Viernes, 25 de enero de 2008
VATICANO - LAS PALABRAS DE LA DOCTRINA a cargo de don Nicola Bux y don Salvatore Vitiello - ?La vida no es negociable!

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - Tras la sentencia de Cagliari y Florencia, los jueces italianos desaprueban de nuevo la conocida ley 40, sobre la fecundaci?n asistida. El Tribunal Administrativo Regional (TAR) de Lazio envi? a examen las normas y anul? las l?neas gu?as en donde prohib?an la diagnosis pre-implanto. Se abre de este modo la puerta a la eugenesia: a la selecci?n de seres humanos en base a sus cualidades gen?ticas, a su salud (juzgada unilateralmente y solo bajo la presunta ?ptica ?m?dica?).

Son impresionantes tanto la intervenci?n del poder judicial como el coro de aprobaci?n llegado de muchas, tal vez demasiadas, partes a tal disposici?n.

La vida es un valor ?no negociable?. Sea cual fuere la tradici?n religiosa, cultural o pol?tica a la que se pertenece, no es concebible no ver la evidente contradicci?n entre una sociedad que aprueba y promueve, justamente, la ?moratoria para la pena de muerte?, permaneciendo, al mismo tiempo, casi insensible al mayor delito de la historia de la humanidad: el aborto. Este es el asesinato de un inocente totalmente incapaz de auto-defenderse (y el feto, en el vientre materno, lucha hasta el final y hasta el extremo por no ser exterminado, reducido a trizas, y esto lo saben bien aquellos que practican el aborto).

No est?n en juego posiciones confesionales, determinadas por subjetivas convicciones religiosas (o reveladas), est? en juego la supervivencia misma de la humanidad, existe el radical derecho a la vida, para quien ha sido concebido, que incluye, inevitablemente, el derecho a nacer, a ser defendido y cuidado, no exterminado por quien deber?a protegerlo y amarlo.

La diagnosis pre-implante consentir?a ?seleccionar la especie?, escogiendo arbitrariamente el conceder o no conceder el ?derecho a la vida?, en base a criterios llamados ?m?dicos?, pero que, detr?s de la falsa m?scara de la medicina y de la piedad, esconden una fuerte dosis de ego?smo e incapacidad de situarse frente a la realidad, el delirante deseo de ?determinar al otro?, en vez de acogerlo y amarlo.

Es el antiguo y enraizado deseo humano de superar definitivamente el mal. Una pena que, recorriendo este camino, el mal producido es mayor, y por mucho, que aquel que se tratar?a de evitar. Sin olvidar que el hombre, por s? solo, es totalmente incapaz de una tal superaci?n: solo una ?Esperanza infinita y definitiva? puede superar el mal del hombre y en el hombre.

La vida no es negociable, como no son negociables, ni se puede pasar en silencio, las continuas oscilaciones culturales y pol?ticas sobre tomas tan delicados. No es pensable pretender que los hombres de buena voluntad, y entre ellos especialmente los cat?licos, no vean, y reconozcan, a quien tiene comportamientos gravemente ambiguos con respecto a la tutela de la vida; quien, un d?a s? y un d?a no, parece querer dialogar y expresa atenci?n ante temas tan delicados y fundamentales y, en la noche, tapiza las ciudades de manifiestos en defensa del aborto y de la Ley 194.

?No! La vida no es negociable. Nadie puede jugar con ella y nadie puede hacerse a s? mismo arbitro de la vida de los dem?s. Los ?ballet? cultural-pol?ticos no son dignos de quien los realiza: s?lo un di?logo aut?ntico, un debate abierto y una franca discusi?n sobre qu? es verdaderamente el hombre y sobre qu? direcci?n se pretende dar al futuro de la sociedad y de la humana convivencia, pueden garantizar que no se recorrer?n ?calles sin salida? que conducir?an inevitablemente a la autodestrucci?n. En efecto, una vez legitimada la selecci?n de los embriones pre-implanto, ?qui?n puede garantizar cu?les son los criterios que se deben aplicar para dicha selecci?n? ?No haremos nacer m?s a los enfermos, sumando injusticia a injusticia? ?No haremos nacer ni?os down o con otro problema?

El aborto es un mal intr?nseco y, con ?l, son males todos los tentativos de manipulaci?n de la vida humana y de selecci?n gen?tica de las personas.

Con la ca?da de las ideolog?as del siglo XX, parec?a que ciertas monstruosidades hubiesen pasado, para siempre. En cambio a las dictaduras ideol?gicas se sustituye una nueva impresionante ?dictadura?: la del relativismo tecno-cient?fico. El Siervo de Dios, el Santo Padre Juan Pablo II, de venerada memoria, tuvo un papel extraordinario en indicar a la Iglesia y a la humanidad el superacento necesario de aquellas ideolog?as. Hoy, el Santo Padre Benedicto XVI indica a todos, con igual amor y paternidad aut?ntica, la urgencia de vigilar y de superar, con decisi?n, la ?dictadura? relativista (y contradictoria) del tecno-cientificismo, porque la vida no es negociable. (Agencia Fides 24/1/2008; l?neas 56, palabras 762)
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