lunes, 07 de enero de 2008
Reflexión el Padre Antonio María Hernández, del Hogar Santa Rita del Puerto de la Cruz, publicada en la revista "Como las Abejas", número 36 - Noviembre-Diciembre.


EL IDIOMA OFICIAL DEL CIELO


¿Qué pasa en Navidad? ¿pué ocurrió el 25 de diciembre del año "cero"? Hace ahora mismo 2007 años de ese acontecimiento. Algo sorprendente ocurrió. Entró a formar parte de la historia humana, un "Extraterrestre", mejor dicho "un Celeste", un ser procedente del Cielo, de un lugar que existe por encima de fas estrellas. El Rey de todo el universo. el Dueño y Creador de todo cuanto existe, "visible e invisible", baja a habitar en la Tierra en un lugar concreto, geográfico, Belén, ciudad de fudea, del Estado de Israel, en los dominios del Imperio Romano.

~2ué ocurrió en esa noche Histórica? Vino al planeta Tierra, el mismo Señor del Cielo y la Tierra, y vino, precisamente, a enseñarnos el idioma oficial que existe en ese otro mundo. El Cielo no sería Cielo si hubiera un solo habitante del mismo con el que no pudiéramos entendernos. Es horrible pensar, que pases, por un chino, o un japonés, o un alemán, o sabe Dios qué otro idioma desconocido y no pudiera uno saludarle personalmente por no conocer su idioma. Por eso un día empecé a soñar en ese maravilloso lugar que será el lugar definitivo y entré en el Cielo y allí pude observar de qué manera tan hermosa se entendían todos. Veía que hablaban todos en una sola lengua, y sonreían y se saludaban y los veía a todos tan felices, sin trabas de ninguna clase, como si se hubieran conocido de toda la vida y me desperté del sueño con la incógnita de poder saber cuál era realmente el idioma oficial del Cielo. No era el Esperanto, no era ni el alemán, ni el inglés, ni el chino, ni el ruso y me quedé con la intriga y empecé a reflexionar cómo tendría que ser ese idioma extraño que unía en una sola voz a todos los habitantes del Paraíso. Tenía que ser un idioma muy antiguo, porque lo inventó el mismo Dios y es el idioma que Él utiliza para hacer posible la creación de los Angeles y de todo el Universo, y poder entenderse y comunicarse con todos los seres que un día Él mismo creó.

Tiene que ser un idioma, fácil de aprender, que los que mejor lo hablan son los niños pequeños y los ancianos. Tiene que ser un idioma que lo hablen los mudos, lo oigan los sordos, el mismo idioma que lo hablen los que tienen esa famosa enfermedad llamada alzheimer o que tienen ya demencia senil. Tiene que ser un idioma que pueda hablarse con gestos, con miradas limpias y transparentes, un idioma que se aprenda fácilmente, que no necesite esfuerzo: un idioma que lo hablen los enfermos, los dementes, los que tienen un retraso mental, aunque sea profundo: un idioma contagioso, pegadizo, de fácil comunicación; un idioma acogedor que no asuste a nadie; un idioma en el que uno se sienta a gusto hablándolo y oyéndolo. Un idioma que se pueda expresar cantando y que se pueda hablar aún en medio de dolores, sufrimientos, en medio de una enfermedad y aún llorando, aún en el silencio, un idioma que embelese que casi uno parezca atontado hablándolo, porque lo entienden todos. Un idioma que uno disfrute hablándolo y el tiempo se haga corto; un idioma que aún se entienda a la distancia, que te haga temblar de emoción.

Un idioma que no haga falta estudiarlo y io entienda el más torpe. Un idioma que lo dominen por igual los intelectuales y los ignorantes, los que están cargados de títulos universitarios y los que son analfabetos. Un idioma que nos iguale a todos y acabe con la pedantería, la violencia, las conversaciones huecas y vacías, que acabe con la soberbia y la altanería. Ha de ser un idioma embriagador que nazca del corazón y no de la mente, un idioma con el que nos podamos entender totalmente con los Angeles y con el mismísimo Dios.

