Artículo publicado en la sección C O L A B O R A C I Ó N del Boletín 170 Enero-Marzo 2008 de Manos Unidas y que ha llegado a la parroquia junto con los materiales para la Campaña contra el Hambre 2008.
El cuidado de la salud
de la mujer
Es de Valencia. Ha trabajado cmo médico en el medio rural de Ruanda, en el Hospital de Kisiguro, y en el Centro Médico Social de Bilyogo, situado en un barrio de la capital, Kgali. He aquí un retazo de la experiencia de contacto con la maternidad vivida por esta profesional de lamedicina en África.
En general, la vida es dura para la mayor parte de las mujeres en Ruanda, no sólo en el campo o en las colinas, sino también en los cinturones y barrios de las ciudades, donde tantas veces las condiciones de vida no son muy saludables.
Grandes diferencias: algunas realizaciones
Si miramos a nuestro entorno, nos daremos cuenta de la existencia de grandes diferencias. Pensemos en nuestras gestantes cercanas, ¡qué de controles y de cuidados durante el embarazo! Sin embargo, en el mundo son millones las mujeres que viven lejos de un centro de salud elemental, al que tal vez no puedan acceder andando, por la distancia, ni en locomoción por falta de dinero para pagar el transporte. Estas se quedan en sus lugares de residencia a merced de lo que suceda, sin poder prevenir, sin poder curar si es el caso, sin poder ser atendidas si eventualmente se presenta una hemorragia aguda, o una hipertensión pre-parto o un parto difícil. En la Maternidad integrada en el hospital de Kiziguro, en el medio rural, más de una vez se ha salvado una vida tras una rotura de útero por haber podido ser atendida urgentemente la mujer allí. Esto, como ejemplo de emergencia, pero de modo ordinario se ha podido contribuir a embarazos y partos sanos por medio de la consulta pre-natal, tanto en el hospital, como en las sucursales de las colinas. Allí se hacen controles de peso, control de medida, latidos, comprobaciones de la posición del feto, analíticas sencillas de orina o de sangre, diagnóstico de hipertensión, de diabetes; sesiones de formación en hábitos higiénicos. Es muy importante el abastecimiento de agua, su filtrado y ebullición cuan-do no es potable, especialmente cuando hay que recurrir a la lactancia artificial, así como el refuerzo alimentario de las madres que lo necesiten en el Servicio Nutricional, en el que después se atenderá y controlará al niño. La salud materna no puede separarse de la salud infantil.
Además de lo que hemos indicado, con el embarazo pueden coexistir enfermedades tales como la malaria, que incluso puede ser grave; parasitosis intestinales, diarreas a veces sangrantes, la anemia, la tuberculosis, las infecciones urinarias, diversas enfermedades de transmisión sexual, el sida. Las patologías previamente instauradas y las sobrevenidas aumentan el riesgo y disminuyen la esperanza de una maternidad saludable. Los diagnósticos van seguidos de los tratamientos y de los seguimientos familiares que corresponda. Todos estos pasos se van dando cada vez más en los diversos hospitales y centros de salud del país. El Centro Médico Social de Bilyogo ha sido piloto en algunos de estos campos, concretamente, en la detección de anticuerpos del sida, diagnóstico y tratamiento con anti-retrovirales, prevención y tratamiento de infecciones oportunistas. Existen también sesiones formativas co-lectivas y personales en las que se invita a realizar un test voluntario. Cuando las embarazadas aceptan, se les invita a que venga también el marido ola pareja estable. Así hay un número considerable de parejas testadas. Conocer el resultado es importante; ignorar la realidad es un peligro mayor.
Tener anticuerpos sida no quiere decir necesariamente que se haya instaurado la enfermedad. Por eso, conocido el resultado por los interesados en visita personal, se siguen los distintos protocolos establecidos en el país para el tratamiento, si procede, y para el seguimiento y control. En el caso de que sea la mujer la sero-positiva, lo más frecuente es que sea abandonada por el
hombre y tenga que hacer frente sola a su situación y a la del hijo. Cuando hay positividad, pero no enfermedad, es considerable el riesgo de contraerla; la transmisión se realiza principalmente a través de las relaciones sexuales. Importan mucho la educación y la responsabilidad.
