Domingo, 27 de enero de 2008
Comentario a las lecturas del domingo segundo del tiempo ordinario - A publicado en el Diario de Avisos el 27 de Enero de 2008, bajo el apígrafe "el domingo, fiesta de los cristianos".

El buen combate


DANIEL PADILLA



El evangelio de hoy tiene mucho de víspera de combate, de preparativo para la lucha, de vela de armas, de anhelado despertar de cara a la acción. Las películas de guerra suelen presentar con suspense ese momento psicológico. Ahí está el gran general, sin dormir, dando a sus oficiales sus últimas consignas, mientras mide a zancadas los pocos metros cuadrados de su tienda. Es el preludio de "El día más largo". También a los soldados les bailan los sables en la cintura, sabiendo que ya llega el "mo-mento de la verdad".

Perdónenme estos símiles bélicos. Pero a eso me suena la página de Mateo: Al enterarse Jesús del arresto de Juan, dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaum". Es un jefe eligiendo el lu-gar de su "cuartel general". Si Belén había sido el sitio prefijado de su nacimiento, y Nazaret el de su "academia militar", Cafarnaum será su "puesto de mando" para sus batallas. También eso había sido anunciado por Isaías: "País de ZabuIón y de Neftalí, al otro lado del mar... A los que habitaban en tinieblas... una luz les brilló". Pues eso: para que esa luz irradie ya, es por lo que Jesús despliega ahora esa estrategia; y ese reclutamiento de los mejores: "Vengan y síganme, que les haré pescadores de hombres"- y esa invitación general a ingresar en su milicia: "Prepárense, que está cerca el Reino de los Cielos".

Lección primera para cristianos despistados: "De la conveniente preparación". -Cada día más, el cristiano necesita formarse, educarse, crecer en la fe, organizarse, agruparse y desplegarse después en movimientos coherentes. Es verdad que "el Espíritu sopla donde quiere". Pero deberíamos hacer lo posible por anular aquella frase que dijo Jesús con tristeza: "Los hijos de las tinieblas son más precavidos que los hijos de la luz". Al cristiano se le pide, cada vez más,
un desarrollo incesante de su fe y un fuerte compromiso "de iglesia". Bien está la preocupación de los padres por bautizar a sus hijos, y enseñarles las primeras oraciones y prepararles para la primera comunión. Pero eso no basta. La voz de la Iglesia insiste tercamente en la "necesidad de inserción de los seglares en responsabilidades de Iglesia, en la urgencia de formación de buenos catequistas, en el compromiso temporal, en la encarnación en un mundo que ha de ser evangelizado, catequizado, religado. Y para todo eso, amigos, se requiere estrategia, plan de combate, estudio de la posición del "enemigo", organización. Tenemos fama los cristianos de hacer la batalla al ritmo de la improvisación y en barullo -al grito eufórico de "Dios lo quiere". Por eso es bueno contemplar a Jesús, reclutando discípulos y caminando decidido a Cafarnaum, empezando así la implantación de su Reino. Porque "Dios dará el incremento", seguro. Pero Apolo y Pablo, y tú y yo, "tendremos que sembrar y regar".

Y si mi comentario de hoy les ha parecido demasiado militarista y belicoso, examinen el lenguaje de Juan: "Esta es la victo-ria que vence al mundo: nuestra fe". O el de Pablo, detallando el "arsenal": "Tomen las armas de Dios. Pónganse el cinturón de la verdad, la coraza de la justicia, el calzado para anunciar la paz. Al brazo, el escudo de la fe. Por casco, la salvación. Y por espada, el Espíritu". Siempre hablaba San Pablo así. Incluso, adivinando su final cercano, confesaba todavía: "He combatido el buen combate"

No andaban equivocados ni Juan ni Pablo. Muchos años antes, pudriéndose en su muladar, Job repetía: "Milicia es la vida del hombre sobre la tierra".


Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios