S?bado, 29 de diciembre de 2007
D?a 30 de Diciembre
Fiesta: La Sagrada Familia: Jes?s, Mar?a y Jos?



El valor de la docilidad a Dios



Queremos fijarnos hoy en Jos?, el hombre que fue padre de Jesucristo, aunque no seg?n la carne. A trav?s de las palabras del Santo Evangelio, lo vemos servir a los planes de Dios con toda docilidad. Y sirve como persona inteligente, poniendo en ese quehacer su capacidad humana, con el deseo de llevar a cabo lo que se le pide en cada instante, de modo que no se interrumpa por ?l el proyecto divino. Se considera ante todo un servidor que debe hacer siempre lo posible para que las cosas de la vida discurran como Otro ?el Se?or del mundo? ha decidido; no seg?n su criterio particular. Lo realmente importante para ?l es el cumplimiento de la divina Voluntad; y, por consiguiente, hacer de su parte cuanto sea posible por secundarla.

Jos? no se considera una marioneta, caprichosamente movido por el querer de un extra?o; se siente amado por Dios. Sin embargo, con sensatez humilde, pensando que no es el Se?or del mundo, concluye que no le corresponde a ?l plasmar sus decisiones en el acontecer de la historia. Confiando, en cambio, en su Creador, que se le manifestaba omnipotente a trav?s de ?ngeles, somete tranquilo su inteligencia y su voluntad a Dios. Acepta Jos? el querer divino con paz gozosa, porque no se sent?a forzado o abrumado ante una voluntad inapelable, a la que se somet?a sin remedio. Los planes de Dios eran para Jos? un ideal, con el que buscaba identificarse. Por la fe descubr?a la divina Voluntad en el acontecer cotidiano y decid?a cumplirla, esperando siempre lo mejor, a impulsos de la caridad.

M?s de una vez se ha tachado a los cristianos de ser gente sin personalidad, abolida ?sta por la fe en Dios. Los que as? piensan ven en Dios un enemigo; o, al menos, un extra?o, indiferente a las ilusiones humanas. No es as?, desde luego, Nuestro Padre Dios, el Dios y Padre de Nuestro Se?or Jesucristo, seg?n la expresi?n paulina. Para el esposo de Mar?a y para cada cristiano que sabe lo que ese nombre significa, las tres virtudes teologales: fe, esperanza y caridad, son motivo de santo orgullo; de seguridad y paz humildemente vividas, aunque a veces tenga que ser frente a los que, temerariamente, han decidido guiarse de modo exclusivo por la inteligencia propia y nada quieren saber de si as? agradan a Dios.

Pidamos al Se?or cada uno, en nuestra oraci?n personal, la valent?a necesaria para ser sinceros: para reconocer comodidad y orgullo ?liberaci?n falsa en el fondo? tras esas tentaciones, que cualquiera podr?amos sentir, de librarnos de Dios, Nuestro Padre, como gu?a de la propia conducta. Porque, si d?ciles al Se?or, vivimos m?s dignamente, aunque sea perdiendo comodidad y amor propio, ser? as? como debemos comportarnos. Y pediremos entonces fortaleza a la hora del ex?men de conciencia, para descubrir las faltas ocultas que Dios nos muestra cuando somos sinceros. Una secreta complicidad entre el orgullo y la pereza, suele ser la causa de la falta de lucha contra los defectos. En el fondo un af?n c?modo y sin medida de libertad, al margen de Nuestro Dios y Se?or.

Y pediremos tambi?n a Dios, Nuestro Padre, por intercesi?n de san Jos?, constancia en esta vida a impulsos de la fe. As? imitaremos al Santo Patriarca, que ya en su juventud era tenido por hombre justo, seg?n nos dice san Mateo; es decir, honrado y fiel a Dios en todo. Por eso atiende d?cilmente a las indicaciones del Angel: acoge a Mar?a creyendo que ha concebido por obra del Esp?ritu Santo, pone el nombre de Jes?s al Ni?o, seg?n se le indica, marcha a Egipto..., y en regresa cuando se les dice. M?s tarde, como padre del Hijo de Dios seg?n la ley, le acompa?ar?, al cumplir doce a?os, con Santa Mar?a a Jerusal?n, en aquel viaje en el que Jes?s se retrasa y manifiesta tener una misi?n encomendada por el Padre Eterno.

Jos?, guiado por la fe, contribu?a eficazmente a la misi?n de Jesucristo antes de que se manifestara al mundo. No destac?, sin embargo, ante la gente como padre del Maestro, autor de tantos prodigios. Por el contrario, su vida discurri? entre el trabajo ordinario, en una de tantas aldeas de Israel, inadvertido en su hero?smo por vivir, como Dios esperaba, su vida de esposo de la Virgen y padre de Jes?s. Su fidelidad a Dios, desde que conoci? por el angel la concepci?n virginal de su Esposa, se apoya en la fe, y nos ha quedado como n?tido modelo para siempre.

Encomend?monos a la intercesi?n del Santo Patriarca, para que sepamos cada uno descubrir lo que va esperando Dios de nuestra vida cotidiana.



Publicado por verdenaranja @ 22:57  | Espiritualidad
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Informaci?nobtyenida de hoja de difusi?n de la persona del P. Tom?s Morales, Siervo de Dios, enviada a la parroquia.


BIOGRAF?A DEL
P. TOM?S MORALES, S.J.


1908: 30 octubre: nace en Macuto (Venezuela);

1909: 18 abril: recibe el sacramento del bautismo y de la confirmaci?n;

1914-1917: estudia en el Colegio Alem?n en Madrid;

1917: 19 marzo: recibe la primera comuni?n en la Real Parroquia del Buen Suceso, en Madrid;

1917: septiembre: ingresa en el Colegio Nuestra Se?ora del Recuerdo de la Compa??a de Jes?s en Chamart?n de la Rosa (Madrid);

1924: septiembre: se inscribe en la Facultad de Derecho de la Universidad Central de Madrid;

1930: 30 septiembre: recibe mediante oposici?n el Premio Extraordinario del Grado de Licenciado en Derecho. A lo largo de este periodo universitario, adem?s de participar en la Asociaci?n de Estudiantes Cat?licos, en 1927-28 ocup? la Presidencia de la Asociaci?n de Estudiantes Cat?licos de Derecho de Madrid; de 1928 a 1930 la Presidencia de la Federaci?n de Estudiantes Cat?licos de Madrid; vocal de la Junta Suprema de la Confederaci?n de Estudiantes Cat?licos de Espa?a durante los mismos cursos y representante de la Confederaci?n en la VIII Asamblea de la International Student Service en Krems y en el XI Congreso de la Confederaci?n Internacional de Estudiantes de Budapest;

1932: enero: obtiene una beca en el Real Colegio de San Clemente de los Espa?oles, en Bolonia;

1932: 30 junio: consigue la Laurea di Dottore in Giurisprudenza, con la m?xima calificaci?n, en la Universidad estatal de Bolonia;

1932: 30 julio: ingresa en el noviciado de la Compa??a de Jes?s en Chevetogne (B?lgica);

1938: 18 marzo: muere su padre;

1942: 13 mayo: es ordenado sacerdote en Granada;

1943: es destinado al colegio San Jos? en Villafranca de los Barros (Badajoz);

1945: 15 septiembre ? 1946: 16 julio: Tercera probaci?n.
1946: Es destinado a Madrid y comienza una intensa labor con los trabajadores de empresa. Con ellos funda el Hogar del Empleado: un movimiento apost?lico de gran vitalidad que desarroll? m?ltiples obras sociales;

1947: surgen los Cruzados de Santa Mar?a;

1947: 2 febrero: emite los votos definitivos como coadjutor espiritual en la Compa??a de Jes?s;

1948: 24 febrero: muere su madre;

1955: 8 diciembre: aprobaci?n de la P?a Uni?n Cruzados de Santa Mar?a;

1959: surgen las Cruzadas de Santa Mar?a;

1961: 5 octubre ? 1963: 3 octubre: es destinado a Badajoz;
1965: 8 diciembre: aprobaci?n de la P?a Uni?n Cruzadas de Santa Mar?a;

1982: 31 julio: celebra el 50 aniversario de su entrada en la Compa??a de Jes?s;

1988: 11 febrero: aprobaci?n de la P?a Uni?n Cruzados de Santa Mar?a como Instituto secular de derecho diocesano;

1989: 13 mayo: aprobaci?n de la P?a Uni?n Cruzadas de Santa Mar?a como Instituto secular de derecho diocesano;

1992: 13 mayo: celebra las Bodas de Oro de su ordenaci?n sacerdotal;

1994: 5 abril: es operado del f?mur a causa de una ca?da;

1994: 1 octubre: muere en Alcal? de Henares (Madrid);

2000: 24 junio: apertura de su Causa de Beatificaci?n y Canonizaci?n;

2002: 5 noviembre: traslado de sus restos mortales a la sede de las Cruzadas de Santa Mar?a en Madrid (ci Juan de Mena, 23);

2007: 18 marzo: clausura en Madrid del proceso diocesano sobre su vida, virtudes y fama de santidad.

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Art?culo sobre el Siervo de Dios el P. Tom?s Morales enmnviado a la parroquia como difusi?n de supersona, editado por "Secretariado Tom?s Morales. C/ Benito Guti?rrez, 45. 28008 Madrid (Espa?a)"


EL SIERVO DE DIOS P. TOM?S MORALES, FUNDADOR (1)


Considerado un pionero en la formaci?n de los laicos, haci?ndoles conscientes de la tarea apremiante, pues es ?todo un mundo el que hay que rehacer desde sus cimientos; por lo que es preciso transformarlo de salvaje en humano, y de humano en divino, seg?n el coraz?n de Dios? (P?o XII, exh. Por un mundo mejor, 10-2-1952), el Siervo de Dios P. Morales vivi? siempre atento a los signos de los tiempos. Respondi? con prontitud y sin reservas, mediante la entrega abnegada e incansable, a los sucesivos llamamientos de los Papas de la segunda mitad del siglo XX a la participaci?n activa y responsable del laicado en la vida de la Iglesia y de la sociedad.

Los inicios del movimiento de laicos fundado por el P. Morales se encuentran en una tanda de Ejercicios espirituales, celebrada a finales de 1946, en la que los j?venes asistentes, tocados por el amor de Dios, sintieron en sus corazones el ardor apost?lico e hicieron suya la misi?n de llevar a otros lo que ellos mismos hab?an conocido: un nuevo estilo de vida evang?lico capaz de llenar en plenitud el coraz?n del hombre. Entendieron entonces que muchos j?venes viv?an como ellos hasta ahora sin ideales, hundidos en un materialismo asfixiante, de espaldas a Dios, infelices.
Para acometer esta urgente tarea de movilizar al laicado el P. Morales concibi? la idea de poner en marcha un movimiento de laicos comprometidos que vivan con madurez y responsabilidad los compromisos adquiridos en el bautismo. Y lo puso en marcha.

El estilo aut?nticamente evang?lico vivido por los primeros militantes del movimiento del Hogar del Empleado, acompa?a-do de una fuerte vida interior, que contagiaban como por ?smosis a todos los que se acercaban a ellos, fue el ambiente adecuado para que algunos sintieran la llamada del Se?or a una entrega total y exclusiva a aquella obra que el Esp?ritu Santo estaba impulsando. En el verano de 1955 este primer n?cleo de miembros consagrados toman el nombre de Cruzados de Santa Mar?a, al servicio de Jesucristo, Rey eterno y Se?or Universal. Marcan, as?, su m?stica apost?lica bajo el manto de la Virgen: los Ejercicios espirituales de san Ignacio, en los que se formar?n ellos mismos y atraer?n a otros para que sean transformados por la gracia de Cristo. Actualmente los Cruzados son un Instituto secular de derecho diocesano (11 de febrero de 1988).

En torno a 1960 comienza a surgir otro n?cleo de mujeres que tambi?n quieren entregarse definitivamente a Dios sin
abandonar el mundo y la profesi?n en que se encuentran. Unos a?os despu?s, diciembre 1965, nace en la Iglesia la P?a Uni?n Cruzadas de Santa Mar?a, que desde el 13 de mayo de 2000 son un Instituto secular de derecho pontificio.

Los primeros matrimonios que surgieron de aquellos militan-tes, formados en la espiritualidad ignaciana, que vieron a la luz de Dios su vocaci?n al matrimonio, fueron asoci?ndose bajo la denominaci?n de Hogares de Santa Mar?a para ayudarse a vivir con fidelidad, y hacer vivir a otros, lo que hab?an recibido en el nuevo estado de vida al que hab?an sido llamados. Comenzaron su camino en los a?os 60, cuando el P. Morales dio un retiro espiritual a dos matrimonios. En los a?os siguientes, el P. Morales los impulsaba de forma paciente mediante la direcci?n espiritual. Fueron consolid?ndose hasta ser aprobados en 1996 como asociaci?n p?blica de fieles laicos. Viven en el matrimonio las exigencias de la consagraci?n bautismal seg?n el carima del P. Morales: vida de oraci?n y sacramentos, austeridad de vida, castidad conyugal y apertura generosa a la vida, cumplimiento del deber profesional, apostolado vivido de forma prioritaria con sus hijos aunque proyect?ndose, tambi?n, hacia otras familias de su entorno social. Su fuente de renovaci?n interior son los Ejercicios espirituales y los d?as de retiro mensual.

Diversas ramas componen, en la actualidad, el ?rbol de la Familia de Santa Mar?a: laicos militantes, j?venes y adultos, que integran varias realidades, pluralidad de formas en comuni?n; un fuerte n?cleo de consagrados y consagradas (Cruzados y Cruza-das de Santa Mar?a), sacerdotes y familias: ?La familia Cruzada se integra de laicos y sacerdotes (...) Dentro de los laicos, tres ramas enteramente aut?nomas funcionan con independencia absoluta y sin permitir intromisiones: masculina, femenina, matrimonial? (Vademecum, p. 62). Los sacerdotes, dedicados exclusivamente al ministerio ordenado. Los laicos agrupados en la Milicia de Santa Mar?a , movimiento apost?lico de formaci?n de j?venes, futuros padres y madres de familia, sacerdotes, religiosos o laicos consagrados, viven al servicio de la Iglesia universal, de todas sus obras, troquela hombres y mjueres que sepan amar all? donde Dios los sit?e; se caracteriza por el clima de familia, el estilo de los primeros cristianos, el esp?ritu de superaci?n, el amor a la Virgen, la sinton?a con el Papa y el Magisterio eclesi?stico, la universalidad, la b?squeda y perseverancia en el proyecto personal de vida. ?Toda la familia Cruzada, en cualquiera de sus ramas, cree y vive la vocaci?n divina de laicado afirmada por veinte siglos de cristianismo y puesta a plena luz por el Vaticano II?.

Propio del carisma de la Familia de Santa Mar?a es, adem?s, fomentar vocaciones a la vida consagrada, como aprendimos de los continuos ejemplos del Fundador en la direcci?n de las almas que se acercaban a ?l. En particular, las vocaciones a la vida contemplativa. Aquellas se formaron en la Milicia de Santa Mar?a se inmolan en el silencio de los claustros y ofrecen sus vidas por las restantes ramas y realidades de la Familia de Santa Mar?a. Son miembros ocultos, silenciosos, pero imprescindibles tambi?n para la vitalidad de la Familia.

El carisma otorgado al P. Morales se inspira en el misterio de la vida escondida del Verbo Encarnado en Nazaret. Los miembros est?n llamados a prolongar en si mismos esta dimensi?n de la vida de Cristo. As?, pues, y en palabras del fundador, el elemento distintivo de nuestro carisma, a la luz de este misterio, es la b?squeda de la ?santidad apost?lica en medio del mundo, viviendo la espiritualidad contemplativa en la acci?n de Nazaret? (reglamento para consagrados, p. 9) al servicio de los j?venes y las familias.

Una aspiraci?n a la santidad sin salir del mundo, m?s bien sirvi?ndose de ?l, como de los pelda?os de una escalera, para llegar hasta Dios. En medio del mundo, prolongando ?la acci?n santificadora de la Encarnaci?n; consagr?ndolo a Dios, ofreci?ndolo por la Virgen, en Jes?s, como oblaci?n ?nica al Padre?. Esta nota implica que buscamos la santidad a trav?s de la vida familiar, profesional y social, es decir, a trav?s del cumplimiento de los propios deberes de estado. Compartimos la vida, las preocupaciones y los afanes con los dem?s, como la Sagrada Familia en los treinta a?os de Nazaret. Los miembros del Movimiento Familia de Santa Mar?a son ?gente del mundo, gente de la calle? (ibid, p. 10), pero su estar en el mundo se caracteriza por la sencillez y la alegr?a propias de quien se siente ?hijo de Dios en medio de los hermanos que nos rodean? (ibid, p. 10). A trav?s de la presencia y la competencia profesional, llevamos el fermento del mensaje cristiano. Nuestra presencia no se limita a estar de forma an?nima, pasiva o cobarde. aunque no se puede olvidar que la mayor eficacia, el m?ximo poder de convicci?n arranca de lo que somos, no de lo que hacemos o decimos. Es una presencia madura que se manifiesta en el testimonio de vida cristiana; la palabra iluminadora pronunciada con el ?dulce nombre de Mar?a siempre en el coraz?n? (ibid, p. 11), y la acci?n responsable en servicio de los dem?s.

Mirando a Cristo, buscamos la santidad en el trabajo profesional convertido en contemplaci?n. Cada uno encuentra en su trabajo, oculto y competente, el mejor medio de unirse con Jes?s. Es el ?altar en que se santifica. Con ?l se ofrece con y en Cristo? (ibid, p. 7). Nuestro servicio a Dios y a los hombres est? vinculado a la perfecci?n con la que realizamos nuestros quehaceres. Por eso, seguimos la consigna de san Pablo: ?lo que hac?is, hacedlo con toda el alma, como quien sirve a Dios y no a los hombres, sabiendo que recibir?is del Se?or la herencia en recompensa. Servid a Cristo Se?or? (Col 3, 23-24).

El P. Morales estaba convencido de que ?vivir en Nazaret es realizar el apostolado m?s fecundo y universal?. Mira a Cristo que, siendo el Salvador del mundo, ?lo salv? desapareciendo ante la voluntad del Padre en vida oculta, obediente, de trabajo? (ibid, p. 111). Nazaret es tambi?n vivir una vida de uni?n estrech?sima con Mar?a Sant?sima que vivi? su peregrinaci?n en el ocultamiento de una vida como la de los dem?s y en ella se santific?. Imitando la tarea de Mar?a como educadora del Ni?o Jes?s, la Familia de Santa Mar?a trabaja de todos los modos posibles por la educaci?n de la juventud, y al servicio de todas las familias del mundo.

Rasgo medular en la espiritualidad de la Familia de Santa Mar?a es su ?m?stica mariana de amor conquistador?, emulando al vi-da del cristianismo primitivo. Los primeros cristianos viv?an unidos ?ntimamente a la Virgen. Ella les alentaba y les animaba. Su presencia les llenaba de amor y les lanzaba a la misi?n. En particular, el amor a la Virgen se vive imitando su estilo de vida, sus virtudes, la eficacia del amor, del amor oculto, ofrecido, oblativo; estilo de confianza audaz, di disponibilidad total, de alegr?a sencilla. De entre los momentos de la vida de Mar?a el Siervo de Dios descubri? dos actitudes fundamentales que dan una impronta caracter?stica a la espiritualidad de sus obras: la contemplaci?n, envuelta en el misterio de la Trinidad y el esp?ritu de servicio; su vida interior en presencia continua de Dios, a la escucha del Esp?ritu Santo y en la donaci?n de s?, la disponibilidad permanente para la misi?n: la Inmaculada y la Visitaci?n.


1 Cfr. L. Jim?nez, Un movimiento, unas obras, una misi?n. El P Morales fundador, Ed. Encuentro, Madrid 2000.

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Un texto sobre la Navidad. En ?l se recuerda que los Magos llevaron oro, incienso y mirra. ?Y qu? llevamos nosotros al Ni?o Jes?s?: El trabajo de todas las actividades humanas.




?D?as de Navidad, principios de 1939. Renacer y continuar, comenzar y seguir. En lo material, inercia es no cambiar: no moverse lo quieto, no detenerse lo que se mueve. Pero en lo espiritual, seguir y continuar no es nunca inercia.

Volvamos a lo mismo, siempre a lo mismo: Dios con nosotros, Jes?s ni?o; y nosotros, guiados por los ?ngeles, yendo a adorar al Ni?o Dios, que nos muestran la Virgen y S. Jos?. Por todos los siglos, de todos los confines del orbe, cargados y animados por el trabajo de todas las actividades humanas, ir?n llegando magos al Bel?n perenne del Sagrario. Cuida y trabaja, preparando tu ofrenda ?tu labor, tu deber? para esta Epifan?a de todos los d?as? [1].

La adoraci?n de los Magos, el Bautismo del Se?or, las bodas de Can?: tres manifestaciones de la divinidad del Verbo encarnado, tres epifan?as que est?n colocadas en el tiempo pero tienen sabor de eternidad, porque Jesucristo es el mismo ayer y hoy y siempre [2].

En la hermosa carta que encabeza la cuartilla de Noticias del mes de diciembre de 1938, poco m?s de diez a?os despu?s de la fundaci?n del Opus Dei, nuestro Fundador contempla al Ni?o Dios en Bel?n.

Despu?s de reafirmar la definici?n de la vida interior que tantas veces hemos actualizado en nuestro itinerario de acercamiento al Se?or: comenzar y recomenzar, San Josemar?a une el misterio de la adoraci?n de los Magos con nuestro trabajo profesional. Relaciona el alcance eterno de aquella ofrenda con la dimensi?n divina que pueden cobrar nuestras ocupaciones ordinarias.

Nosotros somos tambi?n, de alg?n modo, aquellos magos que, guiados por la estrella de la vocaci?n, nos acercamos a Bel?n en el tiempo presente, desde todos los confines del orbe. Los Magos, que no son miembros del pueblo hebreo, sino gentiles, anuncian esa gran convocaci?n que ser? la Iglesia, Pueblo de Dios. Ven?an de Oriente, de m?s all? del Jord?n. Preguntaba Herodes d?nde estaba el Rey de los jud?os.

Los pr?ncipes de los sacerdotes y los escribas sab?an que el Mes?as ten?a que nacer en Bel?n [3], pero no se molestaron en ir a saludarle. Herodes se inquieta y toda Jerusal?n con ?l [4]; sin embargo, s?lo esos extranjeros hacen el viaje. Amar es m?s que conocer, saber no basta para llegar a Jes?s.

Cuarenta d?as despu?s del nacimiento, cuando el divino Ni?o hab?a sido presentado en el Templo, el viejo Sime?n proclamaba la Salvaci?n de los pueblos y profetizaba a quien iba a ser luz para iluminar a los gentiles y gloria de Israel [5]. Luz divina para todas las naciones y, por eso mismo, gloria de Israel.

Los pastores ?hebreos? y los Magos ?paganos? son los primeros de una multitud donde ya no habr? diferencia entre jud?o y griego, entre esclavo y libre, entre var?n y mujer [6]. Con los Magos, comienza a cumplirse la profec?a de Sime?n para los gentiles. Nosotros, siglos despu?s, formamos tambi?n parte de ese Pueblo convocado en la Nueva Alianza. ?Un pueblo de entre los jud?os y los gentiles que se condensara en unidad no seg?n la carne, sino en el Esp?ritu, y constituyera un nuevo Pueblo de Dios?[7]. El pan de las ovejas perdidas de la casa de Israel se hace pan para todos [8].

Los Magos llevan oro, incienso y mirra. ?Qu? llevamos nosotros al Ni?o Jes?s? Nos acercamos a Bel?n cargados y animados por el trabajo de todas las actividades humanas.

CARGADOS

Cargados, porque el trabajo duro, continuo, exigente, es para nosotros peso. El trabajo, siempre vocaci?n del hombre, con el pecado se volvi? esfuerzo, lucha y dolor. Con la desobediencia, entr? la muerte; muerte que Cristo quiso tambi?n padecer.

Nosotros, como los Magos, traemos mirra. Como Nicodemo, llevaremos una mixtura de mirra y ?loe a los pies de la Cruz, tomaremos su Cuerpo y lo envolveremos en lienzos, con los mejores aromas que podamos encontrar [9]: mirra de abnegaci?n por amor a Cristo y a las almas, de amor a la Cruz en el trabajo de cada d?a, aunque cueste y porque cuesta.

El trabajo nuestro, participaci?n en los sufrimientos de Cristo, es tambi?n b?lsamo para curar, para limpiar y aliviar las tremendas heridas que hemos abierto con nuestros pecados en su Sant?sima Humanidad. Nada falt? a la Pasi?n de Jes?s para salvarnos, pero, para que sus m?ritos se nos apliquen, debemos completar en nuestra carne lo que falta a los sufrimientos de Cristo para su cuerpo que es la Iglesia [10]. Alegr?a de participar en los sufrimientos de la Cruz para que Cristo se forme en cada miembro de su cuerpo m?stico: af?n de almas, amor redentor del cristiano. Nuestras fatigas sirven para la salvaci?n de muchas almas.

?D?nde est? el Rey de los jud?os?, preguntaba Herodes. ?A d?nde iremos, cargados con nuestro trabajo? Iremos al Bel?n perenne del Sagrario. All?, como fruto de la Misa ?trabajo de Dios?, como fruto de la Cruz, est? sustancialmente presente.

El pan de vida, pan bajado del cielo, pan para la vida del mundo [11], nos est? esperando ahora en el Bel?n del Sagrario, donde hay m?s humildad, m?s anonadamiento que en la cuna y que en el Calvario. Los Reyes Magos encontraron a Jes?s en B?t-lehem, que significa casa del pan. El grano de trigo que muriendo dar? mucho fruto yace sobre un poco de paja [12].

Vamos a Bel?n con el oro del desprendimiento de los ?xitos y de los fracasos, con el incienso de las ganas de servir y de comprender ?caridad, pureza: buen olor de Cristo? y la mirra del sacrificio de cada d?a [13].

ANIMADOS

Vamos animados por el trabajo, porque el trabajo es para nosotros camino para llegar a Jes?s; es, de alg?n modo, el camino hacia Bel?n: all? donde nace el Verbo encarnado, donde Cielos y tierra se unen, en el seno de Mar?a y, despu?s, en aquella humilde cuna de Bel?n. All? vamos nosotros, que tratamos de unir trabajo y oraci?n, oraci?n y trabajo: el mundo con Dios.

Vamos con buen ?nimo, con paso alegre. El trabajo es, en efecto, y a pesar de las dificultades que siempre conlleva ?y que algunas veces tanto nos hacen sufrir?, vida, tarea, don, crecimiento, servicio a Dios y a los dem?s. Por eso tratamos de quererlo, hacerlo con alegr?a, con entusiasmo: con pasi?n profesional. El trabajo es, en este sentido, motor que impulsa. Es bueno salir de casa con deseos de cumplir aquella tarea humana que constituye nuestra vocaci?n profesional y, a la vez, nos ubica en la sociedad.

?l es el artesano, el hijo del artesano [14], el que trabaj? treinta a?os en Nazaret. Es el Hijo de Dios que transform? el pan en su Cuerpo. ?Cu?nto le cost? el trabajo de la cruz! Abb?, no se haga mi voluntad sino la tuya [15]; y ese sometimiento de la voluntad lo actualizamos cada d?a cuando el sacerdote, prestando su voz y toda su persona al Se?or, actuando in Persona Christi Capitis, repite las palabras de la Instituci?n de la Eucarist?a: Esto es mi cuerpo entregado por vosotros. As? vamos, cargados y animados, tras las huellas de quien subi? a Jerusal?n con el peso de nuestros pecados, animado por deseos de salvaci?n, por deseos de entrega.

Quam dilecta tabernacula tua, Domine virtutum![16]. Vamos, animados por el trabajo, al Sagrario, al Tabern?culo, a la casa del Se?or de los Ej?rcitos, fuerza de nuestras luchas de paz por alcanzar las virtudes. Le ofrecemos esa lucha a ?l, porque no hay nada bueno que hayamos hecho que no venga de ?l. ?Qu? tienes que no hayas recibido?, dec?a San Pablo [17].

Esas virtudes que hemos tratado de ejercer en el trabajo son de Dios: la laboriosidad ?mi Padre no deja de trabajar, y yo tambi?n trabajo [18]?, la paciencia, la responsabilidad, el cuidado de las cosas peque?as, el esfuerzo por acabar, el af?n por hacer crecer a los dem?s y la humildad para valorar su trabajo, la alegr?a, el servicio. En el comenzar y recomenzar est? la lucha para adquirir esas virtudes, h?bitos operativos que forjan nuestra personalidad y, poco a poco, nos identifican con Cristo.

PARA AMAR

Al trabajar nosotros es ?l quien trabaja, quien sufre y se entrega, quien ama. Vamos hacia la casa del Pan, eterno Bel?n del Sagrario donde est? el Hijo ?nico del Padre, el Verbo eterno de Dios. En la patena, uniendo nuestra tarea al pan ?fruto de la tierra y de nuestro trabajo?; y en el c?liz, uniendo al vino ?fruto de la vid y de nuestro trabajo [19]? la gota de agua de nuestra vida.

Cuida y trabaja, dice san Josemar?a. Un trabajo bien hecho, cuidado, esmerado. El trabajo que corresponde al peque?o deber de cada momento: Haz lo que debes y est? en lo que haces [20]. Cuidado, esmero, preparaci?n de tu ofrenda.

Vamos al Sagrario que se encuentra en la parroquia, en una iglesia cercana al lugar de trabajo, o de camino; al Sagrario de alg?n oratorio. Vamos all? para acortar el tiempo hasta la pr?xima Misa, preparando la ofrenda de la jornada con el cuidado y la impaciencia de los enamorados, con la ilusi?n de hacer de cada d?a una Misa, para encomendar a nuestros familiares y amigos, para sentirnos amados..., ?y para amar! [21].

De modo muy especial, a la hora de las pruebas o cuando hay que dar un nuevo paso, quiz? m?s costoso, hacia un mayor abandono interior, ha llegado el momento de ir al Sagrario a hablar con el Se?or, que nos muestra sus llagas como credenciales de su amor; y, con fe en esas llagas que f?sicamente no contemplamos, descubriremos con los Ap?stoles la necesidad de que Cristo padeciera y as? entrara en su gloria; acogeremos m?s claramente la Cruz como un don divino, entendiendo as? aquella exhortaci?n de nuestro Padre: empe??monos en ver la gloria y la dicha ocultas en el dolor [22].

El Sagrario es Bel?n, casa del pan, siempre demasiado pobre para el Se?or. Es Bel?n porque all? est? con su alma, con su cuerpo, con su sangre y su divinidad [23], porque se ofrece, como en Bel?n, a nuestra contemplaci?n y a nuestra adoraci?n. No vamos a ?l con las manos vac?as, sino con el trabajo ya hecho y el que queda por hacer.

La Visita al Sant?simo Sacramento es una pausa de adoraci?n: Jes?s, aqu? est? Juan el lechero; o tambi?n: Se?or, aqu? est? este desgraciado, que no te sabe amar como Juan el lechero [24]. Con nuestro nombre, le hablamos de la ofrenda que le estamos preparando: soy el m?dico, el obrero, el juez, el maestro de escuela..., que vengo a darte lo que soy y lo que hago; y a pedirte perd?n por lo que he dejado de hacer.

Vamos a ?l con los ?ngeles y, como en Bel?n, est? Santa Mar?a y est? San Jos?. El padre y la madre de familia llevan a sus hijos a saludar a Jes?s en el Tabern?culo; el profesional al colega; el estudiante a su amigo, ense?ando con el ejemplo c?mo la fe mueve a ir al encuentro del Se?or que nos espera.


FE, PUREZA, VOCACI?N

Padrenuestro, Avemar?a, Gloria. Yo quisiera, Se?or, recibiros con aquella pureza, humildad y devoci?n con que os recibi? vuestra Sant?sima Madre, con el esp?ritu y fervor de los Santos[25]. Despu?s de adorar al Padre nuestro del Cielo, invocamos a la Madre de Dios y Madre nuestra, para que nos ense?e a dar gloria con nuestra vida a la Trinidad.

Ella nos dio el Cuerpo de Jes?s; Ella nos da a Cristo en la Eucarist?a. Sus manos recibieron el oro, el incienso y la mirra que los Magos ofrecieron a Jes?s. En sus manos se purifican nuestras ofrendas y tambi?n nuestras miserias. Da brillo al oro de nuestra fe, enciende con su amor materno el incienso de nuestra pureza y llena de aroma la mirra de nuestra entrega. Santa Mar?a mantiene vivo el fuego de nuestra fidelidad y de nuestro apostolado. Con ella daremos luz y calor. Seremos l?mparas de fe, de caridad ardiente, luz divina que alumbra el camino hacia Bel?n.

Vamos hacia esa ?ltima y eterna epifan?a divina, la ?ltima revelaci?n que describe el ?ltimo libro del Nuevo Testamento, escrito cuando, por una parte, parec?an crecer las confusiones doctrinales, amenazando la verdad de los cristianos, y, por otra, se desencadenaba la primera persecuci?n universal y sistem?tica contra la Iglesia.

El emperador, una criatura de barro ebria de gloria humana, pretend?a ser adorado como Se?or y Dios. Pero las sombras de gloria vana desaparecer?n con el r?o de agua de la vida, claro como un cristal, procedente del trono de Dios y del Cordero. Los que ver?n su rostro no necesitar?n l?mparas porque el Se?or Dios alumbrar? sobre ellos y reinar?n por los siglos de los siglos [26].

Mientras tanto, el fulgor divino se propaga como un incendio, de coraz?n a coraz?n: fuego apost?lico que se alimenta de la fidelidad diaria, con la humildad que persevera en la fe, con el Pan que hace m?s firme la pureza, con la vocaci?n fortalecida en la Palabra, en la oraci?n.

Oro, incienso y mirra. Fe, pureza y camino: tres puntos intangibles que cada semana consideramos con el Se?or y que nos gusta comentar cuando queremos acudir a la ayuda de la direcci?n espiritual. As? recomenzamos, cada d?a, cada semana, preparando nuestra ofrenda para la Epifan?a de todos los d?as.

Guillaume Derville

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[1] Cfr. San Josemar?a Escriv? de Balaguer, Camino, edici?n cr?tico-hist?rica, preparada por Pedro Rodr?guez, 3? ed. Rialp, Madrid 2004, p?g. 1051 (comentario al punto 998).

[2] Cfr. Hb 13, 8.

[3] Cfr. Mi 5, 1-3.

[4] Cfr. Mt 2, 4-6.

[5] Lc 2, 34.

[6] Cfr. Gal 3, 28.

[7] Concilio Vaticano II, Const. dogm. Lumen Gentium, n. 9.

[8] Cfr. Mt 15, 24-28.

[9] Cfr. Jn 19, 39.

[10] Cfr. Col 1, 24.

[11] Cfr. Jn 6, 35,41,51.

[12] Cfr. Juan Pablo II, Mensaje del Santo Padre para la XX Jornada Mundial de la Juventud (Colonia, agosto 2005), 26-VIII-2004, n. 3

[13] Cfr. Es Cristo que pasa, nn. 35-37.

[14] Cfr. Mt 13, 55; Mc 6,3.

[15] Cfr. Mc 14, 36.

[16] Sal 84 [83], 2.

[17] Cfr. 1 Co 4, 7.

[18] Jn 5, 17.

[19] Cfr. Misal Romano, Liturgia Eucar?stica.

[20] Camino, n. 815.

[21] Cfr. Forja, n. 837.

[22] Mons. J. Echevarr?a, Carta pastoral a los fieles de la Prelatura y cooperadores con ocasi?n del A?o de la Eucarist?a, 6-X-2004, en ?Romana? 2004 (n? 39), p. 221.

[23] Cfr. Concilio de Trento, sesi?n XIII, Can. 1.

[24] Cfr. Guillaume Derville, Rezar 15 d?as con San Josemar?a Escriv?, Ciudad Nueva, Madrid 2002, p?gs. 71-72.

[25] Cfr. San Josemar?a Escriv? de Balaguer, Camino, edici?n cr?tico-hist?rica, preparada por Pedro Rodr?guez, 3? ed. Rialp, Madrid 2004, p?g. 689 (comentario al punto 540).

[26] Cfr. Ap 22, 1-5.



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Porque, si algo est? de m?s en Navidad es andar acelerados, que mucho hay que considerar con calma y, en consecuencia, el agobio sobra.


Valent? Puig ABC
ConoZe.com



Viene a ser un manierismo, un capricho de nuestro tiempo, que las vacaciones generen ansiedad. En Navidad, comprar, consumir por placer, produce ansiedad en no pocos pa?ses. No en el m?s alto grado en Espa?a, por ejemplo, aunque todo llegar?. Despu?s de siglos de carest?a, la humanidad padece de ansiedad al comprarse un pavo trufado para consumirlo entre Navidad y los Reyes. Ese ocio ?seg?n las estad?sticas? magnifica el estr?s. De eso no se sab?a nada hace dos mil a?os, cuando los pastores llegaban a Bel?n para saber qu? estaba pasando en aquel portal iluminado por los kilovatios del misterio. Para solventar esa ansiedad, uno no piensa en lo que est? haciendo con su vida: generalmente compra m?s, consume, se agota. Est?n luego las terapias alternativas de los balnearios, hacer kil?metros en una bicicleta est?tica. Buen analista de la hipermodernidad, Lipovetsky dice que los individuos supermodernos est?n a la vez m?s informados y desestructurados, son m?s adultos y m?s inestables, est?n menos ideologizados y son m?s deudores de las modas, son m?s abiertos y m?s influenciables, m?s cr?ticos y m?s superficiales, m?s esc?pticos y menos profundos.

Somos consumidores ?volubles, fragmentados, desregulados?, pero no tanto en Navidad. Hay que estar algo desestructurado para llegar hasta Bel?n y sentir ansiedad cuando los coros cantan ?Adeste fideles?. Hay que estar profundamente enajenado por los arca?smos ideol?gicos como para ?seg?n ha hecho Izquierda Unida en Mor?n de la Frontera? enviar felicitaciones navide?as en las que se compara la muerte del Che Guevara con la muerte del Jesucristo nacido en un portal de Bel?n. Caracter?sticamente, la Navidad es algo para compartir todas las gentes de buena voluntad. Compartimos j?bilo y costumbres, una emoci?n sin nombre y la celebraci?n de un antiqu?simo misterio. ?Qu? hay de intr?nsecamente malo en celebrar la Navidad tambi?n comprando? No es paradoja que al mismo tiempo sea una gran ocasi?n para la caridad y el altruismo. Deseamos agradar al pr?jimo, agasajar excepcionalmente, dar a los nuestros lo que les gratifica, compartir el beneficio de un esfuerzo mientras nos apresuramos para llegar al almac?n de las videoconsolas, a la gran superficie que vende ?rboles de Navidad, a la tienda esa de fiambres.

En la noche de Bel?n, el estruendo originario de la creaci?n llegaba a su segunda fase con un ?big bang? humilde y r?stico, a la espera de unos Reyes de Oriente que llegar?an como s?quito de una estrella indiciaria. Acud?an al aparecer de la verdad en lo m?s oscuro de la noche. El ni?o Jes?s iba a recibir a todos, llegado para redimir a los hombres, puesto en el mundo para celebrar la gloria. Estos d?as algo del amor de Bel?n est? en los sms que entrelazan presencias en la distancia, en las canciones que hablan de Navidades blancas, en las viejas pel?culas que relatan fiestas navide?as bajo la nieve, cruzadas por el largo convoy de los sue?os y de las esperanzas.

Un parpadeo de peque?as luces trepa por el ?rbol de Navidad y traza sobre el cielo del bel?n dom?stico el vigor astron?mico de lo que uno cree desde que era ni?o. Ah? la ansiedad se desintegra en mil pedazos y una bendici?n elemental confirma nuestro destino de cada a?o, pasajeros del gran Montgolfier que va a anclar en las ariscas tierras de Bel?n de Jud?. Luego se escribieron los cuatro evangelios y la vida de aquel reci?n nacido resulta ser el nacer m?s decisivo del planeta, hasta ese d?a de hoy que celebramos como sabemos, con la tarjeta de cr?dito en una mano y parte del coraz?n en la otra.

Cuando se niega la posibilidad de grandes relatos, ah? est? el mayor de todos. Cada a?o nos coge metiendo en el ascensor un oso de peluche o una caja de vino tinto. Son formas quiz? triviales de celebrarlo, pero no todo es la impaciencia de comprar y consumir, no todo es la consumaci?n instant?nea del deseo. Andamos en busca de seguridad, de certidumbre. Sabemos que la hubo y la hay en aquel portal de Bel?n. Tan fr?giles como somos, tan etiquetados con nuestra fecha de caducidad, la llegada de la Navidad nos alerta de aquella memoria de la eternidad que tanto se olvida pasando el a?o en los dominios del todo a cien.



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Intervención de S.E Mons. Agostino Marchetto, Secretario del Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes en el Seminario "Conozco los sufrimientos de mi pueblo" (Es. 3, 7) sobre las nuevas esclavitudes promovido por los Obispos africanos y europeos en Cape Coast en Ghana. (FIDES 17 de Noviembre)

Consejo Pontificio para la Pastoral de Personas Migrantes e Itinerantes


CCEE-SECAM SEMINAR
(Cape Coast, Ghana, 13-18 de Noviembre de 2007)


Migración y Nuevas esclavitudes


Arzobispo Agostino Marchetto
Secretario



El Informe del Secretario General de las naciones Unidas sobre la Migración y Desarrollo (1) en 2006 comienza con una nota optimista: “A través de la historia humana, la migración ha sido la expresión valiente de la voluntad del individuo por vencer la adversidad y vivir una vida mejor. Hoy, la globalización, juntamente con los avances en las comunicaciones y trasportes, ha aumentado grandemente el número de personas que tienen el deseo y la capacidad de moverse a otros lugares. Esta nueva era ha creado retos y oportunidades para sociedades a través del mundo” (n. 1). Como mencioné durante el Foro Global sobre Migraciones y Desarrollo en Bruselas (Julio 2007), “los migrantes contribuyen al bienestar de su país anfitrión, y también a causa de esto se debe respetar su dignidad humana y sus libertades garantizadas: el derecho a una vida digna, a un trato justo en el trabajo, tener acceso a la educación, salud y a otros beneficios sociales, a crecer en competencia y desarrollo humanamente, a manifestar libremente su cultura y a practicar su religión” (2).

El informe del Secretario General de las Naciones Unidas, sin embargo, reconoce más tarde que la migración no ha sido siempre sólo una experiencia positiva: “La experiencia de migración se ha desarrollado también en algunas formas menos positivas. Los migrantes de ambos sexos están cada vez más expuestos a la explotación y abusos por contrabandistas y traficantes, algunas veces perdiendo sus vidas. Otros se encuentran atrapados detrás de los muros de la discriminación, xenofobia y racismo como el resultado del resurgir de tensiones culturales y religiosas en algunas sociedades” (n. 17). Esto es también establecido por Erga migrantes caritas christi (3) (n. 5), nuestra instrucción aprobada por el Papa Juan Pablo II el 1º de Mayo de 2004, que invito a ustedes a conocer y promover.

Para tener una idea de la dimensión del fenómeno de la migración en el mundo (4) permitidnos examinar brevemente algunas estadísticas. Las Naciones Unidas calcularon que, en 2005, fueron unos 191 millones de migrantes internacionales en el mundo. El sesenta por ciento de éstos viven en el presente en países desarrollados, donde las mujeres migrantes superan a los hombres, aunque los hombres migrantes son todavía más numerosos que sus homólogos femeninos si se considera todo el mundo. Aunque el continente europeo presenta el mayor número de migrantes internacionales (64 millones), que comprenden el 8,8% de su población, uno de cada cinco de ellos vive en los Estados Unidos de América (1,9% de su población); 53 millones en Asia (1,4% de su población), 5 millones en Oceanía (15,2% de su población); casi 7 millones en América Latina y el Caribe (2,9% de su población) y 44 millones en Norte América (13,5% de su población).

Por otro lado, las personas de preocupación para UNHCR (5), , permanecieron en alrededor de 32,9 millones al terminar 2006. De éstos, 9,9 millones eran refugiados, 12,8 millones eran personas desplazadas interiormente que reciben asistencia humanitaria bajo propuesta de grupo y otros planes en los que UNHC fue o la agencia líder o un socio, y 5,8 millones fueron personas sin patria, que por consiguiente excluyen a aquellos que son también refugiados y buscadores de asilo político. Al final de 2006, África recibió un cuarto de todos los refugiados en el mundo, seguida de Europa (18%), luego por las Américas (10%), y finalmente por Asia y el Pacífico (9%). En África, hubo un incremento (un 10%) en el número de refugiados, pero esto tuvo lugar sólo en el Este y la región del Cuerno de África, ante todo justificados por una influencia nueva de refugiados del Chad hacia Sudan (por unos 40.000). Otros 4,2 millones de refugiados estaban bajo UNRWA (Ayuda de las Naciones Unidas y Agencia de Trabajo para los Refugiados Palestinos en Oriente Medio).

Todas estas estadísticas incluirían ordinariamente a aquellos que se han contado en censos o que están registrados en los campos de refugiados. La mayoría probablemente por eso, aquellos que no tienen un estatus legal o no están propiamente documentados, viviendo en una situación irregular, podrían de verdad ser vulnerables al tráfico o a la explotación. Los refugiados confinados a sus campos han llegado a ser víctimas también. Todo esto es una introducción a la cuestión de las nuevas esclavitudes que me propongo tratar.

El tráfico de personas es definido por las Naciones Unidas (6) como “reclutamiento, transporte, traslado, ocultamiento o recepción de personas”, por medios improcedentes tales como amenaza, fuerza u otras formas de coerción, incluso rapto, fraude, engaño, y el abuso de una posición de poder o vulnerabilidad “con el propósito de la explotación”. Esto incluye la prostitución u otras formas de explotación sexual, trabajo o servicios forzados, esclavitud o prácticas similares, servidumbre o incluso extirpación de órganos. El consentimiento inicial de la víctima es irrelevante si los medios mencionados se usan posteriormente. Para que los niños sean considerados víctimas de tráfico no es necesario haber usado los medios señalados arriba (cf. Art. 3.b-c).

La entrada en vigor del Protocolo sobre el Tráfico, en Diciembre de 2003, ha puesto importantes retos tanto en los términos de los conceptos como en la aplicación de la ley. Introdujo en la ley internacional el concepto de explotación que fue casi nuevo. Ésta está en términos generales dividida dentro de la explotación laboral y sexual. Hasta entonces las leyes anti-tráfico cubría sólo la explotación sexual de mujeres y niños.
La nueva esclavitud, sin embargo, no incluye alo las víctimas del tráfico. Además, las últimas son solo una porción de los modernos esclavos de hoy día. En este año, durante el que conmemoramos el Bicentenario de la Abolición de la Esclavitud que estaba asentada en nuestra sociedad, es adecuado analizar la esclavitud moderna de manera que nuestras sociedades, libres de pasadas formas de esclavitud, no puedan caer, lamentándolo, dentro de otra nueva, y quizá más repugnantes.

Kevin Bales, autor de Disposable People: New Slavery en the Globel Exonomy (7) apuntó que la esclavitud, definida como una condición en la que las personas son forzadas a trabajar “por violencia y ayuda contra sus voluntades con el fin de explotación”, no está solo presente alrededor del mundo sino que está de hecho creciendo. El informe global más reciente de ILO sobre el trabajo forzado (8) estimó que las personas viviendo en condiciones de esclavitud llegan al menos a 12,3 millones en el mundo.
Estos cálculos no están solo basadas en cálculos nacionales sino sobre un método basado en un amplio número de casos evaluados. El cálculo de Bales, hecho con la ayuda de de investigadores y representantes de organizaciones de derechos humanos, dieron su número como alrededor de 27 millones.
El ILO agrupó situaciones de la esclavitud moderna dentro de tres tipos: aquellos impuestos por el Estado, aquellos impuestos agentes privados de explotación sexual, y aquellos impuestos por agentes privados de explotación económica.

La primera categoría incluye “trabajo forzado por el ejército, participación obligatoria en trabajos públicos, y trabajo de prisión forzada (no sólo en campos sino también)… en prisiones modernas semiprivatizadas o totalmente privatizadas”. Luego hay también trabajo forzado impuesto por grupos rebeldes, que también comprende el reclutamiento forzado de soldados, especialmente niños. (9) El Libro de Información de los Estados Unidos para Estudiantes (10) afirma “que “el número de niños de menos edad de 18 años que han sido obligados o inducidos a tomar las armas como niños soldados es generalmente estimado ser dentro de una gama de 300.000”. En las organizaciones militares no gubernamentales, la mayoría de los soldados son inferiores a 15, mientras la mayoría de los niños soldados debajo de 18 han sido reclutados dentro de las fuerzas armadas gubernamentales.

El segundo tipo comprende “mujeres y hombres que han entrado involuntariamente a la prostitución u otras formas de actividades de comercio sexual pero que no pueden dejarlo. También incluye a todos los niños que son forzados dentro de las actividades sexuales”.

Finalmente, la tercera categoría abarca “todo trabajo impuesto por agentes privados al igual que explotación comercial sexual. Incluye, entre otras cosas, trabajo dejado en fianza, trabajo doméstico, o trabajo forzado en agricultura y remotas áreas rurales”.


Examinando las estadísticas de ILO, que es un mínimo estimado, podemos ver que entre los esclavos nuestros modernos, solo algunos 2,4 millones son víctimas del tráfico humano. Otros 7,4 millones son explotados por agentes privados mientras 2,5 millones están sujetos a trabajo forzado por el estado o grupos militares. Las estadísticas muestran que el trabajo forzado bajo la responsabilidad del Estado o fuerzas armadas llega al 20 por ciento de todos los esclavos modernos. De los 9,8 millones restantes, 1,4 millones (11%) son explotados en sexo comercial (ya entre las víctimas del tráfico o no) y 7,8 millones (un abrumador 63%) son esclavos por razones económicas.

Buscando en la distribución regional de trabajo forzado se debe notar que los mineros son más altos en Asia y en el pacífico (9.490.000), seguidos por América Latina y el Caribe (1.320.000), con África Subsahariana (600.000) siguiendo detrás.

En estas regiones, los números reflejan la supervivencia y muchas veces la transformación de formas tradicionales de esclavitud y servidumbre. El ILO (11) informó que “francamente la esclavitud, aunque muy rara en el mundo moderno, se encuentra todavía en un puñado de países, y el robo al por mayor de individuos y comunidades (para propósitos de trabajo forzado) en tales sociedades de conflicto, como Liberia, Mauritania, Sierra Leona y Sudán no es infrecuente. El reclutamiento forzado de niños para conflicto armado, estimado como una de las peores formas de trabajo infantil, está también en alza”. La misma fuente estableció que la esclavitud-deuda y prácticas semejantes de esclavitud están extendidas “en las plantaciones agrícolas de países de África occidental tales como Benín, Burkina Faso, Ivory Coast, Mali y Togo, así como en plantaciones de caña de azúcar de la República Dominicana y Haití”. India, Nepal y Pakistán son bien conocidos por su historia de trabajo dado en fianza. Los pueblos indígenas, como los Pigmeos en África, son particularmente vulnerables para el reclutamiento coercitivo llevado a esta forma de esclavitud de moderna en plantaciones agrícolas y en el trabajo doméstico. En estas áreas en general el trabajo forzado es impuesto por explotación económica, y solo una pequeña parte es para explotar el comercio sexual.

Sin embargo, el trabajo forzado está también presente en países industrializados (360.000), así como en Oriente Medio y África del Norte (260.000) en países en transición (210.000). En estas áreas las formas de la nueva esclavitud que abundan están unidas a la globalización, migración, y tráfico humano. En Europa particularmente, el tráfico ha explotado desde la ruptura de la antigua Unión Soviética, y Europa y Norteamérica habían llegado a localizaciones de actividades de fábricas de explotación de gran envergadura que involucraban a migrantes en una situación irregular. El tráfico de mujeres está surgiendo en los Balcanes y Europa del Este. También Israel y los Estados Unidos son países de destino para mujeres y niños del tráfico cada año.

Mientras las características de trabajo forzado en Oriente Medio, Norte de África son similares a aquellas de otros países desarrollados, con trabajo forzado impuesto por el Estado incluso en extensión más baja (3% como opuesto al 20% en el grupo anterior), la tendencia en países industrializados de transición son de algún modo diferentes. La forma dominante de trabajo forzado es por la explotación del comercio sexual. Es sin embargo digno de notar que incluso en países industrializados, donde el comercio sexual trae tales ganancias, casi un cuarto (23%) de los modernos esclavos son forzados a trabajar en explotación económica no sexual.

Como mencioné anteriormente, de todo el trabajo forzado sólo el 20% es resultado del tráfico (12), para una cuenta total de 2.45.000 personas. Esta distribución regional es como sigue: Asía y Pacífico – 1.360.000; Oriente Medio y África del norte – 230.000; países de transición – 200-000; África Subsahariana – 130.000. La tendencia no es la misma para todas las regiones. En Asia, América Latina y África Subsahariana, la proporción de víctimas traficadas empleadas en trabajo forzado es menos del 20%. Sin embargo, en los países industrializados, países de transición, y Oriente Medio y Norte de África, más del 75% del trabajo forzado es llevado por víctimas del tráfico humano. Los números relativamente bajos de África y países en transición no significa que hay un grado bajo de tráfico en esas áreas. Esto es sólo porque las víctimas del tráfico son contadas en los países donde se encuentran y no en sus países de origen.

Un poco menos de la mitad de todo el tráfico (43%) es pensado para explotación de comercio sexual, y casi una tercera parte (32%) es para explotación económica. Una buena cuarta parte (25%) es por razones mixtas o indeterminadas, y sabemos que la extracción de órganos está también entre los fines del tráfico. La clase de trabajo comprometida por víctimas del tráfico varía de acuerdo a la zona geográfica. El tráfico por explotación económica llega desde alrededor de un cuarto de todo el tráfico en los países industrializados a un 90% en Oriente Medio y África del Norte.

¿Quiénes son las víctimas del tráfico forzado? Más de la mitad (56%) de aquéllos atrapados en explotación económica son mujeres y niños, aunque hombres y muchachos cuenten justamente un poco menos del 44%. En la explotación del comercio sexual forzado, en cambio, mujeres y muchachos constituyen casi la totalidad (98%). Entre todas las víctimas, los niños se estiman que constituyen entre el 40 al 50 por ciento.

Hay muchas historias verdaderas y documentadas de abuso y violencia experimentados por aquellos que han sido atrapados en trabajo forzado. Sería largo narrarlas en este punto, sin embargo seguramente conoceréis al menos algunas de ellas.

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El trabajo forzado, como se definió arriba, aboga dentro de la cuestión no sólo por los derechos laborales de las personas involucradas, sino en verdad viola la dignidad humana y los derechos de los individuos. Los Artículos 3, 4 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos claramente plantea esto (13).

Desde 1920, Los Cuerpos Internacionales han tomado medidas para responder al problema del trabajo forzado. En 1930, como resultado del trabajo emprendido en la búsqueda de la Liga de Naciones, el ILO adoptó la Convención del Trabajo Forzado (N. 29) de 1930, que abogó por la supresión de “el uso del trabajo forzado u obligatorio en todas sus formas dentro del período más corto posible” (art. 1,1).

Con el empeño de algunas formas de trabajo forzado en el 1950, las Naciones Unidas condujeron la Convención Suplementaria sobre la Abolición de la Esclavitud, el Comercio de Esclavitud, e Instituciones y Prácticas Similares de Esclavitud en 1956, que apuntaban a “provocar progresivamente y tan pronto cono sea posible la completa abolición o abandono” de instituciones y prácticas tales como deuda-esclavitud, servidumbre, matrimonio con pago en dinero o en especie (refiriéndonos especialmente a África), entregando un niño o un joven a otra persona de tal manera que él o su trabajo se pueda explotar.

Por su parte ILO llegó con su Convención sobre la Abolición de Trabajo Forzado, en 1957. Esto significó “suprimir y no hacer uso de cualquier forma e trabajo forzado y obligado” como un medio de coerción política o educación o como un castigo, como un medio de desarrollo económico o disciplina laboral, o por discriminación racial, social, nacional o religiosa.

Como ya se ha mencionado ILO formalizó dos informes globales sobre esta materia, en 2001 y en 2005, para crear conciencia sobre esta espantosa materia de asunto indigno de nuestra sociedad del siglo 21.

En cualquier caso, el tipo de trabajo forzado que ha tomado la mayor atención entre los gobiernos nacionales y agencias internacionales es el tráfico de seres humanos. A pesar de las Convenciones y Protocolos de Naciones Unidas contra el tráfico, el Centro para la Prevención del Crimen internacional (CICP) y el Instituto de Investigación del Crimen y Justicia de las naciones Unidas, acentuando la importancia de la ejecución de la ley, se han puesto de acuerdo con el Programa Global contra el Tráfico de Seres humanos.

Unas noticias muy recientes en este aspecto es la inminente entrada en vigor del Consejo de la “Convención de Europa sobre Acción Contra el Tráfic9 de los Seres humanos”: El primero de Febrero de 2008. El 24 el pasado Octubre, Chipre depositó la décima ratificación de la Convención, el número mínimo requerido para que entrara en vigor. El documento, entre otras cosas, clama por controles más estrictos de frontera y revisión más eficiente de documentos, también por parte de operadores en medios de transporte. Hay buenas provisiones para la protección de las víctimas.

La Campaña para combatir el tráfico en seres humanos, lanzada por el Consejo de Europa en 2006, trabajó duramente por la firma y la ratificación de la Convención antes mencionada. La Campaña se dirige a crear conciencia de la amplitud del problema en Europa hoy día. También sugiere diferentes medidas que se pueden tomar para prevenir esta nueva forma de esclavitud, proteger los derechos humanos de las víctimas y también tomar medidas legales contra los traficantes.

Otro paso importante es la decisión tomada por el Consejo de los Derechos humanos de las Naciones unidas, durante su sesión el 28 de Septiembre de 2007, de nombrar “un Ponente Especial sobre las formas contemporáneas e esclavitud incluyendo sus causas y sus consecuencias” puesto que está “convencido que los mandatos de los Informes Especiales existentes no cubren adecuadamente todas las practicas de esclavitud”.

Un hermano franciscano, Fray Joseph Legounou, que murió hace un año, había hablado en los encuentros de las Naciones Unidas acerca de las formas presentes de “esclavitud” en África Occidental, y particularmente en su tierra nativa, Togo. Fue un exponente de lo Internacional de los Franciscanos, una ONG con un status consultivo en las Naciones Unidas.

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La Iglesia no ha estado indiferente o silenciosa al mirar las formas modernas de esclavitud. En su Mensaje (14) dirigido al entonces Arzobispo Jean Louis Tauran, el 15 de Mayo e 2003, por ejemplo, con ocasión de la Conferencia Internacional sobre “Esclavitud del Siglo 21 – Dimensión de los Derechos Humanos en el Tráfico con Seres Humanos”, el Papa Juan Pablo II definió “el comercio en personas humanas… (como) una horrorosa ofensa contra la dignidad humana y una grave violación de los derechos humanos fundamentales”. Es “una afrenta a los valores fundamentales que son participados por todas las culturas y pueblos, valores enraizados en la verdadera naturaleza de la persona humana”. En todo caso, mucho antes de esto, el Concilio Ecuménico Vaticano II, en su Constitución Pastoral Gaudium et Spes (n. 27), condenó tales prácticas: “Todo lo que insulta la dignidad humana, tal como condiciones infrahumanas de vida, prisiones arbitrarias, deportación, esclavitud, prostitución, venta de mujeres y niños; igual que condiciones indignas de trabajo, donde los hombres son tratados como meros instrumentos para beneficio, antes que personas libres y responsables; todas estas cosas y otras de su estilo son de verdad infamias. Envenenan la sociedad humana, pero se hacen más duras para aquellos que las practican que para aquellos que las sufren desde la injuria. Además, son un deshonor supremo para el creador”. Les invito a leer todo el Mensaje del papa Juan Pablo II (15), que tiene repercusiones importantes políticas, jurídicas, económicas y éticas y clama por un examen más profundo de las causas de la “demanda creciente que fomenta el mercado de esclavitud humana y tolera el costo humano que resulta”

Nuestra instrucción del Consejo Pontificio Erga Migrantes caritas Christi (16) también se refiere al tráfico de seres humanos como “un nuevo capítulo en la historia de la esclavitud” (n. 5), y puntualiza, entre otras cosas, una solución jurídica. De hecho reconoce el vínculo entre el tráfico y migración y por eso anima “la ratificación de instrumentos internacionales legales que aseguren los derechos de la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de los Trabajadores Migrantes, y los Miembros de sus Familias que entraron en vigor el 1 de Julio de 2003. Esta Convención “ofrece un compendium de Derechos” (ibidem) para los migrantes y en verdad protege a aquellos que están en una situación irregular, incluyendo a aquellos que son víctimas del tráfico humano. Aunque para dar una contribución concreta, la Iglesia tiene que ofrecer “su intercesión, y es más y más necesaria hoy día, por medio de sus diversas instituciones competentes y asociaciones (como centros para migrantes necesitados, casas abiertas para ellos, oficinas para servicios necesarios, documentación y consejo, etc. )” (ibidem). ¿Puedo animar aquí una recepción digna y correcta de este Documento en la parte de las Iglesias locales de África y Europa?

Fueron las Conferencias Episcopales que publicaron una carta pastoral expresando la preocupación sobre el tráfico (17). Nuestro mismo Consejo Pontificio condenó abiertamente el fenómeno, por ejemplo, con ocasión del Sexto Congreso Mundial sobre el Cuidado Pastoral del Turismo (18), organizado por nuestro Dicasterio en Bangkok, Tailandia en 2004. El encuentro de hecho hizo recomendaciones y apelaciones precisamente contra el turismo sexual. Además, en nuestra recientemente publicada “Guía para el Cuidado Pastoral de la Carretera” (Junio, 200/), se considera la esclavitud moderna y su relación entre migración, tráfico de seres humanos y los derechos humanos. (n 88-92). En los números 77 – 115, se explican las tareas que la Iglesia está llamada a tomar en este aspecto. En el número 97 se lee: “La Iglesia tiene una responsabilidad pastoral de defender y promover la dignidad humana de personas explotadas por prostitución e interceder por su liberación, incluso proveer ayuda económica, educacional y de formación para este fin”. El Documento clama por la solidaridad por parte de comunidades cristianas, congregaciones religiosas, movimientos eclesiales, nuevas comunidades, e instituciones católicas, y asociaciones de orden a combatir esta plaga en la sociedad y llegar a la ayuda de las víctimas. También clama por un desarrollo de destrezas y estrategias encaminadas a combatir la prostitución y el tráfico de seres humanos. También afirma que “la acción eclesial para liberar a las mujeres de la calle… debería involucrar a hombres y mujeres y colocar los derechos humanos en el centro de todas las estrategias” (n. 102).

La Iglesia está involucrada en la asistencia a las víctimas del tráfico en muchos países diferentes, haciéndose presente entre ellos, oyéndoles, ofreciéndoles ayuda, dando auxilio para escapar de la violencia sexual, creando casas seguras, ayudándoles a integrarse dentro de la sociedad huésped o volver a su propio país de un modo sostenible. En los países donde el conflicto violento está enfureciéndose (como la República Democrática del Congo, Sierra Leona y Liberia), se ha logrado sacar fuera a anteriores niños soldados. Las actividades se acometen para su integración socio-económica dentro de la sociedad, pero también para curar las heridas de estos anteriores combatientes y por su acogida en la familia y o sociedad. Este año, “Caritas”-Italiana en colaboración con la Comisión para Justicia y Paz y Derechos Humanos de la Diócesis de Makena en Sierra Leona renovó su compromiso hacia un proyecto llamado “Construcción de Capacidad de la Sociedad Civil sobre el Buen Gobierno y Derechos Humanos” (19). Durante tres años hasta ahora, este proyecto trabaja por la rehabilitación de “niños soldados” y casi el 70% de éstos se han reintegrado en sus familias.

La Sección sobre el “El Cuidado Pastoral de los Niños de la Calle”, de las “Pautas” que mencioné antes, habla de los ”sufrimientos de incontables niños que caen víctimas de la explotación y violencia intolerables, no justamente como resultado del pecado cometido por individuos sino, muchas, veces, como una directa consecuencia de estructuras sociales corruptas” (n. 116). Habla también de la necesidad de una nueva evangelización entre estos niños porque “sólo un encuentro con Cristo Resucitado puede dar de nuevo la alegría de la resurrección de aquellos que viven en la muerte, Sólo el encuentro con Él que vino a vendar las heridas de los corazones rotos. (cf. Isaías 61, 1-2: Lc 4, 18-19) puede provocar la curación profunda de las injurias devastadoras del ser traumatizado y petrificado por demasiadas frustraciones y muchísimas violencias soportadas” (n. 132) En este tema, nuestro Consejo Pontificio organizó el Primer Encuentro Internacional para el Cuidado Pastoral de los Niños de la Calle en Octubre de 2004 (20).

La Iglesia está también involucrada en promover actividades de prevención o de construcción de conciencias como se puede ver en muchas iniciativas llevadas por Congregaciones de Mujeres religiosas. Las Conferencias Nacionales de Superioras Mayores de Religiosas en diversos países (de origen, tránsito y destino de víctimas del tráfico humano) y con organizaciones internacionales, ya sea gubernamentales o no, que están activas en este campo. Las Congregaciones de religiosos están también invitadas a dar su contribución. Algunas Conferencias de Obispos dan alta prioridad a esta cuestión al formular su plan pastoral, incluyendo programas de cooperación con otras Iglesias y Comunidades Eclesiales.

En Octubre último, la Unión Italiana de Superiores Mayores (USMI), juntamente con la Embajada de los Estados Unidos de América en la Santa Sede, patrocinó un Seminario de Formación sobre el tema “Creando una Red; el Papel Profético de las Religiosas en la Lucha contra el Tráfico de Seres Humanos”, en Roma. Yo presidí en la clausura la Santa Misa en San Pedro. Esto, también, fue ayuda para conmemorar el 200 aniversario de la abolición de la esclavitud. En esta ocasión, se instituyó la Red Internacional de Religiosos Contra el Tráfico de Personas (INRATIP). Su finalidad es asistir a las víctimas de la explotación de seres humanos y trabajar contra los traficantes. Un punto importante es el regreso de las mujeres de la calle a sus países de origen. Es necesario crear algunas estructuras en este aspecto, como el recientemente inaugurado en Nigeria con la ayuda de la Conferencia Episcopal Italiana.

Una red más antigua es COATNGT (21), una red internacional de organizaciones contra el tráfico de mujeres, creado en 2007. Fue iniciado por organizaciones de Caritas en Europa en cooperación con la Comisión de Iglesias para Migrantes en Europa (CCME). En el presente está compuesto de organizaciones cristianas en Austria, Bélgica, Bulgaria, República Checa, Francia, Alemania, Grecia, Italia, Lituania, Polonia, Rumania, Rusia, España, Suiza , Suecia, Ukrania y el Reino Unido. Está basado en redes nacionales anti-tráfico en estos países. Las organizaciones de sus miembros ponen en práctica la prevención y la conciencia de crear actividades en países de origen, tránsito y destino, asisten a mujeres del tráfico y ayudan a su reintegración. También se comprometen en el trabajo de amparo y de establecimiento de contactos en sus países.

Otras iniciativas incluyen SOLWOLD (Solidaridad con Mujeres en Peligro), iniciado en 1985 en Kenia y Alemania; la Fundación Alemana de Religiosos contra el Tráfico de Mujeres instituido en 1991 y la Comunidad para la Ayuda de la Dignidad de Mujeres en Nigeria se estableció en 2001 por la Conferencia Nigeriana de Religiosas.

Para una más detallada descripción del papel de la Iglesia y la acción que pueda tomarse en relación a esto, sugiero que ustedes se refieran al Documento Final del primer Encuentro Internacional sobre el Cuidado Pastoral por la Liberación de las Mujeres de la Calle (22), organizado por nuestro Dicasterio en Roma, desde el 20 al 21 de Junio de 2005.

Sin embargo, no debemos olvidar que la raíz de este horrendo fenómeno de las nuevas formas de esclavitud es sobre todo la enorme lucha económica entre países ricos y pobres, y entre el rico y el pobre dentro el mismo país. En verdad, esto obliga a un sinfín de personas a dejar su tierra nativa de una manera u otra para buscar mejores oportunidades en el extranjero. Erga Migrantes caritas Christi afirma que “la inmigración suscita una cuestión verdaderamente ética: la búsqueda por un nuevo orden económico internacional y por una distribución más equitativa de los bienes de la tierra. Esto haría una contribución real a recurrir y a detener el flujo de un gran número de migrantes desde poblaciones en dificultad” (n. 8). El documento también reitera el derecho de las personas “a no emigrar…, esto es, el derecho a ser capaz de conseguir los derechos y a satisfacer sus demandas legítimas en su propio país” (n. 29). Esto llama a pensar que “el Magistirium también ha denunciado siempre las diferencias sociales y económicas que son para la mayor parte, la causa de migración, los peligros de una globalización incontrolada en la que los migrantes son más víctimas que los protagonistas de su migración, y el serio problema de una inmigración irregular, especialmente cuando el migrante es un objeto de tráfico y explotación por organizaciones criminales” (ibidem). De aquí, Erga migantes caritas Christi insiste sobre “la necesidad de un compromiso más efectivo a sistemas educacionales y pastorales que formen a la gente en una “dimensión global”, que es, una nueva visión de la comunidad mundial, considerada como una familia de pueblos, para la que los bienes de la tierra están en definitiva destinados cuando las cosas son vistas desde la perspectiva del bien común universal” (n. 8).

La Iglesia por tanto lucha contra las modernas formas de esclavitud, a través de sus convicciones, enseñanzas y acciones, inspirada por el Evangelio del amor y compasión de nuestro Señor y de la dignidad de cada persona humana, usando los medios que tiene a su disposición, en conformidad con su naturaleza y misión. Mientras tanto cada uno está invitado a responder a la llamada que ha sonado por la Institución Erga Migrantes caritas Christi “a promover una auténtica cultura de acogida” (n. 39) y, para los cristianos, a escuchar la recomendación de San pablo, “Acogeos unos a otros, como Cristo os acogió a vosotros, para gloria de Dios” (Rm 15, 7) (n. 40). Además, nuestro documento hace una llamada a “la Iglesia entera en el país anfitrión… (a) sentirse concernido y animado respecto a los inmigrantes” y a encontrar “medios útiles… para crear en la conciencia cristiana un sentido de acogida, especialmente para los más pobres y los más marginados como los migrantes muchas son”, una acogida que “esté plenamente basada sobre el amor a Dios y al prójimo, especialmente los más necesitados, es hacérselo a Cristo mismo (ibidem)

Mirando a este cuidado específico pastoral de movilidad humana, os dejaré un “Memorandum” que facilita su recepción como un complemento del cuidado pastoral ordinario, territorial.

Permitidme concluir con las palabras de Juan Pablo II, pronunciadas el 22 de Febrero e 1991, en la isla de Garoé, en Senegal, lugar del atroz comercio de esclavos hace muchas centurias. (Creo que todavía recordamos su foto tomada para enseñar el poste de la puerta de la “Casa de los Esclavos”, mirando hacia la inmensidad del océano y a la inmensidad del sufrimiento humano) Estas son sus palabras:
“Aquellos hombres, aquellas mujeres y aquellos niños fueron víctimas de un vergonzoso comercio… ¿Cómo podemos olvidar el enorme sufrimiento inflingido sobre las personas deportadas desde el continente africano, menospreciando sus más elementales derechos humanos? ¿Cómo podemos olvidar las vidas humanas aniquiladas por la esclavitud? Es necesario confesar, con toda verdad y humildad, este pecado del hombre contra el hombre, este pecado del hombre contra Dios… Recemos para que el azote de la esclavitud desaparezca para siempre, así como sus consecuencias… Al mismo tiempo opongámonos a las nuevas formas de esclavitud, que son muchas veces insidiosas, como la prostitución organizada que explota vergonzosamente la pobreza de las poblaciones del Tercer Mundo… Recemos para que la violencia y la injusticia entre pueblo pueda parar, de modo que no puedan ser excavados nuevos pozos de odio y venganza, sino que haya un incremento en el respeto, entendimiento y amistad entre todos los pueblos”.


1. http://www.un.org/esa/population/migration/hld/Text/Report%20of%20the%20SG%28June%2006%29_English.pdf.

2. El texto completo de mi declaración puede encontrarse en L’Osservatore Romano, English ed., No. 35 (2008), 29 de Agosto 2007, p. 11.

3. In Acta Apostolicae Sedis, Vol. XCVI, No. 11 (3 de Noviembre 2004), pp. 762-822 and People on the Move, Vol. XXXVI, No. 95 (Agosto 2004);
.http://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_councils/migrants/documents/rc_pc_ migrants_doc_20040514_erga-migrantes-caritas-christi_en.html. Para comentarios vea People on the Move, Vol. XXXVI, No. 98 (Agosto 2005); “La Sollecitudine della Chiesa verso i Migranti”, Quaderni Universitari, I Parte, Vatican City, 2005; “Migranti e Pastorale d’Accoglienza”, Quaderni Universitari, II Parte, Vatican City, 2006; “Operatori di una Pastorale di Comunione”, Quaderni Universitari, III Parte, Vatican City, 2007.

4. Para una discusión más comprensiva de la migración circule por el mundo, aunque usando datos mas antiguos, vea Agostino Marchetto, Flows of Human Mobility Worldwide: Consequences and Expectations: People on the Move, Vol. XXV, No. 91-92 (Abril-Agopsto 2003), pp. 45-66.

5 Centro Estadístico online de UNHCR identifica personas de preocupación a UNHCR como siete grupos diferentes de personas a saber (a) refugiados, excluyendo a aquellos que residen en áreas de operación del UNRWA; (b) buscadores de asilo; (c) personas desplazadas interiormente (IDPs) protegidas/asistidas por UNHCR; (d) refugiados que han vuelto a sus países de origen (refugiados retornados); (e) IDPs quienes han retornado a su casa (retornados IDPs); (f) personas sin estado;y (g) una categoría de otras personas de preocupación que no pertenecen a ninguna de las categorías mencionadas pero para los que UNHCR extiende protección y/o asistencia.

6 Protocol to Prevent, Suppress and Punish Trafficking In Persons, Especially Women and Children, Supplementing the United Nations Convention against Transnational Organized Crime, art. 3.a.

7. Prensa de la Universidad de California, Berkeley, 1999.

8. ILO, A Global Alliance Against Forced Labour, Ginebra 2005.

9.Vea Giulio Albanese, Soldatini di piombo, Milan 2005.

10. http://www.un.org/Pubs/CyberSchoolBus/briefing/soldiers/index.htm.

11. World of Work, N.. 39, Junio 2001.

12. ILO, op. cit., n. 57.

13. Siguiendo están los artículos deletreados: Artículo 3. Todos tienen derecho a la vida, libertad y seguridad de persona; Artículo 4. Nadie se mantendrá en la esclavitud o servidumbre; la esclavitud y el comercio de esclavos serán prohibidos en todas sus formas; Artículo 5. Nadie estará sujeto a la tortura o al trato y castigo cruel, inhumano, degradante.

14. http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/letters/2002/documents/hf_jp-ii_let_20020515_tauran_en.html

15. ibid.

16. loc. cit.

17. Por ejemplo, las Conferencias de Obispos de Filipinas (1979); Estados Unidos y México (juntamente en 2003) y Canadá (2006).

18. En People on the Move, Vol. XXXVI, No. 96 Supplement (Diciembre 2004).

19. cf. L’Osservatore Romano, 2-3 Noviembre 2007.

20. Las Actas están publicadas en People on the Move, Vol. XXXVII, No. 98 Suppl. (Agosto 2005).

21. cf. http://www.coatnet.org/en/6374.html.

22. publicado en People on the Move, Vol. XXXVIII, No. 102 Suppl. (Diciembre 2006), pp. 95-105.

(Traducción particular no oficial desde el Inglés)



Texto original:
http://www.fides.org/eng/documents/ghanamigrationnewslaveries07.doc


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Viernes, 28 de diciembre de 2007
RECORDANDO LA HISTORIA LLEG? A SALAMANCA REVESTIDO DE UNA AUREOLA HEROICA


?QUE HOMBRE BUENO, QUE SACERDOTE CABAL!


A su fallecimiento, Jos? Mar?a Javierre public? en la revista INCUNABLE (5, 1964/1965) un recuerdo, bajo el t?tulo ?Recuerdo de Incunable para Manuel Aparici?, que ofrecemos seguidamente. Antes decir, que el Cardenal Javierre, hermano de D. Jos? Mar?a, durante la conversaci?n que mantuvimos con ?l en su casa de Roma nos dijo: ?Manuel Aparici era un santo?. Ambos hermanos fueron compa?eros de Manuel Aparici en la Universidad Pontificia de Salamanca.

El art?culo de D. Jos? Mar?a dice as?:

En las fichas biogr?ficas que han circulado en peri?dicos y revistas con ocasi?n de la muerte de Manolo Aparici hay una laguna: un par de a?os a los que nadie da importancia, entre su primera Misa y el regreso del antiguo Presidente de la Juventud para ocupar el puesto de Consiliario Nacional. Es el tiempo que Aparici pasa en Salamanca como alumno de la Universidad Pontificia. Ejerce entonces una influencia silenciosa -como suele ocurrir en cuanto se refiere a nuestra intimidad sacerdotal-, pero muy profunda, sobre varias promociones de estudiantes salmantinos.

Manolo lleg? a Salamanca revestido de una aureola heroica que las circunstancias de su acci?n juvenil en la guerra y la postguerra le hab?an merecido. Pose?a las dos notas capaces de arrebatarnos en aquel momento exacto: Una fiebre de ideales nobles -peregrinaci?n, sacrificio, oraci?n ardiente, entrega- y un af?n apost?lico bien probado en su vida de seglar. ?l tuvo que notar que los curas j?venes que estudi?bamos entonces en Salamanca le mir?bamos con ojos de admiraci?n y respeto. Pero supo disimular: a nadie he visto m?s sencillo, m?s cordial, m?s humilde, dispuesto a o?r y a comprender. Dispuesto incluso a participar en nuestras aventuras y a fracasar en nuestros ensayos. Despu?s de algunas aventuras pintorescas hab?amos pedido al Sr. Obispo que nos dejara a los estudiantes del ?Jaime Balmes? -con sede por aquel entonces en el descascarillado y magn?fico palacio de Irlandeses- gobernarnos por nosotros mismos. Cuando lleg? Aparici le nombramos Rector por aclamaci?n. Manolo pidi? limosna en Madrid para apuntalar la econom?a del Colegio; agenci? becas y vi?ticos; compr? los muebles para una salita de estar -nunca olvidar? la cara de desconsuelo que pon?a Manolo cuando una tarde el tresillo vol? por la ventada al patio a impulsos de la furia embriagada de un amigo irland?s-; organiz? retiros y Ejercicios; cre? la Academia Sacerdotal, en cuyo seno germin? la idea de ?Incunable?; y hasta presidi? nuestros festejos ?religiosos y civiles? en los d?as de huelga que alguna vez nos atrevimos a organizar como protesta contra el olvido de fechas insignes en el calendario escolar. En el ?Balmes? de entonces estudi?bamos como fieras, viv?amos una temperatura sacerdotal enardecida, nos quer?amos mucho (...) y lo pas?bamos ?bomba?. Respaldados por la direcci?n espiritual c?lida y exigente de Manolo, a quienes muchos de nosotros hab?amos entregado confiadamente nuestro coraz?n.

?Qu? hombre bueno, qu? sacerdote cabal! Aparici dio testimonio de fe, de piedad, de amor.

No era gran te?logo, ni siquiera pertenec?a al tipo intelectual [1]. En sus pl?ticas, en sus conversaciones, dec?a cosas oscuras y complicadas en torno a los grados de humildad, al esquema de las virtudes, a las edades de la vida interior; las fierecillas escol?sticas que est?bamos a su alrededor sonre?amos p?caramente cuando Manolo se perd?a en esos berenjenales. Pero nos cog?amos a su mano porque el nos entraba de verdad en la nube donde el Se?or habita: Manolo percib?a el misterio de la existencia sacerdotal, paladeaba los jugos de la fe. Esto, esto es la radiograf?a exacta: Aparici ten?a fe, viv?a de la fe. Como el justo. Como Abrah?m.

Los asuntos profanos y hasta la acci?n temporal de la Iglesia los ve?a con cierta desconfianza. Tratar? de hablar con precisi?n: en la luz de Manolo hab?a un matiz ligeramente jansenista, si a este t?rmino le damos el valor positivo de la presi?n sobrenatural en las venas del mundo. Aparici pensaba que el sol sale cada d?a porque le empujan los ?ngeles. Y ten?a raz?n. Los cient?ficos dicen ... Bueno, y detr?s de los cient?ficos, y de las leyes f?sicas, eso, detr?s ?qu? hay? ?Quien hay? Aparici ten?a raz?n, el sol sale cada d?a porque le empujan los ?ngeles.

?Era ingenuo Manolo? S?, era ingenuo. Aunque se puede ser bueno del todo, y Manolo era bueno, sin ceder, sin entregarse a la ingenuidad. Aparici tra?a en su alma toda la resaca de caballero andante que la guerra espa?ola le dej? dentro. El se sab?a Capit?n de Peregrinos. Nunca pens? en calcular los dividendos que a ?l pod?an corresponderle por el esfuerzo realizado, y por eso quienes hab?a sido con ?l compa?eros de Ideal le miraban ahora con cierta l?stima, porque ya ellos sacaban las sumas y gozaban la renta de las hermosas palabras. Manolo continuaba creyendo en los altos ideales. Y qued? desplazado, anacr?nico. Excesivo, Aparici resultaba excesivo. Ten?a demasiada fe, demasiado fervor. Su nombre no entr? en la baraja de importantes, no le toc? sitio en el extra?o escalaf?n que nos fabricamos los cl?rigos, donde pueden dosificarse la devoci?n y las ambiciones secretas, donde pueden cohabitar las frases p?as y el codazo ventajista. A Manolo no le interesaba medrar: estuvo al margen del tinglado. Era un sacerdote verdadero. Ensamblado en el Cuerpo M?stico de Cristo: que santa man?a la suya, situarlo todo en el gran mapa del Cuerpo M?stico.

Ocurri? que el Se?or sign? la vida de Aparici con la tiza de las grandes ocasiones: ocho a?os en cruz. Seg?n la partida de nacimiento, ya no era joven y, sin embargo, todos le pens?bamos como un muchacho escogido por Dios para el sufrimiento. All?, en su sill?n, en la soledad del hombre vencido, esperaba las visitas que casi nunca llegaban: ?Tenemos que ir a verle; cu?nto hace que no has visto a Manolo; ayer le encontr? un poco mejor ...?. No era falta de cari?o, sino esta falta de tiempo a que nos condena la vida de ingrato ajetreo. Manolo sabe que es precisamente de cari?o el marco en que los sacerdotes de su ?poca salmantina conservan su recuerdo. Y tambi?n INCUNABLE.





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[1] ?Y nada m?s, le dec?a Miguel Benzo por carta de fecha 10 de junio de 1948. No quiero entretenerte m?s porque te supongo sumergido en ex?menes. Vosotros, los intelectuales ... ?.

Por esos d?as, el 1 de julio de 1948, el Vicario General y De?n del Arzobispado de Zaragoza, Rvdo. Don Hern?n Cort?s, le dec?a en relaci?n con los estudios: ?Ya ve que tengo raz?n cuando le modero en ciertos afanes. Oro por usted; cu?dese. Despu?s de Dios y de la salud, que ?l quiera que tengamos, son secundarios hasta los ex?menes. De todos modos, celebrar? que los termine. Ya me dir? c?mo queda ... ?.

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ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, OFM Cap. --predicador de la Casa Pontificia-- a la liturgia del pr?ximo domingo, festividad de la Sagrada Familia: Jes?s, Mar?a y Jos?.



Domingo despu?s de Navidad: Fiesta de la Sagrada Familia



Sir?cida 3, 2-6.12-14; Colosenses 3, 12.21; Mateo 2, 13-15.19-23


?Hombre y mujer los cre?



El domingo despu?s de Navidad se celebra la festividad de la Sagrada Familia de Jes?s, Mar?a y Jos?. En la segunda lectura san Pablo dice: ?Mujeres, sed sumisas a vuestros maridos, como conviene en el Se?or. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no se?is ?speros con ellas. Hijos, obedeced en todo a vuestros padres, porque esto es grato a Dios en el Se?or. Padres, no exasper?is a vuestros hijos, no sea que se vuelvan apocados?. En este texto se presentan las dos relaciones fundamentales que, juntas, constituyen la familia: la relaci?n esposa-esposo y la relaci?n padres-hijos.

De las dos relaciones la m?s importante es la primera, la relaci?n de pareja, porque de ella depende en gran parte la segunda, la de los hijos. Leyendo con perspectiva moderna aquellas palabras de Pablo, de inmediato salta a la vista una dificultad. Pablo recomienda al marido que ?ame? a la mujer (y esto est? bien), pero despu?s recomienda a la mujer que sea ?sumisa? al marido, y esto, en una sociedad fuertemente (y justamente) consciente de la igualdad de sexos, parece inaceptable.

Sobre este punto san Pablo est?, al menos en parte, condicionado por la mentalidad de su tiempo. Con todo, la soluci?n no es eliminar de las relaciones entre marido y mujer la palabra ?sumisi?n?, sino en todo caso hacerla rec?proca, como rec?proco debe ser tambi?n el amor. En otras palabras: no s?lo el marido debe amar a la mujer, sino que tambi?n la mujer al marido; no s?lo la mujer debe ser sumisa al marido, sino tambi?n el marido a la mujer. La sumisi?n no es sino un aspecto y una exigencia del amor. Para quien ama, someterse al objeto del propio amor no humilla, sino que le hace feliz. Someterse significa, en este caso, no decidir solo; saber a veces renunciar al propio punto de vista. En resumen, recordar que se ha pasado a ser ?c?nyuges?, o sea, literalmente, personas que est?n bajo ?el mismo yugo? libremente acogido.

La Biblia plantea una relaci?n estrecha entre ser creados ?a imagen de Dios? y el hecho de ser ?hombre y mujer? (v. Gn 1,27). La semejanza consiste en esto. Dios es ?nico y solo, pero no es solitario. El amor exige comuni?n, intercambio interpersonal, requiere que haya un ?yo? y un ?t??. Por eso el Dios cristiano es uno y trino. En ?l coexisten unidad y distinci?n: unidad de naturaleza, de voluntad, de intenci?n, y distinci?n de caracter?sticas y de personas. Precisamente en esto la pareja humana es imagen de Dios. La familia humana es reflejo de la Trinidad. Marido y mujer son, en efecto, una sola carne, un solo coraz?n, una sola alma, a?n en la diversidad de sexo y de personalidad. Los esposos est?n uno ante otro como un ?yo? y un ?t??, y est?n frente a todo el resto del mundo, empezando por los propios hijos, como un ?nosotros?, como si se tratara de una sola persona, pero ya no singular, sino plural. ?Nosotros?, o sea, ?tu madre y yo?, ?tu padre y yo?. As? habl? Mar?a a Jes?s, despu?s de encontrarle en el templo.

Sabemos bien que ?ste es el ideal y que, como en todas las cosas, la realidad es con frecuencia bastante diferente, m?s humilde y m?s compleja, a veces incluso tr?gica. Pero estamos tan bombardeados de casos de fracasos que a lo mejor, por una vez, no est? mal volver a proponer el ideal de la pareja, primero en el plano sencillamente natural y humano, y despu?s en el cristiano. ?Ay de llegar a avergonzarse de los ideales en nombre de un malentendido realismo! El final de una sociedad, en este caso, estar?a marcado. Los j?venes tiene derecho a que se les transmitan, por parte de los mayores, ideales, y no s?lo escepticismo y cinismo. Nada tiene la fuerza de atracci?n que posee el ideal.

[Traducci?n del original italiano realizada por Marta Lago]

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CARITAS DIOCESANA DE TENERIFEC/. Juan Pablo II, n? 23 ? Entlo. izqda. - Tfno. 922 277 212 - Fax: 922 277 250 -
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PARA AGENTES DE C?RITAS ( SACERDOTES Y SEGLARES)

Reverendo Padre y estimadas(os) compa?eras(os):

Espero y deseo que hayan pasado unas felices navidades, con la presencia siempre del motivo principal y
?nico de estas fiestas: Jes?s nacido; y que el presente 2008 les depare todo lo que desean; pero sobre todo, la
bendici?n de Dios Nuestro Se?or lleve a todos los hogares la paz y felicidad.

Este contacto con ustedes entre los ?ltimos d?as de 2007 y primeros del nuevo a?o, es para comunicarles un
importante acontecimiento en la vida de nuestra C?ritas Diocesana (recuerde que C?ritas Diocesana de Tenerife no
son los Servicios Generales ubicados en Santa Cruz de Tenerife, sino C?ritas en la Di?cesis Nivariense) que se va a
desarrollar en los albores del reci?n estrenado a?o 2008, concretamente los d?as 18 y 19 del mes de enero. Se trata
nada m?s y nada menos que de nuestra ASAMBLEA DIOCESANA. Este evento, contemplado en los Estatutos de
C?ritas, se debe de realizar cada dos a?os y por circunstancias acaecidas en la Entidad, hace cuatro que no se
convocaba. Los actos asamblearios tendr?n lugar en las instalaciones del Colegio Las Dominicas de Geneto (La
Laguna); les adjunto el programa de la Asamblea.

Ruego y espero que est?n presentes en dicha Asamblea, porque como ?rgano decisorio de la vida y
actividades de C?ritas Diocesana a lo largo de los a?os 2008 y 2009, deben formar parte de ella con los derechos y
obligaciones que los Estatutos de C?ritas les confieren al efecto. Todos los agentes de C?ritas tienen que estar en esta
Asamblea porque, cuanto en ella se tratar? les incumbe. De antemano les agradezco profundamente y de coraz?n su
asistencia, y s? que estar?n all?, buscando el hueco oportuno en sus actividades diarias.

Si alguno de ustedes intervino en la evacuaci?n del edificio de Padre Anchieta en La Laguna el pasado d?a 21
de diciembre, quiero agradecerles muy sinceramente su participaci?n en aqu?llos trabajos y sus sentimientos por
cuanto dicho edificio representaba para ustedes, su trabajo y la ciudad de La Laguna. Dios nos ayudar? a obtener los
fondos precisos para su restauraci?n y a ?l le pido que nos d? a todos salud y vida para celebrar con alegr?a el
retorno, y as? olvidar la tristeza que nos invadi? en los momentos de su desalojo. Y si no participaron directamente
tambi?n les agradezco sus preocupaciones que, como miembros de C?ritas sintieron y expresaron cuando se
produjeron los hechos descritos. Gracias a todas y a todos por sus desvelos, ofrecimientos y disposici?n de ayuda y
colaboraci?n.

Nada m?s; reiterarles mi gratitud por todo y por tanto lo que hacen por y para la Entidad y animarles para
que sigan as?, puesto que nuestras actitudes s?lo benefician a quienes servimos, que en definitiva son: los ?ltimos y no
atendidos.

Un abrazo en Cristo.

? Aurelio Feliciano Sosa
Delegado Episcopal

Leonardo Ruiz del Castillo
Director

Jueves, 27 de diciembre de 2007
Carta de felicitaci?n del obispo nivariense Don Bernardo ?lvarez Afonso dirigida a sus sacerdotes diocesanos.

San Crist?bal de La Laguna, 20 de diciembre de 2007


A MIS HIJOS, HERMANOS Y AMIGOS SACERDOTES:

A la puerta misma de la Navidad, o en plena celebraci?n de la misma, les llega mi felicitaci?n navide?a. No quisiera que fuera una entre tantas y mucho menos que la vean como un simple formulismo o una cortes?a para cumplir con la costumbre.

Como siempre hago, tambi?n este a?o les expongo el motivo de ?mi felicitaci?n? que, como no puede ser de otra manera, es Jesucristo, el Hijo de Dios, ?que por nosotros los hombres y por nuestra salvaci?n bajo del cielo y por obra del Esp?ritu Santo se encarn? de Mar?a la Virgen y se hizo hombre?. Por eso y por todo lo que significa la Natividad del Se?or ?como les digo en la tarjeta? ?Felicidades!

Ya el a?o pasado les expresaba mi preocupaci?n por el ?eclipsamiento de Cristo? en las manifestaciones navide?as y les exhortaba a centrar nuestras predicaciones en el misterio de la persona de Jesucristo, Dios y hombre verdadero. De nuevo les reitero aquella petici?n. La Iglesia no pude dejar de anunciar el Misterio de Cristo. Si lo hiciera dejar?a de existir como tal, perder?a su identidad y su raz?n de ser. Y lo mismo nosotros; nuestra vida y ministerio no tendr?an ning?n sentido. Por eso, sin complejos, con seguridad y entusiasmo, firmes en la fe, alegres en la esperanza y ardientes en la caridad, vamos a proclamar el verdadero motivo para desearnos y vivir una ?Feliz Navidad!

S?, anunciemos a Jesucristo, a Aquel que es la raz?n de la felicidad que queremos conseguir con la celebraci?n de la Navidad, porque ?El es la verdadera luz del mundo, que ha venido a iluminar a todos los que lo buscan sinceramente. El es el Pr?ncipe de la paz, que nos hace renacer como hijos de Dios, portadores de paz entre los hombres. El es Dios con nosotros, que quiere que experimentemos, ya en este mundo, lo que ser? la alegr?a del cielo?

El Papa Benedicto XVI, el d?a de ayer, en la audiencia general de los mi?rcoles, nos dejo unas reflexiones en el mismo sentido. Les transcribo algunos p?rrafos que seguro nos pueden ayudar a la reflexi?n personal y para transmitir a los fieles ?la verdad de la navidad?.

[...] Dej?ndonos guiar por el evangelista Juan, tratemos por tanto de dirigir en estos d?as nuestro pensamiento y coraz?n al Verbo eterno, al Logos, a la Palabra que se ha hecho carne y de cuya plenitud hemos recibido gracia sobre gracia (Cf. Juan 1, 14.16). Esta fe en el Logos Creador, en la Palabra que ha creado el mundo, al que ha venido como un Ni?o, esta fe y su gran esperanza parece que hoy est?n alejadas de la realidad de la vida de cada d?a, p?blica o privada. Parece que esta verdad es demasiado grande. Nosotros mismos nos las apa?amos seg?n nuestras posibilidades, al menos es lo que parece. Pero el mundo se hace cada vez m?s ca?tico e incluso violento: lo vemos cada d?a. Y la luz de Dios, la luz de la Verdad, se apaga. La vida se hace oscura y sin br?jula.
?Qu? importante es, por tanto, ser realmente creyentes y como creyentes reafirmamos con fuerza, con nuestra vida, el misterio de salvaci?n que trae consigo la celebraci?n de la Navidad de Cristo!

En Bel?n se manifest? al mundo la Luz que ilumina nuestra vida; se nos revel? el Camino que nos lleva a la plenitud de nuestra humanidad. Si no se reconoce que Dios se hizo hombre, ?qu? sentido tiene celebrar la Navidad? La celebraci?n se vac?a. Ante todo, nosotros, los cristianos, tenemos que reafirmar con convicci?n profunda y sentida la verdad de la Navidad de Cristo para testimoniar ante todo la conciencia de un don gratuito que es riqueza no s?lo para nosotros, sino para todos [... ].

Que el augurio de bondad y de amor que nos intercambiamos en estos d?as llegue a todos los ambientes de nuestra vida cotidiana. Que la paz est? en nuestros corazones para que se abran a la acci?n de la gracia de Dios. Que la paz more en las familias y puedan pasar la Navidad unidas ante el Nacimiento y el ?rbol adornado iluminado. Que el mensaje de solidaridad y de acogida que procede de la Navidad contribuya a crear una profunda sensibilidad hacia las antiguas y nuevas formas de pobreza, hacia el bien com?n, en el que todos estamos llamados a participar. Que todos los miembros de la comunidad familiar, en especial los ni?os y los ancianos, las personas m?s d?biles, puedan sentir el calor de esta fiesta, y que se dilate despu?s durante todos los d?as del a?o.
Que la Navidad sea para todos la fiesta de la paz y de la alegr?a: alegr?a por el nacimiento del Salvador, Pr?ncipe de la paz. Como los pastores, apresuremos nuestro paso hacia Bel?n. En el coraz?n de la Nochebuena tambi?n nosotros podremos contemplar al ?Ni?o envuelto en pa?ales, acostado en un pesebre?, junto con Mar?a y Jos? (Lucas 2, 12.16).

Pidamos al Se?or que abra nuestro esp?ritu para que podamos entrar en el misterio de su Navidad. Que Mar?a, que entreg? su seno virginal al Verbo de Dios, que le contempl? siendo ni?o entre sus brazos maternos, y que sigue ofreci?ndolo a todos como Redentor del mundo, nos ayude a hacer de la Navidad una ocasi?n de crecimiento en el conocimiento y en el amor de Cristo.

?Feliz Navidad a todos vosotros!

Es lo que les deseo de todo coraz?n, afectuosamente, en Cristo, "todo de todos",

Bernardo ?lvarez Afonso
Obispo Nivariense

REDACCI?N DE ?IGLESIA NIVARIENSE?C. San Agust?n, n? 28
38201. La Laguna. Tenerife.
Tfno. 922-314961 / Fax. 922-256362
e-mail: [email protected]

BOLET?N 265

? ??Es Navidad! Acu?rdate de Jesucristo?. Este es el t?tulo de un art?culo que publica el obispo el d?a veinticuatro en la prensa provincial. En la misma el prelado nivariense afirma, entre otras cosas, que ?estamos pendientes de todo (comidas, tarjetas de felicitaci?n, regalos, celebraciones familiares,?), nos acordamos de los que est?n lejos, nos preocupamos de visitar a los mayores y a los enfermos, hacemos memoria de los que, en otras navidades, estaban con nosotros y ya han muerto? Todo eso est? bien y ojal? siempre lo hagamos de todo coraz?n. Pero, tambi?n ?acu?rdate Jesucristo? si quieres que la NAVIDAD deje huella en tu vida y en la de los dem?s?. ?No te olvides de Jesucristo?, porque si ?l permanece ignorado, o desconocido en su verdadera identidad, el sentido de la NAVIDAD se desvanece.


? Este domingo se celebra el d?a de la Sagrada Familia. En la v?spera, el Vicario General, Domingo Navarro, preside una misa en la Sede Catedralicia.


? Con motivo de este d?a, la Conferencia Episcopal Espa?ola, desarrolla la Jornada de Familia y Vida bajo el lema ?Sin embargo, nuestra ciudadan?a est? en el cielo?.


? Algunos matrimonios de la Di?cesis, pertenecientes a los grupos neocatecumenales, participan, en Madrid, en el encuentro de familias organizado por dicha Archidi?cesis.


? El Obispo auxiliar de Miami, Felipe de Le?n Est?vez, se encuentra pasando unos d?as en la isla, acompa?ado por un seminarista de su di?cesis que es natural de Santa ?rsula. El prelado se ha mostrado muy satisfecho por estos d?as de comuni?n con nuestra Di?cesis y ha valorado, de forma especial, la devoci?n existente en la isla hacia la Virgen de Candelaria.


? El obispo, Bernardo ?lvarez, orden? el desalojo de la Sede de Caritas Interparroquial de La Laguna, como medida cautelar, por las deficiencias de la edificaci?n y las instalaciones. En la sede desalojada se encontraba, adem?s de las oficinas de C?ritas Interparroquial de La Laguna, el Hogar del Pensionista. Igualmente se impart?an, en este momento, tres cursos de formaci?n profesional del Servicio Canario de Empleo, gestionados por C?ritas, concretamente dedicados a peluquer?a, geriatr?a y alzheimer.


? Durante la sesi?n celebrada el pasado 15 de octubre, la Comisi?n de Ordenaci?n del Territorio y Medio Ambiente de Canarias acord? informar en sentido favorable el car?cter estructurante del Plan especial para el acondicionamiento de la Cueva del santo Hermano Pedro. El ?mbito de la actuaci?n abarca la zona del barranquillo del santo Hermano Pedro entre la represa superior y la zona donde se localiza el Pozo del santo Hermano Pedro (que comprende, asimismo, las zonas aleda?as de los tableros ligadas al barranquillo), con el fin de mantener el entorno donde se desarroll? la etapa juvenil del santo canario entre los a?os 1640 y 1647.


? De las m?ltiples actividades de estos d?as, se?alamos una que se ha recuperado, puesto que el templo del Salvador en la Matanza acogi? una danza centenaria que es conocida como ?Baile del Ni?o?. A las doce del d?a 24, se escucharon en la iglesia silbos de alabanza y alegr?a que anunciaban el nacimiento de Jes?s y luego, comenzaron los tocadores y danzantes una procesi?n delante de la imagen del ni?o por el interior del templo.


? Responsables de la Di?cesis y del Ayuntamiento de Arona, as? como los p?rrocos de la zona se reunieron, recientemente, a fin de concretar los trabajos de edificaci?n del templo en el n?cleo de Parque La Reina, los cuales comenzar?n el primer trimestre de 2008. La futura iglesia se edificar? sobre una parcela que el Ayuntamiento de Arona cedi? al Obispado, ubicada en una zona estrat?gica del n?cleo, ya que se encuentra rodeada por infraestructuras como el centro cultural o el centro de Educaci?n Infantil y Primaria. Juli?n de Armas anunci? que "el Obispado cuenta con 210.000 euros para iniciar la primera fase de la obra, que contemplar?a la construcci?n de un sal?n de actos y la cubierta de la planta baja, y que tendr?a un plazo de ejecuci?n de nueve meses".

? El Prelado Nivariense, preguntado por el peri?dico ?la Opini?n de Tenerife? ha expuesto la opini?n de la Iglesia sobre algunos asuntos como la Ense?anza Religiosa Escolar, la concepci?n Cat?lica de la familia, la homosexualidad, etc.

? El pasado 23 de diciembre, en la fachada del edificio consistorial y con motivo de su V Bajada, la Virgen de Los Reyes, patrona de Valle Gran Rey, se convirti? en Alcaldesa Honoraria y Perpetua de Valle Gran Rey, en un emotivo acto que cont? con la presencia de numerosos vecinos y visitantes. El Alcalde-Presidente del Ayuntamiento de Valle Gran Rey, Esteban Bethencourt G?mez, una vez le?do el decreto por el que se convert?a a la Virgen de Los Reyes en Alcaldesa Honoraria y Perpetua, entreg? al p?rroco, Esteban Vera Barroso, el bast?n de mando, quien a su vez, lo puso en manos de la Santa Imagen.


? Precisamente a las fiestas de Valle Gran Rey, tres cantautores cristianos llevar?n su m?sica. El primero de ellos, Goyo Hidalgo, actuar? durante el encuentro arciprestal de catequistas de La Gomera, el 28 de diciembre. El segundo se trata de Rogelio Cabado, que desgranar? su repertorio, junto a Alejandro Abrante, el 3 de enero en la Casa de la Cultura de Valle Gran Rey en lo que se ha querido denominar: Concierto Joven Cristiano.


? El 28 de diciembre tendr? lugar el II Encuentro de Catequistas J?venes en la Parroquia del Socorro, a las 17:00 horas. La jornada comenzar? con una oraci?n y, posteriormente, a las 18:00 horas los catequistas se dirigir?n hacia el teatro de Tegueste donde participar?n en una obra de Navidad.


? El pasado viernes, en el Obispado de Tenerife, se desarroll? una reuni?n de la Comisi?n Mixta, Ayuntamiento de La Laguna y Di?cesis Nivariense. A la misma asistieron el Obispo, Bernardo ?lvarez, a quien acompa?aban algunos de sus Vicarios, y la Alcaldesa de Aguere, Ana Oramas junto a algunos de los concejales del consistorio. El encuentro sirvi? para revisar los temas pendientes en relaci?n a los equipamientos pastorales en diferentes zonas de la isla.


? El 28 de diciembre, de 10 a 12 horas, en el monasterio de Garachico, se desarrollar? un encuentro de di?conos permanentes que ser? guiado por el Vicario General, Domingo Navarro. Dicha jornada, que tiene un car?cter formativo, servir? para reflexionar sobre el documento: ?Directorio para el ministerio y la vida de los di?conos permanentes?.

?

Mi?rcoles, 26 de diciembre de 2007
Queridos Sacerdotes, Di?conos Permanentes, Catequistas y todos vosotros que nos est?is leyendo:

En esta Santa Navidad tengo el deseo de decir a todos vosotros que, en el divino Ni?o nacido en Bel?n, humilde y pobre, Dios os conceda la gracia de una profunda experiencia de su amor y de este modo renueve vuestra esperanza. Como nos recuerda nuestro amado Papa Benedicto XVI en su reciente enc?clica: ?En la esperanza hemos sido salvados? (Rom. 8, 24). El encuentro con Jes?s os transformar? misteriosamente. Recomenzad desde El hacia vuestra misi?n en el mundo para amar y perdonar, con su mismo espesor, con su turbadora gratuidad, hasta la total donaci?n de s? mismo sin reservas. El ser? vuestra raz?n de vivir e de entregaros a Dios y a los hermanos, por amor y sin c?lculos.

Queridos amigos, Navidad sea para todos vosotros una prenda de alegr?a y de fiesta, de celebraci?n y de alabanza a Dios con cantos, luces y plegarias. Que el A?o Nuevo 2008 sea un a?o feliz y sostenido por la verdadera y fuerte esperanza en el Se?or.

Cardenal Claudio Hummes
Prefecto de la Congregaci?n para el Clero

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Alfonso Aguil?

www.interrogantes.net



He recibido un e?mail, de esos env?os masivos que se mueven a diario por el ciberespacio, que habla de un tal Jerry. Tiene su gracia, y es breve, as? que lo copio a continuaci?n.

Jerry era director de un restaurante en una peque?a ciudad de Estados Unidos. Siempre estaba de buen humor y ten?a algo positivo que decir.

Era un motivador nato. Por dos veces, cuando cambi? de trabajo, varios de sus empleados se empe?aron en seguirle a donde ?l fuera a trabajar. Si un trabajador ten?a un d?a malo, Jerry siempre estaba all?, haci?ndole ver el lado positivo de la situaci?n.

Su manera de ser provoc? mi curiosidad, as? que un d?a le pregunt?: ?No me lo explico. No se puede ser positivo siempre, sin interrupci?n. ?C?mo lo haces??. Jerry me contest?: ?Cada ma?ana me levanto y me digo, tengo dos opciones, puedo elegir estar de buen humor o de mal humor. Y siempre elijo estar de buen humor. Cada vez que ocurre algo malo, puedo elegir entre el papel de v?ctima o el de aprender algo de aquello. Y procuro elegir lo de aprender algo. Cada vez que le oigo a alguien quejarse, puedo elegir entre sumarme a sus lamentos o fijarme en el lado positivo de la vida, y siempre escojo el lado positivo de la vida.?

?Pero no siempre es tan f?cil?, protest?. ?Tampoco es tan dif?cil?, contest? Jerry. ?La vida es una elecci?n constante. Cada situaci?n es una elecci?n. Eliges c?mo reaccionar ante las situaciones. Eliges c?mo va a afectar la gente a tu humor. Eliges estar de buen o de mal humor. Es elecci?n tuya decidir c?mo vives tu vida.?

