Acontecer pastoral de una parroquia

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Historia, horarios, fiestas y el acontecer pastoral de la parroquia de El Dulce Nombre de Jesús en La Guancha y de San José en San Juan de la Rambla, ambas en Tenerife, Islas Canarias, España; recopilación de noticias y artículos de interés.
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jueves, 27 de diciembre de 2007
Carta de felicitación del obispo nivariense Don Bernardo Álvarez Afonso dirigida a sus sacerdotes diocesanos.

San Cristóbal de La Laguna, 20 de diciembre de 2007


A MIS HIJOS, HERMANOS Y AMIGOS SACERDOTES:

A la puerta misma de la Navidad, o en plena celebración de la misma, les llega mi felicitación navideña. No quisiera que fuera una entre tantas y mucho menos que la vean como un simple formulismo o una cortesía para cumplir con la costumbre.

Como siempre hago, también este año les expongo el motivo de «mi felicitación» que, como no puede ser de otra manera, es Jesucristo, el Hijo de Dios, «que por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajo del cielo y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María la Virgen y se hizo hombre». Por eso y por todo lo que significa la Natividad del Señor —como les digo en la tarjeta— ¡Felicidades!

Ya el año pasado les expresaba mi preocupación por el «eclipsamiento de Cristo» en las manifestaciones navideñas y les exhortaba a centrar nuestras predicaciones en el misterio de la persona de Jesucristo, Dios y hombre verdadero. De nuevo les reitero aquella petición. La Iglesia no pude dejar de anunciar el Misterio de Cristo. Si lo hiciera dejaría de existir como tal, perdería su identidad y su razón de ser. Y lo mismo nosotros; nuestra vida y ministerio no tendrían ningún sentido. Por eso, sin complejos, con seguridad y entusiasmo, firmes en la fe, alegres en la esperanza y ardientes en la caridad, vamos a proclamar el verdadero motivo para desearnos y vivir una ¡Feliz Navidad!

Sí, anunciemos a Jesucristo, a Aquel que es la razón de la felicidad que queremos conseguir con la celebración de la Navidad, porque «El es la verdadera luz del mundo, que ha venido a iluminar a todos los que lo buscan sinceramente. El es el Príncipe de la paz, que nos hace renacer como hijos de Dios, portadores de paz entre los hombres. El es Dios con nosotros, que quiere que experimentemos, ya en este mundo, lo que será la alegría del cielo»

El Papa Benedicto XVI, el día de ayer, en la audiencia general de los miércoles, nos dejo unas reflexiones en el mismo sentido. Les transcribo algunos párrafos que seguro nos pueden ayudar a la reflexión personal y para transmitir a los fieles «la verdad de la navidad«.

[...] Dejándonos guiar por el evangelista Juan, tratemos por tanto de dirigir en estos días nuestro pensamiento y corazón al Verbo eterno, al Logos, a la Palabra que se ha hecho carne y de cuya plenitud hemos recibido gracia sobre gracia (Cf. Juan 1, 14.16). Esta fe en el Logos Creador, en la Palabra que ha creado el mundo, al que ha venido como un Niño, esta fe y su gran esperanza parece que hoy están alejadas de la realidad de la vida de cada día, pública o privada. Parece que esta verdad es demasiado grande. Nosotros mismos nos las apañamos según nuestras posibilidades, al menos es lo que parece. Pero el mundo se hace cada vez más caótico e incluso violento: lo vemos cada día. Y la luz de Dios, la luz de la Verdad, se apaga. La vida se hace oscura y sin brújula.
¡Qué importante es, por tanto, ser realmente creyentes y como creyentes reafirmamos con fuerza, con nuestra vida, el misterio de salvación que trae consigo la celebración de la Navidad de Cristo!

En Belén se manifestó al mundo la Luz que ilumina nuestra vida; se nos reveló el Camino que nos lleva a la plenitud de nuestra humanidad. Si no se reconoce que Dios se hizo hombre, ¿qué sentido tiene celebrar la Navidad? La celebración se vacía. Ante todo, nosotros, los cristianos, tenemos que reafirmar con convicción profunda y sentida la verdad de la Navidad de Cristo para testimoniar ante todo la conciencia de un don gratuito que es riqueza no sólo para nosotros, sino para todos [... ].

Que el augurio de bondad y de amor que nos intercambiamos en estos días llegue a todos los ambientes de nuestra vida cotidiana. Que la paz esté en nuestros corazones para que se abran a la acción de la gracia de Dios. Que la paz more en las familias y puedan pasar la Navidad unidas ante el Nacimiento y el árbol adornado iluminado. Que el mensaje de solidaridad y de acogida que procede de la Navidad contribuya a crear una profunda sensibilidad hacia las antiguas y nuevas formas de pobreza, hacia el bien común, en el que todos estamos llamados a participar. Que todos los miembros de la comunidad familiar, en especial los niños y los ancianos, las personas más débiles, puedan sentir el calor de esta fiesta, y que se dilate después durante todos los días del año.
Que la Navidad sea para todos la fiesta de la paz y de la alegría: alegría por el nacimiento del Salvador, Príncipe de la paz. Como los pastores, apresuremos nuestro paso hacia Belén. En el corazón de la Nochebuena también nosotros podremos contemplar al «Niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre», junto con María y José (Lucas 2, 12.16).

Pidamos al Señor que abra nuestro espíritu para que podamos entrar en el misterio de su Navidad. Que María, que entregó su seno virginal al Verbo de Dios, que le contempló siendo niño entre sus brazos maternos, y que sigue ofreciéndolo a todos como Redentor del mundo, nos ayude a hacer de la Navidad una ocasión de crecimiento en el conocimiento y en el amor de Cristo.

¡Feliz Navidad a todos vosotros!

Es lo que les deseo de todo corazón, afectuosamente, en Cristo, "todo de todos",

Bernardo Álvarez Afonso
Obispo Nivariense

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