sábado, 29 de diciembre de 2007
Día 30 de Diciembre
Fiesta: La Sagrada Familia: Jesús, María y José



El valor de la docilidad a Dios



Queremos fijarnos hoy en José, el hombre que fue padre de Jesucristo, aunque no según la carne. A través de las palabras del Santo Evangelio, lo vemos servir a los planes de Dios con toda docilidad. Y sirve como persona inteligente, poniendo en ese quehacer su capacidad humana, con el deseo de llevar a cabo lo que se le pide en cada instante, de modo que no se interrumpa por él el proyecto divino. Se considera ante todo un servidor que debe hacer siempre lo posible para que las cosas de la vida discurran como Otro –el Señor del mundo– ha decidido; no según su criterio particular. Lo realmente importante para él es el cumplimiento de la divina Voluntad; y, por consiguiente, hacer de su parte cuanto sea posible por secundarla.

José no se considera una marioneta, caprichosamente movido por el querer de un extraño; se siente amado por Dios. Sin embargo, con sensatez humilde, pensando que no es el Señor del mundo, concluye que no le corresponde a él plasmar sus decisiones en el acontecer de la historia. Confiando, en cambio, en su Creador, que se le manifestaba omnipotente a través de ángeles, somete tranquilo su inteligencia y su voluntad a Dios. Acepta José el querer divino con paz gozosa, porque no se sentía forzado o abrumado ante una voluntad inapelable, a la que se sometía sin remedio. Los planes de Dios eran para José un ideal, con el que buscaba identificarse. Por la fe descubría la divina Voluntad en el acontecer cotidiano y decidía cumplirla, esperando siempre lo mejor, a impulsos de la caridad.

Más de una vez se ha tachado a los cristianos de ser gente sin personalidad, abolida ésta por la fe en Dios. Los que así piensan ven en Dios un enemigo; o, al menos, un extraño, indiferente a las ilusiones humanas. No es así, desde luego, Nuestro Padre Dios, el Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo, según la expresión paulina. Para el esposo de María y para cada cristiano que sabe lo que ese nombre significa, las tres virtudes teologales: fe, esperanza y caridad, son motivo de santo orgullo; de seguridad y paz humildemente vividas, aunque a veces tenga que ser frente a los que, temerariamente, han decidido guiarse de modo exclusivo por la inteligencia propia y nada quieren saber de si así agradan a Dios.

Pidamos al Señor cada uno, en nuestra oración personal, la valentía necesaria para ser sinceros: para reconocer comodidad y orgullo –liberación falsa en el fondo– tras esas tentaciones, que cualquiera podríamos sentir, de librarnos de Dios, Nuestro Padre, como guía de la propia conducta. Porque, si dóciles al Señor, vivimos más dignamente, aunque sea perdiendo comodidad y amor propio, será así como debemos comportarnos. Y pediremos entonces fortaleza a la hora del exámen de conciencia, para descubrir las faltas ocultas que Dios nos muestra cuando somos sinceros. Una secreta complicidad entre el orgullo y la pereza, suele ser la causa de la falta de lucha contra los defectos. En el fondo un afán cómodo y sin medida de libertad, al margen de Nuestro Dios y Señor.

Y pediremos también a Dios, Nuestro Padre, por intercesión de san José, constancia en esta vida a impulsos de la fe. Así imitaremos al Santo Patriarca, que ya en su juventud era tenido por hombre justo, según nos dice san Mateo; es decir, honrado y fiel a Dios en todo. Por eso atiende dócilmente a las indicaciones del Angel: acoge a María creyendo que ha concebido por obra del Espíritu Santo, pone el nombre de Jesús al Niño, según se le indica, marcha a Egipto..., y en regresa cuando se les dice. Más tarde, como padre del Hijo de Dios según la ley, le acompañará, al cumplir doce años, con Santa María a Jerusalén, en aquel viaje en el que Jesús se retrasa y manifiesta tener una misión encomendada por el Padre Eterno.

José, guiado por la fe, contribuía eficazmente a la misión de Jesucristo antes de que se manifestara al mundo. No destacó, sin embargo, ante la gente como padre del Maestro, autor de tantos prodigios. Por el contrario, su vida discurrió entre el trabajo ordinario, en una de tantas aldeas de Israel, inadvertido en su heroísmo por vivir, como Dios esperaba, su vida de esposo de la Virgen y padre de Jesús. Su fidelidad a Dios, desde que conoció por el angel la concepción virginal de su Esposa, se apoya en la fe, y nos ha quedado como nítido modelo para siempre.

Encomendémonos a la intercesión del Santo Patriarca, para que sepamos cada uno descubrir lo que va esperando Dios de nuestra vida cotidiana.



Publicado por Desconocido @ 22:57  | Espiritualidad
Comentarios (0)  | Enviar
Informaciónobtyenida de hoja de difusión de la persona del P. Tomás Morales, Siervo de Dios, enviada a la parroquia.


BIOGRAFÍA DEL
P. TOMÁS MORALES, S.J.


1908: 30 octubre: nace en Macuto (Venezuela);

1909: 18 abril: recibe el sacramento del bautismo y de la confirmación;

1914-1917: estudia en el Colegio Alemán en Madrid;

1917: 19 marzo: recibe la primera comunión en la Real Parroquia del Buen Suceso, en Madrid;

1917: septiembre: ingresa en el Colegio Nuestra Señora del Recuerdo de la Compañía de Jesús en Chamartín de la Rosa (Madrid);

1924: septiembre: se inscribe en la Facultad de Derecho de la Universidad Central de Madrid;

1930: 30 septiembre: recibe mediante oposición el Premio Extraordinario del Grado de Licenciado en Derecho. A lo largo de este periodo universitario, además de participar en la Asociación de Estudiantes Católicos, en 1927-28 ocupó la Presidencia de la Asociación de Estudiantes Católicos de Derecho de Madrid; de 1928 a 1930 la Presidencia de la Federación de Estudiantes Católicos de Madrid; vocal de la Junta Suprema de la Confederación de Estudiantes Católicos de España durante los mismos cursos y representante de la Confederación en la VIII Asamblea de la International Student Service en Krems y en el XI Congreso de la Confederación Internacional de Estudiantes de Budapest;

1932: enero: obtiene una beca en el Real Colegio de San Clemente de los Españoles, en Bolonia;

1932: 30 junio: consigue la Laurea di Dottore in Giurisprudenza, con la máxima calificación, en la Universidad estatal de Bolonia;

1932: 30 julio: ingresa en el noviciado de la Compañía de Jesús en Chevetogne (Bélgica);

1938: 18 marzo: muere su padre;

1942: 13 mayo: es ordenado sacerdote en Granada;

1943: es destinado al colegio San José en Villafranca de los Barros (Badajoz);

1945: 15 septiembre — 1946: 16 julio: Tercera probación.
1946: Es destinado a Madrid y comienza una intensa labor con los trabajadores de empresa. Con ellos funda el Hogar del Empleado: un movimiento apostólico de gran vitalidad que desarrolló múltiples obras sociales;

1947: surgen los Cruzados de Santa María;

1947: 2 febrero: emite los votos definitivos como coadjutor espiritual en la Compañía de Jesús;

1948: 24 febrero: muere su madre;

1955: 8 diciembre: aprobación de la Pía Unión Cruzados de Santa María;

1959: surgen las Cruzadas de Santa María;

1961: 5 octubre — 1963: 3 octubre: es destinado a Badajoz;
1965: 8 diciembre: aprobación de la Pía Unión Cruzadas de Santa María;

1982: 31 julio: celebra el 50 aniversario de su entrada en la Compañía de Jesús;

1988: 11 febrero: aprobación de la Pía Unión Cruzados de Santa María como Instituto secular de derecho diocesano;

1989: 13 mayo: aprobación de la Pía Unión Cruzadas de Santa María como Instituto secular de derecho diocesano;

1992: 13 mayo: celebra las Bodas de Oro de su ordenación sacerdotal;

1994: 5 abril: es operado del fémur a causa de una caída;

1994: 1 octubre: muere en Alcalá de Henares (Madrid);

2000: 24 junio: apertura de su Causa de Beatificación y Canonización;

2002: 5 noviembre: traslado de sus restos mortales a la sede de las Cruzadas de Santa María en Madrid (ci Juan de Mena, 23);

2007: 18 marzo: clausura en Madrid del proceso diocesano sobre su vida, virtudes y fama de santidad.
Publicado por Desconocido @ 15:05  | Espiritualidad
Comentarios (0)  | Enviar
Artículo sobre el Siervo de Dios el P. Tomás Morales enmnviado a la parroquia como difusión de supersona, editado por "Secretariado Tomás Morales. C/ Benito Gutiérrez, 45. 28008 Madrid (España)"


EL SIERVO DE DIOS P. TOMÁS MORALES, FUNDADOR (1)


Considerado un pionero en la formación de los laicos, haciéndoles conscientes de la tarea apremiante, pues es «todo un mundo el que hay que rehacer desde sus cimientos; por lo que es preciso transformarlo de salvaje en humano, y de humano en divino, según el corazón de Dios» (Pío XII, exh. Por un mundo mejor, 10-2-1952), el Siervo de Dios P. Morales vivió siempre atento a los signos de los tiempos. Respondió con prontitud y sin reservas, mediante la entrega abnegada e incansable, a los sucesivos llamamientos de los Papas de la segunda mitad del siglo XX a la participación activa y responsable del laicado en la vida de la Iglesia y de la sociedad.

Los inicios del movimiento de laicos fundado por el P. Morales se encuentran en una tanda de Ejercicios espirituales, celebrada a finales de 1946, en la que los jóvenes asistentes, tocados por el amor de Dios, sintieron en sus corazones el ardor apostólico e hicieron suya la misión de llevar a otros lo que ellos mismos habían conocido: un nuevo estilo de vida evangélico capaz de llenar en plenitud el corazón del hombre. Entendieron entonces que muchos jóvenes vivían como ellos hasta ahora sin ideales, hundidos en un materialismo asfixiante, de espaldas a Dios, infelices.
Para acometer esta urgente tarea de movilizar al laicado el P. Morales concibió la idea de poner en marcha un movimiento de laicos comprometidos que vivan con madurez y responsabilidad los compromisos adquiridos en el bautismo. Y lo puso en marcha.

El estilo auténticamente evangélico vivido por los primeros militantes del movimiento del Hogar del Empleado, acompaña-do de una fuerte vida interior, que contagiaban como por ósmosis a todos los que se acercaban a ellos, fue el ambiente adecuado para que algunos sintieran la llamada del Señor a una entrega total y exclusiva a aquella obra que el Espíritu Santo estaba impulsando. En el verano de 1955 este primer núcleo de miembros consagrados toman el nombre de Cruzados de Santa María, al servicio de Jesucristo, Rey eterno y Señor Universal. Marcan, así, su mística apostólica bajo el manto de la Virgen: los Ejercicios espirituales de san Ignacio, en los que se formarán ellos mismos y atraerán a otros para que sean transformados por la gracia de Cristo. Actualmente los Cruzados son un Instituto secular de derecho diocesano (11 de febrero de 1988).

En torno a 1960 comienza a surgir otro núcleo de mujeres que también quieren entregarse definitivamente a Dios sin
abandonar el mundo y la profesión en que se encuentran. Unos años después, diciembre 1965, nace en la Iglesia la Pía Unión Cruzadas de Santa María, que desde el 13 de mayo de 2000 son un Instituto secular de derecho pontificio.

Los primeros matrimonios que surgieron de aquellos militan-tes, formados en la espiritualidad ignaciana, que vieron a la luz de Dios su vocación al matrimonio, fueron asociándose bajo la denominación de Hogares de Santa María para ayudarse a vivir con fidelidad, y hacer vivir a otros, lo que habían recibido en el nuevo estado de vida al que habían sido llamados. Comenzaron su camino en los años 60, cuando el P. Morales dio un retiro espiritual a dos matrimonios. En los años siguientes, el P. Morales los impulsaba de forma paciente mediante la dirección espiritual. Fueron consolidándose hasta ser aprobados en 1996 como asociación pública de fieles laicos. Viven en el matrimonio las exigencias de la consagración bautismal según el carima del P. Morales: vida de oración y sacramentos, austeridad de vida, castidad conyugal y apertura generosa a la vida, cumplimiento del deber profesional, apostolado vivido de forma prioritaria con sus hijos aunque proyectándose, también, hacia otras familias de su entorno social. Su fuente de renovación interior son los Ejercicios espirituales y los días de retiro mensual.

Diversas ramas componen, en la actualidad, el árbol de la Familia de Santa María: laicos militantes, jóvenes y adultos, que integran varias realidades, pluralidad de formas en comunión; un fuerte núcleo de consagrados y consagradas (Cruzados y Cruza-das de Santa María), sacerdotes y familias: «La familia Cruzada se integra de laicos y sacerdotes (...) Dentro de los laicos, tres ramas enteramente autónomas funcionan con independencia absoluta y sin permitir intromisiones: masculina, femenina, matrimonial» (Vademecum, p. 62). Los sacerdotes, dedicados exclusivamente al ministerio ordenado. Los laicos agrupados en la Milicia de Santa María , movimiento apostólico de formación de jóvenes, futuros padres y madres de familia, sacerdotes, religiosos o laicos consagrados, viven al servicio de la Iglesia universal, de todas sus obras, troquela hombres y mjueres que sepan amar allí donde Dios los sitúe; se caracteriza por el clima de familia, el estilo de los primeros cristianos, el espíritu de superación, el amor a la Virgen, la sintonía con el Papa y el Magisterio eclesiástico, la universalidad, la búsqueda y perseverancia en el proyecto personal de vida. «Toda la familia Cruzada, en cualquiera de sus ramas, cree y vive la vocación divina de laicado afirmada por veinte siglos de cristianismo y puesta a plena luz por el Vaticano II».

Propio del carisma de la Familia de Santa María es, además, fomentar vocaciones a la vida consagrada, como aprendimos de los continuos ejemplos del Fundador en la dirección de las almas que se acercaban a él. En particular, las vocaciones a la vida contemplativa. Aquellas se formaron en la Milicia de Santa María se inmolan en el silencio de los claustros y ofrecen sus vidas por las restantes ramas y realidades de la Familia de Santa María. Son miembros ocultos, silenciosos, pero imprescindibles también para la vitalidad de la Familia.

El carisma otorgado al P. Morales se inspira en el misterio de la vida escondida del Verbo Encarnado en Nazaret. Los miembros están llamados a prolongar en si mismos esta dimensión de la vida de Cristo. Así, pues, y en palabras del fundador, el elemento distintivo de nuestro carisma, a la luz de este misterio, es la búsqueda de la «santidad apostólica en medio del mundo, viviendo la espiritualidad contemplativa en la acción de Nazaret» (reglamento para consagrados, p. 9) al servicio de los jóvenes y las familias.

Una aspiración a la santidad sin salir del mundo, más bien sirviéndose de él, como de los peldaños de una escalera, para llegar hasta Dios. En medio del mundo, prolongando «la acción santificadora de la Encarnación; consagrándolo a Dios, ofreciéndolo por la Virgen, en Jesús, como oblación única al Padre». Esta nota implica que buscamos la santidad a través de la vida familiar, profesional y social, es decir, a través del cumplimiento de los propios deberes de estado. Compartimos la vida, las preocupaciones y los afanes con los demás, como la Sagrada Familia en los treinta años de Nazaret. Los miembros del Movimiento Familia de Santa María son «gente del mundo, gente de la calle» (ibid, p. 10), pero su estar en el mundo se caracteriza por la sencillez y la alegría propias de quien se siente «hijo de Dios en medio de los hermanos que nos rodean» (ibid, p. 10). A través de la presencia y la competencia profesional, llevamos el fermento del mensaje cristiano. Nuestra presencia no se limita a estar de forma anónima, pasiva o cobarde. aunque no se puede olvidar que la mayor eficacia, el máximo poder de convicción arranca de lo que somos, no de lo que hacemos o decimos. Es una presencia madura que se manifiesta en el testimonio de vida cristiana; la palabra iluminadora pronunciada con el «dulce nombre de María siempre en el corazón» (ibid, p. 11), y la acción responsable en servicio de los demás.

Mirando a Cristo, buscamos la santidad en el trabajo profesional convertido en contemplación. Cada uno encuentra en su trabajo, oculto y competente, el mejor medio de unirse con Jesús. Es el «altar en que se santifica. Con él se ofrece con y en Cristo» (ibid, p. 7). Nuestro servicio a Dios y a los hombres está vinculado a la perfección con la que realizamos nuestros quehaceres. Por eso, seguimos la consigna de san Pablo: «lo que hacéis, hacedlo con toda el alma, como quien sirve a Dios y no a los hombres, sabiendo que recibiréis del Señor la herencia en recompensa. Servid a Cristo Señor» (Col 3, 23-24).

El P. Morales estaba convencido de que «vivir en Nazaret es realizar el apostolado más fecundo y universal». Mira a Cristo que, siendo el Salvador del mundo, «lo salvó desapareciendo ante la voluntad del Padre en vida oculta, obediente, de trabajo» (ibid, p. 111). Nazaret es también vivir una vida de unión estrechísima con María Santísima que vivió su peregrinación en el ocultamiento de una vida como la de los demás y en ella se santificó. Imitando la tarea de María como educadora del Niño Jesús, la Familia de Santa María trabaja de todos los modos posibles por la educación de la juventud, y al servicio de todas las familias del mundo.

Rasgo medular en la espiritualidad de la Familia de Santa María es su «mística mariana de amor conquistador», emulando al vi-da del cristianismo primitivo. Los primeros cristianos vivían unidos íntimamente a la Virgen. Ella les alentaba y les animaba. Su presencia les llenaba de amor y les lanzaba a la misión. En particular, el amor a la Virgen se vive imitando su estilo de vida, sus virtudes, la eficacia del amor, del amor oculto, ofrecido, oblativo; estilo de confianza audaz, di disponibilidad total, de alegría sencilla. De entre los momentos de la vida de María el Siervo de Dios descubrió dos actitudes fundamentales que dan una impronta característica a la espiritualidad de sus obras: la contemplación, envuelta en el misterio de la Trinidad y el espíritu de servicio; su vida interior en presencia continua de Dios, a la escucha del Espíritu Santo y en la donación de sí, la disponibilidad permanente para la misión: la Inmaculada y la Visitación.


1 Cfr. L. Jiménez, Un movimiento, unas obras, una misión. El P Morales fundador, Ed. Encuentro, Madrid 2000.
Publicado por Desconocido @ 14:15  | Artículos de interés
Comentarios (0)  | Enviar
Un texto sobre la Navidad. En él se recuerda que los Magos llevaron oro, incienso y mirra. ¿Y qué llevamos nosotros al Niño Jesús?: El trabajo de todas las actividades humanas.




“Días de Navidad, principios de 1939. Renacer y continuar, comenzar y seguir. En lo material, inercia es no cambiar: no moverse lo quieto, no detenerse lo que se mueve. Pero en lo espiritual, seguir y continuar no es nunca inercia.

Volvamos a lo mismo, siempre a lo mismo: Dios con nosotros, Jesús niño; y nosotros, guiados por los Ángeles, yendo a adorar al Niño Dios, que nos muestran la Virgen y S. José. Por todos los siglos, de todos los confines del orbe, cargados y animados por el trabajo de todas las actividades humanas, irán llegando magos al Belén perenne del Sagrario. Cuida y trabaja, preparando tu ofrenda –tu labor, tu deber– para esta Epifanía de todos los días” [1].

La adoración de los Magos, el Bautismo del Señor, las bodas de Caná: tres manifestaciones de la divinidad del Verbo encarnado, tres epifanías que están colocadas en el tiempo pero tienen sabor de eternidad, porque Jesucristo es el mismo ayer y hoy y siempre [2].

En la hermosa carta que encabeza la cuartilla de Noticias del mes de diciembre de 1938, poco más de diez años después de la fundación del Opus Dei, nuestro Fundador contempla al Niño Dios en Belén.

Después de reafirmar la definición de la vida interior que tantas veces hemos actualizado en nuestro itinerario de acercamiento al Señor: comenzar y recomenzar, San Josemaría une el misterio de la adoración de los Magos con nuestro trabajo profesional. Relaciona el alcance eterno de aquella ofrenda con la dimensión divina que pueden cobrar nuestras ocupaciones ordinarias.

Nosotros somos también, de algún modo, aquellos magos que, guiados por la estrella de la vocación, nos acercamos a Belén en el tiempo presente, desde todos los confines del orbe. Los Magos, que no son miembros del pueblo hebreo, sino gentiles, anuncian esa gran convocación que será la Iglesia, Pueblo de Dios. Venían de Oriente, de más allá del Jordán. Preguntaba Herodes dónde estaba el Rey de los judíos.

Los príncipes de los sacerdotes y los escribas sabían que el Mesías tenía que nacer en Belén [3], pero no se molestaron en ir a saludarle. Herodes se inquieta y toda Jerusalén con él [4]; sin embargo, sólo esos extranjeros hacen el viaje. Amar es más que conocer, saber no basta para llegar a Jesús.

Cuarenta días después del nacimiento, cuando el divino Niño había sido presentado en el Templo, el viejo Simeón proclamaba la Salvación de los pueblos y profetizaba a quien iba a ser luz para iluminar a los gentiles y gloria de Israel [5]. Luz divina para todas las naciones y, por eso mismo, gloria de Israel.

Los pastores –hebreos– y los Magos –paganos– son los primeros de una multitud donde ya no habrá diferencia entre judío y griego, entre esclavo y libre, entre varón y mujer [6]. Con los Magos, comienza a cumplirse la profecía de Simeón para los gentiles. Nosotros, siglos después, formamos también parte de ese Pueblo convocado en la Nueva Alianza. «Un pueblo de entre los judíos y los gentiles que se condensara en unidad no según la carne, sino en el Espíritu, y constituyera un nuevo Pueblo de Dios»[7]. El pan de las ovejas perdidas de la casa de Israel se hace pan para todos [8].

Los Magos llevan oro, incienso y mirra. ¿Qué llevamos nosotros al Niño Jesús? Nos acercamos a Belén cargados y animados por el trabajo de todas las actividades humanas.

CARGADOS

Cargados, porque el trabajo duro, continuo, exigente, es para nosotros peso. El trabajo, siempre vocación del hombre, con el pecado se volvió esfuerzo, lucha y dolor. Con la desobediencia, entró la muerte; muerte que Cristo quiso también padecer.

Nosotros, como los Magos, traemos mirra. Como Nicodemo, llevaremos una mixtura de mirra y áloe a los pies de la Cruz, tomaremos su Cuerpo y lo envolveremos en lienzos, con los mejores aromas que podamos encontrar [9]: mirra de abnegación por amor a Cristo y a las almas, de amor a la Cruz en el trabajo de cada día, aunque cueste y porque cuesta.

El trabajo nuestro, participación en los sufrimientos de Cristo, es también bálsamo para curar, para limpiar y aliviar las tremendas heridas que hemos abierto con nuestros pecados en su Santísima Humanidad. Nada faltó a la Pasión de Jesús para salvarnos, pero, para que sus méritos se nos apliquen, debemos completar en nuestra carne lo que falta a los sufrimientos de Cristo para su cuerpo que es la Iglesia [10]. Alegría de participar en los sufrimientos de la Cruz para que Cristo se forme en cada miembro de su cuerpo místico: afán de almas, amor redentor del cristiano. Nuestras fatigas sirven para la salvación de muchas almas.

¿Dónde está el Rey de los judíos?, preguntaba Herodes. ¿A dónde iremos, cargados con nuestro trabajo? Iremos al Belén perenne del Sagrario. Allí, como fruto de la Misa –trabajo de Dios–, como fruto de la Cruz, está sustancialmente presente.

El pan de vida, pan bajado del cielo, pan para la vida del mundo [11], nos está esperando ahora en el Belén del Sagrario, donde hay más humildad, más anonadamiento que en la cuna y que en el Calvario. Los Reyes Magos encontraron a Jesús en Bêt-lehem, que significa casa del pan. El grano de trigo que muriendo dará mucho fruto yace sobre un poco de paja [12].

Vamos a Belén con el oro del desprendimiento de los éxitos y de los fracasos, con el incienso de las ganas de servir y de comprender –caridad, pureza: buen olor de Cristo– y la mirra del sacrificio de cada día [13].

ANIMADOS

Vamos animados por el trabajo, porque el trabajo es para nosotros camino para llegar a Jesús; es, de algún modo, el camino hacia Belén: allí donde nace el Verbo encarnado, donde Cielos y tierra se unen, en el seno de María y, después, en aquella humilde cuna de Belén. Allí vamos nosotros, que tratamos de unir trabajo y oración, oración y trabajo: el mundo con Dios.

Vamos con buen ánimo, con paso alegre. El trabajo es, en efecto, y a pesar de las dificultades que siempre conlleva –y que algunas veces tanto nos hacen sufrir–, vida, tarea, don, crecimiento, servicio a Dios y a los demás. Por eso tratamos de quererlo, hacerlo con alegría, con entusiasmo: con pasión profesional. El trabajo es, en este sentido, motor que impulsa. Es bueno salir de casa con deseos de cumplir aquella tarea humana que constituye nuestra vocación profesional y, a la vez, nos ubica en la sociedad.

Él es el artesano, el hijo del artesano [14], el que trabajó treinta años en Nazaret. Es el Hijo de Dios que transformó el pan en su Cuerpo. ¡Cuánto le costó el trabajo de la cruz! Abbá, no se haga mi voluntad sino la tuya [15]; y ese sometimiento de la voluntad lo actualizamos cada día cuando el sacerdote, prestando su voz y toda su persona al Señor, actuando in Persona Christi Capitis, repite las palabras de la Institución de la Eucaristía: Esto es mi cuerpo entregado por vosotros. Así vamos, cargados y animados, tras las huellas de quien subió a Jerusalén con el peso de nuestros pecados, animado por deseos de salvación, por deseos de entrega.

Quam dilecta tabernacula tua, Domine virtutum![16]. Vamos, animados por el trabajo, al Sagrario, al Tabernáculo, a la casa del Señor de los Ejércitos, fuerza de nuestras luchas de paz por alcanzar las virtudes. Le ofrecemos esa lucha a Él, porque no hay nada bueno que hayamos hecho que no venga de Él. ¿Qué tienes que no hayas recibido?, decía San Pablo [17].

Esas virtudes que hemos tratado de ejercer en el trabajo son de Dios: la laboriosidad –mi Padre no deja de trabajar, y yo también trabajo [18]–, la paciencia, la responsabilidad, el cuidado de las cosas pequeñas, el esfuerzo por acabar, el afán por hacer crecer a los demás y la humildad para valorar su trabajo, la alegría, el servicio. En el comenzar y recomenzar está la lucha para adquirir esas virtudes, hábitos operativos que forjan nuestra personalidad y, poco a poco, nos identifican con Cristo.

PARA AMAR

Al trabajar nosotros es Él quien trabaja, quien sufre y se entrega, quien ama. Vamos hacia la casa del Pan, eterno Belén del Sagrario donde está el Hijo único del Padre, el Verbo eterno de Dios. En la patena, uniendo nuestra tarea al pan –fruto de la tierra y de nuestro trabajo–; y en el cáliz, uniendo al vino –fruto de la vid y de nuestro trabajo [19]– la gota de agua de nuestra vida.

Cuida y trabaja, dice san Josemaría. Un trabajo bien hecho, cuidado, esmerado. El trabajo que corresponde al pequeño deber de cada momento: Haz lo que debes y está en lo que haces [20]. Cuidado, esmero, preparación de tu ofrenda.

Vamos al Sagrario que se encuentra en la parroquia, en una iglesia cercana al lugar de trabajo, o de camino; al Sagrario de algún oratorio. Vamos allí para acortar el tiempo hasta la próxima Misa, preparando la ofrenda de la jornada con el cuidado y la impaciencia de los enamorados, con la ilusión de hacer de cada día una Misa, para encomendar a nuestros familiares y amigos, para sentirnos amados..., ¡y para amar! [21].

De modo muy especial, a la hora de las pruebas o cuando hay que dar un nuevo paso, quizá más costoso, hacia un mayor abandono interior, ha llegado el momento de ir al Sagrario a hablar con el Señor, que nos muestra sus llagas como credenciales de su amor; y, con fe en esas llagas que físicamente no contemplamos, descubriremos con los Apóstoles la necesidad de que Cristo padeciera y así entrara en su gloria; acogeremos más claramente la Cruz como un don divino, entendiendo así aquella exhortación de nuestro Padre: empeñémonos en ver la gloria y la dicha ocultas en el dolor [22].

El Sagrario es Belén, casa del pan, siempre demasiado pobre para el Señor. Es Belén porque allí está con su alma, con su cuerpo, con su sangre y su divinidad [23], porque se ofrece, como en Belén, a nuestra contemplación y a nuestra adoración. No vamos a Él con las manos vacías, sino con el trabajo ya hecho y el que queda por hacer.

La Visita al Santísimo Sacramento es una pausa de adoración: Jesús, aquí está Juan el lechero; o también: Señor, aquí está este desgraciado, que no te sabe amar como Juan el lechero [24]. Con nuestro nombre, le hablamos de la ofrenda que le estamos preparando: soy el médico, el obrero, el juez, el maestro de escuela..., que vengo a darte lo que soy y lo que hago; y a pedirte perdón por lo que he dejado de hacer.

Vamos a Él con los ángeles y, como en Belén, está Santa María y está San José. El padre y la madre de familia llevan a sus hijos a saludar a Jesús en el Tabernáculo; el profesional al colega; el estudiante a su amigo, enseñando con el ejemplo cómo la fe mueve a ir al encuentro del Señor que nos espera.


FE, PUREZA, VOCACIÓN

Padrenuestro, Avemaría, Gloria. Yo quisiera, Señor, recibiros con aquella pureza, humildad y devoción con que os recibió vuestra Santísima Madre, con el espíritu y fervor de los Santos[25]. Después de adorar al Padre nuestro del Cielo, invocamos a la Madre de Dios y Madre nuestra, para que nos enseñe a dar gloria con nuestra vida a la Trinidad.

Ella nos dio el Cuerpo de Jesús; Ella nos da a Cristo en la Eucaristía. Sus manos recibieron el oro, el incienso y la mirra que los Magos ofrecieron a Jesús. En sus manos se purifican nuestras ofrendas y también nuestras miserias. Da brillo al oro de nuestra fe, enciende con su amor materno el incienso de nuestra pureza y llena de aroma la mirra de nuestra entrega. Santa María mantiene vivo el fuego de nuestra fidelidad y de nuestro apostolado. Con ella daremos luz y calor. Seremos lámparas de fe, de caridad ardiente, luz divina que alumbra el camino hacia Belén.

Vamos hacia esa última y eterna epifanía divina, la última revelación que describe el último libro del Nuevo Testamento, escrito cuando, por una parte, parecían crecer las confusiones doctrinales, amenazando la verdad de los cristianos, y, por otra, se desencadenaba la primera persecución universal y sistemática contra la Iglesia.

El emperador, una criatura de barro ebria de gloria humana, pretendía ser adorado como Señor y Dios. Pero las sombras de gloria vana desaparecerán con el río de agua de la vida, claro como un cristal, procedente del trono de Dios y del Cordero. Los que verán su rostro no necesitarán lámparas porque el Señor Dios alumbrará sobre ellos y reinarán por los siglos de los siglos [26].

Mientras tanto, el fulgor divino se propaga como un incendio, de corazón a corazón: fuego apostólico que se alimenta de la fidelidad diaria, con la humildad que persevera en la fe, con el Pan que hace más firme la pureza, con la vocación fortalecida en la Palabra, en la oración.

Oro, incienso y mirra. Fe, pureza y camino: tres puntos intangibles que cada semana consideramos con el Señor y que nos gusta comentar cuando queremos acudir a la ayuda de la dirección espiritual. Así recomenzamos, cada día, cada semana, preparando nuestra ofrenda para la Epifanía de todos los días.

Guillaume Derville

-----------
[1] Cfr. San Josemaría Escrivá de Balaguer, Camino, edición crítico-histórica, preparada por Pedro Rodríguez, 3ª ed. Rialp, Madrid 2004, pág. 1051 (comentario al punto 998).

[2] Cfr. Hb 13, 8.

[3] Cfr. Mi 5, 1-3.

[4] Cfr. Mt 2, 4-6.

[5] Lc 2, 34.

[6] Cfr. Gal 3, 28.

[7] Concilio Vaticano II, Const. dogm. Lumen Gentium, n. 9.

[8] Cfr. Mt 15, 24-28.

[9] Cfr. Jn 19, 39.

[10] Cfr. Col 1, 24.

[11] Cfr. Jn 6, 35,41,51.

[12] Cfr. Juan Pablo II, Mensaje del Santo Padre para la XX Jornada Mundial de la Juventud (Colonia, agosto 2005), 26-VIII-2004, n. 3

[13] Cfr. Es Cristo que pasa, nn. 35-37.

[14] Cfr. Mt 13, 55; Mc 6,3.

[15] Cfr. Mc 14, 36.

[16] Sal 84 [83], 2.

[17] Cfr. 1 Co 4, 7.

[18] Jn 5, 17.

[19] Cfr. Misal Romano, Liturgia Eucarística.

[20] Camino, n. 815.

[21] Cfr. Forja, n. 837.

[22] Mons. J. Echevarría, Carta pastoral a los fieles de la Prelatura y cooperadores con ocasión del Año de la Eucaristía, 6-X-2004, en “Romana” 2004 (nº 39), p. 221.

[23] Cfr. Concilio de Trento, sesión XIII, Can. 1.

[24] Cfr. Guillaume Derville, Rezar 15 días con San Josemaría Escrivá, Ciudad Nueva, Madrid 2002, págs. 71-72.

[25] Cfr. San Josemaría Escrivá de Balaguer, Camino, edición crítico-histórica, preparada por Pedro Rodríguez, 3ª ed. Rialp, Madrid 2004, pág. 689 (comentario al punto 540).

[26] Cfr. Ap 22, 1-5.



Publicado por Desconocido @ 13:59  | Artículos de interés
Comentarios (0)  | Enviar
Porque, si algo está de más en Navidad es andar acelerados, que mucho hay que considerar con calma y, en consecuencia, el agobio sobra.


Valentí Puig ABC
ConoZe.com



Viene a ser un manierismo, un capricho de nuestro tiempo, que las vacaciones generen ansiedad. En Navidad, comprar, consumir por placer, produce ansiedad en no pocos países. No en el más alto grado en España, por ejemplo, aunque todo llegará. Después de siglos de carestía, la humanidad padece de ansiedad al comprarse un pavo trufado para consumirlo entre Navidad y los Reyes. Ese ocio —según las estadísticas— magnifica el estrés. De eso no se sabía nada hace dos mil años, cuando los pastores llegaban a Belén para saber qué estaba pasando en aquel portal iluminado por los kilovatios del misterio. Para solventar esa ansiedad, uno no piensa en lo que está haciendo con su vida: generalmente compra más, consume, se agota. Están luego las terapias alternativas de los balnearios, hacer kilómetros en una bicicleta estática. Buen analista de la hipermodernidad, Lipovetsky dice que los individuos supermodernos están a la vez más informados y desestructurados, son más adultos y más inestables, están menos ideologizados y son más deudores de las modas, son más abiertos y más influenciables, más críticos y más superficiales, más escépticos y menos profundos.

Somos consumidores «volubles, fragmentados, desregulados», pero no tanto en Navidad. Hay que estar algo desestructurado para llegar hasta Belén y sentir ansiedad cuando los coros cantan «Adeste fideles». Hay que estar profundamente enajenado por los arcaísmos ideológicos como para —según ha hecho Izquierda Unida en Morón de la Frontera— enviar felicitaciones navideñas en las que se compara la muerte del Che Guevara con la muerte del Jesucristo nacido en un portal de Belén. Característicamente, la Navidad es algo para compartir todas las gentes de buena voluntad. Compartimos júbilo y costumbres, una emoción sin nombre y la celebración de un antiquísimo misterio. ¿Qué hay de intrínsecamente malo en celebrar la Navidad también comprando? No es paradoja que al mismo tiempo sea una gran ocasión para la caridad y el altruismo. Deseamos agradar al prójimo, agasajar excepcionalmente, dar a los nuestros lo que les gratifica, compartir el beneficio de un esfuerzo mientras nos apresuramos para llegar al almacén de las videoconsolas, a la gran superficie que vende árboles de Navidad, a la tienda esa de fiambres.

En la noche de Belén, el estruendo originario de la creación llegaba a su segunda fase con un «big bang» humilde y rústico, a la espera de unos Reyes de Oriente que llegarían como séquito de una estrella indiciaria. Acudían al aparecer de la verdad en lo más oscuro de la noche. El niño Jesús iba a recibir a todos, llegado para redimir a los hombres, puesto en el mundo para celebrar la gloria. Estos días algo del amor de Belén está en los sms que entrelazan presencias en la distancia, en las canciones que hablan de Navidades blancas, en las viejas películas que relatan fiestas navideñas bajo la nieve, cruzadas por el largo convoy de los sueños y de las esperanzas.

Un parpadeo de pequeñas luces trepa por el árbol de Navidad y traza sobre el cielo del belén doméstico el vigor astronómico de lo que uno cree desde que era niño. Ahí la ansiedad se desintegra en mil pedazos y una bendición elemental confirma nuestro destino de cada año, pasajeros del gran Montgolfier que va a anclar en las ariscas tierras de Belén de Judá. Luego se escribieron los cuatro evangelios y la vida de aquel recién nacido resulta ser el nacer más decisivo del planeta, hasta ese día de hoy que celebramos como sabemos, con la tarjeta de crédito en una mano y parte del corazón en la otra.

Cuando se niega la posibilidad de grandes relatos, ahí está el mayor de todos. Cada año nos coge metiendo en el ascensor un oso de peluche o una caja de vino tinto. Son formas quizá triviales de celebrarlo, pero no todo es la impaciencia de comprar y consumir, no todo es la consumación instantánea del deseo. Andamos en busca de seguridad, de certidumbre. Sabemos que la hubo y la hay en aquel portal de Belén. Tan frágiles como somos, tan etiquetados con nuestra fecha de caducidad, la llegada de la Navidad nos alerta de aquella memoria de la eternidad que tanto se olvida pasando el año en los dominios del todo a cien.



Publicado por Desconocido @ 13:53  | Artículos de interés
Comentarios (0)  | Enviar

Intervención de S.E Mons. Agostino Marchetto, Secretario del Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes en el Seminario "Conozco los sufrimientos de mi pueblo" (Es. 3, 7) sobre las nuevas esclavitudes promovido por los Obispos africanos y europeos en Cape Coast en Ghana. (FIDES 17 de Noviembre)

Consejo Pontificio para la Pastoral de Personas Migrantes e Itinerantes


CCEE-SECAM SEMINAR
(Cape Coast, Ghana, 13-18 de Noviembre de 2007)


Migración y Nuevas esclavitudes


Arzobispo Agostino Marchetto
Secretario



El Informe del Secretario General de las naciones Unidas sobre la Migración y Desarrollo (1) en 2006 comienza con una nota optimista: “A través de la historia humana, la migración ha sido la expresión valiente de la voluntad del individuo por vencer la adversidad y vivir una vida mejor. Hoy, la globalización, juntamente con los avances en las comunicaciones y trasportes, ha aumentado grandemente el número de personas que tienen el deseo y la capacidad de moverse a otros lugares. Esta nueva era ha creado retos y oportunidades para sociedades a través del mundo” (n. 1). Como mencioné durante el Foro Global sobre Migraciones y Desarrollo en Bruselas (Julio 2007), “los migrantes contribuyen al bienestar de su país anfitrión, y también a causa de esto se debe respetar su dignidad humana y sus libertades garantizadas: el derecho a una vida digna, a un trato justo en el trabajo, tener acceso a la educación, salud y a otros beneficios sociales, a crecer en competencia y desarrollo humanamente, a manifestar libremente su cultura y a practicar su religión” (2).

El informe del Secretario General de las Naciones Unidas, sin embargo, reconoce más tarde que la migración no ha sido siempre sólo una experiencia positiva: “La experiencia de migración se ha desarrollado también en algunas formas menos positivas. Los migrantes de ambos sexos están cada vez más expuestos a la explotación y abusos por contrabandistas y traficantes, algunas veces perdiendo sus vidas. Otros se encuentran atrapados detrás de los muros de la discriminación, xenofobia y racismo como el resultado del resurgir de tensiones culturales y religiosas en algunas sociedades” (n. 17). Esto es también establecido por Erga migrantes caritas christi (3) (n. 5), nuestra instrucción aprobada por el Papa Juan Pablo II el 1º de Mayo de 2004, que invito a ustedes a conocer y promover.

Para tener una idea de la dimensión del fenómeno de la migración en el mundo (4) permitidnos examinar brevemente algunas estadísticas. Las Naciones Unidas calcularon que, en 2005, fueron unos 191 millones de migrantes internacionales en el mundo. El sesenta por ciento de éstos viven en el presente en países desarrollados, donde las mujeres migrantes superan a los hombres, aunque los hombres migrantes son todavía más numerosos que sus homólogos femeninos si se considera todo el mundo. Aunque el continente europeo presenta el mayor número de migrantes internacionales (64 millones), que comprenden el 8,8% de su población, uno de cada cinco de ellos vive en los Estados Unidos de América (1,9% de su población); 53 millones en Asia (1,4% de su población), 5 millones en Oceanía (15,2% de su población); casi 7 millones en América Latina y el Caribe (2,9% de su población) y 44 millones en Norte América (13,5% de su población).

Por otro lado, las personas de preocupación para UNHCR (5), , permanecieron en alrededor de 32,9 millones al terminar 2006. De éstos, 9,9 millones eran refugiados, 12,8 millones eran personas desplazadas interiormente que reciben asistencia humanitaria bajo propuesta de grupo y otros planes en los que UNHC fue o la agencia líder o un socio, y 5,8 millones fueron personas sin patria, que por consiguiente excluyen a aquellos que son también refugiados y buscadores de asilo político. Al final de 2006, África recibió un cuarto de todos los refugiados en el mundo, seguida de Europa (18%), luego por las Américas (10%), y finalmente por Asia y el Pacífico (9%). En África, hubo un incremento (un 10%) en el número de refugiados, pero esto tuvo lugar sólo en el Este y la región del Cuerno de África, ante todo justificados por una influencia nueva de refugiados del Chad hacia Sudan (por unos 40.000). Otros 4,2 millones de refugiados estaban bajo UNRWA (Ayuda de las Naciones Unidas y Agencia de Trabajo para los Refugiados Palestinos en Oriente Medio).

Todas estas estadísticas incluirían ordinariamente a aquellos que se han contado en censos o que están registrados en los campos de refugiados. La mayoría probablemente por eso, aquellos que no tienen un estatus legal o no están propiamente documentados, viviendo en una situación irregular, podrían de verdad ser vulnerables al tráfico o a la explotación. Los refugiados confinados a sus campos han llegado a ser víctimas también. Todo esto es una introducción a la cuestión de las nuevas esclavitudes que me propongo tratar.

El tráfico de personas es definido por las Naciones Unidas (6) como “reclutamiento, transporte, traslado, ocultamiento o recepción de personas”, por medios improcedentes tales como amenaza, fuerza u otras formas de coerción, incluso rapto, fraude, engaño, y el abuso de una posición de poder o vulnerabilidad “con el propósito de la explotación”. Esto incluye la prostitución u otras formas de explotación sexual, trabajo o servicios forzados, esclavitud o prácticas similares, servidumbre o incluso extirpación de órganos. El consentimiento inicial de la víctima es irrelevante si los medios mencionados se usan posteriormente. Para que los niños sean considerados víctimas de tráfico no es necesario haber usado los medios señalados arriba (cf. Art. 3.b-c).

La entrada en vigor del Protocolo sobre el Tráfico, en Diciembre de 2003, ha puesto importantes retos tanto en los términos de los conceptos como en la aplicación de la ley. Introdujo en la ley internacional el concepto de explotación que fue casi nuevo. Ésta está en términos generales dividida dentro de la explotación laboral y sexual. Hasta entonces las leyes anti-tráfico cubría sólo la explotación sexual de mujeres y niños.
La nueva esclavitud, sin embargo, no incluye alo las víctimas del tráfico. Además, las últimas son solo una porción de los modernos esclavos de hoy día. En este año, durante el que conmemoramos el Bicentenario de la Abolición de la Esclavitud que estaba asentada en nuestra sociedad, es adecuado analizar la esclavitud moderna de manera que nuestras sociedades, libres de pasadas formas de esclavitud, no puedan caer, lamentándolo, dentro de otra nueva, y quizá más repugnantes.

Kevin Bales, autor de Disposable People: New Slavery en the Globel Exonomy (7) apuntó que la esclavitud, definida como una condición en la que las personas son forzadas a trabajar “por violencia y ayuda contra sus voluntades con el fin de explotación”, no está solo presente alrededor del mundo sino que está de hecho creciendo. El informe global más reciente de ILO sobre el trabajo forzado (8) estimó que las personas viviendo en condiciones de esclavitud llegan al menos a 12,3 millones en el mundo.
Estos cálculos no están solo basadas en cálculos nacionales sino sobre un método basado en un amplio número de casos evaluados. El cálculo de Bales, hecho con la ayuda de de investigadores y representantes de organizaciones de derechos humanos, dieron su número como alrededor de 27 millones.
El ILO agrupó situaciones de la esclavitud moderna dentro de tres tipos: aquellos impuestos por el Estado, aquellos impuestos agentes privados de explotación sexual, y aquellos impuestos por agentes privados de explotación económica.

La primera categoría incluye “trabajo forzado por el ejército, participación obligatoria en trabajos públicos, y trabajo de prisión forzada (no sólo en campos sino también)… en prisiones modernas semiprivatizadas o totalmente privatizadas”. Luego hay también trabajo forzado impuesto por grupos rebeldes, que también comprende el reclutamiento forzado de soldados, especialmente niños. (9) El Libro de Información de los Estados Unidos para Estudiantes (10) afirma “que “el número de niños de menos edad de 18 años que han sido obligados o inducidos a tomar las armas como niños soldados es generalmente estimado ser dentro de una gama de 300.000”. En las organizaciones militares no gubernamentales, la mayoría de los soldados son inferiores a 15, mientras la mayoría de los niños soldados debajo de 18 han sido reclutados dentro de las fuerzas armadas gubernamentales.

El segundo tipo comprende “mujeres y hombres que han entrado involuntariamente a la prostitución u otras formas de actividades de comercio sexual pero que no pueden dejarlo. También incluye a todos los niños que son forzados dentro de las actividades sexuales”.

Finalmente, la tercera categoría abarca “todo trabajo impuesto por agentes privados al igual que explotación comercial sexual. Incluye, entre otras cosas, trabajo dejado en fianza, trabajo doméstico, o trabajo forzado en agricultura y remotas áreas rurales”.


Examinando las estadísticas de ILO, que es un mínimo estimado, podemos ver que entre los esclavos nuestros modernos, solo algunos 2,4 millones son víctimas del tráfico humano. Otros 7,4 millones son explotados por agentes privados mientras 2,5 millones están sujetos a trabajo forzado por el estado o grupos militares. Las estadísticas muestran que el trabajo forzado bajo la responsabilidad del Estado o fuerzas armadas llega al 20 por ciento de todos los esclavos modernos. De los 9,8 millones restantes, 1,4 millones (11%) son explotados en sexo comercial (ya entre las víctimas del tráfico o no) y 7,8 millones (un abrumador 63%) son esclavos por razones económicas.

Buscando en la distribución regional de trabajo forzado se debe notar que los mineros son más altos en Asia y en el pacífico (9.490.000), seguidos por América Latina y el Caribe (1.320.000), con África Subsahariana (600.000) siguiendo detrás.

En estas regiones, los números reflejan la supervivencia y muchas veces la transformación de formas tradicionales de esclavitud y servidumbre. El ILO (11) informó que “francamente la esclavitud, aunque muy rara en el mundo moderno, se encuentra todavía en un puñado de países, y el robo al por mayor de individuos y comunidades (para propósitos de trabajo forzado) en tales sociedades de conflicto, como Liberia, Mauritania, Sierra Leona y Sudán no es infrecuente. El reclutamiento forzado de niños para conflicto armado, estimado como una de las peores formas de trabajo infantil, está también en alza”. La misma fuente estableció que la esclavitud-deuda y prácticas semejantes de esclavitud están extendidas “en las plantaciones agrícolas de países de África occidental tales como Benín, Burkina Faso, Ivory Coast, Mali y Togo, así como en plantaciones de caña de azúcar de la República Dominicana y Haití”. India, Nepal y Pakistán son bien conocidos por su historia de trabajo dado en fianza. Los pueblos indígenas, como los Pigmeos en África, son particularmente vulnerables para el reclutamiento coercitivo llevado a esta forma de esclavitud de moderna en plantaciones agrícolas y en el trabajo doméstico. En estas áreas en general el trabajo forzado es impuesto por explotación económica, y solo una pequeña parte es para explotar el comercio sexual.

Sin embargo, el trabajo forzado está también presente en países industrializados (360.000), así como en Oriente Medio y África del Norte (260.000) en países en transición (210.000). En estas áreas las formas de la nueva esclavitud que abundan están unidas a la globalización, migración, y tráfico humano. En Europa particularmente, el tráfico ha explotado desde la ruptura de la antigua Unión Soviética, y Europa y Norteamérica habían llegado a localizaciones de actividades de fábricas de explotación de gran envergadura que involucraban a migrantes en una situación irregular. El tráfico de mujeres está surgiendo en los Balcanes y Europa del Este. También Israel y los Estados Unidos son países de destino para mujeres y niños del tráfico cada año.

Mientras las características de trabajo forzado en Oriente Medio, Norte de África son similares a aquellas de otros países desarrollados, con trabajo forzado impuesto por el Estado incluso en extensión más baja (3% como opuesto al 20% en el grupo anterior), la tendencia en países industrializados de transición son de algún modo diferentes. La forma dominante de trabajo forzado es por la explotación del comercio sexual. Es sin embargo digno de notar que incluso en países industrializados, donde el comercio sexual trae tales ganancias, casi un cuarto (23%) de los modernos esclavos son forzados a trabajar en explotación económica no sexual.

Como mencioné anteriormente, de todo el trabajo forzado sólo el 20% es resultado del tráfico (12), para una cuenta total de 2.45.000 personas. Esta distribución regional es como sigue: Asía y Pacífico – 1.360.000; Oriente Medio y África del norte – 230.000; países de transición – 200-000; África Subsahariana – 130.000. La tendencia no es la misma para todas las regiones. En Asia, América Latina y África Subsahariana, la proporción de víctimas traficadas empleadas en trabajo forzado es menos del 20%. Sin embargo, en los países industrializados, países de transición, y Oriente Medio y Norte de África, más del 75% del trabajo forzado es llevado por víctimas del tráfico humano. Los números relativamente bajos de África y países en transición no significa que hay un grado bajo de tráfico en esas áreas. Esto es sólo porque las víctimas del tráfico son contadas en los países donde se encuentran y no en sus países de origen.

Un poco menos de la mitad de todo el tráfico (43%) es pensado para explotación de comercio sexual, y casi una tercera parte (32%) es para explotación económica. Una buena cuarta parte (25%) es por razones mixtas o indeterminadas, y sabemos que la extracción de órganos está también entre los fines del tráfico. La clase de trabajo comprometida por víctimas del tráfico varía de acuerdo a la zona geográfica. El tráfico por explotación económica llega desde alrededor de un cuarto de todo el tráfico en los países industrializados a un 90% en Oriente Medio y África del Norte.

¿Quiénes son las víctimas del tráfico forzado? Más de la mitad (56%) de aquéllos atrapados en explotación económica son mujeres y niños, aunque hombres y muchachos cuenten justamente un poco menos del 44%. En la explotación del comercio sexual forzado, en cambio, mujeres y muchachos constituyen casi la totalidad (98%). Entre todas las víctimas, los niños se estiman que constituyen entre el 40 al 50 por ciento.

Hay muchas historias verdaderas y documentadas de abuso y violencia experimentados por aquellos que han sido atrapados en trabajo forzado. Sería largo narrarlas en este punto, sin embargo seguramente conoceréis al menos algunas de ellas.

+++

El trabajo forzado, como se definió arriba, aboga dentro de la cuestión no sólo por los derechos laborales de las personas involucradas, sino en verdad viola la dignidad humana y los derechos de los individuos. Los Artículos 3, 4 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos claramente plantea esto (13).

Desde 1920, Los Cuerpos Internacionales han tomado medidas para responder al problema del trabajo forzado. En 1930, como resultado del trabajo emprendido en la búsqueda de la Liga de Naciones, el ILO adoptó la Convención del Trabajo Forzado (N. 29) de 1930, que abogó por la supresión de “el uso del trabajo forzado u obligatorio en todas sus formas dentro del período más corto posible” (art. 1,1).

Con el empeño de algunas formas de trabajo forzado en el 1950, las Naciones Unidas condujeron la Convención Suplementaria sobre la Abolición de la Esclavitud, el Comercio de Esclavitud, e Instituciones y Prácticas Similares de Esclavitud en 1956, que apuntaban a “provocar progresivamente y tan pronto cono sea posible la completa abolición o abandono” de instituciones y prácticas tales como deuda-esclavitud, servidumbre, matrimonio con pago en dinero o en especie (refiriéndonos especialmente a África), entregando un niño o un joven a otra persona de tal manera que él o su trabajo se pueda explotar.

Por su parte ILO llegó con su Convención sobre la Abolición de Trabajo Forzado, en 1957. Esto significó “suprimir y no hacer uso de cualquier forma e trabajo forzado y obligado” como un medio de coerción política o educación o como un castigo, como un medio de desarrollo económico o disciplina laboral, o por discriminación racial, social, nacional o religiosa.

Como ya se ha mencionado ILO formalizó dos informes globales sobre esta materia, en 2001 y en 2005, para crear conciencia sobre esta espantosa materia de asunto indigno de nuestra sociedad del siglo 21.

En cualquier caso, el tipo de trabajo forzado que ha tomado la mayor atención entre los gobiernos nacionales y agencias internacionales es el tráfico de seres humanos. A pesar de las Convenciones y Protocolos de Naciones Unidas contra el tráfico, el Centro para la Prevención del Crimen internacional (CICP) y el Instituto de Investigación del Crimen y Justicia de las naciones Unidas, acentuando la importancia de la ejecución de la ley, se han puesto de acuerdo con el Programa Global contra el Tráfico de Seres humanos.

Unas noticias muy recientes en este aspecto es la inminente entrada en vigor del Consejo de la “Convención de Europa sobre Acción Contra el Tráfic9 de los Seres humanos”: El primero de Febrero de 2008. El 24 el pasado Octubre, Chipre depositó la décima ratificación de la Convención, el número mínimo requerido para que entrara en vigor. El documento, entre otras cosas, clama por controles más estrictos de frontera y revisión más eficiente de documentos, también por parte de operadores en medios de transporte. Hay buenas provisiones para la protección de las víctimas.

La Campaña para combatir el tráfico en seres humanos, lanzada por el Consejo de Europa en 2006, trabajó duramente por la firma y la ratificación de la Convención antes mencionada. La Campaña se dirige a crear conciencia de la amplitud del problema en Europa hoy día. También sugiere diferentes medidas que se pueden tomar para prevenir esta nueva forma de esclavitud, proteger los derechos humanos de las víctimas y también tomar medidas legales contra los traficantes.

Otro paso importante es la decisión tomada por el Consejo de los Derechos humanos de las Naciones unidas, durante su sesión el 28 de Septiembre de 2007, de nombrar “un Ponente Especial sobre las formas contemporáneas e esclavitud incluyendo sus causas y sus consecuencias” puesto que está “convencido que los mandatos de los Informes Especiales existentes no cubren adecuadamente todas las practicas de esclavitud”.

Un hermano franciscano, Fray Joseph Legounou, que murió hace un año, había hablado en los encuentros de las Naciones Unidas acerca de las formas presentes de “esclavitud” en África Occidental, y particularmente en su tierra nativa, Togo. Fue un exponente de lo Internacional de los Franciscanos, una ONG con un status consultivo en las Naciones Unidas.

+++

La Iglesia no ha estado indiferente o silenciosa al mirar las formas modernas de esclavitud. En su Mensaje (14) dirigido al entonces Arzobispo Jean Louis Tauran, el 15 de Mayo e 2003, por ejemplo, con ocasión de la Conferencia Internacional sobre “Esclavitud del Siglo 21 – Dimensión de los Derechos Humanos en el Tráfico con Seres Humanos”, el Papa Juan Pablo II definió “el comercio en personas humanas… (como) una horrorosa ofensa contra la dignidad humana y una grave violación de los derechos humanos fundamentales”. Es “una afrenta a los valores fundamentales que son participados por todas las culturas y pueblos, valores enraizados en la verdadera naturaleza de la persona humana”. En todo caso, mucho antes de esto, el Concilio Ecuménico Vaticano II, en su Constitución Pastoral Gaudium et Spes (n. 27), condenó tales prácticas: “Todo lo que insulta la dignidad humana, tal como condiciones infrahumanas de vida, prisiones arbitrarias, deportación, esclavitud, prostitución, venta de mujeres y niños; igual que condiciones indignas de trabajo, donde los hombres son tratados como meros instrumentos para beneficio, antes que personas libres y responsables; todas estas cosas y otras de su estilo son de verdad infamias. Envenenan la sociedad humana, pero se hacen más duras para aquellos que las practican que para aquellos que las sufren desde la injuria. Además, son un deshonor supremo para el creador”. Les invito a leer todo el Mensaje del papa Juan Pablo II (15), que tiene repercusiones importantes políticas, jurídicas, económicas y éticas y clama por un examen más profundo de las causas de la “demanda creciente que fomenta el mercado de esclavitud humana y tolera el costo humano que resulta”

Nuestra instrucción del Consejo Pontificio Erga Migrantes caritas Christi (16) también se refiere al tráfico de seres humanos como “un nuevo capítulo en la historia de la esclavitud” (n. 5), y puntualiza, entre otras cosas, una solución jurídica. De hecho reconoce el vínculo entre el tráfico y migración y por eso anima “la ratificación de instrumentos internacionales legales que aseguren los derechos de la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de los Trabajadores Migrantes, y los Miembros de sus Familias que entraron en vigor el 1 de Julio de 2003. Esta Convención “ofrece un compendium de Derechos” (ibidem) para los migrantes y en verdad protege a aquellos que están en una situación irregular, incluyendo a aquellos que son víctimas del tráfico humano. Aunque para dar una contribución concreta, la Iglesia tiene que ofrecer “su intercesión, y es más y más necesaria hoy día, por medio de sus diversas instituciones competentes y asociaciones (como centros para migrantes necesitados, casas abiertas para ellos, oficinas para servicios necesarios, documentación y consejo, etc. )” (ibidem). ¿Puedo animar aquí una recepción digna y correcta de este Documento en la parte de las Iglesias locales de África y Europa?

Fueron las Conferencias Episcopales que publicaron una carta pastoral expresando la preocupación sobre el tráfico (17). Nuestro mismo Consejo Pontificio condenó abiertamente el fenómeno, por ejemplo, con ocasión del Sexto Congreso Mundial sobre el Cuidado Pastoral del Turismo (18), organizado por nuestro Dicasterio en Bangkok, Tailandia en 2004. El encuentro de hecho hizo recomendaciones y apelaciones precisamente contra el turismo sexual. Además, en nuestra recientemente publicada “Guía para el Cuidado Pastoral de la Carretera” (Junio, 200/), se considera la esclavitud moderna y su relación entre migración, tráfico de seres humanos y los derechos humanos. (n 88-92). En los números 77 – 115, se explican las tareas que la Iglesia está llamada a tomar en este aspecto. En el número 97 se lee: “La Iglesia tiene una responsabilidad pastoral de defender y promover la dignidad humana de personas explotadas por prostitución e interceder por su liberación, incluso proveer ayuda económica, educacional y de formación para este fin”. El Documento clama por la solidaridad por parte de comunidades cristianas, congregaciones religiosas, movimientos eclesiales, nuevas comunidades, e instituciones católicas, y asociaciones de orden a combatir esta plaga en la sociedad y llegar a la ayuda de las víctimas. También clama por un desarrollo de destrezas y estrategias encaminadas a combatir la prostitución y el tráfico de seres humanos. También afirma que “la acción eclesial para liberar a las mujeres de la calle… debería involucrar a hombres y mujeres y colocar los derechos humanos en el centro de todas las estrategias” (n. 102).

La Iglesia está involucrada en la asistencia a las víctimas del tráfico en muchos países diferentes, haciéndose presente entre ellos, oyéndoles, ofreciéndoles ayuda, dando auxilio para escapar de la violencia sexual, creando casas seguras, ayudándoles a integrarse dentro de la sociedad huésped o volver a su propio país de un modo sostenible. En los países donde el conflicto violento está enfureciéndose (como la República Democrática del Congo, Sierra Leona y Liberia), se ha logrado sacar fuera a anteriores niños soldados. Las actividades se acometen para su integración socio-económica dentro de la sociedad, pero también para curar las heridas de estos anteriores combatientes y por su acogida en la familia y o sociedad. Este año, “Caritas”-Italiana en colaboración con la Comisión para Justicia y Paz y Derechos Humanos de la Diócesis de Makena en Sierra Leona renovó su compromiso hacia un proyecto llamado “Construcción de Capacidad de la Sociedad Civil sobre el Buen Gobierno y Derechos Humanos” (19). Durante tres años hasta ahora, este proyecto trabaja por la rehabilitación de “niños soldados” y casi el 70% de éstos se han reintegrado en sus familias.

La Sección sobre el “El Cuidado Pastoral de los Niños de la Calle”, de las “Pautas” que mencioné antes, habla de los ”sufrimientos de incontables niños que caen víctimas de la explotación y violencia intolerables, no justamente como resultado del pecado cometido por individuos sino, muchas, veces, como una directa consecuencia de estructuras sociales corruptas” (n. 116). Habla también de la necesidad de una nueva evangelización entre estos niños porque “sólo un encuentro con Cristo Resucitado puede dar de nuevo la alegría de la resurrección de aquellos que viven en la muerte, Sólo el encuentro con Él que vino a vendar las heridas de los corazones rotos. (cf. Isaías 61, 1-2: Lc 4, 18-19) puede provocar la curación profunda de las injurias devastadoras del ser traumatizado y petrificado por demasiadas frustraciones y muchísimas violencias soportadas” (n. 132) En este tema, nuestro Consejo Pontificio organizó el Primer Encuentro Internacional para el Cuidado Pastoral de los Niños de la Calle en Octubre de 2004 (20).

La Iglesia está también involucrada en promover actividades de prevención o de construcción de conciencias como se puede ver en muchas iniciativas llevadas por Congregaciones de Mujeres religiosas. Las Conferencias Nacionales de Superioras Mayores de Religiosas en diversos países (de origen, tránsito y destino de víctimas del tráfico humano) y con organizaciones internacionales, ya sea gubernamentales o no, que están activas en este campo. Las Congregaciones de religiosos están también invitadas a dar su contribución. Algunas Conferencias de Obispos dan alta prioridad a esta cuestión al formular su plan pastoral, incluyendo programas de cooperación con otras Iglesias y Comunidades Eclesiales.

En Octubre último, la Unión Italiana de Superiores Mayores (USMI), juntamente con la Embajada de los Estados Unidos de América en la Santa Sede, patrocinó un Seminario de Formación sobre el tema “Creando una Red; el Papel Profético de las Religiosas en la Lucha contra el Tráfico de Seres Humanos”, en Roma. Yo presidí en la clausura la Santa Misa en San Pedro. Esto, también, fue ayuda para conmemorar el 200 aniversario de la abolición de la esclavitud. En esta ocasión, se instituyó la Red Internacional de Religiosos Contra el Tráfico de Personas (INRATIP). Su finalidad es asistir a las víctimas de la explotación de seres humanos y trabajar contra los traficantes. Un punto importante es el regreso de las mujeres de la calle a sus países de origen. Es necesario crear algunas estructuras en este aspecto, como el recientemente inaugurado en Nigeria con la ayuda de la Conferencia Episcopal Italiana.

Una red más antigua es COATNGT (21), una red internacional de organizaciones contra el tráfico de mujeres, creado en 2007. Fue iniciado por organizaciones de Caritas en Europa en cooperación con la Comisión de Iglesias para Migrantes en Europa (CCME). En el presente está compuesto de organizaciones cristianas en Austria, Bélgica, Bulgaria, República Checa, Francia, Alemania, Grecia, Italia, Lituania, Polonia, Rumania, Rusia, España, Suiza , Suecia, Ukrania y el Reino Unido. Está basado en redes nacionales anti-tráfico en estos países. Las organizaciones de sus miembros ponen en práctica la prevención y la conciencia de crear actividades en países de origen, tránsito y destino, asisten a mujeres del tráfico y ayudan a su reintegración. También se comprometen en el trabajo de amparo y de establecimiento de contactos en sus países.

Otras iniciativas incluyen SOLWOLD (Solidaridad con Mujeres en Peligro), iniciado en 1985 en Kenia y Alemania; la Fundación Alemana de Religiosos contra el Tráfico de Mujeres instituido en 1991 y la Comunidad para la Ayuda de la Dignidad de Mujeres en Nigeria se estableció en 2001 por la Conferencia Nigeriana de Religiosas.

Para una más detallada descripción del papel de la Iglesia y la acción que pueda tomarse en relación a esto, sugiero que ustedes se refieran al Documento Final del primer Encuentro Internacional sobre el Cuidado Pastoral por la Liberación de las Mujeres de la Calle (22), organizado por nuestro Dicasterio en Roma, desde el 20 al 21 de Junio de 2005.

Sin embargo, no debemos olvidar que la raíz de este horrendo fenómeno de las nuevas formas de esclavitud es sobre todo la enorme lucha económica entre países ricos y pobres, y entre el rico y el pobre dentro el mismo país. En verdad, esto obliga a un sinfín de personas a dejar su tierra nativa de una manera u otra para buscar mejores oportunidades en el extranjero. Erga Migrantes caritas Christi afirma que “la inmigración suscita una cuestión verdaderamente ética: la búsqueda por un nuevo orden económico internacional y por una distribución más equitativa de los bienes de la tierra. Esto haría una contribución real a recurrir y a detener el flujo de un gran número de migrantes desde poblaciones en dificultad” (n. 8). El documento también reitera el derecho de las personas “a no emigrar…, esto es, el derecho a ser capaz de conseguir los derechos y a satisfacer sus demandas legítimas en su propio país” (n. 29). Esto llama a pensar que “el Magistirium también ha denunciado siempre las diferencias sociales y económicas que son para la mayor parte, la causa de migración, los peligros de una globalización incontrolada en la que los migrantes son más víctimas que los protagonistas de su migración, y el serio problema de una inmigración irregular, especialmente cuando el migrante es un objeto de tráfico y explotación por organizaciones criminales” (ibidem). De aquí, Erga migantes caritas Christi insiste sobre “la necesidad de un compromiso más efectivo a sistemas educacionales y pastorales que formen a la gente en una “dimensión global”, que es, una nueva visión de la comunidad mundial, considerada como una familia de pueblos, para la que los bienes de la tierra están en definitiva destinados cuando las cosas son vistas desde la perspectiva del bien común universal” (n. 8).

La Iglesia por tanto lucha contra las modernas formas de esclavitud, a través de sus convicciones, enseñanzas y acciones, inspirada por el Evangelio del amor y compasión de nuestro Señor y de la dignidad de cada persona humana, usando los medios que tiene a su disposición, en conformidad con su naturaleza y misión. Mientras tanto cada uno está invitado a responder a la llamada que ha sonado por la Institución Erga Migrantes caritas Christi “a promover una auténtica cultura de acogida” (n. 39) y, para los cristianos, a escuchar la recomendación de San pablo, “Acogeos unos a otros, como Cristo os acogió a vosotros, para gloria de Dios” (Rm 15, 7) (n. 40). Además, nuestro documento hace una llamada a “la Iglesia entera en el país anfitrión… (a) sentirse concernido y animado respecto a los inmigrantes” y a encontrar “medios útiles… para crear en la conciencia cristiana un sentido de acogida, especialmente para los más pobres y los más marginados como los migrantes muchas son”, una acogida que “esté plenamente basada sobre el amor a Dios y al prójimo, especialmente los más necesitados, es hacérselo a Cristo mismo (ibidem)

Mirando a este cuidado específico pastoral de movilidad humana, os dejaré un “Memorandum” que facilita su recepción como un complemento del cuidado pastoral ordinario, territorial.

Permitidme concluir con las palabras de Juan Pablo II, pronunciadas el 22 de Febrero e 1991, en la isla de Garoé, en Senegal, lugar del atroz comercio de esclavos hace muchas centurias. (Creo que todavía recordamos su foto tomada para enseñar el poste de la puerta de la “Casa de los Esclavos”, mirando hacia la inmensidad del océano y a la inmensidad del sufrimiento humano) Estas son sus palabras:
“Aquellos hombres, aquellas mujeres y aquellos niños fueron víctimas de un vergonzoso comercio… ¿Cómo podemos olvidar el enorme sufrimiento inflingido sobre las personas deportadas desde el continente africano, menospreciando sus más elementales derechos humanos? ¿Cómo podemos olvidar las vidas humanas aniquiladas por la esclavitud? Es necesario confesar, con toda verdad y humildad, este pecado del hombre contra el hombre, este pecado del hombre contra Dios… Recemos para que el azote de la esclavitud desaparezca para siempre, así como sus consecuencias… Al mismo tiempo opongámonos a las nuevas formas de esclavitud, que son muchas veces insidiosas, como la prostitución organizada que explota vergonzosamente la pobreza de las poblaciones del Tercer Mundo… Recemos para que la violencia y la injusticia entre pueblo pueda parar, de modo que no puedan ser excavados nuevos pozos de odio y venganza, sino que haya un incremento en el respeto, entendimiento y amistad entre todos los pueblos”.


1. http://www.un.org/esa/population/migration/hld/Text/Report%20of%20the%20SG%28June%2006%29_English.pdf.

2. El texto completo de mi declaración puede encontrarse en L’Osservatore Romano, English ed., No. 35 (2008), 29 de Agosto 2007, p. 11.

3. In Acta Apostolicae Sedis, Vol. XCVI, No. 11 (3 de Noviembre 2004), pp. 762-822 and People on the Move, Vol. XXXVI, No. 95 (Agosto 2004);
.http://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_councils/migrants/documents/rc_pc_ migrants_doc_20040514_erga-migrantes-caritas-christi_en.html. Para comentarios vea People on the Move, Vol. XXXVI, No. 98 (Agosto 2005); “La Sollecitudine della Chiesa verso i Migranti”, Quaderni Universitari, I Parte, Vatican City, 2005; “Migranti e Pastorale d’Accoglienza”, Quaderni Universitari, II Parte, Vatican City, 2006; “Operatori di una Pastorale di Comunione”, Quaderni Universitari, III Parte, Vatican City, 2007.

4. Para una discusión más comprensiva de la migración circule por el mundo, aunque usando datos mas antiguos, vea Agostino Marchetto, Flows of Human Mobility Worldwide: Consequences and Expectations: People on the Move, Vol. XXV, No. 91-92 (Abril-Agopsto 2003), pp. 45-66.

5 Centro Estadístico online de UNHCR identifica personas de preocupación a UNHCR como siete grupos diferentes de personas a saber (a) refugiados, excluyendo a aquellos que residen en áreas de operación del UNRWA; (b) buscadores de asilo; (c) personas desplazadas interiormente (IDPs) protegidas/asistidas por UNHCR; (d) refugiados que han vuelto a sus países de origen (refugiados retornados); (e) IDPs quienes han retornado a su casa (retornados IDPs); (f) personas sin estado;y (g) una categoría de otras personas de preocupación que no pertenecen a ninguna de las categorías mencionadas pero para los que UNHCR extiende protección y/o asistencia.

6 Protocol to Prevent, Suppress and Punish Trafficking In Persons, Especially Women and Children, Supplementing the United Nations Convention against Transnational Organized Crime, art. 3.a.

7. Prensa de la Universidad de California, Berkeley, 1999.

8. ILO, A Global Alliance Against Forced Labour, Ginebra 2005.

9.Vea Giulio Albanese, Soldatini di piombo, Milan 2005.

10. http://www.un.org/Pubs/CyberSchoolBus/briefing/soldiers/index.htm.

11. World of Work, N.. 39, Junio 2001.

12. ILO, op. cit., n. 57.

13. Siguiendo están los artículos deletreados: Artículo 3. Todos tienen derecho a la vida, libertad y seguridad de persona; Artículo 4. Nadie se mantendrá en la esclavitud o servidumbre; la esclavitud y el comercio de esclavos serán prohibidos en todas sus formas; Artículo 5. Nadie estará sujeto a la tortura o al trato y castigo cruel, inhumano, degradante.

14. http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/letters/2002/documents/hf_jp-ii_let_20020515_tauran_en.html

15. ibid.

16. loc. cit.

17. Por ejemplo, las Conferencias de Obispos de Filipinas (1979); Estados Unidos y México (juntamente en 2003) y Canadá (2006).

18. En People on the Move, Vol. XXXVI, No. 96 Supplement (Diciembre 2004).

19. cf. L’Osservatore Romano, 2-3 Noviembre 2007.

20. Las Actas están publicadas en People on the Move, Vol. XXXVII, No. 98 Suppl. (Agosto 2005).

21. cf. http://www.coatnet.org/en/6374.html.

22. publicado en People on the Move, Vol. XXXVIII, No. 102 Suppl. (Diciembre 2006), pp. 95-105.

(Traducción particular no oficial desde el Inglés)



Texto original:
http://www.fides.org/eng/documents/ghanamigrationnewslaveries07.doc


Publicado por Desconocido @ 11:07  | Migraciones
Comentarios (0)  | Enviar
viernes, 28 de diciembre de 2007
RECORDANDO LA HISTORIA LLEGÓ A SALAMANCA REVESTIDO DE UNA AUREOLA HEROICA


¡QUE HOMBRE BUENO, QUE SACERDOTE CABAL!


A su fallecimiento, José María Javierre publicó en la revista INCUNABLE (5, 1964/1965) un recuerdo, bajo el título «Recuerdo de Incunable para Manuel Aparici», que ofrecemos seguidamente. Antes decir, que el Cardenal Javierre, hermano de D. José María, durante la conversación que mantuvimos con él en su casa de Roma nos dijo: «Manuel Aparici era un santo». Ambos hermanos fueron compañeros de Manuel Aparici en la Universidad Pontificia de Salamanca.

El artículo de D. José María dice así:

En las fichas biográficas que han circulado en periódicos y revistas con ocasión de la muerte de Manolo Aparici hay una laguna: un par de años a los que nadie da importancia, entre su primera Misa y el regreso del antiguo Presidente de la Juventud para ocupar el puesto de Consiliario Nacional. Es el tiempo que Aparici pasa en Salamanca como alumno de la Universidad Pontificia. Ejerce entonces una influencia silenciosa -como suele ocurrir en cuanto se refiere a nuestra intimidad sacerdotal-, pero muy profunda, sobre varias promociones de estudiantes salmantinos.

Manolo llegó a Salamanca revestido de una aureola heroica que las circunstancias de su acción juvenil en la guerra y la postguerra le habían merecido. Poseía las dos notas capaces de arrebatarnos en aquel momento exacto: Una fiebre de ideales nobles -peregrinación, sacrificio, oración ardiente, entrega- y un afán apostólico bien probado en su vida de seglar. Él tuvo que notar que los curas jóvenes que estudiábamos entonces en Salamanca le mirábamos con ojos de admiración y respeto. Pero supo disimular: a nadie he visto más sencillo, más cordial, más humilde, dispuesto a oír y a comprender. Dispuesto incluso a participar en nuestras aventuras y a fracasar en nuestros ensayos. Después de algunas aventuras pintorescas habíamos pedido al Sr. Obispo que nos dejara a los estudiantes del «Jaime Balmes» -con sede por aquel entonces en el descascarillado y magnífico palacio de Irlandeses- gobernarnos por nosotros mismos. Cuando llegó Aparici le nombramos Rector por aclamación. Manolo pidió limosna en Madrid para apuntalar la economía del Colegio; agenció becas y viáticos; compró los muebles para una salita de estar -nunca olvidaré la cara de desconsuelo que ponía Manolo cuando una tarde el tresillo voló por la ventada al patio a impulsos de la furia embriagada de un amigo irlandés-; organizó retiros y Ejercicios; creó la Academia Sacerdotal, en cuyo seno germinó la idea de «Incunable»; y hasta presidió nuestros festejos «religiosos y civiles» en los días de huelga que alguna vez nos atrevimos a organizar como protesta contra el olvido de fechas insignes en el calendario escolar. En el «Balmes» de entonces estudiábamos como fieras, vivíamos una temperatura sacerdotal enardecida, nos queríamos mucho (...) y lo pasábamos «bomba». Respaldados por la dirección espiritual cálida y exigente de Manolo, a quienes muchos de nosotros habíamos entregado confiadamente nuestro corazón.

¡Qué hombre bueno, qué sacerdote cabal! Aparici dio testimonio de fe, de piedad, de amor.

No era gran teólogo, ni siquiera pertenecía al tipo intelectual [1]. En sus pláticas, en sus conversaciones, decía cosas oscuras y complicadas en torno a los grados de humildad, al esquema de las virtudes, a las edades de la vida interior; las fierecillas escolásticas que estábamos a su alrededor sonreíamos pícaramente cuando Manolo se perdía en esos berenjenales. Pero nos cogíamos a su mano porque el nos entraba de verdad en la nube donde el Señor habita: Manolo percibía el misterio de la existencia sacerdotal, paladeaba los jugos de la fe. Esto, esto es la radiografía exacta: Aparici tenía fe, vivía de la fe. Como el justo. Como Abrahám.

Los asuntos profanos y hasta la acción temporal de la Iglesia los veía con cierta desconfianza. Trataré de hablar con precisión: en la luz de Manolo había un matiz ligeramente jansenista, si a este término le damos el valor positivo de la presión sobrenatural en las venas del mundo. Aparici pensaba que el sol sale cada día porque le empujan los ángeles. Y tenía razón. Los científicos dicen ... Bueno, y detrás de los científicos, y de las leyes físicas, eso, detrás ¿qué hay? ¿Quien hay? Aparici tenía razón, el sol sale cada día porque le empujan los ángeles.

¿Era ingenuo Manolo? Sí, era ingenuo. Aunque se puede ser bueno del todo, y Manolo era bueno, sin ceder, sin entregarse a la ingenuidad. Aparici traía en su alma toda la resaca de caballero andante que la guerra española le dejó dentro. El se sabía Capitán de Peregrinos. Nunca pensó en calcular los dividendos que a él podían corresponderle por el esfuerzo realizado, y por eso quienes había sido con él compañeros de Ideal le miraban ahora con cierta lástima, porque ya ellos sacaban las sumas y gozaban la renta de las hermosas palabras. Manolo continuaba creyendo en los altos ideales. Y quedó desplazado, anacrónico. Excesivo, Aparici resultaba excesivo. Tenía demasiada fe, demasiado fervor. Su nombre no entró en la baraja de importantes, no le tocó sitio en el extraño escalafón que nos fabricamos los clérigos, donde pueden dosificarse la devoción y las ambiciones secretas, donde pueden cohabitar las frases pías y el codazo ventajista. A Manolo no le interesaba medrar: estuvo al margen del tinglado. Era un sacerdote verdadero. Ensamblado en el Cuerpo Místico de Cristo: que santa manía la suya, situarlo todo en el gran mapa del Cuerpo Místico.

Ocurrió que el Señor signó la vida de Aparici con la tiza de las grandes ocasiones: ocho años en cruz. Según la partida de nacimiento, ya no era joven y, sin embargo, todos le pensábamos como un muchacho escogido por Dios para el sufrimiento. Allí, en su sillón, en la soledad del hombre vencido, esperaba las visitas que casi nunca llegaban: «Tenemos que ir a verle; cuánto hace que no has visto a Manolo; ayer le encontré un poco mejor ...». No era falta de cariño, sino esta falta de tiempo a que nos condena la vida de ingrato ajetreo. Manolo sabe que es precisamente de cariño el marco en que los sacerdotes de su época salmantina conservan su recuerdo. Y también INCUNABLE.





--------------------------------------------------------------------------------

[1] «Y nada más, le decía Miguel Benzo por carta de fecha 10 de junio de 1948. No quiero entretenerte más porque te supongo sumergido en exámenes. Vosotros, los intelectuales ... ».

Por esos días, el 1 de julio de 1948, el Vicario General y Deán del Arzobispado de Zaragoza, Rvdo. Don Hernán Cortés, le decía en relación con los estudios: «Ya ve que tengo razón cuando le modero en ciertos afanes. Oro por usted; cuídese. Después de Dios y de la salud, que Él quiera que tengamos, son secundarios hasta los exámenes. De todos modos, celebraré que los termine. Ya me dirá cómo queda ... ».
Publicado por Desconocido @ 22:29  | Espiritualidad
Comentarios (0)  | Enviar
ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, OFM Cap. --predicador de la Casa Pontificia-- a la liturgia del próximo domingo, festividad de la Sagrada Familia: Jesús, María y José.



Domingo después de Navidad: Fiesta de la Sagrada Familia



Sirácida 3, 2-6.12-14; Colosenses 3, 12.21; Mateo 2, 13-15.19-23


«Hombre y mujer los creó»



El domingo después de Navidad se celebra la festividad de la Sagrada Familia de Jesús, María y José. En la segunda lectura san Pablo dice: «Mujeres, sed sumisas a vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas. Hijos, obedeced en todo a vuestros padres, porque esto es grato a Dios en el Señor. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que se vuelvan apocados». En este texto se presentan las dos relaciones fundamentales que, juntas, constituyen la familia: la relación esposa-esposo y la relación padres-hijos.

De las dos relaciones la más importante es la primera, la relación de pareja, porque de ella depende en gran parte la segunda, la de los hijos. Leyendo con perspectiva moderna aquellas palabras de Pablo, de inmediato salta a la vista una dificultad. Pablo recomienda al marido que «ame» a la mujer (y esto está bien), pero después recomienda a la mujer que sea «sumisa» al marido, y esto, en una sociedad fuertemente (y justamente) consciente de la igualdad de sexos, parece inaceptable.

Sobre este punto san Pablo está, al menos en parte, condicionado por la mentalidad de su tiempo. Con todo, la solución no es eliminar de las relaciones entre marido y mujer la palabra «sumisión», sino en todo caso hacerla recíproca, como recíproco debe ser también el amor. En otras palabras: no sólo el marido debe amar a la mujer, sino que también la mujer al marido; no sólo la mujer debe ser sumisa al marido, sino también el marido a la mujer. La sumisión no es sino un aspecto y una exigencia del amor. Para quien ama, someterse al objeto del propio amor no humilla, sino que le hace feliz. Someterse significa, en este caso, no decidir solo; saber a veces renunciar al propio punto de vista. En resumen, recordar que se ha pasado a ser «cónyuges», o sea, literalmente, personas que están bajo «el mismo yugo» libremente acogido.

La Biblia plantea una relación estrecha entre ser creados «a imagen de Dios» y el hecho de ser «hombre y mujer» (v. Gn 1,27). La semejanza consiste en esto. Dios es único y solo, pero no es solitario. El amor exige comunión, intercambio interpersonal, requiere que haya un «yo» y un «tú». Por eso el Dios cristiano es uno y trino. En Él coexisten unidad y distinción: unidad de naturaleza, de voluntad, de intención, y distinción de características y de personas. Precisamente en esto la pareja humana es imagen de Dios. La familia humana es reflejo de la Trinidad. Marido y mujer son, en efecto, una sola carne, un solo corazón, una sola alma, aún en la diversidad de sexo y de personalidad. Los esposos están uno ante otro como un «yo» y un «tú», y están frente a todo el resto del mundo, empezando por los propios hijos, como un «nosotros», como si se tratara de una sola persona, pero ya no singular, sino plural. «Nosotros», o sea, «tu madre y yo», «tu padre y yo». Así habló María a Jesús, después de encontrarle en el templo.

Sabemos bien que éste es el ideal y que, como en todas las cosas, la realidad es con frecuencia bastante diferente, más humilde y más compleja, a veces incluso trágica. Pero estamos tan bombardeados de casos de fracasos que a lo mejor, por una vez, no está mal volver a proponer el ideal de la pareja, primero en el plano sencillamente natural y humano, y después en el cristiano. ¡Ay de llegar a avergonzarse de los ideales en nombre de un malentendido realismo! El final de una sociedad, en este caso, estaría marcado. Los jóvenes tiene derecho a que se les transmitan, por parte de los mayores, ideales, y no sólo escepticismo y cinismo. Nada tiene la fuerza de atracción que posee el ideal.

[Traducción del original italiano realizada por Marta Lago]
Publicado por Desconocido @ 22:20  | Espiritualidad
Comentarios (0)  | Enviar
CARITAS DIOCESANA DE TENERIFEC/. Juan Pablo II, nº 23 – Entlo. izqda. - Tfno. 922 277 212 - Fax: 922 277 250 -
38004 SANTA CRUZ DE TENERIFE
Web: www.caritastenerife.org - E-Mail: serviciosgenerales@caritastenerife.org

PARA AGENTES DE CÁRITAS ( SACERDOTES Y SEGLARES)

Reverendo Padre y estimadas(os) compañeras(os):

Espero y deseo que hayan pasado unas felices navidades, con la presencia siempre del motivo principal y
único de estas fiestas: Jesús nacido; y que el presente 2008 les depare todo lo que desean; pero sobre todo, la
bendición de Dios Nuestro Señor lleve a todos los hogares la paz y felicidad.

Este contacto con ustedes entre los últimos días de 2007 y primeros del nuevo año, es para comunicarles un
importante acontecimiento en la vida de nuestra Cáritas Diocesana (recuerde que Cáritas Diocesana de Tenerife no
son los Servicios Generales ubicados en Santa Cruz de Tenerife, sino Cáritas en la Diócesis Nivariense) que se va a
desarrollar en los albores del recién estrenado año 2008, concretamente los días 18 y 19 del mes de enero. Se trata
nada más y nada menos que de nuestra ASAMBLEA DIOCESANA. Este evento, contemplado en los Estatutos de
Cáritas, se debe de realizar cada dos años y por circunstancias acaecidas en la Entidad, hace cuatro que no se
convocaba. Los actos asamblearios tendrán lugar en las instalaciones del Colegio Las Dominicas de Geneto (La
Laguna); les adjunto el programa de la Asamblea.

Ruego y espero que estén presentes en dicha Asamblea, porque como órgano decisorio de la vida y
actividades de Cáritas Diocesana a lo largo de los años 2008 y 2009, deben formar parte de ella con los derechos y
obligaciones que los Estatutos de Cáritas les confieren al efecto. Todos los agentes de Cáritas tienen que estar en esta
Asamblea porque, cuanto en ella se tratará les incumbe. De antemano les agradezco profundamente y de corazón su
asistencia, y sé que estarán allí, buscando el hueco oportuno en sus actividades diarias.

Si alguno de ustedes intervino en la evacuación del edificio de Padre Anchieta en La Laguna el pasado día 21
de diciembre, quiero agradecerles muy sinceramente su participación en aquéllos trabajos y sus sentimientos por
cuanto dicho edificio representaba para ustedes, su trabajo y la ciudad de La Laguna. Dios nos ayudará a obtener los
fondos precisos para su restauración y a Él le pido que nos dé a todos salud y vida para celebrar con alegría el
retorno, y así olvidar la tristeza que nos invadió en los momentos de su desalojo. Y si no participaron directamente
también les agradezco sus preocupaciones que, como miembros de Cáritas sintieron y expresaron cuando se
produjeron los hechos descritos. Gracias a todas y a todos por sus desvelos, ofrecimientos y disposición de ayuda y
colaboración.

Nada más; reiterarles mi gratitud por todo y por tanto lo que hacen por y para la Entidad y animarles para
que sigan así, puesto que nuestras actitudes sólo benefician a quienes servimos, que en definitiva son: los últimos y no
atendidos.

Un abrazo en Cristo.

† Aurelio Feliciano Sosa
Delegado Episcopal

Leonardo Ruiz del Castillo
Director
Publicado por Desconocido @ 22:15  | Comunicados Diocesanos
Comentarios (0)  | Enviar
jueves, 27 de diciembre de 2007
Carta de felicitación del obispo nivariense Don Bernardo Álvarez Afonso dirigida a sus sacerdotes diocesanos.

San Cristóbal de La Laguna, 20 de diciembre de 2007


A MIS HIJOS, HERMANOS Y AMIGOS SACERDOTES:

A la puerta misma de la Navidad, o en plena celebración de la misma, les llega mi felicitación navideña. No quisiera que fuera una entre tantas y mucho menos que la vean como un simple formulismo o una cortesía para cumplir con la costumbre.

Como siempre hago, también este año les expongo el motivo de «mi felicitación» que, como no puede ser de otra manera, es Jesucristo, el Hijo de Dios, «que por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajo del cielo y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María la Virgen y se hizo hombre». Por eso y por todo lo que significa la Natividad del Señor —como les digo en la tarjeta— ¡Felicidades!

Ya el año pasado les expresaba mi preocupación por el «eclipsamiento de Cristo» en las manifestaciones navideñas y les exhortaba a centrar nuestras predicaciones en el misterio de la persona de Jesucristo, Dios y hombre verdadero. De nuevo les reitero aquella petición. La Iglesia no pude dejar de anunciar el Misterio de Cristo. Si lo hiciera dejaría de existir como tal, perdería su identidad y su razón de ser. Y lo mismo nosotros; nuestra vida y ministerio no tendrían ningún sentido. Por eso, sin complejos, con seguridad y entusiasmo, firmes en la fe, alegres en la esperanza y ardientes en la caridad, vamos a proclamar el verdadero motivo para desearnos y vivir una ¡Feliz Navidad!

Sí, anunciemos a Jesucristo, a Aquel que es la razón de la felicidad que queremos conseguir con la celebración de la Navidad, porque «El es la verdadera luz del mundo, que ha venido a iluminar a todos los que lo buscan sinceramente. El es el Príncipe de la paz, que nos hace renacer como hijos de Dios, portadores de paz entre los hombres. El es Dios con nosotros, que quiere que experimentemos, ya en este mundo, lo que será la alegría del cielo»

El Papa Benedicto XVI, el día de ayer, en la audiencia general de los miércoles, nos dejo unas reflexiones en el mismo sentido. Les transcribo algunos párrafos que seguro nos pueden ayudar a la reflexión personal y para transmitir a los fieles «la verdad de la navidad«.

[...] Dejándonos guiar por el evangelista Juan, tratemos por tanto de dirigir en estos días nuestro pensamiento y corazón al Verbo eterno, al Logos, a la Palabra que se ha hecho carne y de cuya plenitud hemos recibido gracia sobre gracia (Cf. Juan 1, 14.16). Esta fe en el Logos Creador, en la Palabra que ha creado el mundo, al que ha venido como un Niño, esta fe y su gran esperanza parece que hoy están alejadas de la realidad de la vida de cada día, pública o privada. Parece que esta verdad es demasiado grande. Nosotros mismos nos las apañamos según nuestras posibilidades, al menos es lo que parece. Pero el mundo se hace cada vez más caótico e incluso violento: lo vemos cada día. Y la luz de Dios, la luz de la Verdad, se apaga. La vida se hace oscura y sin brújula.
¡Qué importante es, por tanto, ser realmente creyentes y como creyentes reafirmamos con fuerza, con nuestra vida, el misterio de salvación que trae consigo la celebración de la Navidad de Cristo!

En Belén se manifestó al mundo la Luz que ilumina nuestra vida; se nos reveló el Camino que nos lleva a la plenitud de nuestra humanidad. Si no se reconoce que Dios se hizo hombre, ¿qué sentido tiene celebrar la Navidad? La celebración se vacía. Ante todo, nosotros, los cristianos, tenemos que reafirmar con convicción profunda y sentida la verdad de la Navidad de Cristo para testimoniar ante todo la conciencia de un don gratuito que es riqueza no sólo para nosotros, sino para todos [... ].

Que el augurio de bondad y de amor que nos intercambiamos en estos días llegue a todos los ambientes de nuestra vida cotidiana. Que la paz esté en nuestros corazones para que se abran a la acción de la gracia de Dios. Que la paz more en las familias y puedan pasar la Navidad unidas ante el Nacimiento y el árbol adornado iluminado. Que el mensaje de solidaridad y de acogida que procede de la Navidad contribuya a crear una profunda sensibilidad hacia las antiguas y nuevas formas de pobreza, hacia el bien común, en el que todos estamos llamados a participar. Que todos los miembros de la comunidad familiar, en especial los niños y los ancianos, las personas más débiles, puedan sentir el calor de esta fiesta, y que se dilate después durante todos los días del año.
Que la Navidad sea para todos la fiesta de la paz y de la alegría: alegría por el nacimiento del Salvador, Príncipe de la paz. Como los pastores, apresuremos nuestro paso hacia Belén. En el corazón de la Nochebuena también nosotros podremos contemplar al «Niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre», junto con María y José (Lucas 2, 12.16).

Pidamos al Señor que abra nuestro espíritu para que podamos entrar en el misterio de su Navidad. Que María, que entregó su seno virginal al Verbo de Dios, que le contempló siendo niño entre sus brazos maternos, y que sigue ofreciéndolo a todos como Redentor del mundo, nos ayude a hacer de la Navidad una ocasión de crecimiento en el conocimiento y en el amor de Cristo.

¡Feliz Navidad a todos vosotros!

Es lo que les deseo de todo corazón, afectuosamente, en Cristo, "todo de todos",

Bernardo Álvarez Afonso
Obispo Nivariense
Publicado por Desconocido @ 22:59  | Habla el Obispo Diocesano
Comentarios (0)  | Enviar
REDACCIÓN DE “IGLESIA NIVARIENSE”C. San Agustín, nº 28
38201. La Laguna. Tenerife.
Tfno. 922-314961 / Fax. 922-256362
e-mail: iglesianivariense@obispadodetenerife.es

BOLETÍN 265

• “¡Es Navidad! Acuérdate de Jesucristo”. Este es el título de un artículo que publica el obispo el día veinticuatro en la prensa provincial. En la misma el prelado nivariense afirma, entre otras cosas, que “estamos pendientes de todo (comidas, tarjetas de felicitación, regalos, celebraciones familiares,…), nos acordamos de los que están lejos, nos preocupamos de visitar a los mayores y a los enfermos, hacemos memoria de los que, en otras navidades, estaban con nosotros y ya han muerto… Todo eso está bien y ojalá siempre lo hagamos de todo corazón. Pero, también “acuérdate Jesucristo” si quieres que la NAVIDAD deje huella en tu vida y en la de los demás”. “No te olvides de Jesucristo”, porque si Él permanece ignorado, o desconocido en su verdadera identidad, el sentido de la NAVIDAD se desvanece.


• Este domingo se celebra el día de la Sagrada Familia. En la víspera, el Vicario General, Domingo Navarro, preside una misa en la Sede Catedralicia.


• Con motivo de este día, la Conferencia Episcopal Española, desarrolla la Jornada de Familia y Vida bajo el lema “Sin embargo, nuestra ciudadanía está en el cielo”.


• Algunos matrimonios de la Diócesis, pertenecientes a los grupos neocatecumenales, participan, en Madrid, en el encuentro de familias organizado por dicha Archidiócesis.


• El Obispo auxiliar de Miami, Felipe de León Estévez, se encuentra pasando unos días en la isla, acompañado por un seminarista de su diócesis que es natural de Santa Úrsula. El prelado se ha mostrado muy satisfecho por estos días de comunión con nuestra Diócesis y ha valorado, de forma especial, la devoción existente en la isla hacia la Virgen de Candelaria.


• El obispo, Bernardo Álvarez, ordenó el desalojo de la Sede de Caritas Interparroquial de La Laguna, como medida cautelar, por las deficiencias de la edificación y las instalaciones. En la sede desalojada se encontraba, además de las oficinas de Cáritas Interparroquial de La Laguna, el Hogar del Pensionista. Igualmente se impartían, en este momento, tres cursos de formación profesional del Servicio Canario de Empleo, gestionados por Cáritas, concretamente dedicados a peluquería, geriatría y alzheimer.


• Durante la sesión celebrada el pasado 15 de octubre, la Comisión de Ordenación del Territorio y Medio Ambiente de Canarias acordó informar en sentido favorable el carácter estructurante del Plan especial para el acondicionamiento de la Cueva del santo Hermano Pedro. El ámbito de la actuación abarca la zona del barranquillo del santo Hermano Pedro entre la represa superior y la zona donde se localiza el Pozo del santo Hermano Pedro (que comprende, asimismo, las zonas aledañas de los tableros ligadas al barranquillo), con el fin de mantener el entorno donde se desarrolló la etapa juvenil del santo canario entre los años 1640 y 1647.


• De las múltiples actividades de estos días, señalamos una que se ha recuperado, puesto que el templo del Salvador en la Matanza acogió una danza centenaria que es conocida como ‘Baile del Niño’. A las doce del día 24, se escucharon en la iglesia silbos de alabanza y alegría que anunciaban el nacimiento de Jesús y luego, comenzaron los tocadores y danzantes una procesión delante de la imagen del niño por el interior del templo.