Tiempo despu?s, Jerry fue v?ctima de un atraco. Hab?a olvidado cerrar con llave la puerta trasera del restaurante mientras hac?a el balance de caja del d?a, y entraron dos hombres armados. Trat? de abrir la caja fuerte, pero con el nerviosismo fallaba la combinaci?n. Los atracadores se pusieron m?s nerviosos a?n que ?l, y acabaron por dispararle. Afortunadamente, le llevaron enseguida al hospital, y despu?s de una larga operaci?n y varias semanas de convalecencia, Jerry recibi? el alta.

Vi a Jerry unos meses despu?s. Le pregunt? qu? le hab?a venido a la mente cuando ocurri? el atraco. ?La primera cosa en que pens? es que deb?a haber cerrado bien la puerta. Luego, despu?s de que me disparasen, cuando estaba tendido en el suelo, record? que ten?a dos opciones: pod?a elegir vivir, o pod?a elegir morir. Y escog? vivir.?

?Los camilleros eran unos t?os simp?ticos. Me animaban. Me dec?an que me iba a poner bien. Pero cuando me metieron en la sala de urgencias y vi las caras de los m?dicos y enfermeras, mientras me exploraban, me asust? realmente. En sus ojos se le?a ?es hombre muerto?. Entonces vi que ten?a que pasar a la acci?n.?

??Qu? hiciste??, pregunt?. ?Bueno, hab?a una enfermera que me preguntaba a gritos si era al?rgico a algo. ??S?!?, le contest?. Se hizo un silencio grande. Esperaban que continuara. Yo cog? aire y dije: ?S?, tengo alergia... ?a las balas!?. Despu?s de las risas de todos, les dije: ?Quiero vivir. As? que, por favor, op?renme cuanto antes??.

Jerry piensa que vivi? gracias a los m?dicos y enfermeras, pero tambi?n gracias a su actitud. Yo aprend? de ?l que cada d?a puedes elegir si vas a encarar la vida con ganas o te vas a amargar. La ?nica cosa enteramente tuya, que nadie puede controlar o asumir en tu lugar, es tu actitud. De modo que si tu te das cuenta de esto, todo lo dem?s de la vida se hace bastante m?s f?cil.

La historia de Jerry concluye aqu?. Es quiz? un tanto simple, pero apunta una idea importante. Todos conocemos personas que, con su sola presencia, irradian sentido positivo. Su actitud es optimista, animosa, esperanzada. Poseen como una especie de campo magn?tico que orienta los de los que le rodean, que quiz? son m?s d?biles o m?s negativos. Son desactivadores de crispaciones y rencillas. Cuando afrontan una situaci?n dif?cil, suelen ser serenos, conciliadores, armonizadores.

Suelen ser personas que han conseguido aprender de sus propias experiencias, tanto de las negativas como de las positivas. Creen en los dem?s. No reaccionan desproporcionadamente ante sus defectos, ni ante la cr?tica o las dificultades. No se sienten satisfechos cuando descubren los errores y debilidades de los dem?s (y eso no porque sean ingenuos, pues tambi?n ellos ven esos errores, pero saben que con su actitud pueden hacerles mejorar o encastillarse en su conducta). Procuran no etiquetar ni prejuzgar a la gente, sino descubrir los valores positivos que hay en toda persona. Despiertan agradecimiento y gratitud. No son envidiosas. Son agradecidas. Tienden, de forma casi natural, a perdonar y olvidar las ofensas que reciben. Buscan el modo de mejorar su formaci?n. Leen, escuchan, poseen af?n de conocer cosas, les interesa lo que interesa a quienes le rodean. En fin, toda una actitud digna de imitar en nuestra vida.


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19 Diciembre (ACI).- "Si la paz es fruto de la justicia, lo es a?n m?s del perd?n, que sella verdaderamente la reconciliaci?n entre quienes estaban divididos y les permite caminar juntos", asegur? el Papa Benedicto XVI a los j?venes que la comunidad de Taiz? ha convocado a un encuentro en Ginebra.

En un mensaje que dirige a los j?venes que se reunir?n en Ginebra del 28 de diciembre al 1 de enero de 2008, el Santo Padre subraya que "aceptando el perd?n de Dios que se nos da en el sacramento de la Reconciliaci?n, tambi?n vosotros podr?is ser artesanos del perd?n entre los hermanos y construir un mundo reconciliado".

"Acudiendo a la cita con el pueblo de Dios que os acoge, tanto en los momentos de oraci?n como de encuentro, est?is invitados a abrir nuevos caminos de esperanza, afianz?ndoos en la Palabra de Dios y en la intimidad de la vida en Cristo", se lee en el mensaje enviado en nombre del Papa por el Secretario de Estado Vaticano, Cardenal Tarcisio Bertone.

El mensaje destaca que "solo Cristo nos ofrece la clave de la verdadera esperanza, de una esperanza que supera toda peque?a esperanza que podemos tener, porque nos gu?a hacia el porvenir y hacia la felicidad eterna, hacia la cual caminamos cada d?a, personalmente y como Iglesia".

Se espera que en este Encuentro Europeo de Ginebra organizado por la Comunidad de Taiz? con la colaboraci?n de las Iglesia Cat?lica y comunidades eclesiales protestantes, participar?n unos 40 mil j?venes de Europa y de otros continentes.

Art?culo semanal del Padre Fernando Lorente, o. h., publicado en EL D?A el m?ercoles, 26 de Diciembre de 2007, bajo el ep?grafe "Luz en el Camino".

Luz en el Camino Fernando Lorente, o.h. *


Camino hacia Bel?n y Navidad


SIENDO YA religioso de San Juan de Dios, all? por los a?os l947-50, en la biblioteca de una Instituci?n religiosa donde me hospedaba durante los d?as porque estaba pidiendo limosna en aquella ciudad para el centro infantil de la poliomielitis de Granada, le? en un libro lo siguiente: que precisamente "el d?a Navidad hab?a sido encontrado en unos lavabos p?blicos de se?oras, un ni?o envuelto en la elemental cobertura de unos papeles de regalo -los de entonces-. Le bautizaron con el nombre de Nicol?s. Esta corta y dram?tica historia del ni?o Nicol?s deja un recuerdo lejano y una actualidad con respecto al otro lejano nacimiento en Bel?n.

La encarnaci?n de Cristo es una b?squeda urgente de la vecindad de las personas: de su ayuda, de su indigencia, de su soledad. Y el ni?o Nicol?s protagoniz?, en el marco de unos lavabos p?blicos, un "bel?n", en adaptaci?n de ?ltima hora, en el que las pajas fueron sustitu?das por los papeles de regalo, pero en el que se subray? con fidelidad la proximidad de Dios a los hombres. Dios nace siempre en cada ser humano que nace. Porque, con su nacimiento, Dios asumi? todos los nacimientos, todas las pobrezas, todas las soledades, todos los sue?os altos de las personas.

Ya no hace falta abandonar la vida para adorar en la soledad del pesebre al Dios humanizado. Dios renace siempre en un coraz?n arrepentido. Por eso, siempre que un ni?o llora su soledad, como el ni?o Nicol?s, es Navidad. Siempre que una mujer llora su pecado, como lo pudo hacer la madre de Nicol?s, es Navidad. Y con esta reflexi?n-oraci?n terminaba este relato navide?o:

"Se?or, que mis ojos no busquen en exclusiva, para adorarte, las pajas heladas de tu primer nacimiento. Que vea nacer siempre y te adore en todas las casas y te ame siempre en los dolores y angustias de los hermanos m?s necesitados en los cuerpos y en las almas. Este es el camino hacia Bel?n -no hay otro- y esta es la Navidad -tampoco hay otra- que celebramos los cristianos hace m?s de dos mil a?os".

El camino hacia Bel?n y Navidad es algo que sucede en el coraz?n de cada ser humano, en el n?cleo m?s libre y personal de cada uno. El que acoge a Dios desde su ser m?s ?ntimo, encuentra luz para caminar, fuerza para luchar, alegr?a para vivir. Pero no todos lo acogen. Con la venida de Cristo nada cambia para quien no quiere cambiar, nada nuevo sucede en quien no se quiere reconocer. Y es que Dios siempre se nos acerca respetando nuestra libertad. No se ha hecho hombre para sustituir o anular nuestra responsabilidad. Por eso, las cosas no cambian s?lo con gritos, protestas y cr?ticas est?riles, ni con algunos de los "pastos" pol?ticos que estamos contemplando en Espa?a. Solamente cambiar?n las cosas para bien de todos con la lucha solidaria, lenta, tenaz de todos los que realmente deseen cambiar. Cambiar?n las cosas si cambiamos nuestros ego?smos colectivos, nuestras reivindicaciones insolidarias, nuestras inhibiciones y pasividades ante los abusos e injusticias.

Todo podr? cambiar desde el momento que nos atrevamos a creer, aceptar y vivir que todo hombre, toda mujer es mi hermano y mi hermana. Los que creamos y vivamos esta profunda verdad, entenderemos lo que es el camino hacia Bel?n y lo que es Navidad. Los dem?s seguir?n en tinieblas, por m?s que la luz material siga brillando. Esa luz que, por ser materia, un d?a se apagar? en cada uno de nosotros -creyentes y no creyentes- y para siempre.

* Capell?n de la cl?nica S. Juan de Dios

Publicado por verdenaranja @ 22:01  | Espiritualidad
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Homil?a que pronunci? el patriarca latino de Jerusal?n, Su Beatitud Michel Sabbah, durante la misa de la noche de la Solemnidad del Nacimiento del Se?or (Nochebuena), celebrada en la iglesia de santa Catalina en Bel?n, situada junto a la bas?lica de la Natividad.

Homil?a de Navidad 2007




Queridos Hermanos y Hermanas
?Feliz y santa fiesta de Navidad!
Se?or Presidente:

1. Rogamos por Usted en esta santa Noche, por vuestra dif?cil labor, por la seguridad, por la unidad del pueblo y por la paz. Que Dios le de luz, sabidur?a y fortaleza. Para los gobernantes de este pa?s y para todos los gobernantes de Oriente Medio, rogamos que Dios les conceda a todos el poder realizar la paz y la estabilidad aqu? y en toda la regi?n.

2. Hermanos y Hermanas:


La gracia Dios ha aparecido. El Verbo Eterno de Dios se ha hecho hombre. San Juan nos dice en t?rminos claros, aunque supere la capacidad de comprender de muchos: "En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios" (Jn 1,1) y "el Verbo se hizo carne y habit? entre nosotros" (Jn 1,14). He aqu? hermanos y hermanas el sentido de la Navidad, he aqu? lo que celebramos, y aquello por lo que nos regocijamos. El profeta Isa?as predijo: "El pueblo que caminaba en tinieblas vio una grande luz... un hijo nos ha nacido, un ni?o se nos ha dado. Ha recibido el se?or?o sobre sus hombros, y ser? su nombre: ?Maravilla de Consejero?, ?Dios Fuerte?, ?Padre Sempiterno?, ?Pr?ncipe de la Paz?." (Is 9,1.5.). San Le?n Magno, comentando este misterio, dice: "La naturaleza humana y la naturaleza divina se unen en una sola Persona, el Creador del tiempo naci? en el tiempo y aquel por quien fueron hechas todas las cosas empez? a contarse entre las criaturas". (San Le?n, Magno, Cartas, 31, 2-3; Oficio de Lectura, 17 de diciembre, 2da Lectura).

Jes?s empez? a contarse entre las criaturas, aqu? en Bel?n, para colmarnos de su gracia y para salvarnos del mal que tenemos que combatir cada d?a .San Juan nos dice, "de su plenitud hemos recibido gracia sobre gracia" (Jn 1,16). Luego San Juan agrega: "A Dios nadie le ha visto jam?s: el Hijo ?nico, venido del seno del Padre, ?l lo ha contado". Esta palabra nos dice que en la Navidad, el Hijo ?nico que s?lo el Padre conoce, nacido aqu? en Bel?n, nacido para llevar la vida a los hombres, nos ha hecho capaces, ?a nosotros tambi?n! de conocer a Dios, y de entrar desde aqu? abajo a la vida eterna. Una vida que ser? por medio de nosotros luz en cada esfuerzo de construcci?n humana o de lucha por la paz. Todos los desaf?os, todas nuestras alegr?as y nuestros sufrimientos, tenemos el poder de transformarlos en vida eterna -una vida con Dios, con su luz, su poder y su bondad-.

Navidad nos ha renovado "en el Esp?ritu Santo que derram? sobre nosotros con largueza por medio de Jesucristo nuestro Salvador" (Tito 3,6) a fin de heredar en la esperanza, la vida eterna. Con el poder de esta gracia, con la Navidad cada d?a en nosotros, trabajamos con ah?nco en nuestra sociedad para llevar all? la paz de la Navidad. La vida aqu? abajo, con toda su pobreza, todas sus debilidades, pero tambi?n con el poder de la gracia, tiene que ser en nosotros el comienzo de la vida eterna.

3. Con esta fe en Dios, con la gracia de la Navidad, meditamos el misterio de nuestra tierra que no llega a ver a Dios, y as?, naturalmente, no llega aqu? a encontrar la paz. Con la Navidad, con la bondad de Dios puesta por ?l en cada persona humana, es necesario, ante todo, creer que somos capaces de la paz. Para ello, hay una mejora a realizar. Hace falta mirar al otro con la mirada de Dios, a fin de poseer la justicia para uno y para los otros.

Luego, hace falta comprender la vocaci?n universal de esta tierra. Hace falta ver la voluntad de Dios sobre esta tierra; en las Escrituras; en la evoluci?n de la historia de la cual, el mismo Dios es el Se?or. ?l nos ha reunido a todos aqu? con el correr de los siglos, jud?os, cristianos, musulmanes y drusos, constituyendo hoy dos pueblos, palestino e israel?. Comprender y aceptar la vocaci?n universal, es acoger el plan de Dios para esta tierra y es llegar a ser capaz de establecer aqu? la paz. Ning?n exclusivismo que desecha al otro o que lo reduce a un estado de ocupaci?n o de sumisi?n cualquiera puede armonizarse con la vocaci?n de esta tierra. Tierra de Dios, no puede ser para unos una tierra de vida y para otros una tierra de muerte, de exclusi?n, de ocupaci?n o de prisiones pol?ticas. Todos aquellos que Dios, el Se?or de la historia, ha reunido aqu? tienen que encontrar en esta tierra vida, dignidad y seguridad.

Cada uno sabe c?mo se hace la paz. Cada cual conoce aquello que le es debido a cada uno de los dos pueblos que habitan este pa?s. No es el m?s d?bil quien debe someterse y seguir despoj?ndose, sino los m?s fuertes que tienen todo en su mano son quienes deben desasirse y dar al m?s d?bil lo suyo propio, lo debido. Todas las cuestiones dif?ciles, con la voluntad firme de todos para hacer la paz, pueden encontrar entonces su soluci?n.

4. Con todos los jefes religiosos de esta tierra, hemos recorrido el inicio del camino. Hemos querido preguntarnos a nosotros mismos, como creyentes delante de Dios, ?Que es lo justo delante de Dios para cada uno de nosotros? Nuestro camino a?n es largo, y dif?cil; pues se trata de librarse del sistema pol?tico, de sus visiones exclusivas, de sus miedos, a fin de llegar a ser capaces de decir y de llevar algo nuevo y bueno a todos.

La historia humana est? llena de guerras, pero tambi?n est? llena de Dios. Y Dios es amor. ?l no es la tiran?a de ciertos creyentes que se dicen creyentes, mientras que no cumplen la voluntad de Dios, sino la suya propia, musulmanes o jud?os o cristianos. La violencia no puede ser solicitada desde ninguna religi?n. El extremismo, en toda religi?n, es la voluntad de apropiarse, de excluir, y de someter a los otros, no a una fe en Dios, sino a comportamientos humanos y hostiles contra los otros. Los jefes religiosos tienen un rol para educar a los creyentes, confirmarlos sobre las sendas de la justicia, del derecho, del perd?n con la reclamaci?n de los derechos, y de la colaboraci?n con todos los hombres y las mujeres de buena voluntad.

5. Hermanos y Hermanas, pod?is preguntaros cu?l es nuestro papel como cristianos en la paz a construir y en el futuro de esta tierra. El Papa Benedicto XVI, en su ?ltima enc?clica sobre la Esperanza, dice que la caracter?stica del "cristiano es el hecho que ellos tienen una esperanza y tener una esperanza es tener un futuro".

Eso se aplica a nosotros, cristianos de la Tierra Santa, como de todo Oriente Medio. Todo el mundo est? preocupado por nuestra presencia cristiana aqu?: tanto Israel como la Autoridad Palestina. El rey Abdala II de Jordania desde hace a?os ha llamado la atenci?n sobre la gravedad del ?xodo de los cristianos ?rabes. Numerosas voces musulmanas se levantan, por todas partes, para llamar la atenci?n sobre el vac?o que crear?a el ?xodo de los cristianos en el mundo ?rabe musulm?n. El mundo cristiano por su parte tambi?n est? preocupado por nuestra supervivencia o nuestra desaparici?n.

A vosotros, hermanos y hermanas, a cada uno de vosotros cristianos de esta tierra, tentados a emigrar, objeto de preocupaci?n de todos, os digo ante todo aquello que Jes?s nos dice: "no teng?is miedo". El cristiano no tiene derecho a tener miedo, ni a huir de las dificultades. Eso quiere decir compartir las preocupaciones de todos, construir la paz con todos y aceptar los sacrificios, la prisi?n, quiz?s la vida o las dificultades de la vida cotidiana, de la ocupaci?n, del muro que separa, de la falta de libertad de movimiento: todo ello es el lote de todos, y todos juntos por nuestros sacrificios y nuestra generosidad, construiremos la paz para todos.

A aquellos tentados o movidos por las dificultades a dejar el pa?s, les decimos: aqu? ten?is un sitio y m?s que un sitio, ten?is una vocaci?n: aquella de ser cristianos aqu?, en la Tierra de Jes?s, y no en otro lugar en el mundo. Aceptad vuestra vocaci?n, aunque sea dif?cil. Nuestra presencia aqu? permanecer? como un testimonio de la vocaci?n universal de esta tierra, Tierra de Dios, y tierra para las tres religiones y los dos pueblos que la habitan. Escuchad la voz de vuestra vocaci?n y escuchad la voz de todos aquellos que os quieren aqu? presentes.

Porque no es solamente un conflicto en el que vivimos, sino una historia en la que Dios es el due?o. Una historia que Dios hace y que nos invita a hacerla con ?l. ?l es el Se?or de toda la historia de la humanidad, desde sus principios lejanos, desde el tiempo de la historia sagrada hasta hoy. Es ?l, el que era, que es y que ser?. Ninguna persona y ning?n tiempo pueden evitarlo. ?l es el Inevitable con quien y delante de quien vivimos, actuamos y existimos (cf. Hechos 17,28). Llenos de esperanza, libres del miedo, continuamos realizando nuestro camino.

6. Hermanos y Hermanas,


Os deseo una santa fiesta de Navidad. Rogamos en esta noche santa, aqu? en Bel?n, por todos vosotros, en Palestina, Israel, Jordania y Chipre. Rogamos por aquellos que sufren, por los enfermos y por los prisioneros para que puedan gozar por fin de su libertad y dignidad. Rogamos por todos nuestros gobernantes, para que perciban la justicia, que regresen por los senderos de la paz, y que tengan el valor de darla a sus pueblos. A todo el mundo cristiano, desde Bel?n, os decimos: ?Feliz y santa fiesta de Navidad! Am?n.

+ Michel Sabbah, Patriarca

[Traducci?n distribuida por el Patriarcado Latino de Jerusal?n]

Publicado por verdenaranja @ 21:49  | Homil?as
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ZENIT publica el mensaje de Navidad que ha proclamado Benedicto XVI a mediod?a de esta Solemnidad desde el balc?n principal la Bas?lica de San Pedro del Vaticano ante decenas de miles de peregrinos.

?Nos ha amanecido un d?a sagrado:
venid, naciones, adorad al Se?or, porque
hoy una gran luz ha bajado a la tierra?


(Misa del d?a de Navidad, Aclamaci?n al Evangelio).


Queridos hermanos y hermanas: ?Nos ha amanecido un d?a sagrado?. Un d?a de gran esperanza: hoy el Salvador de la humanidad ha nacido. El nacimiento de un ni?o trae normalmente una luz de esperanza a quienes lo aguardan ansiosos. Cuando Jes?s naci? en la gruta de Bel?n, una ?gran luz? apareci? sobre la tierra; una gran esperanza entr? en el coraz?n de cuantos lo esperaban: ?lux magna?, canta la liturgia de este d?a de Navidad. Ciertamente no fue ?grande? seg?n el mundo, porque, en un primer momento, s?lo la vieron Mar?a, Jos? y algunos pastores, luego los Magos, el anciano Sime?n, la profetisa Ana: aquellos que Dios hab?a escogido. Sin embargo, en lo rec?ndito y en el silencio de aquella noche santa se encendi? para cada hombre una luz espl?ndida e imperecedera; ha venido al mundo la gran esperanza portadora de felicidad: ?el Verbo se hizo carne y nosotros hemos visto su gloria? (Jn 1,14)

?Dios es luz -afirma san Juan- y en ?l no hay tinieblas? (1 Jn 1,5). En el Libro del G?nesis leemos que cuando tuvo origen el universo, ?la tierra era un caos informe; sobre la faz del Abismo, la tiniebla?. ?Y dijo Dios: "que exista la luz". Y la luz existi? (Gn 1,2-3). La Palabra creadora de Dios -Dabar en hebreo, Verbum en lat?n, Logos en griego- es Luz, fuente de la vida. Por medio del Logos se hizo todo y sin ?l no se hizo nada de lo que se ha hecho (cf. Jn 1,3). Por eso todas las criaturas son fundamentalmente buenas y llevan en s? la huella de Dios, una chispa de su luz. Sin embargo, cuando Jes?s naci? de la Virgen Mar?a, la Luz misma vino al mundo: ?Dios de Dios, Luz de Luz?, profesamos en el Credo. En Jes?s, Dios asumi? lo que no era, permaneciendo en lo que era: ?la omnipotencia entr? en un cuerpo infantil y no se sustrajo al gobierno del universo? (cf. S. Agust?n, Serm 184, 1 sobre la Navidad). Aquel que es el creador del hombre se hizo hombre para traer al mundo la paz. Por eso, en la noche de Navidad, el coro de los ?ngeles canta: ?Gloria a Dios en el cielo / y en la tierra paz a los hombres que Dios ama? (Lc 2,14).

?Hoy una gran luz ha bajado a la tierra?. La Luz de Cristo es portadora de paz. En la Misa de la noche, la liturgia eucar?stica comenz? justamente con este canto: ?Hoy, desde el cielo, ha descendido la paz sobre nosotros? (Ant?fona de entrada). M?s a?n, s?lo la ?gran? luz que aparece en Cristo puede dar a los hombres la ?verdadera? paz. He aqu? por qu? cada generaci?n est? llamada a acogerla, a acoger al Dios que en Bel?n se ha hecho uno de nosotros.

La Navidad es esto: acontecimiento hist?rico y misterio de amor, que desde hace m?s de dos mil a?os interpela a los hombres y mujeres de todo tiempo y lugar. Es el d?a santo en el que brilla la ?gran luz? de Cristo portadora de paz. Ciertamente, para reconocerla, para acogerla, se necesita fe, se necesita humildad. La humildad de Mar?a, que ha cre?do en la palabra del Se?or, y que fue la primera que, inclinada ante el pesebre, ador? el Fruto de su vientre; la humildad de Jos?, hombre justo, que tuvo la valent?a de la fe y prefiri? obedecer a Dios antes que proteger su propia reputaci?n; la humildad de los pastores, de los pobres y an?nimos pastores, que acogieron el anuncio del mensajero celestial y se apresuraron a ir a la gruta, donde encontraron al ni?o reci?n nacido y, llenos de asombro, lo adoraron alabando a Dios (cf. Lc 2,15-20). Los peque?os, los pobres en esp?ritu: ?stos son los protagonistas de la Navidad, tanto ayer como hoy; los protagonistas de siempre de la historia de Dios, los constructores incansables de su Reino de justicia, de amor y de paz.

En el silencio de la noche de Bel?n Jes?s naci? y fue acogido por manos sol?citas. Y ahora, en esta nuestra Navidad en la que sigue resonando el alegre anuncio de su nacimiento redentor, ?qui?n est? listo para abrirle las puertas del coraz?n? Hombres y mujeres de hoy, Cristo viene a traernos la luz tambi?n a nosotros, tambi?n a nosotros viene a darnos la paz. Pero ?qui?n vela en la noche de la duda y la incertidumbre con el coraz?n despierto y orante? ?Qui?n espera la aurora del nuevo d?a teniendo encendida la llama de la fe? ?Qui?n tiene tiempo para escuchar su palabra y dejarse envolver por su amor fascinante? S?, su mensaje de paz es para todos; viene para ofrecerse a s? mismo a todos como esperanza segura de salvaci?n.

Que la luz de Cristo, que viene a iluminar a todo ser humano, brille por fin y sea consuelo para cuantos viven en las tinieblas de la miseria, de la injusticia, de la guerra; para aquellos que ven negadas a?n sus leg?timas aspiraciones a una subsistencia m?s segura, a la salud, a la educaci?n, a un trabajo estable, a una participaci?n m?s plena en las responsabilidades civiles y pol?ticas, libres de toda opresi?n y al resguardo de situaciones que ofenden la dignidad humana. Las v?ctimas de sangrientos conflictos armados, del terrorismo y de todo tipo de violencia, que causan sufrimientos inauditos a poblaciones enteras, son especialmente las categor?as m?s vulnerables, los ni?os, las mujeres y los ancianos. A su vez, las tensiones ?tnicas, religiosas y pol?ticas, la inestabilidad, la rivalidad, las contraposiciones, las injusticias y las discriminaciones que laceran el tejido interno de muchos pa?ses, exasperan las relaciones internacionales. Y en el mundo crece cada vez m?s el n?mero de emigrantes, refugiados y deportados, tambi?n por causa de frecuentes calamidades naturales, como consecuencia a veces de preocupantes desequilibrios ambientales.

En este d?a de paz, pensemos sobre todo en donde resuena el fragor de las armas: en las martirizadas tierras del Dafur, de Somalia y del norte de la Rep?blica Democr?tica del Congo, en las fronteras de Eritrea y Etiop?a, en todo el Medio Oriente, en particular en Irak, L?bano y Tierra Santa, en Afganist?n, en Pakist?n y en Sri Lanka, en las regiones de los Balcanes, y en tantas otras situaciones de crisis, desgraciadamente olvidadas con frecuencia. Que el Ni?o Jes?s traiga consuelo a quien vive en la prueba e infunda a los responsables de los gobiernos sabidur?a y fuerza para buscar y encontrar soluciones humanas, justas y estables. A la sed de sentido y de valores que hoy se percibe en el mundo; a la b?squeda de bienestar y paz que marca la vida de toda la humanidad; a las expectativas de los pobres, responde Cristo, verdadero Dios y verdadero Hombre, con su Natividad. Que las personas y las naciones no teman reconocerlo y acogerlo: con ?l, ?una espl?ndida luz? alumbra el horizonte de la humanidad; con ?l comienza ?un d?a sagrado? que no conoce ocaso. Que esta Navidad sea realmente para todos un d?a de alegr?a, de esperanza y de paz.

?Venid, naciones, adorad al Se?or?. Con Mar?a, Jos? y los pastores, con los magos y la muchedumbre innumerable de humildes adoradores del Ni?o reci?n nacido, que han acogido el misterio de la Navidad a lo largo de los siglos, dejemos tambi?n nosotros, hermanos y hermanas de todos los continentes, que la luz de este d?a se difunda por todas partes, que entre en nuestros corazones, alumbre y d? calor a nuestros hogares, lleve serenidad y esperanza a nuestras ciudades, y conceda al mundo la paz. ?ste es mi deseo para quienes me escuch?is. Un deseo que se hace oraci?n humilde y confiada al Ni?o Jes?s, para que su luz disipe las tinieblas de vuestra vida y os llene del amor y de la paz. El Se?or, que ha hecho resplandecer en Cristo su rostro de misericordia, os colme con su felicidad y os haga mensajeros de su bondad. ?Feliz Navidad!

[Traducci?n del original italiano distribuida por la Santa Sede -

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Martes, 25 de diciembre de 2007
Homil?a que pronunci? Benedicto XVI en la Santa Misa de la Noche de la Solemnidad de la Natividad del Se?or, que ha presidido en la bas?lica de san Pedro del Vaticano.


Queridos hermanos y hermanas:

?A Mar?a le lleg? el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primog?nito, lo envolvi? en pa?ales y lo acost? en un pesebre, porque no ten?an sitio en la posada? (cf. Lc 2,6s). Estas frases, nos llegan al coraz?n siempre de nuevo. Lleg? el momento anunciado por el ?ngel en Nazaret: ?Dar?s a luz un hijo, y le pondr?s por nombre Jes?s. Ser? grande, se llamar? Hijo del Alt?simo? (Lc 1,31). Lleg? el momento que Israel esperaba desde hac?a muchos siglos, durante tantas horas oscuras, el momento en cierto modo esperado por toda la humanidad con figuras todav?a confusas: que Dios se preocupase por nosotros, que saliera de su ocultamiento, que el mundo alcanzara la salvaci?n y que ?l renovase todo. Podemos imaginar con cu?nta preparaci?n interior, con cu?nto amor, esper? Mar?a aquella hora. El breve inciso, ?lo envolvi? en pa?ales?, nos permite vislumbrar algo de la santa alegr?a y del callado celo de aquella preparaci?n. Los pa?ales estaban dispuestos, para que el ni?o se encontrara bien atendido. Pero en la posada no hab?a sitio. En cierto modo, la humanidad espera a Dios, su cercan?a. Pero cuando llega el momento, no tiene sitio para ?l. Est? tan ocupada consigo misma de forma tan exigente, que necesita todo el espacio y todo el tiempo para sus cosas y ya no queda nada para el otro, para el pr?jimo, para el pobre, para Dios. Y cuanto m?s se enriquecen los hombres, tanto m?s llenan todo de s? mismos y menos puede entrar el otro.

Juan, en su Evangelio, fij?ndose en lo esencial, ha profundizado en la breve referencia de san Lucas sobre la situaci?n de Bel?n: "Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron" (1,11). Esto se refiere sobre todo a Bel?n: el Hijo de David fue a su ciudad, pero tuvo que nacer en un establo, porque en la posada no hab?a sitio para ?l. Se refiere tambi?n a Israel: el enviado vino a los suyos, pero no lo quisieron. En realidad, se refiere a toda la humanidad: Aquel por el que el mundo fue hecho, el Verbo creador primordial entra en el mundo, pero no se le escucha, no se le acoge.
En definitiva, estas palabras se refieren a nosotros, a cada persona y a la sociedad en su conjunto. ?Tenemos tiempo para el pr?jimo que tiene necesidad de nuestra palabra, de mi palabra, de mi afecto? ?Para aquel que sufre y necesita ayuda? ?Para el pr?fugo o el refugiado que busca asilo? ?Tenemos tiempo y espacio para Dios? ?Puede entrar ?l en nuestra vida? ?Encuentra un lugar en nosotros o tenemos ocupado todo nuestro pensamiento, nuestro quehacer, nuestra vida, con nosotros mismos?

Gracias a Dios, la noticia negativa no es la ?nica ni la ?ltima que hallamos en el Evangelio. De la misma manera que en Lucas encontramos el amor de su madre Mar?a y la fidelidad de san Jos?, la vigilancia de los pastores y su gran alegr?a, y en Mateo encontramos la visita de los sabios Magos, llegados de lejos, as? tambi?n nos dice Juan: ?Pero a cuantos lo recibieron, les da poder para ser hijos de Dios? (Jn 1,12). Hay quienes lo acogen y, de este modo, desde fuera, crece silenciosamente, comenzando por el establo, la nueva casa, la nueva ciudad, el mundo nuevo. El mensaje de Navidad nos hace reconocer la oscuridad de un mundo cerrado y, con ello, se nos muestra sin duda una realidad que vemos cotidianamente. Pero nos dice tambi?n que Dios no se deja encerrar fuera. ?l encuentra un espacio, entrando tal vez por el establo; hay hombres que ven su luz y la transmiten. Mediante la palabra del Evangelio, el ?ngel nos habla tambi?n a nosotros y, en la sagrada liturgia, la luz del Redentor entra en nuestra vida. Si somos pastores o sabios, la luz y su mensaje nos llaman a ponernos en camino, a salir de la cerraz?n de nuestros deseos e intereses para ir al encuentro del Se?or y adorarlo. Lo adoramos abriendo el mundo a la verdad, al bien, a Cristo, al servicio de cuantos est?n marginados y en los cuales ?l nos espera.

En algunas representaciones navide?as de la Baja Edad media y de comienzo de la Edad Moderna, el pesebre se representa como edificio m?s bien desvencijado. Se puede reconocer todav?a su pasado esplendor, pero ahora est? deteriorado, sus muros en ruinas; se ha convertido justamente en un establo. Aunque no tiene un fundamento hist?rico, esta interpretaci?n metaf?rica expresa sin embargo algo de la verdad que se esconde en el misterio de la Navidad. El trono de David, al que se hab?a prometido una duraci?n eterna, est? vac?o. Son otros los que dominan en Tierra Santa. Jos?, el descendiente de David, es un simple artesano; de hecho, el palacio se ha convertido en una choza. David mismo hab?a comenzado como pastor. Cuando Samuel lo busc? para ungirlo, parec?a imposible y contradictorio que un joven pastor pudiera convertirse en el portador de la promesa de Israel. En el establo de Bel?n, precisamente donde estuvo el punto de partida, vuelve a comenzar la realeza dav?dica de un modo nuevo: en aquel ni?o envuelto en pa?ales y acostado en un pesebre. El nuevo trono desde el cual este David atraer? hacia s? el mundo es la Cruz. El nuevo trono -la Cruz- corresponde al nuevo inicio en el establo. Pero justamente as? se construye el verdadero palacio dav?dico, la verdadera realeza. As?, pues, este nuevo palacio no es como los hombres se imaginan un palacio y el poder real. Este nuevo palacio es la comunidad de cuantos se dejan atraer por el amor de Cristo y con ?l llegan a ser un solo cuerpo, una humanidad nueva. El poder que proviene de la Cruz, el poder de la bondad que se entrega, ?sta es la verdadera realeza. El establo se transforma en palacio; precisamente a partir de este inicio, Jes?s edifica la nueva gran comunidad, cuya palabra clave cantan los ?ngeles en el momento de su nacimiento: ?Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que Dios ama?, hombres que ponen su voluntad en la suya, transform?ndose en hombres de Dios, hombres nuevos, mundo nuevo.

Gregorio de Nisa ha desarrollado en sus homil?as navide?as la misma tem?tica partiendo del mensaje de Navidad en el Evangelio de Juan: ?Y puso su morada entre nosotros? (Jn 1,14). Gregorio aplica esta palabra de la morada a nuestro cuerpo, deteriorado y d?bil; expuesto por todas partes al dolor y al sufrimiento. Y la aplica a todo el cosmos, herido y desfigurado por el pecado. ?Qu? habr?a dicho si hubiese visto las condiciones en las que hoy se encuentra la tierra a causa del abuso de las fuentes de energ?a y de su explotaci?n ego?sta y sin ning?n reparo? Anselmo de Canterbury, casi de manera prof?tica, describi? con antelaci?n lo que nosotros vemos hoy en un mundo contaminado y con un futuro incierto: ?Todas las cosas se encontraban como muertas, al haber perdido su innata dignidad de servir al dominio y al uso de aquellos que alaban a Dios, para lo que hab?an sido creadas; se encontraban aplastadas por la opresi?n y como descoloridas por el abuso que de ellas hac?an los servidores de los ?dolos, para los que no hab?an sido creadas? (PL 158, 955s). As?, seg?n la visi?n de Gregorio, el establo del mensaje de Navidad representa la tierra maltratada. Cristo no reconstruye un palacio cualquiera. ?l vino para volver a dar a la creaci?n, al cosmos, su belleza y su dignidad: esto es lo que comienza con la Navidad y hace saltar de gozo a los ?ngeles. La tierra queda restablecida precisamente por el hecho de que se abre a Dios, que recibe nuevamente su verdadera luz y, en la sinton?a entre voluntad humana y voluntad divina, en la unificaci?n de lo alto con lo bajo, recupera su belleza, su dignidad. As?, pues, Navidad es la fiesta de la creaci?n renovada. Los Padres interpretan el canto de los ?ngeles en la Noche santa a partir de este contexto: se trata de la expresi?n de la alegr?a porque lo alto y lo bajo, cielo y tierra, se encuentran nuevamente unidos; porque el hombre se ha unido nuevamente a Dios. Para los Padres, forma parte del canto navide?o de los ?ngeles el que ahora ?ngeles y hombres canten juntos y, de este modo, la belleza del cosmos se exprese en la belleza del canto de alabanza. El canto lit?rgico -siempre seg?n los Padres- tiene una dignidad particular porque es un cantar junto con los coros celestiales. El encuentro con Jesucristo es lo que nos hace capaces de escuchar el canto de los ?ngeles, creando as? la verdadera m?sica, que acaba cuando perdemos este cantar juntos y este sentir juntos.

En el establo de Bel?n el cielo y la tierra se tocan. El cielo vino a la tierra. Por eso, de all? se difunde una luz para todos los tiempos; por eso, de all? brota la alegr?a y nace el canto. Al final de nuestra meditaci?n navide?a quisiera citar una palabra extraordinaria de san Agust?n. Interpretando la invocaci?n de la oraci?n del Se?or: "Padre nuestro que est?s en los cielos", ?l se pregunta: ?qu? es esto del cielo? Y ?d?nde est? el cielo? Sigue una respuesta sorprendente: Que est?s en los cielos significa: en los santos y en los justos. ?En verdad, Dios no se encierra en lugar alguno. Los cielos son ciertamente los cuerpos m?s excelentes del mundo, pero, no obstante, son cuerpos, y no pueden ellos existir sino en alg?n espacio; mas, si uno se imagina que el lugar de Dios est? en los cielos, como en regiones superiores del mundo, podr? decirse que las aves son de mejor condici?n que nosotros, porque viven m?s pr?ximas a Dios. Por otra parte, no est? escrito que Dios est? cerca de los hombres elevados, o sea de aquellos que habitan en los montes, sino que fue escrito en el Salmo: "El Se?or est? cerca de los que tienen el coraz?n atribulado" (Sal 34 [33], 19), y la tribulaci?n propiamente pertenece a la humildad. Mas as? como el pecador fue llamado "tierra", as?, por el contrario, el justo puede llamarse "cielo"? (Serm. in monte II 5,17). El cielo no pertenece a la geograf?a del espacio, sino a la geograf?a del coraz?n. Y el coraz?n de Dios, en la Noche santa, ha descendido hasta un establo: la humildad de Dios es el cielo. Y si salimos al encuentro de esta humildad, entonces tocamos el cielo. Entonces, se renueva tambi?n la tierra. Con la humildad de los pastores, pong?monos en camino, en esta Noche santa, hacia el Ni?o en el establo. Toquemos la humildad de Dios, el coraz?n de Dios. Entonces su alegr?a nos alcanzar? y har? m?s luminoso el mundo. Am?n.

[Traducci?n del original italiano distribuida por la Santa Sede
? Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana]

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Obispos de Kenya en la Carta Pastoral: ?Ama a Dios y a tu Pr?jimo? publicada en la vigilia de las elecciones presidenciales del 27 de diciembre.


AMA A DIOS Y AMA A TU PR?JIMO


1. INTRODUCCI?N

Nuestros queridos cat?licos y todo el pueblo de Buena voluntad, nos estamos aproximando al momento importante de las elecciones generales a todos los niveles: Concejales, Miembros del Parlamento y Presidente. El tiempo de la decisi?n es ahora. El futuro de nuestro pa?s est? en juego.
Kenia es una democracia. Nosotros el pueblo de Kenia vamos a decidir sobre nuestro futuro a trav?s de este proceso democr?tico. Nosotros los Obispos, como vuestros pastores deseamos daros unas pautas espec?ficas que miran al proceso electoral. En primer lugar, todos los votantes registrados tienen el derecho y la obligaci?n de votar. No votar dejar? m?s espacio para que l?deres equivocados sean elegidos. Por eso urgimos a todos los que son aptos para votar que lo hagan.

2. KENIA COMO UNA NACI?N UNIFICADA

?Que sean todos uno? (Juan 17, 21). Estas palabras de Jesucristo nos inspiran porque son v?lidas para nosotros, y para todo tiempo. ?l mand? que nos am?ramos unos a otros. Es voluntad de Dios que apreciemos nuestra diversidad y promovamos la unidad en nuestro pa?s. El amor aut?ntico a nuestro pr?jimo es el verdadero fundamento de una naci?n unida.

Debemos estar verdaderamente orgullosos de ser de Kenia. Un patriotismo aut?ntico es cuando todos pueden decir sinceramente: ?Mi pa?s es Kenia; soy Keniano?. Este es el ideal que nosotros como wananchi debemos desear y trabajar: que debemos ense?ar a nuestros hijos y que nuestros l?deres deben promover. Nuestro Himno Nacional contiene este rico mensaje, cuando cantamos, ?Estemos todos de com?n acuerdo unidos por lazos comunes. Construyamos juntos esta nuestra naci?n, y la gloria de Kenia, los frutos de nuestro trabajo. Llenemos cada coraz?n con acci?n de gracias?. Ciertamente, todo el himno nacional es una gran oraci?n, que necesita ser dicha en todas las instituciones de ense?anza, lugares de trabajo, en el parlamento, encuentros y funciones.

3. CORRUPCI?N

Uno de los principales factores que entorpecen nuestro progreso es la Corrupci?n. En Kenia hoy d?a, parece que en algunos casos no es quien t? seas lo que prima sino a quien t? conozcas. Ha habido muchas quejas de que al buscar un empleo no es qu? cualificado seas sino a quien conoces y el grupo ?tnico al que pertenezcas.

Nuestras carreteras est?n siendo destruidas por camiones demasiado cargados, que quebrantan la ley. ?Por qu?? Algunas personas piensan que est?n por arriba de la ley y la quebrantan con impunidad. ?Por qu?? Condenamos fuertemente la pr?ctica de comprar a j?venes para contratarlos en la violencia de la votaci?n. Esto es ciertamente una forma de corrupci?n. Debemos demandar de los l?deres pol?ticos y c?vicos que sean irreprochables en materias de corrupci?n. S?lo los l?deres honestos, honrados y creibles deber?an ser elegidos. Necesitamos valorar los l?deres elegidos.

4. PATROTISMO

Necesitamos promover el patrotismo en Kenia. Nuestro pa?s est? perdiendo muchos de sus hijos e hijas para otros pa?ses en busca de ?m?s verdes pastos?. Los as? llamados ?fuga de cerebros? est? da?ando nuestro progreso como una naci?n. Esperamos que nuestros futuros l?deres creen un clima en Kenia donde esta desgracia termine.

5. CUALIDADES DE LOS CANDIDATOS PARA LAS ELECCIONES

Estamos llamando a los Kenianos a informarse adecuadamente sobre aquellos que buscan ser elegidos. No es suficiente conocer vagamente las cualidades de los candidatos. Debemos establecer su postura sobre temas relevantes y conocer su historial sobre su honradez y rectitud.

No hay escasez de candidatos para muchos cargos elegidos en nuestro pa?s. Desde nuestra perspectiva, los wananchi deben ser cuidadosos al elegir candidatos honestos y dignos de confianza. Si una persona corrupta es elegida, se prolongar? en amplio ciclo de privaciones y abusos de cargo y la fibra moral de nuestra naci?n continuar? siendo erosionada.

Queridos Kenianos nuestros, Desear?amos esbozar algunas de esas cualidades que deber?amos buscar cuando ejerzamos nuestro derecho democr?tico. Todos nosotros como ciudadanos esperamos que se incorporen dentro de la visi?n de nuestros l?deres los siguientes valores o principios.

1. Que la libertad religiosa se mantenga y se respete para todas las personas que viven en Kenia.
2. Que la dignidad de cada y de toda persona humana sea eleve y se proteja.
3. Todos deber?n respetar el derecho b?sico a la vida desde el momento de la concepci?n hasta la muerte natural. Esto significa no al aborto, no a la Eutanasia y no a la pena de muerte. El quinto mandamiento de Dios manda?.. ?No matar?s? (Ex 20, 13).
4. Los l?deres electos reconocer?n la centralidad de la familia en la sociedad y la defender?n.
5. Los l?deres electos promover?n el bien com?n en el que todos participen y se beneficien de los bienes disponibles. El ego?smo y la avaricia deben parar.
6. Los l?deres deben proteger los intereses de los d?biles, los pobres y los marginados de la sociedad dondequiera que se encuentren.
7. Los l?deres deben apoyar medidas que garanticen seguridad para todos en cualquier lugar o situaci?n en el que las personas se encuentren. El estado de derecho y del orden se debe mantener.
8. El desempleo est? causando un sinf?n de problemas para nuestro pa?s. Por tanto, los L?deres deben promover el derecho al trabajo, los derechos de los trabajadores y empleados. Kenia de debe ser una naci?n activa si quiere conseguir su metas.
9. Nuestros l?deres pol?ticos deben trabajar en proveer acceso al agua, buenas carreteras, educaci?n de calidad y asistencia sanitaria.
10: Los l?deres deben asegurar que se tomen medidas para proteger el medio ambiente.
11. Los l?deres electos deben favorecer la cultura de vivir unidos en paz, justicia para todos, di?logo, tolerancia pol?tica y vida de acuerdo con el estado de Derecho y Orden. Los l?deres no deber?an dividir a los Wananchi en pol?ticas tribales y ?tnicas sino trabajar juntos como un naci?n unificada, para la prosperidad..
12. No debe ser elegido cualquier candidato que promueva la violencia o incite al pueblo a la violencia o que promueva odios.
13. Kenia necesita l?deres electos que se encarguen del problema perenne de la Tierra que afecta a la naci?n. Algunas personas individuales poseen masivas extensiones de tierra y otros nacen y viven en los barrios bajos y calles de nuestras ciudades y en las monta?as. Muchos otros son ocupas perpetuos y as? son reducidos a una vida subhumana. Urgimos que las personas desplazadas sean reestablecidas.
14. Los l?deres deben asegurar una m?s equitativa distribuci?n de los recursos naturales y nacionales de Kenia para ayudar a construir una naci?n.

6. LOS MEDIOS DE COMUNICACI?N

Pedimos que los medios de comunicaci?n jueguen en nuestra sociedad un papel positivo, constructivo y veraz. Deber?an educar al pueblo sobre los derechos y obligaciones durante las elecciones que se acercan y despu?s.

Por otro lado, todos especialmente aquellos que aspiran a ser elegidos, deben usar los medios de comunicaci?n responsablemente y no de una modo manipulador. Hacemos hincapi? que los medios de comunicaci?n deber?an transmitir la verdad, toda la verdad y no otra cosa que la verdad.

7. CONFLICTO DE INTERESES

Los profesores y otros funcionarios tienen que dimitir para competir para la Elecciones. Esto tiene grandes consecuencias para el Individuo. Recomendamos que si un abogado en ejercicio es elegido dentro del parlamento, ?l o ella deber?a abandonar la pr?ctica privada. Deber?a haber una ley para todos. Uno no deber?a ser miembro del parlamento y al mismo tiempo beneficiarse desde materias de gesti?n de p?blico que sirven en pr?ctica privada.

8. DESPU?S DE LAS ELECCIONES

Pedimos que todos aquellos wananchi que no hayan sido elegidos acepten los resultados y cooperen plenamente con aquellos que han sido elegidos. Permitid que la elecci?n incremente los lazos de unidad en nuestra naci?n.

NECESIDAD DE UNA EDUCACI?N C?VICA

En orden a votar correctamente el pueblo debe tener la mente y la conciencia informada. Debe conocer los temas relevantes y las cualidades de los candidatos como se ha dicho arriba. Una educaci?n c?vica es por tanto necesaria. Desde la pasada experiencia, sabemos que la calidad de la educaci?n c?vica no ha formado suficientemente al pueblo, Hemos presenciado la organizaci?n de grupos que incitan a la violencia, as? como ?la compra de votos? o tarjetas de votaci?n. Demasiadas veces, las sesiones de educaci?n c?vica se han convertido en m?tines pol?ticos. Esta vez, estamos pidiendo a todos los afectados a dar espacio para una correcta educaci?n c?vica. Esto es parte de ?el mismo nivel de igualdad? que muchas veces se olvida o ni siquiera se menciona.

Al pueblo no se debe empobrecer o negar sus derechos b?sicos por el uso de dinero, o clase, para influir en su participaci?n a votar: tales pr?cticas deshumanizan al pueblo y lo hace sin duda dependiente de los aparentes ?vendedores de pan?. El papel de la educaci?n c?vica est? para educar no para manipular. Y por tanto, como en el pasado, la Iglesia Cat?lica estar? plenamente comprometida en la educaci?n c?vica a trav?s de su Comisi?n Cat?lica de Justicia y paz.

10. CONCLUSI?N

Rogamos a todos los cat?licos y a las personas de buena voluntad, a emplear el di?logo en este delicado tiempo por el bien de cada uno. Las relaciones que se establecen en un clima de di?logo vencen las divisiones ?tnicas y las diferencias ideol?gicas. El di?logo provoca a que el pueblo busque lo que le une m?s que lo que le divide.

Finalmente, nuestro firme mensaje es una llamada a todos a procurar construir la civilizaci?n del amor. Es s?lo el amor a Dios y de uno a otro el que puede transformar la persona humana y a toda la sociedad Keniana.

?El derecho habitar? en el desierto,
Y la justicia permanecer? en el huerto.
La justicia provocar? la paz;
El derecho producir? calma y seguridad.
Mi pueblo vivir? en un pa?s pac?fico,
En moradas seguras y lugares tranquilos de descanso?. (Isa?as 32, 16-19)

Que Dios os bendiga a todos, que Dios bendiga a Kenia.


(Traducci?n particular no oficial desde el Ingl?s)

Publicado por verdenaranja @ 23:50  | Hablan los obispos
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El Santo Padre, Benedicto XVI, ha recordado el 500 aniversario del nacimiento de san Francisco Javier, Ap?stol del Jap?n, celebrado con alegr?a el pasado a?o en toda la Iglesia, a los Obispos del Jap?n, recibidos en audiencia durante su vista Ad Limina Apostolorum, el 15 de diciembre.


Queridos Hermanos Obispos,

Me allegro de recibiros en vuestra visita ad Limina, al venir a venerar las tumbas de los Ap?stoles Pedro y Pablo. Doy gracias por las amables palabras que el Arzobispo Meter Takeo Okada me ha dirigido en vuestro nombre, y os ofrezco mis buenos deseos m?s calurosos y oraciones para vosotros y para todo el pueblo confiado a vuestro cuidado pastoral. Hab?is venido a la ciudad donde Pedro llev? a cabo su misi?n de la evangelizaci?n y fue testigo de Cristo incluso hasta el derramamiento de su sangre ? y vosotros hab?is venido a encontraros con el sucesor de Pedro. En este sentido fortalec?is los fundamentos apost?licos de la Iglesia en vuestro pa?s y expres?is visiblemente vuestra comuni?n con todos los otros miembros del Colegio de Obispos y con el Romano Pont?fice (cf Pastores Gregis, 8). Quiero aprovechar esta oportunidad para reiterar mi condolencia por el reciente paso del Cardenal Etephen Hamao, Presidente Em?rito del Consejo Pontificio de Migrantes e Itinerantes, y para expresar mi aprecio por sus a?os de servicio a la Iglesia. En su persona ?l ejemplific? los lazos de comuni?n entre la Iglesia en Jap?n y la Santa Sede. Que descanse en paz.

El pasado a?o la Iglesia celebr? con gran alegr?a el quinientos aniversario del nacimiento de San Francisco Javier, Ap?stol del Jap?n. Me uno en dar gracias a Dios por el trabajo misionero que llev? a cabo en vuestra tierra, y por las semillas de fe cristiana que plant? en ese momento de la primera evangelizaci?n del Jap?n. La necesidad de proclamar a Cristo valientemente y con coraje es una prioridad continua para la Iglesia; en verdad es un deber solemne puesto sobre ella por Cristo que mand? a los ap?stoles ?id por todo el mundo, proclamad la Buena Nueva a toda la creaci?n? (Mc 16, 16). Vuestra tarea hoy d?a es buscar nuevas v?as de hacer vivo el mensaje del Cristo en el entorno cultural del Jap?n moderno. Aunque los cristianos formen s?lo un peque?o porcentaje de la poblaci?n, la fe es un tesoro que necesita se compartido con toda la sociedad japonesa. Vuestro liderazgo en esta ?rea necesita inspirar al clero y religiosos, catequistas, maestros, y familias para que ofrezcan una explicaci?n de la esperanza que ellos poseen (cf 1 Pe 3, 15). Esto requiere sucesivamente catequesis s?lida, basada en las ense?anzas del Catecismo de la Iglesia Cat?lica y el Compendium. Haced que la luz de la fe luzca ante todos de tal manera que ?puedan ver vuestras buenas obras y den gloria a vuestro padre que est? en los cielos? (Mt 5, 16).

Efectivamente el mundo est? hambriento del mensaje de esperanza que trae el Evangelio. Incluso en pa?ses tan altamente desarrollados como los vuestros, muchos est?n descubriendo que el ?xito econ?mico y el avance tecnol?gico no son suficientes en s? mismos para llenar el coraz?n humano. Cualquiera que no conozca a Dios ?est? en ?ltima instancia sin esperanza, sin la gran esperanza que sostiene toda la vida? (Spe Salvi, 27). Recordad al pueblo que la vida no es s?lo ?xito y beneficio profesionales. A trav?s de la pr?ctica de caridad, en la familia y en la comunidad, pueden ser conducidos hacia ?ese encuentro con Dios en Cristo que despierta su amor y abre su esp?ritu a los otros? (Deus Caritas est, 31). Esta es la gran esperanza, que los cristianos en el Jap?n pueden ofrecer a sus compatriotas; no es extra?a a la cultura japonesa, sino que refuerza y da nuevo ?mpetu a todo lo que es bueno y noble en el patrimonio de vuestra querida naci?n. El bien merecido respeto que los ciudadanos de vuestro pa?s muestra hacia la Iglesia, por su magn?fica contribuci?n a la educaci?n, asistencia sanitaria y muchos otros campos, os da una oportunidad de dialogar con ellos y hablarles con alegr?a de Cristo, ?luz que ilumina a todo hombre? (Jn 1, 9). Los j?venes especialmente est?n en riesgo de ser decepcionados por el glamour de la cultura secular moderna. Sin embargo, como las mayores o menores esperanzas que aparecen a primera vista prometiendo much?simo (cf Spe Salvi, 30), esto resulta ser una falsa esperanza ? y tr?gicamente, desilusi?n que conduce frecuentemente a la depresi?n y a la desesperaci?n, incluso al suicidio. Si su energ?a y entusiasmo juveniles se pueden dirigir hacia las cosas de Dios, que solas son suficientes para satisfacer sus m?s profundos anhelos, m?s j?venes ser?n inspirados a comprometer sus vidas a Cristo, y algunos reconocer?n la llamada a servirle en el sacerdocio o en la vida religiosa. Invitadles a considerar si ?sta puede ser su vocaci?n. Nunca teng?is miedo de hacerlo as?. Animad a vuestros sacerdotes y religiosos tambi?n a ser activos en promover vocaciones, y llevar a vuestro pueblo a la oraci?n, pidiendo al Se?or ?que env?e trabajadores a su mies? (Mt 9, 38).
La mies del Se?or en el Jap?n est? hecha cada vez m?s de gentes de diversas nacionalidades, en la medida que m?s de la mitad de la poblaci?n cat?lica est? formada de inmigrantes. Esto da una oportunidad de enriquecer la vida de la Iglesia en vuestro pa?s y a experimentar la catolicidad del pueblo de Dios. Al dar pasos para asegurar que todos est?n hechos para sentirse acogidos en la Iglesia, pod?is recurrir a los muchos dones que los inmigrantes traen. Al mismo tiempo, necesit?is permanecer vigilantes en asegurar que las normas lit?rgicas y disciplinarias de la Iglesia universal sean cuidadosamente observadas.

El Jap?n moderno ha optado enteramente por el di?logo con el mundo entero, y la Iglesia Cat?lica, con sus alcances universales, puede hacer una valiosa contribuci?n a este proceso de apertura siempre mayor a la comunidad internacional.
Otras naciones pueden tambi?n aprender del Jap?n, desde su sabidur?a acumulada de su antigua cultura, y especialmente desde el testimonio hacia la paz que ha caracterizado su postura en el escenario pol?tico del mundo durante los ?ltimos sesenta a?os. Hab?is hecho o?r la voz de la Iglesia sobre la importancia duradera de este testimonio, tanto mayor en un mundo donde los conflictos armados causan tanto sufrimiento a los inocentes. Os animo a continuar hablando sobre asuntos de preocupaci?n p?blica en la vida de vuestra naci?n, y a asegurar que vuestras declaraciones sean fomentadas y ampliamente diseminadas, de manera que sean correctamente o?das en todos los niveles dentro de la sociedad. En este sentido, el mensaje de esperanza que el Evangelio trae puede verdaderamente tocar los corazones y las mentes, conduciendo hacia una mayor confianza en el futuro, mayor amor y respeto por la vida, aumentando la apertura hacia el forastero y el sojourner en vuestro medio. ??El que tiene esperanza vive de otra manera, a aquel que espera le ha sido regalado el don de la vida? (Spe Salvi, 2).

En esta visi?n, la pr?xima beatificaci?n de 188 m?rtires japoneses ofrece un claro signo de la fortaleza y vitalidad de testimonio cristiano en la historia de vuestro pa?s. Desde los d?as m?s antiguos, los hombres y mujeres japoneses han estado preparados a derramar su sangre por Cristo. A trav?s de la esperanza de vuestro pueblo ?que ha sido tocado por Cristo, la esperanza ha surgido para otros que estaban viviendo en la oscuridad y sin esperanza? (Epe Salvi, 8). Me uno a vosotros en dar gracias a Dios por el elocuente testimonio de Meter Kibe y sus compa?eros, que han ?lavado sus ropas blancas en la sangre del Cordero? y ahora sirven a Dios d?a y noche en su templo (Ap 7, 14).

En este tiempo de Adviento, toda la Iglesia mira con ilusi?n hacia la celebraci?n del nacimiento del nuestro Salvador. Ruego que este tiempo de preparaci?n pueda ser para vosotros y para toda la Iglesia en Jap?n una oportunidad para crecer en la fe, esperanza y amor, de modo que el Pr?ncipe de Paz pueda verdaderamente encontrar una casa en vuestros corazones. Encomend?ndoos a todos vosotros y a vuestros sacerdotes, religiosos y fieles laicos a la intercesi?n de San Francisco Javier y los M?rtires de Jap?n cordialmente imparto mi Bendici?n Apost?lica como un compromiso de paz y alegr?a en el Se?or.

(Traducci?n particular no oficial desde el Ingl?s)

Publicado por verdenaranja @ 23:38  | Habla el Papa
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El Delegado de Ense?anza de la Di?cesis de Tenerife nos remite el bello art?culo de Olegario Gonz?lez de Cardedal para nuestra reflexi?n en estos d?as de Navidad.

La debilidad de Dios


OLEGARIO GONZ?LEZ DE CARDEDAL


ENTRE las p?ginas autobiogr?ficas de Nietzsche hay una en la que recuerda lo que era para ?l la fiesta de Navidad: ?Qu? espl?ndido se yergue ante nosotros el abeto, cuya copa decora un ?ngel, aludiendo al ?rbol geneal?gico de Cristo, y cuya corona es el mismo Se?or. Qu? luminosas brillan las numerosas luces, representando simb?licamente la claridad que ha engendrado en el mundo el nacimiento de Cristo entre los hombres. Y a la ra?z del ?rbol el ni?o Jes?s en la cuna, rodeado por Jos? y Mar?a y los pastores que vienen a adorarlo?. Esa p?gina queda como un aerolito de la ilusi?n juvenil; nunca jam?s volvi? a escribir la palabra Navidad.

?Tiene sentido hablar de la alegr?a de estos d?as y desearnos felicidad sin algo que la fundamente y nos permita obsequiarnos unos a otros, porque un don supremo nos ha agraciado a todos? ?Es posible celebrar la Navidad en tiempos de increencia y desacato? El silencio de Nietzsche es el anticipo de una extra?a tristeza que embarga a muchos en los d?as navide?os. No se atreven a alegrarse. Son demasiado rigurosos y sensatos como para sucumbir a la magia o al folclore, al comercio que todo lo inunda o a la nostalgia de una infancia lejana. Navidad, o debe ser olvidada como una pesadilla o celebrada con aquella lucidez del coraz?n que se abre a la anchura de todo lo posible y llega hasta donde se extiende la esperanza infinita del hombre.

Tiene capacidad de ahuyentar la tristeza en Navidad quien sea capaz de ir a Bel?n, lugar concreto de la historia concreta, y a aquella fecha concreta, en la que Dios en Jes?s se hizo hermano de los hombres y compa?ero de camino. El mismo Nietzsche se preguntaba si no era posible transvalorar la Navidad como fiesta del nacimiento, de la infancia, de la maternidad, del calor del hogar. Y se respond?a que tales realidades son bellas por s? mismas, merecen el canto y el encanto de todo lo que surge, pero no permiten la alegr?a absoluta a quien las sabe heridas por el dardo de la muerte y con ella de la melancol?a insuperable. ?Y le hubieran parecido macabras, por ingenuas o insolentes, esas frases de ciertos cristianos que, olvidadizos del misterio que los funda, lo trivializan proclamando que siempre que se enciende una luz, nace un ni?o o se abre una puerta al hermano, es Navidad!

La cuesti?n no es saber qu? hacemos los hombres en Navidad sino si Dios ha hecho algo por nosotros en una historia que merezca la pena y el gozo recordar, actualizar, cantar y comunicar a los dem?s. Se celebran los hechos faustos en los que la vida ha dado comienzo, la verdad se ha manifestado salvadora, se ha abierto el horizonte de una esperanza absoluta, se ha vencido el imperio de la muerte y se ha extendido el de la vida. Los cristianos afirman que esto ha tenido lugar en Cristo. Su nacimiento es el hecho hist?rico por el que el Hijo eterno de Dios, y Dios con ?l, se encarn? llegando a ser tiempo el que era eterno y a tomar carne de muerte el que era Esp?ritu y Vida en plenitud. La historia de uno de nosotros era a la vez historia de Dios.

Cuando Hegel en el pr?logo de la Fenomenolog?a del esp?ritu, cuyo centenario celebramos, habla de la ?muerte de Dios? no lo hace a la ligera, con una f?cil met?fora o por descuido verbal. ?l, superando la Ilustraci?n en la medida en que esta hab?a situado la religi?n como un estrato de la moral y el cristianismo en el orden del positivismo legal, tuvo el coraje de pensar la historia y Dios al mismo tiempo, nuestro destino y el destino de Dios inseparablemente unidos. M?s cristianamente que muchos te?logos habl? de la historia, del nacimiento, de la conciencia, de la pasi?n y de la muerte de Dios. Sab?a que con ello estaba recogiendo afirmaciones b?blicas fundantes del cristianismo. Para San Pablo, el que exist?a en condici?n divina asumi? la condici?n humana; el que estaba en la gloria del Padre sufri? el vilipendio de la cruz, el castigo extremo propio de los esclavos y traidores (Filipenses 2,6-11). Dios hab?a llegado al borde mismo de la existencia humana, comparti?ndola y padeci?ndola. Hay un morir como acontecimiento que se padece y hay un morir como poder dominador que nos anula. La lengua alemana llama al primero Sterben y al segundo der Tod; en cambio, en espa?ol no tenemos dos palabras para diferenciarlos. Dios ha entrado por el desfiladero de la muerte para sufrirla (Sterben) en toda su crudeza amenazadora, pero se ha manifestado superior a ella (Tod). Al asumirla la ha destronado de su imperio universal y ha abierto a los hombres el desfiladero hacia la llanura fecunda de la vida. El nacimiento y la resurrecci?n de Cristo son inseparables y la victoria de la ?ltima refluye sobre el primero, convirti?ndolo en el d?a m?s glorioso y festivo, porque es el que inicia nuestra liberaci?n.
?Ser? posible pensar as? de Dios? ?No estamos anulando las categor?as con que el pensamiento humano ha caracterizado a Dios, al describirlo como eterno, impasible, inmortal, trascendente, ajeno a nuestra historia de hombres? As? lo han pensado los fil?sofos, al identificarlo como Idea, Absoluto, el Uno, el Todo, la Sustancia universal. Los cristianos han partido del Dios personal de la revelaci?n b?blica y lo han comprendido a la luz de la vida, destino y mensaje de Cristo.

Para ellos Dios es el Eterno que por ser tal tiene capacidad de ser hombre y tiene tiempo para nosotros, el Trascendente que por no estar amenazado por ning?n otro poder puede ser inmanente a nuestra historia, goz?ndola y padeci?ndola en toda su verdad. Dios es el poder supremo que por tal puede llegar a ser debilidad suprema. ?l se nos entrega como poder en debilidad, como omnipotencia suplicante ante el hombre para que le acoja en su tierra, en lugar de presentarse como la omnipotencia imperante o exigente contra ?l. Eso eran los dioses; nunca el Dios cristiano.

Un estudiante jesuita escribi? este d?stico que hac?a las delicias de Hegel y H?lderlin: ?Lo propio del Supremo no es retenerse en lo m?ximo sino contenerse en lo m?nimo?. Esa es la humildad metaf?sica de Dios y ese es el misterio del pesebre en Navidad. El Dios as? m?nimo, justamente porque es m?ximo y omnipotente, es el que nos arranca a cantar jubilosos con aquella loca alegr?a propia de quienes han llegado a la inocencia de la segunda infancia. San Francisco de As?s, Santa Teresa y San Juan de la Cruz nos han dejado las m?s bellas aleluyas en alborozo puro ante el Dios que viene al hombre para anticiparle la alegr?a absoluta a la que est? destinado.

Pero como todo lo bello y ennoblecedor esto es una oferta a la libertad del hombre: la aceptar?n quienes se sepan superiores a su pobreza y se dignifiquen m?s por lo que pueden recibir de los dem?s que por lo que puedan hacer por s? mismos. Humildad metaf?sica que nos eleva a la participaci?n en la majestad de Dios. Ese es el enigma de Bel?n al que nos conduce la radical exigencia para buscar la verdad y la radical inocencia para encontrarla. Horkheimer hablaba del ?anhelo de lo totalmente Otro?.

Nuestros poetas han hablado de la sed que nos alumbra para llegar a Bel?n. ?De noche, cuando la sombra/ de todo el mundo se junta/, de noche, cuando el camino/ huele a romero y a juncia/. De noche, iremos de noche/, sin luna iremos sin luna/, que para encontrar la fuente/ solo la sed nos alumbra? (Luis Rosales). En la noche del mundo solo encuentran la fuente quienes tienen sed. El gran escritor Robert Louis Stevenson conclu?a as? su serm?n de Navidad en la isla de Samoa (1892): ?La cordialidad y la alegr?a deben preceder a cualquier norma ?tica: son obligaciones incondicionales?.

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Lunes, 24 de diciembre de 2007
ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, OFM Cap. --predicador de la Casa Pontificia-- a la liturgia de medianoche de la Natividad del Se?or.


Isa?as 9, 2-4.6-7; Tito 2, 11-14; Lucas 2, 1-14


Gloria a Dios y paz a los hombres




Una antigua costumbre prev? para la fiesta de Navidad tres misas, llamadas respectivamente ?de medianoche?, ?de la aurora? y ?del d?a?. En cada una, a trav?s de las lecturas que var?an, se presenta un aspecto distinto del misterio de forma que se tenga de ?l una visi?n por as? decirlo tridimensional. El evangelio de la Misa de medianoche se concentra en el evento, en el hecho hist?rico. Se describe con una desconcertante sencillez, sin ostentaci?n alguna. Tres o cuatro l?neas de palabras humildes y corrientes para describir el acontecimiento, en absoluto, m?s importante en la historia del mundo: la llegada de Dios a la tierra.

La tarea de mostrar el significado y el alcance de este acontecimiento lo conf?a, el evangelista, al canto que los ?ngeles entonan despu?s de haber dado el anuncio a los pastores: ?Gloria a Dios en lo alto del cielo y paz en la tierra a los hombres que ama el Se?or?. En el pasado esta ?ltima expresi?n se traduc?a de manera distinta: ?Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad?. Con este significado la expresi?n entr? en el canto del ?Gloria? y se hizo habitual en el lenguaje cristiano. Tras el Concilio Vaticano II se suele indicar con ella a todos los hombres honestos, que buscan la verdad y el bien com?n, sean o no creyentes.

Pero se trata de una interpretaci?n inexacta y por ello actualmente en desuso. En el texto b?blico original se trata de los hombres a los que ama Dios, que son objeto de la buena voluntad divina, no que ellos tengan buena voluntad. De este modo, el anuncio resulta todav?a m?s consolador. Si la paz se otorgara a los hombres por su buena voluntad, entonces se limitar?a a pocos, a los que la merecen; pero como se otorga por la buena voluntad de Dios, por gracia, se ofrece a todos. La Navidad no apela a la buena voluntad de los hombres, sino que es anuncio luminoso de la buena voluntad de Dios hacia los hombres.

La palabra clave para entender el sentido de la proclamaci?n ang?lica es por lo tanto la ?ltima, la que habla del ?querer?, del ?amor? de Dios hacia los hombres, como fuente y origen de todo lo que Dios ha comenzado a realizar en Navidad. Nos ha predestinado a ser sus hijos adoptivos ?seg?n el benepl?cito de su voluntad?, escribe el Ap?stol; nos ha dado a conocer el misterio de su querer, seg?n cuanto hab?a establecido ?en su benevolencia? (Ef 1,5.9). Navidad es la suprema epifan?a de aquello que la Escritura llama la filantrop?a de Dios, o sea, su amor por los hombres: ?Se ha manifestado la bondad de Dios y su amor por los hombres? (Tito 3, 4).

S?lo despu?s de haber contemplado la ?buena voluntad? de Dios hacia nosotros podemos ocuparnos tambi?n de la ?buena voluntad? de los hombres: de nuestra respuesta al misterio de la Navidad. Esta buena voluntad se debe expresar mediante la imitaci?n de la acci?n de Dios. Imitar el misterio que celebramos significa abandonar todo pensamiento de hacer justicia solos, todo recuerdo de ofensas recibidas, suprimir del coraz?n todo resentimiento a?n justo, y ello respecto a todos. No admitir voluntariamente ning?n pensamiento hostil contra nadie; ni contra los cercanos ni contra los lejanos, ni contra los d?biles ni contra los fuertes, ni contra los peque?os ni contra los grandes de la tierra, ni contra criatura alguna que existe en el mundo. Y esto para honrar la Navidad del Se?or, porque Dios no ha guardado rencor, no ha mirado la ofensa recibida, no ha esperado a que otro diera el primer paso hacia ?l. Si esto no es posible siempre, durante todo el a?o, por lo menos hag?moslo en tiempo de Navidad. As? ?sta ser? de verdad la fiesta de la bondad.

Traducci?n del original italiano realizada por Marta Lago.

Publicado por verdenaranja @ 23:39  | Espiritualidad
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D?a 23 de Diciembre
IV Domingo de Adviento - A


Al modo de Dios


A cualquiera nos resulta evidente que el mundo que contemplamos y su concreta configuraci?n no se debe a nosotros mismos. Es algo que reconocemos, que captamos con m?s o menos profundidad, intentando tener un conocimiento lo m?s exacto posible de esta realidad, as? como de las normas o leyes que rigen el comportamiento y destino de cada uno de los seres que componen nuestro mundo. El hombre no es creador, sino, en todo caso, descubridor de una realidad anterior a ?l mismo, en la que est? inclu?do, con las excelentes caracter?sticas que lo determinan como persona: pero es uno m?s de los seres existentes en el mundo.

Constitu?do sobre el resto de la Creaci?n, el hombre no se ha otorgado a s? mismo esta superioridad, pues ninguno nos hemos conformado en personas, ni decidido, por tanto, nuestro modo de ser. M?s bien, nos corresponde descubrir y aceptar nuestra propia verdad, como condici?n previa para todo comportamiento personal ulterior, pues, s?lo a partir del conocimiento propio cabe pensar en una acci?n verdaderamente libre y humana. De hecho, nada m?s llamamos humana, a aquella conducta que es libre: decidida por cada uno, en la que el sujeto no se siente forzado a actuar, y de la que conoce sus diversas posibilidades de acci?n y las consecuencias.

Como conclusi?n del relato evang?lico que hoy consideramos, dice el evangelista que al despertarse Jos? hizo como el ?ngel del Se?or le hab?a mandado, y recibi? a su esposa. Jos? act?a libremente, aunque no llevara ?l la iniciativa, queriendo secundar en todo la voluntad que Dios, a trav?s del ?ngel, le mostraba como divina. Tenemos en ?l un ejemplo permanente de fidelidad a la vocaci?n, pues, cada vez que aparece en los escritos evang?licos, lo vemos colaborando con la misi?n del Verbo encarnado ?que se le confi? como hijo?, en ocasiones recibiendo indicaciones de parte de Dios que le concretan de modo expl?cito lo que espera de ?l.

En esto est? la grandeza de Jos?. Humanamente no es un personaje famoso de su tiempo, ni aparece para sus parientes y conocidos como autor de grandes haza?as; sin embargo, s?lo con su vida ?ordinaria casi siempre?, porque en todo momento respondi? a las llamadas divinas, ha merecido un puesto de privilegio en la Gloria del Cielo, y ser recordado con admiraci?n por todos los cristianos.

En este tiempo nuestro, cuando para muchos parece decisivo triunfar ante la gente, y que en eso estar?a el valor personal; el Esposo de Mar?a nos ense?a verdadera eficacia y sencillez: Jos? cumple lo que Dios esperaba de ?l sin pensar en el propio lucimiento ni en satisfacciones personales. Act?a tan s?lo a impulsos del querer divino, de modo que le basta conocer lo que el Se?or espera de ?l para procurar ponerlo por obra, empleando para ello lo mejor de sus cualidades. Fe, esperanza y caridad eran h?bitos corrientes en su conducta. Es m?s, por la docilidad con que reacciona a los est?mulos sobrenaturales, manifiesta cu?nto le mov?a ya en la tierra el amor de Dios. Un amor plasmado en obras de fidelidad: obediente enseguida a la indicaci?n del ?ngel de recibir a Mar?a como esposa, en contra de lo que ?l ya hab?a decidido; o, como veremos, poco tiempo despu?s, saliendo enseguida, en plena noche hacia un pa?s extra?o, porque fiado del aviso recibido, tambi?n en sue?os, descansa en la esperanza de encontrar en Egipto el mejor lugar para establecer su familia, por incre?ble que pudiera parecer, con las razonables dificultades del viaje y las dem?s incomodidades, l?gicas en una tierra desconocida.

Las p?ginas del Evangelio, como ?sta que hoy consideramos, pueden movernos al examen: ?me intrresa en realidad descubrir lo que agradar? m?s al Se?or en mi modo de actuar?; ?hasta qu? punto y con qu? diligencia sigo lo que me pide, lo que reconozco que es su voluntad para m?? Porque, viviendo de modo consciente en la presencia de Dios, nuestra vida ha de ser de fe, esperanza y amor. Pidamos por ello a Dios, Nuestro Padre, de quien procede todo bien y que nos quiere santos, que aumente en cada uno las virtudes teologales, para tener as? realismo sobrenatural; y que, firmemente apoyados en la materia de este mundo, podamos vivir vida de hijos de Dios. La mente de cada uno, atenta al destino para el que nos quiere el Creador, gobernar? la conducta nuestra haci?ndonos estar plenamente en las cosas de este mundo, pero sin reducirnos a lo mundano. Comprobaremos as? que hasta lo m?s terreno, si forma parte de la vida de los hombres, puede y debe ser sobrenatural, capaz de manifestar amor a Dios, que eso espera de sus hijos en cada instante.

La nuestra ser?, como la de Mar?a, una vida de fe, esperanza y amor. Ser?, como la suya, aunque el dolor acompa?e, una vida colmada de rico sentido e inmensamente feliz, en la presencia de nuestro Padre del Cielo.



Publicado por verdenaranja @ 23:35  | Espiritualidad
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D?a 25 DE Diciembre (medianoche)
Solemnidad de la Natividad del Se?or



Amor a Dios y a los hombres


Recordamos ahora el mayor acontecimiento jam?s sucedido en el mundo: Dios, que no es del mundo viene al mundo, se hace uno de los nuestros. Hoy recordamos con toda la solemnidad posible, que no estamos solos en esta vida, que Dios est? con nosotros; que los afaness e inquietudes de los hombres no son ya algo solamente humano, porque Dios se ha hecho hombre y permanece en el mundo precisamente por esos afanes.

Resalta enseguida ante nuestros ojos, como ante los de aquellos pastores de Bel?n, que el Mes?as, Dios encarnado, se conf?a a unas manos humanas, al calor y al cuidado de unas criaturas: a su cari?o, a su prudencia, a sus posibilidades... Lo vemos, Ni?o de verdad, con la debilidad propia de los ni?os, necesitado de todo como ellos, dej?ndose cuidar, alimentar, protejer: confiando. Dios conf?a en el hombre.

Es Dios y hombre perfecto. Porque es Dios que se nos entrega, que se pone al alcance de nuestro cuidado, de nuestra protecci?n, de nuestro amor como los dem?s hombres. Y, siendo hombre, su indigencia de ni?o reclama nuestro desvelo porque es indigencia humana de Dios. Posiblemente nacieron otros ni?os en aquellos d?as en la comarca de Bel?n. S?lo por Jes?s, sin embargo, se movilizaron los pastores hasta el Portal y los ?ngeles prorrumpieron en alabanzas a Dios. ?Qu? haremos t? y yo por ese Dios que se nos ha hecho tan Ni?o? No queramos consentir que pueda sentirse defraudado de confiar en nosotros. Tendremos que mimarlo, querremos que sea el centro exclusivo de nuestra atenci?n, la raz?n de nuestra vida. Haremos lo que sea preciso por no perderlo. Organizaremos las cosas para que cada d?a est? m?s a gusto entre nosotros, en cada uno de nosotros.

Y si ?l conf?a..., ?no confiaremos t? y yo? Es buena ocasi?n el d?a de Navidad para preguntarnos, al contemplar a Jes?s, quiz? dormido en los brazos de su Madre, si procuramos confiar as? en las personas, particularmente en los que nos quieren: en los que nos ayudan, en los que cuidan de nuestras cosas o nos prestan alg?n servicio. No vaya a ser que, demasiado a menudo, estemos como prevenidos, pensando que tal vez lo har?n mal, y nos salga la cr?tica, el reproche..., casi antes de que haya materialmente tiempo para dar motiv?.

No dejemos pasar este d?a de gracia, sin elevar el coraz?n a Dios en favor de aquellos con quienes convivimos en casa, en el trabajo, en el descanso... Es con ellos precisamente con quienes en ocasiones tenemos diferencias. Nos ayudar? a valorarlos, considerar que, de entrada, no hay raz?n para pensar que har?n lo que les corresponde y nos afecta con poco inter?s o peor de lo que deben. Nuestro concepto positivo de los dem?s, alentado en la oraci?n por ellos, nos llevar? a tener en mucho y alegrarnos por tanto bien como recibimos de ellos; y a estimular o corregir, en su caso, con sentido optimista, lo que deba ser mejor en la conducta de otros. Es razonable que, al igual que nosotros, tambi?n ellos deban superar sus imperfecciones. Esos defectos, sin embargo, en ning?n caso podr?n justificar rencor por nuestra parte. Ser?n, m?s bien, ocasi?n de comprensi?n, oraci?n y ayuda leal.

Estamos contemplando al Se?or, Ni?o reci?n nacido. Dentro de unos meses... sus primeras risas y, con el tiempo, los primeros pasos, las primeras palabras... Lo normal en cualquier ni?o. San Lucas nos dir? que Jes?s crec?a (...) delante de Dios y de los hombres. Como para que nos admiremos de hasta qu? punto ha querido Dios hacerse como nosotros. Le veremos tambi?n ya crecido en Jerusal?n, y junto a sus padres, y, en plena maduez humana, como Maestro del pueblo. Pero quiso mostr?rsenos antes ?por la docilidad de los evangelistas? infante totalmente necesitado, sin lugar d?nde nacer, acogiendo, a traves de su Madre y del Santo Patriarca, el cari?o, el calor, los regalos, de unos pastores y de los Magos; de los que, como nosotros ahora, recibieron la noticia de su venida.

Es necesario alegrarse y fomentar el deseo de volcarse en cari?o con Jes?s. Consideremos serenamente su secilla venida y su permanente presencia entre nosotros:

Navidad. ?Cantan: "venite, venite..." ?Vayamos, que El ya ha nacido.
Y, despu?s de contemplar c?mo Mar?a y Jos? cuidan del Ni?o, me atrevo a sugerirte: m?rale de nuevo, m?rale sin descanso.
As? se expresaba san Josemar?a.

Bastar? con mirarle, porque el Espiritu Santo y su Madre, que es tambi?n la nuestra, nos sugerir?n e impulsar?n a amarle tambi?n con obras.



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D?a 25 de Diciembre
Solemnidad de la Natividad del Se?or


La dimensi?n humana



Nos convendr? leer de cuando en cuando este pr?logo del Evangelio de san Juan, para intentar, con la Gracia de Dios, calar m?s y m?s en su sentido, de modo que alcancemos un conocimiento progresivamente m?s completo de c?mo han sido las cosas en el mundo ?las verdaderamente fundamentales?, y de lo que somos y podemos llegar a ser por la voluntad de Dios.

Muy frecuentemente nos invita a la Iglesia a meditar la Sagrada Escritura, para que incorporemos m?s en nuestra vida la incuestionable verdad de que todo procede de Dios: Todo fue hecho por ?l, y sin ?l no se hizo nada de cuanto ha sido hecho, nos dice san Juan. Pues, si agradecemos a un amigo un regalo, un favor, una ayuda... y, de alg?n modo, nos sentimos obligados con ?l, cu?nto m?s nos sentiremos agradecidos y querremos corresponder a Dios, por quien existimos y es el principio de todo enriquecimiento ulterior.

Advierte el evangelista san Juan enseguida, que no todos aceptan esta verdad ni reconocen a Dios, a pesar de ser la luz verdadera, que ilumina a todo hombre, que viene a este mundo. Para reconocer a Dios en Jesucristo necesita el hombre una regeneraci?n peculiar, que equivale a un nuevo nacimiento. Esta es una ense?anza repetidamente presente en este cuarto evangelio. De diversos modos y en distintos momentos, recoge el Evangelista palabras de Jes?s con las que afirma que la dimensi?n vital propia del hombre no es s?lo humana. El Evangelio, la buena noticia que Jesucristo comunica a la humanidad, es precisamente que, por ?l, el hombre puede vivir un vida superior, sobrenatural: m?s excelsa que la meramente humana: Yo vine para que tengan vida y la tengan en abundancia, declarar? Jesucristo.

No ha venido el Se?or a traernos una vida humana m?s confortable, ni tampoco para librarnos de los dolores de nuestro caminar cotidiano, como si su misi?n fuera construir para los hombres un para?so en la tierra. La "salvaci?n" que Cristo ha tra?do al mundo, a la que alude el significado de su nombre ?Jes?s es salvador?, es la libertad de la gloria de los hijos de Dios, como dice san Pablo en su Carta a los Romanos. Ser hijos de Dios, aunque por adopci?n, no en igualdad de naturaleza como Jesucristo, puesto que somos criaturas, es la consecuencia de acoger personalmente el Evangelio: a cuantos le recibieron les dio poder para ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre, que no han nacido de la sangre, ni de la voluntad de la carne, ni del querer del hombre, sino de Dios.

El Se?or vino a la Tierra, se hizo carne en Mar?a y naci? en Bel?n, y trajo su misma vida para los hombres. La vida cristiana es la vida de los hijos de Dios, que supone mucho m?s que unos comportamientos correctos. No nos basta a los cristianos con cumplir unas leyes, con ser ciudadanos ejemplares, ni tampoco con sentirnos a gusto y en paz con todos. Todo esto y m?s, ?claro que es necesario para el cristiano!, pero no basta. Si queremos agradar a Dios, no es suficiente con ser lo que solemos llamar "una buena persona": honrado a carta cabal, buen cumplidor en casa y en el trabajo, muy amigo de sus amigos... porque Dios es verdaderamente Padre nuestro. Nosotros, por consiguiente, hemos de fomentar un afecto singular del coraz?n que debe mover hacia ?l toda nuestra entera existencia. Es el afecto que se afianza y acrecienta en la intimidad de la oraci?n y en la comuni?n: En verdad, en verdad os digo que si no com?is la carne del Hijo del Hombre y no beb?is su sangre, no tendr?is vida en vosotros.

No queramos "andarnos por las ramas", ocupados en proyectos cortos, porque no culminan en Dios como objeto definitivo. Busquemos directamente agradarle, amarle, haciendo rendir en su honor las cualidades, los talentos, que hemos recibido de su bondad. Para esto alentaremos muy a menudo los deseos de amarle con obras, en unos minutos de silencioso coloquio con ?l junto al sagrario, o donde mejor podamos recogernos en oraci?n.

Nuestra Madre, como nos quiere, ser? siempre, si se lo pedimos, la gran aliada de nuestros deseos por actualizar el sentido sobrenatural de nuestra vida.


Publicado por verdenaranja @ 23:27  | Espiritualidad
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ZENIT publica las palabras que pronunci? Benedicto XVI el domingo, 23 deDciembre de 2007, antes de rezar la oraci?n mariana del ?ngelus junto a los peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano.


Queridos hermanos y hermanas:

S?lo un d?a separa a este cuarto domingo de Adviento de la santa Navidad. Ma?ana por la noche nos reuniremos para celebrar el gran misterio del amor que nunca termina de sorprendernos. Dios se hizo hijo del hombre para que nos convirti?ramos en hijos de Dios. Durante el Adviento, del coraz?n de la Iglesia se ha elevado con frecuencia una imploraci?n: ?Ven, Se?or, a visitarnos con tu paz, que tu presencia nos llene de alegr?a?.

La misi?n evangelizadora de la Iglesia es la respuesta al grito ?ven, Se?or Jes?s?, que atraviesa toda la historia de la salvaci?n y que sigue alz?ndose de los labios de los creyentes. ?Ven, Se?or, a transformar nuestros corazones para que en el mundo se difundan la justicia y la paz?.

Esto es lo que pretende se?alar la Nota doctrinal acerca de algunos aspectos de la evangelizaci?n publicada por la Congregaci?n para la Doctrina de la Fe. El documento quiere recordar a todos los cristianos, en una situaci?n en la que con frecuencia ya no les queda claro ni siquiera a muchos fieles la raz?n misma de la evangelizaci?n, que la acogida de la Buena Nueva en la fe lleva de por s? a comunicar la salvaci?n recibida como un don.

De hecho, la verdad que salva la vida, que se hizo carne en Jes?s, enciende el coraz?n de quien la recibe con un amor al pr?jimo que mueve la libertad para devolver lo que se ha recibido gratuitamente. Ser alcanzados por la presencia de Dios, que se hace como uno de nosotros en Navidad, es un don inestimable, un don capaz de hacernos vivir el abrazo universal de los amigos de Dios, en esa red de amistad con Cristo que une el cielo y la tierra, que orienta la libertad humana hacia su cumplimiento y que, si es vivida en su verdad, florece con un amor gratuito y lleno de atenci?n por el bien de todos los hombres.

No hay nada m?s hermoso, urgente e importante que volver a dar gratuitamente a los hombres lo que hemos recibido gratuitamente de Dios.

No hay nada que nos pueda eximir o dispensar de este exigente y fascinante compromiso. La alegr?a de la Navidad que ya experimentamos, al llenarnos de esperanza, nos empuja al mismo tiempo a anunciar a todos la presencia de Dios en medio de nosotros.

La Virgen Mar?a es modelo incomparable de evangelizaci?n, pues no comunic? al mundo una idea, sino el mismo Jes?s, el Verbo encarnado. Invoqu?mosla con confianza para que la Iglesia anuncie tambi?n a nuestro tiempo a Cristo Salvador.

Cada cristiano y cada comunidad experimentan la alegr?a de compartir con los dem?s la buena noticia de que Dios am? tanto al mundo que le entreg? a su Hijo unig?nito para que el mundo se salve por medio de ?l. Este es el aut?ntico sentido de la Navidad, que siempre tenemos que redescubrir y vivir intensamente.

[Despu?s del ?ngelus, el Santo Padre salud? a los peregrinos en varios idiomas. En italiano, dijo:]

Dirijo mi cordial saludo a los trabajadores del diario vaticano ?L'Osservatore Romano? que esta ma?ana, en la Plaza de San Pedro, proponen una iniciativa de solidaridad a favor de los ni?os de Uganda. Al expresar mi aprecio por la especial atenci?n que ?L'Osservatore Romano? presta a las emergencias humanitarias en todas las partes del mundo, alabo el hecho de que esta labor est? apoyada tambi?n con gestos concretos como ?ste al que dese? pleno ?xito.

[En espa?ol, dijo:]

Saludo cordialmente a los fieles de lengua espa?ola, aqu? presentes y a cuantos participan en el rezo del ?ngelus a trav?s de la radio y de la televisi?n. Preparaos con fervor para celebrar el misterio del nacimiento del Hijo de Dios, abrid vuestros corazones al Se?or que ya llega, poni?ndonos al servicio de todos, especialmente de los m?s necesitados. Feliz domingo.

Traducci?n del original italiano por Jes?s Colina

? Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana

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LA SAGRADA FAMILIA / A
30 de diciembre de 2007


La paz y el amor de Dios, nuestro Padre, que se han manifestado en Cristo Jes?s, est?n con todos vosotros.

Sed bienvenidos a celebrar la Eucarist?a, aqu?, en la casa de todos, en este domingo en que celebramos la fiesta de la Sagrada Familia.

A. penitencial: En el camino de cada d?a, a veces nuestra vida desfallece, nos cerramos a la acci?n del Esp?ritu, no vivimos amando como Jesucristo. Por eso necesitamos siempre de la conversi?n. Pidamos perd?n ahora por nuestros pecados.

- Hijo de Dios, que, nacido de Mar?a, te hiciste nuestro hermano: SE?OR, TEN PIEDAD.
- Hijo del hombre, que conoces y comprendes nuestra debilidad: CRISTO, TEN PIEDAD.
- Hijo primog?nito del Padre, que haces de nosotros una sola familia: SE?OR, TEN PIEDAD.

Antes de las lecturas: Escuchemos atentos la palabra que Dios nos dirige hoy. Nos explica los sentimientos que deben presidir nuestras relaciones mutuas como familia de los hijos de Dios. Tanto el salmo como la lectura del Antiguo Testamento nos ponen el ejemplo familiar de la pareja feliz con sus hijos alrededor. El evangelio de Mateo evocar? la figura de Jos? y su desvelo por la esposa y el hijo a ?l encomendados, en los momentos dif?ciles de la huida a Egipto. Y san Pablo nos invitar? directamente a vivir esos sentimientos.

Oraci?n universal: Oremos, hermanas y hermanos, a Dios Padre, que nos ha manifestado su amor en el nacimiento de su Hijo Jesucristo. Un?monos a la oraci?n diciendo: ESC?CHANOS, PADRE..

1. Por la Iglesia, la gran familia de los hijos e hijas de Dios. Que camine con decisi?n hacia la plena unidad de todos los cristianos, OREMOS.

2. Por todos los pueblos. Que superen las enemistades y vivan en la paz, la justicia y la libertad, OREMOS.

3. Por los hogares cristianos. Que sean escuelas de generosidad y de fidelidad, OREMOS.

4. Por los padres y los hijos. Que sus relaciones est?n presididas por el amor, la comprensi?n y el respeto mutuo, OREMOS.

5. Por los ni?os sin padres, los ancianos desamparados y los enfermos. Que no se vean faltos de amor, OREMOS.

6. Por los que nos hemos reunido en la mesa de los hijos de Dios. Que sepamos construir siempre a nuestro alrededor un ambiente dispuesto al di?logo, la con-fianza, la acogida, OREMOS.

Se?or, conc?denos cantar siempre tu gloria y transmitir tu paz a los hombres de buena voluntad. Por Jesucristo nuestro Se?or.

Padrenuestro: Somos hijos e hijas de Dios, miembros de la familia de la Iglesia. Como tales nos sentimos unidos en el Esp?ritu que nos ense?a a decir:

CPL

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NAVIDAD
25 de diciembre de 2007



Hoy, en la ciudad de Bel?n, nos ha nacido un salvador: el Mes?as, el Se?or. Que su gracia, su amor, su paz, est?n con todos vosotros.

Sin ninguna introducci?n previa, sube un lector a proclamar la calenda o preg?n de Navidad que publicamos en las hojas amarillas (o lo proclama el propio presidente).

Gloria: Cantemos, proclamemos gozosamente la gloria del Se?or. Aquella noche en Bel?n los ?ngeles anunciaron el nacimiento de la Vida. Hoy, nosotros, que como los pastores hemos venido aqu? para contemplar al Dios hecho hombre, nos unimos a su c?ntico con todo nuestro coraz?n.


Antes de las lecturas: Dejemos ahora que penetre en nosotros la Palabra salvadora. Escuchemos con fe, con gozo, con agradecicimiento, el mensaje de Navidad. Porque hoy se nos ha revelado el amor de Dios. El Se?or en persona ha venido a visitar a su pueblo. Aquel que es la luz y la vida se ha hecho carne de nuestra carne.

Oraci?n universal: En la alegr?a de esta fiesta, que nuestra mirada alcance a la humanidad entera. Dios ha venido a compartir nuestra vida. Por eso, confiadamente, oremos cantando (diciendo): VEN, SE?OR, VEN A SALVARNOS

1. Por la paz, el bienestar y la alegr?a de todos los hombres y mujeres del mundo. Y para que todos puedan conocer y vivir el amor inagotable de Dios. OREMOS:
2. Por aquellos que Dios m?s ama: los
pobres, los que son perseguidos o discriminados, los que sufren la tragedia de la guerra, los que nadie quiere ni tiene en cuenta. OREMOS:

3. Por los cristianos de la ciudad de Bel?n, y tambi?n por los musulmanes y jud?os. Para que en la tierra de Jes?s se logre alcanzar la paz y la justicia para todos.
OREMOS:

4. Por todos los cristianos, que hoy, en todo el mundo, compartimos la alegr?a del nacimiento del Hijo de Dios. Y por cada uno de nosotros, y por nuestros familiares y amigos. OREMOS:

Escucha nuestra oraci?n, Padre. Te la presentamos con toda confianza por Jesucristo, tu Hijo, que hoy nace entre nosotros y vive y reina por los ...

Padrenuestro: El Hijo de Dios se hizo hombre para que nosotros nos llamemos y seamos de verdad hijos de Dios. Por eso, siguiendo su ense?anza, nos atrevemos a decir:

Invitaci?n a la comuni?n: La Palabra se hizo carne, y habit? entre nosotros, y hemos contemplado su gloria. ?ste es Jes?s, el Mes?as, el Se?or, el Salvador. Dichosos los que hoy hemos sido invitados a su mesa.

CPL

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Domingo, 23 de diciembre de 2007
Con ocasi?n de la ?ltima audiencia del a?o 2007 celebrada por el Santo Padre el 19 de Diciembre, la Prefectura de la Casa Pontificia hizo p?blica "Nota Doctrinal acerca de algunos aspectos de la evangelizaci?n".


Mi?rcoles 19 de diciembre de 2007



I. Introducci?n

1. Enviado por el Padre para anunciar el Evangelio, Jesucristo invita a todos los hombres a la conversi?n y a la fe (cf. Mc 1, 14-15), encomendando a los Ap?stoles, despu?s de su resurrecci?n, continuar su misi?n evangelizadora (cf. Mt 28, 19-20; Mc 16, 15; Lc 24, 4-7; Hch 1, 3): ?como el Padre me envi?, tambi?n yo os env?o? (Jn 20, 21; cf. 17, 18). Mediante la Iglesia, quiere llegar a cada ?poca de la historia, a cada lugar de la tierra y a cada ?mbito de la sociedad, quiere llegar hasta cada persona, para que todos sean un solo reba?o con un solo pastor (cf. Jn 10, 16): ?Id por todo el mundo y proclamad el Evangelio a toda la creaci?n. El que crea y sea bautizado, se salvar?; el que no crea, se condenar? (Mc 16, 15-16).

Los Ap?stoles, entonces, ?movidos por el Esp?ritu Santo, invitaban a todos a cambiar de vida, a convertirse y a recibir el bautismo?[1], porque la ?Iglesia peregrina es necesaria para la Salvaci?n?[2]. Es el mismo Se?or Jesucristo que, presente en su Iglesia, precede la obra de los evangelizadores, la acompa?a y sigue, haciendo fructificar el trabajo: lo que acaeci? al principio contin?a durante todo el curso de la historia.

Al comienzo del tercer milenio, resuena en el mundo la invitaci?n que Pedro, junto con su hermano Andr?s y con los primeros disc?pulos, escuch? de Jes?s mismo: ?rema mar adentro, y echad vuestras redes para pescar? (Lc 5, 4)[3]. Y despu?s de la pesca milagrosa, el Se?or anunci? a Pedro que se convertir?a en ?pescador de hombres? (Lc 5, 10).

2. El t?rmino evangelizaci?n tiene un significado muy rico[4]. En sentido amplio, resume toda la misi?n de la Iglesia: toda su vida, en efecto, consiste en realizar la traditio Evangelii, el anuncio y transmisi?n del Evangelio, que es ?fuerza de Dios para la salvaci?n de todo el que cree? (Rm 1, 16) y que en ?ltima instancia se identifica con el mismo Cristo (1 Co 1, 24). Por eso, la evangelizaci?n as? entendida tiene como destinataria toda la humanidad. En cualquier caso evangelizaci?n no significa solamente ense?ar una doctrina sino anunciar a Jesucristo con palabras y acciones, o sea, hacerse instrumento de su presencia y actuaci?n en el mundo.

?Toda persona tiene derecho a escuchar la ?Buena Nueva? de Dios que se revela y se da en Cristo, para realizar en plenitud la propia vocaci?n?[5]. Es un derecho conferido por el mismo Se?or a toda persona humana, por lo cual todos los hombres y mujeres pueden decir junto con San Pablo: Jesucristo ?me am? y se entreg? por m?? (Gal 2, 20). A este derecho le corresponde el deber de evangelizar: ?no es para m? ning?n motivo de gloria; es m?s bien un deber que me incumbe. Y ?ay de m? si no predicara el Evangelio!? (1 Co 9, 16; cf. Rm 10, 14). As? se entiende porqu? toda actividad de la Iglesia tenga una dimensi?n esencial evangelizadora y jam?s debe ser separada del compromiso de ayudar a todos a encontrar a Cristo en la fe, que es el objetivo primario de la evangelizaci?n: ?La cuesti?n social y el Evangelio son realmente inseparables. Si damos a los hombres s?lo conocimientos, habilidades, capacidades t?cnicas e instrumentos, les damos demasiado poco?[6].

3. Hoy en d?a, sin embargo, hay una confusi?n creciente que induce a muchos a desatender y dejar inoperante el mandato misionero del Se?or (cf. Mt 28, 19). A menudo se piensa que todo intento de convencer a otros en cuestiones religiosas es limitar la libertad. Ser?a l?cito solamente exponer las propias ideas e invitar a las personas a actuar seg?n la conciencia, sin favorecer su conversi?n a Cristo y a la fe cat?lica: se dice que basta ayudar a los hombres a ser m?s hombres o m?s fieles a su propia religi?n, que basta con construir comunidades capaces de trabajar por la justicia, la libertad, la paz, la solidaridad. Adem?s, algunos sostienen que no deber?a anunciar a Cristo a quienes no lo conocen, ni favorecer la adhesi?n a la Iglesia, pues ser?a posible salvarse tambi?n sin un conocimiento expl?cito de Cristo y sin una incorporaci?n formal a la Iglesia.

Para salir al paso de esta problem?tica, la Congregaci?n para la Doctrina de la Fe ha estimado necesario publicar la presente Nota, la cual, presuponiendo toda la doctrina cat?lica sobre la evangelizaci?n, ampliamente tratada en el Magisterio de Pablo VI y de Juan Pablo II, tiene como finalidad aclarar algunos aspectos de la relaci?n entre el mandato misionero del Se?or y el respeto a la conciencia y a la libertad religiosa de todos. Son aspectos con implicaciones antropol?gicas, eclesiol?gicas y ecum?nicas.

II. Algunas implicaciones antropol?gicas

4. ?Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el ?nico Dios verdadero, y al que t? has enviado, Jesucristo? (Jn 17, 3): Dios concedi? a los hombres inteligencia y voluntad para que lo pudieran buscar, conocer y amar libremente. Por eso la libertad humana es un recurso y, a la vez, un reto para el hombre que le presenta Aquel que lo ha creado. Un ofrecimiento a su capacidad de conocer y amar lo que es bueno y verdadero. Nada como la b?squeda del bien y la verdad pone en juego la libertad humana, reclam?ndole una adhesi?n tal que implica los aspectos fundamentales de la vida. Este es, particularmente, el caso de la verdad salv?fica, que no es solamente objeto del pensamiento sino tambi?n acontecimiento que afecta a toda la persona ? inteligencia, voluntad, sentimientos, actividades y proyectos ? cuando ?sta se adhiere a Cristo. En esta b?squeda del bien y la verdad act?a ya el Esp?ritu Santo, que abre y dispone los corazones para acoger la verdad evang?lica, seg?n la conocida afirmaci?n de Santo Tom?s de Aquino: ?omne verum a quocumque dicatur a Spiritu Sancto est?[7]. Por eso es importante valorar esta acci?n del Esp?ritu Santo, que produce afinidad y acerca los corazones a la verdad, ayudando al conocimiento humano a madurar en la sabidur?a y en el abandono confiado en lo verdadero[8].

Sin embargo, hoy en d?a, cada vez m?s frecuentemente, se pregunta acerca de la legitimidad de proponer a los dem?s lo que se considera verdadero en s?, para que puedan adherirse a ello. Esto a menudo se considera como un atentado a la libertad del pr?jimo. Tal visi?n de la libertad humana, desvinculada de su inseparable referencia a la verdad, es una de las expresiones ?del relativismo que, al no reconocer nada como definitivo, deja como ?ltima medida s?lo el propio yo con sus caprichos; y, bajo la apariencia de la libertad, se transforma para cada uno en una prisi?n?[9]. En las diferentes formas de agnosticismo y relativismo presentes en el pensamiento contempor?neo, ?la leg?tima pluralidad de posiciones ha dado paso a un pluralismo indiferenciado, basado en el convencimiento de que todas las posiciones son igualmente v?lidas. Este es uno de los s?ntomas m?s difundidos de la desconfianza en la verdad que es posible encontrar en el contexto actual. No se sustraen a esta prevenci?n ni siquiera algunas concepciones de vida provenientes de Oriente; en ellas, en efecto, se niega a la verdad su car?cter exclusivo, partiendo del presupuesto de que se manifiesta de igual manera en diversas doctrinas, incluso contradictorias entre s??[10]. Si el hombre niega su capacidad fundamental de conocer la verdad, si se hace esc?ptico sobre su facultad de conocer realmente lo que es verdadero, termina por perder lo ?nico que puede atraer su inteligencia y fascinar su coraz?n.

5. En este sentido, en la b?squeda de la verdad, se enga?a quien s?lo conf?a en sus propias fuerzas, sin reconocer la necesidad que cada uno tiene del auxilio de los dem?s. El hombre ?desde el nacimiento, pues, est? inmerso en varias tradiciones, de las cuales recibe no s?lo el lenguaje y la formaci?n cultural, sino tambi?n muchas verdades en las que, casi instintivamente, cree. De todos modos el crecimiento y la maduraci?n personal implican que estas mismas verdades puedan ser puestas en duda y discutidas por medio de la peculiar actividad cr?tica del pensamiento. Esto no quita que, tras este paso, las mismas verdades sean ?recuperadas? sobre la base de la experiencia llevada que se ha tenido o en virtud de un razonamiento sucesivo. A pesar de ello, en la vida de un hombre las verdades simplemente cre?das son mucho m?s numerosas que las adquiridas mediante la constataci?n personal?[11]. La necesidad de confiar en los conocimientos transmitidos por la propia cultura, o adquiridos por otros, enriquece al hombre ya sea con verdades que no pod?a conseguir por s? solo, ya sea con las relaciones interpersonales y sociales que desarrolla. El individualismo espiritual, por el contrario, a?sla a la persona impidi?ndole abrirse con confianza a los dem?s ? y, por lo tanto, recibir y dar en abundancia los bienes que sostienen su libertad ? poniendo en peligro incluso el derecho de manifestar socialmente sus propias convicciones y opiniones[12].

En particular, la verdad que es capaz de iluminar el sentido de la propia vida y de guiarla se alcanza tambi?n mediante el abandono confiado en aquellos que pueden garantizar la certeza y la autenticidad de la verdad misma: ?La capacidad y la opci?n de confiarse uno mismo y la propia vida a otra persona constituyen ciertamente uno de los actos antropol?gicamente m?s significativos y expresivos?[13]. La aceptaci?n de la Revelaci?n que se realiza en la fe, aunque suceda en un nivel m?s profundo, entra en la din?mica de la b?squeda de la verdad: ?Cuando Dios revela hay que prestarle ?la obediencia de la fe?, por la que el hombre se conf?a libre y totalmente a Dios prestando ?a Dios revelador el homenaje del entendimiento y de la voluntad?, y asistiendo voluntariamente a la revelaci?n hecha por ?l?[14]. El Concilio Vaticano II, despu?s de haber afirmado el deber y el derecho de todo hombre a buscar la verdad en materia religiosa, a?ade: ?la verdad debe buscarse de modo apropiado a la dignidad de la persona humana y a su naturaleza social, es decir, mediante una libre investigaci?n, sirvi?ndose del magisterio o de la educaci?n, de la comunicaci?n y del di?logo, por medio de los cuales unos exponen a otros la verdad que han encontrado o creen haber encontrado?[15]. En cualquier caso, la verdad ?no se impone de otra manera, sino por la fuerza de la misma verdad?[16]. Por lo tanto, estimular honestamente la inteligencia y la libertad de una persona hacia el encuentro con Cristo y su Evangelio no es una intromisi?n indebida, sino un ofrecimiento leg?timo y un servicio que puede hacer m?s fecunda la relaci?n entre los hombres.

6. La evangelizaci?n es, adem?s, una posibilidad de enriquecimiento no s?lo para sus destinatarios sino tambi?n para quien la realiza y para toda la Iglesia. Por ejemplo, en el proceso de inculturaci?n, ?la misma Iglesia universal se enriquece con expresiones y valores en los diferentes sectores de la vida cristiana, [?] conoce y expresa a?n mejor el misterio de Cristo, a la vez que es alentada a una continua renovaci?n?[17]. La Iglesia, en efecto, que desde el d?a de Pentecost?s ha manifestado la universalidad de su misi?n, asume en Cristo las riquezas innumerables de los hombres de todos los tiempos y lugares de la historia humana[18]. Adem?s de su valor antropol?gico impl?cito, todo encuentro con una persona o con una cultura concreta puede desvelar potencialidades del Evangelio poco explicitadas precedentemente, que enriquecer?n la vida concreta de los cristianos y de la Iglesia. Gracias, tambi?n, a este dinamismo, la ?Tradici?n, que deriva de los Ap?stoles, progresa en la Iglesia con la asistencia del Esp?ritu Santo?[19].

En efecto, el Esp?ritu que, despu?s de haber obrado la encarnaci?n de Jesucristo en el vientre virginal de Mar?a, vivifica la acci?n materna de la Iglesia en la evangelizaci?n de las culturas. Si bien el Evangelio es independiente de todas las culturas, es capaz de impregnarlas a todas sin someterse a ninguna[20]. En este sentido, el Esp?ritu Santo es tambi?n el protagonista de la inculturaci?n del Evangelio, es el que precede, en modo fecundo, al di?logo entre la Palabra de Dios, revelada en Jesucristo, y las inquietudes m?s profundas que brotan de la multiplicidad de los hombres y de las culturas. As? contin?a en la historia, en la unidad de una misma y ?nica fe, el acontecimiento de Pentecost?s, que se enriquece a trav?s de la diversidad de lenguas y culturas.

7. La actividad por medio de la cual el hombre comunica a otros eventos y verdades significativas desde el punto de vista religioso, favoreciendo su recepci?n, no solamente est? en profunda sinton?a con la naturaleza del proceso humano de di?logo, de anuncio y aprendizaje, sino que tambi?n responde a otra importante realidad antropol?gica: es propio del hombre el deseo de hacer que los dem?s participen de los propios bienes. Acoger la Buena Nueva en la fe empuja de por s? a esa comunicaci?n. La Verdad que salva la vida enciende el coraz?n de quien la recibe con un amor al pr?jimo que mueve la libertad a comunicar lo que se ha recibido gratuitamente.

Si bien los no cristianos puedan salvarse mediante la gracia que Dios da a trav?s de ?caminos que ?l sabe?[21], la Iglesia no puede dejar de tener en cuenta que les falta un bien grand?simo en este mundo: conocer el verdadero rostro de Dios y la amistad con Jesucristo, el Dios-con-nosotros. En efecto, ?nada hay m?s hermoso que haber sido alcanzados, sorprendidos, por el Evangelio, por Cristo. Nada m?s bello que conocerle y comunicar a los otros la amistad con ?l?[22]. Para todo hombre es un bien la revelaci?n de las verdades fundamentales[23] sobre Dios, sobre s? mismo y sobre el mundo; mientras que vivir en la oscuridad, sin la verdad acerca de las ?ltimas cosas, es un mal, que frecuentemente est? en el origen de sufrimientos y esclavitudes a veces dram?ticas. Esta es la raz?n por la que San Pablo no vacila en describir la conversi?n a la fe cristiana como una liberaci?n ?del poder de las tinieblas? y como la entrada ?en el Reino del Hijo predilecto, en quien tenemos la redenci?n: el perd?n de los pecados? (Col 1, 13-14). Por eso, la plena adhesi?n a Cristo, que es la Verdad, y la incorporaci?n a su Iglesia, no disminuyen la libertad humana, sino que la enaltecen y perfeccionan, en un amor gratuito y enteramente sol?cito por el bien de todos los hombres. Es un don inestimable vivir en el abrazo universal de los amigos de Dios que brota de la comuni?n con la carne vivificante de su Hijo, recibir de ?l la certeza del perd?n de los pecados y vivir en la caridad que nace de la fe. La Iglesia quiere hacer part?cipes a todos de estos bienes, para que tengan la plenitud de la verdad y de los medios de salvaci?n, ?para participar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios? (Rm 8, 21).

8. La evangelizaci?n implica tambi?n el di?logo sincero que busca comprender las razones y los sentimientos de los otros. Al coraz?n del hombre, en efecto, no se accede sin gratuidad, caridad y di?logo, de modo que la palabra anunciada no sea solamente proferida sino adecuadamente testimoniada en el coraz?n de sus destinatarios. Eso exige tener en cuenta las esperanzas y los sufrimientos, las situaciones concretas de los destinatarios. Adem?s, precisamente a trav?s del di?logo, los hombres de buena voluntad abren m?s libremente el coraz?n y comparten sinceramente sus experiencias espirituales y religiosas. Ese compartir, caracter?stico de la verdadera amistad, es una ocasi?n valiosa para el testimonio y el anuncio cristiano.

Como en todo campo de la actividad humana, tambi?n en el di?logo en materia religiosa puede introducirse el pecado. A veces puede suceder que ese di?logo no sea guiado por su finalidad natural, sino que ceda al enga?o, a intereses ego?stas o a la arrogancia, sin respetar la dignidad y la libertad religiosa de los interlocutores. Por eso ?la Iglesia proh?be severamente que a nadie se obligue, o se induzca o se atraiga por medios indiscretos a abrazar la fe, lo mismo que vindica en?rgicamente el derecho a que nadie sea apartado de ella con vejaciones inicuas?[24].

El motivo originario de la evangelizaci?n es el amor de Cristo para la salvaci?n eterna de los hombres. Los aut?nticos evangelizadores desean solamente dar gratuitamente lo que gratuitamente han recibido: ?Desde los primeros d?as de la Iglesia los disc?pulos de Cristo se esforzaron en inducir a los hombres a confesar Cristo Se?or, no por acci?n coercitiva ni por artificios indignos del Evangelio, sino ante todo por la virtud de la palabra de Dios?[25]. La misi?n de los Ap?stoles ? y su continuaci?n en la misi?n de la Iglesia antigua ? sigue siendo el modelo fundamental de evangelizaci?n para todos los tiempos: una misi?n a menudo marcada por el martirio, como lo demuestra la historia del siglo pasado. Precisamente el martirio da credibilidad a los testigos, que no buscan poder o ganancia sino que entregan la propia vida por Cristo. Manifiestan al mundo la fuerza inerme y llena de amor por los hombres concedida a los que siguen a Cristo hasta la donaci?n total de su existencia. As?, los cristianos, desde los albores del cristianismo hasta nuestros d?as, han sufrido persecuciones por el Evangelio, como Jes?s mismo hab?a anunciado: ?a m? me han perseguido, tambi?n os perseguir?n a vosotros? (Jn 15, 20).

III. Algunas implicaciones eclesiol?gicas

9. Desde el d?a de Pentecost?s, quien acoge plenamente la fe es incorporado a la comunidad de los creyentes: ?Los que acogieron su Palabra fueron bautizados. Aquel d?a se les unieron unas tres mil personas? (Hch 2, 41). Desde el comienzo, con la fuerza del Esp?ritu, el Evangelio ha sido anunciado a todos los hombres, para que crean y lleguen a ser disc?pulos de Cristo y miembros de su Iglesia. Tambi?n en la literatura patr?stica son constantes las exhortaciones a realizar la misi?n confiada por Jes?s a los disc?pulos[26]. Generalmente se usa el t?rmino ?conversi?n? en referencia a la exigencia de conducir a los paganos a la Iglesia. No obstante, la conversi?n (metanoia), en su significado cristiano, es un cambio de mentalidad y actuaci?n, como expresi?n de la vida nueva en Cristo proclamada por la fe: es una reforma continua del pensar y obrar orientada a una identificaci?n con Cristo cada m?s intensa (cf. Gal 2, 20), a la cual est?n llamados, ante todo, los bautizados. Este es, en primer lugar, el significado de la invitaci?n que Jes?s mismo formul?: ?convert?os y creed al Evangelio? (Mc 1, 15; cf. Mt 4, 17).

El esp?ritu cristiano ha estado siempre animado por la pasi?n de llevar a toda la humanidad a Cristo en la Iglesia. En efecto, la incorporaci?n de nuevos miembros a la Iglesia no es la extensi?n de un grupo de poder, sino la entrada en la amistad de Cristo, que une el cielo y la tierra, continentes y ?pocas diferentes. Es la entrada en el don de la comuni?n con Cristo, que es ?vida nueva? animada por la caridad y el compromiso con la justicia. La Iglesia es instrumento ? ?el germen y el principio?[27] ? del Reino de Dios, no es una utop?a pol?tica. Es ya presencia de Dios en la historia y lleva en s? tambi?n el verdadero futuro, el definitivo, en el que ?l ser? ?todo en todos? (1 Co 15, 28); una presencia necesaria, pues s?lo Dios puede dar al mundo aut?ntica paz y justicia. El Reino de Dios no es ? como algunos sostienen hoy ? una realidad gen?rica que supera todas las experiencias y tradiciones religiosas, a la cual estas deber?an tender como hacia una comuni?n universal e indiferenciada de todos los que buscan a Dios, sino que es, ante todo, una persona, que tiene el rostro y el nombre de Jes?s de Nazaret, imagen del Dios invisible[28]. Por eso, cualquier movimiento libre del coraz?n humano hacia Dios y hacia su Reino conduce, por su propia naturaleza, a Cristo y se orienta a la incorporaci?n en su Iglesia, que es signo eficaz de ese Reino. La Iglesia es, por lo tanto, medio de la presencia de Dios y por eso, instrumento de una verdadera humanizaci?n del hombre y del mundo. La extensi?n de la Iglesia a lo largo de la historia, que constituye la finalidad de la misi?n, es un servicio a la presencia de Dios mediante su Reino: en efecto, ?el Reino no puede ser separado de la Iglesia?[29]

10. Hoy, sin embargo, ?el perenne anuncio misionero de la Iglesia es puesto hoy en peligro por teor?as de tipo relativista, que tratan de justificar el pluralismo religioso, no s?lo de facto sino tambi?n de iure (o de principio)?[30]. Desde hace mucho tiempo se ha ido creando una situaci?n en la cual, para muchos fieles, no est? clara la raz?n de ser de la evangelizaci?n[31]. Hasta se llega a afirmar que la pretensi?n de haber recibido como don la plenitud de la Revelaci?n de Dios, esconde una actitud de intolerancia y un peligro para la paz.

Qui?n as? razona, ignora que la plenitud del don de la verdad que Dios hace al hombre al revelarse a ?l, respeta la libertad que ?l mismo ha creado como rasgo indeleble de la naturaleza humana: una libertad que no es indiferencia, sino tendencia al bien. Ese respeto es una exigencia de la misma fe cat?lica y de la caridad de Cristo, un elemento constitutivo de la evangelizaci?n y, por lo tanto, un bien que hay que promover sin separarlo del compromiso de hacer que sea conocida y aceptada libremente la plenitud de la salvaci?n que Dios ofrece al hombre en la Iglesia.

El respeto a la libertad religiosa[32] y su promoci?n ?en modo alguno deben convertirse en indiferencia ante la verdad y el bien. M?s a?n, la propia caridad exige el anuncio a todos los hombres de la verdad que salva?[33]. Ese amor es el sello precioso del Esp?ritu Santo que, como protagonista de la evangelizaci?n[34], no cesa de mover los corazones al anuncio del Evangelio, abri?ndolos para que lo reciban. Un amor que vive en el coraz?n de la Iglesia y que de all? se irradia hasta los confines de la tierra, hasta el coraz?n de cada hombre. Todo el coraz?n del hombre, en efecto, espera encontrar a Jesucristo.

Se entiende, as?, la urgencia de la invitaci?n de Cristo a evangelizar y porqu? la misi?n, confiada por el Se?or a los Ap?stoles, concierne a todos los bautizados. Las palabras de Jes?s, ?Id, pues, y haced disc?pulos a todas las gentes bautiz?ndolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp?ritu Santo, y ense??ndoles a guardar todo lo que yo os he mandado? (Mt 28, 19-20), interpelan a todos en la Iglesia, a cada uno seg?n su propia vocaci?n. Y, en el momento presente, ante tantas personas que viven en diferentes formas de desierto, sobre todo en el ?desierto de la oscuridad de Dios, del vac?o de las almas que ya no tienen conciencia de la dignidad y del rumbo del hombre?[35], el Papa Benedicto XVI ha recordado al mundo que ?la Iglesia en su conjunto, as? como sus Pastores, han de ponerse en camino como Cristo para rescatar a los hombres del desierto y conducirlos al lugar de la vida, hacia la amistad con el Hijo de Dios, hacia Aquel que nos da la vida, y la vida en plenitud?[36]. Este compromiso apost?lico es un deber y tambi?n un derecho irrenunciable, expresi?n propia de la libertad religiosa, que tiene sus correspondientes dimensiones ?tico-sociales y ?tico-pol?ticas[37]. Un derecho que, lamentablemente, en algunas partes del mundo a?n no se reconoce legalmente y en otras, de hecho, no se respeta[38].

11. El que anuncia el Evangelio participa de la caridad de Cristo, que nos am? y se entreg? por nosotros (cf. Ef 5, 2), es su emisario y suplica en nombre de Cristo: ?reconciliaos con Dios! (2 Co 5, 20). Una caridad que es expresi?n de la gratitud que se difunde desde el coraz?n humano cuando se abre al amor entregado por Jesucristo, aquel Amor ?que en el mundo se expande?[39]. Esto explica el ardor, confianza y libertad de palabra (parrhesia) que se manifestaba en la predicaci?n de los Ap?stoles (cf. Hch 4, 31; 9, 27-28; 26, 26, etc.) y que el rey Agripa experiment? escuchando a Pablo: ?Por poco, con tus argumentos, haces de m? un cristiano? (Hch 26, 28).

La evangelizaci?n no se realiza s?lo a trav?s de la predicaci?n p?blica del Evangelio, ni se realiza ?nicamente a trav?s de actuaciones p?blicas relevantes, sino tambi?n por medio del testimonio personal, que es un camino de gran eficacia evangelizadora. En efecto, ?adem?s de la proclamaci?n, que podr?amos llamar colectiva, del Evangelio, conserva toda su validez e importancia esa otra transmisi?n de persona a persona. El Se?or la ha practicado frecuentemente ?como lo prueban, por ejemplo, las conversaciones con Nicodemo, Zaqueo, la Samaritana, Sim?n el fariseo? y lo mismo han hecho los Ap?stoles. En el fondo, ?hay otra forma de comunicar el Evangelio que no sea la de transmitir a otro la propia experiencia de fe? La urgencia de comunicar la Buena Nueva a las masas de hombres no deber?a hacer olvidar esa forma de anunciar mediante la cual se llega a la conciencia personal del hombre y se deja en ella el influjo de una palabra verdaderamente extraordinaria que recibe de otro hombre?[40].

En cualquier caso, hay que recordar que en la transmisi?n del Evangelio la palabra y el testimonio de vida van unidos[41]; para que la luz de la verdad llegue a todos los hombres, se necesita, ante todo, el testimonio de la santidad. Si la palabra es desmentida por la conducta, dif?cilmente ser? acogida. Pero tampoco basta solamente el testimonio, porque ?incluso el testimonio m?s hermoso se revelar? a la larga impotente si no es esclarecido, justificado ?lo que Pedro llamaba dar ?raz?n de vuestra esperanza? (1 Pe. 3, 15)?, explicitado por un anuncio claro e inequ?voco del Se?or Jes?s?[42].

IV. Algunas implicaciones ecum?nicas

12. Desde sus inicios, el movimiento ecum?nico ha estado ?ntimamente vinculado con la evangelizaci?n. La unidad es, en efecto, el sello de la credibilidad de la misi?n y el Concilio Vaticano II ha relevado con pesar que el esc?ndalo de la divisi?n ?es obst?culo para la causa de la difusi?n del Evangelio por todo el mundo?[43]. Jes?s mismo, en la v?spera de su Pasi?n or?: ?para que todos sean uno? para que el mundo crea? (Jn 17, 21).

La misi?n de la Iglesia es universal y no se limita a determinadas regiones de la tierra. La evangelizaci?n, sin embargo, se realiza en forma diversa, de acuerdo a las diferentes situaciones en las cuales tiene lugar. En sentido estricto se habla de ?missio ad gentes? dirigida a los que no conocen a Cristo. En sentido amplio se habla de ?evangelizaci?n?, para referirse al aspecto ordinario de la pastoral, y de ?nueva evangelizaci?n? en relaci?n a los que han abandonado la vida cristiana[44]. Adem?s, se evangeliza en pa?ses donde viven cristianos no cat?licos, sobre todo en pa?ses de tradici?n y cultura cristiana antiguas. Aqu? se requiere un verdadero respeto por sus tradiciones y riquezas espirituales, al igual que un sincero esp?ritu de cooperaci?n. ?Excluido todo indiferentismo y confusionismo as? como la emulaci?n insensata, los cat?licos colaboren fraternalmente con los hermanos separados, seg?n las normas del Decreto sobre el Ecumenismo, en la com?n profesi?n de la fe en Dios y en Jesucristo delante de las naciones ? en cuanto sea posible ? mediante la cooperaci?n en asuntos sociales y t?cnicos, culturales y religiosos?[45].

En el compromiso ecum?nico se pueden distinguir varias dimensiones: ante todo la escucha, como condici?n fundamental para todo di?logo; despu?s, la discusi?n teol?gica, en la cual, tratando de entender las confesiones, tradiciones y convicciones de los dem?s, se puede encontrar la concordia, escondida a veces en la discordia. Inseparable de todo esto, no puede faltar otra dimensi?n esencial del compromiso ecum?nico: el testimonio y el anuncio de los elementos que no son tradiciones particulares o matices teol?gicos sino que pertenecen a la Tradici?n de la fe misma.

Pero el ecumenismo no tiene solamente una dimensi?n institucional que apunta a ?hacer crecer la comuni?n parcial existente entre los cristianos hacia la comuni?n plena en la verdad y en la caridad?[46]: es tarea de cada fiel, ante todo, mediante la oraci?n, la penitencia, el estudio y la colaboraci?n. Dondequiera y siempre, todo fiel cat?lico tiene el derecho y el deber de testimoniar y anunciar plenamente su propia fe. Con los cristianos no cat?licos, el cat?lico debe establecer un di?logo que respete la caridad y la verdad: un di?logo que no es solamente un intercambio de ideas sino tambi?n de dones[47], para poderles ofrecer la plenitud de los medios de salvaci?n[48]. As? somos conducidos a una conversi?n a Cristo cada vez m?s profunda.

En este sentido se recuerda que si un cristiano no cat?lico, por razones de conciencia y convencido de la verdad cat?lica, pide entrar en la plena comuni?n con la Iglesia Cat?lica, esto ha de ser respetado como obra del Esp?ritu Santo y como expresi?n de la libertad de conciencia y religi?n. En tal caso no se trata de proselitismo, en el sentido negativo atribuido a este t?rmino[49]. Como ha reconocido expl?citamente el Decreto sobre el Ecumenismo de Concilio Vaticano II, ?es manifiesto, sin embargo, que la obra de preparaci?n y reconciliaci?n individuales de los que desean la plena comuni?n cat?lica se diferencia, por su naturaleza, de la empresa ecum?nica, pero no encierra oposici?n alguna, ya que ambos proceden del admirable designio de Dios?[50]. Por lo tanto, esa iniciativa no priva del derecho ni exime de la responsabilidad de anunciar en plenitud la fe cat?lica a los dem?s cristianos, que libremente acepten acogerla.

Esta perspectiva requiere naturalmente evitar cualquier presi?n indebida: ?en la difusi?n de la fe religiosa, y en la introducci?n de costumbres hay que abstenerse siempre de cualquier clase de actos que puedan tener sabor a coacci?n o a persuasi?n inhonesta o menos recta, sobre todo cuando se trata de personas rudas o necesitadas?[51]. El testimonio de la verdad no puede tener la intenci?n de imponer nada por la fuerza, ni por medio de acciones coercitivas, ni con artificios contrarios al Evangelio. El mismo ejercicio de la caridad es gratuito[52]. El amor y el testimonio de la verdad se ordenan a convencer, ante todo, con la fuerza de la Palabra de Dios (cf. 1 Co 2, 3-5; 1 Ts 2, 3-5)[53]. La misi?n cristiana est? radicada en la potencia del Esp?ritu Santo y de la misma verdad proclamada.

V. Conclusi?n

13. La acci?n evangelizadora de la Iglesia nunca desfallecer?, porque nunca le faltar? la presencia del Se?or Jes?s con la fuerza del Esp?ritu Santo, seg?n su misma promesa: ?yo estoy con vosotros todos los d?as hasta el fin del mundo? (Mt 28, 20). Los relativismos de hoy en d?a y los irenismos en ?mbito religioso no son un motivo v?lido para desatender este compromiso arduo y, al mismo tiempo, fascinante, que pertenece a la naturaleza misma de la Iglesia y es ?su tarea principal?[54]. ?Caritas Christi urget nos? (2 Co 5, 14): lo testimonia la vida de un gran n?mero de fieles que, movidos por el amor de Cristo han emprendido, a lo largo de la historia, iniciativas y obras de todo tipo para anunciar el Evangelio a todo el mundo y en todos los ?mbitos de la sociedad, como advertencia e invitaci?n perenne a cada generaci?n cristiana para que cumpla con generosidad el mandato del Se?or. Por eso, como recuerda el Papa Benedicto XVI, ?el anuncio y el testimonio del Evangelio son el primer servicio que los cristianos pueden dar a cada persona y a todo el g?nero humano, por estar llamados a comunicar a todos el amor de Dios, que se manifest? plenamente en el ?nico Redentor del mundo, Jesucristo?[55]. El amor que viene de Dios nos une a ?l y ?nos transforma en un Nosotros, que supera nuestras divisiones y nos convierte en una sola cosa, hasta que al final Dios sea ?todo en todos? (cf. 1 Co 15, 28)?[56].

El Sumo Pont?fice Benedicto XVI, en la Audiencia del d?a 6 de octubre de 2007, concedida al Cardenal Prefecto de la Congregaci?n para la Doctrina de la Fe, ha aprobado la presente Nota, decidida en la Sesi?n Ordinaria de esta Congregaci?n, y ha ordenado su publicaci?n.

Dado en Roma, en la sede de la Congregaci?n para la Doctrina de la Fe, 3 de diciembre de 2007, memoria lit?rgica de san Francisco Javier, Patr?n de la Misiones.

William Cardenal LEVADA
Prefecto

Angelo AMATO, S.D.B.
Arzobispo titular de Sila
Secretario


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[1] Juan Pablo II, Carta Enc?clica Redemptoris missio (7 de diciembre de1990), n. 47: AAS 83 (1991), 293.

[2] Concilio Vaticano II, Constituci?n Dogm?tica Lumen gentium, n. 14; cf. Decreto Ad gentes, n. 7; Decreto Unitatis redintegratio, n. 3. Esta doctrina no se contrapone a la voluntad salv?fica de Dios, que ?quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad? (1 Tim 2, 4); por eso ?es necesario, pues, mantener unidas estas dos verdades, o sea, la posibilidad real de la salvaci?n en Cristo para todos los hombres y la necesidad de la Iglesia en orden a esta misma salvaci?n? (Juan Pablo II, Carta Enc?clica Redemptoris missio, n. 9: AAS 83 [1991], 258).

[3] Juan Pablo II, Carta Apost?lica Novo millennio ineunte (6 de enero de 2001, n. 1: AAS 93 (2001), 266.

[4] Cf. Pablo VI, Exhortaci?n Apost?lica Evangelii nuntiandi (8 de diciembre de1975), n. 24: AAS 69 (1976), 22.

[5] Juan Pablo II, Carta Enc?clica Redemptoris missio, n. 46: AAS 83 (1991), 293; cf. Pablo VI, Exhortaci?n Apost?lica Evangelii nuntiandi, nn. 53 y 80: AAS 69 (1976), 41-42, 73-74.

[6] Benedicto XVI, Homil?a durante la Santa Misa en la explanada de la Nueva Feria de Munich (10 de septiembre de 2006): AAS 98 (2006), 710.

[7] ?Toda verdad, d?gala quien la diga, viene del Esp?ritu Santo? (Santo Tom?s de Aquino, Summa Theologi?, I-II, q. 109, a. 1, ad 1).

[8] Cf. Juan Pablo II, Carta Enc?clica Fides et ratio (14 de septiembre de 1998), n. 44: AAS 91 (1999), 40.

[9] Benedicto XVI, Discurso en la ceremonia de apertura de la asamblea eclesial de la Di?cesis de Roma (6 de junio de 2005): AAS 97 (2005), 816.

[10] Juan Pablo II, Carta Enc?clica Fides et ratio, n. 5: AAS 91 (1999), 9-10.

[11] Ibidem, n. 31: AAS91 (1999), 29; cf. Concilio Vaticano II, Constituci?n Pastoral Gaudium et spes, n. 12.

[12] Este derecho ha sido reconocido y afirmado tambi?n en la Declaraci?n Universal de los Derechos del Hombre del 1948 (aa. 18-19).

[13] Juan Pablo II, Carta Enc?clica Fides et ratio, n.33: AAS 91 (1999), 31.

[14] Concilio Vaticano II, Constituci?n Dogm?tica Dei Verbum, n. 5.

[15] Concilio Vaticano II, Declaraci?n Dignitatis human?, n. 3.

[16] Ibidem, n. 1.

[17] Juan Pablo II, Carta Enc?clica Redemptoris Missio, n.52: AAS 83 (1991), 3000.

[18] Cf. Juan Pablo II, Carta Enc?clica Slavorum Apostoli (2 de junio de 1985), n.18: AAS 77 (1985), 800.

[19] Concilio Vaticano II, Constituci?n Dogm?tica Dei Verbum, n. 8.

[20] Cf. Pablo VI, Exhortaci?n Apost?lica Evangelii nuntiandi, n. 19-20: AAS 69 (1976), 18-19.

[21] Concilio Vaticano II, Decreto Ad gentes, n. 7; cf. Constituci?n Dogm?tica Lumen gentium, n. 16; Constituci?n Pastoral Gaudium et spes, n. 22.

[22] Benedicto XVI, Homil?a durante la Santa Misa del solemne inicio del ministerio del Pontificado (24 abril de 2005): AAS 97 (2005), 711.

[23] Cf. Concilio Vaticano I, Constituci?n Dogm?tica Dei Filius, n. 2: ?Es, ciertamente, gracias a esta revelaci?n divina que aquello que en lo divino no est? por s? mismo m?s all? del alcance de la raz?n humana, puede ser conocido por todos, incluso en el estado actual del g?nero humano, sin dificultad, con firme certeza y sin mezcla de error alguno (cf. Santo Tom?s de Aquino, Summa Theologiae, I, 1, 1)? (DH 3005).

[24] Concilio Vaticano II, Decreto Ad gentes, n. 13.

[25] Concilio Vaticano II, Declaraci?n Dignitatis human?, n. 11.

[26] Cf. por ejemplo, Clemente de Alejandr?a, Protreptico IX, 87, 3-4 (Sources chr?tiennes, 2, 154); Aurelio Agust?n, Sermo 14, D [=352 A], 3 (Nuova Biblioteca Agostiniana XXXV/1, 269-271).

[27] Cf. Concilio Vaticano II, Constituci?n Dogm?tica Lumen gentium, n. 5.

[28] Cf. Sobre este tema ver tambi?n Juan Pablo II, Carta Enc?clica Redemptoris missio, n. 18: AAS 83 (1991), 265-266: ?Si se separa el Reino de la persona de Jes?s, no existe ya el reino de Dios revelado por ?l, y se termina por distorsionar tanto el significado del Reino ?que corre el riesgo de transformarse en un objetivo puramente humano o ideol?gico? como la identidad de Cristo, que no aparece ya como el Se?or, al cual debe someterse todo (cf. 1 Co l5, 27)?

[29] Juan Pablo II, Carta Enc?clica Redemptoris missio, n. 18: AAS 83 (1991), 265-266. Acerca de la relaci?n entre la Iglesia y el Reino, cf. tambi?n Congregaci?n para la Doctrina de la Fe, Declaraci?n Dominus Iesus, nn. 18-19: AAS 92 (2000), 759-761.

[30] Congregaci?n para la Doctrina de la Fe, Declaraci?n Dominus Iesus, n. 4: AAS 92 (2000), 744.

[31] Cf. Pablo VI, Exhortaci?n Apost?lica Evangelii nuntiandi, n. 80: AAS 69 (1976) 73: ?? ?para qu? anunciar el Evangelio, ya que todo hombre se salva por la rectitud del coraz?n? Por otra parte, es bien sabido que el mundo y la historia est?n llenos de "semillas del Verbo". ?No es, pues, una ilusi?n pretender llevar el Evangelio donde ya est? presente a trav?s de esas semillas que el mismo Se?or ha esparcido??.

[32] Benedicto XVI, Discurso a la Curia Romana (22 de diciembre de 2005): AAS 98 (2006), 50: ?? si la libertad de religi?n se considera como expresi?n de la incapacidad del hombre de encontrar la verdad y, por consiguiente, se transforma en canonizaci?n del relativismo, entonces pasa impropiamente de necesidad social e hist?rica al nivel metaf?sico, y as? se la priva de su verdadero sentido, con la consecuencia de que no la puede aceptar quien cree que el hombre es capaz de conocer la verdad de Dios y est? vinculado a ese conocimiento bas?ndose en la dignidad interior de la verdad. Por el contrario, algo totalmente diferente es considerar la libertad de religi?n como una necesidad que deriva de la convivencia humana, m?s a?n, como una consecuencia intr?nseca de la verdad que no se puede imponer desde fuera, sino que el hombre la debe hacer suya s?lo mediante un proceso de convicci?n?.

[33] Concilio Vaticano II, Constituci?n Pastoral Gaudium et spes, n. 28; cf. Pablo VI, Exhortaci?n Apost?lica Evangelii nuntiandi, n. 24: AAS 69 (1976), 21-22.

[34] Juan Pablo II, Carta Enc?clica Redemptoris missio, n. 21-30: AAS 83 (1091), 268-276.

[35] Benedicto XVI, Homil?a durante la Santa Misa del solemne inicio del Pontificado (24 abril de 2005): AAS 97 (2005), 710.

[36] Ibidem.

[37] Cf. Concilio Vaticano II, Declaraci?n Dignitatis human?, n. 6.

[38] En efecto, all? donde se reconoce el derecho a la libertad religiosa, por lo general tambi?n se reconoce el derecho que tiene todo hombre de participar a los dem?s sus propias convicciones, en pleno respeto de la conciencia, para favorecer el ingreso de los dem?s en la propia comunidad religiosa de pertenencia, como es sancionado por numerosas ordenanzas jur?dicas actuales y por una difusa jurisprudencia.

[39] ?che per l?universo si squaderna? (Dante Alighieri, La Divina Comedia, Para?so, XXXIII, 87).

[40] Pablo VI, Exhortaci?n Apost?lica Evangelii nuntiandi, n. 46: AAS 69 (1976), 36.

[41] Cf. Concilio Vaticano II, Constituci?n Dogm?tica Lumen gentium, n. 35.

[42] Pablo VI, Exhortaci?n Apost?lica Evangelii nuntiandi, n. 22: AAS 69 (1976), 20.

[43] Concilio Vaticano II, Decreto Unitatis redintegratio, n. 1; cf. Juan Pablo II, Carta Enc?clica Redemptoris missio, nn. 1, 50; AAS83 (1991), 249, 297.

[44] Cf. Juan Pablo II, Carta Enc?clica Redemptoris missio, n. 30s.

[45] Concilio Vaticano II, Decreto Ad gentes, n. 15.

[46] Juan Pablo II, Carta Enc?clica Ut unum sint ( 25 de mayo de 1995), n. 14: AAS 87 (1995), 929.

[47] Cf. Ibidem, n. 28: AAS 87 (1995), 929.

[48] Concilio Vaticano II, Decreto Unitatis redintegratio, nn. 3, 5.

[49] Originalmente el t?rmino ?proselitismo? nace en ?mbito hebreo, donde ?pros?lito? indicaba aquella persona que, proviniendo de las ?gentes?, hab?a pasado a formar parte del ?pueblo elegido?. As? tambi?n, en ?mbito cristiano, el t?rmino proselitismo se ha usado frecuentemente como sin?nimo de actividad misionera. Recientemente el t?rmino ha adquirido una connotaci?n negativa, como publicidad a favor de la propia religi?n con medios y motivos contrarios al esp?ritu del Evangelio y que no salvaguardan la libertad y dignidad de la persona. En ese sentido, se entiende el t?rmino ?proselitismo?, en el contexto del movimiento ecum?nico: cf. The joint Working Group between the Catholic Church and the World Council of Churches, ?The Challenge of Proselytism and the Calling to Common Witness? (1995).

[50] Concilio Vaticano II, Decreto Unitatis redintegratio, n. 4.

[51] Concilio Vaticano II, Declaraci?n Dignitatis human?, n. 4.

[52] Cf. Benedicto XVI, Carta Enc?clica Deus caritas est (25 de diciembre de 2005), n. 31 c: AAS 98 (2996), 245.

[53] Cf. Concilio Vaticano II, Declaraci?n Dignitatis human?, n.11.

[54] Benedicto XVI, Homil?a durante la visita a la Bas?lica de San Pablo extramuros (25 de abril de 2005): AAS 97 (2005), 745.

[55] Benedicto XVI, Discurso a los participantes en el Congreso organizado por la Congregaci?n para la Evangelizaci?n de los Pueblos con motivo del 40? aniversario del Decreto conciliar ?Ad Gentes?, (11 de marzo de 2006): AAS 98 (2006), 334. .

[56] Benedicto XVI, Carta Enc?clica Deus caritas est, n. 18: AAS 98 (2996), 232.

19 Diciembre (ACI).- En la ?ltima Audiencia General de este a?o, celebrada hoy en el Aula Pablo VI, el Papa Benedicto XVI se?al? la grave necesidad de que el cristiano reafirme con fuerza el misterio de la salvaci?n de la Navidad en medio de los hombres que al negar que la Verdad exista y se haya manifestado corren el riesgo de convertirse en seres sin sentido v?ctimas del vac?o del relativismo.

Tras constatar que el mundo secularizado ignora o considera conceptos superfluos para la vida realidades como la Encarnaci?n del Hijo de Dios, el Santo Padre denunci? la hodierna ?idea de la tolerancia y del pluralismo seg?n la cual creer que la Verdad se haya efectivamente manifestado parece ser incluso un atentado a la tolerancia y a la libertad del ser humano?.

?Sin embargo si se elimina la verdad ?pregunt? el Pont?fice?, ?el hombre no se convierte en un ser sin sentido? ?No nos obligamos a nosotros mismos y al mundo a adherir a un vac?o relativismo??.

"?Qu? importante es por eso ?exclam?, que reafirmemos con fuerza el misterio de salvaci?n que trae consigo la celebraci?n de la Navidad de Cristo! En Bel?n se manifest? al mundo la Luz que ilumina nuestra vida; se nos revel? la Vida que nos conduce a la plenitud de nuestra humanidad. Si no se reconoce que Dios se ha hecho hombre, ?qu? sentido tiene festejar la Navidad?"

Por ello, a?adi? el Pont?fice ?los cristianos hemos de proclamar con profunda y sentida convicci?n la verdad del nacimiento de Cristo, para testimoniar frente a todos la certeza de un don inaudito, que es riqueza no solamente para nosotros, sino para todos".

En este sentido Benedicto XVI resalt? que "de aqu? surge el deber de la evangelizaci?n, que consiste precisamente en comunicar este ?eu-angelion?, esta ?buena nueva?. Es lo que recuerda el reciente documento de la Congregaci?n para la Doctrina de la Fe, 'Nota doctrinal acerca de algunos aspectos de la evangelizaci?n', que deseo proponer a vuestra reflexi?n y a vuestro estudio personal y comunitario".

Al finalizar su alocuci?n, el Santo Padre exhort? a pedir a Dios en la oraci?n ?que la violencia sea vencida por la fuerza del amor, las contraposiciones cedan su lugar a la reconciliaci?n, la voluntad de dominio se transforme en deseo de perd?n, de justicia y de paz. Que los deseos de bondad y de amor que nos intercambiamos en estos d?as lleguen a todos los ?mbitos de nuestra vida cotidiana".

"Que el mensaje de solidaridad y de acogida que proviene de la Navidad ?concluy?, contribuya a crear una sensibilidad m?s profunda ante las viejas y las nuevas formas de pobreza, ante el bien com?n, en el que todos estamos llamados a participar".

Audiencias 2007

Con ocasi?n de esta ?ltima audiencia celebrada por el Santo Padre en el a?o en curso, la Prefectura de la Casa Pontificia hizo p?blica una nota ofreciendo algunas cifras sobre estos tradicionales encuentros de los mi?rcoles.

La Prefectura informa que en las 44 Audiencias Generales que ha celebrado el Papa Benedicto XVI en 2007 han participado 624 mil 100 personas.

Para leer la "Nota doctrinal acerca de algunos aspectos de la evangelizaci?n, ingrese a: http://www.aciprensa.com/Docum/benedictoxvi/documento.php?id=130

Delegado de Pastoral de la Salud de la Di?cesis de Tenerife felicita y env?a mensaje de Navidad a los visitadores de enfermos.

Queridos hermanos,
que visitan al necesitado:

Nosotros los que visitamos al enfermo, al anciano, al necesitado, sabemos lo importante que es visitar, acercarse, ser compasivo... Por eso lo hacemos.
Pero tambi?n eso nos hace especialmente capaces de entender lo importante, lo salvador, lo buena noticia que es el que Dios se acerque, nos visite, sea compasivo con nosotros y con todos.

Pues por eso, quiero felicitarles en esta navidad.

Prestamos un servicio a nuestros hermanos en la Iglesia, que nos est? haciendo el inmenso favor de valorar, acoger y comprometernos con el Padre que, por amor, se acerca a todos y cada uno de sus hijos, sean como sean, hagan lo que hagan. Se acerca como amor incondicional, que quiere enamorar, no condenar. Se acerca especialmente a los ?ltimos en la valoraci?n humana, siendo El mismo uno de los ?ltimos, un marginado, un don nadie.

En estos d?as hemos hecho un cartel en el que se ve, en una patera, los rostros de unos negros. Rostros llenos de sorpresa, rostros tristes, cansados... En sus ojos puede descubrirse la ilusi?n y la esperanza de que la vida, ?por fin! pueda ser diferente, de que la vida sea m?s vida para ellos. Personas que lo arriesgan todo, hasta la vida, (?qu? f?cil lo decimos!) para, con mucho esfuerzo, conseguir vivir como Dios los destin? a que vivieran. Muchos vienen con la ilusi?n de poder ayudar a los suyos, de quienes se han desgarrado y alejado.

Y escribimos en la parte alta de la imagen lo que tanto vamos a pedir, a recitar en estos d?as de adviento y navidad: "Ven, Se?or Jes?s".

Tambi?n el pueblo de Israel grit?, siglo tras siglo, que viniera el salvador. Tambi?n la Iglesia gritaba desde el principio y gritamos en todas las misas, despu?s de la consagraci?n, el "ven, Se?or Jes?s".

Y... qu? paradoja, vino el que esperaban y llamaban y no lo recibieron. Ya nos lo dice San Juan: "vino a su casa y los suyos, no lo recibieron" (Juan 1, 11). No vino con poder y grandeza como lo esperaban, y tuvo que nacer en una cueva, entre animales.

Tambi?n la Iglesia corre el riesgo de que Dios no venga como lo esperarnos y le cerremos las puertas de nuestro coraz?n. Eso, mientras nos seguimos acercando al bel?n, a la imagen de Mar?a, Jos? y el Ni?o, que tanta ternura nos provoca, que digamos y recemos tantas cosas bonitas, s?n tener el coraz?n preparado para recibir a Dios, que quiz?s no venga como lo esperamos, sino como quiera venir. Y, mientras estamos y disfrutamos nuestro ambiente navide?o..., el Jes?s vivo de verdad que llama a nuestra puerta, se quedar? fuera de nuestras preocupaciones, nuestra ayuda y nuestro coraz?n.

Por eso pusimos, en la parte baja de la imagen la frase muy dura e incisiva: "si vinieras as?, ?te recibir?amos? S? vinieras en patera y corno los de las pateras... ?encontrar?as acogida en nuestro coraz?n, en nuestra casa, en nuestra Iglesias...?

Dios rompi? los esquemas, las previsiones, las ideas de los que lo esperaban de una determinada manera. Y vino como El quiso, de una manera desconcertante e inesperada. Y tuvo que irse a la cueva.

El riesgo existe para todos, para los no creyentes y para los creyentes, para los otros y para nosotros.

Por eso quiero que nos felicitemos los que, con la fe de saber que en el pobre, en el necesitado, en el enfermo est? Jes?s, les abrimos el coraz?n, les expresamos nuestra acogida y nos sentamos junto a sus penas y sus esperanzas.

Ayudemos al enfermo a que se sientan presencia de Dios en el mundo, pues en ellos lo encontramos.

Ayudemos a la Iglesia, en esta navidad, a que descubra a Jes?s vivo, aunque con un rostro inesperado, en el pobre, en el enfermo, en el marginado... mucho m?s que en las figuritas tiernas de nuestros belenes.

Si Dios se nos acerca y nos visita as?... as? debemos acogerlo.

Que por ese camino venga a todos la felicidad de esta Navidad.

Pido a Dios que ?ahora!, mientras lees, derrame su bendici?n sobre ti.

Ismael Mart?n
Delegaci?n de Pastoral de la Salud.

El Delegado Diocesana de la Di?cesis de Tenerife presenta Jornada de Oraci?n por la Unidad de los Cristianos al enviar material para su celebraci?n.

SEMANA DE ORACI?N POR LA UNIDAD DE LA IGLESIA

No ces?is de orar (1 Tes 5,17)

La Laguna, 25 de Diciembre de 2007. Natividad del Se?or.


Queridos/as hermanos/as laicos/as, religiosos/as, di?conos y presb?teros:

La "Semana de oraci?n para la unidad de los cristianos 2008" se?ala el centenario del comienzo del "Octavario por la unidad de la Iglesia". Este cambio de terminolog?a indica que la oraci?n por la unidad de los cristianos evolucion? a lo largo de los a?os. Hace cien a?os, el Padre Paul Wattson, sacerdote episcopal (anglicano) y cofundador de la Sociedad del Atonement de Graymoor (Garrisson, en el Estado de Nueva York), inauguraba un Octavario de oraci?n por la unidad de los cristianos que se celebr? por primera vez del 18 al 25 de enero de 1908.

Despu?s de ese momento inicial, muchas han sido las iniciativas que han llevado a los cristianos a una creciente necesidad de orar insistentemente, para que el Se?or haga posible en nuestros corazones y en nuestra vida, en su Cuerpo que es la Iglesia, la unidad de la sola familia por ?l fundada.

El ecumenismo espiritual es la base de todo ecumenismo. S?lo ser? posible que el movimiento ecum?nico cale en lo profundo del pueblo cristiano y lleve a que los acuerdos tomados en las m?s altas instancias sean efectivos en la vida real del Pueblo de Dios, si hay una fina y permanente copiosa lluvia de oraci?n que va fecundando el campo de Dios. ?l es el ?nico que abre nuestros corazones al bien, a la verdad y a la justicia, pero la oraci?n nos dispone hacia ello. Pedid, llamad, buscad, nos insiste el Se?or. Y la misma Iglesia, esposa de Cristo, por boca del Ap?stol nos dice: "No ces?is de orar" (lTes. 5,17)

Estamos todos llamados a orar en esta "Semana de oraci?n por la unidad de la Iglesia". Y a orar durante todo el a?o.
En este a?o 2008, que ahora comienza, les invitamos a participar en alguna de las celebraciones ecum?nicas con los miembros de otras confesiones cristianas que residen en nuestra Di?cesis: anglicanos, ortodoxos, evang?licos luteranos alemanes, finlandeses, suecos, noruegos; evang?licos espa?oles. Ser?n en La Gomera (a determinar), La Palma (a determinar), en el sur de Tenerife (Parroquia de Ntra. Sra. Del Carmen de los Cristianos, Arona) el domingo 20 a las 5,30 de la tarde. Y finalmente, en el cierre de la Semana de Oraci?n, con car?cter diocesano presidida por nuestro Obispo Don Bernardo, el viernes 25 a las 7,30 de la tarde en La Catedral (Parroquia de Ntra. Sra. De la Concepci?n, La Laguna). Les esperamos para estar a la escucha de la Palabra que nos salva en una misma esperanza.
Un fraternal saludo en nombre de la Delegaci?n de Ecumenismo de nuestra Di?cesis.

Marcos Antonio Garc?a Luis,
Delegado Diocesano.

Publicado por verdenaranja @ 21:13  | Ecumenismo
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Comentario a las lecturas del domingo cuarto de Adviento, publicado en Diario de Avisos, el domingo 23 de Diciembre de 2007, bajo el ep?grafe "el domingo, fiesta de los cristianos".

Ver, o?r, callar


DANIEL PADILLA


Han le?do una p?gina m?s enternecedora que el fragmento evang?lico de hoy? ?Podr?an presentarme una silueta m?s dulce, m?s gratificante, que la de ese Jos? "desposado con Mar?a", sumergido de pronto en el misterio como un peregrino en la niebla, peor, que sabe abandonarse a los inesperados planes de la Providencia? De ?l, tan parco en palabras, tan decidido en hechos, s?lo se me ocurre decir que puso en pr?ctica, como un hombre sapient?simo, aquel juicioso refr?n popular: "Ver, o?r y callar". S?, eso hizo Jos?.

Ver, en primer lugar. Jos? vio. Vio que Mar?a, su esposa, "antes de que vivieran juntos, esperaba un hijo". As?, como lo oyen. ?Se imaginan la angustia y la sorpresa? ?Que grande, este Jos?! ?Nada de juicios precipitados! ?Nada de escenas tremendas con "petici?n de cuentas"! Prefiri? perder ?l, retir?ndose discretamente, exponi?ndose a cargar seguramente con el peso de la sospecha. Escuchen el conmovedor relato de Mateo: "Jos?, como era bueno, y no quer?a denunciarla, decidi? abandonarla en secreto".

O?r. Es el segundo paso. Porque la fe, amigos, aunque a veces nos pide "saltos en el vac?o", nunca es absurda. Suele ir acompa?ada de motivos de credibilidad. Y as?, entonces, se le
apareci? en sue?os un ?ngel del Se?or, que le dijo: "Jos?, no tengas reparos en llevarte a Marta, porque lo que hay en ella es obra del Esp?ritu Santo". Jos?, pues, oy?. Escuch?. Se
dej? iluminar y empapar por la palabra de "lo Alto". Jos? medit?. Y Jos? crey?. No muchos a?os despu?s, Pablo dir? clara y concisamente: "La fe viene del o?do, y el o?do de la Palabra de Dios". Por eso, amigos, necesitamos o?r, escuchar, dejarnos impregnar por "la palabra", meditarla, para que nuestra fe se haga firme y podamos fiarnos de quien nos pide lo que no entendemos.

Y callar. ?Han visto a alguien m?s callado que Jos?? De Mar?a nos han quedado en el Evangelio unas breves frases luminosas y el caudal inagotable de su "Magnificat". Pero de Jos?, ni un m?nimo y expresivo "fiat". S?lo su constante actitud silenciosa de entrega y abandono a los misteriosos planes de "lo Alto". Yo siempre me lo imagino igual: acatando consciente y respetuosamente las misteriosas visitas de unos ?ngeles imprevistos que le dec?an de pronto: "Vete a Egipto"; y se iba. "Vuelve a Nazaret"; y volv?a. "Toma a Mar?a en tu casa"; y la tomaba.

?Callado Jos?! En este siglo de la palabrer?a vana y del bla, bla, bla irrefrenable, en esta ?poca del "A-uan-ba-buluba-balambamb?" y de las m?sicas estridentes, en esta era desconocedora del "silencio", me quedo fervorosamente mirando a este Jos? del "ver, o?r y callar". Yo creo que ese "ver, o?r y callar" de Jos? fue su "veni, vidi, vici" (vino, vio y venci?), es decir, el gran secreto de su triunfo y su santidad, su "vivir" el Adviento.

Y se me antoja que, en vez de tanta protesta sistem?tica pegue o no pegue, en vez de tanta insubordinaci?n e inconformismo convertidos en moda y en constante vital, nos est? haciendo mucha falta este "ver, o?r y callar" de Jos?. No como postura de inhibici?n ante los problemas y responsabilidades de la vida. Sino como actitud eminentemente religiosa ante los planes de un Dios que dirige el cosmos y el devenir humano. Un Dios, que nos di-ce claramente por boca de Isa?as: "Vuestros planes no son mis planes, ni vuestros caminos son mis caminos". "Lo ha dicho el Se?or y El est? en el cielo y lo que quiere lo hace".

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ZENIT publica una conferencia del obispo Giampaolo Crepaldi, secretario del Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz, sobre ?Bien com?n y doctrina Social de la Iglesia desde el Concilio hasta Benedicto XVI?.


En mi reflexi?n sobre la relaci?n entre el bien com?n y la Doctrina Social de la Iglesia tendr? en cuenta la naturaleza y los fines de este Seminario. No tratar?, pues, el tema del bien com?n en relaci?n con la doctrina social desde un punto de vista te?rico y doctrinal tal como ha sido elaborado por el magisterio social. Ante todo porque quienes me escuchan son personas "expertas" en estos temas y ciertamente conocen la doctrina y tambi?n los lugares en los que ?sta se encuentra, desde la constituci?n pastoral Gaudium et spes del concilio Vaticano II hasta la enc?clica Deus c?ritas est de Benedicto XVI. En segundo lugar porque en este Seminario se quiere preguntar y se pretende reflexionar para un adecuado compromiso de los cat?licos en la sociedad, profundizando en la importante cita de la pr?xima edici?n del centenario de las Semanas sociales. Pienso que el encuentro de hoy no debe ser celebrativo de nuestro pasado, sino dedicado a la discusi?n y a la investigaci?n, para que, leyendo cr?ticamente el pasado, podamos plantear mejor nuestra acci?n hoy y ma?ana. Por esto prefiero tocar tres puntos cr?ticos sobre la relaci?n entre bien com?n y Doctrina Social de la Iglesia en la Italia de ayer y de hoy y sobre estos hacer reflexiones para ofrecerlas como base de discusi?n. M?s exactamente, mi preguntar? cuales son las tres principales carencias que en el pasado reciente han obstaculizado una aportaci?n de los cat?licos al bien com?n. De ello resultar?, a sensu contrario, cu?les son las prioridades que los cat?licos deben afrontar hoy para que den fruto las potencialidades que a ellos les ofrece la Doctrina Social de la Iglesia con vista a la construcci?n del bien com?n.

I.- La primera necesidad es la de superar las indecisiones del pasado sobre la relaci?n entre la vida de fe y el mundo, planteando de manera adecuada la cuesti?n de la laicidad. Mantengo que hoy no tenemos m?s alibi -si alguna vez hubieran tenido algo de verdaderamente v?lidos en el pasado- para continuar alimentando viejas incertidumbres e injustificadas perplejidades. Todos nosotros hemos vivido no pocos momentos de nuestra historia reciente con sufrimiento. No siempre, a pesar de la gu?a atenta del Magisterio, se ha resistido a las huidas hacia adelante, a las parcialidades, al debilitamiento de la propia identidad. A causa de objetivos cambiantes sociales, culturales y pol?ticos, pero tambi?n por carecer de algunas lecturas teol?gicas y sapienciales de cuanto estaba sucediendo, la relaci?n del llamado "mundo cat?lico" con la comunidad italiana m?s amplia, frecuentemente ha producido heridas internas a la misma catolicidad y, de rebote, situaciones de incomprensi?n con el mundo laico. Debemos reconocer que esto nos ha impedido dar toda nuestra aportaci?n al bien com?n de Italia. Para todos es una vocaci?n la identidad. Esto es verdad especialmente para la Iglesia, que puede dar plenamente la propia aportaci?n cuando toma toda su misi?n. Una teolog?a de la separaci?n entre fe y pol?tica se ha alternado con una teolog?a del compromiso directo, mientras que al mismo tiempo avanzaba, de manera no suficientemente advertida, una cultura del agnosticismo y del relativismo que, convirti?ndose en impositiva y casi dictatorial, golpeaba en su mismo coraz?n al mensaje cristiano, impidi?ndole de forma radical que lo recibiera. Perdido de vista el objetivo de que el hombre es capax veritatis, se hace imposible sostener que ?l puede ser capax Dei[1]. La cr?tica persistente, extenuante, ideol?gica, cr?tica, dirigida a la Doctrina Social de la Iglesia, con la pretensi?n de evitar un presunto integrismo cristiano, ha hecho insignificante hasta ahora el valor p?blico de nuestra fe, seg?n dos modalidades, opuestas en las motivaciones, pero convergentes en el ?xito: o poni?ndolas a seguir mesianismos terrenos de "profetismo sin Dios"[2], o tambi?n releg?ndola en la vida religiosa personal, aceptando en sustancia la idea de una laicidad como neutralidad[3]. Durante largo tiempo los cat?licos han alimentado fuertes dudas sobre la posibilidad y sobre la capacidad de la propia fe para animar una cultura social y pol?tica, y haciendo esto, no siempre han sido capaces de un discernimiento verdadero y aut?ntico. En la Carta a los Obispos Italianos del 6 de enero de 1994[4] Juan Pablo II invitaba precisamente a realizar este discernimiento (n. 5) en cuanto -escrib?a ?l- no ha cesado el deber de "expresar en el plano social y pol?tico la tradici?n y la cultura cristiana de la sociedad italiana" (n. 5) mediante una "presencia unida y coherente" (n. 6). Las claves para volver a semejante compromiso eran se?aladas con tres elementos conectados entre s?: el descubrimiento del un hecho, tomar conciencia de que las tendencias por las que Italia est? debilitada son propiamente las que "nacen del fondo de la negaci?n del cristianismo" (n 4), de que no existe "neutralidad" en el plano de los valores y, por ?ltimo, de que es necesario oponerse a un "modelo postiluminista de vida" (n. 4). Aquellas indicaciones son de notable actualidad, sobre todo tras la evoluci?n progresiva del magisterio de Juan Pablo II y las indicaciones que nos est? dando Benedicto XVI. Podr?amos resumirlo todo de la siguiente manera: la plena recuperaci?n de una teolog?a de la verdad permite que no se empobrezca en las conciencias de los fieles el sentido de la verdad de la fe, el de plantear la relaci?n entre la fe y la raz?n sobre la colaboraci?n anal?gica, la de fundar la posibilidad de que el cristianismo contin?e creando cultura, la de permitir y la de prohibir a la fe cat?lica un papel p?blico y discernir en la modernidad las tendencias nihilistas de las aut?nticamente humanistas. Creo que los obispos italianos entendieron exactamente esto cuando en las Orientaciones pastorales para este decenio invitaban a testimoniar una fe adulta y "pensada"[5]. Tambi?n la Nota doctrinal de la congregaci?n para la doctrina de la Fe del a?o 2002 afirmaba que "la fe en Jesucristo [...] exige a los cristianos el esfuerzo de entregarse con mayor diligencia en la construcci?n de una cultura que, inspirada en el Evangelio, reproponga el patrimonio de valores y contenidos de la Tradici?n cat?lica"[6]. Tambi?n invitaba ?sta a "evitar el peligro de una di?spora cultural de los cat?licos"[7]. No ser?a dif?cil descubrir el mismo mensaje tambi?n en el discurso de Benedicto XVI a la IV Asamblea Eclesial de Verona[8]. Pero el fundamento de semejante compromiso no hay que entenderlo solamente como fidelidad a la historia de nuestro pa?s, sino como fidelidad a la verdad y a la tradici?n eclesial, expresi?n de la misma verdad a lo largo de la historia. Poni?ndonos despu?s en el punto de vista de la sociedad y de la pol?tica italiana, no debemos pensar que estas acepten la dimensi?n p?blica del cristianismo s?lo por continuidad con la historia italiana, porque eso puede resultar demasiado d?bil respeto al r?pido desencanto al que est?n sujetas las nuevas generaciones. La fe cristiana reivindica el papel p?blico exacto en cuanto que es expresi?n de verdad y, por tanto, de racionalidad y de plena humanidad. La nuestra es la fe "en un Dios de rostro humano"[9]. Por id?ntico motivo, ?sta es indispensable para el bien com?n y para una raz?n p?blica que no quiera plantearse como fundamentalista. Estas exigencias fundamentales no pueden hacerse realidad si no es construyendo cultura, incluso social y pol?tica. Aqu? se inserta plenamente la Doctrina Social de la Iglesia -sobre la que volver? inmediatamente- que, como dice Benedicto XVI, est? en el cruce entre la fe y la raz?n[10].

II.- El segundo elemento sobre el que querr?a llamar vuestra atenci?n consiste en desarrollar lo dicho hasta ahora. Cuanto est? en juego la verdad del cristianismo tambi?n est? en juego la verdad del hombre. La Iglesia italiana se ha dado desde hace tiempo el programa del "Proyecto cultural". Hoy este programa, como sostiene el Cardenal Camillo Ruini, est? junto a un nudo fundamental que lo reconduce a su verdadera naturaleza y lo abre a un compromiso todav?a m?s amplio y profundo. Me refiero al hecho de que la "nueva cuesti?n antropol?gica"[11], fruto de las inauditas posibilidades t?cnicas de manipulaci?n del hombre, emerge tambi?n hasta tal punto que ya no se puede separar de la cuesti?n social y viceversa. Recuperar la plena verdad sobre el hombre, sobre su lugar en el cosmos y en la historia, sobre su naturaleza metaf?sica y su misma identidad antropol?gica, es el camino absolutamente necesario hoy para plantearse de manera adecuada la cuesti?n social en su totalidad. Se trata de un recorrido obligado que pide un compromiso cultural amplio y coordinado, la colaboraci?n estrecha entre Centros de pensamiento y Organismos de acci?n social. El bien com?n tiene necesidad de un nuevo compromiso entre la inteligencia y la caridad.

Aqu? debemos reconocer una falta de los cat?licos italianos en el pasado m?s o menos reciente. No hemos captado hasta el fondo y durante bastante tiempo que los temas de la vida y de la bio?tica no eran temas sectoriales, sino de valor social fundamental. S?lo por poner dos ejemplo entre los m?s evidentes, aunque no sean de los m?s importantes: las ense?anzas de la Doctrina Social de la Iglesia o de la moral social no tratan el problema de la vida; las colecciones de las enc?clicas sociales nunca contienen la enc?clica Evangeliun vitae[12]. No conseguiremos dar una aportaci?n v?lida al bien com?n de Italia si no es ampliando la cultura de la vida, de la bio?tica m?s all? de la bio?tica, y haciendo que se convierta en verdadera y propia cultura social y pol?tica. El motivo es de fundamental importancia: la acogida de la vida nos abre a la acogida de lo indisponible[13] y por eso funda una cultura de la vocaci?n m?s que una cultura del poder. Si las cuentas no cuadran sobre el tema de la vida tampoco pueden cuadrar por ninguna otra parte y de ning?n otro aspecto del bien com?n.

III.- Por esto dec?a que el "Proyecto cultural" es hoy empujado a mirar en profundidad a sus propias ra?ces y a abrirse a un compromiso m?s amplio. Dentro de este compromiso asume un papel fundamental la Doctrina Social de la Iglesia. Perm?tanme hacer observaciones cr?ticas y constructivas sobre este tercer punto.

Las incertidumbres de las que he hablado al principio sobre la naturaleza de la doctrina social -incertidumbres ya fuera del tiempo, pero que todav?a resisten obstinadamente ac? y all?- han sido decididamente eliminadas por el Magisterio pontificio de estos ?ltimos decenios. Me agrada recordar que Juan Pablo II ha precisado[14] que la Doctrina Social de la Iglesia nace de la fe cristiana, o sea, de las palabras y de la praxis de Jes?s y de su anuncio pascual de liberaci?n del pecado y de la muerte. Nace de una promesa y de un empe?o de vida nueva, que tiene que implicar tambi?n a las relaciones sociales entre los hombres. Es expresi?n de una esperanza en una sociedad renovada y de una caridad que se hace solidaridad concreta de la inteligencia y del coraz?n. La doctrina social no es marginal a la vida cristiana, ni es extra?a al anuncio de la Iglesia. Por esto ella est? estructuralmente ligada a la liturgia y a la catequesis, a la oraci?n y a la espiritualidad cristianas y es el coraz?n de la pastoral social. Esta tambi?n es el instrumento a trav?s del cual las comunidades cristianas se hacen sujetos de cultura social y pol?tica; los laicos cristianos encuentran en ella la referencia com?n para un compromiso con las realidades temporales jam?s puede ser simple adaptaci?n al mundo. Me complace tambi?n recordar que Benedicto XVI ha colocado la Doctrina Social de la Iglesia en el centro de la enc?clica Deus caritas est[15], como instrumento con el que la caridad purifica a la justicia y la fe purifica a la raz?n. No ser? posible contribuir al bien com?n a trav?s de una nueva cultura de la verdad sin una utilizaci?n sistem?tica de la doctrina social y sobre todo, sin una utilizaci?n de la misma como motor de una interdisciplinariedad ordenada. Pero debemos reconocer que todav?a estamos lejos de un di?logo fecundo de las disciplinas entre ellos y con la doctrina social como tambi?n de un plano formativo aut?ntico que tenga en el centro la doctrina social vista, a su vez, dentro de toda la vida de la Iglesia.

Ha existido un periodo de nuestra historia reciente en la que parec?a que la doctrina social podr?a recuperar un verdadero papel de lanzamiento del pensamiento y de la actividad social y pol?tica de los cat?licos italianos. Me refiero a los primeros a?os Noventa del siglo pasado. Seguramente exist?an causas hist?ricas: la publicaci?n de Centesimus annus (1991), la celebraci?n del centenario de Rerum novarum (1881-1991), los hechos relacionados con la ca?da del Muro de Berl?n (1989) y de la Uni?n Sovi?tica (1991). Se respiraba un aire nuevo y el Magisterio de Juan Pablo II sobre la centralidad de la Doctrina Social de la Iglesia para la vida cristiana parec?an dar frutos tambi?n en nuestro pa?s. Se daba un nuevo fervor que se expresaba de muchas maneras y a trav?s de muchos signos. Desear?a recordar algunos acontecimientos muy importantes de aquellos a?os. La recuperaci?n de las Semanas Sociales, decidido en 1988, la XLI Semana social en 1991 sobre el tema "Los cat?licos italianos y la nueva juventud de Europa" y la XLII Semana en 1993, sobre el tema "Identidad nacional, democracia y bien com?n". (La XLIII se tuvo en N?poles en 1999, sobre el tema de la sociedad civil, y la XLIV en Bolonia el a?o 2004, sobre la democracia). El Documento "Evangelizar lo social" de la Comisi?n Episcopal para los problemas sociales y del trabajo (1992). Se trataba de un "Directorio de pastoral social" que, por primera vez, defin?a finalidades, m?todos, instrumentos y sujetos de la pastoral social en Italia, dirigido a la acci?n pastoral social de toda la comunidad cristiana, para motivar, empujar, coordinar, sostener y, sobre todo, insertar tal acci?n dentro de la vida ordinaria de la Iglesia. El Encuentro nacional sobre "Familia y trabajo en la sociedad italiana", organizado por la Conferencia Episcopal Italiana a trav?s de la Oficina nacional para los problemas sociales y el trabajo (1994). Se trat? de un experimento v?lido de colaboraci?n entre las Oficinas de la CEI -la de los problemas sociales y el trabajo y la de la familia- y sobre todo de construcci?n de una cultura social interdiciplinar a partir de la Doctrina Social de la Iglesia. Semejantes experiencias tienen el m?rito de indicar un m?todo de amplio espectro y de mirar no a lo contingente, sino a la construcci?n del ma?ana. El replegarse sobre peque?os problemas, la atenci?n s?lo a la espiritualidad social, el desentenderse de una construcci?n cultural verdadera y precisa y de un proyecto org?nico no son condiciones para valorar plenamente todo lo que la Doctrina Social de la Iglesia puede dar al bien com?n de Italia. El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, publicado en el 2004 por el Pontificio Consejo Justicia y Paz, ha sido acogido con entusiasmo, pero ?se utiliza de manera aut?ntica y sistem?tica?[16]

El bien com?n tiene necesidad de una raz?n p?blica que no excluya a la verdad de la fe cristiana. Tiene necesidad de cat?licos que no reduzcan la propia fe a buenos sentimientos sino que tambi?n den testimonio del car?cter veritativo de la misma. Tiene necesidad de que la caridad y la verdad se encuentren para un servicio inteligente a favor del hombre, expresi?n de "todo lo grande que en Jesucristo Dios ha dicho al hombre y a su historia"[17]. La Doctrina Social de la Iglesia se coloca precisamente en el cruce de los caminos trazados por la caridad y por la verdad. Solo pide que sea asumida y testimoniada por lo que ella es.

Traducci?n de Juan Manuel D?az S?nchez

Publicado por la p?gina web del Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz

http://www.justpax.it

[1] CREPALDI, Giampaolo - FONTANA, Stefano. La dimensi?n interdisciplinar de la doctrina social de la Iglesia. "Un estudio sobre el Magisterio". Ed. Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana (IMDOSOC). M?xico D.F., 2006. 134 pp. [CREPALDI, Giampaolo - FONTANA, Stefano. La dimensione interdisciplinare della Dottrina sociale della Chiesa. "Uno studio sul magistero". Ed. Cantagalli. Siena, 2006. 238 pp.].

[2] CONGREGACI?N PARA LA DOCTRINA DE LA FE. Nota doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los cat?licos en la vida pol?tica. Librer?a Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 2002. 19 pp.

[3] Cf. Sobre esta cuesti?n: G. CREPALDI. Brevi note sulla laicit? secondo Joseph Ratzinger-Benedicto XVI. BOLLETTINO DI DOTTRINA SOCIALE DELLA CHIESA II (2006) 1, pp. 3-16.

[4] JUANPABLO II. Carta a los Obispos Italianos. "Las responsabilidades de los cat?licos frente a los retos del actual momento hist?rico. Llamada un una gran oraci?n del pueblo italiano". 6 de marzo de 2004. Suplemento a L'OSSERVATORE ROMANO, del 13 de enero de 2004.

[5] "Comunicare il Vangelo in un mondo che cambia". Orientamenti pastorali dell'Episcopato italiano per il primo decennio del 2000, 29 giugno 2001. Ed. Elle Di Ci. Leumann (Torino) 2001, n. 50, pp. 61-64.

[6] CONGREGACI?N PARA LA DOCTRINA DE LA FE. Nota doctrinal... cit. n. 7, p. 23..

[7] Ibidem.

[8] BENEDICTO XVI. Discurso a los obispos, sacerdotes y fieles laicos participantes en la IV Asamblea Eclesial Nacional Italiana. Feria de Verona. Jueves 19 de octubre de 2006. L'OSSERVATORE ROMANO, 20 de octubre de 2006, pp. 6-7.

[9] Ibid, p. 6

[10] BENEDICTO XVI. Deus caritas est, n. 28a.

[11] CARD. C. RUINI. Questione antropologica e questione sociale oggi. "Relazione alla Conferenza internazionale su "Universit? e Dottrina sociale della Chiesa. Compito comune per un umanesimo integrale e solidale", Pontificio Consiglio della Giustizia e della Pace - Congregazione per l'Educazione cattolica, Roma 17-18 novembre 2006.

[12] Las dificultades para insertar plenamente el compromiso por la vida dentro de un compromiso social, y viceversa, las han puesto en evidencia en el intento de corregir la tendencia, el simposio internacional "La defensa de la vida: una misi?n de la ense?anza social cristiana", organizada por el Pontificio Consejo Justicia y Paz y por la Asociaci?n Internacional para la Ense?anza Social Cristiana (AIESC) que han tenido lugar en el mencionado dicasterio desde el 15 al 16 de septiembre de 2006.

[13] "El respeto de la vida pone inequ?vocamente a la sociedad ante lo indisponible y por tanto ejerce la funci?n de matriz fundante de una cultura de los deberes [...] Si, en efecto, la vida no es vista como un don y como una responsabilidad incondicionada que hay que asumir ?qu? otra responsabilidad puede tener un significado que obligue a la Comunidad?" (FONTANA, Stefano. Per una politica dei doveri dopo il fallimento della stagione dei diritti Ed. Cantagalli. Siena 2006, p. 108).

[14] Para las cuestiones relacionadas con la naturaleza de la doctrina social de la Iglesia remito a: CREPALDI, Giampaolo - FONTANA, Stefano. La dimensione interdisciplinare della Doctrina sociale della Chiesa cit.

[15] G. CREPALDI. La carit? sociale della Chiesa nella Deus caritas est di Benedetto XVI. BOLLETTINO DI DOTTRINA SOCIALE DELLA CHIESA II (2006) 5, pp. 3-14.

[16] Cf algunas consideraciones en: G. CREPALDI. Le associazioni, i movimenti dei cristiani laici e il compendio della Dottrina sociale della Chiesa. BOLLETTINO DI DOTTRINA SOCIALE DELLA CHIESA I (2005) I, pp. 4-15.

[17] BENEDICTO XVI. Discurso a los obispos, sacerdotes y fieles laicos participantes en la IV Asamblea eclesial nacional italiana... cit. p. 6.

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Oficina de Prensa del Obispado nos ha remitido art?culo del Obispo de Tenerife Don Bernardo ?lvarez Afonso, que es publicado en los Medios de Comunicaci?n provinciales el 24 de Diciembre de 2007.

De parte del Obispo



?ES NAVIDAD! ?ACU?RDATE DE JESUCRISTO?



La palabra ?Navidad? (del lat?n nativitas-atis), seg?n el Diccionario de la Real Academia, significa ?Natividad de nuestro Se?or Jesucristo? y la ?natividad? significa sencillamente ?nacimiento?. Por tanto, NAVIDAD es una palabra exclusiva para referirse al nacimiento de Jesucristo, reconocido como ?nuestro Se?or?. Consecuentemente hablar de Navidad sin referencia a Jesucristo, y a ?ste como ?Se?or?, es como hablar del Teide se hacer referencia a la isla de Tenerife. Navidad y Jesucristo son palabras inseparables.
Por otra parte, la misma palabra ?Jesucristo? es el resultado de unir ?Jes?s? (que significa salvador) y ?Cristo? (que significa mes?as y se?or). El nacimiento de Jes?s ha tenido y tiene tanta relevancia, hasta convertirse en la NAVIDAD con may?sculas, porque el ni?o nacido de la Virgen Mar?a, adem?s de ser hombre como cualquiera de nosotros, es el Hijo de Dios que ?como proclamamos los que creemos en El? ?por nosotros y por nuestra salvaci?n bajo del cielo?. Fuera de esta certeza la NAVIDAD se desnaturaliza y se convierte en ?otra forma de carnaval?. Qu? importante es, por tanto, ser realmente creyentes y como creyentes reafirmarnos con fuerza (con alma, coraz?n y vida) en el misterio de salvaci?n que trae consigo la celebraci?n de la Navidad de Cristo.

Dec?a el Papa Benedicto XVI el mi?rcoles pasado: ?Si no se reconoce que Dios se hizo hombre, ?qu? sentido tiene celebrar la Navidad? La celebraci?n se vac?a. Ante todo, nosotros, los cristianos, tenemos que reafirmar con convicci?n profunda y sentida la verdad de la Navidad de Cristo para testimoniar ante todo la conciencia de un don gratuito que es riqueza no s?lo para nosotros, sino para todos?.

Resulta extra?o tener que decirlo, pero hay que hacerlo: ??Es Navidad! Acu?rdate de Jesucristo?. Estamos pendientes de todo (comidas, tarjetas de felicitaci?n, regalos, celebraciones familiares,?), nos acordamos de los que est?n lejos, nos preocupamos de visitar a los mayores y a los enfermos, hacemos memoria de los que, en otras navidades, estaban con nosotros y ya han muerto? Todo eso est? bien y ojal? siempre lo hagamos de todo coraz?n. Pero, tambi?n ?acu?rdate Jesucristo? si quieres que la NAVIDAD deje huella en tu vida y en la de los dem?s.

Esta ignorancia o indiferencia ante Jesucristo empezamos a percibirla en las mismas formas que reviste actualmente la celebraci?n de la Navidad. Mucha gente no sabe lo que celebra ni le preocupa o, lo que es m?s grave, no celebra nada. Para una mayor?a todo empieza y termina en una vor?gine de consumo que no tiene otra finalidad que la fiesta por la fiesta, sin un motivo original que la justifique. Es m?s, en muchos casos est? planificada la separaci?n entre la NAVIDAD y Cristo. La ruptura est? a la vista, a toda costa se quieren evitar los ?signos religiosos cristianos?. Se dir?a que la fuente que alimentaba el ?r?o de la Navidad? ha sido cortada y aunque en algunos lugares parece que todav?a lleva algo de agua no es m?s que un espejismo.

S?, hay que decirlo: ?no te olvides de Jesucristo?, porque si El permanece ignorado, o desconocido en su verdadera identidad, el sentido de la NAVIDAD se desvanece y los deseos de paz y felicidad que nos intercambiamos estos d?as se quedan en f?rmulas protocolarias y frases hechas, vac?as de contenido y hasta de sentimiento. Hablamos de la paz y la justicia, del amor y de la solidaridad, pero como si fueran realidades que tienen consistencia por s? mismas o como un premio de la loter?a que se consigue por sorteo. La paz y la felicidad no se construyen con deseos y palabras, por muy bonitas que estas sean. Lo importante es que el augurio de bondad y de amor que nos intercambiamos en estos d?as llegue a todos los ambientes de nuestra vida cotidiana. Esos deseos se hacen realidad cuando las personas tenemos buen coraz?n y nos tratamos como hermanos que se quieren.

?C?mo tener un coraz?n as?? ?C?mo erradicar de nosotros la envidia, el ego?smo, el rechazo de los otros? que a menudo nos invade y domina? Ah? es donde entra Jesucristo. Para eso se ha hecho hombre para librarnos del poder del mal. Ese mal que se adue?a de nuestros corazones y convierte nuestra vida en un infierno para nosotros y para los dem?s. De poco servir? hablar de paz, de amor, de solidaridad y de preocupaci?n por los pobres, si nos olvidamos de acoger a Aquel que es nuestra paz y la fuente de todo amor. ??Es Navidad! Acu?rdate de Jesucristo?. Porque El es la verdadera luz del mundo, que ha venido a iluminar a todos los que lo buscan sinceramente. El es el Pr?ncipe de la paz, que nos hace renacer como hijos de Dios, portadores de paz entre los hombres. El es Dios con nosotros, que quiere que experimentemos, ya en este mundo, lo que ser? la alegr?a eterna en el cielo.

Pido al Se?or que abra nuestro esp?ritu para que podamos entrar en el misterio de su Navidad. Pido al Se?or que la Navidad sea para todos la fiesta de la paz y de la alegr?a: alegr?a por el nacimiento del Salvador, Pr?ncipe de la paz. Que todos los miembros de la familia, en especial los ni?os y los ancianos, las personas m?s d?biles, puedan sentir el calor de esta fiesta, y que se dilate despu?s durante todos los d?as del a?o. Como los pastores, apresuremos nuestro paso hacia Bel?n. En esta NAVIDAD de 2007 tambi?n nosotros podremos contemplar al ?Ni?o envuelto en pa?ales, acostado en un pesebre?, junto con Mar?a y Jos?. ?Feliz Navidad a todos!


? Bernardo ?lvarez Afonso
Obispo Nivariense

?FELICIDADES!

?El es la verdadera luz del mundo,
que ha venido a iluminar
a todos los que lo bucan sinceramente.
El es el Pr?ncipe de la paz,
que nos hace renacer como hijos de Dios,
portadores de paz entre los hombres.
El es Dios con nosotros,
que quiere que experimentemos ? ya en este mundo-
lo que ser? la alegr?a eterna en el cielo?


Plegaria eucar?stica para ?Misa con Ni?os III?

S?bado, 22 de diciembre de 2007
Informaci?n sacada de tr?ptico informativo de Justicia y Paz de Tenerife.


?C?mo trabaja?


Convencida de que el libre ejercicio de los derechos humanos es una condici?n primaria para la paz, una paz que no se alcanza sin justicia, Justicia y Paz trabaja por medio de actividades de estudio, an?lisis, educaci?n, sensibilizaci?n y denuncia, que se concretan en campa?as, publicaciones, exposiciones, material educativo, charlas, conferencias, tertulias, congresos, jornadas, seminarios, presencia en los medios de comunicaci?n social, en Internet y otras semejantes.

?C?mo se organiza?


En Tenerife est? organizado por grupos de trabajo espec?ficos seg?n materias. Participa en distintas organizaciones y entidades eclesiales y civiles implicadas en el trabajo a favor de los derechos humanos, la interculturalidad e integraci?n de los inmigrantes.

En Espa?a, est? implantada en la mayor parte del pa?s.

En Europa, est? organizada en una Conferencia de Comisiones Justicia y Paz que abarca a todo el continente y est? integrada por una treintena de comisiones de otros tantos pa?ses. Dicha Conferencia tiene reconocido estatuto consultivo ante el Consejo de Europa.

La conexi?n org?nica con el Consejo Pontificio Justicia y Paz y la pertenencia al Foro de Laicos, a la Conferencia de Comisiones Justicia y Paz de Europa, a la Federaci?n de Asociaciones de Defensa y Promoci?n de los Derechos Humanos (con estatuto consultivo especial ante el ECOSOC de las Naciones Unidas), a la Coordinadora de ONGDE y a otros organismos de coordinaci?n permiten a Justicia y Paz una presencia y actuaci?n internacionales, por s? misma o en coalici?n con otras organizaciones semejantes.

Informaci?n sacada de tr?ptico explicativo de Justicia y Paz de Tenerife.

?Qu? hace?


Igual que a lo largo de los m?s de treinta a?os de su vida, Justicia y Paz se mantiene activa en cuestiones como:

- la difusi?n de la doctrina de la Iglesia en materia social;

- la colaboraci?n ecum?nica;

- los inmigrantes, refugiados y solicitantes de asilo; el racismo y la xenofobia; la integraci?n social de los diferentes;

- la construcci?n de una Europa solidaria, multi?tnica Y pluricultural;

- la condonaci?n de la deuda externa de los pa?ses empobrecidos;

- la objeci?n de conciencia, la cultura de la paz y la noviolencia activa; la fabricaci?n y el comercio de armas.

- la abolici?n de la pena de muerte, la lucha contra la impunidad y la constituci?n de un Tribunal Penal Internacional;

- la acci?n para conseguir una mundializaci?n solidaria y la educaci?n para el desarrollo;

- el paro, la pobreza y el reparto de los bienes y del trabajo con criterios de justicia y austeridad.

- 7 el consumo responsable y una vida m?s austera para compartir.

- la situaci?n de las personas encarceladas.

- el respeto de los derechos humanos tanto civiles y pol?ticos como econ?micos, sociales y culturales, y la denuncia de sus violadores;

- una globalizaci?n diferente, m?s justa.

- y el cuidado de la creaci?n.

En el ?mbito internacional, Justicia y Paz presta ayuda y atenci?n especial a la situaci?n de Colombia, Cuba, Chiapas y Guatemala, as? como a la de Palestina y los pa?ses del ?frica Central y de Europa del Este.

"Si quieres la paz, trabaja por la justicia"
Pablo VI

Información sacada de tríptico ezplicativo publicado por Justicia y Paz de Tenerife.


¿Qué es Justicia y Paz de Tenerife?



JUSTICIA Y PAZ es una entidad católica sin fines lucrativos y reconocida como de carácter social, fundada por Pablo VI en 1967 como fruto del Concilio Vaticano II y animada por su espíritu, que fue constituida en España en 1968 por la Conferencia Episcopal Española y está extendida por todo el mundo. El Obispo de Tenerife crea la Comisión Diocesana de Justicia y Paz el 21 de Junio de 2001.

Tiene como misión la difusión de la Doctrina Social de la Iglesia, la defensa y promoción de los derechos humanos y de los pueblos, la justicia, la paz, la solidaridad y el cuidado del medio ambiente, desde los postulados cristianos, respetando la dignidad inviolable de cada ser humano, la libertad y la igualdad de todas las personas, y la opción necesaria a favor de los empobrecidos de la tierra.

Está integrada por personas voluntarias que mantienen una actitud abierta, dialogante y comprometida mientras intentan vivir coherentemente los valores del Evangelio. En su interior se vive un sano pluralismo de opiniones y un comportamiento democrático, dentro de una voluntad transformadora de la sociedad y el orden internacional actuales que mira hacia la utopía de un mundo más justo, pacífico y humano.

En los años de la transición política española, Justicia y Paz jugó un papel relevante. Cabe destacar, entre otras, las iniciativas tendentes a conseguir la amnistía de los presos políticos, la abolición de la pena de muerte y el reconocimiento del derecho a la objeción de conciencia al servicio militar. Y más adelante, las campañas a favor de la asignación del 0,7% del PIB para ayudar a los países en vías de desarrollo, la condonación de la deuda extema y la tomada conciencia del deterioro del planeta en relación con el consumo.


Art?culo semanal del Padre Fernando Lorente, o. h. , publicado en EL D?A, mi?rcoles 5 de Enero de 1994, en la secci?n CRITERIOS bajo el ep?grafe "Luz en el Camino".

EL REGALO DE REYES


FERNANDO LORENTE, O.H. *


RESULTA m?s que bella esta fecha de los Reyes, que ma?ana celebramos, escrita con renovada ilusi?n al comienzo de cada calendario. Pero ?,hay algo m?s gratificante para la alegr?a de los mayores que contemplar felices a los peque?os con sus regalos? Pues, s?. Para los cristianos, existe un gozo que supera la superficie popular de esta fiesta: el de penetrar en la profundidad de la Epifan?a. La Iglesia nos recuerda que celebrar este misterio supone, sobre todo, alegrarse por el gran regalo de Dios al mundo, Cristo su Hijo, y corresponder a este don con una fe y una entrega generosa. La Epifan?a es la actualizaci?n del acontecimiento medular de la historia: la aparici?n corporal de Jes?s entre los hombres.

?As? am? Dios al mundo, que le dio a su Hijo unig?nito?. Lo m?s querido del Padre, su propio Eco eterno, su R?plica infinita, eso es lo que nos regala para nuestro bien. Si los regalos hay que medirlos por su valor y por la voluntad de quien los da, cu?nto debemos agradecer a Dios la entrega de su Hijo ?nico, hecho tan cordial como libremente.

Esta gracia de Dios es un don gratuito a los hombres que pasa por diversas alternativas de aceptaci?n o rechazo. El hombre, en su limitaci?n, dispone de este tremendo poder de decir ?no? a Dios. En nuestro mundo, cada vez m?s secularizado, se est? dejando poco espacio a Dios. En algunas ciudades espa?olas, al amparo de esta fiesta navide?a, se est? dando paso, progresivamente, por promotores y espectadores, a fiestas con un dominio pagano, como el
carnaval que, incluso, se viene anunciando como algo muy superior y de mayor inter?s. Y esto es una grave contra-dicci?n en una sociedad que se define dominantemente cristiana, comenzando por sus autoridades. Negar. con este ambiente. al hombre su dimensi?n religiosa o contribuir a su apartamiento, es limitarle cuando se pretende precisamente engrandecerle as?. Se quiera aceptar o rechazar, el hombre camina inexorablemente hacia su ?ltimo destino trascendente que puede caminar en fracaso. La ciencia v costumbres que pongan en riesgo la realizaci?n de ese fin es una trampa, una seudociencia y unas costumbres total-mente enga?osas.
Empe?arse en vivir con este ambiente el cristianismo en estas fiestas navide?as es privarse de la ?alegr?a? con que ?se llenaron? los Reyes Magos al ?ver la estrella? que les indicaba la presencia del Se?or. Son muchos los que no pueden siquiera sospechar que encontrarse con Dios puede producir alegr?a, pues llevan muchos a?os reprimiendo de manera constante y sistem?tica toda llamada interior y se han hecho ya insensible a la presencia de lo divino. Otros se dicen creyentes pero les falta precisamente la experiencia personal de Dios. Y, como dice un gran pensador de nuestro tiempo, ?mientras la religi?n no sea sino creencia y forma exterior, y lo religioso no se convierta en experiencia de la propia alma, no ha tenido lugar lo fundamental?.

La fiesta de Reyes no es s?lo recordarnos el regalo que nos hace el Padre de su Hijo. Es tambi?n el don de la fe
cristiana. Dios, al mismo tiempo que nos regala a Jes?s en el regazo de Mar?a, nos invita a creer en F.1. Por medio de una estrella, a los Magos: por una luz cegadora, a S. Pablo; por la luz de unas palabras evangelizadoras, a Juan de Dios; y por tantas otras formas luminosas, a los millones de creyentes de todos los tiempos.

En esta ?poca de estiaje de la fe, en tantas personas, de ate?smo e indiferencia, conviene analizar la verdadera naturaleza de la fe cristiana, para apreciarla y vivirla. Por aqu? encontraremos el sentido de la Epifan?a de Cristo en nuestra existencia. Porque para ser Epifan?a de Cristo, nuestra vida. nuestras obras tienen que manifestarse con los signos de esta oraci?n, que con frecuencia rezo e invito a los lectores de este espacio period?stico.

?Jes?s m?o. ay?dame a esparcir tu fragancia donde quiera que vaya. Inunda mi alma con tu esp?ritu y tu vida. Penetra todo mi ser y toma posesi?n de ?l de tal manera, que mi vida no sea en adelante sino una irradiaci?n de la tuya... Qu?date conmigo, as? podr? convertirme en luz para los otros. Esa luz, vendr? toda de ti. Ni uno s?lo de sus rayos ser? m?o. Yo te servir? apenas de instrumento, para que t? ilumines a las almas a trav?s de m?... D?jame predicar, escribir, tu Nombre con palabras o sin ellas, con mi ejemplo, con la fuerza de tu atracci?n, con el influjo de mis obras, con la energ?a evidente del amor que mi coraz?r siente por Ti?.■
* Capell?n de la Cl?nica S. Juan de Dios

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Carta semanal del Cardenal Arzobispo de Valencia Don Agust?n Garc?a-Gasco Vicente para el domingo 9 de Diciembre de 2007.

Domingo 09 de Diciembre de 2007


El derecho a la vida es inviolable



El derecho a la vida es inviolable. As? lo proclama y lo ense?a la Iglesia a todo aqu?l que quiere o?rla. La vida humana es sagrada e inviolable desde su concepci?n hasta su muerte natural. ?No matar?s? es el mandamiento divino que se?ala el l?mite extremo que no es l?cito traspasar. La eliminaci?n directa y voluntaria de un ser humano inocente es siempre gravemente inmoral.

Los relativistas podr?n alegar que los mandamientos religiosos, en cuanto normas morales, no tienen por qu? afectarles. Pero hemos de recordar que la Constituci?n Espa?ola garantiza que todos tienen derecho a la vida. Y una vez m?s, en la sociedad actual del llamado bienestar nos encontramos con la escasa efectividad que esta norma de convivencia tan evidente alcanza en nuestra ?poca.

Una aut?ntica cultura de la vida garantiza el derecho a venir al mundo a quien estando concebido a?n no ha nacido. Es indigno, antihumano y escandaloso negar el derecho a la vida a quienes sufren una discapacidad mental o f?sica. No es casualidad que los reg?menes dictatoriales como el nazismo hayan sido los abanderados del aborto o asesinato de las personas desvalidas o que no consideraban ?tiles.

Las actuales noticias sobre las cl?nicas y hoteles en que se abortaba en Espa?a a seres a punto de nacer, no hace sino confirmar que el mal, la cultura de la muerte tiene un efecto y una din?mica expansiva. Una sociedad d?bil, que renuncia a ir a la ra?z de los problemas se enfrentar? a problemas multiplicados.

Ante los ataques a la vida no se pueden poner maquillajes de quita y pon al comp?s de los tiempos electorales. La Casa Cuna, que en Valencia acoge a madres solteras y embarazadas abandonadas, comprueba que la incultura, la falta de ayudas verdaderas son la principal causa que puede impulsar a una mujer desesperada a la trampa millonaria del aborto. Espa?a se ha convertido durante a?os en el abortadero de Europa, en el pa?s de la ?ley coladero?. Se empieza abortando a seres de pocos d?as o semanas y se acaba abortando a un ser a punto de nacer. Es la pendiente resbaladiza comprobada tambi?n en la eutanasia, en la que una psicolog?a social que margina a los ancianos acaba en un ambiente de opresi?n o sentido propio de una falsa inutilidad. Nadie sobra en este mundo. Dios quiere a cada uno, este es el mensaje de esperanza que nos regala el Papa Benedicto XVI en su ?ltima enc?clica.

El terrorismo es otro ataque intolerable a la vida humana. Cada asesinato terrorista es una grav?sima ofensa a Dios y a los hombres. Es una espiral que atenta contra la paz social y contra el leg?timo sistema pol?tico. La Iglesia invita a todos los cat?licos, a todos los cristianos y a todos los ciudadanos espa?oles a levantarse pac?fica pero decididamente contra estas plantas venenosas y contra los que abonan y les suministran oxigeno. El terrorismo no puede condicionar la vida pol?tica de los espa?oles, los pol?ticos no pueden ceder al chantaje del terror que es una espiral creciente. Los minutos de silencio que tanto han servido para poner de manifiesto el rechazo al terrorismo no pueden ser noticias para tapar la inoperancia y las veleidades de quienes pactan con el terror.

La ola creciente de asesinatos contra mujeres que sufre nuestro pa?s supone un esc?ndalo hist?rico. Son cada vez m?s voces las que ponen de manifiesto que los importantes cambios legales operados no han servido para disminuir este fen?meno criminal que nos azota.

El derecho a la vida no puede ser un art?culo te?rico o program?tico en la Carta Magna; no puede ser una mentira en la Constituci?n Espa?ola. Todos tenemos la obligaci?n de convertirlo en una realidad. Cada agujero de impunidad, cada vac?o legal, cada condescendencia pol?tica con los terroristas, cada omisi?n en la atenta vigilancia del derecho a la vida se convierte en un boquete que hunde a familias enteras, a pueblos y a la misma sociedad.

El relativismo no es una s?lida base para defender los derechos b?sicos, es una pendiente resbaladiza por la que acaban rodando vidas humanas en los momentos m?s indefensos. Las leyes deben de ser s?lidas, pero las leyes por s? mismas no impiden el ataque a la vida o a otros derechos. La historia nos muestra que las sociedades que fundan sus comportamientos en pautas morales, en el concepto de Justicia, del bien, del mal, en el respeto a los valores cristianos pueden desarrollar una cultura de la vida que beneficia a toda la sociedad y que es conforme con el plan de Dios.

Adem?s de predicar, de propagar la cultura de la vida con s?lidos fundamentos los cat?licos tenemos la obligaci?n de colaborar con las instituciones que trabajan por la vida, que asisten a las v?ctimas del terrorismo pol?tico o de la violencia machista, que trabajan en la mediaci?n familiar y en la cultura del respeto. Los cat?licos estamos con la cultura de la vida: S? a la vida, sin medias tintas, ni pactos con el diablo de la muerte.

Con mi bendici?n y afecto,

+ Agust?n, Card. Garc?a-Gasco y Vicente
Arzobispo de Valencia

Publicado por verdenaranja @ 23:36  | Hablan los obispos
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ZENITPublicamos el comentario del padre Raniero Cantalamessa, OFM Cap. --predicador de la Casa Pontificia-- a la liturgia del domingo, IV de Adviento, 23 de Dciembre de 2007.


IV Domingo de Adviento [A]

El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera


Isa?as 7, 10-14; Romanos 1, 1-7; Mateo 1, 18-24



Hay algo que une las tres lecturas de este domingo: en cada una se habla de un nacimiento: ?He aqu? que una Virgen est? encinta y va a dar a luz un hijo, y le pondr? por nombre Emmanuel, Dios-con-nosotros? (I lectura); ?Jesucristo... nacido de la estirpe de David, seg?n la carne? (II lectura); ?El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera...? (Evangelio). ?Podr?amos llamarlo ?domingo de los nacimientos?!

Es inevitable plantearse inmediatamente la pregunta: ?por qu? nacen tan pocos ni?os en Italia y en otros pa?ses occidentales? El principal motivo de la escasez de nacimientos no es de tipo econ?mico. Los nacimientos deber?an aumentar a medida que se camina hacia las franjas m?s elevadas de la sociedad, o seg?n se va del Sur al Norte del mundo, y en cambio sabemos que ocurre exactamente lo contrario.

El motivo es m?s profundo: es la falta de esperanza, con lo que implica: confianza en el futuro, impulso vital, creatividad, poes?a y alegr?a de vivir. Si casarse es siempre un acto de fe, traer al mundo un hijo es siempre una acto de esperanza. Nada se hace en el mundo sin esperanza. Necesitamos de la esperanza como del aire para respirar. Cuando una persona est? a punto de desmayarse, se grita a quienes est?n cerca: ??Dadle aire!?. Lo mismo se deber?a hacer con qui?n est? a punto de dejarse ir, de rendirse ante la vida: ??Dadle un motivo de esperanza!?. Cuando en una situaci?n humana renace la esperanza, todo parece distinto, aunque nada, de hecho, haya cambiado. La esperanza es una fuerza primordial. Literalmente hace milagros.

El Evangelio tiene algo esencial que ofrecer a nuestra gente, en este momento de la historia: la Esperanza con may?sculas, virtud teologal, o sea, que tiene por autor y garante a Dios mismo. La esperanzas terrenas (casa, trabajo, salud, el ?xito de los hijos...), aunque se realicen, inexorablemente desilusionan si no hay algo m?s profundo que las sustente y las eleve. Miremos lo que sucede con la tela de ara?a; es una obra de arte, perfecta en su simetr?a, elasticidad, funcionalidad, tensa desde todos los puntos por hilos que tiran de ella horizontalmente. Se sujeta en el centro por un hilo desde arriba, el hilo que la ara?a ha tejido descendiendo. Si uno desprende uno de los filamentos laterales, la ara?a sale, lo repara r?pidamente y vuelve a su sitio. Pero si se rompe ese hilo de lo alto, todo se distiende. La ara?a sabe que no hay nada que hacer y se aleja. La Esperanza teologal es el hilo de lo alto en nuestra vida, lo que sustenta toda la trama de nuestras esperanzas.

En este momento en que sentimos tan fuerte la necesidad de esperanza, la fiesta de Navidad puede representar la ocasi?n para una inversi?n de marcha. Recordemos lo que dijo un d?a Jes?s: ?Quien recibe a un ni?o en mi nombre, a m? me recibe?. Esto vale para quien acoge a un ni?o pobre y abandonado, para quien adopta o alimenta a un ni?o del Tercer Mundo; pero vale sobre todo para los padres cristianos que, am?ndose, en fe esperanza, se abren a una nueva vida. Muchas parejas que, cuando se anunci? el embarazo, se han visto por un momento llenas de confusi?n, estoy seguro de que sentir?n que pueden hacer propias las palabras de la profec?a navide?a de Isa?as: ??Acrecentaste el gozo, hiciste grande la alegr?a, porque un ni?o nos ha nacido, un hijo se nos ha dado!?.


[Traducci?n del original italiano realizada por Marta Lago]

Publicado por verdenaranja @ 11:44  | Espiritualidad
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Viernes, 21 de diciembre de 2007
ZENIT publica la tercera y ?ltima predicaci?n de Adviento que, en presencia de Benedicto XVI, ha pronunciado el padre Raniero Cantalamessa, OFM Cap., predicador de la Casa Pontificia.

P. Raniero Cantalamessa



Tercera Predicaci?n de Adviento

a la Casa Pontificia

Spe gaudentes, alegres en la esperanza


1. Jes?s, el Hijo

En esta tercera y ?ltima meditaci?n, dejando ya a los profetas y a Juan el Bautista, nos concentramos exclusivamente en el punto de llegada de todo: el ?Hijo?. Desde esta perspectiva, el texto de Hebreos evoca de cerca la par?bola de los vi?adores infieles. Tambi?n ah?, Dios env?a primero a siervos; despu?s, ?por ?ltimo?, env?a al Hijo diciendo: ?A mi Hijo le respetar?n? (Mt 21, 33-41).

En un cap?tulo del libro sobre Jes?s de Nazaret, el Papa ilustra la diferencia fundamental entre el t?tulo ?Hijo de Dios? y el de ?Hijo? sin m?s a?adidos. El sencillo t?tulo de ?Hijo?, al contrario de cuanto se podr?a pensar, es mucho m?s rico de significado que ?Hijo de Dios?. Este ?ltimo llega a Jes?s tras una larga hilera de atribuciones: as? hab?a sido definido el pueblo de Israel y, singularmente, su rey; as? se hac?an llamar los faraones y los soberanos orientales, y de tal forma se proclamar? el emperador romano. De por s?, no habr?a sido suficiente por eso para distinguir a la persona de Cristo de cualquier otro ?hijo de Dios?

Es distinto el caso del t?tulo de ?Hijo?, sin otro a?adido. Aparece en los evangelios como exclusivo de Cristo y es con ?l que Jes?s expresar? su identidad profunda. Despu?s de los evangelios es precisamente la Carta a los Hebreos la que testimonia con m?s fuerza este uso absoluto del t?tulo ?el Hijo?; est? presente all? cinco veces.

El texto m?s significativo en el que Jes?s se define a s? mismo ?el Hijo? es Mateo 11, 27: ?Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar?. La frase, explican los ex?getas, tiene un claro origen arameo y demuestra que los desarrollos posteriores que se leen, al respecto, en el evangelio de Juan tienen su origen remoto en la conciencia misma de Cristo.

Una comuni?n de conocimiento tan total y absoluta entre Padre e Hijo, observa el Papa en su libro, no se explica sin una comuni?n ontol?gica o del ser. Las formulaciones posteriores culminantes en la definici?n de Nicea, del Hijo como ?engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre?, son por lo tanto desarrollos osados, pero coherentes con el dato evang?lico.

La prueba m?s fuerte del conocimiento que Jes?s ten?a de su identidad de Hijo es su oraci?n. En ella la filiaci?n no est? s?lo declarada, sino vivida. Por el modo y la frecuencia con que recurre en la oraci?n de Cristo, la exclamaci?n Abb? da testimonio de una intimidad y familiaridad con Dios sin igual en la tradici?n de Israel. Si la expresi?n se ha conservado en su lengua originaria y se ha convertido en la caracter?stica de la oraci?n cristiana (Ga 4,6; Rm 8,15) es porque hubo el convencimiento de que se trat? de la forma t?pica de la oraci?n de Jes?s [1].

2. ?Un Jes?s de los ateos?

Este dato evang?lico proyecta una luz singular sobre el debate actual en torno a la persona de Jes?s. En la introducci?n de su libro, el Papa cita la afirmaci?n de R. Schnackenburg seg?n el cual ?sin el arraigo en Dios la persona de Jes?s es fugaz, irreal e inexplicable?. ??ste -declara el Papa-- es tambi?n el punto de apoyo en que se basa mi libro: considera a Jes?s a partir de su comuni?n con el Padre. ?ste es el verdadero centro de su personalidad? [2].

Ello evidencia, en mi opini?n, la problem?tica de una investigaci?n hist?rica sobre Jes?s que no s?lo prescinda, sino que excluya de partida la fe; en otras palabras, la plausibilidad hist?rica de aquello que se ha definido a veces ?el Jes?s de los ateos?. No hablo, en este momento, de la fe en Cristo y en su divinidad, sino de fe en la acepci?n m?s com?n del t?rmino, de fe en la existencia de Dios.

Lejos de m? la idea de que los no creyentes no tengan derecho a ocuparse de Jes?s. Lo que desear?a poner de manifiesto, partiendo de las afirmaciones del Papa citadas, son las consecuencias que se derivan de un punto de partida tal, esto es, c?mo la ?precomprensi?n? de quien no cree incide en la investigaci?n hist?rica enormemente m?s que la del creyente. Lo contrario de lo que los estudiosos no creyentes piensan.

Si se niega o se prescinde de la fe en Dios, no se elimina s?lo la divinidad, o el llamado Cristo de la fe, son tambi?n al Jes?s hist?rico tout court; no se salva ni el hombre Jes?s. Nadie puede contestar hist?ricamente que el Jes?s de los evangelios vive y act?a en continua referencia al Padre celestial, que ora y ense?a a orar, que funda todo sobre la fe en Dios. Si se elimina esta dimensi?n del Jes?s de los evangelios no queda de ?l absolutamente nada.

As? que si se parte del presupuesto, t?cito o declarado, de que Dios no existe, Jes?s no es m?s que uno de tantos ilusos que or?, ador?, habl? con su propia sombra, o con la proyecci?n de la propia esencia, en t?rminos de Feuerbach. Jes?s ser?a la v?ctima m?s ilustre de lo que el ateo militante Dawkins define ?la ilusi?n de Dios? [3]. Pero ?c?mo se explica entonces que la vida de este hombre "haya cambiado el mundo" y que, a dos mil a?os de distancia, siga interpelando a los esp?ritus como ning?n otro? Si la ilusi?n es capaz de obrar lo que hizo Jes?s en la historia, entonces Dawkins y los dem?s tal vez deben revisar su concepto de ilusi?n.

Existe una sola v?a de salida para esta dificultad, la que se abri? camino en el ?mbito del ?Jesus Seminar? de Berkeley, en los Estados Unidos. Jes?s no era un creyente jud?o; en el fondo era un fil?sofo itinerante, al estilo de los c?nicos [4]; no predic? un reino de Dios, ni un cercano final del mundo; s?lo pronunci? m?ximas sapienciales al estilo de un maestro Zen. Su objetivo era reavivar en los hombres la conciencia de s?, convencerles de que no ten?an necesidad ni de ?l ni de otro dios, porque ellos mismos llevaban en s? una chispa divina [5]. ?Se trata de las cosas -mira por d?nde- que lleva d?cadas predicando la Nueva Era! Una en?sima imagen de Jes?s producto de la moda del momento. Es verdad: sin el arraigo en Dios, la figura de Jes?s es ?fugaz, irreal e inexplicable?.

3. Preexistencia de Cristo y Trinidad

Tambi?n en este punto, igual que en la reducci?n de Jes?s a un profeta, el problema no se plantea s?lo en la discusi?n con la cr?tica no creyente; se suscita, de manera y con esp?ritu distinto, incluso en el debate teol?gico dentro de la Iglesia. Veamos en qu? sentido.

Acerca del t?tulo de Hijo de Dios se asiste a una especie de vuelta al origen en el Nuevo Testamento: al principio se pone en relaci?n con la resurrecci?n de Cristo (Rm 1, 4); Marcos da un paso atr?s y lo sit?a en relaci?n con su bautismo en el Jord?n (Mc 1, 11); Mateo y Lucas lo remontan a su nacimiento de Mar?a (Lc 1, 35). La Carta a los Hebreos obra el salto decisivo, afirmando que el Hijo no empez? a existir en el momento de su venida entre nosotros, sino que existe desde siempre. ?Por medio de ?l --dice-- [Dios] hizo tambi?n el mundo?, ?l es ?resplandor de su gloria e impronta de su sustancia?. Una treintena de a?os despu?s Juan consagrar? esta conquista iniciando su evangelio con las palabras: ?En el principio era el Verbo...?.

Pero sobre la preexistencia de Cristo como Hijo eterno del Padre se han planteado, en el ?mbito de algunas de las llamadas ?nuevas cristolog?as?, tesis bastante problem?ticas. En ellas se afirma que la preexistencia de Cristo como Hijo eterno del Padre es un concepto m?tico derivado del helenismo. En t?rminos modernos, esto significar?a sencillamente que ?la relaci?n entre Dios y Jes?s no se desarroll? s?lo en un segundo tiempo y por as? decirlo casualmente, sino que existe a priori y est? fundada en Dios mismo?.

En otras palabras, Jes?s preexist?a en sentido intencional, no real; esto es, en el sentido de que el Padre, desde siempre, hab?a previsto, elegido y amado como hijo al Jes?s que un d?a nacer?a de Mar?a. Preexist?a, por lo tanto, no de manera distinta a la de cada uno de nosotros, dado que todo hombre, dice la Escritura, ha sido ?elegido de antemano? por Dios como su hijo, ?antes de la creaci?n del mundo! (Ef 1,4).

Junto a la preexistencia de Cristo entra, en esta perspectiva, tambi?n la fe en la Trinidad. ?sta se reduce a algo heterog?neo (una persona eterna, el Padre, m?s una persona hist?rica, Jes?s, m?s una energ?a divina, el Esp?ritu Santo); algo, adem?s, que no existe ab aeterno, sino que se hace en el tiempo.

Me limito a observar que tampoco esta tesis es nueva. La idea de una preexistencia s?lo intencional y no real del Hijo fue planteada, debatida y rechazada por el pensamiento cristiano antiguo. As? que no es verdad que venga impuesta por concepciones nuevas, ya no m?ticas, que tenemos de Dios, igual que no es cierto que la idea contraria, de una preexistencia eterna, era la ?nica soluci?n concebible en el contexto cultural antiguo y que los Padres no ten?an, entonces, posibilidad de elecci?n.

Fotino, en el siglo IV, ya conoc?a la idea de una preexistencia de Jes?s ?a modo de previsi?n? (kata pr?gnosin) o ?a modo de anticipaci?n? (prochrestik?s). Contra ?l decret? un s?nodo: ?Si alguien dice que el Hijo, antes de Mar?a, exist?a s?lo seg?n previsi?n y que no es generado por el Padre antes de los siglos para ser Dios y por medio suyo hacer llegar a la existencia toda las cosas, que sea anatema? [6]. La intenci?n de estos te?logos era elogiable: traducir a un lenguaje comprensible para el hombre de hoy el dato antiguo. Pero lamentablemente, una vez m?s, lo que se traduce en lenguaje moderno no es el dato definido por los concilios, sino el condenado por los concilios.

Ya san Atanasio observaba que la idea de una Trinidad formada de realidades heterog?neas compromete precisamente la unidad divina que con aquella se quiere asegurar. Si adem?s se admite que Dios ?se hace? en el tiempo, nadie nos asegura que su crecimiento y su transformaci?n hayan terminado. Quien deviene, devendr? todav?a [7]. ?Cu?nto tiempo y esfuerzo nos ahorrar?a un conocimiento menos superficial del pensamiento de los Padres!

Desear?a concluir esta parte doctrinal de nuestra meditaci?n con una nota positiva, a mi entender de extraordinaria importancia. Durante casi un siglo, desde que Wilhelm Bousset, en 1913, escribi? su famoso libro sobre el Kyrios Christos [8], en el ?mbito de los estudios cr?ticos ha dominado la idea de que el origen del culto de Cristo como ser divino habr?a que buscarlo en el contexto helen?stico, por lo tanto mucho despu?s de la muerte de Cristo.

En el ?mbito de la llamada ?tercera investigaci?n? sobre el Jes?s hist?rico, recientemente ha retomado la cuesti?n desde sus fundamentos Larry Hurtado, profesor de lengua, literatura y teolog?a del Nuevo Testamente en Edimburgo. He aqu? la conclusi?n a la que llega, al t?rmino de una investigaci?n de m?s de 700 p?ginas:

?La veneraci?n de Jes?s como figura divina irrumpi? de improviso y r?pidamente, no poco a poco y tard?amente, entre c?rculos de seguidores del siglo I. M?s espec?ficamente, los or?genes est?n en los c?rculos cristianos judaicos de los primer?simos a?os. S?lo un modo de pensar iluso sigue atribuyendo la veneraci?n de Jes?s como figura divina decisivamente a la influencia de la religi?n pagana y a la influencia de los gentiles conversos, present?ndola como un desarrollo tard?o y gradual. M?s a?n, la veneraci?n de Jes?s como "Se?or", que encontraba expresi?n adecuada en la veneraci?n cultual y en la obediencia total, era adem?s general, no limitada ni atribuible a c?rculos particulares, por ejemplo los "helenistas" o los cristianos gentiles de un hipot?tico "culto de Cristo sirio". Con toda la diversidad del primer cristianismo, la fe en la condici?n divina de Jes?s era sorprendentemente com?n? [9].

