliento ni en la respuesta fácil. Tendremos que repensar y relanzar con fidelidad y audacia el Evangelio, mensaje de la paz y de la vida, para que nuestros pueblos construyan su dignidad en un ambiente de libertad y de justicia.

APARECIDA NOS DA ESPERANZA Y NOS ANIMA
“El Señor nos dice: “no tengan miedo” (Mt 28, 5)... Lo que nos define no son las circunstancias dramáticas de la vida, ni los desafíos de la sociedad, ni las tareas que debemos emprender, sino ante todo el amor recibido del Padre gracias a Jesucristo por la unción del Espíritu Santo… No tenemos otro tesoro que éste. No tenemos otra dicha ni otra prioridad que ser instrumentos del Espíritu de Dios, en Iglesia, para que Jesucristo sea encontrado, seguido, amado, adorado, anunciado y comunicado a todos, no obstante todas las dificultades y resistencias… (14)
En esta hora, en que renovamos la esperanza, queremos hacer nuestras las palabras de SS. Benedicto XVI al inicio de su Pontificado…: “¡No teman! ¡Abran, más todavía, abran de par en par las puertas a Cristo!…quien deja entrar a Cristo no pierde nada, nada –absolutamente nada – de lo que hace la vida libre, bella y grande. ¡No! Sólo con esta amistad se abren las puertas de la vida. Sólo con esta amistad se abren realmente las grandes potencialidades de la condición humana. Sólo con esta amistad experimentamos lo que es bello y lo que nos libera” (15).
Estas palabras de aliento parecen pronunciadas para el momento presente que vivimos en Bolivia: momento de tensiones, de amenazas, lenguajes violentos e incomprensiones cimentadas en una cultura de enfrentamientos generalizados. No se dignifica al ser humano ni se le abre espacio a la participación en la vida de la sociedad, sobre estas bases y de esta manera, sino reconociendo la dignidad de cada persona en cuanto hijo de Dios, redimido y amado por Jesucristo y llamado por lo tanto a vivir la amistad con El y con todos los hombres.
Este ha sido también el mensaje que hemos querido dar a nuestro país con la “Jornada de Oración” por la reconciliación, la unidad y la paz que celebramos en todas nuestras Iglesias y que estamos convencidos que enraizó en lo profundo de muchísimos corazones.
A todos debe llegarnos este llamado de ser portadores y constructores de esperanza, de paz y de renovado aliento, para encontrar la solución de los problemas que son motivo de división y ruptura, a través del dialogo y respeto mútuo, sobre la base del bien común y la justicia, y en el marco de la legalidad que garantice la tan deseada convivencia ciudadana.

APARECIDA NOS COMPROMETE A LA MISION
La palabra que nos hace el Señor a “no tener miedo” es, al mismo tiempo, invitación a dar una respuesta decidida y a comprometernos para compartir nuestra fe en Jesucristo y que en Él, nuestro pueblo tenga vida.
Así lo entiende y afirma el mensaje final de Aparecida: “Jesús invita a todos a participar de su misión. ¡Que nadie se quede de brazos cruzados! Ser misionero es ser anunciador de Jesucristo con creatividad y audacia en todos los lugares, donde el Evangelio no ha sido suficientemente anunciado o acogido, en especial, en los ambientes difíciles y olvidados y más allá de nuestras fronteras”( 4).
Asumir Aparecida es una exigencia vital. Es preciso asumirla en forma integral, sin distorsiones y sin lecturas o interpretaciones reductivas para la animación pastoral de nuestras Iglesias locales. Sabemos que el Documento conclusivo puede tener vacíos, pero como decía el Card. Martini en una de sus riquísimas orientaciones pastorales: “Un plan pastoral que comienza por la enumeración de lagunas o vacíos, está destinado a crear frustraciones y no esperanzas” (Card. Martini).

LA PALABRA ANIMA LA MISION
La misión a la que nos lanza Aparecida, tiene que partir de la Palabra de Dios, Palabra de Vida, que lleve al encuentro personal con Jesucristo, que convoque a vivir la fe en comunidad, y así ser signos del Reino de Dios en nuestra sociedad. “La Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia”, tema del Sínodo convocado por el Santo Padre, es una de las tareas que nos ocupará también en estos días en la preparación del aporte de nuestra Iglesia.
Es el Señor que pone en nuestras manos la vida, la fe y el caminar de nuestros pueblos, para que no nos quedemos mirando cuanto les acontece, sino que los enriquezcamos ofreciéndoles la presencia cercana y liberadora del Dios de Jesucristo.
Al declarar abierta esta Asamblea, en la que espero nos acompañe el Señor de la Justicia, de la Verdad y la Paz, hago mía la invocación a la Virgen María que pronunció el Santo Padre en el Santuario de Aparecida: “Pidamos a la Madre de Dios, nuestra Señora de la Concepción Aparecida, que cuide la vida de todos los cristianos. Ella, que es la Estrella de la evangelización, guíe nuestros pasos en el camino al reino celestial”.

Gracias.

Julio Cardenal Terrazas
Arzobispo de Santa Cruz
Presidente de la CEB

Cochabamba, 08 de noviembre de 2007
Publicado por Desconocido @ 21:42  | Hablan los obispos
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La Conferencia Episcopal Argentina, al término de de la 94ª Asamblea Plenaria, ha emitido un Mensaje con motivo de la beatificación de CEFERINO NAMUNCURÁ.

“CEFERINO, HIJO DE DIOS Y HERMANO DE TODOS”


Al Pueblo de Dios:

Con inmensa gratitud a Dios queremos compartir con todos ustedes la buena noticia de la Beatificación de CEFERINO NAMUNCURÁ, que celebraremos el próximo 11 de noviembre en Chimpay (Río Negro).
Celebrar la beatificación de Ceferino es alegrarnos por el reconocimiento del significado de su vida y de sus virtudes. Y así, quienes peregrinamos en este mundo lo descubrimos como:

- modelo de encuentro con Cristo y cercanía de Dios hacia la humanidad;
- ejemplo claro del Evangelio hecho vida en lo cotidiano;
- fuerza y sostén en las fragilidades y debilidades;
- encuentro y aceptación de otra cultura y religiosidad.

En nuestro caminar como Pueblo de Dios en la Argentina, Ceferino es una clara invitación, entre otros aspectos:

* a descubrirnos hijos de Dios, necesitados de Dios, desterrando así toda autosuficiencia. Desde pequeño, Ceferino, a la luz de la religiosidad de su raza y luego con el acontecer de la fe cristiana en su vida, se descubrió en las manos de Dios, necesitado y agradecido al Dios creador y Padre de todos,

* a tomar decisiones que marcan la vida. Decisiones abiertas al bien de los demás, no cerradas en horizontes mezquinos. Ceferino, a sus 11 años se propone “quiero ser útil a mi gente”, y allí inicia un camino sin ambigüedades. Camino que lo lleva a anhelar ser misionero y sacerdote para compartir esa Palabra de Dios recibida y llevarla a todos como vida en abundancia,

* a valorar lo cotidiano como el lugar donde se realizan los grandes ideales. La vida sencilla de Ceferino está marcada por un cotidiano vivir con un gran amor a la familia y a la tierra, con una entrega generosa y alegre a todos, con un espíritu de reconciliación y comunión, en un amor preferencial por los más sufridos.

Ceferino es conocido y amado por muchos. Es uno de nosotros.
Los niños y los jóvenes encuentran en él un ejemplo de vida que despierta y sostiene su esperanza. Ceferino es para ellos un modelo que da razones para vivir en el descubrimiento de la vocación a la que cada uno está llamado.
Los adultos, en especial los padres de familia, encuentran en él sostén para cuidar todo lo que es importante: los hijos, la unión de la familia, el trabajo honesto y sacrificado.
Los ancianos, nuestros abuelos, encuentran en él serenidad y gratitud para mirar la vida vivida.
Los enfermos encuentran en él valor y fuerzas, porque él mismo vivió y sufrió la experiencia de la enfermedad.
Los pobres, marginados y excluidos encuentran en él un mensaje de dignidad y la invitación a no renunciar a ser protagonistas de la historia.
Los poderosos descubren en él un fuerte llamado a no aferrarse a sus bienes y a su poder, sino a recorrer el camino del compartir, del abrirse a los demás, del hacer de nuestro mundo la mesa de todos.
La gente de campo encuentra en él al compañero que está con ellos en el duro trabajo de cada día, y los alienta en su lucha por preservar la tierra de todo emprendimiento irresponsable que sólo busca intereses económicos para unos pocos.
La gente de la ciudad, en el ritmo acelerado que le impone la vida, encuentra en él la mano amiga que hace a Dios cercano y ayuda a descubrir al vecino como hermano.
Los pueblos originarios descubren en él aquel valioso mensaje de cuidar y ofrecer los bienes de su cultura, a valorar el amor a la vida, el sentido de familia y de pertenencia a la comunidad, el amor y el cuidado a la tierra, la apertura a Dios.
Los variados grupos religiosos aprenden de él a reconocer y apreciar las expresiones religiosas distintas, y recorrer caminos de diálogo y de colaboración.
Los que no tienen fe, los desalentados, golpeados y abrumados, encuentran en él un signo de esperanza y de confianza en su caminar.
La Iglesia toda descubre en él un llamado a renovar la fe en Cristo, en la responsabilidad de hacerla vida y anuncio para cada uno.