• Responsables de la Diócesis y del Ayuntamiento de Arona, así como los párrocos de la zona se reunieron, recientemente, a fin de concretar los trabajos de edificación del templo en el núcleo de Parque La Reina, los cuales comenzarán el primer trimestre de 2008. La futura iglesia se edificará sobre una parcela que el Ayuntamiento de Arona cedió al Obispado, ubicada en una zona estratégica del núcleo, ya que se encuentra rodeada por infraestructuras como el centro cultural o el centro de Educación Infantil y Primaria. Julián de Armas anunció que "el Obispado cuenta con 210.000 euros para iniciar la primera fase de la obra, que contemplaría la construcción de un salón de actos y la cubierta de la planta baja, y que tendría un plazo de ejecución de nueve meses".

• El Prelado Nivariense, preguntado por el periódico “la Opinión de Tenerife” ha expuesto la opinión de la Iglesia sobre algunos asuntos como la Enseñanza Religiosa Escolar, la concepción Católica de la familia, la homosexualidad, etc.

• El pasado 23 de diciembre, en la fachada del edificio consistorial y con motivo de su V Bajada, la Virgen de Los Reyes, patrona de Valle Gran Rey, se convirtió en Alcaldesa Honoraria y Perpetua de Valle Gran Rey, en un emotivo acto que contó con la presencia de numerosos vecinos y visitantes. El Alcalde-Presidente del Ayuntamiento de Valle Gran Rey, Esteban Bethencourt Gámez, una vez leído el decreto por el que se convertía a la Virgen de Los Reyes en Alcaldesa Honoraria y Perpetua, entregó al párroco, Esteban Vera Barroso, el bastón de mando, quien a su vez, lo puso en manos de la Santa Imagen.


• Precisamente a las fiestas de Valle Gran Rey, tres cantautores cristianos llevarán su música. El primero de ellos, Goyo Hidalgo, actuará durante el encuentro arciprestal de catequistas de La Gomera, el 28 de diciembre. El segundo se trata de Rogelio Cabado, que desgranará su repertorio, junto a Alejandro Abrante, el 3 de enero en la Casa de la Cultura de Valle Gran Rey en lo que se ha querido denominar: Concierto Joven Cristiano.


• El 28 de diciembre tendrá lugar el II Encuentro de Catequistas Jóvenes en la Parroquia del Socorro, a las 17:00 horas. La jornada comenzará con una oración y, posteriormente, a las 18:00 horas los catequistas se dirigirán hacia el teatro de Tegueste donde participarán en una obra de Navidad.


• El pasado viernes, en el Obispado de Tenerife, se desarrolló una reunión de la Comisión Mixta, Ayuntamiento de La Laguna y Diócesis Nivariense. A la misma asistieron el Obispo, Bernardo Álvarez, a quien acompañaban algunos de sus Vicarios, y la Alcaldesa de Aguere, Ana Oramas junto a algunos de los concejales del consistorio. El encuentro sirvió para revisar los temas pendientes en relación a los equipamientos pastorales en diferentes zonas de la isla.


• El 28 de diciembre, de 10 a 12 horas, en el monasterio de Garachico, se desarrollará un encuentro de diáconos permanentes que será guiado por el Vicario General, Domingo Navarro. Dicha jornada, que tiene un carácter formativo, servirá para reflexionar sobre el documento: “Directorio para el ministerio y la vida de los diáconos permanentes”.


Publicado por Desconocido @ 22:11  | Comunicados Diocesanos
Comentarios (0)  | Enviar
miércoles, 26 de diciembre de 2007
Queridos Sacerdotes, Diáconos Permanentes, Catequistas y todos vosotros que nos estáis leyendo:

En esta Santa Navidad tengo el deseo de decir a todos vosotros que, en el divino Niño nacido en Belén, humilde y pobre, Dios os conceda la gracia de una profunda experiencia de su amor y de este modo renueve vuestra esperanza. Como nos recuerda nuestro amado Papa Benedicto XVI en su reciente encíclica: “En la esperanza hemos sido salvados” (Rom. 8, 24). El encuentro con Jesús os transformará misteriosamente. Recomenzad desde El hacia vuestra misión en el mundo para amar y perdonar, con su mismo espesor, con su turbadora gratuidad, hasta la total donación de sí mismo sin reservas. El será vuestra razón de vivir e de entregaros a Dios y a los hermanos, por amor y sin cálculos.

Queridos amigos, Navidad sea para todos vosotros una prenda de alegría y de fiesta, de celebración y de alabanza a Dios con cantos, luces y plegarias. Que el Año Nuevo 2008 sea un año feliz y sostenido por la verdadera y fuerte esperanza en el Señor.

Cardenal Claudio Hummes
Prefecto de la Congregación para el Clero
Publicado por Desconocido @ 23:41  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
Alfonso Aguiló

www.interrogantes.net



He recibido un e–mail, de esos envíos masivos que se mueven a diario por el ciberespacio, que habla de un tal Jerry. Tiene su gracia, y es breve, así que lo copio a continuación.

Jerry era director de un restaurante en una pequeña ciudad de Estados Unidos. Siempre estaba de buen humor y tenía algo positivo que decir.

Era un motivador nato. Por dos veces, cuando cambió de trabajo, varios de sus empleados se empeñaron en seguirle a donde él fuera a trabajar. Si un trabajador tenía un día malo, Jerry siempre estaba allí, haciéndole ver el lado positivo de la situación.

Su manera de ser provocó mi curiosidad, así que un día le pregunté: «No me lo explico. No se puede ser positivo siempre, sin interrupción. ¿Cómo lo haces?». Jerry me contestó: «Cada mañana me levanto y me digo, tengo dos opciones, puedo elegir estar de buen humor o de mal humor. Y siempre elijo estar de buen humor. Cada vez que ocurre algo malo, puedo elegir entre el papel de víctima o el de aprender algo de aquello. Y procuro elegir lo de aprender algo. Cada vez que le oigo a alguien quejarse, puedo elegir entre sumarme a sus lamentos o fijarme en el lado positivo de la vida, y siempre escojo el lado positivo de la vida.»

«Pero no siempre es tan fácil», protesté. «Tampoco es tan difícil», contestó Jerry. «La vida es una elección constante. Cada situación es una elección. Eliges cómo reaccionar ante las situaciones. Eliges cómo va a afectar la gente a tu humor. Eliges estar de buen o de mal humor. Es elección tuya decidir cómo vives tu vida.»

Tiempo después, Jerry fue víctima de un atraco. Había olvidado cerrar con llave la puerta trasera del restaurante mientras hacía el balance de caja del día, y entraron dos hombres armados. Trató de abrir la caja fuerte, pero con el nerviosismo fallaba la combinación. Los atracadores se pusieron más nerviosos aún que él, y acabaron por dispararle. Afortunadamente, le llevaron enseguida al hospital, y después de una larga operación y varias semanas de convalecencia, Jerry recibió el alta.

Vi a Jerry unos meses después. Le pregunté qué le había venido a la mente cuando ocurrió el atraco. «La primera cosa en que pensé es que debía haber cerrado bien la puerta. Luego, después de que me disparasen, cuando estaba tendido en el suelo, recordé que tenía dos opciones: podía elegir vivir, o podía elegir morir. Y escogí vivir.»

«Los camilleros eran unos tíos simpáticos. Me animaban. Me decían que me iba a poner bien. Pero cuando me metieron en la sala de urgencias y vi las caras de los médicos y enfermeras, mientras me exploraban, me asusté realmente. En sus ojos se leía “es hombre muerto”. Entonces vi que tenía que pasar a la acción.»

«¿Qué hiciste?», pregunté. «Bueno, había una enfermera que me preguntaba a gritos si era alérgico a algo. “¡Sí!”, le contesté. Se hizo un silencio grande. Esperaban que continuara. Yo cogí aire y dije: “Sí, tengo alergia... ¡a las balas!”. Después de las risas de todos, les dije: “Quiero vivir. Así que, por favor, opérenme cuanto antes”».

Jerry piensa que vivió gracias a los médicos y enfermeras, pero también gracias a su actitud. Yo aprendí de él que cada día puedes elegir si vas a encarar la vida con ganas o te vas a amargar. La única cosa enteramente tuya, que nadie puede controlar o asumir en tu lugar, es tu actitud. De modo que si tu te das cuenta de esto, todo lo demás de la vida se hace bastante más fácil.

La historia de Jerry concluye aquí. Es quizá un tanto simple, pero apunta una idea importante. Todos conocemos personas que, con su sola presencia, irradian sentido positivo. Su actitud es optimista, animosa, esperanzada. Poseen como una especie de campo magnético que orienta los de los que le rodean, que quizá son más débiles o más negativos. Son desactivadores de crispaciones y rencillas. Cuando afrontan una situación difícil, suelen ser serenos, conciliadores, armonizadores.

Suelen ser personas que han conseguido aprender de sus propias experiencias, tanto de las negativas como de las positivas. Creen en los demás. No reaccionan desproporcionadamente ante sus defectos, ni ante la crítica o las dificultades. No se sienten satisfechos cuando descubren los errores y debilidades de los demás (y eso no porque sean ingenuos, pues también ellos ven esos errores, pero saben que con su actitud pueden hacerles mejorar o encastillarse en su conducta). Procuran no etiquetar ni prejuzgar a la gente, sino descubrir los valores positivos que hay en toda persona. Despiertan agradecimiento y gratitud. No son envidiosas. Son agradecidas. Tienden, de forma casi natural, a perdonar y olvidar las ofensas que reciben. Buscan el modo de mejorar su formación. Leen, escuchan, poseen afán de conocer cosas, les interesa lo que interesa a quienes le rodean. En fin, toda una actitud digna de imitar en nuestra vida.


Publicado por Desconocido @ 23:12  | Artículos de interés
Comentarios (0)  | Enviar
19 Diciembre (ACI).- "Si la paz es fruto de la justicia, lo es aún más del perdón, que sella verdaderamente la reconciliación entre quienes estaban divididos y les permite caminar juntos", aseguró el Papa Benedicto XVI a los jóvenes que la comunidad de Taizé ha convocado a un encuentro en Ginebra.

En un mensaje que dirige a los jóvenes que se reunirán en Ginebra del 28 de diciembre al 1 de enero de 2008, el Santo Padre subraya que "aceptando el perdón de Dios que se nos da en el sacramento de la Reconciliación, también vosotros podréis ser artesanos del perdón entre los hermanos y construir un mundo reconciliado".

"Acudiendo a la cita con el pueblo de Dios que os acoge, tanto en los momentos de oración como de encuentro, estáis invitados a abrir nuevos caminos de esperanza, afianzándoos en la Palabra de Dios y en la intimidad de la vida en Cristo", se lee en el mensaje enviado en nombre del Papa por el Secretario de Estado Vaticano, Cardenal Tarcisio Bertone.

El mensaje destaca que "solo Cristo nos ofrece la clave de la verdadera esperanza, de una esperanza que supera toda pequeña esperanza que podemos tener, porque nos guía hacia el porvenir y hacia la felicidad eterna, hacia la cual caminamos cada día, personalmente y como Iglesia".

Se espera que en este Encuentro Europeo de Ginebra organizado por la Comunidad de Taizé con la colaboración de las Iglesia Católica y comunidades eclesiales protestantes, participarán unos 40 mil jóvenes de Europa y de otros continentes.
Publicado por Desconocido @ 22:07  | Noticias internacionales
Comentarios (0)  | Enviar
Artículo semanal del Padre Fernando Lorente, o. h., publicado en EL DÍA el míercoles, 26 de Diciembre de 2007, bajo el epígrafe "Luz en el Camino".

Luz en el Camino Fernando Lorente, o.h. *


Camino hacia Belén y Navidad


SIENDO YA religioso de San Juan de Dios, allá por los años l947-50, en la biblioteca de una Institución religiosa donde me hospedaba durante los días porque estaba pidiendo limosna en aquella ciudad para el centro infantil de la poliomielitis de Granada, leí en un libro lo siguiente: que precisamente "el día Navidad había sido encontrado en unos lavabos públicos de señoras, un niño envuelto en la elemental cobertura de unos papeles de regalo -los de entonces-. Le bautizaron con el nombre de Nicolás. Esta corta y dramática historia del niño Nicolás deja un recuerdo lejano y una actualidad con respecto al otro lejano nacimiento en Belén.

La encarnación de Cristo es una búsqueda urgente de la vecindad de las personas: de su ayuda, de su indigencia, de su soledad. Y el niño Nicolás protagonizó, en el marco de unos lavabos públicos, un "belén", en adaptación de última hora, en el que las pajas fueron sustituídas por los papeles de regalo, pero en el que se subrayó con fidelidad la proximidad de Dios a los hombres. Dios nace siempre en cada ser humano que nace. Porque, con su nacimiento, Dios asumió todos los nacimientos, todas las pobrezas, todas las soledades, todos los sueños altos de las personas.

Ya no hace falta abandonar la vida para adorar en la soledad del pesebre al Dios humanizado. Dios renace siempre en un corazón arrepentido. Por eso, siempre que un niño llora su soledad, como el niño Nicolás, es Navidad. Siempre que una mujer llora su pecado, como lo pudo hacer la madre de Nicolás, es Navidad. Y con esta reflexión-oración terminaba este relato navideño:

"Señor, que mis ojos no busquen en exclusiva, para adorarte, las pajas heladas de tu primer nacimiento. Que vea nacer siempre y te adore en todas las casas y te ame siempre en los dolores y angustias de los hermanos más necesitados en los cuerpos y en las almas. Este es el camino hacia Belén -no hay otro- y esta es la Navidad -tampoco hay otra- que celebramos los cristianos hace más de dos mil años".

El camino hacia Belén y Navidad es algo que sucede en el corazón de cada ser humano, en el núcleo más libre y personal de cada uno. El que acoge a Dios desde su ser más íntimo, encuentra luz para caminar, fuerza para luchar, alegría para vivir. Pero no todos lo acogen. Con la venida de Cristo nada cambia para quien no quiere cambiar, nada nuevo sucede en quien no se quiere reconocer. Y es que Dios siempre se nos acerca respetando nuestra libertad. No se ha hecho hombre para sustituir o anular nuestra responsabilidad. Por eso, las cosas no cambian sólo con gritos, protestas y críticas estériles, ni con algunos de los "pastos" políticos que estamos contemplando en España. Solamente cambiarán las cosas para bien de todos con la lucha solidaria, lenta, tenaz de todos los que realmente deseen cambiar. Cambiarán las cosas si cambiamos nuestros egoísmos colectivos, nuestras reivindicaciones insolidarias, nuestras inhibiciones y pasividades ante los abusos e injusticias.

Todo podrá cambiar desde el momento que nos atrevamos a creer, aceptar y vivir que todo hombre, toda mujer es mi hermano y mi hermana. Los que creamos y vivamos esta profunda verdad, entenderemos lo que es el camino hacia Belén y lo que es Navidad. Los demás seguirán en tinieblas, por más que la luz material siga brillando. Esa luz que, por ser materia, un día se apagará en cada uno de nosotros -creyentes y no creyentes- y para siempre.

* Capellán de la clínica S. Juan de Dios
Publicado por Desconocido @ 22:01  | Espiritualidad
Comentarios (0)  | Enviar
Homilía que pronunció el patriarca latino de Jerusalén, Su Beatitud Michel Sabbah, durante la misa de la noche de la Solemnidad del Nacimiento del Señor (Nochebuena), celebrada en la iglesia de santa Catalina en Belén, situada junto a la basílica de la Natividad.

Homilía de Navidad 2007




Queridos Hermanos y Hermanas
¡Feliz y santa fiesta de Navidad!
Señor Presidente:

1. Rogamos por Usted en esta santa Noche, por vuestra difícil labor, por la seguridad, por la unidad del pueblo y por la paz. Que Dios le de luz, sabiduría y fortaleza. Para los gobernantes de este país y para todos los gobernantes de Oriente Medio, rogamos que Dios les conceda a todos el poder realizar la paz y la estabilidad aquí y en toda la región.

2. Hermanos y Hermanas:


La gracia Dios ha aparecido. El Verbo Eterno de Dios se ha hecho hombre. San Juan nos dice en términos claros, aunque supere la capacidad de comprender de muchos: "En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios" (Jn 1,1) y "el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros" (Jn 1,14). He aquí hermanos y hermanas el sentido de la Navidad, he aquí lo que celebramos, y aquello por lo que nos regocijamos. El profeta Isaías predijo: "El pueblo que caminaba en tinieblas vio una grande luz... un hijo nos ha nacido, un niño se nos ha dado. Ha recibido el señorío sobre sus hombros, y será su nombre: «Maravilla de Consejero», «Dios Fuerte», «Padre Sempiterno», «Príncipe de la Paz»." (Is 9,1.5.). San León Magno, comentando este misterio, dice: "La naturaleza humana y la naturaleza divina se unen en una sola Persona, el Creador del tiempo nació en el tiempo y aquel por quien fueron hechas todas las cosas empezó a contarse entre las criaturas". (San León, Magno, Cartas, 31, 2-3; Oficio de Lectura, 17 de diciembre, 2da Lectura).

Jesús empezó a contarse entre las criaturas, aquí en Belén, para colmarnos de su gracia y para salvarnos del mal que tenemos que combatir cada día .San Juan nos dice, "de su plenitud hemos recibido gracia sobre gracia" (Jn 1,16). Luego San Juan agrega: "A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, venido del seno del Padre, Él lo ha contado". Esta palabra nos dice que en la Navidad, el Hijo único que sólo el Padre conoce, nacido aquí en Belén, nacido para llevar la vida a los hombres, nos ha hecho capaces, ¡a nosotros también! de conocer a Dios, y de entrar desde aquí abajo a la vida eterna. Una vida que será por medio de nosotros luz en cada esfuerzo de construcción humana o de lucha por la paz. Todos los desafíos, todas nuestras alegrías y nuestros sufrimientos, tenemos el poder de transformarlos en vida eterna -una vida con Dios, con su luz, su poder y su bondad-.

Navidad nos ha renovado "en el Espíritu Santo que derramó sobre nosotros con largueza por medio de Jesucristo nuestro Salvador" (Tito 3,6) a fin de heredar en la esperanza, la vida eterna. Con el poder de esta gracia, con la Navidad cada día en nosotros, trabajamos con ahínco en nuestra sociedad para llevar allí la paz de la Navidad. La vida aquí abajo, con toda su pobreza, todas sus debilidades, pero también con el poder de la gracia, tiene que ser en nosotros el comienzo de la vida eterna.

3. Con esta fe en Dios, con la gracia de la Navidad, meditamos el misterio de nuestra tierra que no llega a ver a Dios, y así, naturalmente, no llega aquí a encontrar la paz. Con la Navidad, con la bondad de Dios puesta por Él en cada persona humana, es necesario, ante todo, creer que somos capaces de la paz. Para ello, hay una mejora a realizar. Hace falta mirar al otro con la mirada de Dios, a fin de poseer la justicia para uno y para los otros.

Luego, hace falta comprender la vocación universal de esta tierra. Hace falta ver la voluntad de Dios sobre esta tierra; en las Escrituras; en la evolución de la historia de la cual, el mismo Dios es el Señor. Él nos ha reunido a todos aquí con el correr de los siglos, judíos, cristianos, musulmanes y drusos, constituyendo hoy dos pueblos, palestino e israelí. Comprender y aceptar la vocación universal, es acoger el plan de Dios para esta tierra y es llegar a ser capaz de establecer aquí la paz. Ningún exclusivismo que desecha al otro o que lo reduce a un estado de ocupación o de sumisión cualquiera puede armonizarse con la vocación de esta tierra. Tierra de Dios, no puede ser para unos una tierra de vida y para otros una tierra de muerte, de exclusión, de ocupación o de prisiones políticas. Todos aquellos que Dios, el Señor de la historia, ha reunido aquí tienen que encontrar en esta tierra vida, dignidad y seguridad.

Cada uno sabe cómo se hace la paz. Cada cual conoce aquello que le es debido a cada uno de los dos pueblos que habitan este país. No es el más débil quien debe someterse y seguir despojándose, sino los más fuertes que tienen todo en su mano son quienes deben desasirse y dar al más débil lo suyo propio, lo debido. Todas las cuestiones difíciles, con la voluntad firme de todos para hacer la paz, pueden encontrar entonces su solución.

4. Con todos los jefes religiosos de esta tierra, hemos recorrido el inicio del camino. Hemos querido preguntarnos a nosotros mismos, como creyentes delante de Dios, ¿Que es lo justo delante de Dios para cada uno de nosotros? Nuestro camino aún es largo, y difícil; pues se trata de librarse del sistema político, de sus visiones exclusivas, de sus miedos, a fin de llegar a ser capaces de decir y de llevar algo nuevo y bueno a todos.

La historia humana está llena de guerras, pero también está llena de Dios. Y Dios es amor. Él no es la tiranía de ciertos creyentes que se dicen creyentes, mientras que no cumplen la voluntad de Dios, sino la suya propia, musulmanes o judíos o cristianos. La violencia no puede ser solicitada desde ninguna religión. El extremismo, en toda religión, es la voluntad de apropiarse, de excluir, y de someter a los otros, no a una fe en Dios, sino a comportamientos humanos y hostiles contra los otros. Los jefes religiosos tienen un rol para educar a los creyentes, confirmarlos sobre las sendas de la justicia, del derecho, del perdón con la reclamación de los derechos, y de la colaboración con todos los hombres y las mujeres de buena voluntad.

5. Hermanos y Hermanas, podéis preguntaros cuál es nuestro papel como cristianos en la paz a construir y en el futuro de esta tierra. El Papa Benedicto XVI, en su última encíclica sobre la Esperanza, dice que la característica del "cristiano es el hecho que ellos tienen una esperanza y tener una esperanza es tener un futuro".

Eso se aplica a nosotros, cristianos de la Tierra Santa, como de todo Oriente Medio. Todo el mundo está preocupado por nuestra presencia cristiana aquí: tanto Israel como la Autoridad Palestina. El rey Abdala II de Jordania desde hace años ha llamado la atención sobre la gravedad del éxodo de los cristianos árabes. Numerosas voces musulmanas se levantan, por todas partes, para llamar la atención sobre el vacío que crearía el éxodo de los cristianos en el mundo árabe musulmán. El mundo cristiano por su parte también está preocupado por nuestra supervivencia o nuestra desaparición.

A vosotros, hermanos y hermanas, a cada uno de vosotros cristianos de esta tierra, tentados a emigrar, objeto de preocupación de todos, os digo ante todo aquello que Jesús nos dice: "no tengáis miedo". El cristiano no tiene derecho a tener miedo, ni a huir de las dificultades. Eso quiere decir compartir las preocupaciones de todos, construir la paz con todos y aceptar los sacrificios, la prisión, quizás la vida o las dificultades de la vida cotidiana, de la ocupación, del muro que separa, de la falta de libertad de movimiento: todo ello es el lote de todos, y todos juntos por nuestros sacrificios y nuestra generosidad, construiremos la paz para todos.

A aquellos tentados o movidos por las dificultades a dejar el país, les decimos: aquí tenéis un sitio y más que un sitio, tenéis una vocación: aquella de ser cristianos aquí, en la Tierra de Jesús, y no en otro lugar en el mundo. Aceptad vuestra vocación, aunque sea difícil. Nuestra presencia aquí permanecerá como un testimonio de la vocación universal de esta tierra, Tierra de Dios, y tierra para las tres religiones y los dos pueblos que la habitan. Escuchad la voz de vuestra vocación y escuchad la voz de todos aquellos que os quieren aquí presentes.

Porque no es solamente un conflicto en el que vivimos, sino una historia en la que Dios es el dueño. Una historia que Dios hace y que nos invita a hacerla con Él. Él es el Señor de toda la historia de la humanidad, desde sus principios lejanos, desde el tiempo de la historia sagrada hasta hoy. Es Él, el que era, que es y que será. Ninguna persona y ningún tiempo pueden evitarlo. Él es el Inevitable con quien y delante de quien vivimos, actuamos y existimos (cf. Hechos 17,28). Llenos de esperanza, libres del miedo, continuamos realizando nuestro camino.

6. Hermanos y Hermanas,


Os deseo una santa fiesta de Navidad. Rogamos en esta noche santa, aquí en Belén, por todos vosotros, en Palestina, Israel, Jordania y Chipre. Rogamos por aquellos que sufren, por los enfermos y por los prisioneros para que puedan gozar por fin de su libertad y dignidad. Rogamos por todos nuestros gobernantes, para que perciban la justicia, que regresen por los senderos de la paz, y que tengan el valor de darla a sus pueblos. A todo el mundo cristiano, desde Belén, os decimos: ¡Feliz y santa fiesta de Navidad! Amén.

+ Michel Sabbah, Patriarca

[Traducción distribuida por el Patriarcado Latino de Jerusalén]
Publicado por Desconocido @ 21:49  | Homilías
Comentarios (0)  | Enviar
ZENIT publica el mensaje de Navidad que ha proclamado Benedicto XVI a mediodía de esta Solemnidad desde el balcón principal la Basílica de San Pedro del Vaticano ante decenas de miles de peregrinos.

«Nos ha amanecido un día sagrado:
venid, naciones, adorad al Señor, porque
hoy una gran luz ha bajado a la tierra»


(Misa del día de Navidad, Aclamación al Evangelio).


Queridos hermanos y hermanas: «Nos ha amanecido un día sagrado». Un día de gran esperanza: hoy el Salvador de la humanidad ha nacido. El nacimiento de un niño trae normalmente una luz de esperanza a quienes lo aguardan ansiosos. Cuando Jesús nació en la gruta de Belén, una «gran luz» apareció sobre la tierra; una gran esperanza entró en el corazón de cuantos lo esperaban: «lux magna», canta la liturgia de este día de Navidad. Ciertamente no fue «grande» según el mundo, porque, en un primer momento, sólo la vieron María, José y algunos pastores, luego los Magos, el anciano Simeón, la profetisa Ana: aquellos que Dios había escogido. Sin embargo, en lo recóndito y en el silencio de aquella noche santa se encendió para cada hombre una luz espléndida e imperecedera; ha venido al mundo la gran esperanza portadora de felicidad: «el Verbo se hizo carne y nosotros hemos visto su gloria» (Jn 1,14)

«Dios es luz -afirma san Juan- y en él no hay tinieblas» (1 Jn 1,5). En el Libro del Génesis leemos que cuando tuvo origen el universo, «la tierra era un caos informe; sobre la faz del Abismo, la tiniebla». «Y dijo Dios: "que exista la luz". Y la luz existió» (Gn 1,2-3). La Palabra creadora de Dios -Dabar en hebreo, Verbum en latín, Logos en griego- es Luz, fuente de la vida. Por medio del Logos se hizo todo y sin Él no se hizo nada de lo que se ha hecho (cf. Jn 1,3). Por eso todas las criaturas son fundamentalmente buenas y llevan en sí la huella de Dios, una chispa de su luz. Sin embargo, cuando Jesús nació de la Virgen María, la Luz misma vino al mundo: «Dios de Dios, Luz de Luz», profesamos en el Credo. En Jesús, Dios asumió lo que no era, permaneciendo en lo que era: «la omnipotencia entró en un cuerpo infantil y no se sustrajo al gobierno del universo» (cf. S. Agustín, Serm 184, 1 sobre la Navidad). Aquel que es el creador del hombre se hizo hombre para traer al mundo la paz. Por eso, en la noche de Navidad, el coro de los Ángeles canta: «Gloria a Dios en el cielo / y en la tierra paz a los hombres que Dios ama» (Lc 2,14).

«Hoy una gran luz ha bajado a la tierra». La Luz de Cristo es portadora de paz. En la Misa de la noche, la liturgia eucarística comenzó justamente con este canto: «Hoy, desde el cielo, ha descendido la paz sobre nosotros» (Antífona de entrada). Más aún, sólo la «gran» luz que aparece en Cristo puede dar a los hombres la «verdadera» paz. He aquí por qué cada generación está llamada a acogerla, a acoger al Dios que en Belén se ha hecho uno de nosotros.

La Navidad es esto: acontecimiento histórico y misterio de amor, que desde hace más de dos mil años interpela a los hombres y mujeres de todo tiempo y lugar. Es el día santo en el que brilla la «gran luz» de Cristo portadora de paz. Ciertamente, para reconocerla, para acogerla, se necesita fe, se necesita humildad. La humildad de María, que ha creído en la palabra del Señor, y que fue la primera que, inclinada ante el pesebre, adoró el Fruto de su vientre; la humildad de José, hombre justo, que tuvo la valentía de la fe y prefirió obedecer a Dios antes que proteger su propia reputación; la humildad de los pastores, de los pobres y anónimos pastores, que acogieron el anuncio del mensajero celestial y se apresuraron a ir a la gruta, donde encontraron al niño recién nacido y, llenos de asombro, lo adoraron alabando a Dios (cf. Lc 2,15-20). Los pequeños, los pobres en espíritu: éstos son los protagonistas de la Navidad, tanto ayer como hoy; los protagonistas de siempre de la historia de Dios, los constructores incansables de su Reino de justicia, de amor y de paz.

En el silencio de la noche de Belén Jesús nació y fue acogido por manos solícitas. Y ahora, en esta nuestra Navidad en la que sigue resonando el alegre anuncio de su nacimiento redentor, ¿quién está listo para abrirle las puertas del corazón? Hombres y mujeres de hoy, Cristo viene a traernos la luz también a nosotros, también a nosotros viene a darnos la paz. Pero ¿quién vela en la noche de la duda y la incertidumbre con el corazón despierto y orante? ¿Quién espera la aurora del nuevo día teniendo encendida la llama de la fe? ¿Quién tiene tiempo para escuchar su palabra y dejarse envolver por su amor fascinante? Sí, su mensaje de paz es para todos; viene para ofrecerse a sí mismo a todos como esperanza segura de salvación.

Que la luz de Cristo, que viene a iluminar a todo ser humano, brille por fin y sea consuelo para cuantos viven en las tinieblas de la miseria, de la injusticia, de la guerra; para aquellos que ven negadas aún sus legítimas aspiraciones a una subsistencia más segura, a la salud, a la educación, a un trabajo estable, a una participación más plena en las responsabilidades civiles y políticas, libres de toda opresión y al resguardo de situaciones que ofenden la dignidad humana. Las víctimas de sangrientos conflictos armados, del terrorismo y de todo tipo de violencia, que causan sufrimientos inauditos a poblaciones enteras, son especialmente las categorías más vulnerables, los niños, las mujeres y los ancianos. A su vez, las tensiones étnicas, religiosas y políticas, la inestabilidad, la rivalidad, las contraposiciones, las injusticias y las discriminaciones que laceran el tejido interno de muchos países, exasperan las relaciones internacionales. Y en el mundo crece cada vez más el número de emigrantes, refugiados y deportados, también por causa de frecuentes calamidades naturales, como consecuencia a veces de preocupantes desequilibrios ambientales.

En este día de paz, pensemos sobre todo en donde resuena el fragor de las armas: en las martirizadas tierras del Dafur, de Somalia y del norte de la República Democrática del Congo, en las fronteras de Eritrea y Etiopía, en todo el Medio Oriente, en particular en Irak, Líbano y Tierra Santa, en Afganistán, en Pakistán y en Sri Lanka, en las regiones de los Balcanes, y en tantas otras situaciones de crisis, desgraciadamente olvidadas con frecuencia. Que el Niño Jesús traiga consuelo a quien vive en la prueba e infunda a los responsables de los gobiernos sabiduría y fuerza para buscar y encontrar soluciones humanas, justas y estables. A la sed de sentido y de valores que hoy se percibe en el mundo; a la búsqueda de bienestar y paz que marca la vida de toda la humanidad; a las expectativas de los pobres, responde Cristo, verdadero Dios y verdadero Hombre, con su Natividad. Que las personas y las naciones no teman reconocerlo y acogerlo: con Él, «una espléndida luz» alumbra el horizonte de la humanidad; con Él comienza «un día sagrado» que no conoce ocaso. Que esta Navidad sea realmente para todos un día de alegría, de esperanza y de paz.

«Venid, naciones, adorad al Señor». Con María, José y los pastores, con los magos y la muchedumbre innumerable de humildes adoradores del Niño recién nacido, que han acogido el misterio de la Navidad a lo largo de los siglos, dejemos también nosotros, hermanos y hermanas de todos los continentes, que la luz de este día se difunda por todas partes, que entre en nuestros corazones, alumbre y dé calor a nuestros hogares, lleve serenidad y esperanza a nuestras ciudades, y conceda al mundo la paz. Éste es mi deseo para quienes me escucháis. Un deseo que se hace oración humilde y confiada al Niño Jesús, para que su luz disipe las tinieblas de vuestra vida y os llene del amor y de la paz. El Señor, que ha hecho resplandecer en Cristo su rostro de misericordia, os colme con su felicidad y os haga mensajeros de su bondad. ¡Feliz Navidad!

[Traducción del original italiano distribuida por la Santa Sede -

© Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por Desconocido @ 0:02  | Habla el Papa
Comentarios (0)  | Enviar
martes, 25 de diciembre de 2007
Homilía que pronunció Benedicto XVI en la Santa Misa de la Noche de la Solemnidad de la Natividad del Señor, que ha presidido en la basílica de san Pedro del Vaticano.


Queridos hermanos y hermanas:

«A María le llegó el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada» (cf. Lc 2,6s). Estas frases, nos llegan al corazón siempre de nuevo. Llegó el momento anunciado por el Ángel en Nazaret: «Darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo» (Lc 1,31). Llegó el momento que Israel esperaba desde hacía muchos siglos, durante tantas horas oscuras, el momento en cierto modo esperado por toda la humanidad con figuras todavía confusas: que Dios se preocupase por nosotros, que saliera de su ocultamiento, que el mundo alcanzara la salvación y que Él renovase todo. Podemos imaginar con cuánta preparación interior, con cuánto amor, esperó María aquella hora. El breve inciso, «lo envolvió en pañales», nos permite vislumbrar algo de la santa alegría y del callado celo de aquella preparación. Los pañales estaban dispuestos, para que el niño se encontrara bien atendido. Pero en la posada no había sitio. En cierto modo, la humanidad espera a Dios, su cercanía. Pero cuando llega el momento, no tiene sitio para Él. Está tan ocupada consigo misma de forma tan exigente, que necesita todo el espacio y todo el tiempo para sus cosas y ya no queda nada para el otro, para el prójimo, para el pobre, para Dios. Y cuanto más se enriquecen los hombres, tanto más llenan todo de sí mismos y menos puede entrar el otro.

Juan, en su Evangelio, fijándose en lo esencial, ha profundizado en la breve referencia de san Lucas sobre la situación de Belén: "Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron" (1,11). Esto se refiere sobre todo a Belén: el Hijo de David fue a su ciudad, pero tuvo que nacer en un establo, porque en la posada no había sitio para él. Se refiere también a Israel: el enviado vino a los suyos, pero no lo quisieron. En realidad, se refiere a toda la humanidad: Aquel por el que el mundo fue hecho, el Verbo creador primordial entra en el mundo, pero no se le escucha, no se le acoge.
En definitiva, estas palabras se refieren a nosotros, a cada persona y a la sociedad en su conjunto. ¿Tenemos tiempo para el prójimo que tiene necesidad de nuestra palabra, de mi palabra, de mi afecto? ¿Para aquel que sufre y necesita ayuda? ¿Para el prófugo o el refugiado que busca asilo? ¿Tenemos tiempo y espacio para Dios? ¿Puede entrar Él en nuestra vida? ¿Encuentra un lugar en nosotros o tenemos ocupado todo nuestro pensamiento, nuestro quehacer, nuestra vida, con nosotros mismos?

Gracias a Dios, la noticia negativa no es la única ni la última que hallamos en el Evangelio. De la misma manera que en Lucas encontramos el amor de su madre María y la fidelidad de san José, la vigilancia de los pastores y su gran alegría, y en Mateo encontramos la visita de los sabios Magos, llegados de lejos, así también nos dice Juan: «Pero a cuantos lo recibieron, les da poder para ser hijos de Dios» (Jn 1,12). Hay quienes lo acogen y, de este modo, desde fuera, crece silenciosamente, comenzando por el establo, la nueva casa, la nueva ciudad, el mundo nuevo. El mensaje de Navidad nos hace reconocer la oscuridad de un mundo cerrado y, con ello, se nos muestra sin duda una realidad que vemos cotidianamente. Pero nos dice también que Dios no se deja encerrar fuera. Él encuentra un espacio, entrando tal vez por el establo; hay hombres que ven su luz y la transmiten. Mediante la palabra del Evangelio, el Ángel nos habla también a nosotros y, en la sagrada liturgia, la luz del Redentor entra en nuestra vida. Si somos pastores o sabios, la luz y su mensaje nos llaman a ponernos en camino, a salir de la cerrazón de nuestros deseos e intereses para ir al encuentro del Señor y adorarlo. Lo adoramos abriendo el mundo a la verdad, al bien, a Cristo, al servicio de cuantos están marginados y en los cuales Él nos espera.

En algunas representaciones navideñas de la Baja Edad media y de comienzo de la Edad Moderna, el pesebre se representa como edificio más bien desvencijado. Se puede reconocer todavía su pasado esplendor, pero ahora está deteriorado, sus muros en ruinas; se ha convertido justamente en un establo. Aunque no tiene un fundamento histórico, esta interpretación metafórica expresa sin embargo algo de la verdad que se esconde en el misterio de la Navidad. El trono de David, al que se había prometido una duración eterna, está vacío. Son otros los que dominan en Tierra Santa. José, el descendiente de David, es un simple artesano; de hecho, el palacio se ha convertido en una choza. David mismo había comenzado como pastor. Cuando Samuel lo buscó para ungirlo, parecía imposible y contradictorio que un joven pastor pudiera convertirse en el portador de la promesa de Israel. En el establo de Belén, precisamente donde estuvo el punto de partida, vuelve a comenzar la realeza davídica de un modo nuevo: en aquel niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre. El nuevo trono desde el cual este David atraerá hacia sí el mundo es la Cruz. El nuevo trono -la Cruz- corresponde al nuevo inicio en el establo. Pero justamente así se construye el verdadero palacio davídico, la verdadera realeza. Así, pues, este nuevo palacio no es como los hombres se imaginan un palacio y el poder real. Este nuevo palacio es la comunidad de cuantos se dejan atraer por el amor de Cristo y con Él llegan a ser un solo cuerpo, una humanidad nueva. El poder que proviene de la Cruz, el poder de la bondad que se entrega, ésta es la verdadera realeza. El establo se transforma en palacio; precisamente a partir de este inicio, Jesús edifica la nueva gran comunidad, cuya palabra clave cantan los ángeles en el momento de su nacimiento: «Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que Dios ama», hombres que ponen su voluntad en la suya, transformándose en hombres de Dios, hombres nuevos, mundo nuevo.

Gregorio de Nisa ha desarrollado en sus homilías navideñas la misma temática partiendo del mensaje de Navidad en el Evangelio de Juan: «Y puso su morada entre nosotros» (Jn 1,14). Gregorio aplica esta palabra de la morada a nuestro cuerpo, deteriorado y débil; expuesto por todas partes al dolor y al sufrimiento. Y la aplica a todo el cosmos, herido y desfigurado por el pecado. ¿Qué habría dicho si hubiese visto las condiciones en las que hoy se encuentra la tierra a causa del abuso de las fuentes de energía y de su explotación egoísta y sin ningún reparo? Anselmo de Canterbury, casi de manera profética, describió con antelación lo que nosotros vemos hoy en un mundo contaminado y con un futuro incierto: «Todas las cosas se encontraban como muertas, al haber perdido su innata dignidad de servir al dominio y al uso de aquellos que alaban a Dios, para lo que habían sido creadas; se encontraban aplastadas por la opresión y como descoloridas por el abuso que de ellas hacían los servidores de los ídolos, para los que no habían sido creadas» (PL 158, 955s). Así, según la visión de Gregorio, el establo del mensaje de Navidad representa la tierra maltratada. Cristo no reconstruye un palacio cualquiera. Él vino para volver a dar a la creación, al cosmos, su belleza y su dignidad: esto es lo que comienza con la Navidad y hace saltar de gozo a los ángeles. La tierra queda restablecida precisamente por el hecho de que se abre a Dios, que recibe nuevamente su verdadera luz y, en la sintonía entre voluntad humana y voluntad divina, en la unificación de lo alto con lo bajo, recupera su belleza, su dignidad. Así, pues, Navidad es la fiesta de la creación renovada. Los Padres interpretan el canto de los ángeles en la Noche santa a partir de este contexto: se trata de la expresión de la alegría porque lo alto y lo bajo, cielo y tierra, se encuentran nuevamente unidos; porque el hombre se ha unido nuevamente a Dios. Para los Padres, forma parte del canto navideño de los ángeles el que ahora ángeles y hombres canten juntos y, de este modo, la belleza del cosmos se exprese en la belleza del canto de alabanza. El canto litúrgico -siempre según los Padres- tiene una dignidad particular porque es un cantar junto con los coros celestiales. El encuentro con Jesucristo es lo que nos hace capaces de escuchar el canto de los ángeles, creando así la verdadera música, que acaba cuando perdemos este cantar juntos y este sentir juntos.

En el establo de Belén el cielo y la tierra se tocan. El cielo vino a la tierra. Por eso, de allí se difunde una luz para todos los tiempos; por eso, de allí brota la alegría y nace el canto. Al final de nuestra meditación navideña quisiera citar una palabra extraordinaria de san Agustín. Interpretando la invocación de la oración del Señor: "Padre nuestro que estás en los cielos", él se pregunta: ¿qué es esto del cielo? Y ¿dónde está el cielo? Sigue una respuesta sorprendente: Que estás en los cielos significa: en los santos y en los justos. «En verdad, Dios no se encierra en lugar alguno. Los cielos son ciertamente los cuerpos más excelentes del mundo, pero, no obstante, son cuerpos, y no pueden ellos existir sino en algún espacio; mas, si uno se imagina que el lugar de Dios está en los cielos, como en regiones superiores del mundo, podrá decirse que las aves son de mejor condición que nosotros, porque viven más próximas a Dios. Por otra parte, no está escrito que Dios está cerca de los hombres elevados, o sea de aquellos que habitan en los montes, sino que fue escrito en el Salmo: "El Señor está cerca de los que tienen el corazón atribulado" (Sal 34 [33], 19), y la tribulación propiamente pertenece a la humildad. Mas así como el pecador fue llamado "tierra", así, por el contrario, el justo puede llamarse "cielo"» (Serm. in monte II 5,17). El cielo no pertenece a la geografía del espacio, sino a la geografía del corazón. Y el corazón de Dios, en la Noche santa, ha descendido hasta un establo: la humildad de Dios es el cielo. Y si salimos al encuentro de esta humildad, entonces tocamos el cielo. Entonces, se renueva también la tierra. Con la humildad de los pastores, pongámonos en camino, en esta Noche santa, hacia el Niño en el establo. Toquemos la humildad de Dios, el corazón de Dios. Entonces su alegría nos alcanzará y hará más luminoso el mundo. Amén.

[Traducción del original italiano distribuida por la Santa Sede
© Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por Desconocido @ 23:58  | Habla el Papa
Comentarios (0)  | Enviar
Obispos de Kenya en la Carta Pastoral: “Ama a Dios y a tu Prójimo” publicada en la vigilia de las elecciones presidenciales del 27 de diciembre.


AMA A DIOS Y AMA A TU PRÓJIMO


1. INTRODUCCIÓN

Nuestros queridos católicos y todo el pueblo de Buena voluntad, nos estamos aproximando al momento importante de las elecciones generales a todos los niveles: Concejales, Miembros del Parlamento y Presidente. El tiempo de la decisión es ahora. El futuro de nuestro país está en juego.
Kenia es una democracia. Nosotros el pueblo de Kenia vamos a decidir sobre nuestro futuro a través de este proceso democrático. Nosotros los Obispos, como vuestros pastores deseamos daros unas pautas específicas que miran al proceso electoral. En primer lugar, todos los votantes registrados tienen el derecho y la obligación de votar. No votar dejará más espacio para que líderes equivocados sean elegidos. Por eso urgimos a todos los que son aptos para votar que lo hagan.

2. KENIA COMO UNA NACIÓN UNIFICADA

“Que sean todos uno” (Juan 17, 21). Estas palabras de Jesucristo nos inspiran porque son válidas para nosotros, y para todo tiempo. Él mandó que nos amáramos unos a otros. Es voluntad de Dios que apreciemos nuestra diversidad y promovamos la unidad en nuestro país. El amor auténtico a nuestro prójimo es el verdadero fundamento de una nación unida.

Debemos estar verdaderamente orgullosos de ser de Kenia. Un patriotismo auténtico es cuando todos pueden decir sinceramente: “Mi país es Kenia; soy Keniano”. Este es el ideal que nosotros como wananchi debemos desear y trabajar: que debemos enseñar a nuestros hijos y que nuestros líderes deben promover. Nuestro Himno Nacional contiene este rico mensaje, cuando cantamos, “Estemos todos de común acuerdo unidos por lazos comunes. Construyamos juntos esta nuestra nación, y la gloria de Kenia, los frutos de nuestro trabajo. Llenemos cada corazón con acción de gracias”. Ciertamente, todo el himno nacional es una gran oración, que necesita ser dicha en todas las instituciones de enseñanza, lugares de trabajo, en el parlamento, encuentros y funciones.

3. CORRUPCIÓN

Uno de los principales factores que entorpecen nuestro progreso es la Corrupción. En Kenia hoy día, parece que en algunos casos no es quien tú seas lo que prima sino a quien tú conozcas. Ha habido muchas quejas de que al buscar un empleo no es qué cualificado seas sino a quien conoces y el grupo étnico al que pertenezcas.

Nuestras carreteras están siendo destruidas por camiones demasiado cargados, que quebrantan la ley. ¿Por qué? Algunas personas piensan que están por arriba de la ley y la quebrantan con impunidad. ¿Por qué? Condenamos fuertemente la práctica de comprar a jóvenes para contratarlos en la violencia de la votación. Esto es ciertamente una forma de corrupción. Debemos demandar de los líderes políticos y cívicos que sean irreprochables en materias de corrupción. Sólo los líderes honestos, honrados y creibles deberían ser elegidos. Necesitamos valorar los líderes elegidos.

4. PATROTISMO

Necesitamos promover el patrotismo en Kenia. Nuestro país está perdiendo muchos de sus hijos e hijas para otros países en busca de “más verdes pastos”. Los así llamados “fuga de cerebros” está dañando nuestro progreso como una nación. Esperamos que nuestros futuros líderes creen un clima en Kenia donde esta desgracia termine.

5. CUALIDADES DE LOS CANDIDATOS PARA LAS ELECCIONES

Estamos llamando a los Kenianos a informarse adecuadamente sobre aquellos que buscan ser elegidos. No es suficiente conocer vagamente las cualidades de los candidatos. Debemos establecer su postura sobre temas relevantes y conocer su historial sobre su honradez y rectitud.

No hay escasez de candidatos para muchos cargos elegidos en nuestro país. Desde nuestra perspectiva, los wananchi deben ser cuidadosos al elegir candidatos honestos y dignos de confianza. Si una persona corrupta es elegida, se prolongará en amplio ciclo de privaciones y abusos de cargo y la fibra moral de nuestra nación continuará siendo erosionada.

Queridos Kenianos nuestros, Desearíamos esbozar algunas de esas cualidades que deberíamos buscar cuando ejerzamos nuestro derecho democrático. Todos nosotros como ciudadanos esperamos que se incorporen dentro de la visión de nuestros líderes los siguientes valores o principios.

1. Que la libertad religiosa se mantenga y se respete para todas las personas que viven en Kenia.
2. Que la dignidad de cada y de toda persona humana sea eleve y se proteja.
3. Todos deberán respetar el derecho básico a la vida desde el momento de la concepción hasta la muerte natural. Esto significa no al aborto, no a la Eutanasia y no a la pena de muerte. El quinto mandamiento de Dios manda….. “No matarás” (Ex 20, 13).
4. Los líderes electos reconocerán la centralidad de la familia en la sociedad y la defenderán.
5. Los líderes electos promoverán el bien común en el que todos participen y se beneficien de los bienes disponibles. El egoísmo y la avaricia deben parar.
6. Los líderes deben proteger los intereses de los débiles, los pobres y los marginados de la sociedad dondequiera que se encuentren.
7. Los líderes deben apoyar medidas que garanticen seguridad para todos en cualquier lugar o situación en el que las personas se encuentren. El estado de derecho y del orden se debe mantener.
8. El desempleo está causando un sinfín de problemas para nuestro país. Por tanto, los Líderes deben promover el derecho al trabajo, los derechos de los trabajadores y empleados. Kenia de debe ser una nación activa si quiere conseguir su metas.
9. Nuestros líderes políticos deben trabajar en proveer acceso al agua, buenas carreteras, educación de calidad y asistencia sanitaria.
10: Los líderes deben asegurar que se tomen medidas para proteger el medio ambiente.
11. Los líderes electos deben favorecer la cultura de vivir unidos en paz, justicia para todos, diálogo, tolerancia política y vida de acuerdo con el estado de Derecho y Orden. Los líderes no deberían dividir a los Wananchi en políticas tribales y étnicas sino trabajar juntos como un nación unificada, para la prosperidad..
12. No debe ser elegido cualquier candidato que promueva la violencia o incite al pueblo a la violencia o que promueva odios.
13. Kenia necesita líderes electos que se encarguen del problema perenne de la Tierra que afecta a la nación. Algunas personas individuales poseen masivas extensiones de tierra y otros nacen y viven en los barrios bajos y calles de nuestras ciudades y en las montañas. Muchos otros son ocupas perpetuos y así son reducidos a una vida subhumana. Urgimos que las personas desplazadas sean reestablecidas.
14. Los líderes deben asegurar una más equitativa distribución de los recursos naturales y nacionales de Kenia para ayudar a construir una nación.

6. LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Pedimos que los medios de comunicación jueguen en nuestra sociedad un papel positivo, constructivo y veraz. Deberían educar al pueblo sobre los derechos y obligaciones durante las elecciones que se acercan y después.

Por otro lado, todos especialmente aquellos que aspiran a ser elegidos, deben usar los medios de comunicación responsablemente y no de una modo manipulador. Hacemos hincapié que los medios de comunicación deberían transmitir la verdad, toda la verdad y no otra cosa que la verdad.

7. CONFLICTO DE INTERESES

Los profesores y otros funcionarios tienen que dimitir para competir para la Elecciones. Esto tiene grandes consecuencias para el Individuo. Recomendamos que si un abogado en ejercicio es elegido dentro del parlamento, él o ella debería abandonar la práctica privada. Debería haber una ley para todos. Uno no debería ser miembro del parlamento y al mismo tiempo beneficiarse desde materias de gestión de público que sirven en práctica privada.

8. DESPUÉS DE LAS ELECCIONES

Pedimos que todos aquellos wananchi que no hayan sido elegidos acepten los resultados y cooperen plenamente con aquellos que han sido elegidos. Permitid que la elección incremente los lazos de unidad en nuestra nación.

NECESIDAD DE UNA EDUCACIÓN CÍVICA

En orden a votar correctamente el pueblo debe tener la mente y la conciencia informada. Debe conocer los temas relevantes y las cualidades de los candidatos como se ha dicho arriba. Una educación cívica es por tanto necesaria. Desde la pasada experiencia, sabemos que la calidad de la educación cívica no ha formado suficientemente al pueblo, Hemos presenciado la organización de grupos que incitan a la violencia, así como “la compra de votos” o tarjetas de votación. Demasiadas veces, las sesiones de educación cívica se han convertido en mítines políticos. Esta vez, estamos pidiendo a todos los afectados a dar espacio para una correcta educación cívica. Esto es parte de “el mismo nivel de igualdad” que muchas veces se olvida o ni siquiera se menciona.

Al pueblo no se debe empobrecer o negar sus derechos básicos por el uso de dinero, o clase, para influir en su participación a votar: tales prácticas deshumanizan al pueblo y lo hace sin duda dependiente de los aparentes “vendedores de pan”. El papel de la educación cívica está para educar no para manipular. Y por tanto, como en el pasado, la Iglesia Católica estará plenamente comprometida en la educación cívica a través de su Comisión Católica de Justicia y paz.

10. CONCLUSIÓN

Rogamos a todos los católicos y a las personas de buena voluntad, a emplear el diálogo en este delicado tiempo por el bien de cada uno. Las relaciones que se establecen en un clima de diálogo vencen las divisiones étnicas y las diferencias ideológicas. El diálogo provoca a que el pueblo busque lo que le une más que lo que le divide.

Finalmente, nuestro firme mensaje es una llamada a todos a procurar construir la civilización del amor. Es sólo el amor a Dios y de uno a otro el que puede transformar la persona humana y a toda la sociedad Keniana.

“El derecho habitará en el desierto,
Y la justicia permanecerá en el huerto.
La justicia provocará la paz;
El derecho producirá calma y seguridad.
Mi pueblo vivirá en un país pacífico,
En moradas seguras y lugares tranquilos de descanso”. (Isaías 32, 16-19)

Que Dios os bendiga a todos, que Dios bendiga a Kenia.


(Traducción particular no oficial desde el Inglés)

Publicado por Desconocido @ 23:50  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
El Santo Padre, Benedicto XVI, ha recordado el 500 aniversario del nacimiento de san Francisco Javier, Apóstol del Japón, celebrado con alegría el pasado año en toda la Iglesia, a los Obispos del Japón, recibidos en audiencia durante su vista Ad Limina Apostolorum, el 15 de diciembre.


Queridos Hermanos Obispos,

Me allegro de recibiros en vuestra visita ad Limina, al venir a venerar las tumbas de los Apóstoles Pedro y Pablo. Doy gracias por las amables palabras que el Arzobispo Meter Takeo Okada me ha dirigido en vuestro nombre, y os ofrezco mis buenos deseos más calurosos y oraciones para vosotros y para todo el pueblo confiado a vuestro cuidado pastoral. Habéis venido a la ciudad donde Pedro llevó a cabo su misión de la evangelización y fue testigo de Cristo incluso hasta el derramamiento de su sangre – y vosotros habéis venido a encontraros con el sucesor de Pedro. En este sentido fortalecéis los fundamentos apostólicos de la Iglesia en vuestro país y expresáis visiblemente vuestra comunión con todos los otros miembros del Colegio de Obispos y con el Romano Pontífice (cf Pastores Gregis, 8). Quiero aprovechar esta oportunidad para reiterar mi condolencia por el reciente paso del Cardenal Etephen Hamao, Presidente Emérito del Consejo Pontificio de Migrantes e Itinerantes, y para expresar mi aprecio por sus años de servicio a la Iglesia. En su persona él ejemplificó los lazos de comunión entre la Iglesia en Japón y la Santa Sede. Que descanse en paz.

El pasado año la Iglesia celebró con gran alegría el quinientos aniversario del nacimiento de San Francisco Javier, Apóstol del Japón. Me uno en dar gracias a Dios por el trabajo misionero que llevó a cabo en vuestra tierra, y por las semillas de fe cristiana que plantó en ese momento de la primera evangelización del Japón. La necesidad de proclamar a Cristo valientemente y con coraje es una prioridad continua para la Iglesia; en verdad es un deber solemne puesto sobre ella por Cristo que mandó a los apóstoles “id por todo el mundo, proclamad la Buena Nueva a toda la creación” (Mc 16, 16). Vuestra tarea hoy día es buscar nuevas vías de hacer vivo el mensaje del Cristo en el entorno cultural del Japón moderno. Aunque los cristianos formen sólo un pequeño porcentaje de la población, la fe es un tesoro que necesita se compartido con toda la sociedad japonesa. Vuestro liderazgo en esta área necesita inspirar al clero y religiosos, catequistas, maestros, y familias para que ofrezcan una explicación de la esperanza que ellos poseen (cf 1 Pe 3, 15). Esto requiere sucesivamente catequesis sólida, basada en las enseñanzas del Catecismo de la Iglesia Católica y el Compendium. Haced que la luz de la fe luzca ante todos de tal manera que “puedan ver vuestras buenas obras y den gloria a vuestro padre que está en los cielos” (Mt 5, 16).

Efectivamente el mundo está hambriento del mensaje de esperanza que trae el Evangelio. Incluso en países tan altamente desarrollados como los vuestros, muchos están descubriendo que el éxito económico y el avance tecnológico no son suficientes en sí mismos para llenar el corazón humano. Cualquiera que no conozca a Dios “está en última instancia sin esperanza, sin la gran esperanza que sostiene toda la vida” (Spe Salvi, 27). Recordad al pueblo que la vida no es sólo éxito y beneficio profesionales. A través de la práctica de caridad, en la familia y en la comunidad, pueden ser conducidos hacia “ese encuentro con Dios en Cristo que despierta su amor y abre su espíritu a los otros” (Deus Caritas est, 31). Esta es la gran esperanza, que los cristianos en el Japón pueden ofrecer a sus compatriotas; no es extraña a la cultura japonesa, sino que refuerza y da nuevo ímpetu a todo lo que es bueno y noble en el patrimonio de vuestra querida nación. El bien merecido respeto que los ciudadanos de vuestro país muestra hacia la Iglesia, por su magnífica contribución a la educación, asistencia sanitaria y muchos otros campos, os da una oportunidad de dialogar con ellos y hablarles con alegría de Cristo, “luz que ilumina a todo hombre” (Jn 1, 9). Los jóvenes especialmente están en riesgo de ser decepcionados por el glamour de la cultura secular moderna. Sin embargo, como las mayores o menores esperanzas que aparecen a primera vista prometiendo muchísimo (cf Spe Salvi, 30), esto resulta ser una falsa esperanza – y trágicamente, desilusión que conduce frecuentemente a la depresión y a la desesperación, incluso al suicidio. Si su energía y entusiasmo juveniles se pueden dirigir hacia las cosas de Dios, que solas son suficientes para satisfacer sus más profundos anhelos, más jóvenes serán inspirados a comprometer sus vidas a Cristo, y algunos reconocerán la llamada a servirle en el sacerdocio o en la vida religiosa. Invitadles a considerar si ésta puede ser su vocación. Nunca tengáis miedo de hacerlo así. Animad a vuestros sacerdotes y religiosos también a ser activos en promover vocaciones, y llevar a vuestro pueblo a la oración, pidiendo al Señor “que envíe trabajadores a su mies” (Mt 9, 38).
La mies del Señor en el Japón está hecha cada vez más de gentes de diversas nacionalidades, en la medida que más de la mitad de la población católica está formada de inmigrantes. Esto da una oportunidad de enriquecer la vida de la Iglesia en vuestro país y a experimentar la catolicidad del pueblo de Dios. Al dar pasos para asegurar que todos están hechos para sentirse acogidos en la Iglesia, podéis recurrir a los muchos dones que los inmigrantes traen. Al mismo tiempo, necesitáis permanecer vigilantes en asegurar que las normas litúrgicas y disciplinarias de la Iglesia universal sean cuidadosamente observadas.

El Japón moderno ha optado enteramente por el diálogo con el mundo entero, y la Iglesia Católica, con sus alcances universales, puede hacer una valiosa contribución a este proceso de apertura siempre mayor a la comunidad internacional.
Otras naciones pueden también aprender del Japón, desde su sabiduría acumulada de su antigua cultura, y especialmente desde el testimonio hacia la paz que ha caracterizado su postura en el escenario político del mundo durante los últimos sesenta años. Habéis hecho oír la voz de la Iglesia sobre la importancia duradera de este testimonio, tanto mayor en un mundo donde los conflictos armados causan tanto sufrimiento a los inocentes. Os animo a continuar hablando sobre asuntos de preocupación pública en la vida de vuestra nación, y a asegurar que vuestras declaraciones sean fomentadas y ampliamente diseminadas, de manera que sean correctamente oídas en todos los niveles dentro de la sociedad. En este sentido, el mensaje de esperanza que el Evangelio trae puede verdaderamente tocar los corazones y las mentes, conduciendo hacia una mayor confianza en el futuro, mayor amor y respeto por la vida, aumentando la apertura hacia el forastero y el sojourner en vuestro medio. –“El que tiene esperanza vive de otra manera, a aquel que espera le ha sido regalado el don de la vida” (Spe Salvi, 2).

En esta visión, la próxima beatificación de 188 mártires japoneses ofrece un claro signo de la fortaleza y vitalidad de testimonio cristiano en la historia de vuestro país. Desde los días más antiguos, los hombres y mujeres japoneses han estado preparados a derramar su sangre por Cristo. A través de la esperanza de vuestro pueblo “que ha sido tocado por Cristo, la esperanza ha surgido para otros que estaban viviendo en la oscuridad y sin esperanza” (Epe Salvi, 8). Me uno a vosotros en dar gracias a Dios por el elocuente testimonio de Meter Kibe y sus compañeros, que han “lavado sus ropas blancas en la sangre del Cordero” y ahora sirven a Dios día y noche en su templo (Ap 7, 14).

En este tiempo de Adviento, toda la Iglesia mira con ilusión hacia la celebración del nacimiento del nuestro Salvador. Ruego que este tiempo de preparación pueda ser para vosotros y para toda la Iglesia en Japón una oportunidad para crecer en la fe, esperanza y amor, de modo que el Príncipe de Paz pueda verdaderamente encontrar una casa en vuestros corazones. Encomendándoos a todos vosotros y a vuestros sacerdotes, religiosos y fieles laicos a la intercesión de San Francisco Javier y los Mártires de Japón cordialmente imparto mi Bendición Apostólica como un compromiso de paz y alegría en el Señor.

(Traducción particular no oficial desde el Inglés)

Publicado por Desconocido @ 23:38  | Habla el Papa
Comentarios (0)  | Enviar
El Delegado de Enseñanza de la Diócesis de Tenerife nos remite el bello artículo de Olegario González de Cardedal para nuestra reflexión en estos días de Navidad.

La debilidad de Dios


OLEGARIO GONZÁLEZ DE CARDEDAL


ENTRE las páginas autobiográficas de Nietzsche hay una en la que recuerda lo que era para él la fiesta de Navidad: «Qué espléndido se yergue ante nosotros el abeto, cuya copa decora un ángel, aludiendo al árbol genealógico de Cristo, y cuya corona es el mismo Señor. Qué luminosas brillan las numerosas luces, representando simbólicamente la claridad que ha engendrado en el mundo el nacimiento de Cristo entre los hombres. Y a la raíz del árbol el niño Jesús en la cuna, rodeado por José y María y los pastores que vienen a adorarlo». Esa página queda como un aerolito de la ilusión juvenil; nunca jamás volvió a escribir la palabra Navidad.

¿Tiene sentido hablar de la alegría de estos días y desearnos felicidad sin algo que la fundamente y nos permita obsequiarnos unos a otros, porque un don supremo nos ha agraciado a todos? ¿Es posible celebrar la Navidad en tiempos de increencia y desacato? El silencio de Nietzsche es el anticipo de una extraña tristeza que embarga a muchos en los días navideños. No se atreven a alegrarse. Son demasiado rigurosos y sensatos como para sucumbir a la magia o al folclore, al comercio que todo lo inunda o a la nostalgia de una infancia lejana. Navidad, o debe ser olvidada como una pesadilla o celebrada con aquella lucidez del corazón que se abre a la anchura de todo lo posible y llega hasta donde se extiende la esperanza infinita del hombre.

Tiene capacidad de ahuyentar la tristeza en Navidad quien sea capaz de ir a Belén, lugar concreto de la historia concreta, y a aquella fecha concreta, en la que Dios en Jesús se hizo hermano de los hombres y compañero de camino. El mismo Nietzsche se preguntaba si no era posible transvalorar la Navidad como fiesta del nacimiento, de la infancia, de la maternidad, del calor del hogar. Y se respondía que tales realidades son bellas por sí mismas, merecen el canto y el encanto de todo lo que surge, pero no permiten la alegría absoluta a quien las sabe heridas por el dardo de la muerte y con ella de la melancolía insuperable. ¡Y le hubieran parecido macabras, por ingenuas o insolentes, esas frases de ciertos cristianos que, olvidadizos del misterio que los funda, lo trivializan proclamando que siempre que se enciende una luz, nace un niño o se abre una puerta al hermano, es Navidad!

La cuestión no es saber qué hacemos los hombres en Navidad sino si Dios ha hecho algo por nosotros en una historia que merezca la pena y el gozo recordar, actualizar, cantar y comunicar a los demás. Se celebran los hechos faustos en los que la vida ha dado comienzo, la verdad se ha manifestado salvadora, se ha abierto el horizonte de una esperanza absoluta, se ha vencido el imperio de la muerte y se ha extendido el de la vida. Los cristianos afirman que esto ha tenido lugar en Cristo. Su nacimiento es el hecho histórico por el que el Hijo eterno de Dios, y Dios con él, se encarnó llegando a ser tiempo el que era eterno y a tomar carne de muerte el que era Espíritu y Vida en plenitud. La historia de uno de nosotros era a la vez historia de Dios.

Cuando Hegel en el prólogo de la Fenomenología del espíritu, cuyo centenario celebramos, habla de la «muerte de Dios» no lo hace a la ligera, con una fácil metáfora o por descuido verbal. Él, superando la Ilustración en la medida en que esta había situado la religión como un estrato de la moral y el cristianismo en el orden del positivismo legal, tuvo el coraje de pensar la historia y Dios al mismo tiempo, nuestro destino y el destino de Dios inseparablemente unidos. Más cristianamente que muchos teólogos habló de la historia, del nacimiento, de la conciencia, de la pasión y de la muerte de Dios. Sabía que con ello estaba recogiendo afirmaciones bíblicas fundantes del cristianismo. Para San Pablo, el que existía en condición divina asumió la condición humana; el que estaba en la gloria del Padre sufrió el vilipendio de la cruz, el castigo extremo propio de los esclavos y traidores (Filipenses 2,6-11). Dios había llegado al borde mismo de la existencia humana, compartiéndola y padeciéndola. Hay un morir como acontecimiento que se padece y hay un morir como poder dominador que nos anula. La lengua alemana llama al primero Sterben y al segundo der Tod; en cambio, en español no tenemos dos palabras para diferenciarlos. Dios ha entrado por el desfiladero de la muerte para sufrirla (Sterben) en toda su crudeza amenazadora, pero se ha manifestado superior a ella (Tod). Al asumirla la ha destronado de su imperio universal y ha abierto a los hombres el desfiladero hacia la llanura fecunda de la vida. El nacimiento y la resurrección de Cristo son inseparables y la victoria de la última refluye sobre el primero, convirtiéndolo en el día más glorioso y festivo, porque es el que inicia nuestra liberación.
¿Será posible pensar así de Dios? ¿No estamos anulando las categorías con que el pensamiento humano ha caracterizado a Dios, al describirlo como eterno, impasible, inmortal, trascendente, ajeno a nuestra historia de hombres? Así lo han pensado los filósofos, al identificarlo como Idea, Absoluto, el Uno, el Todo, la Sustancia universal. Los cristianos han partido del Dios personal de la revelación bíblica y lo han comprendido a la luz de la vida, destino y mensaje de Cristo.

Para ellos Dios es el Eterno que por ser tal tiene capacidad de ser hombre y tiene tiempo para nosotros, el Trascendente que por no estar amenazado por ningún otro poder puede ser inmanente a nuestra historia, gozándola y padeciéndola en toda su verdad. Dios es el poder supremo que por tal puede llegar a ser debilidad suprema. Él se nos entrega como poder en debilidad, como omnipotencia suplicante ante el hombre para que le acoja en su tierra, en lugar de presentarse como la omnipotencia imperante o exigente contra él. Eso eran los dioses; nunca el Dios cristiano.

Un estudiante jesuita escribió este dístico que hacía las delicias de Hegel y Hölderlin: «Lo propio del Supremo no es retenerse en lo máximo sino contenerse en lo mínimo». Esa es la humildad metafísica de Dios y ese es el misterio del pesebre en Navidad. El Dios así mínimo, justamente porque es máximo y omnipotente, es el que nos arranca a cantar jubilosos con aquella loca alegría propia de quienes han llegado a la inocencia de la segunda infancia. San Francisco de Asís, Santa Teresa y San Juan de la Cruz nos han dejado las más bellas aleluyas en alborozo puro ante el Dios que viene al hombre para anticiparle la alegría absoluta a la que está destinado.

Pero como todo lo bello y ennoblecedor esto es una oferta a la libertad del hombre: la aceptarán quienes se sepan superiores a su pobreza y se dignifiquen más por lo que pueden recibir de los demás que por lo que puedan hacer por sí mismos. Humildad metafísica que nos eleva a la participación en la majestad de Dios. Ese es el enigma de Belén al que nos conduce la radical exigencia para buscar la verdad y la radical inocencia para encontrarla. Horkheimer hablaba del «anhelo de lo totalmente Otro».

Nuestros poetas han hablado de la sed que nos alumbra para llegar a Belén. «De noche, cuando la sombra/ de todo el mundo se junta/, de noche, cuando el camino/ huele a romero y a juncia/. De noche, iremos de noche/, sin luna iremos sin luna/, que para encontrar la fuente/ solo la sed nos alumbra» (Luis Rosales). En la noche del mundo solo encuentran la fuente quienes tienen sed. El gran escritor Robert Louis Stevenson concluía así su sermón de Navidad en la isla de Samoa (1892): «La cordialidad y la alegría deben preceder a cualquier norma ética: son obligaciones incondicionales».
Publicado por Desconocido @ 19:04  | Artículos de interés
Comentarios (0)  | Enviar
lunes, 24 de diciembre de 2007
ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, OFM Cap. --predicador de la Casa Pontificia-- a la liturgia de medianoche de la Natividad del Señor.


Isaías 9, 2-4.6-7; Tito 2, 11-14; Lucas 2, 1-14


Gloria a Dios y paz a los hombres




Una antigua costumbre prevé para la fiesta de Navidad tres misas, llamadas respectivamente «de medianoche», «de la aurora» y «del día». En cada una, a través de las lecturas que varían, se presenta un aspecto distinto del misterio de forma que se tenga de él una visión por así decirlo tridimensional. El evangelio de la Misa de medianoche se concentra en el evento, en el hecho histórico. Se describe con una desconcertante sencillez, sin ostentación alguna. Tres o cuatro líneas de palabras humildes y corrientes para describir el acontecimiento, en absoluto, más importante en la historia del mundo: la llegada de Dios a la tierra.

La tarea de mostrar el significado y el alcance de este acontecimiento lo confía, el evangelista, al canto que los ángeles entonan después de haber dado el anuncio a los pastores: «Gloria a Dios en lo alto del cielo y paz en la tierra a los hombres que ama el Señor». En el pasado esta última expresión se traducía de manera distinta: «Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad». Con este significado la expresión entró en el canto del «Gloria» y se hizo habitual en el lenguaje cristiano. Tras el Concilio Vaticano II se suele indicar con ella a todos los hombres honestos, que buscan la verdad y el bien común, sean o no creyentes.

Pero se trata de una interpretación inexacta y por ello actualmente en desuso. En el texto bíblico original se trata de los hombres a los que ama Dios, que son objeto de la buena voluntad divina, no que ellos tengan buena voluntad. De este modo, el anuncio resulta todavía más consolador. Si la paz se otorgara a los hombres por su buena voluntad, entonces se limitaría a pocos, a los que la merecen; pero como se otorga por la buena voluntad de Dios, por gracia, se ofrece a todos. La Navidad no apela a la buena voluntad de los hombres, sino que es anuncio luminoso de la buena voluntad de Dios hacia los hombres.

La palabra clave para entender el sentido de la proclamación angélica es por lo tanto la última, la que habla del «querer», del «amor» de Dios hacia los hombres, como fuente y origen de todo lo que Dios ha comenzado a realizar en Navidad. Nos ha predestinado a ser sus hijos adoptivos «según el beneplácito de su voluntad», escribe el Apóstol; nos ha dado a conocer el misterio de su querer, según cuanto había establecido «en su benevolencia» (Ef 1,5.9). Navidad es la suprema epifanía de aquello que la Escritura llama la filantropía de Dios, o sea, su amor por los hombres: «Se ha manifestado la bondad de Dios y su amor por los hombres» (Tito 3, 4).

Sólo después de haber contemplado la «buena voluntad» de Dios hacia nosotros podemos ocuparnos también de la «buena voluntad» de los hombres: de nuestra respuesta al misterio de la Navidad. Esta buena voluntad se debe expresar mediante la imitación de la acción de Dios. Imitar el misterio que celebramos significa abandonar todo pensamiento de hacer justicia solos, todo recuerdo de ofensas recibidas, suprimir del corazón todo resentimiento aún justo, y ello respecto a todos. No admitir voluntariamente ningún pensamiento hostil contra nadie; ni contra los cercanos ni contra los lejanos, ni contra los débiles ni contra los fuertes, ni contra los pequeños ni contra los grandes de la tierra, ni contra criatura alguna que existe en el mundo. Y esto para honrar la Navidad del Señor, porque Dios no ha guardado rencor, no ha mirado la ofensa recibida, no ha esperado a que otro diera el primer paso hacia Él. Si esto no es posible siempre, durante todo el año, por lo menos hagámoslo en tiempo de Navidad. Así ésta será de verdad la fiesta de la bondad.

Traducción del original italiano realizada por Marta Lago.
Publicado por Desconocido @ 23:39  | Espiritualidad
Comentarios (0)  | Enviar
Día 23 de Diciembre
IV Domingo de Adviento - A


Al modo de Dios


A cualquiera nos resulta evidente que el mundo que contemplamos y su concreta configuración no se debe a nosotros mismos. Es algo que reconocemos, que captamos con más o menos profundidad, intentando tener un conocimiento lo más exacto posible de esta realidad, así como de las normas o leyes que rigen el comportamiento y destino de cada uno de los seres que componen nuestro mundo. El hombre no es creador, sino, en todo caso, descubridor de una realidad anterior a él mismo, en la que está incluído, con las excelentes características que lo determinan como persona: pero es uno más de los seres existentes en el mundo.

Constituído sobre el resto de la Creación, el hombre no se ha otorgado a sí mismo esta superioridad, pues ninguno nos hemos conformado en personas, ni decidido, por tanto, nuestro modo de ser. Más bien, nos corresponde descubrir y aceptar nuestra propia verdad, como condición previa para todo comportamiento personal ulterior, pues, sólo a partir del conocimiento propio cabe pensar en una acción verdaderamente libre y humana. De hecho, nada más llamamos humana, a aquella conducta que es libre: decidida por cada uno, en la que el sujeto no se siente forzado a actuar, y de la que conoce sus diversas posibilidades de acción y las consecuencias.

Como conclusión del relato evangélico que hoy consideramos, dice el evangelista que al despertarse José hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su esposa. José actúa libremente, aunque no llevara él la iniciativa, queriendo secundar en todo la voluntad que Dios, a través del ángel, le mostraba como divina. Tenemos en él un ejemplo permanente de fidelidad a la vocación, pues, cada vez que aparece en los escritos evangélicos, lo vemos colaborando con la misión del Verbo encarnado –que se le confió como hijo–, en ocasiones recibiendo indicaciones de parte de Dios que le concretan de modo explícito lo que espera de él.

En esto está la grandeza de José. Humanamente no es un personaje famoso de su tiempo, ni aparece para sus parientes y conocidos como autor de grandes hazañas; sin embargo, sólo con su vida –ordinaria casi siempre–, porque en todo momento respondió a las llamadas divinas, ha merecido un puesto de privilegio en la Gloria del Cielo, y ser recordado con admiración por todos los cristianos.

En este tiempo nuestro, cuando para muchos parece decisivo triunfar ante la gente, y que en eso estaría el valor personal; el Esposo de María nos enseña verdadera eficacia y sencillez: José cumple lo que Dios esperaba de él sin pensar en el propio lucimiento ni en satisfacciones personales. Actúa tan sólo a impulsos del querer divino, de modo que le basta conocer lo que el Señor espera de él para procurar ponerlo por obra, empleando para ello lo mejor de sus cualidades. Fe, esperanza y caridad eran hábitos corrientes en su conducta. Es más, por la docilidad con que reacciona a los estímulos sobrenaturales, manifiesta cuánto le movía ya en la tierra el amor de Dios. Un amor plasmado en obras de fidelidad: obediente enseguida a la indicación del ángel de recibir a María como esposa, en contra de lo que él ya había decidido; o, como veremos, poco tiempo después, saliendo enseguida, en plena noche hacia un país extraño, porque fiado del aviso recibido, también en sueños, descansa en la esperanza de encontrar en Egipto el mejor lugar para establecer su familia, por increíble que pudiera parecer, con las razonables dificultades del viaje y las demás incomodidades, lógicas en una tierra desconocida.

Las páginas del Evangelio, como ésta que hoy consideramos, pueden movernos al examen: ¿me intrresa en realidad descubrir lo que agradará más al Señor en mi modo de actuar?; ¿hasta qué punto y con qué diligencia sigo lo que me pide, lo que reconozco que es su voluntad para mí? Porque, viviendo de modo consciente en la presencia de Dios, nuestra vida ha de ser de fe, esperanza y amor. Pidamos por ello a Dios, Nuestro Padre, de quien procede todo bien y que nos quiere santos, que aumente en cada uno las virtudes teologales, para tener así realismo sobrenatural; y que, firmemente apoyados en la materia de este mundo, podamos vivir vida de hijos de Dios. La mente de cada uno, atenta al destino para el que nos quiere el Creador, gobernará la conducta nuestra haciéndonos estar plenamente en las cosas de este mundo, pero sin reducirnos a lo mundano. Comprobaremos así que hasta lo más terreno, si forma parte de la vida de los hombres, puede y debe ser sobrenatural, capaz de manifestar amor a Dios, que eso espera de sus hijos en cada instante.

La nuestra será, como la de María, una vida de fe, esperanza y amor. Será, como la suya, aunque el dolor acompañe, una vida colmada de rico sentido e inmensamente feliz, en la presencia de nuestro Padre del Cielo.



Publicado por Desconocido @ 23:35  | Espiritualidad
Comentarios (0)  | Enviar
Día 25 DE Diciembre (medianoche)
Solemnidad de la Natividad del Señor



Amor a Dios y a los hombres


Recordamos ahora el mayor acontecimiento jamás sucedido en el mundo: Dios, que no es del mundo viene al mundo, se hace uno de los nuestros. Hoy recordamos con toda la solemnidad posible, que no estamos solos en esta vida, que Dios está con nosotros; que los afaness e inquietudes de los hombres no son ya algo solamente humano, porque Dios se ha hecho hombre y permanece en el mundo precisamente por esos afanes.

Resalta enseguida ante nuestros ojos, como ante los de aquellos pastores de Belén, que el Mesías, Dios encarnado, se confía a unas manos humanas, al calor y al cuidado de unas criaturas: a su cariño, a su prudencia, a sus posibilidades... Lo vemos, Niño de verdad, con la debilidad propia de los niños, necesitado de todo como ellos, dejándose cuidar, alimentar, protejer: confiando. Dios confía en el hombre.

Es Dios y hombre perfecto. Porque es Dios que se nos entrega, que se pone al alcance de nuestro cuidado, de nuestra protección, de nuestro amor como los demás hombres. Y, siendo hombre, su indigencia de niño reclama nuestro desvelo porque es indigencia humana de Dios. Posiblemente nacieron otros niños en aquellos días en la comarca de Belén. Sólo por Jesús, sin embargo, se movilizaron los pastores hasta el Portal y los ángeles prorrumpieron en alabanzas a Dios. ¿Qué haremos tú y yo por ese Dios que se nos ha hecho tan Niño? No queramos consentir que pueda sentirse defraudado de confiar en nosotros. Tendremos que mimarlo, querremos que sea el centro exclusivo de nuestra atención, la razón de nuestra vida. Haremos lo que sea preciso por no perderlo. Organizaremos las cosas para que cada día esté más a gusto entre nosotros, en cada uno de nosotros.

Y si Él confía..., ¿no confiaremos tú y yo? Es buena ocasión el día de Navidad para preguntarnos, al contemplar a Jesús, quizá dormido en los brazos de su Madre, si procuramos confiar así en las personas, particularmente en los que nos quieren: en los que nos ayudan, en los que cuidan de nuestras cosas o nos prestan algún servicio. No vaya a ser que, demasiado a menudo, estemos como prevenidos, pensando que tal vez lo harán mal, y nos salga la crítica, el reproche..., casi antes de que haya materialmente tiempo para dar motivó.

No dejemos pasar este día de gracia, sin elevar el corazón a Dios en favor de aquellos con quienes convivimos en casa, en el trabajo, en el descanso... Es con ellos precisamente con quienes en ocasiones tenemos diferencias. Nos ayudará a valorarlos, considerar que, de entrada, no hay razón para pensar que harán lo que les corresponde y nos afecta con poco interés o peor de lo que deben. Nuestro concepto positivo de los demás, alentado en la oración por ellos, nos llevará a tener en mucho y alegrarnos por tanto bien como recibimos de ellos; y a estimular o corregir, en su caso, con sentido optimista, lo que deba ser mejor en la conducta de otros. Es razonable que, al igual que nosotros, también ellos deban superar sus imperfecciones. Esos defectos, sin embargo, en ningún caso podrán justificar rencor por nuestra parte. Serán, más bien, ocasión de comprensión, oración y ayuda leal.

Estamos contemplando al Señor, Niño recién nacido. Dentro de unos meses... sus primeras risas y, con el tiempo, los primeros pasos, las primeras palabras... Lo normal en cualquier niño. San Lucas nos dirá que Jesús crecía (...) delante de Dios y de los hombres. Como para que nos admiremos de hasta qué punto ha querido Dios hacerse como nosotros. Le veremos también ya crecido en Jerusalén, y junto a sus padres, y, en plena maduez humana, como Maestro del pueblo. Pero quiso mostrársenos antes –por la docilidad de los evangelistas– infante totalmente necesitado, sin lugar dónde nacer, acogiendo, a traves de su Madre y del Santo Patriarca, el cariño, el calor, los regalos, de unos pastores y de los Magos; de los que, como nosotros ahora, recibieron la noticia de su venida.

Es necesario alegrarse y fomentar el deseo de volcarse en cariño con Jesús. Consideremos serenamente su secilla venida y su permanente presencia entre nosotros:

Navidad. —Cantan: "venite, venite..." —Vayamos, que El ya ha nacido.
Y, después de contemplar cómo María y José cuidan del Niño, me atrevo a sugerirte: mírale de nuevo, mírale sin descanso.
Así se expresaba san Josemaría.

Bastará con mirarle, porque el Espiritu Santo y su Madre, que es también la nuestra, nos sugerirán e impulsarán a amarle también con obras.



Publicado por Desconocido @ 23:32  | Espiritualidad
Comentarios (0)  | Enviar
Día 25 de Diciembre
Solemnidad de la Natividad del Señor


La dimensión humana



Nos convendrá leer de cuando en cuando este prólogo del Evangelio de san Juan, para intentar, con la Gracia de Dios, calar más y más en su sentido, de modo que alcancemos un conocimiento progresivamente más completo de cómo han sido las cosas en el mundo –las verdaderamente fundamentales–, y de lo que somos y podemos llegar a ser por la voluntad de Dios.

Muy frecuentemente nos invita a la Iglesia a meditar la Sagrada Escritura, para que incorporemos más en nuestra vida la incuestionable verdad de que todo procede de Dios: Todo fue hecho por él, y sin él no se hizo nada de cuanto ha sido hecho, nos dice san Juan. Pues, si agradecemos a un amigo un regalo, un favor, una ayuda... y, de algún modo, nos sentimos obligados con él, cuánto más nos sentiremos agradecidos y querremos corresponder a Dios, por quien existimos y es el principio de todo enriquecimiento ulterior.

Advierte el evangelista san Juan enseguida, que no todos aceptan esta verdad ni reconocen a Dios, a pesar de ser la luz verdadera, que ilumina a todo hombre, que viene a este mundo. Para reconocer a Dios en Jesucristo necesita el hombre una regeneración peculiar, que equivale a un nuevo nacimiento. Esta es una enseñanza repetidamente presente en este cuarto evangelio. De diversos modos y en distintos momentos, recoge el Evangelista palabras de Jesús con las que afirma que la dimensión vital propia del hombre no es sólo humana. El Evangelio, la buena noticia que Jesucristo comunica a la humanidad, es precisamente que, por Él, el hombre puede vivir un vida superior, sobrenatural: más excelsa que la meramente humana: Yo vine para que tengan vida y la tengan en abundancia, declarará Jesucristo.

No ha venido el Señor a traernos una vida humana más confortable, ni tampoco para librarnos de los dolores de nuestro caminar cotidiano, como si su misión fuera construir para los hombres un paraíso en la tierra. La "salvación" que Cristo ha traído al mundo, a la que alude el significado de su nombre –Jesús es salvador–, es la libertad de la gloria de los hijos de Dios, como dice san Pablo en su Carta a los Romanos. Ser hijos de Dios, aunque por adopción, no en igualdad de naturaleza como Jesucristo, puesto que somos criaturas, es la consecuencia de acoger personalmente el Evangelio: a cuantos le recibieron les dio poder para ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre, que no han nacido de la sangre, ni de la voluntad de la carne, ni del querer del hombre, sino de Dios.

El Señor vino a la Tierra, se hizo carne en María y nació en Belén, y trajo su misma vida para los hombres. La vida cristiana es la vida de los hijos de Dios, que supone mucho más que unos comportamientos correctos. No nos basta a los cristianos con cumplir unas leyes, con ser ciudadanos ejemplares, ni tampoco con sentirnos a gusto y en paz con todos. Todo esto y más, ¡claro que es necesario para el cristiano!, pero no basta. Si queremos agradar a Dios, no es suficiente con ser lo que solemos llamar "una buena persona": honrado a carta cabal, buen cumplidor en casa y en el trabajo, muy amigo de sus amigos... porque Dios es verdaderamente Padre nuestro. Nosotros, por consiguiente, hemos de fomentar un afecto singular del corazón que debe mover hacia Él toda nuestra entera existencia. Es el afecto que se afianza y acrecienta en la intimidad de la oración y en la comunión: En verdad, en verdad os digo que si no coméis la carne del Hijo del Hombre y no bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros.

No queramos "andarnos por las ramas", ocupados en proyectos cortos, porque no culminan en Dios como objeto definitivo. Busquemos directamente agradarle, amarle, haciendo rendir en su honor las cualidades, los talentos, que hemos recibido de su bondad. Para esto alentaremos muy a menudo los deseos de amarle con obras, en unos minutos de silencioso coloquio con Él junto al sagrario, o donde mejor podamos recogernos en oración.

Nuestra Madre, como nos quiere, será siempre, si se lo pedimos, la gran aliada de nuestros deseos por actualizar el sentido sobrenatural de nuestra vida.


Publicado por Desconocido @ 23:27  | Espiritualidad
Comentarios (0)  | Enviar
ZENIT publica las palabras que pronunció Benedicto XVI el domingo, 23 deDciembre de 2007, antes de rezar la oración mariana del Ángelus junto a los peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano.


Queridos hermanos y hermanas:

Sólo un día separa a este cuarto domingo de Adviento de la santa Navidad. Mañana por la noche nos reuniremos para celebrar el gran misterio del amor que nunca termina de sorprendernos. Dios se hizo hijo del hombre para que nos convirtiéramos en hijos de Dios. Durante el Adviento, del corazón de la Iglesia se ha elevado con frecuencia una imploración: «Ven, Señor, a visitarnos con tu paz, que tu presencia nos llene de alegría».

La misión evangelizadora de la Iglesia es la respuesta al grito «ven, Señor Jesús», que atraviesa toda la historia de la salvación y que sigue alzándose de los labios de los creyentes. «Ven, Señor, a transformar nuestros corazones para que en el mundo se difundan la justicia y la paz».

Esto es lo que pretende señalar la Nota doctrinal acerca de algunos aspectos de la evangelización publicada por la Congregación para la Doctrina de la Fe. El documento quiere recordar a todos los cristianos, en una situación en la que con frecuencia ya no les queda claro ni siquiera a muchos fieles la razón misma de la evangelización, que la acogida de la Buena Nueva en la fe lleva de por sí a comunicar la salvación recibida como un don.

De hecho, la verdad que salva la vida, que se hizo carne en Jesús, enciende el corazón de quien la recibe con un amor al prójimo que mueve la libertad para devolver lo que se ha recibido gratuitamente. Ser alcanzados por la presencia de Dios, que se hace como uno de nosotros en Navidad, es un don inestimable, un don capaz de hacernos vivir el abrazo universal de los amigos de Dios, en esa red de amistad con Cristo que une el cielo y la tierra, que orienta la libertad humana hacia su cumplimiento y que, si es vivida en su verdad, florece con un amor gratuito y lleno de atención por el bien de todos los hombres.

No hay nada más hermoso, urgente e importante que volver a dar gratuitamente a los hombres lo que hemos recibido gratuitamente de Dios.

No hay nada que nos pueda eximir o dispensar de este exigente y fascinante compromiso. La alegría de la Navidad que ya experimentamos, al llenarnos de esperanza, nos empuja al mismo tiempo a anunciar a todos la presencia de Dios en medio de nosotros.

La Virgen María es modelo incomparable de evangelización, pues no comunicó al mundo una idea, sino el mismo Jesús, el Verbo encarnado. Invoquémosla con confianza para que la Iglesia anuncie también a nuestro tiempo a Cristo Salvador.

Cada cristiano y cada comunidad experimentan la alegría de compartir con los demás la buena noticia de que Dios amó tanto al mundo que le entregó a su Hijo unigénito para que el mundo se salve por medio de Él. Este es el auténtico sentido de la Navidad, que siempre tenemos que redescubrir y vivir intensamente.

[Después del Ángelus, el Santo Padre saludó a los peregrinos en varios idiomas. En italiano, dijo:]

Dirijo mi cordial saludo a los trabajadores del diario vaticano «L'Osservatore Romano» que esta mañana, en la Plaza de San Pedro, proponen una iniciativa de solidaridad a favor de los niños de Uganda. Al expresar mi aprecio por la especial atención que «L'Osservatore Romano» presta a las emergencias humanitarias en todas las partes del mundo, alabo el hecho de que esta labor esté apoyada también con gestos concretos como éste al que deseó pleno éxito.

[En español, dijo:]

Saludo cordialmente a los fieles de lengua española, aquí presentes y a cuantos participan en el rezo del Ángelus a través de la radio y de la televisión. Preparaos con fervor para celebrar el misterio del nacimiento del Hijo de Dios, abrid vuestros corazones al Señor que ya llega, poniéndonos al servicio de todos, especialmente de los más necesitados. Feliz domingo.

Traducción del original italiano por Jesús Colina

© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana
Publicado por Desconocido @ 15:35  | Habla el Papa
Comentarios (0)  | Enviar
LA SAGRADA FAMILIA / A
30 de diciembre de 2007


La paz y el amor de Dios, nuestro Padre, que se han manifestado en Cristo Jesús, estén con todos vosotros.

Sed bienvenidos a celebrar la Eucaristía, aquí, en la casa de todos, en este domingo en que celebramos la fiesta de la Sagrada Familia.

A. penitencial: En el camino de cada día, a veces nuestra vida desfallece, nos cerramos a la acción del Espíritu, no vivimos amando como Jesucristo. Por eso necesitamos siempre de la conversión. Pidamos perdón ahora por nuestros pecados.

- Hijo de Dios, que, nacido de María, te hiciste nuestro hermano: SEÑOR, TEN PIEDAD.
- Hijo del hombre, que conoces y comprendes nuestra debilidad: CRISTO, TEN PIEDAD.
- Hijo primogénito del Padre, que haces de nosotros una sola familia: SEÑOR, TEN PIEDAD.

Antes de las lecturas: Escuchemos atentos la palabra que Dios nos dirige hoy. Nos explica los sentimientos que deben presidir nuestras relaciones mutuas como familia de los hijos de Dios. Tanto el salmo como la lectura del Antiguo Testamento nos ponen el ejemplo familiar de la pareja feliz con sus hijos alrededor. El evangelio de Mateo evocará la figura de José y su desvelo por la esposa y el hijo a él encomendados, en los momentos difíciles de la huida a Egipto. Y san Pablo nos invitará directamente a vivir esos sentimientos.

Oración universal: Oremos, hermanas y hermanos, a Dios Padre, que nos ha manifestado su amor en el nacimiento de su Hijo Jesucristo. Unámonos a la oración diciendo: ESCÚCHANOS, PADRE..

1. Por la Iglesia, la gran familia de los hijos e hijas de Dios. Que camine con decisión hacia la plena unidad de todos los cristianos, OREMOS.

2. Por todos los pueblos. Que superen las enemistades y vivan en la paz, la justicia y la libertad, OREMOS.

3. Por los hogares cristianos. Que sean escuelas de generosidad y de fidelidad, OREMOS.

4. Por los padres y los hijos. Que sus relaciones estén presididas por el amor, la comprensión y el respeto mutuo, OREMOS.

5. Por los niños sin padres, los ancianos desamparados y los enfermos. Que no se vean faltos de amor, OREMOS.

6. Por los que nos hemos reunido en la mesa de los hijos de Dios. Que sepamos construir siempre a nuestro alrededor un ambiente dispuesto al diálogo, la con-fianza, la acogida, OREMOS.

Señor, concédenos cantar siempre tu gloria y transmitir tu paz a los hombres de buena voluntad. Por Jesucristo nuestro Señor.

Padrenuestro: Somos hijos e hijas de Dios, miembros de la familia de la Iglesia. Como tales nos sentimos unidos en el Espíritu que nos enseña a decir:

CPL
Publicado por Desconocido @ 15:31  | Liturgia
Comentarios (0)  | Enviar
NAVIDAD
25 de diciembre de 2007



Hoy, en la ciudad de Belén, nos ha nacido un salvador: el Mesías, el Señor. Que su gracia, su amor, su paz, estén con todos vosotros.

Sin ninguna introducción previa, sube un lector a proclamar la calenda o pregón de Navidad que publicamos en las hojas amarillas (o lo proclama el propio presidente).

Gloria: Cantemos, proclamemos gozosamente la gloria del Señor. Aquella noche en Belén los ángeles anunciaron el nacimiento de la Vida. Hoy, nosotros, que como los pastores hemos venido aquí para contemplar al Dios hecho hombre, nos unimos a su cántico con todo nuestro corazón.


Antes de las lecturas: Dejemos ahora que penetre en nosotros la Palabra salvadora. Escuchemos con fe, con gozo, con agradecicimiento, el mensaje de Navidad. Porque hoy se nos ha revelado el amor de Dios. El Señor en persona ha venido a visitar a su pueblo. Aquel que es la luz y la vida se ha hecho carne de nuestra carne.

Oración universal: En la alegría de esta fiesta, que nuestra mirada alcance a la humanidad entera. Dios ha venido a compartir nuestra vida. Por eso, confiadamente, oremos cantando (diciendo): VEN, SEÑOR, VEN A SALVARNOS

1. Por la paz, el bienestar y la alegría de todos los hombres y mujeres del mundo. Y para que todos puedan conocer y vivir el amor inagotable de Dios. OREMOS:
2. Por aquellos que Dios más ama: los
pobres, los que son perseguidos o discriminados, los que sufren la tragedia de la guerra, los que nadie quiere ni tiene en cuenta. OREMOS:

3. Por los cristianos de la ciudad de Belén, y también por los musulmanes y judíos. Para que en la tierra de Jesús se logre alcanzar la paz y la justicia para todos.
OREMOS:

4. Por todos los cristianos, que hoy, en todo el mundo, compartimos la alegría del nacimiento del Hijo de Dios. Y por cada uno de nosotros, y por nuestros familiares y amigos. OREMOS:

Escucha nuestra oración, Padre. Te la presentamos con toda confianza por Jesucristo, tu Hijo, que hoy nace entre nosotros y vive y reina por los ...

Padrenuestro: El Hijo de Dios se hizo hombre para que nosotros nos llamemos y seamos de verdad hijos de Dios. Por eso, siguiendo su enseñanza, nos atrevemos a decir:

Invitación a la comunión: La Palabra se hizo carne, y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria. Éste es Jesús, el Mesías, el Señor, el Salvador. Dichosos los que hoy hemos sido invitados a su mesa.

CPL
Publicado por Desconocido @ 15:08  | Liturgia
Comentarios (0)  | Enviar
domingo, 23 de diciembre de 2007
Con ocasión de la última audiencia del año 2007 celebrada por el Santo Padre el 19 de Diciembre, la Prefectura de la Casa Pontificia hizo pública "Nota Doctrinal acerca de algunos aspectos de la evangelización".


Miércoles 19 de diciembre de 2007



I. Introducción

1. Enviado por el Padre para anunciar el Evangelio, Jesucristo invita a todos los hombres a la conversión y a la fe (cf. Mc 1, 14-15), encomendando a los Apóstoles, después de su resurrección, continuar su misión evangelizadora (cf. Mt 28, 19-20; Mc 16, 15; Lc 24, 4-7; Hch 1, 3): «como el Padre me envió, también yo os envío» (Jn 20, 21; cf. 17, 18). Mediante la Iglesia, quiere llegar a cada época de la historia, a cada lugar de la tierra y a cada ámbito de la sociedad, quiere llegar hasta cada persona, para que todos sean un solo rebaño con un solo pastor (cf. Jn 10, 16): «Id por todo el mundo y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará» (Mc 16, 15-16).

Los Apóstoles, entonces, «movidos por el Espíritu Santo, invitaban a todos a cambiar de vida, a convertirse y a recibir el bautismo»[1], porque la «Iglesia peregrina es necesaria para la Salvación»[2]. Es el mismo Señor Jesucristo que, presente en su Iglesia, precede la obra de los evangelizadores, la acompaña y sigue, haciendo fructificar el trabajo: lo que acaeció al principio continúa durante todo el curso de la historia.