Esta rigurosa conclusi?n hist?rica deber?a poner fin a la opini?n, a?n dominante en una cierta divulgaci?n, seg?n la cual el culto divino de Cristo ser?a un fruto posterior de la fe (impuesto por ley por Constantino en Nicea, en el a?o 325, ?seg?n Dan Brown y su C?digo da Vinci!)

4. La ?ni?a Esperanza?

Adem?s del libro sobre Jes?s de Nazaret, el Santo Padre este a?o nos ha hecho regalo igualmente de la enc?clica sobre la esperanza. La utilidad de un documento pontificio, adem?s de su alt?simo contenido, est? tambi?n en el hecho de que concentra en un punto la atenci?n de todos los creyentes, estimulando sobre ?l la reflexi?n. En esta l?nea, querr?a hacer aqu? una peque?a aplicaci?n espiritual y pr?ctica del contenido teol?gico de la enc?clica, mostrando c?mo el texto que hemos meditado de la Carta a los Hebreos puede contribuir a alimentar nuestra esperanza.

En la esperanza -escribe el autor de la Carta con una bell?sima imagen destinada a hacerse cl?sica en la iconograf?a cristiana-- ?tenemos como segura y s?lida un ancla de nuestra alma, que penetra hasta m?s all? del velo del santuario, donde entr? por nosotros como precursor Jes?s? (Hb 6, 17-20). El fundamento de esta esperanza es precisamente el hecho de que ?en estos ?ltimos tiempos Dios nos ha hablado por medio del Hijo?. Si nos ha dado al Hijo, dice san Pablo, ??c?mo no nos dar? con ?l todas las cosas?? (Rm 8,32). He aqu? por qu? ?la esperanza no falla? (Rm 5,5): el don del Hijo es prenda y garant?a de todo lo dem?s y, en primer lugar, de la vida eterna. Si el Hijo es ?heredero de todo? (heredem universorum) (Hb 1,2), nosotros somos sus ?coherederos? (Rm 8,17).

Los vi?adores inicuos de la par?bola, viendo llegar al hijo, se dicen: ??ste es el heredero. Vamos, mat?mosle y qued?monos con su herencia? (Mt 21,38). En su omnipotencia misericordiosa, Dios Padre ha transformado en un bien este proyecto criminal. ?Los hombres han matado al Hijo y han alcanzado de verdad la herencia! Gracias a esa muerte, se han convertido en ?herederos de Dios y coherederos de Cristo?.

Nosotros, criaturas humanas, necesitamos de la esperanza para vivir como del ox?geno para respirar. Se dice que mientras hay vida hay esperanza, pero tambi?n es cierto al rev?s: mientras hay esperanza hay vida. La esperanza ha sido durante mucho tiempo, y lo es a?n, de las tres virtudes teologales, la hermana menor, la pariente pobre. Se habla con frecuencia de la fe, a?n m?s a menudo de la caridad, pero bastante poco de la esperanza.

El poeta Charles P?guy tiene raz?n cuando compara las tres virtudes teologales con tres hermanas: dos adultas y una ni?a peque?a. Van caminando de la mano (?las tres virtudes teologales son inseparables!), las mayores a los lados, la ni?a en medio. Todos, vi?ndolas, est?n convencidos de que son las mayores -la fe y la caridad-- las que llevan a la ni?a esperanza. Se equivocan: es la ni?a esperanza la que tira de las otras dos; si ella se detiene, todo se para [10] .

Lo vemos tambi?n en el plano humano y social. En Italia se ha frenado la esperaza y con ella la confianza, el impulso, el crecimiento, tambi?n econ?mico. El ?declive? del que se habla nace de aqu?. El miedo al futuro ha ocupado el lugar de la esperanza. La falta de nacimientos es su reflejo m?s claro. Ning?n pa?s necesita meditar la enc?clica del Papa como Italia.

La esperanza teologal es el ?hilo de lo alto? que sostiene desde el centro todas las esperanzas humanas. ?El hilo de lo alto? es el t?tulo de una par?bola del escritor dan?s Johannes Joergensen. Habla de la ara?a que se descuelga de la rama de un ?rbol a lo largo del hilo que ella misma produce. Pos?ndose en un cercado teje su red, obra maestra de simetr?a y funcionalidad. Tensa por los lados por otros tantos hilos, todo se sostiene en el centro por ese hilo del que ha bajado. Si se truca uno de los filamentos laterales, la ara?a interviene, lo repara; pero si se rompe el hilo de arriba (una vez pude comprobarlo con mis propios ojos) todo se distiende y la ara?a desaparece porque ya no hay nada que hacer. Es una imagen de lo que sucede cuando se truca el hilo de lo alto que es la esperanza teologal. S?lo ?sta puede ?anclar? las esperanzas humanas a la esperanza ?que no falla?.

En la Biblia asistimos a verdaderos estremecimientos y sobresaltos de esperanza. Uno de ellos se encuentra en la tercera Lamentaci?n: ?Yo -dice el profeta-- soy el hombre que ha visto la miseria... Digo: "?Ha fenecido mi vigor, y la esperanza que me ven?a de Yahveh!"?.

Pero he aqu? el impulso de esperanza que vuelca todo. En cierto momento, el orante se dice: ?Pero las misericordias del Se?or no se han acabado, ni se ha agotado su ternura; por ello esperar?; desde el instante en que el profeta decide volver a esperar, el tono del discurso cambia por completo: la lamentaci?n se transforma en s?plica confiada. ?Porque no desecha para siempre a los humanos el Se?or: si llega a afligir, se apiada luego seg?n su inmenso amor? (Cf. Lm 3, 1-32).

Nosotros contamos con un motivo mucho m?s fuerte para tener este sobresalto de esperanza. Dios nos ha dado a su Hijo: ?c?mo no nos dar? todo junto a ?l? A veces es necesario gritarse: ??Dios existe y eso basta!?. El servicio m?s precioso que la Iglesia en Italia puede hacer en este momento al pa?s es ayudarle a tener un impulso de esperanza. Contribuye a este fin quien (como ha hecho Benigni en su reciente espect?culo en televisi?n) no teme contrarrestar el derrotismo, recordando a los italianos los muchos y extraordinarios motivos, espirituales y culturales, que poseen para tener confianza en sus propios recursos.

La vez pasada hablaba de una aromaterapia basada en el ?leo de alegr?a que es el Esp?ritu Santo. Necesitamos esta terapia para curar la enfermedad m?s perniciosa de todas: la desesperaci?n, el desaliento, la p?rdida de confianza en s?, en la vida y hasta en la Iglesia. ?El Dios de la esperanza os colme de todo gozo y paz en vuestra fe, hasta rebosar de esperanza por la fuerza del Esp?ritu Santo? (Rm 15,13): as? escrib?a el Ap?stol a los Romanos de su tiempo y lo repite a los de hoy.

No se abunda en la esperanza sin la virtud del Esp?ritu Santo. En un canto spiritual afro-americano no se hace m?s que repetir continuamente estas pocas palabras: ?Hay un b?lsamo en Gilead que cura las almas heridas? (There is a balm in Gilead / to make the wounded whole...). Gilead, o Galaad, es una localidad famosa en el Antiguo Testamento por sus perfumes y ung?entos (Jr 8,22). El canto prosigue: ?A veces me siento desalentado y pienso que todo es in?til, pero llega el Esp?ritu Santo y devuelve la vida al alma m?a?. Gilead es para nosotros la Iglesia, y el b?lsamo que sana es el Esp?ritu Santo. ?l es la estela de perfume que Jes?s ha dejado tras de s?, al pasar por esta tierra.

La esperanza es milagrosa: cuando renace en un coraz?n, todo es diferente, aunque nada haya cambiado. ?Los j?venes se cansan, se fatigan -se lee en Isa?as--, los valientes tropiezan y vacilan, mientras que a los que esperan en Yahveh ?l les renueva el vigor, subir?n con alas como de ?guilas, correr?n sin fatigarse y andar?n sin cansarse? (Is 40, 30-31).

Donde renace la esperanza renace sobre todo la alegr?a. El Ap?stol dice que los creyentes son spe salvi, ?salvados en esperanza? (Rm 8, 24) y que por ello deben ser spe gaudentes, ?alegres en la esperanza? (Rm 12, 12). No gente que espera ser feliz, sino gente que es feliz de esperar; feliz ya, ahora, por el simple hecho de esperar.

Que esta Navidad, Santo Padre, venerables padres, hermanos y hermanas, el Dios de la esperanza, por virtud del Esp?ritu Santo y por intercesi?n de Mar?a ?Madre de la esperanza?, nos conceda estar alegres en la esperanza y abundar en ella.

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[1] J. D.G. Dunn, Christianity in the Making, I. Jesus remembered, Grand Rapids. Mich. 2003, parte III, cap. 12, trad. ital. Gli albori del Cristianesimo, I, 2, Paideia, Brescia 2006, p. 746 ss.

[2] Benedetto XVI, Ges? di Nazaret, Rizzoli 2007, p.10.

[3] R. Dawkins, God Delusion, Bantam Books, 2006.

[4] Sobre la teor?a de Jes?s c?nico, v. B. Griffin, Was Jesus a Philosophical Cynic? [http://www-oxford.op.org/allen/html/acts.htm].

[5] V. el ensayo de Harold Bloom, "Whoever discovers the interpretation of these sayings...", publicado en ap?ndice a la edici?n del Evangelio copto de Tom?s a cargo de Marvin Meyer: The Gospel of Thomas. The Hidden Sayings of Jesus, Harper Collins Publishers, San Francisco 1992.

[6] F?rmula del s?nodo di Sirmio de 351, en A. Hahn, Bibliotek der Symbole und Glaubensregeln in der alten Kirche, Hildesheim 1962, p.197.

[7] Cf. S. Atanasio cf. Contro gli ariani, I, 17-18 (PG 26, 48).

[8] Wilhelm Bousset, Kyrios Christos, 1913.

[9] L. Hurtado, Lord Jesus Christ. Devotion to Jesus in Earliest Christianity, Grand Rapids, Mich. 2003, cit. en la edici?n italiana Signore Ges? Cristo, 2 vol. Paideia, Brescia 2007, p. 643.

[10] Ch. P?guy, Il portico del mistero della seconda virt?, Oeuvres po?tiques compl?tes, Gallimard, Par?s 1975, pp. 531 ss.

Traducci?n del original italiano por Marta Lago

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Los Obispos de M?xico piden a todo el pueblo de Dios en Estas Navidades ?reafirmar nuestro tenaz compromiso por la paz con justicia?, haciendo eco de las palabras del Santo Padre, Benedicto XVI en su Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2008.

M?xico, D.F., 20 de diciembre de 2007



Hoy nos ha nacido el Salvador


Navidad 2007


El Santo Padre Benedicto XVI, en su Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2008, nos invita a tomar conciencia sobre la ?com?n pertenencia a la ?nica familia humana y a comprometerse para que la convivencia en la tierra refleje cada vez m?s esta convicci?n, de la cual depende la instauraci?n de una paz verdadera y duradera?. Haciendo eco de esta invitaci?n del Santo Padre, los Obispos de M?xico pedimos a todo el pueblo de Dios que reafirmemos nuestro tenaz compromiso por la paz con justicia; y pidamos a Dios, Nuestro Padre, que conceda a nuestra Naci?n este preciado don como regalo en esta Navidad.

Los obispos somos conscientes de nuestra responsabilidad ante los grandes retos que deben afrontar la Iglesia y la sociedad en el a?o venidero, entre los cuales est? la globalizaci?n que, regida por la ?tica, deber?a estar al servicio de la persona; sin embargo, tiene el riesgo de llevar a grandes monopolios y de convertir el lucro en valor supremo y generar una pobreza m?s cruel y mayor. Otro reto para la sociedad mexicana est? en la consolidaci?n de la democracia, en la cual se ha avanzado, pero es necesario que sea m?s participativa y basada en la promoci?n y respeto de los derechos humanos. Como pastores, hemos asumido el reto que representa el debilitamiento de la vida cristiana en el conjunto de la sociedad y de la propia pertenencia a la Iglesia cat?lica, debido al secularismo, al hedonismo y al indiferentismo. Tambi?n en muchos casos reconocemos el escaso o limitado acompa?amiento, de parte nuestra, a los fieles laicos que frecuentemente con buen esp?ritu y entusiasmo desean una evangelizaci?n, con gran ardor apost?lico, que conduzca con m?todos eficaces a las nuevas expresiones culturales que manifiesten al hombre de hoy la bondad de la fe en Jesucristo.

Ante lo complejo de nuestra realidad, es necesario seguir promoviendo la acci?n y el compromiso de todas las personas de buena voluntad para llegar a acuerdos concretos en beneficio de quienes m?s nos necesitan: nuestros hermanos ind?genas, los emigrantes, los enfermos, los adictos dependientes, los detenidos en las c?rceles y las personas que viven en la calle. Pero adem?s, est? presente en nuestro coraz?n, de manera muy especial, la preocupaci?n por el ser humano m?s d?bil e indefenso, el ser que se gesta en el seno de su propia madre, de la que depende totalmente hasta lograr su nacimiento. Nos preocupa que M?xico, una sociedad cuya caracter?stica fundamental ha sido la valoraci?n y cuidado por la familia y por la vida, quede sin la debida protecci?n legal que garantice preservar la sensibilidad humana y el respeto efectivo en todos los casos, en favor del ser humano en gestaci?n.

En este a?o que termina, el pueblo de M?xico ha vivido momentos de tensi?n debido a los movimientos sociales y pol?ticos propios del proceso de cambio en el que nuestra Naci?n se haya inmersa; y, desde luego, momentos de amargura y tristeza, provocadas por las cat?strofes naturales en los que muchos de nuestros hermanos padecieron y siguen sufriendo por los da?os causados, sobre todo en los estados de Tabasco y Chiapas. Estos acontecimientos nos dieron la oportunidad de mostrar, una vez m?s, el esp?ritu solidario de nuestro pueblo, que desde el primer d?a y hasta hoy sigue atento a las necesidades de sus hermanos en desgracia. Con esta inercia solidaria y con este esp?ritu de hermandad vivamos la Navidad, y continuemos firmes en el inicio del 2008.

Este tiempo de Navidad propicia el encuentro de las familias para compartir lo vivido a lo largo del a?o. Deseamos que cada familia fortalezca su propio esp?ritu como cuna de la vida y el amor, y que ah? florezca el mensaje de justicia y de paz que porta el Emmanuel, Dios con nosotros.

Encomendamos a todos los mexicanos a la maternal y bondadosa mirada de Santa Mar?a de Guadalupe, Madre del verdadero Dios por quien se vive.

Por los obispos de M?xico,

+ Carlos Aguiar Retes
Obispo de Texcoco
Presidente de la CEM

+ Jos? Leopoldo Gonz?lez Gonz?lez
Obispo Auxiliar de Guadalajara
Secretario General de la CEM

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Mensaje expresado por el Comit? permanente de la Conferencia Episcopal Chilena en su Mensaje de Navidad 2007.


"Alg?n presente que te agrade, Se?or"
Mensaje de Navidad 2007


1. En medio de los ajetreos que a veces dificultan el recogimiento y la contemplaci?n del misterio de la Navidad, nos acercamos a la celebraci?n de esta fiesta trascendental de la fe cristiana: Dios se ha hecho hombre. Este es un acontecimiento que cambia la historia pues revela a Dios-con-nosotros, un Dios que ?como ha dicho el Santo Padre- es el eterno contempor?neo de la humanidad.

2. Desde el pesebre de Bel?n, miramos la calidad de nuestra convivencia. Estamos concluyendo un a?o que, si bien no ha sido f?cil para los chilenos en varios campos, tambi?n ha abierto caminos, por la fecunda v?a del di?logo, para buscar soluciones a temas pendientes de la sociedad, como una mayor justicia social y una educaci?n de calidad. Eso s?, nos sigue preocupando este clima de violencia latente en la convivencia diaria del hogar, que tambi?n se percibe en barrios, colegios, estadios y en distintos ?mbitos de la vida social y que cada cierto tiempo estalla en pol?micas destempladas, y descalificaciones.

3. El acontecimiento de Bel?n, nos une de modo especial a las personas que sufren la pobreza, la soledad, la enfermedad o el abandono. Pensamos hoy en quienes se encuentran sin trabajo, con sus familias en crisis, lejos de sus seres queridos o agobiados por la desesperanza. Con los m?s peque?os quiso Dios celebrar su presencia en medio de nosotros. Hacia sus sentimientos volcamos los nuestros en esta Nochebuena.

4. Queremos volver a decirlo con fuerza: necesitamos educar para la paz. En su Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz del pr?ximo 1 de enero, el Papa sostiene que ?la familia es la primera e insustituible educadora de la paz?. S?lo desde el di?logo honesto y respetuoso que se aprende en el hogar se logra superar la tentaci?n de la violencia y se abren las puertas a soluciones justas.

5. En la paz del pesebre se inspira nuestra intenci?n para esta nochebuena: que el Ni?o Jes?s nos bendiga con su gracia, pacifique nuestros esp?ritus y nos conduzca por el camino del di?logo para que nuestra convivencia familiar, c?vica y social sea cada d?a m?s respetuosa de la dignidad de todos, por el bien de nuestro pueblo, y particularmente de los m?s postergados.

6. Nuestra palabra final es la esperanza. En este tiempo de Adviento, Benedicto XVI nos ha regalado ?Spe salvi?, su segunda enc?clica, de honda riqueza y frescor para nuestro tiempo. En su texto nos recuerda que ?nosotros necesitamos tener esperanzas ?m?s grandes o m?s peque?as?, que d?a a d?a nos mantengan en camino. Pero sin la gran esperanza, que ha de superar todo lo dem?s, aquellas no bastan. Esta gran esperanza s?lo puede ser Dios, que abraza el universo y que nos puede proponer y dar lo que nosotros por s? solos no podemos alcanzar? (N. 31).

7. Con el esp?ritu humilde que condujo al peque?o tamborilero hasta el santo pesebre con lo ?nico que pose?a -su viejo tambor-, queremos ofrecer al Ni?o Jes?s nuestra esperanza, por la intercesi?n de Mar?a, madre del amor hermoso. A todos nuestros compatriotas les deseamos una muy feliz Navidad.

POR EL COMIT? PERMANENTE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE CHILE

? Alejandro Goic Karmelic
Obispo de Rancagua
Presidente

? Cristi?n Contreras Villarroel
Obispo Auxiliar de Santiago
Secretario General

Santiago, 20 de diciembre de 2007

Publicado por verdenaranja @ 22:39  | Hablan los obispos
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Crece la expectaci?n en toda Espa?a ante la gran celebraci?n de la Familia que tendr? lugar el pr?ximo d?a 30, Fiesta de la Sagrada Familia, en la madrile?a plaza de Col?n, coincidiendo con el 25 aniversario de la primera visita de Juan Pablo II y que lleva por lema ?Por la Familia cristiana?.
Mons. Antonio Dorado Obispo de M?laga (Espa?a) se?ala en su carta pastoral de la semana que esta fiesta ha cobrado una dram?tica actualidad entre nosotros, debido a tres hechos particularmente graves que han tenido lugar en Espa?a. Los tres hechos son el problema creciente del aborto, el divorcio r?pido que lleva a muchas parejas a tomar decisiones precipitadas y el fen?meno ins?lito de la violencia infantil en el hogar y en la escuela.



LA SITUACI?N DE LA FAMILIA, UN GRAN DESAF?O


El domingo, d?a 30 de Diciembre, celebramos los cat?licos la fiesta de la Sagrada Familia. Como sab?is, entendemos por familia la comuni?n de vida y de amor que tiene su origen en el matrimonio estable entre un hombre y una mujer, para engendrar y educar a los hijos y ayudarse entre s?. Es una jornada muy propicia para que los matrimonios celebren sus bodas de plata y de oro; y para que todos revisemos en profundidad nuestra convivencia y demos gracias a Dios por la familia en general y por la nuestra, de modo particular.

Este a?o, dicha fiesta se va a celebrar sobre un fondo social oscuro y doloroso, que ha cobrado una dram?tica actualidad entre nosotros. Hay tres hechos particularmente graves que debemos denunciar con dureza y que nos exigen tomar las medidas posibles dentro de la legalidad vigente y alentar un cambio de leyes. El primero y m?s llamativo es el hecho del aborto. Los recientes casos de cl?nicas abortistas cerradas despu?s de a?os de actuaci?n en Barcelona y en Madrid han provocado reacciones comprensibles entre los ciudadanos normales, que somos la mayor?a. Pero estos aut?nticos infanticidios corren el riesgo de paliar el impacto grave de todo aborto, tambi?n de los que se practican en los primeros d?as de gestaci?n y que se presentan as?pticamente como interrupci?n voluntaria del embarazo, para ocultar su triste realidad.

Los excesos que se han dado a conocer estos d?as, y que ahora escandalizan a casi todos, no pueden llevarnos a infravalorar la gravedad de todo tipo de aborto. Ante el hecho tremendo de su pr?ctica y de su proliferaci?n, los cat?licos y todas las personas contrarias al aborto tenemos que alentar a la sociedad a que se rebele.

El segundo problema muy grave en estos momentos es el divorcio r?pido, que se ha convertido pr?cticamente en un sistema de repudio, donde no siempre es el inocente el que sale mejor parado. Esta posibilidad legal de romper el matrimonio lleva a muchas parejas a que, en lugar de tomarse un tiempo para la reflexi?n, para buscar ayuda y para dialogar, tomen decisiones precipitadas, lo que provoca una autodestrucci?n lenta del tejido social y de las relaciones primarias que lo sustentan y que son b?sicas para la educaci?n, la madurez y el desarrollo psicol?gico de la persona. Basta con mirar las estad?sticas del ?ltimo a?o para comprobar este hecho que denuncio. Adem?s, se constata que aquellas personas que se han divorciado ya una vez vuelven a divorciarse en un porcentaje alto.

Las principales v?ctimas de estas rupturas son los ni?os, pero se ha corrido un tupido silencio sobre esta cuesti?n. Nadie quiere hablar de ella. En la mayor?a de los casos, porque tendr?an que hablar de sus propios hijos. El fen?meno ins?lito de la violencia infantil en el hogar y en la escuela, que por fin empieza a preocupar a los medios de comunicaci?n, tiene una parte importante de su origen en la falta de un hogar c?lido y acogedor. Cuando el ni?o no se siente querido ni escuchado, cuando no percibe en las personas queridas un testimonio claro de amor y paciencia, cuando se ve habitualmente privado de uno de sus progenitores, cuando es utilizado como moneda de cambio y cuando tiene que permanecer en el colegio m?s de diez horas diarias, es comprensible que reaccione con violencia, sin ser culpable.

Por eso, la celebraci?n de esta ?Jornada por la Familia y por la Vida? nos convoca a los cristianos y a toda persona de buena voluntad a denunciar estos hechos y a buscar las medidas m?s eficaces y oportunas, no s?lo de acuerdo con las leyes vigentes, sino a la luz de la fe que confesamos y del Evangelio que nos salva.

+ Antonio Dorado Soto
Obispo de M?laga

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EUROPA/ALEMANIA - El jubileo de los ?Sternsinger?: por Quincuag?sima vez medio mill?n de chicos de la Infancia Misionera comprometidos en el tiempo natalicio por la solidaridad con sus coet?neos de todo el mundo

Aachen (Fides) - Por la quincuag?sima vez en los d?as cercanos al 6 de enero, Epifan?a del Se?or, los chicos de la Infancia Misionera alemana, en el marco de la colecta promovida por los ?Cantores de la Estrella 2008? (Sternsinger), recorren las calles de Alemania. En su a?o jubilar, la iniciativa promovida por la Pontificia Obra de la Infancia Misionera alemana, en colaboraci?n con la Uni?n de la Juventud Cat?lica Alemana (BDKJ), con el lema ?Sternsinger por un mundo unido?, quiere subrayar el compromiso de los chicos por sus coet?neos que viven en los pa?ses en v?a de desarrollo. Ya hab?a despertado mucho inter?s la presentaci?n de la iniciativa en el a?o jubilar: el significado del lema hab?a sido ilustrado en el foyer de la Catedral de Colonia, en donde alrededor de 100 ni?os hab?an representado desde el vivo el manifiesto, en donde se ven muchos ni?os alrededor de un globo (ver Fides 19/09/?)

Renunciando este a?o al tradicional ?pa?s s?mbolo? como destinatario de la colecta de los Sternsinger, ?en nuestro a?o jubilar hemos querido poner en el centro el compromiso global de los Cantores de la Estrella. Y, queremos festejar el hecho que el gran compromiso de nuestros chicos y de sus acompa?antes hoy se ha vuelto la iniciativa m?s grande de solidaridad en todo el mundo? ha dicho el Presidente del BDKJ, Padre Andrea Mauritz.

Vistiendo los tradicionales vestidos de los Reyes Magos, con la estrella cometa y sus cantos natalicios, los ?cantores de la Estrella? en el tiempo de Navidad y en los primeros d?as del a?o nuevo golpean a las puertas de las casas alemanas. Alrededor de medio mill?n de ni?os, en las 12.500 parroquias cat?licas de Alemania, llevan as? la bendici?n ?C+M+B? (?Christus mansionem benedicat - Cristo bendiga esta casa?) a las familias, recogiendo ofertas para sus coet?neos que sufren en todo el mundo. La colecta de ?los Cantores de la Estrella? alemana se ha difundido tambi?n en los pa?ses lim?trofes, y se ha vuelto la iniciativa m?s grande de solidaridad en todo el mundo, que ve los ni?os comprometerse por sus coet?neos necesitados.

La apertura oficial de la quincuag?sima colecta de ?los Cantores de la Estrella? se celebrar? el 2 de enero de 2008 en Speyer, en donde se encontrar?n 500 delegados de todas las partes de Alemania que participar?n a la celebraci?n de env?o y a una entera jornada con varios workshop. Una delegaci?n de los ?Cantores de la Estrella? que representar? las varias di?cesis alemanas, ser? recibida en la primera semana de enero por la Canciller Alemana Angela Merkel, que en su mensaje con ocasi?n del quincuag?simo aniversario de la iniciativa escribe: ?Ustedes, Cantores de la Estrella, son mensajeros de la caridad y de la paz. Se comprometen por los derechos de los chicos en todo el mundo? y vuestro mensaje llega a todo el mundo. Un mensaje que quiere superar el aviso entre pobres y ricos y que llega a obtener mucho: la eliminaci?n de los prejuicios, el nacimiento de nuevas amistades, la superaci?n de miedos y la realizaci?n de ideas?.
El Presidente de la Infancia Misionera alemana, Mons Winfried Pilz, acompa?ar? un grupo de 44 ?Cantores de la Estrella? que participar?n con su estrella luminosa en la Santa Misa que el Papa Benedicto XVI celebrar? en San Pedro el 1? de enero de 2008. (MS) (Agencia Fides 20/12/2007 - L?neas: 39 Palabras:587)

Links:
Para ulteriores informaciones
http://www.sternsinger.org

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Jueves, 20 de diciembre de 2007
VATICANO - AVE MARIA por Mons. Luciano Alimandi - ?En Navidad tambi?n t? vuelves a nacer!

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - Se acerca la Navidad y el Evangelio nos recuerda que debemos preparar el camino al Se?or que viene. ?Qu? significa esto? El gran San Agust?n nos dice que ?preparar el camino? tiene que ver con la humildad del coraz?n, para que, como el Bautista, tambi?n nosotros podamos acoger al Mes?as haci?ndole espacio, justamente siendo m?s humildes. Ya que Dios es Amor, prepararle el camino tiene que ver tambi?n con el amor, con un ?aumento? de la bondad del coraz?n. En otras palabras, no puede acoger al Se?or quien no est? orientado hacia una bondad genuina, un amor desinteresado por los hermanos.

Cu?ntas veces, incluso los consagrados consideran una cosa obvia, justamente en las relaciones con el pr?jimo, aquello que no es obvio: ?el ser buenos con los dem?s! La verdadera bondad de coraz?n, para ser tal, no puede ser condicionada: ?si am?is a los que os aman, ?qu? m?rito ten?is? Tambi?n los pecadores hacen lo mismo? (Lc 6, 32) dice Jes?s.

El mundo que nos observa se detendr? ante la conversi?n hasta que no vea en nosotros aquella caridad vivida que hizo exclamar a Pablo: ?La caridad es paciente, es servicial; la caridad no es envidiosa; no es jactanciosa, no se engr?e; es decorosa; no busca su inter?s; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad. Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta. La caridad no tendr? nunca fin? (1 Cor 13, 4-8). Benedicto XVI ense?a que ?en cada peque?o pero genuino acto de amor est? todo el sentido del universo? (?ngelus del 18 de noviembre de 2007). Justamente esta bondad genuina es lo que existe de m?s precioso en el mundo. As? entonces, cuando se trata de ?amar?, un verdadero cristiano no puede limitarse a hacer lo que hacen muchos otros - que se contentan con un ?amor oportunista? -, de otro modo el camino del Se?or no es preparado, sino obstaculizado para uno mismo y para los dem?s.

?C?mo y cu?nto debe amar un cristiano, hasta que punto debe ser bueno con su pr?jimo? Justamente la solemnidad de Navidad, que lleva a su cumplimiento el tiempo de la grande espera, nos revela que el verdadero amor no se limita a s? mismo, no se deja condicionar, sino que se ofrece totalmente, no se enga?a para no enga?ar. El verdadero amor imita siempre a Dios que ?am? tanto al mundo que dio a su Hijo unig?nito? (Jn 3, 16). Dios no enga?? a nadie, porque se don? completamente.

Una mam? que se dona completamente a la criatura que lleva en el vientre, imita a Dios; no se enga?a porque verdaderamente ama. Es muy hermoso meditar en el Evangelio, la verdad del amor de Dios que es comparada a la luz. Aquellos que aman est?n inmersos en la luz, son hijos de la luz, como nos dice Juan: ?quien ama a su hermano, habita en la luz y no da ocasi?n a esc?ndalo? (1 Jn 2,10).

Fuera de Dios, Luz verdadera que ilumina al mundo, ?c?mo encontrar el verdadero amor? No lo hubieran podido encontrar Mar?a y Jos?, los Pastores y los Reyes magos, los Ap?stoles y todos los dem?s. Si Dios no se hubiese revelado en Jesucristo, en la Noche de Navidad, ?c?mo hubi?ramos podido encontrarlo? Por lo tanto aquella Noche es la m?s luminosa de todas las noches de la humanidad, su resplandor llega a todo hombre de buena voluntad: ?a todos aquellos que est?n dispuestos a amar de verdad!

El Adviento, con su Navidad, es el tiempo oportuno para decidirse a ser m?s buenos con los dem?s, sobre todo hacia los que no lo son con nosotros. S?lo viviendo m?s la caridad, y verdaderamente la compasi?n, renunciando a nuestros oportunismos, llegaremos tambi?n a la gruta de Bel?n. La Estrella de Jes?s aparecer? en el horizonte de nuestra existencia y la iluminar?. En efecto, quien busca con todo el coraz?n la verdad del amor, antes o despu?s, se encontrar? ante el Ni?o y su Madre. Este camino hacia la cuna de Bel?n, en el fondo, inicia con nuestra concepci?n. En el vientre materno se encuentra la primera cuna del amor, el primer contacto que, como criaturas todav?a inconcientes, tenemos con el amor de Dios, que ha creado la vida como un don. En el vientre materno festejamos, en un sentido, la primera Navidad de nuestra existencia, nuestro primer nacimiento a la vida.
Cuando luego, acompa?ados sobre todo por el amor y la fe de nuestros padres, llegamos a encontrar al Se?or Jes?s y a Mar?a su Madre, en el misterio de la gran Navidad, entonces es como encontrar de nuevo ese primer vientre, ese primer abrazo de amor, pero a diferencia de aqu?l, ?ste es verdaderamente ?nuevo? y ?eterno?.

Que tambi?n esta Navidad pueda renovar en nosotros la alegr?a de pertenecer para siempre a Dios, con el asombro de sabernos cuidados en la palma de su mano, como justamente nos asegura Jes?s: ?Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecer?n para siempre y nadie las arrebatar? de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano de mi Padre? (Jn 10, 27-30). (Agencia Fides 19/12/2007; l?neas 56, palabras 900)

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VATICANO - Modalidades concretas de la misi?n: evangelizaci?n, inculturaci?n, implantatio de la Iglesia (segunda parte) - por el p. Adriano Garuti y Lara De Angelis

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - ?C?mo hablar de Dios en este mondo peculiar que ha llevado a la p?rdida de los valores fundamentales del hombre cristiano? Ante todo debemos emprender el camino de la fe, s?lo as? podremos manifestar al mundo entero que Dios vive en nuestra experiencia de ser hombres, y es justamente en esta cultura en la que debemos reconocer el valor de nuestro ser hombres que se presenta como un punto de partida fundamental para la fe. Por lo tanto es necesario recordar que sin la interioridad y la maravilla que residen en el coraz?n humano, no puede haber ni escucha ni evangelizaci?n. El papel de la comunidad eclesial se muestra decisivo para comunicar el amor de Dios a todos aquellos que viven lejos de ?l.

Sin embargo debemos evitar todo riesgo de sincretismo, ya que es verdad que la Iglesia debe ?extenderse a todas las regiones y entrar en la historia de los hombres?, pero al mismo tiempo ?trasciende todos los tiempos y las fronteras de los pueblos? (LG 9). Para que esto sea posible es necesario seguir dos principios fundamentales: la inserci?n concreta del mensaje evang?lico en las culturas, mediante el di?logo, y al mismo tiempo la transformaci?n y purificaci?n de los elementos en las culturas que no son conformes a este mensaje (cf. Catechesi tradendae, 53).

La nueva evangelizaci?n, modelada sobre el principio de la inculturaci?n, supone que la acci?n misionaria deba tambi?n apuntar a la inserci?n de las personas evangelizadas en el tejido vital y comunitario de las Iglesias locales, buscando que lleguen a ser autosuficientes y relativamente aut?nomas respecto a las Iglesias matrices, y favoreciendo la introducci?n de todas las estructuras eclesiales, y en modo especial el reclutamiento, la formaci?n y el crecimiento del clero local (cf. Redemptoris missio, 48).

No faltan, sin embargo, problemas, o, mejor dicho, interrogativos, que imponen una profundizaci?n ulterior. Entre ellos merece una particular atenci?n el problema de la constituci?n de ?Iglesias aut?ctonas?, que es cada vez m?s alentada y, en parte, se encuentra ya en v?as de realizaci?n.
Dicha exigencia, ya presente en el Vaticano II (cf. AG 6), fue subrayada particularmente por Juan Pablo II: en sus m?ltiples encuentros directos con las poblaciones ind?genas, ?l no s?lo invita a los evangelizadores a tener presente a la cultura ind?gena y a acoger los elementos positivos presentes en ella, sino que alienta abiertamente la constituci?n de una jerarqu?a ind?gena, que incluya tambi?n sacerdotes y Obispos.
No faltan, ciertamente, las dificultades y los interrogativos sobre las experiencias actuales, sin embargo es evidente como la constituci?n de Iglesias aut?ctonas es no s?lo leg?tima, sino adem?s necesaria. Se trata de una exigencia, enraizada en la historia de la Iglesia desde sus or?genes y promovida por el Magisterio, para vivir la propia existencia cristiana en modo inculturado, como ?comunidades vivas de fe, de liturgia y de caridad? (AG 19). Esto no significa aislamiento, sino comuni?n con la Iglesia universal, que contempla la unidad en la multiplicidad. (8 - contin?a) (Agencia Fides 18/12/2007; l?neas 40, palabras 506)

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La Oficina de Prensa de la Di?cesis de Tenerife nos remite el siguiente art?culo:

Aborto libre y progresismo


POR MIGUEL DELIBES, reproducci?n art?culo publicado en 1986 y a finales de 1998 en ABC


En estos d?as en que tan frecuentes son las manifestaciones en favor del aborto libre, me ha llamado la atenci?n un grito que, como una exigencia natural, coreaban las manifestantes: ?Nosotras parimos, nosotras decidimos?. En principio, la reclamaci?n parece incontestable y as? lo ser?a si lo parido fuese algo inanimado, algo que el d?a de ma?ana no pudiese, a su vez, objetar dicha exigencia, esto es, parte interesada, hoy muda, de tan importante decisi?n. La defensa de la vida suele basarse en todas partes en razones ?ticas, generalmente de moral religiosa, y lo que se discute en principio es si el feto es o no es un ser portador de derechos y deberes desde el instante de la concepci?n. Yo creo que esto puede llevarnos a argumentaciones bizantinas a favor y en contra, pero una cosa est? clara: el ?vulo fecundado es algo vivo, un proyecto de ser, con un c?digo gen?tico propio que con toda probabilidad llegar? a serlo del todo si los que ya disponemos de raz?n no truncamos artificialmente el proceso de viabilidad. De aqu? se deduce que el aborto no es matar (parece muy fuerte eso de calificar al abortista de asesino), sino interrumpir vida; no es lo mismo suprimir a una persona hecha y derecha que impedir que un embri?n consume su desarrollo por las razones que sea. Lo importante, en este dilema, es que el feto a?n carece de voz, pero, como proyecto de persona que es, parece natural que alguien tome su defensa, puesto que es la parte d?bil del litigio.
La soci?loga americana Priscilla Conn, en un interesante ensayo, considera el aborto como un conflicto entre dos valores: santidad y libertad, pero tal vez no sea ?ste el punto de partida adecuado para plantear el problema. El t?rmino santidad parece incluir un componente religioso en la cuesti?n, pero desde el momento en que no se legisla ?nicamente para creyentes, convendr?a buscar otros argumentos ajenos a la noci?n de pecado. En lo concerniente a la libertad habr? que preguntarse en qu? momento hay que reconocer al feto tal derecho y resolver entonces en nombre de qu? libertad se le puede negar a un embri?n la libertad de nacer. Las partidarias del aborto sin limitaciones piden en todo el mundo libertad para su cuerpo. Eso est? muy bien y es de raz?n siempre que en su uso no haya perjuicio de tercero. Esa misma libertad es la que podr?a exigir el embri?n si dispusiera de voz, aunque en un plano m?s modesto: la libertad de tener un cuerpo para poder disponer ma?ana de ?l con la misma libertad que hoy reclaman sus presuntas y reacias madres. Seguramente el derecho a tener un cuerpo deber?a ser el que encabezara el m?s elemental c?digo de derechos humanos, en el que tambi?n se incluir?a el derecho a disponer de ?l, pero, naturalmente, subordin?ndole al otro.
Y el caso es que el abortismo ha venido a incluirse entre los postulados de la moderna ?progres?a?. En nuestro tiempo es casi inconcebible un progresista antiabortista. Para estos, todo aquel que se opone al aborto libre es un retr?grado, posici?n que, como suele decirse, deja a mucha gente, socialmente avanzada, con el culo al aire. Anta?o, el progresismo respond?a a un esquema muy simple: apoyar al d?bil, pacifismo y no violencia. A?os despu?s, el progresista a?adi? a este credo la defensa de la Naturaleza. Para el progresista, el d?bil era el obrero frente al patrono, el ni?o frente al adulto, el negro frente al blanco. Hab?a que tomar partido por ellos. Para el progresista eran recusables la guerra, la energ?a nuclear, la pena de muerte, cualquier forma de violencia. En consecuencia, hab?a que oponerse a la carrera de armamentos, a la bomba at?mica y al pat?bulo. El ideario progresista estaba claro y resultaba bastante sugestivo seguirlo. La vida era lo primero, lo que proced?a era procurar mejorar su calidad para los desheredados e indefensos. Hab?a, pues, tarea por delante. Pero surgi? el problema del aborto, del aborto en cadena, libre, y con ?l la pol?mica sobre si el feto era o no persona, y, ante ?l, el progresismo vacil?. El embri?n era vida, s?, pero no persona, mientras que la presunta madre lo era ya y con capacidad de decisi?n. No se pens? que la vida del feto estaba m?s desprotegida que la del obrero o la del negro, quiz? porque el embri?n carec?a de voz y voto, y pol?ticamente era irrelevante. Entonces se empez? a ceder en unos principios que parec?an inmutables: la protecci?n del d?bil y la no violencia. Contra el embri?n, una vida desamparada e inerme, pod?a atentarse impunemente. Nada importaba su debilidad si su eliminaci?n se efectuaba mediante una violencia indolora, cient?fica y esterilizada. Los dem?s fetos callar?an, no pod?an hacer manifestaciones callejeras, no pod?an protestar, eran a?n m?s d?biles que los m?s d?biles cuyos derechos proteg?a el progresismo; nadie pod?a recurrir. Y ante un fen?meno semejante, algunos progresistas se dijeron: esto va contra mi ideolog?a. Si el progresismo no es defender la vida, la m?s peque?a y menesterosa, contra la agresi?n social, y precisamente en la era de los anticonceptivos, ?qu? pinto yo aqu?? Porque para estos progresistas que a?n defienden a los indefensos y rechazan cualquier forma de violencia, esto es, siguen acatando los viejos principios, la n?usea se produce igualmente ante una explosi?n at?mica, una c?mara de gas o un quir?fano esterilizado.

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Mensaje de Navidad que ha publicado el presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, monse?or Miguel Cabrejos Vidarte, OFM, arzobispo de Trujillo.

?ESPERANZA EN EL FUTURO Y VALENTIA EN EL PRESENTE?



Estimados hermanos y hermanas:

Al llegar la Navidad, contemplamos al ?Ni?o envuelto en pa?ales?, y nos conmueve descubrir que en este Ni?o se encuentran, la fragilidad del hombre con la omnipotencia de Dios y asimismo la ternura del Padre contemplando a su Hijo en los brazos de Mar?a. Navidad es, por eso, un misterio de amor y, al mismo tiempo es un desaf?o al imperio de la raz?n, que ignora la realidad de un mundo trascendente, que da verdadero sentido a nuestra vida.

En este tiempo de Navidad quiero hacerles llegar mi saludo de paz y de fraternidad a todos los que compartimos la misma Fe y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.

Navidad, s?lo se comprende cuando podemos mirar hacia lo alto donde una estrella recuerda al hombre el poder de Dios. La Navidad es un anuncio de alegr?a que no conoce fronteras sociales, culturales ni pol?ticas. Navidad es la fiesta del pueblo, de todos los que tejemos la historia del Per?, al calor del sol o al fr?o de la puna.

En Navidad, ?c?mo no admirar la labor de todos los que siembran la Palabra de Dios y construyen la Iglesia en comuni?n con el Vicario de Cristo y los sucesores de los Ap?stoles! A ellos, nuestra gratitud y el reconocimiento de las nuevas generaciones de creyentes.

?C?mo no tener presente, tambi?n, a los miles de educadores que forman un nuevo hombre peruano; o a los m?dicos y enfermeras que nos atienden sin cansancio; o a los polic?as que se desvelan con dedicaci?n por la seguridad de los ciudadanos; o a los soldados que cuidan nuestra soberan?a nacional.

?C?mo no valorar al humilde campesino que nos ofrece el pan cotidiano; al obrero y al alba?il que perfilan con sus manos un nuevo rostro de la ciudad; ?c?mo no admirar el esfuerzo de tantas madres que con amor y sacrificio educan a sus hijos, mantienen su familia y a?n tienen tiempo para ir a la Santa Misa o a la reuni?n vecinal!

?C?mo no reconocer al empresariado, tanto nacional como extranjero, que con creatividad invierte por el desarrollo de nuestro pa?s!; al artesano, que con su ingenio mantiene viva la cultura nacional, al funcionario del Estado, y al periodista, que hace de la noticia un instrumento al servicio de la verdad y de la convivencia social. Para todos viene Cristo en Navidad.

Extiendo igualmente mi saludo a quienes tienen el encargo de dirigir los destinos del Per? y, tomando las palabras del Papa Benedicto XVI los invito a que: ?hagan todo cuanto est? en sus manos para devolver la esperanza a los pueblos que gobiernan?, a que contin?en en su lucha contra la pobreza, probablemente la injusticia m?s extendida, que impide oportunidades, niega posibilidades, interfiere en el desarrollo y se convierte en fuente de violencia y de conflictos.

Vemos complacidos en nuestro pa?s signos de crecimiento, pero, o?mos tambi?n, con preocupaci?n, el clamor de los pueblos que esperan compartir con equidad los beneficios de esta bonanza. El futuro del Per? exige construir un verdadero ciudadano nuevo, para ello urge mejorar la educaci?n, para que ofrezca a los j?venes que constituyen, como dice el Papa: ?la primera riqueza de un pa?s?, igualdad de oportunidades para acceder a una formaci?n integral e integradora de calidad y basada en valores humanos y morales.

En esta Navidad deseo renovar la invitaci?n a todas las clases dirigentes para que unidas ofrezcan al ciudadano una vida digna y un ambiente de paz y tranquilidad. Guiados por los mismos ideales y la misma Fe en Jesucristo, hagamos una sinton?a solidaria de peruanidad, mirando con esperanza al futuro y construyendo el presente con valent?a y fidelidad.

Finalmente, les invito, en esta Navidad, a ?romper el silencio sobre Dios? porque Navidad es el anuncio de la Palabra hecha Ni?o en Bel?n. Les exhorto, como ense?a el Papa Benedicto XVI a no excluir a Dios de vuestras vidas, porque: ?quien excluye a Dios de su horizonte falsifica el concepto de ?realidad? y, en consecuencia, s?lo puede terminar en caminos equivocados y con recetas destructivas?. Dios es la realidad fundante? Cristo es Dios con rostro humano, el Dios-con-nosotros, el Dios del amor hasta la cruz?. Elevemos, pues, un canto de alabanza al ?nico Ser en quien el hombre puede encontrar la fuente que calme todos sus anhelos y el agua que sacie su sed de felicidad y eternidad.

??Feliz Navidad!! y que el 2008 est? lleno de prosperidad para todos.

Diciembre 2007

+ MIGUEL CABREJOS VIDARTE, OFM
Arzobispo de Trujillo
Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana
Presidente del Departamento de Misi?n y Espiritualidad

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ZENIT Publicamos la intervenci?n de Benedicto XVI durante la audiencia general del mi?rcoles, 19 de Diciembre de 2007, dedicada a la Navidad, la ?ltima del a?o 2007.


Queridos hermanos y hermanas:

En estos d?as, al acercarnos a la gran fiesta de Navidad, la liturgia nos apremia a intensificar nuestra preparaci?n, poni?ndonos a disposici?n muchos textos b?blicos del Antiguo y del Nuevo Testamento, que nos estimulan a focalizar el sentido y el valor de esta celebraci?n anual.

Si por una parte la Navidad nos permite conmemorar el prodigio incre?ble del nacimiento del Hijo unig?nito de Dios de la Virgen Mar?a en la gruta de Bel?n, por otra nos exhorta tambi?n a esperar, velando y rezando, a nuestro Redentor, que en el ?ltimo d?a ?vendr? a juzgar a los vivos y a los muertos?.

Quiz? hoy tambi?n nosotros, los creyentes, esperamos realmente al Juez; ahora bien, todos esperamos justicia. Vemos tantas injusticias en el mundo, en nuestro peque?o mundo, en casa, en el barrio, as? como en el gran mundo de los Estados, de las sociedades. Y esperamos que se haga justicia. La justicia es un concepto abstracto: se hace justicia. Nosotros esperamos que venga concretamente quien puede hacer justicia. En este sentido, rezamos: ?Ven a tu manera, Jesucristo, como Juez?. El Se?or sabe c?mo entrar en el mundo y crear justicia.

Pedimos que el Se?or, el Juez, nos responda, que realmente cree justicia en el mundo. Esperamos justicia, pero no puede ser s?lo una para los dem?s. Esperar justicia en el sentido cristiano significa sobre todo que nosotros mismos comencemos a vivir bajo los ojos del Juez, seg?n los criterios del Juez; que comenzamos a vivir en su presencia, realizando la justicia en nuestra vida. De este modo, haciendo justicia, poni?ndonos en presencia del Juez, esperamos la justicia.

Este es el sentido del Adviento, de la vigilancia. La vigilancia del Adviento quiere decir vivir bajo los ojos del Juez y prepararnos de este modo y preparar al mundo a la justicia. De esta manera, por tanto, viviendo bajo los ojos del Dios-Juez, podemos abrir el mundo a la venida de su Hijo, predisponer el coraz?n a acoger ?al Se?or que viene?. El Ni?o, a quien hace unos dos mil a?os adoraron los pastores en una gruta en la noche de Bel?n, no se cansa de visitarnos en la vida cotidiana, mientras como peregrinos nos encaminamos hacia el Reino.

En su espera, el creyente se hace int?rprete de las esperanzas de toda la humanidad; la humanidad anhela la justicia y, de este modo, aunque frecuentemente de una manera inconsciente, espera a Dios, espera la salvaci?n que s?lo Dios puede darnos. Para nosotros, los cristianos, esta espera se caracteriza por la oraci?n asidua, como se muestra en la serie particularmente sugerente de invocaciones que se nos proponen en estos d?as de la Novena de Navidad, tanto en la misa, en la ant?fona al Evangelio, como en la celebraci?n de las V?speras, antes del c?ntico del Magnificat.

Cada una de las invocaciones, que imploran la venida de la Sabidur?a, del Sol de justicia, del Dios-con-nosotros, contiene una oraci?n dirigida al Esperado de los pueblos para que apresure su venida. Ahora bien, invocar el don del nacimiento del Salvador prometido significa tambi?n comprometerse para preparar el camino, para predisponer una digna morada no s?lo en el ambiente en torno a nosotros, sino sobre todo en nuestro esp?ritu.

Dej?ndonos guiar por el evangelista Juan, tratemos por tanto de dirigir en estos d?as nuestro pensamiento y coraz?n al Verbo eterno, al Logos, a la Palabra que se ha hecho carne y de cuya plenitud hemos recibido gracia sobre gracia (Cf. 1, 14.16). Esta fe en el Logos Creador, en la Palabra que ha creado el mundo, al que ha venido como un Ni?o, esta fe y su gran esperanza parece que hoy est?n alejadas de la realidad de la vida de cada d?a, p?blica o privada. Parece que esta verdad es demasiado grande. Nosotros mismos nos las apa?amos seg?n nuestras posibilidades, al menos es lo que parece. Pero el mundo se hace cada vez m?s ca?tico e incluso violento: lo vemos cada d?a. Y la luz de Dios, la luz de la Verdad, se apaga. La vida se hace oscura y sin br?jula.

?Qu? importante es, por tanto, ser realmente creyentes y como creyentes reafirmamos con fuerza, con nuestra vida, el misterio de salvaci?n que trae consigo la celebraci?n de la Navidad de Cristo!

En Bel?n se manifest? al mundo la Luz que ilumina nuestra vida; se nos revel? el Camino que nos lleva a la plenitud de nuestra humanidad. Si no se reconoce que Dios se hizo hombre, ?qu? sentido tiene celebrar la Navidad? La celebraci?n se vac?a. Ante todo, nosotros, los cristianos, tenemos que reafirmar con convicci?n profunda y sentida la verdad de la Navidad de Cristo para testimoniar ante todo la conciencia de un don gratuito que es riqueza no s?lo para nosotros, sino para todos.

De aqu? se deriva el deber de la evangelizaci?n, que es precisamente comunicar este ?eu-angelion?, esta ?buena noticia?. Es lo que ha recordado recientemente el documento de la Congregaci?n para la Doctrina de la Fe con el t?tulo ?Nota doctrina sobre algunos aspectos de la Evangelizaci?n?, que quiero presentar a vuestra reflexi?n y profundizaci?n personal y comunitaria.

Queridos amigos, en esta preparaci?n inmediata a la Navidad, la oraci?n de la Iglesia se hace m?s intensa para que se realicen las esperanzas de paz, de salvaci?n, de justicia, de las que el mundo tiene necesidad urgente. Pedimos a Dios que la violencia se venza con la fuerza del amor, que los malos entendidos cedan el paso a la reconciliaci?n, que la prepotencia se transforme en deseo de perd?n, de justicia y de paz.

Que el augurio de bondad y de amor que nos intercambiamos en estos d?as llegue a todos los ambientes de nuestra vida cotidiana. Que la paz est? en nuestros corazones para que se abran a la acci?n de la gracia de Dios. Que la paz more en las familias y puedan pasar la Navidad unidas ante el Nacimiento y el ?rbol adornado iluminado. Que el mensaje de solidaridad y de acogida que procede de la Navidad contribuya a crear una profunda sensibilidad hacia las antiguas y nuevas formas de pobreza, hacia el bien com?n, en el que todos estamos llamados a participar. Que todos los miembros de la comunidad familiar, en especial los ni?os y los ancianos, las personas m?s d?biles, puedan sentir el calor de esta fiesta, y que se dilate despu?s durante todos los d?as del a?o.

Que la Navidad sea para todos la fiesta de la paz y de la alegr?a: alegr?a por el nacimiento del Salvador, Pr?ncipe de la paz. Como los pastores, apresuremos nuestro paso hacia Bel?n. En el coraz?n de la Nochebuena tambi?n nosotros podremos contemplar al ?Ni?o envuelto en pa?ales, acostado en un pesebre?, junto con Mar?a y Jos? (Lucas 2, 12.16).

Pidamos al Se?or que abra nuestro esp?ritu para que podamos entrar en el misterio de su Navidad. Que Mar?a, que entreg? su seno virginal al Verbo de Dios, que le contempl? siendo ni?o entre sus brazos maternos, y que sigue ofreci?ndolo a todos como Redentor del mundo, nos ayude a hacer de la pr?xima Navidad una ocasi?n de crecimiento en el conocimiento y en el amor de Cristo. Este es el deseo que formulo con cari?o a todos vosotros, que est?is aqu? presentes, a vuestras familias y a vuestros seres queridos.

?Feliz Navidad a todos vosotros!

[Al final de la audiencia, el Papa salud? a los peregrinos en varios idiomas. En espa?ol, dijo:]

Queridos hermanos y hermanas:

A medida que se acerca la Navidad, la liturgia del Adviento nos alienta a prepararnos m?s intensamente para celebrarla, reproduciendo en nuestras almas los sentimientos de Mar?a y Jos? en las horas que precedieron al nacimiento de Jes?s. En Bel?n se manifest? al mundo la Luz que ilumina nuestra vida y nos fue revelado el Camino que conduce a la plenitud de la humanidad. ?Qu? sentido tiene festejar la Navidad si no se reconoce que Dios se hizo hombre? Los cristianos hemos de proclamar con convicci?n la verdad del nacimiento de Cristo, para testimoniar la certeza de un don inaudito, que es un tesoro no solamente para nosotros sino para todos. De aqu? surge el deber de la evangelizaci?n, que consiste justamente en compartir esta buena noticia. Que los deseos de bondad y de amor que se intercambian en estos d?as lleguen a todos los ?mbitos de nuestra vida cotidiana y contribuyan a crear una profunda sensibilidad ante todas las formas de pobreza. Que la Navidad sea para todos fiesta de paz y alegr?a por el nacimiento del Salvador, Pr?ncipe de la paz.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa?ola. En particular, a los Tarsicios de Lucena, a las Delegaciones del Gobierno Mexicano y del Estado de Jalisco, a los Sacerdotes del Colegio Mexicano de Roma, as? como a los dem?s grupos venidos de Espa?a y de otros pa?ses latinoamericanos. Pidamos al Se?or que abra nuestra alma para que entre en ella el misterio de su Nacimiento. A todos vosotros y a vuestras familias os deseo una Santa y Feliz Navidad. Muchas gracias.

Traducci?n del original italiano realizada por Jes?s Colina

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BOLET?N 264


? El obispo, Bernardo ?lvarez, y la consejera de Bienestar Social, In?s Rojas, se han reunido el pasado mi?rcoles para sentar las bases de una mayor colaboraci?n entre el Ejecutivo canario y la Iglesia, en relaci?n a la acogida de menores inmigrantes en situaci?n de desamparo en instituciones eclesiales. De hecho, ya llegaron a Segovia diez j?venes subsaharianos de entre 14 y 17 a?os -de Senegal, Gambia y Guinea Bissau-, que ser?n alojados en una vivienda gestionada por la Asociaci?n Comisi?n Cat?lica Espa?ola de Migraci?n (ACCEM), en virtud de un convenio alcanzado por esta ONG con el Gobierno de Canarias.

? Adem?s, el Obispo le manifest?, en otro orden de cosas, a la Consejera, su preocupaci?n por la viabilidad econ?mica de numerosos proyectos sociales y de desarrollo, fundamentalmente de C?ritas, toda vez que los costes de mantenimiento y las demandas sociales aumentan, pero las ayudas institucionales no crecen en la misma proporci?n.

? Por cierto, el Obispo, Bernardo ?lvarez ser? el protagonista del pr?ximo programa de COPE Tenerife, ?El Aperitivo del Domingo?. ?lvarez responder? durante casi una hora, a partir de las doce y cinco de ese d?a, a las preguntas de Eugenio Gonz?lez y Mayer Trujillo. Por su parte, Popular TV- Tenerife tambi?n emitir?, en Noche Buena, una entrevista con el prelado nivariense.

? La Parroquia de Nuestra Se?ora de la Concepci?n, en Valverde, ya ha inaugurado la nueva sacrist?a de la Virgen, como es conocida por el pueblo. Al acto acudieron diferentes personalidades entre las que se encontraban la Directora General de Cooperaci?n y Patrimonio Cultural, Mar?a Aranzazu Guti?rrez, el Vicario para los Asuntos Econ?micos, Juli?n de Armas y el Delegado de Patrimonio de la Di?cesis, Julio Gonz?lez.

? El Sauzal ha acogido el acto de inauguraci?n de la Casa Museo Sierva de Dios, un espacio donde se pretende perpetuar la memoria de Sor Mar?a de Jes?s. Al acto acudieron las principales personalidades pol?ticas del gobierno canario y el obispo de la Di?cesis, Bernardo ?lvarez. El mismo antes de bendecir las instalaciones del museo indic? que el mismo ?reconoce la vida ejemplar de una mujer entregada a Dios y a los dem?s.

? El ec?nomo de la Di?cesis y de?n de la Catedral de La Laguna, Juli?n de Armas, pronunci? el preg?n de Navidad de la ciudad de Aguere destacando que esta fiesta es "expresi?n de la fe cristiana de tantos pueblos de la tierra". De Armas hizo una invitaci?n a no profanar la Navidad, ni a paganizar ese acontecimiento, como se observa al "abrir los ojos y comprobar c?mo van desapareciendo los signos cristianos de la Navidad?.

? C?ritas ya ha empezado a divulgar el folleto informativo con motivo de la campa?a de Navidad. El mismo lleva por t?tulo: ?Primeros auxilios. Segundas oportunidades? y resume, en seis puntos, los objetivos esenciales de C?ritas. Entre ellos se encuentran; Priorizar la educaci?n para la salud frente a la atenci?n asistencial y reflexionar y promover acciones encaminadas a generar unas relaciones humanas m?s saludables.

? Estos d?as, en numerosos enclaves de la di?cesis, se concentrar?n todos los ni?os que quieran participar en la iniciativa ?Sembradores de Estrellas?. Se trata de una actividad enmarcada en la Campa?a de Infancia Misionera, que este a?o lleva por lema ?Infancia Misionera?Manos a la obra?.

? Algunos lugares de nuestras islas conservan la tradici?n de las misas de luz. Es posible que sea en Santa Cruz de La Palma donde un mayor n?mero de rondallas de ?lo Divino? vinculadas a las parroquias de la ciudad recorran durante los nueves d?as previos a la navidad sus calles anunciando el inminente nacimiento del Mes?as. Este domingo todas las rondallas se concentrar?n en la plaza de Espa?a en su tradicional encuentro.


? La Virgen de los Reyes, est? recorriendo, por quinta vez, los diferentes enclaves de Valle Gran Rey, en La Gomera. Esta Bajada lustral viene discurriendo en un ambiente festivo, donde no faltan los actos lit?rgicos y culturales.

? Para esta fiesta ya se ha confirmado la presencia de tres cantautores. El primero de ellos, Goyo Hidalgo, actuar? durante el encuentro arciprestal de catequistas de La Gomera, el 28 de diciembre. El segundo se trata de Rogelio Cabado, padre de familia y educador, que desgranar? su repertorio, junto a Alejandro Abrante, el 3 de enero en la Casa de la Cultura de Valle Gran Rey en lo que se ha querido denominar: Concierto Joven Cristiano.


? El 28 de diciembre tendr? lugar el II Encuentro de Catequistas J?venes en la Parroquia del Socorro, a las 17:00 horas. La jornada comenzar? con una oraci?n y, posteriormente, a las 18:00 horas los catequistas se dirigir?n hacia el teatro de Tegueste donde participar?n en una obra de Navidad.


? Ese mismo d?a se desarrollar? otro encuentro de catequistas, a nivel arciprestal, en Valle Gran Rey, en La Gomera. En el mismo se trabajar? sobre la dimensi?n espiritual del educador en la fe.

? El pasado 14 de diciembre tuvo lugar el anual encuentro de los agentes de C?ritas en su acostumbrada Cena de Navidad. El acto comenz? con una Eucarist?a en la parroquia de Nuestra Se?ora de la Merced, en Las Mercedes.


? Un d?a m?s tarde, se desarroll? el Consejo Extraordinario de C?ritas Diocesana, cuyos objetivos fundamentales fueron revisar el trabajo del Proyecto Pastoral de C?ritas 2007-2011 en los arciprestazgos y preparar la Asamblea de C?ritas Diocesana a celebrar los pr?ximos d?as 18 y 19 de enero.

? La Asociaci?n de Padres y Familiares de Personas con Discapacidad PADISBALTA ha sido merecedora de la concesi?n del Segundo Premio Obispo Bernardo ?lvarez, instaurado por el Cabildo para galardonar la importante labor social que cumplen las asociaciones sin ?nimo de lucro de la Isla.


? Tambi?n el Seminario Diocesano de Tenerife ha elaborado un folleto en cuya portada encontramos una pregunta que sirve como lema: ??Y yo, por qu? no??. El tr?ptico ofrece informaci?n sobre el seminario y da respuestas sintetizadas a las principales cuestiones que plantean quienes est?n plante?ndose ser sacerdotes.



? Por otro lado, los amigos del seminario han editado un d?ptico indicando c?mo se puede ayudar econ?micamente al Seminario. Una de estas formas es a trav?s de suscripciones, las cuales pueden ser anuales (120 euros), mensuales (10 euros) u otra cantidad a elegir.

? El libro "Historias de las Di?cesis Espa?olas", presentado recientemente en las Casas Capitulares de La Laguna, recoge los 650 a?os del recorrido de la Iglesia cat?lica en Canarias, con referencia concreta a la Nivariense, desde su creaci?n, en 1819. Juan Pedro Rivero, co-autor del libro, utiliz? una imagen gr?fica para explicar, desde su punto de vista, el perfil del cat?lico de hoy. En su opini?n, ser?a "una persona que camina con el Evangelio en la mano, cuyas p?ginas estar?an marcadas por el actual Plan Diocesano de Pastoral, y, en su mochila llevar?a este libro de historia, ya que en ?l se contiene lo que tantas personas, fieles a la Iglesia, han hecho en favor de la sociedad".

? A pesar del tiempo, un grupo numeroso de fieles devotos de Nuestra Se?ora de la Esperanza se dieron cita en el templo parroquial para la celebraci?n lit?rgica de la que es compatrona del municipio de La Guancha. Fue una celebraci?n sencilla puesto que la solemnidad se guarda para el 18 de Enero, voto de Acci?n de Gracias, y para las Fiestas Patronales de Agosto. El p?rroco de San Pedro de Daute en Garachico presidi? la eucarist?a y la homil?a que tuvo como punto de referencia la reciente Enc?clica de Benedicto XVI ?Spe Salvi?.



? Con un estudio pormenorizado sobre Radio Popular de G??mar (1960-1969), la primera emisora isle?a que ingres? en la COPE, el historiador g?imarero, Julio Yanes, ha descrito en su nuevo libro los primeros pasos de la cadena eclesi?stica en las Islas, cuando ?sta a?n estaba en etapas embrionarias en el Estado.




? El viernes d?a 21, a las 21:00 horas, en el Orfe?n La Paz, se celebrar? un concierto extraordinario navide?o a beneficio de la Asociaci?n Espa?ola Contra el C?ncer, que contar? con las actuaciones especiales de los grupos folcl?ricos Tajaraste y Atlantes. El acto est? organizado por la Junta de Hermandades y Cofrad?as y el Orfe?n La Paz, que presiden, respectivamente, Juan Antonio P?rez G?mez y Esteban Afonso,


? La parroquia de la Concepci?n de Santa Cruz de Tenerife ha acogido la apertura del X Ciclo de M?sica Sacra, que promueve el Organismo Aut?nomo de Cultura de la capital con la colaboraci?n de la Asociaci?n Tinerfe?a de Amigos de la M?sica (ATADEM). Las pr?ximas actuaciones tendr?n lugar los pr?ximos 30 de diciembre y 8 de enero. El programa incluye a prestigiosos int?rpretes que ofrecer?n repertorios religiosos vocales, y algunos instrumentales, de los siglos XVII y XVIII, entre los que figuran los autores m?s representativos del ?mbito italiano, peninsular y canario. Como es habitual, la entrada es gratuita.


Las parroquias y arciprestazgos de la Di?cesis
GESTOS SOLIDARIOS POR NAVIDAD


La Di?cesis est? dedicando, preferentemente, este curso a la vida y misi?n de las parroquias tal y como establece el vigente Plan Pastoral. Trescientas doce comunidades parroquiales est?n diseminadas por las cuatro islas que componen la di?cesis Nivariense, las cuales se agrupan en diecisiete arciprestazgos.

Con ocasi?n de las navidades, las parroquias, o bien los arciprestazgos y las c?ritas de cada zona acent?an alg?n proyecto solidario o apoyan espec?ficamente alguna iniciativa de desarrollo. Los cat?licos, de esta manera, son invitados a vivir el aut?ntico esp?ritu fraterno y alegre de estas jornadas en las que la Iglesia conmemora el nacimiento de Jes?s.

As?, por ejemplo, en la zona metropolitana, se colabora en proyectos tan dispares como la recogida de ropa interior nueva, as? como toallas y s?banas llevadas a cabo por los ni?os de catequesis y las familias de Ofra. Mientras, en la zona de la Cuesta han desarrollado una comida de fraternidad con las C?ritas de Gracia y Finca Espa?a a fin de obtener fondos para la Campa?a de Navidad. Por su parte, las parroquias enclavadas en Taco llevan semanas implementando, a nivel arciprestal, la iniciativa ?Operaci?n Euro? con el fin de recaudar fondos para contribuir con la labor solidaria que tienen las monjas Claras en Angola. En la zona centro de La Laguna, las C?ritas interparroquiales adem?s de recoger fondos para personas en situaci?n de precariedad en la ciudad, tambi?n est?n recaudando fondos para apoyar a algunas familias de cara a la reconstrucci?n de sus viviendas en Per?.

En el norte de Tenerife, concretamente en el arciprestazgo de La Orotava, todas las parroquias est?n recogiendo alimentos no perecederos hasta el d?a de Navidad para donarlos a La Casa de Mar?a Blanca, el Hogar Santa Rita, etc. Adem?s Comercio Justo ha montado un puesto en la Plaza de la Concepci?n y algunas personas han colaborado con la Pastoral Penitenciaria para recoger calzado para los internos y sus hijos. Los Cat?licos de Icod tambi?n son invitados a la solidaridad canalizando sus ayudas, fundamentalmente, para el centro Mar?a Blanca, de atenci?n al colectivo sin Techo con sede en el Puerto de la Cruz, y para la Casa de Acogida a personas mayores Jes?s de Nazaret.

En cuanto al sur, no faltan en numerosas comunidades estos gestos solidarios, por quedarnos con uno llamativo, hacemos referencia al que est?n realizando en el arciprestazgo de Isora, de cara a obtener fondos para la compra de un isot?rmico con el que poder conservar y trasladar algunos alimentos, fundamentalmente pescado, para los centros sociales de dicha zona.
Las otras islas de la di?cesis, aportan estos d?as tambi?n su granito de arena para la construcci?n de una mejor sociedad. As?, por ejemplo, en La Palma, las comunidades parroquiales de Mazo colaboran con un proyecto de desarrollo en Filipinas, las de Bre?a Baja prosiguen su apoyo en Camer?n y las de S. Andr?s en los Sauces, han realizado una comida solidaria cuyos fondos van a ir destinados a apoyar una iniciativa en Mauritania.

En cuanto a los cat?licos de La Gomera, como desde hace tres a?os, colaboran con el centro Caf? y Calor, para la atenci?n a los Sin Techo y con L?zaro, un proyecto para los afectados de VIH ubicados en Santa Cruz y finca Espa?a para lo cual han realizado rastrillos, encuentros corales, actividades en los colegios, etc. Los herre?os, por ?ltimo, vienen recaudando fondos para apoyar el trabajo que se realiza desde el proyecto Ben con los inmigrantes.

Mi?rcoles, 19 de diciembre de 2007
Nov. 2007 Mundo Cristiano



El objeto de las preguntas es si la alimentaci?n e hidrataci?n de estos pacientes, sobre todo cuando son suministradas por v?a artificial, no constituye una carga excesivamente pesada para ellos, sus familiares y para el sistema sanitario, hasta el punto de poder ser consideradas, tambi?n a la luz de la doctrina moral de la Iglesia, un medio extraordinario o desproporcionado, y, por lo tanto, moralmente no obligatorio.

A favor de la posibilidad de renunciar a la alimentaci?n e hidrataci?n de estos pacientes se invoca frecuentemente el Discurso del Papa P?o XII a los participantes en un Congreso de Anestesiolog?a el 24 de noviembre de 1957. All? el Pont?fice confirmaba dos principios ?ticos generales. Por una parte, la raz?n natural y la moral cristiana ense?an que, en caso de enfermedad grave, el paciente y los que lo atienden tienen el derecho y el deber de aplicar los cuidados m?dicos necesarios para conservar la salud y la vida. Por otra parte, ese deber comprende generalmente el uso de medios que, consideradas todas las circunstancias, son ordinarios, o sea, que no constituyen una carga extraordinaria para el paciente o para los dem?s. Una obligaci?n m?s r?gida ser?a demasiado gravosa para la mayor?a de las personas y har?a demasiado dif?cil la consecuci?n de bienes m?s importantes. La vida, la salud y todas las actividades temporales est?n subordinadas los fines espirituales. Naturalmente esto no impide que se haga m?s de lo que sea estrictamente obligatorio para conservar la vida y la salud, con tal de no faltar a deberes m?s graves.

Desde P?o XII

Hay que notar, ante todo, que las respuestas dadas por P?o XII se refer?an al uso e interrupci?n de las t?cnicas de reanimaci?n. Pero el caso en cuesti?n nada tiene que ver con esas t?cnicas. Los pacientes en "estado vegetativo" respiran espont?neamente, digieren naturalmente los alimentos, realizan otras funciones metab?licas y se encuentran en una situaci?n estable. No pueden, sin embargo, alimentarse por si mismos.

L?OSSERVATORE ROMANO

La Congregaci?n para la Doctrina de la Fe ha respondido a algunas preguntas presentadas por la Conferencia Episcopal Estadounidense, sobre la alimentaci?n e hidrataci?n de los pacientes que se encuentran en "estado vegetativo". Ofrecemos a continuaci?n el art?culo L'Osservotore Romano acerca de esta espinosa cuesti?n.


Si no se les suministra artificialmente alimento y l?quido mueren, y la causa de la muerte no es una enfermedad o el "estado vegetativo", sino ?nicamente inanici?n y deshidrataci?n. Por otra parte, el suministro artificial de agua y alimento generalmente no impone una carga pesada ni al paciente ni a sus familiares. No conlleva gastos excesivos, est? al alcance de cualquier sistema sanitario de tipo medio, no requiere de por s? hospitalizaci?n y es proporcionada a su finalidad: impedir que el paciente muera por inanici?n y deshidrataci?n. No es ni tiene la intenci?n ser una terapia resolutiva, sino un cuidado ordinario para conservar la vida.

Lo que, por el contrario, puede constituir una carga notable es el hecho de tener un pariente en "estado vegetativo", si ese estado se prolonga en el tiempo. Es una carga semejante a la de atender a un tetrapl?jico, a un enfermo mental grave, a un paciente con Alzheimer avanzado, etc. Son personas que necesitan asistencia continua por espacio de meses e incluso a?os. Pero el principio formulado por P?o XII no puede ser interpretado, por razones obvias, como si fuera l?cito abandonar a su propia suerte a los pacientes cuya atenci?n ordinaria imponga una carga considerable para la familia, dej?ndolos morir. Este no es el sentido en el que P?o XII hablaba de medios extraordinarios.

Renunciar a tratamientos

Todo hace pensar que a los pacientes en "estado vegetativo" se les debe aplicar la primera parte del principio formulado por P?o XII: en caso de enfermedad grave, hay derecho y deber de aplicar los cuidados m?dicos necesarios para conservar la salud y la vida. El desarrollo del Magisterio de la Iglesia, que ha seguido de cerca los progresos de la medicina y los interrogantes que estos suscitan, lo confirma plenamente.

La Declaraci?n sobre la eutanasia, publicada por la Congregaci?n para la Doctrina de la Fe el 5 de mayo de 1980, explica la distinci?n entre medios proporcionados y desproporcionados, y entre tratamientos terap?uticos y cuidados normales que se deben prestar al enfermo: "Ante la inminencia de una muerte inevitable, a pesar de los medios empleados, es l?cito en conciencia tomar la decisi?n de renunciar a unos tratamientos que procurar?an ?nicamente una prolongaci?n precaria y penosa de la existencia, sin interrumpir sin embargo los cuidados normales debidos al enfermo en casos similares". Menos a?n se pueden interrumpir los cuidados ordinarios para los pacientes que no se encuentran ante la muerte inminente, como lo es generalmente el caso de los que entran en "estado vegetativo", para quienes la causa de la muerte ser?a precisamente la interrupci?n de los cuidados ordinarios.

Un enfermo es un hombre

(...) En el Discurso del 20 de marzo de 2004, dirigido a los participantes en un congreso internacional sobre "tratamientos de mantenimiento vital y estado vegetativo. Progresos cient?ficos y dilemas ?tcos", Juan Pablo II (...) subray? los siguientes puntos:

1) "Para indicar la condici?n de aquellos cuyo `estado vegetativo' se prolonga m?s de un a?o, se ha acu?ado la expresi?n `estado vegetativo permanente'. En realidad, a esta definici?n no corresponde un diagn?stico diverso, sino s?lo un juicio de previsi?n convencional, que se refiere al hecho de que, desde el punto de vista estad?stico, cuanto m?s se prolonga en el tiempo la condici?n de estado vegetativo, tanto m?s improbable es la recuperaci?n del paciente".

2) Frente a quienes ponen en duda la misma "cualidad humana" de los pacientes en "estado vegetativo permanente", es necesario reafirmar "que el valor intr?nseco y la dignidad personal de todo ser humano no cambian, cualesquiera que sean las circunstancias concretas de su vida. Un hombre, aunque est? gravemente enfermo o impedido en el ejercicio de sus funciones superiores, es y ser? siempre un hombre; jam?s se convertir? en un `vegetal' o en un `animal"'.

3) "El enfermo en estado vegetativo, en espera de su recuperaci?n o de su fin natural, tiene derecho a una asistencia sanitaria b?sica (alimentaci?n, hidrataci?n, higiene, calefacci?n, etc.), y a la prevenci?n de las complicaciones que se derivan del hecho de estar en cama. Tiene derecho tambi?n a una intervenci?n espec?fica de rehabilitaci?n y a la monitorizaci?n de los signos cl?nicos de su eventual recuperaci?n. En particular, quisiera poner de relieve que la administraci?n de agua y alimento, aunque se lleve a cabo por v?as artificiales, constituye siempre un medio natural de conservaci?n de la vida, no un acto m?dico. Por tanto, su uso se debe considerar, en principio, ordinario y proporcionado, y como tal moralmente obligatorio"( ... ).

4) Los documentos precedentes son asumidos e interpretados en ese sentido: "la obligaci?n de proporcionar `los cuidados normales debidos al enfermo en esos casos', incluye tambi?n el empleo de la alimentaci?n y la hidrataci?n. La valoraci?n de las probabilidades, fundada en las escasas esperanzas de recuperaci?n cuando el estado vegetativo se prolonga m?s de un a?o, no puede justificar ?ticamente el abandono o la interrupci?n de los cuidados m?nimos al paciente, incluidas la alimentaci?n y la hidrataci?n. En efecto, el ?nico resultado posible de su suspensi?n es la muerte por hambre y sed. En este sentido, si se efect?a consciente y deliberadamente, termina siendo una verdadera eutanasia por omisi?n".

Un medio de conservaci?n

Por lo tanto, las Respuestas que la Congregaci?n para la Doctrina de la Fe da ahora, est?n en l?nea con los documentos de la Santa Sede citados (...). Los contenidos fundamentales son dos. Se afirma, en primer lugar, que el suministro de agua y alimento, incluso por v?a artificial, es, en principio, un medio ordinario y proporcionado para la conservaci?n de la vida para los pacientes en "estado vegetativo". (...) En segundo, lugar se precisa que ese medio ordinario de mantenimiento vital se debe asegurar incluso a los que caen en "estado vegetativo permanente", porque se trata de personas, con su dignidad humana fundamental.

Al afirmar que suministrar alimento y agua es, en principio, moralmente obligatoria, la Congregaci?n para la Doctrina de la Fe no excluye que, en alguna regi?n muy aislada o extremamente pobre, la alimentaci?n e hidrataci?n artificiales puede que no sean f?sicamente posibles, entonces ad impossibilia nemo tenetur, aunque permanece la obligaci?n de ofrecer los cuidados m?nimos disponibles y de buscar, si es posible, los medios necesarios para un adecuado mantenimiento vital.

Tampoco se excluye que, debido a complicaciones sobrevenidas, el paciente no pueda asimilar alimentos y l?quidos, resultando totalmente in?til suministr?rselos. Finalmente, no se descarta la posibilidad de que, en alg?n caso raro, la alimentaci?n c hidrataci?n
artificiales puedan implicar para el paciente una carga excesiva o una notable molestia f?sica vinculada, por ejemplo, a complicaciones en el uso del instrumental empleado.

Estos casos excepcionales nada quitan, sin embargo, al criterio ?tico general, seg?n el cual el suministro de agua y alimento, incluso cuando hay que hacerlo por v?as artificiales, representa siempre un medio natural de conservaci?n de la vida y no un tratamiento terap?utico.

LAS RESPUESTAS

Texto de las respuestas de la Congregaci?n para la Doctrina de la Fe, publicadas con fecha de agosto de 2007.

?Es moralmente obligatorio suministrar alimento y agua (por v?as naturales o artificiales) al paciente en "estado vegetativo", a menos que estos alimentos no puedan ser asimilados por el cuerpo del paciente o no se le puedan suministrar sin causar una notable molestia f?sica?

Respuesta: S?. Suministrar alimento y agua, incluso por v?a artificial, es, en principio, un medio ordinario y proporcionado para la conservaci?n de la vida. Por lo tanto es obligatorio en la medida y mientras se demuestre que cumple su propia finalidad, que consiste en procurar la hidrataci?n y la nutrici?n del paciente. De ese modo se evita el sufrimiento y la muerte derivados de la inanici?n y la deshidrataci?n.

Si la nutrici?n y la hidrataci?n se suministran por v?as artificiales a un paciente en "estado vegetativo permanente", ?pueden ser interrumpidos cuando los m?dicos competentes juzgan con certeza moral que el paciente jam?s recuperar? la consciencia?

Respuesta: No. Un paciente en "estado vegetativo permanente" es una persona, con su dignidad humana fundamental, por lo cual se le deben los cuidados ordinarios y proporcionados que incluyen, en principio, la suministraci?n de agua y alimentos, incluso por v?as artificiales.

El Sumo Pont?fice Benedicto XVI, en la audiencia concedida al infrascrito Cardenal Prefecto, ha aprobado las presentes Respuestas, decididas en la Sesi?n Ordinaria de la Congregaci?n, y ha ordenado que sean publicadas.



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Mensaje que ha enviado el Papa Benedicto XVI a Su Santidad Bartolom? I, arzobispo de Constantinopla, patriarca ecum?nico ortodoxo, con motivo de la fiesta de San Andr?s, celebrada el 30 de noviembre.



A Su Santidad
BARTOLOM? I
Arzobispo de Constantinopla
Patriarca ecum?nico

La fiesta de san Andr?s ap?stol, hermano de san Pedro y patrono del Patriarcado ecum?nico, me brinda la oportunidad de transmitir a Su Santidad mis mejores deseos, acompa?ados de mi oraci?n, de una abundancia de dones espirituales y bendiciones divinas.

?Alegraos en el Se?or siempre; os lo repito: alegraos? (Flp 4, 4).

Estas palabras de san Pablo nos exhortan a compartir nuestra alegr?a en esta feliz ocasi?n. La fiesta de san Andr?s, al igual que la de san Pedro y san Pablo, nos permite cada a?o expresar nuestra fe apost?lica com?n, nuestra uni?n en la oraci?n y nuestro compromiso com?n de fortalecer nuestra comuni?n.

Una delegaci?n de la Santa Sede, encabezada por mi venerado hermano el cardenal Walter Kasper, presidente del Consejo pontificio para la promoci?n de la unidad de los cristianos, participar? en la solemne Divina Liturgia que usted, Santidad, presidir? juntamente con los dem?s miembros del Santo S?nodo.

Conservo en mi coraz?n vivos recuerdos de mi participaci?n personal, el a?o pasado, en la celebraci?n de esta fiesta en el Patriarcado ecum?nico, y recuerdo con profunda gratitud la afectuosa acogida que me dispensaron en esa ocasi?n. Aquel encuentro, la presencia de mi delegado este a?o en El Fanar y la visita de una delegaci?n de la sede de Constantinopla con motivo de la fiesta de san Pedro y san Pablo, en Roma, son signos aut?nticos del compromiso de nuestras Iglesias por una comuni?n a?n m?s profunda, reforzada por relaciones personales cordiales, por la oraci?n y por el di?logo de caridad y verdad.

Este a?o damos gracias a Dios en particular por el encuentro de la Comisi?n mixta, que tuvo lugar en R?vena, ciudad cuyos monumentos hablan de forma elocuente de la antigua herencia bizantina que nos ha transmitido la Iglesia indivisa del primer milenio. Que el esplendor de esos mosaicos impulse a todos los miembros de la Comisi?n mixta a dedicarse a su importante tarea con renovada determinaci?n, fieles al Evangelio y a la Tradici?n, siempre atentos a lo que inspira hoy el Esp?ritu Santo a la Iglesia.

Aunque el encuentro de R?vena no careci? de problemas, pido sinceramente a Dios que dichos problemas se puedan aclarar y solucionar cuanto antes, a fin de que se d? una participaci?n plena en la und?cima sesi?n plenaria y en las sucesivas iniciativas orientadas a proseguir el di?logo teol?gico con caridad y comprensi?n mutuas.

En efecto, nuestro compromiso en favor de la unidad responde a la voluntad de Cristo, nuestro Se?or. En estos primeros a?os del tercer milenio, nuestros esfuerzos son m?s urgentes a causa de los numerosos desaf?os que todos los cristianos debemos afrontar y a los que debemos responder con una sola voz y con convicci?n.

Por eso, deseo asegurarle una vez m?s el compromiso de la Iglesia cat?lica de promover relaciones eclesiales fraternas y perseverar en nuestro di?logo teol?gico, con el fin de acercarnos a la comuni?n plena, como afirmamos en nuestra Declaraci?n com?n publicada el a?o pasado al concluir mi visita a Vuestra Santidad.

Una vez m?s, nos impulsan las palabras de san Pablo a los cristianos de Filipos, con las que los exhorta a buscar la perfecci?n a trav?s de la imitaci?n de Cristo, y les recuerda: ?Sigamos adelante desde el punto a donde hayamos llegado? (Flp 3, 16).

Con estos sentimientos de afecto fraterno en el Se?or, lo abrazo a usted, Santidad, y a todos los miembros del Santo S?nodo. Saludo tambi?n a los fieles ortodoxos, orando para que la paz y la gracia del Se?or est?n con todos vosotros.

Vaticano, 23 de noviembre de 2007

Traducci?n distribuida por la Santa Sede

? Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana

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Carlos Peig? Agrlo remite diversos testimonios acerca de Manuel Aparici, en los que se aprecia su santidad de vida.


MANUEL APARICI: CAUSA DE CANONIZACI?N

MURI? SANTAMENTE DANDO CURSILLOS



?Finalizado el Cursillo [de Toledo celebrado entre el 14 y 18 de Mayo de 1954, al que asisti? Manuel Aparici] ?escribe Bibiloni? Aparici escribi? una carta al Obispo Herv?s dici?ndole: ?Creo que el Se?or nos ha deparado un instrumento magn?fico. Sinceramente confieso que el cursillo de cristiandad perfecciona notablemente todos los anteriores. Me alegro extraordinariamente de haber vivido este cursillo, no s?lo porque hay cosas que s?lo vivi?ndolas pueden conocerse, sino porque as? podr? defenderlo de las censuras de que lo hacen objeto algunos que no fueron con el deseo de encontrar la verdad?. Palabras ?stas ?ltimas cargadas de significaci?n [...]? [1].

El escrito revela la grandeza de alma de Manuel Aparici.
?[...] Mallorca ?escribe en otro momento? no era el ?nico foco de irradiaci?n apost?lica. Tambi?n Ciudad Real, con el doctor Herv?s destinado a aquella sede; Madrid, con el Consejo Superior de los J?venes de Acci?n Cat?lica Espa?ola [su Consiliario Manuel Aparici] y la presencia de don Sebasti?n Gay?; C?rdoba, con don Juan Cap? all? radicado, contribu?an a la difusi?n del nuevo m?todo por los caminos del Viejo Continente? [2].



* Manuel Aparici ?[...] Era un hombre muy abierto y simp?tico [...]? [3]. ?[...] Era tal su prestigio y su talla humana y cristiana [...] que [...] cuando adopt? el sistema de ?Cursillos de Cristiandad?, nadie se opuso? [4]. ?[...] Pude verle actuar con aquel fuego de alma que arrastraba? [5]. ?[...] Le o? tantas veces recomendarme [...] los Cursillos de Cristiandad [...]? [6].

* ?Sus ?rollos? [...] eran de gran altura, aunque asequibles, y a todos impactaba el de Sacramentos [...]. De aquellos d?as guardo de memoria (el ejemplar se rompi? hace muchos a?os) su dedicatoria del Libro de Preces o Gu?a del Peregrino: ?No hay mayor alegr?a que ver la Gracia crecer en los hermanos, y la ?nica tristeza es no ser santo? [...]? [7].

* ?[...] Cuando explicaba el ?Orden Sacerdotal? y ?La Eucarist?a? terminaba emocionado [...], palp?bamos que le estallaba el coraz?n, porque las palabras le sal?an del alma, porque su convicci?n era profunda ?; yo no puedo recordar aquellas expresiones del amor de Dios sin emocionarme constantemente? [8]. ?[...]. Se qued? gravada profundamente en mi alma la fe y devoci?n tiern?sima de don Manuel a Jes?s Eucarist?a. Se trasluc?a a ojos vista un alma santa? [9].

* ?[...] En las noches de los Cursillos de Cristiandad delante del Sant?simo, y en la capilla del Consejo Superior de los J?venes de Acci?n Cat?lica era frecuente tener que entrar y darle en el hombro dici?ndole: ?don Manuel, deje de rezar que tenemos que empezar la reuni?n?. Yo lo vi muchas veces ensimismado ante el Sagrario [...]. En los Cursillos pasaba pr?cticamente toda la noche en oraci?n [...]? [10].

* ?[...] Fue Director de muchos [...] Cursillos[...], dedic?ndose intensamente, incluso durante su ?ltima enfermedad, mientras se lo permitieron sus fuerzas y en contra de las recomendaciones de los m?dicos.

?Durante este tiempo fui colaborador asiduo del Siervo de Dios en los Cursillos de Cristiandad, como Rector o Profesor de muchos; recorrimos toda Espa?a dando Cursillos [...]? [11].

* ?[...] Cuando sufri? el infarto que lo postr?, yo coment? con algunos amigos que bien pudo influir la presi?n emocional a la que estaba sometido constantemente en los Cursillos de Cristiandad, en los que muy frecuentemente se implicaba, convencido de que era el gran hallazgo apost?lico [...]. Su habitaci?n de enfermo (en su casa) segu?a siendo considerada por todos como el centro de irradiaci?n del esp?ritu de la Juventud de Acci?n Cat?lica. ?l no se lamentaba. Viv?a una etapa distinta en su camino y la asum?a con naturalidad, sin hacerse ilusiones sobre su restablecimiento [...]? [12].

* ?Todo su cuerpo [?] y toda su mente estaba dedicado a proyectar la imagen de Cristo en toda la juventud, para que todos tuviesen un coraz?n lleno de amor y entrega total como lo ten?a ?l. Cuando lo ve?a postrado en la cama, enfermo, lleno de dolores, problemas de salud y pobreza, dec?a: ?Para consumar el c?liz que hab?a pedido beber y que el Se?or le ofreci? [13].

* ?[...] Postrado [varios a?os] pr?cticamente, como estaba, dirigi? diferentes Cursillos de Cristiandad, de dirigentes, de formaci?n y apostolado, tanda de Ejercicios [...]. Estaba horas en oraci?n, daba charlas, ?rollos? o meditaciones sentado, recib?a personalmente a la gente. No le vi ni una vez quejarse, ni perder el humor, la paciencia, exigir algo: comida, trato, dinero; esto le ven?a ancho siempre y a esas alturas se palpaba que le repugnaba literalmente? [14].

* ?[...] Quem? su vida en los ?ltimos a?os dando Cursillos de Cristiandad y promoviendo cuadros de dirigentes y militantes de la Juventud de Acci?n Cat?lica [...]? [15].

* ?Los que viv?amos en el entorno de don Manuel dec?amos y coment?bamos que realmente [...] era un santo, y esta fama era espont?nea; y fueron testigos muchos j?venes del resto de Espa?a a trav?s de los Cursillos de Cristiandad? [16].


Carlos Pein? Agrelo
Colaborador en la redacci?n de la Positito super virtutibus

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[01] HCC p. 189.
[02] HCC p. 212.
[03] Salvador S?nchez Ter?n.
[04] Cf. Rvdo. D. Antonio Garrig?s Meseguer.
[05] Julio Navarro Panadero.
[06] R.P. Llanos, S.J.
[07] J. Ram?n Garc?a Lisbona.
[08] Jos? D?az Rinc?n.
[09] Rvdo. D. Jes?s Rojo Cano.
[10] Salvador S?nchez Ter?n.
[11] Manuel G?mez del R?o.
[12] Rvdo. D. Antonio Garrig?s Messeguer.
[13] Jos? Mar?a Ma?z Bermejo.
[14] Jos? D?az Rinc?n.
[15] Salvador S?nchez Ter?n.
[16] Miguel Garc?a de Madariaga .

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18 de Diciembre

(Fuente de la Guancha) A pesar del tiempo, un grupo numeroso de fieles devotos de Nuestra Se?ora se dieron cita en el templo parroquial para la celebraci?n lit?rgica de la que es compatrona del municipio de La Guancha. Fue una celebraci?n sencilla puesto que la solemnidad se guarda para el 18 de Enero, voto de Acci?n de Gracias, y para las Fiestas Patronales de Agosto.
El p?rroco de San Pedro de Daute de Garachico pronunci? la homil?a que tuvo como punto de referencia la reciente Enc?clica de Benedicto XVI ?Spe Salvi?. Al terminar la Eucarist?a, se cant? la Salve mientras los fieles se acercaban a besar la Medalla de la Virgen.

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Llamamiento de los miembros del Concilio de Iglesias de Canad? (CCC) a los gobernantes del pa?s por medio de una carta conjunta dirigida al Primer Ministro Stefano Harper.


26 de Noviembre de 2007

Honorable Stephen Harper Primer Ministro de Canad?
Oficina del Primer Ministro Wellington Street Ottawa, ON K1A 0A2
Fax +1 613 941 6900

Re: Terminando con la pobreza en Canad?

Querido Primer Ministro Harper, como l?deres de naciones de las Iglesias Canadienses y miembros del Consejo Canadiense de Iglesias, pedimos a nuestro gobierno a dar pasos inmediatos para desarrollar y para poner por obra una estrategia de reducci?n de pobreza nacional.

La preocupaci?n por el pobre y un compromiso a erradicar la pobreza son aspectos de nuestra fe cristiana profundamente arraigados, al igual que sabemos que tambi?n lo son para muchos credos. Creemos que estamos llamados, como iglesias y como canadienses, a erradicar las estructuras sociales y econ?micas que empobrecen miles de ni?os, padres, y al pueblo sencillo en Canad?, y les mantienen en condiciones de pobreza. En su vida y ministerio, Jes?s se identific? con ellos y est? presente entre ?los m?s peque?os de ellos?. Vemos a todos los seres humanos como poseyendo una profunda dignidad porque todos han sido creados a imagen de Dios. La pobreza es una agresi?n sobre la dignidad de los pobres, rob?ndoles la oportunidad de desarrollar y de participar sus dones con el mundo. La pobreza socava la dignidad del rico, porque cuando dejamos de compartir nuestros bienes y a nosotros mismos con el pobre, dejamos de ser la imagen de Dios que dio su vida para curaci?n del mundo.

En el Cap?tulo 25, 45 del Evangelio de San Mateo, en la Par?bola de las ovejas y las cabras, Cristo nos llama a actos de compasi?n: dar comida al hambriento, dar de beber al sediento, acogida al extranjero, ropa al desnudo, atender al enfermo y visitar a aquellos en prisi?n. Estos vers?culos tambi?n nos llevan hacia una m?s profunda compasi?n. Son las naciones del mundo las que est?n reunidas para el juicio. De esta manera, estamos llamados, como iglesias y como naci?n, a erradicar las estructuras sociales y econ?micas que afligen a los pobres y los mantienen en condiciones de pobreza.

Las barreras que privan al pueblo de vivir se diferencian totalmente en Canad? y entre comunidades. Esta es la raz?n por la que desarrollar y llevar a cabo una estrategia de reducci?n de la pobreza es importante. Una estrategia efectiva pondr? la atenci?n en grupos particulares con necesidades espec?ficas, tales como:

. m?s de 750.000 ni?os cuyas oportunidades de vivir est?n limitadas por condiciones de pobreza;
. el 42% de los abor?genes urbanos que viven en pobreza al igual que los pueblos abor?genes viviendo en reservas o en ?reas remotas;
. el n?mero creciente de inmigrantes que permanecen en pobreza hasta una d?cada despu?s de llegar a Canad?.

Canad? es un pa?s pr?spero que puede permitirse hacerlo mejor. Notamos el nivel creciente de riqueza entre los ricos en la sociedad canadiense, mientras otros carecen de los recursos b?sicos tales como vivienda asequible y salarios decentes por el trabajo que ellos hacen, la discriminaci?n de rostro y racismo a causa de su herencia ?tnica, cultural o nacional, o est?n por la pobreza impedidos para aprender las aptitudes necesarias para tener ?xito en la econom?a del siglo veintiuno.

La creciente distancia entre los m?s ricos y aquellos que viven en los m?rgenes en Canad? amenazan la cohesi?n social que da a Canad? una reputaci?n positiva en el mundo.

La pobreza es tambi?n un determinante importante de salud. Erradicar la pobreza, entonces, es un paso esencial en la construcci?n de comunidades saludables.

El reducir la pobreza en Canad? es un objetivo alcanzable. Uniendo a los canadienses a eliminar las barreras que marginan a los pueblos y limitan su potencial para vivir en dignidad y contribuir al desarrollo de Canad? requiere liderazgo con visi?n. Nosotros le estamos pidiendo ejercer ese liderazgo. Juntos, como l?deres religiosos cristianos canadienses, apelamos al Gobierno de Canad? a establecer una fuerza mandataria de gobierno de alto nivel para desarrollar una estrategia de reducci?n de la pobreza nacional.

Proponemos que la fuerza mandataria incluya a pueblos que viven en pobreza, inmigrantes, y representantes de comunidades abor?genes, junto con las personas que trabajan con ellos.

Una estrategia efectiva de reducci?n de la pobreza nacional a nuestro parecer debe incluir metas y l?neas apreciables, indicadores p?blicamente comprensibles que midan la pobreza en Canad?, y unos medios par controlar y evaluar el progreso. Por encima de todo debe incluir compromisos de presupuesto que tenga en cuenta las necesidades de la gente vulnerable. Ya que las vidas de la gente est?n en peligro, m?s urgimos al gobierno a establecer esta fuerza mandataria e iniciar una estrategia de reducci?n de la pobreza con el presupuesto del pr?ximo a?o.

Valorar?amos una respuesta de usted que indicara qu? pasos tomar? su gobierno para desarrollar y poner en pr?ctica una estrategia que redujera la pobreza en Canad?.

Sinceramente,

Reverend?simo Fred Hiltz
Arzobispo y Primado de la Iglesia Anglicana de Canad?
Su Gracia Obispo Bagrat Galstanian
Primado de la Santa Iglesia Apost?lica Armenia, Di?cesis Canadiense
Reverendo Dr. Kenneth Bellous
Ministro Ejecutivo de la Convenci?n Baptista de Ontario y Quebec
Reverendo Jeremy Bell
Ministro Ejecutivo
Uni?n Baptista de Canad? occidental
Reverendo Maurice Hicks
Superintendente General de la Iglesia Episcopal Metodista Brit?nica
Reverend?simo V. James Weisgerber
Arzobispo de Winnipeg
Presidente de la Conferencia Canadiense de Obispos Cat?licos
Dale Dewar
Que preside encuentro anual del Clero Canadiense de la Sociedad Religiosa de Hermanos (Quakers)
Reverendo Dr. Catherine Hubbard
Ministro Regional de la Iglesia Cristiana (Disc?pulos de Cristo) en Canad?
TReverendo Bruce Adema
Director de la Iglesia Refromada de los Ministros Canadienses en Nore Am?rica
Reverendo Fr. Marcos Marcos
Protopreb?tero
Iglesia Ortodoxa Copta de Canad?
Reverendo Fr. Messale Engeda
Que preside la Iglesia Presbiteral de Etiop?a Ortodoxa en Tewahedo en el Emisferio Occidentall
Reverendo Susan C. Johnson Ob ispo de la Iglesia Evang?lica Luterana Nacional
Su Eminencia el Metropolita Sotirios
Arzobispo Guiero Ortodoxo Metropolita de (Canada)
Reverendo J.B. Suderman
Moderador Iglesia Mennonite de Canada
Reverendo Seraphim
Obispo de la Iglesia Ortodoxa de Ottawa y Canad? en Am?rica
Reverendo Zbignew Kozar
Pastor de la Catedral de San Juan de la Iglesia Cat?lica Polaca
Reverendo Dr. J.H. (Hans) Kouwenberg
Moderador, 133rd Asamblea General de la Iglesia >Presbiteriana en Canad?
Comisionado William W. Francis
Comandante Territorial del Ej?rcito de Salvaci?n, Territorio de Canad? y Bermuda
Reverendo John Kapteyn
Funcionario del S?nodo Regional de Canad?, Iglesia reformada en Am?rica
Su Eminencia JOHN
Primado de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana de Canad?
Reverendo David Guiliano
Modrador
Iglesia Unida de Canad?
CC. Honarable St?phane Dion, Lider del Partido Liberal de Canad?
Honorable Gilles Duceppe,L?der de Bloc Quebecois
Honorable, L?der de los miembros del Nuevo partido democr?tico del Parlamento.

El Concilio Canadiense de las Iglesias es el mayor cuerpo ecum?nico en Canad?, ahora representando 21 iglesias de Anglicanos, Evang?licos, Ortodoxos orientales y occidentales, Protestantes, y Tradiciones Cat?licas Romanas .Somos uno de los pocos cuerpos ecum?nicos en el mundo que incluye tal gama de iglesias cristianas. Los funcionarios y plantilla del concilio son venidos de toda la diversidad de tradiciones representada por las iglesias miembros.

(Traducci?n particular no oficial desde el Ingl?s)

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Martes, 18 de diciembre de 2007
ZENIT Publicamos el mensaje que ha emitido la presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana con el t?tulo ?Navidad de reencuentro, paz y esperanza?.

A los presb?teros y di?conos, a las personas consagradas; a nuestros hermanos cat?licos y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad de Venezuela

1. Concluido el proceso comicial y en la cercan?a de las fiestas navide?as, los Obispos de la Presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana queremos enviarles a todos los cristianos y a las personas de buena voluntad un saludo fraterno y un mensaje de esperanza.

2. Damos gracias a Dios por la ejemplar jornada electoral vivida el pasado dos de diciembre. Damos gracias particularmente por el comportamiento pac?fico y alegre de la ciudadan?a, por la espera paciente y activa ante el retardo en la publicaci?n de los resultados y por el respeto de esos mismos resultados por parte de las autoridades comiciales y nacionales.

3. Todos los habitantes de este grande y maravilloso pa?s, los que votaron por una opci?n o por otra, as? como los que se abstuvieron, debemos tomar conciencia de que el referendo del dos de diciembre marca el inicio de una nueva etapa de nuestra democracia. Tenemos el gran reto de superar la polarizaci?n y el enfrentamiento y ponernos a trabajar unidos en hacer realidad en Venezuela "el Estado democr?tico y social de Derecho y Justicia que propugna como valores superiores de su ordenamiento jur?dico y de su actuaci?n, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la democracia, la responsabilidad social y en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ?tica y el pluralismo pol?tico" (Constituci?n de la Rep?blica Bolivariana de Venezuela, art. 2)

4. Este nuevo contexto pol?tico y las ya cercanas fiestas navide?as nos invitan a realizar gestos concretos de acercamiento, de di?logo y de reconciliaci?n. En este sentido, hacemos nuestro el reciente llamado de la Comisi?n Episcopal de Justicia y Paz, tambi?n expresado en a?os anteriores por todos los Obispos del pa?s, para que se le devuelva la libertad a los civiles y militares presos por razones pol?ticas, mediante la concesi?n de medidas gracia o indultos. Reiteramos nuestra convicci?n de que el ?nico camino para construir una Venezuela unida es a trav?s del di?logo abierto y constructivo, del perd?n y del reencuentro, y manifestamos nuestra permanente disposici?n para contribuir a hacerlo realidad entre los venezolanos.

5. Tenemos que unirnos tambi?n para erradicar una perversa y da?ina anticultura del hostigamiento, del insulto y de la humillaci?n del adversario que est? tratando de imponerse en nuestra sociedad. Rechazamos las agresiones verbales, f?sicas y morales como las cometidas contra el Arzobispo de Caracas, el Cardenal Jorge Urosa Savino, el pasado siete del presente mes porque atentan contra los derechos fundamentales de la persona consagrados en nuestra constituci?n. Le agradecemos de todo coraz?n al Santo Padre Benedicto XVI su mensaje de cercan?a y solidaridad con nuestro Cardenal en esa triste circunstancia.

6. A todos nuestros hermanos y hermanas les invitamos a seguir cultivando en estas Navidades la oraci?n personal y comunitaria. Hagamos en la Noche Buena el gesto hermoso de congregarnos como familia en torno al pesebre casero, darnos un abrazo de hermanos y rezar la oraci?n por Venezuela particularmente aquella parte que dice: "Como hijos de Dios, danos la capacidad de construir la convivencia fraterna, amando a todos sin excluir a nadie, solidariz?ndonos con los pobres y trabajando por la reconciliaci?n y paz. Conc?denos la sabidur?a del di?logo y del encuentro para que juntos construyamos la civilizaci?n del amor".

7. Deseamos a todos los venezolanos una Navidad muy feliz, y un a?o 2008 de reencuentro, de trabajo por la justicia y de renovado empe?o por la paz. Por estas intenciones oramos a nuestra madre amorosa, la Sant?sima Virgen Mar?a de Coromoto


Caracas 18 de diciembre de 2007

Presidencia de la CEV

+ Ubaldo R. Santana Sequera
Arzobispo de Maracaibo
Presidente de la CEV

+ Roberto L?ckert Le?n
Arzobispo de Coro
1er. Vicepresidente de la CEV

+ Jorge Urosa Savino
Cardenal Arzobispo de Caracas
2do. Vicepresidente de la CEV

+ Ram?n Viloria Pinz?n
Obispo de Puerto Cabello
Secretario General de la CEV

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Llamamiento realizado por la secretar?a General de la Conferencia Episcopal Boliviana en v?speras de la presentaci?n de los textos de la nueva Constituci?n Pol?tica del Estado y de Estatutos auton?micos, por medio de un comunicado que lleva por t?tulo ?Paz en la justicia, la verdad y la libertad?.


PAZ EN LA JUSTICIA, LA VERDAD Y LA LIBERTAD



En v?speras de la presentaci?n de los textos de la nueva Constituci?n Pol?tica del Estado y de Estatutos auton?micos, la Secretar?a General de la Conferencia Episcopal Boliviana, se hace eco del llamado a la paz expresado por su Presidente, el Cardenal Julio Terrazas, para que los actos previstos se desarrollen en un clima de paz, evitando recurrir a palabras o gestos que pueden incitar a la violencia o a exacerbar los ?nimos.

?No es f?cil hablar de paz en medio del conflicto, peor a?n cuando se incentiva y se aplaude este conflicto. Sin embargo, no hay otra palabra m?s adecuada para enderezar los senderos del dolor y de la muerte.

? Paz que sea fundamento del amor y de la reconciliaci?n;
? Paz impregnada de justicia, de verdad y de libertad;
? Esa es la paz que viene del Dios de la vida y que nutre la esperanza del hombre nuevo convocado a ser constructor de una Tierra Nueva?.

Apelamos a los m?s ?ntimo y profundo del ser humano, donde crecen nuevos sentimientos y nuevas actitudes de fraternidad y de paz. Por eso dijo el Cardenal: ?Quiero tocar las puertas del coraz?n y de la conciencia de todos para que, deponiendo los momentos de excesivos entusiasmos o excesivos pesimismos, nos sentemos a buscar con realidad lo que necesitamos?.

?El di?logo nunca se puede agotar; es la caracter?stica propia de quienes tienen razonamiento, de quienes quieren avanzar. Es importante que, dejando de lado los discursos dobles, actitudes ambiguas y ego?smos reconcentrados, podamos sentarnos y decir: Bolivia merece algo m?s de lo que est? viviendo y ser? salvada por todos nosotros?.

Invitamos a que se inicie cuanto antes el di?logo, fraterno, sincero y constructivo, que todo el pa?s est? esperando.

?Que todos y cada uno de nosotros acojamos con esp?ritu abierto y hagamos realidad en la vida del pa?s el mensaje central de la Navidad: ?Paz en la tierra?!

La Paz, 14 de Diciembre de 2007.

Secretar?a General
Conferencia Episcopal Boliviana

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AMERICA/ECUADOR - La Novena de Navidad trasmitida en televisión por iniciativa de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana “para reafirmar el verdadero sentido de la Navidad y los profundos valores humanos y sociales que brotan del Nacimiento de Jesús”

Quito (Agencia Fides) - La Conferencia Episcopal Ecuatoriana ha lanzado una iniciativa para llevar el Mensaje de Navidad a todos los hogares ecuatorianos. Se trata de una Novena de Navidad que está siendo retransmitida por los canales de televisión del Ecuador desde este domingo 16 de diciembre. La Novena de Navidad es una producción de 15 minutos, realizada por la Conferencia Episcopal Ecuatoriana “como un aporte a las festividades navideñas, tanto desde la Fe católica como desde los valores culturales propios de nuestro pueblo y de nuestras familias”, se lee en el comunicado enviado por la Conferencia Episcopal

Con la decisiva y generosa colaboración de los canales de televisión con señal local, nacional, e internacional, la Iglesia en el Ecuador quiere reafirmar el verdadero sentido de la Navidad y los profundos valores humanos y sociales que brotan del Nacimiento de Jesús y que, no pocas veces, quedan obscurecidos por el materialismo y el consumismo.