Todos recibimos de él un mensaje de reconciliación.

Estos son algunos de los mensajes que descubrimos en Ceferino: alguien cercano, que nos hace vivir la alegría de ser hijos de Dios. Alguien cercano que nos hace hermano de todos. La beatificación confirma esta cercanía y renueva su testimonio de vida.

Que para nosotros y para todos ustedes, este acontecimiento signifique y exprese la bendición de nuestro Padre Dios y el cuidado de nuestra Madre la Virgen de Luján.

Pilar, 9 de noviembre de 2007
94º Asamblea Plenaria
Conferencia Episcopal Argentina
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jueves, 08 de noviembre de 2007
Alegría de los Obispos y de la Iglesia chilena por la Beatificación de Ceferino
8 de Noviembre de 2007


Hijo del Pueblo Mapuche, modelo de vida en Cristo


1. En este día en que iniciamos en todo nuestro país la celebración del Mes de la Santísima Virgen María, queremos compartir con todos una alegría inmensa. El próximo 11 de noviembre será beatificado en la localidad de Chimpay (Río Negro, en la Patagonia Argentina) el venerable Ceferino Namuncurá, joven mapuche argentino-chileno. La Iglesia en Chile se alegra por esta nueva manifestación de la bondad de Dios, al elevar a los altares a un hijo de este noble y sufrido pueblo originario, y al ponerlo como modelo de vida y amigo de los más sencillos ante el Señor.

2. En la breve vida de Ceferino, descubrimos importantes luces para nuestro caminar como personas creyentes y como sociedad.

2.1 Ceferino era hijo de Manuel Namuncurá, Lonko de la Patagonia argentina, y de Rosario Burgos, chilena proveniente de la zona precordillerana de Temuco. Nació el 26 de agosto de 1886 en una familia numerosa. Tras ser bautizado por un salesiano misionero amigo de su padre, en la Patagonia se nutrió durante 11 años de la cultura del pueblo mapuche, del que siempre se sintió orgulloso.

2.2 Se educó en colegios de la Congregación Salesiana en Buenos Aires, Viedma y Frascati (cerca de Roma, Italia). Valorando y asumiendo plenamente su identidad indígena, aceptó lo que el “otro mundo” le ofrecía para su formación humana y cristiana. No podía dejar de sentir, en su interior de joven santo, un deseo grande de ser todo de Dios, discípulo misionero de Cristo en medio de su pueblo. En su adolescencia logró construir una hermosa síntesis entre su cultura mapuche y la fe cristiana.

2.3 En el corazón de Ceferino había una sed de infinito, una pureza a toda prueba y un proyecto de Dios. Con bondad enfrentó las humillaciones que sufrió al ser discriminado por su origen mapuche. Con un amor inmenso a la Eucaristía y a la Santísima Virgen María Auxiliadora, se relacionó con los demás con humildad y dignidad.

2.4 Aunque su deseo era servir en el sacerdocio, la voluntad del
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AMERICA/URUGUAY - El domingo 11 Peregrinación Nacional al Santuario de la Virgen de los Treinta Tres: “Con María compartimos la alegría de nuestra fe”

Florida (Agencia Fides) - Bajo el lema “Con María compartimos la alegría de nuestra fe”, se va a realizar la Peregrinación Nacional al Santuario de la Virgen de los Treinta Tres, Patrona del país, el próximo día 11, segundo domingo del mes de noviembre.
“Año tras año, esta Peregrinación constituye un momento fuerte de nuestras Comunidades en la Casa de María, Madre de nuestra Patria”, afirman los Obispos en la Carta de invitación a todas las comunidades de la Iglesia peregrina en Uruguay.
El lema de este año hace referencia el documento final de la Vª Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, en el que se presentaba a la Virgen como discípula y misionera que “con su fe, llega ser el primer miembro de la comunidad de creyentes en Cristo, y también se hace colaboradora en el renacimiento espiritual de los discípulos” (nº 266).
“Pondremos nuestra intenciones en las manos de María y pediremos la Gracia de recibir el Documento de Aparecida, para dejarnos iluminar en nuestro caminar de discípulos y misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos en El tengan vida. ‘Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida’”, concluyen los Obispos.
El evento comenzará a las 9,00 de la mañana con la recepción de los peregrinos. A continuación tendrá lugar el acto central con la celebración de la Santa Misa y a las 16,30 está prevista una procesión con la imagen de la Virgen.
Los artistas del país tributaron ayer miércoles 7 de noviembre un Homenaje a la Patrona del Uruguay, la Virgen de los Treinta y Tres, en el Santuario Nacional. Este tradicional homenaje ha cumplido ya su 13ª edición . (RG) (Agencia Fides 8/11/2007

Links:
Para mayor información
http://www.iglesiauruguaya.com/peregrinacion_virgen33.htm
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Artículo publicad en la revista de la Diócesis de Tenerife "Iglesia Nivariense" número 77 SEPTIEMBRE-OCTUBRE 2007.

PROGRAMAR PORQUE ES NECESARIO SOÑAR


Sólo la comunidad que programa: sabe lo que es, sabe dónde está, sabe dónde quiere ir, sabe cómo seguir caminando, es consciente de sus límites y virtudes, se sabe lo penúltimo, al servicio y como mediación del Espíritu Santo y de los hombres... Es necesario programar porque es necesario soñar. Dios ha colo-cado siempre a sus amigos ante utopías imposibles (Abrahán, Moisés, profetas, Pablo)" Así se expresa, a la hora de hablar de la programación pastoral el Obispo Berzosa.

El próximo 6 y 7 de Octubre todas las comunidades parroquiales celebrarán en las eucaristías del fin de semana, el comienzo oficial del nuevo Plan Diocesano de Pastoral 2007-2011. Desde comienzos de septiembre el PDP está siendo presentado y difundido por todas las diócesis. El mismo es un instrumento al servicio de la acción pastoral de nuestra Iglesia Nivariense a fin de ayudarla a realizar su misión de evangelizar, santificar y servir de forma conjunta con todas sus comunidades, grupos e instituciones diocesanas. Como señala en su introducción nuestro Obispo, el PDP se encuentra en un Plan que no es ni más ni menos que el Plan salvador de Dios.

Es verdad que, como ha dicho Juan Pablo II, " el programa va existe. Es el de siempre, recogido por el Evangelio y la Tradición viva. Se centra, en definitiva, en Cristo mismo, al que hay que conocer; amar e imitar; para vivir en la tierra la vida trinitaria y transformar con él la historia... Pero también nos ha dicho el Papa que "en las Iglesias locales es donde se pueden establecer aquellas indicaciones programáticas concretas —objetivos y métodos de trabajo, de formación y valoración de los agentes y la búsqueda de medios-que permiten que el anuncio de Cristo llegue a las personas, modele las comunidades e incida profundamente mediante el testimonio de los valores evangélicos en la sociedad y en la cultura" (NMI.29).

De esto se trata: de formular orientaciones adecuadas a nuestras condiciones. No será posible la evangelización
y la renovación personal y eclesial sin evangelizadores convencidos, que hayan vivido la experiencia gozosa del encuentro con Cristo. El es el centro de nuestro PDP, por eso su lema es: "Hacer Memoria de Jesucristo Resucitado". como desarrollamos bien en los artículos que abren esta publicación
El Plan Pastoral va dirigido a todos los grupos e instituciones diocesanas. Entre ellas, como unidad básica y concreción de la Iglesia en un lugar determinado, reviste singular importancia la Parroquia. A ella va dedicado preferentemente, este primer año de implementación de este PDP. Pero la parroquia no trabaja aislada, sino dentro del Arciprestazgo. El ideal sería que los sacerdotes del Arciprestazgo, con sus consejos pastorales, determinaran qué objetivos y acciones van a ser abordados cada año, que se distribuyeran responsabilidades, que se fijaran momentos de reflexión y de revisión de los compromisos asumidos. Función principal del Arcipreste, como lo es la del Párroco en su parroquia, es la de animar este trabajo conjunto y seguir la aplicación del Plan. Los delegados diocesanos harán el seguimiento y la concreción de los objetivos que se refieran a su Delegación y prestarán la ayuda necesaria para su realización. La sección de pastoral de la Vicaría General, deberá realizar. por su parte, el seguimiento del conjunto de los Arciprestazgos y Delegaciones, además de impulsar toda la implementación del Plan.

Al comenzar el curso no conviene olvidar dos cosas:

* Es necesario poner la santidad como fundamento de toda programación pastoral. En este sentido, lo que intenta un Plan Pastoral es situar todas nuestras acciones y energías al servicio de la Gracia.