Al comienzo del tercer milenio, resuena en el mundo la invitación que Pedro, junto con su hermano Andrés y con los primeros discípulos, escuchó de Jesús mismo: «rema mar adentro, y echad vuestras redes para pescar» (Lc 5, 4)[3]. Y después de la pesca milagrosa, el Señor anunció a Pedro que se convertiría en «pescador de hombres» (Lc 5, 10).

2. El término evangelización tiene un significado muy rico[4]. En sentido amplio, resume toda la misión de la Iglesia: toda su vida, en efecto, consiste en realizar la traditio Evangelii, el anuncio y transmisión del Evangelio, que es «fuerza de Dios para la salvación de todo el que cree» (Rm 1, 16) y que en última instancia se identifica con el mismo Cristo (1 Co 1, 24). Por eso, la evangelización así entendida tiene como destinataria toda la humanidad. En cualquier caso evangelización no significa solamente enseñar una doctrina sino anunciar a Jesucristo con palabras y acciones, o sea, hacerse instrumento de su presencia y actuación en el mundo.

«Toda persona tiene derecho a escuchar la “Buena Nueva” de Dios que se revela y se da en Cristo, para realizar en plenitud la propia vocación»[5]. Es un derecho conferido por el mismo Señor a toda persona humana, por lo cual todos los hombres y mujeres pueden decir junto con San Pablo: Jesucristo «me amó y se entregó por mí» (Gal 2, 20). A este derecho le corresponde el deber de evangelizar: «no es para mí ningún motivo de gloria; es más bien un deber que me incumbe. Y ¡ay de mí si no predicara el Evangelio!» (1 Co 9, 16; cf. Rm 10, 14). Así se entiende porqué toda actividad de la Iglesia tenga una dimensión esencial evangelizadora y jamás debe ser separada del compromiso de ayudar a todos a encontrar a Cristo en la fe, que es el objetivo primario de la evangelización: «La cuestión social y el Evangelio son realmente inseparables. Si damos a los hombres sólo conocimientos, habilidades, capacidades técnicas e instrumentos, les damos demasiado poco»[6].

3. Hoy en día, sin embargo, hay una confusión creciente que induce a muchos a desatender y dejar inoperante el mandato misionero del Señor (cf. Mt 28, 19). A menudo se piensa que todo intento de convencer a otros en cuestiones religiosas es limitar la libertad. Sería lícito solamente exponer las propias ideas e invitar a las personas a actuar según la conciencia, sin favorecer su conversión a Cristo y a la fe católica: se dice que basta ayudar a los hombres a ser más hombres o más fieles a su propia religión, que basta con construir comunidades capaces de trabajar por la justicia, la libertad, la paz, la solidaridad. Además, algunos sostienen que no debería anunciar a Cristo a quienes no lo conocen, ni favorecer la adhesión a la Iglesia, pues sería posible salvarse también sin un conocimiento explícito de Cristo y sin una incorporación formal a la Iglesia.

Para salir al paso de esta problemática, la Congregación para la Doctrina de la Fe ha estimado necesario publicar la presente Nota, la cual, presuponiendo toda la doctrina católica sobre la evangelización, ampliamente tratada en el Magisterio de Pablo VI y de Juan Pablo II, tiene como finalidad aclarar algunos aspectos de la relación entre el mandato misionero del Señor y el respeto a la conciencia y a la libertad religiosa de todos. Son aspectos con implicaciones antropológicas, eclesiológicas y ecuménicas.

II. Algunas implicaciones antropológicas

4. «Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y al que tú has enviado, Jesucristo» (Jn 17, 3): Dios concedió a los hombres inteligencia y voluntad para que lo pudieran buscar, conocer y amar libremente. Por eso la libertad humana es un recurso y, a la vez, un reto para el hombre que le presenta Aquel que lo ha creado. Un ofrecimiento a su capacidad de conocer y amar lo que es bueno y verdadero. Nada como la búsqueda del bien y la verdad pone en juego la libertad humana, reclamándole una adhesión tal que implica los aspectos fundamentales de la vida. Este es, particularmente, el caso de la verdad salvífica, que no es solamente objeto del pensamiento sino también acontecimiento que afecta a toda la persona – inteligencia, voluntad, sentimientos, actividades y proyectos – cuando ésta se adhiere a Cristo. En esta búsqueda del bien y la verdad actúa ya el Espíritu Santo, que abre y dispone los corazones para acoger la verdad evangélica, según la conocida afirmación de Santo Tomás de Aquino: «omne verum a quocumque dicatur a Spiritu Sancto est»[7]. Por eso es importante valorar esta acción del Espíritu Santo, que produce afinidad y acerca los corazones a la verdad, ayudando al conocimiento humano a madurar en la sabiduría y en el abandono confiado en lo verdadero[8].

Sin embargo, hoy en día, cada vez más frecuentemente, se pregunta acerca de la legitimidad de proponer a los demás lo que se considera verdadero en sí, para que puedan adherirse a ello. Esto a menudo se considera como un atentado a la libertad del prójimo. Tal visión de la libertad humana, desvinculada de su inseparable referencia a la verdad, es una de las expresiones «del relativismo que, al no reconocer nada como definitivo, deja como última medida sólo el propio yo con sus caprichos; y, bajo la apariencia de la libertad, se transforma para cada uno en una prisión»[9]. En las diferentes formas de agnosticismo y relativismo presentes en el pensamiento contemporáneo, «la legítima pluralidad de posiciones ha dado paso a un pluralismo indiferenciado, basado en el convencimiento de que todas las posiciones son igualmente válidas. Este es uno de los síntomas más difundidos de la desconfianza en la verdad que es posible encontrar en el contexto actual. No se sustraen a esta prevención ni siquiera algunas concepciones de vida provenientes de Oriente; en ellas, en efecto, se niega a la verdad su carácter exclusivo, partiendo del presupuesto de que se manifiesta de igual manera en diversas doctrinas, incluso contradictorias entre sí»[10]. Si el hombre niega su capacidad fundamental de conocer la verdad, si se hace escéptico sobre su facultad de conocer realmente lo que es verdadero, termina por perder lo único que puede atraer su inteligencia y fascinar su corazón.

5. En este sentido, en la búsqueda de la verdad, se engaña quien sólo confía en sus propias fuerzas, sin reconocer la necesidad que cada uno tiene del auxilio de los demás. El hombre «desde el nacimiento, pues, está inmerso en varias tradiciones, de las cuales recibe no sólo el lenguaje y la formación cultural, sino también muchas verdades en las que, casi instintivamente, cree. De todos modos el crecimiento y la maduración personal implican que estas mismas verdades puedan ser puestas en duda y discutidas por medio de la peculiar actividad crítica del pensamiento. Esto no quita que, tras este paso, las mismas verdades sean “recuperadas” sobre la base de la experiencia llevada que se ha tenido o en virtud de un razonamiento sucesivo. A pesar de ello, en la vida de un hombre las verdades simplemente creídas son mucho más numerosas que las adquiridas mediante la constatación personal»[11]. La necesidad de confiar en los conocimientos transmitidos por la propia cultura, o adquiridos por otros, enriquece al hombre ya sea con verdades que no podía conseguir por sí solo, ya sea con las relaciones interpersonales y sociales que desarrolla. El individualismo espiritual, por el contrario, aísla a la persona impidiéndole abrirse con confianza a los demás – y, por lo tanto, recibir y dar en abundancia los bienes que sostienen su libertad – poniendo en peligro incluso el derecho de manifestar socialmente sus propias convicciones y opiniones[12].

En particular, la verdad que es capaz de iluminar el sentido de la propia vida y de guiarla se alcanza también mediante el abandono confiado en aquellos que pueden garantizar la certeza y la autenticidad de la verdad misma: «La capacidad y la opción de confiarse uno mismo y la propia vida a otra persona constituyen ciertamente uno de los actos antropológicamente más significativos y expresivos»[13]. La aceptación de la Revelación que se realiza en la fe, aunque suceda en un nivel más profundo, entra en la dinámica de la búsqueda de la verdad: «Cuando Dios revela hay que prestarle “la obediencia de la fe”, por la que el hombre se confía libre y totalmente a Dios prestando “a Dios revelador el homenaje del entendimiento y de la voluntad”, y asistiendo voluntariamente a la revelación hecha por Él»[14]. El Concilio Vaticano II, después de haber afirmado el deber y el derecho de todo hombre a buscar la verdad en materia religiosa, añade: «la verdad debe buscarse de modo apropiado a la dignidad de la persona humana y a su naturaleza social, es decir, mediante una libre investigación, sirviéndose del magisterio o de la educación, de la comunicación y del diálogo, por medio de los cuales unos exponen a otros la verdad que han encontrado o creen haber encontrado»[15]. En cualquier caso, la verdad «no se impone de otra manera, sino por la fuerza de la misma verdad»[16]. Por lo tanto, estimular honestamente la inteligencia y la libertad de una persona hacia el encuentro con Cristo y su Evangelio no es una intromisión indebida, sino un ofrecimiento legítimo y un servicio que puede hacer más fecunda la relación entre los hombres.

6. La evangelización es, además, una posibilidad de enriquecimiento no sólo para sus destinatarios sino también para quien la realiza y para toda la Iglesia. Por ejemplo, en el proceso de inculturación, «la misma Iglesia universal se enriquece con expresiones y valores en los diferentes sectores de la vida cristiana, […] conoce y expresa aún mejor el misterio de Cristo, a la vez que es alentada a una continua renovación»[17]. La Iglesia, en efecto, que desde el día de Pentecostés ha manifestado la universalidad de su misión, asume en Cristo las riquezas innumerables de los hombres de todos los tiempos y lugares de la historia humana[18]. Además de su valor antropológico implícito, todo encuentro con una persona o con una cultura concreta puede desvelar potencialidades del Evangelio poco explicitadas precedentemente, que enriquecerán la vida concreta de los cristianos y de la Iglesia. Gracias, también, a este dinamismo, la «Tradición, que deriva de los Apóstoles, progresa en la Iglesia con la asistencia del Espíritu Santo»[19].

En efecto, el Espíritu que, después de haber obrado la encarnación de Jesucristo en el vientre virginal de María, vivifica la acción materna de la Iglesia en la evangelización de las culturas. Si bien el Evangelio es independiente de todas las culturas, es capaz de impregnarlas a todas sin someterse a ninguna[20]. En este sentido, el Espíritu Santo es también el protagonista de la inculturación del Evangelio, es el que precede, en modo fecundo, al diálogo entre la Palabra de Dios, revelada en Jesucristo, y las inquietudes más profundas que brotan de la multiplicidad de los hombres y de las culturas. Así continúa en la historia, en la unidad de una misma y única fe, el acontecimiento de Pentecostés, que se enriquece a través de la diversidad de lenguas y culturas.

7. La actividad por medio de la cual el hombre comunica a otros eventos y verdades significativas desde el punto de vista religioso, favoreciendo su recepción, no solamente está en profunda sintonía con la naturaleza del proceso humano de diálogo, de anuncio y aprendizaje, sino que también responde a otra importante realidad antropológica: es propio del hombre el deseo de hacer que los demás participen de los propios bienes. Acoger la Buena Nueva en la fe empuja de por sí a esa comunicación. La Verdad que salva la vida enciende el corazón de quien la recibe con un amor al prójimo que mueve la libertad a comunicar lo que se ha recibido gratuitamente.

Si bien los no cristianos puedan salvarse mediante la gracia que Dios da a través de “caminos que Él sabe”[21], la Iglesia no puede dejar de tener en cuenta que les falta un bien grandísimo en este mundo: conocer el verdadero rostro de Dios y la amistad con Jesucristo, el Dios-con-nosotros. En efecto, «nada hay más hermoso que haber sido alcanzados, sorprendidos, por el Evangelio, por Cristo. Nada más bello que conocerle y comunicar a los otros la amistad con Él»[22]. Para todo hombre es un bien la revelación de las verdades fundamentales[23] sobre Dios, sobre sí mismo y sobre el mundo; mientras que vivir en la oscuridad, sin la verdad acerca de las últimas cosas, es un mal, que frecuentemente está en el origen de sufrimientos y esclavitudes a veces dramáticas. Esta es la razón por la que San Pablo no vacila en describir la conversión a la fe cristiana como una liberación «del poder de las tinieblas» y como la entrada «en el Reino del Hijo predilecto, en quien tenemos la redención: el perdón de los pecados» (Col 1, 13-14). Por eso, la plena adhesión a Cristo, que es la Verdad, y la incorporación a su Iglesia, no disminuyen la libertad humana, sino que la enaltecen y perfeccionan, en un amor gratuito y enteramente solícito por el bien de todos los hombres. Es un don inestimable vivir en el abrazo universal de los amigos de Dios que brota de la comunión con la carne vivificante de su Hijo, recibir de Él la certeza del perdón de los pecados y vivir en la caridad que nace de la fe. La Iglesia quiere hacer partícipes a todos de estos bienes, para que tengan la plenitud de la verdad y de los medios de salvación, «para participar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios» (Rm 8, 21).

8. La evangelización implica también el diálogo sincero que busca comprender las razones y los sentimientos de los otros. Al corazón del hombre, en efecto, no se accede sin gratuidad, caridad y diálogo, de modo que la palabra anunciada no sea solamente proferida sino adecuadamente testimoniada en el corazón de sus destinatarios. Eso exige tener en cuenta las esperanzas y los sufrimientos, las situaciones concretas de los destinatarios. Además, precisamente a través del diálogo, los hombres de buena voluntad abren más libremente el corazón y comparten sinceramente sus experiencias espirituales y religiosas. Ese compartir, característico de la verdadera amistad, es una ocasión valiosa para el testimonio y el anuncio cristiano.

Como en todo campo de la actividad humana, también en el diálogo en materia religiosa puede introducirse el pecado. A veces puede suceder que ese diálogo no sea guiado por su finalidad natural, sino que ceda al engaño, a intereses egoístas o a la arrogancia, sin respetar la dignidad y la libertad religiosa de los interlocutores. Por eso «la Iglesia prohíbe severamente que a nadie se obligue, o se induzca o se atraiga por medios indiscretos a abrazar la fe, lo mismo que vindica enérgicamente el derecho a que nadie sea apartado de ella con vejaciones inicuas»[24].

El motivo originario de la evangelización es el amor de Cristo para la salvación eterna de los hombres. Los auténticos evangelizadores desean solamente dar gratuitamente lo que gratuitamente han recibido: «Desde los primeros días de la Iglesia los discípulos de Cristo se esforzaron en inducir a los hombres a confesar Cristo Señor, no por acción coercitiva ni por artificios indignos del Evangelio, sino ante todo por la virtud de la palabra de Dios»[25]. La misión de los Apóstoles – y su continuación en la misión de la Iglesia antigua – sigue siendo el modelo fundamental de evangelización para todos los tiempos: una misión a menudo marcada por el martirio, como lo demuestra la historia del siglo pasado. Precisamente el martirio da credibilidad a los testigos, que no buscan poder o ganancia sino que entregan la propia vida por Cristo. Manifiestan al mundo la fuerza inerme y llena de amor por los hombres concedida a los que siguen a Cristo hasta la donación total de su existencia. Así, los cristianos, desde los albores del cristianismo hasta nuestros días, han sufrido persecuciones por el Evangelio, como Jesús mismo había anunciado: «a mí me han perseguido, también os perseguirán a vosotros» (Jn 15, 20).

III. Algunas implicaciones eclesiológicas

9. Desde el día de Pentecostés, quien acoge plenamente la fe es incorporado a la comunidad de los creyentes: «Los que acogieron su Palabra fueron bautizados. Aquel día se les unieron unas tres mil personas» (Hch 2, 41). Desde el comienzo, con la fuerza del Espíritu, el Evangelio ha sido anunciado a todos los hombres, para que crean y lleguen a ser discípulos de Cristo y miembros de su Iglesia. También en la literatura patrística son constantes las exhortaciones a realizar la misión confiada por Jesús a los discípulos[26]. Generalmente se usa el término «conversión» en referencia a la exigencia de conducir a los paganos a la Iglesia. No obstante, la conversión (metanoia), en su significado cristiano, es un cambio de mentalidad y actuación, como expresión de la vida nueva en Cristo proclamada por la fe: es una reforma continua del pensar y obrar orientada a una identificación con Cristo cada más intensa (cf. Gal 2, 20), a la cual están llamados, ante todo, los bautizados. Este es, en primer lugar, el significado de la invitación que Jesús mismo formuló: «convertíos y creed al Evangelio» (Mc 1, 15; cf. Mt 4, 17).

El espíritu cristiano ha estado siempre animado por la pasión de llevar a toda la humanidad a Cristo en la Iglesia. En efecto, la incorporación de nuevos miembros a la Iglesia no es la extensión de un grupo de poder, sino la entrada en la amistad de Cristo, que une el cielo y la tierra, continentes y épocas diferentes. Es la entrada en el don de la comunión con Cristo, que es «vida nueva» animada por la caridad y el compromiso con la justicia. La Iglesia es instrumento – «el germen y el principio»[27] – del Reino de Dios, no es una utopía política. Es ya presencia de Dios en la historia y lleva en sí también el verdadero futuro, el definitivo, en el que Él será «todo en todos» (1 Co 15, 28); una presencia necesaria, pues sólo Dios puede dar al mundo auténtica paz y justicia. El Reino de Dios no es – como algunos sostienen hoy – una realidad genérica que supera todas las experiencias y tradiciones religiosas, a la cual estas deberían tender como hacia una comunión universal e indiferenciada de todos los que buscan a Dios, sino que es, ante todo, una persona, que tiene el rostro y el nombre de Jesús de Nazaret, imagen del Dios invisible[28]. Por eso, cualquier movimiento libre del corazón humano hacia Dios y hacia su Reino conduce, por su propia naturaleza, a Cristo y se orienta a la incorporación en su Iglesia, que es signo eficaz de ese Reino. La Iglesia es, por lo tanto, medio de la presencia de Dios y por eso, instrumento de una verdadera humanización del hombre y del mundo. La extensión de la Iglesia a lo largo de la historia, que constituye la finalidad de la misión, es un servicio a la presencia de Dios mediante su Reino: en efecto, «el Reino no puede ser separado de la Iglesia»[29]

10. Hoy, sin embargo, «el perenne anuncio misionero de la Iglesia es puesto hoy en peligro por teorías de tipo relativista, que tratan de justificar el pluralismo religioso, no sólo de facto sino también de iure (o de principio)»[30]. Desde hace mucho tiempo se ha ido creando una situación en la cual, para muchos fieles, no está clara la razón de ser de la evangelización[31]. Hasta se llega a afirmar que la pretensión de haber recibido como don la plenitud de la Revelación de Dios, esconde una actitud de intolerancia y un peligro para la paz.

Quién así razona, ignora que la plenitud del don de la verdad que Dios hace al hombre al revelarse a él, respeta la libertad que Él mismo ha creado como rasgo indeleble de la naturaleza humana: una libertad que no es indiferencia, sino tendencia al bien. Ese respeto es una exigencia de la misma fe católica y de la caridad de Cristo, un elemento constitutivo de la evangelización y, por lo tanto, un bien que hay que promover sin separarlo del compromiso de hacer que sea conocida y aceptada libremente la plenitud de la salvación que Dios ofrece al hombre en la Iglesia.

El respeto a la libertad religiosa[32] y su promoción «en modo alguno deben convertirse en indiferencia ante la verdad y el bien. Más aún, la propia caridad exige el anuncio a todos los hombres de la verdad que salva»[33]. Ese amor es el sello precioso del Espíritu Santo que, como protagonista de la evangelización[34], no cesa de mover los corazones al anuncio del Evangelio, abriéndolos para que lo reciban. Un amor que vive en el corazón de la Iglesia y que de allí se irradia hasta los confines de la tierra, hasta el corazón de cada hombre. Todo el corazón del hombre, en efecto, espera encontrar a Jesucristo.

Se entiende, así, la urgencia de la invitación de Cristo a evangelizar y porqué la misión, confiada por el Señor a los Apóstoles, concierne a todos los bautizados. Las palabras de Jesús, «Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado» (Mt 28, 19-20), interpelan a todos en la Iglesia, a cada uno según su propia vocación. Y, en el momento presente, ante tantas personas que viven en diferentes formas de desierto, sobre todo en el «desierto de la oscuridad de Dios, del vacío de las almas que ya no tienen conciencia de la dignidad y del rumbo del hombre»[35], el Papa Benedicto XVI ha recordado al mundo que «la Iglesia en su conjunto, así como sus Pastores, han de ponerse en camino como Cristo para rescatar a los hombres del desierto y conducirlos al lugar de la vida, hacia la amistad con el Hijo de Dios, hacia Aquel que nos da la vida, y la vida en plenitud»[36]. Este compromiso apostólico es un deber y también un derecho irrenunciable, expresión propia de la libertad religiosa, que tiene sus correspondientes dimensiones ético-sociales y ético-políticas[37]. Un derecho que, lamentablemente, en algunas partes del mundo aún no se reconoce legalmente y en otras, de hecho, no se respeta[38].

11. El que anuncia el Evangelio participa de la caridad de Cristo, que nos amó y se entregó por nosotros (cf. Ef 5, 2), es su emisario y suplica en nombre de Cristo: ¡reconciliaos con Dios! (2 Co 5, 20). Una caridad que es expresión de la gratitud que se difunde desde el corazón humano cuando se abre al amor entregado por Jesucristo, aquel Amor «que en el mundo se expande»[39]. Esto explica el ardor, confianza y libertad de palabra (parrhesia) que se manifestaba en la predicación de los Apóstoles (cf. Hch 4, 31; 9, 27-28; 26, 26, etc.) y que el rey Agripa experimentó escuchando a Pablo: «Por poco, con tus argumentos, haces de mí un cristiano» (Hch 26, 28).

La evangelización no se realiza sólo a través de la predicación pública del Evangelio, ni se realiza únicamente a través de actuaciones públicas relevantes, sino también por medio del testimonio personal, que es un camino de gran eficacia evangelizadora. En efecto, «además de la proclamación, que podríamos llamar colectiva, del Evangelio, conserva toda su validez e importancia esa otra transmisión de persona a persona. El Señor la ha practicado frecuentemente —como lo prueban, por ejemplo, las conversaciones con Nicodemo, Zaqueo, la Samaritana, Simón el fariseo— y lo mismo han hecho los Apóstoles. En el fondo, ¿hay otra forma de comunicar el Evangelio que no sea la de transmitir a otro la propia experiencia de fe? La urgencia de comunicar la Buena Nueva a las masas de hombres no debería hacer olvidar esa forma de anunciar mediante la cual se llega a la conciencia personal del hombre y se deja en ella el influjo de una palabra verdaderamente extraordinaria que recibe de otro hombre»[40].

En cualquier caso, hay que recordar que en la transmisión del Evangelio la palabra y el testimonio de vida van unidos[41]; para que la luz de la verdad llegue a todos los hombres, se necesita, ante todo, el testimonio de la santidad. Si la palabra es desmentida por la conducta, difícilmente será acogida. Pero tampoco basta solamente el testimonio, porque «incluso el testimonio más hermoso se revelará a la larga impotente si no es esclarecido, justificado –lo que Pedro llamaba dar “razón de vuestra esperanza” (1 Pe. 3, 15)–, explicitado por un anuncio claro e inequívoco del Señor Jesús»[42].

IV. Algunas implicaciones ecuménicas

12. Desde sus inicios, el movimiento ecuménico ha estado íntimamente vinculado con la evangelización. La unidad es, en efecto, el sello de la credibilidad de la misión y el Concilio Vaticano II ha relevado con pesar que el escándalo de la división «es obstáculo para la causa de la difusión del Evangelio por todo el mundo»[43]. Jesús mismo, en la víspera de su Pasión oró: «para que todos sean uno… para que el mundo crea» (Jn 17, 21).

La misión de la Iglesia es universal y no se limita a determinadas regiones de la tierra. La evangelización, sin embargo, se realiza en forma diversa, de acuerdo a las diferentes situaciones en las cuales tiene lugar. En sentido estricto se habla de «missio ad gentes» dirigida a los que no conocen a Cristo. En sentido amplio se habla de «evangelización», para referirse al aspecto ordinario de la pastoral, y de «nueva evangelización» en relación a los que han abandonado la vida cristiana[44]. Además, se evangeliza en países donde viven cristianos no católicos, sobre todo en países de tradición y cultura cristiana antiguas. Aquí se requiere un verdadero respeto por sus tradiciones y riquezas espirituales, al igual que un sincero espíritu de cooperación. «Excluido todo indiferentismo y confusionismo así como la emulación insensata, los católicos colaboren fraternalmente con los hermanos separados, según las normas del Decreto sobre el Ecumenismo, en la común profesión de la fe en Dios y en Jesucristo delante de las naciones – en cuanto sea posible – mediante la cooperación en asuntos sociales y técnicos, culturales y religiosos»[45].

En el compromiso ecuménico se pueden distinguir varias dimensiones: ante todo la escucha, como condición fundamental para todo diálogo; después, la discusión teológica, en la cual, tratando de entender las confesiones, tradiciones y convicciones de los demás, se puede encontrar la concordia, escondida a veces en la discordia. Inseparable de todo esto, no puede faltar otra dimensión esencial del compromiso ecuménico: el testimonio y el anuncio de los elementos que no son tradiciones particulares o matices teológicos sino que pertenecen a la Tradición de la fe misma.

Pero el ecumenismo no tiene solamente una dimensión institucional que apunta a «hacer crecer la comunión parcial existente entre los cristianos hacia la comunión plena en la verdad y en la caridad»[46]: es tarea de cada fiel, ante todo, mediante la oración, la penitencia, el estudio y la colaboración. Dondequiera y siempre, todo fiel católico tiene el derecho y el deber de testimoniar y anunciar plenamente su propia fe. Con los cristianos no católicos, el católico debe establecer un diálogo que respete la caridad y la verdad: un diálogo que no es solamente un intercambio de ideas sino también de dones[47], para poderles ofrecer la plenitud de los medios de salvación[48]. Así somos conducidos a una conversión a Cristo cada vez más profunda.

En este sentido se recuerda que si un cristiano no católico, por razones de conciencia y convencido de la verdad católica, pide entrar en la plena comunión con la Iglesia Católica, esto ha de ser respetado como obra del Espíritu Santo y como expresión de la libertad de conciencia y religión. En tal caso no se trata de proselitismo, en el sentido negativo atribuido a este término[49]. Como ha reconocido explícitamente el Decreto sobre el Ecumenismo de Concilio Vaticano II, «es manifiesto, sin embargo, que la obra de preparación y reconciliación individuales de los que desean la plena comunión católica se diferencia, por su naturaleza, de la empresa ecuménica, pero no encierra oposición alguna, ya que ambos proceden del admirable designio de Dios»[50]. Por lo tanto, esa iniciativa no priva del derecho ni exime de la responsabilidad de anunciar en plenitud la fe católica a los demás cristianos, que libremente acepten acogerla.

Esta perspectiva requiere naturalmente evitar cualquier presión indebida: «en la difusión de la fe religiosa, y en la introducción de costumbres hay que abstenerse siempre de cualquier clase de actos que puedan tener sabor a coacción o a persuasión inhonesta o menos recta, sobre todo cuando se trata de personas rudas o necesitadas»[51]. El testimonio de la verdad no puede tener la intención de imponer nada por la fuerza, ni por medio de acciones coercitivas, ni con artificios contrarios al Evangelio. El mismo ejercicio de la caridad es gratuito[52]. El amor y el testimonio de la verdad se ordenan a convencer, ante todo, con la fuerza de la Palabra de Dios (cf. 1 Co 2, 3-5; 1 Ts 2, 3-5)[53]. La misión cristiana está radicada en la potencia del Espíritu Santo y de la misma verdad proclamada.

V. Conclusión

13. La acción evangelizadora de la Iglesia nunca desfallecerá, porque nunca le faltará la presencia del Señor Jesús con la fuerza del Espíritu Santo, según su misma promesa: «yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mt 28, 20). Los relativismos de hoy en día y los irenismos en ámbito religioso no son un motivo válido para desatender este compromiso arduo y, al mismo tiempo, fascinante, que pertenece a la naturaleza misma de la Iglesia y es «su tarea principal»[54]. «Caritas Christi urget nos» (2 Co 5, 14): lo testimonia la vida de un gran número de fieles que, movidos por el amor de Cristo han emprendido, a lo largo de la historia, iniciativas y obras de todo tipo para anunciar el Evangelio a todo el mundo y en todos los ámbitos de la sociedad, como advertencia e invitación perenne a cada generación cristiana para que cumpla con generosidad el mandato del Señor. Por eso, como recuerda el Papa Benedicto XVI, «el anuncio y el testimonio del Evangelio son el primer servicio que los cristianos pueden dar a cada persona y a todo el género humano, por estar llamados a comunicar a todos el amor de Dios, que se manifestó plenamente en el único Redentor del mundo, Jesucristo»[55]. El amor que viene de Dios nos une a Él y «nos transforma en un Nosotros, que supera nuestras divisiones y nos convierte en una sola cosa, hasta que al final Dios sea “todo en todos” (cf. 1 Co 15, 28)»[56].

El Sumo Pontífice Benedicto XVI, en la Audiencia del día 6 de octubre de 2007, concedida al Cardenal Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, ha aprobado la presente Nota, decidida en la Sesión Ordinaria de esta Congregación, y ha ordenado su publicación.

Dado en Roma, en la sede de la Congregación para la Doctrina de la Fe, 3 de diciembre de 2007, memoria litúrgica de san Francisco Javier, Patrón de la Misiones.

William Cardenal LEVADA
Prefecto

Angelo AMATO, S.D.B.
Arzobispo titular de Sila
Secretario


------------------------------------------------------------------------------

[1] Juan Pablo II, Carta Encíclica Redemptoris missio (7 de diciembre de1990), n. 47: AAS 83 (1991), 293.

[2] Concilio Vaticano II, Constitución Dogmática Lumen gentium, n. 14; cf. Decreto Ad gentes, n. 7; Decreto Unitatis redintegratio, n. 3. Esta doctrina no se contrapone a la voluntad salvífica de Dios, que «quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad» (1 Tim 2, 4); por eso «es necesario, pues, mantener unidas estas dos verdades, o sea, la posibilidad real de la salvación en Cristo para todos los hombres y la necesidad de la Iglesia en orden a esta misma salvación» (Juan Pablo II, Carta Encíclica Redemptoris missio, n. 9: AAS 83 [1991], 258).

[3] Juan Pablo II, Carta Apostólica Novo millennio ineunte (6 de enero de 2001, n. 1: AAS 93 (2001), 266.

[4] Cf. Pablo VI, Exhortación Apostólica Evangelii nuntiandi (8 de diciembre de1975), n. 24: AAS 69 (1976), 22.

[5] Juan Pablo II, Carta Encíclica Redemptoris missio, n. 46: AAS 83 (1991), 293; cf. Pablo VI, Exhortación Apostólica Evangelii nuntiandi, nn. 53 y 80: AAS 69 (1976), 41-42, 73-74.

[6] Benedicto XVI, Homilía durante la Santa Misa en la explanada de la Nueva Feria de Munich (10 de septiembre de 2006): AAS 98 (2006), 710.

[7] «Toda verdad, dígala quien la diga, viene del Espíritu Santo» (Santo Tomás de Aquino, Summa Theologiæ, I-II, q. 109, a. 1, ad 1).

[8] Cf. Juan Pablo II, Carta Encíclica Fides et ratio (14 de septiembre de 1998), n. 44: AAS 91 (1999), 40.

[9] Benedicto XVI, Discurso en la ceremonia de apertura de la asamblea eclesial de la Diócesis de Roma (6 de junio de 2005): AAS 97 (2005), 816.

[10] Juan Pablo II, Carta Encíclica Fides et ratio, n. 5: AAS 91 (1999), 9-10.

[11] Ibidem, n. 31: AAS91 (1999), 29; cf. Concilio Vaticano II, Constitución Pastoral Gaudium et spes, n. 12.

[12] Este derecho ha sido reconocido y afirmado también en la Declaración Universal de los Derechos del Hombre del 1948 (aa. 18-19).

[13] Juan Pablo II, Carta Encíclica Fides et ratio, n.33: AAS 91 (1999), 31.

[14] Concilio Vaticano II, Constitución Dogmática Dei Verbum, n. 5.

[15] Concilio Vaticano II, Declaración Dignitatis humanæ, n. 3.

[16] Ibidem, n. 1.

[17] Juan Pablo II, Carta Encíclica Redemptoris Missio, n.52: AAS 83 (1991), 3000.

[18] Cf. Juan Pablo II, Carta Encíclica Slavorum Apostoli (2 de junio de 1985), n.18: AAS 77 (1985), 800.

[19] Concilio Vaticano II, Constitución Dogmática Dei Verbum, n. 8.

[20] Cf. Pablo VI, Exhortación Apostólica Evangelii nuntiandi, n. 19-20: AAS 69 (1976), 18-19.

[21] Concilio Vaticano II, Decreto Ad gentes, n. 7; cf. Constitución Dogmática Lumen gentium, n. 16; Constitución Pastoral Gaudium et spes, n. 22.

[22] Benedicto XVI, Homilía durante la Santa Misa del solemne inicio del ministerio del Pontificado (24 abril de 2005): AAS 97 (2005), 711.

[23] Cf. Concilio Vaticano I, Constitución Dogmática Dei Filius, n. 2: «Es, ciertamente, gracias a esta revelación divina que aquello que en lo divino no está por sí mismo más allá del alcance de la razón humana, puede ser conocido por todos, incluso en el estado actual del género humano, sin dificultad, con firme certeza y sin mezcla de error alguno (cf. Santo Tomás de Aquino, Summa Theologiae, I, 1, 1)» (DH 3005).

[24] Concilio Vaticano II, Decreto Ad gentes, n. 13.

[25] Concilio Vaticano II, Declaración Dignitatis humanæ, n. 11.

[26] Cf. por ejemplo, Clemente de Alejandría, Protreptico IX, 87, 3-4 (Sources chrétiennes, 2, 154); Aurelio Agustín, Sermo 14, D [=352 A], 3 (Nuova Biblioteca Agostiniana XXXV/1, 269-271).

[27] Cf. Concilio Vaticano II, Constitución Dogmática Lumen gentium, n. 5.

[28] Cf. Sobre este tema ver también Juan Pablo II, Carta Encíclica Redemptoris missio, n. 18: AAS 83 (1991), 265-266: «Si se separa el Reino de la persona de Jesús, no existe ya el reino de Dios revelado por él, y se termina por distorsionar tanto el significado del Reino —que corre el riesgo de transformarse en un objetivo puramente humano o ideológico— como la identidad de Cristo, que no aparece ya como el Señor, al cual debe someterse todo (cf. 1 Co l5, 27)»

[29] Juan Pablo II, Carta Encíclica Redemptoris missio, n. 18: AAS 83 (1991), 265-266. Acerca de la relación entre la Iglesia y el Reino, cf. también Congregación para la Doctrina de la Fe, Declaración Dominus Iesus, nn. 18-19: AAS 92 (2000), 759-761.

[30] Congregación para la Doctrina de la Fe, Declaración Dominus Iesus, n. 4: AAS 92 (2000), 744.

[31] Cf. Pablo VI, Exhortación Apostólica Evangelii nuntiandi, n. 80: AAS 69 (1976) 73: «… ¿para qué anunciar el Evangelio, ya que todo hombre se salva por la rectitud del corazón? Por otra parte, es bien sabido que el mundo y la historia están llenos de "semillas del Verbo". ¿No es, pues, una ilusión pretender llevar el Evangelio donde ya está presente a través de esas semillas que el mismo Señor ha esparcido?».

[32] Benedicto XVI, Discurso a la Curia Romana (22 de diciembre de 2005): AAS 98 (2006), 50: «… si la libertad de religión se considera como expresión de la incapacidad del hombre de encontrar la verdad y, por consiguiente, se transforma en canonización del relativismo, entonces pasa impropiamente de necesidad social e histórica al nivel metafísico, y así se la priva de su verdadero sentido, con la consecuencia de que no la puede aceptar quien cree que el hombre es capaz de conocer la verdad de Dios y está vinculado a ese conocimiento basándose en la dignidad interior de la verdad. Por el contrario, algo totalmente diferente es considerar la libertad de religión como una necesidad que deriva de la convivencia humana, más aún, como una consecuencia intrínseca de la verdad que no se puede imponer desde fuera, sino que el hombre la debe hacer suya sólo mediante un proceso de convicción».

[33] Concilio Vaticano II, Constitución Pastoral Gaudium et spes, n. 28; cf. Pablo VI, Exhortación Apostólica Evangelii nuntiandi, n. 24: AAS 69 (1976), 21-22.

[34] Juan Pablo II, Carta Encíclica Redemptoris missio, n. 21-30: AAS 83 (1091), 268-276.

[35] Benedicto XVI, Homilía durante la Santa Misa del solemne inicio del Pontificado (24 abril de 2005): AAS 97 (2005), 710.

[36] Ibidem.

[37] Cf. Concilio Vaticano II, Declaración Dignitatis humanæ, n. 6.

[38] En efecto, allí donde se reconoce el derecho a la libertad religiosa, por lo general también se reconoce el derecho que tiene todo hombre de participar a los demás sus propias convicciones, en pleno respeto de la conciencia, para favorecer el ingreso de los demás en la propia comunidad religiosa de pertenencia, como es sancionado por numerosas ordenanzas jurídicas actuales y por una difusa jurisprudencia.

[39] «che per l’universo si squaderna» (Dante Alighieri, La Divina Comedia, Paraíso, XXXIII, 87).

[40] Pablo VI, Exhortación Apostólica Evangelii nuntiandi, n. 46: AAS 69 (1976), 36.

[41] Cf. Concilio Vaticano II, Constitución Dogmática Lumen gentium, n. 35.

[42] Pablo VI, Exhortación Apostólica Evangelii nuntiandi, n. 22: AAS 69 (1976), 20.

[43] Concilio Vaticano II, Decreto Unitatis redintegratio, n. 1; cf. Juan Pablo II, Carta Encíclica Redemptoris missio, nn. 1, 50; AAS83 (1991), 249, 297.

[44] Cf. Juan Pablo II, Carta Encíclica Redemptoris missio, n. 30s.

[45] Concilio Vaticano II, Decreto Ad gentes, n. 15.

[46] Juan Pablo II, Carta Encíclica Ut unum sint ( 25 de mayo de 1995), n. 14: AAS 87 (1995), 929.

[47] Cf. Ibidem, n. 28: AAS 87 (1995), 929.

[48] Concilio Vaticano II, Decreto Unitatis redintegratio, nn. 3, 5.

[49] Originalmente el término «proselitismo» nace en ámbito hebreo, donde «prosélito» indicaba aquella persona que, proviniendo de las «gentes», había pasado a formar parte del «pueblo elegido». Así también, en ámbito cristiano, el término proselitismo se ha usado frecuentemente como sinónimo de actividad misionera. Recientemente el término ha adquirido una connotación negativa, como publicidad a favor de la propia religión con medios y motivos contrarios al espíritu del Evangelio y que no salvaguardan la libertad y dignidad de la persona. En ese sentido, se entiende el término «proselitismo», en el contexto del movimiento ecuménico: cf. The joint Working Group between the Catholic Church and the World Council of Churches, “The Challenge of Proselytism and the Calling to Common Witness” (1995).

[50] Concilio Vaticano II, Decreto Unitatis redintegratio, n. 4.

[51] Concilio Vaticano II, Declaración Dignitatis humanæ, n. 4.

[52] Cf. Benedicto XVI, Carta Encíclica Deus caritas est (25 de diciembre de 2005), n. 31 c: AAS 98 (2996), 245.

[53] Cf. Concilio Vaticano II, Declaración Dignitatis humanæ, n.11.

[54] Benedicto XVI, Homilía durante la visita a la Basílica de San Pablo extramuros (25 de abril de 2005): AAS 97 (2005), 745.

[55] Benedicto XVI, Discurso a los participantes en el Congreso organizado por la Congregación para la Evangelización de los Pueblos con motivo del 40° aniversario del Decreto conciliar «Ad Gentes», (11 de marzo de 2006): AAS 98 (2006), 334. .

[56] Benedicto XVI, Carta Encíclica Deus caritas est, n. 18: AAS 98 (2996), 232.
Publicado por Desconocido @ 22:26  | Documentos de la Iglesia
Comentarios (0)  | Enviar
19 Diciembre (ACI).- En la última Audiencia General de este año, celebrada hoy en el Aula Pablo VI, el Papa Benedicto XVI señaló la grave necesidad de que el cristiano reafirme con fuerza el misterio de la salvación de la Navidad en medio de los hombres que al negar que la Verdad exista y se haya manifestado corren el riesgo de convertirse en seres sin sentido víctimas del vacío del relativismo.

Tras constatar que el mundo secularizado ignora o considera conceptos superfluos para la vida realidades como la Encarnación del Hijo de Dios, el Santo Padre denunció la hodierna “idea de la tolerancia y del pluralismo según la cual creer que la Verdad se haya efectivamente manifestado parece ser incluso un atentado a la tolerancia y a la libertad del ser humano”.

“Sin embargo si se elimina la verdad –preguntó el Pontífice–, ¿el hombre no se convierte en un ser sin sentido? ¿No nos obligamos a nosotros mismos y al mundo a adherir a un vacío relativismo?”.

"¡Qué importante es por eso –exclamó–, que reafirmemos con fuerza el misterio de salvación que trae consigo la celebración de la Navidad de Cristo! En Belén se manifestó al mundo la Luz que ilumina nuestra vida; se nos reveló la Vida que nos conduce a la plenitud de nuestra humanidad. Si no se reconoce que Dios se ha hecho hombre, ¿qué sentido tiene festejar la Navidad?"

Por ello, añadió el Pontífice “los cristianos hemos de proclamar con profunda y sentida convicción la verdad del nacimiento de Cristo, para testimoniar frente a todos la certeza de un don inaudito, que es riqueza no solamente para nosotros, sino para todos".

En este sentido Benedicto XVI resaltó que "de aquí surge el deber de la evangelización, que consiste precisamente en comunicar este ‘eu-angelion’, esta ‘buena nueva’. Es lo que recuerda el reciente documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe, 'Nota doctrinal acerca de algunos aspectos de la evangelización', que deseo proponer a vuestra reflexión y a vuestro estudio personal y comunitario".

Al finalizar su alocución, el Santo Padre exhortó a pedir a Dios en la oración “que la violencia sea vencida por la fuerza del amor, las contraposiciones cedan su lugar a la reconciliación, la voluntad de dominio se transforme en deseo de perdón, de justicia y de paz. Que los deseos de bondad y de amor que nos intercambiamos en estos días lleguen a todos los ámbitos de nuestra vida cotidiana".

"Que el mensaje de solidaridad y de acogida que proviene de la Navidad –concluyó–, contribuya a crear una sensibilidad más profunda ante las viejas y las nuevas formas de pobreza, ante el bien común, en el que todos estamos llamados a participar".

Audiencias 2007

Con ocasión de esta última audiencia celebrada por el Santo Padre en el año en curso, la Prefectura de la Casa Pontificia hizo pública una nota ofreciendo algunas cifras sobre estos tradicionales encuentros de los miércoles.

La Prefectura informa que en las 44 Audiencias Generales que ha celebrado el Papa Benedicto XVI en 2007 han participado 624 mil 100 personas.

Para leer la "Nota doctrinal acerca de algunos aspectos de la evangelización, ingrese a: http://www.aciprensa.com/Docum/benedictoxvi/documento.php?id=130
Publicado por Desconocido @ 22:11  | Noticias internacionales
Comentarios (0)  | Enviar
Delegado de Pastoral de la Salud de la Diócesis de Tenerife felicita y envía mensaje de Navidad a los visitadores de enfermos.

Queridos hermanos,
que visitan al necesitado:

Nosotros los que visitamos al enfermo, al anciano, al necesitado, sabemos lo importante que es visitar, acercarse, ser compasivo... Por eso lo hacemos.
Pero también eso nos hace especialmente capaces de entender lo importante, lo salvador, lo buena noticia que es el que Dios se acerque, nos visite, sea compasivo con nosotros y con todos.

Pues por eso, quiero felicitarles en esta navidad.

Prestamos un servicio a nuestros hermanos en la Iglesia, que nos está haciendo el inmenso favor de valorar, acoger y comprometernos con el Padre que, por amor, se acerca a todos y cada uno de sus hijos, sean como sean, hagan lo que hagan. Se acerca como amor incondicional, que quiere enamorar, no condenar. Se acerca especialmente a los últimos en la valoración humana, siendo El mismo uno de los últimos, un marginado, un don nadie.

En estos días hemos hecho un cartel en el que se ve, en una patera, los rostros de unos negros. Rostros llenos de sorpresa, rostros tristes, cansados... En sus ojos puede descubrirse la ilusión y la esperanza de que la vida, ¡por fin! pueda ser diferente, de que la vida sea más vida para ellos. Personas que lo arriesgan todo, hasta la vida, (¡qué fácil lo decimos!) para, con mucho esfuerzo, conseguir vivir como Dios los destinó a que vivieran. Muchos vienen con la ilusión de poder ayudar a los suyos, de quienes se han desgarrado y alejado.

Y escribimos en la parte alta de la imagen lo que tanto vamos a pedir, a recitar en estos días de adviento y navidad: "Ven, Señor Jesús".

También el pueblo de Israel gritó, siglo tras siglo, que viniera el salvador. También la Iglesia gritaba desde el principio y gritamos en todas las misas, después de la consagración, el "ven, Señor Jesús".

Y... qué paradoja, vino el que esperaban y llamaban y no lo recibieron. Ya nos lo dice San Juan: "vino a su casa y los suyos, no lo recibieron" (Juan 1, 11). No vino con poder y grandeza como lo esperaban, y tuvo que nacer en una cueva, entre animales.

También la Iglesia corre el riesgo de que Dios no venga como lo esperarnos y le cerremos las puertas de nuestro corazón. Eso, mientras nos seguimos acercando al belén, a la imagen de María, José y el Niño, que tanta ternura nos provoca, que digamos y recemos tantas cosas bonitas, sín tener el corazón preparado para recibir a Dios, que quizás no venga como lo esperamos, sino como quiera venir. Y, mientras estamos y disfrutamos nuestro ambiente navideño..., el Jesús vivo de verdad que llama a nuestra puerta, se quedará fuera de nuestras preocupaciones, nuestra ayuda y nuestro corazón.

Por eso pusimos, en la parte baja de la imagen la frase muy dura e incisiva: "si vinieras así, ¿te recibiríamos? Sí vinieras en patera y corno los de las pateras... ¿encontrarías acogida en nuestro corazón, en nuestra casa, en nuestra Iglesias...?

Dios rompió los esquemas, las previsiones, las ideas de los que lo esperaban de una determinada manera. Y vino como El quiso, de una manera desconcertante e inesperada. Y tuvo que irse a la cueva.

El riesgo existe para todos, para los no creyentes y para los creyentes, para los otros y para nosotros.

Por eso quiero que nos felicitemos los que, con la fe de saber que en el pobre, en el necesitado, en el enfermo está Jesús, les abrimos el corazón, les expresamos nuestra acogida y nos sentamos junto a sus penas y sus esperanzas.

Ayudemos al enfermo a que se sientan presencia de Dios en el mundo, pues en ellos lo encontramos.

Ayudemos a la Iglesia, en esta navidad, a que descubra a Jesús vivo, aunque con un rostro inesperado, en el pobre, en el enfermo, en el marginado... mucho más que en las figuritas tiernas de nuestros belenes.

Si Dios se nos acerca y nos visita así... así debemos acogerlo.

Que por ese camino venga a todos la felicidad de esta Navidad.

Pido a Dios que ¡ahora!, mientras lees, derrame su bendición sobre ti.

Ismael Martín
Delegación de Pastoral de la Salud.
Publicado por Desconocido @ 21:19  | Comunicados Diocesanos
Comentarios (0)  | Enviar
El Delegado Diocesana de la Diócesis de Tenerife presenta Jornada de Oración por la Unidad de los Cristianos al enviar material para su celebración.

SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LA IGLESIA

No ceséis de orar (1 Tes 5,17)

La Laguna, 25 de Diciembre de 2007. Natividad del Señor.


Queridos/as hermanos/as laicos/as, religiosos/as, diáconos y presbíteros:

La "Semana de oración para la unidad de los cristianos 2008" señala el centenario del comienzo del "Octavario por la unidad de la Iglesia". Este cambio de terminología indica que la oración por la unidad de los cristianos evolucionó a lo largo de los años. Hace cien años, el Padre Paul Wattson, sacerdote episcopal (anglicano) y cofundador de la Sociedad del Atonement de Graymoor (Garrisson, en el Estado de Nueva York), inauguraba un Octavario de oración por la unidad de los cristianos que se celebró por primera vez del 18 al 25 de enero de 1908.

Después de ese momento inicial, muchas han sido las iniciativas que han llevado a los cristianos a una creciente necesidad de orar insistentemente, para que el Señor haga posible en nuestros corazones y en nuestra vida, en su Cuerpo que es la Iglesia, la unidad de la sola familia por Él fundada.

El ecumenismo espiritual es la base de todo ecumenismo. Sólo será posible que el movimiento ecuménico cale en lo profundo del pueblo cristiano y lleve a que los acuerdos tomados en las más altas instancias sean efectivos en la vida real del Pueblo de Dios, si hay una fina y permanente copiosa lluvia de oración que va fecundando el campo de Dios. Él es el único que abre nuestros corazones al bien, a la verdad y a la justicia, pero la oración nos dispone hacia ello. Pedid, llamad, buscad, nos insiste el Señor. Y la misma Iglesia, esposa de Cristo, por boca del Apóstol nos dice: "No ceséis de orar" (lTes. 5,17)

Estamos todos llamados a orar en esta "Semana de oración por la unidad de la Iglesia". Y a orar durante todo el año.
En este año 2008, que ahora comienza, les invitamos a participar en alguna de las celebraciones ecuménicas con los miembros de otras confesiones cristianas que residen en nuestra Diócesis: anglicanos, ortodoxos, evangélicos luteranos alemanes, finlandeses, suecos, noruegos; evangélicos españoles. Serán en La Gomera (a determinar), La Palma (a determinar), en el sur de Tenerife (Parroquia de Ntra. Sra. Del Carmen de los Cristianos, Arona) el domingo 20 a las 5,30 de la tarde. Y finalmente, en el cierre de la Semana de Oración, con carácter diocesano presidida por nuestro Obispo Don Bernardo, el viernes 25 a las 7,30 de la tarde en La Catedral (Parroquia de Ntra. Sra. De la Concepción, La Laguna). Les esperamos para estar a la escucha de la Palabra que nos salva en una misma esperanza.
Un fraternal saludo en nombre de la Delegación de Ecumenismo de nuestra Diócesis.

Marcos Antonio García Luis,
Delegado Diocesano.
Publicado por Desconocido @ 21:13  | Ecumenismo
Comentarios (0)  | Enviar
Comentario a las lecturas del domingo cuarto de Adviento, publicado en Diario de Avisos, el domingo 23 de Diciembre de 2007, bajo el epígrafe "el domingo, fiesta de los cristianos".

Ver, oír, callar


DANIEL PADILLA


Han leído una página más enternecedora que el fragmento evangélico de hoy? ¿Podrían presentarme una silueta más dulce, más gratificante, que la de ese José "desposado con María", sumergido de pronto en el misterio como un peregrino en la niebla, peor, que sabe abandonarse a los inesperados planes de la Providencia? De él, tan parco en palabras, tan decidido en hechos, sólo se me ocurre decir que puso en práctica, como un hombre sapientísimo, aquel juicioso refrán popular: "Ver, oír y callar". Sí, eso hizo José.

Ver, en primer lugar. José vio. Vio que María, su esposa, "antes de que vivieran juntos, esperaba un hijo". Así, como lo oyen. ¿Se imaginan la angustia y la sorpresa? ¡Que grande, este José! ¡Nada de juicios precipitados! ¡Nada de escenas tremendas con "petición de cuentas"! Prefirió perder él, retirándose discretamente, exponiéndose a cargar seguramente con el peso de la sospecha. Escuchen el conmovedor relato de Mateo: "José, como era bueno, y no quería denunciarla, decidió abandonarla en secreto".

Oír. Es el segundo paso. Porque la fe, amigos, aunque a veces nos pide "saltos en el vacío", nunca es absurda. Suele ir acompañada de motivos de credibilidad. Y así, entonces, se le
apareció en sueños un ángel del Señor, que le dijo: "José, no tengas reparos en llevarte a Marta, porque lo que hay en ella es obra del Espíritu Santo". José, pues, oyó. Escuchó. Se
dejó iluminar y empapar por la palabra de "lo Alto". José meditó. Y José creyó. No muchos años después, Pablo dirá clara y concisamente: "La fe viene del oído, y el oído de la Palabra de Dios". Por eso, amigos, necesitamos oír, escuchar, dejarnos impregnar por "la palabra", meditarla, para que nuestra fe se haga firme y podamos fiarnos de quien nos pide lo que no entendemos.

Y callar. ¿Han visto a alguien más callado que José? De María nos han quedado en el Evangelio unas breves frases luminosas y el caudal inagotable de su "Magnificat". Pero de José, ni un mínimo y expresivo "fiat". Sólo su constante actitud silenciosa de entrega y abandono a los misteriosos planes de "lo Alto". Yo siempre me lo imagino igual: acatando consciente y respetuosamente las misteriosas visitas de unos ángeles imprevistos que le decían de pronto: "Vete a Egipto"; y se iba. "Vuelve a Nazaret"; y volvía. "Toma a María en tu casa"; y la tomaba.

¡Callado José! En este siglo de la palabrería vana y del bla, bla, bla irrefrenable, en esta época del "A-uan-ba-buluba-balambambú" y de las músicas estridentes, en esta era desconocedora del "silencio", me quedo fervorosamente mirando a este José del "ver, oír y callar". Yo creo que ese "ver, oír y callar" de José fue su "veni, vidi, vici" (vino, vio y venció), es decir, el gran secreto de su triunfo y su santidad, su "vivir" el Adviento.

Y se me antoja que, en vez de tanta protesta sistemática pegue o no pegue, en vez de tanta insubordinación e inconformismo convertidos en moda y en constante vital, nos está haciendo mucha falta este "ver, oír y callar" de José. No como postura de inhibición ante los problemas y responsabilidades de la vida. Sino como actitud eminentemente religiosa ante los planes de un Dios que dirige el cosmos y el devenir humano. Un Dios, que nos di-ce claramente por boca de Isaías: "Vuestros planes no son mis planes, ni vuestros caminos son mis caminos". "Lo ha dicho el Señor y El está en el cielo y lo que quiere lo hace".
Publicado por Desconocido @ 21:07  | Artículos de interés
Comentarios (0)  | Enviar
ZENIT publica una conferencia del obispo Giampaolo Crepaldi, secretario del Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz, sobre «Bien común y doctrina Social de la Iglesia desde el Concilio hasta Benedicto XVI».


En mi reflexión sobre la relación entre el bien común y la Doctrina Social de la Iglesia tendré en cuenta la naturaleza y los fines de este Seminario. No trataré, pues, el tema del bien común en relación con la doctrina social desde un punto de vista teórico y doctrinal tal como ha sido elaborado por el magisterio social. Ante todo porque quienes me escuchan son personas "expertas" en estos temas y ciertamente conocen la doctrina y también los lugares en los que ésta se encuentra, desde la constitución pastoral Gaudium et spes del concilio Vaticano II hasta la encíclica Deus cáritas est de Benedicto XVI. En segundo lugar porque en este Seminario se quiere preguntar y se pretende reflexionar para un adecuado compromiso de los católicos en la sociedad, profundizando en la importante cita de la próxima edición del centenario de las Semanas sociales. Pienso que el encuentro de hoy no debe ser celebrativo de nuestro pasado, sino dedicado a la discusión y a la investigación, para que, leyendo críticamente el pasado, podamos plantear mejor nuestra acción hoy y mañana. Por esto prefiero tocar tres puntos críticos sobre la relación entre bien común y Doctrina Social de la Iglesia en la Italia de ayer y de hoy y sobre estos hacer reflexiones para ofrecerlas como base de discusión. Más exactamente, mi preguntaré cuales son las tres principales carencias que en el pasado reciente han obstaculizado una aportación de los católicos al bien común. De ello resultará, a sensu contrario, cuáles son las prioridades que los católicos deben afrontar hoy para que den fruto las potencialidades que a ellos les ofrece la Doctrina Social de la Iglesia con vista a la construcción del bien común.

I.- La primera necesidad es la de superar las indecisiones del pasado sobre la relación entre la vida de fe y el mundo, planteando de manera adecuada la cuestión de la laicidad. Mantengo que hoy no tenemos más alibi -si alguna vez hubieran tenido algo de verdaderamente válidos en el pasado- para continuar alimentando viejas incertidumbres e injustificadas perplejidades. Todos nosotros hemos vivido no pocos momentos de nuestra historia reciente con sufrimiento. No siempre, a pesar de la guía atenta del Magisterio, se ha resistido a las huidas hacia adelante, a las parcialidades, al debilitamiento de la propia identidad. A causa de objetivos cambiantes sociales, culturales y políticos, pero también por carecer de algunas lecturas teológicas y sapienciales de cuanto estaba sucediendo, la relación del llamado "mundo católico" con la comunidad italiana más amplia, frecuentemente ha producido heridas internas a la misma catolicidad y, de rebote, situaciones de incomprensión con el mundo laico. Debemos reconocer que esto nos ha impedido dar toda nuestra aportación al bien común de Italia. Para todos es una vocación la identidad. Esto es verdad especialmente para la Iglesia, que puede dar plenamente la propia aportación cuando toma toda su misión. Una teología de la separación entre fe y política se ha alternado con una teología del compromiso directo, mientras que al mismo tiempo avanzaba, de manera no suficientemente advertida, una cultura del agnosticismo y del relativismo que, convirtiéndose en impositiva y casi dictatorial, golpeaba en su mismo corazón al mensaje cristiano, impidiéndole de forma radical que lo recibiera. Perdido de vista el objetivo de que el hombre es capax veritatis, se hace imposible sostener que él puede ser capax Dei[1]. La crítica persistente, extenuante, ideológica, crítica, dirigida a la Doctrina Social de la Iglesia, con la pretensión de evitar un presunto integrismo cristiano, ha hecho insignificante hasta ahora el valor público de nuestra fe, según dos modalidades, opuestas en las motivaciones, pero convergentes en el éxito: o poniéndolas a seguir mesianismos terrenos de "profetismo sin Dios"[2], o también relegándola en la vida religiosa personal, aceptando en sustancia la idea de una laicidad como neutralidad[3]. Durante largo tiempo los católicos han alimentado fuertes dudas sobre la posibilidad y sobre la capacidad de la propia fe para animar una cultura social y política, y haciendo esto, no siempre han sido capaces de un discernimiento verdadero y auténtico. En la Carta a los Obispos Italianos del 6 de enero de 1994[4] Juan Pablo II invitaba precisamente a realizar este discernimiento (n. 5) en cuanto -escribía él- no ha cesado el deber de "expresar en el plano social y político la tradición y la cultura cristiana de la sociedad italiana" (n. 5) mediante una "presencia unida y coherente" (n. 6). Las claves para volver a semejante compromiso eran señaladas con tres elementos conectados entre sí: el descubrimiento del un hecho, tomar conciencia de que las tendencias por las que Italia está debilitada son propiamente las que "nacen del fondo de la negación del cristianismo" (n 4), de que no existe "neutralidad" en el plano de los valores y, por último, de que es necesario oponerse a un "modelo postiluminista de vida" (n. 4). Aquellas indicaciones son de notable actualidad, sobre todo tras la evolución progresiva del magisterio de Juan Pablo II y las indicaciones que nos está dando Benedicto XVI. Podríamos resumirlo todo de la siguiente manera: la plena recuperación de una teología de la verdad permite que no se empobrezca en las conciencias de los fieles el sentido de la verdad de la fe, el de plantear la relación entre la fe y la razón sobre la colaboración analógica, la de fundar la posibilidad de que el cristianismo continúe creando cultura, la de permitir y la de prohibir a la fe católica un papel público y discernir en la modernidad las tendencias nihilistas de las auténticamente humanistas. Creo que los obispos italianos entendieron exactamente esto cuando en las Orientaciones pastorales para este decenio invitaban a testimoniar una fe adulta y "pensada"[5]. También la Nota doctrinal de la congregación para la doctrina de la Fe del año 2002 afirmaba que "la fe en Jesucristo [...] exige a los cristianos el esfuerzo de entregarse con mayor diligencia en la construcción de una cultura que, inspirada en el Evangelio, reproponga el patrimonio de valores y contenidos de la Tradición católica"[6]. También invitaba ésta a "evitar el peligro de una diáspora cultural de los católicos"[7]. No sería difícil descubrir el mismo mensaje también en el discurso de Benedicto XVI a la IV Asamblea Eclesial de Verona[8]. Pero el fundamento de semejante compromiso no hay que entenderlo solamente como fidelidad a la historia de nuestro país, sino como fidelidad a la verdad y a la tradición eclesial, expresión de la misma verdad a lo largo de la historia. Poniéndonos después en el punto de vista de la sociedad y de la política italiana, no debemos pensar que estas acepten la dimensión pública del cristianismo sólo por continuidad con la historia italiana, porque eso puede resultar demasiado débil respeto al rápido desencanto al que están sujetas las nuevas generaciones. La fe cristiana reivindica el papel público exacto en cuanto que es expresión de verdad y, por tanto, de racionalidad y de plena humanidad. La nuestra es la fe "en un Dios de rostro humano"[9]. Por idéntico motivo, ésta es indispensable para el bien común y para una razón pública que no quiera plantearse como fundamentalista. Estas exigencias fundamentales no pueden hacerse realidad si no es construyendo cultura, incluso social y política. Aquí se inserta plenamente la Doctrina Social de la Iglesia -sobre la que volveré inmediatamente- que, como dice Benedicto XVI, está en el cruce entre la fe y la razón[10].

II.- El segundo elemento sobre el que querría llamar vuestra atención consiste en desarrollar lo dicho hasta ahora. Cuanto está en juego la verdad del cristianismo también está en juego la verdad del hombre. La Iglesia italiana se ha dado desde hace tiempo el programa del "Proyecto cultural". Hoy este programa, como sostiene el Cardenal Camillo Ruini, está junto a un nudo fundamental que lo reconduce a su verdadera naturaleza y lo abre a un compromiso todavía más amplio y profundo. Me refiero al hecho de que la "nueva cuestión antropológica"[11], fruto de las inauditas posibilidades técnicas de manipulación del hombre, emerge también hasta tal punto que ya no se puede separar de la cuestión social y viceversa. Recuperar la plena verdad sobre el hombre, sobre su lugar en el cosmos y en la historia, sobre su naturaleza metafísica y su misma identidad antropológica, es el camino absolutamente necesario hoy para plantearse de manera adecuada la cuestión social en su totalidad. Se trata de un recorrido obligado que pide un compromiso cultural amplio y coordinado, la colaboración estrecha entre Centros de pensamiento y Organismos de acción social. El bien común tiene necesidad de un nuevo compromiso entre la inteligencia y la caridad.

Aquí debemos reconocer una falta de los católicos italianos en el pasado más o menos reciente. No hemos captado hasta el fondo y durante bastante tiempo que los temas de la vida y de la bioética no eran temas sectoriales, sino de valor social fundamental. Sólo por poner dos ejemplo entre los más evidentes, aunque no sean de los más importantes: las enseñanzas de la Doctrina Social de la Iglesia o de la moral social no tratan el problema de la vida; las colecciones de las encíclicas sociales nunca contienen la encíclica Evangeliun vitae[12]. No conseguiremos dar una aportación válida al bien común de Italia si no es ampliando la cultura de la vida, de la bioética más allá de la bioética, y haciendo que se convierta en verdadera y propia cultura social y política. El motivo es de fundamental importancia: la acogida de la vida nos abre a la acogida de lo indisponible[13] y por eso funda una cultura de la vocación más que una cultura del poder. Si las cuentas no cuadran sobre el tema de la vida tampoco pueden cuadrar por ninguna otra parte y de ningún otro aspecto del bien común.

III.- Por esto decía que el "Proyecto cultural" es hoy empujado a mirar en profundidad a sus propias raíces y a abrirse a un compromiso más amplio. Dentro de este compromiso asume un papel fundamental la Doctrina Social de la Iglesia. Permítanme hacer observaciones críticas y constructivas sobre este tercer punto.

Las incertidumbres de las que he hablado al principio sobre la naturaleza de la doctrina social -incertidumbres ya fuera del tiempo, pero que todavía resisten obstinadamente acá y allá- han sido decididamente eliminadas por el Magisterio pontificio de estos últimos decenios. Me agrada recordar que Juan Pablo II ha precisado[14] que la Doctrina Social de la Iglesia nace de la fe cristiana, o sea, de las palabras y de la praxis de Jesús y de su anuncio pascual de liberación del pecado y de la muerte. Nace de una promesa y de un empeño de vida nueva, que tiene que implicar también a las relaciones sociales entre los hombres. Es expresión de una esperanza en una sociedad renovada y de una caridad que se hace solidaridad concreta de la inteligencia y del corazón. La doctrina social no es marginal a la vida cristiana, ni es extraña al anuncio de la Iglesia. Por esto ella está estructuralmente ligada a la liturgia y a la catequesis, a la oración y a la espiritualidad cristianas y es el corazón de la pastoral social. Esta también es el instrumento a través del cual las comunidades cristianas se hacen sujetos de cultura social y política; los laicos cristianos encuentran en ella la referencia común para un compromiso con las realidades temporales jamás puede ser simple adaptación al mundo. Me complace también recordar que Benedicto XVI ha colocado la Doctrina Social de la Iglesia en el centro de la encíclica Deus caritas est[15], como instrumento con el que la caridad purifica a la justicia y la fe purifica a la razón. No será posible contribuir al bien común a través de una nueva cultura de la verdad sin una utilización sistemática de la doctrina social y sobre todo, sin una utilización de la misma como motor de una interdisciplinariedad ordenada. Pero debemos reconocer que todavía estamos lejos de un diálogo fecundo de las disciplinas entre ellos y con la doctrina social como también de un plano formativo auténtico que tenga en el centro la doctrina social vista, a su vez, dentro de toda la vida de la Iglesia.

Ha existido un periodo de nuestra historia reciente en la que parecía que la doctrina social podría recuperar un verdadero papel de lanzamiento del pensamiento y de la actividad social y política de los católicos italianos. Me refiero a los primeros años Noventa del siglo pasado. Seguramente existían causas históricas: la publicación de Centesimus annus (1991), la celebración del centenario de Rerum novarum (1881-1991), los hechos relacionados con la caída del Muro de Berlín (1989) y de la Unión Soviética (1991). Se respiraba un aire nuevo y el Magisterio de Juan Pablo II sobre la centralidad de la Doctrina Social de la Iglesia para la vida cristiana parecían dar frutos también en nuestro país. Se daba un nuevo fervor que se expresaba de muchas maneras y a través de muchos signos. Desearía recordar algunos acontecimientos muy importantes de aquellos años. La recuperación de las Semanas Sociales, decidido en 1988, la XLI Semana social en 1991 sobre el tema "Los católicos italianos y la nueva juventud de Europa" y la XLII Semana en 1993, sobre el tema "Identidad nacional, democracia y bien común". (La XLIII se tuvo en Nápoles en 1999, sobre el tema de la sociedad civil, y la XLIV en Bolonia el año 2004, sobre la democracia). El Documento "Evangelizar lo social" de la Comisión Episcopal para los problemas sociales y del trabajo (1992). Se trataba de un "Directorio de pastoral social" que, por primera vez, definía finalidades, métodos, instrumentos y sujetos de la pastoral social en Italia, dirigido a la acción pastoral social de toda la comunidad cristiana, para motivar, empujar, coordinar, sostener y, sobre todo, insertar tal acción dentro de la vida ordinaria de la Iglesia. El Encuentro nacional sobre "Familia y trabajo en la sociedad italiana", organizado por la Conferencia Episcopal Italiana a través de la Oficina nacional para los problemas sociales y el trabajo (1994). Se trató de un experimento válido de colaboración entre las Oficinas de la CEI -la de los problemas sociales y el trabajo y la de la familia- y sobre todo de construcción de una cultura social interdiciplinar a partir de la Doctrina Social de la Iglesia. Semejantes experiencias tienen el mérito de indicar un método de amplio espectro y de mirar no a lo contingente, sino a la construcción del mañana. El replegarse sobre pequeños problemas, la atención sólo a la espiritualidad social, el desentenderse de una construcción cultural verdadera y precisa y de un proyecto orgánico no son condiciones para valorar plenamente todo lo que la Doctrina Social de la Iglesia puede dar al bien común de Italia. El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, publicado en el 2004 por el Pontificio Consejo Justicia y Paz, ha sido acogido con entusiasmo, pero ¿se utiliza de manera auténtica y sistemática?[16]

El bien común tiene necesidad de una razón pública que no excluya a la verdad de la fe cristiana. Tiene necesidad de católicos que no reduzcan la propia fe a buenos sentimientos sino que también den testimonio del carácter veritativo de la misma. Tiene necesidad de que la caridad y la verdad se encuentren para un servicio inteligente a favor del hombre, expresión de "todo lo grande que en Jesucristo Dios ha dicho al hombre y a su historia"[17]. La Doctrina Social de la Iglesia se coloca precisamente en el cruce de los caminos trazados por la caridad y por la verdad. Solo pide que sea asumida y testimoniada por lo que ella es.

Traducción de Juan Manuel Díaz Sánchez

Publicado por la página web del Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz

http://www.justpax.it

[1] CREPALDI, Giampaolo - FONTANA, Stefano. La dimensión interdisciplinar de la doctrina social de la Iglesia. "Un estudio sobre el Magisterio". Ed. Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana (IMDOSOC). México D.F., 2006. 134 pp. [CREPALDI, Giampaolo - FONTANA, Stefano. La dimensione interdisciplinare della Dottrina sociale della Chiesa. "Uno studio sul magistero". Ed. Cantagalli. Siena, 2006. 238 pp.].

[2] CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE. Nota doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida política. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 2002. 19 pp.

[3] Cf. Sobre esta cuestión: G. CREPALDI. Brevi note sulla laicità secondo Joseph Ratzinger-Benedicto XVI. BOLLETTINO DI DOTTRINA SOCIALE DELLA CHIESA II (2006) 1, pp. 3-16.

[4] JUANPABLO II. Carta a los Obispos Italianos. "Las responsabilidades de los católicos frente a los retos del actual momento histórico. Llamada un una gran oración del pueblo italiano". 6 de marzo de 2004. Suplemento a L'OSSERVATORE ROMANO, del 13 de enero de 2004.

[5] "Comunicare il Vangelo in un mondo che cambia". Orientamenti pastorali dell'Episcopato italiano per il primo decennio del 2000, 29 giugno 2001. Ed. Elle Di Ci. Leumann (Torino) 2001, n. 50, pp. 61-64.

[6] CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE. Nota doctrinal... cit. n. 7, p. 23..

[7] Ibidem.

[8] BENEDICTO XVI. Discurso a los obispos, sacerdotes y fieles laicos participantes en la IV Asamblea Eclesial Nacional Italiana. Feria de Verona. Jueves 19 de octubre de 2006. L'OSSERVATORE ROMANO, 20 de octubre de 2006, pp. 6-7.

[9] Ibid, p. 6

[10] BENEDICTO XVI. Deus caritas est, n. 28a.

[11] CARD. C. RUINI. Questione antropologica e questione sociale oggi. "Relazione alla Conferenza internazionale su "Università e Dottrina sociale della Chiesa. Compito comune per un umanesimo integrale e solidale", Pontificio Consiglio della Giustizia e della Pace - Congregazione per l'Educazione cattolica, Roma 17-18 novembre 2006.

[12] Las dificultades para insertar plenamente el compromiso por la vida dentro de un compromiso social, y viceversa, las han puesto en evidencia en el intento de corregir la tendencia, el simposio internacional "La defensa de la vida: una misión de la enseñanza social cristiana", organizada por el Pontificio Consejo Justicia y Paz y por la Asociación Internacional para la Enseñanza Social Cristiana (AIESC) que han tenido lugar en el mencionado dicasterio desde el 15 al 16 de septiembre de 2006.

[13] "El respeto de la vida pone inequívocamente a la sociedad ante lo indisponible y por tanto ejerce la función de matriz fundante de una cultura de los deberes [...] Si, en efecto, la vida no es vista como un don y como una responsabilidad incondicionada que hay que asumir ¿qué otra responsabilidad puede tener un significado que obligue a la Comunidad?" (FONTANA, Stefano. Per una politica dei doveri dopo il fallimento della stagione dei diritti Ed. Cantagalli. Siena 2006, p. 108).

[14] Para las cuestiones relacionadas con la naturaleza de la doctrina social de la Iglesia remito a: CREPALDI, Giampaolo - FONTANA, Stefano. La dimensione interdisciplinare della Doctrina sociale della Chiesa cit.

[15] G. CREPALDI. La carità sociale della Chiesa nella Deus caritas est di Benedetto XVI. BOLLETTINO DI DOTTRINA SOCIALE DELLA CHIESA II (2006) 5, pp. 3-14.

[16] Cf algunas consideraciones en: G. CREPALDI. Le associazioni, i movimenti dei cristiani laici e il compendio della Dottrina sociale della Chiesa. BOLLETTINO DI DOTTRINA SOCIALE DELLA CHIESA I (2005) I, pp. 4-15.

[17] BENEDICTO XVI. Discurso a los obispos, sacerdotes y fieles laicos participantes en la IV Asamblea eclesial nacional italiana... cit. p. 6.
Publicado por Desconocido @ 20:39  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
Oficina de Prensa del Obispado nos ha remitido artículo del Obispo de Tenerife Don Bernardo Álvarez Afonso, que es publicado en los Medios de Comunicación provinciales el 24 de Diciembre de 2007.

De parte del Obispo



¡ES NAVIDAD! “ACUÉRDATE DE JESUCRISTO”



La palabra “Navidad” (del latín nativitas-atis), según el Diccionario de la Real Academia, significa “Natividad de nuestro Señor Jesucristo” y la “natividad” significa sencillamente “nacimiento”. Por tanto, NAVIDAD es una palabra exclusiva para referirse al nacimiento de Jesucristo, reconocido como “nuestro Señor”. Consecuentemente hablar de Navidad sin referencia a Jesucristo, y a Éste como “Señor”, es como hablar del Teide se hacer referencia a la isla de Tenerife. Navidad y Jesucristo son palabras inseparables.
Por otra parte, la misma palabra “Jesucristo” es el resultado de unir “Jesús” (que significa salvador) y “Cristo” (que significa mesías y señor). El nacimiento de Jesús ha tenido y tiene tanta relevancia, hasta convertirse en la NAVIDAD con mayúsculas, porque el niño nacido de la Virgen María, además de ser hombre como cualquiera de nosotros, es el Hijo de Dios que —como proclamamos los que creemos en El— “por nosotros y por nuestra salvación bajo del cielo”. Fuera de esta certeza la NAVIDAD se desnaturaliza y se convierte en “otra forma de carnaval”. Qué importante es, por tanto, ser realmente creyentes y como creyentes reafirmarnos con fuerza (con alma, corazón y vida) en el misterio de salvación que trae consigo la celebración de la Navidad de Cristo.

Decía el Papa Benedicto XVI el miércoles pasado: “Si no se reconoce que Dios se hizo hombre, ¿qué sentido tiene celebrar la Navidad? La celebración se vacía. Ante todo, nosotros, los cristianos, tenemos que reafirmar con convicción profunda y sentida la verdad de la Navidad de Cristo para testimoniar ante todo la conciencia de un don gratuito que es riqueza no sólo para nosotros, sino para todos”.

Resulta extraño tener que decirlo, pero hay que hacerlo: “¡Es Navidad! Acuérdate de Jesucristo”. Estamos pendientes de todo (comidas, tarjetas de felicitación, regalos, celebraciones familiares,…), nos acordamos de los que están lejos, nos preocupamos de visitar a los mayores y a los enfermos, hacemos memoria de los que, en otras navidades, estaban con nosotros y ya han muerto… Todo eso está bien y ojalá siempre lo hagamos de todo corazón. Pero, también “acuérdate Jesucristo” si quieres que la NAVIDAD deje huella en tu vida y en la de los demás.

Esta ignorancia o indiferencia ante Jesucristo empezamos a percibirla en las mismas formas que reviste actualmente la celebración de la Navidad. Mucha gente no sabe lo que celebra ni le preocupa o, lo que es más grave, no celebra nada. Para una mayoría todo empieza y termina en una vorágine de consumo que no tiene otra finalidad que la fiesta por la fiesta, sin un motivo original que la justifique. Es más, en muchos casos está planificada la separación entre la NAVIDAD y Cristo. La ruptura está a la vista, a toda costa se quieren evitar los “signos religiosos cristianos”. Se diría que la fuente que alimentaba el “río de la Navidad” ha sido cortada y aunque en algunos lugares parece que todavía lleva algo de agua no es más que un espejismo.

Sí, hay que decirlo: “no te olvides de Jesucristo”, porque si El permanece ignorado, o desconocido en su verdadera identidad, el sentido de la NAVIDAD se desvanece y los deseos de paz y felicidad que nos intercambiamos estos días se quedan en fórmulas protocolarias y frases hechas, vacías de contenido y hasta de sentimiento. Hablamos de la paz y la justicia, del amor y de la solidaridad, pero como si fueran realidades que tienen consistencia por sí mismas o como un premio de la lotería que se consigue por sorteo. La paz y la felicidad no se construyen con deseos y palabras, por muy bonitas que estas sean. Lo importante es que el augurio de bondad y de amor que nos intercambiamos en estos días llegue a todos los ambientes de nuestra vida cotidiana. Esos deseos se hacen realidad cuando las personas tenemos buen corazón y nos tratamos como hermanos que se quieren.

¿Cómo tener un corazón así? ¿Cómo erradicar de nosotros la envidia, el egoísmo, el rechazo de los otros… que a menudo nos invade y domina? Ahí es donde entra Jesucristo. Para eso se ha hecho hombre para librarnos del poder del mal. Ese mal que se adueña de nuestros corazones y convierte nuestra vida en un infierno para nosotros y para los demás. De poco servirá hablar de paz, de amor, de solidaridad y de preocupación por los pobres, si nos olvidamos de acoger a Aquel que es nuestra paz y la fuente de todo amor. “¡Es Navidad! Acuérdate de Jesucristo”. Porque El es la verdadera luz del mundo, que ha venido a iluminar a todos los que lo buscan sinceramente. El es el Príncipe de la paz, que nos hace renacer como hijos de Dios, portadores de paz entre los hombres. El es Dios con nosotros, que quiere que experimentemos, ya en este mundo, lo que será la alegría eterna en el cielo.

Pido al Señor que abra nuestro espíritu para que podamos entrar en el misterio de su Navidad. Pido al Señor que la Navidad sea para todos la fiesta de la paz y de la alegría: alegría por el nacimiento del Salvador, Príncipe de la paz. Que todos los miembros de la familia, en especial los niños y los ancianos, las personas más débiles, puedan sentir el calor de esta fiesta, y que se dilate después durante todos los días del año. Como los pastores, apresuremos nuestro paso hacia Belén. En esta NAVIDAD de 2007 también nosotros podremos contemplar al «Niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre», junto con María y José. ¡Feliz Navidad a todos!


† Bernardo Álvarez Afonso
Obispo Nivariense

¡FELICIDADES!

“El es la verdadera luz del mundo,
que ha venido a iluminar
a todos los que lo bucan sinceramente.
El es el Príncipe de la paz,
que nos hace renacer como hijos de Dios,
portadores de paz entre los hombres.
El es Dios con nosotros,
que quiere que experimentemos – ya en este mundo-
lo que será la alegría eterna en el cielo”


Plegaria eucarística para “Misa con Niños III”

Publicado por Desconocido @ 20:31  | Habla el Obispo Diocesano
Comentarios (0)  | Enviar
sábado, 22 de diciembre de 2007
Información sacada de tríptico informativo de Justicia y Paz de Tenerife.


¿Cómo trabaja?


Convencida de que el libre ejercicio de los derechos humanos es una condición primaria para la paz, una paz que no se alcanza sin justicia, Justicia y Paz trabaja por medio de actividades de estudio, análisis, educación, sensibilización y denuncia, que se concretan en campañas, publicaciones, exposiciones, material educativo, charlas, conferencias, tertulias, congresos, jornadas, seminarios, presencia en los medios de comunicación social, en Internet y otras semejantes.

¿Cómo se organiza?


En Tenerife está organizado por grupos de trabajo específicos según materias. Participa en distintas organizaciones y entidades eclesiales y civiles implicadas en el trabajo a favor de los derechos humanos, la interculturalidad e integración de los inmigrantes.

En España, está implantada en la mayor parte del país.

En Europa, está organizada en una Conferencia de Comisiones Justicia y Paz que abarca a todo el continente y está integrada por una treintena de comisiones de otros tantos países. Dicha Conferencia tiene reconocido estatuto consultivo ante el Consejo de Europa.

La conexión orgánica con el Consejo Pontificio Justicia y Paz y la pertenencia al Foro de Laicos, a la Conferencia de Comisiones Justicia y Paz de Europa, a la Federación de Asociaciones de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (con estatuto consultivo especial ante el ECOSOC de las Naciones Unidas), a la Coordinadora de ONGDE y a otros organismos de coordinación permiten a Justicia y Paz una presencia y actuación internacionales, por sí misma o en coalición con otras organizaciones semejantes.
Publicado por Desconocido @ 23:59  | Comunicados Diocesanos
Comentarios (0)  | Enviar
Información sacada de tríptico explicativo de Justicia y Paz de Tenerife.

¿Qué hace?


Igual que a lo largo de los más de treinta años de su vida, Justicia y Paz se mantiene activa en cuestiones como:

- la difusión de la doctrina de la Iglesia en materia social;

- la colaboración ecuménica;

- los inmigrantes, refugiados y solicitantes de asilo; el racismo y la xenofobia; la integración social de los diferentes;

- la construcción de una Europa solidaria, multiétnica Y pluricultural;

- la condonación de la deuda externa de los países empobrecidos;

- la objeción de conciencia, la cultura de la paz y la noviolencia activa; la fabricación y el comercio de armas.

- la abolición de la pena de muerte, la lucha contra la impunidad y la constitución de un Tribunal Penal Internacional;

- la acción para conseguir una mundialización solidaria y la educación para el desarrollo;

- el paro, la pobreza y el reparto de los bienes y del trabajo con criterios de justicia y austeridad.

- 7 el consumo responsable y una vida más austera para compartir.

- la situación de las personas encarceladas.

- el respeto de los derechos humanos tanto civiles y políticos como económicos, sociales y culturales, y la denuncia de sus violadores;

- una globalización diferente, más justa.

- y el cuidado de la creación.

En el ámbito internacional, Justicia y Paz presta ayuda y atención especial a la situación de Colombia, Cuba, Chiapas y Guatemala, así como a la de Palestina y los países del África Central y de Europa del Este.

"Si quieres la paz, trabaja por la justicia"
Pablo VI
Publicado por Desconocido @ 23:55  | Comunicados Diocesanos
Comentarios (0)  | Enviar
Información sacada de tríptico ezplicativo publicado por Justicia y Paz de Tenerife.


¿Qué es Justicia y Paz de Tenerife?



JUSTICIA Y PAZ es una entidad católica sin fines lucrativos y reconocida como de carácter social, fundada por Pablo VI en 1967 como fruto del Concilio Vaticano II y animada por su espíritu, que fue constituida en España en 1968 por la Conferencia Episcopal Española y está extendida por todo el mundo. El Obispo de Tenerife crea la Comisión Diocesana de Justicia y Paz el 21 de Junio de 2001.

Tiene como misión la difusión de la Doctrina Social de la Iglesia, la defensa y promoción de los derechos humanos y de los pueblos, la justicia, la paz, la solidaridad y el cuidado del medio ambiente, desde los postulados cristianos, respetando la dignidad inviolable de cada ser humano, la libertad y la igualdad de todas las personas, y la opción necesaria a favor de los empobrecidos de la tierra.

Está integrada por personas voluntarias que mantienen una actitud abierta, dialogante y comprometida mientras intentan vivir coherentemente los valores del Evangelio. En su interior se vive un sano pluralismo de opiniones y un comportamiento democrático, dentro de una voluntad transformadora de la sociedad y el orden internacional actuales que mira hacia la utopía de un mundo más justo, pacífico y humano.

En los años de la transición política española, Justicia y Paz jugó un papel relevante. Cabe destacar, entre otras, las iniciativas tendentes a conseguir la amnistía de los presos políticos, la abolición de la pena de muerte y el reconocimiento del derecho a la objeción de conciencia al servicio militar. Y más adelante, las campañas a favor de la asignación del 0,7% del PIB para ayudar a los países en vías de desarrollo, la condonación de la deuda extema y la tomada conciencia del deterioro del planeta en relación con el consumo.


Publicado por Desconocido @ 23:51  | Comunicados Diocesanos
Comentarios (0)  | Enviar
Artículo semanal del Padre Fernando Lorente, o. h. , publicado en EL DÍA, miércoles 5 de Enero de 1994, en la sección CRITERIOS bajo el epígrafe "Luz en el Camino".

EL REGALO DE REYES


FERNANDO LORENTE, O.H. *


RESULTA más que bella esta fecha de los Reyes, que mañana celebramos, escrita con renovada ilusión al comienzo de cada calendario. Pero ¿,hay algo más gratificante para la alegría de los mayores que contemplar felices a los pequeños con sus regalos? Pues, sí. Para los cristianos, existe un gozo que supera la superficie popular de esta fiesta: el de penetrar en la profundidad de la Epifanía. La Iglesia nos recuerda que celebrar este misterio supone, sobre todo, alegrarse por el gran regalo de Dios al mundo, Cristo su Hijo, y corresponder a este don con una fe y una entrega generosa. La Epifanía es la actualización del acontecimiento medular de la historia: la aparición corporal de Jesús entre los hombres.

«Así amó Dios al mundo, que le dio a su Hijo unigénito». Lo más querido del Padre, su propio Eco eterno, su Réplica infinita, eso es lo que nos regala para nuestro bien. Si los regalos hay que medirlos por su valor y por la voluntad de quien los da, cuánto debemos agradecer a Dios la entrega de su Hijo único, hecho tan cordial como libremente.

Esta gracia de Dios es un don gratuito a los hombres que pasa por diversas alternativas de aceptación o rechazo. El hombre, en su limitación, dispone de este tremendo poder de decir «no» a Dios. En nuestro mundo, cada vez más secularizado, se está dejando poco espacio a Dios. En algunas ciudades españolas, al amparo de esta fiesta navideña, se está dando paso, progresivamente, por promotores y espectadores, a fiestas con un dominio pagano, como el
carnaval que, incluso, se viene anunciando como algo muy superior y de mayor interés. Y esto es una grave contra-dicción en una sociedad que se define dominantemente cristiana, comenzando por sus autoridades. Negar. con este ambiente. al hombre su dimensión religiosa o contribuir a su apartamiento, es limitarle cuando se pretende precisamente engrandecerle así. Se quiera aceptar o rechazar, el hombre camina inexorablemente hacia su último destino trascendente que puede caminar en fracaso. La ciencia v costumbres que pongan en riesgo la realización de ese fin es una trampa, una seudociencia y unas costumbres total-mente engañosas.
Empeñarse en vivir con este ambiente el cristianismo en estas fiestas navideñas es privarse de la «alegría» con que «se llenaron» los Reyes Magos al «ver la estrella» que les indicaba la presencia del Señor. Son muchos los que no pueden siquiera sospechar que encontrarse con Dios puede producir alegría, pues llevan muchos años reprimiendo de manera constante y sistemática toda llamada interior y se han hecho ya insensible a la presencia de lo divino. Otros se dicen creyentes pero les falta precisamente la experiencia personal de Dios. Y, como dice un gran pensador de nuestro tiempo, «mientras la religión no sea sino creencia y forma exterior, y lo religioso no se convierta en experiencia de la propia alma, no ha tenido lugar lo fundamental».

La fiesta de Reyes no es sólo recordarnos el regalo que nos hace el Padre de su Hijo. Es también el don de la fe
cristiana. Dios, al mismo tiempo que nos regala a Jesús en el regazo de María, nos invita a creer en F.1. Por medio de una estrella, a los Magos: por una luz cegadora, a S. Pablo; por la luz de unas palabras evangelizadoras, a Juan de Dios; y por tantas otras formas luminosas, a los millones de creyentes de todos los tiempos.

En esta época de estiaje de la fe, en tantas personas, de ateísmo e indiferencia, conviene analizar la verdadera naturaleza de la fe cristiana, para apreciarla y vivirla. Por aquí encontraremos el sentido de la Epifanía de Cristo en nuestra existencia. Porque para ser Epifanía de Cristo, nuestra vida. nuestras obras tienen que manifestarse con los signos de esta oración, que con frecuencia rezo e invito a los lectores de este espacio periodístico.

«Jesús mío. ayúdame a esparcir tu fragancia donde quiera que vaya. Inunda mi alma con tu espíritu y tu vida. Penetra todo mi ser y toma posesión de él de tal manera, que mi vida no sea en adelante sino una irradiación de la tuya... Quédate conmigo, así podré convertirme en luz para los otros. Esa luz, vendrá toda de ti. Ni uno sólo de sus rayos será mío. Yo te serviré apenas de instrumento, para que tú ilumines a las almas a través de mí... Déjame predicar, escribir, tu Nombre con palabras o sin ellas, con mi ejemplo, con la fuerza de tu atracción, con el influjo de mis obras, con la energía evidente del amor que mi corazór siente por Ti».■
* Capellán de la Clínica S. Juan de Dios
Publicado por Desconocido @ 23:46  | Artículos de interés
Comentarios (0)  | Enviar
Carta semanal del Cardenal Arzobispo de Valencia Don Agustín García-Gasco Vicente para el domingo 9 de Diciembre de 2007.

Domingo 09 de Diciembre de 2007


El derecho a la vida es inviolable



El derecho a la vida es inviolable. Así lo proclama y lo enseña la Iglesia a todo aquél que quiere oírla. La vida humana es sagrada e inviolable desde su concepción hasta su muerte natural. “No matarás” es el mandamiento divino que señala el límite extremo que no es lícito traspasar. La eliminación directa y voluntaria de un ser humano inocente es siempre gravemente inmoral.

Los relativistas podrán alegar que los mandamientos religiosos, en cuanto normas morales, no tienen por qué afectarles. Pero hemos de recordar que la Constitución Española garantiza que todos tienen derecho a la vida. Y una vez más, en la sociedad actual del llamado bienestar nos encontramos con la escasa efectividad que esta norma de convivencia tan evidente alcanza en nuestra época.

Una auténtica cultura de la vida garantiza el derecho a venir al mundo a quien estando concebido aún no ha nacido. Es indigno, antihumano y escandaloso negar el derecho a la vida a quienes sufren una discapacidad mental o física. No es casualidad que los regímenes dictatoriales como el nazismo hayan sido los abanderados del aborto o asesinato de las personas desvalidas o que no consideraban útiles.

Las actuales noticias sobre las clínicas y hoteles en que se abortaba en España a seres a punto de nacer, no hace sino confirmar que el mal, la cultura de la muerte tiene un efecto y una dinámica expansiva. Una sociedad débil, que renuncia a ir a la raíz de los problemas se enfrentará a problemas multiplicados.

Ante los ataques a la vida no se pueden poner maquillajes de quita y pon al compás de los tiempos electorales. La Casa Cuna, que en Valencia acoge a madres solteras y embarazadas abandonadas, comprueba que la incultura, la falta de ayudas verdaderas son la principal causa que puede impulsar a una mujer desesperada a la trampa millonaria del aborto. España se ha convertido durante años en el abortadero de Europa, en el país de la “ley coladero”. Se empieza abortando a seres de pocos días o semanas y se acaba abortando a un ser a punto de nacer. Es la pendiente resbaladiza comprobada también en la eutanasia, en la que una psicología social que margina a los ancianos acaba en un ambiente de opresión o sentido propio de una falsa inutilidad. Nadie sobra en este mundo. Dios quiere a cada uno, este es el mensaje de esperanza que nos regala el Papa Benedicto XVI en su última encíclica.

El terrorismo es otro ataque intolerable a la vida humana. Cada asesinato terrorista es una gravísima ofensa a Dios y a los hombres. Es una espiral que atenta contra la paz social y contra el legítimo sistema político. La Iglesia invita a todos los católicos, a todos los cristianos y a todos los ciudadanos españoles a levantarse pacífica pero decididamente contra estas plantas venenosas y contra los que abonan y les suministran oxigeno. El terrorismo no puede condicionar la vida política de los españoles, los políticos no pueden ceder al chantaje del terror que es una espiral creciente. Los minutos de silencio que tanto han servido para poner de manifiesto el rechazo al terrorismo no pueden ser noticias para tapar la inoperancia y las veleidades de quienes pactan con el terror.

La ola creciente de asesinatos contra mujeres que sufre nuestro país supone un escándalo histórico. Son cada vez más voces las que ponen de manifiesto que los importantes cambios legales operados no han servido para disminuir este fenómeno criminal que nos azota.

El derecho a la vida no puede ser un artículo teórico o programático en la Carta Magna; no puede ser una mentira en la Constitución Española. Todos tenemos la obligación de convertirlo en una realidad. Cada agujero de impunidad, cada vacío legal, cada condescendencia política con los terroristas, cada omisión en la atenta vigilancia del derecho a la vida se convierte en un boquete que hunde a familias enteras, a pueblos y a la misma sociedad.

El relativismo no es una sólida base para defender los derechos básicos, es una pendiente resbaladiza por la que acaban rodando vidas humanas en los momentos más indefensos. Las leyes deben de ser sólidas, pero las leyes por sí mismas no impiden el ataque a la vida o a otros derechos. La historia nos muestra que las sociedades que fundan sus comportamientos en pautas morales, en el concepto de Justicia, del bien, del mal, en el respeto a los valores cristianos pueden desarrollar una cultura de la vida que beneficia a toda la sociedad y que es conforme con el plan de Dios.

Además de predicar, de propagar la cultura de la vida con sólidos fundamentos los católicos tenemos la obligación de colaborar con las instituciones que trabajan por la vida, que asisten a las víctimas del terrorismo político o de la violencia machista, que trabajan en la mediación familiar y en la cultura del respeto. Los católicos estamos con la cultura de la vida: Sí a la vida, sin medias tintas, ni pactos con el diablo de la muerte.

Con mi bendición y afecto,

+ Agustín, Card. García-Gasco y Vicente
Arzobispo de Valencia
Publicado por Desconocido @ 23:36  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
ZENITPublicamos el comentario del padre Raniero Cantalamessa, OFM Cap. --predicador de la Casa Pontificia-- a la liturgia del domingo, IV de Adviento, 23 de Dciembre de 2007.


IV Domingo de Adviento [A]

El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera


Isaías 7, 10-14; Romanos 1, 1-7; Mateo 1, 18-24



Hay algo que une las tres lecturas de este domingo: en cada una se habla de un nacimiento: «He aquí que una Virgen está encinta y va a dar a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, Dios-con-nosotros» (I lectura); «Jesucristo... nacido de la estirpe de David, según la carne» (II lectura); «El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera...» (Evangelio). ¡Podríamos llamarlo «domingo de los nacimientos»!

Es inevitable plantearse inmediatamente la pregunta: ¿por qué nacen tan pocos niños en Italia y en otros países occidentales? El principal motivo de la escasez de nacimientos no es de tipo económico. Los nacimientos deberían aumentar a medida que se camina hacia las franjas más elevadas de la sociedad, o según se va del Sur al Norte del mundo, y en cambio sabemos que ocurre exactamente lo contrario.

El motivo es más profundo: es la falta de esperanza, con lo que implica: confianza en el futuro, impulso vital, creatividad, poesía y alegría de vivir. Si casarse es siempre un acto de fe, traer al mundo un hijo es siempre una acto de esperanza. Nada se hace en el mundo sin esperanza. Necesitamos de la esperanza como del aire para respirar. Cuando una persona está a punto de desmayarse, se grita a quienes están cerca: «¡Dadle aire!». Lo mismo se debería hacer con quién está a punto de dejarse ir, de rendirse ante la vida: «¡Dadle un motivo de esperanza!». Cuando en una situación humana renace la esperanza, todo parece distinto, aunque nada, de hecho, haya cambiado. La esperanza es una fuerza primordial. Literalmente hace milagros.

El Evangelio tiene algo esencial que ofrecer a nuestra gente, en este momento de la historia: la Esperanza con mayúsculas, virtud teologal, o sea, que tiene por autor y garante a Dios mismo. La esperanzas terrenas (casa, trabajo, salud, el éxito de los hijos...), aunque se realicen, inexorablemente desilusionan si no hay algo más profundo que las sustente y las eleve. Miremos lo que sucede con la tela de araña; es una obra de arte, perfecta en su simetría, elasticidad, funcionalidad, tensa desde todos los puntos por hilos que tiran de ella horizontalmente. Se sujeta en el centro por un hilo desde arriba, el hilo que la araña ha tejido descendiendo. Si uno desprende uno de los filamentos laterales, la araña sale, lo repara rápidamente y vuelve a su sitio. Pero si se rompe ese hilo de lo alto, todo se distiende. La araña sabe que no hay nada que hacer y se aleja. La Esperanza teologal es el hilo de lo alto en nuestra vida, lo que sustenta toda la trama de nuestras esperanzas.