Cada día de la novena, que comienza con una oración, presenta la lectura del Evangelio mensaje y bendición, además del segmento "La Navidad en la historia y en el arte" (que aborda temas como Pesebres de San Francisco de Asís, Representación de la Navidad en el Arte Quiteño, La Celebración de la Navidad en el Mundo, La Novena en Ecuador y América, los Nacimientos en Ecuador, la Virgen del Soto-Leyenda de un prodigio, sabores de Navidad y Nacimientos Coloniales, entre otros) todo esto en presentado en hermosos escenarios del Ecuador. (RG) (Agencia Fides 17/12/2007 Líneas: 21 Palabras: 279)


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ASIA/JAP?N - ?Una Iglesia que camina con renovada fe y esperanza, acogiendo el desaf?o de la internacionalizaci?n? Entrevista a Su Ecc. Mons. Peter Takeo Okada, Arzobispo de Tokyo y Presidente de la Conferencia Episcopal del Jap?n

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - ?Tenemos en el coraz?n una gran consolaci?n. Nosotros, Obispos del Jap?n, fuimos recibidos por el Santo Padre, que se ha presentado como persona de gran escucha y gentileza, muy humilde. Hemos advertido un gran sentido de paz ante su presencia?: con estos sentimientos Su Ecc. Mons. Peter Takeo Okada, Arzobispo de Tokyo y Presidente de la Conferencia Episcopal del Jap?n ha dejado a la Agencia Fides una entrevista con ocasi?n de la visita Ad Limina Apostolorum de los obispos de Jap?n. ?Hemos transmitido al Papa la situaci?n y los problemas de la Iglesia japonesa?, ha subrayado el Arzobispo. El Santo Padre nos ha estimulado y nos ha dado su bendici?n. Pero toda la visita en el Vaticano ha sido muy fructuosa, en los encuentros con los distintos Dicasterios de la Santa Sede?. Seguidamente, el texto de la entrevista cedida a la Agencia Fides:

Excelencia, puede trazar un sint?tico cuadro de la comunidad cat?lico japonesa?
Somos una peque?a comunidad que hoy vive en la libertad de culto y de evangelizaci?n. En Jap?n fue S. Francisco Javier quien llev? el anuncio del Evangelio, en el siglo XVI, y la Iglesia creci? r?pidamente. Seguidamente hubo per?odos oscuros de persecuci?n y la Iglesia vivi? un tiempo de ?clandestinidad?. Actualmente caminamos con renovada fe y esperanza, somos peque?os y crecemos con peque?os pasos. Los cristianos son el 1% de la poblaci?n (127 millones) y la comunidad cat?lica es el 0%. El n?mero total de los fieles japon?s (incluidos clero y religiosos) es alrededor de 452.000 unidades (datos de finales del 2006). En el 2006 los bautismos fueron alrededor de 7.193, de los cuales 3.692 adultos y 3.501 ni?os, mientras que los catec?menos adultos que se preparan para el bautismo superan los 5.400.
En Jap?n, en general, basta frecuentar un templo para decirse fiel de una determinada religi?n. Nosotros tenemos muchos simpatizantes, que piden poder acercarse a la fe cristiana. Pero, para volverse cristiano, est? previsto un camino catecumenal muy largo y comprometido, por lo tanto no es muy f?cil para los japoneses adherirse. Adem?s existen resistencias en relaci?n a las antiguas tradiciones culturales y en relaci?n a la vida moderna, muy absorbida por el trabajo. Por este motivo muchos, a?n apreciando la fe cristiana, no se bautizan. De todos modos es necesario precisar que existe una cierta vitalidad misionaria: son 361 los misionarios ad gentes de la Iglesia japonesa, entre sacerdotes, religiosos y laicos enviados en todo el mundo para llevar la Buena Noticia.

Cu?les son las principales urgencias pastorales?
El desaf?o principal de la pastoral es la internacionalizaci?n de la comunidad cat?lica en el pa?s. Efectivamente, a causa del gran flujo de emigrantes filipinos, coreanos, chinos, peruanos y sudamericanos que llegan en b?squeda de trabajo, hoy tenemos en Jap?n un n?mero consistente de cat?licos extranjeros: alrededor de 565.000, m?s de los mismos fieles japoneses. A menudo estos llegan por un per?odo de tiempo determinado, pero luego se vuelven residentes permanentes o bien sus hijos nacen y se quedan en el pa?s. Llevan con ellos sus fuertes tradiciones cat?licas que se pueden compartir y se vuelven ellos mismo un instrumento de evangelizaci?n. Representan una esperanza para nuestra Iglesia, tambi?n porque tienen muchos chicos y j?venes. Muchas mujeres inmigrantes se casan con hombres japoneses y se hacen misioneras de sus familias, dando a sus hijos una formaci?n cat?lica. La inmigraci?n es un fen?meno muy relevante en Jap?n, con la cual es necesario confrontarse, haci?ndola fructificar para el bien de la Evangelizaci?n.

Cu?nto se compromete la Iglesia japonesa en la formaci?n?
La formaci?n es para nosotros un campo muy importante. En particular ocurre dar una buena formaci?n a los chicos y j?venes, porque las nuevas generaciones sean miembros activos y convencidos de la Iglesia. Tambi?n la formaci?n de los sacerdotes y de los laicos es determinante. En el ?900, luego de la Segunda Guerra mundial, muchos misioneros vinieron de la China (escapando del comunismo) y han re-evangelizado Jap?n. Pero esto, a menudo, ha creado una especie de ?dependencia de los misioneros?. Actualmente el laicado tiene que ser protagonista de la pastoral. Una prioridad es ciertamente la familia, c?lula fundamental de la sociedad, que tenemos que ayudar a vivir concretamente la fe cristiana, tambi?n a trav?s de una adecuada formaci?n antes del matrimonio. En el pa?s la instituci?n de la familia vive una situaci?n dif?cil de disgregaci?n y desvalorizaci?n. Es urgente evangelizar la familia y crear familias aut?nticamente cristianas.

C?mo procede el proceso de ?inculturaci?n? de la fe?
Es el camino que recorremos cada d?a. Necesitamos que la gente pueda acoger la Verdad en el respeto de la cultura local, como afirma la ?Evangeli Nuntiandi? del Papa Pablo VI. Es necesario ir al n?cleo de la mentalidad y de la cultura nip?nica y evangelizarlo. El centro es la Casa imperial, el Emperador, que es el padre de todos. Por este motivo cultivamos ?ptimas relaciones con la Casa Imperial. La emperatriz ha recibido la instrucci?n en escuelas cat?licas y ha frecuentado la Universidad del Sagrado Coraz?n en Tokio. Este es un buen signo para nosotros y contribuye a hacer crecer la estima que la poblaci?n alimenta hacia la Iglesia. A veces, en el camino de los catec?menos, advertimos dificultad para traducir en la mentalidad oriental categor?as abstractas como ?substancia?, ?persona?, muy dif?ciles de absorber para nuestra cultura. Por el resto vivimos en armon?a con las religiones m?s difundidas, shintoista y budista.

C?mo han acogido la noticia de la celebraci?n de los m?rtires japoneses en 2008?
Ha sido una gran alegr?a. Estamos muy felices por la celebraci?n de los 188 m?rtires asesinados en el XVII siglo, que se tendr? en Nagasaki en noviembre de 2008. Manifestamos nuestra gratitud a la Santa Sede por este reconocimiento a los japoneses que murieron por testimoniar la fe. Estamos seguros que para nosotros ser? una oportunidad de evangelizaci?n.

Cu?l es vuestra posici?n sobre el proyecto de reforma de la Constituci?n de Jap?n?
Como ya hemos expresado con claridad en nuestro documento ?Libertad de fe y separaci?n entre gobierno y religi?n? (ver Fides 23/5/2007), la Iglesia japonesa defiende el art?culo 20 de la Carta, que ratifica la separaci?n de las religiones del estado, el respeto de los derechos humanos, la libertad de conciencia y de fe de cada ciudadano, delineando las funciones del estado y el espacio de las comunidades religiosas, en el pleno respeto rec?proco. Asimismo pedimos que se mantenga el art?culo 9, que determina la renuncia absoluta a la guerra. Queremos una Constituci?n de paz, que no permita al pa?s participar a misiones militares en el mundo. Luego de las profundas heridas de la II Guerra mundial, el Jap?n ha vivido una era de paz y desde entonces no hubo ning?n muerto por la guerra. Queremos que contin?e as?.

Cu?l es el rol de la Iglesia nip?nica en el contexto de las Iglesias asi?ticas?
En el contexto asi?tico, como Iglesia japonesa guardamos y buscamos de aprender de Corea como experiencia de comunidad cat?lica muy floreciente y din?mica. Nos proponemos asimismo de estar muy cercanos a la China, una realidad que est? creciendo en todo sentido. Es tarea de la Iglesia japonesa ser hermana de la Iglesia China. Tenemos que trabajar juntos con todas las Iglesias asi?ticas para la evangelizaci?n del continente, (PA) (Agencia Fides 17/12/2007, l?neas: 90 palabras:

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El Cardinal Peter Turkson, Arzobispo de Cape Coast, en Ghana, es el primer Presidente de la Asociaci?n de las Conferencias Episcopales del ?frica occidental, nacida de la fusi?n del Episcopal Conference of Anglophone West ?frica, AECAWA, con la Conference Regionale del Afrique de l?Ouest, CERAO (ver Fides 4/12/2007).

Mensaje de la Asociaci?n de Conferencias Episcopales de ?frica Occidental al final de su Asamblea Constituyente en Abuja, Nigeria



l. Saludo: ?Qu? hermoso es cuando los hermanos viven en unidad el uno con el otro?? (Sal. 133, 1) Nosotros, los obispos Cat?licos de ?frica Occidental encontr?ndonos aqu? en Abuja, Nigeria desde el 5 al 9 de Diciembre de 2007, damos gracias a Dios Padre por permitirnos realizar el prop?sito para el que vinimos aqu?. Les enviamos, querido Pueblo de Dios en nuestras Iglesias de la regi?n de ?frica Occidental, y a vosotros hombres y mujeres de buena voluntad, saludos en el nombre de nuestro Se?or y Salvador Jesucristo, en el que nosotros vivimos y nos movemos y tenemos nuestro verdadero ser como Iglesia, como miembros individuales del Cuerpo de Cristo y tambi?n como vuestros Pastores.

Presente en esta reuni?n ha estado un representante de nuestro laicado compuesto de j?venes, hombres y mujeres, de nuestro Clero y Religiosos, y por supuesto, nosotros vuestros Obispos, Arzobispos y Cardenales de todos los pa?ses de ?frica Occidental. Hemos venido desde Senegal, de Gambia, Sierra Leona, Liberia, La Cote d?Ivoire, Ghana, Guinea-Conakry, Mali, Mauritania, Burkina Faso, N?ger, Togo, Benin, y representaciones desde Guinea Bissau e Islas de Cabo Verde, no olvidando la anfitriona Nigeria.

2. Pre?mbulo: La meta de esta Asamblea fue llevar al nacimiento de una Asociaci?n unificada de las Conferencias Episcopales de los Obispos de ?frica desde las conferencias ling??sticas que existen en la regi?n, a saber CERAO (Conferencia Episcopal Regional de ?frica del Oeste) y la AECAWA (Asociaci?n de Conferencias Episcopales de ?frica occidental Angl?fona).

Este es un sue?o que llega a ser cierto hoy. Comenz? en alg?n momento despu?s de la Asamblea del S?nodo de los Obispos de 1994 sobre ?frica (popularmente llamado el S?nodo Africano), durante el que los Padres de la Iglesia Africana adoptaron la imagen ?Iglesia como Familia de Dios?. Este sue?o ha producido m?s fuerza en un encuentro en Yopougon en Cote d?Ivoire en 1997. El sue?o ha dado de nuevo un paso hacia la Asamblea Plenaria Conjunta de Obispos de ?frica Occidental que tuvo lugar durante las celebraciones del A?o del Gran Jubileo en Quagadougou en Burkina Faso desde el 16 al 19 de Noviembre de 2000. All? se tom? la decisi?n de llegar a una fusi?n dentro de cinco a?os y por ese motivo se ha dispuesto un encuentro conjunto.

Se han tomado siete a?os de oraciones, encuentros, documentos y borradores de estatutos para llegar a este d?a, y estamos muy contentos de informaros, nuestro querido pueblo de Dios en ?frica Occidental, ?frica, y a todo el mundo que con el resultado de este d?a, Domingo, 9 de Diciembre de 2007, nosotros somos uno bajo el nombre Asociaci?n de Conferencias Episcopales de ?frica Occidental.

Tambi?n hemos aprobado y adoptado los estatutos de esta uni?n cuyos fines y objetivos son:

1) Mantener y fomentar relaciones entre las conferencias Episcopales integrantes ?en orden a promover y salvaguardar su m?s alto bienestar? (Vat II, Christus Dominus 38. 5; Can. 459.I)

2) establecer relaciones fraternales y ?tiles entre las conferencias episcopales a trav?s de sus respectivos secretariados;

3) servir de agencia coordinadora para estudios de inter?s com?n y formas de colaboraci?n dentro de las conferencias episcopales integrantes y con otros cuerpos (cf Motu Proprio ?Ecclesiae Sanctae? 1.41.5);

4) servir de ?rgano de enlace tan urgentemente necesitado para la Iglesia de la sub-regi?n en orden a conducir asuntos urgentes como la proclamaci?n de la Fe Cat?lica, di?logo inter-religioso, inculturaci?n, justicia, desarrollo y paz;
5) y otros esfuerzos de colaboraci?n relevantes?

En este encuentro fueron elegidos como delegados de nuestra asociaci?n los siguientes:

Presidente: Su Eminencia el Cardenal Meter TURKSON, Arzobispo Metropolitano de Cape Coast, Ghana

Vice-Presidente, su Eminencia Teodoro Adrien Cardenal SARR, Arzobispo Metropolitano de Dakar, Senegal.

3. Asamblea en Abuja, Nigeria: mirando hacia atr?s al muy fructuoso encuentro que hemos tenido aqu? en Abuja, Nigeria, y teniendo en cuenta a todos los que han ayudado a hacerlo tan hist?rico, tomamos esta oportunidad para expresar nuestra m?s profunda gratitud en primer lugar a la Iglesia en Nigeria, su Conferencia Episcopal, al Clero y a Religiosos, Seminaristas y Novicios, y muy especialmente a nuestro hermano el Arzobispo de Abuja y su maravilloso reba?o de la Archidi?cesis Cat?lica de Abuja, por su extraordinariamente calurosa acogida que nos ha sido dada en esta maravillosa capital ciudad de futuro de Nigeria.

Luego, desear?amos tambi?n expresar una deuda de profunda gratitud, en este momento a Su Excelencia Alhaji Umaru Musa Yar?adua, Presidente la Rep?blica Federal de Nigeria, por recibirnos en la C?mara de Estado y animando nuestro esfuerzo a la unificaci?n. En su acogida a nosotros, solicit? nuestra ayuda espiritual, religiosa y de oraci?n por el trabajo de integraci?n regional en los pa?ses ECOWAS. Adem?s nos exhort? a ser para aquellos, que est?n en liderazgo pol?tico en ?frica Occidental, el espejo de rectitud y conciencia moral de modo que Dios dirija esta regi?n dentro de la verdadera paz, buen gobierno y prosperidad.

El Presidente de Nigeria tambi?n envi? al Vicepresidente, Dr. Jonathan Goodluck, a representarle en la Ceremonia de Apertura de esta Asamblea y a dirigirse a nuestra reuni?n. ?l tambi?n nos llam? la atenci?n a no olvidar de rezar a Dios por el bien de ?frica y especialmente ?frica Occidental.
Debemos tambi?n dar las gracias al Presidente de la Comisi?n ECOWAS, Dr Mohammed Ibn Chambas, y a su plantilla en el secretariado de ECOWAS por acogernos, y ofrecer el Hall de Conferencias ECOWAS para la Ceremonia de Apertura de nuestra hist?rica asamblea. Este ofrecimiento es un gesto mus simb?lico, favorable y significativo, que nos anima a prepararnos para tomar nuestro sitio en el Parlamento de ECOWAS en orden a ayudar a construir la regi?n en ese oasis de paz, seguridad y prosperidad deseadas por todos los ciudadanos de nuestros pa?ses dentro de la regi?n.

4. Dentro de nuestro tema: Durante estos cuatro d?as aqu?, rezamos, celebramos la Santa Eucarist?a y profundizamos en detalles el tema ?La Iglesia, Familia de Dios en misi?n en ?frica Occidental: ?Id, haced disc?pulos de todas las naciones? (Mt 28, 19), y sus diverso sub-temas a saber Clero, Religiosos y Seminarios, Justicia, Paz y Desarrollo, laicos y Di?logo Inter-religioso.

Hemos echado un vistazo a los grandes beneficios de la nueva imagen La Iglesia-Familia de Dios y hemos tomado sobre nosotros mismos un compromiso mayor para su realizaci?n en nuestras iglesias locales y particulares as? como en la regi?n de ?frica Occidental. Echando una mirada a los retos de nuestros actuales desarrollos econ?micos, social-pol?ticos y culturales en la regi?n, nos hemos puesto de acuerdo para nombrar cinco nuevas comisiones para la sub-regi?n, a saber:

. Seminarios, Clero y Religiosos;
. Justicia, Paz y Desarrollo:
. Laicos y Vida Familiar;
. Di?logo Inter-religioso;
. Catequesis y Comunicaciones Sociales.

Si examinamos nuestro tema; La Iglesia-Familia de Dios y tomamos conocimiento de los frutos abundantes de la pronta evangelizaci?n misionera en nuestra regi?n, no podr?amos sino expresar nuestra gratitud a las diversas organizaciones misioneras que sembraron las semillas de evangelizaci?n en nuestros pa?ses en el pasado. Algunas de estas ?rdenes est?n todav?a trabajando aqu? hasta la fecha. ?Quiera que todos esos misioneros pioneros que murieron en el curso de la evangelizaci?n de los pueblos de ?frica occidental descansen en perfecta paz!

Hemos llegado a la conclusi?n que es ahora nuestra tarea provocar la nueva Iglesia como Familia de Dios en nuestra regi?n. Esto exige la mejor formaci?n de los agentes de pastoral de evangelizaci?n, a saber, nuestros catequistas y seminaristas, sacerdotes y religiosos, y particularmente nuestros laicos hombres y mujeres que est?n involucrados en funciones socio-pol?ticas y econ?micas del d?a a d?a y los l?deres de nuestros pa?ses.

Esto clama por una formaci?n muy buena en la Ense?anza Social Cat?lica y en la erecci?n de comisiones efectivas de justicia, paz y Desarrollo en nuestras di?cesis, pa?ses y tambi?n en la regi?n.

5. Nuestras esperanzas y aspiraciones: Estamos muy animados por la comprensi?n del deseo a formar una Asociaci?n unificada de las Conferencias Episcopales de ?frica occidental. Miramos hacia una comuni?n eclesial m?s grande y colaboraci?n pastoral dentro de nuestras iglesias en la sub-regi?n. Desear?amos ver a nuestro Clero y Religiosos felizmente integrados el uno con el otro. Animamos intercambios entre nuestras iglesias locales y los diversos sectores de nuestras iglesias, ya no entorpecidas por la lengua o por barreras artificiales de nuestro pasado colonial. Es mucho m?s lo que nos une que en verdad lo que nos divide aqu? en ?frica Occidental. Es tiempo de un nuevo Pentecost?s en nuestra regi?n.

Nosotros, no obstante conocemos que la presente situaci?n del desarrollo pol?tico y econ?mico en ?frica occidental, la pandemia del HIV/AIDS, la degradaci?n del medio ambiente, el analfabetismo creciente y pobreza, el desempleo de la juventud, el tr?fico de ni?os y mujeres, ni?os soldados y de la calle, personas refugiadas y desplazadas causados por conflictos ?tnicos y civiles, y el resurgimiento de nuevas formas de esclavitud en la sub-regi?n, est?n clamando imperativamente un ministerio pastoral de mayor colaboraci?n y de mejor integraci?n regional ahora.

Es muy evidente que ning?n obispo, ni Iglesia local, puede abordar solo estas cuestiones pastorales y sociales. Ni que decir tiene que ninguna conferencia episcopal nacional y basada ling??sticamente puede plenamente acometerlas porque estos retos transcienden las fronteras y las lenguas. Hay necesidad por tanto para una colaboraci?n regional m?s grande y m?s fuerte de encontrar soluciones duraderas a estas materias.

Invitamos a nuestros Jefes de Estado y Gobiernos en la regi?n de ECOWAS a hacerlo todo dentro de su poder para encontrar soluciones al cat?logo de historias de arriba y a asegurar buen gobierno, seguridad y desarrollo integral para todos nuestros hermanos y hermanas que viven en nuestros pa?ses, especialmente para los pobres y necesitados.

6. Asociaci?n colaborativa con ECOWAS: Aprovechamos esta oportunidad para elogiar a nuestros l?deres pol?ticos y fundadores de ECOWAS por su buen ejemplo de acercamiento unido a problemas socio-culturales y econ?micos y retos de la regi?n. Desear?amos aprovechar esta oportunidad para expresar nuestro deseo de establecer una sociedad realmente colaborativa entre nuestra Asociaci?n y la instituci?n de ECOWAS de modo que podamos ofrecer nuestra contribuci?n de nuestro liderazgo espiritual y religioso por el buen gobierno de la regi?n.

7. Conclusi?n: Y ahora al experimentar el Tiempo del Aviento, tiempo de gran expectaci?n, es nuestra firma esperanza que el Esp?ritu Santo, el principal agente de evangelizaci?n y el arquitecto del reino de Dios aqu? en la tierra guiar? nuestra unida Asociaci?n de Obispos para completar nuestro deseo de ser verdaderamente Pastores de esperanza para ?frica occidental y todo su pueblo especialmente en los albores del tercer milenio.

Ayer fue la fiesta de la Inmaculada Concepci?n de Mar?a, rezamos y celebramos Misas en diversas parroquias de la Archidi?cesis de Abuja. Ponemos nuestra uni?n bajo la protecci?n maternal de Mar?a la Inmaculada, y rogamos que la Madre de nuestro Se?or y Salvador Jesucristo cuyo nacimiento todos nosotros esperamos con gran expectaci?n en Navidad, interceda por nuestra Iglesia y conferencia episcopal unificada de ?frica Occidental.

Firmado por

Su Eminencia el Cardenal Meter TURKSON,
Arzobispo de Cape COSAT, Ghana &
Presidente de la Asociaci?n de Conferencias Episcopales de ?frica Occidental

(Traducci?n particular no oficial desde el Ingl?s)

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Lunes, 17 de diciembre de 2007
Alfonso Aguil?
www.interrogantes.net


El d?a 1 de diciembre de 1955, Rosa Parks regresaba a casa despu?s de su jornada de trabajo como asistenta y costurera en Montgomery, capital del Estado de Alabama. Subi? al autob?s que recorr?a Cleveland Avenue. Vio unos sitios libres en la zona central y se sent?. Eran unos asientos que estaban permitidos a personas de color, pero que, de acuerdo con las leyes de segregaci?n entonces vigentes, deb?an cederse a los blancos si estos no ten?an asiento en los diez primeros puestos, que ya estaban reservados en exclusiva para ellos.

En la siguiente parada, los puestos exclusivos para blancos se llenaron y el conductor exigi? a Rosa Parks y a otros tres ciudadanos negros que se levantaran de sus asientos. Ella estaba agotada. Le dol?an los pies. Estaba cansada de tantas horas de trabajo, pero sobre todo estaba cansada de tanta injusticia legal. Aquel d?a pens? que aquello no pod?a seguir siempre as?. El conductor grit?: ??No se va a levantar??. ?No?, respondi? ella. ?Bueno, entonces voy a hacer que la arresten.? ?Puede hacerlo?, respondi? serenidamente.

Rosa Parks fue arrestada y condenada a pagar una multa de diez d?lares, m?s otros cuatro por costas judiciales. En ese momento estaba en vigor la doctrina de ?separados pero iguales? impuesta por la Corte Suprema de los Estados Unidos en 1896, a ra?z del famoso caso "Plessy versus Fergusson".

La noticia de la condena contra Rosa Parks corri? de boca en boca por toda la ciudad. La comunidad negra se uni? como un solo hombre y organiz? un boicot total contra las empresas de autobuses de Montgomery. Durante m?s de un a?o, aquella poblaci?n de casi cien mil habitantes vio c?mo los ciudadanos de color se mov?an pacientemente a pie, de un lado a otro, en una lucha silenciosa contra la segregaci?n racial. Las empresas de autobuses se arruinaron, ya que dos tercios de sus clientes habituales eran negros.

El boicot fue un ?xito, y el movimiento a favor de los derechos civiles se extendi? por todo el pa?s. El 20 de diciembre de 1956, Montgomery aboli? las leyes de segregaci?n racial en el transporte. El ejemplo fue imitado en otros lugares y en menos de un a?o decenas de ciudades siguieron su camino.

Rosa Parks fue una mujer corriente que, con aquel memorable acto de valor, fue elevada a la categor?a de leyenda. Aquel d?a se qued? sentada, con dignidad y valent?a, con toda la fuerza de la historia de los sufrimientos de su raza latiendo en su sangre. Su gesto recorri? el mundo, y sus palabras, siempre parcas y nobles, taladraron la sociedad de su tiempo. ?Nunca pens? en ser una hero?na, yo simplemente hice lo que era correcto seg?n mi conciencia. Quiero ser recordada como una persona que se levant? contra la injusticia, que quiso un mundo mejor para los j?venes. Una mujer que quiso ser libre y quiso que otros fueran libres?.

Era una mujer culta, estudiosa, con una extra?a serenidad ante los acontecimientos, con ese se?or?o y esa dignidad tan necesarios para defender la verdad sin violencia. Recibi? numerosas amenazas de gente poderosa, y tuvo que sufrir mucho, pero fue valiente y no se arredr?. Empez? ella sola, pero fue catalizadora de un gran cambio. Actu? sin alentar el rencor o la revancha, y nunca se permiti? ni ser humillada ni odiar. Su figura ha servido a muchos como inspiraci?n para luchar por lo que es justo, para atreverse a dar la cara cuando quiz? es m?s f?cil dejar las cosas como est?n. Porque es dif?cil lograr que las cosas mejoren sin aceptar que ese empe?o supone, casi siempre, sufrir y hacer sufrir, al menos inicialmente. El mundo mejora cuando las personas apuestan por causas que merecen la pena, y, sobre todo, cuando no las eluden para evitarse as? el correspondiente sufrimiento.


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Mensaje de Navidad que ha enviado el custodio de Tierra Santa, fray Pierbattista Pizzaballa ofm.

El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande;
habitaban tierra de sombras, y una luz les brill? (Is. 9,1)


Queridos hermanos y hermanas,
el mundo mira a Bel?n, con un anhelo de esperanza y una necesidad de paz que sacuden profundamente el alma. Nosotros, que tenemos la dicha de vivir en Tierra Santa, volvemos a celebrar la Navidad como cada a?o, con el coraz?n tocado por una gracia que nos sorprende una vez m?s. Parece que esta fiesta quiera remover nuestra vejez interior, para hacer renacer en nuestro interior la l?mpida audacia de la infancia, cuando cre?amos que todo bien era alcanzable. La urgencia de la paz nos templa el coraz?n, a pesar de la amargura de las cr?nicas, y nos hace mendigos de esperanza. Mirar a la Gruta de Bel?n nos incita a esperar un mundo mejor. La necesidad de amar, que hunde sus ra?ces en lo profundo del alma, nos hace sobresaltarnos con la fe renovada ante la pobreza de Bel?n.

El des?nimo y la desilusi?n que oprimen nuestros corazones como una pesada carga, parecen disolverse. No podemos rechazar la esperanza, ante el misterio de un Dios que nace Ni?o, en una gruta de pastores.

En Navidad, incluso la persona m?s cruelmente herida por la vida, descubre que Dios contin?a viviendo en medio de nosotros. La guerra y la violencia no lograr?n ser la ?ltima palabra que concluya la historia. El odio y la desesperaci?n no borran la necesidad de amor que contin?a tenazmente viva en el esp?ritu de la persona. La luz de Dios contin?a brillando en el silencio de Bel?n, e ilumina los senderos de los hombres.

Experiencias de desilusi?n y de errores sociales pueden nublar los horizontes del alma, pero si levantamos nuestra mirada hacia la estrella de Bel?n, la vida vuelve a iluminarse. Comprendamos, con la simple y realista sabidur?a de la fe, que Dios sigue am?ndonos. Su Hijo, Jes?s, viene para ser habitante de esta tierra, para que se realice el milagro de la alegr?a y de la fraternidad, tambi?n entre nosotros. Con admiraci?n dirijamos nuestros ojos a Jos? y a la Virgen Santa, para que nos inunde su gozosa serenidad.

Esta Navidad queremos rezar para que, como ellos, tambi?n nosotros seamos capaces de acoger a Jes?s, y de creer que el Amor de Dios puede cambiar nuestra vida. Somos pobres, pero tenemos el coraje de creer. La luz verdadera, la que ilumina a toda persona ha venido al mundo (Juan 1,9), para que nosotros, embargados por una esperanza que no decae, podamos ser sus testigos.

A todos, mis afectuosos deseos de una Navidad Santa.

fray Pierbattista Pizzaballa ofm
Custodio de Tierra Santa

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EUROPA/ESPA?A - Se cumplen 30 a?os de la campa?a ?Sembradores de Estrellas? en la que 100.000 ni?os comparten con los transe?ntes de las calles la alegr?a navide?a y recuerdan a todos la Buena Noticia

Madrid (Agencia Fides) - Un a?o m?s la Obra Pontificia de la Infancia Misionera invita a todos los ni?os y ni?as espa?oles a vivir una "Navidad Misionera" siendo Sembradores de Estrellas. ?Como hacen los misioneros, los ni?os y adolescentes pregonar?n el anuncio navide?o a los hombres y mujeres de la calle desde la alegr?a que brota de la fe y desde la gratuidad, porque no pedir?n nada a cambio solo la sonrisa que llevar?n en sus semblantes?. Este a?o se cumplen adem?s 30 a?os de la primera campa?a de Sembradores de Estrellas en Espa?a. Durante la campa?a cerca de 100.000 ni?os salen por las calles repartiendo estrellas a los transe?ntes para compartir la alegr?a navide?a y recordarles a todos la Buena Noticia. La campa?a de este a?o lleva por lema ?Manos a la obra?.

?Con este gesto - se lee en el comunicado de presentaci?n de la actividad - tambi?n deseamos felicidad en nombre los misioneros y misioneras que, por amor a Cristo y a la humanidad, lo dejan todo y parten a otras tierras para llevar el mensaje de Jes?s?. Y hace que los ni?os y adolescentes se sientan ellos tambi?n misioneros anunciando la Buena Nueva.
El s?bado 22 de diciembre la catedral de la Almudena de Madrid acoger? la celebraci?n del env?o de los ?Sembradores de Estrellas? presidida por el Arzobispo de Madrid el cardenal Antonio M? Rouco Varela, durante la celebraci?n de una solemne Eucarist?a con los ni?os misioneros. Seg?n el Consejo diocesano de Misiones la campa?a de este a?o se enmarca en el plan trazado por el Cardenal para la evangelizaci?n de la juventud. (RG) (Agencia Fides 17/12/2007 L?neas: 22 Palabras: 300)

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ZENIT ublica las palabras que pronunci? Benedicto XVI este domingo al introducir la oraci?n mariana del ?ngelus ante varios miles de fieles y peregrinos reunidos en la plaza de San Pedro en el Vaticano.

?Queridos hermanos y hermanas!

?Gaudete in Domino semper - Estad siempre alegres en el Se?or? (Flp 4,4). Con estas palabras de san Pablo se abre la Santa Misa del III domingo de Adviento, que por ello se llama domingo ?gaudete?. El Ap?stol exhorta a los cristianos a alegrarse porque la venida del Se?or, esto es, su retorno glorioso, es seguro y no tardar?. La Iglesia hace propia esta invitaci?n, mientras se prepara a celebrar la Navidad y su mirada se dirige cada vez m?s hacia Bel?n. En efecto, aguardamos con esperanza cierta la segunda venida de Cristo porque hemos conocido la primera. El misterio de Bel?n nos revela al Dios-con-nosotros, al Dios cercano a nosotros, no sencillamente en sentido espacial y temporal; ?l est? cerca de nosotros porque ha ?desposado?, por as? decirlo, nuestra humanidad; ha tomado sobre s? nuestra condici?n, eligiendo ser en todo como nosotros, menos en el pecado, para hacer que nos convirtamos como ?l. La alegr?a cristiana brota por lo tanto de esta certeza: Dios est? pr?ximo, est? conmigo, est? con nosotros, en la alegr?a y en la tristeza, en la salud y en la enfermedad, como amigo y esposo fiel. Y esta alegr?a permanece tambi?n en la prueba, en el sufrimiento mismo, y permanece no superficialmente, sino en lo profundo de la persona que se entrega a Dios y conf?a en ?l.

Algunos se preguntan: ?pero todav?a hoy es posible esta alegr?a? ?La respuesta la dan, con sus vidas, hombres y mujeres de toda edad y condici?n social, felices de consagrar su existencia a los dem?s! ?Acaso no fue la beata Madre Teresa de Calcuta, en nuestro tiempo, un testimonio inolvidable de la verdadera alegr?a evang?lica? Viv?a a diario en contacto con la miseria, la degradaci?n humana, la muerte. Su alma conoci? la prueba de la noche oscura de la fe; sin embargo, dio a todos la sonrisa de Dios. Leemos en un escrito suyo: ?Esperamos con impaciencia el para?so, donde est? Dios, pero tenemos en nuestro poder estar en el para?so ya desde aqu? y desde este momento. Ser felices con Dios significa: amar como ?l, ayudar como ?l, dar como ?l, servir como ?l? (La gioia di darsi agli altri, Ed. Paoline, 1987, p. 143). S?, la alegr?a entra en el coraz?n de quien se pone al servicio de los peque?os y de los pobres. En quien ama as?, Dios hace morada, y el alma est? en la alegr?a. Si en cambio se hace de la felicidad un ?dolo, se yerra de camino y es verdaderamente dif?cil encontrar la alegr?a de la que habla Jes?s. Es ?sta, lamentablemente, la propuesta de las culturas que sit?an la felicidad individual en el lugar de Dios, mentalidades que tienen su efecto emblem?tico en la b?squeda del placer a toda costa, en la difusi?n del consumo de drogas como hu?da, como refugio en para?sos artificiales, que se revelan despu?s completamente ilusorios.

Queridos hermanos y hermanas: tambi?n en Navidad se puede equivocar el camino, cambiar la verdadera fiesta con la que no abre el coraz?n a la alegr?a de Cristo. Que la Virgen Mar?a ayude a todos los cristianos, y a los hombres que buscan a Dios, a llegar a Bel?n para encontrar al Ni?o que ha nacido por nosotros, por la salvaci?n y la felicidad de todos los hombres.

[Al t?rmino del rezo del ?ngelus, Benedicto XVI salud? a los peregrinos en varios idiomas. En espa?ol dijo:]


Saludo con afecto a los fieles de lengua espa?ola. Queridos hermanos: Siguiendo la invitaci?n de la liturgia de este domingo de Adviento, os aliento a vivir con alegr?a la cercan?a del Se?or, que viene a nuestro encuentro, para que, llenos de esperanza y confianza en su amor, prosig?is vuestra preparaci?n espiritual para la Navidad meditando la Palabra divina, e intensificando la oraci?n y las obras de caridad. ?Feliz domingo!

Traducci?n del original italiano realizada por Marta Lago.

? Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana

Publicado por verdenaranja @ 22:02  | Habla el Papa
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ZENIT publica el mensaje que ha enviado monse?or V?ctor S?nchez Espinosa, obispo auxiliar de la Arquidi?cesis de M?xico, secretario General del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) con motivo de la Navidad.


Cada a?o, cuando celebramos la navidad, nos reunimos en torno al pesebre para rezar la novena, cantar los villancicos, compartir la natilla y los bu?uelos y nos regocijamos porque la navidad es tiempo de paz, de amor, de reconciliaci?n y de perd?n. Esta navidad no podr? ser la excepci?n, podremos renovar nuestro deseo de seguir construyendo la Iglesia so?ada: no la Iglesia que nosotros queremos, sino la Iglesia que Jes?s quiere, una Iglesia de comuni?n y de participaci?n, una Iglesia basada en el amor, en la promesa del reino para todos, en igualdad de posibilidades y realizaciones, en disponibilidad para la escucha y la evangelizaci?n, con el deseo de configurarnos con Jesucristo Pastor y ser disc?pulos y misioneros.

Este a?o ha sido un a?o de bendiciones y de gracias especiales: Qu? alegr?a poder decir que hemos recorrido, en Am?rica Latina y el Caribe, un itinerario espiritual de comuni?n, en medio de tristezas, de sufrimientos, de nostalgias pero tambi?n de gozos y de j?bilo: La V Conferencia Episcopal Latinoamericana y del Caribe, realizada en Brasil, bajo el manto protector de la Sant?sima Virgen Mar?a, en las advocaciones de Nuestra Se?ora de Aparecida, Patrona de Brasil y Nuestra Se?ora de Guadalupe, Patrona de Am?rica; la reuni?n en la Habana, en la que se cristalizaron diversos proyectos y se dio luz verde a un cuatrienio colmado de esperanzas y el deseo ferviente, de poner en marcha los lineamientos de Aparecida; la culminaci?n de un per?odo en el CELAM, bajo la direcci?n del Se?or Cardenal Francisco Javier Err?zuriz Ossa, Arzobispo de Santiago y de Monse?or Andr?s Stanovnik, recientemente nombrado Arzobispo de Corrientes en Argentina y quien se desempe?? como Secretario General y todo el equipo de trabajo, quienes pusieron a disposici?n de la Iglesia de Am?rica Latina y el Caribe, sus carismas, dones y ministerios.

Bendecidos por toda la obra realizada en los Centros de Formaci?n, donde el Padre Leonidas Ort?z Lozada, como Rector, el Padre V?ctor Manuel Ruano Pineda, como Vicerrector Acad?mico y Monse?or Guillermo Melguizo Yepez, Vicerrector Pastoral, plasmaron su impronta espiritual y pastoral, dejando una huella imborrable y tejiendo esperanzas para las nuevas generaciones. Ahora con la llegada del Padre Salvador Valadez, su nuevo Rector, del Padre Paulo Crozera, como nuevo Vicerrector Acad?mico, la tarea contin?a con empe?o, sacrificio y dedicaci?n, sirviendo a imagen de Cristo que ?no vino a ser servido sino a servir?. El trabajo intenso y productivo del Centro de Publicaciones y la fecundidad de un Centro B?blico como CEBIPAL. El trabajo fiel, honesto y fruct?fero de los colaboradores de la familia CELAM, que hacen de este Organismo eclesial una ?Casa y escuela de comuni?n y fraternidad?. Un trabajo en el que hemos sido sembradores de esperanza, nuestra tarea de esparcir la semilla se ha hecho con el convencimiento de quien sabe que ?son hermosos los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la buena nueva, que canta la verdad?. Hemos sido instrumentos en las manos de Dios, s?lo sembramos, ser? el Se?or quien recoja la cosecha.

Ahora, nos preparamos para celebrar una vez m?s la navidad, para seguir edificando juntos un camino de renovaci?n espiritual, para reconocer que s? se puede construir una sociedad nueva, pero entre todos. Para postrarnos, como los Pastores de Bel?n, como los Reyes Magos, ante el Ni?o Dios y con humildad reconocer nuestros errores, pedirle que ilumine nuestros pasos, que encienda en el coraz?n de los Latinoamericanos el amor y un ardor intenso por la Misi?n Continental, que transforme el coraz?n de los violentos y que nuestras naciones se esfuercen por instaurar la paz, desde la solidaridad, la justicia, la libertad y el amor.

Que esta navidad sea la ocasi?n propicia para renovar nuestro compromiso de fortalecer los lazos fraternales, para superar los conflictos familiares, para perdonar de coraz?n a quienes nos han ofendido y reconciliarnos, para volver al Amor primero. A todos nuestros amigos y amigas, nuestros benefactores y colaboradores, a las Conferencias Episcopales, a los distintos organismos eclesiales, a las Agencias Internacionales de Ayuda, a los se?ores Obispos y a toda la Familia CELAM, Feliz Navidad y pr?spero a?o 2008.


FELIZ NAVIDAD Y PR?SPERO A?O 2008 PARA TODOS

+V?ctor S?nchez Espinosa

Obispo Auxiliar de la Arquidi?cesis de M?xico.
Secretario General del CELAM

Publicado por verdenaranja @ 21:58  | Hablan los obispos
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Domingo, 16 de diciembre de 2007
Carta pastoral que ha escrito el cardenal Antonio Mar?a Rouco Varela, arzobispo de Madrid, a todos los p?rrocos, rectores de Iglesias, dirigentes de asociaciones y movimientos apost?licos, directores de colegios y centros de ense?anza, instituciones de la vida consagrada y a todos los fieles laicos de su di?cesis para convocar la fiesta de la familia el domingo 30 de diciembre.

POR LA FAMILIA CRISTIANA


Domingo 30 de diciembre


A todos los p?rrocos, rectores de Iglesias, dirigentes de asociaciones y movimientos apost?licos, directores de colegios y centros de ense?anza, instituciones de la vida consagrada y a todos los fieles laicos.



Carta Pastoral

del Emmo. y Rvdmo. Sr. Cardenal-Arzobispo

D. Antonio Mar?a Rouco Varela



Mis queridos diocesanos:

El pr?ximo 30 de Diciembre, solemnidad de la Sagrada Familia, tendr? lugar en nuestra Di?cesis una gran celebraci?n con el lema Por la familia cristiana para vivir festivamente el gran don de la familia santificada por la Encarnaci?n y Nacimiento del Hijo de Dios. Esta iniciativa de movimientos y nuevas realidades eclesiales, que acojo gustosamente en nuestra Di?cesis, pretende apoyar a la familia cristiana mediante el anuncio expl?cito de la verdad que la Iglesia cat?lica nos ense?a sobre ella. Se har?n presentes los Sres. Cardenales de Espa?a, el presidente de la Conferencia Episcopal Espa?ola, los obispos de la Provincia Eclesi?stica y los que quieran unirse a dicho acto.

Esta celebraci?n se realiza en el marco de la transmisi?n de la fe, sobre la que venimos trabajando en nuestra Archidi?cesis de tiempo atr?s. M?s concretamente, se inscribe en el desarrollo de una misi?n destinada a los j?venes que este curso de 2007-2008 se extiende a las familias j?venes que necesitan apoyo, compa??a y orientaci?n. Providencialmente, este acto tendr? lugar justamente cuando celebramos el XXV aniversario de la visita del inolvidable siervo de Dios, el Papa Juan Pablo II, que vino por vez primera a Espa?a en 1982. Quienes asistieron a la misa de las familias, celebrada muy de cerca de donde tendr? lugar nuestro encuentro, no olvidan la fuerza, la claridad y el amor con que Juan Pablo II anunci? a las familias el plan de Dios sobre el matrimonio, la familia y las consecuencias que se derivan del mismo: la defensa de la vida, la uni?n indisoluble del matrimonio entre hombre y mujer, el significado trascendente del amor conyugal, el derecho insustituible e ineludible de los padres a educar a sus hijos seg?n sus propias convicciones.

Os exhorto, pues, a participar familiarmente en este momento de gracia como testimonio de lo que creemos y vivimos en un momento crucial en el que la familia, tanto en Espa?a como en Europa, sufre fuertes amenazas. Como cristianos queremos anunciar el evangelio de la familia para iluminar y sostener a las familias cristianas, ya muchas otras que sin compartir nuestra fe sintonizan con la sensibilidad eclesial, en su identidad y misi?n en la sociedad.

Queremos vivir este encuentro como un modo de celebrar festivamente la solemnidad de la Sagrada Familia de manera que las familias cristianas vivan su vocaci?n de verdaderas iglesias dom?sticas que por el testimonio de su vida atraigan a otras a realizarse seg?n el modelo dado por Dios en la familia de Nazareth.

Que Jes?s, Mar?a y Jos? nos ayuden en este empe?o y bendigan a todas las familias con la alegr?a que nos trae la Navidad.

Con todo afecto, mis deseos de una celebraci?n santa y gozosa de la Natividad del Se?or y mi bendici?n.

+ Antonio M? Rouco Varela
Arzobispo de Madrid

Publicado por verdenaranja @ 22:13  | Hablan los obispos
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16 Diciembre (ACI).- El Papa Benedicto XVI se?al? durante el rezo del ?ngelus dominical que ante la pregunta de si ?es posible vivir la alegr?a cristiana? en nuestros d?as, la respuesta la dan ?con su vida, hombres y mujeres de toda edad y condici?n social, felices de consagrar su vida a los otros? que aman como Cristo ama; evitando caer en la din?mica del mundo que pregona ?la b?squeda del placer a cualquier costo?.

Ante miles de fieles reunidos en la Plaza de San Pedro, el Papa Benedicto XVI record? que en este tercer Domingo de Adviento, llamado Domingo de ?Gaudete?, la Iglesia invita a vivir la alegr?a con las palabras de San Pablo en la Carta a los Filipenses: ?Gaudete in Domino semper ? Al?grense en el Se?or siempre?.

?El Ap?stol exhorta a los cristianos a alegrarse porque la venida del Se?or, es decir, su retorno glorioso, es seguro y no tardar? ?prosigui? el Papa?. La Iglesia hace propia esta invitaci?n, mientras se prepara a celebrar la Navidad y dirige su mirada siempre a Bel?n. En efecto, aguardamos con esperaza cierta la segunda venida de Cristo, porque hemos conocido la primera?.

Tras precisar que el ?misterio de Bel?n nos revela al Dios-con-nosotros, el Dios que est? cerca de nosotros, no solamente en el sentido espacial y temporal?, el Pont?fice subray? que en efecto ?Dios est? cerca porque se ha ?casado?, por as? decirlo, con nuestra humanidad: ha tomado en s? nuestra condici?n, eligiendo ser en todo como nosotros, menos en el pecado, para hacernos llegar a ser como ?l?.

?La alegr?a cristiana entonces se sostiene en esta certeza. Dios est? cerca, est? conmigo, en la alegr?a y el dolor, en la salud y la enfermedad, como amigo y esposo fiel. Y esta alegr?a permanece en la prueba, en el mismo sufrimiento, y no se queda solo en la superficie, sino que est? en el fondo de la persona que a Dios se conf?a y en ?l conf?a?.

Como ejemplo de esta alegr?a cristiana en medio de las pruebas, Benedicto XVI destac? la figura de la Beata Teresa de Calcuta, quien ?viv?a cotidianamente en contacto con la miseria, la degradaci?n humana, la muerte. Su alma ha conocido la prueba de la noche oscura de la fe, y a pesar de ello siempre tuvo para todos la sonrisa de Dios?.

Luego de se?alar que, entonces, ?la alegr?a entra en el coraz?n de quien se pone al servicio de los peque?os y los pobres?, el Papa advirti? del peligro de hacer de la ?felicidad un ?dolo?. Quien hace esto, recuerda ?se equivoca de camino y es muy dif?cil encontrar entonces la alegr?a de la que habla Jes?s?.

?Y esta, con frecuencia, es la propuesta de la cultura que pone la felicidad individual en el lugar de Dios, mentalidad que encuentra un efecto emblem?tico en la b?squeda del placer a cualquier costo, en el sumergirse en las drogas como fuga, como refugio en para?sos artificiales, que se revelan luego totalmente ilusorios?, alert? el Santo Padre.

?Queridos hermanos y hermanas, incluso en Navidad se puede errar el camino, cambiar la verdadera fiesta con aquella que no abre el coraz?n a la alegr?a de Cristo. Que la Virgen Mar?a ayude a todos los cristianos, y a los hombres en busca de Dios, a avanzar hacia Bel?n, para encontrar al Ni?o que ha nacido para nosotros, para la salvaci?n y felicidad de todos los hombres?, concluy? el Pont?fice.

Celebraci?n para el env?o de los ni?os sembradores de estrellas en la Navidad de 2007, enviada por la Delegaci?n de misiones de la Di?cesis Nivariense y publicada por OBRAS MISIONALES PONTIFICIAS.

CELEBRACI?N del ENV?O

CANTO DE ENTRADA

?Con un manojo de estrellas? o alg?n villancico.

SALUDO

"En el nombre del Padre...".

MONICION DE ENTRADA

Amigos todos:

Bienvenidos a esta celebraci?n. Estamos contentos y alegres porque se acerca la Navidad. Jes?s nos vuelve a comunicar que est? a nuestro lado, que nos quiere con locura, que cuenta con nosotros.
Queremos ser como la estrella de Bel?n que gui? a los Magos al encuentro con el Mes?as. Nos convertiremos en una se?al que anuncie a todos los que nos encontremos que Jes?s va nacer en Bel?n.
Esta ser? nuestra misi?n: llenar nuestras calles del mensaje de Jes?s. Amigos: i"manos a la obra"!

ORACI?N

Dios y Padre nuestro, te pedimos que nos ayudes a comunicar a los dem?s, por medio de estas estrellas, la alegr?a de la Navidad, y que tu mensaje de paz y amor llene nuestro mundo necesitado de ti. Por Jesucristo Nuestro Se?or. Am?n.

PROCLAMACI?N DEL EVANGELIO (basado en Jn 1,1-18)

JUAN EVANGELISTA: (Fuerte. Expresivo). ?Feliz Navidad! Soy el evangelista Juan. Me alegra mucho que est?is aqu?, porque eso quiere decir que sois testigos de la luz.

NI?O 1: Feliz Navidad a ti tambi?n, Juan. Pero ?puedes decirme qu? es un "testigo de la luz"?

JUAN EVANGELISTA: Un "testigo de la luz" es aquel que sabe que Jes?s, el Hijo de Dios, naci? para salvarnos, y est? tan contento que lo publica por todas partes con su palabra y con su ejemplo.

NI?O 2: Me parece, Juan, que yo no conozco a ning?n testigo de la luz.

JUAN EVANGELISTA: ?C?mo que no? F?jate bien, ah? tienes algunos. Siempre los hubo y siempre los habr?...

ISA?AS: Soy el profeta Isa?as. Muchos siglos antes de que naciera Jes?s, yo anunci? su venida. Escuchad: ?qu? hermosos son sobre los montes los pies del mensaje-ro que anuncia la paz, que trae la buena nueva, que pregona la victoria, que dice a Si?n: "T? Dios es rey"!

JUAN BAUTISTA: Soy Juan el Bautista, testigo de la luz. EL que viene detr?s de m? es superior a m?, porque ya exist?a antes que yo naciera.

PABLO: Me llamo Pablo. La luz cambi? mi vida, soy su testigo. Quiero deciros que Jes?s es reflejo de la gloria del Padre, que sostiene el universo con su palabra poderosa y que, habiendo realizado la purificaci?n de los pecados, est? sentado a la derecha de Su Majestad en las alturas.

NI?O 3: ?T? tambi?n eres testigo de la luz, Juan?

JUAN EVANGELISTA: Desde luego. Por eso estoy aqu?. Afirmo que en el principio ya exist?a aquel que es la Palabra. Y aquel que es la Palabra viv?a junto a Dios y era Dios.

NI?O 4: Y aunque el mundo hab?a sido hecho por ?l, el mundo no lo reconoci?. Vino a los suyos, y los suyos no le recibieron.

NI?O 5: Pero a cuantos le recibieron y creyeron en ?l, les concedi? el llegar a ser hijos de Dios.

NI?O 6: Y aquel que es la Palabra se hizo hombre y habit? entre nosotros, y vimos su gloria, la que te corresponde como Hijo ?nico del Padre, lleno de gracia y de verdad.

NI?O 7: Y de su plenitud todos hemos recibido bendici?n tras bendici?n. Porque la Ley fue dada por medio de Mois?s, pero la gracia y la verdad nos vinieron por medio de Jesucristo.

JUAN EVANGELISTA: A Dios nadie le vio jam?s; el Hijo ?nico, que es Dios y vive en ?ntima uni?n con el Padre, nos lo ha dado a conocer.

IDEAS PARA UNA BREVE HOMIL?A

▪ Jes?s necesita testigos de su amor. Ser testigo es ser amigo de Jes?s, sentirse amado por ?l y darlo a conocer. Ser testigo es lo mismo que ser misionero.
Los ni?os y ni?as que se han reunido para celebrar "Sembradores de Estrellas" se tienen que sentir enviados, testigos, misioneros. Ellos conocen la Buena Noticia del Nacimiento de Jes?s y tienen que comunicarlo a los dem?s.

? El testigo y el misionero no lo es por unas horas o por un d?a, sino que en todo momento es el amigo de Jes?s que, con su forma de ser y de actuar, lo est? comunicando a los dem?s.

? Nosotros, que hemos conocido el amor que Dios nos tiene, tenemos que ponernos "manos a la obra" para que otros que no lo conocen sepan de la cercan?a de Dios para con las personas.

ORACI?N DE PETICI?N

? Te pedimos, Se?or, que estas estrellas sirvan para anunciar tu mensaje de salvaci?n. Te lo pedimos, Se?or.

? Te pedimos, Se?or, que nos ayudes a transmitir tu Nacimiento con nuestra alegr?a. Te lo pedimos, Se?or.

? Te pedimos por los que sufren, por los que lloran, por los que no conocen la Navidad. Te lo pedimos, Se?or.

? Te pedimos por los que no quieren la paz, buscan el enfrentamiento y la divisi?n, para que cambien y se conviertan en personas de paz. Te lo pedimos, Se?or.

? Te pedimos por todos los misioneros y sus familias, por todos los ni?os que siguen creyendo en la verdadera Navidad. Te lo pedimos, Se?or.

▪ Te pedimos por nuestra actividad de "Sembradores de Estrellas", para que nuestra siembra d? buenos frutos. Te lo pedimos, Se?or.

ENTREGA DE LAS ESTRELLAS (Una vez distribuidas las estrellas entre los ni?os, el sacerdote ora)

Se?or, T? has escogido a estos ni?os y j?venes para difundir, con una estrella, tu mensaje de amor. Te pedimos que sean verdaderos sembradores de tu paz y amor. Que sus corazones sean luz, para que, viendo sus buenas obras, demos gloria a nuestro Padre Dios.
Hazlos fuertes en la fe, generosos en la entrega y sinceros en el amor. Que sean los nuevos misioneros que anuncien con alegr?a y gozo tu mensaje y que construyan con sus manos la obra de tu Reino. Am?n.


ENVIO DE LOS ?SEMBRADORES DE ESTRELLAS?

El Se?or os ha preparado una misi?n. Manifestad ahora vuestro deseo de llevarla adelante contestando: "S?, queremos".

? ?Quer?is ser misioneros y representantes de Jes?s llevando la luz de Cristo por todas nuestras calles? S?, queremos.
? ?Quer?is anunciar a todos el Nacimiento de Jes?s, la llegada de la verdadera Navidad? S?, queremos.
▪ ?Quer?is colaborar con vuestro esfuerzo y vuestras manos en la obra de la construcci?n de un Reino de paz y amor entre todos? S?, queremos.
? ?Quer?is llevar la alegr?a del Evangelio a toda persona triste, desesperanzada, y ser as? mensajeros de la Buena Noticia de Dios? S?, queremos.

? Id, pues; yo os env?o en el nombre del Se?or. Que llen?is de luz y paz a cuantos encontr?is en la calle, a vuestra familia y a vuestros amigos. Y la bendici?n de Dios Padre, Hijo y Esp?ritu Santo os acompa?e en este d?a y siempre. Am?n.

CANTO FINAL

?Con un manojo de estrellas?, ?Sembradores de estrellas?, villancico.

Jos? Joaqu?n T?rraga. Delegaci?n Diocesana de Misiones. Albacete

Publicado por verdenaranja @ 20:08  | Misiones
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Informaci?n sacada de hoja de celebraci?n de SEMBRADORES DE ESTRELLAS - NAVIDAD 2007, de "Obras Misionales Pontificias".


OBRAS MISIONALES
PONTIFICIAS


MOTIVACI?N


"Sembradores de Estrellas" es una actividad enmarcada en la Campa?a de Infancia Misionera, que este a?o lleva por lema "Infancia Misionera... Manos a la obra". Su finalidad es misionera: anunciar la Buena Noticia de que Jes?s vuelve a nacer en el coraz?n de quien le quiera acoger, y felicitar estas fechas en nombre de todos los misioneros. Al entregar la estrella, los ni?os piden una sonrisa, la misma que ellos regalan al sembrar esa estrella. M?s tarde este gesto dar? frutos de generosidad, alegr?a, compromiso, fe verdadera.

"Sembradores de Estrellas" tiene b?sicamente dos partes: el env?o y el anuncio. El env?o se realiza en una iglesia, capilla o sal?n donde se les hace entrega de las estrellas. El anuncio se lleva a cabo en las calles del barrio, pueblo..., pegando una peque?a estrella en la solapa de quienes pasan y comunic?ndoles con una sonrisa algo parecido a: "Te anuncio una Buena Noticia: ifeliz Navidad!"; "Jes?s
vuelve a nacer: ifeliz Navidad!"; "En nombre de los
misioneros: ifeliz Navidad!"... Es una manera de ponernos "manos a la obra" como peque?os misioneros.

PREPARACI?N

La convocatoria a los ni?os ha de hacerse con tiempo y concreci?n, explic?ndoles en qu? consiste esta actividad de "Sembradores de Estrellas", para que participe en ella el mayor n?mero posible de ni?os. Hay que advertir que no se trata de salir sin m?s a la calle, sino de que numerosos grupos celebren conjuntamente el env?o, compartiendo la misma
misi?n. Es imprescindible que los ni?os vayan acompa?ados por personas mayores.

Conviene tener todos los detalles bien preparados: el lugar de la celebraci?n, adornado con alg?n motivo navide?o; los grupos, con sus pancartas, hojas con los cantos de la celebraci?n y estrellas para todos; las lecturas y la representaci?n, distribuidas...

Publicado por verdenaranja @ 19:50  | Misiones
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Oraci?n que los ni?os en Cuzco hacen cada d?a en voz alta en las capillas de los Siervos Pobres del Tercer Mundo, publicada en Bolet?n perteneciente a la NAVIDAD 2007.


OREMUS

ORACI?N POR LAS VOCACIONES

Se?or Jes?s:
no te olvides de nosotros,
que somos pobres y abandonados.
Env?anos sacerdotes
que puedan catequizarnos,
confesarnos y darnos tu sagrado Cuerpo
y tu preciosa Sangre.

Se?or Jes?s:
no te olvides de nosotros.
Hay muchos m?s ni?os pobres que esperan.
Necesitamos con urgencia
corazones que nos quieran
durante toda su vida como verdaderos hermanos.

Se?or Jes?s:
da la santa perseverancia
a nuestros sacerdotes,
a nuestros seminaristas,
a nuestros contemplativos,
a nuestros Hermanos y a nuestras Hermanas,
a nuestras Familias Misioneras
y a todas las almas que nos acompa?an
con su oraci?n, con sus sufrimientos y sacrificios.

Santa Mar?a Madre de los Pobres:
ruega por nosotros.
Reina y Madre del Movimiento:
ruega por nosotros.

Publicado por verdenaranja @ 19:43
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Información sobre el Movimiento "Los Siervos pobres del Tercer Mundo", sacada de hoja de difusión del movimiento.


Los Siervos de los Pobres del Tercer Mundo es un Movimiento fundado en 1983 por el Padre Giovanni Salerno (sacerdote y médico misionero italiano) en la Cordillera de los Andes peruanos, en el llamado «trapecio andino», una de las regiones geográficamente más elevadas y económicamente más deprimidas no sólo del Perú, sino de toda América Latina.

Ha nacido bajo la inspiración de la Encíclica Populorum progressio del Papa Pablo VI (1967) y ha encontrado su más autorizado respaldo en la Encíclica Sollicitudo rei socialis de Juan Pablo II(1987), publicada en el vigésimo aniversario de la Populorum progressio, y en la Redernption Missio (1990).

El carisma «fundacional» de este Movimiento, que se está difundiendo rápidamente en muchos países del mundo, es el compromiso de continua conversión para seguir a Cristo Pobre, quien no vino para ser servido, sino para servir y para dar la vida por los hombres.

Este servicio se inspira, por ende, en el servicio de Cristo, motivo por el cual se esmera en reconocer su Rostro dolorido en los rostros desfigurados de los más pobres, esforzándose en amarlos con los mismos latidos del Corazón de Jesús.

Los Siervos de los Pobres del Tercer Mundo ponen toda su confianza no en sus propias manos o en sus propias dotes, sino únicamente en el Señor que todo lo da gratuitamente.

Viendo la multitud hambrienta de este Tercer Mundo, queremos ayudarla con lo mejor de nosotros mismos, es decir, con nuestra juventud ofrecida al Señor como verdadero incienso de amor, en el silencio de la oración y del servicio al hermano que sufre hambre, enfermedad, pobreza.


Publicado por verdenaranja @ 19:38  | Movimientos
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Mensaje del Padre Giovanni Salerno, msp, en la Navidad de 2007 publicado en el Boletín "Misioneros Siervos de los Pobres del Tercer mundo" OPUS CHRISTI SALVATORIS - NAVIDAD 2007.

En el silencio reina Dios


Mensaje del Padre Giovanni Salerno, msp>


Queridos amigos:

Con este número navideño de nuestra Circular concluye el año 2007, un año que para todos nosotros los Misioneros Siervos de los Pobres del Tercer Mundo ha si-do repleto de regocijo y gratitud hacia Dios.

Son de veras innumerables las razones que nos invitan a entonar cánticos de alabanza: la inauguración de la Ciudad de los Muchachos; los primeros pasos de la Comunidad Contemplativa; la ordenación sacerdotal del diácono Jérome Gouallier (francés) y la diaconal de Louis-Marie Sallé (también francés); la llegada a Ajofrín de dos nuevos jóvenes mexicanos (Emanuel y Rafael), que se han añadido al grupo de nuestros seminaristas después de haber concluido su año de discernimiento en el Perú; el crecimiento de la comunidad de nuestras Hermanas Misioneras Siervas de los Pobres del Tercer Mundo y la de las jóvenes parejas de esposos misione-ros, y finalmente los progresos del Movimiento en Hungría. Se trata de puros dones de Dios, inmerecidos de parte nuestra; dones que hemos acogido con trepidación por la responsabilidad que conllevan y, al mismo tiempo, con la esperanza cristiana alimentada por las palabras mis-mas de Jesús: «He aquí que Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mt 28,20).

En estos últimos meses han sido numerosas las cartas de agradecimiento que desde nuestras casas han sido enviadas a
diferentes partes del mundo, pero segura-mente nos hemos olvidado de alguien, y que por medio de estas pocas líneas quiero agradecer.

Vosotros, que nos seguís con tanto cariño, sabed muy bien que el agradecimiento de nuestros niños y muchachos huérfanos, de nuestros jóvenes misione-ros, es la incesante oración que dirigimos a Dios para que os guíe y proteja, bendiga vuestras familias y acompañe vuestros enfermos.

El período litúrgico del Adviento, período de la espera silenciosa, dirige ahora mi gratitud, la de los miembros del Movimiento y, sobre todo, la de los numerosos niños y niñas acogidos en nuestras Casas, hacia nuestros colaboradores y colabora-doras que, aunque ausentes físicamente, han sido y serán siempre nuestra columna dorsal. Me refiero a todas aquellas al-mas contemplativas claustrales que, des-de sus monasterios, ofrecen en silencio su vida, sus sacrificios y su oración por la santificación de los misioneros.
El Santo Padre, en diversas ocasiones, nos ha hecho recordar que el verdadero misionero es el santo; y nos ha explicado cómo sólo la santidad convierte; sólo la santidad sana; sólo la santidad transforma los corazones de piedra en corazones de carne.
Nuestra experiencia diaria en el maravilloso y delicado servicio a los más pobres nos lleva a ser conscientes de la necesidad urgente de esta santidad, y por consiguiente de la necesidad urgente de que estas almas contemplativas sigan alimentando fielmente su vida en favor de los numerosos misioneros dispersos en todo el mundo.

Sin estos nuestros especiales colaboradores toda nuestra actividad correría el serio riesgo de agotarse en una amplia –pero estéril– acción social. Gracias a
ellos nuestras visitas a las familias pobres de la Cordillera y nuestros esfuerzos por una educación integral de tantos niños y niñas necesitados se transforman en dulces y saludables caricias de la Iglesia que, por mandato de Cristo y con su Gracia, sana y da vida.

El Espíritu Santo, que obra de una manera que nosotros sólo parcialmente podemos percibir, transforma la ofrenda cotidiana de las almas orantes en ríos de gracias, que nosotros algunas veces tenemos el don de ver concretadas en extraordinarios milagros, como en diversas ocasiones he podido confiar a muchos de vosotros. La propia construcción de la Ciudad de los Muchachos es el último, en orden cronológico, de estos milagros.

Por este motivo consideramos como a verdaderos misioneros, y no sólo como a importantes colaboradores, a estos amigos nuestros que saben vivir en el silencio y en una aparente soledad para que la Buena Nueva sea anunciada en todos los rincones de la tierra.

Cuando se habla de acción misionera, automáticamente nuestra mente corre a aquellos numerosísimos y encomiables pioneros que con la cruz sobre el pecho han abierto nuevos caminos a la evangelización, muchas veces pagando este es-fuerzo con el precio altísimo de su propia vida.

Pero debemos siempre recordar que la evangelización es antes que nada un encuentro personal que, en cierto sentido, exige una predisposición de parte del corazón humano para poder reconocer y acoger a Dios que se hace presente.

Sólo se pueden leer y comprender correctamente las heroicas gestas de muchos misioneros cuando se toma en consideración su vida de oración, su docilidad en permitir al Espíritu Santo transformar su corazón en un receptáculo capaz de acoger las gracias y los dones necesarios a la actividad apostólica.

Justamente por este motivo estamos más que nunca convencidos de que la evangelización, el anuncio de la Buena Nueva a aquellos que aún no lo han oído predicar, en pocas palabras, aquella que tradicionalmente se llama mistan «ad gentes», nace de la oración.

La misión «ad gentes» no es el fruto de una acertada planificación pastoral, si-no que es un don de Dios, un don que debemos aprender nuevamente a pedir, un don que, una vez acogido, se concreta en una planificación pastoral acertada.
No debemos olvidar nunca que el protagonista de la misión sigue siendo el Espíritu Santo, y que su acción es eficaz en la medida en que halla en su camino corazones dóciles, dispuestos a aceptar sus exigencias, y corazones abiertos, dispuestos a contagiar a otros con el anuncio de sus maravillas.

Si no hay esta predisposición, si no hay corazones conscientes del hecho de que la misión es un regalo que la Iglesia necesita y que debemos pedir, entonces nuestra acción, aunque pueda aparecer humanamente eficaz, será, como nos lo ha recordado varias veces el Santo Padre, estéril.
Por este motivo, nuestro corazón se llena de alegría sabiéndonos acompaña-dos de tantos bienhechores silenciosos que desde sus monasterios alimentan, sostienen y acompañan nuestros pasos y nuestras palabras.

Esta certeza, fundada en la constante experiencia del poder de la oración, es la que no sólo nos mueve a agradecer a Dios por el don de tantos preciosos amigos, sino que también nos impulsa a transformar nuestra propia vida en oración.
Este inolvidable 2007 tiene que dejar en todos nosotros esta convicción: mi compromiso misionero, en la vocación que Dios me ha dado, debe redescubrir en la oración su verdadera fuente.

Este debe ser el compromiso para el nuevo año: transformar nuestra vida, la vida de nuestras familias, de nuestras parroquias y de nuestros grupos misioneros en vidas orantes, que incesantemente le piden al Señor santos y numerosos misioneros.

Este es nuestro programa pastoral para el año 2008. A cada uno de vosotros y a cada Misionero Siervo de los Pobres del Tercer Mundo dejo la tarea de descubrir la forma y los tiempos para realizar este proyecto.

Deseo a todos vosotros una Feliz y Santa Navidad.

Que el Divino niño traiga paz y esperanza en vuestros corazones y en vuestras familias.

Padre Giovanni Salerno, msp

Publicado por verdenaranja @ 19:32  | Espiritualidad
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El Vicario General de la Di?cesis de Tenerife ofrece la Nota Pastoral de los Obispos Italianos titulada "El rostro misionero de las parroquias en un mundo que cambia", como un biuen instrumento para trabajar en este a?o dedicado a la parroquiae n la Di?cesis.

Vicar?a General
C/ Plaza del Adelantado 10. 38201 ? La Laguna
Tlf.: 922 314 962
Santa Cruz de Tenerife?Islas Canarias ? ESPA?A

San Crist?bal de La Laguna, 12 de Diciembre de 2007.


Estimados todos.

Tal y como les adelant? recientemente por correo electr?nico, les enviamos desde la Vicar?a General, la Nota Pastoral de la Conferencia Episcopal Italiana "El rostro misionero de las parroquias en un mundo que cambia". Se trata de una traducci?n no oficial realizada por la di?cesis de M?laga, y que ahora les facilitamos ya que nos ha parecido un buen instrumento para nuestra formaci?n y la de los otros agentes de pastoral en el presente A?o de la Parroquia dentro del Vigente Plan Diocesano de Pastoral.

El documento que, obviamente, ha de ser adecuado para una di?cesis distinta como la nuestra, es la etapa conclusiva de un itinerario que ha implicado a los obispo italianos entre el a?o 2001 y el 2004. El texto responde a la exigencia, tambi?n sentida entre nosotros, de articular unas parroquias renovadas e indicar algunos objetivos pastorales. Comunicar el evangelio en un mundo que cambia me parece que es, de hecho, la cuesti?n crucial de la iglesia de hoy.

Como afirman los propios obispos, "en la vida de nuestras comunidades se debe tener un solo deseo: que todos conozcan a Cristo, que lo descubran por primera vez y lo redescubran si lo han olvidado, para hacer experiencia de su amor en la fraternidad de sus disc?pulos". Por ello, hoy es preciso que todas nuestras acciones tiendan al doble objetivo de fortalecer y transmitir la fe, lo cual nosotros hemos sintetizado, siguiendo a S. Pablo, en el lema de nuestro PDP: "Haz memoria de Jesucristo Resucitado". Todo ello, como les gusta decir a los obispos italianos, reclama de cada uno y de todos una verdadera y propia "conversi?n" que concierne al conjunto de la pastoral. Tambi?n implica, por tanto, al rostro de la parroquia y a su configuraci?n para que sea una aut?ntica "casa y escuela de oraci?n, comuni?n y misi?n".

Ser?a estupendo que todos ley?ramos detenidamente el documento y lo pusi?ramos a disposici?n de los agentes laicos de pastoral a fin de reflexionarlo e ir asumiendo algunas de sus orientaciones teol?gico-pastorales que son perfectamente v?lidas para nuestras Islas.

Sin otra novedad me despido, agradeciendo el trabajo pastoral de todos y dese?ndoles una buena traves?a de Adviento camino de Bel?n.

Antonio M. P?rez Morales
Vicario General

El Secretario de Pastoral de la Di?cesis de Tenerife comunica que EDOBITE ha publicado la enc?clica de Bennedicto XVI "Spe Salvi" y se distribuye a un precio accesible y teambi?n dpendiendo de la cantidad.

OBISPADO DE TENERIFE
VICAR?A GENERAL

C/ San Agust?n, 28. 38201 ? La Laguna
Tlf: 922258640 - 922314983 ? Fax: 922256362
Santa Cruz de Tenerife ? Islas Canarias - ESPA?A

San Crist?bal de La Laguna, 4 de diciembre de 2007


Estimado hermano en Cristo:

Ante todo un saludo afectuoso y el deseo de que vivas un Adviento esperanzador que disponga tu vida y la de tu parroquia para acoger a Jes?s Ni?o que quiere morar en cada coraz?n y en cada rinc?n de este mundo necesitado de su Amor.

Como bien sabes, el pasado 30 de noviembre vio la luz la segunda Enc?clica del Papa Benedicto XVI "Spe Salvi", sobre la esperanza cristiana; aprovechando pues este momento inicial del Tiempo de Adviento, que es tiempo de esperanza, nos ha parecido conveniente, desde EDOBITE, hacer una edici?n diocesana de la misma para facilitar su difusi?n a cuantos quieran dedicar un tiempo especial a la reflexi?n y lectura de este texto profundo y enriquecedor que el Santo Padre nos ha regalado.

Como en ocasiones anteriores la ponemos a disposici?n de todas las parroquias desde el Obispado a un precio accesible, 1.50 ? por unidad; con los consiguientes descuentos dependiendo del n?mero de ejemplares que solicitemos:

✓ m?s de 20 ejemplares con un 10% de descuento (1.35 ?)
✓ m?s de 50 ejemplares con un 20% de descuento (1.20 ?)
✓ m?s de 100 ejemplares con un 30% de descuento (1.05 ?)

La distribuci?n de la misma la va a Ilevar a cabo la Librer?a Diocesana a quienes desde ahora agradecemos su disponibilidad y buen servicio.

Deseando que la Enc?clica llegue a cuantas m?s personas sea posible, quedamos a tu disposici?n esperando contar con tu indispensable labor de difusi?n y de distribuci?n entre las personas de tu parroquia, especialmente los agentes de pastoral.

Con el deseo, tambi?n ya, de que goces con el nacimiento de Jes?s Redentor la ?nica y aut?ntica Navidad, pido al Se?or que te bendiga y haga fruct?fero tu trabajo.

Oscar L. Guerra P?rez
Secretario de C. Pastoral

P.d. Aprovecho la ocasi?n para recordar que EDOBITE cuenta en dep?sito con ejemplares de los anteriores documentos del Papa Benedicto XV I: "Deus caritas est" y "Sacramentum Caritatis", as? como algunos otros documentos de nuestro querido y recordado Juan Pablo II, por si alguno est? interesado en ofrecerlos a los fieles de su comunidad parroquial.

DOMINGO 4 DE ADVIENTO - A
23 de diciembre de 2007


El Se?or, que viene a salvarnos, est? con todos vosotros.

La Navidad est? ya muy cerca. Y nosotros nos queremos preparar de todo coraz?n, para que realmente la venida de Jes?s que vamos a celebrar transforme nuestras vidas y nos haga mensajeros de su amor.

Son d?as de fiesta y de alegr?a, una fiesta y una alegr?a que est? ya presente por todas partes. Por eso es importante la Eucarist?a de este domingo: para que la alegr?a sea tambi?n una profunda alegr?a cristiana, una alegr?a que nos una m?s a Jesucristo y nos abra a su Buena Noticia.

Corona de Adviento: Como Jos?, como Mar?a, nosotros queremos recibir a Jes?s y queremos que su venida sea una luz brillante para el mundo entero. Por eso ahora, en este ?ltimo domingo de Adviento, encendemos los cuatro cirios de la corona, La luz de Jes?s iluminar? toda oscuridad, y har? de nosotros constructores de esperanza, de justicia, de fraternidad, de fe.

Ahora se encienden las cuatro velas de la corona de Adviento. Entretanto, se puede cantar otra estrofa del canto de entrada, o bien decir las siguientes invocaciones, o lo que sea costumbre en el lugar.

Jes?s, hijo de David, Mes?as esperado. SE?OR, TEN PIEDAD.
Jes?s, hijo de Mar?a, hombre como nosotros. CRISTO, TEN PIEDAD.
Jes?s, Hijo de Dios, nuestro Salvador. SE?OR, TEN PIEDAD.

Antes de las lecturas: Las profec?as de Isa?as que hemos ido escuchando en estos domingos de Adviento, nos traen hoy el anuncio definitivo: el nacimiento de un ni?o que ser? la presencia de Dios en medio de nosotros. Esto es lo que nos preparamos para celebrar en la Navidad. Esto es lo que las dem?s lecturas de este domingo, y especialmente el evangelio, nos disponen ya a vivir con fe y esperanza.

Oraci?n universal: Prepar?ndonos para celebrar la venida entre nosotros del Hijo de Dios hecho hombre, oremos diciendo (cantando): VEN, SE?OR JES?S.

1. Oremos por la Iglesia, por todos los cristianos. Que, como Mar?a, la Virgen Madre de Dios, sepamos ofrecer a Jes?s al mundo, con sencillez, con esp?ritu abierto, con un profundo amor. OREMOS AL SE?OR:

2. Oremos por los gobernantes de nuestro pa?s y del mundo entero. Que nunca olviden que su misi?n es trabajar por el bien de todos los ciudadanos. OREMOS AL SE?OR:

3. Oremos por la buena convivencia en nuestro pa?s. Que todos los que aqu? vivimos, sea cual sea nuestra procedencia, cultura o religi?n, seamos capaces de sentirnos verdaderamente hermanos, como Jes?s nos ha ense?ado. OREMOS AL SE?OR:

4. Oremos por los pobres, y por todos los que pasar?n estas fiestas en la soledad o el dolor. Que puedan sentir muy cercano el amor de Dios y nuestra ayuda y compa??a. OREMOS AL SE?OR:

5. Oremos por nosotros, y por nuestras familias, y por nuestros amigos. Que estos d?as de Navidad sean para todos una luz que nos haga crecer en la fe, la esperanza y el amor. OREMOS AL SE?OR:

Ven, Se?or, m?estranos tu misericordia y danos tu salvaci?n. T?, que vives y reinas por los siglos...

Padrenuestro: Hoy, en el evangelio, hemos visto en san Jos? un gran ejemplo de fe y de confianza en Dios. Con ese mismo esp?ritu, y como Jes?s nos ense??, tambi?n nosotros nos atrevemos a decir:

Invitaci?n a la comuni?n: Este es el Mes?as de Dios, que viene a salvar a todos los pueblos. Dichosos los invitados a la mesa de su Reino.

CPL

Publicado por verdenaranja @ 19:10  | Liturgia
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Comentario a las lecturas del Domingo Tercero de Adviento - A, publicado en el Diario de Avisos el domingo 16 de Diciembre de 2007 bajo el ep?grafe "el domingo, fiesta de los cristianos"

Dos retratos>

DANIEL PADILLA


Ni siquiera en la c?rcel olvid? Juan su papel de precursor. Ni siquiera encerr?ndolo pudieron impedir que aquella "voz" siguiera anunciando la llegada del Mes?as. Lo hab?a hecho desde la soledad del desierto. Ahora lo hace desde la soledad de
la c?rcel. Y es que Juan sab?a muy bien para qu? hab?a nacido. "A ti ni?o, te llamar?n, profeta del Alt?simo porque ir?s delante del Se?or, a preparar sus caminos". A eso ci?? todos sus pasos: a definir, a retratar, a presentar a Jes?s, animando a todos a una indispensable renovaci?n interior.

Un d?a dijo: "Yo les bautizo con agua. Pero El les bautizar? con Esp?ritu Santo y fuego". Y todos supieron que "el que hab?a de venir" nos transformar?a "desde dentro". Entendieron que nuestra incorporaci?n a El por el bautismo nos dar?a una "sobre-naturaleza", nos har?a "renacer de nuevo".

Otro d?a dijo: "Ah? tienen al Cordero que quita el pecado del mundo". Y todos pensaron: "Si aquel cordero, sacrificado por los israelitas en Egipto, supuso la liberaci?n de la esclavitud, este Nuevo Cordero nos librar? de otras esclavitudes mayores".

Otro d?a dijo, en fin: "Entre ustedes hay uno que es anterior a m?, que es mayor que yo, al cual no soy digno de soltarle las correas de las sandalias". Y las turbas entendieron: "Est?
hablando del Hijo de Dios, del Esperado, del Salvador". ?Exacto, Juan!

Pues, bien, ni siquiera en la c?rcel ces? en su empe?o. Cuando le pusieron los grilletes, bien pudo pensar:
"?Misi?n cumplida! Ahora ?que las nubes lluevan al Justo!". Pero no. Llam? a dos de sus disc?pulos y los envi? a Jes?s para conminarlo: "?Eres T? el Mes?as o no?". Era como una petici?n de urgencia: "?Por favor, pres?ntate ya, sal del anonimato, empieza tu obra, antes de que mi "voz" quede ahoga-da para siempre!". Conmovedor de verdad este personaje indiscutible del Adviento, este retratista ?nico de Jes?s, este pintor perfeccionista y tenaz del Mes?as.

Pero, atenci?n, amigos, que es ahora Jes?s el que toma la paleta y, en tres pinceladas, nos hace el retrato de Juan. "Al irse aquellos disc?pulos, dijo Jes?s refiri?ndose a Juan: ?Qu? salen a ver en el desierto? ?Una ca?a agitada por el viento?" ?Qu? primera pincelada! ?Qu? perturbador interrogante para nosotros! En es-ta ?poca, en que todos, m?s o menos, somos hombrecillos sin silueta, marionetas movidas por hilos, veletas al viento, en esta ?poca en que giramos al son que toca la televisi?n, la propaganda, la masificaci?n o el respeto humano, Jes?s dice que miremos a Juan.

Segunda pincelada: "?Qu? salen a ver? ?Un hombre vestido ricamente?". Cuando en la inminente Navidad, la vertiente de lo pagano nos arrastre por el aturdimiento de las cenas opulentas y de cotill?n, por los abrigos de pieles y el despilfarro, olvidando "el mundo del hambre", habr? que mirar tambi?n, con mucho sonrojo, a este Juan vestido como un salvaje, que come saltamontes.

Y, tercera pincelada: "?Juan es m?s que un profeta! ?Es el mayor hombre nacido de una mujer!". ?Puede decirse m?s?
Necesito, Se?or, con urgencia, aprender el estilo de Juan. Necesito saber presentarte a los hombres con la garra convincente con que ?l te present?. Garra que nac?a de su humildad, que se hac?a m?s patente en el oscurecimiento y la impotencia de la c?rcel. Por eso, t? a?adiste: "Sin embargo, el m?s peque?o en el reino puede ser m?s grande que ?l". ?Para anunciar y presentar "al que ES", necesitamos convencernos de que ?no somos!

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S?bado, 15 de diciembre de 2007
Homil?a que pronunci? Benedicto XVI el 2 de diciembre al visitar el hospital San Juan Bautista de la Soberana Orden Militar de Malta el pasado 2 de diciembre en Roma.


Queridos hermanos y hermanas:

?Vamos alegres al encuentro del Se?or?. Estas palabras, que hemos repetido en el estribillo del salmo responsorial, interpretan bien los sentimientos que alberga nuestro coraz?n hoy, primer domingo de Adviento. La raz?n por la cual podemos caminar con alegr?a, como nos ha exhortado el ap?stol san Pablo, es que ya est? cerca nuestra salvaci?n. El Se?or viene. Con esta certeza emprendemos el itinerario del Adviento, prepar?ndonos para celebrar con fe el acontecimiento extraordinario del Nacimiento del Se?or. Durante las pr?ximas semanas, d?a tras d?a, la liturgia propondr? a nuestra reflexi?n textos del Antiguo Testamento, que recuerdan el vivo y constante deseo que anim? en el pueblo jud?o la espera de la venida del Mes?as. Tambi?n nosotros, vigilantes en la oraci?n, tratemos de preparar nuestro coraz?n para acoger al Salvador, que vendr? a mostrarnos su misericordia y a darnos su salvaci?n.

Precisamente porque es tiempo de espera, el Adviento es tiempo de esperanza, y a la esperanza cristiana he querido dedicar mi segunda enc?clica, presentada oficialmente anteayer: comienza con las palabras que san Pablo dirigi? a los cristianos de Roma: ?Spe salvi facti sumus?, ?En esperanza fuimos salvados? (Rm 8, 24). En la enc?clica escrib?, entre otras cosas, que ?nosotros necesitamos tener esperanzas -m?s grandes o m?s peque?as-, que d?a a d?a nos mantengan en camino. Pero sin la gran esperanza, que ha de superar todo lo dem?s, aquellas no bastan. Esta gran esperanza s?lo puede ser Dios, que abraza el universo y que nos puede proponer y dar lo que nosotros por s? solos no podemos alcanzar? (n. 31). Que la certeza de que s?lo Dios puede ser nuestra firme esperanza nos anime a todos los que esta ma?ana nos hemos reunido en esta casa, en la que se lucha contra la enfermedad, sostenidos por la solidaridad.

Aprovecho mi visita a vuestro hospital, administrado por la asociaci?n de los caballeros italianos de la Soberana Orden Militar de Malta, para entregar idealmente la enc?clica a la comunidad cristiana de Roma y, en particular, a quienes, como vosotros, est?n en contacto directo con el sufrimiento y la enfermedad, porque precisamente sufriendo como enfermos tenemos necesidad de la esperanza, de la certeza que hay en un Dios que no nos abandona, que nos tiene de la mano y nos acompa?a con amor. Es un texto que os invito a profundizar, para encontrar en ?l las razones de la ?esperanza fiable, gracias a la cual podemos afrontar nuestro presente (...), aunque sea un presente fatigoso? (n. 1).

Queridos hermanos y hermanas, ?que el Dios de la esperanza, que nos colma de todo gozo y paz en la fe por la fuerza del Esp?ritu Santo, est? con todos vosotros?. Con este deseo, que el sacerdote dirige a la asamblea al inicio de la santa misa, os saludo cordialmente. Saludo, en primer lugar, al cardenal vicario Camillo Ruini y al cardenal Pio Laghi, patrono de la Soberana Orden Militar de Malta, a los prelados y sacerdotes presentes, a los capellanes y a las religiosas que prestan aqu? su servicio. Saludo con deferencia a su alteza eminent?sima fray Andrew Bertie, pr?ncipe y gran maestre de la Soberana Orden Militar de Malta, a quien agradezco los sentimientos expresados en nombre de la Direcci?n, del personal administrativo y sanitario, de los enfermeros y de cuantos prestan de diversos modos su servicio en el hospital. Extiendo mi saludo a las distinguidas autoridades y, en particular, al dirigente sanitario, as? como al representante de los enfermos, a los cuales expreso mi agradecimiento por las palabras que me han dirigido al inicio de la celebraci?n.

Pero el saludo m?s afectuoso es para vosotros, queridos enfermos, y para vuestros familiares, que con vosotros comparten angustias y esperanzas. El Papa est? espiritualmente cerca de vosotros y os asegura su oraci?n diaria; os invita a encontrar en Jes?s apoyo y consuelo, y a no perder jam?s la confianza. La liturgia de Adviento nos repetir? durante las pr?ximas semanas que no nos cansemos de invocarlo; nos exhortar? a salir a su encuentro, sabiendo que ?l mismo viene continuamente a visitarnos. En la prueba y en la enfermedad Dios nos visita misteriosamente y, si nos abandonamos a su voluntad, podemos experimentar la fuerza de su amor.

Los hospitales y las cl?nicas, precisamente porque en ellos se encuentran personas probadas por el dolor, pueden transformarse en lugares privilegiados para testimoniar el amor cristiano que alimenta la esperanza y suscita prop?sitos de solidaridad fraterna. En la oraci?n colecta hemos rezado as?: ?Dios todopoderoso, aviva en tus fieles, al comenzar el Adviento, el deseo de salir al encuentro de Cristo, acompa?ados por las buenas obras?. S?. Abramos el coraz?n a todas las personas, especialmente a las que atraviesan dificultades, para que, haciendo el bien a cuantos se encuentran en necesidad, nos dispongamos a acoger a Jes?s que en ellos viene a visitarnos.

Esto es lo que vosotros, queridos hermanos y hermanas, trat?is de hacer en este hospital, donde la acogida amorosa y cualificada de los pacientes, la tutela de su dignidad y el compromiso de mejorar su calidad de vida ocupa el centro de las preocupaciones de todos. La Iglesia, a lo largo de los siglos, se ha hecho particularmente ?cercana? de quienes sufren. Ha compartido este esp?ritu vuestra benem?rita Soberana Orden Militar de Malta, que desde sus comienzos se ha dedicado a la asistencia de los peregrinos en Tierra Santa mediante un hospicio-enfermer?a. A la vez que persegu?a la finalidad de la defensa de la cristiandad, la Soberana Orden Militar de Malta se prodigaba para curar a los enfermos, especialmente a los pobres y marginados. Tambi?n es testimonio de ese amor fraterno este hospital que, construido en torno a la d?cada de 1970, hoy se ha convertido en un centro de alto nivel tecnol?gico y en una casa de solidaridad, donde juntamente con el personal sanitario trabajan con entrega generosa numerosos voluntarios.

Queridos caballeros de la Soberana Orden Militar de Malta; queridos m?dicos, enfermeros y cuantos trabaj?is aqu?, todos est?is llamados a prestar un importante servicio a los enfermos y a la sociedad, un servicio que exige abnegaci?n y esp?ritu de sacrificio. En cada enfermo, cualquiera que sea, reconoced y servid a Cristo mismo; haced que en vuestros gestos y en vuestras palabras perciba los signos de su amor misericordioso.

Para cumplir bien esta ?misi?n?, como nos recuerda san Pablo en la segunda lectura, tratad de ?pertrecharos con las armas de la luz? (Rm 13, 12), que son la palabra de Dios, los dones del Esp?ritu, la gracia de los sacramentos, y las virtudes teologales y cardinales; luchad contra el mal y abandonad el pecado, que entenebrece nuestra existencia. Al inicio de un nuevo a?o lit?rgico, renovemos nuestros buenos prop?sitos de vida evang?lica. ?Ya es hora de espabilarse? (Rm 13, 11), exhorta el Ap?stol; es decir, es hora de convertirse, de despertar del letargo del pecado para disponerse con confianza a acoger al ?Se?or que viene?. Por eso, el Adviento es tiempo de oraci?n y de espera vigilante.

A la ?vigilancia?, que por lo dem?s es la palabra clave de todo este per?odo lit?rgico, nos exhorta la p?gina evang?lica que acabamos de proclamar: ?Estad en vela, porque no sab?is qu? d?a vendr? vuestro Se?or? (Mt 24, 42). Jes?s, que en la Navidad vino a nosotros y volver? glorioso al final de los tiempos, no se cansa de visitarnos continuamente en los acontecimientos de cada d?a. Nos pide estar atentos para percibir su presencia, su adviento, y nos advierte que lo esperemos vigilando, puesto que su venida no se puede programar o pronosticar, sino que ser? repentina e imprevisible. S?lo quien est? despierto no ser? tomado de sorpresa. Que no os suceda -advierte- lo que pas? en tiempo de No?, cuando los hombres com?an y beb?an despreocupadamente, y el diluvio los encontr? desprevenidos (cf. Mt 24, 37-38). Lo que quiere darnos a entender el Se?or con esta recomendaci?n es que no debemos dejarnos absorber por las realidades y preocupaciones materiales hasta el punto de quedar atrapados en ellas. Debemos vivir ante los ojos del Se?or con la convicci?n de que cada d?a puede hacerse presente. Si vivimos as?, el mundo ser? mejor.

?Estad, pues, en vela...?. Escuchemos la invitaci?n de Jes?s en el Evangelio y prepar?monos para revivir con fe el misterio del nacimiento del Redentor, que ha llenado de alegr?a el universo; prepar?monos para acoger al Se?or que viene continuamente a nuestro encuentro en los acontecimientos de la vida, en la alegr?a y en el dolor, en la salud y en la enfermedad; prepar?monos para encontrarlo en su venida ?ltima y definitiva.

Su paso es siempre fuente de paz y, si el sufrimiento, herencia de la naturaleza humana, a veces resulta casi insoportable, con la venida del Salvador ?el sufrimiento -sin dejar de ser sufrimiento- se convierte a pesar de todo en canto de alabanza? (Spe salvi, 37). Confortados por estas palabras, prosigamos la celebraci?n eucar?stica, invocando sobre los enfermos, sobre sus familiares y sobre cuantos trabajan en este hospital y en toda la Orden de los Caballeros de Malta, la protecci?n materna de Mar?a, Virgen de la espera y de la esperanza, as? como de la alegr?a, ya presente en este mundo, porque cuando sentimos la cercan?a de Cristo vivo tenemos ya el remedio para el sufrimiento, tenemos ya su alegr?a. Am?n.

Traducci?n distribuida por la Santa Sede

? Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana

Publicado por verdenaranja @ 22:53  | Habla el Papa
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ZENIT publica las palabras que dirigió el cardenal Camillo Ruini, obispo vicario del Papa para la diócesis de Roma, en la ceremonia de entrega del XXVII Premio Mundial Fernando Rielo de Poesía Mística, que tuvo lugar el viernes, 14 de Diciembre de 2007, en la embajada de España cerca de la Santa Sede.


San Juan de la Cruz es -según la más autorizada crítica- el prototipo de la poesía mística. La maestría del lenguaje, en el que imprime su experiencia de unión con Dios en el amor, lejos de una supuesta imitación de imágenes incorporadas del Cantar de los Cantares, de la lírica amatoria y de la poesía pastoril italianizante, hace de los poemas sanjuanistas un estilo personal e irrepetible. Esta experiencia espiritual, que, elevada a arte, desborda cualquier expectativa en una sana y culta sensibilidad, es tan íntima, tan vital, tan concluyente, que el poeta místico, contrariamente al llamado poeta religioso, nunca se preguntará, ni siquiera como recurso estético, por la existencia o no existencia de Dios, ya que Dios no es, para aquel, conocimiento que cuestiona, sino vida que celebra en íntima experiencia de amor. Afirma F. Rielo en su discurso para el XV Premio Mundial de Poesía Mística: «La poesía mística me es concelebrada experiencia divina a la que el ser supremo nos invita por medio del poeta. No puede haber celebración sin experiencia mística, ni es tampoco suficiente el sólo conocimiento cultural de la mística porque ésta es experimental ágape de amor: con el estudio teológico -viene a decir San Juan de la Cruz- pueden entenderse las verdades divinas con la mística, que es ejercicio de amor, no sólo se conocen, sino que también se experimentan».

Más que poesía mística, lo que sí se ha dado en todas las edades y culturas ha sido lo que el polígrafo español Dámaso Alonso denomina «poetas líricos a lo divino», a los que, más bien, habría que decir «poetas religiosos» -«arraigados» unos, «desarraigados» otros- sin una honda experiencia de la unión mística. La historia de la poesía es sobreabundante en poemas aislados que, si no son místicos, pueden considerarse paradigmas de la poesía religiosa. ¿Qué poeta, independientemente de su creencia o descreencia, no ha escrito algún poema religioso?

La poesía mística es mucho más que la poesía religiosa. Si ésta la puede hacer cualquier poeta, la poesía mística sólo puede hacerla quien tiene experiencia mística. Por eso, la poesía mística hay que entenderla como el arte de expresar, por medio de la imagen estética tallada con la palabra, la experiencia de la progresiva unión amorosa con lo divino. El místico puede encontrar, de este modo, en la literatura, más que en el discurso filosófico, el mejor cauce para expresar esta honda experiencia de unión con Dios. No podemos, empero, circunscribir el estilo de un poeta místico dentro de unos moldes clásicos ya agotados. San Juan de la Cruz, hijo aventajado de la cultura de su tiempo, hizo Humanidades en los jesuitas de Medina, y artes y teología en la Universidad de Salamanca. Estos estudios le sirven para adquirir aquella sensibilidad cultural que le ayudaría a expresar con gran maestría su experiencia mística por medio de romances, coplas, glosas, letrillas y canciones en verso heroico con imágenes de la poesía amatoria, pastoril y de las Sagradas Escrituras, sobre todo del Cantar de los Cantares. Hoy un poeta místico no debe hacer tópico del modelo sanjuanista; antes bien, encontrar otros cauces expresivos a los que se incorporen los múltiples, variados y nuevos estilos que cada generación va recreando.

La poesía ha conquistado, después de San Juan de la Cruz, bastante terreno en los últimos siglos y, especialmente, en el siglo XX, donde nuestros poetas suelen por lo general conocer, además de su propia historia literaria, las diversas literaturas que, desde los cinco continentes, les llegan traducidas a sus lenguas vernáculas. Cuanta mayor cultura posea el místico, más recursos poéticos encontrará en su expresividad estética, que, de todos modos, quedará desbordada por lo que tienen de inefable, más allá de todo discurso, los inmensos universos del dolor del amor evocados en las hilvanadas imágenes que se suceden bordadas con la platería de la palabra en el poema.


Publicado por verdenaranja @ 22:51  | Espiritualidad
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ZENIT publica la segunda predicaci?n de Adviento que, en presencia de Benedicto XVI, ha pronunciado el padre Raniero Cantalamessa, OFM Cap., predicador de la Casa Pontificia.

Eje de estas meditaciones es el tema ?Nos ha hablado por medio del Hijo? (Hebreos 1, 2); asisten tambi?n a este camino de preparaci?n de la Navidad, en la capilla Redemptoris Mater del Palacio Apost?lico del Vaticano, colaboradores del Santo Padre.


P. Raniero Cantalamessa
Adviento 2007 en la Casa Pontificia

Segunda Predicaci?n
Juan el Bautista, ?m?s que un profeta?



La vez pasada, partiendo del texto de Hebreos, 1,1-3, intent? trazar la imagen de Jes?s seg?n resulta de su comparaci?n con los profetas. Pero entre el tiempo de los profetas y el de Jes?s existe una figura especial que hace de gozne entre los primeros y el segundo: Juan el Bautista. Nada mejor, en el Nuevo Testamento, para evidenciar la novedad de Cristo que la comparaci?n con el Bautista.

El tema del cumplimiento, del cambio hist?rico, emerge n?tido de los textos en los que Jes?s mismo se expresa sobre su relaci?n con el Precursor. Actualmente los estudiosos reconocen que los dichos que se leen al respecto en los evangelios no son invenciones o adaptaciones apolog?ticas de la comunidad posteriores a la Pascua, sino que se remontan en la sustancia al Jes?s hist?rico. Algunos de ellos se vuelven, de hecho, inexplicables si se atribuyen a la comunidad cristiana posterior [1] .

Una reflexi?n sobre Jes?s y el Bautista es tambi?n la mejor forma de estar en sinton?a con la liturgia de Adviento. Las lecturas del Evangelio del segundo y del tercer domingo de Adviento tienen, de hecho, en el centro la figura y el mensaje del Precursor. Hay una progresi?n en Adviento: en la primera semana la voz sobresaliente es la del profeta Isa?as, que anuncia al Mes?as de lejos; en la segunda y tercera semana es la del Bautista, quien anuncia al Cristo presente; en la ?ltima semana el profeta y el Precursor dejan el sitio a la Madre, quien lo lleva en su seno.

En esta capilla tenemos ante nuestros ojos al Precursor en dos momentos. En el muro lateral le vemos en el acto de bautizar a Jes?s, combado hacia ?l en se?al de reconocimiento de su superioridad; en el muro del fondo, en la actitud de la D?esis t?pica de la iconograf?a bizantina.

1. El gran cambio

En texto m?s completo en el que Jes?s se expresa sobre su relaci?n con Juan el Bautista es el pasaje del Evangelio que la liturgia nos har? leer el pr?ximo domingo en la Misa. Juan, desde la prisi?n, env?a a sus disc?pulos a preguntar a Jes?s: ??Eres t? el que ha de venir o debemos esperar a otro?? (Mt 11,2-6; Lc 7,19-23).

La predicaci?n del Maestro de Nazaret, a quien ?l mismo hab?a bautizado y presentado a Israel, parece a Juan que va en una direcci?n distinta de la flamante que ?l se esperaba. M?s que el juicio inminente de Dios, ?l predica la misericordia presente, ofrecida a todos, justos y pecadores.

Lo m?s significativo de todo el texto es el elogio que Jes?s hace del Bautista, tras haber respondido a su pregunta: ??Qu? salisteis a ver? ?Un profeta? S?, os digo, y m?s que un profeta [...]. En verdad os digo que no ha surgido entre los nacidos de mujer uno mayor que Juan el Bautista; sin embargo, el m?s peque?o en el Reino de los Cielos es mayor que ?l. Desde los d?as de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los Cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan. Pues todos los profetas, lo mismo que la Ley, hasta Juan profetizaron. Y, si quer?is admitirlo, ?l es ese El?as, el que iba a venir. El que tenga o?dos, que oiga? (Mt 11,11-15).

Una cosa se ve clara de estas palabras: entre la misi?n de Juan el Bautista y la de Jes?s ha ocurrido algo decisivo, tal que constituye una divisoria entre dos ?pocas. El centro de gravedad de la historia se ha desplazado: lo m?s importante ya no est? en un futuro m?s o menos inminente, sino que est? ?aqu? y ahora?, en el reino que est? ya operante en la persona de Cristo. Entre las dos predicaciones ha sucedido un salto de calidad: el m?s peque?o del nuevo orden es superior al mayor del orden precedente.

Este tema del cumplimiento y del cambio de ?poca encuentra confirmaci?n en muchos otros contextos del Evangelio. Basta recordar algunas palabras de Jes?s como: ??Aqu? hay algo m?s que Jon?s! [...]. ?Aqu? hay algo m?s que Salom?n!? (Mt 12, 41-42). ??Dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros o?dos, porque oyen! En verdad os digo que muchos profetas y justos desearon ver o que vosotros veis, pero no lo vieron, y o?r lo que vosotros o?s, pero no lo oyeron? (Mt 13,16-17). Todas las llamadas ?par?bolas del Reino? --como la del tesoro escondido y la de la perla preciosa-- expresan, de manera cada vez distinta y nueva, la misma idea de fondo: con Jes?s ha sonado la hora decisiva de la historia; ante ?l se impone la decisi?n de la que depende la salvaci?n.

Fue ?sta la constataci?n que impuls? a los disc?pulos de Bultmann a separarse del maestro. Bultmann situaba a Jes?s en el juda?smo, haciendo de ?l una premisa del cristianismo, no un cristiano todav?a; sin embargo el gran cambio lo atribu?a a la fe de la comunidad post-pascual. Bornkamm y Conzelmann se dieron cuenta de la imposibilidad de esta tesis: ?el cambio hist?rico? ocurre ya en la predicaci?n de Jes?s. Juan pertenece a las ?premisas? y a la preparaci?n, pero con Jes?s estamos ya en el tiempo del cumplimiento.

En su libro ?Jes?s de Nazaret?, el Santo Padre confirma esta conquista de la ex?gesis m?s seria y actualizada. Escribe: ?Para que se llegara a ese choque radical, para que se recurriera a ese gesto extremo -la entrega a los romanos--, ten?a que haber ocurrido o haberse dicho algo dram?tico. El elemento importante y estremecedor se sit?a precisamente al inicio; la Iglesia naciente tuvo que reconocerlo lentamente en toda su grandeza, aferrarlo poco a poco, acompa?ando y penetrando el recuerdo con la reflexi?n [...]. El elemento grande, nuevo y excitante proviene precisamente de Jes?s; en la fe y en la vida de la comunidad es desplegado, pero no creado. Es m?s, la comunidad ni siquiera se habr?a formado ni habr?a sobrevivido si no hubiera estado precedida por una realidad extraordinaria? [2].

En la teolog?a de Lucas es evidente que Jes?s ocupa ?el centro del tiempo?. Con su venida ?l dividi? la historia en dos partes, creando un ?antes? y un ?despu?s? absolutos. Hoy se est? convirtiendo en pr?ctica com?n, especialmente en la prensa laica, abandonar el modo tradicional de fechar los acontecimientos ?antes de Cristo? o ?despu?s de Cristo? (ante Christum natum y post Christum natum) a favor de la f?rmula m?s neutral ?antes de la era com?n? y ?de la era com?n?. Es una opci?n motivada por el deseo de no irritar la sensibilidad de pueblos de otras religiones que utilizan la cronolog?a cristiana. En tal sentido hay que respetarla, pero para los cristianos permanece indiscutible el papel ?discriminante? de la venida de Cristo para la historia religiosa de la humanidad.

2. ?l os bautizar? en Esp?ritu Santo

Ahora, como siempre, partamos de la certeza exeg?tica y teol?gica evidenciada para llegar al hoy de nuestra vida.

La comparaci?n entre el Bautista y Jes?s se cristaliza en el Nuevo Testamento en la comparaci?n entre el bautismo de agua y el bautismo de Esp?ritu. ?Yo os he bautizado con agua, pero ?l os bautizar? con Esp?ritu Santo? (Mc 1,8; Mt 3,11; Lc 3,16). ?Yo no le conoc?a -dice el Bautista en el Evangelio de Juan--, pero el que me envi? a bautizar con agua, me dijo: "Aquel sobre quien veas que baja el Esp?ritu y se queda sobre ?l, ?se es el que bautizar? con Esp?ritu Santo"? (Jn 1,33). Y Pedro, en la casa de Cornelio: ?Me acord? de aquellas palabras que dijo el Se?or: "Juan bautiz? con agua, pero vosotros ser?is bautizados con el Esp?ritu Santo"? (Hch 11,16).

?Qu? quiere decir que Jes?s es el que bautiza en Esp?ritu Santo? La expresi?n no s?lo sirve para distinguir el bautismo de Jes?s del de Juan; sirve para distinguir toda la persona y obra de Cristo respecto a la del Precursor. En otras palabras, en toda su obra Jes?s es el que bautiza en Esp?ritu Santo. Bautizar aqu? tiene un significado metaf?rico; quiere decir inundar, envolver por todas partes, como hace el agua con los cuerpos sumergidos en ella.

Jes?s ?bautiza en Esp?ritu Santo? en el sentido de que recibe y da el Esp?ritu ?sin medida? (Jn 3, 34), ?efunde? su Esp?ritu (Hch 2, 33) sobre toda la humanidad redimida. La expresi?n se refiere m?s al acontecimiento de Pentecost?s que al sacramento del bautismo. ?Juan bautiz? con agua, pero vosotros ser?is bautizados en el Esp?ritu Santo dentro de pocos d?as? (Hch 1,5), dice Jes?s a los ap?stoles refiri?ndose evidentemente a Pentecost?s, que tendr?a lugar en breve plazo.

La expresi?n ?bautizar en el Esp?ritu? define por lo tanto la obra esencial del Mes?as, que ya en los profetas del Antiguo Testamento aparece orientada a regenerar a la humanidad mediante una gran y universal efusi?n del Esp?ritu de Dios (Jl 3,1 ss.). Aplicando todo ello a la vida y al tiempo de la Iglesia debemos concluir que Jes?s resucitado no bautiza en Esp?ritu Santo ?nicamente en el sacramento del bautismo, sino, de manera distinta, tambi?n en otros momentos: en la Eucarist?a, en la escucha de la Palabra y, en general, en todos los medios de gracia.

Santo Tom?s de Aquino escribe: ?Existe una misi?n invisible del Esp?ritu cada vez que se realiza un progreso en la virtud o un aumento de gracia...; cuando alguno pasa a una nueva actividad o a un nuevo estado de gracia? [3]. La propia liturgia de la Iglesia lo inculca. Todas sus oraciones y sus himnos al Esp?ritu Santo comienzan con el grito: ??Ven!?: ?Ven, Esp?ritu Creador?, ?Ven, Esp?ritu Santo?. Con todo, quien as? reza ya ha recibi? una vez el Esp?ritu. Quiere decir que el Esp?ritu es algo que hemos recibido y que debemos recibir siempre de nuevo.

3. El bautismo en el Esp?ritu

En este contexto hay que aludir al llamado ?bautismo en el Esp?ritu? que desde hace un siglo se ha convertido en experiencia viva para millones de creyentes de casi todas las denominaciones cristianas. Se trata de un rito hecho de gestos de gran sencillez, acompa?ados de disposiciones de arrepentimiento y de fe en la promesa de Cristo: ?El Padre dar? el Esp?ritu Santo a quien se lo pida?.