Un idioma que valga siempre, que no caduque, que no haga falta reformarlo, fácil de conjugar produzca alegría y felicidad. Un idioma que lleve vida dentro, que ilusione, que anime, que produzca una relación profunda de amistad. Un idioma que ahuyente el miedo y produzca respeto. Un idioma que jamás se utilice para criticar, ni para llevar chismes, ni para despellejar al prójimo por detrás. Un idioma que evite las guerras y produzca la paz. Un idioma que lo utilice con la misma naturalidad el pobre que el rico. Un idioma que produzca sonrisas y haga que el que lo escuche, también sonría y se establezca entre los dos una verdadera comunicación paternal como si uno fuera parte del otro.

Oh Señor, mi Señor, enséñame a hablar ese impresionante idioma con el que Tú te comunicas efusivamente en el seno de la Santísima Trinidad. Oh Señor, mi amado Señor, yo quiero aprender ese idioma tan rico y tan sencillo con el que Tú te comunicas con la Virgen Santísima, con los Angeles, y con cuantos estas viviendo ya definitivamente en el inmenso Cielo.

¡Oh mi buen Señor! Mi bendito niño jesús, es increíble y jamás humano que alguno ha tenido el suficiente coeficiente de inteligencia para entender este increíble misterio. ¡Cómo es posible, que Tú, oh Señor!, te hayas reducido tanto. Tú, Señor, que llenas el inmenso Universo con tu grandeza, te hayas reducido a una miniatura de niño y nazcas como nací yo. No lo entiendo. Señor. Por eso en esta Navidad, he querido apuntarme a realizar un intenso cursillo sobre el idioma que Tú transportaste a la Tierra y que todavía no se ha podido imponer, por desconocimiento, por ignorancia, en este planeta, donde cada uno quiere ir por libre, cada vez más desunido, queriendo cada uno hablar en su propio idioma.

Qué complicado es el que nos podamos entender los pobres hombres que deambulamos por este Mundo creado por Ti, empeñados en aferrarnos cada uno a su modo particular de entender. Una de las maravillas en el Cielo es que se suprimen todos los idiomas particulares, todos los dialectos y todos hablan el mismo y único idioma que se aprende automáticamente al entrar en el Cielo. Ese idioma es. sin duda: el "AMOR" iDios mío! Mira que se habla de amor. Parece que hay tantas definiciones sobre el amor, cuántas opiniones sobre el mismo y creo que el amor, sólo ha de tener una sola definición, porque Dios es Amor, o sea, Dios es igual a Amor: Dios = Amor.

El Amor auténtico y transparente que existe en todo el Universo y en el mismo Cielo, procede de Dios. Dios es el depósito, la fuente del Amor, el origen de donde procede todo e( Amor y precisamente la Navidad existe, porque "tanto amó Dios al Mundo", que envió desde el Cielo a su único Hijo. que se metió dentro de un cuerpo material de carne, sin perder en nada todos los atributos de la divinidad.

Han pasado 2008 años desde que el buen Dios, vino desde el Cielo, en la primera Navidad, trayendo Amor y Paz y miren todavía, cuánta guerra en el Mundo, cuánto odio, envidia, cuántos pecados. cuánta miseria. Sin embargo, cómo estaríamos ahora mismo en el Mundo, si no hubiera existido esta fecha, si Dios se hubiera quedado en el inmenso Cielo y no hubiera venido a inaugurar la Navidad. Si no existiera el cristianismo, cuánto Amor dado por tantos Santos cristianos, tanta gente buena que ha pasado y que ahora mismo vive en este Mundo del 2008, que siguiendo los pasos de Cristo, camina por este planeta.

Gracias, a la llegada de Cristo a la Tierra. Cómo te podrías imaginar, un Mundo sin Cristo, sin sacramentos, sin mandamientos. Cómo sería un mundo sin religión. Viviríamos peor que los más feroces animales. Por eso al llegar cada 25 de diciembre. tenemos que gritar: "a todo pulmón" iFeliz Navidad! ifeliz Navidad! Gracias, Padre Dios, por haber tenido esa maravillosa y misteriosa idea, de enviar desde tan atto a tu único y queridísimo Hijo. Vuelve, Señor, a la Tierra. Renace de nuevo en el corazón de cada habitante de la Tierra, grita bien fuerte, para que todo el Mundo se de cuenta, de este increíble regalo a la humanidad. Ya no podía hacer más.

¡Feliz Navidad! Pues, para todos y que en este nuevo año que está a punto de comenzar, hagamos el sagrado esfuerzo de aprender el idioma oficial del Cielo: "EL AMOR".

Antonio María Hernández y Hernández
Publicado por Desconocido @ 22:18  | Espiritualidad
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