En este momento en que sentimos tan fuerte la necesidad de esperanza, la fiesta de Navidad puede representar la ocasión para una inversión de marcha. Recordemos lo que dijo un día Jesús: «Quien recibe a un niño en mi nombre, a mí me recibe». Esto vale para quien acoge a un niño pobre y abandonado, para quien adopta o alimenta a un niño del Tercer Mundo; pero vale sobre todo para los padres cristianos que, amándose, en fe esperanza, se abren a una nueva vida. Muchas parejas que, cuando se anunció el embarazo, se han visto por un momento llenas de confusión, estoy seguro de que sentirán que pueden hacer propias las palabras de la profecía navideña de Isaías: «¡Acrecentaste el gozo, hiciste grande la alegría, porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado!».


[Traducción del original italiano realizada por Marta Lago]
Publicado por Desconocido @ 11:44  | Espiritualidad
Comentarios (0)  | Enviar
viernes, 21 de diciembre de 2007
ZENIT publica la tercera y última predicación de Adviento que, en presencia de Benedicto XVI, ha pronunciado el padre Raniero Cantalamessa, OFM Cap., predicador de la Casa Pontificia.

P. Raniero Cantalamessa



Tercera Predicación de Adviento

a la Casa Pontificia

Spe gaudentes, alegres en la esperanza


1. Jesús, el Hijo

En esta tercera y última meditación, dejando ya a los profetas y a Juan el Bautista, nos concentramos exclusivamente en el punto de llegada de todo: el «Hijo». Desde esta perspectiva, el texto de Hebreos evoca de cerca la parábola de los viñadores infieles. También ahí, Dios envía primero a siervos; después, «por último», envía al Hijo diciendo: «A mi Hijo le respetarán» (Mt 21, 33-41).

En un capítulo del libro sobre Jesús de Nazaret, el Papa ilustra la diferencia fundamental entre el título «Hijo de Dios» y el de «Hijo» sin más añadidos. El sencillo título de «Hijo», al contrario de cuanto se podría pensar, es mucho más rico de significado que «Hijo de Dios». Este último llega a Jesús tras una larga hilera de atribuciones: así había sido definido el pueblo de Israel y, singularmente, su rey; así se hacían llamar los faraones y los soberanos orientales, y de tal forma se proclamará el emperador romano. De por sí, no habría sido suficiente por eso para distinguir a la persona de Cristo de cualquier otro «hijo de Dios»

Es distinto el caso del título de «Hijo», sin otro añadido. Aparece en los evangelios como exclusivo de Cristo y es con él que Jesús expresará su identidad profunda. Después de los evangelios es precisamente la Carta a los Hebreos la que testimonia con más fuerza este uso absoluto del título «el Hijo»; está presente allí cinco veces.

El texto más significativo en el que Jesús se define a sí mismo «el Hijo» es Mateo 11, 27: «Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar». La frase, explican los exégetas, tiene un claro origen arameo y demuestra que los desarrollos posteriores que se leen, al respecto, en el evangelio de Juan tienen su origen remoto en la conciencia misma de Cristo.

Una comunión de conocimiento tan total y absoluta entre Padre e Hijo, observa el Papa en su libro, no se explica sin una comunión ontológica o del ser. Las formulaciones posteriores culminantes en la definición de Nicea, del Hijo como «engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre», son por lo tanto desarrollos osados, pero coherentes con el dato evangélico.

La prueba más fuerte del conocimiento que Jesús tenía de su identidad de Hijo es su oración. En ella la filiación no está sólo declarada, sino vivida. Por el modo y la frecuencia con que recurre en la oración de Cristo, la exclamación Abbà da testimonio de una intimidad y familiaridad con Dios sin igual en la tradición de Israel. Si la expresión se ha conservado en su lengua originaria y se ha convertido en la característica de la oración cristiana (Ga 4,6; Rm 8,15) es porque hubo el convencimiento de que se trató de la forma típica de la oración de Jesús [1].

2. ¿Un Jesús de los ateos?

Este dato evangélico proyecta una luz singular sobre el debate actual en torno a la persona de Jesús. En la introducción de su libro, el Papa cita la afirmación de R. Schnackenburg según el cual «sin el arraigo en Dios la persona de Jesús es fugaz, irreal e inexplicable». «Éste -declara el Papa-- es también el punto de apoyo en que se basa mi libro: considera a Jesús a partir de su comunión con el Padre. Éste es el verdadero centro de su personalidad» [2].

Ello evidencia, en mi opinión, la problemática de una investigación histórica sobre Jesús que no sólo prescinda, sino que excluya de partida la fe; en otras palabras, la plausibilidad histórica de aquello que se ha definido a veces «el Jesús de los ateos». No hablo, en este momento, de la fe en Cristo y en su divinidad, sino de fe en la acepción más común del término, de fe en la existencia de Dios.

Lejos de mí la idea de que los no creyentes no tengan derecho a ocuparse de Jesús. Lo que desearía poner de manifiesto, partiendo de las afirmaciones del Papa citadas, son las consecuencias que se derivan de un punto de partida tal, esto es, cómo la «precomprensión» de quien no cree incide en la investigación histórica enormemente más que la del creyente. Lo contrario de lo que los estudiosos no creyentes piensan.

Si se niega o se prescinde de la fe en Dios, no se elimina sólo la divinidad, o el llamado Cristo de la fe, son también al Jesús histórico tout court; no se salva ni el hombre Jesús. Nadie puede contestar históricamente que el Jesús de los evangelios vive y actúa en continua referencia al Padre celestial, que ora y enseña a orar, que funda todo sobre la fe en Dios. Si se elimina esta dimensión del Jesús de los evangelios no queda de Él absolutamente nada.

Así que si se parte del presupuesto, tácito o declarado, de que Dios no existe, Jesús no es más que uno de tantos ilusos que oró, adoró, habló con su propia sombra, o con la proyección de la propia esencia, en términos de Feuerbach. Jesús sería la víctima más ilustre de lo que el ateo militante Dawkins define «la ilusión de Dios» [3]. Pero ¿cómo se explica entonces que la vida de este hombre "haya cambiado el mundo" y que, a dos mil años de distancia, siga interpelando a los espíritus como ningún otro? Si la ilusión es capaz de obrar lo que hizo Jesús en la historia, entonces Dawkins y los demás tal vez deben revisar su concepto de ilusión.

Existe una sola vía de salida para esta dificultad, la que se abrió camino en el ámbito del «Jesus Seminar» de Berkeley, en los Estados Unidos. Jesús no era un creyente judío; en el fondo era un filósofo itinerante, al estilo de los cínicos [4]; no predicó un reino de Dios, ni un cercano final del mundo; sólo pronunció máximas sapienciales al estilo de un maestro Zen. Su objetivo era reavivar en los hombres la conciencia de sí, convencerles de que no tenían necesidad ni de él ni de otro dios, porque ellos mismos llevaban en sí una chispa divina [5]. ¡Se trata de las cosas -mira por dónde- que lleva décadas predicando la Nueva Era! Una enésima imagen de Jesús producto de la moda del momento. Es verdad: sin el arraigo en Dios, la figura de Jesús es «fugaz, irreal e inexplicable».

3. Preexistencia de Cristo y Trinidad

También en este punto, igual que en la reducción de Jesús a un profeta, el problema no se plantea sólo en la discusión con la crítica no creyente; se suscita, de manera y con espíritu distinto, incluso en el debate teológico dentro de la Iglesia. Veamos en qué sentido.

Acerca del título de Hijo de Dios se asiste a una especie de vuelta al origen en el Nuevo Testamento: al principio se pone en relación con la resurrección de Cristo (Rm 1, 4); Marcos da un paso atrás y lo sitúa en relación con su bautismo en el Jordán (Mc 1, 11); Mateo y Lucas lo remontan a su nacimiento de María (Lc 1, 35). La Carta a los Hebreos obra el salto decisivo, afirmando que el Hijo no empezó a existir en el momento de su venida entre nosotros, sino que existe desde siempre. «Por medio de Él --dice-- [Dios] hizo también el mundo», Él es «resplandor de su gloria e impronta de su sustancia». Una treintena de años después Juan consagrará esta conquista iniciando su evangelio con las palabras: «En el principio era el Verbo...».

Pero sobre la preexistencia de Cristo como Hijo eterno del Padre se han planteado, en el ámbito de algunas de las llamadas «nuevas cristologías», tesis bastante problemáticas. En ellas se afirma que la preexistencia de Cristo como Hijo eterno del Padre es un concepto mítico derivado del helenismo. En términos modernos, esto significaría sencillamente que «la relación entre Dios y Jesús no se desarrolló sólo en un segundo tiempo y por así decirlo casualmente, sino que existe a priori y está fundada en Dios mismo».

En otras palabras, Jesús preexistía en sentido intencional, no real; esto es, en el sentido de que el Padre, desde siempre, había previsto, elegido y amado como hijo al Jesús que un día nacería de María. Preexistía, por lo tanto, no de manera distinta a la de cada uno de nosotros, dado que todo hombre, dice la Escritura, ha sido «elegido de antemano» por Dios como su hijo, ¡antes de la creación del mundo! (Ef 1,4).

Junto a la preexistencia de Cristo entra, en esta perspectiva, también la fe en la Trinidad. Ésta se reduce a algo heterogéneo (una persona eterna, el Padre, más una persona histórica, Jesús, más una energía divina, el Espíritu Santo); algo, además, que no existe ab aeterno, sino que se hace en el tiempo.

Me limito a observar que tampoco esta tesis es nueva. La idea de una preexistencia sólo intencional y no real del Hijo fue planteada, debatida y rechazada por el pensamiento cristiano antiguo. Así que no es verdad que venga impuesta por concepciones nuevas, ya no míticas, que tenemos de Dios, igual que no es cierto que la idea contraria, de una preexistencia eterna, era la única solución concebible en el contexto cultural antiguo y que los Padres no tenían, entonces, posibilidad de elección.

Fotino, en el siglo IV, ya conocía la idea de una preexistencia de Jesús «a modo de previsión» (kata prôgnosin) o «a modo de anticipación» (prochrestikôs). Contra él decretó un sínodo: «Si alguien dice que el Hijo, antes de María, existía sólo según previsión y que no es generado por el Padre antes de los siglos para ser Dios y por medio suyo hacer llegar a la existencia toda las cosas, que sea anatema» [6]. La intención de estos teólogos era elogiable: traducir a un lenguaje comprensible para el hombre de hoy el dato antiguo. Pero lamentablemente, una vez más, lo que se traduce en lenguaje moderno no es el dato definido por los concilios, sino el condenado por los concilios.

Ya san Atanasio observaba que la idea de una Trinidad formada de realidades heterogéneas compromete precisamente la unidad divina que con aquella se quiere asegurar. Si además se admite que Dios «se hace» en el tiempo, nadie nos asegura que su crecimiento y su transformación hayan terminado. Quien deviene, devendrá todavía [7]. ¡Cuánto tiempo y esfuerzo nos ahorraría un conocimiento menos superficial del pensamiento de los Padres!

Desearía concluir esta parte doctrinal de nuestra meditación con una nota positiva, a mi entender de extraordinaria importancia. Durante casi un siglo, desde que Wilhelm Bousset, en 1913, escribió su famoso libro sobre el Kyrios Christos [8], en el ámbito de los estudios críticos ha dominado la idea de que el origen del culto de Cristo como ser divino habría que buscarlo en el contexto helenístico, por lo tanto mucho después de la muerte de Cristo.

En el ámbito de la llamada «tercera investigación» sobre el Jesús histórico, recientemente ha retomado la cuestión desde sus fundamentos Larry Hurtado, profesor de lengua, literatura y teología del Nuevo Testamente en Edimburgo. He aquí la conclusión a la que llega, al término de una investigación de más de 700 páginas:

«La veneración de Jesús como figura divina irrumpió de improviso y rápidamente, no poco a poco y tardíamente, entre círculos de seguidores del siglo I. Más específicamente, los orígenes están en los círculos cristianos judaicos de los primerísimos años. Sólo un modo de pensar iluso sigue atribuyendo la veneración de Jesús como figura divina decisivamente a la influencia de la religión pagana y a la influencia de los gentiles conversos, presentándola como un desarrollo tardío y gradual. Más aún, la veneración de Jesús como "Señor", que encontraba expresión adecuada en la veneración cultual y en la obediencia total, era además general, no limitada ni atribuible a círculos particulares, por ejemplo los "helenistas" o los cristianos gentiles de un hipotético "culto de Cristo sirio". Con toda la diversidad del primer cristianismo, la fe en la condición divina de Jesús era sorprendentemente común» [9].

Esta rigurosa conclusión histórica debería poner fin a la opinión, aún dominante en una cierta divulgación, según la cual el culto divino de Cristo sería un fruto posterior de la fe (impuesto por ley por Constantino en Nicea, en el año 325, ¡según Dan Brown y su Código da Vinci!)

4. La «niña Esperanza»

Además del libro sobre Jesús de Nazaret, el Santo Padre este año nos ha hecho regalo igualmente de la encíclica sobre la esperanza. La utilidad de un documento pontificio, además de su altísimo contenido, está también en el hecho de que concentra en un punto la atención de todos los creyentes, estimulando sobre él la reflexión. En esta línea, querría hacer aquí una pequeña aplicación espiritual y práctica del contenido teológico de la encíclica, mostrando cómo el texto que hemos meditado de la Carta a los Hebreos puede contribuir a alimentar nuestra esperanza.

En la esperanza -escribe el autor de la Carta con una bellísima imagen destinada a hacerse clásica en la iconografía cristiana-- «tenemos como segura y sólida un ancla de nuestra alma, que penetra hasta más allá del velo del santuario, donde entró por nosotros como precursor Jesús» (Hb 6, 17-20). El fundamento de esta esperanza es precisamente el hecho de que «en estos últimos tiempos Dios nos ha hablado por medio del Hijo». Si nos ha dado al Hijo, dice san Pablo, «¿cómo no nos dará con Él todas las cosas?» (Rm 8,32). He aquí por qué «la esperanza no falla» (Rm 5,5): el don del Hijo es prenda y garantía de todo lo demás y, en primer lugar, de la vida eterna. Si el Hijo es «heredero de todo» (heredem universorum) (Hb 1,2), nosotros somos sus «coherederos» (Rm 8,17).

Los viñadores inicuos de la parábola, viendo llegar al hijo, se dicen: «Éste es el heredero. Vamos, matémosle y quedémonos con su herencia» (Mt 21,38). En su omnipotencia misericordiosa, Dios Padre ha transformado en un bien este proyecto criminal. ¡Los hombres han matado al Hijo y han alcanzado de verdad la herencia! Gracias a esa muerte, se han convertido en «herederos de Dios y coherederos de Cristo».

Nosotros, criaturas humanas, necesitamos de la esperanza para vivir como del oxígeno para respirar. Se dice que mientras hay vida hay esperanza, pero también es cierto al revés: mientras hay esperanza hay vida. La esperanza ha sido durante mucho tiempo, y lo es aún, de las tres virtudes teologales, la hermana menor, la pariente pobre. Se habla con frecuencia de la fe, aún más a menudo de la caridad, pero bastante poco de la esperanza.

El poeta Charles Péguy tiene razón cuando compara las tres virtudes teologales con tres hermanas: dos adultas y una niña pequeña. Van caminando de la mano (¡las tres virtudes teologales son inseparables!), las mayores a los lados, la niña en medio. Todos, viéndolas, están convencidos de que son las mayores -la fe y la caridad-- las que llevan a la niña esperanza. Se equivocan: es la niña esperanza la que tira de las otras dos; si ella se detiene, todo se para [10] .

Lo vemos también en el plano humano y social. En Italia se ha frenado la esperaza y con ella la confianza, el impulso, el crecimiento, también económico. El «declive» del que se habla nace de aquí. El miedo al futuro ha ocupado el lugar de la esperanza. La falta de nacimientos es su reflejo más claro. Ningún país necesita meditar la encíclica del Papa como Italia.

La esperanza teologal es el «hilo de lo alto» que sostiene desde el centro todas las esperanzas humanas. «El hilo de lo alto» es el título de una parábola del escritor danés Johannes Joergensen. Habla de la araña que se descuelga de la rama de un árbol a lo largo del hilo que ella misma produce. Posándose en un cercado teje su red, obra maestra de simetría y funcionalidad. Tensa por los lados por otros tantos hilos, todo se sostiene en el centro por ese hilo del que ha bajado. Si se truca uno de los filamentos laterales, la araña interviene, lo repara; pero si se rompe el hilo de arriba (una vez pude comprobarlo con mis propios ojos) todo se distiende y la araña desaparece porque ya no hay nada que hacer. Es una imagen de lo que sucede cuando se truca el hilo de lo alto que es la esperanza teologal. Sólo ésta puede «anclar» las esperanzas humanas a la esperanza «que no falla».

En la Biblia asistimos a verdaderos estremecimientos y sobresaltos de esperanza. Uno de ellos se encuentra en la tercera Lamentación: «Yo -dice el profeta-- soy el hombre que ha visto la miseria... Digo: "¡Ha fenecido mi vigor, y la esperanza que me venía de Yahveh!"».

Pero he aquí el impulso de esperanza que vuelca todo. En cierto momento, el orante se dice: «Pero las misericordias del Señor no se han acabado, ni se ha agotado su ternura; por ello esperaré»; desde el instante en que el profeta decide volver a esperar, el tono del discurso cambia por completo: la lamentación se transforma en súplica confiada. «Porque no desecha para siempre a los humanos el Señor: si llega a afligir, se apiada luego según su inmenso amor» (Cf. Lm 3, 1-32).

Nosotros contamos con un motivo mucho más fuerte para tener este sobresalto de esperanza. Dios nos ha dado a su Hijo: ¿cómo no nos dará todo junto a Él? A veces es necesario gritarse: «¡Dios existe y eso basta!». El servicio más precioso que la Iglesia en Italia puede hacer en este momento al país es ayudarle a tener un impulso de esperanza. Contribuye a este fin quien (como ha hecho Benigni en su reciente espectáculo en televisión) no teme contrarrestar el derrotismo, recordando a los italianos los muchos y extraordinarios motivos, espirituales y culturales, que poseen para tener confianza en sus propios recursos.

La vez pasada hablaba de una aromaterapia basada en el óleo de alegría que es el Espíritu Santo. Necesitamos esta terapia para curar la enfermedad más perniciosa de todas: la desesperación, el desaliento, la pérdida de confianza en sí, en la vida y hasta en la Iglesia. «El Dios de la esperanza os colme de todo gozo y paz en vuestra fe, hasta rebosar de esperanza por la fuerza del Espíritu Santo» (Rm 15,13): así escribía el Apóstol a los Romanos de su tiempo y lo repite a los de hoy.

No se abunda en la esperanza sin la virtud del Espíritu Santo. En un canto spiritual afro-americano no se hace más que repetir continuamente estas pocas palabras: «Hay un bálsamo en Gilead que cura las almas heridas» (There is a balm in Gilead / to make the wounded whole...). Gilead, o Galaad, es una localidad famosa en el Antiguo Testamento por sus perfumes y ungüentos (Jr 8,22). El canto prosigue: «A veces me siento desalentado y pienso que todo es inútil, pero llega el Espíritu Santo y devuelve la vida al alma mía». Gilead es para nosotros la Iglesia, y el bálsamo que sana es el Espíritu Santo. Él es la estela de perfume que Jesús ha dejado tras de sí, al pasar por esta tierra.

La esperanza es milagrosa: cuando renace en un corazón, todo es diferente, aunque nada haya cambiado. «Los jóvenes se cansan, se fatigan -se lee en Isaías--, los valientes tropiezan y vacilan, mientras que a los que esperan en Yahveh él les renueva el vigor, subirán con alas como de águilas, correrán sin fatigarse y andarán sin cansarse» (Is 40, 30-31).

Donde renace la esperanza renace sobre todo la alegría. El Apóstol dice que los creyentes son spe salvi, «salvados en esperanza» (Rm 8, 24) y que por ello deben ser spe gaudentes, «alegres en la esperanza» (Rm 12, 12). No gente que espera ser feliz, sino gente que es feliz de esperar; feliz ya, ahora, por el simple hecho de esperar.

Que esta Navidad, Santo Padre, venerables padres, hermanos y hermanas, el Dios de la esperanza, por virtud del Espíritu Santo y por intercesión de María «Madre de la esperanza», nos conceda estar alegres en la esperanza y abundar en ella.

-------------------------------------------------

[1] J. D.G. Dunn, Christianity in the Making, I. Jesus remembered, Grand Rapids. Mich. 2003, parte III, cap. 12, trad. ital. Gli albori del Cristianesimo, I, 2, Paideia, Brescia 2006, p. 746 ss.

[2] Benedetto XVI, Gesú di Nazaret, Rizzoli 2007, p.10.

[3] R. Dawkins, God Delusion, Bantam Books, 2006.

[4] Sobre la teoría de Jesús cínico, v. B. Griffin, Was Jesus a Philosophical Cynic? [http://www-oxford.op.org/allen/html/acts.htm].

[5] V. el ensayo de Harold Bloom, "Whoever discovers the interpretation of these sayings...", publicado en apéndice a la edición del Evangelio copto de Tomás a cargo de Marvin Meyer: The Gospel of Thomas. The Hidden Sayings of Jesus, Harper Collins Publishers, San Francisco 1992.

[6] Fórmula del sínodo di Sirmio de 351, en A. Hahn, Bibliotek der Symbole und Glaubensregeln in der alten Kirche, Hildesheim 1962, p.197.

[7] Cf. S. Atanasio cf. Contro gli ariani, I, 17-18 (PG 26, 48).

[8] Wilhelm Bousset, Kyrios Christos, 1913.

[9] L. Hurtado, Lord Jesus Christ. Devotion to Jesus in Earliest Christianity, Grand Rapids, Mich. 2003, cit. en la edición italiana Signore Gesù Cristo, 2 vol. Paideia, Brescia 2007, p. 643.

[10] Ch. Péguy, Il portico del mistero della seconda virtù, Oeuvres poétiques complètes, Gallimard, París 1975, pp. 531 ss.

Traducción del original italiano por Marta Lago
Publicado por Desconocido @ 23:56  | Espiritualidad
Comentarios (0)  | Enviar
Los Obispos de México piden a todo el pueblo de Dios en Estas Navidades “reafirmar nuestro tenaz compromiso por la paz con justicia”, haciendo eco de las palabras del Santo Padre, Benedicto XVI en su Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2008.

México, D.F., 20 de diciembre de 2007



Hoy nos ha nacido el Salvador


Navidad 2007


El Santo Padre Benedicto XVI, en su Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2008, nos invita a tomar conciencia sobre la “común pertenencia a la única familia humana y a comprometerse para que la convivencia en la tierra refleje cada vez más esta convicción, de la cual depende la instauración de una paz verdadera y duradera”. Haciendo eco de esta invitación del Santo Padre, los Obispos de México pedimos a todo el pueblo de Dios que reafirmemos nuestro tenaz compromiso por la paz con justicia; y pidamos a Dios, Nuestro Padre, que conceda a nuestra Nación este preciado don como regalo en esta Navidad.

Los obispos somos conscientes de nuestra responsabilidad ante los grandes retos que deben afrontar la Iglesia y la sociedad en el año venidero, entre los cuales está la globalización que, regida por la ética, debería estar al servicio de la persona; sin embargo, tiene el riesgo de llevar a grandes monopolios y de convertir el lucro en valor supremo y generar una pobreza más cruel y mayor. Otro reto para la sociedad mexicana está en la consolidación de la democracia, en la cual se ha avanzado, pero es necesario que sea más participativa y basada en la promoción y respeto de los derechos humanos. Como pastores, hemos asumido el reto que representa el debilitamiento de la vida cristiana en el conjunto de la sociedad y de la propia pertenencia a la Iglesia católica, debido al secularismo, al hedonismo y al indiferentismo. También en muchos casos reconocemos el escaso o limitado acompañamiento, de parte nuestra, a los fieles laicos que frecuentemente con buen espíritu y entusiasmo desean una evangelización, con gran ardor apostólico, que conduzca con métodos eficaces a las nuevas expresiones culturales que manifiesten al hombre de hoy la bondad de la fe en Jesucristo.

Ante lo complejo de nuestra realidad, es necesario seguir promoviendo la acción y el compromiso de todas las personas de buena voluntad para llegar a acuerdos concretos en beneficio de quienes más nos necesitan: nuestros hermanos indígenas, los emigrantes, los enfermos, los adictos dependientes, los detenidos en las cárceles y las personas que viven en la calle. Pero además, está presente en nuestro corazón, de manera muy especial, la preocupación por el ser humano más débil e indefenso, el ser que se gesta en el seno de su propia madre, de la que depende totalmente hasta lograr su nacimiento. Nos preocupa que México, una sociedad cuya característica fundamental ha sido la valoración y cuidado por la familia y por la vida, quede sin la debida protección legal que garantice preservar la sensibilidad humana y el respeto efectivo en todos los casos, en favor del ser humano en gestación.

En este año que termina, el pueblo de México ha vivido momentos de tensión debido a los movimientos sociales y políticos propios del proceso de cambio en el que nuestra Nación se haya inmersa; y, desde luego, momentos de amargura y tristeza, provocadas por las catástrofes naturales en los que muchos de nuestros hermanos padecieron y siguen sufriendo por los daños causados, sobre todo en los estados de Tabasco y Chiapas. Estos acontecimientos nos dieron la oportunidad de mostrar, una vez más, el espíritu solidario de nuestro pueblo, que desde el primer día y hasta hoy sigue atento a las necesidades de sus hermanos en desgracia. Con esta inercia solidaria y con este espíritu de hermandad vivamos la Navidad, y continuemos firmes en el inicio del 2008.

Este tiempo de Navidad propicia el encuentro de las familias para compartir lo vivido a lo largo del año. Deseamos que cada familia fortalezca su propio espíritu como cuna de la vida y el amor, y que ahí florezca el mensaje de justicia y de paz que porta el Emmanuel, Dios con nosotros.

Encomendamos a todos los mexicanos a la maternal y bondadosa mirada de Santa María de Guadalupe, Madre del verdadero Dios por quien se vive.

Por los obispos de México,

+ Carlos Aguiar Retes
Obispo de Texcoco
Presidente de la CEM

+ José Leopoldo González González
Obispo Auxiliar de Guadalajara
Secretario General de la CEM
Publicado por Desconocido @ 22:46  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
Mensaje expresado por el Comité permanente de la Conferencia Episcopal Chilena en su Mensaje de Navidad 2007.


"Algún presente que te agrade, Señor"
Mensaje de Navidad 2007


1. En medio de los ajetreos que a veces dificultan el recogimiento y la contemplación del misterio de la Navidad, nos acercamos a la celebración de esta fiesta trascendental de la fe cristiana: Dios se ha hecho hombre. Este es un acontecimiento que cambia la historia pues revela a Dios-con-nosotros, un Dios que –como ha dicho el Santo Padre- es el eterno contemporáneo de la humanidad.

2. Desde el pesebre de Belén, miramos la calidad de nuestra convivencia. Estamos concluyendo un año que, si bien no ha sido fácil para los chilenos en varios campos, también ha abierto caminos, por la fecunda vía del diálogo, para buscar soluciones a temas pendientes de la sociedad, como una mayor justicia social y una educación de calidad. Eso sí, nos sigue preocupando este clima de violencia latente en la convivencia diaria del hogar, que también se percibe en barrios, colegios, estadios y en distintos ámbitos de la vida social y que cada cierto tiempo estalla en polémicas destempladas, y descalificaciones.

3. El acontecimiento de Belén, nos une de modo especial a las personas que sufren la pobreza, la soledad, la enfermedad o el abandono. Pensamos hoy en quienes se encuentran sin trabajo, con sus familias en crisis, lejos de sus seres queridos o agobiados por la desesperanza. Con los más pequeños quiso Dios celebrar su presencia en medio de nosotros. Hacia sus sentimientos volcamos los nuestros en esta Nochebuena.

4. Queremos volver a decirlo con fuerza: necesitamos educar para la paz. En su Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz del próximo 1 de enero, el Papa sostiene que “la familia es la primera e insustituible educadora de la paz”. Sólo desde el diálogo honesto y respetuoso que se aprende en el hogar se logra superar la tentación de la violencia y se abren las puertas a soluciones justas.

5. En la paz del pesebre se inspira nuestra intención para esta nochebuena: que el Niño Jesús nos bendiga con su gracia, pacifique nuestros espíritus y nos conduzca por el camino del diálogo para que nuestra convivencia familiar, cívica y social sea cada día más respetuosa de la dignidad de todos, por el bien de nuestro pueblo, y particularmente de los más postergados.

6. Nuestra palabra final es la esperanza. En este tiempo de Adviento, Benedicto XVI nos ha regalado “Spe salvi”, su segunda encíclica, de honda riqueza y frescor para nuestro tiempo. En su texto nos recuerda que “nosotros necesitamos tener esperanzas –más grandes o más pequeñas–, que día a día nos mantengan en camino. Pero sin la gran esperanza, que ha de superar todo lo demás, aquellas no bastan. Esta gran esperanza sólo puede ser Dios, que abraza el universo y que nos puede proponer y dar lo que nosotros por sí solos no podemos alcanzar” (N. 31).

7. Con el espíritu humilde que condujo al pequeño tamborilero hasta el santo pesebre con lo único que poseía -su viejo tambor-, queremos ofrecer al Niño Jesús nuestra esperanza, por la intercesión de María, madre del amor hermoso. A todos nuestros compatriotas les deseamos una muy feliz Navidad.

POR EL COMITÉ PERMANENTE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE CHILE

† Alejandro Goic Karmelic
Obispo de Rancagua
Presidente

† Cristián Contreras Villarroel
Obispo Auxiliar de Santiago
Secretario General

Santiago, 20 de diciembre de 2007
Publicado por Desconocido @ 22:39  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
Crece la expectación en toda España ante la gran celebración de la Familia que tendrá lugar el próximo día 30, Fiesta de la Sagrada Familia, en la madrileña plaza de Colón, coincidiendo con el 25 aniversario de la primera visita de Juan Pablo II y que lleva por lema “Por la Familia cristiana”.
Mons. Antonio Dorado Obispo de Málaga (España) señala en su carta pastoral de la semana que esta fiesta ha cobrado una dramática actualidad entre nosotros, debido a tres hechos particularmente graves que han tenido lugar en España. Los tres hechos son el problema creciente del aborto, el divorcio rápido que lleva a muchas parejas a tomar decisiones precipitadas y el fenómeno insólito de la violencia infantil en el hogar y en la escuela.



LA SITUACIÓN DE LA FAMILIA, UN GRAN DESAFÍO


El domingo, día 30 de Diciembre, celebramos los católicos la fiesta de la Sagrada Familia. Como sabéis, entendemos por familia la comunión de vida y de amor que tiene su origen en el matrimonio estable entre un hombre y una mujer, para engendrar y educar a los hijos y ayudarse entre sí. Es una jornada muy propicia para que los matrimonios celebren sus bodas de plata y de oro; y para que todos revisemos en profundidad nuestra convivencia y demos gracias a Dios por la familia en general y por la nuestra, de modo particular.

Este año, dicha fiesta se va a celebrar sobre un fondo social oscuro y doloroso, que ha cobrado una dramática actualidad entre nosotros. Hay tres hechos particularmente graves que debemos denunciar con dureza y que nos exigen tomar las medidas posibles dentro de la legalidad vigente y alentar un cambio de leyes. El primero y más llamativo es el hecho del aborto. Los recientes casos de clínicas abortistas cerradas después de años de actuación en Barcelona y en Madrid han provocado reacciones comprensibles entre los ciudadanos normales, que somos la mayoría. Pero estos auténticos infanticidios corren el riesgo de paliar el impacto grave de todo aborto, también de los que se practican en los primeros días de gestación y que se presentan asépticamente como interrupción voluntaria del embarazo, para ocultar su triste realidad.

Los excesos que se han dado a conocer estos días, y que ahora escandalizan a casi todos, no pueden llevarnos a infravalorar la gravedad de todo tipo de aborto. Ante el hecho tremendo de su práctica y de su proliferación, los católicos y todas las personas contrarias al aborto tenemos que alentar a la sociedad a que se rebele.

El segundo problema muy grave en estos momentos es el divorcio rápido, que se ha convertido prácticamente en un sistema de repudio, donde no siempre es el inocente el que sale mejor parado. Esta posibilidad legal de romper el matrimonio lleva a muchas parejas a que, en lugar de tomarse un tiempo para la reflexión, para buscar ayuda y para dialogar, tomen decisiones precipitadas, lo que provoca una autodestrucción lenta del tejido social y de las relaciones primarias que lo sustentan y que son básicas para la educación, la madurez y el desarrollo psicológico de la persona. Basta con mirar las estadísticas del último año para comprobar este hecho que denuncio. Además, se constata que aquellas personas que se han divorciado ya una vez vuelven a divorciarse en un porcentaje alto.

Las principales víctimas de estas rupturas son los niños, pero se ha corrido un tupido silencio sobre esta cuestión. Nadie quiere hablar de ella. En la mayoría de los casos, porque tendrían que hablar de sus propios hijos. El fenómeno insólito de la violencia infantil en el hogar y en la escuela, que por fin empieza a preocupar a los medios de comunicación, tiene una parte importante de su origen en la falta de un hogar cálido y acogedor. Cuando el niño no se siente querido ni escuchado, cuando no percibe en las personas queridas un testimonio claro de amor y paciencia, cuando se ve habitualmente privado de uno de sus progenitores, cuando es utilizado como moneda de cambio y cuando tiene que permanecer en el colegio más de diez horas diarias, es comprensible que reaccione con violencia, sin ser culpable.

Por eso, la celebración de esta “Jornada por la Familia y por la Vida” nos convoca a los cristianos y a toda persona de buena voluntad a denunciar estos hechos y a buscar las medidas más eficaces y oportunas, no sólo de acuerdo con las leyes vigentes, sino a la luz de la fe que confesamos y del Evangelio que nos salva.

+ Antonio Dorado Soto
Obispo de Málaga
Publicado por Desconocido @ 22:30  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
EUROPA/ALEMANIA - El jubileo de los “Sternsinger”: por Quincuagésima vez medio millón de chicos de la Infancia Misionera comprometidos en el tiempo natalicio por la solidaridad con sus coetáneos de todo el mundo

Aachen (Fides) - Por la quincuagésima vez en los días cercanos al 6 de enero, Epifanía del Señor, los chicos de la Infancia Misionera alemana, en el marco de la colecta promovida por los “Cantores de la Estrella 2008” (Sternsinger), recorren las calles de Alemania. En su año jubilar, la iniciativa promovida por la Pontificia Obra de la Infancia Misionera alemana, en colaboración con la Unión de la Juventud Católica Alemana (BDKJ), con el lema “Sternsinger por un mundo unido”, quiere subrayar el compromiso de los chicos por sus coetáneos que viven en los países en vía de desarrollo. Ya había despertado mucho interés la presentación de la iniciativa en el año jubilar: el significado del lema había sido ilustrado en el foyer de la Catedral de Colonia, en donde alrededor de 100 niños habían representado desde el vivo el manifiesto, en donde se ven muchos niños alrededor de un globo (ver Fides 19/09/?)

Renunciando este año al tradicional “país símbolo” como destinatario de la colecta de los Sternsinger, “en nuestro año jubilar hemos querido poner en el centro el compromiso global de los Cantores de la Estrella. Y, queremos festejar el hecho que el gran compromiso de nuestros chicos y de sus acompañantes hoy se ha vuelto la iniciativa más grande de solidaridad en todo el mundo” ha dicho el Presidente del BDKJ, Padre Andrea Mauritz.

Vistiendo los tradicionales vestidos de los Reyes Magos, con la estrella cometa y sus cantos natalicios, los “cantores de la Estrella” en el tiempo de Navidad y en los primeros días del año nuevo golpean a las puertas de las casas alemanas. Alrededor de medio millón de niños, en las 12.500 parroquias católicas de Alemania, llevan así la bendición “C+M+B” (“Christus mansionem benedicat - Cristo bendiga esta casa”) a las familias, recogiendo ofertas para sus coetáneos que sufren en todo el mundo. La colecta de “los Cantores de la Estrella” alemana se ha difundido también en los países limítrofes, y se ha vuelto la iniciativa más grande de solidaridad en todo el mundo, que ve los niños comprometerse por sus coetáneos necesitados.

La apertura oficial de la quincuagésima colecta de “los Cantores de la Estrella” se celebrará el 2 de enero de 2008 en Speyer, en donde se encontrarán 500 delegados de todas las partes de Alemania que participarán a la celebración de envío y a una entera jornada con varios workshop. Una delegación de los “Cantores de la Estrella” que representará las varias diócesis alemanas, será recibida en la primera semana de enero por la Canciller Alemana Angela Merkel, que en su mensaje con ocasión del quincuagésimo aniversario de la iniciativa escribe: “Ustedes, Cantores de la Estrella, son mensajeros de la caridad y de la paz. Se comprometen por los derechos de los chicos en todo el mundo… y vuestro mensaje llega a todo el mundo. Un mensaje que quiere superar el aviso entre pobres y ricos y que llega a obtener mucho: la eliminación de los prejuicios, el nacimiento de nuevas amistades, la superación de miedos y la realización de ideas”.
El Presidente de la Infancia Misionera alemana, Mons Winfried Pilz, acompañará un grupo de 44 “Cantores de la Estrella” que participarán con su estrella luminosa en la Santa Misa que el Papa Benedicto XVI celebrará en San Pedro el 1° de enero de 2008. (MS) (Agencia Fides 20/12/2007 - Líneas: 39 Palabras:587)

Links:
Para ulteriores informaciones
http://www.sternsinger.org
Publicado por Desconocido @ 22:19  | Noticias de religión
Comentarios (0)  | Enviar
jueves, 20 de diciembre de 2007
VATICANO - AVE MARIA por Mons. Luciano Alimandi - ¡En Navidad también tú vuelves a nacer!

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - Se acerca la Navidad y el Evangelio nos recuerda que debemos preparar el camino al Señor que viene. ¿Qué significa esto? El gran San Agustín nos dice que “preparar el camino” tiene que ver con la humildad del corazón, para que, como el Bautista, también nosotros podamos acoger al Mesías haciéndole espacio, justamente siendo más humildes. Ya que Dios es Amor, prepararle el camino tiene que ver también con el amor, con un “aumento” de la bondad del corazón. En otras palabras, no puede acoger al Señor quien no está orientado hacia una bondad genuina, un amor desinteresado por los hermanos.

Cuántas veces, incluso los consagrados consideran una cosa obvia, justamente en las relaciones con el prójimo, aquello que no es obvio: ¡el ser buenos con los demás! La verdadera bondad de corazón, para ser tal, no puede ser condicionada: “si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores hacen lo mismo” (Lc 6, 32) dice Jesús.

El mundo que nos observa se detendrá ante la conversión hasta que no vea en nosotros aquella caridad vivida que hizo exclamar a Pablo: “La caridad es paciente, es servicial; la caridad no es envidiosa; no es jactanciosa, no se engríe; es decorosa; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad. Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta. La caridad no tendrá nunca fin” (1 Cor 13, 4-8). Benedicto XVI enseña que “en cada pequeño pero genuino acto de amor está todo el sentido del universo” (Ángelus del 18 de noviembre de 2007). Justamente esta bondad genuina es lo que existe de más precioso en el mundo. Así entonces, cuando se trata de “amar”, un verdadero cristiano no puede limitarse a hacer lo que hacen muchos otros - que se contentan con un “amor oportunista” -, de otro modo el camino del Señor no es preparado, sino obstaculizado para uno mismo y para los demás.

¿Cómo y cuánto debe amar un cristiano, hasta que punto debe ser bueno con su prójimo? Justamente la solemnidad de Navidad, que lleva a su cumplimiento el tiempo de la grande espera, nos revela que el verdadero amor no se limita a sí mismo, no se deja condicionar, sino que se ofrece totalmente, no se engaña para no engañar. El verdadero amor imita siempre a Dios que “amó tanto al mundo que dio a su Hijo unigénito” (Jn 3, 16). Dios no engañó a nadie, porque se donó completamente.

Una mamá que se dona completamente a la criatura que lleva en el vientre, imita a Dios; no se engaña porque verdaderamente ama. Es muy hermoso meditar en el Evangelio, la verdad del amor de Dios que es comparada a la luz. Aquellos que aman están inmersos en la luz, son hijos de la luz, como nos dice Juan: “quien ama a su hermano, habita en la luz y no da ocasión a escándalo” (1 Jn 2,10).

Fuera de Dios, Luz verdadera que ilumina al mundo, ¿cómo encontrar el verdadero amor? No lo hubieran podido encontrar María y José, los Pastores y los Reyes magos, los Apóstoles y todos los demás. Si Dios no se hubiese revelado en Jesucristo, en la Noche de Navidad, ¿cómo hubiéramos podido encontrarlo? Por lo tanto aquella Noche es la más luminosa de todas las noches de la humanidad, su resplandor llega a todo hombre de buena voluntad: ¡a todos aquellos que están dispuestos a amar de verdad!

El Adviento, con su Navidad, es el tiempo oportuno para decidirse a ser más buenos con los demás, sobre todo hacia los que no lo son con nosotros. Sólo viviendo más la caridad, y verdaderamente la compasión, renunciando a nuestros oportunismos, llegaremos también a la gruta de Belén. La Estrella de Jesús aparecerá en el horizonte de nuestra existencia y la iluminará. En efecto, quien busca con todo el corazón la verdad del amor, antes o después, se encontrará ante el Niño y su Madre. Este camino hacia la cuna de Belén, en el fondo, inicia con nuestra concepción. En el vientre materno se encuentra la primera cuna del amor, el primer contacto que, como criaturas todavía inconcientes, tenemos con el amor de Dios, que ha creado la vida como un don. En el vientre materno festejamos, en un sentido, la primera Navidad de nuestra existencia, nuestro primer nacimiento a la vida.
Cuando luego, acompañados sobre todo por el amor y la fe de nuestros padres, llegamos a encontrar al Señor Jesús y a María su Madre, en el misterio de la gran Navidad, entonces es como encontrar de nuevo ese primer vientre, ese primer abrazo de amor, pero a diferencia de aquél, éste es verdaderamente “nuevo” y “eterno”.

Que también esta Navidad pueda renovar en nosotros la alegría de pertenecer para siempre a Dios, con el asombro de sabernos cuidados en la palma de su mano, como justamente nos asegura Jesús: “Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano de mi Padre” (Jn 10, 27-30). (Agencia Fides 19/12/2007; líneas 56, palabras 900)
Publicado por Desconocido @ 22:50  | Espiritualidad
Comentarios (0)  | Enviar
VATICANO - Modalidades concretas de la misión: evangelización, inculturación, implantatio de la Iglesia (segunda parte) - por el p. Adriano Garuti y Lara De Angelis

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - ¿Cómo hablar de Dios en este mondo peculiar que ha llevado a la pérdida de los valores fundamentales del hombre cristiano? Ante todo debemos emprender el camino de la fe, sólo así podremos manifestar al mundo entero que Dios vive en nuestra experiencia de ser hombres, y es justamente en esta cultura en la que debemos reconocer el valor de nuestro ser hombres que se presenta como un punto de partida fundamental para la fe. Por lo tanto es necesario recordar que sin la interioridad y la maravilla que residen en el corazón humano, no puede haber ni escucha ni evangelización. El papel de la comunidad eclesial se muestra decisivo para comunicar el amor de Dios a todos aquellos que viven lejos de Él.

Sin embargo debemos evitar todo riesgo de sincretismo, ya que es verdad que la Iglesia debe “extenderse a todas las regiones y entrar en la historia de los hombres”, pero al mismo tiempo “trasciende todos los tiempos y las fronteras de los pueblos” (LG 9). Para que esto sea posible es necesario seguir dos principios fundamentales: la inserción concreta del mensaje evangélico en las culturas, mediante el diálogo, y al mismo tiempo la transformación y purificación de los elementos en las culturas que no son conformes a este mensaje (cf. Catechesi tradendae, 53).

La nueva evangelización, modelada sobre el principio de la inculturación, supone que la acción misionaria deba también apuntar a la inserción de las personas evangelizadas en el tejido vital y comunitario de las Iglesias locales, buscando que lleguen a ser autosuficientes y relativamente autónomas respecto a las Iglesias matrices, y favoreciendo la introducción de todas las estructuras eclesiales, y en modo especial el reclutamiento, la formación y el crecimiento del clero local (cf. Redemptoris missio, 48).

No faltan, sin embargo, problemas, o, mejor dicho, interrogativos, que imponen una profundización ulterior. Entre ellos merece una particular atención el problema de la constitución de “Iglesias autóctonas”, que es cada vez más alentada y, en parte, se encuentra ya en vías de realización.
Dicha exigencia, ya presente en el Vaticano II (cf. AG 6), fue subrayada particularmente por Juan Pablo II: en sus múltiples encuentros directos con las poblaciones indígenas, él no sólo invita a los evangelizadores a tener presente a la cultura indígena y a acoger los elementos positivos presentes en ella, sino que alienta abiertamente la constitución de una jerarquía indígena, que incluya también sacerdotes y Obispos.
No faltan, ciertamente, las dificultades y los interrogativos sobre las experiencias actuales, sin embargo es evidente como la constitución de Iglesias autóctonas es no sólo legítima, sino además necesaria. Se trata de una exigencia, enraizada en la historia de la Iglesia desde sus orígenes y promovida por el Magisterio, para vivir la propia existencia cristiana en modo inculturado, como “comunidades vivas de fe, de liturgia y de caridad” (AG 19). Esto no significa aislamiento, sino comunión con la Iglesia universal, que contempla la unidad en la multiplicidad. (8 - continúa) (Agencia Fides 18/12/2007; líneas 40, palabras 506)
Publicado por Desconocido @ 22:47
Comentarios (0)  | Enviar
La Oficina de Prensa de la Diócesis de Tenerife nos remite el siguiente artículo:

Aborto libre y progresismo


POR MIGUEL DELIBES, reproducción artículo publicado en 1986 y a finales de 1998 en ABC


En estos días en que tan frecuentes son las manifestaciones en favor del aborto libre, me ha llamado la atención un grito que, como una exigencia natural, coreaban las manifestantes: «Nosotras parimos, nosotras decidimos». En principio, la reclamación parece incontestable y así lo sería si lo parido fuese algo inanimado, algo que el día de mañana no pudiese, a su vez, objetar dicha exigencia, esto es, parte interesada, hoy muda, de tan importante decisión. La defensa de la vida suele basarse en todas partes en razones éticas, generalmente de moral religiosa, y lo que se discute en principio es si el feto es o no es un ser portador de derechos y deberes desde el instante de la concepción. Yo creo que esto puede llevarnos a argumentaciones bizantinas a favor y en contra, pero una cosa está clara: el óvulo fecundado es algo vivo, un proyecto de ser, con un código genético propio que con toda probabilidad llegará a serlo del todo si los que ya disponemos de razón no truncamos artificialmente el proceso de viabilidad. De aquí se deduce que el aborto no es matar (parece muy fuerte eso de calificar al abortista de asesino), sino interrumpir vida; no es lo mismo suprimir a una persona hecha y derecha que impedir que un embrión consume su desarrollo por las razones que sea. Lo importante, en este dilema, es que el feto aún carece de voz, pero, como proyecto de persona que es, parece natural que alguien tome su defensa, puesto que es la parte débil del litigio.
La socióloga americana Priscilla Conn, en un interesante ensayo, considera el aborto como un conflicto entre dos valores: santidad y libertad, pero tal vez no sea éste el punto de partida adecuado para plantear el problema. El término santidad parece incluir un componente religioso en la cuestión, pero desde el momento en que no se legisla únicamente para creyentes, convendría buscar otros argumentos ajenos a la noción de pecado. En lo concerniente a la libertad habrá que preguntarse en qué momento hay que reconocer al feto tal derecho y resolver entonces en nombre de qué libertad se le puede negar a un embrión la libertad de nacer. Las partidarias del aborto sin limitaciones piden en todo el mundo libertad para su cuerpo. Eso está muy bien y es de razón siempre que en su uso no haya perjuicio de tercero. Esa misma libertad es la que podría exigir el embrión si dispusiera de voz, aunque en un plano más modesto: la libertad de tener un cuerpo para poder disponer mañana de él con la misma libertad que hoy reclaman sus presuntas y reacias madres. Seguramente el derecho a tener un cuerpo debería ser el que encabezara el más elemental código de derechos humanos, en el que también se incluiría el derecho a disponer de él, pero, naturalmente, subordinándole al otro.
Y el caso es que el abortismo ha venido a incluirse entre los postulados de la moderna «progresía». En nuestro tiempo es casi inconcebible un progresista antiabortista. Para estos, todo aquel que se opone al aborto libre es un retrógrado, posición que, como suele decirse, deja a mucha gente, socialmente avanzada, con el culo al aire. Antaño, el progresismo respondía a un esquema muy simple: apoyar al débil, pacifismo y no violencia. Años después, el progresista añadió a este credo la defensa de la Naturaleza. Para el progresista, el débil era el obrero frente al patrono, el niño frente al adulto, el negro frente al blanco. Había que tomar partido por ellos. Para el progresista eran recusables la guerra, la energía nuclear, la pena de muerte, cualquier forma de violencia. En consecuencia, había que oponerse a la carrera de armamentos, a la bomba atómica y al patíbulo. El ideario progresista estaba claro y resultaba bastante sugestivo seguirlo. La vida era lo primero, lo que procedía era procurar mejorar su calidad para los desheredados e indefensos. Había, pues, tarea por delante. Pero surgió el problema del aborto, del aborto en cadena, libre, y con él la polémica sobre si el feto era o no persona, y, ante él, el progresismo vaciló. El embrión era vida, sí, pero no persona, mientras que la presunta madre lo era ya y con capacidad de decisión. No se pensó que la vida del feto estaba más desprotegida que la del obrero o la del negro, quizá porque el embrión carecía de voz y voto, y políticamente era irrelevante. Entonces se empezó a ceder en unos principios que parecían inmutables: la protección del débil y la no violencia. Contra el embrión, una vida desamparada e inerme, podía atentarse impunemente. Nada importaba su debilidad si su eliminación se efectuaba mediante una violencia indolora, científica y esterilizada. Los demás fetos callarían, no podían hacer manifestaciones callejeras, no podían protestar, eran aún más débiles que los más débiles cuyos derechos protegía el progresismo; nadie podía recurrir. Y ante un fenómeno semejante, algunos progresistas se dijeron: esto va contra mi ideología. Si el progresismo no es defender la vida, la más pequeña y menesterosa, contra la agresión social, y precisamente en la era de los anticonceptivos, ¿qué pinto yo aquí? Porque para estos progresistas que aún defienden a los indefensos y rechazan cualquier forma de violencia, esto es, siguen acatando los viejos principios, la náusea se produce igualmente ante una explosión atómica, una cámara de gas o un quirófano esterilizado.
Publicado por Desconocido @ 22:42  | Artículos de interés
Comentarios (0)  | Enviar
Mensaje de Navidad que ha publicado el presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, monseñor Miguel Cabrejos Vidarte, OFM, arzobispo de Trujillo.

“ESPERANZA EN EL FUTURO Y VALENTIA EN EL PRESENTE”



Estimados hermanos y hermanas:

Al llegar la Navidad, contemplamos al “Niño envuelto en pañales”, y nos conmueve descubrir que en este Niño se encuentran, la fragilidad del hombre con la omnipotencia de Dios y asimismo la ternura del Padre contemplando a su Hijo en los brazos de María. Navidad es, por eso, un misterio de amor y, al mismo tiempo es un desafío al imperio de la razón, que ignora la realidad de un mundo trascendente, que da verdadero sentido a nuestra vida.

En este tiempo de Navidad quiero hacerles llegar mi saludo de paz y de fraternidad a todos los que compartimos la misma Fe y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.

Navidad, sólo se comprende cuando podemos mirar hacia lo alto donde una estrella recuerda al hombre el poder de Dios. La Navidad es un anuncio de alegría que no conoce fronteras sociales, culturales ni políticas. Navidad es la fiesta del pueblo, de todos los que tejemos la historia del Perú, al calor del sol o al frío de la puna.

En Navidad, ¡cómo no admirar la labor de todos los que siembran la Palabra de Dios y construyen la Iglesia en comunión con el Vicario de Cristo y los sucesores de los Apóstoles! A ellos, nuestra gratitud y el reconocimiento de las nuevas generaciones de creyentes.

¡Cómo no tener presente, también, a los miles de educadores que forman un nuevo hombre peruano; o a los médicos y enfermeras que nos atienden sin cansancio; o a los policías que se desvelan con dedicación por la seguridad de los ciudadanos; o a los soldados que cuidan nuestra soberanía nacional.

¡Cómo no valorar al humilde campesino que nos ofrece el pan cotidiano; al obrero y al albañil que perfilan con sus manos un nuevo rostro de la ciudad; ¡cómo no admirar el esfuerzo de tantas madres que con amor y sacrificio educan a sus hijos, mantienen su familia y aún tienen tiempo para ir a la Santa Misa o a la reunión vecinal!

¡Cómo no reconocer al empresariado, tanto nacional como extranjero, que con creatividad invierte por el desarrollo de nuestro país!; al artesano, que con su ingenio mantiene viva la cultura nacional, al funcionario del Estado, y al periodista, que hace de la noticia un instrumento al servicio de la verdad y de la convivencia social. Para todos viene Cristo en Navidad.

Extiendo igualmente mi saludo a quienes tienen el encargo de dirigir los destinos del Perú y, tomando las palabras del Papa Benedicto XVI los invito a que: “hagan todo cuanto esté en sus manos para devolver la esperanza a los pueblos que gobiernan”, a que continúen en su lucha contra la pobreza, probablemente la injusticia más extendida, que impide oportunidades, niega posibilidades, interfiere en el desarrollo y se convierte en fuente de violencia y de conflictos.

Vemos complacidos en nuestro país signos de crecimiento, pero, oímos también, con preocupación, el clamor de los pueblos que esperan compartir con equidad los beneficios de esta bonanza. El futuro del Perú exige construir un verdadero ciudadano nuevo, para ello urge mejorar la educación, para que ofrezca a los jóvenes que constituyen, como dice el Papa: “la primera riqueza de un país”, igualdad de oportunidades para acceder a una formación integral e integradora de calidad y basada en valores humanos y morales.

En esta Navidad deseo renovar la invitación a todas las clases dirigentes para que unidas ofrezcan al ciudadano una vida digna y un ambiente de paz y tranquilidad. Guiados por los mismos ideales y la misma Fe en Jesucristo, hagamos una sintonía solidaria de peruanidad, mirando con esperanza al futuro y construyendo el presente con valentía y fidelidad.

Finalmente, les invito, en esta Navidad, a “romper el silencio sobre Dios” porque Navidad es el anuncio de la Palabra hecha Niño en Belén. Les exhorto, como enseña el Papa Benedicto XVI a no excluir a Dios de vuestras vidas, porque: “quien excluye a Dios de su horizonte falsifica el concepto de “realidad” y, en consecuencia, sólo puede terminar en caminos equivocados y con recetas destructivas”. Dios es la realidad fundante… Cristo es Dios con rostro humano, el Dios-con-nosotros, el Dios del amor hasta la cruz”. Elevemos, pues, un canto de alabanza al único Ser en quien el hombre puede encontrar la fuente que calme todos sus anhelos y el agua que sacie su sed de felicidad y eternidad.

¡¡Feliz Navidad!! y que el 2008 esté lleno de prosperidad para todos.

Diciembre 2007

+ MIGUEL CABREJOS VIDARTE, OFM
Arzobispo de Trujillo
Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana
Presidente del Departamento de Misión y Espiritualidad
Publicado por Desconocido @ 22:37  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
ZENIT Publicamos la intervención de Benedicto XVI durante la audiencia general del miércoles, 19 de Diciembre de 2007, dedicada a la Navidad, la última del año 2007.


Queridos hermanos y hermanas:

En estos días, al acercarnos a la gran fiesta de Navidad, la liturgia nos apremia a intensificar nuestra preparación, poniéndonos a disposición muchos textos bíblicos del Antiguo y del Nuevo Testamento, que nos estimulan a focalizar el sentido y el valor de esta celebración anual.

Si por una parte la Navidad nos permite conmemorar el prodigio increíble del nacimiento del Hijo unigénito de Dios de la Virgen María en la gruta de Belén, por otra nos exhorta también a esperar, velando y rezando, a nuestro Redentor, que en el último día «vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos».

Quizá hoy también nosotros, los creyentes, esperamos realmente al Juez; ahora bien, todos esperamos justicia. Vemos tantas injusticias en el mundo, en nuestro pequeño mundo, en casa, en el barrio, así como en el gran mundo de los Estados, de las sociedades. Y esperamos que se haga justicia. La justicia es un concepto abstracto: se hace justicia. Nosotros esperamos que venga concretamente quien puede hacer justicia. En este sentido, rezamos: «Ven a tu manera, Jesucristo, como Juez». El Señor sabe cómo entrar en el mundo y crear justicia.

Pedimos que el Señor, el Juez, nos responda, que realmente cree justicia en el mundo. Esperamos justicia, pero no puede ser sólo una para los demás. Esperar justicia en el sentido cristiano significa sobre todo que nosotros mismos comencemos a vivir bajo los ojos del Juez, según los criterios del Juez; que comenzamos a vivir en su presencia, realizando la justicia en nuestra vida. De este modo, haciendo justicia, poniéndonos en presencia del Juez, esperamos la justicia.

Este es el sentido del Adviento, de la vigilancia. La vigilancia del Adviento quiere decir vivir bajo los ojos del Juez y prepararnos de este modo y preparar al mundo a la justicia. De esta manera, por tanto, viviendo bajo los ojos del Dios-Juez, podemos abrir el mundo a la venida de su Hijo, predisponer el corazón a acoger «al Señor que viene». El Niño, a quien hace unos dos mil años adoraron los pastores en una gruta en la noche de Belén, no se cansa de visitarnos en la vida cotidiana, mientras como peregrinos nos encaminamos hacia el Reino.

En su espera, el creyente se hace intérprete de las esperanzas de toda la humanidad; la humanidad anhela la justicia y, de este modo, aunque frecuentemente de una manera inconsciente, espera a Dios, espera la salvación que sólo Dios puede darnos. Para nosotros, los cristianos, esta espera se caracteriza por la oración asidua, como se muestra en la serie particularmente sugerente de invocaciones que se nos proponen en estos días de la Novena de Navidad, tanto en la misa, en la antífona al Evangelio, como en la celebración de las Vísperas, antes del cántico del Magnificat.

Cada una de las invocaciones, que imploran la venida de la Sabiduría, del Sol de justicia, del Dios-con-nosotros, contiene una oración dirigida al Esperado de los pueblos para que apresure su venida. Ahora bien, invocar el don del nacimiento del Salvador prometido significa también comprometerse para preparar el camino, para predisponer una digna morada no sólo en el ambiente en torno a nosotros, sino sobre todo en nuestro espíritu.

Dejándonos guiar por el evangelista Juan, tratemos por tanto de dirigir en estos días nuestro pensamiento y corazón al Verbo eterno, al Logos, a la Palabra que se ha hecho carne y de cuya plenitud hemos recibido gracia sobre gracia (Cf. 1, 14.16). Esta fe en el Logos Creador, en la Palabra que ha creado el mundo, al que ha venido como un Niño, esta fe y su gran esperanza parece que hoy están alejadas de la realidad de la vida de cada día, pública o privada. Parece que esta verdad es demasiado grande. Nosotros mismos nos las apañamos según nuestras posibilidades, al menos es lo que parece. Pero el mundo se hace cada vez más caótico e incluso violento: lo vemos cada día. Y la luz de Dios, la luz de la Verdad, se apaga. La vida se hace oscura y sin brújula.

¡Qué importante es, por tanto, ser realmente creyentes y como creyentes reafirmamos con fuerza, con nuestra vida, el misterio de salvación que trae consigo la celebración de la Navidad de Cristo!

En Belén se manifestó al mundo la Luz que ilumina nuestra vida; se nos reveló el Camino que nos lleva a la plenitud de nuestra humanidad. Si no se reconoce que Dios se hizo hombre, ¿qué sentido tiene celebrar la Navidad? La celebración se vacía. Ante todo, nosotros, los cristianos, tenemos que reafirmar con convicción profunda y sentida la verdad de la Navidad de Cristo para testimoniar ante todo la conciencia de un don gratuito que es riqueza no sólo para nosotros, sino para todos.

De aquí se deriva el deber de la evangelización, que es precisamente comunicar este «eu-angelion», esta «buena noticia». Es lo que ha recordado recientemente el documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe con el título «Nota doctrina sobre algunos aspectos de la Evangelización», que quiero presentar a vuestra reflexión y profundización personal y comunitaria.

Queridos amigos, en esta preparación inmediata a la Navidad, la oración de la Iglesia se hace más intensa para que se realicen las esperanzas de paz, de salvación, de justicia, de las que el mundo tiene necesidad urgente. Pedimos a Dios que la violencia se venza con la fuerza del amor, que los malos entendidos cedan el paso a la reconciliación, que la prepotencia se transforme en deseo de perdón, de justicia y de paz.

Que el augurio de bondad y de amor que nos intercambiamos en estos días llegue a todos los ambientes de nuestra vida cotidiana. Que la paz esté en nuestros corazones para que se abran a la acción de la gracia de Dios. Que la paz more en las familias y puedan pasar la Navidad unidas ante el Nacimiento y el árbol adornado iluminado. Que el mensaje de solidaridad y de acogida que procede de la Navidad contribuya a crear una profunda sensibilidad hacia las antiguas y nuevas formas de pobreza, hacia el bien común, en el que todos estamos llamados a participar. Que todos los miembros de la comunidad familiar, en especial los niños y los ancianos, las personas más débiles, puedan sentir el calor de esta fiesta, y que se dilate después durante todos los días del año.

Que la Navidad sea para todos la fiesta de la paz y de la alegría: alegría por el nacimiento del Salvador, Príncipe de la paz. Como los pastores, apresuremos nuestro paso hacia Belén. En el corazón de la Nochebuena también nosotros podremos contemplar al «Niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre», junto con María y José (Lucas 2, 12.16).

Pidamos al Señor que abra nuestro espíritu para que podamos entrar en el misterio de su Navidad. Que María, que entregó su seno virginal al Verbo de Dios, que le contempló siendo niño entre sus brazos maternos, y que sigue ofreciéndolo a todos como Redentor del mundo, nos ayude a hacer de la próxima Navidad una ocasión de crecimiento en el conocimiento y en el amor de Cristo. Este es el deseo que formulo con cariño a todos vosotros, que estáis aquí presentes, a vuestras familias y a vuestros seres queridos.

¡Feliz Navidad a todos vosotros!

[Al final de la audiencia, el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español, dijo:]

Queridos hermanos y hermanas:

A medida que se acerca la Navidad, la liturgia del Adviento nos alienta a prepararnos más intensamente para celebrarla, reproduciendo en nuestras almas los sentimientos de María y José en las horas que precedieron al nacimiento de Jesús. En Belén se manifestó al mundo la Luz que ilumina nuestra vida y nos fue revelado el Camino que conduce a la plenitud de la humanidad. ¿Qué sentido tiene festejar la Navidad si no se reconoce que Dios se hizo hombre? Los cristianos hemos de proclamar con convicción la verdad del nacimiento de Cristo, para testimoniar la certeza de un don inaudito, que es un tesoro no solamente para nosotros sino para todos. De aquí surge el deber de la evangelización, que consiste justamente en compartir esta buena noticia. Que los deseos de bondad y de amor que se intercambian en estos días lleguen a todos los ámbitos de nuestra vida cotidiana y contribuyan a crear una profunda sensibilidad ante todas las formas de pobreza. Que la Navidad sea para todos fiesta de paz y alegría por el nacimiento del Salvador, Príncipe de la paz.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. En particular, a los Tarsicios de Lucena, a las Delegaciones del Gobierno Mexicano y del Estado de Jalisco, a los Sacerdotes del Colegio Mexicano de Roma, así como a los demás grupos venidos de España y de otros países latinoamericanos. Pidamos al Señor que abra nuestra alma para que entre en ella el misterio de su Nacimiento. A todos vosotros y a vuestras familias os deseo una Santa y Feliz Navidad. Muchas gracias.

Traducción del original italiano realizada por Jesús Colina

© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana
Publicado por Desconocido @ 22:29  | Habla el Papa
Comentarios (0)  | Enviar
REDACCIÓN DE “IGLESIA NIVARIENSE”C. San Agustín, nº 28
38201. La Laguna. Tenerife.
Tfno. 922-314961 / Fax. 922-256362
e-mail: iglesianivariense@obispadodetenerife.es


BOLETÍN 264


• El obispo, Bernardo Álvarez, y la consejera de Bienestar Social, Inés Rojas, se han reunido el pasado miércoles para sentar las bases de una mayor colaboración entre el Ejecutivo canario y la Iglesia, en relación a la acogida de menores inmigrantes en situación de desamparo en instituciones eclesiales. De hecho, ya llegaron a Segovia diez jóvenes subsaharianos de entre 14 y 17 años -de Senegal, Gambia y Guinea Bissau-, que serán alojados en una vivienda gestionada por la Asociación Comisión Católica Española de Migración (ACCEM), en virtud de un convenio alcanzado por esta ONG con el Gobierno de Canarias.

• Además, el Obispo le manifestó, en otro orden de cosas, a la Consejera, su preocupación por la viabilidad económica de numerosos proyectos sociales y de desarrollo, fundamentalmente de Cáritas, toda vez que los costes de mantenimiento y las demandas sociales aumentan, pero las ayudas institucionales no crecen en la misma proporción.

• Por cierto, el Obispo, Bernardo Álvarez será el protagonista del próximo programa de COPE Tenerife, “El Aperitivo del Domingo”. Álvarez responderá durante casi una hora, a partir de las doce y cinco de ese día, a las preguntas de Eugenio González y Mayer Trujillo. Por su parte, Popular TV- Tenerife también emitirá, en Noche Buena, una entrevista con el prelado nivariense.

• La Parroquia de Nuestra Señora de la Concepción, en Valverde, ya ha inaugurado la nueva sacristía de la Virgen, como es conocida por el pueblo. Al acto acudieron diferentes personalidades entre las que se encontraban la Directora General de Cooperación y Patrimonio Cultural, María Aranzazu Gutiérrez, el Vicario para los Asuntos Económicos, Julián de Armas y el Delegado de Patrimonio de la Diócesis, Julio González.

• El Sauzal ha acogido el acto de inauguración de la Casa Museo Sierva de Dios, un espacio donde se pretende perpetuar la memoria de Sor María de Jesús. Al acto acudieron las principales personalidades políticas del gobierno canario y el obispo de la Diócesis, Bernardo Álvarez. El mismo antes de bendecir las instalaciones del museo indicó que el mismo “reconoce la vida ejemplar de una mujer entregada a Dios y a los demás.

• El ecónomo de la Diócesis y deán de la Catedral de La Laguna, Julián de Armas, pronunció el pregón de Navidad de la ciudad de Aguere destacando que esta fiesta es "expresión de la fe cristiana de tantos pueblos de la tierra". De Armas hizo una invitación a no profanar la Navidad, ni a paganizar ese acontecimiento, como se observa al "abrir los ojos y comprobar cómo van desapareciendo los signos cristianos de la Navidad”.

• Cáritas ya ha empezado a divulgar el folleto informativo con motivo de la campaña de Navidad. El mismo lleva por título: “Primeros auxilios. Segundas oportunidades” y resume, en seis puntos, los objetivos esenciales de Cáritas. Entre ellos se encuentran; Priorizar la educación para la salud frente a la atención asistencial y reflexionar y promover acciones encaminadas a generar unas relaciones humanas más saludables.

• Estos días, en numerosos enclaves de la diócesis, se concentrarán todos los niños que quieran participar en la iniciativa “Sembradores de Estrellas”. Se trata de una actividad enmarcada en la Campaña de Infancia Misionera, que este año lleva por lema “Infancia Misionera…Manos a la obra”.

• Algunos lugares de nuestras islas conservan la tradición de las misas de luz. Es posible que sea en Santa Cruz de La Palma donde un mayor número de rondallas de ‘lo Divino’ vinculadas a las parroquias de la ciudad recorran durante los nueves días previos a la navidad sus calles anunciando el inminente nacimiento del Mesías. Este domingo todas las rondallas se concentrarán en la plaza de España en su tradicional encuentro.


• La Virgen de los Reyes, está recorriendo, por quinta vez, los diferentes enclaves de Valle Gran Rey, en La Gomera. Esta Bajada lustral viene discurriendo en un ambiente festivo, donde no faltan los actos litúrgicos y culturales.

• Para esta fiesta ya se ha confirmado la presencia de tres cantautores. El primero de ellos, Goyo Hidalgo, actuará durante el encuentro arciprestal de catequistas de La Gomera, el 28 de diciembre. El segundo se trata de Rogelio Cabado, padre de familia y educador, que desgranará su repertorio, junto a Alejandro Abrante, el 3 de enero en la Casa de la Cultura de Valle Gran Rey en lo que se ha querido denominar: Concierto Joven Cristiano.


• El 28 de diciembre tendrá lugar el II Encuentro de Catequistas Jóvenes en la Parroquia del Socorro, a las 17:00 horas. La jornada comenzará con una oración y, posteriormente, a las 18:00 horas los catequistas se dirigirán hacia el teatro de Tegueste donde participarán en una obra de Navidad.


• Ese mismo día se desarrollará otro encuentro de catequistas, a nivel arciprestal, en Valle Gran Rey, en La Gomera. En el mismo se trabajará sobre la dimensión espiritual del educador en la fe.

• El pasado 14 de diciembre tuvo lugar el anual encuentro de los agentes de Cáritas en su acostumbrada Cena de Navidad. El acto comenzó con una Eucaristía en la parroquia de Nuestra Señora de la Merced, en Las Mercedes.


• Un día más tarde, se desarrolló el Consejo Extraordinario de Cáritas Diocesana, cuyos objetivos fundamentales fueron revisar el trabajo del Proyecto Pastoral de Cáritas 2007-2011 en los arciprestazgos y preparar la Asamblea de Cáritas Diocesana a celebrar los próximos días 18 y 19 de enero.

• La Asociación de Padres y Familiares de Personas con Discapacidad PADISBALTA ha sido merecedora de la concesión del Segundo Premio Obispo Bernardo Álvarez, instaurado por el Cabildo para galardonar la importante labor social que cumplen las asociaciones sin ánimo de lucro de la Isla.


• También el Seminario Diocesano de Tenerife ha elaborado un folleto en cuya portada encontramos una pregunta que sirve como lema: “¿Y yo, por qué no?”. El tríptico ofrece información sobre el seminario y da respuestas sintetizadas a las principales cuestiones que plantean quienes están planteándose ser sacerdotes.



• Por otro lado, los amigos del seminario han editado un díptico indicando cómo se puede ayudar económicamente al Seminario. Una de estas formas es a través de suscripciones, las cuales pueden ser anuales (120 euros), mensuales (10 euros) u otra cantidad a elegir.

• El libro "Historias de las Diócesis Españolas", presentado recientemente en las Casas Capitulares de La Laguna, recoge los 650 años del recorrido de la Iglesia católica en Canarias, con referencia concreta a la Nivariense, desde su creación, en 1819. Juan Pedro Rivero, co-autor del libro, utilizó una imagen gráfica para explicar, desde su punto de vista, el perfil del católico de hoy. En su opinión, sería "una persona que camina con el Evangelio en la mano, cuyas páginas estarían marcadas por el actual Plan Diocesano de Pastoral, y, en su mochila llevaría este libro de historia, ya que en él se contiene lo que tantas personas, fieles a la Iglesia, han hecho en favor de la sociedad".

• A pesar del tiempo, un grupo numeroso de fieles devotos de Nuestra Señora de la Esperanza se dieron cita en el templo parroquial para la celebración litúrgica de la que es compatrona del municipio de La Guancha. Fue una celebración sencilla puesto que la solemnidad se guarda para el 18 de Enero, voto de Acción de Gracias, y para las Fiestas Patronales de Agosto. El párroco de San Pedro de Daute en Garachico presidió la eucaristía y la homilía que tuvo como punto de referencia la reciente Encíclica de Benedicto XVI “Spe Salvi”.



• Con un estudio pormenorizado sobre Radio Popular de Güímar (1960-1969), la primera emisora isleña que ingresó en la COPE, el historiador güimarero, Julio Yanes, ha descrito en su nuevo libro los primeros pasos de la cadena eclesiástica en las Islas, cuando ésta aún estaba en etapas embrionarias en el Estado.




• El viernes día 21, a las 21:00 horas, en el Orfeón La Paz, se celebrará un concierto extraordinario navideño a beneficio de la Asociación Española Contra el Cáncer, que contará con las actuaciones especiales de los grupos folclóricos Tajaraste y Atlantes. El acto está organizado por la Junta de Hermandades y Cofradías y el Orfeón La Paz, que presiden, respectivamente, Juan Antonio Pérez Gómez y Esteban Afonso,


• La parroquia de la Concepción de Santa Cruz de Tenerife ha acogido la apertura del X Ciclo de Música Sacra, que promueve el Organismo Autónomo de Cultura de la capital con la colaboración de la Asociación Tinerfeña de Amigos de la Música (ATADEM). Las próximas actuaciones tendrán lugar los próximos 30 de diciembre y 8 de enero. El programa incluye a prestigiosos intérpretes que ofrecerán repertorios religiosos vocales, y algunos instrumentales, de los siglos XVII y XVIII, entre los que figuran los autores más representativos del ámbito italiano, peninsular y canario. Como es habitual, la entrada es gratuita.


Las parroquias y arciprestazgos de la Diócesis
GESTOS SOLIDARIOS POR NAVIDAD


La Diócesis está dedicando, preferentemente, este curso a la vida y misión de las parroquias tal y como establece el vigente Plan Pastoral. Trescientas doce comunidades parroquiales están diseminadas por las cuatro islas que componen la diócesis Nivariense, las cuales se agrupan en diecisiete arciprestazgos.

Con ocasión de las navidades, las parroquias, o bien los arciprestazgos y las cáritas de cada zona acentúan algún proyecto solidario o apoyan específicamente alguna iniciativa de desarrollo. Los católicos, de esta manera, son invitados a vivir el auténtico espíritu fraterno y alegre de estas jornadas en las que la Iglesia conmemora el nacimiento de Jesús.

Así, por ejemplo, en la zona metropolitana, se colabora en proyectos tan dispares como la recogida de ropa interior nueva, así como toallas y sábanas llevadas a cabo por los niños de catequesis y las familias de Ofra. Mientras, en la zona de la Cuesta han desarrollado una comida de fraternidad con las Cáritas de Gracia y Finca España a fin de obtener fondos para la Campaña de Navidad. Por su parte, las parroquias enclavadas en Taco llevan semanas implementando, a nivel arciprestal, la iniciativa “Operación Euro” con el fin de recaudar fondos para contribuir con la labor solidaria que tienen las monjas Claras en Angola. En la zona centro de La Laguna, las Cáritas interparroquiales además de recoger fondos para personas en situación de precariedad en la ciudad, también están recaudando fondos para apoyar a algunas familias de cara a la reconstrucción de sus viviendas en Perú.

En el norte de Tenerife, concretamente en el arciprestazgo de La Orotava, todas las parroquias están recogiendo alimentos no perecederos hasta el día de Navidad para donarlos a La Casa de María Blanca, el Hogar Santa Rita, etc. Además Comercio Justo ha montado un puesto en la Plaza de la Concepción y algunas personas han colaborado con la Pastoral Penitenciaria para recoger calzado para los internos y sus hijos. Los Católicos de Icod también son invitados a la solidaridad canalizando sus ayudas, fundamentalmente, para el centro María Blanca, de atención al colectivo sin Techo con sede en el Puerto de la Cruz, y para la Casa de Acogida a personas mayores Jesús de Nazaret.

En cuanto al sur, no faltan en numerosas comunidades estos gestos solidarios, por quedarnos con uno llamativo, hacemos referencia al que están realizando en el arciprestazgo de Isora, de cara a obtener fondos para la compra de un isotérmico con el que poder conservar y trasladar algunos alimentos, fundamentalmente pescado, para los centros sociales de dicha zona.
Las otras islas de la diócesis, aportan estos días también su granito de arena para la construcción de una mejor sociedad. Así, por ejemplo, en La Palma, las comunidades parroquiales de Mazo colaboran con un proyecto de desarrollo en Filipinas, las de Breña Baja prosiguen su apoyo en Camerún y las de S. Andrés en los Sauces, han realizado una comida solidaria cuyos fondos van a ir destinados a apoyar una iniciativa en Mauritania.

En cuanto a los católicos de La Gomera, como desde hace tres años, colaboran con el centro Café y Calor, para la atención a los Sin Techo y con Lázaro, un proyecto para los afectados de VIH ubicados en Santa Cruz y finca España para lo cual han realizado rastrillos, encuentros corales, actividades en los colegios, etc. Los herreños, por último, vienen recaudando fondos para apoyar el trabajo que se realiza desde el proyecto Ben con los inmigrantes.
Publicado por Desconocido @ 22:23  | Comunicados Diocesanos
Comentarios (0)  | Enviar
miércoles, 19 de diciembre de 2007
Nov. 2007 Mundo Cristiano



El objeto de las preguntas es si la alimentación e hidratación de estos pacientes, sobre todo cuando son suministradas por vía artificial, no constituye una carga excesivamente pesada para ellos, sus familiares y para el sistema sanitario, hasta el punto de poder ser consideradas, también a la luz de la doctrina moral de la Iglesia, un medio extraordinario o desproporcionado, y, por lo tanto, moralmente no obligatorio.

A favor de la posibilidad de renunciar a la alimentación e hidratación de estos pacientes se invoca frecuentemente el Discurso del Papa Pío XII a los participantes en un Congreso de Anestesiología el 24 de noviembre de 1957. Allí el Pontífice confirmaba dos principios éticos generales. Por una parte, la razón natural y la moral cristiana enseñan que, en caso de enfermedad grave, el paciente y los que lo atienden tienen el derecho y el deber de aplicar los cuidados médicos necesarios para conservar la salud y la vida. Por otra parte, ese deber comprende generalmente el uso de medios que, consideradas todas las circunstancias, son ordinarios, o sea, que no constituyen una carga extraordinaria para el paciente o para los demás. Una obligación más rígida sería demasiado gravosa para la mayoría de las personas y haría demasiado difícil la consecución de bienes más importantes. La vida, la salud y todas las actividades temporales están subordinadas los fines espirituales. Naturalmente esto no impide que se haga más de lo que sea estrictamente obligatorio para conservar la vida y la salud, con tal de no faltar a deberes más graves.

Desde Pío XII

Hay que notar, ante todo, que las respuestas dadas por Pío XII se referían al uso e interrupción de las técnicas de reanimación. Pero el caso en cuestión nada tiene que ver con esas técnicas. Los pacientes en "estado vegetativo" respiran espontáneamente, digieren naturalmente los alimentos, realizan otras funciones metabólicas y se encuentran en una situación estable. No pueden, sin embargo, alimentarse por si mismos.

L´OSSERVATORE ROMANO

La Congregación para la Doctrina de la Fe ha respondido a algunas preguntas presentadas por la Conferencia Episcopal Estadounidense, sobre la alimentación e hidratación de los pacientes que se encuentran en "estado vegetativo". Ofrecemos a continuación el artículo L'Osservotore Romano acerca de esta espinosa cuestión.


Si no se les suministra artificialmente alimento y líquido mueren, y la causa de la muerte no es una enfermedad o el "estado vegetativo", sino únicamente inanición y deshidratación. Por otra parte, el suministro artificial de agua y alimento generalmente no impone una carga pesada ni al paciente ni a sus familiares. No conlleva gastos excesivos, está al alcance de cualquier sistema sanitario de tipo medio, no requiere de por sí hospitalización y es proporcionada a su finalidad: impedir que el paciente muera por inanición y deshidratación. No es ni tiene la intención ser una terapia resolutiva, sino un cuidado ordinario para conservar la vida.

Lo que, por el contrario, puede constituir una carga notable es el hecho de tener un pariente en "estado vegetativo", si ese estado se prolonga en el tiempo. Es una carga semejante a la de atender a un tetrapléjico, a un enfermo mental grave, a un paciente con Alzheimer avanzado, etc. Son personas que necesitan asistencia continua por espacio de meses e incluso años. Pero el principio formulado por Pío XII no puede ser interpretado, por razones obvias, como si fuera lícito abandonar a su propia suerte a los pacientes cuya atención ordinaria imponga una carga considerable para la familia, dejándolos morir. Este no es el sentido en el que Pío XII hablaba de medios extraordinarios.

Renunciar a tratamientos

Todo hace pensar que a los pacientes en "estado vegetativo" se les debe aplicar la primera parte del principio formulado por Pío XII: en caso de enfermedad grave, hay derecho y deber de aplicar los cuidados médicos necesarios para conservar la salud y la vida. El desarrollo del Magisterio de la Iglesia, que ha seguido de cerca los progresos de la medicina y los interrogantes que estos suscitan, lo confirma plenamente.

La Declaración sobre la eutanasia, publicada por la Congregación para la Doctrina de la Fe el 5 de mayo de 1980, explica la distinción entre medios proporcionados y desproporcionados, y entre tratamientos terapéuticos y cuidados normales que se deben prestar al enfermo: "Ante la inminencia de una muerte inevitable, a pesar de los medios empleados, es lícito en conciencia tomar la decisión de renunciar a unos tratamientos que procurarían únicamente una prolongación precaria y penosa de la existencia, sin interrumpir sin embargo los cuidados normales debidos al enfermo en casos similares". Menos aún se pueden interrumpir los cuidados ordinarios para los pacientes que no se encuentran ante la muerte inminente, como lo es generalmente el caso de los que entran en "estado vegetativo", para quienes la causa de la muerte sería precisamente la interrupción de los cuidados ordinarios.

Un enfermo es un hombre

(...) En el Discurso del 20 de marzo de 2004, dirigido a los participantes en un congreso internacional sobre "tratamientos de mantenimiento vital y estado vegetativo. Progresos científicos y dilemas étcos", Juan Pablo II (...) subrayó los siguientes puntos:

1) "Para indicar la condición de aquellos cuyo `estado vegetativo' se prolonga más de un año, se ha acuñado la expresión `estado vegetativo permanente'. En realidad, a esta definición no corresponde un diagnóstico diverso, sino sólo un juicio de previsión convencional, que se refiere al hecho de que, desde el punto de vista estadístico, cuanto más se prolonga en el tiempo la condición de estado vegetativo, tanto más improbable es la recuperación del paciente".

2) Frente a quienes ponen en duda la misma "cualidad humana" de los pacientes en "estado vegetativo permanente", es necesario reafirmar "que el valor intrínseco y la dignidad personal de todo ser humano no cambian, cualesquiera que sean las circunstancias concretas de su vida. Un hombre, aunque esté gravemente enfermo o impedido en el ejercicio de sus funciones superiores, es y será siempre un hombre; jamás se convertirá en un `vegetal' o en un `animal"'.

3) "El enfermo en estado vegetativo, en espera de su recuperación o de su fin natural, tiene derecho a una asistencia sanitaria básica (alimentación, hidratación, higiene, calefacción, etc.), y a la prevención de las complicaciones que se derivan del hecho de estar en cama. Tiene derecho también a una intervención específica de rehabilitación y a la monitorización de los signos clínicos de su eventual recuperación. En particular, quisiera poner de relieve que la administración de agua y alimento, aunque se lleve a cabo por vías artificiales, constituye siempre un medio natural de conservación de la vida, no un acto médico. Por tanto, su uso se debe considerar, en principio, ordinario y proporcionado, y como tal moralmente obligatorio"( ... ).

4) Los documentos precedentes son asumidos e interpretados en ese sentido: "la obligación de proporcionar `los cuidados normales debidos al enfermo en esos casos', incluye también el empleo de la alimentación y la hidratación. La valoración de las probabilidades, fundada en las escasas esperanzas de recuperación cuando el estado vegetativo se prolonga más de un año, no puede justificar éticamente el abandono o la interrupción de los cuidados mínimos al paciente, incluidas la alimentación y la hidratación. En efecto, el único resultado posible de su suspensión es la muerte por hambre y sed. En este sentido, si se efectúa consciente y deliberadamente, termina siendo una verdadera eutanasia por omisión".

Un medio de conservación

Por lo tanto, las Respuestas que la Congregación para la Doctrina de la Fe da ahora, están en línea con los documentos de la Santa Sede citados (...). Los contenidos fundamentales son dos. Se afirma, en primer lugar, que el suministro de agua y alimento, incluso por vía artificial, es, en principio, un medio ordinario y proporcionado para la conservación de la vida para los pacientes en "estado vegetativo". (...) En segundo, lugar se precisa que ese medio ordinario de mantenimiento vital se debe asegurar incluso a los que caen en "estado vegetativo permanente", porque se trata de personas, con su dignidad humana fundamental.

Al afirmar que suministrar alimento y agua es, en principio, moralmente obligatoria, la Congregación para la Doctrina de la Fe no excluye que, en alguna región muy aislada o extremamente pobre, la alimentación e hidratación artificiales puede que no sean físicamente posibles, entonces ad impossibilia nemo tenetur, aunque permanece la obligación de ofrecer los cuidados mínimos disponibles y de buscar, si es posible, los medios necesarios para un adecuado mantenimiento vital.

Tampoco se excluye que, debido a complicaciones sobrevenidas, el paciente no pueda asimilar alimentos y líquidos, resultando totalmente inútil suministrárselos. Finalmente, no se descarta la posibilidad de que, en algún caso raro, la alimentación c hidratación
artificiales puedan implicar para el paciente una carga excesiva o una notable molestia física vinculada, por ejemplo, a complicaciones en el uso del instrumental empleado.

Estos casos excepcionales nada quitan, sin embargo, al criterio ético general, según el cual el suministro de agua y alimento, incluso cuando hay que hacerlo por vías artificiales, representa siempre un medio natural de conservación de la vida y no un tratamiento terapéutico.

LAS RESPUESTAS

Texto de las respuestas de la Congregación para la Doctrina de la Fe, publicadas con fecha de agosto de 2007.

¿Es moralmente obligatorio suministrar alimento y agua (por vías naturales o artificiales) al paciente en "estado vegetativo", a menos que estos alimentos no puedan ser asimilados por el cuerpo del paciente o no se le puedan suministrar sin causar una notable molestia física?

Respuesta: Sí. Suministrar alimento y agua, incluso por vía artificial, es, en principio, un medio ordinario y proporcionado para la conservación de la vida. Por lo tanto es obligatorio en la medida y mientras se demuestre que cumple su propia finalidad, que consiste en procurar la hidratación y la nutrición del paciente. De ese modo se evita el sufrimiento y la muerte derivados de la inanición y la deshidratación.

Si la nutrición y la hidratación se suministran por vías artificiales a un paciente en "estado vegetativo permanente", ¿pueden ser interrumpidos cuando los médicos competentes juzgan con certeza moral que el paciente jamás recuperará la consciencia?

Respuesta: No. Un paciente en "estado vegetativo permanente" es una persona, con su dignidad humana fundamental, por lo cual se le deben los cuidados ordinarios y proporcionados que incluyen, en principio, la suministración de agua y alimentos, incluso por vías artificiales.

El Sumo Pontífice Benedicto XVI, en la audiencia concedida al infrascrito Cardenal Prefecto, ha aprobado las presentes Respuestas, decididas en la Sesión Ordinaria de la Congregación, y ha ordenado que sean publicadas.



Publicado por Desconocido @ 23:02  | Artículos de interés
Comentarios (0)  | Enviar
Mensaje que ha enviado el Papa Benedicto XVI a Su Santidad Bartolomé I, arzobispo de Constantinopla, patriarca ecuménico ortodoxo, con motivo de la fiesta de San Andrés, celebrada el 30 de noviembre.



A Su Santidad
BARTOLOMÉ I
Arzobispo de Constantinopla
Patriarca ecuménico

La fiesta de san Andrés apóstol, hermano de san Pedro y patrono del Patriarcado ecuménico, me brinda la oportunidad de transmitir a Su Santidad mis mejores deseos, acompañados de mi oración, de una abundancia de dones espirituales y bendiciones divinas.

«Alegraos en el Señor siempre; os lo repito: alegraos» (Flp 4, 4).

Estas palabras de san Pablo nos exhortan a compartir nuestra alegría en esta feliz ocasión. La fiesta de san Andrés, al igual que la de san Pedro y san Pablo, nos permite cada año expresar nuestra fe apostólica común, nuestra unión en la oración y nuestro compromiso común de fortalecer nuestra comunión.

Una delegación de la Santa Sede, encabezada por mi venerado hermano el cardenal Walter Kasper, presidente del Consejo pontificio para la promoción de la unidad de los cristianos, participará en la solemne Divina Liturgia que usted, Santidad, presidirá juntamente con los demás miembros del Santo Sínodo.

Conservo en mi corazón vivos recuerdos de mi participación personal, el año pasado, en la celebración de esta fiesta en el Patriarcado ecuménico, y recuerdo con profunda gratitud la afectuosa acogida que me dispensaron en esa ocasión. Aquel encuentro, la presencia de mi delegado este año en El Fanar y la visita de una delegación de la sede de Constantinopla con motivo de la fiesta de san Pedro y san Pablo, en Roma, son signos auténticos del compromiso de nuestras Iglesias por una comunión aún más profunda, reforzada por relaciones personales cordiales, por la oración y por el diálogo de caridad y verdad.

Este año damos gracias a Dios en particular por el encuentro de la Comisión mixta, que tuvo lugar en Rávena, ciudad cuyos monumentos hablan de forma elocuente de la antigua herencia bizantina que nos ha transmitido la Iglesia indivisa del primer milenio. Que el esplendor de esos mosaicos impulse a todos los miembros de la Comisión mixta a dedicarse a su importante tarea con renovada determinación, fieles al Evangelio y a la Tradición, siempre atentos a lo que inspira hoy el Espíritu Santo a la Iglesia.

Aunque el encuentro de Rávena no careció de problemas, pido sinceramente a Dios que dichos problemas se puedan aclarar y solucionar cuanto antes, a fin de que se dé una participación plena en la undécima sesión plenaria y en las sucesivas iniciativas orientadas a proseguir el diálogo teológico con caridad y comprensión mutuas.

En efecto, nuestro compromiso en favor de la unidad responde a la voluntad de Cristo, nuestro Señor. En estos primeros años del tercer milenio, nuestros esfuerzos son más urgentes a causa de los numerosos desafíos que todos los cristianos debemos afrontar y a los que debemos responder con una sola voz y con convicción.

Por eso, deseo asegurarle una vez más el compromiso de la Iglesia católica de promover relaciones eclesiales fraternas y perseverar en nuestro diálogo teológico, con el fin de acercarnos a la comunión plena, como afirmamos en nuestra Declaración común publicada el año pasado al concluir mi visita a Vuestra Santidad.

Una vez más, nos impulsan las palabras de san Pablo a los cristianos de Filipos, con las que los exhorta a buscar la perfección a través de la imitación de Cristo, y les recuerda: «Sigamos adelante desde el punto a donde hayamos llegado» (Flp 3, 16).

Con estos sentimientos de afecto fraterno en el Señor, lo abrazo a usted, Santidad, y a todos los miembros del Santo Sínodo. Saludo también a los fieles ortodoxos, orando para que la paz y la gracia del Señor estén con todos vosotros.

Vaticano, 23 de noviembre de 2007

Traducción distribuida por la Santa Sede

© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana
Publicado por Desconocido @ 22:51  | Habla el Papa
Comentarios (0)  | Enviar
Carlos Peigó Agrlo remite diversos testimonios acerca de Manuel Aparici, en los que se aprecia su santidad de vida.


MANUEL APARICI: CAUSA DE CANONIZACIÓN

MURIÓ SANTAMENTE DANDO CURSILLOS



«Finalizado el Cursillo [de Toledo celebrado entre el 14 y 18 de Mayo de 1954, al que asistió Manuel Aparici] –escribe Bibiloni– Aparici escribió una carta al Obispo Hervás diciéndole: “Creo que el Señor nos ha deparado un instrumento magnífico. Sinceramente confieso que el cursillo de cristiandad perfecciona notablemente todos los anteriores. Me alegro extraordinariamente de haber vivido este cursillo, no sólo porque hay cosas que sólo viviéndolas pueden conocerse, sino porque así podré defenderlo de las censuras de que lo hacen objeto algunos que no fueron con el deseo de encontrar la verdad”. Palabras éstas últimas cargadas de significación [...]» [1].

El escrito revela la grandeza de alma de Manuel Aparici.
«[...] Mallorca –escribe en otro momento– no era el único foco de irradiación apostólica. También Ciudad Real, con el doctor Hervás destinado a aquella sede; Madrid, con el Consejo Superior de los Jóvenes de Acción Católica Española [su Consiliario Manuel Aparici] y la presencia de don Sebastián Gayá; Córdoba, con don Juan Capó allí radicado, contribuían a la difusión del nuevo método por los caminos del Viejo Continente» [2].



* Manuel Aparici «[...] Era un hombre muy abierto y simpático [...]» [3]. «[...] Era tal su prestigio y su talla humana y cristiana [...] que [...] cuando adoptó el sistema de «Cursillos de Cristiandad», nadie se opuso» [4]. «[...] Pude verle actuar con aquel fuego de alma que arrastraba» [5]. «[...] Le oí tantas veces recomendarme [...] los Cursillos de Cristiandad [...]» [6].

* «Sus “rollos” [...] eran de gran altura, aunque asequibles, y a todos impactaba el de Sacramentos [...]. De aquellos días guardo de memoria (el ejemplar se rompió hace muchos años) su dedicatoria del Libro de Preces o Guía del Peregrino: “No hay mayor alegría que ver la Gracia crecer en los hermanos, y la única tristeza es no ser santo” [...]» [7].

* «[...] Cuando explicaba el «Orden Sacerdotal» y «La Eucaristía» terminaba emocionado [...], palpábamos que le estallaba el corazón, porque las palabras le salían del alma, porque su convicción era profunda …; yo no puedo recordar aquellas expresiones del amor de Dios sin emocionarme constantemente» [8]. «[...]. Se quedó gravada profundamente en mi alma la fe y devoción tiernísima de don Manuel a Jesús Eucaristía. Se traslucía a ojos vista un alma santa» [9].

* «[...] En las noches de los Cursillos de Cristiandad delante del Santísimo, y en la capilla del Consejo Superior de los Jóvenes de Acción Católica era frecuente tener que entrar y darle en el hombro diciéndole: “don Manuel, deje de rezar que tenemos que empezar la reunión”. Yo lo vi muchas veces ensimismado ante el Sagrario [...]. En los Cursillos pasaba prácticamente toda la noche en oración [...]» [10].

* «[...] Fue Director de muchos [...] Cursillos[...], dedicándose intensamente, incluso durante su última enfermedad, mientras se lo permitieron sus fuerzas y en contra de las recomendaciones de los médicos.

»Durante este tiempo fui colaborador asiduo del Siervo de Dios en los Cursillos de Cristiandad, como Rector o Profesor de muchos; recorrimos toda España dando Cursillos [...]» [11].

* «[...] Cuando sufrió el infarto que lo postró, yo comenté con algunos amigos que bien pudo influir la presión emocional a la que estaba sometido constantemente en los Cursillos de Cristiandad, en los que muy frecuentemente se implicaba, convencido de que era el gran hallazgo apostólico [...]. Su habitación de enfermo (en su casa) seguía siendo considerada por todos como el centro de irradiación del espíritu de la Juventud de Acción Católica. Él no se lamentaba. Vivía una etapa distinta en su camino y la asumía con naturalidad, sin hacerse ilusiones sobre su restablecimiento [...]» [12].

* «Todo su cuerpo […] y toda su mente estaba dedicado a proyectar la imagen de Cristo en toda la juventud, para que todos tuviesen un corazón lleno de amor y entrega total como lo tenía él. Cuando lo veía postrado en la cama, enfermo, lleno de dolores, problemas de salud y pobreza, decía: “Para consumar el cáliz que había pedido beber y que el Señor le ofreció”» [13].

* «[...] Postrado [varios años] prácticamente, como estaba, dirigió diferentes Cursillos de Cristiandad, de dirigentes, de formación y apostolado, tanda de Ejercicios [...]. Estaba horas en oración, daba charlas, “rollos” o meditaciones sentado, recibía personalmente a la gente. No le vi ni una vez quejarse, ni perder el humor, la paciencia, exigir algo: comida, trato, dinero; esto le venía ancho siempre y a esas alturas se palpaba que le repugnaba literalmente» [14].

* «[...] Quemó su vida en los últimos años dando Cursillos de Cristiandad y promoviendo cuadros de dirigentes y militantes de la Juventud de Acción Católica [...]» [15].

* «Los que vivíamos en el entorno de don Manuel decíamos y comentábamos que realmente [...] era un santo, y esta fama era espontánea; y fueron testigos muchos jóvenes del resto de España a través de los Cursillos de Cristiandad» [16].