Es una renovaci?n y una reactivaci?n, no s?lo del bautismo y de la confirmaci?n, sino de todos los eventos de gracia del propio estado: ordenaci?n sacerdotal, profesi?n religiosa, matrimonio. El interesado se prepara a ello --adem?s de hacerlo con una buena confesi?n-- a trav?s de encuentros de catequesis en los que se pone de nuevo en contacto vivo y gozoso con las principales verdades y realidades de la fe: el amor de Dios, el pecado, la salvaci?n, la vida nueva, la transformaci?n en Cristo, los carismas, los frutos del Esp?ritu Santo. Todo en un clima caracterizado de profunda comuni?n fraterna.

A veces, en cambio, ocurre espont?neamente, fuera de todo esquema; es como si se fuera ?sorprendido? por el Esp?ritu. Un hombre dio este testimonio: ?Estaba en el avi?n leyendo el ?ltimo cap?tulo de un libro sobre el Esp?ritu Santo. En cierto momento fue como si el Esp?ritu Santo saliera de las p?ginas del libro y entrara en mi cuerpo. Como arroyos, empezaron a brotar l?grimas de mis ojos. Comenc? a orar. Estaba vencido por una fuerza muy por encima de m?? [4].

El efecto m?s com?n de esta gracia es que el Esp?ritu Santo, de ser un objeto de fe intelectual, m?s o menos abstracto, se convierte en un hecho de experiencia. Karl Rahner escribi?: ?No podemos contestar que el hombre tenga aqu? [en la tierra. Ndr] experiencias de gracia que le dan un sentido de liberaci?n, le abren horizontes completamente nuevos, se imprimen profundamente en ?l, le transforman, plasmando, hasta por largo tiempo, su actitud cristiana m?s ?ntima. Nada impide llamar a tales experiencias bautismo del Esp?ritu? [5].

A trav?s de lo que se denomina, precisamente, ?bautismo del Esp?ritu?, se tiene experiencia de la unci?n del Esp?ritu Santo en la oraci?n, de su poder en el ministerio pastoral, de su consolaci?n en la prueba, de su gu?a en las elecciones. Antes a?n que en la manifestaci?n de los carismas, es as? como se le percibe: como Esp?ritu que transforma interiormente, da el gusto de la alabanza de Dios, abre la mente a la compresi?n de las Escrituras, ense?a a proclamar Jes?s ?Se?or? y da el valor de asumir tareas nuevas y dif?ciles, en el servicio de Dios y del pr?jimo.

Este a?o se celebra el cuadrag?simo aniversario del retiro a partir del cual empez?, en 1967, la Renovaci?n carism?tica en la Iglesia cat?lica, que se estima que lleg? en pocos a?os a no menos de ochenta millones de cat?licos. He aqu? como describ?a los efectos del bautismo del Esp?ritu sobre s? misma y sobre el grupo una de las personas que estaban presentes en aquel primer retiro:

?Nuestra fe se ha hecho m?s viva; nuestro creer se ha convertido en una especie de conocimiento. De repente, lo sobrenatural se ha hecho m?s real que lo natural. En una palabra, Jes?s es un ser vivo para nosotros... La oraci?n y los sacramentos han llegado a ser realmente nuestro pan de cada d?a, dejando de ser unas gen?ricas "pr?cticas piadosas". Un amor por las Escrituras que nunca me hubiera imaginado, una transformaci?n de nuestras relaciones con los dem?s, una necesidad y una fuerza de dar testimonio m?s all? de toda expectativa: todo esto ha llegado a formar parte de nuestra vida. La experiencia inicial del bautismo del Esp?ritu no nos ha proporcionado una especial emoci?n externa, pero nuestra vida se ha llenado de serenidad, confianza, alegr?a y paz... Hemos cantado el Veni creator Spiritus antes de cada reuni?n, tomando en serio lo que dec?amos, y no nos hemos visto defraudados... Tambi?n hemos sido inundados de carismas, y todo esto nos sit?a en una perfecta atm?sfera ecum?nica? [6].

Todos vemos con claridad que ?stas son precisamente las cosas que m?s necesita hoy la Iglesia para anunciar el Evangelio a un mundo reacio a la fe y a lo sobrenatural. No es que todos est?n llamados a experimentar la gracia de un nuevo Pentecost?s de esta forma. Pero todos estamos llamados a no permanecer fuera de esta ?corriente de gracia? que atraviesa la Iglesia del post Concilio. Juan XXIII habl?, en su tiempo, de un ?nuevo Pentecost?s?; Pablo VI fue m?s all? y habl? de un ?perenne Pentecost?s?, de un Pentecost?s continuo. Vale la pena volver a o?r las palabras que pronunci? en una audiencia general:

?Nos hemos preguntado m?s de una vez... cu?l es la necesidad, primera y ?ltima, que advertimos para esta nuestra bendita y amada Iglesia. Tenemos que decirlo casi temblando y suplicando, ya que, como sab?is, se trata de su misterio y de su vida: el Esp?ritu, el Esp?ritu Santo, el animador y santificador de la Iglesia, su respiraci?n divina, el viento que sopla en sus velas, su principio unificador, su fuente interior de luz y fuerza, su apoyo y su consolador, su fuente de carismas y cantos, su paz y su gozo, su prenda y preludio de vida bienaventurada y eterna. La Iglesia necesita su perenne Pentecost?s: necesita fuego en el coraz?n, palabra en los labios, profec?a en la mirada... La Iglesia necesita recuperar el anhelo, el gusto y la certeza de su verdad? [7].

El fil?sofo Heidegger conclu?a su an?lisis de la sociedad con la voz de alarma: ?S?lo un dios nos puede salvar?. Este Dios que nos puede salvar, y que nos salvar?, los cristianos lo conocemos: ?es el Esp?ritu Santo! Actualmente se extiende la moda de la llamada aromaterapia. Consiste en la utilizaci?n de aceites esenciales que emanan perfume para mantener la salud o como terapia de algunos trastornos. Internet est? lleno de reclamos de aromaterapia. No se contenta prometiendo con ellos bienestar f?sico como la cura del estr?s; existen tambi?n ?perfumes del alma?, por ejemplo el perfume para obtener ?la paz interior?.

Los m?dicos invitan a desconfiar de esta pr?ctica, que no est? cient?ficamente comprobada y, m?s a?n, tiene en algunos casos contraindicaciones. Pero lo que quiero decir es que existe una aromaterapia segura, infalible, que carece de contraindicaciones: la que est? hecha con el aroma especial, ?con el ?sagrado crisma del alma? que es el Esp?ritu Santo! San Ignacio de Antioquia escribi?: ?El Se?or ha recibido sobre su cabeza una unci?n perfumada (myron) para exhalar sobre la Iglesia la incorruptibilidad? [8]. S?lo si recibimos este ?aroma? podremos ser, a nuestra vez, ?el buen olor de Cristo? en el mundo (2 Co 2, 15).

El Esp?ritu Santo es especialista sobre todo en las enfermedades del matrimonio y de la familia, que son los grandes enfermos de hoy. El matrimonio consiste en darse el uno al otro, es el sacramento de hacerse don. El Esp?ritu Santo es el don hecho persona; es la donaci?n del Padre al Hijo y del Hijo al Padre. Donde llega ?l renace la capacidad de hacerse don y con ella la alegr?a y la belleza de los esposos de vivir juntos. El amor de Dios que ?l ?derrama en nuestros corazones? reaviva toda expresi?n de amor, y en primer lugar el amor conyugal. El Esp?ritu Santo puede hacer verdaderamente de la familia ?la principal agencia de paz?, como la define el Santo Padre en el Mensaje para la pr?xima Jornada Mundial de la Paz.

Son numerosos los ejemplos de matrimonios muertos que han resucitado a una vida nueva por la acci?n del Esp?ritu. He recogido justo en estos d?as el conmovedor testimonio de una pareja que tengo intenci?n de dar a conocer en la cita de mi programa de televisi?n sobre el Evangelio por la fiesta del Bautismo de Jes?s...

El Esp?ritu reaviva, naturalmente, tambi?n la vida de los consagrados, que consiste en hacer de la propia vida un don y una oblaci?n ?de suave aroma? a Dios por los hermanos (Ef 5,2).

4. La nueva profec?a de Juan el Bautista

Volviendo a Juan el Bautista, ?l nos puede iluminar sobre c?mo llevar a cabo nuestra tarea prof?tica en el mundo de hoy. Jes?s define a Juan el Bautista como ?m?s que un profeta?, pero ?d?nde est? la profec?a en su caso? Los profetas anunciaban una salvaci?n futura; pero el Precursor no es alguien que anuncia una salvaci?n futura; ?l indica a uno que est? presente. Entonces, ?en qu? sentido se puede llamar profeta? Isa?as, Jerem?as, Ezequiel ayudaban al pueblo a superar la barrera del tiempo; Juan el Bautista ayuda al pueblo a superar la barrera, a?n m?s gruesa, de las apariencias contrarias, del esc?ndalo, de la banalidad y la pobreza con que la hora fat?dica se manifiesta.

Es f?cil creer en algo grandioso, divino, cuando se plantea en un futuro indefinido: ?en aquellos d?as?, ?en los ?ltimos d?as?, en un marco c?smico, con los cielos destilando dulzura y la tierra abri?ndose para que germine el Salvador. Es m?s dif?cil cuando se debe decir: ??Helo aqu?! ?Est? aqu?! ?Es ?l!?.

Con las palabras: ??En medio de vosotros hay uno a quien no conoc?is!? (Jn 1,26), Juan el Bautista inaugur? la nueva profec?a, la del tiempo de la Iglesia, que no consiste en anunciar una salvaci?n futura y lejana, sino en revelar la presencia escondida de Cristo en el mundo. En arrancar el velo de los ojos de la gente, sacudirle la indiferencia, repitiendo con Isa?as: ?Existe algo nuevo: ya est? en marcha; ?no lo reconoc?is?? (Is 43,19).

Es verdad que han pasado veinte siglos y que sabemos, sobre Jes?s, mucho m?s que Juan. Pero el esc?ndalo no ha desaparecido. En tiempos de Juan el esc?ndalo derivaba del cuerpo f?sico de Jes?s, de su carne tan similar a la nuestra, excepto en el pecado. Tambi?n hoy es su cuerpo, su carne, la que crea dificultades y escandaliza: su cuerpo m?stico, tan parecido al resto de la humanidad, sin excluir, lamentablemente, ni siquiera el pecado.

?El testimonio de Jes?s -se lee en el Apocalipsis-- es el esp?ritu de profec?a? (Ap 19,10), esto es, para dar testimonio de Jes?s se requiere esp?ritu de profec?a. ?Existe este esp?ritu de profec?a en la Iglesia? ?Se cultiva? ?Se alienta? ?O se cree, t?citamente, que se puede prescindir de ?l, apuntando m?s hacia medios y recursos humanos?

Juan el Bautista nos ense?a que para ser profetas no se necesita una gran doctrina o elocuencia. ?l no es un gran te?logo; tiene una cristolog?a bastante pobre y rudimentaria. No conoce todav?a los t?tulos m?s elevados de Jes?s: Hijo de Dios, Verbo, ni siquiera el de Hijo del hombre. Pero ?c?mo logra hacer o?r la grandeza y unicidad de Cristo! Usa im?genes sencill?simas, de campesino: ?No soy digno de desatar las correas de sus sandalias?. El mundo y la humanidad aparecen, por sus palabras, dentro de un tamiz que ?l, el Mes?as, sostiene y agita con sus manos. Ante ?l se decida qui?n permanece y qui?n cae, qui?n es grano bueno y qui?n paja que se lleva el viento.

En 1992 se celebr? un retiro sacerdotal en Monterrey, M?xico, con ocasi?n de los 500 a?os de la primera evangelizaci?n de Am?rica Latina. Estaban presentes 1.700 sacerdotes y unos sesenta obispos. Durante la homil?a de la Misa conclusiva habl? de la necesidad urgente que la Iglesia tiene de profec?a. Despu?s de la comuni?n se or? por un nuevo Pentecost?s en peque?os grupos distribuidos por la gran bas?lica. Me hab?a quedado en el presbiterio. En cierto momento un joven sacerdote se acerc? en silencio, se me arrodill? delante y con una mirada que jam?s olvidar? dijo: ?Bend?game, padre; ?quiero ser profeta de Dios!?. Me estremec? porque ve?a que evidentemente le mov?a la gracia.

Con humildad podr?amos hacer nuestro el deseo de aquel sacerdote: ?Quiero ser un profeta para Dios?. Peque?o, desconocido de todos, no importa; pero uno que, como dec?a Pablo VI, tenga ?fuego en el coraz?n, palabra en los labios, profec?a en la mirada?.

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[1] Cf. J. D.G. Dunn, Christianity in the Making, I. Jesus remembered, Grand Rapids. Mich. 2003, parte III, cap. 12, trad. ital. Gli albori del Cristianesimo, I, 2, Paideia, Brescia 2006, pp. 485-496.

[2] Benedetto XVI, Ges? di Nazaret, Rizzoli 2007, p. 372.

[3] S. Tommaso d'Aquino, Somma teologica, I,q.43, a. 6, ad 2.; cf. F. Sullivan, in Dict.Spir. 12, 1045.

[4] En "New Covenant"(Ann Arbor, Michigan), junio 1984, p.12.

[5] K. Rahner, Erfahrung des Geistes. Meditation auf Pfingsten, Herder, Friburgo i. Br. 1977.

[6] Testimonio de P. Gallagher Mansfield, As by a New Pentecost, Steubenville 1992, pp. 25 s.

[7] Discurso en la audiencia general del 29 de noviembre de 1972 (Insegnamenti di Paolo VI, Tipografia Poliglotta Vaticana, X, pp. 1210s.).

[8] S. Ignazio d'Antiochia, Agli Efesini 17.

Traducci?n del original italiano por Marta Lago

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VATICANO - ESPECIAL - LAS PALABRAS DE LA DOCTRINA por don Nicola Bux y don Salvatore Vitiello - Anuncio, conversi?n y misi?n. Tres palabras clave de la ?Nota doctrinal sobre algunos aspectos de la evangelizaci?n? de la Congregaci?n para la Doctrina de la Fe

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - Dada en Roma el 3 de diciembre de 2007, memoria lit?rgica de San Francisco Javier, Patrono de las Misiones, se hizo p?blica hoy la ?Nota doctrinal sobre algunos aspectos de la evangelizaci?n?. Breve en la forma, de apenas 13 puntos, la Nota interviene sobre algunas cuestiones delicadas y esenciales para la misi?n de la Iglesia en las actuales circunstancias hist?ricas y culturales.

Partiendo del valor universal del mandamiento misionero de Cristo a los Ap?stoles y a la Iglesia toda, ?Como el Padre me ha enviado, as? tambi?n yo os env?o? (Jn 20,21), se destaca inmediatamente, en la introducci?n, como ?toda actividad de la Iglesia tiene una esencial dimensi?n misionera y no debe ser nunca separada del compromiso por ayudar a todos a encontrar a Cristo en la fe? (n. 2). Reconociendo la creciente confusi?n de la cultura contempor?nea, que ?considera que todo intento de convencer a los dem?s en cuestiones religiosas es un l?mite que se impone a la libertad? (n. 3), la Nota busca aclarar ?algunos aspectos de la relaci?n entre el mandato misionero del Se?or y el respeto de la conciencia y de la libertad religiosa de todos? (ibid.), evidentemente porque dicha concepci?n relativista del ?juicio de conciencia?, entendido por algunos como totalmente desvinculado de la verdad y de la posibilidad misma para el hombre de llega a la verdad, frena, desmotiv?ndola en sus ra?ces mismas, la misi?n y, en cierto sentido, la hace llegar a su ??ltima parada?.

El texto est? subdividido en tres partes y examina las implicaciones antropol?gicas, eclesiol?gicas y ecum?nicas de la misi?n de la Iglesia.

Particularmente interesante se presenta el an?lisis de las implicaciones antropol?gicas. Citando ampliamente la Enc?clica de Juan Pablo II ?Fides et ratio?, se propone recolocar en la perspectiva correcta la capacidad del hombre de entrar en relaci?n con la realidad: el hombre es capaz de conocer la realidad, de llegar a la verdad y es su deber moral, adem?s de una necesidad que no se puede suprimir, realizar este camino. Central, en toda la argumentaci?n, es el papel de la libertad, descrita como ?un medio [?] que le ofrece al hombre Aqu?l que lo cre?. Una oferta dirigida a su capacidad de conocer y amar aquello que es bueno y verdadero? (n. 4). Desde dicha perspectiva queda claramente estigmatizada la posici?n relativista de quien considera que es ?un atentado contra la libertad del otro? (ibid.), la propuesta clara y convencida, leg?tima y razonablemente argumentada, de aquello que se considera verdadero para uno mismo. Y tales posiciones relativistas no se dan solamente en las sociedades occidentales, ya que, aunque bajo otros perfiles, determinadas concepciones que provienen de Oriente niegan a la verdad ?su car?cter exclusivo, partiendo del presupuesto que ella se manifiesta por igual en doctrinas diversas, incluso contradictorias entre ellas? (ibid.). Como se sabe el Oriente no conoce el principio de no contradicci?n de memoria aristot?lica (A es A y no es B), mientras que el Occidente parece que lo ha olvidado, reduciendo en modo dram?tico la capacidad cognoscitiva del hombre. Se proponen de nuevo, aunque indirectamente, los diversos medios de conocimiento de la raz?n humana, con la conciencia de que el m?todo de la certeza cient?fica no es el ?nico m?todo de aproximaci?n a la realidad, sino que a ?l se une, necesariamente, el m?todo filos?fico y, sobre todo, el m?todo de la certeza moral, llegando al conocimiento-fe que es la ?capacidad de confiarse uno mismo y la propia vida a otra persona?; capacidad que representa ?uno de los actos antropol?gicamente m?s significativos y expresivos?, porque ?la verdad [?] debe ser buscada en un modo que responda a la dignidad de la persona humana? (n. 5).
Central en el modo de pensar la evangelizaci?n, y tambi?n como importante regla de convivencia entre las personas, es la certeza de que ?la verdad no se impone sino por la fuerza de la verdad misma? (Cf. Dignitatis humanae, n. 3), ya que es justamente dicha fuerza la que determina, con el tiempo, el camino y la victoria de aquello que es verdadero, correcto y bueno; victoria que se realiza, sobre todo, en el coraz?n de cada hombre, creado para reconocer y seguir la verdad. Por lo tanto ?estimular honestamente la inteligencia y la libertad de una persona al encuentro con Cristo y con su Evangelio no es una intromisi?n indebida con respecto a ella, sino una leg?tima oferta y un servicio que pude hacer m?s fecundas la relaci?n entre los hombres? (ibid.).

La invitaci?n es clara y sin posibilidad de error: volver a anunciar a Cristo, Hijo de Dios hecho hombre y ?nico Salvador, con franqueza y fidelidad evang?licas, sin temores infundados, confiando en que la fuerza y la verdad que provienen del mismo Se?or, mantendr?n el camino de las mentes y de los corazones en el reconocimiento y la acogida de la ?nica verdad a la medida aut?ntica del coraz?n del hombre. Debe volver a ser clara, ante todo para los cristianos, y luego para el resto de los hombres, la conciencia de que ?la plena adhesi?n a Cristo, que es la Verdad, y el ingreso a su Iglesia no disminuyen sino que exaltan la libertad humana? (n. 7), superando, siempre y nuevamente, aquella actitud de timidez p?vida y antievang?lica que algunas veces no alienta a los creyentes a compartir con los hermanos aquello que ellos y la Iglesia tienen de m?s amado: a Cristo mismo.
En tal sentido, en la Nota se presenta como grandiosa la indicaci?n del m?todo de la evangelizaci?n: al lado del anuncio p?blico de la Iglesia, no pierden nunca su significado el testimonio personal y, sobre todo, la amistad. Si el Cristianismo es ?el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientaci?n decisiva? (Cf. Deus Caritas est n. 1), la amistad de Jes?s con los Ap?stoles, que es comunicada hoy hasta nosotros, constituye el m?todo de la evangelizaci?n, hasta la feliz s?ntesis que ve, entre los elementos de nuestra fe, el de ser una amistad que se comunica: del Dios-hombre al hombre y de persona a persona, hasta abrazar, como tendencia, a todo el g?nero humano. Constitutiva de la misi?n se presenta tambi?n la dimensi?n del martirio. Esta ha representado, de hecho, la conclusi?n de la misi?n de los Ap?stoles y ?contin?a siendo el modelo fundamental de la evangelizaci?n para todos los tiempos? (n. 8).


Las implicaciones eclesiol?gicas de la misi?n lanzan de nuevo un t?rmino siempre eficaz, pero que en los ?ltimos decenios ha sido menos usado en los mismos ambientes misioneros: la ?conversi?n?. Ella indica la exigencia de conducir a los paganos a la Iglesia, as? como aquel cambio de mentalidad y de acci?n que continuamente reforma el pensamiento y las obras, conduci?ndolos a una cada vez m?s grande identificaci?n con Cristo. (Cf. n. 9). Es reafirmado con claridad que la Iglesia ?no es [?] un grupo de poder? que desea extender su propia influencia a trav?s de la evangelizaci?n, sino que esta ?ltima es ?el ingreso en la red de amistad con Cristo, que vincula el cielo y la tierra, continentes y ?pocas diversas?. Reafirmando, muy felizmente, la hoy casi definitiva superaci?n de toda concepci?n ?Reinoc?ntrica?, la Nota afirma: ?el Reino de Dios [?] es ante todo una persona, que tiene el rostro y el nombre de Jes?s de Nazaret? (ibid.).

Se introduce, as?, una importante distinci?n entre pluralismo religioso ?de iure? y pluralismo religioso ?de facto?. Mientras es un dato incontestable que la libertad religiosa es una necesidad social e hist?rica, consecuencia del hecho de que la verdad no puede ser impuesta sino que debe ser hecha propia por el hombre desde el interior de su conciencia, no es admisible que, ?por principio?, ella sea considerada como expresi?n de la incapacidad del hombre de encontrar la verdad y por lo tanto como canonizaci?n ileg?tima del relativismo religioso (Cf. n. 10 nota 32). Leg?timo pluralismo religioso no es nunca sin?nimo de relativismo religioso: cada tradici?n religiosa tiene el deber de medirse a s? misma en la dif?cil sede de la verdad y de las necesidades fundamentales, y universales, del coraz?n del hombre, y finalmente, debe pasar el discernimiento cr?tico de la raz?n, entendida como apertura al Misterio, no como medida de todas las cosas.

La evangelizaci?n es, entonces, un deber al que los cristianos no pueden renunciar y es al mismo tiempo ?uno de sus derechos inalienables, expresi?n propia de la libertad religiosa, que tiene sus dimensiones ?tico-sociales y ?tico-pol?ticas correspondientes? (n. 10), con la conciencia de que, incluso el m?s hermoso testimonio cristiano, ser? impotente si no es justificado e iluminado por el anuncio ?claro e inequ?voco del Se?or Jes?s? (n. 11).
Ha llegado, por lo tanto, el momento de superar las falsas concepciones seg?n las cuales el no-creyente que conduce una vida aparentemente buena, no tiene otros deberes que cumplir: el primer mandamiento sigue siendo v?lido siempre y para todos los hombres y el ?pecado? del no-creyente es justamente la desobediencia al ?no tendr?s otro Dios fuera de m?.
Entre las importantes implicaciones ecum?nicas de la evangelizaci?n se encuentra ilustrada, por ?ltimo, la exclusi?n de toda forma de indiferentismo o confusionismo entre cat?licos y otras confesiones cristianas, poniendo en su correcto lugar, por el contrario, todas aquellas formas de conocimiento, escucha, discusi?n teol?gica, testimonio y anuncio, que constituyen un verdadero intercambio no s?lo de ideas sino tambi?n de dones.

El camino del ecumenismo y del di?logo interreligioso no es detenido por la evangelizaci?n y por el anuncio del Se?or, es m?s, una claridad en la identidad y en las intenciones, un di?logo libre de prejuicios y capaz de exponer las razones rec?procas, constituyen aquello que favorece en el mejor modo ese debate libre, absolutamente necesario para el progreso real del conocimiento rec?proco y del camino com?n.

La Nota concluye con la conciencia de que el anuncio representa ?el primer servicio que los cristianos pueden ofrecer a cada persona y a todo el g?nero humano? (n. 13).
Mendigamos que el Esp?ritu de siempre la fuerza a todos, fieles laicos y Pastores, para anunciar a Cristo con la inteligencia, generosidad y eficacia ?de los Amigos del Se?or? y con la valent?a de los M?rtires, ?nica medida verdadera y real de la evangelizaci?n. (Agencia Fides 14/12/2007; l?neas 136, palabras 1715)

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D?a 16 de Diciembre
III DOMINGO DE ADVIENTO



La exigencia en la santidad

En el pasaje de san Mateo que hoy nos presenta la Liturgia de la Iglesia contemplamos un interesante momento de la vida del Se?or en relaci?n con Juan el Bautista. Por una parte, con su respuesta a los disc?pulos de Juan, les confirma, por las obras que de ?l contemplaban, que ya no deb?an esperar a otro: se cumpl?a en su Persona lo anunciado por los profetas cuando se refer?an al Mes?as prometido por Dios. Advierte Jes?s, por otra parte, que el talante y la conducta del Precursor, por su hero?smo, lealtad y fortaleza, deb?an ser un ejemplo estimulante para siempre.

Una prueba de la mesianidad de Jes?s de Nazaret consiste, en efecto, en el cumplimiento inequ?voco en su persona de las profec?as que, durante siglos, hab?an anunciado la llegada de un libertador enviado por Dios a los hombres. Aparte de las diversas circunstancias de lugar y de tiempo en que vendr?a el Mes?as y que se cumplen en Jes?s, se cumplen tambi?n en ?l otros fen?menos ?los milagros?, que siendo hechos sobrenaturales, por cuanto los simples hombres no tenemos capacidad para ellos, prueban el car?cter asimismo sobrenatural de su Autor. La doctrina que se nos propone a los cristianos, al ser del mismo Jes?s de Nazaret, es mucho m?s que una ense?anza v?lida que conform? la vida de los hombres en unas determinadas circunstancias de hace dos mil a?os. Las suyas son palabras definitivas para los hombres de todos los tiempos ?el Cielo y la tierra pasar?n, pero mis palabras no pasar?n, nos dijo?, su doctrina debe reflejarse siempre en la vida de los hombres, cualesquiera que sean nuestras circunstancias

Pero el poder del Se?or, demostrado con sus obras, es una garant?a de la solidez de su doctrina y confirma la autoridad de sus palabras; que, junto al amor que nos demuestra con su entrega hasta la muerte, estimula la respuesta humana en su seguimiento. Aunque, si es cierto que nos anima a la confianza, nos propone tambi?n una vida exigente, como la de Juan Bautista. Una vida, que debe ser tambi?n hoy completamente opuesta a la blandura imperante y a lo simplemente f?cil o agradable. Quienes hayan puesto su ideal en el confort no deben buscarlo en el cristianismo: el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza, dir?, refiri?ndose a su caminar por este mundo y a la vida que promete a sus ap?stoles.

De diversos modos y con frecuencia, a lo largo de su vida p?blica, insistir? Nuestro Se?or en la necesidad de la virtud de la fortaleza. Por ejemplo, ense?ando a la gente: que el Reino de los Cielos padece violencia, y los esforzados lo conquistan; que, si alguno quiere venir en pos de m?, ni?guese a s? mismo, tome su cruz y s?game; pues el que quiera salvar su vida la perder?; pero el que pierda su vida por m?, la encontrar?. Son palabras que el mismo Dios nos dirige, sin dejar de amarnos como Padre cari?oso, aunque sean palabras exigentes con las que previene la tendencia nuestra a la flojera y al ego?smo. Son, por eso, ocasi?n de que aseguremos nuestra conducta, leal a la ense?anza del Se?or, con algunos prop?sitos que trataremos de cumplir con la ayuda que ?l mismo nos ofrece.

No est? de moda la virtud de la fortaleza. Lo ideal y deseable para muchos es que lo bueno cueste poco, aunque sea s?lo relativamente bueno, aunque no sea tan bueno como podr?a ser con m?s esfuerzo. Pero necesita el mundo de hoy cristianos que quieran amar sin medida, sin calcular el gasto, la fatiga o el dolor que les supondr? ser leales a Dios hasta el hero?smo. Sin medida, con tal de aportar a los dem?s, incluso a costa de s?, el est?mulo y el ejemplo necesarios para seguir esperanzados el ideal de Jesucristo. Como sigue a Cristo el Romano Pont?fice: leal al Evangelio y, por eso, no pocas veces, enfrentado a los poderosos de este mundo. Tambi?n nosotros podemos y debemos manifestar la misma lealtad, rogando a Dios con mucha frecuencia que proteja al Papa y lo fortalezca en su servicio a Dios y a los hombres. Nos dispondremos, as?, a imitarle en esas contiendas cotidianas contra la comodidad, la sensualidad, el amor propio..., que necesariamente tendremos que librar para ser tambi?n leales a Jesucristo.

Santa Mar?a ?Madre nuestra, auxilio de los cristianos, Esposa del Esp?ritu Santo, Madre de Dios? nos protege con su intercesi?n poderosa. No podemos prescindir de Ella en esta batalla que debemos mantener contra nuestra debilidad y frente a los que se oponen al reinado de Dios en el mundo. Como Virgen fiel, nos ense?a que la fortaleza que vence al mundo est? en la humildad de reconocer el se?or?o divino sobre toda criatura. El mismo reconocimiento que a Ella la conduce al gozo inapreciable de sentirse especialmente querida por Dios a pesar de su peque?ez.

Publicado por verdenaranja @ 16:56  | Espiritualidad
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ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, OFM Cap., predicador de la Casa Pontificia, a la liturgia del domingo, tercero de Adviento, 16 de Diciembre de 2007.

III Domingo de Adviento [A]
Estad alegres; el Se?or est? cerca


Isa?as 35, 1-6a.8a.10; Santiago 5, 7-10; Mateo 11, 2-11



Comencemos, en nuestra reflexi?n, por la frase con la que Jes?s, en el Evangelio, tranquiliza a los disc?pulos de Juan el Bautista acerca del propio mesianismo: ?Se anuncia a los pobres la Buena Nueva?. El Evangelio es un mensaje de gozo: esto proclama la liturgia del tercer domingo de Adviento, que, por las palabras de Pablo en la ant?fona de ingreso, ha tomado el nombre de domingo ?Gaudete?, ?estad siempre alegres?, o sea, domingo de la alegr?a: ?Que el desierto y el sequedal se alegren... Se alegrar?n con gozo y alegr?a... en cabeza, alegr?a perpetua; sigui?ndolos, gozo y alegr?a. Pena y aflicci?n se alejar?n?.
.
Todos quieren ser felices. Si pudi?ramos representar visiblemente a toda la humanidad, en su movimiento m?s profundo, ver?amos una inmensa multitud erguirse en torno a un ?rbol frutal sobre la punta de los pies y tender desesperadamente las manos, en el esfuerzo de tomar un fruto que en cambio se escapa. La felicidad, dijo Dante, es ese dulce fruto que el hombre busca entre las ramas de la vida.

Pero si todos buscamos la felicidad, ?por qu? tan pocos son verdaderamente felices y hasta los que lo son permanecen as? por tiempo tan escaso? Creo que la raz?n principal es que, en la escalada a la cumbre de la felicidad, erramos de vertiente; elegimos la que no lleva a la cima. La revelaci?n dice: ?Dios es amor?; el hombre ha cre?do que puede dar la vuelta a la frase y decir: ??El amor es Dios!? (la afirmaci?n es de Feuerbach). La revelaci?n dice: ?Dios es felicidad?; el hombre invierte de nuevo el orden y dice: ??La felicidad es Dios!?. ?Y qu? sucede as?? No conocemos en la tierra la felicidad en estado puro, como no conocemos el amor absoluto; conocemos s?lo fragmentos de felicidad que se reducen con frecuencia a ebriedades pasajeras de los sentidos. Cuando por eso decimos: ??La felicidad es Dios!?, divinizamos nuestras peque?as experiencias; llamamos ?Dios? a la obra de nuestras manos o de nuestra mente. Hacemos, de la felicidad, un ?dolo. Esto explica por qu? quien busca a Dios encuentra siempre la alegr?a, mientras que quien busca la alegr?a no siempre encuentra a Dios. El hombre se reduce a buscar la felicidad en raz?n de cantidad: siguiendo placeres y emociones cada vez m?s intensos, o a?adiendo placer a placer. Como el drogadicto que necesita dosis cada vez mayores para lograr el mismo grado de placer.

S?lo Dios es feliz y hace felices. Por eso un salmo exhorta: ?Ten tu alegr?a en el Se?or, y escuchar? lo que pida tu coraz?n? (Sal 37,4). Con ?l tambi?n los gozos de la vida presente conservan su dulce sabor y no se transforman en angustias. No s?lo los gozos espirituales, sino toda alegr?a humana honesta: la alegr?a de ver crecer a los propios hijos, del trabajo felizmente llevado a t?rmino, de la amistad, de la salud recuperada, de la creatividad, del arte, del esparcimiento en contacto con la naturaleza. S?lo Dios ha podido arrancar de los labios de un santo el grito: ?Basta, Se?or, de alegr?a; ?mi coraz?n ya no puede contener m?s!?. En Dios se encuentra todo lo que el hombre acostumbra a asociar a la palabra felicidad e infinitamente m?s, pues ?ni ojo vio, ni o?do oy?, ni al coraz?n del hombre lleg?, lo que Dios prepar? para los que le aman? (1 Co 2,9).

Es hora de empezar a proclamar con m?s valor la ?Buena Nueva? de que Dios es felicidad, que la felicidad -no el sufrimiento, la privaci?n, la cruz-- tendr? la ?ltima palabra. Que el sufrimiento sirve s?lo para quitar el obst?culo a la alegr?a, para dilatar el alma, para que un d?a pueda acoger la mayor medida posible.

[Traducci?n del original italiano realizada por Marta Lago]

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Los Obispos de ?frica y Europa han realizado un llamado a los Jefes de Estado y de Gobierno de los dos continentes en una Carta enviada durante la Cumbre Europa-?frica que se ha desarrollado el 8 y el 9 de diciembre en Lisboa, Portugal.
La Carta ha sido escrita durante el encuentro de los Obispos europeos y africanos que se ha realizado durante el mes de noviembre en Ghana (ver Fides 21/11/2007). Los Obispos de los dos continentes, recordando que este a?o recurren los 200 a?os de la abolici?n de la esclavitud en el ?frica occidental, les han sugerido a los l?deres pol?ticos africanos y europeos de adoptar algunas medidas para luchar contra las modernas formas de esclavitud.



Su Excelencia el Presidente de la Uni?n Africana
Presidente de la Rep?blica de Ghana, Se?or John LKufuor
Su Excelencia el Presidente del Concejo de la Uni?n Europea
Primer Ministro de Portugal, Se?or Jos? Socrate Carvalho Pinto De Souso
Sus Excelencias, Jefes de Estado y Gobiernos de ?frica y Europa
Elmina, 18 de Noviembre de 2007



Su Excelencia el Presidente
Su Excelencia, Jefe de Estado y Gobiernos

Este a?o el mundo conmemora el 200 aniversario de la Abolici?n de la Esclavitud. Nosotros los obispos cat?licos convocados desde el Simposium de las Conferencias Episcopales de ?frica y Madagascar (SECAM) y desde el Concilio de las Conferencias Europeas de Obispos (CCEE) nos hemos reunido desde el 13 al 18 de Noviembre de 2007 en Ghana en Elimina que tiene una de las fortalezas de esclavos y est? marcada por las heridas del comercio de esclavos. Como un resultado de nuestras reflexiones en la oraci?n sobre ?La Esclavitud y Nuevas Esclavitudes?, os dirigimos el urgente mensaje siguiente.

Estamos muy felices de conocer vuestro encuentro como Jefes de Estado de ?frica y Europa en Lisboa, Portugal, y somos conscientes que el principal empuje de vuestras deliberaciones es la estrategia de una sociedad EU-?frica. Encomendamos este desarrollo de sociedad y vuestros intentos en desarrollar las estrategias para la colaboraci?n entre nuestros continentes con una clara prioridad por el bienestar de todos.

La esclavitud todav?a persiste hoy d?a, y en modos m?s ingeniosos, tal como en el trato de los migrantes y trabajadores migrantes, trabajo infantil, tr?fico de mujeres e infantil, etc. La enorme mayor?a de migrantes dejan su domicilio porque ellos carecen de los medios para vivir. Si la sociedad entre Europa y ?frica es para traer justicia social y pac?fico desarrollo humano integral para todos, urgentemente apelamos a vosotros a tratar de los males de estas nuevas formas de esclavitud en nuestros tiempos. Esperamos que vuestras deliberaciones os capacitar?n para o?ros unos a otros, pero especialmente para escuchar la voz del pobre, ya sea en ?frica o en Europa.
Por tanto desear?amos dirigiros lo siguiente, que hemos discutido detenidamente, y ahora os recomendamos a vosotros y a vuestros ministros para la acci?n:

. Erradicar el creciente problema del trabajo infantil y el tr?fico humano, del abuso sexual y de la explotaci?n de mujeres y ni?os. Esto es verdaderamente un esc?ndalo.

. Eliminar la explotaci?n continua de los recursos de ?frica y sus consecuencias. El reclutamiento selectivo y migraci?n de trabajadores a Europa es una amenaza para la unidad de muchas familias. La ?fuga de talentos? de profesionales de ?frica tales como doctores, enfermeras, empresarios y otro personal altamente cualificado, y la p?rdida de riqueza mineral y natural de ?frica en industrias extranjeras, son temas la mayor preocupaci?n para nosotros.

. Invertir la actual tendencia de explotaci?n. Esto requiere que los gobiernos de ?frica y Europa ratifiquen, pongan en pr?ctica y hagan cumplir las diversas Convenciones ya aceptadas y aseguren que la legislaci?n requerida para hacerlas efectivas est? en su sitio.

. Luchar por un progreso m?s grande en la b?squeda de los fines del Desarrollo del Milenio (MDGs) y realizar los compromisos de la ayuda financiera que son muchas veces no cumplidos.

. Practicar buen gobierno, la probidad, responsabilidad y transparencia, promoci?n de la educaci?n democr?tica para todos, la norma de la ley y la lucha contra la corrupci?n. Como la Nueva Asociaci?n para Desarrollo Africano (NEPAD) ha destacado, cada uno es una condici?n importante par el logro del desarrollo sostenible y, consecuentemente, el cese de la inmigraci?n.

. Reconocer que los migrantes contribuyen al desarrollo de sus pa?ses anfitriones y que sus env?os juegan un papel econ?mico sustancial en el bienestar de las familias de sus pa?ses de origen. Como obispos cat?licos creemos que, una calurosa y humana bienvenida para el extranjero es un valor fundamental para toda la humanidad y de acuerdo con el mensaje del Evangelio de nuestro Se?or y salvador Jesucristo.

Como l?deres de extensas comunidades en Europa y ?frica, escribimos en comuni?n y solidaridad de uno y otro y en la esperanza de una justa, pac?fica, pr?spera e igual asociaci?n entre Europa y ?frica.

Aseguramos a su Excelencia y sus colegas Jefes de Estado y Gobiernos de nuestro compromiso de intensificar nuestro trabajo por una m?s justa relaci?n entre ?frica y Europa y por un mundo m?s pac?fico.

Quiera Jesucristo, el pr?ncipe de la Paz, guiar a vosotros y vuestros colegas en vuestras deliberaciones!

Firmado en Elmina el 18 de Noviembre de 2007.

Cardenal Adrien Th?odore Sarr
Arzobispo de Dakar (Senegal)
Presidente de SECAM

Josip Bozanic
Cardenal arzobispo de Zagreb (Croatia)
Presidente de CCEE

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Viernes, 14 de diciembre de 2007
El Concilio Aborigen Cat?lico para la Reconciliaci?n (Catholic Aboriginal Council for Reconciliation) ha publicado un Mensaje Pastoral con motivo de la celebraci?n, ma?ana 12 de diciembre, del V Aniversario del D?a Nacional de Oraci?n por los Abor?genes.

Mensaje Pastoral desde el Concilio Aborigen Cat?lico para la Reconciliaci?n por el D?a Nacional de Oraci?n por los Pueblos Abor?genes
D?a de Fiesta de Nuestra Se?ora de Guadalupe
12 de Diciembre de 2007


l. Cuando la Bienaventurada Madre se apareci? a Juan Diego el 9, 10 y 12 de Diciembre de 1531, le habl? en t?rminos compasivos. Us? las palabras mi hijo m?s abandonado en su di?logo contenido en el Nican Mophua. Juan Diego no se sinti? digno de ser el mensajero de ella para presentarse ante el obispo Juan de Zum?rraga. De hecho, cuando el Obispo no cre?a que Juan Diego se hab?a encontrado con Mar?a, y le diera el mensaje, Juan Diego se sinti? muy decepcionado. ?l pidi? a Mar?a que enviara a uno m?s importante y digno. De nuevo, Mar?a le dijo que no enviar?a a ning?n otro. Sin embargo, ella le dijo que ?l era su opci?n para tener que hablarle al Obispo de modo que su deseo de tener un santuario construido donde el pueblo pudiera ser consolado por ella, llegara a ser una realidad. Mar?a era muy consciente del abuso que Juan Diego y su pueblo estaban recibiendo de los conquistadores espa?oles.

2. En la ma?ana del 12 de Diciembre de 1531, la Bienaventurada Madre pidi? a Juan Diego que recogiera las flores de la colina de Tepeyac, para que se las trajera, para que ella pudiera volverlas a colocar en su manto. Entonces pidi? a Juan Diego que entregara estas flores, reunidas en su tilma, como un signo para el Obispo. Ella llam? a Juan Diego su embajador en el que hab?a confiado enteramente. Sus palabras a ?l fueron con toda mi fuerza, te mando que s?lo en presencia del Obispo debes abrir tu manto, y le haces conocer y le revelas lo que t? est?s portando. Contar?s todo bien; le dir?s c?mo yo te envi? subir a la cima de la colina a cortar flores, y todos vosotros vean y admiren. Con todo esto cambiar?s el coraz?n del se?or de los sacerdotes de modo que ?l har? su parte de construir y erigir un templo que le he pedido. A trav?s su milagrosa imagen y la aceptaci?n del mensaje de Mar?a, en un corto per?odo de diez a?os (1531-1541) hab?an nueve millones de conversiones a la fe cat?lica entre los pueblos ind?genas de M?xico. La aparici?n de Mar?a sucedi? donde los misioneros y espa?oles hab?an fracasado en convencer al pueblo ind?gena de llegar a ser seguidores de Jes?s.

3. El Papa Juan pablo II visit? Canad? en 1984. El 10 de Septiembre, ?l se encontr? con el pueblo aborigen que se reuni? en el Santuario de Santa Ana de Beaupr?. Les dijo: Vuestro encuentro con el Evangelio no s?lo os ha enriquecido a vosotros, ha enriquecido a la Iglesia. Somos muy conscientes que ?ste no ha llegado sin dificultades y, ocasionalmente, con sus desaciertos. Sin embargo, y vosotros lo est?is experimentando hoy d?a, el Evangelio no destruye lo que es lo mejor en vosotros. Por el contrario, enriquece ya que ?l aconteci? desde dentr de las cualidades y dones espirituales de vuestra cultura. Adem?s de vuestras tradiciones indianas e Inuit permite el desarrollo de nuevos caminos de expresar el mensaje de salvaci?n y nos permiten entender mejor hasta qu? punto Jes?s es el Salvador y cu?n universal es su salvaci?n.

4. El Papa Juan Pablo II habl? en la canonizaci?n de Juan Diego el 31 de Julio de 2002 y record? a los fieles reunidos que:

El Acontecimiento de Guadalupe, como ha puntualizado el episcopado mexicano, ?signific? el comienzo de la evangelizaci?n con una vitalidad que super? todas las expectativas. El mensaje de Cristo, a trav?s de su Madre, asumi? los elementos esenciales de la cultura ind?gena, la purific? y le dio el definitivo sentido de salvaci?n? (14 de Mayo de 2002, n. 8). En consecuencia Guadalupe y Juan Diego tienen un profundo significado eclesial y misionero y es un modelo evangelizaci?n perfectamente inculturizada. Aceptando el mensaje cristiano sin olvidar su identidad ind?gena, Juan Diego descubri? la profunda verdad de la nueva humanidad, en la que todos estamos llamados a ser hijos de Dios.

5. Este a?o hemos sido testigos de la conclusi?n de un cap?tulo en las vidas de los Pueblos Abor?genes que ha prestado atenci?n a las escuelas residenciales que fueron establecidas por el gobierno federal y las Iglesias. La prestaci?n ha empezado a pagarse a los anteriores estudiantes, a sus familias y a sus comunidades. Sabemos que los recursos financieros no ser?n el aspecto ?nico que resultar? en la curaci?n. Hay ahora una oportunidad a continuar un paso de reconciliaci?n y paz en este viaje sagrado. No ser? un viaje f?cil. Sin en embargo, la necesidad por la curaci?n espiritual estar? avanzando. Se nos ha recordado en el Antiguo Testamento por el Profeta Isa?as que habl? acerca del siervo sufriente (Jes?s) en 53, 5,
porque ?l fue traspasado por nuestros faltas, aplastado por nuestros pecados. Sobre ?l se encuentra un castigo que nos trae la paz, y a trav?s de sus heridas hemos sido curados
.

Este mismo pasaje es repetido en 1 Pedro 2, 24 en el Nuevo Testamento. Somos hermanos y hermanas de Jes?s. Necesitamos reunirnos con nuestros pr?jimos cristianos para caminar juntos en un camino hacia la reconciliaci?n. Hay necesidad de liderazgo desde los Obispos, sacerdotes y los ancianos abor?genes a trabajar juntos de modo que podamos convertirnos total y completamente de nuevo. Necesitamos volver a las ense?anzas espirituales que nuestro Creador dio a nuestros mayores. Estas sagradas ense?anzas deben ser reconocidas y aceptadas por nuestros hermanos y hermanas cristianos. El mensaje del Papa Juan pablo II de la inculturaci?n de nuestros valores espirituales en la Iglesia Cat?lica que empezaron el 12 de Diciembre de 1531, con el encuentro de Mar?a con Juan Diego debe ser completado. Cada uno de nosotros est? siendo llamado por mar?a, nuestra Se?ora de Guadalupe, de ser sus embajadores para recibir a Jes?s en nuestras vidas. En este quinto aniversario del D?a Nacional de Oraci?n por los Pueblos Abor?genes en Canad?, nos uniremos en oraci?n y solidaridad espiritual porque celebramos de diversos modos la evangelizaci?n de nuestro pasado. Se nos ha recordado de nuevo que en el d?a de fiesta de Nuestra Se?ora de Guadalupe, el 12 de Diciembre de 2007, ella es nuestra Madre de las Am?ricas. Ella quiere que nosotros sigamos a su Hijo, Jes?s.

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VATICANO - LAS PALABRAS DE LA DOCTRINA de don Nicola Bux y don Salvatore Vitiello - Primer deber: anunciar el Evangelio

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - El fil?sofo R?mi Brague, en un ensayo reciente, escribe que es necesario superar algunos esl?ganes, identific?ndolos con: los tres monote?smos, las tres religiones de Abraham, las tres religiones del libro, porque "estas expresiones son equivocadas y peligrosas. Son equivocadas porque en cada una de ellas se alberga un error muy grave respeto a la naturaleza de las tres religiones que se querr?a de este modo poner todas bajo un mismo techo. Son peligrosas porque llevan a una pereza intelectual que no deja examinar la realidad del vecino? (?Per smetterla con "i tre monoteismi", Communio 213 [2007], 57-72). Naturalmente todo esto se realiza con muy nobles intenciones como es la de encontrar un terreno de acuerdo para hacer menos dif?cil la convivencia.

El problema es que - entre los cat?licos - se ha difundido la opini?n de que el di?logo es lo prioritario, casi un "mandato a la Iglesia? por parte de su Fundador. Se objetar? enseguida que "el Concilio ha dicho" y luego "Juan Pablo II ha hecho" y todav?a que est? el "esp?ritu de As?s" - desde hace poco se habla tambi?n de otro esp?ritu aquel "de R?vena", pero parece que s?lo respecto a los cristianos separados. En definitiva, una especie de competici?n para conseguir "juntar las religiones", para poner de acuerdo las confesiones cristianas, quiz? pasando por alto el hecho que, si ocurrieron diferencias y divisiones y estas persisten hasta hoy, no todo se debe a motivos marginales.

Y luego, ?qu? papel ocupa, en tales concepciones, la palabra-clave que Jes?s repet?a: ?Convert?os y creed en el Evangelio? Si ciertamente esta afecta en primer lugar a quien es cristiano y es un camino que lleva toda la vida, tambi?n concierne, y sobre todo, a quien todav?a no es cristiano. ?No estaremos quiz? entre los que se han acostumbrado a pensar que basta con trabajar por la justicia, la libertad, la paz, la solidaridad, en definitiva por los celeb?rrimos valores? ?D?nde acabar?an, entonces, el amor de Cristo en la cruz por la salvaci?n eterna de los hombres y la esperanza de estar para siempre con ?l en la vida eterna?

Si Jesucristo hubiera dicho a los ap?stoles: Quedaos en vuestras comunidades de procedencia, dialogad con los representantes de las religiones, guardaos del comunicar mi Evangelio y mucho menos del bautizar, antes bien, buscad inculturaros - una palabra demasiado dif?cil para aquellos tiempos - nosotros cat?licos, no existir?amos hoy.
Sin embargo, incluso en un an?lisis superficial, se puede observar como la percepci?n eclesial de no pocos laicos e incluso de cl?rigos, se limitan a la comunidad local, la labor apost?lica de otros se reduce a organizar encuentros interreligiosos, a emplear no pocos recursos financieros para sustentar "los tres monote?smos", quiz? incluso con m?s ardor de cuanto se realiza por difundir el Evangelio y hacer conocer a Jes?s, quiz? apoyando con convicci?n la escuela cat?lica.

De todo eso hace justo eco la proliferaci?n de s?mbolos mundialistas - como la c?lebre bandera del arco iris - que han reemplazado los crucifijos e im?genes religiosas o las marchas por la paz y las procesiones con antorchas (anti o pro algo) que son consideradas como m?s eficaces, para la consecuci?n de los resultados, de lo que no puedan serlo un lectio divino o una hora de adoraci?n o incluso una bella procesi?n de pueblo, con la Virgen y los Santos.

?Quien sabe si se ense?a a los peque?os en la catequesis que ser cristianos significa conocer y anunciar a Jes?s? ?Qu? los Ap?stoles, movidos por el Esp?ritu Santo, gastaron su vida para invitar a todos a la conversi?n y a recibir el bautismo para poder recibir la salvaci?n?

Los cristianos deben saber sobre todo que el Evangelio contiene una eficacia, una fuerza potente que viene de Dios ?para la salvaci?n de quien cree? (Rm 1,16), porque el Evangelio es el propio Jesucristo: recibirlo es un derecho de todo hombre y donarlo es un deber de todo cristiano, aunque suponga el martirio. La Iglesia fue fundada por Cristo solo para hacer conocer al ?nico verdadero Dios y Padre. Y podemos estar absolutamente ciertos del hecho que evangelizar no lesiona ninguna libertad.

Tras las huellas de San Pablo, queremos ser embajadores de Cristo y recorrer el mundo invitando a la reconciliaci?n - no a un cualquiera - sino a la reconciliaci?n con Dios (cf 2Cor 5,20), porque es de ella de donde mana la estable reconciliaci?n entre los hombres. Entonces el di?logo intercristiano, interreligioso, interhumano con los no creyentes, partir?n de o llegar? a dar raz?n de la propia "esperanza" (1Pt 3,15), que luego "equivalente a fe" (Enc?clica Spe salvi, n 2). Por ello, somos cristianos y somos Iglesia. ?sta es la evangelizaci?n y la misi?n de la Iglesia y no puede nunca faltar, porque mana, ?nicamente y siempre renovada, de la presencia indefectible del Se?or. (Agencia Fides 13/12/2007; L?neas: 57 Palabras: 824)

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Mensaje dirigido por Benedicto XVI al cardenal Jorge Liberato Urosa Savino, arzobispo de Caracas (Venezuela), tras el ataque que sufri? el 7 de diciembre por parte del grupo violento llamado ?la esquina caliente?, simpatizantes gubernamentales.


Vaticano, 9 de diciembre de 2007

Se?or cardenal Jorge Liberato Urosa Savino

Arzobispo de Caracas

Habiendo conocido con preocupaci?n la noticia de la agresi?n sufrida por vuestra eminencia por parte de grupo violento el pasado d?a 7, me apresuro a manifestarle mi sincera cercan?a y solidaridad en esta lamentable circunstancia, a la vez que le aseguro un especial recuerdo en la oraci?n, que lo sostenga y aliente n el fiel cumplimiento de su misi?n pastoral. Como signo de consuelo y estima, le env?o cordialmente la bendici?n apost?lica, que extiendo a los pastores y fieles de esa querida naci?n.

BENEDICTO PP. XVI

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ZENITPublicamos el mensaje que dirigi? Benedicto XVI el jueves 13 de Diciembre de 2007,a los nuevos embajadores ante la Santa Sede de Tailandia, Seychelles, Namibia, Gambia, Surinam, Singapur y Kuwait, al recibir sus cartas credenciales.

Excelencias:

Con mucho gusto os doy la bienvenida con motivo de la presentaci?n de las cartas que os acreditan como embajadores extraordinarios y plenipotenciarios de vuestros respectivos pa?ses: Tailandia, Seychelles, Namibia, Gambia, Surinam, Singapur y Kuwait. Os doy las gracias por las gentiles palabras que me hab?is transmitido de parte de vuestros jefes de Estado. Os pido que les expres?is mi diferente saludo y mis mejores deseos para sus personas y para la elevada misi?n que ejercen al servicio de sus pa?ses.

Mi cordial saludo se dirige tambi?n a todas las autoridades civiles y religiosas de vuestras naciones, as? como a todos vuestros compatriotas. Por mediaci?n vuestra os aseguro mis oraciones, alent?ndoles a continuar su misi?n y el testimonio que ofrecen con su compromiso al servicio de todos.

Vuestra misi?n de diplomacia es particularmente importante en el mundo actual para mostrar que, en todas las situaciones de la vida internacional, el di?logo tiene que ser superior a la violencia, y el deseo de paz y de fraternidad debe prevalecer sobre la confrontaci?n y el individualismo, que s?lo provocan tensiones y rencores, obstaculizando la edificaci?n de sociedades reconciliadas.

Por mediaci?n vuestra, deseo lanzar un nuevo llamamiento para que todas las personas que tienen una funci?n en la vida social, todas las que participan en el gobierno de las naciones, hagan todo lo que puedan para volver a dar esperanza a los pueblos que tienen la tarea de gobernar. Que tengan en cuenta sus aspiraciones m?s profundas y que hagan lo necesario para que todos puedan beneficiarse de las riquezas naturales y econ?micas de su pa?s, seg?n los principios de la justicia y de la equidad.

Desde esta perspectiva, debe prestarse particular atenci?n a las j?venes generaciones, mostr?ndoles que son la primera riqueza de un pa?s. Su educaci?n integral es una necesidad primordial. En efecto, no es suficiente una informaci?n t?cnica y cient?fica para forjar hombres y mujeres responsables en su familia y a todos los niveles de la sociedad. Para lograr este objetivo, hay que privilegiar una educaci?n en los valores humanos y morales que permita a cada joven tomar confianza en s? mismo, esperar en el futuro, preocuparse de sus hermanos y hermanas en humanidad y asumir su papel en el crecimiento de la naci?n, con un sentimiento cada vez m?s agudo de preocupaci?n por el pr?jimo.

Por este motivo deseo que, en cada pa?s, la educaci?n de la juventud sea una prioridad con el apoyo de todas las instituciones de la comunidad internacional que est?n comprometidas en la lucha contra el analfabetismo y contra la falta de formaci?n en todas sus formas. Es una manera particularmente importante de luchar contra la desesperanza que puede albergarse en el coraz?n de los j?venes y provoca numerosos actos de violencia, individuales o colectivos.

La Iglesia cat?lica, por su parte, gracias a sus numerosas instituciones educativas, se compromete sin cesar con todos los hombres de buena voluntad en el frente de la formaci?n global de los j?venes. Aliento a todas las personas que participan en esta hermosa misi?n de la educaci?n de la juventud a continuar sin descanso en su tarea, convencidos de que la adecuada formaci?n de los j?venes prepara un ma?ana prometedor.

Acab?is de recibir de vuestros jefes de Estado una misi?n ante la Santa Sede. Al final de nuestro encuentro, quiero expresaros, se?oras y se?ores embajadores, mis mejores deseos para el servicio que os dispon?is a desempe?ar. Que el Todo Poderoso os sostenga a vosotros, a vuestros seres queridos, a vuestros colaboradores y a todos vuestros compatriotas en la edificaci?n de una sociedad pac?fica, y que descienda sobre cada uno de vosotros la abundancia de sus bendiciones divinas.

Traducci?n del original franc?s realizada por Jes?s Colina

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Jueves, 13 de diciembre de 2007
Mensaje de Navidad de los Obispos de Cuba dirigido a todos los sacerdotes, di?conos, religiosas y fieles del pueblo cubano, con fecha 12 de diciembre. (Fides)

MENSAJE DE NAVIDAD DE LOS OBISPOS DE CUBA

? LA ESPERANZA NO QUEDAR? DEFRAUDADA? (Rom. 5,5)


1? ??Qu? hermosos sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la buena nueva, que pregona la victoria!? (Is 52,7). Con estas palabras de Isa?as, profeta de la esperanza, queremos introducir nuestro tradicional mensaje de Navidad dirigido a ustedes: sacerdotes, di?conos, religiosas y religiosos, fieles y a todo nuestro pueblo. Isa?as anunciaba un mensaje de paz y esperanza a su pueblo, lo animaba a que, para superar las dificultades que le angustiaban practicaran la justicia y se acercaran a Dios. Tambi?n les recordaba que en ese empe?o no estaban solos, Dios estaba con ellos, era fiel, no se olvidaba de su pueblo. Este consuelo y, a la vez, llamada a la acci?n lo expresaba el profeta de manera po?tica y bella. Dirigi?ndose a ellos, dec?a: ?Ya no te llamar?n abandonada ni a tu tierra devastada, a ti te llamar?n mi favorita porque el Se?or te prefiere a ti? (Is. 62,4) , y a?ad?a lleno de esperanza: ?El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande, habitaban en tierras de sombras y una luz les brill? (Is. 9.2) .

2? Ahora, al igual que Isa?as en su tiempo, nosotros, Obispos de la Iglesia en Cuba, tambi?n deseamos, para ser fieles a Dios, transmitirles ese mismo mensaje de esperanza, de la Buena Noticia que brota del amor de Dios y que anuncia la victoria de la paz. ?Jes?s es el mensajero que anuncia y realiza la victoria de la Paz !. En la noche de la Navidad los ?ngeles cantaron ?paz en la tierra a los hombres que ama el Se?or? (Lc. 2,14) . La Navidad nos habla de la cercan?a de Dios para con nosotros, de su amor por el hombre y de su deseo de que alcance la felicidad.

Dios se hace hombre

3? La Navidad es tambi?n la fiesta de la esperanza, porque es la fiesta de la vida. Porque de eso se trata, como indica su nombre; de un nacimiento, de una vida que comienza. Pero m?s todav?a porque es el nacimiento del Hijo de Dios, es Dios mismo que se hace hombre.

4? Si Dios se hace hombre, la vida humana adquiere un sentido de dignidad y de grandeza. Entonces, ?cu?n importante y valiosa es mi vida y la de cualquier persona humana para que el mismo Dios quiera ?hacerse semejante al hombre?! (cf. Flp 2,7) . Esta mirada de fe nos asegura que Jesucristo, el Hijo de Dios, nacido en Bel?n de la Virgen Mar?a hace m?s de 2000 a?os, ha entrado en nuestra historia personal y social, y nos da motivos para esperar y posibilidades para alcanzar lo esperado.

5? Como el mensaje de Navidad es de alegr?a y de esperanza, su celebraci?n se ha convertido en una tradici?n popular en casi todos los pa?ses del mundo, entrando a formar parte del acervo cultural de numerosos pueblos. En Cuba tambi?n ha sido as?. Para las personas mayores sobre todo, muchos de sus mejores recuerdos familiares se enmarcan en el tiempo de las fiestas navide?as: los adornos en las casas, el Nacimiento junto al arbolito de Navidad con sus luces; los villancicos, que son la m?sica propia de esos d?as, algunos de ellos compuestos por nuestros mejores creadores musicales; las comidas tradicionales del d?a de Nochebuena: lech?n asado, yuca con mojo, arroz congr?, ensalada de tomate, lechuga y r?banos, bu?uelos con alg?n vino y alg?n turr?n, ... Navidad, ante todo, es la fiesta de la familia; los que estaban lejos vienen al hogar, es el momento de dejar atr?s agravios y rencillas, de unir a los que est?n divididos; es un tiempo de reconciliaci?n y encuentro, es la fiesta de toda la familia.

6? A esta fiesta sigue la de fin de a?o con las consabidas felicitaciones: ?Feliz Navidad y pr?spero A?o Nuevo!. La sola expresi?n habla de expectativas, de esperanza. Se quiere y desea que el a?o que comienza sea mejor que el anterior, que los males y problemas pasados sean superados. Se le pide a Dios salud y paz para poder luchar y superar las dificultades y trabas que impiden conseguir estos deseos y aspiraciones de toda la familia y de todo el pueblo cubano, incluyendo a los ni?os, quienes esperan ilusionados y llenos de fantas?a el d?a de los Reyes Magos.

D?cimo aniversario de la visita del Papa Juan Pablo II

7? Este a?o estamos celebrando diez a?os de que en Cuba se volviera a conmemorar oficialmente el D?a de Navidad, declar?ndolo feriado nacional. De esta manera nos sentimos unidos a los pueblos latinoamericanos, con los cuales compartimos las mismas ra?ces culturales cristianas, en una de las tradiciones y celebraciones m?s antiguas y genuinas de Am?rica Latina y El Caribe.

8? La ausencia por casi tres d?cadas de la celebraci?n de la Navidad de manera oficial, unida a otros obst?culos de diversa ?ndole, hicieron que m?s de una generaci?n desconociera el sentido religioso, esperanzador y humano de esta fiesta. Hoy constatamos que la celebraci?n de la Navidad recibe cada d?a m?s acogida entre las personas y las familias, lo cual revela un anhelo que perdur? en el alma de nuestro pueblo. En este sentido tambi?n nos alegramos porque, a partir de este a?o, nuestros ni?os y j?venes podr?n disfrutar de vacaciones escolares por Navidad y Fin de A?o. Esto contribuye al bien de nuestra naci?n

9? No podemos olvidar que el Papa Juan Pablo II, haci?ndose eco de este deseo de nuestro pueblo y de la Iglesia , solicit? al gobierno de Cuba que la Navidad volviese a ser celebrada como un d?a feriado. Justamente, el pr?ximo a?o, celebraremos el d?cimo aniversario de su visita. ?l vino como ?mensajero de la verdad y la esperanza?. Su presencia entre nosotros fue una bendici?n para todos. Fue recibido por nuestro pueblo con calor y aprecio desbordante y las autoridades del pa?s le brindaron una afectuosa acogida. Recorri? casi toda nuestra geograf?a. Con el Evangelio en la mano nos habl? de la verdad sobre el hombre, sobre Jesucristo, sobre la Iglesia y nos dej? un mensaje de esperanza con el que nos anim? a buscar entre todos un futuro mejor. El supo iluminar con voz de pastor muchas posibilidades concretas de crecimiento humano que pueden ser dinamizadas por la esperanza cristiana.

10? La esperanza que brota de nuestra fe en Jesucristo no es un escape de la realidad hacia un mundo fantasioso, no es un consuelo para las frustraciones de nuestra vida; es una liberaci?n de nuestros miedos y un ensanchamiento de nuestros horizontes, es una fuerza movilizadora hacia metas m?s altas que desde ahora pueden animar nuestras acciones m?s concretas. ??No tengan miedo de abrir sus corazones a Cristo?! , esa fue la exclamaci?n con la que nos salud? el Papa Juan Pablo II desde que puso sus pies en tierra cubana, la misma que fue como un lema de su pontificado.

11? Basta recordar de las ense?anzas del Papa algunas de sus palabras que son particularmente iluminadoras para este momento de nuestra historia: ?Cuba, cuida a tus familias para que conserves sano tu coraz?n? ? ?No busquen fuera lo que pueden encontrar dentro, no esperen de los otros lo que ustedes son capaces y est?n llamados a ser y a hacer. No dejen para ma?ana el construir una sociedad nueva, donde los sue?os m?s nobles no se frustren y donde ustedes puedan ser los protagonistas de su historia? ? ?Quiero repetir mi llamado a dejarse iluminar por Jesucristo, a aceptar sin reservas el esplendor de su verdad, para que todos puedan emprender el camino de la unidad por medio del amor y la solidaridad, evitando la exclusi?n, el aislamiento y el enfrentamiento, que son contrarios a la voluntad del Dios-Amor? ? ?Esta es la hora de emprender nuevos caminos que exigen los tiempos de renovaci?n que vivimos?.



Esperanza y expectativas

12? Precisamente, en esta Navidad y fin de a?o, cuando en Cuba surgen tantas expectativas acerca de cambios necesarios que puedan mejorar y transformar la vida nacional, estas palabras cobran mayor significado, porque a trav?s de muchos a?os se han acumulado dificultades que resultan agobiantes y duran demasiado. La Iglesia Cat?lica , como parte de nuestro pueblo, participa de esta espera y ofrece su oraci?n y su contribuci?n para que se encuentren soluciones reales y eficaces que favorezcan caminos de esperanza.

13? En esta tarea todos estamos implicados, sin exclusiones ni marginaciones. Es necesario dar espacios a la iniciativa y creatividad personal, pues todos corremos la misma suerte. Todos somos capaces de aportar soluciones, como todos supimos solidarizarnos, de modo ejemplar, con las v?ctimas de las inundaciones que, recientemente, afectaron a las provincias orientales: los m?s cercanos abriendo las puertas de sus hogares, y los m?s lejanos entregando sus ayudas. Al respecto queremos reconocer la labor desempe?ada por C?ritas Cubana al coordinar y distribuir el generoso aporte ofrecido por las comunidades cat?licas.

Itinerario pastoral

14? Queridos hermanos y hermanas, este Mensaje Navide?o se inscribe en un camino de esperanza que quiere recorrer la Iglesia en Cuba en el a?o pr?ximo a comenzar. Nos anima a esta esperanza el recuerdo vivo de la visita de Juan Pablo II y las palabras de la Enc?clica que el Papa Benedicto XVI ?Sobre la esperanza cristiana? acaba de dirigir a la Iglesia Universal. Nos dice el Santo Padre: ?El presente aunque sea un presente fatigoso, se puede vivir y aceptar si lleva hacia una meta, si podemos estar seguros de esta meta y si esta meta es tan grande que justifique el esfuerzo del camino ? S?lo cuando el camino es cierto como realidad positiva, se hace llevadero tambi?n el presente ? llegar a conocer a Dios, al Dios verdadero, eso es lo que significa recibir esperanza? .

15? Para fortalecer nuestra esperanza, en este 10? aniversario de la inolvidable visita del Papa Juan Pablo II a Cuba, el Santo Padre Benedicto XVI ha querido hacerse presente entre nosotros en la persona del Cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado de Su Santidad, quien ha anunciado su visita para el pr?ximo mes de febrero. Este ser? el primero de los eventos eclesiales que marcar? el a?o pastoral de la Iglesia en Cuba.

16? En el a?o 2008 comenzar?n tambi?n las celebraciones por los 400 a?os del hallazgo en la Bah?a de Nipe de la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba, que consistir? en un trienio preparatorio cuya culminaci?n tendr? lugar en el 2012 con un A?o Jubilar. Con alegr?a y esperanza les comunicamos este acontecimiento y les convocamos a participar en el inicio de estas celebraciones.

17? Otro acontecimiento de honda significaci?n para la Iglesia en Cuba ser? la Beatificaci?n en Camag?ey ?a finales del pr?ximo a?o? del Padre Olallo, Hermano de San Juan de Dios, nacido en Cuba, quien entreg? 54 a?os de su vida en esa ciudad al servicio de los enfermos, pobres y necesitados.

18? Les animamos a celebrar con gozo y alegr?a en el seno de sus familias, en las iglesias y casas de oraci?n, estas fiestas navide?as ?dando raz?n de nuestra esperanza? (1 Pe. 3,15) ?porque la esperanza no quedar? defraudada pues el amor de Dios ha sido derramado en nuestro coraz?n por el don del Esp?ritu Santo? (Rom. 5,5) . Que la Virgen Mar?a , Madre del Salvador, que fue d?cil al Esp?ritu Santo nos ayude a preparar nuestros corazones para recibir a Jes?s en esta Navidad.

Con el deseo de una Feliz Navidad y un pr?spero y venturoso A?o Nuevo.

Los bendicen con todo afecto,

LOS OBISPOS DE CUBA

12 de Diciembre de 2007
Fiesta de Nuestra Se?ora de Guadalupe
Patrona de Am?rica

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ASIA/TIERRA SANTA - ?Vivir un tiempo de esperanza?: la invitaci?n de Caritas de Jerusal?n en el Mensaje de Navidad 2007

Jerusal?n (Agencia Fides) - El adviento 2007 como un tiempo de esperanza y la Navidad como momento central en el cual renovar la confianza en Jesucristo, que trae una nueva vida y una gran alegr?a: son los temas subrayados en el Mensaje para la Navidad 2007 difundido por la Caritas de Jerusal?n. ?Creemos que no sea una coincidencia que el Santo Padre Benedicto XVI haya elegido este tiempo para publicar la Carta Enc?clica ?Spe Salvi?, en la cual explica la maravillosa ense?anza del Evangelio sobre esta importante materia?, nota el texto, firmado por el Secretario General Claudette Habesh. ?La esperanza es parte vital de nuestro trabajo. Las personas que golpean a la Caritas por una ayuda, lo hacen porque esperan que nosotros podamos acompa?arlos en sus dif?ciles situaciones de vida. Ofreci?ndoles ayuda a los enfermos, a los pobres, a los marginados, dando oportunidad de trabajo a los desocupados o a aquellos que necesitan de asistencia, podemos ir al encuentro en sus necesidades psicol?gicas, aumentando en ellos la confianza de no ser olvidados totalmente?, dice el mensaje.

?Nuestras puertas en Caritas son puertas de esperanza y podemos tenerlas siempre abiertas gracias a la ayuda de nuestros amigos y de nuestros colaboradores?, se lee en el texto que agradece amigos y benefactores que hacen posible la actividad de la Caritas de Jerusal?n, desarrollada en condiciones sociales y pol?ticas cada vez m?s dif?cil y fatigosa. El Mensaje se concluye con un deseo de esperanza y de paz para Tierra Santa.

Recientemente la Caritas de Jerusal?n ha celebrado los 40 a?os de actividad (ver Fides 17/9/2007), renovando su compromiso en la educaci?n, en la salud, en el sost?n a las familias necesitadas, en el cumplir gestos de reconciliaci?n en Tierra Santa. Entre las ?ltimas iniciativas por la conmemoraci?n del evento, se dieron inicio a los trabajos para un nuevo hospital en la aldea de Aboud, donde viven alrededor de 2.000 personas. La Caritas estaba presente en la aldea con un centro m?dico abierto en 1990, que ahora ser? ampliado. A bendecir la primera piedra del nuevo edificio ha sido Excmo. Mons. Michel Sabbah, Patriarca Latino de Jerusal?n, en una ceremonia a la que han participado con alegr?a musulmanes y cristianos. (PA) (Agenzia Fides 12/12/2007 L?neas: 28; Palabras: 384)

EUROPA/ESPA?A - Presentado el Documento ?La Iglesia en Espa?a y los inmigrantes?, una reflexi?n teol?gico-pastoral con orientaciones pr?cticas para la pastoral de las migraciones

Madrid (Agencia Fides) - Su Exc. Mons. Jos? S?nchez, Obispo de Sig?enza-Guadalajara y Presidente de la Comisi?n de Migraciones de la Conferencia Episcopal Espa?ola CEE), present? ayer el documento ?La Iglesia en Espa?a y los inmigrantes?, una reflexi?n teol?gico-pastoral con orientaciones pr?cticas para la pastoral de las migraciones en nuestro pa?s, que fue aprobada el pasado 22 de noviembre durante la ?ltima Asamblea Plenaria de la CEE (ver Fides 27/11/2007).

Dada la transformaci?n que ha experimentado la emigraci?n en Espa?a, diez a?os despu?s del ?ltimo documento Pastoral de las Migraciones en Espa?a (1994), y siguiendo la Instrucci?n Pontificia Erga Migrantes Caritas Christi, la Conferencia Episcopal ha visto necesario la elaboraci?n de un nuevo texto, a la vista de la nueva tendencia migratoria en Espa?a y a la luz de dicho documento. El documento tiene el doble car?cter de reflexi?n teol?gica y, al mismo tiempo, ofrece unas pistas para la acci?n pastoral.

Va dirigido a todas las personas, instituciones y organizaciones de la Iglesia que se ocupan de la atenci?n de los inmigrantes, pero tambi?n a los propios inmigrantes en los aspectos que les afecta como agentes que est?n llamados a ser, de una transformaci?n de las comunidades y de la sociedad.

El documento consta de seis cap?tulos. El I capitulo ofrece algunos datos sobre la situaci?n actual de las migraciones especialmente en Espa?a. El Cap?tulo II es una breve reflexi?n de la emigraci?n como un fen?meno social, analizando sus causas y consecuencias. En el capitulo III se considera la emigraci?n como un fen?meno que nos interpela a todos y que constituye un momento de gracia. El Cap?tulo IV trata de las Migraciones desde la Sagrada Escritura y desde la Doctrina Social de la Iglesia lo largo de la historia. En el capitulo V se se?alan algunos principios fundamentales de la Pastoral de las Migraciones y sus consecuencias en la Pastoral en general. Y, por ?ltimo, el VI capitulo presenta las personas, funciones y estructuras en la acci?n pastoral con los migrantes. (RG) (Agencia Fides 13/12/2007 L?neas: 27 Palabras: 354)

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Texto completo del Documento
http://www.fides.org/spa/documents/iglesia_inmigrantes_espana_2007.pdF

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BOLET?N 263


? El Obispado, a trav?s de Edobite, ha publicado la nueva enc?clica del Papa Benedicto XVI cuyo t?tulo es ?Spe salvi?. El obispo, Bernardo ?lvarez y los profesores del ISTIC: Miroslaw Karol y V?ctor Oliva, han sido los encargados de presentar dicho documento pontificio en un acto que tuvo lugar en el Seminario Diocesano.

? Otra importante presentaci?n ha tenido lugar en las Casas Capitulares. All? se dio a conocer el libro ?Historia de las Di?cesis Espa?olas, Di?cesis de Canarias y Tenerife?. El acto cont? con las intervenciones de Jorge Juan Fern?ndez, director general de la Biblioteca de Autores Cristianos y de Juan Pedro Rivero, co-autor del citado Volumen.

? 'Los inmigrantes al primer lugar que acuden es a un edificio con una torre con campana', ha dicho S?nchez Gonz?lez, obispo de Sig?enza-Guadalajara, lo que -a su juicio- demuestra el prestigio y la confianza en esta instituci?n, en la presentaci?n del documento de los obispos sobre "La Iglesia en Espa?a y los inmigrantes". La Iglesia cat?lica ha mostrado su disposici?n al Gobierno para acoger, seg?n sus posibilidades, y en sus instituciones a los menores inmigrantes no acompa?ados, que se concentran principalmente en los centros canarios. S?nchez ha explicado que el Ejecutivo Central les pidi? 'su parecer' sobre la disposici?n y capacidad para acoger a los menores inmigrantes que llegan a nuestro pa?s y que la Iglesia les respondi? afirmativamente.

? La Vicar?a General est? enviando a todos los sacerdotes y a los miembros del Consejo Diocesano de Pastoral, la traducci?n Castellana del documento de la Conferencia Episcopal Italiana: ?El rostro misionero de las parroquias en un mundo que cambia?, como material para la formaci?n continua de los agentes de pastoral en este curso dedicado preferentemente a la parroquia en aplicaci?n del Plan Diocesano de Pastoral

? El 11 de diciembre, los responsables del Centro de Orientaci?n Familiar de Tenerife (COF) se reunieron con su Consejo Diocesano, presidido por el obispo, Bernardo ?lvarez. El encuentro sirvi? para hacer balance de este primer a?o de vida del centro. Adem?s se present? un informe en donde se detalla el perfil de los usuarios a los que ha atendido el COF, los cuales son, en su mayor?a, mujeres con uno o dos hijos y con problemas relacionados con la comunicaci?n de la pareja.


? La Delegaci?n de pastoral juvenil ha programado para este viernes una Vigilia de Oraci?n . El objetivo es ofrecer, a todos los j?venes que lo deseen, un momento de interiorizaci?n que les ayude a preparar la venida de Jesucristo en este tiempo de Adviento.

? Siguiendo con los j?venes, el departamento dedicado a ellos en la Delegaci?n de Catequesis ha editado un tr?ptico informativo con las actividades y ofertas pastorales que realizar? a lo largo del presente curso.

? Por cierto, los Coordinadores Arciprestales de Catequesis se re?nen en la Casa de la Iglesia a fin de profundizar en un documento sobre ?llegar a ser adultos en la fe?, adem?s de recibir la informaci?n y la catequesis preparatoria del Encuentro Diocesano a tener en Chinguaro el pr?ximo dos de marzo.

? El s?bado 15 de diciembre tendr? lugar un Consejo Extraordinario de C?ritas Diocesana con el objetivo de preparar la asamblea de dicha organizaci?n. La misma tendr? lugar durante los d?as 18 y 19 de enero. Adem?s, este consejo servir? para analizar el trabajo de los diferentes arciprestazgos en torno al Plan Pastoral.

? La parroquia de El Salvador de la capital palmera acoge la presentaci?n del libro del Arzobispo El?as Yanes titulado: ?Hombres y Mujeres de Oraci?n?. En el mismo lugar, el pasado lunes el responsable de la campa?a en la di?cesis para el sostenimiento econ?mico de la Iglesia, V?ctor Oliva se reuni?n con los agentes de pastoral del arciprestazgo de Santa Cruz de La Palma, con quienes departi? sobre el nuevo sistema de financiaci?n de la Iglesia.

? Los actos de la V Bajada de Nuestra Se?ora Virgen de Los Reyes, en Valle Gran Rey, en La Gomera comienzan el 15 de diciembre con la celebraci?n de la Palabra, en el Santuario de la Patrona, a las 15:00 horas. A su t?rmino, tendr? lugar la Bajada, propiamente dicha, desde el Santuario hasta la Casa de la Seda e iniciando, a continuaci?n, el trayecto hasta El Hornillo. Acompa?ada de ch?caras y tambores durante todo el trayecto, la imagen de la Virgen descansar? en este lugar para celebrar la Eucarist?a presidida por el Vicario General, Antonio P?rez.


? Durante esta semana, en la Parroquia de Santa Isabel de Portugal, en El Fraile, se ha venido desarrollando una Semana B?blica en donde se ha profundizado en La Lectio Divina. Para ello, los participantes se han aproximado a los textos del profeta Isa?as y han realizado ejercicios pr?cticos sobre los mismos.


? La Parroquia de la Concepci?n de La Orotava celebrar? la Octava de la Inmaculada con una Eucarist?a presidida por el obispo, Bernardo ?lvarez, el 16 de diciembre, a las 11:30 horas. A continuaci?n, tendr? lugar la inauguraci?n del Museo Sacro ?El Tesoro de la Concepci?n?.


? Los Scouts Cat?licos de Tenerife celebrar?n el d?a de ?La Luz de la Paz de Bel?n?, el pr?ximo 15 de diciembre, a las 18:00 horas en el Colegio Hogar Escuela de Santa Cruz de Tenerife. Esta luz es una llama recogida, desde hace m?s de 10 a?os, por los Scouts Cat?licos de Austria, en el mismo Bel?n, con el fin de repartirla por toda Europa como muestra de fe y de paz.



? El De?n de la Catedral de La Laguna, Juli?n de Armas, ser? el encargado de leer el Preg?n de Navidad 2007 de la ciudad de Aguere. Dicho acto tendr? lugar el pr?ximo 17 de diciembre, a las 20:30 horas, en la Iglesia del Monasterio de Santa Catalina de Siena.

? La Parroquia de Santo Domingo de Guzm?n ha organizado la obra teatral ?Navidad en Las Indias? que se pondr? en escena, en la misma parroquia, el 21 de diciembre, a las 20:30 horas. Se trata de una obra original del autor Saturnino Morales.

? Seguimos en La La Laguna, porque la alcaldesa de La Laguna, Ana Oramas, y la hermana Mar?a Pasi?n Dur?n, responsable del Hogar Sant?simo Cristo de La Laguna, firmaron un convenio entre ambas entidades, que regula su colaboraci?n para el apoyo asistencial a personas mayores en situaci?n de desamparo.


? ?En esta Navidad, no te olvides de Jes?s?, es el lema del IX Certamen Regional de Cantos Navide?os de Granadilla de Abona. El mismo tendr? lugar el s?bado 29 de diciembre, a las 20:00 horas, en la Iglesia de San Antonio de Padua.

? Adem?s, en esta parroquia tambi?n se desarrollar? el V Concurso de Poes?a de Navidad. Los trabajos, para los que no hay l?mite de edad ni de extensi?n, se podr?n enviar hasta el 21 de diciembre, a la Casa Parroquial de Granadilla o a trav?s del correo electr?nico: [email protected] El fallo del jurado se har? p?blico durante el transcurso del certamen de cantos, el 29 de diciembre.

? El grupo Divine Gospel Reunion inaugur? el 12 de diciembre la segunda edici?n del Festival Gospel Canarias en la plaza Alf?rez Provisional, m?s conocida como plaza del Chicharro, de Santa Cruz de Tenerife. El ciclo, que se extender? hasta el 18 de diciembre por las diferentes islas, consta de trece conciertos, todos ellos a las 20:00 horas y con entrada gratuita.

? La tradici?n coral vuelve la ciudad de Aguere con la vig?simo novena edici?n del Encuentro Coral de la ciudad de San Crist?bal de La Laguna. Adem?s, en numerosos enclaves de las Islas se suceden distintas ofertas musicales, teatrales, etc, con ocasi?n de la Navidad. Igualmente, comienzan a anunciar al pr?ximo nacimiento del Mes?as, en algunos pueblos y ciudades las conocidas Rondallas de lo Divino, cuya tradici?n se ha mantenido especialmente viva en enclaves como Santa Cruz de La Palma
?

? El 22 de diciembre, en la plaza de la Catedral de La Laguna, se concentrar?n todos los ni?os que quieran participar en la iniciativa ?Sembradores de Estrellas?. Se trata de una actividad enmarcada en la Campa?a de Infancia Misionera, que este a?o lleva por lema ?Infancia Misionera?Manos a la obra?.

? La Parroquia de San Antonio de Padua ha previsto para el 21 de diciembre, a las 19:00 horas, una obra teatral bajo el t?tulo ?No importa el color? en la que participar?n doscientos actores. La actuaci?n tendr? lugar en la propia Iglesia de San Antonio de Padua. Asimismo, esta parroquia cuenta con una exposici?n de 50 belenes elaborados, especialmente, para los m?s peque?os.

? La nueva sacrist?a de la Virgen de la Parroquia de Nuestra Se?ora de la Concepci?n, en Valverde, se inaugurar? el pr?ximo 19 de diciembre, a las 12:00 horas.



? M?s de 650 militantes venidos de 43 di?cesis de la geograf?a espa?ola, incluida la Di?cesis Nivariense, han celebrado, en Huesca, la XXXVI Asamblea General del Movimiento Junior de Acci?n Cat?lica. Durante la misma, se hizo balance del documento: ?La Acci?n Cat?lica General. Nueva configuraci?n. Anteproyecto? y se marcaron nuevos objetivos que permitan a ni?os, j?venes y adultos, llegar a una s?ntesis entre experiencia espiritual y compromiso en el mundo.
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Mensaje que enviado por el arzobispo Claudio Maria Celli, presidente del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales en ocasi?n de la Fiesta de Nuestra Se?ora de Guadalupe, patrona de Am?rica.


Fiesta de la Virgen de Guadalupe, Patrona de Am?rica


12 de diciembre 2007

A los comunicadores cat?licos del continente de la esperanza

Deseo hacer un alto en el camino para dirigirme a las personas de buena voluntad que trabajan en el amplio mundo de la comunicaci?n social, especialmente a quienes con su servicio desean ser ?sal y luz del mundo?, comunicando al Dios que por Amor ha redimido la humanidad haci?ndose como nosotros. En este tiempo de Adviento tenemos tambi?n la alegr?a de celebrar la festividad de la Virgen de Guadalupe, declarada por Juan Pablo II Patrona de Am?rica, que inspira y ampara de manera particular a la RIIAL y a tantas iniciativas de comunicaci?n del Continente.

Aquella hermosa y ya tradicional expresi?n, ?Continente de la Esperanza? ha sido iluminada con la Enc?clica Spes salvi, nuevo regalo con que el Papa Benedicto XVI alimenta nuestra conciencia cristiana. ?l mismo explicaba el sentido de esta virtud teologal: ?He aqu? entonces el sorprendente descubrimiento: ?la esperanza m?a y nuestra, est? precedida por la espera que Dios cultiva con respecto a nosotros! Esta espera de Dios precede siempre a nuestra esperanza, exactamente como su amor nos alcanza siempre en primer lugar (cfr 1 Jn 4,10). Es una confianza que tiene su reflejo en los corazones de los peque?os, de los humildes, cuando a trav?s de las dificultades y las fatigas se comprometen cada d?a a dar lo mejor de si mismos, a hacer ese poco de bien que para los ojos de Dios es mucho: en familia, en el puesto de trabajo, en la escuela, en los diferentes ?mbitos de la sociedad. En el coraz?n del hombre est? escrita de forma imborrable la esperanza, porque Dios, nuestro Padre es vida, y estamos hechos para la vida eterna y bienaventurada?. (Homil?a de V?speras, 1.dic.2007).

Este a?o la Iglesia en Am?rica Latina ha sido marcada por la Conferencia de los Obispos en Aparecida, Brasil. Los pastores del Pueblo de Dios han querido responder a los desaf?os del tiempo actual invitando a todos los cristianos a vivir un verdadero itinerario de discipulado, compartido en comunidad, y que culmina en una actitud misionera constante. Esta invitaci?n apela de manera especial a los comunicadores y ?tejedores de redes?, para poner el rostro de Cristo en los espacios de la vida cotidiana de la sociedad.

El primer paso del camino se?alado por los Obispos es un encuentro personal con el Se?or Jes?s, una experiencia de profunda amistad con ?l, sin la cual la vida cristiana sencillamente no existe. As? pues, creo que como personas de comunicaci?n podemos impulsar especialmente ahora este primer paso. No queramos ?quemar etapas?, pues la conducta seg?n el Evangelio es aut?ntica s?lo si surge de esa relaci?n viva y personal de apertura a Cristo que se nos ofrece como Salvador. Pensemos c?mo podemos, en nuestros campos espec?ficos de acci?n, favorecer que los lectores, oyentes, televidentes, usuarios..., encuentren a Jesucristo en aquello que comunicamos. Si logr?ramos que nuestros interlocutores y destinatarios encontraran al Se?or en nuestras obras de comunicaci?n, podemos estar seguros de que ?l har? fructificar el esfuerzo. Y tras el primer paso vendr? el segundo y as? sucesivamente.

?El Verbo se hizo carne?; Dios se hizo accesible y comprensible a nosotros en el pesebre. Se hizo d?bil y dependiente el que todo pod?a y ten?a en la mano el Universo. Con el estupor y la maravilla que este Misterio suscita en los creyentes de todas las generaciones, intentemos ser como aquellos ?ngeles que fueron enviados a anunciar a los pastores la gran alegr?a, el acontecimiento m?s grande de la historia.

Seamos d?ciles como lo fue Mar?a de Guadalupe, se?alada por Juan Pablo II como ?modelo de una evangelizaci?n perfectamente inculturada?. Ella se adapta a la mentalidad de su interlocutor, a su cultura, a su ritmo. Su mensaje no est? hecho s?lo de palabras. Es gesto, es forma, es imagen, es lenguaje, es idioma. Es una comunicaci?n amorosa y llena de aceptaci?n por el mundo del otro, a la vez que ejerce un efecto dinamizador que cambia para siempre al interlocutor. Juan Diego se ve reconocido en su profunda dignidad de ser humano, y m?s a?n, elevado a una alta tarea: es enviado en misi?n para ser portador de un mensaje que le supera.

Que el Se?or nos ilumine a todos en este hermoso tiempo lit?rgico, y que compartamos con la familia, y tambi?n con las personas necesitadas, tantos bienes que hemos recibido. De parte m?a y de mis colaboradores, ?Feliz Navidad!

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ZENIT publica la intervenci?n de Benedicto XVI en la audiencia general del mi?rcoles, 12 de Diciembre de 2007, dedicada a presentar la figura de san Paulino, obispo de Nola.

Queridos hermanos y hermanas:

El padre de la Iglesia que presentamos hoy es san Paulino de Nola. De la ?poca de san Agust?n, con quien estuvo unido por una intensa amistad, Paulino ejerci? su ministerio en Campania, en Nola, donde fue monje, y luego presb?tero y obispo. Ahora bien, era originario de Aquitania, en el sur de Francia, m?s en concreto de Burdeos, donde naci? en el seno de una familia de alta alcurnia. All? recibi? una fina educaci?n literaria, teniendo por maestro al poeta Ausonio. Se alej? de su tierra en una primera ocasi?n para seguir su precoz carrera pol?tica. Siendo todav?a joven, desempe?? el papel de gobernador de Campania. En este cargo p?blico destac? por su sabidur?a y mansedumbre. En este per?odo la gracia hizo germinar en su coraz?n la semilla de la conversi?n. La chispa surgi? de la fe sencilla e intensa con la que el pueblo honraba la tumba de un santo, el m?rtir F?lix, en el santuario de la actual Cimitile. Como responsable p?blico, Paulino se preocup? por este santuario e hizo construir un hospicio para los pobres y un camino para hacer m?s f?cil el acceso de los numerosos peregrinos.

Mientras se dedicaba a construir la ciudad terrena descubr?a el camino hacia la ciudad celestial. El encuentro con Cristo fue el punto de llegada despu?s de un camino arduo, sembrado de pruebas. Circunstancias dolorosas, comenzando por la p?rdida del favor de la autoridad pol?tica, le hicieron tocar con la mano la caducidad de lo terrenal. Tras descubrir la fe, escribir?: ?El hombre sin Cristo es polvo y sombra? (Carmen X, 289). Buscando el sentido de la existencia, viaj? a Mil?n para aprender de san Ambrosio. Despu?s complet? la formaci?n cristiana en su tierra natal, donde recibi? el bautismo de manos del obispo Delf?n, de Burdeos. En su camino de fe aparece tambi?n el matrimonio. Se cas? con Teresa, una mujer noble de Barcelona, con quien tuvo un hijo. Hubiera seguido siendo un buen laico cristiano, si la muerte del ni?o a los pocos d?as no le hubiera sacudido interiormente, mostr?ndole que Dios ten?a otro designio para su vida. Se sinti? llamado a entregarse a Cristo en una rigurosa vida asc?tica.

En pleno acuerdo con su mujer, Teresa, vendi? sus bienes para ayudar a los pobres y, junto con ella, dej? Aquitania para ir a vivir a Nola, junto a la bas?lica del protector san F?lix en casta fraternidad, seg?n una forma de vida a la que otros se unieron. El ritmo era t?picamente mon?stico, pero Paulino, que fue ordenado presb?tero en Barcelona, comenz? a ejercer tambi?n el ministerio sacerdotal con los peregrinos.

Esto le atrajo la simpat?a y la confianza de la comunidad cristiana que, al morir el obispo, hacia el a?o 409, le eligi? como sucesor en la c?tedra de Nola. S acci?n pastoral se intensific?, caracteriz?ndose por una atenci?n por los pobres. Dej? la imagen de un aut?ntico pastor de la caridad como lo describi? san Gregorio Magno en el cap?tulo III de sus Di?logos, en donde Paulino es retratado en el heroico gesto de ofrecerse como prisionero en lugar del hijo de una viuda. El episodio es discutido hist?ricamente, pero queda la figura de un obispo de gran coraz?n, que supo estar junto a su pueblo en las tristes contingencias de las invasiones de los b?rbaros.

La conversi?n de Paulino impresion? a sus contempor?neos. Su maestro, Ausonio, poeta pagano, se sinti? ?traicionado?, y le dirigi? palabras duras, reprendi?ndole por su ?desprecio?, considerado irrazonable, de los bienes materiales, y por abandonar su vocaci?n de escritor. Paulino replic? que su ayuda a los pobres no significaba desprecio por los bienes terrenales, sino m?s bien valorarlos con el fin m?s elevado de la caridad. Por lo que se refiere a sus capacidad literaria, Paulino no hab?a abandonado el talento po?tico, que seguir?a cultivando, sino las f?rmulas po?ticas inspiradas en la mitolog?a y en los ideales paganos. Una nueva asc?tica reg?a su sensibilidad: era la belleza del Dios encarnado, crucificado y resucitado de quien ahora se hab?a convertido en trovador. En realidad, no hab?a dejado la poes?a, sino que pasaba a buscar inspiraci?n en al Evangelio, como dice en este verso: ?Para m? el ?nico arte es la fe, y Cristo mi poes?a? (?At nobis ars una fides, et musica Christus?: Carme XX, 32).

Sus poemas son cantos de fe y de amor, en los que la historia diaria de los peque?os y grandes acontecimientos es vista como historia de salvaci?n, como historia de Dios con nosotros. Muchas de estas composiciones, los as? llamados ?C?rmenes de Navidad?, est?n ligados a la fiesta anual del m?rtir F?lix, a quien hab?a escogido como patrono celestial. Recordando a san F?lix, quer?a glorificar al mismo Cristo, convencido de que la intercesi?n del santo le hab?a alcanzado la gracia de la conversi?n: ?En tu luz, glorioso, he amado a Cristo? (Carmen XXI, 373). Expres? este mismo concepto ampliando el espacio del santuario con una nueva bas?lica, que decor? de manera que las pinturas, ilustradas con explicaciones adecuadas, se convirtieran para los peregrinos en una catequesis visual. De este modo explicaba su proyecto en un carmen, dedicado a otro gran catequista, san Niceto de Remesiana, mientras le acompa?aba en una visita a sus bas?licas: ?Ahora quiero que contemples la larga serie de pinturas de las paredes de los p?rticos... Nos ha parecido ?til representar con la pintura argumentos sagrados en toda la casa de F?lix, con la esperanza de que, al ver estas im?genes, la figura dibujada suscite el inter?s de las mentes sorprendidas de los campesinos? (Carmen XXVII, vers?culos 511.580-583). Todav?a hoy se pueden admirar aquellos vestigios que hacen del santo de Nola una de las figuras de referencia de la arqueolog?a cristiana.

En el cenobio de Cimitile, la vida discurr?a en pobreza, oraci?n y totalmente sumergida en la lectio divina. La Escritura le?da, meditada, asimilada, era el rayo de luz a trav?s del cual el santo de Nola escrutaba su alma en su b?squeda de la perfecci?n. A quien se sorprend?a por la decisi?n de abandonar los bienes materiales, le recordaba que este gesto no representaba ni muchos menos la plena conversi?n: ?Abandonar o vender los bienes temporales pose?dos en este mundo no significa el cumplimiento, sino s?lo el inicio de la carrera en el estadio; no es, por as? decir, la meta, sino s?lo la salida. El atleta no gana cuando se quita los vestidos, pues los deja a un lado para poder comenzar a luchar. S?lo recibe la corona de vencedor despu?s de haber combatido como se debe? (Cf. Ep?stola XXIV, 7 a Sulpicio Severo).

Junto a la ascesis y a la Palabra de Dios, la caridad: en la comunidad mon?stica los pobres se sent?an en su casa. Paulino no se limitaba a darles limosna: les acog?a como si fuera el mismo Cristo. Les reservaba un ala del monasterio y, de este modo, no ten?a la impresi?n de dar, sino de recibir, en el intercambio de dones entre la acogida ofrecida y la gratitud hecha oraci?n de aquellos a quienes ayudaba. Llamaba a los pobres sus ?due?os? (Cf. Ep?stola XIII, 11 a Pamaquio) y, al observar que se alojaban en el piso inferior, les dec?a que su oraci?n desempe?aba la funci?n de los cimientos de su casa (Cf. Carmen XXI, 393-394).

San Paulino no escribi? tratados de teolog?a, sino que sus c?rmenes y su denso epistolario est?n llenos de una teolog?a vivida, penetrada por la Palabra de Dios, escrutada constantemente como luz para la vida. En particular, expresa el sentido de la Iglesia como misterio de unidad. Viv?a la comuni?n sobre todo a trav?s de una profunda pr?ctica de la amistad espiritual. En este sentido, Paulino fue un verdadero maestro, haciendo de su vida un cruce de caminos de esp?ritus elegidos: de Mart?n de Tours a Jer?nimo, de Ambrosio a Agust?n, de Delf?n de Burdeos a Niceto de Remesiana, de Vitricio de Rouen a Rufino de Aquileya, de Pamaquio a Sulpicio Severo, y muchos m?s, ya sean conocidos o no. En este clima nacen las intensas p?ginas que dirigi? a Agust?n. Independientemente de los contenidos de las diferentes cartas, impresiona el ardor con el que el santo de Nola canta la amistad misma, como manifestaci?n del ?nico cuerpo de Cristo animado por el Esp?ritu Santo.

Este es un significativo pasaje de los inicios de la correspondencia entre los dos amigos: ?No hay que sorprenderse si nosotros, a pesar de la lejan?a, estamos juntos y sin habernos conocido nos conocemos, pues somos miembros de un solo cuerpo, tenemos una sola cabeza, hemos quedado inundados por una sola gracia, vivimos de un solo pan, caminamos por un camino ?nico, vivimos en la misma casa? (Ep?stola 6, 2). Como puede verse, se trata de una bell?sima descripci?n de lo que significa ser cristianos, ser Cuerpo de Cristo, vivir en la comuni?n de la Iglesia. La teolog?a en nuestro tiempo ha encontrado precisamente en el concepto de comuni?n la clave para afrontar el misterio de la Iglesia. El testimonio de san Paulino de Nola nos ayuda a experimentar la Iglesia tal y como la presenta el Concilio Vaticano II: sacramento de la ?ntima uni?n con Dios y de este modo de la unidad de todos nosotros y por ?ltimo de todo el g?nero humano (Cf. Lumen gentium, 1). Con esta perspectiva os deseo a todos vosotros un feliz tiempo de Adviento.

[Al final de la audiencia, el Papa salud? a los peregrinos en varios idiomas. En espa?ol, les dijo:]

Queridos hermanos y hermanas:

San Paulino de Nola se dedic? en un primer momento de su vida a la actividad pol?tica, destacando por su sabidur?a y mansedumbre en su cargo como gobernador. El contacto con la fe sencilla e intensa del pueblo fue el comienzo de su camino de conversi?n, lleno de numerosas dificultades y pruebas. En Mil?n recibi? de san Ambrosio su primera formaci?n cristiana, bautiz?ndose poco despu?s. M?s adelante, tras la muerte de su hijo reci?n nacido decidi?, junto con su mujer, dar sus bienes a los pobres y fundar una comunidad mon?stica llevando una rigurosa vida de oraci?n, meditaci?n de la Escritura y caridad, acogiendo a los necesitados como si fueran el mismo Cristo. Asimismo, su labor como sacerdote y Obispo de Nola se caracteriz? por una atenci?n particular hacia los pobres y peregrinos, dejando la imagen de un Pastor siempre cercano a su pueblo en todas sus necesidades. Con su talento po?tico y su esmerada educaci?n literaria escribi? muchos cantos para exaltar la belleza del Dios encarnado, crucificado y resucitado. En sus escritos destaca sobre todo el sentido de la Iglesia como misterio de unidad.

Saludo cordialmente a los visitantes de lengua espa?ola. En particular, a las Siervas de Mar?a Ministras de los Enfermos, y a los distintos grupos venidos de Espa?a, M?xico, Venezuela y de otros pa?ses latinoamericanos. Os animo a intensificar vuestra preparaci?n para las Fiestas de Navidad siguiendo el ejemplo de oraci?n y de caridad de san Paulino de Nola. Muchas gracias.

Traducci?n del original italiano realizada por Jes?s Colina

? Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana

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Art?culo semanal del padre Fenando Lorente, o.h.,publicado en EL D?A en la secci?n CRITERIOS bajo el ep?grafe "Luz en el Camino".

Luz en el Camino Fernando Lorente, o.h.*


Para vivir mejor


APRENDER, con responsabilidad personal, lo que es Adviento. Que es lo mismo que creer y esperar en el Adviento cristiano. Para ello nos debemos interrogar con toda nobleza: ?vivimos o consumimos el tiempo de nuestra existencia?

Los hay que viven pendientes del pasado. Cuentan y no acaban, paladean sus recuerdos, nada de lo que ocurre les interesa. Son los nost?lgicos que no pueden poner el coraz?n en lo que hacen, porque ya no lo tienen, se les qued? prendido en lo que vivieron.

Otros viven exclusivamente vueltos hacia el futuro. Para ?stos no cuenta el pasado, ni siquiera el presente. Despegados de cuanto les rodea, corren permanentemente tras incansables metas. Son los so?adores. A ?stos tampoco les queda coraz?n para vivir el presente, lo tienen hipotecado por sus sue?os.

Otros, hartos de escuchar batallitas del pasado y temerosos de su futuro, que se les presenta negro, se entregan obsesivamente al momento presente. Lo suyo es el hoy, el ahora; pasan de todo lo dem?s. Que no les vengan con monsergas de reflexi?n, de prepararse para algo, de comprometerse a medio o a largo plazo, de grandes relatos que den sentido a la historia. Son los hijos desencantados de esta sociedad consumista. Viven, eso s?, ?a tope! la provisionalidad.

De ninguna de estas tres maneras es posible vivir. Necesitamos del pasado; pero no para quedarnos en ?l, sino para extraer de ?l la savia para seguir creciendo. Necesitamos tambi?n del futuro, de una manera que nos llame, que anime nuestras largas horas de trabajo y de lucha, que impida que nuestros pasos se pierdan en un laberinto sin sentido. Pero tambi?n necesitamos pisar firme el presente; un presente maduro y consciente, pre?ado de futuro, pero hijo, al mismo tiempo, de cuantos hicieron posible que hoy seamos lo que somos.

?C?mo vivir mejor cristianamente? Jes?s es el "s?" de las promesas de Dios a su pueblo. Cuando miramos hacia atr?s desde el hoy de Jes?s, vemos una l?nea constante de presencia salvadora de Dios en nuestra historia. Un Dios cada vez m?s cercano, con una Palabra cada vez m?s clara, m?s concreta: hasta hacerla carne de nuestra carne. Para los cristianos, el pasado es una fuente de acci?n de gracias al Padre, cuyo amor nos ha ido manteniendo, orientando, perdonando.

No podemos convertir esta tienda de campa?a de nuestra existencia en una casa permanente. La historia del mundo no puede quedarse a medio camino. Llegar? un d?a en el que el Reino de Cristo ser? una espl?ndida realidad. El mal ser? definitivamente acorralado y vencido. La bondad ser? universalmente reconocida y la verdad no tendr? ya que esconderse por los rincones de este mundo nuestro. Habr? premio y castigo. Y esa venida del Hijo del Hombre despierta en el cristiano, desde ahora, una virtud que sabe a gloria: la esperanza.

Es aqu?, en el presente, donde se decide nuestra suerte. Quien ha comprendido y agradecido la acci?n salvadora de Dios en todo su pasado, quien espera la venida del Hijo del Hombre al final de cada historia y de toda la historia, no tiene m?s remedio que poner manos a la obra para continuar, aqu? y hoy, la construcci?n de ese Reino de Dios que puso en marcha Jes?s. Para ello, hay que ir llenando el mundo de amor, de mucho amor, de esa manera nueva de vivir que ?l inaugur?, esto es, comenzar y vivir Adviento: hacer, en el tiempo, un acto de fe y esperanza. Y aqu?, el tiempo se mide generalmente por Cristo. Un acontecimiento hist?rico se enmarca en una fecha que est? "antes" de Cristo o "despu?s" de su nacimiento. Pero la l?nea divisoria de ese "antes" o ese "despu?s" est? marcada, m?s que por la geograf?a o la historia que pasa por el campo del propio coraz?n con estas dos manifestaciones completamente opuestas: o vivir para el ego?smo, que es vivir apartado de Cristo; o vivir para el amor, que es vivir entregado totalmente a Cristo, que es donde est? el aut?ntico Adviento y el camino m?s seguro para vivir mejor la verdadera Navidad.

* Capell?n de la cl?nica

S. Juan de Dios

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Oraci?n por la familia

Padre celestial, T? nos has dado
un modelo de vida en la Sagrada Familia.
Ay?danos a hacer de nuestra familia
otro Nazaret, donde reinen
el amor, la paz y la alegr?a.
Que vivamos santamente
nuestra vida cotidiana.
Que cada d?a nos amemos m?s
y nos perdonemos como t? nos perdonas.
Ens??anos a ver a Jes?s
en todos los que sufren,
y a permanecer unidos por la oraci?n
en los momentos de gozo y de dolor.
Ay?danos, oh Padre amado,
a recibir todo lo que nos das
y a dar todo lo que nos pides
con una gran sonrisa. Am?n.


Madre Teresa de Calcuta

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Mi?rcoles, 12 de diciembre de 2007
Sugerencias para la homil?a de la Fiesta de la Sagrada Familia el 30 de Diciembre de 2007, publicada dentro de los materiales de la Conferencia Episcopal Espa?ola.