* Un Plan Pastoral no agota toda la actividad de la Iglesia en sus distintos ámbitos. Estamos haciendo muchas otras tareas pastorales y habrá que seguir haciéndolas. Un Plan, eso si, busca incrustar a modo de "cuña" un Objetivo General en el conjunto de actividades de la Iglesia Diocesana.

Nuestra Planificación Pastoral quiere propiciar en toda la diócesis un esfuerzo «humilde, paciente y perseverante» para «conocer con mayor profundidad el misterio de Cristo» y «para dar testimonio de El». Por ello su mismo nombre, Jesucristo, aparece tanto en el Objetivo General que fija la gran dirección de marcha, como en los tres objetivos específicos, que en realidad son dimensiones de un mismo objetivo, y que han de guiar todas las acciones que los concreten en los distintos ámbitos y con referencia a las distintas personas y situaciones

Los objetivos señalados pueden ser básicamente cumplidos si realizamos, entre otras, unas ACCIONES que llamamos preferentes y transversales. Preferentes porque son especialmente importantes para el desarrollo de los objetivos planteados, y transversales porque requieren el trabajo coordinado y complementario de todos y cada uno: parroquias, servicios diocesanos y arciprestales, grupos, movimientos, agentes de pastoral en general, etc.

A soñar, por tanto, a trabajar precedidos por la gracia para haciendo memoria de Cristo Resucitado, convertirnos nosotros en memoria viva de El.
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Información sacada del Boletín Informativo número 59 de Octubre de 2007 de la Funda´ción para ayudar a la Formación de Sacerdotes.

¿QUÉ ES CARF?


Centro Académico Romano Fundación -CARF- nació en 1989 con la misión fundamental de ayudar a formar sacerdotes, seminaristas, profesores de religión, catequistas... procedentes de los lugares más diversos del mundo, en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz de Roma (UPSC) o en las Facultades de Estudios Eclesiásticos de la Universidad de Navarra (UN).

CARF trata de hacer realidad que quienes sienten la llamada al sacerdocio, cuenten con los medios idóneos para realizar, con altura científica, los estudios previos a su ordenación, recibiendo una formación humana, doctrinal y pastoral, en plena adhesión al Magisterio de la Iglesia.


Centro Académico Romano Fundación nació, hace ya casi 19 años, con la finalidad principal de ayudar a que esa idea tan atractiva fuera posible.

Nuestros delegados, colaboradores y simpatizantes, no regatean esfuerzos para ayudar a que cada día haya más profesores y alumnos de Filosofía, Teología, Derecho Canónico y Comunicación Social Institucional que sepan poner, junto al esfuerzo intelectual propio de quien busca la Verdad con un estudio exigente, el de luchar por la santidad.

También se es consciente de la importancia que tiene para la evangelización de la cultura favorecer que estas universidades puedan tener relaciones con otras, desarrollando proyectos conjuntos de investigación, publicaciones, congresos y simposios, encuentros de profesores, etc.

Mucho más importante que hacerse cargo del coste de los estudios de un seminarista o de un sacerdote, es apoyar el sostenimiento de estas Universidades, pues son ellas quienes tienen un papel decisivo en la actuación futura de sus alumnos.
Publicado por Desconocido @ 23:09  | Noticias de religión
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ha llegado a la parroquia el Boletín Informativo, Octubre 2007, número 59 de la Fundación para ayudar a la Formación de Sacerdotes (CARF) con la siguiente información:

CÓMO COLABORAR CON CARF


La Iglesia, en su misión de evangelizar la sociedad y cambiar el mundo, necesita sacerdotes que difundan el mensaje de Cristo en sintonía con su Magisterio. De ahí la importancia de asegurar una sólida formación intelectual y espiritual que les haga capaces de dar respuesta a los nuevos desafíos que encontrarán en la sociedad. Ellos son los ministros de Dios y deben difundir una cultura verdaderamente humana y cristiana. Cuando estos hombres vuelven a sus países de origen, después de estudiar en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz en Roma o en las facultades de Estudios Eclesiásticos de la Universidad de Navarra, tienen la mejor preparación para ejercer su ministerio al servicio de la diócesis y se convierten en un referente y estímulo por su vida espiritual y afán apostólico.

Para hacer posible todo esto existen muchas formas de colaborar con CARF, distintas vías que se adaptan a las posibilidades de cada colaborador:

1 Con una orden de transferencia bancaria a través de la ficha que puede encontrar adjunta a este boletín o en: www.carfundacion.org/formulanb.pdf

2 Enviando a CARF un cheque o giro postal.

3 Con tarjeta de crédito a través de: www.carfundacion.org/formulario.php

4 Nombrando a CARF como beneficiaria de seguros.

5 Donando inmuebles, terrenos, obras de arte, acciones, valores inmobiliarios.

6 Nombrando a CARF como heredera de todos o parte de los bienes.

7 Dando a conocer la institución a parientes y amigos, difundiendo los boletines informativos y otros materiales (folletos, DVDs) que puede solicitarnos y recibir de manera gratuita.

8 Fondo Libros CARF: ayuda a la adquisición de los libros doctrinales y de espiritualidad para sacerdotes.
Publicado por Desconocido @ 22:58  | Artículos de interés
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En el Boletín Informativo de octubre de 2007 de la Fundación para ayuddar a la Formación de Sacerdotes (CARF) están publicados los resultados del concurso de Redaccióndel pasado año, que a continuación colocamos:


PRIMERA CATEGORÍA

Primer Premio

"A veces no somos del todo buenos y nos olvidamos de Jesús, entonces el sacerdote nos ayuda a volver a seguir el camino lo más recto posible, hablándonos de nuestro Padre Dios. (...) Aprovecho esta carta para dar gracias a todos los sacerdotes, a los que conozco y a los que no, porque gracias a ellos cada día conocemos un poco más a nuestro amigo Jesús".María. 10 años.

Segundo Premio

"Un sacerdote es Jesús en la tierra, el que me perdona los pecados y el que me da el Cuerpo de Jesús. Es el que reza por todos nosotros y nos dice que hay que rezar mucho por los demás". Teresa. 9 años.

SEGUNDO CATEGORÍA

Primer Premio

"Jesucristo se quita la túnica y lava los pies a todos sus discípulos (incluido Judas) con una actitud y ejerciendo una función propias de un esclavo. Sin duda esto es lo que es un sacerdote para mí y lo que espero ser yo algún día". Daniel. 17 años.

Segundo Premio

"Ser sacerdote es ser instrumento en las manos de Dios, dejarse tocar por Él, mostrando al mundo su melodía, la melodía que Dios toca en ellos". Xosé. 17 años.

Otros participante han escrito

"Los sacerdotes que yo conozco son alegres y divertidos (...). Todos llevan una alegría interior que les hace sonreír, incluso en sus penas y dificultades. Creo que debe de ser porque Jesús siempre está presente en sus vidas y les ayuda a servir a los demás". Gonzalo. 11 años.

"Los curas sirven para que mientras estemos en la tierra podamos oír lo que Dios nos quiere decir desde el Cielo (...). Ellos pueden oír a Dios porque han decidido dedicar toda su vida a escucharle. Yo he hecho la prueba y si me quedo en el oratorio muy callado, también oigo a Dios en mi corazón". Diego. 10 años.

"El sacerdote de mi colegio, cada vez que me voy a confesar me da un consejo y cuando los pongo en práctica me dan muy buen resultado". Marta. 12 años.

"Todos llevan una alegra interior porque Jesús siempre está presente en sus vidas"

"La vocación es un don de Dios. Éste llama a algunas personas para hacerles 'pescadores de hombres' (...) ¿Cómo se puede notar la vocación? Para esto, Dios deja a nuestro paso unas señales y nos abre los ojos, para descubrirlas". Miguel. 12 años.

"El sacerdote nos recuerda que igual que le damos las gracias a alguien por un regalo, debemos hacer lo mismo yendo a Misa para dar gracias a Dios: de habernos dado la vida, de querernos, preocuparse por nosotros, escucharnos cuando hace falta". Ma Ángeles. 12 años.

"Me gustaría ser sacerdote porque es la vocación más grande y porque puedes hacer a muchas personas llegar al Cielo". Santiago. 9 años.

"Hay que dar muchas gracias porque estén con nosotros. (...) Ellos nos perdonan en nombre de Dios. (...) Nos ayudan a acercarnos y a hablar con Dios y con la Virgen". Carmen. 12 años.

"A mí especialmente un sacerdote me ayuda a ponerme metas y a llegar a ellas superando todos los obstáculos". Paloma. 12 años.

"Nosotros podemos colaborar con los sacerdotes haciendo apostolado, esto es, que tú tienes que hablar con las personas que no creen en Dios, y las que creen pero no practican, para convencerlas de que Dios es el Bien, Dios es el buen camino". María. 12 años.

"El sacerdote tiene la obligación y el deber de ayudar a la gente a ser feliz y amarles". Mónica. 10 años.

"Lo que más me gusta es que a través de sus manos nos trae a Jesús en el altar". Nacho. 10 años.