Carlos Peinó Agrelo
Colaborador en la redacción de la Positito super virtutibus

--------------------------------------------------------------------------------

[01] HCC p. 189.
[02] HCC p. 212.
[03] Salvador Sánchez Terán.
[04] Cf. Rvdo. D. Antonio Garrigós Meseguer.
[05] Julio Navarro Panadero.
[06] R.P. Llanos, S.J.
[07] J. Ramón García Lisbona.
[08] José Díaz Rincón.
[09] Rvdo. D. Jesús Rojo Cano.
[10] Salvador Sánchez Terán.
[11] Manuel Gómez del Río.
[12] Rvdo. D. Antonio Garrigós Messeguer.
[13] José María Maíz Bermejo.
[14] José Díaz Rincón.
[15] Salvador Sánchez Terán.
[16] Miguel García de Madariaga .
Publicado por Desconocido @ 21:11  | Artículos de interés
Comentarios (0)  | Enviar
18 de Diciembre

(Fuente de la Guancha) A pesar del tiempo, un grupo numeroso de fieles devotos de Nuestra Señora se dieron cita en el templo parroquial para la celebración litúrgica de la que es compatrona del municipio de La Guancha. Fue una celebración sencilla puesto que la solemnidad se guarda para el 18 de Enero, voto de Acción de Gracias, y para las Fiestas Patronales de Agosto.
El párroco de San Pedro de Daute de Garachico pronunció la homilía que tuvo como punto de referencia la reciente Encíclica de Benedicto XVI “Spe Salvi”. Al terminar la Eucaristía, se cantó la Salve mientras los fieles se acercaban a besar la Medalla de la Virgen.
Publicado por Desconocido @ 0:44
Comentarios (0)  | Enviar
Llamamiento de los miembros del Concilio de Iglesias de Canadá (CCC) a los gobernantes del país por medio de una carta conjunta dirigida al Primer Ministro Stefano Harper.


26 de Noviembre de 2007

Honorable Stephen Harper Primer Ministro de Canadá
Oficina del Primer Ministro Wellington Street Ottawa, ON K1A 0A2
Fax +1 613 941 6900

Re: Terminando con la pobreza en Canadá

Querido Primer Ministro Harper, como líderes de naciones de las Iglesias Canadienses y miembros del Consejo Canadiense de Iglesias, pedimos a nuestro gobierno a dar pasos inmediatos para desarrollar y para poner por obra una estrategia de reducción de pobreza nacional.

La preocupación por el pobre y un compromiso a erradicar la pobreza son aspectos de nuestra fe cristiana profundamente arraigados, al igual que sabemos que también lo son para muchos credos. Creemos que estamos llamados, como iglesias y como canadienses, a erradicar las estructuras sociales y económicas que empobrecen miles de niños, padres, y al pueblo sencillo en Canadá, y les mantienen en condiciones de pobreza. En su vida y ministerio, Jesús se identificó con ellos y está presente entre “los más pequeños de ellos”. Vemos a todos los seres humanos como poseyendo una profunda dignidad porque todos han sido creados a imagen de Dios. La pobreza es una agresión sobre la dignidad de los pobres, robándoles la oportunidad de desarrollar y de participar sus dones con el mundo. La pobreza socava la dignidad del rico, porque cuando dejamos de compartir nuestros bienes y a nosotros mismos con el pobre, dejamos de ser la imagen de Dios que dio su vida para curación del mundo.

En el Capítulo 25, 45 del Evangelio de San Mateo, en la Parábola de las ovejas y las cabras, Cristo nos llama a actos de compasión: dar comida al hambriento, dar de beber al sediento, acogida al extranjero, ropa al desnudo, atender al enfermo y visitar a aquellos en prisión. Estos versículos también nos llevan hacia una más profunda compasión. Son las naciones del mundo las que están reunidas para el juicio. De esta manera, estamos llamados, como iglesias y como nación, a erradicar las estructuras sociales y económicas que afligen a los pobres y los mantienen en condiciones de pobreza.

Las barreras que privan al pueblo de vivir se diferencian totalmente en Canadá y entre comunidades. Esta es la razón por la que desarrollar y llevar a cabo una estrategia de reducción de la pobreza es importante. Una estrategia efectiva pondrá la atención en grupos particulares con necesidades específicas, tales como:

. más de 750.000 niños cuyas oportunidades de vivir están limitadas por condiciones de pobreza;
. el 42% de los aborígenes urbanos que viven en pobreza al igual que los pueblos aborígenes viviendo en reservas o en áreas remotas;
. el número creciente de inmigrantes que permanecen en pobreza hasta una década después de llegar a Canadá.

Canadá es un país próspero que puede permitirse hacerlo mejor. Notamos el nivel creciente de riqueza entre los ricos en la sociedad canadiense, mientras otros carecen de los recursos básicos tales como vivienda asequible y salarios decentes por el trabajo que ellos hacen, la discriminación de rostro y racismo a causa de su herencia étnica, cultural o nacional, o están por la pobreza impedidos para aprender las aptitudes necesarias para tener éxito en la economía del siglo veintiuno.

La creciente distancia entre los más ricos y aquellos que viven en los márgenes en Canadá amenazan la cohesión social que da a Canadá una reputación positiva en el mundo.

La pobreza es también un determinante importante de salud. Erradicar la pobreza, entonces, es un paso esencial en la construcción de comunidades saludables.

El reducir la pobreza en Canadá es un objetivo alcanzable. Uniendo a los canadienses a eliminar las barreras que marginan a los pueblos y limitan su potencial para vivir en dignidad y contribuir al desarrollo de Canadá requiere liderazgo con visión. Nosotros le estamos pidiendo ejercer ese liderazgo. Juntos, como líderes religiosos cristianos canadienses, apelamos al Gobierno de Canadá a establecer una fuerza mandataria de gobierno de alto nivel para desarrollar una estrategia de reducción de la pobreza nacional.

Proponemos que la fuerza mandataria incluya a pueblos que viven en pobreza, inmigrantes, y representantes de comunidades aborígenes, junto con las personas que trabajan con ellos.

Una estrategia efectiva de reducción de la pobreza nacional a nuestro parecer debe incluir metas y líneas apreciables, indicadores públicamente comprensibles que midan la pobreza en Canadá, y unos medios par controlar y evaluar el progreso. Por encima de todo debe incluir compromisos de presupuesto que tenga en cuenta las necesidades de la gente vulnerable. Ya que las vidas de la gente están en peligro, más urgimos al gobierno a establecer esta fuerza mandataria e iniciar una estrategia de reducción de la pobreza con el presupuesto del próximo año.

Valoraríamos una respuesta de usted que indicara qué pasos tomará su gobierno para desarrollar y poner en práctica una estrategia que redujera la pobreza en Canadá.

Sinceramente,

Reverendísimo Fred Hiltz
Arzobispo y Primado de la Iglesia Anglicana de Canadá
Su Gracia Obispo Bagrat Galstanian
Primado de la Santa Iglesia Apostólica Armenia, Diócesis Canadiense
Reverendo Dr. Kenneth Bellous
Ministro Ejecutivo de la Convención Baptista de Ontario y Quebec
Reverendo Jeremy Bell
Ministro Ejecutivo
Unión Baptista de Canadá occidental
Reverendo Maurice Hicks
Superintendente General de la Iglesia Episcopal Metodista Británica
Reverendísimo V. James Weisgerber
Arzobispo de Winnipeg
Presidente de la Conferencia Canadiense de Obispos Católicos
Dale Dewar
Que preside encuentro anual del Clero Canadiense de la Sociedad Religiosa de Hermanos (Quakers)
Reverendo Dr. Catherine Hubbard
Ministro Regional de la Iglesia Cristiana (Discípulos de Cristo) en Canadá
TReverendo Bruce Adema
Director de la Iglesia Refromada de los Ministros Canadienses en Nore América
Reverendo Fr. Marcos Marcos
Protoprebítero
Iglesia Ortodoxa Copta de Canadá
Reverendo Fr. Messale Engeda
Que preside la Iglesia Presbiteral de Etiopía Ortodoxa en Tewahedo en el Emisferio Occidentall
Reverendo Susan C. Johnson Ob ispo de la Iglesia Evangélica Luterana Nacional
Su Eminencia el Metropolita Sotirios
Arzobispo Guiero Ortodoxo Metropolita de (Canada)
Reverendo J.B. Suderman
Moderador Iglesia Mennonite de Canada
Reverendo Seraphim
Obispo de la Iglesia Ortodoxa de Ottawa y Canadá en América
Reverendo Zbignew Kozar
Pastor de la Catedral de San Juan de la Iglesia Católica Polaca
Reverendo Dr. J.H. (Hans) Kouwenberg
Moderador, 133rd Asamblea General de la Iglesia >Presbiteriana en Canadá
Comisionado William W. Francis
Comandante Territorial del Ejército de Salvación, Territorio de Canadá y Bermuda
Reverendo John Kapteyn
Funcionario del Sínodo Regional de Canadá, Iglesia reformada en América
Su Eminencia JOHN
Primado de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana de Canadá
Reverendo David Guiliano
Modrador
Iglesia Unida de Canadá
CC. Honarable Stéphane Dion, Lider del Partido Liberal de Canadá
Honorable Gilles Duceppe,Líder de Bloc Quebecois
Honorable, Líder de los miembros del Nuevo partido democrático del Parlamento.

El Concilio Canadiense de las Iglesias es el mayor cuerpo ecuménico en Canadá, ahora representando 21 iglesias de Anglicanos, Evangélicos, Ortodoxos orientales y occidentales, Protestantes, y Tradiciones Católicas Romanas .Somos uno de los pocos cuerpos ecuménicos en el mundo que incluye tal gama de iglesias cristianas. Los funcionarios y plantilla del concilio son venidos de toda la diversidad de tradiciones representada por las iglesias miembros.

(Traducción particular no oficial desde el Inglés)

Publicado por Desconocido @ 0:41  | Noticias de religión
Comentarios (0)  | Enviar
martes, 18 de diciembre de 2007
ZENIT Publicamos el mensaje que ha emitido la presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana con el título «Navidad de reencuentro, paz y esperanza».

A los presbíteros y diáconos, a las personas consagradas; a nuestros hermanos católicos y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad de Venezuela

1. Concluido el proceso comicial y en la cercanía de las fiestas navideñas, los Obispos de la Presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana queremos enviarles a todos los cristianos y a las personas de buena voluntad un saludo fraterno y un mensaje de esperanza.

2. Damos gracias a Dios por la ejemplar jornada electoral vivida el pasado dos de diciembre. Damos gracias particularmente por el comportamiento pacífico y alegre de la ciudadanía, por la espera paciente y activa ante el retardo en la publicación de los resultados y por el respeto de esos mismos resultados por parte de las autoridades comiciales y nacionales.

3. Todos los habitantes de este grande y maravilloso país, los que votaron por una opción o por otra, así como los que se abstuvieron, debemos tomar conciencia de que el referendo del dos de diciembre marca el inicio de una nueva etapa de nuestra democracia. Tenemos el gran reto de superar la polarización y el enfrentamiento y ponernos a trabajar unidos en hacer realidad en Venezuela "el Estado democrático y social de Derecho y Justicia que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la democracia, la responsabilidad social y en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político" (Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, art. 2)

4. Este nuevo contexto político y las ya cercanas fiestas navideñas nos invitan a realizar gestos concretos de acercamiento, de diálogo y de reconciliación. En este sentido, hacemos nuestro el reciente llamado de la Comisión Episcopal de Justicia y Paz, también expresado en años anteriores por todos los Obispos del país, para que se le devuelva la libertad a los civiles y militares presos por razones políticas, mediante la concesión de medidas gracia o indultos. Reiteramos nuestra convicción de que el único camino para construir una Venezuela unida es a través del diálogo abierto y constructivo, del perdón y del reencuentro, y manifestamos nuestra permanente disposición para contribuir a hacerlo realidad entre los venezolanos.

5. Tenemos que unirnos también para erradicar una perversa y dañina anticultura del hostigamiento, del insulto y de la humillación del adversario que está tratando de imponerse en nuestra sociedad. Rechazamos las agresiones verbales, físicas y morales como las cometidas contra el Arzobispo de Caracas, el Cardenal Jorge Urosa Savino, el pasado siete del presente mes porque atentan contra los derechos fundamentales de la persona consagrados en nuestra constitución. Le agradecemos de todo corazón al Santo Padre Benedicto XVI su mensaje de cercanía y solidaridad con nuestro Cardenal en esa triste circunstancia.

6. A todos nuestros hermanos y hermanas les invitamos a seguir cultivando en estas Navidades la oración personal y comunitaria. Hagamos en la Noche Buena el gesto hermoso de congregarnos como familia en torno al pesebre casero, darnos un abrazo de hermanos y rezar la oración por Venezuela particularmente aquella parte que dice: "Como hijos de Dios, danos la capacidad de construir la convivencia fraterna, amando a todos sin excluir a nadie, solidarizándonos con los pobres y trabajando por la reconciliación y paz. Concédenos la sabiduría del diálogo y del encuentro para que juntos construyamos la civilización del amor".

7. Deseamos a todos los venezolanos una Navidad muy feliz, y un año 2008 de reencuentro, de trabajo por la justicia y de renovado empeño por la paz. Por estas intenciones oramos a nuestra madre amorosa, la Santísima Virgen María de Coromoto


Caracas 18 de diciembre de 2007

Presidencia de la CEV

+ Ubaldo R. Santana Sequera
Arzobispo de Maracaibo
Presidente de la CEV

+ Roberto Lückert León
Arzobispo de Coro
1er. Vicepresidente de la CEV

+ Jorge Urosa Savino
Cardenal Arzobispo de Caracas
2do. Vicepresidente de la CEV

+ Ramón Viloria Pinzón
Obispo de Puerto Cabello
Secretario General de la CEV
Publicado por Desconocido @ 23:08  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
Llamamiento realizado por la secretaría General de la Conferencia Episcopal Boliviana en vísperas de la presentación de los textos de la nueva Constitución Política del Estado y de Estatutos autonómicos, por medio de un comunicado que lleva por título “Paz en la justicia, la verdad y la libertad”.


PAZ EN LA JUSTICIA, LA VERDAD Y LA LIBERTAD



En vísperas de la presentación de los textos de la nueva Constitución Política del Estado y de Estatutos autonómicos, la Secretaría General de la Conferencia Episcopal Boliviana, se hace eco del llamado a la paz expresado por su Presidente, el Cardenal Julio Terrazas, para que los actos previstos se desarrollen en un clima de paz, evitando recurrir a palabras o gestos que pueden incitar a la violencia o a exacerbar los ánimos.

“No es fácil hablar de paz en medio del conflicto, peor aún cuando se incentiva y se aplaude este conflicto. Sin embargo, no hay otra palabra más adecuada para enderezar los senderos del dolor y de la muerte.

• Paz que sea fundamento del amor y de la reconciliación;
• Paz impregnada de justicia, de verdad y de libertad;
• Esa es la paz que viene del Dios de la vida y que nutre la esperanza del hombre nuevo convocado a ser constructor de una Tierra Nueva”.

Apelamos a los más íntimo y profundo del ser humano, donde crecen nuevos sentimientos y nuevas actitudes de fraternidad y de paz. Por eso dijo el Cardenal: “Quiero tocar las puertas del corazón y de la conciencia de todos para que, deponiendo los momentos de excesivos entusiasmos o excesivos pesimismos, nos sentemos a buscar con realidad lo que necesitamos”.

“El diálogo nunca se puede agotar; es la característica propia de quienes tienen razonamiento, de quienes quieren avanzar. Es importante que, dejando de lado los discursos dobles, actitudes ambiguas y egoísmos reconcentrados, podamos sentarnos y decir: Bolivia merece algo más de lo que está viviendo y será salvada por todos nosotros”.

Invitamos a que se inicie cuanto antes el diálogo, fraterno, sincero y constructivo, que todo el país está esperando.

¡Que todos y cada uno de nosotros acojamos con espíritu abierto y hagamos realidad en la vida del país el mensaje central de la Navidad: “Paz en la tierra”!

La Paz, 14 de Diciembre de 2007.

Secretaría General
Conferencia Episcopal Boliviana
Publicado por Desconocido @ 23:03  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
AMERICA/ECUADOR - La Novena de Navidad trasmitida en televisión por iniciativa de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana “para reafirmar el verdadero sentido de la Navidad y los profundos valores humanos y sociales que brotan del Nacimiento de Jesús”

Quito (Agencia Fides) - La Conferencia Episcopal Ecuatoriana ha lanzado una iniciativa para llevar el Mensaje de Navidad a todos los hogares ecuatorianos. Se trata de una Novena de Navidad que está siendo retransmitida por los canales de televisión del Ecuador desde este domingo 16 de diciembre. La Novena de Navidad es una producción de 15 minutos, realizada por la Conferencia Episcopal Ecuatoriana “como un aporte a las festividades navideñas, tanto desde la Fe católica como desde los valores culturales propios de nuestro pueblo y de nuestras familias”, se lee en el comunicado enviado por la Conferencia Episcopal

Con la decisiva y generosa colaboración de los canales de televisión con señal local, nacional, e internacional, la Iglesia en el Ecuador quiere reafirmar el verdadero sentido de la Navidad y los profundos valores humanos y sociales que brotan del Nacimiento de Jesús y que, no pocas veces, quedan obscurecidos por el materialismo y el consumismo.

Cada día de la novena, que comienza con una oración, presenta la lectura del Evangelio mensaje y bendición, además del segmento "La Navidad en la historia y en el arte" (que aborda temas como Pesebres de San Francisco de Asís, Representación de la Navidad en el Arte Quiteño, La Celebración de la Navidad en el Mundo, La Novena en Ecuador y América, los Nacimientos en Ecuador, la Virgen del Soto-Leyenda de un prodigio, sabores de Navidad y Nacimientos Coloniales, entre otros) todo esto en presentado en hermosos escenarios del Ecuador. (RG) (Agencia Fides 17/12/2007 Líneas: 21 Palabras: 279)
Publicado por Desconocido @ 22:56  | Noticias de religión
Comentarios (0)  | Enviar
ASIA/JAPÓN - “Una Iglesia que camina con renovada fe y esperanza, acogiendo el desafío de la internacionalización” Entrevista a Su Ecc. Mons. Peter Takeo Okada, Arzobispo de Tokyo y Presidente de la Conferencia Episcopal del Japón

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - “Tenemos en el corazón una gran consolación. Nosotros, Obispos del Japón, fuimos recibidos por el Santo Padre, que se ha presentado como persona de gran escucha y gentileza, muy humilde. Hemos advertido un gran sentido de paz ante su presencia”: con estos sentimientos Su Ecc. Mons. Peter Takeo Okada, Arzobispo de Tokyo y Presidente de la Conferencia Episcopal del Japón ha dejado a la Agencia Fides una entrevista con ocasión de la visita Ad Limina Apostolorum de los obispos de Japón. “Hemos transmitido al Papa la situación y los problemas de la Iglesia japonesa”, ha subrayado el Arzobispo. El Santo Padre nos ha estimulado y nos ha dado su bendición. Pero toda la visita en el Vaticano ha sido muy fructuosa, en los encuentros con los distintos Dicasterios de la Santa Sede”. Seguidamente, el texto de la entrevista cedida a la Agencia Fides:

Excelencia, puede trazar un sintético cuadro de la comunidad católico japonesa?
Somos una pequeña comunidad que hoy vive en la libertad de culto y de evangelización. En Japón fue S. Francisco Javier quien llevó el anuncio del Evangelio, en el siglo XVI, y la Iglesia creció rápidamente. Seguidamente hubo períodos oscuros de persecución y la Iglesia vivió un tiempo de “clandestinidad”. Actualmente caminamos con renovada fe y esperanza, somos pequeños y crecemos con pequeños pasos. Los cristianos son el 1% de la población (127 millones) y la comunidad católica es el 0%. El número total de los fieles japonés (incluidos clero y religiosos) es alrededor de 452.000 unidades (datos de finales del 2006). En el 2006 los bautismos fueron alrededor de 7.193, de los cuales 3.692 adultos y 3.501 niños, mientras que los catecúmenos adultos que se preparan para el bautismo superan los 5.400.
En Japón, en general, basta frecuentar un templo para decirse fiel de una determinada religión. Nosotros tenemos muchos simpatizantes, que piden poder acercarse a la fe cristiana. Pero, para volverse cristiano, está previsto un camino catecumenal muy largo y comprometido, por lo tanto no es muy fácil para los japoneses adherirse. Además existen resistencias en relación a las antiguas tradiciones culturales y en relación a la vida moderna, muy absorbida por el trabajo. Por este motivo muchos, aún apreciando la fe cristiana, no se bautizan. De todos modos es necesario precisar que existe una cierta vitalidad misionaria: son 361 los misionarios ad gentes de la Iglesia japonesa, entre sacerdotes, religiosos y laicos enviados en todo el mundo para llevar la Buena Noticia.

Cuáles son las principales urgencias pastorales?
El desafío principal de la pastoral es la internacionalización de la comunidad católica en el país. Efectivamente, a causa del gran flujo de emigrantes filipinos, coreanos, chinos, peruanos y sudamericanos que llegan en búsqueda de trabajo, hoy tenemos en Japón un número consistente de católicos extranjeros: alrededor de 565.000, más de los mismos fieles japoneses. A menudo estos llegan por un período de tiempo determinado, pero luego se vuelven residentes permanentes o bien sus hijos nacen y se quedan en el país. Llevan con ellos sus fuertes tradiciones católicas que se pueden compartir y se vuelven ellos mismo un instrumento de evangelización. Representan una esperanza para nuestra Iglesia, también porque tienen muchos chicos y jóvenes. Muchas mujeres inmigrantes se casan con hombres japoneses y se hacen misioneras de sus familias, dando a sus hijos una formación católica. La inmigración es un fenómeno muy relevante en Japón, con la cual es necesario confrontarse, haciéndola fructificar para el bien de la Evangelización.

Cuánto se compromete la Iglesia japonesa en la formación?
La formación es para nosotros un campo muy importante. En particular ocurre dar una buena formación a los chicos y jóvenes, porque las nuevas generaciones sean miembros activos y convencidos de la Iglesia. También la formación de los sacerdotes y de los laicos es determinante. En el ‘900, luego de la Segunda Guerra mundial, muchos misioneros vinieron de la China (escapando del comunismo) y han re-evangelizado Japón. Pero esto, a menudo, ha creado una especie de “dependencia de los misioneros”. Actualmente el laicado tiene que ser protagonista de la pastoral. Una prioridad es ciertamente la familia, célula fundamental de la sociedad, que tenemos que ayudar a vivir concretamente la fe cristiana, también a través de una adecuada formación antes del matrimonio. En el país la institución de la familia vive una situación difícil de disgregación y desvalorización. Es urgente evangelizar la familia y crear familias auténticamente cristianas.

Cómo procede el proceso de “inculturación” de la fe?
Es el camino que recorremos cada día. Necesitamos que la gente pueda acoger la Verdad en el respeto de la cultura local, como afirma la “Evangeli Nuntiandi” del Papa Pablo VI. Es necesario ir al núcleo de la mentalidad y de la cultura nipónica y evangelizarlo. El centro es la Casa imperial, el Emperador, que es el padre de todos. Por este motivo cultivamos óptimas relaciones con la Casa Imperial. La emperatriz ha recibido la instrucción en escuelas católicas y ha frecuentado la Universidad del Sagrado Corazón en Tokio. Este es un buen signo para nosotros y contribuye a hacer crecer la estima que la población alimenta hacia la Iglesia. A veces, en el camino de los catecúmenos, advertimos dificultad para traducir en la mentalidad oriental categorías abstractas como “substancia”, “persona”, muy difíciles de absorber para nuestra cultura. Por el resto vivimos en armonía con las religiones más difundidas, shintoista y budista.

Cómo han acogido la noticia de la celebración de los mártires japoneses en 2008?
Ha sido una gran alegría. Estamos muy felices por la celebración de los 188 mártires asesinados en el XVII siglo, que se tendrá en Nagasaki en noviembre de 2008. Manifestamos nuestra gratitud a la Santa Sede por este reconocimiento a los japoneses que murieron por testimoniar la fe. Estamos seguros que para nosotros será una oportunidad de evangelización.

Cuál es vuestra posición sobre el proyecto de reforma de la Constitución de Japón?
Como ya hemos expresado con claridad en nuestro documento “Libertad de fe y separación entre gobierno y religión” (ver Fides 23/5/2007), la Iglesia japonesa defiende el artículo 20 de la Carta, que ratifica la separación de las religiones del estado, el respeto de los derechos humanos, la libertad de conciencia y de fe de cada ciudadano, delineando las funciones del estado y el espacio de las comunidades religiosas, en el pleno respeto recíproco. Asimismo pedimos que se mantenga el artículo 9, que determina la renuncia absoluta a la guerra. Queremos una Constitución de paz, que no permita al país participar a misiones militares en el mundo. Luego de las profundas heridas de la II Guerra mundial, el Japón ha vivido una era de paz y desde entonces no hubo ningún muerto por la guerra. Queremos que continúe así.

Cuál es el rol de la Iglesia nipónica en el contexto de las Iglesias asiáticas?
En el contexto asiático, como Iglesia japonesa guardamos y buscamos de aprender de Corea como experiencia de comunidad católica muy floreciente y dinámica. Nos proponemos asimismo de estar muy cercanos a la China, una realidad que está creciendo en todo sentido. Es tarea de la Iglesia japonesa ser hermana de la Iglesia China. Tenemos que trabajar juntos con todas las Iglesias asiáticas para la evangelización del continente, (PA) (Agencia Fides 17/12/2007, líneas: 90 palabras:
Publicado por Desconocido @ 22:49  | Entrevistas
Comentarios (0)  | Enviar
El Cardinal Peter Turkson, Arzobispo de Cape Coast, en Ghana, es el primer Presidente de la Asociación de las Conferencias Episcopales del África occidental, nacida de la fusión del Episcopal Conference of Anglophone West África, AECAWA, con la Conference Regionale del Afrique de l’Ouest, CERAO (ver Fides 4/12/2007).

Mensaje de la Asociación de Conferencias Episcopales de África Occidental al final de su Asamblea Constituyente en Abuja, Nigeria



l. Saludo: “Qué hermoso es cuando los hermanos viven en unidad el uno con el otro…” (Sal. 133, 1) Nosotros, los obispos Católicos de África Occidental encontrándonos aquí en Abuja, Nigeria desde el 5 al 9 de Diciembre de 2007, damos gracias a Dios Padre por permitirnos realizar el propósito para el que vinimos aquí. Les enviamos, querido Pueblo de Dios en nuestras Iglesias de la región de África Occidental, y a vosotros hombres y mujeres de buena voluntad, saludos en el nombre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, en el que nosotros vivimos y nos movemos y tenemos nuestro verdadero ser como Iglesia, como miembros individuales del Cuerpo de Cristo y también como vuestros Pastores.

Presente en esta reunión ha estado un representante de nuestro laicado compuesto de jóvenes, hombres y mujeres, de nuestro Clero y Religiosos, y por supuesto, nosotros vuestros Obispos, Arzobispos y Cardenales de todos los países de África Occidental. Hemos venido desde Senegal, de Gambia, Sierra Leona, Liberia, La Cote d´Ivoire, Ghana, Guinea-Conakry, Mali, Mauritania, Burkina Faso, Níger, Togo, Benin, y representaciones desde Guinea Bissau e Islas de Cabo Verde, no olvidando la anfitriona Nigeria.

2. Preámbulo: La meta de esta Asamblea fue llevar al nacimiento de una Asociación unificada de las Conferencias Episcopales de los Obispos de África desde las conferencias lingüísticas que existen en la región, a saber CERAO (Conferencia Episcopal Regional de África del Oeste) y la AECAWA (Asociación de Conferencias Episcopales de África occidental Anglófona).

Este es un sueño que llega a ser cierto hoy. Comenzó en algún momento después de la Asamblea del Sínodo de los Obispos de 1994 sobre África (popularmente llamado el Sínodo Africano), durante el que los Padres de la Iglesia Africana adoptaron la imagen “Iglesia como Familia de Dios”. Este sueño ha producido más fuerza en un encuentro en Yopougon en Cote d´Ivoire en 1997. El sueño ha dado de nuevo un paso hacia la Asamblea Plenaria Conjunta de Obispos de África Occidental que tuvo lugar durante las celebraciones del Año del Gran Jubileo en Quagadougou en Burkina Faso desde el 16 al 19 de Noviembre de 2000. Allí se tomó la decisión de llegar a una fusión dentro de cinco años y por ese motivo se ha dispuesto un encuentro conjunto.

Se han tomado siete años de oraciones, encuentros, documentos y borradores de estatutos para llegar a este día, y estamos muy contentos de informaros, nuestro querido pueblo de Dios en África Occidental, África, y a todo el mundo que con el resultado de este día, Domingo, 9 de Diciembre de 2007, nosotros somos uno bajo el nombre Asociación de Conferencias Episcopales de África Occidental.

También hemos aprobado y adoptado los estatutos de esta unión cuyos fines y objetivos son:

1) Mantener y fomentar relaciones entre las conferencias Episcopales integrantes “en orden a promover y salvaguardar su más alto bienestar” (Vat II, Christus Dominus 38. 5; Can. 459.I)

2) establecer relaciones fraternales y útiles entre las conferencias episcopales a través de sus respectivos secretariados;

3) servir de agencia coordinadora para estudios de interés común y formas de colaboración dentro de las conferencias episcopales integrantes y con otros cuerpos (cf Motu Proprio “Ecclesiae Sanctae” 1.41.5);

4) servir de órgano de enlace tan urgentemente necesitado para la Iglesia de la sub-región en orden a conducir asuntos urgentes como la proclamación de la Fe Católica, diálogo inter-religioso, inculturación, justicia, desarrollo y paz;
5) y otros esfuerzos de colaboración relevantes…

En este encuentro fueron elegidos como delegados de nuestra asociación los siguientes:

Presidente: Su Eminencia el Cardenal Meter TURKSON, Arzobispo Metropolitano de Cape Coast, Ghana

Vice-Presidente, su Eminencia Teodoro Adrien Cardenal SARR, Arzobispo Metropolitano de Dakar, Senegal.

3. Asamblea en Abuja, Nigeria: mirando hacia atrás al muy fructuoso encuentro que hemos tenido aquí en Abuja, Nigeria, y teniendo en cuenta a todos los que han ayudado a hacerlo tan histórico, tomamos esta oportunidad para expresar nuestra más profunda gratitud en primer lugar a la Iglesia en Nigeria, su Conferencia Episcopal, al Clero y a Religiosos, Seminaristas y Novicios, y muy especialmente a nuestro hermano el Arzobispo de Abuja y su maravilloso rebaño de la Archidiócesis Católica de Abuja, por su extraordinariamente calurosa acogida que nos ha sido dada en esta maravillosa capital ciudad de futuro de Nigeria.

Luego, desearíamos también expresar una deuda de profunda gratitud, en este momento a Su Excelencia Alhaji Umaru Musa Yar’adua, Presidente la República Federal de Nigeria, por recibirnos en la Cámara de Estado y animando nuestro esfuerzo a la unificación. En su acogida a nosotros, solicitó nuestra ayuda espiritual, religiosa y de oración por el trabajo de integración regional en los países ECOWAS. Además nos exhortó a ser para aquellos, que están en liderazgo político en África Occidental, el espejo de rectitud y conciencia moral de modo que Dios dirija esta región dentro de la verdadera paz, buen gobierno y prosperidad.

El Presidente de Nigeria también envió al Vicepresidente, Dr. Jonathan Goodluck, a representarle en la Ceremonia de Apertura de esta Asamblea y a dirigirse a nuestra reunión. Él también nos llamó la atención a no olvidar de rezar a Dios por el bien de África y especialmente África Occidental.
Debemos también dar las gracias al Presidente de la Comisión ECOWAS, Dr Mohammed Ibn Chambas, y a su plantilla en el secretariado de ECOWAS por acogernos, y ofrecer el Hall de Conferencias ECOWAS para la Ceremonia de Apertura de nuestra histórica asamblea. Este ofrecimiento es un gesto mus simbólico, favorable y significativo, que nos anima a prepararnos para tomar nuestro sitio en el Parlamento de ECOWAS en orden a ayudar a construir la región en ese oasis de paz, seguridad y prosperidad deseadas por todos los ciudadanos de nuestros países dentro de la región.

4. Dentro de nuestro tema: Durante estos cuatro días aquí, rezamos, celebramos la Santa Eucaristía y profundizamos en detalles el tema “La Iglesia, Familia de Dios en misión en África Occidental: “Id, haced discípulos de todas las naciones” (Mt 28, 19), y sus diverso sub-temas a saber Clero, Religiosos y Seminarios, Justicia, Paz y Desarrollo, laicos y Diálogo Inter-religioso.

Hemos echado un vistazo a los grandes beneficios de la nueva imagen La Iglesia-Familia de Dios y hemos tomado sobre nosotros mismos un compromiso mayor para su realización en nuestras iglesias locales y particulares así como en la región de África Occidental. Echando una mirada a los retos de nuestros actuales desarrollos económicos, social-políticos y culturales en la región, nos hemos puesto de acuerdo para nombrar cinco nuevas comisiones para la sub-región, a saber:

. Seminarios, Clero y Religiosos;
. Justicia, Paz y Desarrollo:
. Laicos y Vida Familiar;
. Diálogo Inter-religioso;
. Catequesis y Comunicaciones Sociales.

Si examinamos nuestro tema; La Iglesia-Familia de Dios y tomamos conocimiento de los frutos abundantes de la pronta evangelización misionera en nuestra región, no podríamos sino expresar nuestra gratitud a las diversas organizaciones misioneras que sembraron las semillas de evangelización en nuestros países en el pasado. Algunas de estas órdenes están todavía trabajando aquí hasta la fecha. ¡Quiera que todos esos misioneros pioneros que murieron en el curso de la evangelización de los pueblos de África occidental descansen en perfecta paz!

Hemos llegado a la conclusión que es ahora nuestra tarea provocar la nueva Iglesia como Familia de Dios en nuestra región. Esto exige la mejor formación de los agentes de pastoral de evangelización, a saber, nuestros catequistas y seminaristas, sacerdotes y religiosos, y particularmente nuestros laicos hombres y mujeres que están involucrados en funciones socio-políticas y económicas del día a día y los líderes de nuestros países.

Esto clama por una formación muy buena en la Enseñanza Social Católica y en la erección de comisiones efectivas de justicia, paz y Desarrollo en nuestras diócesis, países y también en la región.

5. Nuestras esperanzas y aspiraciones: Estamos muy animados por la comprensión del deseo a formar una Asociación unificada de las Conferencias Episcopales de África occidental. Miramos hacia una comunión eclesial más grande y colaboración pastoral dentro de nuestras iglesias en la sub-región. Desearíamos ver a nuestro Clero y Religiosos felizmente integrados el uno con el otro. Animamos intercambios entre nuestras iglesias locales y los diversos sectores de nuestras iglesias, ya no entorpecidas por la lengua o por barreras artificiales de nuestro pasado colonial. Es mucho más lo que nos une que en verdad lo que nos divide aquí en África Occidental. Es tiempo de un nuevo Pentecostés en nuestra región.

Nosotros, no obstante conocemos que la presente situación del desarrollo político y económico en África occidental, la pandemia del HIV/AIDS, la degradación del medio ambiente, el analfabetismo creciente y pobreza, el desempleo de la juventud, el tráfico de niños y mujeres, niños soldados y de la calle, personas refugiadas y desplazadas causados por conflictos étnicos y civiles, y el resurgimiento de nuevas formas de esclavitud en la sub-región, están clamando imperativamente un ministerio pastoral de mayor colaboración y de mejor integración regional ahora.

Es muy evidente que ningún obispo, ni Iglesia local, puede abordar solo estas cuestiones pastorales y sociales. Ni que decir tiene que ninguna conferencia episcopal nacional y basada lingüísticamente puede plenamente acometerlas porque estos retos transcienden las fronteras y las lenguas. Hay necesidad por tanto para una colaboración regional más grande y más fuerte de encontrar soluciones duraderas a estas materias.

Invitamos a nuestros Jefes de Estado y Gobiernos en la región de ECOWAS a hacerlo todo dentro de su poder para encontrar soluciones al catálogo de historias de arriba y a asegurar buen gobierno, seguridad y desarrollo integral para todos nuestros hermanos y hermanas que viven en nuestros países, especialmente para los pobres y necesitados.

6. Asociación colaborativa con ECOWAS: Aprovechamos esta oportunidad para elogiar a nuestros líderes políticos y fundadores de ECOWAS por su buen ejemplo de acercamiento unido a problemas socio-culturales y económicos y retos de la región. Desearíamos aprovechar esta oportunidad para expresar nuestro deseo de establecer una sociedad realmente colaborativa entre nuestra Asociación y la institución de ECOWAS de modo que podamos ofrecer nuestra contribución de nuestro liderazgo espiritual y religioso por el buen gobierno de la región.

7. Conclusión: Y ahora al experimentar el Tiempo del Aviento, tiempo de gran expectación, es nuestra firma esperanza que el Espíritu Santo, el principal agente de evangelización y el arquitecto del reino de Dios aquí en la tierra guiará nuestra unida Asociación de Obispos para completar nuestro deseo de ser verdaderamente Pastores de esperanza para África occidental y todo su pueblo especialmente en los albores del tercer milenio.

Ayer fue la fiesta de la Inmaculada Concepción de María, rezamos y celebramos Misas en diversas parroquias de la Archidiócesis de Abuja. Ponemos nuestra unión bajo la protección maternal de María la Inmaculada, y rogamos que la Madre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo cuyo nacimiento todos nosotros esperamos con gran expectación en Navidad, interceda por nuestra Iglesia y conferencia episcopal unificada de África Occidental.

Firmado por

Su Eminencia el Cardenal Meter TURKSON,
Arzobispo de Cape COSAT, Ghana &
Presidente de la Asociación de Conferencias Episcopales de África Occidental

(Traducción particular no oficial desde el Inglés)

Publicado por Desconocido @ 0:24  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
lunes, 17 de diciembre de 2007
Alfonso Aguiló
www.interrogantes.net


El día 1 de diciembre de 1955, Rosa Parks regresaba a casa después de su jornada de trabajo como asistenta y costurera en Montgomery, capital del Estado de Alabama. Subió al autobús que recorría Cleveland Avenue. Vio unos sitios libres en la zona central y se sentó. Eran unos asientos que estaban permitidos a personas de color, pero que, de acuerdo con las leyes de segregación entonces vigentes, debían cederse a los blancos si estos no tenían asiento en los diez primeros puestos, que ya estaban reservados en exclusiva para ellos.

En la siguiente parada, los puestos exclusivos para blancos se llenaron y el conductor exigió a Rosa Parks y a otros tres ciudadanos negros que se levantaran de sus asientos. Ella estaba agotada. Le dolían los pies. Estaba cansada de tantas horas de trabajo, pero sobre todo estaba cansada de tanta injusticia legal. Aquel día pensó que aquello no podía seguir siempre así. El conductor gritó: «¿No se va a levantar?». «No», respondió ella. «Bueno, entonces voy a hacer que la arresten.» «Puede hacerlo», respondió serenidamente.

Rosa Parks fue arrestada y condenada a pagar una multa de diez dólares, más otros cuatro por costas judiciales. En ese momento estaba en vigor la doctrina de “separados pero iguales” impuesta por la Corte Suprema de los Estados Unidos en 1896, a raíz del famoso caso "Plessy versus Fergusson".

La noticia de la condena contra Rosa Parks corrió de boca en boca por toda la ciudad. La comunidad negra se unió como un solo hombre y organizó un boicot total contra las empresas de autobuses de Montgomery. Durante más de un año, aquella población de casi cien mil habitantes vio cómo los ciudadanos de color se movían pacientemente a pie, de un lado a otro, en una lucha silenciosa contra la segregación racial. Las empresas de autobuses se arruinaron, ya que dos tercios de sus clientes habituales eran negros.

El boicot fue un éxito, y el movimiento a favor de los derechos civiles se extendió por todo el país. El 20 de diciembre de 1956, Montgomery abolió las leyes de segregación racial en el transporte. El ejemplo fue imitado en otros lugares y en menos de un año decenas de ciudades siguieron su camino.

Rosa Parks fue una mujer corriente que, con aquel memorable acto de valor, fue elevada a la categoría de leyenda. Aquel día se quedó sentada, con dignidad y valentía, con toda la fuerza de la historia de los sufrimientos de su raza latiendo en su sangre. Su gesto recorrió el mundo, y sus palabras, siempre parcas y nobles, taladraron la sociedad de su tiempo. «Nunca pensé en ser una heroína, yo simplemente hice lo que era correcto según mi conciencia. Quiero ser recordada como una persona que se levantó contra la injusticia, que quiso un mundo mejor para los jóvenes. Una mujer que quiso ser libre y quiso que otros fueran libres».

Era una mujer culta, estudiosa, con una extraña serenidad ante los acontecimientos, con ese señorío y esa dignidad tan necesarios para defender la verdad sin violencia. Recibió numerosas amenazas de gente poderosa, y tuvo que sufrir mucho, pero fue valiente y no se arredró. Empezó ella sola, pero fue catalizadora de un gran cambio. Actuó sin alentar el rencor o la revancha, y nunca se permitió ni ser humillada ni odiar. Su figura ha servido a muchos como inspiración para luchar por lo que es justo, para atreverse a dar la cara cuando quizá es más fácil dejar las cosas como están. Porque es difícil lograr que las cosas mejoren sin aceptar que ese empeño supone, casi siempre, sufrir y hacer sufrir, al menos inicialmente. El mundo mejora cuando las personas apuestan por causas que merecen la pena, y, sobre todo, cuando no las eluden para evitarse así el correspondiente sufrimiento.


Publicado por Desconocido @ 22:56  | Artículos de interés
Comentarios (0)  | Enviar
Mensaje de Navidad que ha enviado el custodio de Tierra Santa, fray Pierbattista Pizzaballa ofm.

El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande;
habitaban tierra de sombras, y una luz les brilló (Is. 9,1)


Queridos hermanos y hermanas,
el mundo mira a Belén, con un anhelo de esperanza y una necesidad de paz que sacuden profundamente el alma. Nosotros, que tenemos la dicha de vivir en Tierra Santa, volvemos a celebrar la Navidad como cada año, con el corazón tocado por una gracia que nos sorprende una vez más. Parece que esta fiesta quiera remover nuestra vejez interior, para hacer renacer en nuestro interior la límpida audacia de la infancia, cuando creíamos que todo bien era alcanzable. La urgencia de la paz nos templa el corazón, a pesar de la amargura de las crónicas, y nos hace mendigos de esperanza. Mirar a la Gruta de Belén nos incita a esperar un mundo mejor. La necesidad de amar, que hunde sus raíces en lo profundo del alma, nos hace sobresaltarnos con la fe renovada ante la pobreza de Belén.

El desánimo y la desilusión que oprimen nuestros corazones como una pesada carga, parecen disolverse. No podemos rechazar la esperanza, ante el misterio de un Dios que nace Niño, en una gruta de pastores.

En Navidad, incluso la persona más cruelmente herida por la vida, descubre que Dios continúa viviendo en medio de nosotros. La guerra y la violencia no lograrán ser la última palabra que concluya la historia. El odio y la desesperación no borran la necesidad de amor que continúa tenazmente viva en el espíritu de la persona. La luz de Dios continúa brillando en el silencio de Belén, e ilumina los senderos de los hombres.

Experiencias de desilusión y de errores sociales pueden nublar los horizontes del alma, pero si levantamos nuestra mirada hacia la estrella de Belén, la vida vuelve a iluminarse. Comprendamos, con la simple y realista sabiduría de la fe, que Dios sigue amándonos. Su Hijo, Jesús, viene para ser habitante de esta tierra, para que se realice el milagro de la alegría y de la fraternidad, también entre nosotros. Con admiración dirijamos nuestros ojos a José y a la Virgen Santa, para que nos inunde su gozosa serenidad.

Esta Navidad queremos rezar para que, como ellos, también nosotros seamos capaces de acoger a Jesús, y de creer que el Amor de Dios puede cambiar nuestra vida. Somos pobres, pero tenemos el coraje de creer. La luz verdadera, la que ilumina a toda persona ha venido al mundo (Juan 1,9), para que nosotros, embargados por una esperanza que no decae, podamos ser sus testigos.

A todos, mis afectuosos deseos de una Navidad Santa.

fray Pierbattista Pizzaballa ofm
Custodio de Tierra Santa
Publicado por Desconocido @ 22:52  | Noticias de religión
Comentarios (0)  | Enviar
EUROPA/ESPAÑA - Se cumplen 30 años de la campaña “Sembradores de Estrellas” en la que 100.000 niños comparten con los transeúntes de las calles la alegría navideña y recuerdan a todos la Buena Noticia

Madrid (Agencia Fides) - Un año más la Obra Pontificia de la Infancia Misionera invita a todos los niños y niñas españoles a vivir una "Navidad Misionera" siendo Sembradores de Estrellas. “Como hacen los misioneros, los niños y adolescentes pregonarán el anuncio navideño a los hombres y mujeres de la calle desde la alegría que brota de la fe y desde la gratuidad, porque no pedirán nada a cambio solo la sonrisa que llevarán en sus semblantes”. Este año se cumplen además 30 años de la primera campaña de Sembradores de Estrellas en España. Durante la campaña cerca de 100.000 niños salen por las calles repartiendo estrellas a los transeúntes para compartir la alegría navideña y recordarles a todos la Buena Noticia. La campaña de este año lleva por lema “Manos a la obra”.

“Con este gesto - se lee en el comunicado de presentación de la actividad - también deseamos felicidad en nombre los misioneros y misioneras que, por amor a Cristo y a la humanidad, lo dejan todo y parten a otras tierras para llevar el mensaje de Jesús”. Y hace que los niños y adolescentes se sientan ellos también misioneros anunciando la Buena Nueva.
El sábado 22 de diciembre la catedral de la Almudena de Madrid acogerá la celebración del envío de los “Sembradores de Estrellas” presidida por el Arzobispo de Madrid el cardenal Antonio Mª Rouco Varela, durante la celebración de una solemne Eucaristía con los niños misioneros. Según el Consejo diocesano de Misiones la campaña de este año se enmarca en el plan trazado por el Cardenal para la evangelización de la juventud. (RG) (Agencia Fides 17/12/2007 Líneas: 22 Palabras: 300)
Publicado por Desconocido @ 22:07  | Misiones
Comentarios (0)  | Enviar
ZENIT ublica las palabras que pronunció Benedicto XVI este domingo al introducir la oración mariana del Ángelus ante varios miles de fieles y peregrinos reunidos en la plaza de San Pedro en el Vaticano.

¡Queridos hermanos y hermanas!

«Gaudete in Domino semper - Estad siempre alegres en el Señor» (Flp 4,4). Con estas palabras de san Pablo se abre la Santa Misa del III domingo de Adviento, que por ello se llama domingo «gaudete». El Apóstol exhorta a los cristianos a alegrarse porque la venida del Señor, esto es, su retorno glorioso, es seguro y no tardará. La Iglesia hace propia esta invitación, mientras se prepara a celebrar la Navidad y su mirada se dirige cada vez más hacia Belén. En efecto, aguardamos con esperanza cierta la segunda venida de Cristo porque hemos conocido la primera. El misterio de Belén nos revela al Dios-con-nosotros, al Dios cercano a nosotros, no sencillamente en sentido espacial y temporal; Él está cerca de nosotros porque ha «desposado», por así decirlo, nuestra humanidad; ha tomado sobre sí nuestra condición, eligiendo ser en todo como nosotros, menos en el pecado, para hacer que nos convirtamos como Él. La alegría cristiana brota por lo tanto de esta certeza: Dios está próximo, está conmigo, está con nosotros, en la alegría y en la tristeza, en la salud y en la enfermedad, como amigo y esposo fiel. Y esta alegría permanece también en la prueba, en el sufrimiento mismo, y permanece no superficialmente, sino en lo profundo de la persona que se entrega a Dios y confía en Él.

Algunos se preguntan: ¿pero todavía hoy es posible esta alegría? ¡La respuesta la dan, con sus vidas, hombres y mujeres de toda edad y condición social, felices de consagrar su existencia a los demás! ¿Acaso no fue la beata Madre Teresa de Calcuta, en nuestro tiempo, un testimonio inolvidable de la verdadera alegría evangélica? Vivía a diario en contacto con la miseria, la degradación humana, la muerte. Su alma conoció la prueba de la noche oscura de la fe; sin embargo, dio a todos la sonrisa de Dios. Leemos en un escrito suyo: «Esperamos con impaciencia el paraíso, donde está Dios, pero tenemos en nuestro poder estar en el paraíso ya desde aquí y desde este momento. Ser felices con Dios significa: amar como Él, ayudar como Él, dar como Él, servir como Él» (La gioia di darsi agli altri, Ed. Paoline, 1987, p. 143). Sí, la alegría entra en el corazón de quien se pone al servicio de los pequeños y de los pobres. En quien ama así, Dios hace morada, y el alma está en la alegría. Si en cambio se hace de la felicidad un ídolo, se yerra de camino y es verdaderamente difícil encontrar la alegría de la que habla Jesús. Es ésta, lamentablemente, la propuesta de las culturas que sitúan la felicidad individual en el lugar de Dios, mentalidades que tienen su efecto emblemático en la búsqueda del placer a toda costa, en la difusión del consumo de drogas como huída, como refugio en paraísos artificiales, que se revelan después completamente ilusorios.

Queridos hermanos y hermanas: también en Navidad se puede equivocar el camino, cambiar la verdadera fiesta con la que no abre el corazón a la alegría de Cristo. Que la Virgen María ayude a todos los cristianos, y a los hombres que buscan a Dios, a llegar a Belén para encontrar al Niño que ha nacido por nosotros, por la salvación y la felicidad de todos los hombres.

[Al término del rezo del Ángelus, Benedicto XVI saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español dijo:]


Saludo con afecto a los fieles de lengua española. Queridos hermanos: Siguiendo la invitación de la liturgia de este domingo de Adviento, os aliento a vivir con alegría la cercanía del Señor, que viene a nuestro encuentro, para que, llenos de esperanza y confianza en su amor, prosigáis vuestra preparación espiritual para la Navidad meditando la Palabra divina, e intensificando la oración y las obras de caridad. ¡Feliz domingo!

Traducción del original italiano realizada por Marta Lago.

© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana
Publicado por Desconocido @ 22:02  | Habla el Papa
Comentarios (0)  | Enviar
ZENIT publica el mensaje que ha enviado monseñor Víctor Sánchez Espinosa, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de México, secretario General del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) con motivo de la Navidad.


Cada año, cuando celebramos la navidad, nos reunimos en torno al pesebre para rezar la novena, cantar los villancicos, compartir la natilla y los buñuelos y nos regocijamos porque la navidad es tiempo de paz, de amor, de reconciliación y de perdón. Esta navidad no podrá ser la excepción, podremos renovar nuestro deseo de seguir construyendo la Iglesia soñada: no la Iglesia que nosotros queremos, sino la Iglesia que Jesús quiere, una Iglesia de comunión y de participación, una Iglesia basada en el amor, en la promesa del reino para todos, en igualdad de posibilidades y realizaciones, en disponibilidad para la escucha y la evangelización, con el deseo de configurarnos con Jesucristo Pastor y ser discípulos y misioneros.

Este año ha sido un año de bendiciones y de gracias especiales: Qué alegría poder decir que hemos recorrido, en América Latina y el Caribe, un itinerario espiritual de comunión, en medio de tristezas, de sufrimientos, de nostalgias pero también de gozos y de júbilo: La V Conferencia Episcopal Latinoamericana y del Caribe, realizada en Brasil, bajo el manto protector de la Santísima Virgen María, en las advocaciones de Nuestra Señora de Aparecida, Patrona de Brasil y Nuestra Señora de Guadalupe, Patrona de América; la reunión en la Habana, en la que se cristalizaron diversos proyectos y se dio luz verde a un cuatrienio colmado de esperanzas y el deseo ferviente, de poner en marcha los lineamientos de Aparecida; la culminación de un período en el CELAM, bajo la dirección del Señor Cardenal Francisco Javier Errázuriz Ossa, Arzobispo de Santiago y de Monseñor Andrés Stanovnik, recientemente nombrado Arzobispo de Corrientes en Argentina y quien se desempeñó como Secretario General y todo el equipo de trabajo, quienes pusieron a disposición de la Iglesia de América Latina y el Caribe, sus carismas, dones y ministerios.

Bendecidos por toda la obra realizada en los Centros de Formación, donde el Padre Leonidas Ortíz Lozada, como Rector, el Padre Víctor Manuel Ruano Pineda, como Vicerrector Académico y Monseñor Guillermo Melguizo Yepez, Vicerrector Pastoral, plasmaron su impronta espiritual y pastoral, dejando una huella imborrable y tejiendo esperanzas para las nuevas generaciones. Ahora con la llegada del Padre Salvador Valadez, su nuevo Rector, del Padre Paulo Crozera, como nuevo Vicerrector Académico, la tarea continúa con empeño, sacrificio y dedicación, sirviendo a imagen de Cristo que «no vino a ser servido sino a servir». El trabajo intenso y productivo del Centro de Publicaciones y la fecundidad de un Centro Bíblico como CEBIPAL. El trabajo fiel, honesto y fructífero de los colaboradores de la familia CELAM, que hacen de este Organismo eclesial una «Casa y escuela de comunión y fraternidad». Un trabajo en el que hemos sido sembradores de esperanza, nuestra tarea de esparcir la semilla se ha hecho con el convencimiento de quien sabe que «son hermosos los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la buena nueva, que canta la verdad». Hemos sido instrumentos en las manos de Dios, sólo sembramos, será el Señor quien recoja la cosecha.

Ahora, nos preparamos para celebrar una vez más la navidad, para seguir edificando juntos un camino de renovación espiritual, para reconocer que sí se puede construir una sociedad nueva, pero entre todos. Para postrarnos, como los Pastores de Belén, como los Reyes Magos, ante el Niño Dios y con humildad reconocer nuestros errores, pedirle que ilumine nuestros pasos, que encienda en el corazón de los Latinoamericanos el amor y un ardor intenso por la Misión Continental, que transforme el corazón de los violentos y que nuestras naciones se esfuercen por instaurar la paz, desde la solidaridad, la justicia, la libertad y el amor.

Que esta navidad sea la ocasión propicia para renovar nuestro compromiso de fortalecer los lazos fraternales, para superar los conflictos familiares, para perdonar de corazón a quienes nos han ofendido y reconciliarnos, para volver al Amor primero. A todos nuestros amigos y amigas, nuestros benefactores y colaboradores, a las Conferencias Episcopales, a los distintos organismos eclesiales, a las Agencias Internacionales de Ayuda, a los señores Obispos y a toda la Familia CELAM, Feliz Navidad y próspero año 2008.


FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO 2008 PARA TODOS

+Víctor Sánchez Espinosa

Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de México.
Secretario General del CELAM
Publicado por Desconocido @ 21:58  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
domingo, 16 de diciembre de 2007
Carta pastoral que ha escrito el cardenal Antonio María Rouco Varela, arzobispo de Madrid, a todos los párrocos, rectores de Iglesias, dirigentes de asociaciones y movimientos apostólicos, directores de colegios y centros de enseñanza, instituciones de la vida consagrada y a todos los fieles laicos de su diócesis para convocar la fiesta de la familia el domingo 30 de diciembre.

POR LA FAMILIA CRISTIANA


Domingo 30 de diciembre


A todos los párrocos, rectores de Iglesias, dirigentes de asociaciones y movimientos apostólicos, directores de colegios y centros de enseñanza, instituciones de la vida consagrada y a todos los fieles laicos.



Carta Pastoral

del Emmo. y Rvdmo. Sr. Cardenal-Arzobispo

D. Antonio María Rouco Varela



Mis queridos diocesanos:

El próximo 30 de Diciembre, solemnidad de la Sagrada Familia, tendrá lugar en nuestra Diócesis una gran celebración con el lema Por la familia cristiana para vivir festivamente el gran don de la familia santificada por la Encarnación y Nacimiento del Hijo de Dios. Esta iniciativa de movimientos y nuevas realidades eclesiales, que acojo gustosamente en nuestra Diócesis, pretende apoyar a la familia cristiana mediante el anuncio explícito de la verdad que la Iglesia católica nos enseña sobre ella. Se harán presentes los Sres. Cardenales de España, el presidente de la Conferencia Episcopal Española, los obispos de la Provincia Eclesiástica y los que quieran unirse a dicho acto.

Esta celebración se realiza en el marco de la transmisión de la fe, sobre la que venimos trabajando en nuestra Archidiócesis de tiempo atrás. Más concretamente, se inscribe en el desarrollo de una misión destinada a los jóvenes que este curso de 2007-2008 se extiende a las familias jóvenes que necesitan apoyo, compañía y orientación. Providencialmente, este acto tendrá lugar justamente cuando celebramos el XXV aniversario de la visita del inolvidable siervo de Dios, el Papa Juan Pablo II, que vino por vez primera a España en 1982. Quienes asistieron a la misa de las familias, celebrada muy de cerca de donde tendrá lugar nuestro encuentro, no olvidan la fuerza, la claridad y el amor con que Juan Pablo II anunció a las familias el plan de Dios sobre el matrimonio, la familia y las consecuencias que se derivan del mismo: la defensa de la vida, la unión indisoluble del matrimonio entre hombre y mujer, el significado trascendente del amor conyugal, el derecho insustituible e ineludible de los padres a educar a sus hijos según sus propias convicciones.

Os exhorto, pues, a participar familiarmente en este momento de gracia como testimonio de lo que creemos y vivimos en un momento crucial en el que la familia, tanto en España como en Europa, sufre fuertes amenazas. Como cristianos queremos anunciar el evangelio de la familia para iluminar y sostener a las familias cristianas, ya muchas otras que sin compartir nuestra fe sintonizan con la sensibilidad eclesial, en su identidad y misión en la sociedad.

Queremos vivir este encuentro como un modo de celebrar festivamente la solemnidad de la Sagrada Familia de manera que las familias cristianas vivan su vocación de verdaderas iglesias domésticas que por el testimonio de su vida atraigan a otras a realizarse según el modelo dado por Dios en la familia de Nazareth.

Que Jesús, María y José nos ayuden en este empeño y bendigan a todas las familias con la alegría que nos trae la Navidad.

Con todo afecto, mis deseos de una celebración santa y gozosa de la Natividad del Señor y mi bendición.

+ Antonio Mª Rouco Varela
Arzobispo de Madrid
Publicado por Desconocido @ 22:13  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
16 Diciembre (ACI).- El Papa Benedicto XVI señaló durante el rezo del Ángelus dominical que ante la pregunta de si “es posible vivir la alegría cristiana” en nuestros días, la respuesta la dan “con su vida, hombres y mujeres de toda edad y condición social, felices de consagrar su vida a los otros” que aman como Cristo ama; evitando caer en la dinámica del mundo que pregona “la búsqueda del placer a cualquier costo”.

Ante miles de fieles reunidos en la Plaza de San Pedro, el Papa Benedicto XVI recordó que en este tercer Domingo de Adviento, llamado Domingo de “Gaudete”, la Iglesia invita a vivir la alegría con las palabras de San Pablo en la Carta a los Filipenses: “Gaudete in Domino semper – Alégrense en el Señor siempre”.

“El Apóstol exhorta a los cristianos a alegrarse porque la venida del Señor, es decir, su retorno glorioso, es seguro y no tardará –prosiguió el Papa–. La Iglesia hace propia esta invitación, mientras se prepara a celebrar la Navidad y dirige su mirada siempre a Belén. En efecto, aguardamos con esperaza cierta la segunda venida de Cristo, porque hemos conocido la primera”.

Tras precisar que el “misterio de Belén nos revela al Dios-con-nosotros, el Dios que está cerca de nosotros, no solamente en el sentido espacial y temporal”, el Pontífice subrayó que en efecto “Dios está cerca porque se ha ‘casado’, por así decirlo, con nuestra humanidad: ha tomado en sí nuestra condición, eligiendo ser en todo como nosotros, menos en el pecado, para hacernos llegar a ser como Él”.

“La alegría cristiana entonces se sostiene en esta certeza. Dios está cerca, está conmigo, en la alegría y el dolor, en la salud y la enfermedad, como amigo y esposo fiel. Y esta alegría permanece en la prueba, en el mismo sufrimiento, y no se queda solo en la superficie, sino que está en el fondo de la persona que a Dios se confía y en Él confía”.

Como ejemplo de esta alegría cristiana en medio de las pruebas, Benedicto XVI destacó la figura de la Beata Teresa de Calcuta, quien “vivía cotidianamente en contacto con la miseria, la degradación humana, la muerte. Su alma ha conocido la prueba de la noche oscura de la fe, y a pesar de ello siempre tuvo para todos la sonrisa de Dios”.

Luego de señalar que, entonces, “la alegría entra en el corazón de quien se pone al servicio de los pequeños y los pobres”, el Papa advirtió del peligro de hacer de la “felicidad un ídolo”. Quien hace esto, recuerda “se equivoca de camino y es muy difícil encontrar entonces la alegría de la que habla Jesús”.

“Y esta, con frecuencia, es la propuesta de la cultura que pone la felicidad individual en el lugar de Dios, mentalidad que encuentra un efecto emblemático en la búsqueda del placer a cualquier costo, en el sumergirse en las drogas como fuga, como refugio en paraísos artificiales, que se revelan luego totalmente ilusorios”, alertó el Santo Padre.

“Queridos hermanos y hermanas, incluso en Navidad se puede errar el camino, cambiar la verdadera fiesta con aquella que no abre el corazón a la alegría de Cristo. Que la Virgen María ayude a todos los cristianos, y a los hombres en busca de Dios, a avanzar hacia Belén, para encontrar al Niño que ha nacido para nosotros, para la salvación y felicidad de todos los hombres”, concluyó el Pontífice.
Publicado por Desconocido @ 22:05  | Noticias internacionales
Comentarios (0)  | Enviar
Celebración para el envío de los niños sembradores de estrellas en la Navidad de 2007, enviada por la Delegación de misiones de la Diócesis Nivariense y publicada por OBRAS MISIONALES PONTIFICIAS.

CELEBRACIÓN del ENVÍO

CANTO DE ENTRADA

«Con un manojo de estrellas» o algún villancico.

SALUDO

"En el nombre del Padre...".

MONICION DE ENTRADA

Amigos todos:

Bienvenidos a esta celebración. Estamos contentos y alegres porque se acerca la Navidad. Jesús nos vuelve a comunicar que está a nuestro lado, que nos quiere con locura, que cuenta con nosotros.
Queremos ser como la estrella de Belén que guió a los Magos al encuentro con el Mesías. Nos convertiremos en una señal que anuncie a todos los que nos encontremos que Jesús va nacer en Belén.
Esta será nuestra misión: llenar nuestras calles del mensaje de Jesús. Amigos: i"manos a la obra"!

ORACIÓN

Dios y Padre nuestro, te pedimos que nos ayudes a comunicar a los demás, por medio de estas estrellas, la alegría de la Navidad, y que tu mensaje de paz y amor llene nuestro mundo necesitado de ti. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

PROCLAMACIÓN DEL EVANGELIO (basado en Jn 1,1-18)

JUAN EVANGELISTA: (Fuerte. Expresivo). ¡Feliz Navidad! Soy el evangelista Juan. Me alegra mucho que estéis aquí, porque eso quiere decir que sois testigos de la luz.

NIÑO 1: Feliz Navidad a ti también, Juan. Pero ¿puedes decirme qué es un "testigo de la luz"?

JUAN EVANGELISTA: Un "testigo de la luz" es aquel que sabe que Jesús, el Hijo de Dios, nació para salvarnos, y está tan contento que lo publica por todas partes con su palabra y con su ejemplo.

NIÑO 2: Me parece, Juan, que yo no conozco a ningún testigo de la luz.

JUAN EVANGELISTA: ¿Cómo que no? Fíjate bien, ahí tienes algunos. Siempre los hubo y siempre los habrá...

ISAÍAS: Soy el profeta Isaías. Muchos siglos antes de que naciera Jesús, yo anuncié su venida. Escuchad: ¡qué hermosos son sobre los montes los pies del mensaje-ro que anuncia la paz, que trae la buena nueva, que pregona la victoria, que dice a Sión: "Tú Dios es rey"!

JUAN BAUTISTA: Soy Juan el Bautista, testigo de la luz. EL que viene detrás de mí es superior a mí, porque ya existía antes que yo naciera.

PABLO: Me llamo Pablo. La luz cambió mi vida, soy su testigo. Quiero deciros que Jesús es reflejo de la gloria del Padre, que sostiene el universo con su palabra poderosa y que, habiendo realizado la purificación de los pecados, está sentado a la derecha de Su Majestad en las alturas.

NIÑO 3: ¿Tú también eres testigo de la luz, Juan?

JUAN EVANGELISTA: Desde luego. Por eso estoy aquí. Afirmo que en el principio ya existía aquel que es la Palabra. Y aquel que es la Palabra vivía junto a Dios y era Dios.

NIÑO 4: Y aunque el mundo había sido hecho por él, el mundo no lo reconoció. Vino a los suyos, y los suyos no le recibieron.

NIÑO 5: Pero a cuantos le recibieron y creyeron en él, les concedió el llegar a ser hijos de Dios.

NIÑO 6: Y aquel que es la Palabra se hizo hombre y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, la que te corresponde como Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad.

NIÑO 7: Y de su plenitud todos hemos recibido bendición tras bendición. Porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos vinieron por medio de Jesucristo.

JUAN EVANGELISTA: A Dios nadie le vio jamás; el Hijo único, que es Dios y vive en íntima unión con el Padre, nos lo ha dado a conocer.

IDEAS PARA UNA BREVE HOMILÍA

▪ Jesús necesita testigos de su amor. Ser testigo es ser amigo de Jesús, sentirse amado por él y darlo a conocer. Ser testigo es lo mismo que ser misionero.
Los niños y niñas que se han reunido para celebrar "Sembradores de Estrellas" se tienen que sentir enviados, testigos, misioneros. Ellos conocen la Buena Noticia del Nacimiento de Jesús y tienen que comunicarlo a los demás.

• El testigo y el misionero no lo es por unas horas o por un día, sino que en todo momento es el amigo de Jesús que, con su forma de ser y de actuar, lo está comunicando a los demás.

• Nosotros, que hemos conocido el amor que Dios nos tiene, tenemos que ponernos "manos a la obra" para que otros que no lo conocen sepan de la cercanía de Dios para con las personas.

ORACIÓN DE PETICIÓN

• Te pedimos, Señor, que estas estrellas sirvan para anunciar tu mensaje de salvación. Te lo pedimos, Señor.

• Te pedimos, Señor, que nos ayudes a transmitir tu Nacimiento con nuestra alegría. Te lo pedimos, Señor.

• Te pedimos por los que sufren, por los que lloran, por los que no conocen la Navidad. Te lo pedimos, Señor.

• Te pedimos por los que no quieren la paz, buscan el enfrentamiento y la división, para que cambien y se conviertan en personas de paz. Te lo pedimos, Señor.

• Te pedimos por todos los misioneros y sus familias, por todos los niños que siguen creyendo en la verdadera Navidad. Te lo pedimos, Señor.

▪ Te pedimos por nuestra actividad de "Sembradores de Estrellas", para que nuestra siembra dé buenos frutos. Te lo pedimos, Señor.

ENTREGA DE LAS ESTRELLAS (Una vez distribuidas las estrellas entre los niños, el sacerdote ora)

Señor, Tú has escogido a estos niños y jóvenes para difundir, con una estrella, tu mensaje de amor. Te pedimos que sean verdaderos sembradores de tu paz y amor. Que sus corazones sean luz, para que, viendo sus buenas obras, demos gloria a nuestro Padre Dios.
Hazlos fuertes en la fe, generosos en la entrega y sinceros en el amor. Que sean los nuevos misioneros que anuncien con alegría y gozo tu mensaje y que construyan con sus manos la obra de tu Reino. Amén.


ENVIO DE LOS «SEMBRADORES DE ESTRELLAS»

El Señor os ha preparado una misión. Manifestad ahora vuestro deseo de llevarla adelante contestando: "Sí, queremos".

• ¿Queréis ser misioneros y representantes de Jesús llevando la luz de Cristo por todas nuestras calles? Sí, queremos.
• ¿Queréis anunciar a todos el Nacimiento de Jesús, la llegada de la verdadera Navidad? Sí, queremos.
▪ ¿Queréis colaborar con vuestro esfuerzo y vuestras manos en la obra de la construcción de un Reino de paz y amor entre todos? Sí, queremos.
• ¿Queréis llevar la alegría del Evangelio a toda persona triste, desesperanzada, y ser así mensajeros de la Buena Noticia de Dios? Sí, queremos.

• Id, pues; yo os envío en el nombre del Señor. Que llenéis de luz y paz a cuantos encontréis en la calle, a vuestra familia y a vuestros amigos. Y la bendición de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo os acompañe en este día y siempre. Amén.

CANTO FINAL

«Con un manojo de estrellas», «Sembradores de estrellas», villancico.

José Joaquín Tárraga. Delegación Diocesana de Misiones. Albacete
Publicado por Desconocido @ 20:08  | Misiones
Comentarios (0)  | Enviar
Información sacada de hoja de celebración de SEMBRADORES DE ESTRELLAS - NAVIDAD 2007, de "Obras Misionales Pontificias".


OBRAS MISIONALES
PONTIFICIAS


MOTIVACIÓN


"Sembradores de Estrellas" es una actividad enmarcada en la Campaña de Infancia Misionera, que este año lleva por lema "Infancia Misionera... Manos a la obra". Su finalidad es misionera: anunciar la Buena Noticia de que Jesús vuelve a nacer en el corazón de quien le quiera acoger, y felicitar estas fechas en nombre de todos los misioneros. Al entregar la estrella, los niños piden una sonrisa, la misma que ellos regalan al sembrar esa estrella. Más tarde este gesto dará frutos de generosidad, alegría, compromiso, fe verdadera.

"Sembradores de Estrellas" tiene básicamente dos partes: el envío y el anuncio. El envío se realiza en una iglesia, capilla o salón donde se les hace entrega de las estrellas. El anuncio se lleva a cabo en las calles del barrio, pueblo..., pegando una pequeña estrella en la solapa de quienes pasan y comunicándoles con una sonrisa algo parecido a: "Te anuncio una Buena Noticia: ifeliz Navidad!"; "Jesús
vuelve a nacer: ifeliz Navidad!"; "En nombre de los
misioneros: ifeliz Navidad!"... Es una manera de ponernos "manos a la obra" como pequeños misioneros.

PREPARACIÓN

La convocatoria a los niños ha de hacerse con tiempo y concreción, explicándoles en qué consiste esta actividad de "Sembradores de Estrellas", para que participe en ella el mayor número posible de niños. Hay que advertir que no se trata de salir sin más a la calle, sino de que numerosos grupos celebren conjuntamente el envío, compartiendo la misma
misión. Es imprescindible que los niños vayan acompañados por personas mayores.

Conviene tener todos los detalles bien preparados: el lugar de la celebración, adornado con algún motivo navideño; los grupos, con sus pancartas, hojas con los cantos de la celebración y estrellas para todos; las lecturas y la representación, distribuidas...
Publicado por Desconocido @ 19:50  | Misiones
Comentarios (0)  | Enviar
Oración que los niños en Cuzco hacen cada día en voz alta en las capillas de los Siervos Pobres del Tercer Mundo, publicada en Boletín perteneciente a la NAVIDAD 2007.


OREMUS

ORACIÓN POR LAS VOCACIONES

Señor Jesús:
no te olvides de nosotros,
que somos pobres y abandonados.
Envíanos sacerdotes
que puedan catequizarnos,
confesarnos y darnos tu sagrado Cuerpo
y tu preciosa Sangre.

Señor Jesús:
no te olvides de nosotros.
Hay muchos más niños pobres que esperan.
Necesitamos con urgencia
corazones que nos quieran
durante toda su vida como verdaderos hermanos.

Señor Jesús:
da la santa perseverancia
a nuestros sacerdotes,
a nuestros seminaristas,
a nuestros contemplativos,
a nuestros Hermanos y a nuestras Hermanas,
a nuestras Familias Misioneras
y a todas las almas que nos acompañan
con su oración, con sus sufrimientos y sacrificios.

Santa María Madre de los Pobres:
ruega por nosotros.
Reina y Madre del Movimiento:
ruega por nosotros.

Publicado por Desconocido @ 19:43
Comentarios (0)  | Enviar

Información sobre el Movimiento "Los Siervos pobres del Tercer Mundo", sacada de hoja de difusión del movimiento.


Los Siervos de los Pobres del Tercer Mundo es un Movimiento fundado en 1983 por el Padre Giovanni Salerno (sacerdote y médico misionero italiano) en la Cordillera de los Andes peruanos, en el llamado «trapecio andino», una de las regiones geográficamente más elevadas y económicamente más deprimidas no sólo del Perú, sino de toda América Latina.

Ha nacido bajo la inspiración de la Encíclica Populorum progressio del Papa Pablo VI (1967) y ha encontrado su más autorizado respaldo en la Encíclica Sollicitudo rei socialis de Juan Pablo II(1987), publicada en el vigésimo aniversario de la Populorum progressio, y en la Redernption Missio (1990).

El carisma «fundacional» de este Movimiento, que se está difundiendo rápidamente en muchos países del mundo, es el compromiso de continua conversión para seguir a Cristo Pobre, quien no vino para ser servido, sino para servir y para dar la vida por los hombres.

Este servicio se inspira, por ende, en el servicio de Cristo, motivo por el cual se esmera en reconocer su Rostro dolorido en los rostros desfigurados de los más pobres, esforzándose en amarlos con los mismos latidos del Corazón de Jesús.

Los Siervos de los Pobres del Tercer Mundo ponen toda su confianza no en sus propias manos o en sus propias dotes, sino únicamente en el Señor que todo lo da gratuitamente.

Viendo la multitud hambrienta de este Tercer Mundo, queremos ayudarla con lo mejor de nosotros mismos, es decir, con nuestra juventud ofrecida al Señor como verdadero incienso de amor, en el silencio de la oración y del servicio al hermano que sufre hambre, enfermedad, pobreza.


Publicado por Desconocido @ 19:38  | Movimientos
Comentarios (0)  | Enviar

Mensaje del Padre Giovanni Salerno, msp, en la Navidad de 2007 publicado en el Boletín "Misioneros Siervos de los Pobres del Tercer mundo" OPUS CHRISTI SALVATORIS - NAVIDAD 2007.

En el silencio reina Dios


Mensaje del Padre Giovanni Salerno, msp>


Queridos amigos:

Con este número navideño de nuestra Circular concluye el año 2007, un año que para todos nosotros los Misioneros Siervos de los Pobres del Tercer Mundo ha si-do repleto de regocijo y gratitud hacia Dios.

Son de veras innumerables las razones que nos invitan a entonar cánticos de alabanza: la inauguración de la Ciudad de los Muchachos; los primeros pasos de la Comunidad Contemplativa; la ordenación sacerdotal del diácono Jérome Gouallier (francés) y la diaconal de Louis-Marie Sallé (también francés); la llegada a Ajofrín de dos nuevos jóvenes mexicanos (Emanuel y Rafael), que se han añadido al grupo de nuestros seminaristas después de haber concluido su año de discernimiento en el Perú; el crecimiento de la comunidad de nuestras Hermanas Misioneras Siervas de los Pobres del Tercer Mundo y la de las jóvenes parejas de esposos misione-ros, y finalmente los progresos del Movimiento en Hungría. Se trata de puros dones de Dios, inmerecidos de parte nuestra; dones que hemos acogido con trepidación por la responsabilidad que conllevan y, al mismo tiempo, con la esperanza cristiana alimentada por las palabras mis-mas de Jesús: «He aquí que Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mt 28,20).

En estos últimos meses han sido numerosas las cartas de agradecimiento que desde nuestras casas han sido enviadas a
diferentes partes del mundo, pero segura-mente nos hemos olvidado de alguien, y que por medio de estas pocas líneas quiero agradecer.

Vosotros, que nos seguís con tanto cariño, sabed muy bien que el agradecimiento de nuestros niños y muchachos huérfanos, de nuestros jóvenes misione-ros, es la incesante oración que dirigimos a Dios para que os guíe y proteja, bendiga vuestras familias y acompañe vuestros enfermos.

El período litúrgico del Adviento, período de la espera silenciosa, dirige ahora mi gratitud, la de los miembros del Movimiento y, sobre todo, la de los numerosos niños y niñas acogidos en nuestras Casas, hacia nuestros colaboradores y colabora-doras que, aunque ausentes físicamente, han sido y serán siempre nuestra columna dorsal. Me refiero a todas aquellas al-mas contemplativas claustrales que, des-de sus monasterios, ofrecen en silencio su vida, sus sacrificios y su oración por la santificación de los misioneros.
El Santo Padre, en diversas ocasiones, nos ha hecho recordar que el verdadero misionero es el santo; y nos ha explicado cómo sólo la santidad convierte; sólo la santidad sana; sólo la santidad transforma los corazones de piedra en corazones de carne.
Nuestra experiencia diaria en el maravilloso y delicado servicio a los más pobres nos lleva a ser conscientes de la necesidad urgente de esta santidad, y por consiguiente de la necesidad urgente de que estas almas contemplativas sigan alimentando fielmente su vida en favor de los numerosos misioneros dispersos en todo el mundo.

Sin estos nuestros especiales colaboradores toda nuestra actividad correría el serio riesgo de agotarse en una amplia –pero estéril– acción social. Gracias a
ellos nuestras visitas a las familias pobres de la Cordillera y nuestros esfuerzos por una educación integral de tantos niños y niñas necesitados se transforman en dulces y saludables caricias de la Iglesia que, por mandato de Cristo y con su Gracia, sana y da vida.

El Espíritu Santo, que obra de una manera que nosotros sólo parcialmente podemos percibir, transforma la ofrenda cotidiana de las almas orantes en ríos de gracias, que nosotros algunas veces tenemos el don de ver concretadas en extraordinarios milagros, como en diversas ocasiones he podido confiar a muchos de vosotros. La propia construcción de la Ciudad de los Muchachos es el último, en orden cronológico, de estos milagros.

Por este motivo consideramos como a verdaderos misioneros, y no sólo como a importantes colaboradores, a estos amigos nuestros que saben vivir en el silencio y en una aparente soledad para que la Buena Nueva sea anunciada en todos los rincones de la tierra.

Cuando se habla de acción misionera, automáticamente nuestra mente corre a aquellos numerosísimos y encomiables pioneros que con la cruz sobre el pecho han abierto nuevos caminos a la evangelización, muchas veces pagando este es-fuerzo con el precio altísimo de su propia vida.

Pero debemos siempre recordar que la evangelización es antes que nada un encuentro personal que, en cierto sentido, exige una predisposición de parte del corazón humano para poder reconocer y acoger a Dios que se hace presente.

Sólo se pueden leer y comprender correctamente las heroicas gestas de muchos misioneros cuando se toma en consideración su vida de oración, su docilidad en permitir al Espíritu Santo transformar su corazón en un receptáculo capaz de acoger las gracias y los dones necesarios a la actividad apostólica.

Justamente por este motivo estamos más que nunca convencidos de que la evangelización, el anuncio de la Buena Nueva a aquellos que aún no lo han oído predicar, en pocas palabras, aquella que tradicionalmente se llama mistan «ad gentes», nace de la oración.

La misión «ad gentes» no es el fruto de una acertada planificación pastoral, si-no que es un don de Dios, un don que debemos aprender nuevamente a pedir, un don que, una vez acogido, se concreta en una planificación pastoral acertada.
No debemos olvidar nunca que el protagonista de la misión sigue siendo el Espíritu Santo, y que su acción es eficaz en la medida en que halla en su camino corazones dóciles, dispuestos a aceptar sus exigencias, y corazones abiertos, dispuestos a contagiar a otros con el anuncio de sus maravillas.

Si no hay esta predisposición, si no hay corazones conscientes del hecho de que la misión es un regalo que la Iglesia necesita y que debemos pedir, entonces nuestra acción, aunque pueda aparecer humanamente eficaz, será, como nos lo ha recordado varias veces el Santo Padre, estéril.
Por este motivo, nuestro corazón se llena de alegría sabiéndonos acompaña-dos de tantos bienhechores silenciosos que desde sus monasterios alimentan, sostienen y acompañan nuestros pasos y nuestras palabras.

Esta certeza, fundada en la constante experiencia del poder de la oración, es la que no sólo nos mueve a agradecer a Dios por el don de tantos preciosos amigos, sino que también nos impulsa a transformar nuestra propia vida en oración.
Este inolvidable 2007 tiene que dejar en todos nosotros esta convicción: mi compromiso misionero, en la vocación que Dios me ha dado, debe redescubrir en la oración su verdadera fuente.

Este debe ser el compromiso para el nuevo año: transformar nuestra vida, la vida de nuestras familias, de nuestras parroquias y de nuestros grupos misioneros en vidas orantes, que incesantemente le piden al Señor santos y numerosos misioneros.

Este es nuestro programa pastoral para el año 2008. A cada uno de vosotros y a cada Misionero Siervo de los Pobres del Tercer Mundo dejo la tarea de descubrir la forma y los tiempos para realizar este proyecto.

Deseo a todos vosotros una Feliz y Santa Navidad.

Que el Divino niño traiga paz y esperanza en vuestros corazones y en vuestras familias.

Padre Giovanni Salerno, msp

Publicado por Desconocido @ 19:32  | Espiritualidad
Comentarios (0)  | Enviar
El Vicario General de la Diócesis de Tenerife ofrece la Nota Pastoral de los Obispos Italianos titulada "El rostro misionero de las parroquias en un mundo que cambia", como un biuen instrumento para trabajar en este año dedicado a la parroquiae n la Diócesis.

Vicaría General
C/ Plaza del Adelantado 10. 38201 — La Laguna
Tlf.: 922 314 962
Santa Cruz de Tenerife—Islas Canarias — ESPAÑA

San Cristóbal de La Laguna, 12 de Diciembre de 2007.


Estimados todos.

Tal y como les adelanté recientemente por correo electrónico, les enviamos desde la Vicaría General, la Nota Pastoral de la Conferencia Episcopal Italiana "El rostro misionero de las parroquias en un mundo que cambia". Se trata de una traducción no oficial realizada por la diócesis de Málaga, y que ahora les facilitamos ya que nos ha parecido un buen instrumento para nuestra formación y la de los otros agentes de pastoral en el presente Año de la Parroquia dentro del Vigente Plan Diocesano de Pastoral.

El documento que, obviamente, ha de ser adecuado para una diócesis distinta como la nuestra, es la etapa conclusiva de un itinerario que ha implicado a los obispo italianos entre el año 2001 y el 2004. El texto responde a la exigencia, también sentida entre nosotros, de articular unas parroquias renovadas e indicar algunos objetivos pastorales. Comunicar el evangelio en un mundo que cambia me parece que es, de hecho, la cuestión crucial de la iglesia de hoy.

Como afirman los propios obispos, "en la vida de nuestras comunidades se debe tener un solo deseo: que todos conozcan a Cristo, que lo descubran por primera vez y lo redescubran si lo han olvidado, para hacer experiencia de su amor en la fraternidad de sus discípulos". Por ello, hoy es preciso que todas nuestras acciones tiendan al doble objetivo de fortalecer y transmitir la fe, lo cual nosotros hemos sintetizado, siguiendo a S. Pablo, en el lema de nuestro PDP: "Haz memoria de Jesucristo Resucitado". Todo ello, como les gusta decir a los obispos italianos, reclama de cada uno y de todos una verdadera y propia "conversión" que concierne al conjunto de la pastoral. También implica, por tanto, al rostro de la parroquia y a su configuración para que sea una auténtica "casa y escuela de oración, comunión y misión".

Sería estupendo que todos leyéramos detenidamente el documento y lo pusiéramos a disposición de los agentes laicos de pastoral a fin de reflexionarlo e ir asumiendo algunas de sus orientaciones teológico-pastorales que son perfectamente válidas para nuestras Islas.

Sin otra novedad me despido, agradeciendo el trabajo pastoral de todos y deseándoles una buena travesía de Adviento camino de Belén.

Antonio M. Pérez Morales
Vicario General
Publicado por Desconocido @ 19:23  | Comunicados Diocesanos
Comentarios (0)  | Enviar
El Secretario de Pastoral de la Diócesis de Tenerife comunica que EDOBITE ha publicado la encíclica de Bennedicto XVI "Spe Salvi" y se distribuye a un precio accesible y teambién dpendiendo de la cantidad.

OBISPADO DE TENERIFE
VICARÍA GENERAL

C/ San Agustín, 28. 38201 — La Laguna
Tlf: 922258640 - 922314983 — Fax: 922256362
Santa Cruz de Tenerife — Islas Canarias - ESPAÑA

San Cristóbal de La Laguna, 4 de diciembre de 2007


Estimado hermano en Cristo:

Ante todo un saludo afectuoso y el deseo de que vivas un Adviento esperanzador que disponga tu vida y la de tu parroquia para acoger a Jesús Niño que quiere morar en cada corazón y en cada rincón de este mundo necesitado de su Amor.

Como bien sabes, el pasado 30 de noviembre vio la luz la segunda Encíclica del Papa Benedicto XVI "Spe Salvi", sobre la esperanza cristiana; aprovechando pues este momento inicial del Tiempo de Adviento, que es tiempo de esperanza, nos ha parecido conveniente, desde EDOBITE, hacer una edición diocesana de la misma para facilitar su difusión a cuantos quieran dedicar un tiempo especial a la reflexión y lectura de este texto profundo y enriquecedor que el Santo Padre nos ha regalado.

Como en ocasiones anteriores la ponemos a disposición de todas las parroquias desde el Obispado a un precio accesible, 1.50 € por unidad; con los consiguientes descuentos dependiendo del número de ejemplares que solicitemos:

✓ más de 20 ejemplares con un 10% de descuento (1.35 €)
✓ más de 50 ejemplares con un 20% de descuento (1.20 €)
✓ más de 100 ejemplares con un 30% de descuento (1.05 €)

La distribución de la misma la va a Ilevar a cabo la Librería Diocesana a quienes desde ahora agradecemos su disponibilidad y buen servicio.

Deseando que la Encíclica llegue a cuantas más personas sea posible, quedamos a tu disposición esperando contar con tu indispensable labor de difusión y de distribución entre las personas de tu parroquia, especialmente los agentes de pastoral.

Con el deseo, también ya, de que goces con el nacimiento de Jesús Redentor la única y auténtica Navidad, pido al Señor que te bendiga y haga fructífero tu trabajo.

Oscar L. Guerra Pérez
Secretario de C. Pastoral

P.d. Aprovecho la ocasión para recordar que EDOBITE cuenta en depósito con ejemplares de los anteriores documentos del Papa Benedicto XV I: "Deus caritas est" y "Sacramentum Caritatis", así como algunos otros documentos de nuestro querido y recordado Juan Pablo II, por si alguno está interesado en ofrecerlos a los fieles de su comunidad parroquial.
Publicado por Desconocido @ 19:17  | Comunicados Diocesanos
Comentarios (0)  | Enviar
DOMINGO 4 DE ADVIENTO - A
23 de diciembre de 2007


El Señor, que viene a salvarnos, esté con todos vosotros.

La Navidad está ya muy cerca. Y nosotros nos queremos preparar de todo corazón, para que realmente la venida de Jesús que vamos a celebrar transforme nuestras vidas y nos haga mensajeros de su amor.

Son días de fiesta y de alegría, una fiesta y una alegría que está ya presente por todas partes. Por eso es importante la Eucaristía de este domingo: para que la alegría sea también una profunda alegría cristiana, una alegría que nos una más a Jesucristo y nos abra a su Buena Noticia.

Corona de Adviento: Como José, como María, nosotros queremos recibir a Jesús y queremos que su venida sea una luz brillante para el mundo entero. Por eso ahora, en este último domingo de Adviento, encendemos los cuatro cirios de la corona, La luz de Jesús iluminará toda oscuridad, y hará de nosotros constructores de esperanza, de justicia, de fraternidad, de fe.

Ahora se encienden las cuatro velas de la corona de Adviento. Entretanto, se puede cantar otra estrofa del canto de entrada, o bien decir las siguientes invocaciones, o lo que sea costumbre en el lugar.

Jesús, hijo de David, Mesías esperado. SEÑOR, TEN PIEDAD.
Jesús, hijo de María, hombre como nosotros. CRISTO, TEN PIEDAD.
Jesús, Hijo de Dios, nuestro Salvador. SEÑOR, TEN PIEDAD.

Antes de las lecturas: Las profecías de Isaías que hemos ido escuchando en estos domingos de Adviento, nos traen hoy el anuncio definitivo: el nacimiento de un niño que será la presencia de Dios en medio de nosotros. Esto es lo que nos preparamos para celebrar en la Navidad. Esto es lo que las demás lecturas de este domingo, y especialmente el evangelio, nos disponen ya a vivir con fe y esperanza.

Oración universal: Preparándonos para celebrar la venida entre nosotros del Hijo de Dios hecho hombre, oremos diciendo (cantando): VEN, SEÑOR JESÚS.

1. Oremos por la Iglesia, por todos los cristianos. Que, como María, la Virgen Madre de Dios, sepamos ofrecer a Jesús al mundo, con sencillez, con espíritu abierto, con un profundo amor. OREMOS AL SEÑOR:

2. Oremos por los gobernantes de nuestro país y del mundo entero. Que nunca olviden que su misión es trabajar por el bien de todos los ciudadanos. OREMOS AL SEÑOR:

3. Oremos por la buena convivencia en nuestro país. Que todos los que aquí vivimos, sea cual sea nuestra procedencia, cultura o religión, seamos capaces de sentirnos verdaderamente hermanos, como Jesús nos ha enseñado. OREMOS AL SEÑOR:

4. Oremos por los pobres, y por todos los que pasarán estas fiestas en la soledad o el dolor. Que puedan sentir muy cercano el amor de Dios y nuestra ayuda y compañía. OREMOS AL SEÑOR:

5. Oremos por nosotros, y por nuestras familias, y por nuestros amigos. Que estos días de Navidad sean para todos una luz que nos haga crecer en la fe, la esperanza y el amor. OREMOS AL SEÑOR:

Ven, Señor, múestranos tu misericordia y danos tu salvación. Tú, que vives y reinas por los siglos...

Padrenuestro: Hoy, en el evangelio, hemos visto en san José un gran ejemplo de fe y de confianza en Dios. Con ese mismo espíritu, y como Jesús nos enseñó, también nosotros nos atrevemos a decir:

Invitación a la comunión: Este es el Mesías de Dios, que viene a salvar a todos los pueblos. Dichosos los invitados a la mesa de su Reino.

CPL
Publicado por Desconocido @ 19:10  | Liturgia
Comentarios (0)  | Enviar
Comentario a las lecturas del Domingo Tercero de Adviento - A, publicado en el Diario de Avisos el domingo 16 de Diciembre de 2007 bajo el epígrafe "el domingo, fiesta de los cristianos"

Dos retratos>

DANIEL PADILLA


Ni siquiera en la cárcel olvidó Juan su papel de precursor. Ni siquiera encerrándolo pudieron impedir que aquella "voz" siguiera anunciando la llegada del Mesías. Lo había hecho desde la soledad del desierto. Ahora lo hace desde la soledad de
la cárcel. Y es que Juan sabía muy bien para qué había nacido. "A ti niño, te llamarán, profeta del Altísimo porque irás delante del Señor, a preparar sus caminos". A eso ciñó todos sus pasos: a definir, a retratar, a presentar a Jesús, animando a todos a una indispensable renovación interior.

Un día dijo: "Yo les bautizo con agua. Pero El les bautizará con Espíritu Santo y fuego". Y todos supieron que "el que había de venir" nos transformaría "desde dentro". Entendieron que nuestra incorporación a El por el bautismo nos daría una "sobre-naturaleza", nos haría "renacer de nuevo".

Otro día dijo: "Ahí tienen al Cordero que quita el pecado del mundo". Y todos pensaron: "Si aquel cordero, sacrificado por los israelitas en Egipto, supuso la liberación de la esclavitud, este Nuevo Cordero nos librará de otras esclavitudes mayores".

Otro día dijo, en fin: "Entre ustedes hay uno que es anterior a mí, que es mayor que yo, al cual no soy digno de soltarle las correas de las sandalias". Y las turbas entendieron: "Está
hablando del Hijo de Dios, del Esperado, del Salvador". ¡Exacto, Juan!

Pues, bien, ni siquiera en la cárcel cesó en su empeño. Cuando le pusieron los grilletes, bien pudo pensar:
"¡Misión cumplida! Ahora ¡que las nubes lluevan al Justo!". Pero no. Llamó a dos de sus discípulos y los envió a Jesús para conminarlo: "¿Eres Tú el Mesías o no?". Era como una petición de urgencia: "¡Por favor, preséntate ya, sal del anonimato, empieza tu obra, antes de que mi "voz" quede ahoga-da para siempre!". Conmovedor de verdad este personaje indiscutible del Adviento, este retratista único de Jesús, este pintor perfeccionista y tenaz del Mesías.

Pero, atención, amigos, que es ahora Jesús el que toma la paleta y, en tres pinceladas, nos hace el retrato de Juan. "Al irse aquellos discípulos, dijo Jesús refiriéndose a Juan: ¿Qué salen a ver en el desierto? ¿Una caña agitada por el viento?" ¡Qué primera pincelada! ¡Qué perturbador interrogante para nosotros! En es-ta época, en que todos, más o menos, somos hombrecillos sin silueta, marionetas movidas por hilos, veletas al viento, en esta época en que giramos al son que toca la televisión, la propaganda, la masificación o el respeto humano, Jesús dice que miremos a Juan.

Segunda pincelada: "¿Qué salen a ver? ¿Un hombre vestido ricamente?". Cuando en la inminente Navidad, la vertiente de lo pagano nos arrastre por el aturdimiento de las cenas opulentas y de cotillón, por los abrigos de pieles y el despilfarro, olvidando "el mundo del hambre", habrá que mirar también, con mucho sonrojo, a este Juan vestido como un salvaje, que come saltamontes.

Y, tercera pincelada: "¡Juan es más que un profeta! ¡Es el mayor hombre nacido de una mujer!". ¿Puede decirse más?
Necesito, Señor, con urgencia, aprender el estilo de Juan. Necesito saber presentarte a los hombres con la garra convincente con que él te presentó. Garra que nacía de su humildad, que se hacía más patente en el oscurecimiento y la impotencia de la cárcel. Por eso, tú añadiste: "Sin embargo, el más pequeño en el reino puede ser más grande que él". ¡Para anunciar y presentar "al que ES", necesitamos convencernos de que ¡no somos!
Publicado por Desconocido @ 19:04  | Artículos de interés
Comentarios (0)  | Enviar
sábado, 15 de diciembre de 2007
Homilía que pronunció Benedicto XVI el 2 de diciembre al visitar el hospital San Juan Bautista de la Soberana Orden Militar de Malta el pasado 2 de diciembre en Roma.


Queridos hermanos y hermanas:

«Vamos alegres al encuentro del Señor». Estas palabras, que hemos repetido en el estribillo del salmo responsorial, interpretan bien los sentimientos que alberga nuestro corazón hoy, primer domingo de Adviento. La razón por la cual podemos caminar con alegría, como nos ha exhortado el apóstol san Pablo, es que ya está cerca nuestra salvación. El Señor viene. Con esta certeza emprendemos el itinerario del Adviento, preparándonos para celebrar con fe el acontecimiento extraordinario del Nacimiento del Señor. Durante las próximas semanas, día tras día, la liturgia propondrá a nuestra reflexión textos del Antiguo Testamento, que recuerdan el vivo y constante deseo que animó en el pueblo judío la espera de la venida del Mesías. También nosotros, vigilantes en la oración, tratemos de preparar nuestro corazón para acoger al Salvador, que vendrá a mostrarnos su misericordia y a darnos su salvación.

Precisamente porque es tiempo de espera, el Adviento es tiempo de esperanza, y a la esperanza cristiana he querido dedicar mi segunda encíclica, presentada oficialmente anteayer: comienza con las palabras que san Pablo dirigió a los cristianos de Roma: «Spe salvi facti sumus», «En esperanza fuimos salvados» (Rm 8, 24). En la encíclica escribí, entre otras cosas, que «nosotros necesitamos tener esperanzas -más grandes o más pequeñas-, que día a día nos mantengan en camino. Pero sin la gran esperanza, que ha de superar todo lo demás, aquellas no bastan. Esta gran esperanza sólo puede ser Dios, que abraza el universo y que nos puede proponer y dar lo que nosotros por sí solos no podemos alcanzar» (n. 31). Que la certeza de que sólo Dios puede ser nuestra firme esperanza nos anime a todos los que esta mañana nos hemos reunido en esta casa, en la que se lucha contra la enfermedad, sostenidos por la solidaridad.

Aprovecho mi visita a vuestro hospital, administrado por la asociación de los caballeros italianos de la Soberana Orden Militar de Malta, para entregar idealmente la encíclica a la comunidad cristiana de Roma y, en particular, a quienes, como vosotros, están en contacto directo con el sufrimiento y la enfermedad, porque precisamente sufriendo como enfermos tenemos necesidad de la esperanza, de la certeza que hay en un Dios que no nos abandona, que nos tiene de la mano y nos acompaña con amor. Es un texto que os invito a profundizar, para encontrar en él las razones de la «esperanza fiable, gracias a la cual podemos afrontar nuestro presente (...), aunque sea un presente fatigoso» (n. 1).