Sugerencias para la homil?a


En esta fiesta de la Sagrada Familia, la Iglesia nos invita a contemplar la vida dom?stica de Jes?s, Mar?a y Jos?. Dios hecho hombre quiso nacer, vivir y ser educado en una familia. La familia es el primer ?mbito educativo y de integraci?n en la sociedad. El ?Dios con nosotros? quiso tambi?n vivir la experiencia de la vida familiar.
El libro del Eclesi?stico nos dice c?mo Dios bendice al que honra y respeta a su padre y a su madre. Sin este respeto no es posible la educaci?n. Con la autoridad que Dios les ha confiado, los padres deben asumir su grave responsabilidad educativa. A veces deber?n contradecir los caprichos de sus hijos para que aprendan el sacrificio, la renuncia, el dominio propio, el respeto. Sin valores como estos, la convivencia familiar y social se deteriora gravemente. En cambio, como dice el Salmo, quien teme al Se?or ser? bendecido con la prosperidad.
San Pablo retoma el tema del cuarto mandamiento, ?honrar?s a tu padre y a tu madre?, como fundamento de las relaciones familiares: ?Mujeres, vivid bajo la autoridad de vuestros maridos? Maridos, amad a vuestras mujeres? Hijos, obedeced a
vuestros padres en todo?. De este amor y respeto mutuo brotan las bellas relaciones que san Pablo enumera: la humildad, la comprensi?n, la dulzura, el perd?n.
Estas actitudes brillaron en los 498 m?rtires beatificados recientemente en Roma, que hemos vivido como un contecimiento extraordinario. El testimonio y ejemplo de
los m?rtires son una luz para nosotros y tambi?n un signo de esperanza. Ellos eran cristianos como nosotros, educados en familias cristianas como las nuestras. En sus familias aprendieron los valores fundamentales para su vida, aprendieron el respeto, el perd?n, la entrega de la vida a los dem?s. De este modo, supieron encontrar en la fe
inspiraci?n para responder a las graves circunstancias del tiempo que vivieron. Los m?rtires nos ense?an que educar siempre es posible.
La Jornada de Familia y Vida, que este a?o tiene como lema ?Sin embargo, nuestra ciudadan?a est? en el cielo? (Flp 3, 20), nos invita a considerar una verdad profunda de nuestra vida cristiana y familiar. Estamos de camino hacia nuestra patria definitiva. Por eso, la labor educativa de los padres tiene como fin educar a sus hijos como ciudadanos del cielo, pues la vida eterna es nuestro destino definitivo.
Que estas fiestas de navidad nos ayuden a vivir aspirando a los bienes del cielo (Col 3, 1-2), porque nuestra ciudadan?a est? en el cielo

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Subsidio lit?rgico para la celebvraci?n de la Sagrada Familia el 30 de Diciembre de 2007, llegado dentro de los materiales para dicha celebraci?n publicados por Conferencia Episcopal Espa?ola.

Subsidio lit?rgico para la fiesta de la Sagrada Familia

Domingo 30 de diciembre de 2007


Fiesta de la Sagrada Familia
Jornada de Familia y Vida 2007


Sin embargo, nuestra ciudadan?a est? en el cielo (Flp 3, 20)


MONICI?N DE ENTRADA

La luz y la alegr?a del nacimiento de Jes?s en Bel?n llenan nuestras vidas en este tiempo de Navidad. Hoy, fiesta de la Sagrada Familia, contemplamos el misterio de Bel?n: Jes?s, Mar?a y Jos?. Una familia sencilla que es modelo y luz para
todas las familias del mundo.
A la luz de la Sagrada Familia, los obispos nos invitan en la Jornada de Familia y Vida a considerar la importancia de la familia y el valor de la vida humana.
Este a?o el lema es una frase de san Pablo: ?Sin embargo, nuestra ciudadan?a est? en el cielo? (Flp 3, 20). En el ambiente de la navidad estas palabras nos recuerdan
que el Hijo de Dios se hizo hombre para hacernos a nosotros hijos de Dios, ciudadanos del cielo.
?En la Liturgia terrena pregustamos y tomamos parte en aquella Liturgia celestial, que se celebra en la santa ciudad de Jerusal?n? Como ciudadanos del cielo, todav?a peregrinos en este mundo, elevamos nuestra oraci?n, nuestra alabanza y
acci?n de gracias al Padre.


Monici?n a las lecturas

La primera lectura, del Eclesi?stico, es un bello comentario al cuarto mandamiento: ?honrar?s a tu padre y a tu madre?. Dios bendice al que honra a sus padres, y escucha sus oraciones. El Salmo nos habla de la bendici?n de Dios con la bella imagen de la alegr?a familiar y los hijos.

San Pablo habla de las virtudes dom?sticas y de la uni?n en el amor que deben caracterizar la vida de la familia cristiana: misericordia, bondad, humildad, dulzura, comprensi?n. El amor mutuo es el que debe presidir todas las relaciones familiares.Nos habla tambi?n de la oraci?n de la familia, invit?ndonos a cantar a Dios, darle gracias de coraz?n con salmos y cantos.

Monici?n al Evangelio

Como la Sagrada Familia, nosotros tambi?n hemos ?subido al templo? para celebrar esta fiesta. Cuando Mar?a y Jos? vuelven a Nazareth, Jes?s se queda en el templo para dedicarse a ?las cosas de su Padre?. As? nos ense?a que somos ciudadanos del cielo, donde est? nuestro Padre y nuestra morada eterna. La palabra de Dios nos instruye, y nosotros, como Mar?a, debemos guardarla medit?ndola en nuestro coraz?n.

Las sugerencias para la homil?a est?n despu?s de la monici?n de despedida.

Oraci?n de los fieles

Oremos, hermanos, a Dios Padre todopoderoso, de quien procede toda paternidad en el cielo y en la tierra, y pid?mosle que escuche la oraci?n de su Iglesia a favor de la entera familia humana.

- Por la Santa Iglesia de Dios, para que sea la Esposa fiel de Jesucristo y Madre de los pueblos que vienen a la fe. Roguemos al Se?or.

- Por el papa Benedicto, por los Obispos, sacerdotes y di?conos, y por todos los fieles comprometidos en difundir el Evangelio de la vida. Roguemos al Se?or.

- Por las autoridades civiles, para que tengan siempre presente el valor y la dignidad de la vida humana, en todos los momentos de su desarrollo, y promuevan leyes que protejan la vida y promuevan la familia. Roguemos al Se?or.

- Por las familias cristianas, para que transmitan fielmente a los ni?os y a los j?venes la fe en Jesucristo, educ?ndolos como ciudadanos del cielo. Roguemos al Se?or.

- Por los abuelos, para que no se vean separados de la familia y puedan enriquecer a la familia con su experiencia y su ternura. Roguemos al Se?or.

- Por los enfermos, para que no les falte el amor de la familia ni los cuidados necesarios. Roguemos al Se?or.

- Por todas las familias del mundo, especialmente por las que sufren las pruebas del hambre, la guerra, el paro o las cat?strofes naturales, para que sientan el apoyo de todas las personas de buena voluntad y puedan rehacer sus hogares y sus vidas. Roguemos al Se?or.

Escucha, Padre de misericordia, nuestras s?plicas, y ayuda a nuestras familias, para que a ejemplo de la Sagrada Familia
sean santuarios del amor, Iglesias dom?sticas y hogares que comparten con los necesitados. Por Jesucristo nuestro Se?or.
R/. Am?n.

Monici?n de despedida

Hemos llegado, hermanos, al t?rmino de esta celebraci?n. El Se?or, que nos ha convocado en este d?a de la Sagrada Familia, nos env?a ahora al mundo para que llevemos a todos la buena noticia del plan de Dios sobre la familia, con nuestras palabras y, sobre todo, con el ejemplo. Que nuestra vida sea un signo luminoso de la esperanza cristiana, porque nuestra ciudadan?a est? en el cielo.


Sugerencias para la homil?a

En esta fiesta de la Sagrada Familia, la Iglesia nos invita a contemplar la vida dom?stica de Jes?s, Mar?a y Jos?. Dios hecho hombre quiso nacer, vivir y ser educado en una familia. La familia es el primer ?mbito educativo y de integraci?n en la sociedad. El ?Dios con nosotros? quiso tambi?n vivir la experiencia de la vida familiar.
El libro del Eclesi?stico nos dice c?mo Dios bendice al que honra y respeta a su padre y a su madre. Sin este respeto no es posible la educaci?n. Con la autoridad que Dios les ha confiado, los padres deben asumir su grave responsabilidad educativa. A veces deber?n contradecir los caprichos de sus hijos para que aprendan el sacrificio, la renuncia, el dominio propio, el respeto. Sin valores como estos, la convivencia familiar y social se deteriora gravemente. En cambio, como dice el Salmo, quien teme al Se?or ser? bendecido con la prosperidad.
San Pablo retoma el tema del cuarto mandamiento, ?honrar?s a tu padre y a tu madre?, como fundamento de las relaciones familiares: ?Mujeres, vivid bajo la autoridad de vuestros maridos? Maridos, amad a vuestras mujeres? Hijos, obedeced a
vuestros padres en todo?. De este amor y respeto mutuo brotan las bellas relaciones que san Pablo enumera: la humildad, la comprensi?n, la dulzura, el perd?n.
Estas actitudes brillaron en los 498 m?rtires beatificados recientemente en Roma, que hemos vivido como un contecimiento extraordinario. El testimonio y ejemplo de
los m?rtires son una luz para nosotros y tambi?n un signo de esperanza. Ellos eran cristianos como nosotros, educados en familias cristianas como las nuestras. En sus familias aprendieron los valores fundamentales para su vida, aprendieron el respeto, el perd?n, la entrega de la vida a los dem?s. De este modo, supieron encontrar en la fe
inspiraci?n para responder a las graves circunstancias del tiempo que vivieron. Los m?rtires nos ense?an que educar siempre es posible.
La Jornada de Familia y Vida, que este a?o tiene como lema ?Sin embargo, nuestra ciudadan?a est? en el cielo? (Flp 3, 20), nos invita a considerar una verdad profunda de nuestra vida cristiana y familiar. Estamos de camino hacia nuestra patria definitiva. Por eso, la labor educativa de los padres tiene como fin educar a sus hijos como ciudadanos del cielo, pues la vida eterna es nuestro destino definitivo.
Que estas fiestas de navidad nos ayuden a vivir aspirando a los bienes del cielo (Col 3, 1-2), porque nuestra ciudadan?a est? en el cielo

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Mensaje de Adviento 2007 del Obispo de Quer?taro, Mons. Mario De Gasper?n Gasper?n, en el que invita a los feligreses a aprovechar el tiempo de Adviento. (Di?cesis de Qu?taro)

CRISTO, MANANTIAL VIVO DE ESPERANZA



??Caminemos con esperanza!?, nos dec?a el Papa Juan Pablo Segundo al inicio del Nuevo Milenio, y explicaba: ?El Hijo de Dios, que se encarn? hace dos mil a?os por amor al hombre, realiza tambi?n hoy su obra salvadora. Hemos de aguzar nuestra vista para verla? (NMI, 58). La santa Iglesia nos ofrece, en este tiempo de Adviento y de Navidad, un espacio propicio para ?aguzar la vista? interior, para limpiar el cochambre del alma y despertar del marasmo que suele envolver nuestra vida cotidiana, llena de preocupaciones y fatigas. ?Agucemos la vista interior y caminemos con esperanza!

Solemos esperar muchas cosas en este tiempo: esperamos visitas de familiares y amigos: quiz? la llegada de un hermano migrante; el aguinaldo, los regalos y el ambiente de fiesta y de solaz. No olvidemos la causa profunda de esta alegr?a: La llegada del Salvador. Nosotros, los pobres seres humanos, no estamos en el desamparo. El Dios que nos cre? tambi?n nos redimi?, nos envi? un Salvador que se llama Jesucristo y es nuestro Se?or. Nuestra vida ahora est? en sus manos. Los que creemos en ?l, en ?l tambi?n hemos puesto nuestra confianza, nuestra esperanza, y ?l da sentido a nuestra vida.

Nosotros, dice el Papa Benedicto, ?tenemos futuro. El presente, aunque sea un presente fatigoso, se puede vivir y aceptar si lleva hacia una meta, si podemos estar seguros de esa meta y si esa meta es tan grande que justifique el esfuerzo del camino? (SS, No. 1). En Cristo, ?la puerta oscura del tiempo, del futuro, ha sido abierta de par en par?. S?; en Bel?n se nos abri? la puerta del cielo y ?descendi? el roc?o a la flor?, los ?cielos destilaron su roc?o y la tierra germin? al Salvador?. En la ?entra?a feliz de la Virgen? una nueva vida, y una nueva esperanza ha comenzado a germinar. Apareci? en Bel?n en los brazos de Mar?a, bajo la mirada paternal de san Jos?, adorado por los pastores y festejado por los coros celestiales. Bel?n es la Casa de Dios y la casa de toda la humanidad. ?Hay fiesta en Bel?n! ?Hay esperanza para la humanidad!

En Jes?s conocemos el rostro del Dios verdadero y, conocer al Dios verdadero, significa vernos libres de la esclavitud de los ?dolos: recobrar la dignidad humana y la libertad de hijos de Dios. Sin Dios perdemos la dignidad y la libertad. Quien busca separarnos de Dios nos quiere hacer sus esclavos. ?No son los elementos del cosmos, las leyes de la materia, lo que en definitiva gobierna el mundo y el hombre, sino que es un Dios personal quien gobierna las estrellas, es decir, el universo; la ?ltima instancia no son las leyes de la materia y de la evoluci?n, sino la raz?n, la voluntad, el amor: una Persona? (No. 5). En Jes?s se ha revelado Dios como Amor. El universo entero y la humanidad est?n en las manos paternales de Dios. Los d?biles brazos del Ni?o de Bel?n, ahora extendidos poderosos en la Cruz, son los que abrazan y sostienen el cosmos y la humanidad. ?Vivamos con esperanza! ?Feliz Navidad!

? Mario De Gasper?n Gasper?n

Obispo de Quer?taro

Publicado por verdenaranja @ 23:37  | Hablan los obispos
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12 Diciembre (ACI).- En la Audiencia General de hoy celebrada en el Aula Paulo VI en el Vaticano, el Papa Benedicto XVI present? la figura y el pensamiento de San Paulino de Nola, Obispo contempor?neo de San Agust?n, destacando que "la teolog?a de nuestro tiempo ha encontrado en el concepto de comuni?n la clave para entrar en el misterio de la Iglesia".

Prosiguiendo sus catequesis sobre los Padres Apost?licos, el Santo Padre explic? ante miles de feligreses que en el la vida del santo, en su juventud gobernador de la Campania, en el sur de Italia, el contacto "con la fe sencilla e intensa" del pueblo fue el inicio de su camino de conversi?n, lleno de numerosas dificultades y pruebas.

"El encuentro con Cristo fue el punto de llegada de un camino arduo", durante el cual una serie de circunstancias adversas "le hicieron ver la caducidad de las cosas", se?al? el Pont?fice durante su catequesis.

Tras la muerte de su hijo reci?n nacido, decidi? junto a su mujer, Terasia, dar sus bienes a los pobres, vivir en casta fraternidad y fundar una comunidad mon?stica. Su actividad pastoral se caracteriz?, record? el Pont?fice, "por su atenci?n particular hacia los pobres", dejando la imagen de un "aut?ntico pastor de la caridad".

"Su conversi?n impresion? a sus contempor?neos, que le reprochaban el desprecio por los bienes materiales y el abandono de su vocaci?n de literato", se?al? el Papa. Y Paulino replicaba que "su entrega a los pobres no significaba desprecio por los bienes terrenos, sino al contrario, valorarlos a?n m?s para el fin m?s alto de la caridad".

Se?al? asimismo que en sus escritos, San Paulino "destaca en particular el sentido de la Iglesia como misterio de unidad. Viv?a la comuni?n sobre todo a trav?s de una decidida pr?ctica de la amistad espiritual" y "es impresionante el ?nfasis con que el santo canta la amistad como manifestaci?n del ?nico cuerpo de Cristo animado por el Esp?ritu Santo".

Finalmente, Benedicto XVI destac? que "la teolog?a de nuestro tiempo ha encontrado en el concepto de comuni?n la clave para entrar en el misterio de la Iglesia".

"El testimonio de San Paulino de Nola nos ayuda a sentir a la Iglesia como nos la presenta el Concilio Vaticano II, como sacramento de la uni?n ?ntima con Dios y de la unidad de todo el g?nero humano", concluy?.

La Delegaci?n Diocesana de Pastoral juvenil de la Di?cesis de Tenerife ha editado un tr?ptico con su programaci?n para el a?o 2007-2008.


?Qui?nes somos?

La delegaci?n de pastoral Juvenil de nuestra Di?cesis Nivariense la formamos todos aquellos que llevamos una inquietud enorme por trabajar con y por los j?venes. Sacerdotes, religiosos y religiosas, j?venes que, en el nombre del Se?or, tratamos de poner vino en odres nuevos, marcados por las l?neas pastorales de la Iglesia.
Dentro del marco de nuestro Plan diocesano de pastoral nos hemos propuesto el objetivo:

"Que los j?venes descubran a Jes?s, su Persona y su mensaje, que lo asuman desde una fe libre, consciente y responsable y lo expresen en y con su vida."

Las dos l?neas de actuaci?n son:

1. Ayudar a despertar la experiencia de Dios en los j?venes (sacramentos iniciaci?n)

2. Revitalizar la experiencia de fe de los agentes de pastoral juvenil

?Qu? ofertamos?

1. Reuniones con los coordinadores de j?venes de los arciprestazgos:

12 de enero de 2008
1 de marzo de 2008
Final mayo. principios de junio de 2008

2. Promover momentos de oraci?n con j?venes en la Casa de la Juventud (La Laguna), a las 2D:DD horas:

14 de diciembre de 2007
22 de febrero de 2008

3. Vitalizar la p?gina WEB de la Delegaci?n ofreciendo materiales de oraci?n, de formaci?n...

4. Ofertar espacios de formaci?n en coordinaci?n con las estructuras diocesanas: ESCUELA DE AGENTES DE PASTORAL, ISTIC. ESCUELA DE ANIMACI?N NIVARIENSE "IRICHEN"...

5. Encuentro diocesano de pastoral juvenil: 4 y 5 de abril de 2008, en el Seminario diocesano.

6. Potenciar encuentros juveniles: Peregrinaci?n de la confianza (Taiz?), camino de Santiago. Buenafuente de Sistal, Pueblo de Dios... en coordinaci?n con Delegaciones de otras Di?cesis.

7. Acompa?amiento y formaci?n de los animadores de pastoral juvenil.

?Con qu? recursos contamos?

Casas de Convivencias:

TABOR (Las Mercedes) MANRESA (La Caridad)
CASA DE LA IGLESIA (La Laguna)
EL SOCORRO (G?imar)
CASA DE EJERCICIOS (S/C Tenerife) BETANIA (Las Eras) LAS ASUNCIONISTAS (Tegueste)
SINA? (Taganana)
EL CISTER (La Palma)

Casa nava y Grim?n: C/ NAVA y GRIM?N,
n? 10. La Laguna (frente al casino de La Laguna). Contactar con el Delegado.

IRICHEN: Escuela Nivariense de animaci?n.

GARO?: Escuela itinerante de animaci?n para agentes de pastoral juvenil.

Escuela de Agentes de pastoral, especialidad "pastoral juvenil".


Movimientos Apost?licos
:

HOMBRES NUEVOS
JEC
SAVIA NUEVA

P?gina web, de La Delegai?n:
www. juventudnivariense.es
Antonio G?mez Santos
Delegado Episcopal de Pastoral Juvenil
M?vil: 629 057 238
Parroquia de San Antonio de Padua (OFRA): 922 646 654
[email protected]

El Superior de la ORDEN HOSPITALARIA DE SAN JUAN DE DIOS en Santa Cruz de Tenerife nos env?a comunicaci?n y horarios para visitar el Bel?n que tradicionalmente ofrecen al p?blico por las fechas de navidad.

Estimado Se?or Cura P?rroco:

Como Superior de los Hermanos de San Juan de Dios, tengo el gusto de enviarle el cartel que anuncia el tradicional Bel?n, que como en a?os anteriores se monta en el Hospital de San Juan de Dios.

La Navidad es un tiempo propicio para estrechar los lazos de fraternidad entre todos los hombres, siguiendo el ejemplo que nos dio el Se?or al hacerse hombre y habitar entre todos nosotros como uno m?s.

Es un tiempo para traer a la memoria bellos recuerdos, que aunque ya pasaron, cada a?o vuelven a florecer en las mil y una formas en que la Navidad se nos hace presente por los numerosos reclamos publicitarios que nos invaden por todas partes.

Al invitarle a visitar nuestro "Nacimiento", queremos que haga extensiva tambi?n nuestra felicitaci?n navide?a a los feligreses de su parroquia, al mismo tiempo que le facilite la posibilidad de informarle de los horarios de visita, colocando los carteles en lugar visible para ellos.

Los Hermanos de San Juan de Dios cuentan con una larga tradici?n en el montaje y construcci?n de "Belenes", por lo cual adem?s de la obra art?stica, intentamos que la visita sea una catequesis para las personas que vienen a verlo.

De antemano le agradecemos su colaboraci?n en la divulgaci?n del cartel y le reiteramos nuestra m?s cordial felicitaci?n, dese?ndole una Feliz Navidad y que el Se?or bendiga a toda su Parr?quia.

Santa Cruz de Tenerife, 10 de diciembre de 2007

Fdo. Fr. Miguel Mart?n Calder?n
Superior.


Carretera General del Norte, 53 38009 Santa Cruz de Tenerife Telf.: 922 645 51 1
Fax Direcci?n: 922 661 208 Fax Admisi?n: 922 648 790 www.sjd.es

Martes, 11 de diciembre de 2007
Informaci?n recogida de materiales enviados por Caritas para celebraci?n en Navidad 2007

Acciones y propuestas en relaci?n con la salud

La promoci?n de la salud es un elemento esencial para el desarrollo econ?mico y social y ayuda a evitar las desigualdades en salud. Debe tener en cuenta las necesidades espec?ficas de las personas y contar con su participaci?n a nivel individual y comunitario. Tomar conciencia sobre las dificultades de acceso a la salud para la poblaci?n excluida socialmente y m?s vulnerable es el primer paso. Adem?s de ello se puede incidir en:

X Priorizar la educaci?n para la salud frente a la atenci?n asistencial.

X Reflexionar y promover acciones encaminadas a generar unas relaciones humanas m?s saludables, que prioricen el desarrollo de redes sociales y fomenten el acompa?amiento a las personas, colectivos sociales, reforzando todo lo comunitario.

X Promocionar pol?ticas de salud p?blica que inviertan en prevenci?n yformaci?n sanitaria de la poblaci?n m?s desfavorecida.

X La necesidad de que la Administraci?n aumente la cobertura en materia de salud buco-dental para las personas con menos recursos.

X La reivindicaci?n de servicios comunitarios para personas con problemas de salud mental.

X Mejora de los servicios sociales y sanitarios dirigidos a atender a las personas en situaci?n de dependencia (ni?os, ancianos, enfermos cr?nicos, discapacitados f?sicos y ps?quicos) de los colectivos m?s desfavorecidos.

Publicado por verdenaranja @ 23:36  | Caritas
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Informaci?n recogida de materiales enviados por Caritas para la celebraci?n en Navidad 2007

Algunas constataciones de salud y precariedad en nuestro entorno.

? El deterioro de la salud se produce no s?lo por la privaci?n material, sino tambi?n por los problemas psicol?gicos y sociales ligados a la pobreza.
En las grandes ciudades como Barcelona o Madrid, entre el 20% y el 50% de los casos de tuberculosis que se han detectado corresponden a inmigrantes, que la mayor?a de las veces no pueden seguir el tratamiento prescrito (FEANTSA, 2006).

? Toda persona empadronada tiene derecho a cartilla sanitaria, que garantiza atenci?n ambulatoria y hospitalaria. Sin embargo, ha de pagar el 40% de los medicamentos incluidos en los cat?logos y el 100% de los no incluidos. Es el caso de determinados f?rmacos necesarios para el tratamiento del alcoholismo, tan extendido en el colectivo de las personas sin hogar, que no est?n incluidos en el listado de medicamentos gratuitos del Sistema Nacional de la Seguridad Social (FEANTSA, 2006).

? Los trabajadores adultos de edades intermedias (entre 30 y 50 a?os) son los que m?s ven afectada su salud como consecuencia de la p?rdida o no consecuci?n de un empleo (?lvarez y Garrido, 2000).

? En Espa?a el gasto sanitario p?blico es entre un 6 y un 12% m?s bajo del que corresponder?a a nuestro pa?s de acuerdo con su renta y sus caracter?sticas socioecon?micas (Informe SESPAS, 2006).

? La enfermedad y la discapacidad constituyen procesos que limitan la autonom?a de las personas que la padecen y que se encuentran directamente relacionados con el riesgo de exclusi?n social (Subirats, 2004).

? Las enfermedades mentales, las discapacidades f?sicas o enfermedades como el SIDA producen estigmatizaciones. Las personas sin hogar suelen sufrir una combinaci?n de estos tres factores y presentan ratios muy altos de muerte prematura (Documentaci?n Social, 2002, ?Salud y Equidad?).

Publicado por verdenaranja @ 23:31  | Caritas
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Fundamentaci?n sobre reflexi?n del derecho a la salud propuesto por Caritas para la Navidad de 2007, sacada de los materiales enviados por caritas.


Fundamentaci?n

La campa?a institucional 2007-2008 se presenta bajo el lema ?Los derechos humanos son universales. Las oportunidades deber?an serlo? con la intenci?n de seguir profundizando sobre la dificultad de acceso y de reconocimiento de los derechos humanos a las personas que viven en situaci?n de pobreza y vulnerabilidad en nuestro mundo.

C?ritas, a trav?s de esta campa?a y de todas las actividades que realiza, pone el acento de su compromiso, de su sensibilizaci?n y de su acci?n en la opci?n evang?lica preferencial por los pobres y en la defensa de la dignidad de la persona humana como criatura de Dios, creada y pensada a su imagen y semejanza, trabajando por el desarrollo integral de la persona y procurando que sus derechos sean garantizados.

Para el tiempo de Navidad 2007 la campa?a propone reflexionar sobre el derecho a la salud, un bien universal entendido no solamente como ausencia de enfermedad, sino como un bienestar global que afecta a todas las dimensiones de la persona. Se quiere poner de manifiesto c?mo muchos de los problemas de salud tienen sus ra?ces en las desigualdades sociales y econ?micas que sufren las dos terceras partes de la poblaci?n del mundo. El acceso a la salud para quienes ya viven excluidos o en situaci?n de vulnerabilidad es mucho m?s dif?cil y se convierte en un bien, casi, de lujo.

?El deber de respetarla dignidad de cada ser humano, en el cual se refleja la imagen del Creador, comporta como consecuencia que no se puede disponer libremente de la persona. Quien tiene mayor poder pol?tico, tecnol?gico o econ?mico no puede aprovecharlo para violar los derechos de los otros menos afortunados.? (Benedicto XVI, Jornada Mundial de la Paz 2007).

El derecho a la salud

La Organizaci?n Mundial de la Salud (OMS), en su constituci?n de 1946, define salud como el estado completo de bienestar f?sico, mental, espiritual, emocional y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades. La salud implica que todas las necesidades fundamentales de las personas est?n cubiertas: afectivas, sanitarias, nutricionales, sociales y culturales. Esta definici?n es ut?pica, pues se estima que s?lo entre el 10%y 25% de la poblaci?n mundial est? completamente sana.

Desde esta perspectiva la salud se concibe como el resultado de todos los factores que intervienen sobre la vida de los individuos, tanto los propios (sexo, edad o gen?tica) como aquellos que tienen un car?cter ambiental y son potencialmente modificables (conductas, formas y medios de vida, de car?cter socioecon?mico o cultural).

La salud es una de las condiciones m?s importantes de la vida humana y por ello tendr?a que estar garantizado el acceso a las oportunidades de todas las personas a alcanzar una vida sana, sin enfermedades y sufrimientos evitables ni mortalidad prematura. ?El objetivo b?sico del desarrollo es el de crear un entorno de posibilidades en el que las personas puedan tener una vida larga, saludable y creativa? (Mahbub ul Haq, primer Informe sobre Desarrollo Humano, 1990). Sin embargo, la realidad en el ?mbito mundial yen el ?mbito de nuestro pa?s refleja algo bien diferente.

? En zonas del ?frica subsahariana y en m?s de una docena de estados desestructurados la esperanza de vida ha ca?do a la mitad respecto a los pa?ses m?s ricos a causa de los estragos del VIH/SIDA. Estos retrocesos han ido acompa?ados, tanto en los pa?ses ricos como en los pobres, de un temor creciente a nuevas enfermedades infecciosas (Informe OMS 2006).

? Alrededor de 10,6 millones de ni?os siguen muriendo cada a?o antes de alcanzar su quinto cumplea?os. Casi todas esas defunciones ocurren en pa?ses de ingresos bajos e ingresos medios (informe OMS 2005).

? El 10% m?s rico del planeta disfruta del 70% de las riquezas.

La salud precaria es tanto una causa como una consecuencia de la pobreza. La enfermedad puede reducir las econom?as familiares, la capacidad de aprendizaje, la productividad y la calidad de vida, con lo que crea o perpet?a la pobreza. A su vez los pobres est?n expuestos a mayores riesgos personales y ambientales y peor nutridos y tienen menos posibilidades de acceso a la informaci?n y a la asistencia sanitaria. Por lo tanto sus riesgos de morbilidad y discapacidad son mayores.

El mejoramiento de la salud puede prevenir la pobreza, genera mayor riqueza distribuida de forma m?s equitativa, porque aumenta el capital humano y social y la productividad. Los ni?os sanos est?n en mejores condiciones de aprender, mientras que el adulto sano, sost?n de la familia, est? en mejores condiciones de trabajar y mantener a su familia. La importancia de estas conclusiones es clara: es necesario concentrar los recursos en mejorar y proteger la salud de los m?s pobres, de los m?s vulnerables.

En nuestra sociedad hay colectivos que presentan mayores factores de riesgo sobre la salud. Son aquellos grupos m?s vulnerables que presentan una situaci?n de exclusi?n social que conlleva la p?rdida de capacidad para el ejercicio de la ciudadan?a y la participaci?n en los distintos ?mbitos de la vida social.

A pesar de la cobertura universal de la asistencia sanitaria en nuestro pa?s (art. 43 CE), los grupos sociales con menos recursos econ?micos y niveles de educaci?n y formaci?n bajos o muy bajos utilizan menos los servicios sanitarios preventivos y presentan sistem?ticamente mayores riesgos de enfermedad y muerte que los que cuentan con mayores recursos. Presentan, adem?s, un peor estado de salud, m?s enfermedades cr?nicas y limitantes y estilos de vida m?s nocivos.

Publicado por verdenaranja @ 23:28  | Caritas
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Sugerencias para la homil?a propuesta en los materiales para la celebraci?n de Caritas en el tiempo de Navidad.

1. Las heridas del desamor

La humanidad padece muchas enfermedades, pero la m?s grave, sin duda, es el desamor. El amor es la c?lula madre, de la que se deriva la salud del cuerpo y del alma. Un ni?o que no es amado enferma y enloquece. Pero el ni?o que es amado crece sano y feliz. "Una persona sin amor est? oscura por dentro'(Benedicto XVI), est? muerta.
Si hubiera m?s amor en nuestra sociedad, la Navidad ser?a una fiesta interminable. Desaparecer?an las marginaciones y los ol?vidos, no habr?a madres que murieran al dar vida, ni habr?a ni?os hambrientos ni epidemia insuperables ni enfermedades incurables. Las injusticias crueles, las guerras asesinas, las escla?vitudes torturantes ser?an cosas horribles del pasado.

El Hijo de Dios vino cargado con la medicina del amor. ?l mismo era esa medicina. Tanto am? Dios al mundo... Se qued? con nosotros para ense?arnos a amar.
Jes?s ni?o divino, sigue amando a este mundo nuestro, que est? muy enfermo. Sigue ense??ndonos a amar, para que llevemos esta medicina a tantos hermanos que sufren las secuelas del odio, de la injusticia y la indiferencia. Y conv?n-cenos de que el silencio y la insensibilidad son m?s da?inos y crueles que la violencia y el terror.

2. La herida de la falta de vida

La vida, fruto de amor, es don de Dios, el primero y funda-mental. La vida es gracia y oportunidad, es relaci?n y comu?ni?n, es siembra y cosecha, es esfuerzo y conquista. La vida no deber?a ser carga, sino gratificaci?n y creatividad.

Por desgracia, para una inmensa mayor?a de mujeres y hombres la vida no tiene nada de gratificante, sino de angustia y preocupaci?n. Nacen con dolor, viven con sufrimiento, con-viven con dificultad, trabajan con frustraci?n, padecen enfermedad, mueren con facilidad.
?Qu? distinta suerte la del ni?o que nace en un pa?s rico y la del que nace en un pa?s empobrecido! Al uno le sobran atenciones y regalos, al otro le faltan alimentos, medi-cinas y cuidados.

Jes?s vino a sembrar vida donde hab?a muerte, para que tengan vida y vida en abundancia. Se acercaba a los enfermos para curarlos y para transformar sus sufrimientos en sacramentos. Venida m?...

Jes?s, ni?o divino, qu?date con nosotros para curar nuestras en?fermedades.Te presentamos a los enfermos de anemia, de lepra, de malaria, de c?lera, de tuberculosis, de sida... Son enfermedades que podr?an evitarse, pero lo impiden nuestras cegueras, nuestros ego?smos, nuestras injusticias estructurales. Tambi?n a los enfermos de alma, de mente, de coraz?n. Dales un toque de gracia. Y haz de nosotros ministros de tu salud. Que a nadie falte la medicina de tu presencia reci?n nacida y resucitada.

3. Heridas de muerte

Amamos la vida, pero tenemos un miedo sordo y constante a la muerte. Amamos la vida, pero no la defendemos adecuada-mente. Queremos vivir, pero se impone una cultura de muerte. ?Qui?nes y cu?ntos son los diablos que la manejan? Ah? est?n, seguros y orgullosos, los poderes de las tinieblas: los se?ores de la guerra, los due?os de la econom?a, los magos de las finanzas, los brujos de la comunicaci?n... Son los amos del mundo.

Policrom?a mortal:

Muerte roja: por la guerra, el terrorismo, la mafia, todo tipo de violencia.

? Muerte negra: del hambre, la exclusi?n, las pandemias.

? Muerte blanca: por los abortos, los suicidios, la eutanasia.

? Muerte amarilla: del sida, la droga, la autodestrucci?n.

? Muerte gris: por accidentes naturales o provocados.

Dios no hizo la muerte ni quiere la muerte ni se recrea en la destrucci?n de los vivientes (cf. Sb 1,13 ss). Dios es amigo y cultivador de la vida. Naci? Jes?s para vencer la muerte y transformarla en pascua. Quiso morir para que nosotros pu-di?ramos resucitar. "No temas (...) Estuve muerto, pero ahora vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del infierno" (Ap 1, 17-18). Jes?s resucitado nos ense?a que el amor es m?s fuerte que la muerte.

Ni?o divino, ay?dame a prolongar tu presencia liberadora. Ay??dame a combatir el poder de las tinieblas desde mi debilidad.

"Amo a todo enfermo y solo. ?Qui?n consuela su llanto? (...) ?Y qui?n estrecha contra su propio coraz?n el coraz?n desesperado? Haz, Dios m?o, que pueda ser en el mundo sacramento tangible de tu amor (.. .), llegara convertir en amor toda la soledad del mundo" (Chiara Lubich)

Publicado por verdenaranja @ 23:16  | Caritas
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Monici?n Inicial

Navidad es nacimiento: Alleluia
Navidad es el nacimiento de un ni?o: Alleluia
Navidad es el nacimiento de un ni?o-Dios: Alleluia
Se cumplen las promesas, se realizan los sue?os y esperanzas
El mundo estaba enfermo, muy enfermo. S?lo un Dios pod?a salvarle
El mundo sigue enfermo. Necesitamos seguir celebrando la Navidad
Pobres, enfermos, ni?os y marginados, alegraos, porque para vosotros especialmente viene Dios. Quiere ser uno de los vuestros. Se atreve a compartir vuestro sufrimiento. Quiere contagiaros de su felicidad y de su divinidad.

Acto penitencial

? En Navidad ha aparecido la bondad de Dios, pero nosotros no somos buenos. Se?or, ten piedad.

? En Navidad Dios vino con el coraz?n y las manos llenas de paz, pero nosotros no somos pac?ficos ni pacificadores.
Cristo, ten piedad.

? En Navidad se nos manifest? el infinito amor de Dios, pero nosotros no nos arpamos ni somos testigos de su amor.
Se?or, ten piedad.

LECTURAS

Is 52,7-10; Hb 1,1-16; Jn 1,1-18

? Hermosos son los mensajeros que anuncian la paz. Bellos son los profetas de la justicia. Consola-dores los poetas de la esperanza. Admirables los cultivadores de la vida, los defensores de la dignidad y los derechos de la persona, los cuidadores de la salud y el bienestar. Todo esto debe ser el cristiano.

? Despu?s de muchas mediaciones, Dios mismo vino a salvarnos. Ya no quiso hablar por los profetas, sino que fue su Palabra la que vino a nosotros. No se present? rodeado de gloria, que ten?a, sino irradiando el fuego de su amor. Vino a quitar pecados, a curar heridas, a levan?tar ca?dos, a dignificar a todo hombre, haci?ndole part?cipe de su divinidad.

? La Palabra llen? nuestros silencios. La luz brill? en nuestras tinieblas. La vida se sembr? en los dominios de la muerte. Cristo ser?a la respuesta a nuestros interrogantes m?s angustiosos, la medicina a nuestras heridas m?s profundas. Pero fueron pocos los que se dejaron iluminar y curar. La mayor?a rechaz? a su Salvador.

Sugerencias para la homil?a

1. Las heridas del desamor

La humanidad padece muchas enfermedades, pero la m?s grave, sin duda, es el desamor. El amor es la c?lula madre, de la que se deriva la salud del cuerpo y del alma. Un ni?o que no es amado enferma y enloquece. Pero el ni?o que es ama-do crece sano y feliz. "Una persona sin amor est? oscura por dentro'(Benedicto XVI), est? muerta.
Si hubiera m?s amor en nuestra sociedad, la Navidad ser?a una fiesta interminable. Desaparecer?an las marginaciones y los ol?vidos, no habr?a madres que murieran al dar vida, ni habr?a ni?os hambrientos ni epidemia insuperables ni enfermedades incurables. Las injusticias crueles, las guerras asesinas, las escla?vitudes torturantes ser?an cosas horribles del pasado.

El Hijo de Dios vino cargado con la medicina del amor. ?l mis?mo era esa medicina. Tanto am? Dios al mundo... Se qued? con nosotros para ense?arnos a amar.
Jes?s ni?o divino, sigue amando a este mundo nuestro, que est? muy enfermo. Sigue ense??ndonos a amar, para que llevemos esta medicina a tantos hermanos que sufren las secuelas del odio, de la injusticia y la indiferencia. Y conv?n-cenos de que el silencio y la insensibilidad son m?s da?inos y crueles que la violencia y el terror.

2. La herida de la falta de vida

La vida, fruto de amor, es don de Dios, el primero y funda-mental. La vida es gracia y oportunidad, es relaci?n y comu?ni?n, es siembra y cosecha, es esfuerzo y conquista. La vida no deber?a ser carga, sino gratificaci?n y creatividad.

Por desgracia, para una inmensa mayor?a de mujeres y hombres la vida no tiene nada de gratificante, sino de angustia y preocupaci?n. Nacen con dolor, viven con sufrimiento, con-viven con dificultad, trabajan con frustraci?n, padecen enfermedad, mueren con facilidad.
?Qu? distinta suerte la del ni?o que nace en un pa?s rico y la del que nace en un pa?s empobrecido! Al uno le sobran atenciones y regalos, al otro le faltan alimentos, medi-cinas y cuidados.

Jes?s vino a sembrar vida donde hab?a muerte, para que tengan vida y vida en abundancia. Se acercaba a los enfermos para curarlos y para transformar sus sufrimientos en sacramentos. Venida m?...

Jes?s, ni?o divino, qu?date con nosotros para curar nuestras en?fermedades.Te presentamos a los enfermos de anemia, de lepra, de malaria, de c?lera, de tuberculosis, de sida... Son enferme?dades que podr?an evitarse, pero lo impiden nuestras cegueras, nuestros ego?smos, nuestras injusticias estructurales. Tambi?n a los enfermos de alma, de mente, de coraz?n. Dales un toque de gracia. Y haz de nosotros ministros de tu salud. Que a nadie falte la medicina de tu presencia reci?n nacida y resucitada.

3. Heridas de muerte

Amamos la vida, pero tenemos un miedo sordo y constante a la muerte. Amamos la vida, pero no la defendemos adecuada-mente. Queremos vivir, pero se impone una cultura de muerte. ?Qui?nes y cu?ntos son los diablos que la manejan? Ah? est?n, seguros y orgullosos, los poderes de las tinieblas: los se?ores de la guerra, los due?os de la econom?a, los magos de las finanzas, los brujos de la comunicaci?n... Son los amos del mundo.

Policrom?a mortal:

? Muerte roja: por la guerra, el terrorismo, la mafia, todo tipo de violencia.

? Muerte negra: del hambre, la exclusi?n, las pandemias.

? Muerte blanca: por los abortos, los suicidios, la eutanasia.

? Muerte amarilla: del sida, la droga, la autodestrucci?n.

? Muerte gris: por accidentes naturales o provocados.

Dios no hizo la muerte ni quiere la muerte ni se recrea en la destrucci?n de los vivientes (cf. Sb 1,13 ss). Dios es amigo y cultivador de la vida. Naci? Jes?s para vencer la muerte y transformarla en pascua. Quiso morir para que nosotros pudi?ramos resucitar. "No temas (...) Estuve muerto, pero ahora vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del infierno" (Ap 1, 17-18). Jes?s resucitado nos ense?a que el amor es m?s fuerte que la muerte.

Ni?o divino, ay?dame a prolongar tu presencia liberadora. Ay??dame a combatir el poder de las tinieblas desde mi debilidad.

"Amo a todo enfermo y solo. ?Qui?n consuela su llanto? (...) ?Y qui?n estrecha contra su propio coraz?n el coraz?n deses?perado? Haz, Dios m?o, que pueda ser en el mundo sacramen?to tangible de tu amor (.. .), llegara convertir en amor toda la soledad del mundo" (Chiara Lubich)


Oraci?n de los fieles

Oremos a Jes?s, el Dios que ha venido a salvarnos:
Maranatha, ven, Se?or Jes?s

Para que tu luz ilumine las tinieblas del mundo.

Para que los responsables de los pueblos trabajen por la dignidad y los derechos de toda persona.

Para que tu Iglesia sea verdaderamente prof?tica y samaritana.

Para que los enfermos, los ancianos, los que est?n solos y deprimidos, los pobres y excluidos del mundo reciban bue?nas noticias de salvaci?n.

Para que abunden organizaciones de voluntarios que se comprometan en la asistencia de enfermos y promoci?n de los marginados.

Para que todos los que celebramos la Navidad la vivamos como compromiso de amor.

Oremos: Ven, Se?or, Jes?s, envu?lvenos en tu ternura
y haznos testigos de tu salvaci?n.

Publicado por verdenaranja @ 23:12  | Caritas
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Mensaje que Benedicto XVI ha enviado para la Jornada Mundial de la Paz, 1 de enero de 2008, con el tema ?Familia humana, comunidad de paz?.


MENSAJE DE SU SANTIDAD
BENEDICTO XVI
PARA LA CELEBRACI?N DE LA
JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ

1 ENERO 2008


FAMILIA HUMANA, COMUNIDAD DE PAZ


1. Al comenzar el nuevo a?o deseo hacer llegar a los hombres y mujeres de todo el mundo mis fervientes deseos de paz, junto con un caluroso mensaje de esperanza. Lo hago proponiendo a la reflexi?n com?n el tema que he enunciado al principio de este mensaje, y que considero muy importante: Familia humana, comunidad de paz. De hecho, la primera forma de comuni?n entre las personas es la que el amor suscita entre un hombre y una mujer decididos a unirse establemente para construir juntos una nueva familia. Pero tambi?n los pueblos de la tierra est?n llamados a establecer entre s? relaciones de solidaridad y colaboraci?n, como corresponde a los miembros de la ?nica familia humana: ? Todos los pueblos -dice el Concilio Vaticano II- forman una ?nica comunidad y tienen un mismo origen, puesto que Dios hizo habitar a todo el g?nero humano sobre la entera faz de la tierra (cf. Hch 17,26); tambi?n tienen un ?nico fin ?ltimo, Dios ?[1].

Familia, sociedad y paz

2. La familia natural, en cuanto comuni?n ?ntima de vida y amor, fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer[2], es el ? lugar primario de ??humanizaci?n'' de la persona y de la sociedad ?[3], la ? cuna de la vida y del amor ?[4]. Con raz?n, pues, se ha calificado a la familia como la primera sociedad natural, ? una instituci?n divina, fundamento de la vida de las personas y prototipo de toda organizaci?n social ?[5].

3. En efecto, en una vida familiar ? sana ? se experimentan algunos elementos esenciales de la paz: la justicia y el amor entre hermanos y hermanas, la funci?n de la autoridad manifestada por los padres, el servicio afectuoso a los miembros m?s d?biles, porque son peque?os, ancianos o est?n enfermos, la ayuda mutua en las necesidades de la vida, la disponibilidad para acoger al otro y, si fuera necesario, para perdonarlo. Por eso, la familia es la primera e insustituible educadora de la paz. No ha de sorprender, pues, que se considere particularmente intolerable la violencia cometida dentro de la familia. Por tanto, cuando se afirma que la familia es ? la c?lula primera y vital de la sociedad ?[6], se dice algo esencial. La familia es tambi?n fundamento de la sociedad porque permite tener experiencias determinantes de paz. Por consiguiente, la comunidad humana no puede prescindir del servicio que presta la familia. El ser humano en formaci?n, ?d?nde podr?a aprender a gustar mejor el ? sabor ? genuino de la paz sino en el ? nido ? que le prepara la naturaleza? El lenguaje familiar es un lenguaje de paz; a ?l es necesario recurrir siempre para no perder el uso del vocabulario de la paz. En la inflaci?n de lenguajes, la sociedad no puede perder la referencia a esa ? gram?tica ? que todo ni?o aprende de los gestos y miradas de mam? y pap?, antes incluso que de sus palabras.

4. La familia, al tener el deber de educar a sus miembros, es titular de unos derechos espec?ficos. La misma Declaraci?n universal de los derechos humanos, que constituye una conquista de civilizaci?n jur?dica de valor realmente universal, afirma que ? la familia es el n?cleo natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a ser protegida por la sociedad y el Estado ?[7]. Por su parte, la Santa Sede ha querido reconocer una especial dignidad jur?dica a la familia publicando la Carta de los derechos de la familia. En el Pre?mbulo se dice: ? Los derechos de la persona, aunque expresados como derechos del individuo, tienen una dimensi?n fundamentalmente social que halla su expresi?n innata y vital en la familia ?[8]. Los derechos enunciados en la Carta manifiestan y explicitan la ley natural, inscrita en el coraz?n del ser humano y que la raz?n le manifiesta. La negaci?n o restricci?n de los derechos de la familia, al oscurecer la verdad sobre el hombre, amenaza los fundamentos mismos de la paz.

5. Por tanto, quien obstaculiza la instituci?n familiar, aunque sea inconscientemente, hace que la paz de toda la comunidad, nacional e internacional, sea fr?gil, porque debilita lo que, de hecho, es la principal ? agencia ? de paz. ?ste es un punto que merece una reflexi?n especial: todo lo que contribuye a debilitar la familia fundada en el matrimonio de un hombre y una mujer, lo que directa o indirectamente dificulta su disponibilidad para la acogida responsable de una nueva vida, lo que se opone a su derecho de ser la primera responsable de la educaci?n de los hijos, es un impedimento objetivo para el camino de la paz. La familia tiene necesidad de una casa, del trabajo y del debido reconocimiento de la actividad dom?stica de los padres; de escuela para los hijos, de asistencia sanitaria b?sica para todos. Cuando la sociedad y la pol?tica no se esfuerzan en ayudar a la familia en estos campos, se privan de un recurso esencial para el servicio de la paz. Concretamente, los medios de comunicaci?n social, por las potencialidades educativas de que disponen, tienen una responsabilidad especial en la promoci?n del respeto por la familia, en ilustrar sus esperanzas y derechos, en resaltar su belleza.

La humanidad es una gran familia

6. La comunidad social, para vivir en paz, est? llamada a inspirarse tambi?n en los valores sobre los que se rige la comunidad familiar. Esto es v?lido tanto para las comunidades locales como nacionales; m?s a?n, es v?lido para la comunidad misma de los pueblos, para la familia humana, que vive en esa casa com?n que es la tierra. Sin embargo, en esta perspectiva no se ha de olvidar que la familia nace del ? s? ? responsable y definitivo de un hombre y de una mujer, y vive del ? s? ? consciente de los hijos que poco a poco van formando parte de ella. Para prosperar, la comunidad familiar necesita el consenso generoso de todos sus miembros. Es preciso que esta toma de conciencia llegue a ser tambi?n una convicci?n compartida por cuantos est?n llamados a formar la com?n familia humana. Hay que saber decir el propio ? s? ? a esta vocaci?n que Dios ha inscrito en nuestra misma naturaleza. No vivimos unos al lado de otros por casualidad; todos estamos recorriendo un mismo camino como hombres y, por tanto, como hermanos y hermanas. Por eso es esencial que cada uno se esfuerce en vivir la propia vida con una actitud responsable ante Dios, reconociendo en ?l la fuente de la propia existencia y la de los dem?s. Sobre la base de este principio supremo se puede percibir el valor incondicionado de todo ser humano y, as?, poner las premisas para la construcci?n de una humanidad pacificada. Sin este fundamento trascendente, la sociedad es s?lo una agrupaci?n de ciudadanos, y no una comunidad de hermanos y hermanas, llamados a formar una gran familia.

Familia, comunidad humana y medio ambiente

7. La familia necesita una casa a su medida, un ambiente donde vivir sus propias relaciones. Para la familia humana, esta casa es la tierra, el ambiente que Dios Creador nos ha dado para que lo habitemos con creatividad y responsabilidad. Hemos de cuidar el medio ambiente: ?ste ha sido confiado al hombre para que lo cuide y lo cultive con libertad responsable, teniendo siempre como criterio orientador el bien de todos. Obviamente, el valor del ser humano est? por encima de toda la creaci?n. Respetar el medio ambiente no quiere decir que la naturaleza material o animal sea m?s importante que el hombre. Quiere decir m?s bien que no se la considera de manera ego?sta, a plena disposici?n de los propios intereses, porque las generaciones futuras tienen tambi?n el derecho a obtener beneficio de la creaci?n, ejerciendo en ella la misma libertad responsable que reivindicamos para nosotros. Y tampoco se ha de olvidar a los pobres, excluidos en muchos casos del destino universal de los bienes de la creaci?n. Hoy la humanidad teme por el futuro equilibrio ecol?gico. Ser?a bueno que las valoraciones a este respecto se hicieran con prudencia, en di?logo entre expertos y entendidos, sin apremios ideol?gicos hacia conclusiones apresuradas y, sobre todo, concordando juntos un modelo de desarrollo sostenible, que asegure el bienestar de todos respetando el equilibrio ecol?gico. Si la tutela del medio ambiente tiene sus costes, ?stos han de ser distribuidos con justicia, teniendo en cuenta el desarrollo de los diversos pa?ses y la solidaridad con las futuras generaciones. Prudencia no significa eximirse de las propias responsabilidades y posponer las decisiones; significa m?s bien asumir el compromiso de decidir juntos despu?s de haber ponderado responsablemente la v?a a seguir, con el objetivo de fortalecer esa alianza entre ser humano y medio ambiente que ha de ser reflejo del amor creador de Dios, del cual procedemos y hacia el cual caminamos.

8. A este respecto, es fundamental ? sentir ? la tierra como ? nuestra casa com?n ? y, para ponerla al servicio de todos, adoptar la v?a del di?logo en vez de tomar decisiones unilaterales. Si fuera necesario, se pueden aumentar los ?mbitos institucionales en el plano internacional para afrontar juntos el gobierno de esta ? casa ? nuestra; sin embargo, lo que m?s cuenta es lograr que madure en las conciencias la convicci?n de que es necesario colaborar responsablemente. Los problemas que aparecen en el horizonte son complejos y el tiempo apremia. Para hacer frente a la situaci?n de manera eficaz es preciso actuar de com?n acuerdo. Un ?mbito en el que ser?a particularmente necesario intensificar el di?logo entre las Naciones es el de la gesti?n de los recursos energ?ticos del planeta. A este respecto, se plantea una doble urgencia para los pa?ses tecnol?gicamente avanzados: por un lado, hay que revisar los elevados niveles de consumo debidos al modelo actual de desarrollo y, por otro, predisponer inversiones adecuadas para diversificar las fuentes de energ?a y mejorar la eficiencia energ?tica. Los pa?ses emergentes tienen hambre de energ?a, pero a veces este hambre se sacia a costa de los pa?ses pobres que, por la insuficiencia de sus infraestructuras y tecnolog?a, se ven obligados a malvender los recursos energ?ticos que tienen. A veces, su misma libertad pol?tica queda en entredicho con formas de protectorado o, en todo caso, de condicionamiento que se muestran claramente humillantes.

Familia, comunidad humana y econom?a

9. Una condici?n esencial para la paz en cada familia es que se apoye sobre el s?lido fundamento de valores espirituales y ?ticos compartidos. Pero se ha de a?adir que se tiene una aut?ntica experiencia de paz en la familia cuando a nadie le falta lo necesario, y el patrimonio familiar -fruto del trabajo de unos, del ahorro de otros y de la colaboraci?n activa de todos- se administra correctamente con solidaridad, sin excesos ni despilfarro. Por tanto, para la paz familiar se necesita, por una parte, la apertura a un patrimonio trascendente de valores, pero al mismo tiempo no deja de tener su importancia un sabio cuidado tanto de los bienes materiales como de las relaciones personales. Cuando falta este elemento se deteriora la confianza mutua por las perspectivas inciertas que amenazan el futuro del n?cleo familiar.

10. Una consideraci?n parecida puede hacerse respecto a esa otra gran familia que es la humanidad en su conjunto. Tambi?n la familia humana, hoy m?s unida por el fen?meno de la globalizaci?n, necesita adem?s un fundamento de valores compartidos, una econom?a que responda realmente a las exigencias de un bien com?n de dimensiones planetarias. Desde este punto de vista, la referencia a la familia natural se revela tambi?n singularmente sugestiva. Hay que fomentar relaciones correctas y sinceras entre los individuos y entre los pueblos, que permitan a todos colaborar en plan de igualdad y justicia. Al mismo tiempo, es preciso comprometerse en emplear acertadamente los recursos y en distribuir la riqueza con equidad. En particular, las ayudas que se dan a los pa?ses pobres han de responder a criterios de una sana l?gica econ?mica, evitando derroches que, en definitiva, sirven sobre todo para el mantenimiento de un costoso aparato burocr?tico. Se ha de tener tambi?n debidamente en cuenta la exigencia moral de procurar que la organizaci?n econ?mica no responda s?lo a las leyes implacables de los beneficios inmediatos, que pueden resultar inhumanas.

Familia, comunidad humana y ley moral

11. Una familia vive en paz cuando todos sus miembros se ajustan a una norma com?n: esto es lo que impide el individualismo ego?sta y lo que mantiene unidos a todos, favoreciendo su coexistencia armoniosa y la laboriosidad org?nica. Este criterio, de por s? obvio, vale tambi?n para las comunidades m?s amplias: desde las locales a la nacionales, e incluso a la comunidad internacional. Para alcanzar la paz se necesita una ley com?n, que ayude a la libertad a ser realmente ella misma, en lugar de ciega arbitrariedad, y que proteja al d?bil del abuso del m?s fuerte. En la familia de los pueblos se dan muchos comportamientos arbitrarios, tanto dentro de cada Estado como en las relaciones de los Estados entre s?. Tampoco faltan tantas situaciones en las que el d?bil tiene que doblegarse, no a las exigencias de la justicia, sino a la fuerza bruta de quien tiene m?s recursos que ?l. Hay que reiterarlo: la fuerza ha de estar moderada por la ley, y esto tiene que ocurrir tambi?n en las relaciones entre Estados soberanos.

12. La Iglesia se ha pronunciado muchas veces sobre la naturaleza y la funci?n de la ley: la norma jur?dica que regula las relaciones de las personas entre s?, encauzando los comportamientos externos y previendo tambi?n sanciones para los transgresores, tiene como criterio la norma moral basada en la naturaleza de las cosas. Por lo dem?s, la raz?n humana es capaz de discernirla al menos en sus exigencias fundamentales, llegando as? hasta la Raz?n creadora de Dios que es el origen de todas las cosas. Esta norma moral debe regular las opciones de la conciencia y guiar todo el comportamiento del ser humano. ?Existen normas jur?dicas para las relaciones entre las Naciones que componen la familia humana? Y si existen, ?son eficaces? La respuesta es s?; las normas existen, pero para lograr que sean verdaderamente eficaces es preciso remontarse a la norma moral natural como base de la norma jur?dica, de lo contrario ?sta queda a merced de consensos fr?giles y provisionales.

13. El conocimiento de la norma moral natural no es imposible para el hombre que entra en s? mismo y, situ?ndose frente a su propio destino, se interroga sobre la l?gica interna de las inclinaciones m?s profundas que hay en su ser. Aunque sea con perplejidades e incertidumbres, puede llegar a descubrir, al menos en sus l?neas esenciales, esta ley moral com?n que, por encima de las diferencias culturales, permite que los seres humanos se entiendan entre ellos sobre los aspectos m?s importantes del bien y del mal, de lo que es justo o injusto. Es indispensable remontarse hasta esta ley fundamental empleando en esta b?squeda nuestras mejores energ?as intelectuales, sin dejarnos desanimar por los equ?vocos o las tergiversaciones. De hecho, los valores contenidos en la ley natural est?n presentes, aunque de manera fragmentada y no siempre coherente, en los acuerdos internacionales, en las formas de autoridad reconocidas universalmente, en los principios del derecho humanitario recogido en las legislaciones de cada Estado o en los estatutos de los Organismos internacionales. La humanidad no est? ? sin ley ?. Sin embargo, es urgente continuar el di?logo sobre estos temas, favoreciendo tambi?n la convergencia de las legislaciones de cada Estado hacia el reconocimiento de los derechos humanos fundamentales. El crecimiento de la cultura jur?dica en el mundo depende adem?s del esfuerzo por dar siempre consistencia a las normas internacionales con un contenido profundamente humano, evitando rebajarlas a meros procedimientos que se pueden eludir f?cilmente por motivos ego?stas o ideol?gicos.

Superaci?n de los conflictos y desarme

14. La humanidad sufre hoy, lamentablemente, grandes divisiones y fuertes conflictos que arrojan densas nubes sobre su futuro. Vastas regiones del planeta est?n envueltas en tensiones crecientes, mientras que el peligro de que aumenten los pa?ses con armas nucleares suscita en toda persona responsable una fundada preocupaci?n. En el Continente africano, a pesar de que numerosos pa?ses han progresado en el camino de la libertad y de la democracia, quedan todav?a muchas guerras civiles. El Medio Oriente sigue siendo a?n escenario de conflictos y atentados, que influyen tambi?n en Naciones y regiones lim?trofes, con el riesgo de quedar atrapadas en la espiral de la violencia. En un plano m?s general, se debe hacer notar, con pesar, un aumento del n?mero de Estados implicados en la carrera de armamentos: incluso Naciones en v?as de desarrollo destinan una parte importante de su escaso producto interior para comprar armas. Las responsabilidades en este funesto comercio son muchas: est?n, por un lado, los pa?ses del mundo industrialmente desarrollado que obtienen importantes beneficios por la venta de armas y, por otro, est?n tambi?n las oligarqu?as dominantes en tantos pa?ses pobres que quieren reforzar su situaci?n mediante la compra de armas cada vez m?s sofisticadas. En tiempos tan dif?ciles, es verdaderamente necesaria una movilizaci?n de todas las personas de buena voluntad para llegar a acuerdos concretos con vistas a una eficaz desmilitarizaci?n, sobre todo en el campo de las armas nucleares. En esta fase en la que el proceso de no proliferaci?n nuclear est? estancado, siento el deber de exhortar a las Autoridades a que reanuden las negociaciones con una determinaci?n m?s firme de cara al desmantelamiento progresivo y concordado de las armas nucleares existentes. Soy consciente de que al renovar esta llamada me hago int?rprete del deseo de cuantos comparten la preocupaci?n por el futuro de la humanidad.

15. Hace ahora sesenta a?os, la Organizaci?n de las Naciones Unidas hac?a p?blica de modo solemne la Declaraci?n universal de los derechos humanos (1948-2008). Con aquel documento la familia humana reaccionaba ante los horrores de la Segunda Guerra Mundial, reconociendo la propia unidad basada en la igual dignidad de todos los hombres y poniendo en el centro de la convivencia humana el respeto de los derechos fundamentales de los individuos y de los pueblos: fue un paso decisivo en el camino dif?cil y laborioso hacia la concordia y la paz. Una menci?n especial merece tambi?n la celebraci?n del 25 aniversario de la adopci?n por parte de la Santa Sede de la Carta de los derechos de la familia (1983-2008), as? como el 40 aniversario de la celebraci?n de la primera Jornada Mundial de la Paz (1968-2008). La celebraci?n de esta Jornada, fruto de una intuici?n providencial del Papa Pablo VI, y retomada con gran convicci?n por mi amado y venerado predecesor, el Papa Juan Pablo II, ha ofrecido a la Iglesia a lo largo de los a?os la oportunidad de desarrollar, a trav?s de los Mensajes publicados con ese motivo, una doctrina orientadora en favor de este bien humano fundamental. Precisamente a la luz de estas significativas efem?rides, invito a todos los hombres y mujeres a que tomen una conciencia m?s clara sobre la com?n pertenencia a la ?nica familia humana y a comprometerse para que la convivencia en la tierra refleje cada vez m?s esta convicci?n, de la cual depende la instauraci?n de una paz verdadera y duradera. Invito tambi?n a los creyentes a implorar a Dios sin cesar el gran don de la paz. Los cristianos, por su parte, saben que pueden confiar en la intercesi?n de la que, siendo la Madre del Hijo de Dios que se hizo carne para la salvaci?n de toda la humanidad, es Madre de todos.

Deseo a todos un feliz A?o nuevo.

Vaticano, 8 de diciembre de 2007.

Notas

[1] Decl. Nostra aetate, sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas, 1.

[2] Cf. Conc. Vat. II, Const. past. Gaudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo actual, 48.

[3] Juan Pablo II, Exhort. ap. Christifideles laici, 40: AAS 81 (1989) 469.

[4] Ib?d.

[5] Cons. Pont. Justicia y Paz, Compendio de la doctrina social de la Iglesia, 211.

[6] Conc. Vat. II, Decr. Apostolicam actuositatem, sobre el apostolado de los laicos, 11.

[7] Art. 16/ 3.

[8] Cons. Pont. para la Familia, Carta de los derechos de la familia, 24 noviembre 1983, Pre?mbulo, A.

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EUROPA/ITALIA - "Todos juntos podemos sentirnos implicados con las diversas posibilidades y responsabilidades en el compromiso de ofrecer respuestas concretas a las necesidades de asistencia a los enfermos de lepra": el Cardenal Barrag?n en el Congreso por el XXX aniversario de la muerte del ap?stol de los leprosos

Pompeya (Agencia Fides) - En el XXX aniversario de la muerte de Raoul Follereau, el ?Ap?stol de los Leprosos?, se ha desarrollado a Pompeya, en el Pontificio Santuario de la Beata Virgen del Santo Rosario, el Congreso "Una voz que todav?a resuena" organizado por la Asociaci?n "Quiero Vivir", miembro de la uni?n Internacional Raoul Follereau (ver Fides 3/12/2007).

El Cardenal Javier Lozano Barrag?n, Presidente del Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud, ha intervenido presidiendo la Misa inaugural, el 6 de diciembre. En su discurso a los participantes ha evidenciado algunos datos hist?ricos y sanitarios sobre la lepra, las diversas formas cl?nicas, y finalmente los aspectos pastorales sobre la atenci?n de los enfermos de lepra.

Partiendo de la m?s antigua y aut?ntica descripci?n de la lepra, que viene de la India para luego difundirse en el curso de los siglos, en toda Europa, con el desarrollo de los cambios y del comercio, y adem?s en Am?rica del Norte hacia la mitad del siglo XVI, llevada por los inmigrantes de Europa, el Cardenal ha concluido su trayecto hist?rico con la difusi?n de las infecciones, a causa de los esclavos conducidos desde el ?frica, en las tres Am?ricas y, de modo particular, en Brasil.

El Presidente del Pontificio Consejo para los operadores sanitarios ha trazado un mapa de los ?ltimos datos estad?sticos difundido por la Organizaci?n Mundial de la Salud, refiriendo la experiencia de una chica de 15 a?os gravemente afecta de una forma de lepra que habr?a bastado s?lo diagnosticarle algunos meses antes para poderle suministrar los f?rmacos y evitar que se volviera una "minusv?lida de la lepra, condenada todav?a, en muchas partes del mundo, a una vida social ?menor?".
Con respecto a la atenci?n pastoral a los enfermos de lepra, el Cardenal ha puesto el acento sobre la "gran preocupaci?n de Raoul Follereau y sobre las motivaciones que lo han empujado a dedicarse, en su fructuosa vida, a procurar atenci?n para ellos".

El Cardenal Barrag?n ha concluido su intervenci?n subrayando que "entre las necesidades a las que hoy est?n llamados a responder, adem?s del desarrollo de la organizaci?n y canales m?s eficientes y garantizados para la distribuci?n gratuita de los f?rmacos y la asistencia de la higiene, hay necesidad de preparar, sobre todo en los Pa?ses y en las zonas d?nde est? principalmente presente la lepra, grupos de operadores socio-sanitarios que sean capaces de actuar en el territorio, diagnosticando a tiempo la presencia del morbo y de curarlo, sea en fase inicial, que en fase de crecimiento.

Se obtiene de consecuencia, de una parte, la necesidad de proyectos formativos debidamente programados, de la otra la necesidad de tener un conocimiento m?s preciso de la realidad y de las zonas no suficientemente atendidas, o todav?a no alcanzadas por los programas sociales y terap?uticos".(AP) (10/12/2007 Agencia Fides; L?neas: 37; Palabras: 513

Links:
El discurso integral en italiano del Cardenal Barrag?n
http://www.fides.org/ita/documents/pompei_lebbra_barragan.doc

Mensaje publicado por la Subcomisi?n para la Familia y la Defensa de la vida de la Conferencia Episcopal Espa?ola con motivo de la celebraci?n de la Jornada de la Familia y la Vida el 30 de diciembre.

NOTA DE LOS OBISPOS DE LA SUBCOMISI?N PARA LA FAMILIA
Y LA DEFENSA DE LA VIDA
JORNADA DE FAMILIA Y VIDA 2007


SIN EMBARGO, NUESTRA CIUDADAN?A
EST? EN EL CIELO (FLP 3, 20)


30 de diciembre de 2007


?Sin embargo, nuestra ciudadan?a est? en el cielo? (Flp 3, 20). Estas palabras de san Pablo nos invitan a considerar una verdad profunda de nuestra vida cristiana y familiar. Somos ciudadanos del cielo, y en la tierra estamos de camino hacia nuestra patria definitiva. El nacimiento del Hijo de Dios, que llenos de gozo contemplamos estos d?as, tiene como fin rescatarnos de las tinieblas para que podamos entrar en su luz maravillosa (1 Pe 2, 9), aquella luz que ilumina la Jerusal?n celestial (Ap 22, 4-5).

1. LOS M?RTIRES, CIUDADANOS DEL CIELO

El veintiocho de octubre pasado, la Iglesia en Espa?a ha celebrado con gozo la beatificaci?n de 498 m?rtires. En su vida, y singularmente en su martirio, se han mostrado como un ejemplo para nosotros. Ellos nos muestran c?mo ?la capacidad de aceptar el sufrimiento por amor del bien, de la verdad y de la justicia, es constitutiva de la grandeza de la humanidad?1 .

Los obispos espa?oles deseamos que su testimonio fortalezca la vida y la identidad cristiana de las familias, y se convierta as? en ?semilla de nuevos cristianos?2 . En efecto, nuestros m?rtires eran cristianos como nosotros, educados en familias cristianas como muchas de las nuestras, donde recibieron los valores fundamentales para su vida 3: la fe en Dios Padre, el seguimiento de Cristo y la fuerza del Esp?ritu para responder a las dif?ciles circunstancias del tiempo que vivieron. Como las familias de los m?rtires fueron capaces de educarles en la fe, tambi?n hoy las familias pueden, con la ayuda de Dios y con su testimonio de vida, educar cristianos cuya santidad ilumine el comienzo de este tercer milenio.

2. IDENTIDAD DE LA FAMILIA CRISTIANA

Vivimos inmersos en una sociedad compleja, donde no falta la propuesta de una cultura laica que quiere organizar la vida social como si Dios no existiera. Los obispos espa?oles advertimos recientemente c?mo, en este contexto, es posible que surjan ?actitudes de rechazo, o bien, de desconfianza y oscurecimiento de la propia cultura y de la propia fe en el deseo de evitar posibles confrontaciones?4 . Es decir, nos encontramos ante un debilitamiento de la identidad cristiana, que tambi?n afecta a las familias.
El lema escogido para esta Jornada de Familia y Vida nos recuerda quienes somos: hijos de Dios y ciudadanos del cielo. Queremos as? fortalecer a las familias cristianas, record?ndoles su grandeza y dignidad. Lo hacemos con unas hermosas palabras de S. Le?n Magno que la liturgia del d?a de Navidad nos invita a considerar: ?Cristiano, reconoce tu dignidad. Puesto que ahora participas de la naturaleza divina, no degeneres volviendo a la bajeza de tu vida pasada. Recuerda a qu? Cabeza perteneces y de qu? Cuerpo eres miembro. Acu?rdate de que has sido arrancado del poder de las tinieblas para ser trasladado a la luz del Reino de Dios?5 .

a) La integraci?n de fe y vida

En particular queremos recordar a las familias cristianas dos rasgos que constituyen su identidad. El primero es la integraci?n de fe y vida. La fe no puede reducirse a una experiencia privada, extra?a por tanto a la vida familiar. La fe debe penetrar en la vida de cada uno y en la vida de la familia, manifest?ndose por consiguiente en todas las dimensiones de la existencia. Los padres cristianos deber?n dar ejemplo a sus hijos, en el testimonio de una vida inspirada en el Evangelio y alimentada en los sacramentos, muy especialmente en la Eucarist?a dominical.

b) La inserci?n en la comunidad eclesial

El segundo rasgo que queremos destacar es la inserci?n en la comunidad eclesial. No hay familia cristiana al margen de la Iglesia. Para esta integraci?n es fundamental el desarrollo de la pastoral familiar, de modo que nuestras comunidades parroquiales sean cada vez m?s una ?familia de familias cristianas?6 , donde la familia entera pueda participar en la Eucarist?a dominical, fuente y cumbre de la vida parroquial. Esta inserci?n de la familia en la comunidad eclesial se realiza tambi?n a trav?s de los movimientos familiares7 , que deben ser una ayuda para vivir el misterio de la comuni?n eclesial.
Solamente una familia cristiana con una identidad fuerte ser? capaz, en estos tiempos adversos, de transmitir la fe y de ser, ante los hombres, signo luminoso de la verdad, la bondad y la belleza del matrimonio y de la familia.

3. EL FORTALECIMIENTO DE LA IDENTIDAD CRISTIANA:
ALGUNOS RETOS ACTUALES


a) La Iniciaci?n cristiana

Para tener matrimonios y familias cristianas necesitamos formar primeramente cristianos. Estos se forman en la Iniciaci?n cristiana. En la celebraci?n del sacramento del Matrimonio nos encontramos frecuentemente personas con una fe muy d?bil, cuya Iniciaci?n cristiana no ha sido suficiente. La Iglesia debe afrontar este problema pastoral desde la ra?z, fortaleciendo el proceso de formaci?n del sujeto cristiano en la Iniciaci?n cristiana. ?En consecuencia, el primer fundamento de una pastoral familiar renovada es la vivencia intensa en nuestra Iglesia en Espa?a de la iniciaci?n cristiana?8 . Esta renovaci?n de la Iniciaci?n cristiana no puede prescindir de la familia9 .

b) La educaci?n cristiana de los hijos

Las familias cristianas est?n llamadas a educar como ciudadanos del cielo a sus hijos. Para ello cuentan con la preciosa colaboraci?n de la escuela cat?lica 10. Los m?rtires son tambi?n un fruto excelente de la educaci?n cristiana que recibieron. Su ejemplo puede ayudar hoy a las familias a educar en la fe a los hijos y transmitirles valores como el sacrificio, la renuncia, el dominio propio y el respeto, sin los cuales la convivencia familiar y social se deteriora gravemente.

Entre estas dificultades que las familias encuentran en su labor educativa est? la imposici?n de una nueva formaci?n moral mediante la Educaci?n para la Ciudadan?a. Las familias cristianas tienen que saber que en los centros educativos se va a dar, como cada vez es m?s manifiesto, una formaci?n moral en franca contradicci?n con la fe cristiana.
Para aclarar cualquier duda queremos recordar que ?esta ?Educaci?n para la ciudadan?a? de la LOE es inaceptable en la forma y el fondo: en la forma, porque impone legalmente a todos una antropolog?a [es decir, una visi?n del hombre] que s?lo algunos comparten y, en el fondo, porque sus contenidos son perjudiciales para el desarrollo integral de la persona?11 . Por ello, ?los padres har?n muy bien en defender con todos los medios leg?timos a su alcance el derecho que les asiste de ser ellos quienes determinen la educaci?n moral que desean para sus hijos?12 . Es m?s, ser?a una falta de solidaridad por parte de las familias que llevan a sus hijos a la escuela cat?lica adoptar una postura ?pasiva y acomodaticia?13 , justific?ndose en que sus hijos recibir?an una formaci?n moral conforme al ideario del centro, mientras un elevado n?mero de alumnos queda indefenso ante la imposici?n de una ?tica laica.

CONCLUSI?N

?Gloria a Dios en el cielo? (Lc 2, 14). El canto de los ?ngeles anunciando el Nacimiento del Salvador nos invita a elevar los ojos al cielo, donde est? nuestra ciudad definitiva. Nuestra vocaci?n a participar en la vida divina es el sentido de nuestra vida. Aunque vivimos en la tierra, nuestra ciudadan?a est? en el cielo. En efecto: los cristianos ?pertenecen a una sociedad nueva, hacia la cual est?n en camino y que es anticipada en su peregrinaci?n?14 .
Esta verdad funda nuestra identidad cristiana.

En estos d?as de Navidad, tan familiares y por eso tan entra?ables, invitamos a las familias a contemplar el misterio del Dios hecho hombre, a fortalecer su identidad cristiana y a vivir con gozo nuestra vida terrena aspirando los bienes del cielo (Col 3, 1-2).
Que el Se?or bendiga a todos en esta Navidad.

Los Obispos de la Subcomisi?n Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida

 Mons. Juli?n Barrio Barrio, Presidente de la CEAS
 Mons. Juan Antonio Reig Pla, Presidente de la Subcomisi?n
 Mons. Francisco Gil Hell?n
 Mons. Javier Mart?nez Fern?ndez
 Mons. Vicente Juan Segura

NOTAS:

1. BENEDICTO XVI, enc?clica Spe salvi, 38.
2. cf. TERTULIANO, Apolog?tico 50,13: PL 1, 534.
3. cf. BENEDICTO XVI, Homil?a en la Misa de clausura del V
4. Encuentro Mundial de las Familias (9 de julio de 2006).
5. LXXXIX ASAMBLEA PLENARIA DE LA CEE, La escuela cat?lica. 6. Oferta de la Iglesia en Espa?a para la educaci?n en el siglo XXI (27 de abril de 2007), 7.
7. S. LE?N MAGNO, Serm?n 21, 3: PL 54, 192-193.
8. BENEDICTO XVI, Discurso a la Asamblea del Consejo
Pontificio para los Laicos, Roma (22 de septiembre de 2006).
9. LXXXI ASAMBLEA PLENARIA DE LA CEE, Directorio de la pastoral familiar de la Iglesia en Espa?a (21 de noviembre de 2003), 274.
10. Ib?d., 22; cf. LXX ASAMBLEA PLENARIA DE LA CEE, La iniciaci?n cristiana. Reflexiones y orientaciones, 18.
11. Ib?d.
12. cf. LXXXIX ASAMBLEA PLENARIA DE LA CEE, La escuela cat?lica. Oferta de la Iglesia en Espa?a para la educaci?n en el siglo XXI (27 de abril de 2007). En este documento, los obispos hemos reflexionado ampliamente sobre la identidad de la escuela cat?lica, cuyo proyecto educativo ?pretende desarrollar todas las capacidades del ser humano desde la ?ptica de la Vida, la Palabra y la Persona de Jesucristo, al que todos pueden en su crecimiento escuchar, imitar y seguir compartiendo y promoviendo sus valores y su forma de vida en toda su actividad escolar y extraescolar. Esta propuesta educativa de la escuela cat?lica se concibe como formaci?n integral? (n. 18).
13. COMISI?N PERMANENTE DE LA CEE, La Ley Org?nica de Educaci?n (LOE), los Reales Decretos que la desarrollan y los derechos fundamentales de padres y escuelas (28 de febrero de 2007), Ib?d., 13.
14. cf. COMISI?N PERMANENTE DE LA CEE, Nueva declaraci?n sobre la Ley Org?nica de Educaci?n (LOE) y sus desarrollos: profesores de Religi?n y ?Ciudadan?a? (20 de junio de 2007), 13.
BENEDICTO XVI, enc?clica Spe salvi, 4.

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OBISPADO DE TENERIFE
Vicar?a General

C/ Plaza del Adelantado 10. 38201 ? La Laguna
Tlf.: 922 314 962
Santa Cruz de Tenerife ? Islas Canarias ? ESPA?A

San Crist?bal de La Laguna, 11 de Diciembre de 2007.


Estimados compa?eros.

Me pide Jorge Andr?s, desde Roma, una colaboraci?n de nuestra parte para su trabajo, de fin de licenciatura, sobre la Pastoral de la Salud en las parroquias. Se tratar?a de que, en un momento de la reuni?n del equipo arciprestal y antes de Navidad, respondi?ramos a un mini-cuestionario sobre el tema. Ser?a una cosa muy sencilla; b?sicamente tres cuestiones:

1. ?Existe alg?n grupo de pastoral de la salud (o similar) en la parroquia? ?Qui?nes lo forman (religiosos/as, laicos...)? ?Qu? actividad desarrolla (visita, formaci?n, celebraciones...)?
2. ?Existe alguna relaci?n de la parroquia con los hospitales, residencias de ancianos, casas de acogida... que se encuentran en su territorio?
3. ?Qu? aportaciones consideras necesarias para la creaci?n o consolidaci?n de un grupo de este tipo?


Si alguno quisiera responder puede enviar las respuestas al correo: [email protected]. Ser?a bueno que pusi?ramos inter?s en el asunto, toda vez que este estudio, y su lectura teol?gico-pastoral, nos servir? tambi?n para conocer la realidad, los desaf?os y perspectivas de futuro en un sector tan importante y evang?lico como es la pastoral de la salud.

Por otro lado, aprovecho esta misiva para solicitar, de nuevo, a los arciprestes que nos env?en la programaci?n cuatrienal, en comuni?n con el PDP, de cada arciprestazgo. En el momento en que escribo, s?lo hemos recibido esta programaci?n de los arciprestazgos de Taco, Tacoronte, El Hierro y La Gomera. Sin este trabajo, el Plan Pastoral ver?a muy seriamente dificultada, cuando no imposibilitada, su concreci?n y su adecuada implementaci?n, ya que la Planificaci?n Pastoral quedar?a en una hermosa declaraci?n de intenciones, incluso en fuente de frustraci?n, si no se hiciera operativa, b?sicamente, en la programaci?n cuatrienal y anual de los arciprestazgos, delegaciones, grupos, parroquias, etc. que recoja las orientaciones pr?cticas que hagan de estos instrumentos medios v?lidos, operativos y dinamizadores al servicio de la acci?n pastoral.

Sin otro particular, me despido, con el deseo de que sigamos haciendo y ayudando a hacer ?Memoria de Jesucristo Resucitado?, mientras vamos camino de Bel?n.

Fraternalmente.
Antonio M. P?rez M
Vicario General

Lunes, 10 de diciembre de 2007
Denuncia que realiza la Conferencia Episcopal de Guatemala por medio de un comunicado publicado ante la inminente aprobaci?n el 11 de diciembre, por parte del Congreso de la Rep?blica de una nueva ley de adopciones.


COMUNICADO DE LA PRESIDENCIA DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE GUATEMALA ANTE LA INMINENTE APROBACION DE UNA NUEVA LEY DE ADOPCIONES.



1. La adopci?n de ni?os y ni?as ha sido convertida en Guatemala, desde hace algunos a?os, en una actividad comercial y lucrativa, desvirtuando el car?cter de nobleza que la misma tiene cuando se trata de dar una familia y un hogar estable al ni?o o ni?a abandonado, indigente, minusv?lido o no deseado.

2. En la actualidad se comercia con beb?s y los mismos son tratados como simple mercanc?a, vendidos y comprados por medio de las redes de ?trata de ni?os y ni?as?. Muchas veces los ni?os y ni?as no son dados voluntariamente sino se utilizan coacciones y enga?os, vientres de alquiler y secuestros.

3. Esta situaci?n es un s?ntoma m?s de lo que en numerosas ocasiones los obispos de Guatemala hemos denunciado al se?alar que nuestro pa?s vive una profunda crisis de valores humanos y morales.

4. Seg?n el informe de la Comisi?n Interamericana de Derechos Humanos de la Organizaci?n de Estados Americanos, en el informe ?La situaci?n de la ni?ez,? publicado en el a?o 2003: ?debido a la falta de control estatal y el alto precio que pagan los adoptantes, la adopci?n, en lugar de ofrecer una soluci?n apropiada para ni?os hu?rfanos o en abandono, involucra la existencia de redes de tr?fico de ni?os. Dada la debilidad y las fallas de la administraci?n de justicia guatemalteca?.actualmente estas redes operan con total impunidad en el pa?s, y seg?n la informaci?n recibida??contar?an con participaci?n y/o aquiescencia estatal?.

5. Para evitar estas aberraciones y proteger los derechos de los ni?os y de las ni?as en el a?o 1986 la Asamblea Nacional de las Naciones Unidas adopt? ?la declaraci?n sobre los principios sociales y jur?dicos relativos a la protecci?n y el bienestar de los ni?os, con particular referencia a la adopci?n y la colocaci?n de hogares de guarda, en los planos nacional e internacional?. Tres a?os despu?s la Asamblea General de las Naciones Unidas adopt? la ?Convenci?n sobre los derechos del ni?o y en el a?o 1993 se adopta ?el convenio relativo a la protecci?n del ni?o y a la cooperaci?n en materia de adopci?n internacional, en la Haya, Holanda.

6. Guatemala aprob? la ?Convenci?n sobre los Derechos del Ni?o? el 10 de mayo de 1990 y en el a?o 2002 el Congreso de la Rep?blica aprob? el ?Convenio de la Haya?, y aunque el presidente de la Rep?blica hab?a emitido el instrumento de adhesi?n en ese a?o, de nuevo el congreso de la Rep?blica el 31 de mayo del a?o 2007 aprob? el ?Convenio de la Haya? con vigencia a partir del 31 de diciembre del mismo a?o.

7. Seg?n esto el Estado guatemalteco debe implementar el cumplimiento de estos convenios promulgando una ley sobre adopciones que se encuadre dentro de los contenidos de los convenios aprobados.
8. Gracias a la participaci?n de la Mesa de Adopciones se ha logrado construir una iniciativa de ley conforme a los principios de la convenci?n sobre los derechos del ni?o y al convenio de la Haya.
9. Toca ahora al Congreso de la Rep?blica cumplir con su responsabilidad hist?rica al aprobar esa ley de adopciones que proteja los derechos del ni?o y enfrente con firmeza los desmanes y las actitudes inmorales de quienes han hecho de la adopci?n un negocio.
10. El pueblo de Guatemala y la Iglesia Cat?lica esperamos y deseamos que el Congreso de la Rep?blica apruebe esta ley de adopciones el pr?ximo 11 de diciembre del a?o en curso.

Jesucristo nuestro Se?or ha dicho: ?Dejen que los ni?os vengan a m?, y no se lo impidan porque de los que son como ?stos es el Reino de los cielos?
(Mt. 19,14)

Guatemala, 7 de diciembre de 2007

Mons. Alvaro Leonel Ramazzini Imeri
Obispo de San Marcos.
Presidente de la Conferencia Episcopal de Guatemala

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Los Obispos de la Regi?n de R?o Negro (di?cesis de Alto Valle, San Carlos de Bariloche y Viedma?, enterados por los medios de comunicaci?n de la aprobaci?n el pasado 29 de noviembre la ley conocida como ?Muerte digna?, se han dirigido nuevamente a todos los fieles de la Provincia, por medio de un comunicado titulado ?Dignidad de la vida humana?.

DIGNIDAD DE LA VIDA HUMANA


Comunicado de los obispos de R?o Negro


Enterados por los Medios de Comunicaci?n Social que el pasado 29 de noviembre se aprob? para toda la Provincia de R?o Negro la ley conocida como ?Muerte digna?, los Obispos de las Di?cesis de Alto Valle, Bariloche y Viedma, nos dirigimos al pueblo de la Provincia, para informarles de lo siguiente:

1. Con fecha 11 de julio, los Obispos rionegrinos hicimos conocer un Mensaje titulado la ?Dignidad de la vida humana?, donde expres?bamos el pensamiento de la Iglesia respecto al proyecto que entonces se debat?a en la legislatura de la Provincia, conocido como ?Muerte digna?.
Dec?amos en el Mensaje, que ofrec?amos esas ?consideraciones, tanto a los fieles cat?licos, como a todos los varones y mujeres de buena voluntad?. A la vez, teniendo en cuenta la alta responsabilidad de todos los Sres. Legisladores provinciales, se les hizo llegar a cada uno, con fecha 12 de julio, el texto completo, para que estuvieran informados de lo que la Iglesia piensa sobre el tema.

2. A pesar del tiempo transcurrido desde que se envi? el Mensaje y hasta que se sancion? la Ley, en ninguno de los Obispados se recibi? comentario alguno sobre dicho Mensaje, ni a favor ni en contra del documento. Tampoco sabemos si dentro de la legislatura produjo al debate o intercambio de ideas.

3. Teniendo en cuenta afirmaciones aparecidas en algunos medios de la no colaboraci?n de la Iglesia cuando le fue requerida, decimos claramente que nunca se recibi? en ninguno de los Obispados del Alto Valle, San Carlos de Bariloche y Viedma, invitaci?n alguna para dialogar sobre tan delicada cuesti?n, ni siquiera cuando se conoci? el Mensaje enviado a los Sres. Legisladores.

4. Respecto a la cuesti?n que se llama ?encarnizamiento terape?tico?, reiteramos el p?rrafo de nuestro Mensaje que corresponde al tema:
?La Iglesia, reiteradamente, ha manifestado que se opone a las intervenciones m?dicas ya no adecuadas a la situaci?n real del enfermo, por ser desproporcionadas a los resultados esperados, o bien por ser demasiado gravosas para ?l o su familia (lo que la ciencia llama hoy ?encarnizamiento terap?utico?): ?Ante la inminencia de una muerte inevitable, a pesar de los medios empleados, es l?cito en conciencia tomar la decisi?n de renunciar a unos tratamientos que procurar?an ?nicamente una prolongaci?n precaria y penosa de la existencia, sin interrumpir sin embargo las curas normales debidas al enfermo en casos similares.? (Sagrada Congregaci?n para la Doctrina de la Fe, ?Declaraci?n sobre la Eutanasia?, 5-5-1980).
Las curas ?normales? de las que habla la Declaraci?n sobre la Eutanasia, hace referencia, entre otras, a la hidrataci?n y alimentaci?n. Por eso se debe ser muy cuidadosos en distinguir las curas normales de los m?todos considerados desproporcionados o ya no adecuados al bien del paciente? (Mensaje de los Obispos del 11 de julio de 2007).

5. Por otra parte, seg?n hemos podido leer en los Medios, la nueva Ley establece que ?toda persona que padezca una enfermedad irreversible en estado terminal tiene derecho a manifestar su rechazo a los procedimientos quir?rgicos, de hidrataci?n y alimentaci?n y de reanimaci?n artificial cuando estos sean desproporcionados a las perspectivas de mejor?a y produzcan dolor y sufrimiento?.
En cuanto a este punto de los cuidados paliativos, queremos recordar tambi?n lo dicho en el Mensaje de julio pasado, porque creemos que la Ley no respeta el derecho que tiene el enfermo a recibir dichos cuidados ordinarios, sabiendo que ellos no son parte de lo que llamamos ensa?amiento terape?tico, sino ?un medio natural de conservaci?n de la vida?:

?Es bueno tener presente que ??la administraci?n de agua y alimento, aunque se lleve a cabo por v?as artificiales, representa siempre un medio natural de conservaci?n de la vida, no un acto m?dico. Por lo tanto, su uso se debe considerar, en principio, ordinario y proporcionado, y como tal moralmente obligatorio, en la medida y hasta que demuestre alcanzar su finalidad propia?? (Juan Pablo II, 20/03/2004). Por lo tanto, dejar de hidratar y alimentar a un paciente es, simplemente, condenarlo a muerte por inanici?n, deshidrataci?n y/o desnutrici?n? (Mensaje de los Obispos de R?o Negro del 11 de julio de 2007).

6. Finalmente, creemos que la asistencia religiosa, seg?n sea la confesi?n del enfermo, es un derecho y una ayuda valiosa para todo paciente, especialmente en la fase final de la vida, que si es bien recibida, transfigura el dolor mismo en un acto de amor redentor y la muerte en apertura hacia la vida plena y feliz en Dios.

Saludamos cordialmente a todos, con la bendici?n del Dios ?que ama la vida? (Sab. 11,26).

General Roca, 6 de diciembre de 2007


Mons. N?stor H. Navarro, obispo de del Alto Valle del R?o Negro
Mons. Fernando Carlos Maletti, obispo de San Carlos de Bariloche
Mons. Esteban Mar?a Laxague, obispo de Viedma
Mons. Miguel Esteban Hesayne, obispo em?rito de Viedma
Mons. Jos? Pedro Pozzi, obispo em?rito del Alto Valle del R?o Negro

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Nos ha llegado desde los Scots de Tenerife a la parroquia la siguiente comunicaci?n.

Estimados Amigos,

Desde Scouts Cat?licos de Tenerife queremos hacerles extensibles a todos los que componen sus parroquias (catequistas, c?ritas, jovenes de pastoral,..) la invitaci?n a la eucarist?a que desarrollaremos el pr?ximo Sabado 15 de Diciembre con motivo de la acogida de la Luz de la Paz de Bel?n entre nosotros. Dicho acto se celebra este a?o en el Colegio Hogar Escuela Maria Auxiliadora en la C/ La Rosa (S/C de Tenerife) a las 6 de la tarde.

Por tal motivo, rogamos hagan llegar la invitaci?n adjunta a todos los grupos que conforman la parroquia.


Estimados P?rrocos, Catequistas, Grupos en la Parroquia y Amigos:


Scouts Cat?licos de Tenerife les quiere invitar a participar en el d?a de la Luz de la Paz de Bel?n, que se celebrar? con una eucarist?a, el pr?ximo 15 de Diciembre a las 18:00 horas en el Colegio Hogar Escuela, situado en La Calle De La Rosa, en Santa Cruz de Tenerife.

La Luz de la Paz de Bel?n es una Llama recogida desde hace m?s de 10 a?os por los Scouts Cat?licos de Austria, en el mismo Bel?n, y que posteriormente trasladan por toda Europa como muestra de fe, paz y buenos deseos para iluminar el mundo y nuestros corazones.

El lema de la actividad de este a?o es ?P?sala? y nos gustar?a contar con ustedes, con el fin de hacerlo posible, para que la reciban y la compartan en cada una de sus parroquias y con sus familiares y amigos.

Dese?ndoles una Feliz Navidad llena de alegr?a y felicidad, un saludo scout.

BUENA CAZA Y LARGAS LUNAS DESDE LA ASOCIACI?N DIOCESANA DEL MOVIMIENTO SCOUT CAT?LICO DE TENERIFE.
Atte,

Eduardo Medina

Presidente de Scouts Cat?licos de Tenerife

ZENIT publica la intervenci?n que pronunci? Benedicto XVI a mediod?a del s?bado, 8 de Diciembre de 2007, solemnidad de la Inmaculada Concepci?n, ante miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano.

Queridos hermanos y hermanas:

En el camino del Adviento, brilla la estrella de Mar?a Inmaculada, ?signo de esperanza y de consuelo? (Concilio Vaticano II, constituci?n Lumen gentium, 68). Para llegar a Jes?s, luz verdadera, sol que ha disipado toda las tinieblas de la historia, necesitamos tener cerca personas humanas que reflejan la luz de Cristo y que de este modo iluminan el camino que hay que recorrer. Y, ?qu? persona es m?s luminosa que Mar?a? ?Qui?n mejor que ella puede ser para nosotros estrella de esperanza, aurora que anunci? el d?a de la salvaci?n? (Cf. enc?clica Spe salvi, 49). Por este motivo, la liturgia nos invita a celebrar hoy, al acercarse la Navidad, la fiesta solemne de la Inmaculada Concepci?n de Mar?a: el misterio de la gracia de Dios envolvi? desde el primer instante de su existencia a la criatura destinada a convertirse en la Madre del Redentor, preserv?ndola del contagio con el pecado original. Al contemplarla, reconocemos la altura y la belleza del proyecto de Dios para cada hombre: llegar a ser santos e inmaculados en el amor (Cf. Efesios 1, 4), a imagen de nuestro Creador.

?Qu? gran don tener por madre a Mar?a Inmaculada! Una madre resplandeciente de belleza, transparente al amor de Dios. Pienso en los j?venes de hoy, que han crecido en un ambiente saturado de mensajes que proponen falsos modelos de felicidad. Estos chicos y chicas corren el riesgo de perder la esperanza, pues con frecuencia parecen hu?rfanos del verdadero amor, que llena de significado y de alegr?a la vida. ?ste fue un tema sumamente importante para mi querido predecesor Juan Pablo II, que tantas veces propuso a la juventud de nuestro tiempo a Mar?a, como ?Madre del amor hermoso?.

Muchas experiencias nos muestran lamentablemente que los adolescentes, los j?venes y hasta los ni?os son f?ciles v?ctimas de la corrupci?n del amor, enga?ados por adultos sin escr?pulos que, minti?ndose a s? mismos y minti?ndoles a ellos, los atraen a los callejones sin salida del consumismo: incluso las realidades m?s sagradas, como el cuerpo humano, templo del Dios del amor y de la vida, se vuelven de este modo en objetos de consumo. Y esto cada vez m?s pronto, ya desde la preadolescencia. ?Qu? tristeza cuando los chicos y chicas pierden la maravilla, el encanto de los sentimientos m?s bellos, el valor del respeto del cuerpo, manifestaciones de la persona y de su insondable misterio!

Todo esto nos recuerda Mar?a, la Inmaculada, a quien contemplamos en toda su belleza y santidad. En la cruz, Jes?s la conf?o a Juan y a todos los disc?pulos (Cf. Juan 19,27), y desde entonces se convirti? para toda la humanidad en Madre, Madre de la esperanza. A ella le dirigimos con fe nuestra oraci?n, mientras acudimos espiritualmente en peregrinaci?n a Lourdes, donde precisamente en este d?a comienza un a?o especial jubilar con motivo del 150 aniversario de sus apariciones en la gruta de Massabielle. Mar?a Inmaculada, ?estrella del mar, brilla sobre nosotros y gu?anos en nuestro camino? (enc?clica Spe salvi, 50).

[Tras rezar el ?ngelus, el Papa salud? en varios idiomas a los peregrinos. En espa?ol, dijo:]

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa?ola presentes en esta oraci?n mariana. Que Santa Mar?a, la Virgen, en esta solemnidad de su Pur?sima Concepci?n, tan arraigada en Espa?a y Latinoam?rica, fortalezca vuestra fe, interceda por vosotros y os indique el camino hacia el reino de su Hijo Jesucristo. ?Muchas gracias!

Traducci?n del original italiano realizada por Jes?s Colina

? Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana

Publicado por verdenaranja @ 22:48  | Habla el Papa
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ZENIT publica las palabras que pronunci? Benedicto XVI el domingo, 9 de Diciembre de 2007, al rezar la oraci?n mariana del ?ngelus junto a varios miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano.


Queridos hermanos:

Ayer, solemnidad de la Inmaculada concepci?n, la liturgia nos invitaba a dirigir la mirada hacia Mar?a, madre de Jes?s y madre nuestra, estrella de esperanza para todo hombre. Hoy, segundo domingo de Adviento, nos presenta la austera figura del Precursor, que el evangelista Mateo introduce con estas palabras: ?Por aquellos d?as apareci? Juan el Bautista, proclamando en el desierto de Judea: "Convert?os porque ha llegado el Reino de los Cielos"? (Mateo 3, 1-2).

Su misi?n consisti? en preparar y allanar el camino ante el Mes?as, exhortando al pueblo de Israel a arrepentirse de los propios pecados y a corregir toda iniquidad. Con palabras exigentes, Juan Bautista anunciaba el juicio inminente: ?todo ?rbol que no d? buen fruto ser? cortado y arrojado al fuego? (Mateo 3, 10). Alertaba sobre todo ante la hipocres?a de quien se sent?a seguro s?lo por el hecho de pertenecer al pueblo elegido: ante Dios --dec?a-- nadie tiene t?tulos de los que vanagloriarse, sino que tiene que dar ?fruto digno de conversi?n? (Mateo 3, 8).

Mientras contin?a el camino del Adviento, mientras nos preparamos para celebrar la Navidad de Cristo, resuena en nuestras comunidades este llamamiento de Juan Bautista a la conversi?n. Es una apremiante invitaci?n a abrir el coraz?n y a acoger al Hijo de Dios que viene entre nosotros para manifestar el juicio divino.

El Padre, escribe el evangelista Juan, no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo el poder de juzgar, pues es Hijo del hombre (Cf. Juan 5, 22.27). Y hoy, en el presente, se juega nuestro destino futuro; con el comportamiento de nuestra vida decidimos nuestra suerte eterna. En el ocaso de nuestros d?as sobre la tierra, en el momento de la muerte, seremos juzgados seg?n nuestra semejanza al Ni?o que est? por nacer en la pobre gruta de Bel?n, pues ?l es el criterio de medida que Dios ha dado a la humanidad.

El Padre celestial, que en el nacimiento de su Hijo unig?nito nos manifest? su amor misericordioso, nos llama a seguir sus huellas haciendo que nuestra existencia sea, como la suya, un don de amor. Y el fruto del amor es ese ?fruto digno de conversi?n? al que se refiere san Juan Bautista, mientras se dirige con palabras cortantes a los fariseos y a los saduceos, que acudieron a su bautismo entre la muchedumbre.

A trav?s del Evangelio, Juan Bautista sigue hablando a trav?s de los siglos a toda generaci?n. Sus palabras duras y claras resultan particularmente saludables para nosotros, hombres y mujeres de nuestro tiempo, en el que incluso la manera de vivir y percibir la Navidad experimenta por desgracia con demasiada frecuencia una mentalidad materialista.

La ?voz? del gran profeta nos pide que preparemos el camino al Se?or que viene, en los desiertos de hoy, desiertos exteriores e interiores, sedientos del agua viva que es Cristo. Que la Virgen Mar?a nos gu?e hacia una verdadera conversi?n del coraz?n para que podamos tomar las decisiones necesarias para sintonizar nuestras mentalidades con el Evangelio.

[Al concluir el ?ngelus, Benedicto XVI salud? a los peregrinos en varios idiomas. En espa?ol, dijo:]

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa?ola aqu? presentes y a cuantos participan en el rezo del ?ngelus a trav?s de la radio y la televisi?n. ?Qu? Mar?a, Estrella de la Esperanza, brille sobre vosotros y gu?e vuestros pasos en este tiempo de Adviento. ?Feliz domingo!

Traducci?n del original italiano realizada por Jes?s Colina

? Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana

Publicado por verdenaranja @ 22:44  | Habla el Papa
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El tema ?la esperanza de la salvaci?n para los ni?os que mueren sin ser bautizados? fue puesto bajo estudio de la Comisi?n Teol?gica Internacional. La discusi?n general sobre el tema tuvo lugar durante las sesiones plenarias del ITC, llevadas a cabo en Roma, en Octubre de 2005 y Octubre de 2006. Este actual texto era aprobado in forma specifica por los miembros de la Comisi?n , y fue sometido posteriormente a su presidente, el Cardenal William Levada que, despu?s de recibir la aprobaci?n del Santo Padre en una audiencia concedida el 19 de enero de 2007, aprob? el texto para la publicaci?n.

LA ESPERANZA DE SALVACI?N PARA LOS NI?OS QUE MUEREN SIN SER BAUTIZADOS


Colocamos a continuaci?n los puntos tratados en el estudio de la Comisi?n Internacional de Teolog?a y su enlace al texto.

INTRODUCCI?N

1. Historia quaestionis

1.1. Fundamentos B?blicos
1.2. Padres Griegos
1.3. Padres Latinos
1.4.Los Escol?sticos Medievales
1.5. La Era Moderna u Post-tridentina
1.6 Desde el Vaticano I hasta el Vaticano II
1.7. Conclusiones de naturaleza hermen?utica

2. Inquirere Vias Domini

2.1. La voluntad universal salvadora de Dios como realizada a trav?s de la ?nica mediaci?n de Jesucristo en el Esp?ritu Santo.
2.2 La universalidad del pecado y la necesidad universal de salvaci?n
2.3. La necesidad de la Iglesia
2.4. La necesidad del Bautismo Sacramental
2. 5. Esperanza y oraci?n por la salvaci?n universal

3. Spes orans

3.1. El nuevo contexto
3.2. La filantrop?a misericordiosa de Dios
3.3. Solidaridad con Cristo
3.4. La Iglesia y la Comuni?n de los Santos
3.5. Lex orandi, lex credendi

CENTRO DE ORIENTACI?N FAMILIAR de la Di?cesis de Tenerife en La Laguna nos informa.

?Qui?nes pueden acudir al COF?


Al COF pueden acudir:

- Los esposos que necesitan ayuda para superar posibles dificultades matrimoniales y familiares.

- Los j?venes y novios con dudas o problemas espec?ficos en el ?mbito familiar, relacional o intergeneracional.

- Los padres preocupados por los problemas que tienen que ver con la educaci?n y futuro de sus hijos.

- Todos los que, de una u otra forma, est?n preocupados por el campo de la familia en todas y cada una de sus vertientes sociales y religiosas.


?Qu? es el COF?


El Centro de Orientaci?n Familiar (COF) es un servicio diocesano de apoyo terap?utico y de orientaci?n interdisciplinar dirigido a la familia, con especial atenci?n a aquellas familias que sufren crisis en la unidad matrimonial y/o en la educaci?n integral de los hijos.

?Cu?les son las finalidades del COF?

El COF persigue varios fines:

1. La Prevenci?n, mediante proyectos de informaci?n y formaci?n sobre los medios adecuados para superar conflictos de pareja, de educaci?n de los hijos y protecci?n de la infancia.

2. La Actuaci?n, a trav?s de proyectos de apoyo interdisciplinares sobre parejas y familias que sufren crisis de convivencia y situaciones de desprotecci?n de la infancia.

3.El Seguimiento, con la ayuda de proyectos de orientaci?n que posibiliten la superaci?n progresiva de situaciones aparentemente irreversibles en un clima de convivencia pac?fica que procure el bienestar de todos los miembros de la familia.

4.La Formaci?n, mediante cursos de especializaci?n y profundizaci?n dirigidos al campo del matrimonio y la familia, desde planteamientos cient?ficos y de humanismo cristiano.

?Qui?nes forman el COF?

El COF est? formado por un equipo interdisciplinar de mediadores familiares, psic?logos, abogados, orientadores, sacerdotes, m?dicos, trabajadores sociales y psiquiatras con el fin de tratar, con la profundidad merecida, los problemas y buscar una soluci?n eficaz a los mismos.


?D?nde se encuentra el COF?


El COF se encuentra situado en el edificio del Seminario Diocesano, tras la Residencia Universitaria Santo Tom?s de Aquino.

"276. Se denomina Centros de Orientaci?n Familiar (COF) a un servicio especializado de atenci?n integral a los problemas familiares en todas sus dimensiones. Para poder denominarse cat?lico debe inspirarse y ejercer su actividad desde la antropolog?a cristiana y la fidelidad al Magisterio y ser reconocido as? por el Obispo de la di?cesis. Es un instrumento de suma importancia para la ayuda efectiva a las familias en sus problemas y por ello se recomienda muy especialmente su existencia. (...)

279. Toda pastoral familiar diocesana contar?, como elemento de ayuda a las familias, con un COF propio de la di?cesis. (...)

Se debe dar una informaci?n detallada de su existencia y funcionamiento a todas las parroquias y ofrecer esa informaci?n a los novios en los cursos prematrimoniales.

Es un modo necesario de acercamiento de la Iglesia a las necesidades vitales de las familias.

Cualquier matrimonio y familia con problemas tiene que saber a d?nde acudir para encontrar ayuda. La formaci?n permanente e integral de los especialistas del COF debe abarcar temas referentes a la antropolog?a cristiana del matrimonio y de la familia, a los documentos del magisterio de la Iglesia, a la bio?tica, as? como a la actualizaci?n
cient?fica en los diversos ?mbitos." (Del Directorio de Pastoral Familiar de la Iglesia en Espa?a, a?o 2003)
Horario de atenci?n


Todas las tardes, de lunes a viernes, de 18'00 h. a 20'00 h.
(El caso de no poder acudir personalmente pueden ponerse
en contacto a trav?s del tel?fono del COF, dejando su nombre y el tel?fono de contacto)


Direcci?n:
Centro de Orientaci?n Familiar Edificio del Seminario Diocesano. Apartado 19. 38207 - La Laguna. Tenerife
Tfno.: 922315318
www.cof2000.org

CENTRO DE ORIENTACI?N FAMILIAR de la Di?cesis de Tenerife en La Laguna vuelva a informar sobre el Centro de Oreintaci?n Familiar Diocesano.


?Cu?les son las finalidades del COF?


El COF persigue varios fines:

1. La Prevenci?n, mediante proyectos de informaci?n y formaci?n sobre los medios adecuados para superar conflictos de pareja, de educaci?n de los hijos y protecci?n de la infancia.

2. La Actuaci?n, a trav?s de proyectos de apoyo interdisciplinares sobre parejas y familias que sufren crisis de convivencia y situaciones de desprotecci?n de la infancia.

3.El Seguimiento, con la ayuda de proyectos de orientaci?n que posibiliten la superaci?n progresiva de situaciones aparentemente irreversibles en un clima de convivencia pac?fica que procure el bienestar de todos los miembros de la familia.

4.La Formaci?n, mediante cursos de especializaci?n y profundizaci?n dirigidos al campo del matrimonio y la familia, desde planteamientos cient?ficos y de humanismo cristiano.

?Qu? es el COF?

El Centro de Orientaci?n Familiar (COF) es un servicio diocesano de apoyo terap?utico y de orientaci?n interdisciplinar dirigido a la familia, con especial atenci?n a aquellas familias que sufren crisis en la unidad matrimonial y/o en la educaci?n integral de los hijos.

?Qui?nes forman el COF?

El COF est? formado por un equipo interdisciplinar de mediadores familiares, psic?logos, abogados, orientadores, sacerdotes, m?dicos, trabajadores sociales y psiquiatras con el fin de tratar, con la profundidad merecida, los problemas y buscar una soluci?n eficaz a los mismos.


?D?nde se encuentra el COF?

El COF se encuentra situado en el edificio del Seminario Diocesano, tras la Residencia Universitaria Santo Tom?s de Aquino.

?Qui?nes pueden acudir al COF?

Al COF pueden acudir:

- Los esposos que necesitan ayuda para superar posibles dificultades matrimoniales y familiares.

- Los j?venes y novios con dudas o problemas espec?ficos en el ?mbito familiar, relacional o intergeneracional.

- Los padres preocupados por los problemas que tienen que ver con la educaci?n y futuro de sus hijos.