"Lo que espero ser algún día"

"También es muy importante que las familias eduquen cristianamente a sus hijos, pues esto facilita que puedan tener vocación sacerdotal. Los padres deben ser los primeros que se alegren cuando un hijo quiera ser sacerdote y le apoyen en todo". Carmen. 12 años.

"Es el encargado de decir Misa. Cuando hay alguien enfermo el sacerdote va y le perdona los pecados para que vaya al Cielo". Patricia. 8 años.

"Los sacerdotes nos enseñan a querer a Dios, a la Virgen y al Niño Jesús". Alejandra. 12 años.

"Me gusta mucho escucharle porque sus palabras me enseñan mucho". Violeta. 10 años.

"El sacerdote es una persona especial que nos acompaña en los grandes acontecimientos de la vida. (...) salvan almas, dan esperanza, son 'Héroes de Dios—. Cristina.

"Lo más importante de ellos es que todo lo hacen pensando en los demás". Ruth.

"Me ha bautizado, me confiesa todos los lunes y me va a dar la primera Comunión. Estoy muy contenta y rezo todos los días por los sacerdotes". Carmen. 9 años.
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miércoles, 07 de noviembre de 2007
ZENIT publica la intervención de Benedicto XVI durante la audiencia general del miércoles, 7 de Noviembre de 2007, dedicada a presentar la figura de san Jerónimo.


Queridos hermanos y hermanas:
Hoy concentraremos nuestra atención en san Jerónimo, un padre de la Iglesia que puso en el centro de su vida la Biblia: la tradujo al latín, la comentó en sus obras, y sobre todo se comprometió a vivirla concretamente en su larga existencia terrena, a pesar de su conocido carácter difícil y fogoso que le dio la naturaleza.

Jerónimo nació en Estridón en torno al año 347 de una familia cristiana, que le dio una fina formación, enviándole a Roma para que perfeccionara sus estudios. Siendo joven sintió el atractivo de la vida mundana (Cf. Epístola 22,7), pero prevaleció en él el deseo y el interés por la religión cristiana.

Tras recibir el bautismo, hacia el año 366, se orientó hacia la vida ascética y, al ir a vivir a Aquileya, se integró en un grupo de cristianos fervorosos, definido por el como una especie de «coro de bienaventurados» (Chron. ad ann. 374) reunido alrededor del obispo Valeriano.
Se fue después a Oriente y vivió como eremita en el desierto de Calcide, en el sur de Alepo (Cf. Epístolas 14,10), dedicándose seriamente al estudio. Perfeccionó el griego, comenzó a estudiar hebreo (Cf. Epístola 125,12), trascribió códigos y obras patrísticas (Cf. Epístolas 5, 2). La meditación, la soledad, el contacto con la Palabra de Dios maduraron su sensibilidad cristiana.

Sintió de una manera más aguda el peso de su pasado juvenil (Cf. Epístola 22, 7), y experimentó profundamente el contraste entre la mentalidad pagana y la cristiana: un contraste que se ha hecho famoso a causa de la dramática y viva «visión» que nos dejó en una narración. En ella le pareció sentir que era flagelado en presencia de Dios, porque era «ciceroniano y no cristiano» (Cf. Epístola 22, 30).

En el año 382 se fue a vivir a Roma: aquí, el Papa Dámaso, conociendo su fama de asceta y su competencia como estudioso, le tomó como secretario y consejero; le alentó a emprender una nueva traducción latina de los textos bíblicos por motivos pastorales y culturales.

Algunas personas de la aristocracia romana, sobre todo mujeres nobles como Paula, Marcela, Asela, Lea y otras, que deseaban empeñarse en el camino de la perfección cristiana y de profundizar en su conocimiento de la Palabra de Dios, le escogieron como su guía espiritual y maestro en el método de leer los textos sagrados. Estas mujeres tamben aprendieron griego y hebreo.

Después de la muerte del Papa Dámaso, Jerónimo dejó Roma en el año 385 y emprendió una peregrinación, ante todo a Tierra Santa, silenciosa testigo de la vida terrena de Cristo, y después a Egipto, tierra elegida por muchos monjes (Cf. «Contra Rufinum» 3,22; Epístola 108,6-14).

En el año 386 se detuvo en Belén, donde gracias a la generosidad de una mujer noble, Paula, se construyeron un monasterio masculino, uno femenino, y un hospicio para los peregrinos que viajaban a Tierra Santa, «pensando en que María y José no habían encontrado albergue» (Epístola 108,14).

Se quedó en Belén hasta la muerte, continuando una intensa actividad: comentó la Palabra de Dios; defendió la fe, oponiéndose con vigor a las herejías; exhortó a los monjes a la perfección; enseñó cultura clásica y cristiana a jóvenes; acogió con espíritu pastoral a los peregrinos que visitaban Tierra Santa. Falleció en su celda, junto a la gruta de la Natividad, el 30 de septiembre de 419/420.

La formación literaria y su amplia erudición permitieron a Jerónimo revisar y traducir muchos textos bíblicos: un precioso trabajo para la Iglesia latina y para la cultura occidental. Basándose e los textos originales en griego y en hebreo, comparándolos con las versiones precedentes, revisó los cuatro evangelios en latín, luego los Salmos y buena parte del Antiguo Testamento.

Teniendo en cuenta el original hebreo y el griego de los Setenta, la clásica versión griega del Antiguo Testamento que se remonta a tiempos precedentes al cristianismo, y de las precedentes versiones latinas, Jerónimo, ayudado después por otros colaboradores, pudo ofrecer una traducción mejor: constituye la así llamada «Vulgata», el texto «oficial» de la Iglesia latina, que fue reconocido como tal en el Concilio de Trento y que, después de la reciente revisión, sigue siendo el texto «oficial» de la Iglesia en latín.

Es interesante comprobar los criterios a los que se atuvo el gran biblista en su obra de traductor. Los revela él mismo cuando afirma que respeta incluso el orden de las palabras de las Sagradas Escrituras, pues en ellas, dice, «incluso el orden de las palabras es un misterio» (Epístola 57,5), es decir, una revelación.

Confirma, además, la necesidad de recurrir a los textos originales: «En caso de que surgiera una discusión entre los latinos sobre el Nuevo Testamento a causa de las lecciones discordantes de los manuscritos, recurramos al original, es decir, al texto griego en el que se escribió el Nuevo Pacto. Lo mismo sucede con el Antiguo Testamento, si hay divergencia entre los textos griegos y latinos, recurramos al texto original, el hebreo; de este modo, todo lo que surge del manantial lo podemos encontrar en los riachuelos» (Epístola 106,2).

Jerónimo, además, comentó también muchos textos bíblicos. Para él los comentarios tienen que ofrecer opiniones múltiples, «de manera que el lector prudente, después de haber leído las diferentes explicaciones y de haber conocido múltiples pareceres --que tiene que aceptar o rechazar-- juzgue cuál es el más atendible y, como un experto agente de cambio, rechaza la moneda falsa» («Contra Rufinum» 1,16).

Confutó con energía y vivacidad a los herejes que no aceptaban la tradición y la fe de la Iglesia. Demostró también la importancia y la validez de la literatura cristiana, convertida en una auténtica cultura que para entonces ya era digna de ser confrontada con la clásica: lo hico redactando «De viris illustribus», una obra en la que Jerónimo presenta las biografías de más de un centenar de autores cristianos.

Escribió biografías puras de monjes, ilustrando junto a otros itinerarios espirituales el ideal monástico; además, tradujo varias obras de autores griegos. Por último, en el importante Epistolario, auténtica obra maestra de la literatura latina, Jerónimo destaca por sus características de hombre culto, asceta y guía de las almas.

¿Qué podemos aprender de san Jerónimo? Sobre todo me parece lo siguiente: amar la Palabra de Dios en la Sagrada Escritura. Dice san Jerónimo: «Ignorar las escrituras es ignorar a Cristo». Por ello es importante que todo cristiano viva en contacto y en diálogo personal con la Palabra de Dios, que se nos entrega en la Sagrada Escritura.

Este diálogo con ella debe tener siempre dos dimensiones: por una parte, tiene que darse un diálogo realmente personal, pues Dios habla con cada uno de nosotros a través de la Sagrada Escritura y tiene un mensaje para cada uno. No tenemos que leer la Sagrada Escritura como una palabra del pasado, sino como Palabra de Dios que se nos dirige también a nosotros y tratar de entender lo que nos quiere decir el Señor.

Pero para no caer en el individualismo tenemos que tener presente que la Palabra de Dios se nos da precisamente para edificar comunión, para unirnos en la verdad de nuestro camino hacia Dios. Por tanto, a pesar de que siempre es una palabra personal, es también una Palabra que edifica la comunidad, que edifica a la Iglesia. Por ello tenemos que leerla en comunión con la Iglesia viva. El lugar privilegiado de la lectura y de la escucha de la Palabra de Dios es la liturgia, en la que al celebrar la Palabra y al hacer presente en el Sacramento el Cuerpo de Cristo, actualizamos la Palabra en nuestra vida y la hacemos presente entre nosotros.