Queridos hermanos y hermanas, «que el Dios de la esperanza, que nos colma de todo gozo y paz en la fe por la fuerza del Espíritu Santo, esté con todos vosotros». Con este deseo, que el sacerdote dirige a la asamblea al inicio de la santa misa, os saludo cordialmente. Saludo, en primer lugar, al cardenal vicario Camillo Ruini y al cardenal Pio Laghi, patrono de la Soberana Orden Militar de Malta, a los prelados y sacerdotes presentes, a los capellanes y a las religiosas que prestan aquí su servicio. Saludo con deferencia a su alteza eminentísima fray Andrew Bertie, príncipe y gran maestre de la Soberana Orden Militar de Malta, a quien agradezco los sentimientos expresados en nombre de la Dirección, del personal administrativo y sanitario, de los enfermeros y de cuantos prestan de diversos modos su servicio en el hospital. Extiendo mi saludo a las distinguidas autoridades y, en particular, al dirigente sanitario, así como al representante de los enfermos, a los cuales expreso mi agradecimiento por las palabras que me han dirigido al inicio de la celebración.

Pero el saludo más afectuoso es para vosotros, queridos enfermos, y para vuestros familiares, que con vosotros comparten angustias y esperanzas. El Papa está espiritualmente cerca de vosotros y os asegura su oración diaria; os invita a encontrar en Jesús apoyo y consuelo, y a no perder jamás la confianza. La liturgia de Adviento nos repetirá durante las próximas semanas que no nos cansemos de invocarlo; nos exhortará a salir a su encuentro, sabiendo que él mismo viene continuamente a visitarnos. En la prueba y en la enfermedad Dios nos visita misteriosamente y, si nos abandonamos a su voluntad, podemos experimentar la fuerza de su amor.

Los hospitales y las clínicas, precisamente porque en ellos se encuentran personas probadas por el dolor, pueden transformarse en lugares privilegiados para testimoniar el amor cristiano que alimenta la esperanza y suscita propósitos de solidaridad fraterna. En la oración colecta hemos rezado así: «Dios todopoderoso, aviva en tus fieles, al comenzar el Adviento, el deseo de salir al encuentro de Cristo, acompañados por las buenas obras». Sí. Abramos el corazón a todas las personas, especialmente a las que atraviesan dificultades, para que, haciendo el bien a cuantos se encuentran en necesidad, nos dispongamos a acoger a Jesús que en ellos viene a visitarnos.

Esto es lo que vosotros, queridos hermanos y hermanas, tratáis de hacer en este hospital, donde la acogida amorosa y cualificada de los pacientes, la tutela de su dignidad y el compromiso de mejorar su calidad de vida ocupa el centro de las preocupaciones de todos. La Iglesia, a lo largo de los siglos, se ha hecho particularmente «cercana» de quienes sufren. Ha compartido este espíritu vuestra benemérita Soberana Orden Militar de Malta, que desde sus comienzos se ha dedicado a la asistencia de los peregrinos en Tierra Santa mediante un hospicio-enfermería. A la vez que perseguía la finalidad de la defensa de la cristiandad, la Soberana Orden Militar de Malta se prodigaba para curar a los enfermos, especialmente a los pobres y marginados. También es testimonio de ese amor fraterno este hospital que, construido en torno a la década de 1970, hoy se ha convertido en un centro de alto nivel tecnológico y en una casa de solidaridad, donde juntamente con el personal sanitario trabajan con entrega generosa numerosos voluntarios.

Queridos caballeros de la Soberana Orden Militar de Malta; queridos médicos, enfermeros y cuantos trabajáis aquí, todos estáis llamados a prestar un importante servicio a los enfermos y a la sociedad, un servicio que exige abnegación y espíritu de sacrificio. En cada enfermo, cualquiera que sea, reconoced y servid a Cristo mismo; haced que en vuestros gestos y en vuestras palabras perciba los signos de su amor misericordioso.

Para cumplir bien esta «misión», como nos recuerda san Pablo en la segunda lectura, tratad de «pertrecharos con las armas de la luz» (Rm 13, 12), que son la palabra de Dios, los dones del Espíritu, la gracia de los sacramentos, y las virtudes teologales y cardinales; luchad contra el mal y abandonad el pecado, que entenebrece nuestra existencia. Al inicio de un nuevo año litúrgico, renovemos nuestros buenos propósitos de vida evangélica. «Ya es hora de espabilarse» (Rm 13, 11), exhorta el Apóstol; es decir, es hora de convertirse, de despertar del letargo del pecado para disponerse con confianza a acoger al «Señor que viene». Por eso, el Adviento es tiempo de oración y de espera vigilante.

A la «vigilancia», que por lo demás es la palabra clave de todo este período litúrgico, nos exhorta la página evangélica que acabamos de proclamar: «Estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor» (Mt 24, 42). Jesús, que en la Navidad vino a nosotros y volverá glorioso al final de los tiempos, no se cansa de visitarnos continuamente en los acontecimientos de cada día. Nos pide estar atentos para percibir su presencia, su adviento, y nos advierte que lo esperemos vigilando, puesto que su venida no se puede programar o pronosticar, sino que será repentina e imprevisible. Sólo quien está despierto no será tomado de sorpresa. Que no os suceda -advierte- lo que pasó en tiempo de Noé, cuando los hombres comían y bebían despreocupadamente, y el diluvio los encontró desprevenidos (cf. Mt 24, 37-38). Lo que quiere darnos a entender el Señor con esta recomendación es que no debemos dejarnos absorber por las realidades y preocupaciones materiales hasta el punto de quedar atrapados en ellas. Debemos vivir ante los ojos del Señor con la convicción de que cada día puede hacerse presente. Si vivimos así, el mundo será mejor.

«Estad, pues, en vela...». Escuchemos la invitación de Jesús en el Evangelio y preparémonos para revivir con fe el misterio del nacimiento del Redentor, que ha llenado de alegría el universo; preparémonos para acoger al Señor que viene continuamente a nuestro encuentro en los acontecimientos de la vida, en la alegría y en el dolor, en la salud y en la enfermedad; preparémonos para encontrarlo en su venida última y definitiva.

Su paso es siempre fuente de paz y, si el sufrimiento, herencia de la naturaleza humana, a veces resulta casi insoportable, con la venida del Salvador «el sufrimiento -sin dejar de ser sufrimiento- se convierte a pesar de todo en canto de alabanza» (Spe salvi, 37). Confortados por estas palabras, prosigamos la celebración eucarística, invocando sobre los enfermos, sobre sus familiares y sobre cuantos trabajan en este hospital y en toda la Orden de los Caballeros de Malta, la protección materna de María, Virgen de la espera y de la esperanza, así como de la alegría, ya presente en este mundo, porque cuando sentimos la cercanía de Cristo vivo tenemos ya el remedio para el sufrimiento, tenemos ya su alegría. Amén.

Traducción distribuida por la Santa Sede

© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana
Publicado por Desconocido @ 22:53  | Habla el Papa
Comentarios (0)  | Enviar

ZENIT publica las palabras que dirigió el cardenal Camillo Ruini, obispo vicario del Papa para la diócesis de Roma, en la ceremonia de entrega del XXVII Premio Mundial Fernando Rielo de Poesía Mística, que tuvo lugar el viernes, 14 de Diciembre de 2007, en la embajada de España cerca de la Santa Sede.


San Juan de la Cruz es -según la más autorizada crítica- el prototipo de la poesía mística. La maestría del lenguaje, en el que imprime su experiencia de unión con Dios en el amor, lejos de una supuesta imitación de imágenes incorporadas del Cantar de los Cantares, de la lírica amatoria y de la poesía pastoril italianizante, hace de los poemas sanjuanistas un estilo personal e irrepetible. Esta experiencia espiritual, que, elevada a arte, desborda cualquier expectativa en una sana y culta sensibilidad, es tan íntima, tan vital, tan concluyente, que el poeta místico, contrariamente al llamado poeta religioso, nunca se preguntará, ni siquiera como recurso estético, por la existencia o no existencia de Dios, ya que Dios no es, para aquel, conocimiento que cuestiona, sino vida que celebra en íntima experiencia de amor. Afirma F. Rielo en su discurso para el XV Premio Mundial de Poesía Mística: «La poesía mística me es concelebrada experiencia divina a la que el ser supremo nos invita por medio del poeta. No puede haber celebración sin experiencia mística, ni es tampoco suficiente el sólo conocimiento cultural de la mística porque ésta es experimental ágape de amor: con el estudio teológico -viene a decir San Juan de la Cruz- pueden entenderse las verdades divinas con la mística, que es ejercicio de amor, no sólo se conocen, sino que también se experimentan».

Más que poesía mística, lo que sí se ha dado en todas las edades y culturas ha sido lo que el polígrafo español Dámaso Alonso denomina «poetas líricos a lo divino», a los que, más bien, habría que decir «poetas religiosos» -«arraigados» unos, «desarraigados» otros- sin una honda experiencia de la unión mística. La historia de la poesía es sobreabundante en poemas aislados que, si no son místicos, pueden considerarse paradigmas de la poesía religiosa. ¿Qué poeta, independientemente de su creencia o descreencia, no ha escrito algún poema religioso?

La poesía mística es mucho más que la poesía religiosa. Si ésta la puede hacer cualquier poeta, la poesía mística sólo puede hacerla quien tiene experiencia mística. Por eso, la poesía mística hay que entenderla como el arte de expresar, por medio de la imagen estética tallada con la palabra, la experiencia de la progresiva unión amorosa con lo divino. El místico puede encontrar, de este modo, en la literatura, más que en el discurso filosófico, el mejor cauce para expresar esta honda experiencia de unión con Dios. No podemos, empero, circunscribir el estilo de un poeta místico dentro de unos moldes clásicos ya agotados. San Juan de la Cruz, hijo aventajado de la cultura de su tiempo, hizo Humanidades en los jesuitas de Medina, y artes y teología en la Universidad de Salamanca. Estos estudios le sirven para adquirir aquella sensibilidad cultural que le ayudaría a expresar con gran maestría su experiencia mística por medio de romances, coplas, glosas, letrillas y canciones en verso heroico con imágenes de la poesía amatoria, pastoril y de las Sagradas Escrituras, sobre todo del Cantar de los Cantares. Hoy un poeta místico no debe hacer tópico del modelo sanjuanista; antes bien, encontrar otros cauces expresivos a los que se incorporen los múltiples, variados y nuevos estilos que cada generación va recreando.

La poesía ha conquistado, después de San Juan de la Cruz, bastante terreno en los últimos siglos y, especialmente, en el siglo XX, donde nuestros poetas suelen por lo general conocer, además de su propia historia literaria, las diversas literaturas que, desde los cinco continentes, les llegan traducidas a sus lenguas vernáculas. Cuanta mayor cultura posea el místico, más recursos poéticos encontrará en su expresividad estética, que, de todos modos, quedará desbordada por lo que tienen de inefable, más allá de todo discurso, los inmensos universos del dolor del amor evocados en las hilvanadas imágenes que se suceden bordadas con la platería de la palabra en el poema.


Publicado por Desconocido @ 22:51  | Espiritualidad
Comentarios (0)  | Enviar
ZENIT publica la segunda predicación de Adviento que, en presencia de Benedicto XVI, ha pronunciado el padre Raniero Cantalamessa, OFM Cap., predicador de la Casa Pontificia.

Eje de estas meditaciones es el tema «Nos ha hablado por medio del Hijo» (Hebreos 1, 2); asisten también a este camino de preparación de la Navidad, en la capilla Redemptoris Mater del Palacio Apostólico del Vaticano, colaboradores del Santo Padre.


P. Raniero Cantalamessa
Adviento 2007 en la Casa Pontificia

Segunda Predicación
Juan el Bautista, «más que un profeta»



La vez pasada, partiendo del texto de Hebreos, 1,1-3, intenté trazar la imagen de Jesús según resulta de su comparación con los profetas. Pero entre el tiempo de los profetas y el de Jesús existe una figura especial que hace de gozne entre los primeros y el segundo: Juan el Bautista. Nada mejor, en el Nuevo Testamento, para evidenciar la novedad de Cristo que la comparación con el Bautista.

El tema del cumplimiento, del cambio histórico, emerge nítido de los textos en los que Jesús mismo se expresa sobre su relación con el Precursor. Actualmente los estudiosos reconocen que los dichos que se leen al respecto en los evangelios no son invenciones o adaptaciones apologéticas de la comunidad posteriores a la Pascua, sino que se remontan en la sustancia al Jesús histórico. Algunos de ellos se vuelven, de hecho, inexplicables si se atribuyen a la comunidad cristiana posterior [1] .

Una reflexión sobre Jesús y el Bautista es también la mejor forma de estar en sintonía con la liturgia de Adviento. Las lecturas del Evangelio del segundo y del tercer domingo de Adviento tienen, de hecho, en el centro la figura y el mensaje del Precursor. Hay una progresión en Adviento: en la primera semana la voz sobresaliente es la del profeta Isaías, que anuncia al Mesías de lejos; en la segunda y tercera semana es la del Bautista, quien anuncia al Cristo presente; en la última semana el profeta y el Precursor dejan el sitio a la Madre, quien lo lleva en su seno.

En esta capilla tenemos ante nuestros ojos al Precursor en dos momentos. En el muro lateral le vemos en el acto de bautizar a Jesús, combado hacia él en señal de reconocimiento de su superioridad; en el muro del fondo, en la actitud de la Déesis típica de la iconografía bizantina.

1. El gran cambio

En texto más completo en el que Jesús se expresa sobre su relación con Juan el Bautista es el pasaje del Evangelio que la liturgia nos hará leer el próximo domingo en la Misa. Juan, desde la prisión, envía a sus discípulos a preguntar a Jesús: «¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?» (Mt 11,2-6; Lc 7,19-23).

La predicación del Maestro de Nazaret, a quien él mismo había bautizado y presentado a Israel, parece a Juan que va en una dirección distinta de la flamante que él se esperaba. Más que el juicio inminente de Dios, Él predica la misericordia presente, ofrecida a todos, justos y pecadores.

Lo más significativo de todo el texto es el elogio que Jesús hace del Bautista, tras haber respondido a su pregunta: «¿Qué salisteis a ver? ¿Un profeta? Sí, os digo, y más que un profeta [...]. En verdad os digo que no ha surgido entre los nacidos de mujer uno mayor que Juan el Bautista; sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es mayor que él. Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los Cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan. Pues todos los profetas, lo mismo que la Ley, hasta Juan profetizaron. Y, si queréis admitirlo, él es ese Elías, el que iba a venir. El que tenga oídos, que oiga» (Mt 11,11-15).

Una cosa se ve clara de estas palabras: entre la misión de Juan el Bautista y la de Jesús ha ocurrido algo decisivo, tal que constituye una divisoria entre dos épocas. El centro de gravedad de la historia se ha desplazado: lo más importante ya no está en un futuro más o menos inminente, sino que está «aquí y ahora», en el reino que está ya operante en la persona de Cristo. Entre las dos predicaciones ha sucedido un salto de calidad: el más pequeño del nuevo orden es superior al mayor del orden precedente.

Este tema del cumplimiento y del cambio de época encuentra confirmación en muchos otros contextos del Evangelio. Basta recordar algunas palabras de Jesús como: «¡Aquí hay algo más que Jonás! [...]. ¡Aquí hay algo más que Salomón!» (Mt 12, 41-42). «¡Dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen! En verdad os digo que muchos profetas y justos desearon ver o que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron» (Mt 13,16-17). Todas las llamadas «parábolas del Reino» --como la del tesoro escondido y la de la perla preciosa-- expresan, de manera cada vez distinta y nueva, la misma idea de fondo: con Jesús ha sonado la hora decisiva de la historia; ante Él se impone la decisión de la que depende la salvación.

Fue ésta la constatación que impulsó a los discípulos de Bultmann a separarse del maestro. Bultmann situaba a Jesús en el judaísmo, haciendo de Él una premisa del cristianismo, no un cristiano todavía; sin embargo el gran cambio lo atribuía a la fe de la comunidad post-pascual. Bornkamm y Conzelmann se dieron cuenta de la imposibilidad de esta tesis: «el cambio histórico» ocurre ya en la predicación de Jesús. Juan pertenece a las «premisas» y a la preparación, pero con Jesús estamos ya en el tiempo del cumplimiento.

En su libro «Jesús de Nazaret», el Santo Padre confirma esta conquista de la exégesis más seria y actualizada. Escribe: «Para que se llegara a ese choque radical, para que se recurriera a ese gesto extremo -la entrega a los romanos--, tenía que haber ocurrido o haberse dicho algo dramático. El elemento importante y estremecedor se sitúa precisamente al inicio; la Iglesia naciente tuvo que reconocerlo lentamente en toda su grandeza, aferrarlo poco a poco, acompañando y penetrando el recuerdo con la reflexión [...]. El elemento grande, nuevo y excitante proviene precisamente de Jesús; en la fe y en la vida de la comunidad es desplegado, pero no creado. Es más, la comunidad ni siquiera se habría formado ni habría sobrevivido si no hubiera estado precedida por una realidad extraordinaria» [2].

En la teología de Lucas es evidente que Jesús ocupa «el centro del tiempo». Con su venida Él dividió la historia en dos partes, creando un «antes» y un «después» absolutos. Hoy se está convirtiendo en práctica común, especialmente en la prensa laica, abandonar el modo tradicional de fechar los acontecimientos «antes de Cristo» o «después de Cristo» (ante Christum natum y post Christum natum) a favor de la fórmula más neutral «antes de la era común» y «de la era común». Es una opción motivada por el deseo de no irritar la sensibilidad de pueblos de otras religiones que utilizan la cronología cristiana. En tal sentido hay que respetarla, pero para los cristianos permanece indiscutible el papel «discriminante» de la venida de Cristo para la historia religiosa de la humanidad.

2. Él os bautizará en Espíritu Santo

Ahora, como siempre, partamos de la certeza exegética y teológica evidenciada para llegar al hoy de nuestra vida.

La comparación entre el Bautista y Jesús se cristaliza en el Nuevo Testamento en la comparación entre el bautismo de agua y el bautismo de Espíritu. «Yo os he bautizado con agua, pero Él os bautizará con Espíritu Santo» (Mc 1,8; Mt 3,11; Lc 3,16). «Yo no le conocía -dice el Bautista en el Evangelio de Juan--, pero el que me envió a bautizar con agua, me dijo: "Aquel sobre quien veas que baja el Espíritu y se queda sobre él, ése es el que bautizará con Espíritu Santo"» (Jn 1,33). Y Pedro, en la casa de Cornelio: «Me acordé de aquellas palabras que dijo el Señor: "Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo"» (Hch 11,16).

¿Qué quiere decir que Jesús es el que bautiza en Espíritu Santo? La expresión no sólo sirve para distinguir el bautismo de Jesús del de Juan; sirve para distinguir toda la persona y obra de Cristo respecto a la del Precursor. En otras palabras, en toda su obra Jesús es el que bautiza en Espíritu Santo. Bautizar aquí tiene un significado metafórico; quiere decir inundar, envolver por todas partes, como hace el agua con los cuerpos sumergidos en ella.

Jesús «bautiza en Espíritu Santo» en el sentido de que recibe y da el Espíritu «sin medida» (Jn 3, 34), «efunde» su Espíritu (Hch 2, 33) sobre toda la humanidad redimida. La expresión se refiere más al acontecimiento de Pentecostés que al sacramento del bautismo. «Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados en el Espíritu Santo dentro de pocos días» (Hch 1,5), dice Jesús a los apóstoles refiriéndose evidentemente a Pentecostés, que tendría lugar en breve plazo.

La expresión «bautizar en el Espíritu» define por lo tanto la obra esencial del Mesías, que ya en los profetas del Antiguo Testamento aparece orientada a regenerar a la humanidad mediante una gran y universal efusión del Espíritu de Dios (Jl 3,1 ss.). Aplicando todo ello a la vida y al tiempo de la Iglesia debemos concluir que Jesús resucitado no bautiza en Espíritu Santo únicamente en el sacramento del bautismo, sino, de manera distinta, también en otros momentos: en la Eucaristía, en la escucha de la Palabra y, en general, en todos los medios de gracia.

Santo Tomás de Aquino escribe: «Existe una misión invisible del Espíritu cada vez que se realiza un progreso en la virtud o un aumento de gracia...; cuando alguno pasa a una nueva actividad o a un nuevo estado de gracia» [3]. La propia liturgia de la Iglesia lo inculca. Todas sus oraciones y sus himnos al Espíritu Santo comienzan con el grito: «¡Ven!»: «Ven, Espíritu Creador», «Ven, Espíritu Santo». Con todo, quien así reza ya ha recibió una vez el Espíritu. Quiere decir que el Espíritu es algo que hemos recibido y que debemos recibir siempre de nuevo.

3. El bautismo en el Espíritu

En este contexto hay que aludir al llamado «bautismo en el Espíritu» que desde hace un siglo se ha convertido en experiencia viva para millones de creyentes de casi todas las denominaciones cristianas. Se trata de un rito hecho de gestos de gran sencillez, acompañados de disposiciones de arrepentimiento y de fe en la promesa de Cristo: «El Padre dará el Espíritu Santo a quien se lo pida».

Es una renovación y una reactivación, no sólo del bautismo y de la confirmación, sino de todos los eventos de gracia del propio estado: ordenación sacerdotal, profesión religiosa, matrimonio. El interesado se prepara a ello --además de hacerlo con una buena confesión-- a través de encuentros de catequesis en los que se pone de nuevo en contacto vivo y gozoso con las principales verdades y realidades de la fe: el amor de Dios, el pecado, la salvación, la vida nueva, la transformación en Cristo, los carismas, los frutos del Espíritu Santo. Todo en un clima caracterizado de profunda comunión fraterna.

A veces, en cambio, ocurre espontáneamente, fuera de todo esquema; es como si se fuera «sorprendido» por el Espíritu. Un hombre dio este testimonio: «Estaba en el avión leyendo el último capítulo de un libro sobre el Espíritu Santo. En cierto momento fue como si el Espíritu Santo saliera de las páginas del libro y entrara en mi cuerpo. Como arroyos, empezaron a brotar lágrimas de mis ojos. Comencé a orar. Estaba vencido por una fuerza muy por encima de mí» [4].

El efecto más común de esta gracia es que el Espíritu Santo, de ser un objeto de fe intelectual, más o menos abstracto, se convierte en un hecho de experiencia. Karl Rahner escribió: «No podemos contestar que el hombre tenga aquí [en la tierra. Ndr] experiencias de gracia que le dan un sentido de liberación, le abren horizontes completamente nuevos, se imprimen profundamente en él, le transforman, plasmando, hasta por largo tiempo, su actitud cristiana más íntima. Nada impide llamar a tales experiencias bautismo del Espíritu» [5].

A través de lo que se denomina, precisamente, «bautismo del Espíritu», se tiene experiencia de la unción del Espíritu Santo en la oración, de su poder en el ministerio pastoral, de su consolación en la prueba, de su guía en las elecciones. Antes aún que en la manifestación de los carismas, es así como se le percibe: como Espíritu que transforma interiormente, da el gusto de la alabanza de Dios, abre la mente a la compresión de las Escrituras, enseña a proclamar Jesús «Señor» y da el valor de asumir tareas nuevas y difíciles, en el servicio de Dios y del prójimo.

Este año se celebra el cuadragésimo aniversario del retiro a partir del cual empezó, en 1967, la Renovación carismática en la Iglesia católica, que se estima que llegó en pocos años a no menos de ochenta millones de católicos. He aquí como describía los efectos del bautismo del Espíritu sobre sí misma y sobre el grupo una de las personas que estaban presentes en aquel primer retiro:

«Nuestra fe se ha hecho más viva; nuestro creer se ha convertido en una especie de conocimiento. De repente, lo sobrenatural se ha hecho más real que lo natural. En una palabra, Jesús es un ser vivo para nosotros... La oración y los sacramentos han llegado a ser realmente nuestro pan de cada día, dejando de ser unas genéricas "prácticas piadosas". Un amor por las Escrituras que nunca me hubiera imaginado, una transformación de nuestras relaciones con los demás, una necesidad y una fuerza de dar testimonio más allá de toda expectativa: todo esto ha llegado a formar parte de nuestra vida. La experiencia inicial del bautismo del Espíritu no nos ha proporcionado una especial emoción externa, pero nuestra vida se ha llenado de serenidad, confianza, alegría y paz... Hemos cantado el Veni creator Spiritus antes de cada reunión, tomando en serio lo que decíamos, y no nos hemos visto defraudados... También hemos sido inundados de carismas, y todo esto nos sitúa en una perfecta atmósfera ecuménica» [6].

Todos vemos con claridad que éstas son precisamente las cosas que más necesita hoy la Iglesia para anunciar el Evangelio a un mundo reacio a la fe y a lo sobrenatural. No es que todos estén llamados a experimentar la gracia de un nuevo Pentecostés de esta forma. Pero todos estamos llamados a no permanecer fuera de esta «corriente de gracia» que atraviesa la Iglesia del post Concilio. Juan XXIII habló, en su tiempo, de un «nuevo Pentecostés»; Pablo VI fue más allá y habló de un «perenne Pentecostés», de un Pentecostés continuo. Vale la pena volver a oír las palabras que pronunció en una audiencia general:

«Nos hemos preguntado más de una vez... cuál es la necesidad, primera y última, que advertimos para esta nuestra bendita y amada Iglesia. Tenemos que decirlo casi temblando y suplicando, ya que, como sabéis, se trata de su misterio y de su vida: el Espíritu, el Espíritu Santo, el animador y santificador de la Iglesia, su respiración divina, el viento que sopla en sus velas, su principio unificador, su fuente interior de luz y fuerza, su apoyo y su consolador, su fuente de carismas y cantos, su paz y su gozo, su prenda y preludio de vida bienaventurada y eterna. La Iglesia necesita su perenne Pentecostés: necesita fuego en el corazón, palabra en los labios, profecía en la mirada... La Iglesia necesita recuperar el anhelo, el gusto y la certeza de su verdad» [7].

El filósofo Heidegger concluía su análisis de la sociedad con la voz de alarma: «Sólo un dios nos puede salvar». Este Dios que nos puede salvar, y que nos salvará, los cristianos lo conocemos: ¡es el Espíritu Santo! Actualmente se extiende la moda de la llamada aromaterapia. Consiste en la utilización de aceites esenciales que emanan perfume para mantener la salud o como terapia de algunos trastornos. Internet está lleno de reclamos de aromaterapia. No se contenta prometiendo con ellos bienestar físico como la cura del estrés; existen también «perfumes del alma», por ejemplo el perfume para obtener «la paz interior».

Los médicos invitan a desconfiar de esta práctica, que no está científicamente comprobada y, más aún, tiene en algunos casos contraindicaciones. Pero lo que quiero decir es que existe una aromaterapia segura, infalible, que carece de contraindicaciones: la que está hecha con el aroma especial, ¡con el «sagrado crisma del alma» que es el Espíritu Santo! San Ignacio de Antioquia escribió: «El Señor ha recibido sobre su cabeza una unción perfumada (myron) para exhalar sobre la Iglesia la incorruptibilidad» [8]. Sólo si recibimos este «aroma» podremos ser, a nuestra vez, «el buen olor de Cristo» en el mundo (2 Co 2, 15).

El Espíritu Santo es especialista sobre todo en las enfermedades del matrimonio y de la familia, que son los grandes enfermos de hoy. El matrimonio consiste en darse el uno al otro, es el sacramento de hacerse don. El Espíritu Santo es el don hecho persona; es la donación del Padre al Hijo y del Hijo al Padre. Donde llega Él renace la capacidad de hacerse don y con ella la alegría y la belleza de los esposos de vivir juntos. El amor de Dios que Él «derrama en nuestros corazones» reaviva toda expresión de amor, y en primer lugar el amor conyugal. El Espíritu Santo puede hacer verdaderamente de la familia «la principal agencia de paz», como la define el Santo Padre en el Mensaje para la próxima Jornada Mundial de la Paz.

Son numerosos los ejemplos de matrimonios muertos que han resucitado a una vida nueva por la acción del Espíritu. He recogido justo en estos días el conmovedor testimonio de una pareja que tengo intención de dar a conocer en la cita de mi programa de televisión sobre el Evangelio por la fiesta del Bautismo de Jesús...

El Espíritu reaviva, naturalmente, también la vida de los consagrados, que consiste en hacer de la propia vida un don y una oblación «de suave aroma» a Dios por los hermanos (Ef 5,2).

4. La nueva profecía de Juan el Bautista

Volviendo a Juan el Bautista, él nos puede iluminar sobre cómo llevar a cabo nuestra tarea profética en el mundo de hoy. Jesús define a Juan el Bautista como «más que un profeta», pero ¿dónde está la profecía en su caso? Los profetas anunciaban una salvación futura; pero el Precursor no es alguien que anuncia una salvación futura; él indica a uno que está presente. Entonces, ¿en qué sentido se puede llamar profeta? Isaías, Jeremías, Ezequiel ayudaban al pueblo a superar la barrera del tiempo; Juan el Bautista ayuda al pueblo a superar la barrera, aún más gruesa, de las apariencias contrarias, del escándalo, de la banalidad y la pobreza con que la hora fatídica se manifiesta.

Es fácil creer en algo grandioso, divino, cuando se plantea en un futuro indefinido: «en aquellos días», «en los últimos días», en un marco cósmico, con los cielos destilando dulzura y la tierra abriéndose para que germine el Salvador. Es más difícil cuando se debe decir: «¡Helo aquí! ¡Está aquí! ¡Es Él!».

Con las palabras: «¡En medio de vosotros hay uno a quien no conocéis!» (Jn 1,26), Juan el Bautista inauguró la nueva profecía, la del tiempo de la Iglesia, que no consiste en anunciar una salvación futura y lejana, sino en revelar la presencia escondida de Cristo en el mundo. En arrancar el velo de los ojos de la gente, sacudirle la indiferencia, repitiendo con Isaías: «Existe algo nuevo: ya está en marcha; ¿no lo reconocéis?» (Is 43,19).

Es verdad que han pasado veinte siglos y que sabemos, sobre Jesús, mucho más que Juan. Pero el escándalo no ha desaparecido. En tiempos de Juan el escándalo derivaba del cuerpo físico de Jesús, de su carne tan similar a la nuestra, excepto en el pecado. También hoy es su cuerpo, su carne, la que crea dificultades y escandaliza: su cuerpo místico, tan parecido al resto de la humanidad, sin excluir, lamentablemente, ni siquiera el pecado.

«El testimonio de Jesús -se lee en el Apocalipsis-- es el espíritu de profecía» (Ap 19,10), esto es, para dar testimonio de Jesús se requiere espíritu de profecía. ¿Existe este espíritu de profecía en la Iglesia? ¿Se cultiva? ¿Se alienta? ¿O se cree, tácitamente, que se puede prescindir de él, apuntando más hacia medios y recursos humanos?

Juan el Bautista nos enseña que para ser profetas no se necesita una gran doctrina o elocuencia. Él no es un gran teólogo; tiene una cristología bastante pobre y rudimentaria. No conoce todavía los títulos más elevados de Jesús: Hijo de Dios, Verbo, ni siquiera el de Hijo del hombre. Pero ¡cómo logra hacer oír la grandeza y unicidad de Cristo! Usa imágenes sencillísimas, de campesino: «No soy digno de desatar las correas de sus sandalias». El mundo y la humanidad aparecen, por sus palabras, dentro de un tamiz que Él, el Mesías, sostiene y agita con sus manos. Ante Él se decida quién permanece y quién cae, quién es grano bueno y quién paja que se lleva el viento.

En 1992 se celebró un retiro sacerdotal en Monterrey, México, con ocasión de los 500 años de la primera evangelización de América Latina. Estaban presentes 1.700 sacerdotes y unos sesenta obispos. Durante la homilía de la Misa conclusiva hablé de la necesidad urgente que la Iglesia tiene de profecía. Después de la comunión se oró por un nuevo Pentecostés en pequeños grupos distribuidos por la gran basílica. Me había quedado en el presbiterio. En cierto momento un joven sacerdote se acercó en silencio, se me arrodilló delante y con una mirada que jamás olvidaré dijo: «Bendígame, padre; ¡quiero ser profeta de Dios!». Me estremecí porque veía que evidentemente le movía la gracia.

Con humildad podríamos hacer nuestro el deseo de aquel sacerdote: «Quiero ser un profeta para Dios». Pequeño, desconocido de todos, no importa; pero uno que, como decía Pablo VI, tenga «fuego en el corazón, palabra en los labios, profecía en la mirada».

-------------------------------------------------

[1] Cf. J. D.G. Dunn, Christianity in the Making, I. Jesus remembered, Grand Rapids. Mich. 2003, parte III, cap. 12, trad. ital. Gli albori del Cristianesimo, I, 2, Paideia, Brescia 2006, pp. 485-496.

[2] Benedetto XVI, Gesù di Nazaret, Rizzoli 2007, p. 372.

[3] S. Tommaso d'Aquino, Somma teologica, I,q.43, a. 6, ad 2.; cf. F. Sullivan, in Dict.Spir. 12, 1045.

[4] En "New Covenant"(Ann Arbor, Michigan), junio 1984, p.12.

[5] K. Rahner, Erfahrung des Geistes. Meditation auf Pfingsten, Herder, Friburgo i. Br. 1977.

[6] Testimonio de P. Gallagher Mansfield, As by a New Pentecost, Steubenville 1992, pp. 25 s.

[7] Discurso en la audiencia general del 29 de noviembre de 1972 (Insegnamenti di Paolo VI, Tipografia Poliglotta Vaticana, X, pp. 1210s.).

[8] S. Ignazio d'Antiochia, Agli Efesini 17.

Traducción del original italiano por Marta Lago
Publicado por Desconocido @ 22:47  | Espiritualidad
Comentarios (0)  | Enviar
VATICANO - ESPECIAL - LAS PALABRAS DE LA DOCTRINA por don Nicola Bux y don Salvatore Vitiello - Anuncio, conversión y misión. Tres palabras clave de la “Nota doctrinal sobre algunos aspectos de la evangelización” de la Congregación para la Doctrina de la Fe

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - Dada en Roma el 3 de diciembre de 2007, memoria litúrgica de San Francisco Javier, Patrono de las Misiones, se hizo pública hoy la “Nota doctrinal sobre algunos aspectos de la evangelización”. Breve en la forma, de apenas 13 puntos, la Nota interviene sobre algunas cuestiones delicadas y esenciales para la misión de la Iglesia en las actuales circunstancias históricas y culturales.

Partiendo del valor universal del mandamiento misionero de Cristo a los Apóstoles y a la Iglesia toda, “Como el Padre me ha enviado, así también yo os envío” (Jn 20,21), se destaca inmediatamente, en la introducción, como “toda actividad de la Iglesia tiene una esencial dimensión misionera y no debe ser nunca separada del compromiso por ayudar a todos a encontrar a Cristo en la fe” (n. 2). Reconociendo la creciente confusión de la cultura contemporánea, que “considera que todo intento de convencer a los demás en cuestiones religiosas es un límite que se impone a la libertad” (n. 3), la Nota busca aclarar “algunos aspectos de la relación entre el mandato misionero del Señor y el respeto de la conciencia y de la libertad religiosa de todos” (ibid.), evidentemente porque dicha concepción relativista del “juicio de conciencia”, entendido por algunos como totalmente desvinculado de la verdad y de la posibilidad misma para el hombre de llega a la verdad, frena, desmotivándola en sus raíces mismas, la misión y, en cierto sentido, la hace llegar a su “última parada”.

El texto está subdividido en tres partes y examina las implicaciones antropológicas, eclesiológicas y ecuménicas de la misión de la Iglesia.

Particularmente interesante se presenta el análisis de las implicaciones antropológicas. Citando ampliamente la Encíclica de Juan Pablo II “Fides et ratio”, se propone recolocar en la perspectiva correcta la capacidad del hombre de entrar en relación con la realidad: el hombre es capaz de conocer la realidad, de llegar a la verdad y es su deber moral, además de una necesidad que no se puede suprimir, realizar este camino. Central, en toda la argumentación, es el papel de la libertad, descrita como “un medio […] que le ofrece al hombre Aquél que lo creó. Una oferta dirigida a su capacidad de conocer y amar aquello que es bueno y verdadero” (n. 4). Desde dicha perspectiva queda claramente estigmatizada la posición relativista de quien considera que es “un atentado contra la libertad del otro” (ibid.), la propuesta clara y convencida, legítima y razonablemente argumentada, de aquello que se considera verdadero para uno mismo. Y tales posiciones relativistas no se dan solamente en las sociedades occidentales, ya que, aunque bajo otros perfiles, determinadas concepciones que provienen de Oriente niegan a la verdad “su carácter exclusivo, partiendo del presupuesto que ella se manifiesta por igual en doctrinas diversas, incluso contradictorias entre ellas” (ibid.). Como se sabe el Oriente no conoce el principio de no contradicción de memoria aristotélica (A es A y no es B), mientras que el Occidente parece que lo ha olvidado, reduciendo en modo dramático la capacidad cognoscitiva del hombre. Se proponen de nuevo, aunque indirectamente, los diversos medios de conocimiento de la razón humana, con la conciencia de que el método de la certeza científica no es el único método de aproximación a la realidad, sino que a él se une, necesariamente, el método filosófico y, sobre todo, el método de la certeza moral, llegando al conocimiento-fe que es la “capacidad de confiarse uno mismo y la propia vida a otra persona”; capacidad que representa “uno de los actos antropológicamente más significativos y expresivos”, porque “la verdad […] debe ser buscada en un modo que responda a la dignidad de la persona humana” (n. 5).
Central en el modo de pensar la evangelización, y también como importante regla de convivencia entre las personas, es la certeza de que “la verdad no se impone sino por la fuerza de la verdad misma” (Cf. Dignitatis humanae, n. 3), ya que es justamente dicha fuerza la que determina, con el tiempo, el camino y la victoria de aquello que es verdadero, correcto y bueno; victoria que se realiza, sobre todo, en el corazón de cada hombre, creado para reconocer y seguir la verdad. Por lo tanto “estimular honestamente la inteligencia y la libertad de una persona al encuentro con Cristo y con su Evangelio no es una intromisión indebida con respecto a ella, sino una legítima oferta y un servicio que pude hacer más fecundas la relación entre los hombres” (ibid.).

La invitación es clara y sin posibilidad de error: volver a anunciar a Cristo, Hijo de Dios hecho hombre y único Salvador, con franqueza y fidelidad evangélicas, sin temores infundados, confiando en que la fuerza y la verdad que provienen del mismo Señor, mantendrán el camino de las mentes y de los corazones en el reconocimiento y la acogida de la única verdad a la medida auténtica del corazón del hombre. Debe volver a ser clara, ante todo para los cristianos, y luego para el resto de los hombres, la conciencia de que “la plena adhesión a Cristo, que es la Verdad, y el ingreso a su Iglesia no disminuyen sino que exaltan la libertad humana” (n. 7), superando, siempre y nuevamente, aquella actitud de timidez pávida y antievangélica que algunas veces no alienta a los creyentes a compartir con los hermanos aquello que ellos y la Iglesia tienen de más amado: a Cristo mismo.
En tal sentido, en la Nota se presenta como grandiosa la indicación del método de la evangelización: al lado del anuncio público de la Iglesia, no pierden nunca su significado el testimonio personal y, sobre todo, la amistad. Si el Cristianismo es “el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva” (Cf. Deus Caritas est n. 1), la amistad de Jesús con los Apóstoles, que es comunicada hoy hasta nosotros, constituye el método de la evangelización, hasta la feliz síntesis que ve, entre los elementos de nuestra fe, el de ser una amistad que se comunica: del Dios-hombre al hombre y de persona a persona, hasta abrazar, como tendencia, a todo el género humano. Constitutiva de la misión se presenta también la dimensión del martirio. Esta ha representado, de hecho, la conclusión de la misión de los Apóstoles y “continúa siendo el modelo fundamental de la evangelización para todos los tiempos” (n. 8).


Las implicaciones eclesiológicas de la misión lanzan de nuevo un término siempre eficaz, pero que en los últimos decenios ha sido menos usado en los mismos ambientes misioneros: la “conversión”. Ella indica la exigencia de conducir a los paganos a la Iglesia, así como aquel cambio de mentalidad y de acción que continuamente reforma el pensamiento y las obras, conduciéndolos a una cada vez más grande identificación con Cristo. (Cf. n. 9). Es reafirmado con claridad que la Iglesia “no es […] un grupo de poder” que desea extender su propia influencia a través de la evangelización, sino que esta última es “el ingreso en la red de amistad con Cristo, que vincula el cielo y la tierra, continentes y épocas diversas”. Reafirmando, muy felizmente, la hoy casi definitiva superación de toda concepción ‘Reinocéntrica’, la Nota afirma: “el Reino de Dios […] es ante todo una persona, que tiene el rostro y el nombre de Jesús de Nazaret” (ibid.).

Se introduce, así, una importante distinción entre pluralismo religioso ‘de iure’ y pluralismo religioso ‘de facto’. Mientras es un dato incontestable que la libertad religiosa es una necesidad social e histórica, consecuencia del hecho de que la verdad no puede ser impuesta sino que debe ser hecha propia por el hombre desde el interior de su conciencia, no es admisible que, ‘por principio’, ella sea considerada como expresión de la incapacidad del hombre de encontrar la verdad y por lo tanto como canonización ilegítima del relativismo religioso (Cf. n. 10 nota 32). Legítimo pluralismo religioso no es nunca sinónimo de relativismo religioso: cada tradición religiosa tiene el deber de medirse a sí misma en la difícil sede de la verdad y de las necesidades fundamentales, y universales, del corazón del hombre, y finalmente, debe pasar el discernimiento crítico de la razón, entendida como apertura al Misterio, no como medida de todas las cosas.

La evangelización es, entonces, un deber al que los cristianos no pueden renunciar y es al mismo tiempo “uno de sus derechos inalienables, expresión propia de la libertad religiosa, que tiene sus dimensiones ético-sociales y ético-políticas correspondientes” (n. 10), con la conciencia de que, incluso el más hermoso testimonio cristiano, será impotente si no es justificado e iluminado por el anuncio “claro e inequívoco del Señor Jesús” (n. 11).
Ha llegado, por lo tanto, el momento de superar las falsas concepciones según las cuales el no-creyente que conduce una vida aparentemente buena, no tiene otros deberes que cumplir: el primer mandamiento sigue siendo válido siempre y para todos los hombres y el ‘pecado’ del no-creyente es justamente la desobediencia al “no tendrás otro Dios fuera de mí”.
Entre las importantes implicaciones ecuménicas de la evangelización se encuentra ilustrada, por último, la exclusión de toda forma de indiferentismo o confusionismo entre católicos y otras confesiones cristianas, poniendo en su correcto lugar, por el contrario, todas aquellas formas de conocimiento, escucha, discusión teológica, testimonio y anuncio, que constituyen un verdadero intercambio no sólo de ideas sino también de dones.

El camino del ecumenismo y del diálogo interreligioso no es detenido por la evangelización y por el anuncio del Señor, es más, una claridad en la identidad y en las intenciones, un diálogo libre de prejuicios y capaz de exponer las razones recíprocas, constituyen aquello que favorece en el mejor modo ese debate libre, absolutamente necesario para el progreso real del conocimiento recíproco y del camino común.

La Nota concluye con la conciencia de que el anuncio representa “el primer servicio que los cristianos pueden ofrecer a cada persona y a todo el género humano” (n. 13).
Mendigamos que el Espíritu de siempre la fuerza a todos, fieles laicos y Pastores, para anunciar a Cristo con la inteligencia, generosidad y eficacia ‘de los Amigos del Señor’ y con la valentía de los Mártires, única medida verdadera y real de la evangelización. (Agencia Fides 14/12/2007; líneas 136, palabras 1715)
Publicado por Desconocido @ 22:36  | Artículos de interés
Comentarios (0)  | Enviar
Día 16 de Diciembre
III DOMINGO DE ADVIENTO



La exigencia en la santidad

En el pasaje de san Mateo que hoy nos presenta la Liturgia de la Iglesia contemplamos un interesante momento de la vida del Señor en relación con Juan el Bautista. Por una parte, con su respuesta a los discípulos de Juan, les confirma, por las obras que de Él contemplaban, que ya no debían esperar a otro: se cumplía en su Persona lo anunciado por los profetas cuando se referían al Mesías prometido por Dios. Advierte Jesús, por otra parte, que el talante y la conducta del Precursor, por su heroísmo, lealtad y fortaleza, debían ser un ejemplo estimulante para siempre.

Una prueba de la mesianidad de Jesús de Nazaret consiste, en efecto, en el cumplimiento inequívoco en su persona de las profecías que, durante siglos, habían anunciado la llegada de un libertador enviado por Dios a los hombres. Aparte de las diversas circunstancias de lugar y de tiempo en que vendría el Mesías y que se cumplen en Jesús, se cumplen también en Él otros fenómenos –los milagros–, que siendo hechos sobrenaturales, por cuanto los simples hombres no tenemos capacidad para ellos, prueban el carácter asimismo sobrenatural de su Autor. La doctrina que se nos propone a los cristianos, al ser del mismo Jesús de Nazaret, es mucho más que una enseñanza válida que conformó la vida de los hombres en unas determinadas circunstancias de hace dos mil años. Las suyas son palabras definitivas para los hombres de todos los tiempos –el Cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán, nos dijo–, su doctrina debe reflejarse siempre en la vida de los hombres, cualesquiera que sean nuestras circunstancias

Pero el poder del Señor, demostrado con sus obras, es una garantía de la solidez de su doctrina y confirma la autoridad de sus palabras; que, junto al amor que nos demuestra con su entrega hasta la muerte, estimula la respuesta humana en su seguimiento. Aunque, si es cierto que nos anima a la confianza, nos propone también una vida exigente, como la de Juan Bautista. Una vida, que debe ser también hoy completamente opuesta a la blandura imperante y a lo simplemente fácil o agradable. Quienes hayan puesto su ideal en el confort no deben buscarlo en el cristianismo: el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza, dirá, refiriéndose a su caminar por este mundo y a la vida que promete a sus apóstoles.

De diversos modos y con frecuencia, a lo largo de su vida pública, insistirá Nuestro Señor en la necesidad de la virtud de la fortaleza. Por ejemplo, enseñando a la gente: que el Reino de los Cielos padece violencia, y los esforzados lo conquistan; que, si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame; pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mí, la encontrará. Son palabras que el mismo Dios nos dirige, sin dejar de amarnos como Padre cariñoso, aunque sean palabras exigentes con las que previene la tendencia nuestra a la flojera y al egoísmo. Son, por eso, ocasión de que aseguremos nuestra conducta, leal a la enseñanza del Señor, con algunos propósitos que trataremos de cumplir con la ayuda que Él mismo nos ofrece.

No está de moda la virtud de la fortaleza. Lo ideal y deseable para muchos es que lo bueno cueste poco, aunque sea sólo relativamente bueno, aunque no sea tan bueno como podría ser con más esfuerzo. Pero necesita el mundo de hoy cristianos que quieran amar sin medida, sin calcular el gasto, la fatiga o el dolor que les supondrá ser leales a Dios hasta el heroísmo. Sin medida, con tal de aportar a los demás, incluso a costa de sí, el estímulo y el ejemplo necesarios para seguir esperanzados el ideal de Jesucristo. Como sigue a Cristo el Romano Pontífice: leal al Evangelio y, por eso, no pocas veces, enfrentado a los poderosos de este mundo. También nosotros podemos y debemos manifestar la misma lealtad, rogando a Dios con mucha frecuencia que proteja al Papa y lo fortalezca en su servicio a Dios y a los hombres. Nos dispondremos, así, a imitarle en esas contiendas cotidianas contra la comodidad, la sensualidad, el amor propio..., que necesariamente tendremos que librar para ser también leales a Jesucristo.

Santa María –Madre nuestra, auxilio de los cristianos, Esposa del Espíritu Santo, Madre de Dios– nos protege con su intercesión poderosa. No podemos prescindir de Ella en esta batalla que debemos mantener contra nuestra debilidad y frente a los que se oponen al reinado de Dios en el mundo. Como Virgen fiel, nos enseña que la fortaleza que vence al mundo está en la humildad de reconocer el señorío divino sobre toda criatura. El mismo reconocimiento que a Ella la conduce al gozo inapreciable de sentirse especialmente querida por Dios a pesar de su pequeñez.
Publicado por Desconocido @ 16:56  | Espiritualidad
Comentarios (0)  | Enviar
ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, OFM Cap., predicador de la Casa Pontificia, a la liturgia del domingo, tercero de Adviento, 16 de Diciembre de 2007.

III Domingo de Adviento [A]
Estad alegres; el Señor está cerca


Isaías 35, 1-6a.8a.10; Santiago 5, 7-10; Mateo 11, 2-11



Comencemos, en nuestra reflexión, por la frase con la que Jesús, en el Evangelio, tranquiliza a los discípulos de Juan el Bautista acerca del propio mesianismo: «Se anuncia a los pobres la Buena Nueva». El Evangelio es un mensaje de gozo: esto proclama la liturgia del tercer domingo de Adviento, que, por las palabras de Pablo en la antífona de ingreso, ha tomado el nombre de domingo «Gaudete», «estad siempre alegres», o sea, domingo de la alegría: «Que el desierto y el sequedal se alegren... Se alegrarán con gozo y alegría... en cabeza, alegría perpetua; siguiéndolos, gozo y alegría. Pena y aflicción se alejarán».
.
Todos quieren ser felices. Si pudiéramos representar visiblemente a toda la humanidad, en su movimiento más profundo, veríamos una inmensa multitud erguirse en torno a un árbol frutal sobre la punta de los pies y tender desesperadamente las manos, en el esfuerzo de tomar un fruto que en cambio se escapa. La felicidad, dijo Dante, es ese dulce fruto que el hombre busca entre las ramas de la vida.

Pero si todos buscamos la felicidad, ¿por qué tan pocos son verdaderamente felices y hasta los que lo son permanecen así por tiempo tan escaso? Creo que la razón principal es que, en la escalada a la cumbre de la felicidad, erramos de vertiente; elegimos la que no lleva a la cima. La revelación dice: «Dios es amor»; el hombre ha creído que puede dar la vuelta a la frase y decir: «¡El amor es Dios!» (la afirmación es de Feuerbach). La revelación dice: «Dios es felicidad»; el hombre invierte de nuevo el orden y dice: «¡La felicidad es Dios!». ¿Y qué sucede así? No conocemos en la tierra la felicidad en estado puro, como no conocemos el amor absoluto; conocemos sólo fragmentos de felicidad que se reducen con frecuencia a ebriedades pasajeras de los sentidos. Cuando por eso decimos: «¡La felicidad es Dios!», divinizamos nuestras pequeñas experiencias; llamamos «Dios» a la obra de nuestras manos o de nuestra mente. Hacemos, de la felicidad, un ídolo. Esto explica por qué quien busca a Dios encuentra siempre la alegría, mientras que quien busca la alegría no siempre encuentra a Dios. El hombre se reduce a buscar la felicidad en razón de cantidad: siguiendo placeres y emociones cada vez más intensos, o añadiendo placer a placer. Como el drogadicto que necesita dosis cada vez mayores para lograr el mismo grado de placer.

Sólo Dios es feliz y hace felices. Por eso un salmo exhorta: «Ten tu alegría en el Señor, y escuchará lo que pida tu corazón» (Sal 37,4). Con Él también los gozos de la vida presente conservan su dulce sabor y no se transforman en angustias. No sólo los gozos espirituales, sino toda alegría humana honesta: la alegría de ver crecer a los propios hijos, del trabajo felizmente llevado a término, de la amistad, de la salud recuperada, de la creatividad, del arte, del esparcimiento en contacto con la naturaleza. Sólo Dios ha podido arrancar de los labios de un santo el grito: «Basta, Señor, de alegría; ¡mi corazón ya no puede contener más!». En Dios se encuentra todo lo que el hombre acostumbra a asociar a la palabra felicidad e infinitamente más, pues «ni ojo vio, ni oído oyó, ni al corazón del hombre llegó, lo que Dios preparó para los que le aman» (1 Co 2,9).

Es hora de empezar a proclamar con más valor la «Buena Nueva» de que Dios es felicidad, que la felicidad -no el sufrimiento, la privación, la cruz-- tendrá la última palabra. Que el sufrimiento sirve sólo para quitar el obstáculo a la alegría, para dilatar el alma, para que un día pueda acoger la mayor medida posible.

[Traducción del original italiano realizada por Marta Lago]
Publicado por Desconocido @ 16:51  | Espiritualidad
Comentarios (0)  | Enviar
Los Obispos de África y Europa han realizado un llamado a los Jefes de Estado y de Gobierno de los dos continentes en una Carta enviada durante la Cumbre Europa-África que se ha desarrollado el 8 y el 9 de diciembre en Lisboa, Portugal.
La Carta ha sido escrita durante el encuentro de los Obispos europeos y africanos que se ha realizado durante el mes de noviembre en Ghana (ver Fides 21/11/2007). Los Obispos de los dos continentes, recordando que este año recurren los 200 años de la abolición de la esclavitud en el África occidental, les han sugerido a los líderes políticos africanos y europeos de adoptar algunas medidas para luchar contra las modernas formas de esclavitud.



Su Excelencia el Presidente de la Unión Africana
Presidente de la República de Ghana, Señor John LKufuor
Su Excelencia el Presidente del Concejo de la Unión Europea
Primer Ministro de Portugal, Señor José Socrate Carvalho Pinto De Souso
Sus Excelencias, Jefes de Estado y Gobiernos de África y Europa
Elmina, 18 de Noviembre de 2007



Su Excelencia el Presidente
Su Excelencia, Jefe de Estado y Gobiernos

Este año el mundo conmemora el 200 aniversario de la Abolición de la Esclavitud. Nosotros los obispos católicos convocados desde el Simposium de las Conferencias Episcopales de África y Madagascar (SECAM) y desde el Concilio de las Conferencias Europeas de Obispos (CCEE) nos hemos reunido desde el 13 al 18 de Noviembre de 2007 en Ghana en Elimina que tiene una de las fortalezas de esclavos y está marcada por las heridas del comercio de esclavos. Como un resultado de nuestras reflexiones en la oración sobre “La Esclavitud y Nuevas Esclavitudes”, os dirigimos el urgente mensaje siguiente.

Estamos muy felices de conocer vuestro encuentro como Jefes de Estado de África y Europa en Lisboa, Portugal, y somos conscientes que el principal empuje de vuestras deliberaciones es la estrategia de una sociedad EU-África. Encomendamos este desarrollo de sociedad y vuestros intentos en desarrollar las estrategias para la colaboración entre nuestros continentes con una clara prioridad por el bienestar de todos.

La esclavitud todavía persiste hoy día, y en modos más ingeniosos, tal como en el trato de los migrantes y trabajadores migrantes, trabajo infantil, tráfico de mujeres e infantil, etc. La enorme mayoría de migrantes dejan su domicilio porque ellos carecen de los medios para vivir. Si la sociedad entre Europa y África es para traer justicia social y pacífico desarrollo humano integral para todos, urgentemente apelamos a vosotros a tratar de los males de estas nuevas formas de esclavitud en nuestros tiempos. Esperamos que vuestras deliberaciones os capacitarán para oíros unos a otros, pero especialmente para escuchar la voz del pobre, ya sea en África o en Europa.
Por tanto desearíamos dirigiros lo siguiente, que hemos discutido detenidamente, y ahora os recomendamos a vosotros y a vuestros ministros para la acción:

. Erradicar el creciente problema del trabajo infantil y el tráfico humano, del abuso sexual y de la explotación de mujeres y niños. Esto es verdaderamente un escándalo.

. Eliminar la explotación continua de los recursos de África y sus consecuencias. El reclutamiento selectivo y migración de trabajadores a Europa es una amenaza para la unidad de muchas familias. La “fuga de talentos” de profesionales de África tales como doctores, enfermeras, empresarios y otro personal altamente cualificado, y la pérdida de riqueza mineral y natural de África en industrias extranjeras, son temas la mayor preocupación para nosotros.

. Invertir la actual tendencia de explotación. Esto requiere que los gobiernos de África y Europa ratifiquen, pongan en práctica y hagan cumplir las diversas Convenciones ya aceptadas y aseguren que la legislación requerida para hacerlas efectivas esté en su sitio.

. Luchar por un progreso más grande en la búsqueda de los fines del Desarrollo del Milenio (MDGs) y realizar los compromisos de la ayuda financiera que son muchas veces no cumplidos.

. Practicar buen gobierno, la probidad, responsabilidad y transparencia, promoción de la educación democrática para todos, la norma de la ley y la lucha contra la corrupción. Como la Nueva Asociación para Desarrollo Africano (NEPAD) ha destacado, cada uno es una condición importante par el logro del desarrollo sostenible y, consecuentemente, el cese de la inmigración.

. Reconocer que los migrantes contribuyen al desarrollo de sus países anfitriones y que sus envíos juegan un papel económico sustancial en el bienestar de las familias de sus países de origen. Como obispos católicos creemos que, una calurosa y humana bienvenida para el extranjero es un valor fundamental para toda la humanidad y de acuerdo con el mensaje del Evangelio de nuestro Señor y salvador Jesucristo.

Como líderes de extensas comunidades en Europa y África, escribimos en comunión y solidaridad de uno y otro y en la esperanza de una justa, pacífica, próspera e igual asociación entre Europa y África.

Aseguramos a su Excelencia y sus colegas Jefes de Estado y Gobiernos de nuestro compromiso de intensificar nuestro trabajo por una más justa relación entre África y Europa y por un mundo más pacífico.

Quiera Jesucristo, el príncipe de la Paz, guiar a vosotros y vuestros colegas en vuestras deliberaciones!

Firmado en Elmina el 18 de Noviembre de 2007.

Cardenal Adrien Théodore Sarr
Arzobispo de Dakar (Senegal)
Presidente de SECAM

Josip Bozanic
Cardenal arzobispo de Zagreb (Croatia)
Presidente de CCEE
Publicado por Desconocido @ 0:10  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
viernes, 14 de diciembre de 2007
El Concilio Aborigen Católico para la Reconciliación (Catholic Aboriginal Council for Reconciliation) ha publicado un Mensaje Pastoral con motivo de la celebración, mañana 12 de diciembre, del V Aniversario del Día Nacional de Oración por los Aborígenes.

Mensaje Pastoral desde el Concilio Aborigen Católico para la Reconciliación por el Día Nacional de Oración por los Pueblos Aborígenes
Día de Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe
12 de Diciembre de 2007


l. Cuando la Bienaventurada Madre se apareció a Juan Diego el 9, 10 y 12 de Diciembre de 1531, le habló en términos compasivos. Usó las palabras mi hijo más abandonado en su diálogo contenido en el Nican Mophua. Juan Diego no se sintió digno de ser el mensajero de ella para presentarse ante el obispo Juan de Zumárraga. De hecho, cuando el Obispo no creía que Juan Diego se había encontrado con María, y le diera el mensaje, Juan Diego se sintió muy decepcionado. Él pidió a María que enviara a uno más importante y digno. De nuevo, María le dijo que no enviaría a ningún otro. Sin embargo, ella le dijo que él era su opción para tener que hablarle al Obispo de modo que su deseo de tener un santuario construido donde el pueblo pudiera ser consolado por ella, llegara a ser una realidad. María era muy consciente del abuso que Juan Diego y su pueblo estaban recibiendo de los conquistadores españoles.

2. En la mañana del 12 de Diciembre de 1531, la Bienaventurada Madre pidió a Juan Diego que recogiera las flores de la colina de Tepeyac, para que se las trajera, para que ella pudiera volverlas a colocar en su manto. Entonces pidió a Juan Diego que entregara estas flores, reunidas en su tilma, como un signo para el Obispo. Ella llamó a Juan Diego su embajador en el que había confiado enteramente. Sus palabras a él fueron con toda mi fuerza, te mando que sólo en presencia del Obispo debes abrir tu manto, y le haces conocer y le revelas lo que tú estás portando. Contarás todo bien; le dirás cómo yo te envié subir a la cima de la colina a cortar flores, y todos vosotros vean y admiren. Con todo esto cambiarás el corazón del señor de los sacerdotes de modo que él hará su parte de construir y erigir un templo que le he pedido. A través su milagrosa imagen y la aceptación del mensaje de María, en un corto período de diez años (1531-1541) habían nueve millones de conversiones a la fe católica entre los pueblos indígenas de México. La aparición de María sucedió donde los misioneros y españoles habían fracasado en convencer al pueblo indígena de llegar a ser seguidores de Jesús.

3. El Papa Juan pablo II visitó Canadá en 1984. El 10 de Septiembre, él se encontró con el pueblo aborigen que se reunió en el Santuario de Santa Ana de Beaupré. Les dijo: Vuestro encuentro con el Evangelio no sólo os ha enriquecido a vosotros, ha enriquecido a la Iglesia. Somos muy conscientes que éste no ha llegado sin dificultades y, ocasionalmente, con sus desaciertos. Sin embargo, y vosotros lo estáis experimentando hoy día, el Evangelio no destruye lo que es lo mejor en vosotros. Por el contrario, enriquece ya que él aconteció desde dentr de las cualidades y dones espirituales de vuestra cultura. Además de vuestras tradiciones indianas e Inuit permite el desarrollo de nuevos caminos de expresar el mensaje de salvación y nos permiten entender mejor hasta qué punto Jesús es el Salvador y cuán universal es su salvación.

4. El Papa Juan Pablo II habló en la canonización de Juan Diego el 31 de Julio de 2002 y recordó a los fieles reunidos que:

El Acontecimiento de Guadalupe, como ha puntualizado el episcopado mexicano, “significó el comienzo de la evangelización con una vitalidad que superó todas las expectativas. El mensaje de Cristo, a través de su Madre, asumió los elementos esenciales de la cultura indígena, la purificó y le dio el definitivo sentido de salvación” (14 de Mayo de 2002, n. 8). En consecuencia Guadalupe y Juan Diego tienen un profundo significado eclesial y misionero y es un modelo evangelización perfectamente inculturizada. Aceptando el mensaje cristiano sin olvidar su identidad indígena, Juan Diego descubrió la profunda verdad de la nueva humanidad, en la que todos estamos llamados a ser hijos de Dios.

5. Este año hemos sido testigos de la conclusión de un capítulo en las vidas de los Pueblos Aborígenes que ha prestado atención a las escuelas residenciales que fueron establecidas por el gobierno federal y las Iglesias. La prestación ha empezado a pagarse a los anteriores estudiantes, a sus familias y a sus comunidades. Sabemos que los recursos financieros no serán el aspecto único que resultará en la curación. Hay ahora una oportunidad a continuar un paso de reconciliación y paz en este viaje sagrado. No será un viaje fácil. Sin en embargo, la necesidad por la curación espiritual estará avanzando. Se nos ha recordado en el Antiguo Testamento por el Profeta Isaías que habló acerca del siervo sufriente (Jesús) en 53, 5,
porque él fue traspasado por nuestros faltas, aplastado por nuestros pecados. Sobre él se encuentra un castigo que nos trae la paz, y a través de sus heridas hemos sido curados
.

Este mismo pasaje es repetido en 1 Pedro 2, 24 en el Nuevo Testamento. Somos hermanos y hermanas de Jesús. Necesitamos reunirnos con nuestros prójimos cristianos para caminar juntos en un camino hacia la reconciliación. Hay necesidad de liderazgo desde los Obispos, sacerdotes y los ancianos aborígenes a trabajar juntos de modo que podamos convertirnos total y completamente de nuevo. Necesitamos volver a las enseñanzas espirituales que nuestro Creador dio a nuestros mayores. Estas sagradas enseñanzas deben ser reconocidas y aceptadas por nuestros hermanos y hermanas cristianos. El mensaje del Papa Juan pablo II de la inculturación de nuestros valores espirituales en la Iglesia Católica que empezaron el 12 de Diciembre de 1531, con el encuentro de María con Juan Diego debe ser completado. Cada uno de nosotros está siendo llamado por maría, nuestra Señora de Guadalupe, de ser sus embajadores para recibir a Jesús en nuestras vidas. En este quinto aniversario del Día Nacional de Oración por los Pueblos Aborígenes en Canadá, nos uniremos en oración y solidaridad espiritual porque celebramos de diversos modos la evangelización de nuestro pasado. Se nos ha recordado de nuevo que en el día de fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, el 12 de Diciembre de 2007, ella es nuestra Madre de las Américas. Ella quiere que nosotros sigamos a su Hijo, Jesús.
Publicado por Desconocido @ 23:37
Comentarios (0)  | Enviar
VATICANO - LAS PALABRAS DE LA DOCTRINA de don Nicola Bux y don Salvatore Vitiello - Primer deber: anunciar el Evangelio

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - El filósofo Rémi Brague, en un ensayo reciente, escribe que es necesario superar algunos eslóganes, identificándolos con: los tres monoteísmos, las tres religiones de Abraham, las tres religiones del libro, porque "estas expresiones son equivocadas y peligrosas. Son equivocadas porque en cada una de ellas se alberga un error muy grave respeto a la naturaleza de las tres religiones que se querría de este modo poner todas bajo un mismo techo. Son peligrosas porque llevan a una pereza intelectual que no deja examinar la realidad del vecino” (“Per smetterla con "i tre monoteismi", Communio 213 [2007], 57-72). Naturalmente todo esto se realiza con muy nobles intenciones como es la de encontrar un terreno de acuerdo para hacer menos difícil la convivencia.

El problema es que - entre los católicos - se ha difundido la opinión de que el diálogo es lo prioritario, casi un "mandato a la Iglesia” por parte de su Fundador. Se objetará enseguida que "el Concilio ha dicho" y luego "Juan Pablo II ha hecho" y todavía que está el "espíritu de Asís" - desde hace poco se habla también de otro espíritu aquel "de Rávena", pero parece que sólo respecto a los cristianos separados. En definitiva, una especie de competición para conseguir "juntar las religiones", para poner de acuerdo las confesiones cristianas, quizá pasando por alto el hecho que, si ocurrieron diferencias y divisiones y estas persisten hasta hoy, no todo se debe a motivos marginales.

Y luego, ¿qué papel ocupa, en tales concepciones, la palabra-clave que Jesús repetía: ¿Convertíos y creed en el Evangelio? Si ciertamente esta afecta en primer lugar a quien es cristiano y es un camino que lleva toda la vida, también concierne, y sobre todo, a quien todavía no es cristiano. ¿No estaremos quizá entre los que se han acostumbrado a pensar que basta con trabajar por la justicia, la libertad, la paz, la solidaridad, en definitiva por los celebérrimos valores? ¿Dónde acabarían, entonces, el amor de Cristo en la cruz por la salvación eterna de los hombres y la esperanza de estar para siempre con Él en la vida eterna?

Si Jesucristo hubiera dicho a los apóstoles: Quedaos en vuestras comunidades de procedencia, dialogad con los representantes de las religiones, guardaos del comunicar mi Evangelio y mucho menos del bautizar, antes bien, buscad inculturaros - una palabra demasiado difícil para aquellos tiempos - nosotros católicos, no existiríamos hoy.
Sin embargo, incluso en un análisis superficial, se puede observar como la percepción eclesial de no pocos laicos e incluso de clérigos, se limitan a la comunidad local, la labor apostólica de otros se reduce a organizar encuentros interreligiosos, a emplear no pocos recursos financieros para sustentar "los tres monoteísmos", quizá incluso con más ardor de cuanto se realiza por difundir el Evangelio y hacer conocer a Jesús, quizá apoyando con convicción la escuela católica.

De todo eso hace justo eco la proliferación de símbolos mundialistas - como la célebre bandera del arco iris - que han reemplazado los crucifijos e imágenes religiosas o las marchas por la paz y las procesiones con antorchas (anti o pro algo) que son consideradas como más eficaces, para la consecución de los resultados, de lo que no puedan serlo un lectio divino o una hora de adoración o incluso una bella procesión de pueblo, con la Virgen y los Santos.

¿Quien sabe si se enseña a los pequeños en la catequesis que ser cristianos significa conocer y anunciar a Jesús? ¿Qué los Apóstoles, movidos por el Espíritu Santo, gastaron su vida para invitar a todos a la conversión y a recibir el bautismo para poder recibir la salvación?

Los cristianos deben saber sobre todo que el Evangelio contiene una eficacia, una fuerza potente que viene de Dios “para la salvación de quien cree” (Rm 1,16), porque el Evangelio es el propio Jesucristo: recibirlo es un derecho de todo hombre y donarlo es un deber de todo cristiano, aunque suponga el martirio. La Iglesia fue fundada por Cristo solo para hacer conocer al único verdadero Dios y Padre. Y podemos estar absolutamente ciertos del hecho que evangelizar no lesiona ninguna libertad.

Tras las huellas de San Pablo, queremos ser embajadores de Cristo y recorrer el mundo invitando a la reconciliación - no a un cualquiera - sino a la reconciliación con Dios (cf 2Cor 5,20), porque es de ella de donde mana la estable reconciliación entre los hombres. Entonces el diálogo intercristiano, interreligioso, interhumano con los no creyentes, partirán de o llegará a dar razón de la propia "esperanza" (1Pt 3,15), que luego "equivalente a fe" (Encíclica Spe salvi, n 2). Por ello, somos cristianos y somos Iglesia. Ésta es la evangelización y la misión de la Iglesia y no puede nunca faltar, porque mana, únicamente y siempre renovada, de la presencia indefectible del Señor. (Agencia Fides 13/12/2007; Líneas: 57 Palabras: 824)
Publicado por Desconocido @ 22:42  | Artículos de interés
Comentarios (0)  | Enviar
Mensaje dirigido por Benedicto XVI al cardenal Jorge Liberato Urosa Savino, arzobispo de Caracas (Venezuela), tras el ataque que sufrió el 7 de diciembre por parte del grupo violento llamado «la esquina caliente», simpatizantes gubernamentales.


Vaticano, 9 de diciembre de 2007

Señor cardenal Jorge Liberato Urosa Savino

Arzobispo de Caracas

Habiendo conocido con preocupación la noticia de la agresión sufrida por vuestra eminencia por parte de grupo violento el pasado día 7, me apresuro a manifestarle mi sincera cercanía y solidaridad en esta lamentable circunstancia, a la vez que le aseguro un especial recuerdo en la oración, que lo sostenga y aliente n el fiel cumplimiento de su misión pastoral. Como signo de consuelo y estima, le envío cordialmente la bendición apostólica, que extiendo a los pastores y fieles de esa querida nación.

BENEDICTO PP. XVI

© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana
Publicado por Desconocido @ 22:35  | Habla el Papa
Comentarios (0)  | Enviar
ZENITPublicamos el mensaje que dirigió Benedicto XVI el jueves 13 de Diciembre de 2007,a los nuevos embajadores ante la Santa Sede de Tailandia, Seychelles, Namibia, Gambia, Surinam, Singapur y Kuwait, al recibir sus cartas credenciales.

Excelencias:

Con mucho gusto os doy la bienvenida con motivo de la presentación de las cartas que os acreditan como embajadores extraordinarios y plenipotenciarios de vuestros respectivos países: Tailandia, Seychelles, Namibia, Gambia, Surinam, Singapur y Kuwait. Os doy las gracias por las gentiles palabras que me habéis transmitido de parte de vuestros jefes de Estado. Os pido que les expreséis mi diferente saludo y mis mejores deseos para sus personas y para la elevada misión que ejercen al servicio de sus países.

Mi cordial saludo se dirige también a todas las autoridades civiles y religiosas de vuestras naciones, así como a todos vuestros compatriotas. Por mediación vuestra os aseguro mis oraciones, alentándoles a continuar su misión y el testimonio que ofrecen con su compromiso al servicio de todos.

Vuestra misión de diplomacia es particularmente importante en el mundo actual para mostrar que, en todas las situaciones de la vida internacional, el diálogo tiene que ser superior a la violencia, y el deseo de paz y de fraternidad debe prevalecer sobre la confrontación y el individualismo, que sólo provocan tensiones y rencores, obstaculizando la edificación de sociedades reconciliadas.

Por mediación vuestra, deseo lanzar un nuevo llamamiento para que todas las personas que tienen una función en la vida social, todas las que participan en el gobierno de las naciones, hagan todo lo que puedan para volver a dar esperanza a los pueblos que tienen la tarea de gobernar. Que tengan en cuenta sus aspiraciones más profundas y que hagan lo necesario para que todos puedan beneficiarse de las riquezas naturales y económicas de su país, según los principios de la justicia y de la equidad.

Desde esta perspectiva, debe prestarse particular atención a las jóvenes generaciones, mostrándoles que son la primera riqueza de un país. Su educación integral es una necesidad primordial. En efecto, no es suficiente una información técnica y científica para forjar hombres y mujeres responsables en su familia y a todos los niveles de la sociedad. Para lograr este objetivo, hay que privilegiar una educación en los valores humanos y morales que permita a cada joven tomar confianza en sí mismo, esperar en el futuro, preocuparse de sus hermanos y hermanas en humanidad y asumir su papel en el crecimiento de la nación, con un sentimiento cada vez más agudo de preocupación por el prójimo.

Por este motivo deseo que, en cada país, la educación de la juventud sea una prioridad con el apoyo de todas las instituciones de la comunidad internacional que están comprometidas en la lucha contra el analfabetismo y contra la falta de formación en todas sus formas. Es una manera particularmente importante de luchar contra la desesperanza que puede albergarse en el corazón de los jóvenes y provoca numerosos actos de violencia, individuales o colectivos.

La Iglesia católica, por su parte, gracias a sus numerosas instituciones educativas, se compromete sin cesar con todos los hombres de buena voluntad en el frente de la formación global de los jóvenes. Aliento a todas las personas que participan en esta hermosa misión de la educación de la juventud a continuar sin descanso en su tarea, convencidos de que la adecuada formación de los jóvenes prepara un mañana prometedor.

Acabáis de recibir de vuestros jefes de Estado una misión ante la Santa Sede. Al final de nuestro encuentro, quiero expresaros, señoras y señores embajadores, mis mejores deseos para el servicio que os disponéis a desempeñar. Que el Todo Poderoso os sostenga a vosotros, a vuestros seres queridos, a vuestros colaboradores y a todos vuestros compatriotas en la edificación de una sociedad pacífica, y que descienda sobre cada uno de vosotros la abundancia de sus bendiciones divinas.

Traducción del original francés realizada por Jesús Colina

© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana
Publicado por Desconocido @ 22:31  | Habla el Papa
Comentarios (0)  | Enviar
jueves, 13 de diciembre de 2007
Mensaje de Navidad de los Obispos de Cuba dirigido a todos los sacerdotes, diáconos, religiosas y fieles del pueblo cubano, con fecha 12 de diciembre. (Fides)

MENSAJE DE NAVIDAD DE LOS OBISPOS DE CUBA

“ LA ESPERANZA NO QUEDARÁ DEFRAUDADA” (Rom. 5,5)


1• “¡Qué hermosos sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la buena nueva, que pregona la victoria!” (Is 52,7). Con estas palabras de Isaías, profeta de la esperanza, queremos introducir nuestro tradicional mensaje de Navidad dirigido a ustedes: sacerdotes, diáconos, religiosas y religiosos, fieles y a todo nuestro pueblo. Isaías anunciaba un mensaje de paz y esperanza a su pueblo, lo animaba a que, para superar las dificultades que le angustiaban practicaran la justicia y se acercaran a Dios. También les recordaba que en ese empeño no estaban solos, Dios estaba con ellos, era fiel, no se olvidaba de su pueblo. Este consuelo y, a la vez, llamada a la acción lo expresaba el profeta de manera poética y bella. Dirigiéndose a ellos, decía: “Ya no te llamarán abandonada ni a tu tierra devastada, a ti te llamarán mi favorita porque el Señor te prefiere a ti” (Is. 62,4) , y añadía lleno de esperanza: “El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande, habitaban en tierras de sombras y una luz les brilló” (Is. 9.2) .

2• Ahora, al igual que Isaías en su tiempo, nosotros, Obispos de la Iglesia en Cuba, también deseamos, para ser fieles a Dios, transmitirles ese mismo mensaje de esperanza, de la Buena Noticia que brota del amor de Dios y que anuncia la victoria de la paz. ¡Jesús es el mensajero que anuncia y realiza la victoria de la Paz !. En la noche de la Navidad los ángeles cantaron “paz en la tierra a los hombres que ama el Señor” (Lc. 2,14) . La Navidad nos habla de la cercanía de Dios para con nosotros, de su amor por el hombre y de su deseo de que alcance la felicidad.

Dios se hace hombre

3• La Navidad es también la fiesta de la esperanza, porque es la fiesta de la vida. Porque de eso se trata, como indica su nombre; de un nacimiento, de una vida que comienza. Pero más todavía porque es el nacimiento del Hijo de Dios, es Dios mismo que se hace hombre.

4• Si Dios se hace hombre, la vida humana adquiere un sentido de dignidad y de grandeza. Entonces, ¡cuán importante y valiosa es mi vida y la de cualquier persona humana para que el mismo Dios quiera “hacerse semejante al hombre”! (cf. Flp 2,7) . Esta mirada de fe nos asegura que Jesucristo, el Hijo de Dios, nacido en Belén de la Virgen María hace más de 2000 años, ha entrado en nuestra historia personal y social, y nos da motivos para esperar y posibilidades para alcanzar lo esperado.

5• Como el mensaje de Navidad es de alegría y de esperanza, su celebración se ha convertido en una tradición popular en casi todos los países del mundo, entrando a formar parte del acervo cultural de numerosos pueblos. En Cuba también ha sido así. Para las personas mayores sobre todo, muchos de sus mejores recuerdos familiares se enmarcan en el tiempo de las fiestas navideñas: los adornos en las casas, el Nacimiento junto al arbolito de Navidad con sus luces; los villancicos, que son la música propia de esos días, algunos de ellos compuestos por nuestros mejores creadores musicales; las comidas tradicionales del día de Nochebuena: lechón asado, yuca con mojo, arroz congrí, ensalada de tomate, lechuga y rábanos, buñuelos con algún vino y algún turrón, ... Navidad, ante todo, es la fiesta de la familia; los que estaban lejos vienen al hogar, es el momento de dejar atrás agravios y rencillas, de unir a los que están divididos; es un tiempo de reconciliación y encuentro, es la fiesta de toda la familia.

6• A esta fiesta sigue la de fin de año con las consabidas felicitaciones: ¡Feliz Navidad y próspero Año Nuevo!. La sola expresión habla de expectativas, de esperanza. Se quiere y desea que el año que comienza sea mejor que el anterior, que los males y problemas pasados sean superados. Se le pide a Dios salud y paz para poder luchar y superar las dificultades y trabas que impiden conseguir estos deseos y aspiraciones de toda la familia y de todo el pueblo cubano, incluyendo a los niños, quienes esperan ilusionados y llenos de fantasía el día de los Reyes Magos.

Décimo aniversario de la visita del Papa Juan Pablo II

7• Este año estamos celebrando diez años de que en Cuba se volviera a conmemorar oficialmente el Día de Navidad, declarándolo feriado nacional. De esta manera nos sentimos unidos a los pueblos latinoamericanos, con los cuales compartimos las mismas raíces culturales cristianas, en una de las tradiciones y celebraciones más antiguas y genuinas de América Latina y El Caribe.

8• La ausencia por casi tres décadas de la celebración de la Navidad de manera oficial, unida a otros obstáculos de diversa índole, hicieron que más de una generación desconociera el sentido religioso, esperanzador y humano de esta fiesta. Hoy constatamos que la celebración de la Navidad recibe cada día más acogida entre las personas y las familias, lo cual revela un anhelo que perduró en el alma de nuestro pueblo. En este sentido también nos alegramos porque, a partir de este año, nuestros niños y jóvenes podrán disfrutar de vacaciones escolares por Navidad y Fin de Año. Esto contribuye al bien de nuestra nación

9• No podemos olvidar que el Papa Juan Pablo II, haciéndose eco de este deseo de nuestro pueblo y de la Iglesia , solicitó al gobierno de Cuba que la Navidad volviese a ser celebrada como un día feriado. Justamente, el próximo año, celebraremos el décimo aniversario de su visita. Él vino como “mensajero de la verdad y la esperanza”. Su presencia entre nosotros fue una bendición para todos. Fue recibido por nuestro pueblo con calor y aprecio desbordante y las autoridades del país le brindaron una afectuosa acogida. Recorrió casi toda nuestra geografía. Con el Evangelio en la mano nos habló de la verdad sobre el hombre, sobre Jesucristo, sobre la Iglesia y nos dejó un mensaje de esperanza con el que nos animó a buscar entre todos un futuro mejor. El supo iluminar con voz de pastor muchas posibilidades concretas de crecimiento humano que pueden ser dinamizadas por la esperanza cristiana.

10• La esperanza que brota de nuestra fe en Jesucristo no es un escape de la realidad hacia un mundo fantasioso, no es un consuelo para las frustraciones de nuestra vida; es una liberación de nuestros miedos y un ensanchamiento de nuestros horizontes, es una fuerza movilizadora hacia metas más altas que desde ahora pueden animar nuestras acciones más concretas. ¡”No tengan miedo de abrir sus corazones a Cristo”! , esa fue la exclamación con la que nos saludó el Papa Juan Pablo II desde que puso sus pies en tierra cubana, la misma que fue como un lema de su pontificado.

11• Basta recordar de las enseñanzas del Papa algunas de sus palabras que son particularmente iluminadoras para este momento de nuestra historia: “Cuba, cuida a tus familias para que conserves sano tu corazón” … “No busquen fuera lo que pueden encontrar dentro, no esperen de los otros lo que ustedes son capaces y están llamados a ser y a hacer. No dejen para mañana el construir una sociedad nueva, donde los sueños más nobles no se frustren y donde ustedes puedan ser los protagonistas de su historia” … “Quiero repetir mi llamado a dejarse iluminar por Jesucristo, a aceptar sin reservas el esplendor de su verdad, para que todos puedan emprender el camino de la unidad por medio del amor y la solidaridad, evitando la exclusión, el aislamiento y el enfrentamiento, que son contrarios a la voluntad del Dios-Amor” … “Esta es la hora de emprender nuevos caminos que exigen los tiempos de renovación que vivimos”.



Esperanza y expectativas

12• Precisamente, en esta Navidad y fin de año, cuando en Cuba surgen tantas expectativas acerca de cambios necesarios que puedan mejorar y transformar la vida nacional, estas palabras cobran mayor significado, porque a través de muchos años se han acumulado dificultades que resultan agobiantes y duran demasiado. La Iglesia Católica , como parte de nuestro pueblo, participa de esta espera y ofrece su oración y su contribución para que se encuentren soluciones reales y eficaces que favorezcan caminos de esperanza.

13• En esta tarea todos estamos implicados, sin exclusiones ni marginaciones. Es necesario dar espacios a la iniciativa y creatividad personal, pues todos corremos la misma suerte. Todos somos capaces de aportar soluciones, como todos supimos solidarizarnos, de modo ejemplar, con las víctimas de las inundaciones que, recientemente, afectaron a las provincias orientales: los más cercanos abriendo las puertas de sus hogares, y los más lejanos entregando sus ayudas. Al respecto queremos reconocer la labor desempeñada por Cáritas Cubana al coordinar y distribuir el generoso aporte ofrecido por las comunidades católicas.

Itinerario pastoral

14• Queridos hermanos y hermanas, este Mensaje Navideño se inscribe en un camino de esperanza que quiere recorrer la Iglesia en Cuba en el año próximo a comenzar. Nos anima a esta esperanza el recuerdo vivo de la visita de Juan Pablo II y las palabras de la Encíclica que el Papa Benedicto XVI “Sobre la esperanza cristiana” acaba de dirigir a la Iglesia Universal. Nos dice el Santo Padre: “El presente aunque sea un presente fatigoso, se puede vivir y aceptar si lleva hacia una meta, si podemos estar seguros de esta meta y si esta meta es tan grande que justifique el esfuerzo del camino … Sólo cuando el camino es cierto como realidad positiva, se hace llevadero también el presente … llegar a conocer a Dios, al Dios verdadero, eso es lo que significa recibir esperanza” .

15• Para fortalecer nuestra esperanza, en este 10º aniversario de la inolvidable visita del Papa Juan Pablo II a Cuba, el Santo Padre Benedicto XVI ha querido hacerse presente entre nosotros en la persona del Cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado de Su Santidad, quien ha anunciado su visita para el próximo mes de febrero. Este será el primero de los eventos eclesiales que marcará el año pastoral de la Iglesia en Cuba.

16• En el año 2008 comenzarán también las celebraciones por los 400 años del hallazgo en la Bahía de Nipe de la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba, que consistirá en un trienio preparatorio cuya culminación tendrá lugar en el 2012 con un Año Jubilar. Con alegría y esperanza les comunicamos este acontecimiento y les convocamos a participar en el inicio de estas celebraciones.

17• Otro acontecimiento de honda significación para la Iglesia en Cuba será la Beatificación en Camagüey –a finales del próximo año– del Padre Olallo, Hermano de San Juan de Dios, nacido en Cuba, quien entregó 54 años de su vida en esa ciudad al servicio de los enfermos, pobres y necesitados.

18• Les animamos a celebrar con gozo y alegría en el seno de sus familias, en las iglesias y casas de oración, estas fiestas navideñas “dando razón de nuestra esperanza” (1 Pe. 3,15) “porque la esperanza no quedará defraudada pues el amor de Dios ha sido derramado en nuestro corazón por el don del Espíritu Santo” (Rom. 5,5) . Que la Virgen María , Madre del Salvador, que fue dócil al Espíritu Santo nos ayude a preparar nuestros corazones para recibir a Jesús en esta Navidad.

Con el deseo de una Feliz Navidad y un próspero y venturoso Año Nuevo.

Los bendicen con todo afecto,

LOS OBISPOS DE CUBA

12 de Diciembre de 2007
Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe
Patrona de América
Publicado por Desconocido @ 22:51  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
ASIA/TIERRA SANTA - “Vivir un tiempo de esperanza”: la invitación de Caritas de Jerusalén en el Mensaje de Navidad 2007

Jerusalén (Agencia Fides) - El adviento 2007 como un tiempo de esperanza y la Navidad como momento central en el cual renovar la confianza en Jesucristo, que trae una nueva vida y una gran alegría: son los temas subrayados en el Mensaje para la Navidad 2007 difundido por la Caritas de Jerusalén. “Creemos que no sea una coincidencia que el Santo Padre Benedicto XVI haya elegido este tiempo para publicar la Carta Encíclica “Spe Salvi”, en la cual explica la maravillosa enseñanza del Evangelio sobre esta importante materia”, nota el texto, firmado por el Secretario General Claudette Habesh. “La esperanza es parte vital de nuestro trabajo. Las personas que golpean a la Caritas por una ayuda, lo hacen porque esperan que nosotros podamos acompañarlos en sus difíciles situaciones de vida. Ofreciéndoles ayuda a los enfermos, a los pobres, a los marginados, dando oportunidad de trabajo a los desocupados o a aquellos que necesitan de asistencia, podemos ir al encuentro en sus necesidades psicológicas, aumentando en ellos la confianza de no ser olvidados totalmente”, dice el mensaje.

“Nuestras puertas en Caritas son puertas de esperanza y podemos tenerlas siempre abiertas gracias a la ayuda de nuestros amigos y de nuestros colaboradores”, se lee en el texto que agradece amigos y benefactores que hacen posible la actividad de la Caritas de Jerusalén, desarrollada en condiciones sociales y políticas cada vez más difícil y fatigosa. El Mensaje se concluye con un deseo de esperanza y de paz para Tierra Santa.

Recientemente la Caritas de Jerusalén ha celebrado los 40 años de actividad (ver Fides 17/9/2007), renovando su compromiso en la educación, en la salud, en el sostén a las familias necesitadas, en el cumplir gestos de reconciliación en Tierra Santa. Entre las últimas iniciativas por la conmemoración del evento, se dieron inicio a los trabajos para un nuevo hospital en la aldea de Aboud, donde viven alrededor de 2.000 personas. La Caritas estaba presente en la aldea con un centro médico abierto en 1990, que ahora será ampliado. A bendecir la primera piedra del nuevo edificio ha sido Excmo. Mons. Michel Sabbah, Patriarca Latino de Jerusalén, en una ceremonia a la que han participado con alegría musulmanes y cristianos. (PA) (Agenzia Fides 12/12/2007 Líneas: 28; Palabras: 384)
Publicado por Desconocido @ 22:46  | Noticias internacionales
Comentarios (0)  | Enviar
EUROPA/ESPAÑA - Presentado el Documento “La Iglesia en España y los inmigrantes”, una reflexión teológico-pastoral con orientaciones prácticas para la pastoral de las migraciones

Madrid (Agencia Fides) - Su Exc. Mons. José Sánchez, Obispo de Sigüenza-Guadalajara y Presidente de la Comisión de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española CEE), presentó ayer el documento “La Iglesia en España y los inmigrantes”, una reflexión teológico-pastoral con orientaciones prácticas para la pastoral de las migraciones en nuestro país, que fue aprobada el pasado 22 de noviembre durante la última Asamblea Plenaria de la CEE (ver Fides 27/11/2007).

Dada la transformación que ha experimentado la emigración en España, diez años después del último documento Pastoral de las Migraciones en España (1994), y siguiendo la Instrucción Pontificia Erga Migrantes Caritas Christi, la Conferencia Episcopal ha visto necesario la elaboración de un nuevo texto, a la vista de la nueva tendencia migratoria en España y a la luz de dicho documento. El documento tiene el doble carácter de reflexión teológica y, al mismo tiempo, ofrece unas pistas para la acción pastoral.

Va dirigido a todas las personas, instituciones y organizaciones de la Iglesia que se ocupan de la atención de los inmigrantes, pero también a los propios inmigrantes en los aspectos que les afecta como agentes que están llamados a ser, de una transformación de las comunidades y de la sociedad.

El documento consta de seis capítulos. El I capitulo ofrece algunos datos sobre la situación actual de las migraciones especialmente en España. El Capítulo II es una breve reflexión de la emigración como un fenómeno social, analizando sus causas y consecuencias. En el capitulo III se considera la emigración como un fenómeno que nos interpela a todos y que constituye un momento de gracia. El Capítulo IV trata de las Migraciones desde la Sagrada Escritura y desde la Doctrina Social de la Iglesia lo largo de la historia. En el capitulo V se señalan algunos principios fundamentales de la Pastoral de las Migraciones y sus consecuencias en la Pastoral en general. Y, por último, el VI capitulo presenta las personas, funciones y estructuras en la acción pastoral con los migrantes. (RG) (Agencia Fides 13/12/2007 Líneas: 27 Palabras: 354)

Links:
Texto completo del Documento
http://www.fides.org/spa/documents/iglesia_inmigrantes_espana_2007.pdF
Publicado por Desconocido @ 22:43  | Noticias Nacionales
Comentarios (0)  | Enviar
REDACCIÓN DE “IGLESIA NIVARIENSE”
C. San Agustín, nº 28
38201. La Laguna. Tenerife.

Tfno. 922-314961 / Fax. 922-256362
e-mail: iglesianivariense@obispadodetenerife.es

BOLETÍN 263


• El Obispado, a través de Edobite, ha publicado la nueva encíclica del Papa Benedicto XVI cuyo título es “Spe salvi”. El obispo, Bernardo Álvarez y los profesores del ISTIC: Miroslaw Karol y Víctor Oliva, han sido los encargados de presentar dicho documento pontificio en un acto que tuvo lugar en el Seminario Diocesano.

• Otra importante presentación ha tenido lugar en las Casas Capitulares. Allí se dio a conocer el libro “Historia de las Diócesis Españolas, Diócesis de Canarias y Tenerife”. El acto contó con las intervenciones de Jorge Juan Fernández, director general de la Biblioteca de Autores Cristianos y de Juan Pedro Rivero, co-autor del citado Volumen.

• 'Los inmigrantes al primer lugar que acuden es a un edificio con una torre con campana', ha dicho Sánchez González, obispo de Sigüenza-Guadalajara, lo que -a su juicio- demuestra el prestigio y la confianza en esta institución, en la presentación del documento de los obispos sobre "La Iglesia en España y los inmigrantes". La Iglesia católica ha mostrado su disposición al Gobierno para acoger, según sus posibilidades, y en sus instituciones a los menores inmigrantes no acompañados, que se concentran principalmente en los centros canarios. Sánchez ha explicado que el Ejecutivo Central les pidió 'su parecer' sobre la disposición y capacidad para acoger a los menores inmigrantes que llegan a nuestro país y que la Iglesia les respondió afirmativamente.

• La Vicaría General está enviando a todos los sacerdotes y a los miembros del Consejo Diocesano de Pastoral, la traducción Castellana del documento de la Conferencia Episcopal Italiana: “El rostro misionero de las parroquias en un mundo que cambia”, como material para la formación continua de los agentes de pastoral en este curso dedicado preferentemente a la parroquia en aplicación del Plan Diocesano de Pastoral

• El 11 de diciembre, los responsables del Centro de Orientación Familiar de Tenerife (COF) se reunieron con su Consejo Diocesano, presidido por el obispo, Bernardo Álvarez. El encuentro sirvió para hacer balance de este primer año de vida del centro. Además se presentó un informe en donde se detalla el perfil de los usuarios a los que ha atendido el COF, los cuales son, en su mayoría, mujeres con uno o dos hijos y con problemas relacionados con la comunicación de la pareja.


• La Delegación de pastoral juvenil ha programado para este viernes una Vigilia de Oración . El objetivo es ofrecer, a todos los jóvenes que lo deseen, un momento de interiorización que les ayude a preparar la venida de Jesucristo en este tiempo de Adviento.

• Siguiendo con los jóvenes, el departamento dedicado a ellos en la Delegación de Catequesis ha editado un tríptico informativo con las actividades y ofertas pastorales que realizará a lo largo del presente curso.

• Por cierto, los Coordinadores Arciprestales de Catequesis se reúnen en la Casa de la Iglesia a fin de profundizar en un documento sobre “llegar a ser adultos en la fe”, además de recibir la información y la catequesis preparatoria del Encuentro Diocesano a tener en Chinguaro el próximo dos de marzo.

• El sábado 15 de diciembre tendrá lugar un Consejo Extraordinario de Cáritas Diocesana con el objetivo de preparar la asamblea de dicha organización. La misma tendrá lugar durante los días 18 y 19 de enero. Además, este consejo servirá para analizar el trabajo de los diferentes arciprestazgos en torno al Plan Pastoral.

• La parroquia de El Salvador de la capital palmera acoge la presentación del libro del Arzobispo Elías Yanes titulado: “Hombres y Mujeres de Oración”. En el mismo lugar, el pasado lunes el responsable de la campaña en la diócesis para el sostenimiento económico de la Iglesia, Víctor Oliva se reunión con los agentes de pastoral del arciprestazgo de Santa Cruz de La Palma, con quienes departió sobre el nuevo sistema de financiación de la Iglesia.

• Los actos de la V Bajada de Nuestra Señora Virgen de Los Reyes, en Valle Gran Rey, en La Gomera comienzan el 15 de diciembre con la celebración de la Palabra, en el Santuario de la Patrona, a las 15:00 horas. A su término, tendrá lugar la Bajada, propiamente dicha, desde el Santuario hasta la Casa de la Seda e iniciando, a continuación, el trayecto hasta El Hornillo. Acompañada de chácaras y tambores durante todo el trayecto, la imagen de la Virgen descansará en este lugar para celebrar la Eucaristía presidida por el Vicario General, Antonio Pérez.


• Durante esta semana, en la Parroquia de Santa Isabel de Portugal, en El Fraile, se ha venido desarrollando una Semana Bíblica en donde se ha profundizado en La Lectio Divina. Para ello, los participantes se han aproximado a los textos del profeta Isaías y han realizado ejercicios prácticos sobre los mismos.


• La Parroquia de la Concepción de La Orotava celebrará la Octava de la Inmaculada con una Eucaristía presidida por el obispo, Bernardo Álvarez, el 16 de diciembre, a las 11:30 horas. A continuación, tendrá lugar la inauguración del Museo Sacro “El Tesoro de la Concepción”.


• Los Scouts Católicos de Tenerife celebrarán el día de “La Luz de la Paz de Belén”, el próximo 15 de diciembre, a las 18:00 horas en el Colegio Hogar Escuela de Santa Cruz de Tenerife. Esta luz es una llama recogida, desde hace más de 10 años, por los Scouts Católicos de Austria, en el mismo Belén, con el fin de repartirla por toda Europa como muestra de fe y de paz.



• El Deán de la Catedral de La Laguna, Julián de Armas, será el encargado de leer el Pregón de Navidad 2007 de la ciudad de Aguere. Dicho acto tendrá lugar el próximo 17 de diciembre, a las 20:30 horas, en la Iglesia del Monasterio de Santa Catalina de Siena.

• La Parroquia de Santo Domingo de Guzmán ha organizado la obra teatral “Navidad en Las Indias” que se pondrá en escena, en la misma parroquia, el 21 de diciembre, a las 20:30 horas. Se trata de una obra original del autor Saturnino Morales.

• Seguimos en La La Laguna, porque la alcaldesa de La Laguna, Ana Oramas, y la hermana María Pasión Durán, responsable del Hogar Santísimo Cristo de La Laguna, firmaron un convenio entre ambas entidades, que regula su colaboración para el apoyo asistencial a personas mayores en situación de desamparo.


• “En esta Navidad, no te olvides de Jesús”, es el lema del IX Certamen Regional de Cantos Navideños de Granadilla de Abona. El mismo tendrá lugar el sábado 29 de diciembre, a las 20:00 horas, en la Iglesia de San Antonio de Padua.

• Además, en esta parroquia también se desarrollará el V Concurso de Poesía de Navidad. Los trabajos, para los que no hay límite de edad ni de extensión, se podrán enviar hasta el 21 de diciembre, a la Casa Parroquial de Granadilla o a través del correo electrónico: somosgjg@hotmail.com. El fallo del jurado se hará público durante el transcurso del certamen de cantos, el 29 de diciembre.