- Todos los que, de una u otra forma, est?n preocupados por el campo de la familia en todas y cada una de sus vertientes sociales y religiosas.


"276. Se denomina Centros de Orientaci?n Familiar (COF) a un servicio especializado de atenci?n integral a los problemas familiares en todas sus dimensiones. Para poder denominarse cat?lico debe inspirarse y ejercer su actividad desde la antropolog?a cristiana y la fidelidad al Magisterio y ser reconocido as? por el Obispo de la di?cesis. Es un instrumento de suma importancia para la ayuda efectiva a las familias en sus problemas y por ello se recomienda muy especialmente su existencia. (...)

279. Toda pastoral familiar diocesana contar?, como elemento de ayuda a las familias, con un COF propio de la di?cesis. (...)

Se debe dar una informaci?n detallada de su existencia y funcionamiento a todas las parroquias y ofrecer esa informaci?n a los novios en los cursos prematrimoniales.

Es un modo necesario de acercamiento de la Iglesia a las necesidades vitales de las familias.

Cualquier matrimonio y familia con problemas tiene que saber a d?nde acudir para encontrar ayuda. La formaci?n permanente e integral de los especialistas del COF debe abarcar temas referentes a la antropolog?a cristiana del matrimonio y de la familia, a los documentos del magisterio de la Iglesia, a la bio?tica, as? como a la actualizaci?n
cient?fica en los diversos ?mbitos." (Del Directorio de Pastoral Familiar de la Iglesia en Espa?a, a?o 2003)
Horario de atenci?n


Todas las tardes, de lunes a viernes, de 18'00 h. a 20'00 h.
(El caso de no poder acudir personalmente pueden ponerse
en contacto a trav?s del tel?fono del COF, dejando su nombre y el tel?fono de contacto)


Direcci?n:
Centro de Orientaci?n Familiar Edificio del Seminario Diocesano. Apartado 19. 38207 - La Laguna. Tenerife
Tfno.: 922315318
www.cof2000.org

CENTRO DE ORIENTACI?N FAMILIAR (OCF) de la Di?cesis de Tenerife en La Laguna vuelve a informar sobre su cometido y fines.

?Qu? es el COF?

El Centro de Orientaci?n Familiar (COF) es un servicio diocesano de apoyo terap?utico y de orientaci?n interdisciplinar dirigido a la familia, con especial atenci?n a aquellas familias que sufren crisis en la unidad matrimonial y/o en la educaci?n integral de los hijos.

?Cu?les son las finalidades del COF?

El COF persigue varios fines:

1. La Prevenci?n, mediante proyectos de informaci?n y formaci?n sobre los medios adecuados para superar conflictos de pareja, de educaci?n de los hijos y protecci?n de la infancia.

2. La Actuaci?n, a trav?s de proyectos de apoyo interdisciplinares sobre parejas y familias que sufren crisis de convivencia y situaciones de desprotecci?n de la infancia.

3.El Seguimiento, con la ayuda de proyectos de orientaci?n que posibiliten la superaci?n progresiva de situaciones aparentemente irreversibles en un clima de convivencia pac?fica que procure el bienestar de todos los miembros de la familia.

4.La Formaci?n, mediante cursos de especializaci?n y profundizaci?n dirigidos al campo del matrimonio y la familia, desde planteamientos cient?ficos y de humanismo cristiano.

?Qui?nes forman el COF?

El COF est? formado por un equipo interdisciplinar de mediadores familiares, psic?logos, abogados, orientadores, sacerdotes, m?dicos, trabajadores sociales y psiquiatras con el fin de tratar, con la profundidad merecida, los problemas y buscar una soluci?n eficaz a los mismos.


?D?nde se encuentra el COF?

El COF se encuentra situado en el edificio del Seminario Diocesano, tras la Residencia Universitaria Santo Tom?s de Aquino.

?Qui?nes pueden acudir al COF?

Al COF pueden acudir:

- Los esposos que necesitan ayuda para superar posibles dificultades matrimoniales y familiares.

- Los j?venes y novios con dudas o problemas espec?ficos en el ?mbito familiar, relacional o intergeneracional.

- Los padres preocupados por los problemas que tienen que ver con la educaci?n y futuro de sus hijos.

- Todos los que, de una u otra forma, est?n preocupados por el campo de la familia en todas y cada una de sus vertientes sociales y religiosas.


"276. Se denomina Centros de Orientaci?n Familiar (COF) a un servicio especializado de atenci?n integral a los problemas familiares en todas sus dimensiones. Para poder denominarse cat?lico debe inspirarse y ejercer su actividad desde la antropolog?a cristiana y la fidelidad al Magisterio y ser reconocido as? por el Obispo de la di?cesis. Es un instrumento de suma importancia para la ayuda efectiva a las familias en sus problemas y por ello se recomienda muy especialmente su existencia. (...)

279. Toda pastoral familiar diocesana contar?, como elemento de ayuda a las familias, con un COF propio de la di?cesis. (...)

Se debe dar una informaci?n detallada de su existencia y funcionamiento a todas las parroquias y ofrecer esa informaci?n a los novios en los cursos prematrimoniales.

Es un modo necesario de acercamiento de la Iglesia a las necesidades vitales de las familias.

Cualquier matrimonio y familia con problemas tiene que saber a d?nde acudir para encontrar ayuda. La formaci?n permanente e integral de los especialistas del COF debe abarcar temas referentes a la antropolog?a cristiana del matrimonio y de la familia, a los documentos del magisterio de la Iglesia, a la bio?tica, as? como a la actualizaci?n
cient?fica en los diversos ?mbitos." (Del Directorio de Pastoral Familiar de la Iglesia en Espa?a, a?o 2003)
Horario de atenci?n


Todas las tardes, de lunes a viernes, de 18'00 h. a 20'00 h.
(El caso de no poder acudir personalmente pueden ponerse
en contacto a trav?s del tel?fono del COF, dejando su nombre y el tel?fono de contacto)


Direcci?n:
Centro de Orientaci?n Familiar Edificio del Seminario Diocesano. Apartado 19. 38207 - La Laguna. Tenerife
Tfno.: 922315318
www.cof2000.org

Domingo, 09 de diciembre de 2007
09 Diciembre (ACI).- Antes de rezar el ?ngelus este mediod?a, el Papa Benedicto XVI resalt? el llamado a la conversi?n que contin?a haciendo Juan Bautista a los ?hombres y mujeres de nuestro tiempo, en los cuales el modo de vivir y percibir la Navidad suele lamentablemente padecer de una mentalidad materialista?.

Ante miles de feligreses que se hicieron presentes en la Plaza de San Pedro este mediod?a para la oraci?n mariana, el Santo Padre reflexion? en la lectura del Evangelio de la Misa de este segundo Domingo de Adviento se?alando que este llamado es una invitaci?n a ?abrir el coraz?n y a acoger al Hijo de Dios que viene en medio de nosotros para manifestar la justicia divina?.

?El Padre ?escribe el evangelista Juan? no enjuicia a nadie, pero ha dado al Hijo el poder de enjuiciar, porque es Hijo del hombre. Y es hoy, en el presente, que se juega nuestro destino futuro; es con el comportamiento concreto que tengamos en esta vida que decidimos nuestra suerte eterna?, dijo el Pont?fice.

Al respecto indic? que ?al final de nuestros d?as sobre la tierra, al momento de la muerte, seremos valorados seg?n nuestra semejanza o no con el Ni?o que est? por nacer en la pobre gruta de Bel?n, porque ?l es el criterio de medida que Dios ha dado a la humanidad?.

M?s adelante, el Papa explic? que ?el Padre celestial, que en el nacimiento de su Hijo Unig?nito ha manifestado su amor misericordioso, nos llama a seguir sus huellas haciendo, como ?l, de nuestras existencia un don de amor. Y los frutos del amor son aquellos ?dignos frutos de conversi?n? a los que se refiere san Juan Bautista?.

Al finalizar su alocuci?n antes del ?ngelus, el Papa se?al? que ?mediante el Evangelio, Juan Bautista contin?a hablando a trav?s de los siglos, a cada generaci?n?.

?Sus claras y duras palabras ? constat? resultan cu?nto m?s saludables para nosotros, hombres y mujeres de nuestro tiempo, en los cuales el modo de vivir y percibir la Navidad suele lamentablemente padecer de una mentalidad materialista. La ?voz? del gran profeta que llama a preparar el camino al Se?or que viene, en los desiertos de hoy, desiertos exteriores e interiores, sedientos del agua viva que es Cristo.

?La ?voz? del gran profeta que llama a preparar el camino al Se?or que viene, en los desiertos de hoy, desiertos exteriores e interiores, sedientos del agua viva que es Cristo?, se?al? Benedicto XVI antes de pedirle a la Virgen Mar?a que nos gu?e en el camino de una ?aut?ntica conversi?n del coraz?n? para comprender la ?necesidad de sintonizar nuestra mentalidad con el Evangelio?.

San Crist?bal de las Casas, Chis a 28 de noviembre de 2007



50 A?OS DE TELENOVELAS


VER
La empresa Televisa est? celebrando cincuenta a?os de producir telenovelas. Yo no tengo tiempo para verlas, pero en las poquitas escenas que me toca ver, antes de que inicien los noticieros, descubro una serie de valores y contravalores que es necesario discernir. Me preocupa cu?nto influyen en los criterios y actitudes.

En una poblaci?n ind?gena remota, hab?a discusi?n si acced?an a que llegara la luz el?ctrica. Dec?an que, con ella, llegar?a la televisi?n, y tarde o temprano cambiar?an sus costumbres. No s?lo dejar?an de ir a las asambleas y a las celebraciones religiosas, sino que se copiar?an estilos de vida contrarios a sus tradiciones. Ya tienen luz y los cambios no se han dejado esperar, para bien y para mal. Muchos juzgar?n absurdas sus razones, pero en el fondo es v?lida su preocupaci?n.

JUZGAR
La Iglesia aprecia y valora los medios de comunicaci?n: ?Estos medios, rectamente utilizados, prestan ayudas valiosas al g?nero humano, puesto que contribuyen mucho al descanso y cultivo de los esp?ritus y a la propagaci?n y consolidaci?n del reino de Dios; sin embargo, los hombres pueden utilizar tales medios contra el prop?sito del Creador y convertirlos en su propio da?o; da?os que de su mal uso han surgido con demasiada frecuencia para la sociedad humana? (Concilio Vaticano II: Inter mirifica, 1-2). En estos d?as de inundaciones en Tabasco y Chiapas, apreciamos cuanto ha hecho la televisi?n, para suscitar la solidaridad del pueblo mexicano. Es un valor nada despreciable.

En cuanto a las telenovelas, ?cultivan el esp?ritu, o causan da?o? No negamos lo bueno que puedan tener, pero analizando s?lo algunas escenas que accidentalmente me toca ver, considero que han influido mucho en el libertinaje sexual de adolescentes, j?venes e incluso adultos. Cuando son tan repetitivas las escenas er?ticas, con sus tonos m?s o menos subidos, se necesita tener mucha madurez espiritual para no sentir el atractivo de hacer lo mismo que se ve en la pantalla.

Actores, productores y due?os, deber?an preguntarse si sus programas son acordes con la moral inspirada en el Evangelio, o concesiones a las debilidades humanas e incitaciones al pecado. Si sus criterios se fincan s?lo en la ganancia econ?mica o en el aplauso f?cil de las masas y de sus cong?neres, desear?an que hubiera m?s apertura para transmitir cosas peores.

En este punto, Jes?s es muy claro, muy duro y radical: ?El que sea motivo de tropiezo para uno de estos peque?os que creen en m?, m?s le vale que le cuelguen al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos, y le hundan en lo profundo del mar? ?Ay de aqu?l por quien viene el esc?ndalo!? (Mt 18,6-7). Y con una aplicaci?n que se pordr?a hacer a la televisi?n, advierte: ?Si tu ojo te es ocasi?n de pecado, s?catelo y arr?jalo lejos de ti; m?s te vale entrar en la Vida con un solo ojo que, con los dos ojos, ser arrojado en el lugar de castigo? (Mt 18,9). Dir?amos que, si no te sacas el ojo, ni tampoco puedes tirar la televisi?n, o prescindir de ella, como exigen a sus fieles algunos pastores, al menos cambia de canal inmediatamente y educa a los hijos para que sepan rechazar la tentaci?n, a ejemplo de Jes?s (cf Lc 4,1-12). La felicidad interior, actual y futura, es mantenerse limpios de coraz?n (cf Mt 5,8). S?lo as? se puede ver a Dios. Si la mente, la imaginaci?n y los ojos est?n saturados de erotismo, la persona se destruye y contamina todo a su alrededor.

ACTUAR
En la V Conferencia en Aparecida, nos comprometimos a: ?Conocer y valorar esta nueva cultura de la comunicaci?n. Formar comunicadores profesionales competentes y comprometidos con los valores humanos y cristianos en la transformaci?n evang?lica de la sociedad. Estar presente en los medios de comunicaci?n social, para introducir en ellos el misterio de Cristo. Educar la formaci?n cr?tica en el uso de los medios de comunicaci?n desde la primera edad. Suscitar leyes para promover una nueva cultura que proteja a los ni?os, j?venes y a las personas m?s vulnerables, para que la comunicaci?n no conculque los valores y, en cambio, cree criterios v?lidos de discernimiento? (No. 486).


+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo de San Crist?bal de Las Casas


? 2007 CEM :: CONFERENCIA DEL EPISCOPADO MEXICANO

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Comentario de monse?or Rodrigo Aguilar Mart?nez, obispo de Tehuac?n y responsable de la Dimensi?n de la Familia en la Conferencia del Episcopado Mexicano. (Di?cesis de Tehuac?n)


LA VIRGEN MARIA NOS ACOMPA?A A LA NAVIDAD


Quien m?s espera y anhela el nacimiento del beb? es, ordinariamente, la mam?, pues ella lo ha estado sintiendo crecer en su interior. M?s todav?a, el v?nculo no es s?lo f?sico, sino tambi?n afectivo y espiritual.

La Virgen Mar?a es la que m?s espera la Navidad, el Nacimiento de Cristo Jes?s. Tras el ?s?? que le hizo a Dios en el di?logo que tuvo con el Arc?ngel Gabriel, ella paulatinamente empez? a sentir dentro de su cuerpo c?mo empez? a formarse el cuerpecito de Jes?s.

Sabemos que Mar?a qued? embarazada sin participaci?n de var?n; pero la gestaci?n de Jes?s se realiz? seg?n el proceso natural. De modo que el ?vulo fecundado por el Esp?ritu Santo, r?pidamente se fue desarrollando en su multiplicaci?n celular, hasta llegar a sentir Mar?a la presencia de un nuevo cuerpo humano dentro del suyo, con todas las emociones que esto significa para la mam?. Jos? no hallaba qu? actitud asumir ante el hecho, pensando dejar a Mar?a en secreto, hasta que Dios le avisa que no dude en aceptar a Mar?a y lo que ha sucedido en ella. Jos? mismo tendr? parte en esta misi?n.

Mar?a hab?a ofrecido a Dios su virginidad; ella no se imaginaba que Dios le aceptar?a dicha ofrenda, pero tambi?n le regalar?a la maternidad. ?Y qu? maternidad: ser la madre del Mes?as, largamente esperado!. As?, Mar?a sintetiza y plenifica la esperanza del pueblo de Israel, anunciada por los profetas, el ?ltimo de ellos Juan Bautista. Los diversos t?tulos con que la aclamamos en estos d?as, entran de lleno en el esp?ritu del Adviento: Inmaculada Concepci?n, Virgen de Juquila, Nuestra Se?ora de Guadalupe.

Oh Mar?a, llena de gracia, preservada de todo pecado desde el primer instante de tu concepci?n, abogada de gracia y ejemplo de santidad, intercede por nosotros ante tu Hijo, para que seamos santos e irreprochables a sus ojos, por el amor, acogiendo y celebrando el don de la vida humana, desde su concepci?n hasta su t?rmino natural.

Madre de Guadalupe, que desciendes al Tepeyac para entregarnos a tu Hijo, te nos das como Madre y nos acoges en tu regazo, recibe este pueblo tuyo y derrama todo tu amor, compasi?n, auxilio y defensa. Ay?danos a escuchar a tu Hijo Cristo Jes?s, a seguirlo como disc?pulos perseverantes y anunciarlo como ardorosos misioneros. Con tu intercesi?n, queremos profundizar en nuestra fe y buscar el progreso de nuestra patria por caminos de justicia y de paz.

Mar?a, Madre Buena, queremos caminar contigo y crecer en la esperanza que nos lleva a la Navidad, para celebrar gozosos el fruto bendito de tu vientre, Jes?s.


+ Rodrigo Aguilar Mart?nez
Obispo de Tehuac?n

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Carta que ha escrito monse?or Jos? Manuel Lorca Planes, obispo de Teruel y de Albarrac?n, con el t?tulo ?No ocult?is la Navidad?.


Que los caminos de Dios no son nuestros caminos, ya lo sabemos, de sobra lo sabemos, pero la condici?n humana es fr?gil y tiende a ir ?trampeando?, incluso con Dios. ?Cu?ntos ?Advientos' vividos! ?Acaso nos hace falta otro? Hoy me pregunto si hemos aprovechado la insistente llamada de Dios a la conversi?n y si deseamos convertirnos. La pregunta es oportuna, porque nadie recibe el Misterio de Dios, si no lo desea de coraz?n. Lo bueno es que Dios sigue esperando, como el Padre del hijo pr?digo, no se cansa de esperar para darnos el abrazo de la paz y ofrecernos el banquete de la fiesta. Los bueno es que es un Padre maravilloso y, ya veis, nos brinda otro a?o con nuevas v?as para la esperanza. Es recomendable, mejor, es necesario abrir bien los o?dos y dejar obrar dentro de nosotros al Esp?ritu Santo. Esto lo sabe hacer muy bien Dios, solo hay que recordar c?mo ha planteado toda la Historia de la Salvaci?n y c?mo ha ido preparando el coraz?n su pueblo para que su Hijo Jes?s pusiera el pie sobre el escenario de la humanidad: ?desde antiguo y, de muchas maneras, habl? Dios a nuestros padres?, dice en la Carta a los Hebreos.

En Adviento, no podemos pasar por alto el papel de la Virgen Mar?a, con su s? generoso y con su persona entregada al Plan salvador de Dios, la esclava del Se?or no se ech? atr?s y acept? la Palabra de Dios en su seno. Cuando Cristo apareci? entre los brazos de Mar?a acababa de levantar la esperanza del mundo. La Sant?sima Virgen Mar?a es nuestro modelo de fe, de confianza en Dios, de total y espl?ndida colaboraci?n con el Alt?simo. Mar?a es nuestro icono, la mejor imagen de la Iglesia, que mira siempre a Dios para hacer su voluntad; es fidelidad, es esperanza nuestra, la gran creyente que se ha abandonado en las manos de Dios. Dice el Papa, Benedicto XVI, que ?Ella es la Inmaculada que acoge incondicionalmente el don de Dios y, de esa manera, se asocia a la obra de la salvaci?n. Mar?a de Nazaret, Icono de la Iglesia naciente, es el modelo de c?mo cada uno de nosotros est? llamado a recibir el don que Jes?s hace de s? mismo en la Eucarist?a? (S.C,33).

Pongamos mucha atenci?n en estas cuatro semanas de preparaci?n para la Navidad, especialmente los cristianos, para poder vivirlas con autenticidad y con la intenci?n que tiene la Iglesia, porque son muchas las seducciones de ocultar en Nacimiento de Dios. Abrid los ojos y comprobad c?mo van desapareciendo los signos cristianos de la Navidad de las tradicionales tarjetas de felicitaci?n, no se menciona la palabra Navidad, te felicitan las ?fiestas? o el a?o nuevo; en la iluminaci?n de las calles van despareciendo los signos navide?os, con alternativas raras, bajo pretexto de modernidad; los paquetes de regalos, turrones, cavas, CD's de m?sica, colonias y juguetes pretenden captar la atenci?n de grandes y chicos; en muchos balcones cuelgan figuras de un se?or mayor, con barba blanca y un saco a la espalda, que no se sabe si entra o sale de las casas, pero el susto lo llevas por delante. Quieren ocultar la Navidad. Pero lo m?s grave es que le est?n quitando la dimensi?n de familia, para dejarla en una ?fiesta? m?s. ?Tiene remedio esto??qu? puedes hacer tu para unir m?s a la familia?

Os ruego encarecidamente a todos los cristianos que recuper?is el verdadero sentido de este tiempo lit?rgico, primero deseando recibir a Jes?s y prepar?ndose bien en este Adviento; segundo, participando de la Eucarist?a dominical y confesando los pecados en la celebraci?n del Sacramento de la Penitencia; tercero, viviendo estos d?as de Adviento con austeridad. Aprovechad los padres para dar una catequesis a los hijos y compartir con ellos la fe. Son d?as especiales, para rezar juntos, bendecir la mesa, hacer oraciones de la ma?ana o de la noche, en nuestra p?gina Web ten?is oraciones para Adviento. Es el tiempo de la familia unida en la fe. Y, cuando se acerque la Navidad, si ten?is la costumbre de adornar la casa, al menos, que sea con la imagen de Nuestro Se?or, bien con el Nacimiento, bien con un repostero en el balc?n... Cultivad todos los recursos para compartir, en familia, el gozo y la alegr?a. Os bendice,

Monse?or Jos? Manuel Lorca Planes,
Obispo de Teruel y de Albarrac?n

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Carta que ha enviado el cardenal Cl?udio Hummes para presentar los nuevos servicios inform?ticos para sacerdotes, di?conos y catequistas que presenta por Internet la Congregaci?n vaticana para el Clero de la que es prefecto.


Vaticano, en la fiesta de la Inmaculada Concepci?n


Queridos sacerdotes, di?conos y catequistas:

La Congregaci?n para el Clero, siempre atenta a vuestras necesidades actuales en el campo de la formaci?n, quiere presentaros sus nuevos servicios inform?ticos como una ayuda m?s en las tareas ministeriales y catequ?sticas.

Adem?s de los habituales temas, que, desde aquel d?a de la Solemnidad de Nuestra Madre Inmaculada de 1997, estuvieron siempre presentes en la red, en el sitio ?Clerus.org? (www.clerus.org), actualmente se ha querido enriquecer la biblioteca electr?nica, que presenta a todos vosotros un valioso medio para el estudio y la predicaci?n. Tambi?n podr?is comprobar como, mediante el servicio v?a mail, la inscripci?n a la ?base de datos' del Dicasterio permite la recepci?n directa de los documentos emanados por la Santa Sede y, m?s concretamente, aquellos producidos por la Congregaci?n. (http://www.clerus.org/email/email_spa.html)

Pero la novedad que tengo el gusto de ofreceros es la apertura de una nueva p?gina en Internet ?BibliaClerus? (www.bibliaclerus.org), que presenta, en formato web, un servicio que ya hab?a visto la luz hace ya dos a?os en formato CDRom, que contiene la Biblia, en forma multilingue (hebreo, griego, lat?n, italiano, espa?ol, ingl?s, franc?s, alem?n y portugu?s), enriquecida con la interpretaci?n --vers?culo tras vers?culo-- de la Tradici?n y del Magisterio, con frutos y florilegios teol?gicos, de espiritualidad y lit?rgicos. En esta Biblia se encuentran las lecturas de la liturgia cotidiana con el comentario de los Santos Padres.

Ambas p?ginas en Internet (www.clerus.org y www.bibliaclerus.org), firmadas por nuestra Congregaci?n, han sido incisas en dos CDs, que han llegado a m?s de 140.000 sacerdotes y di?conos de los cinco Continentes, en espera que un mayor n?mero pueda beneficiarse del sistema inform?tico de este Dicasterio.

Os ofrezco de coraz?n este humilde trabajo. Pidiendo a la Virgen Inmaculada abundantes frutos en vuestro servicio ministerial y catequ?tico, recibid el afecto de quien os tiene siempre presentes y os bendice en el Se?or.

Cl?udio Card. Hummes

Prefecto

Publicado por verdenaranja @ 22:03  | Hablan los obispos
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7 de Diciembre

(Fuente de la Guancha) Diecinueve j?venes en San Jos? y treinta y ocho en La Guancha recibieron el sacramento de la Confirmaci?n de manos de nuestro Obispo Don Bernardo ?lvarez Afonso. Ambos templos se vieron desbordados de fieles entre padres, padrinos y amigos que acompa?aron a los confirmandos.
Enhorabuena a los confirmados y a sus padres y agradecimiento a los catequistas.


7 de Diciembre de 2007

(Fuente de la Guancha) Alrededor de doscientas cincuenta personas procedentes de la mayor?a de las parroquias del Arciprestazgo de Icod de los Vinos se dieron cita el 7 de Diciembre a las diez de la noche en la iglesia del convento de Monjas Concepcionistas de Garachico en el que participaron en la solemne Vigilia de la Inmaculada.
?En camino con Mar?a? fue el lema que condujo la Vigilia. El sacerdote Silvestre Gorr?n, p?rroco de Ntra. Sra. de Buen Paso y responsable arciprestal de Liturgia presidi? la celebraci?n. Este encuentro entra dentro de la programaci?n arciprestal de este curso de 2007-2008. En su organizaci?n se implicaron varias parroquias con la finalidad de fortalecer la fe y la unidad arciprestal.


DOMINGO 3 DE ADVIENTO / A
16 de diciembre de 2007


El Se?or, que viene a salvarnos, est? con todos vosotros.

El Se?or est? cerca. Lo creemos. Creemos que el Se?or viene a nuestras vidas, y que ahora mismo saldr? a nuestro encuentro en su palabra proclamada, en su cuerpo y su sangre que nos alimentan. Y creemos que tambi?n viene a nosotros en nuestros hermanos y hermanas, especialmente los m?s desfavorecidos. Y creemos que cualquier d?a vendr? a nosotros a conducirnos al seno de su Padre. Todo esto, lejos de sumirnos en el miedo o en la tristeza, nos llena de alegr?a, nos hace vivir contentos. Es la alegr?a que nos acompa?a en este camino hacia la celebraci?n del nacimiento de Jes?s, dentro de nueve d?as.

Corona de Adviento: Al inicio de nuestra celebraci?n encendemos tres cirios de la corona de Adviento, y pedimos al Se?or que venga a nosotros y al mundo entero.

Tres miembros de la asamblea, o el propio celebrante, encienden tres cirios de la corona de Adviento. Entretanto, se puede cantar otra estrofa del canto de entrada, o bien decir las siguientes invocaciones, o lo que sea costumbre en el lugar.

Jes?s, Se?or, luz de todos los pueblos. SE?OR, TEN PIEDAD.
Jes?s, Se?or, paz y alegr?a en los corazones. CRISTO, TEN PIEDAD.
Jes?s, Se?or, Dios con nosotros. SE?OR, TEN PIEDAD.

Antes de las lecturas: Sent?monos y dejemos a un lado lo que tengamos entre manos. En el evangelio, escucharemos c?mo Juan Bautista, desde la soledad de la prisi?n, hace preguntar a Jes?s si realmente es el salvador que esperaban. La respuesta de Jes?s es muy clara: muestra c?mo Dios, en ?l, act?a a favor de los m?s desvalidos. Y el saimo y la primera lectura se hace eco de ello. Isa?as, adem?s, nos dice que la acci?n de Dios lo renueva todo: incluso el desierto, el yermo, el p?ramo y la estepa. Todo el mundo reflejar? la belleza de Dios. Escuch?moslo y contagi?monos de esa alegr?a.

Oraci?n universal: Desde lo hondo de nuestro coraz?n, oremos a Dios para que venga a salvarnos. Un?monos a cada petici?n diciendo (cantando):VEN, SE?OR JES?S.

1. Por la Iglesia. Que acoja sin temor la salvaci?n que se acerca. OREMOS.

2. Por los pastores del pueblo de Dios. Que ayuden y animen a las comunidades cristianas para que vivan como bautizados. OREMOS.

3. Por los hombres y mujeres de toda la tierra. Que la paz se establezca en todas las naciones. OREMOS.

4. Por los que sufren, los oprimidos, los emigrantes, las viudas y los hu?rfanos, por los discriminados. Que sean acogidos y valorados siempre y en todo lugar.
OREMOS.

5. Por los difuntos. Que disfruten por siempre en el Reino de Dios nuestro Padre. OREMOS.

6. Por nosotros. Que no desfallezcamos en la esperanza.
OREMOS.

Ven, Se?or, a visitarnos en la paz. Escucha nuestras oraciones y haz que acojamos siempre tus dones. Por Jesucristo nuestro Se?or.

Padrenuestro: Venga tu Reino. Es la petici?n que, cada d?a, los cristianos hacemos a nuestro Padre del cielo. Ahora, una vez m?s, llenos de confianza, nos atrevemos a decir:


Invitaci?n a la comuni?n
: ?ste es el Mes?as de Dios que viene a salvar a todos los pueblos. Dichosos los llamados a la mesa de su Reino.

CPL

Publicado por verdenaranja @ 18:32  | Liturgia
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Comentario a las lecturas del segundo domingo de Adviento - A publicado en Diario de Avisos el domingo 9 de Diciembre de 2007 bajo el ep?grafe "el domingo, fiesta de los cristianos".

Juan es su nombre


DANIEL PADILLA


Al glosar el Evangelio de hoy, quiero comenzar por una abierta declaraci?n de principios: soy un ferviente admirador de Juan. Ya su figura externa me impresiona. En esta ?poca de las ambig?edades y de lo h?brido, en estos d?as en que "lo masculino" -atuendos y comportamientos- se ha "afeminado" tanto, y "lo femenino" -lenguaje y ciertos movimientos liberado-res- se ha "masculinizado" hasta lo inveros?mil, me cautiva la silueta de este hombre-hombre, vestido con pelo de camello, habitante del desierto, alimentado con saltamontes y miel silvestre. Y me cautiva quiz? m?s, porque esta sociedad nuestra, no sabiendo ya qu? inventar, ha colocado, como reclamo de lo m?s urgente, lo unisex: vestidos unisex, peinados unisex...

Pero a?n atrae m?s, naturalmente, su hombr?a interior, su silueta espiritual, el limpio mensaje asc?tico de este Juan del desierto curtido en el fr?o m?s cruel o bajo el sol m?s t?rrido. Un mensaje que se hac?a dur?simo con los poderosos: "No te es l?cito vivir con la mujer de tu hermano";
descarnado con los fariseos: "Son una raza de v?boras"; enternecido con los soldados: "No hagan extorsi?n a nadie y cont?ntense con la paga"; suplicante con los publicanos:
"No pidan m?s de lo tasado". Y todo esto, no como doctrina propia, sino sabi?ndose voz recibida de lo Alto, consciente de que estaba "preparando los caminos del Otro", "enderezando las sendas". S?. Entusiasma este Juan que no hac?a spots publicitarios con frasecitas monas y musiquilla blandengue de fondo. Entusiasma este Juan crecido en el silencio de las
noches estrelladas, que iba al grano y sin rodeos en su papel de precursor: "Hay que cambiar. Hay que convertirse. Porque el hacha est? tocando ya la ra?z, y todo ?rbol sin frutos ser? talado y echado al fuego".

No estudi? diplomacias, no, en ninguna escuela. Ni sab?a de ret?ricas. Al pan, le llamaba "pan". Y al vino, que "no prob? nunca", le llamaba "vino". Por eso, le mataron. Una ondulante mujer, precursora del sex-symbol, exigi? que le entregaran, en una bandeja, su cabeza: ?su noble cabeza! La frivolidad gan? la batalla a la verdad limpia, directa y sonora que sal?a de aquella "voz, que clamaba en el desierto". Pero s?lo en apariencia. Porque "todas las gentes de Judea y del Jord?n acud?an a ?l". Y, tocadas por el Esp?ritu, "confesaban sus pecados y ?l las bautizaba".

?Saben por qu?? Porque, siendo como era "majestuoso y casi sobrehumano", seg?n le calificaba Papini, adem?s, era humilde. Muy humilde. Ni siquiera "se sent?a digno de soltar las correas de las sandalias de aquel" a quien anunciaba. Sab?a muy bien, igual que Isa?as, que "era el Esp?ritu el que estaba sobre ?l y le enviaba para dar la Buena Noticia".
Consideraci?n de urgencia. Nos hace falta Juan. En estas ciudades rebosantes de multitudes, de muchedumbres informes y masificadas, en estas ciudades que, bajo otros aspectos, son verdaderos desiertos, est? haciendo falta que aparezca Juan con su mensaje. Me lo imagino entrando en uno de nuestros salones m?s concurridos, en una grande y moderna cafeter?a, por ejemplo. Me lo imagino, en fin, ante el asombro y el escalofr?o de todos, que abre su boca y empieza a decir: "Yo soy la voz del que clama en el desierto".

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S?bado, 08 de diciembre de 2007
Discurso del Papa Benedicto XVI al primer Forum de las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) de inspiraci?n cat?lica, cuyos participantes fueron recibidos en audiencia el s?bado 1 de diciembre de 2007.
En el Forum, que se llev? a cabo en Roma, participaron 85 Organizaciones no gubernamentales que hacen referencia, con su presencia y actividad en el ?mbito internacional, a la ense?anza evang?lica y a la Doctrina Social de la Iglesia.



Excelencias,
Representantes de la Santa Sede en las Organizaciones internacionales,
Queridos amigos,

Me alegro de saludaros a todos vosotros que est?is reunidos en Roma para reflexionar sobre la contribuci?n que las Organizaciones no-gubernamentales de inspiraci?n cat?lica pueden ofrecer, en ?ntima colaboraci?n con la Santa Sede, a la soluci?n de muchos problemas y retos asociados con las diversas actividades de las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales y regionales. A cada uno os ofrezco una cordial bienvenida. En sentido particular doy las gracias al Sustituto de la Secreatar?a de Estado, que gentilmente ha interpretado vuestros sentimientos comunes, inform?ndome al mismo tiempo acerca de los fines de vuestro Foro. Tambi?n saludo al joven representante de las organizaciones no-gubernamentales presentes.

Tomando parte en este importante encuentro sois representantes de grupos por mucho tiempo asociados con la presencia y actividad del laicado cat?lico en el nivel internacional, junto con miembros de otros, grupos m?s recientes que han llegado a ser como parte del proceso actual de integraci?n global. Tambi?n est?n presentes grupos sobre todo comprometidos para apoyo, y otros principalmente preocupados con la gesti?n concreta de proyectos cooperativos para promover el desarrollo. Algunas de vuestras organizaciones son reconocidas por la Iglesia como asociaciones p?blicas y privadas de los fieles laicos, otras participan del carisma de ciertos institutos de vida consagrada, mientras todav?a otras difrutan solamente de reconocimiento civil e incluyen a no cat?licos y no cristianos entre sus miembros. Todos vosotros, sin embargo, tien?is en com?n una pasi?n por promover la dignidad humana. Esta misma pasi?n ha inspirado constantemente la actividad de la Santa Sede en la comunidad internacional. La raz?n real del presente encuentro, entonces, es expresar gratitud y aprecio por lo que vosotros est?is hacieno en colaboraci?n activa con los representantes papales para las organizaciones internacionales. Adem?s, este encuentro busca fomentar un esp?ritu de cooperaci?n entre vuestras organizaciones y en consecuencia la efectividad de vuestra com?n actividad a favor del bien integral de la persona humana y de toda la humanidad.

Esta unidad de intenci?n s?lo se puede alcanzar a trav?s de una diversidad de papeles y actividades. La multilateral diplomacia de la Santa Sede trabaja por reafirmar los grandes principios fundamentales de la vida internacional, toda vez que la contribuci?n espec?fica de la Iglesia consiste en ayudar ?a formar conciencias en la vida pol?tica y a estimular mayor entedimiento dentro de los aut?nticos requisitos de justicia as? como mayor preparaci?n para actuar como corresponde? (Deus Caritas Est, 28). Por otro lado, ?el deber directo al trabajo por un orden justo de la sociedad es propio de los fieles laicos? ? y en el contexto de la vida internacional este incluye diplom?ticos cristianos y miembros de organizaciones no-gubernamentales ? quienes ?est?n llamados a tomar parte en la vida p?blica con su capacidad personal? y ?a configurar la vida social correctamente, mirando a su leg?tima autonom?a y cooperando con otros ciudadanos de acuerdo con sus respectivas competencias y realizando su propia responsabilidad? (ibidem, 29).

La cooperaci?n internacional entre gobiernos que estaba ya surgiendo al final del siglo diecinueve y que creci? constantemente a trav?s del pasado siglo a pesar de la tr?gica interrupci?n de las dos guerras mundiales, ha contribuido significativamente hacia la creaci?n de un orden internacional m?s justo. Desde este punto de vista, podemos contemplar con satisfacci?n los logros tales como el reconocimiento universal de la primac?a jur?dica y pol?tica de los derechos humanos, la adopci?n de objetivos participados que buscan el disfrute pleno de los derechos econ?micos y sociales por todos los habitantes de la tierra, los esfuerzos que se est?n haciendo por desarrollar una econom?a global justa y, m?s recientemente, la protecci?n del medio ambiente y la promoci?n del di?logo intercultural.

Al mismo tiempo, los coloquios internacionales muchas veces parecen marcados por un l?gico relativismo que considerar?a como ?nica garant?a de coexistencia pac?fica entre pueblos un rechazo a admitir la verdad acerca del hombre y de su dignidad, a no decir nada de la posibilidad de unas ?ticas basadas en el reconocimiento de la ley natural moral. Esto ha conducido, en efecto, a la imposici?n de una noci?n de una ley y pol?ticas que ?ltimamente hace consenso entre estados ? un consenso condicionado a veces por intereses a corto plazo o manipulados por presiones ideol?gicas ? como la ?nica base real de normas internacionales. Los frutos amargos de este relativismo l?gico son lamentablemente evidentes: creeemos, por ejemplo, del intento a considerzar como derechos humanos las consecuencias de ciertos estilos de vida egoc?ntricos; la falta de preocupaci?n por las necesidades econ?micas y sociales de las naciones m?s pobres; desprecio por la ley humanitaria, y una defensa selectiva de los derechos humanos. Es mi esperanza que vuestro estudio y reflexi?n durante estos d?as d? como resultado modos m?s efectivos de realizar que la doctrina social de la Iglesia sea mejor conocida y aceptada en el nivel internacional. Les animo, entonces, a contrarrestar el relativismo de forma creativa al presentar las grandes verdades acerca de la dignidad innata del hombre y los derechos que se derivan de su dignidad. Esto sucesivamente contribuir? a forjar una respuesta m?s adecuada a los muchos temas que est?n siendo discutidos hoy d?a en el foro internacional. Sobre todo, ayudar? a adenlantar iniciativas espec?ficas marcadas por un esp?ritu de solidaridad y de libertad.

Lo que es necesario, de hecho, es un esp?ritu de solidaridad propicio para promover como un todo los principios ?ticos que, por su verdadera naturaleza y su papel como la base de la vida social, permanecen no negociables. Un esp?ritu de solidaridad imbuido con un fuerte sentido de amor fraternal que conduzca a una mejor apreciaci?n de las iniciativas de los otros y a un deseo m?s profundo de cooperar con ellos. Gracias a este esp?ritu, uno podr? siempre, siempre que sea ?til o necesario, trabajar en colaboraci?n ya con diversas organizaciones no gubernamentales ya con las representatrivas de la Santa Sede, en el debido respeto por sus diferencias de naturaleza, fines institucionales y m?todos de funcionamiento. Por otro lado, un aut?ntico esp?ritu de libertad, vivido en solidaridad, ayudar? la iniciativa de los miembros de organizaci?n no-gubernamental a crear un amplio espectro de nuevos acercamientos y soluciones en lo que se refiere a esos asuntos temporales que Dios ha dejado al juicio libre y responsable de cada individuo. As? experimentado en solidaridad, el leg?timo pluralismo y la diversidad conducir?n no a la divisi?n y competencia, sino a una efectividad siempre m?s grande. Las actividades de vuestras organizaciones dar?n fruto genuino siempre que permanezcan fieles al magisterium de la Iglesia, anclados en comuni?n con sus pastores y sobre todo con el sucesor de Pedro, y encontrar?n en un esp?ritu de sinceridad los retos del momento presente.

Queridos amigos, os doy las gracias una vez m?s por vuestra presencia hoy y por vuestros esfuerzos dedicados a hacer progresos por la causa de la justicia y la paz dentro de la familia humana. Al aseguraros un recuerdo especial en mis oraciones, invoco sobre vosotros, y sobre las organizaciones que represent?is, la maternal protecci?n de Mar?a, Reina del Mundo. A vosotros, a vuestras familias y sus asociados, imparto cordialmente mi Bendici?n Apost?lica.

(Traducci?n particular no ofical desde el Ingl?s)

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Discurso del Santo Padre Benedicto XVI a los Obispos de la Conferencia Episcopal Coreana, recibidos en audiencia el lunes 3 de diciembre de 2007, junto al Prefecto apost?lico de Ulan Bator (Mongolia), con ocasi?n de la visita Ad Limina Apostolorum.

Queridos hermanos obispos,

?Dios es amor, y el que permanece en el amor permanece en Dios, y Dios permanece en ?l? (1 Jn 4,16). Con saludos fraternales os doy la bienvenida, obispos de Corea y de la Prefectura Apost?lica de Ulaanbaatar, y doy las gracias al Reverend?simo John Chang Yik, Presidente de la Conferencia Episcopal, por los amables sentimientos expresados de vuestra parte. Ardientemente correspondo a ellos y os aseguro a vosotros, y a aquellos confiados a vuestro cuidado pastoral, mis oraciones y solicitud. Como siervos del Evangelio, hab?is venido a ver a Pedro (cf Gal 1, 18) y a fortalecer los lazos de colegialidad que expresan la unidad de la Iglesia en la diversidad y salvaguardar la tradici?n entregada por los ap?stoles (cf. Patores Gregis, 57).

La Iglesia en vuestros pa?ses ha hecho progreso considerable desde la llegada de los misioneros a la regi?n hace ya cuatrocientos a?os, y su regreso a Mongolia justamente hace quince a?os. Este crecimiento es debido en no peque?a parte al testimonio relevante de los M?rtires de Corea y otros por toda Asia que permanecieron firmemente fieles a Cristo y a su Iglesia. La fortaleza de su testimonio habla elocuentemente del concepto fundamental de comuni?n que unifica y vivifica la vida eclesial en todas sus dimensiones. Las numerosas exhortaciones del evangelista San Juan a permanecer en el amor y la verdad de Cristo evoca la imagen de una segura e intacta morada. Dios nos ama primero y nosotros, conducidos hacia su don de agua viva ?constantemente bebemos de nuevo de la fuente original, que es Jesucristo, desde cuyo coraz?n traspasado fluye el amor deDios?. (Deus Caritas Est, 7). Sin embargo San Juan tambi?n tuvo que urgir a sus comunidades permanecer en ese amor, porque algunos ya hab?an sido reducidos por las distracciones que conducen a la debilidad interior y a su eventual separaci?n de la comunicadad de creyentes.

Esta advertencia a permanecer en el amor de Cristo tambi?n tiene particular significado para ustedes hoy d?a. Vuestro informe atestigua del cebo del materialismo y de los efectos negativos de una mentalidad secularista. Cuando hombres y mujeres son conducidos fuera de la morada del Se?or, inivitablemente vagan en un desierto de soledad individual y de fragmentaci?n social, porque ?es s?lo en la Palabra hecha carne que el misterio del hombre llega verdaderamente a ser claro? (Gaudium et Spes, 22)

Queridos hermanos, desde esta perspectiva es evidente que para ser pastores efectivos de esperanza deb?is esforzaros por asegurar que el lazo de comuni?n que une a Cristo con todos los bautizados sea salvaguardado y experimentado como el coraz?n del misterio de la Iglesia (cf. Ecclesia in Asia, 24). Con los ojos fijos en el Se?or, los fieles deben repetir de nuevo el grito de fe de los M?rtires: ?Sabemos y creemos en el amor que Dios nos tiene? (1 Jn 4, 16). Tal fe es sustentada y alimentada por el progresivo encuentro con Jesucristo que viene a los hombtre y mujeres a trav?s de la Iglesia: el signo y el sacramento de comuni?n con Dios y de unidad entre todos los pueblos (cf Lumen Gentium, 1). La puerta a este misterio de comuni?n con Dios es por consiguiente el Bautismo. Este sacramento de iniciaci?n, lejos de ser un rito social o bienvenida a una comunidad particular, es la iniciativa de Dios (cf Rito de Bautismo, 98). Aquellos renacidos a trav?s de las aguas de la nueva vida entran por la puerta de la Iglesia Universal y son conducidos dentro del dinamismo de la vida de fe. En verdad, la importancia profunda de este sacramento marca vuestra creciente preocupaci?n de que no pocos de los numerosos adultos recibidos dentro de la iglesia en vuestra regi?n cada a?o fracasen en mantener un compromiso ?en la plena participaci?n en las celebraciones lit?rgicas que es? un derecho y obligaci?n por raz?n? del Bautismo? (Sacrosantum Concilium, 14). Les animo a asegurar, especialmente a trav?s de una feliz mistagogia, que ?la llama de la fe? se mantenga ?viva en los corazones? (Rito de Bautismo, 100) de los bautizados recientemente.

La palabra comuni?n tambi?n hace referencia por consiguiente a la Eucarist?a centro de la Iglesia como San Pablo elocuentemente ense?a (cf. 1 Cor 10, 16-17). La Eucarist?a arraiga nuestro conocimiento de la Iglesia en el encuento ?ntimo entre Jes?s y la humanidad y revela la fuente de unidad eclesial: la acci?n de Cristo de d?rsenos a s? mismo nos hace su cuerpo. La commemoracion de la muerte y resurrecci?n de Cristo en la Eucarist?a es la ?suprema manifestaci?n sacramental de comuni?n en la Iglesia? (Ecclesia de Eucarist?a, 38) a trav?s de la que las iglesias locales se permiten ser atraidas dentro delos brazos abiertos del Se?or y fortalecidas en la unidad dentro del ?nico cuerpo (cf. Sacramentum Critatis, 15).

Vuestros programas designados para iluminar la importancia de la Misa Dominical deber?an ser inspirados con una sana y estimuladora catequesis sobre la Eucarist?a. Esto favorecer?a un entendimiento renovado del aut?ntico dinamismo de la vida cristiana entre vuestros fieles. Me uno a ustedes en urgir a los laicos ? y de un modo especial a los j?venes de vuestra regi?n ? explorar la profundidad y la anchura de nuestra comuni?n eucar?stica. Reunidos cada Domingo en la Casa del Se?or, somos consumidos por el amor y la verdad de Cristo y con poder para traer esperanza al mundo.

Queridos hermanos, los hombres y mujeres consagrados son rectamente reconocidos como ?testigos y artesanos de aquel plan de comuni?n que permanece en el centro de la historia seg?n Dios? (Vita Consecrata, 39).Por favor asegurad a los religiosos hombres y mujeres en vuestros territorios de mi aprecio por la contribuci?n prof?tica que ellos est?n haciendo a la vida eclesial en vuestras naciones. Estoy seguro que, fieles a su naturaleza esencial y respectivos carismas, llevar?n valiente testimonio del espec?ficamente critiano ?don de s? por amor del Se?or Jes?s y, en ?l, de cada miembro de la familia humana? (ibidem, 3).

Por vuestra propia parte, os animo a asegurar que los religiosos sean bienvenidos y apoyados en sus esfuerzos a contribuir a la tarea com?n de extendr el Reino de Dios. Uno de los m?s bellos aspectos de la historia de la Iglesia es seguramente sus escuelas de espiritualidad. Articulando y participando estos tesoros de vida con los laicos, los Religiosos har?n mucho por aumentar la vitalidad de la vida eclesial dentro de vuestras juridicciones. Ellos ayudar?n a disipar la noci?n de que la comuni?n significa mera uniformidad ya que ellos dan testimonio de la vitalidad del Esp?ritu Santo que anima a la Iglesia en cada generaci?n.
Deseo concluir reiterando brevemente la importancia de la promoci?n del matrimonio y de la vida familiar en vuestra regi?n. Vuestros esfuerzos en este campo permanecen en el coraz?n de la evangelizaci?n de la cultura y contribuye mucho al bienestar de la sociedad en su totalidad. Este apostolado vital, en el que muchos sacerdotes y Religiosos est?n ya comprometidos, pertenece justamente tambi?n a los laicos. La complejidad creciente de materias con respecto a la familia ? incluyendo los avances en la ciencia biom?ica acerca de lo que habl? recientemente al Embajador de Corea en la Santa Sede ? levanta la cuesti?n de proporcionar la capacitaci?n apropiada para aquellos comprometidos a trabajar en esta ?rea. En este aspecto, deseo llamar vuestra atenci?n a la valiosa contrtibuci?n hecha por el Instituto de Estudios sobre el matrimonio de Vida Familiar ahora presente en muchas partes del mundo.

Finalmente, queridos Hermanos, os pido comunicar a vuestro pueblo mi particular gratitud por su generosidad a la Iglesia universal. Ambos el n?mero creciente de misioneros y las contribuciones ofrecidas por los laicos son un signo elocuente de su desinteresado esp?ritu. Soy tambi?n conciente de los gestos pr?cticos de reconciliaci?n emprendidos para el bienestar de aquellos en Corea del Norte. Animo estas iniciativas e invoco el cuidado providencial de Dios Todopoderoso sobre Corea del Norte. A lo largo de los siglos, Asia ha dado a la Iglesia y al mundo un sin fin de h?roes de la fe que son conmemorados en el gran canto de alabanza: Te martyrum candidatus laudat exercitus. Que ellos permanezcan como testigos perennes de la verdad y del amor al que todos los cristianos est?n llamados a proclamar. Con fraternal afecto os recomiendo a la intercesi?n de Mar?a, modelo de todos los disc?pulos, y cordialmente imparto mi Bendici?n Apost?lica a vosotros y los sacerdotes, Religiosos, yfieles laicos de vuestra Di?cesis y Prefetura.

(Traducci?n particular no ofical desde el Ingl?s)

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ZENIT publica la primera predicaci?n de Adviento que, en presencia de Benedicto XVI, ha pronunciado el padre Raniero Cantalamessa, OFM Cap., predicador de la Casa Pontificia. Eje de estas meditaciones es el tema ?Nos ha hablado por medio del Hijo? (Hebreos 1, 2); asisten tambi?n a este camino de preparaci?n de la Navidad, en la capilla Redemptoris Mater del Palacio Apost?lico del Vaticano, colaboradores del Santo Padre.

P. Raniero Cantalamessa


Adviento 2007 en la Casa Pontificia


Primera Predicaci?n
JES?S DE NAZARET, ??UNO DE LOS PROFETAS??


1. La ?tercera investigaci?n?
?Muchas veces y de muchos modos habl? Dios en el pasado a nuestros Padres por medio de los Profetas: en estos ?ltimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo a quien instituy? heredero de todo, por quien tambi?n hizo los mundos; el cual, siendo resplandor de su gloria e impronta de su sustancia, y el que sostiene todo con su palabra poderosa, despu?s de llevar a cabo la purificaci?n de los pecados, se sent? a la diestra de la Majestad en las alturas (Hb 1, 1-3).

Este impulso de la Carta a los Hebreos constituye una s?ntesis grandiosa de toda la historia de la salvaci?n. Est? formada por la sucesi?n de dos tiempos: el tiempo en que Dios hablaba por medio de los profetas y el tiempo en que Dios habla por medio de su Hijo; el tiempo en que hablaba ?por persona intermedia? y el tiempo en que habla ?en persona?. El Hijo, en efecto, es ?resplandor de su gloria e impronta de su sustancia?, esto es, como se dir? m?s tarde, de la misma sustancia del Padre.

Existe continuidad y salto de calidad a la vez. Es el mismo Dios quien habla, la misma revelaci?n; la novedad es que ahora el Revelador se hace revelaci?n; revelaci?n y revelador coinciden. La f?rmula de introducci?n de los or?culos es la mejor demostraci?n de ello: ya no ?Dice el Se?or?, sino ?Yo os digo?.

A la luz de esta poderosa palabra de Dios que es Hebreos 1,1-3, busquemos, en esta predicaci?n de Adviento, hacer un discernimiento de las opiniones que circulan actualmente sobre Jes?s, fuera y dentro de la Iglesia, a fin de poder, en Navidad, unir sin reservas nuestra voz a la de la liturgia que proclama su fe en el Hijo de Dios venido a este mundo. Somos continuamente reconducidos al di?logo de Cesarea de Filipo: ?para m? Jes?s es ?uno de los profetas? o es el ?Hijo del Dios vivo?? (v. Mt 16,14-16).

En el campo de los estudios hist?ricos sobre Jes?s, se est? viviendo la llamada ?tercera investigaci?n?. Se denomina as? para distinguirla tanto de la ?antigua investigaci?n? hist?rica de inspiraci?n racionalista y liberal que domin? desde finales del siglo XVIII todo el siglo XIX, como de la llamada ?nueva investigaci?n hist?rica? que empez? hacia mediados del siglo pasado en reacci?n a la tesis de Bultmann que hab?a proclamado el Jes?s hist?rico inalcanzable y sobre todo irrelevante para la fe cristiana.

?En qu? se diferencia la ?tercera investigaci?n? de las precedentes? Ante todo en la convicci?n de que podemos saber del Jes?s de la historia gracias a las fuentes, mucho m?s de cuanto en el pasado se admit?a. Pero sobre todo la tercera investigaci?n se diferencia en los criterios para alcanzar la verdad hist?rica sobre Jes?s. Si antes se pensaba que el criterio fundamental de certificaci?n de la verdad de un hecho o de un dicho de Jes?s era que hubiera estado en contraste con cuanto se hac?a o se pensaba en el mundo judaico contempor?neo a ?l, ahora se ve, al contrario, en la compatibilidad de un dato evang?lico con el juda?smo del tiempo. Si antes el sello de autenticidad de un dicho o de un hecho era su novedad e ?inexplicabilidad? respecto al ambiente, ahora es, al contrario, su explicabilidad a la luz de nuestros conocimientos del juda?smo y de la situaci?n social de la Galilea del tiempo.

Son evidentes algunas ventajas de esta nueva aproximaci?n. Se reencuentra la continuidad de la revelaci?n. Jes?s se sit?a en el interior del mundo judaico, en la l?nea de los profetas b?blicos. Hace sonre?r la idea de que hubo un tiempo en que se cre?a poder explicar todo el cristianismo con el recurso a influencias helen?sticas.

El problema es que se ha llevado tan all? esta conquista que se ha convertido en p?rdida. En muchos representantes de esta tercera investigaci?n, Jes?s acaba por diluirse completamente en el mundo judaico, sin distinguirse ya m?s que en alg?n detalle y por alguna interpretaci?n particular de la Tor?. Uno de los profetas jud?os, o como gusta decir, de los ?carism?ticos itinerantes?. Significativo el t?tulo de un ensayo famoso, el de J. D. Crossmann: ?El Jes?s hist?rico. La vida de un campesino jud?o del Mediterr?neo?.

Sin llegar a estos excesos, tambi?n el autor m?s conocido y, en cierto sentido, iniciador de la tercera investigaci?n, E. P. Sanders, se encuentra en esta l?nea [1]. Encontrada de nuevo la continuidad, se ha perdido la novedad. La divulgaci?n, tambi?n entre nosotros, en Italia, ha hecho el resto, difundiendo la imagen de un Jes?s jud?o entre jud?os, que no hizo casi nada nuevo, pero del que se sigue diciendo (no se sabe c?mo) que ?cambi? el mundo?.

Se contin?a reprochando a las generaciones de estudiosos del pasado haberse construido cada vez una imagen de Jes?s seg?n la moda o los gustos del momento, y no se percibe que se prosigue en la misma l?nea. Esta insistencia en el Jes?s jud?o entre jud?os, de hecho, depende al menos en parte del deseo de reparar los errores hist?ricos cometidos contra este pueblo y de favorecer el di?logo entre jud?os y cristianos. Un ?ptimo objetivo que se persigue, como veremos enseguida, con un medio (por el modo en que se utiliza) equivocado. Se trata en efecto de una tendencia s?lo aparentemente filo-judaica. En realidad se termina por cargar al mundo judaico con una responsabilidad m?s: la de no haber reconocido a uno de ellos, uno cuya doctrina era perfectamente compatible con cuanto el mismo cre?a.

2. El rabino Neusner y Benedicto XVI
Quien ha evidenciado lo iluso de esta aproximaci?n con la finalidad de un verdadero di?logo entre juda?smo y cristianismo ha sido precisamente un jud?o, el rabino americano Jacob Neusner. Quien haya le?do el libro del Papa Benedicto XVI sobre Jes?s de Nazaret sabe ya mucho sobre el pensamiento de este rabino, con quien dialoga en uno de los cap?tulos m?s apasionantes del libro. Lo reevoco en sus puntos principales.

El conocid?simo estudioso jud?o escribi? un libro titulado ?Un rabino habla con Jes?s?. En ?l imagina ser un contempor?neo de Cristo que un d?a se suma a la multitud que le sigue y escucha el serm?n de la monta?a. Explica por qu?, a?n fascinado por la doctrina y por la persona del Galileo, al final comprende, a su pesar, que no puede hacerse disc?pulo suyo y decide permanecer como disc?pulo de Mois?s y seguidor de la Tor?.

Todos los motivos de su decisi?n al final se reducen a uno solo: para aceptar lo que este hombre dice ha que reconocerle la misma autoridad de Dios. ?l no se limita a ?cumplirla?, sino que sustituye la Tor?. Impresionante el intercambio de ideas que el rabino, desde el encuentro con Jes?s, tiene con su maestro en la sinagoga:

Maestro: ??Ha descuidado algo [de la Tor?] tu Jes?s??
Rabino Neusner: ?Nada?
Maestro: ??Entonces ha a?adido algo??
Rabino Neusner: ?S?, a s? mismo?

Interesante coincidencia: es la misma respuesta que san Ireneo daba en el siglo II a quienes se preguntaban qu? hab?a tra?do Cristo de nuevo, al venir al mundo. ?Ha tra?do --escrib?a-toda novedad, tray?ndose a s? mismo?: ?omnem novitatem attulit semetipsum afferens? [2].

Neusner ha sacado a la luz la imposibilidad de hacer de Jes?s un jud?o ?normal? de su tiempo, o uno que se aparta de aqu?l s?lo en puntos de importancia secundaria. Tuvo tambi?n otro grand?simo m?rito: mostrar la inanidad de todo intento de separar al Jes?s de la historia del Cristo de la fe. Hace ver c?mo la cr?tica puede quitar del Jes?s de la historia todos los t?tulos: negar que se haya (o que le hayan) atribuido, en su vida terrena, el t?tulo de Mes?as, de Se?or, de Hijo de Dios. Despu?s de que se le haya quitado todo lo que se quiera, lo que permanece en los evangelios es m?s que suficiente para demostrar que no se consideraba un simple hombre. Igual que basta con un fragmento de cabello, una gota de sudor o de sangre para reconstruir el ADN completo de una persona, tambi?n basta con un dicho, tomado casi por casualidad, del evangelio para demostrar la conciencia que Jes?s ten?a de actuar con la misma autoridad de Dios.

Neusner, como buen jud?o, sabe qu? quiere decir: ?El Hijo del hombre es se?or tambi?n del s?bado?, porque el s?bado es la ?instituci?n? divina por excelencia. Sabe qu? implica decir: ?Si quieres ser perfecto ven y s?gueme?: quiere decir sustituir el antiguo paradigma de santidad, que consiste en la imitaci?n de Dios (?Sed santos porque yo, vuestro Dios, soy santo?), con el nuevo paradigma que consiste en la imitaci?n de Cristo. Sabe que s?lo Dios puede suspender la aplicaci?n del cuarto mandamiento como hace Jes?s cuando pide a uno que renuncie a sepultar a su padre. Comentando estos dichos de Jes?s, Neusner exclama: ?Es el Cristo de la fe el que habla aqu?? [3].

En su libro el Papa responde ampliamente y, para un creyente, de forma convincente e iluminadora, a la dificultad del rabino Neusner. Su respuesta me hace pensar en la que Jes?s mismo dio a los que envi? donde Juan el Bautista a preguntarle: ??Eres t? quien debe venir o debemos esperar a otro??. Jes?s, en otras palabras, no s?lo reivindic? para s? una autoridad divina, sino que tambi?n dio se?ales y garant?as de ello: los milagros, su propia ense?anza (que no se agota en el serm?n de la monta?a), el cumplimiento de las profec?as, sobre todo aquella pronunciada por Mois?s de un profeta semejante o superior a ?l; despu?s su muerte, su resurrecci?n y la comunidad nacida de ?l que realiza la universalidad de la salvaci?n anunciada por los profetas.

3. ?Exhortaos mutuamente?
Ser?a necesario, en este punto, observar algo: el problema de la relaci?n entre Jes?s y los profetas no se plantea s?lo en el contexto del di?logo entre cristianismo y juda?smo, sino tambi?n dentro de la propia teolog?a cristiana, donde no han faltado intentos de explicar la personalidad de Cristo con el recurso a la categor?a de profeta. Estoy convencido de la radical insuficiencia de una cristolog?a que pretenda aislar el t?tulo de profeta y refundar sobre ?l todo el edificio de la cristolog?a.

Adem?s, este intento no es en absoluto nuevo. Lo propuso en la antig?edad Pablo de Samosata, Fotino y otros en t?rminos a veces casi id?nticos. Entonces, en una cultura de orientaci?n metaf?sica, se hablaba del mayor profeta; actualmente, en una cultura de orientaci?n hist?rica, se habla de profeta escatol?gico. ?Pero es tan distinto escatol?gico de supremo? ?Puede uno ser el mayor profeta sin ser tambi?n el profeta definitivo, y puede el profeta definitivo no ser asimismo el mayor de los profetas?

Una cristolog?a que no va m?s all? de la categor?a de Jes?s como ?profeta escatol?gico? constituye, s?, como est? en las intenciones de quien la propone, una actualizaci?n del dato antiguo, pero no del dato definido por los concilios, sino del dato condenado por los concilios.

Sobre este problema no insisto, que lo trat? en a?os pasados en esta misma sede [4]. M?s bien desear?a pasar inmediatamente a alguna aplicaci?n pr?ctica de las reflexiones hechas hasta ahora que nos ayude a hacer del Adviento un tiempo de conversi?n y de despertar espiritual.

La conclusi?n que la Carta a los Hebreos saca de la superioridad de Cristo sobre los profetas y sobre Mois?s no es una conclusi?n triunfalista, sino paren?tica; no insiste en la superioridad del cristianismo, sino en la mayor responsabilidad de los cristianos ante Dios. Dice:

?Por tanto, es preciso que prestemos mayor atenci?n a lo que hemos o?do, para que no nos extraviemos. Pues si la palabra promulgada por medio de ?ngeles obtuvo tal firmeza que toda trasgresi?n y desobediencia recibi? justo castigo, ?c?mo saldremos absueltos nosotros si descuidamos tan gran salvaci?n?? (Hb 2, 1-3). ?Antes bien, exhortaos mutuamente cada d?a mientras dure este "hoy", para que ninguno de vosotros se endurezca seducido por el pecado? (Hb 3, 13).

Y en el cap?tulo 10 a?ade: ?Si alguno viola la ley de Mois?s, es "condenado a muerte" sin compasi?n, "por la declaraci?n de dos o tres testigos". ?Cu?nto m?s grave castigo pens?is que merecer? el que pisote? al Hijo de Dios, y tuvo como profana "la sangre de la alianza" que le santific?, y ultraj? al Esp?ritu de la gracia?? (Hb 10, 28-29).

La palabra con la que, recogiendo la invitaci?n del autor, deseamos exhortarnos mutuamente es la que la liturgia nos ha hecho escuchar el pasado domingo y que da el tono a toda la primera semana de Adviento: ??Velad!?. Es interesante observar algo. Cuando se retoma en la catequesis apost?lica despu?s de Pascua, esta palabra de Jes?s se encuentra casi siempre dramatizada: no velad, sino despertad, ?espabilaos del sue?o! Del estado de vigilia se pasa al acto de despertarse.

Existe en la base la constataci?n de que en esta vida estamos cr?nicamente expuestos a recaer en el sue?o, o sea, en un estado de suspensi?n de las facultades, de adormecimiento y de inercia espiritual. Las cosas materiales tienen un efecto narcotizante en el alma. Por eso Jes?s recomienda: ??Guardaos de que no se hagan pesados vuestros corazones por el libertinaje, por la embriaguez y por las preocupaciones de la vida!? (Lc 21, 34).

Puede servirnos de ?til examen de conciencia volver a escuchar la descripci?n que san Agust?n hace de este estado de duermevela en las Confesiones: ?El fardo del mundo me oprim?a como en un deleitoso sue?o; y los pensamientos que de Ti me ven?an eran como esos intentos por despertar que a veces tenemos y que son vencidos por la pesadez del sue?o [...]. As? ten?a yo por cierto que es mejor entregarme a tu amor que ceder a mis apetitos; pero si tu amor me atra?a no llegaba a vencerme, y el apetito, porque me agradaba, me ten?a vencido. No ten?a respuesta que darte cuando me dec?as: "?Despierta, t? que duermes, y lev?ntate de entre los muertos, y te iluminar? Cristo!" (Ef 5,14). Y mientras t? me rodeabas con la verdad por todas partes y de ella estaba totalmente convencido, no ten?a para responderte sino lentas palabras llenas de sue?o: "Si, ya voy, ahora voy; pero, ?agu?rdame un poquito!". Y mientras tanto pasaba el tiempo? [5] .

Sabemos c?mo el santo sali? al final de este estado. Se encontraba en un jard?n en Mil?n, lacerado por esta lucha entre la carne y el esp?ritu; oy? las palabras de un canto: ?Tolle, lege, tolle, lege?. Las tom? como una invitaci?n divina; ten?a consigo el libro de las cartas de Pablo; lo abri? decidido a tomar como palabra de Dios para ?l el primer pasaje sobre el que cayera. Y fue sobre el texto que hemos escuchado el domingo pasado, en la segunda lectura de la Misa:

?Ya es ya hora de levantaros del sue?o; que la salvaci?n est? m?s cerca de nosotros que cuando abrazamos la fe. La noche est? avanzada; el d?a se avecina; despoj?monos, pues, de las obras de las tinieblas y revist?monos de las armas de la luz. Como en pleno d?a, procedamos con decoro: nada de comilonas y borracheras; nada de lujurias y desenfrenos; nada de rivalidades y envidias. Revestios m?s bien del Se?or Jesucristo y no os preocup?is de la carne para satisfacer sus concupiscencias? (Rm 13, 11-14). Una luz de serenidad atraves? el cuerpo y el alma de Agust?n y comprendi? que, con la ayuda de Dios, pod?a vivir casto.

4. ?Dame castidad y continencia?
El caso de Agust?n me lleva a introducir en mi reflexi?n una nota de actualidad. La semana pasada se emiti? en ?Rai Uno? un espect?culo del c?mico Roberto Benigni que registr? una audiencia elevad?sima. Se trat?, en momentos, de una lecci?n de alt?sima comunicaci?n religiosa, adem?s de art?stica y literaria, de la que tanto tendr?amos que aprender los predicadores: capacidad de dar voz al sentido de lo eterno del hombre, la maravilla frente al misterio, al arte, a la belleza y al simple hecho de existir.

Lamentablemente, sobre un punto, tal vez no premeditado, el c?mico lanz? un mensaje que podr?a ser muy peligroso para los j?venes y que hay que rectificar. Para apoyar su invitaci?n a no tener miedo de las pasiones, a experimentar el v?rtigo del amor tambi?n en su aspecto carnal, cit? la frase de Agust?n que dice: ?Dame la castidad y la continencia, pero no ahora? [6] . Como si antes hubiera que probar de todo y despu?s, quien sabe si ya ancianos, cuando no cuesta esfuerzo, practicar la castidad.

No dijo el c?mico hasta qu? punto Agust?n se tuvo que arrepentir despu?s de haber hecho, siendo joven, aquella plegaria, y cu?ntas l?grimas le cost? arrancarse la esclavitud a la que se hab?a entregado. No record? la oraci?n con la que el santo sustituy? la otra, una vez reconquistada la libertad: ?T? me mandas que sea casto; pues bien: dame lo que me pides y p?deme lo que quieras? [7].

No creo que los j?venes de hoy necesiten ?nimos para ?lanzarse?, para ?experimentar?, para romper l?mites (todo les empuja directamente en esta direcci?n con los tr?gicos resultados que conocemos). Tienen necesidad de que se les den motivaciones v?lidas, no ciertamente a temer su cuerpo y el amor, sino a tener miedo de destruir uno y otro.

En el canto del Infierno que el c?mico coment? admirablemente, Dante brinda una de estas motivaciones profundas, sobre la que, sin embargo, se ha pasado de largo. El mal es someter la raz?n al instinto, en lugar del instinto a la raz?n. ?Supe que a un tal tormento / sentenciados eran los pecadores carnales / que la raz?n al deseo sometieron?. El deseo tiene su funci?n si es regulado por la raz?n; en caso contrario se convierte en el enemigo, no en el aliado, del amor, llevando a los cr?menes m?s brutales de los que las cr?nicas recientes nos han dado ejemplos.

Pero vayamos m?s directamente a nuestra reflexi?n. La vida espiritual no se reduce ciertamente s?lo a la castidad y a la pureza; sin embargo es verdad que sin ellas todo esfuerzo en otras direcciones resulta imposible. Se trata, verdaderamente, como la llama Pablo en el texto citado, un ?arma de la luz?: una condici?n para que la luz de Cristo se difunda alrededor de nosotros y a trav?s de nosotros.

Hoy se tiende a contraponer entre s? los pecados contra la pureza y los pecados contra el pr?jimo, y se tiende a considerar verdadero pecado s?lo aqu?l contra el pr?jimo; se ironiza, a veces, sobre el culto excesivo dado en el pasado a la ?bella virtud?. Esta actitud, en parte, es explicable; la moral hab?a acentuado demasiado unilateralmente, con anterioridad, los pecados de la carne hasta crear, a veces, aut?nticas neurosis, en perjuicio de la atenci?n a los deberes hacia el pr?jimo y tambi?n en perjuicio de la misma virtud de la pureza que era, de tal manera, empobrecida y reducida a virtud casi s?lo negativa, la virtud de saber decir no.

Pero ahora se ha pasado al exceso opuesto y se tiende a minimizar los pecados contra la pureza en beneficio (frecuentemente s?lo verbal) de una atenci?n al pr?jimo. Es iluso creer que se puede armonizar un aut?ntico servicio a los hermanos --que requiere siempre sacrificio, altruismo, olvido de s? y generosidad-- y una vida personal desordenada, toda orientada a complacerse a uno mismo y a las propias pasiones. Se acaba, inevitablemente, por instrumentalizar a los hermanos, como se instrumentaliza el propio cuerpo. No sabe decir ?s?? a los hermanos quien no sabe decir ?no? a uno mismo.

Una de las ?excusas? que m?s contribuyen a favorecer el pecado de impureza, en la mentalidad de la gente, y a descargarlo de toda responsabilidad es que, total, no hace mal a nadie, no viola los derechos ni las libertades de los dem?s, a menos --se dice-- que se trate de violencia carnal. Pero aparte del hecho de que viola el derecho fundamental de Dios de dar una ley a sus criaturas, esta ?excusa? es falsa tambi?n respecto al pr?jimo. No es verdad que el pecado de impureza se quede en quien lo comete.

En el ?Talmud? judaico se lee un ap?logo que ilustra bien la solidaridad que existe en el pecado y el da?o que cada pecado, incluso personal, acarrea a los dem?s: ?Algunas personas se encontraban a bordo de una barca. Una de ellas tom? un taladro y empez? a hacer un agujero. Los dem?s pasajeros, al verlo, le dijeron: - ?Qu? heces? - ?l respondi?: - ?Qu? os importa? ?Acaso no es bajo mi asiento donde estoy perforando? - Pero ellos replicaron: - ?S?, pero el agua entrar? y nos anegar? a todos!?. ?No es lo que est? ocurriendo en nuestra sociedad? Tambi?n la Iglesia sabe algo del mal que se puede ocasionar a todo el Cuerpo con los errores personales cometidos en este terreno.

Uno de los acontecimientos espirituales de mayor relevancia de estos ?ltimos meses ha sido la publicaci?n de los ?escritos personales? de la Madre Teresa de Calcuta. El t?tulo elegido para el libro que los re?ne es la palabra que Cristo le dirigi? en el momento de llamarla a su nueva misi?n: ?Come, be my light?; Ven, s? mi luz en el mundo. Es una palabra que Jes?s dirige a cada uno de nosotros y que, con la ayuda de la Virgen Sant?sima y la intercesi?n de la beata de Calcuta, queremos recibir con amor y procurar poner en pr?ctica este Adviento.

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[1] E.P. Sanders, Jesus and Judaism, London 1985, trad. italiana Ges? e il giudaismo, Marietti 1992.
[2] S. Ireneo, Adv. Haer. IV,34,1
[3] J. Neusner, op. cit. 84.
[4] V. Meditaciones de Adviento de 1989 recogidas en el libro Ges? Cristo, il Santo di Dio, cap. VII, Edizioni San Paolo 1999.
[5] S. Agust?n, Confesiones, VIII, 5,12.
[6] S. Agust?n, Confesiones, VIII, 6,17.
[7] Ib. X, 29:

Traducci?n del original italiano por Marta Lago

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ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, OFM Cap. --predicador de la Casa Pontificia-- a la liturgia del domingo, segundo de Adviento, 9 de Diciembre.

II Domingo de Adviento [A]

Isa?as 11, 1-10; Romanos 15, 4-9; Mateo 3, 1-12


Una voz en el desierto


En el Evangelio del segundo domingo de Adviento no nos habla directamente Jes?s, sino su precursor, Juan el Bautista. El coraz?n de la predicaci?n del Bautista se contiene en esa frase de Isa?as que repite a sus contempor?neos con gran fuerza: ?Voz del que grita en el desierto: preparad el camino del Se?or, enderezad sus sendas?. Isa?as, a decir verdad, expresaba: ?Una voz clama: en el desierto abrid camino al Se?or? (Is 40, 3). No es por lo tanto una voz en el desierto, sino un camino en el desierto. Los evangelistas, aplicando el texto al Bautista que predicaba en el desierto de Judea, han modificado la puntuaci?n, pero sin cambiar el sentido del mensaje.

Jerusal?n era una ciudad rodeada por el desierto: a Oriente los caminos de acceso, en cuanto se trazaban, f?cilmente desaparec?an por la arena que mueve el viento, mientras que a Occidente se perd?an entre las asperezas del terreno hacia el mar. Cuando una comitiva o un personaje importante deb?a llegar a la ciudad, era necesario salir y caminar por el desierto para abrir una v?a menos provisional; se cortaban las zarzas, se colmaban las hondonadas, se allanaban los obst?culos, se reparaba un puente o un paso. As? se hac?a, por ejemplo, con ocasi?n de la Pascua para acoger a los peregrinos que llegaban de la Di?spora. En este dato de hecho se inspira Juan el Bautista. Est? a punto de llegar, clama, uno que est? por encima de todos, ?el que debe venir?, el que esperan las gentes: es necesario trazar una senda en el desierto para que pueda llegar.

Pero he aqu? el salto de la met?fora a la realidad: este sendero no se traza sobre el terreno, sino en el coraz?n de cada hombre; no se traza en el desierto, sino en la propia vida. Para hacerlo, no es necesario ponerse materialmente al trabajo, sino convertirse: ?Enderezad las sendas del Se?or?: este mandato presupone una amarga realidad: el hombre es como una ciudad invadida por el desierto; est? cerrado en s? mismo, en su ego?smo; es como un castillo con un foso alrededor y los puentes alzados. Peor: el hombre ha complicado sus sendas con el pecado y ah? se ha quedado, seducido, como en un laberinto. Isa?as y Juan el Bautista hablan metaf?ricamente de precipicios, de montes, de pasos tortuosos, de lugares impracticables. Basta con llamar estas cosas por sus verdaderos nombres, que son orgullo, acidia, vejaciones, violencias, codicias, mentiras, hipocres?a, impudicias, superficialidades, ebriedades de todo tipo (se puede estar ebrio no s?lo de vino o de drogas, sino tambi?n de la propia belleza, de la propia inteligencia, o de uno mismo ?que es la peor ebriedad!). Entonces se percibe inmediatamente que el discurso tambi?n es para nosotros; es para cada hombre que en esta situaci?n desea y espera la salvaci?n de Dios.

Enderezar un sendero para el Se?or tiene por lo tanto un significado concret?simo: significa emprender la reforma de nuestra vida, convertirse. En sentido moral lo que hay que allanar y los obst?culos que hay que retirar son el orgullo -que lleva a ser despiadado, sin amor hacia los dem?s--, la injusticia -que enga?a al pr?jimo, tal vez aduciendo pretextos de resarcimiento y de compensaci?n para acallar la conciencia--, por no hablar de rencores, venganzas, traiciones en el amor. Son hondonadas a colmar la pereza, la acidia, la incapacidad de imponerse un m?nimo esfuerzo, todo pecado de omisi?n.

La palabra de Dios jam?s nos aplasta bajo una mole de deberes sin darnos al mismo tiempo la seguridad de que ?l nos brinda lo que nos manda hacer. Dios, dice [el profeta] Baruc, ?ha ordenado que sean rebajados todo monte elevado y los collados eternos, y colmados los valles hasta allanar la tierra, para que Israel marche en seguro bajo la gloria de Dios? [Ba 5, 7. Ndr]. Dios allana, Dios colma, Dios traza la senda; es tarea nuestra secundar su acci?n, recordando que ?quien nos ha creado sin nosotros, no nos salva sin nosotros?.

Traducci?n del original italiano realizada por Marta Lago

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Benedicto XVI presenta la figura de san Cromacio de Aquileya
Intervenci?n de Benedicto XVI en la audiencia general del mi?rcoles, 5 de Dciembre de 2007, dedicada a presentar la figura de san Cromacio de Aquileya.


Ciudad del Vaticano, 5 diciembre de 2007.


Queridos hermanos y hermanas:

En las ?ltimas catequesis hemos hecho una excursi?n por las Iglesias de Oriente de lengua sem?tica, meditando sobre Afraates el persa y san Efr?n el sirio; hoy regresamos al mundo latino, al norte del Imperio Romano, con san Cromacio de Aquileya. Este obispo desempe?? su ministerio en la antigua Iglesia de Aquileya, ferviente ! centro de vida cristiana situado en la D?cima regi?n del Imperio Romano, la Venetia et Histria.

En el a?o 388, cuando Cromacio subi? a la c?tedra episcopal de la ciudad, la comunidad cristiana local hab?a madurado ya una gloriosa historia de fidelidad al Evangelio. Entre la segunda mitad del siglo III y los primeros a?os del IV, las persecuciones de Decio, de Valeriano y de Diocleciano hab?an cosechado un gran n?mero de m?rtires. Adem?s, la Iglesia de Aquileya hab?a tenido que afrontar, al igual que las dem?s Iglesias de la ?poca, la amenaza de la herej?a arriana. El mismo Atanasio, el heraldo de la Ortodoxa de Nicea, a quienes los arrianos hab?an expulsado al exilio, encontr? durante un tiempo refugio en Aquileya. Bajo la gu?a de sus obispos, la comunidad cristiana resisti? a las insidias de la herej?a y reforz? su adhesi?n a la fe cat?lica.

En septiembre del a?o 381, Aquileya fue sede de un s?nodo, que reuni? a unos 35 obispos de las costas de ?frica, del valle del Rin, y de toda la D?cima regi?n. El s?nodo pretend?a acabar con los ?ltimos residuos de arrianismo en Occidente. En el Concilio particip? el presb?tero Cromacio como perito del obispo de Aquileya, Valeriano (370/1-387/8). Los a?os en torno al s?nodo del a?o 381 representan la ?edad de oro? de la comunidad de Aquileya. San Jer?nimo, que hab?a nacido en Dalmacia, y Rufino de Concordia hablan con nostalgia de su permanencia en Aquileya (370-373), en aquella especie de cen?culo teol?gico que Jer?nimo no duda en definir ?tamquam chorus beatorum?, ?como un coro de bienaventurados? (Cr?nica: PL XXVII, 697-698). ! En este cen?culo, que en ciertos aspectos recuerda las experiencias comunitarias vividas por Eusebio de Verceli y por Agust?n, se conforman las personalidades m?s notables de las Iglesias del Alto Adri?tico.

Pero ya en su familia Cromacio hab?a aprendido a conocer y a amar a Cristo. Nos habla de ella, con palabras llenas de admiraci?n, el mismo Jer?nimo, que compara a la madre de Cromacio con la profetisa Ana, a sus hermanas con las v?rgenes prudentes de la par?bola evang?lica, a Cromacio mismo y su hermano Eusebio con el joven Samuel (Cf. Ep?stola VII: PL XXII,341). Jer?nimo sigue diciendo: ?El beato Cromacio y el santo Eusebio eran tan hermanos de sangre como por la uni?n de ideales? (Ep?stola VIII: PL XXII, 342).

Cromacio hab?a nacido en Aquileya hacia el a?o 345. Fue ordenado di?cono y despu&eacut! e;s presb?tero; por ?ltimo, fue elegido pastor de aquella Iglesia (a?o 388). Tras recibir la consagraci?n episcopal del obispo Ambrosio, se dedic? con valent?a y energ?a a una ingente tarea por la extensi?n del terreno que se hab?a confiado a su atenci?n pastoral: la jurisdicci?n eclesi?stica de Aquileya, que se extend?a desde los territorios de la actual Suiza, Baviera, Austria y Eslovenia, hasta llegar a Hungr?a.

Es posible hacerse una idea de c?mo Cromacio era conocido y estimado en la Iglesia de su tiempo por un episodio de la vida de san Juan Cris?stomo. Cuando el obispo de Constantinopla fue exiliado de su sede, escribi? tres cartas a quienes consideraba como los m?s importantes obispos de occidente para alcanzar su apoyo ante los emperadores: una carta la escribi? al obispo de Roma, la segunda al obispo de Mil?n, la terce! ra al obispo de Aquileya, es decir, Cromacio (Ep?stola CLV: PG LII, 702). Tambi?n para ?l eran tiempos dif?ciles a causa de la precaria situaci?n pol?tica. Con toda probabilidad Cromacio falleci? en el exilio, en Grado, mientras trataba de escapar de los saqueos de los b?rbaros, en el mismo a?o 407 en el que tambi?n mor?a Cris?stomo.

Por prestigio e importancia, Aquileya era la cuarta ciudad de la pen?nsula italiana, y la novena del Imperio romano: por este motivo llamaba la atenci?n de los godos y de los hunos. Adem?s de causar graves lutos y destrucci?n, las invasiones de estos pueblos comprometieron gravemente la transmisi?n de las obras de los Padres conservadas en la biblioteca episcopal, rica en c?dices. Se perdieron tambi?n los escritos de Cromacio, que se desperdigaron, y con frecuencia fueron atribuidos a otros aut! ores: a Juan Cris?stomo (en parte, a causa de que sus dos nombres comenzaban igual: ?Chromatius? como ?Chrysostomus?); o a Ambrosio y a Agust?n; e incluso a Jer?nimo, a quien Cromacio hab?a ayudado mucho en la revisi?n del texto y en la traducci?n latina de la Biblia. El redescubrimiento de gran parte de la obra de Cromacio se debe a afortunadas vicisitudes, que han permitido en los a?os recientes reconstruir un corpus de escritos bastante consistente: m?s de unos cuarenta sermones, de los cuales una decena en fragmentos, adem?s de unos sesenta tratados de comentario al Evangelio de San Mateo.

Cromacio fue un sabio maestro y celoso pastor. Su primer y principal compromiso fue el de ponerse a la escucha de la Palabra para ser capaz de convertirse en su heraldo: en su ense?anza siempre se basa en la Palabra de Dios y a ella regresa siempre. Algunos temas los! lleva particularmente en el coraz?n: ante todo, el misterio de la Trinidad, que contempla en su revelaci?n a trav?s de la historia de la salvaci?n. Despu?s est? el tema del Esp?ritu Santo: Cromacio recuerda constantemente a los fieles la presencia y la acci?n de la tercera Persona de la Sant?sima Trinidad en la vida de la Iglesia.

Pero el santo obispo afronta con particular insistencia el misterio de Cristo. El Verbo encarnado es verdadero Dios y verdadero hombre: ha asumido integralmente la humanidad para entregarle como don la propia divinidad. Estas verdades, repetidas con insistencia, en parte en clave antiarriana, llevar?an unos cincuenta a?os despu?s a la definici?n del Concilio de Calcedonia.

El hecho de subrayar intensamente la naturaleza humana de Cristo lleva a Cromacio a hablar de la Virgen Mar?a. Su doctrina mariol?gica es tersa y precisa! . Le debemos algunas descripciones sugerentes de la Virgen Sant?sima: Mar?a es la ?virgen evang?lica capaz de acoger a Dios?; es la ?oveja inmaculada? que engendr? al ?cordero cubierto de p?rpura? (Cf Sermo XXIII,3: ?Scrittori dell'area santambrosiana? 3/1, p. 134).

El obispo de Aquileya pone con frecuencia a la Virgen en relaci?n con la Iglesia: ambas, de hecho, son ?v?rgenes? y ?madres?. La eclesiolog?a de Cromacio se desarrolla sobre todo en el comentario a Mateo. Estos son algunos de los conceptos repetidos: la Iglesia es ?nica, ha nacido de la sangre de Cristo; es un vestido precioso tejido por el Esp?ritu Santo; la Iglesia est? all? donde se anuncia que Cristo naci? de la Virgen, donde florece la fraternidad y la concordia. Una imagen particularmente querida por Cromacio es la del barco en el ! mar en la tempestad --vivi? en una ?poca de tempestades, como hemos visto--: ?No hay duda?, afirma el santo obispo, ?que esta nave representa a la Iglesia? (cfr Tract. XLII,5: ?Scrittori dell'area santambrosiana? 3/2, p. 260).

Como celoso pastor, Cromacio sabe hablar a su gente con un lenguaje fresco, colorido e incisivo. Sin ignorar la perfecta construcci?n latina, prefiere recurrir al lenguaje popular, rico de im?genes f?cilmente comprensibles. De este modo, por ejemplo, tomando pie del mar, pone en relaci?n por una parte la pesca natural de peces que, echados a la orilla, mueren; y por otra, la predicaci?n evang?lica, gracias a la cual los hombres son salvados de las aguas enfangadas de la muerte, e introducidos en la verdadera vida (Cf. Tract. XVI,3: ?Scrittori dell'area santambrosiana? 3/2, p. 106).

Desde el punto de vista del buen past! or, en un per?odo borrascoso como el suyo, flagelado por los saqueos de los b?rbaros, sabe ponerse siempre al lado de los fieles para alentarles y para abrir su esp?ritu a la confianza en Dios, que nunca abandona a sus hijos.

Recogemos, al final, como conclusi?n de estas reflexiones, una exhortaci?n de Cromacio que todav?a hoy sigue siendo v?lida: ?Invoquemos al Se?or con todo el coraz?n y con toda la fe --recomienda el obispo de Aquileya en un Serm?n--, pid?mosle que nos libere de toda incursi?n de los enemigos, de todo temor de los adversarios. Que no tenga en cuenta nuestros m?ritos, sino su misericordia, ?l que tambi?n en el pasado se dign? liberar a los hijos de Israel no por sus m?ritos, sino por su misericordia. Que nos proteja con su acostumbrado amor misericordioso, y que act?e a trav?s de nosotros lo que dijo san Mois&eacut! e;s a los hijos de Israel: "El Se?or pelear? en vuestra defensa y vosotros quedar?is en silencio". Quien pelea es ?l y es ?l quien vence... Y para que se digne hacerlo tenemos que rezar lo m?s posible. ?l mismo dice por labios del profeta: "Inv?came en el d?a de la tribulaci?n; yo te liberar? y t? me glorificar?s"? (Sermo XVI,4: ?Scrittori dell'area santambrosiana? 3/1, pp. 100-102).

De este modo, precisamente al inicio del Adviento, san Cromacio nos recuerda que el Adviento es tiempo de oraci?n, en el que es necesario entrar en contacto con Dios. Dios nos conoce, me conoce, conoce a cada uno de nosotros, me ama, no me abandona. Sigamos adelante con esta confianza en el tiempo lit?rgico reci?n comenzado.


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D?a 3 de Diciembre
San Francisco Javier


La misi?n del ap?stol


Ser bautizados supone haber sido destinados, por voluntad de Dios y en virtud de su libre decisi?n y poder, a su misma vida trinitaria. Los que hemos sido bautizados tenemos un porvenir sobrenatural, recibido gratuitamente, que no tenemos capacidad para comprender del todo ni para explicar. Y es a causa de su inmensa grandeza, pues supera nuestra inteligencia y nuestra capacidad de expresi?n, pero es el ?nico capaz de satisfacer plenamente todos nuestros anhelos. La figura de san Francisco Javier, ap?stol en el lejano oriente, que hoy conmemoramos, nos hace patente la gran relevancia del misterio trinitario, al que ?l consagr? su vida, administrando el Santo Bautismo a miles de mujeres y de hombres muy lejos de su Navarra natal.

Las ?ltimas palabras de Jes?s a los ap?stoles, instantes antes de ascender a los cielos, se refieren al bautismo. Son palabras que vienen a resumir toda su ense?anza, y como la esencia de la doctrina que vino a traer al mundo y la raz?n por la que tom? carne humana. Son, por otra parte, un mandato expreso a los que hab?a escogido para la misi?n de difundir su ense?anza y preparado durante su vida p?blica. Mandato que sintieron asimismo dirigido a ellos muchos otros, como san Francisco Javier, a lo largo de los siglos, gracias a los cuales gozamos hoy del conocimiento de Dios y sus misericordias con los hombres, muchos millones de cristianos, a la vuelta de veinte siglos desde la Encarnaci?n.

Jes?s quiso dejar muy claro lo decisivo que ser?a la difusi?n del Evangelio para el bien temporal y eterno de los hombres. Quiso declarar expresamente que la vida trinitaria, para la que el hombre fue pensado por el Creador y destinado al mundo; esa vida en la que s?lo puede consistir la plenitud humana, se logra por el camino de los mandamientos: todo cuanto os he mandado, les dijo. Las ?ltimas palabras de Jes?s, antes de su Ascensi?n a los cielos, son para enviar por todo el mundo a sus Ap?stoles. Comenzaba as? la tarea de evangelizaci?n universal, que todav?a reclama m?s y m?s trabajadores, pues, aunque muchos conocen a Cristo, tambi?n son muchos los que no han tenido oportunidad de conocerlo o viven como si no le hubieran conocido.

Jes?s impulsa a sus ap?stoles a evangelizar a todos los pueblos. Toda la humanidad es, por tanto, destinataria del bautismo que nos constituye en hijos de Dios por Jesucristo. De todo hombre, de toda mujer, espera amor nuestro Creador y Padre, con tal de que haya recibido el bautismo y, sobre este sacramento, la conveniente instrucci?n en el Evangelio. Grande es, por tanto, la responsabilidad de cuantos ya nos sabemos hijos de Dios. Tenemos, como dice un salmo, el mundo por heredad. Hemos de ver a nuestros semejantes, por lejanos que puedan estar f?sica o moralmente, como candidatos al Reino de los Cielos, que corre de nuestra cuenta animar. ?C?mo?: como tratamos de atraer a nuestros conocidos y amigos a nuestra casa, a nuestro negocio, a nuestra diversi?n; como intentamos captar, incluso a quienes todav?a no conocemos para que apoyen las iniciativas sociales y, econ?micas o pol?ticas... que nos interesan.

Es ser y sentirse ap?stoles, mujeres y hombres capacitados por su bautismo ?y m?s por su confirmaci?n? para extender, con el poder de Cristo, el reino de Dios en nuestro mundo: se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra, id pues..., dice Jes?s a sus ap?stoles, antes de ascender al Cielo, para que se sientan con confianza ante la tarea que les encomienda. Con confianza porque ser? eficaz su esfuerzo, acrecentado con el poder de Cristo, por insuperables que parezcan los obst?culos o la resistencia a la Gracia divina. Esa confianza es, a la vez, seguridad en que, con ese mismo poder de Cristo que vivifica al ap?stol, ser? capaz de agradar a Dios a pesar de su debilidad.

M?s de una vez podremos notar el cansancio por el trabajo apost?lico. Es el esfuerzo que fatiga al bogar contracorriente, al hacer rectos ?hacia Dios? los caminos retorcidos del ego?smo humano. Es notar incomprensi?n y hasta agresiva rebeld?a, cuando s?lo se pretende agradar gratuitamente y favorecer. Recordemos, entonces, a Nuestro Se?or cansado, fatigado por el camino de una ciudad a otra, con sed, como cerca de Sicar pidiendo de beber a la mujer samaritana, o tan agoado de todo el d?a, que se duerme en la barca, a pesar de la tempestad, y deben despertarle atemorizados los disc?pulos. Recordemos, en fin, a Nuestro Se?or cargando con la Cruz camino del G?lgota, con tanto m?s amor por la humanidad cuanto mayor es el sufrimiento y la incomprensi?n que soporta. As? le toc? vivir tambi?n a san Francisco Javier y a los ap?stoles de todos los tiempos.

No nos han de faltar, si embargo, las fuerzas ni la alegr?a en el servicio de Dios: sabed que yo estoy con vosotros todos los d?as hasta el fin del mundo, dijo Jes?s a sus ap?stoles y nos repite ahora a cada uno. Como tampoco echaremos de menos el consuelo de Nuestra Madre, Mar?a, que ha de ser adem?s eficaz c?mplice en las aventuras que emprendamos para que otros descubran la vida divina. No hemos de temer por sentirnos solos, casi los ?nicos en la empresa sobrenatural de difundir el evangelio. Ya sabemos, como advirti? el Se?or, que son pocos los que pasan por la puerta angosta, que conduce al Reino de los Cielos y muchos, en cambio, los que penetran por la puerta espaciosa que conduce a la perdici?n.

El cristiano, hoy como ayer, si es consecuente con su fe, se siente como el fermento entre la masa: con una enorme capacidad de transformaci?n de su entorno, aunque cuantitativamente pueda pasar inadvertido. Su eficacia, como queda dicho, se debe a la vida de Dios que habita en ?l, de la que vive; la misma que se siente llamado a difundir. As? actuaron los que formaban la primera comunidad cristiana, en un mundo pagano y hostil a la fe, y tantos otros a lo largo de los siglos. Y antes, la Madre de Dios ?Nuestra Madre?: hija de Dios Padre, Madre de Dios Hijo, Esposa de Dios Esp?ritu Santo.



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D?a 8 de Diciembre
La Inmaculada Concepci?n de la Virgen Mar?a >


Purificarnos para Dios



Celebramos hoy la gran Solemnidad de la Inmaculada Concepci?n de la Madre de Dios. No seremos capaces de disponernos en este d?a tan singular como se merece Santa Mar?a: somos ni?os toscos para valorar los tesoros sobrenaturales. Procuremos, en todo caso, considerar de modo especial en este d?a, que Dios ?Sabidur?a Eterna? quiso a su Madre totalmente limpia de pecado desde su primer instante, para que fuera una digna morada del Verbo. Mar?a, Madre de Dios y Madre nuestra, puesto que iba a concebir virginalmente al Hijo de Dios por obra del Esp?ritu Santo, fue librada desde siempre y por siempre de toda relaci?n con satan?s. Nunca hubo en Ella pecado, ni esa consecuencia del pecado que es la tendencia al mal, consecuencia del desorden originado en nosotros por el pecado original.

En Mar?a reina en todo momento una perfecta armon?a. Corresponde a su Creador y Se?or comprendiendo que siempre es voluntad divina su bien. Esta comprensi?n positiva de su realidad personal frente a Dios, es una manifestaci?n m?s de su inocencia original. En Mar?a se cumple en todo momento, como Dios espera, la vida humana. Es la criatura que responde exactamente a esa 'imagen y semejanza' que quiso el Creador plasmar de S? en el hombre. En Ella, como asiente a Dios en todo, se manifiesta toda la bondad y la perfecci?n que el Creador quiso para su Madre.

Por nuestros pecados, en cambio, tendemos a contemplar torcidamente la realidad. Incurrimos en ignorancia, pues tenemos la inteligencia herida por el pecado original y los dem?s pecados que, desde entonces, apartan al hombre de Dios y de la perfecci?n con que Dios nos quiso. Debemos, por esto, suplicar con perseverancia en la oraci?n rectitud en nuestros juicios y apreciaciones, y una comprensi?n recta de nosotros mismos y de la realidad, que nos permita decidirnos por lo verdadero y bueno. No deseamos vivir entre enga?os, ni de nuestra condici?n personal ni de las circunstancias que nos rodean, y suplicamos a Dios, de quien procede toda verdad y todo bien, que no deje que nos enga?emos por lo m?s f?cil, por lo m?s grato, por lo que nos hace m?s atractivos o eficaces, pero solamente en este mundo.

Asimismo, queremos vigilar para no escatimar el esfuerzo que honradamente podemos y debemos poner con tal de cumplir la divina voluntad. No queremos cumplir hasta cierto punto o en cierta medida s?lo, lo que Nuestro Se?or espera de nosotros; sino acabadamente: dedicando a nuestras tareas el esfuerzo y el cansancio necesarios, hasta hacer rendir del todo las cualidades que de ?l hemos recibido. Unicamente as? podremos afirmar con verdad que lo hemos intentado sinceramente, y descansaremos entonces de verdad tranquilos. Posiblemente todav?a tendremos que reconocer que es posible ?con m?s capacidad, con m?s tiempo disponible, con m?s talentos en suma? concluir aquella tarea con m?s perfecci?n. Personalmente, en todo caso, ya habremos cumplido, por el momento, a la espera tal vez de otras circunstancias m?s favorables. Y, si hemos de admitir que por nuestros defectos no cumplimos acabadamente, que nuestra contrici?n "supla" lo que no alcanz? nuestra generosidad.

La figura de Nuestra Madre Inmaculada nos ofrece, entre otros, un ejemplo de rectitud para captar la verdad de las circunstancias en las que Dios nos espera. Contemplando su vida sant?sima, se nos muestra con m?s claridad si son reales las dificultades que decimos tener y si son proporcionados los medios que ponemos para cumplir la voluntad de nuestro Dios. Como Ella se declar? esclava del Se?or, tambi?n nosotros queremos entregarnos sin condiciones y servirle por amor lo mejor que podamos en cada circunstancia. Pidamos a Santa Mar?a ser tambi?n humildes, para ?en nuestro caso? reconocer los defectos personales y limitaciones, para acogernos al poder providente de Nuestro Padre Dios, que cuenta con cada uno, siendo como somos, y que proveer? en favor nuestro para que se cumpla su voluntad.

Santa Mar?a, Regina apostolorum ?le decimos con san Josemar?a?, reina de todos los que suspiran por dar a conocer el amor de tu Hijo: t? que tanto entiendes de nuestras miserias, pide perd?n por nuestra vida: por lo que en nosotros podr?a haber sido fuego y ha sido cenizas; por la luz que dej? de iluminar, por la sal que se volvi? ins?pida. Madre de Dios, omnipotencia suplicante: tr?enos, con el perd?n, la fuerza para vivir verdaderamente de esperanza y de amor, para poder llevar a los dem?s la fe de Cristo.


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D?a 9 de Diciembre
II Domingo de Adviento - A


Rectitud de intenci?n



Vamos avanzando en el Adviento, y en este segundo domingo nos propone la Iglesia la ense?anza de Jes?s a un grupo integrado en su mayor parte por fariseos y saduceos, que se ten?an por cumplidores habituales de la ley, aunque seg?n interpretaciones distintas. El Se?or critica su conducta, que paree?a ya consolidada, y el reproche puede ser de actualidad y dirigido a un grupo como el que nosotros formamos. Nosotros tambi?n podr?amos decir que ya somos cristianos, que ya rezamos, que cumplimos con lo prescrito... ?tantas cosas m?s podr?amos decir para justificarnos?, tratando de mostrar que, por nuestra condici?n, ya hacemos lo suficiente para ser considerados buenos.

En este Adviento, tiempo de preparaci?n personal porque viene Dios ?en cierto sentido? m?s especialmente, procuramos examinar nuestra vida, no sea que necesite ser de alg?n modo corregida aunque tengamos habitualmente la impresi?n de ser buenos, de haber sido ?de siempre? buenos cristianos. Esa impresi?n ten?an los fariseos y los saduceos: que, por el hecho de ser los oficialmente cumplidores de la ley, pensaban que ya no deb?an preocuparse m?s. Su seguridad se apoyaba, como la de algunos hoy d?a, en pertenecer a una clase posiblemente heredada y, por tanto, sin m?rito alguno de su parte o quiz?s con el exclusivo m?rito de mantener unas pr?cticas religiosas bastante rutinarias.

Os aseguro que Dios puede, aun de estas piedras, suscitar hijos de Abrah?n, les reprocha el Bautista. Les viene a decir que la condici?n inicial en la vida espiritual no nos basta, la tenemos por providencia de Dios y punto de partida para lo que se espera de cada uno, para lo que pide Dios de nosotros. Con raz?n, pues, castigar? el Se?or a los que sin raz?n se tranquilizan al pensar, satisfechos, en una bondad ?la suya? heredada o vivida casi s?lo por la fuerza de la costumbre.

No queramos nosotros sentirnos satisfechos ning?n d?a, como si ya hubi?ramos cumplido con Dios o como si, por la educaci?n cristiana recibida y pac?ficamente asimilada, poco m?s debi?ramos hacer y exigirnos, aparte de lo que ya vamos haciendo hoy, con poco esfuerzo por nuestra parte. Espera el Se?or de cada uno amor, decisiones personales aut?nticas en su servicio, manifestadas, por tanto, en obras. Y que donde no llegaron nuestras obras, llegue el arrepentimiento con dolor, porque no supimos querer al Se?or como ?l espera. Deber? ser ?se el momento de un renovado prop?sito, fruto de la contrici?n.

Suavemente movidos por la Gracia y con la luz clara de estas palabras del Se?or, podemos decidirnos a rectificar lo que sea necesario, para que la venida de Dios a los hombres en la pr?xima Navidad nos encuentre bien dispuestos. Acogeremos as? con m?s provecho, gozosos, el tesoro de su misericordia y amor. Ser? entonces el momento de responder serena y sencillamente a los que nos pregunten, que el origen de la verdadera alegr?a ?de la felicidad? no puede ser otro que una efectiva uni?n con Dios; que la fatiga y hasta el dolor, precio humano de esa uni?n, se tienen por bien pagados; y que es nuestro mismo Se?or quien, en su misericordia, nos da las fuerzas para poder y superar la flaqueza que nos detiene.

No olvidemos, en todo caso, las palabras amenazantes de Juan, aunque sea preferible actuar por razones positivas: el hacha est? ya puesta a la ra?z de los ?rboles, y todo ?rbol que no d? buen fruto ser? cortado y arrojado al fuego. Espera Nuestro Dios que le acojamos cargados de futos, habiendo hecho rendir, para ?l, las buenas cualidades que nos ha otorgado. ?Qu? hago con mi tiempo, con mi imaginaci?n, con mi esfuerzo? Puedo y debo ocuparlos en Dios, aun a costa de renunciar a ser personalmente el protagonista de la historia de mi vida. Necesito servir al desarrollo en m? del plan trazado por el Creador desde antes de la constituci?n del mundo, seg?n la expresi?n de san Pablo.

En este tiempo de Adviento, cuenta Dios con mi espera ilusionada, mientras me esmero en los detalles, quiz? peque?os, con los que puedo mejorar para acogerle mejor. Cada esfuerzo en esa mejora ser? manifestaci?n de amor, como el amor de Mar?a cuando dispon?a lo necesario antes del nacimiento de Jes?s.


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VATICANO - LAS PALABRAS DE LA DOCTRINA por don Nicola Bux y don Salvatore Vitiello - ?La liturgia, relaci?n total de la Iglesia con Jesucristo Mediator Dei?

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - Como es sabido, el incipit de la Enc?clica del Siervo de Dios, Papa P?o XII, es el pronunciamiento m?s org?nico del Magisterio de la Iglesia sobre la liturgia que hasta el d?a de hoy haya sido producido. La misma Constituci?n lit?rgica del Concilio Vaticano II se funda sobre sus principios doctrinales y recorre su estructura ampli?ndola. La sorpresa al leer un documento de hace sesenta a?os es la de descubrir su actualidad: est? inspirado en la iniciativa pastoral, habiendo abierto el camino a la ?pastoral lit?rgica?, como lo demostraron las ?instaurationes? o reformas que se siguieron en la d?cada sucesiva, la m?s c?lebre es aquella del Ordo de la Semana Santa (1955), inaugurada en 1951, con la restauraci?n de la Vigilia Pascual en toda su antig?edad.
La preocupaci?n pastoral est? documentada tambi?n en el m?todo que se sigue: no imponer improvisadamente una disposici?n que cambie la totalidad de la ?unidad lit?rgica? (Misa, Oficio, Calendario?), sino proponer una restauraci?n gradual de las partes m?s antiguas, sin eliminar los avances, dado que la liturgia, como el cuerpo eclesial, es un organismo viviente: no se pueden amputar partes s?lo porque no hayan estado desde el nacimiento. Es como el m?todo que se aplica en las obras de arte. Algunos estudios han puesto en evidencia los principios que guiaron a aqu?l gran Pont?fice: especialmente el de la innovaci?n en la continuidad, bien diverso del arqueologismo y del creativismo (Cf. especialmente: C. Braga, La riforma liturgica di Pio XII. Documenti-1.La ?Memoria sulla riforma liturgica?, Roma 2003, CLV, BEL 128; N.Giampietro, Il Card.Ferdinando Antonelli e gli sviluppi della riforma liturgica dal 1948 al 1970, SA, Roma 1978.). Juan XXIII y Pablo VI buscaron seguir los pasos y el m?todo de P?o XII, como lo demuestran las ediciones del Misal Romano de 1962 y de 1965. Ahora el Motu proprio de Benedicto XVI se encuentra en el camino de dicha impostaci?n tradicional y al mismo tiempo innovadora.

Es conocida la afirmaci?n de Dostoevskj en los ?Hermanos Karamazov?: ?Si alguno pudiera demostrarme que la verdad se encuentra fuera de Cristo, yo preferir?a permanecer con Cristo antes que con esa verdad?. Probablemente no es teol?gicamente correcto, pero expresa lo esencial para el cristiano: la irreductibilidad entre la Iglesia y el mundo, como entra la sal y aquello a lo que le debe dar sustancia. El mundo podr? aceptar la tradici?n, el pensamiento, el arte, los valores del Cristianismo, y hasta el ejemplo moral de Cristo: pero el esp?ritu del mundo no aceptar? jam?s el dejarse poseer por el esp?ritu de Cristo, porque aspira continuamente a la autonom?a. Mientras la Iglesia est? en una relaci?n total con Cristo: ya no ser?a Iglesia si dejase de estarlo.

El culto o liturgia de la Iglesia manifiesta totalmente tal relaci?n, como al inicio afirma la Enc?clica Mediator Dei. De otro modo, se crea algo parecido al culto cristiano, pero sin Cristo. O un culto alejado de la gloria que se debe dar a Dios y de la salvaci?n que se debe dar al hombre, ocupado en celebrarse a s? mismo, a la comunidad, al sacerdote, o si no un culto relegado en una evanescente dimensi?n ?espiritual?, en la que la conciencia y la experiencia pierden valor, a cambio de una satisfacci?n puramente est?tica. En uno y en otro se ha negado el m?todo esencial del Cristianismo, el de una comuni?n a la que nos debemos adherir y a la que se debe obedecer, que es el presupuesto necesar