No tenemos que olvidar nunca que la Palabra de Dios trasciende los tiempos. Las opiniones humanas vienen y se van. Lo que hoy es modernísimo, mañana será viejísimo. La Palabra de Dios, por el contrario, es Palabra de vida eterna, lleva en sí la eternidad, lo que vale para siempre. Al llevar en nosotros la Palabra de Dios, llevamos por tanto en nosotros la vida eterna.

Concluyo con una frase dirigida por san Jerónimo a san Paulino de Nola. En ella, el gran exegeta expresa precisamente esta realidad, es decir, en la Palabra de Dios recibimos la eternidad, la vida eterna. San Jerónimo dice: «Tratemos de aprender en la tierra esas verdades cuya consistencia permanecerá también en el tiempo» (Epístola 53,10).

[Traducción del original italiano realizada por Zenit. Al final de la audiencia, el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español, dijo:]

Queridos hermanos y hermanas:
Dedicamos la catequesis de hoy al Padre de la Iglesia San Jerónimo, que tuvo como centro de su vida la Biblia. De familia cristiana, en Roma recibió una esmerada formación. Una vez bautizado se orientó hacia la vida ascética y partió para Oriente, viviendo como eremita en el desierto, donde perfeccionó el griego, estudió el hebreo y transcribió códices y obras patrísticas. De vuelta a Roma, el Papa Dámaso, lo tomó como secretario y consejero.

Muerto el Papa, peregrinó a Tierra Santa y Egipto, quedándose en Belén hasta su muerte. Allí desarrolló una intensa actividad: comentó la Palabra de Dios; defendió la fe, oponiéndose con vigor a los herejes; exhortó a los monjes; enseñó la cultura clásica y cristiana a los jóvenes; acogió a los peregrinos. Su gran aportación a la Iglesia latina y a la cultura occidental es la «Vulgata», traducción latina de la Biblia basada textos precedentes. En su obra «De viris illustribus», muestra la importancia de más de un centenar de autores cristianos. En su «Epistolario» se da a conocer como hombre culto, asceta y guía de almas.

Saludo a los peregrinos de lengua española, especialmente a las Religiosas que participan en un Curso para Formadoras en el Instituto Claretianum; a los sacerdotes de Valencia, así como a los peregrinos de México y de otros países latinoamericanos. Dejémonos guiar por este sabio maestro del espíritu, tratando de aprender en la tierra las verdades que perdurarán en el cielo.

¡Muchas gracias!

[© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por Desconocido @ 23:42  | Habla el Papa
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07 Noviembre (ACI).- Al presentar hoy durante la Audiencia General la figura de San Jerónimo, el gran Padre de la Iglesia autor de la traducción al latín de la Biblia conocida como la “Vulgata”, el Papa Benedicto XVI destacó que el cristiano debe amar la Palabra de Dios transmitida por la Sagrada Escritura porque “ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo" y señaló el antídoto contra sus interpretaciones individualistas: “leerla siempre en comunión con la Iglesia viva”.

Durante la catequesis de la audiencia celebrada esta mañana en la Plaza de San Pedro en presencia de 40 mil personas, el Santo Padre subrayó que este santo, nacido alrededor del 347, "puso en el centro de su vida la Biblia: la tradujo en lengua latina, la comentó en sus obras y sobre todo se comprometió a vivirla concretamente en su existencia terrena".

Del autor de la Vulgata –reconocida en el Concilio de Trento texto oficial de la Iglesia latina–, dijo el Pontífice, “debemos aprender a amar la Palabra de Dios en la Sagrada Escritura porque ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo". Por eso, es importante "vivir en contacto y en diálogo vivo" con ella.

"Este diálogo –explicó– debe tener dos dimensiones. Por una parte, debe ser un diálogo realmente personal porque Dios tiene un mensaje para cada uno de nosotros. Debemos leer las Escrituras no como palabras del pasado sino como Palabra de Dios que habla también conmigo y tratar de entender qué me dice el Señor".

Ahora bien, precisó, "para no caer en el individualismo debemos tener presente que la Palabra de Dios se nos da para construir comunión, para unirnos en esta verdad, en este camino. La Palabra de Dios, aunque sea siempre personal, es siempre una palabra que construye Iglesia. Por eso, debemos leerla siempre en comunión con la Iglesia viva. El lugar privilegiado de la escucha de la Palabra de Dios es la liturgia".

"La palabra de Dios trasciende el tiempo. Las opiniones humanas van y vienen. La Palabra de Dios es palabra de vida eterna. Lleva en sí la eternidad, lo que es válido para siempre", apuntó.

Vulgata y criterios de traducción

Al comentar el gran aporte de San Jerónimo, la Vulgata, el Papa comentó los criterios elegidos por Jerónimo para la traducción, como el de "respetar incluso el orden de las palabras en las Sagradas Escrituras", porque en ellas hasta ese orden, como escribe Jerónimo, "es un misterio", es decir, "una revelación".

Jerónimo reafirma también "la necesidad de recurrir a los textos originales: el griego para el Nuevo Pacto" y el hebreo para el Antiguo Testamento.

San Jerónimo

El Pontífice explicó al inicio de su alocución que San Jerónimo, de familia cristiana, "recibió en Roma una esmerada formación y una vez bautizado se orientó hacia la vida ascética y partió para Oriente, viviendo como eremita en el desierto. Perfeccionó el griego, estudió el hebreo y transcribió códices y obras patrísticas" y "la meditación, la soledad y el contacto con la Palabra de Dios hicieron madurar su sensibilidad cristiana".

De vuelta a Roma, el Papa Dámaso lo tomó como secretario y consejero. Muerto el pontífice, Jerónimo peregrinó a Tierra Santa y Egipto y se asentó en Belén, donde permaneció hasta su muerte (419/420).

En Belén, San Jerónimo "comentó la Palabra de Dios, defendió la fe oponiéndose con vigor a diversas herejías; exhortó a los monjes a la perfección; enseñó la cultura clásica y cristiana a sus jóvenes alumnos y acogió con solicitud pastoral a los peregrinos que visitaban la Tierra Santa".

"Su preparación literaria y su vasta erudición –dijo el Santo Padre– le permitieron la revisión y traducción de muchos textos bíblicos: una tarea preciosa para la Iglesia latina y para la cultura occidental".
Publicado por Desconocido @ 23:38  | Noticias internacionales
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Santiago (Agencia Fides) - El Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile, Mons. Alejandro Goic, expuso ante la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados el pensamiento de la Iglesia sobre la defensa de la vida, a propósito del debate sobre la comercialización de la llamada "píldora del día después"

POR UN CHILE MÁS HUMANO


Intervención del Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile ante la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados


Valparaíso, 6 de noviembre de 2007


1. Misión de la Iglesia hoy
2. La familia, problema número uno de Chile
3. Normas nacionales sobre la regulación de la fertilidad

1. Misión de la Iglesia hoy

¿Cuál es la misión de la Iglesia?
La misión esencial de la Iglesia es la evangelización. Anunciar a Jesucristo y su Evangelio: “Felices los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen” (Lc. 11,28)
La Iglesia, tiene pues esta gran tarea: anunciar a Jesucristo y su Evangelio. Ayudar a los seres humanos al encuentro con Dios, que es, creemos, el camino para la mayor plenitud y felicidad del ser humano. De ahí que la acción de la Iglesia es eminentemente pastoral. Tal misión la lleva a preocuparse por los problemas reales que afectan al conjunto del pueblo. Conceptos como la inalienable dignidad de la persona desde su origen hasta su fin; la igualdad de todos en su naturaleza personal; el respeto irrestricto a los derechos fundamentales de la persona humana; la convivencia social basada en la verdad, en la libertad, en la justicia, en el amor, en el perdón y la misericordia; la preocupación real y efectiva por la dignificación de los más pobres y desvalidos, el espíritu de servicio honesto y responsable y la búsqueda del bien común, por parte de aquellos que tienen responsabilidades en el tejido social del país, etc., son, por lo tanto, temas que preocupan a la Iglesia, en fidelidad al mandato del Evangelio.
A esta misión esencial – anunciar el Evangelio e iluminar la realidad con la ética del Evangelio – quiere ser fiel la Iglesia. La Iglesia no tiene otra pretensión. Sabe perfectamente que su misión es esencialmente religiosa, pero ligada fuertemente a la realidad histórica por el misterio de Dios hecho hombre en Jesucristo. Desde entonces, nada de lo humano puede ser ajeno a la Iglesia. Hay quienes quieren reducir a la Iglesia a lo íntimo, a la esfera de lo privado, a excluir a Dios de la vida social. “Una sociedad que excluye conscientemente a Dios y lo relega totalmente a lo privado se autodestruye” (Benedicto XVI).
La Iglesia anuncia a Cristo y su Evangelio, pero “la Iglesia no puede ni debe emprender por cuenta propia la empresa política de realizar la sociedad más justa posible. No puede ni debe sustituir al Estado. Pero tampoco puede ni debe quedarse al margen en la lucha por la justicia. Debe insertarse en ella a través de la argumentación racional y debe despertar las fuerzas espirituales, sin las cuales la justicia, que siempre exige también renuncias, no puede afirmarse ni prosperar. La sociedad justa no puede ser obra de la justicia, sino de la política. No obstante, le interesa sobremanera trabajar por la justicia esforzándose por abrir la inteligencia y la voluntad a las exigencias del bien.
La Iglesia no puede sino interesarse sobremanera en trabajar por la justicia; por eso en aquellas cuestiones que tocan la vida de la sociedad y su ordenamiento se trata, pues, que la Iglesia entre en diálogo “a través de la argumentación racional”.
La fe no se impone, se propone. Finalmente, es un don de Dios. Pero, en la óptica que he señalado, los creyentes tenemos nuestro derecho y nuestro de deber de aportar a la construcción de la Patria.