Etapa de lactancia
Un capítulo interesante es el de la etapa de lactancia. Teniendo en cuenta que muchas veces, por la precariedad de la salud de la madre, la leche materna es insuficiente, los niños han de recibir un suplemento alimenticio. En las clases de cocina, las madres aprenden a conocer los alimentos y sus componentes, para mezclarlos adecuadamente y alimentar bien a los hijos con los productos que existen en el país, porque depender sólo del exterior es incierto si la ayuda falla.
En la salud de la madre se juega mucho para el presente y para el futuro. A su realidad de persona, con toda su dignidad, se suma la de ser generadora de vida y cuidadora por excelencia de otras vidas y de las más amenazadas: niños, enfermos, ancianos, discapacitados, y todo esto no cesa por el hecho de estar embarazada. A veces la mujer lleva a un niño a la espalda, otro dentro, tiene otros hijos y ha de cultivar la tierra o andar largas distancias para llegar a los centros de salud u hospitales, atender a la familia, acudir al mercado, acarrear agua.
Al hablar de salud de la madre, de la mujer, no podemos dejar de tener en cuenta la salud del hombre. ¿De qué serviría que la mujer estuviera muy bien atendida si tuviera un marido o pareja enfermo de tuberculosis, sida, u otras enfermedades infecciosas, o fuera alcohólico o drogadicto? Todo se vendría fácilmente abajo. Interesa la salud de toda la población.
Una experiencia elegida, gozosa, compartida
Manos Unidas nos habla de la maternidad como experiencia elegida, gozosa, compartida, segura para la vida de madres e hijos, vivida en corresponsabilidad y complementariedad. Es un ideal al que tender, que pone de manifiesto las carencias que se dan en la realidad; esto nos estimula a hacer más, todo cuanto podamos, para llegar a los pueblos que necesitan tanto, y para sensibilizar y mentalizar a nuestra sociedad, a veces denunciando.
Es nuestro modo de anunciar el Evangelio, aquí, allá, hasta el último confín de la tierra. Se trata de sembrar, de humanizar, de vivir un amor creativo, de ejercer el dinamismo del bien procurando que nuestras obras, además de solucionar problemas, hagan más cercano a Dios Padre, por quien todos somos hermanos.
El cuidado de la salud
de la mujer
Carmen Álvarez Ricart
Es de Valencia. Ha trabajado cmo médico en el medio rural de Ruanda, en el Hospital de Kisiguro, y en el Centro Médico Social de Bilyogo, situado en un barrio de la capital, Kgali. He aquí un retazo de la experiencia de contacto con la maternidad vivida por esta profesional de lamedicina en África.
En general, la vida es dura para la mayor parte de las mujeres en Ruanda, no sólo en el campo o en las colinas, sino también en los cinturones y barrios de las ciudades, donde tantas veces las condiciones de vida no son muy saludables.
Grandes diferencias: algunas realizaciones
Si miramos a nuestro entorno, nos daremos cuenta de la existencia de grandes diferencias. Pensemos en nuestras gestantes cercanas, ¡qué de controles y de cuidados durante el embarazo! Sin embargo, en el mundo son millones las mujeres que viven lejos de un centro de salud elemental, al que tal vez no puedan acceder andando, por la distancia, ni en locomoción por falta de dinero para pagar el transporte. Estas se quedan en sus lugares de residencia a merced de lo que suceda, sin poder prevenir, sin poder curar si es el caso, sin poder ser atendidas si eventualmente se presenta una hemorragia aguda, o una hipertensión pre-parto o un parto difícil. En la Maternidad integrada en el hospital de Kiziguro, en el medio rural, más de una vez se ha salvado una vida tras una rotura de útero por haber podido ser atendida urgentemente la mujer allí. Esto, como ejemplo de emergencia, pero de modo ordinario se ha podido contribuir a embarazos y partos sanos por medio de la consulta pre-natal, tanto en el hospital, como en las sucursales de las colinas. Allí se hacen controles de peso, control de medida, latidos, comprobaciones de la posición del feto, analíticas sencillas de orina o de sangre, diagnóstico de hipertensión, de diabetes; sesiones de formación en hábitos higiénicos. Es muy importante el abastecimiento de agua, su filtrado y ebullición cuan-do no es potable, especialmente cuando hay que recurrir a la lactancia artificial, así como el refuerzo alimentario de las madres que lo necesiten en el Servicio Nutricional, en el que después se atenderá y controlará al niño. La salud materna no puede separarse de la salud infantil.