• El grupo Divine Gospel Reunion inauguró el 12 de diciembre la segunda edición del Festival Gospel Canarias en la plaza Alférez Provisional, más conocida como plaza del Chicharro, de Santa Cruz de Tenerife. El ciclo, que se extenderá hasta el 18 de diciembre por las diferentes islas, consta de trece conciertos, todos ellos a las 20:00 horas y con entrada gratuita.

• La tradición coral vuelve la ciudad de Aguere con la vigésimo novena edición del Encuentro Coral de la ciudad de San Cristóbal de La Laguna. Además, en numerosos enclaves de las Islas se suceden distintas ofertas musicales, teatrales, etc, con ocasión de la Navidad. Igualmente, comienzan a anunciar al próximo nacimiento del Mesías, en algunos pueblos y ciudades las conocidas Rondallas de lo Divino, cuya tradición se ha mantenido especialmente viva en enclaves como Santa Cruz de La Palma


• El 22 de diciembre, en la plaza de la Catedral de La Laguna, se concentrarán todos los niños que quieran participar en la iniciativa “Sembradores de Estrellas”. Se trata de una actividad enmarcada en la Campaña de Infancia Misionera, que este año lleva por lema “Infancia Misionera…Manos a la obra”.

• La Parroquia de San Antonio de Padua ha previsto para el 21 de diciembre, a las 19:00 horas, una obra teatral bajo el título “No importa el color” en la que participarán doscientos actores. La actuación tendrá lugar en la propia Iglesia de San Antonio de Padua. Asimismo, esta parroquia cuenta con una exposición de 50 belenes elaborados, especialmente, para los más pequeños.

• La nueva sacristía de la Virgen de la Parroquia de Nuestra Señora de la Concepción, en Valverde, se inaugurará el próximo 19 de diciembre, a las 12:00 horas.



• Más de 650 militantes venidos de 43 diócesis de la geografía española, incluida la Diócesis Nivariense, han celebrado, en Huesca, la XXXVI Asamblea General del Movimiento Junior de Acción Católica. Durante la misma, se hizo balance del documento: “La Acción Católica General. Nueva configuración. Anteproyecto” y se marcaron nuevos objetivos que permitan a niños, jóvenes y adultos, llegar a una síntesis entre experiencia espiritual y compromiso en el mundo.

Publicado por Desconocido @ 22:08  | Comunicados Diocesanos
Comentarios (0)  | Enviar
Mensaje que enviado por el arzobispo Claudio Maria Celli, presidente del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales en ocasión de la Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de América.


Fiesta de la Virgen de Guadalupe, Patrona de América


12 de diciembre 2007

A los comunicadores católicos del continente de la esperanza

Deseo hacer un alto en el camino para dirigirme a las personas de buena voluntad que trabajan en el amplio mundo de la comunicación social, especialmente a quienes con su servicio desean ser «sal y luz del mundo», comunicando al Dios que por Amor ha redimido la humanidad haciéndose como nosotros. En este tiempo de Adviento tenemos también la alegría de celebrar la festividad de la Virgen de Guadalupe, declarada por Juan Pablo II Patrona de América, que inspira y ampara de manera particular a la RIIAL y a tantas iniciativas de comunicación del Continente.

Aquella hermosa y ya tradicional expresión, «Continente de la Esperanza» ha sido iluminada con la Encíclica Spes salvi, nuevo regalo con que el Papa Benedicto XVI alimenta nuestra conciencia cristiana. Él mismo explicaba el sentido de esta virtud teologal: «He aquí entonces el sorprendente descubrimiento: ¡la esperanza mía y nuestra, está precedida por la espera que Dios cultiva con respecto a nosotros! Esta espera de Dios precede siempre a nuestra esperanza, exactamente como su amor nos alcanza siempre en primer lugar (cfr 1 Jn 4,10). Es una confianza que tiene su reflejo en los corazones de los pequeños, de los humildes, cuando a través de las dificultades y las fatigas se comprometen cada día a dar lo mejor de si mismos, a hacer ese poco de bien que para los ojos de Dios es mucho: en familia, en el puesto de trabajo, en la escuela, en los diferentes ámbitos de la sociedad. En el corazón del hombre está escrita de forma imborrable la esperanza, porque Dios, nuestro Padre es vida, y estamos hechos para la vida eterna y bienaventurada». (Homilía de Vísperas, 1.dic.2007).

Este año la Iglesia en América Latina ha sido marcada por la Conferencia de los Obispos en Aparecida, Brasil. Los pastores del Pueblo de Dios han querido responder a los desafíos del tiempo actual invitando a todos los cristianos a vivir un verdadero itinerario de discipulado, compartido en comunidad, y que culmina en una actitud misionera constante. Esta invitación apela de manera especial a los comunicadores y «tejedores de redes», para poner el rostro de Cristo en los espacios de la vida cotidiana de la sociedad.

El primer paso del camino señalado por los Obispos es un encuentro personal con el Señor Jesús, una experiencia de profunda amistad con Él, sin la cual la vida cristiana sencillamente no existe. Así pues, creo que como personas de comunicación podemos impulsar especialmente ahora este primer paso. No queramos «quemar etapas», pues la conducta según el Evangelio es auténtica sólo si surge de esa relación viva y personal de apertura a Cristo que se nos ofrece como Salvador. Pensemos cómo podemos, en nuestros campos específicos de acción, favorecer que los lectores, oyentes, televidentes, usuarios..., encuentren a Jesucristo en aquello que comunicamos. Si lográramos que nuestros interlocutores y destinatarios encontraran al Señor en nuestras obras de comunicación, podemos estar seguros de que Él hará fructificar el esfuerzo. Y tras el primer paso vendrá el segundo y así sucesivamente.

«El Verbo se hizo carne»; Dios se hizo accesible y comprensible a nosotros en el pesebre. Se hizo débil y dependiente el que todo podía y tenía en la mano el Universo. Con el estupor y la maravilla que este Misterio suscita en los creyentes de todas las generaciones, intentemos ser como aquellos ángeles que fueron enviados a anunciar a los pastores la gran alegría, el acontecimiento más grande de la historia.

Seamos dóciles como lo fue María de Guadalupe, señalada por Juan Pablo II como «modelo de una evangelización perfectamente inculturada». Ella se adapta a la mentalidad de su interlocutor, a su cultura, a su ritmo. Su mensaje no está hecho sólo de palabras. Es gesto, es forma, es imagen, es lenguaje, es idioma. Es una comunicación amorosa y llena de aceptación por el mundo del otro, a la vez que ejerce un efecto dinamizador que cambia para siempre al interlocutor. Juan Diego se ve reconocido en su profunda dignidad de ser humano, y más aún, elevado a una alta tarea: es enviado en misión para ser portador de un mensaje que le supera.

Que el Señor nos ilumine a todos en este hermoso tiempo litúrgico, y que compartamos con la familia, y también con las personas necesitadas, tantos bienes que hemos recibido. De parte mía y de mis colaboradores, ¡Feliz Navidad!
Publicado por Desconocido @ 22:01  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
ZENIT publica la intervención de Benedicto XVI en la audiencia general del miércoles, 12 de Diciembre de 2007, dedicada a presentar la figura de san Paulino, obispo de Nola.

Queridos hermanos y hermanas:

El padre de la Iglesia que presentamos hoy es san Paulino de Nola. De la época de san Agustín, con quien estuvo unido por una intensa amistad, Paulino ejerció su ministerio en Campania, en Nola, donde fue monje, y luego presbítero y obispo. Ahora bien, era originario de Aquitania, en el sur de Francia, más en concreto de Burdeos, donde nació en el seno de una familia de alta alcurnia. Allí recibió una fina educación literaria, teniendo por maestro al poeta Ausonio. Se alejó de su tierra en una primera ocasión para seguir su precoz carrera política. Siendo todavía joven, desempeñó el papel de gobernador de Campania. En este cargo público destacó por su sabiduría y mansedumbre. En este período la gracia hizo germinar en su corazón la semilla de la conversión. La chispa surgió de la fe sencilla e intensa con la que el pueblo honraba la tumba de un santo, el mártir Félix, en el santuario de la actual Cimitile. Como responsable público, Paulino se preocupó por este santuario e hizo construir un hospicio para los pobres y un camino para hacer más fácil el acceso de los numerosos peregrinos.

Mientras se dedicaba a construir la ciudad terrena descubría el camino hacia la ciudad celestial. El encuentro con Cristo fue el punto de llegada después de un camino arduo, sembrado de pruebas. Circunstancias dolorosas, comenzando por la pérdida del favor de la autoridad política, le hicieron tocar con la mano la caducidad de lo terrenal. Tras descubrir la fe, escribirá: «El hombre sin Cristo es polvo y sombra» (Carmen X, 289). Buscando el sentido de la existencia, viajó a Milán para aprender de san Ambrosio. Después completó la formación cristiana en su tierra natal, donde recibió el bautismo de manos del obispo Delfín, de Burdeos. En su camino de fe aparece también el matrimonio. Se casó con Teresa, una mujer noble de Barcelona, con quien tuvo un hijo. Hubiera seguido siendo un buen laico cristiano, si la muerte del niño a los pocos días no le hubiera sacudido interiormente, mostrándole que Dios tenía otro designio para su vida. Se sintió llamado a entregarse a Cristo en una rigurosa vida ascética.

En pleno acuerdo con su mujer, Teresa, vendió sus bienes para ayudar a los pobres y, junto con ella, dejó Aquitania para ir a vivir a Nola, junto a la basílica del protector san Félix en casta fraternidad, según una forma de vida a la que otros se unieron. El ritmo era típicamente monástico, pero Paulino, que fue ordenado presbítero en Barcelona, comenzó a ejercer también el ministerio sacerdotal con los peregrinos.

Esto le atrajo la simpatía y la confianza de la comunidad cristiana que, al morir el obispo, hacia el año 409, le eligió como sucesor en la cátedra de Nola. S acción pastoral se intensificó, caracterizándose por una atención por los pobres. Dejó la imagen de un auténtico pastor de la caridad como lo describió san Gregorio Magno en el capítulo III de sus Diálogos, en donde Paulino es retratado en el heroico gesto de ofrecerse como prisionero en lugar del hijo de una viuda. El episodio es discutido históricamente, pero queda la figura de un obispo de gran corazón, que supo estar junto a su pueblo en las tristes contingencias de las invasiones de los bárbaros.

La conversión de Paulino impresionó a sus contemporáneos. Su maestro, Ausonio, poeta pagano, se sintió «traicionado», y le dirigió palabras duras, reprendiéndole por su «desprecio», considerado irrazonable, de los bienes materiales, y por abandonar su vocación de escritor. Paulino replicó que su ayuda a los pobres no significaba desprecio por los bienes terrenales, sino más bien valorarlos con el fin más elevado de la caridad. Por lo que se refiere a sus capacidad literaria, Paulino no había abandonado el talento poético, que seguiría cultivando, sino las fórmulas poéticas inspiradas en la mitología y en los ideales paganos. Una nueva ascética regía su sensibilidad: era la belleza del Dios encarnado, crucificado y resucitado de quien ahora se había convertido en trovador. En realidad, no había dejado la poesía, sino que pasaba a buscar inspiración en al Evangelio, como dice en este verso: «Para mí el único arte es la fe, y Cristo mi poesía» («At nobis ars una fides, et musica Christus»: Carme XX, 32).

Sus poemas son cantos de fe y de amor, en los que la historia diaria de los pequeños y grandes acontecimientos es vista como historia de salvación, como historia de Dios con nosotros. Muchas de estas composiciones, los así llamados «Cármenes de Navidad», están ligados a la fiesta anual del mártir Félix, a quien había escogido como patrono celestial. Recordando a san Félix, quería glorificar al mismo Cristo, convencido de que la intercesión del santo le había alcanzado la gracia de la conversión: «En tu luz, glorioso, he amado a Cristo» (Carmen XXI, 373). Expresó este mismo concepto ampliando el espacio del santuario con una nueva basílica, que decoró de manera que las pinturas, ilustradas con explicaciones adecuadas, se convirtieran para los peregrinos en una catequesis visual. De este modo explicaba su proyecto en un carmen, dedicado a otro gran catequista, san Niceto de Remesiana, mientras le acompañaba en una visita a sus basílicas: «Ahora quiero que contemples la larga serie de pinturas de las paredes de los pórticos... Nos ha parecido útil representar con la pintura argumentos sagrados en toda la casa de Félix, con la esperanza de que, al ver estas imágenes, la figura dibujada suscite el interés de las mentes sorprendidas de los campesinos» (Carmen XXVII, versículos 511.580-583). Todavía hoy se pueden admirar aquellos vestigios que hacen del santo de Nola una de las figuras de referencia de la arqueología cristiana.

En el cenobio de Cimitile, la vida discurría en pobreza, oración y totalmente sumergida en la lectio divina. La Escritura leída, meditada, asimilada, era el rayo de luz a través del cual el santo de Nola escrutaba su alma en su búsqueda de la perfección. A quien se sorprendía por la decisión de abandonar los bienes materiales, le recordaba que este gesto no representaba ni muchos menos la plena conversión: «Abandonar o vender los bienes temporales poseídos en este mundo no significa el cumplimiento, sino sólo el inicio de la carrera en el estadio; no es, por así decir, la meta, sino sólo la salida. El atleta no gana cuando se quita los vestidos, pues los deja a un lado para poder comenzar a luchar. Sólo recibe la corona de vencedor después de haber combatido como se debe» (Cf. Epístola XXIV, 7 a Sulpicio Severo).

Junto a la ascesis y a la Palabra de Dios, la caridad: en la comunidad monástica los pobres se sentían en su casa. Paulino no se limitaba a darles limosna: les acogía como si fuera el mismo Cristo. Les reservaba un ala del monasterio y, de este modo, no tenía la impresión de dar, sino de recibir, en el intercambio de dones entre la acogida ofrecida y la gratitud hecha oración de aquellos a quienes ayudaba. Llamaba a los pobres sus «dueños» (Cf. Epístola XIII, 11 a Pamaquio) y, al observar que se alojaban en el piso inferior, les decía que su oración desempeñaba la función de los cimientos de su casa (Cf. Carmen XXI, 393-394).

San Paulino no escribió tratados de teología, sino que sus cármenes y su denso epistolario están llenos de una teología vivida, penetrada por la Palabra de Dios, escrutada constantemente como luz para la vida. En particular, expresa el sentido de la Iglesia como misterio de unidad. Vivía la comunión sobre todo a través de una profunda práctica de la amistad espiritual. En este sentido, Paulino fue un verdadero maestro, haciendo de su vida un cruce de caminos de espíritus elegidos: de Martín de Tours a Jerónimo, de Ambrosio a Agustín, de Delfín de Burdeos a Niceto de Remesiana, de Vitricio de Rouen a Rufino de Aquileya, de Pamaquio a Sulpicio Severo, y muchos más, ya sean conocidos o no. En este clima nacen las intensas páginas que dirigió a Agustín. Independientemente de los contenidos de las diferentes cartas, impresiona el ardor con el que el santo de Nola canta la amistad misma, como manifestación del único cuerpo de Cristo animado por el Espíritu Santo.

Este es un significativo pasaje de los inicios de la correspondencia entre los dos amigos: «No hay que sorprenderse si nosotros, a pesar de la lejanía, estamos juntos y sin habernos conocido nos conocemos, pues somos miembros de un solo cuerpo, tenemos una sola cabeza, hemos quedado inundados por una sola gracia, vivimos de un solo pan, caminamos por un camino único, vivimos en la misma casa» (Epístola 6, 2). Como puede verse, se trata de una bellísima descripción de lo que significa ser cristianos, ser Cuerpo de Cristo, vivir en la comunión de la Iglesia. La teología en nuestro tiempo ha encontrado precisamente en el concepto de comunión la clave para afrontar el misterio de la Iglesia. El testimonio de san Paulino de Nola nos ayuda a experimentar la Iglesia tal y como la presenta el Concilio Vaticano II: sacramento de la íntima unión con Dios y de este modo de la unidad de todos nosotros y por último de todo el género humano (Cf. Lumen gentium, 1). Con esta perspectiva os deseo a todos vosotros un feliz tiempo de Adviento.

[Al final de la audiencia, el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español, les dijo:]

Queridos hermanos y hermanas:

San Paulino de Nola se dedicó en un primer momento de su vida a la actividad política, destacando por su sabiduría y mansedumbre en su cargo como gobernador. El contacto con la fe sencilla e intensa del pueblo fue el comienzo de su camino de conversión, lleno de numerosas dificultades y pruebas. En Milán recibió de san Ambrosio su primera formación cristiana, bautizándose poco después. Más adelante, tras la muerte de su hijo recién nacido decidió, junto con su mujer, dar sus bienes a los pobres y fundar una comunidad monástica llevando una rigurosa vida de oración, meditación de la Escritura y caridad, acogiendo a los necesitados como si fueran el mismo Cristo. Asimismo, su labor como sacerdote y Obispo de Nola se caracterizó por una atención particular hacia los pobres y peregrinos, dejando la imagen de un Pastor siempre cercano a su pueblo en todas sus necesidades. Con su talento poético y su esmerada educación literaria escribió muchos cantos para exaltar la belleza del Dios encarnado, crucificado y resucitado. En sus escritos destaca sobre todo el sentido de la Iglesia como misterio de unidad.

Saludo cordialmente a los visitantes de lengua española. En particular, a las Siervas de María Ministras de los Enfermos, y a los distintos grupos venidos de España, México, Venezuela y de otros países latinoamericanos. Os animo a intensificar vuestra preparación para las Fiestas de Navidad siguiendo el ejemplo de oración y de caridad de san Paulino de Nola. Muchas gracias.

Traducción del original italiano realizada por Jesús Colina

© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana
Publicado por Desconocido @ 21:56  | Habla el Papa
Comentarios (0)  | Enviar
Artículo semanal del padre Fenando Lorente, o.h.,publicado en EL DÍA en la sección CRITERIOS bajo el epígrafe "Luz en el Camino".

Luz en el Camino Fernando Lorente, o.h.*


Para vivir mejor


APRENDER, con responsabilidad personal, lo que es Adviento. Que es lo mismo que creer y esperar en el Adviento cristiano. Para ello nos debemos interrogar con toda nobleza: ¿vivimos o consumimos el tiempo de nuestra existencia?

Los hay que viven pendientes del pasado. Cuentan y no acaban, paladean sus recuerdos, nada de lo que ocurre les interesa. Son los nostálgicos que no pueden poner el corazón en lo que hacen, porque ya no lo tienen, se les quedó prendido en lo que vivieron.

Otros viven exclusivamente vueltos hacia el futuro. Para éstos no cuenta el pasado, ni siquiera el presente. Despegados de cuanto les rodea, corren permanentemente tras incansables metas. Son los soñadores. A éstos tampoco les queda corazón para vivir el presente, lo tienen hipotecado por sus sueños.

Otros, hartos de escuchar batallitas del pasado y temerosos de su futuro, que se les presenta negro, se entregan obsesivamente al momento presente. Lo suyo es el hoy, el ahora; pasan de todo lo demás. Que no les vengan con monsergas de reflexión, de prepararse para algo, de comprometerse a medio o a largo plazo, de grandes relatos que den sentido a la historia. Son los hijos desencantados de esta sociedad consumista. Viven, eso sí, ¡a tope! la provisionalidad.

De ninguna de estas tres maneras es posible vivir. Necesitamos del pasado; pero no para quedarnos en él, sino para extraer de él la savia para seguir creciendo. Necesitamos también del futuro, de una manera que nos llame, que anime nuestras largas horas de trabajo y de lucha, que impida que nuestros pasos se pierdan en un laberinto sin sentido. Pero también necesitamos pisar firme el presente; un presente maduro y consciente, preñado de futuro, pero hijo, al mismo tiempo, de cuantos hicieron posible que hoy seamos lo que somos.

¿Cómo vivir mejor cristianamente? Jesús es el "sí" de las promesas de Dios a su pueblo. Cuando miramos hacia atrás desde el hoy de Jesús, vemos una línea constante de presencia salvadora de Dios en nuestra historia. Un Dios cada vez más cercano, con una Palabra cada vez más clara, más concreta: hasta hacerla carne de nuestra carne. Para los cristianos, el pasado es una fuente de acción de gracias al Padre, cuyo amor nos ha ido manteniendo, orientando, perdonando.

No podemos convertir esta tienda de campaña de nuestra existencia en una casa permanente. La historia del mundo no puede quedarse a medio camino. Llegará un día en el que el Reino de Cristo será una espléndida realidad. El mal será definitivamente acorralado y vencido. La bondad será universalmente reconocida y la verdad no tendrá ya que esconderse por los rincones de este mundo nuestro. Habrá premio y castigo. Y esa venida del Hijo del Hombre despierta en el cristiano, desde ahora, una virtud que sabe a gloria: la esperanza.

Es aquí, en el presente, donde se decide nuestra suerte. Quien ha comprendido y agradecido la acción salvadora de Dios en todo su pasado, quien espera la venida del Hijo del Hombre al final de cada historia y de toda la historia, no tiene más remedio que poner manos a la obra para continuar, aquí y hoy, la construcción de ese Reino de Dios que puso en marcha Jesús. Para ello, hay que ir llenando el mundo de amor, de mucho amor, de esa manera nueva de vivir que Él inauguró, esto es, comenzar y vivir Adviento: hacer, en el tiempo, un acto de fe y esperanza. Y aquí, el tiempo se mide generalmente por Cristo. Un acontecimiento histórico se enmarca en una fecha que está "antes" de Cristo o "después" de su nacimiento. Pero la línea divisoria de ese "antes" o ese "después" está marcada, más que por la geografía o la historia que pasa por el campo del propio corazón con estas dos manifestaciones completamente opuestas: o vivir para el egoísmo, que es vivir apartado de Cristo; o vivir para el amor, que es vivir entregado totalmente a Cristo, que es donde está el auténtico Adviento y el camino más seguro para vivir mejor la verdadera Navidad.

* Capellán de la clínica

S. Juan de Dios
Publicado por Desconocido @ 0:09  | Artículos de interés
Comentarios (0)  | Enviar
Oración por la familia

Padre celestial, Tú nos has dado
un modelo de vida en la Sagrada Familia.
Ayúdanos a hacer de nuestra familia
otro Nazaret, donde reinen
el amor, la paz y la alegría.
Que vivamos santamente
nuestra vida cotidiana.
Que cada día nos amemos más
y nos perdonemos como tú nos perdonas.
Enséñanos a ver a Jesús
en todos los que sufren,
y a permanecer unidos por la oración
en los momentos de gozo y de dolor.
Ayúdanos, oh Padre amado,
a recibir todo lo que nos das
y a dar todo lo que nos pides
con una gran sonrisa. Amén.


Madre Teresa de Calcuta

Publicado por Desconocido @ 0:02  | Oraciones
Comentarios (0)  | Enviar
miércoles, 12 de diciembre de 2007
Sugerencias para la homilía de la Fiesta de la Sagrada Familia el 30 de Diciembre de 2007, publicada dentro de los materiales de la Conferencia Episcopal Española.

Sugerencias para la homilía


En esta fiesta de la Sagrada Familia, la Iglesia nos invita a contemplar la vida doméstica de Jesús, María y José. Dios hecho hombre quiso nacer, vivir y ser educado en una familia. La familia es el primer ámbito educativo y de integración en la sociedad. El «Dios con nosotros» quiso también vivir la experiencia de la vida familiar.
El libro del Eclesiástico nos dice cómo Dios bendice al que honra y respeta a su padre y a su madre. Sin este respeto no es posible la educación. Con la autoridad que Dios les ha confiado, los padres deben asumir su grave responsabilidad educativa. A veces deberán contradecir los caprichos de sus hijos para que aprendan el sacrificio, la renuncia, el dominio propio, el respeto. Sin valores como estos, la convivencia familiar y social se deteriora gravemente. En cambio, como dice el Salmo, quien teme al Señor será bendecido con la prosperidad.
San Pablo retoma el tema del cuarto mandamiento, «honrarás a tu padre y a tu madre», como fundamento de las relaciones familiares: «Mujeres, vivid bajo la autoridad de vuestros maridos… Maridos, amad a vuestras mujeres… Hijos, obedeced a
vuestros padres en todo». De este amor y respeto mutuo brotan las bellas relaciones que san Pablo enumera: la humildad, la comprensión, la dulzura, el perdón.
Estas actitudes brillaron en los 498 mártires beatificados recientemente en Roma, que hemos vivido como un contecimiento extraordinario. El testimonio y ejemplo de
los mártires son una luz para nosotros y también un signo de esperanza. Ellos eran cristianos como nosotros, educados en familias cristianas como las nuestras. En sus familias aprendieron los valores fundamentales para su vida, aprendieron el respeto, el perdón, la entrega de la vida a los demás. De este modo, supieron encontrar en la fe
inspiración para responder a las graves circunstancias del tiempo que vivieron. Los mártires nos enseñan que educar siempre es posible.
La Jornada de Familia y Vida, que este año tiene como lema «Sin embargo, nuestra ciudadanía está en el cielo» (Flp 3, 20), nos invita a considerar una verdad profunda de nuestra vida cristiana y familiar. Estamos de camino hacia nuestra patria definitiva. Por eso, la labor educativa de los padres tiene como fin educar a sus hijos como ciudadanos del cielo, pues la vida eterna es nuestro destino definitivo.
Que estas fiestas de navidad nos ayuden a vivir aspirando a los bienes del cielo (Col 3, 1-2), porque nuestra ciudadanía está en el cielo
Publicado por Desconocido @ 23:56  | Homilías
Comentarios (0)  | Enviar
Subsidio litúrgico para la celebvración de la Sagrada Familia el 30 de Diciembre de 2007, llegado dentro de los materiales para dicha celebración publicados por Conferencia Episcopal Española.

Subsidio litúrgico para la fiesta de la Sagrada Familia

Domingo 30 de diciembre de 2007


Fiesta de la Sagrada Familia
Jornada de Familia y Vida 2007


Sin embargo, nuestra ciudadanía está en el cielo (Flp 3, 20)


MONICIÓN DE ENTRADA

La luz y la alegría del nacimiento de Jesús en Belén llenan nuestras vidas en este tiempo de Navidad. Hoy, fiesta de la Sagrada Familia, contemplamos el misterio de Belén: Jesús, María y José. Una familia sencilla que es modelo y luz para
todas las familias del mundo.
A la luz de la Sagrada Familia, los obispos nos invitan en la Jornada de Familia y Vida a considerar la importancia de la familia y el valor de la vida humana.
Este año el lema es una frase de san Pablo: «Sin embargo, nuestra ciudadanía está en el cielo» (Flp 3, 20). En el ambiente de la navidad estas palabras nos recuerdan
que el Hijo de Dios se hizo hombre para hacernos a nosotros hijos de Dios, ciudadanos del cielo.
«En la Liturgia terrena pregustamos y tomamos parte en aquella Liturgia celestial, que se celebra en la santa ciudad de Jerusalén» Como ciudadanos del cielo, todavía peregrinos en este mundo, elevamos nuestra oración, nuestra alabanza y
acción de gracias al Padre.


Monición a las lecturas

La primera lectura, del Eclesiástico, es un bello comentario al cuarto mandamiento: «honrarás a tu padre y a tu madre». Dios bendice al que honra a sus padres, y escucha sus oraciones. El Salmo nos habla de la bendición de Dios con la bella imagen de la alegría familiar y los hijos.

San Pablo habla de las virtudes domésticas y de la unión en el amor que deben caracterizar la vida de la familia cristiana: misericordia, bondad, humildad, dulzura, comprensión. El amor mutuo es el que debe presidir todas las relaciones familiares.Nos habla también de la oración de la familia, invitándonos a cantar a Dios, darle gracias de corazón con salmos y cantos.

Monición al Evangelio

Como la Sagrada Familia, nosotros también hemos «subido al templo» para celebrar esta fiesta. Cuando María y José vuelven a Nazareth, Jesús se queda en el templo para dedicarse a «las cosas de su Padre». Así nos enseña que somos ciudadanos del cielo, donde está nuestro Padre y nuestra morada eterna. La palabra de Dios nos instruye, y nosotros, como María, debemos guardarla meditándola en nuestro corazón.

Las sugerencias para la homilía están después de la monición de despedida.

Oración de los fieles

Oremos, hermanos, a Dios Padre todopoderoso, de quien procede toda paternidad en el cielo y en la tierra, y pidámosle que escuche la oración de su Iglesia a favor de la entera familia humana.

- Por la Santa Iglesia de Dios, para que sea la Esposa fiel de Jesucristo y Madre de los pueblos que vienen a la fe. Roguemos al Señor.

- Por el papa Benedicto, por los Obispos, sacerdotes y diáconos, y por todos los fieles comprometidos en difundir el Evangelio de la vida. Roguemos al Señor.

- Por las autoridades civiles, para que tengan siempre presente el valor y la dignidad de la vida humana, en todos los momentos de su desarrollo, y promuevan leyes que protejan la vida y promuevan la familia. Roguemos al Señor.

- Por las familias cristianas, para que transmitan fielmente a los niños y a los jóvenes la fe en Jesucristo, educándolos como ciudadanos del cielo. Roguemos al Señor.

- Por los abuelos, para que no se vean separados de la familia y puedan enriquecer a la familia con su experiencia y su ternura. Roguemos al Señor.

- Por los enfermos, para que no les falte el amor de la familia ni los cuidados necesarios. Roguemos al Señor.

- Por todas las familias del mundo, especialmente por las que sufren las pruebas del hambre, la guerra, el paro o las catástrofes naturales, para que sientan el apoyo de todas las personas de buena voluntad y puedan rehacer sus hogares y sus vidas. Roguemos al Señor.

Escucha, Padre de misericordia, nuestras súplicas, y ayuda a nuestras familias, para que a ejemplo de la Sagrada Familia
sean santuarios del amor, Iglesias domésticas y hogares que comparten con los necesitados. Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén.

Monición de despedida

Hemos llegado, hermanos, al término de esta celebración. El Señor, que nos ha convocado en este día de la Sagrada Familia, nos envía ahora al mundo para que llevemos a todos la buena noticia del plan de Dios sobre la familia, con nuestras palabras y, sobre todo, con el ejemplo. Que nuestra vida sea un signo luminoso de la esperanza cristiana, porque nuestra ciudadanía está en el cielo.


Sugerencias para la homilía

En esta fiesta de la Sagrada Familia, la Iglesia nos invita a contemplar la vida doméstica de Jesús, María y José. Dios hecho hombre quiso nacer, vivir y ser educado en una familia. La familia es el primer ámbito educativo y de integración en la sociedad. El «Dios con nosotros» quiso también vivir la experiencia de la vida familiar.
El libro del Eclesiástico nos dice cómo Dios bendice al que honra y respeta a su padre y a su madre. Sin este respeto no es posible la educación. Con la autoridad que Dios les ha confiado, los padres deben asumir su grave responsabilidad educativa. A veces deberán contradecir los caprichos de sus hijos para que aprendan el sacrificio, la renuncia, el dominio propio, el respeto. Sin valores como estos, la convivencia familiar y social se deteriora gravemente. En cambio, como dice el Salmo, quien teme al Señor será bendecido con la prosperidad.
San Pablo retoma el tema del cuarto mandamiento, «honrarás a tu padre y a tu madre», como fundamento de las relaciones familiares: «Mujeres, vivid bajo la autoridad de vuestros maridos… Maridos, amad a vuestras mujeres… Hijos, obedeced a
vuestros padres en todo». De este amor y respeto mutuo brotan las bellas relaciones que san Pablo enumera: la humildad, la comprensión, la dulzura, el perdón.
Estas actitudes brillaron en los 498 mártires beatificados recientemente en Roma, que hemos vivido como un contecimiento extraordinario. El testimonio y ejemplo de
los mártires son una luz para nosotros y también un signo de esperanza. Ellos eran cristianos como nosotros, educados en familias cristianas como las nuestras. En sus familias aprendieron los valores fundamentales para su vida, aprendieron el respeto, el perdón, la entrega de la vida a los demás. De este modo, supieron encontrar en la fe
inspiración para responder a las graves circunstancias del tiempo que vivieron. Los mártires nos enseñan que educar siempre es posible.
La Jornada de Familia y Vida, que este año tiene como lema «Sin embargo, nuestra ciudadanía está en el cielo» (Flp 3, 20), nos invita a considerar una verdad profunda de nuestra vida cristiana y familiar. Estamos de camino hacia nuestra patria definitiva. Por eso, la labor educativa de los padres tiene como fin educar a sus hijos como ciudadanos del cielo, pues la vida eterna es nuestro destino definitivo.
Que estas fiestas de navidad nos ayuden a vivir aspirando a los bienes del cielo (Col 3, 1-2), porque nuestra ciudadanía está en el cielo
Publicado por Desconocido @ 23:53  | Liturgia
Comentarios (0)  | Enviar
Mensaje de Adviento 2007 del Obispo de Querétaro, Mons. Mario De Gasperín Gasperín, en el que invita a los feligreses a aprovechar el tiempo de Adviento. (Diócesis de Quétaro)

CRISTO, MANANTIAL VIVO DE ESPERANZA



“¡Caminemos con esperanza!”, nos decía el Papa Juan Pablo Segundo al inicio del Nuevo Milenio, y explicaba: “El Hijo de Dios, que se encarnó hace dos mil años por amor al hombre, realiza también hoy su obra salvadora. Hemos de aguzar nuestra vista para verla” (NMI, 58). La santa Iglesia nos ofrece, en este tiempo de Adviento y de Navidad, un espacio propicio para “aguzar la vista” interior, para limpiar el cochambre del alma y despertar del marasmo que suele envolver nuestra vida cotidiana, llena de preocupaciones y fatigas. ¡Agucemos la vista interior y caminemos con esperanza!

Solemos esperar muchas cosas en este tiempo: esperamos visitas de familiares y amigos: quizá la llegada de un hermano migrante; el aguinaldo, los regalos y el ambiente de fiesta y de solaz. No olvidemos la causa profunda de esta alegría: La llegada del Salvador. Nosotros, los pobres seres humanos, no estamos en el desamparo. El Dios que nos creó también nos redimió, nos envió un Salvador que se llama Jesucristo y es nuestro Señor. Nuestra vida ahora está en sus manos. Los que creemos en él, en él también hemos puesto nuestra confianza, nuestra esperanza, y él da sentido a nuestra vida.

Nosotros, dice el Papa Benedicto, “tenemos futuro. El presente, aunque sea un presente fatigoso, se puede vivir y aceptar si lleva hacia una meta, si podemos estar seguros de esa meta y si esa meta es tan grande que justifique el esfuerzo del camino” (SS, No. 1). En Cristo, “la puerta oscura del tiempo, del futuro, ha sido abierta de par en par”. Sí; en Belén se nos abrió la puerta del cielo y “descendió el rocío a la flor”, los “cielos destilaron su rocío y la tierra germinó al Salvador”. En la “entraña feliz de la Virgen” una nueva vida, y una nueva esperanza ha comenzado a germinar. Apareció en Belén en los brazos de María, bajo la mirada paternal de san José, adorado por los pastores y festejado por los coros celestiales. Belén es la Casa de Dios y la casa de toda la humanidad. ¡Hay fiesta en Belén! ¡Hay esperanza para la humanidad!

En Jesús conocemos el rostro del Dios verdadero y, conocer al Dios verdadero, significa vernos libres de la esclavitud de los ídolos: recobrar la dignidad humana y la libertad de hijos de Dios. Sin Dios perdemos la dignidad y la libertad. Quien busca separarnos de Dios nos quiere hacer sus esclavos. “No son los elementos del cosmos, las leyes de la materia, lo que en definitiva gobierna el mundo y el hombre, sino que es un Dios personal quien gobierna las estrellas, es decir, el universo; la última instancia no son las leyes de la materia y de la evolución, sino la razón, la voluntad, el amor: una Persona” (No. 5). En Jesús se ha revelado Dios como Amor. El universo entero y la humanidad están en las manos paternales de Dios. Los débiles brazos del Niño de Belén, ahora extendidos poderosos en la Cruz, son los que abrazan y sostienen el cosmos y la humanidad. ¡Vivamos con esperanza! ¡Feliz Navidad!

† Mario De Gasperín Gasperín

Obispo de Querétaro
Publicado por Desconocido @ 23:37  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
12 Diciembre (ACI).- En la Audiencia General de hoy celebrada en el Aula Paulo VI en el Vaticano, el Papa Benedicto XVI presentó la figura y el pensamiento de San Paulino de Nola, Obispo contemporáneo de San Agustín, destacando que "la teología de nuestro tiempo ha encontrado en el concepto de comunión la clave para entrar en el misterio de la Iglesia".

Prosiguiendo sus catequesis sobre los Padres Apostólicos, el Santo Padre explicó ante miles de feligreses que en el la vida del santo, en su juventud gobernador de la Campania, en el sur de Italia, el contacto "con la fe sencilla e intensa" del pueblo fue el inicio de su camino de conversión, lleno de numerosas dificultades y pruebas.

"El encuentro con Cristo fue el punto de llegada de un camino arduo", durante el cual una serie de circunstancias adversas "le hicieron ver la caducidad de las cosas", señaló el Pontífice durante su catequesis.

Tras la muerte de su hijo recién nacido, decidió junto a su mujer, Terasia, dar sus bienes a los pobres, vivir en casta fraternidad y fundar una comunidad monástica. Su actividad pastoral se caracterizó, recordó el Pontífice, "por su atención particular hacia los pobres", dejando la imagen de un "auténtico pastor de la caridad".

"Su conversión impresionó a sus contemporáneos, que le reprochaban el desprecio por los bienes materiales y el abandono de su vocación de literato", señaló el Papa. Y Paulino replicaba que "su entrega a los pobres no significaba desprecio por los bienes terrenos, sino al contrario, valorarlos aún más para el fin más alto de la caridad".

Señaló asimismo que en sus escritos, San Paulino "destaca en particular el sentido de la Iglesia como misterio de unidad. Vivía la comunión sobre todo a través de una decidida práctica de la amistad espiritual" y "es impresionante el énfasis con que el santo canta la amistad como manifestación del único cuerpo de Cristo animado por el Espíritu Santo".

Finalmente, Benedicto XVI destacó que "la teología de nuestro tiempo ha encontrado en el concepto de comunión la clave para entrar en el misterio de la Iglesia".

"El testimonio de San Paulino de Nola nos ayuda a sentir a la Iglesia como nos la presenta el Concilio Vaticano II, como sacramento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano", concluyó.
Publicado por Desconocido @ 22:21  | Noticias internacionales
Comentarios (0)  | Enviar
La Delegación Diocesana de Pastoral juvenil de la Diócesis de Tenerife ha editado un tríptico con su programación para el año 2007-2008.


¿Quiénes somos?

La delegación de pastoral Juvenil de nuestra Diócesis Nivariense la formamos todos aquellos que llevamos una inquietud enorme por trabajar con y por los jóvenes. Sacerdotes, religiosos y religiosas, jóvenes que, en el nombre del Señor, tratamos de poner vino en odres nuevos, marcados por las líneas pastorales de la Iglesia.
Dentro del marco de nuestro Plan diocesano de pastoral nos hemos propuesto el objetivo:

"Que los jóvenes descubran a Jesús, su Persona y su mensaje, que lo asuman desde una fe libre, consciente y responsable y lo expresen en y con su vida."

Las dos líneas de actuación son:

1. Ayudar a despertar la experiencia de Dios en los jóvenes (sacramentos iniciación)

2. Revitalizar la experiencia de fe de los agentes de pastoral juvenil

¿Qué ofertamos?

1. Reuniones con los coordinadores de jóvenes de los arciprestazgos:

12 de enero de 2008
1 de marzo de 2008
Final mayo. principios de junio de 2008

2. Promover momentos de oración con jóvenes en la Casa de la Juventud (La Laguna), a las 2D:DD horas:

14 de diciembre de 2007
22 de febrero de 2008

3. Vitalizar la página WEB de la Delegación ofreciendo materiales de oración, de formación...

4. Ofertar espacios de formación en coordinación con las estructuras diocesanas: ESCUELA DE AGENTES DE PASTORAL, ISTIC. ESCUELA DE ANIMACIÓN NIVARIENSE "IRICHEN"...

5. Encuentro diocesano de pastoral juvenil: 4 y 5 de abril de 2008, en el Seminario diocesano.

6. Potenciar encuentros juveniles: Peregrinación de la confianza (Taizé), camino de Santiago. Buenafuente de Sistal, Pueblo de Dios... en coordinación con Delegaciones de otras Diócesis.

7. Acompañamiento y formación de los animadores de pastoral juvenil.

¿Con qué recursos contamos?

Casas de Convivencias:

TABOR (Las Mercedes) MANRESA (La Caridad)
CASA DE LA IGLESIA (La Laguna)
EL SOCORRO (Güimar)
CASA DE EJERCICIOS (S/C Tenerife) BETANIA (Las Eras) LAS ASUNCIONISTAS (Tegueste)
SINAÍ (Taganana)
EL CISTER (La Palma)

Casa nava y Grimón: C/ NAVA y GRIMÓN,
n° 10. La Laguna (frente al casino de La Laguna). Contactar con el Delegado.

IRICHEN: Escuela Nivariense de animación.

GAROÉ: Escuela itinerante de animación para agentes de pastoral juvenil.

Escuela de Agentes de pastoral, especialidad "pastoral juvenil".


Movimientos Apostólicos
:

HOMBRES NUEVOS
JEC
SAVIA NUEVA

Página web, de La Delegaión:
www. juventudnivariense.es
Antonio Gómez Santos
Delegado Episcopal de Pastoral Juvenil
Móvil: 629 057 238
Parroquia de San Antonio de Padua (OFRA): 922 646 654
juventudnivariense@juventudnivariense.es
Publicado por Desconocido @ 22:17  | Comunicados Diocesanos
Comentarios (0)  | Enviar
El Superior de la ORDEN HOSPITALARIA DE SAN JUAN DE DIOS en Santa Cruz de Tenerife nos envía comunicación y horarios para visitar el Belén que tradicionalmente ofrecen al público por las fechas de navidad.

Estimado Señor Cura Párroco:

Como Superior de los Hermanos de San Juan de Dios, tengo el gusto de enviarle el cartel que anuncia el tradicional Belén, que como en años anteriores se monta en el Hospital de San Juan de Dios.

La Navidad es un tiempo propicio para estrechar los lazos de fraternidad entre todos los hombres, siguiendo el ejemplo que nos dio el Señor al hacerse hombre y habitar entre todos nosotros como uno más.

Es un tiempo para traer a la memoria bellos recuerdos, que aunque ya pasaron, cada año vuelven a florecer en las mil y una formas en que la Navidad se nos hace presente por los numerosos reclamos publicitarios que nos invaden por todas partes.

Al invitarle a visitar nuestro "Nacimiento", queremos que haga extensiva también nuestra felicitación navideña a los feligreses de su parroquia, al mismo tiempo que le facilite la posibilidad de informarle de los horarios de visita, colocando los carteles en lugar visible para ellos.

Los Hermanos de San Juan de Dios cuentan con una larga tradición en el montaje y construcción de "Belenes", por lo cual además de la obra artística, intentamos que la visita sea una catequesis para las personas que vienen a verlo.

De antemano le agradecemos su colaboración en la divulgación del cartel y le reiteramos nuestra más cordial felicitación, deseándole una Feliz Navidad y que el Señor bendiga a toda su Parróquia.

Santa Cruz de Tenerife, 10 de diciembre de 2007

Fdo. Fr. Miguel Martín Calderón
Superior.


Carretera General del Norte, 53 38009 Santa Cruz de Tenerife Telf.: 922 645 51 1
Fax Dirección: 922 661 208 Fax Admisión: 922 648 790 www.sjd.es
Publicado por Desconocido @ 21:15  | Comunicados Diocesanos
Comentarios (0)  | Enviar
martes, 11 de diciembre de 2007
Información recogida de materiales enviados por Caritas para celebración en Navidad 2007

Acciones y propuestas en relación con la salud

La promoción de la salud es un elemento esencial para el desarrollo económico y social y ayuda a evitar las desigualdades en salud. Debe tener en cuenta las necesidades específicas de las personas y contar con su participación a nivel individual y comunitario. Tomar conciencia sobre las dificultades de acceso a la salud para la población excluida socialmente y más vulnerable es el primer paso. Además de ello se puede incidir en:

X Priorizar la educación para la salud frente a la atención asistencial.

X Reflexionar y promover acciones encaminadas a generar unas relaciones humanas más saludables, que prioricen el desarrollo de redes sociales y fomenten el acompañamiento a las personas, colectivos sociales, reforzando todo lo comunitario.

X Promocionar políticas de salud pública que inviertan en prevención yformación sanitaria de la población más desfavorecida.

X La necesidad de que la Administración aumente la cobertura en materia de salud buco-dental para las personas con menos recursos.

X La reivindicación de servicios comunitarios para personas con problemas de salud mental.

X Mejora de los servicios sociales y sanitarios dirigidos a atender a las personas en situación de dependencia (niños, ancianos, enfermos crónicos, discapacitados físicos y psíquicos) de los colectivos más desfavorecidos.
Publicado por Desconocido @ 23:36  | Caritas
Comentarios (0)  | Enviar
Información recogida de materiales enviados por Caritas para la celebración en Navidad 2007

Algunas constataciones de salud y precariedad en nuestro entorno.

• El deterioro de la salud se produce no sólo por la privación material, sino también por los problemas psicológicos y sociales ligados a la pobreza.
En las grandes ciudades como Barcelona o Madrid, entre el 20% y el 50% de los casos de tuberculosis que se han detectado corresponden a inmigrantes, que la mayoría de las veces no pueden seguir el tratamiento prescrito (FEANTSA, 2006).

• Toda persona empadronada tiene derecho a cartilla sanitaria, que garantiza atención ambulatoria y hospitalaria. Sin embargo, ha de pagar el 40% de los medicamentos incluidos en los catálogos y el 100% de los no incluidos. Es el caso de determinados fármacos necesarios para el tratamiento del alcoholismo, tan extendido en el colectivo de las personas sin hogar, que no están incluidos en el listado de medicamentos gratuitos del Sistema Nacional de la Seguridad Social (FEANTSA, 2006).

• Los trabajadores adultos de edades intermedias (entre 30 y 50 años) son los que más ven afectada su salud como consecuencia de la pérdida o no consecución de un empleo (Álvarez y Garrido, 2000).

• En España el gasto sanitario público es entre un 6 y un 12% más bajo del que correspondería a nuestro país de acuerdo con su renta y sus características socioeconómicas (Informe SESPAS, 2006).

• La enfermedad y la discapacidad constituyen procesos que limitan la autonomía de las personas que la padecen y que se encuentran directamente relacionados con el riesgo de exclusión social (Subirats, 2004).

• Las enfermedades mentales, las discapacidades físicas o enfermedades como el SIDA producen estigmatizaciones. Las personas sin hogar suelen sufrir una combinación de estos tres factores y presentan ratios muy altos de muerte prematura (Documentación Social, 2002, «Salud y Equidad»).
Publicado por Desconocido @ 23:31  | Caritas
Comentarios (0)  | Enviar
Fundamentación sobre reflexión del derecho a la salud propuesto por Caritas para la Navidad de 2007, sacada de los materiales enviados por caritas.


Fundamentación

La campaña institucional 2007-2008 se presenta bajo el lema «Los derechos humanos son universales. Las oportunidades deberían serlo» con la intención de seguir profundizando sobre la dificultad de acceso y de reconocimiento de los derechos humanos a las personas que viven en situación de pobreza y vulnerabilidad en nuestro mundo.

Cáritas, a través de esta campaña y de todas las actividades que realiza, pone el acento de su compromiso, de su sensibilización y de su acción en la opción evangélica preferencial por los pobres y en la defensa de la dignidad de la persona humana como criatura de Dios, creada y pensada a su imagen y semejanza, trabajando por el desarrollo integral de la persona y procurando que sus derechos sean garantizados.

Para el tiempo de Navidad 2007 la campaña propone reflexionar sobre el derecho a la salud, un bien universal entendido no solamente como ausencia de enfermedad, sino como un bienestar global que afecta a todas las dimensiones de la persona. Se quiere poner de manifiesto cómo muchos de los problemas de salud tienen sus raíces en las desigualdades sociales y económicas que sufren las dos terceras partes de la población del mundo. El acceso a la salud para quienes ya viven excluidos o en situación de vulnerabilidad es mucho más difícil y se convierte en un bien, casi, de lujo.

«El deber de respetarla dignidad de cada ser humano, en el cual se refleja la imagen del Creador, comporta como consecuencia que no se puede disponer libremente de la persona. Quien tiene mayor poder político, tecnológico o económico no puede aprovecharlo para violar los derechos de los otros menos afortunados.» (Benedicto XVI, Jornada Mundial de la Paz 2007).

El derecho a la salud

La Organización Mundial de la Salud (OMS), en su constitución de 1946, define salud como el estado completo de bienestar físico, mental, espiritual, emocional y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades. La salud implica que todas las necesidades fundamentales de las personas estén cubiertas: afectivas, sanitarias, nutricionales, sociales y culturales. Esta definición es utópica, pues se estima que sólo entre el 10%y 25% de la población mundial está completamente sana.

Desde esta perspectiva la salud se concibe como el resultado de todos los factores que intervienen sobre la vida de los individuos, tanto los propios (sexo, edad o genética) como aquellos que tienen un carácter ambiental y son potencialmente modificables (conductas, formas y medios de vida, de carácter socioeconómico o cultural).

La salud es una de las condiciones más importantes de la vida humana y por ello tendría que estar garantizado el acceso a las oportunidades de todas las personas a alcanzar una vida sana, sin enfermedades y sufrimientos evitables ni mortalidad prematura. «El objetivo básico del desarrollo es el de crear un entorno de posibilidades en el que las personas puedan tener una vida larga, saludable y creativa» (Mahbub ul Haq, primer Informe sobre Desarrollo Humano, 1990). Sin embargo, la realidad en el ámbito mundial yen el ámbito de nuestro país refleja algo bien diferente.

• En zonas del África subsahariana y en más de una docena de estados desestructurados la esperanza de vida ha caído a la mitad respecto a los países más ricos a causa de los estragos del VIH/SIDA. Estos retrocesos han ido acompañados, tanto en los países ricos como en los pobres, de un temor creciente a nuevas enfermedades infecciosas (Informe OMS 2006).

• Alrededor de 10,6 millones de niños siguen muriendo cada año antes de alcanzar su quinto cumpleaños. Casi todas esas defunciones ocurren en países de ingresos bajos e ingresos medios (informe OMS 2005).

• El 10% más rico del planeta disfruta del 70% de las riquezas.

La salud precaria es tanto una causa como una consecuencia de la pobreza. La enfermedad puede reducir las economías familiares, la capacidad de aprendizaje, la productividad y la calidad de vida, con lo que crea o perpetúa la pobreza. A su vez los pobres están expuestos a mayores riesgos personales y ambientales y peor nutridos y tienen menos posibilidades de acceso a la información y a la asistencia sanitaria. Por lo tanto sus riesgos de morbilidad y discapacidad son mayores.

El mejoramiento de la salud puede prevenir la pobreza, genera mayor riqueza distribuida de forma más equitativa, porque aumenta el capital humano y social y la productividad. Los niños sanos están en mejores condiciones de aprender, mientras que el adulto sano, sostén de la familia, está en mejores condiciones de trabajar y mantener a su familia. La importancia de estas conclusiones es clara: es necesario concentrar los recursos en mejorar y proteger la salud de los más pobres, de los más vulnerables.

En nuestra sociedad hay colectivos que presentan mayores factores de riesgo sobre la salud. Son aquellos grupos más vulnerables que presentan una situación de exclusión social que conlleva la pérdida de capacidad para el ejercicio de la ciudadanía y la participación en los distintos ámbitos de la vida social.

A pesar de la cobertura universal de la asistencia sanitaria en nuestro país (art. 43 CE), los grupos sociales con menos recursos económicos y niveles de educación y formación bajos o muy bajos utilizan menos los servicios sanitarios preventivos y presentan sistemáticamente mayores riesgos de enfermedad y muerte que los que cuentan con mayores recursos. Presentan, además, un peor estado de salud, más enfermedades crónicas y limitantes y estilos de vida más nocivos.
Publicado por Desconocido @ 23:28  | Caritas
Comentarios (0)  | Enviar
Sugerencias para la homilía propuesta en los materiales para la celebración de Caritas en el tiempo de Navidad.

1. Las heridas del desamor

La humanidad padece muchas enfermedades, pero la más grave, sin duda, es el desamor. El amor es la célula madre, de la que se deriva la salud del cuerpo y del alma. Un niño que no es amado enferma y enloquece. Pero el niño que es amado crece sano y feliz. "Una persona sin amor está oscura por dentro'(Benedicto XVI), está muerta.
Si hubiera más amor en nuestra sociedad, la Navidad sería una fiesta interminable. Desaparecerían las marginaciones y los ol¬vidos, no habría madres que murieran al dar vida, ni habría niños hambrientos ni epidemia insuperables ni enfermedades incurables. Las injusticias crueles, las guerras asesinas, las escla¬vitudes torturantes serían cosas horribles del pasado.

El Hijo de Dios vino cargado con la medicina del amor. Él mismo era esa medicina. Tanto amó Dios al mundo... Se quedó con nosotros para enseñarnos a amar.
Jesús niño divino, sigue amando a este mundo nuestro, que está muy enfermo. Sigue enseñándonos a amar, para que llevemos esta medicina a tantos hermanos que sufren las secuelas del odio, de la injusticia y la indiferencia. Y convén-cenos de que el silencio y la insensibilidad son más dañinos y crueles que la violencia y el terror.

2. La herida de la falta de vida

La vida, fruto de amor, es don de Dios, el primero y funda-mental. La vida es gracia y oportunidad, es relación y comu¬nión, es siembra y cosecha, es esfuerzo y conquista. La vida no debería ser carga, sino gratificación y creatividad.

Por desgracia, para una inmensa mayoría de mujeres y hombres la vida no tiene nada de gratificante, sino de angustia y preocupación. Nacen con dolor, viven con sufrimiento, con-viven con dificultad, trabajan con frustración, padecen enfermedad, mueren con facilidad.
¡Qué distinta suerte la del niño que nace en un país rico y la del que nace en un país empobrecido! Al uno le sobran atenciones y regalos, al otro le faltan alimentos, medi-cinas y cuidados.

Jesús vino a sembrar vida donde había muerte, para que tengan vida y vida en abundancia. Se acercaba a los enfermos para curarlos y para transformar sus sufrimientos en sacramentos. Venida mí...

Jesús, niño divino, quédate con nosotros para curar nuestras en¬fermedades.Te presentamos a los enfermos de anemia, de lepra, de malaria, de cólera, de tuberculosis, de sida... Son enfermedades que podrían evitarse, pero lo impiden nuestras cegueras, nuestros egoísmos, nuestras injusticias estructurales. También a los enfermos de alma, de mente, de corazón. Dales un toque de gracia. Y haz de nosotros ministros de tu salud. Que a nadie falte la medicina de tu presencia recién nacida y resucitada.

3. Heridas de muerte

Amamos la vida, pero tenemos un miedo sordo y constante a la muerte. Amamos la vida, pero no la defendemos adecuada-mente. Queremos vivir, pero se impone una cultura de muerte. ¿Quiénes y cuántos son los diablos que la manejan? Ahí están, seguros y orgullosos, los poderes de las tinieblas: los señores de la guerra, los dueños de la economía, los magos de las finanzas, los brujos de la comunicación... Son los amos del mundo.

Policromía mortal:

Muerte roja: por la guerra, el terrorismo, la mafia, todo tipo de violencia.

• Muerte negra: del hambre, la exclusión, las pandemias.

• Muerte blanca: por los abortos, los suicidios, la eutanasia.

• Muerte amarilla: del sida, la droga, la autodestrucción.

• Muerte gris: por accidentes naturales o provocados.

Dios no hizo la muerte ni quiere la muerte ni se recrea en la destrucción de los vivientes (cf. Sb 1,13 ss). Dios es amigo y cultivador de la vida. Nació Jesús para vencer la muerte y transformarla en pascua. Quiso morir para que nosotros pu-diéramos resucitar. "No temas (...) Estuve muerto, pero ahora vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del infierno" (Ap 1, 17-18). Jesús resucitado nos enseña que el amor es más fuerte que la muerte.

Niño divino, ayúdame a prolongar tu presencia liberadora. Ayú¬dame a combatir el poder de las tinieblas desde mi debilidad.

"Amo a todo enfermo y solo. ¿Quién consuela su llanto? (...) ¿Y quién estrecha contra su propio corazón el corazón desesperado? Haz, Dios mío, que pueda ser en el mundo sacramento tangible de tu amor (.. .), llegara convertir en amor toda la soledad del mundo" (Chiara Lubich)
Publicado por Desconocido @ 23:16  | Caritas
Comentarios (0)  | Enviar
Monición Inicial

Navidad es nacimiento: Alleluia
Navidad es el nacimiento de un niño: Alleluia
Navidad es el nacimiento de un niño-Dios: Alleluia
Se cumplen las promesas, se realizan los sueños y esperanzas
El mundo estaba enfermo, muy enfermo. Sólo un Dios podía salvarle
El mundo sigue enfermo. Necesitamos seguir celebrando la Navidad
Pobres, enfermos, niños y marginados, alegraos, porque para vosotros especialmente viene Dios. Quiere ser uno de los vuestros. Se atreve a compartir vuestro sufrimiento. Quiere contagiaros de su felicidad y de su divinidad.

Acto penitencial

• En Navidad ha aparecido la bondad de Dios, pero nosotros no somos buenos. Señor, ten piedad.

• En Navidad Dios vino con el corazón y las manos llenas de paz, pero nosotros no somos pacíficos ni pacificadores.
Cristo, ten piedad.

• En Navidad se nos manifestó el infinito amor de Dios, pero nosotros no nos arpamos ni somos testigos de su amor.
Señor, ten piedad.

LECTURAS

Is 52,7-10; Hb 1,1-16; Jn 1,1-18

• Hermosos son los mensajeros que anuncian la paz. Bellos son los profetas de la justicia. Consola-dores los poetas de la esperanza. Admirables los cultivadores de la vida, los defensores de la dignidad y los derechos de la persona, los cuidadores de la salud y el bienestar. Todo esto debe ser el cristiano.

• Después de muchas mediaciones, Dios mismo vino a salvarnos. Ya no quiso hablar por los profetas, sino que fue su Palabra la que vino a nosotros. No se presentó rodeado de gloria, que tenía, sino irradiando el fuego de su amor. Vino a quitar pecados, a curar heridas, a levan¬tar caídos, a dignificar a todo hombre, haciéndole partícipe de su divinidad.

• La Palabra llenó nuestros silencios. La luz brilló en nuestras tinieblas. La vida se sembró en los dominios de la muerte. Cristo sería la respuesta a nuestros interrogantes más angustiosos, la medicina a nuestras heridas más profundas. Pero fueron pocos los que se dejaron iluminar y curar. La mayoría rechazó a su Salvador.

Sugerencias para la homilía

1. Las heridas del desamor

La humanidad padece muchas enfermedades, pero la más grave, sin duda, es el desamor. El amor es la célula madre, de la que se deriva la salud del cuerpo y del alma. Un niño que no es amado enferma y enloquece. Pero el niño que es ama-do crece sano y feliz. "Una persona sin amor está oscura por dentro'(Benedicto XVI), está muerta.
Si hubiera más amor en nuestra sociedad, la Navidad sería una fiesta interminable. Desaparecerían las marginaciones y los ol¬vidos, no habría madres que murieran al dar vida, ni habría niños hambrientos ni epidemia insuperables ni enfermedades incurables. Las injusticias crueles, las guerras asesinas, las escla¬vitudes torturantes serían cosas horribles del pasado.

El Hijo de Dios vino cargado con la medicina del amor. Él mis¬mo era esa medicina. Tanto amó Dios al mundo... Se quedó con nosotros para enseñarnos a amar.
Jesús niño divino, sigue amando a este mundo nuestro, que está muy enfermo. Sigue enseñándonos a amar, para que llevemos esta medicina a tantos hermanos que sufren las secuelas del odio, de la injusticia y la indiferencia. Y convén-cenos de que el silencio y la insensibilidad son más dañinos y crueles que la violencia y el terror.

2. La herida de la falta de vida

La vida, fruto de amor, es don de Dios, el primero y funda-mental. La vida es gracia y oportunidad, es relación y comu¬nión, es siembra y cosecha, es esfuerzo y conquista. La vida no debería ser carga, sino gratificación y creatividad.

Por desgracia, para una inmensa mayoría de mujeres y hombres la vida no tiene nada de gratificante, sino de angustia y preocupación. Nacen con dolor, viven con sufrimiento, con-viven con dificultad, trabajan con frustración, padecen enfermedad, mueren con facilidad.
¡Qué distinta suerte la del niño que nace en un país rico y la del que nace en un país empobrecido! Al uno le sobran atenciones y regalos, al otro le faltan alimentos, medi-cinas y cuidados.

Jesús vino a sembrar vida donde había muerte, para que tengan vida y vida en abundancia. Se acercaba a los enfermos para curarlos y para transformar sus sufrimientos en sacramentos. Venida mí...

Jesús, niño divino, quédate con nosotros para curar nuestras en¬fermedades.Te presentamos a los enfermos de anemia, de lepra, de malaria, de cólera, de tuberculosis, de sida... Son enferme¬dades que podrían evitarse, pero lo impiden nuestras cegueras, nuestros egoísmos, nuestras injusticias estructurales. También a los enfermos de alma, de mente, de corazón. Dales un toque de gracia. Y haz de nosotros ministros de tu salud. Que a nadie falte la medicina de tu presencia recién nacida y resucitada.

3. Heridas de muerte

Amamos la vida, pero tenemos un miedo sordo y constante a la muerte. Amamos la vida, pero no la defendemos adecuada-mente. Queremos vivir, pero se impone una cultura de muerte. ¿Quiénes y cuántos son los diablos que la manejan? Ahí están, seguros y orgullosos, los poderes de las tinieblas: los señores de la guerra, los dueños de la economía, los magos de las finanzas, los brujos de la comunicación... Son los amos del mundo.

Policromía mortal:

• Muerte roja: por la guerra, el terrorismo, la mafia, todo tipo de violencia.

• Muerte negra: del hambre, la exclusión, las pandemias.

• Muerte blanca: por los abortos, los suicidios, la eutanasia.

• Muerte amarilla: del sida, la droga, la autodestrucción.

• Muerte gris: por accidentes naturales o provocados.

Dios no hizo la muerte ni quiere la muerte ni se recrea en la destrucción de los vivientes (cf. Sb 1,13 ss). Dios es amigo y cultivador de la vida. Nació Jesús para vencer la muerte y transformarla en pascua. Quiso morir para que nosotros pudiéramos resucitar. "No temas (...) Estuve muerto, pero ahora vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del infierno" (Ap 1, 17-18). Jesús resucitado nos enseña que el amor es más fuerte que la muerte.

Niño divino, ayúdame a prolongar tu presencia liberadora. Ayú¬dame a combatir el poder de las tinieblas desde mi debilidad.

"Amo a todo enfermo y solo. ¿Quién consuela su llanto? (...) ¿Y quién estrecha contra su propio corazón el corazón deses¬perado? Haz, Dios mío, que pueda ser en el mundo sacramen¬to tangible de tu amor (.. .), llegara convertir en amor toda la soledad del mundo" (Chiara Lubich)


Oración de los fieles

Oremos a Jesús, el Dios que ha venido a salvarnos:
Maranatha, ven, Señor Jesús

Para que tu luz ilumine las tinieblas del mundo.

Para que los responsables de los pueblos trabajen por la dignidad y los derechos de toda persona.

Para que tu Iglesia sea verdaderamente profética y samaritana.

Para que los enfermos, los ancianos, los que están solos y deprimidos, los pobres y excluidos del mundo reciban bue¬nas noticias de salvación.

Para que abunden organizaciones de voluntarios que se comprometan en la asistencia de enfermos y promoción de los marginados.

Para que todos los que celebramos la Navidad la vivamos como compromiso de amor.

Oremos: Ven, Señor, Jesús, envuélvenos en tu ternura
y haznos testigos de tu salvación.
Publicado por Desconocido @ 23:12  | Caritas
Comentarios (0)  | Enviar
Mensaje que Benedicto XVI ha enviado para la Jornada Mundial de la Paz, 1 de enero de 2008, con el tema «Familia humana, comunidad de paz».


MENSAJE DE SU SANTIDAD
BENEDICTO XVI
PARA LA CELEBRACIÓN DE LA
JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ

1 ENERO 2008


FAMILIA HUMANA, COMUNIDAD DE PAZ


1. Al comenzar el nuevo año deseo hacer llegar a los hombres y mujeres de todo el mundo mis fervientes deseos de paz, junto con un caluroso mensaje de esperanza. Lo hago proponiendo a la reflexión común el tema que he enunciado al principio de este mensaje, y que considero muy importante: Familia humana, comunidad de paz. De hecho, la primera forma de comunión entre las personas es la que el amor suscita entre un hombre y una mujer decididos a unirse establemente para construir juntos una nueva familia. Pero también los pueblos de la tierra están llamados a establecer entre sí relaciones de solidaridad y colaboración, como corresponde a los miembros de la única familia humana: « Todos los pueblos -dice el Concilio Vaticano II- forman una única comunidad y tienen un mismo origen, puesto que Dios hizo habitar a todo el género humano sobre la entera faz de la tierra (cf. Hch 17,26); también tienen un único fin último, Dios »[1].

Familia, sociedad y paz

2. La familia natural, en cuanto comunión íntima de vida y amor, fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer[2], es el « lugar primario de ‘‘humanización'' de la persona y de la sociedad »[3], la « cuna de la vida y del amor »[4]. Con razón, pues, se ha calificado a la familia como la primera sociedad natural, « una institución divina, fundamento de la vida de las personas y prototipo de toda organización social »[5].

3. En efecto, en una vida familiar « sana » se experimentan algunos elementos esenciales de la paz: la justicia y el amor entre hermanos y hermanas, la función de la autoridad manifestada por los padres, el servicio afectuoso a los miembros más débiles, porque son pequeños, ancianos o están enfermos, la ayuda mutua en las necesidades de la vida, la disponibilidad para acoger al otro y, si fuera necesario, para perdonarlo. Por eso, la familia es la primera e insustituible educadora de la paz. No ha de sorprender, pues, que se considere particularmente intolerable la violencia cometida dentro de la familia. Por tanto, cuando se afirma que la familia es « la célula primera y vital de la sociedad »[6], se dice algo esencial. La familia es también fundamento de la sociedad porque permite tener experiencias determinantes de paz. Por consiguiente, la comunidad humana no puede prescindir del servicio que presta la familia. El ser humano en formación, ¿dónde podría aprender a gustar mejor el « sabor » genuino de la paz sino en el « nido » que le prepara la naturaleza? El lenguaje familiar es un lenguaje de paz; a él es necesario recurrir siempre para no perder el uso del vocabulario de la paz. En la inflación de lenguajes, la sociedad no puede perder la referencia a esa « gramática » que todo niño aprende de los gestos y miradas de mamá y papá, antes incluso que de sus palabras.

4. La familia, al tener el deber de educar a sus miembros, es titular de unos derechos específicos. La misma Declaración universal de los derechos humanos, que constituye una conquista de civilización jurídica de valor realmente universal, afirma que « la familia es el núcleo natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a ser protegida por la sociedad y el Estado »[7]. Por su parte, la Santa Sede ha querido reconocer una especial dignidad jurídica a la familia publicando la Carta de los derechos de la familia. En el Preámbulo se dice: « Los derechos de la persona, aunque expresados como derechos del individuo, tienen una dimensión fundamentalmente social que halla su expresión innata y vital en la familia »[8]. Los derechos enunciados en la Carta manifiestan y explicitan la ley natural, inscrita en el corazón del ser humano y que la razón le manifiesta. La negación o restricción de los derechos de la familia, al oscurecer la verdad sobre el hombre, amenaza los fundamentos mismos de la paz.

5. Por tanto, quien obstaculiza la institución familiar, aunque sea inconscientemente, hace que la paz de toda la comunidad, nacional e internacional, sea frágil, porque debilita lo que, de hecho, es la principal « agencia » de paz. Éste es un punto que merece una reflexión especial: todo lo que contribuye a debilitar la familia fundada en el matrimonio de un hombre y una mujer, lo que directa o indirectamente dificulta su disponibilidad para la acogida responsable de una nueva vida, lo que se opone a su derecho de ser la primera responsable de la educación de los hijos, es un impedimento objetivo para el camino de la paz. La familia tiene necesidad de una casa, del trabajo y del debido reconocimiento de la actividad doméstica de los padres; de escuela para los hijos, de asistencia sanitaria básica para todos. Cuando la sociedad y la política no se esfuerzan en ayudar a la familia en estos campos, se privan de un recurso esencial para el servicio de la paz. Concretamente, los medios de comunicación social, por las potencialidades educativas de que disponen, tienen una responsabilidad especial en la promoción del respeto por la familia, en ilustrar sus esperanzas y derechos, en resaltar su belleza.

La humanidad es una gran familia

6. La comunidad social, para vivir en paz, está llamada a inspirarse también en los valores sobre los que se rige la comunidad familiar. Esto es válido tanto para las comunidades locales como nacionales; más aún, es válido para la comunidad misma de los pueblos, para la familia humana, que vive en esa casa común que es la tierra. Sin embargo, en esta perspectiva no se ha de olvidar que la familia nace del « sí » responsable y definitivo de un hombre y de una mujer, y vive del « sí » consciente de los hijos que poco a poco van formando parte de ella. Para prosperar, la comunidad familiar necesita el consenso generoso de todos sus miembros. Es preciso que esta toma de conciencia llegue a ser también una convicción compartida por cuantos están llamados a formar la común familia humana. Hay que saber decir el propio « sí » a esta vocación que Dios ha inscrito en nuestra misma naturaleza. No vivimos unos al lado de otros por casualidad; todos estamos recorriendo un mismo camino como hombres y, por tanto, como hermanos y hermanas. Por eso es esencial que cada uno se esfuerce en vivir la propia vida con una actitud responsable ante Dios, reconociendo en Él la fuente de la propia existencia y la de los demás. Sobre la base de este principio supremo se puede percibir el valor incondicionado de todo ser humano y, así, poner las premisas para la construcción de una humanidad pacificada. Sin este fundamento trascendente, la sociedad es sólo una agrupación de ciudadanos, y no una comunidad de hermanos y hermanas, llamados a formar una gran familia.

Familia, comunidad humana y medio ambiente

7. La familia necesita una casa a su medida, un ambiente donde vivir sus propias relaciones. Para la familia humana, esta casa es la tierra, el ambiente que Dios Creador nos ha dado para que lo habitemos con creatividad y responsabilidad. Hemos de cuidar el medio ambiente: éste ha sido confiado al hombre para que lo cuide y lo cultive con libertad responsable, teniendo siempre como criterio orientador el bien de todos. Obviamente, el valor del ser humano está por encima de toda la creación. Respetar el medio ambiente no quiere decir que la naturaleza material o animal sea más importante que el hombre. Quiere decir más bien que no se la considera de manera egoísta, a plena disposición de los propios intereses, porque las generaciones futuras tienen también el derecho a obtener beneficio de la creación, ejerciendo en ella la misma libertad responsable que reivindicamos para nosotros. Y tampoco se ha de olvidar a los pobres, excluidos en muchos casos del destino universal de los bienes de la creación. Hoy la humanidad teme por el futuro equilibrio ecológico. Sería bueno que las valoraciones a este respecto se hicieran con prudencia, en diálogo entre expertos y entendidos, sin apremios ideológicos hacia conclusiones apresuradas y, sobre todo, concordando juntos un modelo de desarrollo sostenible, que asegure el bienestar de todos respetando el equilibrio ecológico. Si la tutela del medio ambiente tiene sus costes, éstos han de ser distribuidos con justicia, teniendo en cuenta el desarrollo de los diversos países y la solidaridad con las futuras generaciones. Prudencia no significa eximirse de las propias responsabilidades y posponer las decisiones; significa más bien asumir el compromiso de decidir juntos después de haber ponderado responsablemente la vía a seguir, con el objetivo de fortalecer esa alianza entre ser humano y medio ambiente que ha de ser reflejo del amor creador de Dios, del cual procedemos y hacia el cual caminamos.

8. A este respecto, es fundamental « sentir » la tierra como « nuestra casa común » y, para ponerla al servicio de todos, adoptar la vía del diálogo en vez de tomar decisiones unilaterales. Si fuera necesario, se pueden aumentar los ámbitos institucionales en el plano internacional para afrontar juntos el gobierno de esta « casa » nuestra; sin embargo, lo que más cuenta es lograr que madure en las conciencias la convicción de que es necesario colaborar responsablemente. Los problemas que aparecen en el horizonte son complejos y el tiempo apremia. Para hacer frente a la situación de manera eficaz es preciso actuar de común acuerdo. Un ámbito en el que sería particularmente necesario intensificar el diálogo entre las Naciones es el de la gestión de los recursos energéticos del planeta. A este respecto, se plantea una doble urgencia para los países tecnológicamente avanzados: por un lado, hay que revisar los elevados niveles de consumo debidos al modelo actual de desarrollo y, por otro, predisponer inversiones adecuadas para diversificar las fuentes de energía y mejorar la eficiencia energética. Los países emergentes tienen hambre de energía, pero a veces este hambre se sacia a costa de los países pobres que, por la insuficiencia de sus infraestructuras y tecnología, se ven obligados a malvender los recursos energéticos que tienen. A veces, su misma libertad política queda en entredicho con formas de protectorado o, en todo caso, de condicionamiento que se muestran claramente humillantes.

Familia, comunidad humana y economía

9. Una condición esencial para la paz en cada familia es que se apoye sobre el sólido fundamento de valores espirituales y éticos compartidos. Pero se ha de añadir que se tiene una auténtica experiencia de paz en la familia cuando a nadie le falta lo necesario, y el patrimonio familiar -fruto del trabajo de unos, del ahorro de otros y de la colaboración activa de todos- se administra correctamente con solidaridad, sin excesos ni despilfarro. Por tanto, para la paz familiar se necesita, por una parte, la apertura a un patrimonio trascendente de valores, pero al mismo tiempo no deja de tener su importancia un sabio cuidado tanto de los bienes materiales como de las relaciones personales. Cuando falta este elemento se deteriora la confianza mutua por las perspectivas inciertas que amenazan el futuro del núcleo familiar.

10. Una consideración parecida puede hacerse respecto a esa otra gran familia que es la humanidad en su conjunto. También la familia humana, hoy más unida por el fenómeno de la globalización, necesita además un fundamento de valores compartidos, una economía que responda realmente a las exigencias de un bien común de dimensiones planetarias. Desde este punto de vista, la referencia a la familia natural se revela también singularmente sugestiva. Hay que fomentar relaciones correctas y sinceras entre los individuos y entre los pueblos, que permitan a todos colaborar en plan de igualdad y justicia. Al mismo tiempo, es preciso comprometerse en emplear acertadamente los recursos y en distribuir la riqueza con equidad. En particular, las ayudas que se dan a los países pobres han de responder a criterios de una sana lógica económica, evitando derroches que, en definitiva, sirven sobre todo para el mantenimiento de un costoso aparato burocrático. Se ha de tener también debidamente en cuenta la exigencia moral de procurar que la organización económica no responda sólo a las leyes implacables de los beneficios inmediatos, que pueden resultar inhumanas.

Familia, comunidad humana y ley moral

11. Una familia vive en paz cuando todos sus miembros se ajustan a una norma común: esto es lo que impide el individualismo egoísta y lo que mantiene unidos a todos, favoreciendo su coexistencia armoniosa y la laboriosidad orgánica. Este criterio, de por sí obvio, vale también para las comunidades más amplias: desde las locales a la nacionales, e incluso a la comunidad internacional. Para alcanzar la paz se necesita una ley común, que ayude a la libertad a ser realmente ella misma, en lugar de ciega arbitrariedad, y que proteja al débil del abuso del más fuerte. En la familia de los pueblos se dan muchos comportamientos arbitrarios, tanto dentro de cada Estado como en las relaciones de los Estados entre sí. Tampoco faltan tantas situaciones en las que el débil tiene que doblegarse, no a las exigencias de la justicia, sino a la fuerza bruta de quien tiene más recursos que él. Hay que reiterarlo: la fuerza ha de estar moderada por la ley, y esto tiene que ocurrir también en las relaciones entre Estados soberanos.

12. La Iglesia se ha pronunciado muchas veces sobre la naturaleza y la función de la ley: la norma jurídica que regula las relaciones de las personas entre sí, encauzando los comportamientos externos y previendo también sanciones para los transgresores, tiene como criterio la norma moral basada en la naturaleza de las cosas. Por lo demás, la razón humana es capaz de discernirla al menos en sus exigencias fundamentales, llegando así hasta la Razón creadora de Dios que es el origen de todas las cosas. Esta norma moral debe regular las opciones de la conciencia y guiar todo el comportamiento del ser humano. ¿Existen normas jurídicas para las relaciones entre las Naciones que componen la familia humana? Y si existen, ¿son eficaces? La respuesta es sí; las normas existen, pero para lograr que sean verdaderamente eficaces es preciso remontarse a la norma moral natural como base de la norma jurídica, de lo contrario ésta queda a merced de consensos frágiles y provisionales.

13. El conocimiento de la norma moral natural no es imposible para el hombre que entra en sí mismo y, situándose frente a su propio destino, se interroga sobre la lógica interna de las inclinaciones más profundas que hay en su ser. Aunque sea con perplejidades e incertidumbres, puede llegar a descubrir, al menos en sus líneas esenciales, esta ley moral común que, por encima de las diferencias culturales, permite que los seres humanos se entiendan entre ellos sobre los aspectos más importantes del bien y del mal, de lo que es justo o injusto. Es indispensable remontarse hasta esta ley fundamental empleando en esta búsqueda nuestras mejores energías intelectuales, sin dejarnos desanimar por los equívocos o las tergiversaciones. De hecho, los valores contenidos en la ley natural están presentes, aunque de manera fragmentada y no siempre coherente, en los acuerdos internacionales, en las formas de autoridad reconocidas universalmente, en los principios del derecho humanitario recogido en las legislaciones de cada Estado o en los estatutos de los Organismos internacionales. La humanidad no está « sin ley ». Sin embargo, es urgente continuar el diálogo sobre estos temas, favoreciendo también la convergencia de las legislaciones de cada Estado hacia el reconocimiento de los derechos humanos fundamentales. El crecimiento de la cultura jurídica en el mundo depende además del esfuerzo por dar siempre consistencia a las normas internacionales con un contenido profundamente humano, evitando rebajarlas a meros procedimientos que se pueden eludir fácilmente por motivos egoístas o ideológicos.

Superación de los conflictos y desarme

14. La humanidad sufre hoy, lamentablemente, grandes divisiones y fuertes conflictos que arrojan densas nubes sobre su futuro. Vastas regiones del planeta están envueltas en tensiones crecientes, mientras que el peligro de que aumenten los países con armas nucleares suscita en toda persona responsable una fundada preocupación. En el Continente africano, a pesar de que numerosos países han progresado en el camino de la libertad y de la democracia, quedan todavía muchas guerras civiles. El Medio Oriente sigue siendo aún escenario de conflictos y atentados, que influyen también en Naciones y regiones limítrofes, con el riesgo de quedar atrapadas en la espiral de la violencia. En un plano más general, se debe hacer notar, con pesar, un aumento del número de Estados implicados en la carrera de armamentos: incluso Naciones en vías de desarrollo destinan una parte importante de su escaso producto interior para comprar armas. Las responsabilidades en este funesto comercio son muchas: están, por un lado, los países del mundo industrialmente desarrollado que obtienen importantes beneficios por la venta de armas y, por otro, están también las oligarquías dominantes en tantos países pobres que quieren reforzar su situación mediante la compra de armas cada vez más sofisticadas. En tiempos tan difíciles, es verdaderamente necesaria una movilización de todas las personas de buena voluntad para llegar a acuerdos concretos con vistas a una eficaz desmilitarización, sobre todo en el campo de las armas nucleares. En esta fase en la que el proceso de no proliferación nuclear está estancado, siento el deber de exhortar a las Autoridades a que reanuden las negociaciones con una determinación más firme de cara al desmantelamiento progresivo y concordado de las armas nucleares existentes. Soy consciente de que al renovar esta llamada me hago intérprete del deseo de cuantos comparten la preocupación por el futuro de la humanidad.

15. Hace ahora sesenta años, la Organización de las Naciones Unidas hacía pública de modo solemne la Declaración universal de los derechos humanos (1948-2008). Con aquel documento la familia humana reaccionaba ante los horrores de la Segunda Guerra Mundial, reconociendo la propia unidad basada en la igual dignidad de todos los hombres y poniendo en el centro de la convivencia humana el respeto de los derechos fundamentales de los individuos y de los pueblos: fue un paso decisivo en el camino difícil y laborioso hacia la concordia y la paz. Una mención especial merece también la celebración del 25 aniversario de la adopción por parte de la Santa Sede de la Carta de los derechos de la familia (1983-2008), así como el 40 aniversario de la celebración de la primera Jornada Mundial de la Paz (1968-2008). La celebración de esta Jornada, fruto de una intuición providencial del Papa Pablo VI, y retomada con gran convicción por mi amado y venerado predecesor, el Papa Juan Pablo II, ha ofrecido a la Iglesia a lo largo de los años la oportunidad de desarrollar, a través de los Mensajes publicados con ese motivo, una doctrina orientadora en favor de este bien humano fundamental. Precisamente a la luz de estas significativas efemérides, invito a todos los hombres y mujeres a que tomen una conciencia más clara sobre la común pertenencia a la única familia humana y a comprometerse para que la convivencia en la tierra refleje cada vez más esta convicción, de la cual depende la instauración de una paz verdadera y duradera. Invito también a los creyentes a implorar a Dios sin cesar el gran don de la paz. Los cristianos, por su parte, saben que pueden confiar en la intercesión de la que, siendo la Madre del Hijo de Dios que se hizo carne para la salvación de toda la humanidad, es Madre de todos.

Deseo a todos un feliz Año nuevo.

Vaticano, 8 de diciembre de 2007.

Notas

[1] Decl. Nostra aetate, sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas, 1.

[2] Cf. Conc. Vat. II, Const. past. Gaudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo actual, 48.

[3] Juan Pablo II, Exhort. ap. Christifideles laici, 40: AAS 81 (1989) 469.

[4] Ibíd.

[5] Cons. Pont. Justicia y Paz, Compendio de la doctrina social de la Iglesia, 211.

[6] Conc. Vat. II, Decr. Apostolicam actuositatem, sobre el apostolado de los laicos, 11.

[7] Art. 16/ 3.

[8] Cons. Pont. para la Familia, Carta de los derechos de la familia, 24 noviembre 1983, Preámbulo, A.

© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana
Publicado por Desconocido @ 22:38  | Habla el Papa
Comentarios (0)  | Enviar
EUROPA/ITALIA - "Todos juntos podemos sentirnos implicados con las diversas posibilidades y responsabilidades en el compromiso de ofrecer respuestas concretas a las necesidades de asistencia a los enfermos de lepra": el Cardenal Barragán en el Congreso por el XXX aniversario de la muerte del apóstol de los leprosos

Pompeya (Agencia Fides) - En el XXX aniversario de la muerte de Raoul Follereau, el ‘Apóstol de los Leprosos’, se ha desarrollado a Pompeya, en el Pontificio Santuario de la Beata Virgen del Santo Rosario, el Congreso "Una voz que todavía resuena" organizado por la Asociación "Quiero Vivir", miembro de la unión Internacional Raoul Follereau (ver Fides 3/12/2007).

El Cardenal Javier Lozano Barragán, Presidente del Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud, ha intervenido presidiendo la Misa inaugural, el 6 de diciembre. En su discurso a los participantes ha evidenciado algunos datos históricos y sanitarios sobre la lepra, las diversas formas clínicas, y finalmente los aspectos pastorales sobre la atención de los enfermos de lepra.

Partiendo de la más antigua y auténtica descripción de la lepra, que viene de la India para luego difundirse en el curso de los siglos, en toda Europa, con el desarrollo de los cambios y del comercio, y además en América del Norte hacia la mitad del siglo XVI, llevada por los inmigrantes de Europa, el Cardenal ha concluido su trayecto histórico con la difusión de las infecciones, a causa de los esclavos conducidos desde el África, en las tres Américas y, de modo particular, en Brasil.

El Presidente del Pontificio Consejo para los operadores sanitarios ha trazado un mapa de los últimos datos estadísticos difundido por la Organización Mundial de la Salud, refiriendo la experiencia de una chica de 15 años gravemente afecta de una forma de lepra que habría bastado sólo diagnosticarle algunos meses antes para poderle suministrar los fármacos y evitar que se volviera una "minusválida de la lepra, condenada todavía, en muchas partes del mundo, a una vida social ‘menor’".
Con respecto a la atención pastoral a los enfermos de lepra, el Cardenal ha puesto el acento sobre la "gran preocupación de Raoul Follereau y sobre las motivaciones que lo han empujado a dedicarse, en su fructuosa vida, a procurar atención para ellos".

El Cardenal Barragán ha concluido su intervención subrayando que "entre las necesidades a las que hoy están llamados a responder, además del desarrollo de la organización y canales más eficientes y garantizados para la distribución gratuita de los fármacos y la asistencia de la higiene, hay necesidad de preparar, sobre todo en los Países y en las zonas dónde está principalmente presente la lepra, grupos de operadores socio-sanitarios que sean capaces de actuar en el territorio, diagnosticando a tiempo la presencia del morbo y de curarlo, sea en fase inicial, que en fase de crecimiento.

Se obtiene de consecuencia, de una parte, la necesidad de proyectos formativos debidamente programados, de la otra la necesidad de tener un conocimiento más preciso de la realidad y de las zonas no suficientemente atendidas, o todavía no alcanzadas por los programas sociales y terapéuticos".(AP) (10/12/2007 Agencia Fides; Líneas: 37; Palabras: 513

Links:
El discurso integral en italiano del Cardenal Barragàn
http://www.fides.org/ita/documents/pompei_lebbra_barragan.doc
Publicado por Desconocido @ 22:11  | Noticias internacionales
Comentarios (0)  | Enviar
Mensaje publicado por la Subcomisión para la Familia y la Defensa de la vida de la Conferencia Episcopal Española con motivo de la celebración de la Jornada de la Familia y la Vida el 30 de diciembre.

NOTA DE LOS OBISPOS DE LA SUBCOMISIÓN PARA LA FAMILIA
Y LA DEFENSA DE LA VIDA
JORNADA DE FAMILIA Y VIDA 2007


SIN EMBARGO, NUESTRA CIUDADANÍA
ESTÁ EN EL CIELO (FLP 3, 20)


30 de diciembre de 2007


«Sin embargo, nuestra ciudadanía está en el cielo» (Flp 3, 20). Estas palabras de san Pablo nos invitan a considerar una verdad profunda de nuestra vida cristiana y familiar. Somos ciudadanos del cielo, y en la tierra estamos de camino hacia nuestra patria definitiva. El nacimiento del Hijo de Dios, que llenos de gozo contemplamos estos días, tiene como fin rescatarnos de las tinieblas para que podamos entrar en su luz maravillosa (1 Pe 2, 9), aquella luz que ilumina la Jerusalén celestial (Ap 22, 4-5).

1. LOS MÁRTIRES, CIUDADANOS DEL CIELO

El veintiocho de octubre pasado, la Iglesia en España ha celebrado con gozo la beatificación de 498 mártires. En su vida, y singularmente en su martirio, se han mostrado como un ejemplo para nosotros. Ellos nos muestran cómo «la capacidad de aceptar el sufrimiento por amor del bien, de la verdad y de la justicia, es constitutiva de la grandeza de la humanidad»1 .

Los obispos españoles deseamos que su testimonio fortalezca la vida y la identidad cristiana de las familias, y se convierta así en «semilla de nuevos cristianos»2 . En efecto, nuestros mártires eran cristianos como nosotros, educados en familias cristianas como muchas de las nuestras, donde recibieron los valores fundamentales para su vida 3: la fe en Dios Padre, el seguimiento de Cristo y la fuerza del Espíritu para responder a las difíciles circunstancias del tiempo que vivieron. Como las familias de los mártires fueron capaces de educarles en la fe, también hoy las familias pueden, con la ayuda de Dios y con su testimonio de vida, educar cristianos cuya santidad ilumine el comienzo de este tercer milenio.

2. IDENTIDAD DE LA FAMILIA CRISTIANA

Vivimos inmersos en una sociedad compleja, donde no falta la propuesta de una cultura laica que quiere organizar la vida social como si Dios no existiera. Los obispos españoles advertimos recientemente cómo, en este contexto, es posible que surjan «actitudes de rechazo, o bien, de desconfianza y oscurecimiento de la propia cultura y de la propia fe en el deseo de evitar posibles confrontaciones»4 . Es decir, nos encontramos ante un debilitamiento de la identidad cristiana, que también afecta a las familias.
El lema escogido para esta Jornada de Familia y Vida nos recuerda quienes somos: hijos de Dios y ciudadanos del cielo. Queremos así fortalecer a las familias cristianas, recordándoles su grandeza y dignidad. Lo hacemos con unas hermosas palabras de S. León Magno que la liturgia del día de Navidad nos invita a considerar: «Cristiano, reconoce tu dignidad. Puesto que ahora participas de la naturaleza divina, no degeneres volviendo a la bajeza de tu vida pasada. Recuerda a qué Cabeza perteneces y de qué Cuerpo eres miembro. Acuérdate de que has sido arrancado del poder de las tinieblas para ser trasladado a la luz del Reino de Dios»5 .

a) La integración de fe y vida

En particular queremos recordar a las familias cristianas dos rasgos que constituyen su identidad. El primero es la integración de fe y vida. La fe no puede reducirse a una experiencia privada, extraña por tanto a la vida familiar. La fe debe penetrar en la vida de cada uno y en la vida de la familia, manifestándose por consiguiente en todas las dimensiones de la existencia. Los padres cristianos deberán dar ejemplo a sus hijos, en el testimonio de una vida inspirada en el Evangelio y alimentada en los sacramentos, muy especialmente en la Eucaristía dominical.

b) La inserción en la comunidad eclesial

El segundo rasgo que queremos destacar es la inserción en la comunidad eclesial. No hay familia cristiana al margen de la Iglesia. Para esta integración es fundamental el desarrollo de la pastoral familiar, de modo que nuestras comunidades parroquiales sean cada vez más una «familia de familias cristianas»6 , donde la familia entera pueda participar en la Eucaristía dominical, fuente y cumbre de la vida parroquial. Esta inserción de la familia en la comunidad eclesial se realiza también a través de los movimientos familiares7 , que deben ser una ayuda para vivir el misterio de la comunión eclesial.
Solamente una familia cristiana con una identidad fuerte será capaz, en estos tiempos adversos, de transmitir la fe y de ser, ante los hombres, signo luminoso de la verdad, la bondad y la belleza del matrimonio y de la familia.

3. EL FORTALECIMIENTO DE LA IDENTIDAD CRISTIANA:
ALGUNOS RETOS ACTUALES


a) La Iniciación cristiana

Para tener matrimonios y familias cristianas necesitamos formar primeramente cristianos. Estos se forman en la Iniciación cristiana. En la celebración del sacramento del Matrimonio nos encontramos frecuentemente personas con una fe muy débil, cuya Iniciación cristiana no ha sido suficiente. La Iglesia debe afrontar este problema pastoral desde la raíz, fortaleciendo el proceso de formación del sujeto cristiano en la Iniciación cristiana. «En consecuencia, el primer fundamento de una pastoral familiar renovada es la vivencia intensa en nuestra Iglesia en España de la iniciación cristiana»8 . Esta renovación de la Iniciación cristiana no puede prescindir de la familia9 .

b) La educación cristiana de los hijos

Las familias cristianas están llamadas a educar como ciudadanos del cielo a sus hijos. Para ello cuentan con la preciosa colaboración de la escuela católica 10. Los mártires son también un fruto excelente de la educación cristiana que recibieron. Su ejemplo puede ayudar hoy a las familias a educar en la fe a los hijos y transmitirles valores como el sacrificio, la renuncia, el dominio propio y el respeto, sin los cuales la convivencia familiar y social se deteriora gravemente.

Entre estas dificultades que las familias encuentran en su labor educativa está la imposición de una nueva formación moral mediante la Educación para la Ciudadanía. Las familias cristianas tienen que saber que en los centros educativos se va a dar, como cada vez es más manifiesto, una formación moral en franca contradicción con la fe cristiana.
Para aclarar cualquier duda queremos recordar que «esta “Educación para la ciudadanía” de la LOE es inaceptable en la forma y el fondo: en la forma, porque impone legalmente a todos una antropología [es decir, una visión del hombre] que sólo algunos comparten y, en el fondo, porque sus contenidos son perjudiciales para el desarrollo integral de la persona»11 . Por ello, «los padres harán muy bien en defender con todos los medios legítimos a su alcance el derecho que les asiste de ser ellos quienes determinen la educación moral que desean para sus hijos»12 . Es más, sería una falta de solidaridad por parte de las familias que llevan a sus hijos a la escuela católica adoptar una postura «pasiva y acomodaticia»13 , justificándose en que sus hijos recibirían una formación moral conforme al ideario del centro, mientras un elevado número de alumnos queda indefenso ante la imposición de una ética laica.

CONCLUSIÓN

«Gloria a Dios en el cielo» (Lc 2, 14). El canto de los ángeles anunciando el Nacimiento del Salvador nos invita a elevar los ojos al cielo, donde está nuestra ciudad definitiva. Nuestra vocación a participar en la vida divina es el sentido de nuestra vida. Aunque vivimos en la tierra, nuestra ciudadanía está en el cielo. En efecto: los cristianos «pertenecen a una sociedad nueva, hacia la cual están en camino y que es anticipada en su peregrinación»14 .
Esta verdad funda nuestra identidad cristiana.

En estos días de Navidad, tan familiares y por eso tan entrañables, invitamos a las familias a contemplar el misterio del Dios hecho hombre, a fortalecer su identidad cristiana y a vivir con gozo nuestra vida terrena aspirando los bienes del cielo (Col 3, 1-2).
Que el Señor bendiga a todos en esta Navidad.

Los Obispos de la Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida

 Mons. Julián Barrio Barrio, Presidente de la CEAS
 Mons. Juan Antonio Reig Pla, Presidente de la Subcomisión
 Mons. Francisco Gil Hellín
 Mons. Javier Martínez Fernández
 Mons. Vicente Juan Segura

NOTAS:

1. BENEDICTO XVI, encíclica Spe salvi, 38.
2. cf. TERTULIANO, Apologético 50,13: PL 1, 534.
3. cf. BENEDICTO XVI, Homilía en la Misa de clausura del V
4. Encuentro Mundial de las Familias (9 de julio de 2006).
5. LXXXIX ASAMBLEA PLENARIA DE LA CEE, La escuela católica. 6. Oferta de la Iglesia en España para la educación en el siglo XXI (27 de abril de 2007), 7.
7. S. LEÓN MAGNO, Sermón 21, 3: PL 54, 192-193.
8. BENEDICTO XVI, Discurso a la Asamblea del Consejo
Pontificio para los Laicos, Roma (22 de septiembre de 2006).
9. LXXXI ASAMBLEA PLENARIA DE LA CEE, Directorio de la pastoral familiar de la Iglesia en España (21 de noviembre de 2003), 274.
10. Ibíd., 22; cf. LXX ASAMBLEA PLENARIA DE LA CEE, La iniciación cristiana. Reflexiones y orientaciones, 18.
11. Ibíd.
12. cf. LXXXIX ASAMBLEA PLENARIA DE LA CEE, La escuela católica. Oferta de la Iglesia en España para la educación en el siglo XXI (27 de abril de 2007). En este documento, los obispos hemos reflexionado ampliamente sobre la identidad de la escuela católica, cuyo proyecto educativo «pretende desarrollar todas las capacidades del ser humano desde la óptica de la Vida, la Palabra y la Persona de Jesucristo, al que todos pueden en su crecimiento escuchar, imitar y seguir compartiendo y promoviendo sus valores y su forma de vida en toda su actividad escolar y extraescolar. Esta propuesta educativa de la escuela católica se concibe como formación integral» (n. 18).
13. COMISIÓN PERMANENTE DE LA CEE, La Ley Orgánica de Educación (LOE), los Reales Decretos que la desarrollan y los derechos fundamentales de padres y escuelas (28 de febrero de 2007), Ibíd., 13.
14. cf. COMISIÓN PERMANENTE DE LA CEE, Nueva declaración sobre la Ley Orgánica de Educación (LOE) y sus desarrollos: profesores de Religión y «Ciudadanía» (20 de junio de 2007), 13.
BENEDICTO XVI, encíclica Spe salvi, 4.
Publicado por Desconocido @ 21:43  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
OBISPADO DE TENERIFE
Vicaría General

C/ Plaza del Adelantado 10. 38201 – La Laguna
Tlf.: 922 314 962
Santa Cruz de Tenerife – Islas Canarias – ESPAÑA

San Cristóbal de La Laguna, 11 de Diciembre de 2007.


Estimados compañeros.