2. La Familia, problema número 1 de Chile

Quiero traer al recuerdo la última entrevista pública de un pastor extraordinario y de un chileno excepcional, como fue el Arzobispo y monje carmelita don José Manuel Santos Ascarza, recientemente fallecido. En la revista Ercilla, en septiembre de 2005 él señaló:

“Son impresionantes las encuestas, por lo vergonzosas. Fíjese que en el año 2002, el 50,5% de los niños nacieron fuera del matrimonio. Es decir, la mitad de los niños chilenos no saben lo que es papá y mamá. Esa es la tragedia. Es macabro (…)
El trabajo que debe hacerse por la familia es fundamental, porque es la base de una sociedad. Si la mitad de los niños chilenos no saben lo que es una familia; no saben lo que es papá y mamá… ¿Se imagina el hogar que van a formar el día de mañana? Creo que ese es el problema central de Chile, y nadie habla de él”.
Coincido plenamente con él: el problema número uno de Chile es la familia. Y aquí quiero hablar no sólo como pastor de la Iglesia Católica. Ustedes y la opinión pública conocen el valor que la Iglesia asigna a la familia. Aquí quiero hablar como un chileno más, que ama a su Patria y quiere lo mejor para su tierra.
Que la familia en nuestra Patria vive una crisis profunda es una realidad incuestionable. Recordemos algunas dolorosas realidades: más del 50% de los niños en Chile nacen fuera del marco de una familia, con todo lo que eso significa en la vida afectiva, social, síquica, etc., de los niños. Me impresionó leer en un diario de circulación nacional una breve biografía de cada uno de los jóvenes muertos en la tragedia de P. Montt. Dramas de pobreza, soledad, abandono, llenaron las cortas vidas de esos compatriotas nuestros; la realidad de la violencia familiar que sólo en este año ha destruido más de 50 vidas de mujeres, madres y esposas; la pobreza material de miles de familias chilenas que viven hacinadas en casas de 30 metros cuadrados, sin espacios para una intimidad conyugal humanizadora y plenificadora de la pareja; abusos sexuales de toda índole que destruyen vidas humanas, especialmente de niños y jóvenes; sueldos e ingresos insuficientes en miles de hogares nuestros con la angustia consiguiente de no tener dinero para subsistir; una sexualidad que se banaliza, que se hace irresponsable, alentada directa o indirectamente por organizaciones, y a veces, lamentablemente, por altas autoridades públicas que festinan sobre un aspecto de la vida humana de tanta riqueza y profundidad; la evasión en el alcohol y en la droga, con los consiguientes dramas de delincuencia, tráfico y corrupción que conlleva; la carencia de una educación mejor para los más pobres; el hecho de tantos jóvenes que tienen relaciones sexuales prematuras e irresponsables como una evasión, en medio de una vida sin horizontes y de mucha carencia afectiva, en busca de compensaciones y placer sin importar si existe o no amor, etc.
Podría seguir enumerando dramas humanos que afectan a nuestras familias.
La familia es “el lugar primario de la humanización de la persona y de la sociedad y cuna de la vida y del amor” (Juan Pablo II – Christifideles Laici, 40)
El mayor y primario esfuerzo de Chile en esta hora y de cara al futuro es el fortalecimiento de la familia. La familia, siendo la comunidad natural donde se experimenta y aprende de modo único e insustituible al bien de la sociedad. La familia constituye una escuela fundamental de libertad, pues tiene su origen en la libertad del hombre y de la mujer que se comprometen en un proyecto de mutuo amor y servicio
Todo cuanto se haga por cuidar y fortalecer la vida de las familias redundará en bien de todo el país. Una sociedad crece más sana y sólida cuando la estabilidad familiar es adecuadamente protegida; la solidez del núcleo familiar, así como los sistemas laborales que favorecen la adecuada presencia de los padres en la formación integral de sus hijos, redundan en bien de toda la convivencia social.
El progresivo descenso de la natalidad en el país, uno de los más bajos del Continente, es un tema preocupante y es necesario preguntarse acerca de las complejas consecuencias futuras de esta tendencia. Formar a los jóvenes en una vida afectiva madura y sana, en una libertad con responsabilidad, es una urgencia de nuestro tiempo. La familia es el espacio privilegiado para ello, ayudada por otras instancias de la sociedad.
La educación es otro tema inmenso del momento presente de la Patria. Constituye un ámbito privilegiado para recrear en cada generación los anhelos de verdad, libertad y justicia que animan nuestras vidas y nuestra historia. “La educación es un bien público que debe ser valorado y cuidado por todos los ciudadanos. De la calidad de la educación depende la calidad de vida, la superación de la pobreza, el nivel cultural y la nobleza de las relaciones humanas de un pueblo” (Comité Permanente CECh)

3. Normas nacionales sobre la regulación de la fertilidad

Quiero referirme ahora brevemente a estas Normas que dispuso el Ministerio de Salud, acerca de las cuales la Iglesia en su momento comentó y se pronunció.
Los debates y problemas de fondo que han suscitado la dictación de estas NORMAS, están en su gestación. Un tema tan trascendente y fundamental como es el origen de la vida humana ameritaba un gran debate de toda la comunidad nacional y no la imposición de una visión unilateral. Todos sabemos que las dos ONG que prepararon el Documento con el Ministerio de Salud tienen una clara política abortista y que su fin último es obtener que en Chile exista una ley de aborto.
Una materia tan delicada ¿no exigía un diálogo con todos los sectores de la sociedad chilena y no sólo con algunos?
En agosto del 2006 se realizó el 36º período de sesiones del Comité para la eliminación de toda forma de discriminación de la mujer (CEDAW)
El Comité en aquella ocasión señaló, respecto a Chile:
• El comité observa que Chile no ha ratificado el Protocolo Facultativo del CEDAW, porque ha habido una intensa campaña comunicacional adversa, encabezada por dos medios de comunicación muy poderosos, y cuyos argumentos han sido la cesión de soberanía que implicaría la aprobación del protocolo y que, entre otras imposiciones, podría obligar al país a legislar para despenalizar el aborto.
• El comité observa que en Chile no habría un adecuado reconocimiento y protección de los derechos reproductivos de las mujeres y que existen leyes que prohíben y penalizan toda forma de aborto, lo que afectaría la salud de las mujeres y daría lugar al aumento de la mortalidad derivada de la maternidad.
• El organismo “insta” a la revisión de la legislación relacionada con el aborto, con miras a enmendarla para “proporcionar abortos en condiciones de seguridad y permitir la interrupción del embarazo por razones terapéuticas relacionadas con la salud de la mujer, incluida la salud mental”…
• El comité observa que respecto del aborto, el gobierno no ha propuesto legislación, pues no habría todavía las condiciones por la resistencia de los medios de comunicación “conservadores”, sectores religiosos y partidos políticos.
Debemos decirlo sin eufemismos: aquí hay un imperialismo ideológico y un imperialismo económico. Los poderes políticos y económicos del mundo quieren imponer, especialmente a los países del tercer mundo, su visión ideológica e impedir que más seres humanos participen del banquete de la vida. Las grandes industrias químicas y farmacéuticas hacen un gigantesco negocio promoviendo todos los medios posibles de regulación de la natalidad y también abortivos impidiendo que más vidas humanas existan en nuestro continente. Le conviene al “establishment”.
Por supuesto que hay un problema real de embarazos de adolescentes y transmisión del Sida en el país. La Iglesia reconoce la gravedad del problema y plantea la búsqueda de soluciones acordes con la dignidad humana y dentro de una sana antropología.
Cuestiona con firmeza la filosofía de las Normas y ciertos medios – como la píldora del día después - de la que hablará mi hermano Fernando Chomalí.
Las Normas buscan evitar los efectos del mal y no la causa (de la causa algo he dicho al referirme a los problemas que enfrenta hoy la familia).
Buscan resolver los efectos por mecanismos simplemente técnicos al recomendar métodos preventivos y en algunos casos, potencialmente abortivos, que presuponen una actitud permisiva de la causa del problema. La causa está en las relaciones sexuales irresponsables (el reciente episodio en Machalí de dos adolescentes de 12 y 13 años teniendo relaciones sexuales en el aula de clases es elocuente), y es a ésta a la que hay que apuntar si queremos de verdad resolver el problema.