Además de lo que hemos indicado, con el embarazo pueden coexistir enfermedades tales como la malaria, que incluso puede ser grave; parasitosis intestinales, diarreas a veces sangrantes, la anemia, la tuberculosis, las infecciones urinarias, diversas enfermedades de transmisión sexual, el sida. Las patologías previamente instauradas y las sobrevenidas aumentan el riesgo y disminuyen la esperanza de una maternidad saludable. Los diagnósticos van seguidos de los tratamientos y de los seguimientos familiares que corresponda. Todos estos pasos se van dando cada vez más en los diversos hospitales y centros de salud del país. El Centro Médico Social de Bilyogo ha sido piloto en algunos de estos campos, concretamente, en la detección de anticuerpos del sida, diagnóstico y tratamiento con anti-retrovirales, prevención y tratamiento de infecciones oportunistas. Existen también sesiones formativas co-lectivas y personales en las que se invita a realizar un test voluntario. Cuando las embarazadas aceptan, se les invita a que venga también el marido ola pareja estable. Así hay un número considerable de parejas testadas. Conocer el resultado es importante; ignorar la realidad es un peligro mayor.
Tener anticuerpos sida no quiere decir necesariamente que se haya instaurado la enfermedad. Por eso, conocido el resultado por los interesados en visita personal, se siguen los distintos protocolos establecidos en el país para el tratamiento, si procede, y para el seguimiento y control. En el caso de que sea la mujer la sero-positiva, lo más frecuente es que sea abandonada por el
hombre y tenga que hacer frente sola a su situación y a la del hijo. Cuando hay positividad, pero no enfermedad, es considerable el riesgo de contraerla; la transmisión se realiza principalmente a través de las relaciones sexuales. Importan mucho la educación y la responsabilidad.
Etapa de lactancia
Un capítulo interesante es el de la etapa de lactancia. Teniendo en cuenta que muchas veces, por la precariedad de la salud de la madre, la leche materna es insuficiente, los niños han de recibir un suplemento alimenticio. En las clases de cocina, las madres aprenden a conocer los alimentos y sus componentes, para mezclarlos adecuadamente y alimentar bien a los hijos con los productos que existen en el país, porque depender sólo del exterior es incierto si la ayuda falla.
En la salud de la madre se juega mucho para el presente y para el futuro. A su realidad de persona, con toda su dignidad, se suma la de ser generadora de vida y cuidadora por excelencia de otras vidas y de las más amenazadas: niños, enfermos, ancianos, discapacitados, y todo esto no cesa por el hecho de estar embarazada. A veces la mujer lleva a un niño a la espalda, otro dentro, tiene otros hijos y ha de cultivar la tierra o andar largas distancias para llegar a los centros de salud u hospitales, atender a la familia, acudir al mercado, acarrear agua.
Al hablar de salud de la madre, de la mujer, no podemos dejar de tener en cuenta la salud del hombre. ¿De qué serviría que la mujer estuviera muy bien atendida si tuviera un marido o pareja enfermo de tuberculosis, sida, u otras enfermedades infecciosas, o fuera alcohólico o drogadicto? Todo se vendría fácilmente abajo. Interesa la salud de toda la población.
Una experiencia elegida, gozosa, compartida
Manos Unidas nos habla de la maternidad como experiencia elegida, gozosa, compartida, segura para la vida de madres e hijos, vivida en corresponsabilidad y complementariedad. Es un ideal al que tender, que pone de manifiesto las carencias que se dan en la realidad; esto nos estimula a hacer más, todo cuanto podamos, para llegar a los pueblos que necesitan tanto, y para sensibilizar y mentalizar a nuestra sociedad, a veces denunciando.
Es nuestro modo de anunciar el Evangelio, aquí, allá, hasta el último confín de la tierra. Se trata de sembrar, de humanizar, de vivir un amor creativo, de ejercer el dinamismo del bien procurando que nuestras obras, además de solucionar problemas, hagan más cercano a Dios Padre, por quien todos somos hermanos.