Me pide Jorge Andrés, desde Roma, una colaboración de nuestra parte para su trabajo, de fin de licenciatura, sobre la Pastoral de la Salud en las parroquias. Se trataría de que, en un momento de la reunión del equipo arciprestal y antes de Navidad, respondiéramos a un mini-cuestionario sobre el tema. Sería una cosa muy sencilla; básicamente tres cuestiones:

1. ¿Existe algún grupo de pastoral de la salud (o similar) en la parroquia? ¿Quiénes lo forman (religiosos/as, laicos...)? ¿Qué actividad desarrolla (visita, formación, celebraciones...)?
2. ¿Existe alguna relación de la parroquia con los hospitales, residencias de ancianos, casas de acogida... que se encuentran en su territorio?
3. ¿Qué aportaciones consideras necesarias para la creación o consolidación de un grupo de este tipo?


Si alguno quisiera responder puede enviar las respuestas al correo: jorgeandres73@yahoo.es. Sería bueno que pusiéramos interés en el asunto, toda vez que este estudio, y su lectura teológico-pastoral, nos servirá también para conocer la realidad, los desafíos y perspectivas de futuro en un sector tan importante y evangélico como es la pastoral de la salud.

Por otro lado, aprovecho esta misiva para solicitar, de nuevo, a los arciprestes que nos envíen la programación cuatrienal, en comunión con el PDP, de cada arciprestazgo. En el momento en que escribo, sólo hemos recibido esta programación de los arciprestazgos de Taco, Tacoronte, El Hierro y La Gomera. Sin este trabajo, el Plan Pastoral vería muy seriamente dificultada, cuando no imposibilitada, su concreción y su adecuada implementación, ya que la Planificación Pastoral quedaría en una hermosa declaración de intenciones, incluso en fuente de frustración, si no se hiciera operativa, básicamente, en la programación cuatrienal y anual de los arciprestazgos, delegaciones, grupos, parroquias, etc. que recoja las orientaciones prácticas que hagan de estos instrumentos medios válidos, operativos y dinamizadores al servicio de la acción pastoral.

Sin otro particular, me despido, con el deseo de que sigamos haciendo y ayudando a hacer “Memoria de Jesucristo Resucitado”, mientras vamos camino de Belén.

Fraternalmente.
Antonio M. Pérez M
Vicario General
Publicado por Desconocido @ 21:16  | Comunicados Diocesanos
Comentarios (0)  | Enviar
lunes, 10 de diciembre de 2007
Denuncia que realiza la Conferencia Episcopal de Guatemala por medio de un comunicado publicado ante la inminente aprobación el 11 de diciembre, por parte del Congreso de la República de una nueva ley de adopciones.


COMUNICADO DE LA PRESIDENCIA DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE GUATEMALA ANTE LA INMINENTE APROBACION DE UNA NUEVA LEY DE ADOPCIONES.



1. La adopción de niños y niñas ha sido convertida en Guatemala, desde hace algunos años, en una actividad comercial y lucrativa, desvirtuando el carácter de nobleza que la misma tiene cuando se trata de dar una familia y un hogar estable al niño o niña abandonado, indigente, minusválido o no deseado.

2. En la actualidad se comercia con bebés y los mismos son tratados como simple mercancía, vendidos y comprados por medio de las redes de “trata de niños y niñas”. Muchas veces los niños y niñas no son dados voluntariamente sino se utilizan coacciones y engaños, vientres de alquiler y secuestros.

3. Esta situación es un síntoma más de lo que en numerosas ocasiones los obispos de Guatemala hemos denunciado al señalar que nuestro país vive una profunda crisis de valores humanos y morales.

4. Según el informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos, en el informe “La situación de la niñez,” publicado en el año 2003: “debido a la falta de control estatal y el alto precio que pagan los adoptantes, la adopción, en lugar de ofrecer una solución apropiada para niños huérfanos o en abandono, involucra la existencia de redes de tráfico de niños. Dada la debilidad y las fallas de la administración de justicia guatemalteca….actualmente estas redes operan con total impunidad en el país, y según la información recibida……contarían con participación y/o aquiescencia estatal”.

5. Para evitar estas aberraciones y proteger los derechos de los niños y de las niñas en el año 1986 la Asamblea Nacional de las Naciones Unidas adoptó “la declaración sobre los principios sociales y jurídicos relativos a la protección y el bienestar de los niños, con particular referencia a la adopción y la colocación de hogares de guarda, en los planos nacional e internacional”. Tres años después la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la “Convención sobre los derechos del niño y en el año 1993 se adopta “el convenio relativo a la protección del niño y a la cooperación en materia de adopción internacional, en la Haya, Holanda.

6. Guatemala aprobó la “Convención sobre los Derechos del Niño” el 10 de mayo de 1990 y en el año 2002 el Congreso de la República aprobó el “Convenio de la Haya”, y aunque el presidente de la República había emitido el instrumento de adhesión en ese año, de nuevo el congreso de la República el 31 de mayo del año 2007 aprobó el “Convenio de la Haya” con vigencia a partir del 31 de diciembre del mismo año.

7. Según esto el Estado guatemalteco debe implementar el cumplimiento de estos convenios promulgando una ley sobre adopciones que se encuadre dentro de los contenidos de los convenios aprobados.
8. Gracias a la participación de la Mesa de Adopciones se ha logrado construir una iniciativa de ley conforme a los principios de la convención sobre los derechos del niño y al convenio de la Haya.
9. Toca ahora al Congreso de la República cumplir con su responsabilidad histórica al aprobar esa ley de adopciones que proteja los derechos del niño y enfrente con firmeza los desmanes y las actitudes inmorales de quienes han hecho de la adopción un negocio.
10. El pueblo de Guatemala y la Iglesia Católica esperamos y deseamos que el Congreso de la República apruebe esta ley de adopciones el próximo 11 de diciembre del año en curso.

Jesucristo nuestro Señor ha dicho: “Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan porque de los que son como éstos es el Reino de los cielos”
(Mt. 19,14)

Guatemala, 7 de diciembre de 2007

Mons. Alvaro Leonel Ramazzini Imeri
Obispo de San Marcos.
Presidente de la Conferencia Episcopal de Guatemala
Publicado por Desconocido @ 23:06  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
Los Obispos de la Región de Río Negro (diócesis de Alto Valle, San Carlos de Bariloche y Viedma”, enterados por los medios de comunicación de la aprobación el pasado 29 de noviembre la ley conocida como “Muerte digna”, se han dirigido nuevamente a todos los fieles de la Provincia, por medio de un comunicado titulado “Dignidad de la vida humana”.

DIGNIDAD DE LA VIDA HUMANA


Comunicado de los obispos de Río Negro


Enterados por los Medios de Comunicación Social que el pasado 29 de noviembre se aprobó para toda la Provincia de Río Negro la ley conocida como “Muerte digna”, los Obispos de las Diócesis de Alto Valle, Bariloche y Viedma, nos dirigimos al pueblo de la Provincia, para informarles de lo siguiente:

1. Con fecha 11 de julio, los Obispos rionegrinos hicimos conocer un Mensaje titulado la “Dignidad de la vida humana”, donde expresábamos el pensamiento de la Iglesia respecto al proyecto que entonces se debatía en la legislatura de la Provincia, conocido como “Muerte digna”.
Decíamos en el Mensaje, que ofrecíamos esas “consideraciones, tanto a los fieles católicos, como a todos los varones y mujeres de buena voluntad”. A la vez, teniendo en cuenta la alta responsabilidad de todos los Sres. Legisladores provinciales, se les hizo llegar a cada uno, con fecha 12 de julio, el texto completo, para que estuvieran informados de lo que la Iglesia piensa sobre el tema.

2. A pesar del tiempo transcurrido desde que se envió el Mensaje y hasta que se sancionó la Ley, en ninguno de los Obispados se recibió comentario alguno sobre dicho Mensaje, ni a favor ni en contra del documento. Tampoco sabemos si dentro de la legislatura produjo al debate o intercambio de ideas.

3. Teniendo en cuenta afirmaciones aparecidas en algunos medios de la no colaboración de la Iglesia cuando le fue requerida, decimos claramente que nunca se recibió en ninguno de los Obispados del Alto Valle, San Carlos de Bariloche y Viedma, invitación alguna para dialogar sobre tan delicada cuestión, ni siquiera cuando se conoció el Mensaje enviado a los Sres. Legisladores.

4. Respecto a la cuestión que se llama “encarnizamiento terapeútico”, reiteramos el párrafo de nuestro Mensaje que corresponde al tema:
“La Iglesia, reiteradamente, ha manifestado que se opone a las intervenciones médicas ya no adecuadas a la situación real del enfermo, por ser desproporcionadas a los resultados esperados, o bien por ser demasiado gravosas para él o su familia (lo que la ciencia llama hoy “encarnizamiento terapéutico”): “Ante la inminencia de una muerte inevitable, a pesar de los medios empleados, es lícito en conciencia tomar la decisión de renunciar a unos tratamientos que procurarían únicamente una prolongación precaria y penosa de la existencia, sin interrumpir sin embargo las curas normales debidas al enfermo en casos similares.” (Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, “Declaración sobre la Eutanasia”, 5-5-1980).
Las curas “normales” de las que habla la Declaración sobre la Eutanasia, hace referencia, entre otras, a la hidratación y alimentación. Por eso se debe ser muy cuidadosos en distinguir las curas normales de los métodos considerados desproporcionados o ya no adecuados al bien del paciente” (Mensaje de los Obispos del 11 de julio de 2007).

5. Por otra parte, según hemos podido leer en los Medios, la nueva Ley establece que “toda persona que padezca una enfermedad irreversible en estado terminal tiene derecho a manifestar su rechazo a los procedimientos quirúrgicos, de hidratación y alimentación y de reanimación artificial cuando estos sean desproporcionados a las perspectivas de mejoría y produzcan dolor y sufrimiento”.
En cuanto a este punto de los cuidados paliativos, queremos recordar también lo dicho en el Mensaje de julio pasado, porque creemos que la Ley no respeta el derecho que tiene el enfermo a recibir dichos cuidados ordinarios, sabiendo que ellos no son parte de lo que llamamos ensañamiento terapeútico, sino “un medio natural de conservación de la vida”:

“Es bueno tener presente que “…la administración de agua y alimento, aunque se lleve a cabo por vías artificiales, representa siempre un medio natural de conservación de la vida, no un acto médico. Por lo tanto, su uso se debe considerar, en principio, ordinario y proporcionado, y como tal moralmente obligatorio, en la medida y hasta que demuestre alcanzar su finalidad propia…” (Juan Pablo II, 20/03/2004). Por lo tanto, dejar de hidratar y alimentar a un paciente es, simplemente, condenarlo a muerte por inanición, deshidratación y/o desnutrición” (Mensaje de los Obispos de Río Negro del 11 de julio de 2007).

6. Finalmente, creemos que la asistencia religiosa, según sea la confesión del enfermo, es un derecho y una ayuda valiosa para todo paciente, especialmente en la fase final de la vida, que si es bien recibida, transfigura el dolor mismo en un acto de amor redentor y la muerte en apertura hacia la vida plena y feliz en Dios.

Saludamos cordialmente a todos, con la bendición del Dios “que ama la vida” (Sab. 11,26).

General Roca, 6 de diciembre de 2007


Mons. Néstor H. Navarro, obispo de del Alto Valle del Río Negro
Mons. Fernando Carlos Maletti, obispo de San Carlos de Bariloche
Mons. Esteban María Laxague, obispo de Viedma
Mons. Miguel Esteban Hesayne, obispo emérito de Viedma
Mons. José Pedro Pozzi, obispo emérito del Alto Valle del Río Negro
Publicado por Desconocido @ 22:59  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
Nos ha llegado desde los Scots de Tenerife a la parroquia la siguiente comunicación.

Estimados Amigos,

Desde Scouts Católicos de Tenerife queremos hacerles extensibles a todos los que componen sus parroquias (catequistas, cáritas, jovenes de pastoral,..) la invitación a la eucaristía que desarrollaremos el próximo Sabado 15 de Diciembre con motivo de la acogida de la Luz de la Paz de Belén entre nosotros. Dicho acto se celebra este año en el Colegio Hogar Escuela Maria Auxiliadora en la C/ La Rosa (S/C de Tenerife) a las 6 de la tarde.

Por tal motivo, rogamos hagan llegar la invitación adjunta a todos los grupos que conforman la parroquia.


Estimados Párrocos, Catequistas, Grupos en la Parroquia y Amigos:


Scouts Católicos de Tenerife les quiere invitar a participar en el día de la Luz de la Paz de Belén, que se celebrará con una eucaristía, el próximo 15 de Diciembre a las 18:00 horas en el Colegio Hogar Escuela, situado en La Calle De La Rosa, en Santa Cruz de Tenerife.

La Luz de la Paz de Belén es una Llama recogida desde hace más de 10 años por los Scouts Católicos de Austria, en el mismo Belén, y que posteriormente trasladan por toda Europa como muestra de fe, paz y buenos deseos para iluminar el mundo y nuestros corazones.

El lema de la actividad de este año es “Pásala” y nos gustaría contar con ustedes, con el fin de hacerlo posible, para que la reciban y la compartan en cada una de sus parroquias y con sus familiares y amigos.

Deseándoles una Feliz Navidad llena de alegría y felicidad, un saludo scout.

BUENA CAZA Y LARGAS LUNAS DESDE LA ASOCIACIÓN DIOCESANA DEL MOVIMIENTO SCOUT CATÓLICO DE TENERIFE.
Atte,

Eduardo Medina

Presidente de Scouts Católicos de Tenerife
Publicado por Desconocido @ 22:53  | Comunicados Diocesanos
Comentarios (0)  | Enviar
ZENIT publica la intervención que pronunció Benedicto XVI a mediodía del sábado, 8 de Diciembre de 2007, solemnidad de la Inmaculada Concepción, ante miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano.

Queridos hermanos y hermanas:

En el camino del Adviento, brilla la estrella de María Inmaculada, «signo de esperanza y de consuelo» (Concilio Vaticano II, constitución Lumen gentium, 68). Para llegar a Jesús, luz verdadera, sol que ha disipado toda las tinieblas de la historia, necesitamos tener cerca personas humanas que reflejan la luz de Cristo y que de este modo iluminan el camino que hay que recorrer. Y, ¿qué persona es más luminosa que María? ¿Quién mejor que ella puede ser para nosotros estrella de esperanza, aurora que anunció el día de la salvación? (Cf. encíclica Spe salvi, 49). Por este motivo, la liturgia nos invita a celebrar hoy, al acercarse la Navidad, la fiesta solemne de la Inmaculada Concepción de María: el misterio de la gracia de Dios envolvió desde el primer instante de su existencia a la criatura destinada a convertirse en la Madre del Redentor, preservándola del contagio con el pecado original. Al contemplarla, reconocemos la altura y la belleza del proyecto de Dios para cada hombre: llegar a ser santos e inmaculados en el amor (Cf. Efesios 1, 4), a imagen de nuestro Creador.

¡Qué gran don tener por madre a María Inmaculada! Una madre resplandeciente de belleza, transparente al amor de Dios. Pienso en los jóvenes de hoy, que han crecido en un ambiente saturado de mensajes que proponen falsos modelos de felicidad. Estos chicos y chicas corren el riesgo de perder la esperanza, pues con frecuencia parecen huérfanos del verdadero amor, que llena de significado y de alegría la vida. Éste fue un tema sumamente importante para mi querido predecesor Juan Pablo II, que tantas veces propuso a la juventud de nuestro tiempo a María, como «Madre del amor hermoso».

Muchas experiencias nos muestran lamentablemente que los adolescentes, los jóvenes y hasta los niños son fáciles víctimas de la corrupción del amor, engañados por adultos sin escrúpulos que, mintiéndose a sí mismos y mintiéndoles a ellos, los atraen a los callejones sin salida del consumismo: incluso las realidades más sagradas, como el cuerpo humano, templo del Dios del amor y de la vida, se vuelven de este modo en objetos de consumo. Y esto cada vez más pronto, ya desde la preadolescencia. ¡Qué tristeza cuando los chicos y chicas pierden la maravilla, el encanto de los sentimientos más bellos, el valor del respeto del cuerpo, manifestaciones de la persona y de su insondable misterio!

Todo esto nos recuerda María, la Inmaculada, a quien contemplamos en toda su belleza y santidad. En la cruz, Jesús la confío a Juan y a todos los discípulos (Cf. Juan 19,27), y desde entonces se convirtió para toda la humanidad en Madre, Madre de la esperanza. A ella le dirigimos con fe nuestra oración, mientras acudimos espiritualmente en peregrinación a Lourdes, donde precisamente en este día comienza un año especial jubilar con motivo del 150 aniversario de sus apariciones en la gruta de Massabielle. María Inmaculada, «estrella del mar, brilla sobre nosotros y guíanos en nuestro camino» (encíclica Spe salvi, 50).

[Tras rezar el Ángelus, el Papa saludó en varios idiomas a los peregrinos. En español, dijo:]

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española presentes en esta oración mariana. Que Santa María, la Virgen, en esta solemnidad de su Purísima Concepción, tan arraigada en España y Latinoamérica, fortalezca vuestra fe, interceda por vosotros y os indique el camino hacia el reino de su Hijo Jesucristo. ¡Muchas gracias!

Traducción del original italiano realizada por Jesús Colina

© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana
Publicado por Desconocido @ 22:48  | Habla el Papa
Comentarios (0)  | Enviar
ZENIT publica las palabras que pronunció Benedicto XVI el domingo, 9 de Diciembre de 2007, al rezar la oración mariana del Ángelus junto a varios miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano.


Queridos hermanos:

Ayer, solemnidad de la Inmaculada concepción, la liturgia nos invitaba a dirigir la mirada hacia María, madre de Jesús y madre nuestra, estrella de esperanza para todo hombre. Hoy, segundo domingo de Adviento, nos presenta la austera figura del Precursor, que el evangelista Mateo introduce con estas palabras: «Por aquellos días apareció Juan el Bautista, proclamando en el desierto de Judea: "Convertíos porque ha llegado el Reino de los Cielos"» (Mateo 3, 1-2).

Su misión consistió en preparar y allanar el camino ante el Mesías, exhortando al pueblo de Israel a arrepentirse de los propios pecados y a corregir toda iniquidad. Con palabras exigentes, Juan Bautista anunciaba el juicio inminente: «todo árbol que no dé buen fruto será cortado y arrojado al fuego» (Mateo 3, 10). Alertaba sobre todo ante la hipocresía de quien se sentía seguro sólo por el hecho de pertenecer al pueblo elegido: ante Dios --decía-- nadie tiene títulos de los que vanagloriarse, sino que tiene que dar «fruto digno de conversión» (Mateo 3, 8).

Mientras continúa el camino del Adviento, mientras nos preparamos para celebrar la Navidad de Cristo, resuena en nuestras comunidades este llamamiento de Juan Bautista a la conversión. Es una apremiante invitación a abrir el corazón y a acoger al Hijo de Dios que viene entre nosotros para manifestar el juicio divino.

El Padre, escribe el evangelista Juan, no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo el poder de juzgar, pues es Hijo del hombre (Cf. Juan 5, 22.27). Y hoy, en el presente, se juega nuestro destino futuro; con el comportamiento de nuestra vida decidimos nuestra suerte eterna. En el ocaso de nuestros días sobre la tierra, en el momento de la muerte, seremos juzgados según nuestra semejanza al Niño que está por nacer en la pobre gruta de Belén, pues Él es el criterio de medida que Dios ha dado a la humanidad.

El Padre celestial, que en el nacimiento de su Hijo unigénito nos manifestó su amor misericordioso, nos llama a seguir sus huellas haciendo que nuestra existencia sea, como la suya, un don de amor. Y el fruto del amor es ese «fruto digno de conversión» al que se refiere san Juan Bautista, mientras se dirige con palabras cortantes a los fariseos y a los saduceos, que acudieron a su bautismo entre la muchedumbre.

A través del Evangelio, Juan Bautista sigue hablando a través de los siglos a toda generación. Sus palabras duras y claras resultan particularmente saludables para nosotros, hombres y mujeres de nuestro tiempo, en el que incluso la manera de vivir y percibir la Navidad experimenta por desgracia con demasiada frecuencia una mentalidad materialista.

La «voz» del gran profeta nos pide que preparemos el camino al Señor que viene, en los desiertos de hoy, desiertos exteriores e interiores, sedientos del agua viva que es Cristo. Que la Virgen María nos guíe hacia una verdadera conversión del corazón para que podamos tomar las decisiones necesarias para sintonizar nuestras mentalidades con el Evangelio.

[Al concluir el Ángelus, Benedicto XVI saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español, dijo:]

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española aquí presentes y a cuantos participan en el rezo del Ángelus a través de la radio y la televisión. ¡Qué María, Estrella de la Esperanza, brille sobre vosotros y guíe vuestros pasos en este tiempo de Adviento. ¡Feliz domingo!

Traducción del original italiano realizada por Jesús Colina

© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana
Publicado por Desconocido @ 22:44  | Habla el Papa
Comentarios (0)  | Enviar
El tema “la esperanza de la salvación para los niños que mueren sin ser bautizados“ fue puesto bajo estudio de la Comisión Teológica Internacional. La discusión general sobre el tema tuvo lugar durante las sesiones plenarias del ITC, llevadas a cabo en Roma, en Octubre de 2005 y Octubre de 2006. Este actual texto era aprobado in forma specifica por los miembros de la Comisión , y fue sometido posteriormente a su presidente, el Cardenal William Levada que, después de recibir la aprobación del Santo Padre en una audiencia concedida el 19 de enero de 2007, aprobó el texto para la publicación.

LA ESPERANZA DE SALVACIÓN PARA LOS NIÑOS QUE MUEREN SIN SER BAUTIZADOS


Colocamos a continuación los puntos tratados en el estudio de la Comisión Internacional de Teología y su enlace al texto.

INTRODUCCIÓN

1. Historia quaestionis

1.1. Fundamentos Bíblicos
1.2. Padres Griegos
1.3. Padres Latinos
1.4.Los Escolásticos Medievales
1.5. La Era Moderna u Post-tridentina
1.6 Desde el Vaticano I hasta el Vaticano II
1.7. Conclusiones de naturaleza hermenéutica

2. Inquirere Vias Domini

2.1. La voluntad universal salvadora de Dios como realizada a través de la única mediación de Jesucristo en el Espíritu Santo.
2.2 La universalidad del pecado y la necesidad universal de salvación
2.3. La necesidad de la Iglesia
2.4. La necesidad del Bautismo Sacramental
2. 5. Esperanza y oración por la salvación universal

3. Spes orans

3.1. El nuevo contexto
3.2. La filantropía misericordiosa de Dios
3.3. Solidaridad con Cristo
3.4. La Iglesia y la Comunión de los Santos
3.5. Lex orandi, lex credendi
Publicado por Desconocido @ 22:18  | Documentos de la Iglesia
Comentarios (0)  | Enviar
CENTRO DE ORIENTACIÓN FAMILIAR de la Diócesis de Tenerife en La Laguna nos informa.

¿Quiénes pueden acudir al COF?


Al COF pueden acudir:

- Los esposos que necesitan ayuda para superar posibles dificultades matrimoniales y familiares.

- Los jóvenes y novios con dudas o problemas específicos en el ámbito familiar, relacional o intergeneracional.

- Los padres preocupados por los problemas que tienen que ver con la educación y futuro de sus hijos.

- Todos los que, de una u otra forma, estén preocupados por el campo de la familia en todas y cada una de sus vertientes sociales y religiosas.


¿Qué es el COF?


El Centro de Orientación Familiar (COF) es un servicio diocesano de apoyo terapéutico y de orientación interdisciplinar dirigido a la familia, con especial atención a aquellas familias que sufren crisis en la unidad matrimonial y/o en la educación integral de los hijos.

¿Cuáles son las finalidades del COF?

El COF persigue varios fines:

1. La Prevención, mediante proyectos de información y formación sobre los medios adecuados para superar conflictos de pareja, de educación de los hijos y protección de la infancia.

2. La Actuación, a través de proyectos de apoyo interdisciplinares sobre parejas y familias que sufren crisis de convivencia y situaciones de desprotección de la infancia.

3.El Seguimiento, con la ayuda de proyectos de orientación que posibiliten la superación progresiva de situaciones aparentemente irreversibles en un clima de convivencia pacífica que procure el bienestar de todos los miembros de la familia.

4.La Formación, mediante cursos de especialización y profundización dirigidos al campo del matrimonio y la familia, desde planteamientos científicos y de humanismo cristiano.

¿Quiénes forman el COF?

El COF está formado por un equipo interdisciplinar de mediadores familiares, psicólogos, abogados, orientadores, sacerdotes, médicos, trabajadores sociales y psiquiatras con el fin de tratar, con la profundidad merecida, los problemas y buscar una solución eficaz a los mismos.


¿Dónde se encuentra el COF?


El COF se encuentra situado en el edificio del Seminario Diocesano, tras la Residencia Universitaria Santo Tomás de Aquino.

"276. Se denomina Centros de Orientación Familiar (COF) a un servicio especializado de atención integral a los problemas familiares en todas sus dimensiones. Para poder denominarse católico debe inspirarse y ejercer su actividad desde la antropología cristiana y la fidelidad al Magisterio y ser reconocido así por el Obispo de la diócesis. Es un instrumento de suma importancia para la ayuda efectiva a las familias en sus problemas y por ello se recomienda muy especialmente su existencia. (...)

279. Toda pastoral familiar diocesana contará, como elemento de ayuda a las familias, con un COF propio de la diócesis. (...)

Se debe dar una información detallada de su existencia y funcionamiento a todas las parroquias y ofrecer esa información a los novios en los cursos prematrimoniales.

Es un modo necesario de acercamiento de la Iglesia a las necesidades vitales de las familias.

Cualquier matrimonio y familia con problemas tiene que saber a dónde acudir para encontrar ayuda. La formación permanente e integral de los especialistas del COF debe abarcar temas referentes a la antropología cristiana del matrimonio y de la familia, a los documentos del magisterio de la Iglesia, a la bioética, así como a la actualización
científica en los diversos ámbitos." (Del Directorio de Pastoral Familiar de la Iglesia en España, año 2003)
Horario de atención


Todas las tardes, de lunes a viernes, de 18'00 h. a 20'00 h.
(El caso de no poder acudir personalmente pueden ponerse
en contacto a través del teléfono del COF, dejando su nombre y el teléfono de contacto)


Dirección:
Centro de Orientación Familiar Edificio del Seminario Diocesano. Apartado 19. 38207 - La Laguna. Tenerife
Tfno.: 922315318
www.cof2000.org
Publicado por Desconocido @ 22:03  | Comunicados Diocesanos
Comentarios (0)  | Enviar
CENTRO DE ORIENTACIÓN FAMILIAR de la Diócesis de Tenerife en La Laguna vuelva a informar sobre el Centro de Oreintación Familiar Diocesano.


¿Cuáles son las finalidades del COF?


El COF persigue varios fines:

1. La Prevención, mediante proyectos de información y formación sobre los medios adecuados para superar conflictos de pareja, de educación de los hijos y protección de la infancia.

2. La Actuación, a través de proyectos de apoyo interdisciplinares sobre parejas y familias que sufren crisis de convivencia y situaciones de desprotección de la infancia.

3.El Seguimiento, con la ayuda de proyectos de orientación que posibiliten la superación progresiva de situaciones aparentemente irreversibles en un clima de convivencia pacífica que procure el bienestar de todos los miembros de la familia.

4.La Formación, mediante cursos de especialización y profundización dirigidos al campo del matrimonio y la familia, desde planteamientos científicos y de humanismo cristiano.

¿Qué es el COF?

El Centro de Orientación Familiar (COF) es un servicio diocesano de apoyo terapéutico y de orientación interdisciplinar dirigido a la familia, con especial atención a aquellas familias que sufren crisis en la unidad matrimonial y/o en la educación integral de los hijos.

¿Quiénes forman el COF?

El COF está formado por un equipo interdisciplinar de mediadores familiares, psicólogos, abogados, orientadores, sacerdotes, médicos, trabajadores sociales y psiquiatras con el fin de tratar, con la profundidad merecida, los problemas y buscar una solución eficaz a los mismos.


¿Dónde se encuentra el COF?

El COF se encuentra situado en el edificio del Seminario Diocesano, tras la Residencia Universitaria Santo Tomás de Aquino.

¿Quiénes pueden acudir al COF?

Al COF pueden acudir:

- Los esposos que necesitan ayuda para superar posibles dificultades matrimoniales y familiares.

- Los jóvenes y novios con dudas o problemas específicos en el ámbito familiar, relacional o intergeneracional.

- Los padres preocupados por los problemas que tienen que ver con la educación y futuro de sus hijos.

- Todos los que, de una u otra forma, estén preocupados por el campo de la familia en todas y cada una de sus vertientes sociales y religiosas.


"276. Se denomina Centros de Orientación Familiar (COF) a un servicio especializado de atención integral a los problemas familiares en todas sus dimensiones. Para poder denominarse católico debe inspirarse y ejercer su actividad desde la antropología cristiana y la fidelidad al Magisterio y ser reconocido así por el Obispo de la diócesis. Es un instrumento de suma importancia para la ayuda efectiva a las familias en sus problemas y por ello se recomienda muy especialmente su existencia. (...)

279. Toda pastoral familiar diocesana contará, como elemento de ayuda a las familias, con un COF propio de la diócesis. (...)

Se debe dar una información detallada de su existencia y funcionamiento a todas las parroquias y ofrecer esa información a los novios en los cursos prematrimoniales.

Es un modo necesario de acercamiento de la Iglesia a las necesidades vitales de las familias.

Cualquier matrimonio y familia con problemas tiene que saber a dónde acudir para encontrar ayuda. La formación permanente e integral de los especialistas del COF debe abarcar temas referentes a la antropología cristiana del matrimonio y de la familia, a los documentos del magisterio de la Iglesia, a la bioética, así como a la actualización
científica en los diversos ámbitos." (Del Directorio de Pastoral Familiar de la Iglesia en España, año 2003)
Horario de atención


Todas las tardes, de lunes a viernes, de 18'00 h. a 20'00 h.
(El caso de no poder acudir personalmente pueden ponerse
en contacto a través del teléfono del COF, dejando su nombre y el teléfono de contacto)


Dirección:
Centro de Orientación Familiar Edificio del Seminario Diocesano. Apartado 19. 38207 - La Laguna. Tenerife
Tfno.: 922315318
www.cof2000.org
Publicado por Desconocido @ 21:59  | Comunicados Diocesanos
Comentarios (0)  | Enviar
CENTRO DE ORIENTACIÓN FAMILIAR (OCF) de la Diócesis de Tenerife en La Laguna vuelve a informar sobre su cometido y fines.

¿Qué es el COF?

El Centro de Orientación Familiar (COF) es un servicio diocesano de apoyo terapéutico y de orientación interdisciplinar dirigido a la familia, con especial atención a aquellas familias que sufren crisis en la unidad matrimonial y/o en la educación integral de los hijos.

¿Cuáles son las finalidades del COF?

El COF persigue varios fines:

1. La Prevención, mediante proyectos de información y formación sobre los medios adecuados para superar conflictos de pareja, de educación de los hijos y protección de la infancia.

2. La Actuación, a través de proyectos de apoyo interdisciplinares sobre parejas y familias que sufren crisis de convivencia y situaciones de desprotección de la infancia.

3.El Seguimiento, con la ayuda de proyectos de orientación que posibiliten la superación progresiva de situaciones aparentemente irreversibles en un clima de convivencia pacífica que procure el bienestar de todos los miembros de la familia.

4.La Formación, mediante cursos de especialización y profundización dirigidos al campo del matrimonio y la familia, desde planteamientos científicos y de humanismo cristiano.

¿Quiénes forman el COF?

El COF está formado por un equipo interdisciplinar de mediadores familiares, psicólogos, abogados, orientadores, sacerdotes, médicos, trabajadores sociales y psiquiatras con el fin de tratar, con la profundidad merecida, los problemas y buscar una solución eficaz a los mismos.


¿Dónde se encuentra el COF?

El COF se encuentra situado en el edificio del Seminario Diocesano, tras la Residencia Universitaria Santo Tomás de Aquino.

¿Quiénes pueden acudir al COF?

Al COF pueden acudir:

- Los esposos que necesitan ayuda para superar posibles dificultades matrimoniales y familiares.

- Los jóvenes y novios con dudas o problemas específicos en el ámbito familiar, relacional o intergeneracional.

- Los padres preocupados por los problemas que tienen que ver con la educación y futuro de sus hijos.

- Todos los que, de una u otra forma, estén preocupados por el campo de la familia en todas y cada una de sus vertientes sociales y religiosas.


"276. Se denomina Centros de Orientación Familiar (COF) a un servicio especializado de atención integral a los problemas familiares en todas sus dimensiones. Para poder denominarse católico debe inspirarse y ejercer su actividad desde la antropología cristiana y la fidelidad al Magisterio y ser reconocido así por el Obispo de la diócesis. Es un instrumento de suma importancia para la ayuda efectiva a las familias en sus problemas y por ello se recomienda muy especialmente su existencia. (...)

279. Toda pastoral familiar diocesana contará, como elemento de ayuda a las familias, con un COF propio de la diócesis. (...)

Se debe dar una información detallada de su existencia y funcionamiento a todas las parroquias y ofrecer esa información a los novios en los cursos prematrimoniales.

Es un modo necesario de acercamiento de la Iglesia a las necesidades vitales de las familias.

Cualquier matrimonio y familia con problemas tiene que saber a dónde acudir para encontrar ayuda. La formación permanente e integral de los especialistas del COF debe abarcar temas referentes a la antropología cristiana del matrimonio y de la familia, a los documentos del magisterio de la Iglesia, a la bioética, así como a la actualización
científica en los diversos ámbitos." (Del Directorio de Pastoral Familiar de la Iglesia en España, año 2003)
Horario de atención


Todas las tardes, de lunes a viernes, de 18'00 h. a 20'00 h.
(El caso de no poder acudir personalmente pueden ponerse
en contacto a través del teléfono del COF, dejando su nombre y el teléfono de contacto)


Dirección:
Centro de Orientación Familiar Edificio del Seminario Diocesano. Apartado 19. 38207 - La Laguna. Tenerife
Tfno.: 922315318
www.cof2000.org
Publicado por Desconocido @ 21:54  | Comunicados Diocesanos
Comentarios (0)  | Enviar
domingo, 09 de diciembre de 2007
09 Diciembre (ACI).- Antes de rezar el Ángelus este mediodía, el Papa Benedicto XVI resaltó el llamado a la conversión que continúa haciendo Juan Bautista a los “hombres y mujeres de nuestro tiempo, en los cuales el modo de vivir y percibir la Navidad suele lamentablemente padecer de una mentalidad materialista”.

Ante miles de feligreses que se hicieron presentes en la Plaza de San Pedro este mediodía para la oración mariana, el Santo Padre reflexionó en la lectura del Evangelio de la Misa de este segundo Domingo de Adviento señalando que este llamado es una invitación a “abrir el corazón y a acoger al Hijo de Dios que viene en medio de nosotros para manifestar la justicia divina”.

“El Padre –escribe el evangelista Juan– no enjuicia a nadie, pero ha dado al Hijo el poder de enjuiciar, porque es Hijo del hombre. Y es hoy, en el presente, que se juega nuestro destino futuro; es con el comportamiento concreto que tengamos en esta vida que decidimos nuestra suerte eterna”, dijo el Pontífice.

Al respecto indicó que “al final de nuestros días sobre la tierra, al momento de la muerte, seremos valorados según nuestra semejanza o no con el Niño que está por nacer en la pobre gruta de Belén, porque Él es el criterio de medida que Dios ha dado a la humanidad”.

Más adelante, el Papa explicó que “el Padre celestial, que en el nacimiento de su Hijo Unigénito ha manifestado su amor misericordioso, nos llama a seguir sus huellas haciendo, como Él, de nuestras existencia un don de amor. Y los frutos del amor son aquellos ‘dignos frutos de conversión’ a los que se refiere san Juan Bautista”.

Al finalizar su alocución antes del Ángelus, el Papa señaló que “mediante el Evangelio, Juan Bautista continúa hablando a través de los siglos, a cada generación”.

“Sus claras y duras palabras – constató– resultan cuánto más saludables para nosotros, hombres y mujeres de nuestro tiempo, en los cuales el modo de vivir y percibir la Navidad suele lamentablemente padecer de una mentalidad materialista. La ‘voz’ del gran profeta que llama a preparar el camino al Señor que viene, en los desiertos de hoy, desiertos exteriores e interiores, sedientos del agua viva que es Cristo.

“La ‘voz’ del gran profeta que llama a preparar el camino al Señor que viene, en los desiertos de hoy, desiertos exteriores e interiores, sedientos del agua viva que es Cristo”, señaló Benedicto XVI antes de pedirle a la Virgen María que nos guíe en el camino de una “auténtica conversión del corazón” para comprender la “necesidad de sintonizar nuestra mentalidad con el Evangelio”.
Publicado por Desconocido @ 23:59  | Noticias internacionales
Comentarios (0)  | Enviar
San Cristóbal de las Casas, Chis a 28 de noviembre de 2007



50 AÑOS DE TELENOVELAS


VER
La empresa Televisa está celebrando cincuenta años de producir telenovelas. Yo no tengo tiempo para verlas, pero en las poquitas escenas que me toca ver, antes de que inicien los noticieros, descubro una serie de valores y contravalores que es necesario discernir. Me preocupa cuánto influyen en los criterios y actitudes.

En una población indígena remota, había discusión si accedían a que llegara la luz eléctrica. Decían que, con ella, llegaría la televisión, y tarde o temprano cambiarían sus costumbres. No sólo dejarían de ir a las asambleas y a las celebraciones religiosas, sino que se copiarían estilos de vida contrarios a sus tradiciones. Ya tienen luz y los cambios no se han dejado esperar, para bien y para mal. Muchos juzgarán absurdas sus razones, pero en el fondo es válida su preocupación.

JUZGAR
La Iglesia aprecia y valora los medios de comunicación: “Estos medios, rectamente utilizados, prestan ayudas valiosas al género humano, puesto que contribuyen mucho al descanso y cultivo de los espíritus y a la propagación y consolidación del reino de Dios; sin embargo, los hombres pueden utilizar tales medios contra el propósito del Creador y convertirlos en su propio daño; daños que de su mal uso han surgido con demasiada frecuencia para la sociedad humana” (Concilio Vaticano II: Inter mirifica, 1-2). En estos días de inundaciones en Tabasco y Chiapas, apreciamos cuanto ha hecho la televisión, para suscitar la solidaridad del pueblo mexicano. Es un valor nada despreciable.

En cuanto a las telenovelas, ¿cultivan el espíritu, o causan daño? No negamos lo bueno que puedan tener, pero analizando sólo algunas escenas que accidentalmente me toca ver, considero que han influido mucho en el libertinaje sexual de adolescentes, jóvenes e incluso adultos. Cuando son tan repetitivas las escenas eróticas, con sus tonos más o menos subidos, se necesita tener mucha madurez espiritual para no sentir el atractivo de hacer lo mismo que se ve en la pantalla.

Actores, productores y dueños, deberían preguntarse si sus programas son acordes con la moral inspirada en el Evangelio, o concesiones a las debilidades humanas e incitaciones al pecado. Si sus criterios se fincan sólo en la ganancia económica o en el aplauso fácil de las masas y de sus congéneres, desearían que hubiera más apertura para transmitir cosas peores.

En este punto, Jesús es muy claro, muy duro y radical: “El que sea motivo de tropiezo para uno de estos pequeños que creen en mí, más le vale que le cuelguen al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos, y le hundan en lo profundo del mar… ¡Ay de aquél por quien viene el escándalo!” (Mt 18,6-7). Y con una aplicación que se pordría hacer a la televisión, advierte: “Si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo lejos de ti; más te vale entrar en la Vida con un solo ojo que, con los dos ojos, ser arrojado en el lugar de castigo” (Mt 18,9). Diríamos que, si no te sacas el ojo, ni tampoco puedes tirar la televisión, o prescindir de ella, como exigen a sus fieles algunos pastores, al menos cambia de canal inmediatamente y educa a los hijos para que sepan rechazar la tentación, a ejemplo de Jesús (cf Lc 4,1-12). La felicidad interior, actual y futura, es mantenerse limpios de corazón (cf Mt 5,8). Sólo así se puede ver a Dios. Si la mente, la imaginación y los ojos están saturados de erotismo, la persona se destruye y contamina todo a su alrededor.

ACTUAR
En la V Conferencia en Aparecida, nos comprometimos a: “Conocer y valorar esta nueva cultura de la comunicación. Formar comunicadores profesionales competentes y comprometidos con los valores humanos y cristianos en la transformación evangélica de la sociedad. Estar presente en los medios de comunicación social, para introducir en ellos el misterio de Cristo. Educar la formación crítica en el uso de los medios de comunicación desde la primera edad. Suscitar leyes para promover una nueva cultura que proteja a los niños, jóvenes y a las personas más vulnerables, para que la comunicación no conculque los valores y, en cambio, cree criterios válidos de discernimiento” (No. 486).


+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo de San Cristóbal de Las Casas


© 2007 CEM :: CONFERENCIA DEL EPISCOPADO MEXICANO
Publicado por Desconocido @ 22:21  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
Comentario de monseñor Rodrigo Aguilar Martínez, obispo de Tehuacán y responsable de la Dimensión de la Familia en la Conferencia del Episcopado Mexicano. (Diócesis de Tehuacán)


LA VIRGEN MARIA NOS ACOMPAÑA A LA NAVIDAD


Quien más espera y anhela el nacimiento del bebé es, ordinariamente, la mamá, pues ella lo ha estado sintiendo crecer en su interior. Más todavía, el vínculo no es sólo físico, sino también afectivo y espiritual.

La Virgen María es la que más espera la Navidad, el Nacimiento de Cristo Jesús. Tras el «sí» que le hizo a Dios en el diálogo que tuvo con el Arcángel Gabriel, ella paulatinamente empezó a sentir dentro de su cuerpo cómo empezó a formarse el cuerpecito de Jesús.

Sabemos que María quedó embarazada sin participación de varón; pero la gestación de Jesús se realizó según el proceso natural. De modo que el óvulo fecundado por el Espíritu Santo, rápidamente se fue desarrollando en su multiplicación celular, hasta llegar a sentir María la presencia de un nuevo cuerpo humano dentro del suyo, con todas las emociones que esto significa para la mamá. José no hallaba qué actitud asumir ante el hecho, pensando dejar a María en secreto, hasta que Dios le avisa que no dude en aceptar a María y lo que ha sucedido en ella. José mismo tendrá parte en esta misión.

María había ofrecido a Dios su virginidad; ella no se imaginaba que Dios le aceptaría dicha ofrenda, pero también le regalaría la maternidad. ¡Y qué maternidad: ser la madre del Mesías, largamente esperado!. Así, María sintetiza y plenifica la esperanza del pueblo de Israel, anunciada por los profetas, el último de ellos Juan Bautista. Los diversos títulos con que la aclamamos en estos días, entran de lleno en el espíritu del Adviento: Inmaculada Concepción, Virgen de Juquila, Nuestra Señora de Guadalupe.

Oh María, llena de gracia, preservada de todo pecado desde el primer instante de tu concepción, abogada de gracia y ejemplo de santidad, intercede por nosotros ante tu Hijo, para que seamos santos e irreprochables a sus ojos, por el amor, acogiendo y celebrando el don de la vida humana, desde su concepción hasta su término natural.

Madre de Guadalupe, que desciendes al Tepeyac para entregarnos a tu Hijo, te nos das como Madre y nos acoges en tu regazo, recibe este pueblo tuyo y derrama todo tu amor, compasión, auxilio y defensa. Ayúdanos a escuchar a tu Hijo Cristo Jesús, a seguirlo como discípulos perseverantes y anunciarlo como ardorosos misioneros. Con tu intercesión, queremos profundizar en nuestra fe y buscar el progreso de nuestra patria por caminos de justicia y de paz.

María, Madre Buena, queremos caminar contigo y crecer en la esperanza que nos lleva a la Navidad, para celebrar gozosos el fruto bendito de tu vientre, Jesús.


+ Rodrigo Aguilar Martínez
Obispo de Tehuacán
Publicado por Desconocido @ 22:17  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
Carta que ha escrito monseñor José Manuel Lorca Planes, obispo de Teruel y de Albarracín, con el título «No ocultéis la Navidad».


Que los caminos de Dios no son nuestros caminos, ya lo sabemos, de sobra lo sabemos, pero la condición humana es frágil y tiende a ir «trampeando», incluso con Dios. ¡Cuántos ‘Advientos' vividos! ¿Acaso nos hace falta otro? Hoy me pregunto si hemos aprovechado la insistente llamada de Dios a la conversión y si deseamos convertirnos. La pregunta es oportuna, porque nadie recibe el Misterio de Dios, si no lo desea de corazón. Lo bueno es que Dios sigue esperando, como el Padre del hijo pródigo, no se cansa de esperar para darnos el abrazo de la paz y ofrecernos el banquete de la fiesta. Los bueno es que es un Padre maravilloso y, ya veis, nos brinda otro año con nuevas vías para la esperanza. Es recomendable, mejor, es necesario abrir bien los oídos y dejar obrar dentro de nosotros al Espíritu Santo. Esto lo sabe hacer muy bien Dios, solo hay que recordar cómo ha planteado toda la Historia de la Salvación y cómo ha ido preparando el corazón su pueblo para que su Hijo Jesús pusiera el pie sobre el escenario de la humanidad: «desde antiguo y, de muchas maneras, habló Dios a nuestros padres», dice en la Carta a los Hebreos.

En Adviento, no podemos pasar por alto el papel de la Virgen María, con su sí generoso y con su persona entregada al Plan salvador de Dios, la esclava del Señor no se echó atrás y aceptó la Palabra de Dios en su seno. Cuando Cristo apareció entre los brazos de María acababa de levantar la esperanza del mundo. La Santísima Virgen María es nuestro modelo de fe, de confianza en Dios, de total y espléndida colaboración con el Altísimo. María es nuestro icono, la mejor imagen de la Iglesia, que mira siempre a Dios para hacer su voluntad; es fidelidad, es esperanza nuestra, la gran creyente que se ha abandonado en las manos de Dios. Dice el Papa, Benedicto XVI, que «Ella es la Inmaculada que acoge incondicionalmente el don de Dios y, de esa manera, se asocia a la obra de la salvación. María de Nazaret, Icono de la Iglesia naciente, es el modelo de cómo cada uno de nosotros está llamado a recibir el don que Jesús hace de sí mismo en la Eucaristía» (S.C,33).

Pongamos mucha atención en estas cuatro semanas de preparación para la Navidad, especialmente los cristianos, para poder vivirlas con autenticidad y con la intención que tiene la Iglesia, porque son muchas las seducciones de ocultar en Nacimiento de Dios. Abrid los ojos y comprobad cómo van desapareciendo los signos cristianos de la Navidad de las tradicionales tarjetas de felicitación, no se menciona la palabra Navidad, te felicitan las «fiestas» o el año nuevo; en la iluminación de las calles van despareciendo los signos navideños, con alternativas raras, bajo pretexto de modernidad; los paquetes de regalos, turrones, cavas, CD's de música, colonias y juguetes pretenden captar la atención de grandes y chicos; en muchos balcones cuelgan figuras de un señor mayor, con barba blanca y un saco a la espalda, que no se sabe si entra o sale de las casas, pero el susto lo llevas por delante. Quieren ocultar la Navidad. Pero lo más grave es que le están quitando la dimensión de familia, para dejarla en una «fiesta» más. ¿Tiene remedio esto?¿qué puedes hacer tu para unir más a la familia?

Os ruego encarecidamente a todos los cristianos que recuperéis el verdadero sentido de este tiempo litúrgico, primero deseando recibir a Jesús y preparándose bien en este Adviento; segundo, participando de la Eucaristía dominical y confesando los pecados en la celebración del Sacramento de la Penitencia; tercero, viviendo estos días de Adviento con austeridad. Aprovechad los padres para dar una catequesis a los hijos y compartir con ellos la fe. Son días especiales, para rezar juntos, bendecir la mesa, hacer oraciones de la mañana o de la noche, en nuestra página Web tenéis oraciones para Adviento. Es el tiempo de la familia unida en la fe. Y, cuando se acerque la Navidad, si tenéis la costumbre de adornar la casa, al menos, que sea con la imagen de Nuestro Señor, bien con el Nacimiento, bien con un repostero en el balcón... Cultivad todos los recursos para compartir, en familia, el gozo y la alegría. Os bendice,

Monseñor José Manuel Lorca Planes,
Obispo de Teruel y de Albarracín
Publicado por Desconocido @ 22:11  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
Carta que ha enviado el cardenal Cláudio Hummes para presentar los nuevos servicios informáticos para sacerdotes, diáconos y catequistas que presenta por Internet la Congregación vaticana para el Clero de la que es prefecto.


Vaticano, en la fiesta de la Inmaculada Concepción


Queridos sacerdotes, diáconos y catequistas:

La Congregación para el Clero, siempre atenta a vuestras necesidades actuales en el campo de la formación, quiere presentaros sus nuevos servicios informáticos como una ayuda más en las tareas ministeriales y catequísticas.

Además de los habituales temas, que, desde aquel día de la Solemnidad de Nuestra Madre Inmaculada de 1997, estuvieron siempre presentes en la red, en el sitio «Clerus.org» (www.clerus.org), actualmente se ha querido enriquecer la biblioteca electrónica, que presenta a todos vosotros un valioso medio para el estudio y la predicación. También podréis comprobar como, mediante el servicio vía mail, la inscripción a la ‘base de datos' del Dicasterio permite la recepción directa de los documentos emanados por la Santa Sede y, más concretamente, aquellos producidos por la Congregación. (http://www.clerus.org/email/email_spa.html)

Pero la novedad que tengo el gusto de ofreceros es la apertura de una nueva página en Internet «BibliaClerus» (www.bibliaclerus.org), que presenta, en formato web, un servicio que ya había visto la luz hace ya dos años en formato CDRom, que contiene la Biblia, en forma multilingue (hebreo, griego, latín, italiano, español, inglés, francés, alemán y portugués), enriquecida con la interpretación --versículo tras versículo-- de la Tradición y del Magisterio, con frutos y florilegios teológicos, de espiritualidad y litúrgicos. En esta Biblia se encuentran las lecturas de la liturgia cotidiana con el comentario de los Santos Padres.

Ambas páginas en Internet (www.clerus.org y www.bibliaclerus.org), firmadas por nuestra Congregación, han sido incisas en dos CDs, que han llegado a más de 140.000 sacerdotes y diáconos de los cinco Continentes, en espera que un mayor número pueda beneficiarse del sistema informático de este Dicasterio.

Os ofrezco de corazón este humilde trabajo. Pidiendo a la Virgen Inmaculada abundantes frutos en vuestro servicio ministerial y catequético, recibid el afecto de quien os tiene siempre presentes y os bendice en el Señor.

Cláudio Card. Hummes

Prefecto
Publicado por Desconocido @ 22:03  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
7 de Diciembre

(Fuente de la Guancha) Diecinueve jóvenes en San José y treinta y ocho en La Guancha recibieron el sacramento de la Confirmación de manos de nuestro Obispo Don Bernardo Álvarez Afonso. Ambos templos se vieron desbordados de fieles entre padres, padrinos y amigos que acompañaron a los confirmandos.
Enhorabuena a los confirmados y a sus padres y agradecimiento a los catequistas.


Publicado por Desconocido @ 21:31  | Noticias Parroquiales
Comentarios (0)  | Enviar
7 de Diciembre de 2007

(Fuente de la Guancha) Alrededor de doscientas cincuenta personas procedentes de la mayoría de las parroquias del Arciprestazgo de Icod de los Vinos se dieron cita el 7 de Diciembre a las diez de la noche en la iglesia del convento de Monjas Concepcionistas de Garachico en el que participaron en la solemne Vigilia de la Inmaculada.
“En camino con María” fue el lema que condujo la Vigilia. El sacerdote Silvestre Gorrín, párroco de Ntra. Sra. de Buen Paso y responsable arciprestal de Liturgia presidió la celebración. Este encuentro entra dentro de la programación arciprestal de este curso de 2007-2008. En su organización se implicaron varias parroquias con la finalidad de fortalecer la fe y la unidad arciprestal.


Publicado por Desconocido @ 21:29  | Noticias arciprestales
Comentarios (0)  | Enviar
DOMINGO 3 DE ADVIENTO / A
16 de diciembre de 2007


El Señor, que viene a salvarnos, esté con todos vosotros.

El Señor está cerca. Lo creemos. Creemos que el Señor viene a nuestras vidas, y que ahora mismo saldrá a nuestro encuentro en su palabra proclamada, en su cuerpo y su sangre que nos alimentan. Y creemos que también viene a nosotros en nuestros hermanos y hermanas, especialmente los más desfavorecidos. Y creemos que cualquier día vendrá a nosotros a conducirnos al seno de su Padre. Todo esto, lejos de sumirnos en el miedo o en la tristeza, nos llena de alegría, nos hace vivir contentos. Es la alegría que nos acompaña en este camino hacia la celebración del nacimiento de Jesús, dentro de nueve días.

Corona de Adviento: Al inicio de nuestra celebración encendemos tres cirios de la corona de Adviento, y pedimos al Señor que venga a nosotros y al mundo entero.

Tres miembros de la asamblea, o el propio celebrante, encienden tres cirios de la corona de Adviento. Entretanto, se puede cantar otra estrofa del canto de entrada, o bien decir las siguientes invocaciones, o lo que sea costumbre en el lugar.

Jesús, Señor, luz de todos los pueblos. SEÑOR, TEN PIEDAD.
Jesús, Señor, paz y alegría en los corazones. CRISTO, TEN PIEDAD.
Jesús, Señor, Dios con nosotros. SEÑOR, TEN PIEDAD.

Antes de las lecturas: Sentémonos y dejemos a un lado lo que tengamos entre manos. En el evangelio, escucharemos cómo Juan Bautista, desde la soledad de la prisión, hace preguntar a Jesús si realmente es el salvador que esperaban. La respuesta de Jesús es muy clara: muestra cómo Dios, en él, actúa a favor de los más desvalidos. Y el saimo y la primera lectura se hace eco de ello. Isaías, además, nos dice que la acción de Dios lo renueva todo: incluso el desierto, el yermo, el páramo y la estepa. Todo el mundo reflejará la belleza de Dios. Escuchémoslo y contagiémonos de esa alegría.

Oración universal: Desde lo hondo de nuestro corazón, oremos a Dios para que venga a salvarnos. Unámonos a cada petición diciendo (cantando):VEN, SEÑOR JESÚS.

1. Por la Iglesia. Que acoja sin temor la salvación que se acerca. OREMOS.

2. Por los pastores del pueblo de Dios. Que ayuden y animen a las comunidades cristianas para que vivan como bautizados. OREMOS.

3. Por los hombres y mujeres de toda la tierra. Que la paz se establezca en todas las naciones. OREMOS.

4. Por los que sufren, los oprimidos, los emigrantes, las viudas y los huérfanos, por los discriminados. Que sean acogidos y valorados siempre y en todo lugar.
OREMOS.

5. Por los difuntos. Que disfruten por siempre en el Reino de Dios nuestro Padre. OREMOS.

6. Por nosotros. Que no desfallezcamos en la esperanza.
OREMOS.

Ven, Señor, a visitarnos en la paz. Escucha nuestras oraciones y haz que acojamos siempre tus dones. Por Jesucristo nuestro Señor.

Padrenuestro: Venga tu Reino. Es la petición que, cada día, los cristianos hacemos a nuestro Padre del cielo. Ahora, una vez más, llenos de confianza, nos atrevemos a decir:


Invitación a la comunión
: Éste es el Mesías de Dios que viene a salvar a todos los pueblos. Dichosos los llamados a la mesa de su Reino.

CPL
Publicado por Desconocido @ 18:32  | Liturgia
Comentarios (0)  | Enviar
Comentario a las lecturas del segundo domingo de Adviento - A publicado en Diario de Avisos el domingo 9 de Diciembre de 2007 bajo el epígrafe "el domingo, fiesta de los cristianos".

Juan es su nombre


DANIEL PADILLA


Al glosar el Evangelio de hoy, quiero comenzar por una abierta declaración de principios: soy un ferviente admirador de Juan. Ya su figura externa me impresiona. En esta época de las ambigüedades y de lo híbrido, en estos días en que "lo masculino" -atuendos y comportamientos- se ha "afeminado" tanto, y "lo femenino" -lenguaje y ciertos movimientos liberado-res- se ha "masculinizado" hasta lo inverosímil, me cautiva la silueta de este hombre-hombre, vestido con pelo de camello, habitante del desierto, alimentado con saltamontes y miel silvestre. Y me cautiva quizá más, porque esta sociedad nuestra, no sabiendo ya qué inventar, ha colocado, como reclamo de lo más urgente, lo unisex: vestidos unisex, peinados unisex...

Pero aún atrae más, naturalmente, su hombría interior, su silueta espiritual, el limpio mensaje ascético de este Juan del desierto curtido en el frío más cruel o bajo el sol más tórrido. Un mensaje que se hacía durísimo con los poderosos: "No te es lícito vivir con la mujer de tu hermano";
descarnado con los fariseos: "Son una raza de víboras"; enternecido con los soldados: "No hagan extorsión a nadie y conténtense con la paga"; suplicante con los publicanos:
"No pidan más de lo tasado". Y todo esto, no como doctrina propia, sino sabiéndose voz recibida de lo Alto, consciente de que estaba "preparando los caminos del Otro", "enderezando las sendas". Sí. Entusiasma este Juan que no hacía spots publicitarios con frasecitas monas y musiquilla blandengue de fondo. Entusiasma este Juan crecido en el silencio de las
noches estrelladas, que iba al grano y sin rodeos en su papel de precursor: "Hay que cambiar. Hay que convertirse. Porque el hacha está tocando ya la raíz, y todo árbol sin frutos será talado y echado al fuego".

No estudió diplomacias, no, en ninguna escuela. Ni sabía de retóricas. Al pan, le llamaba "pan". Y al vino, que "no probó nunca", le llamaba "vino". Por eso, le mataron. Una ondulante mujer, precursora del sex-symbol, exigió que le entregaran, en una bandeja, su cabeza: ¡su noble cabeza! La frivolidad ganó la batalla a la verdad limpia, directa y sonora que salía de aquella "voz, que clamaba en el desierto". Pero sólo en apariencia. Porque "todas las gentes de Judea y del Jordán acudían a él". Y, tocadas por el Espíritu, "confesaban sus pecados y él las bautizaba".

¿Saben por qué? Porque, siendo como era "majestuoso y casi sobrehumano", según le calificaba Papini, además, era humilde. Muy humilde. Ni siquiera "se sentía digno de soltar las correas de las sandalias de aquel" a quien anunciaba. Sabía muy bien, igual que Isaías, que "era el Espíritu el que estaba sobre él y le enviaba para dar la Buena Noticia".
Consideración de urgencia. Nos hace falta Juan. En estas ciudades rebosantes de multitudes, de muchedumbres informes y masificadas, en estas ciudades que, bajo otros aspectos, son verdaderos desiertos, está haciendo falta que aparezca Juan con su mensaje. Me lo imagino entrando en uno de nuestros salones más concurridos, en una grande y moderna cafetería, por ejemplo. Me lo imagino, en fin, ante el asombro y el escalofrío de todos, que abre su boca y empieza a decir: "Yo soy la voz del que clama en el desierto".
Publicado por Desconocido @ 18:26  | Artículos de interés
Comentarios (0)  | Enviar
sábado, 08 de diciembre de 2007
Discurso del Papa Benedicto XVI al primer Forum de las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) de inspiración católica, cuyos participantes fueron recibidos en audiencia el sábado 1 de diciembre de 2007.
En el Forum, que se llevó a cabo en Roma, participaron 85 Organizaciones no gubernamentales que hacen referencia, con su presencia y actividad en el ámbito internacional, a la enseñanza evangélica y a la Doctrina Social de la Iglesia.



Excelencias,
Representantes de la Santa Sede en las Organizaciones internacionales,
Queridos amigos,

Me alegro de saludaros a todos vosotros que estáis reunidos en Roma para reflexionar sobre la contribución que las Organizaciones no-gubernamentales de inspiración católica pueden ofrecer, en íntima colaboración con la Santa Sede, a la solución de muchos problemas y retos asociados con las diversas actividades de las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales y regionales. A cada uno os ofrezco una cordial bienvenida. En sentido particular doy las gracias al Sustituto de la Secreataría de Estado, que gentilmente ha interpretado vuestros sentimientos comunes, informándome al mismo tiempo acerca de los fines de vuestro Foro. También saludo al joven representante de las organizaciones no-gubernamentales presentes.

Tomando parte en este importante encuentro sois representantes de grupos por mucho tiempo asociados con la presencia y actividad del laicado católico en el nivel internacional, junto con miembros de otros, grupos más recientes que han llegado a ser como parte del proceso actual de integración global. También están presentes grupos sobre todo comprometidos para apoyo, y otros principalmente preocupados con la gestión concreta de proyectos cooperativos para promover el desarrollo. Algunas de vuestras organizaciones son reconocidas por la Iglesia como asociaciones públicas y privadas de los fieles laicos, otras participan del carisma de ciertos institutos de vida consagrada, mientras todavía otras difrutan solamente de reconocimiento civil e incluyen a no católicos y no cristianos entre sus miembros. Todos vosotros, sin embargo, tienéis en común una pasión por promover la dignidad humana. Esta misma pasión ha inspirado constantemente la actividad de la Santa Sede en la comunidad internacional. La razón real del presente encuentro, entonces, es expresar gratitud y aprecio por lo que vosotros estáis hacieno en colaboración activa con los representantes papales para las organizaciones internacionales. Además, este encuentro busca fomentar un espíritu de cooperación entre vuestras organizaciones y en consecuencia la efectividad de vuestra común actividad a favor del bien integral de la persona humana y de toda la humanidad.

Esta unidad de intención sólo se puede alcanzar a través de una diversidad de papeles y actividades. La multilateral diplomacia de la Santa Sede trabaja por reafirmar los grandes principios fundamentales de la vida internacional, toda vez que la contribución específica de la Iglesia consiste en ayudar “a formar conciencias en la vida política y a estimular mayor entedimiento dentro de los auténticos requisitos de justicia así como mayor preparación para actuar como corresponde” (Deus Caritas Est, 28). Por otro lado, “el deber directo al trabajo por un orden justo de la sociedad es propio de los fieles laicos” – y en el contexto de la vida internacional este incluye diplomáticos cristianos y miembros de organizaciones no-gubernamentales – quienes “están llamados a tomar parte en la vida pública con su capacidad personal” y “a configurar la vida social correctamente, mirando a su legítima autonomía y cooperando con otros ciudadanos de acuerdo con sus respectivas competencias y realizando su propia responsabilidad” (ibidem, 29).

La cooperación internacional entre gobiernos que estaba ya surgiendo al final del siglo diecinueve y que creció constantemente a través del pasado siglo a pesar de la trágica interrupción de las dos guerras mundiales, ha contribuido significativamente hacia la creación de un orden internacional más justo. Desde este punto de vista, podemos contemplar con satisfacción los logros tales como el reconocimiento universal de la primacía jurídica y política de los derechos humanos, la adopción de objetivos participados que buscan el disfrute pleno de los derechos económicos y sociales por todos los habitantes de la tierra, los esfuerzos que se están haciendo por desarrollar una economía global justa y, más recientemente, la protección del medio ambiente y la promoción del diálogo intercultural.

Al mismo tiempo, los coloquios internacionales muchas veces parecen marcados por un lógico relativismo que consideraría como única garantía de coexistencia pacífica entre pueblos un rechazo a admitir la verdad acerca del hombre y de su dignidad, a no decir nada de la posibilidad de unas éticas basadas en el reconocimiento de la ley natural moral. Esto ha conducido, en efecto, a la imposición de una noción de una ley y políticas que últimamente hace consenso entre estados – un consenso condicionado a veces por intereses a corto plazo o manipulados por presiones ideológicas – como la única base real de normas internacionales. Los frutos amargos de este relativismo lógico son lamentablemente evidentes: creeemos, por ejemplo, del intento a considerzar como derechos humanos las consecuencias de ciertos estilos de vida egocéntricos; la falta de preocupación por las necesidades económicas y sociales de las naciones más pobres; desprecio por la ley humanitaria, y una defensa selectiva de los derechos humanos. Es mi esperanza que vuestro estudio y reflexión durante estos días dé como resultado modos más efectivos de realizar que la doctrina social de la Iglesia sea mejor conocida y aceptada en el nivel internacional. Les animo, entonces, a contrarrestar el relativismo de forma creativa al presentar las grandes verdades acerca de la dignidad innata del hombre y los derechos que se derivan de su dignidad. Esto sucesivamente contribuirá a forjar una respuesta más adecuada a los muchos temas que están siendo discutidos hoy día en el foro internacional. Sobre todo, ayudará a adenlantar iniciativas específicas marcadas por un espíritu de solidaridad y de libertad.

Lo que es necesario, de hecho, es un espíritu de solidaridad propicio para promover como un todo los principios éticos que, por su verdadera naturaleza y su papel como la base de la vida social, permanecen no negociables. Un espíritu de solidaridad imbuido con un fuerte sentido de amor fraternal que conduzca a una mejor apreciación de las iniciativas de los otros y a un deseo más profundo de cooperar con ellos. Gracias a este espíritu, uno podrá siempre, siempre que sea útil o necesario, trabajar en colaboración ya con diversas organizaciones no gubernamentales ya con las representatrivas de la Santa Sede, en el debido respeto por sus diferencias de naturaleza, fines institucionales y métodos de funcionamiento. Por otro lado, un auténtico espíritu de libertad, vivido en solidaridad, ayudará la iniciativa de los miembros de organización no-gubernamental a crear un amplio espectro de nuevos acercamientos y soluciones en lo que se refiere a esos asuntos temporales que Dios ha dejado al juicio libre y responsable de cada individuo. Así experimentado en solidaridad, el legítimo pluralismo y la diversidad conducirán no a la división y competencia, sino a una efectividad siempre más grande. Las actividades de vuestras organizaciones darán fruto genuino siempre que permanezcan fieles al magisterium de la Iglesia, anclados en comunión con sus pastores y sobre todo con el sucesor de Pedro, y encontrarán en un espíritu de sinceridad los retos del momento presente.

Queridos amigos, os doy las gracias una vez más por vuestra presencia hoy y por vuestros esfuerzos dedicados a hacer progresos por la causa de la justicia y la paz dentro de la familia humana. Al aseguraros un recuerdo especial en mis oraciones, invoco sobre vosotros, y sobre las organizaciones que representáis, la maternal protección de María, Reina del Mundo. A vosotros, a vuestras familias y sus asociados, imparto cordialmente mi Bendición Apostólica.

(Traducción particular no ofical desde el Inglés)

Links:
El texto en inglés:
http://www.evangelizatio.org/portale/adgentes/pontefici/pontefice.php?id=959
Publicado por Desconocido @ 23:27  | Habla el Papa
Comentarios (0)  | Enviar
Discurso del Santo Padre Benedicto XVI a los Obispos de la Conferencia Episcopal Coreana, recibidos en audiencia el lunes 3 de diciembre de 2007, junto al Prefecto apostólico de Ulan Bator (Mongolia), con ocasión de la visita Ad Limina Apostolorum.

Queridos hermanos obispos,

“Dios es amor, y el que permanece en el amor permanece en Dios, y Dios permanece en él” (1 Jn 4,16). Con saludos fraternales os doy la bienvenida, obispos de Corea y de la Prefectura Apostólica de Ulaanbaatar, y doy las gracias al Reverendísimo John Chang Yik, Presidente de la Conferencia Episcopal, por los amables sentimientos expresados de vuestra parte. Ardientemente correspondo a ellos y os aseguro a vosotros, y a aquellos confiados a vuestro cuidado pastoral, mis oraciones y solicitud. Como siervos del Evangelio, habéis venido a ver a Pedro (cf Gal 1, 18) y a fortalecer los lazos de colegialidad que expresan la unidad de la Iglesia en la diversidad y salvaguardar la tradición entregada por los apóstoles (cf. Patores Gregis, 57).

La Iglesia en vuestros países ha hecho progreso considerable desde la llegada de los misioneros a la región hace ya cuatrocientos años, y su regreso a Mongolia justamente hace quince años. Este crecimiento es debido en no pequeña parte al testimonio relevante de los Mártires de Corea y otros por toda Asia que permanecieron firmemente fieles a Cristo y a su Iglesia. La fortaleza de su testimonio habla elocuentemente del concepto fundamental de comunión que unifica y vivifica la vida eclesial en todas sus dimensiones. Las numerosas exhortaciones del evangelista San Juan a permanecer en el amor y la verdad de Cristo evoca la imagen de una segura e intacta morada. Dios nos ama primero y nosotros, conducidos hacia su don de agua viva “constantemente bebemos de nuevo de la fuente original, que es Jesucristo, desde cuyo corazón traspasado fluye el amor deDios”. (Deus Caritas Est, 7). Sin embargo San Juan también tuvo que urgir a sus comunidades permanecer en ese amor, porque algunos ya habían sido reducidos por las distracciones que conducen a la debilidad interior y a su eventual separación de la comunicadad de creyentes.

Esta advertencia a permanecer en el amor de Cristo también tiene particular significado para ustedes hoy día. Vuestro informe atestigua del cebo del materialismo y de los efectos negativos de una mentalidad secularista. Cuando hombres y mujeres son conducidos fuera de la morada del Señor, inivitablemente vagan en un desierto de soledad individual y de fragmentación social, porque “es sólo en la Palabra hecha carne que el misterio del hombre llega verdaderamente a ser claro” (Gaudium et Spes, 22)

Queridos hermanos, desde esta perspectiva es evidente que para ser pastores efectivos de esperanza debéis esforzaros por asegurar que el lazo de comunión que une a Cristo con todos los bautizados sea salvaguardado y experimentado como el corazón del misterio de la Iglesia (cf. Ecclesia in Asia, 24). Con los ojos fijos en el Señor, los fieles deben repetir de nuevo el grito de fe de los Mártires: “Sabemos y creemos en el amor que Dios nos tiene” (1 Jn 4, 16). Tal fe es sustentada y alimentada por el progresivo encuentro con Jesucristo que viene a los hombtre y mujeres a través de la Iglesia: el signo y el sacramento de comunión con Dios y de unidad entre todos los pueblos (cf Lumen Gentium, 1). La puerta a este misterio de comunión con Dios es por consiguiente el Bautismo. Este sacramento de iniciación, lejos de ser un rito social o bienvenida a una comunidad particular, es la iniciativa de Dios (cf Rito de Bautismo, 98). Aquellos renacidos a través de las aguas de la nueva vida entran por la puerta de la Iglesia Universal y son conducidos dentro del dinamismo de la vida de fe. En verdad, la importancia profunda de este sacramento marca vuestra creciente preocupación de que no pocos de los numerosos adultos recibidos dentro de la iglesia en vuestra región cada año fracasen en mantener un compromiso “en la plena participación en las celebraciones litúrgicas que es… un derecho y obligación por razón… del Bautismo” (Sacrosantum Concilium, 14). Les animo a asegurar, especialmente a través de una feliz mistagogia, que “la llama de la fe” se mantenga “viva en los corazones” (Rito de Bautismo, 100) de los bautizados recientemente.

La palabra comunión también hace referencia por consiguiente a la Eucaristía centro de la Iglesia como San Pablo elocuentemente enseña (cf. 1 Cor 10, 16-17). La Eucaristía arraiga nuestro conocimiento de la Iglesia en el encuento íntimo entre Jesús y la humanidad y revela la fuente de unidad eclesial: la acción de Cristo de dársenos a sí mismo nos hace su cuerpo. La commemoracion de la muerte y resurrección de Cristo en la Eucaristía es la “suprema manifestación sacramental de comunión en la Iglesia” (Ecclesia de Eucaristía, 38) a través de la que las iglesias locales se permiten ser atraidas dentro delos brazos abiertos del Señor y fortalecidas en la unidad dentro del único cuerpo (cf. Sacramentum Critatis, 15).

Vuestros programas designados para iluminar la importancia de la Misa Dominical deberían ser inspirados con una sana y estimuladora catequesis sobre la Eucaristía. Esto favorecería un entendimiento renovado del auténtico dinamismo de la vida cristiana entre vuestros fieles. Me uno a ustedes en urgir a los laicos – y de un modo especial a los jóvenes de vuestra región – explorar la profundidad y la anchura de nuestra comunión eucarística. Reunidos cada Domingo en la Casa del Señor, somos consumidos por el amor y la verdad de Cristo y con poder para traer esperanza al mundo.

Queridos hermanos, los hombres y mujeres consagrados son rectamente reconocidos como “testigos y artesanos de aquel plan de comunión que permanece en el centro de la historia según Dios” (Vita Consecrata, 39).Por favor asegurad a los religiosos hombres y mujeres en vuestros territorios de mi aprecio por la contribución profética que ellos están haciendo a la vida eclesial en vuestras naciones. Estoy seguro que, fieles a su naturaleza esencial y respectivos carismas, llevarán valiente testimonio del específicamente critiano “don de sí por amor del Señor Jesús y, en él, de cada miembro de la familia humana” (ibidem, 3).

Por vuestra propia parte, os animo a asegurar que los religiosos sean bienvenidos y apoyados en sus esfuerzos a contribuir a la tarea común de extendr el Reino de Dios. Uno de los más bellos aspectos de la historia de la Iglesia es seguramente sus escuelas de espiritualidad. Articulando y participando estos tesoros de vida con los laicos, los Religiosos harán mucho por aumentar la vitalidad de la vida eclesial dentro de vuestras juridicciones. Ellos ayudarán a disipar la noción de que la comunión significa mera uniformidad ya que ellos dan testimonio de la vitalidad del Espíritu Santo que anima a la Iglesia en cada generación.
Deseo concluir reiterando brevemente la importancia de la promoción del matrimonio y de la vida familiar en vuestra región. Vuestros esfuerzos en este campo permanecen en el corazón de la evangelización de la cultura y contribuye mucho al bienestar de la sociedad en su totalidad. Este apostolado vital, en el que muchos sacerdotes y Religiosos están ya comprometidos, pertenece justamente también a los laicos. La complejidad creciente de materias con respecto a la familia – incluyendo los avances en la ciencia bioméica acerca de lo que hablé recientemente al Embajador de Corea en la Santa Sede – levanta la cuestión de proporcionar la capacitación apropiada para aquellos comprometidos a trabajar en esta área. En este aspecto, deseo llamar vuestra atención a la valiosa contrtibución hecha por el Instituto de Estudios sobre el matrimonio de Vida Familiar ahora presente en muchas partes del mundo.

Finalmente, queridos Hermanos, os pido comunicar a vuestro pueblo mi particular gratitud por su generosidad a la Iglesia universal. Ambos el número creciente de misioneros y las contribuciones ofrecidas por los laicos son un signo elocuente de su desinteresado espíritu. Soy también conciente de los gestos prácticos de reconciliación emprendidos para el bienestar de aquellos en Corea del Norte. Animo estas iniciativas e invoco el cuidado providencial de Dios Todopoderoso sobre Corea del Norte. A lo largo de los siglos, Asia ha dado a la Iglesia y al mundo un sin fin de héroes de la fe que son conmemorados en el gran canto de alabanza: Te martyrum candidatus laudat exercitus. Que ellos permanezcan como testigos perennes de la verdad y del amor al que todos los cristianos están llamados a proclamar. Con fraternal afecto os recomiendo a la intercesión de María, modelo de todos los discípulos, y cordialmente imparto mi Bendición Apostólica a vosotros y los sacerdotes, Religiosos, yfieles laicos de vuestra Diócesis y Prefetura.

(Traducción particular no ofical desde el Inglés)

Links:
El texto en inglés:
http://www.evangelizatio.org/portale/adgentes/pontefici/pontefice.php?id=960
Publicado por Desconocido @ 23:17  | Habla el Papa
Comentarios (0)  | Enviar
ZENIT publica la primera predicación de Adviento que, en presencia de Benedicto XVI, ha pronunciado el padre Raniero Cantalamessa, OFM Cap., predicador de la Casa Pontificia. Eje de estas meditaciones es el tema «Nos ha hablado por medio del Hijo» (Hebreos 1, 2); asisten también a este camino de preparación de la Navidad, en la capilla Redemptoris Mater del Palacio Apostólico del Vaticano, colaboradores del Santo Padre.

P. Raniero Cantalamessa


Adviento 2007 en la Casa Pontificia


Primera Predicación
JESÚS DE NAZARET, ¿«UNO DE LOS PROFETAS»?


1. La «tercera investigación»
«Muchas veces y de muchos modos habló Dios en el pasado a nuestros Padres por medio de los Profetas: en estos últimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo a quien instituyó heredero de todo, por quien también hizo los mundos; el cual, siendo resplandor de su gloria e impronta de su sustancia, y el que sostiene todo con su palabra poderosa, después de llevar a cabo la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas (Hb 1, 1-3).

Este impulso de la Carta a los Hebreos constituye una síntesis grandiosa de toda la historia de la salvación. Está formada por la sucesión de dos tiempos: el tiempo en que Dios hablaba por medio de los profetas y el tiempo en que Dios habla por medio de su Hijo; el tiempo en que hablaba «por persona intermedia» y el tiempo en que habla «en persona». El Hijo, en efecto, es «resplandor de su gloria e impronta de su sustancia», esto es, como se dirá más tarde, de la misma sustancia del Padre.

Existe continuidad y salto de calidad a la vez. Es el mismo Dios quien habla, la misma revelación; la novedad es que ahora el Revelador se hace revelación; revelación y revelador coinciden. La fórmula de introducción de los oráculos es la mejor demostración de ello: ya no «Dice el Señor», sino «Yo os digo».

A la luz de esta poderosa palabra de Dios que es Hebreos 1,1-3, busquemos, en esta predicación de Adviento, hacer un discernimiento de las opiniones que circulan actualmente sobre Jesús, fuera y dentro de la Iglesia, a fin de poder, en Navidad, unir sin reservas nuestra voz a la de la liturgia que proclama su fe en el Hijo de Dios venido a este mundo. Somos continuamente reconducidos al diálogo de Cesarea de Filipo: ¿para mí Jesús es «uno de los profetas» o es el «Hijo del Dios vivo»? (v. Mt 16,14-16).

En el campo de los estudios históricos sobre Jesús, se está viviendo la llamada «tercera investigación». Se denomina así para distinguirla tanto de la «antigua investigación» histórica de inspiración racionalista y liberal que dominó desde finales del siglo XVIII todo el siglo XIX, como de la llamada «nueva investigación histórica» que empezó hacia mediados del siglo pasado en reacción a la tesis de Bultmann que había proclamado el Jesús histórico inalcanzable y sobre todo irrelevante para la fe cristiana.

¿En qué se diferencia la «tercera investigación» de las precedentes? Ante todo en la convicción de que podemos saber del Jesús de la historia gracias a las fuentes, mucho más de cuanto en el pasado se admitía. Pero sobre todo la tercera investigación se diferencia en los criterios para alcanzar la verdad histórica sobre Jesús. Si antes se pensaba que el criterio fundamental de certificación de la verdad de un hecho o de un dicho de Jesús era que hubiera estado en contraste con cuanto se hacía o se pensaba en el mundo judaico contemporáneo a Él, ahora se ve, al contrario, en la compatibilidad de un dato evangélico con el judaísmo del tiempo. Si antes el sello de autenticidad de un dicho o de un hecho era su novedad e «inexplicabilidad» respecto al ambiente, ahora es, al contrario, su explicabilidad a la luz de nuestros conocimientos del judaísmo y de la situación social de la Galilea del tiempo.

Son evidentes algunas ventajas de esta nueva aproximación. Se reencuentra la continuidad de la revelación. Jesús se sitúa en el interior del mundo judaico, en la línea de los profetas bíblicos. Hace sonreír la idea de que hubo un tiempo en que se creía poder explicar todo el cristianismo con el recurso a influencias helenísticas.

El problema es que se ha llevado tan allá esta conquista que se ha convertido en pérdida. En muchos representantes de esta tercera investigación, Jesús acaba por diluirse completamente en el mundo judaico, sin distinguirse ya más que en algún detalle y por alguna interpretación particular de la Torá. Uno de los profetas judíos, o como gusta decir, de los «carismáticos itinerantes». Significativo el título de un ensayo famoso, el de J. D. Crossmann: «El Jesús histórico. La vida de un campesino judío del Mediterráneo».

Sin llegar a estos excesos, también el autor más conocido y, en cierto sentido, iniciador de la tercera investigación, E. P. Sanders, se encuentra en esta línea [1]. Encontrada de nuevo la continuidad, se ha perdido la novedad. La divulgación, también entre nosotros, en Italia, ha hecho el resto, difundiendo la imagen de un Jesús judío entre judíos, que no hizo casi nada nuevo, pero del que se sigue diciendo (no se sabe cómo) que «cambió el mundo».

Se continúa reprochando a las generaciones de estudiosos del pasado haberse construido cada vez una imagen de Jesús según la moda o los gustos del momento, y no se percibe que se prosigue en la misma línea. Esta insistencia en el Jesús judío entre judíos, de hecho, depende al menos en parte del deseo de reparar los errores históricos cometidos contra este pueblo y de favorecer el diálogo entre judíos y cristianos. Un óptimo objetivo que se persigue, como veremos enseguida, con un medio (por el modo en que se utiliza) equivocado. Se trata en efecto de una tendencia sólo aparentemente filo-judaica. En realidad se termina por cargar al mundo judaico con una responsabilidad más: la de no haber reconocido a uno de ellos, uno cuya doctrina era perfectamente compatible con cuanto el mismo creía.

2. El rabino Neusner y Benedicto XVI
Quien ha evidenciado lo iluso de esta aproximación con la finalidad de un verdadero diálogo entre judaísmo y cristianismo ha sido precisamente un judío, el rabino americano Jacob Neusner. Quien haya leído el libro del Papa Benedicto XVI sobre Jesús de Nazaret sabe ya mucho sobre el pensamiento de este rabino, con quien dialoga en uno de los capítulos más apasionantes del libro. Lo reevoco en sus puntos principales.

El conocidísimo estudioso judío escribió un libro titulado «Un rabino habla con Jesús». En él imagina ser un contemporáneo de Cristo que un día se suma a la multitud que le sigue y escucha el sermón de la montaña. Explica por qué, aún fascinado por la doctrina y por la persona del Galileo, al final comprende, a su pesar, que no puede hacerse discípulo suyo y decide permanecer como discípulo de Moisés y seguidor de la Torá.

Todos los motivos de su decisión al final se reducen a uno solo: para aceptar lo que este hombre dice ha que reconocerle la misma autoridad de Dios. Él no se limita a «cumplirla», sino que sustituye la Torá. Impresionante el intercambio de ideas que el rabino, desde el encuentro con Jesús, tiene con su maestro en la sinagoga:

Maestro: «¿Ha descuidado algo [de la Torá] tu Jesús?»
Rabino Neusner: «Nada»
Maestro: «¿Entonces ha añadido algo?»
Rabino Neusner: «Sí, a sí mismo»

Interesante coincidencia: es la misma respuesta que san Ireneo daba en el siglo II a quienes se preguntaban qué había traído Cristo de nuevo, al venir al mundo. «Ha traído --escribía-toda novedad, trayéndose a sí mismo»: «omnem novitatem attulit semetipsum afferens» [2].

Neusner ha sacado a la luz la imposibilidad de hacer de Jesús un judío «normal» de su tiempo, o uno que se aparta de aquél sólo en puntos de importancia secundaria. Tuvo también otro grandísimo mérito: mostrar la inanidad de todo intento de separar al Jesús de la historia del Cristo de la fe. Hace ver cómo la crítica puede quitar del Jesús de la historia todos los títulos: negar que se haya (o que le hayan) atribuido, en su vida terrena, el título de Mesías, de Señor, de Hijo de Dios. Después de que se le haya quitado todo lo que se quiera, lo que permanece en los evangelios es más que suficiente para demostrar que no se consideraba un simple hombre. Igual que basta con un fragmento de cabello, una gota de sudor o de sangre para reconstruir el ADN completo de una persona, también basta con un dicho, tomado casi por casualidad, del evangelio para demostrar la conciencia que Jesús tenía de actuar con la misma autoridad de Dios.

Neusner, como buen judío, sabe qué quiere decir: «El Hijo del hombre es señor también del sábado», porque el sábado es la «institución» divina por excelencia. Sabe qué implica decir: «Si quieres ser perfecto ven y sígueme»: quiere decir sustituir el antiguo paradigma de santidad, que consiste en la imitación de Dios («Sed santos porque yo, vuestro Dios, soy santo»), con el nuevo paradigma que consiste en la imitación de Cristo. Sabe que sólo Dios puede suspender la aplicación del cuarto mandamiento como hace Jesús cuando pide a uno que renuncie a sepultar a su padre. Comentando estos dichos de Jesús, Neusner exclama: «Es el Cristo de la fe el que habla aquí» [3].

En su libro el Papa responde ampliamente y, para un creyente, de forma convincente e iluminadora, a la dificultad del rabino Neusner. Su respuesta me hace pensar en la que Jesús mismo dio a los que envió donde Juan el Bautista a preguntarle: «¿Eres tú quien debe venir o debemos esperar a otro?». Jesús, en otras palabras, no sólo reivindicó para sí una autoridad divina, sino que también dio señales y garantías de ello: los milagros, su propia enseñanza (que no se agota en el sermón de la montaña), el cumplimiento de las profecías, sobre todo aquella pronunciada por Moisés de un profeta semejante o superior a él; después su muerte, su resurrección y la comunidad nacida de Él que realiza la universalidad de la salvación anunciada por los profetas.

3. «Exhortaos mutuamente»
Sería necesario, en este punto, observar algo: el problema de la relación entre Jesús y los profetas no se plantea sólo en el contexto del diálogo entre cristianismo y judaísmo, sino también dentro de la propia teología cristiana, donde no han faltado intentos de explicar la personalidad de Cristo con el recurso a la categoría de profeta. Estoy convencido de la radical insuficiencia de una cristología que pretenda aislar el título de profeta y refundar sobre él todo el edificio de la cristología.

Además, este intento no es en absoluto nuevo. Lo propuso en la antigüedad Pablo de Samosata, Fotino y otros en términos a veces casi idénticos. Entonces, en una cultura de orientación metafísica, se hablaba del mayor profeta; actualmente, en una cultura de orientación histórica, se habla de profeta escatológico. ¿Pero es tan distinto escatológico de supremo? ¿Puede uno ser el mayor profeta sin ser también el profeta definitivo, y puede el profeta definitivo no ser asimismo el mayor de los profetas?

Una cristología que no va más allá de la categoría de Jesús como «profeta escatológico» constituye, sí, como está en las intenciones de quien la propone, una actualización del dato antiguo, pero no del dato definido por los concilios, sino del dato condenado por los concilios.

Sobre este problema no insisto, que lo traté en años pasados en esta misma sede [4]. Más bien desearía pasar inmediatamente a alguna aplicación práctica de las reflexiones hechas hasta ahora que nos ayude a hacer del Adviento un tiempo de conversión y de despertar espiritual.

La conclusión que la Carta a los Hebreos saca de la superioridad de Cristo sobre los profetas y sobre Moisés no es una conclusión triunfalista, sino parenética; no insiste en la superioridad del cristianismo, sino en la mayor responsabilidad de los cristianos ante Dios. Dice:

«Por tanto, es preciso que prestemos mayor atención a lo que hemos oído, para que no nos extraviemos. Pues si la palabra promulgada por medio de ángeles obtuvo tal firmeza que toda trasgresión y desobediencia recibió justo castigo, ¿cómo saldremos absueltos nosotros si descuidamos tan gran salvación?» (Hb 2, 1-3). «Antes bien, exhortaos mutuamente cada día mientras dure este "hoy", para que ninguno de vosotros se endurezca seducido por el pecado» (Hb 3, 13).

Y en el capítulo 10 añade: «Si alguno viola la ley de Moisés, es "condenado a muerte" sin compasión, "por la declaración de dos o tres testigos". ¿Cuánto más grave castigo pensáis que merecerá el que pisoteó al Hijo de Dios, y tuvo como profana "la sangre de la alianza" que le santificó, y ultrajó al Espíritu de la gracia?» (Hb 10, 28-29).

La palabra con la que, recogiendo la invitación del autor, deseamos exhortarnos mutuamente es la que la liturgia nos ha hecho escuchar el pasado domingo y que da el tono a toda la primera semana de Adviento: «¡Velad!». Es interesante observar algo. Cuando se retoma en la catequesis apostólica después de Pascua, esta palabra de Jesús se encuentra casi siempre dramatizada: no velad, sino despertad, ¡espabilaos del sueño! Del estado de vigilia se pasa al acto de despertarse.

Existe en la base la constatación de que en esta vida estamos crónicamente expuestos a recaer en el sueño, o sea, en un estado de suspensión de las facultades, de adormecimiento y de inercia espiritual. Las cosas materiales tienen un efecto narcotizante en el alma. Por eso Jesús recomienda: «¡Guardaos de que no se hagan pesados vuestros corazones por el libertinaje, por la embriaguez y por las preocupaciones de la vida!» (Lc 21, 34).

Puede servirnos de útil examen de conciencia volver a escuchar la descripción que san Agustín hace de este estado de duermevela en las Confesiones: «El fardo del mundo me oprimía como en un deleitoso sueño; y los pensamientos que de Ti me venían eran como esos intentos por despertar que a veces tenemos y que son vencidos por la pesadez del sueño [...]. Así tenía yo por cierto que es mejor entregarme a tu amor que ceder a mis apetitos; pero si tu amor me atraía no llegaba a vencerme, y el apetito, porque me agradaba, me tenía vencido. No tenía respuesta que darte cuando me decías: "¡Despierta, tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y te iluminará Cristo!" (Ef 5,14). Y mientras tú me rodeabas con la verdad por todas partes y de ella estaba totalmente convencido, no tenía para responderte sino lentas palabras llenas de sueño: "Si, ya voy, ahora voy; pero, ¡aguárdame un poquito!". Y mientras tanto pasaba el tiempo» [5] .

Sabemos cómo el santo salió al final de este estado. Se encontraba en un jardín en Milán, lacerado por esta lucha entre la carne y el espíritu; oyó las palabras de un canto: «Tolle, lege, tolle, lege». Las tomó como una invitación divina; tenía consigo el libro de las cartas de Pablo; lo abrió decidido a tomar como palabra de Dios para él el primer pasaje sobre el que cayera. Y fue sobre el texto que hemos escuchado el domingo pasado, en la segunda lectura de la Misa:

«Ya es ya hora de levantaros del sueño; que la salvación está más cerca de nosotros que cuando abrazamos la fe. La noche está avanzada; el día se avecina; despojémonos, pues, de las obras de las tinieblas y revistámonos de las armas de la luz. Como en pleno día, procedamos con decoro: nada de comilonas y borracheras; nada de lujurias y desenfrenos; nada de rivalidades y envidias. Revestios más bien del Señor Jesucristo y no os preocupéis de la carne para satisfacer sus concupiscencias» (Rm 13, 11-14). Una luz de serenidad atravesó el cuerpo y el alma de Agustín y comprendió que, con la ayuda de Dios, podía vivir casto.

4. «Dame castidad y continencia»
El caso de Agustín me lleva a introducir en mi reflexión una nota de actualidad. La semana pasada se emitió en «Rai Uno» un espectáculo del cómico Roberto Benigni que registró una audiencia elevadísima. Se trató, en momentos, de una lección de altísima comunicación religiosa, además de artística y literaria, de la que tanto tendríamos que aprender los predicadores: capacidad de dar voz al sentido de lo eterno del hombre, la maravilla frente al misterio, al arte, a la belleza y al simple hecho de existir.

Lamentablemente, sobre un punto, tal vez no premeditado, el cómico lanzó un mensaje que podría ser muy peligroso para los jóvenes y que hay que rectificar. Para apoyar su invitación a no tener miedo de las pasiones, a experimentar el vértigo del amor también en su aspecto carnal, citó la frase de Agustín que dice: «Dame la castidad y la continencia, pero no ahora» [6] . Como si antes hubiera que probar de todo y después, quien sabe si ya ancianos, cuando no cuesta esfuerzo, practicar la castidad.

No dijo el cómico hasta qué punto Agustín se tuvo que arrepentir después de haber hecho, siendo joven, aquella plegaria, y cuántas lágrimas le costó arrancarse la esclavitud a la que se había entregado. No recordó la oración con la que el santo sustituyó la otra, una vez reconquistada la libertad: «Tú me mandas que sea casto; pues bien: dame lo que me pides y pídeme lo que quieras» [7].

No creo que los jóvenes de hoy necesiten ánimos para «lanzarse», para «experimentar», para romper límites (todo les empuja directamente en esta dirección con los trágicos resultados que conocemos). Tienen necesidad de que se les den motivaciones válidas, no ciertamente a temer su cuerpo y el amor, sino a tener miedo de destruir uno y otro.

En el canto del Infierno que el cómico comentó admirablemente, Dante brinda una de estas motivaciones profundas, sobre la que, sin embargo, se ha pasado de largo. El mal es someter la razón al instinto, en lugar del instinto a la razón. «Supe que a un tal tormento / sentenciados eran los pecadores carnales / que la razón al deseo sometieron». El deseo tiene su función si es regulado por la razón; en caso contrario se convierte en el enemigo, no en el aliado, del amor, llevando a los crímenes más brutales de los que las crónicas recientes nos han dado ejemplos.

Pero vayamos más directamente a nuestra reflexión. La vida espiritual no se reduce ciertamente sólo a la castidad y a la pureza; sin embargo es verdad que sin ellas todo esfuerzo en otras direcciones resulta imposible. Se trata, verdaderamente, como la llama Pablo en el texto citado, un «arma de la luz»: una condición para que la luz de Cristo se difunda alrededor de nosotros y a través de nosotros.

Hoy se tiende a contraponer entre sí los pecados contra la pureza y los pecados contra el prójimo, y se tiende a considerar verdadero pecado sólo aquél contra el prójimo; se ironiza, a veces, sobre el culto excesivo dado en el pasado a la «bella virtud». Esta actitud, en parte, es explicable; la moral había acentuado demasiado unilateralmente, con anterioridad, los pecados de la carne hasta crear, a veces, auténticas neurosis, en perjuicio de la atención a los deberes hacia el prójimo y también en perjuicio de la misma virtud de la pureza que era, de tal manera, empobrecida y reducida a virtud casi sólo negativa, la virtud de saber decir no.

Pero ahora se ha pasado al exceso opuesto y se tiende a minimizar los pecados contra la pureza en beneficio (frecuentemente sólo verbal) de una atención al prójimo. Es iluso creer que se puede armonizar un auténtico servicio a los hermanos --que requiere siempre sacrificio, altruismo, olvido de sí y generosidad-- y una vida personal desordenada, toda orientada a complacerse a uno mismo y a las propias pasiones. Se acaba, inevitablemente, por instrumentalizar a los hermanos, como se instrumentaliza el propio cuerpo. No sabe decir «sí» a los hermanos quien no sabe decir «no» a uno mismo.

Una de las «excusas» que más contribuyen a favorecer el pecado de impureza, en la mentalidad de la gente, y a descargarlo de toda responsabilidad es que, total, no hace mal a nadie, no viola los derechos ni las libertades de los demás, a menos --se dice-- que se trate de violencia carnal. Pero aparte del hecho de que viola el derecho fundamental de Dios de dar una ley a sus criaturas, esta «excusa» es falsa también respecto al prójimo. No es verdad que el pecado de impureza se quede en quien lo comete.

En el «Talmud» judaico se lee un apólogo que ilustra bien la solidaridad que existe en el pecado y el daño que cada pecado, incluso personal, acarrea a los demás: «Algunas personas se encontraban a bordo de una barca. Una de ellas tomó un taladro y empezó a hacer un agujero. Los demás pasajeros, al verlo, le dijeron: - ¿Qué heces? - Él respondió: - ¿Qué os importa? ¿Acaso no es bajo mi asiento donde estoy perforando? - Pero ellos replicaron: - ¡Sí, pero el agua entrará y nos anegará a todos!». ¿No es lo que está ocurriendo en nuestra sociedad? También la Iglesia sabe algo del mal que se puede ocasionar a todo el Cuerpo con los errores personales cometidos en este terreno.

Uno de los acontecimientos espirituales de mayor relevancia de estos últimos meses ha sido la publicación de los «escritos personales» de la Madre Teresa de Calcuta. El título elegido para el libro que los reúne es la palabra que Cristo le dirigió en el momento de llamarla a su nueva misión: «Come, be my light»; Ven, sé mi luz en el mundo. Es una palabra que Jesús dirige a cada uno de nosotros y que, con la ayuda de la Virgen Santísima y la intercesión de la beata de Calcuta, queremos recibir con amor y procurar poner en práctica este Adviento.

-------------------------------------------------

[1] E.P. Sanders, Jesus and Judaism, London 1985, trad. italiana Gesù e il giudaismo, Marietti 1992.
[2] S. Ireneo, Adv. Haer. IV,34,1
[3] J. Neusner, op. cit. 84.
[4] V. Meditaciones de Adviento de 1989 recogidas en el libro Gesú Cristo, il Santo di Dio, cap. VII, Edizioni San Paolo 1999.
[5] S. Agustín, Confesiones, VIII, 5,12.
[6] S. Agustín, Confesiones, VIII, 6,17.
[7] Ib. X, 29:

Traducción del original italiano por Marta Lago
Publicado por Desconocido @ 22:44  | Espiritualidad
Comentarios (0)  | Enviar