El problema de fondo es ¿qué tipo de joven, de mujer, de hombre del mañana se quiere formar?; ¿cuál es la relación entre sexualidad y familia? No se trata solamente de dar informaciones a los jóvenes, que a menudo no vienen dadas ni siquiera con exactitud, con campañas en las plazas públicas y con espectáculos que banalizan y empobrecen la maravillosa realidad de la sexualidad humana.
Se señalan técnicas y medios para prevenirse de posibles enfermedades y contagios olvidando toda la dimensión humana y de valores y testimonios de amor. ¡No se tiene confianza en los jóvenes! ¡No se les cree capaces de vivir una sexualidad humanizadora!.
El desafío grande, gigantesco, frente a la idolatría del sexo es promover valores de esperanza y de vida, recuperar la dignidad de la persona, especialmente, la dignidad de la mujer. Ella no es objeto de placer que se usa y se bota. Es persona. En clave de fe, tanto la mujer como el varón son hijos de Dios.
La visión consumista y materialista, en este campo, como en otros, deshumaniza a la persona y su sexualidad transformándolas sólo en “cosas”. Si queremos una sociedad verdaderamente sana, hagamos de los seres humanos verdaderamente personas y no sólo enseñemos técnicas para que no se infecten. Hacer sólo eso es empobrecer la condición humana, es rebajarla sólo a su animalidad, haciéndole perder su dignidad más profunda.
Termino señalando que la defensa de la vida en todas sus etapas, es uno de los valores esenciales de la existencia humana y de todo aquello que salvaguarde su dignidad. Con Benedicto XVI proclamo: “Estos valores, antes de ser cristianos son humanos, por eso ante ellos no puede quedar indiferente y silenciosa la Iglesia, que tiene el deber de proclamar con firmeza la verdad sobre el hombre y sobre su destino” (9-XII-2006).

Muchas gracias.

† Alejandro Goic Karmelic
Obispo de Rancagua
Presidente
Conferencia Episcopal de Chile


Valparaíso. Cámara de Diputados, noviembre 6 de 2007.
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Ha sido publicado el Documento final del Primer Encuentro Mundial de Sacerdotes, Diáconos y Religiosos/as Gitanos, promovido por el Consejo Pontificio de la Pastoral por los Emigrantes e Itinerantes, que tuvo lugar en Roma del 22 al 25 de septiembre de 2007, sobre el tema "Con Cristo al servicio del Pueblo Gitano" (Fides)


CONSEJO PONTIFICIO PARA LA PASTORAL DE LOS EMIGRANTES E ITINERANTES
Primer Encuentro Mundial de Sacerdotes, Diáconos y Religiosos/as Gitanos


(Roma, 22-25 septiembre 2007)




DOCUMENTO FINAL


I. EL ACONTECIMIENTO

Del 22 al 25 de septiembre, 2007, se celebró en Roma el Primer Encuentro Mundial de Sacerdotes, Diáconos y Religiosos/as Gitanos, promovido por el Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes. El tema de la reunión, “Con Cristo, al servicio del Pueblo Gitano”, se inspiraba en las Orientaciones para una Pastoral de los Gitanos, Documento publicado por el Consejo Pontificio el 8 de diciembre, 2005. Este propone, entre otras cosas, la preparación de los Gitanos a las tareas pastorales en medio de su pueblo y aboga por una pastoral vocacional para facilitar una auténtica implantatio ecclesiae en ese ambiente.
Estaban presentes unas cuarenta personas, entre ellas 33 Gitanos consagrados, procedentes de 9 países europeos (Eslovaquia, España, Francia, Hungría, Italia, Lituania, República Checa, Rumania y Ucrania) y del Brasil. A último momento faltaron los delegados de India.
El encuentro comenzó oficialmente el domingo 23 de septiembre, con la Concelebración eucarística presidida por S.E. el Arzobispo Agostino Marchetto, Secretario del Dicasterio, quien pronunció también la homilía.
La sesión de trabajo inició con su discurso de apertura. Después de dar una cordial bienvenida, Mons. Marchetto agradeció a Dios el don de las vocaciones consagradas, en particular en el pueblo gitano. Definió a los gitanos consagrados un “signo tangible” de la realización – aunque no sin muchas dificultades – de esa “implantatio Ecclesiae” en el ambiente gitano, de la que hablan las Orientaciones (cf. n. 101). El Arzobispo Secretario reconoció luego el valor que representan la vocación al Sacerdocio y la consagración religiosa para la evangelización y la promoción humana del pueblo gitano. Por este valiente testimonio de los consagrados – afirmó – «la Iglesia - por su parte - se muestra, en sus hijos, todavía muy sofocada por estereotipos y prejuicios respecto a los Gitanos, pero deseosa de un diálogo renovado y de una cordial acogida». El Presule recordó también que la celebración del Encuentro coincidía con los diez años de la beatificación de Ceferino Giménez Malla, el primer gitano elevado al honor de los altares, presentado por la Iglesia como ejemplo significativo de la vocación universal a la santidad, especialmente para los Gitanos que tienen con él estrechos vínculos culturales y étnicos.
El Rev. Mons. Novatus Rugambwa, nombrado recientemente Sub-Secretario del Dicasterio, introdujo a los participantes en el tema del Encuentro, presentando el programa correspondiente. En primer lugar, Monseñor subrayó cómo la reunión ofrece a los Participantes una oportunidad y un estímulo para reflexionar sobre lo que dicen las Orientaciones acerca de los Gitanos: su manera de ser, de actuar y de vivir, pero también sobre las exigencias que comporta la pastoral específica gitana. Después de haber valorado el papel que están llamados a desempeñar los consagrados en el proceso de reconciliación de los Gitanos en la sociedad y en la Iglesia, Monseñor Rugambwa se detuvo brevemente en el aspecto social de la vida de los Gitanos que, desafortunadamente, deja aún mucho que desear.
A mediodía, los participantes en el encuentro asistieron a la cita del domingo con el Santo Padre para recitar el Angelus. Después de la oración, el Papa Benedicto XVI les dirigió las siguientes palabras: «Queridos hermanos y hermanas, que el tema de vuestro encuentro: Con Cristo al servicio del pueblo gitano, se haga realidad cada vez más en la vida de cada uno de vosotros. Por ello oro y os encomiendo a la protección de la Virgen María».
En la tarde, el grupo visitó el “Santuario del Divino Amore”, donde, en la “pequeña iglesia” dedicada al Beato Ceferino Giménez Malla, recitó el Rosario en honor de la Virgen y en homenaje a su Patrono, mártir del Rosario. Allí los participantes fueron recibidos por Mons. Bruno Nicolini, Encargado para la Diócesis de Roma de la Pastoral Gitana. Estaba acompañado por un pequeño grupo de Gitanos, y estaban presentes también algunos delegados de la Comunidad de San Egidio, que lleva a cabo un notable trabajo en favor de la promoción del pueblo gitano. Se pudo realizar, así, una experiencia de unidad en la diversidad, tan deseada por los mismos Gitanos.
La primera ponencia del domingo 23 de septiembre, sobre el tema”Vocación como don y como compromiso” – en el contexto del tema general “Con Cristo al servicio del Pueblo Gitano” – estuvo a cargo de Mons. Mario Riboldi, uno de los pioneros de la pastoral específica para el pueblo gitano, con más de 50 años de dedicación. Partiendo de la consideración bíblica sobre la vocación de los profetas y sacerdotes, el Ponente presentó un panorama de la situación de las vocaciones en el ambiente gitano y enseguida examinó los hechos del pasado que contribuyeron a favorecer el desarrollo de las vocaciones, haciendo luego un recuento de la vocaciones que se conocen hoy. Según el cuadro que él presentó, resulta que los Gitanos consagrados son más de 100, procedentes de grupos Rom, Sinti, Calé, Manouches, Bhill y Jajabor, que viven en 16 países de Europa, de las Américas y de Asia. Después de haber subrayado la importancia de su misión en medio de la propia gente, el Ponente no dejó de poner de relieve los aspectos problemáticos, como el desprecio, tanto por parte de los payos como de su propia etnia (cf. el Evangelio de Marcos, cap. 6). Mons. Riboldi terminó afirmando que los Gitanos consagrados deben caracterizarse por un gran corazón, entregado a la misión, a ejemplo de San Pablo, Apóstol de las gentes.
La ponencia que siguió fue la de S.E. Mons. José Edson Santana de Oliveira, Obispo de Eunápolis, Promotor episcopal de la Pastoral de los Nómadas en el Brasil. El tema era “Con Cristo al servicio del Pueblo Gitano – En espíritu de caridad y en la comunión de los carismas”. El Orador dividió la ponencia en dos partes, exminando, en la primera, las condiciones socioculturales de los Gitanos en el Brasil. El País puede sentirse orgulloso de haber tenido un Presidente de la República de origen gitano, y de haber establecido, por decisión del Gobierno, hace un año, la Jornada Nacional del Gitano. En la segunda parte de la ponencia, el Obispo analizó la obra pastoral de la Iglesia local en favor del pueblo gitano, subrayando que, a pesar de los muchos éxitos logrados en veinte años de trabajo, son todavía muchos los desafíos a los que se debe responder.
La tarde del primer día estuvo dedicada al diálogo de los Participantes con los Ponentes y al mutuo intercambio de experiencias, cuyos resultados son particularmente ricos y significativos para la pastoral gitana. En primer lugar, ellos presentaron la realidad tan compleja en que vive hoy el pueblo gitano, destacando también las dificultades que ha de afrontar para “ser con-siderados” en la Iglesia y en la sociedad. Los resultados de los debates aparecen, en forma sintética, en las Conclusiones y Recomendaciones del presente Documento.
El día siguiente, lunes 24 de septiembre, comenzó con la Concelebración eucarística presidida por el Presidente del Consejo Pontificio, Señor Cardenal Renato Raffaele Martino. En su homilía, basada en la Liturgia de la Palabra del día (Lucas 8, 16-18), Su Eminencia presentó el binomio luz/tinieblas, señalando cómo hoy el poder de las tinieblas trata de ofuscar el esplendor de la luz divina. Y subrayó que manifestaciones de las tinieblas son el rechazo de Dios, el relativismo religioso, la “cultura de la muerte”, las guerras, el terrorismo, los aspectos negativos de la globalización, el desarraigo cultural, la pérdida de la identidad, etc. Por lo que concierne a la realidad gitana, el Cardenal recordó que se permanece en las “tinieblas todas las veces que el respeto se pliega al odio, o la marginación y el desinterés prevalecen respecto a la acogida y al compromiso, todas las veces que el bien se rinde ante el mal”. También cuando se asiste a actos de violencia y de injusticia contra los Gitanos – y viceversa – se cierne sobre las comunidades la oscuridad y la sombra del pecado. Salir de las tinieblas – insistió el Emo. Presidente – no es fácil, pues exige un empeño por la verdad, la justicia y la solidaridad, que significa estar con los pobres, los oprimidos, los marginados, los más débiles. La primera victoria de la luz sobre las tinieblas se registra cuando existe el respeto por toda persona, por su dignidad y sus convicciones. Los cristianos, por tanto, y en particular los consagrados a Dios, están llamados a ser la transparencia luminosa de Cristo en los ambientes donde trabajan.
La primera ponencia del día estuvo a cargo del R. P. René Bernard, S.J., ex-Director Nacional en Francia y trató de “La dimensión espiritual y litúrgica de las Orientaciones para una Pastoral de los Gitanos”. El P. Bernard expuso tres puntos: 1. Dimensión espiritual de las Orientaciones; 2. De la reconciliación a la comunión; 3. ¿Qué tipo de liturgia para el Bautismo? Procuró así de identificar las modalidades por medio de las cuales la Iglesia católica está presente entre los Gitanos, y los tiempos necesarios para que la participación de los Gitanos en la Iglesia llegue a ser activa y fructuosa. En primer lugar, el P. Bernard subrayó la importancia y el valor de la misión y de la presencia fundamental de Gitanos consagrados “en la frontera” de dos culturas y en un mundo gitano incorporado en la sociedad de los payos. Al hablar luego de la presencia de la Iglesia católica entre los Gitanos, el Ponente propuso una actitud de escucha hacia los Gitanos – también hacia los consagrados – sobre la visión que ellos tienen de las Iglesias y Comunidades eclesiales, hoy, ya que la Iglesia católica no es la única que se encuentra en este cruce de caminos. Y el Orador se preguntó: ¿consideran ellos la Iglesia católica como una comunidad que reconoce a nivel local, regional, nacional e internacional al pueblo gitano? El P. Bernard contempló enseguida el modo en que se realiza el paso de la reconciliación a la comunión entre Gitanos y payos para llegar a “vivir juntos” y “ser Iglesia”. Esto exige – afirmó – que los agentes de pastoral conozcan la realidad en la que se realiza el futuro del pueblo gitano. Por lo que se refiere a los Sacramentos, el Bautismo es una prioridad para la familia gitana – constató el Orador – pero permanece abierta la primera pregunta sobre las verdaderas motivaciones que llevan a los Gitanos a solicitar ese Sacramento.
El R.P. Claude Dumas, actual Director Nacional de la Pastoral de los Gitanos en Francia y primer Sacerdote gitano que ocupa ese cargo, habló sobre “Los desafíos para la evangelización y la promoción humana, a la luz de las Orientaciones”, siempre en el contexto del tema general “Con Cristo, al servicio del Pueblo Gitano”. En primer lugar, denunció las distintas formas de intolerancia, de rechazo al ‘otro’ y de racismo hacia los Gitanos, que impiden que estos últimos se sientan “hermanos” de los payos y sean considerados como tales por la Iglesia. Según el P. Dumas, la fraternidad entre Gitanos y payos es difícil de realizar en una Iglesia considerada por las comunidades gitanas como propiedad de los payos, lejana e inaccesible. Dada esa situación, es necesario construir puentes, lo que supone un diálogo auténtico y una reciprocidad; y esto se puede lograr sólo si Gitanos y payos están listos a dar los pasos necesarios “en una doble dirección”. Las Orientaciones, terminó el Ponente, invitan a los Gitanos consagrados, teniendo en cuenta su posición, a sensibilizar a su hermanos de etnia y a“tener el valor” de ir al encuentro de los payos.
Los temas de las ponencias fueron examinados, durante los trabajos en grupos, por los Participantes, quienes estudiaron la rica y difícil problemática de la evangelización y de la promoción humana.
Los trabajos del día terminaron con la lectura y la aprobación general de las Conclusiones y las Recomendaciones que presentamos a continuación.

II. CONCLUSIONES

- Se nota una gran diversidad en la realidad de la vida del pueblo gitano, hoy, según los países en los que se encuentra.
- La cultura gitana contemporánea se halla en una fase de cambios debido al desarrollo tecnológico, la influencia de los mass media y la alfabetización, que abre nuevas posibilidades para la evangelización. Por este motivo los Gitanos son siempre más conscientes de su propia dignidad y, al mismo tiempo, sienten la necesidad de trabajar en favor de la promoción humana de sus hermanos de la misma etnia.
- La relación entre Gitanos y payos está falseada por un rechazo ancestral, pero se abre en busca de la verdad que le es propia, impregnada de confianza y de amor gratuito, sin ningún deseo de dominio. Esto exige una relectura del proceso de desarrollo de ese encuentro, para tomar nota de la evolución del lenguaje, de los signos de una mayor confianza, etc. De este modo, también los payos se ganan el derecho a la palabra, reconocida y escuchada por los Gitanos. El camino es largo, si se quiere llegar a una auténtica coparticipación de la Palabra de Cristo para experimentar la alegría.
- El lenguaje religioso se encuentra, pues, en una búsqueda continua de la verdad, de parte y parte, siendo Verdad también la presencia de Cristo reconocida en el otro y en la Palabra del Evangelio que ilumina los acontecimientos de la vida. Es cierto que ahora el lenguaje de las imágenes se introduce en la familia gitana, invadiéndola a través de la televisión, internet, la publicidad, etc. Es un lenguaje que penetra, y ha sido impuesto por el mundo de los payos; por consiguiente, requiere un proceso de discernimiento.
- La Iglesia católica es consciente de que los Gitanos tienen necesidad de cantar, de bailar, en sus celebraciones, de acuerdo con sus costumbres, para poder la expresar la fe también desde un punto de vista físico.
- Los Gitanos consagrados no piden a la Iglesia que les dé un lugar especial, pues ellos también son miembros del Cuerpo de Cristo. En realidad, lo que se requiere es apertura y disponibilidad, por parte de los Gitanos y de los payos, para transmitirse mutuamente el Evangelio y vivir auténticamente la catolicidad de la Iglesia.
- Los Gitanos consagrados desean, además, que la Iglesia de la que forman parte sea, por medio de ellos y con ellos, el lugar donde todo Gitano puede ser reconocido con todas sus riquezas particulares; el lugar donde es igual a cualquier otro católico, por la misma dignidad otorgada a los fieles por un mismo y único Bautismo.
- Los Gitanos consagrados se compromentan a acabar con la imagen que tiende a considerar a los Gitanos solamente como pobres que deben ser ayudados. Es preciso hacer todo lo posible, con los demás miembros de la Iglesia, para que estos últimos se consideren también pobres, y necesitados de aceptar las riquezas humanas y espirituales de las que los Gitanos son portadores. Estos, últimos, por su parte, tienen que estar dispuestos a recibir de los payos.
- Todo servicio se ha de realizar en Cristo y con Cristo, porque de este modo el ser humano puede descubrir la grandeza y la dignidad propia y de los demás; las re